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                    <text>�Recuerda Sócrates Rizzo
al maestro Celso Garza
Guajardo

D

por Eddisa Garza

entro del Encuentro con Catarino Garza, homenaje a Celso Garza
Guajardo, el ex gobernador del estado Sócrates Rizzo García, recordó
la trayectoria del historiador:
“Conocí a Celso en 1963, cuando yo cursaba el quinto semestre y
yo era el representante alumno ante el consejo universitario, recibí y
acepté la invitación de los organizadores del primer festival de la juventud y de los
estudiantes nuevoleoneses, programada a celebrarse en Sabinas Hidalgo los días
13 y 14 de abril de 1963”.
Referente a su memorable libro “Encuentro con Catarino Garza", Rizzo García
aseguró que es una importante obra donde se muestra el trabajo político e ideológico
del movimiento surgido en 1910 con el inicio de la guerra de independencia.
"El presente libro En busca de Catarino Garza 1859-1895 ha sido un monumental
trabajo, llenando un vacío que tenía la historia de la revolución en nuestra región
norteña. La obra de Catarino Garza ha sido considerada como un importante
trabajo político e ideológico del movimiento de 1910; mucho se podría hablar de
esa obra”, dijo.
Dentro de su discurso el político recordó varias anécdotas vividas con el maestro
Celso Garza Guajardo, destacó su incansable labor por el rescate de la historia de
Nuevo León.
bitácora n u e v a e r a

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�Reconocen labor del
maestro Celso Garza
Guajardo

A

por Eddisa Garza

l conmemorarse un aniversario luctuoso más del maestro Celso Garza
Guajardo y dentro del evento Encuentro con Catarino Garza, homenaje
a Celso Garza Guajardo, se recordó la trayectoria y vida del historiador.
En esta ocasión fue Gabriel Cavazos Villanueva, hijo del historiador
regiomontano don Israel Cavazos Garza, quien expresó su sentimiento
sobre la vida y trayectoria del maestro Garza Guajardo:
"Una de las cosas que me quedan a mi de recuerdo y siempre importantes en
mi vida, pues era eso, que la relación con mi papá, a pesar de las diferencias
generacionales, pues me permitió conocer mucha gente, y siempre recuerdo
ese cariño de toda esa gente por la historia regional era así como el punto de
coincidencia, y de las primeras veces en las que tengo memoria de haber visto
a Celso Garza Guajardo, porque a mi hermana y a mi nos llevaba a todas las
presentaciones de los libros”, mencionó.
Además recordó la participación que tuvo el maestro Celso Garza en el llamado
Movimiento de 1968, no sólo dejó su huella ideológica y política.
“Él desde muy joven se integró al partido comunista, y esa parte es muy interesante.
Mencioné hace un rato el viaje a la Unión Soviética, qué vida tan fascinante la del
maestro Celso, todo lo que él vivió trasciende obviamente su obra, su participación
en el movimiento del 68, son aspectos de su vida que son muy interesantes”.
Al finalizar su participación en dicho evento, Cavazos Villanueva pidió a los presentes
seguir recordando el legado del historiador sabinense.
37

�Encuentro con Celso
Garza Guajardo

D

por Eddisa Garza

entro del evento conmemorativo al aniversario luctuoso del maestro Celso
Garza Guajardo denominado Encuentro con Catarino Garza, homenaje
a Celso Garza Guajardo, se hizo recuento de cómo el historiador trabajó
para plasmar la vida de este famoso personaje neolonés.
En esta ocasión el doctor Celso Garza Acuña, Secretario de Extensión
y Cultura de la Universidad Autónoma de Nuevo León e hijo del fallecido cronista,
compartió los recuerdos de cómo su padre trabajó para rescatar la historia de
Catarino Garza.
"Esta edición me parece una acción fundamental, es un título que constantemente
nos preguntaban por la existencia de más ejemplares, es un libro que está agotado,
este trabajo le valió a mi papá el premio de investigación de la Universidad Autónoma
de Nuevo León”, explicó.
La nueva edición de Encuentro con Catarino Garza representa una forma más de
seguir recordando el legado del maestro Celso Garza Guajardo, quien a palabras
de su hijo, siempre se dedicó a recolectar y salvaguardar la historia de Nuevo León
y de Sabinas Hidalgo.
Así mismo, el doctor Garza Acuña, agradeció a la Universidad Autónoma de Nuevo
León por el esfuerzo que ha realizado para seguir conservando la memoria y legado
de su padre.
“Yo solo quiero agradecer primeramente a la Universidad Autónoma de Nuevo
León todo el afecto, el apoyo, el arropar la memoria de Celso Garza Guajardo, a
las instituciones, a las asociaciones de las que formaba parte como la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística”, expuso.
bitácora n u e v a e r a

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�Celso Garza Guajardo a
veinte años de su muerte
por Alma Elisa Reyes
8 de enero de 2020

D

ebo agradecer a
los organizadores
d e
e s t e
homenaje en el
que recordamos
a l P r o f. C e l s o G a r z a
Guajardo a veinte años
de su fallecimiento, el que
hayan tomado en cuenta a
la SNHGE A C, a la que hoy
me toca representar.
Nos complace a todos
los socios y socias participar
e n e s t e r e c o r d a t o r i o,
especialmente aquí en
donde se originó una parte
muy importante de la labor
de Historiador del Maestro
Gar za Guajardo, en la
Hacienda San Pedro en
Zuazua N.L.
Esta mañana nos
toca hablar del Maestro
como historiador y como
presidente que fue de la
SNHGE, pero no puedo
soslayar ni dejar para luego,
el mencionar la forma e que
se expresan los amigos de
Celso y sus coetáneos con
quienes hablé, en todos los
casos empezaban a hablar
del amigo y compañero
solidario que fue Celso y

después hablarían del historiador, del cronista, del
creador de instituciones de investigación histórica, del
promotor de la cultura regional y de la identidad que se
crea al fomentar las ferias de los pueblos, y finalmente,
al publicar trabajos de investigación y análisis sobre esa
cultura popular.
El periodo que cubrió como presidente de la SNHGE,
fue de 1996 a 1997, estuvo pleno de camaradería
y trabajo, publicaciones de trabajos que, junto con
diferentes instituciones como la UANL y el Gobierno del
Estado, dados sus buenos oficios lograron salir a la luz.
También las referencias que escuché hablan de la
participación de la Sociedad en las labores donde el
criterio histórico es esencial en las decisiones públicas,
como en la Secretaria de Educación del Estado, en
la participación de la Comisión de Nomenclatura de
las calles, en la elección de candidatos a la medalla
7

�al Mérito Cívico y por supuesto en la
entrega de medallas y reconocimientos
de esta sociedad que la hacen tener un
lugar muy estimado en la comunidad.
A ese trabajo, habrá que sumarsele
la negociación con las diferentes
instituciones que compartieron con la
Sociedad sus invitados que llegaron a
las sesiones a exponer para los Socios y
Socias su conocimiento.
No cabe duda de que el periodo de
su presidencia es recordado con gran
anhelo y por la cantidad de trabajo
realizado.
Pero esta vez además de recordarlo
como presidente quiero traer a este
estrado su trabajo como Historiador,
especialmente me quiero referir a el libro
titulado En busca de Catarino Garza
1859-1895 en el que ofrece su criterio
de historiador, pero mas importante aun
es que nos deja una metodología de
análisis histórico.
El libro es el resultado de un trabajo
arduo y acucioso que sin importar
dónde, el historiador ocurrió a las fuentes
y archivos de los extrajo para luego
publicar, numerosos documentos que
con gran habilidad supo encontrar. Al
decir de un amigo que lo veía, me dijo
eran hojas y hojas que pacientemente
documentó.
La historia de Catarino Garza es una
que, al ser rescatada de la anomia, ha
venido a llenar un hueco en nuestro
registro norteño de la Revolución.
Catarino Garza, periodista atrevido,
con gran sentido social y a la vez crítico,
fue precursor de la Revolución 19 años
antes del 20 de noviembre de 1910. Fue
un personaje que tuvo que vivir en el
exilio con su familia pues emigró a Texas
perseguido por Porfirio Díaz y Bernardo
Reyes.
bitácora n u e v a e r a

Desde allá organizó junto al Dr.
Ignacio Martínez un ejército de 60
hombres armados y uniformados con
el que cruza la frontera por el poblado
de Mier en Tamaulipas, proclamando
su plan revolucionario y desconociendo
a Porfirio Diaz como presidente. En ese
plan contemplaba dar origen al Ejército
Constitucional el 15 de septiembre de
1891.
Los artículos que publicaba Catarino
Garza eran de gran valentía y
atrevimiento, criticando al régimen de
Díaz y de Bernardo Reyes.
Aparecían en los semanarios El Libre
Pensador, El Comercio Mexicano y El
Mundo. que empezaron a publicarse
en 1890.
Este trabajo del Maestro Celso Garza
llenó los huecos de la Historiografía de
la Revolución en esta región norteña en
la que convivimos, la revisa y nos ofrece
un nuevo punto de vista que transforma
nuestra visión de nosotros mismos; lo
hace la publicar en el libro los trabajos
que Catarino Garza dejó escritos y que
permanecían en el desconocimiento.
Estos son La lógica de los Hechos o
los mexicanos en Texas y La era de
Tuxtepec o la de Rusia en México.
Este último catalogado como el
primer trabajo político-ideológico del
acontecimiento de 1810.
El trabajo de Celso Garza sobre
Catarino Garza ha sido citado múltiples
veces y con consideraciones como
“el gran trabajo realizado” y “como el
monumental trabajo historiográfico”
por historiadores que lo han tomado
como fuente para la realización de
otros trabajos. Esta es una meta lograda
y una aportación a la historiografía
nacional que dará paso a la revisión y
corrección de la historia que sigue en

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�eterna transformación.
El Profesor Celso Garza Guajardo,
dio lustre como presidente y como
historiador a nuestra sociedad. Hoy le
rendimos homenaje agradecidos de sus
aportaciones y su ejemplo de trabajo
como historiador.
Para finalizar, debo mencionar que
fue gran amigo de la familia Reyes
Martínez. Esa amistad produjo entre

otras cosas la publicación de los libros
Conversaciones con Alfonso Reyes
Aurrecoechea que fueron las últimas
palabras de mi Padre y Mi amigo Pedro
Garfias en el que describe algunos
momentos de la amistad del poeta
y mi Padre, con los versos del poeta
entreverados en el texto. El libro tiene un
sentido prologo escrito por el consocio
Roberto Chapa Martínez.

9

�Celso Garza Guajardo: De
la trinchera de la izquierda
a la promotoría cultural…

P

por Hector

or vez primera oí hablar de Celso
Garza Guajardo en mi estancia
en la escuela secundaria
Antonio Solís, la única que
había en aquellos años en
Sabinas Hidalgo, N. L. En la generación
1959-1962, fue mi compañero su
hermano Gustavo y en nuestras charlas
sobre los acontecimientos políticos
y sociales de nuestro pueblo salía a
relucir el nombre de Celso, pero, hay
que asentar que en el entorno de la
pequeña comunidad sabinense, muy
politizada por cierto, se hablaba de
los muchachos comunistas que como
Celso, Luis Lauro Escamilla Martínez,
Ricardo Oziel Flores, José González,
Juan Durán, Mario Garza, Panchito Leal
y otros, agrupados en el Club Juvenil
Demócrata, luchaban por un mundo
mejor; en contraposición, se escuchaba
también de los jóvenes rebeldes sin
causa, quienes con sus chamarras de
cuero negro con una calavera pintada
en la espalda, sus grandes copetes y
armados de poderosas motocicletas
causaban conmoción, entre ellos Willy y
Pedro Villarreal, Marcelo Morales, Héctor
Villarreal Acevedo y algunos más.
Antes de continuar, una anécdota
pueblerina, acerca de los primeros
contactos con Celso: En la carnicería de
José Emilio González llamada La Favorita
bitácora n u e v a e r a

Jaime Treviño Villarreal

2, ubicada en el barrio de La Carretera,
Celso trabajó en su mocedad como
dependiente y cuando mi madre doña
Diamantina Villarreal Garza me enviaba
a comprar salchichón -mortadela-, al
llegar a la tienda me dirigía de inmediato
con Celso, porque se había corrido la
especie en el Barrio de La Carretera
que “despachaba muy bien”, de tal
manera que si le pedíamos medio kilo,
Celso nos daba kilo y medio, haciendo
la delicia del enviado al mandado,
porque hambriento siempre, de regreso
a la casa me daba un atracón de
salchichón y todavía llegaba al hogar
y doña Diamantina decía: ¡Qué bien te
despacharon hoy!
El Maestro Juan Garza Garza afirmaba
y con mucha razón, que Sabinas era
panino del comunismo, es decir tierra
fértil donde la semilla de las ideas
socialistas, desde que alguien las llevó
al pueblo, germinaron profusamente,
baste recordar que a don Gaspar
Ibarra a quien motejaron de alcalde
comunista cuando estuvo frente a
la administración municipal a fines
de la década de los 20’s del siglo
pasado y está también el caso del
gran filántropo sabinense don Manuel
M. García, hombre rico, beneficiario
de la revolución constitucionalista de
la república de Honduras, a quien el

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�11

�periódico El Porvenir le dedicó un
reportaje de varias páginas con el
título de “El millonario comunista”, por
sus ideas prácticas de mejoras a la
comunidad y a sus habitantes.
Si a lo anterior agregamos que, en la
década de los 30’s del siglo XX, durante
el gobierno socialista del Gral. Lázaro
Cárdenas, Sabinas fue el municipio más
“rojo” de Nuevo León, rivalizando con
el de Hidalgo, donde los obreros de la
Cooperativa de la fábrica de Cementos
marcaban la pauta “colorada” en el
Valle de las Salinas, liderados por José
Alatorre, quien posteriormente se ligaría
a Sabinas al ser concesionario de los
Autobuses Rojos, cuyo trayecto fue
Monterrey-Sabinas-Monterrey.
Las células del Partido Comunista de
México proliferaron en el pueblo, donde
el escaso elemento obrero, profesores,
servidores públicos federales como
carteros y telegrafistas, peluqueros,
comerciantes en pequeño, cocheros,
carretoneros, carpinteros, más los
combativos agraristas, llevaron la
vanguardia de la hoz y el martillo,
dándose el caso de que las mujeres
sabinenses también participaron
fundando en la Hacienda la Larraldeña
el Club Alejandra Kollontai en memoria
de la primera embajadora de la Unión
de Repúblicas Soviéticas Socialistas en
nuestro país.
El periódico El Machete, órgano
informativo del clandestino Partido
Comunista de México (PCM) circulaba
y se leía con profusión, amén de otras
revistas de propaganda socialista.
El órgano oficial de los comunistas
mexicanos tomaría en la década de
los 60´s del siglo 20, el nombre de La
Voz de México en un formato barroco
y abigarrado que dificultaba su lectura.
bitácora n u e v a e r a

La larga lucha de la gente del pueblo
en contra de los hacendados durante
todo el siglo XIX y buena parte del
XX, había forjado el carácter rebelde,
levantisco y alegador de los sabinenses.
El vínculo de difusión de las ideas fue la
prensa que llegaba a la población vía
la estación ferrocarrilera de Villaldama,
luego, con la construcción de la Carretera
Nacional No. 85 México-Laredo, permitió
el libre y rápido tránsito comercial y de
ideas con la capital regiomontana y con
la fronteriza ciudad laredense, aunado
a la presencia domiciliaria de la radio,
donde varias estaciones radiodifusoras
regiomontanas comentaban los
sucesos nacionales e internacionales
que eran analizadas y discutidas en las
casas y en los corrillos esquineros o en
sitios donde se reunían los interesados
en la política como las peluquerías,
tendajos, restaurantes y esquinas de los
barrios, aspecto muy arraigado en los
moradores del antiguo Real de Santiago
de las Sabinas.
El historiador Armando Leal Ríos,
Cronista de Linares, N. L., asegura que
tanto la ciudad donde ejerce sus labores
de Cronista, así como en Sabinas
Hidalgo, deben en mucho sus afanes
de rebeldía, a que fueron fundados por
jesuitas, recordemos que en Sabinas su
primer poblador fue el sacerdote jesuita
Francisco de la Calancha y Valenzuela.
Po s t e r i o r m e n t e a l a a l g a r a d a
socialista de Cárdenas, tres hechos
marcan el derrotero educativo y cultural
sabinense: 1º.- La fundación de la
Escuela Secundaria Profr. Antonio Solís
en 1934, cuya planta de maestros
estuvo integrada por maestros titulados.
2º.- La irrupción de gran número de
obreras en los talleres y fábricas de
vestidos, también en la década de los

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�30’s y que al serles otorgado el voto
para las elecciones municipales de
1948, participaron activamente en
la campaña electoral y, sobre todo,
apoyando la precandidatura de don
Fernando Viejo en la lucha interna del
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en
contra de la precandidatura de Antonio
G. González Garza “El Ciclón” 3º.- La
fundación de la escuela Normal “Pablo
Livas” en 1948, semillero de buenos
maestros y de líderes sociales, “nido de
comunistas” afirmaban
sus malquerientes
y 4º.-Otra vía de
penetración de
las ideas liberales
fue el periódico
hebdomadario
“Semana”, editado
y dirigido por más
de seis décadas
por el Maestro Jorge
Mascareñas Valadez,
que en uno de sus
primeros números
en la primera plana
a ocho columnas y
con una gran foto,
comentó la muerte
del primer ministro
soviético José Stalin;
podemos agregar
un quinto elemento:
la función social de
las peluquerías sabinenses, verdaderos
templos del saber político donde se
analizaban y discutían los sucesos
mundiales, nacionales y locales, provistas
además de revistas señeras como
Siempre!, Política, Boletín de la URSS,
sin faltar los periódicos regiomontanos
El Porvenir y El Norte, además de las
revistas de lucha libre, box, béisbol y las

de los “monitos”: los comics.
A Celso lo habíamos visto en la
carpintería de su padre, donde auxiliaba
en las diversas tareas y lo considerábamos
un muchacho introvertido, pero con su
grupo de amigos se explayaba a sus
anchas. Don Celso Garza Ríos era un
convencido de los derechos de los
trabajadores y era cetemista de hueso
colorado y al inicio de la década de
los 60’s del siglo 20, fue regidor en
el ayuntamiento encabezado por
el alcalde Antonio G.
González Garza, el
tremendo “Ciclón”,
p e r o, d e n t r o d e
l a f a m i l i a e staba
también don
Arnulfo Garza Ríos,
carpintero y de ideas
i z q u i e r d i s t a s, l o s
profesores Emeterio
y Enrique Garza
Jiménez, sus primos
M á x i m o, R o g e l i o
y Rodolfo de León
Garza, Roberto
Garza, alias “Beto El
Comunista”, en fin,
la preocupación de
Celso en la lucha
por un mundo mejor
era compartida por
diversos familiares,
desde diferentes
ópticas.
Otra influencia clave fue la del filósofo
sabinense e ideólogo de los comunistas
nuevoleoneses: Máximo de León Garza,
quien para ese momento ya era un
profesional del Partido Comunista
de México y viajaba por todo el
país haciendo labores de agitación
política, lo que le costó persecuciones
13

�y alguna vez cayó en la cárcel; también
podemos enmarcar como influencia la
cercanía con Rodolfo de León Garza,
partícipe también en las rebeldías
estudiantiles y magisteriales, quien era
la contraparte en las discusiones, el
que analizaba desde el punto de vista
contrario, el abogado del diablo, lo que
permitía ahondar en la reflexión política,
comentarios que Rodolfo sazonaba
con un exquisito ingrediente de acidez
cáustica, acompañado de una sonrisa
socarrona.
Fue en la Escuela Normal “Profr.
Pablo Livas” donde reforzó su visión
izquierdista con las enseñanzas de los
Maestros Eugenio A. Solís Guadiana,
Jorge Mascareñas Valadez y Javier
Arturo Solís Montemayor, entre otros,
más la pléyade de jóvenes inquietos
que fundaron el Club Demócrata,
hecho que ya hemos documentado en
nuestro libro sobre la alborada estudiantil
que terminó siendo reprimido, episodio
conocido posteriormente como El
Sabinazo, donde Celso fue el alma
y motor, mientras desde Monterrey,
Máximo llevaba las riendas estatales del
Partido Comunista de México, dando las
directrices. Este hecho es considerado
como la chispa de la rebelión estudiantil
que culminó en el movimiento popular
de 1968, reprimido por el gobierno de
Gustavo Díaz Ordaz, el 2 de octubre de
ese año, con trágicos resultados.
El Sabinazo marcó definitivamente
el transitar existencial de Celso Garza
Guajardo, pues el pueblo de Sabinas
quedó muy dividido y algunos de los
testaferros de la reacción lo amenazaron
orillándolo de hecho a desterrarse del
lugar natal; este peculiar incidente
existencial, permeó en mucho la futura
decisión celsiana de hacerse profesional
bitácora n u e v a e r a

del Partido y de la Juventud Comunista.
Mario Gar za Gar za, Gustavo y
Oscar Garza Guajardo, Santiago Flores
Guzmán, Efraín González, Pablo Ibarra
Berlanga, Santiago Vara Jiménez, Abel
Rodríguez Vielma, Víctor Rodríguez
Dávila, Jacobo Flores Guzmán, Héctor
Jaime Treviño Villarreal, Alejandro
García, Mario Ernesto Gómez, Omar
Ochoa Garza, César Jasso, David
Oscar Mascareñas Valadez, Antonio
Olveda Rodríguez, Hugo Federico Peña
Pérez, Baruch Vázquez Aguilera, entre
otros normalistas, recogieron el legado
rebelde, contestatario, la lucha por
un mundo mejor, por una educación
científica y popular; organizados en la
Célula Profr. Rafael Ramírez que controló
la Sociedad de Alumnos Justo Sierra de
la Escuela Normal Pablo Livas.
Las visitas de Celso a Sabinas y luego
en la casa de sus padres en San Nicolás
de los Garza, N.L. a donde se había
trasladado la familia en 1967, fueron
esporádicas y de carácter relámpago
en los siete años transcurridos entre
1963 y 1969; las aprovechaba para
platicarnos sus experiencias en la lucha
estudiantil nacional y nos asombraba
al enseñarnos 22 credenciales con
su nombre de diversas instituciones
educativas normalistas y universitarias
donde realizaba su clandestino trabajo
revolucionario, era para nosotros el
héroe del romanticismo juvenil en la
utopía y quimera socialista…
En abril de 1966, fue el alma y
motor de la organización de la Central
Nacional de Estudiantes Democráticos,
cuyo Congreso Constituyente se realizó
en la Ciudad de México y donde
asistimos un nutrido grupo de normalistas
sabinenses y demás jóvenes comunistas
universitarios de Monterrey. Allí vimos

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�realizarse a Celso como político en toda su amplitud, pues bajo su
mano se desarrollaron con éxito las sesiones y fue él quien elaboró
la planilla única para encabezar a esta importante organización
estudiantil.
Lo perdíamos de vista por períodos prolongados, no se
comunicaba por andar entregado en cuerpo y alma a la lucha
revolucionaria y fuimos testigos de los sufrimientos de su madre
doña Finita y de la familia toda. Después de que salimos de la
Normal, vivimos en la casa de la familia Garza Guajardo que nos
proporcionaba asistencia, primero en la colonia Chapultepec
y luego en el Fraccionamiento Las Puentes, segundo sector; allí
llegaba de vez en cuando Celso, generalmente por la noche
y entablábamos largas charlas sobre la vibrante insurgencia
estudiantil.
Después de la terrible represión del 2 de octubre de 1968, Celso
quien formaba parte del grupo amplio dirigente, tuvo que ocultarse
para evitar ser aprehendido por los jenízaros gubernamentales;
meses después reapareció en Monterrey, donde le dio un giro a
su actuar político, integrándose a la Universidad de Nuevo León
como bibliotecario de la Escuela de Agronomía y en sus ratos libres
acudía al Archivo General del Estado, cuya sede estaba ubicada
en el edificio situado en la esquina noroeste del cruce de las calles
de Washington y Dr. Coss, en cuyo primer piso estaba la policía
auxiliar, ¿Qué instancia policiaca buscaría a Celso, en ese lugar?
De esa estadía surgió el libro sobre Sabinas, donde quiso aplicar
el materialismo histórico al estudio del pasado sabinense; le hice el
sustento geográfico del municipio con el título “El escenario donde
transcurre la historia…”, dos décadas después comentábamos
de manera festiva aquel intento de aplicar la utopía socialista a
la microhistoria pueblerina.
Al abrirse la Preparatoria No. 9 con carácter de popular,
impulsada por cuadros del Partido Comunista en Monterrey
encabezados por Arturo Delgado Moya, Celso formó parte de su
planta de maestros y continuó su lucha dentro de la izquierda en
la trinchera revolucionaria que fue el Sindicato de Trabajadores
de la Universidad de Nuevo León.
Ante el desencanto de la juventud estudiantil por las represiones
del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1970 y la cerrazón
del régimen en la búsqueda de cauces democráticos para
transformar el obsoleto régimen, algunos de sus dirigentes se
polarizaron con el brillante y carismático Raúl Ramos Zavala a la
cabeza, argumentaron que la única vía para la transformación
política del país era la lucha armada, organizada como
guerrillas; un grupo de ellos solicitó a Celso lo encabezara, pero
15

�Garza Guajardo conocedor de que
las condiciones no estaban dadas
para ello, rechazó categóricamente
la propuesta, causando desazón y el
enojo de los más extremistas, quienes
le lanzaron serias amenazas.
Este épico y difícil período de la
historia nuevoleonesa permanece sin
estudiarse a fondo, porque las fuerzas
retardatarias de la clase política y
económica les conviene que quede
en la desmemoria, como muchos otros
hechos que conforman la “Historia
Negra de Monterrey”. La vida de
jóvenes brillantes en la academia y la
política fue truncada en esta “guerra
sucia”, implementada por el régimen
execrable de Luis Echeverría Álvarez,
autor intelectual de la matanza de
Tlaltelolco del 2 de octubre de 1968 y
la del Jueves de Corpus del 10 de junio
de 1970.
Si bien los 60’s marcaron un rumbo
decisivo en el decurso universal, la
década de los 70’s en nuestro país y
sobre todo en Nuevo León, marcaría
con indeleble huella el devenir histórico
del Estado: La autonomía universitaria,
la renuncia del gobernador Eduardo A.
Elizondo, la explosión popular traducida
en la invasión de predios, la guerrilla,
la muerte del adalid empresarial don
Eugenio Garza Sada, la algarada
informativa de los periódicos El Norte y
El Sol que desplazaron a El Porvenir del
sitial conquistado desde su fundación y
finalmente la llegada al poder de don
Alfonso Martínez Domínguez, que con
mano dura, daría un vuelco a la política
local y extendería su férrea y semifeudal
visión a la Universidad Autónoma de
Nuevo León.
Los comunistas nuevoleoneses en
voz de sus representantes, entre ellos
bitácora n u e v a e r a

Celso, expusieron su punto de vista
y posición ante la llegada del duro
gobernante en desplegado aparecido
en la prensa. Ya en el poder, Martínez
Domínguez reaccionó y auxiliado por
el rector doctor Alfredo Piñeyro López,
quien actuó a imagen y semejanza de
su mentor, desmovilizó con habilidad
zorruna a las facciones izquierdistas
sacando del campus universitario a
quienes se opusieron a sus designios
políticos o los cooptó en el nuevo
ajedrez del supeditado juego del poder
universitario, donde el octavo piso de
la Torre de la Rectoría sería a partir de
ese momento el bunker todopoderoso y
definitivo en el caminar por el laberinto
universitario. La feudalización de la
Universidad Autónoma de Nuevo León
se había consumado bajo la dupla
martínezdominiguista-piñeyrana.
Ante el embate de Piñeyro a las
diferentes facultades, preparatorias y
otras instancias, la Prepa 9, donde Celso
y otros compañeros tenían su campo
de acción político y de labor escolar,
no estuvo exenta de la ira del rector y
“limpió” la casa, para ello basta ver los
acuerdos del Consejo Universitario de
esa época.
Las pugnas de la izquierda universitaria
en Nuevo León, coadyuvaron a su
automatización y en menos de una
década a su virtual desaparición;
entrampada en la lucha de facciones
y ante la legalización del Partido
Comunista de México, al sumarse al
Partido Socialista Unificado de México
y luego al Partido de la Revolución
Democrática, la desmovilización política
del estudiantado universitario primero
y luego la cooptación política de los
dirigentes sindicales, fue minando toda
resistencia insurgente al interior de la

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�UANL, llegándose a tal grado que hoy
el STUANL es una dependencia más, del
entramado político que reside en la Torre
de la Rectoría.
Celso jugó sus cartas, sobrevivió de
milagro ante la guillotina piñeyriana
a la cual opuso su resistencia pasiva
espartana, librándose de la expulsión de
por vida de la UANL. Sometido a larga
y dura espera por muchos días en la
antesala de la oficina del rector, por fin,
aquél hombre convertido en fuhrer, dio
su anuencia para una primera entrevista,
donde, desde luego se habló del tema
candente de la política universitaria y
el interés de Martínez Domínguez de
acabar con la influencia comunista en
la máxima casa de estudios.
Varias fueron las reuniones y en una
de ellas Piñeyro externó su afición por
la historia medieval, saliendo a flote
tal vez sus reminiscencias ancestrales
feudales. El rector entrampado con la
construcción de la famosa Cueva de
los Tigres, equipo de futbol profesional,
encontró la respuesta a sugerencia de
Celso de que comprara la Hacienda
de San Pedro en Gral. Zuazua, N.L. idea
acogida con beneplácito por Piñeyro
quien había hecho su servicio social
como médico en ese municipio.
Por fin, a Celso le fue destinado un
lugar en la Capilla Alfonsina, a donde
fue enviado con la orden terminante
para su Director que lo vigilara de cerca
y lo hiciera firmar tarjeta de entrada y
salida a la menor provocación darlo
de baja.
Entre tanto, Celso se involucró en
la crónica de su querido Sabinas
y aprovechando las páginas del
periódico Semana Regional, escribió
constantemente su visión de aquel
micromundo que había vivido en

su niñez, adolescencia y juventud,
visualizando con diáfana claridad
los veloces cambios que se estaban
produciendo en el mundo y sobre todo
en nuestro país y en Nuevo León, donde
la población estaba sufriendo un cambio
vertiginoso de rural a urbana, con la
consiguiente pérdida de tradiciones,
costumbres, así como el abandono de
los viejos utensilios cotidianos, arrojados
al cuarto de trebejos por la explosiva
aparición de los nuevos aparatos, la
mayoría electrónicos.
Celso con su hábil pluma, con un
lenguaje sencillo, le llegó a la gente -y no
tan sólo de su pueblo-, a las fibras más
íntimas… hermosas crónicas recogidas
en su mayoría en ese libro, portento de
la crónica denominado Aquellos años
que soñé.
La sensibilidad, la emoción, el
sentimiento y la pasión por reseñar los
acontecimientos de su “cara aldea”,

17

�“ fue un Alma Grande, entregado al
máximo a su pasión por el rescate de
las raíces e identidad cultural de
nuestros pueblos”
hacía que sus pláticas en el restaurante,
en su oficina o en los pasillos universitarios,
estuvieran llenas de calor; platicaba de
sus entrevistas con las personas mayores,
con personajes de la cultura popular y con
adalides universitarios y se emocionaba
al extremo al descubrir tal o cual dato,
tal o cuál anécdota, tal o cual rasgo
de la personalidad de sus entrevistados,
porque como dice la periodista italiana
Oriana Fallaci en su libro Entrevista
con la Historia: “Yo no me siento,
ni lograré jamás sentirme, un frío
registrador de lo que escucho y veo.
Sobre toda experiencia profesional
dejo jirones del alma, participo con
aquel a quien escucho y veo como si
la cosa me afectase personalmente
o hubiese de tomar posición (y, en
efecto, la tomo, siempre, a base de
una precisa selección moral), y ante
[...] los personajes no me comporto
con el desasimiento del anatomista o
del cronista imperturbable”. En estas
palabras pareciera que Oriana estuviera
describiendo a Celso.
El Departamento de Historia Regional,
pronto se tornó en el Centro de
Información de Historia Regional, pasó
de la Capilla Alfonsina a las restauradas
instalaciones de la Hacienda San Pedro,
tocando base en una oficina ubicado
en la parte sur del Estadio Universitario.
El fomento de una serie de
expresiones culturales, la promotoría
en ese campo, el auxilio y apoyo a
bitácora n u e v a e r a

poetas, artistas, cronistas y a todo aquel
que se le acercara con un proyecto,
una actividad; contó siempre con
la benevolencia y el espíritu solidario
celsiano. Luchó por la restauración
de las viejas ruinas de la Hacienda,
consiguió donaciones de acervos
bibliográficos, rescató la Feria dándole
el giro de Fiesta de la Cultura Popular,
fue el artífice del quehacer histórico en
la celebración de los 400 años de la
Fundación de Monterrey, presidió con
éxito la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadística, organizó
congresos, simposios, conferencias, en
fin, una dinámica máquina humana
con gran sensibilidad, siempre en
movimiento.
Celso fue un hombre de ideas y las
llevó a la práctica en el campo de la
cultura, luchó denodadamente por
el establecimiento de la Secretaría
de Extensión y Cultural en continuas
entrevistas con el rector Dr. Reyes
Tamez Guerra, lo que finalmente se
consiguió. Su reconocimiento a los
Personajes de la Cultura Popular fue
una de sus grandes aportaciones, en
fin, tantas y tantas acciones dignas de
ser reseñadas.
Celso Garza Guajardo, entrañable
compañero y amigo en las lides culturales
fue un Alma Grande, entregado al
máximo a su pasión por el rescate de
las raíces e identidad cultural de nuestros
pueblos.

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�Veinte años del fallecimiento del

Prof. Celso Garza Guajardo

�al Prof. Celso ya como Cronistas los
dos, él de sabinas Hidalgo y yo de
Marín; Marín festeja su Aniversario a
elevación a Villa el 16 de julio, en
esa fecha desde 1992, los Cronistas
nos han acompañado y el maestro
Celso estuvo en Marínfestejando tan
significativa fecha en varias ocasiones,
así lo atestiguan algunas fotografías,
además en una junta que tuvo en
Marín, el Lic. Carlos González Rodríguez
siendo presidente, ahí estuvo Celso
acompañado por su esposa Teresita.
Mucho se ha hablado del Prof. Celso,
como hijo, como esposo, como padre,
como abuelo; mucho se ha escrito del
maestro, del amigo, del vecino, del
compadre y sabemos que escribió
cerca de 80 libros, además, sabemos
que fue un entrevistador nato, así lo
atestiguan sus escritos.
No puedo decir que he leído todos sus
libros,pero de lo que he repasado me he
quedado con algunos párrafos que me
han impactado. Les comento solo tres.
En el libro Tradiciones y costumbres de
nuevo León. Editado en febrero de 1994.
Escribe: La convocatoria sobre
tradiciones y costumbres marchaba
en esa dirección: hacia el universo de
los sentimientos, sueños y quehaceres
cotidianos y trascendentes, de cómo se
ha vivido y arraigado en nuestros pueblos;
ayer, hoy y siempre las tradiciones y
costumbres nos acompañan siempre.
Nos siguen de generación en generación.
Se expanden y transforman. A veces nos
alejamos de ellas y regresamos a su
búsqueda cuando sentimos que nos
son indispensables, pues sin ellas no
podemos existir. Por ellas sabemos de
nuestros antepasados y por ellas sabrán
de nosotros.
bitácora n u e v a e r a

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��Celso el cronista
por Juan Alanis Taméz

C

elso ha demostrado su
amor a la camiseta de
CRONISTA con múltiples
trabajos que van desde sus
crónicas costumbristas con
el estilo que lo caracteriza, el escudriñar
entre los personajes del pueblo y hacer
de temas simples de las tradiciones y
costumbres tanto surenses como del
noreste mexicano con descripciones
fieles de: El Molcajete, el comal, la noria,
el ropero, el jacal, el té, la chimenea, la
acequia y todo lo que nos identifica y
hermana a los nuevoleoneses.
Celso se ha identificado como
un cronista natural, amigo y buen
compañero de los Cronistas de Nuevo
León, de México y allende las fronteras,
ha sido un luchador incansable que
“hace crónica al andar ” y entre sus
numerosas ediciones, varias están
íntimamente ligadas a este tema como
su libro titulado “De cronista a cronista”
muchos más son auténticas crónicas
contemporáneas con el grato sabor
“celsista” que el imprime a todos sus
trabajos.
La m a y o r í a d e l o s c r o n i s t a s
nuevoleoneses hemos conocido del
apoyo, respaldo y colaboración de
Celso que desde los diferentes puestos
que ha ocupado, siempre lo distingue
su gesto positivo, ya sea prolongando
logros, orientando en las diversas
investigaciones, proporcionando

bibliografía relacionada al estudio
en cuestión y hasta editando libros,
revistas y folletos cuando están en sus
posibilidades.
No podemos hablar de cronistas
contemporáneos sin mencionar al
Prof. Celso Garza Guajardo, cuya
trayectoria está íntimamente ligada a
cronistas de talla de Don José P. Saldaña,
del Profr. Israel Cavazos Garza, de
Monseñor Aureliano Tapia Méndez y de
su paisano Profr. Hector Jaime Treviño
Villarreal; Celso es una de las principales
imágenes del “Cronista de hoy” que ha
dejado no sólo una escuela que imitar
sino toda una institución, que los futuros
cronistas estarán obligados a conocerla,
aprenderla, desarrollarla.
Celso es miembro fundador de la
Asociación Estatal de Cronistas de
Nuevo León, A.C. “José P. Saldaña”
fundada el 30 de mayo de 1987 en
el municipio de Gral. Zuazua, N.L. y
de aquella reunión emanó el primer
presidente de la agrupación que
recayera precisamente en el maestro
Celso. Su carácter afable, su peculiar
sonrisa, sus gestos peculiares con tintes
positivos, son el marco de sus entrevistas,
sus conferencias, sus ponencias, las
presentaciones de libros, los seminarios,
encuentros, reuniones de cronistas
e historiadores , reconocimientos y
homenajes a personajes intimidante
ligados a la cultura y las artes de Nuevo

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�León y mucho más de lo que ha recibido.
Finalmente es menester destacar del Prof. Celso Garza Guajardo, además de
la amistad, fidelidad y talento, su capacidad del hacer crónica tras crónica, su
producción editorial sin duda de las más numerosas, sin perder la calidad que todos
sus trabajos e investigaciones tiene, su producción ha sido vasta y seguramente,
continuara sorprendiendo día a día, porque tenemos Celso para un rato, un Celso
creativo, enamorado de su profesión, cumplidor con todo lo que se propone y con
quienes se compromete a gestionarles la publicación de sus investigaciones, Celso
es hombre de palabra, maestro de profesión, cronista de corazón.
Celso es generador de proyectos culturales realizables; en el Gobierno Estatal de
Nuevo León, desde la Hacienda San Pedro en General Zuazua, N.L. sus reconocimientos
a los personajes de la cultura nuevoleonesa, en la sociedad de Historia, Geografía
y Estadística, desde su puesto como actual presidente; en el Municipio de Sabinas
Hidalgo, N.L. desde su puesto de Cronista Municipal, en el patronato pro festejos
de Monterrey 400, desde su puesto como Presidente de la Comisión de Historia y
desde la Asociación Estatal de Cronistas de Nuevo León, desde su puesto como
miembro del Conejo Consultivo y de la Comisión de elaboración de los estatutos de
la mencionada agrupación, esto y más s Celso Garza Guajardo

23

�CELSO GARZA GUAJARDO
Y LA UNIVERSIDAD
Por: Dinorah Zapata Vázquez.

C

elso Garza Guajardo, nació
en Sabinas Hidalgo, N.L.
en el seno de un humilde
hogar el 13 de mayo de
1943, fueron sus padres el
Sr. Celso Garza Ríos y la Sra. Josefina
Guajardo Mireles, quienes además
procrearon 8 hijos más. Estuvo casado
con la Profra. Teresa de Jesús Acuña
González de cuyo matrimonio nacieron
dos hijos: Celso José y Alba Josefina.
Realizó sus estudios en su pueblo natal,
primero en la Escuela Primaria "Manuel
M. García", la Secundaria en la "Profr.
Antonio Solís" y su estudio profesional los
cursó en la Escuela Normal "Pablo Livas",
todos ellos en el lapso comprendido
entre los años 1949 a 1961; aclarando
que los estudios de Normal eran de tres
años. Posteriormente, en el año de 1974
se graduó en la Normal Superior del
Estado, en la especialidad de Ciencias
Sociales.
Al recibirse como maestro normalista
en 1961, trabajó durante un año en
una escuela primaria de Villaldama,
N.L. Posteriormente prestó sus servicios
profesionales en la Escuela Primaria
"Joel Rocha”, en la ciudad de Monterrey,
N.L., después se fue como miembro del
Partido Comunista a la Cd. de México
en el año de 1964, dejando su trabajo
de profesor de primaria, “decisión que
compartió con su hermano Gustavo
a quien le pidió que lo apoyara
quedándose en su lugar para ayudar
bitácora n u e v a e r a

a la economía familiar ” , según lo
referencia el Profr. Otoniel Arrambide
Villarreal en el folleto “Celso Garza
Guajardo 1943-2000” editado por el
CIHR de la UANL.
Regresa a la ciudad de Monterrey en
1970, se reincorpora a la vida cotidiana
de la ciudad de y de su pueblo natal,
contando con el apoyo de personajes
como el Profr. Timoteo L. Hernández,
quien sin importar las críticas que pudiera
recibir, le abrió las puertas del trabajo al
conseguirle una plaza de maestro, y
el historiador Israel Cavazos, lo admitió
en el Archivo General del Estado al
reconocer en él una definida vocación
por la Historia Regional; siendo aquí
donde da inicio a una nueva faceta
como historiador y cronista que le dieron
una trascendencia muy importante.
El Maestro Celso, se describía a
sí mismo como un revolucionario,
nacionalista, identificado plenamente
con la historia y la cultura del país y
la región, "por eso me he entregado
a mi labor de escribir la historia y la
crónica regional: escribo en función del
nacionalismo". Inmediato a esto, reinició
sus escritos en el periódico Semana
Regional, relatando crónicas y pasajes
de su municipio los cuales fueron la base
para su primer publicación.
En ese mismo año de 1970, se une
a la tarea para lograr la fundación de
la Preparatoria 9, de la UANL, siendo su
participación, fundamental para el logro

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�del objetivo. En ese centro educativo
fungió como catedrático. Ingresó a la
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, en octubre de
1971.
Por los años setenta también fue
catedrático de la Escuela Normal
Superior del Estado en los cursos intensivos
de verano, a la par que creaba la revista
"Cultura y Sociedad".
En 1973, por fin edita su primer libro de
historia: El Real de Minas de Santiago de
las Sabinas, el cual lo convirtió también
en editor al buscar recursos para
solventar la cantidad de veintisiete mil
pesos que costó la edición del mismo
en la imprenta del maestro Alfonso
Reyes Aurrecoechea.
Fue tan destacada su actuación
como catedrático en la Preparatoria

9, que en 1974; y como resultado
de su aceptación con los alumnos y
maestros del plantel resultó electo para
ocupar la dirección de esa escuela,
desafortunadamente no se consiguió
lo deseado por hacerle falta un título
universitario, pero él, no se desanimó e
ingresó como estudiante a la Facultad
de Filosofía y Letras, distinguiéndose
durante esos años asesor político
del Sindicato de Trabajadores de la
Universidad Autónoma de Nuevo León,
en varios períodos. Dentro del agitado
ambiente universitario, la creación
de la Biblioteca Universitaria Capilla
Alfonsina, así como su amor por la
historia lo llevaron en diciembre de 1980,
a proponerle al entonces Rector, el Dr.
Alfredo Piñeyro López a la obra a la que
habría de dedicarse con fe, dedicación

25

�y entusiasmo por el resto de sus días,
el proyecto de creación del Centro
de Información de Historia Regional
(C.I.H.R.), recayendo en su persona la
dirección de este organismo, con el fin
de impulsar y difundir los estudios de la
historia regional, dicho centro estaría
incorporado a la Capilla Alfonsina.
Consolidar el proyecto le llevó al
Maestro Celso Garza varios meses de
reuniones y juntas de trabajo con el
Dr. Piñeyro para definir perfectamente
la misión de este centro, marcando
de inicio la tarea de estudiar el origen
y devenir histórico de los 30 años de
la Biblioteca Universitaria y de situar al
CIHR en la investigación del pasado
en el contexto geográfico y cultural del
Noreste de México, procurando darle
un enfoque social que contribuyera
al rescate de la cultura popular. Su
labor inició brindando información
historiográfica de los fondos existentes
en la Biblioteca Universitaria Capilla
Alfonsina. Con el tiempo poco a poco
fue ampliando y desarrollando su función
dentro de la Universidad hasta definir sus
labores de investigación recurriendo
preponderantemente a las fuentes
primarias ubicados en los archivos
municipales, estatales, parroquiales y
en instituciones nacionales y extranjeras,
principalmente en México y Texas.
El personal fundador del Centro de
Información de Historia Regional fueron:
los investigadores Profr. Jesús Osorio
Morales, Profr. Gustavo Garza Guajardo,
Arq. Gerardo de León y el español Dr. Luis
Sierra Nava, investigador ene estancia,
secretaria Olga Vázquez García y el
Maestro Celso Garza como investigador
y director.
Los logros en materia de investigación
dieron prontos resultados al obtener el
bitácora n u e v a e r a

Premio a la investigación que otorga
anualmente nuestra Alma Mater en el
área de Ciencias Sociales al Dr. Luis
Sierra Nava en el año de 1982 y al año
siguiente esta mención la obtiene el
Maestro Celso por su contribución al
conocimiento histórico del personaje
revolucionario Catarino Garza.
En este momento el Profr. Gustavo
Garza Guajardo realizaba los primeros
estudios sobre la prensa regiomontana
y las cabeceras municipales. Por su
parte el Profr. Jesús Osorio Morales se
destacaba en el registro de pintura
rupestre y petroglifos en Nuevo León,
consolidado en el folleto de Piedras Pintas
y en un registro y exposición fotográfica
montada en Capilla Alfonsina.
Todos estos logros dieron como
resultado que a mediados de 1986, el
entonces Rector de la UANL Ing. Gregorio
Farías Longoria, decidiera elevar a
Departamento el CIHR, separándolo de
la estructura administrativa de la Capilla
Alfonsina y otorgándole como sede lo
que habían sido las sala de prensa para
el Mundial México 86, localizadas en un
costado del Estadio Universitario.
Para ese momento la nómina de
investigación del CIHR se había
ampliado un año antes con la inclusión
del Lic. Héctor Jaime Treviño Villarreal y
la Lic. Dinorah Zapata Vázquez. Una vez
ubicados en el estadio se incorporan el
lic. Francisco Javier Alvarado Segovia,
el antropólogo Carlos Leal Velazco, el
Lic. Sergio González de León y en la
administración Salvador Guerra Ramos
y Zaida I. Castillo Bernal. Posteriormente
se incluyeron 10 investigadores más.
Todos ellos trabajando en la realización
de investigaciones sobre el pasado
histórico de Nuevo León que contribuyen
a la formación de la identidad nacional

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

�desde la perspectiva del noreste. Todo
ello como reconocimiento a la labor
realizada por el proyecto del Centro que
vino a cubrir un área de conocimiento
diferente a lo realizado de manera
destacada por otras instancias como
el Colegio de Historia de la Facultad de
Filosofía y Letras.
La labor del CIHR se comenzó a
destacar con un programa de gran
alcance que incluía no solo las n, sino
además una serie de actividades de
difusión de la Historia, geografía y cultura
regional: se realizó el Primer Congreso
sobre historiografía regional contando
con la participación de la Universidad
de Texas en Austin, el Primer Coloquio
de Música Regional con la destacada
participación de estudiosos del tema de
prestigio local y nacional, así como la
inclusión de la Universidad de California,
asi como diversos foros donde se contó
con la participación de instituciones

culturales de Cohaulia, Tamaulipas y
San Luis Potosí.
Los objetivos que se trazaron para el
Centro fueron los siguientes:
Servir a las tareas de investigación
y difusión de nuestra historia
regional de acuerdo con los
objetivos de estudio y difusión
de la UANL.
Realizar proyectos de trabajos
sobre el pasado de Nuevo León,
su geografía y cultura regional.
Organizar y fomentar foros a
través de los cuales se permita
promover el conocimiento
histórico regional.
Buscar y preservar los materiales
bibliográficos, hemerográficos,
documentales y cartográficos
con el fin de que sean útiles al
personal investigador de la UANL
y de otras instituciones.
Promover toda cuestión cultural
27

�que contribuya a la identidad
nacional desde la perspectiva
de esta zona del país.
Buscar una retroalimentación
académica y de información
con las instituciones regionales
y nacionales que se dediquen
a la investigación regional.
Para lograr estos objetivos se propuso
realizar cuatro funciones:

fin de dar a conocer nuestros
avances en la búsqueda
histórica, así mismo, conocer
las inquietudes y los acervos
de las diferentes instituciones
educativas.
4. B r i n d a r a s e s o r í a s a l a s
instituciones y/o personas
interesadas en el conocimiento
de nuestra historia y geografía
regional.

1. I N V E S T I G A C I Ó N : C o n s i s t e
en tratar de esclarecer los
períodos difusos de nuestra
historia regional a través de los
programas de trabajo que se
lleven a cabo.
2. DIFUSIÓN: Publicación de los
resultados de las investigaciones
realizadas por el personal del
CIHR.
3. Realización y promoción
d e s e m i n a r i o s, c i c l o s d e
conferencias, seminarios, mesas
de trabajos, entre otros, con el

Cuando en 1984 la U.A.N.L. adquirió
la abandonada Hacienda San Pedro en
Zuazua, N.L., la vida del Maestro garza
Guajardo cambió se dedicó a dirigir
la remodelación de ese lugar en ruinas
en el aspecto histórico, proyecto que
consideraba complementaría perfecto
lo logrado con el CIHR, por eso desde
un principio le agradó para ser la sede
de éste, contando para ello con el
apoyo el Rector Gregorio Farías Rangel.
El traslado a esta nueva sede ocurre el
24 de octubre del año de 1989, siendo
inaugurada formalmente el 29 de marzo

bitácora n u e v a e r a

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�de 1990, por el Presidente de México,
Carlos Salinas de Gortari. Cristalizados así
un sueño más, se inauguró con una gran
fiesta popular la nueva Hacienda San
Pedro como Unidad Cultural Universitaria,
en donde se devolvió al municipio de
Zuazua la tradicional festividad de San
Pedro; evento realizado a partir de junio
de 1990, con duración de tres días
donde se presentaba un programa
artístico cultural, presentaciones de
libros, exposiciones fotográficas y
muestras gastronómicas de la región, asi
como rindiéndose en ellas, merecidos
homenajes a diversos personajes de la
cultura popular, personas que con su
labor y oficio contribuían al arraigo y la
identidad.
Esta festividad se ha realizado por 20
años y ha contado con la participación
activa de los habitantes y autoridades
de la región que conforman el Valle
de las Salinas. Se han reconocido a un
centenar de personajes de todos los
ámbitos: artistas, historiadores, cronistas,

promotores culturales, oficios, etc.
Las primeras Fiestas de la Cultura
Regional se realizaron en esta área
de las trojes, pero para el tercer año
se tuvo que replantear la logística por
la gran aceptación que tuvo entre la
población que llegaba de todas partes
del estado de Nuevo León, Coahuila,
Tamaulipas y Texas. Se montó en todo
el inmueble de la Hacienda, sus patios
y alrededores, así como el teatro al aire
libre fue escenario del desfile de grupos
musicales orgullo de nuestro estado
como Los Montañeses del Álamo, El
Palomo y el Gorrión, el Grupo Tayer,
Catarino Leos y Los Rancheritos del Topo
Chico, Servando y Mando, el Grupo
El Tigre por mencionar solo algunos,
los ballets de la EIAO, luego el Ballet
Universitario, así como los del ISSSTE y
la Fac. de Derecho se convirtieron en
punto de referencia de esta festividad.
El recibir el inmueble histórico
Hacienda San Pedro fue todo un reto,
pues como el lo comentaba en un

29

�principio recibió 9 hectáreas de tierra,
el inmueble conformado por 10 salas
tres patios un túnel un teatro al aire libre,
dos torreones y un panteón.
Entonces realizó el diseño de los
espacios, primero la sala principal a la
que llamó las Trojes, luego la capilla la
convirtió en una biblioteca antigua, y
la capilla la cambió a la entrada de
la hacienda, una estancia una parte
museo con la recreación de la cocina
tradicional regional, elemento por
demás ligado a nosotros, una sala de
escudos municipales, la primera en su
tipo, una sala más en honor a las fiestas
municipales, un auditorio, una escuelita,
el comedor de los hacendados, la
tienda de raya, la torre de la Acuarela
en honor al artista Héctor Cantú Ojeda.
Promovió y consiguió que la artista
María Gaytán, maestra universitaria
realizara óleos de gran dimensión
que reflejaran el sentido del lugar y
representara la propuesta del Maestro
Celso, con la fotógrafa Adriana
García Fidalgo le encomendó varias
colecciones de fotografías referentes
al paisaje, festividades y aspectos
culturales del Estado y las cuales, al
igual que las de Gaytán forman parte
del Patrimonio Universitario.
Con todo esto, la Hacienda dejó de
ser un proyecto para la Universidad y
se convirtió en una realidad que le ha
dado gran prestigio a nuestra Alma
Mater quien la ha mostrado a lo largo
de estos 25 años, a los Congresistas,
Historiadores y personajes destacados
de la academia y la cultura nacional
e internacional quienes han visita de
manera especial. Por eso no es de
extrañar que cuando vuelve a surgir
la Secretaría de Extensión y Cultura, al
Maestro Celso se le encomiende la
bitácora n u e v a e r a

Dirección del Departamento de Difusión
Cultural y Artes Musicales a la par de
continuar frente al CIHR y la Hacienda
San Pedro.
En esa dirección también logró
plasmar su estilo al realizar diversas
actividades con grupos artísticos
talentosos como Baúl Teatro, los Gatos
de la Azotea de Andrés Montes de
Oca, los primeros espectáculos de la
narradora de cuentos María Eugenia
llamas “La Tucita”, el homenaje a los
carperos como la familia Campa,
Además de mantener los Concursos
y convocatorias institucionales.
De 1983 a 1991, escribió y publicó
gran cantidad de crónicas de su pueblo,
mismas que recopiló la U.A.N.L., y fueron
editadas en libro titulado: "Aquellos años
que soñé", gran lección de autenticidad
y fortaleza espiritual, solo quienes han
alcanzado un grado de madurez
afectiva, pueden escribir un texto así,
revelador de los sufrimientos, alegrías y
medios que pueblan su mundo interior.
Fue creador junto con el Licenciado
Héctor Jaime Treviño Villarreal de la
Asociación Estatal de Cronistas “José P.
Saldaña”. Cronista de Sabinas Hidalgo,
N.L., Recipiendario de las Medallas al
mérito histórico más representativas de
Nuevo León, y todo ello llevando la figura
de la Universidad Autónoma de Nuevo
León con alto grado de representación
y dignidad.
Desde la Dirección de Interacción
Municipal e Investigaciones Históricas de
la Subsecretaría de Cultura, durante los
años de 1992 y 1993, puso en marcha
en la Casa de la Cultura de Monterrey,
el programa "jueves de la Crónica", en
el cual tuvo la oportunidad de lanzar las
convocatorias sobre los barrios, de igual
manera las que se dirigían a rescatar las

Vol. 1 / Núm. 2 / Abr. - Jun. 2020. Ed. Especial XX Aniversario Lutuoso Celso Garza Guajrdo

��XX Aniversario Luctuoso de
Celso Garza Guajardo
por Sócrates Rizzo García

Monumento de Mármol Negro; Panteón Municipal
Sabinas Hidalgo, N.L. 9 de enero del 2020

E

s un privilegio y satisfacción unirme a este merecido
homenaje a un gran personaje, historiador, humanista,
escritor y promotor de la cultura popular: mi admirado
amigo Celso Garza Guajardo. Agradezco la invitación
que me hicieron los organizadores de la Secretaria de
Extensión y Cultura a través del Centro de Información de Historia
Regional y de la importante Hacienda San Pedro que lleva el
nombre de nuestro homenajeado.
Empezaré por platicar de mis primeros encuentros con Celso y
trataré de entender la evolución de su pensamiento y sensibilidad
social en el contexto de aquellos tiempos y resaltar, mediante sus
escritos, su filosofía y grandes acciones en la promoción de la
historia regional y la cultura popular. La mayoría de las menciones
y citas que haré se basan en su libro Aquellos Años que Soñé,
publicado por nuestra UANL.
Para entender la fortaleza intelectual de Celso baste señalar dos
frases que él menciona, la primera sobre su maestro Eugenio Solís,
dice así: “…nos enseñó sobre todo a ser fuerte con los sentimientos
y con los principios; tan fuertes como fuesen capaces de resistir
todas las calamidades del tiempo y del espacio”; en la segunda
cita que habla sobre el pensamiento de su padre, Celso dice:
“No era la riqueza material lo que buscaba, era el gozo del
bienestar espiritual colectivo, el que nunca pudo encontrar “ y
agrega “…esa fue una sabia lección de humanismo”
Conocí a Celso en 1963 cuando Yo cursaba el 2º año de la
Preparatoria No 1 y siendo representante alumno ante el Consejo
Universitario, recibí, y acepté, la invitación de los organizadores del
1er Festival de la Juventud y de los Estudiantes Neoloneses por la
Paz la Amistad y la Liberación Nacional programado a celebrarse
en Sabinas Hidalgo, N.L. los días 13 y 14 de abril de 1963. Celso,
Delgado Moya y Yo firmamos la invitación a dicho evento y en
bitácora n u e v a e r a

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�la organización del evento participaban
diferentes grupos juveniles, estudiantiles,
prestigiados intelectuales de izquierda
y también la Juventud Comunista. El
Festival empezó en la plaza principal con
gran entusiasmo de los oradores pero
fue suspendido por los altos riesgos de
violencia provocada por los radicales
manifestantes contrarios, la mayoría de
Sabinas, que eran
liderados por la
Cruzada Regional
Anticomunista
(CRAC)
Pero veamos el
contexto: en aquel
tiempo estaba
reciente el inicio del
gobierno socialista
de Cuba y mucha
gente recordaba
que a principios
de 1959 había
ocurrido una fuerte
represión contra
los movimientos
sindicales de los
ferrocarrileros,
maestros y médicos
durante el gobierno
de ALM. Además,
a nivel mundial
había en varios
países colonizados
movimientos en
defensa de su
independencia, y
había riesgo de guerra mundial, quizás
como hoy. En este entorno los jóvenes
liberales de aquel tiempo tomábamos
consciencia de la importancia de la
soberanía y de la búsqueda de la paz
mundial y ese era el objetivo del Festival,
que algunos analistas lo calificaron,

después, como un “brote democrático”
y otros lo consideran como antecedente
al movimiento de 1968 de la ciudad
de México, el cual fue parte de una
movilización internacional de jóvenes
con ideales de cambios socioculturales
y económicos de alcance histórico.
Para analizar las reflexiones y
evolución del pensamiento de Celso,
empecemos por
mencionar lo que
escribió sobre su
ideología durante
su generación
1958-1961 como
normalista. Ahí
comenta sobre el
cruce de ideologías
y religiones entre
sus maestros y
compañeros de
clase y en sus
escritos dice: “…
cada quién era
convincente y
fiel a su propio
pensamiento” y
agrega: “… quizás
yo fui de los más
radicales tuve el
signo extremo de
una época en
que éramos de
izquierda…todos
me respetaban y
yo también respeté
a todos”.
Los tiempos y las ideas cambian,
pero Celso mantiene sus sentimientos
de empatía y solidaridad por el pueblo.
Muchos años después, a finales del siglo
XX en un escrito sobre su viaje a España,
Celso comenta: “Terminó el socialismo
real… la Europa de finales del siglo XX
33

�“...El tiempo tiene un lado
para volver para recordarlo
imaginariamente…es entonces
cuando el pasado se vuelve
presente…”
es cátedra abierta y renovada de la
democracia social y el pluripartidismo”.
Celso tenía un gran sentido de la
evolución y la importancia de la historia
y eso lo muestra en su escrito sobre la
Normal Pablo Livas, en el cual menciona:
“El tiempo tiene un lado para volver
para recordarlo imaginariamente…es
entonces cuando el pasado se vuelve
presente… ese don del pensamiento se
asocia siempre con la humanidad y con
la gratitud…es el don que forja el camino
al amor, del bien y el perdón. Por eso
cuando celebramos nos conmovemos,
si es que celebramos consciente y
profundamente”
Pe r o r e g r e s e m o s a l h o m b r e
promotor de las culturas populares, las
ferias municipales y el estudio de la
transformación de la sociedad rural a
la urbana. Aquí permítanme destacar
la importante contribución de nuestro
homenajeado en la concepción y
promoción de los festejos para la
realización de la 1ª Feria municipal de
Monterrey realizada en el Parque Niños
Héroes en 1989 durante mi primer año
como alcalde regiomontano. En esos
tiempos recuerdo la transformación de
la Estación Golfo en un organismo de
promoción cultural popular con la activa
participación de Celso. Posteriormente,
como gobernador del estado, en 1992
bitácora n u e v a e r a

instrumentamos el programa “Rescate
de Nuestras Tradiciones” que operaba
en los 51 municipios. Celso fue un
gran impulsor de estos programas y en
relación con esto, él decía: “Las ferias o
fiestas de los pueblos… que empiezan
quizás por razones comerciales, al final
se vuelven sencillamente tradiciones
ligadas a la historia y la cultura de
ellos mismos”. Además mencionaba y
comentaba acerca de las ferias de la
Manzana, de la Papa, de la Nuez, del
Orégano, de la Alfarería y por supuesto
la del Aguacate y del Vestido.
En torno a los festejos de los 400 años de
fundación de Monterrey (Septiembre de
1996) Celso escribió: “Nunca Monterrey
ha tenido una variación de su esencia de
ser, de pensar y de actuar…y continúa…
aquí todos se hacen regiomontanos
y se envuelven en la magia de los
cuatros siglos de historia para ser como
dijera Alfonso Reyes: hombres de saber
u hombres de sabiduría…héroes en
mangas de camisa”. Mi gobierno apoyo
la organización de estos festejos pero
no me tocó inaugurarlos pues en esas
fechas ya estaba en la Universidad de
Harvard como investigador visitante
después de pedir licencia (abril de 1996)
por seis meses al puesto de gobernador.
Esos comentarios hechos por Celso
me hacen recordar el lema o frase

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�del escudo del Municipio de Monterey
establecido, durante mi administración
municipal, mediante amplias encuestas
con miles de propuestas, y el escogido
por el cabildo fue la frase “El trabajo
templa el espíritu”, tal como está
grabado en el enorme escudo en el
lado norte del Palacio Municipal, frase
de gran significado que debe rescatarse
y promoverse.
Celso ponía el énfasis en la cultura
popular y en un artículo donde hace
propuestas a los candidatos a alcaldes
menciona: “La recreación popular…los
programas musicales, la realización de
artes y oficios deben ser vistas como
parte substancial de una vida cívica
municipal”. En varios capítulos de su libro
narra con orgullo la vida rural y sus artes
y oficios y la transición de lo rural hacia
lo urbano y la industrialización. Así, nos
comenta del estilo de vida de los Viejos
Carpinteros, de los Lecheros del Pueblo,
de los Hombres de los Azadones, del

Ropero de la Abuelita , de las miles y una
historia de las Máquina de Coser. Y en
relación con el Tiempo de los Zapateros,
en uno de sus escritos nos dice que
ellos están: “Como escondidos, como
olvidados y necesitados a la vez, y
continúan pese a la avalancha industrial
y de los plásticos”
Mucho más podríamos escudriñar
en las numerosas publicaciones de
nuestro homenajeado pero su obra
y su historia está escrita con letras de
oro y por décadas y décadas su visión
y enseñanza será valorada por las
siguientes generaciones como hoy la
hacemos aquí en su tierra: Sabinas
Hidalgo. Larga vida al recuerdo y
memoria de Celso Garza Guajardo y un
gran abrazo a sus familiares y amigos y
en particular a mi ahijado Celso José
Garza Acuña.
Por su atención, muchas gracias.

35

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                    <text>�Ediciones de la Hacienda San Pedro

bitácora

n u e v a e r a
Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�La Hacienda
“Los Amores
de la Doña”
por Edgar Danilo Domínguez Vers

L

a Hacienda “Los Amores de la Doña” es un espacio
cultural ubicado en el centro histórico de Salinas
Victoria, Nuevo León, en un predio de 1,674 metros
cuadrados, en la esquina de Ignacio Zaragoza y
Aldama, cuatro cuadras al norte de la Presidencia
Municipal. (Vea ilustración 1).

El edificio tiene una arquitectura estilo norestence,
con muros de sillar, techo de madera y terrado. La
casa señorial fue construida hacia 1820-1830. El alto
del techo es de 4 metros, le sigue la viga de madera,
las tablas transversales a la viga (vea ilustración 2), el
terreado y un pretil de aproximadamente 50 centímetro
de alto, por lo que el edificio mide casi los 5 metros
de alto.

Ilustración 1. Entrada principal o zaguán

Ilustración 2. Techo con vigas y tablas de madera.

27

�En el zaguán hay un arco circular romano y sus
ventanales a cada lado. Puerta y ventanas de madera
con sus respectivas molduras, los postigos en las
ventanas, herrería de la época. (Vea ilustración 3).

Ilustración 5. Grupo de Alumnas del Colegio Salinas Victoria. Fecha y
fotógrafos desconocidos.

Este edificio fue la primera sede del CECYTE
de Salinas Victoria, que en el 2019 celebró su 25
aniversario.

Ilustración 3. Entrada principal y sus ventanales a cada lado.

Entre sus muros ha albergado una escuela de
monjas que fue conocida como Colegio “Salinas
Victoria” con primaria gratuita, cuyo testimonio se
rescató de un documento oficial en 1960. En la
ilustración 4 se puede reconocer el edificio porque
coincide con su fisionomía interior actual. La ilustración
5 no hay manera de hacer un reconocimiento del
edificio, pero se aceptó de gente que de buena fe
da testimonio que fue tomada en las instalaciones de
este edificio.
Damas, que hoy son de la tercera edad, vecinas
que habitan en la cabecera de este municipio, son
testimonio fidedigno de lo que vivieron ahí durante
su infancia como alumnas del colegio, entre lo que
destaca que las monjas pertenecieron a la orden de
la divina infantita.

Cuenta con el diseño acostumbrado de la época
cercana a la guerra de independencia; es una
construcción en herradura con patio central y traspatio,
este último se encuentra con un desnivel de 80
centímetros por debajo del piso del edificio principal.
El diseño en herradura tiene una nave principal, una
nave al sur y otra al norte.
La nave principal, cuyo frente da al poniente,
tiene 3 cuartos de aproximadamente 4 por 9 metros
y su entrada principal o zaguán; siendo el frente de
aproximadamente 28 metros de largo. Al sur del
zaguán está ubicado un cuarto y dos al norte, con sus
respectivos ventanales con herrajes a la calle y hacia
el patio central, además de los herrajes cuenta con
ventanas de madera.
La nave sur tiene dos cuartos usados como
recámaras, también de 9x4 metros además del baño
de la recamara principal que ya se encuentra en lo
que sería el traspatio.
La nave norte tiene dos cuartos, también de 9x4
metros aproximadamente, utilizados como baños
públicos y la cocina que cuenta con un fogón con
tiro de chimenea.

Ilustración 4. Grupo de alumnas del Colegio Salinas Victoria. Fecha y
fotógrafo desconocidos.

bitácora n u e v a e r a

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

En el 2019 se agregó un portal de 4.20 metros

�de ancho en el patio central que sigue la forma de
herradura y conserva un más pequeño patio central.
El portal conserva el estilo de techo de madera y
teja de barro. El patio central tiene una calzada de
piedra laja que lleva desde el portal hasta el traspatio
cruzando todo el patio central del edificio. 8Vea la
ilustración 6).

El edificio está disponible para eventos culturales
y se puede poner en contacto en los teléfonos 811301-1461 y 81-8113-0403. Durante su apertura
al público en noviembre del 2019 hubo bailes
folclóricos, exposición de pintores tanto de alumnos
del CECYTE de Salinas Victoria como pintores
independientes, así como cantantes de música
regional. (Vea ilustración 8).
Destaca la pintura hecha por la alumna del
CECYTE de Salinas Victoria Leslie Cristal Santiago
y su maestra Graciela Contreras Guel, quienes con
motivo del 25 aniversario mostraron las diferentes
sedes que tuvo hasta antes de llegar a su sitio actual,
donde se muestra que este edificio fue su sede inicial.
(Vea ilustración 8).

Ilustración 6. Se muestra el portal agregado el edificio en el 2019.

En la ilustración 7 se puede ver el enrejado que
separa el patio central del traspatio donde hay un
desnivel de 80 centímetros aproximadamente. El
traspatio mide aproximadamente 40 x 30 metros,
el cual tiene unos cuartos que están pendiente de
restaurar. En esta ilustración están los integrantes del
grupo de baile folclórico “Zapateando Tradiciones”
quienes participaron en la inauguración en el
2019.

Ilustración 8. Sedes del CECYTE de Salinas Victoria, N.L.

En la ilustración 9 se puede apreciar la exhibición
de pinturas de artistas independientes cuya fuente de
inspiración es la figura humana y su hiperrealismo. El
talento de estos artistas hace dudar al expectador si es
una pintura o una fotografía. Esta exhibición también
es parte de la muestra durante la inauguración en
noviembre del 2019.

Ilustración 7. Integrantes del grupo de baile folclórico “Zapateando
Tradiciones” de Salinas Victoria, N.L.

29

�privados que deben ser valorados por la sociedad,
permiten a las generaciones actuales visualizar
estilos arquitectónicos y culturales de un México
que cada vez es más difícil encontrar.
Rescatar edificios que son considerados
patrimonio cultural de México para devolverles
una utilidad a la sociedad y que evocan a
tiempo lejanos, debe ser parte del patriotismo
y ganas porque la memoria histórica sirve para
reflexionar y mejorar un país que tiene nuevos
retos y anhelos.

Ilustración 9. Exhibición de pintores independientes.

Esta restauración ha estado debidamente
supervisada por personal del Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH), ya que son quienes
cuentan con el personal debidamente capacitado
para asesorar en lo que respecta a los usos y
costumbres de aquella época.
El nombre de este espacio cultura fue dado
a petición de su propietaria Lic. Laura Maricela
Rodríguez Garza, quien dijo: “Mira, el nombre es
sugestivo porque la gente podrá pensar que hace
referencia a María Felix, pero la verdad, yo soy la
doña de la casa y mis amores son mi esposo y mi
hijo, por eso se llama “Hacienda Los Amores de la
Doña”.
La apertura de espacios culturales como la
“Hacienda Los Amores de la Doña” son esfuerzos
bitácora n u e v a e r a

Menciona el Dr. Edgar Danilo Domínguez
Vera, actual propietario de esta construcción:
“Hoy, mi esposa y yo somos los propietarios
legítimos, pero todo aquel que tenga un recuerdo
en este edificio también es un propietario moral;
deseamos compartir no solo con los habitantes
de Salinas Victoria, sino con los de Nuevo León,
para que puedan venir a visitarnos y apreciar el
trabajo que se ha realizado”.
El 16 y 17 noviembre 2019 se armó un mitote
norteño con motivo de la inauguración de este
espacio cultural. La bendición eclesiástica del
edificio estuvo a cargo del Padre Juan José Escamilla
Gutiérrez; el corte del listón estuvo a cargo de los
propietarios, además del Secretario de Ayuntamiento
Sr. Mario Moreno.
Entre los asistentes estuvieron el cronista de Salinas
Victoria Fabio Guajardo Briseño, el pintor Humberto
Treviño Villarreal, el ex rector de la UANL Manuel
Silos Martínez, la primera dama del municipio
María del Rosario Gutiérrez, así como Juan Ramón
Garza Guajardo cronista del municipio de General
Escobedo, N.L., el ex diputado Javier Martínez
Oviedo, los ex alcaldes don Cruz de la Garza Pérez
y Daniel Morales.

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�Hacienda San Pedro
“Celso Garza Guajardo” de la UANL

cihruanl@gmail.com

825 247 0500

Carretera a General Zuazua, Km 4.5, C.P. 65750, Zuazua, Nuevo León, México.

33

�Ediciones de la Hacienda San Pedro

bitácora

n u e v a e r a
Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�Apuntes para la historia de la carretera a

General Escobedo,
hoy boulevard Benito Juárez
por Emilio Machuca Vega

E

l boulevard Benito Juárez es
una avenida de seis kilómetros
de extensión, que conecta a la
cabecera municipal de General
Escobedo con la avenida República
Mexicana, atravesando el casco de
la antigua ex Hacienda del Canadá;
por tal motivo es considerada
como la principal arteria del
municipio, siendo además una de
las más antiguas. En el presente
artículo se consignarán algunos
apuntes históricos con el objeto de
reconstruir los orígenes y desarrollo
de esta significativa vialidad.
La historia de la carretera a
General Escobedo se remonta al
año de 1944, cuando el entonces
presidente municipal, Jesús J.
Elizondo envió a las autoridades del
estado un proyecto para construir
un camino que uniera a dicha
villa con la ciudad de Monterrey.
Al año siguiente, dicho plan fue
retomado por el diputado local
Fructuoso Rodríguez; el secretario
del ayuntamiento de General
Escobedo, Arturo Meléndez, y
los vecinos Jesús e Hilario Ayala
López. El proyecto consistía en
un camino que conectaría a la
cabecera municipal con la carretera

a Laredo, obra que mejoraría
considerablemente la comunicación
de la villa con Monterrey y con el
resto de municipios del estado.
Hasta entonces, para trasladarse
a la ex Hacienda del Canadá los
vecinos de la cabecera tenían que
valerse de otros caminos rurales, lo
que dificultaba la conexión entre
ambos poblados. De acuerdo
con el profesor Gustavo Garza
Guajardo, "el medio de unión se
hacía por prolongado trayecto que
empezaba por la bajada de la calle
Zaragoza que llegaba al río, para
cruzar El Ranchito y luego tomar el
camino real de Salinas Victoria al
oriente, llegando al entronque con
la carretera nacional a la altura
del vado del río de las Pesquerías
para enseguida viajar hacia el sur
y entrar en la ex hacienda".
Así, el 19 de abril de 1945,
los promotores de la construcción
de la nueva carretera se reunieron
con el Ingeniero Lidio A. Torres
para estudiar los planos y la
forma en que se proyectaría la
realización de la obra. Para la
construcción de la carretera a
General Escobedo se constituyó un
Comité Pro Carretera, cuya mesa

directiva estaba conformada por
el diputado Fructuoso Rodríguez
como presidente, Ramón Berzosa
como secretario e Hilario Ayala
López como tesorero. Los trabajos
de construcción comenzaron hacia
junio de 1945 con la apertura
de una brecha entre la cabecera
municipal y la ex Hacienda del
Canadá. Para la puesta en marcha
de esta obra se contó no solo con
un presupuesto estatal, sino también
con la cooperación económica de
los vecinos del pueblo.
E n t re l a s c o o p e ra ci o n e s
registradas se encuentran las
de Hilario Ayala, quien aportó
$500 pesos; Jesús Ayala, con
$500; Nicolás Álvarez, con
$200; Francisco Peña, con $75;
el diputado Fructuoso Rodríguez,
con $50; Bonifacio Villarreal,
con $50; José Villarreal, con
$25; Ramón Berzosa, con $10
y Luis Villarreal, con $5 pesos.
Así mismo, el empresario Félix
Tijerina Villarreal, originario de
General Escobedo pero radicado
en Texas, hizo un donativo de
$100 dólares. De esta manera,
se puede afirmar que la carretera
a General Escobedo fue una
obra colectiva, promovida por los
31

�Aunque la carretera a General Escobedo comenzó
a ser trazada en 1945, la obra no fue concluida sino
hasta tres años después. El 14 de agosto de 1948, en
punto de las 7 de la tarde, el gobernador de Nuevo
León, Arturo B. de la Garza visitó este municipio,
donde fue recibido por el entonces alcalde José Ayala
Villarreal, así como por el resto de habitantes del
pueblo. En acto solemne el gobernador inauguró la
carretera a General Escobedo, quedando finalmente
comunicada la cabecera municipal con la carretera
a Laredo. El compositor escobedence Félix Villarreal
Lozano retrató en sus versos la visita del gobernador
de la siguiente manera:

“

a Salinas Victoria, siendo desafectadas algunas
tierras del Ejido San Nicolás para el trazado de la
brecha. Dicha vialidad entroncaba con la carretera a
General Escobedo en la ex Hacienda del Canadá,
comunicando a este municipio con Salinas Victoria,
Villaldama, Bustamante, Lampazos de Naranjo y
Anáhuac.
Cabe decir que la lírica popular de la época
enfatizaba la importancia de la nueva carretera por
posibilitar el tránsito de los primeros camiones en
el municipio. Ya en 1948 se había establecido la
primera ruta de camiones entre Monterrey y General
Escobedo por parte del señor Juan Ruperto Martínez;
por tal motivo, Félix Villarreal Lozano compuso la
siguiente estrofa:

“

Esta carretera famosa
Que siempre se ha cuidado
Para que corra el camión
De Monterrey al poblado

Año del cuarenta y ocho
Tener presente al contado
Que General Escobedo
Ahora está mejorando

“

El teléfono está listo
Y también la carretera
Para que hable la gente
A la hora que ella quiera

Año del cuarenta y ocho
Tener presente ocasión
Que en General Escobedo
Vino el Gobernador

La carretera a General Escobedo se convirtió
pronto en la columna vertebral del municipio, pues
no solo conectaba a las dos principales poblaciones,
sino que en torno a ella se fueron articulando algunas
localidades de notable arraigo: Lázaro Cárdenas,
Las Encinas, Los Elizondo, Belisario Domínguez y
el fraccionamiento Infonavit Monterreal. Por otra
parte, hacia 1963 comenzó a ser construida la
carretera a Colombia, en su tramo de Monterrey
bitácora n u e v a e r a

“

principales vecinos de la comunidad y en la que
participaron de manera conjunta todos los habitantes
de General Escobedo.

El 24 de febrero de 1968, en el contexto de los
festejos por el centenario de la erección de la villa de
General Escobedo fue inaugurada una rotonda con
un pequeño busto del General Mariano Escobedo,
en el punto en el que la carretera converge con
la cabecera municipal. Más adelante, durante la
administración de Donato Chávez (1982-1985) la
carretera fue recarpeteada y rehabilitada, además
de que se le agregaron más carriles. No fue sino
hasta 1992 cuando en las actas de cabildo de la
ciudad, por primera vez la carretera comenzó a ser
referida como boulevard Benito Juárez, y en el 2014
la arteria se amplió hasta conectar con la avenida
República Mexicana.
Es así como en el presente 2020, el boulevard
Benito Juárez cumplirá setenta y cinco años de haber
sido trazado, y de mantener comunicado al pueblo
de General Escobedo con Monterrey y con el resto
del estado de Nuevo León.

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�El origen de las fiestas
de 5 y 24 de Febrero
por Juan Ramón Garza Guajardo

5

de Febrero
Día de la Constitución
Mexicana

L

a Constitución Mexicana es la
ley suprema. En ella, se instituyen
todos los derechos y obligaciones
esenciales de los mexicanos y sus
gobernantes. Es la norma jurídica
soberana y ninguna ley, orden o
disposición puede contravenir lo
que ella expresa.
La Carta Magna, como es
conocida, es la expresión de la
soberanía del pueblo. Conforme a
esta ley fundamental, la soberanía
nacional reside esencialmente en
el pueblo, del cual proviene todo
poder público y se instituye para
beneficio de este.
La celebración del día de la
Constitución tiene sus orígenes en
la promulgación de la Constitución
de 1857, es por ello que, en 1861
el presidente Benito Juárez expidió
el decreto donde expresaba que
el 5 de febrero era día de fiesta
nacional, pero explicaba que
sólo cada diez años se festejara.
Esta orden no fue respetada en

las primeras dos ocasiones1, fue
hasta 1887 cuando por primera
ocasión se conmemoró. Para
esta celebración el gobierno del
Estado envió al ayuntamiento
de Monterrey un oficio donde
se informaba que de acuerdo al
decreto expedido en 1861, el 5 de
febrero se celebraría con izamiento
de bandera y ordenaba que se
iluminara la fachada del Palacio
Municipal. Esta práctica para
recordar la promulgación de la
Constitución de 1857 se mantuvo
inalterable hasta finales de siglo.
A partir de 1900 se le incluyó
una velada en la plaza Zaragoza
y en 1907, para conmemorar el
cincuentenario de la Constitución
de 1857 se develó un monumento
a Benito Juárez en la plaza
5 de Mayo 2. Los años de la
revolución hicieron que solo se
realizara una parada cívica en el
monumento a Juárez para recordar
la promulgación de la Constitución
del 57. En 1917 se incluyó en
el programa la jura de la nueva
Constitución en Querétaro, y a partir

de 1919 los festejos incluían un
homenaje en el panteón de Dolores
para recordar a los Constituyentes
del 57 que representaron a Nuevo
León: don León Guzmán y los
licenciados Simón de la Garza
Melo y Manuel Perfecto del Llano;
el acto cívico se desarrolló en
la Alameda Mariano Escobedo,
por la noche serenata en la plaza
Zaragoza y, por primera ocasión se
realizó una carrera de 5 mil metros
por la avenida Pino Suárez. Los
festejos no sufrieron ningún cambio
en los siguientes años y se remitían
solo a conmemorar la Constitución
del 57.
Para 1942 la celebración ya
incluía las dos constituciones, en
este año se conmemoró el 85
aniversario de la Constitución de
1857 y el 25 de la del 1917;
al programa oficial se le agregó
una sesión solemne del cabildo
de Monterrey con los 51 alcaldes
de Nuevo León como invitados de
honor; en lo deportivo además
de la carrera de 5 mil metros se
añadió una carrera de ciclismo

En1867 por estar el país todavía invadido por las fuerzas Francesas, y en 1877 por problemas
interno del Estado.
2
Este monumento fue por decreto del Estado para conmemorar el centenario del natalicio de don
Benito Juárez en 1906 colocándose la primera piedra el 21 de marzo de ese año.
1

7

�de 12 mil metros. En 1946 el festejo tomó tintes
políticos al organizar el Comité de Defensa de la
Revolución Mexicana de la CTM un desfile en contra
de los partidos de Acción Nacional, Unión Nacional
Sinarquista y la Cámara Patronal de la República,
por sus comentarios en contra del presidente y el
gobernador.
Para 1955 al programa se le añadió una guardia
de honor en la plaza Plan de Guadalupe, donde se
colocó un pequeño busto de don Venustiano Carranza,
en 1956 el acto cívico se trasladó al teatro Rex,
continuando con las guardias de honor en el panteón
de Dolores, como en los monumentos a Juárez y
Carranza; también las tradicionales carreras de 5 y
12 mil metros siguieron realizándose3.
1957 fue llamado el “Año de la Constitución de
1857 y del Pensamiento Liberal Mexicano”. Se trataba
del centenario de la promulgación de la Constitución
del 57 y el 40 aniversario de la del 17, para los festejos
se pidió la cooperación de la Cámara de Comercio
y de toda la población para que arreglaran con
banderas el frente de sus negocios y de las casas. El
programa consistió en guardia de honor en la rotonda
de los Constituyentes y en los monumentos de Benito
Juárez y Venustiano Carranza; una sesión solemne del
ayuntamiento de Monterrey, y un desfile cívico con las
bandas de guerra militares de organismos cívicos y de
escuelas secundarias, el Congreso del Estado efectuó
una sesión solemne en el patio central del Palacio de
Gobierno que fue declarado recinto oficial del Poder
Legislativo, estuvieron presentes el gobernador del
estado, licenciado Raúl Rangel Frías, los representantes
de las demás autoridades civiles y militares, así
como el cuerpo consular agregado a Monterrey y
la mayoría de las logias masónicas. La Universidad
celebraba entonces el centenario del Colegio Civil y
para conmemorar ambos acontecimientos desarrolló
un programa cultural en el Aula Magna “Fray Servando
Teresa de Mier”. Los festejos del centenario culminaron
al año siguiente con el mismo protocolo, destacando
En este año ya se menciona que el evento es para conmemorar las dos
constituciones.
4
El monumento fue inaugurado el 29 de diciembre de 1959.
3

bitácora n u e v a e r a

la participación de la Escuela Normal para Maestros
en la ceremonia en el Palacio de Gobierno.
A partir de 1960, la guardia de honor que se
realizaba en la plaza Plan de Guadalupe ante el
busto de Venustiano Carranza se trasladó al nuevo
monumento que fue colocado en el complejo
educativo recién inaugurado por la avenida del mismo
nombre4; también este año se depositaron las urnas
de 17 nuevoleoneses ilustres en el hemiciclo o rotonda
que se construyó en el nuevo panteón, convirtiéndose
así en el lugar donde se realizaría la guardia de honor
a los Constituyentes del 57.

Ceremonia cívica en la inauguración del monumento a don Venustiano
Carranza en 1961.

El 50 aniversario de la Constitución del 17 (1967)
se llevó a cabo con el programa ya tradicional, sin
olvidar la conmemoración del 57; el festival artístico
fue en el Teatro Monterrey del Seguro Social con
la participación de la sinfónica de la Universidad,
mientras que los actos deportivos que desde los
cincuenta pasaron a ser organizados por el Partido
Revolucionario Institucional (PRI) se realizaron con
mayor coordinación y participación.
Durante la década de los setenta, los homenajes
se realizaron con toda la solemnidad tradicional y
sólo se agregó una parada cívica organizada por
la Dirección de Educación en la fuente Monterrey

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�donde participaban escuelas del área metropolitana.
El 60 aniversario (1977) de la Constitución del 17 se
realizó con tres guardias de honor: la primera frente al
monumento a don Venustiano Carranza; la segunda en
la Rotonda de los Hombres Ilustres en el panteón del
Roble y después en el Salón de Recepción del Palacio
de Gobierno ante el busto de don Benito Juárez con
los tres poderes, este año también fue inaugurado el
puente del Trabajo, mejor conocido como complejo
vial RUBE. Cabe mencionar que en 1978 el canal
8 trasmitió por primera ocasión la ceremonia que se
realizó en la Ciudad de México.
Durante los años ochenta los actos cívicos se
redujeron a guardias de honor en los monumentos
a Venustiano Carranza y Benito Juárez, y sólo fueron

24

de febrero
Día de la Bandera

L

a bandera nacional es símbolo de la unidad entre
todos los mexicanos, pero por mucho tiempo no
contó con una fecha para glorificarla. Al principio
se le honraba el 16 de septiembre como parte de
los festejos del inicio de la independencia. El origen
de su celebración se remonta al 24 de febrero de
1935, cuando el señor Benito Ramírez Spíndola,
empleado bancario, realizó con un grupo de amigos
una guardia de honor a la bandera nacional en su
casa, en la ciudad de México, recordando tal vez que
ese día el sastre José Magdalena Ocampo entregó
una bandera al Ejército Trigarante al proclamarse el
Plan de Iguala. Al año siguiente el señor Ramírez
colocó en el balcón de su casa la bandera nacional,
invitando a sus vecinos y amigos a honrar al lábaro
patrio. En 1937 organiza el Comité Central por
Día de la Bandera Nacional, y como presidente del
mismo consiguió que la Dirección General de Acción
Cívica del Distrito Federal organizara el 24 de febrero
el primer acto público del día de la Bandera ante la
estatua de Vicente Guerrero.

opacados en 1987 por una manifestación de panistas
en el monumento a Carranza. En los noventa, con
la llegada del partido Acción Nacional al poder
la ceremonia se redujo a actos en el monumento a
Carranza; de hecho la celebración del 80 aniversario
que debió de llevarse a cabo con gran solemnidad
fue deslucida, sin la presencia del gobernador, quien
se hallaba en la conmemoración de la Ciudad de
México.
Hasta la fecha, la celebración ha pasado a ser
un simple homenaje a la memoria de Don Venustiano
Carranza, con discursos tendientes a recordarnos la
importancia de la Constitución, dejando a un lado la
participación ciudadana en los festejos populares.

El 24 de diciembre de 1938 el señor Ramírez
Spíndola, a nombre del comité solicitó al Senado de
la República que el 24 de febrero fuera declarado día
de la bandera nacional, petición que fue aceptada al
año siguiente por lo que en 1940 se llevó a cabo la
primera celebración nacional del día de la Bandera,
quedando la organización a cargo de la Secretaría
de Educación Pública y la Secretaría de la Defensa
Nacional.
En Monterrey los festejos se desarrollaron desde las
seis de la mañana con el izamiento de la bandera
nacional en todos los edificios públicos, mientras
las bandas de guerra de las Jefatura de Policía y la
Séptima Zona Militar recorrieron las principales calles
hasta llegar a la plaza de Zaragoza. En la ciudad y
gracias a la invitación hecha por las autoridades, la
mayoría de las casas y los comercios adornaron sus
fachadas con los colores verde, blanco y rojo. A las
tres de la tarde en el Campo Militar se desarrolló la
ceremonia oficial bajo el siguiente programa: Honores
militares a las autoridades; revista a las tropas por el C.
General de Brigada Comandante de la Zona Militar;
entrega de banderas por las autoridades militares
al Círculo Mercantil Mutualista, Escuela Monterrey y
9

�Cuerpo de Tránsito Local.
Al término de la entrega de las
banderas prosiguieron discursos
pronunciados por el Ing. Valdemar
Ibarra en representación del H.
Ayuntamiento de la ciudad; el
Juez del Distrito Lic. Luis Rubio
Siliceo; don José P. Saldaña
en representación del Círculo
Mercantil, y un alumno de la
Escuela Monterrey. Después de los
discursos se procedió a entonar
el Himno Nacional, cantado por
el Coro de la Escuela Municipal
de Música y como último número,
desfile de varios regimientos de la
Séptima Zona Militar frente a las
autoridades. Al final de la ceremonia
oficial se desarrolló un programa
deportivo participando elementos
del Círculo Mercantil, escuela
Pablo Livas, equipos deportivos
de la Vidriera y elementos de
tropa, quienes realizaron ejercicios
gimnásticos y pirámides. El
evento estuvo presidido por el
gobernador Bonifacio Salinas,
el alcalde de Monterrey profesor
Manuel Flores, general Miguel
Henríquez Guzmán comandante
de la Séptima Zona Militar y un
gran número de ciudadanos que
se hicieron presentes para observar
tan importante celebración.
Esta primera ceremonia para
enaltecer la bandera fue emotiva
y ayudó a reafirmar el patriotismo
en una época en la cual el mundo
estaba en guerra y tanto en México
como en Monterrey, algunos grupos
exaltaban las ideologías nazis y
fascistas.

Primer homenaje a la bandera, 1940.

Los siguientes dos años se
realizaron de la misma forma, y
en 1943 la ceremonia se llevó a
cabo en el parque Cuauhtémoc
donde fueron homenajeados los
primeros conscriptos que se darían
de alta en el servicio militar; al año
siguiente se realizaron dos eventos,
el primero organizado por el
gobierno del Estado y el municipio
de Monterrey con la participación de
las escuelas secundarias, por lo cual
fueron suspendidas las actividades
escolares; también participó la
escuela Pablo Livas. La ceremonia
se desarrolló desde las nueve de
la mañana con la inauguración
de una asta bandera frente a la
Presidencia Municipal en la plaza
Zaragoza, el licenciado Eduardo
Livas, Secretario de Gobierno fue el
encargado de izar la bandera para
después presenciar con las demás
autoridades números artísticos por
parte de las escuelas secundarias;
el segundo fue por la tarde en
las instalaciones de la Séptima
Zona Militar con el desarrollo del
tradicional evento militar.
A partir de 1946 se ordenó el
izamiento de bandera en todas
las oficinas públicas y suspensión
de labores; este mismo año solo

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

se desarrolló el evento en la plaza
Zaragoza, ya que la ceremonia del
Campo Militar fue suspendida por
una pertinaz lluvia que se presentó
antes del evento.
En 1948 se realizó un pequeño
desfile de banderas participando
los batallones de la Séptima Zona
Militar que marcharon del palacio
de Gobierno a la plaza Zaragoza
donde estaban las autoridades;
por la tarde como los otros años
se realizó el programa militar,
que tuvo como acto final la
entrega de banderas por parte del
Gobernador Arturo B. de la Garza
a los directores de las escuelas
participantes, también este año se
da inicio a realizar en todas las
escuelas festivales en honor de la
bandera.
De una forma majestuosa se
desarrollaron los festejos en 1949,
iniciando con izamiento de bandera
a las seis de la mañana en los
edificios públicos, acompañado
con el repique de campanas de las
iglesias de la ciudad y los silbatos
de las fábricas; la ceremonia cívica
militar se concentró en el parque
Cuauhtémoc, desarrollándose un
extenso programa organizado por

�la Séptima Zona Militar, el gobierno del Estado y
el ayuntamiento de Monterrey, participando dos
regimientos de infantería, escuelas primarias, de
comercio y la secundaria No. 1 que realizó una
representación histórica de la evolución de la bandera
nacional. Este mismo año por primera ocasión se da
la jura de bandera por los conscriptos, siendo los
integrantes de la clase 1930 quienes reciben dicho
honor y escuchan de la voz del General de División
Matías Ramos Santos, Comandante de la Séptima
Zona Militar lo siguiente:

“

“Vengo en nombre de la nación
a encomendar a vuestro
civismo, patriotismo y estricta
responsabilidad, esta bandera
que simboliza su independencia,
su honor, sus instituciones y
la integridad de su territorio.
¿Protestáis seguir con fidelidad
y constancia y defenderla hasta
alcanzar la victoria o perder la
vida?”.

un programa con la participación de las escuelas
secundarias No 1 y 2, la escuela femenil Pablo
Livas, los colegios Franco Mexicano y Justo Sierra y
el Colegio Civil, teniendo como acto principal la jura
de bandera por parte de los conscriptos clase 1931.
Para 1951 la celebración se dividió en dos eventos,
uno organizado por el ayuntamiento de Monterrey
en el Aula Magna de la Universidad de Nuevo León,
y el otro acto fue organizado por la Dirección de
Educación en la Escuela Simón de la Garza Melo.
En 1952 vuelve a desarrollarse en el Campo Militar
y en 1953 en el Aula Magna de la Universidad. A
partir de 1954 los festejos se vuelven a dividir en
dos eventos: primero el cívico en la plaza Zaragoza
y después en el Campo Militar el castrense, donde
se realiza la jura de bandera de los conscriptos.
Al inicio de la década de los 60 la jura de
bandera por parte de los conscriptos se cambió
para el 5 de mayo, esto por disposición de la
Secretaría de la Defensa Nacional. El acto cívico
en la plaza Zaragoza alcanza su mejor época con
la participación de tres mil alumnos de las escuelas
oficiales y particulares, también es implantado el
juramento a la bandera que después se hizo oficial en
todas las escuelas; en el Campo Militar la ceremonia
se redujo a los honores a la bandera y la entrega
de reconocimientos a militares y veteranos de la
milicia.

“

Los jóvenes, al unísono
contestaron:“Si protestamos”.

El Comandante contestó: “Al concederos el amparo
de su sombra y el honor de ponerla en vuestras manos,
garantizo a la Nación, con fundamento en virtud que
os reconozco, que como buenos mexicanos, sabréis
cumplir vuestra protesta”.
Para la década de los 50 la ceremonia tuvo
varios cambios, ya que en 1950 se redujo a un acto
cívico en la plaza Zaragoza, donde se desarrolló

Ceremonia del día de la bandera en la plaza Zaragoza, 1962.

11

�A partir de 1964 el gobierno del estado pasó la
organización del día de la bandera a la Dirección
General de Educación, desarrollándose el festival
en el parque de los Niños Campeones del Centro
Escolar Venustiano Carranza; el programa consistía en
la participación de escuelas oficiales, corporaciones
como Tránsito de Monterrey, Bomberos y asociaciones
civiles; también este año se realizan actos en el Seguro
Social y en Tránsito de Monterrey; así mismo en
diferentes municipios del Estado solemnizaron el acto
con desfile y abanderamiento de escoltas, por ejemplo
San Pedro, Guadalupe y San Nicolás5.
Queriendo retomar los grandes eventos de
conmemoración, a partir de 1968, el Gobernador
Eduardo A. Elizondo cambia la sede de la ceremonia
al Estadio Tecnológico, donde más de 15,00 alumnos
juraron bandera, se presentaron tablas gimnásticas y
como punto final todos los asistentes que rebasaron
los 10,000 junto con los 15,000 alumnos cantaron
el Himno Nacional. Al año siguiente es inaugurado
un monumento a la bandera que fue construido por
el club de Leones de Monterrey en la rotonda de las
calles Gonzalitos y Paseo de los Leones (mismo que
se destruye en 1986 para construir el paso a desnivel
en este cruce de avenidas), el programa se desarrolla
con el izamiento de la bandera y como acto principal
se vuelve a realizar el magno evento en el Estadio
Tecnológico.
En 1970 se vuelve a realizar parada cívica en
la rotonda de Gonzalitos y Paseo de los Leones y
a las once de la mañana en el teatro Calderón se
desarrolló el festival artístico. Para 1971 los festejos
vuelven al parque de los Niños Campeones, también
es inaugurado un obelisco en San Pedro Garza
García en el cruce de las avenidas Santa Bárbara y
Vasconcelos. En 1972 el gobernador Luis M. Farías
retoma la tradición del acto de izamiento de bandera
a las seis de la mañana en el asta bandera que se
coloca a un lado del palacio de Gobierno, mientras
los festejos se siguen realizando en el Parque Niños
5

Monumento a la bandera en la avenida Leones y Gonzalitos, 1969.

Campeones.
En 1974 el gobernador Pedro G. Zorrilla Martínez
abanderó los 51 alcaldes de Nuevo León, también en
este evento cívico abandera la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Universidad de Monterrey, Centro
de Estudios Universitarios, Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey, Club de Leones
de Monterrey, Círculo Mercantil de Monterrey y la
Asociación de Charros de Nuevo León. Por la tarde en
el parque Niños Campeones se desarrolló el programa
cívico artístico y se abanderó a las escuelas de nueva
creación; el Club de Leones siguió con la ceremonia
en la rotonda de las avenidas Gonzalitos y Paseo
de los Leones, pero solo contó con la presencia del
alcalde de Monterrey. Durante los siguientes años
del gobernador Zorrilla, la conmemoración se realizó
de igual forma: abanderamiento de instituciones y
escuelas y el acto cívico artístico en el Parque Niños
Campeones.

En 1968 el municipio de General Escobedo conmemoro el centenario
de la elevación a villa que concuerda con el día de la bandera.

bitácora n u e v a e r a

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�En 1980 el gobernador Alfonso Martínez Domínguez
trasladó el evento a la plaza Zaragoza y en 1984
la ceremonia fue realizada por primera ocasión en
la Explanada de los Héroes de la recién creada
Macroplaza, donde se abanderaron las escoltas de las
escuelas de nueva creación y se entregaron los premios
a los ganadores del concurso de escoltas a nivel estatal.
Los siguientes años se continuó con la tradición de
celebrar el día de la bandera en la Explanada de los
Héroes, convirtiéndolo en solo un acto cívico con la
presencia de autoridades y un orador oficial. En 1989
cabe destacar la realización de la final del concurso
de escoltas, y en 1990 el haber sido abanderadas 40
instituciones femeniles de Nuevo León.
A partir de 1998 la administración panista efectúa
la ceremonia en diferentes lugares como en el Estadio
Gaspar Mass de la Universidad Autónoma de Nuevo
León. Los años 2000 y 2001 la ceremonia se realiza
en la explanada del Museo de Historia y los dos últimos
años en la explanada del Parque Fundidora.
El licenciado Natividad González Parás en su primer
año de gobierno realiza la ceremonia en la Explanada
de los Héroes, y en el 2005 la ceremonia se desarrolla
con la inauguración del asta bandera más grande de
México, de 100 metros de alto con una bandera de
50 metros de largo por 28.6 de ancho ubicada en la
parte alta del cerro del Obispado, lugar donde hasta
la fecha se sigue cumpliendo con el homenaje a nuestra
enseña patria.

13

�Hacienda San Pedro
“Celso Garza Guajardo” de la UANL

cihruanl@gmail.com

825 247 0500

Carretera a General Zuazua, Km 4.5, C.P. 65750, Zuazua, Nuevo León, México.

33

�Ediciones de la Hacienda San Pedro

bitácora

n u e v a e r a
Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�El honor es primero:
Todo por una gallina
por Miguel Ángel Frías Contreras

Proemio

L

a Hacienda de San Antonio de Mamulique se
encuentra ubicada al norte de la ciudad de Monterrey
y a menos de 25 kilómetros de la cabecera municipal
de Salinas Victoria. En la antigüedad perteneció al
Valle de Nuestra Señora de Guadalupe de las Salinas
y era lugar de tránsito hacia el Real de Minas de San
Pedro Boca de Leones, hoy Villaldama, Bustamante,
Sabinas y Lampazos.
Pe r t e n e ci ó e n t re o t ros, a l
Gobernador Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui y Urrutia
(1732-1740), que al término de su
mandato reside en Querétaro y a
su muerte pasa a su hijo Fernández
de Jáuregui y Villanueva, propietario
de la Hacienda al momento de
este relato, el cual encarga la
administración de la misma a su
primo Juan Nepomuceno Eugenio
Sobrevilla Cantú.

Dedicada la Hacienda básicamente a la agricultura
y ganadería con la ayuda del curso de un corto río
dentro de sus terrenos, contó con la participación de
habitantes de la región para su explotación, tanto de
pobladores de antiguas naciones indígenas asimiladas,
como de criollos que buscaban su crecimiento en dicho
lugar, provenientes de otras latitudes.1
En este artículo presento el caso en el que “El
Honor” es lo más importante para los actores del
mismo, más allá del sacrificio personal y costo que
tenga el lance, el cual inicia por la disputa por una
gallina.

1 Mier Francisco L., Castro Mauricio C. (1889)
Hacienda de Mamulique. Mapoteca Manuel
Orozco y Berra. México. https://mapoteca.
s i a p. g o b . m x / w p - c o n t e n t / u p l o a d s /
imagenes/CGF.NL.M14.V1.0148.jpg.

bitácora n u e v a e r a

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�Exposición del caso
Esta relatoría inicia con la presentación de una
querella el 7 de septiembre de 1799 ante el Juez
2do. del Nuevo Reino de León. El documento
correspondiente se encuentra ubicado en el Archivo
de la Ciudad de Monterrey, en el que se establece
como encabezado:

Año de 1799, Jz. 2° =Nuevo Reyno
de León=
Criminal contra Don Juan
Nepomuceno Sobrevilla,
Administrador de Mamulique,
por haber golpeado a una mujer
casada. (2)
Pero veamos lo que sucedió y dio pie a la
presentación de una denuncia tan inusual en esos
tiempos y tan actual en los que hoy vivimos. En el
documento respectivo reza:

“

“

María Antonia Hernández, vecina
de esta jurisdicción cita en la
Hacienda de Mamulique y mujer
legítima de Juan Damasceno
Salazar, Oficial de Herrero…

Comparece ante el Juez presentando un escrito
en el que señala:

“

Que el Administrador de dicha
Hacienda de Mamulique…el día
(viernes) treinta de agosto…tan
solamente llevado…por un leve

2

Archivo de la Ciudad de Monterrey (1799) Causas Criminales, Vol.
33, Exp. 581, folios 276 a 316.

interés cual fue el de cogerse una
gallina que habíamos criado…
lo que en persona vino y se
la llevó, sin acordarse ser de
(conocimiento) público que era
mía la referida gallina, motivo que
tuve para decirle que en la noche
le llevaría las otras tres, para
que usara también de ellas, lo
que así ejecuté entregándoselas
a un criado suyo llamado Juan
Gervasio.
Después de pasado este pasaje
me retiré a mi casa y estando
sentada en la puerta, por que
no estaba mi marido presente…
dicho administrador, el que
trayendo consigo cuatro hombres
de la misma hacienda, venía
vociferando muchas palabras
indecorosas…pero yo, creyendo
que la justicia…me asistía por
querer éste coger lo que era
mío, no cerré la puerta, pero
llegando en donde yo estaba,
me tiró y dio un guantón en
la cara, diciéndome (siento el
lastimar los castos oídos de
Vuestras Señorías) que era yo
una prostituta pública ladrona y
demás cosas que omito...a lo que
le respondí, como adolorida, que
si lo había sido, habría sido con
él o el me habría consentido.
Timorata de semejante escándalo,
me vine dejando a mi marido, que
estaba ausente, y a mi pobre
familia en abandono; y (de)
terminando no hiciera conmigo
lo que con otros ha hecho de
mandarlos amarrar y azotar,
porque en aquella hacienda,
15

�“

El martes 10 de septiembre de 1799 fue dado por
presentado y admitido el escrito de María Antonia
Hernández, de 38 años de edad, por el Teniente
Coronel de Infantería Don Simón de Herrera y Leiva,
Gobernador Político y militar del Nuevo Reino de
León, se procedió a su ratificación por la denunciante,
la cual no firmó por no saberlo hacer.
El Gobernador da la indicación para que se remita
el escrito al Alférez de la Compañía de Milicias del
Valle de las Salinas Don Felipe de la Garza para
que…

“
“

“
“

…pase a la Hacienda de Mamulique
inmediatamente y sin revelar el
asunto…

“

…Pasé a la Hacienda de
Mamuliqui y notifiqué a Don
Juan Nepomuceno Sobrevilla
la comparecencia en aquella
Capital.

El lunes 23 de septiembre, el Gobernador,
informado de la notificación, solicita…

“
“

…comparezcan ante mí los sujetos
vecinos de ésta a quienes…
conste o sepan sobre el asunto.

El mismo día, el primero en presentarse fue Juan
Antonio de León, quien declaró:

a n o t i fi c a r a D o n J u a n N e p o m u c e n o
Sobrevilla…

…que se presente en esta
Capital.

Ya para el lunes 16 de septiembre se había
procedido en dichos términos y el Alférez Felipe de
la Garza sentencia…

bitácora n u e v a e r a

“
“

en cuanto se embriaga, que es
su costumbre, rige y gobierna
considerándose absoluto en
todas facultades. Y viajé a esta la
capital de Monterrey en solicitud
al Teniente de Gobernador Don
Santiago de Villarreal con quien
hablé y me mandó me retirara
a su casa en donde operaría en
Justicia, (pero) nada hasta el día
ha ejecutado.

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

Que él se halló presente en el lance
sobre que se queja su comadre
María Antonia Hernández: Que
no sabe en realidad de quien era
la gallina ni se halló cuando la
llevó su amo…ni le constan las
razones que tuvieron entonces.
Iba llegando a la puerta del
zaguán…y estaba su amo sentado
en un pollito por fuera de la
casa…y que su amo llamando
al hijo de…María Antonia le
preguntó por su padre y el
muchacho le dijo que no estaba
ay (ahí), y entonces le mandó
al muchacho que en viniendo
su padre, le dijera que viniera a
verse con él.
Que su amo le decía que era una
chichimeca, tuerta, ladrona, a lo

�“
“

Entonces le habló su marido,
pero nunca hizo caso ella.
Finalmente declara…

“

…que no sabe que haya su
amo mandado amarrar ni azotar
a nadie en esta Hacienda, ni
que viva ebrio fuera de sus
sentidos.

El que se presentó a declarar en segundo término
fue un sirviente de la Hacienda originario de Sabinas
(hoy Sabinas Hidalgo) de nombre José Maldonado,
de treinta años de edad, quien dijo:

“

Que sabe y le consta que la
gallina que fue a traer su amo…
era suya propia. Que en la noche,
saliendo del Rosario…oyó voces

y gritos en casa de la dicha María
Antonia, oyó que su amo le decía
indigna tuerta.
Por (lo) que le decía ella que…
era un hambriento, que allí le
había llevado las gallinas para
que se substanciara e hinchiera
la barriga…y diciéndole que era
una ladrona, le respondió que…
él lo sería…y entonces le tiró un
guantón, que no le dio porque le
embarazó Juan Antonio de León y
que habiendo llegado su marido,
le dijo su amo que pusiera reparo
en su mujer y él le dijo que eso
quedaba de su cuenta…y que
habiéndose vuelto a su casa su
amo, se quedó ella vociferando
contra su amo, que no sabe que
su amo dijera contra el honor de
la susodicha ninguna cosa, ni
sabe que su amo haya mandado
amarrar y azotar a nadie, ni
tampoco que viva embriagado.

“

que ella respondió…que sería
como él. Y entonces, yéndose su
amo regañando para donde ella
estaba, siguió diciéndole así: tú
misma te llevaste la gallina…se
volvía ya para su casa mi amo
quien le dijo…anda, que eres una
chichimeca tuerta ladrona y le
respondió ella…que sería como
él…y entonces volvió mi amo y
le tiró un guantón, el que yo le
embaracé metiendo mi brazo y
con mi mano le alcancé a la cara
de mi comadre y llegando a ese
tiempo su marido de mi comadre
le dijo al amo: Señor Don Juan,
conmigo a de contestar…y le
dijo mi amo: pues reprenda a su
mujer, ¿No la oye?

Vecino de ambos querellantes comparece José
Ramón Villarreal de 38 años, originario del Real de
Minas de Vallecillo y según dijo, “arrimado” en esta
Hacienda, el cual declaró:

“

Que no sabe de quién sería la
gallina…que en la noche que
tuvo el administrador la historia
con María Antonia…oyó que
empezaron a vociferar desde fuera
del zaguán Don Juan Sobrevilla
y ella desde su casa y oyó que
le dijo María Antonia Hernández
que…era un ladrón que ay (ahí)
se había cogido un pollo ajeno…y
entonces, indignado Don Juan
17

�Sobrevilla le dijo que…ella era
una tuerta ladrona…y yéndose
para su casa de ella, sabe le
tiró un guantón, que no le dio
porque le embarazó un mozo de
la Hacienda…que oyó que Don
Juan le dijo a Juan Damasceno
que contuviera a su mujer y
que lo vio venirse para su casa,
quedándose la otra en la suya,
siempre molestando en razones
al dicho Don Juan Sobrevilla. Que
no sabe le imputara de prostituta
pública como dice: Que mucho
tiempo ha, vive el que declara en
esta Hacienda y que no sabe que
el Administrador haya mandado
amarrar y azotar a nadie, ni
tampoco lo ha visto ebrio.

“

Sin embargo, el jueves 14 de noviembre, al
ver que no avanzaba el asunto, vuelve a solicitar
María Antonia Hernández se le informe del proceso,
mediante un escrito dirigido al Gobernador, en el que
le dice lo siguiente:

“

…que desde el pasado septiembre
representé en forma ante su
superioridad sobre los ultrajes y

bitácora n u e v a e r a

“

El miércoles 23 de octubre de 1799 el Gobernador
da la orden para que se presente Don Juan
Nepomuceno Eugenio de Sobrevilla y Cantú a
comparecer.

vituperios que por nimiedades usó
con mi persona en ausencia de mi
consorte Don Juan Sobrevilla…y
no habiéndose hasta el día,
dictado providencia que decida
mi justicia y estar experimentando
total desamparo de mi esposo,
tanto en la asistencia marital,
como en la precisa manutención
de mi persona y familia, con el
agregado de haberse el Señor
Don Juan embargado mis
cortos trastos de cocina y casa.
Ocurro a la integridad de Vuestra
Señoría suplicándole se digne
atenderme en la justicia que me
corresponda…No sé firmar

En respuesta a lo anterior, el Gobernador libra
nueva orden para que comparezca en el juzgado
tanto Don Juan Sobrevilla, como Juan Damasceno
Salazar, marido de María Antonia.
Ya para el jueves 5 de diciembre de 1799 y
después de haber presentado Don Juan Sobrevilla su
declaración por escrito y posterior a los juramentos
de ley se asienta…

“

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

…Juan Nepomuceno Sobrevilla
y Cantú…de cuarenta y nueve
años…apoderado del Capitán,
Caballero, Don Juan Antonio
Fernández de Jáuregui Villanueva
y administrador de su Hacienda

�“

del Señor de San Antonio de
Mamuliqui…

…procedió a dar la declaración de la versión
de los hechos ante el Gobernador, que según su
parecer dijo:

“

Que tocante a la polla que dice
la querellante ser suya, no es así
por haber criado una gallina de
su esposa fuera de la casa, del
cuarto del mayordomo de aquella
Hacienda, a los portales donde
vive dicho herrero, marido de
la representante…y por lo que
mira a lo que también expone…y
que en la noche lo verificó,
entregándolas (gallinas) a Juan
Gervasio, sirviente de la casa,
es enteramente falso, pues en
el día mandó el que declara,
llevar otra polla para su casa,
como suya propia que era y en
la noche con espotiqués (actitud
déspota), fue la dicha María
Antonia Hernández y tiró dentro
del zaguán tres pollas suyas y
un gallo, estando el que expone
rezando el Rosario en la Capilla
con su familia y sirvientes y a los
gritos que hacían dichas gallinas
en el zaguán, fue una sirvienta a
ver que era y se halló con dicha
María Antonia…y Juan Gervasio
que a un tiempo iba entrando y
María Antonia les dijo que allí le
dejaba a su amo aquellas gallinas
para que se sustentara, a lo que
la sirvienta le respondió y dicho
Gervasio, que para que traía a las
otras gallinas que no eran de su
amo y habiendo el que declara

salido del Rosario, se le dio aviso
de lo sucedido y en vista de ello,
salió al Zaguán y desde la puerta
le dijo a la citada María Antonia
que para qué era una mulata
provocativa, que por qué venía a
tirarle al Zaguán dichas gallinas
y que era una ladrona porque
quería quedarse con la polla y sin
más palabras que estas, empezó
aquella a ultrajar al declarante,
quien en vista de esto, se pasó
a su cuarto, que era pendiente
de la misma casa y a las voces
de uno y otro acudieron Juan
Antonio de León…el Mayordomo
Adriano y Don Ramón Villarreal y
la esposa del que declara y todos
comenzaron a mediar entre uno
y otro para que se acabase la
vocería que se había suscitado
por ambos, lo que no bastó para
que se contuviera la dicha María
Antonia en vociferan contra el que
expone y su esposa, en vista de
lo que, cansado el declarante de
sufrir semejantes ultrajes, le tiró
una guantada que no le alcanzó
por haber metido el brazo Juan
Antonio de León, quien le dio
con el suyo y visto que con esto
aún no podía contener a la citada
María Antonia, mandó llamar a su
marido para que la contuviera y
aunque este vino, tampoco le
hizo aprecio alguno y que en este
estado se retiró el declarante
para su casa a instancias de su
esposa, quedando todavía ella
vociferando.
Que por lo que mira a lo que
también expone la citada María
Antonia, de que el que declara la
trató de ramera, es nulo y falso
19

�“

Posteriormente el administrador se entera por labios
del alcalde más antiguo de la ciudad de una solicitud
verbal hecha por María Antonia para que…

“

“
“

En réplica a lo anterior, María Antonia presenta un
último escrito en el que se inconforma sobre lo dicho
por el Administrador de la Hacienda, insistiendo sobre
las vejaciones recibidas por él y abundando respecto
a que existen otros vecinos que han sido amarrados y
azotados por Don Juan Sobrevilla además de recalcar
sobre su embriaguez.
En respuesta a lo señalado por María Antonia,
Don Juan Sobrevilla solicita una certificación de la
conducta de María Antonia al responsable de la
Cabecera del Valle de las Salinas, la cual se asienta
en documento de fecha viernes 11 de abril de 1800,
firmado por el Teniente Miguel Cantú…

“

…que conozco a María Antonia
Hernández…y que las veces que
ha entrado…en esa cabecera
me consta los laberintos que ha
tenido con su marido, dimanados
de la poca atención con que le
respeta, igualmente es público
los sonrojos que ha pasado por
los desarreglos de su boca…

…se le perdone a su marido el
dinero que debe a la hacienda…

En respuesta, el Administrador de la Hacienda
Don Juan Sobrevilla comenta que…

…Por una nimiedad, un guantón
que tiré y no di no es justo
se le perdone dicho dinero y
que en vista de lo dicho, me
presenté ante Vuestra Señoría
pidiendo que afiance de calumnia
primero a dicha querellante…a
mi satisfacción, para costos y
resarcir de daños que pueda
haber en aquella Hacienda por
mi ausencia, por tanto:
A vuestra Señoría pido y suplico,
se sirva hacer como llevo pedido
por ser de justicia…

“

bitácora n u e v a e r a

“

porque nunca ha acostumbrado
semejantes palabras, que así
mismo es incierto que el exponente
haya azotado a sirviente alguno
de aquella Hacienda, que solo
es cierto que a un arrimado que
tenía ilícita amistad con una
sirvienta lo mandó amarrar y que
lo dejaran en el camino fuera de la
Hacienda…el que expone ni tiene
tal costumbre de embriagarse,
ni jamás procede de semejante
manera…que esto es la verdad de
lo sucedido en el particular…

Finalmente, en el último escrito registrado por Don
Juan Sobrevilla, lo único nuevo que añade a lo antes
descrito por él es lo siguiente:

“

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

--“Una gallina es la materia
principal de la disputa, cuyo
valor no excede de dos reales,
que según la Ley recopilada
de Indias, no debe admitirse
demanda por escrito, ni formarse
proceso sobre negocio que no
exceda de treinta pesos, bien
veo que las injurias es la materia
principal de este juicio, pero
aún estas son demasiado leves
para que se continúe con todos

�“

sus trámites, molestándome y
vejándome con contestaciones,
gastos y falta de atención a los
intereses que manejo.”

Tras siete meses que duró este caso, la conclusión
final de esta querella no se encontró en el expediente
respectivo, sin embargo, este documento es muy
ilustrativo de que toda situación de conflicto entre
los habitantes del Nuevo Reino de León encontraba
cabida en el Juzgado de Monterrey, siendo
atendido en ocasiones personalmente por el Señor
Gobernador.
Ante la duda y a la luz de los hechos relatados,
los lectores tendrán una opinión a favor o en contra
tanto de María Antonia Hernández, que defendía
su honor con sus audaces y creativas respuestas
y por supuesto a la gallina, como de Don Juan
Nepomuceno Sobrevilla Cantú, quien defendía
también su honor y como administrador representaba
los intereses propios y de la Hacienda, quedando
ciertas interrogantes.
¿La gallina era de María Antonia Hernández
o del Administrador Don Juan Sobrevilla?
¿Realmente Don Juan Sobrevilla le dijo
prostituta, tuerta, chichimeca, ladrona y le
dio un guantón?
¿María Antonia mintió respecto a los insultos
que le profirió y ella también insultó en lances
por demás mordaces y subidos de tono y la

gallina era del amo?
¿Por su conducta y la forma de dirigirse a su
amo, se comprueba que María Antonia era
laberintosa?
¿La gallina era de la esposa de Don Juan
Sobrevilla y la tenía criando cerca de su casa
y le pidió a su esposo que la recogiera?

Conclusión
En cualquiera de los casos, el costo del proceso para
los actores involucrados incluyendo a los declarantes
y a los funcionarios públicos, debe considerar el
traslado desde la Hacienda Mamulique o Mamuliqui,
como era conocida en el Valle de Nuestra Señora
de Guadalupe de las Salinas a Monterrey que dista
12 leguas o 60 kilómetros aproximadamente de
ida y otro tanto de vuelta, la alimentación personal
y de la caballada, el hospedaje, el papel para
la presentación de los escritos y el papel sellado,
que tan solo una foja valía lo que la desdichada
gallina, los escribanos en ambos casos y los costos
indirectos en los bienes de María Antonia y en los
que administraba Don Juan Nepomuceno.
Una vez considerado lo anterior, el orgullo
y la defensa del honor se impuso en ambos y
finalmente regreso al nombre de este artículo, ahora
con interrogación, valió la pena: “¿Todo por una
gallina?”.
“Salió más caro el caldo que las albóndigas”

21

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Carretera a General Zuazua, Km 4.5, C.P. 65750, Zuazua, Nuevo León, México.

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�Ediciones de la Hacienda San Pedro

bitácora

n u e v a e r a
Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�Gral. Félix U. Gómez,
el héroe de El Carrizal”
por Félix Alfonso Torres Gómez

E

n tres años (folleto publicado en 2013) se
cumplirá el centenario del combate de El Carrizal,
Chihuahua y la muerte del general Félix U. Gómez,
junto con otros 29 héroes que defendieron a México
de invasores norteamericanos, una parte de la historia
que ha quedado en el olvido, pero que en su tiempo
llenó de orgullo a los mexicanos porque se le puso
un alto al abuso norteamericano y generó mucha
solidaridad de los países latinoamericanos. El 21
de junio de 1916 la Brigada Canales del ejército
mexicano constitucionalista, derrotaba en el combate
de El Carrizal, Chihuahua a soldados del ejército
norteamericano de la llamada “Expedición Punitiva”
que invadieron México para buscar y castigar a
Francisco Villa, ya que este a su vez se atrevió a
invadir su país al atacar Columbus, Nuevo México
en busca de un comerciante que lo defraudó con
armas. El Gral. Gómez como jefe de la Brigada
Canales sacriﬁcaría su vida defendiendo a México
por lo que sería llamado “El Héroe de El Carrizal”
y como homenaje calles de muchas ciudades llevan
su nombre, incluso existió un municipio llamado
Félix U. Gómez en Chihuahua, además el gobierno
del Gral. Lázaro Cárdenas en 1938 le otorgaría la
condecoración del “Valor Heroico de 1a. Clase”.
Félix Gómez Uresti era su nombre correcto, pero él
firmaba y se hacía llamar Félix U. Gómez, donde la
U era por Uresti de tal forma que cambió el orden de
los apellidos al parecer por una costumbre de antes.
Nació en 1888 en la Congregación de Gómez
Farías del municipio de Saltillo, Coahuila, sus padres
fueron Francisco Gómez Valderas, originario de la
Hacienda de Encarnación de Guzmán, Coahuila
bitácora n u e v a e r a

y María Celsa Uresti Veloz de la comunidad de
El Salvador, Zacatecas pero se establecerían en
Gómez Farías dedicándose al campo, como se
desprende de su acta de matrimonio, Félix tendría
dos hermanos a Blas y Feliciano Gómez Uresti, que
también fallecerían en acciones de guerra y al menos
un medio hermano Jesús Arreozola Uresti.
Félix crecería entre Gómez Farías, Coahuila
y El Salvador, Zacatecas donde su tío Marcos lo
empleaba en la mina llamada “La Protectora” y
precisamente de esa mina, emergerían muchos
revolucionarios que siguieron la proclama de
Francisco I. Madero, como fue el caso de Matías
Ramos Santos compañero y amigo de Félix quien
llegaría a ser diputado, gobernador de Zacatecas
y Secretario de la Defensa Nacional. El joven Félix
Gómez, de 25 años, casado y con un hijo de un año
se une al Ejército Constitucionalista, “para abril de
1913, un mes después del Plan de Guadalupe, Félix
U. Gómez causaba alta en las filas de la Revolución
con el grado de sargento segundo” en la brigada
El Rayo dirigida por su viejo amigo el Gral. Matías
Ramos Santos. El 4 de septiembre de 1913 el Gral.
Eulalio Gutiérrez desde la Hacienda La Pastoriza,
Galeana, N.L. lo nombra Capitán Primero.
Al parecer fueron 3 años lo que duró su carrera
militar: de 1913 a 1916. Coahuila, Zacatecas,
San Luis Potosí, Nuevo León, Tamaulipas, Durango
y Chihuahua son los estados por los que anduvo
en campaña, participando valerosamente en
muchas batallas y llegando a ser herido como lo
testimonia una fotografía donde se aprecia su brazo

Vol. 2 / Núm. 1 / Ene. - Mar. 2020.

�vendado que tal vez corresponda
a lo que señala el escritor Ricardo
Covarrubias Chacón “en el
combate de Concepción del Oro,
Félix U. Gómez había dado su
sangre por la Revolución, sufriendo
una herida de la que tardó 15
días en sanar y que le valió el
ascenso a Teniente Coronel”
promoción ﬁrmada por el Gral.
Eulalio Gutiérrez el 16 de marzo
de 1914 en la misma Concepción
del Oro, Zacatecas. Después
el Gobernador Constitucional
del Estado Libre, Soberano e
Independiente de Coahuila de
Zaragoza y Primer Jefe del Ejército
Constitucionalista, Venustiano
Carranza, le refrenda el ascenso a
Teniente Coronel el 7 de abril de
1914 que ﬁrma desde Cd. Juárez,
Chihuahua; después nuevamente el
Gral. Eulalio Gutiérrez, estando en
Aguascalientes, poco antes de ser
nombrado Presidente Provisional
de los Estados Unidos Mexicanos
por la Convención Revolucionaria
y en su calidad de Gobernador
y Comandante Militar de San
Luis Potosí, lo asciende a Coronel
el 2 de noviembre de 1914 y
ﬁnalmente es nombrado General
Brigadier el 20 de mayo de 1915
por el Gral. Eulalio Gutiérrez en
calidad de Presidente Provisional
de los Estados Unidos Mexicanos.
El nombramiento lo extiende en
la Hacienda Ciénega del Toro,
Galeana, Nuevo León cuando se
dirigía a Saltillo, pocos días antes
de renunciar a la presidencia. El
15 de junio de 1916 se ordenó
al general Félix U. Gómez que
causara baja en la brigada El Rayo

y alta como jefe de la brigada
Canales, que tenía establecido su
cuartel en El Carrizal, Chihuahua
para vigilar los movimientos de
la Expedición Punitiva de los
norteamericanos y hacer frente a
las fuerzas villistas contrarias a las
carrancistas.
A pesar de las protestas de Don
Venustiano Carranza exigiendo la
salida de las fuerzas invasoras,
los hasta 12,000 soldados
norteamericanos no abandonaban
el país, por lo que el 16 de junio
de 1916 se le advirtió al general
Pershing, Jefe de la Expedición
Punitiva que cualquier avance
de su ejército que no fuera con
dirección al norte para abandonar
México sería batido por el ejército
constitucionalista. Contrariando
la disposición de la autoridad
mexicana, al día siguiente el Gral.
Pershing envió a los capitanes
Charles T. Boyd y Lewis S. Morey
130 km. al este de su cuartel
general en la colonia menonita
de Casas G ra nd es a Vil la
Ahumada donde ya sabían que
se encontraba un destacamento
mexicano. La Brigada Canales
desde la noche del 20 de junio,
ya conocía de la presencia de los
norteamericanos en la Hacienda
Santo Domingo a escasos 16
km; por lo que el Gral. Gómez
envió hombres para vigilar sus
movimientos, así el 21 de junio a
las 7:00 de la mañana llegaron a
las inmediaciones y desde la torre
de la capilla de Santa Gertrudis
se pudo observar la polvareda que
se levantaba con la llegada de los

gringos, hicieron alto a 1 km. y
mandaron un mensaje escrito donde
comunicaban (no pedían permiso)
que atravesarían el pueblo para
llegar a Villa Ahumada, el Ten.
coronel Genovevo Rivas Guillén,
primero, y después el Gral. Félix
U. Gómez, se entrevistarían con
los norteamericanos para saber el
motivo por el que se encontraban
tan lejos de su cuar tel. Se
justiﬁcaron diciendo que buscaban
a bandoleros villistas, después
argumentaron que buscaban un
soldado desertor, aclarándoles el
Gral. Gómez que en la zona no
se encontraban ni bandoleros, ni
soldados desertores y señalándoles
la orden que tenía de no permitir
su paso en otra dirección que
no fuera hacia el norte “que
procurara obrar con prudencia;
que él sentiría mucho que se fuera
a registrar un choque entre ambas
fuerzas, pero el capitán Boyd
contestó que tenía órdenes de ir a
Villa Ahumada y que pasaría sobre
nosotros contestándole mi General
Gómez que, si creía poder pasar,
que lo hiciera” según cita del
Ten. coronel Genovevo Rivas
Guillén. El combate fue inevitable
por la soberbia norteamericana,
según testimonios de soldados
capturados, el capitán Boyd
pensaba que “cada uno de
los soldados americanos valía
por diez mexicanos y que por
consecuencia correrían antes de
resistir su ataque”. El Capitán
Morey trató de convencer a Boyd
de suspender su marcha y evitar
la fricción, pero Boyd claramente
buscó el conflicto con el fin de
23

�destacar y como él mismo diría el día anterior
“hacer historia”. Mientras los mexicanos aguardaban
desplegados en línea sobre el camino de entrada
al pueblo, los norteamericanos desmontaron y
avanzaban, esperando ambos bandos que el
otro disparara primero hasta que el Gral. Gómez
ordenó al trompeta tocar fuego, previamente había
instruido al Cap. segundo Reyes Assik para que el
1er. regimiento que estaba en el interior del pueblo
atacara por su derecha, mientras el 2do. regimiento
contenía el ataque y solicito al Ten. Coronel Rivas
Guillén desplazarse con 30 hombres a la izquierda,
para envolver al enemigo.
Los jefes de ambos bandos morirían por un
balazo en la frente, Félix U. Gómez al principio del
combate y Charles T. Boy casi al ﬁnal, por lo que
toman el mando el Ten. coronel Genovevo Rivas
Guillen y el Cap. Lewis S. Morey. ﬁnalizando el
enfrentamiento con la huida de los norteamericanos,
12 de sus soldados serian muertos y se capturarían
24 prisioneros, de nuestro lado 30 serían los darían
su vida por la patria, pero dejaría claró que México
no sería el patio trasero de los gringos, por lo que
después de este incidente no hubo más movimiento
de sus tropas, aunque se negaron a abandonar el
país quedando acuartelados en Colonia Dublán,
Casas Grandes, Chihuahua; hasta el 5 de febrero
de 1917 cuando salió el último soldado invasor.
Ante una inminente guerra, la población se enlistaba
para recibir instrucción militar, los mexicanos que
vivían en Estados Unidos se presentaron en los
consulados para regresar a su país a defenderlo,
incluso organizaciones socialistas de Estados Unidos
protestaron por las acciones de su nación.
El llamado por la prensa “El Héroe de El Carrizal”,
seria llevado a la capital del estado, para practicarle
la autopsia y preparar su cadáver, después sería
acompañado por autoridades de Chihuahua y
población civil, desde el Hospital Civil hasta la
estación de ferrocarril para despedirlo, donde un tren
especial lo llevaría a Saltillo; según relatos, su ataúd
tenía cubierta de cristal para poder ver el cuerpo y
bitácora n u e v a e r a

venía dentro de otro lleno de hielo para conservarlo.
según la prensa llega a Saltillo el 25 de junio a las
10 de la mañana donde hasta 5,000 personas le
rendirían honores antes de continuar su camino a
Gómez Farías, Coahuila, su pueblo natal donde
ya lo esperaban su esposa Magdalena Hernández
Barajas y su hijo Juan Francisco Gómez Hernández
de sólo 4 años. El tren se detendría en su pueblo y
su silbato no dejaría de sonar hasta que su cuerpo
fue enterrado; una gran cantidad de soldados y
civiles que llegaron en el ferrocarril acompañándolo
o de comunidades cercanas para despedirlo, su
cuerpo fue cargado hasta el panteón, mientras se
iban pasando de brazo en brazo a Juan Francisco
su hijo y trataban de consolar a la viuda Magdalena
Hernández y a la madre Doña Celsa Uresti. Ya en el
pequeño panteón “El Refugio” disparos al aire y el
pitido del tren despedirían al Héroe de El Carrizal.
El Gral. Brigadier seria ascendido a Gral.
de Brigada y su antigua Brigada El Rayo, seria
renombrada en su honor como Brigada Félix U.
Gómez y como ya habíamos mencionado, recibió
en 1938, de parte del gobierno de Don Lázaro
Cárdenas, la condecoración del “Valor Heroico
de 1a. Clase”. En 1945 el poeta Renato Leduc
escribiría un poema mencionando el incidente del
que reproducimos solo un fragmento: “Podríase hacer
mención –tal vez nociva/ para la confraternidad
continental– /de la refriega que dio a la Punitiva
/Félix U. Gómez, en el Carrizal”. Después de 50
años su tumba fue reconstruida y al exhumar sus
restos se encontró que aún conservaba un paliacate
amarrando su mandíbula. En su nueva lápida se
grabó la siguiente leyenda: “Gral. de Brigada Félix U.
Gómez muerto en defensa del suelo patrio el 21 de
junio de 1916 en el Combate de “El Carrizal” Chih.
contra las tropas norteamericanas. El Gobierno del
Estado Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza,
dedica este monumento a su memoria junio 21 de
1966”, a esa ceremonia luctuosa por los 50 años
de su muerte, asistieron su viuda que aún vivía,
algunos familiares y altas autoridades del gobierno
de Coahuila.

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�La panadería de
Doña Clarita
por Rafael Ríos Cazares

A

ntes de hablar de la panadería
me gustaría que nos situáramos en
el contexto histórico en el cual
se desarrolla esta crónica, para
poder imaginarnos de una manera
más objetiva los hechos que nos
llevan a estos recuerdos de María
Esperanza de la Garza Cantú.
Ciénega de Flores, Nuevo León
tenía vida en el centro, y en nuestra
Plaza ‘’Juárez’’ había gente los
fines de semana sin necesidad de
haber eventos; algunos caminando
y otros sentados en las bancas que
aún eran de madera, además
existía otro kiosko. Las personas
en aquellos días vivían en casas
con arquitectura vernácula típica
del noreste del estado, aquellos
grandes solares incluían un portón
para meter el ganado y la carreta
que llegaba cargada de leña o
cultivos de temporada. En esos
patios generalmente existía un
horno de leña y una noria para
abastecer de agua las necesidades
de la casa y las del ganado. Los
víveres no se compraban en las
tiendas, la gente tenía que ir a
sembrar a la labor y alimentar a
los animales, ordeñar las vacas y

recoger los huevos del gallinero
para poder alimentarse, así como
rellenar de agua los bebederos
por la mañana, al medio día y
en la tarde.
En la esquina de la calle
Hidalgo con Reforma, contra
esquina de la Plaza ‘’Juárez’’, un
primero de abril de 1952 se abre
la tienda de doña Clarita Cantú
Villareal, la cual era una mercería;
era una tienda muy famosa, ya que
desde hace 20 años atrás de la
apertura del llamado tendajo, su
propietaria hacía el más exquisito
pan de la región. Espero no
antojarlos mucho, pero sus semitas,
empanadas, turcos, hojarascas y
polkas, eran una delicia. Todos los
días había pan recién hecho en un
horno de leña ubicado en el patio.
Aquello, de pensarlo se vienen a
la memoria el aroma y el sabor del
rico pan de doña Clarita. Pero no
era todo así de fácil, no era nada
más ir al súper para conseguir
todos los ingredientes, amasar y
poner a cocer los panes.
El hacer los panes llevaba
un proceso de mucho tiempo y
trabajo. Emeterio de la Garza

Villarreal, esposo de Clarita,
tomaba su carreta con dirección
de la laguna para ir a cortar la
leña y regresaba bien cargado,
pues había que tener suficiente
leña para ocho o diez días, había
que surtir en las tiendas locales
lo necesario, como la manteca,
la harina, el rexal, la canela.
Muy frecuentemente en la tienda
de don Eulalio Cárdenas, que
estaba ubicada en la esquina de
las calles de Morelos y Ponciano
Cisneros. En aquel tiempo no se
podía ir a surtir a Monterrey, pues
el transporte no era frecuente y no
se pudo hacer esos viajes de traer
cosas de la capital del estado,
hasta que don Zenón González
puso sus camiones.
La jornada de trabajo era muy
pesada, y muy temprano doña
Clarita iniciaba sus labores a
las cinco o seis de la mañana,
comenzaba a amasar y ponía la
levadura; más tarde sus hijas María
Esperanza, María del Carmen
y Guadalupe se incorporaban
a las tareas culinarias, junto con
su tía Severiana Cantú, quien
diariamente les ayudaba en la
elaboración del rico pan. Para
25

�las cuatro o cinco de la tarde se ponía a cocer el pan no sólo
para el pueblo, sino que ella surtía producto a los Hoteles Ancira
y Ambassador; gracias a esto el pan hecho en Ciénega de Flores
era probado por diferentes paladares, desde el niño que salía de la
escuela de tiempo completo, hasta los turistas de diferentes latitudes
del mundo. Lamentablemente esta tienda cierra en 1987, pero nos
deja un recuerdo, un legado y un ejemplo de responsabilidad y
entrega al trabajo.
Abriendo un paréntesis, de
los recuerdos de la labor del
arroyo de Ciénega de Flores,
nos comenta María Esperanza
que ella y sus hermanas estaban
acostumbradas al trabajo del
campo y sabían de los quehaceres
agrícolas y ganaderos, que había
muchos árboles y eran sembradíos
muy prósperos, que tenían dos
nogales muy grandes, uno de
ellos tan enorme que en mano
cadena 10 personas no podían
rodearlo y que su tía Severiena
Cantú era muy trabajadora, en
su casa molía la caña de azúcar
en un trapiche para hacer el
piloncillo, hacía colchas de lana
y también tenía molino para el
nixtamal, además de una gran
colección de aves.
Ciénega de Flores es un
municipio joven, con mucha
historia.

Fuente María Esperanza de la Garza Cantú

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                  <text>Bitácora es una publicación del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, creada por el Lic. Celso Garza Guajardo. La revista fue dirigida por Meynardo Vázquez Esquivel, en los primeros números, Ha tenido interrupciones a lo largo de su vida, de 1987 a 1989 su periodicidad era mensual, se interrumpe y en 1992 se publica el No 16, en 19997 surge como Segunda Época, vuelve a interrumpirse y hasta 2019 surge de manera trimestral como Nueva Era. Contiene información histórica y cultura regional del noreste de México.</text>
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                <text>Bitácora, Nueva Era, 2020, Vol 2, No 1, Enero-Marzo</text>
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                <text>Bitácora es una publicación del Centro de Información de Historia Regional de la UANL, creada por el Lic. Celso Garza Guajardo. La revista fue dirigida por Meynardo Vázquez Esquivel, en los primeros números, Ha tenido interrupciones a lo largo de su vida, de 1987 a 1989 su periodicidad era mensual, se interrumpe y en 1992 se publica el No 16, en 19997 surge como Segunda Época, vuelve a interrumpirse y hasta 2019 surge de manera trimestral como Nueva Era. Contiene información histórica y cultura regional del noreste de México.</text>
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                <text>Alvarado Zapata, Ana Cesira, Diseño</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>bitácora
n u e v a

Revista

e r a

Trimestral

Octubre - Diciembre
2019

��http://revistabitacora.uanl.mx

S uANL
USJV[!RS[DADAL'"TÓJ{OM.A DE!. NLEVO LEÓ.."

Una publicación de la
Universidad Autónoma de Nuevo León

M.E.C. Rogelio G. Garza Rivera
Rector

Dr. Santos Guzmán López
Secreatario General

Dra. Emilia Edith Vásquez Farías
Secreataria Académica

Dr. Celso José Garza Acuña
Secreatario de Extensión y Cultura

Lic. Dinorah Zapata Vázquez
Coordinadora del Centro de Información
e Historia Regional y “Hacienda San Pedro”

E di tori al

“

Hoy presentamos a ustedes el primer número de nuestra revista
institucional BITÁCORA, la cual nos permite cumplir con una de
las metas de este Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro “Celso Garza Guajardo” de promover y difundir
el conocimiento histórico regional a través de colaboraciones de
los estudiosos de estos temas y abriendo espacio a las voces de
los jóvenes entusiastas de los temas de historia y cultura regional.
Así mismo daremos reseña de las actividades más relevantes que el
CIHR realiza.
Esta propuesta editorial viene en línea continua de aquella primera
época del modesto boletín que se realizó de diciembre de 1987
a enero de 1993, para luego retomarlo ya como revista (un solo
número) en mayo de 1997 y luego de 2004 a 2008 como boletín
electrónico e impreso. Todas estas colecciones contienen valiosos
materiales que nos permiten reflexionar sobre lo realizado y replantearnos las áreas de oportunidad con la visión humanística y responsabilidad social que emana de nuestra Alma Mater.
Tenemos el compromiso de hacer llegar a la mayor cantidad de
personas las inquietudes, el conocimiento y reflexiones sobre temas
que contribuyan al fortalecimiento de nuestra identidad regional y
nacional, pretendemos que Bitácora sea una publicación amena
de gran interés y comentada tanto por los círculos dedicados a los
profesionales de la historia, así como al público en general.

Editor Responsable

Lic. Ana Cesira Alvarado Zapata
Diseño

Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores.
Prohibida su reproducción total o parcial, en
cualquier forma o medio, del contenido editorial
de este número.

Todos los derechos reservados
© Copyright 2019
BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

“

Mtro. Juan Ramón Garza Guajardo

Como lo dijo el Maestro Celso Garza Guajardo, fundador del CIHR
y del concepto cultural Hacienda San Pedro: “La Hacienda San Pedro es un rescate del patrimonio histórico de Nuevo León realizado
y sostenido bondadosamente por la U.A.N.L. Correspondiendo a
ese esfuerzo es que navegamos en el tiempo, el espacio, el pensamiento y los sentimientos. Ese es nuestro rumbo: Nuevo León…
México… desde la gran nave de la cultura que es la Universidad Autónoma de Nuevo León. Bitácora registrará ese rumbo espiritual”.
Siendo asi… los invito a retomar el viaje …

- Lic. Dinorah Zapata Vázquez
CIHR y HSP “CGG”

3

�bitácora
nueva era

�http://revistabitacora.uanl.mx

Índi c e

La participación de la hacienda del Topo Grande en
la Batalla de Monterrey

6

Ciénega de Flores, Nuevo León: Orígenes

12

El Museo Fantasma de Historia

18

Las Mujeres Periodístas

24

María del Pueblito Cárdenas Villarreal

30

Capillas evangelizadoras en el Nuevo Reino
de León en el Siglo XVII

34

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

5

�http://revistabitacora.uanl.mx

L a par t ic ip ac ió n
d e l a h ac i e n d a d e l
To p o G r a n d e e n l a
B at alla de Mo nt e r r e y
p o r Em i l i o M a c h uc a Ve ga

El presente trabajo pretende revisar la participación
de la hacienda del Topo
Grande durante la guerra
entre México y Estados
Unidos, conflicto suscitada de 1846 a 1848 y que
en Nuevo León tuvo su efecto más visible en la Batalla de
Monterrey, ocurrida entre el 21
y el 23 de septiembre de 1846.
Así, de principio cabe
señalar que los indicios
apuntan a que esta hacienda participó más como un
espacio de abastecimiento
y de observación estratégica. Lo anterior se evidencia en hechos como que el
14 de septiembre Ampudia
solicitó al alcalde primero
de Monterrey que diera
la orden para que las ha-

bitácora nueva era

ciendas y ranchos que estuvieran dentro de su jurisdicción cooperaran con
alimentos para abastecer a
las tropas mexicanas 1 .

José de Ayala, en tierras
que heredó de su padre, el
capitán José de Treviño 3.

En el caso de Pesquería,
que para entonces ya tenía
la categoría de villa, varios
vecinos se enlistaron en la
Guardia Nacional, además
de que se aportaron ganado y alimentos 2.

Todavía hasta mediados
del siglo XIX, cuando esta
comunidad se erigió como
cabecera de una nueva
municipalidad, ostentaba
indistintamente los nombres de Hacienda del Topo
de los Ayala o Hacienda
del Topo Grande.

La hacienda del Topo de
los Ayala se había fundado al norte de la ciudad de
Monterrey a mediados del
siglo XVII, por el capitán

Distaba de ser algo más
que una pequeña comunidad que, hacia 1838,
contaba con apenas 389
habitantes, la mayoría de

1

Cázares Puente, Eduardo (2013). Laberintos de muerte: la Batalla de Monterrey de 1846. Monterrey,
México: Universidad Autónoma de Nuevo León, p. 68.
2
3

Elizondo Montalvo, J.M., Op. cit., p 207.

Garza Guajardo, Juan Ramón (2006). De la merced de los llanos del Topo a la comunidad del Topo de los
Ayala. 1604 – 1787. General Escobedo, México: Presidencia Municipal de General Escobedo, N.L., p. 24.
4

Archivo Municipal de Monterrey (en adelante AMM). Colección: Misceláneo. Vol. 16, Exp. 12, Folio 197.
1838. El expediente consta de 5 fojas.

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

�http://revistabitacora.uanl.mx

los cuales se dedicaban a las actividades
agrícolas y ganaderas 4 .
Aunque desde 1830 la hacienda era jurisdicción de la villa de San Nicolás de los
Garza, siempre gozó de cierta autonomía
que, posteriormente, la llevaría a convertirse en un municipio separado. Su enclave geográfico, en las faldas del cerro del
Topo y a las márgenes del río Pesquería,
le permitieron a sus habitantes extraer,
aunque escasos, recursos maderables y
mineros. Además, el que estuviera localizada al norte de la ciudad de Monterrey
en ocasiones le valió el ser transitada por
diversas compañías castrenses.
Cuando los Estados Unidos entraron en conflicto con México en mayo de 1846, los ejercitos norteamericanos comenzaron a incursionar por Matamoros, Reynosa, Camargo
y Mier, en Tamaulipas 5. Fortificar la ciudad
de Monterrey se convirtió entonces en un
asunto crucial, razón por la cual el general
Francisco Mejía, Jefe interino del Ejército
del Norte, inició estas labores, siendo continuadas por el general Pedro de Ampudia,
político y militar con mediana experiencia y
quien fue designado Jefe de Operaciones
al mando del ejército del Norte6.
Ante tales circunstancias, el 2 de septiembre de 1846 el Alcalde Primero de Monterrey, don José María de la Garza, envió
un oficio al alcalde de “San Nicolás de los
Garza y los Topos” en el cual solicitó que
se enviaran provisiones “de toda clase de
efectos comestibles”, dado que “esta declarada en [estado de] sitio ésta ciudad”7.
BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

La aclaración de que el alcalde de San
Nicolás también lo era de “los Topos” se
hacía debido a que, para ese año, dentro
de la jurisdicción de ese municipio se encontraban las haciendas del Topo de los
González (o Topo Chico) y la del Topo de
los Ayala (Topo Grande).
Entre los numerosos fortines que resguardaban a la ciudad, destacaba el de la Ciudadela, enorme estructura arquitectónica
que empezó a ser edificada en 1794 por el
maestro de obras Juan Bautista Crouset,
con la finalidad de fungir como catedral,
proyecto promovido por el obispo Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés. Sin embargo,
en 1797 se suspendió la obra, quedando inconcluso el edificio, pero sin demolerse 8 .
La estructura fue posteriormente usada
como fortín durante el conflicto con Estados Unidos, mandando el general Ampudia que se techara el 12 de septiembre de
1846. En un documento escrito ese mismo
día, se notificó que para el techado y fortificación de la “Catedral nueva, donde
está situada la Ciudadela”, el día 13 de
septiembre saldrían varios trabajadores
a la hacienda del Topo Grande para acarrear los materiales necesarios, que eran
grandes cantidades de pita de amarras y
güilote, mismos que descargarían en el
fortín ya mencionado, donde los ingenieros se harían cargo de su uso.
5

Cavazos Garza, Israel (1982) Nuevo León. Montes jóvenes sobre la antigua
llanura. Monterrey, México: Secretaría de Educación Pública, pp. 97-99.
6
7
8

Cázares Puente, E., Op. cit., pp. 63-64.
AMM. Colección: Guerra México-Estados Unidos, vol. 1, exp. 4, folio 20.

Cavazos Garza, Israel (2012). Crónicas y sucedidos del Monterrey de los
siglos XIX y XX. Monterrey, México: Universidad Autónoma de Nuevo León,
pp.17 – 19.

7

�http://revistabitacora.uanl.mx

http://revistabitacora.uanl.mx

Pedro de Ampudia solicitó al alcalde de Monterrey, José María de la Garza, que convocara a todos los techadores libres que hubiera en la ciudad, para que emprendieran las
obras en la Ciudadela 9 . Así, el Topo Grande
contribuyó con gran cantidad de materiales
para su fortificación, previo a los combates.
Cabe decir que el río Pesquería entonces
poseía una gran arboleda en sus márgenes,
de donde fácilmente se podían extraer estos
materiales. Ya desde el siglo XVII, el cronista
Alonso de León, al relatar cómo realizó una
persecución de indios, detalla que éstos se
ocultaron en los bosques del río Pesquería
“que son tremendos” 10 .
Ahora bien, para el 19 de septiembre de
1846, el ejército estadounidense había penetrado por la parte noreste de la capital del
Estado, acampando en el bosque del Nogalar en Santo Domingo y planeando desde
ahí el ataque. Al día siguiente por la noche,
don Pedro Ampudia envió al general Manuel
Romero hacia Santo Domingo, para tomar la
retaguardia del campo enemigo. Tras haberlo hecho, se dirigió hacia el Topo Chico,
desde donde pudo ver el combate, iniciado el 21 de septiembre.
Después de dos días de defensa de la ciudad, y tras haber divisado desde la distancia
la toma del fortín del Obispado por parte de
los invasores, la derrota de los mexicanos se
9

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL). Serie Militares, caja 91,
notificación del 12 de septiembre de 1846.
10

De León, Alonso (1961). Historia de Nuevo León, con noticias sobre Coahuila,
Tamaulipas, Texas y Nuevo México. Monterrey, México: Gobierno del Estado de Nuevo León / Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, p. 108.

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hizo inminente para el general Romero. Por
ello, decidió retirarse con una fuerza de 600
caballos hacia la hacienda del Topo Grande
que, debido a su altitud, permitía una perfecta vista de la ciudad, pudiendo así actuar fácilmente en favor suyo en caso de que,
efectivamente, los invasores alcanzaran la victoria 11 .
La hacienda se comunicaba con la ciudad
de Monterrey mediante un camino conocido como “camino a Topo Grande”, mismo
que aparece señalado en algunos mapas de
la época, incluso hechos por norteamericanos. Por ejemplo, el mapa trazado por J. M.
Stewart y que aparece en el libro History of
the Mexican War del General Cadmus M. Wilcox 12 (quien fue parte de la 4ª infantería norteamericana durante la Batalla de Monterrey),
señala el “Road to Topo Grande”, ubicándolo
entre el “Road to Pesquería” (Villa de Pesquería Grande, hoy García) y el “Road to Marín”.
Este mapa es considerado por el historiador
Christopher D. Dishman como “probablemente el más preciso y detallado 13” entre varios
mapas realizados de la batalla.
Finalmente, el 23 de septiembre, la ciudad
cayó en manos de los extranjeros. El Estado fue ocupado hasta junio de 1848, año en
el cual concluyó la guerra, con un desenlace
11

El Monitor Republicano. 30 de septiembre de 1846, p. 4. Su informe también
aparece en Diario del Gobierno de la República Mexicana. 30 de septiembre de
1846, p. 4
12

Wilcox, Cadmus M. (1892). History of the Mexican War. Washington, D.C: The
Church News Publishing Company, Map IV, p. 92.
13

Dishman, Christopher D. (2012). A Perfect Gibraltar: The Battle of Monterrey,
México. 1846. Oklahoma, Estados Unidos: University of Oklahoma Press, p. 96, la
traducción es del autor del presente trabajo.

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favorable para los Estados Unidos. En 1847 un grupo de soldados acompañaron al general
Taylor a conocer la hacienda de
Mamulique, en Salinas Victoria,
propiedad que en este tiempo
tenía por dueño al general Mariano Arista, importante militar
de la época. Un testimonio de
la época señala:

“

El 7 del corriente salió nuestro anciano Zacarías para Mamulique, hacienda del general Arista, con veinticinco o treinta hombres de escolta, y
su estado mayor; pernoctaron en la
noche en el campo, a inmediaciones
de Salinas y a otro día continuaron
su marcha a la referida hacienda: el
objeto de esta visita, decían algunos
americanos, que había sido con el fin
de comprarla, y otros con el fin de
distraerse del disgusto que le había
causado la negativa de las fuerzas
americanas situadas en Matamoros
de venir a su llamado, quién sabe
qué será lo cierto14.

15

“

14

Aquí cabría señalar otra aspecto de la hacienda del Topo
Grande durante el período de
la ocupación norteamericana:
la circunstancia de haber sido
uno de los puntos de paso entre la ciudad de Monterrey y los
poblados localizados al norte
de la Entidad, por lo que era
común que militares transitaran
por esta región. Es así como el
Topo de los Ayala fue testigo de
la marcha de éste contingente
norteamericano que, desde San
Nicolás de los Garza, se dirigía
rumbo a Salinas Victoria .
De tal modo, se pone de relieve que en éste, como en otros
episodios de la historia nuevoleonesa, la hacienda del Topo
Grande de alguna manera se
vio involucrado, directa o indirectamente, debido a su ubicación estratégica al norte de la
capital nuevoleonesa.

Diario del Gobierno de la República Mexicana. 3 de agosto de 1847, p. 3.

Evidencia de esto es el sable norteamericana que se encontró en el río Salinas y que, durante algún tiempo, estuvo siendo exhibido en el
Museo Histórico Escobedo. Véase Ramos, pablo (2012). El sable norteamericano en el Museo Histórico de Escobedo ¿es acaso de 1846?, en
“La Batalla de Monterrey, 1846”. [En línea; consultado el 30 de marzo de 2015].
Disponible en: &lt;http://labatallademonterrey1846.blogspot.mx/2011/06/el-sable-norteamericano-en-el-museo-de.html&gt;

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Cién e g a d e Fl o r e s ,
Nuevo L e ó n : O r í ge n e s
R a f a e l

R í o s

Ciénega de Flores, es un municipio
joven, con mucha historia. Los orígenes de este municipio se remontan a la
época de la colonia con la llegada del
Capitán José de Treviño quien el 25
de abril de 1604 recibe unas tierras
en lo que hoy llamamos Escobedo,
Nuevo León. Este activo poblador
tuvo importantes aportaciones durante el siglo XVII, hijo de Don Diego
de Treviño y Doña Beatriz de Quintanilla, se cree que hizo fortuna en la
zona minera Zacatecana y en Durango
en el otrora Nueva Vizcaya. 1 Treviño
adquiere unas tierras posteriormente
en 1610 lo que le llamarían su mejor compra, la hacienda de San Francisco quien fuera de Gaspar Castaño
de Sosa, ahora la llamamos Apodaca
N.L. El Gobernador Diego de Montemayor, vende a José de Treviño lo siguiente:

“

- Ante Alonso López de Baena, Alcalde Ordinario. Testigos
Diego de Treviño, Marcos Alonso y Cristóbal Fernández

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2

un sitio de estancia de labor de pan coger, de trigo y maíz, que yo he y tengo
en los ojos de agua que llaman de San
Francisco, con un sitio de ganado menor y cuatro caballerías de tierras y una
ciénega que está junto a esta dicha estancia, hacia la parte del norte, la cual
tiene otras cuatro caballerías de tierras;
y asimismo os vendo un sitio de ganado
menor con dos caballerías de tierra en
otra cieneguilla y los ojos de San Francisco, que tengo de merced que de lo
hizo Gaspar Castaño de Sosa, como alcalde mayor y capitán que era de la villa
de San Luis, y confirmado todo por el
gobernador Luis de Carbajal; y la ciénega la tengo por merced y señalamiento
que yo, como gobernador y capitán general hice para mí, por la facultad que
para ello me da Su Majestad; y la estancia de San Francisco tiene tierras labradas y cultivadas, cequías (sic) sacadas
y casas hechas y cubiertas; todos los
cuales sitios y estancias os vendo ... por
precio y cuantía de cuatro mil pesos ...

“

P o r

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Ésta merced es comprada por Alonso de
Treviño y Blas de la Garza quienes eran sobrinos del Capitán José de Treviño, así que
ellos ahora eran dueños de la estancia de
San Francisco con todas las mercedes de
tierra y aguas y cuatro rancherías de gente guachichila, por un precio de cuatro mil
pesos de oro común. 3 Más adelante Alonso
de Treviño vende a su hermano Blas de la
Garza parte de esta merced.

“

El Capitán Alonso de Treviño, vecino de esta
Ciudad y minero en el valle de las Salinas, vende al Capitán Blas de la Garza, su hermano, así
mismo de esta vecindad, “... toda la parte de la
hacienda de le capitán José de Treviño, su tío,
que llaman de San Francisco; que es la mitad
de toda ell; caballería de tierra, sitios de ganado mayor y menor; parte del molino casas de
vivienda que en la dicha hacienda tiene fechas;
corrales y güertas; ojos de agua, acequias; y
todo lo demás de entradas y solidas ... por precio y cuantía de tres mil doscientos pesos, que
todo ello le satisfará y pagará en esta manera:
500 pesos en plata que le dicho capitán Alonso de Treviño le debe de bastimentos que le
ha dado y recibido; 1000 cabezas de ganado
menor, cabras y ovejas, de la nacencia del año
pasado, a 5 reales por cada cabeza, que matan 600 pesos en ropa, venido que sea Pedro
Flores; y 600 pesos en plata ...” Se incluyen en
la venta dos sitios de ganado mayor, en la Pesquería Grande. Ante Martín de Aldape, Justicia
Mayor. Testigos Fray Diego de San Antonio, de
la orden de San Francisco, Pedro de Aguirre, y
el Alcalde Ordinario Bernabé González. 4

“

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13

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No se sabe en qué momento El Capitán Alonso de Treviño pasa las tierras de la Ciénega a su hijo Gonzalo de Treviño, pero se cree que pudo
haber sido entre 1624 y 1634, Gonzalo fue dueño de estas tierras pero
su primera pobladora fue María Cantú, la cual era viuda del Alférez Diego de Hinojosa, los cuales eran propietarios de 4 caballerías de tierra y
ocho sitios de ganado mayor y menor, con saca de agua, en el valle de
San Antonio de los Llanos, que hubo por merced del Gobernador don
Juan Francisco de Vergara y Mendoza, dichas tierras fueron vendidas al
Capitán Fernando Sánchez de Zamora en 250 pesos en reales.

“ por habérseme perdido la que tenía de dichas tierras, cuando los

indios sublevados... me quemaron el jacal y mataron al dicho mi
marido, al tiempo que ejecutaron el despueble de dicho valle... su
sublevación; como consta de la sumaria y plena información que
di… Ante el Gobernador, General Francisco Báez Treviño. Testigos,
Alférez Real Francisco Pérez de Albornoz, Marcos Peña y Salvador
Capetillo. De asistencia, Juan Esteban de Ballesteros. Por la otorgante, firma Diego de Hinojosa, su hijo. ” 5
Nos damos cuenta de los méritos que María Cantú, nuestra fundadora,
tenía en estas tierras, ya que manifiesta en un amparo hecho por el
gobernador Juan Pérez Merino a su favor que estaba en la posesión
de cuatro caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor, que tiene
poblados desde hace catorce años en la Ciénega de Flores, de la jurisdicción de las Salinas, donde con licencia que le dio el sargento mayor
Diego de Villarreal alcalde mayor. Se le otorga por ser hija de padres
pobladores y conquistadores y porque su marido murió a manos de los
indios siendo teniente de justicia en la misión de San Antonio, en defensa de aquella frontera. Se le da, además, previa consulta al capitán
Juan Bautista de Villarreal, alcalde mayor de dicho real.

“ he hecho una labor y saca de agua y desde el tiempo referido he

estado y estoy en quieta y pacífica posesión... y en dicho paraje
tengo cantidad de ganado menor blanco y ovejuno y cría de caballada y avecindada con dos hijos y dos yernos que acuden en aquella frontera contra la invasión de los indios enemigos. “ 6

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María Cantú era hija del Capitán Jerónimo Cantú y de Juliana de Treviño y sus hijos Miguel, Diego, Inés, María, Clara, Juliana y Agustina,
en su testamento dispone ser sepultada en la Parroquial de esta Ciudad, con misa ofrendada de cera, pan y vino, y un novenario rezado.

“

Deudas: a los bienes de Benito Gutiérrez, vecino que fue
del Saltillo, 7 pesos; al Capitán Pedro de Almandos, &lt;&gt;;
a una mulata que vive en la hacienda del General Alonso de León, en el valle del Pilón, junto a la capilla, un
caballo, de 6 pesos. Bienes: 100 cabras, 100 ovejas de
vientre, 100 crías, 20 yeguas de vientre, con 14 crías, en
hierro y registro de la caballada; 4 caballerías de tierra y
2 sitios, uno de mayor y otro de menor, en la Ciénega de
Flores, habidos por merced del Gobierno. Declara que
entre ella y su marido, tuvieron unos sitios en el valle de
San Antonio, que poblaron; que los indios de su servicio, cuando se alzaron los indios del pueblo, mataron a
su marido, &lt;&gt;. Que allí perdió cuanto tenían, incluso las
mercedes; que, para poderlas vender al Capitán Fernando Sánchez de Zamora, hizo información, y su labor los
repartió entre sus hijos, dejando para ella sólo una yunta
de bueyes, que se perdió. Su ropa, &lt;&gt;, y el ajuar de casa,
&lt;&gt;, lo deja a Diego, su hijo, único a quien no ayudó al
casarse, &lt;&gt;. Albaceas, Diego, su hijo. Ante don Juan Esteban de Ballesteros, Alcalde Ordinario de Monterrey y
Juez comisionado por el Gobernador don Francisco Báez
Treviño. Testigos, Sargento Fernando Cantú, Isidro de la
Garza y Fernando Cantú. De asistencia, Alférez Gaspar
de Treviño e Ignacio de Jesús y Olivares, quien firma por
la otorgante, que dijo no sabe. 7

“

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15

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Se cree que el nombre de Ciénega de Flores, proviene de la compra del
Alférez Pedro Flores de Abrego a Juan de las Casas.

‘’ El alférez Juan de las Casas, vecino del real y valle de las Salinas,

vende al alférez Pedro Flores, vecino de ésta ciudad, caballería y
media de tierra y medio sitio de ganado mayor que es la mitad
de la merced que se le hizo el 6 de abril de 1682 y de que le hizo
amparo el gobernador, marqués de San Miguel de Aguayo “por
haber fundado el pueblo de Nuestra Señora de San Juan los indios
tlaxcaltecas en las caballerías de la merced”. En 350 pesos. Ante el
general Martín de Mendiondo, teniente de gobernador. ‘’ 8
Los vecinos de Ciénega de Flores jurisdicción de la Villa de Marín y los
vecinos de Tierra Blanca de San José, Rancho de Treviños, del Sauz de
los Encinitos y la Hacienda de San Antonio; de Salinas Victoria, todos
en número de mil doscientos habitantes por sí y en representación de
todo el pueblo, expresaban al gobernador lo siguiente:

‘’ Que todos los pueblos del mundo como todos los ciudadanos tienen el derecho de municipalizar llegada su época, para poderse gobernar por sí mismos y desprenderse de la tutela de sus mayores. ”
Esto debido a las siguientes razones:

‘’ ’La Molestia e incomodidad que tenemos los vecinos con las más

veces a pie y con descuido de nuestra familias, a pedir justicia hasta
los juzgados que nos comprenden, y en los negocios que se ofrecen,
caminando a distancias de más de tres leguas, y con el temor de caminos muy riesgosos por frecuentes incursiones de los barbaros, no
menor grave por la misma pobreza de los vecinos y las carencias de
bestias para hacer los viajes. ” 9

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Por lo anterior, el 23 de febrero de 1863 el
Gobernador del Estado Libre y Soberano
de Nuevo León y Coahuila Santiago Vidaurri Valdez, hace del conocimiento de sus
habitantes que el congreso del estado tuvo
a bien decretar lo siguiente:

‘’ Num.

8- El congreso del Estado
Libre y Soberano de Nuevo León y
Coahuila decreta lo siguiente:
Art. 1 Se erige una nueva Villa que
se denominara ‘’Ciénega de Flores’’ y
se le compondrá de la Hacienda del
mismo nombre las congragaciones de
la Tierra Blanca, S. José, Rancho de
los Garza y López, de Treviño de Sauz,
de los Encinitos y Hacienda de S. Antonio.
Art. 2 Los límites de esta nueva municipalidad serán los que el gobierno
del estado fijo en su decreto de 4 de
octubre del año próximo pasado. ‘’ 10
Por tanto se mandó a imprimir, publicar y
circular el 23 de febrero de 1863. Esto es
solo el comienzo de la historia de nuestro
hermoso municipio, ya que en otras publicaciones se abordarán Costumbres y Tradiciones de Ciénega de Flores, el cual a sus
155 años ha sido testigo de un crecimiento
inimaginable en muy corto tiempo, un municipio industrial, dinámico y emprendedor.

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11
1

Garza Guajardo Juan Ramón, Escobedo: Ciudad Con Destino, Universidad Au-

tónoma de Nuevo León, Marzo 2006.
2

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V1 E1 F24 No. 16 (24 de septiem-

bre de 1610)
3

Archivo Histórico de Monterrey – Civil V23 E20 F10 (02 de noviembre de 1624)

4

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V2 E1 F21 No. 13 (28 de septiem-

bre de 1643)
5

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V7 E1 F255 No. 124 (07 de di-

ciembre de 1703)
6

Archivo Histórico de Monterrey – Civil V23 E1 F39 (05 de septiembre de 1695)

7

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V8 E1 F156 No. 71 (09 de enero

de 1705)
8

Archivo Histórico de Monterrey – Civil V18 E14 F11 (10 de abril de 1690)

9

Archivo Histórico de Ciénega de Flores – Presidencia A Datos Generales del

Municipio 1862
10

Archivo Histórico de Monterrey – Principal V48 E4 F0 (25 de febrero de 1863)

11

Archivo Histórico de Ciénega de Flores – Ruinas del Templo de San José

17

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El Mu s e o
Fan t a s m a
de H i s t o r ia
p o r M i g u e l Án ge l Frías C o n t r e r a s

“Conservar la memoria de nuestros pueblos es nuestra
obligación moral. Preservar su identidad y el recuerdo de
la manera en que se formaron, el legado más importante”

-Vamos al convento, le dije a mi esposa Linda, después de recorrer las calles del centro
de Lampazos.
-Sí, vamos, dijo ella, sirve que me acuerdo
cuando era niña y nos asomábamos por la
tapia.
Y así lo hicimos. Caminamos por la calle Hidalgo y tomamos la calle Colón, casi frente a la antigua cremería de su tío Gregorio
Martínez. Al ir llegando al terreno en donde
se encuentra la antigua Misión de Nuestra
Señora de los Dolores, nos dimos cuenta de
que había gran actividad en su interior. Al
estar ya frente a la edificación principal nos
llevamos la sorpresa de que había varios
rescates de antiguas tumbas dentro de la
iglesia, los restos no estaban ahí, los huecos en donde es probable que fueran enterrados entre otros el padre fundador Fray
Diego de Salazar, se encontraban desnudos.
Un escalofrío me recorrió con solo pensarlo.

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Y es este recinto, que había permanecido abandonado por muchos años, el
que fue origen de uno de los pueblos
emblemáticos del noreste de México,
por la perseverancia de sus pobladores
iniciales, la fe de aquellos que continuaron con su sostenimiento y su dedicación a la defensa de la hoy llamada
“Hidalga tierra”.
-No lo puedo creer, le dije a mi esposa,
¿Ahora que va a pasar?
-Vamos a preguntar, me dijo y sin más,
nos acercamos con uno de los trabajadores, el cual nos informó que se trataba del rescate de la antigua Misión para
convertirla probablemente en museo,
era el año de 1984.
-Excelente idea, comenté, pero: ¿Cuándo, cómo? Muchas dudas vinieron a mi
mente, entre otra cosa que: ojalá no lo
saqueen, como ocurre habitualmente
en otros lugares.

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Estas dudas se despejarían posteriormente al
enterarme que el sitio había sido intervenido
por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y que por fortuna igualmente los antiguos
archivos municipales serían rescatados.
Sería diez años después en que se lograría la
inauguración del museo con la intervención de
un Patronato de decididos hombres y mujeres
identificados como: “Lampacences unidos por
su pueblo” y por supuesto a la firme convocatoria de rescate por Don Francisco Zertuche González, quien impulsando este sueño, se lograría
ya en el gobierno del Lic. Sócrates Cuauhtémoc
Rizzo García, lo cual me hizo reflexionar:

-

Un museo de Historia debe ser un espacio
dedicado a preservar algunos de los elementos más importantes en la conformación de la memoria de un pueblo y como
tal, nos debe llevar a comprender el nacimiento del mismo, las diversas dificultades
para su conformación, su evolución, los
disímiles momentos en los que con angustia, sus pobladores tuvieron que enfrentar
la adversidad con sus diferentes máscaras:
La guerra entre pobladores o invasores
que reclaman un espacio; las inclementes
condiciones climáticas con temperaturas
extremas y lluvias que en ocasiones se tornan vendavales de terror; los peligros del
entorno por la flora y fauna que también
defienden su espacio y la depredación del
hombre mismo.

En fin, un museo de Historia nos muestra como
nacimos, evolucionamos y la forma de cómo
nos constituimos como pueblo y al visitarlo nos
permite que la imaginación vuele hacia puntos

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lejanos del pasado, de nuestro pasado.
Y nos hace recordar, en muchos de los
casos, cómo vivieron nuestros antepasados, incluyendo a nuestras familias.
En algunos museos encontramos la
ambientación de aquellas antiguas viviendas pueblerinas. Se ve representado aquello que nos trae a la mente
los sabores, los olores, la visión de los
colores y sus diferentes matices.
La silla de madera del abuelo, la comida que preparaba la abuela y las pláticas, chismes y comentarios en torno
al fogón. Las hojas de los tamales y el
cuidado para el embarrado o el estirar
la masa de los buñuelos con cuidado y
cariño en un paño sobre las rodillas de
las mujeres que, por supuesto no dejan
de comentar los acontecimientos del
pueblo, la fiesta del patrono, el bautizo al que no fueron requeridas y desvían repentinamente la conversación
para debatir el cómo preparar el dulce
de higo que se convertirá en el sabroso “chito”. Todo ello lo recordamos al
ir caminando por sus pasillos, al ir viviendo en nuestra mente el pasado, al
ir con una respiración interior muchas
ocasiones de añoranza y satisfacción.
Ciertamente, estos espacios fueron
creados en los pueblos antiguos para
venerar a las musas de las ciencias y las
artes, de ahí el término de “Museo” y
en nuestro caso, seguramente a “Clio”,
musa de la historia y poesía épica, le
corresponde nos inspire para preservar
19

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Sin embargo existen algunos que
fueron grandes demostraciones de
lo que fuimos y que hoy son un fantasma, como es el caso del de Lampazos de Naranjo.

Don Celso de Jesús Sobrevilla Treviño.
Traje charro de gala, año 1906.
Lampazos de Naranjo.
la memoria de los pueblos actuales,
pero no todos cuentan con museos y
en nuestra región existen algunos que
llegan a ser referente en el noreste del
país como: el del Obispado de Monterrey; el de Linares, inaugurado también por el Gobernador Sócrates Rizzo; el joven museo de Montemorelos;
con una nueva ambientación el de Sabinas Hidalgo; no se diga el de Mina y
Vallecillo con sus ancestros recuerdos;
aquellos palacios municipales convertidos en memoria del pueblo como el
de Santiago o el de Allende, por poner
algunos ejemplos.

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Se encuentra, como ya comentaba,
en donde se realizaron las labores
de fundación de la Misión de Nuestra Señora de los Dolores el día 12
de noviembre de 1698, hoy Lampazos de Naranjo y después de haber
padecido el antiguo “Convento” el
inexorable paso del tiempo y de la
guerra, así como su deterioro natural, lo convirtió en un escenario
de difícil acceso y por las noches,
de extrañas apariciones según algunos habitantes del lugar, siendo
rescatado oportunamente por visionarios de la cultura.
Luego entonces, no sólo nos recordaba este museo la trayectoria de
vida de este importante pueblo de
norte del Estado de Nuevo León,
también se relataba en su museografía las vicisitudes que llevaron a
sus habitantes a ser considerados
personajes importantes y referentes en las armas, tanto en el auxilio
de la región para la contención de
las naciones indígenas y exploración del norte hasta coincidir con
“Los Tejas”, como de la Nación
misma durante los diferentes mo-

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vimientos evolutivos referidos en el
de La Independencia, La Reforma, La
Intervención, el Segundo Imperio y
La Revolución, teniendo en ocasiones
personajes en el bando opuesto a la
razón, lo que daba, en cada etapa, un
sinnúmero de comentarios entre los
pobladores.
Esta riqueza de historias con imágenes
de sus héroes o villanos, los encontrábamos en sus pisos y paredes con una previa presentación en video del resumen
de lo que fue este importante pueblo.
Ya en el recorrido, recordamos al Capitán Juan Ignacio Ramón de Burgos,
arrestado en Acatita de Baján junto al
Padre Hidalgo; veíamos la imagen del
controvertido Santiago Vidaurri Valdés, ahora hasta con una estatua en
los jardines; al General de Generales
Juan Nepomuceno Zuazua Esparza,
que en la pintura de su retrato parece
más bien un joven bien portado y no
un aguerrido combatiente; y de quien
toma el apelativo el pueblo a partir del
año 1877, el General Francisco Naranjo de la Garza. Pero también contamos
con famosos revolucionarios como el
Profesor Antonio Ireneo Villarreal y
el Gral. Pablo A. González Garza, por
mencionar un ejemplo.
La minería, otro aspecto relevante que
dio lustre al noreste y mucha plata a La
Corona es otro aspecto fomentado por

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la familia Zertuche Canales al donar diversos implementos para comprender
tan diversas tareas contenidas en ella.
Por supuesto el aspecto religioso, origen de la fundación del pueblo no es
posible olvidarlo y se encontraba representado en diversas donaciones hechas
por familias del pueblo y que nos hacía
recordar el Ojo de Agua de San Diego y
el “Colegio del Verbo Encarnado” quemado en el año de 1914 al igual que el
antiguo teatro “Juan Ignacio Ramón”.
En mis recuerdos, me traslado a el día
sábado 1 de septiembre del año 2007
cuando tuve la ocasión de ser recibido
por el Don Francisco (Panchito) Iruegas
García, Director del Museo de Lampazos, quien entusiasmado, no dejaba de
elogiar la excelente restauración de la
antigua Misión y de sus promotores y
fundadores, mostrándome, entre otros

21

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tesoros guardados por él, una medalla mandada a hacer por los “Lampacences Unidos
por su pueblo” y la relativamente reciente
obra generada por la Universidad Autónoma
de Nuevo León “Apuntes para la Historia de
Lampazos de Naranjo” (publicada la segunda
edición en el año 2003, en dos tomos y con
un tiraje de 500 volúmenes), cuyos autores:
Jesús Ávila Ávila, Leticia Martínez Cárdenas,
César Morado Macías y Héctor Jaime Treviño
Villarreal, le hacen un justo reconocimiento.

Otro gran tesoro lo es el Archivo que, a un
lado de su oficina, es muestra de la conservación archivística impulsada entonces,
por el Gobierno de Nuevo León. Pero no
solamente eso, los jardines que rodean en
el interior al museo, la tranquilidad que se
respira y que es cuna de remembranzas y
de no pocas ideas para historiadores, cronistas y maestros.

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En fin, este gran museo, con más de 200
piezas y dedicado a las “Armas Nacionales”, ubicado en lo que fueran los restos
de la antigua Misión de Santa María de los
Dolores y de la Punta, desde el inicio de su
restauración en el año 2009, por cuestiones
legales se encuentra cerrado y es, después
de nueve años: “El Museo fantasma de Historia”, que guarda recuerdos imborrables.
Desafortunadamente ahora por muchos olvidado ya que ha pasado suficiente tiempo
como para que aquellos que lo vieron no recuerden a cabalidad su estructura museográfica, los que se fueron por cuestiones de seguridad es posible que difícilmente regresen
y las nuevas generaciones, los niños de primaria, pues no tuvieron la fortuna de conocerlo.
Actualmente seguimos esperando que una
alma caritativa y justa, de vida a este antiguo fantasma que deambula por el pueblo
y por nuestra memoria.
*Este artículo está dedicado en reconocimiento a Don Francisco Zertuche González.

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L as Mu j e r e s
Per i o d í s tas
p o r D i n o r ah Zapat a Váz que z

Presentar un tema como este da para mucho, el espectro de estudio es muy amplio,
el tema puede ser abordado desde distintos
puntos de vista, desde distintos ángulos. No
presentaré un listado de personalidades destacadas en este ámbito, sin hacer mención de
todo el esfuerzo que conlleva el ir cuesta arriba tratando de abrirse paso a contra tiempo,
sorteando obstáculos que en su mayoría son
achacados a su condición de mujer y no al
desarrollo y preparación profesional.
Por eso, si me lo permiten, antes de pasar a
nombrar a las periodistas seleccionadas para
sustentar este tema, quiero hacer una rápida
mención de los orígenes de la participación de
la mujer en el campo del periodismo mexicano.
Para ello vamos a recordar que el primer periódico que se editó en México fue La Gaceta de
México y noticias de la Nueva España, publicada en enero de 1722 por el ilustre Juan Ignacio
María de Castorena Ursúa y Goyeneche. Esta
fue una edición muy completa, contaba con
secciones de noticias oficiales, religiosas, comerciales, sociales, marítimas y con una sección
titulada Libros Nuevos que reseñaba todo lo

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editado en España, estaba dividido
por regiones y por supuesto, que ni
por asomo, se contaba con la participación femenina en ninguna forma.
No va a ser sino hasta en tiempos de la Independencia de México, cuando una mujer va a jugar
un papel muy importante, no solo
para este movimiento, sino que va
a poder aprovechar la prensa para
hacer llegar mensajes a los insurgentes quienes encontraron en el
periódico El Ilustrador Americano
(1812- 1813), la información inteligentemente enviada por doña Leona Vicario, a quien se le podría considerar hoy en día como la primer
mujer corresponsal de nuestro país.
Mientras tanto, en nuestro estado,
el periódico El Jazmín editado en
1874 fue el primero en ser redactado casi en su totalidad por mujeres, siendo además el pionero en
usar grabados. Como su editor y
publicista aparecía el Ing. Miguel F.
Martínez y en él señalaban que estaba hecho para el bello sexo, este
periódico fue precursor de La Violeta el cual no solo fue escrito en su
totalidad por mujeres, sino además
impreso por ellas mismas. El tiempo
de circulación fue de 1890 a 1895.

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Cabe en este momento señalar, que a finales del siglo XIX y principios del XX, la labor
periodística-literaria-feminista es realizada
por algunas mujeres normalistas y de clase
acomodada, ellas intentaron crear conciencia del derecho de las mujeres a la educación y de la necesidad de que ellas formaran parte de la fracción activa, participativa
e informada del país.
En este período la mujer tuvo una participación enmarcada en el ámbito literario,
pedagógico y de instrucción moral, porque
es ahí donde se encontraba con menos obstáculos para su desarrollo.
Las mujeres que en este tiempo escribían pertenecían a la clase social acomodada, tenían
resuelto su sustento y el realizar dichas actividades les permitía satisfacer sus necesidades
intelectuales; pero como empresa no lo era
y por lo tanto, tendían a desaparecer estos
esfuerzos con gran rapidez.
A mediados de siglos XX va a surgir en México un nuevo medio de comunicación que
revolucionará todo el entorno: la televisión.
A partir de este momento el panorama cambió, pero no así para las mujeres, quienes
aún y cuando comenzaron a tener una participación más activa en temas de la cultura
mexicana, no fue suficiente.
El 15 de febrero de 1960, una exiliada española que logra ser muy reconocida en el
mundo de la prensa escrita y de nombre MaBITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

ruxa Villalta publica en Excélsior un llamado
a las mujeres universitarias para proclamar
El día de la mujer mexicana, es en este momento cuando comienzan a aparecer artículos de grandes escritoras contemporáneas
de Villalta como Elena Poniatowska, María
Luisa “La China” Mendoza y Margarita Michelena por nombrar algunas.
Maruxa Villalta continúo publicando en Excélsior entrevistas a las mujeres con los más diversos oficios que iban desde secretarias, almacenistas, hasta empresarias; ella tenía una
sección que pícaramente tituló Mujeres que
trabajan, hombres que descansan.
Por su parte, en lo referente a la televisión
se daba el caso de que los noticieros importantes matutinos o nocturnos, eran conducidos por hombres quienes se hacían acompañar de una mujer.
Tenemos por ejemplo el caso del afamado
noticiero 24 Horas con Jacobo Zabludoswsky, quien siempre hizo mancuerna profesional con Lolita Ayala y sus “muchas noticias
en pocas palabras”, quien aún y cuando
Don Jacobo deja el noticiero en medio de
una gran controversia, no sería ella quien se
quedara como titular del espacio informativo, ese lugar lo sería para Guillermo Ortega
Ruiz, quien en ese momento se desempeñaba como Director de Noticieros de Televisa.
En esa misma empresa se transmitía por la mañana el noticiero Hoy Mismo, conducido por
Guillermo Ochoa y en segundo lugar, Lourdes
Guerrero, y para ella la historia fue igual.
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A nivel local igual podemos señalar que
los noticieros nocturnos de canal 3 eran
conducidos por Horacio Alvarado Ortiz,
Mario Agredano Brambila, y Héctor Martínez Cavazos. Los noticieros matutinos
que surgen en la década de los ochenta
en esta empresa también son conducidos
por un hombre Gilberto Marcos Hendel,
acompañado ya lo largo del tiempo por
diversas periodistas, entre ellas: Leticia
Fernández Castillo, Lucía y Cecilia Navarro, Silvia Nava, por nombrar algunas.
Por su parte la empresa Multimedios,
antes Organización Estrellas de Oro, ha
contado permanentemente con la brillante participación del Arq. Héctor Benavides, quien se ha destacado por tener uno
de los espacios informativos de más reconocimiento y gusto por parte del numeroso público que lo sigue. Él también en el
transcurso del tiempo se hizo acompañar
durante muchos años por Martha Zamarripa, luego una serie de jóvenes promesas como lo fue en su momento Azucena
Uresti, hoy titular de un proyecto noticioso a nivel nacional.
En 2l 2012 los noticieros locales eran encabezados por hombres a excepción de
los noticieros de medio día que eran conducidos por Janet Suárez, Leticia Benavides y la muy querida María Julia la Fuente, de quien más adelante comentaremos.

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A nivel nacional estaban las figuras de
Joaquín López Doriga por Televisa, Javier Alatorre por TV Azteca y Ciro Gómez
Leyva por Milenio Televisión, todos ellos
ya sin pareja femenina en la conducción.
Como resultado del “Primer Encuentro
Nacional de Periodismo» organizado por
la gente del periódico Excélsior cuando
estuvieron en paro laboral en el 2003, se
presentó la realidad de que las mujeres
en ese momento ya eran mayoría laboral
en las salas de redacción de los periódicos, pero que aún así, a ellas no se les
estaba dando la oportunidad de abordar
los temas fuertes, los temas duros, esos
que te llevan a ver tu trabajo a ocho columnas, porque aún se tienen reservas de
sus capacidades y alcances.
Más aún, si de por sí la labor periodística
es más remunerada al estar catalogada en
la ley como un oficio y no una profesión,
para el caso de las mujeres esta situación
todavía es más aguda.
En cifras presentadas por la Fraternidad
de Reporteros en México A.C. FREMAC,
en el 2010, un periodista masculino ganaba alrededor de 12 y 20 pesos por nota
publicada, mientras que a una periodista
femenina se le pagaba menos de esa cantidad aún y cuando no solo hiciera el mismo trabajo, sino hasta siendo de la misma

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empresa, ello además de tener que
manejar el acoso, el hostigamiento
y las agresiones que le son comunes en el medio.
Inclusive esto no para ahí: los cargos directivos, las jefaturas de información, las de corresponsalía entre
otros, no están destinados en general para ellas, por eso si revisamos
podemos ver que la mayoría de estos
puestos están ocupados por hombres, siendo ellas enviadas fuera de
su plaza a cubrir alguna nota, y aun
así no son del todo bien vistas.
En ese mismo foro se señaló que el
90 por ciento de los egresados de
las carreras de comunicación, en el
año 2002 estaban sin empleo y que
sólo 72 de cada 7000 estaban colocados en alguna plaza para la que se
prepararon profesionalmente.
Actualmente podemos señalar que en
los últimos 20 años se ha incrementado enormemente la participación
de la mujer en la labor periodística,
pero al mismo tiempo la prestigiada
agrupación Reporteros sin Frontera,
señala que el incremento no tiene
muchas posibilidades de acceder a
los cargos de dirección editorial o de
edición, los cuales parecen continuar
reservado para los caballeros.

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Según Jean—Francois Julliard, Secretario General de Reporteros sin
Fronteras, asegura y cito textual: el
lugar de las mujeres en los medios
de comunicación siempre es el reflejo del lugar que ocupan en la sociedad donde viven, hasta aquí la cita y
podemos entonces concluir que periodísticamente hablando tenemos
una visión muy masculina del mundo
que habitamos.
La tarea del periodista en general
es difícil y más aún en estos tiempos
de trastornos sociales, económicos y
políticos, pero las mujeres periodistas presentan todavía una situación
más complicada, ellas también sufren de actos de violencia, persecuciones, intimidaciones y censura.
Como ejemplo de ello podemos citar el caso que sufrió la reportera
Lara Logan corresponsal de la CBS
News en Egipto, en donde al estar
cubriendo la nota de los festejos
de la renuncia del presidente Hosni
Mubarak, fue víctima de un acto por
demás vergonzoso; fue golpeada y
atacada sexualmente por estar cumpliendo con su deber.
Como podemos darnos cuenta el camino no es nada fácil, porque aún
y cuando las salas de redacción en
México están formadas en un 53 por
ciento por mujeres, y la matrícula en

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las universidades para estudiar comunicación la mayoría son mujeres, su reconocimiento no está en proporción al
indicador antes mencionado.
En América Latina el fenómeno es muy
similar al que vivimos nosotros, quienes
sí muestran ir a la vanguardia son los países europeos, lo cual nos ayuda a concluir que el protagonismo de la mujer
está determinado en su mayor parte por
el avance que ella tiene en la sociedad
que habita y de las circunstancias que se
le presentan. Cada vez es más importante el papel de la mujer en la actividad
productiva y entonces es más difícil hacer
invisible su presencia.
Hoy en día a la mujer no se le permite
mucho campo de acción para marcar los
perfiles de la noticia, todavía continúan
cargando con el estigma de que no son
totalmente capaces ni confiables para
que se les asignen temas y plazas que
les representen retos para sobresalir;
hay sucesos políticos, judiciales y policiacos que le son negados, solo por su
condición de mujer.
En México hay una corriente muy importante de mujeres que comienzan a
hacer el cambio, están logrando con
mucha lucha y esfuerzo ir tomando esos
espacios de liderazgo reservado a los
hombres. Algunas de ellas las mencionaremos particularmente más adelante.

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Según un estudio realizado en el 2006
a 70 países, los medios de difusión le
brindaron a la mujer un 17.7 por ciento
de sus notas, pero aclarando que en todas ellas se le presentó victimizada por
situaciones de violencia, robos, asesinatos, etc. Sin embargo en ninguno
de estos espacios se abordaron temas
como el de explicar como el Producto
Interno de los países latinoamericanos
lo genera el trabajo de la mujer en un
40 por ciento. Este dato parece no interesar a los editores y jefes de noticias
para realizar notas o reportajes que digan más de este asunto.
En otro estudio realizado en México se
logró establecer que en general, las
mujeres leen el periódico que compran
sus esposos y sus hijos, pero sorpresivamente para ellos, resultó que no solo
leían los horóscopos, las notas de moda
y los espectáculos, sino que de manera
destacada se interesaban por los temas
políticos y económicos.
Por su parte la periodista Brisa Solís, directora ejecutiva del Centro Nacional de
Comunicación Social (CENCOS), organismo pionero en la defensa de los derechos de los periodistas en la década de
los setenta, aseguró que en los últimos
cuatro años, dos mujeres periodistas
perdieron la vida cumpliendo su misión,
otras 20 han sido amenazadas de muerte y un tanto más son perseguidas.

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En este panorama la mujer profesional se coloca en una
situación de total vulnerabilidad, pues parece no haber garantías en México para respetar la libertad de expresión, ni
para investigar los 11 asesinatos cometidos contra periodistas en el 2010 y que tampoco se atienden las denuncias
presentadas ante las autoridades por los casos de amenazas, ello pese a contar el estado con al menos cinco instancias gubernamentales dedicadas a atender estos casos.
Recordó que la periodista Anabel Hernández, quien saltó
a la fama periodística luego de descubrir el Toallagate en
tiempos del presidente Vicente Fox, presentó una denuncia por amenazas en diciembre del 2010 y de un plan que
consiste en acabar con su vida, el cual es instrumentado
por funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública y
policías de la Agencia Federal de Investigaciones.
El motivo de las amenazas es porque en su libro Los Señores del Narco, editado por Grijalbo, conjetura como las
autoridades gubernamentales, militares y policiacas están
relacionadas y protegen a los cárteles de la droga en México, al igual que presenta alarmantes complicidades en
los altos círculos empresariales.
Hoy en día podemos decir que la periodista mexicana aspira a que sea su capacidad profesional la que determine
hasta dónde puede llegar y no los estereotipos sociales.
Ahora bien, después de este rápido repaso por el panorama
de la mujer en la labor periodística, en otra entrega presentaré algunos casos de mujeres destacadas en el periodismo
actual y su permanente lucha por conservar este espacio.

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H I D A L G O

Y

S U S

P E R S O N A J E S

Marí a d el P u e b l it o
Cárden as Vil l a r r e a l
Maestra revolucionaria orgullosamente Hidalguense.
por Carlos Liberato Villarreal Villarreal

Para investigar la historia de un pueblo es
necesario acudir a sus libros o archivos municipales, pues en ellos se encuentra gran
parte de su pasado, sin embargo existe
otra fuente de consulta mucho más interesante; la memoria colectiva de su gente, en
la cual mucho de los sucesos que se narran
nunca han sido traspasados al papel.
En esta fuente puedes encontrar los
acontecimientos más interesantes de una
comunidad, así como la vida y obra de
sus personajes más importantes.
Sin embargo, hay personalidades de gran
importancia que por una u otra razón, o
por que simplemente el destino los obligó a abandonar su tierra natal y que gracias a una hazaña heróica o histórica, han
trascendido de una manera honorable
fuera del terruño en el que se nace.
Y es por este motivo que en el pueblo del
cual son originarios, han sido cruelmente
arrojados al obscuro abismo del olvido.
Transcurría el verano del 2014 cuando, placenteramente y a la sombra de los nogales
en casa de mis tías, leía una de las históbitácora nueva era

ricas revistas “Hidalgo” de Don Margarito
Alcántara. En dicha revista encontré un pasaje que llamo particularmente mi atención,
en donde don Margarito narra un encuentro que tuvo en la ciudad de Monterrey
con una mujer de origen Hidalguense, mayor de 70 años a la que él había conocido
en sus años de juventud, y que esta mujer
había sido maestra y despues emfermera al
servicío de la Revolución.
La narrativa de Don Margarito Alcántara fue
como la primer raya en el pentagrama, debido a ello y al interes que sentí hacía esta
heroína, comenzé un investigación para
poder saber quién era Puebla Cárdenas.
Muy escasos fueron los datos encontrados, con apenas saber que la maestra Cárdenas, había habitado una casa continúa a
la Presidencia Municipal de Hidalgo, en lo
que hoy actualmente es el registro civil.
A lo largo de 2 años poco descubrí de
esta mujer, regresandola de nuevo a ese
triste abismo del olvido.
Sin embargo por esas serendipias de la
vida que muchas veces uno no logra comBITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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prender, conocí a un sobrino de esta
valiente mujer quien me compartió
su fascinante vida.
Transcurría el año de 1890, en la entonces tranquila y apacible Villa de
San Nicolás Hidalgo, cuando el 23 de
mayo veía la luz primera la niña María del Pueblito Cárdenas Villarreal,
en cuestión era hija de don Acensión
Cárdenas y doña Ambrosia Villarreal.
Aprendió las primeras letras en su
pueblo natal, y debido a que su padre era comerciante y en busca de
una vida mejor, la familia Cárdenas
Villarreal decide trasladarse al municipio de Villaldama, N. L.
En 1905 ya en la edad de las iluciones, María del Pueblito y gracias a
esa inteligencia y facilidad de palabra que siempre la caracterizó, ingresa a la escuela primaria de Villaldama, NL, prestando sus servicios
como maestra empiríca.
Poco antes de la muerte de su padre,
ingresa a la escuela normal “Miguel
F. Martínez” titulandose en 1913.
Recién titulada la maestra Cárdenas,
es enviada al vecino estado de Tamaulipas, en donde la escuela que
estaba a su cargo se componía de
tres cuartos y 20 alumnos.
Por razónes muy poco agradables

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y que prefiero reservar, la escuela
donde esta ejemplar maestra trasmitía sus sabias enseñanzas, fué
destruida quedando reducida a
nada más que cenizas.
La falta de trabajo afectó en sobremanera a Puebla, no por que no pudiera satisfacer su exigencias pesonales,
sino por que dejaría de cumplir con
una exigencia que llevaba a cuestas
que era, la de mantener a su madre y
a su tía Victoriana, quíen era invidente, y que constituían un tesoro familiar.
Tal situación la hizo darse de “alta”
en las filas Constitucionalistas, presentandose ante un viejo amigo, el
General Luis Caballero, al que había
conocido en sus años de juventud y
que ahora comandaba la plaza de la
capital Tamaulipeca.
Don Luis le manifestó que por el momento no había más escuela que la
“escuela de la guerra”, que si quería
tomar parte en élla, que se presentará en el hospital militar, con el carácter de enfermera, donde devengaría
un sueldo del ejército.
Los contingentes de Don Luis salieron rumbo a Monterrey, para después continuar hacia la Hacienda de
Icamole y la estación de Paredón a
luchar contra el enemigo.

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No se hacía necesarios los servicios de la novel enfermera en
el hospital, sino en la línea de fuego, para presentar primeros
auxilios a los heridos.
Así fue como compareció en el municipio de su origen. Hidalgo, en el año de 1915, enrolada en el Ejército Constitucionalista, sirviendo a la causa en el desempeño de peligrosas
comisiones en la línea de fuego, lo mismo que en el hospital
de sangre presentando primeros auxilios.
Este trabajo escandalizó a la sociedad Hidalgense quienes la
desprestigiaron, sin tomar en cuenta que también exponía su
vida; pues muchas veces escucho el siniestro silvido de las balas, despertando con el ruido de las ametralladoras o el estallido de los morteros y viendo el miedo en los ojos de la gente.
En su diario personal, la heroína de este relato narra cómo las
mujeres no solo fungián la comisión que se les otorgaba, sino
que cumplía con la misión de ser espías del ejército opositor,
en sus mismas memorias, narra un pasaje en que una de sus
compañeras espías, al momento de retirarse, se pisó un olán de
la falda cayendo al suelo en ese mismo instante, y al caer junto
a la canasta en donde traía las supuestas “vendimias”, saltarón
las armas y el parque que había robado. Al darse cuenta de
esto, el Ejército Villista, la tomó y en manera de castigo le estirparón las manos “por agarrar cosas que no debía”.
Una vez que fueron derrotados los Villistas, nuestra heroína siguió hacia adelante, llegando de la ciudad de Torreón, llevándola los azares de la guerra al municipio de Sombrerete, Zacatecas.
Militando entonces a las órdenes del General Heliodoro Pérez.
De esta plaza regreso otra vez al Estado de Nuevo León, a continuar trabajando como profesora, pues lo anterior sólo fue un
paréntesis que hizo por necesidad y por amor a una causa que
ya había triunfado y donde ya no era necesario sus servicios.

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En el año de 1930, contrajo matrimonio con el fotógrafo Don Jesús Ábrego, pero continuaba trabajando en la escuela para ayudar a su madre y a su tía, radicadas en el municipio de Hidalgo.
El mismo año dejó de trabajar, habiendo nacido su hijo Mario,
quien radicaba en la isla de Cuba, su esposo el señor Ábrego,
muy pronto se separó de ella, por lo que sus obligaciones crecieron ya que la manutención y educación de su hijo, pensaba
también sobre sus hombros.
Llegados que fueron los tiempos en que los profesores rurales habían de instruir y organizar a los campesinos, la palabra
candente de Puebla hendió los aires de las rancherías, como
lidereza que organizaba al campesinaje de su región.
Sus revolucionarios discursos en las improvisadas tribunas de
los ejidos, instruyeron a los agraristas sobre sus derechos logrados a base de la sangre derramada en los campos de batalla, Que ella misma testificaba.
Ya en el invierno de su vida, la maestra Cárdenas, siguió trabajando frente a los bancos de los alumnos dentro de las cuatro paredes del salón de clases, pues la Federación nunca reconoció su trabajo en el Estado, ni el Estado su trabajo en la
Federación, por lo que nunca pudo llegar a gozar de la jubilación comó maestra, y revolucionaria.
Falleció con la satisfacción del deber cumplido, el 12 de
marzo de 1962.
Confío en que un día, esta heroína Hidalguense sea reconocida como se merece, que una calle o escuela lleve su nombre o
un monumento sea erigido a la memoria de quien en vida fue
madre, mujer, maestra y revolucionaria.

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Capi l l a s e va n ge l i z ad o r as
en el N u e vo Re i n o d e L e ón
en e l S i gl o X V I I .
por Juan Ramón Garza Guajardo

Las mercedes otorgadas a los primeros
pobladores en los alrededores de Monterrey incluía también encomiendas de
las rancherías de indios que habitaban
las tierras mercedadas, el dar este beneficio era con la condición de educarlos en la fe cristiana, otorgándoles
también los sacramentos establecidos
por la iglesia, así como proveerlos de
todo lo necesario para vivir, esto incluía
alimentarlos y vestirlos, pero, la realidad era otra, la mayoría de los encomenderos los trataban como esclavos y
solo les proporcionaban lo más indispensable olvidando lo relativo a inducirlos por la fe cristiana.
En 1626 llegaría don Martin de Zavala hijo de Agustín de Zavala a tomar el
cargo de gobernador puesto heredado
de su padre. Después de establecerse
y organizar su gobierno realizó un recorrido por las haciendas y estancias
de la jurisdicción de Monterrey. La visita se realizó del 7 al 22 de octubre,
fue acompañado por su asistente Juan

bitácora nueva era

Ruíz, el secretario- escribano Jhoan de
Ábrego y el intérprete Juan de Montalvo. El propósito era constatar el estado en que se encontraban, la legalidad
de las mercedes por lo cual los dueños
debían de presentar los documentos de
propiedad y si cumplían con la encomienda de educar en la fe cristiana a
los indígenas que tenían bajo su protección. En total se visitaron diez estancias donde se constató que solo en
las haciendas de San Francisco (Hoy
Apodaca) y San Juan Bautista de la
Pesquería Grande (Hoy García) del capitán Fernández de Castro se contaba
con una pequeña ermita o capilla para
dar misa y doctrina a los naturales. Ante
esta situación el gobernador Martin de
Zavala ordeno a los encomenderos que
procedieran a construir ermitas en sus
haciendas faltantes de ellas.
Los dueños de las haciendas o ranchos
se hicieron de la vista gorda para no
cumplir la disipación del gobernado y
solo cuando algún religioso visitaba la

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“

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hacienda para celebrar misa y dar doctrina
a los naturales, montaban una enramada
o enviaban a los misioneros a las rancherías de los indios donde realizaban su ministerio y realizara casamientos o bautizos
colectivos de los naturales. Esta situación
cambiaria en 1656 gracias al fraile Juan
de Salas, Guardián del Convento de San
Francisco de la ciudad de Monterrey y cura
doctrinal del Valle de las Salinas, en este
año realizaría una visita pastoral constatando que todo seguía igual, solo en las haciendas de San Francisco y la de los herederos de del Capitán Fernández de Castro
llamada San Juan Bautista de la Pesquería
Grande se contaba con ermita, y en las demás los hacendados no tenían ningún lugar destinado a los asuntos de la fe.

“

Que en conformidad de mi
cargo he ido a algunas de las
haciendas de los encomenderos, a decir misa, a conocer la
doctrina y señalarles temastiantes 1 a los indios de mi feligresía, y no he hallado ni aun
disposición para poder hacer
una ramada adonde poderlos
decir misa y administrar decentemente, y no me ha sido
posible el hacerlo. 2

Ante esta situación levantó su queja ante el
gobernador Martín de Zavala solicitando su
intervención para que en todas las haciendas o estancias se contara con una capilla
para realizar misa y dar los santos sacramentos a los indígenas con la decencia debida.

“

Por todo lo cual vuestra señoría se ha de servir de mandar
que los que no han hecho las
dichas capillas, las hagan con
el término que se señal, debajo de las penas que se les
impusieren, y que todos los
vecinos de esta ciudad, que
tuvieran indios en su servicio,
las veces que el ministro los
llamare para el efecto de su
administración y doctrina, no
escusen de enviarlos, a título
de ninguna ocupación, con lo
cual vendrán los dichos indios
en más reconocimiento de dicho ministro y a lo que deben
en esta razón.

“
“
A nuestra señoría pido y suplico que, pues ve lo importante
de este pedimento, y que sólo
mira al mayor servicio de Dios
Nuestro Señor y descargo de
la conciencia real, así lo mandé, como lo pido, que es justicia, y en lo necesario.
- Fray Juan de Salas (rúbrica) 3

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El gobernador tomo manos en el asunto y el 4 de abril de
1656 dictó auto donde les recordaba a los encomenderos la
petición hecha en 1626. En la nueva disposición también se
incluía a las haciendas dentro de la jurisdicción de Monterrey,
la villa de Cadereyta y el valle del Pilón, y se especificaba que
tenía un año para construir por su cuenta una ermita de doce
varas de largo, seis de ancho y cuatro de alto con sus morrillos
o viguetas 4, con ventanas y puertas y aclaraba que se aplicaría
la pena de cien pesos a quien no cumpliera la orden 5.
Un año después el gobernador mandó realizar una visita a las
haciendas para ver el avance en la construcción de las capillas constatando que las únicas haciendas que tenían terminada su capilla eran las de Santa Catarina y Santo Domingo.

“

[...]en la estancia de Santo Domingo,
que es de Juan Cavazos halle para dicha
ermita dedicado un aposento, todo de
adobe, de hueco de seis varas y de largo, poco más de diez, con dos ventanas
y alto suficiente, puerta de madera y lapas para la dicha ermita y el techo todo
de morrillo, madera terrado.

“

[…] en la estancia de Santa Catalina,
que es de Juliana de Quintanilla, viuda
del capitán Lucas García visité la fábrica
de la ermita y la hallé en la obra, con
alto formato enmaderada y cubierta de
terrado, y que ha mucho tiempo se celebra misa en ella (hay difuntos enterrados) y tiene ventanas y dos puertas de
madera, cerrada con candado y llave. 6

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En las demás la construcción estaba en proceso, algunas con sus paredes, ventas y puertas terminadas y en otras solo los cimientos 7, en todas
ellas los dueños se justificaban aludiendo que por la seguía registrada
en esos años y por la falta de peones no las habían terminado, pero que
las terminarían cuando mejorara la situación 8. Al año siguiente se realizaría una nueva visita con los mismos resultados y pesar de las justificación dada por los hacendados fueron multados con doscientos pesos. 9
Para la década de los sesenta la ermita en la hacienda de San Nicolás
del Topo del capitán José de Ayala ya estaba terminada, esto por un
escrito de fray Juan de Sala fechado el 8 de enero de 1662 donde afirma el haber bautizo a 65 naturales teniendo como padrino a el mismo
capitán y su hijo Lorenzo de Ayala, en el mismo documento menciona
el entierro en el mismo año de los que murieron por una epidemia de
viruela y que fueron enterrados en el camposanto de la capilla.

“

[...] quedaron con sus mujeres, que son las mismas que tenían en su gentilidad, por no haber hallado impedimento
que fuese contra el derecho divino, ni natural, con asistencia personal mia, reconociendo sus consentimientos y
advertidos en la fuerza del sacramento que hacían, les
confirmé en el matrimonio y di las bendiciones nupciales…. Así mismo, certifico que todos los más que contiene
este asiento y particularmente los del año de sesenta y
dos, en la peste general que hubo, de viruela fallecieron
y están enterrados en la capilla que sirve en la dicha hacienda de San Nicolás del Topo, y que el dicho capitán
Josepeh de Ayala, me pagó las observaciones que pertenecieron a este convento, y que de ello conste, lo firmo
en dicho día mes y año.

“

-Fray Juan de Salas (Rubricas) 10.

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De la única capilla que se tiene evidencia
de cómo era en su interior es la construida en la hacienda de Santo Domingo de
Juan Cavazos, en su testamento fechado
en 1681 menciona el tener en su hacienda
una capilla donde se dice misa, con dos ornamentos, dos aras, misal y cáliz, campana
y campanilla y cuatro cuadros de diferentes
hechuras de santos, y una imagen de bulto
de Nuestra Señora 11. Este es el único testimonio de una capilla de esta época.
Los misioneros continuaron con sus quejas
solicitando a los gobernadores y hacendados la necesidad de contar con capilla para
la propagación de la fe cristiana. Poco a
poco lo fueron consiguiendo y para finales del siglo XVII las haciendas que tenían
capilla terminada en el Valle de las Salinas
eran: hacienda Real de las Salina, Hacienda San Antonio del Carrizal, Hacienda de
San Juan Bautista de la Pesquería Grande,
Hacienda de San Francisco; en las cercanías de Monterrey en la hacienda de San
Bernabé del Topo, Hacienda de San Diego,
Hacienda de Santo Domingo, Hacienda de
San Nicolás del Topo, Hacienda San Pedro
de los Nogales, Hacienda de Santa Catalina, y en el Valle del Guajuco.
En los primeros libros parroquiales de la catedral de Monterrey que abarcan los años
de 1667 a 1678 están registros a partir de
1668 bautizos y matrimonios en las capillas
de las haciendas de San Juan Bautista de la
Pesquería, de Santo Domingo, de San Francisco y Valle de las Salinas. El primer bautizo asentado es del 11 de junio de 1668
en la capilla de la hacienda de la Pesquería
Grande y pertenece a un hijo de Diego Garbitácora nueva era

cía de Sepúlveda y de Helena de la Garza,
que bautizaron con el nombre de Diego, y
el primer matrimonio es del 1 de marzo de
1669 en la misma capilla contrayendo nupcias Nicolás Treviño y María de Rentería con
dispensa de 4do. Grado de sangre.
Estas capillas que fueron edificadas para doctrinar a los indígenas, fueron abandonadas,
probablemente por la extinción de la mayor
parte de los grupos indígenas de la región
que sufrían frecuentemente epidemias de viruela o de sarampión, otro de los motivos fue
el mestizaje que se fue dando, también las
grandes mercedes otorgadas a los primeros
pobladores del Valle fueron repartidas entre
los herederos convirtiéndose al paso del tiempo en comunidades. De estas primeras capillas solo subsiste hasta la actualidad la capilla
de la hacienda de San Pedro de los Nogales
en el actual municipio de San Pedro12.
Para el siglo XIX la mayoría de estas antiguas haciendas del Valle de las Salinas después de la promulgación de la independencia lograron conseguir la categoría de villas
y solicitarían permiso para la construcción
de una nueva capilla.
1

Con este nombre eran llamados los indígenas que preparaban misioneros para que

les ayudaran a enseñar el catecismo y dirigían la oración en ausencia de los misioneros.
2

Archivo Municipal de Monterrey (en adelante AMM) Ramo Civil Vol. 7 Ex 17 1656

3

Idem

4

Archivo Histórico de Monterrey – Protocolos V2 E1 F21 No. 13 (28 de septiembre de 1643)

5

Una Vara equivale a .83 metros, esto es que las capillas serían de 9.96 metros

de largo por 4.98 de alto y 3.32 de alto.
6

AMM. Ramo Civil Vol. 7 Ex 17 1656

7

Idem

8

La Haciendas que tenían la capilla sin terminar eran, los Nogales, San Marcos,

San Diego, San Antonio, San Nicolás del Topo, Lermas, la Estancia de San Nicolás, hacienda de Sebastián García y la del Capitán Juan de Zavala.
9

AMM, Ramo Civil Vol. 7 Ex 17 1656

10

A.M.M, RAMO CIVIL, Vol. 7, Exp. 12 1656

11

AMM, CIVIL VOL 12, EXP 13. 1662

12

AMM Protocolos. VOL 4 EXP 1 1681

BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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nueva era
BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

39

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BITÁCORA: LA NUEVA ERA-UANL, OCT-DIC, AÑO 2019, VOL 1, NUM 1

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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 4
JULIO-DICIEMBRE
2023

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios
http://humanitas.uanl.mx/
El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by
María Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0002-7686-7896

Fecha entrega: 18-1-2023 Fecha aceptación: 22-2-2023

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León,
México.
Copyright: © 2023, Jonathan Gutiérrez Hibler. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45
Email: jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Con la publicación de este cuarto número, Humanitas. Revista de
Teoría, Crítica y Estudios Literarios confirma su vocación plural, su
sentido crítico y su ánimo exploratorio del universo literario. Ante la
fluidez y fragmentación permanentes de los tiempos actuales, y sus
heteróclitas manifestaciones artísticas y culturales, la mirada reflexiva
se aguza y ajusta sus lentes, ensayando diversas y variadas formas de
aproximación. La tabla de contenidos de este número así lo atestigua.
En la sección de “Artículos” presentamos tres agudas reflexiones
sobre autores latinoamericanos y temas literarios. Jonathan Gutíérrez
Hibler aborda, desde el amplio abanico de la narratología, el Diario del
dolor de la desaparecida escritora mexicana María Luisa Puga; Jorge
Saucedo analiza a profundidad la sacralidad en la poesía del peruano
José Watanabe; y Ricardo Damián Aguirre Garza se hace cargo del
tema de la lectura y la reflexión vía la hermenéutica literaria.
En esta ocasión contamos con el dossier “Perspectivas
críticas de los géneros de la literatura popular: policiaco y literatura
especulativa en Hispanoamérica”, coordinado por los académicos
y escritores Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada de la
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El dossier cuenta con
siete ensayos que exploran y explican la implantación, el desarrollo
y las particularidades de estos géneros otrora considerados como
“expresiones menores” de la literatura y ahora reivindicados
unánimemente. Creadoras y autores como Fernanda Melchor,
Claudia Piñero y Fernando del Paso y antologías emblemáticas
como Más allá de lo imaginado, de Federico Schaffler, son puestos
bajo la lupa en este apartado.
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

En la sección de “Notas” publicamos dos ensayos escritos
por jóvenes investigadoras. El primer trabajo es una reflexión crítica
del pensamiento de Charlotte Brunsdon, a través de la traducción de
un fragmento de su célebre ensayo Screen Tastes: Soap Opera to Satellite
Dishes (1997), realizada por Karime Anguiano, Jessica Polina y Sandy
Santos; y Ángeles Serna estudia el tema de la violencia patriarcal a
través de su lectura de la novela Las Violetas son flores del deseo, de Ana
Clavel.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, Ignacio Ballester
nos informa de la aparición del libro Primer infolio de las vidas reunidas
de Almería Smarck, de la poeta Diana Garza Islas.
El espectro de la publicación es, como hemos podido
comprobar, amplio y diverso, lo que nos revela, por una parte,
la vitalidad de la literatura latinoamericana (en la era de las
incertidumbres, de las variables de formato y de soporte, de
los cambios de la función literaria, y de la hegemonía de la
postautonomía), y, por otra, de la riqueza de enfoques críticos que
ha estimulado.
Víctor Barrera Enderle

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

El espacio del cuerpo a través de la escritura del
diario: una aproximación al Yo fragmentado en
Diario del dolor, de María Luisa Puga
The body’s space through the diary’s writing: an
approach to split self on Diario del dolor, by María
Luisa Puga
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
ORCID: 0000-0002-7686-7896
jonathan.gutierrezhr@uanl.edu.mx

Fecha de entrega: 18-01-2023 / Fecha de aceptación: 22-02-2023
Resumen: Este artículo analiza las dimensiones y representación del
cuerpo a partir del espacio de la ficción. El diálogo con la enfermedad,
por medio de la escritura, se convierte en un fenómeno de expansión
textual a lo largo de Diario del dolor (2004), de la autora María Luisa Puga.
La consciencia del acto de escritura por parte de la narradora permite
una metaforización del cuerpo donde las emociones ponen en contacto
el dolor individual como un punto de partida para entender el dolor
de la cultura. En el presente trabajo se parte del concepto de espacio
literario, de Mauricio Blanchot, concretamente sus reflexiones en torno al
fenómeno del diario. Este punto de partida se complementa con el discurso
representado desde la perspectiva de Luz Aurora Pimentel, respecto

15

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

al pantónimo como un elemento clave en la descripción. El corpus de
análisis consiste en diferentes fragmentos de esta obra donde el acto de
escribir aparece de forma explícita y cómo éste afecta la construcción del
espacio del diario a partir del diálogo con Dolor (narratario de la obra).
Palabras clave: Diario, María Luisa Puga, espacio literario, descripción,
dolor, emoción.
Abstract: The following paper analyses the dimensions and representation
of the body through the space of fiction. The dialogue in the book
between the narrator and the disease, with the use of writing, becomes a
textual expansion phenomenon in Diario del dolor (2004), by María Luisa
Puga. The narrator’s consciousness of writing allows a metaphorization
of the body in which the emotions allow individual pain to be a way to
understand culture’s pain. The following paper takes Maurice Blanchot’s
point of view of literary space, specifically his reflections on the diary
as a phenomenon of the writer. This approach will be supplemented
with represented discourse from the perspective of Luz Aurora Pimentel
about pantonime as a key element in description. The fragments that are
analyzed in this work are the ones in which writing is an explicit action:
writing, as an act, will have consequences on the built of fictional space by
the dialogue with Dolor (receptor in the novel).
Key words: Diary, María Luisa Puga, literary space , description, pain,
emotion.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El presente trabajo analiza el cuerpo como un espacio de emociones
que parten de una enfermedad: la artritis reumatoide. Diario del dolor
(2004), de María Luisa Puga, sigue un género clínico de diarios que
registran el dolor y las emociones de pacientes médicos por medio
de la escritura. Sin embargo, en el caso de Puga, hay una consciencia
acerca del acto de escribir en diferentes dimensiones, desde lo
instrumental hasta lo artístico-reflexivo. El dolor es representado por
una propuesta del espacio literario a través del cuerpo y las emociones.
Para efectos de este análisis, se tendrá como base el concepto de
diario, por parte de Maurice Blanchot, en El espacio literario, y en
el pantónimo, según la teoría de la descripción propuesta por Luz
Aurora Pimentel en El espacio de la ficción. Las emociones, en el texto
de María Luisa Puga, se convierten en un fenómeno de expansión
textual en torno al diálogo de la escritura con la enfermedad, creando
especies de órbitas en torno a la narradora del diario.
Con base en esto, se compara y contrasta este marco teórico
con fragmentos del texto de Puga, específicamente aquellos donde la
escritura aparece de forma explícita, como sucede con los fragmentos
64, 89, 90 y 94. El objetivo de este trabajo consiste en describir
cómo la escritura metaforiza el espacio del cuerpo y lo lleva a otros
fenómenos: la expansión de las emociones va más allá de éste, pues su
percepción es una síntesis de la interpretación del dolor en la cultura.
El diario como espacio literario: escribir lo interminable
El espacio literario se considera como la escritura, a partir de Blanchot,
distinto al espacio de la ficción—desde la teoría de la descripción—,
tal como se verá más adelante en el apartado dedicado a este segundo
fenómeno. Partiendo de lo anterior, escribir lo interminable, cuando
se trata de una enfermedad como la artritis reumatoide, parece algo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

irónico cuando se conoce el desenlace de la vida de María Luisa Puga—
todavía más si atendemos a los fragmentos donde Dolor todavía no
tiene nombre, justo como sucede en su obra Diario del dolor—.
La soledad está en la escritura y ese mismo acto es el que
parece incesante, interminable, de acuerdo con Blanchot. En lugar
de crear un vínculo con la palabra, parece que lo rompe porque ésta
crea una fijación de algo y es la escritura la que entra como un corte,
algo similar a la enfermedad que demarca la percepción de un Yo
dentro de la continuidad de su vida. Para Blanchot, el escribir agrega
algo a esa ruptura del vínculo entre la palabra y el acto mismo:
Además, es retirar el lenguaje del curso del mundo, despojarlo de
lo que hace de él un poder por el cual, si hablo, es el mundo que se
habla, es el día que se edifica por el trabajo, la acción y el tiempo.
(1994: 20)

Mediante la escritura se renuncia a decir Yo, pero esto no es
algo absoluto, no es un corte de enajenación, sino que se trata de un
acto de alteridad. Al escribir se entra en el plano de la duplicidad, el
de los desdoblamientos desde el Yo: en Diario del dolor, de María Luisa
Puga, éstos se darán en diferentes relaciones, ya sea con Dolor, los
espacios físicos de espera, los espacios de la escritura o los objetos
como espacio de diálogo con el cuerpo. Incluso Dolor (narratario)
tendrá sentimientos en el espacio literario de este diario.
Sin embargo, lo interminable en la escritura se refiere a lo
que no se puede dejar de hablar. Frente a ese curso del mundo que
menciona Blanchot, la estridencia de que nos escribe, se propone el
silencio de la escritura como un espacio donde quien escribe se vuelve
sensible. En una enfermedad, el cuerpo se sumerge en aparatos
discursivos y espacios de producción discursiva: el estigma, la
18

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

intervención del cuerpo por parte de otros, instituciones nombrando
la enfermedad en medio de una burocracia, los sentimientos de los
familiares, entre otros tantos elementos que se asemejan a un ruido
intenso que no permite que se escuche la voz de la emoción. Para
Blanchot, este silencio “…es el recurso de su dominio, ese derecho
de intervenir que conserva la mano que no escribe, la parte de
sí mismo que siempre puede decir no y que cuando es necesario
recurre al tiempo y restaura el porvenir” (1994: 21). La desaparición
de sí, por parte de quien escribe, en la hoja en blanco (material o
digital), es una forma de recuperar ese dominio. La fragmentación
del Yo no es una destrucción de sí, en la escritura literaria, sino una
estrategia para regresar a ese dominio: el Yo es múltiple y comienza
a hablar cuando se elige este silencio de la escritura.
Sin embargo, es muy interesante cómo Blanchot plantea
que el escritor—concretamente los artistas franceses—sacrifican la
palabra individual para llegar a lo universal, como si lo individual
fuese una especie de capricho y no un punto de partida para su
relación con la verdad, pues ésta parece estar más allá del tiempo
presente y de quien vive. La escritura involucra la razón, pero sobre
todo un tipo de razón que se desplaza como orden. Para Blanchot
parece que la literatura satisface a una parte de la sociedad que lo
concentra todo y se mantiene alejada y encima de lo que la hace vivir.
La escritura, como acto de alteridad, aunque tenga un Yo
explícito, se trata de diferentes versiones de un Yo disuelto en un Él
implícito o a veces explícito, según las marcas que vayan brotando
en la hoja en blanco. Escribir: “No va hacia un mundo más seguro,
más hermoso, mejor justificado, donde todo se ordenaría según la
claridad de un día justo. No descubre el hermoso lenguaje que habla
honorablemente para todos” (Blanchot, 1994: 22). Ese Él en el que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

se convierte el Yo es una alteridad: la fragmentación es parte del
proceso de escritura.
Lo interesante es cuando aparece un soporte de la escritura
como espacio literario y es el concepto de diario, lo que Blanchot
llama “El recurso al diario”. El diario es visto como una forma de
mantener la relación de quien escribe consigo, como si las ficciones
más visibilizadas disolvieran el Yo y mediante éste fuera posible
encontrar un espacio donde la alteridad no devore esta imagen o
certeza de quién es:
El Diario no es esencialmente confesión, relato de sí mismo. Es
un Memorial ¿Qué debe recordar el escritor? Debe recordarse a sí
mismo, al que es cuando no escribe, cuando vive la vida cotidiana,
cuando está vivo y verdadero y no moribundo y sin verdad. Pero
el medio que utiliza para recordarse a sí mismo es, cosa extraña, el
elemento mismo del olvido: escribir. (1994: 22)

La verdad de quien escribe estará, para Blanchot, en las
cosas insignificantes. Lo importante en el Diario es la construcción
de puntos de referencia frente “a la peligrosa metamorfosis a la que
está expuesto” (22).
En el Diario hay una serie de elementos existenciales frente
a la estridencia del discurso que termina escribiéndonos como
personas. Para Blanchot, se trata de un libro solitario, sólo en
apariencia, pues la escritura es efecto de la angustia y el miedo a
esta condición llamada soledad. Parece ser que ésta sólo se crea a
partir de la obra, pero no es así, única, pues la enfermedad aparece
dentro de esa angustia, pero en forma de escritura. “El Diario
arraiga el movimiento de escribir en el tiempo, en la humildad de lo
20

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

cotidiano fechado y preservado por su fecha” (23). En sí, Blanchot
señala que lo que se escribe tiene otra dinámica, a diferencia de
otras ficciones, porque la preocupación por lo verdadero parece no
ser una preocupación central: “…quien escribe ya no es capaz de
pertenecer al tiempo por la firmeza ordinario de la acción, por la
comunidad del trabajo, del oficio, por la simplicidad de la palabra
íntima, la fuerza de la irreflexión” (22). En el Diario descrito por
Blanchot está la preocupación de los días, de lo cotidiano de quien
se dedica a escribir. La construcción del tiempo o la ausencia de
éste señalada será un poco distinta a lo que se observa en Diario del
dolor, de María Luisa Puga, por diferentes detalles: 1) no hay fechas
explícitas, sólo fragmentos, y 2) la percepción del tiempo aparece
dentro de los fragmentos, no como una cronología (algo lineal), sino
como una palabra íntima frente al presente y el tiempo del dolor: un
tiempo compartido con Dolor (narratario), la voz de la narradora y
quienes aparecen en su espacio literario.
Sin embargo, Blanchot comenta todo lo anterior con base
en el diario como un espacio que pertenece a un grupo selecto: los
escritores, como artistas, por su oficio. Este concepto se limita a una
apreciación del diario como espacio universal, con una definición
de la escritura como extensión de la mirada de Orfeo: escribir es
un descenso al inframundo, con un aprendizaje dantesco en esta
especie de viaje, pues involucra una mirada. Con base en lo anterior,
a la definición de Blanchot habría que agregarle el concepto de
un diario del dolor, entendido como un instrumento terapéutico
en el tratamiento de las emociones frente a enfermedades por
parte de alguien. El Pain Diary o diario del dolor tiene una gama
de seguimiento en el registro de las molestias de una persona que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

padece una enfermedad: existen los que registran escalas de dolor y
otros la experiencia de las emociones, en sus diferentes variaciones
y propuestas. Por ejemplo:
Esta modalidad de documento terapéutico permite aliviar la
carga emocional del paciente y dar paso al proceso reflexivo.
Los eventos desestabilizadores generan emociones fuertes que
dominan la conciencia e impiden la reflexión. La razón y la
emoción deben encontrarse en el mismo nivel de conciencia para
que pueda darse la reflexión, ya que es la razón la que organiza a
las emociones y hace viable su expresión a través de una conducta
ética. De esta forma, cuando un paciente refiere una historia
saturada de dolor, miedo, sufrimiento, ansiedad, etcétera, le
solicito que todos los días se tome el tiempo de escribir en torno
a las emociones que lo acompañaron durante el día, qué eventos
sucedieron y qué emociones le generaron. Esto permite no solo
la expresión de la emoción, sino la introducción paulatina de la
razón, que va ordenando los eventos y emociones del día y con
esto transformando los significados, lo cual genera el proceso de
reflexión. (Reyes-Iraola, 2014: 508)

Los diarios del dolor, en sus diferentes representaciones,
sirven como un instrumento enfocado a este fenómeno y,
dependiendo el tipo, puede observarse una intencionalidad del
registro. Los hay como el de la definición citada anteriormente y
otros que sólo toman escaladas de lo que siente el paciente, dónde
y qué tan intenso es.
A la perspectiva de Blanchot es necesario agregarle este
concepto de diario debido a que se enfoca en una vivencia personal
por parte de quien padece una enfermedad: un fenómeno universal
que puede manifestarse desde lo individual. En el caso de Diario del
dolor, se encuentra este espacio donde las emociones se plantean
a partir de la reflexión, es decir, razón y emoción conviven en
22

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Ejemplo de diario del dolor, Pain diary (American Cancer Society)

diferentes niveles por medio de un instrumento que registra esta
experiencia. La enfermedad no siempre permite que la percepción
del tiempo sea la misma que la de un diario como el que plantea
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

Blanchot. Lo segundo más es importante es tomar en cuenta de que
se trata, en el caso de María Luisa Puga, de una paciente con artritis
ordenando su experiencia desde la consciencia de la escritura como
un acto de alteridad frente a lo interrumpible. El dolor existe y se
ordena a través de otro espacio: el del discurso representado.
El espacio de la ficción: descripción como fenómeno de expansión
Una vez entendido el espacio literario como la escritura, en el
sentido del acto y lo literario, es necesario observar cómo el discurso
narrativo tiene un comportamiento distinto, que complementa el
tratamiento de Blanchot en torno al Diario y el acto de escribir. Si se
mencionó que el diario del dolor, en su vertiente de las emociones,
permite ordenar de manera reflexiva la experiencia del paciente, nos
encontramos frente a una experiencia de mundo donde narración y
descripción entran en contacto.
La descripción, de acuerdo con Luz Aurora Pimentel (2001),
experimenta tres factores para producir coherencia y cohesión en
la construcción de su identidad: 1) su modelo la organiza con el
fin de eliminar todo lo que no concuerde con éste y, por lo tanto,
encontraremos reiteraciones en torno suyo; 2) se establece una
relación dinámica entre el todo y las partes, y de esta manera se evita
la pérdida del conjunto; 3) finalmente, se encuentra el pantónimo
“definido como la permanencia implícita de la nomenclatura a lo
largo de todo el desarrollo descriptivo” (26). En consecuencia, la
descripción se comporta, en un texto literario, como un fenómeno de
expansión textual. Por esta razón, la nomenclatura de una emoción
puede observarse en diferentes objetos, espacios y personas, a
partir del momento en el que nos encontremos de la lectura de un
texto. Para observar esto en Diario del dolor, de María Luisa Puga, es
24

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

importante tomar nota de estas nomenclaturas y cómo se expanden
y reiteran a lo largo del texto.
La definición que comparte Luz Aurora Pimentel (2001) de
pantónimo proviene de las aportaciones de Phillipe Hamon para
explicar que ésta da cohesión léxica y semántica en todo el texto. En
éste se impone la reiteración de un término y sus extensiones. Esto
quiere decir que, si la narradora de Diario del dolor describe a Dolor
con ciertas extensiones, al humanizarlo (como una prosopopeya con
estilos indirecto y directo), este término, a manera de nombre, puede
extender sus cualidades en otros objetos de la escritura del diario
como espacio literario. Sin embargo, la cohesión no sólo estará en
función de volver legible el texto, sino en el proceso de escritura: las
emociones se metaforizan y es posible ver la extensión semántica de
un objeto A en uno B. Por lo tanto, se rompe con el orden de afuera
y el diario se convierte en una representación del cuerpo a través de
la alteridad: ser otra en el texto, la otra a la que le duele, pero cuya
experiencia es ensordecida por los discursos fuera del texto, lejos
de un objeto representado, que es el cuaderno de la narradora, así
como sus extensiones: computadora o escritorio.
A partir de lo anterior, en torno al pantónimo, Pimentel
toma la siguiente aportación de Phillipe Hamon:
El pantónimo, a la vez que subraya el modelo configurativo del
enunciado descriptivo (tiende a ocupar los márgenes, del inicio
o final de la descripción), focaliza el sentido global del sistema,
desencadena las estrategias de retrospección y de prospección
de la lectura y asegura, por su memorización permanente y su
función anafórica, la legibilidad del texto. (Hamon, 1991: 156)

A esto se le debe agregar las observaciones de Hamon
(1991) sobre la memoria intra-descriptiva en un texto. Es decir,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

en el caso de Diario del dolor debe observarse cómo se construye la
persistencia de un lexema, como el caso de Dolor, y su persistencia
en la pluralidad de otros lexemas como el enojo, la tristeza, el humor
y la compasión. De esta manera se crean campos próximos y lejanos
dentro de una obra narrativa por medio de la descripción.
Con base en este concepto del pantónimo, Luz Aurora
Pimental agrega a esta equivalencia entre nomenclatura y predicado
las operaciones tonales y las articulaciones ideológicas-simbólicas
de este fenómeno de expansión textual, como sucede con los
calificativos:
Este tipo de calificativos cumple con una importante función tonal;
textualmente, actúan como operadores tonales, cuya redundancia
semántica - porque habrá de notarse que no es exactamente el
mismo lexema el que se repite, sino el mismo campo semántico
al que se afilian todos los diversos lexemas- genera una isotopía
tonal disfórica y desvalorizante. Es esta isotopía tonal la que no
permite, por ejemplo, leer el adjetivo “ilustre” en su sentido literal,
sino que obliga a interpretarlo como una significación irónica, ya
que es el único lexema que apuntaría hacia una isotopía tonal
eufórica - y por lo tanto hacia una valoración- que el resto del
texto desautoriza. (2001: 27)

Aunque Luz Aurora Pimentel parte de un ejemplo de
Balzac, citado al inicio del primer capítulo de El espacio de la ficción,
esta lógica puede trasladarse a otros textos literarios donde las
operaciones tonales cambian el sentido de una palabra que en otros
campos semánticos puedan leerse diferente, esto dependiendo de la
relación con la extensión del lexema. Aunque Dolor y la narradora
comparten el mismo cuerpo, sólo los conocemos por el espacio
literario en juego: el de la escritura.
26

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Los elementos citados son la base para entender la proyección
de un texto narrativo a través de sus diferentes sistemas descriptivos.
Lo que ocurre con los nombres comunes en el espacio de la ficción es
un tema de discurso representado. Por esta razón, lo extratextual se ve
desplazado, detalle similar al que señala Blanchot cuando la escritura
corta el movimiento del afuera. Mientras en éste se encuentra una
definición general del acto de escritura, con base en la aportación de
Pimentel se cuenta con un mecanismo particular que tiene relación
con las alteridades. En sí: “…el texto va construyendo su propia
referencia, desplazando así al referente extratextual” (Pimentel, 2001,
p. 38). Lo que para el lector puede significar la palabra dolor, en el libro
de María Luisa Puga se configurara una autorreferencia de Dolorpersonaje y narratario: no pierde en contacto con lo que conocemos
como dolor y crea, al mismo tiempo, un particular con consistencias
individuales en las emociones de la narradora.
Los nombres tendrán un juego, por su construcción y
desplazamiento de referentes reales, a partir de lo intratextual
y lo extratextual. Pimentel señala las diferencias entre el nombre
propio y el nombre común. Sin embargo, los ejemplos citados se
refieren a ciudades y no a sensaciones que pasan por el filtro de la
imaginación, concretamente el de las figuras retóricas. Por tal motivo,
Dolor-personaje debe ser analizado desde estas dos directrices: si
las descripciones de Dolor tienen un referente extratextual, deberá
leerse en función de esta dinámica con el fin de comprender cómo
desplaza esos referentes, pues “La función que cumplen los adjetivos
es precisamente la de particularizar al nombre” (56). Aunque los
adjetivos no tengan referente, como el caso de los nombres, éstos,
en función del pantónimo, podrán expandir el referente interno que
se construye dentro del diario.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

27

�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

Finalmente, para configurar la descripción en un texto
literario, es indispensable observar un elemento en juego: la
repetición. En arte, la repetición no es lo mismo que redundancia,
en el sentido de copia, sino en el de una reiteración que permite la
cohesión y coherencia de la propuesta de mundo. Diario del dolor, de
María Luisa Puga, es una propuesta de un cuerpo en forma de texto,
el Yo se fragmenta, con base en una temporalidad del antes y después
de la enfermedad, para acceder a un espacio que la estridencia de lo
extratextual no permite la reflexión de las emociones, cosa que lo
que está en el texto sí.
Si la descripción, al inicio en su forma de catálogo o
enumeración, aísla los objetos representados, no es con el fin de
excluir otros fenómenos, sino para poder observarlos y reconocerlos
en objetos que han sido construidos por otra experiencia discursiva.
En este sentido, la repetición se presenta por la extensión de los
nombres y la expansión de los adjetivos en diferentes momentos
del proceso de escritura frente a la enfermedad, esto para el caso del
texto de María Luisa Puga:
Es importante subrayar que la configuración descriptiva es una
construcción abstraída de las variaciones que puedan darse en
el nivel de la manifestación lingüística o en el del contenido de
la descripción. Esto quiere decir que objetos diferentes pueden
describirse utilizando una misma configuración, lo cual puede
establecer entre ambas descripciones relaciones significantes de
diversos tipos. (Pimentel, 2001: 74)

La escritura, como espacio literario, construye diferentes
alteridades de un Yo a partir de las mismas configuraciones de la
descripción. En Diario del dolor, se construyen relaciones significantes
28

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

entre objetos, emociones y sujetos que parecen no tener algo qué
ver fuera de ese espacio ficcional.
En consecuencia, a partir de la repetición, se crean
relaciones de analogía entre objetos, emociones y sujetos distintos.
Por esta razón, éstas “…tienden a articularse de manera metafórica
para reunir diferentes segmentos del relato y conferirles una
dimensión de significado simbólico o ideológico que cada uno
de los segmentos aislados no contiene” (Pimentel, 2001: 87). La
metáfora permitirá la aglutinación de lo que el pantónimo fijó
en los modelos descriptivos presentes en la narración, ésta “…
introduce una imagen estereoscópica, un espacio bi-isotópico
imposible, aunque no por ello menos vívido, ni menos iconizable”
(2001: 90). ¿Qué tienen en común un bastón, una silla con ruedas,
una silla de ruedas, la sala de Nutrición, el escritorio, el cuaderno,
la cabaña y la descripción de Dolor y la imagen que la narradora
tiene de sí? Esto sólo puede explicarse por medio de la metáfora
y ésta se encuentra en la consciencia del acto de escritura además
del instrumento terapéutico de un diario del dolor. El espacio del
cuerpo se proyecta en otros objetos y los objetos se proyectan en
el cuerpo.
Es importante identificar, además de la configuración del
resto de los objetos y emociones, la dinámica que tiene la escritura
en Diario del dolor cuando esta se vuelve explícita dentro del texto.
Por ejemplo, cuando hay una novela en la cabeza (fragmento 17), la
diferencia entre palabras sin sentido y la escritura (fragmento 19),
la escritura como un agente extraño, que supuestamente da orden a
las emociones (fragmento 20) o las preguntas sobre el ser escritora
(fragmento 42), por mencionar sólo algunos de los varios ejemplos
que aparecen en este libro.
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

La escritura: metáfora del cuerpo cuando se vuelve
consciente del antes y el porvenir
Para el fragmento 64 el acto de escritura comienza a tomar un
rumbo distinto del que le precede en los anteriores. En realidad,
ésta aparece desde el 17: “La escritura aparece en el pasaje 17 y
tiene dos funciones: evidenciar nuevamente los sentimientos de
desposesión de Puga, y reforzar la función de Dolor como referente
vacío” (Cejudo, 2014: 175). Sin embargo, para el 64 la narradora
ya estableció una descripción clara de Dolor, a quien se refiere en
segunda persona y le ha cuestionado si tiene una especie de fuero
porque no necesita consciencia de su presencia: la paciente-escritora
registra a Dolor, pero éste no tiene la necesidad de registrarla a ella.
Las lágrimas y las risas comienzan a disolver sus fronteras. En el
fragmento 64, se lee lo siguiente:
Cuando voy a escribir algo nuevo, Dolor, merodeo la idea. La trato
de ver desde todos los ángulos que pueda tener. Tú estás haciendo
lo mismo conmigo, ¿no es cierto? Me andas merodeando para ver
cómo me llegas. Ahora te cuesta más trabajo que antes. Era tan
fácil agarrarme desprevenida. (Puga, 2004: 64)

El diálogo con Dolor continúa con la crítica de su nueva
estrategia: la somnolencia, el cansancio de las medicinas y el mismo
dolor prolongándose en el cuerpo de la narradora. En este punto,
puede observarse cómo Dolor se asoma en la escritura asimilando el
mismo proceso: la configuración planteada por el pantónimo en el
fragmento 34, donde aparece el cuaderno como cuerpo y la actitud
misógina de Dolor frente a la escritura, toma un sentido similar al de
la división Yo/Dolor: el Yo se adelgaza, mientras el Dolor engorda
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

(fragmento 11). Mientras más se repite el dolor y se expande en
el cuaderno como prolongación del cuerpo, el Yo se cuestiona si
Dolor es parte de una naturaleza o si engorda, como si bailara, sólo
para divertirse: “…te juro que si me llego a enterar de que sólo lo
haces para divertirte, VOY A TOMAR MEDIDAS” (64). Como
puede observarse, la tipografía cambia drásticamente, a manera
de mayúsculas, una motivación paralela a la engorda de Dolor: la
escritura actúa como un acto consciente sobre el registro del dolor
en el cuerpo, un acto de libertad en medio de las fronteras que Dolor
está borrando (risa/lágrimas). Curiosamente, este comportamiento
de copia, por parte de Dolor, ya aparece en el fragmento 17 cuando
se menciona que éste “Simplemente está junto a mí, copia todos mis
movimientos” (p. 20)
Más tarde, en el fragmento 89 se toma la escritura en relación
con el cuerpo y la depresión posparto, donde la configuración
establecida en el fragmento 27, acerca de la diferencia entre desánimo
y depresión, adquiere un sentido donde se cuestiona la narradora si
Dolor es capaz de entrar en el plano de este estado:
No importa que tu género no sea femenino, Dolor, también se
siente al terminar de escribir un libro. Pérate. Ya sé que no sé
si has escrito libros, de eso no estamos hablando ahorita, pero
sí estoy segura de que has leído sobre estas depresiones, tú, un
especialista en antesalas de médicos; la de revistas que habrás
leído. (Puga, 2004: 84)

La narradora está plateando la depresión posvacacional: las
vacaciones como corte del trabajo, lo que se conoce como descanso,
no agregan descanso, sino que intensifican lo que está fuera de ese
paréntesis. Cuando Dolor se toma vacaciones, parece que regresa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

con más potencia porque la depresión “… se encuentra en otra
latitud, pero desde donde ésta puede envolverlo todo”. (26). Dolor
comienza a tener más características de movimiento, como deseo
de la narradora, aunque éste decide invadir y abarcar su espacio de
escritura y cuerpo: le sugiere que se ponga a leer, que se salga a
caminar o cocinar. Sin embargo, dolor se queda quieto en el espacio
del cuerpo-texto.
En el fragmento 90 la narradora señala cómo ha cambiado
la percepción del tiempo, en cuanto ritmo, las cosas parecen ir más
lentas y esta lentitud permite ver la conexión de las manos con otros
objetos y las actividades que se llevan a cabo con ellas:
A mí siempre me ha gustado escribir a mano y ver cómo voy
llenando los renglones al mismo tiempo que cuento lo que quiero
contar, pero ahora que lo hago en cámara lenta me fijo que el
trazo de la t es sumamente placentero, igual que picar cebolla muy
finita o lavar un suéter con agua tibia. (Puga, 2004: 86)

La escritura es un acto de contemplación y corte que deja
varios testimonios: se merodean ideas como en el fragmento 64,
escribir un libro es como tener un parte (deja una depresión) y
permite darle otro ritmo, uno lento a la realidad. También, en
relación con este Yo fragmentado, hay una relación fluctuante de
identidad: “La voz que narra materializa en su reflexión arte/vida
las concepciones de la autora referentes a la escritura como un tapiz
que descifra, revierte y sostiene, una identidad siempre fluctuante
y resbaladiza” (López, 2006: 244). No se trata sólo de contenido
en el acto, sino su corporalidad fluyendo en diferentes espacios.
Las manos escriben una ‘t’ como también cortan cebolla y lavan
un suéter. Por esta razón, la narradora invita a Dolor a ponerse a
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

barrer: “Pruébalo y verás que la consciencia se te limpia, se vuelve
tersa y dispuesta para lo que venga” (Puga, 2004: 86). Las manos
tienen diferentes cuadernos donde escribir, tanto que se olvida el
desamparo por parte de la narradora, tan sólo por recordar que al
día siguiente barrerá.
Finalmente, en el fragmento 94 se observa el pantónimo
relacionado con el desánimo establecido desde el fragmento 27. La
tolerancia, ese diálogo amistoso registrado por la escritura, se rompe:
Si nos supiéramos armonizar, equilibrar, mesurar, otra cosa sería,
y bien aburrida. De manera que no queda más que registrar el
hecho, mano: ayer nos peleamos. ¿Qué nos dijimos? Lo que uno
se dice en las peleas, para qué escribirlo en detalle. Sólo diré ... ah,
bueno, diremos, que el diálogo iba así: Es que tú/ No, pero tú/
Pero porque tú/Ah, ¿sí? ¿Y tú ...?
Da náusea. (Puga, 2004: 89)

El desánimo ya había sido descrito antes como el “tufo”
(26) que Dolor deja a su paso. En este pasaje, el tufo se expande a
manera de náusea, tanto así que “engorda” ese desánimo al punto
de mostrar la flaqueza que poco a poco va mermando al acto de
escribir. En el fragmento 17 cuando se señala que “La escritura en
cambio, no pierde detalle” (20). En el caso del fragmento 94, se
registra el hecho del disgusto, la ausencia de diálogo con Dolor: no
hay necesidad de registrado con detalle de acuerdo con la narradora.
La escritura, como espacio-cuerpo, comienza a desanimarse.
Todo esto traerá consigo una pregunta que surge desde los
primeros fragmentos de Diario del dolor: “Es la escritura que me
pregunta: ¿Te vas a curar? / Ni idea. No sé qué es lo que significa
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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

estar curada” (Puga, 2004: 20). La narradora es consciente de los
límites de la escritura en el espacio donde registra su diálogo con
Dolor, pues ella no encuentra palabras para “…hablar de una
posible realidad curada” (20). En esta dimensión, la palabra cura
está relacionada con un silencio (el de Dolor), con lo incontrolable
(47), la imposibilidad de los viajes para llevarla a cabo (76) y espacio
de las contradicciones:
Eso es lo que le estoy haciendo a mi escritura, querido y venerable
amigo: la actualizo, y en esta versión, la que contiene operaciones,
tú resultas obsoleto porque, por un lado, todo va a doler, y por
el otro, el dolor va a ser síntoma de curación, no de enfermedad.
Queremos creer eso, pero nos reservamos el derecho a la
contradicción. (91)

Poco a poco la narración, a través de la consciencia del
acto mismo de escribir desembocará en el final de Dolor, crearle
un espacio de alteridad en el cuaderno mediante el acto de dejar de
escribir. Ya en el fragmento 95 se establece la necesidad de terminar
con el Diario, Dolor se ha vuelto repetitivo y se le ha subido la
actitud como protagonista. Pasará a la computadora, aunque
éste sea más independiente, posee las mismas características en
cuanto a lo impredecibles que son: no se sabe lo que harán con
uno. Nuevamente, observamos esa configuración fragmentando en
espacio de escritura, desde el dolor: la computadora, el cuaderno,
las actividades de las manos, la oralidad a manera de diálogo escrito
con las cosas, por mencionar algunos de los citados anteriormente.
En contraste con lo que presenta Blanchot acerca del diario
como recurso, éste mantiene la relación que tiene consigo mismo,
distinto de lo que ocurre con las ficciones donde el Yo se disuelve en
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

otros Él. En el caso de Diario de dolor, concretamente los fragmentos
comentados hasta ahora, no es un ejercicio de recordar quién es
vivo y verdadero: la enfermedad es un corte, otra escritura que se
impone y, por lo tanto, el diario ficcionaliza el dolor al darle una
personalidad y convertirlo en narratario donde el Yo de la narradora
se fragmenta, según este Memorial. No se trata de lo vivo, contrario
a lo moribundo señalado por Blanchot, sino el cuestionamiento de
lo que es vivir con un ente que copia todo lo que hace la narradora,
incluso el acto de escribir.
La carga emocional que racionalizan y ponen en perspectiva
los diarios del dolor funcionan de manera singular, de acuerdo con
el proceso de escritura de quien padece la enfermedad. Diario de
dolor, como puede observarse en los fragmentos citados, plantea una
metáfora del cuerpo como espacio de escritura donde conviven la
narradora y, su a veces compañero, Dolor. La escritura habla (fr. 18),
pero se vuelve extraña (fr. 20) y, en el fragmento 35, se metaforiza la
imagen del cuaderno:
Dolor siempre se ha mostrado escéptico ante el cuaderno. Doble
esfuerzo, parece decir con la mirada. O peor aún: Esfuerzo inútil.
Se podría decir que ante la escritura Dolor esgrime una actitud
misógina. En ese terreno ambos nos damos la espalda. Yo me
encorvo ante el cuaderno; él, sepa qué hace. El cuaderno sirve para
inventar las palabras con las que voy a decir o a decirme. O sea,
sirve para ensayarlas. Hágase de cuenta que practico ante un espejo.
¿Se ha visto algo más tangible, más concreto, más sabroso que la
escritura manuscrita? No, hasta donde yo sé. (Puga, 2004: 45)

Dolor se muestra escéptico frente al cuaderno de la
narradora, similar a la posibilidad de encontrar una cura mediante
las palabras. Ese espejo-cuerpo es lo concreto: el acto mismo de
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

escribir es tangible y concreto; en este sentido, el recurso del diario
desde la perspectiva de Blanchot permite ese recuerdo de sí por parte
de quien escribe, pero en este caso mediante la ficcionalización del
Dolor, como prosopopeya y los diálogos que entabla la narradora
con su narratario.
En Diario del dolor está presente una isotopía tonal en torno
al acto de escritura: se expande en el movimiento de las manos en
otros actos y desaparecen emociones relacionadas con la desolación
y el desánimo y éstas son registradas en algunos fragmentos, pero
para que esto se lleve a cabo primero se registra el espejo de Dolor
al imitar las acciones de la narradora. En ese diálogo retórico, la
narradora supera los límites de su narratario (por momentos) con
el fin de presenciar otro tufo antes de que éste lo invada. En esta
isotopía tonal, la escritura es cuerpo a manera de parto, limpieza y
espacio de reconocimiento. El dominio de sí consiste en la praxis:
se registra lo inevitable de Dolor, su presencia constante (incluso
tomándose vacaciones) y una dimensión personal de éste con
la escritura. Lo interesante es cómo la computadora se describe
como un apéndice de la arquitectura interna de la narradora:
escritorio, cuaderno y libro (fr. 35). Cerca del final de Diario de
dolor la computadora toma el lugar de Dolor: se está alerta con ella,
como con él, no se puede bajar la guardia, pero a ella la acaricia
más que a él. Los objetos poseen cualidades del narratario y tienen
relaciones parecidas a partir de esta configuración. Sin embargo,
como apéndice de la escritura, del acto de escribir, se llega al final
de la novela donde, a propósito del desánimo, su tufo presente:
“Así es esto del dolor diario” (Puga, 2004: 92). Como a escritura
que señala Blanchot, se habla de lo interminable y para captarlo
hay que darle un final al diario.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Conclusiones
La escritura en Diario del dolor metaforiza el cuerpo y se convierte
en un espacio donde las emociones se expanden en el texto a partir
de sus descripciones. La isotopía tonal de la escritura en relación
con la enfermedad inicia su configuración, a través del pantónimo,
desde los primeros fragmentos de su mención consciente (del acto
de escribir).
Sin embargo, esta isotopía tonal del acto consciente de
escribir, desde la enfermedad, adquiere variaciones de significación
en la fragmentación del Yo mediante este acto de alteridad. Es decir,
sus variaciones descriptivas se darán en relación a los estados de
ánimo y la cercanía semántica con los objetos que se repiten en el
espacio literario de la narradora. De igual manera, la personificación
de su narratario (Dolor) determina la expansión textual de esta
isotopía tonal. El desánimo y la depresión quedan fijados por las
certezas e incertidumbres de la narradora mientras su narratario
copia sus comportamientos.
La escritura, en relación con el cuerpo, es consciente de
cómo Dolor la invade porque el desánimo es como bruma, una
laguna (Fr. 19); las palabras en el desánimo no tienen sentido y la
escritura busca ser un espacio que sí lo tenga, pero su mirada (a la
manera del Orfeo de Blanchot) se vuelve extraña. Sin embargo, esta
isotopía tonal es importante describirla y analizarla en relación con
las emociones, pues por momentos en el diario el llorar es parecido
al estornudar (Fr. 28) y esto puede reconfigurarse después cuando
la narradora reflexiona sobre ser escritora (Fr. 42). En resumen, la
metaforización del cuerpo da una mirada estereotópica al acto de
escribir y sus alteridades motoras: barrer, lavar, estornudar, moverse,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

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�Jonathan Gutiérrez Hibler / El espacio del cuerpo a través de la escritura del diario

entendidas como otro espacio de alteridad que se vuelve consciente
en el cuaderno, el acto manuscrito, antes de llegar a su apéndice: la
computadora.

Referencias bibliográficas
Blanchot, M. (1994). El espacio literario. Trad. Vicky Palant y Jorge
Jinkis. Paidós.
Cejudo, S. (2014). Escritura, cuerpo y voz en Diario del dolor de
María Luisa Puga. Interdisciplina, Vol. 2, No. 3, pp. 163-187.
Diario sobre el dolor (2022). American Cancer Society. 22 de marzo
de 2022. https://www.cancer.org/content/dam/cancer-org/cancercontrol/es/worksheets/pain-diary.pdf.
Hamon, P. (1991). Introducción al análisis de lo descriptivo. Edicial.
López, I. (2006). (Re)composición del cuerpo/ texto en “Diario del
dolor”. Anuario de Letras. Vol. 44, 2006, pp. 233-253
Pimentel, L. A. (2001). El espacio en la ficción. Siglo XXI.
Puga, M. L. (2004). Diario de dolor. Alfaguara.
Reyes-Iraola, A. (2014). El uso de la escritura terapéutica en un
contexto institucional. Revista Médica del Instituto Mexicano
del Seguro Social. Vol. 52, No. 5, pp. 502-509.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-45

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad
There was another world: José Watanabe, poetry
and sacredness
Jorge Saucedo
Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey
Montwerrey, México
ORCID: 0000-0001-5500-8438
jasaucedomontoya@uh.edu
jorgesaucedo14@gmail.com

Fecha de entrega: 04-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: A partir de la identificación de sus afinidades con Robert Frost,
Rubén Darío y elementos centrales de la poesía romántica, propongo leer
la poesía de José Watanabe como una obra en que la integración de ideas y
mitos provenientes de diversas tradiciones espirituales revela una concepción
de la poesía como tentativa de preservar la experiencia de lo sagrado.
Palabras clave: poesía peruana, romanticismo, espiritualidad, mito,
naturaleza
Abstract: Parting from the identification of affinities with Robert Frost,
Rubén Darío and central elements of Romantic poetry, I propose reading
José Watanabe’s poetry as a work in which the integration of ideas and
myths from diverse spiritual traditions reveals a conception of poetry as
an attempt to preserve the experience of sacredness.
Keywords: Peruvian poetry, Romanticism, spirituality, myth, nature

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Los ejes de la poética de José Watanabe, a quien Eduardo Chirinos
identificó a principios de siglo como “el más importante punto
de referencia para los jóvenes poetas del Perú” (2004: 88), han
sido descritos por diversos académicos, creadores y críticos. Se
mencionan, por ejemplo, el deseo comunión que subyace a sus
descripciones del paisaje y la naturaleza (Jara, 2001), la valoración
del imaginario de su natal Laredo, rica tradición oral andina, y la
implícita reivindicación de valores relativos al pensamiento mítico
(Sbárbaro, 2005; Fernández Cozman, 2008), la afinidad con el haikú
y el budismo zen (Tsurumi, 2012; Muth, 2014). También se subraya
la singularidad de la obra del peruano en su contexto literario:
“Compañero de ruta de ruta de los jóvenes airados de los setenta,
José Watanabe (Laredo, 1946) mantuvo siempre una independencia
estética que lo convirtió desde su primer libro en un poeta insular”.
(Chirinos, 2004: 87) En palabras de Camilo Fernández Cozman:
La de [Antonio] Cisneros es una perspectiva urbana. [Luis]
Hernández es un desmitificador de íconos occidentales. [Marco]
Martos es un poeta migrante, pero que critica –con sutil ironía– la
rutina de las relaciones familiares y la desintegración del hogar.
En ninguno de estos tres poetas hay un influjo poderoso del mito.
Watanabe sí bebe de las fuentes de una visión mágico-religiosa:
me refiero a la que inunda las calles de Laredo. Su poesía de
carácter conversacional se fusiona con el mito y deja que el haiku
nos transmita una sabiduría, sin duda, legendaria. (Fernández
Cozman, 2008: 72)

En el presente artículo mostraré cómo esa singularidad que
aleja a Watanabe de sus contemporáneos se sustenta en una afinidad
que le acerca a otros proyectos poéticos y referentes culturales,
a la luz de los cuales es posible una más profunda comprensión
40

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

de su poética. Propongo la lectura de su poesía, y en particular
la representación de la naturaleza, a la luz de la obra de Robert
Frost, poeta con cuya obra se reconoce una marcada afinidad. El
reconocimiento de esta afinidad y de la resonancia de elementos
clave de la poesía romántica en la obra del peruano, nos permitirán
identificar el que probablemente sea el elemento central de la poética
de Watanabe: la concepción de la poesía como tentativa de preservar
la experiencia de lo sagrado.
José Watanabe y Robert Frost: las extrañas simpatías
de la naturaleza
La afinidad que Watanabe declaró haber sentido con la poesía del
norteamericano (Pajares Cruzado, 2006) puede constatarse en la
coincidencia en ambas obras de una serie de motivos que conforman
una particular concepción de la naturaleza. Según George F. Bagby,
la obra de Frost se caracteriza por desarrollarse alrededor de la
metáfora de “la lectura del libro de la naturaleza”. Esta metáfora
se manifiesta a través de “poemas-emblema” (emblem poems) que
describen un objeto o escena natural para luego realizar una especie
de traducción, en la que se hace explícito su significado o se descifra
una lección. El término emblem es aquí altamente significativo, pues
Bagby lo toma de Ralph Waldo Emerson, cuya obra considera el
sustento intelectual sobre el cual se desarrollan las ideas sobre la
naturaleza de la poesía de Frost. Emblem, tal como lo usa Emerson,
es equivalente de símbolo, vocablo que Bagby prefirió evitar por
la variedad de asociaciones que suscita, entre ellas, con la poesía
simbolista (Bagby, 1993: ix-x). La metáfora del libro de la naturaleza
es inseparable, en esta lectura de la obra de Frost, de otra que
aparece en su poema “A lone striker”, donde un trabajador siente la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

necesidad de dejar su labor en un molino para buscar un lugar y una
actividad más elevados, subir a un risco
among the tops of trees,
their upper branches round him wreathing,
their breathing mingled with his breathing

Esta identificación (que es también una comunión) con la
naturaleza sugiere que ésta es más que su existencia material: Nature,
by implication, is not merely physical; like humans, it is inspirited. Esta es
una poesía animista, en la que los objetos, seres y procesos son en
realidad presencias, y en la que la naturaleza y el ser humano pueden
conspirar (con-spire) para que éste sea capaz de encontrar sentido en
el mundo físico (Bagby, 1993: 1-2).
Esta concepción de la naturaleza llega a Frost como herencia
de la cultura inglesa del siglo XVII. A partir de la obra de Emanuel
Swedenborg, Frost recibiría las nociones de “extrañas simpatías”,
“relaciones ocultas” entre el ser humano y los procesos naturales
(a su vez inspiradas en la antigua concepción del ser humano como
microcosmos que corresponde al macrocosmos del universo)
principalmente a través de la obra de Ralph Waldo Emerson y Henry
David Thoreau. Frost recibió muy temprano, por parte de su madre,
las ideas de Swedenborg y Emerson1, por lo que no es extraño que
1 Para el tiempo en que nace su hijo, Isabelle Moodie Frost se había
convertido a la iglesia swedenborgiana, en la que Robert fue bautizado. Sobre
ella, el biógrafo Lawrence Thompson escribe: “Mrs. Frost herself wrote
browningesque poetry; she was also an optimistic visionary with a very keen
imagination of her own (…) With the aid of Swedenborg’s writings she found
in her own religious visions ample consolation for the difficulties of her
sorrowful life. Her son, thus encouraged by his mother’s ways, soon began
to make his own self-protective retreats into sanctuaries created by his own

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-47

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en su poesía se encuentren ecos de la doctrina de aquél sobre las
correspondencias. Entre las ideas generales que Emerson extrae de
Swedenborg está la de que hay un “paralelismo perfecto” entre las
leyes de la naturaleza y las del pensamiento. Y la consecuencia de
esto es que, si materia y mente se reflejan mutuamente, no son en
realidad entidades separadas, sino que existe intercambio entre ellas
y por ello, señala Bagby, los sentidos pueden ser una vía de acceso a
verdades que van más allá del ámbito sensorial (1993: 2-4).
El interés de Watanabe en la manera en que se representa
la naturaleza en la poesía de Frost resulta evidente en las siguientes
palabras: “Estoy seguro de que si la naturaleza pudiera crear a alguien
para que escribiera sobre ella, escogería a Robert Frost, pues a
través de una flor, de una piedra se puede revelar la verdad” (Pajares
Cruzado, 2006). “Tree at my window” sería un excelente ejemplo
del influjo de estas ideas: la imagen paralela de hombre y árbol,
separados por la transparencia de un vidrio, se realiza mediante una
construcción simétrica entre versos e incluso dentro de un mismo
verso. Se habla del árbol como una presencia que el poeta no sólo
observa, sino con la que se identifica. Se encuentran cada uno a un
lado del vidrio (como en un espejo), y enfáticamente se expresa la
necesidad de que, aunque separados, no dejen de reflejarse. (Bagby,
1993: 5-6)
Tree at my window, window tree,
My sash is lowered when night comes on;
But let there never be curtain drawn
Between you and me.

imagination.” (Thompson, 1966: xv-xvi)
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Bagby señala dos aspectos clave del poema: la inteligibilidad
del mundo natural sugerida por la asimilación de las hojas del árbol
con lenguas (“Not all your light tongues talking aloud / Could be
profound” [6]) y el hecho de que se trata de un poema sobre “los
trabajos de la imaginación”.
If there is any doubt that the poem is about the workings of
the imagination, we need only note the introduction in the last
stanza of a third force, which is credited with having arranged the
symmetry of tree and poet: “Fate” and “her imagination.” That
fated imagination is both the agency and the ultimate goal of the
conspiracy between the natural and the human; imagination sees
self and tree as “putting their heads together” and “conspiring”
precisely in order to imagine –to make the images that constitute–
the world we live in. (7)

Entre los ejemplos de la afinidad de la obra poética de José
Watanabe con los aspectos de la poesía de Frost que he mencionado (el
procedimiento de los poemas-emblema, la representación de los objetos
y procesos naturales como presencias, la idea de “correspondencias”,
la naturaleza como libro) citaré en primer lugar uno que resulta
especialmente interesante en relación con “Tree at the window”. Se
trata del poema “De la poesía”, publicado en Historia natural.
En este poema (que, significativamente, y tal como lo
sugiere el título, puede leerse como una poética) existe, como en
el de Frost, un paralelismo entre poeta y árbol, que se resuelve en
una identificación profunda. En él se narra el momento en que un
niño descubre la poesía al observar el nacimiento de una planta en
la tierra junto a un árbol donde normalmente defeca. Aparte del
título, en el poema no aparece la palabra poesía sino hasta el final
(es la última palabra). La narración se centra en la anécdota del niño
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

que observa la planta e imagina el viaje de una semilla por su cuerpo
hasta plantarse en la tierra.
El niño entró en la sombra de su árbol extramuros
donde dejaba diariamente sus quehaceres de intestino.
Y si otro niño en árbol vecino se acuclillaba
y se aliviaba
brotaba entre ambos
la honrosa complicidad en la depuración
del buen animal. (Watanabe, 2008: 183)

Aquí es central la idea de verticalidad: el niño mira una
plantita e imagina el recorrido de la semilla por su cuerpo hasta
llegar a la tierra, para luego surgir en movimiento ascendente. La
plantita permite al niño identificarse con el árbol; el niño descubre
que vive (en su interior) el mismo orden que reina en la naturaleza
(el movimiento hacia arriba y hacia abajo). Y es precisamente la
imaginación el mecanismo que revela esta identidad: “Y lo estremeció
la imaginación del viaje / de la pequeña menestra”. Si el poema inicia
subrayando la animalidad del ser humano, lo que de común tiene con
otros animales, en el cierre una nueva e inesperada identificación
ocurre: la de un vegetal y la poesía.
Y en la memoria del niño,
con difícil contento,
comenzó a elevarse para siempre
la planta mínima, tu principio, tu verde banderita,
poesía. (183)

Si las hojas del árbol de Frost son lenguas que a veces dicen
cosas profundas, esta plantita es una bandera. No un libro y no una
lengua, sino una bandera, como es comprensible en un poeta que
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

insiste en el valor del símbolo, su poder evocativo y su naturaleza no
lingüística.2 Sin embargo, nos encontramos aquí, como en el poema
de Frost, ante una naturaleza que puede ser leída, que mediante la
imaginación resulta inteligible.
Si Frost le habla a su árbol directamente, y da así una
dimensión más profunda a su relación, en el poema de Watanabe
los paralelismos e identificaciones se expresan también de una
manera apostrofada, aunque de modo más complejo. El poema está
escrito en tercera persona, lo que crea una distancia entre el poeta y
el personaje que representa al mismo poeta como niño.3 Este niño
es situado en el poema dentro de la narración, en la que también
aparecen el árbol y otro niño casual, con quien surgía “la honrosa
complicidad en la depuración / del buen animal”. La segunda
persona es empleada sólo al final del poema, cuando se apostrofa a
la poesía. A aquella complicidad inocente, animal, corresponde esta
otra, que nace de “una visión” (“esta vez, sin embargo, / una visión
suspende al niño”) y que por medio de la imaginación reúne, en el
último verso, la existencia vegetal, el mundo interior y sus heraldos
simbólico y lingüístico: planta, banderita, poesía.
2 En numerosos poemas de Watanabe es evidente la inclusión de elementos
naturales con un valor simbólico. Por mencionar sólo unos ejemplos: el sol en
“Refulge otra vez el sol” (del libro El huso de la palabra) y en “El guardián  
del hielo” (Cosas del cuerpo), la montaña en “Animal de invierno” (Cosas del
cuerpo) y el árbol, como en el poema que nos ocupa ahora, en “El árbol” (La
piedra alada). Edmundo Sbárbaro (2005) ha señalado el valor simbólico que
tienen ciertos elementos como la piedra y la montaña en la poesía de Watanabe.
3 El desdoblamiento del yo poético (un personaje conformado a lo largo de
la obra de Watanabe por numerosos datos que lo identifican con el propio autor)
es un recurso frecuente en la poesía del peruano, como ya ha señalado Luis
Fernando Jara (2006: 11). En este sentido es significativo el uso de la segunda
persona en poemas como “El inocente” que se comentará en este artículo.

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En la poesía de Frost, los eventos naturales no son
exclusivamente físicos ni casuales. Las presencias de la naturaleza se
encuentran con la intención de revelar al observador un aspecto oculto
del mundo en el que vive. En “Design” una araña, una palomilla y una
flor coinciden, al parecer, para enseñarle al observador el lado oscuro
de la naturaleza (Bagby, 1993: 7). Estos seres, “Assorted characters of
death and blight”, llevan al poeta a preguntarse
What brought the kindred spider to that height,
Then steered the white moth thither in the night?
What but design of darkness to appall?-If design govern in a thing so small.

El vocablo design, que evoca las nociones de diseño, plan
y propósito, insinúa aquí un destino trazado a gran escala en la
naturaleza, que sin embargo alcanza los procesos y seres minúsculos
que aparecen a la vista del observador. Este encuentro de presencias
de la naturaleza, descrito como una especie de fatalidad, se observa
en el insólito modo en que Watanabe introduce el sol como tercer
personaje, después de que se presentan el yo poético y el heladero
en los primeros versos de “El guardián del hielo”, de Cosas del cuerpo:
Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol. (Watanabe, 2008: 228)

A continuación, el breve poema termina con dos estrofas en
las que, al derretir el hielo, el sol le enseña al yo poético una lección
fundamental: la importancia de conocer la fugacidad de la propia vida
en un universo en permanente proceso de creación y destrucción.
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Así que también aquí nos encontramos con una naturaleza animada
que en su coincidencia con el ser humano le permite a éste descubrir
un aspecto antes oculto del mundo en que vive.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza
de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol. (228)

En “Design”, un misterioso plan lleva a las presencias de la
naturaleza a encontrarse y revelar algo de la dinámica del cosmos
al poeta. Acaso la afinidad con las ideas sobre la naturaleza y la
creación poética aquí implicadas es más evidente en el “Poema del
inocente”, de El huso de la palabra, en el que se subraya el hecho de
que es el paisaje el que da una lección al individuo interpelado por la
voz poética. Ese individuo aprende que incluso un gesto casual, una
ocurrencia de su parte, tiene un peso y un sentido en la escala mayor
de los sucesos de la naturaleza, y que sus propios actos no pueden
explicarse como meras ejecuciones de su voluntad. El enigmático
orden detrás de los encuentros entre los seres es el que determina
los eventos, incluidos los que él considera actos voluntarios.
Fija en tu memoria esa enseñanza del paisaje,
y esta otra:
de cuando acercaste al árbol reseco un fosforito trivial

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y ardió demasiado súbito y desmedidocomo si fuera de pólvora.
No te culpes, quién iba a calcular tamaño estropicio!Y acepta: el
fuego ya estaba allí,
tenso y contenido bajo la corteza,
esperando tu gesto trivial, tu mataperrada. (Watanabe, 2008: 90)

Existen significativas alusiones a la escritura en la
representación de la naturaleza en los poemas de Frost. En la
descripción de los espacios a los que los poemas se refieren hay una
intencionada mención de letras, así como otros signos e ideas afines:
huellas, impresiones, hojas. En el ya mencionado “Design”, donde
el poeta llama a la flor, la araña y la palomilla “Assorted characters
of death and blight”,
“Characters” is doubly metaphorical: it sees these three things not
only as living presences, dramatis personae, but also as letters in
a message that the poet must decipher. Or again, echoing one of
Whitman’s favorite wordplays, “leaves” in the sense of foliage are
also pages in the vegetable text: fossilized remains, which Frost
callas “leaves of stone”, are “The picture book of the trilobite”,
an age-old natural encyclopedia. (Bagby, 1993: 9)

La gracia con que Watanabe relaciona los eventos, lugares y
seres puede ocasionar que en una primera instancia no sea evidente
su insistencia en describir una naturaleza que puede leerse y que
habla. En la que los personajes son caracteres. En “La mantis religiosa”
(también de El huso de la palabra), después de describir su encuentro
con los restos de una mantis muerta “a 50 cm. de mis ojos”, el
yo poético interpreta el hallazgo: se trata del cadáver de un macho
después de la violenta cópula característica de su especie. El poema
continúa hasta el final manteniendo el zoom en el microcosmos del
insecto; sin embargo, la interpretación ha sido posible gracias a otra
presencia introducida tras una elipsis.
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

Quise atraparla, demostrarle que un ojo siempre nos descubre,
pero se desintegró entre mis dedos como una fina y quebradiza
cáscara.

Una enciclopedia casual me explica ahora que yo había destruido
a un macho
vacío. (Watanabe, 2008: 66)

Así como “también coincidió el sol” en “El guardián del
hielo”, esta enciclopedia (nótese que está personificada) aparece en
la narración de una manera que se describe irónicamente como una
casualidad. El indicio con que inicia el poema, el cadáver de la mantis
(cuyo carácter sígnico no debe dejar de subrayarse, pues el animal
muerto estaba “confiando excesivamente en su imitación de ramita
o palito seco”) se alía con otra fuente de signos, la enciclopedia, para
revelar al observador algo sobre un pequeño mundo, un sentido que
explica también su propio mundo humano. Al final del poema, el
observador, al reflexionar sobre esta afinidad de los seres diversos,
pertenecientes a diferentes escalas de existencia, en su inevitable
vulnerabilidad ante las fuerzas creadoras y destructoras (el sexo y la
muerte), insinúa la necesidad de saber lo que la naturaleza tiene que
decir sobre esto. La lectura que el poeta hace de un momento en
el acontecer del mundo (ese cadáver que algo dice al disfrazarse de
palito seco) no descarta la lectura de las hojas de una enciclopedia;
ambas son la misma lectura: la mirada de la imaginación, el
desciframiento de los símbolos de la naturaleza. Con la animación de
la enciclopedia, el poema deja claro que el poeta lee un libro como
si fuera una planta, un animal o una persona, y a un animal como si
fuera un libro.
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Las enciclopedias no conjeturan. Ésta tampoco supone qué
última palabra
queda fijada para siempre en la boca abierta y muerta del macho.
Nosotros no debemos negar la posibilidad de una palabra de
agradecimiento. (67)

El conocimiento al que se alude aquí, si bien se conforma
con la experiencia sensible (la observación del entorno, el estar
en la naturaleza) y la lectura, va más allá de la mera recepción de
información; requiere de la acción de la imaginación, que le permite
al poeta, al identificarse con las presencias que le rodean, percibir su
calidad de caracteres y leer en ellos tanto la dinámica del mundo como
su propio drama.
En ciertos poemas de La piedra alada, puede leerse un
procedimiento análogo a la alusión que Frost hace al libro de la
naturaleza mediante imágenes de impresiones, huellas y fósiles (a los
que llama “hojas de piedra”). El libro de Watanabe presenta como
motivo central la piedra en su calidad de símbolo de duración, y
alrededor de este motivo se expresan ideas e inquietudes relativas
al tiempo: la dureza de la piedra en contraste con la fragilidad de
la carne, el lugar de la vida humana en los ciclos de la naturaleza,
la presencia de la muerte y los muertos en el día a día. En “El
fósil”, el poeta le habla a un pez fosilizado que se exhibe en un
museo. La lectura que hace del fósil, desarrollada en forma de
monólogo dirigido a él, contraviene la lógica del espacio museístico,
que implica un tipo de lectura radicalmente distinto. Si el museo
ofrece información en forma de texto y recursos audiovisuales,
esta información se presentará normalmente con la intención de
situar el objeto exhibido en su contexto espaciotemporal, por lo que
en el marco de una muy subrayada relación sujeto-objeto, el fósil
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

será reconocido por el visitante al museo en su calidad de realidad
extraña, distinta a él y lejana. El poema alude a otra forma de lectura,
que no presupone la radical diferencia entre el fósil y el observador.
Por el contrario, la mirada imaginativa del poeta le permite suponer
la existencia de un plano de realidad en que ambos son idénticos.
La vida en ti fue un pez de 20 centímetros.
Tu remoto latido, hoy petrificado,
vive ahora en mi cuerpo
tan inverosímil como el tuyo. (Watanabe, 2008: 351)

Se alude aquí a una naturaleza cobrando conciencia de sí
a través del poeta, pues éste no sólo le explica su condición al pez
fosilizado, la relación entre ambos, la manera en que están unidos
y se identifican, sino que además lo hace en el contexto de una
intuición cosmogónica. Al igual que en “El guardián del hielo”, el
universo es imaginado como un ciclo infinito de transformaciones.
Tú ya no puedes mirarte ni mirarme, no sabes
lo extraño que es ser pez u hombre.
Somos, te digo, inverosímiles, caprichos
de una madre delirante
que cuaja infinitas e insensatas formas en el mar
y la tierra. (351)

El poema termina con una reflexión optimista que se
produce a partir del choque entre la serenidad especulativa evocada
en las primeras dos estrofas y la ruidosa irrupción de un grupo de
niños. Como se ha dicho de la poesía de Frost, aquí se sugiere que
la naturaleza y el ser humano pueden conspirar para que éste sea
capaz de encontrar sentido en el mundo físico, y aunque no hay una
respuesta clara a esta cuestión, el optimismo de este poema consiste
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en la convicción de que hay un sentido, si bien no se llega a dilucidar:
“después de todo, pescadito, / tal vez alguna razón existe.”
Sincretismo y deseo de unidad
Lo que resulta característico en Watanabe es la integración de estas
ideas en su propia obra, en la que, como se sabe, recurre a diversas
tradiciones espirituales para tomar elementos con los que crear su
propio imaginario: si en sus poemas puede percibirse la idea de las
“correspondencias” (de gran importancia para la poesía romántica
y simbolista, así como para el modernismo hispanoamericano, y
cuya influencia en el siglo XX puede ejemplificarse, como hemos
visto, con la obra de Frost), esa idea está en consonancia con los
aspectos que el peruano retoma del budismo zen, el catolicismo y de
los mitos provenientes del imaginario de Laredo, las tres tradiciones
que recibió en el seno familiar.
Lo que une esa diversidad de visiones espirituales es el hecho
de que, siendo un individuo que no profesaba ninguna de ellas (no
era cristiano, ni budista, ni practicaba el catolicismo sincrético de su
madre),4 pero en cuyo desarrollo personal influyeron profundamente,
Watanabe fue también un poeta interesado en particular por el
tema de lo sagrado, y por la pérdida que supone el abandono de
las nociones de misterio y sacralidad en el mundo contemporáneo,
abandono que con claridad de asocia en su poesía con la vida
urbana. Por ello, su obra podría situarse en la línea de poetas que,
como parte de un impulso originado en la poesía romántica, piensan
el lugar de lo sagrado en un mundo donde la idea de sacralidad
4 Sobre las convicciones religiosas de Watanabe véase Tsurumi (2012:
164).
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parece no tener sentido. Un segundo elemento liga las tradiciones
espirituales cuyos mitos, ideas y símbolos incluye Watanabe en sus
poemas: una añoranza de unidad.
Como afirmó Meyer Howard Abrams, el romanticismo
representó un viraje tan decisivo en la cultura occidental, que aún
a lo largo del siglo XX muchos autores prominentes definieron su
propio proyecto creativo conscientemente en relación, positiva o
negativa, con las formas y el “ethos” romántico (Abrams, 1973:
13). Se puede decir que lo que caracteriza al romanticismo es “una
especie de experiencia devocional secularizada” (65), y entre los
elementos cristianos y esotéricos (específicamente de la tradición
hermética) que sus autores recuperaron para sus propios propósitos
artísticos, tiene un lugar central un símbolo de origen neoplatónico:
el cosmos como círculo.
Here, in formal rendering, is the radical image of a tenacious
metaphysical (and metaphorical) vision of man and the cosmos.
For convenience of discussion, let us call it “the great circle”:
the course of all things is a circuit whose end is its beginning, of
which the movement is from unity out to the increasingly many
and back to unity, and in which this movement into and out of
division is identified with the falling away from good to evil and
the return to good. (Abrams, 1973: 150)

Como ejemplo de la continuidad en la tarea típicamente
romántica de rescatar valores tradicionales adaptándolos a un
presente que les resulta hostil, Abrams cita el poema “Of modern
poetry” de Wallace Stevens:
Stevens expressly identified the aim “of modern poetry” as
the attempt to convert the setting and agents and language of

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Scripture into
The poem of the mind in the act of finding
What will suffice. It has not always had
To find: the scene was set; it repeated what
Was in the script.
Then the theatre was changed
To something else. Its past was a souvenir.
It has to be living, to learn the speech of the place. (69)

En nota a pie agrega otra cita, un texto en prosa donde
Stevens reflexiona sobre el mismo tema:
The major poetic idea in the world is and always has been the idea of
God. One of the visible movements of the modern imagination is
the movement away from the idea of God. The poetry that created
the idea of God will either adapt it to our different intelligence, or
create a substitute for it, or make it unnecessary. These alternatives
probably mean the same thing.” (69)5

Las afirmaciones de Abrams se refieren al ámbito de la
literatura de lengua inglesa principalmente. En el contexto de la poesía
latinoamericana, se pueden reconocer en la obra de Rubén Darío una
actitud análoga a la que Abrams ejemplifica con las citas de Stevens.
Como es sabido, el vínculo de Darío, y de la poesía modernista en
general, con el espíritu romántico ha sido descrito por Octavio Paz.
El modernismo fue la respuesta al positivismo, la crítica de la
sensibilidad y el corazón –también de los nervios– al empirismo
y el cientismo positivista. En este sentido su función histórica
5 Las citas provienen de “Modern poetry”, en The Collect ed Poems
of Wallace Stevens. New York, 1961, pp. 239- 40 y Opus posthumous, Ed.
Samuel French Morse. New York, 1957, p. xv.
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fue semejante a la de la reacción romántica en el alba del siglo
XIX. El modernismo fue nuestro verdadero romanticismo y,
como en el caso del simbolismo francés, su versión no fue una
repetición, sino una metáfora: otro romanticismo. Se corre el riesgo
de no entender en qué consiste esa relación si se olvida que el
positivismo latinoamericano, más que un método científico, fue
una ideología, una creencia. (Paz, 1974: 126-127)

A pesar de que Rubén Darío podría no ser en primera
instancia una referencia obvia en la poesía de Watanabe, algunos
elementos cardinales de su obra permiten establecer un paralelismo
entre ambos. Coinciden en la concepción de la tríada símbolo, mito
y poesía como un conjunto con el que el poeta está íntimamente
relacionado. Por otro lado, en ambos el interés por la comunicación
simbólica se vincula con una valoración de la experiencia sensorial y
un sentimiento que podemos calificar de panteísta. Parecen ambos
intentar recuperar –cada uno en el umbral del cambio de siglo en
que vive–, aquella idea que la modernidad ha hecho cada vez más
difícil de comprender, la de –empleando la expresión de Mircea
Eliade– “lo sagrado en sus relaciones con la Materia”.6
En Darío esta perspectiva se sintetiza, en el célebre poema
inicial de Cantos de vida y esperanza,7 en la imagen de la estatua que
6 “El laboreo de las tierras o la cocción de la arcilla, como un poco más
adelante los trabajos mineros y metalúrgicos, situaban al hombre arcaico
en un Universo saturado de sacralidad. Sería vano pretender reconstituir
sus experiencias: hace ya demasiado tiempo que el Cosmos ha perdido
esa sacralidad, como consecuencia sobre todo del triunfo de las ciencias
experimentales. Los modernos somos incapaces de comprender lo sagrado
en sus relaciones con la Materia; todo lo más podemos tener una experiencia
‘estética’, y lo más frecuente es conocer la Materia en tanto que ‘fenómeno
natural’” (Eliade, 1989: 126)
7 Como señala De la Fuente Ballesteros, este célebre poem a, cuyo primer
verso es “Yo soy aquel que ayer no más decía”, “es un poema clave en la poesía

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se convierte en el dios Pan y los versos en que desemboca dicha
transformación: “y así juntaba a la pasión divina / una sensual
hiperestesia humana” (Darío, 2018: 505). La afinidad de Watanabe
con esta poesía que plantea la posibilidad de encontrar en la
experiencia del cuerpo un conocimiento espiritual se manifiesta
en poemas como “La cura”, de Historia natural, en el que el uso
cotidiano de la magia en el ámbito familiar de la infancia produce la
inesperada conclusión de que “la vida es física”.
Eso vi:

una mujer más elemental que tú
espantando a la muerte con ritos caseros, cantando
con un huevo en la mano, sacerdotisa
más modesta no he visto (Watanabe, 2008: 145)

El poema presenta una escena rural cotidiana, con actividades
y personajes que, en su calidad de hechos comunes, ordinarios,
intensifican el asombro que el yo lírico transmite ante la naturalidad
de la relación de la comunidad con lo sobrenatural. Dos planos
de realidad entran en tensión (“con ese convencimiento frotaba el
huevo”) en la reflexión del poeta, pero la madre sacerdotisa encarna
la convicción de que no existe tal tensión, pues en el discurso del
poema la irónica aseveración “la vida es física” deja claro que ella
ve, sin percibir en ello contradicción, cualidades espirituales en la
materia.
Las nubes pasaban por la claraboya
y las gallinas alineaban en su vientre sus santas ovas
y mi madre esperaba nuevamente el más fresco huevo
de Rubén Darío como autorretrato interior”. (Darío, 2018: 505)
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con un convencimiento:
la vida es física.
Y con ese convencimiento frotaba el huevo contra mi cuerpo
y así podía vencer.
En ese mundo quieto y seguro fui curado para siempre.
En mí se harán todos los milagros. Eso vi,
qué no habré visto. (145-156)

Hay una repetición intercalada de las locuciones “eso vi” y “he
visto” que culmina en el final del poema. Este juego de repeticiones
ejemplifica un nuevo aspecto en que la poesía del peruano presenta una
afinidad con la de Darío: la figura del poeta visionario. Ambos poetas
representan su propia labor como la de un observador e intérprete
entre dos planos de realidad: la efímera vida cotidiana y lo intemporal,
la realidad física de la naturaleza y un significado oculto en ella. En
este caso, la cualidad visionaria se presenta vinculada a la madresacerdotisa, quien representa la conservación de un conocimiento
tradicional al que el poeta se sentiría atraído intuitivamente.
La figura del poeta visionario puede entenderse, tanto en el
inicio del siglo XX como en la entrada del XXI, como una tentativa
de recuperar el misterio de la vida, negado por una mentalidad
dominante en la que la misma noción de misterio carece de sentido.
Así, las ideas de Darío sobre lo Real y la Verdad responden a una
noción de verdad necesariamente vinculada a la razón y a los hechos
demostrables propia del pensamiento positivista. Como explica
Cathy Login Jrade en su estudio sobre Darío, la crisis provocada en
los países hispanoamericanos por la crítica positivista a la religión
establecida se intensificó hacia finales del siglo XIX.
The imperial expansion of the European industrial powers that
restructured the countries of Spanish America along the lines of

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the economic and social order of their own capitalist organization
compounded this upheaval. Prosperity and a growing faith in
science had transformed widely held assumptions about life.
According to the evangelists of the day, the society of the future
would be organized upon a more rational basis than ever before,
and humanity would find itself living in a world without problems.
Messianism was intrinsically present in the attitude of scientists
who thought of themselves as the bearers of a demonstrable
truth, that is, of the “Truth,” and trustees of the future. (Jrade,
1983: 5)

Sin embargo, el misterio no se anuló, sólo quedó fuera de
este modo de pensamiento, y Darío veía en esta incompatibilidad
de mentalidades un problema en el que el poeta estaba íntimamente
implicado.
…as Dario himself would write: “El progreso moderno es enemigo
del ensueño y del misterio en cuanto a que se ha circunscrito a la
idea de la utilidad. Mas, no habiéndose todavía dado un solo paso
en lo que se refiere al origen de la vida y a nuestra desaparición en
la inevitable muerte, el ensueño y el misterio permanecen con su
eterna atracción.” (Jrade, 1983: 5)8

En su entrevista con Silvia Sauter, queda de manifiesto que
Watanabe no es ajeno a esta preocupación, y que una tensión análoga
existe en su labor creativa. Como lo menciona en el siguiente pasaje,
en el que alude al poema “La cura” antes citado, para el peruano la
pérdida del misterio está claramente representada por la vida urbana,
lo cual se manifiesta a su vez en su poesía, en la que la recuperación
del misterio del mundo y la sacralidad de la naturaleza se imagina
como un retorno a la vida rural de su natal Laredo.
8 La cita de Darío proviene de “El pueblo del Polo”, Letras, Obras completas,

I, p. 545.

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JW: El pueblo en que he vivido es muy místico, está lleno de
fantasmas, de muertos, de aparecidos, de chamanes. Enfermedades
infantiles en que uno se pone pálido y adelgaza, por ejemplo,
fueron curadas por chamanes. Tengo un poema sobre una cura
del huevo porque de niños nos pasaban el huevo para curarnos
de las enfermedades, es un ritual que siempre lo hacían muy
placentero. Yo creo que en los pueblos como el que yo he vivido
hay un equilibrio perfecto entre los terrores y la protección ante
esos terrores. (…) En las ciudades ese hecho no se produce,
tienen la amenaza y no tienen la parte compensatoria que se ha
perdido, más bien las amenazas han crecido y hay una reacción de
defensa por la violencia.

SS: ¿A qué atribuyes esta reacción, será porque se ha perdido
el sentido de lo sagrado?
JW: Claro, se ha perdido la naturaleza sagrada de las cosas y vivimos
muy desorientados. La poesía puede servir para orientar a las
personas, para decirles que hay, que hubo otro mundo, y hay que
seguir deseándolo. Que hay un mundo sagrado y que si se lo perdió
hay que volver a desearlo, recuperarlo. (Sauter, 2006: 196-197)

En el universo de la poesía del peruano, en que una polaridad
se percibe entre la compleja y en ocasiones asfixiante vida urbana y
una añoranza de retorno y reintegración a la naturaleza, trasluce un
deseo de recuperar una unidad perdida en el proceso de acelerada
transformación material y espiritual del mundo moderno. El poetavisionario en Watanabe, que puede leer el misterioso libro de la
naturaleza y escuchar su voz, presenta, sin embargo, un rasgo que
lo distingue del modelo presente en la obra de Darío. En lugar de
resaltar su excepcionalidad, muestra su tendencia a identificarse
con los otros. En esta identificación se manifiesta nuevamente el
recurrente sentimiento de añoranza de unidad. Si en “El guardián
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del hielo” el astro le habla al poeta para indicarle su lugar y su misión,
en “Envío”, de El huso de la palabra, es la sangre de la especie la que
le habla, para revelarle la hermandad de todos los seres humanos.
Una transfusión de sangre es relatada en este poema en prosa. El yo
poético se pregunta a quién le debe esa sangre anónima, y aunque
“iba para misántropo” y no quiere tener esa deuda, la sangre misma
le hace ver que tal deuda no existe.
Sin embargo, la sangre que está entrando en mi cuerpo me
corrige. Habla, sin retórica, de una fraternidad más vasta. Dice
que viene de parte de todos, que la reciba como un envío de la
especie. (Watanabe, 2088: 107)

En la obra de Watanabe la unidad con la naturaleza se expresa
a través de una sensibilidad budista (Tsurumi, 2012: 164-168) y de la
magia y los mitos de Laredo; la unidad entre los humanos se expresa
en términos cristianos. Eduardo Chirinos ha llamado la atención
sobre la importancia del libro inspirado en la vida de Jesús titulado
Habitó entre nosotros.
Es en este libro excéntrico donde hallamos el sustento ideológico
de las parábolas que recorren de norte a sur la obra de Watanabe.
Lejos de una recreación piadosa de la pasión de Cristo, estos
poemas proponen una reflexión poética (y por lo mismo más
popular y más humana) que se solidariza con su mayor deseo: el
que la palabra poética sea la palabra de todos:
La Palabra
siendo como es, divina, se pronuncia
con lengua de hombres
lengua efímera, pero tocada
por una gracia: la parábola,
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�Jorge Saucedo / Hubo otro mundo: José Watanabe, poesía y sacralidad

aquella pequeña historia
que guarda una serena ansia: ser de todos. (Chirinos, 2004: 89)

Sin embargo, de acuerdo con la lectura que he propuesto,
si pensamos en el mito de la Caída como idea central romántica
y post-romántica, su origen religioso y la manera en que ha sido
reinterpretada en relación con Jesús, estos versos de “Razón de las
parábolas” muestran que no se trata de un libro excéntrico dentro
de la obra de Watanabe. Así, por ejemplo, en un poeta como William
Blake, “As the fall of man is ‘his fall into Division’ and death, so
his redemption, reversing the process, is ‘his Resurrection to Unity.’
The unifying principle is Jesus, who in Blake’s myth of mind is
identified with the human imagination” (Abrams, 1973: 258). Desde
este punto de vista, en la poesía de Watanabe, en la que la idea de
fragmentación y necesidad de retorno a la unidad es central, resulta
natural la existencia de un libro como Habitó entre nosotros, y también
que Jesús se presente como figura unificante.
Olvidé otra ansia de la parábola:
durar. Recordadas sean por siempre
todas
porque todas son una, La Palabra,
que por ahora soy yo. (Watanabe, 2008: 311)

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Lectura y reflexión: una estrategia hermenéutica
para la interpretación literaria
Reading and reflection: a hermeneutic strategy for
literary interpretation
Ricardo Damián Aguirre Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Orcid: 0000-0001-5249-0556
ricardodamian595@gmail.com

Fecha de entrega: 25-10-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: El presente artículo propone la explicación de una posible
estrategia hermenéutica, para la interpretación de los textos literarios,
entendiendo a los documentos como totalidades, los cuales pueden
contener los cuatro sentidos hermenéuticos propuestos por los escolásticos
y nombrados por Dante Alighieri y Boccaccio. En primera instancia
se parte de la concepción histórica de la disciplina y una breve visión a
los autores más reconocidos (Schleiermacher, 2008; Heidegger, 1997;
Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994; Beuchot, 2013) hasta llegar
a la rama de la hermenéutica literaria nombrada por Szondi (1975), para
posteriormente explicar cómo es posible identificar los cuatro sentidos
hermenéuticos.
Palabras clave: hermenéutica, literatura, sentidos hermenéuticos,
interpretación, exégesis

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

Abstrac. This article proposes the explanation of a possible hermeneutic
strategy, for the interpretation of literary texts, understanding the
documents as totalities, which can contain the four hermeneutical senses
proposed by the scholastics and named by Dante Alighieri and Boccaccio.
In the first instance, it starts from the historical conception of the discipline
and a brief overview of the most recognized authors (Schleiermacher,
2008; Heidegger, 1997; Ricoeur, 1997; Gadamer, 1998; Schökel, 1994;
Beuchot, 2013) until reaching the branch of literary hermeneutics named
by Szondi (1975), to later explain how it is possible to identify the four
hermeneutic senses
Keywords: Hermeneutics, Literature, Hermeneutic senses, Interpretation,
Exegesis

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La hermenéutica es un término proveniente del griego hermeneutiqué
correspondiente en latín a interpretâri: el arte de interpretar los textos
(especialmente los sagrados) para fijar su verdadero sentido, según
se señala en el Diccionario Hispánico Universal. Sobre esta etimología,
Jean Grodin comenta que:
El término hermenéutica vio la luz por vez primera en el siglo XVII
cuando el teólogo de Estrasburgo Johann Conrad Dannhauer
lo inventó para denominar lo que anteriormente se llamaba
Auslegungslehre (Auslegekunst) o arte de la interpretación. (Grodin,
2008: 22).

En la actualidad se le considera como la disciplina encargada
de la interpretación de los textos; y su actividad consiste en:
comprender toda la obra, cada una de sus partes y los elementos que
la componen. Para esto es preciso que el texto y el sujeto encuentren
una relación para entablar un diálogo.
El filósofo canadiense Jean

Grodin (2008) realiza una

clasificación sobre tres estadios históricos y los ejes principales
sobre lo que fue esta disciplina: a) El sentido clásico que se
designa como el arte de interpretar los textos. “La hermenéutica
gozaba entonces de una función auxiliar en cuanto colaboraba en
una práctica de la interpretación.” (17). San Agustín fue uno de
los autores que manejan esta visión; b) La segunda concepción se
empieza a desarrollar con los últimos trabajos de Schleiermacher,
después atribuida a Dilthey, quien percibe a la disciplina con una
nueva función: “estudia las reglas y los métodos de las ciencias de la
comprensión, puede servir también de fundamento metodológico
para todas las ciencias del espíritu” (18); y c) su tercera visión donde
figura “que la comprensión y la interpretación no son únicamente
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

métodos que es posible encontrar en las ciencias del espíritu, sino
procesos fundamentales que hallamos en el corazón de la vida
misma.” (18-19).
Aquí es donde Heidegger (1927) busca romper con las
visiones y “pasa así de una ‘hermenéutica de los textos’ a una
‘hermenéutica de la existencia’” (19), es decir, que “Cambiará
primero de objeto al no remitirse ya a los textos o a las ciencias
interpretativas, sino a la existencia misma.” (45). En El ser y el tiempo
realiza un giro en la importancia del análisis donde refiere que la
hermenéutica no sólo debe realizar exégesis e interpretación de
los textos literarios, sino que este proceso está relacionado con el
ámbito histórico del intérprete, el cual debe reflexionar a través de
su Dasein, o su existencia, como un ente histórico, social y cultural.
A grandes rasgos refiere a la contextualización del emisor y receptor
y los signos lingüísticos que se encuentran en el entorno, como una
reflexión del contexto y nuestro “ser ahí” de mismo, para, partiendo
de ahí, estudiar las “ciencias históricas del espíritu”.
la hermenéutica cobra, en cuanto interpretación del ser del Dasein,
un tercer sentido específico, filosóficamente hablando el primario:
el sentido de una analítica de la existencialidad de la existencia. En
cuanto esta hermenéutica elabora ontológicamente la historicidad
del Dasein como condición óntica de la posibilidad del saber
histórico, ella sirve, en seguida, de terreno de arraigo para aquello
que sólo derivadamente puede ser llamada “hermenéutica”: la
metodología de las ciencias históricas del espíritu. (Heidegger,
1997: 47)

A través del desarrollo de la disciplina han existido un
gran número de autores que, desde su perspectiva sobre el tema
buscan definir lo que es. Aquí se presentará un breve muestreo del
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término de autores contemporáneos, debido a que son ellos quienes
estudiaron la disciplina y la adaptan al presente:
Schleiermacher: “la tarea de la hermenéutica consiste en
reconfigurar de la manera más completa todo el proceso interior
del acto de composición del autor” (citado por Grodin, 2008:
33)
Heidegger: “en la significación originaria de la palabra, significación
en la que designa el quehacer de la interpretación.” (1997: 46)
Ricoeur: “La tarea de la hermenéutica consiste, pues, en
aproximarse a esa supuesta identidad semántica con los únicos
recursos de la descontextualización y de la recontextualización del
sentido.” (1997: 86)
Gadamer: “Hermenéutica es el arte del entendimiento” (1998:
243)1
Schökel: “es la teoría sobre la comprensión e interpretación de
textos literarios. Se diferencia del método exegético (el modo
sistemático de proceder en la comprensión) y de la exégesis (el
ejercicio de la comprensión e interpretación).” (1994: 18)
Beuchot: “La hermenéutica es la disciplina de la interpretación;
trata de comprender textos, lo cual es —dicho de manera muy
amplia— colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7).

1 Aunque esta cita pareciera simple y demasiado ambigua es necesario
entender que para Gadamer la relación entre emisor y receptor, y su “fusión de
horizontes”, parte, o debe partir, de la phronesis para llegar a ese entendimiento;
es decir, la “prudencia” en la asimilación de las ideas que se comunican, para
de ahí, realizar una comprensión lingüística. El hecho de que lo manifieste en
una frase tan corta alude al mismo principio que ahí plantea.
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

Ahora bien, este breve recorrido histórico, así como las
definiciones de la disciplina, muestra la clara relación entre el receptor
y lo que pretende ser interpretado; no obstante, desde sus inicios,
la hermenéutica se emparentaba con los textos sagrados, bíblicos,
las escrituras. Peter Szondi (1975) parte desde esta concepción para
ensayar su propia definición de la hermenéutica literaria: “es la teoría
de la interpretación, interpretatio, de los trabajos literarios”2. (Szondi,
2012: 17) Añade también que esta rama hermenéutica sí está sustentada
en toda la disciplina filosófica que se desarrolló desde los griegos,
pero que no es necesario realizar una retrospectiva para entender la
parte literaria, sino que “las reglas tradicionales y los criterios de la
interpretación filológica se deben revisar con lo que hoy se entiende
como literatura.” (20) Habla, así, de una contextualización, tanto
para entender qué es la hermenéutica literaria como para hacer una
exégesis. Sobre esto existen dos formas de resolver el problema que
plantea el envejecimiento del texto, aunque sean contraria entre sí:
Interpretación gramatical apunta a lo que alguna vez significó
y quiere preservarlo, ya que remplazar la expresión verbal (para
decirlo lingüísticamente, el signo) que se ha vuelto históricamente
ajeno y se ha cambiado por uno reciente, que ahora le permite
sustituido por uno nuevo. […] Por otro lado, la interpretación
alegórica se aluza con el signo que ha sido modificado, a quien le
da un nuevo significado que no nace del mundo conceptual del
texto, sino que pertenece al de su intérprete”3 (24).

Estos dos intentos deben estar presentes para el hermeneuta,
pues la contextualización de un texto literario debe estar enfocada
en el texto, es éste el que apunta a planos de lo real, no al revés.
2 La traducción es propia.
3 La traducción es propia.

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En cuanto al proceso de lectura, el receptor realiza una serie
de mecanismos cognitivos relacionados con las ideas. Al decodificar
estas informaciones, conocidas como isotopías, el lector construye
diferentes hipótesis sobre el posible mensaje que se busca transmitir.
Este proceso es el denominado como interpretación debido a que
es el lector quien, basado en sus conocimientos, crea los puentes de
relación con las “pistas” que se manifiestan en la lectura.; la siguiente
figura ejemplifica ese proceso de comunicación:
Para entender la cuestión de los ‘horizontes’ es necesario
comprender qué es para Gadamer la “fusión de horizonte”. Grodin
(2008) explica esta visión desde el punto historicista del filósofo,
hasta llegar a su raíz interpretativa:
Comprender el pasado, no es salirse del horizonte del presente,
y de sus prejuicios, para situarse en el horizonte del pasado. Es
más bien traducir el pasado en el lenguaje del presente, donde
se fusionan los horizontes de pasado y presente. […] Pero esta
fusión del presente con el pasado es también, incluso de un modo
más fundamental, la fusión del intérprete con lo que él mismo
comprende. […] la comprensión no es sino la aplicación de un
sentido al presente. (83-84)

Este proceso de comunicación, a través de un texto
literario, busca que los horizontes de conocimiento se acerquen
lo mayor posible para que las ideas se logren transmitir de la
forma más completa. O como se mostró en la definición según
Beuchot: “colocarlos en sus contextos respectivos” (2013: 7)
y comprenderlos desde el nuestro. Es aquí donde se identifica la
Teoría de la Comunicación, propuesta por Jackobson (1963) “En
la lectura literaria, como ya se planteó anteriormente, el proceso se
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establece así: autor - texto literario - lector.” (Simbaña y Carbajal,
2013: 175).
Desde la perspectiva de Schleiermacher “la tarea de la
hermenéutica consiste en reproducir lo más perfectamente posible
todo el proceso de la actividad de componer del escritor” (citado
por Grodin, 2008: 34). Reconstruir el texto a partir de sus elementos
y lograr entender la razón de su producción. Ese punto de relación
entre los horizontes ayuda al receptor a comprender la lectura del
texto. Para lograr re-producir esa experiencia creadora “La actividad
del lector consistirá en contemplar lo que el texto dice, en formular
preguntas, en modificar o confirmar sus expectativas, en reconstruir
su significación.” (Simbaña y Carbajal, 2013: 82).
Hablar de una lectura hermenéutica es entender las teorías
de la interpretación y realizar una exégesis de los niveles presentes
en los textos literarios. Estos escalones de la interpretación fueron
expuestos por los escolásticos al trabajar los textos sagrados y dos
de los autores más importantes del Renacimiento: Dante Alighieri y
Giovanni Boccaccio, mostraron esas lecturas. El primero lo expone
de la siguiente manera:
Llámase el uno literal, y es este aquel que no va más allá de la
letra propia de la narración adecuada a la cosa de que se trata.
[…] Llámase el otro alegórico, y éste es aquel que se esconde bajo
el manto de estas fábulas, y es una verdad escondida bajo bella
mentira. […] El tercer sentido se llama moral; y éste es el que los
lectores deben intentar descubrir en los escritos, para utilidad suya
y de sus descendientes […] Llámase el cuarto sentido anagógico,
es decir, superior al sentido, y es éste cuando espiritualmente se
expone un escrito, el cual, más que en el sentido literal por las
cosas significadas, significa cosas sublimes de la gloria eterna.
(Alighieri, cap. 2, párr. 2 – 4)

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Con esta descripción el poeta alude a los niveles que se
encuentran dentro de los textos literarios, así como su función y, dentro
del texto original, se encuentra una breve explicación, relacionado a la
cuestión religiosa por su formación. Por otro lado, en la Genealogía de
los dioses paganos (2018), Boccaccio busca comentar el mito de Perseo
y la muerte de la Gorgona, con los niveles aprendidos de su maestro:
Se debe entender que no hay un solo significado en estas historias,
a esto se le conoce como polisemum (polisemia), refiere a muchos
significados. El primero sentido que se debe considerar se
encuentra en la superficie del texto, llamado literal sense (sentido
literal). Los otros son aquellos que se encuentra bajo la superficie
y se les conoce como allegorial (allegóricos) […] Para clarificar mi
punto lo ejemplificaré con la historia de Perseo, quien fue hijo de
Zeus y mató a la Gorgona, para posteriormente volar a través del
cielo. Mientras este breve resume muestra una lectura literal, el
sentido histórico aparece. Si lo buscamos desde el sentido moral
se puede interpretar como la victoria de la sabiduría sobre el
vicio y el acercamiento a una virtud real. Pero si queremos ver
el sentido alegórico, significa el ascenso de una mente piadosa
hacia las alturas celestiales después de rechazar todos los placeres
mundanos. Más allá, una interpretación anagógica sería la
representación del ascenso de Cristo hacia Dios padre después de
vencer al gobernante de este mundo.4 (Erik, 2018, párr. 1)

Es importante observar cómo desde 1304 y 1307 (exilio de
Dante donde escribió El convivio); 1360 y 1375 (la fecha de muerte
de Boccaccio) la interpretación de un texto ya buscaba dilucidar
los diferentes significados que este podría traer consigo. Es en la
época medieval donde toma auge esta disciplina, pues los teólogos
buscan los diferentes sentidos en las escrituras sagradas, partiendo
4 La traducción es propia.
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de sus conocimientos religiosos y con la intención de transmitir esos
saberes a los creyentes.
En la época moderna, pasa a segundo plano los niveles
interpretativos y los teóricos se enfocan en la reflexión en sí misma, a
lo que después, se le conocería como “Círculo Hermenéutico”, pero
fue Schleiermacher (1829) quien, en Sobre el concepto de hermenéutica
en relación a las observaciones de F.A. Wolf y al Manual de Ast (1999),
rescata las ideas de Friedrich Ast sobre la unión de la figura circular,
y propone que se deben comprender las partes por el todo y el todo
por las partes.
Fue en la segunda mitad del siglo XX donde Hans-George
Gadamer retoma el círculo, sus niveles y características para darle un
vuelco enfocado en la totalidad del fenómeno. A esto se le suma la
reflexión de algunas ideas de Schleiermacher, Dilthey y Heidegger,
cuestiones como la visión romántica retórica, la percepción
metodológica o la “hermenéutica de la existencia”:
el giro hermenéutico de la fenomenología se abre en primer lugar
hacia aquello que se transmite a través del lenguaje, por lo cual yo
puse en un primer plano el carácter conversacional del lenguaje.
En una conversación algo pasa a ser lenguaje, y no un interlocutor
o el otro. (Gadamer, 1995: 67)

El enfoque comunicativo que toma el círculo hermenéutico
es comparado con el giro lingüístico donde todos los procesos son
signos lingüísticos que merecen una decodificación, la cual se realiza
a través de otros signos. Por lo tanto, el “nuevo” enfoque de la
hermenéutica es una decodificación e interpretación del contexto,
poniendo como base el momento histórico, los pre textos del
intérprete y el fenómeno en sí mismo.
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Sobre la interpretación de una totalidad, ya sea de una obra
literaria o de la existencia misma, es necesario remarcar el común
error que cualquiera podemos cometer: la sobreinterpretación.
Cada fenómeno tiene sus distintas lexías, isotopías, leit motivs, y
demás elementos claves que apuntan a otros perceptibles dentro de
sí mismo.
Por ende, es fácil que el receptor agregue símbolos que
asemejan a lo mostrado para sustentar sus hipótesis, es aquí donde
se pierde la singularidad del objeto y se cae en el error. “Toda
interpretación correcta debe guardarse de la arbitrariedad de las
ocurrencias y de la limitación de los hábitos mentales inadvertidos, y
se fijará ‘en las cosas mismas’” (Gadamer, 1995: 65) Es posible que
existan ciertos vasos comunicantes entre el aspecto a interpretar y
pretextos o aspectos del entorno del receptor, aquí es necesario que
el hermeneuta observe cómo el fenómeno apunta a esos elementos
y no al revés, él no realiza la adición de estos.
Ahora bien, para realizar el proceso de la exégesis literaria es
necesario tomar en cuenta los cuatro niveles de profundidad a los
que refiere Dante y Boccaccio: a) sentido literal; b) sentido alegórico;
c) sentido moral; d) sentido anagógico. Con base en estos escalones,
así como su contenido, el hermeneuta debe realizar una serie de
procesos cognitivos que lo guiarán a una interpretación literaria.
En primera instancia hay que hablar del ‘nivel literal’ el cual
comprende lo que está a nivel discurso, la historia que leemos “y es
este aquel que no va más allá de la letra propia de la narración adecuada
a la cosa de que se trata.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2) Aquí se habla de lo
escrito y de lo que es necesario entender a través de prestar atención a
los sustantivos, los adjetivos, los verbos y las aliteraciones de cada uno
de estos, así como otras aplicaciones retóricas.
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Después se llegará al siguiente escalón, el ‘nivel alegórico’
“es aquel que se esconde bajo el manto de estas fábulas, y es una
verdad escondida bajo bella mentira.” (Alighieri, cap. 2, párr. 2)
A diferencia del anterior, en este caso el lector realizará una serie
de decodificaciones simbólicas para entender cuál es la alegoría5.
Gadamer en su ensayo Lenguaje y comprensión apunta sobre la intención
de las palabras en un sistema y en un contexto, demostrando el
funcionamiento del nivel alegórico:
El sentido literal que corresponde a la palabra en el discurso
concreto no es sólo lo que está presente. Hay algo más que está
co-presente, y la presencia de ese elemento co-presente constituye
la fuerza evolutiva que reside en el discurso vivo. Por eso, cabe
afirmar que el lenguaje apunta siempre al espacio abierto de su
continuación. (2013: 114)

Debemos entender que ese ‘espacio abierto’ son los
recovecos por donde se llega a la interpretación de los distintos
sentidos. Con base en lo expuesto por los autores renacentistas, y
el mecanismo que apunta Gadamer, es posible reconocer que dicho
nivel cabalga entre dos discursos, donde el literal sirve como un
símbolo de la alegoría a la que se alude; ahora es trabajo del receptor
identificar y reconocer dicho signo.
Para una decodificación de los símbolos que existen
dentro de los textos literarios se requiere de un análisis que parte
de lo general a lo específico. Es posible decir que un camino de
5 Conjunto de elementos figurativos usados con valor translaticio y que
guarda paralelismo con un sistema de conceptos o realidades, lo que permite
que haya un sentido aparente o literal que se borra y deja lugar a otro sentido
más profundo, que es el único que funciona y que es el alegórico. (Beristáin,
2010: 25)

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decodificación simbólica sería: 1) identificar el signo; 2) diferenciar
el significado del significante, “toda relación sígnica es triádica,
y este es un principio esencial de su semiótica, que involucra al
hablante […] Este signo creado es el interpretante del primer signo,
y desempeña la función mediadora entre el objeto y el intérprete.”
(Beristain, 2010: 464); 3) entender la relación entre ambas partes “si
un signo es distinto de su objeto, debe existir alguna explicación, o
argumento, u otro contexto que revele por qué razones, y fundado en
qué sistema, tal signo representa al objeto al que se refiere” (464); 4)
interpretar el signo lo más completo posible “El signo peirciano —
dice Floyd Merrell— es algo que representa algo para alguien. Nada
es un signo para sí mismo. Para ser un signo se requiere que alguien
lo entienda como tal: el signo requiere su interpretante” (464); 5)
contextualizarlo en un sistema “un signo sólo significa dentro de
un sistema de signos y sólo en virtud de que los demás signos del
sistema también significan” (p. 464); y 6) formular las hipótesis en
relación con los otros símbolos
El interpretante, que es el signo interpretativo creado en la relación
[…] es determinado por el signo, y se da dentro de un cuarto
elemento que es el intérprete (el que emite o recibe el signo) (464).

El proceso de decodificación sígnica es esencial para realizar
una lectura hermenéutica, pues descifrar los significados que
esconde el sentido literal muestran al lector que el siguiente nivel
alude a una idea más profunda, que, poco a poco, se concretarán
para interpretar el texto en su totalidad.
El siguiente sentido hermenéutico se denomina “moral”,
el cual muestra un conocimiento que servirá al lector. Boccaccio lo
expresa como la superioridad de la sabiduría sobre los vicios; a su
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vez, Dante lo ejemplifica con un pasaje Evangélico (Cristo subiendo
al monte con tres apóstoles), al cual interpreta que debe haber poca
compañía en aspectos secretos. Beristáin define este nivel como
“aquel que el receptor va descubriendo como una enseñanza útil
para su propia formación” (2010: 25). Con base en esta idea, es
necesario que el intérprete sea capaz de encontrar pasajes o frases
que transmitan un conocimiento moral, las cuales se pueden
denominar como gnomes6 debido a su relación con el nivel y la
utilidad para la vida del receptor; tal como lo describe Alighieri
“es el que los lectores deben intentar descubrir en los escritos, para
utilidad suya y de sus descendientes”. (Cap. 2, párr. 3).
Para comprender las gnomes y su intención dentro de los
discursos basta con acercarse a Gadamer y a sus estudios sobre
hermenéutica relacionados con la comprensión, la estética y la
interpretación. Primero, sin embargo, debe quedar en claro el
concepto de “enunciado” que maneja el filósofo: “Este modo
expresivo que nos es familiar se remonta a […] la construcción
de la lógica partiendo de la enunciación.” (Gadamer, 2013: 108)
Entiéndase como aquellas frases, como súplica, petición, maldición o
mandato, que por el simple hecho de estar ya refiere a la importancia
de su aparición, pues existe una motivación por la cual se presentan;
son de un valor gnoseológico.
Con base en el concepto de “enunciado” es pertinente
preguntarse por su función dentro del texto literario, aunque la
6 Del griego: “γνώμη ης ή facultad de conocer, entendimiento, razón;
conocimiento…” (Vox, 1967: 121) La utilización de este término se remonta la

explicación que Gadamer sobre un poema de Hölderlin, así como a algunas clases del
Mtro. Eliseo Carranza en la Licenciatura en Letras Mexicanas de la UANL y en su Café
literario, de las cuales nació la necesidad por ahondar en el tema y la propuesta de este
proyecto.

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manifestación de dicha frase ya apunte a una intención por su sola
aparición, es necesario contextualizarla dentro del discurso en el que
fue expresada, pues “la interpretación del texto como un conjunto
es lo que hace visible su significado” (Gadamer, 2013: 164). No
se debe olvidar que la intención hermenéutica es comprender la
totalidad.
En cuanto a la forma de la interpretación y sus escalones,
Gadamer retoma el círculo hermenéutico propuesto por
Scheleiermacher y realiza ciertas modificaciones conceptuales,
apoyadas en el giro ontológico de Heidegger. Para el autor de
Verdad y método existen tres categorías que fungen como partes de la
exégesis:
Comprensión. Se debe entender como el proceso de apertura por
parte del receptor. “El que intenta comprender un texto está
dispuesto a dejar que el texto le diga algo.” (1998: 66) Para esto
se utiliza la información dada por el mensaje, en conjunto con los
pre-juicios, para generar las hipótesis, éstas deben ser sustentadas
en el mismo mensaje. El proceso de la comprensión se basa en
que las ideas creadas por el lector, sobre el sentido de la obra,
las cuales deben estar apoyadas en la misma. “La comprensión
empieza cuando algo nos llama la atención. Esta es la principal
de las condiciones hermenéuticas.” (69). Aquí es donde se
manifiestan las gnomés, por su carácter enunciativo.

Interpretación. Se plantea como la integración de la información
recolectada, en donde el lector debe sopesar los datos para conocer
la relevancia de su hipótesis con relación al texto. “Solo a la luz
de la interpretación algo se convierte en ‘hecho’ y una observación
posee carácter informativo.” (2013: 195) Aquí, al momento de
contextualizar las gnomés, por ejemplo, la correspondencia entre
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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

dichas frases y la totalidad del discurso debe tener un sustento,
modificando así su carácter de frase individual, a elemento
referente para la comprensión de la obra. “Esta indagación podrá
tener siempre una respuesta […] pues el que pregunta busca una
confirmación directa de sus hipótesis.” (196) El aspecto clave de
este segundo punto, es la formulación de la cuestión idónea, la cual
confirme la hipótesis.
Aplicación (o fijación). Es necesario recordar que la
hermenéutica gadameriana busca la comprensión del ser, es por
eso por lo que esta categoría apunta a una praxis. Pero, dentro
del ámbito literario, la utilización de este último punto refiere
a la triangulación de la información para generar una teoría, o
aplicación, sobre los hechos puestos en el escrito. “En todo caso el
escritor […] intenta comunicar lo que piensa […] El otro se atiene
al significado de lo dicho, es decir, lo entiende completándolo y
concretándolo”. (200) Es necesario que el receptor pueda fijar
las gnomés dentro del contexto de la obra con la intención de
comprender el mensaje velado del sentido literal. No obstante,
esos saberes tienen la función de hacer eco en el conocimiento
del lector: “para utilidad suya y de sus descendientes.” (Alighieri,
Cap. 2, párr. 3).
Como ya se mostró, estas categorías tienen la intención de
que el lector aprehenda los hechos que se encuentran en los textos
literarios, para construir su propia interpretación y elucidar el sentido
de la obra. Este tercer nivel de interpretación hermenéutica se puede
mostrar como una advertencia o una frase de conocimiento moral, las
cuales sirven en la práctica de la “frónesis” descrita por Aristóteles y
retomada por Gadamer como punto clave del trabajo hermenéutico.
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Ya explicados los mecanismos de los ‘enunciados’, así como
su proceso de contextualización en la obra de arte, es pertinente
mostrar cómo Gadamer describe dichas frases con relación a la
significación del texto completo. Para esto utiliza un poema titulado
Auf eine Lampe (“En una lámpara”) del alemán Mörike, enfocado en
el último verso “Was aber schön ist, selig scheint es in ihm selbst.”
(“Mas lo bello resplandece en sí mismo.”)
Ahora bien, la posición que ocupa este verso en el poema, la de
su conclusión, le confiere un peso gnómico especial. Y el poema
ilustra en efecto con su propio enunciado por qué […] posee su
propio valor. […] De ese modo nuestra mente no sólo conoce lo
que se dice sobre lo bello y lo que expresa la autonomía de la obra
de arte, independientemente de cualquier relación de uso, sino
que, nuestro oído oye y nuestra comprensión percibe el brillo de
lo bello como su ser verdadero. (2013: 218)

Aquí se aprecia sólo una parte de la interpretación del
filósofo, sin embargo, dentro del texto completo es posible observar
cómo el mismo Gadamer utiliza las categorías relacionadas al círculo
hermenéutico para la interpretación del texto, partiendo desde el
reconocimiento de la gnomé, su relación en la unidad del poema y la
aplicación dentro del texto y el lector. “La verdad que buscamos en
el enunciado del arte es la verdad asequible en la ejecución.” (246)
El cuarto y último sentido se denomina “anagógico”, que
para Dante y Boccaccio refiere al conocimiento superior del espíritu
“significa cosas sublimes de la gloria eterna.” (Alighieri, Cap. 2, párr.
4) Aunque esta definición está medida por los estudios escolásticos
de los autores, es necesario aclarar el término “gloria”. Para la RAE:
“En la doctrina cristiana, estado de los bienaventurados en el cielo,
definido por la contemplación de Dios”. Basándose en ese sentido,
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los personajes del texto son motivados por la bienaventuranza, o la
falta de ella, la cual se presenta en el nivel literal como parte de la
trama. Por otro lado, Beristáin define a lo anagógico como:
Exégesis o explicación e interpretación simbólica de un texto
bíblico o poético […] Algunos identifican el sentido anagógico
con el sentido alegórico que tiende a manifestar la dualidad de
lo material y lo anímico en la vida humana. […] Para Rastier
la anagoge es la conjunción de isotopías en lo poético y en lo
místico, que produce un efecto anagógico pues sugiere una
istopía jerárquicamente superior en la que las otras isotopías se
confunden.” (2010: 42)

Se debe entender que el sentido anagógico es aquel que está
metaforizado por la obra completa, es decir que el texto literario que
se lee es una alusión sobre ese sentido, pues dentro del documento
existen ciertos indicios que llevan a la interpretación de esa idea.
Al recordar la teoría de la comunicación de Jackobson, este último
nivel refiere al mensaje, el cual debe ser decodificado por el receptor,
para esto se necesita, en primera instancia, la observación de los tres
niveles anteriores.
Como se ha presentado a lo largo de este apartado, las obras
literarias suelen cabalgar entre dos sentidos y para comprender que
se busca mostrar en este nivel es necesario recurrir a los trabajos de
Paul Ricoeur en torno a la metáfora y la interpretación, esto debido
a su intención de mostrar cómo dicha figura tiende a una doble
significación, tanto en el literal como al que alude.
La utilización de la metáfora, para develar la idea que se
encuentre en el último sentido, parte del mecanismo de esta figura
retórica, pues al utilizarse para construir una imagen y/o idea, debe
separarse del aspecto descriptivo de las palabras, para dar paso a
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una (re)configuración de la relación entre los campos semánticos,
es decir, una fusión de los sentidos, con la intención de mostrar la
cuestión subyacente.
Partiendo de la definición acuñada por Aristóteles: “La
metáfora consiste en trasladar a una cosa un nombre que designa
otra” (Ricoeur, 2001: 21), es posible entender, en un primer
momento, cómo sirve dicho movimiento. No obstante, Ricoeur la
analiza, no solamente en su nivel lingüístico, sino que trabaja bajo las
teorías de la tensión y la sustitución, para explicar su funcionalidad.
La metáfora debe ser entendida como una figura que ‘hace
ver’ una imagen y que consta de dos partes: 1) “foco” la palabra que
es sustituida; y 2) “marco” la frase completa donde se contextualiza el
trabajo retórico7. El “foco” suele ser una característica de alguna otra
palabra que tiene una relación por semejanza de la frase a contextualizar.
Uno de los ejemplos que se muestra en La metáfora viva es
“Aquiles es un león”, donde la palabra que ha sustituido es ‘león’, aquí
la significación de dicho término debe estar emparentada, de cierta
forma, con la frase completa. Posiblemente las palabras que fueron
sustituidas son: fuerte, valiente, indomable; características que se le
atribuyen al animal. Pero al momento de contextualizar, es decir, de
unir “foco” y “marco”, se presenta una imagen y un significado.
La palabra metafórica está en lugar de una palabra no metafórica
que se habría podido emplear (si es que existe); la metáfora es
entonces doblemente extraña: porque hace presente una palabra
tomada de otro campo, y porque sustituye a una palabra posible,
pero ausente. (Ricoeur, 2001: 31)

7 De las definiciones que utiliza Ricoeur se optó por la propuesta de Max
Black, debido a la facilidad de su explicación.
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La tensión y sustitución manifestadas en la figura retórica
no solamente funcionan en el nivel semiótico, pues al momento
de tomar prestados aspectos de otro campo semántico, algunas
veces, ese lugar aludido se encuentra velado; ahí empieza el trabajo
de interpretación. El hecho de que exista una relación entre el
tema principal y el “subsidiario” confirma que las características
que generalmente se aplican al segundo son trasladas al primero.
(Ricoeur, 2001: 122)
Este juego de referencias, vinculado con las obras literarias, ya
muestra un trabajo de exégesis más consciente, pues “La integración
de estos complejos metafóricos a una obra se realiza por mediación
de una estructura narrativa, o, más sencillamente, por mediación de un
amplio campo semántico metafóricamente detallado.” (Ricoeur, 2001:
272) En este punto los valores de “foco” y “marco” pasan a otro nivel,
siendo el primero los elementos claves (que inclusive pueden ser las
mismas metáforas) y los segundo el documento completo. El trabajo
del lector sería encontrar los “focos” así como su lugar de origen.
En otra instancia, el sentido velado pertenece a un campo
que no se manifiesta de forma directa; es decir, lo que se mantiene
en el nivel anagógico, se intenta mostrar pero de otra forma. Sobre
esta oscilación entre los sentidos y su intención, Ricoeur apunta
que: “Al simbolizar una situación por medio de otra, la metáfora
‘infunde’ en el corazón de la situación simbolizada los sentimientos
vinculados a las situaciones que simboliza.” (Ricoeur, 2001: 254)
¿Por qué se plantea la metáfora como el mecanismo idóneo
para la interpretación de los textos literarios? Debido a dos aspectos
elementales dentro de cualquier obra: a) que lo contado es una “redescripción de la realidad”, en cuanto a que opera como un espejo
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de los sucesos; y b) el lenguaje poético de dichos documentos es
capaz de ahondar en la reflexión sobre el suceso, o la “mímesis”
planteada por Aristóteles (Ricoeur, 2002: 108)
La literatura debe ser entendida como una creación artística
que parte de la observación sobre los sucesos del contexto de
quien busca comunicar una idea. Por ende, la transmisión de la
información no puede ser de una forma directa, como si fuese un
simple comentario, sino a través de la representación de la realidad,
vista por los ojos del emisor y (re)estructurada con un estilo o
lenguaje poético, con la intención de resaltar su idea. “Por eso lo que
queremos comprender no es algo oculto detrás del texto, sino algo
expuesto frente a él.” (Ricoeur, 2002: 192) Se pretende interpretar
esa referencia a la que alude.
Ya entendida la función y los mecanismos de la metáfora
dentro de la obra literaria, no solo como figura retórica, sino como
totalidad semántica, es pertinente cuestionar el origen de la metáfora
y su relación con los distintos campos de significación, los cuales
pueden ayudar a dilucidar el sentido anagógico de la obra. “Para
interpretar la metáfora, es preciso eliminar del sentido propio los
rasgos incompatibles con el contexto.” (Ricoeur, 2001: 245)
Entiéndase la eliminación de los rasgos incompatibles como
aquellos elementos del texto literario que llaman la atención, los
cuales, al momento de la lectura, pareciera que su colocación puede
ser un error o algo extra sobre el camino que marca el documento
(Ricoeur, 2006:63). Por ejemplo: las gnomes vistas por Gadamer, o
algunos signos a decodificar. Todos esos aspectos, “extra-literales”
en su acepción hermenéutica del sentido literal, son los rasgos
que apuntan al nivel anagógico de la obra; el contexto es un mero
vehículo para llevar esos elementos.
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La metaforicidad no es sólo un rasgo de la lexis, sino del mismo
mythos, y esta metaforicidad consiste, como la de los modelos, en
describir un campo menos conocido —la realidad humana— en
función de las relaciones de otro campo de ficción pero mejor
conocido —la trama trágica—, empleando todas las virtualidades
de ‘desplegabilidad sistemática’ contenidas en esta trama. (Ricoeur,
2001: 323)

Ahora bien, existe un trabajo posterior a la identificación
de los aspectos que nos pueden ayudar a construir los sentidos
hermenéuticos. Como la metáfora utiliza un aspecto binario, es
necesario realizar un proceso de identificación “polisémica”; es decir,
encontrar aquellos elementos que puedan modificar su sentido en
pos de una relación con las ideas veladas.
Ricoeur apunta que existe un “conflicto” de distinciones
entre las interpretaciones, donde “la primera [literal], al no
utilizar más que valores lexicalizados, sucumbe a la impertinencia
semántica”. (385) Entendida esta idea como la lectura tal y como se
muestra ante el lector, donde el sentido de las palabras solamente
se adecua el descrito por el nivel literal. Mientras que “la segunda
[metafórico], al instaurar una nueva pertinencia semántica, exige a la
palabra una torsión que desplaza su sentido”. (385) Aquí se plantea
la modificación de los elementos, partiendo de la relación de sentido
o la polisemia, lo cual será capaz de modificar su sentido “literal” y
mostrar esa “torsión” hacia un sentido metafórico.
Todo este proceso de interpretación y sus niveles (literal,
alegórico, moral y anagógico) busca conocer el significado de la obra
literaria, pues son los clásicos, por ejemplo, que permanecen a través
de los contextos por esa parte elemental del documento, ese sentido
que merece ser descubierto. El mismo Ricoeur se pregunta sobre
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la importancia de interpretar el significado y se responde aludiendo
a que “el lenguaje es metafórico y porque el doble significado del
lenguaje metafórico requiere un arte de descifrar para desplegar la
pluralidad de estratos del significado.” (2002: 184) Entiéndase que
refiere a la pluralidad de los sentidos hermenéuticos, pues ellos están
colocados de cierta forma para que el receptor perspicaz pueda
observarlo, a la par que realiza la lectura. Porque el texto literario
se puede entender como un fenómeno completo, no solamente la
sucesión de oraciones, sino como una totalidad.

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�Ricardo Damián Aguirre Garza / Lectura y reflexión

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Perspectivas críticas de los géneros de la literatura
popular: policiaco y literatura especulativa en
Hispanoamérica
Introducción
En Hispanoamérica existe una larga tradición de literatura policiaca
y de literatura especulativa. Su origen puede rastrearse a finales
del siglo XIX como resultado de la expansión de los canales
transnacionales y transatlánticos de transmisión cultural que
favorecieron la difusión de obras en traducción y las consiguientes
asimilaciones y reformulaciones locales de nuevas tendencias
literarias procedentes de Estados Unidos y Europa (Close, 2008: 4).
Ya en 1877, aparecen ejemplos de novelas policíacas en Argentina,
tales como La huella del crimen y Clemencia, ambas escritas por
Luis V. Varela (Schmidt-Cruz, 2019: xviii). Paralelamente, la obra
de autores tales como Eduardo Ladislao Holmberg, Amado Nervo
y Horacio Quiroga se configura como precursora de la tradición
de la literatura especulativa en la región. No obstante, a pesar de
sus raíces históricas y que la experimentación con dichas formas
fuera empleada por reconocidos/as autores/as, tales como Borges y
Bioy Casares, estos géneros narrativos han sido marginalizados por
la crítica literaria. Si por un lado la asociación con géneros a menudo
considerados populares y menores ha desincentivado a los/as
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
autores/as a reivindicar su obra como parte de estas tradiciones, por
otro lado, la crítica ha concedido mayor atención a las formas del
realismo mágico asociadas con el Boom y sus fortunas editoriales
(Ginway y Brown, 2012: 1; Casanova Vizcaíno y Ordiz, 2018: 2).
Sin embargo, en las últimas décadas, la aparición de
textos que reclaman el lugar de estos géneros en la literatura
hispanoamericana y la mirada retrospectiva puesta sobre obras
anteriores para crear una nueva tradición a través del diálogo entre
pasado y presente, ha estado acompañada de una renovada atención
por parte de la crítica. Sin pretender ofrecer una revisión exhaustiva
del estado actual de la producción literaria sobre estos géneros, el
presente dossier propone establecer un diálogo con la recientes
aproximaciones críticas y teóricas a través de lecturas que abordan
el género policiaco y especulativo a través de un amplio espectro de
perspectivas, centrándose en obras de autores/as que reivindican su
posicionamiento en las tradiciones de las narrativas policíaca y de la
literatura especulativa.
En el caso de la narrativa policíaca, su origen viene de la
mano con los cambios propiciados por la revolución industrial
como el crecimiento poblacional urbano. Ramón Setton destaca
además cambios en los sistemas judiciales: “la supresión de la
tortura y, paralelamente, el desarrollo del paradigma indiciario”
(2013: 10), es decir, la impartición de justicia bajo el supuesto de
investigación y evidencia, y no de confesión obtenida por cualquier
medio. Habría que añadir también la nueva importancia de la prensa
escrita y las “causas célebres”, crímenes verdaderos que acaparaban
la imaginación popular (Flores 2005), pues como demuestra “El
misterio de Marie Rogêt”, de Poe, el crimen real y la literatura del
género tienen nexos profundos. Francisca Noguerol explica que
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los pioneros del género en América Latina en el siglo XIX “fueron
conscientes de la escasa consideración literaria del género, lo que
los llevó a ocultarse bajo seudónimo” (2006, 115). En el Cono
Sur, el escritor y político argentino Luis Vicente Valera disfraza su
identidad bajo el seudónimo Raúl Weiss para publicar la primera
novela del género en Latinoamérica (la ya mencionada, Las huellas
del crimen, de 1877), la cual, como también lo hicieron las novelas de
Eduardo L. Holmberg y Paul Groussac, siguió el modelo dominante
anglosajón del “whodunit”, la novela de enigma. Este formato gozó
de predilección entre el final del XIX y el inicio del siglo XX como
lo muestran las narrativas breves de los uruguayos Horacio Quiroga
(“El crimen del otro”, de 1904) y Vicente Rossi (en su colección
de relatos Casos policiales, de 1912), además del chileno Alberto
Edwards (Noguerol, 2006: 114-115). En el avance del siglo, la figura
de Jorge Luis Borges se nos presenta en una doble calidad: como
reformulador y como difusor. Como reformulador, en “La muerte y
la brújula” y “El jardín de los senderos que se bifurcan” (ambos en
Ficciones), Borges parodia motivos familiares a los lectores del género
para plantear problemas estéticos. Como difusor, Borges, junto a
Bioy Casares, es responsable de la colección “Séptimo Círculo”, que
llevó autores del género a Latinoamérica desde 1945 (paralelamente,
desde 1946, Santiago Helú, en México, funda la revista Selecciones
policiacas y de Misterio). En la década de 1970 surge un hito en la
narrativa policiaca latinoamericana que seguirá influyendo la
producción del siglo XXI: el “neopolicial”, como se llamó a novelas
alimentadas del hard-boiled estadounidense, pero que aguzaron su
crítica social respondiendo a los problemas políticos de la época
marcados notablemente por Estados latinoamericanos opresores.
Paco Ignacio Taibo II definió algunas características del género: “la
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policía como fuerza del caos” y el “hecho criminal como un accidente
social”; además de ambientes urbanos y de la marginalidad de sus
personajes centrales. El neopolicial avivó el interés por el potencial
crítico y estético de la narrativa policiaca, y consolidó su lugar en los
estudios literarios, como ejemplifica el clásico Crimes against the State,
crimes against Persons: Detective Fiction in Cuba and Mexico (2004), de
Persephone Braham. Recientemente, el interés por los orígenes del
género entre los siglos XIX y XX han llevado a compilaciones como
la de Ramón Setton, El candado de oro: 12 cuentos policiales argentinos
(1860-1910). Además, estudios como Hispanic and Luso-brazilian
Detective Fiction: Essays on the Genero Negro Tradition (2006, editado por
Renée W. Craig-Odders, Jacky Collins y Glen S. Close) o Contemporary
Hispanic crime fiction: a transatlantic discourse on urban violence, de Glen
S. Close (2008), ponen de relieve tanto las conexiones entre este
género y otras narrativas vinculadas a la violencia social, como la
relevancia de sus conexiones transatlánticas. Durante el siglo XXI,
la novela policiaca ha encontrado formas de volver hacia el pasado
y vincular distintos tipos de violencia como parte de la estructura
de la trama criminal (como guerrillas, terrorismo y violencia política
y de Estado), como ha sido revisado por Gustavo Forero Quintero
en La novela de crímenes en América Latina: un espacio de anomia social
(2017). Igualmente, revisiones panorámicas del género han llamado
la atención de la crítica, como en Crime scenes: Latin American crime
fiction from the 1960s to the 2010s (2019, editado por Charlotte Lange
y Alisa Peate). Recientemente, libros de no-ficción como Chicas
muertas (2014), de Selva Amada, o El invencible verano de Liliana, de
Cristina Rivera Garza, ponen nuevos énfasis en las exploraciones
estéticas y críticas de la literatura latinoamericana sobre crimen que
usa recursos de los géneros policiacos. Como en 1955 hizo Rodolfo
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Walsh con Operación Masacre (otro pilar del género en América
Latina), los recursos de una narrativa identificada con medios
masivos y entretenimiento pueden ofrecer recursos discursivos para
adentrarse en problemáticas sociales.
Por otro lado, como observa Kurlat Ares, un primer
periodo de desarrollo de la ciencia ficción en Hispanoamérica
coincide con la difusión del pensamiento positivista en la región en
la mitad del siglo XIX, mientras que un segundo periodo emerge
en los años treinta con las reflexiones en torno a la modernidad.
Esta coincidencia, añade la crítica, es una de las causas por las que
erróneamente se considera que la ciencia ficción no emerge en la
región antes de los años sesenta (2021: 7), década en la cual el género
empieza a recibir un primer reconocimiento en el mercado editorial
y entre el público. Por otro lado, la crítica literaria ha asociado a
menudo la literatura especulativa a la categoría más amplia de
literatura fantástica, a pesar de que ya en los años sesenta aparecen
los primeros intentos de definición y teorización del género con la
publicación de volúmenes tales como El sentido de la ciencia ficción
(1966) de Pablo Capanna, La ciencia ficción: Breve antología del género
(1966) de René Rebetez e Introducción a la ciencia ficción (1971) de
Oscar Hurtado (Kurlat Ares, 2021: 11). Por esta razón, es sólo a
partir de los primeros años del siglo XXI que el estudio de este
género se consolida como un campo legítimo de la crítica académica
(Haywood Ferreira, 2008: 359; Ginway y Brown, 2012: 3). Esta se
ha centrado inicialmente en un proceso de retrocategorización
(retro-labeling). A través de una mirada retrospectiva se ha buscado
establecer las coordenadas de una genealogía de estos géneros
literarios (Haywood Ferreira, 2011; Ginway y Brown, 2012). Este
proceso se ha desarrollado paralelamente a la reedición de obras
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
fundacionales de la ciencia ficción en la región (Haywood Ferreira,
2008: 359). Entre los estudios que aparecen en la primera década del
siglo XXI, se pueden mencionar Biografías del futuro: la ciencia ficción
mexicana y sus autores (2000) de Gabriel Trujillo Muñoz, el cual analiza
el trabajo de cuatro autores; Expedición a la ciencia ficción mexicana
(2001) de Ramón López Castro, que se centra en una historia del
género y una discusión de la producción de literatura especulativa
en México; y Ciencia ficción en español: una mitología ante el cambio (2002)
de Molina-Gavilán. Paralelamente se publica un manual titulado
Latin American SF Writers: An A-Z Guide, (2004), coordinado por
Darrell B. Lockhart. Test Tube Envy (2005) de J. Andrew Brown,
por otro lado, analiza el discurso científico en la literatura argentina
desde Facundo de Sarmiento hasta Cortázar, Gorodischer y
Giardinelli (Ginway y Brown, 2012: 4-5). Asimismo, en una más
reciente fase de la crítica académica de la literatura especulativa, que
Brown y Ginway definen como de la fase de teorización, emergen
estudios que a través de diferentes aproximaciones abordan no
sólo una reformulación de la literatura del pasado sino también
de la producción reciente. Si The Emergence of Latin American
Fiction (2011) de Rachel Haywood Ferreira estudia la literatura
especulativa fundacional del siglo XIX, volúmenes tales como, entre
otros, Cyborgs in Latin America (2010) de J. Andrew Brown, Latin
American Science Fiction, Theory and Practice (2012), coordinado por
M. Elizabeth Ginway y J. Andrew Brown y Peter Lang Companion to
Latin American Science Fiction (2021), coordinado por Silvia G. Kurlat
Ares y Ezequiel De Rosso, ofrecen una combinación de revisión
crítica histórica y teorización. Es precisamente en este espíritu en
el cual se inscriben las contribuciones de la sección de este dossier
dedicada a la literatura especulativa.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El dossier se divide en dos secciones, la primera dedicada a
la narrativa policiaca y la segunda a la literatura especulativa. Si, en
primera instancia, el género policiaco y especulativo parecen divergir,
con el primero preocupado por la revelación de la realidad factual y
el segundo aparentemente centrado en imaginaciones de mundos y
tecnologías posibles, estos géneros no sólo comparten una inquietud
por aproximarse a la realidad social de la región sino algunos aspectos
históricos de su evolución. Es la ideología positivista que sienta las
bases del policiaco fundacional, centrada en detectives cuyo método
de trabajo se basa en principios científicos y racionales (Close
2008: 141). Asimismo, es la difusión del Positivismo en los estadonaciones independientes del siglo XIX que influencia el imaginario
tecnológico y científico de las primeras obras de la especulación
en Hispanoamérica. Asimismo, el neopolicial y el ciberpunk de
los años ochenta y noventa comparten el imaginario y la crítica
social del hard-boiled estadounidense para expresar desconfianza
hacía los aparatos del estado y el sistema capitalista, así como para
denunciar la institucionalización de la represión y de la violencia y la
descomposición social. Efectivamente, las tendencias más recientes
evidencian una creciente hibridez y combinación de las formas del
policíaco, del horror y de la ciencia ficción, como se señala también
en las contribuciones de este dossier. El presente dossier, asimismo,
se configura no sólo como una contribución a y diálogo con los
recientes debates sobre estos géneros, sino también como una
propuesta de teorización de la literatura policiaca y especulativa de
la región y del mundo hispanohablante desde Hispanoamérica.
La primera sección, dedicada al policiaco, comienza con el
análisis de Samantha Escobar Fuentes de Tuya, de Claudia Piñero.
Para Francisca Noguerol (2006), uno de los cambios en la narrativa
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
policiaca latinoamericana, además del giro político implícito en
el neopolicial, fue el “triunfo del asesino”, es decir, el interés por
el personaje criminal. En su artículo “Tuya de Claudia Piñeiro:
de esposa perfecta a asesina calculadora”, Escobar Fuentes, el
personaje de la novela es analizado en las implicaciones que el crimen
tiene en las construcciones de los roles de género y las relaciones
interpersonales. Por su parte, Lya Morales Hernández nos acerca al
cruce entre la literatura policiaca y el periodismo sobre crímenes en
“Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano: las tramas de
la ‘NAFTAficación’ en las crónicas negras de Fernanda Melchor”.
En un análisis que sigue algunas de las premisas del neopolicial, las
narrativas sobre crímenes de Aquí no es Miami (2013) son revisadas
desde su la afectación que la lógica extractivista del capital tiene sobre
su periferia. Destaca además el modo en que se analizan los espacios
fuera de la capital mexicana, centrándose en Veracruz, continuando
así con la ampliación de las geografías del crimen en México. En
“Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano: la saga de Édgar
‘el Zurdo’ Mendieta”, Gerardo Castillo analiza la vinculación de uno
de los personajes clave de la narrativa mexicana policiaca reciente
con los modelos de la literatura del género. Mendieta, en este
análisis, es al mismo tiempo un contrapunto honesto e íntegro al
caos violento del crimen, pero igualmente un heredero de los clichés
de sus predecesores. Finalmente, Luis Miguel Estrada Orozco, en
“Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de Fernando del
Paso” revisa la única novela policiaca del escritor mexicano desde
una perspectiva doble: el diálogo con los repertorios de la novela
policiaca y los artículos de lujo, así como la implicación de la
ambición cosmopolita tergiversada de David Sorensen, el asesino
y personaje central de la novela, en tanto que representa el reverso
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

criminal y consumista de las ambiciones de pertenencia al mundo en
el cosmopolitismo latinoamericano.
La segunda parte del dossier se centra en aproximaciones
críticas de la literatura especulativa. Si en su volumen Ginway
y Brown ponen de manifiesto la importancia de las antologías
como vitrina para la producción especulativa en Hispanoamérica
(2012: 10), el artículo de Alejandro Ramírez Lámbarry que abre
esta sección del dossier, titulada “La ciencia ficción mexicana: del
margen a un centro que es muchos centros”, propone un análisis de
cuatro antologías de ciencia ficción publicadas en México a través de
la teoría de los campos de Bourdieu. Si las primeras dos, publicadas
en 1991, afirma Ramírez Lámbarry, llenan un vacío en el campo
literario mexicano, generado por el controversial posicionamiento
crítico de la literatura especulativa como género menor o popular,
las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde el
margen para adquirir mayor capital literario. Esto ocurre a través
de una cercanía y apropiación de tradición literaria más canónica,
la del género de la literatura fantástica, de una reivindicación de su
posicionamiento en la periferia del campo literario mexicano, o a
través de la centralidad de los temas nacionales y de un lenguaje
coloquial. La segunda contribución, “Cuando se finge que es ficción:
aproximación deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un caso
de poesía especulativa” de Gustavo Osorio De Ita, propone llenar
un vacío en la crítica sobre la especulación, a menudo centrada en la
narrativa o en el cine, a través de un análisis de poesía especulativa.
Centrándose en la lectura del poemario distópico La piel del vigilante
(2014) del poeta español Raúl Quinto, poemario circunscrito al
universo paralelo y distópico creado por Alan Moore en la serie
de novelas gráficas Watchmen (1986), Osorio De Ita discute cómo
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�Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco / Introducción
se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento
del sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la
narrativa de Moore. Finalmente, si el artículo anterior evoca las
novelas gráficas del británico Alan Moore, el artículo de Francesco
Di Bernardo, “Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas en
la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis Echavarría Uribe”, se
enfoca en la novela gráfica especulativa colombiana, discutiendo
la novela gráfica Liborina (2020) de Luis Echavarría Uribe,
contextualizando el análisis en el marco del “giro rural” (Ospina,
2017) en la cultura colombiana. Por ende, el artículo de Di Bernardo
discute la emergencia de una novela gráfica especulativa que se aleja
de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario del
comic colombiano y analiza Liborina a través de su relación con los
tropos utópicos de la civilización perdida y la distopía orwelliana.
Francesco Di Bernardo y Luis Miguel Estrada Orozco

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Tuya de Claudia Piñeiro: de esposa perfecta a
asesina calculadora
Claudia Piñeiro’s Tuya: from Perfect Wife to
Coldblooded Killer
Samantha Escobar Fuentes
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0001-5123-0437
samantha.escobar@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Inés, hija, esposa, madre y ama de casa lleva una rutinaria vida
matrimonial con Ernesto Pereyra a quien conoce desde hace veinte años
y con quien tiene una hija adolescente: Laura, Lali como cariñosamente
la llaman. Su aparente estabilidad se ve trastocada cuando descubre
accidentalmente que su marido está teniendo una aventura con otra mujer,
una desconocida que firma notitas de amor a su marido, como “Tuya”.
Ese es el detonante que revelará una nueva e inesperada faceta de Inés,
que Claudia Piñeiro va develando poco a poco en Tuya (2005). Esta breve
novela dividida en dos partes –“Primera parte” del capítulo 1 al 18 y “Cinco
meses después” del 19 al 39– acerca al lector, por un lado, al interior del
mundo femenino de su protagonista, sus recuerdos de infancia, la relación
con su madre –que marca en parte la que ahora, ella como madre tiene con
su hija–, su papel como esposa; y por otro al de su actuación criminal. Este
trabajo pretende abordar a su protagonista desde la perspectiva del discurso
prescriptivo que la lleva de una mujer que justifica y solapa una infidelidad

105

�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

a la asesina que con cuadros sinópticos, recortes de periódicos y revistas
forenses planea el asesinato de la amante de su marido con un detalle y
cuidado inusitado, al tiempo que ignora por completo las dificultades por
las que atraviesa su hija, quien critica duramente el modelo de sumisión y
permisividad que observa en la relación de sus padres.
Palabras clave: novela policiaca, Claudia Piñeiro, Tuya, asesinas, narrativa
argentina
Abstract: After twenty years of marriage and with an adolescent daughter,
Ines sees her seemingly perfect life with Ernesto revolted by the discovery
of her husband’s affair with a woman who signs love letters under the
name “Tuya” (“Yours”). This will be the trigger of Ines’ future course of
action, taking her from model wife to coldblooded killer, an unexpected
facet of her personality. In this novel, divided into two main parts –Primera
parte (First Part) and Cinco meses después (Five months later)–, Claudia
Piñeiro, by using three different narrators (Ines, Lali and a third person
narrator), shows both, the life of an average Latin American woman and
her development as a criminal. Thus, we intend to show in the following
pages, the way in which Ines transforms herself from a perfect housewife
who justifies her husband’s infidelities, into a coldblooded killer who takes
time in studying about forensic sciences in order to commit a perfect
crime; ignoring, meanwhile, the problems of her adolescent daughter Lali
who is pregnant. By doing so, we want to show the importance of the
prescriptive female speech (as proposed by Margarita Dalton Palomo),
as a requirement of excellence for women in all of the roles they have to
fulfill in Latin American society.
Keywords: police novel, Claudia Piñeiro, Tuya, female murderers,
Argentinian narrative

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

“Con el delito se construyen
conciencias culpables y fábulas
de fundación y de identidad
cultural”
Josefina Ludmer

Desde la génesis de las ciencias forenses en el siglo XIX1 el interés
por definir y determinar la conducta criminal no ha hecho sino
multiplicarse. El origen de la violencia, sus posibles detonadores
y atenuantes han sido objeto de investigación de ciencias como la
biología, la psicología, el derecho y la sociología, que han contribuido
a la comprensión de la mente y las motivaciones criminales. Aunque
las posturas más actuales apuntan hacia la conjunción de una serie
de factores diversos, el del género no siempre fue atendido. Según
Islam, Banarjee, y Khatun “in the early periods of the classical
theories, any types of crime and criminality were treated as male
crime” (2014: 2) otorgando un carácter masculino a la comisión
de delitos2. Esto no es casual considerando que hasta hace muy
poco el término “hombre” era equivalente a género humano y es
que si revisamos la historia escrita de la humanidad, desde Caín,
1 Si bien el interés por la muerte y el conocimiento de sus causas han
estado presentes en la humanidad desde que esta existe, se considera que
es hasta el siglo XIX que la participación de los médicos en el auxilio de la
determinación de las causas de muerte violenta toma relevancia a partir de la
participación de los mismos en procesos judiciales.
2 El primer acercamiento a la criminalidad femenina tenía que ver
con determinar similitudes de las delincuentes con las de sus contrapartes
masculinas: “Female criminals are more ‘masculine’ than non-criminals
females, biologically, psychologically, and socially. In social psychological
terms, female criminal behavior is a concomitant of role reversal (Weis,
1976).” (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 2)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

encontramos una constante masculina predominante, a pesar de
que, como bien apunta Sandra Clark, “women as perpetrators of
disorderly, evil or criminal acts go back to the very beginnings of
Western mythologies” (2003: IX)3. Así, la abundancia textual de
crímenes masculinos evidencia una documentación centrada, como
acabamos de mencionar, en el hombre como epítome de la raza
humana; como recuperan Kottow y Traverso de Amícola, el universal
freudiano de lo siniestro resultó capital al dar “por sentado que lo
masculino era el representante absoluto del género humano. A los
varones del psicoanálisis no les interesó demasiado cuáles podían
ser los miedos femeninos, puesto que la mujer no era el universal
como patrón de medida de la humanidad” (74).
El interés del presente trabajo, si bien no consiste en una
apología de la criminalidad femenina equiparándola en términos
de recurrencia o crueldad con la masculina, sí requiere de dicha
puntualización en tanto que utiliza la idea de discurso sexuado
como relevante en la caracterización del ser y el actuar masculino y
femenino. Dado que la historia de la humanidad está construida por
discursos –predominantemente los verbales, sean estos científicos,
noticiosos o literarios–, no resulta ocioso abordar el tema desde el
punto de vista literario. Baste recordar que ni Sherlock Holmes ni
Hercules Poirot –por hablar de dos de los detectives fundacionales
más conocidos de ficción– se enfrentaron a mujeres criminales,
aunque las existieran desde siempre.
¿Son las asesinas de ficción diferentes en métodos y
motivaciones a sus contrapartes masculinas? ¿es la proliferación de
3 Lo que no significa que no haya menciones bíblicas a mujeres criminales
como Salomé y Dalila por citar dos de las más conocidas.

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asesinas ficcionales un correlato de la criminalidad femenina en la
sociedad occidental? ¿nos muestra una situación desfavorecida –que,
aunque ficcional, es real– en la que el género femenino expresa su
imposibilidad de equidad? Las respuestas son diversas en el tiempo
y el espacio.
Desde las ciencias forenses, uno de los primeros intentos
serios de sistematizar la conducta criminal femenina, fue The
Criminal Offender de Cesar Lombroso quien en 1895 recurriría a la
anatomía como principal explicación de la delincuencia femenina.
Para Lobroso existen anormalidades fisiológicas que podrían ayudar
a la determinación de una naturaleza criminal: el tamaño del cráneo,
características faciales y algunos padecimientos mentales estarían
en la base de la conducta violenta. Dichos razonamientos fueron
polémicos desde su momento de origen y cuestionados por su
reduccionismo centrado en el predominio de la biología sobre el
comportamiento humano sin distinción de género:
historically, criminologists ignored female criminality. The little
attention that was given to female offenders usually was limited to
three contexts: (i). comparison that understood women’s lack of
involvement in crime related to men; (ii). studies of prostitution;
and (iii) analyses of the depravity of violent women, the rational
being that since normal women are passive, the few women who
do commit violent crime must be sick (Curran and Ranzetti,
2001)”. (Islam, Banarjee, Khatun, 2014: 1)

Actualmente, según Islam et al., las diferentes posturas de
estudio pueden ser agrupadas en “four theoretical traditions of
female criminality and its causation: (i) Masculinity Theories, (ii)
Opportunity theories, (iii) Marginalization theories, and (iv) Chivalry
theory” (2013: 3) consecuentes todas de contextos específicos de
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

pensamiento de género. Así, se pasa de asociar a la violencia con
la masculinidad (Masculinity Theories), a que, con el advenimiento
de las luchas por los derechos femeninos y un rol más activo de
las mujeres en la sociedad, estas se ven más expuestas a cometer
delitos (Opportunity theories); o a que, su situación desfavorable
y de marginación las llevan a ejercer la violencia como medio de
supervivencia y/o liberación (Marginalization theories); y finalmente
a considerar que el sistema legislativo juzga y castiga con mayor
condescendencia a las mujeres, lo que las llevaría a delinquir con
mayor facilidad y menores consecuencias (Chivalry theories).
En el ámbito literario, Josefina Ludmer señala la importancia
del tratamiento del tema pues “en las ficciones literarias ‘el delito’
podría leerse como una constelación que articula delincuente y
víctima, y esto quiere decir que articula sujetos: voces, palabras,
culturas, creencias y cuerpos determinados. Y que también articula
la ley, la justicia, la verdad y el estado con esos sujetos” (1999: 14).
Así, el discurso literario no opera en el vacío sino dentro de un
marco de referencia conocido para el lector. Esto es, aunque los
delitos y delincuentes sean ficcionales, el entramado social, moral,
legal, emocional, etc. que reviste al crimen no lo es; en palabras
de la estudiosa argentina “el delito es un instrumento conceptual
particular; no es abstracto sino visible, representable, cuantificable,
personalizable, subejtivizable; no se somete a regímenes binarios;
tiene historicidad, y se abre a una constelación de relaciones y
series” (Ludmer, 1999: 12)4 el de género entre ellos de ahí que se
4 Queremos entender por “regímenes binarios” a las categorías de “bueno”
y “malo”; “correcto” o “incorrecto” que estarían detrás del juicio de un crimen
pero que, como Ludmer apunta, encierra muchas más variables que las de una
dicotomía ramplona.

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recurra aquí al concepto de discurso sexuado como generador de las
características literarias de las mujeres (y de las asesinas).
En Mujeres, diosas y musas, tejedoras de la memoria Margarita
Dalton Palomo, al estudiar los orígenes del discurso de lo
femenino5 en textos fundacionales de la cultura occidental, define
discurso sexuado como aquel “que se construye a partir de la
diferenciación entre la mujer y el varón. A partir del sexo del sujeto
se crea el discurso que lo acompañará y deberá determinarlo en
su modalización. Se trata al sujeto de forma distinta si pertenece
a un sexo o al otro” (1996: 18) afirmación que no por obvia
resulta siempre evidente. Así, las categorías de hombre y mujer
en Occidente van acompañadas por un cúmulo de características,
valores y valoraciones que impactan en lo que Greimas ha definido
para el ámbito de la literatura, como competencia modal. La misma
está dividida en seis categorías o niveles de actuación; la del saber,
querer, deber, poder, hacer y ser6. Esto se refleja en que, por ejemplo,
se asume que por nacer hombre o mujer ya se “es” fuerte, valiente,
delicada, etc.; se “sabe” de asuntos domésticos, de negocios, etc.; o
se “hacen” naturalmente cosas como construir, reparar, alimentar,
cuidar, etc. Cabe recordar que aunque “el discurso sexuado es sólo
el reflejo de una realidad social, se intenta en ocasiones presentarlo
5 Discurso que Dalton Palomo define como “todo lo que se refiere a la
categoría mujer: alusiones directas o indirectas a la naturaleza de la hembra
de la especie humana, formas de clasificación sexuada en el pensamiento
abstracto, asociaciones figurativas, metáforas, formas o modos de expresión
que excluyen a la mujer” (1996: 21).
6 Cfr. “Les actants, les acteurs et les figures” de Greimas. Tomamos dichas
categorías de análisis que nos parecen útiles, pero no hacemos un análisis
greimasciano, sino que nos inclinamos hacía lo sociológico que nos permite,
a través de dichas esferas, mostrar cómo se construye al sujeto femenino
discursivamente.
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

como una verdad de naturaleza física y/o biológica, y por tanto
inalterable” (Dalton, 1996: 22; las cursivas son del original). Así, la
literatura como discurso social no escapa a estas consideraciones y, a
su vez, repercute en lo extraliterario: “la constelación del ‘delito’ en
literatura no sólo nos sirve para marcar líneas y tiempo, sino que nos
lleva a leer en las ficciones la correlación tensa y contradictoria de
los sujetos, las creencias, la cultura y el estado” (Ludmer, 1999: 15).
Ya hemos señalado como ejemplo de esto que la abundancia
de documentación sobre criminales hombres ha llevado a asociar
dicha condición como propia de tal género y no de su contraparte
femenina. Es así que “tanto lo masculino como lo femenino
evocan un marco de referencia convencional que presupone ciertas
aptitudes según el sexo, pero no se detiene ahí, sino que encierra
concepciones de prestigio, poder, dominio, etc., y sus opuestos”
(Dalton, 1996: 23) por lo que cabría preguntarse por las asesinas
ficcionales, sus razones y métodos.
En El cuerpo del delito. Un manual, Josefina Ludmer revisa
algunos casos de mujeres asesinas en la narrativa argentina y
aunque no es ese su objetivo, a pie de página nos hace una breve
pero sustancial recapitulación de la figura de la femme fatale como
precursora de la asesina, notando que sería en la Inglaterra de
finales del siglo XIX, “en un período de incesante clasificación y
denominación, cuando se define la sexualidad normal, la anormal
y las perversiones” (1999: 376) cuando apareciera esta mujer fatal.
En dicho trabajo, la crítica argentina, estudia lo que ella llama “los
cuentos de delitos” en la narrativa de su país a partir del siglo XIX
para concluir que “las que matan en las ficciones están hechas de
‘signos femeninos’: todas matan por pasión, por amor o celos o
venganza, y sus crímenes son domésticos; matan a ex amantes o
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

maridos que no han cumplido con su palabra o mienten”7 (794),
lo que de alguna forma justificaría sus actos al no estar motivados
por la simple sed de violencia sino por una especie de búsqueda de
resarcimiento de algún daño causado a su persona.
Godsland por su parte, enfocada en autoras españolas del
siglo XX, propone que las mujeres criminales adoptan papeles más
“masculinos” que los que le son adjudicados por la sociedad quizá
buscando “demostrar que la mujer no puede alcanzar sus metas
siguiendo las reglas del juego establecidas para ella por la sociedad
patriarcal” (2002: 21), afirmación que compartiría parcialmente la
justificación de la delincuente que sostiene Ludmer.
En el mismo tono encontramos las ideas de Jimena
Bracamonte quien dice que “el asesinato se vuelve instrumento
desnaturalizante de la protagonista femenina teniendo en cuenta las
imposiciones simbólicas de ‘lo esperable’ para ella y el hecho de que
trastocan o deconstruyen el rol social que la mujer tradicionalmente
debe asumir, quizás con el objetivo de recuperar sus cuerpos”
(Bracamonte, 2).
Diversificando un poco estas posturas pero más o menos
en concordancia con lo anteriormente dicho, Kottow y Traverso
agrupan la obra de autoras como Marta Brunet, María Luisa
Bombal y Silvina Ocampo en tres categorías: una en la que las
mujeres se rebelarían contra un mundo masculino en el que se
encuentran aprisionadas; otra en la que el ejercicio de la violencia
no fuera explicable y; una tercera y última en “donde lo femenino
encuentra inusitadas formas de acogida” (2021: 58). La primera
7 En cuanto a la domesticidad de los delitos femeninos véase Godsland,
quien expone, en una nota al pie, varias posturas sobre el asunto para el caso
de España, mostrando que no existe un consenso al respecto.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

113

�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

de estas categorías sería básicamente coincidente con lo que se ha
venido diciendo sobre la criminalidad femenina como medio de
liberación del régimen patriarcal. La segunda tendría un cariz más
bien experimental en el que “el asesinato ya no aparece como un
efecto más o menos comprensible de múltiples injusticias vividas,
sino como un ente extraño, de imposible absorción” (Kottow et al,
58-59). Finalmente, la tercera categoría comprende textos “donde
la violencia se esconde detrás de máscaras que ostentan una cierta
inocencia, una falta de conciencia, que apunta hacia lo infantil” (59).
El eje rector violento que Kottow y Traverso encuentran en estas
tres categorías muestra a mujeres que “parecen contradecir una serie
de características asociadas tradicionalmente a la femineidad. Por
ello, se pueden leer todas las obras, en mayor o menor medida, como
textos que resisten prejuicios y estereotipos, poniendo en juego
imágenes que impulsan otros imaginarios” (81). Como podemos
ver, la mayoría de los estudios sobre narrativa de mujeres asesinas
sostiene, de un modo u otro que la violencia por estas ejercida
es el resultado de condiciones de marginalidad o agresividad que
requieren de tal tipo de respuesta para poder subsistir y liberarse,
un poco como los estudios de criminalidad femenina que hemos
revisado sostienen.
En el caso que nos ocupa Inés, la protagonista de Tuya
(2005) de Claudia Piñeiro, se nos va revelando poco a poco como
pasional sí, pero no arrebatada, sino pensante y calculadora, reflejo
quizá del papel que como mujer y esposa se espera que cumpla.
Inés no se puede permitir fallar y si bien el asesinato, no pareciera
algo que tuviera contemplado en primera instancia, no dejará que
la infidelidad de su esposo termine con su matrimonio y su familia
por lo que hará lo “necesario” para salir triunfante de dicho bache.
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Esta “necesidad” de perfección está estrechamente vinculada a un
discurso sexuado que define el rol de la mujer como madre y esposa
como nos hace notar, la ya mencionada, Dalton Palomo para el caso
del discurso femenino:
hay dos formas primarias de presentar las ideas que se tengan de la
mujer: una de forma descriptiva y otra prescriptiva. Lo descriptivo
como su nombre indica, presenta una semblanza exterior y
aparentemente objetiva de la mujer. Lo prescriptivo señala cómo
debe o no ser la mujer, todo lo que pretende establecer normas
de comportamiento ideas y que, de forma abierta o encubierta,
amenaza con castigo o exclusión social a quien no las cumple. (16)

En adelante nos centraremos en este discurso prescriptivo en
Tuya desde dos ángulos, el de las características de Inés como esposa
y mujer perfectas; y el de la asesina documentada y competente.
La novela cuenta la historia de Inés, una ama de casa
bonaerense de clase media casada con Ernesto que la engaña con
una mujer que le escribe notas firmadas como “Tuya” con lápiz labial
rojo. Cuando Ernesto recibe una llamada de Alicia, su secretaria, Inés
lo sigue (asumiendo que es ella la amante) y es testigo de la muerte
accidental de Alicia, al desnucarse como resultado de un empujón de
Ernesto. Inés espera la confesión de su marido y cuando esto sucede,
ella urde un plan para ayudarlo a no ser detenido por la policía. Con
este objetivo, Inés prepara una coartada e investiga sobre asesinatos,
evidencias y ciencias forenses. Mientras todo esto sucede, Lali, la
hija de ambos se enfrenta a un embarazo adolescente que sus padres
ignoran y que la hace retraerse de la escena familiar y sus complots
particulares para intentar solucionar sus propios problemas.
La faceta más calculadora de Inés se presenta cuando
descubre, tiempo después que Ernesto sigue viendo a su amante
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

que no era Alicia, sino Charo, la sobrina de esta. Para vengarse, Inés
alerta a la policía sobre el paradero de Alicia que sólo esta reportada
como desaparecida. Descubierto el cuerpo, Ernesto se encuentra
nuevamente en peligro de ir a la cárcel por lo que el matrimonio
urde un plan para librar a Ernesto de la cárcel. La idea principal es
inculpar a alguien más; Inés piensa en Charo pero Ernesto utiliza
la estratagema pensando en Inés. Cuando esta última lo descubre,
mata a Charo haciendo parecer culpable a Ernesto. Lali por su parte,
ajena a todo este enredo ha dado a luz a una niña a la que llamará
Guillermina. La novela, de treinta y nueve capítulos divididos en dos
partes (“Primera parte” y “Cinco meses después”) está contada por
tres voces alternadas: Inés (diecisiete capítulos), Lali (trece capítulos,
todos en forma de diálogo) y un narrador omnisciente (nueve
capítulos) que a ratos parece ser un personaje más (una especie de
detective) y a ratos estar dentro de la cabeza de la protagonista y
conocer sus pensamientos. La voz preponderante, no obstante, es
la de Inés, que tanto como mujer, ama de casa y asesina se muestra
bajo la óptica de lo que se espera que sea, haga o sepa; es decir a
través de un discurso femenino prescriptivo de ella como mujer y
como asesina.
Discurso femenino prescriptivo
Este tipo de discurso sexuado está relacionado con las esferas de
acción mencionadas anteriormente, pero principal y evidentemente
desde la óptica del “deber”, mediado por la relación de Inés con
diferentes personas en su vida; Ernesto su marido, Lali su hija, su
madre y “la sociedad”. Así, el ser, hacer, querer, saber, y poder se
establecen a partir del parámetro de lo “correcto” o “conveniente”
en su rol de mujer, esposa y madre. Veamos algunos ejemplos.
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Como esposa Inés, tiene claro que, en el ámbito del hacer, su
tarea principal consiste en cumplir con las labores domésticas con
creces: “Yo llego a la noche muy cansada. Parece que no, pero las
tareas de la casa, cuando una quiere tener todo perfecto, te agotan.”
(Piñeiro 1, las cursivas son nuestras). Ese hacer no es producto de la
nada sino de una conciencia de género transmitida por generaciones
y presente en la sociedad occidental que dictamina, además de su
hacer, su ser: “Yo siempre tapo todos los silencios, cubro los baches
cuando una conversación no está bien armadita. Es como un don
que tengo” (Piñero, 2005: 1; de nuevo las cursivas son nuestras).
Inés siente que la familia que ha formado con Ernesto es perfecta,
“Y lo que veía era que teníamos una familia bárbara, una hija a punto
de terminar la secundaria, una casa que más de uno envidiaría. Y
que Ernesto me quería, eso nadie lo podía negar. Él nunca me hizo
faltar nada” (1), en contraste con aquella de la que proviene pues
su padre se fue, dejando su crianza a cargo de su madre, con quien
Inés se compara constantemente a veces en busca de la aprobación
materna: “Me hubiera gustado que mamá me viera. Ella siempre me
critica lo que me pongo. Dice que no me pinto, que no me arreglo.
Es que ella es tan chabacana, tan de departamento.” (8); a veces
como referente: “Mamá siempre fue una intuitiva para estas cosas.
Un poco pesimista para mi gusto, pero intuitiva.” (19) Su madre
entonces, juega un rol definitorio en la vida de Inés, su historia ha
marcado fuertemente su desempeño vital pues reconoce algunas de
las virtudes de su progenitora, pero trata de no caer en sus errores,
como si en el fondo, la responsabilizara por el abandono de su padre.
En este deber ser y hacer de Inés encontramos también el
papel de la mirada ajena, la de la sociedad que, dado su estatus, la
juzga, “una no se puede presentar en la oficina del marido en jeans
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

y zapatillas. Por más que sean de marca. Es una cuestión de imagen.
Una tiene que ser coherente con la imagen que los demás se van
formando de la mujer de un ejecutivo.” (8), sobre todo si el ejecutivo
es el prototipo de hombre exitoso que plantea la sociedad como
ideal, como es Ernesto. Según Inés: “mi marido siempre se viste
muy bien, se combina la corbata con el color de las medias, me
mata si la camisa que se quiere poner tiene una arruga o sus zapatos
no están recién lustrados. Es muy detallista” (8). Eso no quita,
que nuestra protagonista reconozca que su marido puede resultar
bastante inexperto para ciertas cosas “Porque en el fondo Ernesto,
y ése es su grave problema, es un chico. No termina de crecer nunca.
Y yo a veces me canso de hacerle de madre. Porque por más que una
quiera a un hombre, una tiene sus límites, y hay momentos en que,
francamente, le pegaría un tiro.” (7) Esta conciencia de tener que
tomar la sartén por el mago es la que impulsa a cometer el asesinato
de Tuya con premeditación, como veremos a continuación.
Discurso prescriptivo criminal
Para Kottow y Traverso “poner la atención sobre mujeres
asesinas, mujeres que hacen suya la violencia, implica posar la
mirada sobre algo que, en primer lugar, golpea como paradoja: la
premisa de que las mujeres no serían violentas queda entredicha
por las homicidas. De débiles y vìctimas a fuertes y vitimarias; de
ser quienes reciben los golpes se transforman en quienes los dan.”
(57) Si bien el discurso sexuado colabora en la “naturalización” y
generalización de características femeninas y masculinas, en Tuya
el discurso femenino prescriptivo muestra a una asesina, que,
a diferencia de otras nos parece, no utiliza el asesinato como
medio de liberación de una situación de violencia doméstica sino
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como reafirmación del nivel de perfección que debe tener una
esposa para la sociedad.
Desde el primer momento Inés se muestra pensante:
descubre los mensajes con labial rojo y no le reclama a su marido
nada; después del asesinato accidental cometido por Ernesto, lava
su coche sin decir nada. Cuando su marido le confiesa el crimen,
ella elabora la coartada que sostendrán frente a la policía al tiempo
que se documenta sobre el rigor mortis y los procesos y métodos
criminológicos que podrían poner a su marido en riesgo. Llegado
el momento, y con todo lo aprendido, planea el asesinato de la
verdadera amante de su marido de forma que éste parezca culpable.
Se nota entonces en Inés una proeficiencia y perfeccionamiento que
ya fueron palpables en su faceta de esposa y ama de casa.
En lo que al hacer se refiere, aún sin haber cometido el
crimen, Inés es precavida; cuando va al departamento de Alicia, a la
que cree la amante de su marido toma sus precauciones: “antes de
entrar, me coloqué unos guantes de goma que compré en el camino.
A esa altura de mi vida llevaba vistas demasiadas series policiales
como para andar dejando mis huellas por cualquier lado.” (2005: 10)
Su conocimiento, no obstante, no es sólo empírico, los capítulos
6, 13, 17 y 36 son en realidad las transcripciones de documentos
forenses tomados de libros o revistas sobre psicología, criminología
o medicina legal encontrados en su poder –algunos de ellos con
anotaciones–. Inés sabe que debe conservar la calma y actuar con
naturalidad pues “el punto número uno del decálogo del asesino
perfecto es ser fiel a sus rutinas diarias. Si no es como estar llamando
a la policía. ‘Eh chicos, miren, acá estoy yo, con la vista perdida, la
cara desencajada, el café chorreando porque no le emboco a la boca
¿no les parece que debo estar metido en algo extraño?’” (7)
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Lo conducente ahora es analizar sus posibilidades fríamente:
Entonces se me ocurrió hacer un cuadro sinóptico. En la escuela,
cuando había que estudiar algo muy complicado, yo me armaba
un cuadrito sinóptico, con muchas flechas, muchas llaves, todo
bien chiquitito, bien ordenado, cosa que si no me ayudaba para
clarificarme el pensamiento, por lo menos me servía de machete.
Yo nunca fui muy buena en el colegio. No me interesaba, me la
pasaba pensando en otras cosas. (23)

Esto no quiere decir que Inés sea tonta, no, es inteligente y lo
sabe “mi inteligencia es de bajo perfil, es inteligencia en las sombras,
sin alharaca, sin muy bien diez felicitado. Inteligencia práctica, la que
sirve para las cosas de todos los días.” (7) Con esa inteligencia es que
urde el asesinato de Charo, la verdadera amante de Ernesto. Para
actuar hace un cuadro sinóptico como en sus tiempos de escuela: 1.
Va al banco a sacar el dinero de la cuenta de su marido; 2. Se compra
unos jeans y una campera, que se pone deshaciéndose de su ropa;
3. adquiere una peluca castaña (que paga en efectivo como la ropa
para no dejar rastros); 4. Renta un coche (para el que sí tuvo que
usar la tarjeta ¡qué contrariedad!); 5. Sigue a los amantes en el coche
rentado usando la peluca y lentes oscuros; 6 y 7. utilizando la pistola
que encontró en casa de Alicia y que tiene las huellas de su marido,
le dispara a Charo incriminando a Ernesto.
Conseguido su objetivo, Inés, habla con su madre para
contarle todo. Le pide, además, en un último acto de responsabilidad
materna –que choca un poco con su desempeño materno mostrado
durante toda la narración en la que se ha mostrado celosa,
incomprensiva y desinteresada hacia Lali–, que se ocupe de su hija
(quien, por cierto, tuvo una niña a la que llamará Guillermina): “Le
hago prometer que se va a ocupar de Lali. Era lo único que me
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quedaba pendiente. Fue un gran alivio para mí. De alguna manera yo
sé que mamá con todos sus defectos, le va a hacer sentir que sigue
teniendo una familia” (39). De lo que extraemos la importancia
concedida por Inés a la familia en congruencia con su rol de madre,
más que por convicción profunda.
En cuanto a su papel como esposa, a pesar de que ella hizo
lo posible por mantener su matrimonio, le resultó imposible sacarlo a
flote. Quizá porque ese matrimonio “perfecto” nunca lo fue, estuvo
basado siempre en el discurso prescriptivo de Inés como mujer que
debe formar una familia y de Ernesto como proveedor de la misma:
se casaron cuando ella se embaraza para hacer “avanzar” la relación de
tres años que tenían. Ernesto en algún momento consideró que Inés
abortara, pero no se atrevió a pedírselo. El matrimonio entonces parte
de expectativas distintas de cada uno, siempre mediadas por lo que
la sociedad espera de ambos. Ese discurso prescriptivo y su historia
familiar “fallida” llevan a nuestra protagonista a mentirse a sí misma y
al resto del mundo con un matrimonio “perfecto” que sólo existe en
su cabeza justificando las mentiras e infidelidades de Ernesto:
Porque era claro que Ernesto sí me estaba mintiendo. Pero lo
importante no era eso, sino por qué lo hacía. Ernesto me mentía
porque me quería, tan simple y fundamental como eso. ¿Para qué
contarme de una aventura extramatrimonial que ya era historia del
pasado? «Ernesto es un hombre maravilloso», pensé. No como
esos que se sacan la calentura afuera y después vienen a sacarse la
culpa en casa. (12)

El discurso prescriptivo ha modelado la conducta de Inés
como mujer para hacerla vivir en un matrimonio que cuando deja
de cumplir con los estándares de la sociedad, la motiva a enfocar
sus habilidades en la comisión de un delito. Inés, a diferencia de
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

otras asesinas de ficción, se centra en la planeación y ejecución de
un delito como respuesta al nivel de expectativas que la sociedad a
través del discurso prescriptivo ha depositado en ella.
A manera de conclusión
Al inicio de este trabajo nos preguntábamos por las
características particulares de la criminalidad femenina. Nos parece
que hombres y mujeres, esposos y esposas, parejas, amantes, parecen
albergar todos por igual, celos, sentimientos de resentimiento, odio,
humillación y muchas aflicciones mentales más que pueden detonar
un evento violento, inusitado.
En Tuya, Claudia Piñeiro muestra a una mujer con la
sangre fría necesaria para calcular con tiempo y premeditación los
movimientos a seguir para la consecución de un asesinato. Inés
no muestra rasgos de violencia o ira incontrolable, como los que
esperaríamos de alguien capaz de terminar con la vida de un ser
humano. Nuestra protagonista no se deja llevar por los arrebatos
de la visceralidad, sino que posee la capacidad de raciocinio y
autocontrol de emociones que desembocan en una actuación
planeada.
Las ciencias forenses, comenzábamos diciendo, han
intentado determinar los rasgos o características de la personalidad
y la crianza que podrían ser causantes del ejercicio de la violencia
contra otro. Piñeiro reflexiona sobre esto mismo y nos dice que:
no sólo quienes trabajan en la práctica forense sino también la
gente común, muchos, siguen intentando encontrar un patrón
que pueda indicar quiénes podrían, y quiénes no, ser delincuentes
en potencia. O asesinos. Tal vez, lo más asombroso sea que esta

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inquietud no se deba tanto a poder definir esa posibilidad en el
otro, sino en uno mismo. La garantía de que uno nunca podrá
convertirse en un pequeño monstruo (36).

Garantía que, por supuesto, ni Inés ni nadie tiene. El
desempeño vital de nuestra protagonista se ve mediado por el
discurso prescriptivo que pone altas expectativas en una mujer.
La obra muestra dicho discurso de una manera crítica, es decir,
lo denuncia. A través de los pensamientos y acciones de Inés
vamos percibiendo la exigencia de comportamiento que la
sociedad impone sobre la mujer. Así, Claudia Piñero, a través
de sus personajes nos acerca a la realidad de una familia como
cualquier otra pero que toma un camino inesperado. Motivada por
los deseos de perfección y estabilidad, Inés encubre un crimen
y posteriormente comete otro al percatarse de la falsedad de su
relación de pareja. Con toda la paciencia, inteligencia y contención
que ha desarrollado como mujer y esposa, se desempeña ahora
como asesina.
Frente a la pregunta inicial sobre las motivaciones y métodos
de una asesina de ficción frente a los de un asesino, Piñeiro nos
aventura su respuesta personal en el cierre de la novela:
¿Pero acaso todos los seres humanos no somos igual? ¿no valemos
lo mismo? Un clearing. El día de nuestro juicio. Ernesto y yo nos
podremos quejar de que no cometimos el crimen que se nos
imputa, pero no vamos a poder decir que somos inocentes. En
el fondo, nadie es inocente. Aunque todos seamos animalitos de
Dios. Alicia, Charo, Ernesto, yo. Matar a uno o a otro no cambia
mayormente la pena o el castigo. Sí la culpa. Yo no me hubiera
permitido matar a Alicia. Mucho menos a Ernesto que es el padre
de mi hija. A Tuya sí. Tuya es otra cosa. (39)
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�Samantha Escobar Fuentes / Tuya de Claudia Piñeiro

De lo que extraemos que, aunque la posibilidad de matar estaría
presente en todo ser humano por igual, el papel que ocupamos en
la sociedad tiene incidencia en el sentido que cobra dicho asesinato,
como si el valor de la vida dependiera de nuestra circunstancia social
en ignorancia de la dignidad humana intrínseca que iguala o debería
igualar a todos los miembros de nuestra especie. No creemos
entonces, que la conducta de Inés responda al cliché de la mujer
violenta por naturaleza, la femme fatale ni a la concepción común de
que cuando la mujer comete un delito, lo hace con mayor virulencia
y agresividad. Nos parece más bien que Claudia Piñero muestra el
panorama de una mujer que ha construido una vida y una familia
a partir del discurso prescriptivo femenino; se mueve dentro de
una escala de valores y valoraciones en las que no ve el divorcio, el
abandono o el fracaso como una opción viable: “la sociedad es muy
machista, hay que aceptarlo” (Piñeiro, 2005: 14) nos dice Inés.
Tuya, nos presenta así una asesina que, aunque insospechada
en un principio, se ocupa de cubrir las expectativas que de una mujer
se tiene en todo lo que esta desarrolle, aún si de matar se trata,
señalando así la importancia del discurso sexuado que permea no
sólo las obras de ficción sino el devenir cotidiano de la sociedad en
general. Al mismo tiempo vemos una reflexión sobre el potencial
latente en cualquier ser humano de cometer el mal que no distingue
entre géneros y que, bien mirado, nos equipara como raza y podría
ser desestimado para, desde esa equidad, comprometernos con el
bien y la solidaridad comunes.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Referencias
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de la cultura en narrativas argentinas. De pedagogías, políticas y
subjetividades: recorridos y resistecias. VI Coloquio Interdisciplinario
internaciona “Educación sexualidades y relaciones de género”, 4º Congreso
género y sociedad. (Consultado en https://docplayer.es/84919938Mujeres-asesinas-una-reflexion-desde-la-semiotica-de-lacultura-en-narrativas-argentinas.html, en 2022)
Clark S. (2003). Women and Crime in the Street Literature of Early Modern
England. Palgrave Macmillan.
Dalton P. M. (1996). Mujeres, diosas y musas. Tejedoras de la memoria. El
Colegio de México.
Godsland, S. (2002). Mujeres que matan: violencia femenina y
transgresión social en la novela criminal femenina española.
España contemporánea. Revista de literatura y cultura 15 (2),
7-22.
Islam, M. J., Banarjee, S., &amp; Khatun, N. (2014). Theories of Female
Criminality: A criminological analysis. International Journal
of Criminology and Sociological Theory, 7(1), 1-8.
Kottow, A., &amp; Traverso, A. (2021). Alzar la mano contra otro:
Mujeres asesinas en la literatura latinoamericana. Revista de
Humanidades, 43, 55-83.
Lombroso, C., &amp; Ferrero W. (1895). The Female Offender. D. Appleton
and Company.
Ludmer, J. (1999). El cuerpo del delito. Un manual. Libros Perfil.
Piñeiro, C. (2005). Tuya. epublibre.
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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Crimen, acumulación salvaje y el trópico
veracruzano: las tramas de la “NAFTAficación” en
las crónicas negras de Fernanda Melchor
Crime, feral accumulation and the Veracruzean
tropic: the plots of “NAFTAfication” in Fernanda
Melchor’s noir crónicas
Lya Morales Hernández
King’s College London
Londres, Inglaterra
Orcid: 0000-0002-4055-8362
lya.morales_hernandez@kcl.ac.uk

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: El presente artículo explora las formas en las que los
aniquilamientos y despojos del capitalismo extractivo que asedian al
territorio veracruzano—una región históricamente marcada por la
infraestructura extraccionista de la industria petrolera—encuentran
expresión en los textos no-ficcionales compilados en Aquí no es Miami
(2013) de Fernanda Melchor. A través de una lectura de las condiciones
materiales que estructuran la crónicas de crimen de Melchor—
particularmente los fracasos y crudos residuos de la “petrolización” y la
fiebre de privatización neoliberal que han dejado huella sobre los paisajes
del trópico veracruzano—el artículo sugiere que el uso y reformulación
de los rasgos característicos género negro (sobre todo el emplazamiento

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

portuario y las icónicas expresiones de oscuridad urbana), permite dar
cuenta de los nexos entre la acumulación capitalista y las depredaciones
territoriales en la era post-NAFTA. Asimismo, el artículo rastrea nuevas
direcciones en la crónica de crimen, particularmente, su desplazamiento
de la muy discutida capital mexicana hacia los terrenos provinciales
del sur de México, los cuales, reconfigurados como zonas económicas
especiales o corredores logísticos, aparecen en estos textos como espacios
fragmentados por una desigualdad concentrada, así como por la violenta
desposesión y explotación autorizada por la reconversión neoliberal.
Al enmarcar este giro de perspectiva en la crónica contemporánea en
relación con los violentos asaltos del NAFTA sobre el espacio provincial
veracruzano, el artículo sugiere cómo la desestabilización de los registros y
domicilios geográficos del noir dentro de la escritura no-ficcional sobre el
crimen, permiten escudriñar el brutal control sobre la vida, el territorio y la
mano de obra en las periferias extractivas del capitalismo, y de esta forma,
revelar las operaciones ocultas del capital que han llevado a la ciudad
portuaria de Veracruz a erguirse como sitio privilegiado de violencia y
depredación neoliberal.
Palabras clave: Fernanda Melchor; Crónica mexicana contemporánea;
Noir; Capitalismo extractivo; NAFTA
Abstract: The present article explores the ways in which the annihilations
and overall spoils of extractive capitalism upon the territories of
Veracruz—a region historically marked by the extractive infrastructures
of oil—are given expression in the non-fictional pieces compiled in
Fernanda Melchor’s Aquí no es Miami (2013). Through a close reading
of the material conditions that structure Melchor’s crime crónicas –
mainly, the failures and crude residues of “la petrolización” and the
spoilation of agricultural terrains in the landscapes of the Veracruzean
tropic– this article suggests that the use of noir environments and devices
reconfigured (such as the port city setting and the expressions of urban
darkness), attempts to reveal the nexus between energy-driven interests
and the territorial predations of the post-NAFTA era. Furthermore, the
article seeks to map new directions in the crime crónica, and especially
its turn towards the Mexican southern provinces, which, functioning
predominantly as special economic zones or logistical corridors, appear in
these texts as spaces ruptured by the concentrated unevenness, traumatic
dispossession and exploitation enabled by neoliberal structural adjustment
programs. Framing this perspectival shift at work in recent crónicas in

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

correlation to the extractive thrusts of NAFTA, the article suggest that
the destabilizing of the generic tropes and settings of noir within crime
non-fictional writing allows the crónica to lay bare the brutal management
of nature and labour in capitalism’s extractive peripheries, and, in this
way, render visible the hidden operations of capital that have led to the
catastrophic transformation of the port city of Veracruz into one of the
ground zeroes of violence and neoliberal predation.
Key words: Fernanda Melchor; Contemporary Mexican Chronicle; Noir;
Extractive capitalism; NAFTA

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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

Los crudos residuos del desarrollismo petrolero que subyacen a
los devastadores procesos neoliberalizantes que asedian al trópico
veracruzano, una región históricamente marcada por la infraestructura
extractivista de la industria de hidrocarburos, si bien pueden rastrearse
en novelas negras tales como La cabeza de la hidra (1978) de Carlos
Fuentes, Morir en el Golfo (1985) de Héctor Aguilar Camín o Sombra
de la sombra de Paco Ignacio Taibo II (1986), se manifiestan de forma
legible en la obra ficcional y no-ficcional de la escritora veracruzana
Fernanda Melchor. Desde el lanzamiento de su obra más celebrada,
Temporada de huracanes (2017), una “Gulf Coast noir” (Lucas 2020)
que toma como centro el asesinato de una figura marginal—conocida
sólo como “la Bruja”—en una empobrecida zona rural de Veracruz
trastocada de forma violenta por la bonanza petrolera, la escritura de
Melchor ha sido leída como inexorablemente atada a la experiencia del
capitalismo extractivo en el Golfo mexicano. Como diversos críticos
han notado, más allá de ser un whodunit en el sentido estricto del género,
Temporada de huracanes utiliza la misteriosa muerte de la Bruja como
una entrada hacía la historia reciente del territorio veracruzano “hit
by rampant violence and economic austerity” (Sánchez Prado, 2020).
Bailey Trela, por ejemplo, arguye que el texto, lejos de asentarse en un
tipo de violencia arcaica o atemporal, vincula las muertes, la violencia
sexual, misoginia, pobreza y el abuso de drogas que azotan al pueblo,
con “the precarities of life in the 21st century [….] where the primary
forces of destruction are, more often than not, economic” (2020). En
efecto, los males sociales que aquejan al “trópico negro”—como la
escritora misma se refiere a dicha geografía—materializan en la obra
de Melchor el oscuro legado petrolero y los impactos económicos y
socio-políticos que los embates del capitalismo extractivo han tenido
sobre la vida y el territorio en el Golfo de México.
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

No es casualidad que, en las primeras páginas de la novela,
Melchor salte del descubrimiento del cadáver putrefacto de la Bruja
a una alusión histórica al periodo de apogeo petrolero en la región—
“la petrolización” (1978-1982). La escritora lleva al lector a finales
de los años setenta, cuando el paisaje de “cañas, pastos y carrizos
que tupían la tierra” (2017: 25) es drásticamente reemplazado por la
infraestructura logística que permitiría conectar a la región con los
yacimientos de crudo descubiertos al norte del pueblo, creando una
ilusión de progreso sustentada en la exportación de hidrocarburos.
Sin embargo, este espejismo de desarrollo, prosperidad y progreso
nacional se desvanece cuando los precios del petróleo caen a inicios
de los años ochenta (la llamada “década perdida”), dejando atrás
una serie de “cantinas, posadas, congales y puteros” (ibid.) que
sólo servirían para satisfacer a los ingenieros y narcotraficantes que
fueron atraídos a la zona por la riqueza petrolífera. La crisis del
petróleo y las políticas de shock económico impuestas tras ésta, por
lo tanto, allanarían el camino para el depredador despojo neoliberal y
el brutal ascenso del narcotráfico en la región en la década siguiente,
una restructuración tan radical que, como alegoriza Melchor, es
atribuida por sus pobladores a fuerzas ocultas y sobrenaturales. A
través de estas resonancias góticas, Temporada de huracanes cifra las
ansiedades surgidas por el catastrófico fracaso del desarrollismo
petrolero en las zonas costeras del sur de Veracruz y las oscuras
manipulaciones del poder que hicieron del territorio veracruzano
un espacio donde la neoliberalización alcanzó grotescos extremos.
Recurriendo a estas diferentes tradiciones (desde la novela negra al
gótico), Temporada de huracanes, tal como afirma Gorica Majstorovic,
abre nuevos contextos para una literatura y cultura contemporánea
basada en los “failures of the oil-fueled neoliberal economies” (2021:
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

19), usando esta región periferalizada como un sitio privilegiado
desde donde desentrañar el amenazante control que el capitalismo
ejerce sobre la vida, el territorio y la mano de obra en el México del
neoliberalismo tardío.
No obstante, si bien con Temporada de huracanes Melchor
muestra el pleno florecimiento de la crisis mexicana contemporánea,
sus métodos, como apunta Will Noah (2020), pueden rastrearse
en sus primeras crónicas. Su primer libro, Aquí no es Miami (2013;
reeditado en 2018), compila varias piezas no-ficcionales sobre
violencia y precariedad en Veracruz, haciendo uso del canónico
género latinoamericano de la crónica que, combinando aspectos del
cuento, el ensayo y el relato etnográfico con un abierto rechazo a
nociones tradicionales de objetividad periodística (Jörgensen, 2011:
391), ha estado “historcially commited to documenting political
change in the Americas at lage” (Aguirre, 2017: 9). Poniendo así en
primer plano el terror que ha asediado el trópico veracruzano, de
manera similar a su novela, las crónicas de Melchor hacen uso de
símbolos ocultistas para reflejar el malestar social que experimenta
la región. En una de las primeras crónicas, por ejemplo, Melchor
narra la fiebre extraterrestre que atrapó la atención del país en los
años noventa y su propio avistamiento de un ovni sobre el puerto de
Veracruz, que resultó ser nada menos que aeronaves colombianas
cargadas de cocaína siendo traficadas al país en complicidad con
el ejército mexicano. En otra (“La casa del Estero”), que funciona
casi como una alegoría del capitalismo-patriarcal, la incursión a una
casa abandonada que los locales creen embrujada—contada por una
tercera persona conocida por Melchor—deja a una mujer poseída
por un espíritu maligno, que reclamará el cuerpo de la mujer y los
terrenos de la propiedad como suyos (2017: 104). Como Guillermo
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Espinosa Estrada observa en una reseña titulada “Un ovni como
excusa de lo real”: “como si supier[a] que para tomar el mejor pulso
de este país tuviéramos que examinar, antes que nada, sus márgenes,
[Melchor] rodea y se detiene en lugares excéntricos”(2013). Su
novela, por ejemplo, fue originalmente concebida como una
investigación periodística sobre un asesinato, cometido en un pueblo
marginalizado cercano a su ciudad natal, que apareció en la nota roja
con una desconcertante explicación: la víctima era conocida en el
pueblo como una bruja y el motivo atribuido a actos de brujería.
No obstante, los espacios oscuros que Melchor rastrea en su novela
se encuentran también en sus textos no-ficcionales, ya que, como
Patricia Poblete Alday observa en su expansivo estudio del género, “la
crónica narrativa que se escribe y publica hoy en América Latina …
revela aquellas aristas más oscuras de la realidad que nos esforzamos
por mantener ocultas” (2019: 103). En sus crónicas, Melchor usa la
hibridez intrínseca al género para investigar las fuerzas oscuras que
han tomado control del “trópico negro”.
Estudios recientes sobre la crónica latinoamericana
contemporánea (Poblete Alday, 2020; Miklos, 2020; Aguirre 2016),
un género que alcanzó su auge en los convulsivos años setenta para
dar sentido a los nuevos contornos de las megalópolis, reconocen
en la mayoría de los textos que toman la violencia como eje central,
un giro de perspectiva que ha llevado a una gran parte de estos
a mudar tanto de domicilio geográfico como de registro. Por
ejemplo, mientras que críticas como Gabriela Polit-Dueñas (2019)
han subrayado la crónica contemporánea en su encarnación urbana
como el género que ha definido la expansión neoliberal en América
Latina, Juan Carlos Aguirre propone a la “crónica provincial”
como la forma que mejor captura las disrupciones derivadas de la
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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compleja estructura transnacional moldeada por los flujos de bienes
y mano de obra bajo la agenda neoliberal global (2016: 11). De
acuerdo con Aguirre, los estudios críticos sobre la crónica mexicana
han privilegiado ampliamente las representaciones de la capital del
país dentro del género, pasando por alto “the highly visible efforts
to narrate the violence that a binational anti-narcotics initiative has
inflicted on Mexico’s provinces” (2016: 10). Los diversos territorios
administrados fuera de Ciudad de México, Aguirre subraya, se han
caracterizado por siglos por su marginalidad económica y por el
saqueo de sus recursos en beneficio de la federación, volviéndolos
la zona cero de la crisis política actual en el país. Para Aguirre, la
provincia mexicana—un término usado para designar el vasto
interior del país—representa ahora el ‘‘lens through which a new,
transnational reality must be understood” (ibid.). Dado que, como
Aguirre argumenta, las crónicas recientes exploran las rutas de
contrabando que marcan a estos territorios, convirtiéndolos en la
otra cara del “formal licit market whose nodal points are in the
great metropolises”, dichos textos abren la posibilidad de redefinir
la crisis nacional en términos que sean “emphatically inclusive of
“provincial” space” (2016: 32).
El análisis de Aguirre —centrado en la colección de crónicas
El hombre sin cabeza (2009) escrita por Sergio González Rodríguez—
no obstante, deja intacto el nexo entre los ámbitos legales e ilegales
en los paisajes provinciales retratados en estas crónicas (situados
sobre todo en Michoacán, Tabasco y Veracruz). La mayoría de estos
territorios no sólo han sido trastocados por la industria ilícita de
tráfico de narcóticos sino, sobre todo, por una regulación diferencial
dada las tecnologías de zonificación que han transformado estos
espacios en zonas de libre comercio o bien, en zonas económica
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especiales (ZES). Como Sandro Mezzadra y Brett Neilson señalan,
puertos, corredores, zonas económicas especiales y otras formas
de espacio logístico operan como las nuevas geografías del capital
global, áreas que brindan a corporaciones excepciones a ley y
diferentes regímenes normativos (2019: 213). De tal forma, en
estos sitios, “el acceso al mercado laboral, los estándares de salud
y seguridad, las relaciones industriales, las políticas ambientales…
son reguladas según la lógica impulsada por el mercado de
la gubernamentalidad neoliberal” (Mezzadra y Neilson, 2017:
250), autorizando así la degradación ambiental, la explotación
laboral y el dominio del mercado sobre los derechos territoriales.
Funcionando bajo ordenamientos jurídicos y normativas especiales,
sin embargo, estas operaciones extractivas frecuentemente aparecen
desvinculadas de la violencia militar y paramilitar (por ejemplo, las
decapitaciones narradas por las crónicas de González Rodríguez
que Aguirre analiza) conectadas a la militarización de la guerra
contra las drogas. No obstante, la formación de una “gobernanza
necropolítica” alrededor de corredores, zonas especiales y nodos
logísticos en México, Colombia y Centroamérica sugiere en cambio
una nociva colaboración entre el estado, paramilitares, carteles de
droga y caciques locales en la producción de estos espacios (Peregalli
2020). En consecuencia, zonas extractivas y logísticas representan,
siguiendo a Mezzadra y Neilson, “lugares paradigmáticos que hacen
visibles conexiones complejas entre patrones de desposesión y
explotación” (2017: 44). En las crónicas de Melchor, estos caóticos,
pero increíblemente opacos patrones de despojo aparecen entonces
codificados en los paisajes provinciales ilustrados, que se presentan
como espacios usurpados, extraños y hostiles, permeados por una
latente violencia.
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Si bien, al dar cuenta de la violenta y oscura reestructuración
del espacio provincial veracruzano, la colección de crónicas de
Fernanda Melchor emerge como ejemplo del reciente giro hacia
la provincia como locus de la catástrofe política, la codificación
de esos alienados espacios como sitios saturados de intriga y
amenaza sugiere además un rasgo distintivo dentro de la crónica
contemporánea. Como Poblete Alday identifica en su estudio de la
crónica mexicana reciente, “México aparece en estos textos como
un espacio ominoso, lleno de peligros y emboscadas tanto para los
migrantes que cruzan de manera ilegal camino a Estados Unidos,
como para el ciudadano de a pie, que vive expuesto a índices de
violencia crecientes” (2020: 141). Para Poblete Alday, los cronistas
contemporáneos invocan los rasgos característicos del horror, el
gótico y lo fantástico para representar al territorio mexicano como
un “purgatorio secularizado”, así como para emplear el clásico
arquetipo del monstruo para representar un vasto número de actores:
narcos, coyotes, migrantes, la policía y el ejército. Estas crónicas,
Poblete Alday concluye, revelan la fragilidad de las fronteras entre
“el bien y el mal” en un contexto plagado de violencia abyecta. No
obstante, si bien las crónicas del Melchor pueden leerse a partir de
este giro de la no-ficción hacia el horror, el enfoque del presente
artículo, moviéndose dentro y más allá del alcance de este dominio,
se centra en cómo estos “espacios del mal” son representados a
través del registro del noir y su “generic investment into investigations
of legality an power” (Pitt-Scott, 2020: 1), un registro que permite
revelar las ocultas condiciones materiales que han llevado a la
ciudad portuaria del trópico veracruzano a erguirse como sitio en
donde se concentran los descartes de la trayectoria predatoria del
neoliberalismo.
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De manera similar a la crónica, el género negro ha utilizado
comúnmente la imagen de la metrópolis como locus terribilis dado
que este comenzó a proliferar por todo el continente a la par de la
arquitectura de la gubermentalidad neoliberal global. Las provincias,
sin embargo, transformadas vorazmente por la infraestructura
capitalista que aceleró la pauperización de su campesinado,
constituyen el sitio ideal para interrogar las fuerzas ocultas detrás
de las zonas de cercamiento y de influencia del capital transnacional.
Dada la tendencia del noir por explorar el paisaje material de las
ciudades “left to the anarchy of market forces” (Davis 1990: 23),
lecturas del género tales como la realizada por críticos marxistas
como Mike Davis, han señalado el arraigado desprecio que el noir
insinúa por una “deprived business culture” (21) como un rasgo
distintivo, caracterizando a la tradición como una “critique of savage
capitalism” (2002: viii). Es por ello que, aunque los orígenes del género
se encuentren en el malestar socio-económico experimentado en los
Estados Unidos durante los años treinta, su oscuridad formalista
y su apolítica visión de la ciudad moderna siguen permitiendo las
representaciones “of capitalism’s unsavory undercurrents” (Palmer
1997:60). La novela negra latinoamericana adopta y transforma
esta tradición, desplazándose de una concepción del crimen como
desviación o anomalía dentro de un orden social que fue respaldada
por la novela policiaca clásica a un reconocimiento de que “it is
not so much the system is broken, but rather that the system itself
in its ordinary functioning produces violence and injustice in the
form of perpetual underdevelopment” (Dove, 2012: 22). De esta
manera, los terrenos hostiles del género negro son adoptados como
un importante vehículo para registrar las contradicciones de la
modernidad en el México post-68 (donde la masacre de Tlatelolco
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en Ciudad de México operó como su símbolo más visible) y
luego, con la rápida neoliberalización de la economía, la violenta
experiencia de fronterización capitalista que vio a las trabajadoras
de maquilas en Ciudad Juárez transformarse en el desecho humano
del comercio global.
Aquí no es Miami—que ya desde su título prefigura una
asimetría respecto a una de las metrópolis globales por excelencia—
sin embargo, se desplaza de la muy discutida capital mexicana y la
zona fronteriza para seguir los rastros del crimen en el oscuro y
violento trópico veracruzano. Asimismo, como ocurre tanto en la
ficción como en la no-ficción mexicana, la figura del “detective duro”
queda suplantada por la figura del periodista que, enfrentándose
al vacío dejado por la retirada del Estado, realiza gran parte de la
investigación policial (Ramírez Pimienta y Villalobos, 2010: 378).
Dado que las guerras territoriales, las masacres, las ejecuciones
sumarias, las desapariciones masivas, la exhibición cuerpos
mutilados, y las respuestas de un gobierno altamente militarizado al
incremento de la violencia empezaron a ocupar los encabezados, la
crónica experimentó un boom que llevó a una diseminación regional
del género, buscando poner de manifesto el contexto estructural
del narcotráfico. La óptica del género negro, “oppos[ing] light and
dark, hiding faces, rooms, urban landscapes —and, by extension
motivations and true character—in shadow and darkness which
carry connotations of the mysterious and the unknown” (Place and
Peterson, 1996: 66), parecen entonces vincularse a los esfuerzos de
la crónica por iluminar las oscuridades alrededor de las tendencias
mistificadoras del discurso periodístico dominante sobre la violencia.
Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos permanecen
aún atados a la zona fronteriza del norte y rara vez dan cuenta de
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las poderosas fuerzas que organizan los territorios despojados del
sur de México. Dada su posición estratégica en el comercio global
(funcionando como corredores logísticos o zonas extractivas), estos
territorios han sido moldeados por lo que Deborah Cowen ve como
una paralela intensificación de la circulación del capital y del crimen
organizado “in ways that might be difficult to recognize” (2014: 11).
La referencialidad de las crónicas que conforman Aquí no es Miami
a lo oscuro y lo laberíntico parecen entonces participar en aquel
desciframiento, mostrando estos espacios como marcados por un
especifica sensación de malestar y una atmósfera sofocante en un
afán de codificar y registrar las amplias ramificaciones de la intensa
violencia en la región. Centrándose en el secreto abierto que subyace
a los espacios económicos del capitalismo, como este artículo intenta
explorar, permite a Melchor tener un mayor alcance de las tensiones
sociales y las constelaciones de poder que permanecen ocultas en
el discurso hegemónico sobre la violencia. El sostenido interés del
género negro por las entrañas de la sociedad permite analizar los
espacios abandonados y amenazantes que figuran en las crónicas de
Aquí no es Miami, y que, al estar dotadas de una fuerte sensación de
alienación, dan evidencia del generalizado capitalismo beligerante
que ahora devora el territorio mexicano.
El trópico negro y las huellas de la “NAFTAficación”
Dada su reciente consolidación como zona cero de la fragmentación
social y material en el país, no es de extrañar que el paisaje provincial
de Veracruz aparezca en la producción cultural reciente como una
escena de crimen e intromisión. Como la fotógrafa veracruzana
Koral Carballo señala en la descripción de su obra Mala hora
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(2019)—una serie fotográfica que captura las silenciosas calles de
la ciudad petrolera de Poza Rica durante los años más intensos
de militarización en el estado—la violencia que ha imperado en el
país desde hace diez años invita a buscar “signos” y “pistas” en el
devastado paisaje del puerto, el cual se presenta como “un espacio
clandestino donde ocurren los actos más violentos y terribles” (2019).
Mediante esta óptica noir, los mundanos escenarios capturados por
Carballo, un deshuesadero lleno de carros policiacos, un desolado
campo de beisbol, una camioneta abandonada en el camellón de una
carretera, departamentos de interés social al borde del derrumbe–
los cuales están inevitablemente ligados a los programas de
inversión social financiados por la petromodernidad– son exhibidos
como sórdidas huellas de la violencia. Mostrando así la decadente
infraestructura de la ciudad de Poza Rica—una ciudad portuaria que
floreció durante el auge petrolero —como una escena de crimen, las
fotografías de Carballo muestran las posibilidades que el noir ofrece
para visibilizar no sólo los rastros de una violencia arraigada en un
territorio atrapado por las dinámicas de la militarización sino además
su capacidad para exponer los perversos costos del desarrollismo
petrolero y evidenciar el resultado de un “oil miracle turned oil
nightmare” (Meyer cit. en Sheridan and McGuire, 219: 18).
Aunque la experiencia de transición neoliberal en México
ha sido ampliamente documentada y debatida, con un consenso
generalmente construido alrededor de la idea de que las políticas de
privatización, medidas de austeridad y la apertura del mercado han
marcado el punto de inflexión de la crisis en el país, recientes estudios
sugieren rastrear en el terreno inmediatamente previo a la consolidación
del NAFTA las pistas de la presente catástrofe. Notablemente, Amy
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Sara Caroll, en un reciente estudio sobre la “era-NAFTA”, propone
el término “NAFTAficación”—jugando con la equivalencia entre los
términos nafta y petróleo—, para denotar la forma en que el periodo
de la petrolización “energiza” la implementación de las políticas
neoliberales. Como Carroll traza, durante el boom petrolero, el afán
del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por absorber los
excedentes del capital surgidos de la riqueza petrolífera en la región
en un esfuerzo por reestablecer su legitimidad, llevó a un aumento
de la inversión extranjera y un gasto monumental en la industria
financiado, en su mayoría, a través de préstamos otorgados por bancos
estadounidenses. Una vez que los intereses se dispararon y el precio
del petróleo se desplomó, la economía mexicana se encontró al borde
del colapso y, para 1982, el país alcanzó el dudoso logro de convertirse
en la primera nación latinoamericana en declarar una moratoria al
pago de la deuda externa (ibid.). Mientras que el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional llegaron a acuerdos con el gobierno
mexicano para otorgar préstamos de emergencia, el presidente
Miguel de la Madrid ejecutó sus demandas y “privatized many of the
smaller state-run industries, cut investment in infrastructure, reduced
tariffs, refrained from taxing the elite, encouraged foreign investment
[and] slashed government subsidies to the agrarian sector” (Wallace
and Boullosa, 2016: 45). La primera ronda de choque económico
se sintió con particular dureza en los estados del Golfo mexicano,
quedando fuertemente presionados por una profunda crisis agrícola y
las decantes ruinas dejadas por la bonanza petrolera.
Las crónicas compiladas en Aquí no es Miami de Fernanda
Melchor, aunque escritas entre el 2002 y el 2011, parten de este momento
histórico para interrogar los contornos de la actual catástrofe. Como
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Melchor misma ha comentado en entrevistas, nacida en el año de la
peor crisis económica, y, por ende, de cierta forma, biográficamente
marcada por la crisis petrolera, sus experiencias parecen teñidas por
“una sensación de “devaluación perpetua”, una sensación de haber
nacido al principio del fin… puras catástrofes en escalada” (cit.
en Ortuño 2020: 129). Partiendo de esta sensación de ruptura, su
colección de crónicas establece los temas ya característicos que unen
su obra periodística y su obra ficcional: los procesos socio-económicos
que subyacen al violento paisaje de la asolada región. Registrando este
constante declive, sus crónicas—de manera similar a las fotografías
de Carballo—se aproximan a la región como una escena de crimen
y peligro inminente. Sin embargo, mientras que la mayoría de las
crónicas que analizan la violencia que permea estos territorios a través
de un ejercicio periodístico que busca determinar hechos y desde una
mirada externa, las crónicas de Melchor trazan estos procesos a través
de las supersticiones, rumores y las mitologías locales de su tierra
natal. Haciendo uso de las ansiedades locales que surgen en espacios
depredados, el enfoque geográfico de las crónicas de Melchor es
utilizado para registrar la creciente alienación producida en espacios
provinciales al ser abiertos a formas predatorias de acumulación y
trasformados en terreno fértil para lo que David Harvey denuncia
como un capitalismo “salvaje” [feral], en el cual “talar o quemar” [slash
and burn] se ha convertido en la consigna (2013: 227). En este sentido,
la intensificación de “una economía de desposesión masiva y prácticas
depredadoras, en particular de los más pobres y vulnerables” (226)
diagnosticada por Harvey, es registrada por el retrato que Melchor
hace de un espacio gradualmente alienado de sus habitantes, quienes
comienzan a experimentar la amenaza sistemática de un capitalismo
salvaje desatado sobre las abandonadas provincias. De manera más
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contundente, este proceso es sintetizado por los propios recuerdos
de alienación experimentados por Melchor, remontándose a los años
de infancia en Veracruz—los cuales coinciden con las primeras etapas
de la reconversión neoliberal —en la crónica con la que abre el libro.
Describiendo una sociedad en vísperas de un profundo caos
socio-político, “Luces en el cielo” (publicada previamente como “El
ovni, la playa y los muertos”) sitúa al lector en un umbral tanto
espacial (un estuario ubicado en los límites del antiguo pueblo
pesquero de Boca del Río– la ciudad natal de Melchor– y el caótico
puerto de Veracruz) como temporal (la violencia de las últimas
décadas y la infancia tranquila de antaño). Aunque teñida con un aire
de melancolía, la topografía de este territorio descrita por Melchor
está lejos de denotar un paraíso, pues la descripción de la playa que
rodea a su pueblo natal se presenta como un agreste paisaje “replet[o]
de matorrales llenos de espinas en las que quedaban atrapadas las
ramas podridas y botellas de plástico que el río arrastraba” (2018:
15). A pesar de eso, aún lejos de la delirante urbanización capitalista
que reestructurará completamente este pueblo y transformará sus
playas en “un hervidero de turistas” (Melchor, 2018: 24), los detalles
que Melchor describe con cierto sentimentalismo (los letreros mal
escritos advirtiendo del peligro de la corriente con el burdo dibujo
de una calavera) escenifican la nostalgia de Melchor por un mundo
provincial que poco a poco empieza a desintegrarse.
Es en este contexto que Melchor narra su extraordinario
encuentro con un misterioso fenómeno aéreo que su yo de nueve
años está convencido puede ser sólo una señal de vida extraterrestre.
Melchor explica esta profunda creencia en objetos extraterrestres
como ligada a la penetración de la cultura popular estadounidense
y la serie de tabloides sensacionalistas y programas de noticias
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que comenzaron a aparecer en el país, uno que inclusive dedicó
el tiempo récord de once horas con diez minutos a una discusión
sobre la supuesta presencia de vida extraterrestre en la tierra (17).
La sensación de fatalidad que críticos observan en el inusitado auge
de tal cobertura sensacionalista y de narrativas del desastre durante
la crisis económica mexicana (Cabañas Tovar 2009; Anderson
2016), que, como Melchor menciona, mantenían los ojos del país
fijos en el cielo—“¿Los campesinos morían de tifoidea y dengue
al sur del país? Nada de eso resultaba importante” (2013: 16))—
es experimentado como alivio por su yo de nueve años, viendo
en la presencia alienígena una via de escape para una crisis que
había asumido dimensiones catastróficas —“guerras estúpidas que
mataban gente y chorreaban de petróleo a los pobres pelícanos”
(19). Esta improbable esperanza de rescate, que no sólo refleja la
experiencia de un contexto global de creciente militarización sino
además cómo el cambio social ‘has only become imaginable via
the apocalyptic threat” (Anderson, 2016: 103), es inevitablemente
destruida cuando la joven Melchor escucha una conversación entre
adultos que revela que las luces que vio aquel verano no pertenecen
a ovnis sino a aeronaves colombianas transportando cocaína en una
pista de aterrizaje clandestina supervisada por el ejército mexicano.
Este momento revelador encapsula la estructura general de
las narrativas en las crónicas de Melchor: encuentros sobrenaturales
y relatos populares son utilizados como el núcleo narrativo desde
donde se examina la elusiva violencia que comienza a ejercer presión
sobre el mundo provincial. Dado que la violencia suele mistificar
sus propios orígenes, la pesquisa hecha por Melchor parte de una
renuencia a dialogar con “la Historia con mayúsculas” (Melchor, 2018:
9), nutriéndose en vez de una memoria colectiva que da cuenta de esta
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brutal realidad frente a las mitologías del crimen organizado que los
medios masivos comienzan a enarbolar. Por ende, aunque la primera
crónica salta del avistamiento extraterrestre a una macro-historia
del narcotráfico en la región, la exposición periodística es también
utilizada para señalar los inestables cimientos de estas narrativas.
Melchor narra uno de los episodios criminales más notorios
del estado: el asesinato de policías federales en el pasaje “La Víbora”
en el pueblo de Tlalixcoyan durante una fallida redada en 1991, la
cual puso en evidencia la corrupción del ejército que abrió fuego para
proteger el cargamento de cocaína. La masacre alcanzó cobertura
nacional e internacional y, sumada a las horribles fotografías de los
cuerpos baleados de los policías, sirvió para acelerar el discurso
antinarcótico y reforzar la tendencia hacia la militarización (MacielPadilla, 2012: 193). No obstante, como Melchor reporta utilizando
rumores y una cronología extra-oficial de los hechos, reportes de
actividad aeronáutica irregular en aquella base militar se remontan a
los años ochenta, pues los pobladores de la zona que rodea al pasaje
estaban al tanto de los vínculos entre los cargamentos, el ejército
y los agentes de la policía federal (muchos de los cuales estaban al
servicio de los caciques locales) apostada en esa región. Por lo tanto,
los oficiales armados que “supuestamente”, como Melchor señala
con sospecha, llegaron a este sitio clandestino para detener a los
traficantes colombianos, habían estado ya implicados en disputas
territoriales y contrabando con el pleno conocimiento de las
autoridades–como fue ampliamente documentado por periodistas
locales.1 No obstante, el escándalo generado en Tlalixcoyan a inicios
1 Una investigación periodística sobre las relaciones entre grupos
criminales y disputas territoriales, contrabando y caciquismo en relación con
este episodio fue publicada en 1993 bajo el título Todos están dentro por el
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de los noventa junto con otros que rápidamente le procedieron,
fueron convenientemente utilizados para señalar al narcotráfico
como la amenaza número uno para la seguridad de México, llevando
al presidente Ernesto Zedillo a anunciar, a petición de Washington, la
necesidad de “measures never seen in the country to stop it” (cit. en
Andreas, 2000: p. 68). Lo que presenciaron las poblaciones locales,
sin embargo, no fue mayor seguridad, sino un saqueo turístico e
inmobiliario que llevó a la dramática transformación de aquella
región costera, alterando incluso la localmente conocida “Playa del
Muerto” a favor de un nombre con “un apelativo más turístico y
mucho menos tétrico” (Melchor, 2018: 23). Deshaciendo así las
prácticas y formas de organizar el espacio de sus habitantes, como
concluye nostálgicamente Melchor “[t]odo era pura mentira” y
desde ese momento, la escritora agrega, “ni siquiera Dios se salvaría
de mi incredulidad” ( 24).
La reconfiguración del espacio que Melchor investiga en esta
crónica es vinculada, más que a la hiper-violencia de narcotraficantes
y sus sangrientas disputas, al histórico rol de América Latina como
un sitio moldeado, como Eduardo Galeano ha ya diagnosticado,
“siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera
en turno” (1971: 16). Las presiones que el capitalismo global
comenzaron a ejercer sobre el territorio mexicano transformando
“familiar vistas into newly uncanny scenes” (Shaw, 2016: 62), son
por lo tanto articuladas en las crónicas de Melchor a través de
un registro que ha siempre tomado como núcleo la sensación de
dislocación geográfica y temporal. En efecto, lo que los encuentros
entonces editor del periódico local Notiver, Miguel Ángel López Velasco (Milo
Vela). Aunque Melchor no hace referencia explícita a este reporte, el asesinato
de Milo Vela es mencionado en una de las crónicas del libro.

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de Melchor en las playas de Veracruz evidencian, como ya ha
expuesto la novela negra latinoamericana, es un contexto en el cual
“the promise of modernity has been found empty” (Dove, 2012:
22), resultando en una sensación de crisis y desorientación. Melchor,
por lo tanto, sitúa sus indagaciones en los márgenes de la ciudad
provincial moderna, recurriendo a la atmósfera de criminalidad,
decadencia e inestabilidad propia de los géneros tanto literarios
como periodísticos del crimen, para representar la catástrofe
desatada por la modernidad capitalista. Dado que la integración la
economía mexicana con la estadounidense terminó por despojar las
riquezas restantes que dejó la petrolización y el paisaje provincial
quedó deshecho por la fiebre de la privatización, la inscripción de
estas nuevas relaciones basadas en la depredación y el saqueo son
registradas de forma estética en las crónicas de Melchor como una
trama criminal que se ha convertido en la regla más que la excepción.
Si, siguiendo a Harvey, el mundo neoliberalizado es un dominio en el
que “feral politicians cheat on their expenses, feral bankers plunder
the public purse for all its worth, CEOs, hedge fund operators and
private equity geniuses loot the world of wealth” (2012: 157) las
indagaciones de Melchor se centran en las fraudulentas operaciones
del capitalismo que han llevado al violento colapso de la región.
Sin embargo, de forma similar a los titanes de la
novela provincial del siglo veinte, los cuales daban cuenta de la
desruralización y la pobreza urbana que caracterizaría los años
del “Milagro mexicano”, Melchor registra la pauperización que
acompañó el desplome de las ilusiones impulsadas por el petróleo
al aproximarse a un paisaje provincial similarmente poblado, como
Kerstin Oloff observa en su crítica de Rulfo, por los atrapados ecos
de campesinos desposeídos y asesinados y los espectrales gritos de
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�Lya Morales Hernández / Crimen, acumulación salvaje y el trópico veracruzano

mujeres violadas, abusadas y comodificadas (2016: 84). Como en
otros textos que forman su tríptico dedicado al “trópico negro”,
figuras sobrenaturales son invocadas en sus crónicas para excavar
las tóxicas raíces que dan cuenta de la brutalidad de la existencia en
el trópico mexicano. Haciendo uso del registro informal y colectivo
del rumor, así como del género de la nota roja que históricamente ha
dado cuenta de estos horrores, Melchor investiga los orígenes y los
fines de la actual violencia. Por ejemplo, en la crónica “Reina, esclava
y mujer”, la cual investiga las góticas apariciones en las abandonadas
casonas del centro histórico del puerto de Veracruz, Melchor se
enfoca en un antiguo crimen cometido en estos edificios ahora en
ruinas: el presunto asesinato y desmembramiento de dos niños a
manos de su joven madre, Evangelina Tejera, una mujer que tan sólo
unos años atrás, había sido coronada reina del carnaval de Veracruz.
El crimen, ocurrido en 1989, fue reportado en los periódicos
locales y muy discutido entre los pobladores, volviéndose objeto de
leyendas urbanas y cuentos fantasmales. Más cercana a un cuento de
fantasmas que a un relato de misterio, si uno concuerda con Avery
Gordon que los cuentos de fantasmas son “stories concerning
exclusion and invisibilities” (2008: 17), la crónica hace uso de figuras
espectrales como evidencia esotérica de las condiciones explotativas
que han reconfigurado la geografía del puerto.
Desde sus primeras páginas, la crónica es situada por Melchor
en un ambiente post-urbano espectral que, siguiendo a Marta Sierra,
puede entenderse como una “geography of darkness that engulfs
the dreams of the modern city” (2017: 63), dado que el espacio físico
del centro de la ciudad que rodea al puerto es descrito como: “una
ruina llena de escombros, hogar de dipsómanos y felinos sarnosos,
espectros que penan entre la basura y entre la maleza que espantan
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de vez en cuando las buenas conciencias del puerto” (2018: 43). En
el mismo paisaje y arquitectura del lugar, el cual se nos ofrece como
un “escenario fantasmal” poblado por “casonas abandonadas que
se desmigajan sin prisa en las calles” (44), Melchor lee las marcas
dejadas por la desposesión y la desigualdad derivada de los procesos
de desregularización y privatización, los cuales aceleraron, sobre
todo, la expulsión y alienación de los trabajadores de los centros
urbanos. Así, la crónica se desplaza al deteriorado “laberinto
de apartamentos” en los que un puñado de viejos inquilinos
viven precariamente “a la luz de las velas […] sin agua potable ni
electricidad” (ibid.), retratando el sentimiento de inestabilidad que
experimentan al verse atrapados en las injustas geografías de la
regeneración urbana. Como narra un antiguo residente, después de
un incendio al fin de los años setenta, en un afán por remodelar los
edificios, pero aún restringidos por “las antiguas leyes del inquilinato
[…] los dueños nos cortaron la luz y el agua y nos fueron corriendo a
todos” (ibid.). No obstante, aunque logró resistir así por varios años,
no fueron las precarias condiciones impuestas por los dueños las
que finalmente lo orillaron a desplazarse de su hogar. Según narra,
su eventual salida del edificio se debió a una agobiante sensación
de extrañamiento, a una “mala vibra” (45) en el ambiente, pues los
llantos y quejidos—que presuntamente venían de los hijos mutilados
por Evangelina Tejera—comenzaron a atormentar a los residentes
por las noches. Intentando rastrear el origen de estos miedos, dado
que, siguiendo a Anthony Vidler, las ansiedades producidas por los
espacios laberínticos de ciudad moderna son al fin de cuentas lo
que da lugar a la novela de detective (1992: x), el resto de la crónica
ofrece un exhaustivo relato de las relaciones sociales y económicas
que giran alrededor de este lugar de ruina y tenebrosas apariciones.
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Debido al estatus del puerto de Veracruz como antiguo
ícono tanto del tropicalismo como del desarrollo petrolero
mexicano, su devastadora transformación de floreciente ambiente
tropical a una “distopía tropicalista” (Bencomo, 2016: 34) encuentra
una apta representación en la historia de ascenso y caída de la reina
del Carnaval de Veracruz que la crónica narra. Si como argumenta
Bencomo, en menos de un siglo hemos presenciado el nacimiento y
muerte de las paradisiacas imágenes postales del país, plagadas ahora
por la corrupción, la devastación ambiental y la violencia urbana
(25), el brutal destino de una de las “mercancías” más visibles de
esta fantasía tropicalista es presentada por Melchor como espejo del
brutal deterioro de la región. No arbitrariamente, la cronología que
Melchor traza en la crónica da cuenta de la vida de la joven en un
periodo que va de la crisis económica de 1982 al ascenso del “grupo
delictivo de Los Zetas, recién separados del Cártel del Golfo”, dado
que la vida de esta mujer se desarrolla y termina ineludiblemente
determinada por estas devastadoras transformaciones. Por ejemplo,
como Melchor logra reconstruir, salida de las filas de la clase
media mexicana, una surgida del volátil auge económico petrolero,
Evangelina se ve afectada por “una crisis económica que se recrudece
al iniciar la década de los ochenta” (50), la cual pone en marcha una
fuerte restructuración de clase que empuja a su familia a la ruina y la
obliga a abandonar sus estudios. No obstante, en consonancia con
los discursos neoliberales de superación personal que florecieron
en aquel periodo, el título de Reina de Carnaval, “una distinción
que incluso a la fecha suele considerarse “la máxima aspiración”
de cualquier muchacha de “buena familia” del puerto” (45), ofrece
a la joven una salida de su precaria situación económica. La fiesta
de carnaval y su reina, cabe observar, remontándose a los años del
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periodo post-revolucionario, ha beneficiado por años la percepción
de Veracruz como un atractivo destino turístico, consolidando
una imagen de “charm and tropical hedonism” (Rinaudo 2014,
p. 6) que permite atraer inversionistas hoteleros e inmobiliarios y
promocionar su desarrollo urbano ante el mercado global. En el
contexto de recesión económica, “la alegre disposición” de Evangelina
“para representar la alegría del pueblo jarocho”–como se menciona en la
sección de sociales de la cual se nutre la crónica– señala más bien
una disposición a satisfacer las demandas de mercado, ofreciendo
una distracción a “la baja del precio del petróleo” y “la bárbara
inflación que pulveriza los salarios” (Melchor 2018: 51). Asimismo,
la joven Evangelina se convierte en objeto de deseo de “la prole” de
empresarios inmobiliarios y hoteleros que “antes de su coronación
la despreciaban” (ibid.), y es introducida en su desenfrenado mundo
de fiestas, consumo de drogas y actos ilegales, a menudo ignorados
“pues la policía estaba ahí para protegerlos” (50).
Sin embargo, la comodificación de la joven por estos “hijos
de papi” (ibid.), representativos de la expansión del capitalismo
financiero y su dominio sobre el puerto, pone en evidencia una serie
de rumores que exhiben la problemática respuesta de los habitantes
a la fragmentada realidad social. Rumores de la participación de la
joven en orgías, consumo de cocaína y vínculos sentimentales con
narcotraficantes, convierten a la exreina en un chivo expiatorio
contra el cual los residentes de Veracruz pueden dirigir su ira.
Cayendo en desagracia “con una sociedad que se pretende en
enclave de sensualismo tropical, pero en el fondo es profundamente
clasista y misógina” (60), Evangelina termina descartada viviendo
en los edificios en ruinas del centro, donde eventualmente será
inculpada del asesinato de sus hijos en 1989. Aunque la pobreza
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abyecta de Evangelina, su precaria salud mental y documentada
historia de abuso son expuestas como causa de la muerte de sus hijos
(declarada como muerte por inanición), los medios locales, como
la crónica rastrea, no perdieron tiempo en promover un discurso
patologizante, vilificando los supuestos excesos de la joven (las
especulaciones sobre sus motivaciones incluyen venganza contra su
expareja, homicidio inducido por drogas o abuso infantil). El relato
construido por Melchor traza así una perturbadora contigüidad entre
el vertiginoso declive del puerto durante y después de la “década
perdida” y “la ascensión de la joven al estatuto de reina, emblema
viviente de la alegría, la lozanía y la fecundidad de un pueblo y
su posterior envilecimiento como filicida, villana mítica, bruja de
cuento de hadas” (ibid.). A través del arco narrativo de Evangelina,
Melchor no sólo cristaliza la movilidad descendente experimentada
por la mayoría de la población (sobre todo por las mujeres) como
parte de los ciclos de auge y caída propios del capitalismo sino,
además, una narrativa en la que los riesgos y estragos económicos
que los mismos capitalistas crearon son imputados a los individuos
considerados como “guilty of poor management” (Lazzarato, 2013:
60). De tal forma, con su cuerpo “convertido en un guiñapo de ojos
vacuos” y ya no representando la fecundidad del pueblo jarocho
sino su oscuro reverso, Evangelina termina siendo deshumanizada y
convertida en repositorio de los males que aquejan la ciudad. Al final
de la crónica, no es de extrañar entonces que Melchor invoque el
conocido mito de la Llorona—la egoísta y perversa mujer condenada
a vagar eternamente por sus pecados—para trazar un paralelismo
con el trágico destino de Evangelina: “igual que sus hijos, la antigua
reina del carnaval condenada por homicidio…ha sido obligada a
convertirse en un fantasma” (Melchor 2018:60).
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No sería entonces injustificado en el uso de este léxico
espectral una cierta convergencia con el corpus cronístico
contemporáneo en México y Centroamérica donde “el fantasma pasa
a ser expresión mermada de una humanidad frágil, abandonada por
Estados que se doblegan ante la soberanía de un sistema económico
feroz” (Poblete Alday, 2018: 222). De acuerdo con Poblete Alday,
aunque previamente confinados al campo de lo fantástico, los
espectros, ante la intensificación de fenómenos tales como pobreza
extrema, migración forzada y narcotráfico, deambulan más allá de
los límites del género para ‘‘para instalarse en lo real/referencial”
(ibid.) y señalar la fracturada realidad provocada por las políticas
económicas de los últimos años. De tal manera, si bien la crónica
retiene el tono y textura de una crónica de crimen, Melchor utiliza esta
figura espectral —que en muchos aspectos recuerda a las figuras de
monstruosidad femenina del gótico—para registrar, como el tropo
que evoca, las causas ocultas del horror que se esconden detrás de
esta figura. Lejos de limitar la crítica social, esta figura monstruosa,
que en modo gótico latinoamericano está profundamente ligada a
los encubiertos fracasos de proyectos nacionales que han dado lugar
a la violencia social y la desigualdad (Casanova-Vizcaíno and Ordíz,
2020: 32), permite a la crónica transcender la crítica localizada y
hablar en su lugar de los asediantes legados de la desinversión social
(precariedad, feminización de la pobreza, desempleo y “el fracaso
del sistema de seguridad social” (Melchor, 2018:59)) que fueron
prerrequisito para la ascensión del capitalismo global. Tomando
esta resonancia gótica de la tradición literaria de la región, donde lo
monstruoso y espectral ha sido invocado para expresar “the deadly
consequences of raw capitalist enterprise for the disadvantaged”
(Casanova-Vizcaíno and Ordíz, 2020: 34), la crónica avala “un
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grado de implicación que resulta imposible dentro de la economía
informativa de la nota roja” (Poblete Alday, 2019, 138). De tal forma,
renunciado al desenlace revelatorio que caracteriza a este género de
crimen, que como Melchor misma concluye, usualmente presenta
“los asuntos de su “literatura” como sucesos excepcionales, únicos
e irrepetibles” (60), la crónica traza estos asuntos como producto
de un ensamblaje más complejo (la crisis económica, la violencia de
género y los fracasos del sistema de bienestar) y dirige la atención a
las fragmentaciones sociales experimentadas en la región durante el
proceso de “Naftaficación”.
Crónica de un despojo anunciado: la requisa del puerto
como trama criminal
Mientras que en “Reina, esclava y mujer”, la invocación del fantasma
de la exreina del Carnaval traduce al lector el alto costo social que
trajo la transición neoliberal en México, en ‘‘El Cinturón del Vicio”,
los procesos de explotación y desposesión que marcan el periodo
son trazados a través de las tribulaciones de un descampenizado
estibador portuario conocido como El Ojón en el histórico puerto
de Veracruz. Construyendo un arco narrativo más amplio que el
presentado en la crónica de la vida de Evangelina, sin embargo, el
estibador es caracterizado por Melchor como producto de la larga
duración de desposesión capitalista en la región, dado que la crónica
da cuenta del “nested, rather than linear and sequential, quality of
the roughly post-1970s period” (Deckard and Shapiro, 2016: 5):
El Ojón nació a las orillas del Barrio El Huaco, uno de los
asentamientos populares más antiguos del puerto de Veracruz.
Habitado durante el periodo colonial por libertos de origen

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africano que levantaron sus viviendas en los márgenes del río
Tenoya con los maderos provenientes de los naufragios, El Barrio
(a secas) fue durante muchos siglos el único hogar posible para los
miles de personas que arribaban al puerto huyendo del hambre y
miseria de las zonas rurales, para invariablemente pasar a engrosar
la nómina del muelle, el comercio y el contrabando. (24)

Enmarcando una larga espiral de saqueo, ya que esta
descripción enlaza las temporalidades de explotación colonial con
la expropiación del campesinado mexicano como mano de obra
excedente producida por la industrialización agraria (un periodo que
coincide con el nacimiento de El Ojón), Melchor presenta el puerto
y los barrios del centro que lo rodean como un objeto laberíntico que
demanda la pesquisa del cronista. Más aún, dado que la ingeniería
social de los programas de regeneración urbana busca transformar
este barrio en un lugar “lleno de terrazas y cafés “europeos”’ (31),
Melchor hace uso de la evidencia anecdótica de El Ojón para tejer
una historia de los múltiples ciclos de explotación que han dejado su
huella en estos asentamientos.
Para analizar estos rastros, la investigación de Melchor
se enfoca en la fracturada cartografía del centro histórico en los
años setenta, restringiendo la mirada a la ahora deteriorada serie de
cantinas (conocida localmente como el “cinturón del vicio”) que
forman sus oscuros callejones y que alguna vez fueron “escenario
principal de la vida social de las clases trabajadoras del puerto” (26).
Este espacio, como traza Melchor a través de los recuerdos del Ojón,
“contrario a los refinados clubes, que calles arriba sólo admitían
(y admiten aún) a caballeretes que se las dan de peninsulares”, era
frecuentado por obreros portuarios, cuijes, marineros y pescadores
“que buscaban un respiro de media mañana para sus respectivas
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ocupaciones” (26-27). Por lo tanto, incluso si los recuerdos de El
Ojón sobre aquellos tiempos señalan un espacio caracterizado por
una profunda desigualdad (así como por el legado del colonialismo),
antecediendo al torbellino de la desregulación y la privatización
que debilitará a la fuerza laboral del puerto, estos recuerdos están
inevitablemente teñidos por una cierta nostalgia por el pasado.
Reveladoramente, Melchor narra el orgullo que El Ojón siente por
su musculoso cuerpo— “hasta tensa los músculos de los brazos y
luego los flexiona a los costados para mostrarme la fibra que aún
le queda”—que, aunque claramente resultado de años de trabajo
extenuante como estibador portuario, es contrastado con el “cuerpo
ñengo” de sesenta kilos con el que llegó buscando trabajo al puerto
(27). Además, uniéndose a las filas de este proletariado urbanizado,
El Ojón pudo acceder a artículos de consumo tales como jeans de
marca así como “varias camisas españolas que a él le gustaba dejarse
desabotonadas para que las mujeres del Cinturón del Vicio vieran
los músculos de su pecho” (28).
La coyuntura de finales de los setenta es crucial para
entender la postura de El Ojón. Este era el momento en el que el
PRI, lleno de petrodólares “expanded spending and made rhetorical
gestures towards the radical reforms carried out under Lázaro
Cárdenas in the 1930s” (Wood, 2021). Los petrodólares fueron
un “godsend to Mexican corporatism”, asegurando los recursos
necesarios para engrasar la maquinaria de patronazgo dentro de
los sindicatos afiliados al partido, permitiendo así a sus líderes
repartir recompensas tales como préstamos, becas y aumentos
salariales entre sus filas (Grayson, 2004: 246). Por lo tanto, como
Melchor describe en la crónica, a estas cantinas a menudo llegaban
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trabajadores empobrecidos pidiendo empleo a los líderes sindicales,
quienes concedían trabajos temporales a cambio de apoyo político:
“hombres gordos, cargados de cadenas de oro, que se pasaban el
día entero bebiendo coñac mientras sus cuijes, muchachos fuertes y
ganosos como El Ojón se rompían el lomo en los rústicos muelles
del puerto” (27). No obstante, estos arreglos se vieron pronto
interrumpidos con el recrudecimiento de la crisis, volviendo al
contrabando y al robo de cargas en las alternativas más viables
para la fuerza laboral del puerto. En consecuencia, estas mismas
cantinas empezaron a operar más como un eje estratégico del
comercio extralegal (sobre todo hurto de mercancía importada),
el centro neurálgico para los trabajadores del puerto cuya falta de
conocimientos técnicos era compensada por su “ingenio, el hambre
y las ganas de chingar” (30).
Como el apelativo de este lugar (y título de la crónica)
sugeriría, este espacio marginal es interpretado desde la perspectiva
de la norma social dominante como indicador de la decadencia y
corrupción moral de la ciudad portuaria. Las intricadas descripciones
que realiza Melchor, desde la caracterización del aire que se respira
en este espacio como saturado por “la fragancia de los negocios
clandestinos”, a las referencias de estas cantinas como envueltas por
las penumbras (27), podrían sugerir de igual forma este sitio como
un locus terribilis, un escenario urbano que comunica “a dystopian
view of the modern city, in which chaos, alienation and discord
prevail” (Braham, 2004: xiii). La evocación de la metrópolis del
Golfo mexicano como agobiada por la criminadad, por lo tanto,
comparte una marcada similitud con las atmósferas del hard-boiled,
particularmente por el emplazamiento en una ciudad portuaria
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y las icónicas expresiones de oscuridad urbana. Sin embargo,
la representación que Melchor hace de este entorno social, la
cual se basa en la memoria colectiva más que en el lenguaje del
oficialismo, exhibe esta turbidez no como rasgo distintivo de los
económicamente marginalizados sino como huella de la explotación
de las clases trabajadoras por “los güeritos…gente dizque de bien
que por acá salen en las páginas de sociales […], y por acá son unos
malandros” (30). Como denuncia el El Ojón, fue en realidad “esta
gente riquilla […] de ojos verdes, con sus hijos güeros” (una clara
referencia a las prevalentes jerarquías coloniales que existen aún en
Veracruz) quienes se beneficiarían directamente de las actividades
extralegales del puerto. Al igual que los capitalistas salvajes que Harvey
denuncia, es decir, aquellos que “pontifica[n] empalagosamente
sobre la perdida de sentido moral, el declive del civismo y el triste
deterioro de los valores familiares y la disciplina” (2013: 226), las
elites veracruzanas harían uso de esta misma retórica para legitimar
la disolución del sindicato de trabajadores portuarios, la cual les
permitirá reforzar su poder y acceso a los recursos del puerto. De
esta manera, en 1991, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari—
promoviendo un “nuevo México” de “transición democrática”—
acuerda la requisa del puerto (sólo avalado constitucionalmente en
caso de guerra internacional, de grave alteración del orden público o
cuando se tema algún peligro inminente para la paz interior del país)
citando la corrupción, el robo, la ineficacia y la explotación del puerto
(Hiskey, 2003: 112). Con la requisa de los muelles de Veracruz y la
privatización de las maniobras portuarias, como recuerda el Ojón:
El Cinturón del Vicio se vino pa’ abajo […] Chingo de gente
perdió su chamba, su hueso en el sindicato, y de chupar Napoleón

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etiqueta azul todos los días se volvieron franeleros y acabaron
viviendo en la calle o pidiendo limosna afuera de los bancos y el
mundo entero se les vino abajo con la movida del pelón culero
este. (31)

La descripción que hace El Ojón del desastroso despojo
del puerto—o al menos desastroso para las clases trabajadoras—
captura perfectamente las proporciones distópicas alcanzadas
durante el sexenio salinista. De 1988 a 1994, más de 150 empresas
paraestatales fueron privatizadas y los remanentes del desarrollismo
fueron desviados hacia una clase emergente de oligarcas,
arrastrando consigo una disparidad socio-económica “comparable
only to the post-independent period” (Carroll, 2016: 12). En el
caso de las antiguas elites veracruzanas, como señalan Arroyo
Fonseca y Rebolledo Flores, el giro neoliberal en México y su
violenta economía de desposesión les garantizó no sólo contratos
multimillonarios a través de la transferencia masiva de la riqueza
por varios canales ocultos sino, particularmente, los beneficios
derivados de grandes proyectos de infraestructura y megaproyectos
que serían brutalmente implementados en la región (4435). Estos
proyectos, ciertamente, fueron promovidos a través de discursos
que resaltaban “technological and infrastructural development
and economic growth as a way to help societies with […] poverty
alleviation and pro-poor development” (Córdoba Azcárate, 2020,
286). En línea con este discurso y casi ventrilocuando el lenguaje
de gobermentalidad neoliberal, al final de crónica, Melchor expresa
los esfuerzos del gobierno para transformar el puerto de Veracruz y
reactivar su economía, principalmente a través de un nuevo malecón
que mejorará esta área para el consumo turístico, creando empleos,
brindando seguridad y estabilidad a sus habitantes. No obstante, en la
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devastadora intervención de El Ojón que Melchor introduce al final
de la crónica, este gesto de restructuración espacial es comparado
más bien con una apropiación de tierras neocolonial, llevando al
lector de vuelta al espacio desigual del Barrio con el que la crónica
abre, y por ende, presentándolo como parte de la trayectoria cíclica
de la acumulación capitalista:
Esos pinches españoles lo único que quieren es chingar al pueblo
y que al centro se lo lleve la chingada. Quieren que el puerto se
parezca a Miami o no sé qué pedo pero yo te digo que uno de estos
días el pueblo se va a cansar. En aquel entonces también vivíamos
bien jodidos, pa’ que te miento, pero al menos vivíamos contentos
y teníamos dónde chingarlos nuestras chelas a toda madre y
cotorrear sin que nadie nos hiciera menos por ser obreros. (31)

La profética visión del cercano futuro de Veracruz del El
Ojón que se articula en la crónica, aludiendo al “ajuste espacial”
(en inglés spatial fix2) por venir, registra las desastrosas condiciones
del presente como parte de un largo continuo de depredación que,
aunque enarbolada por una nueva casta de conquistadores, abrirá el
paso a desposesión de las clases populares de la tierra y el acceso a sus
recursos. Presentando así un aplanado horizonte en donde el saqueo
histórico (representado por los españoles) y las desregulaciones
económicas del neoliberalismo coexisten para otorgar al capitalismo
2 El “ajuste espacial” se refiere al proceso a través del cual las recurrentes
crisis de sobreacumulación del capitalismo son resueltas, al menos por un
tiempo, a través de la reorganización espacial y la expansión geográfica
(Harvey 1982), es decir, a través de la incorporación de más territorio del
planeta al ámbito del capital; la transformación de relaciones de producción
y formas de vida en una escala planetaria; y la creación de un expandido y
mejorado entorno construido que permita sostener y mejorar la habilidad del
sistema para acumular riqueza (Schoenberger, 2004, p. 429).

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global con nuevas reservas de materias primas (la reserva del
turismo aún por explotar), el pasaje final de la crónica prefigura la
destrucción presente y futura como determinada por estas viejas/
nuevas lógicas extractivas. Sólo unos años más tarde, al momento de
la publicación del libro, la portentosa acusación del El Ojón será vista
en pleno vigor con el malecón de Veracruz convertido en una fosa
común y el sector de hidrocarburos finalmente abierto a la inversión
extranjera—una revolución en el sector notablemente denominada
“Salvando a México”. No obstante, señalando ya la violencia que
pronto lo consumiría todo y abriría el territorio a una nueva clase
de empresarios—encapsulada con el título de la crónica que cierra
la colección “Veracruz se escribe con Z”—la crónica de Melchor
pone la atención sobre estos negocios criminales (en el sitio original
del colonialismo de conquistadores) como siempre ya inscritos en, y
necesarios para, la trayectoria predatoria del capitalismo.
Las crónicas de Melchor ponen en manifiesto no sólo por
qué este emplazamiento geográfico ha sido recalibrado como el
epicentro de los males que aquejan la nación sino, particularmente,
porqué este terreno ha sido un sitio privilegiado para trazar las
profundas fallas del capitalismo global. Como argumenta Charlotte
Whittle en una reseña reciente de la novela Morir en el Golfo (1985)
de Héctor Aguilar Camín—un texto centrado en el criminal fracaso
de un estado post-revolucionario sostenido por el petróleo—el
título de este thriller policiaco sugiere que el asesinato se encuentra
ya impreso sobre el paisaje del Golfo y está destinado a repetirse
(2016). Las cicatrices dejadas por la petrolización mexicana en los
paisajes de la costa y la magnitud de la crisis actual, como Whittle
sugiere, muestran que el noir continúa siendo un género productivo
para explorar el “intricate maze of links between crime and power”
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periodo específico de la historia literaria de América Latina,
principalmente, cómo representar el caos que la violencia estaba
causando en todo el hemisferio más allá de la “tyranny of breaking
news that trivializes criminal violence” (Castellanos Moya cit. en
Luna Sellés, 2020), son por lo tanto entretejidas en las crónicas negras
de Melchor para ofrecer una perspectiva escéptica sobre crisis del
presente. En Aquí no es Miami, por lo tanto, se observa un esfuerzo
consciente por exponer los impulsos económicos del capitalismo
como causa oculta de la restructuración catastrófica y radical de estos
territorios, los cuales, al momento de publicación, se desplegaban
con brutalidad bajo el engañoso término de “guerra contra el
narcotráfico”. Enfocándose en estos ambientes peri-urbanos en
dónde los procesos de acumulación capitalista son implementados
por medio la coerción y el saqueo, las crónicas permiten al lector
vislumbrar las capas de misterio que cubren la extendida explotación
que se ejerce en estos espacios. Por lo tanto, contrario a la puesta en
escena de una violencia inhumana y deshumanizante hecha por los
medios de comunicación dominantes, los paisajes trazados en las
crónicas negras de Melchor registran productivamente los instintos
criminales del capitalismo que se ocultan detrás del espectro del
narcotráfico, usualmente invocado como único culpable.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-54

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano:
la saga de Edgar “el Zurdo” Mendieta
Idealization and cliché in the Mexican narco-police:
the saga of Edgar “el Zurdo” Mendieta
Gerardo Castillo Carrillo
Universidad Iberoamericana de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-8167-1169
gerardocastilloc@hotmail.com

Fecha de entrega: 14-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: En el presente artículo nos disponemos a revisar la
caracterización que la narrativa mexicana con temática narco ha realizado
sobre el detective. Este tipo de personaje se ha vuelto emblemático, por
ejemplo, en la obra literaria de escritores como Paco Ignacio Taibo II,
Rafael Ramírez Heredia, Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo
Fernández, entre otros. La mayor parte de estos autores han publicado de
manera frecuente sagas novelísticas con el mismo protagonista-detective
(como Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el “Zurdo” Mendieta o Andrea
Mijangos), quienes ante un sistema de justicia inoperante e impune tratarán
de hacer prevalecer el orden social pese a los obstáculos y el peligro que
representa el crimen organizado. De este modo, detectives como Edgar
“el Zurdo” Mendieta desempeña su labor, dentro de la corparación
policiaca, en un contexto de extrema violencia causada por los carteles del
narcotráfico. Pese a esta realidad caótica, el personaje estará caracterizado,
por parte de su autor, bajo una visión romántica e idealista basada en

169

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

el estereotipo de agente honesto, íntegro e infalibles ante un sistema
judicial extremadamente corrupto. A partir de estos planteamientos, se
defenderá como premisa central que esta saga literaria, escrita por Élmer
Mendoza, solo reproduce una perspectiva cerrada, utópica y tradicional de
la narrativa policiaca.
Palabras clave: Literatura policiaca, Narcopolicial, Detective, Perdedor,
Cliché
Abstract: In this article we are about to review the characterization that
the Mexican narrative with a drug theme has made about the detective.
This type of character has become emblematic, for example, in the literary
work of writers such as Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez Heredia,
Élmer Mendoza, Gonzalo Martré, Bernardo Fernández, among others.
Most of these authors have frequently published novelistic sagas with the
same protagonist-detective (such as Héctor Belascoarán Shayne, Edgar el
“Zurdo” Mendieta or Andrea Mijangos), who, faced with an inoperative
and unpunished justice system, will try to make the law prevail. social
order despite the obstacles and the danger posed by organized crime.
Detectives like Edgar el “Zurdo” Mendieta carry out their work, within
the police corporation, in a context of extreme violence caused by drug
cartels. Despite this chaotic reality, the character will be characterized, by
its author, under a romantic and idealistic vision based on the stereotype
of an honest, upright and infallible agent before an extremely corrupt
judicial system. Based on these approaches, it will be defended as a central
premise that this literary saga, written by Élmer Mendoza, only reproduces
a closed, utopian and traditional perspective of detective fiction.
Keywords: Police Literature, Narcopolice, Detective, Loser, Cliché

170

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-53

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

I.

Precursores de la literatura policiaca en México

Sin duda, uno de los referentes iniciales de la narrativa policiaca
mexicana es la revista Selecciones Policiacas y de Misterio (1946- 1961),
en ella se agrupó una generación de escritores que difundió y
posicionó el género en las letras nacionales. Entre los autores que
conformaron este grupo destacan Antonio Helú, Juan Bustillo Oro,
Enrique F. Gual, Rafael Bernal, Antonio Castro Leal, María Elvira
Bermúdez, Ramiro Gómez Kemp, José Martínez de la Vega, Rubén
Salazar Mallén, entre otros. Muchos de ellos además participaron
como guionistas y directores en nuestra industria cinematográfica.
Justo durante la década de los años cuarenta se publican novelas
como Ensayo de un crimen (1944) de Rodolfo Usigli, El crimen de tres
bandas (1945) de Rafael Solana, Un muerto en su tumba, así como Tres
novelas policiacas (1946) de Rafael Bernal y el volumen de cuentos La
obligación de asesinar (1946) de Antonio Helú; en conjunto estos textos
se centrarán en uno de los rasgos característicos y tradicionales del
género policiaco: la solución del enigma (generalmente un asesinato)
del cuarto cerrado.
La popularidad de esta vertiente literaria permitirá que
precisamente, el detective, personaje y elemento fundamental de la
narrativa de corte policial, tenga gran aceptación entre los lectores;
de esta manera, Máximo Roldán será el investigador recurrente en los
relatos de Antonio Helú1; al igual que Peter Pérez, creado por José
1 Máximo Roldán compartirá características semejantes a los personajes
de Edgar Allan Poe: lógica deductiva, sagacidad matemática y una destacada
inteligencia. Otros de los personajes creados por Helú será el ladrón Carlos
Miranda, protagonista del relato “La obligación de asesinar”, además en
algunos cuentos fungirá como compañero de andanzas de Roldán. En el año de
1937 Antonio Helú escribe y dirige la versión cinematográfica de La obligación
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-53

171

�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Martínez de la Vega, quien será trasladado incluso al cine. Décadas
posteriores, en la narrativa mexicana surgirán detectives con una
mayor complejidad psicológica, acorde con el contexto sociohistórico
que relatan, tal es el caso de Filiberto García, protagonista de la novela
El complot mongol (1969), y por supuesto Héctor Belascoarán Shayne,
personaje central de las obras Días de combate (1976), Cosa fácil (1977),
Algunas nubes (1980), No habrá final feliz (1981), Amorosos fantasmas
(1989), Sueños de frontera (1990), entre otras.
La crítica considera a Ensayo de un crimen, novela escrita por el
dramaturgo Rodolfo Usigli, como un referente de la literatura policiaca
mexicana, además de su calidad estética, se aleja de los parámetros
tradicionales de este género; su protagonista, Roberto de la Cruz, está
obsesionado con cometer el asesinato perfecto y cobrar notoriedad
como criminal; más allá de este objetivo por parte del personaje
central, el texto realiza una radiografía de la sociedad mexicana
posrevolucionaria, analizando de manera particular la frivolidad,
ambición e inmoralidad de las clases sociales adineradas, quienes para
de la Cruz no merecen vivir debido a su comportamiento disipado, al
respecto Laura Navarrete Maya (2000) asevera:
Las víctimas elegidas por él son seres «despreciables» que no
merecen vivir, decía él. Patricia era estrafalaria, escandalosa,
pervertida; el conde, además de todo eso era homosexual.
de asesinar. A partir de este año comienza a trabajar como coguionista con
Juan Bustillo Oro, ambos tratarán de impulsar el cine policiaco en la industria
mexicana. Entre los argumentos que escribe destacan las películas: La honradez
es un estorbo (1937), Ave sin nido (1947) El Asesino X (1955), El medallón
del crimen (1956), El último mexicano (1956), entre otras. Véase Ortiz BulléGoyri, A. (2020). Antonio Helú y sus aportaciones al género policiaco, en la
literatura, el cine y el teatro. Tema y variaciones de Literatura, número 54,
semestre I, pp. 29-39.

172

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-53

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El mismo Herrera le advirtió: aléjese de ellos porque sólo le
acarrearán problemas; más Roberto de la Cruz lo ignora y dedica
mucho tiempo a planear e intentar cumplir su obsesión: librar a la
sociedad de seres como ellos, apartados totalmente de la norma.
(p. 475)

Estos elementos permiten considerar a la novela Ensayo de
un crimen más próxima al género negro que a la narrativa policíaca
tradicional, debido a que en las tres partes que conforman la obra se
expone la transformación sociocultural de la metrópoli, así como el
desarrollo de la modernidad en el país. Roberto de la Cruz transita
por la ciudad añorando el espacio y la época anterior a estos cambios,
pues considera que hay una degradación tanto en la urbe como en
sus habitantes; por tal motivo, es necesario restablecer el orden a
través del asesinato; puesto que sus víctimas (Patricia Terrazas, el
conde Schwartzemberg, Carlota Cervantes) son todos aquellas que
alteran sus valores e identidad. Su deseo de matar está asociado
más por un principio ontológico que por razones pragmáticas. En
consecuencia, cuando Roberto de la Cruz es acusado de homicidio
pasional, al asesinar a su esposa accidentalmente, prefiere perder la
cordura, antes que ser juzgado como un criminal común y corriente.
Ensayo de un crimen se aleja de los parámetros de la novela
de enigma, debido a que tanto los asesinatos como el hallazgo del
homicida son relatos secundarios, pues en el texto se priorizan,
a través de la voz de Roberto de la Cruz, los cambios sociales,
culturales y económicos que se producen en la Ciudad de México
con la llegada de la modernidad. Ante esta nueva época, el narrador
observa que las transformaciones arquitectónicas de la metrópoli
son signo de una nueva etapa:
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Había una fiebre de construcciones en la ciudad, por ser la única
inversión segura, que pronto el solar devastado se confundió con
los otros mil solares que había. Pronto, también, arquitectos y
albañiles empezaron a trabajar con una especie de mecánica
pasión, y una nueva estructura y nuevos bloques de piedra
reemplazaron a los anteriores (Usigli, 1994, p. 57).

En consecuencia, el imaginario urbano se ve alterado por
estas nuevas edificaciones, las cuales para Roberto de la Cruz
significan la pérdida de la identidad en el plano espacial y también
personal. Asimismo, se registran una serie de transiciones culturales
en la vida nocturna de la ciudad: cabarés, salas de juego exclusivos,
espectáculos de medianoche que generarán un sinfín de nuevas
experiencias y prácticas en los habitantes citadinos. Estas dinámicas
de reciente orden provocarán paulatinamente una corrupción tanto
política como social que agudizará la violencia y el crimen en los
distintos sectores sociales. Estos cambios evidencian una estructura
delictiva diferente en el espacio público de la metrópoli.
Este conjunto de transformaciones socioculturales,
así como la presencia de los sectores sórdidos y marginales de
la ciudad, estarán recreados en otro referente de la literatura
mexicana del siglo XX: El complot mongol (1969) de Rafael Bernal.
La novela está conformada por la mezcla de voces narrativas
(tercera y primera persona) su protagonista, Filiberto García,
realizará largos monólogos en los que develará su personalidad
y las deducciones para desarticular el plan ideado por China para
asesinar al presidente de los Estados Unidos; el FBI y la KGB
sospechan que esta intriga se maquina desde el Barrio Chino de
la Ciudad de México, espacio por el que transitará García para
investigar los intríngulis de tal objetivo:
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

México, con cierta timidez, le llama a la calle de Dolores, su barrio
chino. Un barrio de una sola calle de casas viejas con un pobre
callejón ansioso de misterios. Hay algunas tiendas olorosas a
Cantón y Fukien, algunos restaurantes. Pero todo sin el color, las
luces y banderolas, las linternas y el ambiente que se ve en otros
barrios chinos, como el de San Francisco o Manila. Más que un
barrio chino, da el aspecto de una calle vieja donde han anclado
algunos chinos, huérfanos de dragones imperiales, de recetas
milenarias y de misterios. (Bernal, 2011, p. 25)

Como se observa en la cita anterior, la descripción del Barrio
Chino, de acuerdo con la percepción del narrador, es decadente y
marginal. De hecho, resulta paradójico que desde estas calles se pueda
urdir un complot de corte internacional. No obstante, conforme
Filiberto García investiga los secretos de la conspiración, descubre
que el corrupto sistema político mexicano es el artífice de esta
confabulación; precisamente, el hombre que lo contrata, Rosendo
del Valle, para investigar los orígenes de tal intriga es el principal
responsable de esta trama porque su ambición es convertirse en
presidente de la república al generar una atmósfera de inestabilidad en
el país. Por consiguiente, Filiberto García al descubrir las verdaderas
intenciones detrás de este plan, en su condición de sicario, terminará
asesinando al exgobernador del Valle y sus cómplices.
El complot mongol está enmarcada como una novela negra de
espionaje, en la que se realiza una crítica social a los estamentos que
produjo la Revolución Mexicana, en particular, a la clase política
y a la corrupción sistemática de los aparatos estatales. De hecho,
su protagonista, Filiberto García, es producto de ese caudillismo
revolucionario: altanero, utilitario, deshonesto. La novela evidencia
la escasa capacidad de los cuerpos policiacos, así como el fracaso de
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

las instituciones de justicia, aspectos que en la literatura neopolicial
reciente y en la situación política actual se agudizan sin posibilidad
de cambio. Por consiguiente, el Estado como un agente corruptor
será una constante en la narrativa mexicana coetánea, elementos,
por ejemplo, que tanto Paco Ignacio Taibo II como Élmer Mendoza
tendrán presentes en sus sagas literarias.
Sin duda, Ensayo de un crimen y El complot mongol son novelas de
corte policiaco precursoras en la crítica sociopolítica de México de
la primera mitad del siglo XX. Por supuesto, ambos textos apegados
a la tradición literaria del hardboiled norteamericano, develaron un
submundo criminal y marginado que traspasó el clásico asesinato
del cuarto cerrado. Asimismo, quizá propiciaron que escritores
como Paco Ignacio Taibo II, Juan Hernández Luna, Rafael Ramírez
Heredia, entre otros, explorarán en sus narrativa espacios sórdidos
y decadentes de la frontera norte del país, así como de distintas
ciudades de provincia. No obstante, la inoperancia del sistema
político será un rasgo que de manera consuetudinaria tratarán en
sus textos estos autores.
Precisamente Paco Ignacio Taibo II acuñará el término
neopolicial para referirse a una realidad sociopolítica corrompida
de manera sistemática, así como a un aparato de justicia omiso y
cómplice de la delincuencia organizada. En este nuevo contexto, la
policía estará subordinada a los intereses de los grupos criminales,
quienes operarán como agentes represores de la población civil.
Cabe precisar que en conjunto estos elementos serán característicos
de los países latinoamericanos, los cuales, además de tener en común
el retraso económico, producirán lugares de alta marginación y
pobreza. Ante este panorama, los ideales de justicia del personajedetective estarán determinados por factores absolutamente ajenos
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

a su voluntad; de este modo, la incertidumbre, la ambigüedad y la
soledad también formarán parte de su psique. En esta dirección
García Talaván (2014) asevera que
la fórmula del detective como superhombre es sustituida por la
del detective duro, marginal y de moralidad ambigua cuyo cinismo
e ironía se oponen a la sociedad en la que vive. Al contrario
del detective clásico, el nuevo es vulnerable, se mete de lleno
en la acción y sufre físicamente sus consecuencias. Para él la
investigación no es un puro juego intelectual sino una toma de
postura ética. (p. 66)

En consecuencia, el detective apegado a los principios de
la novela negra2, ahora estará motivado por un código ético de
carácter personal, el cual tratará de preservar el orden social, pese
a su marginación y vulnerabilidad. Ante un contexto sociohistórico
crítico, en el que la vida urbana produce una masa poblacional
anónima, la complejidad criminal será uno de los rasgos distintivos
del hardboiled. No obstante, el detective de la narrativa neopolicial
también se caracterizará, dependiendo de las circunstancias, por
una indeterminación moral, motivada en muchas ocasiones por la
corrupción y la ineptitud de las instituciones públicas.
Invariablemente el detective o agente policiaco en la narrativa
mexicana tiene en contra el abuso de poder de los aparatos políticos,
2 El escritor argentino Ricardo Piglia considera que en la literatura el
detective policiaco debe atender, en principio, a la tradición y tener como
rasgos elementales la razón y la experiencia. Para Piglia estos personajes
deben dialogar con su realidad histórica y política. Precisamente estos
elementos se pueden observar en Los casos del comisario Croce.  Para Piglia,
la combinación de verdad, conocimiento e imaginación son esenciales para
descifrar los misterios de la realidad. Véase Bueno, M. (2018). “El Comisario
Croce: la forma del policial de Ricardo Piglia”, en  Alea: Estudios Neolatinos,
vol. 20, núm. 1, pp. 90-109.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

la incompetencia burocrática, la decadencia moral de la sociedad,
etcétera. Así personajes como Filiberto García, Héctor Belascoarán
Shayne, Ifigenio Clausel, Malverde Chandler, Edgar “el Zurdo”
Mendieta o Andrea Mijangos3, siempre desarrollan su labor de
manera adversa, bajo escenarios violentos y caóticos, pese a estos
inconvenientes, con todas las complicaciones que se presentan para
resolver una investigación criminal o particular, todos ellos logran
resolver sus casos. Esta constante más allá de su valoración estética
evidencia una idealización que contrasta con la realidad extraliteraria.
Por supuesto, todo texto literario contiene un sentido interno que no
necesariamente debe tener correspondencia con el plano de lo real.
Para escritores como Paco Ignacio Taibo II, Rafael Ramírez
Heredia o el propio Élmer Mendoza, el detective se asume como un
perdedor e incluso como antihéroe que, pese a todas las adversidades,
se sostiene a partir de la resistencia y en la paradójica aceptación de
la derrota. Esta posición por parte de este tipo de personajes es
consecuencia de un inoperante sistema político, de la desigualdad
social y de los fracasos personales o afectivos. Por orden general
es un ser solitario que suele tener un pasado traumático, aunado al
escepticismo y al desencanto de los aparatos estatales. Su ethos reside
3 El escritor mexicano Bernardo Fernández ha publicado cinco novelas
bajo la temática narco: Tiempo de alacranes (2005), Hielo negro (2011),
Cuello blanco (2013), Azul Cobalto (2016) y Esta bestia que habitamos: Un
caso del Járcor (2021); en las primeras cuatro obras de esta serie, el personaje
central es la detective policiaca Andrea Mijangos, quien estará obsesionada en
capturar a la jefa del Cártel de Constanza, Lizzy Zubiaga. Esta saga literaria
comparte características semejantes con la de “el Zurdo” Mendieta: a su modo
son agentes honestos, están obsesionados con la justicia y se suelen enfrentar
a criminales poderosos. Esta visión maniqueísta contrasta con la realidad
corrupta e impune de las dependencias de seguridad y de la comprobada
complicidad de las corporaciones policiacas con la delincuencia organizada.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en su condición marginal y en la acción de investigar, de descubrir
los intríngulis de criminalidad y corrupción del poder. En todos
estos detectives literarios existe un profundo pesimismo, así como
una evidente desconfianza por las leyes, la justicia y las verdades
absolutas.
Finalmente es importante subrayar que tanto la marginación
como el fracaso, además de ser características claves en la psique
personal del detective literario moderno, también se constituyen
como elementos distintivos del género neopolicial. Este rasgo está
asociado con una realidad política y social desfavorable, en la que
permea un pasado trágico y negativo en la memoria individual de
este tipo de personajes (García Talaván, 2011). Es así como Edgar
“el Zurdo” Mendieta, protagonista de una serie de seis novelas
escritas por Élmer Mendoza, manifiesta como principal mecanismo
de defensa la integridad ética y el deber de justicia. En contraste, con
detectives que presentan una posición más cínica o descarada, tal es
el caso de personajes como Jesús Malverde Chandler o Celia Cruz,
alías la Rompecocos, investigadores creados por el escritor Gonzalo
Martré, o el descarado y corrupto policía Luis Manuel Salcido, de la
novela El Sinaloa, de Guillermo Rubio.
II.

Edgar “el Zurdo” Mendieta, el detective héroe

Tal como se mencionó con anterioridad, el detective de la narrativa
neopolicial generalmente está representado como un perdedor. Esta
característica también se observa en la saga literaria del personaje
Édgar “el Zurdo” Mendieta, protagonista de Balas de plata (2008),
La prueba del ácido (2010), Nombre de perro (2012), Besar al detective
(2015), Asesinato en el Parque Sinaloa (2017) y Ella entró por la ventana
del baño (2022), novelas pertenecientes al escritor mexicano Élmer
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Mendoza (Culiacán, 1949). “El Zurdo” es un policía Ministerial de
Culiacán, Sinaloa, quien siempre estará una posición contracorriente
ante el denominado Cártel del Pacífico, pues como agente del
estado no tendrá los alcances suficientes para combatirlo; por
tal razón, en repetidas ocasiones tendrá que negociar con la jefa
de este grupo delictivo, Samantha Valdés, para poder encerrar o
castigar a criminales que de manera circunstancial aparecen para
asesinar personas cercanas afectivamente a Mendieta, por alterar
violentamente el orden público, o bien porque afectan los intereses
del Cártel. El escritor y crítico literario Eduardo Antonio Parra
(2017) reflexiona a propósito del personaje:
¿Un detective en México? Preguntan todavía ciertos lectores
incrédulos. Sí, en nuestro país también lo hay, aunque no gocen de
mucho prestigio al pertenecer a la Policía Judicial o Ministerial. ¿Un
judicial es el héroe de estas historias? ... pero habrá que añadir que
Edgar “el Zurdo” Mendieta no es un judicial como aquellos cuya
imagen permanece tenebrosamente grabada en el imaginario de la
gente. Tampoco trabaja para el crimen organizado, aunque tenga
amigos muy poderosos entre los dirigentes de la mafia. (p. 62)

Si observamos la cita anterior, Eduardo Antonio Parra parte
de una idealización para describir la personalidad del detective. De
igual manera, justifica la supuesta amistad que sostiene el personaje
con capos del crimen organizado, pero en términos pragmáticos este
tipo de relaciones están fincadas en la conveniencia de ambas partes
más que en el respeto; de hecho, en la práctica es incongruente que
un policía y un criminal puedan ser amigos desinteresadamente. Por
consiguiente, si “el Zurdo” Mendieta realiza alianzas con el Cártel
del Pacífico para terminar con un enemigo en común, solo evidencia
una actitud permisible ante estos grupos delictivos.
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En el presente estudio no tenemos como objetivo llevar
a cabo un análisis puntual de cada novela, nuestra finalidad es
demostrar que de manera indistinta el personaje a través de la saga
no tiene evolución ni un arco dramático verosímil; por ejemplo,
aunque proviene de una colonia popular tiene gustos literarios
selectos, le gusta el rock clásico, no es misógino con sus compañeras;
por supuesto que estos atributos en un policía mexicano promedio
son irreales, considerando que esto tipo de agentes están expuesto a
contextos de violencia y exclusión, resulta poco probable que Edgar
Mendieta, como agente ministerial, manifieste gustos sensibles en
un entorno de absoluta masculinidad hegemónica, pero resulta
un tanto absurdo que como simple policía tenga el respeto de los
criminales y sea incorruptible, así se observa en la obra Nombre de
perro (2012), cuando “el Zurdo” Mendieta se reúne con Samantha
Valdés, la jefa del Cártel del Pacífico, quien le solicita un favor:
Quiero que encuentres al asesino y me lo entregues. Samantha,
respeto tu dolor, me consta que Mariana era buena persona,
pero no soy detective privado, soy placa y como me dijiste una
vez: de los más pendejos…Ya una vez te invité a estar cerca
de nosotros y quedaste en pensarlo. Silencio. Te lo pido como
un favor personal…Me está cargando la chingada y sé que con
mis métodos no voy a avanzar; así que te necesito…Dame
una camioneta blanca con vidrios blancos y dinero para llevar
técnicos a Mazatlán. Cuenta con ello. Una cosa más: suspende las
carnicerías. (Mendoza, 2012, pp.112-113)

Otras características que presenta el personaje de Edgar “el
Zurdo” Mendieta están relacionadas con su carácter depresivo y
solitario, motivado por una agresión sexual que sufrió en la infancia
por parte de un sacerdote, estos hechos le causarán en cierto momento
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

un alcoholismo crónico. Además, las relaciones amorosas que sostiene
son intermitentes y poco estables, el único hijo que tiene lo conoce
veinte años después; todos estos antecedentes son compatibles con la
representación del detective perdedor que explicamos líneas arriba, y
que si bien es cierto estos rasgos se apegan a la narrativa neopolicial, la
saga escrita por Élmer Mendoza generalmente está planteada a partir
de investigar un asesinato que afecta de manera directa a amigos o
conocidos del “Zurdo” Mendieta, quien pese a todos los obstáculos
siempre descubrirá el móvil y al homicida, aproximándose más a la
clásica novela policiaca deductiva.
Estas particularidades, mencionadas en el párrafo anterior,
se presentan en la quinta novela de la saga, Asesinato en el Parque
Sinaloa (2017). Mendieta es cuestionado por distintas corporaciones
de estar coludido con el Cártel del Pacífico, tras no comprobársele
esta acusación, decide retirarse y dedicar su tiempo a embriagarse;
sin embargo, resuelve integrarse nuevamente a la policía ministerial
para investigar el homicidio del abogado Pedro Sánchez Morán, hijo
de su mentor y amigo, el ex policía Abel Sánchez: “Voy a volver pero
con una condición…mataron al hijo de Abel Sánchez en Los Mochis
y quiero encargarme de la investigación, ésa es mi condición. Voy
a llevarme al grupo” (Mendoza, 2017, p. 43). Con este propósito
se trasladará a Los Mochis para indagar el crimen. Una vez más
el personaje se centrará en resolver el asesinato, tomándose el
compromiso, al igual que en otros textos, como un deber de justicia.
De igual manera que en otras obras de esta saga, habrá dos
relatos paralelos como parte de la diégesis; por un lado, los intríngulis
y pistas sobre el asesinato del abogado; por otro, la fuga de la prisión
de un alto cabecilla del Cártel del Pacífico: el Perro Laveaga, quien
está obsesionado con Daniela Katz, una conocida locutora de la
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región, que le ha prometido al narco realizar una serie radiofónica
sobre su vida, a cambio de ser entrevistado. Por supuesto que este
relato alterno del capo fugitivo tendrá una evidente semejanza
con la historia de Joaquín el “Chapo” Guzmán, quien también fue
capturado en la ciudad de Los Mochis bajo las mismas circunstancias.
De nueva cuenta “el Zurdo” Mendieta se enfrentará con
distintos obstáculos: policías corruptos, sicarios asesinando civiles,
capos del narcotráfico encondiéndose de las fuerzas armadas, el
ejército sitiando la ciudad; bajo este escenario, será capturado por
confrontarse con agentes ministeriales de Los Mochis, pero a pesar
de haber transgredido las leyes, de manera un tanto inverosímil se le
ofrecerá un trato:
Edgar Mendieta, violaste once leyes y todos los códigos de honor
de la Policía mexicana, además de faltar al respeto al Ejército,
[…]; estás acusado de colaborar en la fuga de Samantha Valdés
y te señalan en Estados Unidos como el asesino de la agente
especial de FBI Win Morrison, estás enterado? […]. Además, cae
sobre tus espaldas haber provocado la muerte del teniente de la
Policía Federal César Obregón, conocido como el Trokas. […]. Si
colaboras con nosotros te dejaremos libre al terminar el operativo
(Mendoza, 2017, p. 202).

El acuerdo propuesto por el ejército, muy al estilo de la
industria cinematográfica holliwoodense, consiste en ayudar a la captura
de Samantha Valdés, trato que no aceptará el agente Mendieta debido a
la amistad que sostiene con la jefa del Cártel del Pacífico. No obstante,
una vez más observamos la sobreestimación que con la que delinea
el personaje, pues no importa que violente las leyes, sea acusado
de asesinato o sostenga relaciones con la delincuencia organizada,
siempre saldrá avante pese a los inconvenientes que se presenten.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Este carácter infalible resulta incongruente con la realidad política y
criminal que se vive en el país, pero además alejado del ethos crítico y
contestario del detective de la novela negra hispanoamericana.
Pese a estos clichés, Asesinato en el Parque Sinaloa es quizá
el texto de toda la saga que mejor aborda las redes criminales del
narcotráfico y expone la evidente subordinación a la que están sujetas
las corporaciones policiacas a manos de los carteles de la droga. Cabe
destacar que, en las primeras novelas, la acción narrativa solo se centra
en resolver el enigma del asesinato. Por ejemplo, en Balas de plata, el
agente Mendieta se dedica a investigar el homicidio de Bruno Canizales,
hijo del exministro de Agricultura, quien lleva una doble vida y es
ejecutado con una bala de plata, aspecto que obsesionará al detective
pero que no podrá esclarecer. En esta primera entrega el personaje
estará más vinculado con un perfil de perdedor (característico de
la narrativa neopolicial): fue abandonado por su mujer, acude con
el psicoanalista, tiene recuerdos poco gratos de su infancia en el
seminario; no obstante, se debe apuntar que es un asiduo lector de
Shakespeare, Capote, Munch, Kerouac, Fromm, entre otros.
En La prueba del ácido, en cambio, el detective resolverá el
asesinato de la prostituta brasileña Mayra Cabral de Melo, con la
que “el Zurdo” Mendieta tendrá encuentros sexuales fortuitos.
Nuevamente el punto narrativo de la novela se centrará en investigar
el homicidio, para cumplir tal propósito tendrá que negociar con
diferentes redes criminales, entre ellas se encuentra la nueva jefa y
heredera del Cártel Pacífico, Samantha Valdés, quien le facilitará los
medios y los hombres para descubrir al asesino. Justo en este texto
se origina la relación de complicidad entre ambos personajes, Valdés
invitará a Mendieta a trabajar para el grupo criminal, supuestamente
por el aprecio y respeto que su padre sentía por el policía: “Necesito
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hablar contigo comandante. No soy tu hombre Samantha, soy
demasiado pendejo y todavía un poco honesto. Precisamente por
eso me interesas, Zurdo Mendieta, ¿crees que no necesitamos
gente honrada en nuestras filas? Aunque no lo creas o no lo hayas
pensado, este negocio no funcionaría sin grandes dosis de fidelidad
y honradez” (Mendoza, 2012, p. 239). Esta lectura que realiza Élmer
Mendoza sobre los convenios entre narcotraficantes y policías
resulta ingenua y poco informada. El crimen organizado más allá
de fidelidad y honradez exige pragmatismo, beneficios personales
y dividendos económicos, aspectos que en esta serie narrativa se
soslayan o pasan desapercibido. Por tal razón, sustentamos que en
conjunto estas novelas replican una visión idealizada y superficial del
tráfico de drogas, reproducida no solo literariamente, sino también
en la música, el cine y la televisión.
En Ella entró por la ventana del baño, la última novela publicada
sobre el detective Edgar Mendieta, titulada a partir de una canción
de The Beatles [“She Came in Through The Bathroom Window”],
el agente ministerial Mendieta tendrá nuevamente una doble
misión; por una parte, Ricardo Favela, un anciano moribundo, le
solicitará como último deseo encontrar a la mujer con la que hace
más de veinte años sostuvo una apasionada aventura amorosa; por
otra, capturar a Sebastián Salcido, alias “el Siciliano”, un peligroso
exmilitar dedicado al narcotráfico, quien ahora que está libre,
después de dos décadas de prisión, ha comenzado a asesinar a
aquellos policías que lo capturaron. Una vez más Samantha Valdés
decide ayudar al “Zurdo” Mendieta a capturar al exmilitar Salcido,
pues es un enemigo en común para ambas partes; por supuesto, una
vez más hacia el final de la novela estos obstáculos se resuelven a
favor del agente policiaco.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

Este tipo de historias paralelas son la misma premisa con las
que invariablemente Élmer Mendoza estructura las novelas de esta
saga. De manera recurrente se recrean muchas escenas efectistas,
llenas de balaceras y bazucazos, pero en el último capítulo se resuelve
el enigma y se asesina al sujeto que pone en peligro la estabilidad y
vida de los personajes. Debido a estas características creemos que
en conjunto la serie narrativa de Edgar el “Zurdo” Mendieta está
orientada a la clásica novela policiaca del enigma, recurriendo a una
visión romántica y poco crítica del narcotráfico y del sistema político
mexicano, creando en muchas ocasiones personajes maniqueos
o estereotipos criminales. Por supuesto no se debe minimizar las
cualidades narrativas de su autor, pues la publicación de seis novelas
con el mismo protagonista requiere de oficio literario y disciplina.
No obstante, el Zurdo Mendieta no evoluciona como personajes y
mantiene los mismos rasgos que en la primera obra.
III.

Pistas finales

El detective en la narrativa policiaca mexicana contemporánea
manifiesta un particular interés por la investigación deductiva, muy
apegado quizá a la tradición de la novela de enigma. En otros casos,
la búsqueda o indagación es un detonante para denunciar y hacer
público escándalos de corrupción de índole político, también se
exploran hechos criminales sensibles socialmente, por ejemplo, el
texto Un asesino solitario (1999) del propio Élmer Mendoza, examina
los intríngulis conspirativos para matar al candidato presidencial
del Partido Revolucionario Institucional (PRI); durante el relato,
Mendoza sostiene la misma premisa oficial que se propagó tras
el homicidio de Luis Donaldo Colosio: la ausencia de un autor
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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

intelectual. Narrada en primera persona por un matón a sueldo, “el
Yorch”, la historia se centra en exhibir la decadencia y podredumbre
del sistema político mexicano.
Precisamente la crítica al régimen mexicano corrupto y
decadente, tal como se plantea en Un asesino solitario, lo realizan años
antes escritores de corte policiaco como Rafael Ramírez Heredia,
Gerardo Cornejo o Juan Hernández Luna, estos autores toman como
núcleo narrativo de sus obras el punto de vista del criminal, explorando
con más profundidad el perfil psicológico, las zonas citadinas de la
periferia y la exclusión social producto de un nuevo orden económico.
Estos antecedentes son necesarios para comprender el surgimiento,
justo en la década de los noventa, de una problemática que pronto
perturbaría el espacio público: el narcotráfico. Es así como las novelas
con temática narcopolicial comienzan a tener resonancia en el campo
literario y editorial de nuestras letras.
La dinámica del mercado editorial, sin duda, fue determinante
para que sagas narcopoliciacas como la del “Zurdo” Mendieta
tuvieran una destacada recepción, bajo el contexto, por supuesto,
mediático y político de la guerra contra el narco emprendida en
el sexenio calderonista. Al igual que Élmer Mendoza, escritores
como Bernardo Fernández, Alejandro Almazán, Víctor Ronquillo,
Guillermo Rubio o César López Cuadras, centraron sus intereses
literarios en la temática narco. Algunos de ellos, reprodujeron en
sus textos la misma retórica maniquea difundida por el gobierno de
buenos y malos; en cambio, autores como Rubio y López Cuadras
trataron de romper con esta inercia discursiva a través de la parodia,
el humor y el cinismo de sus personajes, características más apegadas
a nuestra compleja y absurda realidad criminal.
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�Gerardo Castillo Carrillo / Idealización y cliché en el narcopolicial mexicano

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67, de
Fernando del Paso
Collapses and cosmopolitan crimes in Fernado del
Paso’s Linda 67
Luis Miguel Estrada Orozco
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-3268-7658
luis.estradaorozco@viep.com.mx

Fecha de entrega: 07-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Desde su publicación en 1995, Linda 67. Historia de un crimen,
la recepción de esta novela policiaca ha sido ambigua, en buena parte
condicionada por la naturaleza de la obra precedente de Fernando del
Paso. En el presente artículo, propongo una lectura en Linda 67 varios
niveles: primero, como una novela que dialoga con el género venido de la
cultura de masas a través de la apropiación latinoamericana de que Amar
Sánchez identificaba como estrategias de “seducción y traición”. Por otro
lado, en Linda 67 existe una búsqueda estética fuera de los márgenes del
neopoliciaco hispanoamericano dominante a finales del siglo XX. La
estética de Linda 67 entrelaza elementos de cultura de masas y alta cultura,
tanto en las referencias directas como en trabajos de estructura profunda
o construcción psicológica de David Sorensen, el asesino que es su
personaje central. A través de los referentes de la publicidad, los productos
de lujo, conflictos sociales y hechos criminales de contemporaneidad, la
novela reaviva las críticas de Adorno y Horkheimer sobre la industria

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

cultural, al tiempo que expone una suerte de reverso de los deseos
cosmopolitas latinoamericanos, concebidos por Mariano Siskind como un
“deseo de mundo”, una forma de aspirar a la universalidad (articulada
en discursos hegemónicos mundiales) desde la marginalidad geopolítica.
Este cosmopolitismo ha sido revisado por Siskind dadas las coyunturas
políticas del siglo XXI, en el que es patente el colapso de la función
imaginaria asignada a la noción de “mundo” en la concepción inicial del
cosmopolitismo. En el presente trabajo, argumento también que David
Sorensen, encarna ya algunos de los derrumbes del cosmopolitismo
latinoamericano a finales del siglo XX.
Palabras clave: Fernando del Paso, novela policiaca, cultura de masas.
Abstrac. Since its publication in 1995, Linda 67. Historia de un crimen, the
reception of this police novel has been ambiguous, largely conditioned by
the nature of Fernando del Paso’s previous work. In this article, I propose
a reading of Linda 67 on several levels: first, as a novel that dialogues
with the genre that came from mass culture through the Latin American
appropriation that Amar Sánchez identified as strategies of “seduction
and betrayal”. On the other hand, in Linda 67 there is an aesthetic search
outside the margins of the dominant Spanish-American neo-police at the
end of the 20th century. Linda 67’s aesthetic interweaves elements of mass
culture and high culture, both in direct references and in deep structure
or psychological construction works by David Sorensen, the murderer
who is its central character. Through the referents of advertising, luxury
products, social conflicts and contemporary criminal acts, the novel
revives Adorno and Horkheimer’s criticisms of the cultural industry,
while exposing a kind of reverse of Latin American cosmopolitan
desires, conceived by Mariano Siskind as a “desire for the world”, a way
of aspiring to universality (articulated in global hegemonic discourses)
from geopolitical marginality. This cosmopolitanism has been reviewed by
Siskind given the political conjunctures of the 21st century, in which the
collapse of the imaginary function assigned to the notion of “world” in
the initial conception of cosmopolitanism is evident. In this paper, I also
argue that David Sorensen already embodies some of the collapses of
Latin American cosmopolitanism at the end of the 20th century.
Keywords: Fernando del Paso, detective novel, mass culture.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Fernando del Paso recuerda en entrevista cómo concibió la idea
de Linda 67. Historia de un crimen. Después de leer varios libros de
la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges
y Adolfo Bioy Casares, le aseguró a Álvaro Mutis que él también
escribiría una novela policiaca. “No, no puedes, porque hay que
tener una vocación especial para eso”, respondió Mutis. “Veinte años
después recogí el reto y viajé a San Francisco para situarla ahí porque
hay que escoger un buen escenario también” (Domínguez, 2018).
La anécdota recoge, desde su germen, algunas de las dudas
en torno a la relación entre el libro y el autor. ¿Podía el escritor de
José Trigo (1966), Palinuro de México (1977) y Noticias del Imperio (1987)
ceñirse a las expectativas de la fórmula policial? Una vez terminado
el libro, ¿cómo se lee en relación con sus obras anteriores y con el
resto de los trabajos de corte similar en América Latina?
Linda 67 narra la historia del crimen cometido por David
Sorensen Armendáriz, mexicano cosmopolita hijo de un diplomático
de antepasados daneses, quien asesina a su esposa Linda Lagrange,
estadounidense, hija de un magnate texano y luego urde una estafa
para fingir su secuestro, cobrar millones de dólares y huir con su
amante, Olivia. La novela rompe con algunos elementos formulaicos
del género al descubrir al asesino desde el primer capítulo y dedicarse
a reconstruir los motivos que lo llevaron hacia el crimen, así como
los detalles de su planeación y ejecución. Posteriormente, David
Sorensen buscará quedar libre de culpa y fugarse con el dinero de la
estafa. Sin embargo, su plan se verá interrumpido por un chantajista
que busca hacerse con el dinero del supuesto rescate. Al mismo
tiempo, el caso es investigado por un policía mexicano-americano y
Sorensen es puesto contra la pared por una estratagema urdida por
su suegro, el viejo Lagrange, quien lo detesta profundamente.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

En el presente artículo, propongo una lectura de Linda
67, primero, desde una distancia doble tanto con las expectativas
de las fórmulas tradicionales del género, como con el resto de la
producción latinoamericana del “neopolicial” de finales del siglo
XX. En principio, Linda 67 participa de lo que Amar Sánchez
identificaba como estrategias de “seducción y traición”: literatura
que seduce con los recursos conocidos de los géneros venidos
de la cultura de masas y luego los traiciona para hacer su propia
propuesta estética. Por otro lado, Linda 67 escapa de las perspectivas
políticas del neopolicial hispanoamericano dominante a finales del
siglo XX, donde los Estados y sus aparatos de justicia son el centro
de la crítica del neopolicial. Así, Linda 67 es una narrativa que al
“traicionar” las fórmulas de sus referentes y las expectativas de la
producción de su momento gana autonomía. Finalmente, al usar
una serie amplia de referentes del mundo de la publicidad y artículos
de lujo que vincula con el crimen, la novela reaviva las críticas sobre
la industria cultural. Más aún, al contextualizar la narración con
temas en torno a migración, salud, derechos humanos y hechos
criminales de su contemporaneidad, expone un reverso siniestro
de los “deseos cosmopolitas”. Para Mariano Siskind, el “deseo de
mundo” identificado en algunos intelectuales latinoamericanos
desde la década de 1870 fue una forma de aspirar a la universalidad,
identificada en discursos hegemónicos mundiales en el Occidente,
desarrollada desde la marginalidad geopolítica. La idea de
cosmopolitismo, revisada y revisitada por el mismo autor dadas las
coyunturas políticas del siglo XXI, nota el patente colapso de la
función imaginaria asignada a la noción de “mundo”, un mundo
concebido como la estructura simbólica que sostenía imaginarios
humanísticos de emancipación, igualdad y justicia universales.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Como detallaré, el asesino David Sorensen encarna ya algunos de
los derrumbes del cosmopolitismo latinoamericano a finales del
siglo XX.
Novela policiaca: géneros bajo sospecha.
Las obras literarias que se apegan a géneros masivos llaman a la
duda. Es decir, juzgar su calidad artística es difícil. En especial, si la
novela se encuentra inserta en la obra de un autor como Del Paso:
Llegué a este título con recelo … Mi desconfianza fue tristemente
justificada: encontré una historia plagada de lugares comunes (a veces
salpicada de cursilería), la ejecución más básica de la novela negra. ¿Por
qué alguien como Fernando del Paso, reconocido por su audaz uso
del lenguaje, escogería un género que exige al escritor apegarse a
una serie de normas estrictas? (Cruz, 2018, mis cursivas).

Es posible que opiniones como la anterior tengan que ver
con cierta distancia con el género usado como punto de partida:
el policial. Si para Cruz hay “lugares comunes” y una “ejecución
básica”, para Amelia Castilla, por el contrario, Del Paso no sólo
ignoró las dudas de Álvaro Mutis, sino que “Tampoco hizo caso
Del Paso de los maestros del género y empezó Linda 67: historia de
un crimen descubriendo al asesino en la primera página” (Castilla,
1996). Operar en contra de ciertas expectativas, en opinión de
Martín Solares, al prologar la novela, revela la elección de un camino
estético. Del Paso no optó por el “detective hiperracional”, ni por
“la relación de una lucha entre dos grupos criminales”; al contrario,
“optó por una vía más estrecha y exigente, que surgió a finales de
los años treinta y acaso es una de las que han dado mayores logros
literarios: la confesión del hombre que comete un crimen por pasión
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y lucha por escapar a la justicia” como algunos personajes de James
McCain y Patricia Highsmith (Del Paso, 2017, Prólogo:13).
La idea, por otro lado, de que se trata de un género con un
puñado estable de modelos, es rebatible. Como detecta Rosa María
Ávila (2005), “Desde el surgimiento de los detectives clásicos o
‘duros’, varios críticos han tratado de definir algunos términos como
‘policial’, ‘policiaco’, ‘duro’, ‘criminal’, ‘detectivesco’, ‘negro’, o –en
su caso– ‘neopoliciaco’” (145). Los distintos acentos presentan
variedades formales y estilísticas, además de que están vinculados al
momento de evolución y lugares de producción.
En la literatura moderna, Edgar Allan Poe inaugura el
género detectivesco a mediados del siglo XIX. La línea analítica de
su personaje Auguste Dupin será la dominante durante el fin del
XIX y el inicio del siglo XX, encontrando representantes no sólo en
Europa y los Estados Unidos, sino también en América Latina. De
hecho, es esta línea analítica la que Jorge Luis Borges retrabaja en
“La muerte y la brújula” (de 1942). Además de sus propios aportes
como autor, Borges junto a Bioy Casares también hacen labor
de difusión del género a través de la serie de libros “El Séptimo
Círculo” publicada por Emecé a partir de 1945.
Para este momento, el género en América Latina ya tiene
seguidores entre un público variado. Un año antes del lanzamiento
de “El Séptimo Círculo”, el mexicano Rodolfo Usigli ha publicado
ya Ensayo de un crimen. En México, el “Círculo de la Calle Morgue”,
conformado por escritores e intelectuales reunidos en torno a
Santiago Helú, pondrá en contacto al gran público lector con las
tendencias clásicas y actuales (en su tiempo) de esta literatura a través
de “la revista Selecciones Policiacas y de Misterio, la versión mexicana del
Ellery Queen’s Mistery Magazine” (Negrín, 2005: 39), fundada en 1946.
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Si bien la línea analítica es de gran relevancia en el ingreso
del género a Latinoamérica, la literatura estadounidense hard-boiled
destaca en su evolución posterior. La estética hard-boiled, de orígenes
en la década de 1920, combina la búsqueda heroica con la violencia
sensacionalizada (Braham, 2004: xiii) en ambientes llenos de bajos
fondos urbanos, así como detectives privados con un pie fuera de
la ley y con una clara desconfianza hacia ella (Stavans, 1993: 49;
Noguerol, 2006: 122). Esta última razón es un motivo por el que su
influencia se ha dejado sentir en América Latina, particularmente en
el “neopolicial”.
El término surge a final de la década de 1970 en medio de
sacudimientos sociales en Latinoamérica que Francisca Noguerol
(2006) identifica con un ambiente extendido de caos, violencia
y desencanto político (118). Paco Ignacio Taibo II, uno de sus
principales promotores, discute las condiciones que rigen al
neopolicial:
Caracterización de la policía como una fuerza del caos, del sistema
bárbaro, dispuesta a ahogar a los ciudadanos; presentación
de un hecho criminal como un accidente social, envuelto en la
cotidianidad de las grandes nuevas ciudades; énfasis en el diálogo
como conductor de la narración; gran calidad en el lenguaje,
sobre todo en la construcción de ambientes; personajes centrales
marginales por decisión (Taibo II, citado en Noguerol, 2006: 120).

En esta descripción emergen algunas diferencias que separan
al neopolicial del hard-boiled estadounidense. Principalmente, la veta
en castellano es más política que su contraparte estadounidense
(Braham, 2004: xiii). En efecto, la principal preocupación del
neopolicial no es el misterio, sino el crimen y con él, “el reflejo del
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

contexto social” (Noguerol, 2006: 121). Como revisa Persephone
Braham al hacer un detallado recuento de la producción literaria
del género que nos ocupa entre los años 1968 y 2012, para el año
de publicación de Linda 67, la estética dominante en México es
el neopolicial con fuertes cargas de denuncia social y elementos
políticos anclados en las circunstancias latinoamericanas donde se
desarrollan las narrativas (Braham, 2019: 277-285). La manera en
que Linda 67 dialoga con los modelos narrativos clásicos y responde
en sus propios términos a la estética dominante debe analizarse
detenidamente.
Linda 67: seducción, traición y el universo referencial.
Incluso en un género que hace crítica social a través del crimen,
existe un halo de lectura placentera. Para Ana María Amar Sánchez
(2017), el placer implica tanto el enigma, como el cumplimiento de
ciertos elementos de la fórmula además los giros e innovaciones
que un buen escritor pueda encontrar (47-48). Para la argentina,
cualquier obra “policial en América Latina se define por su trabajo
de ‘deformación’ y explotación de las variantes implícitas en las
fórmulas” (49). Más aún, es un género que tiene una inevitable
carga de “complicidades con el lector de policiales” (56) en donde
los autores explotan el atractivo de la autorreflexividad, los guiños,
referencias y diversas intertextualidades con obras canónicas (pp.
55-58). En suma: “Pensar el género y pensar cómo distanciarse
de sus orígenes forman parte del mismo movimiento [en América
Latina]” (59).
Linda 67 está lleno de recursos de esta naturaleza. Las
opiniones que oscilan entre un libro hecho de lugares comunes y
la de lectores que “extrañan el misterio prometido por el género
198

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policial” (Corral Peña, 2005, p. 126) se deben a la versatilidad con
que Del Paso usa elementos de la novela policiaca, ambientes noir,
tropos del hard-boiled e incluso una crítica social que, sin ser la del
neopolicial, evoca sus perspectivas.
Durante la primera parte de la novela, dado que las primeras
páginas explican que David Sorensen mató a su esposa, la millonaria
Linda Lagrange, el enigma no es el crimen, sino sus razones. El
ocultamiento de ciertos datos por el narrador heterodiegético genera
un misterio para el lector (González, 2017ª: 93). Este narrador
mantiene durante buena parte de la novela una tercera persona que
sigue la perspectiva y los pensamientos de David Sorensen, y que
crea un efecto de subjetividad similar al de la primera persona. En la
segunda parte, este narrador adquirirá un dinamismo distinto.
Las largas analepsis de la primera parte tienen dos líneas
concurrentes intercaladas caprichosamente que no respeta una
cronología estricta, sino que dejan un reguerillo de información
que el lector reconstruye. La primera línea abarca un espacio
temporal más largo a pesar de estar presentada con mayor brevedad:
los orígenes y las ambiciones de David Sorensen. Hijo de un
diplomático mexicano, David nació en Londres y vivió durante un
tiempo en París, Canadá, México y de nuevo en Londres, donde
estudió economía por dos años. Gracias a esta vida es un políglota,
mantiene doble nacionalidad (mexicana y británica). Además, conoce
de primera mano todo lo referente al buen gusto y ropa, accesorios,
cocina y vino de la mejor calidad. Una breve vida de estudiante sin
recursos en Londres lo enfrenta a la existencia dentro de los límites
de su poder adquisitivo. En este punto, David decide que la vida sin
lujos es imposible para él y abandona los estudios para, luego de
encontrarse con su amigo de la infancia, el irlandés Chuck O’Brien,
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

dedicarse a varios trabajos en San Francisco que este le consigue,
entre ellos, la agencia de publicidad de Bob Morrison, donde el
lector lo encuentra cuando comienza la historia.
En una entrevista poco antes de la muerte de su padre,
retirado en su lujosa casa en Cuernavaca, David descubre que Papá
Sorensen no ahorró nada, dilapidando todo su sueldo para dar una
buena impresión de México en el extranjero, y que incluso la casa de
Cuernavaca fue vendida a su tío para pagar el tratamiento del cáncer
que mató a su madre. Así, David entiende que no tiene dinero ni
herencia y que la vida que mantiene como pareja de Linda Lagrange
es imposible de pagar con sus propios recursos.
La segunda línea narrativa de la primera parte nos cuenta
la infatuación de David con Linda, a quien conoce al chocar el
exclusivo Daimler Majestic 1967 de ella y ajustar la placa que ha
averiado con su propio automóvil, una placa personalizada con el
rótulo “Linda 67”, el nombre y año de nacimiento de la heredera. Su
veloz relación lleva a un matrimonio que se deteriora rápidamente
tras la amenaza del viejo Lagrange de desheredar a Linda si sigue
casada con Sorensen, a quien Lagrange considera un oportunista.
Ni el dinero ni ninguna de las propiedades, incluida la casa en el
exclusivo barrio Nob Hill, y el lujoso BMW que maneja Sorensen,
están a nombre de Linda, sino de su padre. Esta línea concluye con
la declaración de que Linda se divorciará de David pues acepta que
su jefe en la compañía de decoración donde trabaja por gusto, Jim
Harris, es su amante; admite también que se ha hartado de Sorensen
y que no piensa perder su vida de lujos por él.
En esta primera parte existen dos capítulos cruciales. El
capítulo quinto, “Los dos mosqueteros”, que describe su relación con
su amigo de la infancia, Chuck O’Brien, y que también termina con
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las analepsis mayores de la primera línea: en este punto el pasado de
Sorensen se ha construido ya. A partir de este capítulo, las analepsis
se centrarán en la concepción y planeación del asesinato de Linda
y su falso secuestro, hasta su ejecución e inicio de la investigación
del inspector Gálvez. El otro capítulo central, como señala Corral
Peña (2005), es el octavo, “Fiesta en casa de los Harris”, donde las
frustraciones de David estallan (p. 117). El capítulo enfatiza el entorno
adinerado y snob de los personajes además de referencias reales que
el lector puede rastrear en la conversación entre David y Sheila, un
personaje secundario cuya importancia sólo se comprende al final de
la novela: se habla del crimen de Susan Smith, quien ahogó a sus dos
hijos en el lago John D. Long; se comenta el problema de la propuesta
de ley 187 y la intolerancia hacia la migración ilegal mayormente
hispana en California; a raíz de un personaje “cuya presencia da pie
a que se hable del sida”, se aborda la “enfermedad ineludible en una
conversación como la que sostienen los personajes” (Corral Peña,
2005: 122) y finalmente el crimen de O. J. Simpson.
A raíz de la discusión del veredicto de inocencia de Simpson,
Sheila le hace notar a David que ahí hay dos lecciones sobre el arte de
matar: no ser estúpido y obtener algún beneficio de la muerte. Luego
de esta conversación, de la confesión de Linda de su amorío con Jim
Harris y del aviso de que el divorcio está en camino, David decide
matar a Linda y beneficiarse con su muerte. Los siguientes capítulos
abundarán en la planeación y ejecución del crimen, incluido el plan
para hacerlo parecer un secuestro, cobrar quince millones de dólares
y escapar a una vida de lujos con su amante mexicana, la aeromoza
Olivia a quien desconoce la verdadera naturaleza de Sorensen.
Guillermo Núñez Jáuregui (2017) nota la efectividad con que
Del Paso ataca las convenciones del género, desde su ambientación.
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Es el San Francisco de Dashiell Hammett, donde Sorensen bebe
en el mismo bar donde lo hacía el autor de The Maltese Falcon (Del
Paso, 2017: 156). Además del espacio, está el modo en que Sorensen
concibe el crimen: “Más grotesco aún le pareció que, a una velocidad
pasmosa, desfilasen por su mente los recuerdos de los crímenes,
imaginarios o reales, que había leído o visto en novelas y películas, o
visto y leído en los periódicos y la televisión…” (100, mis cursivas). A
esta mezcla de cultura pop y nota roja se suman los guiños para el
conocedor del policial: “arrojarla en su automóvil a un barranco,
después de pegarle en la cabeza con la llave, así como lo habían
hecho, ¿cómo se llamaban?, ¿Cora y Frank?, con el griego” (p.
100, mis cursivas). En este caso, la referencia es a The Postman Always
Rings Twice, de James M. Cain, publicada en 1934 y adaptada al cine
en 1946. Igualmente, sabemos que Sorensen acostumbra comprar
novelas de segunda mano de los autores Patricia Highsmith y Rex
Stout (Del Paso, 2017: 163). De Highsmith, además del inevitable
parecido entre Sorensen y Mr. Ripley, cuya primera aparición fue
en The Talented Mr. Ripley, de 1955, está el homenaje identificado
por Guillermo Núñez (2017) a la adaptación francesa del libro de
Highsmith (hecha en 1960) en el título de un capítulo nombrado en
español igual que el filme francés Plein Soleil: “A pleno sol”.
Además de los guiños, espacios y referentes, existe también
una actitud irónica hacia los lugares comunes. El inspector Gálvez,
fuma pipa y tanto David como él mismo bromean sobre el cliché
(Del Paso, 2017: 167). En la misma conversación, Gálvez nota
varios pisapapeles en la casa de Nob Hill y sugiere que pueden ser
un arma mortal, aludiendo a Hickory Dickory Dock (1955) de Agatha
Christie (177). Cuando el segundo de Gálvez, el sargento Kirby
hace una deducción sobre el lado y ángulo del golpe que mata a
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Linda, el inspector ironiza: “esa clase de conclusiones elementales
perteneces al mundo de Sherlock Holmes o al de Alfred Hitchcock,
no al mundo real…” (274). La combinación de libros, películas y
noticias periodísticas establece una serie de referentes de la cultura
de masas constituyéndola en uno de los múltiples archivos con los
que la novela trabajará1.
El juego de referentes y homenajes no se restringe al mundo
europeo y estadounidense. José Espinosa-Jácome (2006) nota los
puntos de contacto entre David Sorensen y Roberto de la Cruz,
el dandi aristócrata venido a menos que protagoniza Ensayo de un
crimen, de Rodolfo Usigli (171). Más aún, este juego de referentes
aborda también la “alta literatura”. Por ejemplo, hay varias líneas que
conectan a David Sorensen con el Raskólnikov de Crimen y castigo, de
Fiódor Dostoievsky. En principio, ambos son jóvenes que matan a
una mujer movidos para quedarse con su dinero. Las escenas de la
muerte de la vieja usurera y el golpe con que David deja inconsciente
a Linda en su carro antes de lanzarla por una barranca hacia el mar
dialogan a través de las dudas que ambos tienen antes del golpe
final. Igualmente, hay una similitud entre la rumiación del plan de los
personajes y la precipitación de los acontecimientos por el azar o un
aparente destino que favorece al asesino. En el caso de Raskólnikov,
por la conversación escuchada al pasar, que revela que la sobrina que
vive con la usurera, no estará en casa, dejando a la potencial víctima
sola. En el caso de Sorensen, los hechos narrados en el capítulo
“Coincidencias”, en donde una gripe le permite quedarse en casa a
1 Para un análisis detallado de las intertextualidades de Linda 67 con el
género, recomiendo el capítulo “2.3 Intertextualidad en la novela”, de la tesis
de maestría de Natali González Fernández (2016), De lo criminal a lo poético:
una aproximación al carácter ambivalente de Linda 67. Historia de un crimen
de Fernando del Paso.
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planear, dejarse crecer la barba para hacerse irreconocible, además
de encontrar una tarjeta de crédito de Jim Harris a quien pretende
inculpar del crimen en caso de que se descubra el cuerpo de Linda.
Por otro lado, el tratamiento psicológico del personaje justo
después del homicidio también tiene puntos de contacto. Tanto en la
novela de Del Paso como la de Dostoievsky, el asesino experimenta
un estado mental febril justo después del crimen fresco. En Crimen
y castigo, esto se traduce en una somatización delirante. Raskólnikov,
una y otra vez, teme haberse delatado entre sus balbuceos afiebrados
frente a Razumijin. En Linda 67, Sorensen tiene una borrachera
babilónica que recorre San Francisco en clave noir, en la que Sorensen
está a punto de delatarse al hablar con Chuck. La borrachera de
Sorensen cierra con lo que Corral Peña (2005) identifica como el
rechazo a sentir incluso la culpa de Raskólnikov (126) dado lo que
Sorensen percibe como la diferencia entre las víctimas, además
de exponer la misoginia de su crimen: “El presente era él, David
Sorensen, un asesino, un criminal sin remordimientos, ¿o no era
verdad?, porque él no había dado muerte a una vieja prestamista
infeliz, ¿no es cierto?, sino a una gringa cabrona, ¿no es cierto?,
cabrona y puta” (Del Paso, 2017: 164). El móvil de ambos, el dinero,
está visto desde perspectivas diferentes: para uno, se trata de un
asunto narcisista de superioridad moral en la Rusia zarista; para otro,
es un acto de egoísmo para no privarse de los lujos de la cultura de
consumo que lo define2.
Volviendo a Linda 67, estructuralmente, la segunda parte
tiene cambios notables. Las analepsis dan paso a los sueños y las
2 Natali González (2017a), además, reconoce un eco del Mersault de
L’Étranger de Albert Camus (95).

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alucinaciones de David que recrean la muerte de Linda y a veces la
confunden con su amante, Olivia3. Por otra parte, el narrador que
ha seguido exclusivamente la perspectiva de Sorensen tiene escenas
en las que acompaña al investigador Gálvez, quien trabaja el caso por
encargo del magnate Lagrange, padre de Linda. En su primera visita
a Sorensen el investigador es informado por el asesino que recibió
una llamada anónima diciéndole que Linda estaba secuestrada (Del
Paso, 2017: 178). Apenas Gálvez deja la casa, Sorensen le informa
acaba de llegar una supuesta carta anónima de los secuestradores
que exige quince millones de dólares por el rescate de Linda. El
lector sabe que David la ha manufacturado recortando letras de
The National Enquirer y The National Examiner, donde abundan las
noticias sensacionalistas: “Era, pensó Dave, como si la muerte de
Linda estuviera formada por pequeños suicidios, por asesinatos
minúsculos, por alevosías y traiciones diminutas” (Del Paso, 2017:
121). Del Paso, como Sorensen, manufactura el crimen no sólo con
los referentes a libros y cine, sino con la misma materia violenta de
la sociedad. Y no únicamente la estadounidense.
Durante la planeación del secuestro, Sorensen duda sobre
la cantidad a pedir y sobre la factibilidad de salirse con la suya;
sin embargo, recupera la confianza cuando recuerda la ola de
secuestros a empresarios mexicanos. Esta ola: “demostraba que,
cada vez con mayor frecuencia, la policía dejaba que la familia se
las arreglara directamente con los secuestradores: su intervención
podía provocar, como había sucedido en muchos casos, el sacrificio
de la víctima” (Del Paso, 2017: 109). Se refiere, probablemente, a
3 Los trabajos “Los sueños y el inconsciente en Linda 67”, de Natali
González (2017b) y “Sobre la estructura de Linda 67” de José T. EspinosaJácome (2006) abundan sobre el aspecto onírico y psicológico de la novela.
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casos como los de Joaquín Vargas Guajardo, por quien se pidió un
rescate de 50 millones de dólares; o José Espinosa Mireles, dueño y
fundador de la extinta Printaform, cuyo rescate fue de 15 millones
de dólares (Orgambides, 1992). Formar una nota de secuestro con
letras arrancadas de la nota roja, como se ve, va más allá de un gesto
del personaje.
Con el nuevo dinamismo del narrador, el lector accede a
diálogos entre Galvéz y el sargento Kirby en donde se discuten el
caso y posibles sospechosos, o a entrevistas con el viejo Lagrange,
quien sospecha que David ha secuestrado y asesinado a su hija.
Además, existen capítulos que recuerdan la experimentación formal
del Fernando Del Paso de sus novelas más celebradas, como
“Llamadas cruzadas”, en el que una serie de llamadas entre varios
personajes (David Sorensen, Chuck O’Brien, el inspector Gálvez, el
viejo Lagrange y un reportero que hace pública la nota del secuestro
y el monto del rescate) se entrelazan de modo que el lector puede
seguir pistas, dudas, mentiras, sospechas, cálculos y actitudes de
varios de los personajes. Más complicado aún es el tratamiento de
la voz del viejo “hippie”, veterano de Vietnam que en la segunda
parte revela a David mediante una carta anónima que Linda ha
sobrevivido y que David debe entregarle los quince millones a él
bajo pena de descubrir a David Sorensen como responsable del
fallido intento de homicidio. En el capítulo “Una forma distinta de
morir”, la verbosidad obscena de la carta del “hippie” interrumpe la
escena donde se desarrolla la reunión para una campaña publicitaria
en la que David es la pieza clave: los cosméticos “Olivia”, pensados
para la mujer latina en los Estados Unidos. En el siguiente capítulo,
“Escucha, pendejo…” la voz inunda por completo la narrativa al
convertirse en un monólogo a través de dos llamadas a teléfonos
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públicos en las que da indicaciones a David y al viejo Lagrange de
cómo entregarle el dinero.
Este capítulo ofrece un discurso que revela a un personaje
poco fiable, pues repetidamente hace dudar a David de haberlo
visto cometer el crimen para luego dar detalles del mismo. Las
interpelaciones de la voz permiten suponer las otras partes del diálogo
y las acciones que lo interrumpen, de las que nos enteramos en el
siguiente capítulo “La gallina ciega”, cuando Sorensen comunica a
la policía y a Lagrange las demandas del “hippie” (sin delatarse). El
efecto de este juego de voces y de información poco confiable es
que genera desazón: por primera vez, tanto el lector como Sorensen
no lo saben todo sobre lo que ha pasado con Linda.
En el desarrollo, el “hippie” convierte a Sorensen en rehén
y se apropia del dinero que entrega el viejo Lagrange, para luego
golpear a David, confirmar que Linda siempre estuvo muerta,
y dejarlo libre. Sorensen parece quedar libre de sospecha. En el
hospital, se entera de que la agencia publicitaria lo ha despedido y
su amigo Chuck O’Brien le ofrece conseguirle un nuevo empleo. Al
salir del hospital, David Sorensen es contactado por Eric Beckhart,
supuesto agente de la aristocracia suiza que pretende lanzar una
prestigiosa marca de relojes y que ha pensado en David Sorensen
para dirigir el “Proyecto Andrómeda”, que da título al capítulo
donde transcurre la suntuosa cena en la que se discuten los detalles
de la campaña publicitaria. David viaja a Suiza, se entrevista con el
conde de Agasti y se inserta de nuevo, en apariencia, en el mundo de
lujo y placer que tanto desea.
Al concluir su viaje a Berna, Sorensen se encuentra en la casa
de Cuernavaca con Olivia, quien lamenta haber dudado de él. Al
volver a San Francisco, David Sorensen se entera de que la policía ha
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encontrado el automóvil y el cuerpo de Linda. El desenlace de Linda
67, regresa a una fórmula de género: el Proyecto Andrómeda ha
sido un montaje del viejo Lagrange para atrapar a David. Sorensen
espera un depósito de quince mil dólares para echar a andar las
supuestas operaciones del Proyecto, pero recibe en su lugar quince
millones. El inspector Gálvez es notificado y sus sospechas sobre
Sorensen se reactivan. Su pesquisa revela el descubrimiento de un
error del asesino: ha mantenido el juego de llaves originales del
Damlier en el bolsillo del saco que usó la noche del homicidio. Si
bien el viejo Lagrange ha manipulado a Sorensen y al inspector,
también es claro que este camino lo acerca a algo que se asemeja a la
justicia, al menos, al castigo del asesino de su hija.
En este juego entre referentes cultos y masivos, fórmulas
y su vulneración además de una actitud irónica y un uso altamente
técnico del narrador, ocurre lo que para Amar Sánchez es la respuesta
literaria que resuelve las posturas en el debate entre “apocalípticos”
e “integrados”. La nomenclatura popularizada por Umberto Eco
hunde sus raíces en las primeras discusiones sobre la presencia de
los medios masivos y la emergencia de la industria cultural. Sus
protagonistas tuvieron posturas críticas afines a Theodor Adorno
y Max Horkheimer, por un lado, o más esperanzadas como la de
Walter Benjamin o Hans Magnos Enzensberger, por otro (Amar,
2017: 17-19). Si bien estas posturas parecen irresolubles, algunos
ejercicios literarios, entre los que destaca la literatura policiaca y su
apropiación latinoamericana, sugieren una vía estética que pone a
los dos campos en tensión productiva.
Las ideas de Amar Sánchez (2017) en torno al uso literario
de elementos de la cultura de masas parten de una división de
múltiples etiquetas: cultura alta y baja, la cultura de élite y la popular,
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binarismos que establecen jerarquías (12). Lo interesante, para ella,
es la visión posmoderna según la cual trabajar literariamente sobre
estos materiales da oportunidad para su transformación además de
generar otros pactos con el lector más allá del entretenimiento; el
lector, después de todo, conoce los clichés a los que se les buscan
salidas novedosas ( 29-30). Esto es a lo que Amar Sánchez se refiere
con los movimientos de “seducción y traición”. Amar Sánchez
entiende la seducción como un juego estratégico de atracción
que pospone el cumplimiento del deseo; los textos que Amar
Sánchez analiza seducen con las fórmulas de la cultura de masas y
decepcionan con su incumplimiento: en esta expectativa frustrada
está la diferencia de las formas mediáticas alienantes y complacientes
(32-33). Linda 67 opera con una plena conciencia de la tensión y
provecho estético de estos movimientos. Más aún, parece invertir
deliberadamente la forma que Amar Sánchez sugiere, poniendo
en primer término la traición (pues revela al asesino y el misterio
se construye de un modo distinto) y luego la seducción (guiños,
referentes, ironías además del giro con la irrupción del “hippie”).
En lo que toca al archivo de literatura neopolicial, la novela
de Linda 67 tiene un movimiento similar. Francisca Noguerol (2006)
identifica al libro como uno de los materiales que se enfocan en una
lección aprendida del hard-boiled y llevada al neopolicial:
Si el hard boiled nos enseñó que el motor del delito es el dinero, el
neopolicial considera las diferencias sociales como su motivación
esencial. … Linda 67. Historia de un crimen (1995) -del mexicano
Fernando del Paso- [contrapone] el american dream a la realidad
del subcontinente, demostrando los extremos de violencia a los
que se puede llegar por conseguir una vida mejor al otro lado de
la frontera (122).
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Antes hablaba de cómo la politización del neopolicial duda
del sistema político y judicial al tiempo que condena los crímenes de
Estado. Linda 67 logra elementos críticos. Sin embargo, no apunto a
un Estado latinoamericano o su sistema judicial corrupto. A través
del trabajo de otro de sus archivos (el de las marcas y los productos)
y de su personaje central es donde vemos más claramente a dónde
apunta su arsenal.
Industria cultural, consumo y cosmopolitismo para
el fin del mundo
El mundo de sofisticación de Linda 67 tiene un espíritu cosmopolita.
Al decir esto me refiero en parte a la actitud de los intelectuales
latinoamericanos, identificada por Mariano Siskind (2014), cuyo
“deseo de mundo” los hace mirar más allá de sus fronteras para
insertarse en una universalidad imaginada y al mismo tiempo escapar
de las opresiones de culturas nacionalistas (3). El “mundo”, aquí,
no es un conjunto de lugares, sino un constructo imaginado desde
América Latina: “a strategic, voluntaristic fantasy that is nonetheless
very effective in opening a cosmopolitan discoursive space where
it is posible to imagine a non-nationalistic, nonanthropocentric
path to a modernization that is set against the horizon of abstract
universality” que es legible desde la década de 1870 (7). Para Siskind,
el cosmopolitismo como estrategia literaria latinoamericana tiene un
resultado doble: por un lado, denuncia las estructuras hegemónicas de
formas europeas de exclusión, y por otro, los patrones nacionalistas de
auto-marginalización (6). Siskind parte de una idea de cosmopolitismo
en la que se presupone en esta universalidad un deber de ético de
preocuparse por el Otro y una obligación hacia el género humano
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que sobrepasa a la comunidad inmediata (8). Ese Otro es el habitante
de los márgenes geopolíticos. Siskind no es ajeno a la contradicción
que presenta el deseo de mundo y la ambición cosmopolita para el
intelectual latinoamericano, pues parece estar siempre condenado a
la insatisfacción en su búsqueda de universalidad, pero esa búsqueda
es parte constitutiva de su identidad (9). El mundo es una especie de
fantasmagoría imaginada que está siempre en otro sitio, es un espacio
universal de implicaciones éticas en donde inscribir la subjetividad
(10). Esta subjetividad, por ello, está siempre en tensión y búsqueda.
Como he mencionado, la relación de la novela de Fernando
del Paso con las apropiaciones latinoamericanas del género sugiere
un potencial crítico. Dado que la novela escapa de la tendencia
neopolicial, me interesa analizar algunas de las particularidades
de Linda 67 a la luz de las ideas de Siskind para discutir este
potencial. David Sorensen no sólo presenta algunos de los deseos y
contradicciones del cosmopolitismo, sino que tiene una artista que
lo hace notable: mientras que el intelectual que analiza Siskind busca
su camino de entrada a la universalidad por vía de la alta cultura, el
personaje de Fernando del Paso lo intenta hacer desde la capacidad
de consumir los más selecto del mercado. En este sentido, la actitud
de David Sorensen personifica el reverso oscuro de este deseo
cosmopolita, mismo que el propio Siskind (2019) identificará en
una revisión a sus conceptos iniciales como el colapso de la idea
de mundo, y que discutirá en lo que llamará un cosmopolitismo
para el “fin del mundo” (206). El consumo como principio rector
del personaje de Fernando del Paso evoca algunas de las críticas al
capitalismo en “La industria cultural”, de Thedor Adorno y Max
Horkheimer (2013), que parecen anticipar los colapsos cosmopolitas
que preocupan a Siskind y que Sorensen encarna en cierta medida.
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Antes, mencionaba la relevancia del archivo de la literatura
policial, el cine y la nota roja. En el análisis que me interesa ahora,
destacaré el mundo de Sorensen como un catálogo de lujos. La
novela es prolija en marcas de ropa, vino, accesorios, automóviles
y descripciones de alta cocina y maridajes. La primera página, de
hecho, describe el clóset de David, donde hay:
una impresionante colección de trajes y combinaciones de los
casimires y materiales más finos, la mayor parte hechos a la medida
por los mejores sastres de Milán y de Savile Row … Corbatas
de seda acanalada … compradas en Jermyn Street. Corbatas de
brocado de la Place Vendôme, corbatas de regimiento de Harrods
y Pierre Cardin. Corbatas Bernini y Van Laack … [camisas] hechas
a su medida por el camisero de The Custom Shop, de Grand
Avenue, y eran del mejor algodón egipcio. (Del Paso, 2017: 25)

En cuanto a su primer encuentro con Linda, destaca el
automóvil de colección que David choca sin causar daño real. Para
congraciarse, cenan juntos en el restaurante francés “Fleur de Lys”,
donde: “después de la botella del soberbio Château La Fleur-Petrus
82 que eligió David para acompañar la terrine de cordero, la ensalada
perigourdine, la cocotte de ternera aux fines herbes y los quesos —reblochon,
roquefort, brie de Meaux—, Linda ordenó una botella de Bollinger R.
D., también del 82, para rociar el postre” (45), una descripción que
pide al lector actualizar sus conocimientos de cocina y vinos.
La casa de Linda, a donde David se muda al casarse, está
en el exclusivo barrio de Nob Hill. Sus interiores se encuentran
adornados con litografías originales de Vasarely, emplomados
inspirados en Frank Lloyd Wright, sillones Chesterfield, figurillas de
Murano y un incensario hindú, óleos de Saura, Leonora Carrington,
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Tamayo, Botero, Richard Estes y Keith Haring (Del Paso, 2017:
52-56). Como antes el homicidio y el estado mental del criminal
evocaban la novela rusa, estos catálogos de lujo tiene sus propios
ecos. La descripción del apartamento evoca la tienda de curiosidades
junto al Sena donde Raphaël de Valentin encuentra la piel de zapa en
la novela La peau de chagrin, de Honoré de Balzac. Además del lujo, se
trata de lo exquisito y exótico. Los catálogos de prendas y accesorios
de Sorensen desperdigan en la novela lo que en el capítulo 11 de El
retrato de Dorian Gray podemos ver condensado en un sumario de
placeres en los que se dilapida el joven dandi. En ambos casos, un
objeto mágico les permite a Valentin y Gray cumplir con sus deseos:
el lujo y la capacidad de obrar sin consecuencias.
David Sorensen carece de objetos mágicos, pero tiene encanto,
un gran amigo y una esposa millonaria. Su propio empleo tiene una
evidente consonancia con el mundo que desea: es un publicista. Para
los lectores de Fernando del Paso, el uso de la publicidad como un
elemento crítico es familiar. Sólo basta recordar “Viaje de Palinuro
por las agencias de publicidad y otras islas imaginarias”, en Palinuro
de México. La crítica al mundo de la publicidad que en Palinuro ocurre
en clave paródica a través de una hipérbole desaforada, en Linda 67
se lee como una crítica de consecuencias más violentas. A leer, por
ejemplo, el segmento “Palinuro en Productolandia” (Del Paso, 2013:
248-257), y notar la forma de catálogo de productos que adquiere el
discurso, es inevitable notar la relación con Linda 67. Para Palinuro,
el producto común y el de alta gama se entrecruzan: es imposible
vivir un día sin tropezar con algo emergido del mercado. Esto es lo
que lo hace al mismo tiempo terrible e inevitable. Para Sorensen no
se trata de evitar el mercado, sino de acceder a sus bienes y servicios
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�Luis Miguel Estrada Orozco / Colapsos y crímenes cosmopolitas en Linda 67

más exclusivos a como dé lugar, tanto si esto es haciendo publicidad
o incurriendo en el femicidio y la estafa.
Las constantes referencias a bienes de lujo abundan en la
novela y, del mismo modo que los guiños a la novela y el cine policial
mantienen una actitud cómplice con el conocedor de estos productos,
el catálogo de marcas, lujos y placeres da una idea acabada de una
universalidad deseada que se manifiesta en la capacidad de consumir
productos de alta gama. A pesar de que David es un hombre culto,
su interés principal no radica en insertarse en la universalidad del
“mundo” por la vía de esa cultura, sino de su capacidad como
consumidor. La cultura es un indicador de su mérito al mundo del
lujo, pero Sorensen no la valora por sí misma. La contradicción, para
Sorensen, es múltiple: creció como un dandi, pero su ingreso real es
moderado; ambiciona la alta gama, pero trabaja en campañas para
productos comunes.
A diferencia de los intelectuales que analiza Siskind, Sorensen
no tiene un mundo de opresión nacionalista del que busca escapar.
Su nacionalidad, es apenas un dato curioso: “el desarraigo, la ausencia
de nexo orgánico con un país y una cultura, convierten el origen del
personaje en uno de los muchos engaños de su vida, a la vez que
apuntalan sus comportamientos y decisiones” (Corral Peña, 2005:
116). Este desarraigo se vuelve conflicto al chocar una y otra vez con
los prejuicios sobre la mexicanidad que David Sorensen incumple:
desde la ausencia de la piel morena hasta la exquisitez de sus hábitos.
Esto es fuente de tensión tanto en su círculo social como en su trabajo.
Así se lo hace notar Chuck O’Brien cuando David le comenta que no
es popular en la agencia de publicidad. Además de su vestimenta, con
un aliño muy por encima que la de cualquier agente de publicidad:
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La otra cosa es el inglés que hablas … Tienes que darte cuenta
que los gringos no pueden tragar a un mexicano que habla un inglés tan
elegante y perfecto como el del profesor Higgins de My Fair Lady,
¿me explico? Aunque tal vez lo mejor es que representes a una
empresa europea y que no digas que eres mexicano sino un
príncipe húngaro (Del Paso, 2017: 92, mis cursivas)4.

En la misma fiesta de los Harris donde los amigos tienen
la conversación, David habla de la reforma 187 con Sheila, quien
se pregunta si a él le afecta. David responde con un chiste mordaz:
—Por supuesto que sí —dijo Dave—, yo soy indocumentado.
Sheila casi se atraganta con la champaña.
—Indocumentado, ¿usted? Está bromeando.
—No es broma. Soy un mexicano que hace casi tres años trabaja
en California sin permiso. Pero nunca me han pedido papeles…
—Claro, con ese color de piel, de cabello, de ojos, y su acento de
Chelsea, quién va a pensar que usted es mexicano… ( 85-86)

A diferencia de su padre, perfectamente aceptado en el mundo
de la diplomacia, Sorensen nunca logra pertenecer por completo
al mundo de los acaudalados. En la novela, la marginalización es
compensada con la lógica de consumo. Para Elizabeth Corral Peña
(2005), esta lógica es fundamental:
4 Elizabeth Corral Peña (2005) nota el juego de Del Paso en la alusión a
My Fair Lady, donde “la aristocracia londinense toma a la plebeya Elisa por
una princesa húngara” (p. 125).
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En Linda 67, como en el pop, la proyección hiperbólica
a primer plano de los objetos comprables y vendibles funciona
como propuesta estética, a la vez que se convierte en un poderoso
instrumento de crítica social. Los personajes de la novela no se
cuestionan la pertinencia de asumir la vida en términos mercantiles,
porque es la que les interesa: incluso parece ser la única manera que
conocen para relacionarse con el mundo. De ahí que David trate a
Linda como otro bien canjeable por dólares (121).
Natali González (2017a) reconoce en la estructura de novela
policiaca un pretexto para criticar a la sociedad consumista sin
moralizar, sino cuestionar las tensiones constantes de esta lógica en
la relación México-Estados Unidos (114).
La lógica de una vida asumida en términos estrictamente
mercantiles que menciona Corral recuerda la línea crítica de Adorno
y Horkheimer en “La industria cultural”. No es una casualidad
que Sorensen, quien encarna a ultranza la lógica de objetualizar la
humanidad, sea un publicista, una labor que Del Paso practicó y
que ha sido blanco de sus críticas por ser un trabajo que utiliza el
lenguaje de un modo especial para fines espurios (Figueroa, 2018;
Beltrán, 2021). Sorensen lleva al extremo su trabajo publicitario al
utilizarlo como la base para planear su crimen:
Cómo, dónde, cuándo: esto le recordaba lo que Bob Morrison le
dijo el primer día de trabajo en la agencia: cada vez que tengas un
producto que hay que vender por medio de la publicidad hazte las
siguientes preguntas, Dave: qué, a quién, dónde, cuándo y cómo
…. ¿Cómo? Ah, esto es lo más difícil de todo: cómo. Cómo vender
un producto. Cómo convencer a una joven chicana que con este
lápiz de labios se verá más bella. Cómo convencer a Lagrange
y a la prensa, a todo el mundo de que Linda fue secuestrada …

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Cómo hacerle creer … a todo el mundo, que si el viejo Lagrange
no entrega los diez, los quince millones de dólares, van a matar a
Linda (Del Paso, 2017: 108).

Espinosa-Jácome (2006) identifica tres proyectos
publicitarios en la armazón de la novela: el proyecto de cosméticos
“Olivia”, el homicidio y cobro de rescate millonario, y el Proyecto
Andrómeda (170-171). Los dos primeros son concurrentes y se
reatroalimentan. El último es un proyecto sólo en apariencia porque
es una celada del viejo Lagrange, quien voltea las tablas a Sorensen
atrapándolo con lo que más lo tienta: el acceso al mundo del lujo.
Para Adorno y Horkheimer (2013) el problema de la
“industria cultural” era que detrás de ella se encontraba la lógica
impositiva del capital. En esta, la experiencia humana queda reducida
a dos posibilidades: productor o consumidor; durante el tiempo
de trabajo se produce y durante el ocio se consume, pero nunca
estamos fuera de la lógica del mercado (8). Los medios masivos
establecen un gran lenguaje que el consumidor entiende y que marca
la pauta de quien lo produce ( 21). La publicidad es clave, pues es un
ejercicio costoso que garantiza que sólo los productos que la pueden
pagar hagan llegar su mensaje; condensa los vicios de la industria
cultural al ser una de sus fuentes principales de ingreso y también al
convertirse en su “arte por excelencia”; al promover sus productos,
construye y perpetúa su lenguaje ideológico (75-77). Para Sorensen,
es claro el impacto de los medios y de la narrativa de la pertenencia al
mundo, como es notable en las estrategias que el equipo publicitario
desarrolla en torno a la línea de cosméticos para mujeres latinas
descritas en el capítulo “Una forma distinta de morir”. Cuando a
su equipo se le cuestiona por qué piensan anunciar el producto en
horarios televisivos entre las nueve y las once de la mañana, cuando
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nadie ve la televisión, la respuesta hace evidente el constante ruido
de fondo de la publicidad en medios masivos en la experiencia del
target de mercado:
Nadie la ve, pero muchos la oyen … un estudio que revela que las
mujeres que trabajan en su casa oyen no sólo la radio: muchas …
oyen la televisión mientras cocinan o lavan la ropa. Y todavía hay
un alto porcentaje de mujeres chicanas e ilegales sin empleo. Por
otra parte, muchas ayudan en la limpieza de otras casas, mientras
las dueñas están fuera, y también oyen la televisión. (Del Paso,
2017: 198-199)

Como Adorno y Horkheimer (2013) anticipaban: “Reducidos
a material estadístico, los consumidores son distribuidos sobre el
mapa geográficos de las oficinas de investigación de mercado, que
ya no se diferencian en nada de las de propaganda, en grupos según
ingresos” (12). Esta lógica de mercado utiliza la narrativa del éxito
uno y otra vez para establecer una relación inmediata: triunfar es
ser capaz de participar del mundo del consumo ( 28). El equipo de
Sorensen no es ajeno a esto.
Bob Morrison le muestra un comercial que han desarrollado
cambiando el eslogan original de David, “El orgullo de ser latina”,
por: “el orgullo de ser distinta… A las hispánicas, a las chicanas, no
les gusta que las llamen así. Todas están ansiosas de ser consideradas
ciudadanas norteamericanas… Aunque paradójicamente, al mismo
tiempo, quieren ser distintas…” (Del Paso, 2017: 204). El comercial
en blanco y negro muestra una mujer latina de piel oscura abrazando
a un hombre de piel clara. Sólo las uñas rojas tienen color: “Lo
abrazaban, lo apretaban, lo arañaban. Era evidente que se trataba
del apogeo de un coito … Aparecía el logotipo de Olivia y, debajo
de él, la primera parte del eslogan, leído al mismo tiempo por el
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locutor: Olivia… una forma distinta de ser” (205, cursivas en el
original). La crítica de los alcances de la publicidad, el uso particular
de su lenguaje es clara en este capítulo. Mientras en la reunión se han
discutido las estrategias, Sorensen lee para sí, en fragmentos cada
vez más grandes, el mensaje que el “hippie” ha dejado en su casa
diciéndole que él atestiguo el ataque de David a Linda, que la mujer
no ha muerto y que Sorensen debe entregarle los quince millones
del rescate. Lado a lado, dos formas de mensaje con la intención de
conseguir un beneficio económico.
El ideal del “deseo de mundo” cumplido, en la narrativa
del comercial descrito, es especular con la experiencia de Sorensen
y su fallido matrimonio con Linda. Como recuerdan Adorno y
Horkheimer (2013), la industria cultural defrauda constantemente
postergando siempre el placer o la consecución de ese supuesto
éxito (8). La forma en que la publicidad funciona como discurso que
condensa en el caso de Sorensen, se vuelve entonces transparente: si
todo el mundo está en la lógica del mercado, el diseño de la campaña
publicitaria también puede funcionar como base para el diseño de
un crimen pues su fin es el mismo: la ganancia económica, el sueño
del éxito, vivir en el mundo del consumo y fracasar.
Mariano Siskind, al revisar algunos de sus planteamientos
sobre el cosmopolitismo de cara a los retos del siglo XXI, discute
la crisis en la idea de “mundo”. Se trata de reconceptualizar la
idea de cosmopolitismo “during a historical juncture defined by
the total collapse of the imaginary function assigned to the world
by the experience of the that was central to the discourse of
cosmopolitanism” (Siskind, 2019: 206); esto es, el mundo como la
estructura simbólica que apoyaba los imaginarios de emancipación,
igualdad y justicia (206). Entre los mayores síntomas que Siskind
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identifica en este “fin del mundo”, se encuentran las crisis de
desplazamiento de refugiados y migrantes, la intensificación del
militarismo y la violencia, además de una radicalización de las formas
de dominación y explotación capitalista que han incrementado
las desigualdades socioeconómicas (209). Este fin del mundo ha
alcanzado al propio capitalismo: “And even Capital articulates its
own structuring function in direct relation to it, simultaneously as
causing and being endangered by the end of the world” (212-213). Desde
esta perspectiva, lo que Siskind ya observa en 2019 como colapso ya
se encuentra en formación durante la década de los noventa en que
se ubica la novela.
Antes, discutía las referencias, muchas de ellas originadas en
la nota roja: los crímenes de O. J. Simpson y Susan Smith, actos de
terrorismo, como el bombardeo de Oklahoma, que opaca parcialmente
las noticias sobre el desenlace del secuestro de Linda (Del Paso, 2017:
223 y 232), la epidemia global de VIH/SIDA, la hostilidad contra
las comunidades migrantes en los Estados Unidos, además de las
sucesivas crisis mexicanas posteriores a 1994: los magnicidios y el error
de diciembre, entre otros. Todas ellas, señales del “fin del mundo”.
Algunos de los problemas mexicanos tienen incluso repercusiones en
el mundo estadounidense. Si el inspector Gálvez llega a sospechar de
Jim Harris como posible secuestrador es porque sabe que su compañía
de decoración ha sufrido reveses económicos por la insolvencia de
sus clientes hoteleros mexicanos luego de la crisis del 94 (Del Paso,
2017: 192), una evidencia de que los márgenes geopolíticos nunca
están tan lejos de los centros cosmopolitas.
El cosmopolitismo de la pérdida, que Siskind asegura que
puede aún tener funcionalidad en un estado de cosas donde la idea de
“mundo” ha colapsado, es analizado a través del cuento de Roberto
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Bolaño, “El Ojo Silva”. Sin entrar en los detalles de la trama, Siskind
(2019) nota que los personajes hablan de la India de un modo vago,
una geografía imprecisa en donde ocurre un episodio de tráfico
y explotación sexual infantil. Para Siskind, “It is the intentionally
unspecified name of an elsewhere that requires a lack of geocultural
specificity in order to fulfill its narrative purposes – to underscore
the universality of violence as the unifying constitutive condition of the end
of the world” (220-221, mis cursivas). El movimiento de Bolaño,
para Siskind, coloca a ese mundo colapsado en un allá periférico.
Fernando del Paso, adelantándose al colapso del mundo en una
época particularmente violenta y de crisis, coloca el fin del mundo
en el centro del Occidente desarrollado: San Francisco. En Linda 67,
el fin del mundo no viene desde la periferia hacia el centro, sino que
se gesta en el corazón de las sociedades que alguna vez fueron el
centro del deseo de mundo.
El trabajo que Fernando del Paso realiza con las expectativas y
referentes del género policial es un primer movimiento introductorio
para un entramado referencial mayor. La obra reta los elementos de
las fórmulas conocidas, ironiza y hace guiños, mientras entrelaza
este archivo con el de la alta literatura, los referentes al mercado y las
señales del colapso cosmopolita. Con ello, la obra seduce al lector al
tiempo que lo reta. Por otro lado, amplía las posibilidades de lectura
de los géneros venidos de la cultura de masas al emplearlos como
base estructural de un desarrollo estético que escapa a las expectativas
del neopolicial, mayormente utilizado en Latinoamérica. Sobre esta
base estructural y este desarrollo estético, Fernando del Paso nos
abre al abismo del crimen que se respira cerca del fin del mundo
como deseo universalidad y concebido mayormente como mercado.
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y Valdéz / Occidental College.
Wilde, Oscar (2016). El retrato de Dorian Gray. Edición y traducción
de Mauro Armiño. Austral.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-50

225

�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La ciencia ficción mexicana: del margen a un centro
que es muchos centros
Mexican science fiction: from the margin to a center
that is many centers
Alejandro Ramírez Lámbarry
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0003-3299-5914
alambarry.ffyl@gmail.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Este artículo analiza cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. La primera, de 1991, se sitúa desde el margen del
campo literario y justifica su importancia con la apropiación regional que
los autores antologados han hecho del nuevo género de origen anglosajón.
Las siguientes antologías de 1997 y 2001 emprenden una disputa contra
el centro del campo con el fin de obtener mayor capital. Sus tomas de
posición implican la apropiación de la tradición literaria canónica, la
cercanía del género de la ciencia ficción con la fantástica (del cono Sur) y,
de nuevo, la originalidad de la apropiación de este género en México. Por
último, la antología de 2018, de Libia Brenda, se presenta desde un centro
dual o bicultural que modifica la dinámica de margen y centro. Una de sus
mayores aportaciones es ser la primera antología que incluye un número
considerable de escritoras.
Palabras clave: Ciencia ficción, antologías, Bourdieu, margen, centro.

227

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Abstract: We analyze in this article four science fiction anthologies that
were published in Mexico. The first one, published in 1991, occupied the
margins of the literary field and argued its importance with the fact that
English science fiction was assimilated –and not only copied– by Mexican
authors. The following anthologies, 1997 and 2001, tried to destabilize the
center with the aimed of obtaining more literary capital. Their strategies
were aligning science fiction with canonical literature and with fantastic
literature (from the Southern Cone) and arguing again that Mexican writers
had successfully assimilated this genre. Finally, Libia Brenda’s anthology
from 2018 situated itself in a dual or bicultural center changing the margin
and center dynamics. Brenda’s main achievement was the addition for the
first time of an important number of female writers.
Keywords: Science fiction, anthologies, Bourdieu, margin, center.

228

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En este artículo estudiaremos cuatro antologías de ciencia ficción
publicadas en México. Nos interesa evaluar las tomas de posición
que estas antologías realizaron en su momento y su contribución
para cambiar el sistema literario mexicano en lo que respecta, en
específico, a la relación entre el margen y el centro. Las cuatro
antologías son Más allá de lo imaginado (1991),5 El futuro en llamas (1997),
Visiones Periféricas (2001) y Una realidad más amplia. Historias desde la
periferia bicultural (2018). Los antologadores son, respectivamente,
Federico Schaffler, Gabriel Trujillo Muñoz, Miguel Ángel Fernández
Delgado y Libia Brenda.6
Nuestra tesis es que la primera antología colma un vacío en el
campo literario mexicano que nace debido a la original controversia
entre los supuestos géneros menores y el género mayor o canónico.
Estos géneros menores fueron –como lo indica Gabriel Trujillo en la
primera antología– la narrativa policiaca, la novela histórica y la ciencia
ficción, mientras que el canónico fue el realismo histórico y épico con
prácticas de vanguardia. Al referirse a este periodo, Sánchez Prado
5 Se publicó en tres tomos. Los dos primeros son de 1991 y el tercero de
1994.
6 No estudiamos las antologías del cuento fantástico por tratarse de un
género que, si bien cercano a la ciencia ficción, se propone desde otra tradición.
Algunos ejemplos de estas antologías son: Cuentos fantásticos mexicanos,
compilada y prologada en 1986 por María Elvira Bermúdez y Agonía de un
instante. Antología del cuento fantástico mexicano, de Frida Varinia. Tampoco
estudiamos las antologías que compilaron a los ganadores del premio Puebla
de Ciencia Ficción porque su único criterio de selección fue que sus autores
hubieran obtenido el premio. No hay un proyecto teórico-histórico-poético
en su estructura. Algo similar argumenta el mismo Federico Schaffler en la
primera antología de ciencia ficción: “una antología de un concurso no es
representativo (sic) de lo que se está produciendo a nivel nacional” (21). Estas
antologías son Principios de incertidumbre. Premio Puebla de Ciencia Ficción
1984-1991, Auroras y horizontes y El acto y el destino.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

define el canon desde dos prácticas novelescas: “‘fiction of totality’
(which in itself is a variation of narrative modes such as ‘foundational
fiction’, and ‘national allegory’) and the transnational ‘modern epics’”
(2018: 64). Las siguientes dos antologías se asumen en esta lucha desde
el margen, pero optan por estrategias distintas para obtener mayor
prestigio y relevancia. Mientras que la antología de Trujillo incluye
la ciencia ficción en la tradición literaria más canónica; se aprovecha,
así, la cercanía que tiene ésta con el género de la literatura fantástica;
la de Ángel Fernández apela al empoderamiento desde el margen,
la periferia o lo que Beatriz Sarlo llamó las orillas.7 Esta creación
marginal que renueva y empodera se concreta en Visiones Periféricas
con una muestra de ciencia ficción con temas nacionales y un lenguaje
coloquial. Sin embargo, en las tres primeras antologías la posición
marginal que buscaba ser trascendida no les permitió ver que, a su
vez, habían silenciado a otro grupo. La antología de Libia Brenda
carece de una justificación crítica, pero representa en su selección
una ciencia ficción más diversa, ya que incluye por primera vez a un
número importante de escritoras. Se trata, además, de una antología
escrita en diálogo con el país con mayor capital literario en cuanto a la
ciencia ficción: los Estados Unidos de América.
Pierre Bourdieu señala que un campo es un “conjunto de
posiciones distintas y coexistentes, externas unas a otras, definidas
7 En Borges, un escritor en las orillas, Sarlo refiere que parte de la
originalidad de Borges ocurre gracias a su posición marginal: “la soltura de
un marginal que hace libre uso de todas las culturas” (2003: 14-15); asimismo:
“La trama de la literatura argentina se teje con los hilos de todas las culturas;
nuestra situación marginal es la fuente de una originalidad verdadera, que no
se basa en el color local... sino en la aceptación libre de la influencia; donde los
escritores europeos se angustian por el peso de sus antecesores, los rioplatenses
se siente libres de parentesco obligado” (2003: 63).

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

en relación unas de otras, por su exterioridad mutua y por relaciones
de proximidad, de vecindad o de alejamiento y asimismo por
relaciones de orden, como por encima, por debajo y entre” (1999:
16). El campo se activa cuando dos polos entran en conflicto: el
grupo dominante, que desea preservarse en el poder, y el grupo
que lo desafía. El capital literario está en juego; con éste es posible
emitir juicios sobre el valor estético de una obra, de un género
literario y de un grupo de escritores: consolidar a unos en demérito
de otros. El capital configura el espacio del campo; asocia a aquellos
que lo poseen y margina a quienes carecen de él. Según Bourdieu
nuestros criterios estéticos y el valor que otorgamos a una tradición
están determinados por las luchas del campo literario.8 Nuestras
definiciones de margen y centro, de género menor y canónico
responden a su teoría: se trata de las obras, los géneros literarios
y los autores consagrados por la tradición; son el resultado de las
luchas y los conflictos dentro del propio campo por obtener capital
literario.
Es claro que existen diversas instancias de consagración
acompañadas de diversas estrategias para obtener capital. Bourdieu
escribe que la producción del valor de la obra depende:
no sólo a los productores directos de la obra en su materialidad
(artista, escritor, etc.), sino también al conjunto de los agentes y
de las instituciones que participan en la producción del valor de
8 Bourdieu escribe: “La definición más estricta y más restringida del
escritor (etc.), que aceptamos en la actualidad como evidente, es fruto de una
larga serie de exclusiones o de excomuniones destinadas a negar la existencia
como escritores dignos de este nombre a todo tipo de productores que podían
percibir su propia existencia como escritores en nombre de una definición más
amplia y más laxa de la profesión (1998: 331)
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

231

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

la obra a través de la producción de la creencia en el valor de la
obra de arte en general y en el valor distintivo de tal o cual obra de
arte, críticos, historiadores del arte, editores, directores de galerías,
marchantes, conservadores de museos, mecenas, coleccionistas,
miembros de las instancias de consagración, academias, salones,
jurados, etc. (1998: 339)

Las antologías que analizaremos en este artículo son tomas
de posición9 con el fin de adquirir mayor capital literario. Con este
capital buscan salir del margen para ocupar el centro. Si la apuesta
es exitosa se volverán, a su vez, en instancias de consagración. Son
famosas las antologías de poesía en México como Poesía en movimiento
y Antología de la poesía mexicana moderna porque consolidaron a un
grupo y a una poética en demérito de otros. Nuestro objetivo es
estudiar este mismo suceso con la ciencia ficción.
El surgimiento del margen
La primera antología de ciencia ficción en México cuenta con
un prólogo de Gabriel Trujillo y tres Introducciones de Federico
Schaffler. Se publicó en la editorial del Consejo Nacional para la
Culturas y las Artes, en su colección de Tierra Adentro: un proyecto
gubernamental que tenía como objetivo descentralizar el poder
literario de la capital y desarrollarlo en los estados de la República. Su
misión busca desafiar el orden y la jerarquía existentes: la literatura
hasta entonces se leía, difundía y consagraba únicamente en la
9 De acuerdo con Bourdieu: “Las tomas de posición (obras, manifiestos
o manifestaciones políticas, etc.), que se pueden y deben tratar como un
‘sistema’ de posiciones para las necesidades del análisis, no son el resultado de
una forma cualquiera de acuerdo objetivo, sino el producto y el envite de un
conflicto permanente. Dicho de otro modo, el principio generador y unificador
de este ‘sistema’ es la propia lucha” (1998: 345)

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Ciudad de México. Una antología de ciencia ficción adquiere mayor
sentido al tratarse de un género marginal que busca reconocimiento.
Schaffler reconoce la situación y, entonces, presenta en los tres
tomos las listas de los escritores con sus nombres y su estado de
origen. Refiere que la selección es una: “muestra representativa”,
de “autores de varias partes del país” (1991, I: 19). Se cumple así el
objetivo de Tierra Adentro.
Este proyecto descentralizador se acompaña con el
posicionamiento marginal de la ciencia ficción. En esta misma página
inicial, Schaffler lamenta que este género “ha sido menospreciado y
muchos escritores lo rehúyen por considerar que puede dañar la
imagen que de ellos se tiene o encasillarlos en un nicho literario poco
productivo” (1991, I: 19). El antagonista es la “gran literatura” (1991,
I: 20). Schaffler no aclara a qué se refiere con este concepto. Serán
los otros antologadores quienes lo hagan. Por ahora solo tenemos la
afirmación del margen.10 Trujillo agrega en este espacio marginal a
los géneros de la narrativa policiaca y la narrativa histórica.
De esta manera, la primera antología colma lo que
Bourdieu llama una laguna estructural: un vacío cuyos bordes
están delimitados por la estructura: un vacío en potencia.11 Trujillo
nos revela la temporalidad de esta laguna estructural: “En este
momento, el clima intelectual ya es otro: los ‘subgéneros’ literarios,
10 Trujillo refuerza esta concepción al escribir en su prólogo: “la ciencia
ficción ha sido una literatura al margen” (en Schaffler, 1991, I: 11).
11 Bourdieu define la laguna estructural de la siguiente manera: “Para que
las osadías de la búsqueda innovadora o revolucionaria tengan posibilidades
de ser concebidas, tienen que existir en estado potencial en el seno del sistema
de posibilidades ya realizadas, en forma de lagunas estructurales que parecen
estar esperando y pidiendo ser colmadas, en forma de direcciones potenciales
de desarrollo, en forma de vías posibles de búsqueda” (1998: 349).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

como la ciencia ficción, empiezan a ser considerados como formas
expresivas válidas para percibir las nuevas realidades” (en Schaffler,
1991, I: 13). Este cambio no sucede de manera natural, se provoca;
Schaffler afirma que para continuar con este proceso de cambio
deben intervenir “autoridades culturales, editoriales, autores
y lectores” (1991, I: 22). El orden de la lista revela mucho de la
constitución del campo literario mexicano. En él se sueña primero
con la consagración de los premios y reconocimientos literarios
(autoridades culturales), después la publicación en las editoriales de
mayor prestigio, y le sigue el reconocimiento de otros autores ya sea
por medio de reseñas y comentarios. Nuestros bestsellers –las obras
que han consumido masivamente los lectores– suelen excluirse del
canon (Federico Gamboa, Luis Spota, Jorge Ibargüengoitia). Este
orden es más revelador todavía si consideramos que la ciencia
ficción en el mundo anglosajón surgió como un género de consumo
masivo. Vemos que Schaffler descarta esta posibilidad en México:
los lectores aparecen al final de la lista.
Una vez colmada la laguna estructural del margen y descrito
de manera muy vaga el rival (la gran literatura), la primera antología
describe la originalidad de este nuevo género. Trujillo lo relaciona con
la ciencia y propone una genealogía –que veremos con más detalle
en el siguiente apartado– que abarca a los griegos, los romanos,
la creación de universidades, el Renacimiento, el racionalismo, el
romanticismo y la literatura de terror. Los nombres que acompañan
estas culturas y escuelas son, entre otros, Thomas Moro, Platón,
Shelley, Julio Verne, Darwin y Einstein. Si bien la ciencia ficción
se encuentra en el margen, la tradición de la que abreva es la más
importante de occidente; esto nos dice Trujillo.
234

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Para Schaffler, la importancia está en la adaptación regional
del género. En el primer tomo escribe: “Esta ciencia ficción muy
propia de nosotros y difícilmente encontrable en la producción
comercial mundial, es lo que puede caracterizar y darle validez al
autor mexicano” (1991, I: 19). En el segundo tomo, vuelve al mismo
argumento y afirma que los escritores: “utilizan temas y aspectos
propios de nuestra cultura e historia” (1991, II: 9). Se trata de un
diálogo entre particularidad histórica y universalidad; la apropiación
creativa de un género foráneo. En este sentido, cabe decir, el género
de la ciencia ficción no se distingue de ningún otro en México ni
en Latinoamérica. La literatura que se ha escrito en nuestro país
ha tenido siempre en su origen una influencia extranjera. Antonio
Candido llama a este fenómeno una “relación de placenta”, de “país
nuevo”, y afirma que: “Una etapa fundamental en la superación de
la dependencia es la capacidad de producir obras de primer rango,
influidas, no por modelos extranjeros, sino por ejemplos nacionales
anteriores. Esto significa el establecimiento de una causalidad
interna, que hace incluso más fecundos los préstamos tomados a
otras culturas”. (2000: 346). Schaffler propone algo similar en su
antología: el inicio de una causalidad interna que le dé validez a la
ciencia ficción mexicana.
Además de esta causalidad interna que consolida el campo
literario nacional, la preocupación de Schaffler al destacar la unicidad
de la ciencia ficción mexicana responde a otro tema, presente en todas
las antologías: la relación del campo nacional con el internacional.
Los mercados anglosajón y europeo son desproporcionalmente
mayores al nuestro. De esta manera podemos hablar de lo que
Víctor Carrancá define como una doble marginación: “la primera, en
cuanto a su comparación inevitable con la ciencia ficción canónica,
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

235

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

es decir, la estadounidense y europea; la segunda, que determina que
la producción literaria interna se encuentra supeditada a sistemas
clasificadores hegemónicos que priorizan otros temas que pueden
considerarse de ‘alta literatura’” (2020: 95). Desde el primer tomo
hay una clara conciencia de la desigualdad de capital y el intento
de Schaffler por obtenerlo; por ende, celebra que su nombre se
haya incluido como miembro activo de la Science Fiction Writers of
America.12 En el tercer tomo vuelve al tema, cuando celebra como “la
máxima exposición que nuestro movimiento ha recibido” (1994, III:
10), la inclusión de un artículo de Mauricio-José Schwartz publicado
en The Encyclopedia of Science Fiction de Inglaterra. Estos primeros
pasos de lo que Pascale Casanova llamó la República Mundial de
las Letras –un campo literario mundial regido por un marcador
temporal de las prácticas escriturales que se validan en el centro
(Meridiano de Greenwich literario), para ser después asimiladas en
las periferias– cobrarán una gran importancia en la última antología
de Libia Brenda. 13
En busca del antecedente canónico
La antología El futuro en llamas realiza un cambio en el
posicionamiento del género de la ciencia ficción al alinearlo con
12 Este hecho: “permite que la ciencia ficción de México esté ya presente
en el mundo y en el mercado más grande del planeta, como punta de lanza de
un movimiento que deberá consolidarse en los próximos años” (1991, I: 23).
13 Pascale Casanova escribe: “what might be called the Greenwich
meridian of literature makes it possible to estimate the relative aesthetic
distance from the center of the world of letters of all those who belong to it.
This aesthetic distance is also measured in temporal terms, since the prime
meridian determines the present of literary creation, which is to say modernity”
(2004: 88).

236

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

otros géneros y autores más canónicos. La introducción de Gabriel
Trujillo retoma el trabajo que ya había presentado en Más allá de lo
imaginado. Tenemos la mención de los primeros utopistas: Platón,
San Agustín, Luciano de Samosata y Tomás Moro. A ellos les siguen
“la ciencia renacentista” y “el enciclopedismo ilustrado” (1997: 7),
y una serie de nombres como Newton, Diderot, Voltaire, Jefferson
y Humboldt. Después de este recorrido universal, Trujillo llega a
México. “La ciencia ficción, hasta donde hoy lo sabemos, comienza
a practicarse desde 1773, cuando todavía éramos colonia española”
(1997: 10).
El primer autor mexicano es el fraile franciscano Manuel
Antonio de Rivas, cuyo texto relata un viaje a la luna. En el siglo
XIX destaca los nombres de Fernández de Lizardi, Pedro Castera
y Amado Nervo; de comienzos del XX: Julio Torri y Martín Luis
Guzmán; después a Juan José Arreola y Carlos Fuentes; por último,
de la Generación de Medio Siglo menciona a Salvador Elizondo,
José Agustín y José Emilio Pacheco. Ningún autor de esta lista
puede considerarse marginal. Son ellos quienes, en realidad, han
impuesto las figuras autorales consagradas y las modas literarias
de su momento. De hecho, es posible resumir este recorrido con
las siguientes escuelas: Costumbrismo, Modernismo, Ateneístas,
Escrituras de Vanguardia y Generación de Medio Siglo. El espacio
del margen, que había ocupado Schaffler, se viste con las vestimentas
del centro.
Al llegar al siglo XX Trujillo aborda el género de la ciencia
ficción sin aclarar si se refiere al mundo anglosajón o al mexicano.
Escribe, por ejemplo: “Al principio, para muchos lectores y críticos
literarios, la ciencia ficción no pasaba de ser una literatura cuasi
aventuresca, exclusiva para niños y adolescentes con intereses
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

237

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

científicos”. (1997: 9) A diferencia del mundo anglosajón, en el
campo literario mexicano la etiqueta de la literatura infantil y juvenil
no fue explotada sino hasta bien entrado el siglo XXI. Todavía en
la década de los noventa autores como Julio Verne y H.G. Wells
eran publicados en la misma colección de Sepan Cuantos (Porrúa)
junto con Dostoievski, Shakespeare y Flaubert. En los Estados
Unidos la ciencia ficción se difundió en la serie de revistas pulp, que
como su nombre indica, se publicaba en un papel de baja calidad.
Las publicaciones solían ir acompañadas de imágenes llamativas
y cumplían una demanda de un gran mercado naciente. Estas
publicaciones fueron atacadas como literatura comercial y barata,
pero en México no hubo revistas de pulp ni publicaciones de éxito
comercial de ciencia ficción.
Víctor Carrancá muestra en su investigación doctoral que
la génesis del género en el país se dio en la década de los sesenta
con la primera revista publicada en México, Crononauta, dirigida por
Alejandro Jodorowsky y René Rebetez. A pesar de su nulo éxito
comercial –publicaron solo dos números–, la revista tuvo una buena
estrategia de consolidación ya que sirvió de plataforma para la
creación del Club de Ciencia-Ficción, en el que había que enviar un
formulario y se recibía una credencial oficial del Club. Este hecho,
de acuerdo con Carrancá: “implica una manifestación literaria
de mayor complejidad, que comienza a instaurar los mercados e
instituciones del sistema” (2020: 60). Una vez desaparecida la revista,
la editorial Novaro siguió publicando a autores de ese Club en sus
diversas colecciones. La segunda gran revista del género fue Ciencia y
Desarrollo, financiada por el CONACYT. Esta revista publicaba sobre
todo artículos de divulgación científica. Podemos decir entonces
que la génesis de la ciencia ficción en México es muy distinta a la
238

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

del mundo anglosajón: allá la mayor fuerza se dio en el mercado
de lectores masivos, mientras que en nuestro caso el impulso lo
dieron las instituciones gubernamentales y personas aisladas en el
medio. De esta manera, Trujillo combina las tradiciones anglosajona
y mexicana (habla del Premio Puebla y de asociaciones de escritores)
para referir una tradición que fue en ocasiones relegada y en otras
promocionada por instituciones y escritores de gran valía.
De igual modo, Trujillo aborda de manera alternativa los
nombres de literatura fantástica y de ciencia ficción. Cuando el
género cae en una posición de subordinación o de género comercial,
Trujillo lo alza a la posición más fuerte y de mayor capital literario de
la literatura fantástica. Cuando el género aprovecha su marginalidad
para subvertir las formas convencionales, entonces retoma la posición
periférica de la ciencia ficción. De esta manera, al tratar el siglo XX
Schaffler lamenta que el género de mayor prestigio en México sea
el realismo histórico. “La ciencia ficción mexicana ha padecido…
una marginación parecida. Su discurso, a medio camino entre el
texto de divulgación científica y el relato fantástico de aventuras, no
parece tener cabida en los temas caros (y prestigiados) de la literatura
nacional” (20). Para contrarrestar esta idea, menciona a Borges, Bioy
Casares, Horacio Quiroga y Julio Cortázar como ejemplos de autores
que conjuntan un escritura experimental, lúdica y compleja en el
género de la fantasía. Esta misma escritura es la que suponemos en los
autores antologados por Trujillo. La lista que presenta a continuación
es de autores muy poco conocidos en su momento: René Rebetez,
Bernardo Ruiz, Mariano Martínez, Edmundo Domínguez Aragonés,
Federico Schaffler, Mauricio-José Schwarz y Arturo César Rojas. La
originalidad de estos autores de ciencia ficción depende de la distancia
con el género canónico del realismo histórico. Trujillo señala:
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

239

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

En buena medida, la marginalidad inherente a este género ha
contribuido a que sus autores ejerzan una mayor libertad creadora.
Al no estar sujetos a las modas literarias y a las mitologías
predominantes de la literatura nacional, los escritores de ciencia
ficción se han permitido cometer sus propios errores y aciertos
sin temor al ridículo y al ostracismo (1997: 27).

La mención de “ridículo” y “ostracismo” va ligada a su
posición de marginación en el campo: no tienen el poder de decidir
aquello que es estético ni literario; sus obras pueden entenderse, por
lo mismo, como ingenuas y hasta ridículas. Cuentan, eso sí, con la
tradición de la literatura fantástica (Borges, Cortázar) que Trujillo
ensalza. Y también con esta antología que es una toma de posición
para que las cosas cambien.
En suma, Trujillo enfrenta la doble marginación que vimos
en el apartado anterior construyendo un argumento en el que la
generación de autores jóvenes que practican la ciencia ficción se
integra de manera natural a la tradición humanista occidental, y al
canon literario del país (aunque este canon a veces no los reconozca),
además de continuar la tradición de la literatura fantástica de autores
del cono Sur. Estos escritores son renovadores y experimentales
porque pueden ocupar y dejar a conveniencia su marginalidad.
La dejan para consolidar su tradición y la ocupan para definir su
originalidad subversiva e irrespetuosa. Eventualmente, el objetivo
es convertirse en centro; prueba de ello es que el escritor con el que
termina la introducción es nada menos y nada más que Juan Rulfo,
“otro vidente del árido corazón del México contemporáneo” (1997:
28). Se requiere de un tour de force para concluir una antología de
ciencia ficción con Rulfo, pero vale la pena el esfuerzo si los textos
que forman parte del libro se leen en diálogo con lo que Rulfo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representa: el canon de la literatura mexicana. Por si había alguna
duda sobre la intención del antologador, este nos recuerda que el
título del libro El futuro en llamas establece una relación intertextual
con El Llano en llamas.14
La mexicanización de la ciencia ficción
Al igual que con Trujillo, Miguel Ángel Fernández inicia con la
búsqueda del antecedente canónico; entre más remoto mejor: el fraile
ilustrado Manuel Antonio de Rivas que escribió en el siglo XVIII
un viaje a la luna. A diferencia de Trujillo, Fernández desarrolla la
creación institucional de la ciencia ficción en México. Su trabajo nos
aporta una radiografía muy interesante del campo literario mexicano
de esa época. Vemos que, después de las revistas de Crononauta y
Ciencia y Desarrollo, surge en 1984 el premio Puebla de “Cuento de
Ciencia Ficción”. A falta de un gran público consumidor, de nueva
cuenta el Estado –en específico el Consejo Estatal de Ciencia y
Tecnología de Puebla dirigido por Celine Armenta– interviene
para impulsar la producción y el consumo literario.15 El mismo
procedimiento se llevó cabo –por medio del Instituto Nacional de
14 Es tan sorprendente el tour de force que el mismo Trujillo escribió en
la primera antología de ciencia ficción que este género no era reconocido en
México porque: “El panorama de la literatura nacional, que entonces oscilaba
entre el relato rural a lo Juan Rulfo y a la cosmovisión urbana a lo Carlos
Fuentes” (1997: 12).
15 Víctor Carrancá, al respecto, observa: “En el caso del Premio Puebla, al
ser un factor de prestigio entregado inicialmente por quienes conformaban ese
incipiente movimiento de consumidores/productores de CF, la jerarquización
de productores tenía un doble juego, ya que no solo ayudaba al grado
de consagración entre quienes lo recibían, sino que sacó a la CF de las
publicaciones especializadas para darla a conocer a un público más amplio”
(2020: 71).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

241

�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Bellas Artes– para promover la creación del ensayo, la novela y el
cuento. Pero el hecho de que surja un premio con una temática tan
precisa indica la importancia que se le dio en su momento a la ciencia
ficción. Y el concurso “Puebla” tuvo éxito. Fernández enumera una
gran cantidad de revistas, fanzines, publicaciones y asociaciones que
surgieron a la postre del premio (entre ellas quizá la más importante
es la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía). Esta parte
histórica, concluye con un ataque a la crítica mexicana: “la poca
difusión que la CF mexicana tuvo desde sus inicios, o algún otro
propósito, ha ocasionado que algunos críticos literarios mexicanos
sostengan que la CF mexicana no existe, que está en decadencia,
o que es tan mala que más vale no tomarla en cuenta” (2001: 14).
Fernández no refiere un solo nombre de estos críticos; entonces,
podemos entender su frase más como una estrategia que como un
argumento preciso. Los críticos, como sabemos, son instancias de
consagración y el objetivo de Fernández es llamar la atención para
aumentar el capital literario de la ciencia ficción con las figuras que
podrían lograrlo. Se trata de una falta que, al enunciarla, busca una
reparación.
Esta misma idea se refuerza en el apartado siguiente donde
se expresa de manera más palpable el objetivo de la antología:
Visiones periféricas nace de un doble intento de reivindicación de la
comúnmente ignorada o, en el mejor de los casos, menospreciada
CF escrita en México. Por un lado, pretende ser una especie de
“visión de los vencidos”, sin tratar de significar la crónica de una derrota,
sino el entuerto de una conquista, recogiendo la voz y los relatos de
quienes eran considerados incapaces de escribir con ideas originales
y posturas propia sus reacciones y extrapolaciones acerca de lo que
sucedería o podría suceder en una época de cambios vertiginosos,

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siendo capaces de ofrecerlo con calidad a su país y al mundo entero,
sin ser guiados por el malinchismo que podría suponerse en los
cultivadores de una corriente literaria que vino de fuera, pero que
siempre han demostrado que al escribir, como se verá después, lo
hacen desde dentro (del corazón). (2001: 14)

Entendemos que la primera parte de la cita refiere a la condena
que se le hizo a la ciencia ficción por sus orígenes comerciales. A
pesar de que, como vimos con Trujillo, México no tuvo esta tradición
(las revistas de pulp y la literatura juvenil o infantil), los autores de
la ciencia ficción se reclaman herederos de ella. De ahí que cargan
también con el estigma que podríamos ejemplificar con la dicotomía
entre el autor autónomo y el heterónomo; Bourdieu observa que el
primero escribe una obra sin importarle otro beneficio que no sea
el literario, mientras que el segundo busca y se granjea un capital
económico, además del político.16 Un claro ejemplo del primero
sería en la literatura francesa, Baudelaire, y del segundo, Balzac. Los
autores de la ciencia ficción tienen un evidente origen heterónomo,
por su vocación al mercado, al conseguirse ganancias económicas. A
pesar de que en México no hubo autores heterónomos –no tuvieron
ganancias económicas–, estos escritores asumen este papel porque
su posición marginal se explica con los ataques de la “gran cultura”
(Schaffler), de los “géneros mayores” (Trujillo). El margen se vuelve
16 “Por muy liberados que puedan estar de las imposiciones y de las
exigencias externas –señala Bourdieu–, están sometidos a la necesidad de los
campos englobantes, la del beneficio, económico o político. De ello resulta
que son, en cada momento, la sede de una lucha entre los dos principios de
jerarquización, el principio heterónomo, propicio para quienes dominan el
campo económica y políticamente (por ejemplo, el ‘arte burgués’), y el principio
autónomo (por ejemplo, el ‘arte por el arte’), que impulsa a sus defensores más
radicales a convertir el fracaso temporal en un signo de elección y el éxito en
un signo de compromiso con el mundo” (1998: 321).
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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

de nueva cuenta importante porque se presenta como un espacio de
creación más libre. Fernández continúa el argumento de Schaffler:
apoya la originalidad de la ciencia ficción mexicana gracias a su
apropiación regional.
El índice de la antología nos lleva por un recorrido crítico muy
sugerente. La primera parte lleva como título “Nuevos mundos para
una literatura maravillosa”, y aborda la manera en que las invenciones
tecnológicas afectan la vida cotidiana; la segunda se centra en la
Guerra Fría y la tercera lleva como título: “El localismo de la ciencia
ficción”. Al respecto, Fernández escribe: “Cuatro relatos en los que
se logran colocar satisfactoriamente las premisas de a CF dentro de
problemáticas del presente, el pasado o el porvenir mexicanos” (2001:
16). Cuando revisamos este último apartado, nos encontramos con el
cuento de Héctor Chavarría “De cómo el Roñas y su mamá salvaron
al mundo”. Es un cuento, en particular, ocurrente: narra la llegada
de un OVNI a Tepito. El artefacto es deshuesado y vendido en el
mercado negro. Los extraterrestres huyen de nuestro planeta y lo
califican nocivo en extremo. El cuento de Roberto López Moreno
“El secreto” utiliza la cuenta larga maya para asignar las fechas de
la historia, mientras que el de Arturo César Rojas desarrolla un
espacio azteca futurista: la Pirámide de Guadalupetonantzin. En la
última sección, el cuento de Pepe Rojo “Conversaciones con Yoni
Rey” es muy original por la recreación de la oralidad del talk show. Los
autores recrean en el primer y cuarto cuentos el lenguaje coloquial y la
oralidad mexicana en un ambiente popular. Mientras que en los otros
dos se combina el mundo prehispánico con el futuro. En todos los
casos tenemos espacio, lenguaje y trama nacionales o de color local.
Estos elementos, en conjunto, son para Fernández la prueba de que
el género ha sido asimilado en México y que sus autores han dejado
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de ser epígonos de sus contrapartes anglosajonas. En este mismo
sentido es revelador analizar la portada del libro, en la que destacan
dos imágenes: una diosa prehispánica –que alude a la Coatlicue– con
una mujer voluptuosa en un traje especial en sus palmas abiertas.
Tenemos a la diosa, representante de lo mexicano, y a la mujer de la
ciencia ficción conviviendo en un talante armónico, casi divino.
Al final de la introducción, Fernández utilizará una vez más
el leitmotiv del desprecio de la crítica mexicana –sin mencionar
nombres– y ahora se agrega el malinchismo. Afirma que los
autores antologados por él han sido reconocidos en el extranjero y
despreciados en México: “no obstante la calidad de sus trabajos y el
haber obtenido reconocimientos nacionales e internacionales, siendo
considerados como periféricos aun dentro del a periferia” (2001: 15).
Esta postura es normal en un país marginal que recibe su capital, su
prestigio, del centro (Europa y Estados Unidos). Y adquiere mayor
significado en Fernández porque los autores mexicanos de ciencia
ficción han logrado vencer la relación de subordinación que existía
con el mundo anglosajón. Invitaría entonces a los críticos a hacer lo
mismo.
El margen que excluye
Las antologías de ciencia ficción lograron el reconocimiento
de la crítica y la adquisición, por ende, de mayor capital literario.
Carrancá afirma que en la década de los noventa: “La CF dejó de
ser considerada un subgénero, un repertorio popular o un simple
tópico narrativo sobre futuros distópicos o viajes interplanetarios,
para conformarse como una red articulada de relaciones entre
productores, consumidores, instituciones y mercados” (2020: 87DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

88). Es muy significativo que tuvieran que transcurrir dos décadas
para que una nueva antología reparara otro problema: la ausencia
de escritoras. En el primer tomo de Más allá de lo imaginado hay once
escritores y dos escritoras; en el segundo tomo son trece escritores.
En el libro de Trujillo no hay una sola escritora entre los dieciocho
antologados. En la de Fernández tenemos a una escritora entre
los veintidós antologados. En estos casos la respuesta suele ser:
no había autoras, aunque el propio Fernández desmiente el aserto
al escribir en su introducción: “A principios del siglo XX también
irían apareciendo las primeras autoras de CF mexicana” (2001:
48); menciona a María Elvira Bermúdez; habría que agregar –de
acuerdo con Fernández y Carrancá– a Marcela del Río, Gabriela
Rábago Palafox, Olga Fresnillo y Manú Dornbierer (esta última sí
fue antologada). El problema, en consecuencia, es otro y tiene que
ver con un asunto más sencillo y grave: la marginalización de las
escritoras por el solo hecho de ser mujeres. Un género como el de
la ciencia ficción, que luchó por ser reconocido, reprodujo la misma
exclusión de la que fue víctima.17
De ahí la importancia de la antología Una realidad más amplia:
Historias desde la periferia bicultural, publicada en 2018, cuyo trabajo
editorial estuvo a cargo de Libia Brenda Castro. La antología
incluye a ocho escritoras de trece en total. Brenda no presenta
una teoría de género ni desarrolla una historia del campo literario
mexicano desde una postura feminista. Se posiciona, en cambio,
17 La portada de la antología Visiones periféricas adquiere así una nueva
significación problemática, ya que representa a las mujeres como objetos
sexuales y diosas prehispánicas. Las mujeres no tienen voz, no son autoras,
son solamente objetos de admiración y veneración.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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en la periferia bicultural y aprovecha con ello dos temáticas que
fueron claves para los antologadores previos: el canon y el margen,
lo extranjero y lo local.
La introducción de Brenda está escrita con un estilo coloquial
y con una temática personal. El criterio de selección de las autoras
parece haber sido la cercanía que estas tenían con la antologadora,
además de su disposición a publicar.18 “Todo empezó con unos
mensajes privados y unos correos que decían: ‘¿Y si hacemos un
libro con nuestros cuentos?’” (2018: 6). Es posible que la periferia del
título se refiera al género de la ciencia ficción, pero es más probable
que se trate del lugar de escritura. Este lugar ya no es solo México;
al agregar el adjetivo “bicultural” nos enfrentamos al México de
la frontera y al México relacionado con los Estados Unidos. Cabe
destacar que el libro se publicó originalmente en inglés, además de
incluir a escritoras mexicanas y mexicoamericanas. En lugar de una
lógica antagónica o subordinada, la antologadora aprovechó la fuerza
del mercado anglosajón para establecer un puente que empoderara
también a México. En esta apuesta fue clave la acción del tejano
John Picacio, y su organización Mexicanx Initiative. Ambos, Picacio
y Brenda proponen una poética del “diálogo bicultural, internacional
y, sobre todo, amistoso” (7), aunque no la desarrollen ni la expliquen
con mayor detalle.
18 Al respecto, Carrancá escribe: “la labor de grupos y círculos como el
Cúmulo de Tesla, que integran a plumas feministas como Libia Brenda Castro
o Gabriela Damián, no solo impulsan el trabajo de autoras canónicas y foráneas
como Ursula K. Le Guin, sino que también han creado espacios de divulgación
y fortalecimiento para escritoras mexicanas. La agrupación de autoras
consagradas y emergentes tales como Iliana Vargas, Lola Ancira, Atenea Cruz
o Andrea Chapela, además de contribuir al pensamiento feminista, fortalecen
la crítica de la ciencia ficción mexicana en su conjunto” (2020: 159-160).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

La única escritora mencionada en la introducción es la
estadounidense Ursula K. Le Guin. Recordemos que Trujillo le da una
gran importancia a Juan Rulfo, mientras que Schaffler y Fernández
a la apropiación nacional del género. Con su antología, Brenda entra
de lleno a la República Mundial de las Letras. Sus autoras son en
algunos casos binacionales y sus cuentos se publicaron en inglés y
en español; su apuesta conceptual es de rebeldía y resistencia ante
los peligros del mercado y de la literatura comercial. Para luchar
contra esta última, retoma la frase de Le Guin sobre la necesidad
de escritoras “realistas de una realidad más amplia” (7). A diferencia
de un realismo incapaz de trascender su entorno, la ciencia ficción
nos permite recrear mundos que revelen opciones y soluciones
a la catástrofe ecológica y humanitaria. Se busca una literatura
entretenida sin ser superficial; una literatura contemporánea que no
caiga en las temáticas de moda.
En cuanto a los problemas del mercado, Brenda anuncia en
su introducción que su antología: “no se vende, el ebook se va a
liberar en septiembre y se podrá leer de manera gratuita en todo el
mundo, no está pensado para perseguir una ganancia ni para que
a nadie se le considere importante o con más valor que alguien
más” (2018: 7). Si bien la manera de publicación en versión digital
y accesible (Creative Commons) es revolucionaria, es erróneo asumir
que al no recibir capital económico tampoco recibirá capital cultural,
es decir, que los ahí antologados no se sentirán “importantes”, más
o menos “valiosos”. Bourdieu sugiere, incluso, que es justamente
lo contrario: negar el interés económico es una buena estrategia –
en muchos casos la mejor– para obtener capital literario. Bourdieu
define esto como “acto puro”: mostrar un desinterés en lo
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

económico para obtener, en cambio, un mayor capital cultural.19
Como hemos visto en este artículo, las antologías son una instancia
legitimadora sumamente importante, donde la inclusión o exclusión
cambian de manera significativa la posición del autor y un género
en el campo literario. Una antología como Una realidad más amplia
es, en ese sentido, idéntica a las precedentes. Salvo que ahora utiliza
el internet20 para su mayor difusión y la estrategia de “acto puro”.
Prueba del éxito de la apuesta de Brenda es que fue la primera mujer
mexicana en ser nominada a un Premio Hugo en el mismo año en
que se publicó la antología Una realidad más amplia: Historias desde la
periferia cultural.
Las antologías en la ciencia ficción
La primera antología de ciencia ficción en México se publicó en
1991 y la última hace cinco años. Durante este tiempo el género
modificó su posición marginal por otra central en un nuevo
campo literario mexicano que, a diferencia del siglo pasado, ya
no es cósmico, sino cuántico.21 Es decir, ya no cuenta con un
19 Bourdieu señaka: “La ruptura herética con las tradiciones artísticas
vigentes encuentra su criterio de autenticidad en el desinterés. Ello no significa
que no haya una lógica económica de esta economía carismática basada en una
especie de milagro social que es el acto puro de cualquier otra determinación
que no sea el propósito estético” (1998: 320).
20 El uso del Internet para difundir la obra de autores de ciencia ficción
inició en 1999 con la creación de la página La langosta se ha posado 2.0 que
dirigía Gerardo Horacio Porcayo. Desde 2009, la página se convirtió en el blog
La langosta se ha posteado.
21 Carrancá observa: “la CF incorpora fenómenos culturales muy variados
y, por ende, debe replantearse la aproximación crítica hacia ella. No podemos
seguir analizándola en términos de textos canónicos y periféricos, defendiendo
si ciertas obras pueden o no pertenecer a la alta literatura de un país, a lo
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

solo centro, sino con varios. Las escuelas que mencionamos
con Trujillo (Costumbristas, Ateneístas, Medio Siglo), apuestas
ganadas en la lucha por la consolidación, se multiplican en la
actualidad. Tenemos un campo con varios centros y un cambio
significativo en las instancias de consagración. Donde antes
estaba la crítica, las editoriales, las antologías, los grupos y
escritores consolidados, ahora tenemos, sobre todo, al mercado.
Si la intromisión de un capital en otro es fuerte la frontera entre
los campos se desvanece, lo que Bourdieu llamó el “grado de
autonomía”.22 El que antes era un campo autónomo se convierte
en un satélite del que ahora lo domina. ¿Es esto lo que vivimos
ahora en México (y posiblemente el mundo) con el campo
económico dominando al literario?
Podemos afirmar que las antologías de la ciencia ficción en
México cuestionaron y acompañaron este cambio. En su búsqueda
por salir del margen cuestionaron la importancia y el valor del
centro y propusieron un nuevo modelo. Schaffler fue el primero
que ocupó el margen, y lo hizo desde una colección editorial que
cuestionaba el centro hegemónico del país: Tierra Adentro. Su
popular o a lo culto... Ese discurso ya se ha agotado. Como plantea EvenZohar, al encontrarnos ante un sistema dinámico, encontramos muchos centros
y periferias que se complementan entre sí, fortaleciendo y renovando sus
repertorios por las actividades que surgen en torno a sus componentes” (2020:
425).
22 De acuerdo con Bourdieu: “El grado de autonomía de un campo
de producción cultural se manifiesta en el grado en que el principio
de jerarquización externa está subordinado dentro de él al principio de
jerarquización interna: cuanto mayor es la autonomía, más favorable es la
relación de fuerzas simbólica para los productores más independientes de la
demanda y más tiende a quedar marcada la división entre los dos polos del
campo” (1998: 322)  

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movimiento inicial marcó el recorrido posterior en al menos dos
sentidos: 1) la particularidad regional del género de la ciencia ficción
y el diálogo con el extranjero, en específico el mercado anglosajón.
Trujillo, por su parte, fue muy consciente del papel de la tradición y
la necesidad de que la ciencia ficción se integrara de manera orgánica
en ella. El futuro en llamas era la continuación de El Llano en llamas.
En el caso de Fernández tuvimos el recuento de la creación literaria
acompañada de las instituciones estatales, que se concretó en una
ciencia ficción adaptada a los intereses e idiosincrasia regional. El
apoyo gubernamental (el premio Puebla) fue clave para encender la
flama que se extendió después en un fuego de autores, asociaciones
y editoriales –no tanto lectores– de la ciencia ficción. Por último,
en un campo que niega su propio capital tenemos, por un lado, la
diversidad de centros y, por el otro, la ausencia de una jerarquización
propia. Brenda afirma que su libro “no está pensado… para que a
nadie se le considere importante o con más valor que a alguien más”
(2018: 7). No es el campo literario quien decide ya sobre su propia
tradición, el que asigna sus jerarquías; son las editoriales comerciales
con sus premios las que dan ahora el capital económico y, por
defecto, el literario. Brenda se opone a esta dinámica sin encontrar
el aparato crítico que la respalde. Cuenta por ahora con el discurso
de entrega del premio del National Book Award a Ursula K. Le Guin,
y con una práctica editorial y de antologadora que se presenta como
espontánea y alternativa.23
23 El premio se entregó en 2014. Brenda incluye el enlace del video en
su Prólogo; en éste, la escritora estadounidense rechaza la jerarquía entre
los supuestos géneros menores de la ciencia ficción y el género mayor del
realismo, además de criticar la pérdida de autonomía del campo literario que
se ha supeditado cada vez más al campo económico.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Alejandro Ramírez Lámbarry / La ciencia ficción mexicana

Obras citadas
Bourdieu, Pierre. Les règles de l’art. Genèse et structure du champ littéraire.
París: Éditions du Seuil, 1998.
Bourdieu, Pierre. Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona:
Anagrama, 1999.
Brenda, Libia (ed). Una realidad más amplia. Historias desde la periferia
bicultural. México:
Cúmulo de Tesla, 2018.
Candido, Antonio. “Literatura y subdesarrollo”.Top of
Latina en su literatura. Fernández,

Form

América

Moreno C. (editor) México, D.F. Siglo Veintiuno Editores, 2000.
Carrancá de la Mora, Víctor Roberto. Ciencia ficción mexicana: modelos,
repertorios y
dimensiones discursivo-simbólicas. Tesis Doctorado. Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, octubre 2020.
Casanova, Pascale. The World Republic of Letters. Cambridge, Mass:
Harvard UP, 2004.
Fernández Delgado, Miguel Ángel (comp). Visiones periféricas.
Antología de la ciencia ficción
mexicana. México: Grupo Editorial Lumen, 2001.
Le Guin, Ursula. Discurso de entrega del 65th National Book
Award. 19 de noviembre 2014.
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Internet
Sánchez Prado, Ignacio. Strategic Occidentalism. On Mexican Fiction, the
Neoliberal Book
Market, and the Question of World Literature. Illinois: Northwestern
University Press, 2018.
Sarlo, Beatriz. Borges, un escritor en las orillas. Barcelona: Seix Barral,
2003.
Schaffler, Federico (comp). Más allá de lo imaginado I. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado II. México: Fondo
Editorial Tierra Adentro, 1991.
Schaffer, Federico (comp.). Más allá de lo imaginado III. México:
Fondo Editorial Tierra Adentro, 1994.
Trujillo Muñoz, Gabriel (comp). El futuro en llamas. México: Grupo
Editorial Vi

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-51

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Cuando se finge que es ficción: aproximación
deíctica a La piel del vigilante de Raúl Quinto, un
caso de poesía especulativa
When the fact is fiction: a deictic approach to
La piel del vigilante by Raúl Quinto, a case of
speculative poetry
Gustavo Osorio de Ita
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-0975-0030
gustavo.osoriodeita@correo.buap.mx

Fecha de entrega: 13-12-2022 / Fecha de aceptación: 21-02-2023
Resumen: Si bien la poesía ha sido tradicionalmente uno de los géneros
que más complejiza y tensa la relación entre lo fictivo y lo empíricosituacional, existe un subgénero de ésta, denominado poesía especulativa,
la cual es definida por Suzette Haden Elgin como aquella poesía que
da tratamiento a una realidad que es, de cierta manera, distinta de la
realidad existente, es decir, una especificidad del género lírico que se
sustenta no en lo real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio. En
este tipo de poesía, que podría aproximarse tanto a la literatura fantástica
como a la de ciencia ficción, sostengo existe una constitución discursiva
y pragmática particular de lo lírico que bien puede ser abordada desde
el reconocimiento analítico de la deixis poética la cual, formalmente,

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

implica un mecanismo discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico
(y por consiguiente al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles
más verosímiles o en todo caso construidos desde la idea de un “campo
vivencial” (Kate Hamburger) que es a priori falso mas cohesivo; lo anterior
resulta en un mecanismo que, a mi parecer, se torna un discurso lírico
que se sostiene en ese “fingir que es ficción”, reformulando la célebre
sentencia de “Autopsicografía” de Fernando Pessoa. A fin de corroborar
esta hipótesis de trabajo y reconocer dónde y cómo se construye ese “fingir
lo que es ficción”, me detendré en el poemario titulado La piel del vigilante
(Premio Andalucía de Poesía Joven 2014) del poeta español Raúl Quinto,
poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan
Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986), en donde mostraré
cómo se construye una poesía especulativa desde el posicionamiento del
sujeto y la recuperación de espacios y tiempos a partir de la narrativa de
Moore, pero también cómo el poema plantea un desprendimiento de lo
empírico apuntalando una configuración deíctica autónoma; un universo
autosustentable e inverosímil en relación con el contexto real-empírico
pero que, ultimadamente, deviene un constructo autónomo y un caso
prototípico de aquello que se ha denominado, desde la crítica literaria
reciente, poesía especulativa.
Palabras clave: poesía especulativa, poesía de ciencia ficción, pragmática
poética
Abstrac. Although poetry has traditionally been one of the genres that
makes the relationship between the fictional and the empirical-situational
more complex and tense, there is a subgenre of it, called speculative
poetry, which is defined by Suzette Haden Elgin as poetry that gives
treatment of a reality that is, in a certain way, different from the existing
reality, that is, a specificity of the lyrical genre that is based not on the realempirical, but on a construct of already fictitious. In this type of poetry,
which could come close to both fantastic literature and science fiction, I
maintain that there is a particular discursive and pragmatic constitution
of the lyrical that can well be approached from the analytical recognition
of the poetic deixis which, formally, implies a discursive mechanism that
tends to position the lyrical subject (and therefore the reading subject) in
a more plausible impossible space-time or in any case built from the idea
of an “experiential field” (Kate Hamburger) that is a priori false, however
cohesive; the foregoing results in a mechanism that, in my opinion,
becomes a lyrical discourse that is sustained in that “pretend it is fiction”,

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

reformulating the famous sentence of “Autopsychography” by Fernando
Pessoa. In order to corroborate this working hypothesis and recognize
where and how this “pretend what is fiction” is built, I will dwell on the
collection of poems entitled La piel del vigilante (Andalucía Youth Poetry
Award 2014) by the Spanish poet Raúl Quinto, a circumscribed collection
of poems to the parallel and dystopian universe created by Alan Moore
in the Watchmen series of graphic novels (1986), where I will show how
a speculative poetry is built from the positioning of the subject and the
recovery of spaces and times from Moore’s narrative, but also how the
poem poses a detachment from the empirical propping up an autonomous
deictic configuration; a self-sustaining and improbable universe in
relation to the real-empirical context but which, ultimately, becomes an
autonomous construct and a prototypical case of what has been called,
from recent literary criticism, speculative poetry.
Keywords: speculative poetry, scifi poetry, poetic pragmatics

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

En el Brazo de Orión, en un sistema solar conformado por ocho
planetas, un planeta enano, centenares de miles de cuerpos menores
entre el Cinturón de Kuiper y la Nube de Oort, asediado por
asteroides centauros y troyanos, circundado por la geocorona y la
línea de Kármán yace un planeta donde se escribe poesía.
Y la poesía es ficción. Muy a pesar del vínculo tan caro
para el Romanticismo, el cual establecía que aquel que escribe y
quien se hace presente en los poemas coinciden plenamente, yo
sostengo que el yo lírico es una construcción, es decir, que aquel
vínculo entre el sujeto empírico que redacta unas líneas sobre una
pulpa de celulosa o en una pantalla compuesta por miles de pixeles,
ya sea con tintas de pigmentos vegetales o minerales o a través de
un código activado por un teclado como el que ahora se encuentra
siendo impulsado por mis dedos, que entre eso que se escribe y
aquél que ahí deja algo escrito se encuentra una distancia mediada
por la composición, la selección, la invención: el sujeto lírico es
un invento y es fictivo.
Tomemos esto por cierto, que la poesía es ficción1. ¿Qué
ocurriría entonces con una ficción que acepta su circunstancia
fenomenológica y ontológica de serlo? ¿Qué hay con aquella poesía
que finge que es ficción –retomando y reformulando la célebre
“Autopsicografía” de Fernando Pessoa?– ¿Qué con la poesía
1 Hay múltiples discusiones al respecto, las cuales van de la poesía
automática a la autoficción, pasando por la idea de la disolución del “yo” en
la vanguardia y la recuperación del “yo” empírico en la poesía testimonial, las
cuales retoman incluso aportes con miles de años de antigüedad, como es la
misma Poética de Aristóteles. Sin embargo, no considero aquí sea oportuno
retomar u abonar dichas discusiones puesto que no es el eje central de este
trabajo de investigación y, de cualquier manera, considero que la propuesta de
análisis deíctico podrá arrojar, tangencialmente, cierta luz sobre esta idea del
sujeto lírico como una composición y, ergo, como un sujeto fictivo.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

especulativa o de ciencia ficción? Aquí divisamos un punto. Aquí
nos aproximamos.
I. ¿Poesía especulativa?
Habrá que comenzar por acercar el ojo a la lente, por detenerse
en un solo objeto, hipotetizar sobre su distancia, sobre su forma
sobre sus características; como si ocupáramos el telescopio espacial
Hubble –orbitando a cientos de kilómetros en la estratósfera–, así
nos acercamos al fenómeno mismo, explorando el espacio de la
poesía especulativa. Es, por principio, un objeto que “parece poema”
y que gravita en torno a la masa de otro objeto mayor –enorme– que
es el de la tradición lírica; es, por consiguiente, otro tipo de poesía,
salvo una que, a diferencia de lo que comúnmente se da en llamar “la
Poesía”, tiende a aceptar declarativamente su circunstancia ficticia.
Es a partir de este reconocimiento que la poesía especulativa, a
mi parecer, construye una relación específica entre lo fictivo y lo
empírico-situacional, una especulación.
De acuerdo a Suzette Haden Elgin, una de las escritoras
más reconocidas en el panorama anglófono de la poesía de ciencia
ficción2, este género se remite a aquella poesía que da tratamiento a
una realidad que es, de cierta manera, distinta de la realidad existente,
es decir, una especificidad del género lírico que se sustenta no en lo
2 Si bien existe un amplio debate sobre la nomenclatura de este tipo de
poesía –dando cabida a “poesía sci-fi”, “poesía fictocientítica”, “poesía de
ciencia ficción” o “poesía especulativa”– por el momento no entraremos
en tal debate. He preferido retomar el concepto de “poesía especulativa” ya
que, discursivamente, el adjetivo “especulativo” advierte la configuración o
propuesta misma de este tipo de poema, es decir, que lo que se puede notar a
partir de una aproximación deíctica a este tipo de poesía es que se especula con
la subjetividad, el tiempo y el espacio hacia la constitución de mundos posibles
en y a través de los poemas.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

real-empírico, sino en un constructo de ya ficticio (1975: 77). En este
sentido, coincide con la definición de Kingsley Amis, para quien:
[La] ciencia ficción es aquella forma de narrativa que versa sobre
situaciones que no podrían darse en el mundo que conocemos,
pero cuya existencia se funda en cualquier innovación, de origen
humano o extraterrestre, planteada en el terreno de la ciencia o
de la técnica, o incluso en el de la pseudociencia o pseudotécnica.
[...] Muchas historias están basadas o incidentalmente implicadas
en dimensiones plausibles o en el desarrollo de una teoría o una
técnica ya existente (1966: 14-15).

O también, en el sentido de una realidad existente ajena, se
aproxima al crítico Darko Suvin, quien en el libro Metamorphose of
Science Fiction: On the Poetics and History of a Literary Genre sostiene:
Science fiction is literature of cognitive estrangement [...] a literary
genre whose necessary and sufficient conditions are the presence
and interaction of estrangement and cognition, and whose main
formal device is an imaginative framework alternative to the
author’s empirical environment (2016: 8-9).

Además, Suvin acuñará en la misma obra el término de
novum para referirse a un constructo donde se hace manifiesto
algo tanto nuevo como extraño, pero el cual tiende a mantener un
margen alto de probabilidad en su ocurrencia; es decir, se trataría de
algo que puede pasar por verosímil, que se ostenta como factible y
posible, pero que no por ello deja de extrañar3. En este sentido, el
3 Aquí, por supuesto, se podría vincular la propuesta de Suvin con
las ideas formalistas rusas del ostranenie, partiendo de la idea de un doble
extrañamiento (o quizás un extrañamiento paralelo por vías distintas) como
componencial de la literatura especulativa. Sin embargo, puesto que desborda
mis objetivos de investigación, dejo esto para el futuro.

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croata coincide con varios otros autores, para quienes la idea de lo
“especulativo” recae en ese constructo subjetivo, espacial y temporal
que raya en las posibilidades, en lo probable, en lo “quizás-futuro”
–de cierta manera en ese novum–. Por ejemplo, Judith Merril, quien
antologase durante más de una década a mediados del siglo XX la
célebre serie The Year’s Greatest Science Fiction and Fantasy, apuntaba la
siguiente definición en torno a la “ficción especulativa”:
Speculative fiction: stories whose objective is to explore, to
discover, to learn, by means of projection, extrapolation,
analogue, hypothesis-and-paper-experimentation, something
about the nature of the universe, of man, or ‘reality’ ... I use
the term ‘speculative fiction’ here specifically to describe the
mode which makes use of the traditional ‘scientific method’
(observation, hypothesis, experiment) to examine some postulated
approximation of reality, by introducing a given set of changes
– imaginary or inventive – into the common background of
‘known facts’, creating an environment in which the responses
and perceptions of the characters will reveal something about the
inventions, the characters, or both. (1957: 7-8)

Consiguientemente, la especulación –o más precisamente
“lo especulativo”– para Merril tiene que ver con una suerte de
propuesta metodológica, con un acercamiento a la idea del método
científico que permite una aproximación distinta a la realidad. Esto
también se puede ver reiterado en la propuesta de Robert Scholes,
quien, en torno al concepto que acuña como “structural fabulation”,
señala:
[…] the tradition of speculative fiction is modified by an awareness
of the universe as a system of systems, a structure of structures,
and the insights of the past century of science are accepted as
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fictional points of departure. Yet structural fabulation is neither
scientific in its methods nor a substitute for actual science. It is a
fictional exploration of human situations made perceptible by the
implications of recent science. Its favourite themes involve the
impact of developments or revelations derived from the human
or physical sciences upon the people who must live with those
revelations or developments. (1995: 311)

Yo así quisiera aproximarme al concepto: entender la “poesía
especulativa” como una exploración fictiva de las situaciones
humanas, con parámetros de control, afincada en las ciencias y
temas preexistentes (sin ser la exploración misma sustituto para
la ciencia o el tema, sino aventura inventiva); una poesía donde
se ficcionaliza declarativamente desde la ficción misma, donde,
a partir de cambios propuestos por la imaginación o la inventiva
–procedimientos fictivos– se pueda crear un “environment”; un
ambiente, una dimensión, una realidad. ¿Y cómo se construye una
realidad? Con un alguien, un tiempo y un espacio.
Los tres elementos antes mencionados forman parte de la
idea básica de la deixis, aquel procedimiento de demostración ya
referido por Aristóteles que, concretizado en palabras, señala y
demarca a “alguien” en un espacio y tiempo concretos. Si la poesía
especulativa –de acuerdo a las diversas definiciones y críticas
existentes tales como las que aquí he recuperado– busca construir
una realidad divergente pero a partir de aquella empírica en la que
existe el autor, considero que la deixis puede arrojar cierta luz en el
análisis de un caso concreto de la poesía especular el cual, en esta
ocasión, he elegido sea el poemario La piel del vigilante (DVD, 2014)
del autor español Raúl Quinto (Premio Andalucía de Poesía Joven
2014), poemario circunscrito al universo paralelo y distópico creado
por Alan Moore en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
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En otras palabras, mi hipótesis es que, de manera general,
en este tipo de poesía, y particularmente en el poemario de Quinto,
existe una constitución discursiva y pragmática particular de lo lírico
que bien puede ser abordada desde el reconocimiento analítico de
la deixis poética ya que ésta, formalmente, implica un mecanismo
discursivo que tiende a posicionar al sujeto lírico (y por consiguiente
al sujeto lector) en un espacio-tiempo imposibles más verosímiles
–en un novum– los cuales en todo caso yacen construidos desde
la idea de un “campo vivencial” (retomando a Kate Hamburger)
que es a priori falso mas cohesivo. En suma, que estos son poemas
que plantean un desprendimiento de lo empírico apuntalando una
configuración deíctica autónoma; un universo autosustentable
e inverosímil en relación con el contexto real-empírico pero que,
ultimadamente, deviene un constructo autogestivo y un poema
especulativo.
II. La deixis del poema
Tal y como he señalado, mi hipótesis es que resulta tanto posible
como viable reconocer en un componente formal –la deixis– uno
de los lugares en donde el poema especulativo tiende a construir,
formalmente, un mecanismo discursivo (posicionar al sujeto lector
en un “lugar imposible”) el cual es específico; el “fingir que es
ficción” equivale entonces a construir ese lugar y tiempo imposibles
y posicionar ahí al sujeto, donde se posicionará el lector también,
creando un “environment” sujeto a especificidades subjetivas,
temporales y espaciales. A continuación presento someramente
sólo algunas de las posibles rutas de lectura a partir de la deixis,
enfocándome en conceptos clave que considero que, ocupados
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simultáneamente en el análisis poético, permitirán comprender de
mejor manera cómo se construye la deixis en un caso concreto de la
poesía especulativa.
Podemos comenzar por ciertas certezas terminológicas.
Kerbrat Orecchioni en “La subjetividad en el lenguaje: lugares en
que se inscribe” sostiene que los deícticos se refieren a:
[…] unidades lingüísticas cuyo funcionamiento semánticoreferencial implica tomar en cuenta algunos de los elementos
constitutivos de la situación de comunicación, a saber el papel
que desempeñan los actantes del enunciado en el proceso de la
enunciación, y también la situación espacio-temporal del locutor
y, eventualmente, del alocutario (1997: 48)

Así mismo, revela que la importancia de los deícticos recae en
que estos proporcionan algo semejante a un sistema de localización,
el cual se efectúa con relación a la situación de comunicación. Así,
en tanto las unidades deícticas convierten a la lengua (sistema) en
habla (caso), y a su vez configuran al poema como una situación de
comunicación y, por ende, como acto de habla, podemos develar
dónde y cómo se está efectuando dicha situación de comunicación.
En el caso de la poesía especulativa, podría darnos cuenta de la
constitución misma del poema en tanto situación comunicativa
autónoma.
Por otra parte, Käte Hamburger en La lógica de la literatura,
sostiene que, de manera subyacente, a todo acontecimiento verbal
–a todo lenguaje– existe una lógica determinada, producto de su
configuración enunciativa4. Así, para Hamburger hay una relación
4 Existen profundos y múltiples vínculos entre el estudio de la deíxis y
el de la enunciación lírica. Aquí, por cuestiones de espacio y extensión, me

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compleja entre los géneros literarios y el sistema enunciativo del
lenguaje: si la literatura es en cierta medida un arte figurativo, tiene
que implicar la tendencia a crear apariencia de realidad (1995: 49).
Y esa apariencia de realidad será consubstancial, a mi parecer, en la
poesía especulativa. La autora alemana prosigue: “El género lírico
queda constituido por la voluntad expresa del sujeto enunciativo de
proponerse como yo lírico, lo que quiere decir mediante el contexto
en que encontramos el poema” (1995: 163).
Donde, para nuestros propósitos de investigación, el
contexto de la poesía especulativa sería el de la ficción misma; pero
además, aquello que Hamburger denomina como la “hechura del
yo lírico” (1995: 186), nos interpela, pues ahí radica la propensión a
reconocer el poema como una forma de enunciación en donde se vive
lo enunciado como parte del campo vivencial del sujeto enunciativo.
Debido a lo anterior es que el marco general de enunciación de un
poema buscará formularse desde un aquí y ahora y que, en la poesía
especulativa, lo que se construye sea esa posibilidad imposible –ese
novum– a través de una deixis específica. En suma, considero las
ideas de Hamburger resultan convenientes en esta aproximación
a partir de la deixis pues nos permite evidenciar, en los poemas
de La piel del vigilante, dónde y cómo se construye la “sensación
de campo vivencial” (1995: 192) que produce el poema; en otras
palabras, nos posibilita reconstruir un vasto campo de procesos de
conciencia presentes en el poemario, tendiendo un puente directo
entre la enunciación y el receptor empírico de ésta.

remitiré únicamente a recuperar algunos conceptos de diversas teorías de la
enunciación que funcionen en el análisis deíctico del poema, dando por sentada
su comprensión.
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Juan Antonio Vicente Mateu en La deíxis: egocentrismo y
subjetividad en el lenguaje, retomando la Teoría del lenguaje de 1934
de Karl Bühler, apela al concepto de la deixis ad phantasma. Al
hacerlo, Mateu señala que el hablante, en un mensaje cualquiera,
puede llevar al oyente al reino de lo ausente o al reino de la
fantasía a través de los mismos demostrativos de la deixis común
y corriente (aquella denominada como ad oculos por el mismo
Bühler) (1994: 35). A partir de ello, Mateu postula la idea de los
“mundos posibles”, es decir, constructos donde el significado de
una oración depende no del mundo tal cual es, sino de la forma
posible en que puede ser o debió haber sido5 (1994, p. 38). Esto
me resulta de interés pues coincide con la idea de Hamburger en
torno al campo vivencial: en ambos casos lo que se propone es
que, a través de ciertas características propias de la deixis, lo que se
hace posible es la constitución de una situación de comunicación
discursiva particular; en el caso de la poesía especulativa, sería la de
un “mundo especulativo”, en el del poemario de Quinto, el de un
Estados Unidos distópico en donde los vigilantes viven y hablan,
un Estados Unidos ya preconfigurado en la novela gráfica de
Moore, pero aquí reinterpretada y reformulada para que, a través
de su deixis, permita deslizar una suerte de crítica de la crítica de
la modernidad.
Para abonar sobre esta ruta crítica, considero que las
aportaciones6 de Daniele Monticelli, en “Introduction: the many
5 Haciendo aquí una clara referencia a la idea aristotélica de la poiesis,
claro.
6 Me refiero, de manera particular, a la idea en torno a la subjetividad
como un “efecto ilusorio” (19), en donde retoma las propuestas de Bénveniste
y de Greimas.

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places of deixis in language and theory”, pueden contribuir a
encontrar asideros en la interpretación de los distintos sistemas
deícticos en el texto, los cuales dependen de posiciones enunciativas
(puntos de referencia). En la teoría de Monticelli, las “instancias
supremas” coinciden con la proyección del autor y lector dentro del
texto, las cuales son responsables de la (re) construcción de todo el
simulacro textual de posiciones enunciativas (2005: 24). Con ello,
podemos notar que la deixis es también una configuración que apela
a lo extratextual, es decir, que lo que se propone en el poemario de
Quinto, por ejemplo, no sólo construye un mundo, sino que también
apela a ser leído por otro sujeto (el lector), espacio (el mundo del
lector) y tiempo (el tiempo del ahora).
Este mínimo recorrido sobre la idea del análisis deíctico,
aunado a otras posturas sobre la enunciación, lo he sintetizado
en el siguiente esquema. En él he retomado las tres instancias de
la polifonía de Oswald Ducrot (emisor, locutor, enunciador) y
las he contrastado con posibilidades de realización o formas de
presentación en torno a los tres elementos de la deixis (sujeto,
tiempo, espacio); pretendo que el esquema resulte funcional no sólo
como un modelo de comprensión de la poesía especulativa, sino
también para el reconocimiento de ciertas pautas en la comprensión
deíctica de los textos poéticos (especulativos o no)7.
7 Para el esquema he recuperado también teorías como las de Barbara
Pihler, José María Pozuelo Yvancos, Henri Meschonnic, Antonio Rodriguez,
Anthony Easthope, Viviana Cárdenas, Émile Benveniste, entre otros. Por
cuestiones de espacio no me detengo a revisar dichas teorías, las cuales
forman parte de otro trabajo investigativo más amplio, el cual se ha publicado
recientemente (cfr. Osorio de Ita, Gustavo. Voces del XIX. Estrategias de
enunciación en el Romanticismo y Modernismo Hispanoamericanos. Del
Lirio, 2022).
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SUJETO

Nivel del
enunciado
(Enunciador-Enunciatario
/
dimensión
homopática
/ referencia
cotextual)

Nivel de la
enunciación
( L o c u tor-Alocutario
/
dimensión
heteropática
/ referencia
cotextual)

268

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto
enunciado • Tiempo enunciado • Espacio enun(de quien se habla y
(real o ficticio).
ciado (real o
cómo se caracteriza • Presencia de adverficticio).
o define).
bios
temporales: • Demostrati• Puede tratarse de
un antes, un ahora
vos de lugar
una autodefinición
o un después que
(aquí
/allá,
o construcción del
posicionan al sujeto
cerca / lejos,
yo (autoficción) en
enunciado con resjunto).
donde el sujeto del
pecto a un suceso.
• Espacios con
nivel del enunciado • Temporalidad veruna determiparticulariza o sinbal como construcnada función
gulariza al sujeto del
to de sucesos y vecsimbólica.
nivel de la enunciatores que dirigen las • D e s p l a z a ción (en una forma
acciones (Barbara
mientos del
retóricamente partiPihler).
sujeto enuncular).
ciado a través
• Construcción decladel espacio.
rativa del yo, el “yoque-se-muestra” (incluidos fenómenos
como el monólogo
dramático).
• Sujeto de enuncia- • Transformación del • Presentación
ción, el cual coincilocutor a través del
de la voz en
de con aquello que
poema (el poema
la página, así
Oswald Ducrot concomo tiempo/sucecomo también
figura en la instancia
so que transforma
la dinámica
del locutor, mientras
al sujeto de la enuncomunicativa
que para Émile Benciación).
dentro de la
veniste es, desde un • Fenómenos partizona visuoenfoque pragmático,
culares del poema,
gráfica
(de
el “nombre propio
como metro y ritacuerdo a Viinstantáneo de todo
mo, que marcan la
viana Cárdehablante” (145).
enunciación (esto
nas).
• Instancia y posición
de acuerdo con la • Espacio conque tomará el lector
idea de ritmo y subcreto desde
de un poema.
jetividad de Henri
donde
se
• Lugar en donde ocuMeschonnic).
configura el
rre la “presentez”
locutor
(el
del poema (en tércual puede ser
minos de José María
indefinido en
Pozuelo Yvancos) o
ciertos casos).
también el “circunstancial egocéntrico”
(de acuerdo a Anthony Easthope).

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SUJETO

TIEMPO

ESPACIO

• Sujeto empírico (au- • Momento histórico • Espacio geoNivel
del
tora o autor).
social y cultural en
gráfico
socontexto
• Filiación ideológica
que es escrita y recio-cultural en
o grupos culturales
cibida la obra.
que es escrita
(Emisor-Aucon
los
que
se
ve
y recibida la
ditor/Coenvuelta
la
autora
o
obra.
munidad
autor.
poética / referencia con- • Posicionamientos en
el campo cultural
textual)
(Pierre Bourdieu).

Esquema 1. Análisis de la deixis en el discurso poético (Creación propia)

III.

La piel del vigilante de Raúl Quinto

El poemario de Quinto está adscrito a aquello que sede nomina como
poesía especulativa puesto que incluso parte, transtextualmente, de
una obra de ciencia ficción canónica del siglo XX: un poemario
circunscrito al universo paralelo y distópico creado por Alan Moore
en la serie de novelas gráficas Watchmen (1986).
El poemario se encuentra dividido en 5 partes. Para poder
observar cabalmente la deixis me circunscribiré por lo pronto a
dos poemas: uno de la primera parte del libro, “El comediante”,
y uno de la cuarta, “El lector de cómics”. Esta decisión, además
de optar por la brevedad, obedece a que considero que incluso
atendiendo únicamente a estos poemas podemos notar no sólo
la configuración de una deixis propia del poema especulativo,
sino incluso la fractura con la misma y el replanteamiento de
la situación subjetiva, comunicativa y discursiva del poemario
entero.
La primera parte del poemario –compuesta, además del
poema que aquí retomo, por los de “El búho nocturno”, “El juez de
toda la tierra”, “Rorscharch”, “El espectro de seda”, “Ozymandias”,
y “Moloch”– apela, desde los títulos, a la caracterización de los
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personajes de la segunda generación de los Watchmen, aquellos
que incluso llegaron a conseguir una galardonada adaptación
cinematográfica en 2009 de la mano del director Zack Snyder. Esto
implica ya –incluso desde una perspectiva paratextual– la primera
clave para la conformación de un modelo deíctico: la subjetividad
está referida hacia un constructo ajeno, a otra situación de
comunicación –la de Watchmen de Alan Moore– y, por consiguiente
y a través de un monólogo dramático, da pie a que, deícticamente, lo
que encontremos sea una subjetividad desprendida.
El primer poema, aquel al que he decidido aproximarme que
es también con el que abre el poemario mismo, es el siguiente:
El comediante
Un sudario manchado, un traje de segunda mano
de harapos y de sedas, un disfraz.
(The Velvet Underground)
Es cierto que los hombres se disfrazan
para acercarse más a la verdad.
Vi la piel del incendio derramarse
como un río de algas,
y supe que los cuerpos calcinados
conservan su sonrisa en la ceniza.
Siempre recuerdo las miradas huecas,
los gestos delatores, el perfume
que renuncia a los párpados
para volverse sólido y antiguo.
La condición humana es una mueca.

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Yo vi cómo unas manos escarbaron la tierra
para encontrar un agua del color de su alma,y vi cómo se
hundían bajo su propia arena.
Soporté la mirada de este mundo
y rompí a carcajadas cada velo.
Había comprendido la broma de la vida

En la página de fandom “Wiki Watchmen” se define de la
siguiente manera al comediante:
Edward Morgan Blake (1924-1985), mejor conocido por el público
como The Comedian es un personaje principal en Watchmen.
Es uno de los únicos aventureros enmascarados (junto con Captain
Metropolis) que fue miembro de los Minutemen y Crimebusters, y ha
estado activo durante cuarenta y cinco años con la ayuda de actividades
patrocinadas por el gobierno estadounidense y la prensa que lo
conjuró en un Símbolo patriótico de guerra y victoria. Blake es un
vigilante fumador de cigarros que se convierte en agente paramilitar.
Se le describe de diversas maneras como “deliberadamente amoral”
con un “cinismo practicado”, lo que significa que generalmente tiene
poca consideración por las convenciones sociales o la vida humana.
Siempre en la identidad del Comedian, describe el mundo como una
broma sádica que solo él entiende, pero al final su cinismo practicado
se hace añicos cuando descubre un complot que considera una
“broma pesada” que incluso él no puede creer que alguien se atrevería
a hacer. (“The Comedian”, 2019)

Ahora, notemos cómo se configura la deíxis de este poema.
Podemos comenzar por el sujeto enunciado, el cual se encuentra
constituido por una primera persona del singular –un yo– que
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aparece autorreferido de manera textual hasta el tercer verso: “Vi
la piel del incendio derramarse”. Este verso contribuye a afincar la
definición del sujeto propuesta por el título del poema, puesto que
tanto en el universo gráfico de Moore como en el poema de Quinto
tenemos a un sujeto próximo a los incendios, los cuales nos llevan
a pensar en sujeto enunciado coincidente con ese combatiente
de Vietnam cuyo punto focal es el asedio por el Napalm durante
los años 60 al país del sureste asiático. Además, esta subjetividad
está configurada, también a partir de ese tercer verso, como un
sujeto enunciado que nos informa sobre aquello que conformaba
su mundo en ese tiempo pasado (el tiempo enunciado): la piel del
incendio, sonrisas de los cuerpos calcinados, miradas huecas, gestos
delatores, manos (que) escarbaron la tierra, la mirada de este mundo.
Este mundo percibido –el del sujeto enunciado– concuerda con el
tiempo y espacio de El Comediante: la guerra, al dolor de los pueblos,
el incendio, el desastre. Es también un tiempo y espacio enunciados
que se vinculan con el pasado, lo cual implica que el segundo caso
de constitución de la deixis, el del sujeto de enunciación, sea otro: un
yo presente en el mismo mundo.
¿Desde dónde habla el locutor del poema? Desde los
primeros dos versos: “Es cierto que los hombres se disfrazan / para
acercarse más a la verdad.” Esta locución caracteriza tanto al sujeto
enunciado que aparecerá posteriormente en el poema, como a la
subjetividad que inaugura el poema en tanto discurso comunicativo.
Este “yo”, que se encuentre posicionado temporalmente en el futuro
de aquel sujeto enunciado que caracteriza preponderantemente el
poema y espacialmente en un lugar distinto a donde ocurre esa
guerra de incendios pero aún en “este mundo”, es también un
alguien más allá de la decepción. El sujeto de enunciación es alguien
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que mira hacia el pasado siempre, que se posiciona en la decadencia
y, desde un futuro hecho de retazos del pasado, asevera que “la
condición humana es una mueca”: lo que permanece entonces
es su cualidad subjetiva que ha cambiado de tiempos, que se ha
mantenido en el mismo espacio –el mundo– y que, al percibir la
degradación de su circunstancia, apuesta por la burla, por la sonrisa
quebrada; deícticamente, lo que notamos en este primer poema es
la aproximación a un “después” de los sujetos referidos8: el novum
y la sensación de campo vivencial que presenta deícticamente el
poema es aquella de un presente posterior a “haber comprendido la
broma de la vida” que nos hace preguntar qué queda después de la
risa satírica; una disforia posterior a la carcajada, nada salvo un tibio
arrepentimiento, el de un sujeto que rio y que, después del fuego, no
sabe qué hacer con ello. En suma, un sujeto moderno en y desde el
arrepentimiento, el cual es tanto el Comediante como el habitante
promedio de la modernidad, un sujeto tipificante de las maneras
distópicas de la poesía especulativa.
El segundo poema al que quiero aproximarme se titula “El
lector de cómics” y pertenece a la cuarta parte9 del poemario. He
8 Cuestión que no ocurre únicamente con el poema de “El comediante”,
sino también con casi todos aquellos que forman parte tanto la primera como
la segunda parte de La piel del vigilante.
9 Considero interesante recuperar la composición por poemas de
las cinco partes aquí muy brevemente: la segunda parte, que remite a la
primera generación de Watchmen, se compone por los poemas “El primer
encapuchado”, “El tábano”, “Metrópolis”, “Dólar”, “Júpiter en Venus”,
“La silueta” y “El viejo búho”; la tercera parte, donde se hace alusión a la
configuración de distintos arquetipos vinculados con la novela gráfica, por
los poemas “La madre”, “El comerciante”, “La amante” y “La gran figura”;
la cuarta parte, donde se hacen presentes caracterizaciones mundanas, de lo
cotidiano o personajes “de relleno”, se compone por los poemas titulados “El
vendedor de periódicos”, “La enamorada”, “El buen hombre”, “El informador”
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tomado en cuenta este poema puesto que, a mi parecer, en él se inscribe
una situación deíctica particular que toca la situación de comunicación
tanto intra como extratextualmente, es decir, que tiende a configurar
una situación de lectura que aborda tanto a lo referido en las primeras
tres partes del poemario y a la situación comunicativa que compete
tanto al emisor como al lector empírico. Aquí el poema en cuestión:
El lector de comics
Siendo muchos los signos en el mundo, muchos los prodigios
(Scardanelli)
Voy pasando las páginas,
observando los trazos,
descifrando los signos;
y no comprendo nada,
puede que la verdad
flote bajo la tinta,
o puede ser un trucopara tenerme aquí,
amarrado al asfalto,
hasta que me conviertaen una sombra más.
Sin embargo la historia
debe acabar un día,
y para entonces puede
y “El lector de cómics”; y, finalmente, la quinta parte se compone por dos
poemas, que resultan dos tipos de caracterizaciones que desbordan el mundo
construido por el poemario, apuntalando una suerte de metareferencia tanto en
el poema “El náufrago”, como en “El escritor”. Si bien aquí sólo he decidido
retomar dos de los poemas del poemario (aquellos que pienso resultan más
convenientes para evidenciar la deixis y su composición), un análisis crítico
ulterior podría abordar el poemario en su totalidad para demostrar matices de
dicha composición deíctica, comunicativa, subjetiva y poética.

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que ya me haya olvidado
de mi propia existencia.
Pero tendré los ojos
pintados de colores.
Os veré las entrañas.

El locutor del poema es nuevamente uno en la primera
persona del singular, marcado de manera más contundente en
este poema desde la primera palabra del primer verso; es ese “yo”
que “voy pasando las páginas”, que “observando los trazos”, que
“descifrando los signos”. La acción continúa marcada por las
temporalidades verbales permite considerar un espacio que no se
modifica, y un tiempo que avanza lentamente en tanto el “yo-lector
de comics” prosigue con la lectura.
Podemos

entonces

constatar

que,

a

lo

menos

deícticamente, hay cierta uniformidad y claridad con respecto
a este poema. Sin embargo, cuando interpelamos al nivel del
contexto, notamos que el ese yo configurado textualmente puede
rebasar la situación comunicativa y referir al “yo” empírico en
situación de lector de los poemas de Quinto; es decir que, por un
momento, estamos también intentando descifrar lo signos (esos
signos-poemas de Quinto que preexistían en el mundo a través
de la narrativa de Moore y que aquí se encuentran modificados),
y que, al igual que el lector de cómics, formamos parte de esa
situación pragmática comunicativa, la cual nos invita a tener –en
un futuro, el futuro deíctico del aquí y ahora de la lectura–los
ojos pintados de colores.
Esto que aquí he resumido –lo cual José María Pozuelo
Yvancos denomina como “presentez”– construye, a nivel del
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�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

poemario entero, también nuevas posibilidades dentro de la
esfera comunicativa-deíctica: si podemos ser el lector de cómics,
podemos ser también El Viejo Búho, o La Silueta, o La amante, o El
Comediante. Lo que permite este poema es marcar de manera más
señera las posibilidades de ser co-partícipes de ese campo vivencial
en cada uno de los poemas y, de entrar en dicha dinámica, podemos
entonces fingir que es ficción, ser parte de las especulaciones de
cada uno de los poemas del poemario.
IV. Conclusión
Existe una amplia nota del autor que prologa a La piel del vigilante.
Considero que es pertinente recuperarla pues, de cierta manera,
anuncia algunas de las conclusiones que pienso he podido demostrar
a partir de la aplicación de una lectura desde la deíxis a ciertos
poemas del poemario. La nota dice así:
Nota del autor: La piel del vigilante toma como punto de partida
los personajes y la trama del clásico del cómic Watchmen, escrito
por Alan Moore y dibujado por Dave Gibbons a mediados de
los 80; construyendo un juego de máscaras en el que cada poema
se corresponde con un monólogo dramático de uno de los
personajes (el Comediante, Ozymandias, el Náufrago, etc.) que
deben ser vistos como arquetipos de interpretación abierta y no
como referencias culturales cerradas. La máscara que cubre a los
protagonistas de Watchmen es la misma que desfigura el rostro
de la literatura, también la que nos hace conscientes de la carga
teatral del discurso poético. Mi voz se diluye tras el disfraz de esas
miradas ficticias al igual que las suyas bajo mis palabras o las de
los autores que encabezan los poemas. No soy yo, ni Watchmen,
ni las citas, quien configura el sentido de La piel del vigilante; es
la realidad la que se filtra por los poros de esta máscara que ahora
deberá cubrir el rostro y las pupilas del lector (2014: 4).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

A mi parecer ese “No soy yo…” es donde el autor –o bien la
voz/construcción por la cual ha optado al redactar esa nota– marca
declarativamente la idea de una ficción que finge ser tal. Aquí lo que
he pretendido no es dar un recuento extenso sobre los varios casos
y propuestas de la poesía especulativa10, sino más bien intentar dar
una clave de acceso –la deíxis en la poesía– que permite reconocer
una configuración particular de un caso específico del poema
especulativo11; lo que encontramos es que, a partir de una situación
de comunicación anterior (aquí el texto de Moore), se perfila la
composición (usualmente a través del monólogo dramático, aunque
también a través de otras propuestas, como la metarreferencia, por
ejemplo) de un campo vivencial que permite crear desprendimientos a
partir de dicha situación de comunicación anterior pero también crear
puentes con una nueva: la del hic et nunc del momento de la lectura.
Así, esta poesía especulativa –fingiendo que es ficción–
lo que consigue, a mi parecer, es no sólo posibilitar la creación
de mundos, sino también proponer algo semejante a un “código
abierto” mediante el cual entra en un proceso constante de búsqueda
de significación. Pero no hay que olvidar que se trata de un vasto
territorio, a penas cartografiado y a años luz de distancia; por ahora
nos aproximamos, vemos el espacio que parece hueco en el cosmos,
pero al mirar más detenidamente encontramos luz, luego una forma,
luego un alguien que aquí y ahora nos devuelve la mirada.
10 Para ello sugiero consultar el fantástico trabajo que propone Xaime
Martínez titulado “Poesía 1900-2015”, en el cual construye un recorrido
crítico por las múltiples rutas que han transitado las varias y divergentes
manifestaciones de la poesía de ciencia ficción o especulativa.
11 Si bien considero que esta clave de acceso bien puede resultar útil
en la comprensión de otros casos de la poesía especulativa y de otros tipos,
puesto que permite revisar la composición de un universo textual y sus varias
imbricaciones con situaciones de comunicación extratextuales.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-52

277

�Gustavo Osorio de Ita / Cuando se finge que es ficción

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�Dosier
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Figuraciones distópicas y civilizaciones perdidas
en la Colombia post-acuerdo: Liborina de Luis
Echavarría Uribe
Dystopian Figurations and Lost Civilizations in
Post-Acord Colombia: Luis Echavarría Uribe’s
Liborina
Francesco Di Bernardo
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Orcid: 0000-0002-9972-4003
Francesco.dibernardo@outlook.com

Fecha de entrega: 08-12-2022 / Fecha de aceptación: 20-02-2023
Resumen: Situada en el año 2040, la novela gráfica Liborina (2020), de
Luis Echavarría Uribe, aborda las problemáticas del conflicto colombiano
a través de tropos de la ciencia ficción, representando una Colombia
ucrónica en la cual el conflicto armado ha terminado en 1990 y la memoria
de este ha sido cancelada del discurso histórico oficial. Sin embargo,
centrándose en una expedición de un grupo de jóvenes antioqueños a un
área rural destinada a proyectos de conservación y turismo, la novela revela
el corazón de tinieblas oculto detrás de una aparente utopía. Escondida en
la selva vive una comunidad utópica que, simulando ideales igualitarios,
realiza rituales sangrientos que evocan las prácticas y la simbología del
terror empleadas por los paramilitares en las zonas rurales del país,

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
epicentro del conflicto colombiano. El artículo contextualiza el análisis de
la novela en el marco de lo que María Ospina define como “rural turn”
(2017) en la cultura colombiana, es decir, una renovada atención en las
obras culturales a las dinámicas sociopolíticas y económicas que se viven
en las zonas rurales del país, y discute la emergencia de una novela gráfica
que se aleja de las ambientaciones urbanas que han dominado el imaginario
del comic colombiano. Siguiendo estas dos líneas, el artículo sostiene que
Liborina, más allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos
utópicos de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de
las tinieblas de Joseph Conrad, y el tropo orwelliano de una distopía que se
genera de la aplicación práctica de un proyecto utópico.
Palabras claves:Liborina; Echavarría Uribe; Novela Gráfica colombiana;
Distopía; Utopía; Ficción especulativa
Abstract: Set in the year 2040, Luis Echavarría Uribe’s graphic novel
Liborina (2020) deals with the issues of the Colombian conflict through
science fiction tropes, representing an uchronic Colombia in which the
armed conflict has ended in 1990 and in which the memory of it has
been erased from the official historical discourse. However, focusing on
an expedition by a group of young people from Antioquia to a rural area
destined to conservation and tourism projects, the novel reveals the heart
of darkness hidden behind an apparent utopia. A utopian community
that lives hidden in the jungle and that feigns egalitarian ideals, is, in fact,
devoted to bloody rituals that evoke the practices and symbols of terror
used by the paramilitaries in the rural areas of the country, which is the
epicenter of the Colombian conflict. The article frames the analysis of
the novel in the context of what María Ospina defines as “rural turn”
(2017) in Colombian culture, that is, a renewed attention in cultural works
to the socio-political and economic dynamics that are experienced in rural
areas of the country, and discusses the emergence of a graphic novel that
moves away from the urban settings that have dominated the imaginary of
Colombian comics. Following this framework, the present article argues
that Liborina, beyond its uchronic premise, employs and subverts utopian
tropes of the lost civilization, and its variant inspired by Joseph Conrad’s
Heart of Darkness, as well as the Orwellian trope of a dystopia resulting
from the practical application of a utopian project.
Keywords: Liborina; Echavarría Uribe; Colombian Graphic Novel;
Dystopia; Utopia; Speculative Fiction

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La primera novela gráfica del ilustrador y escritor colombiano
Luis Echavarría Uribe, Liborina (2020), se centra en una premisa
ucrónica: Colombia ha ganado el mundial de futbol Italia 1990 y,
como consecuencia, el país atraviesa una ola de cohesión social
que permite el fin del conflicto armado. Con el paso de los años, el
conflicto desaparece de los discursos oficiales e históricos e incluso
se desvanece de la memoria colectiva e individual de la población
colombiana. Cinco décadas después de los eventos de 1990, en
la mitad de los años 40 del siglo XXI, un grupo de tres jóvenes
antioqueños, Martín, Raúl y Juliana, inspirados por la lectura de
un libro que revela la existencia de un conflicto armado en el país,
emprende una expedición a un área rural remota que el gobierno
había destinado a proyectos de conservación y turismo. Sin
embargo, según se relata en el volumen encontrado por los jóvenes,
este territorio había sido, en realidad, unos de los epicentros del
conflicto. Si bien, por un lado, el uso de la ucronía en la obra de
Echavarría resulta “extraño para la literatura colombiana”, dado que
“[e]xceptuando algunas obras que sitúan sus tramas ucrónicas por
fuera de Colombia, en el país solo se encuentra un par de cuentos de
este género” (Bastidas Pérez, 2021), por otro lado, dada su temática,
la novela se escribe en una reciente tendencia del cómic colombiano
de abordar la cuestión del conflicto armado.
En los últimos años diversos comics han enfrentado la tarea
de lidiar con los acontecimientos traumáticos relacionados con
la guerra interna. Entre las obras más destacadas se encuentran:
Ciervos de bronce (2014) de Camilo Aguirre, centrado en la violencia
contras las organizaciones sindicalistas por parte del Estado y de
los paramilitares; Los Once (2014) de Miguel Jiménez, José Jiménez
y Andrés Cruz Barrera, que relata la toma al Palacio de Justicia por
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
parte del organización guerrillera M19 en 1985; Caminos condenados
(2016) de Pablo Guerra, Camilo Aguirre y Henry Díaz y Diana
Ojeda, que aborda la violencia, el despojo de tierras y el cercamiento
de aguas en la región de los Montes de María; Estado fallido (2018) de
Daniel Collazos que trata el tema del caso de los “falsos positivos”,
las ejecuciones extrajudiciales disfrazadas de muertes en combate
de inocentes injustamente acusados de ser guerrilleros por parte de
integrantes del ejército colombiano. Estas publicaciones comparten
no sólo el afán de denuncia de la violencia perpetrada por parte
del Estado y de los paramilitares, sino también una forma narrativa
inscrita en la tradición del comic de no ficción (Rodríguez-Blanco y
Andrade, 2020: 121). Definida también como comic periodístico o
documental, esta tradición se centra sobre todo en “the presentation
of evidence” de un evento histórico violento y/o traumático,
particularmente en contextos de conflictos armados (Chute, 2016:
2). Asimismo, el cómic documental, popularizado por autores tales
como Art Spiegelman y Joe Sacco, reivindica el valor “of inventive
textual practice [to] express trauma ethically” (Chute, 2016: 4).
A estas novelas se han sumado otros cómics patrocinados
por instituciones estatales de justicia transicional, tales como el
Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), establecidas en
el marco de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras 1448 de
2011​, durante la presidencia de Juan Manuel Santos, con el papel de
contribuir a perpetuación de la memoria histórica del conflicto y de
la visibilización de las víctimas. Entre las publicaciones patrocinadas
por el CNMH, destacan La Palizúa: ustedes no saben cómo ha sido
esta lucha (2018) (con guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo
Aguirre) y Sin mascar palabra: por los caminos de Tulapa (2018) (con
guion de Pablo Guerra y dibujos de Camilo Vieco) que abordan
284

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

el desplazamiento forzoso de comunidades campesinas por parte
de grupos paramilitares a través de la forma del cómic documental
y del enfoque en el testimonio de las víctimas. Tales obras son
“realizadas para cumplir las medidas de reparación simbólica con
las comunidades que han sido catalogadas como víctimas por la Ley
1448” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 128).
El respaldo de instituciones culturales del Estado a obras que
abordan la temática del conflicto a menudo se inscribe en el marco de los
discursos públicos alrededor del contestado concepto de posconflicto,
término utilizado para señalar un parteaguas en la historia reciente
de Colombia por efecto de la ratificación del acuerdo de paz entre el
Estado y las FARC firmado en 2016. Este término, sin embargo, ha
sido objeto de crítica, ya que, según la perspectiva de sus detractores,
“desactiva el significante “conflicto” del nuevo régimen hegemónico,
lo que borra de la ecuación a otros actores armados que aún están
activos en el territorio” (Rodríguez-Blanco y Andrade, 2020: 121) y
oculta la continuación de las prácticas de violencia y desposesión por
parte del conglomerado de intereses corporativos y paramilitares que
afectan particularmente a las regiones rurales del país.
Liborina aborda específicamente los intentos de encubrimiento,
en el debate público alrededor del posconflicto en Colombia, de
las persistentes dinámicas del conflicto armado en las zonas rurales
del país. Sin embargo, alejándose de la forma documental, la novela
gráfica de Echavarría Uribe experimenta con los tropos de la
narrativa de ciencia ficción, tales como ucronía, utopía y distopía.
De esta manera, enmarcando el análisis de la novela en el reciente
giro rural en la cultura colombiana, el presente artículo afirma que
la novela propone una perspectiva crítica sobre el ocultamiento de
las discusiones alrededor de las causas sociales del conflicto a través
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

285

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
de una reformulación de tropos de la narrativa de especulación. En
lo específico, en el presente artículo se sostiene que la novela, más
allá de su premisa ucrónica, emplea y subvierte los tropos utópicos
de la civilización perdida, y su variante inspirada por El corazón de las
tinieblas (1899) del escritor anglo-polaco Joseph Conrad, y el tropo
orwelliano de una distopía que se genera de la aplicación práctica
de un proyecto utópico. De igual manera, se afirma que Liborina
expande el enfoque del cómic especulativo, normalmente focalizado
en la ciudad, al situar la historia en un contexto rural, poniendo así
en tela de juicio los discursos del conflicto que buscan ocultar las
dinámicas de desposesión que continúan causando estragos sobre el
territorio colombiano en el escenario de “post-acuerdo”.
La ciudad, el campo y el imaginario distópico
Si bien el cómic posee una larga tradición en Colombia, es a partir de
los años 80 y 90 con el surgimiento de publicaciones especializadas
y fanzines, que el mundo del cómic colombiano “witnesses the
replacement of nationalistic undertones by new themes such as
urban protest, innovative treatments like science fiction, and the
publication of theoretical and critical studies on comics” (Gómez
Gutiérrez, 2017: 50-51). El conflicto interno, el narcotráfico y las
desigualdades sociales comienzan a volverse temas centrales en
el cómic y se empieza a experimentar con formas narrativas para
intentar abordarlos. Entre estas, la distopía juega un papel crucial.
Una gran parte de las figuraciones distópicas en el cómic colombiano
tiene como enfoque la ciudad de Bogotá, como es evidenciado por
Roncallo-Dow, Aguilar-Rodríguez y Uribe-Jongbloed (2019: 29)
en su exhaustivo análisis y categorización de las diversas tipologías
distópicas presentes en los recientes cómics colombianos:
286

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

quince de los cómics exponen un presente distópico […] en los
que los elementos característicos de la organización y la estructura
social colapsan o se encuentran en estado de vulnerabilidad ante
algún tipo de amenaza. En estos presentes, el caos generado por
algún detonante plantea la situación conflicto que rige la historia
que se enuncia. […] De los documentos restantes, doce suceden
en futuros en los que prima el caos y el conflicto […]. Nueve de los
veintiocho documentos gráficos revisados representan un modelo
de distopía de fallo tecnológico, dando cuenta de escenarios en
los que los principios de la organización y la estructura social se
diluyen, dando paso a contextos en donde el conflicto se evade
por medio de dispositivos represivos. El elemento fundamental
del presente distópico en los cómics en que aparece la ciudad de
Bogotá se basa en contextos en los que la disparidad social es la
norma, la pobreza es marcada y la sociedad fragmentada (2019:
43-44).

El cómic distópico colombiano, en la manera tradicional de
la narrativa de este subgénero de la ficción especulativa, se configura
como un “prophetic vehicle […] for writers with an ethical and
political concern for warning us of terrible sociopolitical tendencies
that could, if continued, turn our contemporary world into the iron
cages” (Baccolini y Moylan, 2003: 2). Asimismo, la imaginación
distópica dibuja un “mapa del infierno”, para parafrasear el uso que
Baccolini y Moylan hacen de la expresión de Kingsley Amis (2003:
1), de la realidad sociopolítica colombiana. Liborina extiende dicho
mapa del infierno tomando como eje central los espacios rurales del
país, en donde se presenta con mayor intensidad una “interrelation of
current wars[…], state policing, and the expansion of global capital”
(Ospina, 2017: 250). Moviendo el enfoque de escenarios urbanos
a un entorno rural y utilizando una representación naturalista del
paisaje, la novela gráfica de Echavarría Uribe podría enmarcarse
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
en el creciente “giro rural” en las producciones colombianas de los
últimos diez años.
Si bien el concepto de “rural turn” es acuñado por María
Ospina con respecto a la tendencia del cine colombiano reciente,
el enfoque hacía el mundo rural se puede rastrear también en otras
formas culturales y se vincula a los fenómenos sociales, económicos
y políticos que afectan áreas periféricas país. En estas zonas, la
expansión del capital global en áreas rurales, a través de las prácticas
del monocultivo, del extractivismo y del turismo, se ha cruzado con
las dinámicas del conflicto, lo cual ha producido un crecimiento de
la violencia militar y paramilitar (Ospina, 2017: 250).
En Liborina, este desplazamiento hacia los espacios rurales y
la aproximación hacia la naturaleza es evidenciada desde las primeras
páginas. Las viñetas iniciales, saturadas por ilustraciones del paisaje
natural, relatan un viaje en autobús de los protagonistas hacía una
zona rural de Antioquia. Durante una parada, los protagonistas
deciden abandonar el viaje en autobús y adentrarse en la selva, por
lo que en viñetas posteriores se relata el progresivo descenso de los
protagonistas a un lugar selvático y misterioso. Si bien inicialmente
aún se pueden percibir signos de “civilización”, tales como una
granja de vacas y unos pillares de la autopista, la vegetación ilustrada
en las viñetas se vuelve más densa e impenetrable y la tensión
acerca de las intenciones y del destino final de los jóvenes crece. Es
cuando los protagonistas se encuentran en el medio de la selva que
el personaje que lidera la expedición, Martín, extrae de su mochila
un libro con el título en francés de La République des sables1 y afirma
1 El título parece evocar un libro homónimo de Sophie Caratini (2003)
sobre las luchas para la autodeterminación de una población del Sahara
occidental en 1976, después del fin de la dominación española. Sin embargo,

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

que “[p]ara nadie es un secreto que Colombia pasó por una crisis
social y política […] [q]ue desencadenó una guerra a la que algunos
llamaron conflicto armado, y otros, acciones antiterroristas” (17).
De esta manera se aclara que el objetivo del viaje es la búsqueda
de un pueblo que presenta rastros de la efectiva existencia de este
conflicto, dado que, como afirma Martín en las viñetas sucesivas,
“[…] para no perder el control político […] taparon la cagada que
hicieron en este pueblo, montaron mera película y atribuyeron la
mitad a los terroristas y la otra, al invierno” (18).
La ubicación evoca dos cuestiones principales relacionadas
con el conflicto. Por un lado, en línea con ficciones recientes sobre
la violencia, por ejemplo, Los ejércitos (2007) de Evelio Rosero
o Viaje al interior de una gota de sangre (2011) de Daniel Ferreira, el
pueblo rural epitomiza los espacios arrasados por las prácticas de
terror de los grupos armados, por otra parte, el hecho de que los
protagonistas se encuentren en un entorno natural designado por el
Estado colombiano como parque turístico, evoca el encubrimiento
de la violencia en las zonas rurales para garantizar inversiones
capitalistas en estas áreas. De acuerdo con Ospina, los discursos
entorno al posconflicto están en directa relación con “[…] official
and investment tourism campaigns that promote rural regions for
travel and development” (2017: 248). Por otro lado, el tema del
viaje a un lugar remoto en búsqueda de una realidad desconocida
reproduce además el tropo, inspirado por Utopía de Thomas More,
de la expedición de un observador de nuestro mundo a un lugar
desconocido que encarna la perfección utópica, o la pesadilla
distópica, según la declinación del tropo.
en la novela gráfica de Echavarría Uribe no se aclara la referencia a este título.  
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

289

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
El tropo de la civilización perdida y el mito de El Dorado
El tropo de la búsqueda/exploración de una civilización
perdida e/o utópica se hace aún más explícito cuando los protagonistas
llegan a un pueblo abandonado, cuyas infraestructuras se encuentran
totalmente devoradas por la selva. Efectivamente, uno de los
personajes, Juliana, compara el pueblo deshabitado a “ruinas de una
civilización perdida” (37). Asimismo, la evocación de este tropo es
reforzada cuando los protagonistas se adentran en las criptas de una
iglesia situada en el centro del pueblo olvidado y encuentran pinturas
rupestres, las cuales son interpretadas por Martín como “algo de una
tradición indígena perdida” (53). Si bien el tema de la civilización
perdida2 que se populariza en la ciencia ficción del siglo XIX, ha sido
sin duda inspirado por las interpretaciones antropológicas de esta
época y por el imaginario de exploración de los voyages extraordinaires
de Jules Verne, no obstante, también “inevitably referred to […]
colonial and imperial situations” (Rieder, 2008: 35). En el contexto
colombiano, el tropo de la civilización perdida llama a la memoria
el mito de El Dorado –aquella tierra prometida en algún lugar de
Sudamérica–, intrínsecamente vinculado al proceso de conquista en
América Latina y las “promises of immediate enrichment, either at
individual, corporate or state level” a través del control imperialista
y colonialista de una región rica en recursos (Varnava, 2015: 1).
Asimismo, después de los procesos de independización del estadonación colombiano, el mito de El Dorado sirvió como justificación
para las prácticas extractivas del capitalismo durante la era del boom
de exportación del siglo XIX (Mutis y Pettinaroli, 2016: 413-417).
2 Llamado también de la “raza perdida”. Sin embargo, en el presente
articulo se referirá a este como “civilización perdida”.

290

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

El mito de El Dorado es, asimismo, [r]elated to [..] utopias and
dystopias”, dado que la utopía se vincula a la idea de “finding a
space that can be converted into a paradise for its inhabitants (for
both settlers and indigenous peoples)”, mientras que la declinación
distópica se relaciona con “what results when such expectations go
horribly wrong”. El Dorado, en otras palabras, se configura como
una justificación para continuar las ‘imperial or settlement policies
by arguing that with hard work the place will become valuable if
not idyllic” (Varnava, 2015: 2). Es este ideal eldoradista que subyace
a los discursos post-conflicto y a “official and investments tourism
campaings”, ocultando las nuevas prácticas de violencia contra
comunidades rurales y defensores sociales en favor de un imaginario
idílico de una nueva Colombia posconflicto que promueve las
zonas rurales ‘for travel and development” (Ospina, 2017: 248). La
contradicción entre el discurso oficial en el cual las zonas rurales se
presentan como un nuevo “Dorado” para la inversión y la realidad
de violencia y despojo, es capturada por la respuesta de Martín al
enterarse de los planes del gobierno de permitir a los pobladores
desplazados por el conflicto de volver a su pueblo: “la idea era
devolver a la gente, pero después de la cagada que les conté, no
dejaron volver a nadie para taparlo todo” (37). De esta manera las
palabras del protagonista evidencian el fracaso de un “Dorado”
fundado en el silenciamiento de la persistente violencia en estas áreas
del país. Sin embargo, el uso del tropo utópico eldoradista contiene
una subversión de este mismo ya que, de manera opuesta al mito de
la rica ciudad perdida, el uso de este tropo en Liborina produce una
crítica de las prácticas neocoloniales que se ocultan detrás del discurso
oficial del posconflicto y de la retórica capitalista del progreso social
y económico. De la misma manera, las imágenes rupestres que
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-49

291

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
los protagonistas descubren en unos túneles debajo de la iglesia
del pueblo, en vez de representar escenas de progreso utópico, se
centran en acontecimientos desconcertantes: uniformados armados,
fosas comunes, cadáveres, personas que descuartizan cuerpos con
machetes, etc. Las imágenes representan escenas reales de cualquier
etapa del conflicto interno en Colombia dado que este se caracteriza,
de acuerdo con María Victoria Uribe, “por actos de extrema barbarie
entre los cuales se pueden mencionar las masacres, las mutilaciones
corporales, las violaciones y la tortura” (2004: 56). Las ilustraciones
rupestres, por ende, se relacionan con “símbolos y signos” que han
caracterizado la expresión de violencia entre las partes beligerantes
(Uribe, 2004: 43). No obstante, para los protagonistas de Liborina,
que han crecido en un periodo de olvido forzado sobre el conflicto,
la realidad de la violencia se traslada de la memoria colectiva a un
nivel subconsciente, tal como evidencian las palabras de Raúl que
afirma que “los patrones se me hacen familiares, pero no sé…” (53).
Así como el tropo de la civilización perdida de la ciencia ficción
del siglo XIX producía la irrupción del inconsciente colonial de
esta época, su uso en Liborina produce una irrupción de los signos
de la violencia todavía presentes a pesar de los discursos oficiales
respecto al posconflicto. En la novela, el tropo de la civilización
perdida como instrumento narrativo para confrontar la realidad del
conflicto se vuelve aún más evidente cuando los protagonistas se
encuentran con los pobladores de una comunidad desconocida y
alejada que vive en el lugar que están explorando. La parte de la
novela dedicada al encuentro con esta población se presenta como
una reformulación de los temas e imaginarios de El corazón de las
tinieblas de Conrad, novela que, de acuerdo con Lavender, puede
leerse como una ciencia ficción debido su imaginario directamente
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influenciado por narrativa de “alien encounters, evolutionary themes,
strange landscapes, lost races, and technology” (2015: 16-17).
El corazón de las tinieblas
Mientras exploran los túneles debajo de la iglesia del pueblo, los
protagonistas son raptados, interrogados y drogados con burundanga
por miembros de esta comunidad desconocida, en la cual un personaje
llamado Albeiro parece jugar el papel de líder. Al despertarse descubren
no sólo que han sido liberados, sino que las personas de esta comunidad
han cambiado su actitud hacía ellos, tratándolos como huéspedes,
ofreciéndoles comida y familiarizándolos con las costumbres y las
actividades de la comunidad y sus valores aparentemente utópicos
de igualdad y autosuficiencia. Superado el momento de desconfianza
inicial, en una segunda fase el encuentro con la “civilización perdida”
se desarrolla según del topos utópico del descubrimiento de una
“[…] ‘perfect’ and ‘ideal’ society” (Varnava, 2015: 9) por parte de
observadores externos. Si por un lado, “observation […]is one of
the ubiquitous […] features of lost-race and lost-world fictions”
(Rieder, 2008: 34), aquí la novela reproduce también la temática de
Utopía de More, en el cual los exploradores se encuentran con una
civilización utópica y perfectamente organizada según principios
de igualdad. De esta manera, se presenta una subversión del tropo
de la raza/civilización perdida, debido a que no es la conquista por
parte de los exploradores que produce el resultado utópico. Por el
contrario, cuando los protagonistas son traídos en presencia de
una mujer que parece fungir un rol de responsabilidad dentro de la
comunidad, es ella quien invita a los huéspedes quedarse en la aldea,
sugiriéndoles integrarse en la comunidad. Sin embargo, en las viñetas
sucesivas, en las cuales se ilustran el almuerzo y la conversación entre
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
los protagonistas, la mujer y otros miembros de la comunidad, se
siembran las primeras señales de un posible desenlace distópico de
la historia. La novela emplea la dimensión pictórica para señalar un
posible nuevo giro de eventos: mientras la conversación prosigue, las
imágenes se centran en primeros planos de los utensilios para comer,
particularmente los cuchillos, en detalles de los pedazos sangrientos
del lechón que los comensales están comiendo y de la mujer que
se prepara a llevar a la boca un pedazo de la carne. Dichos detalles
aparecen ominosos y generan una atmósfera de tensión y misterio.
El clímax de la tensión quizás se produce cuando la mujer afirma
que, aunque espera que se queden en la aldea, están libres de irse en
cualquier momento. Las palabras de la mujer se sitúan en un globo
que se sobrepone a la imagen de una máscara tribal demoniaca y
amenazadora. Esta viñeta es un preludio a lo que los protagonistas
descubrirán durante una fiesta organizada en su honor. Mientras
que los pobladores están concentrados en las celebraciones, Raúl y
Juliana se alejan y, adentrándose en la selva, se enfrentan a una escena
horrorosa: unos hombres uniformados están atados y unas mujeres
de la comunidad los obligan a actos sexuales con ellas. Sucesivamente,
los hombres son descuartizados por otros miembros de la comunidad.
Efectivamente, los pobladores capturan a hombres externos a
la comunidad, los obligan a relaciones sexuales con las mujeres
para asegurar la reproducción y continuación de la comunidad, y
sucesivamente son asesinados. De esta manera, los protagonistas no
tardan a darse cuenta del corazón de las tinieblas que se esconde detrás
de la aparente utopía a la cual aspiran los miembros de este grupo.
La comunidad, en realidad, se funda en el ejercicio de violencia y en
rituales horrorosos que evocan las prácticas y los rituales macabros de
los grupos armados durante el conflicto. Es en este momento que la
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novela emplea los tema conradiano en el cual “‘Eldorado Exploring
Expedition’ journeys […] meet an untimely demise” (Varnava, 2015:
7). En El corazón de las tinieblas el desenlace distópico se centra en
“Kurtz’s degeneration […] whose obscene craving for wealth and
power by any means dehumanizes the Africans, rendering them into
savages, primitives, and cannibals as well as servants, prisoners, and
slaves—alien to humanity” (Lavender, 2015: 29-30). Si Kurtz es una
metáfora del colonialismo y su voluntad de expansión basada en la
alterización del sujeto colonizado, en Liborina Albeiro, el líder de la
comunidad, el cual domina sobre los demás pobladores a través de la
imposición del terror, es una metáfora de las formas neocoloniales
que se imponen en las áreas rurales de Colombia y que se manifiesta
también a través del borramiento de las persistentes formas del
conflicto. Igualmente, de forma similar a la novela de Conrad en
donde el personaje de Marlow se vuelve consciente de que la supuesta
civilización se basa en el deseo colonialista de sujeción del Otro, los
protagonistas de Liborina comprenden que la comunidad utópica en
realidad se asienta sobre la violencia y, por ende, que el discurso del
posconflicto en realidad se basa en el encubrimiento de las injusticias
sociales y de continuación de las dinámicas del conflicto.
Al escapar de este reino de terror, los protagonistas se
encaminan a través de los túneles desde los cuales habían alcanzado
al pueblo. Sin embargo, su fuga parece llegar a su fin cuando se
encuentran con una mujer desnuda y armada con un machete, la
cual los amenaza con “mocharles las patas” (126) y sucesivamente
añade ilustraciones a las pinturas rupestres que dejan ver un macabro
ritual de violencia que pone fin a la vida de los protagonistas. No
obstante, en un giro de eventos, la mujer revela el dominio de terror
de Albeiro y que ella y su amante, otra mujer, desearían escapar de la
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
aldea para “[…] empezar una nueva vida allá afuera” (135) y no tener
que someterse al dominio de Albeiro que impone una forma de
esclavitud a las mujeres, obligadas a reproducirse para la expansión
y continuación de la comunidad. Así como Kurtz, en la novela de
Conrad, impone a los nativos africanos la idolatría de la civilización
occidental, Albeiro ha impuesto también la idolatría de las formas
de violencia del conflicto como única forma de organización de la
sociedad. De igual forma, en El corazón de las tinieblas, los contactos
entre el colonizador (Kurtz) y los nativos colonizados “reads as a
series of alien encounters” (Lavender, 2015: 28). Concibiendo la
representación de la relación entre colonizador y colonizados
como inspirado por el imaginario de la ciencia ficción del siglo
XIX, Lavender afirma que lo que particularmente enmarca a los
colonizados como “alienígenas” es su estatus de sin voz (2015: 29).
Asimismo, en Liborina los que están sujetos al dominio de Albeiro
aparecen a los ojos de los tres protagonistas como alienígenas
exactamente por la falta de su voz. El silencio de los pobladores
metaforiza el olvido de las víctimas silenciadas del conflicto y de los
debates sobre la continuación de las prácticas de violencia y despojo
en las zonas rurales de Colombia. Si la “historia nacional pre-1990
está ya olvidada […] los protagonistas descubren que, bajo la tierra,
como un subterfugio del lenguaje, quedan víctimas a quienes solo
les ha quedado la violencia y el olvido estatal como estructuras de
comunidad y como formas narrativas” (Bastidas Pérez, 2021). La
parte final de la novela relata la persecución de los protagonistas por
parte de Albeiro. Aunque los tres logran escapar, Albeiro mutila con
el machete un brazo de Raúl. La parte final de la novela que ilustra
la fuga y la persecución “toma la estructura de un slasher” (Bastidas
Pérez, 2021), con las viñetas que se centran en detalles sangrientos.
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Por ejemplo, la viñeta que ilustra la mutilación de la mano de Raúl
por parte de Albeiro utiliza un fondo color rojizo con las siluetas de
Albeiro blandiendo el machete que mutila a Raúl y otro personaje en
el piso mirando, impotente, la escena. La viñeta sucesiva muestra un
primer plano de la mano flotando en el aire y un chorro de sangre.
El énfasis en detalles gore se configura como “sedimentos de un
conflicto que reaparece como síntoma” (Bastidas Pérez, 2021). En
este sentido, a pesar del éxito de la fuga de los protagonistas, el
cuerpo mutilado de Raúl cristaliza la herida que cuestiones sociales
no resueltas dejan en el cuerpo social de Colombia, una extremidad
que todavía no ha dejado de sangrar a pesar de la firma del acuerdo
de paz y de la inauguración de la época posconflicto.
El tropo orwelliano
Sin embargo, las partes de la novela que se centran en el encuentro
entre los protagonistas y la comunidad perdida no sólo reconfiguran
el tropo especulativo de la civilización perdida sino que, al presentar
el surgimiento de esta comunidad como el resultado de un proyecto
“posconflicto” del gobierno, la crítica social de la novela se produce
también a través del uso y reformulación de otro tropo clásico de
la narrativa especulativa, en este caso de la ciencia ficción de la
primera mitad del siglo XX: el tema orwelliano del proyecto utópico
que sienta las bases de una sociedad autoritaria y de una realidad
distópica. Efectivamente, la referencia al tropo orwelliano había sido
ya evocada por Martín cuando comenta que el libro que ha inspirado
la expedición reporta el fracaso del proyecto de repoblación forzada
de esta área rural de Colombia como demostración de la pacificación
del país. Martín describe el proyecto del gobierno en términos de
“progreso orweliano [sic]” (38). Sin embargo, es específicamente
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
con el encuentro entre los protagonistas y la comunidad perdida que
el tropo inspirado en la narrativa del escritor inglés es introducido de
forma más directa ya que es la parte de la novela que se compromete
concretamente con las formas de la distopía. En primera instancia,
una de las actividades principales de la comunidad es la gestión
de una granja de cerdos que evoca la clásica novela anti-totalitaria
orwelliana Rebelión en la granja (1945). Sin embargo, la reformulación
del tropo orwelliano se basa en la utilización de algunos temas
derivados de 19843, tales como el borramiento del pasado, los hechos
alternativos y el control social. En primera instancia, la novela se
basa en una premisa orwelliana: la modificación y el borramiento de
la historia. El conflicto ha sido borrado de la historia de Colombia
y de la experiencia colectiva de sus habitantes tal como el pasado
precedente a la instauración del INGSOC en 1984, como recuerda el
protagonista Winston al afirmar que: “[t]he past […] had not merely
been altered, it had been actually destroyed” (2013: 45). En realidad,
el borramiento del pasado parece aún más profundo en Liborina. Si
en el clásico distópico de Orwell, Winston retiene por lo menos la
memoria, dado que confirma que “[f]or how could you establish
even the most obvious fact when there existed no record outside
your own memory?” (2013: 45), como mencionado anteriormente,
enfrentando a la representación de las prácticas de guerra del
conflicto en las pinturas rupestres, Raúl no logra asociarla, en su
memoria, con un acontecimiento específico. Asimismo, Liborina
recupera el tema orwelliano de los hechos alternativos. Cuando, en
las fases iniciales del encuentro con la comunidad, los protagonistas
3 En el presente artículo se usa la versión en inglés en la edición de 2013
de Penguin.

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son llevados a conocer la vida en la aldea por dos mujeres (las
mismas que en el final de la novela los ayudarán a escapar), al ser
cuestionadas sobre si alguna vez salen de su comunidad, una de las
mujeres contesta “acá lo tenemos todo, acá nos casamos, criamos
y nos morimos. La mayoría son felices” (73). Presionada respecto
a su desconocimiento del mundo exterior, la mujer añade “los
titos nos contaron que afuera la gente solo vive corrupta por las
cosas que dan plata y lo que puedan comprar con esa plata” (73).
La afirmación del personaje refleja la construcción totalitaria de la
validación del interior (del estado totalitario) con la invalidación de
la experiencia exterior, como sugerido por Winston en 1984 cuando,
reflexionando sobre los instrumentos ideológicos de coerción del
Big Brother menciona que “[n]ot merely the validity of experience,
but the very existence of external reality, was tacitly denied by their
philosophy” (2013: 102). Otro elemento inspirado por 1984 que se
emplea en Liborina es el de la construcción de un ideal societario
basado la homologación y la construcción de una perfecta máquina
de reproducción ideológica. En la distopía orwelliana
[t]he ideal set up by the Party was something huge, terrible, and
glittering—a world of steel and concrete, of monstrous machines
and terrifying weapons—a nation of warriors and fanatics,
marching forward in perfect unity, all thinking the same thoughts
and shouting the same slogans, perpetually working, fighting
triumphing, persecuting—three hundred million people all with
the same face.

En Liborina el uso de máscaras rituales evoca la homologación
impuesta por el INGSOC en 1984. Efectivamente, cuando los
protagonistas de la novela de Echavarría Uribe se encuentran por
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�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
primera vez con los miembros de la comunidad en la oscuridad
de las criptas de la iglesia, los pobladores portan máscaras que no
sólo cubren sus verdaderos rostros sino los hace parecer iguales e
indistinguibles entre ellos. Asimismo, Albeiro, tal como el Partido
en 1984, ha creado un sistema perfecto bajo el cual cada uno de los
miembros de la comunidad sigue su rol que tiene como objetivo la
reproducción de la comunidad. De esta manera, la reproducción
sexual a la que Albeiro obliga las mujeres de su comunidad epitomiza
la idea de reproducción ideológica.
Otro elemento orwelliano utilizado en la novela es la
subversión de la verdad. El hecho de que la comunidad igualitaria,
pacífica y utópica sea fundada sobre la reproducción de la guerra y de
las prácticas violentas del conflicto evoca directamente la “verdad”
del Ministerio de la Verdad orwelliana y su lema “WAR IS PEACE,
FREEDOM IS SLAVERY, IGNORANCE IS STRENGTH”
(2013:34). Finalmente, la crítica social expresada por la novela se
basa en unos de los puntos fundantes de la crítica de Orwell, es
decir, el control social a través de la manipulación de los discursos
oficiales. En la novela de Orwell, el eslogan del Partido es “[w]
ho controls the past controls the future: who controls the present
controls the past” (2013: 313). De la misma manera, a través de su
perspectiva de crítica social, Liborina sugiere que la modificación de
la historia reciente y la obliteración del conflicto en los discursos
oficiales tiene como objetivo el control del destino del país. El olvido
de la continuación de la violencia estatal y paramilitar en las zonas
rurales, el asesinato de los líderes sociales y sindicales, así como los
desplazamientos forzados, son el preludio a la expansión del capital
y de los megaproyectos extractivos en las áreas rurales de Colombia.
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Conclusión
Inscrita en la reciente tendencia de la narrativa colombiana
de volver la mirada al espacio rural, la novela de Echavarría
Uribe comparte con el cómic contemporáneo colombiano una
preocupación por la historia del conflicto armado interno y sus
ramificaciones en el presente. Concretamente, Liborina produce
una crítica de los discursos del posconflicto y del borramiento de
las discusiones oficiales de las causas sociales de la violencia y de
cómo estas persisten, particularmente en las zonas rurales, en la
Colombia del presente. Sin embargo, alejándose de la forma del
cómic periodístico que ha caracterizado la larga mayoría de las
novelas gráficas sobre el conflicto, la novela gráfica de Echavarría
experimenta con las formas de la especulación, reformulando los
tropos de la civilización perdida (y su variante conradiana) y de
la crítica anti-totalitaria de Orwell. Si bien Liborina comparte con
el cómic documental el compromiso con la complejidad de la
historia reciente del país sudamericano, contrariamente al cómic
periodístico, el énfasis de esta no se encuentra en la presentación
de las pruebas de acontecimientos traumáticos específicos, un
rasgo fundamental del cómic documental (Chute, 2016: 2). Por el
contrario, optando por el uso de la especulación, Liborina propone
una reflexión crítica que va más allá del caso específico de Colombia
y se posiciona como una crítica de las formas en las cuales el poder
produce hegemonía a través del control y de la manipulación del
discurso oficial como premisa para la implementación de una
específica perspectiva ideológica. En el caso de la Colombia actual,
los discursos del posconflicto se configuran como una premisa no
sólo para presentar el país como libre de conflicto social para atraer
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301

�Francesco Di Bernardo / Figuraciones distópicas
inversión extranjera sino como un borramiento de la persistencia
de las mismas condiciones causantes de los conflictos sociales
y armados. Mientras que el cómic documental se enfoca en la
visibilización de los traumas del pasado y/o en el presente, el futuro
oscuro prospectado en Liborina a través de la forma de la distopía se
configura, de acuerdo con la propia tradición de la narrativa distópica,
como una crítica radical de la dirección que la sociedad colombiana
podría tomar si las causas sociales del conflicto no son resueltas. De
esta manera, Liborina expande el enfoque del cómic y de la narrativa
colombiana, a menudo centrado en la reevaluación histórica y en la
cuestión todavía no solucionada del trauma histórico del conflicto,
al poner el énfasis en las problemáticas socioeconómicas actuales
y sus posibles ramificaciones en el futuro. Por ende, el tropo de la
civilización perdida es empleado para confrontar la alterización de las
víctimas del conflicto armado interno en la Colombia posconflicto.
Por otro lado, el tropo orwelliano es empleado para producir una
crítica de la manipulación del discurso oficial que pretende producir
una hegemonía ideológica y cultural que permita abrir las puertas a
la expansión del capital en las zonas rurales de Colombia.

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305

�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Feministas y telenovelas: un acercamiento
crítico desde una traducción libre de un fragmento
de Screen Tastes: Soap Opera to Satellite Dishes,
de Charlotte Brunsdon
Karime Aylen Anguiano Treviño
Universidad Autónoma de Nuevo León
karime.aylen@gmail.com

Jessica Yesenia Polina Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
jessica.polina.00@gmail.com

Sandy Santos Alanís
Universidad Autónoma de Nuevo León
sandy.santosln@gmail.com

Charlotte Brunsdon estudió la licenciatura en Inglés en la
Universidad de Londres (University College London) y un doctorado
de Birmingham. Realizó su primera investigación en el Centro de
Estudios Culturales Contemporáneos en 1970; así, sentó las bases
que fundamentan sus posteriores trabajos, los cuales destacan por
realizar un análisis cultural al contenido audiovisual, como películas
o series. A partir de ejemplos políticos y sociales de la época,
presenta un recorrido histórico que enriquece la base de datos sobre
309

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

la información de las representaciones de género en los medios de
comunicación y permiten dimensionar un contexto sociocultural de
los televidentes.
En medio de una cultura expuesta a los mensajes
audiovisuales, las representaciones cinematográficas, televisivas e
informáticas forman parte del día a día del ciudadano; desde una
perspectiva psicosocial influyen en las personalidades y, por ende,
en las relaciones de los individuos. Es por eso que el análisis con
perspectiva de género corresponde a una demanda de la realidad
social que permite esbozar una versión metodológica de lo que
sucede a nuestro alrededor. El análisis de los roles de género en las
telenovelas nos ayuda a entender cómo los medios, y no solo los de
comunicación, ayudan a su reproducción, limitando tanto a mujeres,
hombres y en especial aquellos que no se ven identificados en lo que
la sociedad espera de ellos.
Para los aportes feministas la ampliación del contenido en
la literatura al respecto representa un avance en los estudios de
género que se vienen gestando desde 1990. Expandir los contenidos
a las diferentes lenguas, en especial las propias de aquellos países
cuyos índices de violencia contra la mujer son alarmantes, significa
un argumento más para la importancia del tema. Las traducciones
promueven la visibilización de este problema desde una perspectiva
que no se limita por su entorno de producción, visto así, aportan a
la lucha por contrarrestar la violencia de género y fundamenta parte
del discurso político actual. El derecho a la información, sobre todo
fidedigna y de calidad, forma parte de la agenda discursiva social
actual.
Debido a lo anterior, el presente artículo realiza una
traducción del capítulo “El rol de las telenovelas en el desarrollo de
310

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

la crítica feminista a la televisión”, del libro Screen tastes: soap opera to
satellite dishes que, mediante un análisis de la representación femenina
en las telenovelas, problematiza la situación de manera eficaz y desde
un panorama general.
El rol de las telenovelas en el desarrollo de la crítica
feminista a la televisión
En años recientes, más de una vez les he planteado una pregunta de
examen a estudiantes de 13 años acerca de porqué creen que las críticas
feministas están tan interesadas en estudiar las telenovelas. Para mi
constante decepción, ningún estudiante ha intentado responder
a esta cuestión, lo que creo que se atribuye al poco interés que
tienen sobre las intenciones ocultas de los profesores para plantear
preguntas sin respuesta. Existe una manera obvia de responder a
esto: “porque las telenovelas son programas para mujeres”, lo que
sería poco interesante en un contexto tan competitivo como lo es un
examen. Este ensayo es un intento de responder a la pregunta, pero
debo aclarar que esta simple y escueta respuesta es, en el Occidente,
en el punto clave del interés feminista, fundamentalmente correcta,
y lo que podría lograr es hacer las cosas un poco más complicadas.
Esto lo haré de dos maneras distintas. Inicialmente, haré un bosquejo
general del contexto semihistórico de los análisis feministas a la
telenovela —un “cuándo” para este interés—, y después, a través de
un rastreo de distintas modalidades de este —un “cómo”—. En este
proceso, espero demostrar la importancia del rol de las telenovelas
en los estudios feministas. Antes de empezar, creo que me tomaré
un tiempo para explicar por qué la pregunta es interesante en sí
misma.
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311

�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

En primer lugar, a pesar de lo que describiré después en
este ensayo, creo que existe aún una interesante yuxtaposición entre
“feministas” y “telenovelas”. Cada palabra tiene una connotación
de compromiso diferente con la feminidad. La definición en el
sentido común del término “feminista”, que es mucho más
problemática que la de “telenovela”, se construye a partir de la
negación de las maneras más reconocibles de la feminidad. En el
imaginario popular, las feministas son mujeres que no se depilan
las piernas, no aprueban los desnudos femeninos en medios
masivos y no les gustan las telenovelas. Dados los alcances de los
estudios feministas sobre telenovelas en los 1980, estos resultados
son aún intrigantes. ¿Cuál es la relación que tienen las feministas
y las telenovelas?
En segundo lugar, el alcance mismo de los recientes estudios
sobre telenovelas, mucho de este inducido por —o influenciado
por— los paradigmas feministas, incitan a la refracción. Ann
Kaplan, en su reseña crítica feminista a la televisión de 1987, señala
que el punto focal de los trabajos feministas sobre telenovelas ha
incrementado la atención sobre este género desde mediados de
1970. Robert Allen traza los marcos de investigación sobre las
telenovelas en su libro de 1985 Speaking of Soap Operas, esbozando
el crecimiento de este género en las investigaciones de ciencias
sociales entre 1972 y 1982. Es a mediados de este periodo que los
trabajos feministas empezaron a ser publicados, como mencioné
anteriormente. El estatus de las telenovelas, como un objeto
de estudio académico, ha cambiado en los últimos veinte años.
En pocas palabras, esto significa que las telenovelas ahora son
estudiadas en amplios rangos de disciplinas —algo inconcebible en
1970—. La colección bibliográfica de Allen, para la cual se escribió
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este capítulo en primer lugar, desde su preciso planteamiento
y financiamiento, apoya este punto. Las telenovelas han sido
particularmente significativas para el desarrollo de la crítica
feminista televisiva, y creo que es discutible que por su estudio es
que esta crítica ha sido expuesta a las masas.
Para remarcar mi pregunta acerca de porqué las feministas
han estado interesadas en las telenovelas es por la paradoja de
que, por un lado, hay una preconcebida incompatibilidad entre las
feministas y las telenovelas, pero, por otro lado, es posiblemente a
que las feministas interesadas en ello las han transformado en un
campo novedoso para la investigación académica.
El contexto general de la investigación televisiva feminista
Muchos analistas han puntuado lo significativo que es lo usualmente
denominado “medios” para el feminismo posterior a 1960. Los
textos más relevantes de la segunda ola occidental feminista, como
The femenine Mystique de Betty Friedan de 1963, The Female Eunuch
de Germaine Greer de 1971 o Woman’s Consciousness, Man’s World de
Sheila Rowbotham de 1973, tienen preocupaciones centrales en el
repertorio de imágenes de la feminidad, con la manera en que las
mujeres son representadas. Este movimiento feminista fue, desde
su inicio, creyente de la real importancia de las imágenes. Los veinte
años o más desde que estos textos fundamentales fueron escritos
han sucedido notorios cambios en el análisis de la imagen de las
mujeres. Para nuestros propósitos, quizás lo más importante es
que este tipo de análisis ha evolucionado de ser primordialmente
político (en su mayoría: proyectos extraacadémicos), a tener una
sustancial existencia académica. Incontables cursos, en materias
como Lengua, Historia del Arte, Comunicación y Estudios de los
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Medios, ofrecen unidades temáticas como “la representación de las
mujeres” o “imágenes de las mujeres”. Con la filtración de las ideas
feministas en la Academia, lo que ha sucedido diferencialmente a
través de las disciplinas, ha suscitado debates claves que han tomado
lugar en diferentes maneras según la disciplina. En un nivel general,
uno de los más significativos puede ser visto como uno en el que se
discuten paradigmas realistas.
Antiguas feministas se acercaron a lo mediático, como King
y Stott (1977), a través de un paradigma realista comparan mujeres
reales o la realidad de la vida de las mujeres con las imágenes que
muestran. Las mujeres reales fueron vistas como imperfectas,
trabajadoras, eran de distintas etnias y extremadamente variadas a
comparación de cómo mayoritariamente se les representaba. Esto
fue un aspecto importante para la crítica, el cual todavía mantiene su
relevancia, ha sido desafiado teóricamente por feministas que desean
romper con los paradigmas realistas y que ellas ven como una falsa
distinción entre “mujeres reales” e “imágenes de mujeres”. Estas
feministas esperan debatir que lo que entendemos como mujeres
reales, de hecho, cómo nosotras nos desempeñamos como tales, que
está estrechamente ligado con estas imágenes de feminidad. Esto
es, ellas argumentan que no está claro qué es una “mujer”, excepto
a través de la representación. (Véase Cowie, et.al. [1981] para una
definición previa.)
Estos argumentos teóricos, y lo relativo al debate acerca
de “esencialismo”, estructuran los esfuerzos de la academia
feminista en distintos campos. De hecho, Michèle Barrett y
Anne Phillips (1992) recientemente han discutido que nosotras
podemos hacer una distinción periodística entre feminismo de
1970 “modernista”, con su optimismo de descubrir la causa de
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la opresión femenina, y el feminismo de 1990 “posmoderno”,
con su sentido de fragmentación de la categoría “mujer”, y su
insistencia en el significado de sus diferencias. Con relación al
estudio de los medios, nosotras podemos remarcar el alejamiento
del estudio de las imágenes de las mujeres a un estudio de la
construcción de la feminidad, o una inscripción de la diferencia
sexual. Así que, si el terreno teórico general envuelve la
afirmación de la presencia de “mujer” en el 1970 para cuestionar
sobre la validez de esta categoría en 1980, ahí también hay
cambios notorios en las actitudes en la feminidad convencional/
tradicional. El reconocimiento de que quizá las mujeres estaban
más comprometidas con los discursos disponibles sobre
feminidad y estaban más constituidas por ellos de lo que el
feminismo de la segunda ola había insistido inicialmente, cambia
fundamentalmente los objetos y propósitos de los análisis
feministas de los medios. Esto lo podemos observar claramente
en las cambiantes actitudes de los medios masivos dirigidos a
público femenino: ficción romántica, películas melodramáticas y
emocionales, revistas femeninas y telenovelas. Libros feministas
clave para los inicios de 1980 son Female Desire de Rosalind
Coward (1984) y Reading the Romance de Janice Radway (1984),
estos articularon un lazo más empático con las feminidades de
los medios masivos, incluso escritoras como Bell Hooks desafían
el racismo de estas feminidades y feminismos. Son estos cambios
los cuales hacen más relevante la construcción de las telenovelas
como un objeto central de los estudios televisivos feministas,
y que hacen más interesante para responder mi pregunta: ¿por
qué las feministas están tan interesadas en las telenovelas? Antes
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de proceder con esta problemática es necesario esbozar algunas
distinciones en este creciente campo de las investigaciones
televisivas feministas.
Investigaciones feministas en televisión
Estudios feministas sobre contenidos televisivos pueden ser
encontrados en diversas disciplinas académicas: Estudios
Cinematográficos, Estudios de Comunicación, Comunicación
Masiva, Estudios culturales, Sociología, Lengua, Estudios
Femeninos. Estos distintos contextos disciplinarios gobiernan la
construcción del objeto de estudio y las metodologías empleadas.
En lo que los investigadores están interesados es en cómo ellos
deben proceder para explorarlo, tiene que ser parcialmente
entendido en cada contexto disciplinario. De esta manera, por
ejemplo, un trabajo sociológico tiende a interesarse más en los
patrones laborales femeninos a través de la industria televisiva
que los de Lingüística, quienes se enfocan en la estructura
narrativa de programas particulares. Sin embargo, muchas
de las disciplinas que se han demostrado más permeables a
las preocupaciones feministas son las de estudios culturales o
mediáticos, que son en sí mismas semi-institucionalizadas —
sólo parcialmente reconocidas como materias formales—. Este
hecho, en combinación con los relativamente nuevos estudios
feministas sobre televisión, y los comúnmente orígenes políticos
de muchos de los estudios, significa que hay un alto grado de
interdisciplinariedad y una tendencia a quebrantar las fronteras
disciplinarias. Se han citado ampliamente los trabajos de Ien
Ang (1985), Ann Kaplan (1983b), Tania Modleski (1982) o
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Michele Wallace (1990), en los cuales se integran distintos niveles
directamente relacionados con la televisión, que no pueden ser
abarcados por una sola disciplina.
Así que, a través de este marco en el que inicialmente
entendemos los estudios feministas sobre la televisión para que
sean tanto interdisciplinarios como difundidos entre las disciplinas
académicas, podemos distinguir cuatro categorías principales de
estudio.
Las mujeres del mundo real trabajando en televisión
Los estudios en esta área investigan los patrones de empleo,
promoción y poder de las mujeres en televisión. Aquí se presentan
dos problemas. Primero, la exploración y documentación de la
manifiesta y continua discriminación hacia las mujeres en casi
cada nivel de elaboración de programas televisivos, excepto en el
trabajo secretarial. Este fue un enfoque particular para el trabajo
feminista en 1970, por ejemplo, Gallagher (1981) y Beasley y Silver
(1977); en algunos países coincide con el periodo anterior a que
la discriminación por motivos de sexo se volviera ilegal. A menos
que se especifique lo contrario, “mujeres” aquí es usado como una
categoría unitaria, como fue característico en la antigua segunda ola
feminista. Margaret Gallagher ha continuado produciendo datos
extensos para la UNESCO (Gallagher, 1987) y “Gender and Mass
Media” de Abrahamsson y Kleberg, boletín que continuamente
reporta sobre Nueva York en el área. Esto es, sin embargo,
sorpresivamente difícil de obtener información reciente para otras
profesiones y países, lo que podría ser visto como lo que Margaret
Gallagher (1992) identificó como un retiro general de la arena
pública en las investigaciones feministas mediáticas.
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En un segundo lugar, más teórico, existe un problema en
el alcance para lo que el género de los productores determina en la
producción mediática. La noción de la “predominancia masculina”
en los medios fue un factor explicativo popular en la actualidad,
pero ha decaído notoriedad. Existe una carencia casi total de lo que
se podía denominar economía política feminista, que quizá señala
las dificultades de usar al género, en sí mismo, como una categoría
explicativa. Tampoco ha habido suficientes discusiones teóricas
sobre esta cuestión, aunque Liesbet van Zoonen reseña las que hay
en su libro Feminist Media Studies de 1994.
En cambio, a pesar de la relativa falta de documentación
en las fuentes académicas, hay incontables informes hechos por
mujeres y grupos de ellas que intentan adentrarse en la industria y
hacer sus propios programas. Estos reportes tienen distintas formas
y enfoques, que en parte dependen de la dirección que tomen.
Por ejemplo, Annette Kuhn (1984b) a manera de carta utiliza un
periódico feminista para publicar sus reflexiones sobre el trabajo
en el colectivo Pictures of Women; mientras que Karen Alexander es
entrevistada en su video trabajo en la misma publicación (Nava,
1984). Helen Baehr y Angela Spindler-Brown (1987) discuten
su involucramiento en Broadside (una compañía feminista que
produce noticieros y programas de actualidad para el Canal 4 de la
mañana) en un artículo de una colección académica, mientras que
ahora hay diversos artículos de encuestas, como los de Marilyn
Crafton Smith (1989) y Linda Steiner (1992), los cuales incluyen
trabajos televisivos por mujeres a cuenta de (mayoritariamente
estadounidenses) los trabajos de mujeres en los diversos medios
masivos.
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Para nuestros propósitos, debe ser esclarecido que
“telenovelas” no es un término adecuado para un trabajo de esta
categoría. Con algunas excepciones, como la telenovela lésbica Two in
Twenty, las feministas no se han sentido atraídas en crear alternativas
o telenovelas feministas, ni se han relacionado más con este género
que con la desigualdad de oportunidades o discriminación laboral
en que se han mostrado más extremas. Ha sido en relación con
las noticias y temas de actualidad donde se han demostrado las
aspiraciones y la exclusión.
Análisis del contenido de la presencia de las mujeres
en la televisión
A pesar de que la primera crítica feminista generalmente había
implicado alguna noción de contabilizar cuántas mujeres aparecían en
la televisión para leer las noticias, qué tipo de roles tenían las mujeres
generalmente, cuáles mujeres... ha sido principalmente dentro de la
disciplina de comunicación de masas que preguntas sobre el género
han sido incluidas en la variedad de proyectos cuantificadores. La
formación de 1978 de Gaye Tuchman de “la aniquilación simbólica
de las mujeres” proporcionó la vívida hipótesis acerca de la ausencia
de las mujeres en la televisión, especificando su presencia genérica:
“con excepción de la telenovela, donde los hombres constituyen
la ‘mera mayoría’ de la población ficticia, la televisión ha mostrado
y continúa mostrando, dos hombres por cada mujer.” (Tuchman,
1978:10) Ha habido series de estudios enfocados en las telenovelas,
en la investigación del tipo de mujeres ideales para realizarlos desde
el artículo de Tuchman, y la pieza inicial sobre la heroína de la
serie diurna de Downing (1974) como Life on Daytime Television de
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Cassata y Skill (1983) o Soap Opera Evolution de Matelski (1988). La
extensa colección de estadísticas sobre género no es, por supuesto,
necesariamente informada por un proyecto feminista.
Junto a este tipo de análisis, el cual queda muy dentro de
los paradigmas de la comunicación de masas, ha habido una fuerte
corriente crítica que moviliza la argumentación feminista para
apoyar un metodológico, y a veces epistemológico, ataque a las
prácticas de investigación de la comunicación de masas. Los textos
clave aquí serían el ataque de 1977 de Noreene Janu a los supuestos
de la metodología cuantitativa, publicado, indicativamente, en
el Insurgent Sociologist, trabajo de Lana Rakow (1986), y una serie
de números especiales de revistas, como la edición de 1986 de
Communication, editada por Paula Treichler y Ellen. Este ataque
feminista a los paradigmas disciplinarios dominantes se ha asociado
frecuentemente con un fermento más general en el campo y el
aumento de la influencia de las metodologías de estudios críticos
o culturales. Entonces, dentro de esta categoría de investigación,
la telenovela es un sitio significativo, pero metodológicamente
cuestionado.
Estudios textuales o de programas: “heroína de televisión”
El análisis detallado de los programas de televisión como “textos”
es una práctica relativamente nueva y generalmente ha sido realizada
por académicos cuya primera formación es en una disciplina basada
en textos, como la literatura inglesa o los estudios cinematográficos.
El análisis textual feminista se ha dirigido principalmente a dos tipos
de programas de ficción: los dirigidos a mujeres y los centrados en
personajes femeninos. Quizás no sea sorprendente que la telenovela
tenga tanta presencia en esta categoría de investigación. Los otros
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dos géneros principales que han atraído el interés feminista son las
sitcoms con comediantes distinguidas, como los programas de Lucy
y Mary Tyler Moore, y, curiosamente, uno de los principales sitios
de “imágenes positivas”, la serie policíaca, más significativamente
Cagney y Lacey. Ambos géneros, dado el tipo de interés feminista que
se ha manifestado, podrían subsumirse en una categoría más amplia
de “heroína televisiva” que incluye todos los programas de ficción
posteriores que han sido atractivos para las feministas como Kate y
Allie, The Golden Girls, Designing Women y Murphy Brown. La “heroína
de la televisión” se trata principalmente de personajes femeninos que
viven sus vidas, generalmente trabajando tanto dentro como fuera
del hogar, usualmente sin relaciones permanentes con hombres, a
veces con niños, y tratando de sobrellevar la situación. Es el “tratar
de hacer frente” lo que es crítico. Todos estos programas, de alguna
manera fundamental, abordan el feminismo o abordan la agenda que
el feminismo ha hecho pública sobre las demandas contradictorias
sobre las mujeres. Las sitcoms parecen ser la forma dominante, la
comedia irresistible de ser una mujer moderna, pero ciertamente en
Gran Bretaña ha habido una exploración considerable de las series
policíacas, sobre todo a través de Prime Suspect y el trabajo de Lynda
La Plante.
La telenovela no es exactamente una “heroína de la
televisión”, pero era principalmente atractiva para las feministas
como objeto de análisis porque se percibía que era tanto para y
sobre las mujeres. Discuto esto con más detalle a continuación,
al igual que hago con las referencias múltiples del acrónimo
“telenovela”. Aquí es importante notar que los primeros estudios
sobre telenovelas tendieron a surgir de trabajos relacionados a un
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nivel más general con medios dirigidos a audiencias femeninas. Así,
Carole Lopate escribió sobre la televisión diurna estadounidense en
general en 1976. Dorothy Hobson (1980) comenzó su investigación
con un estudio sobre la escucha radiofónica de las mujeres durante
el día. Tania Modleski (1982) analizó las telenovelas junto con otras
ficciones de producción masiva dirigidas a las mujeres. También es
históricamente significativo que 1978 vio el lanzamiento y posterior
éxito internacional de Dallas. Así, el interés mostrado por las críticas
feministas por los programas de televisión dirigidos a mujeres o amas
de casa coincide con el melodrama serial popular como fenómeno
mundial. El trabajo feminista sobre la telenovela se desarrolla junto
a los estudios sobre la recepción internacional de Dallas (Liebes and
Katz, 1990).

Estudios de audiencia
Como se desprende del apartado anterior, el interés feminista
por los programas de televisión se formuló desde un principio a
través de ideas sobre la audiencia. Varios análisis iniciales de las
telenovelas formulan hipótesis sobre cómo responden las mujeres a
las telenovelas, y muchos estudios posteriores intentan probar estas
ideas. Así, el estudio de Tübingen/Volkswagen (Seiter et al., 1989)
prueba explícitamente algunas de las formulaciones de Modleski, y
Andrea Press (1991) hace preguntas extraídas de una variedad de
trabajos de estudios culturales. Ien Ang (1985 y 1990) ofrece tanto
una lectura extensa de Dallas como un estudio de audiencia. Este
trabajo, también, necesita ser visto en un contexto más amplio. Así,
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mientras que las investigadoras feministas estaban particularmente
preocupadas por la forma en que las mujeres “leían” o disfrutaban
los programas de televisión, hubo una nueva atención a la
“descodificación” de la audiencia en general, como indica cualquier
informe de revisión de la investigación de los medios en la década
de 1980 (ver Corner, 1991b: 267-84).
Podemos notar rápidamente dos tendencias en estudios
recientes, en las cuales la investigación feminista es relevante. En
primer lugar, ha habido un mayor énfasis en el entorno doméstico
y las relaciones familiares en el mismo. El trabajo de Ann Gray de
1992 sobre el uso de la grabadora de video ofrece un ejemplo de
esto, mientras que la investigación de Lynn Spigel de 1992 sobre
“hacer espacio para la televisión” es otro. En segundo lugar, existe
una literatura cada vez mayor sobre las audiencias como fans y la
identidad de los fans como tal, que incluiría el trabajo de Constance
Penley de 1992 sobre los fans de Star Trek y el de Lisa Lewis (1990)
sobre videos musicales.
Al igual que con el análisis textual de los programas, creo
que podemos observar un patrón en el que el trabajo feminista se
agrupa inicialmente en torno a la telenovela, pero luego comienza a
alejarse a partir de mediados de la década de 1980.
Dentro del contexto de este breve mapeo, ahora puedo
ofrecer una cronología del trabajo feminista en las telenovelas. Esto
no pretende ser exhaustivo, una tarea que, dada la interdisciplinariedad
de la investigación indicada anteriormente, sería muy difícil, pero
pretende señalar cuándo se escribieron artículos y libros clave en
relación unos con otros.
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Investigación feminista en telenovelas: cronología1
1974

*Helen Butcher, Ros Coward, Marcella Evaristi, Jenny Garber, Rae
Harrison and Janice Winship, Images of Women in the Media (University of Birmingham, CCCS Stencilled Occasional Paper no. 31).

1976

Carol Lopate, ‘Daytime television: you’ll never want to leave home’,
Feminist Studies 3, 3-4 (spring/summer): 69-82.
+ Horace Newcomb (ed.), Television: The Critical View, 1era ed.
(Oxford: Oxford University Press). Includes: Renata Adler, ‘Afternoon television: unhappiness enough and time’, New Yorker, 12
February 1972.

1977

Richard Dyer, Terry Lovell and Jean McCrindle, ‘Soap opera and
women’, Edinburgh International Television Festival Official Programme:
24-8.

1978

Lesley Stern, ‘Oedipal opera: The Restless Years’, Australian Journal of
Screen Theory 4: 39-48.
*Gaye Tuchman, A.K. Daniels and J. Benét (eds), Hearth and Home:
Images of Women in the Mass Media (New York: Oxford University
Press).

1979

Tania Modleski, ‘The search for tomorrow in today’s soap operas’,
Fil Quarterly, 33, 1:12-21.

1981

Richard Dyer, Christine Geraghty, Marion Jordan, Terry Lovell, Richard Paterson and John Stewart, Coronation Street (London: BFI
Television Monograph no. 13).
Charlotte Brunsdon, ‘Crossroads: notes on soap opera’, Screen, 22,
4:52-7.
Michéle Mattelart, ‘Women and the cultural industries’, Media, Culture
and Society 4, 4: 133-51.
Gillian Swanson, ‘Dallas’, Framework 14:32-5.

1 Las investigaciones marcadas con “*” denotan que el trabajo es
importante en los acercamientos feministas a los medios, pero solo trata
tangencialmente las telenovelas. En contraste, las investigaciones marcadas
con   “+” denotan que el trabajo es acerca de las telenovelas, pero no está
fuertemente informado (o en absoluto) por enfoques feministas.

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1982

Dorothy Hobson, Crossroads: The Drama of a Soap Opera (London:
Methuen).
Ellen Seiter, ‘The role of the woman reader: Eco’s narrative theory
and soap opera,’ Tabloid 6:35-43.
Ellen Seiter, ‘Promise and contradiction: the daytime television serials’, Film Reader 5 (Evanston, III.: Northwestern University).
Ien Ang, Het Geval Dallas (Amsterdam: Eitgeverij SUA).
Tania Modleski, Loving With a Vengeance (Hamden, Conn.: Shoe
String Press).

1983

E. Ann Kaplan (ed.), Regarding Television (essays by Allen, Flitterman,
Modleski) (Los Angeles, Calif.: American Film Institute).
Muriel Cantor and Suzanne Pingree, The Soap Opera (Beverly Hills: Sage).

1984

Jane Feuer, ‘Melodrama, serial form and television today’, Screen, 25,
1:4-16.
Annette Kuhn, ‘Women’s genres’, Screen, 25, 1:18-28. Later reprinted in Christine Gledhill (ed.), Home Is Where the Heart Is (London:
British Film Institute, 1987).

1985

Ien Ang, Watching Dallas, trans. and rewritten (London: Methuen).
Robert C. Allen, Speaking of Soap Operas (Chapel Hill, NC: University
of North Carolina Press).
+ Elihu Katz and Tamar Liebes, ‘Mutual aid in the decoding of Dallas’, in Philip Drummond and Richard Paterson (eds), Television in
Transition (London: British Film Institute).

1986

Mary Ellen Brown, ‘The politics of soaps’, Australian Journal of Cultural Studies 42: 1-25.
Jane Root, Open the Box (London: Comedia), chapter on soaps.
+ John Tulloch and Albert Moran, A Country Practice: Quality Soap
(Sydney: Currency).

1987

*Helen Baehr and Gillian Dyer (eds), Boxed In: Women and Television
(London: Pandora).
+ David Buckingham, Public Secrets: EastEnders and its Audience (London: British Film Institute).
E. Ann Kaplan, ‘Feminist criticism and television’, in Robert C. Allen
(ed.), Channels of Discourse (Chapel Hill: University of North Carolina Press).

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-48

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1988

Sandy Flitterman-Lewis ‘All’s well that doesn’t end’, Camera Obscura
16:119-29.

1989

+ Sonia Livingstone, Making Sense of Television: The Psychology of Audience Interpretation (Oxford: Pergamon).
Ellen Seiter, Hans Borchers, Gabriele Kreutzner and Eva-Maria Warth (eds), Remote Control (London: Routledge).

1990

Mary Ellen Brown (ed.), Television and Women’s Culture (London and
Newbury Park: Sage).
Prabha Krishnan and Anita Dighe, Affirmation and Denial: The Construction of Femininity on Indian Television (New Delhi: Sage).
Tamar Liebes and Elihu Katz, The Export of Meaning: Dallas (Oxford:
Oxford University Press).

1991

Andrea Press, Women Watching Television (Philadelphia, Pa.: University
of Pennsylvannia Press).
Christine Geraghty, Women and Soap Opera (Cambridge: Polity Press)
*Ien Ang and Joke Hermes, ‘Gender and/in media consumption’, in
James Curran and Michael Gurevitch (eds), Mass Media and Society
(Savenoaks: Edward Arnold).
*Liesbet van Zoonen, ‘Feminist perspectives on the media’, in ibid.

1992

*Margaret Gallagher, ‘Women and men in the media’, Communication
Research Trends 12, 1:1-15.
Christine Geraghty, ‘British soaps in the 1980s’, in D. Strinati and
S. Wagg (eds), Popular Media Culture in Post-War Britain (London:
Routledge).
Christine Gledhill, ‘Speculations on the relationship between soap
opera and melodrama’, Quarterly Review of Film and Video 14,
1-2:103-24.
+ Richard Kilborn, Television Soaps (London: Batsford).

¿Por qué y cómo las feministas se interesaron por las telenovelas?
Una vez establecido cierto sentido de la distribución de la
investigación feminista sobre la telenovela —que las feministas
sí se han interesado por el género— y que algunas de las críticas
televisivas feministas más conocidas, como la de Ang, Hobson y
Modleski, tratan sobre este tema, finalmente quiero avanzar hacia
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una respuesta a mi pregunta motivadora. Entonces, ¿por qué las
feministas estaban interesadas en las telenovelas?
Porque la telenovela es un género de mujeres
Desde sus orígenes en las series de radio estadounidenses patrocinadas
directamente por los fabricantes de detergentes, las telenovelas
han estado dirigidas específicamente al público femenino. Esto es
menos cierto ahora que en cualquier momento anterior, pero la
feminidad connotativa del género sigue siendo abrumadora. Las
primeras investigaciones sobre radionovelas realizadas por Herta
Herzog (1944), Rudolf Arnheim (1944) y Helen Kauffman (1944)
bajo la égida de la Oficina de Investigación de Radio investigaron
solo audiencias femeninas. Thelma McCormack (1983) ha analizado
los supuestos sobre la audiencia femenina en otra literatura de
investigación estadounidense sobre el género. Ellen Seiter (1989)
ha revelado el compromiso de Irna Phillips, principal promotora
de muchas radionovelas estadounidenses, de educar a las mujeres
y exhortarlas a comprar. Christine Gledhill (1992) ha examinado el
género de la telenovela en el contexto de una discusión del modo
melodramático en general. En resumen, las mujeres han sido el
objetivo de los creadores de telenovelas, las mujeres han sido
investigadas como espectadores de telenovelas, y el género se cree
amplia y popularmente como femenino, a pesar de la evidencia
obstinada de que no son sólo las mujeres las que miran.
Los primeros escritos feministas sobre los medios, que
dependían en gran medida de la idea de los “estereotipos”,
caracterizaban la representación de las mujeres como dominadas
por dos figuras: el objeto sexual y el ama de casa. Si el primero
se encontraba en concursos de belleza y anuncios de autos; el
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segundo vivía en telenovelas y anuncios de detergente en polvo. Así
que una de las primeras respuestas feministas a la telenovela fue
simplemente hostil. Los programas fueron un ejemplo del proyecto
de lavado de cerebro de los medios de comunicación, el proyecto
para mantener a las mujeres pensando que todo lo que podían hacer
era ser amas de casa. Las mujeres que veían telenovelas, en este tipo
de análisis, necesitaban concienciación, mientras que las mujeres
retratadas carecían de interés. Las feministas estaban interesadas en
las telenovelas sólo en la medida en que transmitían ideologías de
feminidad y familia frente a las cuales el feminismo se definía a sí
mismo. Era un interés combativo, un compromiso de conocer a tu
enemigo.
Pero también fue más complicado que eso.
Porque “lo personal es político”
“Lo personal es político” es la demanda más popular que se sonaba
en el feminismo de occidente en los años de 1970. Esta consigna nos
recuerda a los movimientos feministas anglosajones que surgieron
de los levantamientos políticos y sociales de 1960, con su voraz
fe en el significado de las experiencias individuales y su absoluta
determinación por entender esta experiencia desde lo social. Así
mismo, evoca un movimiento político en específico que nos indica
su directa influencia al movimiento feminista. La definición radical
de lo personal es política, que está asociada con el feminismo de
1970, afectó un gran rango de campos, entre ellos, la investigación
de los medios. Quiero sugerir aquí que es en parte el desafío político
directo de “lo personal es político” lo que contribuye a cambiar
el énfasis de la investigación de medios en las décadas de 1970 y
1980, alejándose de las noticias duras y los asuntos de actualidad
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hacia programadores más suaves. Más allá, quiero sugerir que las
telenovelas, y la influencia del análisis feminista de las mismas, es
primordial para entender la estructura del cambio en el campo de
la multimedia. De este modo, no podemos entender el impacto del
libro escrito por John Fiske en 1987 titulado Television Culture, con
su radical diferencia de los discursos canónicos sin notar la atención
prestada a la agenda feminista. Pues es la crítica feminista lo que le da
significado y no alguna influencia mística de una una determinación
económica de otra parte.
En argumento con el significante histórico de la aseveración
“lo personal es político” para entender las partes de la investigación
mediática no pongo en duda la deconstrucción de lo personal/
político en oposición en específico a las mujeres clase medieras
que han sido educadas con escuelas como las de Aida Hurtado
(1989). Jacqueline Bobo y Ellen Seiter (1991) mapean algunas de
las implicaciones de este argumento en la investigación mediática,
particularmente en las etnografías domésticas, en su artículo The
Women of Brewster Place. El punto de la idea es precisamente que
aquellas mujeres que no son sujeto de la vigilancia o cuidado del
Estado en el hostigamiento dentro de sus hogares y vidas personales
que no solo argumentan con lo personal es político, pero quienes
también ponen su atención en las representaciones de la vida
de las mujeres en la media. Es en el mismo momento, el mismo
movimiento, que declara que lo personal es político, y que ve por
cambiar el significado de las telenovelas en un análisis radical de los
medios de comunicación.
Sí, lo personal es político; sí, está en casa, en las relaciones,
en las familias de las mujeres, en la opresión íntima de las mujeres
—o la opresión a la mujer por ser mujer— es mayormente asegurada,
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

entonces la construcción mediática de la representación de la vida
personal se convierte en un fascinante objeto de estudio. Si la crítica
tradicional izquierdista de los medios de comunicación, que está
construida en el sentido del conflicto de clase, se sintió atraída por la
información del mundo público —por las disputas industriales, por
las interacciones del estado y las instituciones de radiodifusión, por
los patrones internacionales de propiedad y control— la erudición
feminista emergente tenía bastante enfoque. El impulso teórico del
feminismo empujó a los académicos no a lo excepcional sino a lo
cotidiano. Como se discutió anteriormente, hubo una investigación
sobre los patrones de empleo de las mujeres en los medios de
comunicación, pero en realidad la preocupación por observar la
representación de las mujeres por necesidad se alejó de las noticias
duras y los asuntos de actualidad. Entonces la convicción teórica de
que había una política en la vida cotidiana y que el trabajo oculto de
las mujeres en el hogar era esencial para el capitalismo coincide con
la distribución genérica real de las mujeres (blancas) en la televisión.
Si el proyecto consistía en analizar la representación de las mujeres
en la televisión, era necesario centrarse en géneros distintos de
los objetos tradicionales de análisis crítico porque, en general, las
mujeres ni leen ni aparecen en temas nuevos y actuales.
Porque las “telenovelas” tienen un significado metafórico
Es evidente que a fines de la década de 1970 y durante la década
de 1980, el término “novela” se usaba para programas que, de
hecho, son bastante distintos: desde telenovelas sudamericanas,
series diurnas de EE. UU., series británicas de realismo social,
programas de horario estelar de Estados Unidos. ¿Qué tienen en
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común que atrae a las académicas feministas hacia todas ellas? Aquí
la respuesta es, de nuevo, la feminidad percibida de los programas,
pero aquí en un sentido bastante más metafórico: lo femenino como
despreciable, como banal, como objeto de una seria atención crítica.
Así, la unidad de estos diferentes programas —la razón por la cual,
en cierto sentido, era correcto llamarlos a todos “novela” en un
período particular— reside en su lugar compartido en el fondo de
la jerarquía estética. Fue a esta generalización del juicio estético a lo
que se dirigieron en parte las críticas feministas, como vemos en este
comentario de 1981 de Terry Lovell: “Sin embargo, dentro de esta
denigración casi universal, la telenovela proporciona los placeres de
la validación y de la autoafirmación, que seguramente debe alejarse
un poco de su popularidad duradera con las mujeres (Lovell, 1981:
51, énfasis agregado).
Porque ellos no deberían ser: ambivalencia feminista
Los primeros trabajos feministas sobre las telenovelas están marcados
por la ambivalencia. Por una parte, está el repudio al género del que
he hablado. Por otro lado, en este sentido de que estos programas
son algo que ven “otras mujeres” —no feministas— ofrece una
justificación política para un compromiso con el género. El trabajo
aquí es hacer una política regresiva. Sin embargo, a veces, debajo de
esta estructura de repudio/reenganche explícitamente feminista, hay
una presencia más evasiva, un fantasma de las feminidades pasadas.
Para muchas feministas, escribir sobre telenovelas —y, diría yo, sobre
géneros y medios comparables como la dicción romántica y las
revistas femeninas— supuso una investigación de las feminidades de
las que sentían, o nos hacían sentir, una distancia muy contradictoria.
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

Ien Ang discutió esto directamente en su proyecto de Dallas,
donde inscribió un sentido de actitudes condenatorias hacia ver
telenovelas en su anuncio original: “Creo que estoy viendo la serie
de televisión Dallas, pero a menudo tengo reacciones extrañas”
(Ang, 1985: 10). Ella está, en primera instancia, preocupada por
investigar lo que llama la “ideología de la cultura de masas”, pero
más adelante en el libro critica explícitamente una tendencia hacia
“la sobrepolitización del placer” presente en muchos trabajos
feministas sobre ficción popular. Janice Winship ha escrito sobre
esto vívidamente en la introducción de su libro sobre un género
relacionado, las revistas femeninas, publicado en 1987:
Admitir dentro de los círculos feministas que estaba investigando
—entre todas las cosas— las revistas femeninas solían hacerme
sentir igual de cómoda cuando murmuraba apresuradamente una
explicación de mi “estudio” a los amigos de mis padres que me
preguntaban cortésmente... Si eran amistades feministas lo dijera
o no, sentí que estaban pensando que si realmente tenía que
investigar... debería hacerlo en algo más importante políticamente…
Sin embargo, seguí creyendo que era igual de importante entender
cómo operaba la discriminación sexual en el lugar de trabajo. Sentí
que simplemente descartar las revistas femeninas era también
descartar la vida de millones de mujeres que las leían y disfrutaban
cada semana. Más que eso, todavía los disfruté, los encontré útiles y
escapé con ellos. Y sabía que no podía ser la única feminista que era
lectora de armario. (Winship,1987: xiii)

El uso consciente de “closet” aquí apunta a la forma en
que las primeras feministas, que realizaron estudios académicos de
estas formas populares, realmente enfrentaron oposición no solo
de la Academia, sino también dentro del feminismo. Algunas partes
del feminismo de la década de 1970 estaban muy interesadas en
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construir una distancia entre la identidad feminista y las formas
más convencionales de feminidad. Volvemos a ver estas tensiones
cuando, escribiendo cinco años antes, Terry Lovell defiende tanto
la observación como el estudio de la telenovela británica Coronation
Street en estos términos:
Coronation Street ofrece a sus espectadoras ciertas “estructuras
de sentimiento” que prevalecen en nuestra sociedad, y que son
sólo parcialmente reconocidas en el orden patriarcal normativo.
Ofrece a las mujeres una validación y celebración de aquellos
intereses y preocupaciones que son vistos como propios dentro
del mundo social en el que habitan. La telenovela puede ser el
opio de las masas de mujeres, pero al igual que la religión, también
puede ser, si no “el canto de los oprimidos”, un contexto en el que
las mujeres pueden expresar ambiguamente tanto la aceptación
con buen humor de su opresión como el reconocimiento de esa
opresión y algunos igualmente de buen humor protestan en su
contra. (Lovell, 1981; 51)

Esta leve defensa de la telenovela se produce después de
nueve páginas de escritos teóricos estrechamente argumentados
sobre por qué el género es digno de atención.
Es esta última razón “por qué” lo que nos lleva de vuelta
al punto de partida, el de la picardía percibida en la relación entre
el feminismo y la telenovela. Debido a la sedimentada clasificación
de género en este tipo de programas, no había manera de que un
movimiento político que desafiara la definición de género pudiera
ignorar la telenovela.
Pero tampoco podría, finalmente, repudiar estos placeres e
identificaciones, ni simplemente celebrarlos. Las feministas estaban
interesadas en las telenovelas porque eran programas de mujeres,
pero cada uno de estos términos resulta inestable en una inspección
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�Karime A. Anguiano, Jessica Y. Polina y Sandy Santos / Feministas y telenovelas

más cercana. Lo que se denominó “telenovela” a menudo tenía poco
más que serialidad y falta de presentación poco común. “Mujeres”,
como he encontrado repetidamente al rastrear esta historia, ha
demostrado ser una categoría muy engañosa para el feminismo,
tanto necesaria como imposible, que a menudo excluye a más
personas de las que incluye.
Conclusión
Mediante el rastreo de un conjunto de historias entretejidas, hemos
tratado de sugerir cuál fue el encuentro más significativo entre las
feministas y las telenovelas. El tiempo es importante, porque creo
que podemos fechar el período clave de este encuentro entre 1976 y
1984, y es en estos años cuando vemos que tanto el feminismo como
las telenovelas se establecen por primera vez en sus identidades
académicas tan discutidas y a menudo ridiculizadas. En crisis en la
arena política, el feminismo comenzó a establecer algunos puntos
de apoyo en la Academia, a veces en “su propia” disciplina, los
Estudios de la Mujer, a veces en las disciplinas más nuevas como los
Estudios Culturales o de los Medios, y ocasionalmente en campos
más establecidos. El estudio de la televisión también cambió, y el
interés por los géneros populares, quizás en parte centrado por el
éxito internacional de Dallas, se enriqueció y feminizó explícitamente
a través de la telenovela de atención.
En segundo lugar, el estudio de la telenovela proporcionó un
sitio genérico particular en un nuevo medio para la investigación del
espectador femenino. La cuestión de la mujer lectora/espectadora/
observadora/audiencia ha sido un tema recurrente que ha
ocupado a las académicas feministas en una variedad de disciplinas
tanto a nivel teórico como empírico. Las telenovelas, percibidas
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como evidentemente de género, aunque también muy populares
internacionalmente, proporcionaron un excelente sitio para el
análisis de esta figura, cuando se teorizó como una construcción
textual o se investigó como un hecho sociológico.
Finalmente, creo que podríamos decir que la academia
feminista de medios explora y se define un poco en el encuentro.
Tomando la telenovela en serio -y tal vez. lo que es más importante,
tomarse en serio a las fanáticas de las telenovelas- como comenzó
a hacer este trabajo feminista temprano- también implicó tomarse
las habilidades, las virtudes y los placeres de las feminidades
convencionales bastante más en serio. Hacer investigación con
“personas reales” plantea cuestiones éticas complejas y difíciles. Ha
sido en parte a través de la exploración de este “género femenino”
y sus audiencias que algunas de las simplicidades y cegueras de la
segunda. Las oleadas de feminismo han sido cuestionadas. Entonces,
si el feminismo ha sido importante en la producción de un contexto
en el que la telenovela puede tomarse en serio, entonces la telenovela
ha sido significativa como un sitio en el que el feminismo puede
aprender a tratar a los demás con respeto.

Bibliografía
Brunsdon, C. (1997). Screen tastes: soap opera to satellite dishes. Routledge.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

La violencia comienza con la mirada. Acercamiento
a la novela Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Ana Clavel
Ángeles Stefanya Serna Moreno
Universidad Autónoma de Nuevo León
annstmoreno9930@gmail.com

Monterrey, México

“Me gusta cuando callas porque estás como ausente”.
–Pablo Neruda.

Durante mucho tiempo se han visto en la ciudad panorámicos
sexualizando a la mujer al anunciar un producto, así como canciones
donde narran que el único interés de la mujer es tener relaciones
sexuales. Sin embargo, el poder patriarcal y la violencia, que son
el medio de sometimiento para las mujeres, son muy diversos y se
encuentran en espacios donde no se esperan, como en las fábricas de
juguetes. En este ensayo estudio la novela corta Las Violetas son flores del
deseo (2015) de la escritora contemporánea Ana Clavel, ganadora del
Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen y acreedora a la medalla
de plata de la Société Académique Arts-Sciencies-Lettres de Francia.
337

�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Me interesa demostrar la presencia de la figura del pedófilo
en la literatura de Ana Clavel para exponer el acto del consumo de
muñecas sexuales como muestra del poder simbólico patriarcal.
Por tal motivo, he dividido el ensayo en cuatro partes; la primera
consiste en los antecedentes, donde narro la presencia de estas
nuevas figuras que presenta Clavel en el libro y la concepción
de la figura del pedófilo en la sociedad, así como algunos de sus
argumentos y redes de consumo. Después, expongo el marco
teórico que he utilizado, el cual se construye bajo cuatro conceptos
que delimitan mi lectura: perversión, poder simbólico, violencia simbólica
y deseo.
En el tercer y cuarto apartado realizo la aplicación de los
elementos previamente investigados, los cuales se dividen en “La
corporeidad plástica del objeto de deseo” y “Las figuras violentas
dentro del valor literario de la obra”. La perspectiva con la que
expongo los argumentos es de género, no obstante, en el apartado
de la violencia a la infancia incluyo ambos sexos, debido a que
las referencias mencionan que la pedofilia es practicada tanto por
hombres como por mujeres, y sus víctimas son niños y niñas
de diferentes edades, pero menores de 18 años. Incluso, existen
categorías para clasificar a los tipos de pedófilos porque no todos se
centran en niños de cierta edad o condición.
Además, analizo, dentro de la perspectiva de género, la
conducta o preferencia de hombres –en su mayoría– hacía muñecas
que son replicas exactas de niñas o mujeres, ya que estos grupos
han construido en la actualidad sus espacios para ese consumo
comercial, especialmente dirigido a cierto público. Este enfoque
se relaciona con la narrativa de Clavel debido a que por medio
de recursos estilísticos y estructuras de narrador-protagonista, se
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-44

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representa una realidad social que es ahistórica, si se toma el siglo
XX como punto de partida.
Antecedentes
La literatura contemporánea aborda gran cantidad de temas que
representan distintas preocupaciones sociales y van desde el
feminismo, hasta la presencia de las nuevas tecnologías en la vida
cotidiana. Esto se debe a que se proponen nuevos espacios ficticios
que no habían sido explorados con anterioridad por los autores
del boom o, incluso, antes. En este ensayo estudio brevemente las
condiciones sociales en México, debido a que la autora estudiada es
originaria del país; sin embargo, se mencionan algunas referencias
latinoamericanas sobre literatura que presenta la figura del pedófilo.
Asimismo, Clavel destaca por exponer dos dimensiones con
distintas manifestaciones en la narrativa mexicana, que son: el deseo
y la sexualidad (Plaza, 2016). En una entrevista de su más reciente
obra describe el proceso creativo y de investigación que realiza, lo
que ella busca es presentar la resignificación de figuras literarias que,
por lo general, los lectores tienen identificadas de otra manera más
puritana, dejando de lado, la existencia de la perversión que habita
en la sexualidad y la transgresión que propician los deseos. Además,
en la obra de Clavel es muy común encontrarse con esta propuesta
moderna del cuerpo como un artefacto carnal, debido a que es
donde se desarrolla la tensión y el objetivo de sus obras, en especial,
Las Violetas son flores del deseo (2015).
Dentro de la novela, como también sucede en Cuerpo náufrago
(2005) y en El amor es hambre (2015), se expone el deseo desde
los fetiches que son ocultos para la sociedad; aquellos que no se
mencionan, pero de una u otra manera la sociedad participa en ese
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

encubrimiento de deseos compartidos, debido a represión colectiva
que se genera gracias a las estructuras sociales que cada comunidad
comparte. Clavel retrata esas imágenes o realiza un acercamiento a
ciertos sucesos sociales que solo cuentan una parte de la realidad.
Otro punto para destacar de la obra es que en ella convergen
los estudios literarios con los psicoanalíticos: “La crítica literaria y
el psicoanálisis se focalizan en el inconsciente del texto que puede
proporcionar lecturas, interpretaciones y maneras de apreciar un
universo interno que se desprende hacia el exterior gracias al lenguaje”
(Plaza, 2016: 9). En la presente obra, se encuentra un narrador
protagonista que, a través de sus vivencias pasadas y presentes, permite
conocer la historia de una fábrica de juguetes, que además de vender
los tradicionales para niños, también ofrecían muñecas, las Violetas,
destinada para los adultos debido a su finalidad sexual.
En la historia se perciben varios elementos psicoanalíticos
como síntomas de la neurosis del narrador-protagonista, la represión
y el desplazamiento de pulsiones sexuales hacia el objeto de deseo,
que el primero da como resultado a las Violetas, debido a que su
interés sexual es hacía su hija, Violeta. Incluso es mencionada en la
historia como la Violeta original.
La pedofilia, la relación con la obra y la tecnología del género
Desde la etimología, la palabra pedofilia significa ‘amistad con un
niño’ (en griego “pais” significa niño y “philia” amistad) y uno de
los pioneros en tratar el tema desde la psiquiatría fue el alemán
Richard von Krafft-Ebing en el año 1890. Incluso, publica una
obra1 donde describe los distintos modelos psicopatológicos que
1 Psychopathia sexualis

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

derivan las variadas preferencias sexuales. Entonces, desde mucho
antes, existe un registro de interés por parte de los adultos a sostener
relaciones con niños. Claramente, esto se observa en las diferentes
culturas donde las niñas son casadas tiempo después de presentar
su menstruación, sin embargo, los trastornos o psicopatologías,
menciona Paul Preciado en uno de sus ensayos, que son resultados
de sus entornos.
En este contexto, existe una confusión entre pedofilia como
sinónimo de pederastia. Para fines prácticos, el que se utiliza en este
trabajo es el primer concepto, el cual se estudia desde su inclusión
a “todo tipo de relaciones con menores, tanto homosexuales y
heterosexuales, la pederastia se refiere a la atracción homosexual
por prepúberes o jovencitos” (Oliveiro y Graziosi, citado en Plaza,
2016: 204). Así que, el sujeto pedófilo emplea varias prácticas para
someter a su víctima u obtener lo que quiere de ella, que van desde
caricias hacia órganos sexuales, hasta la penetración, muchos de ellos
se excusan con el argumento de que los niños disfrutan o que ellos
ya tienen la libre decisión de saber qué les gusta. Sin embargo, en
estos temas entran muchos factores sociales, culturales y políticos
que no se tocarán en este trabajo.
Por otra parte, la violencia presentada por Clavel consiste
una violencia pasiva que no afecta ni física ni mentalmente a las
víctimas, ya que el victimario satisface su deseo con sólo observarlas.
En ese punto comienza el análisis de la novela de Clavel, ya que
no se reprime a la hija del protagonista o a cualquier otra víctima,
sino que se crean muñecas idénticas a mujeres y niñas reales para
violentar a esa representación de personas específicas. A su vez,
se relaciona la tecnología del género, debido a que no son simples
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

muñecas de plástico, sino que son muñecas, casi robots, que regulan
su temperatura parecida a la de un ser humano normal, y que los dos
dueños de las fábricas de muñecas utilizan métodos diferentes para
ofrecer ese proceso.
Asimismo, en el libro Feminismo digital. Violencia contra las mujeres
y brecha sexista en internet se encuentra un análisis que argumentan la
existencia de grupos en redes sociales y comunidades digitales que
se reúnen para intercambiar muñecas o hablar sobre las mujeres que
les atraen en la vida real, pero no pueden dominar. Un ejemplo de
esto son las investigaciones de campo de Belinda Middleweek (2020)
que estudia por medio de los hilos de conversaciones de Harmony
en The Doll Forum que los hombres disfrutan entablar conversiones
donde puedan expresar comentarios y perspectivas misóginas
sobre las mujeres en general o de su alrededor: “Observa que los
hombres se sienten seguros reuniéndose en dicho espacio y que su
prioridad temática gira en torno a sus preferencias sexuales, además
de ser frecuentes las alusiones estereotipadas y misóginas hacia las
mujeres” (Delicado-Moratalla, 2021: 492).
En resumen, la narrativa de Clavel destaca

por la

resignificación de la doble manifestación de la sexualidad y el
deseo, donde propone una mirada reflexiva y cruda a nuevos
espacios cotidianos, como lo son las fábricas de juguetes y el
uso de la tecnología con diversas finalidades, donde tal vez sí
se propicie la industria de la pornografía, pero también se están
vinculando otras formas de violentar a mujeres y niños a través
de su imagen y de sus representaciones plásticas. Lo anterior se
justifica en los siguientes apartados donde se aplica la teoría de
la figura del pedófilo como parte del poder simbólico y actor
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principal del consumo de muñecas sexuales como medio de la
violencia simbólica patriarcal.
Metodología
Los conceptos que he identificado y analizado en la novela son:
perversión, violencia simbólica, poder simbólico y deseo. En primera instancia,
éstos son usados para identificar la figura del pedófilo, ya que se
centran en la violación y la reproducción de muñecas sexuales con
el fin de satisfacer los deseos que representa el protagonista. No
obstante, las prácticas a las que estos sujetos recurren son variadas
y muchas de ellas llegan al contacto físico con sus víctimas reales.
Así que, para el concepto de perversión recurrí a los
teóricos Francisco Javier de Santiago Herrero, Alejandra Lin Ku
y Montfragüe García-Mateos y a su ensayo Erotismo y perversión:
un diálogo entre psicoanálisis y filosofía (2019). En este texto se plantea
la definición de erotismos desde las dos vertientes estudiadas: la
filosofía y la psicología. Incluso, hay un punto donde los autores
relacionan estas dos disciplinas en la pulsión de muerte que genera
el erotismo. Además, lo relacionan con la prohibición y transgresión
de los cuerpos violentados.
Por eso, un concepto secundario que empleé fue el de violación,
tomado de un estudio sociológico que realizó Rita Laura Segato
en Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la
antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos (2003). Segato expone
el odio y repulsión de los violadores hacia el género femenino y
esto se relaciona con lo que se menciona en el libro Feminismo digital.
Violencia contra las mujeres y brecha sexista en internet, donde DelicadoMoratalla investiga sobre la finalidad de estos grupos de pedófilos
y acosadores viendo y transgrediendo representaciones plásticas
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343

�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

de mujeres y niños verdaderos, debido a que en ambos casos que
presentan las autoras hay odio hacia las mujeres.
Los otros conceptos que se entrelacé fueron el poder y la
violencia simbólica desde la perspectiva del sociólogo Pierre Bourdieu,
interpretado a su vez por J. Manuel Fernández en el ensayo La noción
de violencia simbólica en la obra de Pierre Bourdieu: una aproximación crítica
(2005). En este texto se explican los conceptos antes mencionados
y las características que se deben de tener para aplicarlos. Además,
se puede relacionar la violencia simbólica con la violencia pasiva, ya
que, Bourdieu define a la primera como “esa violencia que arranca
sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose
en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente
inculcadas, transforma las relaciones de dominación y de sumisión
en relaciones afectivas, el poder en carisma” (Fernández, 2005: 9).
Así como resume Fernández, la violencia simbólica es más difícil de
percibir debido a que las comunidades están acostumbradas a verla
en todo momento. Por eso, dentro de esta comunidad de pedófilos,
ellos justifican que no le hacen daño a nadie por estar con una
muñeca o, simplemente, tomar la imagen de alguien para recrearla2.
Por último, abordé el concepto de deseo desde el texto de
Pio Eduardo Sanmiguel Deseo: deseo del otro. Plantear el problema de la
constitución del deseo como deseo del otro (1992). Ahí se define al deseo
como construcción de la relación con el otro por medio de “los
efectos del lenguaje en el viviente” (Sanmiguel, 1992: 59). Esto se
plantea en la novela de Clavel con la mirada desde el lenguaje familiar,
2 Además, la sexualización también está presente en los juguetes para
niñas, ya que se producen muñecas, en su mayoría, con cuerpos estilizados y
alejados de la realidad, en algunos casos se busca que las niñas quieran verse
como la muñeca.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

ya que el protagonista narra que el negocio de las muñecas sexuales
lo habían comenzado su padre y Klaus, un personaje secundario,
debido a que él es su mano derecha en el negocio de las Violetas y
lo alienta continuar con esos tipos de gustos.
La corporeidad plástica del objeto de deseo
Las Violetas son flores del deseo es una narración que se aleja de la
oralidad, en comparación de la novela Páradais (2021) de Fernanda
Melchor y de la estructura epistolar de Liliana Blum con El
monstruo pentápodo (2016). La voz narrativa conduce a sus lectores
al inconsciente de un victimario, pero al mismo tiempo víctima de
sus impulsos y deseos. La obra comienza con una analepsis, donde
el protagonista, Julián Mercader, aparece en la fábrica de juguetes
de su padre observando la entrepierna de una muñeca, desde ese
momento el lector se encuentra inmerso en el pensamiento del
narrador, donde él se pregunta las razones por las que las niñas
tienen diferentes sus órganos sexuales en comparación con los
órganos sexuales de los niños.
La mirada y la estética pornográficas están presentes en otras
muchas industrias asociadas al entretenimiento o a la cultura
[…] La representación de chicas y mujeres con actitudes híper
sexualizadas dentro de la publicidad, así como en las coreografías,
los espectáculos, los videoclips o la imagen turística de diversos
destinos, es cotidiana y masiva en todo el ciber espacio, la televisión
y los paisajes urbanos (Delicado- Moratalla, 2021: 496).

Desde esta primera imagen, aparte de resaltar las narraciones
y que en cada capítulo del libro haya una acción específica que
crea un suspenso, vinculándose así al capítulo siguiente, se expone
la presencia del cuerpo violentado por una mirada, aún sin crear
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

representaciones gráficas de mujeres o niñas, sino que, con ver
detenidamente su objeto de deseo, que en ese momento de la obra
era una muñeca cualquiera, los indicios de perversión se hicieron
presentes. Clavel inicia la novela con la siguiente línea: “La violación
comienza con la mirada. Cualquiera que se haya asomado al pozo de
sus deseos lo sabe” (2015: 9). Es clara aquí la referencia a Freud y su
Ensayo sobre las aberraciones sexuales de 1905, donde aborda los deseos
más “oscuros” del ser humano3; sin embargo, Clavel transforma
este discurso en un problema social atemporal, estrechamente
vinculado a la perspectivas sociales que se presentan en cada época.
Segato describe las leyes latinoamericanas que protegen al
violador bajo la justificación de ser “costumbres”. No obstante,
la perspectiva cambia cuando pasa a otros medios como el digital o
el plástico. Estas dos situaciones las presenta Clavel en la novela, ya
que, mientras crecía el negocio de las Violetas, Klaus era la conexión
entre el mundo de la pedofilia digital y el narrador protagonista,
Julián Mercader, para ampliar el negocio y como resultado de la
fascinación de los consumidores que estaban presentes en internet
con el disfraz de la fábrica de juguetes tradicionales, para adquirir
una muñeca sexual tenían que solicitar que querían una Violeta
especial; tenían variedades de representaciones como colegialas,
princesas, etc.
Lo anterior se puede relacionar con el capítulo de Delicado
Moratalla (2021) donde explica el perfil de los consumidores de este
tipo de juguetes. Es similar a lo que representa Clavel en la obra:
en el plano de lo real son personas normales, sin ningún tipo de
característica que los diferencie de los demás. Así pasa en la novela;
3 Ensayo sobre las aberraciones sexuales (1905).

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Klaus y Julián no tienen marcas o comportamiento extraños que
los exilien de la sociedad ficticia. También, Delicado Moratalla
menciona que los hombres inmersos en estos comercios suelen
tener más de una muñeca y les ponen apodos como “mi chica” o
“mi esposa”4, como Mercader, y es debido a este tipo de acciones
por las que comenzó la venta de las Violetas, porque él no podía
satisfacerlas a todas.
Además, dentro de la novela se puede interpretar la
representación de la realidad a través de esta dualidad de perspectivas,
donde por un lado el narrador protagonista tiene una ruptura de
sentimientos por no poder poseer a la verdadera Violeta, y por el
otro lado, continuar pervirtiendo la imagen de su hija y de otras niñas
al crear las muñecas y distribuirlas. Esta situación se puede estudiar
desde la transgresión a la imagen de su hija y el desarrollo del poder
simbólico patriarcal. En el primer aspecto, se toma en cuenta que la
transgresión y la perversión las alimenta la misma sociedad. “Hasta
la transgresión está regulada por el cuerpo social: parece que nada
escapa de su atenta mirada […] rechazar la violencia del impulso
natural no significa romper del todo con nuestra animalidad, sino
acordar un pacto con nuestras bestias” (Santiago, Lin &amp; García,
2019: 6).
En este caso, el primer acercamiento al fomento de esta
acción es Klaus, él fue quien apertura el cuerpo social. Además, que
disfrazan esta acción con la fábrica de muñecas tradicionales. Cabe
mencionar, que la regulación del cuerpo social, en este caso, está
4 Incluso, existen burdeles que son de muñecas, un ejemplo es el que
menciona Delicado Moratalla en su texto: Aura Doll, donde aseguran que las
muñecas tienen una imagen infantil, esto lo expone Delicado Moratalla (2021)  
en el capítulo del libro.
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

también representadas por los consumidores. Son como las reglas
del comercio, si hay demanda es por existen consumidores. Por lo
que, el cuerpo social que acepta o denigra estas acciones es la misma
sociedad, como lo muestra Delicado Moratalla con el ejemplo de
los blogs en internet. “El blog Amor de Plástico tiene más de 1.300
seguidores en Twitter y RealDoll más de 11.4 millones. En esos
espacios virtuales, los consumidores tejen una vinculación afectiva
entre ellos al mismo tiempo que se distancian de las mujeres”
(Middleweek, citado en Delicado-Moratalla, 2021: 492).
Esa vinculación afectiva es la crea los lazos entre individuos
para cubrir los deseos que tienen y la relación en la vida cotidiana
dentro de sus grupos sociales. Ahora bien, en el segundo aspecto,
hay un desarrollo del poder simbólico patriarcal desde el hecho en
que son imágenes o figuras plásticas de personas reales, Bourdieu
menciona lo siguiente.
La violencia simbólica, violencia amortiguada, insensible, e
invisible para sus propias víctimas, que se ejerce esencialmente a
través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación
del conocimiento o, más exactamente del desconocimiento, del
reconocimiento o, en último término del sentimiento (Fernández,
2005: 23).

El poder simbólico es el resultado de la violencia simbólica,
debido a que ésta es el medio por el cual se oprime a las víctimas y
debido la inmersión de estas prácticas violentas dentro de cualquier
tipo de institución (laboral, familiar, religiosa, etc.) las normaliza
porque es lo que observamos todos los días. Además, un punto
importante es el análisis es lo simbólico del sentimiento, ya que
está entrelazado al deseo de un individuo. Este se ve afectado por
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pulsiones que lo llevan a depositar su deseo a un objeto prohibido
para su grupo cultural, debido a que los miembros de una cultura
abandonan una parte de sí mismos para convivir en la sociedad y
ser parte de ella. Así que, esto le comienza a parecer atractivo al ser
humano. “Lo vetado es también lo más deseado por la humanidad;
si no fuera así no habría necesidad de dictar prohibición alguna”
(Santiago, Lin &amp;Garcia, 2019: 7).
Asimismo, en la obra de Clavel se crean grupos virtuales
de muchas partes del mundo para consumir a las Violetas, grupos
privados en los que solamente la figura pedófila entra porque
comparte el sentimiento y el grupo guarda el secreto por continuar
generándose más placer con imágenes y figuras de sus víctimas.
Además, en una parte de la novela, se presenta el orgullo de Julián
por la gran demanda que están teniendo sus chicas y la cantidad de
pedidos especiales que les llegaban con fotos de niñas, las cuales las
muñecas debían ser a su imagen y semejanza: “Entonces, por fin,
entendí su petición secreta: debía compartirlas, asignarles un padre y
un hombre para cada una de ellas” (Clavel, 2015: 95).
Para finalizar el apartado es importante retomar el aspecto
de la regulación de la sociedad ante estas prácticas, ya que en el
texto La pedofilia: un problema clínico, legal y social de Victoria Trabazo
Arias y Fernando Azor Lafarga (2019) exponen que la ilegalidad de
la pedofilia se continúa cuestionando, ya sea por costumbres, o por
los argumentos bien construidos de las comunidades de pedófilos,
que defienden la capacidad de los niños para decidir qué es lo que
quiere hacer con su cuerpo. “Los pedófilos defienden su derecho a
amar a los niños y su derecho de expresión alegando que cuando no
hay violencia, explosión o prostitución, su preferencia sexual debe
ser respetada” (Trabazo y Azor, 2019: 207).
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Las figuras violentas dentro del valor literario de la obra
Ahora bien, para demostrar el resultado del objetivo planteado para
este ensayo, es necesario mencionar que se observa el poder simbólico
desde la ejecución de Julián al hacer las muñecas para “satisfacerlas”,
pero capítulos después, se da cuenta que está formando parte una
comunidad delictiva –en el mundo ficcional de la obra– y es él
quien metafóricamente se ha convertido en una muñeca presa de
sus propios deseos. Así que, en relación con la trama construida
con analepsis y prolepsis, como también presentar una narración
activa en el sentido que lleva al lector al dinamismo literario, lo que
lo aleja de meras descripciones, sino que nos presenta la acción en
los verbos: mirar y violar. “He dicho que la violación comienza con
la mirada. ¿Cuándo empecé yo a torturar a mis Violetas y a dejarme
torturar por ellas?” (Clavel, 2015: 97).
Otro aspecto estilístico de la obra son las estructuras de cada
capítulo, ya que combinan la simbología del sueño por medio del
deseo sexual que solamente se llena con el Otro –las Violetas–: “La
importancia de la simbología del sueño en la novela, que nos remite
al aspecto sexual, nos lleva a analizar los elementos oníricos para así
comprender la fuerza del deseo transgresivo en el personaje de la
ficción” (Plaza, 2016, p. 13). Asimismo, esa transgresión se relaciona
a través del resultado de la violencia simbólica hacia su propia hija
que representa la víctima de una gran cantidad de pedófilos. Lo que
nos lleva a tener como resultado general, el poder simbólico, que
se genera desde la proyección de Julián con las muñecas hasta la
regularización del grupo social.
Los capítulos van adentrando al lector desde ese espacio,
donde se encuentra el grupo social, como las conversaciones con su
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padre, Klaus o su esposa hasta su propio inconsciente, donde deja
ver sus deseos hacia su hija y a las muñecas que la representaban,
como también a las características femeninas que le parecían
atractivas de Clara, un personaje terciario en la obra que simboliza
la pureza femenina en la juventud, pero que mantenía una imagen
de niña, aun siendo adulta. Por otra parte, existe cierta complicidad
entre las figuras que representan los personajes, ya que a lo largo de
la novela se dieron referencias de obras literarias que tocan el tema
de la pedofilia o lo incitan. Un ejemplo es la mención de la novela
Las hortensias (1940) de Felisberto Hernández, ya que es una obra
clasificada como literatura erótica por los juegos sexuales que realiza
el protagonista por medio de la muñequización de las mujeres que
le atraen.
Por otra parte, también se analiza el deseo desde la
transgresión del cuerpo, ya que las figuras pedófilas de la novela
veían a las figuras femeninas como alfo roto por la naturaleza de su
órgano sexual: “El placer que en esos dominios de la sombra puede
producir el que unas manos desconocidas serruchen nuestra carne
en una operación silenciosa y sin dolor” (Clavel, 2015: 35). Debido
a que el deseo es relacionarse con el Otro por medio del lenguaje,
este último es quien define a institución natural del hombre, ya que
es su medio de comunicación con el exterior. Por lo que, existe una
regulación de este, pero cuando no se llega a controlar, aparece la
perversión. “La perversión implica por ello la suspensión de las
funciones vitales y sociales” (Santiago, Lin &amp; García, 2019: 10).
En resumen, he revisado la propuesta literaria de Clavel
desde las figuras violentas, los pedófilos, en el simbolismo que crea
en la novela. Además, traté de complementar mi argumentación
con la exposición de los conceptos de violencia y poder simbólico
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

aplicados a algunas situaciones de la obra, para tal propósito presenté
las figuras literarias externas a la trama, pero que Clavel menciona
la referencia. Asimismo, la presencia del deseo durante toda la obra
crea la tensión con los verbos de acción que pude identificar.
Discusión
El principal objetivo de este análisis es demostrar la presencia de
la figura del pedófilo en la literatura de Ana Clavel para exponer
el acto de consumo de muñecas sexuales como muestra del poder
simbólico patriarcal. Durante un largo tiempo, las estructuras sociales
cimentadas en el poder simbólico se han percibido en varias áreas
de la vida cotidiana y del estudio de disciplinas, la literatura no es la
excepción. Sin embargo, el cambio que conlleva cada época realiza
un avance para la erradicación de esta violencia que la presentan
como costumbres.
La literatura también resiente esos cambios porque no es
ajena a su entorno. Desde la llegada del boom latinoamericano han
surgido obras que son históricas, atemporales con sus tramas y la
una estética que construye la propia poética del autor. Por eso, esa
época está marcada con clásicos latinoamericanos y basados en esas
novelas se construye el canon literario. No obstante, el tiempo pasa
y la llegada de nuevos escritores con estructuras narrativas distintas,
pero con un enfoque social que se destaca en la oralidad de las obras
vuelve a marcar la época denominándola el postboom.
La responsabilidad social que asumieron los escritores de
este último período se basa en exponer las situaciones críticas de sus
países, pero retomando el sentimentalismo del ser humano, como
el amor, el anhelo y la añoranza. Actualmente, la propuesta literaria
de Clavel contiene ese sentimiento que es exponente del deseo de
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las pasiones, sin embargo, la autora presenta un tema que, aparte de
haber sido tratado por hombres como Felisberto Hernández, Pablo
Neruda y a un nivel internacional Vladimir Nabokov con su obra
Lolita (1995), ella lo retoma y construye un personaje masculino
desde el inconsciente.
Además, la diferencia que establece Clavel ante otras obras
literarias es el manejo del objeto de deseo de Julián, ya que expone
una incomodidad colectiva que sufren las mujeres e infantes que son
las miradas lascivas, pero lo metaforiza y extra pone un tema más
con el comercio de muñecas sexuales. Si bien, la literatura de Clavel
abre el diálogo sobre el deseo y la sexualidad prohibida, desde la
represión de las pulsiones sexuales de Julián hacia su hija, hasta la
posesión del deseo del mismo protagonista.
Otro aspecto que renueva la novela es la concepción del
cuerpo femenino, ya que en la obra de Clavel muestra la imagen –ya
sea de la muñeca, una niña o una mujer– como un cuerpo que ha
sido roto por el deseo del Otro. Sin embargo, se crea un diálogo con
algunas obras del boom latinoamericano como La Fiesta del Chivo
(2000) del escritor peruano Mario Vargas Llosa y El Señor presidente
(1946) de Miguel Ángel Asturias, donde la imagen del cuerpo
femenino es violentada por simbolizar el poder que se ejerce sobre
otro hombre o sobre una comunidad.
En cambio, con la obra Las Violetas son flores del deseo también
se presenta una materialización hacia el cuerpo de la mujer, pero
ahora desde una figura plástica que expone la misoginia, la perversión
y transgresión no de un grupo político, como ocurre en las novelas
del boom, sino de toda una sociedad que resguarda a los victimarios
de estas acciones y no se identifica a una víctima tal cual, debido
a que es un juguete, pero esa es la denuncia que también expone
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Clavel, las miradas lascivas o con deseo no consentido sobre otro
cuerpo es parte de la violencia simbólica que viven las mujeres.
Conclusión
Para la presente investigación se estableció el objetivo principal de
demostrar la presencia de la figura del pedófilo en la literatura de
Ana Clavel para exponer el acto de consumo de muñecas sexuales
como muestra del poder simbólico patriarcal. Se considera que
los resultados obtenidos son congruentes al objetivo establecido,
debido a que se justifican los conceptos de perversión y transgresión,
como también presentamos la realidad actual de algunos grupos en
internet donde se fomenta el consumo de muñecas sexuales e ideas
misóginas que fungen como respuesta al poder simbólico patriarcal
en el que vivimos.
Asimismo, la obra Las Violetas son flores del deseo (2015) de
Clavel, ha sido una obra que dialoga con textos psicoanalíticos,
pero también con un problema de interés social, ya que, como se
contempla en este trabajo, la violencia simbólica y el poder están
relacionados como causa-consecuencia. Por lo que, la presencia
de una novela contemporánea que cuestione estas prácticas como
también aborde obras clásicas como los poemas de Neruda o la
literatura erótica de Hernández, comienza una conversación no solo
con el entorno social, sino con el histórico-literario, aunque estos
problemas no sean sólo de una época.
En la parte estética de la obra, se exhibe una novela breve,
pero con una narrativa que se centra en la acción del verbo y la
creación de imágenes dinámicas que acompañan a la estructura y
delimita la poética de Clavel. Además, las relaciones que entreteje
con los personajes ayudan a continuar alimentando la tensión que
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se extiende en cada capítulo. Se considera que los cierres de los
apartados de Clavel van dando piezas al rompecabezas que presenta,
debido a que todo el tiempo nos dice que la violación empieza en
la mirada, pero es hasta finalizar el primer capítulo, donde, como
lectores, se reconoce el hecho de contemplar la perspectiva del
victimario.
Por otro lado, la justificación del objetivo principal antes
mencionado queda planteada en el análisis de la regulación del grupo
social, ya que se muestra que existen grupos en internet actuales
que continúan cosificando la imagen de la mujer por medio de
comentarios e insultos; sin embargo, como menciona Clavel en su
obra, “comienza por la mirada”. La estética de la obra se entrelaza
con el discurso social-literario que maneja Clavel por medio de sus
estructuras narrativas que simbolizan la intimidad con el propio
inconsciente del narrador-protagonista.
Es preciso concluir que el diálogo que plantea Clavel con
su entorno por medio de la novela abarca situaciones y espacios
más lejanos que Latinoamérica, e incluso Occidente, ya que al inicio
de la venta de muñecas comenta que le están llegando pedidos de
algunos países orientales. Se puede afirmar que la obra de Clavel
es ahistórica, sin embargo, trata de el tema de la pedofilia desde el
inconsciente y lo mezcla con una práctica asidua en la vida cotidiana,
pero se encuentra disfrazada por continuar sosteniendo el cuidado y
protecciones de los grupos sociales a los que pertenecemos.
Además, nos gustaría mencionar los limites presentado en
la investigación; en primera instancia, se encuentra la actualidad de
la obra y de la autora, lo que se resulta tener sus puntos a favor
y en contra. Un punto que contribuye al trabajo es la revisión
de entrevistas recientes de la autora, lo que ayuda a ampliar la
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

perspectiva de su obra por ella misma. En cambio, el punto negativo
es la escasez de artículos y críticas que contrapongan la poética de
Clavel, así como pasa con los autores clásicos y modernos. Por lo
que, se recurre a la interdisciplinariedad dentro de la investigación,
debido a que así se analiza, de manera más objetiva, la presencia de
la pedofilia en la sociedad, pero también en la literatura que, algunas
veces, funge como reflejo de la misma sociedad.

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-44

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Referencias
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Academia Española.
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Interdisciplinaria de Filosofía y Psicología, 1, pp. 1-14.
Delicado Moratalla, Lydia. (2021). “Los discursos y las prácticas de
cosificación de las mujeres en la era de internet: las muñecas
sexuales en el ciberespacio.” Francisco Anaya Benítez (e.d),
Feminismo digital. Violencia contra las mujeres y brecha sexista en
internet, pp. 486-503.
Fernández, Manuel J. (2005). “La noción de violencia simbólica en
la obra de Pierre
Bourdieu: una aproximación crítica”. Cuadernos de Trabajo Social, 18,
pp. 7-31.
Hernández, Felisberto. (1940). Las hortensias. México: Universidad
Nacional Autónoma de México.
Melchor, Fernanda. (2021). Páradais. México: Penguin Radom
House.
Nabokov, Vladimir. (1995). Lolita. Barcelona: Anagrama.
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�Ángeles Stefanya Serna Moreno / La violencia comienza con la mirada

Plaza Morales, Natalia. (2016). “Una lectura de los sueños diurnos
y del inconsciente onírico del personaje de Las Violetas son
flores del deseo de Ana Clavel”. OGIGIA, 19, pp. 5-19.
Preciado, Paul B. (2020). Yo soy el monstruo que os habla. Informe para una
academia de psicoanalistas. Barcelona: Anagrama
Sanmiguel, Pio Eduardo. (1992). Deseo: deseo del otro. Plantear el
problema de la
constitución del deseo como deseo del otro. Bogotá: Universidad Nacional
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Segato, Rita. (2003). Las estructuras elementales de violencia. Quilmes:
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Trabazo Arias, V. &amp; Azor Lafaga F. (2009): “La pedofilia: un problema
clínico, legal y social”. Revista de psicología y psicopedagogía, 8,
pp. 195-219.
Vargas Llosa, Mario. (2000). La Fiesta del Chivo. Madrid: DeBolsillo.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 4, 2023

Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck, de Diana Garza Islas
Ignacio Ballester
Universidad Autónoma
del Estado de México
México
A principios del mes de junio de 2021 vi en la página de Facebook de
Luis Eduardo García que Diana Garza Islas (Santiago, Nuevo León,
1985) había publicado Primer infolio de las vidas reunidas de Almería
Smarck (Universidad Autónoma del Estado de México, 2021);
disponible en la web de Grafógrafxs.
No pongan Almería Smarck en ningún buscador. Puede que
les salga algún coche pequeño de alquiler, en el sureste de Andalucía,
pero nada tiene que ver (a priori, al menos) con la ristra de sueños en
los que nos introduce el sujeto poético a lo largo de la treintena de
breves poemas en prosa sin título.
El formato de diario de sueños que cultivaron Homero
Aridjis, Maricela Guerrero o Pierre Herrera, recientemente, es
tratado por la poeta que experimenta en obras que van de Caja negra
que se llame como a mí (Bonobos, 2015) y Adiós y buenas tardes, Condesita
Quitanieve (El Palacio de la Fatalidad, 2015) a En el fondo todo poema es
yo de niña mirándola (La Cleta Cartonera, 2018): algunas de los cuales
se encuentran disponibles en Poesía Mexa o Hastrolabia.
361

�Ignacio Ballester / Primer infolio de las vidas reunidas de Almería Smarck

El yo lírico arranca el texto narrativo: «Yo era una gambusina
italiana y tenía a mi patiño» (4). Como partes del poema largo que
estudia Alejandro Higashi se integran diálogos, preguntas retóricas,
reflexiones cercanas al ensayo (demostrando así la hibridez genérica
que caracteriza a la poesía mexicana) y, en todo momento, una sintaxis
precisa que, no por ello, deja de enroscar el lenguaje cotidiano, el
habla, en cada vez más capas profundas y abruptas del todo que
conforma el proyecto que nos presenta aquí Garza Islas.
En pasado, mas sin respetar el orden cronológico, pero sí
algunos elementos como el queso, los acontecimientos se suceden en la
vida de la artista. El plano onírico permite la entrada de referentes que
en los últimos años han tratado poetas como Christian Peña en Me llamo
Hokusai (2014). Los sueños de Kurosawa, presentes en Raúl Zurita, avanzan
como «hormigas que ya empezaban a visitar mi cabeza muerta» (5).
El doppelgänger facilta la distancia. Hace verosímil el relato.
Debido al desdoblamiento del personaje que da título a la obra,
al estilo de Francisco Hernández ‒que continúa Peña‒, la historia
engarza las diferentes escenas descritas, como decíamos, en la
narración nuclear. Esta viene, explícita, en la parte central del Infolio.
Quien escribe lo hace por lo siguiente; con total seguridad, todavía
en la cama o en el sofá, justo al despertar:
Leo un poema sobre vasos de vidrio. Aparece el nombre Almería
Smarck en una línea viuda y el resto de las palabras se difuminan.
Una voz me dice que debo encontrarla. ¿Armaría o Almería? No
sé si se trata de un libro o de una persona, pero sé que debo hacer
lo que me dicen. (19)

El personaje unamuniano dominado por el interés
calderoniano que lleva al debate de la realidad. Construye una voz
362

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-57

�Humanitas, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

onírica que actualiza el tópico para hacerlo reversible. Se vale del
lenguaje, no tan próximo a la ciencia como Gerardo Deniz; sin
embargo, logra aliteraciones que estimulan la lectura como la del
verso suelto que cierra uno de los últimos episodios (próximo, dicho
término, a la experiencia psicoanalítica del Infolio): «En la vereda, si
postiza, que caliente se avizora» (33).
Las numerosas referencias se alimentan más adelante de
imágenes y diferentes registros propios de la artista conceptualista.
Su experimentalismo radica en la relación de motivos o experiencias
aparentemente inconexas. Se acerca por ello al sugerente atrevimiento
que opera en parte de la poesía mexicana, entre la que podríamos
mencionar a los ya citados Luis Eduardo García o Maricela Guerrero.
Veremos de qué manera continúa este Infolio de Diana Garza Islas.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas2.4-57

363

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                  <text>Humanitas : Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios</text>
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                  <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>Heredera del Anuario Humanitas, publicación emblemática del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL creada en 1960, Humanitas. Revista de Teoría, Crítica y Estudios Literarios responde ahora a la necesidad de la diversificación de enfoques y acercamiento a la literatura en y desde el ámbito latinoamericano.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HU M A N I TA S
ISSN: 2683-3247

R E V I S TA D E T E O R Í A , C R Í T I C A Y E S T U D I O S L I T E R A R I O S

VOL. 2 NÚM. 3
JULIO-DICIEMBRE
2022

CENTRO
ESTUDIOS
HUMANÍSTICOS

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0001-6466-9449

Fecha entrega: 07-09-2022 Fecha aceptación: 13-09-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, María Fernanda Martínez Quintanilla. This
is an open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,
provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42
Email: mariferm416@gmail.com

�P re s e n t a c i ó n
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

¿Estudiar a la literatura en tiempos inciertos? Ese ha sido uno de
los cuestionamientos más persistentes a lo largo de la era moderna,
cuando el análisis literario comenzó a implantarse en aulas y
suplementos culturales a lo largo y ancho del orbe occidental. No ha
sido algo exclusivo de las letras, por supuesto. La industrialización y
el desarrollo de la tecnología han significado un permanente desafío
para las humanidades en general: la exigencia de rentabilidad,
la imposibilidad de medición científica de sus “productos” y la
hegemonía de los medios audiovisuales (entre otros factores) han
sido obstáculos frecuentes a la hora de ejercer nuestras profesiones.
No existe, pues, una sola forma de responder a esa pregunta. Sin
embargo, la literatura sigue explorando nuevas facetas de la condición
humana; y ahora, luego de una pandemia y en medio de un conflicto
bélico, su estudio y su cuestionamiento resultan más que necesarios.
Prueba de ello, es este tercer número de Humanitas. Revista de
Teoría, crítica y Estudios Literarios, que nos ofrece un amplio y variado
repertorio de lecturas críticas y acercamientos a ese heterogéneo e
inclasificable “objeto” que es la literatura. En la sección de “Artículos”
abrimos con un ensayo puntual e inteligente sobre el terrible caso de
Debhani Escobar, el cual es interpretado y resignificado por María
Fernanda Martínez Quintanilla. Verónica Zúñiga reflexiona sobre
la legendaria revista Rueca, verdadero dispositivo de legitimación
intelectual creado exclusivamente por mujeres al mediar el siglo XX.
María Teresa Sánchez, por su parte, nos propone una nueva y original
manera de leer a la narrativa latinoamericana contemporánea partir
de una nouvelle de Juan Villoro. La irrupción de la distopía literaria
11

�Víctor Barrera Enderle / Presentación

feminista, en la década del setenta, es analizada por Erendida
Hernández. Por su parte, Raúl Martín Catalayud utiliza el concepto
de elocuentia para disertar sobre la obra de Tácito: Dialogus de oratoribus
(circa 102, d. C.). Finalmente, la remediación (esto es, grosso modo, el
“reciclaje” de un medio en otro) en Facebook es el objeto de estudio
de Maribel Maldonado.
Un binomio de ensayos conforma y nutre la sección de
“Notas”. Una lectura crítica de la representación de las doctrinas
anarquistas en la novela Los demonios (1871-1872) de Dostoievski es
propuesta por Rubén Gutiérrez Guajardo. Y Luisa Gómez analiza
su propia experiencia como lectora de los cuentos de Sergio Pitol y
propone un acercamiento a través de la relación entre el tiempo y
el sueño.
La sección de “Reseñas” nos entrega noticias de tres
publicaciones recientes: Roberto García Soto da cuenta de la novela
Casas vacías, de Brenda Navarro; Diana Suárez reseña el volumen
de ensayos Encuadres del discurso cinematográfico, editado por Jaime
Villarreal, Raquel Gutiérrez y Miguel Sáenz. Y la antología de cuentos
Ab animalibus, editada por el colectivo Escritores Neoleoneses
Emergentes, es comentada por Carlos Rutilo.
Confiamos en que esta tercera entrega de Humanitas. Revista
de Teoría, Crítica y Estudios Literarios cumpla cabalmente con el
compromiso que adquirimos al crearla: abrir y mantener un espacio
para el diálogo y la crítica. El juicio final, por supuesto, recae en los
lectores.

12

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

El presagio de la imagen, la mujer que falta
The omen of the image, the missing woman
María Fernanda Martínez Quintanilla
Universidad Complutense de Madrid

Fecha de entrega: 07-09/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen. El 9 de abril de 2022, en el municipio de Escobedo (perteneciente
al aérea metropolitana de Monterrey), en el estado mexicano de Nuevo
León, la joven Debanhi Escobar desapareció bajo circunstancias
sospechosa, unos días después fue encontrado su cuerpo en el fondo de
una cisterna. Este ensayo trabaja, a parir de la última foto que se le tomó y
que se convirtió en un símbolo múltiple y con una significación mutable,
con diversas metáforas de la imagen y su relación tensionada con el arte y
la literatura.
Palabras claves: Debanhi Escobar, imagen, fotografía, studium, punctum,
The omen of the image, the missing woman
Abstrac. On April 9, 2022, in the municipality of Escobedo (belonging to
the metropolitan area of Monterrey), in the Mexican state of Nuevo León,
the young Debanhi Escobar disappeared under suspicious circumstances,
a few days later her body was found in the background of a tank. This
essay works, from the last photo that was taken of her, which became a
multiple symbol with a mutable meaning, with different metaphors of the
image and its tense relationship with art and literatura
Keywords: Debanhi Escobar, Image, Photography, studiuam, punctum

15

�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

La Muerte es el «eidos» de esa Foto
Roland Barthes

A manera de introducción o ¿qué es lo que detona este ensayo?
¿Cómo escribir sobre una foto que lleva impresa, como marca
de agua, la muerte? Más allá de la muerte, la violencia acechante,
depredadora y oculta, que estaba ya en la atmósfera; invisible para los
ojos, pero no imperceptible. Si, junto a Barthes y Sontag, tomamos la
fotografía como la prueba, la evidencia de lo que ha sido, entramos,
con ambos pies, en un océano de imágenes que nos hielan el alma. O,
más preciso, la petrifican. Puede tomar mucho tiempo y, peor, muchas
otras fotos e imágenes para invertir el efecto. Yo, que viví el sexenio de
“La guerra contra el narco” en México, lo sé. Hay imágenes que ya no
me perturban, pero han llegado otras rompiendo el conjuro.
Puede ser un salto abrupto: eso o aquél que ha sido, que ya
no es, que ha muerto, y es representado en una imagen, no tendría
por qué llevar directamente a un estado de petrificación para quien
lo ve. Tal vez me adelanto y hago una generalización no justificada al
decir lo siguiente: la fotografía, como objeto guardado en un álbum
—ahora un álbum de fotos digital en dispositivos móviles—, nos lleva
más a pensar automáticamente en un recuerdo1 y no precisamente en
la mortalidad y lo finito. Pero Barthes y Sontag tienen mucha razón al
nombrar lo obvio: todas las fotografías de personas son un momento
mori. Algunas se adelantan al acto de la muerte y lo presagian.
1 Incluso las aplicaciones de Galería en los móviles ensamblan,
automáticamente, una sucesión de fotografías en un video para ofrecer al usuario
un “Recuerdo” de algún evento: unas vacaciones, un aniversario o un viaje.

16

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No hay peor ejemplo, y digo peor por lo atroz del caso y la
pertinencia que tiene para encarnar las palabras de estos autores,
que la fotografía de Debanhi Escobar (Imagen 1). Debanhi Escobar
era una joven del área metropolitana de Monterrey, Nuevo León,
lugar de donde yo soy. Debanhi Escobar salió de fiesta a una quinta
el sábado 9 de abril y no volvió. Desapareció, dicen. Como si fuera
un acto mágico y a voluntad. Debanhi Escobar fue vista por última
vez en esa fiesta y, como un presagio terrible, fue vista por los
espectadores del país a través de una fotografía: a las cinco de la
madrugada del domingo 10 de abril, Debanhi fue fotografiada en
la carretera Monterrey-Nuevo Laredo. Dicen que esperaba un taxi.
Si esperaba un taxi, en una carretera principalmente transitada por
camiones de carga, y a esas horas, ¿quién la fotografió?

Imagen 1. Debanhi Escobar, carretera Monterrey-Nuevo Laredo.. (Morán
Breña &amp; Guillén, 2022)
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La fotografía está tomada de perfil, de noche, sola. El viento
levanta su falda por encima de sus tobillos, se abraza a sí misma. No
vemos su rostro por la mascarilla, pero su vestimenta y quienes la
vieron con ella dan la prueba de que la joven en la foto es Debanhi.
El referente en la imagen coincide con la mujer que falta.
Después se confirmará que quien tomó la foto era el
taxista que había ido por ella. Entonces, ¿la foto corresponde a qué
momento?, ¿antes de subirse? Si fuera así, ¿por qué la foto no la
muestra dirigiendo su mirada al conductor? ¿a nosotros? Nombro
aquí uno de los elementos que estremecen a quien funge como
spectator —Barthes en La cámara lúcida (1980)— de esta foto: nos
hemos posicionado en la mirada de un par de ojos que sabemos,
hasta ahora, fueron los últimos en verla. Y ella no voltea a vernos.
Después se sabrá que la foto es posterior a haber subido al
auto. Es decir, subió al auto del conductor que fue a recogerla, pero
se bajó. ¿Por qué? Después se confirmará, por un video de seguridad,
que el conductor la acosó. Por tal motivo, Debanhi Escobar bajó del
auto, a las cinco de la madrugada, quedándose sola, de noche, en una
carretera peligrosa.
Después, nada. Solo silencio. Trece días de silencio. Que estaba
siendo buscada. Que cateaban lugares, revisaban videos, que catearon
cuatro veces el Motel Nueva Castilla, en Escobedo, Nuevo León.
Trece días en que la imagen de Debanhi Escobar circuló viralmente
por redes, por la prensa, y en los que colectivos feministas del estado
se manifestaron exigiendo su búsqueda y encontrarla con vida.
Algo más: el día que se notificó la desaparición de Debanhi se
confirmó el feminicidio de María Fernanda Contreras, desaparecida
el domingo 3 de abril, encontrada el jueves 7 de abril, y confirmado
su asesinato el domingo 10 de abril. Desde el 8 de marzo hasta el 10
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de abril, Nuevo León contabilizaba quince mujeres desaparecidas.
Quince porque la desaparición de María Fernanda Contreras ya había
sido movida al expediente de feminicidio. La trágica coincidencia
entre una desaparecida y la otra llevó a un mayor flujo de imágenes
en redes, protestas, y continua información circulando en la web. La
desaparición de Debanhi Escobar duró trece días, hasta el jueves 21
de abril cuando se informó de un cuerpo encontrado en la cisterna
del Motel Nueva Castilla. Cuatro veces catearon ese Motel, las
primeras tres no habían visto ni olido nada. Fue la cuarta la vencida:
algo olía mal y provenía de la cisterna del motel. El viernes 22 de
abril confirmaron que el cuerpo correspondía a Debanhi Escobar.
Ese cuerpo era de Debanhi, extraño cómo el determinativo entra
en una oración así. Ese cuerpo fue Debanhi. Ya no es… Pienso en el
poema de Verónica G. Arredondo, poeta zacatecana, que dice —a
propósito de las desapariciones en frontera y los feminicidios:
Confundieron a mi familia
con un cráneo sin orejas
sin nariz
ni labios para decir
madre
padre
ese cuerpo
no soy (Arredondo, 2015: 73)

Cuando desperté el domingo 10 de abril lo primero que vi
en mi pantalla del móvil fue la imagen de Debanhi, y pensé: No va
a volver. No importa cuánto haya querido pensar algo diferente,
o cuánto me haya forzado a confiar en que las autoridades
cumplirían con su deber encontrando viva a Debanhi, lo primero
que pensé fue eso: No va a volver. Si no estaba muerta aún, lo
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-42

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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

estaría después. Imágenes así, fotos así, rompen el conjuro. Algo
terrible y familiar se gesta en la repetición de imágenes. En su libro
Ante el dolor de los demás (2003), Susan Sontag reformula algunas
preguntas que ya se había planteado en Sobre la fotografía (1977),
encuentra nuevas respuestas y echa luz desde otro ángulo a un
tema que es objeto de la foto: el sufrimiento. Sontag escribe sobre
la fotografía de la guerra: el rostro y el cuerpo del horror. Y se
pregunta sobre el efecto de la imagen, la diferencia entre imagen
pictórica y fotográfica; la conmoción que una de ellas provoca.
¿Tiene fecha de caducidad la conmoción? Sontag contesta que
“la conmoción puede volverse corriente. La conmoción puede
desaparecer. Y aunque no ocurra así, se puede no mirar […] Al igual
que se puede estar habituado al horror de la vida real, es posible
habituarse al horror de imágenes determinadas” (2014: 73). ¿Por
qué la foto de Debanhi en la carretera ha conmocionado tanto? ¿Y
por qué poner en relación una foto que, así como está, no muestra
explícitamente la violencia que sí exponen las fotos de la guerra?
Porque dicha foto despertó la conciencia anestesiada, destacó por
hacernos ver mediante la ausencia lo que otras fotos muestran,
pero cuyo impacto había sido adormecido por la repetición. Me
refiero a las imágenes que inundan los medios de comunicación,
prensa y redes sociales: las alertas amber. La sistematización de
informes sobre desaparecidos. En otras palabras, la familiaridad
con el evento y su formato, lo único que cambia es la imagen,
el rostro de la persona y sus detalles particulares. El panorama
general dice lo mismo: otro más, otra más, que ha desaparecido.
Otra vez esa forma de conjugar: ha desaparecido… Incluso en la
sintaxis se refleja la dificultad de nombrar al sujeto culpable de la
desaparición y la posterior muerte.
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El cuestionamiento como vía para la justificación
de este ensayo
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? ¿Y qué relación tiene con el arte
y la literatura? La primera pregunta excede mis capacidades y no me
atrevo a dar una respuesta total. Acaso intentaré iluminar algunos
elementos que han saltado a mi vista y que, espero, tejan alguna
red de sentido para esta imagen que lleva dos meses existiendo
en un imaginario nacional y político-feminista. Con respecto a la
segunda pregunta, sé qué tiene que ver con el arte: el problema de
la imagen, la foto y lo que en ella se representa, su referente. En
cuanto a la relación con la literatura temo que mi respuesta sea por
mucho insatisfactoria, solo sé que, durante la lectura de bibliografía
y el tiempo dedicado a ver, pensar y escribir sobre esta fotografía,
la respuesta se resolvía en la acción que llevo a cabo ahora: escribir,
emplear el lenguaje para intentar dar un sentido a algo que no tenía
razón de ser. La investigación me ha llevado a pensar en otros casos
de archivo de crimen, con una fotografía como primer pretexto en
algunos de ellos, que han pasado a la literatura: Crónica de una muerte
anunciada de Gabriel García Márquez, Temporada de huracanes de
Fernanda Melchor, el poemario Ese cuerpo no soy previamente
citado, la reescritura del mito de Antígona en Antígona González de
Sara Uribe o, para mayor afinidad, El invencible verano de Liliana
de Cristina Rivera Garza. En todo caso, me amparo en las palabras
de Sontag: “Las fotografías pavorosas no pierden inevitablemente
su poder para conmocionar. Pero no son de mucha ayuda si la tarea
es la comprensión. Las narraciones pueden hacernos comprender”
(Sontag, 2014: 79). Por esto escribir, por esto la literatura que otras
autoras y otros autores han podido hacer con el dolor y el horror.
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Sobra decir que hay en este texto una voluntad de escritura
que va más allá de los intereses puramente académicos, hay un
cuerpo que está atravesado por un interés político y social, y una
empatía ácida que motiva este escrito.
La ausencia y el presagio en la imagen:
pintura y fotografía
¿Qué hay, pues, en esta fotografía? Es una pregunta que ronda
constantemente en mi cabeza. Vale más decir lo que no hay y que,
en su ausencia, anticipa. El escritor francés Pascal Quignard elabora
una tesis en principio sencilla, al menos en su sintaxis, pero con
una profundidad importante: en toda imagen particular falta otra
imagen particular. En La imagen que nos falta (2019) se recupera la
conferencia que impartió en tres momentos diferentes.2 En dicha
conferencia Quignard comienza afirmando que hay una imagen
que falta al inicio, refiriéndose al encuentro sexual del que todos
somos resultados; falta una imagen al final, nadie asistirá vivo a su
propia muerte. Hay, además, una imagen que le falta a otra imagen.
Desarrolla su argumento a partir de frescos romanos, acota su
análisis y se apoya en sus amplios conocimientos del mundo antiguo
para hablar de tres elementos fundamentales para su tesis: el deseo,
la ausencia y la premeditación en la imagen.
El deseo habrá que pensarlo no como aquello que se quiero
poseer, sino como querer ver lo que no está: “La desideratio se entiende
como la dicha de ver, a pesar de la ausencia, al ausente” (Quignard,
2 La conferencia se impartió en el laboratorio de arquelogía de l’École
normale supérieure en el 2009; en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de
Lille en el 2010 y en el Collège iconique, en compañía de Serge Tisseron y
Bernard Vouilloux en el 2011.

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2019: 11). Para explicar esto, Quignard toma el texto Historia natural
de Plinio el Viejo, y toma la imagen de la hija de Butades que,
teniendo a su amado en frente, quien marchará a la guerra, ella se
inclina para trazar su sombra sobre el muro. Ella mira la sombra que
él será en el futuro, anticipando no solo su partida, sino también su
muerte.
Desear ver lo que no está. Para Quignard hay tres
circunstancias bajo las cuales el ser humano puede ver lo ausente:
el acecho, el sueño y el pensamiento; hace énfasis en la primera y la
tercera. El acecho tiene que ver con lo que aún no inicia, el instante
previo. El fresco romano con el que ejemplifica esto es el de Aquiles
y Troilo. La historia es que Aquiles matará a Troilo, pero el fresco
es Aquiles acechando al soldado: “Es el instante previo. La acción ni
siquiera ha comenzado” (Quignard, 2019: 18). Lo que esta pintura
pone de relieve es que la acción aún no cometida y, por tanto, no
concluida, se subordina al acecho, al ensamble de elementos que
suspenden la acción no representada pues “es todavía una emboscada”
(18). No se representa lo que no ha sido, pero en su falta la imagen
muestra implícitamente dos anécdotas: el asesinato del soldado y la
posterior caída de Troya.3
Si bien el escritor francés desarrolla su argumento basándose
en pinturas romanas, dos obras particulares vienen a la mente, la
primera del siglo XV y la segunda del XIX. Me refiero a San José
carpintero de Georges de La Tour y El perro semihundido de Goya.
Toda imagen tiene una imagen que le falta.

3 El autor explica que parte del oráculo sobre la caída de Troya incluía la
muerte de un soldado joven, Troilo, antes de cumplir los veinte años (v. 19).
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Imagen 2. El perro semihundido (1820-1823).
(Fundación Goya)

Imagen 3. San José carpintero (1642). (Herrero, 2020)

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En el caso de la pintura de Goya surgen varias preguntas: ¿qué
es lo que observa el perro?, ¿qué es eso que, siguiendo la dirección
de su mirada, está al lado y hacia arriba? Además, ¿cómo llegó ahí?
¿Está semihundido en la arena o es cuestión de perspectiva y en
realidad estaría detrás de un montículo de arena? ¿Se ha hundido,
entendiendo un movimiento descendiente, o un ventarrón de arena
ha caído sobre él dejándolo cubierto hasta la mitad? No falta una,
sino muchas imágenes para completar el cuadro, la acción. Con
respecto a de La Tour volveré más adelante.
Ahora, la premeditación en la imagen. El argumento se
construye a partir del fresco de Medea de la Casa dei Dioscuri,
ubicado en el museo arqueológico de Nápoles. En dicho fresco se
ve a Medea sosteniendo una espada, mira a sus dos hijos jugando a
las tabas; detrás de ellos, en el marco de la puerta, está Tragos viendo
jugar a los niños. Al leer Medea el lector se adelanta a la tragedia,
al relato; pero el fresco no. En él, Medea aún no mata a sus hijos,
no lo ha decidido: “La historia no está representada. Pero ahí está
el signo” (25). El análisis semiótico que hace Quignard es puntual,
presta atención a cada detalle y es muy interesante lo que expone.
Conviene ser leído con calma. Sin embargo, por ahora retendré lo
principal de su análisis: la imagen pre-medita, al meditar piensa, y, en
su pensamiento, inaugura, en el sentido augural, “la pintura romana
tiene una manera de salir del relato al que remite: prefigura la escena
que no muestra sobre el muro […] muestra el signo que la augura —que
la inaugura. Para aquello que los griegos llaman la epifanía de un
dios, la palabra latina es inauguratio” (26).
La Medea del fresco no es representada matando a sus hijos,
tampoco es Medea después de matarlos, es antes. Aún lo medita,
y mientras ella lo piensa nosotros hemos visto ya esa imagen que
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no está: el asesinato. El fresco lo anticipa de la misma manera que
San José carpintero anticipa la muerte de Jesús en la cruz. Vemos un
cuadro de un hombre trabajando la madera, un niño está con él; es el
paratexto el que termina de echar luz a la imagen, José está trabajando
el material sobre el cual su hijo morirá. Es una pintura inaugural. Al
caer en cuenta, el espectador es herido. Bien señala Sontag que existe
una tradición antigua sobre la iconografía del sufrimiento, en la que
las representaciones de la crucifixión son importantes y numerosas
—una de las más famosas es Descendimiento de Cristo de Rubens—;
sin embargo, algo hiere con mayor agudeza cuando la imagen omite
la acción, convirtiéndola en una imagen “ […] pensativa, meditativa,
porque su imagen ausente […] se torna más profunda aún por otra
imagen, a la cual antecede” (Quignard, 2019: 19). Las palabras de
Quignard resuenan con las de Barthes: “En el fondo la Fotografía es
subversiva, y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino
cuando es pensativa” (Bartehes, 2020: 56). Una imagen en principio
inocente —padre, hijo y un oficio— se ha convertido en algo más en
el momento en que se repara en la imagen que falta y que completa
el sentido: el presagio de la crucifixión.
El punctum en lo ausente
La imagen hiere al espectador, he dicho antes. Antes de ser herido
hace falta ver. Barthes acuña en La cámara lúcida cinco términos para
explicar elementos alrededor de la fotografía, pero aquí me interesan
dos de ellos: Studium y Punctum.
Para quien no conozca todo lo acontecido a Debanhi —antes,
durante y después de su fotografía—, ver su imagen en la carretera
surtirá en el espectador un efecto de distinto alcance. Está claro que
Debanhi se encontraba sola en una carretera de noche. Hay un marco
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cultural que permite leer esos cuatro4 elementos como elementos de
peligro o riesgo. Este es el studium de esa fotografía. Barthes define
este concepto como “la aplicación a una cosa, el gusto por alguien, una
suerte de dedicación general, ciertamente afanosa, pero sin agudeza
especial” (Barthes, 2020: 45), expresado así puede no bastar y no
hacer justicia a la descripción de la fotografía de Debanhi. Entiéndase
el studium como la aplicación de una mirada —con su ideología, su
testimonio político o su cuadro histórico— a una foto, es esto lo que
permite al espectador participar de ella. Sin embargo, Barthes da por
hecho, como Sontag, que cada fotografía, como parte de una mirada,
tiene una voluntad de representación: “Reconocer el studium supone
dar fatalmente con las intenciones del fotógrafo, entrar en armonía
con ellas, aprobarlas, desaprobarlas, pero siempre comprenderlas,
discutirlas en mí mismo, pues la cultura (de la que depende el studium)
es un contrato firmado entre creadores y consumidores” (Barthes,
2020: 47). Sin embargo, no todas las fotografías que se toman están
pensadas para ser vistas a nivel nacional o internacional. El studium está
dado, en el caso de esta imagen particular, más allá de la involuntariedad
de quien tomó la foto. Repito, para quien no sepa que la mujer en
esa foto ya no vive, el studium le permite acceder solo a una parte del
todo. Pero este studium, aunque dé una vista parcial, no es fabricado ni
montado, es real.
¿Qué hay, o qué falta en la fotografía de Debanhi? Volviendo
un poco a esa voluntad de representación del sufrimiento en el
arte —la Pasión de Cristo, Jesús en la cruz o descendiendo de
ella, Marsias desollado por la mano de Tiziano o en la copia
romana en el Louvre, o Los desastres de la guerra de Goya— o en
4 Mujer, sola, de noche, en un lugar de suma vulnerabilidad.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

las fotografías de guerra, ¿qué me lleva a empatar tales imágenes
con una fotografía que no muestra ninguna violencia? ¿Por qué,
si Sontag habla de imágenes de explícita violencia, la fotografía
de Debanhi es igual, si no es que más impactante sin mostrar un
cuerpo doliente? Por dos motivos: primero, porque la fotografía
de Debanhi no es una representación intuida por un artista, no es
un “sería así”, sino que es, rotundamente es Debanhi en la foto. El
segundo, no hay un cuerpo doliente, no todavía, no en esa imagen,
pero lo habrá después; aunque no lo veamos lo presagiamos.
La fotografía de Debanhi en la carretera de noche antecede el
dolor que ella sufrirá y que todos los espectadores intuiremos en
el tiempo que transcurra entre su desaparición y su encuentro.
Trece días de dolor real, de dolor intuido y de dolor imaginado.
Una cosa es el horror en la pintura y otra en la foto: “Un horror
tiene lugar en una composición compleja [pintura] (…) pero
que pone de manifiesto la maestría de la mano y la mirada del
artista. El otro es el registro de una cámara, un acercamiento, de
la terrible e indescriptible mutilación de una persona real: eso y
nada más” (Sontag, 2014: 42).5 Entre los argumentos que ofrece
para diferenciar la representación del sufrimiento en imágenes
pictóricas e imágenes fotográficas, Sontag hace hincapié en que,
a pesar de que las fotografías son “tomadas” y no “hechas” —es
decir, no conllevan una construcción en medida que la pintura
lo requiere—, la foto “no puede ser mera transparencia de lo
sucedido. Siempre es la imagen que eligió alguien; fotografiar es
encuadrar, y encuadrar es excluir” (pág. 46). Pero una cosa es
5 Pienso en una comparación entre Marsias desollado de Tiziano y la
fotografía de un hombre torturado al final de Farabeuf (1965) de Salvador
Elizondo.

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hablar de la fotografía de artista o de periodistas, como aquellos
que capturan imágenes de la guerra, incluso la fotografía común en
redes sociales; todas ellas son encuadres las primeras, o imposturas
en el caso de las segundas, pero ¿cómo se califica una foto como
esta? Fotografía que toca lo real, que entra en un orden de prueba:
fotografiada Debanhi como prueba de que allí está. Debanhi allí
está, a las cinco de la madrugada, sola, en una carretera. La diégesis
empieza a formarse alrededor de ese “encuadre” que, en principio,
era prueba simplemente de allí está ella. Hasta que ya no estuvo. El
punctum radica en su presagiada y cumplida ausencia.
El studium se perturba cuando este elemento entra en juego:
el punctum es el “pinchazo, agujerito, pequeña mancha, pequeño
corte […] El punctum de una foto es ese azar que en ella me despunta
(pero que también me lastima, me punza)” (Barthes, 2020: 46). El
punctum ha puesto el dedo en la llaga de lo real: la foto se trenza
no solo en lo real-simbólico-imaginario lacaniano; la imagen de
la mujer que falta se trenza en unos afectos familiares-políticossociales.
Al inicio de este escrito hablé sobre imágenes que rompen el
conjuro: el alma petrificada puede revertirse. La herida de la imagen
puede devolver la sensibilidad cuando toca lo real. El punctum podría
definirse también, si tomamos prestadas las palabras de DidiHuberman, como el lugar donde arde la imagen: “el lugar donde su
eventual belleza reserva un sitio a una ‘señal secreta’, una crisis no
apaciguada, un síntoma. El lugar donde la ceniza no se ha enfriado”
(Didi-Huberman, 2013: 28). La imagen ardiendo, como la imagen
impresa en el interior de la capilla de Campo Bruder Klaus del
arquitecto Peter Zumthor: en el interior quedó grabada la imagen
de árboles ardiendo contra el hormigón.
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Imagen 4. Campo
de Bruder Klaus de
Peter Zumthor.
Fotografía de Aldo
Amoretti. (Zilliacus,
2016)

La imagen constantemente ardiendo, herida hiriendo.
Debanhi constantemente a un paso de su muerte. Pascal Quignard
recurre al gerundio latino para explicar el tiempo de la pintura
romana. Explica que el gerundio es la acción “no como realizada
en el medio, no como actual en el tiempo, no como efectiva en el
mundo social: el gerundio indica la acción como «estando-delante
de ser hecha»” (La imagen que nos falta, 2019: 35). Delante de, antes
de: Quignard juega con la homofonía del francés devant: debiendo,
delante a, antes de lo actual. Ejemplifica el gerundio latino con un
caso de La República de Platón: unos hombres atados en una cueva,
obligados a ver lo que está delante de ellos: la humanidad obligada
a ver lo que tiene delante y que la luz ilumina desde detrás de ella.
Nosotros, espectadores de la fotografía de Debanhi, la
vemos antes del acto: estando-delante de ser hecha [la acción]. La
imagen nos punza cuando arde e ilumina lo que está por venir, como
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en Georges de La Tour, cuando su paratexto ilumina lo que falta,
y así pareciera que la luz de la vela se extiende para que veamos,
hiriendo hondo en el espectador. Y esta imagen me hace pensar en
el poema “Ventanas” de Kavafis:
En estas tenebrosas habitaciones
paso días de opresión
y voy y vengo
en busca de ventanas.
Cuando se abren
será un consuelo enorme.
Pero no las encuentro o no hay ventanas.
Acaso es preferible no encontrarlas.
La luz será una nueva tiranía:
Quién sabe qué va a mostrarme.6
(2001: 55)

Dice Barthes que la fotografía está siempre “lastrada por
la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera” (27) y
que, como objeto, pertenece a los objetos laminares: “no podemos
separar dos láminas sin destruirlos: el cristal y el paisaje” (28). En
resumen, la fotografía, como la ventana, “es siempre invisible: no
es ella a quien vemos” (28). Esa es también una diferencia entre la
pintura y la foto: en la pintura, como ya se ha dicho, hay voluntad
de representación y aplicación de la mirada del pintor; la foto no,
en ella el referente se adhiere y es inseparable. Nosotros no vemos
el cristal de la ventana, vemos a través de él; no vemos la foto, sino
al referente en ella. Nosotros no vemos la foto de Debanhi, vemos
6 La traducción es José Emilio Pacheco, quien la denomina más una
aproximación que traducción. Otra versión que puede servir es la de José
María Álvarez.
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a Debanhi y vemos su futura ausencia. La fotografía entonces, con
su indivisibilidad, une dos atributos: “Su crédito de objetividad
inherente. Y […] un punto de vista. Eran [las fotografías] el registro
de lo real […] puesto que una máquina estaba registrándola. Y
ofrecían testimonio de lo real, puesto que una persona había estado
allí para hacerlas” (Sontag, 2014: 29). La ventana, la fotografía, la
luz que muestra y entonces, el punctum: la herida.
La mujer que falta
Detrás de la imagen está el deseo: fantasma durante el día,
sueño
durante
la
noche,
oráculo,
la
víspera.
Del mismo modo en que tras
cada biografía humana está la
Historia (..) igualmente hay, tras
cada palabra, un ser perdido
Pascal Quignard

Imágenes y fotografías que muestran el dolor del otro y que hieren.
Pero ¿para qué verlas? Por una parte, Sontag dice que no debería
haber un “nosotros” cuando se trata del dolor ajeno, pero no verlo,
ser indiferente e indolente con él tampoco parece ser una respuesta
ética. Pero las imágenes están, existen, eso es un hecho. Y pueden
ellas producir diversas respuestas: pedir la paz, pedir la venganza,
reclamar justicia —aunque cada vez más esta palabra se vacía de
sentido y nunca alcanza una satisfacción—, o simplemente sirve
para constatar, para las conciencias confundidas y adormecidas,
que suceden cosas terribles. Con respecto al libro ¡Guerra contra la
guerra! de Ernst Friedrich, Sontag sintetiza cómo el empleo de estas
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fotografías buscaba una terapia de choque: utilizarla para hacer
constar la ruina que la guerra trae consigo. Pone de ejemplo también
la película de Abel Gance, J’accuse, la versión sonora de 1938, cita
las palabras de un personaje: “¡Colmad vuestros ojos de este
horror! ¡Es lo único que puede deteneros!” (cit.en Sontag, 2014: 21).
Nuevamente, pienso en un poema, en este caso de Phillip Jaccottet,
y cito aquí los siguientes versos:
Y es por los ojos, sin embargo
abiertos
por donde esta palabra se alimenta, lo mismo que
hace el árbol,
por sus hojas
(2009: 21).

La luz que ilumina, el punctum revelado, los ojos que han
visto y la palabra que nace después. “Los pintores muestran las
acciones como a punto de acaecer, los relatos los narran como
ya acaecidas” (cit. en Quignard, 2019: 45), dice Plutarco en Sobre la
fama de los atenienses. La diégesis se gesta después de la imagen. A
una imagen particular falta otra imagen particular… y un relato.
La pintura romana, ya expuesta antes, es antes de ser cometida la
acción, antes de que acaezca en ella algo; la palabra, la acción ya
acaecida. Quignard expone de manera muy elocuente e interesante
la temporalidad de la imagen, pero no deja de ser una pintura de
lo que habla y las pinturas, a su vez, hablan de mitos; el efecto que
tienen sobre el receptor es real a través del signo, lo simbólico. La
fotografía de Debanhi, inaugural, tocó lo real a través de la realidad
misma. Su imagen es previa a la muerte acaecida sobre ella, más allá
de la metáfora y la retórica.
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�María Fernanda Martínez Quintanilla / El presagio de la imagen

Los frescos romanos de los que habla el escritor francés
buscan hacer “emerger lo que acaso seguirá al instante que está aún en
instancia […]. O, para hablar como los agoreros, tiene la potencia de
hacer venir o no lo que no está ahí” (49). Pero la palabra, ella viene
después de la muerte. La palabra mata la Cosa. En la foto, Debanhi
está ahí, aún vive y espera, eternamente, lo que está por venir: “la
pintura antigua [o la foto de Debanhi] evoca la acción antes del
punto sin retorno” (51).
Nosotros, como la hija de Butades, vemos a la mujer que
está delante nuestro en la foto, pero no la vemos a ella, aunque
queremos, sino la sombra que será: “Dos vicarios muy distintos
están a disposición de los mortales: la imagen y la palabra” (51).
Nosotros, como los romanos contemplando el fresco de Medea, nos
convertimos en agoreros y presagiamos la muerte de Debanhi. La
foto inaugura su muerte, la imagen ve aquello que falta, dice Quignard,
pero la palabra, ella nombra lo que fue, así, yo digo: más que una
imagen, falta una mujer.

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tab&amp;ad_source=search&amp;ad_medium=search_result_all

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Mujeres públicas: la escritura femenina y el papel
de la mujer en la revista literaria Rueca
Public women: female writing and the role of women in the literary magazine Rueca
Verónica Tadea Zúñiga Sánchez
Universidad Autónoma de Nuevo León
veronica.zsanchez97@gmail.com

Fecha de entrega: 15-03/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022

Resumen: Este ensayo realiza un primer acercamiento a los contenidos
de la revista literaria mexicana Rueca publicada en los años 1941-1952,
publicación periódica que destaca por la particularidad de contar con un
consejo editorial conformado exclusivamente por mujeres. Dicha revista
transgrede el panorama literario y editorial de la época al crear un espacio
propio para la escritura femenina, además de contribuir al desarrollo de
redes intelectuales al realizar una acción comunicativa entre las editoras
de la revista y los distintos individuos y grupos literarios y culturales del
periodo.
Conceptos: Revistas literarias, Rueca, Públicos, Contrapúblicos, Campo
Cultural.
Public women: female writing and the role of women in the literary
magazine Rueca

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Abstract: This essay is a first look into the contents of the Mexican literary
magazine Rueca, published in the years 1941-1952, that particularly stands
out because its editorial counsel was exclusively composed of women.
The magazine goes against the literary and editorial landscape of the time
by creating a space for female writing, besides also contributing to the
development of intellectual networks by establishing communications
between the magazine’s editors and the different literary and cultural
groups and individuals from the time.
Key words: Literary magazines, Rueca, Publics, Counterpublics, Cultural
Field.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“No cabía en su imaginación que las
mujeres mexicanas pudieran tener ideas,
y menos publicarlas”.
Lilia Granillo Vázquez: Prensa literaria de lo femenino,
femenina y proto-feminista en México:
fuentes para su estudio en el siglo XIX.

Panorama de la revista literaria Rueca
En el año de 1941, en un salón de clases de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, un
grupo de mujeres, jóvenes estudiantes, iniciaron la búsqueda de un
espacio en el ámbito literario y cultural de la época. Ante la negativa
de formar parte de otros lugares decidieron diseñar sus propios
proyectos. Así nace la revista literaria Rueca (1941-1952).
Publicada de 1941 a 1952 de manera trimestral (con algunas
interrupciones) esta revista literaria cuenta con la característica
principal de ser fundada y editada únicamente por estudiantes
universitarias: Carmen Toscano, María Ramona Rey, María del
Carmen Millán, Ernestina de Champourcin, Emma Saro, Laura
Elena Alemán, Pina Juárez Frausto, Emma Sánchez Montealvo,
Margarita Mendoza López, Matha Medrano, Helena Beristáin y
Lucero Lozano (Durand, M. L., Silva, G., 2019).
Dicha publicación creó admiración en el público ya que
las mujeres se estaban haciendo un lugar en el campo literario,
pero a la vez rechazo por la misma situación, a pesar de eso Rueca
logró tener un lugar en la historia de las publicaciones periódicas y
con el paso de los años se ha vuelto objeto de estudio de algunas
investigaciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En 1982, Luz del Carmen Fentanes Rodríguez lleva a cabo
la investigación para su tesis titulada Índices de Rueca, en dicha
publicación logra establecer un panorama completo de la revista
adentrándose en el aspecto histórico cultural de la época en la que
fue publicada, una cronología completa, primeros acercamientos al
contenido que proyectaba, índices de las obras publicadas por cada
autor y una serie de entrevistas con algunos miembros del consejo
editorial.
En 1990, Fabienne Bradu escribió el artículo “Rueca: Una
pensión para universitarias” para la Revista de la Universidad de México,
aquí la autora hace una alegoría comparando las revistas literarias
como lugares donde se establecen lazos familiares, personas unidas
por el propósito de exponer la cultura literaria. Para Bradu, Rueca se
trata de “una pensión de estudiantes universitarias”, chicas que en
un contexto difícil decidieron volverse las anfitrionas de su propio
hogar como se menciona a continuación: “su nacimiento obedeció a
una voluntad más histórica o social que a un programa literario. Un
grupo de alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras se propuso
mostrar que las mujeres también eran capaces de hacer una revista
literaria” (Bradu, 1990: 1).
Destacando también momentos cronológicos de la revista
(desde sus inicios en el aula de clase hasta su inminente final) en el
artículo se destacan los propósitos de la revista y las relaciones entre
otros grupos de intelectuales como Tierra Nueva, aunque dejando de
lado el análisis del contenido.
Leticia Romero Chumacero llevó a cabo la investigación
Rastreando “la tarea de los tejidos y de los sueños”. La recepción de Rueca
(2005), aquí se puede observar otro acercamiento histórico a la
revista con descripciones acerca de los miembros que conformaron
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

el consejo editorial, quiénes participaron en sus distintos números
y descripciones de las relaciones con otros grupos de intelectuales
(volviendo a mención el grupo de Tierra Nueva).
Lo que destaca de este artículo es la mención de la labor
intelectual que estaban realizando las editoras de la revista, tomando
como ejemplo a Judith Shakespeare (personaje imaginario creado
por Virginia Woolf) la autora menciona que las jóvenes se volvieron
un grupo muy activo y Rueca pronto se convirtió en un proyecto
reconocido que estaba dándole visibilidad a las mujeres en el campo
literario y dejar de ser “marginadas” en el ámbito de la cultura.
Para terminar con su investigación, Romero Chumacero
habla acerca de la importancia de la revista en la historiografía
literaria de México, aún con opiniones controversiales menciona
que nadie puede negar que dicha publicación marcó un antes y un
después en las letras mexicanas al presentarnos la primicia de que las
mujeres también pueden publicar y dirigir.
Finalmente, una de las publicaciones más recientes es la
de Lilia Solórzano Esqueda titulada Las poetas en la revista literaria
mexicana Rueca (1941-1952) (2018). Comenzando con un panorama
histórico en donde nos da descripciones de los miembros y algunas
de sus labores realizadas durante el tiempo que duró la revista, esta
investigación nos da un primer acercamiento a trazar un análisis
literario por los contenidos que publicaba, enfocándose en las
poetas que desfilaron por Rueca, podemos encontrar en sus páginas
estudios de poemas completos, estrofas y sus temáticas, destacando
la importancia de esta publicación periódica por brindarle un espacio
a las mujeres que comenzaban su carrera literaria:
Y unas palabras muy justas para la labor que desarrolló esta revista
que llegó a ser catalogada como una de las más interesantes de su
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

época, que no sólo dio a conocer la obra de varias poetas jóvenes
y difundió la obra de aquellas con mayor solidez en el oficio,
sino que destacó por una equilibrada visión en el panorama de la
literatura (Solórzano Esqueda, 2018: 161).

Las publicaciones periódicas son parte importante de
la historia de la literatura. Son propuestas culturales que en su
tiempo permitieron la circulación de textos en distintos países,
además de crear relaciones entre escritores e instituciones. Rueca
es importante para lograr la reflexión acerca de la escritura de las
mujeres, sus primeros pasos, las temáticas y cómo dieron paso a las
nuevas escritoras, el apoyo que se daban mutuamente entre autoras
consagradas y jóvenes y los lazos que formaban.
La mediación letrada
En su artículo “Revistas culturales y mediación letrada en América
Latina”, Mabel Moraña define las revistas literarias como “un
instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona de contacto
entre políticas culturales hegemónicas y proyectos alternativos, entre
creación artística y grupos receptores, entre el sector intelectual
o académico y el lector que es introducido al producto cultural
a través de la interpretación o la selección que la publicación le
presenta)” (2003: 2). Las revistas literarias son fundamentales para
la historiografía cultural, pues representan un medio donde muchos
escritores y agentes intelectuales comienzan su carrera, además de
formar un espacio en donde se comparten ideologías, pensamientos
y corrientes estéticas que van de acuerdo a la época o incluso en
contra de ésta.
Como medios de publicación impresa y parte de un
sistema de comunicación, las revistas literarias están relacionadas
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-31

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con lo público. En el caso de Rueca, al ser una publicación editada
por estudiantes universitarias que entraban a la cultura literaria
de los años 40 (tiempo en donde la mujer comenzaba a obtener
una educación superior y el ingreso a universidades), se aprecia la
definición y la distinción entre lo público y lo privado, pues durante
esa época no era común que las mujeres tuvieran un espacio para
publicar sus textos, así el equipo editorial de la revista decidió fundar
el suyo tomando en cuenta sus preferencias estéticas, así como las
relaciones que querían formar.
Jorge Ribalta, en su artículo “Contrapúblicos. Mediación y
construcción de públicos”, menciona que: “el público y lo público
son conceptos en los que conviven varios sentidos simultáneamente
y que se definen de manera auto-reflexiva. Lo público tiene que
ver con lo común, con lo estatal, con el interés compartido, con lo
accesible” (2006: 27). Las revistas literarias se relacionan entre sí: los
diversos grupos editoriales actúan en el sistema literario para llegar
a un público determinado.
En el caso de Rueca podemos analizarla a partir del concepto
de públicos y contrapúblicos. Michael Warner, en su ensayo Públicos y
Contrapúblicos (2012), define ambos conceptos de la siguiente manera:
públicos como un grupo social, el cual busca ser convocado en el
discurso. En otras palabras, actúa y va de acuerdo con las normas
establecidas. Por otro lado, los contrapúblicos son los subordinados,
los que crean su propio discurso (2012). Ribalta vuelve a mencionar
este concepto en su artículo diciendo: “Fraser introduce el concepto
de ‘contrapúblicos subalternos´ para referirse a los ‘espacios
discursivos paralelos donde los miembros de los grupos sociales
subordinados inventan y hacen circular contra-discursos’” (2006:
29).
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

En Rueca se crea un discurso propio en donde las autoras se
vuelven los contrapúblicos del campo literario de la época, puesto
que, al no poder participar como parte de un consejo editorial en
otras revistas, decidieron fundar la suya, así la revista se vuelve
un espacio discursivo en donde circulan distintas opiniones y
temáticas.
Porque mujeres públicas es igual a mujeres creadoras:
públicos y contrapúblicos en Rueca

“Y sin embargo escriben.
Los grupos &lt;&lt;inadecuados&gt;&gt;
(por su sexo, su color, su clase social) a veces trabajan, se
escaquean, sudan, van a hurtadillas, osan pasar de largo por
todas las prohibiciones informales para crear algo que tiene el valor &lt;&lt;correcto&gt;&gt;, es
decir, hacen arte”.
Joanna Russ. Cómo acabar con la
escritura de las mujeres

En su ya coitado ensayo, Michael Warner menciona que “estar
en público es un privilegio que requiere filtrar o reprimir algo que
es visto como privado” (2012: 19), retomando esto al contexto
de Rueca se puede crear la relación de lo público y lo privado que
sucedía entre la revista y en el campo literario mexicano de la época.
La publicación de las editoras transitó desde un contexto privado a
uno público, como se muestra a continuación:
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La idea de formar una revista surgió desde el contexto de
las aulas, alumnas que mediante una reunión privada buscaban
llevar a cabo una publicación periódica que pudiera llegar a distintos
públicos. Las revistas literarias eran el medio por excelencia para
poder realizar la labor; de acuerdo con Ángel Luis Sobrino Vegas:
“la publicación de revistas literarias ha sido desde los inicios del
siglo XX una de las actuaciones preferentes de los grupos literarios
en la esfera pública” (2014: 830). Retomando la importancia de las
revistas literarias, Carmen Toscano (editora de Rueca) menciona lo
siguiente:
El mapa de las revistas literarias se me antoja como un gran
archipiélago; cada una de ellas es como una isla desde donde un
grupo se dirige a los demás, a veces con intenciones sólo de que
le escuchen y otras de reformar al mundo (Toscano, 1964: 93).

Así fue como las autoras encontraron la manera de ingresar
en la cultura literaria de la época, ya que por medio de la revista
daban cabida a que ellas, al igual que otras mujeres universitarias,
publicaran sus textos y por ende darlos a conocer a otros escritores
para intercambiar ideas. Además de la publicación de sus obras,
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

gracias a Rueca muchas escritoras comenzaron su carrera literaria
y pudieron abrirse camino para profesionalizarse en el mundo de
las letras. Al respecto, Granillo Vázquez comenta: “Así, la escritura
profesional de mujeres es el resultado tanto de la apertura para ellas
del espacio público impreso, como de las leyes educativas que a
medio siglo abrieron la educación media y superior que antes eran
exclusivamente para varones” (2014: 31).
Para retomar el punto relativo
de los públicos y
contrapúblicos, volvemos a Warner. El autor menciona que “casi
todos los grandes cambios culturales —desde el cristianismo,
pasando por la imprenta, hasta el significado de lo público y lo
privado. (La cultura impresa nos dio la publicación; el psicoanálisis,
un nuevo sentido de la persona privada.)” (2012: 26), destacando la
importancia de la cultura impresa como un medio para transmitir
ideas y llegar a los distintos públicos.
La cultura impresa dio paso a las publicaciones periódicas:
temas que en teoría eran privados se volvieron de conocimiento
público. Las revistas literarias se convirtieron en medios de
comunicación masiva, pensamientos individuales se unieron para
hacer una publicación y da como resultado algo colectivo. En el caso
de Rueca, tenemos una publicación que se ubica en la esfera pública,
pero que cuenta, asimismo, con rasgos particulares al centrase en la
producción, circulación y lectura de textos escritos.
Retomando el concepto de contrapúblicos, podemos afirmar
que las editoras de Rueca estaban subordinadas en el interior del
campo literario, puesto que se les invitaba a enviar colaboraciones
en distintas revistas, mas no a ser partícipes del consejo editorial
de alguna de ellas; por lo tanto, decidieron crear su propio espacio
discursivo.
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En este espacio discursivo llevaron a cabo una acción
comunicativa logrando un cambio en el campo literario, al reunir en
un lugar voces emergentes de la literatura (en su mayoría mujeres)
con escritores consagrados, para que existiera una retroalimentación,
así como establecer lazos entre intelectuales de distintas partes del
mundo. Esto se puede mostrar en el siguiente diagrama:

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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Como se puede deducir del esquema anterior: la publicación
logra un cambio porque se promueven nuevas voces que no tenían
lugar en otros espacios, pero también se crea un nuevo público que
forma una relación con los textos que se publican en Rueca. Mabel
Moraña explica lo siguiente:
Revistas que impulsaron no solamente la cristalización de nuevas
formas de subjetividad colectiva sino la representación de nuevos
actores sociales que surgían a la escena social tratando de definir
no sólo una voz a través de la cual expresar sus perspectivas y
demandas, sino intentando al mismo tiempo crear un público que
funcionara como sistema de control y caja de resonancia de las
nuevas agendas (2003: 67).

Como lo explica la autora, las revistas se volvieron un medio
de mediación cultural, así es como Rueca se convirtió en un objeto
de mediación entre los contrapúblicos (las editoras y escritores de
la revista) y los públicos que se iban creando poco a poco alrededor
de ella. Los contrapúblicos de la revista lograban la creación y
transformación de su público a partir de los textos que producían, lo
que desencadenó más procesos para lograr un diálogo participativo.
Moraña menciona al respecto:
Como instrumento de mediación cultural (que actúa en la zona
de contacto entre políticas culturales hegemónicas y proyectos
alternativos, entre creación artística y grupos receptores, entre el sector
intelectual o académico y el lector que es introducido al producto
cultural a través de la interpretación o la selección que la publicación
presenta), la revista es casi siempre una empresa educativa –política
y pedagógica – aunque más no sea por las maneras en que organiza
y filtra los relatos de identidad y traza los vínculos entre el campo
cultural y sus afueras (regionales, nacionales, internacionales). Es,
asimismo, un vehículo del gusto de determinados sectores sociales o

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intelectuales, que buscan proponerlo, difundirlo, legitimarlo, a través
de diversas operaciones conceptuales, y de diferentes apuestas
estético-ideológicas (2003: 68).

En Rueca se observa cómo, a través de las distintas secciones
y textos, se busca difundir la cultura literaria, ya sea por medio de
cuentos, poemas o incluso a partir de las reseñas y semblanzas en
donde rinden homenaje a los escritores que antecedieron antes de
ellas. Y aunque no contaban con secciones tan definidas, era este
aspecto lo que le daba una característica especial.
Que las editoras de Rueca encontraran su lugar como
contrapúblicos responde a la necesidad de demostrar que las mujeres
también podían escribir y publicar con calidad literaria. Ingresaban
al sistema literario en contra del “pensamiento dominante”, en este
caso en particular: los hombres pensaban que las mujeres no podían
dirigir una revista de cierta “calidad”:
Estas publicaciones, como norma, debido a la característica de
su periodicidad responden con extrema sensibilidad al ambiente
específico en el que surgen y eso se manifiesta en sus páginas,
ya sea a favor o en contra del pensamiento dominante o de las
corrientes artísticas imperantes. Además, muchos de los grandes
escritores de cada nación han formado parte de ellas de una u otra
manera (Gómez Gray, 2013, p. 6).

A pesar de su corta existencia, en esta revista desfilaron
grandes personajes de las letras, pero también varios encontraron su
primera oportunidad. Finalmente, cabe destacar la importancia de
la labor editorial de Rueca, un aspecto importante es la escritura de
las mujeres, pues no solo se trata del hecho de que editan y forman
relaciones con escritores, sino que ellas mismas escriben, ya sea
relatos, poemas o reseñas. Ellas están escribiendo y están creando.
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

Revistas literarias y escritura femenina: una aproximación
a Rueca
“Pero, si disponemos una sola
vida en este mundo, ¿acaso
no será lo mejor vivirla peligrosamente, arriesgándola por
algo, en este caso la escritura, que de veras importe y nos
importe? No sé me ocurre ninguna mejor opción”.
Esther Tusquets, Las mujeres que leen,
son peligrosas

La escritura de las mujeres es un tema que aún en la actualidad
sigue provocando diversos debates, desde los temas que tratan, su
relevancia, y su construcción, hasta su propia autoría. Algo está
claro: las mujeres han escrito desde siempre, pero existe un antes
y un después de su escritura, que va de lo privado a lo público.
Sin duda, los medios impresos lograron que las mujeres publicarán
sus distintas obras y discursos, pero uno de los que más ayudó a
la visibilidad de la escritura femenina fueron las revistas literarias,
puesto que en ellas escritoras jóvenes lograron sus primeras
publicaciones y posteriormente darse a conocer.
Durante el siglo XX en México (al igual que en muchas partes
de América Latina), distintos grupos literarios y culturales optaban
por las revistas literarias para lograr una difusión en el ámbito cultural
de su país, pues a partir de la escritura mostraban sus relaciones,
necesidades y objetivos. Lucrecia Infante Vargas menciona que: “la
escritura tiene diversos propósitos. Se escribe para llegar a quiénes
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no pueden escucharnos de viva voz, para dejar constancia de las
ideas y los hechos, para expresar las emociones y sentimientos, para
construir una identidad pública” (2008: 69). Es en la escritura donde
muchas mujeres lograron sus primeros pronunciamientos, ideas y
deseos acerca de lo que les inquietaba.
Así, en las revistas literarias se convirtieron en un dispositivo
para la difusión y legitimación de textos escritos por mujeres,
logrando con ello la visibilidad que necesitaban para abrirse camino
en el campo literario. Y, al hacerlo, podrían establecer un diálogo
entre ellas (como escritoras emergentes) y escritores consagrados
que les permitía la crítica y reflexión de sus textos y escritura.
Pero, a pesar de contar con los espacios para difundir su
obra, pronto nuevas inquietudes comenzaron a surgir en torno a la
escritura: una de ellas fue decidir qué se podía publicar y a quién.
Una de las partes más importantes de la escritura de las mujeres es la
conformación de consejos editoriales puesto que “la conformación
de estos equipos editoriales es una de las principales características de
la escritura desarrollada por las mujeres” (Infante Vargas, 2008: 92).
Como se ha mencionado, el nacimiento de Rueca sucedió en
un salón de clases de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Un grupo de estudiantes universitarias decidió comenzar la primera
tarea: la formación de un consejo editorial, y posteriormente una
revista literaria, el medio principal de los grupos literarios de la
época. Bradu menciona que “la mayor hazaña de Rueca fue haber
nacido y existido en una década –los cuarenta– en la que todavía
la mujer era una especie escasa en las aulas universitarias y aún más
en la vida pública del país” (1990: 2). El grupo, conformado por
estudiantes que tenían más experiencia en la cultura literaria (con
textos ya publicados en otras revistas y relaciones de amistad con
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escritores ya consagrados) y estudiantes que apenas comenzaban su
carrera, se aventuró a dar el paso y crear su propia revista, ya que
no veía la posibilidad de ser aceptado en los consejos editoriales
de otros grupos: “con esta comprensible frustración se lanzaron
a la aventura editorial de la que asumieron todos los riesgos y los
aprendizajes, desde la escritura hasta la hechura misma de la revista
en una forma independiente” (1990: 2).
La revista abrió paso a que las mujeres no solo escribieran,
sino que también editaran, dictaminaran y criticaran textos. En las
revistas literarias y en las publicaciones periódicas se encuentra el
soporte material en donde es posible explorar la modalidad creativa
de los distintos grupos literarios. Los consejos editoriales, tal como
sostiene Sobrino Vegas (2014), desempeñan uno o varios papeles de
actuación posibles en el sistema literario. Lucrecia Infante Vargas
menciona que:
Tanto el surgimiento de las primeras revistas de mujeres escritas y
dirigidas por ellas mismas, como el establecimiento de una tradición
literaria que –aun cuando incipiente–, introdujo en el canon literario
entonces dominante una versión propia de las experiencias y los
símbolos socialmente definidos entonces como femeninos y
adscritos al ámbito de lo privado y la subjetividad (2008, p. 71).

Rueca introdujo al canon su propia versión de una revista
literaria, con su particular selección de textos, entre los que se incluían
como fragmentos de novelas, poemas, semblanzas, traducciones,
teatro, análisis de pinturas, notas y reseñas/recomendaciones de
libros. A pesar de no tener secciones definidas, como otras revistas
de la época, se puede notar como las autoras buscaban abrirse un
lugar en todos los campos artísticos.
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Como se mencionó antes, Rueca comenzó por la búsqueda
de espacios para publicar. Las estudiantes miembros del consejo
editorial empezaron con la introducción de textos propios para el
primer número, pero a partir del segundo decidieron que solo dos
o tres de las editoras participaran en cada uno de ellos, esto con la
oportunidad de “reunir más bien junto a las formas de escritores
desconocidos a las nuevas firmas deseosas de penetrar en la
literatura” (1964: 106). A pesar de no contar con una reglamentación
de solo dar a conocer autoras, se aprecia que en algunas secciones
predominan las mujeres, muchas al igual que ellas buscaban abrirse
camino en el mundo literario dominado por los hombres.
Son diversos los géneros que utilizaron las escritoras para
dar a conocer sus ideas y trabajo intelectual. A partir de las distintas
secciones se observa la exploración de la escritura por medio de
poemas, cuentos, novelas, ensayos e incluso análisis de pinturas.
La revista Rueca permitió que el trabajo escritural de las autoras
transitara de algo privado a algo público, dando como resultado
que fueran leídas y criticadas. Lucrecia Infante Vargas menciona
como en un principio distintas formas de escritura como la carta, el
diario íntimo, así como actividades de lectura dieron lugar a que las
mujeres se volvieran creadoras y demostraran su talento y manejo
de este arte, posteriormente, el pasar de una escritura íntima a una
pública, les permitió ingresar a otros géneros y por supuesto formar
una crítica, así como relaciones con otros escritores:
Así pues, las siguientes páginas dan cuenta de cómo la redacción
epistolar, o bien diarios personales, el ejercicio de la traducción,
la participación en tertulias, y la lectura (individual o en grupos),
formaron parte de un largo y continuo proceso a través del cual
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las mujeres pasaron de lectoras a redactoras de sus propias ideas,
y transitaron de una escritura privada a otra que les permitió
demostrar que eran capaces de manejar esa herramienta de
expresión (considerada racional, masculina y, por tanto, propia de
la creatividad intelectual), en el marco de un escenario público
como el de los medios impresos (2008, p. 72).

Ejemplos de las actividades escriturales de las autoras de
Rueca se pueden apreciar en sus distintas secciones. A pesar de
no tener secciones tan definidas como otras revistas, podemos
encontrar la titulada Notas, en donde las editoras escriben reseñas y
recomendaciones de libros. Por ejemplo, María Ramona Rey, en el
número 1 de la publicación, daba cuenta de Algunos Poemas (19251939) de Alfonso Reyes:
Otro de esos pequeños libros de poemas que hace Alfonso Reyes
y que alcanzan siempre un número reducido. Avaro es el autor
con estos cantos. Quizá se debe a que son elaborados en su rincón
más íntimo, a que son la obra de su actitud más querida, de aquella
parte de su alma que será siempre joven. Esta impresión nuestra,
que no desdeñará el conferencista de la Anatomía de la Crítica,
merece una explicación (en Martínez, 1984: 58).

El ejercicio escritural de la reseña permitía a las autoras
dar a conocer nuevas obras de distintos autores, dando visibilidad
y por supuesto emitiendo un juicio y una crítica hacia un texto.
De acuerdo con Sobrino Vegas (2014), algunos elementos a tomar
en cuenta para el análisis literario de una revista son “los modelos
literarios y artísticos seguidos”. Esto se puede ver en el fragmento
anteriormente citado: Reyes era uno de los modelos literarios más
seguidos de la época, además de influir en la creación de la revista,
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por lo cual el dar a conocer sus trabajos servía como una forma de
diálogo entre ellos, además de incursionar en la escritura.
Un proceso de escritura que está presente es el de la
traducción literaria. En el número 1 de Rueca podemos ver El
Tratado de Narciso de André Gide traducido por Carmen Toscano,
esta traducción responde a lo que Sobrino Vegas (2014) denomina
“conocimiento y valoración de la tradición literaria y artística”
(2014: 837). Toscano recuperaba, de esta manera, el primer texto
del autor y, al mismo tiempo, lo ponía al alcance de su público. El
ejercicio de la traducción permitía a las autoras de Rueca acercarse
a otras literaturas y culturas, así como la posibilidad de explotar
su creatividad: la traducción no solo precisa de escribir la palabra
correcta, sino de transmitir las ideas y los sentimientos que el autor
buscaba dar a conocer. Ejercicio peligroso: una mala traducción
puede hacer que la obra pierda sentido.
Otro de los procesos que se encuentra en la revista y que
también responde al conocimiento y valoración de la tradición
literaria y artística (2014: 837) es la confección de ensayos críticos
como vía para reflexionar acerca de figuras de la literatura. El
primer ejemplo lo tenemos en el número 1 de la revista, con una
sección titulada Semblanza, donde María del Carmen Millán le rinde
homenaje al poeta Gutiérez Nájera: “Delicado, ágil y profundo, tiene
Gutiérrez Nájera la virtud de ennoblecer y sublimizar su trabajo.
Escribía, llenaba las páginas de los periódicos diariamente con sus
artículos; esa era su ocupación” (en Martínez, 1984: 31).
Otra muestra más: en el número 4 de la revista, Pina Juárez
Frausto escribe el artículo Virginia Woolf y sus novelas. Expone ahí su
conocimiento del género literario y una adecuada valoración de la
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�Verónica Tadea Zúñiga Sánchez / Mujeres públicas

figura de la autora, mostrando con ello el valor estético e ideológico
(Sobrino Vegas, 2014) que se discutía en el comité editorial de Rueca
y que podría definir con la pregunta: ¿cuál es el papel de la mujer en
el campo cultural?
Virginia Woolf, maneja esta nueva dirección novelística y hace
del ágil empleo del tiempo su más acabado artificio ¿Pero todo
aquéllo a qué nos lleva? ¿Qué hay más allá de este hábil trabajo?
Y poco a poco somos llevados a los motivos que hirieran con
su realidad el espíritu de la novelista, has encontrarnos con el
problema fundamental: el sexo […] Virginia Woolf, pese a su
inteligencia que le permite concebir abstracciones tan acabadas
con su Orlando, finca sus problemas en un asunto más objetivo e
inmediato: la historia, el presente y el destino de la vida femenina
en el campo activo de la cultura (En Martínez, 1984: 259).

En Rueca observamos cómo las autoras y editoras tomaron
la oportunidad de escribir y posicionarse en la cultura literaria por
distintos medios; destacan, por supuesto, la publicación de cuentos,
poemas y novelas (que por supuesto son importantes); pero también
es fundamental reparar en la escritura de las reseñas, ensayos,
traducciones y correspondencias, ya que fueron el parteaguas para
la participación de las mujeres en la escritura.
Por otro lado y tal como ya se ha apuntado, la concreción del
consejo editorial ayudó al desarrollo de la escritura del grupo y les
permitió integrarse a la esfera pública al compartir conocimientos,
hacer intercambio de experiencias, preocupaciones y fomentar la
formación de una identidad propia. Carmen Toscano menciona
que: “Incursionamos por donde pudimos, dialogamos con seres
inteligentes. Vivimos nuestro propósito” (1963: 11). Y así fue, las
editoras y escritoras de Rueca entraron a la cultura literaria de manera
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rápida, pero con voluntad y cuestionamientos que poco a poco
resolvieron, dejando así una huella en la historia literaria.
A guisa de conclusión
Para finalizar podemos afirmar que las revistas y las publicaciones
periódicas han jugado un papel importante en la historia de
la literatura mexicana moderna: en ellas muchos escritores
comenzaron su carrera y profesionalización literarias. Son, además,
un objeto cultural importante que va más allá de la publicación
de textos: persigue una reflexión en torno a los productos que se
encontraban impresos, establece relaciones e incluso busca romper
los paradigmas.
En el caso de Rueca hemos visto que fue una revista que
abrió paso a las mujeres en el campo cultural mexicano. Cada una
de las editoras de la revista ocupó un lugar de actuación para que su
proyecto pudiera formar parte del sistema literario. Brindó, además, la
oportunidad a las jóvenes escritoras de mostrar sus textos. Sin duda la
publicación, a pesar de tener un tiempo corto y ser intermitente, logró
formar un lugar seguro para las letras de varias autoras, establecer
lazos con ellas e incursionar poco a poco en la literatura.

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

“Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de leer la
narrativa latinoamericana contemporánea.
“Times that they had to live”. A way of reading contemporary Latin American narrative
María Teresa Sánchez
Universidad Nacional del Comahue
Neuquén, Argentina
samariateresa@gmail.com

Fecha de entrega: 05-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen. El trabajo: “Tiempos que les tocaron vivir”. Un modo de
leer la narrativa latinoamericana contemporánea propone leer la nouvelle
Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro desde el escenario de las narrativas
que tratan las consecuencias de la globalización. En esos términos, a partir
de la nouvelle, se establecen relaciones con características transversales de
la crónica urbana dando cuenta de las posibilidades actuales de narrar la
experiencia contemporánea. Desde los conceptos de contemporaneidad y
posmodernidad, relevando aportes y diálogos posibles con la antropología,
se propone leer las relaciones personales en la fragmentación de las
megaciudades y observar los modos en que la novela muestra una sociedad
identificada por imaginarios urbanos.
Palabras clave: contemporaneidad- ciudad- experiencia urbana- narrativaLatinoamérica

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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

Abstract. The paper “Times that had to live”. A way of reading
contemporary Latin American narrative” propose to read the nouvelle
Llamadas de Ámsterdam by Juan Villoro from narratives about the
consequences of globalized world. From concepts of contemporary and
postmodernism and others from the anthropology, the paper reads the
personal relationships inside fragmented megacities and also reads the
ways that the novel shows the urban imaginaries in the society.
Key words: contemporaneity- city- urban experience -narrative-Latin
America

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Este trabajo se propone leer la narrativa latinoamericana
contemporánea a partir de las relaciones entre subjetividad
narrativa y espacio en Llamadas de Ámsterdam de Juan Villoro. Su
lectura nos permite mirar la ciudad contemporánea en la literatura
latinoamericana actual como cara visible de las transformaciones
sociales surgidas por la globalización neoliberal. Sin embargo,
consideramos que, en esta nouvelle, resulta interesante observar cómo
ciertos detalles, similares a los de la crónica urbana, nos develan más
que los intersticios de la cartografía urbana, las sensaciones de vivir
en una megalópolis como la ciudad de México. Con el recurrente
estilo zigzagueante de Villoro, ajeno a las sintaxis de continuidades,
las historias personales de Juan Jesús y de Nuria revelan las redes
subterráneas de sus vidas y, paralelamente, a partir de una serie
de desplazamientos narrativos, nos introducen en sus propias
perspectivas sobre la ciudad de México. Sin embargo, para abordar el
análisis enunciado serán necesarias algunas instancias introductorias.
Desde los tiempos que les tocaron vivir, a través de los prólogos,
las crónicas o los proyectos poéticos, los escritores latinoamericanos
reformularon los territorios de la literatura en el marco del ingreso
de los estados a las políticas de mercantilización y, definiendo
los mapas culturales, también fueron dando cuenta de un sujeto
desterritorializado. Ya las vertiginosas transformaciones del contexto
finisecular decimonónico habían revelado la crisis del sistema cultural
anterior y habían suscitado la redefinición de los escritores ante la
emergencia moderna. La nueva organización social complejizaba
la sobrevivencia de los poetas, en el proceso de racionalización y
secularización de la modernidad. Las transformaciones significaban,
en general, el reposicionamiento de los escritores ante la Ley; una, en
líneas generales se imponía, la del mercado. La transformación de las
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

grandes ciudades latinoamericanas fue el escenario propicio para el
desarrollo de propuestas estéticas y para la renovación modernista.
Las ciudades latinoamericanas fueron transformando su paisaje
urbano. La “gran aldea” se fue convirtiendo en una ciudad económica,
cultural y edilicia diferente, fue reacomodándose a las estructuras
del capitalismo internacional; sus habitantes tanto los herederos del
patriciado como los nuevos emergentes del cosmopolitismo moderno
fueron incorporándose al proceso modernizador de las nuevas
estructuras. (Romero, 2011: 260, 264).
La transmutación del paisaje urbano, el cambio vertiginoso
de las ciudades se convirtió en una nueva experiencia a la que Walter
Benjamín, en “Sobre algunos temas en Baudelaire”, definiría como
la “experiencia del shock”, en tanto conjunto de manifestaciones
de la transformación de la vida urbana, producto de la pluralidad
de estímulos y del anonimato impuesto por la marcha automatizada
del hombre en medio de la multitud. El hombre de la ciudad de
Baudelaire se topaba con la dificultad de diferenciarse en el espacio
de la calle porque esta se había tornado imposible no sólo por efecto
de la vorágine humana sino porque el proceso de mercantilización
hacía tan abstractas las relaciones humanas como las mercantiles.
En ese espacio, la figura del flâneur, como sujeto consciente de ese
proceso, se convertirá en los ojos y en la voz de la vocinglería urbana.
Pero la relación del hombre y el espacio urbano en nuestra
actualidad se ha complejizado por una serie de factores difíciles de
sintetizar y que exceden el objeto de este trabajo pero que, en función de establecer las diferencias entre ese antes y esta contemporaneidad posmoderna1, ameritan algunos señalamientos. En primer
1 En este trabajo hemos optado por referirnos a la época actual como la
contemporaneidad posmoderna.

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lugar, nos remitimos a los términos definidos por Agamben para
quien la contemporaneidad es una singular relación con el propio
tiempo. De ahí que el contemporáneo es aquel que tiene fija la mirada en su tiempo, para percibir su oscuridad como algo que no
solo le concierne, sino que lo interpela. Es, por otro lado, relevante
enunciar que, según plantea, en esta mirada sobre el tiempo, exista
una adhesión y a la vez una distancia; no coincidir plenamente con la
época en la que se vive permite interpolar su tiempo y transformarlo, poniéndolo en relación con otros tiempos. Ser contemporáneo
significaría, por lo tanto, un modo inédito de leer la historia, en lo
intempestivo del presente.2 Por otro lado, seguimos los planteos sobre la posmodernidad analizados por F. Jameson quien la lee según
la lógica del capitalismo cultural avanzado.3 En líneas generales, su
2 En ¿” Qué es lo contemporáneo?, texto al que aludimos en esta
definición, Agamben recurre a la relación entre lo contemporáneo y la idea
de lo intempestivo; diálogo que surge, según puntualiza, de Nietzsche en un
texto publicado en 1847: Unzeitgemässe Betrachtungen las “Consideraciones
intempestivas”. “[…] contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su
tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo […]. Contemporáneo
es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo
[…]la contemporaneidad no tiene lugar simplemente en el tiempo cronológico:
es, en el tiempo cronológico algo que urge dentro de este y lo transforma. Esa
urgencia es lo intempestivo, […] en la forma de un “demasiado temprano” que
es, también, un “demasiado tarde; de un “ya” que es también, un “no todavía”.
(Agamben, 2011: 22, 24).  
3 Si bien somos conscientes que los análisis y debates en torno al concepto
de lo posmoderno, la posmodernidad es diverso y responde a planteos
filosóficos que exceden la índole de este trabajo, nos vimos en la necesidad de
definir nuestra perspectiva. De allí que elegimos la definición de Jameson por
parecernos pertinaz a nuestro objetivo. Una de las razones que encontramos
valederas es su modo particular de entender el posmodernismo como una
conciencia no solo como cambios y modificaciones sino como la búsqueda
de los desplazamientos y los cambios irrevocables en la representación de las
cosas y en la forma en la que estas cambian. Por otro lado, porque remitirnos
a sus debates, nos permite, también, aludir a una actualidad a la que se hace
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

anclaje nos permite referirnos a la época actual desde las complejidades filosóficas de la misma, según hacemos constar en la nota al
pie. Nos lleva, además, a poder dar cuenta de las transformaciones
del mundo de la vida que tal como lo sugiere Jameson, resultan incomparables con las convulsiones de la modernización y la industrialización anteriores.
Ahora bien, puestos a tratar Llamadas de Ámsterdam de Juan
Villoro, se observa una subjetividad inmersa en un tiempo “post” en
el sentido de que se vive en un contexto diferente que es un emergente
de acontecimientos anteriores. Sujeto y espacios narrativos son
producto de una ciudad fragmentada en la que es imposible abarcar
un conjunto; solo tenemos múltiples e inabarcables fragmentos. Es
la ciudad palimpsesto de la que habla Susana Montes en su análisis
de la experiencia en la crónica urbana (Montes, 2014). Es la ciudad
en la que la realidad ocurre de forma intempestiva, caótica, ilógica
y, por lo tanto, ya no se puede comunicar la experiencia porque la
cotidianeidad es construida por un relato mediático que ha vaciado
su contenido y lo ha reemplazado por sensaciones. Las urbes son
organismos en constante trasmutación cuyas identidades se redefinen
en el desplazamiento de los sujetos, en las transformaciones de su
arquitectura, en los cambios del paisaje urbano. Es la ciudad que se
revela como un “vértigo horizontal” en metáfora de Juan Villoro
necesario llamar de algún modo para poder contextualizar nuestro corpus y dar
cuenta de nuestro objeto. Como una tercera y última razón, porque sus análisis
sobre el capitalismo avanzado nos dan pistas para entender este contexto, sobre
todo al decir que es avanzado en el sentido de que algo ha cambiado, que
las cosas son diferentes, que hemos atravesado una transformación del mundo
de la vida que de algún modo es decisiva pero que esta resulta incomparable
con las convulsiones anteriores de la modernización y de la industrialización.
(Jameson, 2012).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

quien, en El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México, de 2018, a
partir de crónicas diversas sobre focalizaciones urbanas variadas,
invita a recorrer la ciudad de México a través de trazados imaginarios
que proponen leer el sincretismo cultural posmoderno a manera de
zapping. “El desconcierto se vive de diversos modos y no admite
una versión definitiva”, concluye en sus últimas líneas prologales.
(Villoro, 2018, p. 34). De la misma manera, los sujetos de la nouvelle
en cuestión viven un desconcierto que es producto de las historias
personales, pero estas se van resignificando por acontecimientos y
sucesos que indican que las relaciones interpersonales, los afectos,
las oportunidades personales están en crisis. La ciudad por la que se
mueven es la megalópolis mexicana, pero también se revela como
un “algo” fantasmático que excede las redes, las comunicaciones, la
arquitectura.
La narración comienza in media res con una llamada
telefónica que no se concreta ya que quien llama, Juan Jesús, uno
de los protagonistas, cuelga al escuchar el contestador: “Juan
Jesús colocó la tarjeta en el teléfono y marcó el número de Nuria.
Escuchó su voz en la contestadora, el tono fresco y optimista con
que la conoció […] (11).4 Este íncipit dará comienzo a los diversos
fragmentos, constituidos por recuerdos, raccontos, retrocesos del
presente narrativo que nos informan sobre sucesos anteriores a la
serie de las llamadas. Juan Jesús y Nuria han roto su relación de
pareja. Tras la ruptura, Nuria se va a Nueva York. Sin saber nada de
ella por siete años, un encuentro fortuito con un amigo en común,
le proporciona el número de su teléfono; hecho que motiva las
4 Todas las citas a Llamadas de Ámsterdam pertenecen a la edición
señalada en la “Bibliografía”.
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

llamadas, realizadas desde una cabina frente a su departamento, en
la calle Ámsterdam de colonia La Condesa. Juan Jesús es exponente
de la clase media mexicana. Un joven con ansias de posicionarse
en el mundo de las artes plásticas pero que se gana la vida como
diseñador gráfico y no ha llegado muy lejos con su producción de
óleos expresionistas. Sin embargo, gana una beca a Ámsterdam a
la que reúsa en función de acompañar a su esposa, Nuria, cuando
su suegro enferma de leucemia. Nuria es un emergente de la una
nueva clase neoliberal. Comienza la novela como directora de una
“conglomerado de revistas femeninas”; su oficina forma parte
de un edificio del barrio Santa Fe y, tras su divorcio, se traslada
abruptamente a Nueva York.
La ciudad de México es el lugar donde viven los personajes y
es posible reconocer los fragmentos de la cartografía urbana, como
la mencionada colonia La Condesa, el barrio Santa Fe, la misma
calle Ámsterdam, cercana al antiguo hipódromo, pero más que los
pormenores de su urbanización nos interesan leer las alusiones a
los efectos de habitarla. Las zonas por las que transitan son puntos
de ese espacio mega que “avasalla”, da miedo, que hace difícil la
comunicación. Según Sánchez Prado, en su trabajo: “Los afectos
de la ciudad neoliberal en Llamadas de Ámsterdam entre la crónica y
la comedia romántica”, la elección de esta geografía, como espacio
de la historia, habla de las nuevas relaciones entre la ciudad y los
afectos. El autor caracteriza la geografía elegida para la historia
como representativa de una nueva economía de restaurantes, bares
y edificios similares a los neoyorkinos y atribuye la ruptura amorosa
de sus protagonistas a un destino inefable de sujetos inscriptos en las
lógicas del capitalismo avanzado. (Sánchez Prado, 2011). Desde esa
perspectiva, analiza sus ocupaciones, la arquitectura de los espacios,
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

las zonas urbanas, relacionándolo con los efectos personales de
vivir en una ciudad de México neoliberal. También, el autor pone
de relieve las características del cronista Villoro como un rasgo
relevante al momento de cartografiar el espacio urbano de la novela.
Sin embargo, consideramos que, además de la figura del narrador, la
construcción de ciertos detalles es lo que pone en diálogo la nouvelle
con la crónica.
Las alusiones a las sensaciones de vivir en ese espacio
megaurbanizado con una carga negativa aparecen en frases como:
“[…] la serie de vandalismo expresionista que reflejaba tan bien el
miedo de vivir en la ciudad […]” (13). “La ciudad inmensa, avasallante,
dificultaba los contactos […]” (27) “Esta ciudad es una mierda.
Apuñalan a alguien cada minuto […]” (39).5 De hecho, la ciudad
de México como la megalópolis aparece desde las sensaciones y, en
cambio, cuando se mencionan lugares precisos por donde circulan
los personajes, por lo general, no se alude a lo que estas zonas podrían
suscitar. Así ocurre, por ejemplo, al referirse a La Condesa, al barrio
Santa Fe, la misma calle Ámsterdam, lugares descriptos de tal modo
que podemos reconstruir el punto del fragmento urbano aludido:
“[…] Nuria vivía en la calle de Ámsterdam, el óvalo que recorría
la colonia Condesa, siguiendo el trazo del antiguo hipódromo. […]
5 En una entrevista de 2019, “La crónica tiene un contrato con la
verdad”, de Morales, Villoro alude a la experimentación en relación con los
acontecimientos que, a menudo, origina la escritura de la crónica. Utiliza la
imagen del terremoto para referirse al sacudimiento que provoca el género.
En ese sentido, la crónica se convierte en una escritura del experimentar, del
escribir sobre las repercusiones personales. “Consiste – señala – simplemente,
en decir: “Soy de aquí porque puedo recoger la mierda [sic] de este sitio”.
Y, agrega, “Por eso he dicho que más que un género literario, este texto
corresponde a un género sismológico: es una réplica, los terremotos tienen
réplica”. (Morales, 2019).
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

viendo el edificio de los años treinta donde ella vivía, el vestíbulo
renovado con algo presupuesto […]”. (33). De todas maneras,
cuando sí aparece un comentario, el narrador se identifica con el
personaje de Juan Jesús, como ocurre en el encuentro con su amigo
Lascuráin, quien “sugirió un nuevo restaurante en La Condesa […]
El sitio era tan horrendo como su nombre, La Tehuana Oyster Bar,
un enclave para yuppies deseosos de sentirse en un México visto
desde Nueva York”. (47). La mirada, entonces, se asume como la
del cronista que ve una ciudad globalizada, con nuevos agentes, que
ha perdido su identificación cultural y que ha seguido las reglas del
nuevo orbe, respondiendo a las demandas exigidas por la cultura del
capitalismo avanzado. Asimismo, otros pasajes sugieren no solo la
visión de una ciudad despojada de sus espacios de memoria cultural,
sino que también nos llevan a reflexionar sobre el concepto de
“imaginarios urbanos” de García Canclini. Ante la imposibilidad
de delimitar lugares en ese conjunto de viaje, de trabajo y de
circulación en que se han convertido las ciudades contemporáneas,
los imaginarios aparecen como un componente necesario capaz de
establecer relaciones de localización de los sujetos, pero también
de incierta deslocalización ya que cada habitante transita por un
fragmento de la ciudad y solo imagina, tiene conjeturas sobre aquello
que no ve, no transita o atraviesa superficialmente. (García Canclini,
1997). Esta característica de la gran ciudad, puede advertirse a partir
de un comentario nimio del narrador ante un episodio, también, un
tanto irrelevante. Cuando se encuentra con su amigo y este sugiere
un nuevo encuentro, la voz narrativa acota: “[…]sin mucho impulso,
[…]un vínculo vacío, perfecto para ellos reunidos en el bar como en
un andén del metro, por efecto de la multitud, un billar de piezas que
se mueven y repercuten para separarse con garantizada rapidez. (28).
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Las imágenes del comentario citado dialogan con los rasgos
del imaginario urbano, mencionado anteriormente. Las relaciones
resultan vínculos vacíos o, parafraseando a Canclini, son superficiales;
metafóricamente están atravesadas por la inmediatez, lo instantáneo.
Solo se cuenta con instantes para hacer contacto en la vida urbana;
como piezas de billar, los encuentros arman una combinatoria que
se desarma casi al unísono y, en este caso, también el imaginario
resulta un lugar de elaboración de insatisfacciones, deseos, búsqueda
de comunicación con los otros. Por otro lado, estos vínculos remiten
a la crisis de identidad contemporánea generada por las dificultades
de hacer contacto con el otro. A pesar de estar hiperconectado, el
hombre contemporáneo se las arregla para “apagar la calle” en el
sentido de poner entre paréntesis la presencia del otro. (Le Breton,
2016).
En “Travesías: Athas de la memoria”, una crónica del
volumen antes citado, El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México,
las descripciones de la gran ciudad se asemejan a esos comentarios
expresados por el narrador de la nouvelle. En ese orden, leemos
apreciaciones tales como: “Las megalópolis llegaron para alterar la
noción de espacio y descentrar a sus habitantes. […]” . “[…] es
imposible tener una representación de conjunto de la urbe”. “[…]
Hace mucho que la figura del flâneur que pasea con intenciones de
perderse en pos de una sorpresa fue sustituida por la del deportado.
En Chilangópolis, la odisea es la aventura de lo diario; ningún desafío
supera al de volver a casa”. (Villoro, 2018: 53-55). La crónica plantea
una problemática puntual de las grandes urbes contemporáneas, la
de la destrucción del patrimonio cultural y, por ende, la ausencia de
espacios de memoria que no solamente contribuyan a no perderse
sino a no sentirse extranjero en la propia ciudad.
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Ahora bien, en este punto, cabe una pregunta: ¿Es la
megalópolis y sus nuevas economías globalizadas la causa de esta
incapacidad de encuentro de los afectos o la narración plantea que
en esta contemporaneidad ese contexto provoca cierto estado de
enajenación que ni tan siquiera puede tomarse conciencia de esta
dificultad de construir vínculos? Por ejemplo, hay un trasfondo
traumático en Nuria, el incesto paterno, que ocupa un lugar
importante en la trama. En relación con la pregunta anterior,
también es parte de la misma problemática construida bajo el orbe
de la crisis contemporánea, inmersa en la experiencia urbana, la falta
de reacción de Juan Jesús ante los comentarios alusivos al abuso.
Durante las reuniones de despedida, motivadas por el viaje próximo
a Ámsterdam, aparecen algunos indicios: “[…]Nuria fue a ver a
su padre y regresó descompuesta”. (15). Hasta que una noche, le
dice: “No sabes lo difícil que es- […] Tengo que estar cerca de él.
Es durísimo. No sabes el asco que me da”. (22). Nuevamente, la
reflexión del narrador focaliza la problemática: “En infinidad de
ocasiones, al repasar la escena, se iba a reprochar no haber buscado
lo que Nuria llevaba dentro y tal vez sólo le diría esa noche”. (23).
En otras palabras, lo que Juan Jesús ha hecho, ante las alertas de su
pareja, es “apagar la calle”.
Es conveniente, asimismo, que consideremos la simulación
de las llamadas desde la calle Ámsterdam. Juan Jesús simula hablar
desde Ámsterdam, la ciudad holandesa, a la que irían motivados por
la beca y a la que no fueron por la enfermedad de su suegro. Aunque
en el universo novelesco esto sea posible por la confusión fortuita
de Nuria, las llamadas, son una clave que habla de esta grieta, esta
búsqueda del otro en la gran ciudad, en la que metafóricamente, la
vida deviene un fragmento más de esa “mancha urbana” y también
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se la vive como un simulacro. La gran urbe solo puede ser abarcada
por simulacros de sutura. (Canclini, 1995). En este caso, en esa
parte del tejido urbano, lo que no se logra es seguir adelante con el
proyecto de pareja y se intenta reanudar la comunicación que, de
hecho, se efectúa, es real pero simulada porque el contacto concreto
no puede darse a menos que se deconstruya la simulación; no de la
llamada porque esta existe sino del lugar desde donde se la efectúa.
En términos de Baudrillard, no hay irrealidad, sino que hay una
ausencia de la referencia de lo real ya que en la simulación- en la
llamada - está la representación de esa realidad. (Baudrillard, 1978).
De hecho, baste con recordar la relación que Villoro establecía entre
la crónica y el simulacro, en su prólogo a Safari accidental; texto en
el que señalaba que, al absorber recursos de la narrativa, la crónica
no “pretende ‘liberarse’ de los hechos sino hacerlos verosímiles a
través de un simulacro, recuperarlos como si volvieran a suceder con
detallada intensidad”. (Villoro, 2005: 15). Desde una perspectiva
próxima, la de la crónica urbana, este simulacro también muestra un
modo de narrar la ciudad. Las urbes se asumen como organismos
vivientes que, en las crónicas, aparecen como sistemas que se
refuncionalizan de acuerdo con la demanda de los nuevos tiempos
y los cambios de la sociedad. Muestran instituciones y seres que
se desconocen entre sí, se enfrentan, se pierden o se encuentran
amorosamente. (Montes, 2014).
Por último, focalizaremos en la construcción de los detalles.
Villoro ha explicado el uso del detalle en la crónica. Lo considera
un dispositivo narrativo clave más que por índole realista por ser
revelador y disruptivo. Lo concibe como un modo estético para
construir sentidos que iluminan aspectos diferentes, no previsibles
de lo real. (Montes, 2008:123). Antes de detenernos en este aspecto
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

y enunciar cómo funciona en la nouvelle, citaremos un ejemplo de
una de sus crónicas: “La segunda tortuga”, de ¿Hay vida en la
tierra? Esa crónica recurre a la actividad deportiva -, frecuente en
Villoro -un viaje fortuito a Duchau, una aldea alemana, tristemente
identificada por haber sido sede del holocausto y lugar al que el
narrador llega durante el mundial del 2006. Mientras va dando
cuenta de la sorpresa que les genera, a él y a sus dos acompañantes,
la falta de dramatismo de un espacio que había sido ocupado por el
horror de un campo de concentración nazi, nos relata su búsqueda
infructuosa de un bar. Los tres terminan en el único pub con el
televisor necesario para seguir el partido de ese día. Desde esa parte,
la narración se carga de alusiones siniestras cuando va detallando lo
que ve como macabro, amenazante; estrategia que logra ir generando
una tensión explícita porque los calificativos suscitan una atmósfera
de horror, pero también implícita, por el ya mencionado histórico
pasado del pueblo. La dueña del local es una anciana quien, según los
cálculos del narrador, sería una niña cuando ocurrieron los hechos
del genocidio judío. La crónica va posicionándonos en el lugar de las
víctimas, protagonizado en esa figura femenina. Sin embargo, hay
solo un detalle del final que desvía el sentido construido y disloca la
mirada. Mientras están en el pub y ven el partido, la mujer ha sacado
una tortuga de un acuario y se dirige al animal, repitiéndole “todo
está bien Elvira”, acción que provoca compasión en el narrador,
imaginando un pasado atroz, compartido por la anciana, otrora niña
y la tortuga. Pero esto se disloca cuando, ya próximos a irse, esta
saca una segunda tortuga cuyo nombre era Adolf. “Lo cierto es que
el nombre de la segunda tortuga, quieta al fondo del agua resumió el
estremecimiento de ese día. En efecto, se llamaba Adolf ”. (Villoro,
2013: 52).
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En esa dirección funcionan los detalles de la lluvia y la
bicicleta en la nouvelle ya que deslocalizan la mirada del lector al
ofrecernos una disrupción que nos conduce a saber lo no dicho por
el narrador.
El relato en que Juan Jesús comprueba las existencias
incestuosas entre Nuria y su padre sucede durante una noche en la
que llueve y en la que han ido a acompañar a su suegro. Nuria decide
quedarse porque su padre se siente mal. Juan Jesús, por lo tanto, se
va, pero, pronto a llegar a su auto, un relámpago le recuerda que
ha dejado el paraguas en la casa. Regresa a buscarlo, recorriendo,
para ello, diferentes cuartos. Al abrirse la puerta de la habitación
de su suegro, ve salir a Nuria con una camiseta de hombre y volver
al cuarto del padre. Estas imágenes se suceden como instantáneas
que revelan las referencias anteriores de Nuria sobre el asco de estar
frente a su padre. Podríamos señalar que el detalle más significativo
en esta secuencia no es la lluvia sino la “camiseta de hombre” con la
que Nuria sale de la habitación, sin embargo, seguimos sosteniendo
lo contrario ya que es el detalle de la lluvia lo que enmarca la imagen
intolerable, diciendo lo no dicho. Así, enunciados como: “Los días
siguientes fueron como una lluvia torpe que cae sin empapar las
cosas” y “solo ella podía acompañarlo […] a la puerta y entregarlo
a la lluvia sin ofrecerle la menor protección; solo él podía salir a
la lluvia sin pedirle un paraguas o al menos una bolsa de plástico”
enmarcan la certeza del acto incestuoso. (25).
El efecto es el del elemento singular, absurdo que se revela de
pronto pero que evidencia lo intolerable, en este caso, el incesto. Si en
la crónica lo singular, lo absurdo del detalle origina el acontecimiento,
en esta nouvelle, lo siniestro de ese detalle produce ese mundo posible
de otro sentido. Remite a la construcción de la imagen en el arte
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

político, según Rancière, en cuanto la imagen es el juego complejo
de relaciones entre lo visible y lo invisible, lo visible y la palabra, lo
dicho y no lo dicho. Son las imágenes las que contribuyen a diseñar
configuraciones nuevas de lo visible, de lo decible y de lo pensable.
(Rancière,2010). En un texto posterior de Villoro, uno de 2014,
“Conferencia sobre la lluvia”, el autor reproduce la función de la
fantasía para Dante. “¿Qué obtenemos gracias a la alta fantasía?” –
se pregunta- “¡Lluvia! […] En consecuencia, según Dante, ‘llueve en
la alta fantasía’, la zona donde el poeta cambia el clima”. (Villoro,
2015: 19). En otras palabras, también en Llamadas de Ámsterdam, la
lluvia se convierte en la zona donde la narración cambia de clima y
de ser el relato de un amor fracasado, pasa a sorprendernos con un
episodio de abuso sexual.
De todas maneras, no todos los detalles tienen el mismo
efecto, en especial, porque no provocan la misma abyección como
sí lo hacen los anteriores. En este grupo se encuentra el detalle de la
bicicleta. Su mención aparece cuando el narrador nos transporta a la
época feliz de la pareja, cuando surge el sueño de ir a Ámsterdam y
Juan Jesús se proyecta andando en bicicleta en la ciudad holandesa,
con una bolsa de red en el manubrio. La ensoñación lo traslada
a una realidad imposible para la cotidianeidad de la ciudad de
México: “Nada le hubiera molestado más en México que andar
en bicicleta y llevar el pan colgado del manubrio, pero Ámsterdam
estaba para eso, para vivir de otro modo […]” (15). Sin embargo,
hacia el final, cuando ya contamos con el armado completo del
rompecabezas y hemos podido encastrar los diversos fragmentos
de los raccontos, de las historias intercaladas y se realiza la primera
de las llamadas simuladas con la que comienza la narración, se
menciona una bicicleta, pero no en el imaginario posible de
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Europa sino en el de la calle Ámsterdam, de la ciudad de México.
Mientras efectúa la llamada, a unos diez metros, la voz de una
grabadora de un hombre que iba en bicicleta, anuncia “tamales…
oaxaqueños…calientitos”. (35). La bicicleta propone otra lectura de
deslocalización de la mirada: si los personajes sufren en la mancha
urbana la desconexión, lo que puede conectarlos con la realidad
ya que ambos habitan el mismo espacio, se pierde alegóricamente
en el cotidiano multicultural, globalizado, despojado de signos y
símbolos de una tradición cultural compartida, la de los tamales
oaxaqueños. Por lo tanto, producto, productor y transacción
comercial también se invisibilizan en la ciudad neoliberal. El
detalle contribuye a la constitución de una lógica interna creadora
de sentidos nuevos para una realidad que allí se escenifica como
devenir abierto a la inminencia. En todos los casos, los detallen
desvían la mirada.
Como conclusión, podemos decir que en Llamadas de
Ámsterdam se visualiza una narrativa que trata las consecuencias del
mundo globalizado a partir de los desencuentros afectivos de una
pareja en la gran ciudad del México. Lo valioso es que en el escenario
novelesco, creado por Villoro, también se lea una propuesta que
es frecuente en la crónica urbana: la de deconstruir una mirada
homogeneizadora del devenir neoliberal; una mirada que propicia
atender a la complejidad de las interacciones personales que se
esconden tras los megaproyectos transnacionales, responsables de
desbastar zonas urbanas y demoler edificios que contribuían no
solo a orientar al transeúnte sino a recordarle sus raíces culturales e
históricas y permitían conformar una identidad cultural.
En la nouvelle analizada, las llamadas son estrategia novelesca,
por cierto, y además, una lectura de la contemporaneidad en el
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�María Teresa Sánchez / Tiempos que les tocaron vivir

sentido de que a partir de ellas, Villoro nos interpela, llevándonos
a leer un tiempo denso, fragmentario en el que coexiste un vida
urbana plegada a un nuevo shock urbano; ya no hay posibilidad
de transitarlo ni de narrarlo según la experiencia del orden que
entrañaba el flâneur cuando caminaba la calle porque la ciudad se ha
convertido en imágenes discontinuas. En este escenario, las llamadas
simuladas desde una calle de la ciudad de México reflejan una época
de simulacros en la que, como dice Villoro, “algo es misteriosamente
real” (2011). Algo, en efecto, es misteriosamente real, de hecho: el
texto, la literatura que una vez más, de la mano de Villoro, nos ofrece
un retrato íntimo de lo que ocurre en esta contemporaneidad.

BIBLIOGRAFÍA
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verdad”. Entrevista a Juan Villoro. (99+) Entrevista con
Juan Villoro: “La crónica tiene un contrato con la verdad”
| Luvia Estrella Morales Rodriguez - Academia.edu
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58p.
__________ 2018, El vértigo horizontal. Una ciudad llamada México,
Anagrama, Barcelona, 408 p.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-40

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La distopía feminista: su surgimiento y evolución
The Feminist Dystopia: Its Emergence and Evolution
Erendira Hernández Balbuena
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades
“Alfonso Vélez Pliego”
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
ereheba@gmail.com

Fecha de entrega: 01-04/-2022 / Fecha de aceptación: 07-09-2022
Resumen. El presente artículo tiene como objetivo dar una explicación
certera sobre el modo en el que la distopía literaria feminista surge en la
década de los setenta en Occidente. En el texto se propone que la literatura
distópica feminista aparece a partir de la forma literaria utópica feminista.
Es decir, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista con el inicio
de la década referida, sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa
adaptada a las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica
y cautelosa. Así, la distopía feminista emerge como una manifestación
artística crítica, coincidente con las olas del feminismo activista. Si bien,
la forma clásica de la distopía siempre denotó un rechazo por los modelos
utópicos, esta sufriría una transformación nunca antes suscitada, casi en
contra de sus propios fundamentos. La distopía feminista guarda en sí
misma las censuras a regímenes totalitarios y el rechazo a las relaciones
de género opresoras, pero permite fijar la mirada en un futuro mejor,
no perfecto (como el de la utopía), más bien, realizable. Las distopías
feministas se diferencian de la tradición distópica clásica porque centran
sus narraciones en personajes femeninos, destacando así los horrores de
sociedades tiránicas sufridos específicamente por las mujeres, así como el
papel activo de estas para la liberación de su comunidad.

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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Palabras clave: distopía feminista, utopía, feminismo, género literario,
evolución histórica.
Abstract. This article aims to provide an accurate explanation of how
the feminist literary dystopia emerged in the 1970s in the West. In the
text it is proposed that feminist dystopian literature appears from the
feminist utopian literary form. That is to say, the end of feminist utopian
literature is not witnessed with the beginning of the aforementioned
decade, but rather its evolution towards another narrative form adapted
to the historical and social conditions of the time, more skeptical and
cautious. Thus, the feminist dystopia emerges as a critical artistic
manifestation, coinciding with the waves of activist feminism. Although
the classic form of dystopia always denotes a rejection of utopian models,
it would undergo a transformation never seen before, almost against its
own foundations. The feminist dystopia keeps in itself the censorship of
totalitarian regimes and the rejection of oppressive gender relations, but
it allows us to look at a better future, not perfect (like that of utopia),
rather, achievable. Feminist dystopias differ from the classical dystopian
tradition in that they focus their narratives on women, thus highlighting
the horrors of tyrannical societies suffered specifically by women, as well
as their active role in the liberation of their community.
Keywords: feminist dystopia, utopia, feminism, literary genre, historical
evolution.

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Es posible que no queden lugares
seguros. Es posible que podamos
crear uno nuevo con nuestra ira
y nuestro amor, que otras mujeres ya estén por ahí, haciendo el
trabajo. Vamos a encontrarlas.
Nos reconocerán, ya sin ser niñas, y nos tenderán los brazos.
Dirán, ¿Por qué tardaron tanto?
The Water Cure, 2018.

El término “distopía” puede tener diversos significados. En
literatura, por lo general, es usada para designar “[…] una aspirante
a sociedad perfecta que es, de hecho, un lugar o sociedad muy
mala, desfavorable o defectuosa”1 (Morris y Kross, 2007: 83). La
distopía literaria se distingue por poseer una narrativa involucrada
con fenómenos negativos sociales y políticos, y por tener relación
con el periodo histórico en el que fue creada. Así, esta se destaca
por ser altamente especulativa, particularmente con respecto a la
ciencia y la tecnología, por lo cual pertenece a la ciencia ficción. La
distopía, sobre todo las obras de inicios del siglo XX, exhibe fallas
tanto en la visión presentada en la literatura utópica como en la
propia realidad de quien escribe, por lo tanto, hace una dura crítica
a las mismas. Así, las novelas distópicas “muestran lo que podría
ocurrir si no se toman acciones y medidas […] contra el desborde
de lo monstruoso, pero también critican ese status quo, a través de la
1 Las traducciones del idioma original de las citas al español encontradas
en el presente texto fueron hechas por la autora.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

denuncia de sus propios errores o proyecciones imaginarias sobre
ese futuro inmediato que los amenaza” (Honores, 2018: 210).
Mientras que las distopías clásicas,2 florecieron durante el
Renacimiento, no fue hasta las primeras décadas del siglo XX que
las distopías de mujeres parecen haber comenzado a asomar. Las
distopías feministas se diferencian de la tradición distópica clásica
porque centran sus narraciones en personajes femeninos destacando
así los horrores de sociedades tiránicas sufridos específicamente por
las mujeres. La distopía clásica, suele concentrarse en personajes
masculinos que padecen el rigor de regímenes tiránicos, por lo
general, estos se convierten en héroes de sus propias vidas al tomar
acciones para lograr cambios, o bien, derrocar el sistema en el que
viven. En la mayoría de los casos, durante el padecimiento y en la
eventual liberación, las mujeres juegan papeles pasivos en los que los
roles y la violencia de género se perpetúan. En cambio, las distopías
2 Las distopías creadas a finales el siglo XIX y en la primera década del
siglo XX dieron forma al género distópico que ganó notoriedad durante esos
años. Estas distopías marcan el inicio del género que durante esa época tuvo
la finalidad de mostrar, a modo de crítica, lugares contrarios a los placeres
exhibidos en la escritura utópica, un género ya consolidado. De allí la categoría
analítica que nombra a estas primeras distopías como antiutopías o utopías
invertidas (Moylan, 2000), y la fama que el género ganó como el contrario de
la utopía.  La Revolución rusa (1917-1923) influenció fuertemente la creación
distópica de esta etapa (Gilison, 1975; Sitites, 1989; Claeys, 2017), así como
lo harían más adelante los sucesos generados a partir de la Primera y Segunda
Guerra Mundial que en la literatura distópica se verán plasmados en temáticas
referentes a las dictaduras stalinista y nazi en algunas obras célebres del género
distópico de la primera mitad del siglo XX, tales como: We (1924), de Yevgeny
Zamyatin; Brave New World (1932), de Aldous Huxley; Swastika Night (1937),
de Katharine Burdekin; Anthem (1938), de Ayn Rand; y Nineteen EightyFour (1949), de George Orwell. Las cuatro narraciones tienen en común ser
antiutopías, no como representaciones de perspectivas conservadoras sino
como formas que dejan entrever la conciencia ante el dolor, control y traumas
que traen consigo las sociedades perfeccionistas.

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feministas suelen atender plenamente tanto las vidas y la constante
opresión a la que son sometidas las mujeres que se encuentran
en sociedades terribles, así como el papel activo de estas para la
liberación de su comunidad, no siempre conformada únicamente
por mujeres. Por lo general, en las distopías feministas se muestra
la atroz realidad compartida por los habitantes de tales lugares sin
importar el género, sin embargo, estas se dedican a la violencia que
viven los personajes femeninos. Tales formas de violencia de género
solían ignorarse o normalizarse en la forma tradicional del género.
Raffaella Baccolini (1992) hace la distinción entre distopie
femminili (distopías femeninas) y distopie femministe (distopías feministas)
englobadas en el término distopie delle donne (distopías de las mujeres)
como relatos que presentan escenarios que ofrecen espacios de
reflexión y crítica de la sociedad contemporánea. Las distopías
femeninas son novelas distópicas escritas por autoras, mientras que
las distopías feministas son novelas distópicas que tienen algún tipo
y grado de conexión con el feminismo activista y su lucha. Para que
estas últimas sean clasificadas como feministas es necesario que
posean manifestaciones de resistencia visibles a través de su estructura
narrativa, en específico en su desenlace, pues deben poseer un final
eutópico,3 es decir, que logren mantener un horizonte utópico o
favorable. A su vez, las distopías feministas deconstruyen la tradición
distópica clásica y construyen alternativas al poseer finales abiertos
que permiten mantener la esperanza de un futuro mejor.
3 El término “eutopía” implica que tal modelo de sociedad es posible, a
diferencia del término “utopía”, que evoca el ideal irrealizable de la “sociedad
perfecta”, esto sigue la distinción entre “las raíces griegas de ambas palabras:
eu-topos, “el buen lugar” en contraposición a ou-topos, “ningún lugar”. En una
provocadora ironía, se pronuncian igual” (Bhavnani y Foran, 2007: 319).
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

Asimismo, las narrativas de mujeres, como las distopías
feministas, que actualmente suelen agruparse con el membrete de
“feministas” están relacionadas con la autoidentificación explícita
de las mujeres como un grupo oprimido, que a su vez se articula en
los textos literarios en la exploración y expresión de preocupaciones
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski,
1989). En este sentido, dentro de este tipo de manifestaciones
literarias feministas se observa la opresión4 como un elemento
central que puede encontrarse de manera gradada, aunque todas y
cada una de ellas aborda el tema, “factor que marca las conexiones
con la cultura androcéntrica contemporánea, dándoles [...] un punto
de apoyo en la realidad” (Cavalcanti, 2003: 15). De ahí, que no
todas las distopías de mujeres, es decir, las escritas por mujeres y
protagonizadas por mujeres, sean feministas.
Así como las primeras novelas distópicas clásicas guardan
relación con la literatura utópica,5 la distopía feminista mantiene
un profundo vínculo con la tradición utópica de mujeres, la cual se
caracteriza por ser ampliamente crítica, siempre en correspondencia
con el movimiento feminista. En el presente texto se afirma, a modo
de hipótesis que, la utopía feminista está indisolublemente ligada a
las distopías feministas que, en menor medida, surgieron a la par de
las utopías, y en mayor medida, aparecieron justo después del declive
4 Es decir, una posición de desventaja en una estructura social (Cortiel,
1999).
5 Las narrativas distópicas se deben definir, al menos al inicio del siglo XX,
por oposición a la utopía. Estas historias dan un giro a las visiones optimistas
de las historias utópicas para representar sociedades en las que el sueño de
una sociedad perfecta se convierte en una pesadilla, a menudo de formas que
proporcionan un comentario satírico sobre la sociedad del mundo real en la que
se produjo la narrativa (Booker, 2010).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

utópico feminista en la segunda mitad del siglo XX, como una nueva
forma crítica evolucionada a partir de la utopía. En la actualidad, las
distopías feministas continúan apareciendo con mayor fuerza que
hace algunas décadas e incluso con mayor ímpetu que el resto de las
formas distópicas.6
Transformación utópica feminista: hacia la distopía feminista
Quizá la primera utopía feminista sea The Book of the City of Ladies
(1405), de Christine de Pizan (Bammer, 1991), escrita incluso
antes de que existiese el término “utopía” que da nombre a una
sociedad perfecta. La historia no es representada en términos de un
estado, sus políticas e instituciones, sino como una recapitulación
de formas de pensar y fantasías. En la obra se mencionan y citan
a mujeres ilustres como María Magdalena, Semíramis, algunas
Amazonas, Circe, Zenobia, Minerva, Helena de Troya, entre otras
mujeres, quienes se encuentran en “La Ciudad de las Damas” para
mostrar la falsedad de los argumentos misóginos en contra de las
mujeres de la época. Así como esta, las utopías escritas en siglos
posteriores, desde XVIII hasta inicios del siglo XX, se desarrollan
en mundos exóticos y fantásticos con temáticas centradas en los
sistemas de gobierno ideales, con influencia de las ideas de libertad
e igualdad revolucionarias francesas y el proceso de industrialización
y urbanización en Europa y Norteamérica que trajo consigo grandes
cambios en las estructuras sociales y económicas. A finales del
siglo XIX y principios del XX, a diferencia de siglos anteriores,
se favoreció la escritura de estas como nunca; los movimientos
de mujeres como sujetos conscientes de su participación histórica
6 Distopía (clásica), antiutopía, distopía crítica, distopía de mujeres, etc.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

estimuló también su invención (Farley, 1984; Bammer, 1991). Estos
relatos se caracterizaron por la búsqueda de diferenciación de las
utopías escritas por hombres, no a través de un cambio radical en
la diégesis (aunque sí en sus protagonistas) sino en la significación
de los elementos y los objetivos subyacentes de la narración: los
hombres, en sus utopías, estarían rodeados de mujeres; en las utopías
de las mujeres, sin embargo, difícilmente habría hombres (Morgner,
1980). La utopía feminista muestra un mundo en marcado contraste
con la sociedad patriarcal, pues proyecta una sociedad sin opresión
de género, una realidad alternativa donde hombres y mujeres no
están atrapados en roles tradicionales de género y de desigualdad;
incluso, a veces, los hombres están completamente ausentes.
Ya durante la segunda mitad del siglo XX, los movimientos
sociales y políticos influenciaron directamente al feminismo de la
época que emprendió una búsqueda por la transformación de la
cultura patriarcal, la cual no sólo comprendía estructuras políticas,
económicas e ideológicas sino también las correspondientes a
la identidad, el cuerpo y el lenguaje. Los ideales del feminismo
de la época, en conjunto, eran tan radicalmente utópicos como
revolucionarios. Así pues, se considera que las ficciones que
surgieron de los movimientos de mujeres de estos años reflejan, a su
vez, las dimensiones utópicas del feminismo (Bammer, 1991).
Los cambios de la forma literaria utópica feminista hacia la
distopía feminista comenzaron a gestarse en la década de los sesenta
cuando se publicó un gran número de distopías escritas por mujeres7
7 Algunas de ellas son Ice (1967), de Anna Kava; “Baby You Were Great”
(1967), de Kate Wilhelm; Heroes and Villains (1969), de Angela Carter; For
the Sake of Grace (1969), de Suzette Elgin; The Day of the Women (1969), de
Pamela Kettles; They (1969), de Mayra Mannes; The Ship Who Sang (1969),

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que coinciden con la ideología de la segunda ola del feminismo8
referente a la apelación a los derechos sexuales de la mujer y su
papel en la familia y el trabajo. Tales obras presentan de diferentes
maneras, futuros terribles para las mujeres y “revelan, en diversos
grados, una conciencia tal vez mejor definida como protofeminista9
de Anne McCaffrey; y The Snows Are Melted, the Snows Are Gone (1969), de
Alice Sheldon, por mencionar sólo algunas.
8 La segunda ola de feminismo, a fines de la década de 1960, justifica
el análisis de la literatura femenina como una categoría separada, no por
diferencias automáticas e inequívocas entre los escritos de mujeres y hombres,
sino por el reciente fenómeno cultural de la propia expresión explícita de las
mujeres, la autoidentificación como grupo oprimido, que a su vez se articula
en textos literarios en la exploración de preocupaciones específicas de género
centradas en torno al problema de la identidad femenina (Felski, 1987: 1).
9 “Protofeminismo” define a toda acción, ideología, actividad (política) y
tradición filosófica que siga los conceptos e ideales feministas tradicionales
antes de que estos existiesen como tal (FeminismeCAT, 2019). En este sentido,
es necesario señalar que existen narraciones distópicas que parecen poseer
tintes feministas desde el siglo XIX. La primera de ellas, es The Republic of
the Future (1887), de Anna Bowman Dodd. En esta se relata la vida en el
año 2050, donde todos los ciudadanos viven en casas similares, los hombres
y las mujeres visten de la misma manera y ocupan los mismos cargos. Esta
obra tiene un valor especial debido a que es la primera distopía en cuya trama
se distingue un interés por visualizar un mundo en el que las mujeres no
fuesen seres inferiores sino iguales a los hombres y, por lo tanto, ocupasen
los mismos puestos y tuviesen los mismos deberes, obligaciones y privilegios.
En este mundo alternativo, cocinar ya no es necesario, pues ahora el alimento
tiene forma de comprimidos nutricionales. Los bebés son criados en centros
dedicados a ellos y las relaciones amorosas son cosa del pasado. La búsqueda
de igualdad y uniformidad ha llevado a la prohibición de la acumulación de
riqueza, nadie debe poseer un mayor grado de desarrollo académico o artístico
que el resto de los ciudadanos, sólo es permitido llegar hasta cierto estándar
y si se rebasa, el individuo en cuestión es exiliado. A pesar de las condiciones
que afectan el desarrollo intelectual y el esparcimiento de los individuos que
habitan dicha sociedad, se observa cierta orientación feminista: se ha logrado
alcanzar cierto grado de “igualdad” entre géneros al conceder a las mujeres la
participación en actividades públicas y políticas (el voto de la mujer ha hecho
que las guerras sean ilegales); además, a estas se les ha liberado de tareas
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cuando se la ve en relación con las distopías críticas de las mujeres
de los años setenta, ochenta y noventa” (Cavalcanti, 2003: 29). Los
movimientos feministas de la época, concernientes con la diversidad
de mujeres, tenían un interés especial por la construcción de una
subjetividad en relación con la teoría feminista; era necesario rechazar
el esencialismo monolítico de mujer y hablar de un conjunto de
“experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias,
definido por variables que se superponen tales como clase, la raza,
la edad, el estilo de vida, la preferencia sexual y otras” (Braidotti,
2000: 30). De tal modo, la utopía (de algunas) no era suficiente para
representar a la diversidad de mujeres siempre existente, aunque no
siempre atendida. La uniformidad de la utopía feminista, más que
esperanzadora, podría parecer ingenua y excluyente. Era necesario
pues representar, de modo más diverso, a mujeres en circunstancias
especiales de acuerdo con su raza, lugar de procedencia, estatus
económico, grado y modo de sujeción, tarea de la que la distopía
feminista comenzaba a ocuparse.
Durante los años setenta se distingue una amplia riqueza y
coexistencia en la creación de ambos géneros feministas, los temas
centrales en ambos parecen coincidir en su preocupación por el
uso del lenguaje en sociedades patriarcales “Dos son los objetivos
de las escritoras: quebrantar el lenguaje patriarcal (y nuestra visión
de género de la sociedad) y utilizar el lenguaje para desarrollar
sus propios discursos” (Federici, 2014: 324). Las distopías que se
publicaron a la par de las utopías feministas de la época subsistieron
siempre calificadas como femeninas (v.g. cocinar). Esta puede considerarse
una distopía protofeminista, pues las mujeres se ven liberadas (parcialmente)
de los roles de género y hay un cambio en los roles de género que hasta el
momento habían tenido que cumplir.

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en el mismo tiempo, compartiendo temáticas. De ahí que sea aún
más notoria la estrecha relación entre estas dos grandes formas
literarias, aunque originalmente antitéticas también emparentadas10
e inseparables como formadoras de un pensamiento que engloba
tanto los deseos esperanzadores de un mundo en que los sufrimientos
tengan fin, como de las probables consecuencias negativas que los
comportamientos monstruosos podrían llegar a ocasionar, pero de
las cuales se podría escapar, con la acción de individuos críticos y
activos.
Una muestra de una de las distopías de esta década es
Walk to the End of the World (1974) de Suzy McKee Charnas, una
novela perteneciente a la serie The Holdfast Chronicles. Después de
un cataclismo que provoca grandes cambios medio ambientales,
sociales y políticos, y por el cual se culpa a las mujeres, los hombres
toman el control de Holdfast. Ahora, ellos adoran la masculinidad,
se ven entre ellos como hermanos y el verdadero amor es el varonil
(el homosexual), el que podría sentirse por una fem es falso porque
es causado por los hechizos de esta. Las mujeres son perseguidas
y quemadas por ser consideradas brujas, o bien, bestias esclavas
sin alma y sin valor alguno, debido a que la principal tarea de estas
10 Esta es una manifestación de lo que Raffaella Baccolini (2004) llama
genre blurring, “una textualidad híbrida” (Moylan, 2000) que tiene lugar
cuando una distopía negocia los terrenos sociales con la utopía y la antiutopía,
lo que conlleva que esta sea menos estable y más contenciosa que otras formas
literarias hermanas. Todos los textos distópicos ofrecen una presentación
pesimista acerca de las posibilidades sociales, aunque algunas poseen ciertas
tendencias que mantienen un horizonte de esperanza, mientras que otras parecen
mantenerse como contrarias a la utopía pues guardan en sí una disposición
antiutópica que anula la negociación o posibilidad transformadora; otras tantas
negocian posiciones ambiguas respecto a la posición antinómica con la utopía
(Moylan, 2000).
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es parir, no necesitan hablar, así que sus lenguas son cortadas. A
pesar de que en este mundo el género masculino tendría el control
absoluto y podría tratar a las mujeres como desease, esta también
podría ser considerada como una distopía para los hombres, puesto
que la homosexualidad sería prácticamente obligatoria, pues la
heterosexualidad es juzgada como una perversión. Alldera, una
sirvienta rebelde, huye con la esperanza de unirse a las mujeres
libres que, se dice, han logrado escapar del lugar. En Motherlines
(1978), la siguiente entrega de esta serie, Alldera se ha unido a las
Riding Women, mujeres nómadas que se reproducen sin hombres,
como en la utopía The Wanderground (1978), de Sally Miller Gearhart.
La protagonista de la serie reaparecerá en The Furies (1994) y The
Conqueror’s Child (1999), en ellas las mujeres tomado el control de
Holdfast y convierten a los hombres en sus esclavos. Algunas mujeres,
de la manera más cuidadosa posible, buscan cierta distensión con
respecto al otro género creando una nueva nación; otras emigran
lejos de ese lugar. De tal modo, la serie es críticamente rica debido
al énfasis y complejidad con la que explora las relaciones de género.
Esta colección tiene un avance marcado y gradual en cada entrega
de la serie: de distopía, en las primeras dos entregas, a utopía en la
tercera y, finalmente, eutopía (o distopía feminista) en la cuarta. Las
tres “topías” con una fuerte carga feminista.
Después de la década de los setenta se pueden observar de
manera más clara los motivos por los cuales tiene lugar el declive en
la producción utópica feminista, hecho que daría pie al florecimiento
de una forma literaria hermana, la distopía feminista. Los elementos
narrativos enraizados en la trama de la utopía feminista que exhiben
la agonía de la utopía feminista son las siguientes: la homogeneidad,
en vez de la diversidad, de mujeres plasmada en los mundos utópicos;
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la ausencia de la acción humana para alcanzar el equilibro (utópico);
así como la inalterabilidad de la supuesta sociedad perfecta que es
representada en espacios que no guardan relación directa con la
realidad histórica. De tal modo, con el inicio de la década de los
ochenta, no se atestigua el final de la literatura utópica feminista,
sino la evolución de esta hacia otra forma narrativa adaptada a
las condiciones históricas y sociales de la época, más escéptica y
cautelosa, que demuestra que la utopía no ha desaparecido: ha sido
reconceptualizada.
El esplendor de la distopía feminista
Las distopías feministas, como género literario, florecerían en una
época caracterizada por el activismo político y social de la tercera ola
del feminismo, aún más plural que como fue en décadas pasadas,11
así como por la aparición de las corrientes de pensamiento propias
de las últimas décadas del siglo XX, caracterizadas por los debates
en torno a la universalidad de textos clásicos, el cuestionamiento a
verdades absolutas y el protagonismo del lenguaje como creador de
las realidades propias del posmodernismo. La época se caracteriza
por también por:
las transformaciones profundas del sistema de producción
económica [que] están alterando también las estructuras sociales y
simbólicas tradicionales. […] Este cambio conlleva la decadencia
de los sistemas simbólicos tradicionales basados en el Estado, la
familia y la autoridad masculina (Braidotti, 2000: 27).
11 Ahora se observa una pluralidad de pensamientos críticos tales como el
poscolonialismo y el decolonialismo feminista, la teoría queer, el feminismo
indígena, el feminismo chicano, el black feminism, el feminismo lésbico, el
transfeminismo, entre otros.
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Desde los años ochenta se confirma que ahora las mujeres
encabezan el género distópico, el cual se desprende de la distopía
clásica para poner bajo la mira propensiones extratextuales a una
variedad más amplia de comunidades oprimidas antes ignoradas,12
en especial, el grupo heterogéneo de mujeres y la violencia y
desigualdad que las ha aquejado por siglos. Asimismo, la distopía
feminista toca temas de relevancia como las relaciones de género
y la equidad antes desatendidas y recoge componentes utópicos
en su narrativa, sobre todo el de la esperanza (no la perfección)
como horizonte lejano, aunque siempre accesible. Las posibilidades
que la distopía feminista provee gracias a un horizonte eutópico se
relacionan con las probabilidades históricas que anticipan y contra
las que advierten, pues surgen de ellas como un potencial de cambio.
Las distopías feministas no sólo tienen efectos estéticos sino también
políticos. La distopía feminista sobresale de entre la distopía clásica
gracias a que expresa diferentes intereses ahora centrados en la
mujer que repercuten directamente en los personajes, las tramas y
las estructuras narrativas. La distopía feminista visibiliza la opresión
que sufren las mujeres desde sus propias perspectivas, como seres
doblemente oprimidos.13
12 Excepto en las pocas creaciones utópicas y distópicas feministas ya antes
creadas, sobre todo las de la década precedente.
13 Por un lado, la opresión general que sufren los habitantes de dichas
sociedades; por otro lado, la opresión sufrida con razón de su género, las mujeres
poseedoras de un valor más bajo que el resto de los habitantes (masculinos);
“Las mujeres pueden sufrir dos veces: primero, por el poder político / autoritario,
en segundo lugar, por una opresión masculina / sexista” (Di Minico, 2017:
71).   Las mujeres solían aparecer como personajes complementarios cuya
tarea era contribuir a dar sentido al desarrollo de la historia como personajes
desdichados que debían ser rescatados por el protagonista harto de la situación
social, pero cuya doble opresión no parecía digna de atención o protagonismo.

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En las distopías de estos años, las primeras propiamente
feministas, se observa la presencia de un fuerte enfoque en los
diversos usos del lenguaje y las restricciones que prohíben su libre
práctica, de allí que en sus tramas las mujeres hagan modificaciones
al lenguaje restringido para adaptarlo a nuevos usos, siempre de
modos que subvierten el lenguaje oficial. De este modo, se logran
variaciones en el lenguaje único oficial o se logra crear un nuevo
lenguaje (femenino).
Según Raffaella Baccolini (2004), el potencial crítico y de
oposición de la ciencia ficción recuperó fuerzas y se renovó con
la producción de varias escritoras como Octavia E. Butler, Piercy,
Le Guin y Kim Stanley Robinson, quienes recurrieron a estrategias
distópicas para luchar contra el silenciamiento de la época. Las
obras de esta década serían un parteaguas que abriría el camino a
la creación distópica feminista de los años subsiguientes hasta el
Sin embargo, como se ha visto en The Machine Stops, Un mundo feliz o
1984, en las sociedades tiránicas clásicas parece no haber diferencia entre la
violencia que sufren las personas, sin importar el género al que pertenezcan.
Sin embargo, si se observa a detalle, en algunas de esas historias, tal vez en
la mayoría, las mujeres sí están presentes, pero “[…]como los personajes,
imágenes, mitos o símbolos en la escritura” (Eagleton, 1986: 45), aunque no
se visibiliza los sometimientos que se enfatizan en las distopías feministas. La
mujer en estas distopías está cargada de significado simbólico pero privada
del material, pues no juega ningún papel activo ni productivo. En A Room of
One’s Own (1929), Virginia Woolf habló acerca de la posición contradictoria
de las mujeres en la historia: “Imaginativamente, ella es de suma importancia;
prácticamente ella está casi ausente de la historia” (Woolf, 1963: 45). Ella
está por doquier en la poesía, domina la vida de reyes y conquistadores en la
ficción y algunos de los más profundos pensamientos provienen de sus labios;
sin embargo, ella está ausente en la historia, difícilmente lee y es esclava de
cualquiera que le haya puesto un anillo en el dedo (Woolf, 1963). En este
sentido, para Ozick la mujer aparece en la escritura de los hombres como la
Musa “[…] la inspiración idealizada para el escritor masculino” (Ozirick, en
Eagleton 1986: 45), no como la heroína.
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presente, las pioneras continuarían teniendo gran influencia también
durante el siglo XXI. Es común encontrar algunos puntos en común
entre lugares, personajes, y situaciones semejantes que remiten a
esas primeras distopías feministas14.
Las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo
XXI han estado fuertemente influenciadas por las visiones distópicas
feministas de Margaret Atwood,15 cuya obra, The Handmaid’s Tale
(1985), presenta un mundo terriblemente violento para las mujeres,
por lo que su valor crítico ha sido insuperado hasta el momento, ya
que es considerada una potente crítica feminista a las definiciones
patriarcales de feminidad (Baccolini, 2018). La novela ha recobrado
popularidad en años recientes16 por su cercanía con crisis de diversa
índole y por el gran número de autoras, sobre todo del siglo XXI, se
han visto impactadas por esta, lo que les ha permitido crear mundos
terribles con cierto diálogo intertextual con ellas.
14 Un ejemplo de ello es Vox (2018) en la que se encuentran diversas
similitudes con The Handmaid’s Tale (1985). El más evidente sea quizá la
presencia de un personaje que marcó a ambas protagonistas. En un inicio, en
ambas historias las protagonistas son mujeres retraídas que acatan las reglas,
con frecuencia ellas traen al presente los recuerdos de sus viejas amigas,
quienes les advirtieron de una forma u otra que el futuro para las mujeres lejos
de ser esperanzador traería un sometimiento aún más profundo. Esas amigas
suspicaces y rebeldes, representan los deseos reprimidos de las protagonistas,
pues recurrentemente estas últimas se arrepienten de haber actuado como sus
amigas o, al menos, haber escuchado las advertencias.
15 La autora ha sido calificada como una de las escritoras distópicas
contemporáneas más influyente, consciente y realista, quien ha producido
visiones futuras alarmantes durante treinta años (Claeys, 2017).
16 De esta novela se ha hecho una adaptación original para la plataforma
de streaming estadounidense Hulu en 2016. Ha sido galardonada como los
Primetime Emmy, en categorías entre las que destacan mejor serie dramática,
mejor guion y mejor actriz, y dos Globos de Oro como mejor serie dramática.
Tanto la serie como la novela, han tenido gran aceptación en años recientes.

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Así pues, en The Handmaid’s Tale (1985) se relata la historia
de una dictadura fundamentalista cristiana situada en lo que solía
ser Estados Unidos (Parrinder, 2015; Claeys, 2017). En la historia
se focalizan los roles de las mujeres en la nueva jerarquía social
en la cual todas ellas poseen un valor estratificado menor que el
de los hombres. Después de una época de guerras que provocó
una gran destrucción medio ambiental y la extinción de especies
animales y un decremento en la tasa de natalidad, las Criadas son un
“recurso nacional” que cumple la labor de dar a luz a los hijos de
los comandantes y sus esposas. Esto se lleva a cabo en un grotesco
ritual, “La violación mensual” (Cavalcanti, 2000), que requiere la
presencia de la esposa, el comandante y la Criada, dicha actividad
“Sintetiza la humillación, cosificación y propiedad institucionalizadas
de las mujeres en Gilead” (Cavalcanti, 2000: 166). Las mujeres que
se niegan a cumplir con sus deberes o que intentan escapar, son
arrestadas y enviadas a colonias en las que prácticamente no se les
alimenta y deben manejar desechos tóxicos, allí son consideradas
no mujeres, unwomen. Sin embargo, la heroína de la historia logra
escapar de la terrible realidad de Gilead. Y, en The Testaments (2019),
la siguiente obra de Atwood ambientada en Gilead, un pequeño
grupo de mujeres y hombres rebeldes, logra destruir el sistema que
los tiene presos de su propia realidad.
Otra autora de la época, sobresaliente dentro del género
distópico feminista, es Suzette Haden Elgin con su trilogía
conformada por Native Tongue (1984), The Judas Rose (1987) y
Earthsong (1994), en la cual se relata la historia de un estado en el que
constitucionalmente se declara a las mujeres como seres inferiores,
estas son privadas de ciudadanía autónoma y pierden el derecho
al voto. Esta es la realidad de Estados Unidos en el año 2205, la
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estratificación según el sexo de las personas ha existido ya por más
de doscientos años. La resistencia de las mujeres, primero por parte
de las lingüistas, y después del resto las mujeres, se hizo notoria en
la creación de una nueva lengua llamada Láadan, la lengua de las
mujeres. Centradas en la creación del lenguaje de las mujeres, las
novelas de Elgin destacan “el papel de la agencia humana (en este
caso, femenina) motivada políticamente en el cambio lingüístico”
(Cavalcanti, 2000: 161). Según la propia Elgin (1999), esta lengua17 se
17 El 1985 se publicó una gramática y un diccionario para presentar esta
lengua o conlang (lengua artificial modelo) al lector y que este hiciese uso
de ella si así lo deseara. La lengua fue creada con los suficientes elementos
gramaticales y un vocabulario extenso con la intención de hacer posible su
uso para la comunicación extratextual, tal y como funcionaría una lengua
natural. Por medio del Láadan, la autora alienta a sus lectoras (sobre todo
a las hablantes del inglés y lenguas provenientes de la misma familia que
es donde ella ha encontrado inconformidades) a hacer modificaciones y
cambios lingüísticos para así lograr poseer vocabulario que permita hablar
de situaciones importantes para ellas y expresar información emocional
de manera conveniente. Otro de los propósitos al crear el Láadan fue el de
probar una serie de teorías (algunas inspiradas en el Teorema matemático
de Gödel): no existe posibilidad de introducir cambios en una lengua sin
destruir esta, así como no hay lenguas que puedas introducir en una cultura
sin destruir esta. El cambio en el lenguaje traerá consigo un cambio social, en
vez de lo contrario. La existencia de un lenguaje de mujeres podría causar el
acogimiento de este o la motivación necesaria para reemplazar el existente con
uno mejor (Elgin, 1999). Diez años después la autora “comprobaría” que esto
no sucedería, por ello creyó mejor esperar otros diez años como fecha límite de
su experimento. Después de 35 años de haber creado este lenguaje de mujeres,
Elgin no logró comprobar de manera positiva sus teorías, pues no parece haber
habido ningún tipo de repercusión en los usos de ningún lenguaje a partir del
Láadan. A pesar de ello, las teorías e ideales que movieron a Elgin para crear
un lenguaje prototipo podrían tener continuidad y alcanzar la comprobación
con el fenómeno actual del lenguaje inclusivo o incluyente. Así como en los
movimientos de liberación de las mujeres en las décadas de 1960 y 1970, en
la segunda década del siglo XXI y durante el reciente comienzo de la tercera,
el descontento lingüístico parece continuar “Las mujeres están angustiadas
porque los lenguajes humanos existentes son inadecuados para expresar sus
percepciones” (Elgin, 1999), no sólo en la ficción.  Algunas modificaciones

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concentra en conceptos importantes para las mujeres e información
emocional, para que estas pudiesen expresar sus percepciones18 de
mejor manera. De tal modo, el compromiso de las mujeres, dentro
de dichas novelas, por la construcción lingüística “constituye una
poderosa metáfora de la agencia, el esfuerzo y la organización
humanos esenciales para las políticas lingüísticas feministas ubicadas
en el mundo “real”” (Cavalcanti, 2000: 161).
La novedosa ciencia ficción distópica feminista de este periodo
da al género un papel cada vez más central. Esta, en ocasiones, toma
forma de reclamos de derecho, y cuestionamientos sobre las identidades
de feminidad, masculinidad y declaraciones de opresión (Claeys,
2017). Las narraciones permiten reconocer una estrategia subversiva
y opositora contra la ideología hegemónica al mostrar mujeres en
que se han hecho, de manera no oficial, a las lenguas inglesa y española con
respecto al uso de términos, marcadores y pronombres, principalmente, que
son considerados como sexistas pues devalúan a los miembros de un cierto
género y promueve la “superioridad masculina”, pues el hombre se convierte
en el estándar (Spender, 1980). Así, el sexismo en el lenguaje se considera
una forma de sexismo indirecto (Mills, 2008). Estas modificaciones muestran
la inconformidad, y la necesidad de ciertos grupos de mujeres por hacer
cambios en un lenguaje que no sólo las oprime, sino que no las representa en
su totalidad.  En enero de 2020 la RAE rechazó cualquier tipo de modificación
a la estructura gramatical del español y puntualizó que algunas expresiones
nominales indefinidas como “cualquier ciudadano” o “abogado” son inclusivas
(RAE, 2020). Otros organismos como la Organización de las Naciones Unidas
han invitado a no hacer modificaciones, pero sí a ser más específico al hablar
y escribir para incluir por igual a mujeres y hombres (NU, 2019). La renuencia
por parte de ciertos organismos para hacer oficiales ciertos usos de la lengua
española, demuestran que, si estos fuesen permitidos, habría un cambio social
relacionado, por ejemplo, con el descontento de la gran mayoría que no aprueba
estos usos. Este cambio, favorable o no, tendría repercusiones sociales que
hasta el momento se han pospuesto.
18 Por ejemplo, radíindin es un lapso de tiempo que supuestamente es
vacacional o pertenece a estas, pero en realidad no lo es. Refiere un tiempo
con una carga pesada de trabajo añadido, una ocasión temida.
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ambientes nuevos, los problemas que pesan sobre sus cabezas y las
limitaciones que intentan superar gracias a su propia actividad. Como
novelas especulativas, estas se apropian de las convenciones de género
no sólo como una posibilidad potencial sino como una práctica
consciente, que extrapola, a modo de análisis crítico, las relaciones de
poder en la sociedad contemporánea (Barr, 1987).
Las pesadillas contemporáneas
Durante la década de los noventa e inicios de los años 2000 la
creación de distopías feministas persistió, aunque el número fue
considerablemente menor que el que se observó en la década de
los ochenta. No obstante, para la segunda década del siglo XXI se
distingue un aumento considerable en la distopía feminista, el cual
puede ser visto como un resurgimiento de las novelas distópicas con
connotaciones feministas o bien, como la total predominancia de
obras feministas dedicadas a las relaciones de género y el papel de
las mujeres en mundos futuros. La distopía feminista es una forma
de escritura opositora y resistente, como puede atestiguarse en sus
características formales y estructurales que mantiene un horizonte
utópico. La época actual, a diferencia de otras décadas, se caracteriza
por el gran desarrollo y uso de las tecnologías de la información y la
comunicación, así como las redes sociales alrededor del mundo que
han permitido que movimientos como el feminista se desarrollen
de maneras diversas y tengan mayor alcance del que tuvieron antes,
incluso prácticas perniciosas realizadas en redes sociales se han
logrado tipificar y sancionar19. El uso de estas ha impactado a tal
19 En el año 2017 en algunas redes sociales se viralizó el hashtag #MeToo,
que utilizaron miles de mujeres de todo el mundo para denunciar el acoso
sexual sufrido, “El impacto global de este fenómeno, ha llevado a diversas

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grado que incluso se ha llegado a decir que el feminismo se encuentra
ya atravesando una cuarta ola, caracterizada por el interés en tratar
de incluir y dejar de excluir a la diversidad de sujetos que componen
la sociedad, pues se reflexiona sobre la heteronormatividad sexual
impuesta, es decir, “para llegar a una sociedad justa, el feminismo
ha de ser transnacional, antipatriarcal, anticapitalista” (Brunet Icart,
2020: 404).
Ya sea como proyección del presente o del posible futuro
ante el aparente alejamiento del horizonte de equidad, o como
advertencia ante la incompetencia política y gubernamental para
corregir y castigar la violencia de género, las novelas distópicas
aparecen en un ambiente de tensión, “Ante hechos políticos
como la violación de los derechos reproductivos y las decisiones
de las mujeres, la distopía resurge como una crítica del presente”
(Baccolini, 2018: 4). Uno de los temas que atraviesa tanto las
primeras distopías feministas de inicios del siglo XX como las
escritas en la segunda década del siglo XXI es la importancia en las
intelectuales y colectivos feministas a preguntarse por el eventual nacimiento
de una cuarta ola del feminismo” (Muñoz, 2019: 178). Esta tendencia digital
sacó a relucir un problema que afecta a miles, quizá millones, de mujeres y
evidencia el poder de las redes sociales. Por otra parte, en México se ha logrado
sancionar la violencia que se realiza por medio de las redes sociales gracias
a la Ley Olimpia implica un conjunto de reformas impulsadas en 2019 por
el Frente Nacional para la Sororidad para sancionar la violencia digital, esta
se produce “[…] cuando una persona provoca o realiza daños físicos a otras
personas, utilizando las Tecnologías de la Información y la Comunicación
(TIC) o cualquier espacio digital en las que se vulnera principalmente a la
víctima en su dignidad, su propia imagen, honor y, sobre todo, su vida privada”
(Ruiz Canizales, 2020: 21). El Frente comenzó esta lucha cuando la poblana
Olimpia Coral Melo se vio gravemente afectada tras la difusión de un video
sexual difundido por su expareja. Actualmente 19 estados de la República
Mexicana sancionan a quien difunda por cualquier medio impreso o electrónico
contenido sexual íntimo de una persona sin su consentimiento.
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�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

relaciones de género: la violencia contra las mujeres como el abuso
sexual y el acoso, así como y el papel procreador de estas, y las
prohibiciones para el control reproductivo.20 Innegable es que las
obras pioneras distópicas feministas de hace casi cuatro décadas
respaldan la creación narrativa actual que ha continuado con la
tradición. Sesgos de aquellas primeras obras como la de Ursula
K. Le Guin, Octavia Butler, Angela Carter, Margaret Atwood se
encuentran en las narraciones contemporáneas. La proliferación
reciente de obras de feminismo distópico se construye a partir de
ese corpus literario pionero para proyectar, a través de su ciencia
ficción, las preocupaciones actuales sobre el presente y el futuro
próximo, al tiempo que se reflexiona sobre el pasado (Alter, 2018),
por lo que la distopía feminista parecer ser, hoy en día, el género
predilecto para expresar una crítica de la sociedad actual y sus roles
de género, así como una forma de lucha y resistencia (Baccolini,
2018).
20 Resulta irónico que la penalización del aborto sea visto como la realización
de una distopía para mujeres en países “primermundistas”, mientras que en
América Latina en países como El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití
los códigos penales prohíben, sin excepciones, la interrupción voluntaria del
embarazo. En otros países como Paraguay, Venezuela, República Dominicana,
Costa Rica y Belice el aborto está despenalizado siempre y cuando la vida
de la madre corra peligro. En México, sólo en 7 de 31 entidades (Ciudad de
México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Baja California, Colima y Sonora) las
mujeres pueden abortar hasta las 12 y 13 semanas de gestación de manera legal
por libre decisión. En el resto del país existen condiciones como violación,
malformación congénita grave y salud de la madre que permiten realizar el
aborto sin penalizaciones. Sin embargo, en México aún existen cientos de
casos de mujeres sentenciadas por delitos relacionados con la interrupción
(involuntario o no) del embarazo. Tal y como sucedió con la queretana Dafne
de 26 años quien en 2015 sufrió un aborto involuntario, se le negó la atención
médica y fue sentenciada a 16 años de prisión. Durante una audiencia el fiscal
Gustavo Dolores Acosta, acusó a Dafne de matar a su hija y la comparó con una
“perra”. ¿Acaso las mujeres viven en una distopía (real) en América Latina?

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Si bien la escritura distópica desde sus inicios se ha
caracterizado por pertenecer a la tradición literaria angloparlante,
en especial propia de Inglaterra y los Estados Unidos, fuera de
ella hay aportes valiosos para el género en idioma español creados
en México, Argentina y España.21 Estos han sido superados en
número por los países antes mencionados, aunque su narrativa y
su trama poseen una buena calidad que las hace, sin duda, formar
parte del género literario distópico de mujeres. Algunos de ellas son
El mañana (2010) de Luisa Valenzuela; 2084. Después de la revolución
(2014), de Elia Barceló Kentukis (2019), de Samantha Shweblin. Por
otro lado, en Estados Unidos e Inglaterra aparecen obras relevantes
para el género como The Power (2016), de Naomi Alderman; Future
Home of the Living God (2017), de Louise Erdrich; An Excess Male
(2017), de Maggie Shen King; Hazards of Time Travel (2018), de Joyce
Carol Oates; Vox (2018), de Christina Dalcher; Red Clocks (2018), de
Leni Zumas; The Water Cure (2018), de Sophie Mackintosh; Before
She Sleeps (2018), de Bina Shah; y The Testaments (2019), de Margaret
Atwood, por mencionar algunas.
Conclusiones
Si bien la literatura distópica ha tomado diversas formas a través de
los siglos desde su surgimiento,22 la narración antitotalitaria del siglo
21 Algunas distopías feministas y distopías femeninas (Baccolini, 1992)
publicadas en tales países de décadas anteriores son Opus Dos (1966), de
Angélica Gorodischer, pionera en su tipo; Consecuencias naturales (1994), de
Elia Barceló; Un Dios para Cordelia (1995), de Malú Huacuja del Toro; La
muerte como efecto secundario (1997), de Ana María Shua.
22 La primera distopía registrada, Mundus Alter et Idem (Otro mundo, y la
misma cosa) (1605), de Joseph Hall, es una sátira acerca de los modales de
la época. De hecho, la mayor muestra de avance tecnológico mostrada en la
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103

�Erendira Hernández Balbuena / La distopía feminista

XXI tiene su mayor expresión en los relatos distópicos de mujeres
o distopías feministas que muestran, tanto en su trama como en su
estructura narrativa, un interés especial en mostrar las formas de
vida de las mujeres en sociedades totalitarias, aunque con futuros
esperanzadores. No obstante, las utopías y distopías de mujeres
constituyen una tradición literaria continua, presente en occidente
hasta nuestros días.
Durante varios siglos el género distópico estuvo dominado
por escritores masculinos que plasmaron los sufrimientos de los
habitantes de poblaciones subyugadas por regímenes totalitarios,
con hambrunas, malas condiciones medio ambientales y las
disyuntivas de los seres humanos al enfrentarse a máquinas que
podían superarlos en cada aspecto de la vida. Sin embargo, ninguna
de ellas se interesó por los diversos papeles de las mujeres presentes
en esas mismas sociedades. De tal modo, en el presente texto se
afirma que las desigualdades con motivo del género no pudieron
haber sido representada de mejor manera más que en una forma
novelística procedente de la utopía feminista que, aunque como
género no logro cambiar el enfoque existente durante siglos de
escritura dominante, alcanzó a instigar el cambio en el género desde
dentro. Las distopías de mujeres y las distopías feministas cobrarían
fuerza poco a poco hasta florecer en los últimos años siglo XX, con
una fuerte influencia proveniente de los movimientos feministas de
la época.
Las novelas distópicas feministas actuales abordan la
intersección entre género y estado en futuros demasiado plausibles
narración es la embarcación Fantasía que recorre los mares y visita diversas
tierras habitadas por glotones, gruñones, tontos y ladrones.

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y reconocibles, presentando así alternativas a la realidad patriarcal
con las que la lectora podría identificarse,23 por ello representan un
campo fértil para explorar y cuestionar la injusticia, la desigualdad
y el patriarcado (Baccolini, 2018). A su vez, las distopías feministas
continúan resistiendo a la reproducción de las historias que las
sociedades patriarcales cuentan sobre las mujeres y, en cambio,
imaginan historias que las desplazan por completo (Cortiel, 1999).

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23 Quizá estas obras literarias están generando una nueva contribución al
discurso de las mujeres fuera de los textos. Es decir, si las obras literarias se
enriquecen de su entorno próximo, podrían estar, a su vez, enriqueciendo el
mismo espacio social en el que fueron creadas. Como ejemplo de ello se tienen
las protestas de activistas a favor de la legalización del aborto y en contra de las
políticas que lo restringen y penalizan que se realizaron en 2018, en Costa Rica,
Argentina, Estados Unidos e Irlanda. Manifestaciones en las cuales las mujeres
decidieron portar como estandarte el vestuario de la serie The Handmaid’s
Tale. Con respecto a este fenómeno, es posible argumentar que el novelista
absorbe influencias de su cultura y contexto próximo, las cuales interactúan
de una manera impredecible y generativa “[…] por lo que la teoría pura que
se absorbe sufre un proceso de contaminación y manipulación por parte de la
novela. […] esta teoría alterada es luego difundida por la novela, es decir, entra
en la cultura popular y se convierte en parte de la conciencia pública, absorbida
por los teóricos en observaciones a partir de las cuales formulan y desarrollan
sus teorías (Tolan, 2007: 3).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-33

105

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�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Sobre el estilo y la elocuencia en el Dialogus
de oratoribus
About style and elocuence in Dialogus de oratoribus
Raúl Martín Calatayud
IES Alcalans
Valencia, España
r.martincalatayud@edu.gva.es

Fecha de entrega: 14-05/-2022 / Fecha de aceptación: 12-09-2022

Resumen: Planteamos un comentario pormenorizado de los diversos
elementos estilísticos que hacen su aparición a tenor de los motivos
tratados y los argumentos esgrimidos a lo largo del Dialogus de oratoribus
de Tácito, todo ello partiendo del concepto de la elocuentia, tal como era
entendida en el tiempo y mente del autor.
Palabras Clave: Tácito, Estilo, Elocuencia, Dialogus, retórica
Abstract: We propose a datiled commentary of the various stylistic
elements that make their appearance according to the motives treated and
the arguments put forward along Tacitus’ Dialogus de oratoribus, all of it
starting with the concept of elocuentia, as it was understood in the author’s
time and mind.
Keywords: Tacitus, Style, Eloquence, Dialogus, rethoric

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

[Materno:]
ahora,
puesto
que nadie puede conseguir
al tiempo una gran fama y
una
tranquilidad
absoluta,
aproveche cada cual las ventajas de su tiempo, sin criticar
a los otros.
Cornelio Tácito, Dialogus de Oratoribus,
411

En la mayoría de motivos tratados durante la obra propuesta
subyace una discusión estilística en la que se muestran un abanico de
virtudes y defectos propios de los estilos de cada autor mencionado,
antiguo y moderno, y la importancia que reviste la integración de
estos conceptos en una función argumentativa se desprende de
la naturaleza del tema principal, que el autor plantea en el mismo
comienzo de la obra: una exposición y discusión sobre las causas de
la decadencia sufrida por la oratoria en Roma hasta llegar a su propia
época; un tema, en efecto, que deriva del canon ático oratorio
(Goldberg, 2009: 73). Y para ello elabora un texto en forma de
diálogo, al estilo del simposio platónico o del planteamiento de un
De Oratore ciceroniano (Allison, 1999: 472-479). Si bien la serie de
apreciaciones que Tácito pone en boca de los diversos contertulios
no habrían de adscribirse a una doctrina definida y uniforme sobre
la retórica, así como no se puede pretender demostrar que Tácito
hubiese seguido un manual de retórica concreto2, en estos mismos
1 Para esta y las demás traducciones de la obra de Tácito empleamos la
edición de C. Tácito (1996). Los textos latinos en C. Tacitus (1900).
2 Para éste y otros conceptos en los que este trabajo se inspira, vid. F. Grau
(2005: 141-61).

110

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pueden verse apreciaciones de estilo cercanas a las concepciones
que recogen autores como Hermógenes, Demetrio de Falero o
Filodemo de Gadara.
Esta serie de conceptos que en adelante se explicitan se
encuentran en los campos de género poéticos y oratorios, mas se
incide en la importancia que para la elocuentia tiene, a la cual nutre
en sus exposiciones y argumentaciones, y el que la elocuencia tiene
per se no sólo para la oratoria, sino también para los demás géneros
literarios, por lo que la caracterización del estilo revierte en un cariz
importante más allá de otros elementos que vehiculan la retórica que
se discuten durante la obra. De manera que comentaremos aquellas
críticas y alabanzas que versen sobre el empleo de esas características
y de la elocuentia tal como era entendida en el tiempo y mente de
nuestro autor.
Tras el primer capítulo en que Tácito nos introduce el
planteamiento de la obra, ésta toma forma de diálogo por medio
del cual aquel y otros temas que de él se desprenden se desarrollan
a través de la amable pugna de intelectos duchos, entre otras cosas,
en el género oratorio. Es entonces, en el siguiente capítulo, cuando
nos introduce a los interlocutores del diálogo, y en él vemos una
apreciación estilística transmitida directamente desde las propias
palabras del autor, en este caso, de Apro y Secundo:
nam et Secundo purus et pressus et, in quantum satis erat,
profluens sermo non defuit, et Aper omni eruditione imbutus
contemnebat potius litteras quam nesciebat, tamquam maiorem
industriae et laboris gloriam habiturus, si ingenium eius nullis
alienarum artium adminiculis inniti videretur.
Tac. Dial. 2.2
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(En realidad, Secundo era de estilo correcto, conciso y, en la
medida de lo posible, fluido. Apro, por su parte, dotado de gran
erudición, no desconocía, sino que despreciaba, la cultura literaria,
entendiendo que conseguiría para su quehacer y esfuerzo si su
ingenio se manifestaba sin el apoyo de técnicas ajenas.)

A Secundo le atribuye un estilo correcto, más bien puro
(καθαρότης), propio de la claridad (σαφήνεια)3, y además conciso.
En la medida de lo posible, fluido, cercano a un estilo suelto,
apropiado para la oratoria forense (Demetrius, 1902: 193).4 Una
búsqueda de equilibrio entre lo que sería un estilo clausal conciso
y sin demasiado artificio con un desarrollo de construcciones que
tienden, en mayor o menor medida, a despejar esa condensación
con una apertura del periodo. Mientras que de Apro, más que
caracteres puramente estilísticos, se hace referencia al trío
tradicional de características esenciales para el orator: una erudición
(eruditio) unida a una necesaria capacidad inventiva (ingenium) que,
en su caso, opta por no hacer uso de técnicas ajenas, confiado a su
propia diligencia.
Apro defiende la labor poética como una defensa para muchos
cometidos (5.4) y destaca la gran importancia que tiene la elocuentia
para ello (5.5), ilustrando el pasaje con el ejemplo de Eprio Marcelo
al burlarse de la filosofía de Helvidio: qua accinctus et minax disertam
quidem, sed inexercitatam et eius modi certaminum rudem Helvidii sapientiam
elusit. (Tac. Dial. 5.6) «Ceñido con ella [la elocuencia] y desafiante,
3 Empleamos la traducción de éste y los demás conceptos estilísticos
alojados en Hermógenes (Hermógenes, 1993). Sobre la claridad,   vid.
(Hermógenes, 1993: 226-41).
4 Para un traducción, vid. Demetrio (1996).

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

pudo burlarse de la filosofía de Helvidio, elocuente, pero a la que le
faltaba experiencia y práctica en ese tipo de confrontaciones.»
Se hace referencia de una manera más literal a que su
elocuencia es tosca y sin la práctica necesaria. Se incide una falta
de τέχνη/ars y de artificio poético, la cual por tanto se encuentra
indefensa ante una estilística argumentativa mejor trabajada. A
continuación, expone las virtudes que la elocuentia trae consigo,
comenzando por el deleite mismo y continuando con todos los
beneficios, honestos, que se obtienen con ella (6.1), y los placeres que
el discurso mismo proporciona al orador: sive accuratam meditatamque
profert orationem, est quoddam sicut ipsius dictionis, ita gaudii pondus et
constantia. (Tac. Dial. 6.5). «Si se pronuncia un discurso cuidado y
meditado, hay una cierta gravedad y serenidad en el gozo, como
ocurre con el discurso mismo.»
Partir de una elaboración técnica y bien fundada provoca
gravedad, una autoridad (gravitas),5 y una consistencia armónica,
esencial para guardar la unidad de tono a la que recurre Tácito en
sus obras. Añade a estos elementos el de la improvisación, audaz y
espontánea, como el más atractivo (6.1), una característica única en
el discurso oratorio que dota de mayor naturalidad a la compositio,
aunque siempre supeditada a una buena preparación del discurso.6
5 Para las cuatro grandes virtudes vid..Cicero (918, 5.12)
6 Quintilian, 1920, 10.7.13-14: nec fortuiti sermonis contextum mirabor
unquam, quem iurgantibus etiam mulierculis superfluere video, cum eo quod, si
calor ac spiritus tulit, frequenter accidit ut successum extemporalem consequi
cura non possit. deum tunc adfuisse, cum id evenisset, veteres oratores, ut
Cicero, dictitabant. sed ratio manifesta est. nam bene concepti adfectus et
recentes rerum imagines continuo impetu feruntur, quae nonnumquam mora
stili refrigescunt et dilatae non revertuntur.
“Ni yo me sentiré jamás asombrado de la ininterrumpida trama de un discurso
improvisado, que podemos ver como fluye con abundancia de palabras hasta
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Apro prosigue su disertación con su afirmación de que
la oratoria actual puede encumbrar hasta al más humilde (8.3) y
comienza una defensa del género frente a Materno como lo útil
(utilitas) frente a lo efímero (brevem) de la poesía, que no proporciona
ninguna dignidad (dignitas) ni beneficios honoríficos (honestas). Sin
embargo, hace la concesión debida por su respeto a las formas
literarias: alude a la sonoridad (sonus) del canto heroico, la gracia
(iucunditas) de la lírica, los juegos (lascivia) de los elegíacos, la
acritud (amaritudo) de los yambógrafos o las bromas (lusus) de los
epigramas. Toda una relación de conceptos literarios que señorean
los géneros, pero a los que antepone esa utilitas, condenándolos a la
intrascendencia (summa in levioribus). (10.4) En definitiva suscribe la
labor del orador al negotium y la del poeta al otium.
Ante todas estas críticas, Materno contraargumenta en favor
de la labor poética (11.2), atacando en primer lugar a la elocuencia
presente, a la que denomina de “lucrativa y sanguinaria” (12.2)
haciendo así referencia a la naturaleza de los delatores y realizando
una afirmación, asimismo, de la novedad de esta forma de elocuentia
(usus recens), por lo que condena el empleo que de ella se hace en la
época, para continuar su apología de los poetas antiguos.
Sin embargo, más adelante el propio Materno realiza una
crítica de toda la elocuentia, también de la antigua:
non de otiosa et quieta re loquimur et quae probitate et modestia
gaudeat, sed est magna illa et notabilis eloquentia alumna licentiae,
entre mujercillas que andan a la gresca, aun cuando no pocas veces ocurre, si
se hizo presente el ardor y el entusiasmo, que una cuidadosa preparación no
pueda alcanzar el éxito de un discurso improvisado.” (Marco Fabio Quintiliano,
1996.)

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quam stulti libertatem vocitant, comes seditionum, effrenati
populi incitamentum, sine obsequio, sine severitate, contumax,
temeraria, adrogans, quae in bene constitutis civitatibus non oritur.

Tac. Dial. 40.2

(No hablamos de algo tranquilo y sin problemas, que se complace
con la honradez y la moderación, sino que se trata de aquella
grande y notable elocuencia hija del libertinaje, compañera de
sediciones, aguijón del pueblo sin freno, desleal, sin disciplina,
rebelde, temeraria, arrogante, que no surge en las Ciudades.)

Hace a la elocuencia hija de la licentia, del libertinaje, y le
asigna una pléyade de términos peyorativos, tras lo que se encuentra
una redefinición de la seguridad del estado y sus requerimientos,
como el de la preferencia del orden sobre la elocuentia (Goldberg,
2009: 80-81).
Si regresamos a la conclusión de la primera disertación de
Materno, y con la entrada en escena de Vipstano Mesala, se presenta
la oportunidad para Secundo de hacer una calificación del estilo de
ambos contertulios:
delectasset enim te et Apri nostri accuratissimus sermo, cum
Maternum ut omne ingenium ac studium suum ad causas agendas
converteret exhortatus est, et Materni pro carminibus suis laeta,
utque poetas defendi decebat, audentior et poetarum quam
oratorum similior oratio.

Tac. Dial. 14.2
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Te hubiera deleitado la muy cuidadosa disertación de nuestro
querido Apro, con la que ha exhortado a Materno a que emplee
todo su talento y esfuerzo en la abogacía, y la refutación de
Materno en favor de sus versos, entusiasta y tal como conviene
a la defensa de los poetas, bastante atrevida y más cercana al
lenguaje de la poesía que al de la oratoria.)

Volvemos a ver empleado el concepto de la elaboración
técnica destinada a proporcionar una claridad (Demetrius, 1902: 202)
como ventaja para ganar el favor del auditor, aplicado a Secundo, en
tanto a Materno le definen el entusiasmo y la audacia (Quintilian,
1920, 10.1.46) en su exposición, mientras que en un terreno más
puramente estilístico se destaca su cercanía al lenguaje de la poesía
como un elemento positivo. Recordemos que para la tradición y la
crítica cuentan entre los rasgos más apreciados el uso de arcaísmos
y términos poéticos (Grau, 2005: 144).
Tras el discurso apologético de Materno se le concede
de nuevo la palabra a Apro, quien, a tenor de los argumentos
precedentes se dispone a realizar la réplica a Materno, no contra
los antiguos, sino a favor de los oradores contemporáneos y el
valor de su elocutio. Comienza poniendo en cuestión lo que se
podría entender como “antiguo” (16.4), tras lo cual prorrumpe
en su argumentativa una retahíla de denominaciones para los
estilos de aquellos autores llamados antiguos, primero respecto a
sus virtudes, y después respecto a los defectos que se les podrían
asignar:
agere enim fortius iam et audentius volo, si illud ante praedixero,
mutari cum temporibus formas quoque et genera dicendi. sic

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Catoni seni comparatus C. Gracchus plenior et uberior, sic
Graccho politior et ornatior Crassus, sic utroque distinctior et
urbanior et altior Cicero, Cicerone mitior Corvinus et dulcior et
in verbis magis elaboratus.
Tac. Dial. 18.2

(Y ahora quiero expresarme con más valentía y atrevimiento, tras
dejar sentado que se cambian con los tiempos las formas y los
géneros de la oratoria. Así, Gayo Graco, comparado al viejo Catón,
es de estilo más rico y exuberante; así, Craso es más cuidadoso y
elegante que Graco; Cicerón matiza más y es más distinguido y
más elevado que cualquiera de los dos; Corvino es más suave, más
dulce y trabaja más el vocabulario que Cicerón.)

satis constat ne Ciceroni quidem obtrectatores defuisse, quibus
inflatus et tumens nec satis pressus, sed supra modum exsultans
et superfluens. et parum Atticus videretur. legistis utique et
Calvi et Bruti ad Ciceronem missas epistulas, ex quibus facile
est deprehendere Calvum quidem Ciceroni visum exsanguem
et aridum, Brutum autem otiosum atque diiunctum; rursusque
Ciceronem a Calvo quidem male audisse tamquam solutum et
enervem, a Bruto autem, ut ipsius verbis utar, tamquam “fractum
atque elumbem.”

Tac. Dial. 18.4-5

(Bien sabido es que ni siquiera a Cicerón le faltaron detractores,
a los que les parecía vacío, ampuloso, poco preciso, demasiado
enfático, reiterativo y poco ático. Habéis leído las cartas de Calvo
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117

�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

y Bruto a Cicerón, de las que puede desprenderse fácilmente
que Calvo le pareció a Cicerón débil y seco, y Bruto superficial y
desordenado; y que, a la inversa, Cicerón oyó hablar mal de él a
Calvo, por ser, en su opinión, flojo y sin vigor, y en la opinión de
Bruto (y por utilizar sus mismas palabras), “débil y deslomado”.)

La comparación de todos estos autores conlleva una serie
de conceptos estilísticos que podrían adscribirse a las diferentes
escuelas retóricas y filosóficas: la Aticista, la Asianista, la Rodia.
Todas influyentes en oradores y poetas desde que comenzase la
llamada segunda helenización del siglo II a. C.
Los defectos se basan en excesos en el uso de las diversas
artes compositivas: inflatus como exceso de abundancia (περιβολή)7,
exultans como exceso a su vez de vigor (ἀκμή),sendo exsanguem su
carencia; superfluens acerca de la fluidez ya vista con anterioridad en el
término profluens; aridum en tanto de la aspereza (τραχύτης). Otiosum
y diiunctum, entendidos como superficialidad y desorden, atentan
contra la δεινότης8, la habilidad del orador que produce la fuerza e
intensidad de su discurso mediante la gravitas y el ordo. Un concepto
parecido se observa en los últimos términos fractum y elumbem.
En opinión de Apro, se necesitan nuevos caminos para
la elocuencia (19-20) y no deja de elogiar el estilo de los oradores
contemporáneos, promulgado al parecer por las exigencias de su
propia época:
praecurrit hoc tempore iudex dicentem et, nisi aut cursu
argumentorum aut colore sententiarum aut nitore et cultu
descriptionum invitatus et corruptus est, aversatur dicentem.
vulgus quoque adsistentium et adfluens et vagus auditor adsuevit
7 Sobre la Grandeza, cf. Hermógenes (1993: 241-96)
8 Sobre la Habilidad, cf. Hermógenes (1993: 368-80)

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iam exigere laetitiam et pulchritudinem orationis; nec magis
perfert in iudiciis tristem et impexam antiquitatem quam si quis in
scaena Roscii aut Turpionis Ambivii exprimere gestus velit.
Tac. Dial. 20.2-3

(En nuestros tiempos, el juez se adelanta al que está hablando
y, si no queda convencido y seducido por el desarrollo de los
argumentos, o por el colorido de las sentencias, o por el brillo
y cuidado de las descripciones, le vuelve la espalda. También el
público que asiste y el oyente que de manera casual allí se asoma,
se ha acostumbrado ya a exigir alegría y belleza en el discurso y no
soporta el tristón y descuidado arcaísmo, como tampoco el que
alguno quisiera reproducir en escena los gestos de Roscio o de
Turpión Ambivio.)

Con el desarrollo de los argumentos, a constantia, término
ya aparecido, se le añade el colorido de las sententiae, la σεμνοτής
esencial para apoyar la auctoritas del discurso. El brillo y cuidado de
las descripciones parecería relacionarse con la necesidad del emphasis
nutrido de terminología poética. Todo eso aporta alegría y belleza,
una terminología propia del discurso elegante (Denetrius, 1902: 128)
y del lirismo romano más catuliano que exige el oyente, en lugar de
recurrir al discurso arcaico, que califica de triste y descuidado. Estos
denominativos pueden entenderse desde una concepción según
la cual se acercarían a los desarrollos poéticos que los autores de
época clásica, a quienes se hace mención en el siguiente pasaje en
referencia a la formación de los jóvenes oradores, habrían llevado a
cabo tras verter los conceptos propugnados por un Filetas de Cos,
un Panecio o un Filodemo de Gadara.
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

traduntque in vicem ac saepe in colonias ac provincias suas
scribunt, sive sensus aliquis arguta et brevi sententia effulsit,
sive locus exquisito et poetico cultu enituit. exigitur enim iam
ab oratore etiam poeticus decor, non Accii aut Pacuvii veterno
inquinatus, sed ex Horatii et Virgilii et Lucani sacrario prolatus.
Tac. Dial. 20.4-5

([Los jóvenes] Hacen intercambios entre ellos y muchas veces
escriben a sus colonias y provincias cualquier pensamiento
que brille en una hábil y breve sentencia, o cualquier pasaje
que resplandezca por su forma exquisitamente poética. Pues
actualmente se exige del orador un adorno poético, no manchado
por el moho de Accio o Pacuvio, sino obtenido del santuario de
Horacio, Virgilio y Lucano.)

La brevitas, comenzando por el empleo de sententiae breves
e ilustrativas es lo que en la época se demanda, junto con una
dicción poética propia del decorum de un Horacio, equilibrada y
apropiada al tema.9 Apro nos recuerda que ya Cicerón tuvo con sus
coetáneos la misma pugna entre antiguos y modernos, y que siendo
un autor de los apreciados por los contertulios que opinan de la
superioridad del estilo antiguo, él mismo en su época defendió el
estilo contemporáneo. (22.1)10
9 El το πρέπον, vertido a la lengua latina por el poeta Horacio (Horace,
1836: 38-42).
10 Una defensa semejante en Horacio (Horace 1836, 2. 1. 34-49): Si meliora
dies, ut vina, poemata reddit, scire velim, chartis pretium quotus arroget annus.
scriptor abhinc annos centum qui decidit, inter vilis atque novos? excludat
iurgia finis. ‘est vetus atque probus, centum qui perficit annos.’quid, qui
deperiit minor uno mense vel anno, inter quos et praesens et postera respuat

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Con ello Apro sostiene un argumento de autoridad que
desarrolla mediante una exposición del desarrollo estilístico del
orador durante su carrera:
primus enim excoluit orationem, primus et verbis dilectum adhibuit et
compositioni artem, locos quoque laetiores attentavit et quasdam sententias
invenit, utique in iis orationibus, quas senior iam et iuxta finem vitae
composuit, id est, postquam magis profecerat usuque et experimentis didicerat
quod optimum dicendi genus esset. nam priores eius orationes non carent vitiis
antiquitatis: lentus est in principiis, longus in narrationibus, otiosus circa
excessus; tarde commovetur, raro incalescit; pauci sensus apte et cum quodam
lumine terminantur. nihil excerpere, nihil referre possis, et velut in rudi
aedificio, firmus sane paries et duraturus, sed non satis expolitus et splendens.

Tac. Dial. 22.2-3

(Pues fue el primero que pulió el discurso, el primero que lo dotó
de un vocbulario seleccionado y de una técnica en su composición,
aetas? ‘iste quidem veteres inter ponetur honeste, qui vel mense brevi vel toto
est iunior anno.’utor permisso, caudaeque pilos ut equinae paulatim vello et
demo unum, demo etiam unum, dum cadat elusus ratione ruentis acervi, qui
redit in fastos et virtutem aestimat annis miraturque nihil nisi quod Libitina
sacravit. “Si el correr de los días mejora los poemas, igual que los vinos,
quisiera saber cuántos años le dan un valor a los libros. Un escritor que murió
hace cien años, ¿debe contarse entre los perfectos y antiguos, o entre los nuevos
y de poca valía? Pongamos un límite que zanje la controversia. “Es antiguo y
es bueno el que alcanza cien años.” ¿Y entonces, el que murió con un mes o un
año de menos, entre cuáles habrá de contarse?: ¿entre los viejos poetas o entre
los que ha de menospreciar la edad presente y también la futura? “Desde luego,
con toda justicia se contará entre los viejos ese que es un mes escaso e incluso
un año entero más joven.” Me aprovecho de esa licencia y, como crines de una
cola de caballo, voy arrancando y quitando uno y luego otro, hasta que caiga
en la trampa del montón que se esfuma el que apela a los fastos y aprecia el
valor por los años, sin admirar sino lo que Libitina consagra.” (Horacio, 2008.)
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

amén de ensayar pasajes de un mayor colorido y hallar ciertas
sentencias sagaces, sobre todo en los discursos que escribió ya
anciano y al final de su vida, esto es, después que su progreso había
sido mayor y mejor había aprendido por la práctica cuál era el estilo
ideal para la oratoria. En efecto, sus discursos anteriores no están
exentos de los vicios de la antigüedad: es lento en los exordios,
premioso en las narraciones, prolijo en las digresiones; tardo para
conmoverse, raras veces se entusiasma; pocas frases acaban de
manera armoniosa y con un cierto lustre; no puedes resumir ni
retener nada y, como un edificio tosco, las paredes son sólidas y
duraderas, pero no lo suficientemente pulidas ni brillantes.)

En palabras de Apro, Cicerón fue el primero que pulió
el discurso, que le otorgó un refinamiento, que lo nutrió de un
vocabulario seleccionado, entendiendo su selección, su distinctio, en
base a lo apropiado (decus), necesario para esa técnica compositiva
que también aplica a este mismo, es decir, una compositio reflexionada
en función de los temas y el ritmo; ambos aspectos al servicio de
ese refinamiento. A esto se añade como ornatus los pasajes alegres,
coloridos y las sentencias,11 que se equilibrarían y alejarían al discurso
de esos elementos tristes y anquilosados que se critican de los oradores
antiguos. Unos elementos que a continuación Apro remarca de sus
escritos de juventud al llamarlo “lento en los exordios y extenso en
la narración y prolijo en las digresiones”; por tanto, eso resultaría
una inequidad compositiva. Le atribuye defectos externos al propio
estilo del discurso, de carácter puramente oratorios: conmoverse
tarde y pocas veces entusiasmarse; y le critica las pocas ocasiones en
que termina con un sentido armonioso y lustre, belleza en el estilo,
lo que pone de relevancia la importancia del perfeccionamiento de
la cláusula.
11 Sobre la Elegancia y Belleza, cf. Hermógenes (1993: 296-311).

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Finalmente, termina su disertación con un elogio del estilo
de Materno y Secundo:
nam et te, Messalla, video laetissima quaeque antiquorum
imitantem, et vos, Materne ac Secunde, ita gravitati sensuum
nitorem et cultum verborum miscetis, ea electio inventionis, is
ordo rerum, ea, quotiens causa poscit, ubertas, ea, quotiens
permittit, brevitas, is compositionis decor, ea sententiarum
planitas est, sic exprimitis adfectus, sic libertatem temperatis, ut
etiam si nostra iudicia malignitas et invidia tardaverit, verum de
vobis dicturi sint posteri nostri.

Tac. Dial. 23.6

(Pues también a ti, Mesala, te veo imitando los mejores hallazgos
de los antiguos, y vosotros, Materno y Secundo, unís de tal
manera el brillo y la elegancia de vocabulario a la profundidad
de los conceptos, es tal la selección de temas, tal el orden en la
exposición, tal la riqueza expresiva cuando el asunto lo requiere,
tal la concisión cuando lo permite, tal la belleza en la composición,
tal la nitidez de las sentencias, de tal modo expresáis los estados
de ánimo y moderáis vuestras ocasionales licencias que, aunque
la envidia y la odiosidad intentaran entorpecer nuestros juicios, la
posteridad ha de decir la verdad sobre vosotros.)

Profundidad, belleza, selección reflexiva en vocabulario y
temas, orden correcto, exuberancia y brevedad apropiadas junto
a las sentencias son todo un catálogo de aquellos elementos que
encumbran al discurso según el entendimiento más moderno de
Apro. Sin embargo, Tácito parece querer dejar en ridículo a su
personaje, quien, tras atacar a Cicerón, desarrolla un parlamento final
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

muy en la línea de su criticado.12 Paralelismo, simetría y repetición
dominan el periodo.
Mesala toma la palabra, no para alabar a los antiguos, sino
para hablar de las causas por las que se ha retrocedido tanto respecto
de su elocuencia (27.1). No obstante, no puede dejar de otorgar a
los autores clásicos su defensa apropiada, diciendo que coinciden en
líneas generales, con sus propias virtudes:
nec refert quod inter se specie differunt, cum genere consentiant.
adstrictior Calvus, numerosior Asinius, splendidior Caesar, amarior
Caelius, gravior Brutus, vehementior et plenior et valentior Cicero:
omnes tamen eandem sanitatem eloquentiae prae se ferunt

Tac. Dial. 25.4

(Lo de menos es que se diferencien por sus rasgos específicos,
si coinciden en sus líneas generales: más ajustado, Calvo; más
cadencioso, Asinio; más brillante, César; más mordaz, Celio; más
trascendente, Bruto; más vehemente, pleno y vigoroso, Cicerón.
En definitiva, todos muestran idéntica lozanía en su estilo.)

Estas atribuciones podrían relacionarse con algunas
formas de estilo propias del discurso: así Calvo es más ajustado,
propio de la simplicidad (αφέλεια, propio del carácter13); Asinio es
más cadencioso (ρυθμός); César es más espléndido, más brillante
(λαμπρότης); Cecilio más mordaz, un concepto hijo de la sinceridad

12 C. Tácito (1996: 195) com.ad.loc.
13 Sobre el Carácter, cf. Hermógenes (1993: 320-52).

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(αλήθεια);14 Bruto más profundo, solemne (σεμνός) y Cicerón más
vehemente (σφροδότης), pleno y vigoroso (ακμή). En cuanto a la
vehemencia, se relaciona con la τραχύτης que Demetrio aplica a la
capacidad de producir un estilo elevado (Demetrius 1902: 49).
A estas apreciaciones Materno expresa un pensamiento
particular sobre sus preferencias en el carácter (ηθος) del discurso,
al confesar su preferencia por el impetus de Gayo Graco y la maturitas
de Lucio Craso a la floritura (calamister) de Mecenas o al tintineo
(tinnitus) de Galión (estas últimas denominaciones más apartadas
de un estilo solemne o elevado), y afirma que es mejor vestir el
discurso con una toga, por áspera que sea (26.1); una preferencia de
los aspectos que constituyen un estilo elevado, caracterizado por la
grandeza, sobre otra tipología. Sirve este concepto de introducción
para su crítica del estilo oratorio contemporáneo con un primer
ejemplo ilustrativo sobre cómo algunos oradores se jactan de que
sus discursos se canten y se bailen, de donde vienen la expresión
foeda et praepostera de que “nuestros oradores hablan melosamente,
nuestros histriones bailan con elocuencia” (26.3).
En adelante hace una crítica del estilo de Casio Severo,
el único y mejor ejemplo que Apro hubiese mostrado durante su
exposición:
librorum suorum plus bilis habeat quam sanguinis. primus enim
contempto ordine rerum, omissa modestia ac pudore verborum,
ipsis etiam quibus utitur armis incompositus et studio feriendi
plerumque deiectus, non pugnat, sed rixatur

Tac. Dial. 26.5
14 Sobre la Sinceridad, cf. Hermógenes (1993: 352-63).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

(Aunque gran parte de su obra contenga más dosis de bilis que de
sangre, pues, desdeñando el orden en la exposición, sin atender
a la modestia y al decoro en las palabras, utilizando sin arte las
armas de las que cabalmente se servía y derribado con frecuencia
por su obsesión de herir, es el primero en mostrarse como un
alborotador, y no como un luchador.)

Con un símil y diversos conceptos referidos a la dispositio y
compositio condena lo que sería un exceso, un desequilibrio estilístico,
un ataque al decus, que da la sensación más bien de una riña que de
una lucha. Y ése para Mesala es el que supera en elocutio a sus demás
congéneres (26.7).
Y así, finalmente, tras los ánimos de Materno de hablar con
la libertas propia de esa época antigua (27.3), lo que se consideraba
un elemento básico para el desarrollo retórico, la última concepción
referida al terreno más próximo de la calidad y cualidad del discurso
es expuesta de nuevo por Mesala en torno a las diferentes escuelas
filosóficas, que siempre han emanado visiones transformadas en
estilos a poetas, prosistas y oradores.
sunt apud quos adstrictum et collectum et singula statim
argumenta concludens dicendi genu s plus fidei meretur: apud
hos dedisse operam dialecticae proficiet. alios fusa et aequalis
et ex communibus ducta sensibus oratio magis delectat: ad hos
permovendos mutuabimur a Peripateticis aptos et in omnem
disputationem paratos iam locos. dabunt Academici pugnacitatem,
Plato altitudinem, Xenophon iucunditatem; ne Epicuri quidem
et Metrodori honestas quasdam exclamationes adsumere iisque,
prout res poscit.

Tac. Dial. 31.5-6

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

(Hay a quienes les merece más confianza el estilo oratorio conciso,
apretado y que redondee cada argumento con prontitud: ante
éstos será provechoso haber ejercitado la dialéctica. A otros les
gusta más un discurso amplio, uniforme y sacado de la experiencia
común: para influir sobre estos otros tomaremos prestados de
los peripatéticos los argumentos apropiados y perfectamente
dispuestos para todo tipo de discusión. Los académicos nos
surtirán de combatividad; Platón, de distinción; Jenofonte, de
encanto. Tampoco le estorbará al orador tomar ciertas máximas
honestas de Epicuro o de Metrodoro y utilizarlas cuando el caso
lo requiera.)

Un estilo conciso (concinnitas), apretado y de argumentos
sencillos y redondeados propio de la dialéctica.15 Otro amplio,
uniforme y sacado de la experiencia común relativo a la escuela
peripatética.16 Los académicos ofrecen combatividad. Platón una
elevación en el discurso,17 Jenofonte encanto.18 Epicuro y Metrodoro
honestidad. Nos encontramos por tanto ante una coda temática
que evidencia la postura, ya promovida en el De Oratore, de que la
filosofía representa la principal fuente de conocimiento del orador,
enfatizada en esta obra por la reiteración en el discurso de Mesala y
ejemplificada en el de Apro.19
15 La dialéctica representaría un estilo simple, propio para la discusión
científica, cf. Aristóteles (199: 4 1005ª). Para una lista de las escuelas y sus
representantes, vid. Diogenes (1972: 1.19-20).
16 A la que Dionisio atribuye el llamado estilo medio (μεσοτής), cf. G. L.
Hendrickson (1904: 125-156).
17 Cuya amplitud y base no fijadas se debe al ritmo, que contribuye a esa
elevación, cf. Demetrio (1996: 183).
18 Nótese la inclusión de este autor y no de otros historiadores por su estilo
diferenciado, como así hace Hermógenes; cf. Hermógenes (1993: 405-406).
19 C. S van der Berg (2014: 225).
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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Muchas formas de estilo, muchos conceptos retóricos y
poéticos son esgrimidos por los contertulios en la pugna por sus
respectivos puntos de vista sobre los asuntos que pertocan a las
polémicas planteadas en el devenir de la obra. Asoma a la conciencia
del lector la duda sobre la postura desde la que Tácito habría
plasmado los pensamientos y argumentaciones enfrentadas en el
diálogo. Podría pensarse que, siguiendo el espíritu de la obra como
un planteamiento de cuestiones que deben hacer meditar al lector y
proseguir el debate por su cuenta, la preferencia por uno u otro estilo
o mezcla de estilos, así como la relevancia o irrelevancia de cada uno
de ellos para hallar el mejor modelo retórico queda en manos de ese
lector crítico. El motivo, al fin y al cabo, es hacer pensar.

Bibliografía citada
Allison, J. (1999). «Tacitus’ Dialogus and Plato’s Symposium», Hermes
127, 4th, pp. 469-472
Aristóteles (1994). Metafísica, Calvo, T. (trad.), Madrid: Gredos.
Cicero, M. Tullius (1918). Tusculanae disputationes, Pohlenz, M. (Ed.),
Leipzig: Teubner.
Dangel, J. (1991). «Les structures de la phrase oratoire chez Tacite:
Étude syntaxique, rythmique et métrique», ANRW II,
33.4, pp. 2454-2538.
Demetrio (1996). Sobre el estilo, García J. L. (trad.); Madrid: Gredos.
Demetrius (1902). Demetrius On style, Roberts W. R (Ed.) Cambridge:
Cambridge University Press.
128

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Diogenes Laertius, (1972). Hicks, R. D. (Ed.), Cambridge: Harvard
University Press.
Grau, F. (2005). «Retórica y estilo: Tácito y lo sublime», SPV, Vol. 8
n.55, pp. 141 – 161
Goldberg, S. M. (2009). «The faces of eloquence: the Dialogus de
oratoribus», en The Cambridge companion to Tacitus, Woodman,
A. J. (Ed.), 73-84, Cambridge: Cambridge University Press.
Hendrickson G. L. (1904). «The peripatetic mean of style and the
three stylistics characters», AJP, Vol. 25 n.2, pp. 125-156.
Hermógenes (1993). Sobre las formas de estilo, Montero, C. R. (trad.),
Madrid: Gredos.
Horace (1836). The works of Horace, Smart, C. (Ed.), Philadelphia:
Joseph Whetham.
Horacio (2008). Sátiras, epístolas, arte poética, Moralejo, J. L. (trad.),
Madrid: Gredos.
Quintilian (1920). opera, Butler, H. E. (Ed.), London: Harvard
University Press.
Quintiliano, Marco Fabio (1996). Sobre la formación del orador IV,
Ortega, A. (trad.), Salamanca: Publicaciones Universidad
Pontificia de Salamanca.
Rabe, H. (1985). Rhetores graeci. Hermogenes, Stuttgart: Teubner.
Sancho Royo, A. (2002). «La teoría de los estilos de Hermógenes y el
discurso Sobre la corona de Demóstenes», HABIS 33, pp. 273–299.
Tácito, Cornelio (1996). Agricola, Germania, Diálogo sobre los oradores,
Requejo, J. M. (trad.), Madrid: Gredos.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

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�Raúl Martín Calatayud / Sobre el estilo y la elocuencia

Tacitus, Cornelius (1900). Opera minora, Furneaux, H. (Ed.), Oxford:
Clarendon Press.
Van der Berg, C. S. (2014). The world of Tacitus’ Dialogus de oratoribus:
Aesthetics and Empire in Ancient Rome, Cambridge: Cambridge
University Press.

130

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-35

�Artículos
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La remediación de la cultura y la sociedad en
Facebook
The Remediation of Culture and Society on
Facebook
Maribel Maldonado Alcocer
Universidad Autónoma de Nuevo León
maribel_maldonado2@hotmail.com

ORCID: 0000-0002-7896-2213
Fecha de entrega: 25-04/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Resumen: Este artículo de investigación es un acercamiento reflexivo al
fenómeno de la remediación que se identifica en la red social de Facebook,
por lo tanto, se analizan ejemplos específicos tomados de la plataforma
digital para demostrar cómo se remedian rasgos o características de la
cultura y la sociedad dentro de esta, como lo son: ejemplos de publicaciones
del ámbito artístico, específicamente de la pintura y la narrativa; post
sobre posturas filosóficas; información y difusión del campo educativo;
y comunicados donde se muestran las principales normas de convivencia
y respeto dentro de la red social. Todo ello con la intención de analizar la
importancia del proceso de remediación en los medios de comunicación
masiva donde tienen cabida una gran cantidad de aspectos relevantes de
la cultura y la sociedad, así como su adaptación a los nuevos espacios
digitales de expresión e interacción social en la Red.
Palabras clave: remediación, Facebook, cultura, sociedad, Red.

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Abstract: This research article is a reflective approach to the
phenomenon of remediation that is identified in the Facebook social
network, therefore, specific examples taken from the digital platform
are analyzed to demonstrate how traits or characteristics of culture and
society are remedied within this, such as: examples of publications in the
artistic field, specifically painting and narrative; post on philosophical
positions; information and dissemination of the educational field; and
communications where the main rules of coexistence and respect within
the social network are shown. All this with the intention of analyzing the
importance of the remediation process in the mass media, where there
is room for a large number of relevant aspects of culture and society, as
well as their adaptation to the new digital spaces of expression and social
interaction in network.
Keywords: remediation, Facebook, culture, society, Network.

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El presente trabajo pretende ser un acercamiento analítico de
naturaleza hermenéutica y cualitativa, en el cual se busca mostrar
que dentro de la red social de Facebook se presenta un fenómeno de
interacción y convivencia humana de tal magnitud y significación en
la vida de los usuarios que los lleva a remediar, es decir, a trasladar
una enorme cantidad de aspectos y de productos de la cultura y
la sociedad dentro de esta plataforma digital, con la finalidad,
consciente o inconsciente, de rehacerlos desde las características
intrínsecas del medio al cual emigran, a la vez que pierden o suplen
otros elementos propios que habían adquirido en los medios
analógicos de comunicación. Este hecho aparentemente evidencia
la necesidad humana de recrear o construir una realidad digital
epistemológicamente completa y compleja, donde todos esos
componentes que no corresponden a necesidades apremiantemente
básicas, pero sí de enorme relevancia humana, sean representados y
adquieran sentido dentro de la red social.
En el libro Remediation. Understanding New Media, Jay David
Bolter y Richard Grusin definen y explican el concepto de remediación:
[…] Marshall McLuhan remarked that “the ‘content’ of any
medium is always another medium. The content of writing is
speech, just as the written word is the content of print, and print
is the content of the telegraph […]. As his problematic examples
suggest, McLuhan was not thinking of simple repurposing, but
perhaps of a more complex kind of borrowing in which one
medium is itself incorporated or represented in another medium.
[…] Again, we call the representation of one medium in another
remediation, and we will argue that remediation is a defining
characteristic of the new digital media. What might seem at first
to be an esoteric practice is so widespread that we can identify a
spectrum of different ways in which digital media remediate their
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

133

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

predecessors, a spectrum depending on the degree of perceived
competition or rivalry between the new media and the old1.
(Bolter y Grusin, 2000: 45)

Como se puede observar, el proceso de remediación consiste
en trasladar un recurso de expresión o producto cultural del pasado
hacia un nuevo medio de comunicación, a través de la representación
y adaptación de sus características esenciales, teniendo como
consecuencia la pérdida de peculiaridades y también la adquisición
de más y nuevas particularidades tomadas del espacio al que se
desplazó. Por ejemplo: un chiste que provenga de la tradición oral
es recreado, con otros elementos y diversas características, dentro
de Facebook (u otras redes sociales), como imágenes, videos, gifs,
memes, entre otras peculiaridades que facilita el nuevo medio en
el cual se expresa, con la finalidad de causar una mayor gracia al
redimensionar y explotar las referencias populares en un contexto
de interacción social digital. Los autores afirman que la remediación
es muy antigua, pues en la Biblia ya aparecen ilustraciones y otros
recursos adaptados de la oralidad para que las historias narradas
adquirieran una mayor y más profunda trascendencia, al utilizar
1 Traducción: “Marshall McLuhan remarcó que “el ‘contenido’ de
cualquier medio es siempre otro medio. El contenido de la escritura es el habla,
así como la palabra escrita es el contenido de la impresión, y la impresión es
el contenido del telégrafo [...]. Como sus problemáticos ejemplos sugieren,
McLuhan no estaba pensando en una simple reutilización, sino quizás en un
tipo más complejo de préstamo en el que un medio se incorpora o se representa
en otro medio. […] Nuevamente, llamamos a la representación de un medio en
otro remediación, y argumentaremos que la remediación es una característica
definitoria de los nuevos medios digitales. Lo cual podría parecer en un
principio una práctica esotérica que está tan extendida que podemos identificar
un espectro de diferentes formas en que los medios digitales remedian a sus
predecesores, un espectro que depende del grado de competencia o rivalidad
percibida entre los nuevos medios y los viejos.” (Bolter y Grusin, 2000, p.45)

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más de un sentido humano para interpretarlas, pero sin abandonar
por completo la sensación original evocada por el antiguo medio.
Una cuestión muy relevante, mencionada por Bolter y Grusin, es
que el nivel de competencia y/o rivalidad entre los medios permite,
hasta cierta forma, reconocer los distintos modos en los que los
recursos de los medios analógicos y/o tradicionales son remediados
en las nuevas plataformas digitales de comunicación, información
y sociabilización; además, los autores identifican el proceso de
remediación como una de las cualidades más determinantes de los
nuevos medios.
Por su parte, Osvaldo Cleger, en la tesis titulada El arte de
narrar en la Era de las Blogoficciones: una aproximación interdisciplinaria a la
literatura en los blogs, se basa en la definición de Bolter y Grusin sobre
el concepto de remediación y la sintetiza de la siguiente forma:
El proceso de “remediation” es aquel que explica la pérdida de
determinados rasgos que sufre cualquier producto de la cultura
al pasar de un medio establecido a otro emergente, así como la
paralela adquisición de nuevas características asociadas con el
medio hacia el cual se emigra. (Cleger, 2009: 371)

Esta explicación ayuda a comprender cómo el proceso de
remediación puede funcionar como una especie de homeóstasis2
moderna o una alegoría de ella porque permite que ciertos productos
culturales de los medios tradicionales eliminen particularidades o
elementos que ya no necesitan y tampoco son relevantes en los
recientes espacios digitales, a la vez que consiguen nuevos rasgos de
2 “[…] las sociedades orales viven intensamente en un presente que guarda
el equilibrio u homeóstasis desprendiéndose de los recuerdos que ya no tienen
pertinencia actual” (Ong, 1982: 52).
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

identidad al adaptarse a los nuevos medios de expresión, guardando
un equilibrio pertinente entre los actos de comunicación del pasado
y los del presente.
Definir los conceptos de cultura y sociedad no es una tarea
sencilla porque estos envuelven muchos y muy complejos aspectos
y características de la actividad humana en general, sin embargo, es
indispensable presentar las nociones desde las cuales se parte para
determinar qué es la cultura y qué es la sociedad y poder identificar
cuáles de sus rasgos son remediados dentro de la red social. Por lo
tanto, se expondrán las definiciones que se consideraron como las
más pertinentes de acuerdo con el planteamiento de este análisis. En
el libro Cultura primitiva, el antropólogo inglés Edward Burnett Tylor
afirma: “La cultura o civilización, tomada en su sentido etnográfico
amplio, es ese complejo total que incluye conocimiento, creencia,
arte, moral, ley, costumbre y otras aptitudes y hábitos adquiridos
por el hombre como miembro de la sociedad” (Tylor, 1871: 64);
la definición de este autor fue una de las primeras referencias de la
época moderna y significó un punto de partida para dimensionar la
amplitud heterogénea que abarca el concepto, además de posibilitar
la comprensión de este y su ubicación como objeto de estudio.
Por otro lado, en “La dimensión cultural de la vida social”,
Bolívar Echeverría explica lo siguiente:
El término cultura apareció en la sociedad de la Roma antigua
como la traducción de la palabra griega paideia: “crianza de los
niños” […] Desde entonces, […] su concepto, enraizado en la
noción de “cultivo”, ha mantenido invariable su núcleo semántico.
Se trata del cultivo de la humanitas, de aquello que distingue al ser
humano de todos los demás seres; de una humanitas concebida,
primero, como la relación de las comunidades grecorromanas

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con los dioses tutelares de su mundo; después, como el conjunto
de las costumbres, las artes y la sabiduría que se generaron en
ese mundo, y, por último, esta vez en general, como la actividad
de un espíritu (nous) metafísico encarnado en la vida humana.
(Echeverría, 2010, p.27-28)

Aunque en su trabajo Bolívar expresa una postura crítica hacia
la idea de cultura manejada en el discurso moderno, al considerarla
contradictoria en su base, la definición que expone permite hacerse
una idea más completa y esclarecedora en torno a todos los aspectos,
características y ámbitos que han sido considerados como parte
de la cultura desde el origen de las primeras civilizaciones hasta la
actualidad, y poder desarrollar una noción más puntual de su esencia
y significación en la realidad, y del valor que posee para la humanidad.
A partir de ambas posturas se puede conformar una
definición de cultura que conjugue lo más posible todo lo que ha
implicado y sigue envolviendo el término, y que corresponda con
el significado que se busca transmitir en este ensayo. Entonces, la
cultura es todo el conjunto de conocimientos, comportamientos,
actitudes, actividades, concepciones y pensamientos que le aportan
sentido, esencia e identidad a la vida humana más allá de la idea
de supervivencia, que alimentan el espíritu y que distinguen al ser
humano entre los animales.
Por otra parte, en lo referente a la definición de sociedad,
que también es un concepto complejo, se utilizará la establecida
por Pierre Bourdieu, quien la explicó al precisar en qué consiste el
espacio social global:
[Es un] conjunto de posiciones distintas y coexistentes,
externas unas a otras, definidas en relación unas de otras por su
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

exterioridad mutua y por relaciones de proximidad, de vecindad
o de alejamiento y asimismo por relaciones de orden, como por
encima, por debajo y entre. […] esa realidad intangible, que no se
puede mostrar ni tocar con el dedo, y que organiza las prácticas y
las representaciones de los agentes. (Bourdieu, 1997: 16 y 21-22)

Al tomar esta explicación como referencia, se puede afirmar
que la sociedad es o son las diferentes formas de agrupación o
asociación en las cuales se organiza la convivencia humana con
distintos fines y desde diferentes jerarquías. Uno de los objetivos
más importantes para realizar estas organizaciones sociales en la
vida moderna ha sido, sin duda alguna, el que ha hecho posible
el surgimiento del concepto de civilización, como una de las
principales bases del sistema capitalista: “Civilización […] se
refiere a valores y prácticas materiales que son compartidas con
otros pueblos y que no reflejan la individualidad. Designa, grosso
modo, al mundo capitalista burgués” (Benhabib, 2006: 23). Como
se puede observar, tienen que existir intereses y fines compartidos
entre varios individuos para crear una sociedad, sin embargo, los
acuerdos a través de los cuales organizan su coexistencia son de
una naturaleza epistemológica muy distinta a la que posibilita la
unión dentro de una comunidad tradicional, pues los convenios
en las sociedades no autóctonas o tradicionales suelen responder a
necesidades inorgánicas relacionadas con el progreso, en términos
modernos. En este caso y de acuerdo a las características de la
red social de Facebook, de la interacción, de las relaciones que se
establecen en esta y de los contratos implícitos, es pertinente tratar
el concepto de sociedad en su forma singular, al considerar como
una asociación heterogénea el cúmulo de usuarios que utilizan esta
red.
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Antes de abordar los ejemplos de los aspectos remediados de la
cultura y la sociedad, es pertinente preguntarse: ¿Cuál es el papel de las
nuevas tecnologías de la información y la comunicación en el contexto
cultural y social contemporáneo? Si se realiza una breve reflexión
histórica sobre el papel fundamental que los avances tecnológicos
e industriales representan en las modificaciones culturales y sociales
que gran parte de la humanidad ha experimentado (sobre todo en los
tres últimos siglos), se puede intuir que su influencia va más allá de
facilitar la vida humana. Desde la época prehistórica, con las primeras
herramientas rudimentarias (el fuego, las piedras y, tiempo después,
la agricultura y la rueda), pasando por la invención de la escritura, el
surgimiento de la revolución industrial (y su visión mecanicista y de
producción masiva) hasta la actualidad, los cambios generados por los
avances científicos y ahora por la revolución tecnológica de las últimas
décadas han contribuido, en gran medida, a las transformaciones de
naturaleza paradigmática de la cultura y la sociedad, e inclusive a la
transición del pensamiento tradicional hacia el pensamiento moderno,
y después posmoderno, en Occidente (y fuera de este).
En La galaxia de Gutenberg. Génesis del homo typographicus,
Marshall McLuhan señala lo siguiente:
Toda tecnología tiende a crear un nuevo mundo circundante para el
hombre. La escritura y el papiro crearon el medio ambiente social de
los imperios del mundo antiguo. […] Los distintos medios ambientes
tecnológicos, no meros receptáculos pasivos de las gentes, son, por
el contrario, procesos activos que dan nueva forma tanto al hombre
como a otras tecnologías. […] el súbito cambio de la tecnología
mecánica de la rueda a la tecnología del circuito eléctrico representa
una de las mayores conmociones de toda la historia. La prensa de
tipos móviles creó un nuevo mundo circundante, por completo
inesperado; creó el PÚBLICO. La tecnología del manuscrito no tuvo
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

la intensidad o poder de expansión necesario para crear públicos a
escala nacional. Las que hemos llamado “naciones” en los últimos
siglos no precedieron ni pudieron preceder al advenimiento de la
tecnología de Gutenberg, del mismo modo que no podrán sobrevivir
la irrupción del circuito eléctrico, con su poder de implicarnos de un
modo total a todos en la vida de todos. (McLuhan, 1962: 2)

McLuhan parece plantear una relación directa, y hasta cierto
punto evolutiva, entre las formas en como las recientes tecnologías
van configurando un nuevo mundo o distintas perspectivas de
experimentar y dar significado a la realidad existente (por medio
de la intensificación y preponderancia de un sentido humano
sobre otros, gracias a las características intrínsecas del medio de
comunicación utilizado), y el cambio epistemológico de un tipo de
pensamiento hacia otro, por ejemplo: la transformación gradual de
las comunidades con un sistema de comunicación exclusivamente
oral hacia sociedades escriturales, donde la representación visual del
lenguaje pasó a ser la principal forma de dar sentido y legitimar el
mundo. El autor también fue visionario de los futuros cambios que
habría de experimentar la humanidad ante el desarrollo constante y
apresurado de las nuevas tecnologías de información y comunicación
social, las cuales han tenido un papel determinante en los cambios
epistemológicos experimentados por la sociedad occidental en lo
referente a las formas de comunicación, interacción y sociabilización,
como también en las nuevas maneras de experimentar e interpretar
la realidad, y de acceder a la información y al conocimiento.
Con la popularización del internet, gracias al crecimiento
del acceso social a este, las relaciones e interacciones humanas han
experimentado transformaciones graduales y complejas; sin embargo,
con la invención y comercialización masiva de los celulares inteligentes
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(iPhone y Android) el uso de redes sociales se ha vuelto parte de la vida
cotidiana de millones de personas en todo el mundo. Facebook es, sin
duda alguna, la red social más importante y utilizada a nivel mundial:
“[…] ha conseguido superar de largo la cifra de los dos mil millones de
usuarios activos mensuales. Una cifra sin precedentes para una plataforma
web como la suya” (Naveira, 2020, https://marketing4ecommerce.mx/
historia-de-facebook-nacimiento-y-evolucion-de-la-red-social/). Esta
cantidad permite darse una idea de todos los millones de publicaciones
que diariamente, y por segundo, inundan esta red social. La gran
mayoría de ellas, atienden a una necesidad humana innata de narrar una
experiencia personal, un acontecimiento (real o ficticio), compartir su
propia opinión o la de alguien más, y/o publicar memes, imágenes, gifs
y otros recursos digitales, con la intención de legitimar una voz creada
de manera ficcional a través del desdoblamiento de identidad que los
usuarios asumen (de manera consciente o inconsciente) al momento
de publicar. En su trabajo titulado “Redes sociales, prácticas letradas
e identidad(es): el caso de Facebook. Una aproximación al estado del
arte”, Alfonso Vargas Franco afirma:
[…] la construcción de la identidad en las redes sociales está
estructurada a través de narrativas que evidencian determinados
posicionamientos del yo en relación con situaciones de la vida
diaria, del encuentro con los otros, en los acontecimientos de la
vida social y política de su país y del mundo, el deporte, la farándula,
etc. La narrativa es un acto de identidad, así como un indicador de
cultura o un discurso (Davies 2015). (Vargas, 2018: 196)

Se comprende entonces que los usuarios dentro de las redes
sociales manifiestan distintas posturas o actitudes, ante diferentes
acontecimientos o acciones de la vida diaria, las cuales deciden hacer
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públicas, independientemente si estas son reales o ficticias, porque
como el mismo Vargas lo menciona, esto les permite expresar una
o varias identidades (lo cual da cuenta de una necesidad humana
legitima) y ser partícipes en el escenario de la realidad digital
contemporánea, que tiene cabida dentro de las plataformas virtuales
de comunicación y sociabilización.
Facebook se presenta, en este caso, como uno de los espacios
digitales donde convergen los antiguos medios de expresión con
los nuevos recursos de comunicación –los cuales manifiestan los
principales rasgos culturales y sociales, que caracterizan la vida
posmoderna, y las transformaciones paradigmáticas sufridas por
estos– gracias al proceso de remediación. Como ya se explicó más
arriba, el concepto de Cultura abarca un sin número de elementos,
características, conocimientos, prácticas y hábitos concernientes a lo
humano, por lo tanto, para los fines de este análisis sólo se abordarán
algunos ejemplos ilustrativos que han sido remediados y que
corresponden al ámbito de las artes (principalmente a la pintura y a la
narrativa), al de la filosofía y al de la educación. Y en lo referente a la
sociedad se presentará un ejemplo sobre la remediación de las normas
de convivencia e interacción humana que se dan dentro de Facebook.
Primeramente, es indispensable hablar sobre los llamados
memes pues es precisamente bajo este tipo de recurso de expresión
que se remedian una enorme cantidad de referencias culturales
sumamente heterogéneas:
La palabra meme hace referencia a ideas, comportamientos o estilos
que se extienden culturalmente entre personas. Fue acuñada por
Richard Dawkings en su libro «El gen egoísta». Es un derivado del
griego “mimema” que hace referencia a lo que es imitado. Este

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concepto se ha trasladado a internet para describir ideas que se
viralizan o son replicadas de forma masiva a través de las redes
sociales, blogs, emails… y pasan de persona a persona de manera
explosiva. […] El formato de un meme puede ser una frase,
una imagen, un vídeo o un concepto más abstracto. En general
su temática es humorística rozando casi lo absurdo aunque en
ocasiones también se conviertan en pequeñas píldoras filosóficas.
(40defiebre, Diccionario de marketing digital, 2019, https://
www.40defiebre.com/que-es/meme)

Los memes se utilizan para transmitir todo tipo de información
de diversa naturaleza y con distintos fines de comunicación –
principalmente el humorístico–, y uno de los puntos clave de su
éxito es que provocan impresiones comunes en los usuarios a partir
de la identificación de las referencias culturales y sociales.
En lo que respecta al arte pictórico, se analizarán los
siguientes ejemplos:

Chloe Isabella, “Classic Art
Memes Group”, Grupo público de Facebook, https://
www.facebook.com/photo/?fbid=3007159006198351&amp;set=g.344777282787219

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La recreación, con fines humorísticos, del famoso autorretrato
de Vincent van Gogh puede entenderse como la remediación de la
libertad de interpretación y la capacidad de recepción que el público
expresa al momento de observar una obra artística, en este caso
visual. Por medio del proceso de remediación la imaginación de
los espectadores se concretiza y se vuelve una realidad gracias a la
posibilidad de crear su propia versión de la obra con intenciones
muy distintas a las del artista original, pero respetando, hasta cierto
punto, su esencia.
Es verdad que también en los medios analógicos de expresión
se podían realizar recreaciones o reinterpretaciones de obras artísticas,
como dibujos, disfraces y videos, sin embargo, la remediación de
este tipo de arte a través de la plataforma de Facebook le aporta otras
características que no poseía anteriormente, por ejemplo: la adaptación
o transformación de la narración presentada por la pintura original al
contexto y al momento histórico de la persona que realizó el meme
sobre esta; también, el meme, al ser compartido en la red social, pasa a
ser de dominio público, adquiere trascendencia universal, cosa que no
le solía suceder a una interpretación, reinterpretación o recreación en
los medios del pasado (sólo a la obra original); y además, la afirmación
de que la creación original ya no pertenece exclusivamente al artista
por el hecho de que él o ella la dieron a conocer y le otorgaron una
libertad simbólica, se vuelve más real que nunca porque los usuarios
de Facebook se convierten en productores de contenido al remediar
todos esos elementos y características que la primera versión no poseía
o tenía de más, para adecuar la pintura a sus propias necesidades
expresivas. Por ejemplo: la referencia de la pérdida de la oreja del
pintor se adecua de manera paródica y chusca al momento histórico
actual de la pandemia.
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En otro ejemplo de arte pictórico, se tiene lo siguiente:

“Classic Art Memes
Group”, Grupo público
de Facebook, https://
www.facebook.com/
groups/344777282787219/
media/photos

En este caso, la actividad receptora de los usuarios de la red
influye al momento en que ellos remedian sensaciones y emociones
que asocian e interpretan como las que podría estar experimentando
el personaje dentro de la pintura, según como se descifren las
expresiones corporales de ellos y/o la narrativa expuesta por la
obra. De esta forma, se remedian posibles respuestas y/o soluciones
a los interrogantes planteados por las posturas críticas, motivadas
hasta cierta forma por el surgimiento de las intervenciones3 dentro
de los más importantes proyectos del pensamiento de vanguardia,
3 “Una intervención artística sucede cuando personas, productos o
prácticas del mundo artístico penetran en una organización para desencadenar
determinados cambios ya sea en toda la organización o en una parte de ella”
(http://arteentodaspartes.es/artistic-interventions/).
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

referentes a la institucionalización del arte y las formas en que era
mediado a finales del siglo XX:
El artista centra su actividad en el estudio de los procesos de
mediación en los que se encauza la recepción de la obra de arte,
anteponiendo su función de receptor a la de creador y revelando las
instancias políticas que controlan la recepción y la interpretación
de la cultura y de las obras de arte. Su intención principal es la de
cuestionar el prejuicio filosófico e histórico de que el significado y
el valor son propiedades intrínsecas de los objetos, proclamando
un desplazamiento de la atención crítica de las obras de arte
individuales hacia sus marcos institucionales. Se trata, en definitiva,
de convertir en objeto de arte la investigación sobre las relaciones
entre el hecho artístico y los fenómenos sociales que acompañan
y determinan su producción y su recepción por parte del público.
(Hernández y Martín, 1998: 48)

Como se puede observar, los aspectos remediados
corresponden al arte de la intervención y al concepto de obra
abierta4 planteado por Umberto Eco en referencia a la pluralidad de
significados que pueden desprenderse de la obra artística, en donde
los elementos nuevos que se agregan gracias a las características
de la red social son: que la intervención y la recreación dependen
totalmente de los espectadores, y que las interpretaciones trascienden
4 […] una obra de arte, forma completa y cerrada en su perfección de
organismo perfectamente calibrado, es asimismo abierta, posibilidad de ser
interpretada de mil modos diversos sin que su irreproducible singularidad
resulte por ello alterada. Todo goce es así una interpretación y una ejecución,
puesto que en todo goce la obra revive en una perspectiva original. […] La
poética de la obra “abierta” tiende […] a promover en el intérprete “actos de
libertad consciente”, a colocarlo como centro activo de una red de relaciones
inagotables entre las cuales él instaura la propia forma sin estar determinado
por una necesidad que le prescribe los modos definitivos de la organización de
la obra disfrutada. (Eco, 1992: 33-34)

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más allá de la época histórica y el contexto en los cuales se creó la
pieza original hasta adaptarse a las situaciones actuales.
Existen un sinfín de publicaciones en Facebook que relatan
una historia, ya sea utilizando palabras, imágenes, memes, videos,
gifs, entre muchos otro medios de expresión, donde se remedian
una importante cantidad de elementos, características y canales de
comunicación; sin embargo, una de las narraciones más utilizadas
son las historias y/o anécdotas personales que los usuarios deciden
compartir en sus muros, con diferentes intenciones, en las cuales
se puede observar la remediación de dos subgéneros narrativos:
el diario personal y la autobiografía; pues el tono es íntimo y las
funciones comunicativas corresponden a la confesión, al desahogo
y al testimonio dirigido hacia un receptor no especificado, como
sucede en el diario y en la autobiografía. Por ejemplo:

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Luna Jázara, 2021, https://
www.facebook.com/luna.
jazara

Esta narración es un homenaje que la autora le hizo a su
gato fallecido con la principal intención de recordar y relatar los
momentos más gratos que vivió al lado de él, y también es un tipo
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desahogo o aliciente ante la tristeza por la pérdida de su mascota y
la perplejidad al no conocer la causa de su muerte. Como se puede
observar, por la temática íntima, la estructura de monólogo, los
elementos autobiográficos y la intención comunicativa de expresar
emociones, sentimientos y pensamientos personales esta historia
encaja en la clasificación de diario, además de que la propia red social
le agrega una particularidad identificable del subgénero: la fecha.
En el análisis titulado “El diario personal en la literatura: teoría del
diario literario”, Álvaro Luque Amo afirma:
El diario, por tanto, no solo no destierra la función comunicativa
[de expresarse para un tercero], sino que además debe ser
contemplado como un tipo particular de discurso que tiene un
origen privado, que se dirige paradójicamente a la misma persona
que lo escribe y que, sin embargo, es susceptible de ser leído por
un tercero. (Luque, 2016: 278)

Por lo cual, se comprende que, aunque en su esencia el diario
personal es privado, el hecho de comunicar un mensaje a través de
un medio al cual otros individuos pueden acceder y descifrar lo
posibilita de salir de ese espacio íntimo y trascender al público, como
sucede cuando se divulgan y/o publican. En el caso de Facebook,
estas expresiones adquieren otras características, originadas por el
proceso de remediación, que las diferencian del diario tradicional:
el acceso al ámbito público y a la retroalimentación de manera
inmediata al expresarse dentro de una red social; además, gracias a
la opción de compartir o de copiar y pegar que los usuarios tienen,
se acrecienta la posibilidad de incrementar a un ámbito mundial
dicho post; y debido a que la naturaleza digital del espacio facilita
el anonimato y/o el desarrollo de una identidad fluida, se vuelve
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

factible interpretar la narración como una “ficcionalización5” de esa
experiencia personal, a pesar de todas las referencias a la vida real.
Si bien es cierto que el post fue enunciado para destinatarios
concretos, y que sin duda alguna cualquier publicación realizada en
una red social implica precisamente eso (a menos que no tengas
ningún amigo o contacto virtual dentro de estos espacios o que hayas
“posteado” en modo privado), en la narración sobre la vida del gato
Luis Alberto el tono de la autora, así como también su intención
inmediata, parecen conllevar la “ficcionalización” del espacio
digital público y del momento de la entonación, simulando estar
escribiendo para sí misma; existe una simulación de distanciamiento
con los receptores.
Por otro lado, la autora se vale de un seudónimo para
publicar, lo cual hace explícito el alejamiento que se establece entre
ella como sujeto empírico y la voz que utiliza para relatar, es decir
que existe una distinción entre el personaje histórico real que es
la escritora y el sujeto lírico (narrativo en este caso) que cuenta la
historia de la muerte de su gato; este distanciamiento ficcional entre
el que enuncia y el sujeto real puede percibirse en la autobiografía,
incluso a pesar de que los escritores usen su nombre verdadero
dentro de sus obras. En el análisis “La referencia desdoblada: el
sujeto lírico entre la ficción y la autobiografía”, Dominique Combe
explica, con respecto a este tema de la distinción o desdoblamiento
entre el autor y la voz o sujeto ficcional que narra, lo siguiente:

5 “La ficcionalización es la puesta en escena de la creatividad de la
humanidad y como no existen límites para lo que puede ser espectacularizado,
el proceso creativo, en sí mismo, carga la inscripción de la ficcionalidad: la
estructura de doble significado” (Iser, 1990, p.951).

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[…] Roman Ingarden [,] en La obra de arte literaria (1935), había
afirmado que en una obra literaria la enunciación es fingida, como
lo son los juicios lógicos, que son &lt;&lt;quasi juicios&gt;&gt;. De este
postulado puede deducirse, aunque Ingarden no aborde esta
cuestión, que el sujeto en la poesía lírica no escapa a esta fictividad
que lo separa radicalmente de la existencia de la vida. […] La
distinción metodológica fundamental de la narratología es la que
separa entre el narrador y el autor, de manera que el uso de una
primera persona no garantiza la autenticidad o la referencialidad
sino que puede inscribirse en el ámbito de la ficción. (Combe,
1999: 137 y 141)

Se sabe que la publicación de la autora difícilmente puede ser
interpretada como un poema, ni tampoco tiene la intención explícita
de ser un relato ficcional, sin embargo, tomando en cuenta las
implicaciones y significados de la enunciación dentro del subgénero
de la autobiografía, la reconstrucción de la memoria involucra un
distanciamiento entre el pasado y el momento de la expresión y
entre el sujeto que lo vivió y el que lo recuerda, aunque físicamente
sean la misma persona. Además, como ya se mencionó más arriba,
el canal de comunicación, Facebook, posibilita la problematización
o diversificación de la identidad de los usuarios. De esta forma,
el proceso de remediación de la autobiografía permite que esta
adquiera la característica de la manifestación de una nueva identidad
o de diversidad de identidades de forma inmediata (gracias al
seudónimo y al distanciamiento implicado en la enunciación),
pública e interactiva, donde el espacio privado pierde sentido y
significación en el ámbito de la comunicación y la experiencia digital;
así como también el tiempo y el espacio compartido en la virtualidad
extienden sus confines hasta el grado de desvanecerlos, gracias a las
características intrínsecas del nuevo medio de expresión. Como lo
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señala Ana Cuquerella Jiménez Díaz en su tesis titulada El potencial
creativo de la remediación en la literatura digital hispánica:
La interactividad característica de la “cibercultura” ha renovado
la recreación de los antiguos medios hasta límites de los que
todavía no somos conscientes. La cibercultura se ha desarrollado
imparable, con el crecimiento del ciberespacio al que Pierre
Lévy define como: “espacio de comunicación abierto por la
interconexión mundial de los ordenadores y de las memorias
informáticas” (Lévy, 2007: 70). Una interconexión mundial
que diluye las fronteras del espacio y el tiempo. Hasta el punto
de crear ejemplos de presencia digital en tiempo real como
Facebook; un auténtico banquete de la memoria capaz de revivir
antiguas amistades; océano en el que navega, casi vivo, como en
espera, el recuerdo de los que se fueron, como una forma de
“ciberinmortalidad”. (Cuquerella, 2016: 130)

Los usuarios de esta red social aprovechan al máximo las
posibilidades expresivas y re-significativas de la remediación para
atender necesidades comunicativas particulares y sociales que surgen
ante las nuevas tecnologías de la comunicación y la información,
las cuales no pierden esa relación o cercanía con los medios y/o
productos culturales analógicos, sino que los recrean y adaptan a
las nuevas formas epistemológicas de experimentar, comprender y
expresar la realidad dentro del ciberespacio.
Se pasará ahora a revisar un ejemplo donde, a partir de la
interpretación de una corriente filosófica, se remedia la necesidad
humana de reflexionar para tratar de comprender las causas de
los fenómenos sociales, culturales, políticos y económicos, y que
permite establecer distancia de esa realidad para poder examinarla,
manifestar una postura crítica y pensar en el propio papel de
intervención en esa realidad:
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“Memes comunistas para
gente blanca de la burguesía”,
2021,
Comunidad
en
Facebook,
https://www.
facebook.com/MCPGBB/
photos/2676591189312355)

La postura crítica hacia las formas de organización económica
y social establecidas por el capitalismo extremo y/o el neoliberalismo
es muy directa y aguda porque parte de la filosofía anarquista general,
mediante la cual se busca la emancipación del individuo o de la
colectividad de cualquier clase de jerarquía o poder impuesto por la
fuerza, para promover un cambio social basado en la justicia; además
la recomendación del libro del antropólogo y activista estadounidense
es la fuente principal de las ideas expuestas. Gracias a la remediación,
la actitud crítica se enriquece de otras características expresivas como
la fabulación y/o la caricaturización de los personajes principales para
simular lo absurdo y colocar el peso de las connotaciones políticas
implicadas en la enunciación en un ser ficticio y totalmente ajeno a la
realidad humana. Además, el tipo de palabras, de imágenes o recursos
retóricos utilizados en este tipo de memes expresan tonos irónicos,
sarcásticos o paródicos con la intención de hacer más sutil o de
desviar el foco, hasta cierto punto, de la postura crítica y/o política
que se asume en el mensaje hacia los elementos humorísticos, a pesar
de que esta sea una de sus principales intenciones comunicativas.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Marcelo Dascal reflexiona, con respecto a la realidad, a la
importancia de concientizar a la humanidad a través de la educación
y a la prioridad de desarrollar y promover un pensamiento crítico en
la sociedad, lo siguiente:
El primer paso para liberarse de esa falsa conciencia [impuesta
por la cultura dominante] es percatarse de que la realidad – sea
lo que fuere– no es algo fijo, inmutable y “dado” a lo que uno no
puede más que “adaptarse”. […] La realidad se nos presenta por
medio de conceptualizaciones humanas y por lo tanto criticables
y reemplazables. […] Se debe cuestionar esquemas conceptuales,
conocimientos o soluciones establecidos. La relación misma del
hombre con la “realidad”. (Dascal, 2011: 201-202)

Probablemente, gracias a la reflexión filosófica y a la educación
se puede llegar a esa emancipación, a esa ruptura con las formas instauradas hegemónicamente para comprender y asir la realidad, y acceder a
la pluralidad de pensamientos, culturas y sociedades que cohabitan en
el mundo; ya que, como el mismo Dascal lo menciona, la filosofía es
ese lugar donde concurren diferentes teorías, pensamientos y escuelas
parcialmente incompatibles, pero que deben de coexistir, bajo el mutuo
respeto, porque responden a necesidades dentro de un universo plural y
diverso, como convendría que fuera el nuestro (Dascal, 2011: 189)
Ya que se ha abordado el tema de la educación y su papel liberador, se pasará ahora a exponer una de las principales características que
la remediación le aporta a la tarea ético-educativa –en lo que respecta
a facilitar el acceso a la información y al conocimiento a un mayor número de personas gracias al uso de las Tecnologías de la Información
y la Comunicación contemporáneas, gracias a la reciente y acelerada
revolución tecnológica y a las posibilidades que ofrece el Internet y la
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WEB6– es el traslado del aula, del auditorio, de casi cualquier espacio
físico donde se da el proceso educativo, escolarizado o no, hacia el medio digital dentro de Facebook con la finalidad de que las universidades,
instituciones, escuelas o centros educativos hegemónicos no sean los
únicos lugares encargados de transmitir aprendizajes, conocimiento e
información trascendental, es decir, plantear la posibilidad de evitar la
jerarquización de la educación y la apropiación de la información y el
conocimiento por los grupos privilegiados que ostentan el poder. El
uso de Facebook ha trascendido los aspectos del mero entretenimiento y
la diversión, para convertirse en un espacio y/o herramienta didáctica
y cultural utilizada por todo tipo de universidades, instituciones educativas, centros artísticos y de difusión, entre muchos otros, para intentar
educar y para tratar de transmitir, promover, facilitar y universalizar el
conocimiento, práctica que se ha potencializado debido a la pandemia.
Por cuestiones de extensión, solo se utilizarán breves ejemplos
del contenido de las páginas de Cultura UANL y UNAM (Universidad
Nacional Autónoma de México); sin embargo, prácticamente todas
las universidades nacionales e internacionales, públicas o privadas,
así como también las otras instituciones educativas cuentan con sus
propias páginas dentro de esta red social y comparten todo tipo
de información, cursos, talleres, charlas, conferencias, recursos y/o
conocimiento de diferentes áreas y disciplinas, incluso una gran e
importante cantidad de este acervo que se ofrece públicamente es
de acceso gratuito, lo que garantiza el acceso al mismo.
6 WEB (World Wide Web, o www), es un conjunto de documentos (webs)
interconectados por enlaces de hipertexto, disponibles en Internet [es un subconjunto
utilizable en este medio] que se pueden comunicar a través de la tecnología digital.
[…] La web es un “organismo vivo” y, como tal, evoluciona. Desde su creación el
año 1966, con esa primera red Arpanet, hasta el posterior nacimiento del Internet
que conocemos, no ha dejado de cambiar y perfeccionarse. Hemos pasado de una
web 1.0 a la 2.0, 3.0 y ahora llega la web 4.0. (Latorre, 2018: 1)
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

https://www.facebook.
com/CulturaUANL

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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

https://www.
facebook.com/
UNAM.MX.Oficial/
videos/?ref=page_
internal

Se puede observar que los contenidos publicados son
de temáticas muy variadas y que pertenecen a diferentes áreas y
disciplinas del conocimiento, pues la misión y filosofía de estas
universidades nacionales se trasladan y adaptan al espacio digital,
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

con la intención, posiblemente, de promover la democratización de
la educación, desde una plataforma que originalmente fue creada
con propósitos muy distintos. Es cierto que el hecho de acceder a
este tipo de información, conferencias, análisis, charlas, simposios,
capsulas informativas, seminarios, coloquios en Facebook live, oferta
educativa, entre otros recursos, no garantiza la adquisición de
conocimiento real y significativo para los usuarios porque:
[…] la abundancia de información no supone conocimiento per
se. [En pie de página] La información se compone de hechos
y sucesos, mientras que el conocimiento se define como la
interpretación de dichos hechos dentro de un contexto, supone
una comprensión global de dichos hechos y muchas veces una
orientación determinada por alguna finalidad, como lo expresa
Habermas al ligar el conocimiento con el interés. (Picos, 2020: 28)

Sin embargo, el hecho de que sean las propias Universidades
las que tomen el papel ético y social de mover el conocimiento que
ellas están generando desde un espacio tradicional y hegemónico
como lo es la institución y trasladarlo hasta un espacio público
digital y de interacción inmediata, ayuda en gran medida a despertar
el interés por educarse y adquirir conocimientos relevantes en un
mayor número de individuos. Con lo cual se puede interpretar que se
persigue remediar el ideal democrático de la sociedad, por medio de la
difusión y universalización de información y conocimientos legítimos.
Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la
participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones
iguales y que asegura el reajuste flexible de sus instituciones
mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada.
Tal sociedad debe tener un tipo de educación que dé a los
individuos un interés personal en las relaciones y el control sociales

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y los hábitos espirituales que produzcan los cambios sociales sin
introducir el desorden” (Dewey, 1998 p. 91)

Como se puede observar, el propósito final que se busca
alcanzar, a través del acceso a la educación, es la participación
consciente de las personas en la realidad y su emancipación, tanto
individual como social. Sin embargo, se sabe que lograr tal objetivo
aún es complicado porque a pesar de que las plataformas como
Facebook ofrecen o simulan otorgar libertad a los usuarios, son
espacios que desgraciadamente no son neutros ni están exentos
de ideologías y estructuras de saber-poder que generan y justifican
la violencia simbólica7. Incluso puede suceder, en ciertos casos,
que el proceso de remediación funcione como legitimador de
arbitrariedades en lugar de ser un medio emancipador.
Finalmente, se realizará el análisis de uno de los ejemplos en
que se identifica la remediación de la sociedad en Facebook, en el cual
se recrean las normas de convivencia e interacción humana, pero
con nuevas características como la “eficacia” y/o rapidez con la
que actúan los administradores de Facebook al momento de eliminar
comentarios, y de restringir y/o eliminar las cuentas de usuarios
que no respetan las reglas comunitarias establecidas explícitamente
dentro de la red social y dentro de los grupos públicos y privados.
También se remedia el ideal de sociedad “Utópica” al buscar la
interacción respetuosa y el principio de justicia y responsabilidad
7 La «violencia simbólica» es exactamente la acción pedagógica
que impone significaciones y las impone como legítimas. Pero justo esta
legitimización implica la autonomía relativa de la escuela para disimular las
relaciones de fuerza que determinan la acción; sin tal disimulo, las funciones
específicamente sociales de la escuela serían evidentes y esto tendría como
consecuencia el impedir que la escuela pudiera llevar a efecto su cumplimiento.
(Bourdieu y Passeron, 1996: 18-19)
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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

que rigen la libertad de expresión auténtica, la cual algunas personas
confunden con el libertinaje y las expresiones ofensivas, pues
desconocen los derechos humanos internacionales, y las garantías
individuales establecidas en las constituciones políticas de cada país.

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https://transparency.fb.com/
es-es/policies/community
standards/?from=https%3A%2F%2Fwww.
facebook.com%2Fcommunitystandards

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�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

Se prefirió mostrar algunas secciones del compromiso que
Facebook establece con todos los usuarios de su plataforma, ya que en
estas aparecen las principales consideraciones, derechos y garantías
que el creador y los socios de la red social tomaron en cuenta para
instituir las normas de convivencia, las cuales buscan garantizar la
interacción pacífica y respetuosa entre todos los miembros, y el
ejercicio de la libre expresión responsable. Cuando alguien no respeta
alguna de estas reglas y publica contenido ofensivo, inadecuado,
relacionado con la comisión de un delito, o comentarios de odio
y/o discriminación el algoritmo empleado por la red lo detecta o
también los otros usurarios lo denuncian, entonces la plataforma
borra el comentario y/o también puede restringir el acceso a la
cuenta de tal individuo; inclusive si se vuelve a infringir alguna de
las normas de Facebook la cuenta puede ser eliminada de manera
definitiva.
Al parecer, las acciones efectuadas por los administradores
de la red social para garantizar el respeto de las normas de interacción
parecen ser mucho más inmediatas, contundentes y efectivas en
comparación con lo que sucede en la realidad tradicional (fuera
de los espacios de las redes sociales y el Internet) cuando alguien
tiene un comportamiento o una actitud ofensiva, discriminatoria
o acosadora hacia otra persona, lo que se puede interpretar
como la remediación de los acuerdos sociales de convivencia y
tolerancia, que al recrearse en la plataforma digital adquieren la
característica del involucramiento de una gran mayoría de usuarios
con el compromiso de obedecerlas y de que los demás también las
respeten, para poder garantizar la existencia y permanencia de la
sociedad digital, porque esta responde a necesidades humanas de
organización y supervivencia, que también han sido remediadas:
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La vida de comunidad es condición de la sobrevivencia humana, no
existe un modo de ser humanos que no involucre a los demás. El
ser humano es un ser social, gregario, colectivo. El otro, los otros,
semejantes o diferentes, están siempre ahí, con nosotros, somos parte
de su vida y ellos lo son de la nuestra, son muestro entorno y nuestra
condición; frente a ellos caben distintas posibilidades, reconocerlos
como siendo parte de lo que yo mismo soy; sentirlos como iguales
pero ajenos, sentirlos como iguales pero indeseables; sentirlos como
diferentes pero aceptables, queribles, deseables, o sentirlos como
amenaza, como competidores, como desafío. Con-vivimos unos
con otros, no es posible ignorarlos, no hay escape, nacemos de
otros, vivimos entre otros, compartimos lo que hacemos con otros,
esperamos un futuro entre los otros. (de la Torre, 2020: 67)

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de los administradores
de Facebook y de muchos de los usuarios por crear y mantener un
espacio de confluencia entre diversos pensamientos, formas de
ser, de hacer, de comunicarse y de experimentar el mundo –que
conforman la pluralidad de personas que utilizan la red social– bajo
las premisas de la tolerancia y el respeto, la realidad es distinta y se
pueden reconocer actitudes y acciones que reproducen y legitiman
la violencia explícita y simbólica hacia las minorías y hacia los grupos
que han sido discriminados históricamente. Desgraciadamente,
aunque parecen desdibujarse ante la simulación de libertad que
establece la red social por la amplitud de sus contornos sociales
y culturales, el poder de las jerarquías sociales y políticas sigue
vigente, a pesar de los cambios paradigmáticos, epistemológicos y
del proceso de remediación que implicó el traslado al nuevo medio
de comunicación y sociabilización digital.
Para concluir, me gustaría subrayar que el proceso de
remediación de la cultura y la sociedad dentro de Facebook es un
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-34

163

�Maribel Maldonado Alcocer / La remediación

fenómeno sumamente complejo que implica una mayor dedicación y
profundización analítica en cuestiones más amplias que las estudiadas
hasta ahora en este artículo; sin embargo, por razones de extensión
se decidió abordar la temática planteada como un intento de
acercamiento reflexivo, a partir de la observación y la interpretación
de ciertas expresiones y publicaciones de Facebook en las cuales se
recrean rasgos y características de la cultura y la sociedad de manera
creativa o distinta, tratando de respetar, hasta cierto punto, la esencia
del medio o producto original, a pesar de la pérdida de determinadas
particularidades y la adquisición de nuevas peculiaridades.
Es cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación
y la información y la remediación no han sido suficientes para
superar la enajenación social, el desinterés y la pasividad de muchos
individuos, debido a la reproducción de los esquemas de saberpoder que controlan el acceso a la información y al conocimiento
(el algoritmo de Facebook8) de una gran cantidad de personas, así
como también difunden y promocionan el consumo excesivo de
todo lo perteneciente a la cultura de masas; sin embargo, como se
pudo descubrir, la remediación puede funcionar, por su naturaleza
8 El algoritmo de Facebook decide qué publicaciones ven las personas
cada vez que revisan su feed de Facebook, y en qué orden aparecen esas
publicaciones. […] no hay un solo algoritmo, sino más bien hay “muchas capas
del aprendizaje de las máquinas sobre modelos y rankings construidos para
predecir qué publicaciones serán más valiosas y significativas para un individuo
a largo plazo”. En otras palabras, en vez de mostrar todas las publicaciones de
Facebook disponibles en orden cronológico, el algoritmo de Facebook evalúa
cada publicación, y después las organiza en orden descendente de interés para
cada usuario individual. Este proceso ocurre cada vez que un usuario, y hay 2.7
mil millones de ellos, actualiza su feed de noticias. (Newberry, 2022, https://
blog.hootsuite.com/es/algoritmo-facebook-como-funciona/#:~:text=El%20
algoritmo%20de%20Facebook%20prioriza,probabilidades%20de%20obtener%20
m%C3%A1s%20alcance)  

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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

creativa, como una fisura o ruptura desde la cual se le abra paso a la
visión crítica y transformadora para lograr la emancipación cultural
y social, tanto en el medio digital como en el físico.

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La representación de las doctrinas anarquistas en
la novela Los demonios de Dostoievski. De la utopía
revolucionaria a la ideología nihilista
Rubén Gutiérrez Guajardo
Universidad de Monterrey
a ruben.gutierrezg@udem.edu

Fecha de entrega: 27-12/-2021 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Para realizar este análisis partimos de la vida y obra del escritor ruso
Fiódor Dostoievski, su relación con los movimientos políticos de su
tiempo, de los que él mismo fue partícipe, como prueba su adhesión
al “Círculo Petrashevski”, así como el propósito de la redacción de
su obra Los demonios1 y la representación de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev en dos pasajes de la obra del
escritor ruso.
Como propuesta de análisis y aplicación, desplegamos una
lectura de Los demonios como “profecía” o “advertencia” acerca
1 Para el análisis hemos recurrido principalmente a la misma obra de
Dostoievski Los demonios en la traducción de Juan López-Morillas, publicada
por Alianza Editorial del año 2014, así como a El hombre rebelde del filósofo
Albert Camus, también de Alianza Editorial, obra en la que el filósofo francés
realiza un magistral estudio sobre la figura clave de nuestro análisis, la de
Necháyev.

171

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifiestan en Occidente en el siglo XX, como el bolchevismo, y en
los que, a semejanza de los hechos ficticios relatados en la novela,
presenciamos un terrorismo o mesianismo terrorista que en su
afán de establecer una supuesta utopía instauran una serie de actos
destructivos de trasfondo nihilista.
La relevancia del tema radica en la toma de conciencia del
peligro de los fundamentalismos de cualquier orden, ya que ningún
movimiento político ni utopía de cualquier tipo podrán erigirse jamás
como justificantes legítimos de actos individualistas y nihilistas que
atenten contra la sociedad y dignidad del individuo. Ninguna utopía
o proyecto político valdrá jamás lo que vale la persona humana.
Nos interesa mostrar cómo las intuiciones literarias
de los grandes escritores como Dostoievski pueden iluminar
profundamente nuestra comprensión de la naturaleza y psicología
humanas, sus motivos e ideales, en este caso destructivos, a veces en
medio de intentos racionales de legitimación de corte hegeliano en
virtud de la supuesta búsqueda de un orden racional, justo y utópico.
A través de una perspectiva analítica y sintética revisaremos
las ideas de las teorías políticas y corrientes filosóficas subyacentes al
análisis del discurso político de Dostoievski, a saber, el anarquismo
y el nihilismo, todo esto en un marco aproximativo y no exhaustivo
con la finalidad de acercarnos a uno de los temas más apasionantes
de la filosofía política de todos los tiempos.2
2 En lo que a nuestro conocimiento y alcances se refiere, encontramos
que existe un número considerable de artículos y libros sobre el tema tratado.
Entre ellos destacan los siguientes artículos: 1864. El asalto a la razón de
Dostoievski del David Montero Bosch publicado en la Revista Internacional
de Filosofía Daimon, y The catechism of destruction: Sergei Nechayev
and the spirit of nihilism del Ph. D. Georgios Karakasis de la Universidad

172

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Contexto político e histórico de Dostoievski y de Los demonios
El 9 de febrero de 1881 moría en San Petersburgo el novelista Fiódor
Dostoievski, figura icónica y máximo representante -junto con León
Tolstoi- de la literatura rusa del siglo XIX. Escribió la mayoría de
sus obras en diarios rusos de entregas semanales como El Mensajero
Ruso para aliviar sus penas económicas, destacando Crimen y castigo
(1866), El idiota (1869), Los hermanos Karamázov (1880) y Los demonios
(1872) que se han constituido en referentes y paradigmas de la
literatura rusa y universal y lo han colocado en el Olimpo de los
literatos universales de todos los tiempos.
Constituye un tópico común en cualquier exposición sobre
literatura universal señalar a Dostoievski como un maestro en el
arte de profundizar en los insondables abismos de la naturaleza y el
espíritu humanos, como un verdadero “pneumatólogo” según lo ha
descrito algún autor. Como señala el escritor turco Orhan Pamuk en
su obra Otros colores (2011) al relatar su experiencia sobre su encuentro
con el escritor ruso, Dostoievski logra sacudir nuestras cosmovisiones
y plantearnos multiformes visiones de la vida y la realidad: “En alguna
parte Borges dice: Descubrir a Dostoievski es como descubrir el amor
o ver el mar por vez primera, marca un momento importante en la
vida. El momento en que leí a Dostoievski por primera vez supuso
para mí la pérdida de la inocencia con respecto a la vida” (2011: 156).
de Pamplona.   La autora Nelly Prigorian también ha redactado un artículo
muy valioso sobre el tema titulado: El nihilismo de Dostoyevski: Una mirada
sobre la estética del discurso político del autor de Demonios publicado en la
Revista de Estudios Literarios. Voz y Escritura. Existen también libros como:
Confronting Dostoevsky´s Demons. Anarchism and the Specter of Bakunin in
Twentieth-Century Russia de James Goodwin y Dostoevsky´s The Devils. A
critical companion de W.J. Leatherbarrow, entre otros.
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-25

173

�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Las obras de Dostoievski constituyen pues una experiencia
maravillosa para el lector que descubre todo el realismo y complejidad
de la naturaleza humana, sus pensamientos, pasiones y motivos más
profundos, a veces, inextricables, melancólicos e inquietantes, pero
siempre reveladores de un carácter esencialmente humano y, por lo
tanto, universal.
Así pues, después de esta breve introducción a toda la
complejidad de la narrativa del autor, se procederá a la exposición
introductoria de la obra Los demonios, su contexto, alcances y premisas
fundamentales como punto de partida para la relación con el análisis
de los movimientos políticos de la Europa del siglo XIX.
Un evento detonante para la imaginación del joven Dostoievski
El 21 de noviembre de 1869, la opinión pública rusa recibió con
conmoción la noticia del horrible asesinato del joven moscovita
Iván Ivanov, alumno de la Academia de Agricultura de Moscú,
cuyo cadáver fue encontrado con una herida en la cabeza, arrojado
al fondo de un estanque con ayuda de piedras atadas al cuerpo.
(Dostoievski, 2014; 9) Este crimen perpetrado de noche y cargado
de extrema violencia causó gran impacto en la conservadora y
religiosa ciudad rusa.
Ante el siniestro acontecimiento y los moscovitas que
se preguntaban, ¿cuál era el móvil de ese crimen tan atroz?, las
pesquisas policiales no tardaron en descubrir que el crimen había
sido perpetrado por un grupo de cinco personas lideradas por
un tal Serguéi Necháyev, un joven revolucionario nihilista, quien
recientemente había regresado de Ginebra, Suiza y era un conocido
discípulo y colaborador del padre del anarquismo revolucionario
Mijaíl Bakunin.
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Es pues el impacto de este célebre caso Necháyev- Ivanov,
del que Dostoievski tiene conocimiento, y que por supuesto, por
el que también se siente conmocionado, el punto de partida y de
inspiración para que tiempo después de haber recopilado informes
al respecto, escriba su obra Los demonios (1872).
Los demonios narra la historia de la sociedad rusa de la década
de 1860 convulsa por los intentos revolucionarios de un grupo
nihilista, liderado por Piotr Verjovenski (representación de Serguei
Necháyev), quienes en un afán mesiánico de instaurar un anarco
individualismo llegan a realizar actos caóticos que escandalizan y
atemorizan a la sociedad rusa, inclusive llegan a quemar parte de la
ciudad, motivo por el cual serán identificados en la obra como unos
“posesos” o “endemoniados” que infectan y esparcen por la ciudad
sus ideas destructivas.
A decir del escritor ruso Vladmir Nabokov en su Curso de
literatura rusa:
Los demonios es la historia de unos terroristas rusos que treman
acciones violentas y destructivas, y llegan a asesinar a uno de
los suyos. Los críticos radicales la denunciaron como novela
reaccionaria. Por otra parte, se la ha calificado de estudio
penetrante de esas personas que, arrastradas por sus ideas, acaban
hundiéndose en el lodo. (Nabokov, 2016: 246).

El divulgador literario Peter Boxall, comenta en la misma
línea acerca del argumento ideológico de la obra:
Ambientada a finales de la década de 1860, la historia gira en torno a
la suerte de un grupo de insurgentes cuyo propósito es desencadenar
la anarquía rusa. Cuando una serie de traiciones acaba con el
grupo, la novela plasma las consecuencias catastróficas que pueden
desprenderse de las teorías políticas abstractas. (Boxall, 2016: 175).
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Mediante una narrativa ficticia Dostoievski intenta adentrarse
en los motivos ideológicos de estos grupos o células anarquistas y
nihilistas que comenzaban a manifestarse en la Rusia de su tiempo, y
que, en la mente del autor, representan una amenaza ideológica que
podría desestabilizar a su amada patria, tambaleada por los peligros
de la occidentalización, el nihilismo y el ateísmo.
Pero antes de pasar al análisis de la obra y su trasfondo
filosófico se debe responder a la siguiente pregunta, ¿qué conocimiento
y relación tenía Dostoievski con la política de su tiempo para que
llegue a interesarse por el tema y a escribir Los demonios?
Todos los grandes escritores al relatar sus ficciones
ineludiblemente proyectan sus vivencias, inquietudes y temores. En este
sentido, el mismo Dostoievski no era ajeno a la situación política de
su tiempo, pues inclusive, él mismo en su juventud fue miembro del
“Círculo Petrashevski” asociación ilegal rusa, formada por intelectuales
que entre 1844 y 1849, se dedicó a debatir las ideas del socialismo utópico
de Fourier y que, descubierta por los agentes zaristas, fue clausurada y
sus miembros condenados y deportados a Siberia. Como relata David
Montero Bosch en su artículo sobre Dostoievski:
En abril de 1849 un alto dignatario ruso, el Senador K. N.
Lebédev, escribe en su diario: Toda la ciudad está preocupada
con la detención de algunos jóvenes (Petrashevski, Golovinski,
Dostoievski, Palm, Lamanski, Grigóriev, Mijáilov, entre otros,
quienes se reunían en la casa de Petrashevski, bajo el pretexto
de encuentros literarios, para discursear acerca de la cuestión
campesina, la reforma del gobierno o los desórdenes que ocurrían
en Europa Occidental. (115-116).

Es conocido por todos lo que ocurrió posteriormente,
después de la condena a la pena capital y de un simulacro de
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fusilamiento, los miembros fueron “indultados” por la benevolencia
del Zar Nicolás I y deportados a Siberia condenados a trabajos
forzados. La estancia de Dostoievski en Siberia duró ocho años y
plasmó su experiencia en varias de sus obras como en Memorias de
la casa muerta (1862) y Crimen y castigo en cuyo desenlace el asesino
confeso Raskólnikov, a semejanza de Dostoievski, es enviado a
Siberia a cumplir su condena.
Dostoievski pues, conocía de primera mano la dinámica
de los grupos subversivos de Rusia, por su propia experiencia de
juventud y no duda en usar estos conocimientos para retratar en
su novela Los demonios el caso Ivanov- Necháyev, especialmente a
los miembros del grupo de los cinco, llamado “La venganza del
pueblo” implicados en el caso del asesinato de Ivanov, retrato en
el que profundiza en la complejidad de los motivos ideológicos
anarquistas y nihilistas subyacentes para la perpetración del famoso
crimen y descritos magistralmente en los personajes de la obra.
Sin duda fueron las influencias de las doctrinas anarquistas
de Mijaíl Bakunin y el mismo Serguéi Necháyev las que constituyen
el trasfondo filosófico bajo el que se comprende el proceder de
los personajes que aparecen en la obra de Dostoievski y son estas
doctrinas las que se analizan a continuación.
El anarquismo ruso de 1860, Bakunin. Necháyev y el
Catecismo revolucionario
La influencia de Bakunin. Entre las figuras del anarquismo ruso
sobresale por mucho la figura de Mijaíl Bakunin (1814- 1876), quien
estudió filosofía en Moscú y en sus años de juventud emigró a Europa
occidental donde conoció las doctrinas hegelianas de izquierda y los
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

socialismos utópicos, fuentes indiscutibles de su célebre obra Dios y
el Estado (1882).
El filósofo franco-argelino Albert Camus comenta sobre
la juventud de Bakunin: “Apenas salió Bakunin de la adolescencia
cuando quedó trastornado, desarraigado por la filosofía hegeliana,
como por una sacudida prodigiosa. Se sumió en ella noche y día
“hasta la locura”, dijo. “No veía otra cosa que las categorías de
Hegel” (Camus, 2015: 221).
Bakunin, es un anarquista que solicita imperantemente la
abolición de lo que él considera “las dos instituciones fundamentales
de la esclavitud”, Dios y el Estado, que como afirma (Herrera, 2013):
“Son Dios y el Estado los que según Bakunin colaboran para negar
la libertad de los hombres, el proyecto fundamental de la revolución
debe consistir en la destrucción de ambos” (172). Y continúa “No
es que Bakunin niegue la vida en sociedad del hombre, sino que no
tiene por qué vivirse bajo el armazón dominador de un Estado”
(173). De ahí que Bakunin sea pues un “anarco colectivista” es decir,
apuesta por pequeñas federaciones de trabajadores con organización
propia y autonomía del aparato estatal.
Albert Camus, al respecto del anarquismo de Bakunin, en
su famosa obra El hombre rebelde nos muestra valiosos elementos de
análisis:
Bakunin quiso como única religión “la Iglesia Universal y
auténticamente democrática de la libertad” (…) La historia está
regida por dos únicos principios, el Estado y la revolución social,
la revolución y la contrarrevolución, que no se trata de conciliar,
sino que están empeñados en una lucha a muerte. El Estado es
el crimen. “El Estado más pequeño y más inofensivo es también
criminal en sus sueños”. La Revolución es, pues, el bien. (…) “Las
páginas ardientes de Bakunin sobre la revolución del 48 gritan

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apasionadamente el gozo de destruir “Fiesta sin principio ni fin”,
dice. (Camus, 2015: 222- 223).

La influencia de Bakunin en los futuros revolucionarios rusos
es muy grande, Camus señala: “Bakunin pesó en la sucesión de los
acontecimientos del atentado contra el zar Alejandro II, pero aportó
algo más: un germen de cinismo que se coagularía en la doctrina
de Necháyev y llevaría sus últimas consecuencias el movimiento
revolucionario” (Camus, A. 2015: 221).
Es pues este elemento el que nos da una primera clave
interpretativa para comprender la actuación de Necháyev, el
revolucionario sobre quien trata Dostoievski en su novela quien, al
fundar su grupo anarquista, igual que Bakunin llama a la rebelión
contra las instituciones políticas de su tiempo, Necháyev hace de
esta consigna la motivación principal de su grupo “La venganza del
pueblo” quienes no sólo detestan al Estado y sus instituciones, sino
que desean promover a toda costa la instauración de este régimen
anárquico mediante acciones desestabilizadoras.
Necháyev,

el

primer

terrorista.

Seguéi

Gennádievich

Necháyev (1847-1882), fue según la Enciclopedia británica (2012), un
revolucionario ruso conocido por su esquema organizativo para un
partido revolucionario profesional y por el despiadado asesinato de uno
de los miembros de su organización. Es célebre por la composición de su
famoso “Catecismo revolucionario”, discípulo y colaborador de Mijaíl
Bakunin y fundador del grupo revolucionario secreto “La venganza
del pueblo” (Narodnaya Rasprava en ruso), grupo implicado en el caso
Ivanov y uno de los ejes temáticos de Los demonios de Dostoievski.
Durante su juventud, Necháyev fue discípulo y colaborador
del célebre teórico anarquista ruso Mijaíl Bakunin a quien conoció
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

en Ginebra y a quien junto con el francés Joseph Proudhon se
atribuye la paternidad del anarquismo colectivista.
El filósofo Albert Camus en su obra El hombre rebelde realizará
un extraordinario análisis de su figura y se referirá a Necháyev como
el teórico ruso “que llevó la coherencia del nihilismo tan lejos como
se podía” (Camus, 2015: 226) y lo llama “el monje cruel y seductor
de una revolución desesperada” (226).
La influencia de su célebre obra el Catecismo revolucionario (1868)
fue fundamental en los movimientos anarquistas rusos, fue firmada
junto con Bakunin y en ella realiza llamamientos a la instauración de
la anarquía con elementos destructivos y “terroristas”.
El Catecismo revolucionario de Necháyev, comienza afirmando
la premisa fundamental que ha de guiar su movimiento anarquista,
en el parágrafo 1 del Catecismo se afirma: “El revolucionario es un
hombre dedicado. No tiene intereses personales, no tiene relaciones,
sentimientos, vínculos o propiedades, ni siquiera tiene un nombre.
Todo en él se dirige hacia un solo fin, un solo pensamiento, una sola
pasión: la revolución” (Necháyev, S. 1868: 3).
A decir de Camus (2015): “Necháyev no sólo disertó sobre
la destrucción universal; su originalidad consistió en reivindicar
fríamente, para aquellos que se dedican a la revolución, el “todo está
permitido” y permitírselo todo en efecto” (p227), como se observa
en este parágrafo 23 y en los siguientes.
Por “revolución” nuestra Organización no entiende un modelo
o patrón en el sentido clásico occidental, un movimiento que
siempre se detiene y se doblega ante los derechos de propiedad
privada y ante las tradiciones del orden público y las, así llamadas,
civilización y moralidad. Tampoco entiende por revolución una
forma que hasta ahora se ha limitado a deponer un modelo

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político para reemplazarlo por otro que intenta crear un estado
revolucionario, por llamarlo de algún modo. La única revolución
que puede ser benéfica para el pueblo será la revolución que
destruya de raíz todo componente del Estado y que pueda
exterminar todas las instituciones tradicionales del Estado, el
orden social y las clases en Rusia. (Necháyev, S. 1868: 6).

Para terminar con una llamada a la instauración del
anarquismo de la mano de un nihilismo absoluto:
La Organización no intenta imponer desde arriba una nueva
organización para el pueblo. La organización futura crecerá, sin
duda, desde el movimiento popular y desde la vida, pero ésa será
la tarea de las generaciones futuras. Nuestra tarea es la destrucción
despiadada, terrible, completa y universal. (Necháyev, S. 1868: 7).

Así pues, son estos elementos los que se manifestarán como
directrices perennes de la actuación del grupo anarquista de Necháyev
y del personaje que lo representa en Los demonios pues al igual que en
cualquier movimiento político de inspiración hegeliana de izquierda se
llama a la confrontación, con la singularidad que en este movimiento
de Necháyev, la confrontación es absoluta; nihilista, en una palabra.
Así pues, con esta exposición de los parágrafos del Catecismo,
se comprende, pues, que el verdadero seguidor de la revolución según
Necháyev es consciente que esta tiene un álgebra en la que la única
ecuación posible es la de conseguir los fines de la revolución y es lo que
precisamente se encuentra en la obra Los demonios en la que como afirma
Prigorian, N. (2013): “Las páginas de Demonios revelan las consecuencias
últimas de los postulados del Catecismo revolucionario, escrito unos meses
antes del asesinato del estudiante Ivanov. Los 26 puntos de este
documento están presentes en el texto de Dostoievski” (128).
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Representación de las doctrinas anarquistas y totalitarias en
la novela Los Demonios
Estas doctrinas de Bakunin y Necháyev sobre el rechazo de lo
trascendente, la eficacia revolucionaria, los medios subordinados a
los fines, entre otras se ven reflejadas en la novela Los demonios
en varios pasajes, pero de manera especial en dos de ellos que
analizamos a continuación.
El discurso de Shigailov. En el capítulo siete de la segunda
parte de la obra de Dostoievski, titulado “En casa de Virginski”
se encuentran retratados de manera magistral los fundamentos del
obrar revolucionario que manifiestan el recorrido de una utopía a
una ideología nihilista y las influencias de Bakunin y Necháyev.
Encontramos en este capítulo la narración de una reunión
de personajes afiliados al movimiento revolucionario que “eran la
flor y nata del liberalismo más candente de nuestra antigua ciudad”
(Dostoievski, 2014: 504). Según se narra, estos personajes llamados
Liputin, Virginski, Shigaliov, Liamshin y Tolkachenko, habían
entrado al grupo:
Con la ferviente convicción de que eran sólo uno entre centenares
y millares de grupos semejantes diseminados por toda Rusia,
todos ellos dependientes de una vasta y clandestina organización
central, relacionada a su vez orgánicamente con el movimiento
revolucionario general de Europa. (Dostoievski, 2014: 505).

Durante el transcurso de la velada encontramos esbozadas
en las disputas de esta reunión las doctrinas de algunos otros teóricos
anarquistas, por ejemplo, el rechazo a lo trascendente y lo divino
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de Bakunin: “Es bien sabido que el hombre primitivo, aterrorizado
por el trueno y el relámpago, divinizó a un enemigo invisible frente
al cual se daba cuenta de su propia debilidad. Dios pues, nace del
trueno y del relámpago” (Dostoievski, 2014: 511). No está por
demás decir que este rechazo de lo divino anticipa el “ateísmo de
estado” que se instaurará en la futura Unión soviética.
Sin embargo, es en el discurso del personaje Schigaliov
donde se encuentran esbozados todos los planteamientos teóricos
revolucionarios del anarquismo de Bakunin y Necháyev que
inevitablemente deviene en ideología. El personaje comienza
afirmando el fracaso de todas las utopías precedentes hasta la fecha,
en su intento de lograr una verdadera revolución social.
Habiendo consagrado mis fuerzas al estudio de la organización
social que en el futuro remplazará a la actual, he llegado a la
conclusión de que todos los inventores de sistemas sociales, desde
los tiempos más remotos hasta nuestros años han sido soñadores,
fabulistas, necios que no saben nada de las ciencias naturales ni
de ese extraño animal que se llama hombre. Platón, Rousseau,
Fourier sólo sirven para gorriones y no para una sociedad humana.
(Dostoievski, 2014: 519).

Acorde al pensamiento de los revolucionarios anarquistas
la pregunta acerca de por qué no logran pues las antiguas utopías
su propósito se encuentra precisamente en que ninguna ha sido lo
suficientemente radical, es por ello que su propuesta consistirá en
un intento de regeneración social mediante el poder ilimitado de una
clase gobernante que llevará de nuevo al “paraíso original” (utopía)
y que evidentemente profetiza el estalinismo y otros movimientos
revolucionarios occidentales:
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Shigaliov propone la visión de la humanidad en dos partes desiguales.
Una décima parte recibe libertad personal y un derecho ilimitado sobre
las nueve décimas partes restantes. Estas últimas deberán perder toda
individualidad y convertirse en una especie de rebaño, y, mediante
su absoluta sumisión, alcanzarán, tras una serie de regeneraciones,
la inocencia original, algo así como el Paraíso Terrenal. Tendrán, sin
embargo, que trabajar. (Dostoievski, 2014: 521).

Se puede constatar pues en este pasaje, el esbozo sobre el
proceder de los revolucionarios anarquistas de 1860 y los hijos de
estos cuando se instaure en la Rusia soviética el estalinismo, que no
dudará en sacrificar a millones de sus ciudadanos, especialmente en
la colectivización de los campos para con ello contribuir a alcanzar
el “paraíso terrenal” logrado por la revolución comunista.
Por otra parte, la clave para lograr los propósitos
revolucionarios será la obediencia y fidelidad absolutas a los líderes
de la revolución, ya solicitada por Necháyev en su Catecismo, la cual
encontraremos evidentemente manifiesta en el proceder soviético:
-Señoras y señores, en tal caso- prosiguió Verhovenski- yo me he
comprometido más que nadie, y por eso les propongo contestar a
una pregunta. Por supuesto si lo desean, ustedes dirán.

¿Qué pregunta? ¿Qué pregunta? - empezaron a gritar-

-Si uno cualquiera de nosotros supiera que se trama un asesinato
político. ¿iría a denunciarlo, previendo todas las consecuencias, o
se quedaría en casa esperando los acontecimientos? La respuesta
a esta pregunta decidirá si debeos irnos cada uno por su lado o
seguir juntos. (Dostoievski, 2014: 29).

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Así pues, la narración de Dostoievski sobre el propósito
revolucionario para alcanzar la utopía que propone el personaje
Shigaliov, contiene en semilla los elementos que convierten este
intento en una ideología, el despotismo ilimitado del grupo
gobernante y la sumisión absoluta aun mediando actos inhumanos
bajo la lógica de la eficacia revolucionaria.
El paralelismo del asesinato de Iván Ivanov y de Shatov
en Los Demonios. Los motivos de Necháyev en el asesinato de su
compañero Iván Ivanov en el noviembre de 1869 se encuentran en
la negativa de Ivanov a mostrarse en desacuerdo con las medidas
extremas planteadas por su compañero y líder Necháyev y su plan
de abandonar la asociación, decisión que no pudo tolerar el fanático
líder de la asociación y que lo llevó a decidir su ejecución. A decir de
Camus (2015), “La única falta de Ivanov parece ser el haber dudado
del Comité central, del que Necháyev se sentía delegado” (230).
Necháyev se muestra pues completamente acorde a sus
ideas proclamadas en su famoso Catecismo, las defiende y lleva a
la práctica, como muestra su determinación para el asesinato de
Ivanov y la subyacente justificación inmoralista pro revolucionaria
del acto:
Y cuando Uspenski, uno de los compañeros de Necháyev
preguntaba: “¿Qué derecho tenemos de quitarle la vida a un
hombre?”, el líder respondía “No se trata de derecho, sino de
nuestro deber de eliminar todo lo que perjudica a la causa”
Cuando la revolución es el único valor, ya no hay derechos, en
efecto, sólo hay deberes. (Camus, A. 2015: 230).

El inmoralismo que subordina la humanidad a la eficacia
revolucionaria, que sacraliza la idea de tinte maquiavélico del fin
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

que justifica los medios, son el trasfondo ideológico del asesinato
de Ivanov por sus compañeros y lo que se observa paralelamente
en Los Demonios con el asesinato de Shátov a manos de Verjovenski
y sus compañeros. Como afirma Prigorian, N. (2013): “Nada vale
en esos sistemas y todo se vale, no hay límites y el fin justifica los
medios, aun si el medio son vidas humanas” (128).
En la novela, Shátov, aunque una vez integrante de la célula
revolucionaria junto con Stavrogin y Kiríllov, Virginski y Liputin,
liderada por Verjovenski, llega a rechazar sus antiguas convicciones
nihilistas y se convierte en un defensor apasionado de la Iglesia
Ortodoxa rusa y del amor por la tierra eslava (tema recurrente en
las obras de Dostoievski), lo cual suscita el odio de Verjovenski que
llega a considerarlo traidor a su causa y decide su ejecución.
Así narra Dostoievski la justificación que dará Verjovenski
después del asesinato de Shátov:
El sitio donde terminaba ese tercer estanque de Skvoreshniki, al
que llevaron al muerto (Shátov), era uno de los más solitarios y
menos frecuentados del parque, sobre todo en esa tardía estación
del año. Pusieron el farol en el suelo, mecieron el cuerpo y lo
arrojaron al agua. Se oyó un chapoteo prolongado y sordo y el
cuerpo, con el peso de las piedras, se hundió al momento. Pronto
desaparecieron las grandes ondas que se habían extendido por
la superficie. Todo había concluido. –Señores- Piotr Stepanovich
se dirigió a todos-, ahora podemos separarnos. Indudablemente
sienten ustedes el orgullo sin trabas anejo al cumplimiento de
un deber libremente aceptado. […] era imposible fiarse de una
palabra de honor si era cuestión de salvaguardar los intereses de
la causa común, y que no había otro remedio que obrar como
lo hemos hecho. […] De momento, lo que hacen tiene como
fin la destrucción de todo lo existente: el Estado y su estructura
moral. Solo quedaremos nosotros, los que nos hemos preparado

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de antemano para asumir el poder. […] Habrá que reeducar a
una generación para hacerla digna de la libertad. Tendremos que
habérnoslas todavía con muchos miles de Shatovs. (Dostoievski,
2014: 775- 776).

Como queda de manifiesto es evidente la vinculación
de las ideas del anarquismo de Necháyev (personificado en Piotr
Verjovenski), que no duda en instaurar un régimen de terror en el
que la finalidad es la destrucción del Estado y de toda estructura
moral, justificado siempre en la premisa atribuida a Maquiavelo y a
un inmoralismo que se presenta como consecuencia de la necesidad
imperante de conseguir los fines revolucionarios.
El nihilismo en los demás personajes de Los demonios,
Stavrogin y Kiríllov, el individualismo metafísico y deicida
Sobre esta negación de la estructura moral preconizada por Bakunin
y Necháyev, y expuesta como teoría y ejecutada en la práctica
por el personaje Verjovenski, podemos encontrar muchísimos
más elementos en nuestra obra analizada, en particular todos los
relacionados con otros dos de los personajes principales, Nikolái
Stravrogin y Alekséi Kiríllov, en ellos se encuentran las mismas
características nihilistas que determinan la actuación del líder
Verjuvenski, aunque con finalidades más bien individualistas y de
índole metafísica y antropológica y ya no política.
El nihilismo que hemos comentado como móvil de las
acciones revolucionarias de Verjovenski y los demás miembros
del grupo encuentra su exposición más radical y podríamos decir
“metafísica” en el personaje Nikolái Vsévolodovich Stravrogin
quien a juicio de muchos autores es el personaje principal de la
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obra, relegando el motivo de la diatriba sociopolítica representada
por Verjovenski a un segundo plano.
Stavrogin es descrito en la obra como soberbio, misterioso,
violento, suicida y satánico (Dostoievski, 2014: 15). Es tanta la
atracción magnética que este personaje despierta en quienes tienen
trato con él que lo siguen hasta la muerte, Verjovenski llega a decirle:
¡Stavrogin, es usted hermoso!¡Usted es mi ídolo!... Usted mi caudillo,
usted es mi sol y yo soy su gusano…” (Dostoievski, 2014: 541).
El absoluto nihilismo de este personaje queda completamente
manifiesto en el último capítulo de la obra (censurado en la primera
edición), titulado “Visita a Tihon. La confesión de Stavrogin” en el
cual Stavrogin confiesa sus crímenes llevados a cabo bajo la premisa
de que “no hay bien ni mal”. Entre los crímenes resalta el de la
violación a una niña de 11 años que finalmente se suicida por haber
“matado a Dios”.
Ya estaban para dar las once cuando entró corriendo la hijita del
portero con un recado para mí de la calle Gorohovaya: Matriosha
se había ahorcado. […] Apenas me importunaron, aunque, por
supuesto, me hicieron las preguntas de rigor. Pero aparte de que
la muchacha estaba enferma y deliraba en los últimos días y de
que yo había ofrecido llamar a un médico a mi costa, no pude
declarar nada […] Del resultado de la autopsia nunca supe nada.
(Dostoievski, 2015: 889).

Por último, en el caso de Alekséi Nilych Kiríllov el nihilismo y
sus fuerzas destructivas se manifiesta, como en el caso de Stavrogin,
no con una implicación socio política sino individualista y metafísica.
En el caso de este personaje el ateísmo es el que posibilita una nueva
manifestación de una libertad humana absoluta, que, en su caso, lo
llevará al suicidio para reivindicarla.
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Kiríllov afirma su creencia en una libertad individualista sin
límites: “Si Dios existe, todo es Su Voluntad y yo no puedo hacer
nada contra Su Voluntad. Si no existe, todo es mi voluntad y estoy
obligado a poner de manifiesto mi voluntad” (Dostoievski, 2015, p.
788). Justificará su suicidio como una decisión sin motivo alguno,
por pura voluntad:
Todo lo que el hombre ha hecho es inventar a Dios para vivir
y no tener que matarse: en eso consiste hasta ahora la historia
universal. Yo soy el único en la historia universal que por primera
vez no ha querido inventar a Dios. Que lo sepan de una vez para
siempre. (Dostoievski, 2015: 789).

Esta libertad que se opone a Dios y el Estado, preconizada
por Bakunin, Necháyev, encontrará su expresión más radical,
profunda y metafísica en las palabras de Kiríllov:
Durante tres años he estado buscando mi atributo divino y lo he
hallado; ¡mi atributo divino es mi “real voluntad”! Esto es cuanto
soy capaz de hacer para mostrar mi insumisión en el más alto nivel
y mi nueva y terrible libertad. Porque es singularmente terrible.
Me mato para probar mi insumisión y mi nueva y terrible libertad.
(Dostoievski, 2015: 791).

Así pues, para concluir podemos afirmar que serán estas
influencias de la negación de la moralidad y de lo trascendente en la
búsqueda de la efectividad revolucionaria, señaladas por Verjovenski
de influencia fuertemente bakuniniana y llevadas al radicalismo en
los personajes de Stavrogin y Kiríllov, las que marcarán el derrotero
por el que transitarán todos los movimientos revolucionarios
radicales de los siglos XIX y XX, aunque cada uno con diferentes
móviles, como profundizaremos en el siguiente apartado.
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Reflexiones sobre Dostoievski y los peligros del “mesianismo
terrorista” de Magris
En este último apartado nos proponemos establecer una vinculación
entre la temática analizada acerca del anarquismo y nihilismo en la
obra de Dostoievski Los demonios y los ejemplos históricos prácticos
en los que estos motivos individualistas y nihilistas de negación de
todo valor trascendente en pro de la revolución u otros móviles
fueron llevados a cabo y siguen realizándose por los miembros de
muchos de los movimientos revolucionarios radicales en Occidente.
En opinión de Montero Bosch (2016): “Admiradores de
Dostoievski como Berdiaeff, Catteau o Camus, asocian su ácida
crítica al nihilismo a la prevención contra los sistemas socialistas
autoritarios” (118), y es en este sentido al que se orienta nuestro
primer ejemplo.
Los “demonios” soviéticos. Los revolucionarios soviéticos
bolcheviques comprendieron siempre a semejanza de Bakunin y
Necháyev, como bien ha señalado Koestler en su obra El cero y el
infinito (1941), que la revolución supone siempre un álgebra en la que
la única ecuación posible es la del triunfo de la revolución y en la que
la libertad del individuo queda siempre supeditada a los intereses del
Estado y la revolución.
Bajo esta perspectiva se pueden comprender todos los
actos de los revolucionarios bolcheviques de la era soviética, desde
el asesinato de la familia imperial hasta las purgas estalinistas, la
colectivización forzada, la práctica institucionalizada de la tortura.
Actos que a semejanza de los de los personajes de Los Demonios
manifiestan el “mesianismo terrorista” comentado por Magris, en la
búsqueda de una supuesta utopía.
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Aunque en el caso del totalitarismo soviético se persigue una
revolución en la que el Estado permanece, en la obra de Koestler
podemos establecer un paralelismo en el sentido de nihilismo
destructor, de “mesianismo terrorista” en el caso de Nicolás
Rubachof quien es sometido a tortura psicológica por supuesta
traición al partido, así como Ivanov en el caso analizado, y, de
igual manera que en el caso Necháyev encontraremos los mismos
mecanismos pro revolucionarios que no toman en cuenta ninguna
dignidad humana ni valor trascendente.
Como bien señala Vargas Llosa en el prólogo de la obra de
Koestler:
En la obra de Koestler el Partido es la encarnación de la idea
revolucionaria en la Historia, y la Historia, que no conoce escrúpulos
ni vacilaciones, nunca se equivoca. El revolucionario auténtico sabe
que la humanidad importa siempre más que los individuos y no teme
seguir cada uno de sus pensamientos hasta su conclusión lógica. Se
siente el desprecio por el sentimentalismo burgués y sus nociones
hipócritas del honor individual y de una ética no subordinada a los
intereses de la praxis política. (Koestler, 2012: 14).

Gracias a la ayuda de Koestler, podemos establecer una
vinculación de semejanza entre nuestro análisis inicial, a saber, los
propósitos del grupo liderado por Necháyev en la década de 1860 y
narrado por Dostoievski en su novela y que, al proponerse establecer
una sociedad utópica basada en los principios del individualismo
contra la institución del aparato estatal los llevó a cometer los
crímenes de tinte fanático e inmoral con las acciones institucionales
del estado soviético.
Para finalizar, quisiéramos comentar que no solo en el estado
soviético presenciamos el inmoralismo y nihilismo denunciado por
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

Dostoievski, sino que, a juicio del filósofo André Glucksmann en
su libro Dostoievski en Manhattan, este nihilismo destructor subyace
en los fundamentalismos contemporáneos con sus actos radicales
y terroristas como sucede con todos los fundamentalismos, por
ejemplo, algunos de corte islámico.
A decir del filósofo Francisco Franco en su artículo sobre
Glucksmann (2004):
Para el escritor galo el nihilismo es una silueta insólita que
se encuentra presente en todas las ideologías destructoras ya
sea nazismo, comunismo o islamismo y, por supuesto, en los
movimientos terroristas. La tentación nihilista, como actitud, se
encuentra tanto en las personas, los gobernantes, las sociedades,
en oriente y en occidente. (Franco, s/f,: 100).

Mediante esta última perspectiva podemos darnos cuenta que
la denuncia del individualismo y nihilismo que Dostoievski realiza
en su obra, cobran también relevancia en el mundo contemporáneo.
¡Cuánta razón en Dostoievski al describir magistralmente este
mecanismo como peligro constante que amenaza a nuestras
sociedades! Mecanismo que bajo apariencia de lograr utopías o
“paraísos” en la tierra, devienen en verdaderos infiernos provocados
por “demonios” siempre nuevos.
A guisa de conclusión
Hemos partido de la vida de Dostoievski y los episodios políticos de
su vida enfocados a su novela Los demonios. Después de la descripción
de la obra, ensayamos un análisis de las doctrinas anarquistas de
Mijaíl Bakunin y Serguéi Necháyev y los paralelismos de estas
doctrinas en la obra de Dostoievski.
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Hemos analizado también los paralelismos del caso NecháyevIvanov con su representación literaria en el caso Verjovenski- Shatov
en la obra de Dostoievski, así como los alcances del nihilismo en
otros personajes de la obra como Stavrogin y Kiríllov en los que
el nihilismo toma un carácter todavía más profundo, metafísico y
antropológico y ya no solamente político.
Al comenzar este trabajo nos proponíamos leer la novela
de Dostoievski como una “profecía” o “paradigma interpretativo”
de los movimientos revolucionarios radicales totalitarios que se
manifestaron en occidente en el siglo XIX, y en los que, a semejanza
de los hechos ficticios relatados en la novela presenciamos un
mesianismo terrorista que, en su afán de establecer una supuesta
utopía, instaura una serie de actos destructivos de trasfondo nihilista.
Dicho análisis lo hemos realizado de la mano de los autores Arthur
Koestler y André Glucksmann referido al totalitarismo soviético y a
los fundamentalismos que aún prevalecen en nuestro siglo.
No se equivocaba Claudio Magris cuando, en su obra: Utopía
y desencanto. Historia, esperanzas e ilusiones de la modernidad, afirmó:
“Muchas de las actitudes de nuestra época podrían figurar en una
novela de Dostoievski, especialmente el mesianismo terrorista de las
páginas de Los demonios” (Magris, 2004: 167).
Quizás podamos preguntarnos a manera de conclusión,
¿Qué haremos con los nuevos demonios, que como los de tiempos
de Dostoievski siguen amenazando la estabilidad de nuestras
sociedades contemporáneas? ¿Estamos condenados a un eterno
retorno de utopías fracasadas y con ello al sacrificio perenne de vidas
humanas en los altares del fanatismo e integrismos socio-políticos
y religiosos?
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�Rubén Gutiérrez Guajardo / La representación de las doctrinas anarquistas

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es/publicaciones-new/cuadernos-de-estrategia/2011/
cuaderno-124.html
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Disponible en: https://www.academia.edu/39675373/
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Magris, C. (2004). Utopía y desencanto. Historias, esperanzas e ilusiones de
la modernidad. Barcelona: Ed. Anagrama.
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p. 1, 2020. Disponible en: http://search.ebscohost.com/
login.aspx?direct=true&amp;db=lfh&amp;AN=134503927&amp;lang=
es&amp;site=eds-live&amp;scope=site Acesso em: 14 out. 2020
Montero, D. (2016). 1864. El asalto a la razón de Dostoievski. Daimon.
Revista Internacional de Filosofía. No. 68, 2016: 115- 129.
Disponible en: https://revistas.um.es/daimon/article/
view/213661
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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Necháyev, S. (1868). Catecismo revolucionario. Libro electrónico.
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sobre la estética del discurso político del autor de Demonios.”
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de_Dostoyevsky_Una_mirada_sobre_la_estetica_del_
discurso_politico_del_autor_de_Demonios

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�Notas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Tiempo y sueño: La experiencia pitoliana
Luisa Gómez M.
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha de entrega: 28-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Hace ya varios años que me acerqué a la literatura escrita por Sergio
Pitol: quedé encantada de su forma tan minuciosa de entretejer sus
tramas. Recuerdo haber pensado –y lo sigo haciendo– que sería
capaz de sumergirme en su narrativa breve y salir a flote con algo
que no noté la última vez que me empapé de sus letras. Fue en una
clase de Narratología cuando descubrí el contexto literario en el que
se engloba la escritura del autor de El tañido de una flauta: la llamada
Generación del Medio Siglo. Supe, además, que, a pesar de estar
plagada una originalidad peculiar, sus obras pasaron desapercibidas
para la escena mexicana durante mucho tiempo –probablemente se
debió a su estadía en Europa–, pero que, en las últimas décadas,
habían surgido estudios que centraban su atención en la producción
literaria de este escritor veracruzano y que lo revaloran dentro del
mundo literario nacional e internacional.
Dentro de la narrativa producida por Sergio Pitol se
encuentran más de treinta cuentos y cinco novelas. En esta
producción se pueden apreciar las actitudes que comparte con
197

�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

otros integrantes de su generación: la renovación formal, una
constante apertura a lo universal, la preocupación por el lenguaje,
etc.; Al mismo tiempo, sus obras tienen matices particulares
que lo distinguen de sus contemporáneos. Estas características
pitolianas denotan la acentuación de sus novelas y cuentos dentro
de la literatura mexicana. ¿Cómo no amar sus relatos repletos de
referencias culturales, enigmas, tramas laberínticas, que ofrecen una
narración cautivadora, pero que no está hecha para ser entendida en
una sola lectura? Sólo hay una certeza: si buscas llegar al verdadero
significado del relato, deberás destejer primero la construcción
narrativa. Intentémoslo.
Hay una evolución en la narrativa breve de Pitol que me
gustaría resaltar. Esto se puede ver con claridad ver en dos de sus
primeros libros de cuentos: Infierno de todos (1964) y Los climas (1966).
Del último, podemos destacar piezas como “La noche”, “Vía
Milán”, “Un hilo entre los hombres”, “Hora de Nápoles”, “Los
nombres no olvidados” y “Hacia Varsovia”. Para este libro, Pitol
se desprende de las referencias y el mundo que traía consigo en los
cuentos recopilados en Infierno de todos, que consistía de narraciones
ubicadas en las provincias del México pre y postrevolucionario y
con un fuerte carácter histórico-social. Esos aspectos han quedado
atrás y han sido remplazadas ahora por escenarios europeos de
ambiente cosmopolita. En las páginas de Los climas no hay parientes
de los Ferris o habitantes de San Rafael: ahora leemos a un escritor
fascinado por la alta cultura, los grandes artistas europeos y los
viajes. Es aquí cuando su obra se torna una especie de diario de
viaje y Pitol deja de jugar con la línea mística para adentrarse en la
línea terrenal en donde expone –la mayoría de las veces de manera
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

encriptada– cómo sus personajes, motivados por alguna epifanía,
reflexionan sobre su pasado para cuestionar su presente.
Primera aproximación: somnolencia
“Hacia Varsovia” es uno de los cuentos más valorados de Pitol:
su trabajo narrativo abre este relato hacia distintas lecturas. Para
mí, las grietas en este relato se presentan en claves que escapan de
los ojos incautos; junto a ellas, el tiempo experimentado por los
personajes se alía con las entradas y salidas de la ficción pitoliana
para explicar el peso del pasado en el presente. Si usted no recuerda
o no ha leído “Hacia Varsovia”, resumiré brevemente: el cuento
relata el viaje realizado por un narrador innombrado, quien se
encuentra con una anciana en una estación de tren durante un frío
invierno, ambos personajes parecen compartir un vínculo que él
intuye, pero se resiste a conocer. Es en el espacio cerrado de un
vagón de tren cuando él comienza a preguntarse: ¿quién es ella?,
además de empezar a dudar seriamente sobre su percepción de la
realidad: pues se encuentra en un estado de embriaguez provocado
por querer disminuir su estado febril. De esta manera, el narrador
innombrado se rinde a su ofuscación y se convierte en una especie de
marioneta que la anciana se encargará de manejar; sin embargo, hay
un propósito detrás de la condición de guía que esta mujer asume:
el de revelar la razón por la que él fue movido a estar en ese lugar, y
así destapar el vínculo que ambos comparten. Aquí el tiempo y los
sucesos ocurren en apariencia de forma cronológica y la presencia
de un sueño encriptado sigue esperando[te].
Debido a la visión comprometida de la realidad por el
narrador, al estar enfermo y embriagado, se puede llegar a interpretar
que “Hacia Varsovia” es similar a Pedro Páramo de Juan Rulfo. El
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

narrador del cuento y Juan Preciado narran desde la muerte; sin
embargo, el relato no ofrece las pruebas suficientes que confirmen
la muerte del protagonista, lo que supone un acertijo a la hora de
descifrar si la historia en realidad sucede o no. ¿Cuáles son los límites
de la realidad del cuento? Con la relectura, se aprende que, cualquier
fecha o autor mencionado en sus relatos, son un posible guiño
hacia una ficción encriptada. En “Hacia Varsovia”, por ejemplo, la
primera lectura otorga la impresión de que no se trata de un cuento
con rasgos fantásticos; pero, como se mencionó anteriormente, su
narrativa tiene este aspecto como algo característico: el lector no se
percata de todos los secretos que el cuento encierra con una sola
lectura, por ello, es importante que se tengan en cuenta algunos
elementos intertextuales dentro de la obra.
Los diálogos que el texto lanza a otras manifestaciones de
arte son de mucha importancia. Al iniciar la lectura se encuentra
un epígrafe, un fragmento de un poema de Gabriela Mistral en
donde se lee: “si es que estamos soñando / que soñemos hasta que
nos convenza nuestro sueño”. Después de dos años de relectura,
me pregunte cuál era la conexión de esos versos con un cuento en
donde nadie sueña. Sospecho que el relato no es narrado desde la
muerte, sino que la mayor parte de la narración se trata de un sueño.
En este orden de ideas, y como justificación, se encuentra el hecho
que él, después de haberse encontrado con la anciana (para este
punto de la historia desconocida) y de haber mencionado que tiene
fiebre y está alcoholizado, declara: “el cuerpo siguió aflojándose […]
apenas tenía conciencia de él […] El sueño era todo lo que se me
ocurría desear” (Pitol, 1998:157). E inmediatamente después entra
el segundo diálogo de la anciana: “debiste llegar a Varsovia en el
otoño” (1998:158), y él explica “volví a oír a través de la penumbra”
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(1998:158), aunque anteriormente describió con gran detalle como
un marinero tropieza y cae a un lado de la anciana, aludiendo que,
desde su asiento, él podía verla y no perderse detalles. La explicación,
después del diálogo, da la impresión de que al fin ha cerrado los ojos,
reafirmando el hecho de que todo lo que pasa después del segundo
diálogo de la anciana es un sueño.
Segunda aproximación: sueño paradójico
La razón por la cual es relevante la estructura descrita a partir de
la hipótesis de lectura propuesta anteriormente se debe a que la
aparición del sueño provoca una herida en el tiempo de la fábula
y la historia en “Hacia Varsovia”. Esto no es una mera casualidad
y, de hecho, sobresale de los limites estructurales: la noción de
tiempo (pasado o presente, recordado o soñado) que se difumina
es lo que lleva a pensar que es el elemento clave para desentrañar el
sentido de “Hacia Varsovia”, porque, si bien la narrativa pitoliana
tiene numerosos atributos, la configuración del tiempo y su empleo
dentro del relato son rasgos que realzan la producción literaria de
este autor mexicano.
Así, el relato con una cronología lineal se termina
transformando por la aparición de las anacronías, pero a la vez el
tiempo va más allá de un elemento narratológico: su presencia es
fundamental para explicar el sentido del relato. Desde la estructura
narratológica, como menciona Gerard Genette en Figuras III,
debe existir en la narración un grado cero o tiempo cero en donde
el tiempo de la fábula (qué se cuenta) y el tiempo de la historia
(cómo se cuenta), coinciden perfectamente: aquí parten todas
las discordancias de tiempo; en “Hacia Varsovia” el tiempo cero
corresponde al trayecto del tren de donde se desprenden las
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

anacronías, las prolepsis y analepsis, luego del segundo dialogo de
la anciana que lo acompaña: “debiste llegar a Varsovia en el otoño”
(Pitol, 1998:158). La narración se fisura y crea una hendidura donde
corresponden el descenso del tren de ambos, el trayecto a pie
a la vivienda de la anciana y los sucesos que tienen lugar dentro
de la casa; mientras todo eso pasa en la mente de protagonista el
tiempo continúa con él durmiendo y por lo tanto soñando, cuando
el narrador innombrado se despierta, al final del cuento, el tiempo
vuelve al mismo punto, es decir al momento desde donde se narra.
Hay una razón para la articulación de esta estructura
en apariencia circular. En el afán de volver a puntos de origen,
por ejemplo, dentro del cuento y contenido en el tiempo cero se
encuentra un diálogo recordado por el protagonista innombrado,
el cual corresponde a la voz de su abuela muerta, esta anacronía
incompleta se denotó cuando él se percata que la anciana que lo
recibió en la estación calza unos “abotonados botines de gamuza
opaca” (Pitol, 1998:156), e inmediatamente recuerda unos semejantes
vistos en casa de su abuela muerta, quién una vez le dijo “tú habrás
de ir a Europa […] Serás un europeo” (1998:156). Este diálogo se
extiende varios renglones y es una especie de vaticinio semejante a
los dichos por el oráculo griego; contiene, además, prohibiciones: la
abuela le indica la existencia de dos lugares a los que él no debe de
ir: un teatro en Italia (que ya no existe) y “el lugar de [su] nacimiento
[y] el de ella” (1998:156). Así, es probable que este diálogo-vaticinio
sea una pista más para llegar al sentido del cuento, puesto que al
igual que el tiempo nos da a entender un círculo y el peso del pasado
en el presente, al mismo tiempo que evoca a las historias griegas,
cuya cultura abraza la idea del destino y la providencia, en donde
los oráculos predicen lo que se ha de vivir; por citar algún ejemplo,
es algo que se ve claramente en Edipo Rey de Sófocles en donde
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el personaje homónimo demuestra que no es posible escapar del
destino.
El tiempo más allá de la estructura
La obra de Sergio Pitol se emparenta con las novelas del flujo de
conciencia del siglo XX, y, por lo tanto, se vincula con autores
como Proust, Joyce, Faulkner, Woolf. El tiempo abarca nuevos
significados en “Hacia Varsovia”; no sólo se trata de cambios
cronológicos sino lo que el tiempo significa para el ser humano,
el tiempo experimentado a través de la consciencia humana que es
abstracto en muchos sentidos y cómo ese tiempo pasado se sigue
manifestando en el presente, como si de un fantasma se tratará, éste
a su vez, condiciona el tiempo presente puesto que lo moldea y
controla.
Inmanuel Kant en Crítica de la razón pura (1781) se dedica a
analizar el tiempo y el espacio: considera que ambos son condiciones
del conocimiento de carácter empírico. Kant propone “la síntesis de
la aprehensión en la intuición”, y señala que las representaciones y
todos los cocimientos se centran o pertenecen al sentido interno,
es decir, se tratan de representaciones en flujo sucediendo unas tras
otras, pero que no son permanentes: aparecen en nuestra mente
bajo una forma temporal y no se contienen en un instante. Para
Kant el tiempo es de carácter empírico en la representación de la
imaginación (“síntesis de la representación de la imaginación”, la
llama) y formula una ley o regla empírica de la imaginación, a través
de ella a un evento X le sigue un evento B, es decir, la reproducción
empírica es, por ejemplo, asociar el invierno con la nieve.
Todo se reduce en asociaciones empíricas; de esta manera
el personaje principal contenido en “Hacia Varsovia” encuentra, en
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

el papel que desempeñará sobre su persona la anciana desconocida,
una cierta asociación empírica con la relación que tenía con su abuela
fallecida; dicha relación es apenas un esbozo dentro de la narración,
pero el único diálogo del personaje de la abuela del protagonista
nos deja claro el poder y control que ejerció sobre él, además se le
suman algunos tintes de oráculo puesto que a través de su vaticinio
cumplido y transgredido se da la impresión de que la abuela sigue
moviendo hilos narrativos sobre la historia. Esto no quiere decir
que se trate de relaciones de poder, sino que la abuela es una especie
de fantasma del pasado que se sigue materializando en el presente
del protagonista y que, de cierta manera, aún sigue bajo su control
porque una cosa es clara: la abuela y la anciana innombrada son una
figurad de dos caras, por lo tanto, una actúa desde el pasado y la otra
en el presente.
Hegel explica también que el tiempo se genera en el
porvenir y desde ahí va hacia el presente, pero antes pasa por el
pasado. Estas reflexiones son compartidas por otros filósofos,
como Kierkegaard y Heidegger. Si el punto desde donde parte la
construcción del tiempo es el porvenir, se podría decir entonces
que es una especie de anticipación que el futuro engloba, y que es la
clave para descubrir el carácter del tiempo. La revelación del futuro
puede sonar a embuste, por supuesto; pero hay quienes se dedicaron
a estudiar estas hipótesis, como por ejemplo John W. Dunne, quien
expone, en Un experimento con el tiempo (1927), cómo los sueños
contienen flashazos del porvenir. De este modo, se puede llegar a
intuir que dentro del sueño que tiene protagonista está contenido su
porvenir, es decir, el recibimiento de la anciana ocurre y también su
inminente llegada a la antigua casas de su abuela: lugar que, como se
mencionó anteriormente, fue prohibido durante el vaticinio. Puede
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ser probable que el protagonista haya soñado por culpa al estar
transgrediendo las ordenes de su abuela. Sin embargo, aunque la
abuela haya “prohibido”, se intuye que estaba en su destino el acudir
para reencontrarse con el pasado, es decir, el protagonista cree tener
libre albedrio en sus elecciones (por ejemplo: al elegir ir a uno de los
lugares prohibidos por su abuela), pero la verdad es que él está lejos
de controlar su destino. De hecho, cuando él mismo indica “¿qué
inaplazable urgencia me había hecho correr rumbo a la estación esa
tarde?” (Pitol, 1998:157) alude a que ni siquiera él mismo sabe el
porqué de sus acciones o elecciones.
Por otro lado, la filosofía de Henri Bergson plantea una
crítica a quienes, a su parecer, confunden el tiempo con el espacio
e indica una separación entre lo que él denomina “tiempo físico”
(abstracto y conceptual) y el “tiempo vital” (intuitivo y concreto),
afirma que el pasado continúa en el presente y se ha unido a nosotros
por la vida psíquica. Para ejemplificar esto, dentro del cuento hay
una razón del porque la anciana innombrada es una suerte de doble
de la abuela del protagonista: ellas dos eran hermanas, pero tras la
infidelidad del abuelo del protagonista con la anciana innombrada
(su cuñada) provoca una ruptura en la relación de ambas hermanas,
es necesario que se preste atención a ese dato, ofrecido casi en el
desenlace de la historia, porque esta relación entre abuela-anciana y
anciana-protagonista es tratada de manera elíptica desde el principio
de la historia, aunque se llega a intuir por el desencadenamiento de
recuerdos a través de la mera observación del calzado de la anciana:
“semejantes a unos que viera [él] años atrás en el espacioso caserón
de [su] infancia, en un baúl abominado por [su] abuela” (Pitol,
1998:156). Desde esta narración Pitol ya está dando pistas sobre la
relación del pasado con el presente dentro de este cuento.
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�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

Siguiendo con esto un punto importante para justificar estas
reflexiones sobre la relación de los personajes a manera de espejo,
es necesario reconocer la intertextualidad que Pitol establece con
Aura de Carlos Fuentes, con “La cena” de Alfonso Reyes e incluso
con Los papeles de Aspern de Henry James. En todas estas obras l está
presente la figura de dos mujeres iguales, (a pesar de ser una joven
y la otra anciana); por otro lado, se encuentra un joven que tiene
relación con el pasado de ambas ancianas y que suele ser el marido
muerto de la anciana de la historia. Sin embargo, mientras que en
Aura y “La cena” el fantasma (por nombrarlo de alguna manera)
del marido está contenido en unos diarios o en una pintura, en
“Hacia Varsovia” se contiene en la urna con las cenizas del abuelo
del protagonista.
El tratamiento del tiempo a nivel narratológico también
es de destacar. Mieke Bal expone, en Teoría de la narrativa, una
introducción a la narratología (1990), cómo el tiempo es, en una de las
bifurcaciones, la secuencia lógica o la lógica de las secuencias cronológicas,
es decir, las conexiones que ocurren detrás de un acontecimiento, y
menciona como ejemplo “alguien que vuelve tiene que haberse ido
primero” (Bal, 1990:50). Esto es precisamente lo que ocurre en
este cuento de Pitol, al igual que en “La cena” y Aura, los personajes
protagónicos masculinos, en algún punto de la narración y a manera
de epifanía, se percatan de que son una especie de “reencarnación”
de otro hombre importante para las mujeres de cada uno de los
relatos. Si bien, en “Hacia Varsovia” no se toma tan explícitamente
como en los dos relatos antes citados, no significa que no sea de
esa manera. De hecho, él personifica el abuelo para ambas mujeres
en esta narración, lo que crea una atmosfera de reencuentro, tanto
con los restos de su abuelo como el rencuentro con la anciana, así
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continuamente se trata de recuentros con el pasado o el pasado
manifestándose en el presente.
Esto mismo es lo que ocurre con la figura de las ancianas,
tal y como lo menciona la anciana innombrada: “más que heredera
de una sangre en común, éramos la misma persona con dos rostros
distintos” (Pitol, 1998:161). Se reafirma así la idea de que la figura
de la abuela fallecida (y las cenizas del abuelo) simboliza el pasado
y la anciana innombrada viene a simbolizar el presente, porque no
es hasta que las palabras antes citadas son expuestas en el texto que
se revela ante el protagonista la relación que ella tiene con su abuela
muerta y, por lo tanto, él con ella. Él mismo lo indica, a través de
una anacronía, “hablaba con una pasión que sólo recordaba haber
conocido en otra boca, en otros labios igualmente trémulos, en
otra mirada del mismo modo trastornada” (1998:161). Mediante el
recuerdo, se reflexiona cómo el pasado viene a moldear y explicar el
presente como si de un círculo se tratara.
Siguiendo con las concepciones del tiempo, Henri Bergson
también explica que el pasado puede adquirir una dimensión propia
en donde existe por sí mismo y que se separa de nosotros, pero se
manifiesta en el presente por los mecanismos de memoria. Esto se
justifica en la narrativa proustiana: las cosas en apariencia inofensivas
desencadenan el recuerdo; por ejemplo: el sabor de una magdalena
denota en el protagonista sus tardes de verano en casa de su tía, y
Proust nos adentra al pasado mediante una narración de recuerdos.
Con esto se ejemplifica cómo la existencia pasada adquiere forma a
partir del presente, que a su vez es el resultado de nuestro pasado; esto
es reafirmado con la presencia de las anacronías antes mencionadas.
Si las recapitulamos, la primera está contenida en la descripción de
la anciana: cuando él se percata de que los botines utilizados por
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207

�Luisa Gómez / Tiempo y sueño

la mujer le recuerdan a unos semejantes que su abuela tenía en un
baúl. Aquí, además de dar pie al vaticinio, se está utilizando la elipsis
puesto que no indica la relación de los tres personajes; sin embargo,
automáticamente se establecen conexiones por el desencadenamiento
de la memoria, cosa que también sucede cuando la manera de hablar
de la anciana le recuerda al protagonista la manera en la que su abuela
hablaba; a partir de este último desencadenamiento de la memoria se
logra saber con certeza la relación de los personajes.
Es curioso, pero premeditado por Pitol, cómo las elipsis se
esclarecen a partir de la memoria para así conectar las relaciones:
con ellas se vuelve al pasado. Para este punto de la historia (el
desenlace), la revelación de que la anciana está conectada con la
abuela muerta (no sólo de manera consanguínea sino metafórica)
refuerza el tratamiento del tiempo en el relato, y otorga la impresión
de que se trata de un viaje y la falsa sensación de que el sentido está
contenido en el tratamiento del trayecto. Pero el tiempo parece ser
el principal protagonista sea el pasado o el presente.
Observaciones finales
El aspecto fantástico se percibe de inmediato en “Hacia Varsovia” y
se acreciente por la duda de si la realidad es tal y como el protagonista
la percibe, o se debe al malestar general que lo acongoja, o quizá a
causa de la embriaguez; de hecho, es la manera en la que la realidad
se percibe el elemento al que constantemente vuelve la narración para
plantar dudas como ¿quién es la anciana? o ¿por qué decidió viajar en
ese estado? Para, desde el inicio, dar a entender cómo el protagonista
no es quien está dirigiendo el relato, sino que él mismo es un elemento
más de la narración. De esta manera, parece ser que lo único de lo que
el protagonista está seguro es de su necesidad de dormir “el sueño
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�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

era todo lo que se me ocurría desear” (1998:157); así, después de que
“cierra los ojos”, ocurre la fisura en la narración que ofrece el mundo
onírico y se adentra en la historia: y es ahí donde la concepción del
tiempo enaltece su importancia en la vida humana. Por otro lado, la
construcción narrativa utilizada por Sergio Pitol también refuerza
el sentido de este cuento. En particular: las estructuras clásicas que
evocan a narraciones griegas; al mismo tiempo, “Hacia Varsovia” se
desdobla en dos grandes espacios: sueño y realidad. Por ese motivo,
la imitación o re-presentación de la realidad y la ficción se desprenden
de la historia como elemento, ya que es fundamental para entender la
estructura del cuento y, por lo tanto, su significado. Cabe recordar que
la fisura crea una historia contenida dentro de otra historia, como si
se tratara de “cajas chinas” o “muñecas rusas”: estas desencadenan el
gran misterio de “lo que pudo ocurrir pero no ocurrió”, es decir, el
porvenir contenido en el sueño premonitorio; así es como se configura
la frontera entre la ficción y la realidad en la narrativa de Sergio Pitol.
Por ello, no es azarosa la dificultad creada para establecer cuando
empieza una y cuando termina la otra, sino que se debe entender
como parte del laberinto narrativo pitoliano.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

La vida y la muerte en la concepción humana.
Brenda Navarro: Casas vacías,
México: Sexto Piso, 164 páginas.
Roberto García Soto
Universidad Autónoma de Nuevo León

Fecha de entrega: 09-06/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

En alguna ciudad de México, Daniel fue raptado un día cualquiera
en un parque por la tarde; su madre quedó muy dañada mental y
físicamente. Las ganas de vivir se le han ido. En su “luto” recuerda
a su hijo desaparecido y su pasado atroz. Una incógnita recorre su
cabeza: ¿esto era lo que quería?, ¿debía perderme yo en lugar de él
ya que pensaba en abortarlo?, ¿la libertad regresó con tanto karma
que me devolvió mi tiempo solo para sufrir? Las incógnitas habitan
en su cabeza; poco a poco se destruye en soledad. Su condena es
respirar: no lo merece, y lo hace (Navarro, 2019). La culpabilidad
la carcome de manera física por fuera y todos sus allegados se
dan cuenta de su inevitable destino. Al otro extremo de la misma
ciudad, una mujer sufre ante su adversidad. No puede educar ni
cuidar bien a su hijo Leonel debido a que el infante tiene autismo.
Sufre violencia domestica por parte de su pareja y no le va muy bien
en su trabajo; además de que su familia no le brinda un apoyo, al
contrario, debe soportar sus críticas e indiferencia en cuanto a su
215

�Roberto García Soto / La vida y la muerte

precaria condición. La situación no es la mejor y se pregunta si tener
a Leonel fue una buena idea, pero ya es muy tarde, debe lidiar con él
y con todos los problemas que acarrea, no hay de otra.
¿Estas historias “ficticias” solamente son eso? ¿Pueden
ocurrir en la vida real? Claro que sí, son realidades de la vida cotidiana
para cientos o miles de mujeres en México y en toda Latinoamérica.
La ficción siempre se supera con la realidad, y más con lo surrealista
que puede llegar a ser en este país. La verdadera pregunta que habría
que hacerse es por qué se siguen suscitando casos como estos en los
modernos tiempos que vivimos.
En este breve acercamiento/resumen de la novela he
querido mostrar un poco de las dos partes que rigen la narrativa de
Brenda Navarro en esta obra. Dos gotas de agua que son diferentes
por unos cuantos átomos diminutos. En Casas vacías (2019) se
habla y se critica de dos realidades relacionadas con la maternidad
impuesta y autoimpuesta por la sociedad. Se muestran el dolor y la
pérdida, el daño mental y físico que sufren las mujeres ante la falta
de libertad; la lucha incesante que deben soportar día con día: el
dolor de vivir en general. Esta primera novela de la autora da cuenta
de su participación en la denuncia y crítica de temas referentes a la
maternidad y problemas que aquejan a la mujer en general.
En cuanto a Brenda Lozano, habría que recalcar que estos
asuntos no le son ajenos en absoluto. Nació en 1982 en Ciudad de
México, es socióloga y economista feminista por la Universidad Nacional
Autónoma de México. Realizó un máster en Estudios de Género,
Mujeres y Ciudadanía en la Universidad de Barcelona. Ha sido redactora,
guionista, reportera y editora. Es fundadora de #EnjambreLiterario: un
grupo de personas que buscan abrir espacios de difusión para voces
femeninas. Es una voz más que autorizada para concientizar sobre
216

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

estas problemáticas. Por otro lado, la obra fue publicada en 2018 por la
página web Kaja Negra, una editorial independiente para después pasar
a manos de la Editorial Sexto Piso en 2019.
Un primer gran acierto de la novela consiste en no darles
nombres a las protagonistas de su historia, ya que con esta acción
se crea un sentimiento de empatía todavía mayor que si tuvieran un
nombre. La identificación con su pesar es instantánea y su dolor
habita en los huesos del lector de una manera tan cercana que
pareciera los rompe en miles de pedazos. A partir de este punto
nos sumergimos en su narrativa cortante y directa, describiendo
sin censura los horrores que las dos mujeres sufren en cuanto a su
relación con la maternidad en la sociedad.
Otro gran acierto, este en el plano de la narración, tiene
que ver con la confección de dos estilos completamente diferentes
para cada protagonista de la novela. En primer lugar, la narrativa
nos comunica el perfil de una mujer de mediana edad que sufre la
pérdida de su hijo menor, y comparte sus reflexiones en un monólogo
interno emergiendo desde el epicentro de las emociones, el dolor y
la rabia. “Te imaginas que un desaparecido es un fantasma que te
persigue como si fuera parte de una esquizofrenia” (Navarro, 2019).
Este monólogo utiliza un lenguaje estándar acompañado de recursos
retóricos donde se presentan las metáforas, y en algunas ocasiones la
aliteración. De esta manera, el primer perfil presentado por la novela
conlleva un lenguaje estándar que se vincula con el lenguaje poético,
creando así una sinergia que culmina en la prosa poética.
La internación del monólogo se divide como en una especie
de fragmentos por el texto. Así como la autora nos presenta sus
reflexiones en torno a lo sensible y después desarrolla su ambiente
material, pero vuelve y culmina con una frase encerrando a su vez
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

el sentimiento que lo origina. Sus pensamientos y reflexiones son
extractos de la conciencia que nos habla, y a su vez, fluye de manera
fragmentada. Estos fragmentos se distinguen por bosquejar la silueta
de un buitre al volar. Al vislumbrar las imágenes sombrías, el lector
comprende que la reflexión ha concluido y empezará otra. Termina
en una frase de su prosa poética que demuestra la idea principal del
texto originada por un sentimiento. Una de ellas, por ejemplo, es
cuando piensa que la lactancia es el reflejo de las madres que quieren
ahogar a los hijos ante la imposibilidad de no poder comerlos. En
una de sus reflexiones describe cómo la madre “ofrece el pecho
no solo por instinto sino por el deseo obliterado de acabar con la
descendencia antes de que sea demasiado tarde” (Navarro, 2019).
El segundo perfil nos presenta la narración de una mujer
sufriendo de constante violencia familiar. Nos relata a una mujer tan
inmersa en los roles de género: anhela ser madre; lo desea a tal punto
que este anhelo le acarrea consecuencias. Su entorno está marcado
por la violencia, y ésta va creciendo en el epicentro de una familia
disfuncional. Ella aceptando la constante agresión ejercida por su
pareja, además de padecer la presión por el hecho de ser madre. “Ella
solo quería una mujercita distinta que no se dejara de nadie pero que
fuera amorosa, ¿por qué eso podía ser malo?” (Navarro, 2019). La
narrativa de este segundo perfil se distingue por su lenguaje que
media de lo estándar a lo vulgar, y se caracteriza por el uso constante
de palabras altisonantes y mexicanismos abundantes. El texto llega
a tener más fluidez por la sencillez de su lenguaje; la voz narrativa
de Brenda Navarro utiliza oraciones largas o demasiado cortas,
con más descripciones del lugar y de la violencia ejercida; pero no
habla tanto de sus sentimientos como el perfil de la primera mujer.
Los párrafos, oraciones y hasta los capítulos son mucho más largos
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

debido a las constantes descripciones de las acciones ejercidas sobre
el personaje, el lugar que habita y el entorno violento en el que vive.
A pesar de los extensos párrafos, cada frase y renglón poseen
más sencillez por el acertado uso del lenguaje coloquial. Aquí no se
reflexiona sobre las emociones; sin embargo, el trasfondo de cada
descripción y cada frase acarrea una interpretación originada por
un sentimiento de dolor y rabia. Las dos mujeres comparten la
desesperación, a pesar de los abismos lingüísticos de la narración;
se distinguen por la narrativa del entorno, los acontecimientos y los
tipos de violencia que afectan a las mujeres de diferente manera.
Un aspecto para resaltar es que la novela sirve como un
medio de denuncia. Señala las problemáticas que enfrenta la mujer
en cuanto a la maternidad y las relaciones sociales, donde siempre
deben cumplir un rol específico. La maternidad, nos explica, suele
ser en ocasiones muy difícil para algunas mujeres que no cuentan
con el apoyo necesario ni la fuerza mental y física suficiente para
soportar tal carga. También sugiere que deben soportar los prejuicios
de una sociedad machista que las somete a sus ideales. Las mujeres,
nos sugiere, necesitan tomar el control de sus vidas en situaciones
tan delicadas como el embarazo y la libertad de elegir si desean
o no tener al bebé. También recalca la necesidad de respetar sus
derechos y en la urgencia de crear nuevas sociedades donde exista
realmente la posibilidad de que ellas tomen sus propias decisiones
para sentirse seguras y poseer el destino de su futuro, como por
ejemplo la decisión de ser madre (Barrantes &amp; Cubero, 2014: 36).
Tal vez el único reproche que podríamos esgrimir en torno
a esta la novela sería el ensimismamiento en que a veces cae la voz
narrativa: y sus divagaciones en torno a la maternidad y a la vida en
general. Por un lado, la primera mujer no quería tener un embarazo,
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�Roberto García Soto / La vida y la muerte

lo acepta por un capricho y al final sucumbe ante sus deseos. En
el segundo caso, ella desea tener un hijo para obtener al fin un
gramo de felicidad, su dependencia y presión social por ser una
mujer respetable mediante un primogénito la hace cometer delitos
con tal de obtener lo que quiere. Ahora bien, puede que la autora
haya hecho esto para concientizarnos sobre la desesperación que
sufren las mujeres, y hasta qué extremo pueden llegar para intentar
cambiar su situación. Puede que, en ese ensimismamiento que
aparentemente contiene la obra, solo observemos nuestros propios
prejuicios y razonamientos machistas, porque al fin y al cabo, ellas
son las responsables de sus acciones y de su felicidad.
Por último, cabe recalcar el aspecto existencialista que se
puede notar en el primer perfil, esos pensamientos cargados de
pesimismo y muerte nos brindan dos posibilidades: dejar la lectura
en el acto o proseguirla con más entusiasmo y morbo. Y es que
se puede sentir su dolor, su agonía, la desesperación de no poder
hacer nada frente la pérdida de una parte del alma que se pensaba
no afectaría si se iba o nunca se presentaba. “Piensa que hay
personas que no debieron ser madres, se incluye entre ellas, Dios
debió pensarlo mejor antes de crear a dichas progenitoras, debió
esterilizarlas” (Navarro, 2019).
En conclusión, la novela Casas Vacías (2019) de Brenda
Navarro muestra las espantosas situaciones que debe soportar la
mujer, tales como el embarazo no deseado, la maternidad, prejuicios
y reglas de una sociedad patriarcal, violencia física y psicológica.
Como medio de denuncia es un buen aporte por la forma en que
muestra la problemática. Su objetivo de crear conciencia cumple al
mostrar situaciones que puede padecer cualquier mujer. La escritora
nos presenta una novela corta, en donde la ficción y la narración
220

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

están congeniadas con el fin de hacernos partícipes de la trama.
Podría definirse como un tipo de confesionario donde, de manera
descriptiva, las voces narrativas nos van contando algunos de sus
pensamientos y recuerdos. La lectura de esta obra es una magnífica
oportunidad para adentrarse en la narrativa de Brenda Navarro,
además de obtener una mejor comprensión de la situación de la
mujer en cuanto a diversos problemas sociales que la afligen.

Referencias
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constructo social determinante en el rol de la feminidad”.
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Psicología, Universidad de Costa Rica. Costa Rica. 13 de
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-38

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Raquel G. Gutiérrez Estupiñán, Jaime Villarreal
y Miguel Sáenz (eds.), Encuadres
del discurso cinematográfico (eds.),
Puebla / Monterrey: CUAP-ICSyH / UANL, 2022.
Diana Hernández Suárez1
IIB, UNAM

Fecha de entrega: 16-07/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Uno de los grandes y principales enfrentamientos teóricos
sobre el discurso en la segunda mitad del siglo XX se dio entre
el estructuralismo y el historicismo. El enfoque estructuralista
adquirió una singular importancia sobre lo histórico como
valor epistemológico, toda vez que éste supone que todo hecho
sociológico debe estar enmarcado, en tanto fenómeno lingüístico,
dentro de la sincronía diegética, que es evidentemente ahistórica y
antisubjetiva. De esta forma, todo fenómeno cultural y la cultura
misma son susceptibles de ser estudiados a partir de diversos
niveles de “estructuras” a las que se ancla el comportamiento y el
pensamiento. Tal inclinación resta especial agencia a lo humano
y a su derrotero histórico, pues no hay un “yo que habla” ni un
1 UNAM, Becaria del Programa de Becas Posdoctorales de la UNAM,
Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Asesorada por el Dr. Pablo Mora
Pérez-Tejada.

223

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

“yo que piensa” (Foucault), sino una situación diegética –que bien
puede tener un referente humano o maquínico– que se encuentra
articulada por la estructura de cierto lenguaje. El giro lingüístico es el
fundamento teórico de los alcances estructuralistas y de la expulsión
de toda dimensión histórica y humana del método científico de lo
narrativo. Tal inclinación estructuralista y sus derivados semióticos
y narratológicos han sido interpretados por algunos críticos como
una “malversación disciplinaria estricta” –la trampa Jakobson–,
fundamentada en que la Lingüística es la disciplina que engloba todo
fenómeno material-humano. Esta operación establece una relación
crítica de todas las disciplinas a partir del lenguaje, denominando
poética a toda intensión estructural de la obra, dejando de lado la
techne de la Poética, relegando así la Retórica a lo imprescindible
para garantizar una función lingüística y, finalmente, anulando
completamente la Estética como elemento de valoración crítico
ante un objeto de arte (Aullón, 2013: 25). El objeto artístico es
reducido en ocasiones a una suerte de “dispositivo material” cuya
complejidad es sólo susceptible de ser analizada y valorada a través de
su estructura, independientemente de su valor estético, ideológico,
histórico, antropológico, social o tecnológico.
El libro Encuadres del discurso cinematográfico (2022), editado
por Raquel G. Gutiérrez Estupiñan, Jaime Villarreal y Miguel Sáenz
se inserta claramente en la discusión teórica entre el estructuralismo
y el historicismo, y aún más, en la búsqueda por superar dicha
problemática a partir del análisis del discurso cinematográfico. Uno
de los aportes sustanciales de este libro a la discusión teórica de
los estudios del cine es, sin duda, la noción de intermedialidad o
mediación del “dispositivo” artístico –el filme– en la construcción
del mundo (en términos hegelianos), que algunos de los capítulos
224

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

aquí recopilados utilizan como marco teórico. No obstante, este
libro resulta fundamental sobre todo para conocer el estado del
arte de los estudios audiovisuales en México. Hay que destacar
también la importante labor de coordinación de los editores,
ya que la organización de los capítulos recabados en este libro
motiva la discusión a manera de problema teórico y filosófico de
los estudios cinematográficos a partir del estructuralismo frente al
enfoque filosófico-estético (historicismo). Eso es extensivo incluso
a aquellos trabajos que suponen que la obra de arte es un hecho
lingüístico, por lo que al igual que cualquier otra forma del lenguaje,
es posible estudiarla como parte de la semiótica. El libro se divide
en dos grandes apartados rectores: “El cine entre textos” y “El cine
entre discursos”. El primero atañe a los trabajos relacionados con
el análisis narrativo, intertextual y de transposición de sentidos. El
segundo, a los cruces y transferencias de los discursos filosóficos,
políticos, sociales, etc., en la construcción cinematográfica. Este
segundo apartado atiende la compleja construcción de discursos
epistemológicos subyacentes al sentido general de la representación
cinematográfica, más allá de la construcción de una trama o de la
adaptación. Sin embargo, en ambos casos es posible encontrar una
noción de intermedio –In between o Zwieschenraum– que establece la
problemática sobre los procesos de configuración, significación y
redistribución del medio.
El primer apartado abre con el trabajo de Raquel G.
Gutiérrez Estupiñán y Alan Paul Vergara Vallejo, “Comprensión y
expansión en Atonement (novela y filme)” en el que los autores se
proponen mostrar los recursos técnicos en la traslación del discurso
entre un medio y otro, atendiendo de manera muy precisa a las
posibilidades tecnológicas. Una de las principales preocupaciones
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

225

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

de este trabajo se basa en analizar la capacidad referencial de los
recursos discursivos y su trasfondo argumental. Sin caer en los
excesos de la teoría estructuralista, en este trabajo se demuestra
con suma precisión todos los procesos intermediales que se dan
en la adaptación entre la obra textual y el filme. Es destacable de
este capítulo la reflexión sobre las posibilidades de representación y
configuración psicológica de los personajes en uno y otro medio –el
textual y el fílmico–, así como la importancia de la metaficción y la
metarreferencialidad de la escritura frente al discurso multimedial
del cine. Los autores reconocen que en el cambio de soporte se
presenta en primera instancia un problema filosófico, pues los
límites ontológicos frente a la realidad de la escritura y el filme están
fraguados principalmente en el cambio de código.
El capítulo “Memento y la reinvención del policial”, de Jaime
Villarreal, se caracteriza por una redacción ágil y por un marco
teórico actualizado abocado a vincular los estudios audiovisuales
con la tradición letrada de circulación masiva, que encuentra sus
bases en el siglo XVIII, pero que adquiere un papel central en la
cultura durante el siglo XIX. De la mano de Jesús Martín-Barbero,
el autor analiza la discusión teórica desde una perspectiva histórica
y culturalista para mostrar el trasfondo social de la construcción de
género policial en el cine, centrando su análisis en la psicología de
los personajes. Dentro de las discusiones teóricas, el aporte central
de este trabajo está en la comparación del “héroe” entre el policial
periodístico textual y la representación fílmica. Villarreal analizar la
construcción ficcional en ambos soportes a partir de rasgos morales
anclados en aspectos históricos, sociales, culturales y, sobre todo,
tecnológicos. Señala, además, que el policial se relaciona con la
tecnificación de la modernidad, cuyo máximo exponente habría sido
226

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

finalmente el cine: “El repertorio y registro melodramáticos fueron
claves en la transición de la cultura popular moderna a la cultura
de masas tecnificada de la que el cine es una instancia ejemplar”
(Villarreal, 2022: 67).
Otro capítulo fundamental en la reflexión sobre las
producciones fílmicas es el trabajo de Miguel Sáenz, “El cine de
autor como arte del entretenimiento. El autor implícito en tres
obras esenciales de Ridley Scott”. En este texto se denuncia la falta
de una metodología sólida y concluyente que analice las formas
narrativas de las producciones cinematográficas, condicionadas más
por las posibilidades técnicas que por aspectos teóricos, fuera de
los postulados estructuralistas. Y el autor agrega, específicamente
para sus intereses de estudio, que la categoría de autor implícito ha
sido pensada, de forma casi forzada, como un “aspecto formal del
relato, siendo que, en realidad, se manifiesta en niveles distintos de
cualquiera de las tres dimensiones del relato” que tradicionalmente
se proponen por la narratología (100). Sáenz con esta propuesta
busca mostrar la superación de la teoría anquilosada que supone que
la narratología divorcia al autor de la obra, con el fin de demostrar
el “autor”, más que recuperar la noción de autoridad, adquiere el
matiz de “espacio de experiencia” que se construye gracias a la
intermediación entre obra-receptor y una confusión de miradas
en la relación dialéctica que establece el cine. Este enfoque resulta
muy interesante, aunque no supera el problema del historicismo
que sí plantean los dos capítulos anteriores. El autor identifica las
dificultades teóricas del estructuralismo para dar profundidad y
alcance a su planteamiento. Señala: “parece que sería oportuno -si
no necesario- renunciar a la posibilidad de que funcione como una
especie de estructura formal del medio literario o cinematográfico”
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

227

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

(107), por lo que cabría preguntarse por qué Sáenz no retoma la
teoría postestructuralista para analizar la “situación narrativa” que
produce el autor como categoría teórica, concepto que resulta en
suma pertinente para pensar la relación entre cine y textualidad.
El trabajo de Hortencia Ramón Lira, “Las relaciones
intertextuales entre La fin de Napoleón À sainte-hélène (Pick,
1929) y Napoleón (Ludwig, 1906/1956)” es un análisis intertextual
entre el filme y la biografía que retoma los fundamentos de la teoría
general de Gérard Genette sobre la transtextualidad para analizar
las formas de representación entre el discurso textual y fílmico en
torno a la figura de Napoleón Bonaparte. Si bien la intención de la
autora es analizar el tiempo histórico del relato, y su representación,
a partir de algunas propuestas de dialogismo de Bajtín, tomando
como base el análisis estructuralista, se limita a analizar los
acontecimientos históricos como “formas artísticas” (152), dejando
fuera la oportunidad de teorizar sobre la representación del tiempo
y de la noción de Historia entre uno y otro medio. En el mismo
orden de ideas, “La intertextualidad metaficcional como crítica del
cine y sus creaciones”, de Roberto Domínguez Cáceres, plantea la
representación como un juego complejo de cajas chinas en las que
hay una relación entre la metaficción y la naturaleza “especular de la
imagen cinematográfica” (172). El argumento se centra en analizar la
representación de diversos discursos que atraviesan la materialidad
fílmica como una propuesta de intertextualidad, concepto retomado
principalmente de Genette. Particularmente resulta un trabajo muy
productivo toda vez que realiza un esfuerzo comparatista entre
las diversas formas de reproductibilidad. El autor se interesa por
reflexionar sobre los alcances estéticos del cine cuando hay de
por medio un proceso de adaptación de una obra literaria o un
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“antecedente” de representación textual diferente al guion, por lo
que propone deslindar el filme de cierta condición de fidelidad al
“original” –el texto–, para permitirle una construcción simbólica
independiente a partir de sus propias posibilidades técnicas, lo que
llevaría a pensar que la obra fílmica, como artefacto estético, es un
“referente de referencias” (173) autónomo y original en sí mismo al
tratarse de un cambio de códigos.
Finalmente, este aparto cierra con el trabajo de Flor de Liz
Mendoza Ruíz, “La nueva narrativa cinematográfica en La vida ante
sus ojos (2008)”, trabajo en el que analiza la disposición estructural
y los efectos que ésta debería implicar para los espectadores. Se
trata de un entramado estructural muy detallado y minucioso, que
ejemplifica con claridad la teoría narratológica de la fragmentación,
incluso dentro de un “discurso” fílmico.
El segundo apartado, “El cine entre discursos”, abre con la
compleja aportación de Fernando Huesca Ramón, “Post tenebras lux:
un estudio de caso desde la estética institucionalista de Hegel”. Se
trata de un trabajo que busca estudiar el cine dentro de un marco
de interpretación Estética a partir de los postulados hegelianos.
Desde una concepción plenamente filosófica, el autor entiende que
en este concepto se articulan nociones jurídicas, morales, sociales,
económicas, políticas y filosóficas que dan definición al hombre
como ente cultural-social, por tal razón, pensar en una estética
institucionalizada, así como su relación con la “eticidad” permiten
un anclaje teórico para realizar interpretaciones filosóficas del arte.
Hay que señalar, además, que esta revisión permite vincular los
aspectos teóricos del arte con los rasgos históricos del objeto de arte.
Por otro lado, cabe decir que el planteamiento de este texto resuelve
en buen parte los planteamientos expuestos en este volumen, pues
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229

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

Huesca muestra, por medio de un complejo análisis de las ideas
estéticas de Hegel, que el arte es en sí “un instrumento cognitivo”
irreductible a la estructura, pues engloba tanto los aspectos de la
forma –la materialidad que encarna la cualidad sensible a partir
de sus posibilidades técnicas- con la compleja composición social,
jurídica, cultural e individual del espíritu, rasgo artístico superior a la
naturaleza. La finalidad del objeto estético es, entonces, “presentar a
los sentidos y a la cognición lo esencial de lo antropológico, lo social,
lo económico y lo político” (251). En esta caracterización compleja
del cine como objeto estético, el autor no puede dejar de señalar
la diametral distancia que existe entre el arte de “consumo como
mercancía” y el cine artístico. Si bien esta cuestión representa otro
problema sobre la Estética y el propio origen de la disciplina, vale
la pena resaltar el acierto del autor al no colocar una pieza artística
a la misma altura cultural de una comercial a partir de su estructura.
En concordancia con el artículo de Huesca, Nino Angelo
Rosanía M. y Karen Cárdenas Almanza, en su texto titulado
“Cine y filosofía”, se preguntan sobre el cine filosófico frente a la
implementación académica de otros tipos de categorías usadas
para la cinematografía. Los autores parten de dos criterios propios
del cine para hablar de sus capacidades filosóficas: la Estética y la
Epistemología. Se trata de una reconstrucción crítica de la discusión
sobre el cine como filosofía. Resulta significativo el diálogo que
establece con el capítulo anterior, pues mientras Huesca considera
que el cine puede constituir un objeto estético, susceptible de un
complejo análisis filosófico, los autores de este capítulo rebaten el
principio de reflexión o análisis filosófica a partir de la noción de
“dispositivo”, que puede ser filosófico o artístico. Esta discusión
remite directamente al problema del arte como un conjunto
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

complejo de representación, que no puede reducirse a aspectos
meramente formales o miméticos, sino que involucra una serie de
complejos procesos de representación de la representación hasta
constituir un mise en abyme teórico y referencial. A dicha discusión
habría que agregar que las manifestaciones artísticas pueden ser
expresiones del pensamiento filosófico y, por lo tanto, un filme puede
involucrar tantos rasgos de reflexión epistemológica y estética, así
como ontológica, tal como señalan los autores del primer capítulo,
y, por lo tanto, derivar en un ensayo filosófico propiamente dicho.
Diversos ejemplos hay en la tradición filosófica, baste recordar
el cuadro de Paul Klee y la reflexión histórica que realiza Walter
Benjamin, no obstante, resulta aún complejo, sin un andamiaje
teórico sólido extender de tal manera la noción de ensayo para que
un producto cinematográfico pueda ser pensado, en sí mismo, como
ensayo filosófico. Un ejemplo concreto de la discusión anterior en
este libro es el trabajo de Liliana García Rodríguez, “La expresión
del deseo: Psicoanálisis y Surrealismo en Un perro andaluz”. Se trata
de una revisión crítica de la “poética” surrealista de Buñuel.
Aparentemente el texto de Yolanda Mercader Martínez,
“Transexuales, transgéneros y travestis. Presencias de identidad
genérica en el cine mexicano” se encuentra en otro orden de ideas,
pues se trata de un aporte significativo para los estudios culturales
a partir de una metodología marcadamente antropológica y desde
la perspectiva de género. La autora piensa el cine como un espacio
de crítica, pero también de estandarización y reforzamiento de
imaginarios sociales a partir de un entramado estético: “a través
de su narrativa e imágenes, ha impuesto su concepción del mundo
asignando un puesto al que lo produce o al que lo recibe, permitiendo
a las mujeres y a los hombres contemplarse en la imagen que se les ha
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

231

�Diana Hernández Suárez / Encuadres del discurso cinematográfico

asignado y conocer dónde están situados, es decir, el cine descubre
el mecanismo de la diferencia sexual en nuestra cultura” (352). La
aportación de este texto es muy significativa, ya que realiza un análisis
pormenorizado de los discursos atraviesan las representaciones y,
por lo tanto, construyen categorías organizadoras o epistemológicas.
Este rasgo guarda una especial relación con la reflexión filosófica
con la que abre el apartado, pues al realizar el estudio histórico logra
anclar la discusión con una gran eficiencia al plano social, que la
autora llamada “integración cultural”, a partir de una crítica de las
categorías organizadoras (la episteme) y la configuración estética.
Por último, el libro cierra con un artículo de Lauro
Zavala, titulado “Una glosemántica narrativa para la traducción
intersemiótica”, propuesta a partir del modelo de Louis Hjelmslev.
El autor busca una resolución a la discusión sobre la adaptación
a partir de una “metafísica de origen” –hipertexto– que
propone la intertextualidad, como parte de una transtextualidad,
independientemente de si se trata de un aspecto pretextual o
architextual. Como si se pensara en una estructura circular, el
trabajo de Zavala a la vez sintetiza las discusiones propuestas en
este libro al circunscribir la discusión a dos grandes aspectos: “un
debate metodológico sobre la relevancia de las aproximaciones
humanísticas (entradas en el empleo de los elementos formales del
lenguaje audiovisual) y las aproximaciones sociales (centradas en la
dimensión ideológica de los contenidos narrativos)” (384). Pero a la
vez, vuelve a poner sobre la mesa la discusión entre el estructuralismo
y el historicismo. El autor relaciona el estudio cinematográfico con
el giro lingüístico y lo ciñe a la relación significado y el significante,
a partir del cual se desarrolla el sistema glosemático para estudiar el
signo pa partir de la “expresión” y el “contenido”. En estos términos
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DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

teóricos, la relación-interrelación de discursos son susceptibles de
una “traducción semiótica” independientemente del medio o la
materialidad, de forma que la filosofía, la pintura, la arquitectura,
la literatura y el mismo cine son entendidos como sistemas de
signos del lenguaje (389). En otras palabras, toda mediación puede
ser entendida como transposición y, por lo tanto, como traducción
semiótica.
Conciliar el análisis del discurso en el cine con sus alcances y
posibilidades filosóficas es el objeto de este libro. Cabe señalar que
algunas de las discusiones planteadas de forma puntual en algunos
capítulos, así como de forma implícita en la disposición de todo
el libro, encuentran una relación clara con enfoques relativamente
recientes sobre las producciones mediales, que van más a allá del
cine para enfrentarse a nuevas formas de representación audiovisual
sin referentes, de allí la importancia de que diversos trabajos de este
libro aún tengan como problema la construcción del mundo a través
de la representación y su relación con la realidad, cada vez menos
“original” y más autorreferida.

Referencias:
Aullón de Haro, Pedro. Escatología de la crítica, Clásicos Dykinson,
Madrid, 2013.
Foucault, Michel. La arqueología del saber, trad. Aurelio Garzón del
Camino, Siglo XXI, México, 2010.

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-41

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�Reseñas
Humanitas, vol. 2, núm. 3, 2022

Escritores Neoloneses Emergentes:
Ab animalibus/Volumen 1,
Monterrey: UANL, 2022, pp. 120.
Carlos Rutilo
UANL

Fecha de entrega: 12-09/-2022 / Fecha de aceptación: 13-09-2022

Ab animalibus/Vol. 1 (2022) es una antología que reúne once relatos
de escritores que, de alguna forma u otra, pertenecen al estado de
Nuevo León. Fue publicada por la reciente Editorial de Escritores
Neoleoneses Emergentes, en coedición con la Casa Universitaria
del Libro, a través de la Editorial Universitaria de la UANL. Cada
una de las narraciones se valen de diferentes recursos estilísticos
para revelarnos la variedad de inquietudes que anidan en la
literatura escrita en el norte de nuestro país. El punto de partida
(o de llegada) de los textos tiene que ver con el cuerpo o la piel
de algún animal vertebrado: material que los narradores utilizan
para poder contarnos sus respectivas historias. Veamos el listado:
“Huele a trufa” de Mónica Ceballos, “Eli es un gato” de Roberto
Arreozola, “El vagabundo” de César D. Machuca, “Mi abuela es
una ballena” de Mariena Padilla, “Alyas (Ouroboro)” de Leonardo
Rangel, “Miocardio de S. scrofa” de Felipe Saavedra, “Cabrito al
pastor” de Manuel Herrera, “Egoísmo” de Ricardo Pérez López,
235

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

“El Abado” de Blanca I. Villalobos Mancha, “El reflejo nocturno”
de Alma Sánchez y “Al norte” de Jorge Hernández López. Junto a
ellos, los acompañan las ilustraciones de Diego Cotera y el ensayo
“Hacia una poesía del cuerpo”, una propuesta poética del creador,
narrador y académico Eliseo Carranza Guerra, que hace las veces
de prólogo o estudio preliminar. Carranza logra guiarnos hacia una
idea más amplia y general de la presente antología:
Los once textos aquí antologados están hilvanados bajo el imperio
de ciertos modos de entender el cuerpo y con esos modos decir
algo acerca de nuestra posible naturaleza. Y, para ello, los once
autores decidieron partir de una misma concepción de la realidad.
(2022: 8)

El libro no teme desafiar las convenciones y de manera
íntima nos motiva a leer el mundo a través de las distintas miradas
sobre el cuerpo. Y al decir cuerpo estamos apelando a la condición
escatológica y efímera de lo humano, condición que la literatura ha
conseguido expresar en incontables historias, haciendo uso, entre
otros materiales, de la memoria y su relación con sórdidos entornos
y la naturaleza misma, que casi siempre nos guarda su secreto para
revelárnoslo hacia el final.
Debo destacar también que algunos de los textos de la
antología, como “Huele a trufa”, “Eli es un gato”, “El vagabundo”
y “El reflejo nocturno”, entre otros, logran transitar entre las
fronteras de lo fantástico, o de lo maravilloso, e inclusive juegan
con las alegorías a través de un cuidadoso trabajo con el lenguaje
poético, que cada narración sabe mostrar a su manera:
Estoy seguro de que Eli es un gato. La veo todos los días
convertida, paseándose sobre la barda de mi casa y a veces trato

236

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

�Humanitas, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de hablar con ella, pero no me contesta. Mi mamá ya no se ríe y
ahora me pregunta por qué digo que la gata blanca es mi hermana,
pero es obvio: tiene los ojos grises como Eli y es blanca como
ella… (23)

Pero tampoco debemos perder de vista “Cabrito al pastor”,
que juega con la historia neoleonesa para relatarnos una narración
fragmentada, como si fueran los miembros de un animal, y
nos muestra el dolor desde otra perspectiva: “Sólo era rumiar la
cotidianidad, mascar la soledad y triturar su propia muerte cada día”
(22). La cotidianidad también es un tema constante y se disecciona
de distintas formas, como es el caso de “Miocardio de S. scrofa”,
cuyo narrador afirma que el “[…] corazón apesta como apestará
todos los corazones en algún momento…” (52); o el de “Alyas
(Ouroboro)”: “[…] me bastará decir que por un tiempo existí entre
ligeras intermitencias traslúcidas de sus reflejos…” (44).
Aunque la antología sea breve, por la cantidad de páginas, no
deja de ser un proyecto de altura, que logra concretarse al mostrarnos
la calidad de cada uno de los narradores emergentes de estos relatos.
No olvidemos que a partir de los sueños suelen surgir grandes ideas,
y éstas pueden consolidarse en obras que nos ayuden a conocer las
inquietudes de las nuevas generaciones y sus propias maneras de
trabajar con la literatura.
Ab animalibus/Vol. 1 es prueba y constancia: nos confirma la
consolidación de estos jóvenes editores que empezaron a cimentar
su propio camino con la publicación de las antologías electrónicas
Elementum (2020, con prólogo de Roberto Kaput) y Finis Mundi
(2021, con prólogo de Antonio Ramos Revillas). Leerlos es una
nueva forma de volver a encontrarnos frente al mundo en tiempos
de crisis, donde la incertidumbre también puede ser vista a través
DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

237

�Carlos Rutilo / Escritores Neoloneses Emergentes

de los ojos de los ojos de la literatura para decirnos, o revelarnos,
nuevas cosas.
Por último, me atrevo a decir que las miradas y las voces de
quienes han formado, forman y formarán parte de este proyecto
darán mucho de qué hablar en el futuro de la literatura escrita
en nuestro territorio y en nuestra lengua. La constancia de sus
respectivos trabajos es algo que no podemos dejar pasar de largo.
Enhorabuena por este primer volumen impreso, enhorabuena por
Ab animalibus y por los libros que están por venir.

238

DOI: https://doi.org/10.29105/humanitas2.3-43

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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada por
la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable: Víctor Barrera Enderle. Reserva
de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN en trámite, ambos ante el
Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este
número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de
22 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Mario César Islas Flores
Gonzalo Rojas Canouet
Michelle Monter Arauz
Lluvia Olvera
Omar Armando Paredes
Joseph Amauri Cardona Mora
Valeria Vazquez Elizaldi
Magdalena López
Isabel Alcántara Carbajal, Álvaro Ernesto Uribe Hernández
Francisco Gerardo Tijerina Martínez
Adbeel Darío Duarte Hernández
Roberto Kaput González Santos
Carlos Rutilo Aguilar
Esnedy Zuluaga
Leonardo Pérez Díaz
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Humanitas
Revista de Teoría, Crítica y EstudiosLiterarios
http://humanitas.uanl.mx/
Espacialidad e itinerarios en la cuentística de
Mario Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of
Mario Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa

https://orcid.org/0000-0002-8076-6529
Fecha entrega: 06-11-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo
León, México.
Copyright: © 2022, Islas Flores, Mario César. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1
Email: islas_flores@hotmail.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Espacialidad e itinerarios en la cuentística de Mario
Levrero
Spatiality and itineraries in the short stories of Mario
Levrero
Mario César Islas Flores
Universidad Autónoma de Sinaloa
Fecha de entrega: 6-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. En una significativa cantidad de cuentos de Mario Levrero los
desplazamientos son frecuentes y cruciales. Se trata de itinerarios emprendidos de forma voluntaria o, por el contrario, forzados por alguna circunstancia que los torna imperativos, incluso, al grado que de su concreción
depende la pervivencia personal o colectiva. Pero, sea que el trayecto tenga
un carácter iniciático o una finalidad tan precisa, como supervisar la disposición del mobiliario de la propia vivienda o la obtención de un refugio,
los pueblos o ciudades que fungen como punto de partida o arribo desempeñan un rol protagónico. Es decir, no son meras escenografías en las que
están enmarcados los acontecimientos, sino que en buena medida tornan
inteligibles a estos. El objetivo del presente ensayo es explicitar la importancia cardinal jugada por la espacialidad en la cuentística levreriana a la par
que se profundiza en los problemas derivados de su reciente compilación,
pero también, trazar ese desplazamiento nada infrecuente entre la cuentística
y la ensayística autobiográfica del escritor uruguayo.
Palabras claves: espacialidad, cuento, autobiografía, biografía, ensayística

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Abstract: In a significant number of Mario Levrero’s stories, displacements are frequent and crucial. These are itineraries undertaken voluntarily or, on the contrary, forced by some circumstance that makes them imperative, even to the extent that personal
or collective survival depends on their realization. However, the
towns or cities that serve as a starting or arrival point play a leading role, whether the journey has an initiatory character or a precise purpose -such as supervising the arrangement of the furniture
in one’s home or obtaining a shelter-. That is to say, they are not
mere scenographic frames in which events take place, but to a large extent, they make them intelligible. The objective of this essay
is to make explicit the cardinal importance played by spatiality in
the Levrerian short story while delving into the problems derived
from its recent compilation, but also to trace that not uncommon
displacement between the short story and the autobiographical
essay of the writer Uruguayan.
Keywords: spatiality, short story, autobiography, biography, essay

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Punto de partida
La de Mario Levrero es una obra que, a partir de la publicación
póstuma de La novela luminosa (2008) ha sido objeto de una
creciente atención. La aparición de sus Cuentos completos (2019)
se inscribe en esta revaloración editorial y crítica hacia los
múltiples registros del literato y ensayista uruguayo, quien, sin
duda, ha devenido en una de las figuras emblemáticas de las letras
hispanoamericanas de entresiglos. La compilación aludida perfila
de entrada la problemática de su propia articulación, es decir, invita
a preguntarnos acerca de la validez del criterio empleado para
decidir cuáles textos dentro del corpus levreriano son susceptibles
de ser considerados literarios y cuántos de ellos, a su vez, podrían
ser clasificados como cuentos. Esta cuestión, como espero ilustrar,
no es en modo alguno menor y considero necesario su abordaje
para adentrarnos en los matices de una escritura que oscila
entre la autobiografía y la parapsicología, entre lo ensayístico y
una imaginación desbordante y regida, además, por una peculiar
dinámica editorial. El protagonismo de la espacialidad en algunas
piezas cuentísticas levrerianas es la otra temática que me propongo
explorar en este ensayo. ¿Cuál es el significado de los recurrentes
y decisivos itinerarios emprendidos por los personajes de esas
narraciones no pocas veces disímiles en contenido y extensión?
Esta interrogante será mi guía en esta geografía compuesta por
lugares tanto enigmáticos como familiares en su rotundidad
genérica (un jardín, una vivienda, una pequeña estación de tren) y
quizás dicho recorrido nos permita ampliar nuestro entendimiento
sobre los móviles de la cuentística levreriana.
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

Una antología de antologías
El cariz autobiográfico fue enfatizándose hasta volverse definitorio
en algunas de las últimas obras de Levrero y, muy especialmente,
en “Diario de la beca”, que inaugura y abarca la mayor parte de
La novela luminosa (2008). El antecedente más importante de esta
inflexión escritural es Diario de un canalla; texto redactado durante
su prolongada estancia en la capital argentina, por tal motivo, no
deja de causarme extrañeza advertir la presencia de estas páginas
íntimas en el volumen compilado por Nicolas Varlotta (Levrero,
2019: 553-583). No obstante, su decisión de respetar, por una parte,
la voluntad de su padre Jorge Mario Varlotta Levrero, quien en
vida incluyera su diario bonaerense en las páginas de El portero y el
otro (1992) y, por otra, de observar escrupulosamente la trayectoria
cronológica de esas antologías preparadas por el propio escritor
montevideano, me parece positiva en la medida que edificó una
rúa por la que pueden transitar tanto los nuevos lectores como los
especialistas en la obra levreriana, pero el problema reside en que
algunos de los destinos que figuran en ella no se corresponden con
las señaléticas.
Lo anterior, creo, torna pertinente plantear un ejercicio de
aliento contrafactual: y, si El discurso vacío (2019) -por mencionar
otro texto de primer orden inscrito, a mi juicio, en la ensayística
autobiográfica de Levrero- hubiera sido seleccionado por el escritor
rioplatense como parte constitutiva de una antología, ¿acaso también
habría figurado en la obra integrada por Varlotta? En función
del enfoque, a un tiempo, pragmático y didáctico que empleó
resulta del todo probable; empero, cabe resaltar, que la dimensión
autobiográfica ha sido infravalorada u obviada en la mayoría de las
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

aproximaciones investigativas a la producción textual de Levrero al
calificar como literarios sus textos autobiográficos (Polleri, 2013;
Bértolo 2010; Gandolfo, 2015; Ricciardi; 2015; Cosse, 2015)1 y, por
tanto, no resulta tan sorpresivo que Cuentos completos refracte tal punto
de vista. Además, el itinerario irregular y accidentado de muchos de
los libros de Levrero representó, sin duda, un reto mayúsculo en la
preparación de este texto que, como los de su especie, tienen como
vocación constitutiva la totalidad, aunque algunos lectores habríamos
agradecido que, en el caso puntual de Diario de un canalla (uno de los
escritos más extensos que figuran en la selección de Varlotta, por
cierto)2 se hubiera especificado, por lo menos -como Varlotta si lo
observó en otros casos-, la problemática de la clasificación textual:
Hemos agregado dos piezas poco conocidas, que no encajan
nítidamente en la categoría de “cuento” y que tampoco figuran
en ninguna de las principales antologías personales del autor:
nos referimos a “Tres aproximaciones ligeramente erróneas al
problema de la Nueva lógica” y “Ya que estamos”. En ambos casos,
los motivos para incorporarlas fueron varios, pero especialmente
dos: por considerar que poseen un gran interés y valor literario y
por tratarse de obras casi desconocidas (Levrero, 2019: 11).

El desconocimiento en el caso de Diario de un canalla no aplica,
en virtud de que se trata de uno de los textos de Levrero que alcanzó
mayor difusión en vida del autor y también de forma póstuma (2015).
La raíz de la cuestión se encuentra en todo caso en la ponderación de
1 Una excepción notable es el estudio de Helena Corbellini (2018).
2 “Diario de un canalla” es el segundo texto más extenso que figura en
Cuentos completos (Levrero, 2019: 553_583) sólo superado por “La cinta de
Moebius” (Levrero, 2019: 149-191).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

su valor literario porque en el caso que nos ocupa es ahí, justamente,
donde queda subsumido su potencial valor autobiográfico. Al respecto,
en el prólogo que Fabian Casas preparó para Cuentos completos, se lee:
Encuentro en la obra de Levrero dos grandes trancos. Uno
influenciado por Kafka y los cuentos infantiles, siempre bordeando
lo siniestro, relatos de peripecias, que dan la impresión de que el
escritor inventa a medida que narra. Y el otro, el Levrero realista,
el último Levrero, más cercano a Jorge Varlotta -su identidad real, que dejó por lo menos dos libros maravillosos: El discurso vacío
y La novela luminosa. Este último lo consagró a otro tipo de lector
que hasta entonces no lo conocía, rompió la valla de los lectores
de culto. En los cuentos que acá se prologan está el Levrero más
secreto y el que, de alguna manera, tiene el ochenta por ciento del
ADN que lo hizo un escritor extraordinario (Levrero, 2019: 7-8).

¿Cómo interpretar esa valía, ese porcentaje asignado a la
cuentística de Levrero? Es lícito tener una preferencia como lector
por una de las facetas de un autor, e inclusive, considerar que ese
registro es el más importante desde el punto de vista literario.
No me parece válida, en cambio, la ambigüedad implícita en el
planteamiento: ¿Levrero devino entonces en un escritor extraordinario
por mediación de sus cuentos? La interrogante, entre muchas otras
posibles, se torna pertinente ante la naturaleza de la afirmación de
Casas. Sin embargo, conviene recordar que los diferentes géneros
escriturales frecuentados por Levrero se entrecruzan de un modo
incesante3 y, por tal motivo, la producción cuentística del autor
3 Por tal motivo, me parece que el empleo de una categoría como trilogía,
aunque se encuentre vinculada con el juicio de Mario Levrero acerca de sus
primeras novelas (Gandolfo: 2013:21 y la revelación de un anhelo editorial
relacionado con su prosa autobiográfica (Levrero, 2008:19) está definitivamente
sobreestimada como elemento explicativo (Rosso, 2013:141_163; Libertella,

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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

montevideano no puede fungir como un antecedente literario
general (con independencia de su potencial preeminencia estética).
Esta sincronicidad tiene, por supuesto, bemoles y permea a todas
las antologías que sirvieron de base a la obra reunida por Varlotta:
Escribía lo que surgía, y eso podía ser un relato, o una novela
corta, o una novela un poco más larga, o un artículo humorístico,
o un poema que jamás habría de mostrar a nadie. Y otras cosas
que salían sin otra finalidad que la de nacer, como por ejemplo,
dibujitos. Con el tiempo se juntaban unos cuantos relatos, y cada
tanto (generalmente cada tantos años), cuando venía alguien a
preguntarme si tenía algo para publicar, podía ofrecerle un libro
con esos relatos que se habían ido acumulado, o alguna de esas
novelas que quedaban inéditas durante años (Levrero, 2013: 29).

Este modus operandi escritural caracterizado por la ralentización
y reciclaje editorial es el responsable de los textos que se repiten
en la media docena de antologías que Levrero entregara a distintas
editoriales rioplatenses. Sobre este asunto, Varlotta indica que Los
muertos fue excluida de Cuentos completos “dado que consta de sus solo
cuatro relatos, todos ellos recogidos al año siguiente en Espacios libres”
(Levrero, 2019: 11). Con esa decisión, sin duda, se evitó una absurda
duplicación textual, pero tan loable como ello hubiera sido evitar la
inclusión de piezas que, en definitiva y por mucho que se extienda
el rasero literario, no se inscriben dentro del género cuentístico,
por tal razón, considero que estamos no ante la reunión total de
2010:41), e incluso, editorialmente, pues, DeBolsillo empezó a comercializar
La ciudad, París y El lugar en un estuche con el título general de Trilogía
involuntaria (Levrero, 2010) y, posteriormente, las tres novelas fueron
conjuntadas en un solo volumen (modificando el orden de aparición original
por el de redacción) con el título global ya referido (Levrero, 2016).
DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

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�Mario César Islas Flores / Espacialidad e itinerarios

los cuentos levrerianos, sino ante una antología de antologías (y, una
de dimensiones injustificadamente extendidas). No obstante, este
volumen allana el camino, insisto, para quienes deseen iniciarse en
la lectura de uno de los más relevantes narradores latinoamericanos
descubiertos en el siglo XXI, pero también para aquellos que tenemos
la intención de encontrar en este conjunto temática y estilísticamente
diverso algunas afinidades que contribuyan a la comprensión de la
cuentística levreriana. En este sentido, la espacialidad en su acepción
más amplia, es decir, no sólo como el escenario en que se desarrolla
la trama, sino como un factor que, en sus múltiples manifestaciones,
sea como un entorno natural o de factura humana, como punto de
partida o destino, como un lugar regido por una lógica extratextual
reconocible o pautado, por el contrario, por leyes autorreferenciales
fungirá como nuestra brújula por este universo textual.
Puertas y máquinas
“Entro al ropero y cierro la puerta desde dentro” se lee en “La
máquina de pensar en Gladys (negativo)” (Levrero, 2019, 110);
relato final del primer libro de cuentos de Levrero intitulado
La máquina de pensar en Gladys (1970). Éste último también es el
título de la narración inaugural que de forma simplista pudiera
ser interpretada como la versión positiva de una historia que,
en ambos casos, resulta breve y extraña: una suerte de pase de
revista efectuado a la disposición del mobiliario y al orden de
los elementos constitutivos de la vivienda del protagonista antes
de dormir. Levrero consigna con toda naturalidad “la máquina
de pensar en Gladys” que, en ese instante, “estaba enchufada y
producía el suave ronroneo habitual” (Levrero, 2019: 19). Esta
poderosa irrupción en un horizonte doméstico anodino me remite
22

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

a ese tipo de enunciados que Michel Foucault alude (citando a
Borges) en el prefacio de Las palabras y las cosas (1968) en la medida
que no es posible representarnos esa máquina de una forma precisa,
concreta, a diferencia de esa casa cuyos componentes nos resultan,
sin mayor esfuerzo, imaginables.
Empero, esa inconcebible máquina de pensar y la puerta más
común en los cuentos de Levrero están separados por una frontera
mucho más estrecha de lo que pudiera suponerse. ¿Qué nos aguarda
tras la fachada más simple de lo cotidiano? ¿qué acontecimientos se
concatenarán tras la acción mínima de girar una perilla para franquear
un umbral metálico o de madera? Realidades de distinto signo
coexisten en ese desplazamiento mínimo que lleva al personaje a la
recámara y/o al ropero una noche cualquiera con la única finalidad
de conciliar el sueño. Puertas que se cierran tras o frente a él, pero
al fin de cuentas, la colisión entre los dos órdenes se puede suscitar
en cualquier momento:
Por la madrugada desperté inquieto, un ruido desacostumbrado
me había producido un sobresalto; me ovillé en la cama y me
cubrí con las almohadas y me puse las manos en la nuca y esperé
el final de todo aquello con los nervios en tensión: la casa se
estaba derrumbando (Levrero, 2019: 19).

Por su parte, el desenlace en “La máquina de pensar en
Gladys (negativo)” también es calamitoso:
Por la madrugada me despierto tiritando, alguien ha abierto la
ventanita del ropero y tengo fiebre, estoy bañado en sudor y me
duele el ojo izquierdo, pido a gritos un médico o una ambulancia,
pero estoy en medio de un campo desolado y no hay quien escuche
mis gritos (Levrero, 2019: 110).
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La realidad externa puede ser avasallante, no sólo en su
manifestación ostentosa y violenta, sino también en su indiferencia
y trastocar con la misma fuerza el mundo preexistente y, además,
toda tentativa ulterior. “En mi dormitorio” -se lee en “La máquina
de pensar en Gladys”- “le di cuerda al despertador, comprobando
que la hora que indicaba coincidía con la del reloj de pulsera en mi
muñeca, y lo puse para que sonara media hora más tarde a la mañana
siguiente (porque había decidido suprimir el baño; me sentía un
poco resfriado)” (Levrero, 2019: 19) y, en la versión adjetivada como
negativa el protagonista refiere: “entro al dormitorio y encuentro en
mi cama a la mujer, desnuda; promete despertarme mañana a la hora
de siempre” (Levrero, 2019: 110).
En “La casa abandonada” se resalta la importancia que
también juega en los cuentos de Levrero la espacialidad urbana y no
sólo la rural que se enseñorea en su vastedad inmutable:
En una calle céntrica, poblada en general por edificios modernos,
se ve, sin embargo, una vieja casa abandonada. Al frente hay un
jardín, separado de la vereda por una verja; en el jardín, una fuente
muy blanca, con angelitos; la verja parece una sucesión de lanzas
oxidadas, unidas entre sí por dos barras horizontales; de afuera,
se ve de la casa un ex-rosado, actualmente muy sucio y verdoso,
que corresponde al frente, y algo de una persiana muy oscura.
Esta casa interesa solamente a algunas personas que caen bajo su
influjo; estas personas, entre las que me incluyo, saben de algunas
cosas que allí suceden (2019: 26).

En strictu sensu, no sólo personas coinciden en esa propiedad,
porque en dicho relato también se alternan el registro realista y otro
decididamente fantástico. Estas transiciones en la cuentística de
Levrero pueden ser graduales o súbitas, pues, como ya he apuntado,
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con frecuencia la distancia entre ambas está simbolizada apenas por una
puerta, así sea una puerta secreta como acaece en “El sótano” (Levrero,
2019: 38-65). Abro un paréntesis para resaltar la coetaneidad entre
esta última narración y La ciudad (1970), porque con independencia de
que el libro de cuentos en que se incluye y la opera prima novelística de
Levrero fueron publicados originalmente el mismo año, la redacción
de ambas se sitúa en torno a 1966, es decir, en la etapa formativa de
Levrero como escritor; época en la que, en palabras del propio autor
uruguayo, su literatura era una simple “traducción” (Matus, 2013:
197), e inclusive, un “plagio” (Bruno, Galione y Bonino, 2013: 138)
de la de Kafka.4 Resalto esto porque ese inmenso espacio vegetal que
figura en “El sótano” y al que Carlitos accede por la referida puerta
está poblado por jardineros con infinitas gradaciones y por insectos
que son únicos en su género. (Levrero, 2019: 50). Esas presencias, a
mi juicio, se asemejan a esos representantes de la ley que figuran en
la literatura kafkiana (Kafka, 2004: 237-239) y, particularmente, el
insecto Titus (figura clave en la narración en la medida que revela la
estrategia que el niño debe seguir ante el jefe de jardineros para poder
retornar a su mundo) podría formar parte de ese bestiario compuesto
4 Y con ello, no quiero insinuar que en algún momento dicha influencia
desapareció por completo, sino que sí es perceptible su modulación en la
medida en que Levrero fue encontrando un registro propio que, a mi juicio,
marcará su distancia más significativa con Kafka en lo concerniente a la
falta de solemnidad en el registro autobiográfico. Antonio Muñoz Molina, en
cambio, advierte desde ese libro inaugural un deslinde entre ambos escritores:
“En Mario Levrero yo intuyo un fondo más denso de amargura: la mujer
rozada y casi ofrecida y de pronto inalcanzable, la búsqueda por un laberinto de
pasillos y puertas cerradas y escaleras sumergidas en la oscuridad, los campos
desolados sin huella de presencia humana, la carretera que no parece que lleve
a ninguna parte, el tren con las puertas cerradas” (Muñoz Molina, 1999:14).
En cualquier caso, lo cierto es que Levrero infravalora en términos absolutos
la originalidad de su aporte frente a una obra que admiraba intensamente.
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por especies únicas, como aquella que figura en el breve relato de
Kafka titulado “Un cruce” (2004: 430-431).
Pero, así como los itinerarios programados pueden frustrarse
a causa de una fuerza enteramente exógena e ineludible, o suscitarse
a causa de ésta, otras veces son los propios personajes levrerianos los
que buscan dinamitar el orden existente al erigirse como agentes de
un cambio definitivo, sin embargo, en estos casos la referencialidad
a un espacio así sea uno indefinido, anhelado, también tiene lugar,
así como las motivaciones de índole pragmática relacionadas con la
pervivencia que orientan algunos desplazamientos. Ahondaré sobre
estas temáticas en lo sucesivo.
Éxodos y fugas
El protagonista de “Nuestro iglú en el Ártico” encarna la
fuga programada y, aunque el sitio de arribo aún esté indeterminado
su intención de desplazarse es firme y está alentada por una
motivación afectiva, pero el destino último, insisto, es incierto y
hasta intercambiable en su morfología:
-Vamos- le dije a la mujer, tomándola del brazo. Vamos a
descolgarnos por una ventana y a correr por los tejados, hacia
los parques -le dije-. Vamos a huir de esta casa, de esta ciudad, de
este país, vamos a donde nadie jamás pueda hallarnos, una choza
perdida en las islas tropicales, o al nevado pico de la montaña,
vamos a navegar por mares desconocidos, a enfrentar los vientos,
guiados por las estrellas, busquemos un lugar en el mundo,
nuestro iglú en el Ártico, una caverna próxima a un volcán, ese
lugar donde a nadie se le ocurra buscarnos (Levrero, 2019: 301).

En otras ocasiones, los itinerarios en los cuentos de Levrero
son de carácter fortuito y, por ende, el destino al que se arriba es
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inesperado, aunque no por ello necesariamente desconocido. A partir
de la manipulación del mecanismo interno de un encendedor, en
“La calle de los mendigos”, el protagonista arriba a una rúa familiar:
“Es la calle de los mendigos -pienso-, y doy vuelta la esquina y veo
la fuente de luz -un farol-, y por encima las estrellas. En efecto,
hay mendigos suplicantes y con ulceraciones en brazos y piernas,
la calle es empedrada, y empinada; los comercios están cerrados,
las cortinas metálicas bajas” (Levrero, 2019: 24). ¿Es el encendedor
una metáfora de la positividad y negatividad comprimidas hasta el
máximo dentro del ser humano y, que aguardan una fisura mínima,
para emerger y recobrar su dimensión genuina? ¿Esa pretendida
“solidez” del yo es el verdadero “desafío” que Levrero encara a pesar
de saber que la “falla” permanecerá oculta (Levrero, 2019: 21)? Es
probable que, en ambos casos, la respuesta sea positiva:
A esta altura, pienso que me va a ser muy difícil volver a armar
el encendedor; quizás ya no pueda volver a usarlo. Pero no me
importa; la curiosidad por el mecanismo me impulsa a seguir
trabajando; ya no me interesa averiguar la causa (y creo que ya no
estoy en condiciones de darme cuenta de dónde está esa falla), sino
llegar a tener una idea de la estructura de ciertos encendedores
(Levrero, 2019: 22).

¿Cómo puede verificarse una traslación verosímil desde la
interioridad del encendedor hasta la calle de los mendigos? Esa
es la gracia de buena parte de la cuentística levreriana: conjugar
una descripción meticulosa que torna fácilmente asequible una
experiencia rebosante de cotidianidad con acontecimientos rayanos
en el absurdo y lo parapsicológico y con finales que recuerdan a esa
matemática de las soluciones singulares ambicionada por Robert Musil,
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a juicio, de Italo Calvino (2005: 75),5 es decir, repelentes a una
seriación, a un parámetro que permita entreverlos y vincularlos de
forma definitiva a otros ceses de la continuidad narrativa que Levrero
ha juzgado pertinentes una vez que la incertidumbre y complejidad
que atañen a lo genuinamente humano ya ha sido consignada y, por
ello, creo que viene al caso retomar nuevamente a Muñoz Molina,
pues, lo que señala en relación a La ciudad tiene resonancias en buena
parte de la cuentística levreriana: “e intuimos que posee una lógica
oculta, pero en apariencia los hechos y los lugares no se organizan
en un sentido previsible” (1999: 12).
Con Levrero ahondamos, pues, en el misterio de lo humano
y por una vía de doble sentido en el que no pocas veces se dan cita
autobiografía y ficción. En “Historia sin retorno N° 2”, el protagonista
se empecina en deshacerse una vez tras otra de un perro que insiste
en convertirse en su mascota. La primera de esas tentativas fracasadas
consistió en que el animal fue llevado a un bosque y “atado con una
piola que pudiera romper con un poco de perseverancia” (Levrero,
2019: 25). Décadas después, en El discurso vacío, Levrero consigna que
5 Cabe indicar, que el comentario de Calvino tiene su origen en el deslinde
que realiza entre las obras de Carlo Emilio Gadda y Robert Musil; no obstante,
la propia visión de Robert Musil acerca de la orientación que debía observar
la crítica literaria respecto a la estética autoral, me parece que abona a la
comprensión de la problemática planteada respecto a Levrero: “Una mejor
manera de contemplar la literatura sería no sintetizarlo todo en función de lo
que ya existe… Sino desplegar unas junto a otras tan sistemáticamente como
fuera posible las singularidades –aquello en lo que el autor no se repita diez
veces, ni la época mil-. Se obtendría como perfil la curva límite de nuestros
sentimientos e ideas, la línea de conexión de los puntos finales de todos los
caminos, donde se cortan frente a los que aún no se han dado. De esa forma
habría desplazamientos en diversas escalas de rangos, y me parece que en
conjunto se alcanzaría el único modo de observación cuya sistemática es
verdaderamente instrumento de una voluntad de progreso” (1992:322).

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abrió de forma gradual un pequeño orificio en la cerca de su casa en
Colonia del Sacramento, de tal modo, que el perro Pongo “conquistara
por sí mismo su libertad” (2019: 54). Para Levrero no pasó inadvertida
la semejanza entre esta última acción y la búsqueda de su propia
libertad (2019: 56-57), pero, en cambio, no existe constancia de que
hubiera rememorado el parecido entre aquella acción que apelaba a la
voluntad de la entonces mascota familiar con aquella otra consignada
en una de sus primeras ficciones. La coincidencia, creo, le hubiera
divertido en grado sumo.
Otras veces, el desplazamiento es apremiante, e involucra a
una colectividad, como en “Las sombrillas”. El éxodo emprendido
por los habitantes de una pequeña localidad costera está determinado
por la extraña y súbita retirada del mar. Es sugerente la referencia
espacial a Buenos Aires (Levrero, 2019: 214), porque enfatiza el
contraste referido entre la vida citadina y la que se desarrollaba en
esa remota espacialidad:
Cuando alguno de nosotros tiene que ir a la ciudad, por algún
trámite administrativo, no puede resistir allí mucho tiempo. En un
par de horas se va poniendo pálido, demacrado; sus movimientos
son torpes y algo convulsos. A la hora de la puesta de sol, se torna
melancólico; la infelicidad lo envuelve y lo estrangula. Todas las
cosas de la ciudad cobran una hostilidad insospechada, y quien ha
debido pasar la noche en un hotel de la ciudad, si logra conciliar el
sueño es acometido por horrendas pesadillas (Levrero, 2019: 213).

Esta aguda metamorfosis física y anímica se contrarrestaba
paulatinamente una vez que se regresaba a ese pueblo regido por un
destino marino. En “Las sombrillas” la partida está, pues, motivada
por el repliegue del mar, en cambio, en “Gelatina” los constantes
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desplazamientos a lo largo de una ciudad que tiene como referente a
la capital uruguaya, están motivados por el incesante avance de una
masa informe que inmovilizaba y asfixiaba a sus habitantes y, a causa
de ello, se ensayaban intervenciones constantes en el espacio urbano
para advertir de su posible arribo (Levrero, 2019: 95). La vacuidad
o la saturación del espacio son, en la misma medida, factores para
que una comunidad decida movilizarse o para que los habitantes
de una ciudad entera se mantengan en constante tránsito dentro de
ella o “en busca de nuevos horizontes” (Levrero, 2019: 104), de una
ciudad que, por ejemplo, no sólo tenga la apariencia de estar viva,
como la que figura en “Los muertos”:
Así, llegué impensadamente a la calle principal, donde de
pronto todo cambiaba de color y de ritmo. La ciudad muerta
o dormida parecía concentrar en ese puñado de cuadras
todo el empeño por disfrazarse de vida; letreros luminosos
relampagueantes, lucecitas de colores que corrían siempre en
el mismo sitio, vidrieras exuberantes de mercaderías novedosas
y gente, gente, gente caminando con dificultad entre gente,
gente que uno no sabía que existe hasta verla allí, con esas
caras extrañas, producto de quien sabe qué sucesión de
disparatados mestizajes; la gente de los sábados a la noche y
los domingos a la tarde, los que trabajan quién sabe dónde
durante toda la semana y aparecen los fines de semana por el
centro; hay búsquedas febriles en los ojos saltones, aindiados,
siempre como con hambre – y yo sentía un envaramiento en
los músculos de la espalda, una presión de terror sobre la nuca,
y trataba de dejarme llevar entre la gente sin tenerla en cuenta,
sin asimilar el horror de esas vidas maquilladas, pero aunque no
las mirara las sentía, las olía, era invadido por vahos pegajosos
de perfumes con olores sexuales concentrados, olores que
trataban de tapar otros olores (Levrero, 2019: 442).

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La gelatina invisible e informe, aunque no inolora, condensada
en esa multitud fatigada, emancipada sólo de forma provisoria de
su extenuante rutina laboral y que se moviliza con fines lúdicos el
fin de semana en el corazón comercial de la urbe donde hay otros
empleados que no corren con la misma suerte, pues, el imperativo
económico termina por absorberlos y hacerlos partícipes de una
geografía deshumanizada:
Y habían quitado todos los árboles de la calle principal y rellenado
los huecos con baldosas, y los carteles publicitarios se apilaban sobre
los carteles publicitarios, la luz artificial corría y relampagueaba
por circuitos cerrados repitiendo mecánicamente, absurdamente
sus triviales mensajes, y la gente se paseaba, mezclándose, desde
una punta a la otra de la calle, mirando y exhibiéndose, exhibiendo
sus ropas y sus radios y toda la extravagancia que por fin se había
hecho popular y colectiva (Levrero, 2019: 442).

Décadas después, ya instalado nuevamente en Montevideo,
Levrero criticará explícita y sistemáticamente en sus colaboraciones
para la revista montevideana Posdata a la publicidad como el rasgo
distintivo y omnipresente en la cotidianidad de una urbe que
transitaba hacia el siglo XXI:
Entro a una carnicería como parte de mi engorrosa exploración
del barrio, porque ya es inútil que intente una vez más en los
supermercados: llego hasta la puerta y allí mismo la publicidad
estúpida y machacona vociferada por los parlantes me pone una
mano en el pecho y me empuja hacia la calle. Como muchos otros
comercios, en los últimos tiempos los supermercados se han
transformado en una máquina de picar cerebros (Levrero, 2013: 59).

La violencia visual y auditiva devino por esta vía en motor
involuntario de reflexiones, e inclusive de formulación de hipótesis de
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aliento existencial: “Ese ruido que invade la ciudad, cada día con mayor
fuerza, esos altoparlantes, esa violencia sonora que hay por todos lados,
¿no obedecerá a razones parecidas? ¿No se estará tratando de tapar
algún dolor intolerable?” (Levrero, 2013: 156). Esta dimensión política
hace acto de presencia de una forma mucho más sugestiva en algunos
de sus cuentos, por ejemplo, en la persistencia de localidades aisladas,
comunicadas apenas por un único e irregular medio de transporte de
largo alcance como el ferrocarril: “Hace varios días que estoy en ese
pueblo, esperando el tren. Es como un pueblo perdido, olvidado, como
un pueblo fantasma del lejano oeste. Parece estar a miles de kilómetros
de cualquier otro lugar habitado, parece enclavado en medio de un
desierto; un pueblo que nace por accidente, por azar, o por la voluntad
de un solo hombre”. (Levrero, 2019: 338). Se tiene claro cuál es la meta
(Siukville), pero los medios parecieran confabularse para hacer de una
escala el destino último, aunque en otras narraciones, más que de un
itinerario suspendido pareciera tratarse de un eterno retorno.
El mito de Sísifo
En “El inspector”, Levrero consigna el fracaso de un viaje que, no
obstante, reemprende siempre:
Hablo de esa lenta y tortuosa aproximación a mi verdadero
yo; aproximación que, sin embargo, en los últimos tiempos
no encuentro real; veo todos los ajustes y afirmaciones como
revestimientos caprichosos de las mismas vueltas en torno a un
eje central, pero que siempre esquivan a ese eje, y que con el
paso de los años no me voy aproximando a ninguna otra cosa
que al fin de mi ciclo vital y que, si por momentos obtengo la
ilusión de una proximidad, o quizás se trata de una proximidad
real, ella no se debe a los ajustes o correcciones nacidos del
pensamiento o de la discusión, sino a determinados estados

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ánimo independientes de toda relación con otras cosas interiores
o exteriores (2019: 467-468).

Esta circularidad incesante, esta travesía imposible de coronar
que deviene en fuente continua de desencanto para el personaje nos
coloca de lleno ante una posible proyección autobiográfica:
El inspector insiste en cosas concretas y explicaciones lógicas,
quiere un itinerario exacto de mis pasos, cosa que yo no puedo
darle, aunque quizás podría si quisiera hacerlo; pero me niego
íntimamente a concederle a este hombre el derecho a fijarme
una norma de vida, a utilizar una memoria que no quiero utilizar;
y darle una respuesta significaría sentar un precedente para el
futuro, crearme la obligación de anotar cada uno de mis actos y
el momento preciso en que los realizo, porque de nuevo puedo
verme envuelto en un procedimiento policial y no se aceptaría
que presentara una imagen de mí mismo distinta de la actual.
Es curioso cómo los demás nos exigen una persistencia irreal
de la identidad, nos adjudican ideas inamovibles a causa de un
pensamiento casual, que a la hora o al día siguiente es destruido
por otro contradictorio, o se utiliza una frase desafortunada o
dicha sin convicción o por una convicción momentánea para
atribuirnos todo un sistema de ideas que no poseemos; incluso se
utiliza una verdad dicha en un instante, que al instante siguiente
pasa a ser una mentira (Levrero, 2019: 468).

¿Es Levrero quien habla por boca de ese acusado que
enfrenta una exigencia de rememoración veraz que, a su vez, tendría
que manifestarse en un orden discursivo sin fisuras que reflejara una
continuidad espacial y temporal exenta de puntos ciegos? No se debe
ignorar la crítica a la ilusión biográfica (Bourdieu, 2011)6 contenida en
6 En “Entrevista Imaginaria” (Gandolfo, 2013: 91-105), valiéndose del recurso
literario de devenir en su propio interlocutor, Levrero satiriza, entre otras
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estas líneas, pero tampoco habría que reducirlas a una dimensión
estrictamente programática, pues, la del autor uruguayo no es una
literatura de tesis, pienso que, más bien nos encontramos ante otro
cruzamiento entre ficción y autobiografía y en este sentido, me
parece certera una observación de Arthur Koestler que considero
extrapolable a toda escritura del yo: “puede haber tanto ritmo y tanta
armonía en las oscilaciones de un péndulo como en la rotación de
una rueda sobre un eje pulido” (Koestler, 1973: 65): la cuentística
de Levrero gira con frecuencia sobre ese eje pulido por el roce de
la cotidianidad, pero cada tanto, se patentiza también el deseo de
interrumpir súbitamente esa rotación (o de consignar, por el contrario,
un anhelo que ya se ha verificado): “Estoy harto -repetí- Voy a juntar
dinero para irme a París. Merezco morir en un lugar más hermoso
que éste” (Levrero, 2019: 201), se lee en “Todo el tiempo”. Un par
de años antes, el Levrero de carne y hueso había partido hacia la
capital francesa, pero de los detalles de esa odisea amorosa nos
enteraríamos sólo de forma póstuma con la publicación de Burdeos,
1972 (2015).
A propósito del aludido “Todo el tiempo” habría que resaltar
ese mantra que abre y concluye el relato, pues, me parece ilustrativo
de esa circularidad incesante a la que puede llegar a reducirse la
existencia humana “Cuando creía que todo había terminado, todo
recién comenzaba” (Levrero, 2019: 192); “pero, cuando creíamos
que todo había terminado, todo estaba recién por comenzar”
(Levrero, 2019: 208). Lo cierto es que bajo ese imperativo la vida
cosas, el desmedido interés biográfico observado por algunos de sus críticos
y, particularmente, la tentativa de que su obra se corresponda a cabalidad con
su itinerario vital.

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transcurre como si se estuviera “en medio de un largo proceso de
mudanza” (Levrero, 2019: 196) y para trascenderlo a veces basta
un poco de arrojo y que la suerte nos sonría, o al menos eso es
lo que se sugiere en “Novela geométrica”: “Visité muchas figuras
ya transitadas, regresé muchas veces al círculo, y luego experimenté
saltar hacia figuras desconocidas, inventadas, que dibujaba con
prolijidad, previamente, en mi imaginación. También así funcionaba
el sistema” (Levrero, 2019: 486).
Las aventuras del ingeniero Levrero (a manera de conclusión)
La cuentística de Levrero está, como espero haber ilustrado, marcada
por múltiples itinerarios que, a su vez, se entrecruzan de forma
constante con su ensayística autobiográfica y también con su escritura
novelística. Estas intersecciones nos permiten repensar los límites de
la fabulación o la congruencia de los desenlaces en su escritura, así
como la fundamental importancia que la espacialidad tiene en ella y que
se patentiza, precisamente, en esa necesidad que sus personajes tienen
de estar en perpetuo desplazamiento hacia destinos planeados o aún
por definir; viajes iniciáticos o vitales en términos de pervivencia hacia
esas ciudades o pueblos cuya extrañeza y fantasmagoría se asemejan
a la obra inconclusa de un ingeniero. Levrero, por cierto, es el autor
de, entre otras, una historieta intitulada Las aventuras del ingeniero
Strúdel. Sobre ella, rememora:
Esta serie se inició en Burdeos, no sé bien por qué. Sé que no
podía escribir; apenas empezaba algo, el teclado de la máquina
francesa me irritaba porque era apretar una tecla y aparecer el
acento circunflejo, el punto y coma y no sé qué más, y no había
forma de poner una tilde decente (claro que esta razón no es la
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única; había muchas otras, como por ejemplo el desconcierto
que siento siempre que no estoy en mi casa). El hecho es que
me puse a dibujar, y por suerte (porque dibujar es terapéutico) el
impulso continuó al regreso, al menos durante un tiempo bastante
largo. Quería hacer una historieta que más bien pudiera verse
como un todo, de un solo golpe de vista; que en ese golpe de
vista se captara todo el sentido (o sin sentido) de la historieta. Es
decir, estaba pensando en términos plásticos; quería que pudiera
mirarse como un cuadro. No lo conseguí del todo, al menos en
este primer capítulo. También quería que los globitos formaran
parte del dibujo casi como personajes, y no que se limitaran a
encerrar las palabras que alguien pronunciaba o pensaba (Levrero,
2016: 73).

La organización de la textualidad en Las aventuras del
ingeniero Strúdel está supeditada a la imagen. La parte gráfica llega
deliberadamente a subsumir, fragmentar o invisibilizar el texto, es
decir, las líneas que, teóricamente, deberían explicar la narración.
Y, con independencia de si esta propuesta estética consigue o no
el efecto visual ambicionado por Levrero, lo que resulta indudable
es que nos exige una lectura multidireccional: vertical horizontal y,
sobre todo, transversal. La espacialidad en la cuentística levreriana
puede ser leída también de forma múltiple y es lo que he intentado
en este ensayo a partir de los tópicos recurrentes y las afinidades
entre ella y su ensayística autobiográfica y sus novelas. Sin embargo,
cabe precisar que ni el registro más personal de Levrero podría
explicarse sólo en función de una horizontalidad consuetudinaria ni
la más elemental de sus ficciones como un mero artificio estético
que desciende desde una verticalidad imaginativa, en virtud de que
el ingeniero Levrero evitó siempre los elementos prefabricados en la
construcción de su edificio escritural.
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Bibliografía
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edición, DeBolsillo, Barcelona, 7-15.
Bourdieu, Pierre, “La ilusión biográfica”, Acta sociológica, número 56,
septiembre-diciembre 2011, México, pp. 121-128.
Bruno, Juan Antonio, y Alberto Galione y Jorge Bonino, “Un tercer
estado”, 2013, en Elvio Gandolfo (compilador), Mario
Levrero: Un silencio menos, 1ª edición, Mansalva, Buenos
Aires, 136-144.
Calvino, Italo, 2005, 1ª edición (traducción de Aurora Bernárdez
y César Palma y nota preliminar de Esther Calvino), Seis
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Corbellini, Helena, 2018, 1ª edición, El pacto espiritual de Levrero,
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DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-1

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El signo poético y su desplazamiento performático:
la poesía de Carmen Berenguer
The poetic sign and its performative displacement:
the poetry of Carmen Berenguer
Gonzalo Rojas Canouet
Universidad San Sebastián (Chile)
grcanouet@gmail.com

Fecha de entrega: 24-11/-2021 / Fecha de aceptación: 11-2-2022

Resumen. Este trabajo analizará cuatro obras de Carmen Berenguer

(Bobby Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal
de pieles) como un corpus que representan un momento fronterizo
en la historia política y cultural en Chile: la dictadura y el retorno
a la democracia, esto es, el paso de la instalación y continuidad del
modelo neoliberal y de la globalización. Por lo anterior, Carmen
Berenguer, experimenta desde la escritura poética la crisis de estos
momentos de la historia nacional, “roba” las imágenes del paisaje
neoliberal y las devuelve críticamente, desobedeciendo al lenguaje,
descomponiendo su uso y llevándolo hasta los límites confusos entre lo semántico y lo fónico. Para dar cuenta de este proceso, se utilizarán elementos teóricos de la diferencia de Deleuze y repertorio
y archivo de Taylor.
Palabras clave: Poesía chilena- Performance- Poesía experimental

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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Abstrac. This work will analyze four works by Carmen Berenguer (Bobby
Sands desfallece en el muro, Huellas de siglo, A media asta y Sayal de pieles) as a corpus that represent a border moment in the political and cultural history in
Chile: the dictatorship and the return to democracy, that is, the step of the
installation and continuity of the neoliberal model and of globalization.
Therefore, Carmen Berenguer, from poetic writing, experiences the crisis
of these moments in national history, “steals” the images of the neoliberal
landscape and returns them critically, disobeying language, decomposing
its use and taking it to the confusing limits between semantic and phonic.
To account for this process, theoretical elements of the difference in Deleuze and Taylor’s repertoire and archive will be used.
Keywords: Chilean poetry- Performance- Experimental poetry

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La escritura de Carmen Berenguer es y ha sido una irrupción en
la tradición poética chilena. Sobrepasa y problematiza el formato
poema: su narratología excede y disloca, siendo ésta de un flujo
experimental constante. Su apuesta consiste en que, entre poema,
contexto, política y escrituras, el signo se desplaza: el lenguaje es
una herramienta que convoca a decir algo y, a la vez, es destituido y
agotado en su uso, en su acto comunicativo. Estira el elástico hasta
deformarlo. El signo se desplaza para construir imágenes desde
el “robo” que esta poeta realiza: sustrae del mundo neoliberal sus
palabras, gestualidades y apropiaciones culturales para desplazarlas
en el poema. La venganza es ésa.
Su escritura es amplia, desde el ensayo (Escribir, 2019) hasta
discursos (“Discurso Premio Iberoamericano de Poesía Pablo
Neruda” [2008], 2009) y su propia producción poética que habla por
sí sola. En estas páginas revisaré los libros: Bobby Sands desfallece en el
muro (2018), Huellas de siglo (1986), A media asta (1988) y Sayal de pieles
(1993). A partir de lo antes mencionado, abordaré estas obras desde
las nociones de diferencia (Deleuze, 2017), repertorio y archivo
(Diane Taylor, 2010), esto es, como un modo de contextualización
cultural y su debido rebote con la performance del signo poético
en la dictadura y la posdictadura. Desde la perspectiva de Deleuze,
es en la diferencia donde la comprensión del mundo adquiere una
potencia en el lenguaje que genera ambigüedad: tal será el objetivo
de este ensayo.
Propongo lo siguiente: el signo poético (desde la diferencia
[Deleuze] que se presenta en las imágenes, los giros y la suspensión
del lenguaje en el contexto de dictadura y posdictadura) insta a que
la poesía de Carmen Berenguer sea un acto de performance (Taylor),
entendido esto como una poesía construida desde la ambigüedad.
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Giles Deleuze, en su libro Diferencia y repetición (2017),
complejiza un problema estético, el de la representación estética desde
lo epistemológico, y lo suma al acontecer en la historia. Esto es: invertir
lo inmanente del platonismo como modo de concebir el mundo. La
diferencia es múltiple. Es decir, funciona a priori desde el interior de un
modelo para resignificar se sentido causal. La diferencia es una potencia,
no busca un resultado, una verdad, persigue un proceso, su función. Es
lo que más tarde, Deleuze sistematizará como rizoma. La “diferencia”
tiene dos rostros (423), los cuales son distintos en grados y niveles: “una,
en extensión; la otra intensiva […] Una es una repetición de exactitud y
de mecanismo, la otra, de relación y de libertad” (423).
La diferencia existe en tanto potencia su función en lo que
desea representar: invierte la representación, liberando la potencia
del pensamiento: “la diferencia no se reconquista, no se libera sino al
cabo de su potencia, es decir, por la repetición en el eterno retorno
[…] Lo que elimina es lo Mismo y lo Semejante, lo análogo y lo
negativo, como presupuesto de la representación” (441).
Con lo anterior, la diferencia es el dispositivo que fisura la
mónada entre una parte con otra, creando imágenes abreviadas del
mundo: un “pliegue” que se potencia y desterritorializa lo uno con
lo otro sin ninguna intención dialéctica.
En Carmen Berenguer, el signo se desplaza desde la diferencia
del material del lenguaje y no de lo que quiere representar. Su poesía
es una espuma que está en la superficie del lenguaje: pertenece al
oleaje, pero emerge. Entonces, qué diferencia quiere elaborar, es la
idea de este ensayo.
En el texto Usted está aquí: el ADN del performance (2010), Diane
Taylor estudia la performance desde el uso de rescate y transgresión
de la memoria. En especial, en un contexto del trauma histórico de
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la dictadura argentina. Estudia la performance desde la ritualidad de
las Madres de Mayo. La tesis principal del vínculo entre protesta y
performance es la de su naturaleza reiterativa, enfatizando el aquí y
el ahora: “Dar testimonio es un proceso vivo, un hacer, un acto que
tiene lugar en tiempo real, en la presencia de un oyente que llega a
ser partícipe y copropietario del suceso traumático” (6). Desde ahí,
Taylor propone una semejanza entre la performance con la ciencia.
La noción de archivo es muy importante para el caso de este trabajo:
“Este archivo hecho por el ser humano mantiene lo que se percibe
como el núcleo duradero –registros, documentos, fotografías, textos
literarios, expedientes policiacos, huellas dactilares y evidencia de
ADN, materiales digitales, restos arqueológicos, huesos – que se
piensa como resistente a los cambios y, la manipulación política. Lo
que cambia con el tiempo, según el archivo, es el valor, pertinencia
o significado de los restos: la manera en que se les interpreta o
incluso como se los encarna” (12). Por otro lado, Taylor, propone
la noción de repertorio, la cual puede almacenarse en el archivo y,
con esto, da continuidad en el tiempo de los límites de lo “vivo”:
“Almacena y recrea la memoria “encarnada” (…) todos los actos
que suelen considerarse de conocimiento o “en vivo”, efímero, no
reproducible” (14).
La bibliografía crítica sobre Carmen Berenguer es bastante
extensa. Sobre todo de libros sobre poesía chilena, Berenguer ocupa
un espacio importante. Es una suerte de bisagra entre el Chile
moderno y posmoderno. El Chile de la dictadura y de la transición
democrática. El Chile cooperativista y neoliberal. En ese entre es
donde Berenguer ha dado en el blanco: el lenguaje, sobre todo desde
la poesía, es y será lo que representa y critique a una sociedad como
la chilena. Es el lenguaje que tendrá la función de robar las imágenes
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

del país y donaría a sus lectores. Es un acto de mano a mano. Nos
roban nuestras utopías y Berenguer les roba con su mirada sus
paisajes y reconstruye para todos nosotros.
Hay dos textos críticos que proponen una suerte de poética
escritural de Berenguer: Representación de Santiago en Huellas de siglo
(2008) de Magda Sepúlveda y en Caja de herramientas (2000) de Julio
Ortega. En el primero se destaca la imagen del prostíbulo en la
ciudad de Santiago, específicamente, desde el poema Santiago Tango:
es una huella del ingreso del neoliberalismo en donde se anuló la
industrialización nacional por el ingreso de las importaciones. El
mercado atomizó todo modo de producción. Todo se “empiela”,
se ablanda y se limpió. Como dice Magda Sepúlveda: “El mercado
ofrece tranquilidad, no hay religión o etnia subversiva, en la medida
que participan desde el interior o mirando la vitrina. Por ello, una
vez instalado el neoliberalismo no será necesaria la dictadura. Según
Berenguer, la ciudad neoliberal, tal como el burdel, no repara en la
ideología política, la religión o la etnia de los clientes” (119).
Por lo tanto, la ciudad es una vitrina del neoliberalismo. Es
el prostíbulo y sus prostitutas (quien los vende), ambos están hechos
para ser vendidos y adornados.
Julio Ortega hace un recorrido de su escritura. Su análisis se
da desde el inicio de un poema de Berenguer, Santiago Punk. Habla
de las mitologías del consumo. El nuevo orden del Chile entre el
mercado y la violencia, lo prostibular y la mercancía: “La poesía sin
embargo es consciente de su andadura civil, y al final se vuelve sobre
sí misma, exigiendo al lenguaje su mejor paisaje (31). Es una tesis
posible que afirma Ortega con respecto a Huellas de siglo. Con el libro
A media asta, Ortega plantea una madurez escritural en Berenguer.
Consciente de su devenir histórico y poético. Hay una consciencia del
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papel de la poesía en una sociedad de consumo: “Emerge ahora una
voz fresca y episódica, y a la vez poseída por el fervor de su relato,
que se mueve entre la vía civil herida y el diálogo erótico, la saga
materna, la ironía popular, y el placer de la escritura que dice tanto
como calla” (32). Para Sayal de pieles, Ortega plantea a la escritura de
Berenguer desde su uso del lenguaje hasta sus últimas consecuencias.
Dado esto desde lo experimental: una forma de hurto del lenguaje
para hacerlo acabar en sí mismo. Una vuelta de mano que Ortega lo
plantea así: “Haciendo el desenfado lúdico el eje del libro, la poeta
traza la huella del poema, sus ecos y gestos gráficos, entre blancos
y cortes que escamotean o expulsan al significado, y lo convierten
en un significante sospechoso, inquietado por su experimento sin
retorno […] La marca de la piel como tatuaje del origen, tanto
como la enfermedad, son otras instancias de un referente esquivo y
oblicuo. Al final, el lenguaje es revelado como la piel de un cuerpo de
asociaciones que pueden ser tan subvertoras como restitutivas” (3234). Finalmente, el planteamiento más decidor por parte de Ortega, es
la síntesis de la poética de Berenguer, en donde orienta a su escritura
como un acto dual “escribe desescribiendo”, “un robo del fuego
civil”. En acuerdo absoluto de esta figura del robo a lo que Ortega
relata de esta manera: “Se levanta un relato alternativo en la obra de
Berenguer, a través de sus fragmentos, elipsis y desplazamientos. Un
relato del horror moral y pasión vital, de subjetividad liberadora y
reafirmaciones materiales. Un canto de la tribu convocada por sus
nombres más propios. Por lo tanto, si esta poesía se levanta desde
un espacio que construye como alterno a los lugares socializados
del discurso, se anuncia allí en tanto habla henchida de otras voces.
Así comunica la textura de la intimidad del presente (…) Por eso,
empieza borrando al lenguaje en el mismo momento en que lo
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

enuncia. Carmen Berenguer escribe describiendo. Su escritura es un
arrebato, un robo del fuego civil” (35- 36).
Performance, diferencia, repertorio y archivo
Bobby Sands desfallece en el muro (2018) tiene un formato de diario de
vida. Son cuarenta y dos días anotados de sesenta y seis días que
fueron en realidad. Son días de la huelga de hambre de Bobby en la
cárcel, condenado por terrorista y miembro del IRA.
De los días vividos en la huelga a los relatados es el tipo
de discurso que este libro contiene: no es continuo, orgánico. Está
elaborado a saltos. Por lo tanto, este formato es pura enunciación
poética desde otro, la voz de la poeta Berenguer. Resignifica editando
la voz de Bobby Sands. Sus enunciados que a su vez van tejiendo
relatos, están cargados de angustia asociada a la huelga de hambre.
Palabras como pan, fermento, saliva, maíz, estómago y hambre
connotan un tono decidor en la puesta en escena del relato:
“El absoluto rigor del hambre” (16)

Lo anterior, se une a una conciencia de la muerte. Lo que
está vivenciando en su relato es el accionar del fascismo (los “negros
cuervos”) que silencian la libertad (“alondra que en primavera, lo
es todo para nosotros”, 9). Morir es el relato del acto agónico del
mismo Bobby Sands, de Irlanda, del mundo y la libertad:
		
“Día 44
Entrego mi vida como una acción de amor
Me entrego a una agonía lenta
Como único modo de cambiar
La pólvora por jardines de paz
Como única forma de esperar la alondra

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Y nuevas primaveras
Como único sostén para limpiar
Las heridas de Cristo torturado” (26)

Este libro, desde la lógica de la performance, es una puesta
en escena del repertorio, el diario de vida hablando de la muerte, el
cual archiva el acto de libertad frente a la injusticia. Vivifica en el
acto poético un hecho referencial que connota el relato poético
desde lo performático. Como ya se ha dicho, Berenguer “edita” a
Sands, enunciando su relato como tribulación hacia Sands. Dicha
aflicción es un archivo de la situación adversa de Bobby Sands.
Berenguer, experimenta performáticamente la aflicción de Sands
como un modo de liberación a través de la poesía:
“Mañana es el undécimo día
Y hay un largo camino que recorrer
Alguien podría escribir un poema
De las tribulaciones del hombre
Yo podría, pero ¿cómo terminarlo?” (33)

Berenguer ocupa el repertorio referencial de Sands y lo
transforma en un archivo vivo desde la poesía. Escenifica el dolor,
cargándolo de poesía, cruzándolo con enunciados políticos. Esto es:
ambos poetas, Sands y Berenguer, se cruzan y se desplazan entre el
repertorio y el archivo performático. Berenguer se hace parte de la
tribulación. “¿Cómo terminarlo?”, la poeta continúa y pone en escena
el trabajo y la causa de este poeta condenado. La tribulación es la
continuación y resignificación: vivifica el testimonio de Sands y le da
una nueva presencia. Resignificar es la acción poética performática. Es
la diferencia de Deleuze que se da en el texto. La tribulación es el acto
de la diferencia. Sands es resignificado por Berenguer, es una extensión
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

de libertad y la poesía es la que enmarca el desplazamiento del signo
aflictivo. Invierte el acto representativo del dolor, convirtiéndola, desde
la diferencia, una nueva potencia creadora. La performance escritural
crea una nueva representación. No la análoga como presupuesto de lo
representado. “¿Cómo terminarlo?”, es un desplazamiento de la poesía
hacia la libertad. La poesía en su función escritural toma y continúa
hechos traumáticos y los renueva: Berenguer desterritorializa la muerte
de Sands en un canto de homenaje libertario. La poesía tendría, por lo
tanto, una función política: contrasta lo referencial, connotando en lo
poético como hecho vivificado. Actualiza el archivo desde la poesía.
Berenguer hace consciente la muerte de Sands, revitalizándolo en la
poesía. Expande lo ficcional como un hecho vivo. No reduce la ficción
la ficción como un acto representativo. La tribulación es la continuación
de la tarea de la poesía: resignificar el dolor humano. El testimonio desde
la poesía toma un sentido y un valor político: la denuncia y la esperanza
desde el dolor. El lenguaje como acto comunicativo, lo reduciría solo
a un dato o a un hecho referencial. La poesía disloca lo anterior desde
la subjetividad: toma posición de una voz martirizada a lo colectivo. El
acto poético es la verbalización hacia un dolor colectivo. El fascismo en
Sands es el fascismo en todos nosotros.
La poesía permea una acción singular en un acto colectivo. El
intermediario poético, en este caso Berenguer, lo concreta en la poesía.
El poeta debe ser consciente de su presente histórico y, su tarea, es la de
crear una nueva imagen, una diferencia, ha de ser leída en ese presente
y en el futuro. Crea un archivo que se almacena en la subjetividad hacia
un sentir colectivo: la poesía como acto político de redención del dolor,
lo resignifica en múltiples voces en el devenir histórico.
En el libro Huellas de siglo (1986) el poema “Santiago Punk” y
–quizás como título, ya que está ubicado al final del poema- “Plan de
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conquista en el café Haití” (34) del libro A media asta (1988). Ambos
poemas tratan de algo fundamental en una etapa de la poesía de
Berenguer: la dictadura política no fue solo desde el símbolo de
poder represivo, sino una dictadura del consumo que se extiende
hasta nuestros días.
El Chile del consumo, está expuesto en las imágenes que
Berenguer experimenta en su escritura: es una poeta que habla como
flâneur, pero no se queda en ese papel, experimenta en el extremo
del lenguaje –sus sonidos- las posibilidades de su habla. El flâneur
de Benjamin indica a un artista en la ciudad, dando identidades o
resignificando el paisaje citadino. Berenguer hace lo mismo, solo
que su escritura es performática. Condensa su mirada crítica al
cambio de paradigma chileno: el de la producción nacional a la
transnacional, el paisaje neoliberal de consumo como reducto de
formas de vida citadina. Desde ahí, experimenta con el lenguaje: se
detiene en la subjetividad como modo de resistencia, entendiendo
que el lenguaje se está neoliberalizando, esto es, pasa por el cedazo
de una globalización de estética. El único espacio de resistencia es
un modo de lenguaje personal que el trabajo de la poesía entrega.
Contra el mundo global es donde todos hablan igual: la captura del
otro y la administración de la paranoia social, Berenguer apuesta en
estos dos libros a lo dicho: la propia subjetividad se experimenta
desde su lenguaje homogenizado por el neoliberalismo es la lucha
que Berenguer, al ser consciente de esto, lo experimenta. Ejemplo
de esto es este fragmento de Santiago Punk:
“un autito por cabeza
Y una cabeza por autito (…)
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

Sudoroso mormón en bicicleta
Aleluya la paz (...)
La alameda Bernardo O’Higgins en el exilio
Alameda de las delicias, caramelos Candy (…)
Topless cuchufletos, silicona
Rapa Nui en botellas
Colchones de agua en la cúpula
Coito colectivo” (¿)

Anteriormente, se ha dicho sobre la función del poeta y la
poesía hoy en día. Berenguer desde Bobby Sands hasta hoy, demuestra
una conciencia del presente histórico. Y el poder de su poesía está en
plasmarlo, avizorando el futuro. Descomponiendo el yo, va creando
una subjetividad que pone como primer punto crítico al lenguaje.
La poesía es resistencia política y estética de la homogenización del
lenguaje. Después se verá con Sayal de pieles (1993), que es un proyecto
que extrema lo aquí dicho. En el poema “Plan de conquista en el
café Haití” de A media asta, es el rito de la seducción modelada
como intercambio mercantil. Son los ojos y sus miradas los que van
transando, “espejeando” la transa del consumo y simulacro erótico:
“La patria querida es una boquiabierta muralla donde se
puede pintar en las periféricas zonas no soñadas por labio alguno no
mencionada por voz alguna pulsada por cuerdas que nadie mueve al
interior una sangre fresca capaz de seguir hasta que encuentre salida
por un cauce que nadie sabe gota sobre gota rozando los labios
boquilla dulce de patria fundada por quizás quienes.
Señora fundadora de pie pequeño por los pasos de los
acueductos sobre la hierba amada amante de tu señor viejo zorro
olfatero de faldeos poblados confiscando a las musas doña señora
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ayer paseabas en Ahumada pintada en tus mejillas y dos aletas de
rimmel tus ojos parpadeando al color de una cama de hotel barato
despojada doña y fundándola de nuevo por quizás quiénes.
En la tímida yerba de los faldeos el deseo bravo amantes
la ráfaga dulce de la flora fluorescentes encandilan los candiles de
los cerros en las cruces espejee la mirada de los cafecitos ojos de
la pérfida y ojos sobre ojos van flameando los nuevos valles señor
amor mío señora eres mía eres mía donde estamos en el mundillo
nuevo todo de mirra y sangre de oveja:
“Plan de conquista en el café Haití” (14)

Berenguer le “roba” al poder y a su diseño de ciudad, su
paisaje y se las devuelve inexpresivas para el propio poder. Su poesía
es el triunfo personal y con ello, el de la poesía, esto es, un colectivo.
Roba y ocupa sus diseños, pulsiones y vociferaciones de la ciudad
y lo transforma en un nuevo canto de triunfo: la libertad de la
subjetividad, el lenguaje desplazándose como quiere en un poema.
La subjetividad por la subjetividad en sí no tiene sentido.
Berenguer experimenta en su escritura performática y rizomática
para un receptor que comulgará con sus imágenes: se creará una
“comunidad” discursiva. La poesía es el acto político en donde nos
verbalizamos. Ese ejercicio fue inaugurado por las Vanguardias
Históricas. Berenguer en el espacio poético, agrega, el desecho
del lenguaje, en otra recepción. Ahonda en la performance, en
la tensión del lenguaje como acto de habla, como propaganda
neoliberal, una salida, la ambigüedad. Y con ello, las posibilidades
de constatar hechos denotativos en la historia reciente de Chile: una
fisura de representación, la voz que transa esos robos de imágenes
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

de la depredación neoliberal en un canto colectivo. La poesía como
renovación del mundo.
Un libro que cierra y abre lo experimental en la escritura
de Carmen Berenguer es Sayal de pieles (1993), libro cúspide de un
proyecto poético.
La escritura de este libro se podría caracterizar como
barroca. Se inscribe desde la ambigüedad. El material fónico tiene
un protagonismo que circula en la performance; es un devenir
de la diferencia (Deleuze): tiene dos rostros, son niveles y grados
distintos de expresión. No hay simetría entre el material fónico
con el semántico (ni sintáctico). Esa es su complejidad y su
riqueza. Julio Ortega, plantea lo siguiente: “Esta poesía resuena
como el aparato vocálico de la subjetividad nacional. Viene
de su bronca garganta, vibra en su lengua sedienta. Sibilante y
explosiva, reverbera como voz desenrraizada en la plaza pública
de este día siguiente de la taciturna civilidad chilena. Sería la voz
que despertaría para siempre a los pasajeros que, en el metro de
Santiago, guardan silencio” (35).
El “sayal”, un objeto de tela sencilla, una prenda de vestir
(de uso en el medioevo, religioso) de valor menor, rústica. “Pieles”,
es un tema central asociado a la imagen del cuerpo. El cruce de estas
dos palabras es el rizoma interno de este libro. El cuerpo rizomático
pivotea con otros elementos para “exudar” palabras. La piel de este
cuerpo discursivo se sostiene o lo cubre un sayal, una tela pobre: es
el o los cuerpos (individuales o colectivos) sostenidos en la fragilidad
de un manto precario, es el resultado del despojo y la marginalidad
del habla. El “sayal de pieles” es la membrana del habla que parlotea,
que no tiene cabida al discurso completo, por lo tanto, su relato son
frases intempestivas: es el residuo del habla en donde lo que destaca
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es el plano fónico, quedando el acto de habla incompleto, creando
pura ambigüedad performática:
“Confundidos en la microscopía electrónica
Por el ojo natural quedo.
Signo Zeta quedo
Roncha ceda
Cuelga de jeringas
Algodón moro
Esposos de plástico
Mudoso y azul.
PELLEJO DE MANCHAS
CECA DE PIELES EN EL BAJO
AMAPOLAS Y MAGNOLIAS ORMESI
Una línea cruza la pira” (38)

Se pueden unir otros textos, como TATUAJE (41), Hija
natural (43) y Mala piel (47), en donde el cuerpo territorializa y
desterritorializa con otros flujos de elementos: la “mala piel” es la
“mal hablada”, la “hija natural” a la que se le tatuó (“TATUAJE”)
un nombre, BERENGUER. Pero la escritura no queda solo en
ese desciframiento. Los cuerpos se cruzan con otros cuerpos: todo
es texto. Esta frase posmoderna, antiesencialista, corrobora que
el sujeto ilustrado, el que busca desde su valor racional e íntegro,
la verdad de las cosas: la búsqueda del ser humano está en la
contradicción y, sobre todo, en la ambigüedad. Sayal de pieles, es
también, desde la política del texto, un crujir del lenguaje, el cual
muestra sus fisuras, sus sonidos. Aquí es donde este texto hace un
festín: resiste el acotamiento neoliberal, el encapsulamiento del
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

lenguaje. Sayal de pieles es un exceso de algo no medido, está en
contra del acto coaptativo, es el placer del lenguaje por el lenguaje.
Berenguer, nuevamente, roba sonidos, frases y palabras sueltas y las
reorganiza. Al hacerlo descompone y performatiza el lenguaje.
Giorgo Agamben, en su libro Profanaciones (2005), plantea
que el capitalismo ha invadido y coaptado prácticas del ser humano
que eran parte de su deseo y búsqueda: el viaje, a través de lo él
plantea como “museificación”, esto es, el turista es un consumidor
de imágenes del mundo, como un gran museo; y el erotismo, a través
de la industria de la pornografía, el deseo queda encapsulado en un
simulacro de lo erótico.
El placer del lenguaje es una resistencia en el libro de Carmen
Berenguer. Crea un intento profanatorio: no encapsula al lenguaje
en una función de acto de habla. Lo desborda y carnavaliza (Bajtín)
solo como un rizoma escritural infinito. El lenguaje se sostiene solo
en el devenir, es como la hoja del árbol que la mueve el viento.
Carmen Berenguer asalta al lenguaje, lo detona, organiza
su desastre, crea un sayal de pieles, escribiendo devenires y pivotes
resistentes al propio lenguaje.
El resultado es una función de la poesía: rescatar al lenguaje
muerto y hacerlo poema. Por lo tanto, el objeto poema es la fricción
del lenguaje. La poesía cruje: no interesa proponer qué fisura
muestra el crujido, sino más bien su sonido que representa a un
lenguaje que fue. Son “sayales” o membranas de tejidos que van
cruzándose infinitamente. La sintaxis es un estorbo. Es una frontera
de la comunicabilidad.
Desde lo contextual, Héctor Hernández, plantea algo similar
a lo dicho: “ensuciar” el discurso higiénico de los ’90 (el neoliberal),
sobre todo en poesía: “De este modo, Sayal de pieles, viene a ensuciar
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las discursividades poéticas de la década de los ’90, es decir, a
blanquear la misma transición, a macular e inquietar la factura del
propio libro y, sin proponérselo, a visibilizar un futuro a mediano
plazo que hoy, más de diez años después, podemos padecer como si
fuera un presente, como si algo hubiese cambiado de fondo” (2006).
Como se ha estado diciendo en este trabajo, Carmen
Berenguer es una poeta que roba del paisaje construido por el
neoliberalismo y lo devuelve en escritura (performática, barroca,
experimental) con otras imágenes. Son testimonios de procesos
vivos. Es lo que Diane Taylor denomina como archivo. Esos
procesos vivos, enmarcan una política del texto de esta poeta: no
recurre al preciosismo ni menos a la inmanencia. Archiva imágenes
de la dictadura y del ingreso del neoliberalismo e invierte su valor,
agudizando las fronteras del lenguaje y su economía (Sayal de pieles),
utiliza a la tribulación para hablar del proceso de la muerte de un
preso (Bobby Sands desfallece en el muro), los gestos eróticos como
intercambio de consumo (A media asta) y la cuidad de Santiago de
Chile como un gran prostíbulo (Huellas de siglo).
Por lo tanto, el “repertorio” de la poesía de Berenguer es lo
que va recreando la memoria de una ciudad y sus habitantes. Memoria
como acto efímero de estos habitantes desde sus gestualidades y sus
palabras pronunciadas en el cotidiano: privilegia el gesto, ese acto
efímero, de los seres humanos como formas de intercambio erótico,
sus carencias, sus deseos y, sobre todo, sus miradas e histrionismos.
Desde ese repertorio, Berenguer evalúa los síntomas del poder
en los cuerpos. Esto se podría entender con mayor proyección
desde Foucault con su texto Microfísica del poder (2019). Esto es: en
los pequeños gestos del cuerpo, el poder ha inoculado su acción.
Berenguer recrea, en un repertorio escritural un archivo vivo de
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�Gonzalo Rojas Canuet / El signo poético

movimientos corporales y de la ciudad. La memoria actúa como
filtro de esta operación. La mirada de Berenguer es la de una cámara
fotográfica, un ojo portátil, que va retratando la crisis. Bien vendría
revisar esta idea desde Barthes a través de La cámara lúcida (2014).
Habrá momento para eso.
Este archivo de memoria es la de la desobediencia civil en la
escritura. Es la exaltación de las fronteras del lenguaje: por ejemplo,
en Sayal de pieles, se exagera su semántica hasta transformarla en
sonido.
La memoria escritural de Carmen Berenguer esta
“encarnada” en los gestos de operaciones corporales que habitan
la ciudad de Santiago. Los vivifica desde un encuentro crítico con
el paradigma económico (neoliberalismo) y cultural (globalización)
instalado en dictadura y perpetuado como modelo político hasta el
día de hoy. Los pequeños gestos del poder que Foucault nos presenta
es lo que Berenguer nos devuelve en su escritura: es la venganza
que hace desde la poesía –y que Lemebel hizo en sus crónicas-,
mostrar las aberraciones del poder y devolverles su incomodidad;
resignificar el bienestar de su modelo político como un malestar en
las motivaciones profundas del ser humano. Cierra y abre –como un
obturador de la cámara fotográfica- otros horizontes de expectativas.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

BIBLIOGRAFÍA
Agamben, G. (2005): Profanaciones. Buenos Aires: Adriana Hidalgo
Editora.
Barthes, R. (2014): La cámara lúcida. México: Paidós.
Berenguer, C. (1986): Huellas de siglo. Santiago: Ediciones Maniaristas.
___, (1988): A media asta. Santiago: Cuarto Propio.
___, (1993): Sayal de pieles. Santiago: Francisco Zegers Editor.
___, (2009): Chiiit, son las ventajas de la escritura. Santiago: LOM.
___, (2018): Bobby Sands desfallece en el muro. Santiago: Quimantú.
___, (2019): Poesía sobre poesía. Santiago: Ediciones UAHC.
Deleuze, G. (2017): Diferencia y repetición. Buenos Aires: Amorrortu/
editores
Foucault, M. (2019): Microfísica del poder. Buenos Aires: Siglo XXI.
Hernández, H. (2006): Sarcoma piel paginal. http://www.letras.mysite.
com/hh040906.htm
Ortega, J. (2000): Caja de herramientas. Santiago: LOM.
Sepúlveda, M. (2008): “Representaciones de Santiago en Huellas de
Siglo de Carmen Berenguer: La ciudad burdel”. Literatura y
lingüística, N°19. Santiago: Ediciones UCSH.
Taylor, D. (2010) “Usted está aquí”, el ADN de la performance. México:
Siglo XXI.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-2

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Escritoras Latinoamericanas: miradas críticas
desde el siglo XXI
Toda genealogía acusa con obviedad la preocupación por conocer
el origen, en un intento de filiación
individual. Descubrir diversas historias, definir las diferencias individuales contrarresta el efecto de
mitificación, absuelve la traición.
Margo Glantz

A mediados del 2021 me encontré moderando una mesa titulada
“Periodismo y literatura: fronteras de la hibridación narrativa” en un
evento organizado por mi colega Magdalena López. La mesa estuvo
conformada por Lorena Amaro de la Universidad de Chile, Liliana
Chávez de la Universidad Libre de Berlín y Montserrat Mera de la
Universidad Complutense de Madrid; es decir, todas mujeres. Antes
de comenzar la transmisión, Chávez nos preguntó si la mesa giraría
en torno a la escritura de las mujeres, a lo cual respondimos que
no habíamos pensando en ello como el tema central, sin embargo,
mentiría si dijera que no teníamos cierta certeza de que la discusión
derivaría hacia ese tema. Y lo hizo.
El cuestionamiento sobre si ser escritoras e investigadoras
nos obliga a hablar de la escritura de las mujeres puso en evidencia
varias aristas en torno al panorama actual no solo de la literatura
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�Michel Monter / Presentación

sino también de la investigación y crítica literarias. ¿Acaso hemos
construido un mandato en el que cuando las lectoras, escritoras e
investigadoras se reúnen es solo para discutir sobre la producción
literaria de las mujeres? Aún más, ¿acaso la categoría de “escritura
de las mujeres” alcanza a cubrir toda la diversidad de producciones
literarias? Me parece que, en principio, continúa siendo estratégico
utilizarla en orden de mostrar las ausencias, pero me preocupa
caer en los esencialismos que sitúan estas producciones casi como
un género en sí mismo, homogeneizando así las manifestaciones
literarias, sobre todo cuando se encuentran acompañadas de una
narrativa en la que se plantea que tales obras surgieron de forma
espontánea.
En el 2017, el diario español El País publicó un artículo
sobre las narradoras latinoamericanas en el que ponía la producción
de Laia Jufresa, Mariana Enríquez, Samanta Schweblin, Fernanda
Melchor, Ariana Harwicz, Gabriela Jáuregui, Liliana Colanzi, Brenda
Lozano y demás autoras en relación con aquel movimiento literarioeditorial latinoamericano de la segunda mitad del siglo pasado:
“Después de los Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio
Cortázar, entre otros, de hace más de cinco décadas, ¿hay un boom
latinoamericano en femenino?” Elipsis a la Feria Internacional del
Libro del 2021 en Guayaquil durante la cual las escritoras Mónica
Ojeda, Fernanda Trías y Giovanna Rivero mantuvieron una
discusión en la que criticaron la ligereza con la que se usa el término
boom, pues es una forma de guetización,1 una nueva categorización de
1 Peter Marcuse escribe que un ghetto es “un territorio que concentra
personas que han sido segregadas por el resto de la sociedad, ya sea por su
condición étnico-racial, socioeconómica o por su nacionalidad; a su vez, este
grupo a su vez es tratado por las clases dominantes como inferior” (1997, p. 4).

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la escritura de la mujeres y, en palabras de Fernanda Trías, mientras
que “el tema de los hombres es el mundo, los temas de las mujeres
son los temas de las mujeres”.
En 1983, Joanna Russ publicó Cómo acabar con la escritura de
mujeres, libro en el que explica que, en una sociedad que se define
como igualitaria y en la que gozamos de una supuesta libertad,
históricamente se han conformado estrategias para “ignorar,
condenar o minusvalorar” las obras de quienes son consideradas
inadecuadas para la literatura. Estas estrategias fueron condensadas
en la portada de la primera edición del libro en 1983, en la que se
lee lo siguiente:
Ella no lo escribió. (PERO si es evidente que lo hizo…) Ella
lo escribió, PERO no debió hacerlo. (Si es político, sexual,
masculino, feminista.) Ella lo escribió, PERO mira sobre lo que
escribió. (El cuarto, la cocina, su familia. ¡Otras mujeres!) Ella lo
escribió, PERO solo escribió uno (Nellie Campobello solo publicó
Cartucho [1931]) Ella lo escribió, PERO no es realmente una
artista, así que esto no es arte (Es un thriller, una novela rosa,
un libro para niños, ciencia ficción…) Ella lo escribió, PERO
la ayudaron (el papel de Octavio Paz en la publicación de Los
recuerdos del porvenir de Elena Garro) Ella lo escribió, PERO es
una anomalía (La figura de Rosario Castellanos). Ella lo escribió,
PERO…2
Disponible en: http://www.urbancenter.utoronto.ca/pdfs/curp/Marcuse_
Segregationandthe.pdf
En los términos de nuestra discusión, el término de guetización se refiere al
proceso en el que un grupo de escritoras se margina en un espacio separado
dentro del sistema literario, entendido como la red de mercado, editoriales,
ferias del libro, etc.
2 Traducción propia de la portada de la primera edición de How to suppress
women’s writing (1983) de Joanna Russ en la que modifiqué los ejemplos del
original para adaptarlos a los casos de la historia literaria mexicana.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Michel Monter / Presentación

Estos PEROS, no son más que estrategias de guetización,
en términos de Trías, que terminan por obliterar las producciones
literarias escritas por mujeres, pero no solo eso, sino que desvanecen
el camino andado al implantar una narrativa de falsa espontaneidad.
En una adenda a la mesa de la FIL Guayaquil, citada anteriormente,
Giovana Rivero escribió en Twitter que “el término [boom] (de
profunda raigambre economicista y nuclear) anula todo camino
anterior, borra genealogías” (Rivero, 2021). Al hablar de un “boom
femenino” la estrategia utilizada parece ser “Ella lo escribió…pero
es mujer”. Incluso aunque nos conciliáramos con el concepto de
boom, no estamos ante una novedad. Liliana Pedroza menciona en
su libro Historia secreta del cuento mexicano que, durante la década de
1980 y gracias a los movimientos feministas de la época “surge un
boom de literatura escrita por mujeres”, aunque, al igual que en la
actualidad “no es que las mujeres comenzaran a escribir recién, sino
que las editoriales supieron rentabilizar los movimientos sociales
feministas y crearon en el mercado lectores de libros de mujeres para
mujeres” (Pedroza, p. 30). Ciertamente, los booms son mediáticos y
van acompañados de una maquinaria publicitaria estruendosa. En
medio del fragor, es posible interpretar como novedad fenómenos
que han permanecido oculto bajo ciertas estrategias, pero una vez
que entrenemos nuestra mirada nos encontraremos ante un tejido
vivo.
Abro con el recuento de estos episodios porque, en principio,
este dossier nació de la idea de establecer vasos comunicantes entre
las autoras latinoamericanas del siglo XX y XXI. Los artículos aquí
reunidos trazan, a muy grandes rasgos, una panorama literario en el
que los relieves, las similitudes y las diferencias se vuelven evidentes
a través de las múltiples miradas de quienes se dedican a investigar
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

el vasto campo literario con la consigna primordial de investigar a
las escritoras latinoamericanas. Así, este compendio trabaja diversos
géneros: desde el ensayo de María Elena Bermúdez pasando por los
cuentos de Mónica Ojeda, Rosario Castellanos y Guadalupe Nettel,
hasta las novelas de Clarice Lispector y Orfa Alarcón.
El recorrido inicia con el primer apartado titulado
“Identidad” en el que Lluvia Olvera realiza un rescate de la obra
ensayística de María Elena Bermúdez. En la autora que la crítica
literaria reconoce como la “Agatha Christie mexicana”, Olvera
encuentra a una gran ensayista que en su época dialogó con
Octavio Paz y Samuel Ramos al tratar de desentrañar la condición
del ser mexicano. Siguiendo con los rescates, Omar Paredes se
concentra en un elemento poco estudiado dentro de la amplia obra
de Rosario Castellanos: sus cuentos. Para ello realiza un análisis
desde la concepción del espacio y la construcción de la identidad.
En el segundo apartado “Anomalías”, Joseph Cardona estudia La
hora de la estrella de Clarice Lispector desde la idea de lo abyecto, así
como Valeria Vazquez trabaja la mirada voyeur, la incomodidad y el
erotismo del cuerpo enfermo en el cuento “Hongos” de Guadalupe
Nettel. Por último, en el apartado “Violencias”, Magdalena López
analiza la irrupción de Perra Brava como una resignificación del rol
femenino en la literatura sobre el narcotráfico; mientras que Isabel
Alcántara y Álvaro Uribe presentan un trabajo sobre el sistema
literario de Mónica Ojeda a través de la experiencia de la violencia,
el trauma y del dolor como artefactos para provocar horror; y, para
cerrar el apartado y el dosier, Francisco Tijerina se hace cargo del
proceso de territorialización del cuerpo, realizado por un grupo de
narradoras mexicanas.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Michel Monter / Presentación

En suma, el dossier “Escritoras Latinoamericanas: miradas
críticas desde el siglo XXI” que presenta la revista Humanitas es un
esfuerzo más por continuar un diálogo con las diversas personas
que se dedican a la investigación y crítica literarias, pero, ante todo,
un diálogo con lectoras y lectores de las letras latinoamericanas.
Michelle Monter Arauz

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Referencias
Corroto, P. (14 de agosto de 2017). “El otro ‘boom’ latinoamericano
es femenino”. El País. Disponible en: https://elpais.com/
cultura/2017/08/13/actualidad/1502641791_807871.
html [Fecha de consulta: 02/12/2021].
Pedroza, L. (2018). Historia secreta del cuento mexicano. Monterrey:
UANL.
Rivero, G. [giovannarivero1]. (16 de septiembre de 2021). Estuve de
moderadora en la charla entre @trias_fernanda y @MonaOjedaF.
Sobre lo “espontáneo” del “boom” quiero completar algo que planteé
y la nota no registra [Tweet]. Twitter. https://twitter.com/
giovannarivero1/status/1438553120984948744
Russ, J. (1983). How to suppress women’s writing. Austin: University of
Texas Press.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El ensayo de identidad en México: la perspectiva
de María Elvira Bermúdez en La vida familiar del
mexicano (1955)
The identity essay in Mexico: María Elvira
Bermúdez’ point of view in La vida familiar del
mexicano (1955)
Lluvia Georgina Olvera Coxtinica
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
lluvia.olveracox@gmail.com

Fecha entrega: 03-1-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se analiza la obra La vida familiar del mexicano
(1955) de María Elvira Bermúdez (1916-1988) a través de la categoría de
ensayo de identidad. En esta obra se configuran los rasgos que conforman
la identidad del mexicano y cómo esta se constituye en el inconsciente colectivo de la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
Ante las diversas situaciones que la autora analiza y que identifica como
problemas propone una solución que contribuiría a la formación de una
sociedad más justa y equitativa que acabe con los estereotipos de género
impuestos a la sociedad mexicana por la ideología patriarcal gestada durante
años. La vida familiar del mexicano es una obra de un enorme valor literario
que contribuye a la actualización no sólo del ensayo en México sino también
brinda nuevos enfoques respecto a la identidad de las y los mexicanos.

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Palabras clave: ensayo mexicano, ensayo de identidad, escritura femenina, familia mexicana, mujer y sociedad.
Abstract. This article analyses La vida familiar del mexicano (1955) by María Elvira Bermúdez (1916-1988) through the category of identity essay.
Bermudez’ essay analyzes the configuration of the features that set up
the Mexican identity and how this is constituted in the collective unconscious of society and the subjects belonged to it: woman and man. The
writer dialogues with the tradition that also raised questions regarding the
Mexican identity, such as Octavio Paz and Samuel Ramos. In addition, it
observes from different points of view the role of women in public and
private spaces of family dynamics, both in the countryside and in the city.
It also determines that parenting of children influences ideologically for
the construction of machismo in Mexican society. La vida familiar del mexicano is a work of enormous literary value that contributes to the updating
not only of the essay in Mexico but also provides new approaches to the
Mexican identity.
Keywords: Mexican essay, identity essay, female writing, Mexican family,
woman and society.

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
La vida familiar del mexicano fue escrito en 1955 por María Elvira
Bermúdez (Durango 1916- Ciudad de México 1988)1. Este ensayo,
tanto en el tratamiento de los temas como en extensión y complejidad,
se trata de una obra sin precedentes. Se publicó como parte de la
colección México y lo mexicano editada por la antigua librería Robredo
en 1955, bajo la coordinación editorial de Leopoldo Zea, quien, a
partir de su participación en el llamado grupo Hiperión,2 se inclinó
fuertemente hacia los estudios sobre lo mexicano. Los títulos que
pertenecieron a esa colección son: La emancipación literaria de México
de José Luis Martínez, Tres poetas de la soledad (José Gorostiza, Xavier
Villaurrutia y Octavio Paz) de Ramón Xirau, Crónica de México de Alfredo
1 María Elvira Bermúdez nació en Durango donde vivió gran parte de
su niñez. Durante su juventud viajó a la Ciudad de México para estudiar en
la Escuela Libre de Derecho y fue la primera mujer en obtener su título como
abogada en esa institución. Es probable que al ejercer su profesión se haya
sentido influenciada en su proceso creativo para incursionar en la novela y
cuento policíaco. Ha sido llamada “la Agatha Christie mexicana” por el escritor
y crítico literario Juan José Reyes y también se le ha considerado como la
primera mujer en México y América Latina en incursionar en el género policial.
Sus obras narrativas publicadas son: Soliloquio de un muerto (1951), Diferentes
razones tiene la muerte (1953), Alegoría presuntuosa y otros cuentos (1971),
Cuentos herejes (1984), Detente, sombra (1984), Muerte a la zaga (1986) y
Encono de hormigas (1987). Algunas de sus obras han sido antologadas en Los
mejores cuentos policíacos mexicanos (1955) y Antología del cuento policíaco
mexicano (1987). También escribió en varios suplementos culturales en diarios
de circulación nacional como en Novedades, El Nacional, Excélsior y México en
la cultura.
2 El grupo Hiperión se fundó en la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Nacional Autónoma de México, conformado por Emilio
Uranga, Leopoldo Zea, Ricardo Guerra, Jorge Portilla, Luis Villoro, Fausto
Vega y Salvador Reyes Nevares, quienes tuvieron como objetivo estudiar lo
mexicano para fundar una filosofía nacional creada en México. Su principal
cuestionamiento fue la existencia de lo mexicano.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Cardona Peña y La vida familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez.
La obra en cuestión se centra en analizar los aspectos
patriarcales y machistas que configuran la función de la mujer en la
sociedad. Bermúdez también rastrea los orígenes de la estructura
patriarcal y los evidencia como una problemática nacional que limita el
progreso de la sociedad mexicana. Para ello analiza de qué forma incide
el machismo en las dinámicas sociales y de qué manera se expresa en
la cultura popular, además de proponer una solución ante el problema
del machismo en México. Esas características construyen una obra de
gran solidez argumentativa que refuta textos canónicos de la tradición
ensayística en México como El laberinto de la soledad (1950) y El perfil del
hombre y la cultura en México (1934), cuya temática abordada —la identidad
del mexicano— convergen en una misma categoría.
La aceptación y recepción de una obra no sólo radica en
publicarla y difundirla, sino en que sea leída de manera crítica, sea
citada y poco a poco se convierta en un marco de referencia de
nuevas formas de pensamiento. De igual manera, se espera que
al incorporarse tangiblemente a la historia literaria de un país se
generen nuevos espacios para el conocimiento y la reflexión, de tal
modo que la sociedad actualice la visión y perspectiva respecto a un
campo específico. Desafortunadamente, no ha sido el destino de La
vida familiar del mexicano, pues al ser un texto que no ha sido valorado
por la crítica no se ha incorporado al canon nacional.
La vida familiar del mexicano como ensayo de identidad
de género
El ensayo de Bermúdez, a pesar de no ser tomado en cuenta
como parte de la tradición ensayística en México, participa dentro
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de las discusiones sobre el tema de la identidad. Por lo tanto,
debe catalogarse como un ensayo de identidad, porque bajo esa
estirpe analizan el ser de las personas que tienen rasgos culturales
en común, como el lugar de origen, la lengua y las tradiciones,
lo anterior con el propósito de caracterizar y explicar la llamada
identidad nacional. De acuerdo con las categorías de Mary Louise
Pratt, el ensayo de identidad fue escrito por hombres privilegiados
que después de la independencia de sus naciones construyeron los
ideales que representaran a un pueblo. Empero, deben considerarse
estos ensayos como una perspectiva o visión incompleta, pues falta
la otra cara de la moneda: la visión femenina. Ante ello, Pratt sugiere
que gran parte de los ensayos que escribieron las mujeres durante
los siglos XIX y XX tienen un sentido contestatario hacia lo que
escribieron sus contemporáneos varones, como se puede apreciar
en la siguiente cita:
Empleo el término “Ensayo de género” para referirme a una serie
de textos escritos por mujeres latinoamericanas a lo largo de los
últimos ciento ochenta años, enfocados al estatuto de las mujeres
en la sociedad. Es una literatura contestataria que propone
“interrumpir el monologo masculino” —por decirlo en palabras
de Victoria Ocampo— o al menos confrontar la pretensión
masculina de monopolizar la cultura, la historia y la autoridad
intelectual, como sucede con el ensayo de identidad (2000:76).

La vida familiar del mexicano se adhiere a esos principios, no
sólo por abordar el tema de la identidad desde la perspectiva de una
mujer latinoamericana, sino porque es evidente que en sus páginas
irrumpe el monólogo masculino de sus coetáneos, en este caso de
El laberinto de la soledad y El perfil del hombre y la cultura en México. De
esta manera, para los estudiosos tanto del género ensayístico como
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

de la temática de la identidad en México en la primera mitad del
siglo XX, resulta de gran utilidad tener distintas focalizaciones que
ayuden a construir un mapa más diversificado sobre los ensayos de
identidad y género en México.
El objetivo de este artículo es dar a conocer La vida familiar
del mexicano como un ensayo de género que no ha sido estudiado
con anterioridad, analizar su singularidad como ensayo de identidad
y de género, y recuperarlo para el corpus y la historiografía del
ensayo mexicano, pues forma parte de una recuperación de textos
olvidados. Asimismo, examino el tratamiento de los temas en
torno a la mujer, la problematización del machismo en México y la
propuesta final que plantea la ensayista para solucionar el problema
del machismo. Tres cualidades que quiero destacar de esta obra son:
el propósito de María Elvira Bermúdez de publicar su escrito como
libro, que además se trata de un ensayo comparado pues no aborda el
problema de la mujer de forma aislada sino en permanente diálogo
con el otro, y que abordó por primera vez con gran profundidad las
dinámicas familiares de México. La autora fue una mujer adelantada
a su época por las observaciones, la problematización, el rastreo y
solución que propuso en su obra.
La vida familiar del mexicano: aproximaciones al tema de la
identidad
Entre la década de los veinte y los treinta acontece una de las disputas
más interesantes en la historia literaria nacional que influyó, en cierta
medida, en la configuración del deber ser del mexicano. Me refiero a la
polémica nacionalista que se desarrolló en un ambiente de pugna por el
afán de conformar los rasgos que caracterizarían a los connacionales.
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Los principales grupos de intelectuales, pensadores y artistas de ese
momento histórico no lograron ponerse de acuerdo. Por un lado,
se apelaba a los valores posrevolucionarios de fuerza y virilidad,
defendidos por Ermilo Abreu Gómez, Héctor Pérez Martínez, Julio
Jiménez Rueda y Francisco Monterde, respaldados bajo los ideales
vasconcelistas representados en la novela de Mariano Azuela, Los de
abajo (1915). Mientras que el otro grupo en disputa correspondía a una
nueva generación de jóvenes: los llamados Contemporáneos, quienes
aludían a un tipo de literatura esteticista, universal y pura.3
Durante el periodo de la polémica surgieron varias obras que
abordaron el tema de la identidad del mexicano, tema que también
atraviesa el ensayo hispanoamericano. Sin embargo, gran parte de lo
que se conoce hoy en día deriva de estudios sobre la mexicanidad
centrados exclusivamente en el varón. Por lo tanto, la presencia
de la mujer como parte de la sociedad mexicana queda sesgada o
se aborda desde una perspectiva completamente masculina. María
Elvira Bermúdez no sólo fue testigo de las polémicas sobre la
identidad del mexicano, sino que, como escritora e intelectual, leyó
con atención las principales obras y estudios en torno a lo mexicano,
y participó en esa reflexión general.
Desde diferentes aristas la ensayista analizó y observó las
estructuras sociales y la organización de la sociedad mexicana de
la primera mitad del siglo XX. En su ensayo cuestiona la noción
de mexicanidad y su constitución en el inconsciente colectivo de
la sociedad y de los sujetos que a ella pertenecen: mujer y hombre.
3 Al respecto del tema de la polémica nacionalista sirvan de consulta
Arciniega, V. (2010). Querella por la cultura “revolucionaria”. México:
Fondo de Cultura Económica y Sheridan, G. (2001). México en 1992 la
polémica nacionalista. México: educal.
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En el primer capítulo de La vida familiar del mexicano, la autora hace
explícita su intención de hacer un estudio sobre la condición de las
familias mexicanas, su impacto en la sociedad, clase social, ubicación
geográfica para visibilizar la condición de la mujer mexicana como
sujeto activo en la sociedad:
Los mexicanos son absolutamente diferentes entre sí y es
imposible verificar una suma de sus virtudes y defectos;
los estudios sobre el mexicano son absurdos e inútiles y
sólo tienen como corolario la autodenigración. […] SE
PERSIGUE TAN SÓLO EL CONOCIMIENTO DE LOS
DEFECTOS NACIONALES QUE CONDUZCA, NO A
UNA MASOQUISTA Y ESTÉRIL CONTEMPLACIÓN
DE NUESTRAS DEFICIENCIAS SINO AL PROPÓSITO
FIRME DE ENMENDARLAS. El autoconocimiento conduce
a la superación. […] Resulta pues necesario, si se pretende hacer
del mexicano un ser más feliz y mejor, averiguar qué es lo que
le impide progresar o, al menos estar conforme con su destino
(Bermúdez, 1955:17-17).4

Aunado a esto, María Elvira Bermúdez inicia La vida familiar
del mexicano con un frase de Octavio Paz: “Por primera vez en nuestra
historia somos contemporáneos de todos los hombres”.5 Desde
luego no es una casualidad, pues Paz concluye El laberinto de la soledad
con esa frase. Se puede inferir que a la ensayista le pareció necesario
complementar y actualizar lo que el autor ya había concluido. Va más
4 Las mayúsculas se transcriben tal como aparecen en la edición
consultada.
5 Véase en “VII Nuestros días” en Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad.
Madrid: Cátedra. Cfr. “I. Directrices de la investigación” en Bermúdez, M. E.
(1955). La vida familiar del mexicano. México: Antigua Librería Robredo.
Colección México y lo mexicano, p. 13.

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allá de Paz al discutir las propias palabras del escritor, redefinirlas y
notar que hay elementos no explícitos que necesitan explicarse.
Para la ensayista, El laberinto de la soledad es un texto que
aborda el tema de la identidad desde un sentido general. Las
afirmaciones ahí planteadas parten desde la subjetividad del autor y
por ende no revela investigaciones o datos certeros, debido a que no
se analizan a detalle las características y peculiaridades de cada uno
de los mexicanos:
la pretensión de marcar a todos los mexicanos con un marbete
estrecho e insalvable es peligrosa […] que los investigadores
lo único que logran es verter inconscientemente sus propios y
peculiares defectos en ese imaginario y sufrido mexicano… que
las investigaciones mexicanistas, en suma, son falsas e inútiles
y que su resultado total es la denigración de los compatriotas
(1955:14).

En este sentido, María Elvira Bermúdez comienza su
escrito con plena intención de dialogar con lo ya fijado y conocido,
emanado de una voz de autoridad. Lo anterior —en esa época—
debe considerarse como un acto disruptivo, en el sentido de que una
obra como La vida familiar del mexicano tuviera la “osadía” de dialogar
con El laberinto de la soledad.
Los rasgos del yo a lo largo del ensayo de María Elvira
Bermúdez serán casi imperceptibles, oscilando entre la primera
persona del plural y la primera persona del singular. Cuando enuncia
ciertas características del mexicano hay un distanciamiento, como si
se tratase de una mirada externa. En este caso, la autora observa y
cuestiona como mudo testigo (hasta este momento no ha emitido,
todavía, juicio alguno y se mantiene en la tercera persona): “Este
modo de vivir del mexicano”, “¿qué es el mexicano?, “el mexicano es
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un ente irreal”. Conforme avanza el ensayo, María Elvira Bermúdez
cambia de sujeto narrativo a la primera persona y hace explícitos los
objetivos a donde pretende llegar:
[…] no me incumbe zanjar cuestiones que conciernen a filosofías
o investigadores en particular. Respeto la impronta personal y soy
incapaz de juzgar a Tirios y troyanos. Me interesa, empero, dar
una respuesta a las objeciones que tienen apariencia de verdad
(1955:14).

Aquellos vacíos en los que Paz no profundiza, la ensayista
los toma como una oportunidad para reflexionar sobre las
circunstancias sociales de la mujer mexicana. Queda claro que la
exclusión de la mujer se manifiesta en su nula categorización en
las formas culturales. La ensayista no sólo debate el sentido de
generalizar al mexicano, también es interesante la manera en que
no se presume como una entidad fuera del objeto de estudio, no
se refiere a “el mexicano” desde una mirada externa. No habla
de él en tercera persona, se asume a sí misma como parte de esa
generalización empleando el término “compatriota”. Bermúdez
también usa la proposición “el mexicano” en sentido retórico, “es
una sinécdoque que toma el singular por el plural. Nada más, y nada
menos” (1955).
En la sinécdoque del término “el mexicano”, la autora
engloba hombres, mujeres y niños, mientras que Paz emplea,
únicamente, sustantivos referentes al género masculino: “El
hombre, el adolescente, el viejo”. En los momentos en que Paz
llega a reflexionar sobre la mujer lo hace con el distanciamiento
no sólo discursivo, sino ideológico, porque distancia su “yo” de la
configuración colectiva:
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Y por eso la virtud que más estimamos en las mujeres es el recato,
como en los hombres la reserva. Sin duda en nuestra concepción
del recato femenino interviene la vanidad masculina del señor […]
como casi todos los pueblos, los mexicanos consideran a la mujer
como un instrumento, ya de los deseos del hombre, ya de los fines
que le asignan la ley, la sociedad o la moral. Fines, hay que decirlo,
sobre los que nunca se ha pedido su consentimiento y en cuya
realización participa sólo pasivamente, en tanto que “depositaria”
de ciertos valores. (Paz, 1950:170-171).

Bermúdez juega con la retórica y la generalización originada
por la sinécdoque, sugiere que dentro de ese gran todo que es el
mexicano, las mujeres se hallan presentes: “Entendido el mexicano
como el conjunto de todos los mexicanos, es fácilmente identificable
con la nación mexicana” (1955: 20). En este caso, al referirse a México
como nación, le atribuye una personificación femenina; aunque,
no olvidemos que este fue un recurso común, en Latinoamérica y
algunos países europeos: personificar a la patria con las cualidades
de lo que debería ser una mujer.
La autora sostiene que los estudios que intentan definir
quién es el mexicano, al ser muy generales, caen en reduccionismos
y el lector puede tomar en cuenta sólo los aspectos negativos. Por
ejemplificar tal caso, Bermúdez ironiza una posibilidad de lectura de
El perfil del hombre y la cultura en México: “¿Hemos de padecer, todos
los mexicanos, un complejo de inferioridad, únicamente porque el
filósofo N así lo afirma?” (1955: 15). Sin duda, esta aseveración debe
de interpretarse con todos sus matices, analizar en qué circunstancias
se dijo y desde qué posición el filósofo lo está enunciando; no
obstante, lo que la autora pretende demostrar es que obras como las
de Ramos y Paz, canónicas y ampliamente referenciadas por otros
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estudiosos, suelen considerarse como una verdad absoluta, en pocas
ocasiones cuestionada.
La ensayista explora a la mujer y su función dentro de la familia
mexicana en correspondencia con la clase social a la que pertenece. En
ese orden de ideas, hace un análisis de cómo ha sido la participación
de la mujer en las familias de las clases sociales más bajas, tanto en el
campo como en la ciudad, capítulo al que ha denominado “Gente
del pueblo”. El primer aspecto que se aborda en “Gente de pueblo”
es la familia del campo y, en segundo orden, la familia en la ciudad.
La ensayista busca evidenciar los principales escenarios, vicisitudes,
problemáticas, penas y demás circunstancias que aquejan la vida
familiar en el campo y la ciudad. También se examina, en ambos tipos
de familia, la dinámica cotidiana y de qué forma se constituyen los
ejes patriarcales que las rigen como: el trabajo no remunerado de las
mujeres y las relaciones sociales entre los miembros de la comunidad.
Otro de los tópicos que destaca María Elvira Bermúdez es
la pasividad femenina respecto a la elección de marido. En muchas
ocasiones “la novia ni siquiera es consultada por el pretendiente; este
se vale de sus padres para pedirla; si los presuntos suegros aceptan las
dádivas que aquél otorga periódica y progresivamente, la muchacha
se ve comprometida, guste o no del pretendiente” (Bermúdez, 1955:
32). Esto ocurre en el mejor de los casos, puesto que el rapto también
era una forma común de celebrar un matrimonio. La mujer fuera del
hogar paterno se convierte en propiedad de la nueva familia a la
que se integra. El trabajo en el campo, la comida, el cuidado de los
animales y los hijos son el pan de cada día de las mujeres campesinas.
Ni siquiera sus propios hijos le pertenecen, la autoridad recae en el
padre o el abuelo paterno, destaca Bermúdez en la siguiente cita:
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El hombre, en efecto, valido quizá de las dádivas y de los riesgos
que su mujer le ha costado, la considera como una cosa de su
propiedad a quien es preciso sacar el mayor partido posible. Por
ello le exige un trabajo ininterrumpido y una obediencia muda,
y le niega la mínima iniciativa. Por ello también le pega y la
maltrata. La mujer indígena y la campesina aceptan por lo general
esta situación con ciego fatalismo. Consideran, incluso, como un
síntoma de desamor la ausencia de malos tratos (1955: 35).

Para la mujer citadina la vida de opresión no es muy diferente.
Al asentarse en viviendas irregulares, carentes de los servicios básicos
y en pleno contacto con mendigos, prostitutas y delincuentes,
las familias que ahí se originan viven en un ambiente marginal y
promiscuo. Un cuarto malhecho o de azotea es el escenario donde un
padre desobligado y alcohólico violenta a su mujer y a sus hijos. Es
común que además de cuidar a los hijos y realizar las tareas propias,
estas mujeres laven ropa ajena o se desempeñen como costureras
para poder alimentar a sus hijos o completar para el gasto: “Estas
mujeres […] desempeñan en sus hogares la tarea de los hombres,
pero conservan, como casi todas las que en México son los hombres
de la casa, la pasividad tradicional de la abnegada y sufrida mexicana”
(Bermúdez, 1955: 35).
Bermúdez también analiza el fenómeno migratorio del
campo a la ciudad6 y de qué forma estos cambios de residencia han
6 Las grandes migraciones del campo a la ciudad se dieron principalmente
por la pérdida del derecho agrario, ver: Iturriaga, J. E. (2012). La estructura
social y cultural de México. Sociología, economía y política nacional. México:
Miguel Ángel Porrúa, Serie Las Ciencias Sociales, tercera década. En él explica
por qué hay migraciones, no sólo por el proceso de industrialización del país
que comienza en la década de los treinta sino por la pérdida considerable del
trabajo en el campo.
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impactado en la vida de las familias mexicanas siendo uno de los
principales motivos de su debilitamiento. Este tema es desarrollado
por la autora al tomar como punto de partida los estudios sociales del
reconocido historiador José Ezequiel Iturriaga. La ensayista plantea
que las migraciones del campo a la ciudad otorgan un sentido de
liberación, una manera de desapego a los usos y costumbres de
la provincia mexicana. La estructura propia de la creciente ciudad
de México y el modo de vida tan agitado hacen que la mirada
fiscalizadora de las prácticas morales pase de largo ante las nuevas
formas en que se relaciona la gente.
Hontanares del machismo en México en la educación familiar
Un aspecto que distingue La vida familiar del mexicano es la atención
que la ensayista mexicana brinda a la niñez y a los jóvenes. La
focalización que ofrece de ellos visibiliza la educación que recibían,
permite conocer cómo se gesta la clase media en México durante
los años cincuenta y cómo se incuba el machismo en los futuros
hombres de México. Es en el seno del hogar donde se les inculca
reprimir toda muestra de sentimentalismo, de modo que “el niño
crece en un ambiente en el cual su misma madre y hermanas
contribuyen a formar esa dicotomía áspera entre lo femenino y lo
masculino” (Bermúdez, 1955: 51). Esta reflexión que hace la autora
es muy importante pues demuestra que las actitudes machistas del
adulto son una conducta aprendida de la niñez. Lo más irónico es
que la mujer vive en una dicotomía de la que no puede salir: es quien
educa a sus hijos bajo una visión machista que al mismo tiempo la
oprime.
María Elvira Bermúdez examina de qué forma la estructura
patriarcal en la que eran educadas las mujeres las hacía entrar en
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un círculo de opresión que se reflejaba en la educación de los
hijos: mientras los maridos violentaban y reprimían a la mujer,
esta replicaba estas actitudes hacia los niños y adolescentes. La
violencia contra la niñez se encontraba normalizada en las familias
mexicanas, símbolo de disciplina y respeto a los mayores. Bermúdez
pone en evidencia este tipo de comportamientos, que, si bien los
enuncia para la clase media, era una situación generalizada en casi
todas las familias:
Entre muchas familias de la clase media mexicana es
perfectamente normal la bárbara costumbre de pegarles a los
niños; se les ajusticia con la parsimonia y la rutina con la que,
por ejemplo, se les enseña a rezar. Ello no obstante, muchas
reprimendas maternales que van rubricadas por latigazos
salvajes y gritos histéricos, no son sino el desfogue instintivo
de la hembra despreciada o maltratada por el macho; en la
imposibilidad de devolver los golpes al más fuerte, la mujer
insatisfecha y amargada los vierte sobre los hijos (1955: 62).

El binomio Madre-Hijo atravesó como paradigma todos
los estratos de la sociedad mexicana durante las décadas de los
cuarentas y cincuentas. Sin duda, el cine y la televisión reforzaban
la idea de que la educación de los hijos era un asunto de las madres,
mientras que los padres se limitaban solo a proveer alimento, casa
y vestido. Martha Santillán comenta que: “[..] se refleja claramente
en la imagen de la madre abnegada y amorosa, la cual también
era ampliamente difundida por el cine y la prensa. Estereotipo a
su vez concordante con el esquema de la maternidad promovido
por la doctrina católica, que circunscribía las conductas femeninas
sexuales y amorosas a su familia, esposo e hijos” (2019:123).
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Es evidente la importancia que tienen los estudios de
la psique humana para María Elvira Bermúdez, y para todo el
pensamiento y el arte del siglo XX, pues con estas teorías explica,
o busca comprender las actitudes, complejos y conflictos que
se expresan en la vida adulta. Con lo anterior también queda
demostrada la relevancia de la educación infantil, cuya valoración
no sólo es escasa, sino nula. Dentro del panorama general de la
ensayística mexicana escrita por varones, no se advierte ninguna
preocupación por la infancia. Por un lado, se ha soslayado porque
no se considera importante y, por otra parte, porque se vincula
directamente con lo femenino. La educación de la niñez es
exclusividad de las madres.
La ensayista toma como eje principal de su análisis ―y
como principio para configurar el concepto de macho― el
conflicto del hombre mexicano originado en la niñez respecto a
las mujeres. Ya de adulto, la mujer para el mexicano es el centro de
todas sus pláticas y atenciones, ya sea para exaltar o para denigrar,
en palabras de Bermúdez (1955:85): “desprecia a la mujer, pero
vive obsesionado por las mujeres”. No obstante, el interés del
mexicano hacia la mujer es solamente físico y esto se da en dos
dimensiones: la primera de ellas, en que el interés por las mujeres
surge a partir de sus atributos corporales, al varón no le interesan
las virtudes intelectuales de la mujer que le gusta. La segunda radica
en que el hombre se esfuerza en hacer notar los rasgos físicos que
denoten su fuerza y virilidad. Tampoco le interesa mostrar dotes de
intelectualismo. El hombre en México se esfuerza en que la mujer
vea en él una figura de valentía y poder, alguien que no le teme a
nada y que en cualquier momento está dispuesto a demostrar su
fuerza bruta.
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A pesar de todas las características que, en suma, caracterizan
al macho mexicano, María Elvira Bermúdez no considera, de forma
concluyente, que el machismo sea del todo un complejo psicoafectivo
derivado de los traumas de la niñez, aunque es una forma de rastrear
los orígenes del machismo y su gesta, debe considerarse que el
machismo es un desfogue, una liberación. ¿En qué sentido la autora
considera al machismo como un acto de liberación? Habría de tomar
en cuenta que, en gran medida, la represión acumulada es ocasionada
por la misma estructura patriarcal que se ejerce sobre los varones
y cómo a partir de ese orden, el macho mexicano encuentra una
forma de justificar sus acciones: virilidad, fuerza y poder. Desdeña
cualquier actitud que se le parezca a lo femenino, por ejemplo: el
sentimentalismo, la debilidad y la delicadeza. Atributos que, por
cierto, él mismo ha considerado inherentes a la mujer.
Construcción de los prejuicios y paradigmas de género:
machismo y hembrismo
En el capítulo V “Machismo y hembrismo”, María Elvira Bermúdez
sintetiza las características que constituyen la imagen del macho
mexicano. Asimismo, propone el término hembrismo para designar
al conjunto de actitudes adoptadas por las mujeres que legitiman el
orden patriarcal establecido. En primera instancia, la autora hace la
siguiente aclaración: el hombre mexicano no es el único varón que
se siente con ventaja sobre las mujeres. Aunque no ahonda mucho
en esta afirmación, es importante dicha sentencia pues se interpreta
que la superioridad del hombre ―la creencia de la superioridad del
hombre― no es específica de alguna nacionalidad. Ni tampoco es
exclusividad de la mujer mexicana padecer los infortunios y opresión
de una sociedad regida por un orden patriarcal determinado desde
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tiempos remotos. Estas circunstancias se dan en distintas partes del
mundo y en diversas culturas. Para una mujer intelectual como María
Elvira Bermúdez es relevante reflexionar sobre la paradigmática
superioridad del hombre mexicano, cuya materialidad se encarna en
la típica figura del macho y cómo en este arquetipo se justifica la
opresión de la mujer mexicana en cualquiera de los estratos sociales
y regiones en donde viva. Dicha figura está vinculada con la noción
de identidad nacional, por lo que la reflexión de Bermúdez se
inserta en el proceso de cuestionamiento de la identidad americana
y nacional que parte del quiénes somos y cómo nos diferenciamos
de otros. María Elvira Bermúdez entra en discusión con textos que
se configuran como el canon de esa identidad, a la vez que revela
la ausencia de la mujer mexicana de ese canon. Su ensayo la hace
presente al elaborar la reflexión desde el ámbito de lo privado a
lo público y, por otra parte, la conciencia de la mujer mexicana se
revela como ausencia en la identidad nacional.
Quiero destacar la acuñación del término hembrismo por
parte de María Elvira Bermúdez, porque entiende y justifica esta
denominación como una actitud que legitima el discurso y actitudes
machistas de los varones, comportándose bajo la moral e ideas
regidas por una estructura patriarcal de sometimiento y presión para
las mujeres. La ensayista lo define así:
Llamo hembrismo a esa actitud porque, además de corresponder
exactamente a la
equivocada conducta del hombre, es
una amplificación artificial de las características que comúnmente
han sido consideradas femeninas y que, a causa de que se
limitan a un punto de vista estrictamente somático, invaden
terrenos zoológicos: debilidad, actitud pasiva ante el macho,
e inercia. […] Contribuye, en cambio, de manera tristemente
eficaz a fomentar el machismo de su compatriota. Porque sus

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legendarias abnegación y fidelidad, más que auténticas virtudes,
son el producto de su ineptitud y de su egoísmo (Bermúdez,
1955:93).

Entre las características que reconoce en la mujer mexicana,
la autora arguye que son actitudes aprendidas de la niñez. Por
ejemplo, si se crece y educa a una niña en un entorno donde todo el
tiempo se repite el discurso que la mujer está destinada para realizar
labores de escasa importancia, la niña crece con esa idea y normaliza
el hecho de que le digan que no puede o debe realizar cierto tipo
de actividades. Esto puede desencadenar poco interés en el estudio
y la superación intelectual de sí misma. No obstante, aunque las
niñas y jóvenes tuvieran ciertos destellos y ápices de independencia,
la sociedad les marcaba pautas de conducta irrevocables y se
encargaba de difundir ―en el cine y la literatura, principalmente― la
idea de que las mujeres que deseaban vivir una vida diferente eran
castigadas moral y socialmente. Por lo tanto, de forma inherente, a las
mujeres se les atribuían como virtudes la adaptación, la obediencia
y la humildad. Estas actitudes son las que Bermúdez califica como
hembrismo.
Finalmente, Bermúdez le atribuye a la mujer mexicana una
actitud de “exagerada sumisión al hombre”, a causa de ello llega
a aceptar maltrato psicológico y físico, infidelidades y violencia
económica. La mujer al sentirse violentada y humillada no le queda
más que aceptar su inexorable destino con el que fue educada.
Acepta la fatalidad como un estilo de vida y replica el maltrato del
que es objeto en sus propios hijos o en la envidia y recelo hacia otras
mujeres. Bermúdez resalta cómo gran parte de las mujeres de la época
estaban convencidas de que su papel era guardar obediencia al varón
y que además se legitimaba en el catolicismo como un eje rector de
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conducta. Durante años este modelo de actuar y de sentir, sigue
reproduciéndose en las familias mexicanas. Desafortunadamente
bajo este tipo de vínculos familiares quien se encarga de la crianza y
educación de los hijos continúa siendo la mujer.
Una de las interrogantes que María Elvira Bermúdez se
plantea en su ensayo se enuncia de la siguiente forma: ¿de qué manera
afectan los falsos estereotipos de lo masculino y lo femenino a las
futuras generaciones? La autora tiene muy presente que no se puede
categorizar al mexicano a base de generalizaciones. Si bien, hay ciertos
rasgos en común relacionados con el género, existen hombres y
mujeres que ni son el típico macho mexicano, ni la mujer abnegada
que reproduce y acepta los valores patriarcales de la época. Aunque en
menor medida ―y es un tema en el que la autora no profundiza― hay
hombres y mujeres que sí construyen a partir de lazos afectivos sólidos
un matrimonio, en donde ambos padres participan activamente en
la crianza y educación de sus hijos. Además, estas mujeres ven en
su pareja un compañero, no un proveedor. Llama la atención, en la
siguente cita que su concepción de la identidad no es fatal, ni esencial,
de ahí su preocupación por el futuro. Su análisis tiene una voluntad
de transformación del mexicano, lo que me parece muy destacable,
porque proyecta esa necesidad de cambio: “a aquellos que aspiran a
ser hombres cabales y verdaderas mujeres, y a la sociedad en conjunto,
a quienes dichas consecuencias afectan ostensiblemente” (1955:101).
Como ya lo ha afirmado y sentenciado la ensayista en La vida familiar
del mexicano, es en la niñez donde se aprenden e imitan las actitudes
que estereotipan los roles de género. Por lo tanto, si hay familias que
modifican la forma en que se educa a los niños, esto les permitirá
crecer en un ambiente diferente y desarrollarse bajo principios más
igualitarios y equitativos cuando sean adultos.
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El machismo en México ante una posible solución
Para responder la cuestión de si el machismo es superable, la ensayista
recurre a la observación y análisis del temperamento mexicano. Tal
sentimiento o actitud son consideradas formas de reacción ante una
circunstancia o hecho determinado. El carácter temperamental de las
y los mexicanos propicia y favorece actitudes como el machismo y el
hembrismo. Sin embargo, esas actitudes son conductas aprendidas
y resultado de una influencia colectiva: se adopta lo que se ve. La
autora sostiene que pese al carácter reaccionario e imitativo de las y
los mexicanos, es posible proponer una solución a este problema.
De acuerdo con Bermúdez, el remedio para destruir los prejuicios
e ideologías que inducen al machismo y al hembrismo radica en su
siguiente postulado:
[…] substituir la falsa noción de valentía con el concepto de

valor auténtico y en reemplazar la leyenda de la abnegación
femenina con el anhelo de la dignidad. Sería saludable también
que el mexicano cesara su jactancia cotidiana de responder a
ciertos estímulos rígidos de la moral autoritaria (especialmente la
religiosa), ya que parece incapaz de ajustar su comportamiento a
ellos. Es urgente persuadir al mexicano y a la mexicana, de que la
armonía y la colaboración entre los sexos es posible. […] no me
propongo construir alegatos políticos que en este ensayo están
fuera de lugar; me limitaré a señalar ciertas transformaciones que
en mi opinión son erróneas (1955:123).

Es oportuno mencionar que en el capítulo “V Machismo y
hembrismo” la autora ya había establecido que la valentía es una de
las principales y más evidentes características del macho mexicano.
El hombre en México, a raíz de sus inseguridades y complejos,
intenta demostrar, en cada ocasión que se le presente, su valentía.
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No puede, ni debe mostrarse débil ante una sociedad que exige de
él hacer frente a todo, a responder por su hogar y sobre todo por
su hombría. En este mismo orden de ideas, cuando se refiere a la
mujer mexicana bajo la leyenda de abnegación, también la considera
de manera generalizada como una de las principales actitudes de las
mujeres en México. A pesar del contexto en el que se encuentren, las
mujeres mexicanas difícilmente se atreven a cuestionar lo que sucede
a su alrededor. Se acepta con benevolencia y sigilo tanto su inexorable
destino como los mandatos que los hombres les imponen. Por lo
tanto, si ambas características se reducen a una generalización de lo
que es el hombre y la mujer en México, sí es posible reemplazarlas
por una escala de modelos de comportamiento menos exigentes
para el varón y menos rígidos para la mujer.
Uno de los términos que la autora de La vida familiar del mexicano
utiliza para definir a lo que se refiere con hombría, es el término
‘cabalidad’, el cual se asocia con la integridad y rectitud que posee un
varón, pero principalmente lo relaciona con la fidelidad a una mujer.
Este peculiar rasgo se enfoca en dos aspectos fundamentales: ante el
engaño o ante el abandono. El hombre cabal es aquel que reacciona
de forma justa. La autora lo describe de la siguiente manera:
Su reacción ante el engaño o el abandono de una mujer va desde
el perdón generoso hasta la retirada digna; pero jamás se cubre de
alharacas ridículas ni se satisface con venganzas ruines. […] ve en
la mujer lo que ella en realidad es: un simple ser humano; no la
idealiza innecesariamente como a una santa ni como a perversa la
vitupera (1955:131).

Se hace indiscutible la idea de que el hombre que es capaz de
dominar sus pasiones y respetar a las mujeres de su entorno pueda
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considerarse como un hombre cabal. Además, ofrece un modelo de
hombre al mexicano y esto es parte de la intención transformadora
de su ensayo, de su propósito de brindar soluciones.
En la mayoría de las expresiones colectivas las canciones
y películas señalan a las mujeres como las responsables del actuar
reaccionario de los varones. Lo que evidencia la escritora es que
el único responsable de regular sus emociones, cabalmente, es
y deber ser el varón. El hombre cabal también es denominado
por la ensayista como un hombre verdadero, aquel que: “no padece
complejos de inferioridad, ni necesita de racionalizaciones forzadas
para justificar su conducta” (Bermúdez, 1955:131). Considero
interesante apuntar que llamar de esa forma a los hombres
cabales, confirma que el estereotipo del macho mexicano es una
construcción artificial sin ninguna justificación en su naturaleza
intrínseca y que el verdadero yo del varón en México permanece
latente en la personalidad de gran parte de los mexicanos.
Paradójicamente son las construcciones sociales patriarcales que
él mismo edificó, las que le impiden mostrar al hombre verdadero que
puede habitar en ellos.
En contraparte, María Elvira Bermúdez hace referencia al
hembrismo como una forma paralela al machismo que reproduce
el orden patriarcal y acepta los estereotipos impuestos por los
varones. Por tal motivo, propone la feminidad como una conducta
en reciprocidad a la hombría. La cabalidad también cabe en la
etiqueta de feminidad. Al igual que la construcción de los términos
hombría y hombre verdadero, la noción de feminidad está concebida
en la forma en que las mujeres eligen a su pareja. La ensayista
considera que una mujer cabal no soportaría un hombre machista
a su lado.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

Para Bermúdez es preciso subrayar que, a pesar de los
valores que se han construido alrededor del deber ser del hombre
y la mujer y la adaptación que cada cultura ha hecho de ellos, los
cambios son posibles. Transitar del machismo a la hombría y del
hembrismo a la feminidad es un camino viable al considerar formas
más saludables para relacionarse amorosamente. El matrimonio
es una de las principales instituciones que tiene que modificar su
origen. Las relaciones que lo constituyen deben fundamentarse en
el amor y la amistad entre un hombre y una mujer cabales, que sean
capaces de reconocer en uno y otro el apoyo y la colaboración para
progresar. De ese tipo de matrimonios se conformarán familias que
brinden a los hijos otro tipo de educación, de valores, de visiones: la
formación de jóvenes que muestren un claro rechazo al machismo
y el hembrismo. Mujeres independientes que no sientan su instinto
maternal únicamente destinado a la crianza y que puedan enfocarse
en otras actividades como el trabajo o el estudio. Estos hombres y
mujeres son para Bermúdez, “atisbos del ser mexicano y esquemas
de una solución” (1955:140).
Consideraciones finales
Por sus características, puedo afirmar que el ensayo de María Elvira
Bermúdez entra en la categoría de ensayo de identidad. Empero, de
acuerdo con los postulados de Mary Louise Pratt, al ser escrito por
una mujer y a su carácter contestatario se puede clasificar también
como ensayo de género. En La vida familiar del mexicano, Bermúdez
dialoga con la tradición ensayística en México, al mismo tiempo que
visibiliza otros sujetos sociales excluidos de los discursos acerca de
la identidad nacional, como la mujer, el niño, el joven y el campesino.
Además, la ensayista destaca la figura de la familia como un núcleo
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

importante donde se gestan gran parte de los valores sociales que
imperan en la sociedad mexicana y que por ende constituyen una
facción significativa de la identidad nacional.
Bermúdez clasifica las formas de vida de las familias que
integran nuestro país. Con la intención de comparar las dinámicas
familiares en México, realiza una clasificación de los principales
niveles socioeconómicos que observa en la sociedad mexicana:
“gente del pueblo” que se refiere a la clase social más baja, y “gente
decente” la cual divide en “clase media” y “clase adinerada”. Estudia
a esas clases sociales en los dos principales espacios donde habitan
las familias en México: el campo y la ciudad. De estas investigaciones
que hace sobre las familias mexicanas concluye que, sin importar el
estamento social al que se pertenezca, ni el espacio donde se habite,
la mujer vive en un estado de continua opresión, cuyo sustento
se valida en una estructura patriarcal, donde el varón es quien
determina y juzga cómo debe ser el comportamiento de las mujeres.
Lo anterior hace visible la violencia real, que se ejerce en la mujer
mexicana desde el seno familiar.
Es importante subrayar que, a pesar de los valores y
estereotipos configurados alrededor del deber ser del hombre y
la mujer, así como la adaptación que cada cultura ha hecho de
ellos, los cambios son posibles. Ante todas las problemáticas que
Bermúdez expuso y analizó en La vida familiar del mexicano, propone
una solución. Lo anterior, enfatiza el carácter transformador del
ensayo y coloca a la autora en una posición activa y propositiva
respecto al problema del machismo y los roles sociales impuestos
en México. Para tal efecto, la ensayista desarrolla los conceptos
de hombría y feminidad, como modelos de conducta ejemplares.
Transitar del machismo a la hombría y del hembrismo a la feminidad
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Lluvia Georgina Olvera Coxtinica / El ensayo de identidad en México

es un camino viable al considerar formas más saludables para
relacionarse. Bermúdez concluye en su ensayo que el camino
hacia el bien común y el progreso de la sociedad mexicana es la
solidaridad y la cooperación entre ambos sexos.
El estudio, reflexión, análisis e interpretación de La vida
familiar del mexicano de María Elvira Bermúdez me ha permitido
constatar que es un ensayo que parte de un cuestionamiento muy
general: la idea que se tiene sobre la familia en México. Sin embargo, la
ensayista al conjuntar sus observaciones con sus saberes individuales
convierte la experiencia particular en un ensayo con un sólido aparato
argumentativo repleto de referencias científicas y culturales. Bermúdez
demuestra que, a pesar de las clases sociales y la educación, las familias
en México comparten bastantes semejanzas, todas ellas legitimadas
en una estructura patriarcal que oprime a las mujeres al mismo
tiempo que evidencia la normalización del machismo. El trabajo de
la ensayista es una primicia en cuanto al tratamiento del tema de la
identidad, pues analiza diferentes elementos y a todos los actores que
conforman la sociedad mexicana. Por un lado, los ensayistas mexicanos
varones soslayaron a la mujer de sus estudios y, por otra parte, no
hay un ensayo, próximo en temporalidad —de escritor o escritora en
México— que se le compare en profundidad, dimensión, enfoque y
alcances a lo escrito por María Elvira Bermúdez. Este artículo servirá
como referente para el estudio de la obra de María Elvira Bermúdez
como ensayista y el análisis de La vida familiar del mexicano en futuros
trabajos de investigación, ya sea con otros enfoques teóricos o en
trabajos interdisciplinarios entre los estudios literarios, de género,
antropológicos, sociológicos y filosóficos.

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-3

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Entre sitios y marginalidades: identidades de lugar
y feminidad en “Las amistades efímeras” y “Vals
‘Capricho’” de Rosario Castellanos
Between places and marginalities: identities of
space and femininity in “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’”, by Rosario Castellanos
Omar Armando Paredes Crespo
Universidad Autónoma Metropolitana – Azcapotzalco
omararmandoparedescrespo@gmail.com

Fecha entrega: 23-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza las identidades de lugar y feminidad en dos cuentos poco revisados de Rosario Castellanos: “Las amistades
efímeras” y “Vals ‘Capricho’”, ambos incluidos en Los convidados de agosto
publicado en 1964. Este estudio se apoya en las ideas de Marc Augé respecto a los no lugares y de las reflexiones de Yuri Lotman sobre el problema
del personaje para analizar algunas construcciones espaciales y de personaje
empleadas por la autora, las cuales son fundamentales para configurar ciertas identidades de la feminidad y los destinos trágicos de sus protagonistas.
Palabras clave: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”, identidades de lugar, feminidad.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Abstract: This article analyzes the identities of place and femininity in two
little-reviewed stories by Rosario Castellanos: “Las amistades efímeras”
and “Vals ‘Capricho’” (Los convidados de agosto, Era, 1964). This study relies
on Marc Augé’s ideas regarding non-places and Yuri Lotman´s reflections
on the problem of the character to analyze some spatial and character
constructions used by the author, which are fundamental to configure certain identities of feminity and the tragic destinies of her protagonists.
Keywords: Rosario Castellanos, Las amistades efímeras, Vals “Capricho”,
place identities, femininity.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Ya desde su poesía, Castellanos manifestó interés sobre la
exploración literaria de determinados sitios y de los elementos
que los habitan. El paisaje es una de sus marcas distintivas en su
obra poética. No obstante, su obra narrativa no queda excluida de
mencionado interés: en sus novelas y cuentos existen determinados
sitios que establecen una relación de sentido con el destino trágico de
sus personajes. Específicamente en su narrativa breve, Castellanos
construye con minucia contextos espaciales que se constituyen como
escenarios de la fatalidad, tal es el caso de la casa de la niña Nides
en “Cuarta vigilia” (Ciudad Real, 1960), la plaza en “Los convidados
de agosto” o el consultorio de Carlos Román en “El viudo Román”
(estos dos últimos en Los convidados de agosto, 1964), por mencionar
algunos. Parto así de las ideas de Marc Augé sobre la revisión de
determinados espacios llamados no-lugares para analizar el cuento
de “Las amistades efímeras”, y de las reflexiones de Yuri Lotman
sobre el problema del personaje para abordar la construcción de la
feminidad en “Vals ‘Capricho’”.
“Las amistades efímeras”: la tienda como un no lugar
A inicios de los años noventa, y como resultado de estudios
previos, Marc Augé (Francia, 1935) encontró que la relación
entre la disposición espacial y la disposición social está atravesada
por la aceleración de los factores que constituyen el proceso
de la modernidad y se definen en conjunto bajo el nombre de
sobremodernidad. Así, acuñó este concepto no como fin del primero,
sino como una extensión de éste, el cual da origen a lugares sin
sentido histórico o antropológico; a sitios transitorios que no
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

juegan en contraposición a aquellos configurados como lugares
de memoria. No obstante, Augé rechaza una polarización entre
los sitios de memoria y los transitorios, y explica que en conjunto
conforman una espacialidad que da cuenta sobre la convivencia
entre lo relacional y lo anónimo. A estos lugares desprendidos de
simbolismo e identidad histórica los llamó no-lugares.
Antes de indagar en la identidad del espacio en “Las
amistades efímeras”, hay que señalar que Augé establece una
aclaración respecto a la utilización del término lugar y no el de
espacio: espacio —de acuerdo con el antropólogo francés— se
vuelve más abstracto en medida que lo utilizamos para referir
“al menos a un acontecimiento (que ha tenido lugar), a un
mito (lugar dicho) o a una historia (elevado lugar)” (2000: 87).
Además, engloba a menudo características no estrictamente
espaciales, pues a través de él se pueden expresar separaciones
de temporalidad. Por el contrario, al decir lugar damos cuenta de
que la noción se reduce al marco de lo espacial y de todo aquello
que lo habita de forma física. Michel de Certeau también hace
una descripción del espacio como “un lugar practicado […] un
cruzamiento de movilidades […] A diferencia del lugar, carece
pues de la univocidad y de la estabilidad de un sitio ‘propio’”
(2000: 129). Asimismo, también explica que los nombres propios
le confieren al lugar una historia y
abren reservas de significaciones ocultas y familiares. “Tienen
sentido”; dicho de otra forma, impulsan movimientos, como
vocaciones y llamados que cambian y modifican el itinerario
al darle sentidos (o direcciones) hasta ahí imprevisibles. Estos
nombres crean un no lugar en los lugares; los transforman en
pasos (De Certeau, 2000:116).

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La definición de espacio hecha por De Certeau pudiera
considerar al no lugar como un aspecto negativo del lugar; no
obstante, apoya a rechazar tal oposición entre la simbolización de
uno y del otro porque entabla una relación de coexistencia en la cual
el lugar —dice Augé— no se borra totalmente y el no lugar no se
cumple de manera absoluta: “son palimpsestos donde se reinscribe
sin cesar el juego intrincado de la identidad y de la relación” (2000:
84). Los no-lugares son productos de esa sobremodernidad de la
que habla Augé, son circuitos destinados a la circulación de bienes y
a la transitoriedad; sitios de paso.
En “Las amistades efímeras” Gertrudis es la hija mayor de don
Estanislao Córdova, un hombre viudo que se muda a La Concordia,
poblado cercano a Comitán, con la intención de no dar de qué hablar
al pueblo con su acelerada vida de soltero. La joven, tras escaparse
y pasar la noche con el desconocido Juan Bautista, es obligada a
“casarse” con él en una ceremonia improvisada y sin mediar el cortejo
protocolario que precede al matrimonio en estos contextos. La unión,
como era de esperarse, está destinada al fracaso. Todo esto es narrado
por la amiga de Gertrudis, quien a través de cartas le cuenta cómo va
la vida en Comitán y la mantiene al tanto sobre Óscar, aquel novio
que Gertrudis deja cuando se va del pueblo. Lo fundamental de este
cuento en términos de conformación espacial no es el desenlace
de la historia, sino el comienzo: ¿dónde se conocen Juan Bautista
y Gertrudis? La tienda que poseía don Estanislao Córdova en La
Concordia, y que era la mejor surtida de la región y sus alrededores, es
el sitio donde Juan Bautista convence a la joven de fugarse con él.
Dentro de una comunidad, la tienda tiene una función
específica: es el centro del comercio local. Además de que en ella
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

se ofrecen todo tipo de productos relacionados con el consumo
diario, en la tienda el cruce de voces no tiene mayor relevancia que
la del trato y la suposición. Por su naturaleza transitoria, como sitio
de paso, también es un lugar idóneo para todo tipo de chismes y
rumores. La tienda es una extensión de la casa del señor Córdova,
sin embargo, en su dimensión simbólica, no pertenece a ella porque
el ingreso a la tienda no significa estar dentro de la casa. La tienda
tiene sus propias dinámicas de interacción y la casa tiene otro sentido
dado por la convivencia.
Sin habitantes, en la tienda los clientes y el dependiente
establecen una relación solo contractual, de relación de mercancías.
La interacción del cliente no es interpersonal pues esta mediación
se da con los textos —y con apenas algunas palabras— que el sitio
dispone para anunciar el costo de las conservas. Noelia Zussa escribe
—parafraseando a Augé— que el espacio de un no lugar:
no crea ni entidad singular, ni relación, sino soledad y similitud.
Tampoco le da lugar a la historia, eventualmente transformada
en elemento espectáculo. Allí reinan la actualidad y la urgencia
del momento presente. En suma, es como si el espacio estuviese
atrapado en el tiempo, como si cada historia individual agotara sus
motivos, sus palabras y sus imágenes en el stock inagotable de una
inacabable historia en el presente (2018: 6).

La tienda es un sitio contradictorio porque si bien se halla
dentro de una ciudad, de un espacio geográfico específico, se
encuentra apartada al mismo tiempo de todo interés interior de la
comunidad; es decir, no significa para los ciudadanos algo más que
el lugar (no lugar) donde pueden proveerse de determinadas cosas
y tener un trato cotidiano sin mayor interés que especular sobre
la vida de la gente. La celeridad y el movimiento son sus mayores
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rasgos, la sustitución también. Mucha gente entra a la tienda, pero
nadie permanece ahí, nadie la impregna con su personalidad ni toma
atención sobre los cambios. Tal como se ingresa, también se sale.
Por otro lado, respecto a la sustitución, cuando apenas se agota algo,
debe ser remplazado por otro objeto igual con la finalidad de no
evidenciar la ausencia del elemento que estaba allí. Esta indistinción
aminora el cambio, el desequilibrio.
En “Los convidados de agosto”, por ejemplo, la plaza de
toros tiene una función identitaria: permitir a los espectadores
tomarse ciertas licencias eróticas y sexuales y, además, es el evento
más importante de la festividad. La tienda, por su parte, es la ventana
desde donde se mira el exterior sin reparar en lo que sucede adentro,
porque nada ocurre al interior. Así, Gertrudis observa los detalles
de la naturaleza menos perceptibles, como mirar a las moscas
sobre los dulces. Destinada a pasar las horas detrás del mostrador,
pierde sorpresa cuando lo escandaloso cobra regularidad: deja de
sorprenderse por la muerte de uno que otro hombre:
También se servía licores y Gertrudis gritó la primera vez que un
parroquiano cayó redondo al suelo, con la copa vacía entre los dedos
crispados. Ninguno de los asistentes se inmutó. Las autoridades
llegaron con su parsimonia habitual, redactaron el acta y sometieron
al interrogatorio a los testigos. Gertrudis se aplacó al saber que un
percance así era común. Si se trataba de una venganza privada nadie
tenía derecho a intervenir. Si era efecto del aguardiente fabricado
por el monopolio (que aceleraba la fermentación con el empleo
de sustancias químicas cuya toxicidad no se tomaba en cuenta), no
había a quien quejarse (Castellanos, 1964: 13).

Las muertes de algunos clientes por consumo excesivo de
alcohol se vuelven hechos anunciados y dejan de tener interés para las
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personas del pueblo, para las autoridades y para la misma Gertrudis.
En este sentido, la permanencia aquí, en este no lugar1, tiene una
vigencia y como las mercancías también es perecedera. Ahora, ¿qué
implica que la tienda de don Estanislao sea la más surtida de la
región? Para los habitantes ésta es un vínculo con la economía del
mundo, un nexo con el exterior y con los productos que vienen de la
ciudad. La tienda pone un puente entre dos dinámicas de consumo
porque “la clientela es variada. Desde el arriero, que requería bultos
de sal, de panela, piezas de manta, hasta el indio que meditaba horas
enteras antes de decidirse a adquirir un paliacate de yerbiya o un
machete nuevo” (Castellanos, 1964: 13).
La costumbre y el aburrimiento vuelven a Gertrudis un
objeto más de consumo en la tienda, mientras que la intrusión de
Juan Bautista, el forajido, trasmuta el sitio a un no lugar. ¿Cómo
ocurre esto? El viaje del sujeto configura diversos espacios como
lugares transitorios, lo cuales le brindan una visión apenas parcial
de los sitios a los que llega. Para él, los lugares son solo de paso.
Juan Bautista llega a la tienda para saciar su sed, calmar el calor
y malestar de su travesía llevándose algo más. Gertrudis accede a
fugarse sin que entre ellos medie la insistencia —por parte de él—,
ni la resistencia —por ella—.
La conversación es escasa. Apenas unas palabras para no
descubrir sus reales intenciones. Recordemos que Augé escribe que
el usuario del no lugar “siempre está obligado a probar su inocencia
[…] Las palabras ya no cuentan” (2000: 106). De esta manera,
Gertrudis es extraída de la tienda como mercancía para saciar otras
1 Las tiendas en algunos poblados alejados de las grandes urbes suelen
ser sitios de reunión y apego. Aquí es evidente la intención por construir un
espacio de circulación, transitorio, en donde nada podría ocurrir.

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necesidades, también físicas, de Juan Bautista. Ambos abandonarán
la tienda dejando en ella esa atmósfera transitoria e impersonal tan
propia de los no lugares.
El contrato de la virginidad
Este relato está contado por un narrador en primera persona,2 a
través de una voz femenina que abre —y cierra— el relato focalizando
la narración en un solo personaje con el que comparte el tiempo y el
espacio. Se trata de un narrador testigo de características epistolares
porque parece reconstruir la historia mediante el intercambio de
cartas con Gertrudis. Si bien, en la narración epistolar cada personaje
se convierte en narrador y la historia se modula por una focalización
de alternancia que es clara y explícita, en “Las amistades efímeras”
es posible dar cuenta que, en menor medida, ocurre esto: Gertrudis
también cuenta sobre sí misma al responder de forma escueta las
misivas de su amiga. De alguna manera, su vida es contada por ella,
sin embargo, en la narración se presenta a través de los ojos y las
palabras de una observadora.
La voz narrativa modula la intensidad de la narración por la
intercalación de algunos registros de relato: la epístola, el testimonio
y la memoria. Por ejemplo, en las cartas nuestra experiencia se
condensa en la expresión pura de las palabras, las cuales propician
imágenes que caben solo en la imaginación; es decir, lo que uno
2 Este tipo de narrador es muy común en obras de carácter autobiográfico.
Si bien no hay dato que compruebe si la narradora tiene relación con Rosario
Castellanos, es posible encontrar ciertos elementos que pueden establecer
vínculos entre la voz narrativa y la autora: una jovencita comiteca con
sensibilidad y talento para la poesía, la cual se traslada posteriormente a la
ciudad de México con su familia.
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

escribe en una carta jamás se mostrará frente al receptor bajo
las mismas imágenes que los emisores, aunque la escritura sea la
misma para ambos. Entonces, las palabras contenidas en las cartas
se transforman en poesía porque abren la mente a todo tipo de
posibilidades, porque todo cabe en ellas: imágenes, figuras, paisajes
y emociones quedan contenidas en las líneas de una misiva. Escribir
una carta es en muchos casos también un acto de soledad y añoranza.
Se escribe a quien se tiene lejos. La narradora cuenta: “Me gustaba
escribir estas cartas: ir dibujando la figura imprecisa de Oscar, la
ambigüedad de su carácter, de sus sentimientos, de sus intenciones.
Fue gracias a ellas —y a mi falta de auditorio— que descubrí mi
verdadera vocación” (Castellanos, 1964: 14).
La redacción de una carta no sería posible sin cosas que
contar y escribir. Ser testigo es colocarse ante una realidad con o sin
posibilidad de participar en ella, legitimar un momento con el solo
acto de la presencia. Para dar un testimonio no es necesario haber
protagonizado el hecho —como sí ocurre con la experiencia—, basta
a veces solo ser consciente de que sucedió y que eso ha provocado
algo en quienes ha tenido un efecto:
Era yo quien la mantenía [a Gertrudis] al tanto de los
acontecimientos. Oscar había empezado a quebrantar su luto. Con
la antigua palomilla jugaba billar, iba a la vespertina los domingos
y a las serenatas los martes y los jueves. Permanecía fiel. No se le
había visto acompañado de ninguna muchacha, ni siquiera por
quitarle el mal tercio a sus amigos. Asistía a los bailes, y a otras
diversiones, con un aire de tristeza muy apropiado y decente. Pero
se rumoraba que no estaba invirtiendo sus ahorros, como era
de esperarse, en los materiales para montar el taller, sino en los
preparativos de un viaje a México, cuyas causas no parecían claras
(Castellanos, 1964: 14).

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En este sentido, la experiencia de la narradora no radica en
hacer visible el distanciamiento entre Gertrudis y Oscar, sino en una
dimensión más general: la de las estructuras y dinámicas sociales —
pero sobre todo familiares— en las comunidades chiapanecas de La
Concordia y Comitán. La narradora, como habitante de ese espacio,
descubre los prejuicios que operan en la conformación de los roles de la
sociedad y de la familia, los cuales colocan en una posición desfavorable
y de invalidación absoluta a las mujeres. Es posible encontrar en el
personaje de Gertrudis una actitud desinteresada, desapegada de
cualquier afecto, una personalidad que evidencia mayor resignación que
conformidad. La idea de que la resignación es una característica exclusiva
del ser mujer está sostenida por prácticas machistas, y más que tratarse
de una posición únicamente de género, tiene una arraigada relación con
el ejercicio del poder ideológico, político, social y económico.
Gracias a estos mecanismos de poder que operan en la
narración es posible dar cuenta de la posición asignada a Gertrudis. A
partir de la orfandad materna —cuenta la narradora— quedó al frente
de los quehaceres domésticos y del cuidado de sus hermanos, en
especial de la menor, la Picha, quien la sigue a todos lados. Gertrudis
“nunca alarmó a nadie con la más mínima disposición para el estudio.
Su asistencia en el colegio obedecía a otros motivos. Su padre don
Evaristo Córdova, viudo en la plenitud de la edad, llevaba una vida
que no era conveniente que presenciaran sus hijos” (Castellanos, 1964:
12). Así, es introducida a todos los aparatos e instituciones sociales:
la escuela, el empleo y el matrimonio, y no para su beneficio sino
para responder a un interés externo, el de su padre, el cual también
responde y se adecúa con estricto apego a las demandas y normas
conservadoras, aunque no sea practicante de ellas.
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Si en la tienda todo es perecedero y está destinado a
terminarse tras el uso, el “romance” entre Juan Bautista y Gertrudis
no es una excepción. Condenada al fracaso por la premura con que se
llevó a cabo, la fuga con el forajido trae consecuencias perjudiciales
para la joven, quien es expulsada del núcleo familiar y obligada a
casarse después de mantener relaciones sexuales con Bautista. Las
estructuras de poder social se erigen desde la familia, restringiendo
la experiencia de la sexualidad para las hijas, asunto que no sucede a
los varones. Ellas permanecen en abstinencia y se les inculca como
obligación conservar la virginidad a toda costa, pues esta será dada
como prenda de garantía al hombre que se fije en ellas y las elija. En
este sentido, la mujer joven queda reducida a una mercancía donde
la virginidad será el parámetro que mida su valor como persona
y el derecho del varón para efectuar la devolución,3 en caso de
comprobar que ya no la posee.
Con la preservación de la virginidad femenina el cuerpo se
normaliza y privatiza, se construye como una especie de territorio
sobre el cual es preciso efectuar un contrato y una marca. La
virginidad se constituye como mecanismo de control, pero ese no lo
ostentan las mujeres sino quien resguarda celosamente su virginidad
con la intención de convertirla en algo que a corto o largo plazo
brinde privilegios de carácter social y económico. En todas las
sociedades, sea de forma abierta o clandestina, los padres, tutores e,
incluso, los proxenetas ponen etiqueta de precio a la virginidad de
las jóvenes. Una virgen se cotizará con mayor valor económico.
Don Evaristo decide no correr el riesgo y obliga a su hija a
casarse con quien ya ha hecho uso de esa garantía, la cual él, como
3 Esto sí ocurre en la novela corta de Castellanos titulada El viudo Román.

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padre, ya no podrá presumir frente a cualquier sujeto que manifieste
interés por su ella. Menciono “obtener” porque Gertrudis es
concebida como un producto, como una conserva. La relación que
comenzó con premura dentro de la tienda descubre su fugacidad
una vez que Juan Bautista es encarcelado a consecuencia de sus
prácticas delictivas en la región. Para Gertrudis, la virginidad es una
característica biológica; para su padre no.
Hacia final del relato, la voz narrativa recupera la presencia
que le había cedido al diálogo de los personajes y cuenta que
Gertrudis, tras algún tiempo en el que visitaba a Juan Bautista en
la cárcel sin que entre ellos existiera una mínima conversación,
viaja a la Ciudad de México para encontrase con ella, quien vive allí
desde hace varios años. La recién llegada a la capital es rechazada
por los padres de la narradora a consecuencia de su apresurada
unión con el ladrón:
Bien que mal, Gertrudis fue saliendo adelante. Nos veíamos a
escondidas los domingos. Ahora yo me había vuelto un poco
más silenciosa y ella más comunicativa. Nuestra conversación
era agradable, equilibrada. Estábamos contentas, como si no
supiéramos que pertenecíamos a especies diferentes.
Un domingo encontré a Gertrudis vestida de negro y desecha
de llanto.

—¿Qué te pasa?
—Mataron a Juan Bautista. Mira, aquí lo dice el telegrama.
Yo sonreí, aliviada.
—Me asustaste. Creí que te había sucedido algo grave.
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Gertrudis me miró interrogativamente.
—¿No es grave quedarse viuda?
—Pero tú no eres viuda. Ni siquiera te casaste.
Abatió la cabeza con resignación (Castellanos, 1964: 27).

Gertrudis descubre una dolorosa realidad: no es viuda. Si no
es viuda, ¿entonces qué fue? Su presente repercute ahora en todo
aquello que conformó su pasado. Su personalidad continúa sujeta a
ciertos prejuicios que resultan inalterables y que la hacen adoptar un
comportamiento que no debe corresponderle pero que descubren
su necesidad de obtener una identidad. En este sentido, si no es una
viuda, entonces no es ni ha sido nadie.
Gertrudis y su amiga narradora son una oposición de
personalidades que marca el posible límite con el que el espacio del
texto queda dividido. Son dos caminos opuestos que se encuentran
en las palabras de sus cartas porque cada una pertenece a un espacio
que no corresponde con el otro. En ocasiones se enfatiza en aquellas
características que las hacen diferentes, no solo en aspectos sociales,
sino también los personales, como la vocación. Mientras hay una
narradora con inquietudes por la escritura, por el otro lado tenemos
un personaje como Gertrudis, sin ningún tipo de interés y siempre a
merced de las circunstancias y las casualidades.
Yuri Lotman escribe que hay textos en donde a cada personaje
le corresponde una parte, pues un mismo mundo dentro de un texto
puede encontrarse fragmentando de distinta forma y de acuerdo
con las diferencias entre estos personajes. Entonces —señala—
nace una polifonía del espacio, “un juego con las diversas formas
de segmentación” (1982: 282). Un día simplemente la narradora y
Gertrudis jamás se vuelven a ver.
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“Vals ‘Capricho’”: La palabra señorita es un título honroso
Lucien Goldman precisa que el personaje literario es “reflejo
de estructuras sociales e ideológicas, como sujeto de acciones y
pensamientos que han de enfrentarse a un sistema social cuyos
valores deben ser profundamente transformados” (citado en G.
Maestro, 1994: 460). En su crítica, el personaje se articula en el
texto literario bajo las mismas estructuras con las que un individuo
configura su personalidad en una sociedad. En este sentido, se
establece una homología entre ambos con la cual habrá que ir con
cautela a fin de evitar que el análisis literario quede cooptado por la
sociología. La sociocrítica, al ser una perspectiva teórica naciente de
la necesidad por revisar cuáles presupuestos críticos —no solo los
de carácter sociológico— median en el análisis de un texto, establece
relación con otras disciplinas como la semiótica, misma que da
oportunidad para un estudio con diversos niveles de sentido.
Yuri Lotman complementa la visión de Lucien Goldmann
respecto al personaje cuando explica que éste no solamente es
una construcción de la realización de los esquemas culturales,
sino también “un sistema de desviaciones significantes que se
crean a expensas de las ordenaciones parciales” (1982: 307). Estas
desviaciones hacen una importante revelación al dar origen a un
tipo de separación entre el personaje, específicamente su conducta,
y cualquier interpretación que no sea de carácter literario o artístico.
Así, el personaje literario, además de mantener vínculo con
el espacio social representado (podemos decir también configurado,
puesto que es una invención del autor), es una entidad sígnica, una
construcción ficcional que funciona en relación con otros signos,
tales como el lenguaje, el espacio, el tiempo y otros personajes.
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

Reinerie se presenta en el relato como una unidad de sentido puesto
que la construcción de su personalidad se encuentra atravesada por
el hacer de otros personajes, como sus tías, las hermanas Natalia y
Julia Trujillo. A partir de las ideas de Lotman sobre el problema del
personaje y el carácter, revisaré cómo ocurre la degradación que
finalmente la conduce a Reinerie a la locura.
En “Vals ‘Capricho’”, Germán Trujillo encomienda a sus
hermanas Natalia y Julia, dos solteronas, la tarea de instruir a su
hija Reinerie en los menesteres femeninos. La joven, quien es
consecuencia del amorío que tuvo su padre con una mujer indígena
de la región, enseguida es señalada y relegada por la comunidad,
incluso por las tías, a consecuencia de su desinterés e indisposición
por aprender buenos modales y adoptar un comportamiento dócil.
Reinerie queda sumida en una profunda locura que da prueba
sobre el poder destructivo que ciertos prejuicios tienen en las
sociedades.
Cuando Lotman aborda el problema del personaje señala
que en la obra literaria es posible la existencia de “personajes
opuestos que pueden tener un parecido exterior, quedar incluidos
en situaciones similares, etc.” (1982: 309). Natalia y Julia Trujillo
avanzan en oposición a Reinerie; mejor dicho, esta última lo hace
en contraste con sus tías. No obstante, si revisamos su entorno es
posible dar cuenta de que las mujeres solteronas, pese a ser la estricta
personificación de la moral y de las buenas costumbres, tampoco
quedan excluidas de la marginación por su condición. A ellas se les
adjudica el cuidado de los ancianos, los enfermos y los locos; así, les
corresponde la de inicio fracasada empresa de “educar” a Reinerie,
joven estigmatizada desde su nacimiento.
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La oposición de caracteres va más allá al develar una
arraigada confrontación entre dos grupos, la cual establece un
vínculo entre los conceptos “dominación” y “resistencia”. Natalia
y Julia Trujillo se presentan como dos damas educadas y de buena
familia. La primera, virtuosa del piano, solía amenizar las reuniones
con la impecable ejecución “de la pieza suprema de su repertorio:
el vals ‘Capricho’ de Ricardo Castro” (Castellanos, 1964: 31); Julia,
por su parte, se dedicaba a la confección de las prendas, hechas con
telas muy finas traídas de ciudad de México, Guatemala y París, que
vestían las señoras de Comitán. La construcción de estas dos figuras
se da en un entorno “educado”, en donde tienen cabida las más
refinadas artes y la posibilidad de una economía desahogada.
Reinerie representa la otra cara de la sociedad comiteca,
aquella que debe permanecer oculta dado que se encuentra en
un estado salvaje. Se trata de un personaje sin identidad porque
se halla en medio de dos grupos: no termina por ser mestiza
ni tampoco indígena. Es posible hablar entonces de personajes
“varados”, pues recordemos que las hermanas Trujillo habitan esa
zona gris que divide todo lo que su apellido significó antes de la
Revolución y el agrarismo y de lo que se ha convertido después
de las reformas cardenistas. El concepto “salvaje” de inmediato
plantea y se desplaza ante la presencia de otro, el de “civilización”,
y su anulación ocurre por los estrictos códigos que conforman al
último, como los que determinan el derecho a la identidad social,
como por ejemplo los códigos de apariencia y lenguaje. Sobre
Reinerie, el narrador cuenta:
Si se examinaba su belleza era para hacer resaltar su falta de apego
a los cánones. Ni pelo ondulado, ni ojos grandes, ni piel blanca,
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

ni boca diminuta, ni nariz recta. La suma de leves defectos y
asimetrías no resultaba atractiva para los hombres ni envidiable
para las mujeres (Castellanos, 1964: 48).

La descripción prosopográfica del personaje expone
también condiciones de carácter social y cultural al constituirse la
apariencia como factor determinante para la asignación de lugares
y roles. Lo que se describe como asimétrico en el físico de Reinerie,
en su rostro específicamente, es la carencia de armonía, la negación
rotunda de la naturaleza para dar a una joven ya sea la belleza exacta
o la fealdad suficiente. Reinerie está relacionada no con lo feo,
sino con lo “insignificante”, lo “invisible” y lo “desapercibido”.
En este cuento, cuando el narrador hace la descripción física
del personaje establece una comparación inmediata con otros
personajes; sin embargo, no hay necesidad de esclarecer a estos
últimos en una descripción también prosopográfica porque la
realizada sobre el primero descubre determinadas características
que se individualizan y potencian como rasgos negativos. Estos
rasgos están determinados por la contemplación del otro; por lo
tanto, están sujetos a su aprobación.
Respecto a su lenguaje, no existe parte que refiera
explícitamente a su forma o registro, porque en los diálogos
no se presenta la voz de Reinerie; de hecho, pareciera que
el narrador le niega su condición de hablante. Esta puede
inferirse gracias a lo que Lotman describe como interacción de
estructuras paradigmáticas (de posibilidades y funciones) en el
personaje. El semiólogo explica que la construcción del carácter
a nivel de estructura ideológica está relacionada con “el hecho
de que el texto se desarrolla sobre el eje sintagmático” (1982:
310), esto quiere decir que el lenguaje es algo no acabado puesto
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que “termina de construirse por inducción a partir de nuevos
fragmentos del texto” (1982: 310).
La caracterización de lenguaje del personaje es posible a
partir de lo que otros, en otro momento, dicen sobre ella. Se narra que
Reinerie, además de hablar la lengua de su madre —motivo suficiente
para prejuicios lingüísticos—, es poseedora de conocimientos que
la ponen en posición superior con respecto a las otras chicas de su
edad, pero que a la vez la aleja de lo socialmente constituido como
“femenino” al conocer cosas que cualquier jovencita honorable
debería mejor ignorar:
Porque Reinerie poseía unos secretos que colocaban a las
comitecas en un nivel de subordinación. Estos secretos se
referían a la vida sexual de los animales y también ¿por qué no?
de las personas. Reinerie describía con vivacidad y abundancia
de detalles, el cortejo de los pájaros, el apareamiento de los
cuadrúpedos, el cruzamiento de las razas, el parto de las bestias de
labor, la violación de las núbiles, la iniciación de los adolescentes
y las tentativas de seducción de los viejos […] La fama de la
corrupción de Reinerie llegó hasta las tertulias de los hombres para
provocarles un movimiento de repugnancia. En sus relaciones con
las mujeres contaban, como un ingrediente indispensable, con su
ignorancia de la vida. De ellos dependía prolongarla o destruirla.
En el primer caso tenían segura la sumisión. En el segundo, la
gratitud (Castellanos, 1964: 43).

El anterior fragmento alude al lenguaje de Reinerie y al
mismo tiempo hace referencia sobre su conciencia del mundo, una
que no corresponde a la estipulada por las convenciones sociales.
De esta manera, cuando el personaje coloca a otras jóvenes en
un nivel inferior a consecuencia de su conocimiento sobre la vida
sexual, tal supremacía tiene efectos paradójicos en ella porque al
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

efectuarse esta especie de ventaja sobre otras jóvenes entonces se
maximizan sus aspectos negativos y se propicia aquella “mala fama”
del personaje.
Reinerie es presentada a través de las palabras de otro, de
tal manera que la descripción también caracteriza a ese otro que
observa y habla. El enjuiciamiento es evidente para quien conoce
lo que no debería. El personaje se configura en oposición —
resistencia— a las formas sutiles de dominación empleadas por sus
tías y el coadjutor, y que pretenden ceñir su personalidad al título
de “señorita”. ¿Qué implica ser o convertirse en una señorita?
La palabra puede cancelar lo mismo que exalta: en su dimensión
halagadora, el término destaca aquellas características que se han
estipulado como reglas previamente: juventud, comportamiento
(deberá ser recatado y sumiso), lenguaje (deberá ser silencioso y
oculto), expresión (discreta), e ignorancia sobre ciertos temas; en
su dimensión despectiva, bastará con darle un tono, una marca de
lenguaje que excluya al personaje de mencionadas características.
Entonces la palabra “señorita” se vuelve tan castigadora como
honrosa puesto que indica un estado de espera (que además deberá
ser corto) para pasar pronto al de “señora” casada, respetable y con
hijos. Cuando la designación se prolonga implica ya una tragedia, un
estado que empeora con la edad.
Reinerie-Claudia-Gladys-María-Alicia:
un personaje sin nombre
Yuri Lotman señala que “es probable que la más aguda manifestación
de la naturaleza humana sea el uso de los nombres propios” (1999:
52). Por otro lado, cuando Roland Barthes escribe acerca de esto,
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dice que el nombre es un signo que no puede ser aplastado por
ningún uso gracias a su densidad de sentido (1972: 125). Y es que
el nombre propio funcione como un signo verbal que designe una
multiplicidad de elementos de carácter histórico, cultural, político
y social: son la marca identitaria por antonomasia. Quien carece de
nombre prácticamente no tiene identidad; por lo tanto, no tiene una
historia.
A los nombres propios les corresponden estructuras
sintácticas, semánticas y pragmáticas que llevan a cabo una función
lingüística dentro de la cultura, una función de sentido y designación
que se caracteriza por la variabilidad de semas que lo cruzan.
Barthes señala que cuando estos semas se fijan en el nombre surge
el personaje, pues este “funciona como el campo de imantación de
los semas” (1980: 74). El personaje cobra una identidad plena y se
individualiza para distinguirse de otros elementos que poseen la
misma naturaleza, se ubica en el grado esencial de la caracterización.
Pero, ¿qué ocurre cuando el nombre propio despersonaliza? En
“Vals ‘Capricho’”, a Reinerie se le asignan diferentes nombres
porque sus tías creen que el suyo es agresivo y poco ortodoxo:
Julia se adelantaba a las condenaciones que temía. El Coadjutor
esbozó un gesto ambiguo.

—Y en el barrio de la Pila, exponiéndose a que le faltara al
respeto cualquier burrero.
—¡San Caralampio bendito!
—Pues allí, fingiendo negocios, tenemos a la sobrina de ustedes,
Reinerie…
—Gladys, señor.
—Claudia, su reverencia.
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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

—María, de acuerdo con las costumbres de nuestra Santa Madre
(Castellanos, 1964: 40).

Julia le da el nombre de Gladys, Natalia el del Claudia,
el Coadjutor el de María y Reinerie se nombra a sí misma Alicia.
Estos cuatro apelativos nos insertan en un contexto permeado por
algunos prejuicios que desembocan en el rechazo rotundo hacia
un sujeto, porque no llamar a alguien por su nombre es una forma
de violentar y de anular. Esta animadversión se manifiesta desde
el nivel más elemental, el de la marca identitaria y repercute en la
autodenominación provocando que Reinerie también renuncie a
su nombre. Gladys, Claudia, María y Alicia intentan suplantar una
identidad que ha sido degradada ya; sin embargo, lo que realmente
hacen es fragmentar la personalidad hasta reducirla a la nada, porque
no importa cuántos nombres le den sus tías o el coadjutor, Reinerie
nunca será alguien más que la joven salvaje y la hija que German
Trujillo tuvo con una india.
Entre las reprobables características de Reinerie se habla de
un comportamiento masculino, pues es “capaz de cinchar una mula,
de atravesar a nado un río y de lazar a un becerro” (Castellanos,
1964: 44). En este sentido, se observa una arbitraria relación entre
comportamiento y sexualidad —esta última como una construcción
social en función del aprendizaje cultural y de lo normativo—, en
la cual se fijan también distintos rasgos semánticos. Por ejemplo,
si revisamos el término masculino en este contexto, daremos las
siguientes significaciones: 1) ser un hombre, 2) realizar trabajo
duro y 3) poseer fuerza (tanto física como mental). Ahora veamos
las significaciones de feminidad: 1) ser una mujer, 2) ser dócil y 3)
sumisa. Si partimos de que la identidad sexual es una construcción
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social acotada por determinados comportamientos y códigos
sociales, entonces Reinerie está desplazada de ambos extremos, pues
su sexualidad biológica la excluye de todo menester masculino y su
tosca personalidad la aparta de lo establecido como femenino. Está
varada en los márgenes de la sexualidad social.
Aun cuando Reinerie busca la redención con la práctica de un
comportamiento aceptable, mejor dicho, femenino —ensaya recetas
de cocina, deshila manteles, marca sábanas y adopta el nombre de
Alicia—, su origen e historia ya habrán pesado sobre ella. Y es que
la historia es inherente al nombre, por eso también es irrenunciable,
y ambas se constituyen en una relación dialógica en donde la historia
da sentido al nombre y el nombre la construye. Cuando el boicot
cobra dimensiones catastróficas y la marginación se recrudece con
sobrenombres y evasiones expresas, de las que ni siquiera el padre
ni las tías pueden salvarla, las identidades suplantadas se derrumban:
“Gladys, Claudia, se sentía aplastada por aquel cariño como por la
losa de una tumba. María experimentaba las torturas del Purgatorio;
y en cuanto a Alicia se había borrado como si nunca hubiera nacido”
(Castellanos, 1964: 56).
Qué mayor remedio le queda a Reinerie que escapar. Sin
embargo, esta no puede ser física, pues en los contextos creados
por nuestra autora las mujeres no tienen permitida la huida; están
condenadas a la permanencia, al ocultamiento y a la reclusión.
Entonces la locura es la forma de la fuga, de desprendimiento ante
la hostilidad de una sociedad y una civilización que —como se
narra— todo lo destruye. Este tipo de fuga pudiera ser interpretada
como un destino ineludible, el regreso a su estado salvaje del cual
intentaron desprenderla a través de mecanismos agresivos como la
despersonalización y la anulación. Es la misma Rosario Castellanos
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quien afirma que en los contextos provincianos de sus novelas y
cuentos las mujeres no tienen más opción que estos: “la fuga, la locura,
y la muerte como espacios alternativos que no son propiamente
cauces de vida, sino formas de muerte” (1975: 229), a la que se suman
la muerte social, el enclaustramiento y el desprecio de la comunidad,
como le ocurre a todos los personajes de estos relatos.
Conclusiones
En “Las amistades efímeras” y “Vals ‘Capricho’” la conformación
espacial e identitaria de los personajes femeninos se encuentra
a merced de determinados prejuicios que tienen funciones
particularmente destructivas. Los prejuicios se transforman en
violencia cuando obligan a los personajes a renunciar a su voluntad
o los orillan a la destrucción social y personal. En el primer cuento
que ocupó esta revisión, la virginidad es una característica de la
feminidad que tiene el valor de las mercancías y como tal se tiene
acceso a ella en un sitio de comercio. En esta historia la virginidad
tiene un simbolismo contractual al constituirse como prenda que
sostiene el honor familiar y masculino. En temas de espacio, la
tienda atendida por Gertrudis es un sitio transitorio, de circulación
y celeridad. No de permanencia.
El ejemplo más evidente de la degradación de un personaje
por prejuicios relacionados con lo que debería ser la correcta
feminidad ocurre en “Vals ‘Capricho’”, relato donde se exhiben
las similitudes de personajes aparentemente opuestos cuando la
personalidad debe ceñirse a las exigencias de títulos honorables. En
este cuento la anulación, como consecuencia de diversas formas de
violencia, es una constante que descubre la histórica confrontación
entre “lo civilizado” y “lo salvaje”. Por otro lado, los personajes se
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hallan varados en una zona que alejada de cualquier posibilidad de
identidad. A Reinerie, por ejemplo, se le quita el nombre para que
sus tías, el coadjutor, y hasta ella misma asignen otro que la ponga
a distancia de su naturaleza salvaje. Sin embargo, esta multiplicidad
de nombres termina por violentarla más. Lo que no tiene armonía,
lo irrelevante, invisible e insignificante está encarnado en Reinerie.
Como se ha podido advertir, en estas dos narrativas Rosario
Castellanos plantea temáticas a partir de la articulación literaria de
sitios, prácticas sociales, discursivas y culturales. Al partir de esa
realidad que le ha sido cercana, dota a su obra de un carácter crítico
y personal. La provincia de Castellanos transfigurada por el lenguaje
literario no excluye ninguna dimensión de la vida pública y privada:
la intimidad, la charla, la fuga y la locura son tratados con el mismo
empeño crítico y estético para observar aquellas problemáticas
expuestas en sus cuentos. La estructuración del espacio se da en
relación con el interés por lograr sitios donde la insatisfacción, la
sexualidad y la búsqueda de la libertad ocurran como escándalo,
exhibición y oprobio; lugares donde los prejuicios sean dinámicas
de convivencia irrenunciables.

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�Omar Armando Paredes Crespo / Entre sitios y marignalidades

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Representaciones de lo abyecto en La hora de la
estrella de Clarice Lispector
Representations of the abject in Clarice Lispector’s
The Hour of the Star
Joseph Amauri Cardona Mora
Universidad Nacional Autónoma de México
gusdck@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo se aborda a Macabéa, personaje principal de
la novela La hora de la estrella de la autora brasileña Clarice Lispector, a
partir de la teoría psicoanalítica de Julia Kristeva postulada principalmente
dentro de su obra: Poderes de la perversión: ensayo sobre Louis-Ferdinand Céline,
donde expone la idea de lo abyecto como objeto de análisis literario por
sus representaciones dentro de la literatura contemporánea. Propongo los
postulados de Kristeva en el análisis de este personaje con el objetivo de
aportar un punto de vista en donde Macabea es configurada a partir del
desarrollo y deterioro de su identidad, derivado de su relación con los elementos sociales que dominan y reprimen su espacio, su corporalidad y su
fe para convertirla finalmente en un ser abyecto.
Palabras clave: literatura brasileña, literatura latinoamericana, psicoanálisis, abyección, espacio, corporalidad, Clarice Lispector
Abstract. This article addresses Macabea, the main character of the novel
The hour of the star by the Brazilian author Clarice Lispector based on

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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

the psychoanalytic theory of Julia Kristeva postulated mainly within her
work: Powers of Horror: An Essay on Abjection where he exposes the
idea of the abject as an object of literary analysis due to its representations within contemporary literature. I propose Kristeva’s postulates in
the analysis of this character with the aim of providing a point of view
where Macabea is configured from the development and deterioration of
her identity, derived from her relationship with the social elements that
dominate and repress her space, her corporeality and her faith to finally
turn her into an abject being.
Keywords: Brazilian literature, Latin American Literature, psychoanalysis,
abjection, space, corporeality, Clarice Lispector.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Primeramente, es indispensable hacer un breve recorrido por
la vida y obra de Clarice Lispector y del panorama literario de su
época para tener una perspectiva amplia del estilo de esta autora
y de su influencia dentro de la literatura latinoamericana. Esto
resulta indispensable debido a que la obra no sólo novelística sino
también cuentística de Lispector guarda relación entre sí por los
temas presentes dentro de ella, las características que comparten
sus personajes y el tratamiento de los espacios, por mencionar
algunos aspectos de su obra. Aunado a esto, este recorrido muestra
la evolución de Lispector como autora y a la evidente relevancia que
tenía su vida misma dentro de su literatura.
Clarice Lispector es una de las escritoras más reconocidas de
la literatura brasileña. En palabras de Rosario Castellanos: “¿Quién
es Clarice Lispector? Es, junto con Dinah Silveira de Queiroz una
de las grandes narradoras en lengua portuguesa de nuestros días”
(Castellanos, 2017: 99). Lispector ha sido muchas veces comparada
con Virginia Woolf por su estilo narrativo, por los temas en los que
se envuelven sus personajes literarios, por la forma en la que su obra
se centra en lo femenino y su relación con el mundo.
Lispector pertenecía a una familia ucraniana refugiada y,
aunque ella nació en dicho país, siempre se consideró brasileña. Su
obra es bastante amplia: escribió gran cantidad de novelas, cuentos,
ensayos, poesía, cartas de viaje e incluso una obra teatral publicada
en 1964 dentro de A Legião estrangeira; pero, sin duda alguna, es más
conocida por su trabajo como novelista y cuentista debido a su
manejo del simbolismo, sus particulares temáticas, el tratamiento
de la sociedad brasileña de su tiempo, sus impactantes imágenes
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

y la construcción literaria de los espacios. Aunque su primera
publicación fue en el año de 1943 con Perto do coração selvagem, llegó
a declarar en algunas entrevistas que comenzó a escribir cuentos y
obras teatrales a muy temprana edad e incluso llegó a trabajar en
varios periódicos. En el año de 1940 comenzó a redactar columnas
en el Vamos Lêr!, por lo que su trabajo como escritora empezó unos
años antes de haber mostrado su primer novela al mundo. En una
entrevista que dio el 20 de octubre de 1976 al Museu da Imagem e do
Som de Río de Janeiro, Lispector habla sobre sus obras y su estilo
literario, además cuenta que en un principio estudió la licenciatura
en Derecho debido a su intención de cambiar las cárceles en su país,
pero nunca ejerció debido a su atracción hacia el periodismo y la
creación literaria.
La hora de la estrella fue publicada en octubre de 1977 y es
la última novela de la escritora brasileña debido a que Lispector
sufría las primeras secuelas de un cáncer de ovario que finalmente la
vencería la mañana del 9 de diciembre del mismo año. Para algunos,
la última novela de Lispector es la que aglutina en mayor medida su
estilo y le consolida como una de las grandes autoras de su tiempo:
Gran parte de la posterior fama de Clarice Lispector, su
imperecedera popularidad entre un amplio público, se debe a
este breve libro, en el cual consigue conjurar todas las facetas de
su escritura y de su vida. Explícitamente judío y explícitamente
brasileño, enlazando el noreste de su infancia con el Río de
Janeiro de su vida adulta, «lo social» y lo abstracto, lo trágico con
lo cómico, combinando sus cuestiones religiosas y lingüísticas con
el impulso narrativo de sus mejores historias, La hora de la estrella
es el monumento más emblemático del «genio insoportable» de su
autora (Moser, 2017: 423) .

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La trama de la novela se centra en Macabéa y en el monólogo
que tiene su narrador en el transcurso de las primeras páginas por
la dificultad que le resulta narrar la historia de la norestina. Desde
el principio se nos advierte como lectores sobre las características
físicas y psicológicas de Macabéa, las que se conocen poco a poco
conforme se adentra en las acciones narrativas, el lugar en el mundo
que le fue asignado como mecanógrafa en una oficina y el espacio
que habita en las afueras de la ciudad de Río de Janeiro, algo que será
crucial en el transcurso de la historia y en el trágico final que tiene la
protagonista: “La persona de la que voy a hablar es tan tonta que a
veces les sonríe a los demás en la calle. Nadie responde a su sonrisa
porque ni siquiera la miran” (Lispector, 2018:15).
Además de que la misma Lispector hace alusión a sí misma
al introducirse en la voz del narrador de su historia, pues la premisa
de la novela parte como una suerte de viaje espiritual por encontrar
la identidad del narrador (masculino) que funge como avatar de
Lispector a la par que construye la de Macabéa y justifica el haber
escogido a un ser marginal y sin una muestra de carisma, pues podría
haber narrado la historia de un ser que contuviera cada una de las
características normativas de su tiempo como algunos escritores de su
época. Lo anterior forma parte del estilo literario propio de Lispector
y una de las principales razones por las cuales su obra no fue aclamada
en gran medida a nivel nacional sino hasta después de su muerte:
¿Por qué escribir sobre una joven que no tiene ni siquiera una
pobreza ornamentada? Tal vez porque en ella haya un recogimiento
y también porque en la pobreza de cuerpo y espíritu yo toco la
santidad, yo que quiero sentir el soplo de mi más allá. Para ser más
que yo, pues soy tan poco (Lispector, 2018:18).
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El que Lispector haya elegido relatar la historia de Macabéa
en su última novela y no la de un personaje pensado para generar
fascinación o heroísmo tiene mucho que ver no sólo con la situación
en la que se encontraba ─casi en su lecho de muerte y en la etapa final
de su carrera como escritora─. Después de escribir sobre personajes
como G.H., que encuentra una nueva identidad al final de la novela
después de haber emprendido un viaje onírico al entrar en contacto
con una cucaracha dentro del ropero de su antigua sirvienta, o Martim,
en La manzana en la oscuridad, novela en la que cuestiona la moralidad y
crea una identidad a través del pecado y la redención, tiene relevancia
en específico el cuestionamiento sobre los seres marginales como
Macabéa, quienes son controlados y dominados por las normas
establecidas de su tiempo, un aspecto de su obra un tanto olvidado
por la crítica. Sin embargo, este cuestionamiento guarda suma relación
con los postulados de filósofos como Bourdieu, Foucault, Butler o la
misma Kristeva, que cuestionan el poder que ejercen las instituciones
sobre los individuos acerca de sus cuerpos, creencias religiosas y el
desarrollo de su psique, pero este es un tema que abordaremos con
mayor profundidad más adelante.
Abyección y literatura
Ahora que nos hemos introducido dentro de la vida y obra de
Lispector y que hemos hablado, a grandes rasgos, sobre La hora
de la estrella, es momento de introducirnos dentro de la teoría de
la abyección de Julia Kristeva y su relación con el desarrollo de
Macabea como personaje abyecto a lo largo de la novela. Para
Kristeva, la abyección no se define como un objeto tangible
o visible, puesto que el ser que lo padece no es capaz de crear
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autoconsciencia de ello para curarse y continuar con su vida
como antes de estar abyecto. Este es un padecimiento ambiguo y
subjetivo que perturba y deteriora a todo aquel que libra una lucha
interna por rechazarlo; sin embargo, lo abyecto tiene la cualidad
de oponerse al Yo y de atraerlo para intentar ser asimilado en el
interior de la psique humana:
Hay en la abyección una de esas violentas y oscuras rebeliones
del ser contra aquello que lo amenaza y que le parece venir de
un afuera o de un adentro exorbitante, arrojado al lado de lo
posible y de lo tolerable, de lo pensable. Allí está, muy cerca,
pero inasimilable. Eso solicita, inquieta, fascina el deseo que sin
embargo no se deja seducir. Asustado, se aparta. Repugnado,
rechaza, un absoluto lo protege del oprobio, está orgulloso de ello
y lo mantiene (Kristeva, 1988: 7).

Asimismo, lo abyecto tiene la cualidad de violentar de
distintas formas, no sólo mentales, si no que se manifiesta en el
plano físico del ser y en su entorno. Esto es evidente en el personaje
de Macabéa, pues no se trata únicamente de algo que se origina en el
interior del ser, sino que también se origina en el exterior:
Lo abyecto no es mi correlato que, al ofrecerme un apoyo sobre
alguien o sobre algo distinto, me permitiría ser, más o menos
diferenciada y autónoma. Del objeto, lo abyecto no tiene más que
una cualidad, la de oponerse al yo. Pero si el objeto, al oponerse,
me equilibra en la trama frágil de un deseo experimentado que, de
hecho, me homologa indefinidamente, infinitamente a él, por el
contrario, lo abyecto, objeto caído, es radicalmente un excluido, y
me atrae hacia allí donde el sentido se desploma (Kristeva, 1988:8)

Kristeva propone la abyección como una categoría de análisis
no sólo dentro del plano de la psicología, sino que lo emparenta
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con la literatura, específicamente con la contemporánea con autores
como Dostoievski, Proust, Joyce, Artaud y Borges, ya sea por el
cuestionamiento de la fe, el deseo del cuerpo femenino o de la muerte
dentro de sus obras. Además, realizar un recorrido por las características
que relacionan a la abyección con la literatura contemporánea, ya que
esta se vale del uso de algunas dicotomías que competen al paradigma
de lo abyecto. En palabras de Kristeva, “En consecuencia, se podría
decir que con esta literatura se realiza una travesía de las categorías
dicotómicas de lo puro y lo impuro, de lo interdicto y del pecado, de
la moral y de lo inmoral” (Kristeva, 1988:26).
Macabéa y el cuerpo abyecto
A partir de este punto realizaré el análisis de Macabéa como
personaje de La hora de la estrella desde la perspectiva de la
abyección de Kristeva que vimos anteriormente y de las categorías
que forman parte de ella como lo son: la construcción de un
cuerpo y un espacio abyectos, además del tiempo de la abyección,
apoyándome en otros autores que han trabajado la abyección
dentro de lo social, la literatura y otras expresiones artísticas como
el cine.
Dentro de la novela, el narrador describe a Macabéa
físicamente poco a poco conforme se adentra en la narrativa y nos
muestra breves pistas de cómo se conforma la corporalidad del
personaje relacionando algunas veces con la niñez de ésta: “La joven
tenía hombros curvos como los de una zurcidora. De pequeña
había aprendido a zurcir” (Lispector, 2018: 21); en como la miran
las personas cuando camina por las calles: “Cuiden de ella porque
mi poder consiste sólo en mostrarla para que ustedes la reconozcan
en la calle, andando levemente a causa de su flacura revoloteante”
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(Lispector, 2018:17); o en cómo pasaba la noches dentro del
departamento que habitaba con sus compañeras:
“Joven —y veo que ya estoy casi en la historia—, joven que dormía
con una enagua de mezclilla con manchas bastante sospechosas de
sangre pálida. Para dormirse, en las heladas noches de invierno se
enroscaba en sí misma, recibiéndose y dándose su propio y parco
calor. Dormía con la boca abierta porque tenía la nariz tapada,
dormía exhausta, dormía hasta nunca” (Lispector, 2018: 20).

Agregando a las condiciones corpóreas que la conforman,
su condición anémica y principios de tuberculosis se intuyen
cuando Gloria, compañera y nueva novia de la expareja de Macabéa
le recomienda visitar a un médico de pobres por unos síntomas
estomacales que tenía desde hace días después de visitar la casa de la
misma Gloria y tomar ahí un chocolate con galletas:
“Al día siguiente, un lunes, no sé si por causa de que el hígado fue
afectado por el chocolate o por causa del nerviosismo por haber
bebido cosas de ricos, la pasó mal. Pero terca no vomitó para no
desperdiciar el lujo del chocolate. Días después, al recibir su salario,
tuvo la audacia, por primera vez en su vida (explosión), de buscar
al médico barato que le había aconsejado Gloria. La examinó, la
examinó y una vez más la examinó” (Lispector, 2018:73).

Para Julia Kristeva, el cuerpo abyecto se constituye a partir
de lo que las leyes proclamadas por las instituciones (gobiernos)
dictaminan para con o los individuos, lo que causa como la sociedad
visibiliza y aquello que reprime como con Macabéa: “Este gobierno,
esta mirada, esta voz, este gesto, que hacen la ley para mi cuerpo
aterrado, constituyen y provocan un afecto y no todavía un signo”
(Kristeva, 1988: 18).
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Otros autores concuerdan con Kristeva respecto al cuerpo
abyecto, pues la constitución de este está íntimamente ligada con
lo colectivo y no con lo individual en el que el propio sujeto fija
sus propios límites o los desplaza a voluntad. Para este punto, la
abyección está instaurada desde lo más alto de los sistemas que
rigen a los individuos sobre a aquellos que no tienen acceso a la
educación ni a la información y que no tienen forma de oponerse,
pues veremos más adelante que ni si quiera el placer y el goce logran
eyectar1 al objeto abyecto por completo:
La transversalidad deviene trabajo de lo inconsciente en el sujeto
y sus instituciones porque introduce la finitud, nos confrontan
con la precariedad cuando con el otro buscamos alternativas al
agobio y la precariedad de la vida, cuando la norma ya no puede
contener la producción de las formas de subjetivación se produce
lo abyecto. Quizá hay en el cuerpo demasiado de abyecto, ahí se
produce un real que se desplaza a los umbrales de los imaginarios,
insiste, se reitera en una desobjetivación. El cuerpo es un abyecto
de lo imaginario colectivo (Brito y Guerrero, 2009:121).

Uno de los principales síntomas corpóreos y uno de los más
arcaicos de la abyección son las náuseas o el asco por la comida que
Kristeva describe como:
Quizá el asco por la comida es la forma más elemental y más
arcaica de la abyección. Cuando la nata, esa piel de superficie
lechosa, inofensiva, delgada como una hoja de papel de cigarrillo,
1 El término psicoanalítico eyección proviene del latín eiectio (expulsión,
destierro), y será usado en el presente artículo para especificar la acción del
sujeto (en este caso Macabéa) por intentar excluir, expulsar o arrojar el objeto
abyecto de su psique y de su cuerpo (organismo) hacia el exterior como una
forma de liberación.

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tan despreciable como el resto cortado de las uñas, se presenta
ante los ojos, o toca los labios, entonces un espasmo de la glotis y
aun de más abajo, del estómago, del vientre, de todas las vísceras,
crispa el cuerpo, acucia las lágrimas y la bilis, hace latir el corazón
y cubre de sudor la frente y las manos. Con el vértigo que nubla
la mirada, la náusea me retuerce contra esa nata y me separa de la
madre, del padre que me la presentan (Kristeva, 1988:9).

Dentro de La hora de la estrella se encuentra un pasaje en el que
la mecanógrafa, al ser descrita por su narrador, nos presenta otro de
los padecimientos de su protagonista, pues además de ser delgada,
terminar sus días exhausta y tener síntomas de una tuberculosis y
de anemia, los ascos la perturban a la hora de la comida como una
forma de repulsión que Macabéa tiene hacia sí misma y hacia un
trauma de su niñez que la sigue en su presente, conformando así
uno de los elementos más fundamentales de su cuerpo abyecto:
Me olvidé de decir que a veces la dactilógrafa tenía náuseas al
comer. Eso le venía desde pequeña cuando supo que había
comido gato frito. Esto la asustó para siempre. Perdió el apetito
y sólo sentía el gran hambre. Le parecía que había cometido un
crimen y que había comido ángel frito, las alas crujiendo entre
los dientes. Ella creía en ángeles y, porque creía, ellos existían
(Lispector, 2018:30).

Pero en la abyección no sólo existe el dolor, sino que el placer
y el goce también son fundamentales dentro de un ser abyecto, ya
que la abyección actúa en dos polos para librar una disputa en el
interior del ser por ser asimilado y no eyectado:
Frontera sin duda, la abyección es ante todo ambigüedad, porque
aun cuando se aleja, separa al sujeto de aquello que lo amenaza - al
contrario, lo denuncia en continuo peligro- . Pero también porque

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la abyección misma es un mixto de juicio y de afecto, de condena
y de efusión, de signos y de pulsiones (Kristeva, 1988:18).

Macabéa presenta a lo largo de la obra casi la misma cantidad
de placeres que de dolencias, producto de esta característica polar
de su propia abyección de sí, ya que encuentra en algunos actos
relacionados a la lectura de anuncios y a las cosas que se imaginaba
que haría con los productos que se anunciaban ahí:
Pero se daba sus gustos. En las noches frígidas, ella, toda
estremecida bajo las sábanas de brin, solía leer a la luz de la vela
los anuncios que recortaba de los periódicos viejos de la oficina.
Coleccionaba anuncios y los pegaba en un álbum. Había un
anuncio, el que más apreciaba, que mostraba en colores el pote
abierto de una crema para piel de mujeres que simplemente no
eran ella. Ejecutando el tic fatal que había aprendido de pestañear,
imaginaba con deleite: la crema era tan apetitosa que, si tuviese
dinero para comprarla, no sería boba. Qué piel ni nada, ella se
la comería, sí, a cucharadas y del pote mismo. Es que le faltaban
grasas y su organismo estaba seco como bolsa medio vacía de
tostadas despedazadas (Lispector, 2018:29).

Otro de los placeres de los que la norestina goza está
relacionado con el ámbito del deseo sexual, aunque contrario a los
anteriores, ella misma se encarga de reprimirlo inmediatamente a
causa de las normativas dominantes a las que está sujeto su cuerpo
por ser un individuo marginal, una mujer pobre y poco atractiva, con
dolencias, sin intelecto aparente y el mayor de todos que compete
con el pecado2:
2 El deseo y la consumación sexual son excluidas y prohibidas dentro de
las sociedades latinoamericanas con el catolicismo como religión dominante,
específicamente para las mujeres a quienes se les impone una normativa de

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Ella sabía lo que era el deseo —aunque no supiera que sabía.
Era así: se quedaba hambrienta pero no de comida, era un gusto
medio doloroso que subía desde el bajo vientre y le erizaba las
puntas de los senos y los brazos vacíos sin abrazos. Ella se volvía
toda dramática y vivir dolía. Terminaba entonces medio nerviosa
y Gloria le daba agua con azúcar (Lispector, 2018:33).

Río de Janeiro: una ciudad abyecta
La relación que existe entre un cuerpo y un espacio abyecto, en este
caso el cuerpo de Macabéa y la ciudad de Río de Janeiro resulta
relevante para entender el cómo influye el segundo sobre el primero,
ya que un cuerpo abyecto necesita de una ciudad abyecta para
existir: “El estar fuera de lo social determina no solo unos contextos
de miseria, en tanto no se tiene acceso a unos bienes de consumo,
pero, además, se es confinado a unos espacios abyectos. El cuerpo
abyecto, así, se mueve en una ciudad abyecta” (Montoya, 2012:17).
En La hora de la estrella los espacios están construidos desde
una perspectiva en la que Macabéa siempre está en constante
perturbación por ser violentada de forma simbólica:3“Me limito
humildemente —aunque sin hacer ostentación de mi humildad que
ya no sería humildad—, me limito a contar las pobres aventuras de
virginidad: “La abyección persiste como exclusión o tabú (alimentario u otro)
en las religiones monoteístas, particularmente en el judaísmo, pero deslizándose
hacia formas más ‘secundarias’ como transgresión (de la Ley) en la misma
economía monoteísta. Finalmente, con el pecado cristiano encuentra una
elaboración dialéctica, integrándose como alteridad amenazadora pero siempre
nombrable, siempre totalizable, en el Verbo cristiano” (Kristeva, 1988: 27).
3 “Esta veridicción y naturalización de las relaciones de dominación en
tanto sólo pueden ser aprehendidas mediante categorías que son construidas
en esas mismas relaciones dominación, es llamada por Bourdieu violencia
simbólica” (Grandinetti, 2011: 4).
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una chica en una ciudad toda hecha contra ella” (Lispector, 2018:15).
Este espacio conforma una parte de la ciudad en específico donde
abunda la pobreza, la prostitución4y la suciedad: “Calle del Acre.
Pero qué lugar. Las gordas ratas de la calle del Acre”(Lispector,
2018:33), los cuales son elementos fundamentales dentro de lo
perverso del paradigma abyecto y se convierten en espacios idóneos
para que el cuerpo de la protagonista comience a sublimarse. El
primero y más importante de éstos, por ser el espacio habitado,
es donde Macabéa vive con otras cuatro compañeras: “El cuarto
estaba en un viejo caserón colonial de la áspera calle del Acre, entre
las prostitutas que servían a los marineros, depósitos de carbón y de
bolsas de cemento, no lejos de los muelles del puerto” (Lispector,
2018:32).
Otro de los espacios abyectos pertenecientes a la ciudad
abyecta de Río de Janeiro es la carnicería que la norestina visita junto
a Olímpico, su pareja que posteriormente la abandona por una de
sus compañeras de trabajo, que a su vez se presenta como otro ser
abyecto, pero que, a diferencia de Macabéa, su abyección consiste en
que tiene una fijación por la sangre y la violencia que implica cortar
la carne:
Al final terminó por volver a ella. Por motivos diferentes entraron
en una carnicería. Para ella el olor de la carne cruda era un perfume
que la hacía levitar toda como si hubiese comido. En cuanto a él,
lo que quería era ver al carnicero y su cuchillo afilado. Le tenía
envidia y también quería ser carnicero. Meter el cuchillo en la
carne lo excitaba. Ambos salieron de la carnicería satisfechos. Ella
4 “Lo abyecto encierra formas de comportamiento que la sociedad tiende
a rechazar; prácticas sobre todo de tipo sexual, que transgreden el orden
establecido, haciendo de la prohibición su mejor aliado” (González, 2010: 147).

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se preguntaba: ¿qué gusto tendrá esta carne? Y él, en cambio, se
preguntaba: ¿cómo es que una persona logra ser carnicero? ¿Cuál
era el secreto? (El padre de Gloria trabajaba en una carnicería
bellísima) (Lispector, 2018: 38).

El último espacio abyecto que la mecanógrafa de Alagoas
visita es un lugar en donde una vidente de nombre Madame Carlota
lee las cartas, lugar que había buscado como última esperanza por
encontrar su identidad dentro de esta ciudad, después de haber
terminado su noviazgo con Olímpico y de haber perdido su lugar
dentro de la oficina en la que trabajaba, agregando además que era
una huérfana que vivía con su tía que la maltrataba hasta que esta
finalmente murió, lo que a su vez se traduce como el último intento
de Lispector por salvar a su protagonista de un destino funesto:
No le fue difícil encontrar la dirección de Madame Carlota y esa
facilidad le pareció una buena señal. El departamento era una
planta baja que quedaba en la esquina de un callejón donde entre
las piedras del suelo crecía hierba; ella lo notó porque siempre
notaba lo que era pequeño e insignificante (Lispector, 2018:79).

El interior de la casa de Madame Carlota contrasta con el
exterior de la ciudad, pues este no se compone de los elementos de
suciedad, violencia, pobreza, sino que está compuesto desde el lujo
y la artificiosidad: “Mientras hacía esto miraba con admiración y
respeto el cuarto en donde estaba. Ahí todo era de lujo. Material de
plástico amarillo en las sillas y sofás. Y hasta las flores eran de plástico.
El plástico era lo máximo. Estaba boquiabierta” (Lispector, 2018:80).
El encuentro con Madame Carlota tiene un efecto
transgresor dentro de la personalidad de Macabéa porque la lectura
le augura un futuro prometedor y hasta imposible de lograr dentro
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de su realidad, ya que parece una especie de relato completamente
ajeno a la vida de Macabéa:
Sentía en sí una esperanza tan violenta como jamás había sentido
una desesperación tan grande. Si ella ya no era más ella misma,
eso significaba una pérdida que valía como una ganancia. Así
como había sentencia de muerte, la cartomante le había decretado
sentencia de vida. Todo de repente era abundante y abundante
y tan amplio que sintió ganas de llorar. Pero no lloró: sus ojos
resplandecían como el sol que moría. (Lispector, 2018: 54)

Esto, desde la perspectiva de la abyección se encuentra dentro
del tiempo abyecto que se configura más allá de las convicciones
del tiempo cronológico, en el que las acciones de los seres o los
personajes en este caso suceden con normalidad, ya que la brecha
temporal y espacial de La hora de la estrella se rompe gracias al poder
que el esoterismo tiene sobre la percepción de la norestina:
El tiempo de la abyección no es periódico o cronológico, es un
tiempo brujo alternado en ritmos que no pueden ser pensables
con la razón, y los espacios, son producción de texturas de goce
de un más allá del principio del placer, en una economía del goce
del cuerpo para ese sujeto que recibe la injuria y los efectos de la
abyección (Brito y Guerrero, 2009:129).

Finalmente, Lispector no es capaz de romper con el destino
fatuo de su protagonista que al igual que ella estaba destinada a perecer,
lo que pudo haber originado que esta, su última novela haya trascendido
más allá de cualquier otra obra de su autoría. Cuando Macabéa sale de
su tiempo abyecto contenido en casa de la vidente, termina fascinada
por la lectura de sus cartas con una pulsión de vida como nunca sintió,
pero el mismo Río de Janeiro termina por atropellarla. Macabéa termina
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su historia sin ser consciente de su propia muerte en las calles de la
ciudad que, como al principio de la novela, ni si quiera se percató de que
la norestina agonizaba en el pavimento:
Si un día Dios viene a la tierra habrá un silencio enorme. El
silencio es tal que ni el pensamiento piensa. ¿El final fue demasiado
grandilocuente para las necesidades de ustedes? Al morir, ella se
volvió aire. ¿Aire enérgico? No lo sé. Murió en un instante. El
instante es aquel momento de tiempo en que el neumático del auto
corriendo a alta velocidad toca el suelo, después no toca y después
vuelve a tocar. Etc., etc., etc. En el fondo ella no había pasado de ser
una cajita de música medio desafinada (Lispector, 2018:59).

La muerte de Macabéa significa dentro de su propia
abyección una liberación que sólo se alcanza en la fascinación por lo
sublime que implica la muerte,5 ya que ésta es la única forma en la
que un ser es capaz de liberarse de ella, pues no hay escape cuando
esta logra asimilarse y la eyección se vuelve imposible. Es por esto
que Macabéa no sufre ni se lamenta cuando muere y su narrador
que encarna a Lispector dentro de la obra al fin se siente librado de
terminar con la historia de una norestina pobre, flaca, huérfana y sin
haber encontrado su lugar dentro de un mundo abyecto dominado
por los poderes de la perversión:
El placer desubjetiza, suelta amarres de pulsiones y
representaciones en el cuerpo, entonces en el sujeto se atreverá
5 Kristeva usa el concepto de lo sublime para definir el momento en el
que un ser arrojado a lo abyecto logra el placer y la fascinación a través de
la percepción: “No más acá, sino siempre y a través de la percepción y de las
palabras, lo sublime es un además que nos infla, nos excede y nos hace estar a
la vez aquí, arrojados, y allí distintos y brillantes. Desvío, clausura imposible.
Todo fallido, alegría: fascinación” (Kristeva, 1988: 21).
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a soltar nudos, para entonces, la identidad se desdibuja. Con
el placer salimos de la abyección, o mejor nos desplazamos
construyendo sentido y nuevos vínculos. La abyección produce
singularidades, quizá exista ahí una transversalidad, una manera
de apropiarse de las formaciones del inconsciente, pero deberá
ser un inconsciente que sí contempla lo transitorio, la existencia
de la muerte, de tiempos muertos que rechazan el olvido (Brito y
Guerrero, 2009:130).

Conclusiones
Es importante que dentro del panorama de la literatura de lo
abyecto que Kristeva plantea al realizar su análisis de autores como
Dostoievski, Proust, Joyce, Borges y Artaud, se inicie una búsqueda
por encontrar realidades en las que los personajes de esta literatura
sean capaces de librarse de su abyección de sí por medios que no
impliquen únicamente la muerte. como ocurre con la protagonista
de la novela que analizamos en este ensayo, para así crear identidades
abyectas sostenibles:
Si toda identificación supone la exclusión de algo -la producción
de lo abyecto- se plantea la paradoja de cómo hacer vivible la vida
de los seres abyectos sin provocar un nuevo campo de abyección
al constituir de lo abyecto una identidad (Grandinetti, 2011:8).

Ahora bien, psicoanalíticamente se sabe que no hay una cura
directa para la abyección, ya que esta actúa dentro de los límites
de la subjetividad y de lo ambiguo, por lo que incluso identificarla
se convierte en una ardua tarea para los psicoanalistas, pero tiene
un papel fundamental para comprender el discurso analítico entre
analizando y analista y averiguar sobre aquello que lo origina:
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Esta abyección, que de la modernidad ha aprendido a reprimir, a
esquivar o a maquillar, se manifiesta como fundamental a partir
de la posición analítica. Lacan lo dice cuando asocia esta palabra a
la santidad del analista, acoplamiento que, del humor, sólo deja lo
negro (Kristeva, 1988: 40).

Las identidades abyectas son productos de la modernidad y
de las relaciones de dominación6 que esta promueve al dictaminar
aquello que es aceptado o rechazado para con sus individuos. La
canonización de algunos cuerpos, la imposición de creencias, o
la creación de espacios abyectos invisibilizan las distintas caras
de la violencia, como ocurre con Macabéa, a la que las mismas
instituciones y cada uno de los individuos con los que interactúa
a lo largo de toda la obra violentan, ya sea la tía, el médico, su jefe
de oficina o su pareja, Olímpico, personaje que tal vez sea el que se
encuentre más arriba dentro de la jerarquía de la abyección perversa
en la obra, aunque eso sería un tema para otro artículo.
De esta manera es posible indicar que Macabéa no sólo se
convierte en un ser abyecto que constantemente es perturbado por
su propio entorno y los seres abyectos que lo habitan, sino que es en
sí misma un producto de las relaciones de poder y una representación
de la sociedad brasileña de su tiempo.

6 “Las relaciones de dominación producen habitus –esquemas de
percepción, visión y división que funcionan como disposiciones para la
práctica- que se inscriben en el cuerpo. Estas relaciones de dominación (en
este caso, de dominación masculina) se fijan en lo más profundo del cuerpo,
en las mismas emociones corporales – vergüenza, humillación, timidez-, en los
modos de relacionarse con el cuerpo propio y del otro”(Grandinetti, 2011, p. ).
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�Joseph Amauri Cardona Mora / Represetnaciones de los abyecto

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

“Hongos”: un erotismo del cuerpo enfermo
“Hongos”: an ill-body’s eroticism
Valeria Vazquez Elizaldi
Universidad Autónoma de Nuevo León
valevazqueze14@gmail.com

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. En este artículo me propongo analizar uno de los cuentos más
renombrados de la escritora mexicana Guadalupe Nettel, titulado “Hongos”. Se parte de la conceptualización del erotismo, del cuerpo y de la
enfermedad, para plantear un análisis del erotismo del cuerpo enfermo,
atravesado por las nociones de la belleza, lo incómodo y la mirada voyeur
que propone la prosa netteliana.
Palabras claves: enfermedad, cuerpo, erotismo, hongos, Guadalupe Nettel
Abstract. The aim of this article is to study “Hongos”, one of the most
renown short stories of the Mexican writer Guadalupe Nettel, through
the concepts of eroticism, body and illness. My proposal is that the notion
of the eroticism of the sick body is a constant in the nettelian prose, as
also the idea of the beauty, the voyeur and the uneasy.
Keywords: illness, body, eroticism, desire, Guadalupe Nettel

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Introducción
El erotismo da miedo porque
se lleva las palma en el exceso,
se abre en la superabundancia
y en lo ilimitado. Eleva el instinto a categoría de un arte de
amor, y por lo tanto de vivir.
Sophie Chauveau

“Paso muchas horas tocando la cavidad de mi sexo —esa mascota
tullida que vislumbré en la infancia—, donde mis dedos despiertan
las notas que Laval ha dejado en él” (Nettel, 2019: 102). Esta cita
proviene de “Hongos”, uno de los cuentos poco convencionales de
la escritora mexicana Guadalupe Nettel. Como se puede observar en
este extracto, una de las características de la cuentística de la autora es la
incomodidad. Con su pluma, esta escritora logra exponer las pequeñas
anormalidades del ser humano. El sentimiento inquietante que produce
en sus lectores tiene que ver con el paseo exótico que recorre quien la
lee. Sin duda alguna, su escritura exhibe los aspectos más peculiares de
los seres; en sus cuentos muestra las extrañas pasiones y manías de las
personas (Hernández, 2013). El cuento a tratar en este trabajo no es
una excepción de estos rasgos singulares y únicos, sino que es una obra
esencial para entender la la prosa de esta literata.
La intranquilidad que produce Nettel en sus lectores no sólo
se debe al tono sorprendentemente crudo de los textos que presenta,
sino también al papel voyeurista que le impone (Hernández, 2013).
En el caso de “Hongos”, al igual que en la mayoría de sus cuentos,
la escritora coloca a quienes leen su prosa en un rol de mirón. Es
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decir, el lector se convierte en una especie de entrometido —en
contra de su voluntad— de los aspectos más privados de la vida de
la protagonista de esta historia de amor grotesco.
Con respecto a lo anterior, resulta oportuno destacar que
mucho de lo que expone Nettel en su narrativa se exhibe a partir de
la mirada. Pardo Garduño (2018: 4) sostiene que “la mirada guía los
relatos. Hay un continuo mirar, e incluso en algunos, la práctica del
voyeurismo”. A lo largo de la narración de “Hongos”, la protagonista
comparte con el lector —de forma involuntaria y en contra de su
conocimiento— su interés por los hongos y Laval. Estas amplias
descripciones tienen la función de transformarse en imágenes
explícitas que cautivan al lector o lectora. Aunque, por otro lado,
en la prosa de Nettel también es evidente “la voz del narrador, que,
desde su voluntario aislamiento describe los espacios y las vidas tanto
de los demás como la propia” (Hernández, 2013). La protagonista
de “Hongos”, quien es una violinista y maestra de música, permite
que el lector conozca sus más profundos pensamientos —asimismo,
accede a un vistazo hacia la vida de quienes la rodean—, y entre más
avanza la narración es posible notar la soledad y el abandono que
siente. En este sentido,
Ferrero y Escobar (2017: 8) establecen que “Guadalupe
Nettel construye protagonistas que tienen como base una conducta
marginal y una relación corporal anómala”. Esto es precisamente lo
que ocurre en el cuento a tratar; el vínculo entre la protagonista y la
micosis presente en su cuerpo parece ser lo único que la acompaña
en su retraimiento de la sociedad.
Quienes han leído esta historia habrán notado que se
trata de un cuento romántico, inusual y diferente pero soñador y
apasionante. Como en otras obras, dos personas se encuentran en un
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

viaje de trabajo, se enamoran y deciden comenzar un amorío oculto
de sus respectivas parejas. Sin embargo, lo que Nettel presenta no
es la típica narración de una aventura adúltera. La narración va más
allá de lo esperado, aborda desde una sensibilidad poco habitual un
romance que engloba los aspectos anormales y desagradables del
ser humano. A grandes rasgos, el cuento presenta la historia de un
romance que destroza la vida y el cuerpo de una mujer. Una violinista
viaja a Copenhague para impartir clases de música; ahí conoce a
Philippe Laval —violinista y director de prestigio—, y comienza una
relación romántica que la consume hasta dejarla sin una verdadera
identidad. Debido a la conexión de dependencia que surge entre la
protagonista y Laval, la protagonista permite el crecimiento de una
micosis en el área más íntima de su cuerpo.
En ese sentido, la autora lleva al lector por un viaje literario en
el que puede conocer el exotismo de las pequeñas anormalidades del
ser humano. En el caso de “Hongos”, con el fin de llenar el vacío que
dejó su amante en su cuerpo, la protagonista propicia el crecimiento
de una micosis en el área de su cuerpo donde más extraña a su amado.
Estos hongos sirven como un parche que sella su orificio abandonado,
ya que la unen más a Laval. La narración dota de una sensualidad
inusual pero exótica al crecimiento de los microorganismos en la
vulva de la protagonista. En este cuento se presenta un fenómeno
poco usual en la literatura: el erotismo del cuerpo enfermo puesto que
existe una clara vinculación entre la escritura de Nettel y el deseo de
las extrañezas de la figura humana; a partir de la prosa se manifiesta un
tipo de lujuria humana velada: el deseo del cuerpo enfermo.
En lo esencial, en la narrativa de “Hongos” se reclama el
espacio del cuerpo vulnerable en la literatura del siglo XXI. No sólo
se establece una presencia propia de las enfermedades, sino que
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se manifiesta un deseo hacia la preservación de éstas. La micosis
presente en el cuerpo de la violinista parece ser para ella una especie
de refugio; los hongos llenan un espacio en su cuerpo que le dejó
de pertenecer, y eso la reconforta. En palabras de la protagonista:
“la felicidad [puede] encontrarse fuera de lo convencional” (Nettel,
2019: 94).
Con el fin de profundizar sobre el erotismo del cuerpo
enfermo presente en esta obra, resulta pertinente definir el término
de ‘cuerpo’. Borrero destaca que “el cuerpo no es un recipiente
ni un vehículo de transmisión, es un medio en sí mismo. Se va
construyendo en un proceso evolutivo de interacción con el
entorno” (2012: 54). En ese contexto, cabe resaltar que el cuerpo es
el recurso principal de la narrativa de este cuento netteliano. Para la
protagonista su cuerpo se vuelve una extensión de ella misma; no
cabe en la narración la típica separación de mente y cuerpo. Más
bien, se muestra una expansión de la psique que llega al cuerpo sano,
que a la vez es alterado con el fin de mostrar el estado emocional en
el que realmente se encuentra la maestra de música.
Tras ser separada de Laval y regresar a su matrimonio, la
violinista informa que “la forma de estar en mi casa y en todos los
espacios, incluido mi propio cuerpo, se había transformado y, aunque
entonces no fuera consciente de ello, resultaba imposible dar vuelta
atrás” (Nettel, 2019: 90). El amorío que tuvo con el director de
música la afecta tanto hasta llegar al punto que opta por transmutar
su cuerpo, aunque éste se vuelva irreconocible. Así, la definición de
Borrero ayuda a posicionar al cuerpo como un espacio, un medio
que se construye y se deconstruye a partir de las experiencias de
la protagonista. Sin duda alguna, los cambios físicos que ocurren
en su cuerpo están íntimamente ligados a Laval. En palabras de
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la violinista: “sentía mi sexo y hacerlo implicaba inevitablemente
pensar también en el de Philippe” (Nettel, 2019:96).
En ese mismo contexto, resulta oportuno establecer a qué se
hace referencia cuando se trata del término ‘cuerpo enfermo’. Ante
todo, se trata de aquellos aspectos físicos que se desvían de la norma.
De acuerdo con Vivero Marín: “el cuerpo enfermo representaría lo
opuesto a los ideales enmarcados en la independencia del sujeto [...] estos
cuerpos experimentan el espacio social de una manera distinta” (2013:
43), puesto que sufren de cierto rechazo, segregación y menosprecio.
Cabe agregar que son vistos como entes que deben de ser corregidos y
en muchas ocasiones son atribuidos con el adjetivo ‘feo’.
En “Hongos” se pone en primer plano un cuerpo que se
aleja del estándar. Desde el principio de la obra es claro el interés de
la protagonista por la micosis y, conforme avanza la historia, el eje
central de la narrativa gira en torno a la parte anómala de su cuerpo.
Existe un evidente discurso sobre el cuerpo vulnerable en la prosa y,
a diferencia de muchas otras obras, se aborda una enfermedad que
produce un sentimiento protector en la narradora. Cabe agregar que
desde que la violinista era una niña, sentía curiosidad por los hongos
—especialmente por el que creció en la uña de la piel de su mamá—.
La protagonista señala al principio de la obra que “no me inspiraba
la misma aversión que le tenía mi madre, más bien todo lo contrario.
Esa uña pintada de yodo que yo veía vulnerable me causaba una
simpatía protectora” (Nettel, 2019: 85). Sin duda, su actitud hacia
estas criaturas que invaden el cuerpo humano difiere del modelo
establecido por el canon de la belleza.
Es evidente que, en sus historias, Nettel, dota al cuerpo con
un significado que va más allá de la corporalidad. Las marcas enfermas
que adornan los cuerpos presentes en la narrativa de esta escritora
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mexicana sirven para distinguir a los individuos de la colectividad.
Ante todo, sus historias contienen personajes cuyos rasgos y
características se alejan de cualquier tipo de noción convencional
sobre el comportamiento humano. En sus historias se describe “el
cuerpo que suele ser marginado, alejado del statu quo, es el centro de
[estas narrativas], revalorizando y dotándolo de un valor intrínseco a
aquello que lo diferencia de los demás” (Ferrero y Escobar, 2017: 8).
En el cuento “Hongos” el cuerpo es el recurso principal
de la narración para retratar lo que le ocurre a la protagonista —
no solo como un ser aislado sino también como un parásito que
habita indebidamente la vida de alguien más—. Los hongos que
crecen en la vulva de la violinista ejemplifican el incremento de su
dependencia y obsesión por Laval; es una micosis que ella mantiene
oculta y que simboliza el estado en el que se encuentra. Al final
de la obra, la maestra de música deja claro que se asimila con los
hongos que se hospedan en su área íntima al establecer que: “los
parásitos —ahora lo sé— somos seres insatisfechos por naturaleza.
Nunca son suficientes ni el alimento ni la atención que recibimos
[...] vivimos en un estado de constante de tristeza” (Nettel, 2019:
100). De esta manera, es evidente que el cuerpo no solo es una
extensión del ser humano, más bien es el ser en sí —el medio por
el cual es posible percibir el tipo de persona que se es—. En la piel
de la protagonista residen pequeñas criaturas que se presentaron en
contra de su voluntad; pero, al contrario de lo que haría la mayoría,
ella decide quedárselos, dado que existen razones de peso detrás
de su decisión: además de que se identifica con ellas, le recuerdan a
Laval y la mantienen acompañada en momentos de soledad.
Por otro lado, es clave indicar que la violinista encuentra
placer en lo monstruoso, en lo diferente. Umberto Eco sostiene
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

que “los monstruos […] son [seres] contrarios a la naturaleza a la
que estamos habituados” (Eco, 2017: 147). En otras palabras, se
considera monstruoso a todo aquello fuera de lo habitual, así, el
monstruo se aleja del ideal de la belleza humana. No obstante, existe
una inversión en la significación que le brinda la protagonista puesto
que los parásitos presentes en su piel representan algo sumamente
bello: su amor por Laval. Que el cuerpo humano presente bultos de
membranas mucosas sea algo mal visto por la sociedad, está fuera de
los intereses de la violinista. Su situación es antitética: es un romance
diferente a cualquier tipo de amor ordinario. En efecto, en esta obra
se presenta una pasión que consume al ser humano; una obsesión
fuera del control de la protagonista. Pero a veces de eso trata el
amor, ¿cierto? De caer tan profundamente por alguien que todo lo
demás, hasta uno mismo, cesa de ser importante. En palabras de la
protagonista, “los enamoramientos muchas veces nacen también de
forma imprevista, por generación espontánea” (Nettel, 2019: 98).
En efecto, hay amores y atracciones incomprensibles para
muchas personas, como el caso que se narra en este cuento. Se trata
de un amorío difícil de comprender a pesar de que está repleto de
aspectos naturales. En ese sentido, resulta oportuno destacar que la
micosis no es algo ajeno a los seres humanos, pero decidir mantenerlos
por amor es, sin duda alguna, diferente a lo habitual. Con respecto
a los hongos que crecen en la piel, en la sociedad actual existe un
claro desprecio hacia estas criaturas que, por diversas razones, llegan
a hospedarse en el cuerpo humano. Este menosprecio es muchas
veces acompañado por un gran sentimiento de vergüenza. Respecto
al hongo que tuvo su mamá en la uña, la protagonista desarrolla que
“más que el aspecto incierto y movedizo, más que su tenacidad y su
aferramiento al dedo invadido, lo que [recuerda] particularmente en
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todo ese asunto fue el asco y el rechazo que el parásito provocaba
en ella” (Nettel, 2019: 84).
No obstante, la actitud de la protagonista, como previamente
se había mencionado, radica en el polo opuesto al de su madre.
Desde la infancia ve a los hongos con ojos curiosos, y tras crecer
y conocer a Laval, esos seres extraños que se hospedan en su vulva
representan su pasión por el violinista. Por lo tanto, al contrario de
su madre, ella está decidida de hacer lo posible para conservarlos:
Los hongos me unieron más a Philippe. Aunque al principio
apliqué puntualmente y con diligencia la medicina prescrita, no
tarde en interrumpir el tratamiento: había desarrollado apego
por el hongo compartido y un sentido de pertenencia. Seguir
envenenándolo era mutilar una parte de mí misma [...] decidí no
sólo a conservarlos sino a cuidar de ellos de la misma manera en
que otras personas cultivan un pequeño huerto (Nettel, 2019: 97).

La anomalía en “Hongos” es vista como una categoría estética.
Sin duda, existe cierta belleza en la micosis que cubre la piel de la
violinista. Asimismo, es claro que su actitud hacia las enfermedades
difiere de la convencional. Por consiguiente, no es inoportuno
destacar que el erotismo presente en la narrativa de este cuento rodea
las descripciones del parásito que habita la vagina de la protagonista.
Con el fin de comprender más a fondo el fenómeno
literario que se manifiesta en el erotismo del cuerpo enfermo, es
pertinente establecer a qué se hace referencia cuando se trata el tema
de lo erótico. De acuerdo con Bataille, “el erotismo, tal como la
inteligencia lo toma en consideración como cosa, es [...] un objeto
monstruoso” (1997: 41). Hablar de lo erótico conlleva hablar
del monstruo que todos llevan dentro. Es un aspecto de la vida,
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completamente natural, que se centra en los impulsos que sufren
los seres humanos. No obstante, existen impulsos menos juzgados
que otros. En el caso de “Hongos”, la sensualidad presente cae bajo
el ojo crítico de aquellos que siguen y honran lo tradicional. Así, el
que la protagonista del cuento mantenga y cuide la enfermedad que
brota entre sus piernas es, no cabe duda, un acto erótico. La razón
detrás es evidente, la violinista quiere mantener un lazo con Laval:
“pensar que algo vivo se había establecido entre nuestros cuerpos,
justo ahí donde la ausencia del otro era más evidente, me dejaba
estupefacta y conmovida” (Nettel, 2019: 97).
En “Hongos” también se transgrede lo prohibido —acto
particular del erótico según Bataille—. Ante todo, el erotismo causa
que una persona se cuestione a sí misma, y a la vez que también sea
cuestionada. Se trata de un acto natural —cabe decir que puede ser
inusual— que en muchas ocasiones está fuera del control del ser. Es
ese estado que protagonista de este cuento pierde el control total de sí
misma. Su libido causa una ceguera extrema de sus acciones hasta que
se encuentra atrapada en un callejón sin salida y lo único que le queda
es aceptar su estado parasitario. No tiene ni oportunidad de detener
aquello que la impulsa; hace todo lo que puede para permanecer en
la vida de Laval y aquello que la llena —aunque sea un poco— es su
cuerpo enfermo. La maestra de música se pierde en sí misma, sufre
de una libido que causa que transgreda todo tipo de límite establecido
por la sociedad con respecto a lo sexual. Resulta pertinente destacar
que de acuerdo con Bataille (1997: 45) “la colectividad humana [...] se
define en las prohibiciones”. Quizás no sea tan sorprendente que al
final del cuento la violinista cesa de formar parte de esa colectividad
—su mundo está compuesto de los rastros de Laval.
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De acuerdo con Pérez (2015: 131) “el erotismo se concibe
como la puerta de entrada a lo desconocido”. Ese es el mundo que
describe Nettel, un lugar inimaginable, surreal, ajeno. Se puede concebir
al lector de este cuento como un forastero que sin saberlo explora las
tierras desconocidas del erotismo anómalo. Cabe agregar que, como
dice Bataille (1997: 51), “la prohibición no previene necesariamente
el deseo”. Para la protagonista de este cuento es imposible resistirse
al sentimiento sexual que siente tras conocer a Laval. Sufre un placer
intenso que llega a angustiar y alejarla de todo lo que conoce —hasta
de su música—: “sigo haciendo música, pero todo lo que toco se
parece a Laval, suena a él, como una copia distorsionada que nadie
interesa” (Nettel, 2019: 101). De eso trata el erotismo ligado al cuerpo
enfermo que se expone en esta obra. Más aún, para Hermosilla:
El erotismo constituye una desviación, una perversión que
invierte, que desvía los fines propios del acto sexual, y de aquella
sobreabundancia y exceso de energía que afecta a los cuerpos [...]
es una perversión que puede llevar nuestra vida a la ruina, debido
a que la despreocupación y desinterés en el cuidado que solemos
mantener en conservar los límites de una persona, en la mesura
de nuestro comportamiento social, y por el descuido o incluso de
las ocupaciones y preocupaciones que llenan nuestra existencia
(2008: 28).

Lo anterior también define el erotismo presente en la obra
de Nettel, ya que, como previamente se ha evidenciado, en la historia
elaborada por esta escritora mexicana se describe una sensualidad
anormal que aleja a la protagonista de todo aquello que una vez le
fue importante. Al final, la narrativa ya no se centra en una mujer
libre que se enfocaba en su carrera musical sino en un ser que vive y
se alimenta de la existencia de alguien más:
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

Hace más de dos años que asumí esta condición de ser invisible,
con apenas vida propia, que se alimenta de recuerdos, de
encuentros fugaces en cualquier lugar del mundo, o de lo que
consigo robar a un organismo ajeno que se me antoja como mío
y que de ninguna manera lo es (Nettel, 2019: 101).

Lo que la protagonista experimenta es un amor ardiente
que incendia su vida hasta dejar rastros de polvo y micosis. Como
informa ella misma, ya no se trata de un cuerpo que le pertenece,
sino de una figura humana cubierta de hongos que adora a Laval. De
esta manera, “Hongos” describe el placer gratificante que surge en
las relaciones y cuerpos fuera de la norma. No cabe duda que este
cuento de Nettel aborda la trama del amor obsesivo y para ello se
sirve de las descripciones de los seres parasitarios que viven por los
demás. Sin embargo, puede que la protagonista esté encarcelada en su
propia vida, pero su sexualidad es completamente libre. A través del
monólogo a se expresa la libertad sexual enfocada en el atesoramiento
del cuerpo enfermo. Además, es evidente que la relación que tiene la
protagonista, tanto con Laval como con su cuerpo, no es indeseada:
Los enamoramientos muchas veces nacen también de forma
imprevista, por generación espontánea. Una tarde sospechamos
de su existencia por escozor apenas perceptible, y al día siguiente
nos damos cuenta de que ya se han instalado de una manera que,
si no es definitiva, al menos lo parece. Erradicar un hongo puede
ser tan complicado como acabar con una relación indeseada. Mi
madre sabe de ello. Su hongo amaba su cuerpo y lo necesitaba de
la misma manera en que el organismo que había brotado entre
Laval y yo reclamaba el territorio faltante (Nettel, 2019: 98).

Es la micosis que se hospeda en la vagina de la protagonista
que llena el hueco que dejó el violinista en el cuerpo de la maestra
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de música. No obstante, es ella quien decidió mantenerlos; los
hongos son su fuente de erotismo, así como su forma de expresarse
sexualmente. Resulta pertinente informar que la actividad sexual de
la violinista es guiada por el deseo, en el cual una persona puede
“experimentar y descubrir lo más noble y perverso de [sí misma]”
(Hermosilla, 2008: 32). Cuidar de una micosis que crece en el cuerpo
humano es un acto irracional y violento en contra de la salud propia;
sin embargo, la protagonista no se detiene mucho tiempo en pensar
sobre ello puesto que está cegada por su anhelo por Laval.
Por otro lado, se podría destacar que “la repugnancia, que
el horror, es el principio de [su] deseo” (Bataille, 1997: 63). En
lugar de ignorar o rechazar aquello que la impulsa, la protagonista
de “Hongos” abraza lo prohibido. Transgrede todas las normas
establecidas por el mundo de la razón y cae en el acto de violentar
su propio cuerpo, pero, como ya se había dicho, puede que de eso
vaya la pasión humana. Es evidente que la violinista es consumida
por el amor fuera de lo convencional que le tiene a Laval, porque
como menciona Bataille: “[El deseo] nos arroja fuera de nosotros
[...] exigiría que nosotros nos quebrásemos. Pero puesto que el
objeto del deseo nos desborda, nos liga a la vida desbordada por el
deseo” (1997: 147). Así, no cabe duda que en lugar de ignorar o de
rehusarse a seguir sus impulsos, prefiere quedarse a lado de Laval
mínimo como un parásito. No puede desprenderse de las migajas
de “amor” que supuestamente le da su amante a pesar de que en
la vida de su amado ella solamente es un aspecto invisible y pocas
veces recordado:
Mi necesidad sigue siendo insondable [...] permaneceré así hasta
que él me lo permita, acotada siempre a un pedazo de su vida o
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hasta que logre dar con la medicina que por fin, y de una vez por
todas, nos libere a ambos (Nettel, 2019: 101-102).

Es posible afirmar que el erotismo siempre va acompañado
de lo extraño, así, lo erótico causa que el amor sea impredecible
e irregular. Esto lo demuestran perfectamente los personajes de
“Hongos” en el momento que permiten que su obsesión se traslade
de su mente a su cuerpo.
En ese sentido, resulta pertinente resaltar que al principio
de la obra se informa que Laval tiene una fobia de todo tipo de
enfermedades y contagios. Por consiguiente, cuando ambos
padecieron lo mismo —sus respectivas micosis— la violinista pensó
que Laval haría todo lo posible para deshacerse de los hongos, y,
no obstante, poco después de tener un diagnosis la protagonista
descubre que se había equivocado tras recibir un correo electrónico
en el que Laval expresó: “Mi hongo no desea más que una cosa:
volver a verte” (Nettel, 2019: 98). En efecto, el actuar impropio de
tanto Laval como la protagonista se debe al erotismo que los azota.
Se encuentran perdidos en su deseo sexual. Se trata de un anhelo
que sobrepasa los límites de su psique. En la narración no queda
claro si al final Laval decide cuidar de sus hongos al igual que la
violinista, pero no cabe duda que él reconoció lo erótico que puede
llegar a ser el cuerpo enfermo.
Sobre la actividad sexual de los seres humanos, Bataille
sostiene que “en el trance de la fiebre sexual nos comportamos de
manera opuesta [a la convencional]: gastamos nuestras fuerzas sin
mesura y a veces, en la violencia de la pasión, dilapidamos sin provecho
ingentes recursos” (1997: 176). Este es el caso de los personajes de
Hongos, su fervor por su amorío causa que actúe de forma errática.
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En cierta medida, de eso trata el amor verdaderamente obsesivo.
Queda claro que en “Hongos” se narra la historia de un romance
que se refleja no solo en el sentir de los personajes sino también
en su actuar. Sin duda alguna, es el amor que se manifiesta en sus
cuerpos y cambia sus vidas. Cabe agregar que la protagonista es la
que más se ve afectada ya que se convierte en una reclusa que sólo
vive para Laval:
En su vida, soy un fantasma que puede invocar infaliblemente.
Él, en la mía, es un espectro que a veces se manifiesta sin
ningún compromiso [...]. A nadie le gusta vivir invadido. Ya
suficiente presión tiene en su casa como para tolerar a esa
mujer asustada y adolorida en la que me he convertido (Nettel,
2019: 100-101).

Por otro lado, la vida de Laval parece haber cambiado en
lo más mínimo. Él se asoma en la vida de la violinista cuando se le
antoja. El resto del tiempo la protagonista se queda sola, acompañada
solamente por su micosis. Todos los días despierta en un mundo
violento creado por lo dejó en ella Laval. En definitiva, la narrativa
describe un ambiente violento, puesto que los personajes transgreden
lo prohibido. Cabe recordar que, de acuerdo con Bataille (1997),
son las restricciones las que eliminan la violencia e impiden —en
la mayoría de los casos— que los seres humanos actúen a partir de
sus impulsos. Tanto la protagonista como Laval viven un erotismo
ardiente que causa que actúen de forma peculiar y desmesurada.
Esto probablemente se debe a que existe “en la naturaleza, y subsiste
en el hombre, un impulso que siempre excede los límites y que sólo
en partes puede ser reducido. [...] El exceso se pone de manifiesto
allí donde la violencia supera a la razón” (Bataille, 1997: 44-45). En
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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

otras palabras, los personajes de este cuento representan la esencia
del ser humano que no puede rechazar sus pulsiones sexuales.
Dicho todo lo anterior, al final del cuento la vida de la
protagonista es un desastre. Ha perdido su sustancia, aquello que
la hacía ser ella: su música, su pasión, su libertad… su todo. Tras
el desenlace del cuento parece que solo existe por Laval; vive en
la melancolía y la nostalgia, y desea sólo refugiarse en su amante.
Philippe Laval, al contrario, demuestra haberse desencantado con
la relación:
Philippe no soporta esta demanda [...] Él también está asustado.
Le pesa su responsabilidad en mi nueva vida y lee, hasta en mis
comentarios más inocuos, la exigencia de que deje a su esposa
para vivir conmigo [...] A veces me parece notar en su rostro o
en su tono de su voz cierto fastidio semejante al rechazo que mi
madre sentía por su uña amarillenta (Nettel, 2019: 101).

Es claro al final de la historia que la maestra de música ha
dejado de vivir una vida propia. Lo único que le queda es su micosis.
Los momentos en los que no pasa tiempo con su amante, los dedica
a tocar o pensar en sus hongos. Su deseo erótico, como señalaría
Bataille (1997), la ha llevado a una vida disoluta.
Conclusiones
Podría interpretarse que tras el desenlace del cuento la protagonista
ha cesado de ser en sí un ser humano; también se ha convertido
en un hongo. Lo único que realmente le queda es su deseo de ser
rescatada. Sin embargo, no se describe a ningún posible héroe y es
evidente que no puede liberarse a sí misma de la triste situación en
la que se encuentra. Tras conocer a Laval, parece que su destino
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es el de un eterno aislamiento, lo cual es paradójico, puesto que es
evidente que a la protagonista no le gusta estar sola. Al leer la historia
es posible que el lector tenga que detenerse varias veces a pensar en
qué tan inconcebible es un amor que llegue a tales extremos. Pero
de un lugar tiene que surgir esa incomodidad. En “Hongos” no se
describe un amor contra natura; al contrario, se narra la historia de
una mujer que se sucumbió ante el deseo erótico.
Al final, no cabe duda que haya cierta belleza en la libertad
sexual; existe una gran tentación por parte de los seres humanos de
la transgresión de lo prohibido. El cuerpo enfermo puede llegar a
ser fascinante, y la obsesión puede verse muy atractiva. Nettel es de
las pocas escritoras que pueden ejemplificar la verdadera naturaleza
de las personas.

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�Valeria Vázquez Elizaldi/ Erotismo del cuerpo enfermo

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�Dosier
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Perra Brava: una mujer frente al narcomundo
Perra Brava: a woman against the drug world

Magdalena López Hernández
Universidad Autónoma Metropolitana
09.magdalo.49@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. Durante el año 2010, en medio de un México aún atravesado por el Calderonato, la escritora Orfa Alarcón debutó en el campo
literario con su novela Perra Brava. Un trabajo ficcional que destacó por
explorar el rol femenino en el mundo del narcotráfico. Si bien, un punto
señalado por la crítica es que dicha exploración, más que una transgresión o un cuestionamiento crítico, resulta ser una reafirmación de los
estereotipos comercializados en las pantallas, el presente artículo busca
ahondar en el cliché y la cultura pop como un recurso narrativo que le
permite a la autora posicionarse al interior de los imaginarios para, desde
ahí, resignificarlos.
Palabras clave: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura, cultura pop
Abstract. During the year 2010, in the middle of the period known as
“Calderonato”, the writer Orfa Alarcón published her first novel Perra
brava. This fictional work stood out foe exploring a feminine role in the

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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

drug traficking world. Nevertheless, the critics pointed out that such exploration reinforced the stereotypes sold in the media. The present article
establishes that the writer re-signifies cliche and pop culture by using
them as a narrative resource.
Keywords: Orfa Alarcón, narcoliteratura, mujer y violencia, narcocultura,
cultura pop

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La posición femenina en los tiempos del narco
Desde que Lola “La Chata” e Ignacia Jasso “La Nacha” —a quien
se le conoce por ser la primera líder criminal en Ciudad Juárez—
comenzaron a hacer presencia en la prensa amarillista durante los
años 30, quedó demostrado el rol activo que las mujeres podían
tener en el mundo, esencialmente masculino, del narcotráfico. No
obstante, pese al protagonismo que comenzaban a adquirir estas
figuras dentro de las estructuras y jerarquías del tráfico de enervantes,
sus roles no fueron visibilizados ni interiorizados por la cultura
popular hasta que, en los años 70, apareció el corrido “Pancha La
Contrabandista”, de Cornelio Reyna y, posteriormente, en 1974, el
tema estelar de Los Tigres del Norte “Contrabando y Traición”, que
convirtió a Camelia “La Texana” en uno de los primeros personajes
mediáticos, masivos y trasnacionales de la narcocultura.
La importancia de recuperar estos referentes radica
en que si bien los relatos en que participan —la prensa y el
corrido— pertenecen a dos terrenos diferentes, el real y el ficticio
respectivamente, resulta indiscutible que las historias de La Chata,
Jasso, Pancha y Camelia marcan el punto de partida de los modelos
de representación femenina de la narcocultura, razón por la cual se
dibujan en ellos algunos elementos que vertebran el imaginario que
se recuperará en las narrativas femeninas ulteriores, tales como la
subordinación a una figura masculina que ejerce el control total sobre
la plaza; el compañerismo romantizado, y finalmente, la apropiación
paulatina del negocio, en el caso de Lola “La Chata” e Ignacia Jasso,
y del poder de ejercer la violencia, en el caso de Pancha y Camelia.
Estos últimos obtendrán especial importancia en tanto plantean una
desestructuración del ideal normativo de la mujer sumisa, pasiva, fiel y
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recatada, para proponer figuras femeninas que se construyen desde el
otro extremo: la acción, el riesgo, la traición y, sobre todo, el ejercicio de
la violencia y la agresividad como medio para agenciarse y construirse
dentro de un mundo regido por hombres. Sin embargo, es importante
mencionar que, como pudo constatarse a lo largo del primer capítulo,
la construcción de estos modelos no genera imágenes estacionarias,
sino dinámicas que se transforman con el pasar del tiempo.
De este modo, si la primera mitad del siglo XX fue
propicia para la aparición de mujeres que buscaron definirse a
partir de la violencia, la segunda mitad del siglo XX y el inicio del
XXI atestiguaron la aparición de nuevos roles en los que, para las
mujeres, la corporalidad se volvió un medio de vital importancia
para sobrevivir la decadencia económica y el exceso de inseguridad.
Por un lado, el cuerpo devino en fuerza de trabajo, como puede
observarse en el aumento de casos de “mulas” del narcotráfico1,
tema denunciado por el director Joshua Marston en la película
María, llena eres de gracia (2004); mientras que, por otro, también se
convirtió en un capital simbólico muy codiciado, tal y como describe
el autor colombiano Gustavo Bolívar en Sin tetas no hay paraíso
(2005), novela que tematiza las intervenciones quirúrgicas a las que
se someten las mujeres para ser del gusto de los jefes de plaza.
Asimismo, cabe mencionar que, si bien la explotación del
cuerpo y la afirmación identitaria por medio de la violencia ya
habían sido tematizadas en múltiples novelas y productos culturales,
en México no habían obtenido un auge significativo hasta que,
durante La Guerra contra el Narcotráfico declarada por Felipe
1 Mujeres que transportan varios kilos de droga en el interior de sus
organismos.

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Calderón en el 2006, las mujeres comenzaron a participar de los
escándalos mediáticos: la captura de Sandra Avilés Beltrán, “La
Reina del Pacífico”, en el 2007; la aprehensión de Laura Zúñiga,
Miss Sinaloa 2008, quien fue arrestada ese mismo año en compañía
de Ángel Orlando García, operador del Cártel de Juárez; y el ascenso
de Eréndira Arellano Félix, quien en 2009 pasó a convertirse en
una de las cabecillas más importantes del Cártel de Tijuana. Las
imágenes que, hasta entonces, sólo pertenecían al imaginario de la
narcocultura y su producción, comenzaron a encontrar referentes
en la realidad inmediata y, en este desplazamiento, surgió un nuevo
interés por ahondar en la posición que ocupan las mujeres dentro de
las organizaciones delictivas o cómo son afectadas por ellas.
Ante esta curiosidad, el poder, la astucia y la belleza fueron
las áreas más exploradas y explotadas, sobre todo, por la producción
periodística, como puede evidenciarse en obras como “Las damas del
narco” (2004) de Mónica Lavín, La Reina del Pacífico y otras mujeres del
narco (2009) de Víctor Ronquillo o Miss Narco: belleza, poder y violencia
(2009) de Javier Valdés. No obstante, el centralismo que obtienen
estos “valores” en las representaciones femeninas del narcotráfico,
desemboca en una exotización que, más que problematizar la condición
de estas mujeres, capitaliza su notoriedad mediática (Herrera Bórquez,
2018: 52). De este modo, se fortalecen los prejuicios colectivos y se
generan una amplia variedad de retratos unidimensionales que, a su
vez, acentúan los estereotipos de narco mujer que, para el 2002, ya
habían sido categorizados en mujer-objeto, mujer-trofeo y mujer-jefa
(Valenzuela, 2002: 164), modelos que seguirían reafirmándose en
telenovelas o series de gran éxito comercial como Breaking Bad (2008),
Rosario Tijeras (2010) y La Reina del Sur (2011).
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Aunado a todo lo anterior, las representaciones de la mujer
en el mundo del narco se enfrentaban a un problema capital: la
apropiación de la experiencia femenina, pues ésta, hasta entonces
y como se ha evidenciado en este texto, sólo había sido escrita por
hombres, y es justo desde ese vacío desde el cual toma posición, y
aparte obtiene notoriedad, la escritora Orfa Alarcón.
Planeta: la visibilización editorial
Con la publicación de la novela Perra Brava, quedó de manifiesto que,
dentro del campo literario, las tomas de posición no corresponden
únicamente a perspectivas estéticas o líneas temáticas, ni tampoco
se debaten, en los términos expuestos durante el debate de la
llamada narcoliteratura, entre lo realmente literario y lo puramente
comercial, pues la toma de posición, a decir del sociólogo Pierre
Bourdieu, “está definida por su relación objetiva con las demás
posiciones” (Bourdieu, 2002: 342); en este sentido, frente a un
campo de producción cultural regido por una masculinidad que,
hasta el momento, se había apropiado de la visión femenina
frente a la violencia, la obra de Orfa Alarcón marca un cambio
en el paradigma imperante a partir del cual se elabora su proyecto
artístico —el cual se reafirma tras la publicación de su novela
Loba (2019)— , a la par que se determina su valor distintivo al
interior del campo. Sin embargo, es importante señalar que la toma
de posición de la autora no se gesta tan sólo como una elección
contestataria ni un impulso creacionista ante una producción
cimentada en valores patriarcales, ya que la toma de posición
siempre está estrechamente ligada a las relaciones de cooperación
e interacción que los productores mantienen con el campo de
poder imperante.
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En el contexto de producción de Perra Brava, este último está
representado, en primer lugar, por las instituciones encargadas de
impulsar y gestionar la producción cultural en México, y en segundo,
por los discursos mediáticos que, como afirma el investigador
Oswaldo Zavala, tan sólo reproducen la agenda hegemónica y las
estrategias de representación del poder oficial en torno al fenómeno
del narcotráfico (Zavala, 2018:79). A partir de esto, resulta significativo
apuntar que, en el 2007, la autora Orfa Alarcón recibe el apoyo anual
del Programa Jóvenes Creadores del FONCA para la elaboración
de su novela debut2, lo cual deja entrever cómo este mecanismo
institucional opera, a su vez, bajo criterios políticos: a un año del
inicio de La Guerra contra el Narcotráfico, que para entonces ya
había dejado un aproximado de 3,000 muertos de acuerdo a datos del
Semáforo Delictivo Nacional, es apoyado un proyecto que pretende
dar voz a los acontecimientos violentos que se viven al norte del
país. De esta forma, subyacen también procesos de apropiación e
institucionalización de obras de carácter sintomático —los cuales ya
habían tenido lugar en la década de los 90 con obras como Cada respiro
que tomas (1992) de Élmer Mendoza, y Tierra Blanca (1998) de Leónidas
Alfaro, ambos escritas con el apoyo del DIFOCUR—, los cuales
facilitan la circulación de productos literarios que no necesariamente
cuestionan ni critican la realidad mediatizada de la narcoguerra, sino
que reproducen y participan de su visión espectacular.
2 La participación de la autora en el FONCA resulta interesante, no sólo
por la temporalidad, sino por el capital simbólico que implica. Al ser incluida
en el listado de becarios, la autora obtiene, de forma casi automática, cierto
prestigio y credibilidad autoral, debido a que el objetivo de esta institución
es, precisamente, visibilizar las jóvenes promesas del campo artístico
mexicano, razón por la cual también resulta significativo en tanto aumenta sus
posibilidades de consagración.
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�Magdalena López Hernández / Una mujer frente al narcomundo

Así, la adopción de una perspectiva centrada más en la
exaltación de la violencia que en su problematización, es otra toma
de posición que interactúa con la illusio, con el juego que la autora
mantiene con los campos de poder. Bajo este supuesto, es posible
pensar la reproducción de las convenciones y los estereotipos del
mundo del narcotráfico —que, para el 2007, ya inundaba gran parte
del imaginario mexicano del siglo XXI— en Perra Brava, junto con
la integración de elementos de la cultura popular — las canciones
de Cártel de Santa y los referentes del cine masivo—, como
componentes clave para el posicionamiento de la novela frente a
otro participante importante del campo de poder: el mercado,
constituido por la industria editorial, las reseñas, la crítica literaria,
etc.
Dicho esto, es posible especular que la combinación de
temática, recursos narrativos, apropiación de lo popular, sumado
al hecho de ser la primera narconovela que aborda la posición
femenina en el mundo del narcotráfico y que, además, fue escrita
por una mujer, pudo haber conformado un producto atractivo
para Grupo Planeta, sello bajo el cual se publicaría la obra en el
año 2010 y que, sin duda, aceleraría el proceso de consagración
de la joven autora. De este modo, bajo el sello comercial de la
editorial española y tras la crítica de autores que también han
sido publicado por ella3, la historia de Fernanda Salas, una joven
universitaria de clase media que se ve arrastrada al violento
mundo del narcotráfico por amor, logra visibilizarse tras obtener
el reconocimiento de autores como Cristina Rivera Garza, quien
3 Cristina Rivera Garza y Élmer Mendoza son autores asiduamente
publicados por Tusquets, editorial asociada a Grupo Planeta.

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aplaude la historia de “una mujer que ha tomado las riendas de
sus aspectos más psicológicos” (Rivera Garza, 2010: 44); Élmer
Mendoza, para quien la obra es “sorprendente y vivaz, dura y
propositiva” (Mendoza, 2010); Diego Enrique Osorno quien
afirma que “Fernanda Salas es una mujer que parece no haber sido
inventada antes por la literatura que aborda el tema del narco”
(Osorno, 2010: 26), y finalmente la academia desde donde se le
ha incluido en artículos, trabajos de investigación o compilaciones
como Camelia La Texana y otras mujeres de la narcocultura (2016), libro
compilado por Juan Carlos Ramírez-Pimienta y María Socorro
Tabuerna; “La cabrona aquí soy yo”. Cuerpos y subjetividades femeninas
en la narcocultura (2018), tesis doctoral de la investigadora Kenya
Herrera Bórquez; “De perras bravas y perros falderos: para leer un
thriller de narcoviolencia”, artículo del doctor Christian Sperling,
entre otros.
El género, la edad y la vida de la protagonista de Alarcón
parecen ser los atractivos emblemáticos de una novela que pretende
revelar que el narco no es sólo un asunto de hombres, tanto en el
mundo editorial como en el social, sino que también hay mujeres
implicadas. Ahora, si bien lo descrito al momento representa una
estrategia interesante en cuanto a la toma de posición de la autora
frente a todo un campo de producción, la siguiente pregunta es ¿cómo
logra posicionarse en la mente de lectores que están habituados a
este tipo de mercancías? La estética de la recepción permite esbozar
una respuesta, ya que, al centrar su atención en la relación que el
texto mantiene con los marcos referenciales de la realidad, y por
tanto, con el acto de lectura, facilita el estudio de la revalorización de
los primeros y el impacto en el segundo al momento de que el autor
crea y estructura una obra literaria. De esta manera, la respuesta
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puede encontrarse, no sólo en la novela en sí, sino también en los
elementos que la vertebran, pues, para los teóricos de la recepción,
la obra no es concebida como un todo aislado, ya que el proceso de
ficcionalización forma parte de una red interactiva entre el autor, el
texto, el lector y otros sistemas extraliterarios —sociales, políticos,
culturales, etc.— (Hermosilla Álvarez, 2014: 142), a partir de los
cuales la literatura genera sentido.
A partir de esto, y con base en la multiplicidad de productos
e imaginarios culturales que giran en torno al narcotráfico, resulta
cada vez más difícil e inoperante pensar y analizar estas narrativas
a partir de la oposición realidad - ficción, pues, a decir del teórico
alemán Wolfgang Iser, “the literary text is a mixture of reality and fiction,
and as such it brings about an interaction between the given and the imagined”
(Iser, 1992: 1). Esta interacción entre lo dado y lo imaginado permea,
desde sus orígenes y como se ha evidenciado hasta el momento,
gran parte de estos relatos y es a partir de esta capacidad intertextual
e interrelacional que se gestan sus mecanismos de funcionamiento,
tal y como puede verse en el caso de Perra Brava.
El cártel trae el mando: análisis literario
En su trabajo The Fictive and the Imaginary: Charting Literary Anthropology
(1992), Wolfgang Iser propone tres actos de ficcionalización: la
selección, la combinación y la autoexposición. Aunque los tres
obedecen a funciones específicas y generan distintos tipos de
ficción, no son mutuamente excluyentes; al contrario, se encuentran
en una interacción constante cuyo resultado es la fusión entre lo real
y lo imaginario. A partir de esto pueden conformarse otros mundos
posibles, y, en consecuencia, nuevos horizontes de sentido para el
lector. En el caso de la obra novel de Orfa Alarcón, esta selección
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no genera ficción únicamente por extraer ciertos elementos sociales,
históricos y culturales —en este caso concreto, la realidad contextual
de La Guerra contra el Narco y la Narcocultura— de los sistemas en
los que cumplen funciones específicas (Iser, 1992: 5), sino también
por las tomas de posición estilística a partir de las cuales se acentúa
la transgresión a lo real y se estructuran los marcos referenciales
previamente seleccionados.
Los señalamientos geográficos y locales —como la ciudad
de Monterrey, Linares, McAllen y la Universidad Autónoma de
Nuevo León—, por ejemplo, constituyen la normalidad de Fernanda
y, por su capacidad referencial, también la del lector, genera todo
un marco espacial y político desde el cual la autora construye lo
real, ilusión que es transgredida por la inserción de elementos
claramente ficcionales, como las letras del Cártel de Santa, la alusión
a imaginarios cinematográficos de amplio alcance —que van
del mundo universitario de películas como Mean Girls (2004) a la
violencia explícita del rape and revenge (Sperling,2015: 165) — y la
alusión a estereotipos femeninos de gran popularidad, como Camelia
La Tejana, Regina George, Teresa Mendoza, la buchona, entre otras.
No obstante, estos elementos no anulan lo real, sino que, a partir de
la intencionalidad autoral, lo reafirman, ya que su inclusión activa el
imaginario de un público que ha normalizado e interiorizado estas
narrativas, lo cual le permite a la novela posicionarse frente a un
lector que participa de la misma cotidianidad mediatizada desde
la que Alarcón se enuncia, facilitando la transición de lo real a lo
imaginario y fortaleciendo las formas de éste.
En este punto comienza a desenvolverse el segundo acto
de ficcionalización propuesto por Iser: la combinación. En él todos
los referentes, reales o ficticios, se unen en una amplia variedad de
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lenguajes y puntos de vista que, en otros discursos, podrían resultar
contradictorios (Iser, 1992: 9). Así, los elementos extratextuales
comienzan a estructurar patrones en la organización y las acciones
de los personajes a nivel intratextual, de tal modo que lo ficticio ya
no sólo activa, sino que también se vuelve el medio a través del cual
lo imaginario se reformula. Un ejemplo de esto puede encontrarse
en la alusión a los referentes cinematográficos que, desde la primera
página, trazan la historia y la personalidad de Fernanda Salas:
Supe que con una mano podría matarme. Me había sujetado
del cuello, su cuerpo me oprimía en la oscuridad. (...) No pude
preguntar. Él comenzó a morderme los senos y me sujetó ambos
brazos, como si yo fuera a resistirme.

—Para que no me vuelvas a salir con que te da asco.
(...) Entonces entendí las palabras de Julio: me descubrí frente
al espejo con la cara llena de sangre. Los senos, las manos, la
entrepierna. (Alarcón, 2010: 11)

La violación en medio de la oscuridad, sucedida por el
encuentro con el propio reflejo ensangrentado, que evoca la
icónica imagen de la Carrie (1976) de Kimberly Peirce, muestran
la primera faceta de la protagonista: la sumisión y el victimismo
de una joven que, a lo largo de su vida, se ha visto involucrada en
diversas situaciones de violencia: desde el despojo de la posición
económica familiar, pasando por el bullying escolar en el baile de
graduación, hasta el asesinato de su madre. Situaciones que, por
cierto, pretenden, como se habló anteriormente, apuntalar sobre el
vacío de la perspectiva femenina en las narconarrativas. No obstante,
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la vulnerabilidad de esta posición será subvertida a lo largo de los
capítulos posteriores, donde opera la fantasía universitaria típica de
las películas norteamericanas, a partir de la cual la vida de Fernanda
Salas se apropia del ideal de empoderamiento de las basic bitches o
perras básicas que se alcanza, solamente, a través del atractivo físico,
el cuerpo y el status socioeconómico.
Así, la construcción de una historia de violencia, que además
gira en torno a la vida de y con un grupo de narcos nuevoleoneses,
en conjunción con los referentes cinematográficos, le permite
a la novela construir un puente hacia lo Narcopop, es decir,
hacia el espacio en donde los estereotipos y las convenciones se
interelacionan para resignificar o readaptar lo narco. De este modo,
la convención de mujeres que oscilan entre el empoderamiento
escolar (Regina George y Cady Heron) y la letalidad (Carrie y Beatrix
Kiddo) se conecta con los estereotipos de la narcomujer —sobre
todo, los propuestos por Valenzuela Arce: mujer-acompañante,
mujer-trofeo, mujer- objeto— para delinear a Fernanda Salas y sus
transformaciones a lo largo de la novela. Esta serie de elecciones,
que comienzan a tener lugar al inicio de la obra y que se extienden
hasta su fin, reafirman la cualidad clave del acto de combinación
iseriana; es decir, la de potenciar y evidenciar la intencionalidad
del texto a partir de sus procesos de interrelación. Ante esto, cabe
plantear la pregunta, ¿cuál es la intencionalidad de una obra que se
cimienta, innegable e invariablemente, en imaginarios y estereotipos
de alcance masivo y cómo esto repercute en su construcción literaria?
La unión de los referentes musicales, cinematográficos y
femeninos que predominan en la producción y el imaginario cultural,
marca la dirección de una novela que, en palabras del escritor Élmer
Mendoza, es sólo “un ejercicio no politizante” (Mendoza, 2010) que
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no pretende desenvolverse dentro de los parámetros de la estética,
el valor o la trascendencia literaria, sino dentro de los dispositivos
de enunciación de la cultura de masas, los cuales, como afirma
Martín-Barbero, son reducidos por la crítica culta “a su ‘fórmula’,
a su agotamiento del esquematismo, la repetición y la transparencia
de la convención” (Martín-Barbero, 2002: 155). Por esta razón,
revisar Perra Brava bajo un lente político o de profundo compromiso
social, sólo arrojaría resultados estériles, pues, claramente, la obra de
Alarcón no busca alterar o desenmascarar los estereotipos en boga,
ni generar ningún tipo de impacto social, político o estético. Frente
a esto, cabe plantear una pregunta, ¿desde dónde analizar una novela
que parece apoyarse en los valores y las realidades comerciales de las
mercancías de moda? Ante un mundo en el que los noticieros y el
streaming se construyen desde y para el espectáculo y, en ese sentido,
sólo responden a la inercia del consumo indiscriminado que termina
por vaciar la violencia de significación, el arte —y en este caso, la
novela—, de acuerdo a la investigadora mexicana Rosa Beltrán,
sólo puede expresar este hecho de una sola manera: “hablando de
la superficie desde la superficie” (Beltrán, 2010:16), reafirmando el
estereotipo para orillar a los lectores a pensar si, en una realidad
mediatizada, es posible acercarse al narcotráfico más allá de los
imaginarios y las convenciones que se consumen a diario. Así, Perra
Brava, apoyada en las convenciones formuladas por la industrias de
masas, logra resignificar el narcoimaginario desde el interior.
La novela presenta personajes y escenarios que parten de los
clichés de la cotidianidad del día a día y del mass media: lanzar una tanga
a mitad del concierto; el amigo gay perfecto, ocurrente y dramático;
la relación codependiente con un hombre peligroso, pero irresistible;
la llegada a bares donde las mujeres se pasean como un trofeo. Cada
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uno de los escenarios que se presentan a lo largo de los setenta y
nueve capítulos que conforman la obra, parten y se mueven desde el
cliché, lo cual facilita que la protagonista también se desenvuelva en
esta dinámica: joven, universitaria, atractiva y con un oscuro pasado.
No obstante, la relación que se establece no se mantiene sólo entre
los elementos que impulsan la historia, sino también con el lector, ya
que son estas convenciones los que aluden y establecen conexiones
con la experiencia extratextual, pues, al aludir a lo massmediático
como dispositivo de reconocimiento (Barbero, 1991:147), la
autora emplea los estereotipos para transgredir las demarcaciones
sociohistóricas, meramente referenciales, y aprehender el imaginario,
con el propósito de posibilitar el reconocimiento del mundo narrado
con el mundo del lector popular que pretende resignificar.
Aunado a lo anterior, y como parte de este proceso de
resignificación y readaptación, se encuentra también la inclusión
de la música del Cártel de Santa, lo cual, por un lado, acentúa las
dimensiones de la cultura masiva al interior de la novela, mientras
que, por otro, establece un fuerte diálogo con la tradición musical de
las narconarrativas del siglo XX. Al rescatar las canciones de dicho
grupo que, además, poseen una fuerte carga misógina que afirma
—tal y como lo hacían los corridos a inicios del siglo pasado— el
cliché de la identidad y el poderío masculino hegemónico, así como
sus valores dominantes, la autora explora un camino que le permite
reformular y actualizar el legado del narcocorrido y la estética
norteña para visibilizar cómo “en el medio de la literatura, las
estructuras existentes pueden enriquecerse con elementos nuevos
o interpretarse de manera diferente”(Erll, 2012:209). Aunado
a esto, la interrelación entre la tradición previa y los referentes
extratextuales, permiten el desplazamiento del imaginario hacia un
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nuevo público: la joven clase media que es, precisamente, donde
habita la protagonista de Perra Brava.
Así, con la voz de Babo apoderándose del soundtrack de la
obra, Alarcón musicaliza la inversión que vivirá Fernanda —visible
desde el apellido palindromático Salas—, a la par que refuerza
la imposibilidad del personaje —y quizá también del autor y los
lectores— de significar la violencia más allá de los clichés y las
mediaciones. Desde su vida universitaria estereotipada, cruza hacia
el narcotráfico de la mano de Julio, quien, como representante
convencional de una masculinidad omnipotente, da sentido a la
experiencia de Fernanda al interior de aquel mundo; sin embargo,
el encuentro de ambas realidades —convención y violencia— no
puede darse nunca de forma directa. El encuentro sexual, que alude
a una violación, se da en medio de la oscuridad; el primer encuentro
con la sangre, frente a un espejo-pantalla que introduce las múltiples
veces que la protagonista conoció a Julio narradas, siempre, desde
la superficialidad de diversos clichés que se suceden unos a otros
como por obra del zapping: el niño fresa transformado en hombre
durante el baile de graduación; el novio de su rival universitaria que
cae seducido y rendido a sus encantos en el baño de un antro; el
compañero de secundaria que, años después, la reconoce vuelta otra
en la terminal de autobuses; el acosador callejero que, al final, se
disculpa y se presenta en un acto de ternura. Todo como sacado
de “la típica broma de película gringa” (Alarcón, 2010: 13), porque,
para poder participar de un mundo violento que parece rebasarla,
Fernanda Salas no conoce otra forma más que la de la convención.
De esta manera, a lo largo de la novela, la protagonista
comienza a encarnar las diversas imágenes femeninas, y situaciones,
de la cultura masiva del narco que, para el 2010, ya eran altamente
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comercializadas y consumidas. Aunado a esto, tal como en la realidad
extra literaria, la violencia también comienza a tomar las formas de
lo convencionalizado, es decir, de aquello familiar y rentable que
contribuye a hacer de la obra un hecho social “en tanto establece
formas compartidas de cooperación y comprensión” (Canclini,
1990: 39) con sus receptores. Así, tras entrar en su Atos a mitad de
la madrugada para perseguir a uno de Los Cabrones, Fernanda se
ve envuelta en una escena fílmica típica de las narcoseries: a mitad
de la carretera y con “Santa Muerte”, de Cártel de Santa, a modo
de banda sonora, la novia de Julio Cortés se ve perseguida por una
Suburban del lado izquierdo y por una patrulla del lado derecho,
hasta que finalmente:
(Los policías) me pararon en plena Constitución (…) No sabía
si tenerle más miedo a los de la Suburban o a los policías. Iban
llegando más y más patrullas. El oficial de los lentes oscuros me
preguntó:

— ¿Cuánto ganas? (…) Te pregunto porque ya agarraron a los
putos de la Suburban: eran cinco y estaban todos armados. Iban
a secuestrarte.

Me agaché sobre el volante, no sabía qué hacer ni qué decir. Sentí
que se me desvanecían los brazos y las piernas. Seguramente me
habían asociado con Julio y por eso me buscaban. Justo ahora que
él me había dejado sola. (Alarcón, 2010: 70-71)

El drama de la escena se desarrolla in crescendo cuando el
comandante Ramiro Silva, en primer plano, extiende la mano a
través de la ventana para presentarse, mientras que, en segundo
plano, un perro policía dirige sus ladridos furiosos al Atos. La tensión
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aumenta: un rifle señala la frente de Fernanda; el perro, de un salto,
entra a la parte trasera del auto para señalar la presencia de una
sospechosa bolsa negra; finalmente, “como si fuera una película de
terror” (Alarcón, 2010: 73), el comandante Silva saca el contenido
de la bolsa:
De los cabellos, el policía sostenía una cabeza que aún tenía los
ojos abiertos. De inmediato todas las armas fueron apuntadas
hacia mí.

—Date vuelta, manos arriba. ¿Este carro es tuyo?
— De mi esposo.
— Nombre.
— Fernanda Salas.
— De él, no te hagas pendeja.
— Julio Cortés.
— ¿Y este muerto se lo cargamos a Cortés?
—Fui yo.
(Alarcón, 2010: 74)

A poco menos de la mitad de la novela, Fernanda Salas se
confronta —quizá por primera vez— con la violencia del submundo
del narcotráfico que no había conocido más que indirectamente por
los Cabrones, Julio y las noticias transmitidas en vivo y en directo por
la televisión; sin embargo, su presencia actúa como la mano de Midas,
convirtiendo todo lo que toca en convención. Así, nuevamente,
el encuentro no puede operar sino desde la superficialidad de un
lenguaje cinematográfico que lo vuelva reconocible, por lo que
la violencia atestiguada por Fernanda adquiere la forma de las
representaciones masivas para, desde ahí, construir su sentido.
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Desde el gesto de su entrega a la policía, comienza a
operar en Fernanda, y en su transformación, una reafirmación
del estereotipo de la mujer en el hampa. Al salir de la pesadilla
narcotelevisiva en brazos de Julio, por primera vez se dirige a él
de forma desafiante “No me digas princesa” (Alarcón, 2010: 83),
pues su salida de la casa del alcalde regiomontano es también su
salida de la convención universitaria, de la femme fragile, y su entrada
al mundo masculino de la violencia. Fernanda Salas se reintroduce
al protagonismo de la novela vuelta otra: menos ingenua, más
desafiante, más seductora, más poderosa, pero siempre bajo el
espectro de lo pop como un acceso engañoso a la realidad aludida.
La protagonista de Perra Brava no se sale del estereotipo, sino que
se introduce a otro que alude a las figuras heróicas de Rosario
Tijeras y La Reina del Sur, por mencionar algunas; esto puede
evidenciarse en la aceptación de su condición de mujer-trofeo que
la lleva a cambiar el Atos por una Nitro, la cual anteriormente
consideraba de mal gusto, y su amor incondicional por dinero. De
igual manera, comienza a interiorizar la música de Cártel de Santa,
que antes consideraba machista y misógina, y con ello un discurso
masculino a partir del cual se afirma y se desenvuelve como una
femme fatale en tiempos del narco:
Alcé la pistola con la izquierda nada más para que la tipa la viera.
En cuanto volteó, gritó, perdió el control y se subió a la banqueta.
(…) No estuvo nada estrepitoso, como que coleó, le dio al árbol
con el lado derecho, con la puerta de atrás y ahí quedó estrellada.
(…) Todavía frené junto a ella y le grité:
—¡Para que aprendas a no jorobarme, pendeja! (Alarcón,
2010: 108)
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Asimismo, mientras Fernanda Salas descubre el atractivo
de ostentar su poder a partir de la violencia, de forma simultánea
tiene lugar la inversión de Julio, quien, desde la perspectiva de
Fernanda, pasa de macho alfa a perro sumiso, transición que
se efectúa tras la propuesta de matrimonio en la finca de Villa
Santiago. Es en ese momento cuando el sentido de la violencia,
que era representado por Julio, queda subvertido para revelarse
como falso, pues se muestra como “toda una penosa y estúpida
farsa (…) [Julio] no era mío, y cuando comenzó a serlo, dejó de ser
él” (Alarcón, 2010: 118).
Al verse inmersa dentro de esta realidad fársica, Fernanda
decide fingir un viaje a Japón para huir del mundo de Julio y encontrar
su esencia auténtica. De este modo, la protagonista, sentada en el
aeropuerto con botas y accesorios Gucci, se pregunta por primera
vez “¿Quién eres?”. La respuesta comienza a plantearse en una
serie de lugares comunes que van desde esconder marihuana en
los baños del aeropuerto y vivir la fantasía del empezar de cero,
hasta mantener una relación clandestina con el guarda espaldas
de su marido. A lo largo de sus dos semanas de retiro, Fernanda
no hace más que “lo que había visto en las películas” (Alarcón,
2010: 140), herencia que, desde la primera página, estructura toda
su visión respecto al mundo violento que vive y experimenta. Así,
a través de un encadenamiento de imágenes o situaciones cliché,
Fernanda Salas, paradójicamente, emprende la búsqueda hacia
algo que le sea real y genuino, que pueda trascender el mundo
de Julio y Los Cabrones. Es aquí donde la autora pretende que
Fernanda encuentre su potencia, la cual sólo encuentra no sólo en
relación con los clichés, sino en su camino por reafirmarlos. No
es gratuito que, al regreso de su viaje a “Japón”, la protagonista
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comience a formar parte del engranaje del Cártel y a repetir sus
conductas violentas. Al salir a patrullar y usar el arranque agresivo
como medio para dejar en claro su posición de poder, tanto con
la mujer embarazada como con la amante de Julio, se refuerza su
posición de mujer mortífera, la cual encuentra su punto cumbre en
su último encuentro con su antagonista.
En él la autora vuelve a hacer uso del imaginario pop del
narco: la traición, el ajuste de cuentas, el plomo. Tras enterarse
de que su hijo ha sido asesinado por Fernanda, Julio va a
encontrarse con ella con un objetivo específico: “ojo por ojo,
injusticia por injusticia” (Alarcón, 2010: 201), vida por vida. No
obstante, envuelto en un drama amoroso y subyugado por su
cariño a Fernanda, confronta su incapacidad para matarla y, en
consecuencia, se dispara. Más allá de una secuencia melodramática,
el cierre pone en manifiesto cómo la violencia —representada en la
novela por Julio— se diluye y vacía de sentido ante la convención.
En consecuencia, frente a representaciones cuyo objetivo es la
espectacularidad, la realidad fáctica de la violencia no puede ceder
más que al colapso, pues se presenta a un público que se forja y
existe sólo a través de los imaginarios que adopta de los medios
masivos y que en ellos encuentra, tal como evidencia la autora
con esta novela, sus nuevos centros de verdad. De este modo, la
imagen final de Fernanda Salas bebiendo la sangre de su amado
muerto no es más que parte de un espectáculo lleno de sangre,
sexo y drogas, a la par que representa el carácter vampírico de las
realidades mediatizadas que sólo absorben y seleccionan, los trozos
de vitalidad de los fenómenos referenciales para recodificarlos
y transmitirlos a través de convenciones y estereotipos que no
ponen en riesgo ni transgreden el sentimiento de seguridad de
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los lectores. No obstante, también queda en manifiesto que, en
un mundo en el cual la imagen ha devenido en realidad (Beltrán,
2010:41) es probable que, así como Fernanda Salas, nosotros como
lectores tampoco podamos aproximarnos a la violencia si no es a
partir de la reafirmación de las convenciones, pues sólo así, a decir
del teórico Wolfgang Iser, “the diffuseness of the imaginary is controlled
and called into form” (Iser, 1993: 3).

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Quien escucha, tiembla. El uso del sonido en Las
voladoras de Mónica Ojeda
Who listens, trembles. The use of sound in Las
voladoras by Mónica Ojeda
Isabel Alcántara Carbajal
AM-Azcapotzalco
isanami7@gmail.com

Álvaro Ernesto Uribe
UAM-Azcapotzalco
aeuh@azc.uam.mx

Fecha entrega: 22-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022

Resumen. El presente artículo analiza el papel del sonido dentro del
libro Las voladoras de Mónica Ojeda. El punto de partida, y eje principal,
es el cuento “Slasher”, a partir del cual se estudia el lugar que ocupan el
sonido y el grito. Proponemos que es posible observar el vínculo de estos elementos con una serie de referencias intertextuales e intermediales
ordenadas alrededor de un dispositivo literario diseñado para generar
horror.
Palabras clave: sonido, grito, literatura latinoamericana, Mónica Ojeda.

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Abstract. This article analyzes the role of sound within the book Las
voladoras by Mónica Ojeda. For that purpose, the place occupied by sound
and scream is studied in the story “Slasher”. We propose that it is possible
to observe how these elements are linked to a series of intertextual and intermedial references ordered around a device designed to generate horror.
Keywords: Sound, Scream, Latin American Literature, Mónica Ojeda.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios literarios paulatinamente han dado cuenta de la manera
como la literatura se vincula con otros sistemas, del mismo modo
que otras disciplinas le han prestado atención como fuente de
estudio. Más allá de la emergencia de nuevas fuentes y objetos de
investigación, conviene destacar que, tal vez, lo anterior se vincule
con la manera como un conjunto de plumas ha posicionado su obra
como iconoclasta. Entre ellas está la de Mónica Ojeda (Ecuador,
1988), quien ha desarrollado una narrativa inquietante, peculiar por
la manera como el horror vertebra un sistema literario que le permite
explorar temas como la violencia en la familia, ser mujer, el cuerpo,
la oralidad andina y fenómenos contemporáneos: los videojuegos,
la Deep web o las Creepypastas. Narradora y poeta, Ojeda ha publicado
tres novelas, dos poemarios y recientemente un libro de cuentos.1
Dos publicaciones de Ojeda, Mandíbula y Nefando, han motivado
sendos análisis que permiten identificar los temas recurrentes
de su producción (Ortega Caicedo, 2018; León, 2019; Jiménez,
2021), además recientes trabajos han caracterizados algunos de sus
dispositivos narrativos (Meza, 2016; Sánchez-Aparicio, 2019; Pezzè,
2020). Con esto en cuenta, nos proponemos abonar al estudio
de los hilos que sostienen la obra narrativa de Ojeda a partir del
uso del sonido en su prosa, elemento temático que cobra especial
dimensión en su más reciente libro de cuentos, Las voladoras (Páginas
de Espuma, 2020). Consideramos que la presencia de lo sonoro en
esta colección de relatos no es gratuita, sino que responde a una
1 Ojeda ha publicado las novelas La desfiguración Silva (2015), Nefando
(2016), Mandíbula (2018); los libros de poesía El ciclo de las piedras (2015) e
Historia de la leche (2019); la colección de cuentos Las voladoras (2020).
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

búsqueda temática que en el camino logra articular un original
sistema literario que no ha hecho más que anunciar sus posibles
alcances.
El papel del sonido en la narrativa de Ojeda
La atención por lo sonoro en soportes considerados silentes ha sido
objeto de debate desde los estudios literarios y los estudios del sonido,
estos últimos más jóvenes que los primeros. La crítica literaria, con énfasis
en la poesía, ha prestado atención a la representación de la escucha, su
descripción y la manera como se hace presente a través de distintos
tropos; también ha resaltado el uso recurrente de sonidos y silencios
como formas de explorar aquello que la lengua no puede nombrar.
Por otra parte, Igor Reyner (2018) sostiene que desde los estudios del
sonoros podemos observar que a la literatura se le consideró en un
principio fuente para ejemplificar propuestas teóricas; con el paso de
tiempo se transformó en fuente documental para reconstruir los sonidos
de épocas en las que no existían otros soportes de almacenamiento y,
recientemente, como base para la existencia de teorías autónomas como
el unseen sound de Brian Kanel y su investigación sobre el la escucha
acusmática en la narrativa de Kafka.2
2 Reyner se refiere al trabajo de Brian Kane (2014), Sound Unseen:
Acousmatic Sound in Theory and Practice, publicado por Oxford University
Press. Kane analiza el cuento “La madriguera” y el papel que juegan los
sonidos para inquietar al lector con la finalidad de conceptualizar desde la
literatura el sonido acusmático:
[…] to show how literature engenders its own productive, informative, and
thought-provoking accounts of sound and listening. It not only offers a solution
to problems of sound and listening, but also presents puzzles to be solved. What
Kane’s reading of Kafka reveals is that while key theoretical categories related to
sound and listening seem to be always already given – such as the dichotomies
listed above –, literature, in dislocating the reader’s attention from sound and

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el caso de Las voladoras advertimos que el sonido adquiere
vital relevancia como mecanismo para transgredir el lenguaje y
hacerlo llegar a lo que está fuera de él. Esta búsqueda descansa en un
sistema literario cuidadosamente integrado a través de un inventario
de referencias extratextuales y literarias; en palabras de Andrea
Pezzè, una biblioteca, la cual está ordenada para develar un secreto,
lo terrorífico (Pezzè, 2020: 49). Ese terror que se busca alcanzar se
vincula generalmente con historias familiares (madres e hijas, infancia,
el padre) y se manifiesta a través de cuerpos monstruosos. Pezzè
enmarca la producción de Ojeda y de otras escritoras latinoamericanas
dentro del Weird; es decir, obras que dependen de la mezcla de
elementos que ocupan espacios no heterodoxos y producen un
efecto perturbador. Al mismo tiempo, la lectura de Ojeda exige
un sistema de referencias distinto al anidado en el sentido común.
Por tanto, el resultado consiste en: “la exhibición de una biblioteca,
en la que lo literario no depende de un canon o de una definición
académica de literatura, sino de la posibilidad de combinar entre
ellos elementos heterogéneos” (Pezzè, 2020: 53). Siguiendo a Pezzè,
Nefando y Mandíbula recurren a la narración polifónica y fragmentaria
para esconder un artefacto literario, un secreto.3 Del mismo modo,
la puesta en marcha de este artefacto narrativo exige por parte del
lector la resolución del misterio planteado en la narración, del cual se
desprenden todas las interrogantes sobre los personajes.
listening to other subjects at the very moment it speaks of sound and listening,
invites the reader to reassess what they know about what they read, to rethink
in novel terms auditory experiences and aural-related concepts that seem far too
common or familiar. As regards research methodology, literature can be thought
of, therefore, as the written equivalent of sound […] (Reyner, 2018:139).
3 Pezzè recurre al concepto de secreto acuñado por Piglia para estudiar la
narrativa de Onetti, particularmente sus nouvelles (Ver Piglia, 2019).
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Escarbar en los fragmentos del secreto no lleva, como en el
policial, a la resolución de los hechos, al contrario, el artefacto está
diseñado para perturbar. Dice Pezzè que “la búsqueda del horror
es una constante y, de hecho, una aporía” (Pezzè, 2020: 49). El
resultado, por ello, es una diégesis cuyo mundo está estructurado
alrededor de un secreto disruptivo e incómodo, una subversión
heterodoxa e incluso criminal. Y como resultado, en palabras de
Pezzè, el secreto pone en escena “la idea de que en todo género
dicho ‘popular’ se podrían encontrar los elementos literarios que
justificarían su inserción en el mundo del canon de la literatura, o,
desde otra perspectiva, que toda literatura de masas constituiría un
canon en sí misma” (Pezzè, 2020: 60).
Con esto presente conviene preguntarnos qué elementos
conforman dicha biblioteca en Las voladoras y de qué manera se
vinculan para transgredir el canon a través de la construcción del
secreto. Es posible considerar a los elementos del sistema literario
de Ojeda como mecanismos narratológicos: biblioteca, secreto y una
tercera categoría que denominaremos cruce. La biblioteca consiste en
el conjunto de recursos intertextuales e intermediales que construye
a los personajes, el espacio y el conflicto de la historia. Una estrategia
narrativa muy usual es el empleo de mecanismos de fragmentación
de la información discursiva y reiteraciones. Una diversa gama de
temas conforma dicha biblioteca: tradiciones y relatos orales, música,
cine, literatura, leyendas urbanas, internet. La oralidad andina,
secundaria en sus novelas, cobra mayor protagonismo en algunos
de sus cuentos: voladoras, brujas, cóndores y otros imaginarios de la
región se manifiestan como formas de la alteridad que rodean a los
personajes y, al mismo tiempo, permiten resignificar el espacio: la
montaña, el campo y la ciudad. Los recursos provenientes de otros
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soportes (como la música, el cine y los videojuegos), además de
funcionar como referentes intertextuales, reordenan el lenguaje en
un sentido intermedial, es decir, la prosa emula sonidos, murmullos,
ruidos, gritos, recurre a sinestesias con el fin de descolocar al
lector. Cuando hablamos del secreto, segundo elemento del sistema
literario de Ojeda, nos referimos a la construcción de un artefacto
cuyo fin es subvertir y descolocar la realidad de los personajes, lo
entendemos como un componente que reemplaza aquello imposible
de asir con el sistema de la lengua, el horror. El cruce, entonces, es
la instancia donde la narración ordena todas las piezas del secreto y
este se despliega; es el momento cuando los personajes transitan a
la otredad. Tras el cruce, los elementos del sistema literario quedan
subvertidos y se articula un nuevo código de intercambio donde la
inteligibilidad se manifiesta a través del dolor y el horror.
En suma, el sistema literario de Ojeda es uno que pretende
descarnar la palabra para llevar la experiencia lectora hasta los
huesos. Las capas de sentido que crea la lengua sobre la experiencia,
según Ojeda, incomunican a los sujetos; resulta necesario buscar en
la experiencia del trauma y del dolor la posibilidad de abrir vasos
comunicantes.
En una entrevista virtual realizada en marzo de 2021, Ojeda
recalcó que Las voladoras constituyen una exploración de lo que
ella considera el gótico andino: “Entiendo el gótico andino como
una literatura que aborda la violencia y los miedos particulares de
ese territorio, con toda su historia y su contexto” (Ojeda en Pina,
2021: s/p). En esta colección de ocho cuentos, el entorno físico
y cultural de Ecuador nutre con mayor intensidad las ficciones. Y
para explorar el miedo a través de la violencia, Ojeda crea historias
habitadas en su mayoría por mujeres: un mundo femenino que se
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reestructura por y contra la violencia para resistirla o ejercerla. Si
entendemos a ésta como una relación social caracterizada por la
negación de una subjetividad (Wieviorka, 2001), podemos especular
que sus historias son las de aquellas subjetividades, cuya incapacidad
de agencia moldea su persona y su entorno bajo nuevas reglas.
Aquella imposibilidad de ser agentes no se traduce en pasividad. No
es así, puesto que las protagonistas de Ojeda gestionan y resisten
una violencia estructural y simbólica (Segato, 2003). Podemos
aseverar que diversos recursos sonoros en estos cuentos dan cuenta
de las tensiones generadas por dichas violencias: en Las voladoras
escuchamos zumbidos, vibraciones, estruendos y ruidos telúricos:
siempre hay una disonancia inquietante.
En este libro de cuentos apreciamos un menor uso de
la polifonía (salvo la empleada en el cuento “Soroche”) y un
aprovechamiento constante de mecanismos que fragmentan los
relatos a través de analepsis y elipsis. Por ejemplo, el tiempo de la
historia de relatos como “Caninos”, “Slasher” y “Terremoto” resulta
extremadamente breve: algunos momentos de visita por parte de
una madre a su hija, la ejecución de un performance en público
o el encuentro sexual de dos hermanas durante un cataclismo. El
resultado, entonces, es un proceso de búsqueda por parte de los
personajes a través del recuerdo.
Al atender los elementos de la oralidad andina, observamos
que en “Las voladoras”, cuento que le da nombre a la colección, la
autora explora las posibilidades narrativas del relato oral protagonizado
por mujeres aladas en la zona rural de Ecuador. A estas mujeres les
agrega como característica adicional el tener un solo ojo, detalle que
las vincula con los cíclopes homéricos. Consideramos que el vínculo
voladora-cíclope configura una narrativa que pretende subvertir la
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asociación semiótica entre Ulises/Polifemo. En la Odisea, Ulises ciega
a Polifemo con una lanza del Cíclope y se esconde entre su ganado
para huir, arrebatándole a la criatura la única cualidad que le daba
civilización, el ganado, porque ya antes se le había caracterizado como
un monstruo sin ninguna ley, que no come pan y vive al descubierto
(Calame, 1986). Al contrario, las voladoras arrebatan a la narradora
y su madre del espacio regido por reglas masculinas de civilización,
orientadas por un miedo y odio hacia lo femenino.
El uso del recurso oral también resulta evidente en “Sangre
coagulada”, donde también se presenta un cruce a la otredad, en
este caso la narradora aprende a ser bruja bajo la tutela de su abuela:
es capaz de sanar o de matar, además realiza abortos clandestinos
para las habitantes de una comunidad que la desprecia. Al cruce y
resignificación podemos agregarle la manera como la protagonista
resignifica la sangre como bella y placentera, acaso un símil que narra
un tránsito de la violencia recibida a la violencia que se puede ejercer.
En palabras de Claudia Salazar: “en Sangre coagulada’ aparece el
saber de la bruja que le confiere agencia y capacidad de responder
o de vengarse frente a estas violencias, así como de permitir a sus
clientas recuperar el control de su capacidad reproductiva” (2021: 15).
Aunado a la compleja relación de las protagonistas de los dos
anteriores cuentos con la alteridad y la manera como la encarnan,
consideramos que un factor de vital importancia en las historias
de Ojeda es el apego como el motivo que lleva a los personajes a
subvertir las reglas del mundo. Lo último resulta más evidente en
“El mundo de arriba y de abajo”, donde el único narrador hombre
de entre todas las historias crea un conjuro espurio que le permite
revivir temporalmente a su hija y nos adelanta una premisa: lo
masculino no puede acceder a este secreto.
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Estos rituales heterodoxos culminan en cuerpos
monstruosos, por ejemplo, el de la hija en “El mundo de arriba y de
abajo”, quien despierta en estado de putrefacción. Lo mismo ocurre
con la necesidad de llevar la experiencia de la violencia al organismo
de sus protagonistas. El cuerpo de las voladoras, la sangre, la cabeza
decapitada de una niña, una lengua cercenada o el cadáver podrido
de una hija, todos ellos son parte medular del secreto: para construir
el sentido abrevan de intertextualidades cultivadas en el horror,
como las brujas, el cuerpo zombi o a las tradiciones orales. Otro
recurso recurrente es el empleo de símbolos animales: las voladoras
y las abejas, el padre-perro en “Caninos”, los cóndores en Soroche
o un lobo-chamán en “El mundo de arriba y de abajo”.
Los elementos de las bibliotecas perfilan la ruta de una
transferencia semiótica, mientras develan atisbos del artefacto
que sostiene la narración (el secreto de Piglia en Pezzé, 2020). La
revelación se completa a través de cruces, momentos climáticos que
narran la transición de las protagonistas y muestran la última pieza
del secreto. El cruce traza la dirección que debe seguir la transferencia
de los elementos de la biblioteca y, al mismo tiempo, devela el orden
del mundo narrado. Para lo primero, la simbología puede parecer
elemental: caídas y ascensos; es decir, en “Las voladoras” la narradora
se une al vuelo de las criaturas que dan nombre a la historia, en
“Cabeza voladora” se eleva con las Umas hasta el momento en
el que describe como su cabeza logra desprenderse de su cuerpo,
“Slasher” describe un escenario desde donde las protagonistas
montarán su acto final. Por otra parte, “Soroche” emplea la figura
de un cóndor arrojándose al vacío como preludio de la decisión de
su protagonista, “Terremoto” juega de nuevo con la idea de elevarse
y caer, en este caso un edificio durante un terremoto apocalíptico y,
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finalmente, “El mundo de arriba y de abajo” aprovecha el descenso
a la muerte y el ascenso a la resurrección como eje de sentido para
la narración, en particular cuando después del ascenso a la montaña
llega la muerte. Todas estas direcciones se construyen sonoramente:
Las Umas murmuran, las voladoras vienen acompañadas del
zumbido de las abejas, las vibraciones de una pieza sonora en
“Slasher” funcionan de manera similar al estruendo del apocalipsis
que viven las hermanas en “Terremoto”, sin olvidar que la montaña
y su fauna crean un ambiente que descoloca a los personajes.
En suma, hasta aquí hemos descrito algunos recursos
recurrentes de Ojeda y la resignificación de sus referencias
intertextuales a través un momento de cruce que reordena el sentido
del mundo narrado. Conviene ahora detenernos en el cuento
“Slasher”.
“Slasher” como texto programático
“Slasher” narra la historia de Bárbara y Paula, hermanas gemelas
que forman un grupo de música noise underground. El relato narrado
desde la perspectiva de Bárbara relata cómo ellas están por presentar
un performance en cuyo clímax Bárbara mutilará la lengua de Paula.
El cuento recurre a la analepsis para introducirnos al mundo de las
hermanas y la razón de la mutilación de Paula: ella es sordomuda
y eso les impide compartir algunas vivencias con su gemela, en
especial el trauma de haber escuchado durante la infancia las crisis
depresivas de su madre.
Resulta posible interpretar “Slasher” como una lectura
programática dentro de la colección de cuentos. El hecho de que la
historia explora la incesante búsqueda de dos artistas sonoras por
transmitir la experiencia del horror y el trauma puede servir como
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guía narrativa para el resto de las historias. Podemos organizar la
biblioteca de esta narración alrededor de tres ejes: la mutilación del
cuerpo (lengua, slasher, giallo, John y Lorena Bobbit), las gemelas
(la doble) como recurso para explorar la comunicación con el
otro y, por último, la reflexión sobre el sonido como forma de
entendimiento previa y paralela al lenguaje. El sentido de estos
elementos logra configurarse a través del secreto que moviliza la
trama, el performance de las hermanas, el cual anticipa un cruce:
lograr que Paula y el público vivan el mismo horror que Bárbara es
incapaz de comunicar por otro medio.
Mutilar la babosa carnívora
Los elementos de la biblioteca necesitan transmutarse para completar
el cruce. Este consiste en transferir las cualidades de un objeto a
otro, transitar, escindir o fusionar, y en el camino revelar un secreto
que ordena el mundo narrado. En “Slasher” el primer elemento
enunciado es la referencia al subgénero cinematográfico de horror,
el cual se complementa con la primera frase dicha por la narradora:
“Bárbara quería cortarle la lengua a su hermana gemela con un
estilete” (Ojeda, 2020: 59).4 Un tercer elemento que dimensiona
sonoramente esta idea es cuando se asevera que a ambas les gustaba
imaginarse a sí mismas componiendo la banda sonora de una
película giallo: “Reproducían el sonido de los cuchillos./Apuñalaban
frutas en bosques fluorescentes” (62). La referencia cinematográfica
perfila la imagen del cuerpo mutilado de una mujer, pero esta cede
a las metáforas sonoras: pasamos de la descripción de una lengua al
sonido de los cuchillos y las puñaladas. Incluso Bárbara caracteriza
4 De ahora en adelante indicaremos solamente las páginas del cuento.

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los gritos de su madre durante sus crisis depresivas, “Mamá suena
por las noches como las mujeres que mueren en los slashers” (73).
Por otro lado, cortar la lengua prefigura también un segundo
nivel de interpretación: rasgar y subvertir los significantes. En suma,
tenemos dos elementos de la biblioteca: referencias de la cultura
popular y cuerpos monstruosos; sin embargo, por sí mismas no
revelan el secreto, necesitan subvertirse a través de un cruce que la
narración se encargará de perfilar. En este caso, a la sonoridad de
los cuerpos mutilados de mujeres se contraponen las referencias a
la historia de Lorena Bobbit y la mutilación de John Wayne Bobbit.
Durante una digresión la voz narrativa nos indica que las hermanas
improvisaron un performance inspirado en el caso de Lorena Bobbit,
una mujer que en 1993 cortó el pene de su maltratador. Después
del incidente ella, estigmatizada, fundó una organización para
apoyar mujeres víctimas de violencia de género y él se convirtió en
actor porno. Una operación de resignificación se perfila durante
la analepsis: “«Nuestra madre se llama Lorena», mentían en sus
presentaciones. «No tenemos padre»” (71). Estos dos elementos
permiten perfilar una morfología: el sentido transita del sonido de
mujeres mutiladas a las hijas de quien mutiló a su abusador, las hijas
sin padre.
La transición de un hombre que mutila a mujeres, propio del
género cinematográfico, hacía una mujer que mutila a su abusador
incorpora una capa más de sentido en el momento en que las
hermanas plantean la posibilidad de explorar con consentimiento
lo extremo. Este giro se perfila cuando las ellas miran la película
porno de John Wayne Bobbit: “Cuando la vieron juntas Paula le
preguntó: «¿A qué suena el sexo?», y Bárbara le contestó: «A selva, a
sudor, a sed». /Le respondió: «El sonido del dolor es muy parecido
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al del deleite»” (71). La similitud entre ambos sonidos perfila ahora
sí una dirección, la exploración consensuada del dolor resignifica
los elementos de la biblioteca al instrumentalizarlos como una
forma de compartir, experimentar y apropiarse la experiencia
extrema del dolor: “las llamaran bárbaras por explorar entre ellas,
de forma consensuada, algo que era parte de la experiencia de tener
un cuerpo” (68). Sin embargo, eso no impedía que Bárbara tuviera
miedo de lastimar a su hermana:
Decirle a Paula lo que había en su cabeza, pronunciárselo aunque
ella no la oyera, le daba a Bárbara la ilusión de tener el control,
pero a veces temía perderlo igual que las personas que salían en
los noticieros y en el Diario Extra; personas normales que, en
cuestión de segundos, lastimaban a sus parejas, a sus hijas, a sus
hermanas o a sus madres. Se enfermaba de miedo en la cama,
boca abajo, y Paula volvía a decirle, con pereza, que no tenía razón
alguna para sentirse culpable.

Que si un día le cortaba la lengua, ella la perdonaría.

Que si un día se hacían daño sería por amor. (72)

La compleja relación con el dolor y las mutilaciones que
la historia quiere explorar nos lleva a aventurar una interpretación
a partir del ensayo de Lucía Guerra-Cunningham titulado “El
personaje femenino y otras manipulaciones” (1986). En su trabajo,
Guerra-Cunningham sostiene que la imaginación masculina
construye relatos de mujeres mutiladas, es decir, que refuerzan el
mito cultural de lo femenino como aquello subversivo que debe de
ser conquistado por la cultura y que en las obras analizadas por ella
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se traduce en la castración erótica, la pasividad y otros elementos
de un Deber-ser (buena mujer y potencial víctima pasiva) (GuerraCunningham, 1986: 12). Algo que Humbelina Loyden caracterizó
como el fantasma femenino imaginado por los hombres para
modelizar la conducta (1998: 40-42). En consecuencia, frente a
personajes femeninos entendidos como sujetos mutilados por un
Deber-ser podemos anteponer la manera como Ojeda desarrolla
en “Slasher” (y en su narrativa en general) mujeres que resisten
esos imaginarios y exploran comportamientos subversivos para
el imaginario masculino, por ejemplo: la búsqueda del placer e
infligir dolor. Se trata de algo más que resignificar a los personajes
femeninos; a veces el afán es mutilar y destruir los relatos nacidos
desde la imaginación masculina.
Gemelas, ecos, reverberaciones
“Slasher” explora la figura de las gemelas en tres niveles. En primer
lugar, dentro de la diégesis las protagonistas (particularmente Paula)
explotan de manera performática su imagen para perturbar a quienes
les rodean: “a su público le daba miedo oír cualquier cosa viniendo
de una gemela” (59). Paula interpreta el juego de dobles y pretende
construir una imagen de gemela malvada. Para René Girard, el otro
(manifestado en este caso en una gemela malvada) representa una
fuerza que elimina la diferencia y mimetiza el deseo. Esto quiere decir
que aquello que se desea es lo que mimetiza a los sujetos. Deseamos
lo que el otro tiene y lo que carecemos; en suma, se abre la puerta “al
reino de la violencia” (Girard, 1995: 150-172). Paula actúa como la
doble que enfrenta a los otros, que les recuerda la existencia del reino
de la violencia y les atormenta. Sin embargo, este es solo un papel
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representado por ella; Bárbara revelará una morfología diferente entre
las hermanas que no es el conflicto, sino la búsqueda de la fusión.
Un segundo nivel es el juego de dobles construido por la voz
narrativa a través de dos mecanismos: en un principio, como sujetas
que guardan una relación estrecha de entendimiento y, después, por
el miedo a perder ese vínculo. Lo primero se manifiesta en la historia
mediante la composición de sus piezas sonoras, Paula improvisa una
serie de sonidos a partir de los cuales Bárbara construye; “su objetivo,
sin embargo, era crear a partir del interior de Paula” (65). La comunión
entre las hermanas se manifiesta a través del sonido y del cuerpo.
Paula es “una anguila nadándole en la sangre [como si] estuvieran
muy adentro una de la otra” (65), aquella que puede leerle los labios
“como si le leyera la mente”. Cabe destacar que la comunión entre
ellas se describe a través del movimiento: nadar, “pelar las palabras y
comer la pulpa”. Bárbara reconoce que es más sencillo comunicarse
con Paula porque “a ellas las unía el pelo, las vértebras, la pelvis. Eran
iguales en cuerpo y sus huesos respondían a una gramática superior”
(72). El empleo de las dobles en la narración pretende explorar las
posibilidades de entender al otro y, por tanto, el motor de las acciones
de las hermanas es salvar un abismo que las separa: “Sus palabras, en
cambio, eran distintas e incompatibles” (72).
Al respecto, Juan Bargalló propuso una morfología del doble
en la literatura. Algunos tienden a la fusión (la mutua aproximación
de dos sujetos, como en Willian Wilson o El Horla), otros a la fisión
(la separación del sujeto en dos personificaciones, como en La
nariz de Gogol) y otro grupo a la metamorfosis (la transformación
reversible o irreversible de un sujeto, como El extraño caso de Dr. Jekyll
y Mr. Hyde o La metamorfosis) (Bargalló, 1994: 7). En “Slasher” las
hermanas tienden a la fusión, procuran salvar cualquier abismo que
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las separa hasta llegar a la reconciliación a través del terror. Tengamos
presente que el yo no se ve a sí mismo, por ello debe desdoblarse, y
esos reflejos son formas invertidas de sí, figuras del otro. Además,
en la historia las gemelas requerían compartir el terror de la madre
para evitar lo que Carl Jung denomina abdicar de sí mismas. Según
Jung el doble se manifiesta por la excesiva influencia que ejercen
determinados esquemas procedentes de los arquetipos ancestrales y
socioculturales propios del inconsciente colectivo (Jung en Herrero
Cecilia, 2011: 18-19). En consecuencia, la persona (imagen social)
somete al ánima. Bárbara y Paula como dobles buscan encontrar en
la otra aquello que les permita liberarse de los padres monstruosos.
Finalmente, un tercer nivel es programático, la historia se
puede leer como una pieza musical en canon donde se intercalan,
por un lado, párrafos con analepsis y narración sincrónica y, por
el otro, pasajes líricos ordenados en verso. La forma de las partes
líricas no solo reitera lo narrado, ofrece variaciones que desplazan el
sentido. En las variaciones, a modo de ecos, localizamos referencias
sonoras que configuran la comprensión del otro:
[prosa] Su objetivo, sin embargo, era crear a partir del interior
de Paula:
[canon] un fracaso, un océano negro en Saturno. (63)
[…] como si el cliché fuera cierto, una verdad mística en la
placenta, y estuvieran muy adentro la una de la otra.
[Canon] Inseparables. Indistinguibles.
Latiendo al mismo ritmo de la mente.
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El sonido como hechizo
El cuento plantea la cercanía del sonido con la animalidad. En algún
momento la lengua es una babosa carnívora; en otro, el chasqueo de
la lengua consistía en el sonido “acuático de la saliva y el músculo
que, como un delfín, se hundía en la carne golpeando el paladar”.
En la historia no interesa el uso del sonido para generar palabras;
importan más los gritos de ballena tráquea y su animalidad. Además,
la exploración sonora de las protagonistas buscaba el efecto de estos
sonidos en el cuerpo: “le gustaba la gente que temía y ver lo que
les pasaba en los ojos, el estado acuático de sus pieles, la tensión
muscular, la cabalgata abierta de los pulmones” (61).
El cuento muestra a las protagonistas en una constante
búsqueda estética. El recorrido permite observar los hilos del
dispositivo narrativo de Ojeda. “¿A qué suena el verdadero fondo de
las cosas?” (62), se preguntaban las hermanas, y esa misma cuestión se
abre al lector cuando los recuerdos de Bárbara anticipan una posible
respuesta: “Había sonidos que revelaban sucesos anteriores al lenguaje”.
La frase la enuncia Paula cuando recuerda su nacimiento a partir de
un concierto de piedras y agua en la licuadora. Más allá de creerle
al personaje, caracterizada en la historia por sus artificios, conviene
reflexionar cómo las protagonistas están convencidas de llegar a las
cosas a través del sonido y no de las palabras. A propósito, conviene
mencionar como Benveniste indicó que el sistema lingüístico está por
fuera del ser humano, los sujetos estamos separados del sistema de
signos y, en consecuencia, lo que el sistema permite expresar es algo
diferente de lo que la persona siente en realidad (Benveniste, 1999).
En “Slasher”, Bárbara y su hermana están moldeadas por un lenguaje
que les resulta insuficiente, externo y ajeno.
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Este planteamiento desplaza la búsqueda de lo lingüístico
y humano a lo sonoro de los objetos, “«El sonido es la poesía de
los objetos», «Yo saco poemas de las cosas»” (63). Esta búsqueda
sonora se manifiesta en el texto a través de metáforas que semejaban
el sonido con lo telúrico: “como una fractura de tierra”, “Un
descubrimiento de lo telúrico de la mente a través de lo que resuena,
vibra y retumba” (64). Para las gemelas, explorar los sonidos
extremos era el único camino para encontrar un “regreso a la vida
previa del lenguaje. Un recuerdo” (64). En este tenor, la búsqueda
de experiencias no mediadas por la realidad lingüística únicamente
resulta posible a través del grito: “«Yo quiero enseñarte lo que
es gritar», le confesó Bárbara a su hermana luego de decirle que
fantaseaba con cortarle la lengua. «Yo quiero enseñarte el verdadero
tamaño de un grito»” (64).
La reflexión de Bárbara entiende al grito como la instancia
anterior al lenguaje, capaz de mostrar aquello que éste enmascara.
Paula, en consonancia con la idea de animalidad, vincula al grito
con la amígdala, el miedo y el afán de supervivencia más primitivo
posible: “Sé que [los gritos] deforman el rostro de la gente, que
hacen temblar la materia, que activan una señal en la amígdala que
genera el miedo y que la naturaleza del miedo es la supervivencia”
(65). Su carácter no mimético se manifiesta cuando Bárbara expresa
que un grito es una “explosión de palabras”, no es un discurso
compuesto por proposiciones, su forma desordena cualquier
semántica: “Cuando alguien grita, las letras se disparan sin ningún
orden y atraviesan el tórax de las personas” (65).
Si el grito es algo que dinamita el lenguaje, una experiencia
que lo atraviesa y destruye, entonces es posible considerar que su uso
y apropiación requiere estructuras culturales que permitan asirlo e
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instrumentalizarlo. Una de ellas es la magia: “«Un grito es una emoción
que se contagia como un hechizo», «Un sonido es una emoción que
se conjura como magia»” (65). En la historia, Paula crea alrededor de
sí una imagen de bruja ante los otros, alguien que manipula el sonido,
“«La magia es que algo invisible pueda enfermarte», le dijo Paula
alguna vez. «Para mí lo sonoro es una deidad imposible»” (66). Este
performance las habilita como demiurgas ante los ojos de su público,
pues se saben conscientes del efecto de este sobre los cuerpos: “Un
sonido era capaz de hacer que los pulmones estallaran, provocar
ansiedad, náuseas, tristeza, migrañas, percepción de movimientos
fantasmagóricos a los costados del campo visual que muchos
confundían con apariciones” (67).
El sonido permite hechizar; abre canales de comunicación
entorpecidos por el lenguaje. Los recuerdos de Bárbara y Paula nos
permiten comprender el rumbo que tendrá el uso de la experiencia
sonora en la historia: Bárbara desea utilizar el performance para salvar
el único abismo entre ella y su hermana: “Su hermana ignoraba la
violencia real del sonido. En cambio, Bárbara se agarraba a la cama
poseída por los ruidos del otro lado de la puerta: golpes, cajones
abriéndose y cerrándose, sollozos, reptares, uñas afilándose contra
las cosas” (68). La revelación del secreto permite conjuntar las
piezas: el horror sonoro de la mutilación será el único puente para
comunicar a las hermanas entre sí y con su público. Esto a través
del montaje de un dispositivo al interior de la historia, que anuncia
la estructura narrativa del cuento: “«Hagamos algo diferente»,
le dijo a su gemela. «Algo que nos una la piel y el pulso» / Una
investigación de lo primigenio/ Un estudio del grito” (69). Bárbara
y Paula preparan las piezas de un hechizo, el secreto (Pezzè, 2020),
ese dispositivo que permitirá que Paula:
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[…] comprendiera las noches de los cajones y de los pies [las camas
separadas son metáfora de su separación en el abismo, la madre
llorando en los pasillos], lo que se sentía estar aterrada oyendo los
alaridos salvajes pero incapaz de moverse fuera del colchón, incapaz
de quitarse la sábana que ardía y se le pegaba como una piel enferma
y viscosa. Pensaba que era su deber enseñarle a su hermana lo que
un sonido era capaz de hacerle a la imaginación (69).

El grito puede equipararse con el hechizo en la manera como
lo intangible tiene efectos reales, en este caso el miedo y, al igual
que los hechizos, algunos refieren a temores antiguos: “El ruido
más alto que Bárbara había escuchado era el de su madre gritando
toda la noche después de haberse roto la cabeza contra el váter.
«Un grito es un cráneo mordido»” (69). La narración explora las
posibilidades que el sonido tiene para representar e insinuar hechos.
El terror está en la sugestión. Los sonidos entonces se construyen
como representaciones de lo que insinúan o a través del efecto que
generan en quien los escucha: “Es un fantasma orinándose encima
de todos los tímpanos” (69)
A partir de la revelación del trauma que se pretende
transmitir a través del secreto, el cuento recurre a las repeticiones.
Bárbara reitera la carencia de Paula, la necesidad de compartirle el
efecto del sonido en la imaginación y el terror de haber escuchado a
su madre durante sus crisis. Reverberar estas ideas semeja un ritual
que condensa los tres elementos que identificamos (mutilaciones,
hermanas, sonido): “Por eso a Bárbara le gustaba imaginar a su
hermana mutilada: para que en verdad lo conociera. Para que a través
de la pérdida entendiera lo que un sonido era capaz de hacerle a la
imaginación” (70). Para expresarlo con mayor claridad compartimos
la siguiente cita:
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[…] estar juntas en el sonido de los rasguños que la madre se
hacía a sí misma, en el de los cajones de las pastillas abriéndose
y cerrándose, en el del agua de los grifos saliendo a toda presión,
en el del llanto pesado. Quería comunicarse con su igual, que el
amor las juntara en el miedo y en el espectáculo de los ruidos de
la noche de la madre.
Paula no sabía cómo sonaba una madre sufriendo de insomnio
crónico y de depresión. Tampoco sabía lo que era levantarse en
medio de la oscuridad y que las rótulas saltaran fuera del cuerpo
como ranas óseas. «Mami está enferma de la mente» (72-73).

Lo que aterroriza a Bárbara es un sonido acusmático.
Proveniente del griego ακουσματικός, la palabra refiere a aquello que
se oye sin ser visto, algo inaccesible para Paula, quien requiere de
otros sentidos o de las descripciones de su hermana para activar su
escucha; sin embargo, estas últimas resultan insuficientes, porque la
lengua también lo es. Otra razón se encuentra en la ambigüedad de las
palabras que podemos apreciar tras la confesión de aquello que oculta
el secreto: “Años atrás su madre les contó algo sobre el padre: que era
un mal hombre, un puño, una cuchara, una aguja. Que se fue antes
de que ellas nacieran. Que era culpa de él que Bárbara hubiera nacido
mala” (70). En el canal de la palabra los significados enmascaran, callan
y en el mejor de los casos insinúan, “Una vez un niño les dijo: «Mami
dice que su papá es su abuelo»” (71). Incluso, Bárbara reconoce que
“Sus palabras […] eran distintas e incompatibles”. En cambio, los
sonidos y el efecto que provocan son más certeros, resultan imposibles
de ocultar, porque “los oídos no tenían párpados” (74).
En consecuencia, ellas diseñan un performance que recurre
nuevamente a la acusmática, pero esta vez definida por Pierre
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Schaeffer como un conjunto de sonidos reproducidos por medios
electroacústicos, cuyo fin es el ocultar las causas del sonido para
llevar al espectador a preguntarse qué está escuchando con la
intención de que el sujeto describa su percepción como tal y no las
referencias externas del sonido (Schaeffer en Reyner, 2018: 132).
En el cuento los sonidos que salen de los altoparlantes incomodan
a los oyentes, algunas personas piden a gritos que se interrumpa,
otros se retiran, unos cuantos permanecen, “Nadie en el público
podría evitar escucharlas y, si decidían hacerlo, tendrían que correr”
(74). El sentido de la escucha acusmática es reiterado cuando
Bárbara describe para su hermana lo que escucha: “Suena a abetos
derribados./ A montañas que hieden. / A campos y llanos de
costillas. /A Dios pudriéndose sobre el mar. /A futuro.” (75). Y este
mecanismo es el que recrea el horror, en este caso, la madre:
Había ruidos que hablaban de un tiempo antiguo de la carne.
Cuando Bárbara escuchaba golpes huecos y repetidos, por
ejemplo, los confundía con el de un cráneo pegándose contra la
pared. Algunos rumores la devolvían a las puertas arañadas de las
habitaciones y de los baños de su casa. Los crujidos y los chirridos,
a los cajones con las pastillas de su madre (75).

“Todo el que escucha tiembla”, repite Bárbara. En el
clímax de la historia, el hechizo del sonido se transmuta en una
violación; es imparable, y quienes prestan su escucha (voluntaria o
involuntariamente) se transforman en “templos donde cabalgar” o
“una gruta que demostraba lo que un sonido era capaz de hacerle
a la imaginación” (75). La disposición de las gemelas durante este
momento de la narración es importante, constituye el cruce que
reordenará el sentido de todo lo referido en la biblioteca del relato.
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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

Las hermanas se elevan en el escenario y están por encima de su
auditorio. Tras encender los altoparlantes, Paula se arrodilla para
tocar el suelo y las paredes; sin embargo, Bárbara conjura el umbral,
enuncia el sentido del cruce: “Pero aunque se arrodillara y palpara
el cuerpo sudoroso de la madre, solo una de las dos llevaba consigo
el territorio sonoro: el que no se podía contemplar” (76). La pieza
sonora es su madre llenando el espacio y el cruce solo es posible
con esa pieza-hechizo de por medio. Nuevamente la narración
recurre al espacio: las gemelas ascienden, Paula se hinca, el público
se encoge y después se abre, Bárbara levanta y purifica el estilete.
Las contraposiciones anuncian la transferencia: subir-bajar, cerrarabrir, penetrar (con el sonido)-sacar la lengua. Todas estas acciones
se leen como movimientos controlados por el sonido para llegar a
“la verdad y no su simulacro”.
Conclusiones
Para realizar este estudio resultó pertinente caracterizar el lugar que
ocupan el sonido y el grito en la escritura de Mónica Ojeda. Como
resultado, fue posible observar que estos elementos se vinculan
con una serie de referencias intertextuales e intermediales que se
ordenan alrededor de un dispositivo que genera el horror. Para
esto retomamos los conceptos de biblioteca y secreto, además de
proponer el cruce como la instancia ritual que marca la dirección de
las transferencias semióticas en los relatos. De entre ellos, elegimos
analizar el cuento “Slasher” por dos razones: primero, por ser un
texto que tiene como hilo temático el sonido, el grito y la escucha
y, segundo, por ser un texto protagonizado por dos personajes en
una búsqueda estética del horror: un texto programático. De él
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

pudimos apreciar que la dimensión sonora permitió caracterizar
intertextualidades relacionadas con la mutilación, el doble y el grito
como forma de comunicación paralela al lenguaje.
En el centro de la obra de Ojeda está la búsqueda de una
forma de comunicar el trauma de la violencia. Para ello sus historias
recurren a una diversidad de elementos heterodoxos. Los ruidos y
los gritos, entonces, forman parte de estos recursos necesarios para
revelarse contra el lenguaje, y con ello contra realidades normalizadas
por éste: la violencia en la familia y contra las mujeres.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

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�Isabel Alcántara Carbajal y Álvaro Érnesto Uribe / Quien escucha, tiembla

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-8

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�Dosier
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

La narrativa contemporánea mexicana frente a la
territorialización del cuerpo: mujeres narradoras
de un cuerpo-territorio
The Mexican contemporary narrative against the
territorialization of the body: women narrators of a
body-territory
Francisco Tijerina
Washington University in St. Louis
paqotj@gmail.com

Fecha entrega: 26-12-2021 Fecha aceptación: 11-2-2022
Resumen. Este artículo explora los procesos de colonización y conquista
del cuerpo de las mujeres
Que la violencia en el cuerpo
de las mujeres no tiene un afuera y un adentro, un origen definido, aún menos un lugar estable. La violencia se mete por
puertas y ventanas. Entra en
nuestras casas, en nuestras habitaciones, en nuestros cuerpos.
Daniela Rea

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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

El proceso de colonización latinoamericano situó al cuerpo de las
mujeres como un territorio de conquista a través de estrategias
de dominación y control que van desde las políticas públicas
hasta la perpetración de actos violentos. Estas prácticas hoy en
día pueden observarse en distintas latitudes y extrapolaciones que
abarcan otras formas de vida regularmente alterizadas, cuerpxs
y sujetxs feminizadxs, y seres no-humanxs, en distintos cruces
espaciotemporales, también llamados deícticos. En particular, es
evidente que los conflictos bélicos modernos, las guerras contra
el narcotráfico en Latinoamérica y en especial en México y los
sitios emergentes para actividades de extractivismo mineral y
de hidrocarburos han sido parajes para la visualización de este
fenómeno. Esta asociación ha generado un cúmulo de violencias
irreparables de las que hoy numerosos colectivos feministas,
escritoras y activistas dan cuenta diariamente.
El texto que aquí busco esbozar es un ejercicio cartográfico
de obras literarias contemporáneas publicadas en México que
responden al entendimiento hegemónico de los cuerpos como
territorios en disputa, siempre a la espera de quien los ‘descubra’ y
les dé sentido bajo sistemas de explotación capitalista y patriarcal.
Vale la pena detenerme aquí en dos cuestiones. En primer lugar,
quisiera aclarar que entiendo la noción de cuerpo como aquel
referente a seres humanxs y no-humanxs, pero también como
el que es habitado por dichos seres. ¿Qué significa habitar un
cuerpo? Somos cuerpos que habitan otros cuerpos, ya sea a través
de afectos o efectos. Repensar nuestro planeta como un cuerpo
habitado y conformado por cuerpos es también un ejercicio de
decentralización. De esta forma, la idea es cartografiar un cuerpo
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

habitado por cuerpos múltiples; un mapa de mapas. Es por eso
que, entrando a la segunda cuestión, me gustaría hacer hincapié
en la no fijeza de este mapeo. Si bien yo propongo la lectura de
algunas obras, pretender una mirada oblicua es entender la siempre
incompletitud de esta tarea. No existen, pues, fronteras estáticas,
ni se busca crearlas.
Tomando en cuenta la importancia que ha tenido el campo
literario para la construcción de conocimiento y la reificación
de narrativas y discursos que se alinean con las exigencias de un
mercado dominado por dichos sistemas, me dispongo a traer a
colación distintos textos que, más allá de su contenido, nos invitan a
repensar la estructura dominante. Entonces, lo que propongo aquí
es una mirada con otras lentes a objetos literarios que hacen otras
cosas más allá de ser novelas, cuentos, ensayos o poemas. Se trata
de que nos adentremos a observar algo que ya existía, pero que
ociosamente, en favor de la preservación del orden determinado, se
veía oscurecido. No es que no hubiesen escritoras mexicanas o que
ahora exista una moda entre las mujeres por escribir y adherirse al
fenómeno literario, sino que ahora existen más oportunidades desde
el mercado y quiénes lo operan para que sus voces sean escuchadas y
visibilizadas. Las razones para escribir pueden ser diversas y algunas
pueden estar o no a favor de un proyecto revisionista y contestario
al status quo. Lo cierto es que sin duda es un cambio de paradigma
que nos obliga a replantearnos nuestros patrones de consumo:
revitalizamos nuestra mirada, discurrimos entre otras narrativas y
discusiones y nos planteamos una cosmovisión compleja que asume
sus huecos en lugar de pretender una respuesta totalizante a aquello
que nos acontece.
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

El cuerpo-territorio vs. la territorialización del cuerpo: la
respuesta a la colonización epistémica y física sobre los cuerpos
¿Qué significa territorializar el cuerpo? María Lugones retrata en
Colonialidad y género, en primer lugar, el espacio de distinción que
se generó para las mujeres de color en oposición a las mujeres
europeas. Lugones califica a este espacio como binomial y maniqueo
entre la pasividad y la agresividad; lo educado y lo bestial. Más tarde,
Lugones también explora otra veta donde expone la tradición de la
territorialización del cuerpo femenino cuando explica cómo en el
imaginario de Colón la tierra era retratada como un pecho de mujer,
dando lugar así, también, a una imagen clara: el cuerpo, celeste y
humano, a la mira del ente colonizador, es uno mismo para la tarea
de conquista y explotación. Esta violencia queda evidenciada, tal
como menciona Lugones, cuando tomamos en cuenta la forma en
la que se consideraba a las mujeres no blancas. Menciona Lugones
que “las hembras no-blancas eran consideradas animales en el
sentido profundo de ser seres ‘sin género’, marcadas sexualmente
como hembras, pero sin las características de la femineidad” (94).
Esta categorización, leída desde el trato que se les otorga a los
animales, permite asimilar el potencial de explotación bajo el cual se
observaba a estas mujeres.
El cuerpo, entonces, pasa a ser parte de un panorama
disponible para el ente colonizador. Carecer de género es carecer
de facultades sociales. La dicotomía sexo-género posibilita una
dominación sobre las mujeres y sujetxs disidentes. Pero la exclusión
de esta etiqueta produce una segregación todavía más evidente y
agresiva. Es, en gran medida, calificarles de menos-que-humanos.
Por tanto, esta dominación se caracteriza por no traer a colación
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

cuestionamientos éticos que permitirían poner en entredicho las
suposiciones y tratos que se les brindan a estas personas.
La relevancia de esta discusión, a pesar de la distancia temporal
con la que contamos hoy en día, es que en mucha medida estas ideas han
permeado la construcción de este presente. Tal como expone Yásnaya
Elena A. Gil en Tres veces tres. En clave Malintzin: Nueve aproximaciones
a su figura, “contrario a lo que nos muestra la historia oficial, la
Independencia no supuso la suspensión de ese orden colonial” (22).
En lugar de ello, la Independencia posibilitó que el deseo de Estado,
inducido por ideales europeos, permeara en la conformación social
del México moderno. Una vez determinada una jerarquía de orden
patriarcal, donde las mujeres blancas, a pesar de su posicionalidad con
respecto a mujeres indígenas o negras, también estaban expuestas a
ser colocadas por debajo de sus pares hombres, este ideal se mantuvo
y mantiene vigente hasta nuestros días. Esto se refuerza a través de
discursos maniqueos que establecen peyorativamente una inferioridad
ficticia de la mujer con respecto al hombre y justifican su preservación
con ánimos paternalistas y abusivos.
Pero los esquemas de control son mucho más violentos. Rita
Segato, tras su larga investigación sobre los feminicidos en Ciudad
Juárez, establece en La guerra contra las mujeres que “[e]n la lengua
del feminicidio, cuerpo femenino también significa territorio y su
etimología es tan arcaica como recientes son sus transformaciones”
(Segato 47). De esta forma, lo que retrata inicialmente Lugones es
retomado por Segato. Si bien, antes esta inferioridad estaba mucho
más marcada por el esquema racial, ahora podemos extrapolarlo
dentro del locus poscolonial. Lejos de tener una discusión sobre
el fin o la permanencia de lo colonial, lo que demuestran Segato
y Lugones es que la estructura por sí misma no ha dejado de
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

funcionar, sino que ha mutado y se ha disfrazado de otras formas
para mantenerse vigente dentro del entramado social.
Una de las consecuencias más evidentes de la territorialización
del cuerpo de las mujeres a las que hace referencia Segato es la
violación. A través de ella determina que “[l]a víctima es expropiada
del control sobre su espacio-cuerpo. Es por eso que podría decirse
que la violación es el acto alegórico por excelencia de la definición
schmittiana de la soberanía: control legislador sobre un territorio y
sobre el cuerpo del otro como anexo a ese territorio” (La guerra contra
las mujeres 38). Este control sobre los cuerpos posibilita el ejercicio
del control patriarcal principalmente sobre los cuerpos de las
mujeres, pero también sobre los cuerpos culturalmente feminizados.
El mecanismo de control, además, se ve magnificado por lo que
Sayak Valencia, en Capitalismo gore, considera como “sociedad del
espectáculo”, que se refiere a aquella que brinda “publicidad y
legitimación, gratuitas, poder medio de la espectacularización de la
violencia” a formas de “propagación de su poder y control sobre
el territorio” (Valencia 115). Con esto, la dominación no sólo se
mantiene en un nivel pragmático sobre los cuerpos, sino que se
inserta en el imaginario social a través del permeado gradual y
constante de la mediatización del terror.
En ese mismo entronque y a manera de síntesis, Julieta
Paredes en “El feminismo comunitario: la creación de un
pensamiento propio” afirma que:
Dos palabras que describen la realidad que pretendemos mostrar.
Penetración nos plantea la acción de introducir un elemento en
otro. Colonial como la invasión y posterior dominación de un
territorio ajeno, empezando por el territorio del cuerpo. Como las
palabras y los discursos son formas auditivas que toman posición

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ante las hegemonías discursivas del poder, podemos decir que la
penetración colonial nos puede evocar la penetración coital, como
la imagen de violencia sexual, de la invasión colonial. No decimos
con esto que toda penetración coital o penetración sexual en
general sea necesariamente violenta, no lo es cuando se la desea,
pero la violación de nuestros cuerpos, ninguna mujer la desea, y la
invasión colonial, ningún pueblo la quiere. (7)

En este sentido, la alegoría del cuerpo como un territorio
de conquista y la penetración no consensuada, como acto político,
social y sexual, forman parte de un imaginario social que se incrusta
en el panorama poscolonial latinoamericano; un pasado vivo al que
aún se le debe hacer frente.
Ahora bien, ¿qué significa responder a todo esto desde el
cuerpo-territorio? Tanto Julieta Paredes como Lorena Cabnal, según
recogen Sofia Zaragocin y Martina Angela Caretta, sostienen que el
cuerpo-territorio opera dentro de un marco de referencia feminista
que le permite evolucionar apoyado en la afirmación de que no
existe una diferencia ontológica entre el cuerpo y el territorio. En
ese caso, lo que le sucede al cuerpo también le sucede al territorio
y viceversa (6). Por su parte, Delmy Tania Cruz Hernández destaca
que la propuesta de un acercamiento a través del concepto de
cuerpo-territorio implica:
mirar a los cuerpos como territorios vivos e históricos que aluden
a una interpretación cosmogónica y política, donde en él habitan
nuestras heridas, memorias, saberes, deseos, sueños individuales y
comunes, y a su vez, invita a mirar a los territorios como cuerpos
sociales que están integrados a la red de la vida y por tanto, nuestra
relación con ellos debe ser concebida como ‘acontecimiento ético’
entendido como una irrupción frente a lo ‘otro’ desde la posibilidad
de contrato, dominación y poder no tienen cabida. Donde existe
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

la acogida comprendida como la co-responsabilidad y la única
propuesta viable para mirar el territorio y entonces para mirarnos a
nosotras-nosotros-nosotres mismxs. (44, énfasis en el original)

Entonces, queda en evidencia tras esta comparativa entre
ambas operaciones que la formulación de la territorialización del
cuerpo funciona de manera unilateral. Se coloca al cuerpo en el
terreno del objeto de conquista. Del cuerpo se podrán extraer bienes
que satisfacen las necesidades del colonizador o el sujeto patriarcal en
este caso. La respuesta a esta operación desde una mirada feminista
decolonial responde a replantear estos términos bajo los cuales se
coloca, más allá del cuerpo, al territorio. Entonces, el cuerpo-territorio
es una doble operación dialógica: tanto el cuerpo como el territorio
son espacios que no deben encontrarse en disputa, sino entenderse
como dos cuerpos que se comparten. El giro afectivo al que se sujeta
el binomio cuerpo-territorio permite entretejer las necesidades de
todxs aquellxs que coexisten, sin importar la categoría nominal que se
les asigna. Descentralizar y desjerarquizar es entonces una pieza clave
del ejercicio de imaginar otros mundos posibles.
En esta veta, el objetivo del siguiente apartado es hacer
visibles los hilos que se entretejen entre las autorías contemporáneas
que responden, algunas en mayor medida que otras, a las narrativas
coloniales y capitalistas hegemónicas.
Cartografías críticas: miradas especulativas contra el andro
y antropocentrismo
La literatura latinoamericana, así como el fenómeno literario
internacional, ha sido dominada históricamente por hombres.
Recientemente se habla de un boom de mujeres escritoras, pues
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ahora circulan con una mayor facilidad dentro del mercado
literario. La etiqueta, tal como critican autoras como María
Fernanda Ampuero, Fernanda Melchor, Mariana Enríquez y
Samatha Schweblin, no corresponde con lo que sucede realmente.
El fenómeno editorial del boom latinoamericano poco tiene
que ver con la facilidad en la circulación de textos y artefactos
literarios producidos por mujeres contemporáneas más allá de su
éxito de venta (Scherer). Pretender que esta nueva configuración
simula una repetición en los patrones de consumo es ignorar que
las mujeres no han tenido “sitio en la historia ni en la cultura
porque la historia y la cultura se ven desde un lugar en el que ellas
no han podido estar y al que muy rara vez han tenido acceso”
(Sefchovich 10).
Los textos y proyectos que aquí se exploran de forma
superficial no son más que una forma de entre miles de trazar un
mapa de escrituras que se adentran a estos mercados. Si los textos
subvierten o no ciertas normas y estructuras, no corresponde a
esta discusión. Lo que busco a través de estas líneas es plantear la
posibilidad de otras miradas que a su vez replantean lo canónico de
ciertos textos con respecto a otros; de mantener en silencio y tras
una pantalla oscura otras formas de escritura y pensamiento que ya
estaban presentes, pero ignorábamos con facilidad.
La selección de estos textos responde a la capacidad de
cuestionar ciertas posturas sobre hechos sociales y afrentas que se
viven en el México contemporáneo. A pesar de tener una amplia
variedad de opciones para analizar, me centraré aquí en Temporada
de huracanes (2017) de Fernanda Melchor, La compañía (2019) de
Verónica Gerber Bicecci y Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra
(2020) editado por Daniela Rea Gómez.
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

Uno de los puntos clave que tienen en común estas
escrituras es que develan la puntual relación que mantiene el capital
con el patriarcado. Esta hace presente cómo se articula una serie de
configuraciones sociales a las que Rita Segato llama pedagogías de la
crueldad, a las cuales define como “todos los actos y prácticas que
enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y
la vitalidad en cosas” (“Manifiesto en cuatro temas” 223). De esta
forma, Segato encuentra relación entre las actividades extractivistas
de explotación y la explotación sexual:
La trata y la explotación sexual son los más perfectos ejemplos
y alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es
posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista
que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina
para producir commodities destinadas al mercado global al instalarse
llega junto o es inclusive precedido por burdeles y el cuerpo-cosa de
las mujeres que allí se ofrecen. (“Manifiesto en cuatro temas” 223)
Pareciera que esto ha resultado de gran interés para algunas
de las autoras mexicanas contemporáneas, pues es notorio cómo
ciertas obras recientes expanden nuestra visión sobre el extractivismo
mineral y de hidrocarburos, así como la explotación medioambiental
y las consecuencias directas sobre los cuerpos que habitan los
espacios periféricos a ellas. Estas autoras dibujan un paisaje que
también se constituye a través del comercio de los cuerpos del que
habla Segato. Prueba de ello son textos como Temporada de huracanes
de Melchor o La compañía de Gerber Bicecci donde la extracción
de petróleo o mercurio, respectivamente, ayuda a la constitución de
espacios para la explotación en los cuales la instalación de zonas
de tolerancia o zonas rojas es una de las primeras edificaciones
en los asentamientos poblacionales. Pero es el componente de
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verosimilitud de ambos textos el que permite puntualizar una crítica
a la configuración que posibilitan las tareas extractivas.
En el caso de Temporada de huracanes, Melchor crea una ficción
alrededor del asesinato de Raúl Platas Hernández, “El Brujo” (Tijerina
14). Su narración, ilustrada de violencia física, psicológica y estructural,
ilumina las prioridades de un Estado negligente y de actores de
instituciones privadas cuyo único interés reside en su propio beneficio.
La novela cuenta con ocho capítulos, entre los cuales siete mantienen
una estructura similar: un párrafo continuo que simula una historia
contada a largo aliento; una narración popular o un chisme (215-218).
El séptimo capítulo, por su parte, se asemeja a esto en un espacio más
reducido: presenta algunas versiones sobre el destino de un tesoro que
presuntamente tenía guardado La Bruja y lo que se vive en La Matosa
tras su muerte. De esta forma, Melchor nos adentra a un espacio vivo.
La Matosa, aunque ficcional, mantiene anclajes puntuales con nuestra
realidad. Se comparten referentes musicales como Daddy Yankee,
Yuri y Luis Miguel; se observan prácticas políticas clientelares donde
se prometen más y más proyectos progresistas y desarrollistas que
alimentan una falsa idea de un futuro prometedor (Araoz); y se nos
provee de la frase “Algunos de los acontecimientos que aquí se narran
son reales. Todos los personajes son imaginarios”, a modo de epígrafe
que abre la novela, de Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, texto en el
que, de igual forma, se ficcionaliza el caso de “Las Poquianchis”, un
grupo de asesinas seriales que operó entre 1945 y 1964 en el estado
de Guanajuato, en México. Bajo esta línea, la estrategia narrativa de
Melchor posibilita una lectura crítica de un evento que, sin los matices
que proveen los personajes que habitan el universo que construye,
fácilmente podría catalogarse como un ‘crimen pasional’ o ‘un caso
más de abuso de sustancias y violencia irracional’. De esta forma,
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Temporada de huracanes funciona como un vehículo narrativo no sólo
para cuestionar, sino para además prestar mayor atención a aquellas
historias que diariamente aparecen en los diarios y que terminan
siendo parte de una estadística gubernamental. Detrás de cada muertx
hay una vorágine de voces que ayudan a profundizar en su historia de
vida.
Por su parte, La compañía de Verónica Gerber Bicecci consta
de dos partes: la reescritura de “El huésped” de Amparo Dávila,
en la cual se presenta un futuro postapocalíptico más cercano de lo
aparente, y una serie de 100 viñetas que recopilan, a manera de archivo,
documentos sobre la adquisición de derecho para extraer en Nuevo
Mercurio por parte de la Compañía Mercurio Mexicano (más tarde
Compañía Minera Veta Rica, S.A.), testimonios, estudios geológicos,
informes sobre afectaciones en la salud de los pobladores y trabajadores
de Nuevo Mercurio, mapas de los túneles, planos de la maquinaria y
documentos de investigaciones variadas a cargo de académicos e
instancias gubernamentales. En la primera parte de este objeto literario,
al intercambiar al personaje de Guadalupe por “la máquina” y al huésped
por “la Compañía”, Gerber Bicecci cuestiona la posición maquinal en
la que comúnmente se mantiene a las mujeres, en específico a las que
se encargan a las tareas del cuidado, mientras que brinda agencia a esta
figura tecnológica para rebelarse contra el sistema o, como se plantea
en el texto, a la compañía extractivista. Mientras que, en la segunda
parte, brinda herramientas críticas a sus lectores para profundizar en
las implicaciones que tiene la práctica extractiva y la participación de
actores públicos para facilitar estas empresas.
Ambos textos dejan en evidencia que la satisfacción del deseo
masculino es su prioridad, tanto en la generación de un mayor capital
económico como en la dominación sobre los cuerpos: en Temporada de
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huracanes podemos observarlo principalmente con los variados casos
de violencia sexual, pero ambos textos nos presentan, como ya se
había mencionado anteriormente, la instalación de zonas de tolerancia,
habilitando un mercado sexual para la satisfacción masculina, y una
empresa extractiva que invariablemente daña al cuerpo de la Tierra.
Pero esto no es todo, también en ambos casos se discute una forma de
dominación sobre seres no humanos. En Temporada de huracanes sucede
desde el plano sexual: Brando, mientras ve una película pornográfica,
se encuentra con un clip donde un perro es captado dándole sexo
oral a una chica (Melchor 164). Mientras que en La compañía sucede
desde el plano económico: una vez que la contaminación producida
de la extracción de mercurio es tanta que se precisa clausurar el sitio,
se identifican a los Tadarida brasilensis Tadarida brasilensis y a los Plecotus
mexicanus, un par de especies de murciélagos a los que se les pretendía
usar como parte de un sitio ecoturístico (Gerber Bicecci 182). Aunque
de distintas formas, en ambas instancias es evidente que estos seres
pasan a funcionar como elementos que dan servicio a las necesidades
del deseo patriarcal-capitalista. El perro, al igual que los murciélagos,
es incapaz de consentir a formar parte de la actividad a la que lo
someten.
Por tanto, vale la pena traer a colación lo que establece
Rita Segato sobre la expresión patriarcal-colonial-modernidad, la
cual “describe adecuadamente la prioridad del patriarcado como
apropiador del cuerpo de las mujeres y de éste como primera
colonia” (Segato, “Manifiesto en cuatro temas” 214). Aquí, me
parece pertinente expandir, más allá del cuerpo de las mujeres al
que hace referencia Segato, hacia el sintagma cuerpo-territorio.
Volvemos, entonces, al ejercicio dialógico al que apuntan Julieta
Paredes y Lorena Cabnal para entender el ejercicio violento al
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

que se somete no sólo el cuerpo de las mujeres sino también al
planeta y demás cuerpos no-humanxs que le habitan. Entonces, el
patriarcado, inseparable integrante de la tripartición patriarcadocolonia-modernidad, se apropia de los cuerpos de las mujeres, los
feminizados y los no humanxs para conformar su colonia en su
ejercicio de poder y dominio.
Ahora bien, en 2020 se publicó un conjunto de crónicas
titulado Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra. Este libro reúne
los trabajos de periodistas como Verónica Gargo, Daniela Pastrana,
Celia Guerrero, Paula Mónaco, José Ignacio de Alba, Lydiette
Carrión, Emanuela Borzacchiello, Raquel Gutiérrez, Sara Uribe,
Marina Azhua, Daliri Oropeza, Marcela Turati y Erika Lozano.
A lo largo de los distintos textos presentados en la compilación,
las autoras dan cuenta de los estragos de los sujetos endriagos,
aquellos que “utilizan la violencia como medio de supervivencia,
mecanismo de autoafirmación y herramienta de trabajo” (Valencia
10) que han reconfigurado el imaginario y la praxis social del
México contemporáneo. A través de la llamada “guerra contra el
narcotráfico”, México entró en un Estado de excepción donde
el terror no se limitaba a las figuras paraestatales. Por igual, los
representantes de la ley como los representantes de lo ilegal
convirtieron el espacio público, el territorio, en plazas en disputas.
Estas plazas, a su vez, también incluían los cuerpos de las mujeres,
tal como destaca Segato.
Uno de los textos más desgarradores de la compilación es el
de Paula Mónaco. En él, titulado “Dos mil días robados”, Mónaco
narra las vivencias de Denise Blanco y Korina Utrera, dos mujeres
detenidas por miembros de la Marina mexicana en lo que parecía ser
un operativo armado para la detención de miembros sospechosos
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del crimen organizado. Denise y Korina no sólo se encontraron ‘en
el lugar equivocado, a la hora equivocada’, sino que incumplieron
con una norma social no escrita: eran pareja. La sexualidad de
estas mujeres las convirtió en un terreno de conquista alterizado,
pues ahora los agentes que las detuvieron consideraban que era su
deber convertir a estas mujeres a la heteronorma. Con frases como:
“ahorita te vamos a enseñar lo que es la verga para que pruebes,
maldita machorra” (62) y “—Tú estás bien bonita, tú te puedes
buscar a un hombre que te haga algo bien. No has probado, ven que
te voy a enseñar [...] ¿A poco no te gusta esto? ¡Mira, te va a gustar
más que tu novia!” (66), estos hombres utilizan su investidura como
símbolo de poder de conquista. Bajo el manto de la protección de la
ley, no hay acto ilegal que no puedan cometer.
La narración no escatima en los detalles explícitos y más
descarnados de la violencia desplegada sobre estos cuerpos: “Uno de
los marinos le toca violentamente sus genitales [...] le pellizca fuerte
sus pezones y sus pechos bajo una delgada blusa de tirantes” (63).
La violación se da de manera continua, “[l]a mano-objeto lastima
su cuerpo sin pausa” (63), y no parece tener como objetivo otra
cosa más allá del simple control y la dominación, pues es notoria
la intención de lastimar su cuerpo y quebrar su espíritu, pues “la
violación se dirige al aniquilamiento de la voluntad de la víctima,
cuya reducción es justamente significada por la pérdida de control
sobre su cuerpo” (Segato, La guerra contra las mujeres 38). Es aquí
donde se instaura un Estado paralelo a las leyes, pero indisoluble del
que se desprende.
El territorio de conquista, ahora bajo el conflicto armado
que posibilita la violencia sin repercusiones, es un campo abierto
para los uniformados. Mónaco destaca dos elementos particulares:
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

el silencio de quienes no las lastiman, “—Me violaron, me lastimaron
—le cuenta en el instante de paz pero él no responde” (65) y la
voz de las mujeres que defienden esas acciones: la llevan con una
enfermera. Intenta contarle todo lo que le hicieron, pero la mujer la
interrumpe:
“¡Cállate, pendeja! Te has de haber lastimado cuando te aventaron
a la camioneta. No digas esas pendejadas de que te violaron porque
aquí no se hace eso. Yo trabajo aquí y te puedo decir que a eso no
le hacemos”. [...] “Son mis amigos y son buenas personas”. (68)

Es así que el pacto patriarcal se exhibe en dos formatos:
a través del silencio de los hombres y a través de la complicidad
de las mujeres, facilitadoras de un sistema que les usa mucho y
beneficia poco.
En términos discursivos, la narrativa de seguridad provee
un marco que blinda a los agentes del Estado para cometer actos
violentos en/a los cuerpos de las mujeres. Pero, tal como destaca
también Paula Mónaco, estos discursos carecen de validez práctica
cuando se toma en cuenta que “de 100 mujeres arrestadas por
policías y militares en México 97 sufrieron violencia física y 72
violencia sexual” y que “sólo el 0.89% del total de detenidos estaban
‘plenamente identificados’ con alguna organización criminal o cártel
del narcotráfico” (73). La yuxtaposición de ambos datos nos provee
de herramientas suficientes para destacar el acto de la detención
como uno arbitrario que les posibilita el control, posteriormente
exacerbado por la acción violenta que suele acompañarlo.
Estas expresiones de violencia no se limitan a la vía pública; lo
que ocurrió es que, tras la declaración de guerra por parte del Estado
mexicano a ese enemigo invisible que representa el narcotráfico, la
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violencia en lo público aumentó con mucha notoriedad. Estefanía
Barba Vela describe en su ensayo titulado “Desigualdad de género:
más allá de los síntomas y del castigo”, que
[e]l porcentaje de mujeres que eran asesinadas en la vivienda solía
ser mayor. Entre 2004 y 2007, por ejemplo, los porcentajes oscilan
entre el 41% y el 46%. Los números empezaron a bajar porque la
cifra de mujeres asesinadas en la vía pública comenzó a aumentar.
En 2004 el 25% fueron asesinadas en la vía pública (contra el 47%
que lo fue en la vivienda). En 2016, el 41% de las mujeres fueron
asesinadas en la vía pública (contra el 31.4% que fue asesinada en
la vivienda). (44)

Es con esto que no se pretende considerar que la problemática
existe sólo en relación con las figuras paraestatales del Segundo
Estado descrito por Segato (La guerra contra las mujeres), sino también
en los espacios parasociales.
Contrastar el texto de Mónaco a lo que se narra en artefactos
literarios como Temporada de huracanes y La compañía hace evidente que
la idea de la dominación no existe sólo en términos de poder social,
sino también de poder económico. Se coloniza el cuerpo (humanx,
no humanx y celeste) y se empaqueta como producto comercializable
para el consumo patriarcal masculino que lo vuelve herramienta
para saciar sus necesidades alimentadas por el mismo capital. Y en
respuesta a ello, los textos de las autoras que aparecen en Ya no
somos las mismas…, el de Fernanda Melchor y el de Verónica Gerber
Bicecci se nos anticipan las voces de “[l]as mujeres cuyos territorios
y cuerpos están bajo amenaza de despojos vinculados a proyectos
petroleros, mineros, agroindustriales o urbanos [y que] se están
uniendo para convertirse en un río de resistencia transcontinental
(García-Torres, Vázquez, Cruz y Bayón Jiménez 39).
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

Cartografías móviles y contradictorias
Me permito, pues, aceptar que la cartografía que presento aquí
es totalmente fragmentada. Que, en un esfuerzo inicial, tenía una
lista más amplia de obras y esfuerzos editoriales entre los que
destaco: Tsunami I (2018) y Tsunami II (2020) editados por Gabriela
Jauregui, Su cuerpo dejarán (2019) de Alejandra Eme Vázquez,
lamaquinadistopica.xyz (2018) de Verónica Gerber Bicecci, Permanente
obra negra (2020) de Vivian Abenshushan y las colecciones Vindictas
de la Universidad Nacional Autónoma de México y A golpe
de linterna: más de 100 años de cuento mexicano editado por Liliana
Pedroza. A esta lista le hacen falta muchísimos otros textos, otro
más que escapan los límites geográficos a los que elegí ceñirme
para efectos de este trabajo. Lo cierto es que este esfuerzo ha sido
alimentado por sus lecturas, conversaciones alrededor de los textos
y esos nuevos mapas que he logrado trazar gracias a las nuevas y
múltiples miradas que proveen.
Finalmente, para cerrar, hilo aquí un pequeño esbozo
de aquello a lo que responde, desde mi perspectiva, el cuerpoterritorio. Retomando a Silvia Federici en El patriarcado del
salario:
El neoliberalismo es un ataque feroz, en su común denominador,
a las formas de reproducción a nivel global; empieza con el
extractivismo, la privatización de la tierra, los ajustes estructurales,
el ataque al sistema de bienestar, a las pensiones, a los derechos
laborales […] Y cada vez más, a la cabeza de estas luchas,
encontramos mujeres que comprenden que hoy no se puede
separar la lucha por una sociedad más justa, sin jerarquías,
no capitalista —no fundada sobre la explotación del trabajo
humano—, de la lucha por la recuperación de la naturaleza y la

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lucha antipatriarcal: son una misma lucha que no se puede separar.
(Federici 20-21)

Es por ello que me gustaría hacer todavía un mayor hincapié
en el gran esfuerzo que escritoras, activistas, madres, trabajadoras
y estudiantes realizan. A través de marchas, publicaciones y la
resistencia continua, estas mujeres han respondido al silencio del
pacto patriarcal y a sus abusos ejercidos sobre los cuerpos. De esta
forma responden a la necesidad de
desbordar el conteo necropolítico que es, lamentablemente,
muchas veces a-significativo, para concentrarnos en construir explicaciones
y contribuir a que, entre muchas, logremos organizar la experiencia colectiva de
estar viviendo en medio de esta guerra que nos ha despedazado, también, como
sociedad. (Gutiérrez Aguilar 120, cursivas en el original)

Pero esto no quiere decir que la tarea es fácil o exenta
de contradicciones. Tal es el caso de La compañía. En una de las
presentaciones del libro, Gerber Bicecci profundizó sobre el hecho
de que la parte A de su texto, la fotonovela con la reescritura del
cuento de Amparo Dávila, fuese financiada por FEMSA a través
de su Bienal de Arte (Lata Peinada). Pensando también en la
publicación de Temporada de huracanes o de Ya no somos las mismas
y aquí sigue la guerra bajo sellos del conglomerado editorial de
Penguin Random House, hay una pregunta necesaria que debemos
plantearnos: ¿qué exigimos a las demostraciones de resistencia? ¿A
qué estándares deben de responder estas autoras? ¿Deben eludir
al capital, como si fuese posible, y hacer una crítica vivencial o
es injusto pedírselos desde nuestra propia comodidad? ¿Serviría
de algo realmente? ¿Nos llegarían sus mensajes sin estos móviles?
Probablemente la respuesta sea negativa.
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

“Frente a la globalización neoliberal, social y ecológicamente
devastadora, numerosas personas se esfuerzan hoy por lograr un
viraje que posibilite un presente sostenible y un futuro aceptable
para la humanidad y los demás seres vivos” (Puleo 73) y siguiendo
los preceptos del cuerpo-territorio, es en sus contradicciones,
indeterminaciones, huecos, telas cortas o deshilachadas, donde se
puede construir otro futuro posible.

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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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Federici, Silvia. El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo.
Madrid: Traficantes de sueños, 2018.
García-Torres, Miriam; Vázquez, Eva; Cruz Hernández, Delmy
Tania; y Bayón Jiménez, Manuel. “Extractivismo y (re)
patriarcalización de los territorios” en Cuerpos, territorios y
feminismos: compilación latinoamericana de teorías, metodologías y
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Gutiérrez Aguilar, Raquel. “Presentación. La importancia de un
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Machado Araoz, Horacio. El debate sobre el “extractivismo” en
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�Francisco Tijerina / Mujeres narradoras

Mónaco, Paula. “Dos mil días robados”. Ya no somos las mismas y aquí
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Puleo, Alicia. Claves ecofeministas para rebeldes que aman a la Tierra y a los
animales. Madrid: Plaza y Valdés Editores, 2019.
Rea, Daniela. “¿Puedes ver a un niño y pensar que no hay futuro?”
Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra, Grijalbo, 2020,
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Scherer, Fabiana. “El nuevo boom latinoamericano: las escritoras
marcan el rumbo.” La Nación, 12 June 2021. La Nación
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https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/elnuevo-boom-latinoamericano-las-escritoras-marcan-elrumbo-nid12062021/.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-9

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Gilgamesh, superhéroe cultural
Adbeel Darío Duarte Hernández
Universidad Autónoma de San Luis Potosí
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 28-2-2022

“Creemos, tal y como ha dicho
Jack (Kirby), que no necesitamos
ser tan exactos, porque nos consideramos capaces de mejorarlos.
Después de todo, la mitología es
mitología, ¿y quién es nadie para
decir que no podemos adaptar
nuestros propios mitos? Eso es
justo lo que estamos haciendo
al basarnos en el pasado, y disfrutamos muchísimo al hacerlo”.
–Stan Lee1

A guisa de introducción
La figura del protosuperhéroe es comúnmente relacionado con la
obra La pimpinela escarlata de Emma Orczy antes de la aparición en
las historietas de Superman en el Action Comics #1 en 1938, donde
encontramos al último hijo de Krypton, quien en la Tierra posee
1 Escritor y editor de Marvel Comics.

245

�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

habilidades metahumanas. En su primera publicación se presenta
como “el campeón de los oprimidos. ¡la maravilla física que juró
dedicar su existencia a cualquiera que necesite ayuda!” (Action
Comics, no. 1, 1938).
Sin embargo, desde la literatura y el mito nos hemos topado con
seres que superan los límites de lo humano, como la figura de los dioses
y su descendencia con los humanos, cuyo referente desde la tradición
helenística está el semidios Heracles (conocido en el panteón romano
como Hércules), hijo de Zeus con una fuerza descomunal innata.
Marc Bloch (1982: 52) describe que las fuentes narrativas, es
decir, los relatos deliberadamente dedicados a la información de los
lectores, no han dejado de prestar ayuda al investigador, ya que son
las únicas que proporcionan un encuadre cronológico casi normal
y seguido. Sin embargo, Fernand Braudel (1970: 77) ha expresado
una desconfianza respecto a una historia que se limite simplemente
al relato de los acontecimientos y sucesos.
Jesús de la Torre sostiene que la tradición iberoamericana de
derechos humanos tiene como elemento esencial su teoría y praxis
desde el pobre, con su raigambre bíblica entendiendo lo jurídico como
Mispat: la justicia al oprimido. Porfirio Miranda nos enseña que Mispat
viene de la raíz spt que significa salvar de la injusticia a los oprimidos
(1971:111); y según de la Torre: “ha sido traducido como derecho ley,
acto judicial, justicia, intervención justiciera extrajudicial, y algunos
términos análogos” (2007: 111). Esta palabra posee en la tradición
bíblica y profética un sentido de liberación de la opresión al débil, es
“velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos, de los débiles”
(2007:53). Juan Alfaro valida la interpretación que Porfirio desarrolla
sobre el Mispat: “Que yo sepa, nadie hasta ahora había puesto de
relieve la importancia primordial que en todo mensaje bíblico tiene la
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

justicia liberadora de Dios (liberación de los oprimidos) y la exigencia
divina de justicia entre los hombres” (1973: 17).
Mispat “no es dar a cada quien lo suyo en el sentido de la
justicia conservadora, de derechos adquiridos, sino que implica,
especialmente, velar por los derechos de los pobres, de los oprimidos,
de los débiles. Esto también en virtud del paralelismo sinonímico
entre las raíces spt y sdq, derivándose de esta última sedaqa, que se
traduce como justicia” (De la Torre, 2007: 11).
Todo esto lleva a Porfirio Miranda a la siguiente afirmación:
“El mispat es la defensa de los débiles, la liberación de los oprimidos”,
el hacerle justicia a los pobres. El hecho de que las leyes originalmente
sean llamadas mispatim constituye un dato de importancia incalculable,
indicando cuál era la intención y el sentido original de la legislación,
dando así el criterio que permite discernir cuándo los legisladores
posteriores acertaron realmente con la voluntad de Dios, y cuándo,
por el contrario, mitizaron la ley y la autoridad erigiéndolos en entidaden-sí que en peor de los casos se torna en instrumento de opresión y
de injusticia (Miranda, 1971: 129).
Los dos creadores de Superman, el escritor Jerry Siegel y el
dibujante Joel Shuster; el primero nacido en Ohio y el segundo en
Toronto, ambos son hijos de inmigrantes judios. La formación de
los dos artistas se dio viviendo en la sociedad estadounidense (Joel
Shuster se muda con su familia a Ohio, donde conoce a Siegel) pero
cuya formación en casa arraiga los valores de la cultura semita, entre
los que destaca la justicia.
Cultura babilónica
El concepto de derecho y de justicia en la Biblia tiene una de sus
raíces en la antigua cultura de Mesopotamia (De la Torre, 2014: 28),
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

es en esta cultura donde encontramos la primera obra maestra de
imaginación de la literatura universal: El poema de Gilgamesh, o “aquel
que ha visto todo hasta los confines del mundo” (2020), como
lo describe la primera línea del poema. George Roux tiene casi la
certeza de que Gilgamesh gobernó en Uruk hacia el año 2900 a.
C., por lo que sugiere que algunos de los episodios de esta epopeya
estén inspirados en hechos reales.
Jim Sharpe nos comenta que la historia se ha contemplado
tradicionalmente como un relato de los hechos de las grandes
personalidades, y a pesar de que en el siglo XIX se procedió con
un interés por una historia social y económica de mayor alcance, su
principal tema siguió siendo la exposición de la política de las élites
(en Burke, 1996: 39). El poema nos indica la naturaleza divina del
rey Gilgamesh:
047 Desde el día que nació se le puso el nombre de Gilgamesh.
048 Dos tercios de él eran dios, su otro tercio era condición
humana (2020: 107)

Tal como dice Peter Watson (88), una de las tareas del rey
de Mesopotamia era la de administrar justicia, y que, en las primeras
ciudades, la injusticia era considerada una afrenta a los dioses. Los
jueces trabajaban en los templos o en sus puertas, en particular
aquéllos dedicados al dios de la justicia, Shamash. Sin embargo, el rey
era siempre el tribunal de apelaciones e intervenía cada vez que quería
hacerlo. Los babilonios estaban menos interesados en una teoría
abstracta de la justicia que en encontrar soluciones aceptables que
no trastornaran a la sociedad. Esto lo podemos ver claramente en el
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Código de Hammurabi: “para que yo mostrase la equidad al país, para
que yo destruyese al malvado y al inicuo, para que el prepotente no
oprimiese al débil, para que yo, como el divino Shamash, apareciera
sobre los «Cabezas Negras» e iluminara la tierra, para que promoviese
el bienestar de la gente, me impusieron el nombre.
Al igual que los reyes de Mesopotamia, el discurso de los
profetas del Antiguo Testamento tiene como tema central la justicia,
ya que se presenta como punto de partida para una crítica de la
realidad social existente y como punto de término de la sociedad por
vivir; no defienden la justicia en abstracto, sino que la concretizan en
su opción por la defensa del pobre, del oprimido, del indigente, que
es el que padece la justicia.
Gilgamesh, de tirano a héroe
Felix Morales Luna describe que la imagen de un superhéroe que
opta decididamente en luchar por la justicia está tan asumida que
siguiendo sus historias pasamos por alto el hecho que no hay nada
que impida al superhéroe emplear sus poderes para fines egoístas o
incluso malignos. Jeff Brenzel (2010), sin embargo, menciona que,
si un personaje dotado de poderes fuera de lo normal no hiciera
el bien y luchase contra el mal de algún modo reconocible por el
lector medio, es de suponer que no aparecería como protagonista
de una historia de superhéroes y encarnaría el papel de personaje
supermalvado.
En la primera tablilla nos hablan del gran rey de Uruk-el
Redil, sin embargo, los dioses intervienen al ver el comportamiento
déspota de este con los jóvenes, en especial con una joven prometida
a la que Gilgamesh piensa someter al ius primae noctis:
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249

�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

075 [–«Sumamente poderoso, ilustre, experto […]
076 No deja libre [Gilgamesh] a jovencita alguna [a su novio.»]
077 De la hija del guerrero, de la prometida del joven]
078 sus lamentos [estaban escuchando] las diosas.
079 Los dioses de los cielos, poseedores del mando,
080 (ellos acudieron/ dirigieron su palabra al dios Anu:)
081 –«Tú has hecho que haya un búfalo impetuoso en Uruk-el
Redil.
082 Él no tiene rival y en [hiestas] están sus armas,
083 En el juego de la bola son alzados sus compañeros.
084 Aterró [a los jóvenes de Uruk] sin razón.
085 No deja libre Gilgamesh hijo alguno a su padre.
086 Día y noche se muestra arrogante y violento.
087 ¡Él es el pastor de Uruk-el Redil! (2020: 112)

Max Weber define el poder como “la probabilidad que tiene un
hombre o una agrupación de hombres, de imponer su propia voluntad
en una acción comunitaria, inclusive contra la oposición de los demás
miembros” (2002: 682). Gilgamesh al no tener un rival puede dominar
la ciudad a placer, es hasta que encuentra un igual con Enkidu.
094 (Los dioses convocaron a Aruru la Grande (diciéndole:)
095 –«Tú, Aruru, creaste [al hombre.]
096 Crea ahora una réplica suya,
097 para que pueda enfrentarse al ímpetu arrollador de su corazón,
098 y continuamente contiendan entre sí y Uruk descanse».

Al enterarse del comportamiento tiránico del rey con su
pueblo, Enkidu se llena de furia y decide confrontar a Gilgamesh
en tan equilibrada batalla, lo que los lleva a entablar una fraternal
amistad. Enkidu sirve como el asistente de Gilgamesh, así como
Patroclo a Aquiles, Yolao e Hilas a Heracles, y Robin para Batman.
Enkidu representa el dominio del hombre sobre la naturaleza
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a través de la civilización, los rasgos de comer pan y beber cerveza
lo convierten en hombre, en un ciudadano sujeto de derecho como
varón gracias a la vida sexual activa:
090 No sabía Enkidu/ 091 comer el pan
092 ni a beber cerveza/ tampoco había sido enseñado.
094 La prostituta abrió su boca y/ 095 así habló a Enkidu:
096 –«Come el pan, Enkidu/ 097 bien imprescindible para vivir,
098 bebe la cerveza, destino del país. (2020: 136)

Más adelante, vemos cómo concluye su transformación:
106 Acicaló el barbero/ 107 su velludo cuerpo
108 se ungió el aceite y/ se convirtió en un hombre.
110 Se puso él un vestido,/ 111 era todo un guerrero. (136)

Gilgamesh le comenta a Enkidu la idea de buscar la gloria al
enfrentarse a Humbaba, un monstruo gigante y guardián del Bosque
de los Cedros. Sin embargo, enfrentar a Humbaba es ponerse en
contra de los designios de los dioses, tal como se lo comenta Enkidu:
217 –«¿Cómo vamos [a ir, amigo mío, al Bosque del Cedro]
218a Con el fin de proteger los cedros
219a como terror de la gente lo destinó Enlil.
218b Esta misión n[o debe ser emprendida,] (146-147)

Gilgamesh, sin embargo, convencido de la petición que
su madre Ninsun le rezó a Samash, el dios de la justicia, y ante el
consejo de los ancianos de no continuar su aventura, el rey de Urukel Redil se mantiene firme en su empeño de pelear con el monstruo
para erradicar todo mal:
202 Hasta los días en que, tras partir, regresemos,
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

203 hasta que lleguemos al bosque del Cedro,
204 hasta que al feroz Humbaba demos muerte
205 y todo el mal que Shamash detesta, hayamos erradicado del
país. (168)

Antes de partir al Bosque de los Cedros, Gilgamesh se dirige
a los jóvenes para pedirles su bendición durante el camino y poder
contemplar sus rostros de nuevo, franquear las puertas de Uruk-el
Redil y celebrar las fiestas de Akitu dos veces al año. Todo indica
que enfrentar a Humbaba significa atentar contra la naturaleza, sin
embargo, la revelación del segundo sueño premonitorio de Gilgamesh
y su interpretación por parte de Enkidu parece significar lo contrario.
020’ Enkidu se dirige a él.
021’ así dice a Gilgamesh: [–«Iremos hacia él, él no es la
montaña]
022’ Él es un ser muy extraño: Huwawa, [iremos hacia él,]
023’ Él no es la montaña. Es un ser muy extraño.

El diluvio y la injusticia arcana de los dioses
Tras la muerte de Humbaba y el toro celeste, Enkidu le comenta a
Gilgamesh el fatídico sueño que tuvo, donde los dioses se pusieron a
deliberar sobre las acciones de los dos héroes, condenando a uno de
ellos a morir, solicitando que fuera Enkidu en vez de Gilgamesh quien
pereciera. Shamash, el dios solar, le reclama a Enlil por la inocencia
de Enkidu al ser una orden de este dios de la justicia la muerte de los
monstruos. Después de un segundo sueño Enkidu fallece.
Ante la muerte de su amigo, Gilgamesh cuestiona su mortal
destino y decide ir a buscar la inmortalidad, con lo que emprende un
viaje al lugar donde mora Utanapishti, quien ha sido el único que ha
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logrado la inmortalidad entre los humanos. Nuestro héroe atraviesa
la senda del Sol para llegar al bosque encantado donde reside el
barquero Shiduri, quien lo conduce por las aguas de la muerte que
lo llevan con el héroe del diluvio, quien le cuenta cómo los dioses
orquestaron la masacre. El Noé babilonio logró escuchar el plan de
los dioses por designio de Ea, para construir una barca y salvarse de
la tragedia. Una vez iniciado el diluvio, los dioses contemplaron el
horror como si de una batalla se tratase:
114 ¡Hasta los dioses sintieron pavor del diluvio!
115 Se retiraron, subieron al cielo del dios Anu.
116 Los dioses se acurrucaron como perros y se echaron
en la parte exterior de las murallas. (321)

Impacta más la reacción de la diosa madre quien muestra
una actitud de arrepentimiento:
117 Gritaba Ishtar como una parturienta,
118 gimió Belet-ili, la de la dulce voz, diciendo:
119–«En verdad aquel día se trocó en barro,
120 porque yo en la asamblea de los dioses aprobé el mal.
121 ¿Cómo pude yo aprobar en la asamblea de los dioses el mal
122 (y) declarar la guerra para aniquilar a mis gentes?
123 ¡Yo misma los parí! Son gente mía y
124 ahora como peces llenan el mar». (322)

Vemos en este pasaje la angustia de los dioses al ver el
holocausto al que condenaron a la raza humana. Utanapishti, siendo
el único sobreviviente junto con su esposa, recibió el regalo de la
vida eterna por parte de los dioses. Gilgamesh, al saber que no podía
recibir ese don, regresa a Uruk-el Redil devastado; sin embargo,
regresa como un héroe y recordado eternamente por su hazaña de
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

contemplar el Abismo, enfrentar a las dos terribles bestias y por
revelar las noticias antes del Diluvio.
Jesús de la Torre nos habla sobre la relación de la búsqueda
de la justicia con el derecho al describirnos la matanza de Acteal
ocurrida en Chiapas el 22 de diciembre de 1994, que constituye la
negación más clara de todo derecho:
Estos acontecimientos, como tantos otros que desgraciadamente
son frecuentes en nuestro mundo de hoy –como la muerte
por hambre de tantos seres humanos, por citar sólo uno–,
estos acontecimientos, decimos, nos muestran la injusticia en
su desnudez, y, por lo tanto, nos llevan a pensar en lo jurídico,
nos invitan a reflexionar en eso que se llama Derecho[sic]. Esto
porque una corriente iusfilosófica sigue relacionando la justicia
con el Derecho[sic], y la ausencia de Derecho[sic] con la injusticia,
se trata del iusnaturalismo. (1999: 148)

Tanto el Diluvio como la masacre de Acteal muestran un
mundo lleno de injusticias, ya sea perpetrado por los dioses o por
las élites del poder, que a través del iusnaturalismo a la presencia del
derecho como justicia.
Elementos de Gilgamesh en los cómics de superhéroes
En el poema de Gilgamesh vemos que los principales antagonistas
son creaturas fantásticas, como el guardián del bosque Humbaba y
el toro celeste; son los monstruos los primeros supervillanos que
se enfrentan a los héroes. Lo mismo podemos encontrar en la era
Marvel de los cómics de 1961 a 1978, donde surgen figuras como
los Cuatro Fantásticos tal y como se describe en su primera portada
del primero de noviembre:
Lo primero que ves es el enorme monstruo.

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Una especie de Gargantúa con una piel llena de púas y correosa
como una coraza, unos ojos vacíos de extraño brillo blanco y una
boca que parece la tobera de una aspiradora de tamaño colosal.
Además… ¡es verde! ¿Y he mencionado ya que surge dando
terribles zarpazos del subsuelo de la calzada de una gran ciudad?
Solo después te fijas en las otras personas que aparecen en la
portada del cómic. Pero no en el policía, ni tampoco en los civiles
que se encogen aterrorizados en la acera.
Sino en los otros cuatro tipos. (2020: 5)

Ivan Gaskbell (en Burke: 209) menciona que los historiadores
están mal adaptados para tratar el material visual, utilizando las imágenes
de manera meramente ilustrativa, y apenas se tiene en cuenta cuando se
analizan imágenes en un contexto más amplio. Sin embargo, Roland
Barthes (2016: 7) dice que los relatos existentes son innumerables con
una variedad prodigiosa de géneros, con lo que el relato puede ser
soportado por el lenguaje articulado, oral y escrito, por la imagen fija
o móvil; está presente en el mito, la leyenda, la historia, el cine, las tiras
cómicas, entre otras. Vemos cómo los elementos narrativos del poema
de Gilgamesh los podemos encontrar miles de años después en nuevos
géneros y formatos como los son los cómics de superhéroes.
A manera de conclusión
Podemos encontrar en Gilgamesh un primer precedente histórico para
el análisis de superhéroes y las nociones de justicia, dándonos el elemento
de poder con el que dominaba a su pueblo y cómo pasó de cruel tirano
a héroe cultural de Mesopotamia, todo esto antes de Heracles en la
mitología helénica, de la Pimpinela Escarlata de Emma Orczy y de los
superhéroes que continuaron después del Action Comics #1.
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�Abdeel Darío Duarte Hernández / Gilgamesh, súper héroe cultural

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256

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-10

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

El mundo alucinante de Ezra Pound. Un artículo de
aventuras
Roberto Kaput González Santos
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 21-11-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022
I make truce with you, Walt
Whitman—
I have detested you long enough.
Ezra Pound

La risa de Ford Madox Ford
Ford Madox Ford no sólo escribió la historia más triste jamás
contada, la risotada que produjo en él la lectura de Canzoni (1911)
le ahorró a su autor, Ezra Pound (1885-1972), años de búsqueda
poética. El problema no eran las ideas, maduras desde 1909, era
el lenguaje hinchado del romanticismo académico que tornó
ilegibles muchas de las antologías de poesía norteamericana
finiseculares. El mago de Idaho, territorio estadounidense de
1863 a 1890, abandonó la Unión en 1908, destino Gibraltar, pero
no sus artificios. La carcajada de Ford lo arrancó del más allá
de Yeats, arrojándolo al más acá de los poetas modernos: el uso
259

�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

de una lengua viva, el lenguaje de los expatriados. Para lograrlo,
echó mano de la crítica.
Las descalificaciones en torno a la crítica de Pound arrancan
en los 30, en pleno fascismo. En 1936 el poeta norteamericano Allen
Tate declaraba: “Probablemente llegará a ser uno de los dos o tres
autores estadounidenses recordados como poetas de primer orden.
Sin embargo, más allá de su oficio, no hay razón para creer que el
Sr. Pound sepa lo que está haciendo o diciendo” (Russell, 1950: 72).
En 1943, el crítico inglés F. R. Leavis dedica unas palabras a How to
read (1931): “Es difícil creer que el Sr. Pound sea igual de ingenuo
que su panfleto” (1943: 114). En 1955 William Carlos Williams, el
más íntimo de sus colegas, abogó por él en los siguientes términos.
“No debemos reconocer su genio en el ámbito de las cosas generales,
donde se pavonea y revela como un tonto, sino en su lenguaje” (1955:
3). Tonto, ingenuo o ignorante, el engreído Pound creía que la crítica
mejoraba la poesía, llegándola a clasificar en cinco tipos: 1) discusiones,
lo mismo en reseñas que en la formulación de principios generales; 2)
traducciones, llamadas a mediar entre culturas; 3) imitaciones, donde
la prueba final del poeta dependía de su capacidad para reconocer y
recrear estilos esenciales, medio para renovar el pasado y nombrar el
presente; 4) melopoeia, dirección musical del significado de las palabras;
5) nuevas composiciones, su forma más alta. Esos cinco tipos, dentro
o fuera, están presentes en la edición de Personae de 1909. Lo que no
aparece hasta 1912 es el lenguaje.
Fantasmas del Érebo
Los dioses siguen con nosotros, o eso creía Pound. Por supuesto, sus
dioses eran literarios. Pero si no nos apuramos a sacar conclusiones,
notaremos en seguida que su idea de literatura es mucho más rica que la
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de sus contemporáneos. Bastaría hojear la versión de The cantos (19171970) para probarlo. Pero detengámonos en la evolución de personae:
en la recopilación de 1926, el término se revela como algo más que una
mera máscara, transformándose en sensibilidad verbal, traducciones
contemporáneas de antiguos fantasmas. Ese ethos trasciende o cuando
menos curva las ansiedades modernas de la poesía en el siglo XX.
Aquí la tradición es el inframundo del poeta popular posodisiaco.
Superposiciones presentes en el Canto I: fábula homérica,
traducción latina, rasgos estilísticos anglosajones.
Dos &amp; don’ts en el tratamiento de la cosa
según un imagista transitorio
Réplicas, estocadas, no refutaciones, así traduciría el libro que
marca un antes y un después en su obra, Ripostes (1912): respuestas
ingeniosas, a bote pronto, emitidas tras los efectos curativos de
la crítica en la propia escritura. Y con ello hundiría en el olvido
la traducción entera. Pero lograría acercarme –¿acaso menos
torpemente si me decidiera por ripostas?– a la sintaxis conversacional,
la cadencia desatada, la economía verbal de sus mejores poemas. O
no. Lo importante en todo caso son los hallazgos de las tres reglas
originales del imagismo: tratamiento directo de la cosa, objetiva o
subjetiva; economía en el uso de palabras; crear frases musicales, no
secuencias de metrónomo. O crowd of foolish people!
Con la publicación de la antología Des imagistes en 1914
(Aldington, H.D., Flint, Cannell, Amy Lowell, William Carlos
Williams, Joyce, Pound, Ford, Upward, Cournos), Ezra abandona
el once de la poesía moderna en inglés, adentrándose en las
fantasmagorías orientalistas de Ernest Fenollosa.
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

Ideogramas
Fenollosa muere con siete u ocho títulos del imperio nipón pero sin
terminar The Chinese written character as a medium for poetry, manuscrito
con el que esperaba instalarse en Occidente. El americano parece
haber sido esa clase de académico. Pero el valor de su trabajo no fue
menor: durante sus diferentes estadías en Japón, reunió notas sobre
el teatro Noh y el arte chino con base en testimonios de maestros
locales. Pound escuchó la oferta de la viuda, Mary McNeill, autora
de romances ambientados en la guerra rusojaponesa: completar y
editar los papeles de su marido, ese tarambana delicioso, el cual murió
sin ocurrírsele que el arte del futuro era el cine. Ella ya negociaba
con Universal-Jewel los derechos de The breath of the gods (1905). La
curiosidad moderna del mercado estadounidense era insaciable.
Pound dijo sí, el viejo zorro. ¿Hay algo más americano
que las creaciones de frontera americana? Pound estaba a punto
de entrar en contacto con la cosa más nativista desde Whitman:
el ideograma de Fenollosa, un método para organizar imágenes en
patrones largos sin las pesadas transiciones de los poemas de gran
aliento. Iba a extraer de ahí la idea de montaje: la yuxtaposición
de episodios narrativos o dramáticos, imágenes tradicionales
opuestas, unificadas en la sensibilidad del letrado de frontera, en el
lenguaje del expatriado moderno, rigiendo ambas presencias sobre
los materiales chinos. El fascismo de Pound, el sedimento que le
reclaman a menudo sus compatriotas, es estadounidense. Eliot lo
nombró inventor de la poesía china de su tiempo. Pero como a Tom
nunca le sienta mal la manita de un editor, me detendré en el apunte:
Pound se declara vorticista en el 14, en el 15 publica Cathay.
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Il miglior fabbro
Tres ángulos de The cantos bastarían para llamar la atención sobre sus
patrones geométricos: odisea homérica, metamorfosis ovídica, ética
confuciana. No sé si la palabra sea ángulos. La crítica suele relacionar
el conjunto con los entramados del Tempio Malatestiano de Rimini,
Italia. Hablo en cualquier caso de las superposiciones de motivos
paganos, cristianos, humanistas en la catedral. O para traducirlo
a la jerga del día: hablo de tres reconstrucciones ideogramáticas,
sobrepuestas en una doble serie temporal, interpretadas desde el
presente como un todo, generando nuevos sentidos. Eso son los
cantares: el ideograma pagano, inspirado en una catedral inacabada,
soñada por un renacentista moderno. Obra concebida primero
como borrador, después como notas, finalmente como palimpsesto.
Era el regreso al origen de la poesía del siglo XX.
El artífice de esa “desintegración monstruosa, producto de
un espíritu que carece de verdades centrales” (1984: 189), según
Agustí Bartra, dedicó a la obra poco más de 50 años.
Usura
El 26 de febrero de 1987 The New York Times publicó la esquela del
traductor mexicano de Los cantares completos (1975): “El profesor
José Vázquez Amaral, crítico de literatura española y profesor de la
Universidad de Rutgers, murió el martes en el Hospital Overlook,
Summit, NJ. Tenía 73 años y una afección cardíaca. Vivía en
Warren. De 1947 a 1982 dirigió el departamento de Español y
Portugués en Rutgers. Nació en Los Reyes, Jalisco. Fue alumno
de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual se
licenció también en Derecho”. Lo sobrevivía la familia de siempre
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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

y ese bellísimo tomo editado por Joaquín Mortiz, el cual ponía
punto final a una ardua traducción de 23 años: pasta dura, forro
de tela, camisa plastificada, estuche de cartón, viñeta del perfil de
Pound en el lomo, autoría de Gaudier-Brzeska, el mesías salvaje.
Ya no hay editores como esos.
Por algún tiempo ese volumen fue la caja de seguridad
de mi padre, le parecía el escondite perfecto. Ese fue mi primer
contacto comercial con la obra de Ezra: sacar un billete de viejos
pesos, regresar la moneda de los cigarros. Así conocí el canto
XLV. Después leí sobre su bel espirit en el libro de memorias de
Hemingway; conocí los pormenores de la dedicatoria de Eliot,
la correspondencia de Pound con Williams; hace no mucho
pude escuchar una de sus transmisiones en Radio Roma. La
imagen del poeta en el Centro de Entrenamiento Disciplinario
del ejército norteamericano en Pisa, encerrado en la jaula de los
incorregibles, es la traducción al inglés americano de la Apología
de Sócrates. Las secuelas de esa superproducción siempre se leerán
como transiciones menores de un poema largo: colapso mental,
arresto hospitalario en el psiquiátrico de Washington, escándalo
alrededor de la entrega del premio Bollingen. Pero el vórtice de
aquel mundo alucinado está en The Pisan cantos: el buey blanco en
la ruta de la ciudad italiana, como enfrentando la torre inclinada,
entrevisto desde un campo de maniobras nublado, bajo la lluvia de
los puestos de guardia del canto LXXIV.
Esas primeras líneas de la poesía de la segunda posguerra
aparecieron en 1948, Adorno escribe Cultural criticism and society en
1949. En 1951 el quiebre parecía definitivo, pero no fue así. Más
allá de su influencia en Eliot, Lowell, Williams, el mismo Yeats,
expatriaciones como la de los Bowles, experimentos como los de
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Burroughs, salmos como los de Cardenal deben mucho a la estela
de su obra. En 2014, el dibujante y ensayista francés Frédéric Pajak
entregó el tercer volumen de su serie de ensayos gráficos Manifiesto
incierto, titulada La muerte de Walter Benjamin y la jaula de Ezra
Pound. Ensayo gráfico. Yuxtaposición crítica. La literatura del XXI
parece estar llegando a ciertas conclusiones. Let there be commerce
between us.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Roberto Kaput González Santos / El mundo alucinante de Ezra Pound

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267

�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Aura: un emblemático fantasma de la
tradición literaria
Carlos Rutilo
Universidad Autónoma de Nuevo León
Fecha entrega: 23-1-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

Me detengo delante de la pared en blanco, me tomo la famosa
píldora de Luis Buñuel, pero en lugar de ver la película de mi vida o
la de mi primer encuentro con Aura (Ediciones Era, 1962), termino
por imaginar a un joven Carlos Fuentes (1928-2012) dialogando con
Julio Cortázar (1914-1984) en alguna calle de París y a principios de
la década de los años sesenta, tal vez Alfonso Reyes reaparezca como
otro fantasma en medio de la conversación, y el escritor argentino
le hablará con entusiasmo sobre la cinta japonesa que acaba de
ver: Ugetsu Monogatari (1954) del director Kenji Mizoguchi (18981956), y que está ligeramente basada en algunos cuentos del mismo
título, pero del escritor japonés Ueda Akinari (1734-1809) y a la vez
dichas narraciones estarían inspiradas en varios cuentos populares
de la China medieval. ¿Qué habrá visto Cortázar en Fuentes para
recomendarle con entusiasmo la película? o ¿Se habrá acordado del
fantasma del cuento “Tlactocatzine del jardín de flandes” que aparece
en Los días enmascarados (1954)?
269

�Carlos Rutilo / Aura: un emblemático fantasma

En la película hay dos historias de las cuales solamente me
interesa resumir una, la principal: en medio de las guerras de su
tiempo un comerciante japonés en uno de sus viajes se encuentra
seducido bajo los encantos de una enigmática mujer que siempre
estará acompañada de una anciana. Ambas lo invitan a pasar la
noche en su templo y bajo los encantos del deseo nuestro personaje
principal pierde la noción del tiempo y no sospecha de las ruinas
en las que vive ni de los espíritus que lo cautivan y “aprisionan”,
como si quedara atrapado en los espejos de un sueño. Dicho espejo
poético es probable que también sea el mismo que nos termina
seduciendo en Aura. La novela de Fuentes está contada en segunda
persona e inicia dirigiéndose a un personaje, a Felipe Montero, que
podríamos ser todos nosotros, sus lectores: “Lees ese anuncio: una
oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. Lees y relees el
aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más…”
La narración de Fuentes nos lleva a una antigua casona de la
Calle Doncelles 815, donde viven exiliadas del espacio y del tiempo
la anciana Consuelo junto con su joven sobrina Aura, cuyos ojos
“fluyen, se transforman, como si te ofrecieran un paisaje que sólo
tú puedes adivinar y desear…”, quienes atraen con el anuncio del
periódico a Felipe Montero, historiador joven, con la idea de ordenar
las memorias del General Llorente, otro fantasma de la ocupación
francesa.
La estructura parece ser la misma que siguen “La dama de
picas” (1834) de Alexander Pushkin (1799-1837) o la de Los papeles
de Aspern (1888) de Henry James (1843-1916), donde encontramos
a dos mujeres (una anciana y la otra joven) resguardando algo
importante y a la vez seducidas por un hombre joven que busca
obtener dicho objeto de deseo; pero desde “La cena” (1912) de
270

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Alfonso Reyes (1898-1959) y pasando por “La noche de Margaret
Rose” (1943) de Francisco Tario (1911-1977) hasta Aura esta
estructura da un giro de tuerca agregando el elemento de lo fantástico
dentro de la narración misma; pues Aura parecer ser algo más que
una simple muñeca de Consuelo, es un avatar que solo responde a
los movimientos de la anciana y Consuelo es la viva imagen de la
bruja oriental que parece evocar desde el más allá a su juventud, le
da forma y la mueve como a un vampiro para atraer a sus víctimas
y conseguir así su propio objeto de deseo: “Sí, sí, sí, he podido: la
he encarnado; puedo convocarla, puedo darle vida con mi vida…”
El tiempo parece detenerse y solamente existe en los
momentos de encarnar los deseos de nuestro protagonista y a la
vez nos lleva a ese otro abismo con que se caracteriza el misterio y
el silencio, la vida y la muerte, en ese otro espejo manchado entre
la soledad y el deseo de encarnar a los fantasmas del pasado: “Aura
encerrada como un espejo, como un ícono más de ese muro religioso,
cuajado de milagros, corazones preservados, demonios y santos
imaginados”. Aura es un canto a la vida de la muerte, su estructura
prácticamente con tonalidades poéticas no es para nada gratuita y
prueba de ello es el tiempo con el que se ha mantenido vigente hasta
la fecha, cumpliendo 60 años desde su primera aparición junto con
La muerte de Artemio Cruz, que es un canto desesperado de la muerte
de la vida.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

271

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Diego Alejandro Zuluaga Quintero y
Luis Fernando Quiroz Jiménez (eds.):
Ensayos de historia intelectual. Incursiones metodológicas,
Medellín: FOCO, 2021, 161 páginas.
Fecha entrega: 28-5-2021 / Fecha aceptación: 11-2-2022

El Fondo Editorial de la Facultad de Comunicaciones y Filología
de la Universidad de Antioquia (FOCO) acaba de publicar este
libro, ganador de la convocatoria 2019-2020 en la categoría de
investigación colectiva como producto académico del Grupo
de Estudios de Literatura y Cultura Intelectual Latinoamericana
(GELCIL). Algunos de sus integrantes fueron invitados a responder
entre otras cuestiones: “¿cómo se definió la investigación en la
historia intelectual?, ¿cómo se delimitó la búsqueda de las fuentes?,
¿cómo se analizó la información?”. Las respuestas muestran las
particularidades de sus investigaciones y la formación de cada
integrante con diferente grado de participación en el grupo.
Dos mujeres y cinco hombres están a cargo de los siete
capítulos. Es notoria la claridad del contenido que introduce al lector
en cuestiones como: ¿qué es la historia intelectual?, ¿cómo producir
un trabajo académico en este campo de estudio?, ¿cuáles son las
metodologías? En esta dirección, los editores, bajo el título “Hacia la
construcción del objeto de estudio”, hacen una breve introducción
275

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

señalando que el propósito del libro son las formas que tiene la
historia intelectual de abordar el objeto de estudio: pensado como
el resultado de la presencia e interacción del creador con otros
creadores, lectores e instituciones.
Juliana Vasco Acosta utiliza los conceptos de sociabilidad
y prosopografía para adentrarse en la conformación de la
literatura como institución en la Colombia de finales del XIX. La
sociabilidad, formas en las que se asocian e interactúan los grupos
sociales, es empleada como herramienta de la historia intelectual
y la prosopografía, entendida desde la historia como el estudio de
un conjunto de biografías de los integrantes de un grupo que da
lugar a una biografía colectiva, como metodología para agrupar y
estudiar las asociaciones y las formas de sociabilidad. El problema
particular que trata es el de la profesionalización de los escritores
mediante el estudio de publicaciones seriadas (se abordan como
sociabilidades) entre la segunda mitad del XIX y principios del
XX, que visibilizan tanto prácticas literarias particulares como a
un grupo de escritores.
En un marco sociológico están también las propuestas
de Zuluaga Quintero y Sandra Jaramillo Restrepo, incluso en la
introducción estos tres trabajos se agrupan en un enfoque de
“carácter social de la producción intelectual”. Zuluaga Quintero
emplea los conceptos de rituales de interacción intelectual y campo
intelectual para el estudio de la correspondencia de Rafael Gutiérrez
Girardot con Alfonso Reyes, Ángel Rama, Eduardo Mallea y R.
H. Moreno-Durán. Eventos académicos, publicaciones, relaciones
amistosas y enemistades que legitiman autores, lectores, críticos,
editores, directores de revistas y toda figura de la cultura tenga
visibilidad y alcance entre remitente y destinatario, determinados
276

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

por jerarquías y protocolos mediados por una carta que va de unas
manos a otras con emociones y marcas de elementos rituales que
sellan la relación. La carta se convierte de esta manera en un producto
material cargado de un contenido sentimental que se conserva
como memoria de ese vínculo afectivo. Sin duda el estudio de esta
correspondencia, desde la historia intelectual, revela la dinámica de
la vida cultural de la época antes del correo electrónico. El autor
tiene acceso al objeto de estudio, producto de un esfuerzo colectivo
que describe en detalle como integrante del equipo de trabajo del
archivo epistolar en construcción de Gutiérrez Girardot.
Por su parte Jaramillo Restrepo utiliza los conceptos de
afinidades electivas y sociabilidad para estudiar la vida intelectual de
Medellín en las décadas del sesenta y setenta, a partir de los casos de
los antioqueños Mario Arrubla y Estanislao Zuleta. Dos intelectuales
autodidactas provenientes de familias con estatus socioeconómicos
disímiles, que tienen como primer lugar de encuentro el Liceo de la
Universidad de Antioquia, los centros literarios y las revistas en las
que participan. Años después se reencuentran en Bogotá y fundan la
revista Estrategia. Sus afinidades electivas determinadas por su apoyo
al pensamiento de izquierda les permiten emprender un proyecto
simpatizante con las ideas socialistas y marxistas. Las revistas como
fuente de sociabilidades políticas e intelectuales son documentos
que le permiten configurar a Jaramillo Restrepo los itinerarios no
solo de Arrubla y Zuleta, sino perfilar modelos intelectuales que
dan cuenta de la vida política. Además, La infancia legendaria de Ramiro
Cruz (1967), novela autobiográfica de Arrubla, le posibilita también
adentrarse en la dinámica urbana de la Medellín de la época que
alimentan testimonios, documentos personales, cartas, diarios y
demás material de archivo.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

277

�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

La segunda parte del libro está más ligada a la historia.
Con la pregunta ¿Qué es una biografía intelectual?, Gómez García
introduce la figura del crítico colombiano Gutiérrez Girardot, que
trabaja desde hace décadas. El autor apunta a la moda de la biografía
ligada al tratamiento de la persona (objeto de estudio) como héroe o
genio, a la que ya no es posible pensar en esos términos por acción
de la ruptura definitiva entre vida, obra y nación. De modo que
la metodología biográfica está dada por “un horizonte enrarecido
en el plano de la filosofía de la historia”, alejada de esa utopía. La
biografía en el marco de la historia intelectual conjuga los postulados
intelectuales (contenido de pensamiento) con la praxis (dinámicas
sociales, políticas y culturales) porque los contenidos no pueden ser
entendidos en su totalidad por sí mismos sino solo en relación con
los soportes en los que se originan. Desde la metodología, la biografía
intelectual “es un ejercicio que busca enlazar pensamiento y vida,
forma de pensar y praxis de producción”. A esta discusión teórica
se enfrenta el autor antes de describir el proceso de consolidación
del extenso archivo de Gutiérrez Girardot, la fuente de su proyecto
de investigación histórica en el marco de la historia intelectual y bajo
la consideración de la biografía intelectual como ciencia empírica.
En esta misma línea, Gildardo Castaño Duque se enfrenta a
la ausencia de un archivo familiar, personal o municipal, que lo obliga
a reflexionar sobre la diversificación de las fuentes que incluyan
“cualquier indicio del pensar”, como las orales, los objetos, entre
otras. De ahí la importancia de que el biógrafo construya su archivo
de acuerdo a sus propias necesidades y posibilidades, porque en un
laberinto documental sin hipótesis de investigación claras lo más
seguro es que el biógrafo se pierda. El objeto de estudio de Castaño
Duque es Baldomero Sanín Cano, intelectual de la provincia de
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Rionegro, específicamente sus años de formación, que comprenden
el periodo poco conocido de su niñez y primera juventud. Su apuesta
es pensar la biografía intelectual como estrategia metodológica de
investigación, que no está desligada de la invención de un origen ni
de un archivo diverso para sustentar esa creación del biógrafo.
Aunque en la mayoría de capítulos los autores emplean
en alguna medida la autobiografía, de tipo intelectual porque la
narración de la experiencia personal está direccionada al proceso
de investigación, para Rafael Rubiano Muñoz es la herramienta de
su abordaje. “Autobiografía de un viaje intelectual con Baldomero
Sanín Cano” es la descripción honesta de su formación intelectual,
primero como lector de biografías desde su faceta de estudiante de
sociología hasta sus tropiezos en el doctorado, que lo encaminaron
a la historia intelectual. En ese replantearse como investigador se
encuentra con Sanín Cano, de la misma manera que se enfrenta a
la “pérdida de su biblioteca, epistolario y archivo personal”. Como
parte de sus publicaciones las hizo en periódicos y revistas, una de
sus tareas consistió en reunir ese material, epístolas, documentos
diplomáticos, conferencias y todo cuanto pudo recabar creando
su archivo. En 2019 Rubiano Muñoz presenta su tesis doctoral
enfatizando en las ideas de izquierda en el ámbito social y político
de este intelectual liberal. Lo interesante de este recuento de su
vida académica es la confesión de que entra al doctorado en 2010
con un proyecto diferente al que se gradúa. El autor enfatiza en
los tropiezos a los que puede enfrentarse cualquier estudiante,
porque la investigación no escapa a la complejidad de lo que somos,
a nuestra formación, fortalezas y limitaciones, problemáticas
personales, sociales y académicas que están de telón de fondo de
toda investigación.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Esnedy Zuluaga / Sobre Ensayos de historia intelectual

El último capítulo, a cargo de Andrés Alejandro Londoño
Tamayo, estudia desde la historia intelectual un expediente criminal
contra el impresor liberal Manuel Antonio Balcázar por delito de
imprenta en la Medellín de 1846. El expediente criminal es una
fuente poco estudiada en las ciencias sociales, pero la apertura
disciplinaria a la que se abre la historia intelectual le permite al
autor explorar en la construcción de perfiles (de las ideas de un
intelectual) e indaga en la actividad y práctica judicial de la época.
El carácter ideológico de los operadores de la justicia, la descripción
del hecho delictivo, las estrategias de defensa, la opinión pública, la
libertad de prensa, la incriminación son algunos de los elementos
que evidencian la cultura judicial que dan cuenta de la tensión entre
el mundo editorial, la política y la religión.
No es gratuito que el capítulo de Londoño Tamayo cierre
el libro. Dentro de los planteamientos de este proyecto colectivo es
el aporte diferenciado en tanto es el único que emplea un archivo
judicial como fuente para la historia intelectual. De igual manera
el volumen en conjunto es de una singularidad única en el ámbito
nacional, si bien existen importantes trabajos en este campo de
estudios en construcción es el primero en términos colectivos que
reflexiona en las metodologías. Es un material invaluable para que
un estudiante lea ejemplos tangibles que le sirvan como modelo e
inspiración de sus trabajos. Sin embargo, es importante mencionar
por lo menos los libros de Gilberto Loaiza Cano (Manuel Ancízar
y su época (1811-1882) (2004) y El poder letrado en Colombia (2014),
Renán Silva (Los ilustrados de la Nueva Granada, 1760-1908 (2002)),
Ricardo Arias Trujillo (Los Leopardos una historia intelectual de los
años 1920 (2013)) y Juan Guillermo Gómez (Cultura intelectual de
resistencia (2005)).
280

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Enhorabuena aparece una propuesta que reflexiona en
las metodologías de la historia intelectual en consonancia con
una dinámica grupal. Una de las pruebas es la manera orgánica
como referencian las investigaciones de los otros en sus propios
capítulos. Comparten el interés por consultar archivos de todo tipo,
que les permiten acceder a cartas, diarios, periódicos, entrevistas,
manuscritos, actas de nacimiento, partidas de bautismo, testimonios,
publicaciones y hasta expedientes criminales como fuentes para el
estudio intelectual. Pero la ausencia de un archivo físico tampoco
es impedimento para el investigador. Parte de la concepción de la
historia intelectual permite ampliar el espectro a fuentes de otra
naturaleza como las orales, el canto, la danza, los objetos y de un
sinnúmero de elementos que solo tienen sentido en la forma como
se trate la hipótesis de investigación. Finalmente, el investigador es
el que da sentido al material al que puede acceder, es él quien crea
el archivo en la medida que lo consulta, descubre, copia, conserva,
estudia y difunde en el marco de su trabajo.
Esnedy Zuluaga

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-13

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�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 2, 2022

Edwidge Danticat: crear peligrosamente
Edwidge Danticat: Crear en peligro: el trabajo
del artista migrante, traducción de Lucía Stecher
y Thomas Rothe, Santiago de Chile: Editorial
Banda Propia 2019, 199 páginas.
Edwidge Danticat: Claire de Luz Marina,
traducción de Lucía Stecher y Thomas Rothe,
Santiago de Chile: Editorial Banda Propia
2021, 254 páginas.
Fecha entrega: 31-01-2022 / Fecha aceptación: 11-2-2022

La madrugada del 07 julio del 2021, Jovenel Moïse, el presidente de
Haití, fue asesinado a tiros en su residencia privada. El magnicidio
conmovió al mundo entero y, por unas semanas, el país caribeño
estuvo en el ojo del huracán. Luego, el olvido se cerniría nuevamente
sobre aquella porción de isla de la cual tenemos noticias de tanto
en tanto, a propósito de sus desastres naturales, sus convulsiones
políticas, su compleja realidad social y económica o sus migraciones
(recuérdense las brutales imágenes de agentes fronterizos
persiguiendo a caballo a migrantes haitianos en la frontera del Río
283

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Grande en EEUU, difundidas en septiembre de 2021 por los medios
de comunicación). ¿Pero estas mediáticas imágenes contribuyen al
conocimiento profundo del país que hace 218 años se transformó
en la primera nación independiente de América Latina, cuya
revolución fue tanto o más gloriosa -y radical- que la francesa? ¿Qué
expresiones culturales y artísticas ha producido esta tierra dolorosa
desde ese simbólico momento? ¿Qué genealogía de intelectuales,
escritores y escritoras se ha gestado en su suelo? Como miembros
de una comunidad de habla hispana, tendemos a centrar nuestra
atención en aquellas obras y creadores/as que comparten nuestra
lengua, excluyendo o dando un tratamiento más ocasional a otras
literaturas (no hegemónicas) que, sin embargo, tienen en común con
la nuestra bastante más de lo que creemos. La literatura haitiana es
un ejemplo de aquello.
En estas líneas acometo un doble propósito: dar cuenta de
dos obras de la escritora haitiano-estadounidense Edwidge Danticat
(Puerto Príncipe, 1969). Por un lado, el libro de ensayos Crear en
peligro: el trabajo del artista migrante (2019) y, por otro, la novela Claire
de Luz Marina (2021). Ambas han sido recientemente editadas en
Chile. No es menor señalar que el empeño editorial de Banda Propia
es pionero, dado que por vez primera estas dos obras son traducidas
para el público de habla hispana. No obstante, la trayectoria
literaria de Danticat tiene larga data: se inicia con la publicación
de la novela Palabras, Ojos, Memoria (1994) y continúa a lo largo de
casi tres décadas con una producción que incluye novelas, varias
colecciones de cuentos, relatos para jóvenes, poemas, artículos de
prensa, ensayos, inclusiones en antologías, importantes premios
(National Book Awards, National Critics Circle Award, Neustadt
International Prize, entre otros) y apariciones públicas en diversos
284

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

medios de comunicación. Nacida y educada en su primera infancia
en Haití, Danticat emigra hacia EE. UU. a los doce años y comienza
a escribir en lengua inglesa, aunque con un sustrato latente de creol
y francés, lo cual da cuenta de la multiculturalidad de su perspectiva.
Su trabajo está estrechamente vinculado a la realidad haitiana; los
problemas de la isla, su herencia histórica (americana, francesa,
africana), sus tradiciones (la oralidad aparece una y otra vez en sus
relatos), su naturaleza feraz y accidentada, la migración y la diáspora
en EE. UU., las relaciones marcadas por la violencia (a nivel político,
social, familiar) son tópicos recurrentes en su obra.
En Crear en peligro: el trabajo del artista migrante Danticat
reflexiona largamente sobre la creación artística en momentos de
crisis, violencia y diáspora: “Crear en peligro para gente que lee en
peligro. Siempre pensé que eso era lo que significaba ser escritor.
Escribir sabiendo que, sin importar cuán triviales parezcan tus
palabras, algún día, en algún lugar, alguien podría arriesgar su vida
para leerlas” (20). A través de los 12 ensayos que componen el libro,
la autora nos va presentando una verdadera galería de personajes
(haitianos en su mayoría, activistas, escritores/as, pintores,
fotógrafos) que han creado peligrosamente. El ensayo que inaugura
el libro —y le da título– trata acerca de lo que Danticat considera
su propio “mito de creación”: la ejecución de dos jóvenes haitianos
exiliados (Marcel Numa y Louis Drouin) que en 1964 dejaron su
vida en EE. UU. para convertirse en guerrilleros y luchar contra el
dictador François Duvalier. A partir de ese hecho, la autora reflexiona
sobre la vida y la muerte, la patria y el exilio, la migración y el destino
de Haití en aquellos años en los que “Papa Doc” Duvalier y su
cuerpo privado de seguridad, los tonton macoutes, sembraron el horror
en la sociedad haitiana. Desde luego en aquellos años la literatura
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

285

�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

jugó un rol esencial como forma de resistencia y de humanización,
ante la barbarie imperante. A pesar de los arrestos, las ejecuciones
y la vigilancia, tanto los/las lectores/as como los/as autores/as
pudieron “encontrar el coraje”, la valentía de leer o escribir una obra
prohibida. Según Danticat, se trata de “crear rebelándose contra el
silencio”, aun cuando la lectura y la escritura se vuelvan actividades
peligrosas porque desafían un mandato.
Una de las líneas de reflexión desarrolladas en los ensayos
tiene que ver con la propia autora y su biografía como artista
migrante. Así, en “Camina derecho” narra su viaje a las montañas
a ver a su tía Tante Ilyana, una campesina que a su manera la honra
como escritora llamándola jounalis, periodista. En la misma ocasión,
Danticat reflexiona sobre su oficio escritural y le escribe una
carta a Sophie, la protagonista de su primera novela (fuertemente
cuestionada en Haití por ciertos sectores). Y en “Hijas de la
memoria”, la autora rememora sus primeras lecturas realizadas en
la Biblioteca de Brooklyn, EE. UU., buscando un contacto con sus
orígenes, su tierra natal: Jacques Roumain, Jan J. Dominique y Marie
Vieux-Chauvet se convierten así en sus parientes literarios y ella se
inserta en una genealogía de escritoras haitianas.
Otra de las líneas se relaciona con las biografías de artistas
migrantes que crearon en peligro, en las circunstancias más adversas.
En “Vuelo a casa”, Danticat vincula el ataque terrorista a las torres
gemelas con la vida y obra del escultor Michael Richards, nacido en
Kingston (Jamaica) y fallecido en ese atentado. La obra de Richards
representa a hombres alienados y que no son reconocidos, lo que
expresa sus propios sentimientos existenciales como hombre negro,
artista e inmigrante. Otros artistas que Danticat cita y homenajea en
similares términos son los pintores Héctor Hyppolite y Jean-Michel
286

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Basquiat (“Fantasmas acogedores”) o el fotógrafo Daniel Morel
(“Acheiropoietos”), todos de procedencia haitiana.
En estos ensayos, tampoco está exenta la discusión sobre
Haití y sus vicisitudes. En “No soy periodista”, se problematiza el
exilio y la violencia política a través de la narración del asesinato
de Jean Dominique, un destacado periodista radial y comentarista
político de Haití, además de amigo de Danticat. Estos temas se
tratan también en “Alzo la voz”, ensayo que expone el desgarrador
testimonio de Alérte Betance, una mujer mutilada por un grupo
paramilitar que debe refugiarse en Brooklyn. En “Bicentenario”,
se reflexiona sobre la Revolución Haitiana y, a partir de ella, se
realiza un balance tras el aniversario de los 200 años de aquella
rebelión negra que fue pionera en el mundo entero y que marcó
el destino y la identidad de la joven nación. El libro finaliza con
el ensayo “Nuestra Guernica”, en donde la autora viaja a Haití,
luego del terremoto de 2010, para cooperar en la búsqueda de su
primo Maxo que ha sido sepultado por un derrumbe. Un texto
emotivo atravesado por la muerte (“la vida, como la muerte, solo
dura yon ti noman, un breve momento”), la vulnerabilidad de la isla
(“el país puede tener estabilidad en un momento y derrumbarse en
otro”), el replanteamiento de su misión como escritora (“ser una
caja de resonancia, que juntaba y luego reproducía las voces de la
devastación”) o la denuncia del racismo de Estados Unidos ante
una posible avalancha migratoria (“mar adentro hay barcos de la
Guardia Costera estadounidense, cuyo rol es interceptar a cualquier
haitiano que trate de tomar una lancha hacia Estados Unidos”).
Por su parte, Claire de Luz Marina es una novela que aborda
el drama de un padre, un humilde pescador que se ve obligado a
entregar a su hija –Claire— a Madame Gaëlle. Este hecho refleja
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

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�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

una práctica real, que está enraizada en ciertos sectores rurales de
Haití: las familias pobres entregan a sus hijos a familias de mejor
situación económica, con la esperanza de que tengan un mejor
futuro. Son los restavek, niños de entre 5 y 17 años que –al contrario
de la intención original de sus padres– ocupan habitualmente un rol
de servidumbre al llegar a una nueva familia: la mayoría no asiste a
la escuela, realizan tareas peligrosas y están expuestos a todo tipo de
abusos físicos, sicológicos y sexuales (Unicef).
La noche que Nozias, el padre de Claire, toma la difícil
decisión de entregar a la niña, esta huye por la playa en dirección
desconocida. Este hecho constituye el nudo central del relato. A
partir de esta circunstancia, la voz narrativa va asumiendo distintas
perspectivas, de acuerdo a cada uno de los personajes que nos
presenta: el pescador Nozias, atormentado por los recuerdos de su
esposa (muerta en el parto) y por la culpa de entregar a Claire;
Madame Gaëlle, comerciante acaudalada que ha sufrido la pérdida
de su esposo e hija; Bernard, un joven pobre que sin quererlo se
ve involucrado con las pandillas o quimeras de Cité Pendue; Max
Ardin jr., joven rico que, apoyado por su familia, sigue las lógicas
abusivas propias de la clase alta; Louise George, insigne locutora de
radio de una emisora local, en cuyo programa se escuchan historias
y se revelan verdades; Flore Voltaire, una joven que en su pasado de
restavek fue violada y se convirtió en madre y ahora debe proteger a
su hijo; y Claire, una niña de siete años, cuya madre muerta solo es
un recuerdo en los labios de otros y que, cada año que pasa, teme ser
entregada por su padre a otra familia.
Todos estos personajes entrecruzan sus destinos en Ville
Rose, un pueblo ficticio (como el Macondo de García Márquez, la
Comala de Juan Rulfo o la Santa Teresa de Bolaño) cuyo perímetro,
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�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

visto desde las alturas, se asemeja a una rosa tropical. “En Villa Rose
vivían aproximadamente once mil personas, de las cuales un cinco por
ciento era rico o acomodado. El resto era pobre, algunos pobrísimos.
Muchos no tenían trabajo, otros eran campesinos o pescadores
(algunos eran ambas cosas) o temporeros en las plantaciones de caña”
(17). Trasunto, imagen vívida, metáfora de Haití creada por Danticat y
que aparece también en otros de sus relatos.
El eje central de la novela es la relación padre-hija en un
contexto de precariedad y violencia. Si bien Nozias ama a su hija
y busca su bienestar, son las circunstancias sociales, la miseria
imperante, las que lo llevan a tomar la dolorosa decisión de regalarla
a otra familia. Hay una crítica soterrada, una denuncia implícita hacia
la violencia institucional de un Estado que abandona a las familias
a su suerte y estas, en su desesperación, convierten a sus niños en
restavek con el objetivo (aparente) de darles una mejor vida.
A la vez que el tema central se desarrolla, van apareciendo en
la novela otros asuntos que dan cuenta de la realidad de Haití, pero que
tienen la virtud de traspasar el ámbito local para hacerse universales
(o a lo menos, muy atingentes a la realidad latinoamericana): la
maternidad y sus complejidades; la pérdida y el posterior trauma;
el problema de las pandillas de las barriadas pobres, sus causas y
los efectos que provocan en el tejido social; la imposibilidad de
obtener justicia en una sociedad corrupta; la extrema pobreza y la
desesperada lucha por la sobrevivencia en el gueto; las elites y sus
lógicas abusivas; la sumisión de los pobres ante los poderosos; la
migración a Estados Unidos y la vida en la diáspora. Pero también
la exuberante y magnífica naturaleza, la fuerza y belleza del mar, las
tradiciones orales de los pescadores, la solidaridad de los humildes,
la importancia de la radio como medio de comunicación en Haití.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

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�Leonardo Pérez Díaz / Edwidge Danticat: crear peligrosamente

Claire de Luz Marina es una novela con oficio: elaborada con
una sabia arquitectura, la voz narrativa va tejiendo (en el sentido
etimológico de la palabra texto: textum, tejido) las existencias
de los habitantes de Villa Rose, anudando de manera magistral
los diferentes destinos de los personajes del relato. La capacidad
de la narradora de abordar una misma situación desde distintas
perspectivas genera un efecto muy sugestivo: la realidad tiene
distintas capas y la narración penetra en cada una de ellas, en un
movimiento concéntrico que posibilita comprender las situaciones
y emociones en toda su complejidad. Como lectores, asistimos al
drama íntimo de la existencia humana que se gesta en el pequeño
poblado de Ville Rose.
Otro elemento para destacar en la obra es la delicada poesía
de la prosa de Danticat. Las imágenes marinas son recurrentes:
“Remó hacia ella y su rostro se relajó cuando vio lo que había
llamado su atención. Estaba rodeada por un brillo deslumbrante.
Era como si en ese lugar el mar se iluminara desde la profundidad
(…) En ese momento era su Lasirèn, su diosa marina de cuerpo
largo y oscuro, de cabellos largos” (45). El mismo nombre de la
niña, Claire Limyè Lanmè: “…era el tipo de nombre que se puede
encontrar en poemas o en cartas de amor, o en canciones. Era un
nombre de amor, no de venganza. Era el tipo de nombre que tenía
el poder de controlar la salida del sol” (129). El estilo de Danticat
alcanza, en ocasiones como éstas, una gran fuerza lírica.
Por último, es destacable el formidable trabajo de traducción
al español de esta novela, ya que, si bien Danticat escribió la versión
original en inglés, el texto contiene abundantes expresiones,
canciones y poemas en creol y francés, reflejo de la visión de
mundo y la cultura representada en la obra. Frente a estos rasgos
290

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

�Humanitas, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

plurilingües de la escritura de Danticat, la edición comentada respeta
la propuesta estética de la autora y para el lector de habla hispana no
existe dificultad alguna con relación a la comprensión.
En suma, ambas obras constituyen una magnífica
oportunidad para quienes deseen acercarse al universo cultural
de Haití y a la producción de una de las escritoras haitianas más
celebradas en los últimos años. A su vez, no me cabe duda de que
la lectura de Danticat contribuirá a la comprensión e integración
de la creciente comunidad haitiana que, en los últimos años, ha
migrado a diferentes países de Latinoamérica en busca de nuevas
oportunidades de vida.
Leonardo Pérez Díaz

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.2-12

291

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                    <text>�D.R. 2022 © Humanitas. Revista de Teoría Crítica y Estudios Literarios, Vol. 1, No. 1, juliodiciembre 2021, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://revhumanitas.uanl.mx Editor Responsable:
Víctor Barrera Enderle. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020212344100-102, ISSN
en trámite ambos, ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 19 agosto de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Víctor Barrera Enderle

Autores
Alberto Enríquez Perea
Aleida Alexandra Argueta Castañeda
Nora Elvia Cruz Camacho
Rosa María Gutiérrez
Mónica Torres Torija
Michelle Monter Arauz
Nínive Vargas de la Peña
Coral Aguirre
Ana Patricia Torres Vázquez
María Fernanda Martínez Quintanilla
Carlos Rutilo
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�HUMANITAS
Revista de Teoría,
Crítica y Estudios
Literarios

El Maestro. Revista de Cultura Nacional:
en el origen del universo educativo y cultural vasconcelista
“El Maestro. Revista de Cultura Nacional:
at the origin of José Vasconcelos's the educational and cultural
universe”
Alberto Enríquez Perea
Universidad Nacional Autónoma de México
orcid.org/0000-0002-5870-7231
Fecha entrega: 25-1-2021 Fecha aceptación: 30-3-2021

Editor: Víctor Barrera Enderle. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Enríquez Perea Alberto. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided

the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-1
Email: enriquezperea@yahoo.com

�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

El Maestro. Revista de Cultura Nacional:

en el origen

del universo educativo y cultural vasconcelista
Alberto Enríquez Perea
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
enriquezperea@yahoo.com

Fecha de entrega: 25-1/-2021 / Fecha de aceptación: 30-3-2021

Resumen. El presente artículo narra y analiza uno de los aspectos más
importantes de la vida de José Vasconcelos, hacer de la educación un elemento sustantivo de la vida nacional y tener los elementos para hacerla
realidad. Asimismo, se rememora su pasado convencionista, sus reflexiones sobre la educación, la idea maderista que la hizo suya: con educación
el hombre es libre y en libertad puede construir y defender un Estado
democrático y de derecho. A Vasconcelos se le presentó con el triunfo de
los sonorenses la oportunidad de llevar a cabo sus ideas y para ello, como
rector de la Universidad Nacional, las impulsó para que fueran una realidad. Entre esas tareas que eran sustantivas de su pensamiento educativo
estaba la creación de El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Y como todo
lo que emprendía el oriundo de Oaxaca la revista la pensaba en grande.
Grande por el número de ejemplares, grande por lo que contenía, grande
por su diseño y sus ilustraciones, grande por el mensaje que llevaba. La
anunció como parte de su gran proyecto educativo, sin olvidar los libros
de “pastas verdes”, y la concibió para que a través de ella dar a los mexicanos elementos de información y de cultura nacional y universal. Para ello
reunió a un grupo de intelectuales mexicanos para que le dieran forma y
contenido tal como él la había diseñado. Así pues, en torno a la revista se
reunieron todos aquellos que tenían un espíritu reformista o regeneracionista,
pues El Maestro. Revista de Cultura Nacional era un símbolo de esta etapa
que Vasconcelos quería y ahora inspiraba e impulsaba. Colaboraban los

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espíritus más finos y de mayor raigambre de nuestra América y de Europa.
Páginas que se rescataron o se tradujeron de los autores dilectos del educador y filósofo mexicano. Por fin se tuvo la revista y fue uno de los medios
que acompañaron a Vasconcelos en esta odisea transformadora y generosa por la educación y la cultura de todos los mexicanos. En este recuento
de esos días se podrá observar el ánimo y ambiente que prevalecía en esta
gran cruzada por la educación pública en México.
Palabras claves: revista, libros, lectura, educación, democracia.
Abstract. This article narrates and investigates one of the most important aspects of José Vasconcelos´s life, making education a fundamental
element of national life. Likewise, his “conventional past” is reminded,
his reflections on education he made it his own the Maderista idea: with
education, man is free and in freedom can build up and defend a democratic rule of law. Vasconcelos was awarded with the opportunity to
carry out his ideas, due to the achievements of the “sonorenses”, as the
Universidad Nacional rector, he endorsed them, so they became a reality.
Among those tasks that were fundamental of his educational thinking was
El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Everything that the native of Oaxaca
undertook, the magazine was profitable. The magazine was part of his
terrific educational project, without forgetting the books known as “pastas
verdes”, and he envisioned it so that through it he would give Mexican’s
elements of information and national and universal culture. The magazine
was a symbol of this phase. The brightest and most deeply rooted spirits
of America and Europe collaborated. Pages were rescued or translated
from the favorite authors of the Mexican educator and philosopher. Finally, the magazine come with Vasconcelos in this odyssey for the education
and culture of all Mexicans. In summary, you might see the attitude and
the environment that prevailed in this great struggle for public education
in Mexico.
Key words: magazine, books, reading, education, democracy.

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La hora de Vasconcelos.
El año de 1920 fue en la vida de José Vasconcelos uno los más
importantes. Al fin tenía la posibilidad de hacer algo que, por los
menos desde hacía una década deseaba tener, una alta responsabilidad para realizar una obra educativa de alcance nacional y un medio
para expresar sus inquietudes y su pensamiento. Para llegar a este
momento clave en la vida del país y de la biografía del oaxaqueño
recorrió un largo camino. Mas la hora llegó. El aprendizaje que
tuvo a lo largo de los años fue fundamental en su pensamiento al
dotarlo de los instrumentos que necesitaba y que los puso en inmediato ejercicio cuando asumió las responsabilidades que le asignó el
gobierno mexicano.
Ese camino largo, sinuoso, paradójico, acaso empezó, como
dice uno de sus estudiosos, Benito Guillén Niemeyer, cuando la madre de Vasconcelos le daba “enseñanza religiosa”, que las vivía “con
pasión” así como la “instrucción en la historia y el cariño por la
tierra” (2008: 41). Efectivamente, cuando el ex maderista escribía
Ulises criollo. Vida del autor escrita por él mismo tuvo una “visión imborrable” sobre ese episodio que hubo en su infancia. Lo dejó por
escrito para que nunca olvidara sus orígenes ni los renegara:
Mi madre retiene sobre las rodillas el tomo de la Historia Sagrada.
Comenta la lectura y cómo el Señor hizo al mundo de la nada,
creando primero la luz, enseguida la tierra con los peces, las aves
y el hombre. Un solo Dios único y la primera pareja en el Paraíso.
Después, la caída, el largo destierro y la salvación por la obra de
Jesucristo; reconocer al Cristo, alabarlo; he allí el propósito del
hombre sobre la tierra. Dar a conocer su doctrina entre los gentiles, los salvajes; tal es la suprema misión (1936: 10).
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Vasconcelos, en su sacerdocio laico, hizo cosa parecida a las
enseñanzas cristianas: exaltaba la obra de Dios y la de Atenea porque su “suprema misión” era llevar el nuevo evangelio: el alfabeto
a una nación para liberarlo de la esclavitud que daba la ignorancia.
Guillén Niemeyer (2008: 46) también apunta una fecha axial en la
vida de Vasconcelos que fue la de 1909. Tres cosas le sucedieron
que le cambiaron la forma de ser y el pensar del joven y próspero
abogado: nació su primer hijo, asumió la dirección del semanario
El Antirreeleccionista y se fundó el Ateneo de la Juventud. Tres momentos claves en la vida personal y nacional. Y, sin embargo, fueron
Francisco I. Madero y el maderismo los que hicieron posible que
redefiniera su vida y sus propósitos. Cuando tomó la determinación
de lanzarse a la lucha política lo hizo con toda su energía, con toda
su voluntad y su pensamiento para tener un país diferente al porfirismo; es decir, un país democrático.
En esta etapa aprendió mucho: organizó a los “ciudadanos”,
hizo todo lo que tenía a su alcance para que los hombres y mujeres abandonaran la “indiferencia” ante los problemas nacionales,
redactó el lema Sufragio Efectivo y No Reelección, aprendió a ser buen
orador, a hacer discursos, y de sus fracasos: obtuvo múltiples lecciones. Como aquel día que frente a su auditorio expresó: “antes” de
“intentar democracia y actividad política, el pueblo necesitaba emprender la campaña del agua y del jabón” (1936: 356-366); y le llovieron las críticas. Y, en el semanario bajo su orientación, logró que
tuviera suscritores en casi toda la República, además, “en ella vaciamos nuestro encono contra el régimen” y apareció en la misma publicación “un talento inédito de no pocos compañeros” (1936:366).
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Por otra parte, Madero ponía toda su atención en los escritos que
Vasconcelos publicaba en El Antirreeleccionista. Susana Quintanilla,
a quien se le deben estudios sobresalientes sobre los ateneístas, nos
dice que el “autor preguntó al líder, por intermediación de un tercero, qué opinaba de sus escritos. Madero respondió lo siguiente:
‘Todo lo que él escribe me gusta por la serenidad y el reposo que
revela […]. Al leer esos artículos no parece que vienen de un joven como Vasconcelos, sino de una persona de edad’” (Quintanilla,
2008: 283).1
Desde el Ateneo de la Juventud, dice Roberto Lasa Cavonia, Vasconcelos se opuso al positivismo con “un ideal, una mística, el alma y la música, la literatura, el arte” (2008: 22). Y en esta
línea, Leticia Padilla Arriaga abundaba al decir que la “belleza, el
amor, la libertad, la voluntad fueron valores que siempre privilegió”
(1987:20). Es decir, que empezaba a germinar esa “visión humanística
y no sólo humanitaria” en el abogado oaxaqueño.2 A partir de los
años ateneístas adquirió su “nihilismo nietzscheano y la metafísica
bergsoniana” de acuerdo con Kevia Aréchiga del Río (2019: 29); y
del “espiritualismo francés elaboró la idea de una educación para la
democracia”, según Berenice Amador Saavedra (2013:119). Para redondear estas opiniones, con palabras de Miguel Enrique Morales:
“los ateneístas enarbolaban el humanismo, el afán de saber, la fe en
la educación” (2020). En resumen, como lo dijo otro de sus estu1 Véanse también estos otros estudios sobre ateneístas de Susana Quintanilla: A salto de mata. Martín Luis Guzmán en la Revolución Mexicana, México, Tusquets Editores, 2009; “¿Por qué importa José Vasconcelos?”, en Revista
Mexicana de Investigación Educativa, vol. 22, núm. 75, octubre-diciembre de
2017.
2 Los adjetivos son de Roberto Ernesto Lasa Cavarria (22).
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diosos, José Joaquín Blanco, fue aquí donde “dio su primer grito de
guerra, de rebeldía totalizante, con una convocatoria al intelectualismo. Un intelectualismo muy intelectual: el de Nietzsche, Schopenhauer, Wagner, Bergson, sus inspiraciones de toda la vida” (2020).
Vasconcelos conoció los pormenores de la lucha electoral
maderista, su triunfo, el desconocimiento del resultado electoral, el
exilio, la revolución de 1910-1911 y también el gesto de Madero
cuando venció a las fuerzas federales y la rendición del porfirismo:
el alto grado de civilidad al no querer derramamiento de sangre sino
construir un Estado democrático y de derecho. En los quince meses de gobierno maderista igualmente observó que el presidente aumentaba el gasto para la educación en un cincuenta por ciento más
que el porfirismo. Se pasó, tomando en cuenta el gasto más alto que
se hizo en esa época de cerca de ocho millones de pesos, a doce
millones y así se establecieron las “primeras escuelas rurales sostenidas por la Federación”. También Vasconcelos recordaba en su Ulises
Criollo que la Universidad le era “antipática” a Madero por ser positivista y deseaba sustituirla “con un espiritualismo libre”. Pero ¿por
qué tanto interés de parte de Madero de “difundir la enseñanza”?
Porque la “enseñanza respondía al deseo de cimentar la democracia”, de acabar con el “sistema de sacrificios humanos” y terminar
de una vez por todas la época de la “supremacía del bruto armado”.
Madero deseaba un país “civilizado constructor” para que cambiara
el “sentido de la historia nacional” (Vasconcelos, 1936: 505).
Mas esta experiencia democrática maderista terminó con el
retorno del “sistema de sacrificios humanos”. Así pues, Vasconcelos tomó el derrotero de los seguidores y simpatizantes de Madero:
destierro, secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes por brevísimo tiempo en la era de la Soberana Convención Revolucionaria,
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colaborador de Venustiano Carranza y posteriormente su acérrimo
adversario. Arreola Martínez nos recuerda que el oriundo de Cuatro Ciénegas nombró al de Oaxaca director de la Escuela Nacional
Preparatoria, “pero lo cesó después de una semana, ante su negación de pronunciarse contra Villa y Zapata”. Más tarde, cuando el
oaxaqueño estuvo en la Soberana Convención dio “forma jurídica
a la voluntad de Villa y Zapata al desconocer a Carranza” (Arreola
Martínez, 2009: 6).
Martha Robles, por su parte, con documentos en la mano,
señala este episodio que nos permitirá conocer otro perfil de Vasconcelos. Mientras el antiguo director de El Antirreeleccionista deseaba, ante la invasión estadounidense al Puerto de Veracruz, la conciliación, Carranza quería sentar un precedente contra la intervención
extranjera en nuestro país. Esta “lección moral” que le dio el primer
Jefe del Ejército constitucionalista nunca se la perdonó3 y se convirtió desde entonces en su más acérrimo contendiente. Como prueba
de ello tenemos: La caída de Carranza. De la dictadura a la libertad
(1920) y su exaltación al obregonismo.
Y, sin embargo, Vasconcelos dejó este reconocimiento de la
obra del presidente de la República asesinado en medio de artificios
verbales que sólo nos indican lo que le pesaba reconocer los aciertos
de sus antagonistas. He aquí sus palabras:
con Agua Prieta triunfó el carrancismo sin Carranza; la plebe
sin su jefe; con ella, una doctrina o seudo doctrina canalla, […]:
Carranza había sido un gran hombre, un estadista, un patriota,
pero había cometido un error; la imposición de Bonillas; o sea,
oponerse al triunfo de Obregón; o sea negarse a que una fac3 Véase la tesis de Martha Robles, Entre el poder y las letras: Vasconcelos
en sus memorias (1988).
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ción de los suyos se quedase con todo el botín… Lo demás, el
crimen verdadero, quedaba absuelto, era perfecto…” (Vasconcelos, 2011: 21)

La hora de Vasconcelos llegó en 1920 dotado de una gran
experiencia política, educativa, periodística y de divulgación de su
obra que era conocida en buena parte del mundo hispanoamericano: Pitágoras. Una teoría del ritmo (1916), Monismo estético (1918), Divagaciones literarias (1919), Artículos (libros que leo sentado y de pie) (1920),
Estudios indostánicos (1920). Muy bien sabía cómo movilizar las conciencias: con la palabra y la letra impresa. Pero se daba a querer.
Según él, al triunfar los sonorenses, caído y asesinado el presidente
de la República, se quería dedicar a su “trabajo profesional”. Pero ya
sostenía pláticas con los emisarios de los triunfadores. Vasconcelos
mismo era y pertenecía a esas fuerzas que derrotaron y sacrificaron
a Carranza. Los emisarios o mensajeros de los sonorenses se acercaban y la preguntaban qué deseaba. Y en entre sus anhelos germinaba
aquella idea que pronto fue realidad: “me obsesionaba -confesaba
en La tormenta- la idea de la Universidad, como base para crear el
Ministerio, que acaso transformaría el alma de México” (1936: 507).
Su anhelo se logró al ser nombrado rector de la Universidad
Nacional de México. Su discurso de toma de posesión de la Rectoría, lo reconoce muy bien Álvaro Matute, es un “manifiesto, es anuncio de una actividad en el cual el ciclo iba a cumplirse. Él tenía que
llevar la Revolución a la Universidad. Las vías paralelas que había
transitado desde 1910 tenían que juntarse. Eso comenzó a suceder
desde junio de 1920” (1983: 11).
Recordemos las palabras del rector Vasconcelos dichas en
ese mes de junio:
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Yo soy en estos instantes, más que un nuevo Rector que sucede a
los anteriores, un delegado de la Revolución que no viene a buscar
refugio para meditar en el ambiente tranquilo de las aulas, sino a
invitaros a que salgáis con él a la lucha, a que compartáis con nosotros las responsabilidades y los esfuerzos. En estos momentos
yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo. El pueblo ha estado sosteniendo a
la Universidad y ahora a menester de ella, y por mi conducto llega
a pedirle consejo (1950: 9).

Desde este primer día de su rectorado Vasconcelos se propuso que, para combatir la ignorancia y la pobreza, había que hacerlo a través de reformas constitucionales, es decir, elaborar una
la Ley para crear lo que hoy se denomina Secretaría de Educación
Pública y que esta Ley saliera de la Universidad. Además, lanzó una
convocatoria para que las mujeres hicieran “compaña contra el analfabetismo” y creación de comedores para alumnos, entre otros proyectos. Para hacer posible toda esta tarea se necesitaban los sabios
y los artistas mexicanos. Llamaba a todos ellos porque deseaba que
México fuera país de “hombres libres”, para impulsar la educación
y la enseñanza y no olvidar a los indígenas (Vasconcelos, 1950: 1112). El rector trabajó incansablemente desde ese día sin dejar de
atender las propias responsabilidades que tenía con la Universidad
y, a tal grado se involucró en una reforma universitaria que le dio
escudo y lema: Por mi raza hablará el espíritu, que “significa[…] la
convicción que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias
nuevas, de esencia espiritual y libérrima. Sostendrán el escudo un
águila y un cóndor apoyado todo en una alegoría de los volcanes y
el nopal azteca” (en Sicilia, 2001: 125). Y con este acto, de acuerdo
con lo que dice Eva Hernández Avilés, “inmortaliza su convicción
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más profunda, que expresaría ampliamente en La raza cósmica: la idea
que toda América Latina debe trabajar junta hacia el bienestar y la
unidad espiritual, para crear una nueva sociedad de hombres verdaderamente libres” (2014: 58).
Mas no sólo llamó sino buscó y se hizo de un equipo que lo
entendió y lo siguió en sus proyectos culturales, educativos y editoriales. Este grupo fue el que dio impulso, vigor y fortaleza a los proyectos vasconcelistas: Daniel Cosío Villegas, Samuel Ramos, Eduardo Villaseñor, Julio Torri, Mariano Silva y Aceves, Pedro Henríquez
Ureña, Jaime Torres Bodet, Rafael Martínez, Eulalia Guzmán, Miguel Bernard, Adolfo Best Maugart, entre otros. Aunque en el camino algunos se separaron por discrepancias y malentendidos.4 Mas la
plaga de la ignorancia había que extinguirla con la vacuna de la letra
impresa y que los signos alfabéticos circularan por todo el cuerpo de
México para lograr un país vigoroso y dispuesto enfrentar los más
grandes desafíos. El Estado y la Universidad estaban listos para emprender esta campaña en contra del mal endémico. Y el hombre que
era puente entre estas dos grandes instituciones nacionales estaba
listo, se llamaba Vasconcelos.5
Ejemplo sin igual se dio en el México de la Revolución
Mexicana. El propio rector de la Universidad reconoció el apoyo
que le concedieron, primero, Adolfo de la Huerta, en su carácter
de presidente provisional (1920) y, después, como secretario de Hacienda (1920-1923), así como del presidente constitucional, Álvaro
4 Véanse Enrique Krauze: “Vasconcelos: libros, aulas, arte” (en Matute
Aguirre, 2011: 3-16), Javier Garciadiego: Autores, editoriales, instituciones y libros. Estudios de historia intelectual (2015), y Federico Lazarín Miranda, “José
Vasconcelos: Apóstol de la educación” (2009).
5 Título del libro de José Joaquín Blanco, que tomo prestado.

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Obregón (1920-1924).6 Gracias a esos esfuerzos compartidos y a las
altas responsabilidad del Estado y de la Universidad Nacional, pronto circularon miles de libros, ediciones de clásicos mexicanos y universales, creación de bibliotecas y también, una revista. Revista que
siempre fue anunciada por Vasconcelos como uno de los proyectos
culturales más importantes en su gestión como rector y secretario
de Educación Pública.
El Maestro. Revista de Cultura Nacional
El año nuevo de 1921 trajo noticias alentadoras para la “educación
del pueblo”. El 19 de enero se dio a conocer la creación de la editorial universitaria. Por disposición del presidente de la República,
Álvaro Obregón, los Talleres Gráficos de la Nación pasaban a depender de la Universidad Nacional. Así pues, “sin demora”, el rector
José Vasconcelos ya tenía sus planes para ejecutarse al instante. En
tres secciones dividió las tareas de los Talleres: 1) la de “ejecutar los
trabajos de imprenta de los distintos departamentos del Gobierno”,
2) la “edición de libros de textos de las escuelas oficiales”, y 3) la que
el rector consideró la más importante: la edición de “obras de cultura general”. Ocasión para anunciar la colección llamada de “pastas
verdes”. Este plan era ambicioso. Más de treinta autores, y algunas
de sus obras en varios volúmenes, con un tiraje de “por los menos”
treinta mil ejemplares. Más diez “obras notables que serán designadas por el público” y todo el proceso editorial se cuidaría para tener
libros de calidad: desde la selección y traducción a la creación de una
comisión y colaboraciones remuneradas (en Sicilia, 2001: 118).
6 Véase Hombre, educador y candidato, introducción, selección y notas
de Guadalupe Lozada León (1998).
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El rector explicaba la importancia y selección de los siguientes títulos y autores en donde estaba toda su huella, sus autores preferidos, sus dilectas lecturas. Así Vasconcelos explicó: “Se comienza
con la Ilíada de Homero que es la fuerte raíz de toda nuestra literatura y se da lo principal de los clásicos griegos, los eternos maestros. Se incorpora después una noticia sobre la moral budista que es
como anunciación de la moral cristiana y se da enseguida el texto de
los Evangelios que representa el más grande prodigio de la historia
y la suprema ley entre todas las que norman el espíritu; y la Divina
Comedia, que es como una confirmación de los más importantes
mensajes celestes”. El rector también manifestó que el “anuncio de
tal feliz acuerdo” hacía que la Universidad declare este día como el
“más importante en toda su historia” en que se puso “a sus órdenes
una casa Editorial”. Confiaba en que recibiría “ayuda” y “colaboración de todo el pueblo mexicano en la noble empresa” (en Sicilia,
2001: 119).
Y poco tiempo después hizo otro anuncio, la “Fundación de
una gran revista educativa”. Por acuerdo del presidente de la República la Universidad Nacional debería “fundar muy próximamente
una Revista con los más altos propósitos educativos”. La revista
completaba la labor que ya se estaba haciendo de editar y distribuir
libros y folletos y, como estos, debería llegar a todos los “habitantes
de la República”. En esta revista el público encontraría “el dato
útil, la información aprovechable, en una palabra, les permitirá sentir las palpitaciones que producen los más avanzados movimientos
de ideas en el mundo, ampliando los horizontes del obrero y del
campesino, estimulando el estudio de profesionistas y escolares, animando con sugestiones prácticas a los industriales y explotadores
de la tierra y vigorizando el espíritu de todos” (en Sicilia, 2001: 121).
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El tiraje de la revista debería tener un número “máximo”
para llegar a los que sabían “leer y escribir y se interesen por su
propio cultivo”. Porque el gobierno mexicano ponía “al servicio de
todas las clases sociales del país, un órgano de divulgación con las
ideas más nuevas, que servirá a la vez de vehículo para la difusión
de las actividades pensantes mexicanas”. La revista, además, estaba
abierta a todos los mexicanos que quisieran y deseaban escribir y,
sobre todo, “contribuir a esta obra de cultura que aportará las máximas enseñanzas extranjeras y llevará fuera del país la vibración de
nuestra sociedad con las más altas aspiraciones de mejoramiento”
(en Sicilia, 2001: 121).
La Universidad Nacional era la encargada de la distribución
de la revista, era gratuita y se llamaría El Maestro, cuyas oficinas estaban en la calle de Gante, número 3, y sus directores eran Enrique
Monteverde y Agustín Loera y Chávez. Para Francisco Monterde,
Vasconcelos la “puso bajo la guía de dos hombres con caracteres
complementarios”, es decir, uno “estático” y el otro, “dinámico”
(Monterde, 1963: 124), respectivamente.
Evidentemente, este último, hidrocálido, nació el 10 de marzo de 1893 y tenía una larga experiencia editorial y funcionario de
probidad. Fue subdirector de la Biblioteca Nacional (1915-1916).
Fundó y dirigió la Escuela Nacional de Bibliotecarios y Archivistas
(junio de 1916-noviembre de 1917). Al lado de Julio Torri fundaron y dirigieron Cvltura. Antología quincenal de buenos autores que, para
septiembre de 1919, había publicado VIII tomos, 48 títulos, entre
otros, Cartones de Madrid, de Alfonso Reyes; poesías de Sor Juana
Inés de la Cruz, Ignacio Altamirano y Manuel José Othón; cuentos
de Micrós, Manuel Gutiérrez Nájera, Voltaire, y a Selma Lagerlöf,
Premio Nobel de literatura (1909). En ese mismo año de 1919 creó
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con Enrique González Martínez la editorial México Moderno, casa
que editó la revista México Moderno, dirigida primero por el poeta
jalisciense, después por Manuel Toussaint y el citado Loera y Chávez, que fue “presencia cenital de la incipiente cultura posterior a la
Revolución”, de acuerdo con Sheridan (2021); la Revista Musical de
México de Manuel M. Ponce y Rubén M. Campos (tomo I, 12 números, 15 de mayo de 1919 a 31 de mayo de 1920), Boletín Bibliográfico,
y la colección Biblioteca de Autores Mexicanos Modernos.7 Sobre
Monteverde, no hay muchos datos.
Por último, hay que hacer notar que el Boletín de la Universidad anunció el advenimiento de la revista de esta manera: “Nunca
como ahora el Gobierno de la República pone al servicio de todas
las clases sociales del país, un órgano de divulgación con las ideas
más nuevas, que servirán a la vez de vehículo para la difusión de las
actividades pensantes mexicanas” (en Ortega Ibarra, 2004: 63).
Pero, por si no era suficiente lo que el rector de la Universidad Nacional estaba haciendo por la revista, personalmente se dirigió a escritores para solicitarles colaboración para la publicación
recién anunciada porque estaba ya en proceso de edición su primer
número. Tal fue el caso de Carlos Pellicer que Vasconcelos, en carta
de 14 de febrero de 1921, le informó, primero que, por acuerdo del
presidente de la República, la Universidad a su cargo iba a fundar El
Maestro, “con los más amplios propósitos educativos”. Se deseaba y
se quería hacer una “publicación de máxima importancia por su cir7 Véanse Carlos Rubio Pacheco: “Agustín Loera y Chávez (1893-1961)
(en Aurora Ocampo, 2003: 396); y el Archivo Carlos Pellicer. Sección
Correspondencia General (1906-1976). Serie: Léveillé, Charles H. – Loryeus,
Nino. Carpeta: Loera y Chávez, Agustín (1916-1953). Documento 8. Biblioteca Nacional de México.

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culación” y que fuera al mismo tiempo “una obra de cultura intensa
y eficiente”. Y último, que el propósito del gobierno mexicano era
“estimular la educación de todas las clases sociales del país creando
un órgano capaz de interesar al mayor número de personas, así por
su texto cuidadosamente dirigido como por la forma breve, sencilla
y clara de sus escritos”. Lo invitaba pues, a escribir un artículo sobre
Congresos estudiantiles latinoamericanos, pues Pellicer era uno de
los más distinguidos miembros de la Federación de Estudiantes de
México que estuvo en Colombia y Venezuela difundiendo la doctrina internacional de la Revolución Mexicana y fundó la Federación
de Estudiantes de Colombia. Por lo tanto, Vasconcelos le pidió que
su artículo lo debería entregar el 20 de este mismo mes, pues la
revista saldría el primero de marzo de 1921.8 Empero, el primer número de El Maestro. Revista de Cultura Nacional apareció el 1º de abril
de 1921, bajo la dirección de Monteverde y Loera y Chávez.
Los investigadores y tesistas que se han dedicado al estudio
de esta revista, en forma parcial, por temas o en lo general, coinciden en que esta publicación era para “fomentar la obra educativa”
que el rector Vasconcelos estaba impulsando, como lo señala Luis
de la Peña Loredo (2017: 73). A su vez, Ileana Casasola Ruiz Pérez
cree que era para “brindar un espacio al magisterio” (2006: 102).
Berenice García Arteaga asegura que fue la más “relevante” de este
periodo vasconcelista, “planeada como pequeño manual de cultura
general” e “integral, útil para el público más culto, como para los
alumnos de escuelas e incluso funcionó como revista familiar, por
8 Carta de José Vasconcelos a Carlos Pellicer. México, 14 de febrero de 1921,
consultada en el Archivo Carlos Pellicer de la Biblioteca Nacional de México.
Sección Correspondencia General (1906-1976). Serie: Varios (III). Vázquez Gómez, Elena. Carpeta: Vasconcelos, José (I) (1921-1924). Documento 2.
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su amplitud temática” (2006:108). Coincide Leticia Padilla Arriaga
en esa visión y agrega que, en El Maestro se encontraban artículos
“con contenidos educativos […] y era al mismo tiempo informativo,
cultural y de conocimientos prácticos” (1987: 30). Tienen toda la
razón los autores anteriormente citados. El Maestro. Revista de Cultura
Nacional se convirtió en una de las mejores cartas de presentación de
Vasconcelos para realizar su obra educativa, cultural y difusión donde se encontraban herramientas básicas para el quehacer cotidiano
del mexicano y que circuló ampliamente por nuestro país y se envió
a varias repúblicas americanas.
Y como se hizo con los libros de los “clásicos” o de “pastas
verdes” su tiraje fue algo nunca visto en México. El responsable
de la política educativa, en la conferencia que dictó en Washington
en 1922, dijo que se tiraban sesenta mil ejemplares y se repartían
“gratuitamente entre escuelas, maestros de México y de la América
Latina” (en Sicilia, 2001: 155-156). Sin embargo, María del Rocío
García Rey (2006: 30), tomando nota de las cantidades estimadas
por Claude Fell y José Joaquín Blanco, quienes opinaban que la edición de El Maestro. Revista de Cultura Nacional oscilaba entre 50 y 60
mil ejemplares, arriesga una cifra más impactante: 75 mil; lo mismo sugiere Basila Delgado (1983: 67-68). En contraparte, Engracia
Loyo (2020) y Carlos Ortega Ibarra (2004: 54) sostienen que fueron
50 mil ejemplares los que se publicaron.
Gracias a las investigaciones que hizo el último autor citado
en el Archivo de la Secretaría de Educación Pública y al acopio de
documentos del Departamento de Bibliotecas también sabemos que
el costo de la revista fue de $9,190,50. Y de este monto, $4,940.70
fueron para el papel, $4,030.80 para pagar los sueldos de empleados y $220 para gastos generales y de colaboración. Así pues, por
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un tiraje de cincuenta mil ejemplares la revista costó $0.18 (Ortega
Ibarra, 2004: 77).
Si se compara el número de ejemplares de los “clásicos” con
los de la revista se observará todavía más su importancia como obra
de difusión y divulgación de la educación, la enseñanza y la cultura.
Ortega Ibarra, estudioso minucioso de estos menesteres, nos dice
que de las Vidas ejemplares de Romain Rolland y los Evangelios se editaron 25 mil ejemplares; de las Eneadas, de Plotino, cinco mil. Loyo,
interesada también en estos aspectos, señaló que de La Ilíada se hicieron 38,940 ejemplares; de Esquilo, 15 mil; y de La divina comedia
de Dante, 6,300. El costo de cada libro de los clásicos era de “$0.95
aproximadamente y se vendían a un peso, pero se repartían gratuitamente en escuelas y bibliotecas” (2020). Hubo otras ediciones de
gran tiraje como la Historia Nacional de Justo Sierra: 100 mil volúmenes y La muerte de Juan Hidalgo de Lope de Vega: 50 mil. Mientras
que Ezequiel Castillo Braun señala que, en el caso especial de El
Quijote, como no se pudieron adquirir los derechos para una edición
popular, “en su lugar se compraron en España 50,000 ejemplares”
(2008:36).
Un lujo para una revista contar con el siguiente personal para
todo el proceso de edición. Vicente Lombardo Toledano era el jefe
del Departamento de Bibliotecas y veló por ella hasta 1921; a partir
de 1922 lo fue Carlos Pellicer y, por último, Jaime Torres Bodet. El
Departamento Editorial, de julio de 1921 a febrero de 1922, estuvo
en manos de Julio Torri. En la redacción estuvieron, en diferentes
momentos, José Gorostiza, Juan José Tablada, Atenógenes Pérez
y Soto, que también fue administrador. Salomón de la Selva, poeta
nicaragüense, uno de los traductores, como también lo fue Torri. Y
entre los ilustradores y dibujantes que dejaron su huella y que sus
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trabajos en la revista han ameritado señalamientos importantes están Antonio Gómez, Gabriel Fernández Ledezma y Diego Rivera.
Justamente uno de los estudiosos del pintor guanajuatense,
Ricardo Pérez Escamilla, nos dice que, en esa revista, en el tomo II,
número 1, de octubre de 1921…
…Rivera muestra una tipografía que, inspirada en los glifos y estelas mayas, nos remite al tablero de Cruz de Palenque y que se
constituye por méritos propios, en una obra de arte en sí. De
hecho el dibujo ya pone al descubierto el conocimiento que Rivera tenía del mundo prehispánico y su versión estética moderna,
elementos que estarían presentes en toda su obra. (2007: 66)

Además, este estudioso consideraba que, a partir de este año
de 1921, “las ilustraciones de Diego Rivera empezaron a constituirse
en códices visuales de un México recién emanado de la Revolución y
que se hallaba sumido en la encrucijada de encontrar una identidad
política, social, económica y cultural propia” (67).
El universo americano y europeo estaban presente en El
Maestro, y páginas de los escritores favoritos del rector. He aquí algunos de tantos nombres que aparecieron en la revista vasconcelista
iniciando por la del propio Vasconcelos, Ezequiel A. Chávez, Alfonso Cravioto, Antonio Caso, Alfonso Teja Zabre, Jaime Torres Bodet, Ramón López Velarde, Loera y Chávez, Pedro de Alba, Ernesto
Martínez de Alba, Heriberto Ruiz Stanford, Gabriela Mistral, Francisco García Calderón, Pedro Prado, Juan Ramón Jiménez, Miguel
de Unamuno. Traducciones de León Tolstoi, Bernard Shaw, Anatole
France, Romain Rolland, Henri Barbusse. Mención y atención especial merecen dos grandes educadoras mexicanas, con posiciones
diferentes en cuanto a la enseñanza en el Jardín de niños y el papel que
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debería tener y tomar la profesora en la educación: Rosaura Zapata
y Estefanía Castañeda.9
Así pues, entre 1921 y 1923 salieron tres tomos. El primero,
con cuatro números sencillos, del 1 al 4; y uno doble, 5 y 6; de periodicidad mensual, regular, que van del 1º de abril al 1º de septiembre
de 1921. El segundo tomo: cuatro sencillos, del uno al 3, y 6; y uno
doble 4 y 5, de octubre de 1921 a marzo de 1922. Y el tercero, tres
sencillos, 1 al 3 y uno doble, 4 y 5, entre 1922 y 1923 (Leines Mejía,
2020). A partir de este último tomo se hizo cargo de la dirección
Monterde y la periodicidad fue irregular. Por otra parte, en el interior
de la revista, en la página legal, se puso esta leyenda en los números
que aparecieron en tomo I: Departamento Universitario // Talleres
Gráficos de la Nación. - Filomeno Mata Núm. 8; y en los tomos II
y III se modificó por Secretaría de Educación Pública. – Talleres
Gráficos de la Nación. - Filomeno Mata Núm. 8. El cambio era el
tránsito de Vasconcelos de la rectoría de la Universidad Nacional de
México a la secretaría de Educación Pública. Hubo ese movimiento,
pero no se modificaron los propósitos, sino que se redoblaron (Fell,
2009: 485). Por eso, en el primero número, del tomo II, quedó en la
portada de la revista, como testimonio de esa continuidad y de esos
propósitos, el escudo y la leyenda de la Universidad.
Con buenos presagios apareció El Maestro. Revista de Cultura
Nacional en el horizonte mexicano. Los que estaban haciendo posible esta revista querían que en sus páginas quedara el mejor ejemplo
de ese empeño y referencia para el futuro. Todos, pues, listos para
participar en esa gran odisea vasconcelista.
9 Sobre este aspecto, véase el artículo de María Eugenia Reyes Jiménez,
“Estefanía Castañeda Núñez de Cáceres (1872-1936)” (2016).
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El Maestro: Vasconcelos
Como bien lo señalan los estudiosos de El Maestro. Revista de Cultura
Nacional el artículo de Vasconcelos, en su primer número, intitulado,
“Un llamado cordial” era “agudo y reflexivo”, justificaba la revista
y “su proyección” que tendría “a nivel nacional”, como lo señala
Leines Mejía (2020). Y, por su parte, Ortega Ibarra, apunta que este
texto vasconcelista “tenía como objetivos, antes que cualquier otra
cosa, difundir conocimientos útiles entre toda la población de la
República y ser una tribuna libre y gratuita para ideas nobles y provechosas, ninguna de éstas al servicio de un grupo ni de un partido,
sin limitarse a un credo o a una época” (2004: 83).
Pero no sólo hubo tales propósitos en este texto vasconcelista que apareció en este primer número de la revista. También
estaban su pensamiento, sus preocupaciones y sus anhelos de redención del pueblo de México a través de la educación y la cultura.
Estaba, asimismo, la crítica a la situación pasada pero no se quedaba
en criticar sino señalar sus proyectos, algunos en marcha, como esta
revista. Era un texto fundacional donde expresaba claramente que
en esta fecha su propósito era publicar y difundir libros y revistas,
herramientas de papel y tinta, para que se dispersaran por todo México como las semillas del sembrador. Así se empezaba esta gran
campaña para la liberación del mexicano de su ignorancia a través
de la lectura puesta al alcance de sus manos y con toda libertad.10
Efectivamente, el primer número de El Maestro. Revista de
Cultura Nacional lo abrió el rector José Vasconcelos con “Un llamado cordial” al público en general e interesados en colaborar en la
10 Cf., Felipe Garrido: “Lectura, escritura y desarrollo” (2015: 69-71)

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revista. Al primero, reiteraba lo que en otros momentos había dicho,
que esta revista tenía como uno de sus objetivos “difundir conocimientos útiles entre toda la población” mexicana; no costaba un
solo centavo; no iban a pagar por ella a quien le interesara. Era para
servir a “un país entero”. Y a los segundos, les dirigió este mensaje:
deberían tener la
… convicción de que no vale nada la cultura, de que no valen
nada las ideas, de que no vale nada el arte, si todo ello no se inspira en el interés general de la humanidad, si todo ello no persigue
el fin de conseguir el bienestar relativo de todos los hombres, si
no asegura la libertad y la justicia, indispensables para que todos
desarrollen sus capacidades y eleven su espíritu hasta la luz de los
más altos conceptos (Vasconcelos, 1921: 5).

Mientras haya un hombre en el mundo y este mundo sea
infeliz y haya una “criatura” “víctima de injusticia” nunca se debe
dejar de luchar. Por eso, Vasconcelos estaba convencido de que sólo
con “la justicia absoluta, la justicia amorosa y cristiana puede servir
de base para reorganizar a los pueblos” y anhelaba que, “antes de
propagar la alta cultura” se tenía que “hacer llegar a todas las mentes
los datos más elementales de la civilización”. La alta tasa de población analfabeta le aterrorizaba y ansiaba que esta situación cambiara
por el bien de México y de los mexicanos. Con un pueblo analfabeto
no era posible llevar a cabo los empeños de los gobiernos de la Revolución Mexicana. Así pues: “Educar a la masa de los habitantes, es
mucho más importante que producir genios, puesto que en realidad
el genio no vale sino por la capacidad que tiene de regenerar a una
multitud además de su propia persona”. Entregar a todos los “datos
del saber” era un requisito para los que quisieran instruirse.
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Vasconcelos no se quedó con este mensaje cargado de humanismo, sino que entró en polémica con los intelectuales positivistas
que aún quedaban y que aseguraban que “nuestro pueblo” no tenía
“remedio, que este mundo” era de los “aptos, y que los ineptos”
carecían “de todo derecho”. El rector consideraba estas ideas como
“perversas” y “cobardes doctrinas” a las que había que “desacreditar y destrozar al comienzo de nuestras labores educativas”. Esta
“falsa ciencia” todavía nos tenía “invadidos”. Era “menester volcar
el entusiasmo arrasador de la fe en nuestros destinos y de la fe en el
triunfo definitivo de una justicia sin transacciones, de un bien grande, generoso y absoluto” (Vasconcelos, 1921: 5).
El talante de Vasconcelos, sus experiencias políticas, sus estudios filosóficos y pedagógicos, todo ello se muestra, se comprueba y se expone en este pasaje al decir, que: “No sólo la razón nos
dice que todos los hombres tienen derecho al bienestar y a la luz”
también “las más poderosas corrientes del pensamiento contemporáneo proclaman esa verdad”, igualmente “la historia, el pasado
mismo”. Todo ello lo hacían pensar que “cada pueblo” se distinguía
y alcanzaba su “poderío, únicamente cuando ha logrado organizarse
conforme a bases de justicia; sólo cuando todos o casi todos sus habitantes han sido libres y fuertes, igualmente libres y fuertes, no sólo
en los derechos teóricos, sino también en las posesiones materiales
y en la educación personal”.
Además, decía algo que ya estaba tan arraigado en su pensamiento, producto de lecturas, vivencias y modelos que fue construyendo y reconstruyendo a lo largo de su vida: que podemos ser
“libres e iguales” como lo fue Grecia y Roma. La “desigualdad y
la injusticia”, las “facultades excesivas” de los gobernantes, el acaparamiento de la tierra en pocas manos hizo posible la corrupción
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del imperio romano. Roma entonces “se convirtió en la presa fácil
y codiciada de los invasores bárbaros”. Sin embargo, los romanos
eran “libres y fuertes y orgullosamente igualitarios” y con estas conquistas espirituales supieron defenderse del invasor y resistir y cambiar sus gobernantes (Vasconcelos, 1921: 5-6). Esta situación debería ocurrir en México: sólo con justicia los pueblos organizados
crecían; sólo con libertad adquirían conciencia de sus obligaciones
y deberes; sólo iguales podían hacer cosas jamás vistas; sólo con
educación se podría crear y tener Atenas o Roma. Justicia, libertad,
igualdad y educación es la cuadratura vasconcelista perfecta para
fundar un México nuevo.
Mas al rector Vasconcelos le interesaba destacar la educación pública. Era su más alta responsabilidad y desde la Universidad
quería hacer cosas nunca vistas. Entre ellas, atender a “las antiguas
razas conquistadas” que pululaban en la República mexicana, es decir, a los indígenas. Por ello dijo, que la “ciencia encerrada en las
cuatro paredes de unos cuantos colegios” era “vana y servil” sino
iba a esas “antiguas razas”. Los indígenas era también nuestros hermanos. No había que desatenderlos, no había que ignorarlos. Había
que educarlos y hacerlos fuertes, porque siendo educados y fuertes
“su fortaleza sumada a la nuestra nos hará invencibles” (Vasconcelos, 1921: 7).
El indigenismo de Vasconcelos estaba en sus convicciones
que venían de su época de maderista cuando ya tenía arraigada la
idea que la educación era también liberación. El indígena educado
podría decidir más adelante qué hacer con su vida y su proyecto
de vida. Pero si no tenía esas herramientas básicas cómo iba a salir
de esa soledad y de ese abandono que estaba y que al Estado no le
había importado ni tomado en cuenta. Ahora se le reconocía. Era
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nuestro hermano. Juntos, todos los mexicanos, lo decía muy bien
el rector, seremos invencibles ante cualquier adversidad. Y, además,
como lo advierte Zavala, en Vasconcelos también estaba esa cara
idea que postulaba en La raza cósmica: “la creación de una nueva raza
y una nueva cultura” que no significaba una “regresión a lo indígena”. Y aquí la interesante observación de Jacinto Zavala a lo que nos
pide pongamos atención: que esa nueva raza y cultura será posible
“sobre las bases sólidas de nuestra castellanidad, que ya es ilustre
síntesis de la más fecunda antigüedad” (2020).
Y Elba Lira García nos pide reparar cómo veían, en esta
época de los años veinte, los extranjeros a México en su “diversidad
étnica”. Se auxilia del ensayo de Ramón Eduardo Ruiz: México 19201958. El reto de la pobreza y el analfabetismo, y nos señala que en esos
años había más de cuatro millones de indígenas, “más de ochenta
grupos” con diverso número y lenguas. Y estas palabras que parecían que no se erradicaban: los indios eran “nómadas”, “bárbaros”,
“salvajes”, pobres, desnutridos, enfermos, supersticiosos (2020).
El llamado de Vasconcelos, por lo tanto, de prestar atención
a este asunto era relevante porque lo hacía desde la Universidad y
porque lo que se llamaría Secretaría de Educación Pública estaba a
punto de ser una realidad y obrar en consecuencia. Así pues, desde
este momento el indigenismo vasconcelista entraba en la agenda
federal. El primer paso estaba dado. El indígena estaba en la política
educativa de José Vasconcelos.
Otro punto importante que se señala en “Un llamado cordial” era que la edición de El Maestro. Revista de Cultura Nacional era
gratuita y su gratuidad la defendió contestando a los que estaban
contra esta política porque la consideraban un derroche de dinero.
Asimismo, aquella otra que andaba de boca en boca de los adver40

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sarios de la educación pública. Un pueblo analfabeto cómo iba a
leer y ya ni se diga leer a los clásicos. En defensa de su política
educativa y cultural, Vasconcelos dijo que “la verdadera luz” no
tenía “precio, y luz será lo que procuremos difundir, ofreciéndola,
dándola aún a los que no la pidan”. La revista era gratuita porque
deseaba que entrara en “todos los hogares”, y si había “perezosos”
en la familia que no se dignaban “hojearla, no faltará algún niño o
algún sirviente que aproveche la dádiva”. Además, había una razón
elemental para que esta revista fuera gratuita: “nuestro pueblo es
pobre”; y una verdad absoluta, este pueblo no tenía el “hábito de
gastar en lectura”.
Que la revista llegara a todos los rincones de México, a los
hogares, escuelas y bibliotecas, que ya también se estaban construyendo, era crear una necesidad, “la necesidad de leer”.11 La revista era
una simiente más que dejaba caer sobre la tierra y convencido estaba “que al cabo de algunos años ya él sólo podrá fundar y pagar
sus propios órganos de publicidad”. Mientras no llegara ese día era
“necesario y perfectamente legítimo que el gobierno invierta una
pequeña parte de los impuestos, una pequeña parte del dinero del
pueblo, en lo que el pueblo más necesita: en propagar hechos que lo
instruyan, datos que le informen e ideas nobles que aviven el poder
de su espíritu” (Vasconcelos, 1921: 7).
Esta política la siguió defendiendo Vasconcelos a lo largo
de su vida. Cuando escribió la tercera parte de Ulises criollo, recordó
ese capítulo y señaló que, “nadie ha explicado por qué se ha de privar al pueblo de México, a título de pueblo humilde, de los tesoros
del saber humano que están al alcance de los más humildes de las
naciones civilizadas”. No tomaban en cuentas sus “detractores” que
11 Las cursivas son mías.
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donde no había, “precisa crear”; y, les informaba, que hasta en “la
más humilde biblioteca de Norteamérica cuenta con su colección de
clásico” (1938: 56-57).
Roberto Bergés recuerda la evocación de Pedro Henríquez
Ureña, colaborador de Vasconcelos en esta etapa, he aquí sus palabras:
La instrucción es necesaria para todo hombre. la naturaleza educa
por sí sola, a su modo, pensaba Huxley; su educación es ‘obligatoria’; pero dura y larga con exceso. La educación artificial debe ser
una anticipación de la natural. En la vida moderna, ser ciego no es
mayor limitación que no saber leer; ser cojo es menos grave que
no saber escribir. Supuesta la necesidad práctica de la educación,
el primer deber del Estado es exigirla a todos; el segundo deber
es darla a los que no tengan recursos para proporcionársela a sí
mismos (2020).

En “Un llamado cordial” también encontramos la línea editorial que debería seguir aquellos que quisieran publicar sus textos
en esta revista. Es decir, no quería escritores que hicieran “literatura
vana o bien ironía mordaz y destructiva” sino quería aquellos que
supieran hacer una “Obra constructiva”. ¿Qué quería decir esto? Lo
que ya había reiterado muchas veces: no quería escritores que estuvieran sólo en su mundo de cristal y ajenos al mundo y se burlaran
del resto de la humanidad por su pobreza y su ignorancia. Quería
con esta política editorial, reformar. Reformar la mentalidad de los
intelectuales que en su opinión “había perdido su influencia en el
pueblo”. Estaban apartados, no quería la “renovación” y la “regeneración” de México y los mexicanos (Vasconcelos, 1921: 8).
El Maestro. Revista de Cultura Nacional buscaba precisamente el tipo de escritores reformadores o regeneracionistas. Porque si esta
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publicación estaba “libre de la fórmula, libre de la moda, libre de la
retórica y libre del estilo, y así, sin más normas, que un inmenso anhelo de regeneración […] se regocijará cada vez que una idea noble
pueda ser acogida en sus páginas, así proceda del más humilde, del
más ignorado de los hombres, y aunque esté expresada con la sencillez elemental de las verdades profundas” (Vasconcelos, 1921: 9). El
último párrafo fue contundente en este aspecto. Podemos decir era
la síntesis de su pensamiento. Quería y buscaba la regeneración del
mexicano, su educación y cultura, y agregó esta palabra: pero igualmente no debería estar exenta de belleza. Así lo dijo Vasconcelos,
como si fuera una proclama y la lanzara a los cuatro vientos:
Publicaremos los hechos que interesan a la generalidad, las verdades que son la base de la justicia social, las doctrinas que se proponen hacer del hombre el hermano del hombre y no su verdugo, y
daremos a conocer las expresiones de la belleza que es eterna y no
de la belleza pueril que los hombres fabrican y las modas cambian,
¡Verdad, Amor y Belleza, Belleza Divina, tal sea el lema radiante
de los que en esta publicación escriban!” (Vasconcelos, 1921: 9).

Y en este primer número, para demostrar lo que se quería,
tenemos al escritor francés, Romain Rolland, con “Una declaración
de independencia intelectual” que, en el último párrafo, declaró:
Es por la humanidad por la que trabajamos, por la humanidad
entera. No conocemos nacionalidades. Conocemos una nación
universal y es la nación de la gente que sufre, lucha y cae para
levantarse otra vez, regando con su propia sangre y sudor ese
tortuoso camino. Luchamos por la unión de todos los hombres,
todos hermanos, y por el conocimiento de esta verdad, de esta
hermandad sublime, es por lo que nosotros levantamos sobre esas
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horrendas batallas el arca de la alianza. ¡El pensamiento perenne,
firme, siempre eterno! (Rolland, 1921: 12)

En este número inaugural encontramos en la sección “Sugestiones Sociales”, “El trabajo”, por León Tolstoi y “El espanto
ruso” por Bernard Shaw; en la llamada “Pláticas Instructivas”, vieja
y nueva generación: “Los rasgos definitivos de la educación moderna”, por Ezequiel A. Chávez; “Recordando a los humildes”, por
José Gorostiza; “El Emilio de Juan Jacobo Rousseau”, por Jaime
Torres Bodet; “A los estudiantes”, por Carlos Pellicer; en “Conocimientos Prácticos” y “Sección de los Niños”, dos mujeres, Estefanía
Castañeda y Rosaura Zapata, respectivamente. Y un trabajo que cierra este breve repaso de algunos colaboradores del primer número
de El Maestro. Revista de Cultura Nacional que hay que rescatar.
El título del artículo de Ramón López Velarde fue la señal
de lo que se estaba haciendo en México y no hacía mucho tiempo, y
por eso la llamó, “Novedad de la patria”, cuando dice: “El descanso
material del país, en treinta años de paz, coadyuvó a la idea de una
Patria pomposa, multimillonaria, honorable en el presente y epopéyica en el pasado. Han sido precisos los años del sufrimiento para
concebir una Patria menos externa”. Y las siguientes palabras son
el colofón de los anhelos lopezverdianos al señalar que deseaba tener una Patria “Más modesta y probablemente más precisa” (López
Velarde, 1921: 61).
En esa estaban todos los que estaban haciendo posible El
Maestro. Revista de Cultura Nacional, desde José Vasconcelos hasta el
repartidor de la revista, desde los articulistas a los diseñadores, de
los formadores y correctores, todos participando en esta gran odisea vasconcelista.
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Conclusión
Cuando hay voluntad política y altas miras del gobernante, así como
el idóneo encargado de llevar a cabo un proyecto educativo y cultural, los resultados son generosos, permanentes y definitivos. José
Vasconcelos desde hacía años pensaba que uno de los grandes problemas que había que resolver era el de la educación y abatida la
ignorancia habría hombres y ciudadanos libres, capaces de construir
y sostener un Estado democrático y de derecho, como lo vio en la
época maderista. Pero este proyecto lo hicieron fracasar. Pasó algún tiempo. Ahora con el triunfo de los sonorenses esos designios
de inmediato se pusieron en marcha y se invitó a Vasconcelos a
concretarla. Desde la Universidad Nacional empezó a trabajar para
hacer ley la educación y poner las bases de ese edificio que llevaría la
enseñanza y la cultura a todos los mexicanos.
Entre las muchas tareas que se impuso el rector era la de
tener una imprenta para hacer diferentes tipos de publicaciones
como fueron los clásicos de “pasta verde”, obras de interés general y El Maestro. Revista de Cultura Nacional. Esta revista estaba en el
origen de su proyecto educativo y cultural y tenía para ella un lugar
privilegiado. Deseaba renovar la edición de las revistas, aprovechar
las plumas de los poetas y escritores mexicanos como la de Carlos
Pellicer, Ramón López Velarde, Jaime Torres Bodet, los escritores
tan entrañables para él como Roland, difundir páginas como las de
Tolstoi, y americanos como las de la gran Gabriela Mistral, dibujantes, diseñadores e ilustradores como Rivera y Fernández Ledezma y
tantos otros que hicieran posible hacer realidad la regeneración del
alma nacional.
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En esta cruzada educativa El Maestro. Revista de Cultura Nacional estaba destinada a ocupar un lugar trascendental, como los
libros de “pasta verde”. Por eso Vasconcelos señaló las reglas y las
características que deberían tener los poetas y escritores que colaboraran en esta revista, así como las secciones que la integraba. Quería
una revista que además de las plumas antes mencionadas también
hubiera todo de información para que los mexicanos se informaran,
meditaran y pudieran obrar en consecuencia. Esta revista fue pensada para que se distribuyera en toda la República mexicana y llegara
a varios países americanos. Era la carta de presentación de Vasconcelos y también los anhelos de redención que estaba poniendo en
marcha. Abatir el analfabetismo para que, libres de la ignorancia, los
mexicanos en libertad construyeran y defendieran un Estado democrático y de derecho. Esta era la gran aspiración vasconcelista y El
Maestro. Revista de Cultura Nacional era uno de sus medios más importantes para realizar esa tarea. Lo que se logró en esos años fue una
gran odisea por la educación y la cultura para todos los mexicanos.

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Fuentes:
Archivos:
Archivo Carlos Pellicer. Biblioteca Nacional de México. Sección Correspondencia General (1906-1976).
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El Maestro. Revista de Cultura Nacional.
Revista de la Universidad de México.
Bibliotecas:
Biblioteca Digital UNAM. Dirección General de Bibliotecas.
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Raza Cósmica: un acercamiento al espiritualismo de José Vasconcelos. Tesis para obtener el título de Licenciada en Filosofía, asesor doctor Jorge Alberto Negrete Fuentes, México,
Universidad Nacional Autónoma de México/Facultad de
Estudios Superiores-Acatlán, 2013.
Arreola Martínez, Betzabé, “José Vasconcelos: El caudillo cultural
de la Nación”, en Casa del Tiempo. Revista de la Universidad
Autónoma Metropolitana,vol. III, época IV, número 25, noviembre de 2009.
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Aréchiga del Río, Kevia, Los retornos a Vasconcelos. Tesis para obtener
el grado de Sociología, directora doctora Mina Alejandra
Navarro Trujillo, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
2019.
Basila Delgado, Guadalupe, Análisis y fundamento de la obra educativa
de José Vasconcelos. Tesis que presenta para obtener el título
de Licenciada en Pedagogía, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Facultad de Filosofía y Letras,
1983.
Casasola Pérez, Ileana, La creación de la Secretaría de Educación Pública como producto del ideal nacionalista de José Vasconcelos. Tesis
para obtener el título de Licenciado en Pedagogía, asesora
licenciada Guadalupe Lozada León, México, Universidad
Nacional Autónoma de México/Facultad de Filosofía y letras/Colegio de Pedagogía, 2006.
Castillo Brum, Ezequiel, Teoría y práctica de José Vasconcelos. Tesis para
obtener el título de licenciado en Filosofía, director doctor
Ernesto Priani Saisó, Universidad Nacional Autónoma de
México/Facultad de Filosofía y Letras, 2008.
Fell, Claude. José Vasconcelos. los años del águila (1920-1925). Educación, cultura e iberoamericanismo en el México posrevolucionario, primera reimpresión, México, Universidad Nacional
Autónoma de México / Instituto de Investigaciones
Históricas, 2009. [Serie Historia Moderna y Contemporánea/21].
García Arteaga, Halethia Berenice, Vasconcelos y la educación rural. Tesis para optar por el título de Licenciado en Pedagogía, asesora María Guadalupe García Casanova, México, Universidad Nacional Autónoma de México/Facultad de Filosofía
y Letras/Colegio de Pedagogía, 2006.
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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

El suplemento sábado del unomásuno: Breve panorama de la hegemonía cultural en México durante el
XX a través del periodismo cultural
Aleida Alexandra Argueta Castañeda
Universidad Autónoma de Nuevo León
aleidaarguetac@gmail.com

Fecha de entrega: 1-4-2021 / Fecha de aceptación: 13-6-2021

Resumen. Este artículo describe, a través de la reconstrucción del campo
cultural mexicano durante el siglo XX, la lucha del suplemento cultural
sábado, del periódico unomásuno, por el monopolio de la legitimidad en el
periodismo cultural en el México moderno. Muestra, asimismo, el proceso
de configuración de la hegemonía cultural en el país haciendo uso del concepto de ‘’naciones intelectuales’’ y abordando las dimensiones intelectual
y política de las producciones culturales. A través de una revisión histórica,
se explica el papel de las publicaciones periódicas para demostrar (y desmontar) las posturas políticas e intelectuales dentro del campo, retomando
el concepto de ‘’autonomía relativa’’ para hablar del suplemento sábado
como un medio donde predomina la ausencia del Estado y su poder coercitivo dentro de sus publicaciones.
Palabras clave: Periodismo cultural, campo cultural, naciones intelectuales, suplemento sábado, publicaciones periódicas, hegemonía.
Abstrac. This article describes, through the reconstruction of the Mexican cultural field during the 20th century, the struggle of the cultural supplement sábado, of the unomásuno newspaper, for the monopoly of legiti-

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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

macy in cultural journalism in modern Mexico. It also shows the process
of configuration of cultural hegemony in the country by making use of
the concept of ‘’ intellectual nations ’’, and addressing the intellectual and
political dimensions of cultural productions. Through a historical review,
the role of periodicals to demonstrate (and dismantle) political and intellectual positions within the cultural field is explained, taking up the concept of “relative autonomy” to speak of sábado as a predominant medium.
the absence of the State and its coercive power within its publications.
Key words: Cultural journalism, cultural field, intellectual nations, sábado
supplement, periodicals, hegemony

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El propósito de este artículo consiste en brindar una base histórica
del periodismo cultural mexicano a lo largo del siglo XX, y mostrar
de qué forma éste evidencia las estructuras de poder y dominación
dentro del campo cultural. Todo ello a través el posicionamiento
del suplemento cultural sábado del periódico unomásuno. Por tanto, se
partirá desde la siguiente premisa: entender la producción cultural
como el resultado de un conjunto de fuerzas dentro de un contexto
determinado; partiendo, claro está, de la idea de que el campo cultural se encuentra inmerso dentro del campo del poder.
Hasta el momento hemos encontrado y revisado diversas
investigaciones sobre sábado, todas ellas realizadas desde la academia
(en concreto: desde las aulas de la Universidad Nacional Autónoma
de México). En primer lugar, consultamos la tesis de licenciatura, defendida durante el año 2001, titulada El suplemento cultural sábado de
unomásuno, elaborada por Adriana Catalina Miranda Gasca y dirigida por Huberto Batis. Esta investigación se enfoca en el proceso de
elaboración del suplemento; específicamente, en la estructuración,
diseño y contenido. Revisamos igualmente la tesis de Alejandro Román Rivera (también presentada durante el 2001): Literatura erótica
en los suplementos semanales sábado y La Jornada Semanal 1992-1994.
El estudio de Rivera pone el acento en la estructura y las categorías
éticas y estéticas del suplemento, incluyendo, además, una entrevista
a Huberto Batis. Esta entrevista nos permitió vislumbrar la posición
del suplemento dentro del campo cultural y regresaremos a ella un
poco más adelante.
Por otro lado; en 2004, Ariana Noemí Reyes Llamas realizó
la investigación: La cultura mexicana en el suplemento cultural sábado del
unomásuno (1977-1988), donde abordó la situación política, social y
cultural de México durante esos años, y cómo estos ámbitos reperDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-2

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cutieron tanto en el periodismo y en las manifestaciones culturales,
ya sea las artes plásticas, el cine, la literatura y el teatro. En el área
de la bibliotecología, existe una tesis del año 2006 que presenta la
indización de la publicación de un año de dicho suplemento; el título es “sábado, suplemento cultural de unomásuno. Índice del año 1999”
de Celia María Licona López. Todos estos trabajos fueron de gran
utilidad a la hora de acercarnos al corpus de investigación, aunque
sus enfoques daban prioridad al contenido y la estructura del suplemento, y no al rol de éste dentro del campo cultural.
La perspectiva teórica de este artículo retoma a Pierre Bourdieu y sus planteamientos sobre el campo artístico y literario expuestos tanto en su ensayo emblemático Las reglas del arte (2002) como en
su artículo “El campo literario. Prerrequisitos críticos y principios
del método” (1990). Bourdieu define al campo como un espacio
en el que se establecen relaciones de lucha entre los agentes; dicha
lucha consiste en la obtención de un capital simbólico que brinda
autoridad, legitimidad y prestigio. Para él, cada campo tiene sus instituciones y reglas específicas de funcionamiento; además, dentro del
territorio literario, existen un conjunto de fuerzas que actúan sobre
todos lo que entran en él; así, dichas determinaciones externas se
ejercen sobre la producción cultural. Dicho en sus propias palabras:
[…] se trata de comprender a la obra de arte como una manifestación del campo en su conjunto, en la que se hallan depositadas
todas las potencias del campo, y también todos los determinismos
inherentes a la estructura y funcionamiento de éste (Bourdieu,
1990: 11).

De acuerdo con Bourdieu, lo que está en juego en las luchas literarias es el monopolio de la legitimidad. Al mismo tiempo,
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se despliega, al interior del campo literario, la contienda entre dos
principios de jerarquización. Por un lado, la jerarquización heterónoma, la cual es favorable a los que dominan el campo política y
económicamente; por el otro, la jerarquización autónoma, desprovista de capital específico y, por lo tanto, independiente respecto a
la economía.
Así, partiendo de una reconstrucción similar de la producción cultural, hemos retomado también el concepto de “naciones
intelectuales’’ propuesto por Ignacio Sánchez Prado, y las cuales
podrían definirse como aquellas enunciaciones discursivas que proponen, dentro de un contexto hegemónico, proyectos alternativos
de nación. Sánchez Prado menciona que “las ‘naciones intelectuales’
resultan, en parte, de los desplazamientos discursivos e ideológicos
hacia adentro del campo intelectual como resultado de un reacomodo discursivo del campo del poder’’ (2009:18). Finalmente, para
abordar el posicionamiento del suplemento sábado dentro del campo intelectual, tenemos que hacer uso, igualmente, del concepto de
‘’autonomía relativa’’, pues las publicaciones emergentes permiten
mostrar articulaciones al espacio público sin el Estado como mediador coercitivo.
La hegemonía cultural en México
Para hablar de producciones culturales, dentro del campo literario
mexicano, necesitamos inscribirlas previamente dentro de un marco
nacional hegemónico, ya que en éstas se articulan posturas que legitiman la hegemonía o, en el caso contrario, se le oponen. Raymond
Williams retoma el concepto de hegemonía y menciona que:
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Gramsci planteó una distinción entre «dominio» (dominio) y «hegemonía». El «dominio» se expresa en formas directamente políticas y en tiempos de crisis por medio de una coerción directa
o efectiva. Sin embargo, la situación más habitual es un complejo entrelazamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales; y la
«hegemonía», según las diferentes interpretaciones, es esto o las
fuerzas activas sociales y culturales que constituyen sus elementos
necesarios (2000:129).

Esto quiere decir que las formas de subyugación constituyen
procesos de organización social, y la hegemonía, por tanto, se puede
entender también como un proceso por el cual se ejerce una coerción política, intelectual y moral que tiene como fin la preservación
del poder de los grupos dominantes, articulando los intereses de
aquellos en posición de subordinación.
Una vez definido el concepto de hegemonía, podemos aterrizar en el caso de la hegemonía cultural del país. Ignacio M. Sánchez Prado explica, en su ensayo ya citado, que existen producciones
discursivas que se enuncian como proyectos alternativos de nación,
a estas producciones el autor las definió, según referimos hace un
momento, como “naciones intelectuales”.
El concepto de naciones intelectuales es importante puesto
que abre pauta para comprender a la literatura (o a una parte de
ella) como una articulación de resistencia a sistemas hegemónicos,
asimismo, se le asimila como una toma de posición dentro de un
campo de poder. Sánchez Prado aborda el concepto de hegemonía
para hablar de la relación entre la literatura y los poderes del Estado, en el caso de México tiene que ponerse el acento, sobre todo, en
el periodo posrevolucionario (cuando se reconfiguran de manera
profunda el campo literario y sus relaciones con las instancias de
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poder). Continuando con el concepto de hegemonía el autor menciona que éste
[…] permite comprender la manera en que las construcciones estético-literarias de la nación, así como los proyectos alternativos
de nación que agrupo debajo de la noción de ‘ʻ naciones intelectuales’’, constituyen no sólo posturas intelectuales, sino políticas, dado que el contenido ideológico de las narrativas, ensayos y
poemas escritos en la época que me ocupan mantienen siempre
relaciones particulares con la construcción del campo del poder
(2009: 17).

Pierre Bourdieu, en Las reglas del arte, define al campo del
poder como: “el espacio de las relaciones de fuerza entre agentes o
instituciones que tienen en común el poseer el capital necesario para
ocupar posiciones dominantes en los diferentes campos (económico y cultural en especial)’’ (2002: 319-320). Desde esta perspectiva,
resulta conveniente concebir a las producciones culturales o artísticas como una manifestación del campo en su conjunto, en el cual se
hallan depositadas las potencias del campo, pero también las cualidades inherentes de su estructura y funcionamiento.
Ahora bien, en este punto es importante mostrar brevemente el panorama histórico de los principios de constitución de la
hegemonía cultural nacional. Sánchez Prado aclara que ‘’El periodo que va desde la constitución de 1917 al debate sobre la cultura
revolucionaria de 1925 constituye un espacio abierto en el cual se
desarrolla una pugna entre los diversos grupos intelectuales por la
definición del discurso hegemónico’’ (2009: 19). Esta etapa se llevó
a cabo bajo las presidencias de Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, y se caracterizó, básicamente, por el debaDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-2

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te en torno a la naturaleza de las instituciones culturales del régimen
emanado por la revolución.
Unos cuantos años antes se había creado el Ateneo de la
Juventud, primea asociación intelectual moderna en México, constituida por un grupo de intelectuales y escritores emergentes, y bajo
la tutela de Justo Sierra, ministro de Instrucción Pública durante
la última etapa del porfiriato. El Ateneo contaba entre sus socios
a figuras como José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Antonio Caso,
entre otros. Esta institución fue pensada y diseñada para trabajar
por la cultura con el propósito de renovación y creación de un proyecto cultural de completa reconstrucción del país, vía la búsqueda
de la universalidad de saberes. Sánchez Prado describe – retomando
a Héctor Aguilar Camín – los esfuerzos de estos agentes por elaborar una cultura nacional, con base en la educación como forma de
redimir al pueblo, y haciendo ver a la historia nacional como obra
inconclusa (ante la falta del “desarrollo espiritual”). Finalmente, expone cómo la universidad y los intelectuales terminaron siendo vistos como figuras ajenas a las necesidades del pueblo. Movimientos
como el muralismo nacionalista y los colonialistas también forman
parte en la escena de esta lucha por el poder simbólico y la hegemonía cultural.
De acuerdo con Sánchez Prado, fue a inicios de la década de
los veinte que entró a la lucha por la hegemonía literaria otro grupo
de escritores y artistas: los estridentistas: ‘ʻel estridentismo proviene
de una cultura urbana que se asume como tal y que busca el establecimiento de la cultura en la base de la modernidad tecnológica’’
(2009: 24).
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En tercer lugar, hay otro movimiento que consolidó la constitución de la hegemonía cultural en México: la vanguardia posmodernista, la cual inicia con la obra de Ramón López Velarde y termina con la irrupción de los Contemporáneos. En este movimiento
heterogéneo se reescribe el significado de lo nacional en la literatura
y se desemboca en una concepción cosmopolita de lo poético en
oposición a la literatura nacional. Estas etapas concluyen con la idea
acerca de que “el vacío hegemónico permitió la construcción de
proyectos imaginados de nación desde la literatura, que permitirán
dar cuenta de las distintas ideologías y estéticas en contención en la
época’’ (Sánchez, 2009: 25). En otras palabras, fue:
En las primeras décadas del periodo revolucionario cuando el
campo literario desarrolla un aparato más amplio de publicaciones y casas editoriales que proveen articulaciones de la literatura
al emergente espacio público, sin la intervención directa del rol
pedagógico promovido por el Estado (Sánchez, 2009:27).

El ensayista menciona que ‘’la noción del ‘campo literario’
acarrea la idea de configuración institucional’’ (2009:28). Esto es importante puesto que todos los discursos tienen una base institucional
que puede ir desde instituciones educativas a revistas, de espacios
alternativos como Casa del Lago a movimientos políticos; así las naciones intelectuales pueden tomar una postura concreta de oposición
dentro del campo del poder. En general, estas instituciones funcionan como plataformas para el intercambio cultural dentro del campo
literario. En el caso de las publicaciones periódicas, como pueden ser
las revistas, funcionan como mediación cultural: su publicación contrasta la existente diversidad ideológica y estética de los agentes sociales que se encuentran en lucha por el monopolio de la legitimidad.
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Periodismo cultural en México
Una parte de los impulsos intelectuales dentro del país ha sido manifestada a través de publicaciones periódicas y, al igual que la historia
política mexicana, los productos intelectuales se seccionan en distintas etapas. De acuerdo con Francisco Paoli Bolio, la historia de México en el siglo XX se caracteriza por cinco en específico: la revolución
mexicana en 1910 y el derrocamiento de la dictadura porfiriana; la
primera etapa posrevolucionaria con figuras como José Vasconcelos
o Alfonso Reyes; la segunda etapa posrevolucionaria que se ubica
entre la década de los treinta y los cincuenta; así, estas etapas anteriores tienen como resultado una serie de producciones intelectuales,
políticas o culturales que se divulgan por medio de portales como la
prensa o revistas especializadas. Con respecto al periodo posterior
que abarca de los sesenta a los noventa, Paoli Bolio menciona que:
En esta etapa hay que ubicar publicaciones como el periódico
Excelsior (dirigido por Julio Scherer) y la Revista Proceso (en la que
el equipo de Excelsior continúa una tarea crítica y promotora de la
cultura democrática), el periódico La Jornada (que da espacio en
sus páginas a muchos intelectuales). Se fundan revistas dirigidas
por Octavio Paz (Plural, Vuelta), Nexos, Este País y Letras Libres, en
las que hay impulsos notables a la cultura política activa (2014).

Al hablar, entonces, de campo literario, debemos considerar
su funcionamiento como un espacio donde existe un entramado
de relaciones entre los actores sociales, quienes, desde su propio
posicionamiento, luchan por la obtención de los distintos capitales,
que, según Bourdieu, serían: el económico, el simbólico, el social
o el cultural. Y, como expone Martha Zapata Galindo, “Una de
sus características principales radica en la autonomía relativa que
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puede alcanzar frente a otros campos y ante todo frente al político’’
(2003:191).
Para Bourdieu el campo cultural está ubicado dentro del
campo del poder, pero como menciona Zapata Galindo en la cita
anterior, el campo cultural tiene cierta autonomía relativa respecto
a él, específicamente en los principios económicos y políticos de jerarquización (Bourdieu, 1990). Zapata Galindo también afirma que:
La autonomía relativa se expresa mediante la facultad de traducir
planteamientos sociales, políticos y económicos externos en tal
forma que las coerciones que vienen del exterior desaparezcan y
no sean reconocibles dentro de la lógica específica de las disciplinas científicas y las prácticas culturales (Zapata, 2003:191).

Esta autora retoma a las instituciones que se encargan de la
elaboración y consagración de las obras literarias, de esta manera,
elaborar una división temporal-histórica de las etapas de institucionalización en México: la primera abarca de 1930 a 1970. Zapata Galindo menciona que esta etapa se caracteriza por la injerencia en los
procesos de institucionalización de la cultura, y aunque las instituciones dependían del poder del Estado, los agentes sociales podían
desempeñarse con libertad, actuando de acuerdo con los parámetros establecidos (Zapata, 2003).
De manera posterior a la revolución en México se fortaleció
el sistema político autoritario y central basado en el poder ejecutivo
del presidente, que dominaba el poder legislativo y judicial, obstaculizando otras formas de acumulación de capital económico. Debido
a ese sistema de monopolización de los recursos y la centralización
del poder político es posible explicar la falta de autonomía relativa
de los actores intelectuales dentro del campo. En consecuencia, los
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productores culturales se convirtieron en una suerte de legitimadores del Estado.
En relación con esto, y retomando el tema del periodismo,
Berenice Rojas menciona que:
Los periódicos nacionales en el siglo XX respondieron en sus inicios a reproducir la ideología de la clase en el poder, contribuyeron a la formación de una opinión pública favorable al sistema
social imperante legitimándolo, haciéndose la prensa un instrumento de control político (2011: 64).

Es en esta época, a finales de la década de los treinta, que
Fernando Benítez, agente fundamental en el periodismo mexicano
del siglo XX y creador del suplemento sábado, comenzó a adentrarse
en el mundo del periodismo cultural. Al hablar de su temprana vocación periodística, la investigadora Teresa Férriz apunta: “La creación de un suplemento semanal similar al de los grandes periódicos
argentinos La Nación o La Prensa era un proyecto hondamente acariciado por Benítez desde muchos años antes’’ (Férriz, 1998: 235)
Benítez inició su labor en el periódico El Nacional en 1936, once
años después se convertiría en su director. En este espacio Benítez
colaboró habitualmente con autores españoles (Juan Rejano o José
Moreno Villa) y otros escritores e intelectuales nacionales. Poco
tiempo después, en 1949, emprendió la creación de uno de sus proyectos más ambiciosos: el suplemento cultural México en la Cultura
del periódico Novedades, que luego (en 1961) trasladaría a la revista
Siempre! con el título de La Cultura en México.
Berenice Rojas define al suplemento cultural como ‘’un cuadernillo semanal inserto en el periódico con propia numeración y
con la posibilidad de tener otro formato que lo diferencie del diario
en el que se incluye’’ (Rojas, 2011, p. 66). Un suplemento cultural es,
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de esta manera, un agregado que se divide en secciones como teatro, música, literatura, arte, pero que construye su propia identidad
editorial. Otro aspecto importante de los suplementos culturales es
el hecho que en la noticia no figuran los intelectuales y productores culturales como protagonistas, sino que son los mismos intelectuales quienes toman diversos temas y los comparten a través
de reseñas, ensayos, poemas o crónicas, en el caso de los primeros
suplementos culturales como los de El Nacional y Novedades se especializan en temas de literatura.
Fernando Benítez representó una figura importante dentro
del periodismo cultural, ya que amplió y mostró una visión más
extendida de las manifestaciones culturales, su equipo de trabajo
de La cultura en México fue uno de los mejores del siglo XX, ahí se
abrió senda para la crítica, la narrativa y la entrevista. Colaboraron
en sus suplementos escritores como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Juan García Ponce, entre muchos otros,
pues “Los suplementos culturales de periódicos y revistas ofrecieron empleo a los escritores, un público para sus ensayos, poemas
o cuentos más amplio que cualquiera de las revistas pequeñas’’
(King, 2011, p. 51).
El periodista dejó a un lado el nacionalismo, característico
de la época, y apostó por la pluralidad para hacer llegar nuevos conocimientos a la sociedad mexicana y demostró que en un país tan
institucionalizado los temas culturales formaban parte del primer
orden. Ahora bien, en lo que respecta a la siguiente etapa de institucionalización del país, Martha Galindo plantea que esta:
… va de 1970 a 1988 coincide con el momento en que el Gobierno intenta dar una solución a la crisis de legitimidad y a la pérdida

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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

de hegemonía del partido de estado y su sistema político después
de 1968, a través de una intervención y un control de la economía
y de una inversión masiva en la expansión del sector educativo.
(Zapata, 2003:196)

La autora menciona que en esta época hubo un mejoramiento de la infraestructura educativa y que como consecuencia impulsó el establecimiento de la investigación e intensificó la producción
científica, así como fomentó el desarrollo creativo y artístico. Una
cualidad determinante es que durante esta fase se desarrolla por primera vez en el campo intelectual una conciencia acerca de la necesidad de una autonomía relativa, sin que se genere un cuestionamiento o una ruptura de los vínculos concretos que se tienen con el
Estado (Zapata, 2003).
Es en este periodo cuando aparece uno de los suplementos
culturales más importantes de la segunda mitad del siglo XX. El 19
de noviembre de 1979 se publicó, bajo la dirección de Fernando
Benítez, el primer número de sábado suplemento cultural del periódico capitalino unomásuno. Desde las primeras páginas era posible
advertir esa conciencia de autonomía relativa (con respecto al orden
político y económico) descrita por Bourdieu, pues “mientras más
autónomo es el campo literario y artístico, más suspendida se halla
en él la eficacia del principio de jerarquización dominante, es decir,
el económico y político’’ (1990, p.16). El suplemento no tardó en
posicionarse como el más controvertido de la época.
Suplemento cultural sábado del periódico unomásuno
Estamos hablando de una época de convulsión política no sólo para
México, sino para toda América Latina. En 1973 se había llevado a
cabo el golpe de Augusto Pinochet al gobierno de Salvador Allende en
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Chile. En Argentina, tres años más tarde, ocurriría una acción militar
semejante, creando otra dictadura en el Cono Sur. Ese mismo año, el
gobierno de Luis Echeverría dio el famoso “golpe” al periódico Excelsior, provocando una diáspora de periodistas, intelectuales y escritores.
Julio Scherer, exdirector del diario, creó, junto con Vicente Leñero,
el semanario Proceso. Octavio Paz, otrora director de la revista Plural,
tomó a sus colaborados y fundó Vuelta. Pero no fueron los únicos…
Otro grupo de desterrados de Reforma 18, con Manuel Becerra
Acosta al frente, fundó en noviembre de 1977 el diario unomásuno,
que desde el primer día salió con varias páginas dedicadas a la cultura, las que estaban bajo la conducción de Rodolfo Rojas Zea, al
que sustituyó Jorge Hernández Campos, quien optó por dejar en
manos de Roberto Vallarino, hasta que el autor de estas líneas se
hizo cargo de la sección’’ (Mussacchio, 2007:53).

Posteriormente nació el suplemento que, siguiendo una fórmula de
pluralismo, crítica de calidad y el constante debate de ideas logró
posicionarse en la vanguardia cultural del momento: “El suplemento del diario fue sábado, creado y dirigido por Fernando Benítez,
con Huberto Batis y José de la Colina como jefe y secretario de
redacción, respectivamente’’ (Mussacchio, 2007: 153). También Pablo Rulfo estuvo encargado del diseño y en las primeras entregas
contaron con la participación de los mejores escritores, dibujantes y
fotógrafos (Miranda, 2012).
De acuerdo con la entrevista realizada a Huberto Batis por
Catalina Miranda, incluida dentro del libro Huberto Batis: 25 años en
el suplemento sábado de unomásuno (1977-2002) publicado en el año
2012, Batis cuenta que: “Se decidió que el suplemento saliera el sábado y que se llamara sábado porque queríamos que la gente tuviera
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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

tiempo de leer el fin de semana, para ganarles a todos los demás
periódicos que publican sólo suplementos dominicales’’ (39). Esa
primera etapa duro un lustro.
Con la escisión de 1983, el periódico entró en una gran y marcada
decadencia y con él la sección cultural, que había sido una especie
de bitácora del mundillo intelectual mexicano. Fernando Benítez
salió meses después y Héctor Aguilar Camín le cedió la dirección
de La Jornada Semanal, donde se mantuvo Benítez hasta su muerte,
en tanto que Huberto Batis, quien quedó al frente de Sábado, fue
abandonado por sus colaboradores de mayor renombre y a guisa
de compensación dio mayor espacio a la polémica entre los que
se quedaron y abrió la sección Desolladero que alguien, tal vez
espantado por las cosas que allí se decían, calificó como los bajos
fondos del ámbito literario (Mussacchio, 2007: 153).

Tras la partida de Benítez a La Jornada Semanal, correspondió
a Huberto Batis la tarea de buscar nuevas colaboraciones y mantener en marcha a la publicación. Sus primeras estrategias: ampliar el
repertorio de temas hacia la política y buscar mayor injerencia en
la opinión pública. Las funciones de Batis se dividieron, entonces,
entre trabajar en el diario, pero también ocuparse de la edición del
suplemento. Poco después se fundó el suplemento de El Universal
a cargo de José de la Colina y Eduardo Lizalde, dejando sólo a Batis
en los talleres del unomásuno.
Sin Benítez, quizá habría llegado la oportunidad de hacer de sábado un suplemento libre de facciones. Al unomásuno las derechas y
las izquierdas lo daban por liquidado y muerto; quedó como un
fantasma y, sin embargo, lo sacamos a flote dirigidos por Manuel
Becerra Acosta y luego por Luis Gutiérrez, y logramos que sobreviviera estos 22 años (Miranda, 2012: 46).

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En sábado se trataba de llevar a cabo un periodismo audazmente crítico, siempre al pendiente de los temas actuales, además de
ser un suplemento sin favoritismos ni inclinaciones por conveniencia, puesto que su fin no era precisamente el dinero. Huberto Batis
menciona en la entrevista de marras que en varias ocasiones escritores que comenzaron a publicar en sábado mientras consolidaban
su talento e iban adquiriendo mayor reconocimiento terminaban en
revistas como Vuelta, Nexos, otras revistas universitarias o grandes
editoriales; pues a final de cuentas el unomásuno era un periódico pequeño con salarios bajos.
Así, menciona que Octavio Paz, a través de buena paga
y oportunidades como becas o viajes al extranjero y exigiendo la
exclusividad absoluta de los escritores, condicionaba a autores a
terminar sus colaboraciones con el suplemento sábado, logrando así
llevarse consigo a figuras de la cultura como Guillermo Sheridan y
Fabienne Brandu, entre otros. Muchos escritores reconocidos formaron parte de sábado usándolo como un medio para obtener mejores oportunidades dado que el periódico no podía darles el mismo
nivel de beneficios a sus colaboradores. Se entiende así que el medio
se desarrolla en un marco englobante de relaciones de poder que
funciona sobre una base económica, por tanto
Debido a la jerarquía que se establece entre las relaciones entre
las diferentes especies de capital y entre sus poseedores, los campos de producción cultural ocupan una posición dominada, temporalmente, en el seno del campo del poder. Por muy liberados
que puedan estar de las imposiciones y de las exigencias externas,
están sometidos a la necesidad de los campos englobantes, la del
beneficio, económico o político. (Bourdieu, 2002: 321)
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�Aleida Argueta / El suplemento sábado

Así en su entrevista, Batis menciona:
Me tocó estar en un periódico de salarios magros, con pobres
emolumentos para los escritores, consiguiendo textos de mis
alumnos en la Universidad, trayendo escritores de provincia, a
quienes nadie les publica, y tratando de llenar un hueco con sentido del humor y chispa, lo que afortunadamente se logra ya sea
por el lado de la irreverencia, del erotismo, de decir la verdad, por
el lado de no ocultar los juicios adversos hacia nosotros, echándonos enemigos por poderosos que sean, dando a conocer opiniones de la más elemental política diría: ‘’No publiques esto porque
vas a pagarlo caro, porque te lo van a cobrar a la corta o a la larga’’
(Miranda, 2012: 101).

Dentro del campo cultural el reto de sábado fue, sin duda,
su posicionamiento. En un comienzo la figura de Fernando Benítez
hizo posible que este suplemento se volviera el centro y escenario
donde importantes debates sobre la cultura y la literatura se llevaban a cabo. Después de su partida y la de muchos colaboradores de
renombre en el año 1983, fue Huberto Batis quien quedó al frente
del suplemento. La autonomía relativa del suplemento dio lugar a
los dos puntos claves en la dirección de Huberto Batis: la polémica
y la visibilidad a las producciones culturales de autores aún no institucionalizados. Al suplemento cultural sábado se le consideró en su
tiempo como el más controvertido del país y demostró la importancia de centrarse en la actualidad y utilizarla como un medio que
permite reflejar las inquietudes de los nuevos escritores del país.

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Referencias
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Bourdieu, P. (2002). Las reglas del arte: génesis y estructura del campo literario. Barcelona: Anagrama.
Férriz, T. (1998). Fernando Benítez, la prensa cultural mexicana y el
exilio republicano. Arrabal, número(1), pp. 235-242.
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de Octavio Paz (1971-1976) (tesis de maestría). ITESO, Tlaquepaque.
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en México. Razón y palabra, numero (89). Recuperado de
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relación de los intelectuales mexicanos hacia la política, el
gobierno y el Estado”. Awal, número(27-28), pp. 191-208.
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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Luz Corral y Pancho Villa: análisis de una fotografía
Nora Elvia Cruz Camacho
Universidad Autónoma de Nuevo León
necruz1990@gmail.com

Rosa María Gutiérrez
Universidad Autónoma de Nuevo León
rosgutig@yahoo.com.mx

Fecha de entrega: 4-2-2021 / Fecha de aceptación: 4-5-2021

Resumen. En el presente trabajo, se proponen a la fotografía y a los
textos escritos en una autobiografía de una mujer como opciones para
evidenciar y para profundizar la situación femenina en el Norte de
México la primera parte del siglo XX. Al respecto, se observa que tal
situación es de subordinación femenina con respecto a la figura masculina como resultado de las prácticas sociales de esa época. Se elige
como corpus de estudio elementos que están en el texto Pancho Villa
en la intimidad (1948) de la norteña Luz Corral, la primera de las esposas del general revolucionario. Para el análisis, se utilizarán conceptos
de semiótica propuestos por Roland Barthes en su investigación La
camara lúcida. Nota sobre la fotografía, que se relacionarán con lo que desarrollan sobre la historia de las mujeres Cano (2010), Nash y Tavera
(1995), entre otros; así como, lo que explica Michel Foucault (2002)
y Sheila Benhabib.
Palabras clave: fotografía, situación de las mujeres, subordinación

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

Abstract. In the following study we propose that picture and writtings in a woman autobiographyis an option to prove and to study
about women situation in the North of Mexico the first half of the
twentieth century. We observe that the situation is of subordination
as a result of the social practices of that period. In order to do this,
we select elements found at the text Pancho Villa en la intimidad (1948)
of the northern Luz Corral, who is the first of the Pancho Villa´s
wives. We will use Roland Barthes concepts that can be found at at
his investigation Camera Lucida: Reflections on Photography, that will be
relate with what Cano (2010), Nash y Tavera (1995) among others that
developed investigations about women history as well, we will also use
what Michel Foucault (2002) and Sheila Benhabib sugest.
Keywords. picture, women situation, subordination

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
Estudiar y conocer la historia de las mujeres nos lleva al descubrimiento de una serie de protagonistas que se han sido dejadas de
lado por el predominio de la visión masculina sobre el pasado. En
ese sentido, y de acuerdo con Mary Nash y Susana Tavera (1995), la
historia de las mujeres surgió y tomó forma a partir de la década de
los sesenta, con una aproximación que ellas denominaron “tradicional”, y en la que se incluyeron temas como los roles femeninos, la
educación, el control de la natalidad, entre otros. Este tipo de roles
correspondían con el tipo de actividades que realizaban las mujeres, pues, hasta hacía muy poco, las tareas femeninas se llevaban a
cabo casi exclusivamente en la esfera privada. En otras palabras, a las
mujeres les correspondía el cuidado del hogar y de los hijos, asuntos que no solían valorarse y que, de acuerdo con Henrietta Moore
(2004), repercutían en la invisibilidad de lo que ellas realizan (60).
Esta circunstancia, desfavorable para el género femenino,
incita a cuestionar la percepción que se tienen en los hogares en
cuanto a las actividades familiares y a las prácticas sociales que la
sustentan; sobre todo, estimulan los cuestionamientos, sobre todo
188), el poder se ejerce por grupos y no por individuos. Llama particularmente la atención la problemática de género que se presenta
día a día y la aceptación de cuestiones recurrentes, en las que parece
evidente la discriminación y la violencia hacia las mujeres, entre las
que se puede mencionar la falta de remuneración al realizar sus actividades en la esfera privada (Samaniego y Ochoa, 2009: 36).
Ante tal contexto, hemos elegido investigar a las mujeres que

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

jaron las costumbres de su época, logrando, además, participar en
la esfera pública que les estaba negada. Por el especial interés en el
tema de la subordinación de la mujer, hemos seleccionado para este
análisis el texto Pacho Villa en la intimidad escrito por Luz Corral y
publicado por primera vez en 1948. En esta obra la autora recuerda
sus experiencias como la primera esposa de Pancho Villa y como
testigo de la Revolución mexicana. Como dicho libro es una autobiograía nos brinda la posibilidad, a través del análisis, de indagar las
percepciones y las ideas en torno a la situación femenina de acuerdo
a la autora.
Así, nos enfocamos en conocer aspectos de Luz Corral
como la esposa del revolucionario mexicanao Pancho Villa: una
con más de cuarenta años, escribió el texto en cuestión. La lectura
nos proporciona, de entrada, algunos datos básicos que aquí consignamos: su nombre completo era María Luz Fierro Corral de Villa;
nacida el 2 de julio de 1892 en San Andrés, Chihuahua, y muerta el 6
de julio de 1981 a la edad de 89 años en Chihuahua, Chihuahua. De
las trece esposas de Pancho Villa, como ya hemos mencionado, Corral fue la primera y, segú
quien el Centuario del Norte contrajo matrimonio tanto por la iglesia católica, como por lo civil: en 1911 en San Andrés, Chihuahua.
A la chihuahuense le tocó ser testigo de cambios sociales,
económicos y políticos, especialmente los concernientes a la mujer.
Entre los eventos que acontecieron en ese tiempo destacaban los
inició como resultado de la inconformidad de los mexicanos por el
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

falta de alternativas para que otros interesados en llevar las riendas
del país tuvieran posibilidades de ocupar ese puesto, teniendo como
consecuencia inconformidades a lo largo y ancho del territorio nacional. Como se sabe, Díaz fue presidente de 1877 a 1880 y después
de 1884 a 1911.Tras el estallido, el general se exilió del país y el
movimiento reformista de Francisco I Madero triunfó llevándolo a
la presidencia. Resulta importante recordar que Madero era originario de Coahuila, estado donde vivía como un próspero hacendado
hasta antes de incursionar en la política (Rosas Sánchez, 2012). El
te derrocado dos años después, en la llamada Decena Trágica que
abarcó del 9 al 22 febrero de 1913 (y que culminó con el asesinato del presidente y de su vicepresidente: José María Pino Suárez).
Después de este hecho sangriento, Victoriano Huerta se instauró
como dictador, provocando el alzamiento de revolucionarios como
Venustiano Carranza, Francisco Villa y Emiliano Zapata entre otros.
todo por su intervención en el Norte del país, zona en donde este
militar contaba con un gran número de simpatizantes. Este hombre
fue quien desposó a Luz Corral. Ella, como tantos otros ciudadanos, se vio ve trastocada en su cotidianidad por los embates de la
lucha armada.
El complejo (y muchas veces contradictorio) proceso revolucionario trajo una serie de transformaciones drásticas en el país.
Surgieron, entre otras, propuestas de cambios sociales, algunas de
índole feminista, por parte de quienes creían que era necesario geDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

nerar cambios para incorporar a las mexicanas en el ámbito de lo
público. Por ejemplo, en Yucatán, durante el gobierno del general
Salvador Alvarado (1915-1918), se plantearon escenarios que contemplaban cambios en la situación laboral de las mujeres, en especial, se buscaba que sus empleos les permitieran llevar a cabo las labores domésticas y familiares (Cano, 2010). Pero, así como Alvarado
se percató de la problemática de género, también surgieron mujeres
que alzaron la voz sobre este asunto, como es el caso de Hermila
Galindo, quien defendió la educación igualitaria para hombres y mujeres; y presentó la demanda del sufragio feminista ante el Congreso
Constituyente en 1916. La decisión a la que se llegó en la Constitución de 1917 fue negar a las mujeres estos derechos del ciudadano,
resolución que se tomó bajo dos supuestos: la falta de educación de
686-687). Es decir, prevaleció la idea de Locke en cuanto a que la
mejor alternativa para la participación de la mujer en la política era
a través del padre, hermano o marido. Sin embargo, en el hogar, la
mujer adquirió poder, ya que se estableció en la Ley de Relaciones
Familiares en 1917, y con ello se les permitió decidir sobre la educación de los hijos y sobre la administración de los bienes familiares.
En suma, aunque se dieron pautas para equilibrar la condición de
las mujeres en ese período, sus tareas siguieron encaminadas hacia la
permanencia de la esfera privada.
De ahí la importancia de recurrir a materiales como los ya
señalados (una fotografía y fragmentos de texto de la autobiografía
Pancho Villa en la intimidad que escribe Luz Corral Vda. de Villa) para
indagar más en este tema poco explorado. No existen, hasta donde
hemos podido explorar, muchos trabajos críticos sobre el libro de
Corral. La autora incorporó a su escritura algunas fotografías, apor80

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tando con ello un contenido visual a sus recuerdos. Hemos querido,
en este ensayo, recalcar que la fotografía constituye una evidencia
de cierta situación y que eso puede relacionarse en el análisis con
los textos escritos para profundizar y averiguar un poco sobre la
situación de las mujeres en el norte de México. He aquí la fotografía
seleccionada:

En cuanto al análisis de esta investigación, partimos del hecada de los cuarenta y que la fotografía fue tomada en 1914: durante
ese periodo la cultura era predominantemente patriarcal en México,
lo que se traducía en prácticas sociales aceptadas por hombres y
mujeres del país, y que pueden ser explicadas con los conceptos
desarrollados por Michel Foucault (2002), y cuya premisa podría ser
la siguiente: las sociedades controlan los discursos. El discurso con
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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

centro masculino repercute en lo que percibe de sí misma la mujer;
al respecto, Sheila Benhabib, propone que la conciencia de sí mismo
se constituye por la unidad de la narrativa que tiene que ver con lo
que yo puedo hacer, he hecho y lo que se espera de mi (2005: 5). Al
primera mitad del siglo XX vivían, descubrimos que se visualizaban
a sí mismas dentro de la esfera privada, sin más responsabilidad que
las labores del hogar y la educación de los hijos. Esto podría ser la
respuesta a la escasez de textos escritos por mujeres.
Objetivos
En este trabajo hemos planteado dos objetivos. El primero: establecer el estudio de la fotografía como alternativa para evidenciar
aspectos de familiaridad entre parejas de hombres y mujeres. Segundo: pretendemos hacer notar que las imágenes en una autobiografía
(complementándolas con fragmentos escritos en ese tipo de textos)
es una opción para indagar sobre la situación femenina que acontece
en el transcurso de la Revolución mexicana.
Metodología
Recurrimos a la semiótica para llevar a cabo el presente estudio. En
el análisis de la fotografía de Corral utilizamos especialmente conceptos desarrollados por Roland Barthes en su clásico ensayo La
camara lucida. Nota sobre la fotografía (1990), esto para establecer que en
esa imagen es posible observar evidencias y aspectos de las mujeres
que vivían a principios del siglo XX, cuyas actividades correspondían a la esfera privada, y que, en ocasiones, como ya se mencionó,
la sociedad no las considera como iguales a los hombres.
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Para realizar esta tarea, buscamos las imágenes que cubrieran las características antes marcadas para llevar a cabo lo planteado.
Análisis y conceptos de Barthes
Tomando en cuenta lo anterior, el material que capta la atención en
aras de lograr lo que se pretende despierta atracción para investigar
cierto corpus de estudio, es decir, profundizar en ese objeto de estudio se relaciona con lo que Roland Barthes llama “aventura” (1990:
54). Ese proceso de búsqueda culminó con la elección de la fotografía que se considera adecuada y que se estima que es en la que
se puede ver lo que enfrentan las mujeres en cuanto a su situación
Prisionera de mi marido del texto escrito por Corral. Se considera que
esa fotografía posibilita conocer la situación de las mujeres del periodo que se determinó: principios del siglo XX, objetivo que, de
acuerdo con Barthes, es el “stadium”, el cual “está en función de mi
saber y cultura cuya emoción es impulsada racionalmente por una
cultura moral y política” (64). Si bien es cierto que la selección de la
fotografía para este trabajo involucró en primer lugar ver varias de
ellas en el texto de Corral, la que se eligió despertó la curiosidad por
saber más de ella, no en sí del objeto o el proceso de la fotografía,
sino de las impliciones de la imagen.
Al observar la imagen de la fotografía visualizamos una
pareja hombre-mujer, en la que destaca Pancho Villa y que remite
a otra, cuestión que será relevante para el análisis y que se explicará
más adelante en este artículo.
En cuanto a las posibilidades que tiene este análisis de la fotografía, hemos subrayado su utilidad como una herramienta crítica
para profundizar en el conocimiento de la historia de las mujeres
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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

se convierte en una evidencia para establecer que efectivamente
existió una relación familiar (y sentimental) entre Pancho Villa y
Luz Corral, sobre todo si se toma en cuenta que de acuerdo a Barthes, con la fotografía “no se puede negar que la cosa haya estado
muestra en la imagen, se puede conjeturar que esas dos personas se
conocen de manera cercana.
Es impresindible, entonces, proseguir con la descripción de
la fotografía para comprender sus caracteristicas. Hay varios aspectos involucrados en esta imagen: se puede mencionar, en primer
lugar, que corresponde a un retrato, en resolución blanco y negro,
en donde se aprecian dos personas. Otro aspecto relevante en este
Pancho Villa está situado a la izquierda y Luz Corral a la derecha.
Con respecto a la indumentaria y apariencia de la pareja: por un lado,
Pancho Villa porta un traje militar, condecoraciones y sombrero.
En contraparte: Luz Corral lleva como joya una gargantilla; aparentemente la blusa es de cuello redondo, su cabello está peinado con
raya a su izquierda, con un recogido no completamente restirado: el
cabello tapa casí por completo ambas orejas, y, por lo mismo, no es
posible saber si porta o no aretes. En cuanto a sus rostros, la imagen
Por el contrario, Corral sin asomar una sonrisa, sino con un gesto
serio mira al frente directamente a la camara.
Otro elemento a tomar en cuenta: el fondo, que si bien es
muy difuso, permite advertir que la pareja de esposos se encuentra
en el exterior, porque a sus espaldas es posible contemplar las rejas
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de una ventana o puerta tras la imagen de Pancho Villa, mientras
detras de Luz Corral se observa una pared clara.
El dato sobre la locación al exterior es importante en este
análisis, ya que a inicios del siglo XX los retratos que se solicitay acondicionaban para recibir a los clientes interesados en contratar los servicios de los fotográfos. Estos sujetos, a los que Roland

al hombre de pie y a la mujer sentada. Otra pose frecuente en las
fotografías de la primera mitad del siglo XX era la de los varones
posando su mano sobre el hombro de la mujeres. Todas estas fotos se realizaban en el interior de los estudios. Tomando en cuenta
lo antes expuesto, si la fotografía que se analiza en este trabajo, se
tomó en el exterior, entonces es probable que haya sido capturada
de manera espontanéa. Ante esta aseveración, destaca que la mano
de Pancho Villa este sobre el hombro de Luz Corral, es este detalle
el que, siguiendo el análisis de Barthes en su investigación sobre la
fotografía en La cámara lucída, representa el punctum del análisis, es
decir: “el que sale de la escena y viene a punzarme” y que va más
allá de la foto. El punctum tiene que ver, aquí, con la mano de Villa
sobre el hombro de Corral: es lo que ha llamado nuestra atención
para decidir realizar esta investigación en relación a la situación de
la mujer. Esto, en un inicio, lleva a pensar que esa imagen de la pose
de la pareja puede ser el resultado de una práctica social arraigada a
inicios del siglo XX.
Como comentamos anteriormente, seleccionamos esta fotografía de Villa y Corral porque la misma remite a otra, que es la de
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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

una pareja de pintores destacados en el mundo de las artes plásticas
mexicanas contemporaneas constituida por Diego Rivera y Frida
Kahlo. En esa fotografía como en la de Villa y Corral; Rivera, el
esposo, reposa la mano sobre el hombro de Kahlo, la esposa, es una
foto en el exterior, no en un estudio.
Observar los retratos de ambas parejas y de otras, sugiere
que la pose de la mano del hombre sobre el hombro de la mujer podizar en el análisis de la fotografía y relacionar las prácticas sociales
con el papel de la mujer de inicios del siglo XX, la mano del hombre
puede tener otra interpretación.
Discusión
Si se toman en cuenta los antecedentes de la situación de la mujer
en México a inicios del siglo XX y el texto de Corral al analizar la
fotografía seleccionada, la interpretación del puctum, es decir de la
mano Villa sobre el hombro de Corral, puede ser de sometimiento
de la mujer por parte de su marido, ya que la mano del esposo parece
detener a la esposa. Más aún, Luz y Villa posaban ante el operator
como lo hacían otras parejas dentro de los estudios de acuerdo a las
instrucciones del fotográfo. Es decir, podría ser que esa pose fuera
en esa época una práctica social que traspasó el espacio del estudio
percepciones sobre la fotografía que se elige, ya que es evidente en
el escrito por dicha mujer que se sometía a las ordenes de su marido
voluntariamente y que otras personas eran testigos de que eso ocurría, cosa que se puede constatar en este fragmento de la autobiografía en cuestión: “Señora, yo me resisto a cumplir con esta orden;
¿Por qué no se va Ud. a El Paso, Tex. Mientras se le pasa el coraje a
mi General?” (Corral, 1948: 90)
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Estas lineas del texto Pancho Villa en la intimidad, las envió
Villa en un telegráma a Corral y como su esposa no se encontraba
en casa para recibir el mensaje, la amonestación a la que se hizo
acredora por esa “falta” que cometió fue la de sufrir por la furia de
su marido, quien ordena su encarcelamiento. El militar, a quien se
le ordena arrestarla, se niega a seguir la disposición, pero Corral lo
exhorta a cumplir con la orden de Villa.
Con el análisis de la fotografía y la lectura de este fragmento se puede comprender la práctica social con respecto a la mujer
objeto (Corral), propiedad del hombre (Villa), quizas no aprobados
pero si aceptados por la sociedad. En el texto, Corral aceptó su situación aún y cuando se le presentaba la alternativa de cambiarla, de
la misma manera, la pose de la fotografía también podría haber sido
otra. En ambos casos, Corral siguió las costumbres de la época, de
posar y de obedecer a su marido, pero la posibilidad de cambiar las
prácticas sociales estaban presentes.
Es importante recordar, que, como se mencionó anteriormente, a inicios del siglo XX la sociedad en México era predominantemente patriarcal, cuestión que se relaciona con la conciencia sobre
el “yo” que las mujeres tenían, que era la del “otro masculino”. En
relación a este asunto, Michel Foucault propone que la disciplina
trae consigo “cuerpos dóciles” que pueden ser sujetos para ser usados, transformados o mejorados (2002: 198), el discurso central era
el masculino y por lo tanto las prácticas sociales se traducíann en
mujeres dóciles que aceptaban la situación prevaleciente. El orden
establecido en México a inicio del XX, probablemente invisibilizaba
la situación de la mujer no solo para los hombres, sino para ellas
mismas.
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

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�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

Siguiendo con las propuestas de Foucault, quien relaciona el
orden social con la subjetividad e identidad (2002: 198), podemos
decir que una práctica social que exalta el poder masculino puede
generar que lo femenino sea subestimado y que la misma mujer se
sienta inferior, cuestión que está latente en la fotografía y en el texto
en los que Corral está involucrada.
Los análisis con respecto a la situación de las mujeres puede generar cuestionamientos para cambiar ciertas prácticas sociales
que la afectan negativamente. Estar inmersos en ciertas situaciones
repercute en la falta de visión sobre las problemáticas que se presencostumbres que afectan al “otro” (que por lo general son la minoría), con expectativas de un futuro mejor. En este mismo orden de
ideas, de acuerdo a Judith Butler: “es necesario formar y construir
2014: 76-77). Revisar la historia de la mujer con una mirada crítica
probablemente se convirtieron en prácticas sociales aceptadas por
hombres y mujeres y que eran recurrentes. De acuerdo a Barthes la
fotografía “es subersiva si se piensa”, por lo que un medio para alcanzar ciertos cambios sociales es confrontar a los espectadores con
la imagen como evidencia de cuestiones negativas, lo cual conlleva
la posibilidad de observar con detenimiento y a detalle cuestiones
que de otra manera no tomaríamos en cuenta y proseguiríamos sin
reparo cometiendo los mismos errores.
Conclusiones
En este artículo presentamos cuestiones relativas al papel femnino,

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

la cual afecta a las mujeres de diverssa manera, como la falta de remuneración y vida independiente. Revisamos diversos aspectos de
la biografía de Luz Corral vda. de Villa, una de las trece esposas del
general revolucionario Pancho Villa, para establecer ciertas pautas
de conductas femeninas de la época.
Realizamos, posteriormente, un análisis semiótico, utilizando para ello las propuestas de Roland Barthes en su investigación La
camara lucida. Nota sobre la fotografía
tografía que se encuentra dentro del libro Pancho Vila en la intimidad,
y establecimos que esa es una alternativa para mostrar evidencias
de una situación femenina y profundizar, así, en la historia de las
mujeres. Entre otras cosas, pudimos percbir y describir prácticas
sociales que propician la subordinación femenina. De tal manera,
hemos hecho notar que la fotografía es un medio con el que es
posible observar y corregir circunstancias desfavorables en el caso
de esta investigación para las mujeres, que son sujetos que tienen
desventajas en la sociedad.

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-3

89

�Nora Cruz / Luz Corral y Pancho Villa

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. Madrid: An-

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

La violencia del machismo en Adiós, Tomasa de
Geney Beltrán Félix
Mónica Torres Torija G.
Universidad Autónoma de Chihuahua
mtorrestorija@hotmail.com

Fecha de entrega: 15-3.2021 / Fecha de aceptación: 30-5-2021
Resumen. Geney Beltrán Félix propone en Adiós, Tomasa una revisión
a los patrones de violencia que son inculcados desde la niñez y que afectan a los seres más vulnerables como las mujeres y los niños. En un área
serrana, donde las comunicaciones y la presencia del gobierno se caracterizan por su ausencia, impera la proliferación de actividades ilícitas
que están promovidas por la presencia del narcotráfico y la corrupción
del Estado, lo que va convirtiendo el Triángulo Dorado mexicano en
un espacio geográfico donde abundan experiencias trágicas provocadas
por las violaciones, los crímenes y los actos delictivos de esta zona de
clivaje. En este trabajo se analizará la irrupción de la violencia en el
seno familiar y social que prevalece en el pueblo de Chapotán derivado
del machismo cultural y que, junto a las amenazas intimidantes del crimen organizado, trastocan la vida de las personas que intentan subsistir
pese al peligro y de otros que desisten y se aferran al sueño americano optando por la aventura migrante. El elemento autobiográfico y la
focalización infantil serán los recursos con los cuales el autor nos sumergirá en un México con un escenario crudo y grotesco de la realidad
contemporánea que finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y
la violencia de la sociedad mostrando cómo la violencia y el odio generado por el negocio del narco han cambiado gradualmente la dinámica
social del norte del país.
Palabras clave. violencia, narcotráfico, machismo, corrupción, migración.

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�Mónica Torres / La violencia machista

Abstrac. Geney Beltrán Félix proposes in Adiós, Tomasa a review of the
patterns of violence that are instilled from childhood and that affect the
most vulnerable beings such as women and children. In a mountainous
area, where communications and the presence of the government are characterized by their absence, the proliferation of illicit activities prevails
that are promoted by the presence of drug trafficking and State corruption, which is turning the Mexican Golden Triangle into a space geographical area where tragic experiences caused by rapes, crimes and criminal
acts in this cleavage zone abound. This work will analyze the irruption of
violence in the family and social that prevails in the town of Chapotán
derived from cultural machismo and that, together with the intimidating
threats of organized crime, disrupt the lives of people who try to survive
despite danger and others who give up and cling to the American dream
by opting for the migrant adventure. The autobiographical element and
the child focus will be the resources with which the author will immerse us
in a Mexico with a crude and grotesque scenario of contemporary reality
that establishes its imaginary territory on the restlessness and violence of
society, showing how violence and hatred generated by the drug business
have gradually changed the social dynamics of the north of the country.
Key words: violence, drug trafficking, machismo, corruption, migration

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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

La violencia nunca puede ser
un espectáculo porque resulta imposible mantenerse al
margen, no hay espacio mental para la existencia de un testigo, de un público mudo, un
pueblo que se diga neutral.
Nadie puede contemplar la violencia
desde una distancia segura. (Chávez,
2011: 133)

Indudablemente, la literatura mexicana contemporánea está permeada por la ola de violencia que se ha desplegado por todo el
territorio nacional y la narrativa ha dado muestras de ello al expresarlo de manera explícita propugnando por un nuevo realismo que
ha suscitado el debate de la crítica por considerar si estamos frente
a una estética que pudiera relacionarse con una narconarrativa, o,
dicho de otra manera, con una estética de la violencia. Lo que es un
hecho es que el escritor mexicano de hoy en día, como lo expresa
Silvia Ruiz Otero…
… es contestatario, irónico, indiferente, transgresor, apático, rebelde, fragmentario, honesto y pretencioso […] tiene una voz
propia que se alimenta de las voces de su región y, al mismo tiempo, pretende elevarse por encima de regionalismos […] responde
con la crítica feroz a su mundo globalizado (2013: 38)

Tales actitudes reflejan el compromiso del novelista por plasmar la realidad en su total desnudez y compaginarlas con un agudo
sentido crítico que pone en tela de juicio la falta de gobernabilidad
de un Estado que ha sido presa fácil de la corrupción, fomentando
la violencia en diferentes zonas del país, en particular en aquellas
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

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�Mónica Torres / La violencia machista

donde se está más desprotegido de los avances de la civilización y en
donde los patrones culturales refuerzan los mecanismos de control
de la masculinidad dominante, lo que perjudica la vulnerabilidad de
los seres más indefensos como lo son las mujeres y los niños.
Tal dilema ante las circunstancias que delinean el panorama
atroz que sacude a la sociedad, lleva a cuestionarse el papel que la
literatura enfrenta al recurrir a la ficción para narrar un mundo tan
agresivo. ¿Es posible, entonces, subsistir en una cotidianidad que
constantemente nos estruja con las irrupciones violentas y nos deja
impávidos al grado de perder el asombro, corriendo el grave peligro de normativizar este desenfreno violento? ¿Cuáles son los efectos que se producen a través de esta experiencia desoladora de la
violencia tanto a nivel personal, como de la colectividad y del país?
Por último, habría que reflexionar lo que la literatura asume como
reto ante la ficción. Como lo expresa Ramón Alvarado Ruiz: “¿puede la literatura comunicar esas experiencias o nos enfrentamos a lo
indescriptible, a lo inenarrable?” (2016: 53). Invariablemente hay
una especie de seducción del escritor por narrar esta literatura de la
violencia, que implica no sólo el abordaje de un contenido lleno de
crudeza y testimonios de una realidad casi aberrante, sino también
el trabajo de una composición narrativa, el uso del lenguaje como
materia primordial para construir un discurso que fincado en las
voces coloquiales y regionales se erija como un rasgo estético más
allá de un tinte costumbrista. Narrativas del dolor que se fincarán
en función de la voz y la mirada de sus personajes testigos de una
realidad que los agredes, los confronta y en ocasiones los aniquila.
Testimonio, relato autobiográfico e historias que mediante el pacto
de ficción revelan la sordidez que nos ha envuelto y que ha propi96

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

ciado los altos índices de la violencia en todas las esferas de la vida
pública.
¿Cómo representar esta materia de la violencia, este cuerpo que
tiene menos valor que la moneda? Algunos artistas y escritores
parecen creer que directa e inmediatamente, esto es, en toda su
crudeza. […] Los novelistas, dijo Vargas Llosa, son como buitres:
se alimentan de carroña. [...] Por eso, construir una mirada sobre
la violencia es el dilema ético actual, porque supone asignarle un
lugar a quien encarna la exclusión y desencarna el sistema; esto es,
darle un valor a su agonía. (Ortega, 2012)

De esa carroña que desafortunadamente nos topamos día
con día en las noticias, en nuestro cotidiano andar por este agitado
México, se llega a comprender que la literatura de la violencia es un
intento por acercar la mirada del lector a una realidad que propicie
una reflexión crítica de su entorno para comprender y poder reaccionar a lo acontece a nuestro alrededor y quizá, en alguna medida
posible, hacer algo por cambiar el escenario.
Geney Beltrán Félix, hombre polifacético en el ejercicio de
las letras (editor, traductor, ensayista, crítico literario y narrador) ha
logrado forjarse un perfil literario que ya lo distingue como una figura señera dentro la literatura mexicana contemporánea. Una narrativa caracterizada, a juicio de algunos críticos como Eduardo Antonio
Parra, por “un realismo brutal como una estrategia para reflejar el
caos de nuestro tiempo. Un paso por el infierno muy difícil de olvidar” (2014), o Vicente Alfonso quien la considera una “literatura
compleja cuyos personajes no son sólo víctimas ni sólo verdugos,
sino complejas estructuras sicológicas en precario equilibrio” (2011)
y “la descripción minuciosa del aire de apocalipsis que reina en México y sus efectos en el alma”, según Verónica Murguía (2010).
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�Mónica Torres / La violencia machista

La violencia ha sido un tema ya recurrente en la narrativa
de Geney Beltrán Félix, escritor duranguense quien en 2015 fue
ganador del Premio Bellas Artes de Narrativa Colima por su obra
Cualquier cadáver (2014), donde aborda sus efectos en la sociedad
mexicana contemporánea, a partir de la reflexión ¿qué hacer ante
el dolor y la culpa en el ánimo de las víctimas de la violencia? Un
compromiso asumido por el autor que también se palpa en textos
anteriores como Habla de lo que sabes (2009) y Cartas ajenas (2011),
por desarrollar una sensibilidad y una preocupación para que la
escritura otorgue una voz a aquellos personajes silenciados por la
violencia. En los cuentos de Habla de lo que sabes (2009), se muestra una galería de personajes que son devorados por la vorágine
urbana tanto por sus impulsos, como por su ignorancia o por
malas decisiones. Un mundo absurdo donde la ciudad irascible
surge como un ente que devora y somete a sus habitantes. Por
otro lado, en Cartas ajenas (2011) se puede observar como línea
central de la novela el desencanto, que lleva al protagonista en
su vicio de abrir cartas ajenas, a involucrarse con los remitentes
y rebelársele ante sí un violento trasfondo social, que lo llevará a
planear el estallido de una Nueva Revolución para cambiar desde
raíz tanta injustica y abuso. Se puede señalar entonces, que algo
que ha prevalecido en el universo narrativo de Beltrán Félix es
el escenario crudo y grotesco de la realidad contemporánea que
finca su territorio imaginario sobre el desasosiego y la violencia
de la sociedad mexicana actual. Es interesante conocer la opinión
del autor ante la controversia de la violencia como leitmotiv en la
literatura mexicana:
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No entiendo por qué se les reprocha a muchos [escritores] que
aparezca [en sus obras] la violencia asociada al narcotráfico, al estado, al ejército o a la policía (que muy frecuentemente son la misma violencia), cuando es algo que está definiendo muchas otras
cosas de nuestra actualidad como la vida económica, la contienda
política… la violencia está ahí, permeando todo eso. Se trata, entonces, de una literatura que es muy importante porque dejará un
registro de cómo estamos lidiando con esto. Más allá de la precisión histórica (que es algo que en realidad no se le puede exigir
a la literatura de la misma manera que a la investigación histórica
o al periodismo), queda como un registro muy importante. Y es
que hablemos de lo que hablemos siempre estamos hablando de
nosotros mismos, de nuestro tiempo. (Herrera, 2014, como se
citó en Valencia Badillo, 2017: 28)

Aun y cuando Adiós, Tomasa no es una narconovela, opinión
que también ha sido expresada por el autor, sí pueden encontrarse
en ella algunos elementos que podrían vincularse con ese “nuevo
realismo” que todavía está en un proceso de definición. La presencia
del narcotráfico en la novela de Beltrán Félix se convierte no solo en
un elemento antagónico, sino también en una fuerza temática y en
un motor de la acción, aunque la obra gira en torno de los efectos de
la violencia que sufre la mujer, en este caso Tomasa, y Flavio, el niño
que es testigo de esta realidad que estruja y zarandea la vida familiar
y social del pueblo de Chapotán ante la presencia del crimen organizado en la zona serrana de Durango. Por ello considero conveniente
referir lo que Herlinghaus argumenta en torno al género de la narcoliteratura y el vínculo que sostiene con la obra de Beltrán Félix:
Las narconarrativas (y ahí deberíamos incluir novela, testimonio
y narrativas etnográficas, periodismo literario-investigativo, cine
documental, cines de ficción, teatro) nos interesan como lente

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�Mónica Torres / La violencia machista

que permite captar, intensificar, descentrar o refocalizar asuntos
claves de la vida y sociedad contemporáneas desde territorios de
experiencia dolorosos y anacrónicos. Una definición tentativa de
narconarrativas […] podría apuntar en la siguiente dirección. Designan una multiplicidad de dramas expresados en lenguajes anacrónicos y articulados, en América Latina y en espacios de la frontera hemisférica, a través de fantasías que se mueven alrededor de
la depravación y desterritorialización de ámbitos individuales y
comunitarios por diversos factores. Entre esos factores encontramos el deterioro de las relaciones tradicionales de carácter social
y al mismo tiempo de las reglas democrático-civiles, las nuevas
escalas de movilidad y experiencia espacial de la gente común,
junto con el crecimiento drástico de economías informales, especialmente el ascenso de la economía trasnacional del tráfico de
estupefacientes. (Herlinghaus, 2016: 248)

Lo que se propone Beltrán Félix a través de una narrativa
elaborada a partir del recuerdo y la vivencia autobiográfica, es captar
y sobre todo de “refocalizar” la vida social de un pueblo serrano que
ha estado padeciendo experiencias terribles por la violencia desatada
en la región. Debido a esto, se percibe el deterioro de las relaciones
tradicionales de carácter social, lo que repercute en la movilidad de
la gente que opta por la migración como una tabla de salvación a sus
miserias. Todo este cambio generado en la vida que en otro momento se llevaba a cabo en ese lugar, se ha trastocado por el crecimiento
drástico de economías informales, como sería el narcotráfico. Por
ello, Adiós, Tomasa, sin ser propiamente una narconovela, está en
una zona colindante que incorpora la problemática del narcotráfico,
pero se centra más en la vulnerabilidad de los personajes que son sometidos por la violencia que se genera a partir de éste. Silvia G. Alarcón Sánchez (2018) propone un “nuevo realismo” que incorpora lo
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que ella denomina una estilística gore por la representación explícita de
la violencia al describir los crímenes vinculados al narcotráfico; personajes que suelen ser víctimas y victimarios, personajes violentos
y violentados y con narradores testigos; una estética traqueta donde
el lenguaje tiende a mimetizar el usado por el narcotraficante o las
voces regionales; la deslegitimidad del estado y la nación criminal, ya que
el gobierno que debe proteger es el encubridor y coadyuvante de
las prácticas de los narcotraficantes; hay una falta de gobernabilidad
sostenida por una falta de reglas o normas desiguales para todos los
individuos y por último, un pacto de lectura: donde el lector tiene a la
mano muchos recursos informáticos y de los medios que sostienen
la “verdad” de lo narrado (Alarcón Sánchez, 2018: 79).
Algo que es claro en la novela Adiós, Tomasa es la extremada violencia explícita que se da derivada en primera instancia
del machismo, de esa masculinidad dominante que se ve reforzada
por la supremacía del narcotráfico. Violaciones, vejaciones, raptos, golpizas y asesinatos serán plasmados como muestra de esta
violencia desplegada en el Triángulo Dorado de la zona serrana.
De igual manera, Beltrán Félix reproduce muchas de las voces y
de las expresiones propias de lenguaje serrano, lo que le otorga al
discurso narrativo una riqueza invaluable. El gobierno se convierte en un personaje más, un ente escurridizo que se confabula con
los capos del narco para hacer proliferar el Negocio en esa zona,
fomentando la corrupción y evitando la impartición de justicia.
Tales acontecimientos traen a colación para el lector sucesos que
han salido a la luz pública, ya sea por los medios informativos o
incluso pueden llegar a verificarse por medios electrónicos. Esta
verosimilitud de lo narrado fortalece el pacto de ficción y el comDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-4

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�Mónica Torres / La violencia machista

promiso del escritor no solo con la literatura sino también con la
función social del arte.
“¿Cómo se puede narrar la violencia, sobre todo cuando alcanza niveles de desmesura y horror que arrasan con todo lo que de
humano hay? pero comprometiéndose a producir efectos de verdad” (Foucault, 1996: 137-138). Detrás de una historia vivida que es
traída al presente por el autor a través del recuerdo, se abordan los
temas “del machismo, el narcotráfico, la violencia contra las mujeres
y contra los niños” (Maristain, 2019). Como lo expresa Geney “...
me interesaba recuperar la épica de puertas adentro, el mundo intimista y doméstico de la familia” (En Alfonso, 2020). Esas historias
de familia, esa épica como él menciona, que resalta lo que pudiera
considerarse la heroicidad de esos personajes que, en su inocencia,
se enfrentan a la adversidad y desafían lo abominable. Un mundo
interior que se verá reforzado por el espacio privado, el doméstico
de la familia, sobre todo el mundo de las mujeres, será el campo de
cultivo en el cual Beltrán Félix narrará la historia de Tomasa y de la
familia Carrasco del pueblo de Chapotán.
Adiós, Tomasa aborda con crudeza la brutalidad de la realidad
en los pueblos anclados en la sierra y muestra cómo la violencia y el
odio generado por el negocio del narco han cambiado gradualmente
la dinámica social del norte del país. “Beltrán Félix interna al lector
en lo más recóndito de la Sierra Madre Occidental, donde el crimen
organizado y la rudeza del sistema heteropatriarcal son asuntos que
las personas han asimilado con naturalidad y resignación” (Cruz,
2019). Más allá de la historia de Tomasa, Geney Beltrán parece advertirnos que la encrucijada por la que atraviesa México, cuyo origen
es impreciso, ha sido detonada en silencio. Los principales testigos
102

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de esa metamorfosis son personas ordinarias como la familia de los
Carrasco y otras tantas que fueron desplazadas o que, sin otra opción, se integraron a la nómina de los grupos delincuenciales. Los
hechos nos llegan contados por las voces de distintos personajes,
donde predomina la mirada de Flavio, el hijo menor de la familia,
cuya vida se ve trastocada cuando irrumpen en el pueblo narcotraficantes protegidos por el ejército. Así, el libro reflexiona en
torno a fenómenos como la migración forzada, el abuso infantil,
la trata de personas y la ausencia del estado de derecho. Adiós,
Tomasa exhibe el machismo y la no existencia de un sistema legal que
provocan la aparición de arbitrariedades como las desapariciones y violaciones de mujeres, entre otros crímenes.
Adiós, Tomasa trata de una manera general las formas de la
“masculinidad dominante” en Chapotán, un pueblo duranguense
asentado en el “Triángulo Dorado” de la droga, en las estibaciones
de la Sierra Madre Occidental, donde confluyen los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango. (“Adiós, Tomasa no es una narconovela:
Geney Beltrán en el Cecut”, 2019). Un pueblo enclavado en la sierra,
donde dos cosas son incuestionables: el hombre manda en la casa y
la única salida a la pobreza es volverse narco o emigrar al Gabacho.
En ese pequeño lugar, que no es más que un microcosmos del gran
universo del país, una joven es raptada por dos narcotraficantes ante
el pasmoso silencio de una familia y un niño de nueve años.
La novela aborda las formas de la masculinidad dominante
en el pueblo de Chapotán, donde un par de hermanos con fama de
narcotraficantes raptan a Tomasa, una adolescente que sufre la violencia del machismo en un estado de excepción donde no hay ley y
donde los habitantes ven esto como normal.
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�Mónica Torres / La violencia machista

Ocurre en uno de esos confines patrios del todo olvidados, ajenos
a la justicia de cualquier clase y a todo tipo de progreso, surtidores
de migrantes a los Estados Unidos, los cuales sólo han ingresado
a la geografía nacional por garantizar seguridad, silencio, terror y
complicidad al narco, gracias a la población sometida, abastecedora del sicariato y a las escasas autoridades en connubio con el
ejército. (Domínguez, 2019)

La novela inicia con una escena brutal que es el rapto de
Tomasa. La violencia se rebela con toda la crudeza cuando se narra
la violación de El Chalío a la joven Tomasa. Insultos y golpes van
cayendo en tropel en la figura de la muchacha que es ultrajada sin
piedad y de la que nos enteramos de que ha sido víctima de estupro
en varias ocasiones, que ha tenido tres embarazos, dos abortos y
solo se le logró el tercer bebé. Este encuadre macabro será el marco
narrativo de este entorno donde la violencia hacia la mujer vilipendiada constantemente por el hombre será la constante que se recrudecerá con las fricciones y rivalidades que afloran con la presencia
del narcotráfico. Beltrán llegó a comentar respecto a los hechos que
sirvieron como referente del argumento de la novela lo siguiente:
No todos los días se encuentran cadáveres, ni se oyen balaceras,
pero hay otras formas de violencia que hoy en día se llamarían
micromachismos, que tienen que ver con la utilización del habla
para trasmitir una educación machista a niños y niñas desde que
están en la primaria. (“Adiós, Tomasa no es una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019)

La historia de Tomasa es el parteaguas de un mundo que
se ve cimbrado por un machismo, en donde la figura del hombre
tiene que ejercer el control desde el dominio del ámbito familiar y
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del social. De ahí que las relaciones familiares se establezcan mediante el sometimiento y la obediencia ciega al yugo que se ejerce
no solo hacia las mujeres, sino también frente a los plebes. En
el ámbito social, hay que establecer quién es el que manda en su
territorio y establecer, bajo las formas de coerción e intimidación,
quién ostenta la autoridad y el mando para ganarse el respeto y
ser temido por ello, como lo es la figura del Eutimio, el padre de
Flavio.
Los hechos narrados en el pueblo de Chapotán nos muestran a través de sus descripciones a “una novela triste, pero también
un acto de reivindicación y de denuncia ante la vorágine de una
violencia interiorizada en el lenguaje” (Rojas, 2019). Es también un
relato fidedigno acerca de las contrariedades sociales “que emanan
de la desigualdad y de la deuda pendiente del Estado con las víctimas” (Rojas, 2019: 4). No en balde, Maruca, la mamá de Flavio,
al narrarle el encuentro que tiene con el ejército, lo describe de la
siguiente manera:
¡Cuándo el gobierno se iba a hacer cargo de eso! ¡El gobierno sólo
está para robar, mijo!
-Pero ma, ¿quién es el famoso gobierno? ¿Son los guachos?

-Eso decimos siempre, mijo, pero no nada más ellos. (Beltrán Félix, 2019: 113)
Los personajes más indefensos, las mujeres y los niños viven
inmersos en un mundo donde las amenazas, no sólo son la pobreza,
la ignorancia, el aislamiento del pueblo, la migración de los jóvenes
al Gabacho, sino también el secuestro y asesinato por parte de El
Negocio y de la corrupción de los Guachos. Frente a este contraste
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2019). La mirada de Flavio recorre el diario acontecer de la vida
familiar y social; testigo ocular al que los hechos le van arrebatando
paulatinamente su inocencia, transitan frente a él tanto las imágenes
del asombro como del horror: “el descubrimiento gozoso de la escuela, la tensa y amarga relación de sus padres, el dominio creciente
del negocio de la siembra de droga, la migración al Otro Lado como
única alternativa para los chicos del pueblo y la, en apariencia, inmutable vida en la sierra, que termina trastocada por los asesinatos”
(Cruz, 2019).
La infancia de Flavio se desenvuelve en un mundo donde
su padre representa una autoridad intimidante, incapaz de mostrar
afecto y cuya presencia tan solo le produce ansiedad y temor, incluso
sin poder sostenerle la mirada. Por eso se refugia en el espacio que
ocupa la madre, que es la cocina o en la tienda de abarrotes. Es en el
mundo de la mujer, donde Flavio puede mostrar la sensibilidad que
en el mundo del varón se le reprime. Ve en la figura de su padre, un
patrón de comportamiento con el cual le es difícil empatizar, además de que suele ser una figura ausente con el cual conversa poco
y cuando lo llega a hacer, es para acatar las órdenes recibidas. Con
sus pares, Flavio observa y reconoce la manera en que los chicos y
jóvenes van reproduciendo los patrones machistas y anhelan pese a
sus años mozos tener ya sus primeras experiencias sexuales para ir
probando su hombría y presumir de ello; que se conozca y se sepa
que ya son “muy machos”.
Tomasa, por otro lado, es una adolescente que sufre la violencia del machismo. Joven serrana del pueblo Del Toro, las adversidades la llevaron a vivir con Maruca y pareciera que por más que
se le trata de proteger de las amenazas, las calamidades la persiguen.
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de violencia normalizada en los pueblos de la sierra, Geney Beltrán
muestra especial interés al retratar los aspectos de la ternura, del
apego, de la esperanza porque cuando se habla de la violencia rural
se crea la idea de que en los pueblos se piensa todo el tiempo en
muerte y dinero.
Yo quise mostrar que hay ternura en el infierno, que no hay
balaceras todas las tardes, pero sí hay hombres que siembran droga
y se convierten en los machos alfa en un pueblo sin ley que creen
que tienen el derecho de raptar a una muchacha. Por eso la mirada
infantil es importante, es la que permite cuestionar una violencia
que en los adultos es normal. (Piñón, 2019)
Para lograr evitar en una narrativa que bien pudiera caer en
los confines de las ambigüedades de la narcoliteratura, Geney Beltrán utiliza la voz y la mirada de sus habitantes y en particular, la de
Flavio, quien es el hijo menor de ese núcleo familiar de los Carrasco,
el pequeño varón que está abierto al descubrimiento de la otredad,
esos seres que lo rodean y no termina por comprender, que vive un
momento en el que todavía no se ha endurecido y su identidad se
está formando, tanto así que se siente reprobado por la mirada de su
padre y que cuestiona constantemente el mundo que lo rodea.
La historia es contada a través de la mirada de Flavio, un personaje que le permite al autor cuestionar la violencia normalizada.
“Con una educación muy dura, muy de forjar a todos los varones
como futuros machos” (Quiroga, 2019). Identifica en ese tipo de
educación, “tan brutal, indiferente a las emociones y a la sensibilidad
de un niño, como el momento en el que se siembra la semilla de
la futura violencia que esos niños ya adultos van a cometer contra
mujeres a quienes se les educa como objetos de placer” (Quiroga,
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Habiendo quedado huérfana de madre al nacer, fue criada por su
tía Gertudris quien la cuida y protege y le enseña labores propias
del campo. Entre la inocencia de Tomasa y la de Flavio surgirá una
especie de complicidad pues ambos son víctimas en un mundo que
los confronta y que irá interrumpiendo violentamente su inocencia.
Pese a la diferencia de años, pues Tomasa tiene alrededor de unos
catorce o quince años cuando llega la casa de la familia Carrasco y
Flavio tiene unos nueve, la solidaridad que surge entre estos dos
personajes que se comprenden, reconfortan e ilusionan en un amor
idílico al pretender Flavio protegerla de cualquier peligro o amenaza
que pueda lastimarla. Los años mostrarán que este candor infantil
tendrá que desaparecer al igual que la forma en que Tomasa será
secuestrada de manera violenta cuando Flavio se queda dormido en
la tienda de abarrotes. Muchos años después, tendrá la oportunidad
de volver a verla, con su hijo, cuando ya radican en Culiacán, pero
será un encuentro fugaz; la vida misma los ha curtido al grado que
ya no son los mismos.
Se ha dicho que la fatalidad perseguía a Tomasa. Su juventud y lozanía la habían convertido en una atracción y objeto sexual
deseado para los hombres que querían hacer gala de su hombría.
Desde pequeña había sufrido el abuso de su tío sin poder decir nada
al respecto, primero empezó como un manoseo hasta que terminó
con una violación brutal y salvaje:
Él aplastó su cuerpo sobre el de ella. Con una mano le jaló la
pierna izquierda hacia un lado, con la otra velozmente le juntó
las muñecas y las apretó contra el borde del catre. Ella sintió una
quemazón en la entrepierna. Una víbora reseca y con hambre devorándole el adentro. Volvió a intentar un grito, abrió la boca tra-

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tando de jalar aire, él la aplastaba, le hundía la víbora quemante,
le dio un golpe más en la cara cuando ella intentó morderlo en
un hombro, él siguió sacudiéndose, jadeando, y le soltó las manos
para fijarla en un abrazo denso que le impedía finalmente todo
movimiento, hubo un instante en que dejó de convulsionarse, soltó un gruñido y se salió de ella. (Beltrán Félix, 2019: 306)

Ésta no será la única violación que padezca Tomasa, sufrirá
más delante otra, cuando sea secuestrada por El Chalío, cuando se
fue a trabajar con la familia Carrasco.
La novela nos ubica en el México de la década de los ochenta, en el contexto rural, concretamente en el ámbito de la sierra de
Durango. Flavio es un niño que está siendo educado para ser un futuro macho, lo que escucha de los adultos respecto de la sexualidad
es procaz, pero también va a la cocina, lo que puede considerarse el
mundo de la mujer, en donde se relatan historias de familia que para
Flavio representan muchas de las respuestas a las interrogantes que
se plantea ante el mundo que pone en cuestión. El personaje Flavio
es una especie de puente para crear una novela que revindique la
vida en esos pueblos sin énfasis panfletario, ni didáctico, sino para
hacer que el lector pueda estar ahí y entender estos hechos desde la
subjetividad y la sensibilidad infantil. De ahí que el autor compagine
la proliferación de El Negocio con la cotidianeidad en el ámbito de
lo familiar a la luz de la óptica de los seres más vulnerables. Beltrán
Félix ha comentado:
Desde ahí quería yo relacionar lo que es la emergencia de un poder económico como el narcotráfico a nivel micro, como en esta
región, con la situación de las mujeres y los niños. (“Adiós, Tomasa
no es una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019)
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Indudablemente quienes salen perdiendo en primer grado
al emerger el narcotráfico son las mujeres, porque las pone en una
condición de vulnerabilidad, no solo porque los principales representantes del narco, quienes ejercen el poder en estos núcleos son
varones, sino por la violencia extralegal, de ahí que haya una mayor
desprotección en ese ámbito. ¿Qué instituciones pueden proteger
a mujeres violentadas por narcotraficantes? (“Adiós, Tomasa no es
una narconovela: Geney Beltrán en el Cecut”, 2019). Para el autor
es una gran incógnita que sigue sin resolverse y la brutalidad de la
violencia del machismo es que lo que se muestra en la trama de la
novela, como es en el caso de Maruca cuando se da cuenta de que
tiene que tolerar las infidelidades de su marido, aunque sea algo que
no consiente y peor aún, porque no cuenta ya con el apoyo de su
padre, así es que, si quisiera rebelarse, pues estaría sin apoyo alguno
y estaría totalmente sola.
Sabe que, si lo confronta, en una de esas él y hasta la viene agarrando a reatazos. Si no conocerá historias así de sus vecinas….
Y de arriendarse a vivir con su padre, Eutimio podrá ir a buscar
y su tata Don Gumersindo le dirá te aguantas mijita, tu marido es
bien macho y con el horno caliente cualquiera es panadero, cállese
mujer. (Beltrán Félix, 2019: 83)

Otro ejemplo es cuando la Prócora va al pueblo y quiere hacerle alboroto a Eutimio y éste rápido la pone su lugar, recordándole
quién está al mando:
Tú te aguantas y te callas o te arriendas a Los Mayos y a ver cómo
le haces para criar a los mocosos. Ni me armes argüendes. La llevé
de vuelta a Sahuaténipa y ya no vendrá a querer joder. (Beltrán
Félix, 2019:159)

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Beltrán Félix ha señalado que más allá de hacer denuncia
social a través de la ficción, es una posibilidad del escritor de dar una
imagen compleja de la experiencia humana sin enjuiciar. Asegura
que ése es un aprendizaje que coloca al lector ante la posibilidad de
cuestionarse, con una visión oblicua e íntima a través de la cual se
puede ver una relación con el mundo real.
El reto es no caer en la trivialización y tratar de que lo que uno
represente tenga la sensibilidad para no comerciar con el dolor
de las víctimas. Si eso logra llegar a la conciencia del lector, creo
que la ficción habría cumplido un propósito que es no cambiar
el mundo, sino cambiar la visión que del mundo tiene el lector.
Ahí es donde creo que está el espacio de combate del escritor.
(Quiroga, 201913)

Es sabido que la presencia del narco se agudizó en el llamado
Triángulo Dorado en la década de los ochenta creando un clima en
el ámbito nacional de inestabilidad y de continuas luchas armadas,
no solo entre los carteles y el ejército, sino también entre las mismas
rivalidades entre carteles que se fueron creando por ejercer el control en diferentes zonas del país. El territorio nacional se convirtió
entonces en una continua zona de conflicto que fue perfilando las
áreas donde se fueron fincaron las áreas de dominio, particularmente en las zonas serranas de difícil acceso, pero de fácil control para
la siembra de la droga. Esto contribuyó a cambiar la fisonomía del
país: ¿Qué era México a fin de cuentas? Un país de pura inflación y
crisis, de mentiras y matones (Beltrán Félix, 2019: 288).
Esta descripción que se da de la realidad de nuestro país
es lacerante. Es inevitable dejar de lado el referente del México de
los ochenta y constatar lamentablemente que sigue siendo un vivo
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retrato de lo que todavía acontece actualmente y no solo en el norte
del país. Inflación y crisis, mentiras y matones. Se suscita una debacle imposible de detener, peor aún, una batalla contra el crimen
organizado que no ha podido ser vencida y todavía continúa como
constelación de esta mórbida realidad, la preservación de este machismo recalcitrante que fomenta la violencia atroz, particularmente
contra las figuras más vulnerables, como el caso de Tomasa.
¿Cuál es la relación entre el narcotráfico y el machismo? Los
que se dedican al trasiego de la droga son la manifestación de una
violencia posible, del poder que viene de una práctica a la que muchos aspiran. Dedicarse a sembrar mariguana es mucho más rentable que sembrar maíz y forma parte de un fenómeno progresivo
que ejerce presión para que se respete el poder del narcotraficante.
“Como una manifestación extrema del capitalismo, el narco parte de
que lo que importa es el dinero y que si los cuerpos son utilizables
no importa traficarlos, asesinarlos o violarlos” (Rojas, 2019, párr.13).
En la novela, Maruca tratando de evitar que sus hijos caigan en la
trampa de la seducción de El Negocio, les describe claramente la
otra cara del narcotráfico con miras a evitar que no sean arrastrados
por el narco.
El Negocio era una trampa: al principio te forras de billetes verdes, compras una troca del año, le pones antena parabólica a tu
santa madre para que vea las telenovelas que se le antojen y lo mejor: te la puedes pasar pisteando hasta reventar, sacando a bailar
a las morras más güeritas sin temor a que te hagan el feo, pero al
poco tiempo te pasa lo que le pasó al Ventura, terminas balaceado
por la espalda, aquí no hay lealtades, los mondaos de tu propia
clica te van a querer andar baleando mijo, o te puede pasar lo que
a tu primo el César, que está en las Islas Marías desde hace tres

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años, y sus plebitos, tus primos, pasan las hambres más flacas….
(Beltrán Félix, 2019: 175)

Pero, así como también se da la incidencia de El Negocio en
el ámbito de la sierra, también se da el fenómeno de la migración.
La vida en el campo y las posibilidades de desarrollar una actividad
económica sin los riesgos que puedan eludir el crimen organizado
o la corrupción del ejército propicia que los jóvenes emigren a Estados Unidos a cumplir el sueño americano. Paradójicamente, también este anhelo está construido bajo una falsa concepción pues no
es ni la Jauja, ni de cerca la Tierra prometida.
¿Qué era El Otro Lado exactamente? Parecía no un sitio ubicado
en quién sabe qué región de los mapas, sino una esfera aparte,
casi una pura irrealidad. Algo así como un paraíso envenenado en
que todo es azaroso: te pueden matar a la mala o igual te vuelves
milloneta. (Beltrán Félix, 2019: 173)

Flavio es la voz y la mirada hegemónica del relato y será
quien con su candidez nos revela la crudeza del mundo en que vive
y que se deleita con aprender de los libros en la escuela “lejos de los
pleitos de sus padres, en un sitio distante de las historias de balaceras, guachos, matones y raptos que luego iban y venían por los pueblos de la sierra” (Beltrán Félix, 2019: 174). Es un niño que alterna
sus ilusiones, sus sueños y sus miedos de manera cotidiana. Disfruta
correr por la huerta, bañarse en el río, atender a sus amigos en la
tienda de abarrotes, escuchar las historias en la cocina de su casa…
pero todo se turbia cuando aparece la figura de Eutimio su padre.
Pero ahora que está sentado en la sala, esa voz del padre, enemistosa y ruda como suele dejarse ir y venir por los surcos del aire, esa
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voz lo hace temblar. En una parte del estómago hay un martillo
que golpea, haciendo eco de cada palabra paterna, azuzando inestables, mínimos apocalipsis. (Beltrán Félix, 2019: 15)

Flavio crece a la sombra de un padre rígido al que teme y no
comprende. La timidez del niño lo orilla a una introspección que deviene en una rica vida interior y un agudo sentido de la observación.
Para Héctor, su hermano es un personaje débil y coyón.
Se la vive siempre bajo las faldas de mi amá. Capaz que está escondido debajo de la cama el muy coyón. ¿Por qué salió muy miedoso? El Flavio le parecía el colmo de la debilidad. Lo avergonzaba
con su voz titubeante, las flacuchas facciones de quien salió tan
mal para comer y una expresión (todos los días) de no saber dónde está poniendo los pies. De no confiar siquiera en la realidad del
aire que respira. (Beltrán Félix, 2019: 131)

El machismo en la novela lo vemos reflejado también en
la forma como constantemente se maneja en el discurso que se
dirige a los niños en situaciones en que se les priva de mostrar
debilidad por mostrar públicamente sus emociones. Hay patrones y códigos de comportamiento que hay que seguir si se quiere
demostrar que es “muy hombre”. Estos sentimientos reprimidos
en la infancia por una madre que inhibe la expresión de las emociones, es como si fuera una especie de castración emocional que
en un futuro detonará la violencia extrema hacia las mujeres evidenciándola en el sometimiento que se les exigirá bajo el yugo del
macho.
Deje de llorar, mijo, usted es varón y los varoncitos nada de que
lloran. (Beltrán Félix, 2019: 118)

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… un hombre parrandero que no se cansó de insultarlo y tundirlo
a golpes, a él, ante el silencio de la madre, que le decía así te vuelves hombrecito más pronto, mijo, no lo tomes a mal… (Beltrán
Félix, 2019: 143)

Antes de que rapten a una muchacha, tuvo que haber una
violencia en la educación y sensibilidad de los varones. Tuvo que haber una educación machista que se transmite y refuerza en la palabra,
que obliga a pensar el mundo desde esa palabra. Es fundamental exhibir esa violencia verbal, observar que no son fenómenos aislados,
sino que la violencia de la palabra es el antecedente de la violencia
en los hechos, puesto que legitima al varón con un derecho natural a
agredir a una mujer porque infiere que ser mujer es ser inferior. Bajo
la óptica del sistema patriarcal en el que Chapotán está inmerso, la
realidad funciona así y el único camino para salir de ello es volverse
narcotraficante o emigrar a los Estados Unidos. Porque se piensa
que como el pueblo es un lugar de pobreza, la única forma de salir
de eso es irse a los EU, comprarse una camioneta que al regreso
se presume a los vecinos, pero la explotación laboral en Oregon o
Idaho y la brutalidad de la migra no forman parte de la leyenda americana. “Lo gringo es asumido como naturalmente superior y eso va
de la mano con lo que es la imagen de autodenigración de lo propio.
Hay una dualidad de despecho y admiración por lo gringo que va
de la mano con la desconfianza ante lo gringo que no responde al
universo de masculinidad del mexicano” (Rojas, 2019).
Conclusiones
La literatura aparece como un espejo de la vida que se convierte a la
vez en fuente de respuestas y de interrogantes. La filósofa española
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María Zambrano afirma que cuando la filosofía perdió contacto con
la realidad, la literatura ocupó su lugar. Las obras literarias muestran
una filosofía de vida que es utilizada por el lector. “Con frecuencia
los personajes de papel le ofrecen una compañía donde encuentra
una explicación y vía de salida a las propias situaciones existenciales” (Viñuela, 2010: 5-6).
Con la finalidad de saldar una memoria con su pasado, Beltrán Félix escribió Adiós, Tomasa con una particular observación
mordaz al México olvidado por las instituciones, aquel que persiste en la lejanía del campo y que es controlado por la violencia y
el crimen organizado. El pueblo duranguense de Chapotán tiene su
propia ley. Corren los años ochenta y Tomasa trabaja para la familia Carrasco Heras. Tímida y hermosa, la empleada doméstica es
objeto de disputa entre los varones del lugar. Alrededor de ella se
desdoblan los códigos de una comunidad donde la violencia está tan
normalizada que es difícil reparar en ella.
El asesinato era ya en la sierra una cosa normal; pero esto era
romper a un ser indefenso. Y esa era la palabra que estuve buscando en aquellos tiempos sin nunca discernirla: era Tomasa una
morrita indefensa. (Beltrán Félix, 2019: 314)

Tomasa es un personaje emblemático que vive en el silencio
y que representa el silencio en que viven la gran mayoría de las mujeres cuya educación está subordinada al sistema patriarcal como en
el que está inmerso el pueblo de Chapotán. Sabe que no tiene la voz
para dar cuenta de sus agravios, por eso su silencio es el silencio de
las víctimas que forma parte de la pervivencia de la injusticia. De ahí
que la novela intente rescatar del silencio y del olvido las historias
que las víctimas no han podido transmitir. El silencio de Tomasa es
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el silencio de la madre de Flavio; es el silencio de Flavio, que toman
partido por las mujeres.
La figura de Tomasa encarna el sujeto del placer y los habitantes de Chapotán proyectan en el cuerpo de Tomasa, en su esplendorosa juventud, sus deseos y frustraciones; hay un halo de misterio
que cautiva aún más y que terminará atrayendo la fatalidad que la
persigue, pues es el objeto de deseo sexual de todos los muchachos
del pueblo y de los narcos que transitan por Chapotán. Uno de los
personajes, amigo de Héctor, el Seco es quien al final se convierte
en el narrador de la historia quien reflexiona en todo ese torbellino
de violencia que los vio crecer y reflexiona en ese rememorar de la
infancia:
¿Acaso tengo el derecho a contar la historia de alguien que vivió
en el infierno?… ¿Cómo puedo creer que, desde la sordera de mi
experiencia, tengo el derecho de imaginar lo que ella sintió? ¿Es
posible contar, sin traicionarlas, todas estas historias de vidas desfavorecidas? ¿De qué manera es un acto de justicia el rescatar del
olvido el dolor de los olvidados? (Beltrán Félix, 2019: 324)

Adiós, Tomasa aspira a recuperar el lado íntimo, sensible, de la
violencia machista que destruye la vida de las mujeres. Tomasa es un
personaje vigente lamentablemente. La pregunta que surge entonces
es el cómo enfrentar el problema de la violencia machista ¿Cómo
se crea en el alma de un agresor esa condición violenta? ¿Qué es
lo que ocurre con los lazos afectivos? El móvil de Beltrán Félix ha
sido presentar el todo para que haya una toma de conciencia de
cómo se crea la violencia machista. Esa educación que reciben los
varones desde la infancia, desde la voz de las figuras de autoridad y
que luego deriva a que de la misma manera y con la misma dureza
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hay que tratar a las mujeres; es una agresión al mundo emocional
de los niños, pues se transmite que la forma de relacionarse con las
mujeres es a través de la violencia y no como iguales. No se respeta
la sensibilidad de un niño, alguien que descubre el mundo, cómo
reacciona ante las cosas violentas que ve. Se le impone un machismo
que fomenta la violencia sistemática contra la mujer o las figuras
vulnerables. La novela va cerrando con el narrador que se convierte
en cierta manera en un alter ego del autor que sigue cuestionando la
realidad convertida en ficción:
¿Vale la pena escribir si no es para aspirar a que haya en mi escritura el don de sanar lo que Tomasa vivió en la indefensión? ¿Y
si de nada sirve? Llevamos tanto tiempo dando excusas para que
la imaginación se adentre en el mal, y nada: la vileza y la violencia siguen y siguen no obstante en nuestro mundo… ¿Y si acaso
escribir ficción no es ningún acto de justicia sino una forma hipócrita de servirse del dolor ajeno? ¿De hacernos posar como
insobornables guerrilleros de la verdad? No sólo basta con ocultar
los apellidos de Tomasa… (Beltrán Félix, 2019: 325)

¿Puede entonces la ficción ser un vehículo para incidir sobre la realidad?, cuestiona la escritora Atenea Cruz (2019). La literatura de la violencia incita al lector a crear un puente de empatía
con las víctimas y señala que no podemos cerrar los ojos ante
aquellos personajes que han sido víctimas de asesinato, de violación o que han sido desaparecidos, pues cada uno de ellos tiene
una vida propia, una historia vinculada con la otros, así es el daño
que se produce no solo es con las víctimas, sino también con sus
familiares y la comunidad a la que pertenecen. Por eso hay que
no hay que refugiarse en el silencio “alguien tiene que seguir contándolas para que hablemos. Para no decir adiós y olvidar” (Cruz,
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2019).
Orfa Alarcón por su parte, al mencionar también a las víctimas, enfatiza la importancia de la memoria que debe permanecer
diáfana sin obstrucción alguna. Pero el miedo provoca que la gente
calle y no cuente las historias impregnadas de dolor, por lo que calla
en público por el temor de que “aquellos” puedan estar escuchando
y puedan arremeter contra uno. “Se les nombra «aquellos» porque
queremos sentirlos lejanos, cuando, en realidad, están junto a nosotros en la fila del banco” (Beltrán Félix, 2017). Es en la literatura
donde se puede nombrar y hablar de esos otros que atosigan la existencia y aunque cause estupor la literatura de la violencia requiere
hacerlo explícito para poder lidiar con aquello. “La ficción nos ayuda
a entender que aquellos no son tan lejanos, que los otros no son tan
aquellos” (Beltrán Félix, 2017).
Según Ignacio Sánchez Prado, el autor “construye con ética,
inteligencia y talento una escritura comprometida y de gran fuerza
que vislumbra un camino para representar y pensar nuestros atroces predicamentos” (2019). Geney Beltrán Félix nos sumerge en
un México que quisiéramos no contemplar. Adiós, Tomasa recorre el
velo de la realidad encubierta por la historia oficial, por las víctimas
silenciadas no sólo por la violencia normalizada por el crimen organizado y la corrupción del gobierno, sino también por el machismo
imperante en la sociedad mexicana. Una mirada que no deja de ser
cruda y agresiva como el mismo escenario contemplado. El papel
del lector entonces será el de asumir el compromiso de reproducir
las voces víctimas de la violencia que merecen ser escuchadas y erradicar los patrones de comportamiento machista tan arraigados en
nuestra sociedad que son detonadores de violencia atroz.
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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

The Monterrey News: la ciudad novelada de Hugo
Valdés
Michelle Monter Arauz
Universidad Autónoma Metropolitana- Azcapotzalco
monter.michelle@gmail.com

Fecha de entrega: 6-4-2021 / Fecha de aceptación: 20-6-2021
Resumen. En este artículo argumento mi lectura de The Monterrey News
de Hugo Valdés como una obra que privilegia la reconstrucción de la urbe
regiomontana. El análisis de la novela de efectuará por medio de tres ejes:
“mito fundacional”, “ciudad sin estilo” y “espacios subversivos”. El objetivo es desentrañar las diversas representaciones de una ciudad norteña
que, si bien se ha construido particularmente en oposición a la visión centralista de la Ciudad de México, contiene diversas similitudes respecto a lo
caótico de la urbe moderna.
Palabras calve: The Monterrey News, literatura urbana, espacio, ciudad.
Abstract. This article argument is that The Monterrey News by Hugo Valdés is a novel that privileges the reconstruction of Monterrey city. The
analysis is made through the following axis: “foundational myth”, “city
without style”, and “subversive spaces”. The objective is to unravel the
several representations of a northern city that has been constructed as an
opposition to the capital of Mexico, but that also contains similarities as
in the chaos of the modern city.
Keywords: The Monterrey News, urban fiction, space, city.

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�Michelle Monter / The Monterrey News

The Monterrey News como literatura urbana
Lo más ordinario para todos, la
calle, fue la que llevó a
cabo
esta revolución del lenguaje.
Mediante los nombres de las calles,
la ciudad es un cosmos lingüístico.
Libro de los pasajes, Walter Benjamin

Este artículo parte de la concepción de que la literatura urbana funciona como un espacio de representación donde el autor
modeliza tanto la ciudad física y sus habitantes, así como las múltiples ficciones que se imbrican en la diégesis. De esta forma, en el
estudio de la literatura urbana1 no se puede prescindir del análisis de
la representación del ámbito social puesto que en ella se encuentra
un registro que da cuenta de las transformaciones de una ciudad paradigmática. Así, la transformación incesante de la ciudad se vuelve
una cualidad para su tratamiento narrativo. Muchos de los estudios
sobre el panorama de literatura urbana en México se fincan en el tratamiento literario que se le ha dado a la capital del país, dejando de
1 Según la entrada sobre ‘Literatura urbana´ en la Enciclopedia para la
literatura en México es “a partir de La región más transparente, de Carlos
Fuentes, publicada en 1958, [que] la ciudad no se conquista, sino que pertenece a
los escritores. En esta novela, Fuentes aborda alrededor de la consolidación de
la burguesía y la ruina de las clases trabajadoras. El sitio físico que elige para
ello es la ciudad de México. En un país que deja de ser presidido por militares
para dar paso a los civiles, Fuentes descubre la vida de los citadinos que han
dejado atrás la Revolución y el antiguo régimen, para insertarse de una vez
por todas en el nuevo orden. Esta obra es considerada, por la mayoría de los
críticos, como la novela que origina la literatura urbana”. Disponible en: http://
www.elem.mx/estgrp/datos/42

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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

lado las representaciones literarias de otras ciudades. Una de esas representaciones corresponde con The Monterrey News (Grijalbo, 1990)
de Hugo Valdés Manríquez,2 obra que, si bien contiene elementos
del género de la novela histórica, es unas de las primeras novelas
urbanas donde se retrata a la ciudad moderna de Monterrey.3
Cuando hablo de representaciones en TMN,4 me refiero al
proceso de percepción, interpretación y reproducción que Hugo
Valdés efectúa en la novela. El autor, al hacer una reconstrucción de
un cuerpo social, presenta su propia representación de Monterrey.5
Además, recupero la definición de ‘espacio vivido’ de Henri Lefebvre en la cual alude a los espacios de representación “a través de las
imágenes y los símbolos que lo acompañan, y de ahí, el espacio de
los habitantes, de los usuarios, pero también el de ciertos artistas y
2 Hugo Valdés nació en Monterrey en 1963 y en su obra confluyen tanto
la novela, el cuento y el ensayo. Además de la novela a tratar en este estudio,
también ha publicado El crimen de la calle de Aramberri (Ediciones Castillo,
1994), Días de nadie (Fondo Editorial Tierra Adentro, 1992) La vocación insular
(Ediciones Castillo, 1999), Breve teoría del pecado (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2013), El asesinato de Paulina Lee (Tusquets,
2016), y Los confines del fuego: diarios de Santiago Vidaurri (Analfabeta, 2020).
3 Con respecto al título de la novela, está tomado del periódico del Coronel J. A. Robertson The Monterrey News cuyo primer número apareció el 23 de
abril de 1882. La característica principal de este periódico es que estaba escrito
en inglés, indicio de que posiblemente estaba dirigido a un público extranjero
en Monterrey. Así como el periódico, la novela da cuenta de los hechos históricos que conformaron la ciudad de Monterrey, así como de las relaciones
sociales de sus habitantes. La publicación en español comenzó a realizarse
hacia 1902 y finalizó hacia 1911. (González citado Bennett, 2007: 14).
4 De aquí en adelante se usarán las siglas TMN.
5 En el Diccionario de estudios culturales se plantea que “la representación constituye la estructura de comprensión a través de la cual el sujeto mira
el mundo: sus ‘cosmovisiones’, su mentalidad, su percepción histórica” (Szurmuk y McKee, 2009: 252).
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quizá de aquellos novelistas y filósofos” (2013: 98). Estas premisas
se concatenan con las ideas de Alex Matas Pons quien propone que
el análisis de la literatura urbana debe tomar en cuenta la relación
entre la creación artística y la práctica material que estructura el espacio, de tal suerte que “su densidad semiótica [de la ciudad] incluye
tanto la imaginación del progreso y la tecnificación encargada de su
realización como su contrapartida crítica, revela la falacia del poder
de las representaciones. La ciudad-concepto de la modernidad no
es imaginable […] sin sus contradicciones” (2010: 17-20). Por otro
lado, García Canclini en Imaginarios Urbanos plantea que “debemos
pensar en la ciudad a la vez como lugar para habitar y para ser imaginada. Las ciudades se construyen con casas y parques, calles, autopistas y señales de tránsito. Pero las ciudades se configuran también
con imágenes […] La urbe programada para funcionar, diseñada
en cuadrícula, se desborda y se multiplica en ficciones individuales
y colectivas” (1999:107). Los autores citados hacen hincapié en la
cuestión de las imágenes con las cuales se construye la ciudad. Estas
imágenes están cargadas de significados sobre la ciudad y sus habitantes. Las múltiples ficciones individuales y colectivas que plantea
Canclini nacen de las interacciones del cuerpo social que habita la
ciudad. Esta característica visual está íntimamente relacionada con la
capacidad imaginativa que es el impulso de la creación literaria. Entonces es posible argüir que cuando un escritor reconstruye una ciudad invariablemente reconstruye también el entramado social que
la habita, logrando desentrañar las diversas capas que conforman
un cuerpo social.6 Un ejemplo del ejercicio de reconstrucción de la
6 Es José Manuel Prieto en Poéticas urbanas: representaciones de la ciudad en la literatura quien define a la ciudad como “un sitio, un lugar que acoge
una serie de construcciones e infraestructuras que dan servicio a una pobla-

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ciudad que plantea TMN es visible en el siguiente apartado:
Gilberto Salas se encaminó al estacionamiento donde lo esperaba
su automóvil recién afinado. Tomó avenida Constitución luego
de haber dejado el Monterrey añoso de la colonia Obispado […]
Antes de llegar a Zaragoza, vio los picos de concreto del nuevo
santuario de Guadalupe, y junto a ellos la mole gris del viejo santuario, en cuya planicie fue siempre un niño mimado por el amor
de un padre que se esforzó hasta lo último por no vivir en la pobreza del barrio de San Luisito (Valdés, 2006: 110).

Gilberto Salas es un personaje que pertenece a la clase media trabajadora, pero como podemos observar en el pasaje anterior, proviene del barrio de San Luisito, también conocido como la
colonia Independencia. Para entender el marcador de clase social
es necesario saber que San Luisito es uno de los barrios más antiguos de la ciudad, inclusive se encuentra descrito en el Corrido
de Monterrey.7 Se localiza al sur de lo que ahora es la Macroplaza
y divide el centro de la ciudad del municipio de San Pedro Garza
García. Su antigüedad va de la mano con el desarrollo industrial
de la región a finales del siglo XX. Con la fundación de Cerveción” y que lo urbano “apela a lo social y antropológico; no es la ciudad, sino
el espacio social o urbano donde se genera la vida urbana” (Prieto, 2012: 382-383).
Su libro es una cartografía de la ciudad de Monterrey a través de los espacios
representados en la literatura regional, es decir, el arquitecto usa la literatura
como herramienta para describir la ciudad como espacio físico, a través de sus
calles y sus edificios.
7 “Tengo orgullo de ser del norte, del mero San Luisito, porque de ahí es
Monterrey, de los barrios el más querido, por ser el más reinero, ¡sí señor!,
barrio donde nací”. Este corrido fue escrito por Severiano Briseño Chávez
originario de San Luis Potosí. Se cree que pudo haber sido compuesto entre
1939 y 1941. Ver: https://www.info7.mx/seccion/el-corrido-de-monterrey-es-cantado-con-orgullo-pero-pocos-saben-su-origen/1514748
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cería Cuauhtémoc y la Fundidora de Fierro y Acero se produjo
una ola de migración debido a la gran cantidad de empleos que se
generaron. Gran parte de los migrantes que llegaron a trabajar a
las empresas regiomontanas provenían de San Luis Potosí, lo que
originó que a su lugar de asentamiento se le conociera como Barrio de San Luisito. En 1910, en la celebración de los 100 años de
la Independencia de México, el Gobierno del Estado, encabezado
por Bernardo Reyes, nombró al barrio como se le conoce hasta
ahora: colonia Independencia.
El marcador que tiene esta colonia en particular corresponde con su historia, es decir, es un barrio de migrantes que llegaron
a Monterrey para trabajar como obreros. Así como Valdés muestra
la ficción colectiva en la cual el barrio de San Luisito es un barrio
marginal, aún en la actualidad los habitantes de la colonia Independencia siguen bajo el estereotipo de la pobreza y la delincuencia,
cuestiones que han generado la discriminación de otros sectores de
la población en conjunto con la estigmatización de la zona. Mientras
que el personaje de Gilberto Salas logró salir del barrio, la mirada de
otro personaje, un empleado de mediana edad subordinado de Salas llamado Francisco Cavazos, sirve como muestra del estereotipo
planteado anteriormente:
Para qué cambiar lo que uno es, se dijo don Pancho, lo que uno
nunca va a dejar de ser; Gilberto Salas, un muchacho lleno de
ambiciones, siempre sería para él alguien sin más futuro que aquél
que le impusiera el licenciado Milmo. Aunque odiaba tener razón
sobre ese tema, Francisco sabía bien que Gilberto no llegaría más
lejos, aun con el engaño de creerse una especie de secretario personal de Mario, y que nada iba a ganar copiándole los modos y
hasta la marca de cigarros que fumaba (Valdés, 2006: 116).

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Aunque Gilberto Salas tenga la capacidad y la ambición
como para subir desarrollarse profesionalmente, el personaje de
don Pancho logra ver que Salas está a merced de su jefe, el licenciado Mario Milmo, empresario miembro de la élite regiomontana. La
vida de Gilberto Salas no está bajo su control, sino que alguien de
una clase social más alta es quien podrá decidir sobre su futuro. En
este apartado el autor realiza una crítica hacia la falta de movilidad
en la sociedad regiomontana, donde la meritocracia no es una opción para el desarrollo: Gilberto Salas es un personaje marcado por
el signo del barrio de San Luisito.
El origen de la ciudad como articulación
Anzaldo González indica que es una falacia creer que las ciudades
modernas se crean de la nada porque se tiene el antecedente de
las grandes civilizaciones prehispánicas (2003: 35). La idea general
que enfatiza el autor es muy común dentro del imaginario social:
las ciudades prehispánicas como antecedente de las grandes ciudades de la modernidad mexicana. En Nuevo León no existe este
antecedente de la gran ciudad a la manera del canon prehispánico mesoamericano en el que se encuentran las grandes ciudades
de Tenochtitlán, Chichén Itzá, o Tzintzuntzan. Lo anterior está
relacionado con la concepción del indígena del noreste construida en oposición al indígena mesoamericano; mientras el primero
era nómada, el segundo fue capaz de erigir ciudades. Además, los
grupos indígenas del noreste no tenían una religión como en el
canon mesoamericano, por lo que no construyeron templos. Este
hecho fue un obstáculo al momento de la evangelización ya que,
a diferencia de las culturas mesoamericanas, no existían figuras o
elementos con los cuales realizar un sincretismo. Estos factores
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ayudaron en su momento a crear el estereotipo del “bárbaro del
norte” o del “indígena incivilizado”, el cual condujo a las prácticas de segregación que desembocaron en el etnocidio sufrido por
los indígenas nómadas del noreste (Ramírez, 2006: 23-25). Este
etnocidio fue gradual si tomamos en cuenta que la fundación de
Monterrey se realizó en 1596 y los últimos sobrevivientes fueron
registrados en los albores del siglo XIX. Durante más de dos siglos los grupos indígenas del noreste estuvieron sometidos a las
crueldades de los españoles que se asentaron en la zona. Según
Ramírez, “los indios potencialmente eran una manada que el español podía salir a capturar o un rebaño al que se le podía explotar.
De igual forma en que se hacía para reconocer la propiedad del
ganado, los españoles colocaron marcas corporales a los indígenas
para su identificación” (2006: 34-35).8 Fue la crueldad de los mecanismos con los que los españoles intentaron someter a los indígenas, que éstos terminaron por adoptar acciones de resistencia que
fueron catalogadas como agresiones. Este factor también ayudó a
que se formara la concepción del indígena bélico del norte. Aún en
la actualidad el término “indio bárbaro” es utilizado dentro de la
academia para referirse a los grupos indígenas del norte por lo que
se continua con la estigmatización que justificó el etnocidio. En
8 La figura de las encomiendas era el sistema por el cual se utilizaba a la
población indígena a través del trabajo forzado y funcionaba como un dispositivo de dominación del espacio que se conquistaba. La encomienda dio lugar
a tal nivel de esclavitud que la corona mandó a Francisco Antonio de Barbadillo y Vitoria para regular la situación de las encomiendas. Reproducimos una
propuesta de un encomendero en 1675 en Nuevo León: “antes se marcaba a los
indios para saber con una seguridad de que eran de ellos y no de otros… unos
usaban cuchillo al rojo vivo […] otros usan su marca de ganado […] pero eso
hoy no se usa y es necesario volver para evitar las confusiones que hay […]”
(Montemayor citado en Ramírez, 2006: 35).

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el contexto del folklore nacional el término “bárbaros del norte”
alude a quienes habitan el norte del país.9
En TMN encontramos, sobre todo en la línea narrativa histórica, una perspectiva crítica hacia el hispanismo que ha dominado
la investigación regional.10 Las menciones hacia la esclavitud y el
maltrato de los grupos indígenas en Nuevo León se realizan desde la
voz de los fundadores de la ciudad, Diego de Montemayor, Alberto
del Canto y Luis de Carvajal y de la Cueva, en el diálogo que comparten en el capítulo “Nuestra Señora de Monterrey (1526-1723)”:
Mientras que los españoles, en constante desobediencia de su majestad, seguían llevando indios en abundancia a los duros trabajos
de las estancias de labor, y los naturales se alzaban una y muchas
veces para llevarse consigo yeguas, vacas y cabras; mientras los
gobernadores se sucedían, y el último cronista vivo de Zavala tra-

9 Ver Luis Medina Peña, Los bárbaros del norte. Guardia nacional y política en Nuevo León, México, Fondo de Cultura Económica, 2015. En este libro,
Medina Peña aborda la conformación de la clase política nuevoleonesa durante
el siglo XIX, caracterizada por las batallas con comanches y lipanes, el ejército
estadounidense y por la gran actividad comercial que se desarrolló en el territorio fronterizo. Por otro lado, es de sobra conocida la frase de José Vasconcelos:
“Donde termina el guiso y comienza la carne asada, comienza la barbarie”
(Vasconcelos, 2011: 186). En ella podemos rastrear el estereotipo con el que aún
se habla de los habitantes del norte del país, relacionados con lo salvaje, lo
bárbaro y lo incivilizado.
10 Respecto a este punto Ramírez Almaraz indica que “existían otras prácticas que colocaban al indígena en igualdad de circunstancias que los animales,
prueba de ello es una de las ordenanzas de quien irónicamente ha sido llamado
el ‘defensor de los indios’, el gobernador Barbadillo, quien decretó ‘prohíbese
que a los indios se les eche lazo corredizo por el pescuezo, y sólo se amarren
en manos y brazos’[…] El historiador regiomontano Israel Cavazos describe a
Barbadillo como “pacificador y fundador de pueblos[…] libertador y padre de
los indios” (Ramírez, 2006: 35). Cabe mencionar que Israel Cavazos es una figura
fundamental en el estudio de la historia en la región.
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bajaba para todos ellos, a Juan Bautista Chapa11 se le veía siempre
con un revoltijo de hojas donde, de tanto en tanto, garrapateaba
alguna idea que le venía a la cabeza. Se la pasaba así anotando
[…] perpetuando acusaciones de sublevación y desorden, y proclamando aunque con letra muy queda, anuncios de azotes para
los lomos de los indios. Pero la gente era tan desbaratada y tan
necia a mal usar de aquéllos, que al cronista Chapa no le quedaba
sino lamentarse en silencio (Valdés, 2006: 47).

Una vez que el licenciado Barbadillo calmó con sus gestiones la
violencia de los ánimos, se retiró satisfecho del Reyno, sin saber
hasta algunos años después que los españoles en nada se habían
calmado, y que era necesaria su presencia vigilante en ese lugar
para que los ultramarinos dejasen ya de provocar a los indios que
no podrían sino defenderse con el ataque (Valdés, 2006: 49).

Como podemos observar, el mito fundacional de la ciudad
de Monterrey es una construcción que califica su pasado prehispánico como bárbaro, salvaje e incivilizado a diferencia del de la Ciudad
de México cuya identidad realza ese pasado, cargado de una exotización que también tiene sus bemoles, pero que a fin de cuentes rinde
un homenaje a la civilización que habitó ese espacio desde tiempos
prehispánicos. Al contrario, en Nuevo León poca gente tiene conocimiento de las poblaciones indígenas que hubo en la región y
ese vacío identitario fue llenado con la herencia industrial que dejó
el auge fabril de la ciudad a finales del siglo XIX. Después, cuando
ese auge industrial fue destruido con la declaratoria de quiebra de la
11 Juan Bautista Chapa (nacido Giovanni Bautista Schiapapria, 1627-1695) fue
un conquistador y escritor de origen italiano, llamado El Cronista Anónimo
debido a su crónica de la vida del Nuevo Reino de León en el siglo XVII, cuya
autoría permaneció en secreto por más de 300 años. Escribió el libro Historia
del Nuevo Reino de León de 1650 a 1690.

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Fundidora de Fierro y Acero en la década de 1980, la identidad de la
ciudad se configuró alrededor del discurso empresarial con base en
el trabajo y el hábito emprendedor como emblemas de la sociedad
regiomontana.
Monterrey como una ciudad sin estilo
Fue Alejo Carpentier quien puso sobre la mesa la idea de la ciudad
latinoamericana como “ciudad sin estilo”:
La gran dificultad de utilizar nuestras ciudades como escenarios
de novelas está en que nuestras ciudades no tienen estilo. Más o
menos extensas, más o menos gratas, son un amasijo, un arlequín
de cosas buenas y cosas detestables -remedos horrendos, a vecesde ocurrencias arquitectónicas europeas. Nunca he visto edificios
tan feos como lo que pueden contemplarse en ciertas ciudades
nuestras (Carpentier, 2003: 124).

Aunado a Carpentier, Manuel Delgado ha aludido a los inconvenientes que supone crear ciudades literarias a partir de ciudades “sin chiste”, mientras que José Manuel Prieto planteó la siguiente pregunta: “¿Es Monterrey una de esas ciudades?” (2012: 383).
Monterrey es una ciudad que, como vimos anteriormente, a razón
de negar el pasado indígena de la región, construyó su identidad a
partir de la idea del progreso modernizador de la mano del desarrollo de la industrial hacia finales del siglo XIX. No obstante, es
justamente ese desarrollo industrial el que caracterizó a Monterrey
como una ciudad hostil, contaminada y gris. Respecto a la arquitectura, Monterrey no cuenta con edificios coloniales y no posee
muchas construcciones históricas ya que, como vimos en el capítulo
1, durante la década de 1980 se destruyó el centro histórico. Por lo
anterior consideramos que, en efecto, Monterrey es una ciudad sin
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estilo a la manera de Carpentier, pero también el escritor cubano ve
una oportunidad para los novelistas americanos en la falta de estilo
de las ciudades:
El pasado siempre deja unas decoraciones magníficas, cuya descripción nos sugiere “buenos trozos de bravura” … Pero cabe
preguntarse si el verdadero papel del novelista no consistirá, precisamente, en prescindir de ciertos escenarios demasiado vistosos,
demasiado ricos en sugerencias, para conferir categoría humana y
universal a lo que se ofrece sencillamente a nuestra visión […] Es
precisamente en valorizar lo que carece de estilo propio, en hallar
la poesía donde no pareciera que existe, en valerse de elementos
pobres, donde está el genio de quienes saben elevar lo local y circunscrito a una categoría universal (Carpentier, 2003: 118).

El autor plantea que en el ejercicio de escribir una novela es
importante desarrollar la capacidad de universalizar una representación particular y de brindarle el ámbito humano a lo representado.
La ciudad sin estilo en sí misma no es un impedimento para el trato
narrativo, pues es en el genio del escritor donde reside la capacidad
de novelar.
Existe un carácter monstruoso de la ciudad que se enaltece
en la obra de Valdés a partir de pasajes como el siguiente en el que
el sol, a diferencia del conocido poema de Alfonso Reyes,12 resulta
ser una representación de la hostilidad de la ciudad a partir de la voz
de Rogelio Villarreal, personaje de la línea narrativa contemporánea
que entra en conflicto con Mario Milmo debido a la compra de un
terreno:
12 “No cabe duda: de niño, / a mí me seguía el sol. Andaba detrás de mí/
como perrito faldero; /despeinado y dulce, /claro y amarillo: /ese sol con sueño
/que sigue a los niños […]”

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Pinche Monterrey: pinche Monterrey […] lo dijo cuando dejaba atrás
la calzada Madero para enfilar por Zaragoza. […] Sol enfermo,
rabioso el de la ciudad, el de este cielo tan azul. Lo detuvo un semáforo, casi al alcanzar el verde para seguir, en la calle Espinosa.
Rogelio dejó que su vista corriera hasta la iglesia del Perpetuo Socorro que se alzaba con sus campanarios y sus cúpulas sobre los
locales del mercado. Oyó los pitazos constantes, el golpeteo de un
martillo hidráulico que abría una parte de la calle Zaragoza. Oyó
la radio, oyó que le pitaban y que le mentaban la madre porque
no avanzaba, y se oyó a sí mismo reprochándose por tratar una
vez más con Mario Milmo: pareciera que no escarmiento. Siguió por
un lado del Palacio de Gobierno y vio el color de la cantera vieja
de los muros del edificio […] Entró a las vías de sombra bajo la
Gran Plaza, se olvidó del sol y del calor […] Dejó Padre Mier y
miró de reojo el monumento en homenaje a los obreros asesinados en 1936, y vio el faro anaranjado del Comercio, y detrás de él
el Casino y la catedral, y su vista regresó al encallar en la estatua
cercana de Ignacio Zaragoza. Luego vio las altas paredes del Palacio Municipal que le daban paso a un trabajo de Rufino Tamayo:
el Homenaje al Sol (Valdés, 2006: 85).

En este pasaje la monstruosidad de la ciudad sin estilo es aumentaba por la enumeración caótica a la cual se somete al lector. Los
diversos edificios y la rapidez con la que son nombrados, uno detrás
de otro, dan la sensación de ir por una ventana viendo cada uno de
estos objetos pasar a nuestro lado sin lograr entender del todo su
orden. La relación del sol de Monterrey con la escultura de Rufino
Tamayo funciona como una ironía ya que, en los veranos, Monterrey puede alcanzar temperaturas de hasta 40 grados centígrados,
lo cual le otorga al sol la característica de “rabioso”. También en
este pasaje podemos observar a la ciudad siendo “abierta” por un
martillo hidráulico, justo sobre la calle Zaragoza que cruza el centro
de norte a sur. Anteriormente mencionamos que la capacidad de
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transformación de las ciudades paradigmáticas resulta ser una cualidad al momento de representarla en una obra literaria. Esta idea
podría no contraponerse sino complementar a la “ciudad sin estilo”
de Carpentier y el reto narrativo que implica. En efecto, Monterrey
no es una ciudad estática, está en constante transformación y son
justo estas transformaciones urbanas tan radicales las que la inhiben
de la armonía de un estilo.
Siguiendo con la categoría de ciudad sin estilo, en este pasaje
se describen diversos edificios y monumentos que no guardan relación alguna más allá de que comparten el mismo espacio. El Palacio
de Gobierno fue un proyecto arquitectónico llevado a cabo durante
el gobierno de Bernardo Reyes; es un edificio de cantera rosa cuya
construcción comenzó en 1895 y concluyó en 1908. Por otro lado,
la Gran Plaza, mejor conocida como la Macroplaza, se inauguró en
1987 y es una placa de cemento que cubre casi 40 hectáreas en donde se encuentran, entre otros monumentos, el Faro del Comercio de
70 metros de altura, de color naranja y que por las noches enciende
un láser verde que se puede ver desde varios puntos de la ciudad. Su
autoría se le atribuye a Luis Barragán, pero él jamás lo reconoció.
Este bastardo del diseño es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Recuperamos una crónica de Guillermo Sheridan
que narra la inauguración del monumento:
Desde nuestro concepto del urbanismo hasta los nombres de las
tiendas, pasando por las ideologías, siempre nos las arreglábamos
para atinarle a lo más feo. Los monumentos son tan espantosos
que no se sabe si están allí para adornar a la ciudad o son su sistema de control de plagas […] Pero lo más macro de la Macroplaza
es el Faro del Comercio. Se trata de un monolito como el de 2001
pero cien veces más grande y no negro sino anaranjado y de estilo

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abstracnaco. Está erigido en el mismo lugar donde hace apenas
unos lustros algunos industriales jugaron al tiro al blanco con una
manifestación obrera desde las ventanas del Casino. […] Yo estuve ahí el día en el que fue inaugurado el macrofaro del comercio.
Martínez soltó un macrodiscurso tan elegante como la fuente de
Neptuno. Después conectó el interruptor que debería encender
los treinta millones de pesos de rayos láser que, encendidos en
la parte más alta del monumento, harían saber al paseante que
había llegado a la tierra de la libertad empresarial. Miles de gentes
volteaban hacia las torres esperando ver los rayos láser. El gobernador apretaba una y otra vez el interruptor y… no pasó nada.
Absolutamente nada (Sheridan, 1988: 107).

En esta crónica de Sheridan es posible visibilizar de nuevo el
proceso de encubrimiento de un evento infame con un instrumento
que diera otro significado al espacio. En este caso, Sheridan se refiere a la masacre del 29 de julio de 1936 cometida por miembros del
grupo de corte fascista Acción Cívica Nacionalista en contra de la
Federación Trabajadores de Nuevo León. Para 1936 los conflictos
entre el presidente Lázaro Cárdenas y la burguesía regiomontana
habían alcanzado un punto álgido que culminó con la llegada a la
gubernatura de Nuevo León del general Anacleto Guerrero. Una
de las primeras declaraciones de Guerrero hacia los dirigentes de
las organizaciones obreras de Monterrey fue la siguiente: “Funestos
logreros de la revolución […] zánganos que viven a expensas del
proletariado, escudados en el pomposo nombre de líderes” (Gutiérrez citado en Vázquez: 2017: 169). Después de tal declaración,
el ambiente en Monterrey se polarizó gracias a la afrenta que tanto la prensa como los empresarios a través de sus sindicatos blancos iniciaron. A través de la Asociación Cívica Nacionalista, cuyos
miembros pertenecían a la burguesía regiomontana y donde se enDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-5

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contraban personajes como Eugenio Garza Sada, Roberto Garza
Sada, José Saldaña, Manuel L. Barragán, y Joel Rocha, se gestó un
atentado en contra de las organizaciones obreras.
El 29 de julio de 1936 la Federación de Trabajadores de
Nuevo León organizó un mitin para exigir la disolución de grupos
fascistas como Acción Cívica Nacionalista y Acción Revolucionaria Mexicanista, el cese de los sindicatos blancos en los cuales el
patrón seguía liderando y la creación de una ley de inquilinato que
protegiera de los abusos de los casatenientes. Después del mitin, los
trabajadores fueron atacados con ladrillos que eran lanzados desde
las alturas de los edificios que rondan la Plaza Zaragoza y atacados
con armas de fuego que eran disparadas desde las alturas del Casino
Monterrey por los miembros de Acción Cívica Nacionalista. Los
burgueses asesinaron a tres obreros: Feliciano Alcocer, José Guadalupe Palacios y José Bárcenas, e hirieron a una veintena más, entre
ellos Tomás Cueva, secretario general de la Federación de Trabajadores de Nuevo León. Según Meynardo Vázquez, “el presidente
Cárdenas ordenó al gobernador desaparecer la Asociación Cívica
Nacionalista, lo cual acató, pero los agresores nunca fueron juzgados ni sentenciados, su arresto fue de sesenta horas y no en la cárcel
municipal, o en el penal del estado; sino en las cómodas instalaciones del Campo militar. Los expedientes de ese asunto desaparecieron y a los agredidos nunca se les tomó declaración por parte de la
Procuraduría del Estado” (2017: 170).
No es azar que el Faro del Comercio se encuentre justamente en el mismo lugar donde ocurrió la masacre de trabajadores. Más
aún, la intervención que se hace del espacio no implica solo una imposición del gobierno sobre la población, sino que es también una
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imposición sobre la memoria y la identidad. Ya no son los obreros
antaño los que construyen la ciudad, sino los empresarios junto con
los gobernantes, y el poder económico que representan.
El centro de la ciudad como espacio de marginación
Desde la fundación de Monterrey en 1596 pasaron tres siglos en los
cuales las dimensiones de la ciudad permanecieron muy similares al
encuadre del centro. Su desarrollo a finales del siglo XIX se vincula
con el progreso de su industria. Monterrey comenzó a desbordarse
gracias a la oferta de empleos brindados por las nacientes fábricas.
Incluso para 1900, año de creación de la Fundidora de Fierro y Acero, ésta se encontraba en la periferia de la ciudad. Actualmente el
Parque Fundidora, situado en los terrenos de la fábrica, está considerado dentro del centro de la ciudad. Es decir, el corazón urbano
de Monterrey también ha sido sometido a diversas transformaciones a lo largo del siglo XX. Como en toda ciudad, el centro ocupa
un lugar privilegiado en la dinámica urbana. Por ejemplo, la principal
razón del proyecto de la Gran Plaza estuvo relacionada con la mala
imagen del centro relacionada con el tipo de establecimientos que
abundaban: cantinas, burdeles, vecindades y la gente que habitaba
o frecuentaba estos lugares. En este sentido, el objetivo del proyecto fue desmantelar las estructuras comerciales (en el caso de las
cantinas y burdeles) y habitacionales (en el caso de las vecindades),
también alterando el tejido social que se construía a partir de esos
espacios.
Según Anzaldo, “en la ciudad siempre han existido espacios
negados o ignorados por la sociedad en los cuales los seres humanos
han dado rienda suelta a sus preferencias y conductas sexuales. En el
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caso de los homosexuales, esta población distanciada de la represiva
dicotomía genérica es casi siempre relegada a los suburbios bajos y
a la clandestinidad, oculto ante la mirada de las buenas conciencias”
(2003: 33). En TMN, mucha de la experiencia narrativa situada en
el centro durante la década de 1980 corresponde con espacios subversivos. Valdés enfrenta dos realidades al incorporar estos espacios
de ruptura, ya que los clientes asiduos a este tipo de lugares son los
personajes masculinos de clase alta, como podemos observar en los
siguientes extractos de la novela:
Ahora se dirigía [Julio Villarreal] al Manolo’s para acostarse con la
muchachita que cobraba una moneda por pieza bailada […] Las
puertas del mercado Victoria seguían abiertas; más que la mercancía de sus frutas apiñadas, bajo la amarillenta luz de los focos el
local mostraba el desafío y la miseria de un grupo de prostitutas
tristes que tomaban su café con leche hasta que eran empujadas
de nuevo a la cama prestada (Valdés, 2006: 117).

Recién ingresado, el diputado Luis Orozco permaneció solo en
una de las mesitas […] un travestido se ocultó a un lado, cerca
de los focos de una de las columnas, y se reacomodó un sostén
que ceñía sus senos falsos […] El ayudante que conducía a veces
el auto del diputado advirtió en la sonrisa complacida de su jefe
el preludio de lo que pasaba siempre: las primeras definiciones
sociológicas como un reconocimiento del lugar y luego, con una
presa joven a la vista, la petición de hacerle traer a ese o el otro
muchacho de la barra para platicar a solas con él (Valdés, 2006:
119).

Además de la clandestinidad en la que se enmarcan los actos narrados por Valdés, el caso del diputado Luis Orozco contiene
otros factores que llaman la atención. Orozco, al estar dentro de un
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establecimiento se encuentra fuera del espectro público, pero aún y
con este nivel de ocultamiento Orozco no es capaz de manifestar su
deseo. Su chofer tiene que entrar a cuadro para realizar el ritual de
buscar un acompañante para el diputado. En el mismo tenor, Valdés
como narrador tampoco expresa el acto sexual de manera directa,
sino que lo disfraza con eufemismos como “platicar a solas”. En
este caso, el proceso de ocultamiento atraviesa no solo la capa de lo
público y lo privado, sino que también pasa por la capa del lenguaje
al no ser nombrado.
Por otro lado, la representación que hace Valdés de estos
espacios subversivos, al menos en la literatura regional de la época,
es una cuestión innovadora, aunque en esa misma época, otro exponente literario de la marginalidad regiomontana corresponde al
ámbito de la poesía. Samuel Noyola (1965) publica en 1986 Nadar
sobre mi llama, libro que contiene uno de los poemas más grandes
hacia la ciudad de Monterrey, “Nocturno de la calzada Madero”,
donde a través del recorrido sobre la calzada Madero, que cruza de
oriente a poniente el centro de la ciudad, revela los espacios ocultos
que, de manera paradójica, es en la noche cuando son más visibles:
Porque mis días se han levantado
contra una ciudad enjoyada de mendigos,
circos donde la razón atraviesa aros de fuego,
pirámides con sacerdotes adorando la cifra y el puñal, […]
Allá donde la puta, el califa y el maricón
se deslizan orgullosos de su techo de estrellas,
como una corriente afiebrada que va puliendo las mesas,
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el vidrio turbio de las botellas
donde respiran rumorosas abejas,
y levantan burbujas hasta el ojo ebrio,
que revientan con el tambor y las maracas
si dos bailarines se tallen entre el viento dorado de una cumbia.
(Noyola, 2011:77)

Esta similitud en cuanto al tema de la marginalidad no es
arbitraria. Existe una relación directa entre TMN y “Nocturno de
la Calzada Madero” en tanto que la primera edición de TMN en
1990 contiene el siguiente verso como epígrafe: “Porque mis días se
han levantado contra una ciudad enjoyada de mendigos”. Esta relación también se hace evidente a través de la representación de los
personajes marginados que habitan los espacios subversivos. Tanto
Noyola en la poesía como Valdés en la narrativa posicionan a la
puta, el califa y el maricón como personajes que viven la ciudad nocturna. La calzada Madero en conjunto con las calles de Guerrero,
Reforma y Arteaga, además de algunas partes de la Avenida Colón
y Cuauhtémoc, poseen en conjunto este marcador de zona roja. Las
cantinas, burdeles y comercios que se encuentran en esta zona aún
en la actualidad corresponden a los mismos narrados por Valdés en
TMN. En este sentido, es irrelevante si Valdés nombra los lugares
sobre los que escribe, es suficiente saber que esta parte de la diégesis se desarrolla en el centro de la ciudad para entender qué tipo de
sitios son los descritos en la novela. Mientras que los sitios que pudieran ser catalogados como patrimonio histórico de la ciudad han
sido demolidos o transformados, la cartografía de la marginalidad
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ha permanecido vigente a pesar de los casi 30 años que separan la
publicación de TMN.
Consideraciones finales
En este artículo argumento que la identidad de la ciudad en constante transformación es el gran tema de The Monterrey News. La tesis de
Valdés sobre Monterrey proviene de la vileza de los cimientos sobre
los cuales se ha construido la ciudad y que han quedado ocultos a
través de estas transformaciones identitarias que van de la mano
con sus cambios físicos, no en balde el autor concede amplios pasajes a la reflexionar sobre ello. Además, es posible sostenes que
la principal característica de Monterrey como ciudad sin estilo es
el proceso de trasformación que se realiza constantemente en los
espacios cargados de memoria (el Faro del comercio, la Macroplaza)
despojándolos de una armonía estética. Estos espacios son también
cimientos de la diégesis que, aunados al tratamiento del origen de
Monterrey, funcionan como ejes articuladores de la novela.
Dado que la novela se finca en la representación de la ciudad
a través de las múltiples capas del tejido social, la narración logra
imbricar las características de la ciudad contemporánea con los aspectos históricos que le dieron origen, develando una fuerte crítica
hacia Monterrey. A través de las categorías de análisis propuestas el
mito fundacional, la ciudad sin estilo y los espacios marginados fue
como logré definir que el motivo en la novela resulta ser la vileza
primigenia de la ciudad que se plantea en los pasajes históricos y se
reafirma en la línea narrativa contemporánea.

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�Artículos
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

“It’s not Art, It’s State”: Rethinking the Feminist
Interventions into the Mexican Monument of
Independence through the Post-Aesthetic Concept
of Emptiness and Leerraumkunst 1
Nínive Vargas de la Peña
Columbia University
nmv2124@columbia.edu

Fecha de entrega: 29-4-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Resumen. Después de la intervención feminista sobre el Monumento a
la Independencia, aunado a otras acciones históricas en contra de comisiones del Estado, se ha vuelto crítico el cuestionamiento sobre la “profanación” de monumentos identitarios y obras de arte para actualizarlos
históricamente a través de un proceso de violencia creativa. Basados en
el concepto post-estético de Raum o espacio, expuesto por Heidegger,
entendido tanto como presencia, así como el vacío para convenir significado, aunado al nuevo concepto de “arte vacío” (Leerraumkunst), esta
investigación realiza un estudio filosófico e historiográfico del monumento a la independencia, junto con la intervención feminista sobre el mismo.
Teniendo en cuenta el término Heideggariano de “preservación” en el
1 This research could only be achieved through the invaluable guidance
of Professor Diane Bodart, from Columbia University for whose research into
the interaction between public monuments and spaces stands as an exemplary
work into the projection of power in Imperial Spain and its colonies. Equally
indebted is this study to the philosopher and Professor John Rajchman whose
philosophical understanding of art strives for the creation of a new understanding of its importance within post-modern thought.

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arte, esta investigación vendrá a demostrar cómo actos de intervención en
el arte del estado pueden ser equivalentes a tal concepto. Esta discusión
nos permitirá cruzar el puente de la singularidad de este evento histórico, a
una verdad ontológica que pueda cuestionar la sacralización totalitaria del
arte identitario del estado.
Palabras clave: feminismo, Heidegger, Leerraumkunst, Raum, arte,
postestética
Abstrac. Leading the feminist intervention on the Mexican Monument of
Independence, and further historical actions into commissions of the State,
question have risen upon the “desecration” of identitarian monuments
and artworks as to historically actualize them through a process of creative violence. Grounded upon Heidegger’s post-aesthetic concept of Raum
or space, understood both as presence and emptiness in which to imprint
meaning, along the newfound concept of Leerraumkunst, this research
conducts a philosophical and historiographical study of the Monument of
Independence, along with the feminist intervention upon it. Taking into consideration Heidegger’s term of “preservation” within art, this research will
come to demonstrate how acts of intervention into the art of the State
might become akin to such concept. This discussion will let us cross the
bridge from the singularity of this historical event and monument, into
an ontological truth that might question the mindless sacralization of the
State’s identitarian art.
Keywords: feminism, Heidegger, Leerraumkunst, Raum, art, postaesthetics

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“Solo
tante
ción
mos

durante el fugaz insde nuestra participacon lo absoluto podeafirmar que existimos”.
José Vasconcelos

Sculpture: the embodiment
of the truth of Being in its
work of instituting places.
-Martin Heidegger, Die Kunst und der
Raum

After four policemen in Mexico raped a 17-year-old girl a massive feminist protest was convoked on August 16, 2019. As part of
the historical strike in Mexico City, the monument commemorating
Mexico’s Independence was vandalized, or shall we say ‘intervened’.
The Angel of Independence, as it’s commonly known, a golden statue of
a female allegorical Victory standing in a column with a mausoleum
at its base, was set partly on fire and covered in feminist mantras and
cries of rebellion at its foundation, such as: “Ni una más” (Not one
more), “Amigas, se va a caer” (Friends, it shall fall), “México Feminicida” (Mexico, murderer of women) and the phrases “No es Arte”
and “No es Arte; es Estado” (It isn’t art, it’s the state) surrounding
its base.2 As the state decided to pardon the women who intervened the monument—along with any vandalization occurred during
the protest—questions have risen regarding the validity of acting
2 Los Angeles Times (2019)  Vandalizan Ángel De La Independencia Durante Marcha De Mujeres. [Video].
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�Nínive Vargas / “It´s not art…”

upon established identitarian monuments and artworks as to re-signify and historically actualize them through a process of creative
violence. This research aims to discuss this predicament, along with
its occurrence in any future acts of intervention aimed towards the
art of the State. Grounded upon Heidegger’s post-aesthetic concept
of Raum or space, understood both as presence and vacuum, along
the newfound concept of Leerraumkunst, this research will conduct
a philosophical and historiographical study of the Monument of Independence itself, along with the feminist intervention upon it. Ultimately, this research pursues the Heideggerian conviction that thinking
through art can guide us into the future and can help us demonstrate a genuine understanding of the being, as well as his creations
within history.3
Furthermore, as the feminist intervention wasn’t a simple
destruction, or iconoclastic action against the monument but they
imprinted on its surface mottos and phrases in a rebellious act of
“poetic intervention”; a concept underwritten through the covering
of the pedestal (and its surrounding statues) with symbols that rephrased and recontextualized the monument as a landmark of resistance along with a memorial to the fallen women, this study, will
rather contemplate the post-aesthetic validity of its desecration as
an act of reassertion of the self and being—in this case that of
Mexican identity—through Heidegger’s own writings. Therefore,
this research will not only revisit the history of the memorial itself
to understand its contradictory origins and significance, but contrast
3 As Heidegger himself would say in his defense of art as an ontological
tool: “The essential nature of art would then be this: the setting-itself-to-work
of the truth of beings. Yet until now art has had to do with the beautiful and
with beauty—not with truth” (Heidegger, 2002: 16)

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it along with post-aesthetic concepts that might lead us to understand how this memorial, along with any art of the State, has become
susceptible to be actualized when they turn into a Leerraumkunst or
empty art; be it through preservation, as Heidegger envisions, but
also through intervention—a concept he never considered but will
be grounded in his philosophical reflections on creation and preservation, as they both actualize the being across history. In this
way we aim to cross the phenomenological bridge that allows us to
move from an interpretation of a particular work of art or historical
action—the feminist intervention—into an ontological truth that
concerns other interventions into the art of the State.
However, this study sets itself aside of the discussion of
Heideggerian aesthetics (or anti-aesthetics),4 and rather takes on an
approach based upon his famous essay The Origin of the Works of
Art, for which artworks shape and express our historical reality while considering the concept of “preservation” through interaction as
a new origin for the artwork.5 Only through such a post-aesthetic
thinking can we recognize art’s true purpose, helping us understand
4 Through his “Afterword” (late 1930’s) and later “Addendum”(1957) to “The
Origin of the Work of Art”, Heidegger criticizes the modern aesthetic focus
into the beauty of an artwork rather than its potential to create history through
the confrontation of beings with ontological truths of themselves and their realities. Therefore, the philosopher called for its surpassing in what has been
called by posterior thinkers, such as Lan Thomson, post-aesthethics.
5 “The Origin of the Work of Art”, is the essential source to understand the
philosophers attempt to overcome aesthetics through an understanding of the
work of art in relationship to history. Delivered repeatedly between 1935 and 1936,
the essay was held closely by Heidegger himself who added an “Afterword”
in the late 30’s and a further “Addendum” in 1957, making us believe in the
continued importance of his conclusions through his lifetime. Please refer to,
Heidegger, M. (2002). The Origin of the Work of Art. In J. Young &amp; K. Haynes,
Heidegger:Off the Beaten Track. Cambridge University Press.
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the inconspicuous way in which its creation and further contact with
the work of art—be it as an act of conservation or intervention—
unveils the truth of the artwork and actualizes its essence within
history. Furthermore, as we concern ourselves with the notion of
art, we will inevitably deal with the concept of Dasein or being, Raum
or space (both as presence and absence), and history, and thus, his
foundational work Being and Time would be attentively held in this
study, alongside his late-life lecture of Kunst und Raum where all the
aforementioned concepts will be joined. Finally, while this exercise
emphasizes upon the intervention to the Monument of Independence,
the truth uncovered could apply to any historical art produced by
the State. As we will come to see, such works expressly depend on
their interaction among beings as to gain meaning, and not through
their pristine existence without any connection to its surrounding
context.
Emptiness within Presence: Understanding the Leerraumkunst
In ages past the vandalization or damage of a monument, especially one pertaining to the image a figure of authority, would have
had the perpetrator executed or heavily penalized. As mentioned
by Gabriel Paleotti, the statue acted as a replica or extension of
the persona, therefore wounding its image was a crime tantamount
to hurting the person itself, and so a crime of lèse-majesté.6 Nevertheless, the Angel of Independence, as we will explore in our next
section, does not stand in for a figure of authority but as an unclear
commemoration of Mexico’s Independence from Spain—while still
6 Paleotti, G., McCuaig, W., &amp; Prodi, P. (2012). Discourse on sacred and
profane images (191-201). Getty Publications.

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being constructed by the implementation of iconography from Imperial Rome along with other European models of remembrance.
Furthermore, its construction was consistently attempted to glorify and serve authoritarian leaders in Mexican history and not as a
genuine celebration of the liberation of European interventionism.
Thus, in the contradiction of its own existence in accordance with
its ‘intended’ essence other rules might apply to its desecration and
the intervention done upon its plastic presence.
Grounded on Heideggerian metaphysics, when monuments
and statues become empty of meaning they lend themselves to be
rethought. Not as a defect, but rather as an opening; being that truth
can only exist within the possibility of an unveiling and meaning can
only be obtained where there is an empty space to project it into. As
said in Kunst und Raum, “Emptiness is not nothing. It is also no deficiency. In sculptural embodiment, emptiness plays in the manner
of a seeking-projecting instituting of places” (Heidegger, 1969: 7).
This nothing will come to be as the mouth in the Genesis in Judaic
thought that suddenly opened, and sound was born; as it is from the
silence that everything emerges. Heidegger says, “Does truth arise
out of nothing? It does indeed, if by nothing is meant the mere not
of beings ” (Heidegger, 2002: 44). This sort of reflection is made
explicit with his early phenomenological analysis of Van Gogh’s
representation of a pair of tough farmer’s shoes, in which he would
emphasize the nothingness surrounding it as the space in which
meaning is projected. Heidegger says, “There is nothing surrounding this pair of shoes to which and within which they could belong;
only an undefined space. […] A pair of peasant’s shoes and nothing
more. And yet. From out of the opening of the well-worn shoes the
toil of the worker’s tread stares forth” (Heidegger, 2002: 14). In his
Introduction to Metaphysics, the philosopher examines once again the
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painting, and delves even further into the nothing that it contains
along with the potency that that fact encompasses.7 As he says, “The
picture really represents nothing [Das Bild stellt eigentlich nichts dar].
Yet, what is there, with that you are immediately alone, as if on a
late autumn evening, when the last potato fires have burned out, you
yourself were heading wearily home from the field with your hoe”
(Heidegger, 2002: 37-38). For Heidegger, this visible “nothingness”
exists as an entity and not merely a no-thing or no-being at all; after all,
the concept of emptiness, by embodying itself through art as a medium, comes to being. For the philosopher, the encounter with the
void conditions our experience rendering us able to project our Dasein within the painting and uncover an ontological truth of the self.
It is from the experience of nothingness where beings can come
to inhabit an artwork, and thus create an act of historical meaning.
Accordingly, with the dilution of significance and within the
absence of truth, we might be in need of a new term to describe
such state when it comes to inhabit the artworks from within for
which Leerraumkunst, being ‘art of emptiness’ or ‘empty art’ could
be of service. Building upon Heidegger’s concept of Raum, the term
allows to convey both the temporal displacement suffered by the
monument, along with it becoming devoid of meaning while bringing forth an opportunity to be actualized. Furthermore, the term
let us rehabilitate Heidegger’s colonial gaze, not as an ‘art of space’
(Raumkunst) but rather ‘an art of emptied space’ as Leerraumkunst
exists as literally “vacuum art”.8 It is then that when form and con7 Please refer to Heidegger, M. (2000). Introduction to Metaphysics. Yale
Nota Bene.
8 Leerraum also brings forth other sorts of associations such as Leerraum
a space that has been emptied through an act of aggression, be it genocide or

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tent, intent and existence, coming-into-being and actual being occurs in a state of self-contradiction, and the artwork comes close
to the nullification of its essence creating a condition of voidness,
it becomes subject to being resignified; as the basket that has been
cleared in Heideggerian thought, and it is within this emptiness that
it holds potency of carrying fruit once again.9 Therefore, the Leerraumkunst exists as formed matter whose being has become devoid
of meaning and is essentially contested through its own history or
conflicting relation to its contemporaneity for which the art of the
State, due to the ever-changing waters of time and political power, is
more susceptible to fall into. If art is truth made manifest, in the Leerraumkunst the essence of the work will not abide to the occurrence
of truth, informed by its political purpose along with its manner
of interaction with the people of its contemporaneity. This is why
we must emphasize its relationship to this sort of art, and not any
simple artistic creation, as it should inherently belong to the people
that conform it, along with an understanding that this condition of
emptiness tends to occur within this category of art as a more palpable phenomena as it is a being existing through time connected to
the ever-changing identity of a Nation. After all, art is the “Being of
Beings”. 10 Thus, this emptiness should be understood not as a fault,
but rather a condition that brings forth an opportunity.
complete nullification.
9 “To empty the collected fruit in a basket means: To prepare for them this
place.” Heidegger. 1969
10 Heidegger refers to it as such both in in his Introduction to Metaphysics
(p.38), as well as in The Origin of Art. A similar discussion of art as an entity is
developed in Die Kunst und der Raum.
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While Meyer Shapiro saw this self-projection into the nothing as a fault of Heidegger’s interpretation—a vision contemporary commentators do not share—when applied to the art of the
state, this act of projection of the self becomes essential as to position an artwork within its contemporaneity, and thus, in history.
11
Thus, in this developed concept of space, both as presence but
also as the emptiness, such as the nothingness surrounding Van Gogh’s painting but that now inhabiting the artwork from within, is
what the Leerraumkunst conceptualizes. It is through its usage and
comprehension that we might come to understand how an act of
intervention done into a commission of the State, comes to be an
actualizing act upon the essence of the artwork. These new associations will make themselves clearer once we immerse in a brief
exercise of historiography using the “Monument of Independence”
as our object of study, along with its intervention, as to understand
how the memorial since its inception was ultimately created for the
glorification of authoritarian figures within the nation, and not for
the combatants of Independence or the inhabitants of such state.
Thus, its name and identity, along with its chosen iconography and
placement—and displacement from “El Zocalo” to the promenade
of Reforma—, generated a void in which the women of Mexico
could activate the monument, imprinting meaning upon the already
existent vacuum.

11 Please refer to Meyer Schapiro, “The Still Life as a Personal Object – A
Note on Heidegger and van Gogh (1968),” in Schapiro, M. (1994). Theory and
philosophy of art. George Braziller. For a critic into his view, please refer to the
third chapter in Thomson, I. (2012). Heidegger, art, and postmodernity. Cambridge University Press.

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A Conflicting History: The Creation of the Vacuum 12
Once the fight for sovereignty had been won, the ever-changing
governments of the Mexican territory considered building a monument in the Plaza de Armas that would commemorate Mexico’s
independence from Spain. This strategic location not only represented the heart of the colonial cosmos, but also the center of the
Aztec empire, marking itself as a ‘lieux de memoire’, a place where
the society could rally around to assert a common past.13 The creation of an identitarian monument following the experience of the
war, fell in line with an artistic trend firmly established in Europe;14
and so, between 1821 and 1843 several competitions were called but
the project never came to fruition due to the constant conditions of
political instability (Martínez Assad, 2005: 13). However, after the
loss of the territory of Texas in 1836, the fraught experience of the
first French Intervention in 1839, and the increasing tensions with
the American government that anticipated a bigger conflict on the
horizon, Mexico finally decided upon the building of a war monument in Mexico’s main square that would help serve as a reminder
12 This historiographical study is made possible due to the extraordinary
research of Martinez Assad, C. (2005). La patria en el Paseo de la Reforma.
Universidad Nacional Autónoma de México.
13 The term was developed by Nora, Pierre (1997) Realms Of Memory.
Rethinking The French Past.. New York, NY: Columbia Univ. Press and was
found in Rausch, H. (2007). The Nation as a Community Born of War? Symbolic
Strategies and Popular Reception of Public Statues in Late Nineteenth-Century
Western European Capitals. European Review Of History: Revue Européenne
D’histoire, 14(1), 73-101.
14 Please refer to Rausch, Helke (2007) “The Nation As A Community Born
Of War? Symbolic Strategies And Popular Reception Of Public Statues In Late
Nineteenth-Century Western European Capitals”.
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of Mexico’s unification within the increasingly unstable geopolitical
situation. And thus, this monument could stand as a symbol of a
novel republican consensus on political organization as well as a
connection to the building of a new state with a self-defined identity apart from Spain; as the Mexican needed not only to project a
coherent identity to the nations abroad, but also render it visible to
its own citizens who had been continuously hit by foreign entities.
Therefore, by 1843 the Mexican President Antonio López
de Santa Anna—the same man that had signed for Texas’s Independence in 1836 and who had tackled the first French Intervention—
convoked an art contest with the support of the former Royal Academy of Arts of San Carlos. Be it as strategy to help consolidate his
decaying authoritarian image, or as a message of union in a clearly
divided political panorama, he led the efforts for the creation of
the artwork.15 As part of the endeavor, he formulated a series of
requirements for the monument, which will impact and remain into
the final design of 1910. Conforming to his petitions, an honorary
column with a minimum height of 42 m, topped by a statue of Victory, among other requests for the pedestal were established.16 This
structure was meant to act on direct referentiality to the July Column,
15 As part of the design of the column contemplated the inclusion of three
scenes that enhanced the persona of Santa Anna in correlation with the creation
of the Mexican state: el Grito de Dolores, Mexico’s first call for independence;
the triumphant entry of the “Ejercito Trigarante” into Mexico City, marking
the beginning of Independence; and finally, the battle of Pueblo Viejo, a minor
struggle that happened in Tampico for which Santa Anna was responsible for
its victory.
16 At the base of the column the pedestal was meant to be adorned with
statues and bas-reliefs, that would be surrounded by a fence and other minor
statues that would adorn the square as to create a monument within an artificial
public square inside the Plaza the Armas.

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a European monument located in Paris commemorating the French
Revolution. And while the election of its design might have responded to the overall taste for French culture that existed among the
population,17 as well as the increasing influence of that said culture
in Mexico’s ruling classes,18 it was certainly an odd choice considering the Napoleonic intervention that had occurred some years
prior, and the supposed intent of the war monument to commemorate its independence from the European forces.19 By September of
1843, in the frame of national celebrations, the first stone was laid in
the Plaza de Armas. However, when roughly a meter and a half of
the pedestal, or ‘zocalo’, had been constructed the project was abandoned for lack of resources aimed toward its erection (Martínez
Assad, 2005: 13-23). This ‘zocalo’, now long lost, ended up granting
its nickname to the Plaza de Armas now known as “El Zócalo”.20
17 “Las modas y usos franceses han dado tono a la sociedad mexicana
que estaba muy dispuesta a recibirlos, por la conformidad con los que habian
cimentado la educación dada por los españoles que en ésta, como en todas materias, reciben cuanto les viene del otro lado de los Pirineos” (Luis Mora [1836]
in Flores, Torres, 2003: 111).
18 About a third of the population in Mexico City, as well as an important majority of the ruling class, was supposed to have been French or Italian
speakers at the time. As stated by one of Mexico’s first historians José Luis
Mora: “La inteligencia y uso de los idiomas cultos de la Europa, lo mismo que
el gusto y conocimiento por su literatura clásica, son ya demasiado comunes
en México, antes de la Independencia pocos entendían y menos hablaban el
francés, en el día es un ramo necesario de educación; y muy pocos o ninguno
de los que constituyen la generación que va reemplazando a la actual dejarán
de poseer este idioma” (104).
19 Let us be reminded that the first intent of Independence wasn’t even
from Spain itself but from the French intervention in the Spanish territories,
recognizing Ferdinand VII as the only true monarch of New Spain, and not
José Bonaparte who had been appointed by Napoleon to lead Spain.
20 This name has had such an influence in Mexican culture that the word
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The second serious attempt in the construction of the monument will fall once again in the hands of authoritarian figures, but
now from European origin. On September 16, 1865, during the Second Mexican Empire—a monarchy established by the French, with
an Austrian leader, made to restrain the growing power of the United
States—, the new founding stone laid by Empress Carlota was set.
The production of this artwork celebrating Independence, but now
being done by an interventionist force, responded to the need of
unifying the country’s morale through the appointment of a common enemy for both the French and Mexican culture: the Spanish.
However, it will prove to be unsuccessful owing to the fall of the
Empire some years later (Martínez Assad, 2005: 23-32). And so, with
this second attempt, any actual individual that would have participated in the Independence would have been long deceased before the
third and final successful attempt would have been realized.
By the end of the XIX century, a series of real estate developments aimed towards the high class in Mexico City began to
develop in the Paseo de la Reforma. These exclusive neighborhoods
needed public art that would justify its elevated cost of living, therefore the promenade needed to be beautified by statues of heroes,
cobbled sidewalks, groves, and ultimately one of Mexico’s most important public artwork, the long-planned Monument of Independence
(Martínez Assad, 2005: 33-76). And so, its intended original location
in the axis of popular gathering—along with the association that it
entailed— was foregone in favor of this great project of re-urbanization. In regard to its design, in 1884, an international contest
was convened and the American firm Cluzz and Shultze, based on
has come to signify public square.

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Washington D.C., was the winner for the project. But, as it became
temporary postponed, the firm sold its rights to the Mexican government (Martínez Assad, 2005: 77-98).
Therefore, in 1910, 100 years after the Independence, the
monument was finally inaugurated: miles away from its original location, now with a more urbanistic purpose, and maintaining the
European influence on its design that had existed since its inception. However, there weren’t any of the associations to the past before colonial rule, other than a small eagle in one of the sides of the
pedestal, alongside a snakeskin surrounding the base of the column.
Furthermore, more than celebration of Independence from foreign
influence the monument served as a testimony of the power of
the reigning leader, the general Porfirio Diaz who had been leading
the nation for the last 35 years, and who was a known francophile
and lover of European culture himself. Attesting to this fact was
not only the Winged Victory who was based in the small statue of
Victory held by Athena in the Pont Alexandre III in Paris, alongside
phrygian caps in the interior of the monument, but the inclusion
of other questionable symbols through the bas-relief in its pedestal
with figures such as the shield of Medusa, a battle baton with the
initials SPQR, along with other Roman imperial motifs that appear
everywhere throughout the monument. A plausible artistic liberty
taken by the Italian Enrique Alciati, as he was in charge for the
sculptures and bas-reliefs of the memorial. Therefore, the monument acted symbolically as a continuation and celebration—as well
as a house-warming gift—for the European-descending oligarchy
that had come to live and govern in Mexico, along with the commemoration of power being held by Porfirio Diaz, a man with the
uncontested authority of an emperor.
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Years later, once the Mexican Revolution had been won, but
a new authoritarian leader had been established in the period known
as Maximato, the monument will be twice intervened by the standing presidents under the orders of the “Jefe Máximo”, or Supreme
Leader, Plutarco Elias Calles. The first intervention will occur in
1923, with the creation of three niches to house the remains of
the heroes of Independence, further transforming the monument
which was now being converted into a mausoleum (Martínez Assad,
2005: 99-115). And, in 1929 the last modification will occur with the
addition of a niche to add a votive gas lamp with clear pre-Hispanic
style which was meant to be kept always aflame (Martínez Assad,
2005: 115-126). The heavy design of the lamp greatly contrasted
with the rest of the monument, making it stand as the only direct
allusion to a more “authentic” pre-colonial identity, in a sea of European symbols.
Both of these interventions can be interpreted as an attempt
of the current power to appropriate the monument into a symbol
of the—short-lived—glory of the Maximato, as well as a venture
for a more profound connection with the Mexican identity by sacralizing the space through its usage as a mausoleum, along with the
nascent pride of the pre-Hispanic past, palpable within the art of
the beginning of the century. Nevertheless, this endeavor will prove
unsuccessful with time, as the monument became an urban landmark rather than a space of reverence. Categorically, throughout its
history, the monument of Independence has acted as an exercise of
self-reassertion of power rather than identity or being, what is left
then appears merely as a simulacrum of the truth. At least, until the
reactivation of the memorial through the historical feminist inter162

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vention.
“It’s not Art, It’s State”: Rethinking the Feminist Intervention
The female motto inscribed upon the pedestal, “It’s not art; It’s state” can speak to us about the desacralization that this monument
has suffered throughout the years, as well as its difficulty to install itself as an actual reassertion of Mexican identity. However, the
disconnection from the general population has existed prior to the
protest, as well as the need to implement meaning upon it through
acts of ‘non-apparent’ intervention. It is only natural, as Koselleck
mentions in The Practice of Conceptual History, numerous memorials
have fallen into oblivion, and if they are maintained and visited, it is
rarely done to reassert their original political sense (Koselleck, 2011:
324). Attesting to this, nowadays the monument is widely experienced as a desacralized landmark meant for any type of social gathering, ranging from wild football celebrations, quinceañera photoshoot
locations and even a site for Mexico’s Fashion Week. Following the
Heideggerian critique of modern aesthetics, the monument stands
only for its ‘beauty’ and not within a real interaction that withholds
the meaning of Independence, or at least a memorial to the death
that holding within.
As this war monument tried to become an icon that would
celebrate the Mexican Independence from foreign European intervention, and that would therefore assert national identity, it did so
through the appropriation of European symbols that didn’t necessarily connect with the iconographical language of the Mexican population. Corroborating this fact, the Victory has had the need to
be rethought into ideas that pertain to Mexican visual culture, transDOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-6

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forming itself from a winged Greco-Roman Victory into a Christian angel to create an actual connection with the core beliefs of
the population. Furthermore, the exclusion of the Roman inspired
figures in the collective memory existed even before the feminist
intervention, as the elimination of these components is so patent
in Mexican visual culture that the majority of pictures displaying
the monument, as well as the visual propaganda, mostly included
the column and the Victory, or just the pagan icon, nullifying the
rest of the structure. The monument has even been renamed in the
collective memory from “Monumento de la Independencia” to the
interpretation of the figure at its top, the “Angel de la Independencia”, or just “El Ángel”, its most distinguishable figure (if it were an
angel). These proceedings could in themselves be interpreted as acts
of intervention upon the “pure” identity of the moment, an inevitable phenomenon within this storm of circumvoluted meaning. Ultimately, the monument has been understood and interacted with as
if it were empty of meaning and reverence long before the historical
feminist intervention, so much so, that most of the structure has
had the need to be rethought from a mausoleum to a landmark, and
its pagan iconography and name converted into Christianity. Again,
not as a fault but simply as the phenomena of the Leerraumkunst at
work, as the art of the State needs to resonate within the people that
it comes to represent, and it is only natural that the being will strive
as to implement meaning upon its world.
Most importantly, alongside its resignification, the pagan
icon has suffered from the asexualization that comes from the
change of identity in the Spanish language, as it has been trans164

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formed from the female winged Victory, or “la Victoria alada”, into
an asexual or even male angel by naming it “el ángel”. Moreover,
even if we didn’t pay any regard into the gender change through language, we can just refer ourselves to its iconology, as Victories tend
to be female, while angels are generally asexual or male-presenting.
Furthermore, the intervention that occurred in the monument was
a dire reminder of the empty symbolism and political implications
that any female allegorical statue contains at its core. As mentioned
by Warner, while female figures are often used to represent abstract
concepts such as liberty, justice, or victory, their gendered form only
serves as an aesthetic choice but not one that actually permeates reality, as women will be often disadvantaged in the claims on liberty,
victory, or justice (Warner, 1985: 17). Thus, “interventionist” acts
upon the identity and into the emptiness carried within the monument had existed prior to the feminist involvement, what is singular
about this historic event is that for the first time since its inception
the monument actually pertained to a being reminiscent of a contestatory memorial that actually celebrated Mexican identity from
an oppressive authority, thus, a true Monument of Independence.
Most significantly, it will be through the usage of symbols and poetic hymns that actually pertain to national culture.
Attesting to this phenomenon, during the Feminist intervention on the monument, while the pedestal and its Europeanized
bas-relief were completely covered and nullified by feminist mottos,
the eagle at the entrance of the monument was colored with pink
painting, respecting and highlighting the outline and the figure itself in an act of hergestellt or setting forth. As Heidegger would say,
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“when a work is brought forth, out of this or that work-material—
stone, wood, metal, color, language, tone—we say that it is made, set
forth [hergestellt] out of it” (Heidegger, 2002: 23). Therefore, the
symbol was reappropriated but not negated or nullified as the rest
of the monument’s pedestal. It was rather emphasized—a meaningful action that speaks not only to the recognition of a common
identity, but to a rejection of the other symbols. In addition, the Europeanized bas-relief acted as an ‘empty’ canvas for poetic intervention, demonstrated through their covering in mottos that nullified
and blocked the view of any iconography while stressing the cries
for justice and dispute against the State. Through the addition of
mottos, alongside the emphasis of the eagle, the work of art started
to make itself anew, while underlining the condition of emptiness
of representation being held not only throughout the pedestal, but
within the walls of the monument itself.
In addition, pictures of the desacralized monument
went around social media with a modified stanza of the Mexican
anthem: “Y tus templos, palacios y torres se derrumben con hórrido estruendo, Y sus ruinas existan diciendo: de mil heroínas la patria
aquí fue.” Or may your temples, palaces, and towers collapse with
horrid clamor, and may their ruins continue on, saying: of one thousand she-roes, here the Motherland was. For the first time since its inception the monument was effectively reaffirming the self, through
elements of poetry and art pertaining established Mexican identity
and framing it through the use of female citizen action; instead of
existing as a monument reaffirming authoritarianism or European
intervention, with the usage of a language—both visual and written—unrecognizable to the nationals. Therefore, this act of namely
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‘creative destruction’ done to the unmistakably Europeanly inspired
monument acted then as the reaffirmation of the self. This was both
an act of independence and the creation of an artwork. As “whenever art happens, whenever that is, there is a beginning, a thrust enters history and history either begins or resumes […] History is the
transporting of people into its appointed task (Aufgegebenes) as the
entry into its endowment (Mitgegebenes)” (Heidegger, 2002: 49).
Art in itself is origin, as Heidegger discussed, and a distinctive way
in which truth manifests itself. The monument covered in mantras,
was as much—or even more—than was existent beforehand, or the
pristine monument that now stands thereafter. As said by Heidegger, when analyzing Hegel’s conception of time and spirit, the progress of the spirit in history carries within a principle of exclusion,
which is meant to surpass the former being (Heidegger, 2021: 467).
As the philosopher would later criticize, if works are to be presented
and enjoyed merely as ‘art’, that is for their beauty, then, it is not yet
established that they actually stand in essence as real works of art
(Heidegger, 2002: 42).
In this act of seeming violence the setting-into-work of the
monument’s intended essence came to be, and thus transformed
itself into art through a process of nullification, that existed in
simultaneity as an act of creation and restoration of essence (2002:
47). As Heidegger would say, “for a work [of art] actually is a work
when we transport ourselves out of the habitual and into what is
opened up by the work so as to bring our essence itself to take a
stand within the truth of beings” (2002: 47). If it is only through
strife that truth might be born, the pink highlighting of the figure
manifests that identitarian conflict, along with its resolution and
coming-to-being of this renewed graffiti covered monument that
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brought itself into a more genuine understanding of contemporaneity. Furthermore, the response of society as to contextualize
it within the national hymn, along with evocative photographs of
the event, created the Mexican Gesamkuntswerk or the total artwork,
even if it was short-lived. This temporary work of art, came to
be aligned with the intended true essence of the memorial along
with the historical reality faced not only by these women, but any
other civilian standing within a position of helplessness and anyone who must face a systemically oppressive system; thus, this action
constructed a genuine artwork that reflects upon the concept of
Independence and contextualized to Mexican motifs, maybe for
the first time since its inception. Desecration suddenly becomes art
creation.
As Thomson compiles in Heidegger, Art, and Postmodernity
(2011), art according to the Heidegger should first give to things
their look, that is, they help establish an historical community’s
implicit sense of what things are in essence, but most importantly
“they give ‘to humanity their outlook on themselves,’ that is, they
also help shape an historical community’s implicit sense of what
truly matters in life (and so also what does not), which lives are most
(or least) worth living, which actions are noble (or base), what
in the community’s traditions most deserves to be preserved (or
forgotten), and so on.” (Thomsom, 2012: 43). The encounter with
the work of art confronts us with the unveiling of a truth for the
individual. Art seen through a post-aesthetic’s lens, should convey
to the community the necessary truths for a more engaged existence within its contemporaneity, while implicitly understanding
himself further through the light of this artwork. As Heidegger
would say, “in the [art]work, the happening of truth is at work”
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(Heidegger, 2002:19). Art, and great art, is capable of setting the
wheels of history into motion, transforming the understanding of
our world and place within it, “Whenever art happens – that is,
when there is a beginning – a push [Stoß] enters history, and history either starts up or starts again”(2002: 49) As said by Heidegger,
“Art is history in the essential sense: it is the grounding of history”
(2002:49).
Finally, as Koselleck mentions, war memorials not only commemorate the dead, but also compensate by rendering survival meaningful (2011: 287). This holds especially true in a country where femicides exist as a looming threat. While the monument as any other
combat memorial, stands as a reminder of the maxim mortui viventes
obligant (the living are obliged to the dead), the feminist intervention is a reminder that the living are also obliged to the living. And
every woman that conveyed that day, was a survivor of the systemic
violence and exists in confrontation to her own plausible death. In
regard to the concept being, the Dasein is incapable of withstanding
the possibility of its death (Heidegger, 2021: 274). The feminist intervention then also acts as an explicit manifestation of the being
trying to dodge its own finite existence, as it is intended (2021: 278).
The reminder and anguish expressed through the slogans of “Estado feminicida” (Feminicide State), set up a theme that was indeed
befitting of the mausoleum existent within the monument and gave
a more profound reflection on death than the usual gatherings that
occur within the memorial since its origin. Through this cumulative
set of actions is that the artwork suddenly became anew, actualizing
itself within history and bringing forth a more profound understanding of both beings within their contemporaneity.
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From Intervention to Restoration: Crossing the Ontological
Bridge
This research has throughout referred to the activists’ demonstrations in the monument as interventions, rather than vandalizations.
However, we can go even further and understand it as an act parallel
to the concept of “preservation” that Heidegger examined and pursued within his post-aesthetics. This discussion will let us cross the
bridge from the singularity of this historical event into an ontological truth that might question the mindless sacralization of the art of
the State, along with aiding in any future argumentation regarding
its intervention. As it has been claimed, the legitimacy and artistic
value of an art intervention may vary, depending on the perception
and the standpoint of the viewer. The following statement, entitled
Stuckism Handy Guide to the Artworld (2011), presented in the Tate
Museum in London, is an interesting take on this discussion:
An act by an individual which interferes with an existing artwork
is termed an “intervention” and the individual termed an “artist”
if they are endorsed by a Tate curator or are dead. The same, or
similar, act by an individual interfering with the same artwork (or
even interfering with the interference to the artwork), if they are
alive and are not endorsed by a Tate curator, is termed “vandalism”, and the individual termed a “criminal”.

Aside from our own individual motivations, we need to
accept that the interaction with the monument gave it emotional
and political value parallel to its intended essence, where before laid
mainly its aesthetic worth and a (mostly unknown) contradicting
history. As mentioned, while Heidegger didn’t contemplate the con170

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cept of intervention, when existent within the Leerraumkunst it is
tantamount to his idea of preservation, as it creates meaning and
historical significance were beforehand the artwork stood as empty.
In no moment preservation, as discussed by Heidegger, resembles its common usage as the maintenance of appearance, but
rather focuses on the interaction of beings across time along with
a return to their historicity. What the philosopher actually tells us is
that the act of preservation is as much of a genesis, as the creation
of the artwork itself and dependent of such.21 Just as a work cannot
exist without being created and creators, “so what has come-to-being cannot also exist without preservers” (Heidegger, 2002: 40).
This notion of art preservation might become more complicated
within the framework of any art produced to honor the State, as it
has a diverse group of owners with an equally shifting set of political ideas. However, if we focus our attention into art’s intended
purpose to bring us back to this “engaged level of existence”, and
how our experience with it must exist within the un-concealment
of truth among beings, when falling into the Leerraumkunst, intervention becomes the only action akin to preservation. As said by
Heidegger, “Preservation of the work does not individualize human beings down to their experience but rather, brings them into
a belonging to the truth that happens in the work. By doing it, it
founds their being-with-one-another as the historical standing out
of human existence. Beings from out of the relation to the unconcealment [of truth]” (2002: 41). When art exists within a state of
disconnection with is contemporaneity it is only through the inte21 As said by Heidegger, “It is not only the creation of the work that is
poetic; equally poetic is the preservation of the work” (2002: 47).
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raction of beings that truth can be produced once again. However,
who is to decide who is allowed to preserve the monument and its
intended manner of preservation? The philosopher establishes that
the correct form is set to be decided in accordance with the subjects
of its contemporaneity and the artwork in itself; as “the manner of
proper preservation of the work is created and prefigured for us
only and exclusively by the work itself ” (2002: 42). Thus within this
set of ideas, is that the notion of intervention can exist as preservation, being that ultimately preservation comes to be defined by its
power to become origin, its meant virtue of providing an interaction among beings, and it is permanently open to interpretation as
who is to interact with it and its intended manner.
Monuments, as any other creation, are vulnerable to be redefined. As authorities attempted to build a monument attesting to
“Mexican identity” in the Monumento a la Independencia, it is within
its own desacralization that we have come to find an actual assertion of Mexican identity. It is through the actualization of beings
through intervention where the truly poeticizing projection in “the
opening up of that in which human existence [Dasein], as historical,
is already thrown [geworfen].” Therefore, it will be through these
and other interventionist acts where we are able to reconsider the
history of our monuments, as well as the inherent state of emptiness in which they exist when they do not interact with contemporaneity in a historical way. Furthermore, it invites us to strive instead in the construction of meaning through active interaction that
understands any artwork as a being, susceptible to falling into the
voidness of the Leerraumkunst; while also, through this condition,
opening the possibility of actualizing itself through history. While
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the origin of the Monument of Independence had always been associated
with the reassertion of authoritarian figures of power, by an act of
“poetic annulment” and “destructive creation”, the monument then
re-emerged and was “preserved” as a work of art, that while being
temporary it was no less meaningful in its demonstration of a true
essence of Independence, as well as a landmark of resistance within
the political panorama.
Heidegger’s postmodern hope is that we come to understand art as a medium to encounter the truths of our own beings,
and thus we cannot preconceive and assume any work posing as art
as an artwork, and we should rather strive for creations that bring
forth the truth of beings. However, when encountered with art that
time has been rendered empty, as in the Leerraumkunst, interaction
through intervention comes to be a possibility that lets us transition from a modern world where meaning-bestowing subjects stand
against an objective world, into a world where beings bestow meaning into the world while aiming to generate another being that will
return to them and their community a sense of historicity through
the unveiling of truth. It is then that intervention can become preservation and a new beginning within history. Never forgetting that
meaning is produced through the collaboration of beings, rather
than vehement acts of mindless sacralization. Meanwhile, we are
convoked to constantly question ourselves of the works that come
to inhabit our world as art, especially when pertaining creations assumed to commemorate the State, its inhabitants, and their history.
If we are meant to cultivate memory, let it be through a careful observation of the tempests and emptiness that comes to inhabits all
beings within the waters of time.
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�Nínive Vargas / “It´s not art…”

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Creación y memoria
Coral Aguirre
Fecha de entrega. 7-2-2021 / Fecha de aceptación: 9-5-2021

Qué impulsó a nuestros antepasados a levantar esas piedras informes la mayoría de las veces y sin embargo cargadas de algo misterioso que no sabemos cómo calificar. Esos dólmenes, esos menhires y
tantos túmulos. Me he plantado frente a ellas con la rara sensación
de rozar el infinito. Piedras albatros, donde su asentamiento en la
tierra las hace torpes y ajenas a este tiempo de hoy en que reinan
no las mariposas sino los artefactos, feos artefactos cuadrados, rectangulares, opacos. Ellas, las piedras no me remiten al simulacro de
la vida, a la prótesis en que los humanos hemos venido a parar. Me
acercan a la Muerte. Muerte con mayúscula, Muerte de persistencia,
Muerte rotunda hecha de granito y laja, mármol y obsidiana. Porque
ellas se levantan, se levantaron para eso, a causa de la Muerte, para
honrarla, para retrotraerla de tal modo que los rostros que esconden
no pudieran ser olvidados.
Nuestra primera creación no es a causa del juego ni del ocio,
ni por hacer cualquier cosa bonita que nos entretuviera del miedo o
del frío. Nuestro impulso estético viene de la Muerte. De la Muerte
de quienes amamos y no queremos olvidar. Las piedras acumuladas
179

�Coral Aguirre / Creación y memoria

de todos los sitios del mundo, en todos los rincones de la tierra,
esos torpes amontonamientos pedregosos que uno ve al borde de
los caminos y los senderos, en la profundidad del bosque y en las
colinas y las costas, significa la ausente presencia de alguien que fue
amado por su clan, o su familia o su amante o sus hijos. Se prolijeó el
hombre al hacerlos, acuñó recursos, reflexionó con las manos, soñó
lo imposible: el lento regreso de los seres queridos. Acaso entonces
levantó un altar con las mismas piedras que señalaban la pérdida
para procurarse el vuelo de la esperanza, de los milagros, del eterno
retorno. Entonces la muerte creó los primeros dioses con las caras
de lo que habían partido inexplicablemente.
Luego de la acumulación de piedras llegaron los primeros
monumentos, toscos e informes, representaban a algún valiente, a
algún padre comunitario, algún defensor del clan y su tierra, que
había sido amado por su pueblo o sus huestes, o tal vez temido. Antes, los tiempos habían grabado manos en todas las cuevas. Manos,
dedos, palmas, huellas de la existencia de un aliento que estuvo allí
y deja su marca. Mucho después la primera pintura que denunciaba
una cara, significó también, aunque no lo advirtamos, un perfil en
particular, el hálito de un ser que quedó grabado a causa de un contorno y unos colores. El retrato fue alguna vez sólo la recuperación
de ese hálito que se había agotado.
Es verdad que en el principio todos los retratos se parecían,
todas las esculturas se parecían; sin embargo, estaban encarnando
la diversidad de seres humanos que hubieron de ser amados y cuya
partida había producido tal desolación como para querer retenerlos
a través de unos rasgos grabados, que implicaban todos los rasgos
de la tribu, y que por eso mismo, para sus herederos, era único e
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

inconfundible.
Vale decir la obra de arte nace a causa de la Muerte. Como
forma de retener lo que se ha perdido. Será después cuando lleguen
las palabras que iluminarán las arenas y los matorrales y cubrirán
de vida el páramo o el valle que alguna vez fue habitado como si
fuera el jardín de las delicias. Piedras, pigmentos, yesos, monumentos, manos y rostros grabados, y por fin la palabra iluminando sus
contornos, son la conciencia que hay un más allá de “el gran universo oscuro del que la literatura puede definir sólo una parte, lo más
cercano, reconociendo sin embargo que es parte de la noche general
circundante” según confiesa José Donoso en sus memorias.
A causa de la Muerte estoy hablando de la Memoria. Muerte y Memoria se entrelazan en una mórbida espiral inacabable. Me
atrevería a decir que todo el Arte es Memoria consentida o inconsciente. Pero la literatura… ¡ay la literatura! Esa recuperación de las
imágenes más allá del olvido. Ese empecinamiento del que escribe
en querer hacer del pasado el presente y proyectarlo más allá de él,
arrojándolo al futuro.
No obstante, lo que conmueve y agobia es que la mayoría
de nuestra literatura latinoamericana, pienso en la sureña particularmente, está hecha en el olvido. Quiero decir en el exilio que lleva a
ver lo que hemos perdido con una suerte de aura que nos propone
el ejercicio de la memoria como un juego de las escondidas. Está,
pero no está, es pero no es. Memoria que se va por las entretelas del
realismo mágico, que se pierde en las fronteras de los cuerpos libidinosos, que se arranca la cara en el momento del reconocimiento.
Los que nos fuimos de nuestra tierra, los que nos exiliamos,
apelamos a la memoria como si ella pudiera devolvernos un mundo
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

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�Coral Aguirre / Creación y memoria

que, desde nuestra partida, es infinitamente extraño. Muchos de nosotros nos pusimos a escribir, o mejor aún no podemos dejar de escribir porque somos marginales. En alguna parte tenemos que vivir
por cierto, entonces vivimos en la reconstrucción de mundos que
se nos han vuelto inaccesibles. Los de nuestra patria. Lo que fueron
nuestros, los que en el presente parecen añorarnos y sin embargo
uno llega, porque a veces uno llega, quiero decir regresa, con el oculto ánimo de reconocer y ser reconocido y ambos movimientos se
tergiversan, se trastocan, operan en sentido contrario y entonces lo
que es peor, uno sigue escribiendo de aquellos pagos en la propia
tierra o por el contrario en la tierra ajena que ahora es la suya tergiversando los datos, los nombres y retorciéndolos en este único lugar
que es el presente y que es el aquí. No sabe cuál, porque ya no los
reconoce y cree estar siempre en otra parte.
Sin embargo, se ha hecho la tarea, se ha puesto la memoria
en la proa y se han recuperado miles de leguas y de lenguas que
no tienen su lugar en el presente. El escritor ahíto de nostalgias ha
provisto a pesar de ello, el rostro que había partido. Se enseñorea
en los retratos de los desaparecidos, los idos, los perdidos, los que
no volverán. EL escritor, quien de alguna manera es siempre un
exiliado, atrapa al vuelo el aire de aquella pianola, el blue de aquel
bar, las puertas destrozadas de aquella universidad, los gritos de los
muchachos o la soledad de las mujeres viendo pelear a sus hombres, y toda la Muerte que ello conlleva se cifra en la letra que ha
sabido parir.
También el escritor exiliado o no respira por las ropas y las
modas, se aloja en las calles y su despilfarro, se acerca al transeúnte
común, ese que no pelea por nada sino por sobrevivir y de un trazo
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DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-8

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lo perfila entero y nos lo regala como quien ofrece un caramelo a
un niño o una flor a una muchacha. Y así nos deja la memoria de lo
pueril y cotidiano, que también es memoria trascendente.
La memoria está presente en un cuadro de Orozco o de Izquierdo o de Herrán, como está presente en la fuente de Lola Mora
en la Universidad del Sur. La Memoria se pasea cabronamente por los
cuadros de Goya y se ampara detrás de la sabiduría popular de Sancho Panza. Esa Memoria que es alusión de la Muerte.
Memoria y Muerte, hermanitas gemelas que nos acompañan
desde que venimos a ser gente.

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�Notas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

La voz y la armadura. Revisión de Armas y Letras
Andrea Gorgonia Treviño
Karina Lizeth Tirado Alcalá
Ana Patricia Torres Vázquez
Fecha de entrega: 21-2-2021 / Fecha de aceptación: 25-5-2021

Primeros ecos como escudo: La formación y contexto
histórico de Armas y Letras
Su nombre viene de la mediación y del equilibrio de dos acciones
diferentes: la que remite a la fuerza y lo práctico; y, por otra parte,
la que se enfoca al sentido y lo intelectual. La revista Armas y Letras
ha procurado, desde su nombre, ser un espacio de carácter íntegro
horaciano; un foro donde se medie el fondo y la forma y lo útil con
lo gustativo cuyo fin es instruir a quien se acerque a sus páginas.
Al ser una revista que ha buscado alcanzar cada capa social
en sus publicaciones, ha logrado irrumpir en el ámbito social, en un
contexto donde se ha ponderado la importancia de lo empresarial
y lo industrial en el noreste del país. Armas y Letras, con una autonomía que incita a la reflexión, se ha constituido como un medio
que trata, recibe y promueve las artes, la literatura y la cultura. Ha
sabido explorar un espacio, un tiempo y diversas perspectivas re185

�Ana Torres / La voz y la armadura

flexivas desde su nombre hasta la manera en que está constituida. La
emisión de su voz significó la creación y organización de un público
universitario interesado en las humanidades.
De acuerdo con los públicos y contrapúblicos, todo lector
se constituye a partir de su relación con un discurso y la manera
en que este circula. Esta relación ha sido vital para entender cómo
una revista ha logrado permanecer durante el paso del tiempo a lo
largo de 70 años de historia. En la medida en que dicha publicación
cambia y se adapta, su público lo hace también. Debido a la circulación y construcción de la revista, Armas y Letras ha promovido una
evolución histórica aun cuando su esencia horaciana se mantiene,
pues construyó un mundo poético en el cual el lector pudo formar
parte. Puede decirse que esta publicación ha entendido que escribir
para un público implica no solo dirigirse a él, alzar la voz y encontrar
a alguien que parara el eco, sino que debe moldear un espacio para
que funcione como punto de encuentro, espacio donde la difusión
y la crítica puedan coincidir sí.
Es por eso que cada etapa que ha tenido Armas y Letras ha
sido vital para comprender sus objetivos y la caracterización del público lector. Al hacer un recuento histórico, lo podemos entender
mayormente. Pensemos en el primer modelo de Armas y Letras, fundada por Raúl Rangel Frías en 1944, como parte de las actividades
del recién creado Departamento de Acción Social de la Universidad
de Nuevo León. Apareció como un boletín-folleto de formato sencillo (tipo tabloide), con un tiraje aproximado de 2500 ejemplares,
periodicidad mensual y con un propósito bien definido: ilustrar,
acompañar e instruir al lector universitario en un repertorio de temas de carácter universal, nacional y regional.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Desde su comienzo en la década de los cuarenta, y durante
su primera etapa hasta 1957, la revista recordó el sentido de la Ars
poética, premisa donde se rescata la idea de instruir al lector mediante
dos niveles: la producción escrita y la agregación de elementos poéticos a su publicación. Al mismo tiempo, en sus páginas se exponía
literatura clásica y poesía del siglo de oro. Armas y Letras aportaba
también extractos editoriales de las obras comentadas. En tanto que
la revista hacía un recuento sobre las novedades literarias en el país,
recurría a recursos interiores como crónicas, reflexiones o perfiles
para dar a conocer su centro de interés, de manera que su primera
fase mostró la importancia de crear un espacio característico para
también formar lectores con estas cualidades.
Esta revista se transformó y durante dos décadas siguientes emigró a otro formato. Armas y Letras evolucionó en tamaño
e intereses extendiéndose en cuanto a temas y públicos; sus medidas pasaron de un boletín a una publicación con formato de libro
y orientado a un público cada vez más especializado (formado en
las carreras humanísticas de la recién creada Facultad de Filosofía y
Letras). Su orientación cambió y por añadidura su propósito también. La periodicidad se hizo más constante, siendo una de las pocas
revistas en México en publicarse de tal manera. Esta vez no contó
con la ayuda de ilustraciones o textos que la acompañaran como en
su inicio, pues su carácter era meramente formal y concreto sin grabados ni elementos de ilustración, pero eso no significó que Armas
y Letras, durante su segunda época, se volviera más rígida (aunque
sí más académica); nada ocasionó que su público también cambiase
debido a su sentido de historicidad, pues mostró que el concepto de
circulación resultó crucial en su cambio, ya que constataba que los
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�Ana Torres / La voz y la armadura

lectores se mantenían vigentes según la manera en que se publicara
para ellos. La revista se mantuvo, con algunos cambios y algunas
dificultades, hasta 1976. Durante dos décadas no se publicó.
Formación poética: la vestidura como artefacto
Saber dirigirse y acercarse al público según el contexto es una tarea
compleja, pero si hay una revista que lo sabe hacer bien es Armas y
Letras de la UANL.
En este recuento histórico llegamos, por último, a la Armas
y Letras contemporánea, que inició en 1997 y se extiende hasta la
actualidad. El principal cambio en esta etapa ha sido que la revista se ha hecho más atractiva visualmente: presenta un juego entre
imágenes, colores y tipografías que la hace más fascinante al público
actual. Pero ¿por qué este juego con la forma se dio hasta la tercera
etapa?
Nos arriesgamos a presentar una respuesta: Armas y Letras
conoce a su público cambiante y al contexto en el que se desarrolla y sabe que, en este, la forma lo es todo. La revista sabe que los
públicos tienen una vida vigente, cuarenta años y su público es,
en teoría, el mismo. Sin embargo, -los universitarios- crecen, se
gradúan y así siguen entrando nuevos lectores potenciales, cuya
generación es atraída por distintas características. Su público es,
entonces, cambiante: estos jóvenes están interesados en diferentes aspectos de lo humanístico que las generaciones anteriores y
prestan especial atención en la forma en la que se presentan los
contenidos.
Es verdad: vivimos en una época en la que el estímulo visual
es primordial. Entre videos, series, películas todo se trata de lo que
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vemos y en los textos el juego con las imágenes pasa a ser, más que
un complemento, una parte fundamental del escrito. Así, en la tercera etapa de Armas
y Letras, el diseño ya
no es un acompañante o algo pragmático, sino otro
mensaje que configura a la poética de
la revista. Cuando
me refiero a que el
diseño es ahora un
mensaje, pienso en
la principal característica del medio actual: lo visual.
Hoy en día
nos movemos con
imágenes, y la literatura junto con toda la tradición escrita se adapta
a esta forma; surgen los libros álbum, se atrae al nuevo público con
portadas interesantes, las revistas incluyen como parte importante de
su construcción el juego editorial. Y es justo lo que distingue a este
periodo de Armas y Letras con el anterior: es consciente de esta importancia visual y une los discursos con una propuesta estética que
atrapa al lector desde los juegos con la forma, y lo mantiene ahí con
el contenido. Pienso en el número 95-96 que se centra en Juan Rulfo
y tiene como invitada a Ana Fabiola Medina, cuyo arte va incluido en
la mayoría de los ensayos de la revista. Así, acompañado de una paleta
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�Ana Torres / La voz y la armadura

de colores monocromática en azul, títulos adornados con diferentes
formas y de fotografías del trabajo de la artista invitada, el lector se
mueve por lo que parece una galería de arte de la mano del ensayista,
quien lo guía mediante el texto hacia sus descubrimientos e ideas.
La revista comprende el peso de lo visual y se adapta al marco actual. Aunque su discurso es esencialmente el mismo, el contexto no es igual que hace dos o cuatro décadas e incluso, ante la nueva
presentación de Armas y Letras en su versión en línea, dígase, su
último cambio, este aspecto contextual sigue cambiando para reinventarse dentro de nuestros días.
La evolución de las armas para la permanencia de las letras
Aunque Armas y Letras ha mantenido su público desde su inicio y
ha sabido resolver las necesidades, el reto ahora ha sido mayor, pues
también se ha creado una distancia entre la revista y el lector debido
a su formalidad.
Recordemos que las revistas de divulgación enfocan su propósito en facilitar la recepción de información mediante el estilo y
el contacto con los receptores, en este caso los universitarios. La
misión inicial de Armas y Letras, al ser una revista universitaria, es
ejercer como marco histórico de la universidad, así como visibilizar
el pensamiento universitario. Sin embargo, la universidad actual es
diferente a la que se refería Rangel Frías en su comienzo, pues tiene
ahora más matices y públicos dentro de ella como consecuencia del
contexto histórico de la humanidad. La actualidad y sus medios son
parte de ese marco histórico que Armas y Letras pretende establecer;
por lo tanto, sería un error evitarlos para llegar a otros públicos, así
como también lo sería delimitarla a los ya letrados.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Fue Alfonso Reyes, quien habló en su momento de la
prensa oficial como una enorme máquina de noticias y anuncios
que impone obligaciones al espíritu, así, Armas y Letras cumple
el otro lado de la moneda: se consolida como la prensa libre que
redacta de manera congruente, con ideales definidos y está lejos
de imponer obligaciones. La cualidad principal de esta revista es
ser una voz que reclama el bienestar y la dignidad del hombre,
que busca cambiar al público y, a través de la reflexión, asegurar
su libertad; es decir, busca incidir sobre el público un pensamiento que ayude a los hombres en sus actividades, y así, la manera
de ejercer un cambio político y ético. Armas y Letras es práctica
e intelectual, y justamente tuvo el propósito inicial de contrapeso ante los ideales de los empresarios de Nuevo León, que en la
actualidad se traslada al cambio de ideas ante el pensamiento imperante y la visibilidad de las humanidades ante un contexto cada
vez más positivista.
Dicho todo esto, era necesario otra transformación dentro
de Armas y Letras: tenía que dar un paso adelante para presentar las
humanidades y atraer otro tipo de público, la respuesta y modalidad
fue, entonces, cambiar dentro de lo actual por el recurso estilístico. La revista cambió como los medios de circulación lo hicieron,
evolucionó hasta su integración al espacio digital, lo que superó la
barrera formal entre la revista y el lector y presentó entonces una
nueva plataforma para su difusión. Armas y Letras, ahora, mantiene
un diseño tan intuitivo que permite que las ideas plasmadas dentro
de estas ediciones lleguen a una diversidad de personas que enriquecen al público ya creado en su lectura, y, por lo tanto, a la revista
como medio de difusión.
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�Ana Torres / La voz y la armadura

Nuevos métodos de defensa
Aunque se denomina a sí misma como una publicación trimestral,
ahora con la nueva evolución y el salto del papel impreso a las nuevas plataformas de internet dentro de su versión en línea en la web,
podemos decir que, aunque las entradas de Armas y Letras son esporádicas, su contenido está siempre vivo en el tiempo. La publicación
ha dado un paso hacia adelante al marcar una nueva era dentro del
espacio digital, mientras responde a los cambios de la distribución,
publicación y formato para seguir siendo la plataforma del lector
interesado en las humanidades y la cultura que, si bien se enuncia
desde la universidad y la institución educativa pública, puede llegar a
nuevos públicos de diferentes edades y contextos.
Si bien su base siempre ha estado centrada en los abordajes para la crítica literaria, del arte y cultural desde la transmisión y
ensayo de la palabra y la imagen, Armas y Letras como revista sigue
transformándose desde la suma de voces diversas y creatividad con
su publicación en línea: armasyletrasenlinea.uanl.edu.mx, donde recrea su línea histórica desde el comienzo y sigue dejando una huella
en la perdurabilidad con nuevos métodos de batalla.
Con un cambio que emerge desde las profundidades de la
armadura, esta publicación emerge desde las ya sabidas secciones
que giran en torno a letras de Armas tomar, una Anatomía de la crítica,
Andamios a la redonda de textos que integran la política, crónica o
filosofía seguida de otra parte dedicada a Artes y espejismo, pero sobre
todo, abogando por nuevas formas de presentación que tengan que
ver con una contextura de temas diversos y la bien sabida sección
de Caballería con una selección de obras que permanece desde su
comienzo hasta el día de hoy.
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�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Podemos concluir entonces, con nuestra espada y pies firmes en tierra, cargando la misma caballería de siempre, pero con
una nueva visión, que Armas y Letras sigue demostrando que conoce
a sus lectores y aquellos públicos en potencia que pueden pasar a
formar parte de su lectura, al mismo tiempo que evoluciona al ser
fiel a sí misma.
La existencia de una dialéctica enriquecedora por su diversidad permite que el marco y pensamiento universitario que Armas y
Letras sea más fidedigno, además que se convierte en una herramienta de cambio social, más que permanecer solo como patrimonio y
memoria.
Como conclusión, con el recuento histórico de esta revista,
sumado a su más reciente cambio virtual, se puede decir que. Armas
y Letras tiene materia para llegar a ser aquella revista de accionaria
que cambie a una sociedad sumergida en la inmediatez y el orden
desde el fondo y la forma, o bien, desde la voz y la armadura.

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�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Víctor Barrera Enderle:
Ahora colecciono miradas,
Monterrey: UANL; 2021, pp.
Fecha de entrega: 28-5-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Cuando leí el título del nuevo libro de Víctor Barrera Enderle, lo
primero que vino a mi mente fue una cita del escritor francés Pascal
Quignard: “Existe una mirada que no resistimos”, lo escribió en su
novela ensayística La vida secreta y esa imagen me sedujo desde el
primer momento. Una mirada es capaz de someternos, motivarnos
o inclinarnos hacia una acción, un nuevo impulso; una mirada que
podemos percibir en el rostro de otros, o mejor, una mirada nueva
con la que hemos de observar el mundo.
Quiero destacar cuatro elementos importantes de lo que estos ensayos nos ofrecen: el primero, como lo sugiere el título, las
miradas alfonsinas que nutrieron la escritura de Reyes en su época
de autoexilio; la segunda, entender que el discurso ensayístico puede tomar múltiples formas que escapan a la estructura clásica que
conocemos y la que pensamos cuando se dice ensayo; lo tercero, la
capacidad que tiene el lenguaje para atravesar fronteras geográficas y
literarias; por último, la manera en que el autor revisa la producción
literaria de Reyes, cómo logra concretar una visión homogénea de
la simultaneidad en la que se gestó y nació la escritura de Alfonso
197

�María Fernanda Martínez / Ahora colecciono miradas…

Reyes en Madrid mientras en México continuaba la Revolución y
surgían sus consecuencias: el desarrollo de la literatura mexicana,
la institucionalización de la cultura; en América Latina las discusiones que partieron del ensayo con Rodó, Mariátegui y otros sobre
la literatura, su tradición, cuál es su característica principal que vale
la pena decir es su heterogeneidad. La literatura latinoamericana se
une por sus diferencias. Y es importante señalar este panorama de
la discusión literaria en América Latina durante el siglo XX porque
una cuestión con Reyes es que nació en Monterrey, pero se autoexilió joven y escribió en España, pero quería un lugar en la literatura
mexicana, pero reconoció su tradición occidental, y sí, todo eso es
cierto, mas no por eso su escritura no ocupa un lugar en las letras
mexicanas, hispánicas y en las Letras en general.
El libro inicia con un ensayo acerca de Oración del 9 de febrero,
texto que escribe Reyes en 1930 en la fecha del aniversario luctuoso
de su padre y termina en la fecha de su nacimiento; este libro de
ensayos inicia con la pérdida, un texto sobre la muerte del general, y
termina con el regreso y reencuentro de una identidad, Ifigenia Cruel
y Calendario.
Alfonso Reyes se exilió de México después del 9 de febrero
de 1913, fecha trágica en la que su padre, el general Bernardo Reyes,
fue asesinado. Su hermano se quedó en México, pero Alfonso decidió partir a Francia, primero, y después a España con el estallido de
la Gran Guerra. El primer ensayo de este libro inicia con esta huida
y con el texto Oración 9 de febrero en el que Reyes, más que alabar
la figura del padre que perdió muy joven, interpreta la ausencia y
conjura el dolor. Víctor Barrera señala muy bien la Carta al padre del
escritor checo Kafka y Oración… como dos textos que conjuran dis198

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

tancias, pero que tienen como destinatario final a ellos mismos, ya
que la persona a quien va dirigida no leerá estas palabras. Yo agrego
el libro colombiano El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince,
que se une al lenguaje para escribirle a una sombra. Reyes recurre al
lenguaje para salvar(se). La imaginación, lo retoma Barrera del Diario
de Reyes, acudió en su auxilio: “Consuélate. Acuérdate que, después
de todo, allá en Monterrey, te queda algo sólido y definitivo: Tu casa,
tu familia, tu padre”. Sabemos que no es cierto, la casa familiar y
el padre están perdidos, pero los espacios no son sólo físicos, y las
distancias pueden salvarse con la palabra. La memoria también es
una casa. Y Reyes se refugia en la memoria de sus recuerdos y en la
memoria que la literatura guarda, encontrando así su casa en Monterrey, su patria chica. De esto ya nos da un atisbo Barrera en su libro
Reyes. La conquista de una vocación: “Reyes, sin embargo, evoca (y de
paso reinventa) su nacimiento como un acontecimiento simbólico:
el lazo de unión entre su ser y el suelo que lo recibió al mundo”
(Barrera, 2018: 43). Por esta tierra, desde Madrid, Reyes busca la
vida y obra de Fray Servando Teresa de Mier, inconscientemente,
en un primer momento, su vida se ve espejeada en la vida de Mier,
y después, consciente, reconoce que quiere ser visto como el otro
gran regiomontano.
En este libro encontramos una relectura de distintos textos
de Reyes como Oración del nueve de febrero, Visión de Anáhuac, Cartones
de Madrid, reseñas de cine que hizo Reyes, Plano Oblicuo, Cuestiones
Estéticas, Ifigenia Cruel, entre otros. Textos que van de la narrativa, el
poema dramático a la crítica e incluso a la biografía, así que no nos
inclinemos con la falsa idea de que aquí se ensayan ensayos, sino que
se escribe sobre el discurso ensayístico que es argumentativo a la vez
DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

199

�María Fernanda Martínez / Ahora colecciono miradas…

que seductor, intelectual, creativo y poético; ningún ejemplo más
claro que Visión de Anáhuac. Como señalé más arriba, el lenguaje
atraviesa fronteras literarias, eso incluye los géneros:
Comparar, intuir, apostar por la razón misteriosa de la literatura y
no dar por sentado nada. Porque aquí no hay cosa segura, y cada
libro puede, a la vez, ser todos los libros (…). Reyes hacía del
ensayo un continente nuevo (…) el ensayo es el ensayo y siempre
algo más. (Barrera, 2021: 57).

Esto nos lleva a pensar dos cosas: al decir Barrera que cada
libro puede ser todos los libros, nos cuestionamos sobre la originalidad de la escritura. ¿Qué poema que se haya escrito no es reescritura
de otro? Soy una fiel creyente que la escritura es consecuencia natural de la lectura, al tomar la pluma se refleja los autores que hemos
leído, la forma en que nos hemos nutrido de ellos y ellas y hemos
de establecer un diálogo, por lo tanto. Otro asunto es que el ensayo,
muy generosamente nos recuerda Barrera, y Reyes es gran ejemplo,
escapa a la estructura académica, cuadrada y fríamente metódica
para convertirse en creación literaria; nos han abierto las puertas
para ensayar literariamente.
Siguiendo con el proceso de escritura de Reyes y con su búsqueda literaria en Madrid, en Visión de Anáhuac nos damos cuenta
que ya no persigue la consolidación de su escritura, sino el reconocimiento: “Cada texto es una prueba de fuego: demostrar la pertenencia a la tradición occidental, pero dejar en claro su procedencia particular” (2021:59). En el discurso ensayístico de Reyes encontramos
una autoafirmación, un reconocimiento de la identidad que también
se ve en Ifigenia cruel, poema dramático que retoma a la literatura clásica —acción nada moderna y que Reyes la vuelve a insertar en Oc200

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cidente—, pero la transforma en otra cosa, en un texto donde hay
conciencia, crisis existencial y una nueva identidad, acto moderno de
Reyes y con el que deja también en claro su procedencia. Y esto lo
logra Reyes “al volver la mirada, luego de adentrarse firmemente en
la cultura occidental”.
En el ensayo “Primeros prejuicios de la retina” Barrera escribe acerca de Cartones de Madrid, del primer filtro que la vista es
para pasar a la escritura. “La pintura rompía con la referencia directa
a la realidad. La literatura comenzaba a hacer lo mismo” (2021:66),
y aquí es donde aparece una cuestión: cómo lo hace el ensayo si, en
primera instancia, siempre se piensa en él como una prima de la literatura, solo que mucho más seria, más formal, y que se le había conocido con otros nombres: erudición, filología, historiografía. Pero
Reyes transforma su escritura ensayística en una expresión literaria,
lejos de la disección de ideas, de ese tratamiento casi quirúrgico de
las ideas, ajeno a la visión que Ortega tenía del ensayo, como una
“meditación privada que se volvía pública”. Para Reyes, el ensayo
es materia viva que habla, y la mirada es el vehículo para llegar a la
traducción: Barrera se pregunta si hoy, con el registro fehaciente
de las imágenes que los celulares pueden hacer, valdrá la pena escribir nuestras impresiones. Yo, como él, me inclino a pensar que
sí: “nuestras retinas aún podrán albergar un espacio exclusivo para
las primeras impresiones: nuestro desafío será, entonces, encontrar
la manera de expresar tales imágenes en prosa literaria. Tendremos
que aprender a leer de nuevo” (2021: 80).
María Fernanda Martínez Quintanilla

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-10

201

�Reseñas
Humanitas, vol. 1, núm. 1, 2021

Luis García Montero: Almudena,
México: Valparaíso, 2015
Fecha de entrega: 29-5-2021 / Fecha de aceptación: 30-6-2021

Aunque tú no lo sepas también me he inventado los sonidos de tu
nombre, mis manos también han pasado por los bordes de la playa
de tus labios y hemos hablado de los sueños que se construyeron
a partir de los espejos limpios del amor hasta en una infinidad de
ocasiones. Aunque tú no lo sepas también hemos aprendido a caminar
juntos desde la distancia de nuestras respectivas soledades, vimos
las mismas películas chinas de amores frustrados, releímos los
mismos libros de poesía hispanoamericana, escuchamos las
mismas canciones, desempolvadas con el tiempo, junto a las ideas
de nuestros primeros amores caídos y comentamos cada uno de
los poemas que hallamos en Almudena (Valparaíso México, 2015)
del poeta, narrador y ensayista español, Luis García Montero
(Granada, 1958); y aunque tú no lo sepas, hemos hecho esta
reseña con la esperanza y la necesidad de que algún día la tierra
vuelva a conmoverse en medio de un abrazo.
Tal vez no sea un secreto, y tampoco un atrevimiento, pensar
en la obra poética de Luis García Montero como una de esas obras
fundamentales dentro la poesía contemporánea que trascienden
nuestro tiempo y con una mirada directa, y sincera en particular, nos
203

�Carlos Rutilo / Almudena

cuestione y nos hable sobre temas y asuntos cotidianos, pero necesarios como el amor, para volver a aprender a caminar por el mundo
sin la necesidad de solemnizar el lenguaje de su propio discurso poético: “Porque a veces el mundo, // cabe entre dos palabras”. En este
sentido Almudena no es solamente una antología poética en el cual
se recopilan varios poemas de Luis García Montero publicados
anteriormente en Habitaciones separadas (Visor, Madrid, 1994), Completamente viernes (Tusquets, Barcelona, 1998), Vista cansada (Visor,
Madrid, 2008), Un invierno propio (Visor, Madrid, 2011) y A puerta
cerrada (Visor, Madrid, 2017), que ya de por sí ocupan un lugar
especial dentro de la poesía española actual, además de contar con
un prólogo entrañable de la gran escritora, y compañera de vida
del poeta, Almudena Grandes (Madrid, 1960); más bien busca
ser un libro enteramente nuevo, independiente y dedicado a cada
una de las distintas etapas del amor que nos ayuda a comprender
la realidad a través de las raíces del diálogo que logran construir
con el lector: “Yo estoy donde tú estás, pero en la vida//hay cosas
que no pueden compartirse.//Por eso sigo aquí y voy contigo,//
cercano y lejanísimo,//en busca de otro mundo que no es mío,//
aunque está junto a mí”.
¿Cabe el amor en un mundo tan asfixiante, instantáneo
y caótico como el nuestro donde la realidad tiende a ser más
relacionada con el dolor y la desesperanza? Nos cuestionamos
a lo largo de la lectura y los poemas de García Montero parecen
responder con un rotundo sí y la armonía universal, de la que tanto
nos habló Octavio Paz en El arco y la lira, también logra resonar y
ser comunicado en cada uno de los versos de este libro como un
infinito caracol de ecos azules.
204

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-11

�Humanitas, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El lector mexicano que no se haya acercado jamás a la obra
de Luis García Montero encontrará que, en cada uno de los versos recogidos en este libro de voz firme, y poderosa, se atreven a
mirarnos desde la otra orilla de la experiencia literaria y a dialogar
con nosotros mismos sobre varios asuntos relacionados al amor visto como una manera más de experimentar al mundo: “Que no me
lea//quien no haya visto nunca conmoverse la tierra//en medio de
un abrazo”. Y el amor no es para nada un tema desconocido para la
tradición poética de nuestro país que cuenta con enormes representantes como Efraín Huerta, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño,
Jaime Sabines, José Carlos Becerra y Homero Aridjis entre otros
tantos.
Es probable que también encuentre algo más en Almudena que la sencilla dedicatoria de toda una vida, y más bien termine
por encontrar esa revelación poética que tanta falta nos ha hecho
en estos tiempos de encierro e incertidumbre, donde es fácil
cansarse de uno mismo y no ver que detrás de la puerta de un
nombre también pueda albergar la deseable señal de una posible
esperanza y ediciones como este emblemático libro de Luis
García Montero solamente pueden ser celebradas en los nobles
actos de la lectura y de la relectura que tanto merecen.
Carlos Rutilo

DOI https://doi.org/10.29105/revistahumanitas1.1-11

205

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2, No.
4, enero-junio 2023, es una publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana De Ita Rubio.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102,
ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México.
C.P. 64290. Fecha de última modificación 25 de enero de 2023.

Rector / Santos Guzmán López
Secretaría de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Federico Hans Hagelsieb
Luis Alonso Hagelsieb Dórame
Yenisey López Cruz
Guillermo Lizama Carrasco
Abril Zúñiga Martínez
Rosselys Rodríguez de Hernández
Diana Leslie Mendoza Robles
Víctor Manuel Zamora
César Morado Macías
Emilio Machuca
Margarita Arvide

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de
la comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in Mexico: the case
of groups and individuals of the LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0003-2985-0933
Abril Zúñiga Martínez
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca,
Hidalgo, México
https://orcid.org/0000-0001-9947-668X
Fecha entrega: 4-10-2022 Fecha aceptación: 12-1-2023
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Lizama Carrasco, Guillermo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63
Email: guillermo.lizama@gmail.com zzuigaabril@gmail.com
7

�Presentación
Como es propio de su orientación, Transdisciplinar reúne en este nuevo número artículos que
abordan problemas relevantes para nuestras sociedades contemporáneas, desde la perspectiva
de una diversidad de disciplinas cuyos enfoques teórico metodológicos se entreveran. En esta
edición, particularmente se presentan escritos de índole política con los enfoques de la ciencia
política, la filosofía, -política y social-, y el derecho, además de la sociología, la epistemología, y
el enfoque de la sustentabilidad. Las diversas temáticas, investigaciones que las sustentan,
metodologías empleadas y resultados que exponen, contribuyen a la construcción de la
transdisciplinariedad como paradigma teórico-metodológico para el análisis y solución de los
problemas de sociedades complejas y en permanente transformación.
Guillermo Lizama y Abril Zúñiga, en su artículo: Acciones afirmativas en materia electoral en México:
el caso de los grupos y personas de la comunidad LGBTTTIQ+, por medio de una investigación
documental, revisan acuerdos y sentencias de documentos de autoridades electorales y medios
de comunicación de las distintas entidades federativas y examinan la situación en México de las
acciones orientadas a fortalecer la representatividad democrática y los derechos de poblaciones
tradicionalmente marginadas como la comunidad LGBTTTIQ+. Los resultados de su análisis
permiten valorar el avance de la participación en las decisiones políticas de representantes de la
citada comunidad.
Yenisey López en su texto: En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart. Rasgos
generales, presenta a un teórico cubano, Armando Hart Dávalos, y su contribución desde las reflexiones
críticas de la filosofía, al constructo teórico cubano revolucionario, que en opinión de la autora fueron
determinantes de “la configuración de la herencia epistemológica que señala la Revolución

cultural realizada en Cuba.”
Federico Hans Hagelsieb y Luis Alonso Hagelsieb Dórame en su escrito: Axel Honneth: amor,
derecho y solidaridad, realizan un análisis sociológico de tres conceptos esenciales propuestos por
el filósofo y sociólogo alemán: amor, derecho y solidaridad. Los autores relacionan estas y
otras nociones propuestas por Honneth, para reivindicar desde la perspectiva del filósofo, los
valores constitutivos de la persona y la dignidad humana que, -proponen-, conllevan al
progreso moral de la sociedad.
Rosselys Rodríguez de Hernández, muestra en: Las tesis doctorales y los transmétodos, una
investigación documental acerca de la utilización de transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español en el período 2015-2020,enfocando su atención en aquellas que fueron
realizadas con apoyo de una metodología sustentada en la transcomplejidad y “…abordar los
fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad, es decir, desde
la multirreferencialidad y la multidimensionalidad”. El artículo presenta los resultados de la
investigación realizada por la autora.
Diana Leslie Mendoza Robles, en su escrito: La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e
internacional. Con apoyo de una metodología jurídica mixta, desde la perspectiva de los derechos
humanos, examina la situación de la capacitación en México y compara la legislación mexicana,

�en esta materia, con la internacional. La autora propone el derecho a la capacitación laboral
como una vía para fortalecer el propio derecho al trabajo a través de la permanencia de los(as)
trabajadores(as) en sus empleos, la mejora de las prestaciones y en suma para acceder a un
trabajo decente que es aquel que le permite una vida digna.
Víctor Manuel Zamora expone resultados de una investigación mixta en su artículo: Prácticas
ambientales de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de tres facultades del
campus de Ciudad Universitaria. Analiza ciertas prácticas y hábitos del estudiantado que, pese a
tener consciencia de la importancia del cuidado al medio ambiente, se contraponen a ello. El
cuidado al medio ambiente es ciertamente un aspecto prioritario en el ámbito global y
particularmente en el estatal, por ello analizar estas prácticas nocivas permitirá diseñar algunas
estrategias para evitar que se sigan presentando.
Incluimos también tres reseñas, la primera realizada por Emilio Machuca: Jesús Treviño
Guajardo. La Acción Católica en Monterrey: una generación con carácter social, 1930-1971, sobre

un libro recién publicado por el Centro de Estudios Humanísticos. La segunda efectuada por
César Morado sobre un hecho de importancia e interés para la comunidad científica y cultural
de Nuevo León y nuestro país, aunque de trascendencia internacional: Víctor Zúñiga: Hacer
sociología desde la tierra del cabrito. La tercera reseña: César Morado: Cuando el dinero era del Diablo.
Presentación de su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Historia como
Académico Corresponsal, hecho de gran relevancia también para la comunidad científica y
cultural nuevoleonesa con impacto nacional e internacional.
Liliana De Ita

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Acciones afirmativas en materia electoral en
México: el caso de los grupos y personas de la
comunidad LGBTTTIQ+
Affirmative actions in electoral matters in
Mexico: the case of groups and individuals of the
LGBTTTIQ+ community
Guillermo Lizama Carrasco1 Abril Zúñiga Martínez2
Resumen: El objetivo del presente artículo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia electoral
implementadas por los Órganos Públicos Locales Electorales (OPLE´s),
con el fin de describir su profundidad y eficacia para la ampliación de
la democracia representativa. Se realizará una revisión documental de
los acuerdos y sentencias de las autoridades electorales, además de
algunos medios de comunicación locales. Veinte entidades federativas
implementaron acciones afirmativas en favor de la comunidad a
través de los OPLE´s, sin embargo, sólo cinco de ellas presentaron
candidaturas ganadoras para un puesto de elección popular. De esta
manera, las acciones afirmativas se consolidan como un mecanismo de
profundización de la democracia en favor de los grupos históricamente
1
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: guillermo.lizama@gmail.com
2 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México. Correo
electrónico: zzuigaabril@gmail.com

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

marginados, fomentando su inclusión y representación en la toma de
decisiones públicas.
Palabras clave: Acciones afirmativas, comunidad LGBTTTIQ+,
democracia, representación, diversidad.
Abstract: The objective of this article is to analyze affirmative actions in
favor of the LGBTTTIQ+ community in electoral matters implemented
by the OPLEs, in order to describe their depth and effectiveness for
the expansion of representative democracy. A documentary review of
the agreements and judgements of the electoral authorities, as well as
local media, will be carried out. Twenty federal entities implemented
affirmative actions in favor of the community through the OPLEs,
however, only five of them presented winning candidates for a popular
election position. Affirmative actions are consolidated as a mechanism
for deepening democracy in favor of historically marginalized groups,
promoving their inclusion and representation in public decisionmaking.
Key words: Affirmative actions, LGBTTTIQ+ community, democracy,
diversity, representation.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Introducción
Las acciones afirmativas emergen como una posibilidad para el logro
de la igualdad material de los grupos históricamente vulnerables
(Bolaños, 2016), teniendo avances evidentes en la materia electoral,
por ejemplo en la paridad de género. En los últimos años la
comunidad LGBTTTIQ+ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero,
transexuales, travesti, intersexuales, queer, más otras identidades)3
ha sido acreedora de una serie de acciones afirmativas en materia
electoral, impulsadas desde el Instituto Nacional Electoral (INE) y
la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) e implementada
por los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s).
Consideramos que lo anterior ha impulsado la diversidad en la
3 Para efectos del presente trabajo, se tomarán en cuenta las
definiciones de las siglas del acrónimo LGBTTTIQ+, proporcionadas por
la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (2022) en el informe “La
población LGBTTTIQ+ también tenemos derechos”: Lesbiana: mujeres que
sienten atracción sexual por mujeres. Gay: hombres que sienten atracción
sexual por hombres. Bisexual: personas que se sienten atraídas por personas
de nuestro mismo género o sexo y por personas del género o sexo opuesto.
Transgénero: personas que se identifican y expresan con un género distinto
al de nuestro sexo biológico, sin pretender hacer modificaciones corporales.
Travesti: personas que adoptan comportamientos, vestimentas y expresiones
que corresponden a un género distinto al de nuestro sexo, sin que ello
implique una orientación. Transexuales: personas que han modificado su sexo,
adquiriendo las características físicas del otro. Intersexual: personas que han
nacido con características físicas y biológicas de ambos sexos. Queer: personas
que construyen y manifiestan su sexualidad fuera de cualquier clasificación
de género binario. Actualmente, el término queer es utilizado como un
término sombrilla, que puede servir para nombrar a las personas que no se
identifican como heterosexuales y/o cisgénero. Así, lo queer será el conjunto
de planteamientos teóricos que tienen como características compartidas
su resistencia a dividir a las personas en categorías, el cuestionamiento de
binarios como gay/hetero y hombre/mujer, y el análisis de las relaciones de
poder entre identidades y categorías (Barker y Scheele, 2017).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

representación y en el ejercicio del poder hacia una democracia
incluyente.
La condición de vulnerabilidad y discriminación en
la que se encuentra la comunidad LGBTTTIQ+ es producto
del carácter histórico con el que el Estado-Nación liberal fue
creado, en donde primó la heterosexualidad y el cissexismo. Así
el orden legal proveniente del Estado solamente identifica el
marco de comprensión de los cuerpos y trayectorias de vida que
cumplieran con los términos y condiciones establecidos por la
heterosexualidad y el cissexismo. Lo que llevó a todas las personas
que no cumplieran dichos estándares a habitar los bordes de
la legalidad (López, 2022), a ser discriminados, marginados y
con poco respeto por sus derechos humanos y menos aún ser
considerados en el ejercicio del poder político.
El objetivo del presente trabajo es analizar las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en materia
electoral implementadas en las entidades federativas de México,
con el fin de describir su profundidad en el marco de la democracia
representativa. Para ello se revisa el concepto de acciones afirmativas
como una medida implementada para alcanzar la igualdad material
de un grupo históricamente vulnerable, también se realiza un breve
repaso histórico sobre la representación política de la comunidad
LGBTTTIQ+ en México, con el fin de examinar su condición de
grupo vulnerable y excluido del poder político. Por último, se hará
una interpretación de los datos recabados acerca de las acciones
afirmativas en materia electoral acordadas e implementadas por el
INE y los OPLE’s, los cuales se han impulsado mediante acuerdos
o juicios para la Protección de Derechos Político-Electorales (JDC),
mismos que han jugado un rol en la ampliación del ejercicio de los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

derechos políticos-electorales a grupos históricamente excluidos
del poder y la representación electoral. Con ello, se propone como
hipótesis que las acciones afirmativas en torno a la comunidad
LGBTTTIQ+ constituyen una ampliación de la democracia
representativa, al reforzar a través de nuevos mecanismos de
representación el ejercicio de los derechos político-electorales de
este grupo históricamente marginado.
La democracia representativa tiene como propósito alcanzar
altos niveles de participación y representación de la diversidad de
intereses que disputan el acceso al poder. Por ello la idea de una
democracia como el gobierno de muchos es también entendida
por Dahl (1997) como poliarquía, en donde los procedimientos
para el acceso y la igualdad en la representación democrática
ocupan un lugar central. Para ello la construcción procedimental
de los sistemas democráticos requiere ámbitos como las acciones
afirmativas que mejoran la integración social en la democracia. En
este sentido las acciones afirmativas para los grupos excluidos como
el LGBTTTIQ+, se interpretan en la perspectiva de la ampliación
de la representación política y del acceso al poder (Pitkin, 1967;
Philips, 1995) como aspectos centrales en la construcción inacabada
de la democracia.
Las acciones afirmativas se sustentan en la igualdad política
como principio articulante de la democracia, en donde los primeros
desafíos de la democracia moderna han sido el sufragio universal y las
condiciones procedimentales para su ejercicio. Sin embargo, en las
últimas décadas el debate se ha centrado no sólo en el voto sino en la
representación y en el acceso al poder de forma sustantiva de actores
excluidos del mismo, en donde la paridad de género propició los
elementos conceptuales y jurídicos para avanzar en una democracia
12

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

paritaria (Gilas, 2016). Es en este sentido que las acciones afirmativas
para la comunidad LGBTTTIQ+ son parte de la construcción de
una democracia que genere condiciones sustantivas para la igualdad
entre los ciudadanos (Bareiro y Soto, 2015). Haciendo efectivo
aspectos identificados por Llanos (2018:73) como son la política de
la presencia (Mayor representación de grupos y sujetos excluidos o
subrepresentados) y la política de la diferencia (Sistema de derechos
para el reconocimiento de la diversidad social) en el sistema
democrático. Es con esta perspectiva que se analizan los avances
de las acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+ en las
entidades federativas de México.
Acciones afirmativas en materia electoral como herramienta
para garantizar derechos
Las acciones afirmativas tienen su origen en Estados Unidos
(Santiago, 2011) al implementarse -desde los años 80- como
consecuencia de la discriminación racial y sexual. Surgieron
en materia de empleo y educación, expresada en casos como el
Sheet Metal Workers contra la Comisión para la Igualdad de
Oportunidades en el Empleo (EEOC) en 1986 (Bolaños, 2016).
De esta manera, una definición de las acciones afirmativas se
refiere a “las medidas de discriminación inversa que son las acciones
positivas que se traducen en cuotas reservadas a los colectivos en
los procesos selectivos para acceder a bienes escasos de la sociedad”
(Giménez, 2011, p. 156). Para acotar el análisis, la definición de acción
afirmativa a utilizar a lo largo de este artículo será la proporcionada
por Saldarriaga y Ramírez (2015) que las define como una “unidad
teórica cuyo objetivo es la incorporación de privilegios para que
los sectores y grupos tradicionalmente excluidos puedan integrarse
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

13

�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

paulatinamente a los procesos, estructuras e instituciones sociales sin
que se cometa algún tipo de discriminación” (p. 121). Respecto a esta
y otras definiciones del mismo tipo, existe un debate que involucra el
concepto de discriminación positiva y lo que se podría llegar a creer
es una diferenciación entre distintos grupos sociales, sin embargo,
Bolaños (2016) explica esto, al afirmar que “una diferencia de trato
cruzará los límites, y por tanto será una discriminación, si no tiene
justificaciones objetivas y razonables” (p. 317). A nivel jurisdiccional,
esto se refuerza por la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) en su opinión consultiva OC-18/03 del 17 de septiembre de
2003, en donde establece que no toda distinción de trato es ofensiva
de la dignidad humana.
En este sentido, recuperamos la tipología de Bolaños (2016),
que contempla cuatro tipos de acciones afirmativas: en primer lugar,
acciones de concientización, referidas a la formación y orientación
en un público, incluyendo la sensibilización en torno a un problema;
en segundo lugar las acciones de promoción, que consisten en
impulsar la igualdad a través de incentivos. En tercer lugar se
tiene a las acciones de discriminación inversa, las cuales establecen
prerrogativas utilizando criterios de diferenciación hacia grupos
históricamente discriminados; y por último tenemos a las acciones
afirmativas de ajustes razonables, que se refieren a modificaciones y
adaptaciones necesarias para garantizar la igualdad de condiciones.
La exposición de esta tipología ayuda a determinar que,
aunque el INE y algunos OPLE´s han implementado tanto acciones
de concientización como acciones de promoción, como se verá más
adelante. Este estudio se concentrará en las acciones de promoción,
al ser las que más abundan y las que se conectan mayormente con
la garantía de derechos político-electorales y la correspondiente
14

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

ampliación de la democracia representativa. Esto debido a que
las acciones de promoción: “Vinculan no sólo al sujeto, sino que
generan una expectativa en favor de quien adelante la acción deseada
(...) [de modo que se] establecen ciertos beneficios adicionales,
premios o distinciones para quienes promuevan la superación de la
situación de discriminación de un determinado grupo en situación
de vulnerabilidad” (Bolaños, 2016, p. 332). Para que la comunidad
LGBTTTIQ+ sea considerada como grupo social históricamente
discriminado, y ser sujeto a la serie de acciones afirmativas, se puede
realizar un análisis a partir de la serie de pasos propuestos por Saba
(Bolaños, 2016) para determinar la existencia de una desigualdad
manifiesta: 1. Identificar al grupo como entidad individualizable; 2.
Comprobar la existencia de ámbitos relevantes para su desarrollo
autónomo o el ejercicio de sus derechos; y 3. Verificar si dicho grupo
ha sido excluido de dichos ámbitos por un tiempo considerable de
tal manera que dicha exclusión se perpetúe, al tiempo de volverse
natural y normalizada.
De esta manera, se identifica a la comunidad LGBTTTIQ+
como una entidad individualizable con identidad grupal a partir de
que sus miembros comparten una orientación sexual, expresión
sexual y corporalidad diferente a la cis-heterónorma, lo que define a
su vez su condición de exclusión política. Es así que encontramos un
amplio marco de identidades, orientaciones sexuales, expresiones,
corporalidades e identidades de género que han sido históricamente
marginadas de puestos de poder público.
El movimiento de la diversidad sexual contemporáneo
se mantiene en constante evolución y desarrollo, dando origen a
un amplio espectro que permite a las personas nombrarse, crear
identidades y comunidades de lucha, obedeciendo a sus contextos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

15

�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

sociales, políticos y culturales en los que se desarrollan. Lo anterior,
nos muestra la manera en la que la pertenencia a una comunidad en la
que se comparten gustos, expresiones, orientaciones y preferencias
contribuye a la creación de identidades que motivan a la resistencia
y lucha conjunta por sus derechos.
Hablando específicamente del caso mexicano, las personas
de la comunidad LGBTTTIQ+, continúan siendo ampliamente
discriminadas, tal como lo muestra la primera Encuesta Nacional
sobre Discriminación en México (2005), la cual muestra que nueve
de cada diez homosexuales opinan que existe discriminación por su
condición, y 42.8% afirma haber sufrido algún acto de discriminación
en el último año (Flores, 2007).
Dada la discriminación y acciones de odio en contra de las
personas de la diversidad sexual, es que las acciones afirmativas
son instrumentos de inclusión, igualdad y respeto por los derechos
humanos de dicho sector. Lo anterior se reconoce en la Declaración
de Montreal, resultado de la Conferencia Internacional sobre los
Derechos Humanos LGBT en Montreal (Canadá) en julio de 2006.
Este documento concentra el conjunto de demandas de la comunidad,
expuestas en las ponencias y debates que se llevaron a cabo. Aunque
no menciona explícitamente los derechos político-electorales, hace
un manifiesto de lo importante que es la participación política en la
sociedad de las personas LGBTTTIQ+, exigiendo igualdad legal e
igualdad social, así como participación en la planificación, ejecución
y seguimiento de las políticas.
Otro sustento internacional de las acciones afirmativas
se encuentra en los Principios de Yogyakarta, los cuales surgen
a partir de una iniciativa de la Oficina del Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Conjuntan una
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serie de normas sobre cómo se aplica la legislación internacional de
derechos humanos a las cuestiones de orientación sexual e identidad
de género. Se presentan como normas legales internacionales
vinculantes que todos los Estados deben cumplir, por lo que al
reivindicar los derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+,
constituyen una fuente en donde se sustentan acciones a favor de
los derechos político-electorales de este sector. Esto se muestra en
el Principio 25 “El derecho a participar en la vida pública”, el cual
defiende el derecho de las personas de la diversidad sexual a participar
en los asuntos públicos, en su dirección y en la implementación de
políticas, así como postularse a un cargo público. Por lo que instan a
los Estados a realizar una revisión, tanto legal como de sus acciones,
para garantizar que este principio se esté cumpliendo en pro de los
derechos humanos de la comunidad LGBTTTIQ+.
Los derechos político-electorales de las personas de
la diversidad sexual han sido históricamente invisibilizados,
principalmente debido a dos razones: la primera por una masculinidad
que hegemonizó la participación política en hombres; y la segunda
por el sistema político que heteronormaliza al ámbito del poder,
en donde queda poco espacio para mayores niveles de integración
de sociedades intrínsecamente diversas y diferenciadas. Lo anterior
continúa expresándose en la actualidad, aunque se reconocen
avances, tales como el registro de 121 candidaturas a diputaciones
federales de personas pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+
en el último proceso legislativo federal (2020-2021). Sin embargo, de
estas 121 candidaturas solamente hay 4 diputadas federales electas
que reconocen su identidad con la diversidad sexual.
La representación legislativa de dicho grupo se hace aún más
necesaria a partir de los datos que recientemente ha proporcionado
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el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2022), en
la primera Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género
(ENDISEG). La cual refleja estadísticas acerca de la población
LGBTTTIQ+, siendo que 4, 999,548 personas mayores de 15 años
se autodenominan pertenecientes a la comunidad, lo que representa
un 5.1 % de la población mexicana, manifestando una oportunidad
tanto para los partidos políticos en relación con el porcentaje que
podría representar del padrón electoral, como para la realización de
políticas públicas en beneficio de este sector en particular.
Regresando al proceso por medio del cual se determina
la existencia de una desigualdad manifiesta, en este caso de la
comunidad LGBTTTIQ+, se establece que existen ámbitos
relevantes de los que son excluidos, y que impactan directamente en
su desarrollo autónomo o el ejercicio de sus derechos. Un ejemplo
de dichos ámbitos es el político-civil, en donde es:
Poco probable que una persona abiertamente reconocida como
miembro del acrónimo LGBTTTI+, obtuviera los sufragios necesarios para un cargo de elección popular, y no tanto por su
poca o mucha capacidad y preparación, sino que las personas
que pertenecen a esta comunidad son mayormente vulneradas,
juzgadas, señaladas, segregadas y discriminadas en lo social, lo
legislativo y, por supuesto, en lo político, pues en ocasiones se
vulneran esos derechos irrestrictos al ser humano (Alemán y de
los Santos, 2021, pp. 21-22).

Por consiguiente, y tomando en cuenta el estado en que
se encuentra actualmente la discriminación hacia la comunidad y
las condiciones en que se encuentra la representación política, se
presenta al grupo LGBTTTIQ+ como un grupo históricamente
discriminado y excluido, por lo tanto, se hacen necesarias las acciones
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afirmativas en materia electoral en favor de la comunidad. Estas
tendrán como fin revertir la condición de exclusión y discriminación
que las alejan del ámbito público y mejorar la integración al sistema
político a través de una mejor representación democrática.
De esta manera, las acciones afirmativas son instrumentos
tendientes a maximizar los derechos humanos de los grupos
vulnerables, específicamente los derechos político-electorales.
Brindando con ello más participación en el poder, una protección más
amplia y un marco de atención a los principios de interdependencia,
universalidad, progresividad y continuidad, siendo que “las acciones
afirmativas se han convertido en una herramienta fundamental para
establecer las condiciones de una democracia incluyente” (Andrade,
2022, p. 11). Por lo tanto, este avance apunta a incluir a estos grupos
de la población en la representatividad política y en el acceso al
poder.
Acciones afirmativas en materia de diversidad sexual en México y las entidades federativas
La comunidad LGBTTTIQ+ comenzó a tener representatividad en
cargos de elección pública desde 1997, en donde la primera mujer
declarada abiertamente lesbiana en ostentar un cargo público fue
la ex diputada federal Elsa Patria Jiménez Flores (1997-2000),
quien accedió al poder por representación plurinominal de parte
del Partido de la Revolución Democrática (PRD) (Secretaría de
Gobernación, 2022 y LEDESER, A.C., s.f.). Sin embargo, dado
que el proceso de inclusión ha sido lento y aún se encuentra
sujeto a una serie de estigmas, la representatividad de este
sector en particular se ve sometida a los prejuicios y estereotipos
discriminatorios que no permiten su acceso al poder.
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Las acciones afirmativas en materia electoral son facultad
de los Institutos Electorales y del TEPJF, por lo que los avances
se han concentrado a partir de la facultad reglamentaria de los
OPLE´s, lo que también ha sido reforzado a nivel jurisdiccional
con las sentencias SUP-RAP-121-2020 y acumuladas. Esto
genera una amplia gama de acciones afirmativas, lo que se
deriva de diversas resoluciones que consideran a las acciones
afirmativas con un amplio fundamento constitucional, siendo
que este mismo instrumento tutela los principios y acciones para
promover las acciones en favor de la comunidad LGBTTTIQ+.
Además, lo anterior se sustenta en la jurisprudencia P./J.
20/2014, en donde queda establecida que la Constitución y los
tratados internacionales constituyen un parámetro de control
constitucional.
Dadas estas condiciones, las acciones afirmativas en
materia electoral han tenido grandes avances en sectores de
la población como las comunidades indígenas y las mujeres,
quienes inclusive poseen un nivel alto de profundidad de la
acción afirmativa, al encontrarse consagrado en la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos (art. 2 en el caso de
los pueblos indígenas; y art. 1, párrafo quinto, 35 fracción II y
41 párrafo primero, en el caso de la paridad de género). De esta
manera, estos conjuntos de resoluciones sientan un precedente
para las acciones afirmativas en materia de diversidad sexual, tal
y como lo demuestran las solicitudes de acciones afirmativas las
cuales se fundamentan en:
El artículo 1º, párrafo quinto, en relación con los diversos 35,
fracción II, y 41, párrafo primero, Base I, párrafo segundo, de

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la CPEUM en cuanto a favorecer la inclusión y el ejercicio de
derechos político-electorales en su vertiente de ser votado de
un sector de la población que históricamente ha sido estigmatizado y excluido de la participación de las decisiones políticas
de la sociedad como son las personas de la diversidad sexual
(INE, 2021, s/p).

De esta manera, se han establecido una serie de sentencias y
tesis que han nutrido la justificación jurisdiccional de las acciones
afirmativas en favor de las personas de la diversidad sexual, las
cuales han motivado su promoción a lo largo de los distintos
OPLE´s del país. Aunque existieron algunos antecedentes, la
primera figura jurisdiccional que obliga a los institutos electorales
a la implementación de acciones afirmativas en favor de la
comunidad LGBTTTIQ+ es la sentencia SUP-RAP-121/2020 y
acumulados, la cual insta al INE a la implementación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, en donde se considera
a las personas de la diversidad sexual.
A raíz de dicha sentencia, el INE aprobó el acuerdo INE/
CG160/2021 e INE/CG18/2021, el cual contemplaba la instauración
de cuotas progresivas como acciones afirmativas para diversos
grupos en situación de vulnerabilidad histórica, aprobando para
el proceso electoral federal 2020-2021 acciones afirmativas para
personas afromexicanas, personas con discapacidad, personas de
la diversidad sexual, personas indígenas y personas migrantes.
Esto generó un amplio sustento constitucional y jurisdiccional
respecto a la integración y ampliación del sistema democrático
en México.
Asimismo, se instó a los OPLE´s a realizar lo mismo en las
elecciones locales, dando origen a una serie de sentencias y tesis
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que fundan las acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, las cuales se muestran en la figura 1:
Figura 1.
Justificación jurisdiccional de las acciones afirmativas en favor
de la comunidad LGBTTTIQ+
Temática de la acción

Justificación jurisdiccional

La acción afirmativa debe ser una
cuota específica para personas de la
diversidad.

SUP-JDC-59/2022,
SX-JDC-62/2022

La acción afirmativa debe ser por
ambos principios Mayoría Relativa y
Representación Proporcional.

SX-JDC-62/2022

La cuota puede fundarse en la Constitución y los Tratados Internacionales y no necesita una ley habilitante,
ni le aplica el artículo 105.

SUP-REC-117/2022,
SUP-REC-123/2022

La acción afirmativa puede establecerse incluso iniciado el proceso
SUP-REC-123/2022
electoral y hasta el registro de las candidaturas.
La acción afirmativa no violenta los
principios de autoorganización y autodeterminación de los partidos no
son óbice en la ideología o plataforma política de los mismos.

SUP-REC-117/2022

En la acción afirmativa se deben respetar los datos personales.

SUP-REC-117-2022

Fuente: Rodríguez (2022).

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Asimismo, es importante mencionar que la mayoría de
las acciones afirmativas en las diversas entidades federativas
han sido promovidas por ciudadanos e inclusive por miembros
de partidos políticos, a través de los JDC. Lo cual implica que la
regulación del ejercicio de dichos derechos y su aplicación son
acordes al principio de igualdad y no discriminación, instando a
las autoridades electorales a adoptar las medidas necesarias para
garantizar su protección.
A nivel federal, las acciones afirmativas implementadas
para el proceso electoral federal 2020-2021 se materializaron
en la modificación a los Lineamientos y Reglamentos para
el Registro de Candidaturas, siguiendo lo establecido en el
acuerdo INE/CG18/2021, de manera que se estableció una cuota
mínima de 3 candidaturas para la comunidad LGBTTTIQ+, que
contempla:
Postular 2 fórmulas integradas por personas de la diversidad
sexual en cualquiera de los 300 Distritos Electorales; mientras,
en el caso de las candidaturas de representación proporcional,
se debería reservar 1 fórmula dentro de los primeros diez lugares de la lista de cualquiera de las cinco circunscripciones
electorales (Andrade, 2022, p. 12)

El resultado de la acción afirmativa a nivel federal fue el
registro de al menos 102 candidaturas a diputaciones federales,
aunque las personas ganadoras solamente fueron cuatro,
destacando a María Clemente García Moreno de Movimiento
de Regeneración Nacional (Morena) de la Ciudad de México;
y a Salma Luévano Luna de Morena, Diputada Federal por
Aguascalientes.
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Figura 2.
Avance de las acciones afirmativas a favor de la comunidad LBGTTTIQ+ en México.

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias emitidas por las salas regionales y la sala superior del
TEPJF, así como diferentes medios de comunicación.

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Por el contrario, la situación de las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ en las entidades federativas
es diversa, principalmente debido a que, aunque todos los OPLE´s
recibieron la indicación de parte del TEPJF y del INE de diseñar
e implementar dichas acciones, no todas las implementaron de la
misma forma. Algunos OPLE´s tendieron a omitir la indicación,
otros a reglamentar solamente a partir de la demanda de la
ciudadanía a través de JDC, y algunos a tener buena disposición
al diseñar e implementar las acciones afirmativas, teniendo
buenos resultados con candidaturas electas o simplemente con
su postulación.
Para facilitar el análisis, la implementación de las acciones
afirmativas a lo largo de las entidades federativas fue dividida en
cuatro clasificaciones: 1. No cuenta con acción afirmativa; 2. Cuenta con acciones afirmativas de concientización, entre las que se
contempla la visibilización y reconocimiento; 3. Se diseñó e implementó la acción afirmativa, materializada en acuerdos y lineamientos; y por último, 4. Implementación de acciones afirmativas con
resultados concretos, es decir, la representación efectiva al contar
con candidatos electos pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+. La siguiente figura representa dicha clasificación a través de
un mapa de las entidades federativas en México.
La investigación realizada a través de la revisión de
documentos y acuerdos oficiales del INE, del TEPJF y de los
OPLE´s, así como de información de los medios de comunicación,
ha revelado que en total 21 entidades federativas han impulsado
acciones afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+,
materializadas en cuotas de representación que, como regla
general, se manifiestan en la modificación de los lineamientos y
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reglamentos para el registro de candidaturas a cargos de elección
popular, haciendo obligatorias la postulación de candidaturas
por parte de los partidos políticos. Las 21 entidades federativas
con acciones afirmativas en la materia fueron agrupadas en dos
dimensiones de análisis: 1. entre las que tuvieron resultados
efectivos con personas de la diversidad sexual obteniendo los
cargos de elección popular a los que fueron postulados y; 2. las
que implementaron las acciones afirmativas, pero no han tenido
resultados tangibles, es decir, con la ocupación de los espacios de
representación popular para las personas LGBTTTIQ+.
La implementación de las acciones afirmativas en favor
de este sector poblacional a lo largo del país es relativamente
reciente, impulsada a lo largo del territorio nacional a partir de
la sentencia SUP-RAP-121/2020 y los acuerdos INE/CG160/2021
e INE/CG18/2021 ya mencionados, por lo que la mayoría de las
entidades federativas aprobaron la acción afirmativa entre 2020
y 2021, a excepción de la Ciudad de México (2012), que ha sido
la entidad más avanzada en cuanto a derechos de la comunidad
LGBTTTIQ+ en el país.
De esta manera, los resultados de las acciones afirmativas
a nivel nacional fueron mayormente visibilizados en las elecciones
locales y federales de 2021, siendo que solamente 5 entidades
federativas cuentan con cargos públicos ocupados y ganados
por personas de la diversidad sexual. En la Ciudad de México,
se presentaron 5 candidaturas, de las cuales triunfó Temístocles
Villanueva, quien fue electo diputado, mientras que en el estado
de Hidalgo se presentaron 30, ganando una diputación Ángel
Tenorio. Este estado en particular cuenta con casos emblemáticos
en la historia de la representación, con:
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Diana Laura Marroquín Bayardo, (...) [mujer trans, quien]
compitió por la diputación federal del distrito 04 del Estado de
Hidalgo, en el proceso 2012. De igual forma, fue precandidata
a gobernadora de Hidalgo por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el año 2016; nuevamente en el año 2018 fue
candidata del Partido del Trabajo, en la coalición Movimiento
Progresista, a diputada federal por el distrito 04 con cabecera
en Tulancingo, Hidalgo. En diciembre de 2018 fue la primera
mujer transgénero en representar a un partido en el Instituto Electoral del Estado de Hidalgo, por el Partido del Trabajo
(Caldelas, 2022, p. 135).

En Morelos se cuentan con tres regidoras de la diversidad
sexual: Mónica García, Venus Ailin de Sousa y Juan Carlos
Castilla. En Baja California, aunque se presentaron 13 candidaturas
al Congreso local, entre quienes destaca Víctor Aguirre como
candidato, no resultó electa ninguna candidatura LGBTTTIQ+.
Sin embargo, se cuenta con una persona electa perteneciente a la
comunidad en el ayuntamiento de Tijuana.
En Oaxaca los resultados del proceso electoral local
2021 se reflejan en la presentación de “12 candidaturas por MR
[mayoría relativa] (2.4% del total) y 12 por RP [representación
proporcional] (4.4% del total), resultando electas 2 personas
LGBTTTIQ+muxhe. En concejalía, se presentaron 495
candidaturas de 14,323 (3.4%) y resultaron electas 76 personas
LGBTTTIQ+muxhe equivalente al 3.14% del total” (Bautista y
Velásquez, 2022, p. 35).
En la categoría “cuenta con cuota como acción
afirmativa” existen otras 15 entidades federativas que diseñaron
e implementaron acciones afirmativas para el proceso electoral
local 2021 y aunque algunas de ellas tuvieron postulaciones
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

a candidaturas de personas pertenecientes a la diversidad
sexual, esto no se reflejó en la victoria en casillas o en una mejor
representación legislativa. Entre estas entidades federativas,
abundan las que postularon solamente una candidatura (al
menos públicamente): Campeche, con la postulación de una
persona trans a diputación local; Durango, con la postulación
a diputación local de Tadeo Campagne; Querétaro, con Walter
López, candidato a la presidencia municipal de Querétaro;
Sinaloa, con la candidatura de Benjamín Ramón Jalapa por el
distrito local 14; Sonora, en donde Daniel del Sol se registró como
candidato al distrito local 10 de Hermosillo; Tamaulipas, en donde
Harley Frida Barral, una mujer trans, se presentó como candidata
al congreso local; y Yucatán, con Quique Polanco, candidato a
diputado por el distrito 2 de Mérida.
Por otro lado, también hubo entidades federativas que,
aunque acordaron la implementación de acciones afirmativas,
no mostraron candidaturas LGBTTTIQ+, como lo fueron Baja
California Sur, Chiapas y Guerrero. Asimismo, también se cuenta
con entidades federativas que tuvieron un número moderado de
candidaturas de personas de la diversidad sexual: Guanajuato (3),
Puebla (4) y Zacatecas (4); así como las que tuvieron candidaturas
numerosas, como Michoacán (56) y Nuevo León (40).
La tercera categoría, “acciones afirmativas de
concientización” se refiere a aquellas entidades federativas que no
han aprobado cuotas de representación como acción afirmativa
para la comunidad LGBTTTIQ+, pero que han realizado acciones
de concientización y visibilización de la comunidad. Tal es el
caso del estado de México, en donde existe constante promoción
de los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+, lucha contra la
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discriminación y violencia, además de la invitación de los partidos
políticos a formar parte de las candidaturas, teniendo como
resultado la postulación de tres candidaturas y dos victorias, así
como la presencia de Adolfo Cerqueda Rebollo como presidente
del ayuntamiento de Nezahualcóyotl.
En esta categoría también se encuentra Aguascalientes,
en donde a partir de la resolución del Tribunal Electoral del
Estado de Aguascalientes (TEEA) se ha considerado la inclusión
expresa en la convocatoria a la comunidad LGBTTTIQ+, presente
en el expediente SUP-JDC-1109/2021 y TEEA-JDC-018/2020, la
cual contempla la inclusión de la casilla “no binario” al momento
de seleccionar el género. Dicha sentencia fue impulsada desde la
sociedad civil, signada por la presidenta del Colectivo “Juntes
por el Camino de la Diversidad”, Salma Luévano Luna. En la
demanda se requería la incorporación de cuotas arcoíris para
la conformación de los consejos distritales, y aunque en un
principio se encontró con la negativa del OPLE de Aguascalientes,
la solicitante impugnó dicha negativa ante la sala regional
Monterrey del TEPJF, dando origen a una cuota arcoíris y otras
para grupos vulnerables, confirmadas por la sala regional y la sala
superior (Baena, 2022).
Chihuahua ha impulsado recientemente acciones de
concientización, con la aprobación del protocolo y la guía de
actuación para prevenir la discriminación por identidad y
expresión de género en el ejercicio de los derechos políticos y
electorales de las personas de la diversidad sexual. Esta guía tiene
como objetivo contribuir a “eliminar las barreras normativas,
actitudinales, procedimentales, materiales y comunicacionales
que dificultan que las personas de la comunidad LGBTTTIQ+
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puedan acceder y concretar, de manera efectiva, su derecho al
voto y de participación” (Instituto Estatal Electoral Chihuahua,
2022). Por el contrario, esta entidad también cuenta con
antecedentes de haber omitido la implementación de acciones
afirmativas, tal como lo denunciaba el JDC-45/2021, en el
cual se buscaba la participación política de las personas de
la comunidad de la diversidad sexual. Asimismo, en la Ley
para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Estado de Chihuahua
se establece la necesidad y obligación a los órganos públicos
estatales de establecer acciones afirmativas progresivas, tal
como lo menciona el artículo 3, sin embargo, no es explicita
sobre acciones afirmativas en materia electoral o en protección
de los derechos político-electoral.
Por otro lado, el Instituto Electoral del Estado de Colima,
aunque no ha implementado ni discutido acciones afirmativas en
favor de la diversidad sexual, cuenta con algunos materiales que
promueven la concientización en contra de la discriminación hacia
este sector de la población, tal como lo muestran los Lineamientos
para el uso del lenguaje incluyente, no sexista y no discriminatorio en el
Instituto Electoral del Estado de Colima.
Por último, se encuentra Nayarit, en donde el OPLE
ha promovido los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+,
sin embargo, aún no se les incluye en la elección a cargos de
elección pública. Además, en Jalisco existe el Pacto por el Respeto,
Reconocimiento y Participación de las personas de la Diversidad Sexual
LGBTTT+, el cual contempla la capacitación para la inclusión
y el compromiso con la comunidad de la diversidad sexual, no
obstante, no considera las cuotas de representación para cargos
públicos.
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La última categoría, “no cuenta con acción afirmativa”,
hace referencia a las entidades federativas que no han aprobado
cuotas de representación como acciones afirmativas, ni han
demostrado acciones afirmativas de concientización. Dentro de
esta categoría se habrá de destacar dos tipos de casos: aquellos
en los que la sociedad civil o los tribunales electorales locales
han impulsado la implementación de acciones afirmativas,
encontrándose con la negativa del OPLE, y aquellos en donde
a pesar de no contar con acciones afirmativas aprobadas, han
tenido candidaturas LGBTTTIQ+ e inclusive representantes de
la diversidad sexual en cargos de elección popular.
Todas las entidades federativas que no cuentan con
acciones afirmativas a favor de la comunidad LGBTTTIQ+
aprobadas se han enfrentado a diversos procesos en los que se
demanda su omisión y negativa. En el caso de Coahuila, el TEPJF
a través del expediente SM-JDC-167/2021 denunció la omisión de
la inclusión de la comunidad LGBTTTIQ+ en el proceso electoral
2021, promovido desde:
La comunidad San Alfredo A.C., [en donde] se le pidió al IEC
que para el proceso Electoral 2021 se implementará el acceso de
las personas LGBT+ a cargos de elección popular, pero por razones de que ya había iniciado del proceso electoral, fue considerada para su análisis al término del mismo, aunque exhortó a
los partidos políticos incluir a personas de grupos vulnerables
en los registros de cargos a elegirse en el proceso electoral 2021
(IEC/CG/032/2021) (Hernández, 2022, p. 54).

También se destaca el recurso de queja TECZ-RQ-02/2021,
denunciando de igual manera la omisión de acciones afirmativas.
Lo que se resolvió fue la publicación de un acuerdo para iniciar
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y planear los trabajos para las acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+, así como la vinculación con el Congreso
local para su regulación, y la invitación a los partidos políticos
para promover la participación de las personas LGBTTTIQ+ en
los registros de candidaturas. (Hernández, 2022, p. 55). Producto
de esta iniciativa, se ha tenido más compromiso del OPLE de
Coahuila frente a la participación política de las personas de la
diversidad sexual, tal como lo muestra el foro para la inclusión
organizado en 2022.
En Quintana Roo, los expedientes JDC/015/2021 y su
acumulado JDC/021/20201, en donde se buscaba la inclusión
política de las personas de la diversidad sexual en las candidaturas
a cargos de elección pública y se denunciaba discriminación,
fueron desechados por el Tribunal Electoral de Quintana Roo
declarado improcedente. Sin embargo, la Sala Superior ordenó
establecer acciones afirmativas para la comunidad LGBTTTIQ+,
presente en la sentencia SUP-REC-123/2022, confirmando la
resolución emitida por la sala regional (SX-JDC-62/2022) en la
que ordenó al OPLE de Quintana Roo la emisión de lineamientos
para la implementación de acciones afirmativas a favor de la
comunidad LGBTTTIQ+.
En San Luis Potosí se solicitó la inclusión de las personas
de la diversidad sexual a través de los oficios 072 y 073 dirigidos
al Consejo Estatal Electoral y de Participación Ciudadana,
solicitando la inclusión de candidatos LGBTTTIQ+ en la
postulación de candidaturas. La respuesta a dichos oficios fue una
recomendación a los partidos políticos para incluir candidaturas
de personas de la diversidad sexual, aunque no fue una obligación
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

expresa a los partidos a cumplir con una cuota, por lo que no es
considerado acción afirmativa.
Tabasco no ha tenido denuncias por omisión de
implementación de acciones afirmativas, y aunque no cuenta con
acciones afirmativas aprobadas, tiene planes para la realización
de un estudio que refleje la efectividad en la aplicación de acciones
afirmativas a favor de grupos vulnerables, tal como lo muestra el
acuerdo CE/2021/013 del Instituto Electoral y de Participación
Ciudadana de Tabasco.
En Tlaxcala, el interés de la sociedad civil organizada
en colectivos LGBTTTIQ+ se ha demostrado a partir de los
diferentes oficios dirigidos a la Secretaría Ejecutiva del Instituto
Tlaxcalteca de Elecciones, con los folios 0292, 0342 y 0423, sin
embargo, se dio una respuesta negativa a la implementación de
las acciones afirmativas, expreso en el acuerdo ITE-CG 34/2021.
Por último, a partir de la negativa del OPLE de Veracruz
de implementar acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+, el Tribunal Electoral de Veracruz revocó dicho
acuerdo a partir de una impugnación interpuesta por militantes
de Morena pertenecientes a la diversidad sexual. Dicha omisión
ya había sido denunciada en el Acuerdo del Consejo General del
Organismo Público Local Electoral del estado de Veracruz, por el que se
aprueba el Estudio sobre la viabilidad de implementar acciones afirmativas
en favor de personas indígenas y jóvenes, sin embargo, no fue hasta la
impugnación del acuerdo OPLEV/CG068/2021 emitido por el
Consejo General del OPLE, en que se revoca dicho acuerdo y se
insta al OPLE a implementar acciones afirmativas.
En segundo lugar, tenemos a dos casos especiales,
en donde no se cuenta con acción afirmativa, pero se han
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

presentado candidaturas LGBTTTIQ+: en este caso se
encuentra San Luis Potosí, con las candidatas trans Vanessa
Esmeralda Hernández y Bárbara Irazamy Portillo (suplente
y propietaria) quienes contendieron por el distrito 5 local.
Además, también se destaca Veracruz, con la candidata al
congreso local, Jazz Bustamante.
Como ya se mencionó, la implementación de dichas
acciones afirmativas se mantiene en acuerdos y sentencias
de las autoridades electorales tanto locales como nacionales,
lo que sumado a su reciente difusión y ejecución a lo largo del
país, ha resultado en que el nivel de profundidad de la acción
afirmativa no haya pasado al orden jurídico como a las leyes
electorales y las constituciones locales, manteniéndose en un
nivel reglamentario. A esta afirmación se excluye la Ciudad de
México, la cual en el artículo 11, sección H, establece como grupo
de alta prioridad a la comunidad LGBTTTIQ+ reconociendo sus
derechos, protegiéndolos y promoviendo “Medidas de nivelación
con enfoque de atención diferencial” (sección B, fracción 3, inciso
a). Además, insta a las autoridades de la Ciudad de México
a realizar estas actividades de reconocimiento, protección y
garantía, sumado a la promulgación de la Ley para el Reconocimiento
y la Atención de las Personas LGBTTTI de la Ciudad de México, que
establece los derechos políticos-electorales para postularse a
candidaturas. Sin embargo, la mayoría de las acciones afirmativas
fueron impulsadas desde la sociedad civil, tal como lo muestra la
figura 3 con la cantidad de JDC promovidos tanto por miembros
de asociaciones civiles LGBTTTIQ+ como militantes de partidos
políticos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Figura 3.
Acuerdos, sentencias e instrumentos jurisdiccionales que promueven,
impulsan e implementan acciones afirmativas en favor de la comunidad
LGBTTTIQ+.

Entidad
federativa

Acuerdo del OPLE

Sentencia (Sala regional y
sala superior)

Aguascalientes S/I

TEEA-JDC-018/2020,
TEEA-JDC-007/2021,
SUP -JDC-59/2022, SUPREC-117/2022 y SUPJDC-1109/2021

Baja California S/I

RI-47/2020 Y ACUMULADOS del Tribunal de Justicia
Electoral del Estado de Baja
California (TJEEBC)

IEEBCS-CG051-MARBaja California
ZO-2021 y IEEBCSSur
CG095-ABRIL-2021

S/I

Campeche

CG/34/2020

TEEC-JDC-8-2021

Coahuila

IEC/CG/032/2021

SM-JDC-167/2021 y TECZRQ-02/2021

Chiapas

IEPC/CG-A/049/2021,
IEPC/CG-A/050/2021 y TEECH-JDC-029-2021
IEPC/CG-A/085/2020

Chihuahua
Durango

JDC-45/2021
IEPC/CG145/2021 y
IEPC/CG51/2020

S/I

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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Guerrero

094/SO/24-03-2021

SUP-JDC-304/2018 Y
ACUMULADOS

Hidalgo

IEEH/CG/018/2021

TEEH-JDC-025/2021

Michoacán

IEM-CG-72-2021

Morelos

S/I

TEEM/JDC/26/2021-3 Y
SU ACUMULADO TEEM/
JDC/27/2021-3

Nuevo León

CEE/CG/027/2021 y
CEE/CG/014/2021

JDC-033/2021 Y ACUMULADOS

Oaxaca

IEEPCO-CG-36/2021

JDC/62/2021

Puebla

CG/AC-028/2021

Quintana Roo S/I

JDC/015/2021, SXJDC-62/2022 y SUPREC-123/2022

Querétaro

IEEQ/CG/A/025/21

S/I

Sinaloa

IEES/CG039/2021

S/I

Sonora

CG121/2021

RA-TP-08/2021 y acumulados

Tamaulipas

IETAM/CG-35/2020

S/I

Tlaxcala

ITE-CG 34/2021

S/I

Fuente: elaboración propia con información de los OPLE´s y las sentencias
emitidas por las Salas Regionales y la Sala Superior del TEPJF.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En 2022 han existido múltiples esfuerzos desde los OPLE´S
y el TEPJF por garantizar, promover e impulsar los derechos
político-electorales de la comunidad LGBTTTIQ+, tal como lo
demuestra los distintos foros y paneles organizados en el marco
del Día Mundial de la Diversidad Sexual (28 de junio), destacando
el Foro para la inclusión en Coahuila, organizado por el Instituto
Electoral en Coahuila; la mesa de trabajo titulada “La comunidad
LGBTTTIQ+ y sus Derechos Políticos Electorales: Avances y
desafíos”, organizada por el Instituto Electoral del Estado de
México; el Panel: “Derechos políticos-electorales de las Personas
de la Diversidad Sexual LGBTTTI+” organizado por el Instituto
Electoral del Estado de Guanajuato; y el Panel “Derechos PolíticoElectorales de Integrantes de las Comunidades LGBTTTIQ+:
Avances y Desafío”, de parte del Instituto Estatal Electoral de Baja
California. Este tipo de eventos constituye un mecanismo por medio
del cual se escuchan las demandas y necesidades de las personas de la
comunidad, a fin de conocer sus inquietudes y realizar un adecuado
diseño e implementación de las acciones afirmativas.
Otra de las iniciativas por la que las autoridades tanto
electorales como legislativas han promovido los derechos es la
convocatoria a una “Declaración sobre derechos políticos electorales
de la población LGBTTTIQ+ en el continente americano”. La cual
prevé poner a discusión los retos a los que se enfrenta este sector,
la manera en que se ha relegado de la agenda pública la garantía
de sus derechos y el activismo que hay detrás de toda la lucha por
la reivindicación de estos derechos. Este ejercicio constituye un
esfuerzo por ampliar la democracia representativa en toda América,
en donde se tendrá participación de las 35 naciones americanas, y
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

cuenta con el apoyo de intersectorial y multinivel de los tomadores
de decisiones en el ámbito político-electoral.
Asimismo, las acciones afirmativas implementadas por los
OPLE´s en favor de la comunidad LGBTTTIQ+ han suscitado
controversias con el carácter constitucional de la paridad de
género, es decir, se ha creado una superposición entre las acciones
afirmativas en favor de las mujeres, a quienes se les reserva el
50% de las candidaturas, y las acciones afirmativas en favor de la
comunidad, que en la mayoría de los estados cuentan con una cuota
de representación.
Esta controversia se expresa en los hechos que involucraron
al Instituto Electoral de Quintana Roo, luego que se ordenara la
sustitución del candidato de Morena al haber ocupado la quinta
posición de la lista de diputaciones por representación proporcional
como persona no binaria, siendo que dicho lugar se encontraba
reservado a las mujeres. Inicialmente, la sala regional Xalapa
determinó al recurrente inelegible al existir una sentencia firme que
lo sancionó por violencia política de género, a lo que se presentó
una demanda de reconsideración. Finalmente, la controversia fue
resuelta por la sala superior del TEPJF, confirmando la resolución
de la sala Xalapa al considerar constitucional el impedir postular
a personas no binarias en los lugares reservados para mujeres, sin
embargo, esto llevó a una armonización entre acciones afirmativas
para personas no binarias y el principio de paridad, presente en
el expediente SUP-REC-256/2022. El cual determinó que, en el
caso de la postulación de candidaturas de personas no binarias, los
lugares que habrán de ser cedidos son los correspondientes a los
hombres, quienes conforman el sector que históricamente no ha
sido discriminado en materia de representación política.
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Finalmente, identificamos que las acciones afirmativas en
favor de la comunidad LGBTTTIQ+ se presentan como cuotas de
representación en materia electoral con el objetivo de garantizar el
acceso al poder de grupos de la población históricamente discriminados
y marginados, así como asegurar la representación de la pluralidad
social en el ejercicio del poder político. De esta manera, las acciones
afirmativas en favor de un grupo vulnerable se consolidan como un
mecanismo para la igualdad, asumiendo asimetrías y desigualdades
estructurales en la sociedad. Esto según diversos autores (Domínguez,
2019; Flores, 2007 y Durango 2016) representa un proceso de
ampliación y mejora de la democracia representativa, en su tarea de
integrar la mayor cantidad de actores en el ejercicio del poder.
Conclusiones. Acciones afirmativas y democracia en México
En México las acciones afirmativas para la diversidad sexual han
avanzado en la última década, aunque a nivel federal y en las
entidades federativas observamos distintos esfuerzos con niveles
de institucionalización diferentes. Lo anterior es un proceso que
amplía los alcances de la democracia representativa, ya que las
acciones afirmativas son herramientas para la integración de grupos,
comunidades y actores históricamente excluidos del ejercicio del
poder político. De esta manera, las acciones afirmativas constituyen
un mecanismo que facilita la profundización de la democracia y la
representación política.
La evidencia revisada permite señalar que las acciones
afirmativas impactan en la democracia representativa a través de tres
aspectos: en primer lugar, la integración de grupos históricamente
marginados en procesos de toma de decisión en cargos públicos
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

y de elección popular, disminuyendo la discriminación y exclusión
del sistema político. En segundo lugar, las acciones afirmativas
constituidas como un canal institucional para la participación e
integración de los grupos históricamente marginados, ya que son
las asociaciones civiles y militantes de partidos políticos los que
han denunciado la falta de representación política a través de los
JDC. El tercer aspecto es referente a la mejora en la democracia
representativa, debido a que a partir de las acciones afirmativas el
modelo de representación e integración se robustece con la inclusión
de diversos sectores de la población, especialmente aquellos que
históricamente han sido discriminados y marginados, los cuales en
contadas ocasiones han tenido acceso al poder. De esta manera, los
órganos de decisión pública y el ejercicio del poder se enriquecen
con la pluralidad que ofrecen las acciones afirmativas, dando más
oportunidad a la promoción de agendas de un sector específico o al
mejor diseño e implementación de políticas públicas.
También se reconoce el carácter íntimo que debe tener la
relación entre acciones afirmativas con los derechos humanos, en
específico los derechos político-electorales, ya que son una herramienta
que permite la garantía de dichos derechos a pesar de las estructuras
que discriminan y marginan. Por lo tanto, las acciones afirmativas
contribuyen a la protección de los derechos político-electorales, al
garantizar el derecho al voto y a ser votado consagrado en el Art. 35
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
En este sentido, y dado lo reciente de este tipo de acción
afirmativa, es que uno de los desafíos a los que se enfrentan tanto
las autoridades electorales como demás actores participantes
en el proceso electoral, es la visión binaria (heteronormativa y
cis-heteropatriarcal) que prevalece, los prejuicios sociales y la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

discriminación, dificultando la implementación de las acciones
afirmativas en favor de la comunidad LGBTTTIQ+. Por otra
parte, un desafío será que estos mecanismos representen al amplio
espectro de diversidades existentes, ya que la presentación de
candidaturas LGBTTTIQ+ en los procesos electorales pasados
reflejan la poca representación de todas las identidades del acrónimo
de la comunidad. Esto también es una denuncia que hacen algunos
miembros de asociaciones civiles de la diversidad sexual, debido
a que las candidaturas se ven más ocupadas por hombres gay y
personas trans, pero no se observa una representación de mujeres
lesbianas, personas bisexuales, intersexuales, o queer. Aun cuando
los datos de las personas postuladas a candidaturas son protegidos,
las candidaturas en la que las personas se declaran abiertamente
pertenecientes a la comunidad son en su mayoría gay o trans,
dejando fuera a otros grupos de la comunidad.
En este sentido, no basta con las acciones afirmativas para la
integración de la diversidad sexual en el ámbito electoral, sino que es
necesario superar el patriarcado, los sistemas de opresión y los prejuicios en contra de la población LGBTTTIQ+ que no permiten muchas veces a los candidatos a llegar al poder, por más que los partidos
políticos estén obligados a postular candidatos. De esta manera, un
desafío para los actores electorales será la concientización de la sociedad en general desde la educación de las infancias hasta la capacitación de los funcionarios electorales, así como a los partidos políticos.
El análisis de las acciones afirmativas en México coincide
con otros hallazgos (Domínguez, 2019; Flores, 2007 y Durango,
2016) que reconocen que estas acciones constituyen un paso desde
la institucionalidad por compensar la vulneración de los derechos
político-electorales de un grupo de la población
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�Guillermo Lizama, Abril Zúñiga / Acciones afirmativas en materia electoral en México

Es así que se consolida la idea de que la implementación
de las acciones afirmativas surge de la “imperante e impostergable
necesidad de que estos grupos históricamente subrepresentados
accedan a cargos de elección popular, donde se toman decisiones
que trascienden en sus vidas, [...] ya que representan a estos sectores
discriminados” (Baena, 2022, p. 26). Los resultados se observan
con miembros de la comunidad LGBTTTIQ+ siendo parte de los
órganos de poder y decisión pública, lo que se traduce en una agenda
pública a favor de los problemas de las personas de la diversidad
sexual, tal como lo muestra la iniciativa de reforma constitucional “del
artículo 35 constitucional, así como de la legislación electoral, para
que sean incluidas cuotas para grupos en situación de vulnerabilidad
y así poder asegurar el acceso real y efectivo de dichos grupos a los
cargos de elección popular” (Mercado, 2022, p. 59).
Finalmente, el análisis del desarrollo de las acciones
afirmativas a favor de la diversidad sexual nos permite dar
cuenta de la importancia de la integración e inclusión de grupos
históricamente marginados en órganos de decisión pública, tales
como los congresos locales y los ayuntamientos. Esto da lugar a
una democracia representativa plural (Dahl, 1997), en donde la
sociedad civil toma un papel preponderante, al ver la pluralidad de
sus intereses representados en el ejercicio del poder público. De esta
manera, las acciones afirmativas en materia electoral se consolidan
no sólo como canales institucionales que permiten la integración,
la inclusión y la pluralidad, sino que también funcionan como un
mecanismo de ampliación de la democracia representativa mexicana
y de protección de derechos humanos de un grupo históricamente
marginado como lo es la comunidad LGBTTTIQ+.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-63

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En torno a la dimensión filosófica del pensamiento
de Armando Hart. Rasgos generales
About the philosophical dimension of Armando Hart’s
thought. General features
Yenisey López Cruz1
Resumen: Los estudios filosóficos en torno a personalidades de la
historia de Cuba han marcado desde algunos años una tendencia hacia
el rescate de la identidad nacional. Fundamentalmente, las reflexiones
colocan su atención en los períodos comprendidos antes del triunfo
revolucionario. Sin embargo, muchos de los protagonistas de este suceso
cultural, han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
Por eso una de las urgencias que a nuestro juicio tiene la Filosofía en la
actualidad, se refiere al rescate de estas ideas generadas en el proceso
de construcción del socialismo cubano. Uno de estos pensadores es
Armando Hart Dávalos, representante de la generación del centenario
y sujeto activo de este proceso, quien tuvo un pensamiento auténtico,
antidogmático, electivo y universal. En tal sentido el objetivo nuestro
es aproximarnos a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando
Hart Dávalos y su contribución al constructo teórico cubano.
Palabras clave: Armando Hart, pensamiento electivo, antidogmático,
marxista.
1 Profesora. Universidad
yeniseylopezcruz79@gmail.com

de

Oriente,

Santiago

de

Cuba.

50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Abstract: Philosophical studies about personalities from the history
of Cuba have for some years marked a trend towards the rescue of
national identity. Fundamentally, the reflections focus their attention
on the periods before the revolutionary triumph. However, many of the
protagonists of this cultural event have expressed their own elective
and universal thought. For this reason, one of the urgencies that in
our opinion Philosophy currently has, refers to the rescue of these
ideas generated in the process of construction of Cuban socialism.
One of these thinkers is Armando Hart Dávalos, representative of
the centennial generation and active subject of this process, who had
an authentic, anti-dogmatic, elective and universal thought. In this
sense, our objective is to approach the philosophical dimension of the
thought of Armando Hart Dávalos and his contribution to the Cuban
theoretical construct.
Key words: Armando Hart, elective thought, antidogmatic, marxist.

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Introducción
En la actualidad los estudios filosóficos se enfrentan a la necesidad
de proyectar miradas críticas y constructivas ante las complejas
problemáticas que enfrenta la humanidad. En Cuba estas miradas
han estado acompañando los procesos sociopolíticos que
marcaron nuestra historia. Sin embargo el estudio de las ideas en
Cuba aún posee muchos vacíos teóricos. Una de las consecuencias
de esta problemática se evidencia a partir de identificar por medio
de la historiografía, el tratamiento privilegiado que ha tenido la
producción intelectual en el siglo XIX cubano, con respecto al
periodo insurreccional y a la Revolución en el poder. Durante
estas etapas de la historia de Cuba, se destacaron relevantes
personalidades, sujetos activos del proceso revolucionario que
han expresado un pensamiento propio, electivo y universal.
En el caso del período de la Revolución en el poder, se ha
prestado mayor interés a la defensa de los logros alcanzados por
la Revolución. Aunque existen intelectuales que en la medida del
desarrollo alcanzado por el socialismo cubano han construido
reflexiones filosóficas sobre este proceso que constituyen
aportaciones al constructo teórico cubano que se presentan aún
como una incógnita para su estudio.
Este fenómeno convoca a dilucidar las aportaciones de
estas personalidades que condicionaron la configuración de
la herencia epistemológica que señala la Revolución cultural
realizada en Cuba. Es el caso de Armando Hart Dávalos. Durante
sus responsabilidades en el gobierno revolucionario y como
hacedor de importantes transformaciones sociales, políticas y
culturales construyó un pensamiento auténtico, crítico y con
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una cosmovisión universal. Sus reflexiones respondieron a las
necesidades de la sociedad cubana en particular y a la humanidad
en general.
Ideas expuestas en discursos, artículos, ensayos, libros y
epistolario. Documentos en los que están presentes sus amplios
análisis, en torno a la necesidad de estudiar los fundamentos
ideológicos y espirituales que subyacen en la formación de una
sociedad más justa. Elementos que no han sido suficientemente
sistematizados. Y en los cuales está su contribución a la
construcción del socialismo a lo cubano.
Aun cuando encontramos mucha referencia2 al valor
del pensamiento de Armando Hart, pocos han sido las
sistematizaciones en las cuales se revelen las aportaciones de este
intelectual al constructo teórico cubano. No obstante, no puede
hablarse de un vacío teórico. Desde la filosofía se han obtenido
importantes resultados científicos en los cuales se analizan las
aristas pedagógica, ética, cultural, humanista y marxista del
pensamiento de Hart. Maritza Victoria Martínez Lima (2010),
Mario Antonio Padilla Torres (2014), Eloísa Carreras Varona
(2015), María Isabel Landaburo Castrillón (2016), Aimé María
Pando Heras (Pando et al, 2017), y Lídice Duany Destrade (2020).
Sin embargo, la universalidad del pensamiento de
Armando Hart se ve fracturada debido a la simplificación con que
se analizan los rasgos que conforman su reflexión. En tal sentido
2 Entre los que han enfatizado en la valía de las ideas de Hart están:
Pogolotti (1990, jun. 26), Prieto (1990, jun, 26), Barnet (1990, jun 26), Vitier
(1990, jun, 26), I. González (1996, dic, 20), Leal Spengler (2013, jun, 13), Rojas
Soriano (2002), Torres Cuevas (2000, jun 27), O. González (2017, feb, 13).
Todos ellos, identifican reflexiones filosóficas en el pensamiento de Hart, y
coinciden en reconocer que este se presenta.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

el objetivo nuestro es aproximarnos a la dimensión filosófica
del pensamiento de Armando Hart Dávalos y su contribución al
constructo teórico cubano.
Materiales y métodos
La investigación se desarrolla a partir de un enfoque dialéctico
materialista y apoyado en el paradigma hermenéutico de
investigación. Durante su desarrollo se utilizaron como
métodos científicos el histórico lógico, el analítico-sintético, el
inductivo- deductivo. Los mismos fueron útiles para extraer de la
documentación generada por Armando Hart las ideas que definen
la dimensión filosófica de su pensamiento.
Análisis y resultados
El pensamiento de Armando Hart es resultado de los contextos
en los que se desarrolló su ciclo vital. En la formación de
su personalidad - cosmovisión y práctica revolucionaria
intervinieron las condiciones socio históricas que definieron las
diferentes etapas que transversalizaron su praxis social. Así como
las fuentes teóricas, nacionales y universales, que confluyeron y
que llegaban a Cuba para ser asumidas en función de interpretar
y transformar la realidad nacional. Evaluar este proceso es
indispensable para entender cómo se formó en él un pensamiento
que se destacó en respondió a su época y trascendió en el tiempo.
Para hablar del pensamiento de Hart es necesario destacar
el que consideramos como el primer rasgo del pensamiento de
Armando Hart, y es el condicionamiento socio-histórico de
sus ideas. Cada etapa de su ciclo vital lo puso en contacto con
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una realidad social y las urgencias que emanaban de ella. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos a partir de buscar respuestas a las interrogantes
que se le presentaron. Contextualizando para ello todo el arsenal
teórico y práctico resguardado por la historia nacional y universal
con la nueva realidad.
Esto le llevó a asumir el electivismo como instrumental
teórico - metodológico. Asumió este método para pensar y
hacer filosofía, ajustado al afán de escoger lo mejor de todos los
sistemas, sin adscribirse a ninguno, lo que le permitió conocer y
valorar toda la producción teórica elaborada dentro y fuera de
Cuba, escoger aquellas ideas que resultaran útiles en su contexto
para el alcance de los ideales sociales pensados para la nación.
Hart utiliza este procedimiento orientado a hacer prevalecer la
integralidad de la cultura para alinear el camino hacia la práctica
de la justicia que tiene en su esencia esa aspiración de síntesis e
integración de lo mejor de la cultura universal.
El estudio de los presupuestos teóricos y metodológicos
de la tradición electiva cubana le permitió enjuiciar las diversas
fuentes de las que se nutrió su pensamiento, a partir de asumir lo
más valioso de ellas, en correspondencia con la realidad del país.
Es por ello que Carreras Varona advierte:
Al decir de Hart, dentro de la tradición cultural cubana, el propósito de elegir va orientado a hacer prevalecer la integralidad
de la cultura para orientar el camino hacia la práctica de la justicia; estas concepciones se relacionan con los conocimientos
que adquirió de los principales representantes del pensamiento filosófico cubano electivo. Hart afirma, que él ha considerado siempre muy necesario reivindicar el electivismo cubano,
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y que asimismo, ha saludado con orgullo que, el electivismo
pueda ser enarbolado frente a los peligros que entrañan las
posturas filosóficas dogmáticas, que en su opinión no permiten
concretar la esencia transformadora del hombre en su entorno
y realidad (2014, p. 159)

En tal sentido Hart utiliza el electivismo como herramienta
para determinar la herencia de la tradición filosófica universal
y cubana, en su unidad y discontinuidad, así como principio
para desarrollar una elección crítica, en contraposición a los
juicios preconcebidos. De este modo enjuicia las concepciones
dogmáticas que nublan el entendimiento humano.
La utilización de este método es llevada por este pensador,
no sólo a los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento,
sino a los planos de la emancipación social. Cuestión que enfatiza
Carreras Varona al exponer que:
Hart plantea que si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con
el principio lucista, “la justicia es el sol del mundo moral”, se
llevaran de la mano con el propósito del Apóstol de echar la
suerte con los pobres de la tierra y sus ideas en relación con
el equilibrio del mundo, hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico que necesita América (Carrera,
2014, p. 159).

Lo cual determina la consideración de entender que
su electivismo no estuvo dirigido conscientemente a elaborar
un sistema filosófico de comprensión de la realidad social. Su
propuesta estuvo orientada a aportar objetividad y cientificidad a
los análisis referidos a la defensa de los intereses de los oprimidos
y explotados, “sin ismos ideologizantes” (Carreras, 2017, p. 30).
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O sea, este método, le llevó a emplear los argumentos necesarios
para oponerse a las teorías hegemónicas. Como se constata
cuando Armando Hart refiere:
Lo primero es que un modelo tiene que nacer de una necesidad y situación específica y no se puede imitar. […] Para que un
modelo funcione como tal, deben estudiarse las realidades particulares en la cuales surgió; y para servir de orientación ha de
valorarse sobre la base del contexto donde se quiere introducir
una política determinada. Es decir, “modelo” no puede ser reproducción mecánica, sino exclusivamente punto importante
de referencia para el análisis de nuevas realidades.

La herencia cultural latinoamericana y caribeña rechaza la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las realidades
concretas. (Carreras, 2017, p. 107)

Esta mirada electiva en cuanto a la interrelación entre
la necesidad de justicia social universal y la realidad objetiva
particular de cada país poseía un carácter materialista y dialéctico.
Dicha visión eleva a un plano superior el enfoque anterior de esta
metodología, concebida sólo en los marcos de la introducción
de las nuevas ciencias. Su enfoque posee a nuestro juicio, un
carácter integrador, dado a partir de otorgarle importancia a
la aplicabilidad de este método no sólo en el desarrollo de las
ciencias, sino también en el plano social. Partiendo del análisis
de las experiencias anteriores en aras de evitar por un lado los
errores ya cometidos y por otro, la extrapolación dogmática de
métodos y modelos ajenos a la realidad objetiva. Esta cosmovisión
se aprecia cuando afirma:
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Las ciencias naturales han creado símbolos para adentrarse en
el conocimiento de una realidad que abarca tanto los espacios
infinitos del Universo como el inagotable micromundo. Sin
ellos no se hubieran alcanzado las cumbres del saber que el
hombre ha conquistado. Las de carácter social necesitan también sus propios símbolos. Ellos están presentes en los grandes
procesos sociales, económicos, culturales y políticos. También
en los pueblos y los hombres que los representan y promueven.
(Hart, 2004, p. 63)

Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Esta visión revolucionaria y dialéctica con que aborda
la interrelación entre las ciencias y la emancipación humana,
apunta a otra de las características de su pensamiento, que es su
carácter esencialmente ético. Principio que asumió desde muy
temprano en su formación patriótica y durante su estancia en la
Universidad, donde aprendió de los padres fundadores de nuestra
nacionalidad y amplió sus estudios de la historia y las ideas en
Cuba, y al respecto señaló:
En esta historia se internó mi vida en los años cincuenta, a ella
llegué por una línea de pensamiento y sentimientos que identifico con los recuerdos de la infancia. Las ideas de justicia y la
búsqueda de equilibrio se encuentran en sus raíces más íntimas.
Asumí estos valores y convicciones con un sentido ético trasmitido por la familia, la escuela y la tradición cultural cubana,

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cuyo punto más elaborado está en José Martí. Para mí todo empezó como una cuestión de carácter moral. (Hart, 2005, p. 14.)

Su alto sentido de la eticidad y la justicia, estuvo vinculado
a su afán por dignificar la herencia de los padres fundadores de la
nación cubana. En los cuales reconoció y asumió la raíz ética de su
pensamiento a partir de los preceptos del cristianismo, sin que ello
significara una contradicción con las ciencias. Por lo cual expresa:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones. Por ello he afirmado que la importancia práctica de la ética para los seres humanos, la necesidad de ella, se
confirma por la propia existencia de las religiones.

Su valor y significación son válidos tanto para los creyentes
como para los no creyentes. Los creyentes derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos
atribuírselos, en definitiva, a las necesidades de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país desde la forja de
la cultura nacional se asumió el movimiento científico moderno
sin ponerlo en antagonismo con la creencia en Dios. Ella quedó
como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad
de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera y se articulara con las
ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades
(Hart, 2007, p. 2).
Ello unido a la autenticidad con que revela la unión existente en
el pensamiento ético cubano entre la corriente de pensamiento
ético denominada cultura Maceo Grajales3 y la cultura
3 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
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más elaborada proveniente de los sectores que tuvieron la
posibilidad de estudiar (Hart, 2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart
dio lugar al surgimiento de un nuevo pensamiento que expresa
toda la complejidad del sistema social y cultural, a partir de
posturas más sólidas en correspondencia con las necesidades
del país. Por este motivo puede sustentarse que desde el
análisis de la tradición espiritual cubana, Hart va conformando
coherentemente a manera de síntesis las aportaciones reales y
limitaciones del constructo teórico cubano.

Por otro lado, sus conclusiones manifiestan, la presencia
latente de su preocupación por el hombre, lo que indica
precisamente un sentido humanista y de justicia a escala
universal que establece como nexo entre las ciencias y la religión.
Situando en su comprensión del mundo al hombre como centro de
atención, al que debe estar dirigido el proceso de transformación
de la sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”4
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento y los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.
4 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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en toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la
historia universal y de Cuba. Cuestión que define una de las
aristas medulares de su pensamiento -marxista-, la cual apunta
a la revitalización de la concepción dialéctica y materialista de
la sociedad. El pensamiento de Hart determina la necesidad de
la ética como elemento sustantivo en el nacimiento y desarrollo
de la nación, presente de manera insoslayable en la práctica de
una política culta: la política concebida a partir del vínculo entre
la educación, la ética, la cultura y la práctica emancipatoria o
política práctica (Hart, 2001, p. 52).
Lo cual nos conduce a considerar que aún cuando no
podríamos asegurar la existencia de reflexiones puramente
gnoseológicas en este intelectual, se descubre una comprensión
de la interrelación entre la realidad objetiva y el hombre como
sujeto activo del proceso de conocimiento y transformación de la
realidad social. En su concepción, el hombre cumple con la misión
de conocer, interpretar el conocimiento adquirido en su relación
con el mundo, y el acumulado por la tradición intelectual para
volcar esa cultura en una práctica transformadora con objetivos
emancipatorios universales.
Al respecto expresa:
Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica
humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).
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Para Armando Hart es esencial la relación ciencia,
ética y política para eliminar las injusticias sociales y el dolor
humano. Útil para buscar el progreso social y explotar todas las
potencialidades humanas al asumir el sentido ético en el quehacer
político actualizado en función de los intereses de la humanidad.
De este modo construye su cosmovisión. Por tanto el humanismo
es otra de las características de su pensamiento.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento martiano,
marxista y fidelista. Con el ideario de Armando Hart, nos situamos
ante un constructo teórico donde se imbrican la sensibilidad
humana y el amor por la humanidad con el carácter revolucionario,
crítico y auténtico de las reflexiones éticas, humanistas y
culturales comunes en Martí, el Marxismo y Fidel. Dada la síntesis
que logra articular de cada uno de estos pensadores, resultaría
complejo establecer un análisis por separado de estas aristas de
su pensamiento, puesto que la magnitud de una se complementa
con la otra.
Por tanto, se coincide con el criterio de Miguel Barnet
cuando expresa:
Él es uno de los marxistas más consecuentes de Cuba, más convencidos, el más obstinado de los revolucionarios y uno de los
más lúcidos. El más fidelista, el amigo leal y el honesto, el gladiador de mil batallas, el incansable que convierte lo cotidiano
en extraordinario, él es él, inquieto e hiperquinético, creativo,
con las balas en la cartuchera y el gatillo listo en el disparador
de ideas, proyectos y acciones […] (2017, párr. 3)

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Entre los grandes méritos de la obra de Hart, está, el haber
investigado, estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen
a estos referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe admitirse
en su construcción teórica la existencia de una dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas, axiológicas, racionales y
prácticas. A partir de una reelaboración y contextualización de la
tradición intelectual que le precedió. Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento reflexivo que revele a partir del
análisis de los núcleos teóricos de su pensamiento, el aporte de Hart
a la producción de ideas y prácticas políticas en Cuba.
En primer lugar a consideración de esta autora, desarrolla
un análisis ontológico acerca de la importancia estratégica de la
espiritualidad en la evolución del hombre como individuo y como
ser social transformador. Como se constata cuando expresa: “No
se trata solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y
la conciencia, ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart,
2005, p. 42). En el que sin negar el vínculo dialéctico entre el ser
y el pensar, revitaliza el lugar del pensar o la conciencia en la
existencia del hombre como ser social.
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Y en segundo lugar aun cuando defiende el papel de la
subjetividad en el conocimiento, comprende la articulación que
se establece entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones
al respecto. Lo cual fundamenta a partir de reconocer que “los
fundamentos materialistas de la espiritualidad se perciben en la
propia naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es
Hart partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels,
que concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida
social a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad
y de la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia de
una interconexión en su pensamiento entre lo axiológico, lo
pedagógico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
del pensamiento martiano
De esta manera, se expresa otra de las particularidades de
su pensamiento, a partir de la relación entre la ética, la cultura y la
política, como núcleo que lo transversaliza. Su propuesta integradora
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pretende contextualizar la concepción de política culta que nos legó
José Martí. Si bien está concepción, en su momento revolucionó
la práctica política de la historia cubana, cumplimentada por la
Revolución ejecutada por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo
de la cultura de hacer política que denomina Armando Hart, posee
nuevos derroteros. En su obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart
hace referencia a esta problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesidad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria. Apunta que la trascendencia actual de esta
relación reside en que no hay otra alternativa para que sobreviva
la humanidad y para alcanzar un desarrollo sostenido y estable,
que promover la cultura en toda su extensión y profundidad,
posible solo si se reconoce la ética como eslabón primario y
clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre todo, del
futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el beneficio del cual está dirigida la mejor
política, fundamentada en la tradición educacional y cultural de
la nación cubana. Por tanto expresa lo siguiente:
La estrecha relación entre política, cultura, educación y práctica revolucionaria se halla en las exigencias ideológicas que nos
impone el siglo XXI.

Más adelante expone:
[…] Proceder político que no se fundamente en la mejor tradición intelectual y académica de la nación, será, en el menos grave de los casos, una superficialidad o ignorancia, pero también
podrá significar engaño, simulación, y conducirá, si no se le detiene a tiempo a la claudicación. (Hart, 2006, p. 102)

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Lo anterior demuestra la existencia de una visión
integradora de la política, en tanto posibilita el enfocar en
su indisoluble unidad y diferencia los aspectos axiológicos,
prácticos, cognoscitivos, éticos, educativos que conforman la
realidad individual y social del ser humano. Aspectos que serán
profundizados en el capítulo posterior. Esta perspectiva de análisis
permite comprender la multiplicidad y complejidad de la realidad
social. Así como contribuye al reconocimiento de la identidad de
los conocimientos precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
A partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
El complejo escenario que le correspondió vivir, unido a la
multiplicidad de corrientes de pensamiento que confluyeron en
Cuba, influyeron en la formación del pensamiento de Armando
Hart Dávalos. Un acercamiento a su construcción teórica
requiere evaluar en qué medida, este respondió y se enriqueció
de este contexto. Resulta esto el primero de los aspectos que
caracterizan el pensamiento del intelectual: su condicionamiento
socio histórico.
Las ideas de Armando Hart, fueron resultado de los
diferentes contextos que le correspondió vivir. Como se evalúa
en el epígrafe anterior las experiencias vividas le permitieron
dotarse de una comprensión de la realidad a partir de las
circunstancias epocales. Por tanto su pensamiento respondió
a las urgencias sociales que afrontó durante toda su vida. Sus
reflexiones son expresión de una construcción lógica e histórica
de los hechos, sucesos, tendencias y personalidades de la historia
que contribuyen a salvaguardar la identidad nacional.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Fue un ideólogo a nuestro juicio que buscó dar respuestas
a las interrogantes que se presentaron a partir de la producción
teórica de la época y la contextualización de las enseñanzas
adquiridas de la historia con la nueva realidad. Idea que sintetiza el
electivismo, otro de los rasgos que define al pensamiento de Hart.
Hart asume el electivismo como instrumental teórico –
metodológico para pensar y hacer su praxis política, ajustado al
afán de escoger lo mejor de todos los sistemas, sin adscribirse a
ninguno. Lo que le permitió conocer y valorar toda la producción
teórica elaborada dentro y fuera de Cuba, y escoger aquellas ideas
que resultaran útiles en su contexto para el alcance de los ideales
sociales pensados para la nación. En tal sentido Hart utiliza el
electivismo como herramienta para analizar la herencia de la
tradición filosófica universal y cubana, en su unidad, superación y
ruptura, así como principio para desarrollar una elección crítica,
en contraposición a los juicios preconcebidos.
Concepción

que

define

el

electivismo

cubano

decimonónico asumido por el intelectual martiano en su vertiente
dialéctica. Es decir, la utilidad de realizar “una selección crítica
coherente que apunte a las tendencias y posibilidades de su
aplicación práctica, considerando el carácter mutable de la
realidad y el nivel de relatividad que acompaña a la verdad en cada
momento del desarrollo histórico de las ciencias” (Pérez, 2012, p. 97).
Carreras Varona advierte que Hart consideró siempre muy
necesario reivindicar al electivismo cubano para “ser enarbolado
frente a los peligros que entrañan las posturas filosóficas
dogmáticas, que en su opinión no permiten concretar la esencia
transformadora del hombre en su entorno y realidad” (2014, p. 159).
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De ese modo avala la utilidad de este método para enjuiciar
los aspectos lógicos del conocimiento y el pensamiento, y para
alinear el camino de la práctica hacia la emancipación social. Su
enfoque posee a nuestro juicio, un carácter integrador, dado a
partir de otorgarle importancia a la aplicabilidad de este método
no sólo en el desarrollo de las ciencias, sino también en el plano
social.
Por tanto su electivismo no estuvo dirigido
conscientemente a elaborar un sistema filosófico de comprensión
de la realidad social. O sea, este método, le llevó a emplear los
argumentos necesarios para oponerse a las teorías hegemónicas.
Rechaza “la asimilación acrítica de lo que viene de afuera y acepta
su asimilación crítica sobre el fundamento del análisis de las
realidades concretas” (Carreras, 2017, p. 107).
Su reinterpretación procura otorgar a las prácticas
políticas las herramientas necesarias que permitan aportarle
objetividad y cientificidad a la hora de producir sus alternativas
sociales. Estas reflexiones denotan en él la originalidad con que
integra los elementos teóricos y metodológicos de las ciencias con
las urgencias sociales. Por tanto son inaceptables las posiciones
dogmáticas y hegemónicas para este intelectual.
Para Hart:
Si el método electivo en la búsqueda del conocimiento y los caminos de la acción los relacionamos con el principio lucista,
“la justicia es el sol del mundo moral”, se llevaran de la mano
con el propósito del Apóstol de echar la suerte con los pobres
de la tierra y sus ideas en relación con el equilibrio del mundo,
hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico
que necesita América (Carrera, 2014, p. 159).
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Idea que sustenta otro de los aspectos definitorios
del pensamiento de Hart, su carácter esencialmente ético. El
mismo Hart reconoce que todo empezó como una “cuestión de
carácter moral”. A la lucha revolucionaria llega por una línea de
pensamientos y sentimientos asociados a “las ideas de justicia y a
la búsqueda del equilibrio” (Hart, 2005, p. 14.).
En el pensamiento de Hart encontramos valoraciones
asociadas a la dignificación humana, es decir, la búsqueda de
transformaciones sociales que posibilitara el desarrollo de todas
las potencialidades humanas. Su alto sentido de la eticidad y la
justicia, estuvo vinculado a su afán por dignificar la herencia
de los padres fundadores de la nación cubana. De los cuales
asumió un pensamiento ético sustentado en los preceptos
del cristianismo y donde se aborda la interrelación entre las
ciencias y la emancipación humana. Ello unido a la autenticidad
con que revela la unión existente en el pensamiento ético
cubano entre la corriente de pensamiento ético denominada
cultura Maceo Grajales5 y la cultura más elaborada proveniente
de los sectores que tuvieron la posibilidad de estudiar (Hart,
2007, p. 3). Lo cual a juicio de Hart dio lugar al surgimiento
de un nuevo pensamiento que expresa toda la complejidad del
sistema social y cultural, a partir de posturas más sólidas en
correspondencia con las necesidades del país. Por este motivo
puede sustentarse que desde el análisis de la tradición espiritual
cubana, Hart va conformando coherentemente a manera de
5 Armando Hart denomina cultura Maceo-Grajales a la cultura
inmediatamente popular que expresa la forma en que la población explotada
y esclava del Caribe reelaboró la cultura que le llegó de Europa, que identificó
con la familia Maceo Grajales.

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síntesis las aportaciones reales y limitaciones del constructo
teórico cubano.
Lo ético en las reflexiones de Armando Hart sostiene:
primero, la necesidad de la ética condicionada por la vida material,
segundo, el valor de los valores cristianos y el no antagonismo
entre la ciencia y el movimiento científico. Sobre ello escribió:
El tema de la ética ha sido durante milenios la cuestión central
de las religiones […] Su valor y significación son válidos tanto
para los creyentes como para los no creyentes. Los creyentes
derivan sus principios del dictado divino. Los no creyentes podemos y debemos atribuírselos, en definitiva, a las necesidades
de la vida material, de la vida en comunidad, de la convivencia
de los seres humanos. La clave se halla en que en nuestro país
desde la forja de la cultura nacional se asumió el movimiento
científico moderno sin ponerlo en antagonismo con la creencia
en Dios. Ella quedó como una decisión de conciencia individual. Esa singularidad de la historia de las ideas cubanas permitió que la fundamentación ética de raíz cristiana se asumiera
y se articulara con las ideas científicas, lo cual le abrió extraordinarias posibilidades. (Hart, 2007, p. 2)

El pensamiento de Hart posee una raíz cristiana articulada
con el desarrollo científico lo que le ha valido para interpretar. En
esta última idea está la esencia de su pensamiento ético. En el
que se asume y exaltan los valores aportados por el cristianismo,
donde el amor al prójimo se asume como cardinal y las ideas
científicas que buscan el mejoramiento de la especie humana.
De ahí que lo ético en Hart es esencialmente revolucionario y
humanista.6
6

Es representante de un humanismo a escala universal cimentado en

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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Sus conclusiones manifiestan, la presencia latente de
su preocupación por el hombre, lo que indica precisamente un
sentido humanista y de justicia a escala universal. Situando en
su comprensión del mundo al hombre como centro de atención,
al que debe estar dirigido el proceso de transformación de la
sociedad. Esto responde al importante papel que le confirió
a la ética para enfrentar y resolver los problemas del mundo,
convencido que “sin ética no hay solución a los problemas.”7
Es imprescindible en este sentido, resaltar la comprensión
de la relación dialéctica que concibe entre el conocimiento, los
sentimientos y valores que fortalecen la solidaridad humana.
Se trata de una visón integradora que asume los fundamentos
científicos e influencia objetiva en la historia que tiene el aspecto
subjetivo del ser humano. Este juicio es tratado reiteradamente en
toda su obra, asociado a la experiencia acumulada en la historia
universal y nacional.
Al revelar el vínculo existente en su cosmovisión entre
la justicia social, la ética, el humanismo, la cultura universal,
el electivismo, la ciencia y el afán político por la emancipación
humana, se confirma la existencia de un pensamiento universal.
Es la universalidad otro de los elementos que distingue su
pensamiento. El ideario de Armando Hart, es un constructo
teórico donde se imbrican la sensibilidad humana y el amor por
la humanidad con el carácter revolucionario, crítico y auténtico
una ética humanista que tuvo como máximo exponente a José Martí.
7 Armando Hart, ofrece una Conferencia en el X Simposio Internacional
Iberoamericano y terceros sobre Pensamiento Contemporáneo y de Estudios
Sociolingüísticos. Universidad Central de las Villas Marta Abreu, Villa Clara,
2006.

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de las reflexiones éticas, humanistas y culturales comunes en los
más revolucionario de la ideas universales, particularmente de
Martí, el Marxismo8 y Fidel. Dada la síntesis que logra articular
de cada uno de estos pensadores, resultaría complejo establecer
un análisis por separado de cada aprehensión de su pensamiento,
puesto que la magnitud de una se complementa con la otra.
Entre los grandes méritos de Hart, está, el haber investigado,
estudiado, promovido y asumido los vínculos que unen a estos
referentes espirituales sobre el fundamento de una síntesis
universal de ciencia y conciencia. Es que la universalidad del
método electivo lo conduce eficientemente a asociar las enormes
posibilidades de aplicar la herencia cultural de estos hombres con
la praxis real en función de hacer justicia. Sus reflexiones acerca
de las ideas de estos próceres de la humanidad, responden a una
posición antidogmática, con respecto al proceso de continuidad y
ruptura en el desarrollo de las ideas y su papel en la historia.
Entonces cuando se analiza su pensamiento, debe
admitirse en su construcción teórica la existencia de una
dialéctica en su quehacer interpretativo y metodológico. Donde
se integran las facultades emocionales, intelectuales cognitivas,
axiológicas, racionales y prácticas. A partir de una reelaboración
y contextualización de la tradición intelectual que le precedió.
Esta construcción epistemológica requiere de un acercamiento
reflexivo que revele a partir del análisis de los núcleos teóricos
de su pensamiento, el aporte de Hart a la producción de ideas y
prácticas políticas en Cuba.
8 Consultar, Destrade Duany, L.: Apuntes a la concepción materialista
de la historia desde la mirada de Armando Hart Dávalos, en Revista Santiago, No
158.
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

Aun cuando Armando Hart no elaboró un sistema
filosófico, sí se visualiza una dimensión filosófica expresada en un
análisis ontológico y gnoseológico. Deja establecida su posición
materialista ante la disyuntiva entre el ser y el pensar, lo material
y lo ideal, lo objetivo y lo subjetivo.
Aunque reconoce el condicionamiento objetivo de lo
subjetivo, resalta la importancia estratégica de la espiritualidad
en la evolución del hombre como individuo y como ser social
transformador. Como se constata cuando expresa: “No se trata
solo de lo físico, del ser, porque es también el pensar y la conciencia,
ese es el hombre que objetivamente existe” (Hart, 2005, p. 42).
Es decir, sin negar que lo primario es el ser, revitaliza el lugar
del pensar o la conciencia en la existencia del hombre como ser
social. Particularmente al evaluar el papel de los individuos en la
praxis revolucionaria contemporánea.
Al respecto en el Prólogo del libro, La obra del artista. Una
visión holística del universo, de Frei Betto, Hart escribió:
José Martí nos conduce al proceso de relación entre lo que se llamó objetivo y lo que se denominó subjetivo y ello es, precisamente, lo que nos puede orientar a la solución de los temas prácticos
más importantes de estos comienzos del siglo XXI. Se debe confirmar la importancia del llamado factor subjetivo en la historia y
es importante porque fue la cuestión teórica más olvidada por el
pensamiento materialista (Hart, 2009, pp. XV-XVIII).

En otra de sus obras expresa:

Al desdeñarse la importancia de los elementos subjetivos en los
procesos históricos se estaba reduciendo el papel de la práctica

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humana y social. Se le estaba dando a lo objetivo un valor simplemente abstracto o metafísico, porque propiamente la objetividad
se expresa también en nosotros mismos y se revela en nuestras
emociones, sentimientos, inteligencias y acciones. Ha de exaltarse lo más elevado del hombre: su vocación social y el amor donde
precisamente está el origen de la vida (Hart, 2005, p. 43).

En este sentido, aunque no se puede asegurar la existencia
de reflexiones puramente gnoseológicas en este intelectual, se
descubre una comprensión de la interrelación entre la realidad
objetiva y el hombre como sujeto activo del proceso de conocimiento
y transformación de la realidad social. En su concepción, el hombre
cumple con la misión de conocer e interpretar el conocimiento
adquirido en su relación con el mundo y el acumulado por la
tradición intelectual para volcar esa cultura en una práctica
transformadora con objetivos emancipatorios universales.
Hace referencia al papel de la subjetividad en el
conocimiento, comprende la articulación que se establece
entre la teoría y la práctica, sin absolutizaciones al respecto. Lo
cual fundamenta a partir de reconocer que “los fundamentos
materialistas de la espiritualidad se perciben en la propia
naturaleza del hombre” (Hart, 2005, p. 42). Por cuanto es Hart
partidario de la postura epistemológica de Marx y Engels, que
concibe al sujeto como productor y reproductor de su vida social
a partir de reconocer “la validez científica de la sensorialidad y de
la práctica humana que ella genera” (Hart, 2005, p. 42).
En este caso nos conduce a valorar la existencia en
su pensamiento de una interconexión entre lo pedagógico,
lo axiológico y lo político. En este sentido se coincide con la
investigadora Carreras Varona cuando asevera que para “Hart
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

la educación es la fuerza y el instrumento que tiene el hombre
para cambiar su entorno, así como la cultura es el elemento
indispensable para la salvaguarda y continuidad de la obra
realizada” (Carreras, 2014, p. 125). Puesto que en su pensamiento
la educación tiene un extraordinario valor, vinculado no solo a la
instrucción del hombre, sino a la formación de valores morales
que provienen de la mejor tradición patriótica y pedagógica del
pueblo cubano con profundas raíces éticas. Así conjuga en su
comprensión epistemológica, las diversas esferas de la cultura,
la ciencia, la educación y la política, en una política culta.
Determinado por su identificación con la dimensión humanista
de las reflexiones martianas.
Este rasgo antes mencionado se complementa con otra
de las particularidades de su pensamiento, la relación entre
la ética, la cultura y la política, que a nuestro juicio constituye
el núcleo que transversaliza toda su producción teórica. Su
propuesta integradora pretende contextualizar la concepción de
la cultura de hacer política que nos legó José Martí. Si bien está
concepción, en su momento revolucionó la práctica política de
la historia cubana, cumplimentada por la Revolución ejecutada
por Fidel Castro; en estos tiempos el objetivo de la política culta
que denomina Armando Hart, posee nuevos derroteros. En su
obra Ética, Cultura y Política (2006), Hart hace referencia a esta
problemática cuando expresa:
El punto de partida de la cultura cubana está en la ética como
principio rector de la política y que nos conduce a destacar el
papel de la educación en el desarrollo y fortaleza de la civilización. Nuestra tradición cultural subraya, asimismo, la necesi-

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dad de hallar formas de acción y movilización social que resulten eficaces para la materialización de los objetivos propuestos.
Allí es donde se encuentra lo original en el aporte de la cultura
de Fidel (pp. 89-90).

Esta reflexión da cuenta de la necesidad que le imprime
a revitalizar, la originalidad y el mérito de estos maestros a
partir de una mirada en contexto. En aras de corregir los errores
cometidos en la historia para encuentran respuestas teóricas
y posicionamientos prácticos, ante el enfrentamiento a la
dominación hegemónica.
Lo auténtico de esta forma de hacer política está en
otorgarle al pueblo el valor primigenio que posee. Es importante
otorgarle las herramientas cognitivas, culturales, morales y
políticas necesarias para que defienda a partir de una aptitud
creadora y activa su libertad. Sin embargo, entender este reto
impone aceptar el papel que se le otorga a la educación en la
conformación de una política culta, acompañada del vínculo
entre la cultura y la economía, tal como lo afirmó Armando Hart.
La visión dialéctica con que reconoce en el pensamiento
cubano la interrelación entre ética, cultura y política, así como
la asunción por él de este legado, apunta al mérito mayor de su
pensamiento. Para Hart las exigencias ideológicas del siglo XXI
imponen, a la producción de ideas, tener en cuenta la relación
que se establece entre política, cultura, educación y practica
revolucionaria (Hart, 2006, p. 102). Apunta que la trascendencia
actual de esta relación reside en que no hay otra alternativa
para que sobreviva la humanidad y para alcanzar un desarrollo
sostenido y estable, que promover la cultura en toda su extensión
y profundidad. Posible solo si se reconoce la ética como eslabón
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�Yenisey López / En torno a la dimensión filosófica del pensamiento de Armando Hart

primario y clave en la historia del hombre, del pasado y, sobre
todo, del futuro.
De esta manera se expresa su comprensión de la relación
entre ética, cultura y política, presente en su discurso y praxis
revolucionaria. Es que sitúa en su epistemología al hombre como
centro de atención hacia el cual está dirigido la mejor política.
Fundamentada en la tradición educacional y cultural de la nación
cubana.
Lo que reafirma la existencia de una visión integradora de
la política, en tanto posibilita el enfocar en su indisoluble unidad
y diferencia los aspectos axiológicos, prácticos, cognoscitivos,
éticos, educativos que conforman la realidad individual y social
del ser humano. Esta perspectiva de análisis permite comprender
la multiplicidad y complejidad de la realidad social. Así como
contribuye al reconocimiento de la identidad de los conocimientos
precedentes de la historia de las ideas en Cuba.
Conclusiones
Concluido este análisis se identifican como rasgo del pensamiento
del intelectual martiano: su condicionamiento socio histórico, el
electivismo como herramienta teórica y práctica, la universalidad
de sus ideas, su fundamento ético humanista, la dimensión
filosófica de su ideario expresada en un análisis ontológico y
gnoseológico, la interconexión entre lo pedagógico, lo axiológico
y lo político y la relación entre la ética, la cultura y la política
como núcleo que transversaliza toda su producción teórica. A
partir de lo cual enriquece el pensamiento cubano e incorpora
nuevos elementos a la tradición espiritual de la nación.
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Por tanto es necesario analizar la construcción del
pensamiento de Armando Hart Dávalos a partir de los elementos
que conforman su postura epistémica, lo que permite evaluar
sus aportes al constructo teórico nacional y considerarlo un
pensamiento crítico, vivo y creador comprometido con los
seres humanos y sus circunstancias sociales. La esencia de sus
reflexiones se encuentra alrededor de la triple relación que
establece entre la ética, la cultura y la política. Categorías que
denotan el análisis lógico y dialéctico indispensable para la
comprensión del pasado, el presente y el futuro de la nación
cubana partir de uno de sus protagonistas.
La ética, la cultura y la política guardan una relación
especial en el pensamiento de Armando Hart. No es una
construcción abstracta de ideas que emanan de su reflexión,
provienen de su carácter popular y de las relaciones existentes
en su realidad. En este sentido es un pensamiento de pueblo. Es
por eso que podría considerase como una notable peculiaridad
del hilo invisible que lo une a toda la tradición patriótica de la
Revolución cubana.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad
Axel Honneth: love, rights and solidarity
Federico Hans Hagelsieb1 Luis Alonso Hagelsieb Dórame2
Resumen: Se presenta un artículo sociológico sobre la perspectiva
del filósofo y sociólogo Axel Honneth, en relación con el concepto de
“persona”, la importancia de su pensamiento para la definición de un
concepto de dignidad humana, así como los valores del amor, el derecho
y la solidaridad. En el presente se busca exponer el de manera general
las ideas del autor en relación con los conceptos de dignidad humana,
enriquecido con autores contemporáneos, así como reflexiones de este.
De igual manera se exponen los términos de reconocimiento y de
reificación, estos son fundamentales para hacer un acercamiento a la
dignidad humana, ya que para comprender la valía personal se precisa
al otro, al identificarse como un ser de igual importancia y dignificación,
1 Doctorante en innovación educativa en la Universidad de Sonora,
México. Maestro en docencia de la educación media superior por la
Universidad Pedagógica Nacional, licenciado en psicología por la Universidad
de Sonora y licenciado en filosofía por el Instituto de Ciencias y Educación
Superior. fedehd_3@ Hotmail.com. ORCID: 0000-0002-8133-0903.
2 Doctor en derecho por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de
la Universidad Autónoma de Chiapas y especialista en derecho matrimonial
y procesal canónico por la Universidad de Navarra de España, maestro en
derecho procesal penal, acusatorio y oral por la Universidad de Sonora y
licenciado en derecho por la Universidad de Sonora. alonso_hd28@hotmail.
com. ORCID: 0000-0001-9382-9878.

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

ya que con la cosificación se oscurece la visualización del ser personal,
en un primer momento del otro y así consecuentemente del propio,
siguiendo este mismo sentido la búsqueda de progreso moral en el
hombre viene a ser truncada por esta falta de reconocimiento del
otro, el presente artículo es producto de una reflexión de un tema tan
fundamental como lo es el de la dignidad humana y la concepción del
otro en la sociedad actual.
Palabras Clave: Reificación, reconocimiento, sociedad, dignidad
humana, progreso moral.
Abstract: A sociological article is presented on the perspective of the
philosopher and sociologist Axel Honneth, in relation to the concept of
“person”, the importance of his thought for the definition of a concept
of human dignity, as well as the values ​​of love, right and the Solidarity.
In the present, it seeks to expose the author’s ideas in a general way in
relation to the concepts of human dignity, enriched with contemporary
authors, as well as his reflections.
In the same way, the terms of recognition and reification are exposed,
these are fundamental to make an approach to human dignity, since to
understand the personal worth the other is needed, when identifying
himself as a being of equal importance and dignity, since with
reification the visualization of the personal being is obscured, at first
of the other and thus consequently of one’s own, following this same
sense the search for moral progress in man comes to be truncated by
this lack of recognition of the other, the present article It is the product
of a reflection on a subject as fundamental as that of human dignity and
the conception of the other in today’s society.
Keywords: Reification, recognition, society, human dignity, moral
progress.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
El presente trabajo es de suma importancia para la época
contemporánea, ya que se vive en una época en el cual el hombre
se ve inmerso en el consumismo y apremiando el materialismo,
por lo que el progreso moral y la dignidad humana se encuentran
en un segundo término.
La postura del filósofo y sociólogo Axel Honnet propone
esta triada de amor, derecho y solidaridad, con el fin de brindar a la
persona un carácter de un reconocimiento, con esto faculta al otro
para identificar la dignidad de sus iguales, así como la propia, lo
cual permite considerar un progreso moral dentro de la sociedad
misma, ya que identificando al otro como un ser poseedor de
dignidad su actuar se verá modificado de una manera positiva.
Dado lo anterior, el presente artículo tiene la finalidad
de presentar al lector la postura de Axel Honnet, con respecto al
“amor, el derecho y la solidaridad” que a su vez se convertirán en
“autoconfianza, autorrespeto y autoestima” y como debido a ellos
se reconoce a la persona y se posibilita el progreso moral, dentro
de la sociedad.
Perspectiva de Honneth
En una conferencia impartida en 2009, Honneth afirma que desde
el marxismo en Europa y las teorías de J. Rawls en Estados Unidos,
se ve la necesidad de eliminar aquellas desigualdades sociales
o económicas que no fuera posible justificar con argumentos
razonables (Honneth, 2010). Sin embargo, él ve una deficiencia en
el sistema político de justicia europeo y norteamericano, ya que
no buscan eliminar la desigualdad, sino, por el contrario, buscan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

acabar con el estigma y el desprecio asociados a la desigualdad
en la cual la sociedad se encuentra inmersa. Y propone un nuevo
término a la luz del proceso de cambio introducido por Nancy
Fraser (2006), “recognition”, que describe como la función de
determinar las condiciones de una sociedad justa, reconociendo
su dignidad humana.
Honneth propone dos tesis para explicar el giro que se
ha dado en el pensamiento sobre los conceptos de dignidad o
reconocimiento. Por un lado, es posible entenderlo como resultado
del desencanto político, los programas sociales se reducen y las
perspectivas de igualdad social se debilitan. Por otro lado, tal
vez se deba no a un desencanto político, sino todo lo contrario,
a un aumento de la sensibilidad moral hacia los valores políticos
despreciados por la sociedad o la cultura como resultado de una
serie de nuevos movimientos sociales.
Su propuesta tiene que ver con la importancia que el
concepto de reconocimiento asume en el ámbito político-moral.
A lo largo de la historia, el tema ha tenido siempre una función
práctica; no obstante, en las últimas décadas han surgido una serie
de movimientos sociales que reclaman prestar mayor importancia
a la idea de reconocimiento; por ejemplo, los movimientos
feministas, solo por mencionar alguno. Se reconsidera como
ideal la opinión normativa de que los individuos o grupos en la
sociedad deben ser reconocidos o respetados por sus diferencias.
Reconocimiento y progreso moral
Honneth se basado en el pensamiento socio-filosófico de Hegel
(1973: 264) de la eticidad, el cual indica que este es el factor es
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

parte del ser, el cual le brinda una conciencia del otro y propia, es
decir se genera una comunidad ética para fundamentar el tema del
reconocimiento; básicamente: la idea de que la autopercepción
depende de experiencias socialmente aceptadas. Honneth formula
una explicación adicional de la reciprocidad dinámica que debía
existir entre el progreso intersubjetivo de la autoconciencia y el
desarrollo moral de la sociedad; las respuestas que halló a estas
complejas cuestiones se encuentran en el núcleo de su modelo de
lucha por el reconocimiento.
En cuanto a la concepción de Axel Honneth (2010) expresa
la complejidad del reconocimiento con base al amor, el derecho
y la solidaridad, ya que dichos patrones se interrelacionan de
manera intersubjetiva, lo que genera una discusión interna de la
persona para identificar su dignidad y la de los otros; estos tres
patrones se interrelacionan en cuanto al reconocimiento y la
dignidad humana con el progreso moral.
Siguiendo este mismo tenor es menester hacer un
pequeño análisis del progreso, ya que el término por sí mismo se
ha interpretado de diversos modos durante el paso de la historia,
lo cual hace importante una breve aclaración sobre este término.
Por lo que en cuanto respecta a la palabra progreso, según
la Enciclopedia de Ciencias Sociales (1981) proviene del latín
“progressus” cual puede definirse como el avance de la sociedad
humana hacia una mejora en cuatro áreas, en la técnica, en la
científica, en el material y en la espiritual (moral). Durante la
época de la Ilustración, Voltaire (1750) tenía una idea de progreso
metafísica, en la cual la razón era la guía para la moral, ya que
en esta etapa de la historia el progreso se centraba en buscar la
felicidad y la plenitud humana. Condorcet (1980) participaba
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

de la idea de la perfección humana, decía que la naturaleza del
hombre no tenía límites para perfeccionar sus facultades. En el
contexto posmoderno, Marramao (1989), afirma que el progreso
de la humanidad ha perdido su carga axiológica, así como Morin
(1999) señala con el evento sucedido en Hiroshima, a saber, la
bomba atómica, que el desarrollo industrial causa repercusiones,
no solo ambientales, sino también personales y culturales.
Por su parte Carl Marx en su obra El Capital (1979), se
cuestiona si los inventos mecánicos que se han fabricado facilitan
los esfuerzos del hombre, a lo que el mismo se responde que el
capitalismo no busca dicho objetivo, si bien es cierto, el progreso
tecnológico beneficia a ciertos trabajadores, sin embargo, es
importante señalar el objetivo que dichos inventos tienen, con
qué intención se han pensado, cuál es su propósito último, lo
cual implica una reflexión de tipo ético. Cabe aquí cuestionar si
el progreso científico tiene como fin el bien de la humanidad o
posee un sentido mercantilista.
Amor, el derecho y la solidaridad
Honneth esboza tres formas básicas de reconocimiento: el
amor, el derecho y la solidaridad. Para explicar primeramente
la concepción de reconocimiento en la moral social, se tiene
que realizar al menos un análisis fenomenológico de algunos
daños morales (Honneth, 2010: 23), como aquellas formas de
menosprecio que están presentes en casos de humillación física,
como son la tortura o violación, ya que privan al individuo de la
autonomía física en su relación consigo mismo se destruye con
ello una parte de su confianza básica en el mundo; el tipo de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

reconocimiento que corresponde a esta forma de menosprecio es
la de una inclinación emocional, amor, y que ayuda al individuo en
la formación de una confianza en sí mismo de carácter corporal:
la actitud positiva que este reconocimiento afectivo genera en la
persona es la autoconfianza (Honneth, 2010: 25).
La segunda forma de menosprecio la constituyen la
privación de los derechos y la exclusión social. En este caso, la
persona está tan humillada en su comunidad que no tiene que
asumir la responsabilidad moral de una persona jurídica de
pleno derecho , ésta forma de desprecio subsana una relación de
reconocimiento mutuo que, con los otros participantes, hace que
la persona se considere titular de los mismos derechos (Honneth,
2010: 26), generándose aquí una ampliación material y social del
derecho: “la actitud positiva que un individuo puede adoptar hacia
sí mismo, cuando experimenta el reconocimiento jurídico, es la
del autorrespeto elemental” (Honneth, 2010: 27).
Finalmente, el tercer tipo de menosprecio consiste en
la degradación del valor social de formas de autorrealización
(Honneth, 1997: 164). Esto se da cuando no existe una aprobación
solidaria y una apreciación de las capacidades y las formas de vida
desarrolladas individualmente, es decir, cuando falta solidaridad:
“la actitud positiva que le conviene a este tipo de reconocimiento
es la autoestima” (Honneth, 2010: 29).
Si la exigencia de amor a cada individuo ocupa en este
modelo el primero y más básico nivel, mucho más puede añadirse
respecto de la falta de realización de los dos niveles restantes, a
saber, el autorrespeto y la autoestima, ya que la aspiración a ser
sujeto de los mismos derechos y a tener el derecho a autorrealizarse
en una determinada forma de vida son todavía menos frecuentes
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

en la sociedad mexicana. Como es evidente, en ambos casos lo
que falta es un reconocimiento a la igual dignidad que porta cada
persona en el concierto social.
La dignidad humana como exigencia de reconocimiento
Siguiendo el pensamiento del filósofo-sociólogo Axel Honneth
(2007):
En la conducta social del hombre existe una primacía al mismo
tiempo genética y categorial del reconocimiento frente al conocimiento, de la implicación frente a la aprehensión neutral de otras
personas: sin esta forma de reconocimiento previo, los lactantes
no estarían en condiciones de adoptar las perspectivas de sus
personas de referencia, y los adultos no podrían entender las manifestaciones lingüísticas de sus interlocutores. (p. 30)

Esto quiere decir que en el hombre hay una conducta de
un pre-reconocimiento de las personas, de sus necesidades de su
dignidad, todo esto incluso sin mantener una relación; además,
este pre-reconocimiento nos hace a su vez relacionarnos y ver
a las demás personas como iguales, se puede afirmar que ese
pre-reconocimiento se encuentra intrínsecamente asociado a la
esencia humana misma.
Honneth hace hincapié en que la actualidad se ha olvidado
de esta primacía del reconocimiento y se plantea cómo es posible
volver a formular el concepto de “reificación” de Lukács (1968),
quien lo define como:
Una clase de hábito de pensamiento, de perspectiva habitual
petrificada, en virtud de cuya adopción los hombres pierden su
capacidad de implicarse con interés en las personas y en los su-

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

cesos; y en consonancia con esta pérdida –creía él– los sujetos
se transforman en observadores puramente pasivos a quienes
no sólo su entorno social y físico, sino también su vida interior,
les debe parecer como un conjunto de entidades cósicas” (Honneth, 2007, p. 46).

Este olvido obstaculiza la relación activa entre las personas,
convirtiéndolas en espectadores ante las injusticias, las desigualdades
y acciones que atentan contra la dignidad humana, el tomar el
rol de observador ante las demás personas implica un desinterés
evidente, el siguiente apartado aborda específicamente el termino
de reificación, lo cual es de suma importancia para comprender este
reconocimiento del otro a través de la dignidad humana.
Reificación
Es pertinente comenzar con el antecesor de esta concepción,
Karl Marx (1979) el cual inspira la reificación con la siguiente
frase: “no como relaciones directamente sociales de las personas
en sus trabajos sino como relaciones materiales entre personas
y relaciones sociales entre cosas” (p. 38), en la cual se puede ver
claramente el carácter mercantilista que le atañe al trabajador,
enuncia esa pérdida del reconocimiento y comienzo de la
cosificación, tal es el caso que en la industria se pierde ese sentido
personal de ver al otro en su naturaleza humana.
La omisión de esta actitud original en el hombre produce
una conducta “reificada”; por este camino, Lukács (1968) debe
explicar el proceso de tal pérdida mediante las circunstancias
sociales mismas, es decir, mediante una red de prácticas y
de instituciones sociales, en las que, por su parte, deberían
manifestarse aquellas actitudes de reconocimiento (Honneth,
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

2007). En este sentido, las instituciones sociales, de salud,
políticas, servicio social y atención al público deben favorecer
el reconocimiento de cada persona, esto en el sentido de que
el hombre no se encuentre reificando cada día más desde las
instancias públicas o privadas en las cuales se encuentra inmerso.
Aunado a esto, “Lukács (1968) considera que toda
innovación social que haga necesaria una neutralización de nuestro
reconocimiento previo y, por consiguiente, lo institucionalice de
manera permanente, es necesariamente un caso de reificación” (p.
110). Para evitar estos errores, propone que es necesario decidir
“con la ayuda de criterios externos en qué esferas sociales son
necesarias funcionalmente ya la postura de reconocimiento, ya la
actitud objetivadora” (Honneth 2007).
Este proceso de “reificación” empieza donde se abandona
la actitud de reconocimiento; por reificación, “nos referimos al
proceso por el cual en nuestro saber acerca de otras personas y
en el conocimiento de las mismas se pierde la conciencia de en
qué medida ambos se deben a la implicación y el reconocimiento
previos” (Honneth, 2007, p. 93). Por consiguiente,
instrumentalizamos a las personas olvidándonos que son igual de
importantes que nosotros e incluso muchos de los casos nuestra
conciencia pierde este reconocimiento.
Ahora bien, hay dos tipos de procesos de reificación,
“uno es el caso en el que la ejecución de una praxis perseguimos
tan enérgica y unilateralmente un solo propósito asociado con
ella que perdemos la atención para todos los otros motivos,
quizá más originales” (Honneth, 2007, p. 94), en este caso, en
la praxis instrumentalizamos a la persona para nuestros fines
olvidándonos de sus notas esenciales: que es digno, racional,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

libre. El segundo caso es cuando “una serie de esquemas de
pensamiento que influyen en nuestra praxis llevándonos a
realizar una interpretación selectiva de los hechos sociales
pueden concretamente reducir en gran medida la atención hacia
los datos significativos de una situación” (Honneth, 2007).
Después de este olvido del reconocimiento de las personas,
Honneth ha constituido una nueva definición del concepto de
“reificación” que reza así: “en la medida en que nuestra ejecución
del conocimiento perdamos la capacidad de sentir que éste se debe
a la adopción de una postura de reconocimiento, desarrollaremos
la tendencia a percibir a los demás hombres simplemente como
objetos insensibles” (Honneth, 2007, p. 93). En este sentido, la
pérdida del reconocimiento deriva por el aumento de la ejecución
del conocimiento, siguiendo esta misma idea, el autor habla sobre
la perdida de la capacidad de sentir, en este punto cabe aclarar
que la capacidad ahí está, se encuentra en el mismo sentido, sin
embargo, la capacidad de utilizar esa capacidad para reconocer al
otro y no cometer atrocidades es lo que se va perdiendo.
Conclusiones
Parece pues, concluye Honneth, que, con estos tres modelos de
reconocimiento, el amor, el respeto y la solidaridad, se construyen
términos formales de interacción en los que las personas pueden
ver garantizada su dignidad o su integridad. “En conjunto, las
esferas de reconocimiento que se van generando de esta manera
producen la red de premisas normativas en la que una sociedad
moderna y liberal debe basarse a fin de producir ciudadanos
libres y comprometidos”. (Honneth, 2010: 22), el hecho de
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�Federico H. Hagelsieb y Luis A. Hagelsieb / Axel Honneth: amor, derecho y solidaridad

producir ciudadanos libres y comprometidos, en el fondo se
pudieran referenciar a la dignidad de la persona y cómo es posible
que en la propia libertad es donde se encuentre la capacidad de
reconocer al otro con base a su dignidad, ya que se necesita de ese
compromiso al reconocer al otro.
El amor, el derecho y la solidaridad generan, respectivamente,
autoconfianza, autorrespeto y autoestima. Puede observarse que estas
exigencias se originan justamente de la común esencia que le
corresponde a cada individuo humano, misma que lo convierte
en sujeto merecedor de amor, de respeto y de solidaridad.
Naturalmente, nadie podría aspirar a reclamar para sí estas
actitudes frente a la comunidad, ya que participan del mismo
talante ontológico, esto es, que son sujetos acreedores a la misma
dignidad.
Siguiendo esta perspectiva de Honneth, cabe la posibilidad
de analizar de forma posterior estas cuestiones desde el escenario
político mexicano, considerando los fenómenos propios del país, tales
como la dinámica social, política y cultural, ya que el autor expone de
manera general los términos de amor, derecho y solidaridad.

Referencias:
Condorcet, Nicolas. (1980). Bosquejo de un cuadro histórico de los
progresos del espíritu humano. Madrid. Editora Nacional.
España.
Enciclopedia de las Ciencias Sociales (1981). “Entrada”: Progreso
Política. Dirección: Juan Ontza. Bilbao. Ediciones Asuri.
Fraser, N., Honneth, A. (2006): ¿Redistribución o reconocimiento? Un
debate político-filosófico. Morata, Madrid.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Hegel, G (1973). Fenomenología del Espíritu. Fondo de Cultura
Económica.
Honneth, A. (1999). Entre Aristóteles y Kant. Esbozo de una moral del
reconocimiento, Logos: Anales del Seminario de Metafísica.
Honneth, A. (2007). Reificación: un estudio en la teoría del reconocimiento,
Buenos Aires.
Honneth, A. (2010). Reconocimiento y menosprecio. Sobre la fundamentación normativa de una teoría social, Buenos Aires.
Lukács, G. (1968). Geschichte und Klassenbewusstsein. Neuwied/
Berlin: Luchterhand
Marramao, G. (1989). Poder y secularización. Editorial Península.
Marx, K. (1979). El capital: Libro I - Capítulo VI inédito (7a. ed.--.).
México D.F. Siglo veintiuno.
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios a la educación del futuro.
París. UNESCO.
Voltaire, F. (1986). El siglo de Luis XIV. T/ PIL Barcelona. Ediciones
Orbis.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-42

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Las tesis doctorales y los transmétodos
Doctoral thesis and transmethods
Rosselys Rodríguez de Hernández1
Resumen: El presente artículo tuvo como finalidad investigar el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en las tesis doctorales
publicadas en español durante los años (2015-2020). Se utilizó
una metodología de tipo documental, que incluyó la selección y
sistematización de la bibliografía relacionada con los puntos de interés.
Entre los hallazgos se precisaron, primero, el académico motivado a
realizar un doctorado debe conocer su significado y las implicaciones
del proceso de formación; segundo, el desarrollo de un trabajo doctoral
en el marco de una sociedad inestable debe plantearse desde una
metodología que se acople a su complejidad como medio para develar
la realidad a través de un proceso interdisciplinar y dialógico; y,
tercero, las investigaciones confeccionadas desde la transcomplejidad
deben tener un alto nivel académico, pues en ellas se demuestra la
capacidad de diseñar una estructura metodológica novedosa y el uso de
multimétodos para alcanzar una construcción teórica.
Palabras
clave:
doctorado;
transcomplejidad; transmétodos.

investigación;

metodología;

Abstract: The present article aimed to investigate the level of progress
on the use of transmethods in doctoral theses published in Spanish
1 Universidad de Carabobo de la República Bolivariana de Venezuela
estado de Carabobo. Correo electrónico: rosselysr2@gmail.com https://orcid.
org/0000-0003-4494-5674

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

during the years (2015-2020). A documentary-type methodology
was used, which included the selection and systematization of the
bibliography related to the points of interest. Among the findings
were specified, first, the academic motivated to pursue a doctoral
degree should know its meaning and the implications of the training
process; second, the development of a doctoral work in the framework
of an unstable society should be raised from a methodology that fits its
complexity as a means to unveil reality through an interdisciplinary
and dialogic process; and, third, research based on transcomplexity
must have a high academic level, since it demonstrates the ability to
design a novel methodological structure and the use of multi-methods
to achieve a theoretical construction.
Keywords: doctorate, research, methodology, transcomplexity,
transmethods.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
La sociedad actual cada día es más inestable e incomprensible, el
escenario pandémico aceleró el uso de la tecnología y la convirtió
en uno de los principales medios para desarrollar la mayoría de las
actividades cotidianas de los sujetos, este entorno es descrito por
Bauman (2008) como líquido, por la fragilidad de las estructuras
sociales y la presencia de la comunicación como eje central de los
procesos; rasgos que indiscutiblemente afecta la generación de
conocimiento, incluyendo el nivel doctoral.
En este contexto social incierto, los programas doctorales
tienen suma importancia, dado que de ellos germinan las
respuestas epistémicas a los conflictos sociales, es decir, en estos
programas se profundiza sobre los problemas y plantean posibles
opciones para su solución en el marco de la sostenibilidad y la
sustentabilidad, contribuyendo así, a crear entornos preparados
para responder a las exigencias externas. Según Jacomé (2016):
Estudiar un doctorado es un camino que desarrolla habilidades profesionales, académicas y humanas, nos permite forjar
nuestro carácter, fortalecer nuestra voluntad y constancia, y
transformar nuestra visión de la sociedad asumiendo la responsabilidad de plantear soluciones a los problemas de nuestra comunidad, desde cada uno de nuestros campos de acción. (p. 1).

Como puede apreciarse, la relevancia de los estudios de
quinto nivel y la urgencia de incrementar la producción científica es
un asunto de interés para las universidades; según lo expresado por
Aguirre, Castrillón y Arago-Alzate (2019) América Latina busca
ser referente en alta calidad en cuanto a producción académica.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Para lograr lo antes indicado las universidades deben
adoptar nuevas orientaciones investigativas amoldadas
al arquetipo de sociedad vigente, siendo de interés, la
transcomplejidad una episteme que fusiona la complejidad y
la transdisciplinariedad para el estudio de los fenómenos. No
obstante, a pesar de lo acertada que es esta visión transcompleja
para la comprensión de este mundo inestable, de acuerdo a
un estudio realizado por Alfonzo y Villegas (2017) sobre los
trabajos de posgrado “la investigación sigue siendo tradicional,
disciplinaria y reduccionista” (p. 8).
Con base en lo mencionado previamente, la intención
de este artículo es investigar el nivel de avance sobre el uso de
los transmétodos en la producción de tesis doctorales durante
el periodo (2015-2020). Adicionalmente cabe mencionar que
la sección de resultados será estructurada considerando los
siguientes puntos: las tesis doctorales y su taxonomía operacional;
la investigación transcompleja y los transmétodos; y, los trabajos
doctorales generados desde la transcomplejidad.
Métodos
La metódica fue de tipo documental, según Coral (2016) esta
metodología se asocia a “un análisis de documentos acerca de un
tema que se está rastreando. Presenta la información publicada sobre
un tema y plantea una organización de ese material de acuerdo con
un punto de vista” (p. 1). Por consiguiente, se trata de la selección
y de la sistematización de la bibliografía de interés para su estudio.
Siguiendo este orden de ideas, la construcción del discurso
relacionado con los dos primeros tópicos de este artículo, comenzó
100

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

con la búsqueda en las bases de datos científicas (Dialnet, Redalyc,
Google académico y Scielo) de las investigaciones afines a: primero;
la producción doctoral, su definición y sus características; y
segundo; los métodos de la investigación transcompleja. En esta
etapa se incorporó el Atlas ti como herramienta cualitativa para la
selección organizada de citas, las cuales se fueron incorporando en
el proceso de argumentación científica.
Posteriormente, para la determinación del avance en las
tesis doctorales desde los transmétodos, se rastrearon en las
bases de datos antes mencionadas los trabajos doctorales que
cumplieran los siguientes criterios: (1) estar publicados en español
durante el periodo 2015-2020; (2) poseer una construcción
metodológica edificada sobre la transcomplejidad y; (3) abordar
los fenómenos desde la transdisciplinariedad y los fundamentos
de la complejidad, es decir, desde la multirreferencialidad y la
multidimensionalidad. Así mismo, entre las palabras claves
utilizadas para el arqueo de fuentes, se incluyeron: trabajo
doctoral, tesis doctoral, investigación doctoral, trabajo de
doctorado, transcomplejidad, transcomplejo, transcompleja y
transmétodos.
Ya seleccionadas las tesis doctorales, se utilizó la
metodología prisma 2020 para la realización de una revisión
sistematizada. Dicho proceso consistió en examinar los
documentos con base a los siguientes ítems: el título, el resumen
estructurado, la justificación, los objetivos, los criterios de
elegibilidad, la fuente de información, la estrategia de búsqueda,
los procesos de extracción de datos, la lista de datos, la evaluación
del riesgo de sesgo de los estudios individuales, las medidas
del efecto, los métodos de síntesis, la evaluación del sesgo en
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

la publicación, la evaluación de la certeza de la evidencia, la
selección de los estudios, las características de los estudios, el
resultado de los estudios individuales, el resultado de la síntesis,
el sesgo en la publicación, la certeza de la evidencia, la discusión,
el registro y el protocolo, si el trabajo tiene financiamiento, si hay
conflicto de intereses y si hay disponibilidad de datos, códigos y
otros materiales (Bravo, 2021).
Resultado
Dando continuidad al proceso, se procedió a confeccionar la
narrativa de la sección de resultados siguiendo la secuencia
establecida en la introducción. En ese sentido para conocer el nivel
de avance sobre el uso de los transmétodos en la producción de tesis
doctorales durante periodo (2015-2020), fue necesario explicar los
términos afines a las tesis doctorales y su taxonomía operacional, es decir,
qué es un doctor, qué es una tesis o trabajo doctoral y cuál es la
taxonomía operacional de este tipo de trabajos.
Con relación a la definición de Doctor (PhD) o Doctor en
filosofía, este es considerado un investigador de alto nivel en un
área científica específica, se orienta a producir conocimiento y
a ser un gestor de transformación social. Hasta este momento
un doctorado es el más alto nivel académico que otorga una
Universidad en un área de conocimiento, para obtener dicho
grado el doctorante debe presentar y aprobar una tesis doctoral;
durante este periodo de formación la persona en cuestión debe
haber demostrado la adquisición de técnicas y aptitudes para
llevar a cabo un proceso de investigación científica, generar
producción intelectual y por consiguiente realizar aportes a
la comunidad científica. Para afianzar lo antes explicado, a
102

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

continuación, se presentan en la tabla 1, diversas definiciones de
doctor (PhD) generadas por varias instituciones:
Tabla 1.
Definiciones de doctor (PhD) desde diversas posturas.
Autor

Definición

The Council of Graduate Schools: The doctor’s
degree in professional fields. Washington
(1971).

El doctor en filosofía (PhD) debe ser dado
en reconocimiento de la preparación para
la investigación en un campo particular de
aprendizaje, sea pura o aplicada. Un estudiante puede completar apropiadamente el
grado doctoral profesional, tal como el M.D.,
y tomar el grado de investigación o Ph.D., o
viceversa.

The Council of Graduate Schools: The Doctor
of Philosophy Degree
(1990). USA.

El Grado de doctor en filosofía es el mayor
grado académico concedido por una Universidad Norteamericana. [...] El programa
de doctorado en filosofía está diseñado para
preparar al estudiante para hacerse un erudito, es decir descubrir, integrar, y aplicar el
conocimiento, así como comunicar y diseminarlo.

Universidad Iberoamericana: Catálogo General
de Postgrado. México
(1993).

Los doctorados están orientados hacia la formación de personas capaces de desarrollar
investigación original, administrar programas
de investigación e impartir docencia especializada del más alto nivel.

República de Colombia:
Ley de Educación Superior. Bogotá (8 de febrero de 1994).

Los programas de doctorado se concentran
en la formación de investigadores a nivel
avanzado tomando como base la disposición,
capacidad y conocimientos adquiridos por la
persona en los niveles anteriores de formación. El doctorado debe culminar con una
tesis.

Fuente: elaboración propia a partir de Vara (2010.)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En cuanto al trabajo doctoral es definido por Vara (2010:50)
como aquel requisito “exigido para la obtención del grado de
doctor (…) caracterizada por la exigencia de originalidad, grado
de profundidad de las cuestiones teóricas tratadas, cientificidad
y por el hecho de ser un trabajo escrito que revela legítima
investigación científica”.
Se puede afirmar entonces, que la tesis doctoral debe tener
una reflexión profunda de la problemática o asunto de interés,
además dicha introspección (orientada a generar conocimiento de
utilidad social) se construye con base en un proceso metodológico
que demuestre rigurosidad científica. Se trata de discurrir sobre
el fenómeno desde la filosofía, la teleología, la axiología y los
paradigmas de investigación.
Vale destacar que, el proceso de investigación a nivel
doctoral comienza con una idea y termina en generación de
nuevas ideas. Se asocia a la confrontación con lo real, con los
hechos; ya que los hechos o fenómenos por sí solo no dicen
nada. La ciencia no se queda en los hechos, estos solos y aislados
no tienen significación científica. Entonces, la generación de
conocimiento desde esta perspectiva es profunda y rigurosa, tiene
que ver con la verificación mediante una metodología definida por
el investigador, la cual es entendida como un proceso complejo,
recursivo, que parte de la teoría existente, desciende a la realidad
empírica y produce nueva teoría.
Estos trabajos doctorales tienen rasgos específicos, entre
ellos destacan:
•

104

“Son inéditos y creativos cuyo fin es generar un aporte
significativo al conocimiento” (Mogollón, 2015:141)
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

•

•

•

Debe demostrar la creatividad del investigador, dado que,
el trabajo final deja en evidencia la habilidad del doctorante de apropiarse de los elementos de la ciencia, contribuyendo a su vez con su progreso; situación que se logra mediante la aplicación de las metodologías científicas
para buscar explicaciones y hallar soluciones a las situaciones o problemáticas estudiadas.
Poseen una postura epistemológica sobre la cual se diseñan las bases de la producción doctoral, dado que, es allí
donde el doctorante edifica los elementos científicos de
su labor investigativa, y selecciona pertinentemente: las
corrientes filosóficas, las teorías y el paradigma; elementos bases para la construcción de su aporte cognitivo.
El trabajo final de un doctorado debe ser resultado de la
labor del investigador, logrando una argumentación clara
sobre el tema o los temas desarrollados.
En la redacción científica del trabajo doctoral se debe evitar la improvisación y la manifestación de ideas sin la debida argumentación o evidencia científica que las avalen.

Como puede observarse, la tesis doctoral debe ser original,
creativa, lógica y a la vez rigurosa, tiene que incluir mínimo
algunas dimensiones del conocimiento, entre ellas: la filosófica,
la teórica, la paradigmática y la metodológica. Aunado a lo
anterior, para desarrollar este tipo de trabajos es necesario que
el candidato a doctor posea ciertas habilidades: entrenamiento
en investigación, dominio del conocimiento científico del área
estudiada, capacidad de redacción, el uso de herramientas o
softwares de investigación, entre algunos otros factores.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

En ese mismo sentido, estos trabajos doctorales poseen
una taxonomía operacional, desde la postura de López (2015).
Este autor explica que las investigaciones en el contexto de un
doctorado se pueden desarrollar desde tres niveles: el hipotético,
el teorético y el filosófico, véase tabla número 2, donde se
profundizan estos puntos.
Tabla 2.
Taxonomía operacional de los trabajos doctorales
Niveles

Saberes

Campo en
el que se
investiga

Objeto de estudio

Nivel
doctoral 3

Filosófico,
Ontológico
El ser y la existencia
metadiscursivo,
su propósito es
La verdad y la
la generación de Epistemológico
interpretación,
su
sentido
soporte ontológico

Nivel
doctoral 2

Teorético. su
propósito es
descriptivo,
explicativo,
comprensivo y
predictivo

Nivel
doctoral 1

Hipotético. su
propósito es
conjetural

Las teorías

La consistencia
lógica de sus
principios,
conceptos e
hipótesis. Además
de su soporte
filosófico

Los modelos

Viabilidad, soporte
teórico y filosófico

Las hipótesis

Pertinencia de las
hipótesis, soporte
teórico y filosófico

Fuente: elaboración propia a partir de López (2015).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Al observar la tabla 2, se percibe que los trabajos doctorales
se pueden clasificar en tres distintas categorías, determinadas en
función al nivel de exigencia en cuanto a la generación del tipo
de conocimiento, el cual tiene que ser inédito y de un alto nivel
académico, es decir, el trabajo debe realizar un aporte innovador
que brinde soluciones a situaciones o problemáticas existentes.
Es por ello que Nohelia Alfonzo (2015) citada por Alfonzo y
Villegas (2017) manifestó que:
La importancia de que la investigación doctoral sea realizada
desde un pensamiento que emplee como episteme el enfoque
integrador transcomplejo, ya que las tesis doctorales deben
caracterizarse por su originalidad, es decir, deben proponer
aspectos no abordados antes por ningún otro investigador, lo
cual garantiza la transcomplejidad por cuanto plantea una mirada desde múltiples disciplinas y actores, más abarcadora y
profunda (p. 8-9).

Retomando la idea anterior y dada la complejidad de
la sociedad en que se vive actualmente, se hace imprescindible
dirigir los esfuerzos del investigador a conocer y manejar el
enfoque integrador transcomplejo, ya que el mismo facilitará el
abordaje de los trabajos doctorales en cualquiera de sus niveles,
mediante la incorporación de los multimétodos y el acople de la
transdisciplinariedad; por consiguiente ayudará a lograr en el
nivel 1 (la validación de hipótesis y la estructuración de su soporte
filosófico y teórico), en el nivel 2 (la generación de teorías o el
desarrollo de modelos, ambos edificados sobre soportes teóricos
y filosóficos) y en el nivel 3 (estudiar el ser y la existencia o la
verdad y su interpretación desde una postura ontológica).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

107

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Siguiendo la dirección trazada, se llegó al segundo
tópico la investigación transcompleja y los transmétodos, en lo tocante
a esto se dilucidó que, el planteamiento teórico y científico de
la transcomplejidad vino al rescate de la producción doctoral,
y se convirtió con su enfoque integrador transcomplejo en una
alternativa para alcanzar los criterios asociados a la calidad
científica en un escenario inestable y cambiante.
Es importante aclarar que los modelos sociales
evolucionan y con ellos todos sus procesos, la investigación no
es la excepción, por ende, la esencia y las acciones vinculadas a la
tarea del investigador deben trascender la rigidez metodológica
y el reduccionismo para generar un conocimiento científico,
considerando tanto los principios de la complejidad como la
transdisciplinariedad en el marco de una sociedad que también
es transcompleja.
En lo concerniente a los principios de la complejidad Morin
(1994) destaca: el dialógico, responsable de crear una unidad
compleja entre dos lógicas similares o contrarias. El recursivo,
garante de que los sistemas produzcan siempre nuevos efectos a
partir de las acciones realizadas. Y el principio hologramático, el
cual ayuda a comprender que las partes de un sistema están en el
todo y el todo está en cada una de sus partes.
Por su lado, Wilinski, Méndez y Martínez (2013) explican
que:
•

108

El principio dialógico conserva la dualidad en la unidad,
añade las palabras complementariedad y antagonismo al
estudio de las situaciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

•

El principio de recursividad se asocia a la autorreferencialidad y la autopoiesis, es decir, a la propiedad de reproducción y mantenimiento de un sistema.

•

El principio hologramático; supera el reduccionismo, y
muestra los fenómenos como un todo relacionado con sus
partes, presenta una alternativa holística de estudio con
ayuda de dos o más disciplinas.

Estas mismas investigadoras expresaron que la forma de
concebir la realidad desde la complejidad, se compone por un
razonamiento capaz de dialogar y encontrar puntos medios con lo
real; que además rinde cuenta por los acoplamientos de pensamientos
fracturados; es decir, se trata de forjar un pensamiento que imagine
y alcance el conocimiento desde disímiles dimensiones, esto tiene
que ver con la forma de abordar los estudios: desde el contexto
actual, desde los antecedentes o elementos históricos relacionados
al tema en cuestión y desde la concepción de un futuro que incluya
la posibilidad de cambios en su esencia.
En otra dirección, cuando se hace referencia a la sociedad
transcompleja es ese modelo social voraginoso integrado por
elementos físicos y virtuales; implica la apertura de nuevos
escenarios ante los cambios intempestivos en los procesos
cotidianos de los sujetos, los cuales dejan rastros digitales
asociados al comportamiento social y, por consiguiente,
representan una cantidad ilimitada de información generada
continuamente en tiempo real, según Zaá (2020):
En un contexto de pensamiento transcomplejo, sistema y
entorno fluyen acoplándose recíprocamente. Los sistemas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

109

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

físicos reales sólo se mantienen viables si importan energía desde su entorno próximo y exportan entropía hacia él.
Las interrelaciones entre los elementos de un nivel originan
nuevos tipos de elementos en otro nivel, pero cada nuevo
estado es sólo una transición. Cuantos más estados tenga el
sistema, mayor será su “variedad”, su capacidad de respuesta
ante las perturbaciones, de supervivencia y su complejidad
(p. 2).

Se puede aseverar que, las permanentes alteraciones,
la inestabilidad de las estructuras de esta sociedad caótica y la
necesidad de dar respuesta a las problemáticas existentes en el
corto plazo, trajeron consigo el surgimiento de una novedosa
vía denominada investigación transcompleja, con relación a ella,
Murillo (2020) elucida que:
Es asumida como una nueva cosmovisión investigativa complementaria que permite la producción de conocimiento complejo.
Es entonces, integración de saberes, favorece el acercamiento
entre las culturas, la comunicación entre el conocimiento científico y la reflexión filosófica; reconoce la existencia de múltiples niveles de la realidad, la incertidumbre, lo imaginario, se
corresponde con la afectividad y creatividad; la experiencia y la
creación artística (p. 13).

Siguiendo este orden de ideas, de acuerdo a lo expresado
por Zaá (2017) la esencia de la investigación científica son los
transmétodos una concepción que representa un rebasamiento
de los paradigmas tradicionales, implica reflexionar
permanentemente sobre la situación de las ciencias desde la
multirreferencialidad y la multidimensionalidad. Este enfoque
integrador transcomplejo se define como un transmétodo:
multivariado, creativo y complementario, es decir, que puede
110

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

mezclar lo cualitativo, lo cuantitativo y lo dialectico para generar
conocimiento. Sobre esto Schavino y Villegas (2010) añaden que
esta idea investigativa asume los métodos existentes, los integra
y evolucionan a una transmetodología, “donde la reflexión
profunda y permanente sea el eje articulador en un itinerario
singular y a la vez compartido” (p. 1).
Vale resaltar que acá no se maneja una metodología única
de trabajo, el investigador tiene la libertad de diseñar un proceso
adaptado la situación estudiada. Sin embargo, es imperativo
que domine a profundidad los métodos y los procedimientos
de investigación, así como los instrumentos de recolección de
datos, las herramientas o formas de análisis y el diseño de la etapa
integrativa o de triangulación. Ya que el dominio de los elementos
antes indicados más la información recolectada durante el estado
del arte le permitirá al investigador estructurar un diseño asertivo
para llevar a feliz término su trabajo doctoral con los criterios de
calidad requeridos.
Es importante comprender que, a pesar de no existir un
modelo único para la aplicación de los transmétodos, en el diseño
metodológico se deben complementar las ciencias del espíritu, las
ciencias blandas y las ciencias duras, cada una con sus métodos;
esto con la finalidad de garantizar la profundidad, la amplitud y
la comprensión de la situación estudiada, mediante un proceso
de reflexión sinérgica y de diálogo con los autores. Tal como se
muestra en la imagen 1.
Ya esclarecidos los puntos de interés afines con la
investigación transcompleja y los transmétodos, se llegó a la
tercera etapa de este artículo, vinculada al nivel de avance del
uso de los transmétodos en la producción de las tesis doctorales,
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

111

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

para lo cual se recopilaron los trabajos doctorales generados
desde la transcomplejidad según los criterios de selección, ya
especificados el apartado metodológico.
Imagen 1.
Dinámica de la mirada transcompleja.

Fuente: elaboración propia a partir de Villegas (2020).

Cabe destacar que, durante el arqueo de las bases de datos
se hallaron nueve trabajos doctorales realizados con ayuda de los
transmétodos, la totalidad de ellos asociados a un nivel doctoral 2
(teorético) según la taxonomía operacional planteada por López
(2015). De ellos se seleccionaron las versiones completas, que
brindaran la suficiente información para realizar las revisiones
sistematizadas; las cuales se presentan seguidamente, en
tablas ordenadas cronológicamente, elaboradas de acuerdo a la
metodología prisma 2020 (véase tablas de la 3 a la 8).
112

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 3.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 1 de Mendoza (2015).
Ítems
Institución,
Programa y país
1.
Título
3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)
7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Desarrollo
Universidad Fermín Toro, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.
Pensamiento axiológico del líder educativo en
la redefinición transdisciplinar de los valores
sociales.
Los valores sociales se deben llevar con responsabilidad en las organizaciones educativas. Es relevante que la formación en valores
tenga los efectos deseados en la educación del
carácter moral de cada individuo social. Por
ello, se debe propiciar una reforma educativa
desde cambios de paradigmas con la construcción teóricas de nuevos puntos de vista
que afiancen los valores propios de las relaciones entre los individuos.
Generar las aproximaciones teóricas relacionadas con la transcendencia del pensamiento
axiológico del líder educativo en la redefinición de valores sociales.
En este caso se seleccionaron escritos asociados al objeto de estudio.
En esta investigación se consideraron las
fuentes impresas en cualquier presentación
que expresaron lo relacionado con las categorías y subcategorías de las temáticas que se
trataron.
La observación documental, resumen analítico y análisis crítico.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

113

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

La investigadora seleccionó los estudios asociados a las distintas categorías que integran
el fenómeno, no obstante, carece de delimitación temporal.

9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

Se aplicó el enfoque para el análisis sistémico
de diversos textos, el cual se apoyó en el estudio de contenidos con base al método hermenéutico y dialéctico.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo2
de los estudios
individuales

El riesgo de sesgo observado se centra en
la falta de métodos adicionales que proporcionen otras dimensiones para analizar el
fenómeno. Únicamente se están utilizando
métodos cualitativos de corte dialéctico-comprensivo. Esto evita que el fenómeno fuera
estudiado desde distintas dimensiones y referencias, por ende, no se aproxima a una realidad pluridimensional.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

No aplican en este caso las medidas de efecto,
el trabajo es netamente cualitativo, se apoyó
en una investigación teórica enfatizada en el
diseño bibliográfico con una dimensión hermenéutica y dialéctica.
Se recurrió a la categorización, al análisis de
contenidos y la triangulación; en este caso se
triangularon distintos discursos en torno a
cada variable, generando un proceso de descomposición, análisis y reconceptualización
(síntesis base para la teorización) mediante
una matriz de doble entrada.

13. Métodos de
síntesis

2 Se considera la existencia de sesgos cuando la tesis doctoral evaluada
no cumple con el estudio del fenómeno desde distintas dimensiones, es decir,
desde las ciencias del espíritu, las ciencias duras y las ciencias blandas y la
consecuente aplicación de sus métodos desde una visión complementaria,
creativa e integral.

114

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

14. Evaluación
del sesgo de la
publicación

De acuerdo a la investigadora las categorías
de los fenómenos revisados son poco tratadas desde la postmodernidad, la complejidad
y la transdisciplinariedad, esto afectó el nivel
de profundidad en el proceso de diálogo y
comparación y, por consiguiente, redujo lo
reajustes teóricos con base al análisis crítico
de la temática.

15. Evaluación
No se puede hablar en este caso de una cerde la certeza de la teza de la evidencia en términos de aproximaevidencia
ción a la realidad, a causa del sesgo existente
explicado por la investigadora (ver punto 14).
16. Resultados
(selección de
estudios)

No se evidencia un resultado en lo concerniente a la selección de estudios, dicha elección está implícita en las tablas de análisis.

17.Resultados
(características de
estudio)

Se insertó en el paradigma cualitativo para la
comprensión de los fenómenos, interpretando el pensamiento de autores sobre las teorías
que le rigen, es decir que prevalecen pensamientos, emociones, exaltaciones, experiencias e interrelaciones, por ello se analizaron
los componentes teóricos de las categorías
que se desprendieron de la investigación.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

El análisis cualitativo está libre de sesgos,
sin embargo, en el caso de investigaciones
transcomplejas se hace imperativo usar los
transmétodos para estudiar distintas relaciones y dimensiones del fenómeno, eso no se
observó en esta investigación, evitando así la
elaboración de un estudio multirreferencial y
multidimensional.
El resultado del estudio discursivo de cada
autor se encontró en las tablas presentadas
entre las páginas 99 y 132.

19. Resultado
de los estudios
individuales

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de
la síntesis

La complejidad abarca la formación de un ser
humano conscientemente social (líder educativo) por la sabiduría que adquirirá en los procesos encaminados hacia la conciencia profunda y certera en la conducción de su vida,
motivo por el cual, el docente pensará desde
la perspectiva reconstruccionista, que marque
la diferencia con novedad, en donde educar
sea darle el auténtico valor a la capacidad humanizadora.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Existe un sesgo parcial de publicación en
cuanto al resultado, no cabe duda de que sí
se genera un conocimiento, más no se considera transcomplejo en su totalidad, ya que, la
investigación carece de la utilización de transmétodos para conjugar una teoría más cercana a la realidad.

23. Discusión

La discusión permitió presentar el encuentro
dialógico de los autores citados con respecto
a la relación establecida entre el sujeto y el
objeto del estudio, que subyace dentro de una
realidad aparente, desde la subjetividad de lo
que ello representa, necesario para la comprensión de la visión de los valores sociales
desde el marco educativo en la redimensión
del pensamiento axiológico del líder docente
para su redefinición transdisciplinar.

27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible
de datos, códigos en el registro nacional de trabajos de investiy otros materiales gación:
https://renati.sunedu.gob.pe/handle/sunedu/741046?mode=full

116

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota: los ítems 2,
10, 22, 24, 25 y 26
de la metodología
prisma 2020
se obviaron,
dado que, su
información
estaba contenida
en otros ítems o
no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Mendoza (2015).

Tabla 4.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 2 de Salazar (2016).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país
1. Título

Universidad de Carabobo, doctorado en
educación, Venezuela.
El aprendizaje de una lengua extranjera.
Una visión transcompleja
3. Justificación
El estudio se justificó en atención a la necesidad que se tenía de generar nuevos discursos para una comprensión que diera cuenta
de la realidad compleja de la sociedad actual
y que permitiera introducir nuevas perspectivas educativas de complementariedad con
respecto al aprendizaje de una lengua extranjera.
4. Objetivo
Generar una visión transcompleja del
aprendizaje de una lengua extranjera.
5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales
de elegibilidad)
asociadas a las variables de estudio y sujetos
vinculados al departamento de idiomas de
la Universidad de Carabobo.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundade información)
rias; en el momento empírico-analítico, las
fuentes de información fueron 36 estudiantes del departamento de idiomas modernos
de la Facultad de Ciencias de la Educación
de la Universidad de Carabobo de ambas
menciones francés e inglés y 03 docentes;
y, en el momento interpretativo hermenéutico las fuentes de información fueron 02
docentes del área de idiomas.
7. Métodos
La revisión documental, el cuestionario y la
(estrategias de
entrevistas.
búsqueda)
8. Métodos
Con relación a la investigación documental,
(procesos de
la investigadora seleccionó estudios asociaselección de los
dos a las teorías del lenguaje, así como en
estudios)
la transdisciplinariedad, la complejidad y la
transcomplejidad.
9. Métodos
Se aplicó el cuestionario a los sujetos selec(proceso de
cionados, se entrevistaron los docentes de
extracción de datos) idiomas y se utilizó el análisis documental
en las investigaciones relacionadas con las
variables de estudio.
10. Lista de datos
Respuestas del cuestionario de 24 estudiantes de género femenino y 12 masculinos
y 03 docentes sobre la comprensión oral,
escrita y la forma de expresión. La transcripción de entrevistas a 02 docentes de
idiomas.
11. Evaluación del No se observa sesgo en los estudios indiviriesgo de sesgo
duales. Cada dimensión metodológica tuvo
de los estudios
su forma de validación y luego, se estableció
individuales
un proceso sistematizado de triangulación.
12. Métodos
La confiabilidad del análisis de datos cuanti(medidas del efecto) tativos fue de 0,86, la cual se consideró alta.
118

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se fue interpretando el discurso a partir de
la interconexión de la información, de la
búsqueda de los significados coincidentes o
divergentes en los contenidos examinados
para luego realizar la triangulación de los
todos los testimonios en función de la luz
teórica para dar paso a la teorización.

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Se determinó un indicador de confiabilidad
del 86% para la revisión cuantitativa, información que se contrastó con la evaluación
hermenéutica de las entrevistas. La evidencia demostró una realidad aproximada al fenómeno objeto de estudio desde distintas
dimensiones.

17.Resultados
(características de
estudio)

El resultado se centró en la siguiente afirmación: “los estudiantes poseen una concepción particular de competencia lingüística y los docentes plantean la necesidad de
una pedagogía vivencial basada en múltiples
enfoques y métodos, lo que está en correspondencia con la visión transcompleja de
complementariedad educativa que se presenta” (p. xviii).

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)

Ver punto 11.

19.Resultado
de los estudios
individuales

Una confiabilidad del 86% en el estudio
cuantitativo; y en cuanto a la dimensión
cualitativa los resultados analizados y sintetizados se presentaron en matrices de las
cuales surgieron categorías que sirvieron de
insumo para la construcción teórica.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

La diversidad de las lenguas dejó abierta la
puerta para la pluralidad, la aceptación del
otro, la unión entre la diferencia. La coexistencia entre las culturas se afianzó en la
adquisición de nuevas lenguas. Esto permitió alzar un puente entre las problemáticas
sociales y humanas; proyectar en cada cultura un entretejido cada vez más humano,
racional.
21. Resultado (sesgo No se evidencia sesgos en el proceso de pude publicación)
blicación. En el análisis cualitativo y en el análisis de resultados cuantitativos se observa la
construcción de un discurso crítico, es decir,
constatación de ideas a favor y en contra.
23. Discusión
El aprendizaje de una lengua extranjera fue
reconocido como una competencia clave
en el contexto universitario, más aún, si se
trata de futuros docentes del área. En tal
sentido para facilitar su adquisición como
una competencia real y efectiva se consideró indispensable cambiar el enfoque y la
motivación detrás de su aprendizaje.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponide datos, códigos y ble en el repositorio institucional de la Uniotros materiales
versidad de Carabobo: http://mriuc.bc.uc.
edu.ve/handle/123456789/2764
Nota: los ítems
2, 14, 16, 22,
24, 25 y 26 de la
metodología prisma
2020 se obviaron,
dado que, su
información estaba
contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Salazar (2016).

120

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 5.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 3 de Castillo (2017).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Programa y país

Universidad Pública de Navarra, doctorado en
prevención de riesgos laborales departamento de
sociología., España.

1.Título

Lineamientos para el desarrollo humano, familiar y socio laboral del estado apure: propuesta
de superación de los aspectos que atentan contra
la calidad de la educación universitaria del estado
Apure.

3. Justificación

Se consideró urgente una actuación para adecuar
las universidades “centro laboral” a las exigencias
de la legislación laboral vigente y hacer de ellas
entornos saludables que crean procesos de salud
para la comunidad universitaria y para la región.

4. Objetivo

Generar un soporte teórico-práctico que fundamente la concepción de las universidades como
entonos saludables e instrumento de desarrollo
humano familiar y sociolaboral haciendo del docente un agente de cambio social.

5.Métodos (criterios Se seleccionaron fuentes documentales vinculade elegibilidad)
das a las variables de estudio y sujetos inmersos
en el fenómeno desde dos enfoques diferentes (el
diagnóstico y la reflexión) elementos vinculados a
la docencia investigación y atención a público en
la UNELLEZ.
6. Métodos (fuentes Fuentes documentales primarias y secundarias;
de información)
para el diagnóstico de factores peligrosos y 45
informantes claves; se seleccionaron también los
miembros de siete familias según su disponibilidad.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

121

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

Se destacó el uso de la observación participante,
la utilización de grupos focales de discusión y actuación y el análisis de contenido aplicado en la
investigación documental.

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)

Se utilizó la investigación participante, la cual pretendió mejorar las situaciones colectivas basando la investigación en la participación de los propios colectivos a investigar que son sujetos protagonistas que
interactuar a lo largo del proceso de investigación.

9. Métodos
Se hizo uso de técnicas de investigación que in(proceso de
cluyeron la entrevista individual y/o encuesta,
extracción de datos) la observación de grupos mediante la entrevista
abierta con discusión grupal; la observación participante incorporando la perspectiva del autor
que es investigador activo del centro universitario
donde se realiza la investigación; la encuesta mediante instrumento diseñado por el investigador.
10. Lista de datos

Los datos recolectados están dispersos en distintos capítulos de la tesis, según el propósito de
ellos para la investigación.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo
de los estudios
individuales

No se considera la existencia de sesgo en los estudios individuales, ya que se recolectaron datos
desde distintas dimensiones, los cuales fueron validados cualitativa y cuantitativamente, además de
ser comparados continuamente para comprender
la realidad compleja.

12. Métodos
Se observaron muchas medidas de efecto (canti(medidas del efecto) dades para evaluar la relación entre los efectos y
la situación estudiada), en el capítulo de la evaluación cuantitativa que incluye el estudio de todos los
componentes asociados a las condiciones laborales
de los trabajadores, véanse páginas 108-241.

122

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

13. Métodos de
síntesis

Se utilizó un enfoque de triangulación de método,
de técnicas y de investigadores Al aplicar las bases
valorativas de la investigación cuantitativa y la investigación cualitativa, se logró la triangulación de
método. Al emplear diferentes técnicas para la observación de la realidad de estudio se consideró la
triangulación por técnica (ergonómica, diagnostico
socioeducativo, acción participante, evaluativa, documental) y al incorporar diversos investigadores
en la planificación y ejecución de actividades, se
logró la triangulación de investigadores (el autor y
otros investigadores venezolanos).

15. Evaluación
de la certeza de la
evidencia

Con base a la información presentada en la tesis se
puede afirmar que es estudio se aproxima a la realidad estudiada y existe un grado aceptable de certeza.

17.Resultados
(características de
estudio)

En esta tesis se consideró la situación de la educación en ámbitos universitarios y no universitarios de una región en Venezuela. Se hizo énfasis
además en la importancia de generar condiciones
de trabajo seguras y de salud para los miembros
de la sociedad y se reconsideraron aquellos aspectos relacionados con la calidad de la educación,
tomando en cuenta que la realidad es compleja y
puede ser abordada en los diversos sistemas interdependientes, fundamentales para concebir líneas
e impulsar el desarrollo.

18. Resultados
(riesgo de sesgo
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

Ver punto 11.

Se observaron capítulos separados orientados a
presentar los resultados desde cada tendencia investigativa, cuyo discurso estaba sustentando en
los datos analizados. Capítulo IV-acercamiento
a la realidad desde la fase empírica. Capítulo Vsolución práctica al problema concreto. Capítulo
VI- evaluación de la experiencia investigativa.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

123

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

20. Resultado de la
síntesis

En relación a la pregunta central de la investigación
vinculada con el desarrollo de una comunidad (Estado Apure) y que planteaba la interrogante para
encontrar una forma para impulsar en desarrollo de la región, la respuesta ha sido dada en dos
etapas: 1) Reconocer el influjo existente entre los
conglomerados sociales vinculados al mecanismo
de dominación y; 2) Activar respuestas para atenuar la carga social colectiva mediante el desarrollo
de acciones coordinadas desde la triada I-D-E que
permita aumentar la capacidad de resistencia de
los dominados. En este sentido la respuesta para
el problema de investigación se ha ido dando de
forma progresiva en todos los capítulos de la tesis
y que se resumen en impulsar el trabajo digno, proteger promover y preservar la salud y desarrollar
procesos educativos pertinentes y adecuados.
21. Resultado
Se consideró que no hay sesgo en el resultado de
(sesgo de
la publicación, ya que, en este trabajo se confecpublicación)
cionó una lógica configuracional que condujo a la
solución teórica en el capítulo VII.
23. Discusión
Se reconoció que el avance social se logra cuando
cada uno de los individuos realice acciones para
mejorar su entorno, realice asociaciones y reconozca y aporte para dar respuesta a las demandas colectivas. Todas las personas tienen que implementar cambios desde el ámbito en el que se desarrolla,
reconociendo la existencia y coexistencia de todos
en un mundo global, y tomando en cuenta una realidad que se nos muestra parciamente y caracterizada por un reinante caos que obliga a ser creativo.
27. Disponibilidad El trabajo completo se encuentra disponible en
de datos, códigos y el repositorio institucional de la Universidad de
otros materiales
Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043
Nota: los ítems 2, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Castillo (2017)

124

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 6.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 4 de Suarez (2017).
Ítems
Institución, Programa
y país
1.Título

3. Justificación

4. Objetivo

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)
6. Métodos (fuentes de
información)
7. Métodos (estrategias
de búsqueda)

Desarrollo
Universidad de los Andes, doctorado en
ciencias contables, Venezuela.
Fundamentos onto epistemológicos de una
teoría general del control interno en las organizaciones bajo un enfoque transdisciplinario.
Se determinó la necesidad de desarrollar
fundamentos onto epistemológicos para una
futura teoría del control interno en el marco
de la intersubjetividad, inter-objetividad y las
condiciones contextuales donde se produce
el encuentro del sujeto con el objeto a ser
conocido, bajo una concepción pluralista y
abierta de asumir el diálogo como fuente
para crear en la integración complementaria
de la diversidad.
Generar fundamentos onto epistemológicos
como base para una teoría general del control interno en las organizaciones bajo el enfoque transdisciplinario.
Documentos asociados al control interno o
de especialidad en auditoría y distintos actores: contadores públicos, auditores, administradores y financieros.
Fuentes documentales primarias y secundarias y siete informantes claves.
La modalidad de esta investigación es cualitativa, lo que permitió interpretar el fenómeno objeto de estudio de acuerdo con los
significados que le atribuyeron los informantes clave, constituidos por siete expertos en
la temática.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

125

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)
11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

12. Métodos (medidas
del efecto)
13. Métodos de síntesis

El análisis documental y una entrevista electrónica a profundidad dirigida a recolectar las
opiniones de los especialistas en lo concerniente al Marco Integrado de Control Interno desde un enfoque transdisciplinario.
La observación participante y el guión de la
entrevista.
En esta investigación se incluyó el enfoque
cualitativo y el dialéctico; sin embargo, no se
apreció el enfoque cuantitativo responsable
de proporcionar amplitud al estudio, en este
sentido, se consideró que el trabajo posee un
sesgo parcial, es decir, la realidad construida
no aborda todas las dimensiones incluidas en
un proceso transcomplejo.
No se aprecian medidas del efecto, ni ningún
indicador de tipo cuantitativo; la validez de la
tesis se centra en el proceso de triangulación.
La credibilidad, transferibilidad, confirmabilidad
y consistencia son atendidas al triangular información recogida mediante entrevistas con aquella
proveniente de referentes teóricos; describir detalladamente el proceso investigativo, informantes,
contextos, recogida y procesamiento de datos.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

Se evidenció certeza en el proceso de análisis
de datos cualitativos y hermenéuticos. La tesis
carece de una dimensión de análisis cuantitativo.

17.Resultados
(características de
estudio)

La investigación respondió a una narrativa
científica en una perspectiva transdisciplinaria, en la cual hay descripciones y explicaciones, pronósticos y prescripciones; todo
basado en el ejercicio hermenéutico; que
permitió por una parte profundizar en el
control interno, no como un hecho objetivo
sino como un hecho vivencial, experimentado por el sujeto, debido a que no está apartado, no lo observa de manera aséptica, el
mismo se integra al proceso organizacional.

126

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

18. Resultados (riesgo
de sesgo de los estudios
individuales)
19.Resultado de los
estudios individuales

20. Resultado de la
síntesis
21. Resultado (sesgo de
publicación)
23. Discusión

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El sesgo metodológico fue trasladado al sesgo asociado a los resultados, es decir, se asoció sólo a dos dimensiones de estudio.
Los objetos del conocimiento de control
interno desde el enfoque desarrollado se
caracterizaron por ser entidades filosóficas,
multidimensionales, flexibles, dinámicas,
adaptables, narrables, sujetas a la interpretación, comprensión y explicación.
Desde una mirada transdisciplinaria, los fundamentos ontoepistemológicos para la nueva teoría se
fundamentaron en una argumentación sustantiva
que reflejó una armónica concurrencia de saberes.
Ver puntos 11 y 18.
El control interno transdisciplinario respondió
a una serie de elementos que le son propios y
explicaron su expresión en la realidad organizacional, se consideró hologramático; se dio,
tanto en los sistemas principales de la organización, como en los terminales, en la misma forma, fisonomía, procesos, dinámica y productos.
También se consideró sinérgico; todos los sistemas complejos buscaron un objetivo común,
el equilibrio, armonía y pervivencia. Se precisó
recursivo; constante y permanentemente alimentando toda la organización y corrigiendo,
ajustando y equilibrando procesos y el rumbo.
El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de los Andes: http://www.facesulavirtual.
net/pcc/wp-content/uploads/2021/05/13.
Tesis-_Doctoral_Sergio_Suarez.pdf

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26
de la metodología prisma 2020 se obviaron,
dado que, su información estaba contenida
en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Suarez (2017).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

127

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Tabla 7.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 5 de Pauccar (2018).
Ítems

Desarrollo

Institución,
Universidad Nacional del Altiplano, doctorado en
Programa y país ciencias sociales, Perú.
1.Título
Construcción del conocimiento transcomplejo en las
ciencias sociales generativas en el sistema educativo
lineal en la Universidad Andina del Cusco.
3. Justificación La cultura global en sus diferentes dimensiones es
cada vez más hegemónica por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, que conlleva a generar nuevos sistemas productivos como es la economía de servicio
o de información, en base a las redes informáticos,
que afectan a culturas conservadoras y obviamente a
la educación universitaria, la cual está inmersa en patrones educativos clásicos tradicionales evidenciadas
en la formación de profesional y por ende surgió la
motivación de construir conocimiento educativo novedoso, adaptado a los rasgos sociales actuales.
4. Objetivo

5.Métodos
(criterios de
elegibilidad)
6. Métodos
(fuentes de
información)

128

Construir el conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas a partir del sistema educativo lineal, en contextos sociales educativos complejos
interaccionados con teorías y principios plasmada en
la estrategia didáctica artificial cuántico, hacía la autoformación y autoaprendizaje con capacidades imaginativas y creativas en su formación profesional con
cultura de paz e inclusiva.
Se seleccionaron sujetos de las asignaturas de Antropología que corresponde al primer semestre y de
Realidad Nacional y de Globalización del segundo
semestre.
216 alumnos de las asignaturas mencionadas en el
punto 5, los cuales fueron distribuidos en grupos de
control y grupos comparativos para la realización de
los experimentos.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

7. Métodos
(estrategias de
búsqueda)

8. Métodos
(procesos de
selección de los
estudios)
9. Métodos
(proceso de
extracción de
datos)

La metodología se orientó; primero, a un enfoque interpretativo-comprensivo, conocido procedimentalmente
como cualitativo; segundo, se utilizaron técnicas e instrumentos del enfoque hipotético-deductivo (cuantitativo) desarrollados en el bucle educativo a través de la
estrategia didáctica a partir de la experimentación.
Se utilizó el análisis documental y la selección de
sujetos para la conformación de grupos experimentales en el marco de las asignaturas precisadas en el
punto 5.
En la primera fase, se utilizaron: las fichas para registro de los experimentos, encuestas a estudiantes y
docentes, y entrevistas sobre teorías científicas. En la
segunda parte la técnica que contribuyo a la validación de la propuesta de la estrategia didáctica artificial
cuántica fue el análisis documental.

11. Evaluación
del riesgo
de sesgo de
los estudios
individuales

No se evidencia riego de sesgo en los estudios individuales, el proceso de investigación fue claro, se desarrollaron todas las dimensiones del fenómeno y cada
proceso condujo a la triangulación y la generación de
conocimiento transcomplejo.

12. Métodos
(medidas del
efecto)

En la sección de resultado y discusión se presentó
toda una construcción de indicadores cuantitativos
vinculados a los Factores perceptible del proceso
educativo lineal en la actividad educativa y la forma
de generar conocimiento, estas son las medidas de
efecto utilizadas en esta tesis doctoral.
El método de síntesis fue la triangulación, la cual
condujo a procedimientos integrados dinamizados de
los métodos: deductivo, inductivo, analítico, sintético,
histórico y otros.
La certeza se afianza en la triangulación de diversas
tendencias metodológicas, aplicadas de forma secuencial e integradas en un enfoque diseñado por el
investigador que lleva por nombre “estrategia didáctica artificial cuántica en la construcción del conocimiento transcomplejo en las ciencias sociales generativas en la educación lineal universitaria.

13. Métodos de
síntesis
15. Evaluación
de la certeza de
la evidencia

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

17.Resultados
(características
de estudio)

Esta tesis doctoral buscó reorientar la práctica educativa universitaria a través de la estrategia didáctica
artificial cuántica como una metodología transdisciplinar en el contexto de las ciencias sociales generativas que involucró el crecimiento y la emergencia de
nuevos sistemas sociales a partir de la ciencia, la tecnología y la cibernética.

18. Resultados No se evidenció riesgo de sesgo de los estudios indi(riesgo de sesgo viduales con relación a los resultados.
de los estudios
individuales)
19.Resultado
de los estudios
individuales

La experimentación, el análisis de documentos y la
interpretación de las encuestas y las entrevistas fue
el sustento de la propuesta de estrategia didáctica
artificial cuántica, la cual se desarrolló en contextos
complejos interaccionados, procesos de disciplinariedad, criterios de razonamiento, niveles cognitivos y
los procesos cognitivos centrados en el bucle educativo, que orientaron los tiempos y circunstancias de
aprendizaje.

20. Resultado
de la síntesis

Los resultandos son significantes de la construcción
del conocimiento transcomplejo, donde los niveles
cognitivos que más destacan son evaluar y crear, es
decir la racionalidad estuvo dentro de la metacomplejidad. De igual forma el conocimiento imaginario–
abstracto que se construyo es sorprendente, ya que
en base a ello se produce los nuevos conocimientos.
Finalmente, los bucles educativos para lograr el conocimiento transcomplejo requieren la cooperación
de las distintas disciplinas, para las sesiones del bucle
educativo.

21. Resultado
(sesgo de
publicación)

Ver puntos 11 y 18.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

23. Discusión

La estrategia didáctica artificial cuántico y el bucle matriz y de actividad educativa fueron consideradas herramientas didácticas innovadoras, porque permitieron
involucrar contextos complejos interaccionados para
desarrollar acciones educativas abiertas a través de la
participación de la disciplina, a través de las disciplinas y más allá de las disciplinas, con la cooperación
de la tecnología digital que generó informaciones en
la mente humana, los cuales provocan imaginaciones
o pensamiento súbitos en el aprendizaje del hombre.

27.
Disponibilidad
de datos,
códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible en el repositorio institucional de la Universidad Nacional del
Altiplano:
http://repositorio.unap.edu.pe/handle/UNAP/10318?show=full

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 24, 25 y 26 de la metodología prisma
2020 se obviaron, dado que, su información estaba contenida en otros
ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Pauccar (2018).

Tabla 8.
Revisión sistematizada de la tesis doctoral 6 de Perdomo (2019).
Ítems

Desarrollo

Institución, Programa
y país

Universidad Bicentenaria de Aragua, doctorado en ciencias de la educación, Venezuela.

1.Título

La educación como eje transformacional de
la sociedad: una visión transcompleja.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

3. Justificación

El desarrollo del estudio se justificó por cuanto la situación de Venezuela amerita un cambio en su sociedad, para el aprovechamiento
de su potencial humano, mediante la transformación educativa, sus sistemas y elementos que logren incrementar las competencias
necesarias para la adaptación de nuestros ciudadanos a los retos de la posmodernidad, la
nueva ciudadanía y a la convergencia tecnológica global.

4. Objetivo

Construir una teoría acerca de la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja.

5.Métodos (criterios de
elegibilidad)

Se escogió un método propio e integrativo,
que tiene como objetivo dialogar, explicar,
comprender y transformar la realidad estudiada; desarrollado desde la transepistemología.

6. Métodos (fuentes de
información)

Fuentes documentales relacionadas a las variables del objeto de estudio, 14 informantes
claves pertenecientes a diferentes disciplinas
académicas y 145 individuos (115 profesionales y 30 estudiantes de diferentes disciplinas
académicas.

7. Métodos (estrategias
de búsqueda)
8. Métodos (procesos
de selección de los
estudios)
9. Métodos (proceso de
extracción de datos)

Análisis documental, cuestionario y entrevistas.

11. Evaluación del
riesgo de sesgo de los
estudios individuales

No se consideró la existencia de riesgo de
sesgo, pues se abarcan todas las dimensiones
del estudio desde la transcomplejidad y los
transmétodos.

132

Se integraron tres tipos de procesos: el ideográfico, el nomotético y el hermenéutico.
Observación documental, un instrumento
nomotético diseñado con la escala Likert y el
guion de entrevista semiestructurada.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

12. Métodos (medidas
del efecto)

Se calcularon las medidas estadísticas para la
validación de los expertos asociadas al instrumento nomotético y luego, se determinó la
correlación según Spearman- Brown, siendo
-1,20. Este valor indicó una muy alta correlación entre las variables incorporadas en el
instrumento.

13. Métodos de síntesis

Se aplicó la triangulación como una herramienta metodológica utilizada para sintetizar
la información y dar legitimidad metodológica y de esta forma acceder de mejor manera a
una realidad social compleja.

15. Evaluación de la
certeza de la evidencia

En la dimensión cuantitativa se utilizó el
procedimiento conocido con el nombre de
juicio de expertos para la evaluación de la
certeza y la dimensión cualitativa se validó
en la fase de contrastación de respuestas con
incidentes en la construcción de una teoría
fundamentada.

17.Resultados
(características de
estudio)

El entretejido paradigmático que se produjo
fue la construcción de una teoría que propuso un nuevo pensamiento para construir,
percibir y abordar una realidad educativa en
plena transformación, lo que permitió conocer las condiciones que han desembocado la
situación actual, cuales áreas que ameritan
intervención y una nueva forma de construcción.

18. Resultados (riesgo
Evaluando la aplicación de transmétodos se
de sesgo de los estudios identificaron tres tipos de procesos cada uno
individuales)
con sus propios resultados y su criterio de validez, por ende, desde esta perspectiva no se
consideró la existencia de riesgo a sesgo en la
publicación de resultados.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

133

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

19.Resultado de los
estudios individuales

Venezuela se consideró un crisol de contrastes,
por lo que explicar los factores sociales, económicos, políticos, tecnológicos y espirituales
que intervienen en la educación resultó ser un
tema complejo. Para lograr su comprensión,
fue necesario analizar el momento histórico,
su devenir para mirar el resultado actual de la
educación. Acá se confrontó con la aplicación
del instrumento nomotético dónde la dimensión más impactada fue la social con 13% de
aprobación. A partir de ello, los instrumentos
ideográficos confirmaron las razones por las
cual quedan los restos del naufragio del sistema educativo abandonado, fragmentado y
víctima de las decisiones políticas incorrectas,
medidas económicas equivocadas, decisiones
sociales que han convertido al ciudadano en
dependiente laboral y la inexistencia de una
educación con desarrollo espiritual.

20. Resultado de la
síntesis

La educación 2020 se acercó a la educación
como eje transformacional de la sociedad,
bajo una visión transcompleja. Se pensó
como un nuevo modo de ver la educación y
se construyó a partir de diversos informantes, diferentes métodos aplicados, con teorías
que resultaron contrarias pero que coexistieron en un mismo nivel de realidad. Para esta
producción teórica fue necesaria la triangulación entre métodos de ciencias duras, ciencias
blandas y ciencias del espíritu, pues a partir
de ese andamiaje ideático, se formaron los
cinco constructos teóricos que formaron la
educación 2020: praxis educativa, crecimiento económico, justicia política, energía y conciencia, convergencia transdisciplinar.

21. Resultado (sesgo de
publicación)

Ver punto 11 y 18.

134

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

27. Disponibilidad de
datos, códigos y otros
materiales

El trabajo completo se encuentra disponible
en el repositorio institucional de la Universidad de Navarra: https://academica-e.unavarra.es/handle/2454/29043

Nota: los ítems 2, 10, 14, 16, 22, 23, 24,
25 y 26 de la metodología prisma 2020 se
obviaron, dado que, su información estaba
contenida en otros ítems o no aplicaba.
Fuente: elaboración propia a partir de Perdomo (2019).

En la revisión sistemática de las tesis doctorales
seleccionadas, se observó que:
En términos de volumen, no hay un avance notable en la
aplicación de los transmétodos en las tesis doctorales, ya que su
frecuencia de aparición durante el arqueo de las bases de datos, se
mantuvo en una tesis doctoral por año desde el 2015, a excepción
del 2017, en cuyo año se publicaron dos.
En cuanto a la aplicación del enfoque metodológico
emergente de la transcomplejidad en las tesis doctorales
examinadas, se visualizó un avance, dado que, en ellas se estudiaron
los fenómenos desde la complementariedad de las ciencias (del
espíritu, blandas y duras) con sus diversas metodologías, lo cual
condujo a resultados multirreferenciales y multidimensionales.
Exceptuando los trabajos de Mendoza (2015) y Suárez (2017) en
cuyos casos no se aplicaron todas las dimensiones requeridas por
los transmétodos.
A manera de cierre
Con relación a los puntos tratados, se dilucidó que:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

135

�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

Los individuos que deseen realizar un doctorado deben
conocer su significado y las implicaciones inherentes al proceso
de formación. Además, deben fortalecer sus competencias
investigativas para alcanzar la realización de la tesis doctoral
(garantizando que la misma cumpla con los niveles requeridos de
calidad científica) y, por ende, les permita obtener la titulación.
Así mismo, desarrollar un trabajo doctoral en el marco
de una sociedad caótica e incierta, basada en la comunicación
y la tecnología requiere de metódicas innovadoras que rebasen
las limitaciones de las formas tradicionales de investigación, en
este sentido, la transcomplejidad es un camino viable y asertivo
para el abordaje de los fenómenos desde la complejidad, la
transdisciplinariedad y la creatividad, una forma de dialogar
sobre las ideas desde disímiles disciplinas, posturas teóricas y
filosóficas y los multimétodos.
Seguidamente, en la evaluación del uso de los transmétodos
en las tesis doctorales seleccionadas, se observó; primero que, no
hay un aumento en el volumen de tesis doctorales realizadas desde
la episteme de la transcomplejidad, en promedio una por año a
partir del 2015, a excepción del año 2017 en el cual se publicaron
dos; y, segundo, si hubo un progreso en lo concerniente a la forma
de implementar los transmétodos: desde la creatividad, la pericia
del investigador y la rigurosidad científica.
No cabe duda, que la transcomplejidad condujo a los
candidatos a doctores a realizar ejercicios de pensamientos para
construir procedimientos metodológicos propios: innovadores,
multimétodos con alternativas distintas para validar la
razonabilidad de los datos recolectados y una etapa integradora
para la construcción teórica final. A pesar de ello, en las tesis de
136

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Mendoza (2015) y Suárez (2017) no se aplicaron procedimientos
asociados a todas las dimensiones requeridas por los transmétodos,
es decir, relacionadas con las ciencias del espíritu, las duras y las
blandas; esto evitó en su caso, la construcción de una realidad
multidimensional.
Como pudo notarse, para poder afirmar que una tesis
doctoral cumple con los criterios de la transcomplejidad y, por
ende, generó una teoría aproximada a una realidad de múltiples
dimensiones y referencias; en su estructura debe contener
los siguientes aspectos: los pilares de la transcomplejidad (la
transdisciplinariedad y los fundamentos de la complejidad), las
nociones transcomplejas y los multimétodos.
Finalmente, se considera necesario promover la
elaboración de tesis doctorales desde de la transcomplejidad en
el nivel 1 (ontológico y epistemológico) y el nivel 2 (modelístico),
lo cual asegurará el aumento de la producción de tesis doctorales
en todos los niveles, contribuyéndose así, a la comprensión
de la sociedad y a la búsqueda de soluciones de los problemas
emergentes en escenarios caóticos e inestables.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

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�Rosselys Rodríguez / Las tesis doctorales y los transmétodos

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140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-45

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La capacitación laboral en el marco jurídico nacional
e internacional
Job training in the national and international legal
framework
Diana Leslie Mendoza Robles1
Sumario: I. Introducción, II. Materiales y métodos, III. Resultados, a)
Problemática mexicana, b)Ámbito internacional, c) Marco jurídico
mexicano, d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017
y de la Ley Federal del Trabajo de 2019 en México, IV. Discusión,
V.Conclusiones, VII. Futuras líneas de investigación, VIII. Referencias
bibliográficas.
Resumen: El presente artículo tiene como objetivo desarrollar el
conocimiento del panorama relativo al derecho a la capacitación
laboral, siendo éste influenciado por la doctrina y legislación nacional e
internacional, así como el impacto previsto a partir de la reforma laboral
derivada de la modificación de preceptos constitucionales relacionados
con la materia, y por consiguiente de la Ley Federal del Trabajo, teniendo
como parte de su ruta crítica, a la capacitación y adiestramiento de las y
los trabajadores a partir del empleo de una metodología jurídico-mixta,
permitiendo ver la existencia de desigualdad dentro de los empleadores
de garantizar el derecho laboral de capacitación a sus trabajadores,
1 Doctora en estudios regionales, licenciada y maestra en derecho.
Defensoría de los Derechos Humanos y Universitarios en la UNACH.
Universidad Autónoma de Chiapas, México. Correo electrónico: diana.
mendoza@unach.mx

142

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

así como causas relacionadas con dicha práctica a nivel nacional y los
sectores mayormente fortalecidos por la capacitación existente en el
país.
Palabras clave: Derechos humanos, capacitación
adiestramiento, derecho laboral, cultura laboral.

laboral,

Abstract: The objective of this article is to develop knowledge of
the panorama related to the right to job training, being influenced
by national and international doctrine and legislation, as well as the
expected impact from the labor reform derived from the modification
of related constitutional precepts. with the matter, and consequently
of the Federal Labor Law, having as part of its critical path, the training
of workers based on the use of a legal-mixed methodology, allowing to
see the existence of inequality within of employers to guarantee the
labor right to training their workers, as well as causes related to said
practice at the national level and the sectors that are most strengthened
by the existing training in the country.
Keywords: Human rights, job training, training, labor law, work
culture.

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

143

�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Introducción
La reforma laboral en México trajo consigo varios debates
relacionados al derecho social, en el cual se toman en consideración
diversas necesidades de la población, ello, en torno a sectores
de ésta que se encuentran en desequilibrio, aparecen entonces,
en contraposición, los derechos de las personas trabajadoras
a asociarse y el combate a prácticas deshonestas arraigadas
al funcionamiento de los sindicatos, o las modificaciones
estructurales a las instituciones encargadas de impartir justicia
laboral, por mencionar algunos.
En este trabajo, sin embargo, no nos detendremos a
exponer las reformas laborales, sino que nos enfocaremos en una
necesidad también actual, muy relacionada con el impacto social
del derecho, y que forma parte además de los derechos humanos
de las personas trabajadoras, toda vez que dicha capacitación
está relacionada con la eficiencia en el empleo, que puede estar
relacionada con la permanencia y una mejora en las condiciones
y prestaciones.
De acuerdo con Badilla y Urquilla (2008), el derecho
al trabajo, es un “mecanismo eficiente para la superación de la
pobreza, pues en la medida en que haya más empleo o trabajo digno,
las familias tendrán mejores ingresos y acceso a bienes y servicios
que las pueden excluir de la condición de pobreza” (p. 191).
Es así, como los derechos derivados de éste, componen un
grupo de derechos laborales que tienen como objetivo el trabajo
decente, entendido éste como aquel que le permite a la persona
trabajadora, vivir con una calidad de vida digna, empleando
el trabajo como medio de superación y de desarrollo personal,
144

DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

es aquí en donde retoma especial importancia el derecho a la
capacitación laboral.
Sin embargo, y aún ante tal obligación, la capacitación
laboral en nuestro país, cuenta con números bajos, ello de acuerdo a
datos estadísticos proporcionados por fuentes privadas y públicas,
como OCC mundial, De las Heras Demotecnia o incluso el Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Es en ese sentido, que el presente trabajo parte de la
realización del derecho humano al trabajo, y más específicamente
al derecho del trabajador de recibir una capacitación laboral
adecuada, en aras del respeto a la normativa internacional en la
materia, obligatoria para el Estado mexicano, ante la importancia
que ello reviste para el desarrollo laboral y la necesidad de su
observancia.
Es así, como a través del método de análisis documental
principalmente, pero tomando en consideración datos
estadísticos oficiales, se realiza un recorrido relativo al marco
internacional y nacional referente a la materia laboral y la
importancia del reconocimiento del derecho a la capacitación del
trabajador, reflejado también en las reformas constitucional y de
la ley reglamentaria en materia de derecho laboral de 2017 y 2019
respectivamente.
Materiales y métodos
Para llevar a cabo el análisis contenido en el presente artículo,
se opta por una metodología jurídico mixta, basada en datos
referenciales estadísticos oficiales y legislación nacional e
internacional como fuentes primarias, así como el uso de la técnica
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de investigación documental bibliográfica de fuentes secundarias
como la doctrina contenida en libros y artículos científicos en
materia laboral y de derechos humanos.
Es importante señalar que, aunado a la consulta legislativa
que nos brinda el “deber ser” en el marco de la capacitación, se
toman en cuenta cifras oficiales del INEGI, que nos sirven para
construir un panorama general a través de datos cuantitativos
y cualitativos que arrojan un deficiente seguimiento a la
importancia que las empresas dan al ámbito de la capacitación a
sus trabajadores y trabajadores.
Es en ese sentido, que se tiene como objetivo principal,
conocer el marco jurídico que rodea al derecho a la capacitación
laboral, así como el ámbito internacional y nacional, empleando
además de la perspectiva del derecho, una social.
Resultados
a)Problemática mexicana
De acuerdo con el glosario de los Censos económicos del INEGI
(2019), la capacitación comprende varios procesos, entre ellos
el de enseñanza, aprendizaje y entrenamiento, mediante la
práctica y la demostración para desarrollar las habilidades,
destrezas y conocimientos que todo el personal ocupado del
establecimiento requiere para el desarrollo de sus actividades
productivas de manera más eficiente. Éste incluye además
la capacitación interna y externa, excluyendo las pláticas
de orientación o inducción y las sesiones informativas o de
orientación.
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Para México, la capacitación del personal es aún incierta,
si bien, está reconocido como uno de los derechos dentro del
grupo de derechos laborales del trabajador, podemos observar de
acuerdo a datos estadísticos, que no es algo constante.
Aun ante el reconocimiento de dicha obligación patronal a
nivel constitucional, como más adelante analizaremos, la capacitación
laboral en nuestro país cuenta con números bajos, ya que sólo el
12.6% de las empresas llevan a cabo la especialización del personal,
en tanto que el 87.4% restante manifiesta no realizar acciones de este
tipo, lo cual obedece a causas diversas (INEGI, 2019).
Es a partir de la Encuesta Nacional sobre Productividad
y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
(ENAPROCE) 2018 publicada por el INEGI en 2019, que se
obtienen datos que dejan ver la existencia del problema:
Figura 1.
Distribución del número de empresas que imparten capacitación por tamaño de empresa (2017)

Fuente: INEGI (2019).
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A partir de la ilustración 1, es posible observar números
bastante desiguales dentro del número de empresas que
imparten capacitación laboral a sus trabajadores, existiendo
principalmente la práctica de no hacerlo.
Por otro lado, parece necesario señalar cuáles son algunas
de las causas por las que dicha capacitación no se lleva a cabo,
en primer lugar tenemos la consideración de la empresa acerca
de que el conocimiento y las habilidades de los trabajadores
son adecuados, en segundo lugar que se contrata a gente lo
suficientemente capacitada, en un tercer lugar, que la capacitación
genera un costo elevado.
Es importante también señalar que dentro de otras causas que las empresas expresaron, muchas de ellas giran en torno a
atender las propias necesidades de ésta, incluso excusándose de su
incumplimiento, soslayando así la obligación que tienen hacia sus
trabajadores y su desarrollo, como a continuación podemos constatar de los siguientes factores: no se encontró capacitador adecuado,
se interrumpe la producción, se impartió previamente, mayores exigencias salariales, renuncia del personal, no hay beneficios palpables
y se solicitó a instituciones públicas, pero no se otorgó, cuyos porcentajes podemos observar en el gráfico número dos:
Es importante revisar también algunos datos cualitativos,
integrados por la edición 2019 de los Censos Económicos, a
través de información correspondiente a innovaciones y variables
cualitativas, orientadas a captar entre otras, información
sobre la capacitación impartida al personal que laboró en los
establecimientos durante el año de 2018, lo cual nos permitirá
complementar el panorama general antes establecido.
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Figura 2.
Distribución del número de empresas que no impartieron capacitación según causa para no impartirla, 2017.

Fuente: INEGI (2019).

Dichos datos refieren al tema de capacitación,
entendiéndose como tal, el proceso de enseñanza-aprendizaje
que todo el personal ocupado del establecimiento requiere para
el desarrollo de sus actividades productivas de manera más
eficiente.
A nivel nacional, 59.1 % de los negocios grandes (de 251
y más personas) sí otorgaron capacitación a sus trabajadores,
mientras que en los micronegocios este porcentaje registró apenas
el 2.4% (INEGI, 2019), dicho dato, permite ver la enorme brecha
en torno a la importancia brindada al tema en las empresas de
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mayor tamaño, toda vez que de acuerdo a las cifras el porcentaje
de capacitación decrece de acuerdo al tamaño de los negocios.
Cabe señalar que el sector en el que se pone mayor esfuerzo
para la capacitación varía también dependiendo del tamaño de
la empresa, ya que se cuenta con más del doble del porcentaje
en el área de producción, ventas y servicios por sobre el sector
administrativo, contable y de dirección.
b)Ámbito internacional
Es importante mencionar, que a nivel internacional, es la
Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada mediante el
Tratado de Versalles en 1919, y del cual nuestro país forma parte
de esa organización desde 1931, dicha institución está encargada
de promover el “progreso social” como condición necesaria para
alcanzar un desarrollo socioeconómico armonioso (Lacavex, 2013).
Es a través de dicha organización, que se adoptan los
convenios 140 y 142, en 1974 y 1975 respectivamente, ambos
ratificados en el Senado mexicano en los años 1977 y 1978. Dichos
convenios, encaminados a la capacitación y adiestramiento para
el trabajo, estando el convenio 140, enfocado en la licencia pagada
de estudios concedida a trabajadores, con fines educativos, por
un periodo determinado, durante las horas de trabajo y como
pago de prestaciones económicas adecuadas (OIT, 1974).
En cuanto al convenio 142, éste va en torno a la orientación
en el desarrollo de los recursos humanos profesional y formación
profesional en el trabajo.
Posteriormente surge la recomendación 150 de la OIT, que
señala que las políticas de capacitación y adiestramiento deben te150

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ner por objeto: “asegurar el acceso a un empleo según las aspiraciones de cada trabajador; proteger al trabajador contra el desempleo,
el subempleo y los riesgos profesionales; y conseguir el avance social, cultural y económico que los tiempos demandan” (OIT, 1975).
Cabe señalar que la OIT establece a través de dichos
convenios, que los Estados miembros cuentan con la obligación
de establecer sistemas caracterizados por ser abiertos, flexibles
y complementarios de enseñanza general técnica y profesional,
así como de orientación escolar y profesional y de formación
profesional, tanto dentro del sistema oficial de enseñanza, como
fuera de éste, dada la obligatoriedad que poseen como norma
vigente en México (Dávalos, 1998, p. 281).
Por su parte, tanto el Pacto de San Salvador, como el Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones
Unidas (CDESC) ponen énfasis en distintas disposiciones del
derecho del trabajo, éste último mediante el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Es así, como ambos pactos, contemplan en su artículo 6
punto 2, disposiciones relacionadas con el compromiso Estatal
de “adoptar las medidas que garanticen plena efectividad al
derecho al trabajo, en especial las referidas al logro del pleno
empleo, a la orientación vocacional y al desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional” (Pacto de San Salvador, art.
6), así como la obligación de adoptar medidas para el logro de la
efectividad del derecho al trabajo, mediante la “formación técnicoprofesional, …encaminadas a conseguir un desarrollo económico,
social y cultural constante y la ocupación plena y productiva, en
condiciones que garanticen las libertades políticas y económicas
fundamentales de la persona humana”( PIDESC, art. 6).
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Dichas medidas, las cuales son exigidas a los Estados, con
la finalidad de lograr el derecho del trabajo, tienen como objetivo
ofrecer mejores mecanismos de capacitación laboral, que permitan
a los trabajadores insertarse en un mercado laboral cambiante,
evolutivo, cada vez mucho más modernizado y tecnificado.
La capacidad productiva del ser humano tiene una tendencia
creciente, de mayor complejidad, que busca y requiere que las
personas, por ser empleadas, tengan la capacidad suficiente para
ajustarse a esos cambios… Se trata de una intervención social del
Estado, que no supone que él directamente sea el prestador de
estos servicios educativos, pero sí que controle que los programas existentes tengan como finalidad facilitar, de manera efectiva, la inserción laboral (Badilla y Urquilla, 2008, p. 199).

c) Marco jurídico mexicano
El derecho al trabajo está protegido en la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 5º, cuando establece
que “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la
profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo
lícitos…” siendo dicho derecho limitado excepcionalmente.
Es así, como nuestra Carta Magna establece también, que
dicho trabajo deberá de ser digno, ello, derivado del contenido
del artículo 123 apartado A, el cual especifica aspectos relativos
a la relación obrero-patronal, estableciendo también en su
fracción XIII una obligación patronal relativa a “proporcionar a
sus trabajadores, capacitación o adiestramiento para el trabajo”.
Siendo determinados en la ley reglamentaria del trabajo los
sistemas, métodos y procedimientos a partir de los cuales ello
deberá cumplimentarse.
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Es en 1978 que los conceptos de capacitación y
adiestramiento en el trabajo se integran a la Ley Federal del
trabajo (LFT, 1970), siendo actualmente parte del contenido del
artículo 153-A de la LFT, desprendiéndose como tal el concepto
de la capacitación laboral, siendo ésta, una obligación patronal,
la cual tiene como finalidad, elevar la calidad de vida de los
trabajadores, que conllevará además al logro de la competencia y
productividad dentro de la empresa.
Los patrones tienen la obligación de proporcionar a todos los
trabajadores, y éstos a recibir, la capacitación o el adiestramiento en su trabajo que le permita elevar su nivel de vida, su
competencia laboral y su productividad, conforme a los planes
y programas formulados, de común acuerdo, por el patrón y el
sindicato o la mayoría de sus trabajadores.

Es en el capítulo III Bis de dicha ley reglamentaria, que
se contemplan todas las condiciones relacionadas con dicha
obligación, teniendo como objetivo la productividad laboral, a
través de la formación y capacitación de los trabajadores.
Haciendo un paréntesis, y antes de incluir, además de
la capacitación, al concepto de adiestramiento, es necesario
señalar que la LFT no hace una distinción entre ambas figuras,
lo que sí se realiza en la doctrina. En palabras de Dávalos, “la
capacitación implica el habilitar al trabajador, tenerlo en aptitud
de desempeñar una actividad superior a la que realiza, a través
de la obtención de conocimientos nuevos. El adiestramiento
consiste en enseñar, instruir, al trabajador en el trabajo que
desempeña normalmente buscando su perfeccionamiento”
(Dávalos, p. 280-281).
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Sin embargo, también resulta necesario mencionar más
doctrina, cuando Méndez señala que la obligación patronal, a la
vez, derecho del trabajador, puede traducirse en:
Una mejora en diversos ámbitos de la vida del trabajador; estar
capacitado le representa al trabajador una ventaja sobre otros
trabajadores; esta competencia beneficia también al patrón,
quien podrá tener trabajadores más capacitados y, por ende,
elevar la productividad de su empresa (Méndez, 2009 p. 88).

El objeto del adiestramiento laboral, de acuerdo con la ley,
se enfoca en cumplir los puntos siguientes:
I. Actualizar y perfeccionar los conocimientos y habilidades de
los trabajadores y proporcionarles información para que puedan aplicar en sus actividades las nuevas tecnologías que los
empresarios deben implementar para incrementar la productividad en las empresas;
II. Hacer del conocimiento de los trabajadores sobre los riesgos
y peligros a que están expuestos durante el desempeño de sus
labores, así como las disposiciones contenidas en el reglamento
y las normas oficiales mexicanas en materia de seguridad, salud
y medio ambiente de trabajo que les son aplicables, para prevenir riesgos de trabajo;
III. Incrementar la productividad; y
IV. En general mejorar el nivel educativo, la competencia laboral y las habilidades de los trabajadores (LFT, 1970, Artículo
153-C).

Cabe señalar que al respecto, la Comisión Nacional de
los Derechos Humanos define al derecho a recibir capacitación y
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adiestramiento, como “aquel que permite que el trabajador pueda
acceder en su caso a los programas de escalafón y mejora en el
empleo, que se traduce en una mejor rendimiento y remuneración”,
(Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2016, p. 23), que
resultan tan importantes en el logro de un trabajo digno y una
mejora en el proyecto de vida.
Las diversas legislaciones que contemplan disposiciones
relativas a los trabajadores, deben partir de las anteriores
consideraciones, dada la existencia de esta obligación patronal,
poniendo énfasis en la capacitación laboral a través de sistemas
flexibles y complementarios de preparación en el empleo, que
coadyuven a la realización del trabajo de manera digna, primando
la observancia de los organismos e instrumentos internacionales
en la materia.
d) Reforma Constitucional en materia laboral de 2017 y de la Ley Federal
del Trabajo de 2019 en México
Es importante recalcar por supuesto, que actualmente, México
se encuentra en un proceso de cambio en cuanto a la materia
que nos atañe, toda vez que al menos 10 entidades federativas
se encuentran en un proceso de adaptación a las modificaciones
sustanciales al sistema laboral, principalmente en cuanto a
tres puntos importantes: el nuevo sistema de justicia laboral,
la democracia sindical y el Centro Federal de Conciliación y
Registro Laboral.
Con fecha 24 de febrero de 2017, se publica en el Diario
Oficial de la Federación el “DECRETO por el que se declaran
reformadas y adicionadas diversas disposiciones de los artículos
107 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos
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Mexicanos, en materia de Justicia Laboral”. Dentro de dicha
reforma, nos encontramos aquella relacionada a la obligación
patronal de capacitación y adiestramiento.
Dentro de la exposición de motivos relativa a la Ley Federal
del Trabajo, damos cuenta también de la importancia que revisten
factores como la capacitación y adiestramiento para el logro de los
objetivos principales de la reforma, al considerarse parte de una
ruta crítica para una transición exitosa al nuevo sistema laboral.
Discusión
Para Reynoso, el trabajo constituye, una actividad económica, pero
también representa un espacio de desarrollo y desenvolvimiento
del trabajador, que le permite aplicar sus habilidades, obtener
un ingreso remunerado y realizar aportaciones en beneficio de la
sociedad (Reynoso, 2006).
El derecho humano al trabajo, conjunta en su contenido,
otros derechos, que se derivan de la relación laboral, y que
pertenecen al ámbito de los derechos sociales, ante la sujeción a
una relación subordinada y la necesidad de un equilibrio en los
factores de la producción.
En ese mismo sentido, podemos afirmar que este derecho
humano, dentro de sus características, cuenta con la de ser
digno, de dicho concepto devienen temas diversos, como el de
la capacitación necesaria para llevar a cabo el empleo que se le
asigna al trabajador, convirtiéndose entonces, en una obligación
patronal. Dicho derecho, ha retomado especial atención, a partir
de instrumentos internacionales en materia de reconocimiento
de derechos económicos, sociales y culturales de las personas.
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Para el logro de esa dignidad en el empleo, ello deberá
traducirse en la calidad de vida laboral, la cual, requiere para
su existencia del respeto de diversos derechos, como el de
desempeñar un trabajo que proporcione equilibrio con las
actividades personales y familiares, que éste sea también un
trabajo satisfactorio, y muy importante para el tema que nos
atañe, que se observe el derecho a un trabajo que brinde desarrollo
laboral o profesional al trabajador (Patlán, 2016).
Es así, como en esta aproximación, podemos partir del
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de derechos económicos, sociales y culturales
(Protocolo de San Salvador), suscrito el 17 de noviembre de 1988,
el cual reconoce como contenido de dicho derecho, la obtención
de los medios para poder llevar “una vida digna y decorosa a
través del desempeño de una actividad lícita libremente escogida
o aceptada” (Protocolo de San Salvador, 1988, Artículo 6).
En ese tenor, dicho Protocolo establece ciertas medidas,
cuyo objetivo es el logro de una plenitud del empleo, así como la
orientación vocacional, que permitan el desarrollo de proyectos
de capacitación técnico-profesional.
Es necesario reflexionar en el papel que la capacitación laboral representa para las personas, sobre todo aquellas en estado
vulnerable, por cuanto les permite insertarse en la sociedad y participar de manera plena en la vida pública, privada y social, estando
obligados los Estados a garantizar ese derecho (Salvioli, 2004).
Debemos mencionar que los derechos contenidos a su vez
en el derecho al trabajo digno, como lo es el que atañe al presente
trabajo, el derecho a la capacitación y adiestramiento laboral,
están en suma relacionados con la construcción de la cultura
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laboral, a la cual hace alusión la Comisión Nacional de Derechos
Humanos cuando señala que:
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos considera
oportuno hacer difusión a todo el público en general y a quienes son trabajadores en lo especial, de los derechos humanos
al trabajo y en el trabajo, en el ánimo de fomentar una cultura
laboral (CNDH, 2016, p. 4).

Carlos de Buen considera trascendental el tema de la
previsión social, relacionándolo con dos aspectos, por un lado, la
necesidad de contar en las empresas con instalaciones adecuadas y
cumplir con normas de seguridad e higiene, sino también, el trato
adecuado a los trabajadores, mediante el ambiente adecuado, el
respeto, la equidad y la apreciación de sus labores, siendo éstos
incentivados por la mejora constante (De Buen, 2014).
Es aquí en donde entra en juego el tema de la capacitación,
que si bien, y como podemos observar, los patrones pueden
asumir como una forma de dar atención a los requerimientos
de la empresa, como por ejemplo, la obtención de una mayor
producción, o de mejoras del recurso humano con el que
cuentan para una actividad determinada, o incluso y como
pudimos observar en las estadísticas, no verla necesaria, dado
el cumplimento de los estándares que ellos mismos delimitan,
es trascendente retomarla con un enfoque humanista, ante el
hecho de que la capacitación laboral continua mejora de gran
manera las condiciones de vida del trabajador y la trabajadora,
logrando que puedan tener mayor incidencia en las áreas
correspondientes a sus actividades, respetándose así el conjunto
de derechos laborales.
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a) Capacitación laboral y pandemia
Es innegable que la pandemia de SARS-CoV-2 trajo consigo
diversas problemáticas, y permitió hacer visibles muchas
necesidades en ámbitos como el sector educativo y por supuesto
el laboral. Pasar de la presencialidad a la virtualidad implicó
grandes cambios para los que muchas personas no estaban
preparadas, ello, de forma económica, tecnológica y por supuesto,
en cuanto al tema de la capacitación.
La virtualidad laboral, mediante prácticas como el home
office, la actividad en plataformas y el uso de streaming y video
conferencias permitió visibilizar las necesidades de capacitación
de mucho personal de empresas y organismos gubernamentales.
Es así, como de nuevo, esa necesidad se sumó a muchas otras que
presentan diversos sectores sociales.
En ese sentido, algunas cifras señalan que contrario a la necesidad de capacitación durante la pandemia, el 46% de la fuerza
laboral global expresa que su empleador redujo las oportunidades
de desarrollo durante la pandemia, y que en el caso específico de
México esa proporción incrementa a 56 % (Degreed, 2021).
Dichos datos alrededor de la pandemia indican la
importancia de desarrollar políticas públicas encaminadas a
alcanzar el rápido avance tecnológico que aceleró este cambio
mundial, y que implicó necesidades laborales que no todas las
personas, incluso aquellas que ya se encontraban capacitadas
para el trabajo que desempeñaban, pudieron cubrir, hay que
señalar que mucha de la tecnología empleada para mantener la
sana distancia no va a dejarse de emplear, dado que visibilizó las
múltiples facilidades de comunicación.
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Conclusiones
Los derechos humanos en materia laboral se encuentran ligados a
diversas temáticas relacionadas con el trabajador, sus relaciones
laborales y desempeño, como el derecho a contar con un salario
justo, el derecho a la seguridad social, el derecho a una vivienda, o
el derecho a contar con capacitación y adiestramiento en el empleo.
Sin embargo, aunado a la capacitación en materia laboral,
entendiendo ésta como el adiestramiento y formación técnica
para el desempeño de las actividades que le son encomendadas, es
necesario considerar lo importante que es el desarrollo también
de una cultura laboral.
Dicha cultura laboral consistirá entonces en una
capacitación constante en materia de derechos humanos, su
defensa y respeto, y por supuesto cabrá incluir de manera
preponderante, el conocimiento del marco jurídico, es decir, el
contenido Constitucional y legislativo en materia laboral, así
como los preceptos internacionales que deberán observar los
Estados, con el objetivo de garantizarlos.
En ese sentido, es preciso considerar a manera de propuesta,
la formación legal en materia laboral, dentro de las empresas e
instituciones, como obligación patronal de capacitación laboral,
cumplimentando así, este derecho.
Es así, que se tiene como necesidad inmediata, en la ruta crítica de implementación de la reforma del trabajo en nuestro país, la
garantía de la capacitación laboral, que transite en un futuro, hacia a
la profesionalización de las personas trabajadoras en cada área que se
desempeñen, garantizando así, el cumplimiento de las funciones encomendadas de la mejor forma, y por lo consiguiente el desarrollo social.
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Es importante entonces, comprender que la inversión
estatal en el tema de la capacitación, a partir de proporcionar las
herramientas que ello conlleva para la especialización de las y los
trabajadores debiera ser parte de una estrategia de desarrollo, que
busca hacerle frente a un veloz cambio globalizador de carácter
económico, social y tecnológico, lo cual quedó bastante visibilizado
durante la pandemia y las múltiples necesidades de capacitación
laboral que surgieron y que debieron ser cubiertas a gran velocidad,
trayendo consigo que personas antes eficientes tuvieran que dar
paso a trabajadores mejor capacitados en el área tecnológica.
Futuras líneas de investigación
En cuanto a las futuras líneas de investigación, se considera,
quedan muchas en el tintero esperando por ser abordadas, dada
la actual implementación del sistema laboral en la república
mexicana, con temas tan trascendentes como la democracia
sindical, la nueva justicia laboral o el inicio de las funciones
similares a las de la justicia alternativa del Centro federal de
conciliación y registro laboral, que den lugar a la aparición de
nuevas áreas de estudio.
Existe además, la necesidad de fomentar la visibilización de
los diferentes derechos laborales, sobre todo en el sentido de que
cuentan con un enfoque de desarrollo de la población trabajadora,
así como sus habilidades académicas y profesionales, además del
marco jurídico sobre el que estarán siempre parados en su calidad de
trabajadores, y que cuyo desconocimiento ha sido fuente de diversas
injusticias, siendo todo lo contrario a lo que representa el derecho
laboral, teniendo como estandarte el logro de la justicia social.
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�Diana L. Mendoza / La capacitación laboral en el marco jurídico nacional e internacional

Los estudios alrededor de la pandemia son amplios, se
han centrado significativamente en el tema educativo, el cual
está íntimamente relacionado con la capacitación, sin embargo,
el análisis desde el enfoque laboral seguramente traería consigo
políticas públicas adecuadas para hacer frente a las necesidades
de profesionalización y el ofrecimiento de un mejor servicio.
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DOI: https://doi..org/10.29105/transdisciplinar2.4-48

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Prácticas ambientales de los estudiantes de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. El caso de
tres facultades del campus de Ciudad Universitaria
Environmental practices of the students of the Universidad
Autonóma de Nuevo León. The case of three faculties of the
Ciudad Universitaria campus
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: El presente estudio se centra en analizar las prácticas
ambientales de las y los estudiantes de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. Para esta investigación participaron estudiantes de las
Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y Letras, y Contaduría
y Administración. Como herramienta de recolección de datos se
utilizó un cuestionario de corte cuantitativo, los datos ahí obtenidos
fueron tratados de forma cualitativa. Los resultados muestran que las
y los estudiantes, no obstante estar conscientes de que las prácticas
ambientales positivas contribuyen a conservar el medio ambiente y,
por ende, a mejorar nuestra calidad de vida, en mucha medida llevan a
cabo prácticas negativas que, de manera progresiva, abonan al descuido
y deterioro de nuestro entorno, por lo que resulta relevante y urgente
promover, entre las y los estudiantes, hábitos de responsabilidad social,
que les permitan hacer consciencia de lo mucho que podemos hacer por
mejorar nuestro medio ambiente si en colectivo, todas y todos, llevamos
a cabo prácticas ambientales positivas.
1 Doctor en filosofía con acentuación en educación. Universidad
Autónoma de Nuevo León, México. Correo electrónico: vmz08@hotmail.com

165

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Palabras clave: Medio ambiente, estudiantes, prácticas ambientales,
universidad.
Abstract: This study focuses on analyzing the environmental practices
of the students of the Autonomous University of Nuevo León. Students
from the Faculties of Law and Criminology, Philosophy and Letters,
and Accounting and Administration participated in this research. As
a data collection tool, a quantitative questionnaire was used, the data
obtained therein were treated qualitatively. The results show that the
students, despite being aware that positive environmental practices
contribute to conserving the environment and, therefore, improving
our quality of life, to a large extent carry out negative practices that
progressively , contribute to the neglect and deterioration of our
environment, so it is relevant and urgent to promote, among students,
habits of social responsibility, which allow them to become aware of
how much we can do to improve our environment if collectively, each
and all, we carry out positive environmental practices.
Keywords:
university.

166

Environment,

students,

environmental

practices,

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Introducción
Las prácticas ambientales son aquellas acciones que llevamos
a cabo en nuestro día a día y que tienen impacto, positivo o
negativo, en el medio ambiente. Prácticas como el correcto
manejo y clasificación de la basura, cuidado del agua, uso
eficiente de la energía, siembra y cuidado de árboles, reducir
el uso de materiales desechables, reducir el uso del automóvil,
evitar el uso de aerosoles u otros productos que dañan el
ambiente, entre otras, son ejemplo de prácticas ambientales
positivas.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales SEMARNAT (2016), el crecimiento de la
población ha causado un enorme impacto negativo en nuestro
medio ambiente, este aumento demográfico es, también, un
factor determinante para entender la sobreexplotación de los
recursos naturales y la degradación ambiental que sufrimos.
Como consecuencia de lo anterior, los efectos del cambio
climático se hacen sentir cada vez con más fuerza en México,
los estudios realizados por la misma SEMARNAT (2016),
apuntan que, las temperaturas han aumentado desde 1960,
en consecuencia, los días frescos han disminuido de manera
considerable, las lluvias, por su parte, también se han reducido
de manera alarmante. El caso más reciente en el 2022 es el de
Nuevo León, Estado industrial del norte de México, este sufre
una grave crisis por falta de agua en la región, de continuar con
esta tendencia, muchas regiones de nuestro país y del mundo,
sufrirán de manera irreversible el impacto del cambio climático.
De acuerdo con Conde:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

167

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

La Tierra se ha calentado en los últimos 100 años alrededor de
0.74 grados centígrados. De seguir esta tendencia, para el 2100
el planeta se calentaría entre 1.8 y 4.0 grados centígrados, se
incrementaría con ello el nivel del mar, cambiando los patrones de lluvia y aumentando los eventos climáticos como las ondas de calor, las lluvias torrenciales y las sequías, por ejemplo.
(Conde, 2011:18)

Muchos ciudadanos, a lo largo y ancho del mundo,
han mostrado su preocupación ante los acontecimientos de
los últimos años: huracanes mucho más agresivos y peligrosos,
sequías más prolongadas e intensas, incendios e inundaciones
devastadores, escasez de productos alimenticios, frecuentes
olas de calor, entre otros episodios que han hecho que la
humanidad ponga especial atención en el problema del cambio
climático y su impacto en la sociedad. Por esta razón, en un
esfuerzo en conjunto, el pasado 20 de septiembre del 2019, el
mundo fue testigo de una marcha a nivel global en favor de la
lucha para disminuir los efectos del cambio climático, las calles
de las principales ciudades en muchos países (México, Francia,
Costa Rica, Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania,
solo por mencionar algunos) se vieron repletas de personas
manifestantes que exigían a los gobernantes, actores sociales,
empresas y a la ciudadanía en general, acciones para combatir
de forma urgente y eficiente esta problemática mundial.
En el caso de México, la lucha por disminuir el impacto
del cambio climático se da a través de diferentes organismos
gubernamentales y no gubernamentales, encargados de proteger
y conservar el medio ambiente, entre ellos destaca la Secretaría
del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la
Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP),
Green peace México, entre otros. Los desafíos que enfrentan estas
instituciones son grandes, toda vez que la lucha por el cuidado
y preservación de nuestro medio ambiente no puede ser llevada
a cabo desde una perspectiva administrativa, es necesario contar
con la ayuda y voluntad de toda la ciudadanía para poder
concretar avances en este rubro.
En el estado Nuevo León, lugar en el que centramos
esta investigación, se encuentra una de las instituciones más
emblemáticas y prestigiada a nivel nacional e internacional, la
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Esta institución,
a través de sus distintas Facultades y preparatorias, ha tomado
acciones para contribuir en la mejora de las condiciones de
nuestro entorno. Con sus más de 215 mil estudiantes, esta
universidad se ha convertido en la Institución de educación
superior más sustentable de México (UANL, 2022).
Es por lo anterior, que en este estudio se analizan las
prácticas ambientales de los estudiantes de la Universidad
Autónoma de Nuevo León, específicamente en tres Facultades,
la Facultades de Derecho y Criminología, Filosofía y letras, y
Contaduría y administración. Para el logro de nuestro objetivo, se
utilizó un cuestionario de diez preguntas de corte cuantitativo,
los datos ahí obtenidos fueron interpretados de manera
cualitativa. Los resultados apuntan a la necesidad de fortalecer
en los estudiantes universitarios, la educación ambiental que los
lleve de manera gradual a relacionarse, identificarse y apropiarse
de las causas que favorecen la lucha en contra del deterioro de
nuestro entorno.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Este documento está dividido en cinco secciones, en
la primera se encuentran los objetivos, preguntas, propósito y
justificación planteados para esta investigación. En la segunda
parte, se presenta el marco teórico para este estudio en el que
se abordan algunos de los factores y actividades económicas
que contribuyen al deterioro del medio ambiente así como las
leyes mexicanas vigentes en esta materia. En el apartado tres,
se explica la metodología que se siguió para dar respuesta a
nuestras incógnitas, aquí, además del universo y la muestra, se
presenta el diseño de la herramienta de recolección de datos así
como la prueba de confiabilidad que se le realizó. En el capítulo
cuatro, presentamos, por medio de tablas de distribución, los
resultados del cuestionario aplicado y el análisis de los mismos.
En el apartado final, se da respuesta a las incógnitas de nuestra
investigación, aquí se integran las conclusiones que permiten el
cierre de este estudio.
Para contextualizar lo anterior, se estima que, actualmente,
la población en México asciende a más de 125 millones de personas
(INEGI, 2022), esto indica que los recursos (que provienen de la
naturaleza o que impactan en ella) que se necesitan para satisfacer
las necesidades de este número de habitantes no son menores, de
hecho, existe ya una sobre explotación de nuestro entorno debido
a la concentración de personas en las zonas urbanas de nuestro
país (Sánchez, 2019). Por esta razón, resulta imperante y urgente
concientizar a la población para cuidar y hacer buen uso de estos
recursos, y así, juntos contribuir en la mejora progresiva del
medio ambiente, a través de prácticas ambientales que abonen
a este propósito. Si queremos contribuir a esta causa, debemos
identificar aquellos hábitos y comportamientos que impactan de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

manera negativa en nuestro medio ambiente y hacer un esfuerzo
por modificarlos (PNUMA, 2011).
Sensibilizar a tantos millones de personas para que
contribuyan con sus acciones cotidianas a cuidar su entorno,
no es tarea fácil, resulta conveniente que dicha labor inicie
en casa y continúe de manera responsable en su paso por
las instituciones de educación básica , media y superior. Es
necesario, entonces, fortalecer el aprendizaje e interiorización de
hábitos ambientales positivos para que nuestros niños, niñas y
jóvenes se conviertan en guardianes de su propio entorno, que
logren comprender la relación, impacto, y reciprocidad que
existe entre la comunidad y su medio ambiente. Así lo mostró,
el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por
sus siglas en inglés). Este organismo, realizó en Honduras un
estudio titulado Buenas prácticas ambientales y su vinculación con la
acción climática. Este estudio promovió la “Asistencia técnica para
la elaboración de casos de estudio sobre experiencias de gestión
del cambio climático (adaptación y mitigación) implementadas
en centros educativos.” (UNICEF, 2019, p. 3). Los resultados de
este estudio muestran que:
…las buenas prácticas ambientales (BPA) implementadas en
los centros educativos hondureños cuentan con el potencial de
formar una cultura en los niños y adolescentes llena de valores,
conocimientos, destrezas y actitudes desde la transversalidad
del tema ambiental, y para la consolidación de la acción climática (adaptación y mitigación) requerida (UNICEF, 2019, p .7).

En México, como en muchas partes del mundo, los efectos
del cambio climático se han dejado sentir cada vez con mayor
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

intensidad, a lo largo de estos años hemos sufrido los embates
de muchos fenómenos naturales que han dejado honda huella
en la memoria de los mexicanos. Los largos periodos de sequía,
tormentas y huracanes que año con año azotan, cada vez con más
fuerza, a nuestro país, han ocasionado inundaciones y deslaves
que han dejado sin hogar a miles de personas y otras más pagaron
con su propia vida al enfrentarse cara a cara con esta realidad que
hoy nos rebasa (Lucatello y Garza, 2017).
Como ya mencionamos con anterioridad, en la parte norte
de nuestro país se encuentra el estado de Nuevo León, lugar que
también ha sentido el poder devastador de los fenómenos naturales,
como el paso del huracán Gilberto en septiembre 1988 y en fechas
más recientes, en el 2010, el huracán Alex. Ambos fenómenos dejaron
al descubierto el gran reto que tiene el estado de Nuevo León en materia de educación ambiental, en ambos eventos naturales se pudo
apreciar que la basura que se arroja en las calles fue un elemento clave para que las inundaciones causaran daños aún mayores a la población neolonesa. En el año 2022, el panorama es distinto, una sequía
y consiguiente escasez de agua golpea a los habitantes de esta parte
del país, los efectos del cambio climático han llegado a los hogares de
los casi 6 millones de habitantes de este Estado.
I. Objetivos y preguntas de investigación
El objetivo de esta investigación es conocer y analizar las
prácticas ambientales de los estudiantes de tres Facultades de
la Universidad Autónoma de Nuevo, a través de un cuestionario
que arroje respuestas de corte cuantitativo, mismas que serán
interpretadas y analizadas de forma cualitativa, para identificar
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

los hábitos positivos y negativos que los participantes puedan
tener en materia de medio ambiente y responsabilidad social.
Para guiarnos en esta investigación, se plantearon las
siguientes preguntas de investigación:
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y su medio ambiente?
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la UANL contribuyen al cuidado del medio
ambiente?
3. ¿Qué hábitos y prácticas de las y los estudiantes de la
UANL contribuyen al deterioro del medio ambiente?
4. ¿En qué medida las y los estudiantes de la UANL son conscientes de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro o mejora del medio ambiente?
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben las
y los estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer
prácticas de cuidado y conservación del medio ambiente?
Como supuesto de investigación, se plantea lo siguiente:
Las y los estudiantes de tres facultades de la universidad
Autónoma de Nuevo León, presentan dificultad para reconocer
y desarrollar hábitos o prácticas que contribuyan al cuidado
y conservación del medio ambiente dentro del contexto donde
interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación
en esta materia y por la falta de modelos sociales que las y los
inspiren a realizar prácticas ambientales positivas.
Marco teórico
La teoría que enmarca esta investigación está orientada a delimitar
los referentes teóricos de este estudio, así, en este segmento se
presentan algunos de los factores que contribuyen al deterioro
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del medio ambiente, asimismo, se exploran algunos aspectos de
la legislación vigente que existe en relación al cuidado ambiental.
I. Factores que contribuyen al deterioro del medio ambiente
Si se pretende conocer cuáles son los factores que de forma
progresiva han contribuido en el deterioro ambiental, es
imperante señalar como uno de los principales factores, al
crecimiento poblacional, de acuerdo con Hikal y Estrada:
Los factores que más afectan al deterioro ambiental son el crecimiento poblacional que desde 1960 se ha duplicado para llegar a 6,100 millones de habitantes y ese incremento ha sido en
los países más pobres mientras que en los ricos los gastos de
consumo han aumentado. (Hikal y Estrada, 2012. p. 01)

La demanda y sobre explotación de recursos para
satisfacer las necesidades de los habitantes en cualquier país del
mundo ha permitido, que se generen problemáticas asociadas a
este fenómeno, uno de ellos y al parecer el más recurrente, es la
gran cantidad de basura que se produce de forma constante, de
acuerdo con el informe del Banco Mundial (2018), la cantidad de
basura en el mundo es preocupante y crece a ritmos acelerados.
En México, según el INEGI (2019), la cantidad diaria de basura
recolectada asciende a 86 mil 343 toneladas, siendo la Ciudad de
México, con un 19.7% del total, la entidad que más basura genera
en nuestro país. Por su parte, Nuevo León, con un 3.6%, se ubica
en el quinto sitio, esta circunstancia exhorta a los organismos
encargados de proteger el medio ambiente a fortalecer la lucha
en favor del medio ambiente. No debemos olvidar, que el mal
manejo, separación y falta de recolección de nuestra basura puede
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

causar diversos efectos contaminantes que abonan a la progresiva
degradación del ambiente.
Los vínculos entre la población, el medio ambiente y los recursos naturales están mediados por múltiples factores. El acelerado crecimiento demográfico y la distribución desequilibrada de
la población en el territorio-al interactuar con desigualdades
sociales y regionales-,las pautas de acceso y uso de los recursos naturales, las tecnologías utilizadas para su explotación y
consumo vigentes, ejercen una fuerte presión sobre el medio
ambiente y los recursos naturales (Zurrita, et al. 2015, p. 04).

Otro de los problemas que trae consigo la concentración
urbana, es aquel que provocan las actividades agrícolas, ganaderas
y de pesca, mismas que abordamos a continuación.
II. Actividades agrícolas, ganaderas y pesca
Las actividades agrícolas y ganaderas han generado que
desaparezcan grandes hectáreas de bosques y selvas, toda vez
que la extensión de las tierras para cultivo, debido a la necesidad
de aumentar la producción productos del campo, ha llevado a los
agricultores y ganaderos a deforestar de manera indiscriminada las
áreas verdes de nuestro país, provocando con esto una alteración
en los ecosistemas que termina con la flora y fauna de esas
regiones, en muchos casos, se han disminuido áreas importantes
que suministraban grandes cantidades de oxígeno al ambiente.
La erosión y la falta de lluvia, son también consecuencias de la
actividad agrícola. (Zurrita, et al. 2015).
Por su parte, los pescadores, movidos por la alta demanda
de productos del mar, han hecho una reingeniería de sus técnicas
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

de pesca, de este modo se utilizan grandes embarcaciones que
derraman desechos químicos a los océanos, ríos o lagunas, esto,
junto con la sobreexplotación pesquera, acaban con la vida de
muchas especies marinas, alterando ecosistemas que de igual
manera afectan directa o indirectamente a la vida marítima.
(Hikal y Estrada, 2012)
En el área urbana, la industria del transporte aporta
también elementos dañinos que de forma paulatina deterioran
el medio ambiente, en el siguiente segmento hablaremos de la
industria del transporte y sus consecuencias en el medio ambiente.
III. La industria del transporte
No obstante, la importancia del transporte en la vida cotidiana
de las personas y en la industria del comercio, la emisión de gases
contaminantes que esta provoca, ha convertido a los automóviles
en los agentes contaminantes más comunes y aceptados por la
sociedad en general. El ruido, los desechos químicos, el efecto
invernadero, entre otros, son algunos efectos que hereda el uso
diario y excesivo del transporte. En todas las ciudades se utiliza
el automóvil como medio de transporte, es así como entre mayor
población exista, más será la exigencia y necesidad de que salgan
a las calles un mayor número de autos para uso cotidiano de las
familias y para el transporte para uso comercial, en este sentido,
los grandes problemas contaminantes que trae consigo

esta

industria parecen no disminuir. De acuerdo con Zurrita, et al., “las
actividades relacionadas con el transporte representan la fuente
más importante de contaminación de la atmósfera, especialmente
en los grandes asentamientos humanos” (Zurrita, et al. 2015, p. 06).
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IV. Industria de producción
La industria de producción contribuye de manera importante
a que diariamente se contaminen ríos, mares, lagunas, el suelo
y la atmósfera. El derrame de desechos tóxicos, provenientes
de las muchas fábricas que existen en el país, ha alterado de
manera preocupante la flora y fauna local, provocando la muerte
y extinción de ecosistemas que albergaban muchas especies
locales. No se puede negar la relevancia que tiene esta industria
para la economía de los miles de trabajadores, sin embargo,
el desacato de las leyes ambientales, ha desencadenado que de
manera constante, las fábricas y negocios arrojen a la atmósfera
y suelo, sus desechos contaminantes sin ningún control. En
concordancia con esto, “en 2016, se generaron 2010 millones de
residuos municipales en el mundo, 0,74 kilos por habitante y día.
De seguir esta dinámica, en 2050 generaremos 3,400 millones
de toneladas de residuos sólidos municipales” (Banco Mundial,
2018. p. 1).
V. Leyes vigentes en materia ambiental
Para esta investigación, es relevante abordar la legislación
vigente en materia ambiental, esto aporta un marco legal a la
lucha a favor del medio ambiente. En este contexto, la Ley general de
cambio climático es un referente obligado cuando se habla de medio
ambiente, fue promulgada el 6 de junio del 2012 y la última reforma
fue realizada el 11 de mayo del 2022 (SEMARNAT, 2022). El
objetivo de esta ley es garantizar que los ciudadanos interactúen en
un ambiente sano y limpio, que permita mejorar su calidad de vida.
En esta ley se definen algunos conceptos referentes a la definición
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

del término cambio climático, la cual atribuye a la actividad
humana, gran parte del deterioro de nuestro ambiente.
Otra ley que versa a favor de la lucha contra el deterioro
ambiental, promulgada en 1988 y recientemente reformada en
abril del 2022, es la Ley general del equilibrio ecológico y protección al
medio ambiente, el objetivo de esta, es garantizar el derecho de toda
persona a vivir en un medio ambiente sano para su desarrollo, salud
y bienestar (SEMARNAT, 2022); al igual que la ley mencionada
en el párrafo anterior, se buscan mecanismos, en cooperación
con todas los niveles de gobierno, para establecer compromisos y
acuerdos que los lleven a mejorar el medio ambiente.
En la parte norte de México, existe la Ley ambiental
del estado de Nuevo León, fue promulgada en el año 2005 y
reformada en octubre 2022, esta guarda el mismo objetivo que
las dos leyes citadas con anterioridad, esta, sin embargo, se
enfoca exclusivamente en este Estado. De este modo, se garantiza
que las problemáticas particularidades del entorno se atiendan
de acuerdo con el contexto de las mismas.
Las tres leyes anteriores van orientadas hacia un mismo fin,
promover buenas prácticas ambientales que nos lleve a conservar
y proteger nuestro medio por medio de acciones responsables y
consientes que promuevan en todo momento la mejora del medio
ambiente.
VI. La universidad como modelo social
La educación que recibimos en casa y la recibida a lo largo de nuestro tránsito por las instituciones escolares, en todos los niveles, es
determinante de nuestra conducta, así, ciertos hábitos son apren178

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didos en el entorno familiar, otros más en el contexto social, otros
tantos en el espacio académico. Existe, en este sentido, una cierta
relación y reciprocidad entre un universo y otro, la constante en
ellos, somos nosotros, quienes, mientras interactuamos, nos apropiamos de aquellas conductas o prácticas que observamos de manera constante y casi repetitiva en dichos escenarios, de este modo,
si consideramos que responden a nuestros intereses personales,
nos las apropiamos, las hacemos nuestras, en términos hegelianos,
nos alienamos. De ahí la relevancia de construir espacios cuyas
prácticas corrientes sean siempre positivas, orientadas a la construcción de una sociedad más justa, pacífica, empática, tolerante,
responsable y respetuosa en todo sentido. Debido a que los entornos familiares y sociales son muy difíciles de controlar, ya que quienes ahí interactúan responden a los intereses o necesidades de un
grupo reducido de personas; es el espacio educativo (por su natural
responsabilidad con la sociedad en general), el contexto ideal para
la práctica, promoción y fortalecimiento de valores positivos entre
sus integrantes. En el caso de la universidad y su vinculación con
la responsabilidad social, Huerta y Gaete lo exponen como sigue:
En concreto, la responsabilidad social universitaria (RSU)
busca visualizar el rol que la universidad tiene con la sociedad,
alineando explícitamente sus cuatro funciones o procesos
tradicionales que son: gestión, docencia, investigación y extensión, con la misión y valores institucionales, es decir, con
el compromiso social (Huerta y Gaete, 2017, p. 122).

La universidad, debido a su vínculo directo con la sociedad,
se convierte en el espacio en el que las prácticas o hábitos deben ser
reorientados hacia el bien común, muchas de las actividades que se
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llevan a cabo en los distintos espacios universitarios tienen clara
influencia en los estudiantes, aquí en palabras de Huerta y Gaete:
“(…) el impacto que generan las actividades de las instituciones de
educación superior es inmediato en el medio, y su alcance es mayor
por estar asociado a la sociedad en general, a través del ejercicio de la
profesión de las personas que forma.” (Huerta y Gaete, 2017, p. 134)
Es en ese sentido que, la UANL tiene como misión:
Formar bachilleres, técnicos y profesionales competentes,
competitivos e innovadores, socialmente responsables, con
plena conciencia del entorno regional, nacional y mundial, con
principios y valores, comprometidos con el desarrollo sustentable, científico, tecnológico y cultural. Generar contribuciones oportunas, relevantes y trascendentes al avance de la ciencia, la tecnología, la innovación y las humanidades, y a la mejora
del nivel de desarrollo humano de la sociedad nuevoleonesa y
del país (UANL, 2022)

La universidad de manera progresiva, a través de sus
estudiantes y egresados, entrega a la sociedad, entre otros
elementos,

nuevo conocimiento, competencias, habilidades y

valores, que serán puestos en práctica en los distintos contextos
donde interactúen los aún y otrora universitarios, y aunque su
actuar no dependerá solo de la formación recibida en las aulas,
sino que es resultado del choque de la educación recibida en
el seno familiar, en el universitario y en su contexto social , su
conducta sí estará supeditada a los modelos de comportamiento,
conducta y hábitos que practican aquellas personas que ejercen
cierta autoridad moral o académica en cualquiera de esos espacios
(universitario, familiar y social), el estudiante al considerar, ciertas
conductas, como válidas se apropia de ellas y las reproduce. Es
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por ello que, es importante que en todos los contextos donde
interactuemos (no solo en el universitario), existan personas que
sean modelos de conducta positiva y que permitan a los estudiantes
constatar que las practicas positivas, en cualquier campo, siempre
pueden llevarse a cabo si tenemos la actitud y voluntad de hacerlo.
Aquí, son muy pertinentes aquellas líneas de Freire (1997) cuando
comenta que la educación posiblemente no cambie al mundo pero
sí puede cambiar a las personas que van a cambiar al mundo.
Metodología
La metodología utilizada para este estudio es el estudio de caso,
tal y como lo menciona, Stake:
De un estudio de casos se espera que abarque la complejidad de
un caso particular. Una hoja determinada, incluso un solo palillo, tienen una complejidad única pero difícilmente nos preocuparán lo suficiente para que los convirtamos en objeto de estudio. Estudiamos un caso cuando tiene un interés muy especial
en sí mismo. Buscamos el detalle de la interacción con sus contextos. El estudio de casos es el estudio de la particularidad y
de la complejidad de un caso singular, para llegar a comprender
su actividad en circunstancias importantes (Stake, 2004, p. 8)

Para el desarrollo de esta investigación se utilizaron los
elementos que ofrecen los enfoques cuantitativos y cualitativos
en investigación, Ambos enfoques cuentan con las características
necesarias para el adecuado desarrollo de este trabajo, toda vez
que en esta búsqueda, por medio de nuestra herramienta de
recolección de datos, se obtuvieron resultados cuantitativos que
posteriormente fueron analizados desde una postura cualitativa.
En relación a la parte cuantitativa, y como herramienta de
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�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

recolección de datos se utilizó un cuestionario. A continuación,
se describen los pasos para el diseño, validación y prueba de
fiabilidad realizadas al cuestionario.
I. Diseño del cuestionario
Para responder a las incógnitas planteadas para esta investigación,
se elaboró un breve cuestionario de diez preguntas, todas ellas
orientadas a conocer los hábitos y prácticas de los estudiantes
de la Facultad de Derecho y Criminología, Filosofía y letras,
y Contaduría y administración, en relación con el cuidado del
medio ambiente. Se eligió solo este número de preguntas, debido
a los altos costos (económicos y de recursos humanos), que
representa un cuestionario con mayor número de preguntas. El
cuestionario cuenta con las tres secciones siguientes:
1. Datos del encuestado
2. Instrucciones y objetivo del cuestionario
3. Área de preguntas
En la primera sección, se busca obtener datos básicos del
encuestado, de este modo, los datos se orientan a conocer el género,
edad, carrera, semestre, turno y estado civil de los encuestados,
esto ayudará a obtener mejores referencias estadísticas a la hora
de analizar los resultados.
En la segunda sección, además de presentar las directrices
para responder a este cuestionario, se informa al encuestado
acerca del objetivo de este ejercicio y se hace referencia también a
la confidencialidad del mismo.
En la tercera parte del cuestionario, se encuentran las
diez preguntas, todas ellas diseñadas de acuerdo con la escala
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de Likert, con el propósito de medir con mayor precisión las
tendencias de opinión de los encuestados, así,
Las escalas de Likert,…, están formadas por un conjunto de preguntas referentes a actitudes, cada una de ellas de igual valor.
Los sujetos responden indicando acuerdo o desacuerdo. Se establecen generalmente cinco rangos, pero pueden ser tres, siete, o
más. El sujeto señala con una cruz o un círculo la categoría elegida para cada persona (García, Aguilera y Castillo, 2011: 03).

II. Validación del cuestionario
Para validar este instrumento de recolección de datos, se utilizó
el método Delphi, esta,
“…es una técnica de recogida de información que permite obtener la opinión de un grupo de expertos a través de la consulta
reiterada. Esta técnica, de carácter cualitativo, es recomendable
cuando no se dispone de información suficiente para la toma de
decisiones o es necesario, para nuestra investigación, recoger
opiniones consensuadas y representativas de un colectivo de
individuos.” (Reguant y Torrado, 2016, p. 16).

Para este efecto, se realizó la validación con dos doctores
especializados en investigación, uno en el área de derecho y el
segundo en el área de educación. Como resultado de este ejercicio,
se realizaron ajustes a todas las preguntas planteadas en un inicio,
principalmente en el tipo de redacción y vocabulario que se
pretendía usar, este no era adecuado para este tipo de cuestionario,
que parecía ser poco claro y confuso para este propósito.
Así, después de validar el cuestionario, era necesario
someterlo a la prueba de fiabilidad, misma que describimos a
continuación:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

183

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

III. Fiabilidad del cuestionario
Para realizar la fiabilidad de este cuestionario, se utilizó el programa
estadístico statistical package for the social sciences (SPSS) en el que
se ingresaron los datos de 150 cuestionarios que se obtuvieron
de la prueba piloto realizada, como resultado de este ejercicio,
el Alfa de Cronbach se ubicó en .712, por lo que de acuerdo con
Bizquerra (2004), este resultado se considera que goza de una
alta consistencia interna en su fiabilidad, mientras que George y
Mallery (2013) estiman este resultado como aceptable.
Las tablas siguientes muestran los datos obtenidos de la
prueba de fiabilidad referida.
Tabla 1.
Prueba de fiabilidad.
Resumen del procesamiento de los casos

Casos

N

%

Válidos

150

Casos

Excluidosa

0

.0

Total

150

a. Eliminación por lista basada en todas las variables del procedimiento.
Estadísticos de fiabilidad

184

Alfa de Cronbach

N de elementos

.712

9

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

IV. Obtención de la muestra
En este estudio, se utilizó el muestreo por conveniencia debido
al alto número de estudiantes en las tres facultades que forman
parte de nuestro universo. La Facultad de Derecho y Criminología
cuenta con más 8,130 estudiantes en sus dos licenciaturas, La
Facultad de Contaduría y administración alberga a 11,439 alumnos
en las tres carreras ofrecidas (Contaduría, Administración e
Informática), por su parte la Facultad de Filosofía y Letras cuenta
con 4,268 en sus nueve licenciaturas (Educación, Sociología,
Historia, Filosofía, Licenciado en lingüística aplicada a la
enseñanza y traducción del francés, Licenciado en lingüística
aplicada a la enseñanza y traducción del inglés, Letras hispánicas,
Gestión de la información, Ciencias del Lenguaje). Se lograron
recabar en total 150 cuestionarios en cada facultad, para dar un
total de 450 ejercicios contestados. Sin embargo, 78 cuestionarios
fueron desechados debido a que estaban incompletos o los
participantes no aceptaron que sus respuestas fueran divulgadas,
quedando solo la cantidad de 372 ejercicios válidos, de los cuales
195 son de mujeres y 177 varones. Para este propósito, abordamos
a los estudiantes en las afueras de cada facultad, a excepción
de los conseguidos en la Facultad de Filosofía, en este caso, los
estudiantes fueron abordados en el salón de clases y los pasillos
de esa institución, todo con el debido y previo permiso de las
autoridades de dicha Facultad.
Presentación y análisis de resultados
En este apartado, presentamos los resultados y el análisis de los
mismos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

185

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Con respecto a la pregunta 1, que hace referencia al grado
en el que los estudiantes están conscientes de la relación que
existe entre la sociedad y su medio ambiente, los encuestados
comentaron en general, que están conscientes en mucha medida
de esta relación, la mayoría de los participantes mostró que en
algún grado, conocen de la reciprocidad que guardan las personas
con su medio natural. Esto se muestra en la tabla siguiente:
Tabla 2.
En esta medida estoy consciente de la relación que existe entre

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

la sociedad y su medio ambiente.

Algo

41

11.0

11.0

11.0

Bastante

125

33.6

33.6

44.6

Mucho

206

55.4

55.4

100

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En la pregunta 2, ¿Con qué frecuencia separo la basura que
género?
El 35.5 % de los encuestados afirmó que a veces; mientras
el 22% dijo que casi siempre, llama la atención el valor de los nunca
y casi nunca, mismos que arrojaron 9.9% y 17.7% respectivamente,
esto no es un porcentaje menor, ya que habla de los hábitos más
186

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

comunes toda vez que generamos basura todos los días y a todas
horas. Solo el 14.8% tiene como hábito la separación de basura que
genera. La tabla de frecuencia siguiente muestra esta tendencia:
Tabla 3.

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

¿Con qué frecuencia separo la basura que genero?

Nunca

37

9.9

9.9

9.9

Casi nunca

66

17.7

17.7

27.7

A veces

132

35.5

35.5

63.2

Casi siempre

82

22.0

22.0

85.2

Siempre

55

14.8

14.8

		 100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Otra pregunta muy relacionada con la anterior pero que
habla acerca de los hábitos de los estudiantes y que contribuyen
al cuidado del medio ambiente fue: ¿En qué medida mis hábitos
cotidianos contribuyen al cuidado del medio ambiente? En este caso,
dijeron en un 44.6% que a veces, el 34.7% comentó que casi
siempre, el 12.9% casi nunca, solo un 5.9% siempre y un lejano
1.9% mencionó que nunca. Estos valores son muy cercanos a
los obtenidos en la tabla anterior, los hábitos de los estudiantes
no siempre contribuyen al cuidado del medio ambiente. Aquí la
tabla 4 muestra esta tendencia:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

187

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 4.
¿En qué medida mis hábitos cotidianos contribuyen al cuidado

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

Nunca
Casi nunca
A veces
Casi siempre
Siempre

8
48
166
128
22

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
12.9
44.6
34.7
5.9

1.9
14.8
59.4
93.8
100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Para especificar los hábitos que deterioran el medio
ambiente y que son practicados por los estudiantes y/o por
personas cercanas a ellos, mencionaron en un 32.3 % que, no
depositar la basura en su lugar es el hábito más común entre los
estudiantes y sus allegados; el uso de material desechable es otra
práctica recurrente entre los encuestados y sus cercanos, así lo
hizo patente el 26.9%; arrojar las colillas de cigarro en el piso es
otro hábito muy común, eso lo dijo el 19% de los participantes.
Un 18% dijo no clasificar la basura, esto va muy de la mano con el
resultado en la tabla número 2, donde se obtuvo un valor similar
en este mismo rubro.
Como se puede apreciar, el mal manejo de la basura y los
materiales desechables son el mayor problema de los estudiantes
188

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

y sus seres más llegados, este hallazgo es relevante, toda vez que
la generación de basura es continua y al día son generadas muchas
toneladas y mucha de esa cantidad, va a parar a ríos y calles.
La tabla siguiente muestra la frecuencia referida:
Tabla 5.
¿Cuál de los siguientes hábitos propios o de tus familiares, compañero(a) s/amigo(a) s contribuye en mayor medida al deterioro

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente?

No clasificar la
basura

67

18.0

18.0

18.0

No depositar
basura en su lugar

120

32.3

32.3

50.3

Uso excesivo de
material desechable

100

26.9

26.9

77.2

Tirar colillas al piso

74

19.9

19.9

97.0

Otro

11

3.0

3.0

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

No obstante, los datos revelados en la tabla anterior, la
siguiente tabla muestra una tendencia favorable en las acciones
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

189

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

que contribuyen a la mejora del medio ambiente, sin embargo, la
falta de educación en materia ambiental puede ser un factor que
separe las intenciones de los estudiantes con su práctica en este
respecto. La tabla 6 muestra esta tendencia:
Tabla 6.
En esta medida apoyo las acciones que contribuyen a la mejora

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje
válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

del medio ambiente.

Nada

13

3.5

3.5

3.5

Poco

26

7.0

7.0

10.5

Algo

166

44.6

44.6

55.1

Bastante

108

29.0

29.0

84.1

Mucho

59

15.9

15.9

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

En relación con los datos de la tabla anterior (tabla 6),
los estudiantes están conscientes de que sus hábitos y prácticas
cotidianas contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto es
visible en la siguiente tendencia (tabla 7), otra vez parece surgir el
tema de la educación ambiental, ya que se ha encontrado también
que los estudiantes apoyan las acciones para mejorar el medio
ambiente. Ver tabla 7:
190

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Tabla 7.
En esta medida estoy consciente de que mis hábitos y prácticas

Frecuencia

Porcentaje

Po r c e n t a j e
válido

Po r c e n t a j e
acumulado

Válidos

cotidianas contribuyen al deterioro de medio ambiente

Nada

15

4.0

4.0

4.0

Poco

42

11.3

11.3

15.3

Algo

72

19.4

19.4

34.7

Bastante

168

45.2

45.2

79.8

Mucho

74

19.9

19.9

99.7

6

1

.3

.3

100.0

372

100.0

100.0

Total

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

La pregunta es clara y las respuestas aún más, no
obstante que un 44.9% de los participantes dijo que en todas
las instituciones educativas se nos orienta hacia el cuidado de
nuestro entorno, la tendencia también muestra que en educación
secundaria (1.6%), preparatoria (5.9%) y en la universidad
(7.5%) se enseña menos el tema del cuidado del medio ambiente,
mientras que la primaria (19.9%) parece ser la más comprometida
con este tema, en casa (14.8%) también se educa para cuidar el
medio pero en menor medida que en la primaria. La tabla 8, lo
muestra así:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

191

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Tabla 8.
¿En cuál de las siguientes instituciones se enseña en mayor me-

Frecuencia

Porcentaje

Porcentaje válido

Porcentaje
acumulado

Válidos

dida a cuidar el medio ambiente?

En casa

55

14.8

14.8

14.8

Primaria

74

19.9

19.9

34.7

Secundaria

6

1.6

1.6

36.3

Prepa

22

5.9

5.9

42.2

Universidad

28

7.5

7.5

49.7

Todos

167

44.9

44.9

94.6

Ninguno

20

5.4

5.4

100.0

Total

372

100.0

100.0

Fuente: elaboración propia. Datos: obtenidos en el campo.

Los resultados en este estudio son muy relevantes, estos
muestran la perspectiva de los estudiantes universitarios en
relación al tema de las prácticas ambientales, los hallazgos aquí
señalados dan luz en un tema que conviene seguir explorando y
fortaleciendo.
En este sentido, se da respuesta a las incógnitas
presentadas al inicio de esta investigación. Para categorizar las
respuestas, se vincularon las preguntas de investigación con las
tablas de resultados, de la siguiente manera:
192

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

La pregunta 1, se relaciona con la tabla número 2 y 6
La pregunta 2, se vincula con la tabla 4,5, 6
La pregunta 3, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 4, se relaciona con la tabla 3,5 y 7
La pregunta 5, se relaciona con la tabla 8
1. ¿En qué medida los estudiantes de la UANL son conscientes de
la relación y reciprocidad que existe entre la sociedad y el medio ambiente?
Los estudiantes participantes están en mucha medida
conscientes de que las acciones de la comunidad impactan de
manera positiva o negativa en nuestro entorno, existe también
en ellos, mucha preocupación por la grave situación en la que se
encuentra nuestro medio ambiente.
2. ¿De qué manera los hábitos y prácticas de los estudiantes de la
UANL contribuyen al cuidado del medio ambiente?
Los hábitos de los estudiantes en materia de cuidado y
preservación del medio, en muy poca medida están orientados
hacia las buenas prácticas, no todas ni todos contribuyen al
cuidado del medio ambiente. Se dicen conscientes de que sus
hábitos y prácticas cotidianas contribuyen, en cierta medida, al
deterioro del medio ambiente. Sin embargo, Afirman también,
estar a favor de las acciones que favorecen el cuidado de nuestro
entorno, no obstante, de acuerdo con los resultados, les cuesta
llevarlo a la práctica.
3. ¿Qué hábitos y prácticas de los estudiantes universitarios
contribuyen al deterioro del medio ambiente?
La basura parece ser el problema más común entre los
estudiantes y sus allegados, el mal manejo de la misma y el uso
excesivo de material desechable son prácticas negativas que llevan
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

193

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

a cabo de manera recurrente y de manera consciente; esto es
alarmante, debido a que los jóvenes universitarios, en este sentido,
presentan señales de apatía o desinterés al respecto. De no ser
modificados estos hábitos de manera urgente, pueden agravar,
todavía más, el problema del deterioro de nuestro medio ambiente.
4. ¿En qué medida los estudiantes universitarios están conscientes
de que algunos de sus hábitos y prácticas cotidianas contribuyen al deterioro
del medio ambiente?
Los estudiantes se dicen conscientes de que sus hábitos y
prácticas pueden llegar a dañar el medio ambiente, sin embargo,
como se destaca en las respuestas

anteriores, sus acciones

parecen orientarse más al desinterés o a la falta de compromiso
o apropiación de los temas relacionados con el medio ambiente.
5. ¿De qué manera la educación que recibieron o reciben los
estudiantes universitarios, contribuye a fortalecer prácticas de cuidado y
conservación del medio ambiente?
No obstante que, la mayoría de los estudiantes
universitarios comentan que durante todo su trayecto educativo
han recibido formación en relación al cuidado del medio ambiente,
es en la educación primaria en la que se fortalece más este tema,
conforme avanzan en su trayecto escolar el tema se diluye, de
acuerdo con la percepción de los participantes, la universidad
en poca medida les enseña a cuidar el medio ambiente.
En ese sentido, el supuesto que orienta esta investigación,
mismo que presentamos nuevamente a manera de recordatorio:
Los estudiantes de la universidad Autónoma de Nuevo León,
presentan dificultad para reconocer y desarrollar hábitos o prácticas que
contribuyan al cuidado del medio ambiente dentro del contexto donde
194

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

interactúan, esto puede ser generado por la endeble educación en esta
materia y la falta de modelos sociales en la universidad que las y los inspiren
a realizar dichas prácticas.
De acuerdo con los resultados y análisis de los mismos,
se considera que este supuesto se confirma, toda vez que los
estudiantes universitarios conscientemente presentan hábitos
que contribuyen al deterioro del medio ambiente, esto puede
ser causado por la poca o endeble información que reciben a lo
largo de su trayecto educativo, falta de contacto con personas
socialmente responsables en la universidad, escaza educación
ambiental o por desconocimiento del tema.
Conclusiones
Los hallazgos de este estudio apuntan hacia la necesidad de
educar o seguir educando la consciencia de cuidado ambiental
entre los estudiantes universitarios, es relevante destacar que
los hábitos y prácticas de los jóvenes parecen ser causadas por
falta, precisamente, de una educación sólida y práctica orientada
a despertar conciencia acerca de esta problemática global y de la
que todos somos parte.
Uno de los hallazgos a destacar es, que los estudiantes y
sus allegados utilizan de manera excesiva material desechable
y el mal manejo de la basura como práctica recurrente. Esto es
palpable en los pasillos de las Facultades y en toda la universidad,
constantemente se puede apreciar basura fuera de los
contenedores correspondientes. Esto es un área de oportunidad
en relación al sentido de pertenencia y responsabilidad social
que debemos fortalecer.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

195

�Víctor M. Zamora / Prácticas ambientales de estudiantes de la UANL

Es en la educación primaria, según los universitarios,
donde se les enseñó en mayor medida a cuidar el medio ambiente,
y es en el nivel de secundaria donde menos recibieron educación
ambiental. En esta transición, los estudiantes experimentan
una interrupción en la enseñanza del cuidado del medio,
según la tendencia, en los niveles subsecuentes (preparatoria
y universidad), no se retoma con fuerza el tema del cuidado
y preservación del entorno, esto ocasiona que los jóvenes
universitarios pierdan mucho sentido de responsabilidad social
o se sientan apáticos al respecto.
Las mujeres, según los hallazgos, presentan más hábitos
orientados a preservar el medio ambiente, en comparación a los
varones, quienes tienen mayor tendencia a llevar a cabo prácticas
ambientales más negativas.
La Facultad de Filosofía y Letras de la UANL es la Institución
que alberga a más estudiantes con prácticas ambientales positivas.
Quizás, y en concordancia con el hallazgo anterior, porque es la
facultad que alberga un gran número de mujeres.
La educación ambiental juega un papel clave en la lucha
por mejorar nuestro entorno, ya que, no obstante estar conscientes
de que realizan prácticas que dañan el medio, los estudiantes
continúan con esos hábitos negativos, de este modo, se considera
que los jóvenes universitarios pueden mejorar esas prácticas, a
través de constantes campañas de concientización ambiental, así
como al estar en contacto con personas comprometidas con el
ambiente que sirvan, como modelo de responsabilidad social.
En ese sentido y a manera de cierre, se sugiere que el tema
del cuidado ambiental sea abordado desde la educación básica y
escale de manera positiva y gradual hacia los niveles superiores,
196

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

esto, con el fin de crear una consciencia para el desarrollo de
prácticas ambientales positivas desde pequeños, y que estas
se sigan reproduciendo en los hogares y en todos los contextos
donde interactuemos.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-50

199

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey:
una generación con carácter social, 1930-1971.
1930-1971 Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, Colección Cuadernos del
CEH Núm. 13, 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-27-18876.
En Nuevo León, la primera gran aportación a la historiografía de
la Iglesia católica fue la obra del doctor José Eleuterio González,
titulada Apuntes para la historia eclesiástica de las provincias que
formaron el Obispado de Linares, desde su primer origen hasta que se fijó
definitivamente la silla episcopal en Monterrey, publicada en 1877. Bajo
un enfoque evidentemente hagiográfico, aunque no por eso menos
crítico con sus fuentes de información, el doctor González se
abocó a detallar el proceso de la conquista espiritual en el noreste
de México durante toda la época virreinal, desde la llegada de los
primeros misioneros franciscanos hasta la erección canónica de
la diócesis de Linares en 1777.
La obra de González es importante, entre otras cosas,
porque inauguró una línea de investigación que, a lo largo del siglo
XX, fue retomada por otros destacados estudiosos. Por ejemplo, el
presbítero Aureliano Tapia Méndez (1931-2022), considerado en su
momento como cronista de la arquidiócesis de Monterrey, dedicó
201

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sus esfuerzos principalmente a la elaboración de muy completas
biografías de varios de los clérigos y obispos que dejaron huella en la
historia regiomontana, tales como Fray Rafael José Verger, Andrés
Ambrosio de Llanos y Valdés, José María de Jesús Belaunzarán,
Pablo Cervantes y Guillermo Tritschler y Córdova. Por su parte,
el maestro Israel Cavazos Garza (1923-2016), especializado en
historia del noreste durante la época novohispana, investigó
antiguas devociones locales, la labor evangelizadora y educativa
de las órdenes religiosas y los orígenes de varios templos y capillas
del Monterrey antiguo. Estudios más recientes, y elaborados bajo
nuevos y más rigurosos parámetros metodológicos, han analizado
otros aspectos de la historia de la Iglesia católica en Nuevo León
durante el siglo XX, como la irrupción del catolicismo social, las
relaciones Iglesia-Estado durante la época de anticlericalismo
oficial y del modus vivendi, y los efectos inmediatos del Concilio
Vaticano II en la arquidiócesis regiomontana.
Una tarea, sin embargo, había quedado pendiente:
examinar a profundidad el papel de la Acción Católica en el
quehacer diario de la Iglesia en Nuevo León. Cierto que las
investigaciones actuales han puesto cada vez mayor atención en
las actividades de los laicos de Monterrey, en la medida en que
se ha ido abandonando la anticuada imagen clericalista de la
Iglesia en favor de una concepción eclesial de la institución como
comunidad de fe. Sin embargo, la historia de la Acción Católica
en Nuevo León había sido un campo prácticamente desatendido.
De ahí la gran relevancia del libro publicado por Jesús Treviño
Guajardo, titulado La Acción Católica en Monterrey: una generación con
carácter social, 1930-1971, editado en 2022 por el Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La
202

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

amplitud, longitud, altura y profundidad de esta investigación
es directamente proporcional al nivel de estudios alcanzado por
su autor: Treviño es sacerdote católico, formado en filosofía y
teología en el Seminario de Monterrey, y con una especialización
en historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana
de Roma. Posteriormente, obtuvo el doctorado en teología con
especialidad en historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia
de México, donde presentó como tesis doctoral la investigación
sobre la Acción Católica que ahora publica la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
La formación académica del autor explica su interés
por hilvanar la historia de la Iglesia regiomontana, con una
aportación original cuya óptica de análisis no se centra en la
jerarquía eclesiástica sino en el llamado apostolado de los laicos.
Específicamente, Treviño problematiza en torno a la incidencia
social de la Acción Católica en Monterrey para, a partir de ahí,
ir reconstruyendo la historia de esta asociación laical, a la que
caracteriza no como un grupo, movimiento o programa, sino
como “un modelo de organización eclesial” (p. 20). Tal aclaración
conceptual es medular de la investigación, pues lejos de
simplificaciones, permite avizorar la complejidad del fenómeno de
la Acción Católica como matriz para la organización y despliegue
de la actividad de los laicos.
El libro se divide en tres capítulos, en los que el autor
procuró abordar este fenómeno desde lo general hasta los
particular. En el primero de ellos, titulado “La Iglesia a principios
del siglo XX y la Acción Católica”, Treviño rastrea los orígenes de
dicho modelo eclesial en “la cuestión social”, como se denomina
en la historiografía a las problemáticas laborales, económicas y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

203

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

sociales que surgieron a raíz de las revoluciones industriales de
los siglos XVIII y XIX. Aquí el autor reconstruye el discurso de
la Iglesia católica frente a las distintas ideologías políticas de la
modernidad, así como las vicisitudes de la clerecía y de los laicos
mexicanos durante la Revolución y la época del anticlericalismo
oficial. Fue en todo ese escenario en que, para “dar solución
a las principales problemáticas sociales y reconquistar a la
humanidad, haciendo frente a las ciencias modernas y filosofías
contemporáneas” (p. 92), la Iglesia impulsó el apostolado de
los laicos a través de la Acción Católica, posibilitando así la
colaboración de los fieles en la “recristianización” de la sociedad.
En el segundo capítulo, titulado “La Acción Católica y
la Iglesia en Monterrey”, Treviño estudia los orígenes de esta
asociación laical en Nuevo León, explicando la situación de
la Iglesia regiomontana durante y después del primer auge
industrial (con base en detallados informes elaborados por los
arzobispos en turno, y que se encuentran resguardados en el
Archivo Apostólico Vaticano). Asimismo, detalla el impacto de
la legislación anticlerical callista en Nuevo León, la forma en que
el gobierno episcopal de José Guadalupe Ortiz y López afrontó
las políticas jacobinas, y la fundación de la Junta Diocesana
de la Acción Católica en 1930, que integró a las ya existentes
Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y Unión
de Damas Católicas (precedente de la Unión Femenina Católica
Mexicana). En todo este proceso, el autor subraya la actuación
decisiva de la mujer, pues advierte que “las mujeres regiomontanas
muy pronto asumieron con protagonismo la misión de restaurar
el orden cristiano de la sociedad” (p. 212).
204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En el tercer y último capítulo, titulado “Crecimiento y
consolidación del modelo eclesial”, Treviño analiza la actividad
de la Acción Católica entre 1941 y 1971, durante los gobiernos
episcopales de Guillermo Tritschler y Córdova y Alfonso
Espino y Silva. Demuestra como, tras los arreglos de la Iglesia
con el Estado, la Acción Católica creció, de manera que entre
las principales prioridades de la asociación se encontraban: la
organización de grupos parroquiales, la instrucción religiosa
e impartición de catequesis, la promoción de la moralidad y
los valores cristianos, el fomento de la doctrina social de la
Iglesia, la recaudación de fondos para el sostén del seminario
diocesano, la “defensa” de la fe católica y los trabajos caritativos.
Se destaca la labor del presbítero Pablo Cervantes (1891-1956)
como “principal promotor de la cuestión social, de la formación,
tanto de presbíteros como de laicos, y de la organización” de la
Acción Católica (p. 225). Ya en tiempos del arzobispo Espino y
Silva, la Acción Católica incorporó a su agenda la lucha contra
el comunismo, la renovación de su estructura interna y el
apostolado estudiantil, si bien tras el Concilio Vaticano II (19621965) se puso de manifiesto que “había llegado, como en todo el
mundo, un agotamiento del modelo eclesial centralizado, y un
tanto sujeto a la autoridad jerárquica” (p. 262).
La obra destaca no sólo por su ya ponderada originalidad,
sino también por la profusión de sus fuentes de información.
El autor se valió de testimonios procedentes de muy variados
repositorios documentales, tanto locales como nacionales e
internacionales (baste con señalar algunos de ellos: el Archivo
Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey, el Archivo de la Casa
de la Acción Católica de Monterrey, el Archivo General de la
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

205

�Emilio Machuca / Jesús Treviño Guajardo. La Acción Católica en Monterrey

Nación, el Archivo Histórico de la Conferencia del Episcopado
Mexicano y el Archivo Apostólico Vaticano), así como de
informes orales recabados entre algunos presbíteros y laicos que
estuvieron involucrados con los grupos diocesanos de la Acción
Católica durante la época analizada. Lo anterior se ve reflejado en
el análisis preciso, esclarecedor y bien documentado, que pone de
relieve la forma en que la feligresía regiomontana se organizó para
respaldar a la jerarquía eclesiástica en un momento de tensión
entre Iglesia y Estado, y cómo tras el modus vivendi, el modelo de
organización eclesial que representaba la Acción Católica se
expandió y consolidó.
En suma, la obra de Treviño Guajardo viene no sólo a
enriquecer la historiografía de la religión en Nuevo León, sino
también a recordarnos que el estudio del catolicismo no puede
ni debe centrarse exclusivamente en la jerarquía eclesiástica, sino
que exige tomar en consideración a esa gran multitud de fieles no
consagrados al ministerio sacerdotal, pero que también son parte
integrante de la Iglesia. Después de todo, la Iglesia romana está
constituida por dos grupos, según lo señala el propio Código de
Derecho Canónico: “hay en la Iglesia ministros sagrados, que en el
derecho se denominan también clérigos; los demás se denominan
laicos” (CIC, canon 207, 1).
Emilio Machuca Vega
Centro de Información de Historia Regional
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-9994-388X

206

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-75

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra
del cabrito
Cesar Morado
El Comité Editorial
de la Revista Transdisciplinar y el cuerpo directivo del
Centro de Estudios
Humanísticos de la
UANL, celebra la
nominación de Víctor Zúñiga como Investigador Emérito
del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, decisión
dada a conocer en diciembre del 2022. Consideramos que se trata
de un digno reconocimiento a una trayectoria académica de casi
cuatro décadas no siempre valorada justamente en tierra de cabritos…ya crecidos. Su trayectoria, la inicio en 1988 como catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras donde
formo a numerosos sociólogos, impulso la investigación y coordino valiosas publicaciones hasta el año 2002. Su incorporación
docente como primer doctor al Colegio de Sociología fundado en
208

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

1974 constituyo un parte aguas en el desarrollo de esta carrera en
la UANL1. Posteriormente, trabajo en la UDEM y en el Tecnológico de Monterrey donde continuó consolidando sus líneas de investigación en torno a la migración México-Estados Unidos y
temas educativos conexos.
Sus trabajos publicados en México y en el extranjero,
le convierten en un referente de la investigación sociológica
realizada en Monterrey, donde las circunstancias nunca has
sido propicias para el desarrollo de las ciencias sociales. Quienes
gozan de su amistad y trato afable en los bares de la capital
regiomontana, quizá no dimensionen

la versatilidad de un

académico que lo mismo expone sobre el corrido y la radionovela
de Porfirio Cadena, que sobre la última obra sociológica de gran
calado teórico, epistemológico. Una de sus grandes virtudes, es
la amplia difusión que realiza de sus trabajos en los principales
foros sociológicos internacionales, de ahí en reconocimiento
que recibió en 2018 por parte de la American Educational
Association (Distincion Henri T. Trueba) por sus aportes para
visibilizar el componente social de la educación, sus exclusiones
y desigualdades, de cuya problemática es una de los exponentes
más destacados en México2.

1 García, Blanca, et al. La sociología en el noreste de México: Nuevo león,
Coahuila y Tamaulipas en Cesar Morado y Lucila Hinojosa (coordinadores) Las
Ciencias Sociales en el Noreste de México. Monterrey. UANL. 2016. pp.129-144.
2 Escobar, Agustín. Las ciencias sociales y las políticas sobre exclusión,
desigualdad y pobreza en Contreras, Oscar y Carolina Puga (coordinadores) Las
Ciencias Sociales y el Estado Nacional en México. 2018. México. Fondo de Cultura
Económica. pp. 297-338.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

209

�César Morado / Víctor Zúñiga: Hacer sociología desde la tierra del cabrito

Actualmente, Víctor forma parte del cuerpo de
investigadores de nuestra querida Facultad de Derecho en
la UANL, aunque ha sido desde luego, profesor visitante en
prestigiadas universidades del mundo. Su designación como
Investigador emérito del SNI, llena de entusiasmo a la comunidad
académica de Monterrey, alimenta la esperanza de que aumente
su participación monetaria en las cuentas que haya que pagar en
La Chunga en lo sucesivo.

210

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-73

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

César Morado presenta su discurso de ingreso a la
Academia Mexicana de la Historia como Académico
Corresponsal
Liliana De Ita1
El pasado 3 de noviembre de
2022 el Dr. César Morado
Macías, investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Autónoma de
Nuevo León, presentó en ceremonia solemne su discurso
de ingreso a la Academia
Mexicana de la Historia, titulado: “Cuando el dinero era del Diablo. Una historia del dinero en
Monterrey. Crédito, mercado inmobiliario y empresa. Siglo XIX”.
El ingreso del Dr. Morado como Académico Corresponsal en Nuevo León, fue obtenido desde el año 2019, pero la pandemia impidió
la presentación de la disertación en ese momento.

1 Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo
León. Monterrey, Nuevo León, México. ORCID: https://orcid.org/0000-00028615-0418 Correo electrónico: deitarubioliliana@gmail.com

212

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

En su disertación el galardonado presentó la historia
del dinero en Monterrey y expuso los orígenes, el proceso
metodológico y los resultados de la investigación de larga
data, que exploró tres variables: crédito, mercado inmobiliario
y natalidad empresarial. El evento contó con la participación
de connotados investigadores, en el campo de la historia: Dr.
Mario Cerutti, Dra. Ana Cecilia Ibarra y Dr. Javier Garciadiego,
-miembros y director de la academia respectivamente-, y en
Literatura, el poeta Dr. José Javier Villarreal, Secretario de
Extensión y Cultura de nuestra máxima Casa de Estudios en el
estado.
Tal como reconocieron los notables académicos que
presidieron el acto, esta distinción es producto de la trayectoria
en investigación y capacidad de gestión e influencia cultural
del Dr. Morado quien es Doctor en Ciencias Sociales por la
Universidad de Guadalajara y se desempeña como profesor
titular en la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Desde
hace 15 años forma parte del Sistema Nacional de Investigadores.
Se desempeñó como Presidente de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia en 1994. Investiga sobre historia social de la guerra y
biopolítica. Es miembro fundador (2003) del Comité Académico
del Coloquio Internacional sobre el Noreste de México y Texas.
Actualmente, es titular del Centro de Estudios Humanísticos en
la UANL en Monterrey México.
En Nuevo León han sido Académicos Corresponsales,
Israel Cavazos y Carlos Pérez Maldonado, recientemente Cecilia
Sheridan y César Morado y académico de Número, Mario Cerutti,
desde 2019.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

213

�Liliana De Ita / César Morado. Cuando el dinero era del Diablo. Discurso de ingreso AMH

El Comité Editorial de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales y los integrantes del equipo de trabajo del Centro de
Estudios Humanísticos nos congratulamos por la distinción recibida y nos sentimos orgullosos y honrados por compartir proyectos culturales bajo el liderazgo de César Morado, nuestro director.

214

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.4-76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 4, enero-junio, 2023

Nota sobre la integración de la Dra. Beatriz Liliana
De Ita al SNI
Por: Margarita Isabel Arvide Basterra
Desde 1984, la producción del conocimiento científico y
tecnológico en nuestro país ha sido celebrada a través del Sistema
Nacional de Investigadores. Este reconocimiento simboliza
la calidad y el prestigio de las contribuciones de la persona
galardonada.
Estas características se manifiestan en la obra de Beatriz
Liliana De Ita Rubio, quien ahora miembro del SNI, ha trabajado
incansablemente para impulsar una sociedad con miras hacia un
desarrollo sustentable. Los textos de la Dra. sobre pedagogía,
diversidad cultural, estudios de género, sustentabilidad y
participación ciudadana reflejan su carácter transdisciplinar, el
cual cruza las fronteras de las ciencias sociales.
En un contexto donde menos del 40% de los miembros
son mujeres, la integración de la Dra. De Ita al SIN, constituye
una victoria más en la participación, permanencia y visibilidad
de las mujeres en la ciencia. Enhorabuena para la Dra. Gracias por
ser un referente para todas las mujeres que buscan abrirse paso
en el ámbito académico; con usted en la mesa, ya no es un mundo
de hombres.
216

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales, Vol. 2,
No. 3, julio-diciembre 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de
Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz
Liliana De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020213472000-102, ISSN 2683-3255, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de
este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro.
Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías,
Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación
05 de octubre de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio
Autores
Leonardo Lavanderos
José Alirio Peña Zerpa
Hilda G. Hernández Alvarado
Adriana del C. Enríquez Robledo
José A. Morales Pérez
Tonatiuh Morgan
Mónica Del Arenal Martínez del Campo
Gabriel Gallegos Cantú
César Morado
Angie Sophía Flores de la Cruz
Macarena Irupé Jofre Larrea
Beatriz Liliana De Ita Rubio

�Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado
en localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado
https://orcid.org/0000-0003-1646-6289
Adriana del C. Enríquez Robledo
https://orcid.org/0000-0002-9293-1536
José A. Morales Pérez
https://orcid.org/0000-0002-6160-8728
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Hernández Alvarado, Hilda G. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-36
Email: hildahernandez@uadec.edu.mx adrianaenriquez@uadec.
edu.mx alfredomorales@uadec.edu.mx
64

�Presentación
El tercer número de Transdisciplinar. Revista de Ciencias Sociales
que ahora presentamos, conforma un abanico de temáticas que
son muestra de la gran diversidad en las problemáticas que se
viven en las sociedades actuales, en las que, no obstante, convergen
causas y consecuencias comunes que se entrelazan y requieren
de la perspectiva transdisciplinaria para su análisis y propuestas
de solución. Los textos exponen también las metodologías
empleadas como parte de dichas investigaciones.
En el artículo denominado “La destrucción del OIKOS:
Mercantilizar el Conocimiento”, Leonardo Lavanderos analiza las
transformaciones generadas en los fines últimos de la educación
en el contexto neoliberal del capitalismo cognitivo que han
llevado a su mercantilización y a la destrucción de su esencia
crítica y transformadora, para concebirse como ámbito para la
creación de nuevo conocimiento con el propósito de ser aplicado
en forma de nuevas tecnologías, a la producción y al rendimiento
económico y la competitividad mediante el consumo. Advierte
también el autor de otras consecuencias negativas asociadas a la
concepción mercantilista de la educación, tales como la pérdida de
identidad de los ciudadanos y de otros atributos o virtudes cívicas
indispensables para una educación política y ciudadana, que apoye
la transformación social y la construcción de un auténtico oikos en
tanto comunidad sustentable. Presenta como caso de estudio, a las
universidades chilenas y por medio del examen de su misión y visión,
analiza la orientación neoliberal de sus propuestas educativas y la
pérdida de su sentido social en perjuicio de la comunidad.

�José Alirio Peña Zerpa en su artículo “Matan a una marica: la
lengua de la loca como fuente histórica de represión y asesinatos
de locas en la Argentina de los ochenta” comparte un complejo
análisis, que da muestra de un ejercicio transdisciplinario, que se
centra primero en el texto y los significados que de él se extraen y
transita al contexto de los años ochenta del siglo pasado, en el que
fue publicado en la revista argentina Fin de Siglo, el artículo Matan
a una marica, del poeta Néstor Perlongher. Peña Zerpa considera
el citado ensayo como una forma de resistencia y activismo para
denunciar la violenta represión ejercida contra la población de
homosexuales y travestis en Argentina, así como fuente histórica
primaria para comprender ese contexto. El autor expone el
ejercicio metodológico empleado para el análisis bidimensional
del ensayo: los sentidos que se extraen del texto en sí mismo y
como producto histórico, interpretado a la luz de consideraciones
epistemológicas y ontológicas, en el que el investigador marca su
propio posicionamiento.
En un texto que presenta resultados de investigación en el
que convergen campos disciplinares como la hidrología, la medicina
y la psicología social, que lleva el nombre de “Hidroarsenicismo.
Un acercamiento a su significado en localidades emblemáticas
del norte de México”, Hilda Hernández, Adriana Enríquez y José
Morales además de exponer la grave situación en que se encuentra
el recurso hídrico, investigan, los significados socialmente
construidos por la población expuesta a los problemas de mala
calidad del agua y particularmente a la presencia de arsénico en
la misma. El estudio de esta seria problemática, se realiza en la
región Lagunera del estado de Coahuila, México. Los resultados
que se comparten respecto de la investigación realizada,

�muestran interesantes mecanismos de dotación de sentido a sus
experiencias, que las personas afectadas construyen y utilizan
para conservar la estabilidad emocional ante el reconocimiento
de estar expuestos al problema y la necesidad de sentirse a salvo.
Tonatiuh Morgan, autor del artículo: “El discurso urbano,
hacia una interpretación teórico-metodológica de la intervención
política en la ciudad” plantea la importancia para la investigación
social de analizar el discurso de quienes han sido expulsados de
la ciudad a consecuencia de un discurso político que por medio
de su identidad y realidad da lugar a formas de dominación,
fronteras sociales, identitarias y territoriales, Plantea el autor la
necesidad de que el análisis social examine la vinculación entre
discurso, representaciones y prácticas sociales que posibilite al
investigador acceder a la dimensión ideológica o discurso político
que se construye.
Mónica del Arenal presenta en el texto “No ‘tenemos’
un cuerpo, somos un cuerpo”, un ejercicio de auto-etnografía
relacionado con una experiencia médica. La metodología de la
auto-etnografía es relevante en la medida que le permite describir
una experiencia vivida en cuestiones de salud-enfermedad y
compartir con el lector las emociones que experimentó y la toma
de conciencia respecto a la corporalidad y a la imagen corporal
como ámbitos de integración de aspectos visuales, emocionales
y sociales.
En el artículo “Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos
de la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la educación”,
Gabriel Gallegos Cantú realiza una revisión de conceptos desde
los cuáles establecer las relaciones entre cultura y sociedad y por
ende educación y sociedad. A partir de su interpretación personal

�de diversos autores plantea la importancia de repensar y revalorar
la otredad ante la fuerza que cobra el individualismo en nuestras
sociedades y las problemáticas que genera.
Se incluyen cuatro reseñas:
Reseña de ¨La noche de las ideas en Houston¨ a cargo
de César Morado. Taller Coller la Societé. Estudiantes del
Colegio de sociología. FFyL. UANL. Coller la Societé. Taller de
Collage para la aplicación del conocimiento sociológico a la vida
cotidiana.
Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo
soñamos. Macarena Irupé Jofre Larrea. “instalación artística
que versa sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas
y quemadas por brujas, como de las mujeres que nos son
contemporáneas que lucharon y siguen luchando por un mundo
más justo.”
Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a
salir! Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y
el Halconazo, de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima
y Gerardo Necoechea Gracia; A 50 años del Halconazo. 10 de julio
de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y A 50 años del
Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios. Beatriz Liliana De
Ita Rubio

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La destrucción del Oikos: Mercantilizar el
conocimiento
The destruction of the Oikos: Commodifying
knowledge
Leonardo Lavanderos1

Resumen: En este ensayo, reflexionamos sobre los sustratos políticoepistémicos transdisciplinarios en la generación de conocimiento en
los espacios universitarios, en relación con la complejidad, el poder, la
ideología y la territorialidad. Finalmente, y queda como hipótesis, la
reducción del aprendizaje a través de la normalización impuesta por
el modelo neoliberal para lograr la transformación en una mercancía
del conocimiento se topará con un impedimento con el que no estaba
preparado: las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre, que
se acumularán en relaciones transdisciplinarias que, sin duda, atacan
los fundamentos del pensamiento neoliberal: el cálculo, la certeza y
la falsa idea del conocimiento como mercancía. En pocas palabras, es
un capitalismo de soledad, una condición insostenible para la relación
cultura-naturaleza.
Palabras Clave: capitalismo, cultura-naturaleza, complejidad, poder,
ideología.
Abstract: In this essay, we reflect on the transdisciplinary politicalepistemic substrates in the generation of knowledge in university
1
Corporación Sintesys. Chile. Correo electrónico: l.lavanderos@
sintesys.cl

9

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

spaces, in relation to complexity, power, ideology and territoriality.
Finally, and it remains as a hypothesis, the reduction of learning
through the normalization imposed by the neoliberal model to achieve
the transformation into a commodity of knowledge will run into an
impediment with which it was not prepared: the libertarian ideas of
complexity and uncertainty, that will accumulate in transdisciplinary
relationships that, without a doubt, attack the foundations of neoliberal
thought: calculation, certainty and the false idea of knowledge
​​
as
merchandise. In short, it is a capitalism of solitude, an unsustainable
condition for the culture-nature relationship.
Keywords: capitalism, culture-nature, complexity, power, ideology.

10

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Introducción
Al parecer, existiría una nueva forma de apropiación y
concentración del valor de cambio, producto de la metamorfosis
del capitalismo industrial al capitalismo cognitivo. Si bien hoy es
posible que empecemos a entender que la mal llamada riqueza,
es producto del conocimiento, el cual no puede reducirse a
horas hombre, dada la mutación planteada; entonces, no cabe
duda de que la estrategia actual es otra forma de apropiarse de
la imaginación, robar el proceso creativo y disfrazarlo a la luz de
las formas y estilos libertarios neoliberales (Lavanderos y Fiol,
2021).
En el proceso de acumulación de capital, la apropiación de
la creatividad (ignorar el valor del intangible) no es algo nuevo, ya
que éste queda invisibilizado en la relación conocimiento-valorprecio (Lavanderos y Fiol. Op.cit). La contribución humana a la
creación de riqueza, ya sea de manos o de conocimientos, ha sido
cosificada y asociada con el intercambio transaccional; primero
sal (salario) y luego monedas (tal vez monedas de bits algún
día). El problema hoy es que cuando se produce la inversión
de la riqueza –entendida ésta como la expresión productiva
explícita del proceso de conocimiento– las relaciones dentro
del sistema capitalista no pueden ser sostenibles, ya que no es
posible una apropiación asimétrica de la producción de la fuerza
cognitiva. Hoy, éste es uno de los problemas fundamentales en
las organizaciones, ya que la generación de riqueza implica una
disociación en la relación conocimiento-valor, de modo que el
valor en uso y el valor de cambio, del que se hace la mercancía,
carecen de significado para el hombre común.
11

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

El mundo ha cambiado en alguna dirección, esto no sólo
resulta evidente, más bien es una afirmación indiscutible; en este
cambio, del cual no hemos sido partícipes activos, sino más bien
actores pasivos, aceptando un modelo económico neoliberal y
adoptando una postura individualista, reduciéndonos finalmente
a una cómoda actitud crítica. Entonces, y dadas las actuales
condiciones en que vivimos, en donde la crisis de la educación y las
reformas prometidas apuntan sólo a un maquillaje financiero, sin
entrar a desmantelar la maquinaria de los desafectos, el simplismo
y lo vulgar, nos obliga a crear nuevas formas y estrategias para
actuar autónomamente. Esta forma retrógrada de conocimiento
y educación, donde nuestros hijos están “insertados”, tiene como
objetivo producir no sólo un estado con ánimo de lucro, sino
también individuos implacablemente autodestructivos, ávidos de
lograr éxito sin esfuerzo y sin sentido de pertenencia; en definitiva,
una educación para la cultura fetiche y sus injusticias. No resulta
extraño, entonces, que en las mediciones de desconfianza entre
connacionales desarrolladas por la OCDE, Chile obtenga el último
lugar. Por lo mismo, las actuales formas y estilos de explicación
fundadas en un fantasma (el mercado), en donde sus supuestas
“leyes” de oferta y demanda tienen la condición de regular y
autorregular los vínculos sociales que le dan vida a una cultura
mezquina como lo es el neoliberalismo, no pueden, aunque hagan
todos los “esfuerzos” ofrecer una educación diferente a lo que lo
sostiene, su implacable sed de acumular, poseer y ostentar.
Por lo mismo, hoy se padece de una educación
discriminatoria, sesgada, de rivalidad y competencia (en vez de
colaboración), coherente con un sistema de pensamiento que
no sólo reduce el conocimiento a monedas de éxito, sino que
12

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transa con los valores fundamentales con que se ha construido
humanidad y su sentido.
Uno de los síntomas cotidianos del cambio aludido, es la
sensación de rapidez con que se producen las transformaciones
a nivel global; el impacto feroz de esta aceleración ha golpeado
sin piedad a lo que denominamos conocimiento, de manera
que las bases de certidumbre y apego a lo inamovible se han
comenzado a desfigurar, derribando las creencias simplistas de
la causalidad. En este espacio de incertidumbre, el proceso de
formación del ciudadano ha empezado a desfigurarse, tanto es
así que las formas y estilos de enseñanza clásica ya no responden
a lo que se necesita (Lavanderos y Oliva, 2012). Por lo mismo,
el conocer como proceso ha adquirido una importancia central
en los modelos sociológicos y económicos a escala global. Tal
como lo hemos señalado, ello se ha expresado en una importante
variedad de conceptos asociada a conocimiento, información,
economías cognitivas, incertidumbre, gestión del conocer,
organizaciones que aprenden, entre otras (Lavanderos y Oliva,
op.cit). No obstante, pese a convertirse en uno de los axiomas
más importantes de la sociología y economía contemporánea,
el cómo conocemos sigue siendo trivializado desde enfoques
reduccionistas, causales y lineales; en otras palabras, la fiesta
neoliberal tiene a su mejor invitado, el paradigma del fetiche. El
neoliberalismo se ha encargado de romper la pauta que conecta
las diferentes áreas de la enseñanza, destruyendo paradojalmente
lo que estridentemente ofrecen como su atributo estrella: la
calidad. Esto último, que pareciese tan académico y alejado de
un juego de pelota en un patio público, implica la pandemia del
olvido; un oscurecer en la pertenencia implica un educar en donde
13

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

la formación, propagación y reproducción de la huella matricial
de la trama sociocultural que genera y a la que pertenece, en otras
palabras, lo que llamamos Chile, desaparece.
La educación actual es un legado de estructuras jerárquicas,
incapaces de incluir la rapidez con que hoy día nos conectamos.
Efectivamente, se educa desde la competencia y rivalidad, para ser
disciplinadamente obedientes de una felicidad que tiene futuro
para unos pocos, como en la película Logan’s Run (IMDB, 1976). Es
una educación envasada, llena de respuestas que ya están (no hay
que pensarlas ni crearlas) y vacía de preguntas fundamentales.
Esto no sólo la hace inútil, sino que ilegítima, pues intenta hacer
una conexión fantasmal, barbárica, lentamente demoledora, que
degrada la identidad y banaliza a su paso todo lo que constituye
la base identitaria del conocimiento, transformando al ciudadano
en un acrítico y pasivo. Conocida como globalización, ha logrado
lo impensable, el individualismo extremo, lo que paradojalmente
en una sociedad del conocimiento se constituye en relaciones
insostenibles, las cuales, para lograr su viabilidad, deben de
manera insensible repartir a través de un imaginario, como es el
consumo, el espejismo de acceso a los recursos. Así, la degradación
de la complejidad del conocimiento a tecnocracia, ha reducido la
política a un problema de gestión y a la educación a la generación
de tecnócratas cuyas reivindicaciones son a través del “derecho”
a exigir una prestación de servicios acorde a sus caprichos. En
una acción cómplice, la tecnocracia de las comunicaciones da
tribuna a opinólogos (nuevos “intelectuales”) que ametrallan al
común, sin vacilación ni pudor en sus afirmaciones, con temas
que van desde política a ciencia y arte, indicando hacia dónde ir,
sin realmente ir a alguna parte.
14

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La intelectualidad no escapa a ello. Excluidos cada vez más
de las discusiones de interés público y sin un concepto ideológico
de mundo, su creación no sólo ha perdido la autonomía de la
producción cultural, sino que se suma a una participación en lo
político que no pasa de listas de peticiones basadas en su valor de
cambio. Este doble vínculo hace que el científico y el artista vivan
una ilusión ética entre lo que generan y a lo que se comprometen,
ya que producción y compromiso son reducciones del valor de
uso al valor de cambio.
A modo de ejemplo, en el documento de Conicyt, Ciencia
y tecnología en Chile: ¿para qué? (2010) se pregunta: “¿Para qué
invertir en ciencia y tecnología en Chile?
Respuesta: “Básicamente, para obtener nuevo
conocimiento, nuevas tecnologías e innovaciones, junto con los
beneficios que la ciencia y la tecnología traen consigo en los
ámbitos económico, social, cultural, político, educacional, en
salud, ambiental, organizacional y simbólico.”
Es impresionante esta “ensalada” de tipos lógicos que
sólo da cuenta de un pensamiento disociado que no respeta la
complejidad de los conceptos, ¿acaso lo económico, social, político
no es cultural?, o ¿ésta se reduce a la producción de las artes?
Por otra parte, la justificación de obtener nuevo
conocimiento funciona como una posverdad (de moda), como
si el hecho de generarlo, por sí solo, llevara apañado la solución
a la lista de peticiones de fin de año. Esta arrogancia de la
ciencia clásica nos ha alejado de la vida común, generando un
encapsulamiento religioso, obispal, un pontificado de la verdad.
En este sentido, como intelectuales, no hemos sido capaces, desde
nuestra autonomía y compromiso político, de proponer un tipo
15

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de mundo para Chile porque irremediablemente somos producto
del individualismo global.
Hemos sido ingenuamente cómplices al aceptar
formularios de postulación a proyectos de innovación con cálculo
de TIR (Tasa Interna de Retorno) y VAN (Valor Actual Neto),
como si el riesgo constitutivo de la innovación fuese materia de
evaluación financiera. Me imagino a los ingenieros soviéticos
preguntándole al ministro de finanzas de la época cuáles eran la
TIR y el VAN de poner el Sputnik en órbita. Son las decisiones
políticas las que determinan el rumbo y los cambios, acá hemos
puesto la carreta delante de los bueyes.
Hemos perdido, sin duda, en un juego de obscenidad
ética, tanto la autonomía de la creación de conocimiento como el
compromiso con lo político que nos hace parte de lo que sentimos
como Chile. Hoy, en esta pérdida, aparecen narrativas tales
como “Nuestra iniciativa busca trasladar todo el conocimiento
científico que se genera en los laboratorios hacia la vida social,
hacia la calle (…). Plasmar los proyectos generando y visibilizando
transformaciones sociales a gran escala”. CNN Pablo Rivera.
Este infantilismo científico posverdadero y paternalista, no
nos permite ver que hemos generado una enfermedad de
segundo orden (no ver que no vemos), para terminar vendiendo
nuestra fuerza de trabajo (el conocimiento), mutando desde la
intelectualidad a obreros cognitivos; en definitiva, somos hoy una
nueva clase, los cognoproletarios. De esta manera, y como inicio
para entender nuestro rol en el capitalismo tardío debemos, sin
arrogancia, empezar a entender la historia sindical de la sociedad
industrial, porque dado nuestro nuevo potencial estatus, las
sociedades científicas y otros tipos de organizaciones no van a
estar a la altura de jugar un papel de transformación.
16

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Este escrito tiene como objetivo mostrar el total
desmantelamiento de las universidades en Chile, a partir de
su transformación en mercancía, dado el proyecto neoliberal
implantado en la dictadura cívico-militar. Para lo anterior,
vincularemos la destrucción de la concepción relacional del Oikos
con la construcción de objetos (mercancía), base de la estrategia
neoliberal, la cual se refleja en la narrativa asociada a la Visión,
Misión y valores que ofrecen la mayoría de las universidades
chilenas.
2. El Oikos
De acuerdo a la definición de Aristóteles, se define como Oikos a
“Una comunidad necesaria y natural, base misma de la existencia,
y, en el caso humano, ‘constituida para la vida de cada día’,
cuyos miembros comen del mismo pan y se calientan del mismo
fuego (1252ab), en alusión a su condición de unidad básica de
subsistencia que se caracteriza por compartir el mismo alimento
y vivir bajo el mismo techo”. Para él, la oikonomía trata del
gobierno “de los hijos, de la mujer y de toda la casa” (1278b45),
mientras que la política trata del gobierno de la ciudad. Considera
la familia y la economía (del oikos) las bases de la vida política
(1252a-1253a)” en Mirón (2004).
“Aristóteles menosprecia los componentes materiales, ya
que opina que ‘el cuidado de la administración de la casa debe
atender más a los hombres que a la posesión de cosas inanimadas,
y a las virtudes de aquéllos más que a la posesión de la llamada
riqueza’ (1259b23-26). De este modo, llama crematística a la
actividad que busca el beneficio material mediante el intercambio
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

de productos o dinero —o sea, la economía mayoritariamente
admitida hoy en día—, a la que considera ocupación parasitaria
y poco recomendable (1256a-1259a)” sin embargo, el filósofo
sostiene que la segunda era parte de la primera, pues “la riqueza es
la suma de instrumentos al servicio de una casa y de una ciudad”
(Pol., 1256) en Mirón(2004).
De acuerdo a lo anterior, el Oikos apunta directamente a
un sistema de relaciones, lo que implica que la base económica
(Oikonomía) se funda en el tipo de relaciones que permite su
sostenibilidad y la crematística es el patrimonio material y energético
que permite su sustentabilidad. En otras palabras, podríamos
entender el Oikos como la unidad sistémica de base que tiene como
condición su viabilidad relacional, la cual se expresa en su cultura.
Desde la perspectiva relacional del conocimiento, definiremos
cultura como la poiesis de meta-configuraciones (pautas, patrones
o prácticas) de agenciamiento (lo que uno hace suyo) y pertenencia
(uno se hace parte de) constituidas de manera de lograr conservar
la organización relacional (Lavanderos &amp; Malpartida, 2001). Este
proceso es al que designamos como Territorialidad, dentro del
cual se produce el proceso de aprendizaje como la estrategia de
articulación que emerge entre las decisiones, que operan procesos,
y las relaciones que generan territorialidad (Lavanderos &amp; Oliva,
2012). De esta manera, la viabilidad relacional del oikos depende
del calce entre la sostenibilidad y la sustentabilidad o, visto de otra
manera, de la concepción del hogar y del uso de la crematística de
valor de uso para conservarlo.
En definitiva, la viabilidad relacional sistémica de una
unidad cultura-naturaleza, está determinada por el tipo de relación
que le da soporte y que emerge como estructura o configuración. En
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

consecuencia, lo que definimos como aprendizaje (o formalmente
como educación), va orientado a la reproducción de las relaciones
que permiten la viabilidad relacional del sistema. Sobre esta idea,
es que discutiremos la tipología relacional del neoliberalismo en
Chile y cómo las universidades se han alineado en relación con su
planteamiento.
3. Las bases relacionales del neoliberalismo en Chile
A partir de la crisis política instalada en los setenta, donde
se impiden las profundas transformaciones de la sociedad
chilena mediante una dictadura cívico-militar de derecha y
frente al impacto producido por la violencia ejercida, queda
abierta la posibilidad de introducir cambios en un terreno
baldío en lo cognitivo, en lo político y en lo económico. De esta
manera, la viabilidad relacional queda abierta al calce desde
la sustentabilidad hacia la sostenibilidad. Para lograrlo, se
maquilla el sistema relacional con la idea de libertad individual
y se consagra el principio de que el individuo está por sobre
el Estado, lo que justifica el rol subsidiario de éste respecto
a la acción económica privada. Ello se basa en los valores
cristianos y nacionalistas ingenuos del ser chileno, potenciado
con un enemigo creado (el marxismo y los “señores políticos”).
El núcleo de reproducción de estas ideas recae en la familia,
célula moral abierta a mutaciones nacionalistas de entrega
y generosidad hacia los semejantes y de impoluto amor a la
patria. El alto grado de conciencia cívica y política alcanzado
previamente es degradado a partir de una concepción social
fundamentada en un imaginario de sustentabilidad a través del
19

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

consumo, lo que permitiría la despolitización de la sociedad
civil. El logro de este tipo de calce necesita el cambio en la
educación, por lo que resulta estratégico que ésta estuviese
en manos de estructuras de confianza, éste sería el rol de la
familia y la iniciativa privada.
Según Orellana (2014), “en este contexto, la importancia
de la expansión del mercado a esferas sociales antes consideradas
derechos universales (donde está, en efecto, buena parte de la
economía terciaria)”. Se trata entonces de diseñar una nueva
forma de romper con la relación valor–trabajo humano, pero
esta vez a partir de un recurso que estuvo oscurecido en dicha
relación, el conocimiento.
El capital de la era industrial, de manera de romper la
relación valor–trabajo humano, permitía localizar el valor en el
objeto, la máquina, de manera de concebirlo como inversiones
de activos, mientras que los trabajadores cualificados seguían y
siguen siendo considerados como un pasivo contable que abre el
espacio para la llamada “gestión científica”. Este mismo fenómeno
se traslada a hoy, donde el rol de la maquina es remplazado
por la Inteligencia Artificial (IA), la cual aún con todas sus
limitaciones tiende a reemplazar no sólo a trabajadores de tareas
rutinarias y de baja calificación sino también a profesionales.
Este taylorismo digital genera la alienación del profesional
mediante la imposibilidad de comprensión del proceso de
producción como un todo, conservando la estructura jerárquica
y en silos. Así, independiente del grado de especialización del
profesional, éste pasa a ser reemplazable en cualquier momento
en que la tecnología brinde una solución de más bajo costo.
En esta misma línea reductivista, la contabilidad de gestión
20

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

trata de dar cuenta de cómo se crea el valor, pero se pierde en
la coordinación humana y en diversos intangibles, incluidos
los conocimientos, las aptitudes y las competencias, mientras
que las aptitudes desempeñan un papel más importante en la
creación de riqueza. La palabra capital comienza, entonces, a
cambiar de significado, refiriéndose no sólo a los instrumentos
financieros sino a las capacidades individuales y grupales. El
hecho de que estas capacidades se denominen capital intelectual
demuestra el grado en que el pensamiento empresarial continúa
confundiendo las manos con las mentes. La mayoría de las
empresas insiste en que sus “trabajadores del conocimiento”
cedan a sus empleadores todos los derechos de su propiedad
intelectual, sin advertir que los empleados no sólo se siguen
quedando con el conocimiento, sino que, además, saben que se
lo vendieron a sus empleadores. Está claro, entonces, que la idea
de objeto como propiedad, sigue siendo el paradigma reinante
para estos empresarios.
Por otra parte, la contabilidad no tiene forma de hacer
visible a los gerentes y propietarios de empresas el costo de las
oportunidades perdidas por su propia ceguera frente a lo que
es el conocimiento (ceguera cognitiva). Así que, hoy en día,
nos encontramos con visiones de un tipo u otro destinadas
a reorganizar las organizaciones en torno al conocimiento, a
menudo bajo la contradicción de ese término. En algún lugar de
este discurso, las propiedades de la creatividad, la flexibilidad
y tantas otras continúan siendo cosificadas como “capital” y
la humanidad se pierde de nuevo en el mundo del trabajo: una
trampa ingenua, especialmente para estos tiempos.
21

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

4. La estrategia de mercantilización de la universidad
Paradojalmente, la base de las relaciones capitalistas es la
transacción de mercancía, esto implica obligatoriamente a la
producción de objetos tangibles. En este sentido, se pretende
incluir en la producción alienada de valor de cambio a toda
la producción “de intangibles”, aquella que es de naturaleza
relacional y que no es posible de cosificar como objeto de
transacción (mercancía).
La cosificación del conocimiento, en el caso de la
universidad, es la creación del valor de cambio a partir de la
reducción de complejidad. Esto se traduce en estandarizar bajo el
concepto de un observador universal y una narrativa invariante. Al
disolver las diferencias de valor en las complejidades cualitativas
de los saberes adscritos en las universidades, éstas deben competir
para lograr sobrevivir al mercado de la educación superior. De esta
manera, encontramos el proceso de estandarización reflejado en
las siguientes acciones: de acuerdo a Orellana (op.cit):
•
•
•
•

•

22

La estandarización de las habilidades y conocimientos.
La estandarización y medición del rendimiento y las aptitudes académicas
La estandarización y objeción de la enseñanza por modelos o “educación total de calidad”.
La objetivación de la producción y productividad académica por cantidad y tipo de publicaciones, su indexación,
y la inscripción de patentes.
La racionalización de grados y títulos en base a competencias.

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

•
•

La racionalización y objetivación de los desempeños globales de las instituciones, medidos por agencias nacionales o internacionales (años o indicadores de acreditación
de calidad, rankings, etc.).
La estimación en base a varios aranceles de referencia
para programas de pregrado.
La estimación y proyección de salarios futuros de los estudiantes.
Las acciones anteriores, permiten la generación de

indicadores y, por lo tanto, medir “valor”, lo que permite cumplir
con la idea de mercancía. A partir de ellas, podemos ofertar y
competir frente a las necesidades del cliente que, como capital
humano, aspira a tener mejores ingresos invirtiendo en educación.
Y la explicación es simple: tienen más ingresos porque se supone
que son más productivos.
De acuerdo a lo planteado, hemos tomado como unidad
de análisis los resultados de la ‘planificación estratégica’ de una
variedad de universidades chilenas. De esta manera, a partir de
la visión y misión declaradas, procederemos a clasificarlas de
acuerdo a criterios que sustentan las ideas neoliberales como son:
el estado subsidiario, el capital humano y la calidad en la oferta
como producto tangible o mercancía.
La primera es la concepción corporativista, la cual
considera la corporación y no el individuo como unidad básica
de la sociedad. Este es el caso de la iglesia católica que, aunque
no comparte explícitamente el neoliberalismo, mantiene la idea
del Estado subsidiario. En este esquema tenemos las siguientes
universidades:
23

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

•
•
•
•
•
•
•

Pontificia Universidad Católica de Chile
Universidad Católica del Maule
Universidad Católica de la Santísima Concepción
Universidad Católica del Norte
Universidad Católica Silva Henríquez
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Finis Terrae

Otro tipo de oferta explícita son aquellas universidades
que, de forma manifiesta, basan su oferta en el capital humano,
la calidad y la libertad personal; es decir, son abiertamente
neoliberales en lo que ofrecen. Tal es el caso de:
•
•
•

Universidad Autónoma de Chile (libertad individual) calidad
Universidad de Atacama (capital humano) calidad
Universidad Bernardo O´Higgins

Y finalmente, universidades que tratan de evolucionar
en su institucionalidad poniendo una cuota de mercado no
tan agresiva como las anteriormente mencionadas, en ellas se
privilegia lo político por sobre lo estrictamente financiero. Es
efectivamente tecnocrática y de excelencia, pero con la idea de
calidad explícitamente expuesta como parte de la oferta:
•
•
•
•
•
•
24

Universidad de Chile
Universidad de Aysén
Universidad de Biobío
Universidad Tecnológica Metropolitana
Universidad de Valparaíso
Universidad Viña del Mar

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•
•
•
•
•
•
•

Universidad Austral de Chile
Universidad Arturo Prat
Universidad Diego Portales
Universidad Técnica Federico Santa María
Universidad Andrés Bello
Universidad de Santiago de Chile
Universidad de Talca

5. A manera de conclusión
De acuerdo a lo planteado, estamos asistiendo a la muerte del
Oikos, las bases relacionales que fundamentan la viabilidad de
las unidades cultura-naturaleza son disociadas de manera de
localizar las fuentes de valor en la sustentabilidad (la contabilidad
de recursos materiales y energía). El Oikos reproducido a través
de la educación pública, entendida como bien social es destruido
mediante la imposición de una supuesta libertad de elección, la
cual es fundamental para asegurar la autonomía de los individuos
en desmedro de la co-autonomía que sustenta la base relacional
de la solidaridad y la cooperación.
Tal como señalamos, la estrategia de sustentabilidad
es el resultado de la convergencia entre la ideología católicaconservadora y la ideología neoliberal en torno a la forma de
conocimiento y reproducción de éste a través de la mal llamada
libertad de enseñanza. Las universidades, a través de sus
documentos de planificación estratégica, muestran claramente
la mercantilización de la educación y el fomento de la lógica
clientelista, así como demandas de calidad. Sin embargo, el cliente
va hacia su propia trampa, dado que el sujeto del rendimiento del
25

�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

neoliberalismo, que se pretende libre, es en realidad un esclavo
(Galparsoro, 2017). Cambia la forma del capitalismo; pero,
con ello, cambia también el papel del trabajador: éste pasa de
trabajador a empresario. Según Han, “Hoy todo el mundo es un
trabajador explotador en su propio negocio. Cada uno es amo y
esclavo en una persona (Han, 2014b, 17).
Finalmente, y queda como hipótesis, la reducción
del aprendizaje mediante la normalización impuesta por el
modelo neoliberal, para lograr la transformación a mercancía
del conocimiento, encontrará un impedimento con el que no
contaba, las ideas libertarias de complejidad e incertidumbre,
las cuales serán coaguladas en relaciones transdisciplinarias
las que, sin duda, atentan contra las bases del pensamiento
neoliberal que son el cálculo, la certidumbre, la falsa idea de
libertad, a partir de la autonomía del individuo, y la meritocracia
del esclavo. La perspectiva anterior, tiene consecuencias
“cognopolíticas”, es decir, formas de conocimiento que se
instalan en el Oikos, ya que al disociar y romper la relación
cultura-naturaleza, reducen la complejidad relacional de la
comunidad a objetos transables, sean humanos o naturales.
De esta manera, el valor es linealizado y reducido a formas de
certidumbre de manera de poder fabricar verdades apropiables
asignando su constancia e invarianza a un mediador, un avatar,
en estricto rigor un fetiche. En otras palabras, transforman
la condición de viabilidad relacional de la comunidad en
fetiche, poniendo al ser humano como dueño de la naturaleza.
Este proceso es el que hemos denominado colonización y
extractivismo epistemológico, por demás, en contra de toda
bioética.
26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En síntesis, más que un capitalismo financiero es un
capitalismo de la soledad, condición imposible para la relación
cultura-naturaleza.
Su antípoda es la concepción relacional cultura-naturaleza
la que permitirá migrar obligatoriamente a un sistema relacional
viable (Lavanderos and Massey, 2015), cuyas bases son las
relaciones de cooperación y reciprocidad basadas en estructuras
heterárquicas para recursos energéticos materiales finitos. Esta es
la base del ecotomo (Malpartida &amp; Lavanderos, 2000), que obliga
a volver a la economía en su sentido aristotélico, de manera de
reducir la producción de Variedad No Requerida como resultado
de la visión crematística del mundo (Lavanderos et al, 2019). En
conclusión, el conocimiento encuentra su nicho en la arqueología
de lo escondido, de lo negado históricamente, en la forma de Ayllu
como concepción relacional (Calapucha, 2012, p46), esto permite los
cambios y transformaciones a partir de una cosmovisión en que se
fusiona el territorio de la comunidad misma o Marka Uraqi, con el
vivir bien o Sumak Kaway; el territorio sacralizado o Pacha Uraqi,
con el concepto Sumak Allpta (Hidalgo-Capitán, 2014), conceptos
fundamentales para una ciencia y un conocimiento descolonizado.

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en las prácticas culturales de construcción y del manejo
del espacio en la cultura Kichwa Amazónica. En Serie
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�Leonardo Lavanderos / La destrucción del OIKOS: Mercantilizar el Conocimiento

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PMID:10963090
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Orellana, V. (2014). El pensamiento neoliberal en educación. Elementos teóricos de la discusión educativa neoliberal a
nivel internacional. Fundación Nodo XXI.

29

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica: the tongue of the queer as
a historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa
Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela
https://orcid.org/0000-0001-6367-0691
Fecha entrega: 25-5-2022 Fecha aceptación: 05-10-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Peña Zerpa, José Alirio. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provi-

ded the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar2.3-34
Email: aliriocine ilo@gmail.com
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Matan a una marica:
marica la lengua de la loca como fuente
histórica de represión y asesinatos de locas en la
Argentina de los ochenta
Matan a una marica:
marica the tongue of the queer as a
historical source of repression and murders of
queers in the Argentina of the eighties
José Alirio Peña Zerpa1
Resumen: El presente artículo aborda el contexto de represión y
asesinatos de las locas en la década de los ochenta en Argentina. Se
toma como punto de arranque el ensayo Matan a una marica, escrito
por Néstor Perlongher para la revista porteña Fin de siglo en octubre
de 1988. Se propone un análisis de texto, aislante y vinculante, del
texto al contexto, partiendo de la consideración que el propio texto
corresponde al lugar enunciativo y militante de la lengua de la loca,
permitiendo develar un contexto histórico caracterizado por la represión y
asesinatos de las locas, frente al cual Perlongher se opone con su resistencia
de loca.
Palabras clave: lengua de la loca, represión, asesinatos, locas, Argentina,
Néstor Perlongher.

1 Universidad Central de Venezuela. Correo electrónico: aliriocinefilo@
gmail.com

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Abstract: This article deals with the context of repression and murders
of the queers in the 1980s in Argentina. The essay Matan a una marica,
written by Néstor Perlongher for the Buenos Aires magazine Fin de
Siglo in october 1988, is taken as a starting point. An isolating and
binding text analysis is proposed, from the text to the context, based
on the consideration that the text itself corresponds to the enunciative
and militant place of the language of the queer, allowing to unveiling a
historical context characterized by the repression and murders of the
queers, against which Perlongher opposes with his madman resistance.
Keywords: queer language, repression, murders, queers, Argentina,
Néstor Perlongher.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

1. Consideración inicial
Hoy en día resulta difícil tener un registro de los crímenes de odio
a personas LGBT. Los observatorios dedicados a ello proceden
a levantar estadísticas a partir de las publicaciones de prensa y
las denuncias atendidas por organizaciones no gubernamentales
dedicadas a la defensa de los derechos humanos. No es difícil
suponer que a finales de 1988 sería complicada esta labor en
una Argentina presidida por Raúl Alfonsín, presidente de una
dilatada reconstrucción democrática, después de haber vivido
una dictadura militar.
En este contexto histórico cobra importancia el ensayo de
Perlongher como fuente que visibiliza la represión y asesinatos de
las locas (homosexuales y travestis), impregnados por el machismo
y la violencia policial frente a las cuales el poeta, también, se resiste
como loca. Aquello que los titulares de la prensa, probablemente,
reseñaron de modo sensacionalista, Perlongher lo denunció en
la revista Fin de siglo con su lengua de loca, es decir una lengua
descriptiva, militante2, disidente y exagerada o como escribieran
Palmeiro y López (2021): “La loca ocupa su lugar de enunciación
como quien ocupa una trinchera: su lengua es una lengua en
estado de emergencia, una lengua de combate, de guerra” (p. 190).
La lengua de Perlongher es fuente histórica primaria en cuanto
representa la voz en primera persona de las locas.

2 Panesi (2013) prefiere sustituir la palabra militante por agent
provocateur, utilizada por Baigorria y Ferrer en el prólogo que realizaron
a Prosa Plebeya de Perlongher. El agent provocateur pone a relieve la
jerarquización policíaco- militar de las organizaciones políticas y los grupos
activistas.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

2. Consideraciones metodológicas
El análisis de un texto que, fundamentalmente, es literario revela
tantos códigos del entramado hipercodificado que se hizo necesario
trabajar en dos dimensiones. En la primera, se utilizó un método
aislante, donde el centro de estudio fue el texto en sí mismo. En la
segunda, un método vinculante, donde la significación correspondió
a un producto histórico. Me interesó la relación texto/contexto.
El punto de partida fue del texto al contexto considerando la
propuesta metodológica de Solano y Ramírez (2016). El propio texto
marcó las pautas para guiarme hacia sus fronteras. Quería ver cómo
el texto representaba y no cómo reflejaba. Desde el texto establecí la
estructura de la lengua de la loca (la lengua de Perlongher) en torno
a la represión y asesinatos, buscando las huellas o marcas textuales y
discursivas que me permitieron relacionar esa estructura interna con
la estructura histórica (social y cultural).
El aporte más valioso que encontré en la propuesta de
Solano y Ramírez (2016) fue el movimiento analítico realizado desde
el adentro (texto) hacia el afuera (contexto). Solo de esta manera
puede permitirse que el texto hable y “… no se sienta amordazado por
información extratextual con la cual no mantiene ningún diálogo…
buscamos evitar que al texto se le repuje información externa que
impida el que escuchemos lo que tiene que decirnos” (p. 72).
Recuerdo en 2019 las palabras de una historiadora en las
Jornadas Académicas (realizadas en Buenos Aires) A 100 años de
la semana trágica. A 80 años del comienzo de la segunda guerra mundial3.
3 Estas jornadas se realizaron el 2 y 3 de septiembre de 2019 en la
antigua sede del Museo del Holocausto de Buenos Aires, quien fungió
como coorganizador junto al Seminario Rabínico Latinoamericano

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ella se dirigió a sus colegas investigadores y les indicó que había
escuchado varios saltos mortales en las ponencias. Les recordó
que las investigaciones históricas tenían que respetar dos
variables: espacio y tiempo.
Esta consideración fue crucial en mi análisis porque
la pretensión era acercarme a la lengua de la loca en un ensayo
específico y a partir de ella develar la represión/asesinatos y la
resistencia de las locas. Evité convertir la literatura perlongheriana
en un conjunto de características propias del activismo LGBTIQ+
argentino de nuestros tiempos. Por ejemplo, no dimensioné
a Perlongher como precursor de los estudios queer. Eso era una
posibilidad resignificativa que no me interesó abordar.
El paso del texto al contexto desde mi proximidad y
experiencia personal activista LGBTIQ+ implicó un sinnúmero
de sensibilidades en la lectura. Esto incluyó interpretaciones que,
bien, habrían podido no limitarse al tiempo y el espacio, pero
opté por respetarlos. Soy consciente de que podría significar la
posibilidad de anulación de mi estatuto e inscripción activista
por parte de algunas personas quienes consideran letra muerta la
literatura no resignificada.
El ensayo Matan a una marica, especialmente, no presenta
el delirio y desborde de los poemas escritos por Perlongher. Los
poemas perlongherianos, usualmente, son aprovechados por la
hermosa locura y desborde de los propios investigadores. Estos
prefieren jugar con los tiempos y espacios de los propios textos,
afirmando su rol militante en el presente. Esa es una postura. Yo
ya dejé clara la mía. Ambas son válidas.
Marshall T Meyer.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Al abordar el contexto no dejé de asumir una distancia
próxima (cercana) por cuanto son realidades que me interesan
conocer, una posición crítica y una actitud de adhesión (soy parte
de). No me quedé con la descripción. Me situé en el contexto que
emergió desde el propio texto.
3. La loca:
loca 4 un devenir mujer
Perlongher reunía en la categoría loca(s) a las personas
homosexuales y travestis.5 La loca era un devenir mujer, en el
sentido de ir a lo menor en la cuota del poder (al margen) para
producir desde sus cuerpos el lugar de la disidencia respecto al
deseo normado.
Si bien, el escritor utilizó las palabras devenir mujer en
sus ensayos y, más exactamente, “devenir mujer del hombre”
(Perlongher, 1988, p. 22), la explicación de este concepto en el
sentido deleuzeano (no del transformarse de una cosa en otra
sino de la funcionalidad que hay entre esos extremos o polos)
puede entenderse a partir de tres aspectos.
El primero, una especie de equivalencia entre el
homosexual escandaloso y la mujer prostituta (o aquella que no
4 Debo hacer la aclaratoria que la acepción de Néstor Perlongher del
término loca está relacionada con sus teorizaciones sobre lo minoritario, las
márgenes y el devenir mujer. Otra cosa es la resignificación actual del término
por parte de algunos grupos activistas. Lo mismo que con las palabras puto,
joto y marica. Particularmente, no uso loca como categoría identitaria, pero
respeto a quienes la usan y rescato el sentido político y de resistencia que le
impregnan algunos.
5 En la Argentina de los ochenta y noventa se utilizaba la palabra
travesti como equivalente a trans, mujer trans o transexual. En la actualidad
se usa más como categoría política diferenciadora de trans (considerada una
categoría impuesta) y mujer trans (que recuerda al binarismo de género).

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se vestía como establecía el canon de la época) que describe en
su artículo Nena, llevate un saquito.6 Ambos eran objeto de censura y
represión. Subjetividades al margen, disidentes, que no se sitúan
en los polos de un binario de género moralmente impulsados por
la sociedad.
El segundo, la consideración del propósito liberacionista.
Era el espíritu predominante a fines de los sesenta y principios de
los setenta. El Frente de Liberación Homosexual (FLH), donde
Perlongher militó, era muestra de ello. En ese momento el escritor
pensaba que no habría una revolución social sin una revolución
sexual. Sostuvo encuentros con algunas mujeres feministas. Con
una de ellas, María Elena Oddone, fundadora del Movimiento de
Liberación Femenina (MLF), mantuvo un largo debate.7 Acordaron
algunas maneras de intervenir sobre lo público, aunque nunca
consensuaron sobre un aspecto: la prostitución femenina.
El tercero, el devenir mujer como un devenir minoritario8.
6

Este artículo fue publicado en 1983 en la Revista Alfonsina.

7 Puede encontrarse la transcripción del audio de este debate en la
página web Moléculas Malucas. Archivos y memorias fuera del margen.
Acceder en: https://www.moleculasmalucas.com/post/una-porfía-entrenéstor-perlongher-y-maría-elena-oddone
8 Este devenir minoritario en la teorización de Perlongher parece
funcionar en el binomio bicha/bofe, marica/macho o loca/chongo, donde
bicha-loca-marica representa la minoría, mientras que el bofe-macho-chongo
es el varón que no renuncia al prototipo de masculinidad. En consecuencia,
queda por fuera del análisis (del autor) la posibilidad de la loca misógina, a
quien le incómoda las mujeres exitosas, y dos especies de locas más descritas
por el escritor cubano Arenas (2010) en Antes que anochezca: la loca tapada
(que condena a los demás homosexuales) y la loca regia (con enormes cargos
y el privilegio de ser loca públicamente). Estas locas desplazan su devenir
minoritario al representar al machismo u ostentar el poder. No podemos omitir
estas variantes que agregan la complejidad del poder desde la perspectiva
foucaulteana.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Perlongher (2016) planteaba que todos los devenires comenzaban
y pasaban por el devenir mujer ya que esta ocupaba una posición
minoritaria respecto al paradigma de hombre mayoritario,
machista, blanco, heterosexual, cuerdo, padre de familia y citadino.
Aclara que el devenir en cuerpo femenino no equivalía a la categoría
mujer como unidad constituyente del matrimonio y de la familia
tradicional.
4. La(s) loca(s) y la lengua de la(s) loca(s): consideraciones
ontológicas y epistemológicas
Ontológicamente la loca se constituye como un devenir y no una
identidad. Tiene un sentido más postidentitario e insurgente, “no
se elige ser loca, se deviene, de acuerdo con un proceso alineado y
desalineado con el deseo y sus objetos oscuros. Y su insistencia en una
cultura –digamos hoy: la nuestra – adviene como un acontecimiento
histórico. Cada presente tiene su loca” (Palmeiro y López, 2021, p.
188). La loca, es pues, desde la teoría crítica, una persona que posee
un cúmulo de factores sociales, políticos, culturales, económicos y
de género que están materializados en estructuras históricas. Así es
concebida por un grupo de investigadores.
Ahora bien, las locas9 pueden construirse a partir de
las múltiples representaciones mentales de las personas y
estas representaciones son modificables. En este sentido, ha
de suponerse que, epistemológicamente, el investigador y las
locas están vinculados de manera que ellas se van construyendo
ontológicamente con el avance del proceso investigativo.
9 Se usa el plural para corresponder apropiadamente al paradigma
construccionista que se sumerge en un entramado de construcciones sociales
de los grupos.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En Matan a una marica, la loca es un abordaje como devenir
mujer que trae consigo implicaciones sociales, políticas y de género,
visibles en el entramado de relaciones institucionales en una época
determinada (finales de los ochenta). Por otro lado, la loca como una
política de la lengua, nos recuerda que el ensayo, probablemente,
refleja no la lengua de una loca sino de muchas locas.
En todo caso, es ambiguo y confuso tratar de determinar a
partir del texto a cuántas y cuáles voces representa. No pensemos
en una singularidad plural sino en subjetividades que emergen.
Una micropolítica (entendida como el nivel de las subjetividades,
los cuerpos y el deseo) que dialoga con la macropolítica (o nivel
de las leyes y el estado de derecho).
Pensemos en un posicionamiento epistemológico y
ontológico donde la lengua de la(s) loca(s) se corresponde(n) a un
estilo de vida que se enuncia de manera hiperbólica, excesiva y antimito desde una posición disidente. Laguna (citada en Palmeiro y
López, 2021) nos detalla estos aspectos del siguiente modo:
… la loca es efecto de una técnica. Una técnica literaria, una
técnica artística, una política de enunciación. Las locas tienen
sus géneros: el drama, el melodrama, la tragedia, la picaresca,
el grotesco, pero también el chisme, la maledicencia. Pero también tienen sus tonos: el grito, el gemido, el susurro, la exclamación. Y sus estratagemas retóricas: la hipérbole, el oxímoron, la
catacresis, la cita, el plagio. Y por medio de esas técnicas, haciendo operar y trabajar esas técnicas, se puede crear una obra,
pero también un estilo de vida. (p. 189)

Lo que quiere destacar Fernanda Laguna es esa posición
provocadora de la loca y su lengua frente al machismo al cual
no le queda opción sino subordinarse. Sin embargo, se ríe del
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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

dominador y su fragilidad. Esto es común en los poemas, cuentos
y ensayos de Perlongher, aunque eso que él denominó neobarroso10
es más propio de la poesía.

Retrato de Néstor Perlongher por
Madalena Schwartz.
Foto tomada al retrato exhibido
en la exposición Las Metamorfosis
realizada en el Museo de Arte
Latinoamericano de Buenos Aires
(MALBA) entre el 4 de noviembre
de 2021 y el 14 de marzo de 2022.

5. ¿Quién fue Néstor Perlongher?
La forma más rápida y sintética para presentarles a Néstor
Perlongher será a partir de algunas ideas clave estudiadas en el

10 Perlongher propone el neobarroso en la poesía como alusión al
neobarroco o barroco latinoamericano, pero profundizando en aquellos
elementos que embarran y oscurecen. El barro, lo escatológico, es un elemento
de abyección y con ellos logra erotizar. Se parte de la repetición y aliteración
de sonidos, poco importa el significado. El centro es el efecto sonoro sobre los
cuerpos. En definitiva, la poesía corresponde al decir, ver y escuchar lo que no
se puede.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

curso11 Introducción a la obra de Néstor Perlongher, dictado por
la doctora Cecilia Palmeiro en la Fundación MALBA, Museo de
Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Néstor Osvaldo Perlongher nació en Avellaneda, Buenos
Aires, en 1949. Fue sociólogo por la Universidad de Buenos
Aires (UBA). Realizó una maestría en antropología social por la
Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), en Brasil, donde
había llegado en 1981 reconociéndose como exiliado sexual.
Fue profesor, poeta, crítico, cuentista, ensayista, militante de
izquierda y por la diversidad sexual.
Es figura central de la literatura y la historia intelectual
de América Latina. Poeta y militante del deseo, su obra es
variada en géneros literarios. Es en el ensayo y la crítica
donde desarrolla las herramientas para pensar su poesía:
el neobarroso, que es efecto y técnica. Su poética y ensayos
están cargados de claves históricas desde las márgenes, las
disidencias. La vuelve un arma con su lengua de loca, afilada,
en castellano y portugués.
Su escritura, especialmente, política se fue encarnando
desde sus inicios en el Frente de Libración Homosexual (FLH),
el grupo Somos en Brasil, la dictadura y su resistencia, las
contraculturas y la crisis del sida.
Pueden establecerse tres áreas para el estudio de la obra
de Perlongher:
11 Realicé el curso los días 7, 14 y 21 de febrero de 2022. Este curso se
programó como actividad paralela en el marco de la muestra Las metamorfosis.
Madalena Schwartz. Además de las clases presenciales tuve la oportunidad de
compartir con la comparsa drag queen que ejecutó una performance en clave
neobarroso.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

•
•

•

La loca militante del FLH, la poética política y el neobarroso.
El exilio sexual, el Brasil de la apertura y el desbunde,
los ensayos y correspondencias, el sexo de las locas y
la(s) lengua(s) de la(s) loca(s).
El misticismo, la práctica de la ayahuasca, la crítica literaria, poesía y éxtasis.

Perlongher murió en Sao Paulo, en 1992, por complicaciones
de salud producidas por el SIDA que padecía desde hacía algunos años.
Entre sus poemas destacan: Canción de amor para los nazis
de Baviera, Cadáveres, Por qué seremos tan hermosas, La fuga de la pantera
acuática, El chorreo de las iluminaciones en el combate bicolor. El cuento
más destacado es Evita vive. Entre los ensayos resaltan: Todo el
poder a Lady Di, Historia del Frente de Liberación Homosexual, Matan a
una marica, El sexo de las locas, Los devenires minoritarios, Antropología
del éxtasis y La desaparición de la homosexualidad.

Dra. Cecilia Palmeiro encargada del curso Introducción a la obra de Néstor
Perlongher, dictado en la Fundación MALBA. Foto: José Alirio Peña.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

6. Sobre la revista Fin de siglo
La revista se consideró una publicación literaria, cultural y
política. Nació en julio de 1987, dos meses después que culminara
la segunda etapa de la revista Crisis que dirigió Vicente Zito Lema.
Será este mismo quien dirigirá en lo periodístico a Fin de Siglo,
contando con el apoyo de Eduardo Luis Duhalde, desde la línea
editorial y Fernando Peña en lo administrativo.
La revista, además, contó con un consejo editorial integrado
por Carlos Aznárez, Daniel Molina, María Moreno, Roberto Jacoby
y Enrique Symns, desde el número 5. Todos, excepto Roberto Jacoby,
lideraron secciones, separatas y dossiers. La publicación tenía una
posición crítica frente a las políticas del gobierno de Alfonsín.
Participaron varios de los escritores colaboradores de la
segunda etapa de Crisis, dirigida por Zito Lema. Korn (2020) indica
que el análisis político era la vértebra que se construía a partir
de una columna de opinión y entrevistas a dirigentes políticos
y referentes culturales. Se apostaba a la creación de un frente de
izquierdas en lo político, bajo la consigna unidad en la diversidad.
Roman (1997) describe que el frente de izquierdas (en
plural) en Fin de siglo no existió. En realidad, fue una revista con
cargos ordenados y jerarquizados. Se abandonó la idea de un
frente de representatividad que compartiera una utopía común.
En su lugar, se consolidó el margen, lo censurable, lo exagerado.
Había que prestar oído y letras a los otros (los colectiveros, las
obreras textiles, las locas, los drogadictos y los delincuentes). El
ensayo y la crónica se apoderó de la revista y terminó dejando
poco espacio a la voz del interpelado. Era el enunciador (escritor)
quien hablaba, generando “…un monólogo más o menos lírico,
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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

pero solitario. Tal vez, porque después de la derrota, uno mismo
se convierte en otro” (Roman, 1997, p. 105).
Quizá, después de vivir la dictadura en Argentina, y
esperanzados por la construcción democrática, las expectativas
eran tan altas que resultaron en frustración al experimentar las
medidas adoptadas por el gobierno de Alfonsín. Continuaron
experimentando represión, desigualdad e injusticia, especialmente
las minorías (no por menos sino por no hegemónicos).
La revista produjo 18 números entre julio de 1987 y
diciembre de 1988. Luego dos números en noviembre y diciembre
de 1991. Finalmente, un número especial en octubre de 1996.
7. Sobre el número 16 de la revista Fin de Siglo
En la portada de la revista se observa una foto de un hombre en
una manifestación y de fondo lo que se presume como represión
policial. Un abreboca del contexto del momento resumido en
lo que anuncia la revista: Disparen sobre la CGT; Historias del
gatillo fácil; Diario Clarín: la voz del poder; Fanzines, feminismo
y homosexualidad. Destaca en la parte inferior la autoría de
textos de Gelman, Barnes, Perlongher, Symns y Zito Lema.
En el sumario encontramos un único escrito dedicado
a la diversidad sexual: el ensayo Matan a una marica por Néstor
Perlongher. Los demás se pasean entre el acontecer político,
cultural y feminista. Incluyendo una conversación con el cantante
Fito Páez y un reportaje al abogado León Zimmerman bajo el
título El gatillo fácil tiene su tradición, qué más se corresponde con
una entrevista cuyo propósito es poner en el tapete de la discusión
la represión policial y el papel de la justicia.
44

�Portada y contraportada de la revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Matan a una marica (pp. 20-22) por Néstor Perlongher, revista Fin de siglo, n°16, octubre, 1988,
Fuente: Archivo Histórico de Revistas Argentinas.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

En la contraportada se encuentra un poema del argentino
Juan Gelman quien fuera militante de organizaciones guerrilleras
y exiliado durante la dictadura militar que inició en 1976. Regresó
a Argentina en 1988 y, finalmente, se radicó en México hasta su
muerte.
8. Represión y asesinatos de las locas en la Argentina de los
ochenta
8.1. Una aclaratoria sobre el concepto crímenes de odio
Debe quedar claro que, aunque la represión y los asesinatos
de las locas podrían corresponderse con el término crímenes
de odio, en el sentido de un delito cometido con violencia y
ensañamiento por la pertenencia supuesta o real de la persona
al grupo al cual representa, el concepto no se corresponde al
momento de la producción y publicación del ensayo Matan a
una marica en 1988.
El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL
(2013) recuerda que si bien, el concepto crimen de odio (hate
crime) surgió en 1985, en Estados Unidos, cuando varios delitos
basados en prejuicios raciales y étnicos fueron investigados por
el Federal Bureau of Investigation, no pasó a América Latina
tan rápidamente. Primero, circuló en los titulares de la prensa
estadounidense. Luego, en 1989, pasó al marco legal, destacando
su aparición en el código 22-4001 de Washington DC, donde
se definía como un acto designado que demostraba el prejuicio
del acusado, basado en la raza, color, religión, origen nacional,
sexo, edad, estatus marital, apariencia personal, orientación
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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sexual, responsabilidad familiar, discapacidad física o afiliación
política real o percibida.
El concepto crimen de odio por orientación sexual e
identidad/expresión de género, tal como lo conocemos hoy en
día, contiene al menos cuatro elementos:
•

Las agresiones identificables que cercenan derechos humanos.

•

La vulnerabilidad del grupo LGBT al cual se le cercenan
derechos.

•

El odio y la intolerancia como motivación del delito.

•

El grado de violencia con el cual se ejecuta el delito pudiendo causar la muerte.
Estos elementos emergen de diferentes definiciones de

crímenes de odio presentadas por el Centro por la Justicia y el
Derecho Internacional CEJIL (2013). Destacan los prejuicios,
la ofensa criminal, la intencionalidad e incitación al odio como
indicadores de las cuatro características descritas. En todo
caso, resulta curioso que algunas definiciones se limitan a
establecer una tipología de crímenes de odio, mientras que otras
nombran a los grupos vulnerables. La presencia de legislaciones
ambiguas y poco precisas en torno a los crímenes de odio obliga
a los administradores de justicia a empujar la discusión sobre los
crímenes de odio en términos de la vulneración del derecho a la
vida y a la no discriminación.
Si en la actualidad, muchas veces, es difícil demostrar y
registrar los crímenes de odio, imaginemos, entonces, el contexto
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

de los ochenta. Preferí delimitar el análisis en la represión y
asesinatos de las locas, pues a través del texto y contexto, se produjo
una aproximación a la relación de poder, que bien podría tener
alguna correspondencia con el concepto crimen de poder de la
investigadora Segato (2013). Ella sustituye el peso emocional
del delito contenido en la palabra odio por el carácter social y
desigual, que en definitiva era la intención de Perlongher en su
ensayo.
No obstante, debo destacar una consecuencia generada
del concepto crimen de poder. Poco ayuda a identificar
responsabilidades del poderoso que comete el crimen. En muchos
casos, se sigue señalando a la policía, pero ¿ha servido para
identificar y castigar a los responsables? ¿el Estado Argentino ha
asumido sus responsabilidades?
La Agencia Presentes,12 una organización de la sociedad civil
de comunicación feminista con base legal en Argentina y alcance
regional señala en su página web que las estadísticas reflejan una
ausencia del Estado.
El informe anual 2021 del Observatorio Nacional de
Crímenes de Odio LGBT (Federación Argentina LGBT y
Defensoría LGBT, 2022) en Argentina refleja que ocurrieron
ciento veinte (120) crímenes de odio basados en la orientación
sexual, la identidad y/o la expresión de género. Del total de las
víctimas el 80% de los casos (96) corresponden a mujeres trans
(travestis, transexuales y transgéneros); en segundo lugar, con el
12% (14) se encuentran los varones gais cis; en tercer lugar con el
12 La página web de esta agencia comunicacional es https://
agenciapresentes.org

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

4% de los casos (5) le siguen los varones trans; luego con el 2%
(3) las lesbianas.
8.2. Texto y contexto
Comencemos con las descripciones de violencia sobre los cuerpos
de las locas:
…cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado
fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos,
lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que
una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas
de botas en las nalgas (…) Varios de los crímenes, citaban en
su metodología (manos atadas a la espalda, bocas entoalladas,
emasculaciones o inscripciones en la carne, a la manera de la
máquina kafkiana), el estilo de los Escuadrones de la Muerte…
(Perlongher, 1988, pp. 20-21)

Todas las descripciones son indicios de la agresividad
y el ensañamiento del delito que tiene como final la muerte
de la loca. Perlongher no vacila en responsabilizar de los
bastonazos, las balas y las marcas de las botas a la policía. Ella
encarna el poder mayoritario. “El encuentro entre la loca y el
macho deviene fatal” (Perlongher, 1988, p. 20). Esa fatalidad
está registrada en el libro El pecado de Adán (publicado en ese
momento en Brasil) donde se insiste en el agente policial y el
soldado como violentos. Perlongher hacía referencia a Brasil
porque era el país donde residía desde 1981 cuando decidió irse
de Argentina13 en medio de la dictadura.
13 Aunque Perlongher afirmó comenzar un sexilio cuando partió a
Brasil, debe aclararse que en Argentina no había una orden de detención por

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El encuentro no cordial entre la loca y la policía parecía
inevitable y esto puede corroborarse en unas hojas con textos
y dibujos de Gladys Croxatto, correspondientes a la primera
asamblea de la Coordinadora de Grupos Gays en 1984. Las locas
debían estar atentas al proceder policial en caso de detención. Si
las llamaban borrachos, vagos, escandalosos o le reprochaban la
vestimenta no se estaban cumpliendo las libertades que la recién
instalada democracia prometía. Esos derechos humanos que
Raúl Alfonsín había anunciado que garantizaría, se tradujeron,
más bien, en la vigencia del aparato represivo a las locas a través
de los edictos policiales que eran prácticas de control punitivas.
Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires existía un edicto para
controlar la prostitución y otro para no permitir el baile de parejas
del mismo sexo en público o en locales. La excusa siempre fue que
estas acciones eran inmorales. De hecho, era la palabra usada en
los edictos: inmoralidad.

ser homosexual. Su exilio fue político. No estaba de acuerdo con la dictadura.
Se había expuesto comprometedoramente con el Frente de Liberación
Homosexual. En el artículo Formulación poética de la persecución y el
activismo: Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino, Cid (2020) indica que el escritor fue detenido 17 veces entre 1975
y 1981. Se cita como fuente de este dato una entrevista que el autor del paper
realizó al poeta uruguayo Roberto Echavarren. Una fuente secundaria que
no podría triangularse con algún documento de la época de la dictadura,
pues muchos de los expedientes de las detenciones fueron destruidos. En
todo caso, solo queda lo escrito por el propio escritor: “… mucha gente
se fue en la época de la dictadura, porque era insoportable ser gay en la
Argentina… y realmente fue un exilio” (Perlongher, 2004, pág. 274). Ahora
bien, probablemente, la partida de Perlongher no fue tan abrupta como la
de otros. Tuvo la oportunidad de irse en calidad de becario para cursar una
maestría en Brasil, planificó su partida.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Hojas con textos y
dibujos de Gladys
Croxatto.
Primera
asamblea
de
la
Coordinadora
de
Grupos
Gays.
14
de enero de 1984.
Fuente:
Archivos
Desviados. Disponible
en:
https://www.
moleculasmalucas.
com/post/con-lademocracia-se-comese-cura-se-educa-ytambi%C3%A9n-sereprime

Perlongher asomó el caso de la represión y asesinatos de
las locas en Argentina sin dejar de comparar con la situación de
Brasil, país donde residía:
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

“Homosexual asesinado en Quilmes”. De vez en cuando, noticias de la muerte violenta de las locas ganan, con macabro regodeo, pringan de lama o bleque los titulares sensacionalistas,
compitiendo en fervor, en columna cercana, con las cifras de las
bajas del Sida… Pocos meses atrás, una ola de asesinatos de homosexuales recorrió el Brasil. Entre noviembre del 87 y febrero
de este año, una veintena de víctimas, un verano caliente. Quiso
la fatalidad que los muertos se reclutaran entre personalidades
conocidas… un director de teatro, algunos periodistas, modistas, peluqueros… Así, ametrallamiento de travestis en las callejas turbias de San Pablo, achacado fabulosamente por portavoces policiales a un paciente de Sida deseoso de venganza -pero
de inequívocos rasgos paramilitares. (Perlongher,1988, p. 21)

Perlongher parecía tener más elementos para describir
la realidad brasilera que la Argentina. No en vano, en 1986 ya
había defendido su trabajo de maestría en la Universidad de
Campinas, basado en el negocio de la prostitución a partir de
datos tomados en el área central de la ciudad de Sao Paulo, tras
realizar observaciones efectuadas entre marzo de 1982 y enero
de 1985. En 1987, se publicaría como libro bajo el título O negócio
do michê. Traducido luego al castellano (en Argentina) como La
prostitución masculina,14 en 1993.
Un artículo en la revista Flash que data de enero de 1987
nos permite verificar la represión policial y la presencia del
sida. Ambos aspectos destacados en el ensayo de Perlongher.
Una persona travesti (Deborah Singer) comenta en una nota
realizada para la revista que ella y sus compañeras habían votado
14 Este libro sigue teniendo buenas ventas en las librerías argentinas.
Tengo la edición de Editorial Madreselva del año 2018 con un diseño collage
de la artista Lea Jael Caiero en la portada.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

por el gobierno democrático y no veían todavía los cambios;
que continuaba la violencia por parte de la policía, así como
las amenazas de muerte y asesinatos a 4 travestis, esas que “…
exhibían, en la Panamericana la audacia de sus blonduras”
(Perlongher,1988, pág. 21). Sobre el sida mostró tener información
precisa.

Revista Flash. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadorasde-travestilandia

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Ferreira (2021) comparte en la web Moléculas Malucas
un reportaje realizado a Néstor Perlongher (durante su paso por
Buenos Aires en septiembre de 1988) por su antiguo compañero
del Frente de Liberación Homosexual, Marcelo Benítez. En este
reportaje Perlongher se muestra escéptico15 sobre las formas
de información y prevención del sida, señalando que ante esta
peste contemporánea la medicina y sus aliados han decretado
un Estado de Sitio (toque de queda) de los cuerpos, a través
de una domesticación moral del deseo bajo la identidad gay16
anglosajona, con la cual hacía referencia a una masculinidad
dominante y modelada. Y en el otro extremo de estos cuerpos
sobrevivientes y normalizados, estaban, también, aquellos
pacientes de sida dibujados por el propio gobierno como
15 Esta postura cambiará radicalmente cuando manifiesta el sida. En
ese momento se acerca a la práctica de la Ayahusca (el Santo Daime). Incluso,
en esta etapa -que algunos denominan mística- Perlongher, recurrió a la ayuda
del Padre Mario Pantaleón, popular sacerdote de la localidad de González
Catán en la Provincia de Buenos Aires, quien era conocido por sus poderes de
sanación. La investigadora Palmeiro (2022) considera que en la última etapa
de Perlongher la poesía está cargada de un barroquismo alucinatorio y de
visiones (revelaciones), una síntesis de algunos conceptos trabajados antes:
iridiscencia, cantos y delirios. Yo, especialmente, considero que el poema
Alabanza y exaltación al Padre Mario presenta una fractura clara a la vida de
loca y militante. Es un diálogo con la vida y la muerte, con el agradecimiento,
la esperanza y la espiritualidad como norte. La lengua de la loca deviene en
lengua espiritual, pero no como aquel postulado que salva frente a la religión
que ata sino como una vivencia misma.
16 Néstor Perlongher consideraba que la micropolítica de las identidades
se correspondía con el modelo hegemónico gay que exaltaba la masculinización.
En su libro La prostitución masculina, Perlongher (2017) deja claro que usa el
término masculino para diferenciarlo de la prostitución de las travestis. Por
otro lado, lo gay no se refiere a la relación loca/chongo. La relación gay/gay,
para él, es una demanda de consumo, de cuerpos normalizados, musculosos,
con bigotes.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

sedientos de venganza y responsables de las muertes de las locas,
“… la referencia al sacrificio justiciero. ¿De qué justicia, en este
caso, trátase?” (Perlongher,1988, p. 21).
Insiste Perlongher, que la represión policial se relaciona con
aquello que los ideólogos liberacionistas de la década del sesenta
llamaron homofobia, una estrepitosa fobia a la homosexualidad
dispersa en las diferentes instituciones de la sociedad, con la
consecuente producción de los cadáveres exquisitos de las locas.
La homofobia en el cuerpo social se traduce en la presencia
cotidiana del modelo masculino dominante a través del lenguaje:
… la grosería chongueril -andando siempre “con el culo en la
boca” … Insistencia en el chiste pesado, cuya concreción, en la
“llanura del chiste” … desata la violencia (irresistible contar el
argumento de “La Causa Justa”: dos compañeros de oficina se
la pasan todo el día diciéndose: “Si fuera puto, me la meterías
hasta el fondo”; “si fueras puto, te acabaría en la garganta”, y
otras lindezas por el estilo... (Perlongher, 1988, p. 21)

9. La resistencia de las locas: texto y contexto
Hasta ahora el texto nos reveló una lengua de loca exiliada,
militante, que denunció la represión y asesinatos de las locas. Todas estas
descripciones se encontraron en el contexto, evidenciado en
revistas, entrevistas y documentos del momento. Pasemos ahora
a describir el otro nivel que fue abordado, aquel de la lengua de la
loca teórica, exagerada y desbordante, una estrategia de resistencia,
una erotización de lo político.
… todo un problema con la analidad. La privatización del ano,
se diría siguiendo al Antiedipo, es un paso esencial para instau-

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

rar el poder de la cabeza (logo-ego-céntrico) sobre el cuerpo:
“sólo el espíritu es capaz de cagar”. Con el bloqueo y la permanente obsesión de limpieza (toqueteo algodonoso) del esfínter,
la flatulencia orgánica sublímase, ya etérea… Irse a la mierda o
irse en mierda, parece ser el máximo peligro, el bochorno sin
vuelta… Controlar el esfínter marca, entonces, algo así como un
“punto de subjetivación” (…) sujetar el culo es, de alguna manera, sujetar el sujeto a la civilización, diría Bataille, a la “humanización” … La homosexualidad, condensa Hocquenghem,
es siempre anal. Puto de mierda. (Perlongher,1988, pp. 21-22)

El problema de la analidad es asomado por Perlongher
muchísimos años antes que la excreción anal de Paco Vidarte
en su Ética Marica y el Terror Anal de Paul Preciado. Perlongher
partiendo del Antiedipo: capitalismo y esquizofrenia de Gilles Deleuze
y Félix Guattari, publicado en la década del setenta, logró teorizar
sobre el control de los deseos que ejerce la sociedad capitalista,
capaz de normar la homosexualidad, convirtiéndola en una
identidad gay a partir de la cual se establece una relación gay/gay,
importando exclusivamente la relación órgano/órgano. El asunto
es el encaje, esto entra allí o aquello otro encaja aquí. Un nicho de
mercado normalizado.
Ahora bien, pasando al plano del deambuleo, yiro, chanceo
o cruising hay convicción del riesgo, de la posibilidad de muerte
de la loca, pero ella sucumbe, le seduce encontrar al macho,
así como el personaje de la Manuel, 17 del chileno Donoso, que el
propio Perlongher menciona como ejemplo del deseo que desafía
la muerte, triunfando esta última. En definitiva:
17 Protagonista de la novela corta El lugar sin límites autoría del escritor
y periodista chileno José Donoso, originalmente publicada en 1966. Fue llevada
al cine en 1977 por Arturo Ripstein.

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

… si toda esa deriva del deseo, esa errancia sexual, toma la forma
de la caza, es que esconde, como cualquier jungla que se precie,
sus peligros fatales. Es a ese peligro, a ese abismo de horror… a
ese goce del éxtasis -salir: salir de sí- estremecido, para mayor
reverberancia y refulgor, por la adyacencia de la sordidez, por la
tensión extrema, presente de la muerte, que el deambuleo homosexual (¡curiosa seducción!) el yiro o giro, se dirige de plano
-aunque diga que no, aunque recule: si retrocede, llega- y desafia,
con orgullo de rabo, penacho y plumero. (Perlongher, 1988, p. 22)

Esta exposición al riesgo es resistencia. Se ilustra en las
caricaturas de la revista Humor de enero, 1987, donde particularmente
un policía al ver una travesti se cuestiona si reprimir o reprimirse,
mientras que otras travestis tienen una pancarta titulada “Hasta el
fondo”. Esta publicación, aunque contiene un humor que recuerda
el machismo mencionado por Perlongher y podría haber ofendido a
muchas travestis, tenía un propósito solidario, recordándonos que
“Tal vez en el gesto militar del macho está ya indicado el fascismo
de las cabezas. Y al matar a una loca se asesine a un devenir mujer
del hombre” (Perlongher,1988, p. 22).
En la aceptación del riesgo las locas no controlan sus deseos,
son subjetividades que no se reprimen, afirmándose políticamente
y constituyendo frentes de resistencia contra la represión policial.
Muy detalladamente describen Butierrez y Simonetto (2020) que en
el tramo de la Panamericana al norte de la ciudad de Buenos Aires al
caer la noche ocurría la fantasía, pero también las persecuciones. Y
son esas mismas travestis que llegaron a Plaza de Mayo en diciembre
de 1986 con la intención de ir a la Casa Rosada y dejarle al presidente
Alfonsín o a su ministro del Interior, Antonio Tróccoli, un petitorio.
El miedo les ganó y solo dieron declaraciones a los medios presentes.
Esos mismos que realizaron notas sensacionalistas o humorísticas.
58

�Revista Humor. N° 187. Enero de 1987. Archivo: Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra.
Programa de Memorias Políticas Feministas y Sexogenéricas, CeDInCI.
Disponible en: https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia

Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

10. A modo de cierre
Fin de siglo es una de esas publicaciones que en la década del
ochenta mantuvo una posición crítica frente a la presidencia
de la República Argentina que tenía el propósito de la
reconstrucción democrática. En octubre de 1988 Perlongher
escribió en nombre propio y de las voces de muchas locas
(aquellos homosexuales y travestis que no reprimían sus
deseos) constituyendo visiblemente subjetividades disidentes
que incomodaban y eran el foco de la represión policial,
especialmente la loca militante y la travesti,18 que en ocasiones
tenían un destino fatal: la muerte.
A partir de archivos19 pude tener acceso a revistas (donde
bien se visualiza el sensacionalismo o el humor) y documentos
militantes. En Fin de siglo se halla la lengua de la loca Perlongher,
militante, teórica, desbordante, sin reparos al responsabilizar a la
policía de los asesinatos y sin miedo al hablar del culo.

18 Hago la aclaratoria porque he conocido en Buenos Aires varias
personas de más de 60 años que coinciden en considerar que ellos no
tuvieron problemas por el hecho de ser gay en la dictadura ni el período de
reconstrucción democrática. Se mantuvieron al margen de la militancia LGBT
y de los grupos opositores. No quise entrevistarlos para este artículo. Lo
haré para un estudio donde contraste sus experiencias homosexuales con los
grados de masculinidad y el ejercicio de sus profesiones. En el mismo, partiré
de la hipótesis que la loca evidente (aquella se exhibe sus plumas) y la loca
militante (opositora y de izquierda) siempre estuvieron fuera del armario,
como afirmaría Eve Kosofsky Sedgwick, y por tanto se convirtieron en el
centro de la persecución.
19 Todos los materiales usados provinieron de archivos: el Archivo
Histórico de Revistas Argentinas, los Archivos Desviados y el Archivo
Fondo Marcelo Ernesto Ferreyra ubicado en el Centro de Documentación e
Investigación de la Cultura de Izquierdas- CeDInCI.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Si bien, Matan a una marica es un ensayo donde encontramos la
lengua de la loca que denuncia represiones y asesinatos por orientación
sexual e identidad de género, desborda -también- en resistencia a
partir de la exageración y teorización de lo anal y lo abyecto.
Faltaría explorar todas aquellas otras experiencias
homosexuales (más cercanas al mundo normado masculino) que
no entraban en la categoría locas y, claramente, no fueron objeto
de la represión a través de los edictos policiales.

Referencias:
Arenas, R. (2010). Antes que anochezca. Maxi Tusquets Editores.
Butierrez, M. y Simonetto, P. (2020, octubre). Las embajadoras
de Travestilandia. Moléculas Malucas – Disponible en https://www.moleculasmalucas.com/post/las-embajadoras-de-travestilandia
Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- CEJIL (2013).
Diagnóstico sobre los crímenes de odio motivados por la orientación sexual e identidad de género en Costa Rica, Honduras y Nicaragua. Hivos People Unlimited/ CEJIL.
Cid, J. (2020). Formulación poética de la persecución y el activismo:
Néstor Perlongher en el Frente de Liberación Homosexual
argentino. Revista Nomadías. 29, 159-180. Disponible en https://revistas.uchile.cl/index.php/NO/article/view/61060
Federación Argentina LGBT y Defensoría LGBT (2022). Informe
2021. Observatorio de Crímenes de Odio LGBT.
Ferreyra, M. (2021, junio). Un encuentro entre Néstor Perlongher
y Marcelo Benítez. Entrevista para el boletín Vamos a
61

�José Alirio Peña / Matan a una marica: la lengua de la loca como fuente histórica de represión

Andar. Moléculas Malucas, Disponible en https://www.moleculasmalucas.com/post/un-di%C3%A1logo-entre-n%C3%A9stor-perlongher-y-marcelo-ben%C3%ADtez
Korn, G. (2020). Fin de siglo. Presentación de la revista. Disponible en
https://ahira.com.ar/revistas/fin-de-siglo/
Moléculas Malucas (2020). Web Moléculas Malucas. Archivos y
memorias fuera del margen. Disponible en https://www.
moleculasmalucas.com/
Palmeiro, C. (2022). Introducción a la obra de Néstor Perlongher,
curso dictado en la sede del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- MALBA los días 7, 14 y 21 de
febrero de 2022.
Palmeiro, C. y López, M. (2021, abril). La lengua de las locas. El
lugar sin límites. 5, 186-192.
Panesi, J. (2013). Cosa de locas: las lenguas de Néstor Perlongher.
Cuadernos LÍRICO. 9. Disponible en https://journals.openedition.org/lirico/1139
Perlongher, N. (1988, octubre). Matan a una marica. Fin de siglo.
16, 20-22.
------------------- (2004). Papeles insumisos. Comp. Reynaldo Jiménez y Adrián Cangi. Santiago Arcos.
------------------- (2016). Los devenires minoritarios. Diaclasa.
------------------- (2017). La prostitución masculina. Editorial Madreselva.
Roman, C. (1997). 1983-1993: Revistas literarias de Buenos Aires en los
años de la democracia. Informe final de investigación. Beca
62

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

UBACyT. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de
Buenos Aires.
Segato, R. (2013). Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres. Pez en el árbol.
Solano, S. y Ramírez, J. (2016). Análisis e interpretación de textos
literarios. Universidad de Costa Rica.

63

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Hidroarsenicismo. Un acercamiento a su significado en
localidades emblemáticas del norte de México
Hydroarsenicism. Approach to its meaning in
emblematic localities of northern Mexico
Hilda G. Hernández Alvarado,1
Adriana del C. Enríquez Robledo,2
José A. Morales Pérez3
Resumen: El arsénico en la Comarca Lagunera tiene un origen natural,
su presencia en el agua de origen subterránea se vincula a las decisiones
humanas relacionadas con el desarrollo regional. La presencia del
HACRE4 en la zona data de la década de 1950, su reconocimiento y
estrategias de solución se localizaron en una zona rural específica.
1 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México. Correo electrónico: hildahernandez@uadec.edu.mx
2 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
3 Departamento de Investigación e Intervención Socioambiental.
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Autónoma de Coahuila.
México.
4 Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico.

65

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Las enunciaciones de los habitantes de las localidades directamente
afectadas muestran al hidroarsenicismo como ordinario y común,
pero a la vez ajeno. La cuarta parte de los sujetos observados refieren
afectaciones en su persona y en otros, ya sean cercanos o lejanos.
Palabras clave: Agua, arsénico, ordinario, extraordinario, propio, ajeno,
proximidad.
Abstract: Arsenic in the Lagunera region has a natural source, its
presence in groundwater is linked to human decisions related to
regional development. HACRE’s presence in the area dates back to
the 1950s, and its recognition and solution strategies were localized
in a specific rural area. Enunciations of people from affected localities
indicate hidroarsenicism as ordinary and common, but at the same
time distant. A quarter of the subjects observed report personal and
personal effects on others, whether close or distant.
Key words: Water, arsenic, ordinary, extraordinary, own, not own,
proximity.

66

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El arsénico (As) es un metaloide presente de manera natural en
la corteza terrestre, por lo que puede contaminar tanto las aguas
superficiales como las subterráneas y convertirse en un problema
para las personas que la consumen directa o indirectamente
a través del agua de bebida, los alimentos preparados con
agua contaminada o, en menor medida, por la inhalación,
principalmente en zonas mineras, de aire contaminado (IECS,
2016).5 La cantidad de este elemento en el vital líquido y el
periodo de tiempo de su ingesta son fundamentales en lo que
concierne a su impacto en la salud de las personas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el
arsénico es una de las 10 sustancias químicas más preocupantes
para la salud pública y establece como máximo permisible 10
µg por litro, mientras que en México la norma oficial mexicana
PROY-NOM-127-SSA1-20176, en lo que corresponde a
especificaciones sanitarias de metales y metaloides, establece
como límite permisible 25 µg por litro (SSA, 2019).7
El pasado dos de mayo del 2022 se publicó la Norma
Oficial Mexicana NOM-127-SSA1-2021, Agua para uso y consumo
humano. Límites permisibles de la calidad del agua, la cual mantiene
como límite permisible 0.025 mg/L en todas las localidades, pero
determina que éste se ajustará, a partir de la fecha de su entrada
5 Hay quienes afirman que además del agua de bebida y el consumo
de alimentos contaminados, el arsénico puede ser consumido a través del
consumo de tabaco (Instituto Nacional del Cáncer, 2015) y por absorción
dérmica (Medina, María, 2018).
6 “Agua para uso y consumo humano establece los límites permisibles
de la calidad del agua”
7 0.025 mg/L

67

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

en vigor, de acuerdo a su población y a la temporalidad, con
el propósito de aplicar paulatinamente 0.01 mg/L como límite
permisible en todo el país. Las localidades con población mayor
a 500 mil habitantes tienen un año para cumplir la norma, las que
concentran entre 50 mil y 499,999 habitantes tienen hasta tres
años, mientras que las que cuentan con menos de 50 mil habitantes
tienen como límite seis años (Secretaría de Salud, 2022).
En cuanto al período de ingesta los textos especializados
generalmente no precisan mediciones temporales y su relación
con las alteraciones a la salud, pero sí establecen que los periodos
prolongados de consumo impactan negativamente en la salud de
las personas, muy probablemente a ello se vinculan también las
condiciones particulares de los individuos expuestos al arsénico
a través del agua de bebida.
Por otro lado, es importante considerar que el arsénico
puede ser orgánico e inorgánico, este último, el más tóxico, es el que
precisamente de manera natural se localiza en aguas subterráneas
de algunos países en que las fuentes de abastecimiento del agua
de consumo humano es de origen subterráneo. Otro factor
a considerar es que el organismo vivo tiene la capacidad de
eliminarlo de manera natural en determinadas condiciones:
El Arsénico presente en el agua es absorbido por los tejidos,
para posteriormente ser eliminado en la orina; pero cuando la
ingesta es mayor que la excreción éste tiende a acumularse en
cabello y uñas, al igual que en la orina y la sangre… (Altamirano,
2020, p. 95)

De acuerdo a la OMS el cáncer y las lesiones cutáneas son
algunas de las expresiones derivadas de la exposición prolongada
68

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

al arsénico a través del agua y los alimentos contaminados,
aunque también se ha asociado a enfermedades cardiovasculares,
neurotoxicidad, diabetes y problemas de desarrollo.
Los síntomas y signos asociados a elevados niveles de exposición prolongada al arsénico inorgánico difieren entre las personas, los grupos de población y las zonas geográficas. No existe
pues una definición universal de las enfermedades causadas
por el arsénico, lo que complica la evaluación de su carga para
la salud. De modo análogo. No existe tampoco un método para
distinguir los casos de cáncer causados por arsénico de los inducido por otros factores, por lo que se carece de una estimación fiable de la magnitud del problema a nivel mundial.(OMS,
2018, párr. 22)

La emergencia del hidroarsenicismo como problema
social en la Comarca Lagunera tuvo lugar en localidades rurales.
Las mayores afectaciones a la salud, documentadas en artículos
científicos ocurrieron en el municipio de Franciso I. Madero
en el estado de Coahuila, entre sus localidades Finisterre fue la
mayormente focalizada, sin embargo el fenómeno se presentó
en un conjunto de pequeñas localidades rurales de la zona.
Si bien el reconocimiento de tal problema en la década de los
ochenta determinó la aplicación de algunas medidas paliativas,
los factores causales importantes como la sobreextracción de
grandes volúmenes de agua subterránea para la producción
láctea están aún vigentes, el número y localización de pozos
de los que se extraen agua con altos contenidos de arsénico se
ha incrementado y ampliado, lo que significa que el problema
no solamente no se ha resuelto, sino que se agudiza de manera
permanente.
69

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La identificación del fenómeno plantea a los directamente
afectados una situación conflictiva en su mundo de sentido,
lo que deriva en diversas formas de enfrentarlo que van del
reconocimiento a la negación con todo lo que le es inherente,
aunado a ello se encuentran los significados que de manera
individual y colectiva construyen en torno a la problemática.
De la complejidad de significados que los habitantes de la zona
afectada ha construido, aquí se explora la ubicación espacial, las
afectaciones y los afectados por el hidroarsenicismo, esto último
en tres niveles de proximidad: la persona, los otros cercanos y los
otros lejanos.
Método
Este trabajo forma parte de una investigación de largo aliento
sobre los procesos sociales de la sobreexplotación del agua
subterránea en La Laguna, lo que implica la búsqueda de
soluciones a los problemas de la disponibilidad y calidad del
agua en La Laguna. Precisamente el deterioro de la calidad del
agua es uno de los elementos que articulan la trama de problemas
hídricos en la zona. En este contexto, con el objetivo de identificar
los significados socialmente construidos por los directamente
afectados por el hidroarsenicismo se revisaron las entrevistas
aplicadas en el “Estudio y diagnóstico interdisciplinario de la
problemática del arsénico en el agua de La Laguna” financiado
por el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología.8 Se recuperan
8 Con la participación de investigadores del Instituto Tecnológico de La
Laguna, el Centro de Investigaciones Biomédicas-UA de C y el Departamento
de Investigación e Intervención Socioambiental-UA de C, la investigación se
desarrolló de julio de 2008 a julio de 2009.

70

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

tales entrevistas para observar como eje temático el problema de
la calidad del agua en convergencia con la focalización del grupo
social afectado en la etapa inicial de identificación de la presencia
de altos contenidos de arsénico en el agua de la región, así como
las afectaciones a la salud de los habitantes de la zona en cuestión.
Para efectos del análisis que a continuación se presenta
se desarrollaron tres momentos, el primero consistió en la
contextualización a través de la revisión documental sobre el
hidroarsenicismo. En un segundo momento se priorizó la revisión
de documentos de archivo del ámbito local que dieran cuenta
de la forma en que se identificó el fenómeno como problema
y en un tercer momento se revisó una serie de 87 entrevistas
estructuradas,9 aplicadas en el 2009 a habitantes de las localidades
afectadas, si bien no se pretendía priorizar la mirada femenina, en
la práctica el mayor número de entrevistas, 55, fueron aplicada a
mujeres, el resto, es decir 32, a hombres. Todos los entrevistados,
excepto uno, nacieron en la zona afectada; todos habían vivido
en la misma zona toda su vida, excepto uno de ellos que pasaba
algunas temporadas fuera por situaciones familiares.
Con la finalidad de recuperar la mirada de quienes vivieron
directamente el período de reconocimiento y focalización de
la zona en la década de los ochenta, se entrevistaron personas
mayores de cuarenta años.10 Las localidades en que se aplicaron
las entrevistas fueron 11 en total, precisamente aquellas señaladas
9 Si bien las entrevistas fueron estructuradas, no tuvieron un formato
rígido con la finalidad de, en situaciones extraordinarias, indagar con mayor
profundidad sobre temas relevantes.
10 31 personas en el rango de 40 a 49 años; 20 de 50 a 59; 18 de 60 a 69;
15 de 70 a 79 y; tres personas mayores de 80 años.

71

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

como afectadas en artículos científicos y notas hemerográficas
de la época: Colón, Covadonga, Finisterre, Lequeitio, La Pinta,
Nuevo Mundo, San José de la Niña, San Salvador de Arriba, Sofía,
El Venado y Vega Larga, en la Región Lagunera de Coahuila en el
norte de México.
Del conjunto de temas registrados en el acervo de
entrevistas, se analizó a detalle la narrativa en torno a los
cuestionamiento sobre haber escuchado hablar del arsénico,
la localización del agua con altos contenidos de arsénico, los
problemas de salud vinculados a su consumo, el conocimiento de
la expresión corporal del hidroarsenicismo y el impacto en la salud
en su entorno inmediato. Lo anterior posibilitó el acercamiento
al acervo de conocimientos, al mundo de sentido y significados
socialmente construidos.
El contexto
El conocimiento del arsénico como elemento químico tiene
sus orígenes en Aristóteles, posteriormente, en 1556 Georgius
Agrícola11 en el Tratado de Re Metallica estableció la relación
entre enfermedad y manipulación de arsénico, en 1888 Hutchinson
detalló el riesgo carcinógeno. (Ramírez, 2013, p. 238) De acuerdo
a Stöhner (1991 en Carabantes, 2003) “Gracias a los estudios
realizados en 1888 por el investigador Hutchinson se tienen los
primeros antecedentes históricos que relacionaron la presencia de
arsénico en el agua y lesiones en la piel como hiperpigmentación,
hiperqueratosis y cáncer cutáneo” (Carabantes, 2003, pp. 367-368).

11 Seudónimo de Goerg Bauer.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

De acuerdo a Anawar en Argentina, Chile, Brasil, Perú,
Bolivia, México, Tailandia, China, India y Estados Unidos la
contaminación por arsénico representa un grave problema
ambiental (2003, en Altamirano y Delgado, 2020, p. 59). En
América Latina el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico
(HACRE) es un problema de salud identificado desde principios
del siglo XX en Argentina. Las primeras afectaciones de este tipo
fueron denominadas como enfermedad de Bell Ville, por haber
sido localizadas en la localidad del mismo nombre en Córdoba.
En 1913 Goyenechea y Pusso relacionaron esta enfermedad con el
consumo de agua contaminada con arsénico, fue Ayerza quien la
denominó, en 1917, arsenicismo regional endémico (Ministerio de
Salud, 2011, p. 11).
En México, la mayor presencia de arsénico en el agua
subterránea se vincula principalmente a tres tipos de ambientes
hidrogeológicos: acuíferos aluviales, áreas geotérmicas y áreas
de actividad minera. Las aguas geotérmicas están asociadas a las
rocas volcánicas y se localizan en el centro del país, mientras que
las planicies aluviales se localizan en el norte y centro de México,
precisamente en este ambiente se encuentra la Comarca Lagunera,
que según Arreguín constituye una zona representativa de la
presencia de arsénico en aguas subterráneas en el país (Arreguín,
2012, p.1). De acuerdo al autor la Comarca Lagunera se ubica en el
primer lugar de las 15 localidades más documentadas que muestran
presencia de arsénico en aguas subterráneas en México. Después
de esta región se ubican Jiménez-Camargo, Meoqui-Delicias,
Valle de Juárez, Caborca, Magdalena, Río Verde, San Luis Potosí,
Valle de Guadiana, El Carrizal, Los Planes, Guanajuato-Distritos
Mineros, Zimapán, Los Azufres, los Humeros. (SSA, 2019)
73

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

La Comarca Lagunera se ubica en norte de México en la
confluencia de los estados de Coahuila y Durango, en la parte
baja de la cuenca endorreica Nazas-Aguanaval, está formada por
once municipios del estado de Durango12 y cinco de Coahuila.13
De acuerdo a CONAGUA “En esta Región el arsénico es de origen
natural y su fuente principalmente son las rocas extrusivas
presentes en las capas geológicas del suelo” (Pérez Canedo, 2011,
párr. 9).
El hidroarsenicismo en La Laguna
Es de vital importancia reconocer el origen natural del metaloide
y la dimensión antropogénica de su vinculación y manifestación
social. En La Laguna, las decisiones de carácter antropogénico
devienen en el factor determinante del hidroarsenicismo, pues
si bien la planicie aluvial en que se localiza la región explica la
presencia natural del As, la explotación y manejo de las fuentes
subterráneas expresadas en la extracciones de agua subterránea
en volúmenes superiores a la recarga natural han determinado que
las perforaciones sean cada vez a mayor profundidad, alcanzando
capas del subsuelo con altos contenidos de esta sustancia tóxica.
La evidencia de la importancia de factores antropogénicos
en las altas concentraciones de arsénico en las aguas subterráneas
es que en el Acuífero Principal, cuya agua subterránea es la mayor

12 Gómez Palacio, Lerdo, Tlahualilo, Mapimí, San Pedro del Gallo, San
Luis del Cordero, Rodeo, Nazas, Cuencamé, General Simón Bolívar y San Juan
de Guadalupe.
13 Torreón, Matamoros, San Pedro de las Colonias, Francisco I. Madero
y Viesca.

74

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

fuente de abastecimiento de los distintos usos en la región,
registra una recarga de 518.9 Mm3/anuales y un volumen de
extracción de 930.9 Mm3/anuales, esto último aun cuando el
volumen concesionado formalmente es de 642.49 Mm3/anuales
(CONAGUA, 2016).
En la Comarca Lagunera el reconocimiento de la presencia
de arsénico en el agua de bebida data de la década de 1950, así
lo registran documentos de circulación interna de la Comisión
de Conurbación de La Laguna, al señalar que “Desde 1952 hay
reportes en relación al arsenicismo crónico en humanos, que
culminan con el brote de 1962 en que se registró una defunción
en humanos” (Grupo Interinstitucional, 1977).
El reconocimiento del fenómeno es notorio en la década
de 1960 cuando los artículos de investigación científica así lo
documentaron. En ese tiempo la Secretaría de Salubridad y
Asistencia interesada por los casos de intoxicación arsenical
crónica en La laguna, encomendó al Instituto Nacional de
Nutrición el estudio de una de las comunidades más afectadas,
el cual se realizó en 1963 en el ejido de Finisterre Coahuila. Las
conclusiones en cuanto al agua establecieron que:
…es difícil sugerir medidas que tiendan a mejorar sustancialmente la situación de la comunidad; la urgente sin lugar a dudas, estriba en el agua. Se necesita tanto cantidad como calidad; sin embargo, las medidas para lograrlo son difíciles y sobre
todo en el primer aspecto, la solución debe ser regional. En el
segundo, en el aspecto de la calidad, quizá la medida pueda
ser la construcción de una unidad para dotación de agua con
su equipo para potabilizar y quitar el arsénico para aquella de
consumo humano. (Chávez, 1964, p. 432)

75

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

El estudio antes referido tuvo como uno de sus ejes temáticos
la ingestión y excreción de arsénico de una selección de 12 personas
con diferentes grados de manifestaciones de intoxicación y registró
que ingerían de 852 a 1729 mmg./24 horas de arsénico en el agua
de bebida y eliminaban menos del 35% en todos los casos, por lo
que derivado de las altas retenciones observadas concluyó que en
el tratamiento era indispensable suprimir la fuente de arsénico, es
decir, proveer de agua no contaminada a la comunidad. (Tovar,
Enrique, et.al., 1964, p. 448).
En 1966 en una publicación médica se reconocía la
presencia del arsénico en comunidades rurales en virtud de que
el análisis de 193 pozos, como muestra de los 3000 que existían en
la región, mostró que el 37% de ellos no tenían arsénico es decir
que su contenido estaba por debajo de las cifras de tolerancia
aceptadas internacionalmente mientras que el 46.75% registraban
un contenido de arsénico superior a 0.85 mg por litro, máximo
permisible de la época, por lo que se reconocía que tal situación
representaba una grave amenaza para la salud pública (Viniegra,
Gustavo, 1966, p. 606).14
14 El curso de la enfermedad puede ser dividido en 4 etapas, que pueden
sucederse unas a otras o bien superponerse: Periodo hiperhidrótico: las palmas
y plantas presentan una descamación furfurácea acompañada de prurito,
disestesias y sudor, con el mismo aspecto de una dishidrosis inespecifica.
Periodo hiperqueratósico: engrosamientos epidérmicos difusos, en las mismas
zonas palmoplantares (callosidades difusas, globos córneos circunscriptos,
raras veces cuernos epiteliales y otras deformaciones intercaladas por zonas
de piel que suele fisurarse y ulcerarse, y a su vez infectarse) con intenso dolor.
Dificultades para realizar tareas manuales e incluso para caminar. El pelo se
vuelve ralo y quebradizo y surgen lesiones ungueales. Periodo melanodérmico:
aparecen manchas que comienzan en el tronco y se extienden sin afectar las
mucosas. Este trastorno puede no aparecer en el curso de la enfermedad. Período
final: algunas de las lesiones ulceradas de la piel terminan por transformarse

76

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Posteriormente, en 1976 el estudio comparativo de
hidroarsenicismo crónico en dos comunidades rurales de la región
lagunera de México focalizó a los municipios de Francisco I. Madero
y San Pedro de las Colonias en Coahuila, así como el municipio de
Tlahualilo en Durango. Las localidades estudiadas fueron El Salvador
de Arriba en Coahuila y San José de Viñedo en Durango. El estudio
partía del reconocimiento de que en algunos sitios de la Región
Lagunera de México el hidroarsenicismo crónico es endémico
presentando afectaciones a seres humanos y animales y tenía como
propósito conocer las características regionales del padecimiento
y evaluarlo como problema de salud pública expresada en la
disminución de la calidad y la esperanza de vida, así:
… se descubrió que en la población expuesta a altas concentraciones de arsénico las discromías fueron el signo más frecuente, que
afectaron al 31.7 de la población, mientras que el segundo signo en
importancia de frecuencia fue la hiperqueratosis palmoplantar de
la que padecía el 14.8 de los habitantes. Ambas lesiones se consideraron como precancerosas. (Albores, Mariano, 1979, p. 202)

El siguiente año, en 1977 el Grupo Interinstitucional15
tenía como propósito el seguimiento a los estudios que
en carcinomas. Otros enfermos sufren cambios degenerativos e inflamatorios
crónicos: hepatosis, nefrosclerosis, polineuritis con sus secuelas, cardiopatías
y consunción general, exponiéndose a que cualquier proceso intercurrente
produzca la muerte (Centro de Investigación en Materiales Avanzados, 2013,
p. 12).
15 Conformado por la Directora General en Jefe de la Subsecretaría
de Mejoramiento del Ambiente, la Secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos; la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas; la
Dirección General de Servicios Coordinados de Salud Pública en los Estados
y; la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila.

77

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

pretendían precisar las características y magnitud del problema
del arsenicismo y formular programas a corto y largo plazo16
(Grupo Interinstitucional, 1977).
Derivado del reconocimiento de la presencia de alto
contenido de arsénico en el agua de las zonas rurales ya mencionadas,
del impacto en la salud de los habitantes de la zona, así como de
la importante participación de diversos grupos organizados en
torno a la demanda de garantizar agua de buena calidad para el
consumo humano, el gobierno de los diferentes niveles realizó, en
la década de 1980, la sustitución y construcción de sistemas de
abastecimiento de agua así como la implementación de tecnologías
para la remoción de arsénico, particularmente la llamada ósmosis
inversa en pequeñas plantas de comunidades rurales, así como el
abastecimiento de garrafones de agua y clausura de pozos.
En esta década se señaló como factor importante la
sobreexplotación del agua subterránea vinculada al modelo de
desarrollo regional centrado en la producción lechera. Con el
paso de los años tal sobreexplotación se ha incrementado, en
la actualidad de los ocho acuíferos que conforman La Comarca
Lagunera seis presentan déficit en su disponibilidad.
16 En una minuta de una de las reuniones se inscribieron como puntos
sobresalientes los siguientes hechos: reportes de arsenicismo crónico en
humanos que datan de 1952; una defunción humana en 1962 vinculada al
arsénico documentada en la revista Salud Pública de México mayo-junio
de 1964; tesis publicada en 1973 que analiza el caso de una localidad que
registró signos de arsenicismo crónico: hiperqueratosis palmoplantar en 14%
y 31.7 de discromías; afectación, en 1976, a 6,014 bovinos de 11,000 existentes
en 25 establos, de los cuales 1,500 fallecieron; 1,396 registraron secuelas
de intoxicación por arsénico y 3,118 sanaron; la presencia de 0.07 p.p.m de
arsénico en la leche; la queja de un grupo de vecinos de Finisterre, en enero de
1977, de afectación a la salud por la ingestión de arsénico.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 1.
Disponibilidad Media Anual de Acuíferos de La Laguna
Acuífero

Positiva

Negativa (Déficit)

Principal-Región Lagunera

0.000000

-113.432028

Acatita

0.000000

-2.130793

Las Delicias

1.870731

0.000000

Villa Juárez

0.000000

-0.057576

Ceballos

0.000000

-18.656884

Oriente Aguanaval

0.000000

-46.695242

Nazas

15.197121

0.000000

Vicente Suárez

0.000000

-5.721938

Fuente: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, (2018).

Vinculado a la fuerte demanda de agua subterránea en la
región, la profundidad de las extracciones se ha incrementado a
lo largo del tiempo, así las altas concentraciones de arsénico en el
agua subterránea en la Laguna, no solamente no han disminuido
sino que se han incrementado y ampliado, de tal forma que
ahora las localidades urbanas en que se concentra la mayor parte
de la población se enfrentan la necesidad de abastecer de agua
suficiente y de buena calidad a su pobladores.17
17 Hace más de una década, con recursos del Fondo Metropolitano
de La Laguna se evaluaron cinco tecnologías para remoción de arsénico. La

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�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Los significados del hidroarsenicismo
El significado de los objetos, ya sean materiales o simbólicos tiene
origen social y presencia en el mundo interior, se configura a
través de la interacción con los otros y consigo mismo, esto último
mediante la auto-indicación en que se despliegan procesos de
interpretación que determinan las actuaciones de las personas.
El significado que el hidroarsenicismo tiene para los habitantes
de las localidades rurales donde se ubicaron y documentaron
importantes afectaciones a la salud por el consumo de agua con
altos contenidos de arsénico en la década de 1960, se vincula
directamente con las vivencias y experiencias colectivas en la
vida cotidiana en el entorno inmediato y puede ser observado a
través de códigos binarios y círculos concéntricos de proximidad.
En cuanto a los primeros, los binomios ordinario/extraordinario
y propio/ajeno devienen en ejes de análisis, mientras que los
círculos concéntricos se despliegan a partir de la experiencia
autobiográfica de las personas entrevistadas, por lo que se
observan las afectaciones a la propia persona, a los otros con los
que se relaciona de manera directa en un círculo cercano y los

evaluación técnica y económica concluyó que “… no hay una solución única
ya que no en todos los predios en que se ubican los pozos con problemas de
arsénico hay mucho espacio disponible. La tecnología a adoptar debe acoplarse
a cada uno de los sitios en los que se instalaría: si hay espacio suficiente y
se tiene la seguridad de contar con suficientes operadores capacitados se
debe optar por las de coagulación convencional; si el terreno disponible o la
disponibilidad de mano de obra son factores limitante la microfiltración y la
adsorción en medios específicos son soluciones atractivas. En los pozos en que
el agua, además de arsénico, presenta alta dureza y/o conductividad, la nanofiltración es una alternativa a considerar.” (Instituto Mexicano de Tecnología
del Agua, 2010)

80

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros con los que no se relaciona directamente pero sabe de su
existencia.
Lo ordinario y lo extraordinario
En un contexto regional, nacional e internacional de observación
y documentación del fenómeno, los significados socialmente
construidos en las localidades mencionadas se caracterizan por
una dualidad conformada por la reproducción de un discurso
ampliamente extendido que ubica el hidroarsenicismo como
fenómeno reconocido pero a la vez como ajeno, predominantemente,
en lo que concierne a su presencia y sus afectaciones. Lo ordinario
como común o regular y lo extraordinario, en contraposición,
como fuera de lo común permiten visualizar el significado
socialmente construido del hidroarsenicismo.
La revisión de las enunciaciones de sus habitantes de
la zona evidenció un amplio reconocimiento del fenómeno, en
tanto las personas entrevistadas expresaron en su mayoría haber
escuchado algo sobre el fenómeno, mientras que las pocas personas
que dijeron no haberlo hecho, en otro momento de la entrevista
expresaron comentarios al respecto, la revisión detallada de tales
casos mostró que al decir que no habían escuchado algo sobre
el arsénico en el agua, se referían al período de tiempo en que se
aplicó la entrevista, mientras que sus comentarios posteriores
aludían a la situación ampliamente conocida de la década de los
setenta y ochenta en que se detectaron afectaciones a la salud
y se instrumentaron estrategias para abastecer de agua libre de
arsénico a tales localidades. En consecuencia es posible afirmar
que la totalidad de los entrevistados explicita e implícitamente
81

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

mostraron conocimiento, en mayor o menor medida, sobre el
fenómeno del hidroarsenicismo en la zona, por lo que forma parte
del saber común y se convierte en elemento del “mundo natural”
y ordinario del grupo social observado.
Lo propio y lo ajeno
Aunque las 87 personas entrevistadas tenían alguna idea sobre
el hidroarsenicismo, a la mayoría, es decir 54 personas, le fue
imposible ubicar espacialmente su presencia, un poco más de
la tercera parte, es decir 33 personas, sí lograron hacerlo. Esta
situación que podría explicarse a partir del olvido, también
podría observarse como un mecanismo colectivo de negación,
pues como se observa en las figuras tres, cuatro y cinco solamente
los habitantes de dos localidades, Covadonga y Finisterre,
identificaron a su localidad entre las afectadas por el fenómeno. Es
significativo que de 87 personas que reconocen, en menor o mayor
medida, la existencia del hidroarsenicismo en la zona, solamente
ocho consideran a su localidad como una de las afectadas.
Considerando al binomio propio-ajeno como componente de la
significación atribuible al hidroarsenicismo puede afirmarse que
es lo ajeno, lo predominante pues aunque hay reconocimiento del
fenómeno, su presencia, según los entrevistados, es ajena a ellos.
Como ya se mencionó, es significativo que los entrevistados
por lo general visualizan la presencia del hidroarsenicismo de
manera focalizada en localidades cercanas, y hasta contiguas,
pero escasamente en la de residencia. Cabe señalar que todas
las localidades referidas se ubican en la misma zona, lo que hace
suponer que comparten características y
82

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 2.
Reconocimiento de localidades afectadas por el
hidroarsenicismo
Localidad

Núm. de
Entrevistados

Núm. de
entrevistados
que mencionaron
localidades
afectadas

Núm. de
entrevistados
que
mencionaron
SU localidad
como afectada

Colón

7

3

0

Covadonga

7

6

5

El Venado

9

2

0

Finisterre

7

3

3

La Pinta

8

5

0

Lequeitio

6

3

0

Nuevo Mundo

9

3

0

San José de la Niña

9

3

0

San Salvador

7

1

0

Sofía

8

1

0

Vega Larga

10

3

0

Total

87

33

8

…cualidades en cuanto al suelo y comportamiento de
las aguas subterráneas, sin embargo en la percepción de sus
habitantes hay diferencias importantes entre localidades, de tal
forma que se reconoce el hidroarsenicismo en tres localidades:
Finisterre,Covadonga y San Salvador, pero se niega en las demás.
83

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Lo anterior coincide con la situación documentada en
los medios de comunicación y reportes científicos durante la
década de 1960 y 1970. Un ejemplo de lo anterior es el título de
la nota periodística que data de mayo de 1963, la cual señalaba
que “Cientos de personas envenenadas con arsénico en ejidos
laguneros” en el cual se indicaba la duración de la situación
mayor a 13 años; la forma en que se expresaban las afectaciones;
la intervención de la Secretaría de Salubridad y Asistencia en el
tema y; los ejidos afectados como Finisterre, El Salvador, Nuevo
Mundo y Covadonga. Este hecho haría suponer que los habitantes
de estas localidades identificarían, en menor o mayor medida, a
su propia localidad como una de las afectadas por este fenómeno.
Las entrevistas aplicadas en esta zona muestran que así ocurre en
Covadonga y, en menor grado, en Finisterre, mientras que en El
Salvador, Nuevo Mundo y el resto de las localidades se visualiza
como algo ajeno.
La observación a detalle de las enunciaciones de cada una
de las 33 personas que ubicaron espacialmente la presencia del
fenómeno, lo visualizan como algo ajeno a ellos, pues 25 personas
ubican el fenómeno fuera de su lugar de residencia, mientras que
cinco habitantes de Covadonga y tres de Finisterre lo reconocen
en la propia localidad
Las figuras tres, cuatro y cinco muestran íconos que
representan a las personas entrevistadas, los dos primeros
caracteres corresponden a las iniciales del nombre del lugar de
residencia del entrevistado, el tercero al sexo (H para hombre y
M para mujer), mientras que los dos últimos caracteres registran
los años cumplidos al momento de la entrevista.
84

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 3.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Finisterre

Las tres figuras muestran las 33 personas que señalaron
localización de la presencia del hidroarsenicismo. Los ícono
sombreados corresponden a las personas que mencionaron
a su propia localidad entre las afectadas. De siete personas
entrevistadas en Finisterre menos de la mitad, reconocieron a este
lugar como uno de los perjudicados. Destaca que la localidad en
85

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

que hay mayor auto reconocimiento es Covadonga pues de siete
entrevistados cinco mencionaron a su propia localidad como
afectada. En el lado opuesto destaca Nuevo Mundo, incluida en el
conjunto de localidades con hiroarsenicismo de acuerdo a notas
periodísticas y documentos gubernamentales y de investigación
científica de la época, en donde se entrevistaron nueve personas y
ninguna de ellas mencionó a su localidad como afectada.
Figura 4.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de
Covadonga

86

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Figura 5.
Localidades afectadas por el hidroarsenicismo, según los habitantes de San
Salvador

La Proximidad de las Afectaciones y los Afectados
La situación antes descrita contrasta con el amplio conocimiento
de las expresiones visibles de las afectaciones a la salud por el
consumo de agua con altos contenidos de arsénico en periodos
prolongados. El 62% de las personas entrevistadas mencionó
diversas afectaciones del hidroarsenicismo, en general de
87

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

manera recurrente se señalan las manchas en la piel, el cáncer,
la amputación de alguna de las extremidades y la muerte18, tal y
como se muestra en el siguiente relato:
… pues sí, porque aquí a mucha gente se le han llagado sus pies,
pues de que antes, sí hay gente que les salen úlceras en sus pies
o manchas en su piel, sí y este, les van creciendo, hace poquito
se murió un señor, a él le salió una mancha en la espalda, pero
haga de cuenta que la mancha como que se le agrietó, como que
se le hizo muchas grietillas y le supuraba como algo amarillentillo, que porque era el arsénico y le amputaron un pie al señor
y una señora también que se fue, nada más que ya no vive aquí,
se fue para Juárez, esa señora ya falleció, pero ella de aquí era,
pero se fue para Juárez y allá le amputaron un pie, pero a ella le
hacían, le salían unas llaguitas, o sea unas úlceras en sus pies y
pues dicen que es por eso, por el arsénico …. (DIIS, 2009, p. 190)

Dos elementos reiterados en la narrativa socialmente
construida en la zona es la presencia del hidroarsenicismo y,
en segundo lugar, sus afectaciones a la salud, en este contexto
es significativo rescatar la identificación de los afectados en
el entorno de los entrevistados. En un primer nivel se ubican
quienes se visualizan a sí mismos como afectados, en el segundo
los miembros de la familia con quienes tienen proximidad espacial
y en el tercero los conocidos, vecinos y demás miembros de su
comunidad. De los 85 entrevistados 64 personas niegan ser o
conocer personas afectadas en su salud por hidroarsenicismo, las
21 personas restantes son o conocen personas en tal condición.
18 Cabe señalar que ocasionalmente los entrevistados señalaron los
dientes con manchas amarillas como un resultado del hidroarsenicismo, sin
embargo de acuerdo a la literatura especializada no es así, sino que se atribuyen
a los altos contenidos de flúor en el agua de bebida.

88

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Como puede observarse casi la cuarta aparte de los entrevistados
dijo conocer personas con problemas de salud en el entorno
inmediato, lo que es altamente significativo en cuanto deviene en
evidencia empírica de la presencia del fenómeno.
En el grupo de 21 personas afectadas directa o
indirectamente, se encuentran en el tercer nivel de proximidad
a los entrevistados 12 personas que señalan a otros lejanos,
como conocidos, vecinos o amigos. Cinco personas ubican en
un segundo nivel de proximidad a otros cercanos, miembros de
familia extensa o nuclear, mientras que cuatro personas afirmaron
ser ellos mismos los afectados en su salud, a continuación se
presentan algunos de los relatos que lo demuestran.
Como puede notarse en los siguientes relatos, el pasado
y el presente se distinguen con claridad, de tal manera que el
fenómeno se ubica recurrentemente, aunque no se restringe, al
pasado. La mayoría, aunque no todos, ubica temporalmente el
problema en el pasado, a la vez que afirman que en la actualidad
no se manifiesta, aunque cabe señalar que generalmente lo hacen
con expresiones de duda e incertidumbre. Lo recurrente es la
identificación de las afectaciones en lo que aquí se identifica
como los otros lejanos.
… Sí había problemas, de que había arsénico cuando pusieron la
red, había mucha gente enferma de eso, pero ya oríta ya no […]
Pues muchas ya se fueron, estaban malos tenían manchas aquí
negras, en la espalda…

…Hace como 8 años un señor de nombre Chuy Lira de cómo 60
años murió a causa de eso, bueno eso se dijo aquí en el ejido. Pos

89

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

el señor murió por las heridas causadas por las manchas cafés
que le salían en todo el cuerpo.

…Yo he escuchado que unas señoras de aquí tienen granos en
sus manos y le salen unas manchas cafés pero pos no sé qué le
han dicho los doctores. Con ellas habló una doctora de Nuevo Mundo creo que les dió unas pláticas sobre el agua. (DIIS,
2009, pp. 270, 417, 420)

El grupo de entrevistados que alude a los otros cercanos,
expresó tener afectados en la familia generalmente lo hicieron
basándose en diagnóstico o tratamiento médico, sin dejar de
expresar ocasionalmente dudas al respecto.
… Pos a lo mejor sí, no me doy muy bien cuenta pero en la clínica sí salieron a ver a las personas que supuestamente tenían
arsénico, que una tía mía sí tenía unos granos por aquí, dijeron
que era a causa del arsénico de ella, la operaron y todo eso, y
dijeron que era por eso.

… Pos´ sí hay gente que les están saliendo manchas blancas, yo
tengo un cuñado que tiene así como roña y le dijeron hace como
5 años que era por eso. Pero aparte hay mucha gente que tiene
como úlceras…

… Pos´ mi marido tiene sus manos rasposas y dicen que es por
arsénico. Pos no le digo de mi marido, fue con el doctor y le
dijeron que era por el agua, pero quién sabe. (DIIS, 2009, pp.
396, 545, 548)

Los entrevistados que afirmaron ser ellos mismos los
afectados por el hidroarsenicismo fueron capaces de describir
90

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

con gran detalle las afectaciones y el proceso vivido en cuanto
a la identificación del problema, el tratamiento médico y los
resultados.
… Nomás los granos que me han salido y unos me operaron.
Me salieron como… así mire, póngale, como unos jijiotes mire.
Aquí tengo uno mire, también. Asina me empezaron, nomás
me daban comezón a mí, nomás me daban comezón. Pero ya
después ya me dieron la.., como tengo derecho a mi seguro ahí
es en donde […] estoy yendo. Y ahorita ya me la ponen cada
seis meses las citas. A la 71, primero sí cuando me operaron,
orita tendré cinco años que ya me operaron esos granos. Y
no, ya no me han salido así. Pero chiquitos pero así, así como
rasguñitos así nomás. […] hace poquito me toco ir […] y me
dijeron que si me los operaban otra vez estos que le enseñé.
¿Si veda?. […] Y así me salieron unos así también en la espalda. Sí, me operaron unos así como en la espalda. Me operaron
unos tres o cuatro. Y no, ya no, ¿Cómo decirle? Me sacaron
con todo y los retoñitos y así me han salido, pero chiquitos,
pero a como andaba ya no…

… El problema del arsénico …grande porque les digo yo primero
me llevaron, que fui al médico y luego me dijo el dotor -oye ¿Qué
tan lejos vives tú de Finisterre? Y me estaban viendo y le dije yo:
oye yo sé porque me dices y te voy a decir una cosa por qué ¿por
el arsénico que traigo en los pies verdad? y me dijo en verdad que
sí, le dije pos sí yo sé que ahí yo mismo lo agarré ahí y ahí está,
pero pues no hay de otra [fue en esa época]… pero pos no, orita
ya no sentimos ninguna dolencia ni nada […] la hemos llevado
nosotros[…] [le amputaron los pies] Hey […] y tengo otro hermano… sí también un pie y los otros sí se han atendido bien y más
o menos han ido yo creo que a tiempo [¿Usted lo tenía ya muy
avanzado?] Sí ya, […] un médico me quitó, en el talón tenía así
un botoncito y lo cortaron y nomás ahí lo aventaron con eso que
hacen operación y luego empezaba a fluir aquello que me quita-

91

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

ron y ya me llamó al seguro y empezaron a escarbar y a escarbar
y todos los días me hacían viajar hasta allá hasta Chávez y un día
me enojé y dije: mire doctor le voy a pedir un favor, haber dime,
te voy a decir una cosa –si ves que esto ya va pa´ arriba mejor córteme los pies, se quedó serio, serio y dijo una enfermera que me
conocía, ándele doctor contéstele a Don Fernando y no me dijo
nada. Como a los 3 días, es cierto don Fernando, se va a ir más
arriba, más arriba y me habían dicho que me iban a mochar poquito debajo de la rodilla y ya pa´ cuando me llevaron a la camilla
ya me llevaban arriba de la rodilla ¿y ya qué hacía? […] estaba un
compañero que se iba a mochar un pedacito nomás, así la punta
de los dedos y no me lo cree, pero dicen, todavía no lo he visto yo,
que ya no tiene ni manos… (DIIS, 2009, pp. 82, 248)

Reflexiones Finales
Las características naturales de la Comarca Lagunera determinan
la presencia de arsénico en capas profundas del suelo. Las
decisiones expresadas en extracciones de agua en volúmenes
superiores a la recarga natural conllevan a la extracción de
agua con altos contenidos de este metaloide, cuyo consumo
en el agua de bebida por largos periodos ha determinado
importantes afectaciones a la salud en los habitantes de una
zona rural de la comarca. A más de 40 años del reconocimiento
del hidroarsenicismo, las enunciaciones de los habitantes de la
zona afectada muestran una dualidad constituida por el amplio
reconocimiento del fenómeno y las afectaciones a la salud y, a
la vez, la atribución situacional hacia los otros, en este caso, las
otras localidades, cercanas o contiguas a su lugar de residencia.
Con base en los medios de comunicación locales, Finisterre
es identificado tanto al interior como al exterior de la localidad
como el más afectado, sin embargo tanto en las notas de los
92

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

periódicos locales, como en los artículos científicos, el problema
trasciende a esta localidad y abarca a otras localidades cercanas
entre las cuales solamente en Covadonga se autoreconocen como
afectados. El hecho de que en general la población de la zona
atribuye a otras localidades, antes que a la propia, la presencia
del hidroarsenicismo, sugiere la construcción colectiva de lo que
podría denominarse atribución situacional, a partir de lo que
Heider denominó atribuciones 19 término que se ha vinculado a lo
“social” o “causal”, para el caso aquí tratado la denominación de
atribución situacional tiene mayor pertinencia en cuanto alude a
una situación en la que nadie desearía estar pero que sin embargo
está. Ello ocurre como respuesta a la disyuntiva que plantea, por
un lado, una realidad indeseable objetivamente reconocida y, por
otro lado, la necesidad de auto percibirse “a salvo”, de tal forma
que explícitamente se reconoce la existencia del fenómeno en la
zona pero a la vez se niega para el lugar de residencia. La atribución
situacional expresa un mecanismo de estabilidad emocional y de
sentido, que como lo demuestra este caso consiste en reconocer
el fenómeno pero ubicarlo en el exterior, aun cuando ese espacio
se localice a escasa distancia.

19 “Fritz Heider profundizó en el estudio de las atribuciones. Desde
su postura se conciben como la forma que tienen las personas para emitir
juicios sobre los fenómenos que los rodea,[…] Estas atribuciones Heider las
nombró atribuciones internas y externas (El-Sahili, 2016) […] Las atribuciones
externas “se generan cuando una persona considera que la causa de un
fenómeno es ajena a determinado individuo; cuando cree que alguien no tenía
opción para elegir porque el elemento exterior determinó (...) algún tipo de
dominio sobre la conducta” (El-Sahili, 2016, p. 47). Es decir que la persona no
se siente responsable de su comportamiento […] las atribuciones internas […]
“se generan cuando una persona considera que el resultado de la acción de un
sujeto depende de las características inherentes a él” (Muñeton Clavijo, 2020)

93

�Hilda G. Hernández; Adriana del C. Enríquez; José A. Morales / Hidroarsenicismo

Referencias Bibliográficas
Albores, A. C. M., Tellez I., Valdez, B. (1979). Estudio comparativo de hidroarsenicismo crónico en dos comunidades
rurales de la Región Lagunera de México. Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana, 86. México.
Altamirano, M., Delgado, V. y Fuentes, S. (2020). Cabello humano para valorar la exposición a arsénico en usuarios de
agua contaminada de la comunidad de La Fuente, en La
Paz, Centro, León. Revista Torreón Universitario, Vol 9, (25),
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

El discurso urbano, hacia una interpretación
teórico-metodológica de la intervención política en
la ciudad
Urban discourse, towards a theoreticalmethodological interpretation of political
intervention in the city
Tonatiuh, Morgan1

Resumen: La creación de espacios de exclusividad social en áreas
públicas por medio de intervenciones políticas, son una muestra
de la inserción de una visión hegemónica de la ciudad. Ello, genera
representaciones, discursos y prácticas que, establecen significados con
respecto al lugar. El objetivo de esta investigación es mostrar cómo las
acciones políticas construyen fronteras, físicas y simbólicas, de sentido
territorial en espacios de convivencia social. Un contexto donde se
simboliza a un actor social, el otro, quien es expulsado del espacio
público. Los resultados muestran cómo la representación política de la
ciudad genera otro tipo de discurso, uno que emerge del espacio urbano,
donde el actor expulsado, a través de sus relatos, diálogos y narrativas
da vida un adversario político. El discurso del expulsado es importante
para la investigación social, porque muestra: un proceso invisible, un
actor anónimo y un proceso histórico que son parte de la ciudad.
Palabras clave: espacio, discurso, política, otredad, territorio.
1 Universidad Autónoma de Baja California Sur, México. Correo
electrónico: pimenia@hotmail.com

99

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Abstract: The creation of spaces of social exclusivity in public areas
through political interventions, are an example of the insertion of a
hegemonic vision of the city. This generates representations, discourses
and practices that establish meanings with respect to the place. The
objective of this research is to show how political actions build borders,
physical and symbolical, with a territorial meaning in spaces of social
coexistence. A context where a social actor is symbolized, the other,
who is expelled from public space. The results show how the political
representation of the city generates another type of discourse, one that
emerges from the urban space, where the expelled actor, through his
stories, dialogues and narratives gives life to a political adversary. This
speech of the expelled is important for social research, because it shows
an invisible process, an anonymous actor and a historical process that
are part of the city.
Key words: space, discourse, politics, otherness, territory.

100

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Introducción
Hablar del discurso es remontarse a una corriente de pensamiento
en torno al signo lingüístico y sus aplicaciones, desde Ferdinand
de Saussure, Charles Sanders Pierce a Michel Foucault, donde
se presenta y se piensa al signo lingüístico como parte de una
multiplicidad de textos que, circundan al hombre dentro de
un contenido informático ilimitado. No obstante, la reflexión
en torno a la construcción de sentidos, inevitablemente,
vincula a las prácticas y representaciones sociales con un
conocimiento subjetivo que se torna en objetivo por medio de
esta conceptualización y, con ello, es posible analizar contenidos
ideológicos, imaginarios y creencias que norman el actuar, pensar,
percibir y aprehender la realidad.
Fue Michel Foucault, quién vio en la práctica discursiva
una forma peculiar de establecer normas sociales en periodos
históricos. Ello, llamó su atención, porque a través de este tipo
de análisis social se muestran, conceptos y formas retóricas
con respecto a la construcción de personas, objetos y espacios,
es decir, el discurso determina a los sujetos, y con ello, a las
formas de dominio, control y manipulación. Esta forma de
análisis histórico, además, muestra cómo operan los regímenes
políticos, pues deciden qué tipo de discurso deben ejecutar para
construir a los sujetos con respecto a su identidad y su realidad.
Así, consecuentemente, se crea un sentido estructural que,
jerarquiza, organiza y clasifica al hombre, pues se le simboliza y,
con ello, se le sujeta a las formas del dominio por medio de una
ejecución semiótica que, deriva en fronteras sociales, identitarias
y territoriales.
101

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ello pone al descubierto cómo opera la estructura política,
jurídica y económica del capital, la cual genera ideologías y prácticas
por medio de complejas representaciones, sentidos de significado,
que son parte de la realidad cotidiana de toda sociedad. Este
contexto de complejidad social, trae a otro autor importante que
es parte de la corriente estructuralista, Claude Lévi- Strauss, quién
mostró la importancia de la corriente lingüística para el estudio
de fenómenos socioculturales, porque la estructura del capital
no sólo se enfoca en la creación de formas políticas de dominio,
sino, también, genera una producción sociocultural extensa y,
con ello, experiencias y percepciones a través de expresiones,
arquitectónicas, artísticas, comunicativas, tecnológicas, etc., donde
imágenes, colores, olores, sonidos y objetos dan vida a paisajes
ficticios. Un mundo ilusorio que narra y estructura al hombre, ya
sea por medio de formas de vestir, alimentarse, entretenerse, viajar
o habitar, todo forma parte de una mercantilización de la realidad
y, una estructuración de las economías locales a una global. Por ello,
las representaciones, prácticas y discursos son tres conceptos clave
que ayudan a comprender la construcción de lenguajes semióticos,
el uso de signos, en torno a la estructura socioeconómica del capital
que, se apropia y explota recursos, ya sean: humanos, económicos,
ambientales, paisajísticos, naturales, socioculturales, mentales,
etc., fragmentando al hombre, su espacio y experiencia cotidiana
de la realidad.
Qué es el discurso político
El discurso es una práctica social que, usan las personas en el
contexto de su vida cotidiana para comunicarse entre sí y, ejercer
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

acciones sobre su contexto inmediato de interacción. Al enunciar
o expresar posturas personales, junto a otros, manifiestan
situaciones que les conciernen y afectan, como lo son, las
problemáticas que viven en común al interior de una comunidad,
donde se hace manifiesto una perspectiva subjetiva y, con ello se
puede acceder a una dimensión humana, histórica y social. Para
Anthony Giddens (2011) el discurso es una conciencia práctica
que reflexiona sobre sí misma, cuál es su papel en el mundo, por
qué se generan acciones, para qué se interacciona junto a otros
y, qué tipo de experiencias se viven. Este autor ve al discurso
como un agente social determinado por circunstancias, porque
aglutina a personas dentro de un tiempo y un espacio y, con ello,
se establecen significados con respecto a un lugar, lo cual deriva
en un sentido sociocultural y territorial. Además, esta conciencia
discursiva expresa el accionar de actores sociales, el cómo
generan sus identidades, espacios y formas de interacción con
respecto a otros. Y, sobre todo, este autor considera al discurso
como un fenómeno comunicativo que enlaza a varias personas y,
con ello, se hace visible su condición social y realidad, lo que es el
acontecer de su día a día. Un hecho que, deriva en una delimitación
entre dimensiones subjetivas con respecto a situaciones, ya sean,
sociales, culturales, urbanas, políticas, económicas, religiosas,
históricas, etc., donde la reflexividad del actor social explica
cómo construye su entorno. De ahí que, se considere al acto
reflexivo, como el punto nodal en la construcción del discurso,
pues, se simbolizan las formas del vivir, aprehender y relacionarse
socialmente, ya sea al interior de un círculo familiar, con amigos,
comunidades o la sociedad en general.
103

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

La propiedad de la reflexividad tiene que ver al mismo tiempo
con la descripción de una situación y con su construcción, en el
sentido de que describirla es construirla. Asimismo, la reflexividad se relaciona, simultáneamente, con el entendimiento de
aquello que está aconteciendo y con la explicación de dicho entendimiento. (Iñíguez, 2006, pág. 47)

Por tanto, el discurso (Salgado, 2019) genera que, personas
y grupos sociales interactúen, construyan, perciban y aprehendan
la realidad en torno a otros, ya sea en espacios de poder, de carácter
personal o ante una institución, religiosa, política, comunitaria,
etc. Ello, genera diversas posturas comunicativas, generando,
así, diálogos, relatos y narrativas que, muestran cómo un actor
se involucra, expresivamente, en asuntos sociales al integrar un
contexto de acción social, al compartir posturas en común.
Estas formas expresivas pueden ser verbales o no
verbales, como los discursos visuales o sonoros, los cuales son,
también, parte de una complejidad lingüística, que se añade
al contexto de interacción humana. Además, el discurso, no
sólo usa palabras escritas o habladas, sino también construye
sentidos de significado a través de imágenes, sonidos, gestos,
objetos, movimientos, cuerpos, etc. Esto muestra que, el
discurso es un campo amplio de comunicación humana y emplea
una infinidad de objetos para constituir una multiplicidad de
lenguajes y formas expresivas. Esta capacidad representativa se
concreta a través de la imaginación humana, donde el uso de
signos e imágenes generan una infinidad de lenguajes en torno
a objetos que son parte de la percepción humana, donde el
hombre integra una mediación simbólica (Méndez, 2014) con
104

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

respecto a todo lo que percibe, pues el hombre dialoga ante un
entorno paisajístico que le circunda, con el cual se identifica. El
discurso es, por tanto, una forma de conocimiento importante
donde las posturas subjetivas adjetivaban la realidad y
establecen formas de territorialidad, es decir, se crean formas de
percepción, expresión y de acción con respecto al mundo social,
el cual, también, es mediado por cuestiones políticas, religiosas,
comunitarias, según sea el caso.
Así, el discurso como concepto guía, sitúa al investigador
dentro de un contexto social con vínculo a condiciones históricas,
políticas, culturales, económicas, urbanas, donde se conforman
formas del existir, ser y percibir, sean individuos, grupos,
asociaciones o comunidades. El discurso al ser un producto
derivado del pensamiento humano, es, sobre todo, una práctica
social. Es decir, es una estructura mental y sociocultural que, es
tangible y legible a través de: formas de pensar, hablar, interactuar,
ver, etc., lo cual conecta al intérprete del discurso con posturas
humanas profundas, como las creencias, ideologías, costumbres,
tradiciones, hábitos, modos de vida históricos, usos del espacio,
memorias colectivas.
Por ello, la realidad social constituida a través del discurso,
siempre está vinculada al actor y sus condiciones sociales,
históricas y materiales, manifiestas en el espacio. Pues, el discurso
hace posible aprehender la materialidad física, el contexto
inmediato de acción, y, el pensamiento humano manifiesto en
los diálogos, relatos y narrativas, donde se observa desde fuera,
desde la distancia a, los sujetos, objetos y sus formas de concebir
lingüísticamente su realidad. Así, la práctica discursiva, muestra
105

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

al investigador y a todo observador, una concepción subjetiva que
es parte de procesos económicos, políticos, jurídicos, culturales y
urbanos.
Hablar de discurso es, ante todo, hablar de una práctica social,
de una forma de acción entre personas que se articula a partir
del uso lingüístico contextualizado, ya sea oral o escrito. El discurso es parte de la vida social. Desde el punto de vista discursivo, hablar o escribir no es otra cosa que construir piezas textuales orientadas a unos fines y que se dan en interdependencia
con el contexto (lingüístico, local, cognitivo y sociocultural).
Nos referimos, pues a cómo las formas lingüísticas se ponen
en funcionamiento para construir formas de comunicación y de
representación del mundo real o imaginario. (Blancafort, 2002,
pág. 15)

Por consiguiente, es necesario ver el punto de vista de la
psicología estructural de Jean Claude Abric (1994) quien establece
que, las representaciones y prácticas sociales junto al discurso
son parte de un mismo sistema y, no es posible comprender este
sistema sin la mutua interacción entre estos tres elementos que
hacen posible una objetivación de la realidad. “Es por eso que,
la casi totalidad de los investigadores están de acuerdo con
el principio que sigue: las representaciones y las prácticas se
generan mutuamente. No se puede disociar la representación,
el discurso y la práctica. Forman un todo. Sería vano buscar si
la práctica produce la representación o es a la inversa. Es un
sistema”. (Abric, 1994, pág., 207)
Este punto de vista, ve al discurso como una forma
objetiva y como una estructura que ubica el contexto de acción
social donde se narran e inscriben las situaciones históricas,
106

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

colectivas y cotidianas. Por ello, el discurso ordena al actor social
“agente” en torno a una institución y una relación de poder que,
estructura un sentido práctico (Bourdieu, 2007) de la vida. De
ahí que, el discurso es la vía de encuentro ante las prácticas y
representaciones y, en consecuencia, puede integrarse un análisis
sociológico, porque el discurso…
Puede abrir alternativas y contribuir a crear condiciones de
posibilidad para que los agentes […] construyan sus propios
puntos de vista sobre ellos mismos y sobre el mundo social,
y hagan manifiesta su posición en el mismo. Es decir, que los
agentes puedan explicar el punto a partir del cual ellos se ven a
sí mismos y ven el mundo, y de este modo, hacer comprensibles
sus prácticas y sus percepciones sobre ese mundo”. (Gutiérrez,
2005, pág. 76)

Por tanto, no es posible hacer una lectura analítica
de la sociedad sin el vínculo entre estos tres conceptos, el
discurso, la representación y la práctica, sobre todo, porque
por medio de estos tres conceptos se proyecta una conciencia
e ideología colectiva, donde personas comparten afinidades,
contradicciones y tensiones, que derivan en un contexto de
política. Si bien se muestra una afinidad ideológica, también se
muestra una diferencia que los agrupa y clasifica políticamente.
Derivado de ello, el discurso se inserta en la política porque su
accionar, delimita, simboliza y construye al otro, el adversario,
pues, esta red de relación en común genera una autoidentificación que establece una frontera política. Por tanto,
la figura del adversario expresa una postura discursiva desde
un nosotros con respecto al otro, es decir, genera un contexto
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

de acción social. Un contexto comunicativo donde la postura
del adversario hace posible un diálogo ante otro actor y, en
consecuencia, otra perspectiva social. De hecho, el discurso
político guarda una fuerte posición etnocéntrica, pues, remite a
un grupo social o comunidad en específico, donde se comparte
experiencias por medio de una relación simbólica y territorial,
donde un grupo se contrapone la postura del otro. Así, este
contexto muestra al observador una circunstancialidad y
condición social específica.
Podemos asumir que el discurso político también expone temas
preferidos. Ante todo, el discurso político será primariamente
sobre política […] Debemos esperar manifestaciones típicas, relacionadas con los sistemas políticos, ideologías, instituciones,
procesos y actores políticos y eventos políticos. En pocas palabras, mucho del discurso político es reflexivo […] Ellos hablan
sobre adversarios y enemigos políticos y sobre políticas y las
malas gestiones de presidentes, gobiernos o parlamentos previos. (Van Dijk, 1999, pág. 39)

Este proceso comunicativo de retroalimentación mutua
entre distintos actores, a través de la figura del adversario,
despliega un significado de lo opuesto. Y, es por medio del canal
comunicativo entre el adversario y la autoridad política que, el
observador puede ver y concebir las representaciones discursivas
y dinámicas del ejercicio político, donde, el antagonismo entre
actores despliega la frontera de la diferencia y organiza al discurso
político. Por ello, el discurso y sus distintas representaciones
tienen una fuerte presencia dentro de todo contexto social,
porque, materializa las conciencias y pensamientos con respecto
a la ciudad y sus espacios. Entonces se considera que…
108

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es en la lucha política como proliferación de discursos donde se
desenvuelve la conciencia social en su más alto nivel […] Vista
desde la perspectiva lingüística de la cuestión de la hegemonía,
el terreno específico de la política es la construcción discursiva
propiamente dicha. La política se presenta como la lucha de
fuerzas antagónicas con articulaciones discursivas que tratan
de incidir, invadir y construir el campo discursivo del adversario. […] Esto implica apropiar y re-articular los elementos del
discurso del adversario o interlocutor en un nuevo conjunto de
sentido. (Mayorga, 2003, págs. 271-272)

De ahí que, para comprender el contexto de acción y
ejecución del discurso político, la figura de Ernesto Laclau
(1987) es fundamental, sobre todo, porque este autor habla del
anti-discurso del adversario político, lo cual establece una nueva
forma de ver lo social. Esta visión política por medio del actor
adversario, muestra cómo una colectividad que se opone al
ejercicio y acciones políticas, poseen la capacidad de romper con
la concepción estructural del espacio capitalista, al mostrar otras
realidades y pensamientos que, también, son parte de la sociedad.
Por ello, este autor, por medio de una condición colectiva y
adversativa, muestra una abertura del espacio político en base a
una oposición entre actores. Ello, expone un ciclo de continuidad
interactiva a través del discurso, porque, al ser una práctica social,
se auto-regenera, es decir, se nutre de los procesos interactivos,
donde una dimensión colectiva impone nuevos sentidos de
significado. Así, el discurso posee la capacidad de aglutinar a una
totalidad y, también, puede construir otro tipo de relato, uno que
difiere de las posturas oficialistas, donde se viven problemáticas
a nivel grupal, comunitario o personal.
109

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

De modo que, esta noción simbólico-adversativa, lo
ideológico, permite integrar a nuevos elementos que le asignan
un nuevo sentido a la estructura cerrada del sistema político,
jurídico y económico y, para lograrlo, Laclau aplica la teoría del
estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure (1990).
Este autor considera al lenguaje como una estructura fija y
cerrada que, en base a relaciones de oposición entre distintos
elementos, los signos, crea nuevos sentidos de significado, lo cual
deriva en la construcción de nuevas formas de representación y
aprehensión de la realidad, porque, en el espacio estructurado y
cerrado del lenguaje, cada nuevo elemento que se contrapone a la
estructura fija y ello, asigna un nuevo sentido y significado, esto
abre la estructura cerrada y rígida del sistema lingüístico. Así,
de igual forma, Laclau ve en esta lógica estructural del lenguaje
a la estructura del sistema capitalista y el espacio vivencial que
genera. Por ello, considera la posibilidad de ir más allá de esta
estructura cerrada del capitalismo y busca construir un nuevo
sentido social por medio del discurso del adversario político y,
con ello, articular nuevas posibilidades de integración política
y social. Así, sólo a través del discurso y su dimensión política e
ideológica se puede constituir una emancipación social.
No obstante, se resalta que la postura de Ernesto Laclau
se enfoca, principalmente, en la relación de hegemonía social
(Laclau, 1987) que ejerce una clase con respecto a otra, donde la
actitud hegemónica genera las fronteras que dividen socialmente
a los individuos, pues, el concepto de hegemonía da vida a una
élite y una masa popular que, no tiene nitidez social. Este vínculo
adversativo entre estos dos elementos, la élite y la masa popular,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

se integran dentro de la lógica comunicativa del discurso político,
donde lo ideológico simboliza y articula posturas y, con ello,
las diferencias enunciativas de distintos grupos. Debido a que,
por medio de la dimensión ideológica del adversario político se
articula otro ámbito de significado ante el orden hegemónico y
estructurado por medio de lo jurídico, político y económico. De
ahí que, la ideología como forma de pensamiento genera una
postura reflexiva, una conciencia crítica donde se cuestiona a la
autoridad y su actuar. Esta postura hace posible articular otro
tipo de consciencia y sentido social, porque cada persona puede
generar sus concepciones ideológicas en base a sus creencias y
vivencias, y con ello, emitir juicios de valor éticos con respecto a
la realidad.
Así mismo, se considera a Louis Althusser (2005) quién ve
en lo ideológico a una dimensión del pensamiento con potencial
político y revolucionario, porque, considera a lo ideológico como
parte de toda concepción representativa de la realidad, al grado
que, a veces, resulta imposible separarla de la experiencia del
mundo vivido. Además, establece que, lo ideológico expone cómo
se articula un dominio omnipotente por encima de la voluntad
del hombre y su sociedad, donde, este dominio configura una
falsa conciencia que, obliga al hombre a aceptar un dominio
de sujeción y explotación política. Pues, esta falsa conciencia
establece la representación de una ilusión que engaña a la razón y
pensamiento lógico del hombre con respecto a él y su mundo. De
ahí que, la ideología está presente en imágenes, representaciones,
personas, edificios, prácticas, discursos, etc., y, ello, hace posible
un sistema, una falsa ilusión que, termina por estructurar política,
111

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

jurídica y económicamente al hombre y su sociedad. Sin embargo,
lo interesante de esta postura de Althusser es que, este hecho
también, deriva en la producción de un sentido inverso, contrario
a la falsa ilusión del sistema político, jurídico y económico,
donde emerge la consciencia colectiva del adversario político,
al ser parte de los conflictos, apropiaciones, desplazamientos,
expulsiones, fronteras y distanciamientos, experiencias sociales
que, inevitablemente, generan un contexto de antagonismo
político.
Las ideologías también establecen vínculos entre el discurso
y la sociedad. En un sentido, las ideologías son la parte cognitiva del poder. Como en el caso del conocimiento social, las
ideologías supervisan cómo los usuarios del lenguaje emplean
el discurso en tanto miembros de un grupo u organizaciones
(dominantes, dominados, competidores), y de ese modo también tratan de realizar los intereses sociales y resolver los conflictos sociales. Al mismo tiempo, el discurso es necesario para
la reproducción de las ideologías de un grupo. (Van Dijk, 2000,
pág. 27)

Por ello, la ideología es un elemento importante para la
integración de un nuevo tipo de discurso político, es un dominio
simbólico que está presente en todo el espacio social y genera
contradicciones y tensiones entre personas, grupos, comunidades
e instituciones. Lo ideológico es un campo de calor social donde se
fijan posturas, ya sea, con respecto a nociones religiosas, políticas,
sociales, de raza, de género, etc. Se extiende de forma orgánica en
todos los aspectos de la realidad y, por tanto, no puede separarse
de la forma expresiva del discurso.
112

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

La intervención política en lo urbano
Para Jan Mosedale (2011), los términos de la teoría política
económica marxista, muestran cómo operan en realidad las teorías
del desarrollo, pues, considera al desarrollo como una política
global que generan un intercambio desigual, donde las ganancias
fluyen de los países del tercer mundo hacia los países del primer
mundo. De ahí que, la ejecución de este tipo de política sólo
favorece al país o ciudad, la cual es sede del capital transnacional.
Asimismo, este autor ve en las dinámicas en torno al consumismo,
una producción social que, deriva de un hecho político donde se
da vida a la estructura hegemónica del capitalismo global. Un
sistema que se caracteriza por establecer significados en torno
a: 1- Una economía que construye un tipo de sociedad. 2- Genera
una relación entre proceso económico y significado social.
3-Configura representaciones socioeconómicas a través de:
signos, símbolos y discursos. 4- Produce bienes socioculturales
de consumo.
En este proceso, el actuar del discurso y la práctica
política son un sinónimo del poder capitalista, de ahí que, el
discurso político se considera una pieza fundamental para
establecer modelos de desarrollo, pues, representa y reproduce,
fielmente, la visión hegemónica de una clase dominante, porque,
estructura normas sociales e influye la sociedad, reproduciendo
el dominio social. Por ello, considera que, el discurso político
muestra cómo se perpetúa el domino de una clase social por
medio del gobernante en turno, quien avala y justifica los
modelos de desarrollo ideales, terminando, así, por beneficiar al
empresario poseedor del capital. Esta es una práctica “arraigada”
113

�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

en el ejercicio administrativo de todo gobierno que, muestra la
obscura relación entre política y economía, donde el político
se encarga de justificar y legitimar los modelos de desarrollo
en beneficio del capital hegemónico, a través de la explotación,
apropiación y saqueo territorial. Sobre todo, porque, el sector
privado siempre buscará que sus inversiones sean rentables,
reconfigurando con ello, espacios, experiencias y comunidades.
Por ello, el capital transnacional siempre busca invertir en zonas
urbanas, donde genera desarrollos en torno al comercio, turismo,
zonas residenciales, oficinas, etc. Pues se considera a la renovación
de espacios urbanos como, altamente, rentable, porque, sólo se
requiere un acuerdo “oscuro” con la autoridad política quién
se encarga de los trámites administrativos para iniciar dichos
desarrollos, una situación donde, el espacio de la ciudad es objeto
de privados que invierten su capital en busca de reproducirlo.
Así, el estado y su poder político se ajustan a la dinámica
de la lógica de la libre empresa, por ello, el aval del poder político
es fundamental, porque modifica la propiedad pública, en busca
de que, agentes privados administren de forma eficiente los
bienes públicos, pues ya son inservibles e inoperables. Pero, para
atraer las inversiones privadas y generar está dinámica en torno al
capital, primero, la autoridad debe comercializar al lugar y, para
ello, crea un producto urbano en base a un paquete de bienes y
servicios que ofrecen: transporte, hospedaje, alimento, bebida,
actividades recreativas, entretenimiento, etc. Este producto
urbano es en sí, es un artefacto cultural (Appadauri, 1991), un
capital simbólico (Harvey, 1992) que modifica la vida social, pues
la creación de este producto dentro del espacio de la ciudad, genera
un tipo de consumo específico. Entonces, estos dos procesos, la
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comercialización y el consumo del espacio en la ciudad, deriva
en una imposición vertical de significados socioculturales, los
cuales se advierten en: objetos, textos (publicidad), espacios,
edificios, etc., por medio de la intervención política. Pero, esta
comercialización del lugar sólo es rentable para el capital si, el
sitio que se oferta, cuenta con un entorno construido, el cual,
en la mayoría de los casos, se constituye a través de fondos
públicos. Una acción política, “necesaria”, donde la autoridad
remodela el espacio público para ajustarlo a las necesidades del
desarrollo privado. Así, consecuentemente, en esta intervención,
“estratégica”, el inversionista privado disputa lugares de
explotación comercial, lo cual deriva en un conflicto entre el
ciudadano local e inversionista. De ahí que, dos grupos sociales
se enfrentan y, hacen evidente quién y para quién se crean los
espacios públicos, sobre todo, porque el inversionista privado
genera un conflicto ante el nuevo uso social que genera en el
espacio público, pues busca establecer una nueva experiencia,
“comerciable”, del lugar. Por ello, este conflicto urbano que
acontece en el espacio público es una disputa ante otro tipo de
práctica, innovadora y competitiva, la del capital privado que
llega a la ciudad y ve al espacio público como una oportunidad,
“interesante”, de negocios.
Por tanto, la modificación del espacio urbano indica
consecuentemente una nueva etapa de la ciudad en su
conformación interna, donde una visión de modernidad se
instituye, la generación de oportunidades de negocios por medio
de una comercialización del espacio. Esta nueva visión modifica
el uso y acceso a áreas públicas por medio de la creación de un
producto urbano, el cual crea una nueva experiencia del lugar
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

a través de una estética que se comercializa y es visible en la
modificación de: aceras, edificios, fachadas de casas, avenidas,
parques, jardines, monumentos, etc., donde se les asigna un nuevo
color, se colocan luces, se agregan ornatos decorativos en busca
de captar la mirada, entonces, la ciudadanía debe de adaptarse
a esta nueva concepción paisajística y estética del espacio. Ello,
genera una denominación ambigua de qué es lo público y crea
una problemática que permite comprender las transformaciones
territoriales de la ciudad, porque muestra cómo se impone un
nuevo orden sociocultural, el del neoliberalismo por medio de la
comercialización del espacio urbano. Esta nueva denominación
urbana, integra una trama de significado social en la ciudad,
donde el patrimonio histórico-cultural y zonas circundantes, se
ven sujetos a generar zonas, “netamente”, exclusivas de consumo.
Para ello, la autoridad política ejerce acciones de ordenamiento
social en estas zonas, pues se consideran como estratégicas
para el ejercicio político y la reproducción del capital. Así, un
centro histórico se torna, por medio de la acción política, en un
activo importante para el mercado, porque genera un producto
innovador y competitivo (Hartmunt, 2016) de consumo que
vende a la ciudad, al poseer elementos ideológicos, como la
memoria colectiva, identidad e historia territorial del lugar.
Ello, deriva en una transformación de la percepción del lugar
y experiencia humana, lo cual termina por edificar un nuevo
espacio de interacción social y flujo urbano en la ciudad.
Bajo la lógica del urbanismo neoliberal, el espacio urbano se
constituye como una mercancía producto del accionar de desarrolladores inmobiliarios, operadores turísticos y gobiernos de

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todos los niveles, de forma que las ciudades devienen en marcas
registradas, experiencias o estilos de vida para ser comercializadas y consumidas por élites locales y globales con capacidades económicas diferenciales. Estos usos de la ciudad como
valor de cambio y reserva de valor entran en conflicto con aquellas prácticas ligadas a su valor de uso, es decir, a las apropiaciones que los habitantes de la ciudad hacen del espacio urbano
en la reproducción de la vida urbana. (Mancilla, 2019, pág. 13)

El patrimonio, al ser usado como una herramienta de
intervención urbana, pues se le constituye como un escenario
constructor de narrativas y experiencias, ello, muestra cómo
opera la dinámica del consumismo dentro del contexto de
la vida cotidiana. La finalidad de la intervención urbana en
torno al espacio próximo al patrimonio histórico y cultural, es
generar una eliminación de la experiencia negativa del lugar,
para ello, se eliminan los elementos nocivos que puedan afectar
el, “nuevo”, significado comercial y turístico que vende a la
ciudad. Pues, esta acción busca higienizar al espacio público
por medio de una eliminación de todo aquel elemento negativos
que afecte la imagen estética que vende al lugar y, esto termina
por alterar el desarrollo de las prácticas cotidianas del habitante
común, quién entra en conflicto territorial ante esta nueva
denominación del espacio público. Por tanto, se considera que
esta nueva perspectiva, “neoliberal”, de la ciudad busca eliminar
la experiencia histórica, colectiva y cotidiana del ciudadano
común, para así, vender una nueva experiencia urbana de la
ciudad y, con ello, generar dinámicas en torno a comercios por
medio de sonidos, olores, gustos, percepciones que, se ofertan
en: restaurantes, hoteles, transportes, zonas de entretenimiento
diurno y nocturno, zonas peatonales, playas, zonas industriales,
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

áreas culturales, etc., espacios que narran a la ciudad y generan
una nueva conceptualización del lugar. Para lograr este objetivo, a
través de la intervención urbana, la autoridad política reglamenta
las prácticas que se consideran negativas para el nuevo concepto,
“comercial”, del espacio público, lo cual expone a un actor
vulnerable que depende del acceso al espacio para poder subsistir.
La esfera pública se encuentra conformada por la confrontación entre diversos públicos que pugnan por el espacio. De ese
modo, la tensión en el espacio público aparece de igual forma en
los casos donde los sectores más vulnerables se auto-gestionan
a partir de una serie de prácticas de las denominadas informales que, si bien a primera vista parecen espontáneas, en realidad
están profundamente organizadas. Estas prácticas, además, la
suelen llevar a cabo actores sociales percibidos por el imaginario hegemónico, como sectores naturalmente excluible del
espacio público –migrantes, trabajadoras sexuales/prostitutas,
vendedores y vendedoras ambulantes, personas que viven en la
calle, cartoneros y cartoneras, etc.-, pero que hacen de la calle
su refugio, campo de juegos o medio de subsistencia. (Mancilla,
2019, pág. 18)

Esta postura conlleva a formular una pregunta obligada,
¿qué criterios justifican la exclusión del espacio público de estos
actores vulnerables que se consideran como nocivos? Cuando
el sentido de lo público es connatural a todo el habitante de la
ciudad. Esta situación pone al descubierto un sentido ideológico
(Althusser, 2005, Thompsom, 1998) en torno a la ciudad, donde
el discurso y acciones políticas manifiestan la creencia de que el
espacio público sólo es para el uso y disfrute de una clase social
en específico, las “élites” que, ostentan el poder socioeconómico,
lo cual les atribuye la facultad de excluir del entorno urbano
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a ciudadanos “no deseados”, porque afectan la nueva imagen
y experiencia “estética” con la que se identifican como una
comunidad “exclusiva”.
Por estas razones, esta nueva representación del espacio
público expone “claramente” cómo el discurso político genera
una “estructura de significado” social a través del diseño del
lugar como: avenidas, parques, jardines, plazas, monumentos,
aceras, etc., donde la autoridad política los interviene en busca
de generar un nuevo sentido interactivo y flujo urbano entre los
ciudadanos. Sobre todo, este contenido ideológico, la “estructura
de significado”, se manifiesta en el espacio público, porque es
un sentido social que el urbanista representa por medio de la
proyección que le asigna a los espacios de convivio e interacción
entre ciudadanos (Aragón, 2014), ello, establece una relación
social advertible a través de las prácticas y representaciones,
de exclusividad, del lugar. Por tanto, se comprende que, la reordenación de lo público en torno a una proyección estratégica,
(Molina, 1990) “comercial”, asigna un uso y una función,
específica, de interacción social conforme a una norma urbana,
la cual es instituida políticamente y no ocurre de otra forma.
Derivado de ello, esta representación política de la ciudad fija,
contundentemente, un nuevo orden urbano que estructura y
organiza las prácticas dentro del espacio público y, con ello, se
crea un nuevo sentido social y político en torno a lo que debe ser
el lugar.
Ese lugar al que llamamos espacio público es así una extensión
material de lo que en realidad es ideología, en el sentido marxista clásico, es decir, enmascaramiento o fetichización de las

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

relaciones sociales reales, y representa esa misma voluntad que
toda ideología comparte de existir como objeto: su creencia
material, en tanto esas ideas son actos materiales inscritos en
prácticas materiales, reguladas por rituales materiales, definidos a su vez por el aparato ideológico material del que proceden las ideas. (Delgado, 2011, pág. 29)

Este proceso, por medio de su “estructura de significado”
da vida a un discurso político en la ciudad que, a través de una
representación urbana (proyección estratégica) simboliza
un orden político e ideológico presente en: la arquitectura de
edificios, el diseño de parques, monumentos, jardines, trazado
de calles, avenidas, etc., en toda la materialidad física urbana
que busca privilegiar al orden y flujo socioeconómico del capital.
Esta imposición política de lo que debe ser la ciudad, deriva en
otro tipo de representación, en una contraria a la visión política
que privilegia a la reproducción del capital y a las élites sociales.
Esta otra perspectiva de lo urbano es la del ciudadano común,
quien, entra en conflicto ante la nueva denominación comercial
de lo público y la inserción de un nuevo tipo de cotidianidad
que se antepone a sus experiencias y percepciones históricas y
colectivas del espacio.
Manuel Delgado (1999) ve en este proceso de
intervención del espacio público la creación de dos órdenes
contrarios entre sí, la “polis y la “urbs”. La “polis” el orden
político estructural, institucional y hegemónico que administra
a la ciudad y, la “urbs” un orden que habita en las personas a
través de sus prácticas, discursos y representaciones, históricas,
colectivas y cotidinas (Abric, 1994). Delgado resalta el papel del
orden de la “urbs”, pues la considera como un ente social que
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se nutre y adquiere vida por medio del interaccionismo entre
ciudadanos. La Urbs, siempre está en continua construcción,
en permanente re-estructuración, es un calor social, un flujo
continuo que nunca se detiene. Derivado de ello, se considera
a lo urbano como un orden que se conforma a sí mismo, no es
obra de una acción política, es algo espontáneo, pues, lo urbano
nace en lo colectivo, en el flujo continuo e indeterminado, es un
espíritu que habita en los espacios de la ciudad. En cambio, la
“polis”, es un orden en torno al establecimiento de las bases de
una convivencia sana y armónica y, se representa por medio de
la arquitectura y diseño de los espacios. Por ello, la polis busca
eliminar elementos y lugares negativos que, representan un
peligro a su dominio, pero, aun así, con las medidas de control,
el flujo indeterminado de la “urbs” siempre está presente en la
vida colectiva y cotidiana.
La práctica social sería la que, como fuerza conformante que
es, acabaría impregnando los espacios por los que transcurre
con sus propias cualidades y atributos. A destacar que esa codificación alternativa que el usuario de la calle no genera algo
parecido a un continente homogéneo y ordenado, sino un archipiélago de microestructuras fugaces y cambiantes, discontinuidades mal articuladas, inciertas, hechas un lío, dubitativas,
imposibles de someter. (Delgado, 1999, pág. 182)

Producto de esta relación contradictoria entre estos
dos órdenes, nace un discurso, un anti-discurso urbano que, se
caracteriza porque está presente en todo conflicto territorial y
urbano que acontece en lo público como: formas de apropiación
del espacio, la delimitación de bordes que dividen espacios,
el trazado de avenidas, construcción de viviendas, acciones
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

policiacas de persecución y estigmatización de persons, etc.
Así, en consecuencia, del espacio urbano brota un universo
indeterminado de posibilidades, articulaciones y formas diversas
de representación, el anti-discurso urbano, el discurso que
manifiesta el pensamiento ideológico del adversario político,
(Laclau 1987), un antagonista al orden “hegemónico” de la “polis”,
quién a través de sus prácticas, genera resistencias y manifiestos
en contra de imposiciones institucionales. Pero, se resalta, lo
característico de este anti-discurso de la “urbs”, es su carácter
fragmentario, pues está disperso en el espacio público, ello,
permite al investigador social del fenómeno urbano, articular una
multiplicidad de posturas diálogos, opiniones, hechos, relatos y,
con ello, construir una relación antagónica de poder político ante
las posturas institucionales, es decir, construir el discurso del
adversario político (Laclau, 1987, Van Dijk, 1999).
El espacio público, el lugar por definición de lo urbano, puede
entonces ser contemplado como el de la proliferación y el entrecruzamiento de relatos, y de relatos que por lo demás, no
pueden ser más que fragmentos de relatos, relatos permanentemente interrumpidos y retomados en otro sitio, por otros interlocutores. (Delgado, 1999, pág. 190)

Así, el discurso hace posible la expresión de un
conocimiento simbólico, donde las personas comparten
situaciones en común, integrando con ello, relaciones de poder
que, derivan en situaciones de confrontación social. Esto,
constituye una circularidad comunicativa que traza distintas
perspectivas de lo social, donde se puede involucrar a distintos
actores, prácticas y escenarios que interaccionan entre sí.
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Interpretando a la ciudad como un discurso urbano
La teoría urbana del espacio (Lezama, 2002) permite hacer
un análisis de la realidad subyacente al lugar y la variedad
de elementos que se interrelacionan, lo cual permite integrar
un análisis del espacio. Ello, porque los fenómenos sociales
son de índole territorial, y están vinculados a la estructura
socioeconómica del capitalismo, lo cual crea representaciones
culturales (Harvey, 1998). Este punto es importante, porque a
partir de la configuración del espacio como realidad, se organizan
diversos tipos de comportamiento y significado. Así, los procesos
históricos, colectivos y culturales de una comunidad pueden
comprenderse por medio del contraste ante los nuevos fenómenos
de la modernidad, como la globalización, las nuevas tecnologías
de la comunicación, las políticas de índole internacional, etc. De
ahí que, la experiencia urbana (Vera, 2019) sea una expresión
conflictiva y, es por medio del agente social y sus dinámicas
acorde a sus prácticas que se muestra la realidad espacial, ya sea
en torno a una comunidad y sus conflictos de índole territorial
al confrontarse ante otro tipo de realidades. Ante este tipo de
complejidad interpretativa, la metodología de Henri Lefebvre
(1990) interpreta al espacio y su aspecto simbólico como un
vehículo expresivo de la materialidad urbana y las prácticas
asociadas a ella, la “estructura de significado”. Lo urbano, por
tanto, es un pensamiento en torno a lo social, lo cual devela el
sentido de una ideología y sus creencias. La metodología de
análisis espacial, la trialéctica, ve al espacio como un texto, donde
el espacio percibido se leen las prácticas y, cómo éstas manifiestan
la producción de la experiencia material. En cambio, en el espacio
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

concebido se ven cómo se articulan las representaciones, donde
arquitectos, diseñadores, científicos, políticos, etc., constituyen
un tipo exclusivo de espacio. Por consiguiente, contrario al orden
de lo concebido está el espacio vivido, donde se consideran las
construcciones del ciudadano común dentro del ámbito de
lo cotidiano, histórico y colectivo, el desarrollo de su día a día
donde simboliza y establece experiencias en común. Lefebvre
considera al espacio como un texto urbano donde se pueden leer
las problemáticas sociales, sobre todo, cuando la racionalización
funcionalista, el espacio concebido o representación política,
imponen, verticalmente, un tipo de desarrollo. Esta acción política
acontece en detrimento del habitante común y sus sentidos
colectivos, cotidianos e históricos, al erigirse fronteras físicas y
simbólicas que impiden el libre tránsito, por ello, la trialéctica y
su interrelación entre sus tres aristas, muestran el origen de las
contradicciones sociales que afectan al ciudadano. Por tanto, se
considera que, la postura metodológica del análisis trialéctico de
Henri Lefebvre, muestra cómo se genera un discurso político y
urbano (Delgado, 1999) que influye en la organización social y
territorial de la ciudad.
Así mismo, el análisis del discurso (Fairclough, 2003), es
una metodología lingüística donde, se muestra cómo se generan
los lenguajes, díalogos, relatos, pensamientos, narrativas,
en torno a procesos sociales, el cómo este lenguaje adquiere
un significado territorial, sea a través de la conformación de
imágenes, prácticas o representaciones, donde generan una
serie de redes, interconectadas, de diferencias, sean culturales,
económicas, sociales, políticas o urbanas. Al centrarse en las
prácticas sociales, el análisis del discurso ubica la estructura
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y las acciones que derivan de dicha forma, como los dominios
e interacciones, los escenarios donde se reproduce la vida
social de forma cotidiana, las fronteras y expulsiones dentro
del espacio público, etc. Por tanto, el discurso es parte de
las prácticas y representaciones (Abric, 1994), donde la
construcción de narrativas manifiestan el punto de vista del
actor implicado en algún conflicto social. “La representación
es un proceso de construcción social de prácticas, incluyendo
la autoconstrucción reflexiva, las representaciones participan
en los procesos y en las prácticas sociales”. (Faircluogh, 2003,
pág. 182). Por ello, la construcción de lenguajes, significados
y fronteras, el proceso semiótico, es parte de la vida social
y, deriva en una variedad de narrativas como las formas de
interaccionar entre las personas, el producir vida social, el
establecer límites políticos, sociales, culturales, territoriales,
etc. Por medio del interaccionismo social se constituye una
variedad de representaciones del discurso, y con ello, formas
de prácticas que expresan un contexto social. Esta postura en
torno al discurso, varía dependiendo del actor que se analice,
constituyendo así, toda una red y orden social.
El orden del discurso es la manera en que las diferentes variedades discursivas y los diferentes tipos de discurso son ubicados
juntos en la red. Un orden del discurso es una estructuración
social de la diferencia […] un particular ordenamiento social de
las relaciones entre diferentes formas de generar significado, es
decir, de producir discurso y variedades discursivas diferentes.
Un aspecto de este orden es el dominio: algunas de las formas
de generar significado son dominantes o mayoritarias en un
particular orden del discurso; otras son marginales, o de oposición, o alternativas. (Fairclough, 2003, pág. 183)

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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

Ante ello, una forma de análisis del discurso donde se
manifiestan las diferencias, dominios, expulsiones, marginaciones,
etc., es por medio del concepto de hegemonía (Laclau, 1987). Este
concepto permite ubicar, claramente, formas de dominio donde un
actor es afectado por este orden. Ello, ubica al análisis del discurso
ante un contexto donde se genera una doble realidad por medio
de la representación política de la ciudad, un orden estructurado
económica y jurídicamente que termina por afectar el orden social
del ciudadano común, al establecer una nueva concepción del lugar.
La condición social del ciudadano común se manifiesta por medio
de formas expresivas, diálogos, relatos y narrativas que, exponen
las acciones abusivas del orden hegemónico, el espacio concebido
políticamente. En cambio, el espacio vivido es relevante ante este
dominio de lo hegemónico, porque es una trama de significado
interesante, porque actor pobre, el ciudadano común es: excluido,
marginado, expulsado, oprimido y perseguido, es decir, expresa
una experiencia vivida del espacio.
No obstante, se considera a esta relación antagónica entre
grupos sociales como una integración territorial “excluyente” que,
de acuerdo con María Cristina Bayón (2015), acontece dentro de
la estructura de los espacios de consumo, sean de tipo comercial
o turístico, pues esta representación del espacio se traduce en
términos de estigmas sociales, denominativo que ubica al otro y
su territorio. La integración excluyente es la asignación social del
expulsado, el desplazado de un lugar, aquel que no tiene acceso
al espacio. Esto, se origina como parte de una realidad estructural
del capitalismo, donde la distribución desigual de la riqueza,
recursos y oportunidades, genera una distancia urbana y social,
por ello, consecuentemente, se generan las fronteras, estigmas,
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

expulsiones, persecuciones, etc. Así, el estudio de la exclusión
urbana permite ver este tipo de representación y discurso de
exclusión que, manifiesta una experiencia y forma de realidad
propia de la ciudad.
La exclusión como realidad material es construida, expresa una
realidad económica y social donde un grupo social es minimizado y confinado a territorios negados por parte de grupos dominantes que ostentan el poder político y económico. El espacio de la exclusión crea la frontera imaginaria que establece al
nosotros y los otros. Los límites simbólicos definen jerarquías,
similitudes y diferencias entre grupos, trazando fronteras entre
ellos y nosotros; revelan cómo los individuos caracterizan a los
miembros de las distintas clases sociales, sus características,
defectos o limitaciones, y pueden construir, tanto, un producto
como una fuente de desigualdad social. (Bayón, 2015, pág. 132)

Por tanto, la exclusión social expone una lógica
contradictoria organizada por el mismo sistema político y
económico, pues los excluidos son parte de un mismo contexto,
aunque se les niegue, los excluidos hacen posible un sentido
social, como la identidad, grupo o comunidad de las élites que se
apropian de los espacios y generan las expulsiones de gente no
deseada. Esta lógica social vincula al excluido dentro del proceso
interactivo y hace visible cómo opera la verticalidad política en la
ciudad, al clasificar y establecer una división entre las personas.
Así, el otro, el excluido, se torna en un ciudadano carente de
derechos que no merece trato humano, por ello se le persigue y
margina y no se le desea ver en ciertos espacios urbanos.
Pero, se debe ver a esta problemática como parte de las
acciones de las políticas públicas y normas jurídicas que son
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�Tonatiuh, Morgan / El discurso urbano , hacia interpretación teórico-metodológica

parte del ordenamiento urbano, como lo es el Plan de Desarrollo
Urbano (PDU), donde se justifica y legitiman las intervenciones de
la autoridad de gobierno en busca de un desarrollo social. Así, las
intervenciones políticas terminan por zonificar un control absoluto
sobre el uso de suelo, mediante la proyección estratégica, lo cual
deriva en la generación de un espacio instrumental no negociable,
pues está respaldado por las normas jurídicas y el poder político.
Por tanto, el otro, el expulsado conforma una expresión de pobreza
urbana a través de su exclusión, pues se le niega acceso a los recursos
públicos, al espacio público de la ciudad, a servicios urbanos, etc.,
ello, termina por crear un impacto directo en el desarrollo de su día
a día, porque al carecer del recurso público, se modifica su vida y
condición y, experiencia social.
Además cabe señalar que los procesos que generan exclusión
social no sólo pertenecen al ámbito de lo económico […] sino
también de lo político (carecer de documentos que permitan
ejercer el más elemental de los derechos políticos: votar a los
representantes), de lo social (discriminación en el acceso a los
espacios públicos o a determinados centros comerciales) y de
lo cultural (limitado acceso a los servicios culturales o a las representaciones colectivas de la sociedad que predomina y que
generan prácticas discriminatorias). Todo ello impide lograr
aceptables niveles de cohesión social y, por el contrario, alimenta posibles conflictos sociales. (Ziccardi, 2010, pág. 33)

Por ello, se considera que, en este punto convergen las
metodologías del análisis espacial de Henri Lefebvre (1990) y
la metodología del análisis del discurso de Norman Faiclough
(2003), pues, ambas posturas ven en la estructuración de
un orden hegemónico en la ciudad, como la causa de las
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contradicciones sociales. Este orden hegemónico opera a través
de la representación política de la ciudad (Lefebvre, 1990,
Delgado, 1999) y, sus acciones terminan por establecer los
espacios de dominio social, control y sujeción, lo cual afecta
a un actor, quien se ve expulsado, estigmatizado, perseguido,
marginado, etc,. Consecuentemente, este actor a través de su
postura subjetiva manifiesta un discurso de inconformidad
social por el conflicto que vive, donde el análisis de sus
narrativas, diálogos y relatos, muestran una dimensión vivida.
Por tanto, se resalta que:
Los relatos […] también son importantes por lo que nos dicen
sobre la gente que los produce. Podemos emplear los relatos
que nos proporcionan los informantes como evidencias de las
perspectivas de los grupos o de las categorías particulares de los
actores. En efecto, el conocimiento de esas perspectivas puede
ser un instrumento importante del desarrollo teórico. Aquí el
modelo de análisis es el de la sociología del conocimiento […]
lo que aquí resulta interesante son las formas de discurso que
constituyen los relatos […] demuestra que los relatos no son
simples representaciones del mundo; forman parte del mundo
que describen y por lo tanto comparten el contexto en el que
tienen lugar. (Hammersley , 1994, págs. 142 - 143)

De ahí que, el relato de los distintos actores ayuda a
comprender cómo el espacio urbano es objeto de una disputa
territorial. Muchas veces, este tipo de conflicto es invisible ante
la mirada de los demás, porque es de carácter estructural y ejerce
una ordenación social y territorial por medio de acciones de los
actores dominantes, sean políticos, abogados y empresarios,
quiénes imponen un estilo de vida y representación del espacio
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que, requiere de apropiaciones ventajosas de bienes colectivos,
lo cual deriva en una, virtual expulsión de otro actor, el excluido.
Estas apropiaciones de lo colectivo por parte del capital,
generan una desigualdad social, sobre todo, porque son despojos
“abusivos” del espacio colectivo y son parte de la gestión política
y económica de cada gobierno. Por ello, el investigador social
al analizar la desigualdad social muestra al conflicto urbano,
por medio de sus discursos, devela las consecuencias, de estas
acciones políticas en beneficio del capital, donde distintos
actores se confrontan en torno a problemáticas que se generan en
el espacio y, son producto de la mercantilización de la ciudad. Y,
sobre todo se ve cómo por medio del actuar político se observa la
venta del espacio urbano, pues se le representa como oportunidad
de negocios innovadora e interesante.
Será un desafío central descubrir cómo se invisibiliza la desigualdad territorial. Si podemos detectar las discontinuidades
entre políticas urbanas, como discurso, y las dinámicas que
efectivamente se despliegan en la ciudad, será posible desenmascarar los mecanismos que subyacen en la producción de
injusticias espaciales y, aún más, vincularlas con actores e intereses concretos. (Granero, 2017, pág. 21)

Por ello, metodología en torno a la trialéctica de Henri
Lefebvre (1990) sólo es compatible con la postura del análisis
del discurso de Norman Fairclogh (2003) si se une al espacio
percibido con el espacio concebido pues, se muestra cómo se
estructura socialmente una visión hegemónica (Laclau, 1987,
Fairclough, 2003) de la ciudad por medio del espacio intervenido
y renovado, porque deriva en la creación de nuevas formas de
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interaccionismo social en lo público, donde nuevos actores crean
una nueva identidad y comunidad en torno al nuevo concepto
de espacio como consecuencia de la proyección estratégica de
la ciudad. Este reajuste urbano de la ciudad pone de manifiesto,
además, una integración a las dinámicas del capitalismo global
y la injerencia de meta-narrativas políticas de instituciones
como: la Organización Mundial del Turismo (UNWTO), Fondo
Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), etc., que recomiendan a los gobiernos locales
ejecutar estas políticas en busca de generar un desarrollo
sustentable que, contradictoriamente, crea las fragmentaciones
sociales y territoriales.
Conclusiones
Se comprende primero que, la ciudad es zona vivida e imaginada
por quién la habita, por ello adquiere diferentes tipos de matices
en su aspecto. Estos matices (representaciones) son producto de
un mundo habitado, narrado y significado acorde a un actor social,
quienes establecen marcas para delimitar su presencia y al entrar
en contacto con otro tipo de representación en su propio espacio
habitado, entra en conflicto, pues lo considera una intromisión
que afecta el desarrollo de sus actividades. Segundo, se considera
al espacio urbano como un contenedor de distintas realidades,
donde interaccionan distintos grupos de personas, y establecen
distintos tipos de realidad con respecto a sus objetos, calles,
edificios, casas, parques, etc. Tercero, se debe tener en cuenta
que estas personas establecen sentidos de afecto, pertenencia,
convivencia, identidad, etc., en torno a la infraestructura urbana
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que le rodea cotidianamente, desde una piedra, persona, objeto,
calle, árbol, auto, etc., hasta un paisaje, puente, playas, parque,
etc., es decir, establecen un vínculo afectivo y emotivo con
respecto a su vivencia diaria, lo cual implica desplazamientos y
permanencias en determinados lugares de la ciudad.
Esto deriva en la creación de significados y simbolismos
subjetivos con respecto al espacio, pues una persona puede
identificarse con una piedra, o puede considerar de su propiedad
un espacio amplio como colonia o un defender un espacio
natural al cual considera necesario para su subsistencia. Estos
lazos emotivos y afectivos construyen una perspectiva subjetiva
con respecto a la realidad. Una conciencia humana y social que
expresa experiencias e ideologías del lugar, Pero, acontece un
fenómeno peculiar, esta conciencia e ideología, también tiene
presencia en la materialidad física del lugar, es decir, permean el
lugar. En el espacio habitado, desde las pequeñas marcas, hasta la
colocación de objetos y construcción de edificaciones tienen un
propósito, crear las condiciones necesarias para el desarrollo de
actividades cotidianas.
Así, la configuración urbana, pone al estudio cultural,
histórico e identitario (humanista), dentro del fenómeno urbano
para integrar una perspectiva de análisis del discurso (relatos,
diálogos y narrativas) con énfasis en el actor social y su entorno
urbano donde establece, imágenes, códigos, signos y narrativas. El
espacio guarda en sí al flujo, al tránsito e interaccionismo continuo
de entidades físicas (personas) y materialidades (edificaciones)
que configuran su producción y reproducción social a través de
prácticas y representaciones. Entonces, la finalidad del análisis
del discurso es hacer una indagatoria del espacio por medio de sus
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actores, con la finalidad de acceder a la dimensión ideológica que
construye un discurso político en torno a otra realidad que se vive
dentro del proceso de turistificación de la ciudad. Esto derivado
del espacio concebido, donde la autoridad política establece un
discurso dominante, lo cual muestra la presencia de una ideología
e imaginario, mediante la intervención y renovación del espacio
público, que establece el desarrollo turístico y sus actividades.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo
We do not “have” a body, we are a body
Mónica Del Arenal Martínez del Campo1
Resumen: Se presenta una auto-etnografía que describe las experiencias
de una paciente neurológica residente en Roma, Italia y narra las
vivencias y emociones que la acompañaron en el momento del evento y
a lo largo de la experiencia de vida que suscitó.
Palabras clave: cuerpo, enfermos, cuidadores familiares, discapacidad,
imagen corporal, intercorporalidad, autoetnografía, autobiografía
corporal, erótica de la investigación, intersubjetividad.
Abstract: An autoethnography is presented that describes the

experiences of a neurological patient residing in Rome, Italy and
narrates the experiences and emotions that accompanied her at
the time of the event and throughout the life experience that it
aroused.

Palabras clave: body, patients, family caregivers, disability, body
image, intercorporality, autoethnography, body autobiography,
erotic research, intersubjectivity.

1

CIESAS. México. Correo electrónico: mdarenalmdcampo@gmail.

com

138

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A todos los cuidadores
que me han acompañado
desde que comenzó
esta aventura neurológica

Introducción
Yo soy una paciente neurológica desde el 2019, año en que me
diagnosticaron un glioma de bajo grado en el temporal derecho.
Puedo dividir mi enfermedad en dos etapas temporales y
espaciales: la primera que consta de una semana en la ciudad
de Roma, Italia, en la que me “ausenté”, estuve interna en Pronto
Soccorso (Emergencias), en el Dipartimento di Neuroscieneze Umane
della Sapienza y viajé, en compañía de mi padre, desde la ciudad
italiana, pasando por Madrid, hasta la Ciudad de México. La
segunda etapa va desde que llegué a mi ciudad natal en marzo de
2019 hasta el día de hoy (abril 2022). Nos podríamos preguntar,
¿por qué es tan importante la primera etapa si solo duró una
semana? En el presente ensayo busco relatar y analizar, desde
la autoetnografía, esos escasos diez días (del 21 de febrero al
2 de marzo) en que permanecí interna en dos instituciones
hospitalarias de Roma. En dicho análisis se comprenderá el
por qué de su importancia con independencia de su corta
temporalidad.
Por cuestiones metodológicas decidí dividir esta
autoetnografía en dos apartados: el primero consta del marco
teórico y el segundo del relato sobre mi experiencia como
enferma neurológica en Roma. Finalmente, con base en estos dos
apartados, expongo algunas de las conclusiones a las que llegué
en el presente ensayo.
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

Autoetnografía
Marco teórico
En la presente autoetnografía se retomará el concepto que dan
Silvia Bérnard Calva (2016) y Mercedes Blanco (2012) sobre
auto-etnografía; el concepto de autobiografía corporal y la teoría
de la erótica de la investigación planteada por Mari Luz Esteban
(2004, 2020); el concepto de cuerpo e intersubjetividad de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005); los conceptos de imagen corporal
e intercorporalidad de Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011); los
conceptos de cuidadorxs familiares y de enfermxs o dependientes de
Pedro Yañez Moreno (2016); y el de discapacidad de Elías Vargas
Amezcua (2012).
Para Silvia Bérnard Calva la propuesta más importante
de la autoetnografía es: “que lo personal es social y que, a
través de un análisis de nosotros mismos mediante un proceso
de introspección, podemos lograr entender el contexto más
amplio.” (Bérnard, 2016, p. 18). Bérnard refiere que la finalidad de
la autoetnografía es meterla dentro de un campo de análisis que
incluya al “nosotros”, idea que yo retomo en el presente ensayo,
pues deseo incorporarlo como un apartado de mi tesis de maestría
que incluirá las experiencias de diferentes pacientes neurológicas
y las de sus cuidadores familiares.
Por su parte, Mercedes Blanco (2012) considera que la
autoetnografía es un enfoque alternativo para la generación
de conocimiento (P. 50). Blanco agrega que podemos ver a la
autoetnografía “ubicándola en la perspectiva epistemológica

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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

que sostiene que una vida individual puede dar cuenta de los
contextos en los que le toca vivir a esa persona, así como de las
épocas históricas que recorre a lo largo de su existencia” (Blanco,
2012, pp. 54-55).
En relación con los conceptos que refieren las autoras
antes citadas, Mari Luz Esteban (2004) refiere que la
autobiografía corporal tiene por objetivo concientizar sobre la
interconexión entre los procesos de investigación en torno al
cuerpo y la experiencia corporal propia. La autobiografía tiene la
finalidad, entre otras, de comprender a las otras y que los otros lo
comprendan a una cuando se han tenido experiencias parecidas.
Para la presente autoetnografía vale la pena recuperar
lo que Esteban (2020) entiende por erótica de la investigación,
metodología que no solo incorpora goce y placer en el proceso
investigativo, sino “una intensidad vital, sensorial, entre las
distintas personas que comparten una investigación en sus
distintas fases: trabajo de campo, escritura, presentación ante
el público, docencia, etc.” (p. 565). [Investigaciones] en las que
evidentemente, y siguiendo a Esteban, se incluyen experiencias
dolorosas, desgastantes, decepcionantes, etc. Considero que Marta
Allué, en su libro Perder la piel (1996), está haciendo una erótica de
la investigación: en muchos momentos, a lo largo de la lectura, me
transmitió su sufrimiento, y su dolor físico y psicológico.
Esteban (2020) ve al erotismo como una fuerza creativa
que “permite la apertura, el ir al encuentro de las/os otras/os,
entendidas/os siempre como sujetos encarnados” (p. 567). Señala
que las herramientas de la erótica de la investigación son el marco
teórico-metodológico corporal, el carácter feminista del estudio
y la perspectiva autoetnográfica. De acuerdo con la investigadora
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

española, la etnografía corporal o somática es:
Una estrategia teórica y metodológica “desde el cuerpo y con
el cuerpo”, influida por autoras/os, que toma la carnalidad humana como nicho privilegiado para el análisis de distintos fenómenos políticos, sociales y económicos, aunque haya diversidad de propuestas teóricas respecto a cómo entender el cuerpo
y sus relaciones con el entorno. (Esteban, 2020, p. 573)

Para la presente autoetnografía resultan fundamentales
conceptos y teorías en torno al cuerpo. En primer lugar, vale
la pena rescatar la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel
Ángel Villamil Pineda (2005), quien señala que el ser humanx
es presencia en el mundo, presencia temporal. Puntualiza
que nuestras vivencias conforman una estructura unitaria de
pasado, presente y futuro, que no somos solo lo que somos, sino
también lo que hemos sido y lo que seremos: el ser humanx está
abiertx a todos los espacios y tiempos. Partiendo del propio
cuerpo como punto cero es que podemos organizar el mundo:
mi cuerpo hace que haya un lejos y un cerca, un alto y un bajo,
un arriba y abajo, un antes y después, un presencia y ausencia.
Pero nuestros cuerpos no son estáticos, sino dinámicos: mover
el cuerpo significa apuntar hacia las cosas y reorganizarlas
de forma distinta. En la dinámica de la experiencia vivida y
la reflexión personal, podemos concebirnos como proyectos
que tienden hacia la autorealización. La apertura del cuerpo
nos muestra al ser humano como un ser que, además de estar
situado, posee la capacidad de crear nuevas situaciones. El
cuerpo humano es un cuerpo fenomenal que está abierto a
aprehender las cosas como los fenómenos y a usarlas como
medios para lograr fines y tareas. En correlación con lo
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anterior, Esteban (2004) refiere que desde el feminismo “lo
corporal no es nunca natural, sino que siempre es construido
social y políticamente.” (p. 3)
De acuerdo con Gabriel Luis Bourdin Rivero (2011), quien
sigue el pensamiento de Merleau-Ponty, el cuerpo no es un objeto
ni se puede reducir a tal cosa “ya que es sostén de la conciencia
de sí, es decir que el cuerpo es también, de algún modo, sujeto del
conocimiento.” (p. 67). Desde la neurofisiología, neuropatología,
neuropsicología, psiquiatría y psicoanálisis la imagen corporal
puede ser considerada como una función psicofísica de tipo
integrador o unificante: “la imagen corporal es el modo en que
el cuerpo propio se manifiesta a la autoconciencia…El esquema
corporal concreta ambos dominios (el psicológico y el sensitivo)
y pueden concebirse como un fundamento no gramatical de la
noción del yo o de la persona.” (Bourdin, 2011, pp. 68-69). Con
base en el pensamiento del psicólogo austriaco Paul Schilder,
del concepto de imagen corporal deriva el de intercorporalidad
(igualmente importante para la presente autoetnografía):
Además de los aspectos psicológicos o emocionales de la imagen corporal, la misma presenta una dimensión social. De tal
modo, el espacio personal construido en torno al esquema
corporal es asimismo un espacio interpersonal, pues junto a
la imagen del propio cuerpo se presenta de modo inmediato la
imagen del semejante, de manera que la corporalidad debe entenderse como intercorporalidad (Bourdin, 2011, p. 70).

Para Shilder (1994) la imagen corporal se extiende más
allá de los límites del cuerpo, existe una profunda comunicación
entre la propia imagen corporal y la de las demás: “Cuando
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

miramos nuestro propio cuerpo, también sentimos curiosidad
con respecto al mismo, y no menos con respecto al cuerpo de los
demás”. (como se citó en Bourdin, 2011, p. 71)
Por lo demás, la imagen corporal es social en el sentido de que en
la vida de relación el ser humano incorpora permanentemente
“partes” y detalles de la imagen corporal de sus semejantes en
un proceso ininterrumpido de identificaciones con los “otros”,
es decir, con sus acompañantes de la vida social. Dicho proceso
tiene también su contraparte proyectiva, ya que proyectamos
sobre la imagen corporal de los demás rasgos que son característicos de nuestra imagen corporal (Bourdin, 2011, pp. 71-72).

En este mismo sentido para Villamil, además de que
nuestro cuerpo da lugar a la experiencia particular, nos inserta
en un mundo donde existen otros sujetos corpóreos: el mundo
intersubjetivo. En éste, mi cuerpo existe para los otros y el
cuerpo de los otros existe para mí. El otro es una evidencia
corporal. Gracias al otro, nuestro ser conoce y amplía su radio de
experiencias y posibilidades. El ser humano es un ser solidario
que vive en un mundo cultural intersubjetivo.
Finalmente, se tomarán en cuenta conceptos propios de
la antropología médica, como el de cuidado, enfermo, cuidador
familiar, entre otros. Para Pedro Yañez Moreno (2016), el
cuidado es una acción de cura y tratamiento en función del tipo
de enfermedad. Para el investigador mexicano, los cuidadores
familiares adquieren su conocimiento en su tránsito por las
instituciones de salud y por las experiencias provistas por otros
enfermos en condiciones similares: “Así, entre el ensayo y el
error, desde lo empírico y lo que les funciona, por la experiencia
colectiva donde todos opinan o intervienen; recurriendo a otras
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alternativas terapéuticas que tranquilizan, aunque no siempre
son las mejores.” (Yañez, 2016, p. 26).
Además, los cuidadores familiares (informales) no reciben
sueldo, no tienen límite de horario y tienen una relación con una
carga afectiva muy fuerte con “su dependiente”. Para el mismo
autor, los enfermos o dependientes son
aquella [persona] que, por motivos de edad, enfermedad o discapacidad, y ligadas a la pérdida de autonomía física, sensorial, mental o intelectual, precisa con carácter permanente la
atención de otra persona o ayuda para realizar las actividades
básicas de la vida diaria” (Yañez, 2016, p. 27).

Para terminar con el marco teórico es fundamental
retomar el concepto de discapacidad (característica propia de
algunas enfermedades neurológicas) de Elías Vargas Amezcua
(2012):
Al reconocer a la discapacidad como un proceso se considera
como una carrera de transiciones que encuentra en las limitaciones a la actividad el catalizador que supone una serie de
cambios tanto a nivel subjetivo, como social en el cual el sujeto
transitará no sólo de un estado físico a otro, sino que será re
identificado y ocupará otros roles diferentes a los que solía realizar. También el efecto implicará transformaciones en las relaciones sociales y familiares junto a las condiciones económicas
y materiales. Al considerar la discapacidad como un proceso se
define como un hecho biológico significado culturalmente que
opera diferencialmente por las condicionantes económicas, sociales, políticas y del entorno donde ocurren (pp. 22-23).

Relato
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

El año 2019 fue un parteaguas en mi vida. Tenía 33 años, los años
que tenía Cristo cuando murió. Cada vez que alguien de mi gente
alcanzaba esa edad hacíamos algún comentario al respecto. Esta
vez me tocaba a mi y dichos años me dieron la bienvenida con una
“ausencia” (Esteban, 2004) mientras comía con mis compañeras
de casa en la ciudad de Roma, Italia.
Cuando recuperé la conciencia (todavía medio
“atontada”) vi a mis amistades y llorando les comencé a pedir
perdón por la “performance” que acababa de hacer. Yo en aquel
tiempo estudiaba una maestría en pintura en la Accademia di Belle
Arti di Roma y desde hacía algún tiempo coqueteaba con la idea
de trabajar con mi cuerpo (Villamil, 2005). De hecho, uno de
mis profesores me dijo que se notaba que quería trabajar con él
cuando vio mis collages en mi cuaderno de bocetos. En realidad,
no sabía bien a bien como trabajar con mi cuerpo, pero cuando
“desperté” llorando después de la “ausencia” creo que comprendí
que la vida me estaba regalando mi campo de estudio: trabajar
con mi cuerpo enfermo. (Yañez, 2016)

Collage, 2018.

Estuve cuatro días en
Pronto Soccorso (emergencias), primero en una camilla en un
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pasillo, después en mi misma camilla, pero dentro de un cuarto
con enfermos (como se observa en la siguiente fotografía), y
finalmente, en una cama en otro cuarto con puras mujeres. Todos
los días me daban mis tres comidas, me atendían las enfermeras,
y me visitaban mis amistades y las de mis padres. Durante
esos días me realizaron una Angiografía por Tomografía Axial
Computarizada (ATAC) y, fue con base en sus resultados, que
me trasladaron al Dipartimento di Neuroscieneze Umane della Sapienza
(Blanco, 2012).

En Pronto Soccorso,
2019.

Al igual que en Pronto Soccorso, en el Dipartimento me visitaron
todos los días amistades mías y de mis padres (Yañez, 2016), creo
que fue en ese momento cuando comencé a percibir al actor social
del y la cuidadora. Durante esos días me hicieron una punción y un
segundo ATAC, sin tener resultados claros y, por lo tanto, sin darme
de alta. En la habitación dormíamos cuatro mujeres: una monja, dos
señoras de la tercera edad y yo. Recuerdo que una de ellas “gemía”
constantemente y que los familiares de otra me “compadecieron” al
verme “tan joven” en ese cuarto. El cuarto era muy limpio, ordenando,
iluminado, amplio y con muebles bien conservados, me sentía
contenta y tranquila en ese lugar (aunque en otras condiciones
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

podría haber estado recorriendo las calles de Roma y en la Accademia).

Con mis amistades
y las de mis padres,
cuidadores informales,
en el Dipartimento,
2019.

Durante los seis días que estuve en el Dipartimento hice
amistad con mis enfermeras, creo que mi actitud, mi “juventud” y
las visitas que recibía todos los días les divertía. Estas cuidadores
formales fueron un nuevo descubrimiento en mi vida, cuidadores
que se prolongaron simbólicamente en el tiempo y espacio con
las enfermeras que meses después me atendieron en el Instituto
Nacional de Neurología y Neurocirugía en la Ciudad de México.

Con mis
enfermeras,
cuidadores
formales, en el
Dipartimento, 2019.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Gracias a nuestras amistades mi familia se enteró de que
yo estaba en el hospital (desde el principio estuve sin celular) y
decidieron que mi papá viajará en su representación para cuidarme
(Yañez, 2016) y saber que estaba pasando. Ya estando mi papá en
Roma, uno de los doctores nos dijo que todavía no sabían bien
que me pasaba, pero que los resultados de los estudios indicaban
que tenía una lesión en el cerebro (Bourdin, 2011). Este doctor
(muy joven) nos ofreció que nos esperáramos unos días más en el
hospital para que mi caso lo viera un doctor con más experiencia;
sin embargo, mi padre prefirió que regresáramos a México para
que acá continuarán con los estudios pertinentes.2
Antes de volar a la Ciudad de México, vía Madrid, pasamos
a aventar la típica moneda a la Fontana de Trevi para “garantizar”
que volveríamos a la ciudad que tanto cariño me dio. Tuvimos
que ir en auto, yo me sentía muy cansada y tenía que caminar
despacio y “del guante” con mi papá.
Desde que llegamos al aeropuerto Fiumicino comencé a
vomitar, no dejé de hacerlo hasta que me recosté en el avión que nos
llevó a Madrid. Cuando llegamos a Barajas, Madrid, esperábamos
salir para ver a mi hermano Andrés, que vive en dicha ciudad y
que nos estaba esperando; sin embargo, yo me sentía muy mal
(Esteban, 2020). Desde Roma mi papá solicitó “asistencia”
para que me llevaran en silla de ruedas (Vargas, 2012), éramos
varias personas quienes la solicitamos (Bourdin, 2011). Durante
2 El día que salimos del Dipartimento, 2 de febrero de 2019, nos entregaron
mi ‘Relación clínica’, que, entre otras cosas dice: “La Sig.ra Del Arenal Martínez
del Campo, Mónica, de 33 años, ha sido hospitalizada en este reparto desde
el día 25/02/2019 con diagnosis de “Crisis epiléptica en paciente con lesión
cerebral de no segura origen: indagines bioumorales y neuroradialogicos en
curdo”. El doctor que nos estuvo atendiendo al final hablaba español.
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�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

el trayecto hasta nuestra próxima puerta de embarque, mucho
más lento porque todas las de sillas íbamos juntos, me sentí muy
mal: no podía mantener la cabeza firme y sentía ganas de vomitar
constantemente. Mi papá decidió quedase a cuidarme sin salir
a ver a Andrés, solo habló con él por teléfono para explicarle
porque no salimos. Todavía antes de abordar al avión tuve que ir
al sanitario a vomitar. Ya en el avión, afortunadamente, me toco
una fila de cuatro asientos vacíos donde pude dormir durante
todo el trayecto hasta México.
Ahora que busco fotografías, me da gracia notar que no
tengo. Parece que en esos momentos “trágicos”, a diferencia de los
que viví en las instituciones hospitalarias romanas, no fue opción
sacar la cámara para hacer “registro”. Mi padre tenía que estar
100% atento de mi persona y yo era “incapaz”, tanto física como
psicológicamente, de pedir una fotografía “para el recuerdo”.

“Cartón de Asistencia” con el
que transité por el aeropuerto de
Barajas, 2019.

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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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La llegada al aeropuerto de la Ciudad de México hasta
el encuentro con mi mamá y amigas fue otra aventura. Mi padre
volvió a solicitar asistencia con silla de ruedas para mi. Las filas
para pasar migración eran enormes, así que el señor me llevó
a una fila “más rápida” para, me imagino, gente con alguna
discapacidad. Ya en la zona de maletas yo seguía sintiéndome
muy cansada, con dificultad para mantenerme firme y creo que
ya sin ganas de vomitar. Por fortuna, mi papá se encontró a unos
conocidos por lo que él se pudo quedar a esperar las maletas y el
señor que me llevaba me condujo hasta donde estaban mi mamá
y amigas. Creo que cuando las vi empecé a llorar, rápidamente
me llevaron al auto y me acomodaron el asiento para que fuera
acostada. Pasamos por unos sueros a la farmacia, unos tacos para
comer y nos dirigimos las cuatro a mi casa. Ahí nos esperaba mi
perro Romualdo. Un rato más tarde llegó mi papá con el equipaje.
Conclusiones
Este ejercicio de autoetnografía me sirvió como catarsis
en el relato y análisis de mi experiencia en Roma y Madrid como
enferma neurológica. Al escribir estas líneas todavía siento dolor
de no haber visto, ni yo ni mi padre, a mi hermano Andrés en el
aeropuerto de Barajas.
Gracias al cariño de mis cuidadores amistades y de mis
cuidadoras enfermeras, la vivencia como enferma en una ciudad
extranjera ha sido de las experiencias más hermosas que he vivido.
Las primeras palabras de Marta Allué Martínez en su libro
Perder la Piel (1996) me sonaron tan contrastantes a las mías en esta
autoetnografía. Ella comienza con un “desde aquel maldito 9 de
DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

151

�Mónica Del Arenal / No “tenemos” un cuerpo, somos cuerpo

julio de 1991 en el que perdí la piel en un lugar de la Alcarria” (p.11);
mientras que yo, como se puede leer en el párrafo anterior, refiero
que esta experiencia de enfermedad en Roma ha sido de lo más
hermoso que he vivido. Sin embargo, me horrorizo el pensar en
las “cuatro o cinco intervenciones quirúrgicas” (Allué, 1996, p.12)
que refiere la autora. Alguna vez les pregunté a las residentes de
Neurología, que veían el tratamiento de mis radiaciones, cuanto
tiempo me quedaría de vida si dicho tratamiento no funcionaba
y el tumor seguía creciendo; todavía hoy me resulta impensable
someterme a una segunda cirugía y su dolor, la destrucción de su
cuerpo (Allué, 1996), por supuesto que en ningún modo tienen
que ver con lo que yo he vivido desde el año 2019.
Después de esta experiencia con mi cuerpo enfermo y
gracias a la maestría en Antropología Social he comprendido que
no tengo un cuerpo, sino que Soy un cuerpo; esto especialmente
a la lectura Fenomenología del cuerpo de Miguel Ángel Villamil
(2005). Yo me consideró “víctima” del pensamiento platónico,
cristiano y cartesiano que divide al ser en conciencia (alma o
espíritu) y cuerpo. Me parece impresionante que, sí gracias a una
enfermedad neurológica y a una maestría en antropología social,
pero hasta mis 36 años, esté finalmente empezando a concebirme
como cuerpo.
A partir del libro Atrapada en provincia. Un ejercicio
autoetnogáfico de imaginación sociológica, de Silvia Bérnard Calva
(2016), me surgió la siguiente pregunta sobre la metodología de
la autoetnografía: cuándo quien realiza la autoetnografía tuvo o
tiene una relación “complicada” con uno de los sujetos sociales
que refiere ¿cómo se puede mantener el anonimato de dicho
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DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

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sujeto? En la presente autoetnografía no existe ese problema,
al contrario, por el tipo de relaciones “positivas” que tuve con
la gente que me rodeó durante ese tiempo refiero quienes son y
hasta incluyo fotografías con sus rostros.
Al igual que el investigador Rubén Muñoz (2013), en “Un
antropólogo en la consulta hospitalaria”, no puede separar sus
“papeles” como antropólogo y terapeuta, yo no he separado, desde
que me enfermé, el de antropóloga, artista y paciente neurológica.
En la presente autoetnografía retomo las palabras de la
antropóloga Patricia Ponce quien nos incitó a que escribiéramos
ameno para invitar a la gente en general (y [no] solo a los
especialistas) a leer nuestros textos, espero haber cumplido
con este objetivo (creo Esteban, Bérnard y Muñoz también lo
consiguen).

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154

DOI: https://doi.org/10.29105/trdr2.3-26

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de
la cultura: el lugar del otro en la sociedad y la
educación
Reflection sketches. On the contours of culture: the
place of the other in society and education
Gabriel Gallegos Cantú1
Resumen: El presente trabajo alude a los contornos de la cultura, tales
como la sociedad y la educación, que por supuesto no se pueden plantear
como los únicos, empero, para los fines del presente, son contornos con
vías de aproximación directa a lo que pudiéramos plantear como una
pregunta que se encuentra implícita en el desarrollo, a saber, la pregunta
por el otro. El papel que juega este último en relación a otros no es
neutro, la influencia, intersubjetiva del encuentro con otro se encuentra
impregnada en toda la historia de la cultura y, en consecuencia, en la
vida social y en la educación. Partiendo de estos esbozos nos puede
permitir vislumbrar su lugar en la actualidad.
Palabras clave: contornos, cultura, sociedad, educación, otro.
Abstract: The present work alludes to the contours of culture, such as
society and education, which of course cannot be considered as the only
1 Universidad Autónoma de Nuevo León. Correo electrónico:
gabrielcantu1@live.com.mx

156

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

ones, however, for the purposes of the present, they are contours with
direct approximation routes to what we could propose as a question
that is implicit in development, namely, the question of the other.
The role played by the latter in relation to others is not neutral, the
intersubjective influence of the encounter with another is permeated
throughout the history of culture and, consequently, in social life and
education. Starting from these sketches, it can allow us to glimpse its
place today.
Key words: contours, culture, society, education, other.

157

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Introducción
Un bosquejo es una forma de lanzar ideas, plasmarlas, como el
artista con el lienzo en blanco, ese momento del impasse a la acción
a punto de construir una obra. Bosquejar es una forma de jugar con
las ideas y las palabras, de esbozarlas. Es intentar, primeramente,
dar forma y, después, transmitir. Como es el caso de los caminos
de bosque en Martín Heidegger (1950), ese largo transito dedicado
a la reflexión y la creación. Los caminos del presente escrito se
dirigen a contornos específicos de la cultura, a saber, la sociedad y la
educación. Sin embargo, habría que señalar que tanto la sociedad
y la educación son dimensiones y parte de la cultura. No son ejes
ajenos a esta. La cultura no es un agente neutro, ejerce influencia
sobre el sujeto y en sus formas de relación, en la construcción de
sociedades y de los formatos de enseñanza. Pensar sus contornos
permite ópticas de aproximación y de pensamiento.
Empero, implícitamente, el camino a transitar supone
una distancia, un extrañamiento. ¿Cómo poder visualizar los
contornos cuando se sabe dentro de ellos?, y, en caso de ser posible,
¿se pudiera vislumbrar su estructura y bordes? Si pensamos
por un momento el título de la obra citada de Heidegger, decir
bosque es otra manera de señalar esas veredas no aventuradas,
a los de la incógnita y de la incertidumbre. El bosque es un lugar
de misterio, en donde no es posible saber qué es lo que ahí se
va a encontrar. Hecho previamente enunciado por el padre del
psicoanálisis, Sigmund Freud:
Si durante todo un lapso uno ha vivido dentro de una cultura
determinada y por eso se empeñó a menudo en explorar sus

158

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

orígenes y su ruta de desarrollo, en algún momento lo tentará
dirigir la mirada en la otra dirección y preguntarse por el destino lejano que aguarda a esa cultura y las mudanzas que está
llamada a transitar. (Freud, 1927: 5)

Esa otra dirección, diremos entonces, es el bosque de
Heidegger. Puesto que la pregunta sobre la cultura es siempre
una incógnita sobre la cultura. Cuestionarla alude al hecho de
un escenario, por decirlo así, atemporal, donde pasado, presente
y futuro confluyen. Acudir a su historia, es decir, del pasado, es
desde un presente que referencia su futuro. Hablar de ella desde
sus contornos en relación al lugar del otro nos permite percibir
sus características, potencias y fuerzas. Entonces, adentremos al
presente camino.
Desarrollo
Cultura, ¿cómo empezar a decir algo sobre ella?, ¿bajo qué
premisas, vicisitudes, ejes habría que colocarla para construir
una dimensión y/o visión de ella? Si bien, se encuentra
constantemente en transformación, no es estática, es de un
carácter, digamos, plástico. En el caso de los antiguos griegos
encontramos, por ejemplo, la noción de paideia, a saber, un
imaginario que recae y se inscribe sobre la educación y la
crianza de un individuo que es educado tanto en una tradición
como de un conglomerado de creencias de su comunidad que
resguardan los valores compartidos y, en consecuencia, vele en
favor de estos.
La antigua paideia no se proponía formar especialistas, sino
sólo buenos ciudadanos en general (Jaeger, 1933:273-4).

159

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Por otro lado, otra óptica nos es presentada por El
Diccionario de la Real Academia Española, nos dice:
I.

Cultivo.

II. Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su
juicio crítico.
III. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de
desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social,
etc.
IV. Culto religioso.

Por un lado, cultura en tanto cultivo, el cuidado de la
tierra y la relación con la tierra; la segunda, que responde a un
conjunto de saberes que regulan los modos y las formas de acción
en el mundo; el tercero determina una localidad geográfica,
temporal y social; el ultimo, a una creencia o fe. Empero, no es que
se antepongan estos matices, más bien se articulan. Puesto que
la cultura es un basto campo. Lo cual supone una problemática a
abordar, en consecuencia, ¿cómo pensar la cultura fuera de, aparte
de, a un lado de?, ¿de qué?, de lo ya dicho, sabido, comprendido,
conquistado o con-vencido. Para Norbert Elías, en El proceso de
civilización (1939), nos dice que esto supone una dificultad, el pensar
la cultura fuera de la cultura, introduce a un tipo de barbarie o, en
otras palabras, lo desculturalizado, lo incivilizado.
En base que la cultura es, en sí misma, una suerte de
saber, nos otorga un lenguaje y, hasta cierto punto, una forma
de pensamiento. Los imaginarios de un espacio geográfico a otro
testimonian que la territorialidad donde subyace una cultura en
particular impone diferencias y esto se nos presenta día con día
de diversas maneras. Ejemplifiquémoslo de la siguiente forma
160

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no sin antes señalar que no es más que un intento de ilustrar,
en base que puede haber, y de hecho los hay, ejemplos más
fructíferos: En una serie cinematográfica llamada Vikings nos
cuenta las aventuras de un guerrero agricultor llamado Ragnar
Lodbrok y que se adentró a explorar el mundo construyendo
barcos capaces de soportar largos trayectos y la ferocidad del
mar. Acción que lleva a cabo por sus plegarias a Odín y augurios
del vidente de su comunidad; en uno de sus muy diversos viajes
forma lazos políticos con el rey de Northumbria, sin embargo,
este último le tiene una solicitud al protagonista y al resto de
sus compañeros, que al menos alguno de ellos sea bautizado por
un sacerdote cristiano, esto como un acto de buena fe y voluntad
para construir lazos de confianza, para así poder convivir ambos
pueblos en paz. Finalmente, drama de por medio, acceden a esta
solicitud.
¿Pero qué significa esta acción?, podemos pensarla como
una manera de introducir al otro-extranjero-extraño-bárbaro al
mundo de la cultura, que renuncie a sus creencias otras (de otros),
a sus modos y formas de vida errantes, pecaminosas e incluso
perversas, que de hoy en adelante sea un sujeto civilizado y, en
consecuencia, parte del culto, de la cultura, en el caso de este
ejemplo, del cristianismo. Retomando nuevamente a Norbert
Elías, nos diría este concepto expresa la autoconciencia de Occidente (1939:
85). El bautismo sería, más allá de su aspecto ritual-espiritual
y formato intermediario para establecer lazos, es también una
forma de culturalizar al otro, de conquistarlo, occidentalizándolo,
civilizándolo e introducirlo en esa otra conciencia, de
introyectarla, para que devenga autoconciencia.
161

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Decimos occidentalizarlo en base que cultura es un
problema heredado de la tradición, pensamientos y creencias
de Occidente, y no solo, retomemos lo mencionado al inicio
con la noción de paideia: formar buenos ciudadanos, pero, ¿qué
es formar buenos ciudadanos o, dicho de otra manera, qué es
formar al otro?, bajo el ejemplo previamente citado hay un intento
de formar al otro, al menos desde el ritual, empero, ¿eso garantiza
la formación del otro como para considerarlo parte del culto de la
cultura?
Un supuesto que pudiéramos nombrar general es
cuando a algo se le nombra o señala como perteneciente a
la cultura, también es una forma de subrayar lo que es, por
un lado bienvenido a la cultura y, por el otro, lo que sería lo
expulsado, lo bárbaro, lo reprimido en el status quo. La historia
nos presenta diversos escenarios en donde la cultura ha sido
un tema de guerra con aspiraciones de conquista, México
es un claro ejemplo. Pero no solo en la historia en sí misma,
también la manera de enseñar la historia, no solo en su aspecto
narrativo-biográfico, sino de los semblantes culturalizadores
que, por supuesto, brindan identificaciones e identidades, no
solo geográficas, también psicológico-subjetivas. El lugar en
donde devenimos al mundo nos subjetiva inevitablemente,
ya sea por sus tradiciones, lenguaje, símbolos, sistemas
económicos, políticos, sociales y un largo etcétera. Nos brinda
un entendimiento sobre el bien y el mal, la bondad y la crueldad,
la paz y la guerra, el amor y el odio, la riqueza y la pobreza, la
salud y la enfermedad. Tomemos por ejemplo las naciones del
Medio Oriente y Oriente, y los llamados choques culturales,
que, como lo veremos más adelante, sean estos, verbigracia, de
162

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

comportamiento, del lugar del hombre, de la mujer y la lista
puede seguir.
La cultura es una atmosfera compartida, un ambiente
facilitador, tal y como lo plantea el pediatra y psicoanalista Donald
Winnicott (1965), al hablarnos de ese momento de la vida del infans
y que siembra las bases intimo-personales del sujeto en el mañana,
pero dichos ambientes, lo hemos mencionado, no son estáticos,
hay una metamorfosis continua, se mueven, se transforman y
se trastocan. Los estatutos de un espacio-tiempo en la historia
de la cultura siempre están por verse. La obra de Zygmunt
Bauman es un claro ejemplo, en sus tan valiosas investigaciones
de lo que denomina Modernidad líquida (1999), a saber, un cambio
de paradigma de un sujeto adentrándose a otra forma de ser y
estar en la cultura y con los otros de la cultura. Este último punto
hay que subrayarlo, pensemos por un momento la complicada
situación de estar con el otro, una de las grandes encrucijadas del
culto moderno, Jean-Paul Sartre no sin razón lo plasmó en su obra
A puerta cerrada (1944) la tesis L’enfer c’est les autres, a saber, el infierno
son los otros. Esta abre una vertiente a los contornos que se producen
a lo largo del tiempo. Hoy los paradigmas culturales en relación
al otro se encuentran en un movimiento de suma importancia.
Estos transforman las sociedades, en su interacción y ritmicidad,
así como también la educación, por ejemplo, los currículos
académicos.
El ejemplo previamente citado testimonia que el tema de
la cultura y el otro gozan de una fuerte relación. Razón por la cual,
entender los contornos de la cultura en relación al otro adquiere
valor capital. Dicho esto, pasemos entonces a los siguientes
puntos.
163

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Sociedad
El primero, sociedad. El ser humano es un sujeto social, en
tanto que necesita de socios para poder ser, o sea, necesita del
otro. Reflexionar sobre el tema de la sociedad implica, no solo la
relación estructura-individuo, y cómo esta se (re)produce. Alude
también a pensar al otro y el lugar del otro.
En realidad, no puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarme continuamente con otros (Berger y Luckman, 1996:40)

Desde las culturas originarias, los antropólogos nos
dirán, hubo un punto crítico en donde el ser humano requirió
el vincularse, asociarse con el próximo, ya sea por aspectos de
fuerza, la caza, la siembra, la construcción de hogares y, como
efecto colateral, comunidades, formando tribus, estandartes,
entre otras cosas. Formar masividad fue necesario, pensemos
el ejemplo que nos brinda Bolívar Echeverría en Definición de la
cultura (2001), al hablarnos de los trobriandeses los cuales han creado
sus propios sistemas de cultivo, comerciales y de intercambio, de
creencias espirituales, de crianza, de educación, de lenguaje, del
sexo y la sexualidad, la gestación y demás, siendo hasta nuestros
días una cultura que aún persiste y resiste. Sin embargo, ejemplos
como estos, sabemos, son menores día con día, en algunos casos
considerándose tribus muertas, de lengua muerta y sin relevancia
en la contemporaneidad.
Pensemos la enormidad de pueblos originarios de nuestro
país, claro que algunos aspectos coexisten ya sea en imágenes,
alimentos o, en el extremo, solo como artefactos de museo. Pero
164

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

no trascienden, son imágenes muertas sin historia en la historia,
solo como algo que fue hace una vez.
Previamente señalamos que el lugar en el que un sujeto
deviene al mundo le otorga juicios, por ejemplo, morales, porque
en el día a día la moral que rige no es una que permita espaciotiempo a las culturas originarias, Herbert Marcuse en su obra El
hombre unidimensional (1964), advertía esto al hablarlos de la sociedad
industrial avanzada que va derrocando la colectividad y la tradición,
privilegiando la industria, la fuerza de trabajo y acotando toda
dimensión del Geist, es decir, el hombre que solo tiene una dimensión,
la individual atemporal, sin pasado ni futuro, un hombre de la
dimensión del instante.
Alrededor del año 2009, en diversas notas de periódicos
vislumbran encabezados que hacían alusión a eliminar de los
libros de historia de la Secretaría de la Educación Pública (SEP)
lo relacionado al tema de la conquista española y todos los hechos
trágicos ocurridos en aquel tiempo. Las consecuencias de llevar a cabo
estas acciones son sumamente peligrosas y dañinas, es, por decirlo
de alguna manera, producir una nueva noción de la mexicanidad,
borrando todo rastro o huella de aquellos días, como una suerte de
reset de la historia, comenzando a partir de los efectos post conquista,
el nuevo mundo. Y esta tendencia se ha perpetuado, un claro ejemplo
fue el 13 de agosto del 2021, en la mal llamada celebración de la caída
de Tenochtitlan, el partido Vox España, como se sabe, un partido de
ultraderecha realizó una publicación a través de sus cuentas de redes
sociales que produjo gran polémica, se leía:
“Tal día como hoy de hace 500 años, una tropa de españoles
encabezada por Hernán Cortés y aliados nativos consiguieron

165

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

la rendición de Tenochtitlán. España logró liberar a millones
de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas.”.

Por supuesto los usuarios de diversas plataformas
comentaron una gran gama de respuestas, tanto a favor como en
contra, en base a estos sucesos. El climax social está sujeto a los
acontecimientos propios de su época, plasma y gesta su propio
culto. Bajo esta óptica pudiéramos señalar lo que, siguiendo
a Bauman nos dice sobre la moda, que, si emparentamos a esta
última el tema de la cultura, sería entonces el inducirse o
alinearse a este por obtener un sentido de pertenencia en el seno de un
grupo o una aglomeración […] (Bauman, 2011: 24).
Otro punto cercano a esto sería la globalización y el
multiculturalismo. Los tratos que responden al libre mercado,
junto con las leyes y las políticas que la regulan, la avalan y la
velan, dejan claras sus intenciones. Pero también abriendo un
libre tránsito de encuentros con el otro-extranjero y ocasionando
comunidades, por así llamarlas, mixtas. Nuevo León, por
ejemplo, dio cabida a una empresa coreana alrededor del 2016,
ahora situada en el municipio de Pesquería. Y gradualmente
fue cada vez más frecuente encontrar personas de nacionalidad
coreana presentes en el estado; dicho municipio sufrió una
transformación como efecto de esto, hoy es común al transitar
por este encontrar señalamientos de tránsito vial que se leen
en dos idiomas, español y coreano. Pero el multiculturalismo
no solo se limita a encuentros de nacionalidades que ahora
comparten un mismo espacio, al menos geográfico, que Seyla
Benhabib lo sustenta al hablarnos en Sobre el uso y el abuso de la
cultura (2006) y León Olivé en Los retos de las sociedades multiculturales:
166

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

interculturalismo y pluralismo (2011). Puesto que el multiculturalismo
también se representa en los movimientos sociales, ya sea en los
feminismos, la comunidad LGTBIQ+, las nuevas masculinidades,
lo llamado viral en las plataformas virtuales, incluso la virtualidad
misma, el movimiento llamado Black lives matter, la inclusión, el
lenguaje inclusivo, entre muchos otros más.
La multiculturalidad exige a lo social cabida, lo que lleva
inmersa la renovación de las culturas. No obstante, producto de
ellos, y por ellos, también ocasionando conmociones. Las marchas
que se han producido en estos últimos años en nuestro estado,
país y alrededor del mundo, de diversa índole, y de las respuestas
que se reciben de aquellos que no participan en ellas es una
muestra de esto. Pareciera que el juicio moral contemporáneo,
de alguna forma, no respondiera o se resistiera a las necesidades
de aquellos que no se ven afectados, al menos de forma directa,
de quienes se manifiestan para solicitar una reivindicación de su
lugar en la constelación social compartida. Es una muestra clara
del status del otro en los contornos de los presentes días. El otro
como diferente, el otro que no responde a otra noción y visión
del mundo y, en ese sentido, pone en tensión los preceptos (pre)
establecidos. Digámoslo de una vez, el otro, por definición, es el
lugar de la alteridad y diferencia, de ahí que sea extraño e incluso
ajeno, ¿pero, respecto a qué?, al otro, otro que no es yo.
En razón a esto señalemos el tema de la ideología, tal y
como lo señala Slavoj Žižek al hablarnos, en El sublime objeto de la
ideología (1989), de la ideología como cínica, incapaz de ver o fisurar
sus propios planteamientos, ideas o concepciones, tomando como
punto de análisis para esto la tan famosa expresión de Das Kapital
(1867) de Karl Marx, ellos no lo saben, pero lo hacen, nos dice:
167

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La definición más elemental de ideología es probablemente la
tan conocida frase de El capital de Marx: “Sie wissen das nicht,
aber sie tun es”, ellos no lo saben, pero lo hacen”. El concepto mismo de ideología implica una especie de naïveté básica y
constitutiva: el falso reconocimiento de sus propios presupuestos, de sus propias condiciones efectivas, una distancia, una divergencia entre la llamada realidad social y nuestra representación distorsionada, nuestra falsa conciencia de ella. Está es la
razón de que esa “conciencia ingenua” se pueda someter a un
procedimiento crítico-ideológico. (Žižek, 1989: 55).

Puesto que, la ideología como pivote de la cultura y,
en consecuencia, de la sociedad, produce separaciones entre
quienes pertenecen o buscan pertenecer en la atmosfera social.
Retomemos nuevamente el ejemplo de la serie mencionada
con anterioridad, el protagonista y el rey con quien buscaba
establecer lazos, cada uno proviene de diferentes sociedades,
profesan diferentes credos, pero es el rey quien solicita que el
otro (en este caso, el que es otro-extranjero-extraño-bárbaro) como
condición para prevalecer en su tierra sea que renuncie a su modus
vivendi. Es el rey, quien reproduce, ideológicamente, un discurso
que acusa como portador de la verdad y de la razón.
Pierre Bourdieu y Jean-Claude Passeron en La reproducción.
Elementos para una teoría del sistema de enseñanza (1970), marcarían
este hecho como violencia simbólica, ya que en ella se sientan las
bases de la reproducción misma, puesto que corre esta suerte. Si
pensamos este fragmento de la serie, como una acción pedagógica,
como paideia, no es sin la implementación de un tipo de fuerza
especifica, ya sea por la corrección o autoridad pedagógica porque
saca su fuerza de la delegación tacita que le otorgan los grupos o las clases
comprometidas en esas relaciones de fuerza (Bourdieu y Passeron, 1970: 66).
168

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Con lo cual son formas de crear, si se puede decir así,
un imaginario o, si se prefiere una noción de realidad, de vida
cotidiana, de ritmicidad del mundo y del tiempo, de orientación
en el hacer y en el actuar, puesto que, como nos señalan Peter L.
Berger y Thomas Luckmann la vida cotidiana se presenta como
una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene
el significado subjetivo de un mundo coherente (Berger y Luckman,
1996: 36).
Esta interpretación no se da sin condiciones necesarias, de
la presencia del otro, de un discurso ideológico y del lenguaje, para
que tenga características objetivas de eso que llamamos mundo y,
en consecuencia, de la cultura de ese mundo que constantemente
dilucidamos. Pero ese mundo coherente choca constantemente
con otros mundos, con otras culturas, con otras ideas y con
otros; los lugares, pensamientos, percepciones de todo lo que lo
conforman penden de un hilo frente a aquel que no pertenece al
culto. Razón por la cual, esto el cine le puede testimoniar bastante
bien, el otro-extranjero-extraño-bárbaro es el enemigo.
Sigmund Freud nos decía en Psicología de masas y análisis
del yo (1921) que, “en la vida anímica del individuo, el otro cuenta,
con total regularidad, como modelo, como objeto, como auxiliar y
como enemigo […]” (Freud, 1921: 67), esto es un elemento capital en
términos de psicología social. La cultura es una masa formadora
de yo. Acudamos a Freud (1921) nuevamente: “Una masa […] es
una multitud de individuos que han puesto un objeto, uno y el
mismo, en el lugar de su ideal del yo, a consecuencia de lo cual se
han identificado entre sí en su yo.” (p. 67) Esta condición admite
representación gráfica:
169

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Expliquemos esto, para Freud, el ideal del yo es aquello se
traduciría en eso que quiero o aspiro llegar a ser. Si prestamos atención
las flechas que van de izquierda a derecha van del objeto hacía el
ideal del yo, esto se pudiera traducir como llegar por medio del ideal
al objeto. Pero al mismo tiempo formando una especie de circuito
en donde quien se encuentra en medio es el yo. Ahora bien, el yo
encuentra en un objeto exterior, que no es el objeto. Objeto exterior
que, de alguna manera, tiene su reciprocidad con el objeto y, en
consecuencia, con el ideal. Este objeto exterior puede ser, por
ejemplo, un líder, una bandera, un himno, una nación, una cultura.
Freud ilustra con este esquema la identificación y a la
masa. Las líneas que van del yo hacia el objeto y al objeto exterior
en los tres niveles son identificaciones que llama horizontales, que
se fijan en el mismo punto, el encuentro de ellas permite con los
otros, otros yo, crear un sistema social y un sistema de creencias,
puesto que esta acción se pudiera traducir como tú y yo somos
iguales, puesto que creemos en lo mismo.
Esto nos permite entender las características
intersubjetivas y metapsicológicas de los elementos que
170

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

construyen a la masa, a la cultura y a la sociedad en sí mismas.
El objeto exterior toma este lugar de líder, quien rige, acota
y determina, en otras palabras, dicho objeto exterior es la
cultura. Los choques culturales mencionados con anterioridad,
pensados bajo este esquema, son formas de poner en crisis al
objeto exterior, en razón que estas identificaciones horizontales
que se dirigen al mismo punto funcionan como espejos que
retroalimentan al yo. Si en el contorno de este yo opera una
diferencia, sea esta, como ya se ha señalado, un otro-extranjero,
al menos bajo este ejemplo, el yo mismo se siente en peligro,
véase el ejemplo de Hitler y los judíos, la discriminación
étnico-racial, la homofobia o la xenofobia que son maneras de
poder visualizar esto.
El lugar que ocupa el otro en la construcción de
sociedades pareciera ser endeble. Por un lado necesario
en la formación de masas y en las ideas que gravitan en la
pertenencia a una cultura, pero, y al mismo tiempo, eclipsado
por el objeto exterior. Lo que liga a un sujeto a otro, desde este
esquema presentado, son los ideales compartidos. Hecho por
el cual, de acontecer lo opuesto, es, de alguna forma, la guerra.
La violencia se tornaría el lenguaje prínceps de abolir al otro,
de destruirlo. Está lógica trasciende y subyace. En nuestros
días es frecuente prácticas que aluden a la individualización,
a la competitividad y al rendimiento, que son formas de gestar
tensión en el sujeto en relación al otro y en los ideales culturales
(objeto exterior). Acontece con una fuerte tendencia en los
presentes días. Las problemáticas sociales responden a —¿cuál
es el lugar del otro? —, retomando a Freud, como modelo, como
objeto, como auxiliar o como enemigo. (1921)
171

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Educación
Pasemos entonces al siguiente punto, la educación. Retomando
nuevamente lo mencionado sobre el texto La reproducción… (1970),
Bourdieu y Passeron son concisos, no sin razón insisten en la
acción pedagógica, es decir, maestro desempeñando su labor frente
a su educando, aquí la cuestión es, siguiendo a los autores, es
entender el proceso de enseñanza por lo que está, por un lado,
rodeado, y por el otro, lo que implícitamente gesta. Con lo cual,
dicho proceso de reproducción no cae solo y exclusivamente en
el educando, puesto que el maestro no solo reproduce un tipo de
alineación en él, sino que él mismo es objeto de la alineación, o, si
se prefiere, de culturalización. En este sentido, el maestro es una
maquina operativa de la reproducción no solo de un modelo o forma
de enseñanza o de impartición de conocimiento, también lo que,
en otros tiempos, principalmente en Francia en los años de 1800,
se le nombraba alienista. El alienista es lo que hoy entenderíamos
como un psiquiatra o psicólogo. Se sabe que buscaba o disponía
a alienar a quienes se suponían desalineados, a saber, sujetos con
alguna condición problemática, principalmente para el entorno,
y a quienes habría que curar o mantener en cautiverio. Veamos
por ejemplo la obra de Michel Foucault, principalmente en El
nacimiento de la clínica. Una arqueología de la mirada médica (1963)
y Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión (1975). En la primera
realizando un análisis exhaustivo y crítica a la forma de operar
de la disciplina médica y de su violencia; en el segundo, esta
observación constante sobre lo que llama el cuerpo de los condenados,
en donde la inserción o intervención, a forma de reprimenda, de
castigo, es el cuerpo. El o los lugares del otro en los contornos de la
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

cultura también responde y corresponde en estos ámbitos, desde
la intolerancia a la violencia suscribe su disputa.
Diversa cantidad de autores, en los que, por supuesto se
incluye Foucault, han señalado el papel alienante que profesa las
escuelas, los hospitales (en donde por supuesto también se ubican los hospitales
psiquiátricos y producto de esto todo lo que rodea lo denominado como salud
mental) y las prisiones, a lo que hoy en día pudiéramos agregar la
industria o la empresa privada, que son formas de contener al otro.
Punto importante para destacar, las escuelas hoy en día
tienen una lógica más próxima a la industria, de fabricación de
sujetos para laborar en estas, construyendo autoconciencias de un
camino al cual no hay manera de oponerse, desviarse (desalinearse)
o, en el extremo, buscar esperanza. La taza creciente de deserción
escolar en nuestro país ya sea por falta de recursos, tiempo,
elegir entre estudiar o trabajar, el abandono escolar en general,
nos señala que esto sigo operando. Según el Instituto Nacional
de Estadística y Geografía (INEGI), 5.2 millones de personas de
entre tres y 29 años no se inscribieron al ciclo 2020-2021 (INEGI,
2021), esto también precipitado por las situaciones causadas por
la pandemia de COVID-19.
Paulo Freire, en Pedagogía del oprimido (1968), nos lo advertía
que, de persistir estos sistemas de enseñanza, traería consigo
una agonía al sistema educativo mismo y, por supuesto a la vida
social, a causa de un miedo paralizante, confundido con un falso
sentimiento de bienestar, pero el cual solo es perpetuador de la
miseria.
Se hace indispensable que los oprimidos, en su lucha por la liberación, no conciban la realidad concreta de la opresión como

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�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

una especie de “mundo cerrado” (en el cual se genera su miedo
a la libertad) del cual no puede salir, sino como una situación
que sólo los limita y que ellos pueden transformar (Freire, 1968:
47).

Es innegable que la cultura tiene un (o)culto hacia la
educación, al menos por lo que se ha señalado, un culto que,
destinado a la fabricación desmesurada de sujetos carentes
de libertad y aterrados por ella, no puede más que ofrecerles
promesas, siempre imposibles e inalcanzables, pero las cuales son
imperativos por seguir y perseguir. La educación como aparato
ideológico de la cultura promete, por ejemplo, libertad, pero en
realidad solo es otra manera de gestar aparatos y mecanismos (sean
estos psíquicos, sociales o cognitivos) de dominio. La institución
por medio de la relación maestro-educando, de un sujeto en
relación al otro, revela sus dificultades. El filósofo surcoreano,
Byung-Chul-Han, los describe de la siguiente manera:
Así, incluso se explota la libertad. Uno se explota voluntariamente a sí mismo figurándose que se está realizando. Lo
que maximiza la productividad y la eficiencia no es la opresión
de la libertad, sino su explotación. Esa es la pérfida lógica fundamental del neoliberalismo (Han, 2017: 32).

En Democracia y educación (1916), John Dewey alude a que
la educación tiene este carácter formador del espíritu y sus
facultades, puesto que esta es capaz de entablar asociaciones o
conexiones del afuera para su propia alimentación. Lo que irá
señalando bajo esta idea es que las representaciones (Vorstellungen),
a las cuales está inmersa, terminan por tener efecto de estímulorespuesta, en donde la capacidad asociativa y creativa se ve
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

reducida. El afuera impone una alineación del espíritu, del otro,
y su objetivo es producir sobre las representaciones el refuerzo
de su carácter inamovible y determinado. Para Philippe Meirieu
esto es claro, la educación tiene el atributo de fabricar y, al
mismo tiempo, apuntar a la libertad. Pero esta última es la que
termina viéndose obturada. En su libro Frankenstein educador (1996)
suscribe la dinámica maestro-educando, en la cual este último
tiene características de proyecto, en este sentido el maestro sería
el medio por el cual hay una formación del espíritu, pero también
de alienador. Esto en base a que el maestro, el master, es el Amo.
Meirieu ejemplifica esto retomando principalmente la famosa
novela de Frankenstein o el moderno Prometeo (1818) de la escritora
dramaturga Mary Shelly.
Cometido que logra no solo al desarrollar sus ideas con
el icónico personaje Frankenstein, sino a su creador, el Dr. Víctor
Frankenstein, pero también a Gólem, personaje de la mitología judía,
a Pinocho, entre otros más. Si el monstruo Frankenstein deviene como
monstruo, es porque algo de él le permite, como al mismo Prometeo
tomar algo del Amo, un secreto de este. Prometeo es encarcelado por
robar el fuego a los dioses, Frankenstein es perseguido.
Este último punto no deja de tener aspectos que valdría
la pena analizar. En la mitología griega es Zeus quien prohíbe
a los hombres el fuego y es Prometeo quien decide robarlo y
entregárselos, producto de esta acción Prometeo es encadenado
en el Cáucaso, donde un águila le devora diariamente el hígado,
que volvía a crecer durante la noche y el ciclo se repetía. Pero es
ahora el fuego lo que el monstruo Frankenstein teme. El fuego
proveedor de calor, pero también de invención, el fuego crea y
destruye. El fuego es el anima del otro.
175

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

Para Frankenstein esto representa un descubrimiento
de asombro al percatarse que algo tan confortable es capaz de
producir displacer al mismo tiempo. Hecho que descubre al
aproximarse a él:
Un día, cuando me hallaba aterido de frío, encontré un fuego
que habían abandonado algunos mendigos vagabundos y me
embargó un gran placer cuando sentí su calor. En mi alegría,
alargué mi mano hacia las brasas vivas, pero rápidamente la
aparté con un grito de dolor. Qué extraño, pensé, que la misma
causa produjera al mismo tiempo efectos tan contrarios (Shelly, 1818: 66).

El monstruo Frankenstein es también producto del fuego, de esa
flama que incentiva y mueve al Dr. Frankenstein, esa Alere Flammam
Veritatis, sin embargo, no se reduce a esta. De hacerlo, se entrega a su
muerte, tal y como Gólem, Emet y Met, verdad y muerte. Pero esta verdad
de Frankenstein es una verdad que se vuelve fuente de peligro, Frankenstein
en sí mismo es fuente de vida, de secreto de la vida, de otra vida posible, pero
abandonado por su creador a su suerte, el proyecto estudiante se torna una
figura de terror, un monstruo.
El moderno Prometeo tiene esta doble acepción, Dr. Víctor
Frankenstein y el monstruo Frankenstein, del creador y su creación, y de
una creación que se revela contra su creador. No es de sorprenderse que
Meirieu retome finalmente planteamientos de G. Hegel y de Alexandre
Kojève, a saber, la dialéctica del amo y el esclavo, para explicar estos
eventos. El sujeto Amo, quien se posiciona como el dueño, el Master, el
creador, en el lugar del saber, no deviene sin que el esclavo acepte esta
condición, lo cual implica consecuencias, puesto que esclavo
quedaría a la sombra del Amo, en un vínculo de dominación y
dependencia absoluta. El Amo se posiciona en el lugar del deseo
176

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

del esclavo, hace las veces de objeto que colma y calma, de ahí la
supremacía de su dominio.
El esclavo no es un otro, para tener esta condición implica
alteridad, diferencia y distancia, en este caso, respecto al Amo. El
esclavo no introduce experiencia de otredad., situación prescrita en
el Derecho Romano, es decir, las bases político-legales y sociales
de nuestra ahora cultura y, una vez más, provenientes de la
tradición del pensamiento de Occidente y que Roberto Esposito
en Personas, cosas y cuerpos (2015) retoma para decirnos que
solo cuando se puede poseer cosas se es persona, y esto no atañe solo al derecho privado, sino a la condición más general de
toda persona y cosa: la segunda lo es por estar sujeta a la primera y bajo su dominio, mientras que la primera se reconoce por
las cosas que posee, y en particular por lo que ella misma tiene
de dominable y poseíble (p. 11).

Es decir, el esclavo no tiene estatuto de persona, puesto
que es una cosa, para serlo requiere ser dueño de sí mismo, señor
de sí mismo, a saber, sustraerse del Amo. Pero el Amo, por otro
lado, es persona, dueño del esclavo.
En sus reflexiones, Meirieu finalmente nos dirá que en este
proceso dialectico hay una suerte de espejos que se producen entre
el maestro y el educando, puesto que, el primero tiene las intenciones
de hacer de ése, su estudiante, un igual. Transmite y hereda un saber
respecto al mundo y sus contornos, liberarlo de las cadenas que lo
tienen vuelto esclavo, un gesto que pueda situarlo en el yo, un yo que no es
esclavo; pero este proceso sufre un inevitable trastorno.
De volverse libre, la figura del Amo se borra, ya que goza
de su atención, por eso posiciona frente a él, de forma asimétrica,
177

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

por ejemplo, en un foro del aula de clases. Si el esclavo deviene
hombre, es decir, un otro se aventura a otra dimensión, una en la
cual el Amo es prescindible.
“Tú eres mi creador, pero yo soy tu amo ¡Me obedecerás!”
(Shelly, 1818: 113)
Pigmalión crea una escultura, Galatea, que testimonia
sus deseos, los talla, los lija y los moldea, pero de un material
inanimado no se puede recibir ni admiración, ni estima, ni amor.
Porque, ¿qué quiere, de veras, el Amo, que ha arriesgado todas
sus energías en una empresa insensata en busca de servidores
obedientes? Quiere ser obedecido, por supuesto y gozar así de
su victoria. Pero no quiere ser obedecido por máquinas. Eso no
le interesa, porque, de ser el caso, no sería de verás un «Amo»,
Quiere ser obedecido por hombres, por hombres como él, dado
que no tienen más remedio que obedecerle. «Para ser hombre,
ha querido hacerse reconocer por otro hombre. Pero si ser hombre es ser Amo, entonces el Esclavo no es un hombre, y hacerse
reconocer por un esclavo no es hacerse reconocer por un hombre» (Kojève e, 1947: p.174, como se cita en Meirieu, 1996: 47)

La educación como fabricación tiene sus parentescos no
solo con el mito de Pigmalión de Ovidio, también con el mito de
Narciso. En frente del estaque del agua hay un reconocimiento,
un reconocimiento de que ese se es y ser implica libertad. El esclavo,
bajo estos términos, no se aventura a la odisea de adentrarse al
bosque, perderse y algo encontrar, tal y como ocurre en el mito
de Narciso. Este último sale a la búsqueda de eso que falta, el
esclavo, por otro lado, no se produce en él la conciencia de algo
que haga las veces de falta o carencia, de un deseo que lo mueva
para salir del lugar de esclavo, se encuentra atrapado en la imagen
que se otorga no en la imagen que se busca.
178

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Pero es el maestro-Amo quien tiene que también saber
renunciar, renunciar al esclavo, permitirle devenir otro y permitirse
él mismo ser prescindible, permitir que la no necesidad se construya,
aunque eso implique, al menos simbólicamente, su muerte.
Johann Wolfgang Von Goethe en Fausto (1808), escena I, lo
plasma elocuentemente de la siguiente manera: “Lo que has heredado
de tus padres adquiérelo para poseerlo” (Goethe, 1808: 17).
Pues la herencia implica un pasaje, un movimiento de
un lugar a otro, para ser otro, la herencia es una forma de no
reproducción, ya que en su posesión se hace de ella otra cosa. Poseer lo
heredado, conquistarlo, es servirse de para hacer con, ¿con qué?,
con lo que es yo y que no es (más) del otro en posición de Amo,
porque si es yo, el yo puede hacer con lo suyo lo que él disponga.
Por supuesto que este hecho no siempre se produce, la
educación en sí misma es no-todo, en tanto que no siempre se
transmite todo, ni se enseña todo, ni se aprende y aprehende todo.
Freud, en 1925, nos los advertía en el prefacio que realizó
para el libro del pedagogo austriaco August Aichhorn, Juventud
desamparada (1925):
En los primeros momentos acepté la humorística aseveración
de que hay tres profesiones «imposibles», -educar, curar y gobernar-, y yo estaba totalmente entregado a la segunda de ellas,
pero esto no quiere decir que desdeñé el alto valor social del
trabajo realizado por aquellos de mis amigos que se han consagrado a la tarea educadora (Freud, 1925; 7, en Aichhorn, 1925).

¿A qué alude Freud cuando nos dice profesiones imposibles?, a
que en estas profesiones siempre hay un no-todo y como producto de
ello siempre queda algún malestar de insatisfacción con los resultados.
179

�Gabriel Gallegos / Bosquejos de reflexión. Sobre los contornos de la cultura: el lugar del otro

La otredad se hace presente, el otro se hace presente, este
no es posible reducirlo a las pretensiones, sean estas explicitas
o implícitas a lograr, de los anhelos que cualquiera de estas
profesiones apunte. Hoy por hoy, la cultura contemporánea
buscar reducir esta dimensión del no-todo por el todo, incluyendo
al otro. Veamos por ejemplo la cada vez mayor cantidad de los
currículos académicos, sobre todo en la educación básica, puesto
que la lógica es a más información, por consecuencia, mayor
rendimiento y, bajo esa noción, se erradica el espíritu del otro, de
ahí la gran importancia de pensar y re-pensar los contornos de la
cultura en relación al otro.
Conclusión
Concluyamos, a forma parcial, que entender los contornos de la
cultura son, como se ha visto, los contornos del otro y que esto
nos lleva inexorablemente a plantear cuestiones en los contextos
en donde surgen, a saber, a los fenómenos sociales que esta
misma nos pone en escena y en los que también somos participes
el día a día. Esto nos brinda formas de construir ópticas otras,
como partimos en un comienzo, de lo ya sabido, entendido,
comprendido, a saber, de lo que ha con-vencido.
Se subraya el lugar del otro, no solo por su importancia en
la construcción de, por ejemplo, una sociedad, más bien, porque
al mismo tiempo que su presencia deviene como necesaria
también como algo que presenta eventuales dificultades. Desde
los escenarios señalados, tanto los ficticios como los cotidianos,
destacamos la importancia que ocupa el otro; sin embargo, en las
lógicas de los presentes días remitan a pensar que de hecho una de
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

las más grandes complejidades de la contemporaneidad radica en
la desaparición del otro, como puede ser desde las problemáticas
sociales, que es una problemática del sujeto en relación al otro,
en la violencia o en su discriminación, en su cabida o el uso de
fuerza, sea esta física o simbólica y que deja entre ver que es en
sí misma la experiencia de la otredad la que se encuentra en crisis.
La fuerte tendencia a la individualización es una clara muestra de
este punto.
La desaparición del lugar del otro, que, como partimos al
comienzo, es también desaparición de la pregunta sobre el otro y que,
por ejemplo, privarlo de su libertad destruye todo lazo posible.
Retomemos el tema de la educación que apunta al mundo de la
competencia y a la rivalidad, es decir, a la intolerancia de la o las
lógicas que no respondan la dimensión del uno. Reformular esta
premisa se torna de carácter urgente o, dicho de otra manera, es
sumamente necesario replantear los contornos de la cultura en
relación al lugar del otro en la vida cotidiana.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”
Cesar Morado
Primero que nada: ¿Qué es la Noche de las Ideas? Se trata de un
evento cultural internacional que se realiza en más de 100 países,
que nos reitera el rol de Francia como promotora de los valores
de la modernidad durante el famoso siglo de las luces. Segundo.
¿Quién lo organiza? El evento es promovido por el Ministerio
de Cultura Francés y replicado en las capitales nacionales y
en ciudades donde es posible vincularse con los consulados
franceses, universidades, centros de investigación y organismos
no gubernamentales.
Cobijados por la noche, como en las “tenidas” de las
antiguas logias masónicas francesas, se reúnen intelectuales,
artistas, lideres culturales y comunitarios para discutir sobre
algún eje fundamental. Fundado desde 2015 se ha venido
consolidando como una especie de “Davos de las ideas” si se me
permite la equivalencia. Este año, el 2022 a escala internacional el
tema de la convocatoria es: Re reconstruir lo común.
Cada país le imprime su sello. El evento en los Estados
Unidos de América, organizado por la embajada francesa en
este país, 2022 gira en torno al tema: ¿Hacia dónde vamos?
Aludiendo el tema complejo del mundo pos covid y del conflicto
185

�César Morado / Reseña del evento “La noche de las ideas 2022”

bélico en Ucrania. Por el tamaño de los Estados Unidos y debido
a que cuenta con el financiamiento de Villa Albertine y otras
numerosas fundaciones, en la edición del 2022 participan más
de 250 invitados y el evento se realiza en distintas fechas a lo
largo de 19 importantes ciudades norteamericanas: Nueva York,
Los Ángeles, Chicago, Boston, Washington y Houston entre
otras. Destaca entre los ponentes la presencia de Bruno Latour,
investigador de la ciencia que nos conmovió hace tiempo con la
publicación de su libro: Reensamblar lo social,
social donde cuestionaba la
validez de muchas de las categorías apriorísticas que usamos en
las ciencias sociales.
Aquí reseñamos únicamente “la noche de las ideas en
Houston”. Debo decir que se realizó el pasado 5 de mayo, una
fecha emblemática para los mexicanos que residen en Estados
Unidos, en el local de la Revista Literal, importante publicación
literaria que se distribuye en México, Estados Unidos y Canadá.
El evento contó con la intervención en la sesión inaugural del
cónsul de Francia en Monterrey Guillermo Pierre, la de Francia
en Houston Valerie Baraban y de México en Houston, la doctora
Alicia Kerber.
El evento que se convocó sobre el eje: Vínculos entre
Houston-Monterrey, constó de una conferencia inaugural y 4
mesas de debate. La apertura estuvo a cargo de la colega Jocelin
Frelier de Texas A&amp;M College Station sobre la migración
mediterránea a México, Estados Unidos y como se refleja en los
medios. Enseguida vinieron las mesas redondas.
La primera fue sobre la forma en que cobra vida la cultura
texano mexicana en la sociedad, debate en que participaron Daniel
Centeno de la Universidad de Houston, el activista Tony Díaz entre
186

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

otros. En la segunda mesa el debate fue sobre como los artistas
latinos expresan su identidad en sus obras y participaron varias
mujeres como Rebeca Bouman y Tina Hernández entre otras.
La tercera mesa fue sobre el tema de la gestión del agua
del Bravo en la zona de Texas como desafío a la sostenibilidad,
debatieron Tricia Cortez e Ivonne Cruz que trabajan en
organismos de gestión hídrica en la zona. Finalmente, se debatió
un cuarto tema: el procesamiento de la información en diferentes
comunidades donde participaron académicos y directivos de
medios, el debate giro en torno a las fake news, las redes sociales,
la llamada posverdad y las plataformas de verificación que tratan
de funcionar como un “ministerio de la verdad” orwelliano.
Entre cada mesa fluyó el buen tinto francés y las preguntas
del público que siempre fueron abundantes y pertinentes. El
clima fue de convivencia entre las personas participantes y el
público asistente. La participación de la UANL consistió en la
moderación de dos mesas de debate y una exposición, a cargo
de Marcela Quiroga del CEIIDA y César Morado del Centro de
Estudios Humanísticos.
Al final del evento se agradeció la intervención de los
participantes y se anunció que la edición 2023 de la Noche de
las Ideas será en Monterrey México con fecha e instituciones
convocantes por definir. Enhorabuena por la noche de las ideas
en Houston.

187

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Taller Coller la Societé
Angie Sophía Flores de la Cruz
¿Pegando la sociedad? Nos imaginaríamos que, dentro de esta
sociedad posmoderna entre las desavenencias acontecidas en el
pasado, así como la incertidumbre por el futuro nos abruma, no
sabemos de qué manera podemos leer la realidad social. Pareciera
que todo lo que nos rodea son simples recortes pegados uno
entre otro creando redes de comunicación, ampliando la cultura y
deconstruyendo la política global. Cada uno está acompañado por el
otro, caminantes sin camino que buscan una respuesta a la enorme
pregunta que nos rodea, ¿quiénes somos y hacia dónde vamos?
Desde el siglo XIX, la sociología ha tratado de comprender
la realidad social por medio de distintos lentes teóricos para darle
forma a los fenómenos y darles respuestas que formen una mejor
sociedad, aspirando a que “otro mundo es posible” tal como
menciona Enrique Dussel. Por tanto, visualizando esta realidad
por medio de una perspectiva visual, podemos ir comprendiendo
aquellos recortes y pegatinas que nos rodean en nuestro mundo
social como un entramado de experiencias, tradiciones y
costumbres, todo plasmado en un collage.
Estudiantes de décimo semestre de la licenciatura de
Sociología se enmarcaron en la aventura de buscar un espacio
que uniera a estudiantes después de una pandemia, clases
189

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

virtuales y una
desconexión en
el
alumnado
que era necesario volver a
unir. Por tanto,
se realizó un taller
reflexivo-creativo de
la creación de
collages que representaran cuestiones, pensamientos y visualizaciones de diferentes fenómenos sociales que las y los estudiantes realizaron regresando nuevamente a las aulas en el semestre enero-junio 2022. Coller la Societé fue la respuesta a la
necesidad de aproximación estudiantil y creación de redes de
apoyo académico, visibilizando la realidad que rodea al estudiantado y las vidas que como estudiantes siguen construyendo día con día.
El
objetivo fundamental de
la elaboración fue
construir una red
de acompañamiento
creativo, escucha activa y participación
estudiantil por medio
de la realización artística de un collage
190

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

como herramienta interdisciplinaria para fomentar la convivencia interna y la aplicación del conocimiento sociológico a
la comprensión de nuestra vida y experiencia universitaria.

El taller reflexivo-creativo de la creación de un collage
se impartió por las estudiantes de sociología acompañados de
la Mtra. Teresa de la Cruz, artista visual con especialidad en
arteterapia y terapia breve sistémica enfocada en soluciones
durante los meses de marzo y abril del 2022. Los tamaños
de los collages realizados son de 30 x 40 cm, trabajados a
mano durante 4 sesiones de 3 horas, completando el taller
en un total de 12 horas extracurriculares. A continuación, se
exponen los resultados que las y los estudiantes de diversos
semestres de la licenciatura en sociología, siendo 9 obras que
realizaron para visualizar nuestra sociedad entre fotografías,
ilustraciones digitales, recortes de revista y materiales
artísticos ilustrando nuestros conocimientos como futuros
sociólogos.
191

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Quiero respirar en la ciudad
Sandy Santos Alanís
Octavo semestre

Monterrey, la tercera ciudad más contaminada de América Latina.
Aunque una pensaría a primera instancia que ese puesto lo tiene
la Ciudad de México por las medidas como el “hoy no circula” la
realidad es que la ciudad de las montañas se lleva el tercer puesto
en el ranking ofrecido por la OMS, el primero es para la Ciudad
de Juárez, Tijuana.
No hace falta más que voltear a ver los cerros para darse
cuenta de que la situación de la calidad del aire es alarmante.
Con presuntos buenos indicadores de calidad de aire una puede
voltear a ver a donde se supone que habría un cerro y toparse
con una masa de partículas tan densas que borran los diferentes
cerros de nuestra vista.
192

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Es importante saber que no se cuentan con las estaciones
de medición necesarias, la ciudad de Monterrey cuenta con
14 estaciones, lo cual es una deficiencia para un área con gran
actividad industrial y un número amplio de tránsito vehicular. Por
ejemplo, entre la CDMX y el Estado de México cuentan con más
de 40 estaciones de medición. Además, los parámetros planteados
por la SEMARNAT predominaron por mucho tiempo, desde
1993 hasta 2021 se encontraban por encima de los establecidos
por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir que en
momentos en los que de acuerdo con la OMS estaríamos en un
nivel de mala calidad de aire, dentro de los niveles establecido
por la federación nos encontraríamos con una calidad de aire
“regular” o incluso “buena”.
A pesar de que desde octubre de 2021 se realizó el
cambio de los niveles establecidos por las ‘Normas Oficiales
Mexicanas de Calidad de Aire’, para que estuvieran a la par
con lo establecido con la OMS, esto entró en vigor desde
el primero de enero de 2022. Sin embargo, en la práctica la
administración actual no ha sabido integrar estos cambios
en las mediciones de nuestro sistema, pues no empatan con
los estándares marcados por el IMECA y la Secretaría de
Desarrollo Sustentable.
Las consecuencias de estas negligencias y la falta de
organización de la mancha urbana repercuten directamente en
la salud de los regiomontanos. Las enfermedades respiratorias
van en aumento en especial en las zonas residenciales ubicadas
cerca de las fábricas o empresas. Desde el crecimiento
desmedido y desorganizado de la mancha urbana, hasta la
falta de compromiso del gobierno por medir y regular los
193

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

contaminantes del aire están provocando el aumento de las
enfermedades y la muerte de las personas. Está en nuestras
manos exigir al gobierno tomar con seriedad nuestra salud e
implementar las medidas necesarias para mejorar la calidad
del aire de la ciudad.

Violencia digital
Carlos Fabrizio Álvarez Macías
Octavo semestre

En los últimos años hemos tenido un incremento del uso de
celulares, computadoras en conjunto con las redes sociales
194

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

y medios de información a los que podemos acceder con
dichos aparatos. Sin embargo, de manera conjunta delitos
cibernéticos como el ciberacoso, extorsiones, robo de
información y linchamientos digitales han alcanzado cifras
que no se habían visto en años pasados influyendo de gran
manera el encierro por la pandemia de COVID-19 que nos
obligó a depender de medios digitales para mantenernos
comunicados durante el aislamiento. Uno de los grandes
problemas de la comunicación digital, además de lo limitado
que puede ser el lenguaje a través de estos medios, es la
manipulación de la información y la fácil propagación
de noticias falsas. El sociólogo Zygmunt Bauman (2018)
menciona que “el uso excesivo de las redes sociales nos
llevó a una crisis en la democracia y al agravamiento de las
divisiones y conflictos políticos e ideológicos” (p.74). El
conflicto actual entre Rusia y Ucrania y las tensiones con la
OTAN y los Estados Unidos puede servir para comprender
la gravedad del fenómeno de desinformación en redes
sociales, ya que es posiblemente el primer conflicto bélico
en la historia que cuenta con tanta cobertura y difusión en
redes y medios de comunicación que vemos un alto grado de
polarización y choque de opiniones e ideologías provocado
por la sobresaturación de información errónea entorno al
conflicto y el pánico colectivo generado por los medios de
comunicación.

Bauman, Z. y Leoncini, T. (2018). Generación liquida. México:
Paidós.
195

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Divinidad
Nora Elizabeth Camarillo Alvarado
Sexto semestre

El collage pretende hacer una crítica a la satanización de la
sexualidad por parte de la religión, en específico del cristianismo.
Los preceptos bíblicos que tratan el tema posicionan al sexo como
algo impuro, solo aceptable por Dios si es entre parejas casadas
de mujer y varón, con el único fin de procrear. Cito algunos
versículos al respecto:
196

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

•

1 Tesalonicenses 4:3
Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; {es
decir} que os abstengáis de inmoralidad sexual;

•

Efesios 5:3
Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera
se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos;

•

1 Corintios 6:13
El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo.

•

Judas 1:18-19
En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus
malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen el espíritu.

Una de las principales consecuencias de dicha idea de
la sexualidad ha sido la exigencia a la castidad del clero, la cual,
al ir en contra de una necesidad natural del cuerpo humano, o
no es respetada u orilla a prácticas sexuales lamentables como
la pedofilia. Según un estudio titulado La vida sexual del clero
de Rodríguez (1995) llevado a cabo entre sacerdotes españoles
demostró que el 95% de la muestra representativa se masturba,
un 60% mantiene relaciones sexuales, un 26% a tocado a menores,
un 20% ha realizado prácticas sexuales de carácter homosexual,
un 12% realiza prácticas sexuales exclusivamente de carácter
homosexual y un 7% comete abusos sexuales graves contra
menores. Demostrando no solo la dificultad de seguir la norma
de la castidad sino algunas graves consecuencias como el abuso.
Además, esta imagen de la sexualidad ha sido el punto de partida
de discursos homofóbicos e incluso, en casos más extremos, en
contra de métodos de protección sexual.
197

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

Viva la verdad
Jorman Benjamín Muñiz Vázquez
Décimo semestre

En un orden social regido por nuestros dispositivos móviles y
computadores (ahora extensiones de nuestro cuerpo), el internet
forma parte del día a día en cuestiones de ocio y aprendizaje. Sin
embargo, entre la gran diversidad de informaciones disponibles
dentro del ciberespacio, hay aspectos que pueden jugar en contra
como lo es la existencia de las noticias falsas. Las noticias falsas,
dentro de sus utilidades políticas y bélicas, han atentado a la verdad
por medio de la desinformación, manipulación y el disfrazamiento de
los hechos. En el presente collage, se representan a las noticias falsas
por medio de personajes y situaciones políticas y sociales que han
sido intervenidas por el “poder” de la información, complementado
de una receta que nos ayuda a curarnos del mal de la desinformación.
198

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

¿Los payasos también son personas?
Angie Sophía Flores De La Cruz
Décimo semestre

“At the end of the day, If I made
someone smile or happy and forget about the pain then I made
my job as a clown, as a human”
Washington Post, 2018.

El payaso tiene como antecedente el espacio social del carnaval,
la burla, la fiesta, los bufones e intención de desconectarse de la
realidad y embromar de la misma. Se han transformado de forma,
vestimenta, oficio y símbolo a través de los diferentes momentos
de la historia. La burla, la anarquía, la libertad, la risa y la rareza
son parte de la concepción de un payaso, pues dentro de su esencia
denotan sentimientos prohibidos y dignos de un ser humano ante
199

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

su cotidianidad y cómo lleva su relación con ella. Algunos payasos
en este collage son recordados por su impacto social en la sociedad
de Nuevo León, en su cultura, manera de ver lo cómico o incluso
el estigma (Goffman, 1997), que se les adjudica por ser de aquel
oficio que sirve para reírnos del otro sin ponernos en sus zapatos.
La representación social del payaso se separa de lo que se valida
como correcto, pues su papel social no se toma en serio. Por tanto,
surge una cuestión… ¿Se deshumaniza el oficio del payaso?
Y hoy no te sientes con humor, pero la gente pide más. Hoy
tu sonrisa se escondió, te la tuviste que pintar (Duncan Dhu,
1987).

Informados
Pedro Emanuel Figueroa Acosta
Sexto semestre

¿Qué significa informar para los medios? ¿Existe una
responsabilidad entre los medios que informan? ¿Cuál es el
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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

sentido del mensaje que extienden? ¿Existe un consenso editorial
en el mensaje que presentan ante las masas? ¿No es que los
mensajes simples apuntan hacia el fenómeno erróneo?
¿No hay una dosis de desinformación cuando se informa
por informar?

Disrupción pandémica de la normalidad
Iram Rodríguez Reyes
Décimo semestre

Una enfermedad emergente, como la COVID-19, supone un
evento disruptivo que trastoca la normalidad hasta entonces
establecida, genera confusión e inestabilidad. La evolución del
SARS-CoV-2, virus causante de dicha enfermedad, implica un
evento disruptivo en la normalidad social -regularidad y orden
en las prácticas sociales, el uso del tiempo y el espacio-, que
puso en crisis los sistemas de salud a nivel mundial, acentuó las
201

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

problemáticas sociales preexistentes a la pandemia y los riesgos
generados por las condiciones propias de la sociedad globalizada.
La pandemia generó angustia, miedo y confusión, irrumpió
en las trayectorias vitales y trastocó por completo la interacción
cotidiana entre las personas. Este evento pandémico rompió los
espacios y las formas de socialización, acelerando el tránsito hacia la
interacción a través de medios virtuales. La disrupción pandémica
de la normalidad vino a poner en relieve las condiciones propias de
la modernidad actual, y, acrecentó el dominio sobre los cuerpos y
su regulación a través de la biopolítica y las ciencias biomédicas.

La política como espectáculo
Denisse Estefany Leyva Buentello
Décimo semestre

Desde hace tiempo la política ha sufrido una transformación,
esto en el sentido de su desarrollo y difusión, por lo que se ha
202

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

transformado el contenido de la vida pública. A través de la
utilización de diversos medios de comunicación y plataformas
digitales como herramienta de marketing, los políticos actuales
han convertido la política en un espectáculo mediático.
A través de esta transformación y forma de hacer política
es que diversas figuras políticas buscan producir un efecto en
los ciudadanos y, por ende, en la opinión pública. Sin embargo,
a partir de este interés por generar un impacto en la población
(e incluso en resultados electorales) es que se ha generado una
tergiversación de lo que es la política. Por lo cual, indudablemente
la política se vive como espectáculo.

Do you know who you are?
Abril Gabriela Pérez Cuevas
Décimo semestre

El ser humano construye, representa y expresa su identidad
mediante su comunicación, con diversos lenguajes y códigos, una
203

�Angie Sophía Flores de la Cruz / Reseña Taller “Coller la Societé”

de las formas más comunes en el desarrollo de la identidad es con
el contenido que consumimos constantemente. Con el apogeo de
la sociedad red, el joven está en constante exposición de diversas
culturas, sociedades e identidades que van construyendo o
influyendo a formar la suya propia.
En la época actual las jóvenes, en el uso de las redes sociales,
están expuestas a un gran número de contenido, y de influencias,
que hace que la construcción de la identidad se vuelva más difusa,
lo que consumen se reconoce en su propia interpretación de sí
mismo.
En nuestra sociedad red, a la hora de consumir,
interpretarnos, y estar en constante cambio, a la hora de las
jóvenes de tener las tendencias, las modas, las influencias
sociales, es bueno preguntar, si su construcción, ¿una realmente
sabe quién es?

204

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Arderá su memoria. Hasta que todo sea
como lo soñamos
Their memory will burn. Until everything
is as we dream
Sua memória vai queimar. Até que tudo
seja como sonhamos
Macarena Irupé Jofre Larrea1
Mostrar a las mujeres, tanto a aquellas acusadas de brujería en
los albores de la modernidad, como a las que tuvieron que luchar
por ser reconocidas en la modernidad, es un humilde, pero a la
vez necesario, acto de reivindicación a un sector de la sociedad
que ha sido sistemáticamente soslayado, apartado, violentado y
quemado, simbólica y literalmente.
El arte nos permite un espacio donde poner en juego las
sensibilidades, genera lugares comunes desde donde compartir
y visibilizar la lucha de las mujeres a partir, en este caso, de una
1 Universidad Nacional de San Luis, Argentina. Correo electrónico:
irujofre.l@gmail.com

206

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

instalación. Arderá su memoria es una instalación artística que versa
sobre las mujeres en la historia, tanto aquellas acusadas y quemadas
por brujas, como de las mujeres que nos son contemporáneas que
lucharon y siguen luchando por un mundo más justo.
La obra no pretende agradar sino, más bien, mostrar,
visibilizar mujeres junto a una muy breve descripción de cada
una de ellas. La obra pretende, al mismo tiempo, crear un espacio
donde se condensan cientos de mujeres que han trabajado por la
transformación del mundo como lo conocían, poniendo en juego
hasta sus propias vidas para ello.
Ésta instalación fue montada en el Teatrino del Instituto de
Formación Docente Continua - Villa Mercedes- en Septiembre del
año 2019. Al entrar las paredes se encontraban cubiertas de tela negra,
sobre las paredes había trozos de lienzo bordados con diferentes
palabras (curanderas, sabias, sanadoras, científicas, intelectuales,
etc.), el piso estaba cubierto de paja y hierbas medicinales, y en el
centro de lugar leña y cenizas en disposición de hoguera que cesó.
La obra contó con 160 cuadros de 16x16 cm conectados unos
a otros por un hilo rojo, que emergen del techo del lugar. De uno de
los lados de cada cuadro se podía vislumbrar el rostro de una mujer
remitiendo a los rostros de mujeres de la historia, y en la otra cara
se encontraban sus nombres junto a una breve descripción de ellas
y el motivo por el cual se encontraban en ésta muestra. Algunos de
los cuadros sólo llevaban una silueta negra donde iría su foto, estos
contornos representan el borramiento de los rostros de las mujeres
en la historia. De esta manera se recuerda que, al silenciamiento de
los nombres, se agrega la negación de las imágenes para rememorar.
Los nombres, que se encontraban en uno de los lados de
los cuadros, estaban realizados con pirograbador, acentuando la
207

�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

marca del calor sobre la madera. De esta manera la “madera” que
servía para quemar, hoy sirve para homenajear.
Estos cuadros se encontraban conectados unos a otros ,
formando una hilera de mujeres, que colgaban desde el techo, a su
lado otra hilera, enfrente otra más, al igual que detrás de ella, ya que
las mujeres sabias, sanadoras y científicas estamos en todos lados.

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

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�Macarena Irupé Jofre / Reseña. “Arderá su memoria. Hasta que todo sea como lo soñamos”

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�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Reseña de la presentación de los libros ¡Volvimos a salir! Una
historia oral del movimiento estudiantil de 1971 y el Halconazo,
de Alicia de los Ríos Merino, Alonso Getino Lima y
Gerardo Necoechea Gracia;
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 1. Antología documental; y
A 50 años del Halconazo. 10 de julio de 1971.
Volumen 2. Antología de testimonios

Beatriz Liliana De Ita Rubio
El pasado 15 de julio la Secretaría de Extensión y Cultura de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, llevó a cabo un evento
conmemorativo de la matanza estudiantil del Jueves de Corpus de
1971 o ‘Halconazo’, evidentemente no a manera de una celebración,
sino motivado por la relevancia de recapitular y analizar una serie
de hechos que han sido trascendentes para la vida democrática y
cultural de nuestro país.
Se han cumplido ya 51 años de los hechos que nos
convocaron por su importancia histórica, social y política y pese
a que aún queda mucho por saber al respecto, se cuenta con
información que ha permitido reconstruir los acontecimientos.
Dicha información ha dado lugar a diversas publicaciones.
212

�Transdisciplinar, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre, 2022

Mayor vigencia y trascendencia adquirió esta
conmemoración, debido al fallecimiento el lunes 11 de julio de Luis
Echeverría Álvarez, quien fuera presidente de México cuando se
llevó a cabo la masacre estudiantil del jueves de corpus y a quién
se le ha responsabilizado por la misma. Además este personaje
fungió como secretario de gobernación en 1968, año en que el
movimiento estudiantil fue reprimido también en forma violenta.
En diversos estados de la república, el movimiento
estudiantil de 1968 había activado procesos de organización y
activismo en las universidades y las demandas por la autonomía en
Nuevo León, serían un ejemplo de ello, con el logro de su objetivo
en el año de 1969. Al tiempo que se decretaba la autonomía
y se creaba un consejo universitario, se nombró una comisión
encargada de crear una nueva Ley Orgánica. Sin embargo el
entonces gobernador Eduardo Elizondo propuso al Congreso un
proyecto de Ley Orgánica, aprobada en marzo de 1971 que a su
vez proponía la creación de una asamblea general. La ley orgánica
y la asamblea general propuestas por el gobierno del estado
fueron rechazadas, debido a la estructura que se planteaba, por
el movimiento estudiantil de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que con apoyo del Sindicato y otros sectores de la población
se opusieron al gobierno estatal y lograron captar la atención y
el apoyo de los Comités de lucha de la UNAM y el IPN que se
solidarizaron con el movimiento estudiantil de Nuevo León.
Como es sabido, la marcha estudiantil del 10 de junio de
1971 en la Ciudad de México, se organizó en apoyo del citado
movimiento que se gestó en nuestra Máxima Casa de Estudios
en el estado, encabezado por estudiantes y profesores. Por
tal motivo, para nuestra entidad federativa y particularmente
213

�Beatriz Liliana De Ita / Volvimos a salir. Una historia oral del movimiento estudiantil de 1971

para la Universidad Autónoma de Nuevo León, los terribles
acontecimientos del jueves de corpus, conocidos también como
el Halconazo, resultan aún más significativos.
Para rendir homenaje a los compañeros estudiantes que se
solidarizaron con la lucha estudiantil encabezada por estudiantes
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y resultaron
víctimas de tal masacre, se presentaron tres importantes
volúmenes documentales y testimoniales, editados en el pasado
año 2021 por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las
Revoluciones de México (INEHRM) al cumplirse 50 años de los
acontecimientos.
El licenciado Carlos Ruiz Cabrera se encargó de presentar
su lectura de los libros que complementó con testimonios y datos
anecdóticos e históricos.
Entre los y las asistentes se encontraban algunos
estudiantes cercanos al movimiento estudiantil, quienes
compartieron testimonios con la audiencia. El evento concluyó
con la inauguración de la exposición fotográfica “Memorias
insurrectas.”

https://www.facebook.com/page/192755377745076/search/?q=Presentaci%C3%B3n%20de%20libros%20Volvimos%20a%20salir

214

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                <text>Transdisciplinar: Revista de Ciencias Sociales, publica semestralmente en formato digital  artículos académicos con temáticas relevantes para las ciencias sociales, con especial interés por aquellos que presenten un enfoque transdisciplinario  imprescindible ante la complejidad de las organizaciones, sujetos, interacciones y problemáticas sociales actuales y en prospectiva. El propósito es ofrecer un espacio para lectores y autores en el que se dé el diálogo y el intercambio entre las disciplinas y propicie la construcción de conocimiento relacional (Edgar Morin), complejo, transdisiciplinario e integral en el ámbito de lo social.</text>
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                    <text>�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales
The transdisciplinary status of the Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala
IINSO UANL Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-5805-4082
Fecha entrega: 04-3-2022 Fecha aceptación: 04-4-2022
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Aguirre Sala Jorge Francisco. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium,

provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1
Email: jorgeaguirresala@hotmail.com
8

�Presentación editorial
Presentamos el segundo número de Transdisciplinar. Revista
de Ciencias Sociales del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL (enero-junio 2022), en el que compartimos una diversidad
de contribuciones realizadas desde distintas disciplinas. Por
medio de una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual, Jorge Francisco Aguirre Sala analiza la
condición transdisciplinaria de las Ciencias Sociales, que en
su opinión, se orienta a la toma de decisiones y resolución de
problemas y la distingue de la inter y multidisciplinariedad.
Concibe a la primera como un estatus epistemológico cuyo
conocimiento orienta la acción bajo principios y valores éticos.
Con una metodología que vincula historia; estudios del
desarrollo económico; demografía; geografía, territorialidad y
ecología, principalmente, Gerardo Pantoja, Omar Moreno y Carlos
Saldaña, llevan a cabo un trabajo de análisis de la conformación
del municipio de Anáhuac en el estado de Nuevo León, México,
con la intención de delinear un modelo sustentable de acción
territorial. También en relación con el estado de Nuevo León, Luis
Enrique Pérez Castro y César Morado Macías ofrecen un análisis
de las élites políticas que combina las perspectivas sociológica;
politológica e histórica y las examina desde su conformación,
organización y axiología, sus formas de socialización e interacción
social. El estudio se concibe fundamental para comprender el
sistema político contemporáneo.
Víctor Manuel Zamora nos ofrece un análisis de la
importancia de la evaluación en la educación preescolar para

�proporcionar información orientada a la mejora continua de
dicho nivel. A pesar de formar parte de la educación obligatoria
en el Sistema Educativo Nacional, se examina la complejidad
de factores que dificultan la tarea, principalmente porque es un
nivel de enseñanza concebido y diseñado para operar de manera
abierta y cualitativa, que en términos de evaluación se traduce en
dificultades para sistematizar los resultados.
Dos artículos están orientados al análisis de problemas
relativos a los pueblos originarios y sus integrantes. Ernesto
Guerra García, comparte resultados de una investigación realizada
desde los Yoreme Mayo de Sinaloa, con enfoque multi-método que
prioriza el histórico, en el cual sostiene que el neoindigenismo
mexicano surgió de manera paralela con la gobernanza como
forma de administración pública y con la interculturalidad en
la educación y cuestiona que este enfoque ha minimizado la
cuestión indígena y ha generado el surgimiento de diversas leyes,
organismos e instituciones que han operado como medios para
su control. Con un enfoque transdisciplinar, Félix Enrique López
Ruiz nos brinda la historia de vida de un indígena zoque residente
en Nuevo León, que desde los estudios de género de los hombres y
la perspectiva analítica de las masculinidades va entretejiendo con
el imaginario sociocultural de la obra Nada menos que todo un hombre
del filósofo Miguel de Unamuno y construye categorías analíticas
interseccionadas acerca de los conflictos que se generan ante la
diversidad de posibilidades y exigencias en la construcción de la
masculinidad ante las que se encuentran los indígenas residentes
en el estado.
Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda
de Alexa Rosales Rivera y Eleocadio Martínez Silva, analiza el

�fenómeno del camp como un tipo de sensibilidad y forma de
expresión que al reproducir la estética de los ideales hegemónicos
en una forma exagerada, conduce a su cuestionamiento y funciona
como una forma de resistencia.
Ponemos también a consideración de lectores y lectoras,
la reseña que Alan Arturo Hernández García lleva a cabo acerca
de la obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución. Monterrey, coordinada por: Ludivina Cantú; Óscar
Tamez; José Luis Cavazos y Celso José Garza.
Juan José Muñoz reseña el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las Fronteras
del Medio Ambiente”, emisión 2022 mediante el cual la academia
de la Universidad Nacional Autónoma de México propició el
diálogo entre los actores que luchan por la preservación del medio
ambiente quienes expusieron los problemas medioambientales
que presenta la región sagrada de Wirikuta en Real de Catorce,
municipio de San Luis Potosí, México.
Beatriz Liliana De Ita Rubio
Directora

�Equipo editorial CEH / Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo León, México

Manifiesto por la seguridad y la justicia en Nuevo
León, México
El equipo editorial del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, ante el feminicidio de
Debanhi Escobar, -estudiante de nuestra institución-, y de la
gran cantidad de víctimas de este crimen y de las desapariciones
forzadas, -que en el caso de las mujeres generalmente concluye en
feminicidio-, manifestamos nuestra indignación y preocupación,
-compartida con la ciudadanía-, por la situación de inseguridad
que se vive en nuestro estado y país, así como la falta de atención
y solución a estas problemáticas por parte de las autoridades.
Exigimos a las autoridades de todos los niveles que se lleven a
cabo investigaciones de acuerdo a los protocolos establecidos, con
total respeto, transparencia y apego a las leyes, que desemboquen
en el esclarecimiento de los hechos y resolución de los casos
sin impunidad, la impartición de justicia para las víctimas y la
sociedad en general, así como garantizar la seguridad de todas las
personas.

7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

El estatus transdisciplinario de las
Ciencias Sociales1
The transdisciplinary status of the
Social Sciences
Jorge Francisco Aguirre Sala2
Resumen: Las Ciencias Sociales, por su variedad, fragmentan las
percepciones del fenómeno social. Pero el propósito final es coincidente:
explicar los fenómenos sociales, diagnosticar las problemáticas que
causan y proponer soluciones. Este texto se propone mostrar la vía
transdisciplinaria de las Ciencias Sociales; distinguirla del estatus
interdisciplinario y multidisciplinario y mostrar que la condición
transdisciplinar se enfoca hacia la toma de decisiones y solución de
problemáticas. La toma de decisiones se puede concebir en el esquema
de dilemas. Se utiliza una metodología, de tipo hermenéutico, del análisis
crítico conceptual de las nociones que se establecen y/o construyen en
la literatura al tema. Los resultados muestran la transdisciplinariedad
como un estatus epistemológico deseable, que aporta conocimiento
para actuar y que dicha actuación se hace bajo la rectoría de principios
y valores éticos.

1 Una versión parcial de este texto, con un enfoque exclusivo a las ciencias de la seguridad, fue realizada en 2017, en Archivos de Criminología, Seguridad Privada y Criminalística, 7 (1): 59-84.
2 Profesor-investigador de tiempo completo adscrito al Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

9

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Palabras clave: Ciencias Sociales, transdisciplina, dilemas, toma de decisiones, principios.
Abstract: The Social Sciences, due to their variety, fragment the
perceptions of the social phenomenon. But the ultimate purpose is the
same: to explain social phenomena, diagnose the problems they cause
and propose solutions. This text intends to show the transdisciplinary
path of the Social Sciences; distinguish it from the interdisciplinary and
multidisciplinary status and show that the transdisciplinary condition
focuses on decision making and problem solving. Decision making can
be conceived in the scheme of dilemmas. A methodology is used, of a
hermeneutic type, of conceptual critical analysis of the notions that
are established and/or constructed in the literature on the subject. The
results show transdisciplinarity as a desirable epistemological status,
which provides knowledge to act and that such action is done under
the guidance of ethical principles and values.
Key words: Social Sciences, transdisciplinary, decision making,
dilemmas, principles.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Un objeto de estudio como “los fenómenos sociales” involucra
a muchos tipos de ciencias. El conjunto de las Ciencias Sociales
incluye métodos y disciplinas que históricamente se ejercieron
de manera aislada y en busca de una propia especialidad. Sin
embargo, los problemas sociales poseen factores múltiples
y para abordarlos es necesaria una agrupación estratégica.
Estrategia de organización y enfoque que, entre otras cosas,
debería aportar conocimiento para la toma de decisiones en
el caso de problemáticas sociales y, por ende, las soluciones
son transversales y sus estudios han de ser transdisciplinarios.
Ésta es la hipótesis principal del presente ensayo. Además, para
orientar con facilidad la toma de decisiones, en muchos casos, las
Ciencias Sociales tienen que adoptar el enfoque de dilemas y por
tratarse de asuntos humanos la transdisciplinariedad hace uso de
principios y valores éticos.
Para validar la hipótesis sobre la transdisciplinariedad de
las Ciencias Sociales es necesario responder al cuestionamiento:
¿En qué consiste la condición transdisciplinaria a diferencia de la
interdisciplinaria y multidisciplinaria?
El método que permite validar la hipótesis de este
ensayo obedece al análisis crítico conceptual de las nociones
que se establecen y/o construyen en la literatura al tema. Por
tanto, corresponde a una metodología cualitativa, de tipo
hermenéutico bajo el enfoque del interaccionismo simbólico.
Dicho método plantea para este caso el siguiente itinerario:
análisis de la fragmentación del fenómeno social dentro de las
Ciencias Sociales con la distinción del propio objeto formal;
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

11

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

el complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario de
inclusión de datos con la consecuente caracterización de lo
unidisciplinario, interdisciplinario, multi o pluridisciplinario y
lo transdisciplinario; la adopción de la condición o metodología
transdisciplinaria en las Ciencias Sociales, la reorganización de
los problemas que abordan las Ciencias Sociales en el esquema de
dilemas, y la necesidad de principios y valores éticos en Ciencias
Sociales a la luz de las discusiones conclusivas.
Análisis de la fragmentación del objeto dentro de las disciplinas y distinción del propio objeto formal
En la división del saber, advierte Wallerstein (1996), se está
borrando la demarcación entre las Humanidades, las Ciencias
Naturales y las Sociales. De igual manera ocurre al interior de las
Ciencias Sociales, pues su pluralidad deja obviado que se rebasa
la unidisciplinariedad.
Por tanto, las Ciencias Sociales se están consolidando
por la convergencia de varias disciplinas, aunque no debe
desconocerse que Giddens considera a la Sociología como una
disciplina generalizante (2000, p. 26). No obstante, puede
postularse: las Ciencias Sociales son el conjunto de disciplinas
que, agrupadas, procuran el estudio transdisciplinar de la conducta
humana en el campo social referido a la vinculación entre sí de
diversos agentes y cuyo estudio se orienta a la luz de los valores
(sustentabilidad, respeto al derecho de terceros, etc.) y principios
jurídicos, morales y culturales. En esta descripción existen tres
elementos que es preciso destacar: 1) el estudio transdisciplinar
para abordar adecuadamente los factores múltiples que presenta
12

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

la conducta humana respecto a la sociabilidad, 2) la orientación
de la conducta humana social en los marcos jurídicos y sociales
y 3) el juicio (también jurídico, moral y social) que podría recibir
dicha conducta.
Para ilustrar la diferenciación de las Ciencias Sociales se
puede hacer uso de la distinción entre los objetos materiales y
formales de las ciencias.
El objeto material de una ciencia es el objeto de estudio
en sí mismo, tal y como “se encuentra en la realidad” o “aparece”
al investigador. En las Ciencias Sociales es el comportamiento y
las actividades de los humanos. Pero la diferenciación se da, por
ejemplo: en el caso de la criminología por la conducta criminal;
en el caso de la psicología es la conducta aprendida y adaptada;
en la Sociología es la conducta en la escala social, es decir, los
comportamientos colectivos o comunitarios; en Derecho es la
conducta conforme al canon de lo legal; en Moral desde el canon
de lo legítimo; en Antropología son las formas públicas y privadas
de organización, costumbres, ritos, etc. Y así podría construirse
un larguísimo etcétera de disciplinas que estudian la conducta
en diversas determinantes y variantes. Por tanto, cada disciplina
requiere precisar la formalidad o perspectiva, (el punto de vista),
desde el cual se estudia el objeto material de estudio. A dicha
perspectiva se le denomina objeto formal.
El efecto de precisar el objeto formal fue la especificación, es
decir, el carácter reduccionista, la pérdida de una visión y tratamiento
integrales de los problemas que cada ciencia pretende resolver. Dicha
especificación, con el perfeccionamiento del saber, se convirtió en
especialización. Toledo, hace dos décadas, ilustró ese devenir:
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

13

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

“La ciencia que domina hoy en día, es aquella establecida bajo
los paradigmas del siglo XVII, autores como Bacon, Newton,
Descartes, etc. Y es fundamentalmente una ciencia de las partes: analítica y de carácter mecanicista, monodisciplinaria, es
decir, especializada o sobre especializada, experimental y finalmente de carácter reduccionista” (2003, p.104).

En el sentido anterior, las ciencias que están fuera de
un contexto transdisciplinario son insuficientes para resolver
problemas fuera de su ámbito específico por dos razones: la
complejidad multifactorial de los problemas que estudian y la
exigencia de una gran cantidad de perspectivas sobre el mismo
problema, no necesariamente sobre el mismo objeto de estudio.
Pero la dificultad no sólo corresponde al conocimiento
científico, sino también a la visión reducida de éste. Nicolescu
advirtió al respecto que:
Las ciencias monodisciplinares ignoran perspectivas y factores
distintos de un contexto más amplio y ocasionan polémicas reduccionistas y errores al estar basadas en una sola racionalidad.
El cientificismo nos ha legado una idea persistente y tenaz: la
de la existencia de un único nivel de Realidad (1996, p. 19).

La advertencia de Nicolescu pesa sobre la idea previa de
un único nivel de realidad, es decir, no se asume la complejidad
de la propia naturaleza, ni se asume el desafío de la complejidad
científica, (Wallerstein, 1998). Ello ha conllevado a complicaciones
que provocan cambios de paradigmas (del geocéntrico al
heliocéntrico, de la física mecánica a la cuántica, del genetista
enfrentado al naturalista, de la geometría de Euclides a la de
Riemann y Lobachevski). En otros casos, esas complicaciones
14

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

derivaron en falsacionismos o revoluciones científicas, como lo
explicaron Popper y Kuhn respectivamente.
Una prueba ilustrativa de las complicaciones del
reduccionismo se halla en el manejo de la pandemia SARS-CoV2
cuando fue atacada sólo desde la perspectiva de la medicina clínica.
Para controlar las cadenas de contagio y abatirla, se requiere
desde la Farmacobiología hasta la Demografía alimentada con los
algoritmos del big data.
Al no adoptar una visión multidisciplinaria para elaborar
soluciones transdisciplinarias los problemas corren el riesgo
de ser discutidos bajo sólo una perspectiva, o al momento de
encontrarse con otros puntos de vista no se generarán soluciones
sino más conflictos
La complejidad multifactorial, la división y diferenciación
formal de los objetos de estudio y las diversas metodologías
científicas son, en última instancia, adecuadas para conocer una
realidad compleja que se manifiesta en varios niveles y que no
siempre obedece a un mismo sistema teórico o metodológico. Por
tanto, el “fenómeno social” debería transitar hacia una condición
transdisciplinaria. Una experta en ciencias advirtió: “mucho se
discute sobre interdisciplina, quizás porque se presenta como
un intento de superar el estado actual de abstracción de las
ciencias” (Casas, 2008, p. 98). La discusión epistémica, dentro de
los fundamentos y alcances de una misma ciencia, es innecesaria,
pues como argumentó Wallerstein (1998), el análisis de la realidad
social debe ser holístico y al cambio de paradigma lo denominó
“impensar”. Es decir, la reformulación de las Ciencias Sociales
no es una refundación. Si bien la reformulación atraviesa por la
interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad, éstos son meros
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

15

�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

insumos epistemológicos para nutrir la reformulación: alcanzar la
condición transdisciplinar. Wallerstein visualizó esta necesidad
cuando abogó por programas de investigación que cortaran
transversalmente las líneas tradicionales y reconoció que las
Ciencias Sociales han avanzado en dirección hacia un respeto
cada vez mayor por la naturaleza, al mismo tiempo las Ciencias
Naturales han ido desplazándose hacia una visión del universo
como inestable, puntos de intersección que corresponden a un
movimiento transdisciplinario (Wallerstein, 1998). En pocas
palabras, obtener saberes plurales para tomar decisiones fundadas
en los conocimientos científicos especializados y también más allá
de ellos.
El complejo proceso interdisciplinario y multidisciplinario
de inclusión de datos con la consecuente caracterización
de lo unidisciplinario, interdisciplinario, multi o
pluridisciplinario y lo transdisciplinario
El saber sobre los fenómenos sociales implica la necesidad
de la información interdisciplinaria y de posterior adhesión
multidisciplinaria, para derivar en alternativas transdisciplinarias;
pues la mayoría de las soluciones exigen acciones transversales.
Por tanto, es pertinente distinguir la secuencia y jerarquización
de estas nociones.
Guy Palmade (1979) define a la disciplina como:
“Conjunto específico de conocimientos que tiene sus
características propias en el terreno de la enseñanza, de la
formación, de los mecanismos, métodos y materias” (p. 21). Si se
agrega el prefijo uni, se hace énfasis en que la unidisciplinariedad
versa sobre cuestiones delimitadas y hace uso de herramientas y
procesos también delimitados, esto conlleva a que el fenómeno
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estudiado por la disciplina sea visto desde la única perspectiva
de su objeto formal.
Puede agregarse a la definición de Palmade que el conjunto
de conocimientos tiene como objetivo conocer las causas de los
fenómenos y aplicarlo a resolver sólo ciertos problemas definidos
o delimitados por la misma disciplina debido a la estandarización
de sus herramientas y metodología.
En contraste, la interdisciplinaridad se refiere a la transferencia
de métodos entre disciplinas. Como si las disciplinas dialogaran
entre sí profundizando temas a partir de varias miradas. Aunque
todavía no generen nuevos conocimientos trasformadores. Por
ejemplo, la Informática que es utilizada en Sociología, Epidemiología,
Demografía, etc. Pero cuando los conocimientos apuntan a las
transformaciones, por ejemplo, en el caso de la prevención de la
pandemia por SARS-CoV2, entonces el saber es claramente de
índole transdisciplinario, pues la mayoría de las veces terminan por
involucrar los presupuestos económicos de las políticas públicas, las
dinámicas sociológicas de mayor cohesión social, los aspectos de la
psicología comunitaria para organizar jerárquicamente a los agentes
sociales y hasta los liderazgos exitosos.
Así, según el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
(CONACYT) de México,
Interdisciplina, la que se da cuando se combinan dos o más disciplinas para generar un nuevo nivel de integración donde las
fronteras disciplinares empiezan a desdibujarse. La interdisciplina no es la simple adición de partes, sino el reconocimiento
que la incidencia de una disciplina y sus lógicas de indagación
afectan el resultado de la investigación de la(s) otra(s) disciplina(s). (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)
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En consecuencia, en la interdisciplina existe la
transferencia de métodos que provoca la cooperación de varias
disciplinas para encontrar soluciones y rutas de acción ante los
problemas.
La interdisciplina, por ende, no tiene por misión convertir
a las Ciencias Sociales en un conjunto de ciencias panópticas,
sino poseer la información suficiente para construir de manera
correcta los conceptos que expondrán de manera adecuada
el problema. En otras palabras, antes de buscar soluciones, las
Ciencias Sociales acopian perspectivas para plantear de manera
conceptualmente correcta el problema con el propósito de no
generar pseudoproblemas. En este sentido, debe suscribirse
lo que ha denunciado Paquet al constatar los límites de la unidisciplinariedad impuestos por el lenguaje mono-especializado:
Los científicos sociales perdieron interés por encontrar soluciones para los nuevos “problemas retorcidos” (wicked problems) que
enfrentaba la sociedad, y están más interesados en promover el
poder heurístico de los lenguajes disciplinares para la definición
de los problemas […] La investigación de los académicos no parece hacer una contribución significativa a la gestión de la turbulencia: se prefieren respuestas elegantes a preguntas sin sentido,
en lugar de respuestas no elegantes a buenas preguntas. Como
resultado, la capacidad para comunicar ha disminuido al grado
de que ha sido distorsionada por lenguajes que sólo son la provincia de los expertos. (Paquet, 2009, pp- xi y 29).

La interdisciplinariedad entonces es necesaria para
concebir correctamente los problemas que los fenómenos sociales
presentan, evitar pseudoproblemas y discusiones estériles. Si
una disciplina pone su método, fundamento epistémico y saber
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

al servicio de las demás, entonces podrá mostrar un verdadero
problema y evitar una confusión. Así, cabe concebir que, desde
la multiplicidad de factores analizables de una misma realidad,
se exija la interdisciplinariedad de las ciencias que intervienen
en la investigación. Ello no resta autonomía a ninguna ciencia
y las enriquece a todas, pues como apuntó Wallerstein (1998),
las separaciones artificiales de las disciplinas del siglo XIX son
actualmente ignoradas de facto por los científicos sociales.
Ignorar las separaciones artificiales es una condición que
constató Giddens (2000) al describir que el pensamiento
sociológico se transforma para profundizar las implicaciones
prácticas y de decisión política. En términos categóricos: las
Ciencias Sociales no sólo constatan, describen o explican
fenómenos sociales, también abordan sus problemáticas y deben
apuntar a soluciones, aunque éstas constituyan respuestas no
elegantes.
Se pueden distinguir, según Nicolescu (1996, p.37) tres
grados de interdisciplinariedad: a) un grado de aplicación; b) un
grado epistemológico; c) un grado de generación de nuevas disciplinas. En
el primer grado, corrigiendo a Nicolescu, puede decirse que se
aplican técnicas y no métodos de una disciplina a otra. Nicolescu
ejemplifica con los métodos que de la física nuclear transferidos
a la medicina conducen a la aparición de nuevos tratamientos
del cáncer, pero eso no es una transferencia de método, sino
de técnica, pues el método es para descubrir nuevo saber y la
técnica para hacer uso del saber. La medicina no renuncia a su
autonomía indagatoria para recuperar la salud humana cuando
aplica técnicas químicas, físicas. Del mismo modo el conjunto de
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

las Ciencias Sociales no condesciende a una sola disciplina del
grupo cuando indagan y proponen soluciones.
El segundo grado de interdisciplinariedad puede
ejemplificarse de una manera distinta al ejemplo tautológico que
aporta Nicolescu (la transferencia de los métodos de la lógica
formal en el campo del derecho genera análisis interesantes
en la epistemología del derecho), si puede concebirse que las
aportaciones de la psicometría son útiles para las ciencias de
la educación, la pedagogía, las ciencias de administración de
recursos humanos, la psicología del deporte y hasta para los
programas de rehabilitación en los centros penitenciarios. O
que los aportes de la informática son imprescindibles para el
almacenamiento, manejo y predicción estadística de cualquier
investigación cuantitativa. En estos dos ejemplos no es notoria
que la transferencia de métodos genere una relación fundacional
entre la disciplina emisora y la receptora como en una relación
fundamento-fundamentado. No así, por ejemplo, en el caso donde
la ingeniería civil, sin el saber o fundamento del cálculo, carecería
de garantías para construir y sostener una edificación. Así mismo
el derecho, si careciera de las nociones básicas de la moralidad
como son la justicia y la proporción equitativa, quedaría reducido
a una técnica retórica de alegatos.
El tercer grado de interdisciplinariedad parece la fusión
bien asimilada de aspectos materiales y formales cuando se
ejemplifica con la física matemática o el arte informático. Es
decir, la materia o contenido de saber propio de una disciplina
es tratado bajo la formalidad o estructura de otra disciplina,
tal ocurre con la matematización no sólo de la física (física
matemática que expresa las leyes de la física en fórmulas
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algebraicas y no en enunciados del lenguaje común), sino de la
psicología (psicometría), de la sociología (la estadística social),
de la medicina misma (las coordenadas cartesianas de los electroencefalogramas o cardiogramas).
En definitiva, son fácilmente aceptables los dos primeros
grados de interdisciplinariedad propuestos por Nicolescu, pero el
tercero requiere de mayor innovación. Obedece a lo que Jacques
Maritain denominaba ciencia media. Maritain la definió como
una ciencia intermedia, que en una jerarquización ascendente
de abstracción se encuentra sobre las ciencias empíricas de
la naturaleza, cuya materia la proporciona la realidad física, y
debajo de las matemáticas, cuyo objeto formal y procedimiento
de conceptualización siempre es cuantificacional. En pocas
palabras, es una “ciencia materialmente física y formalmente
matemática” (Maritain, 1978, p.80). En todo caso el tercer nivel
de interdisciplinariedad se parece más a la multidisciplinariedad.
Y cualquiera de las dos versiones no es propia para las Ciencias
Sociales.
Porque si bien es cierto que la interdisciplinariedad y la
multidisciplinariedad desbordan la unicidad de las disciplinas de
las Ciencias Sociales, éstas están más allá de tal desbordamiento,
puesto que no sólo aplican técnicas, indagan los fundamentos
científicos y asimilan objetos materiales de estudio con las
perspectivas formales de diversos modos de estudiarlos, sino
que además orientan decisiones que habrán de ser evaluadas con
criterios distintos a los cánones epistemológicos de las ciencias
individuales. El todo del conjunto llamado Ciencias Sociales es
un todo más grande que la suma total de sus partes.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Además de los grados, también se han establecido tres tipos
de interdisciplinariedad: la lineal, la restrictiva y la estructural. En
la primera se da, nuevamente, el intercambio de una o más leyes
tomadas de una disciplina para explicar fenómenos de otra; sólo
se requeriría alguna redefinición de las variables y parámetros
para ajustarla al nuevo contexto disciplinario. En la tercera, las
interacciones entre dos o más materias llevan a la creación de un
cuerpo de conocimiento que forman la estructura básica de una
disciplina original, la cual no puede ser reducida a la coordinación
formal de sus generadoras, lo cual es muy parecido al tercer grado
expuesto arriba. Pero el segundo tipo, el restrictivo, consiste en una
aplicación a un campo específico y hacia un objetivo concreto. Y
podría aventurarse que las Ciencias Sociales constituyen un cuerpo
de saber de este tipo porque reciben aportaciones con el propósito
de orientar decisiones que buscan ubicarse estrictamente en el
campo del “fenómeno social” y sus áreas afines.
Si bien es cierto que existe la integración de saberes para
constituir el fenómeno social y sus áreas afinas, las estrategias de
alineación a pesar de la diferenciación no siempre pueden lograr
un mismo objetivo. Las ciencias tienen como objetivo conocer,
pero sus indagatorias no tienen el mismo objeto formal de estudio
ni los mismos procedimientos metódicos. Por ello es que, en el
caso de las Ciencias Sociales, se ha requerido la agrupación de
saberes que tienen como objeto una parcialidad o alguna de
las aristas que llevan a la realidad del fenómeno social desde la
perspectiva multi y transdisciplinar.
En lo que respecta a la multidisciplinariedad o
pluridisciplinariedad (que se considerarán como sinónimos con
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objeto de no multiplicar los entes lingüísticos sin necesidad)
ésta representa el estudio de un objeto perteneciente a una única
disciplina pero abordado por varias disciplinas al mismo tiempo
cada una con su enfoque. El conocimiento del objeto en su propia
disciplina se profundiza y la investigación pluridisciplinaria
aporta un plus a la disciplina en cuestión, en opinión de Nicolescu
(1996, p.37). Pero más que profundizar, debería decirse que el
conocimiento se extiende o complementa.
Cabe advertir, en primer lugar, que las disciplinas tienen
un objetivo, proyecto o tarea común de manera parcial, es decir,
todas buscan conocer al propio objeto de estudio. No parece
entonces que el estudio de un mismo objeto desde diversos
ángulos sea multidisciplinario si no se comparte un mismo
problema a resolver. En este sentido, el ejemplo de Nicolescu
(que un cuadro de Giotto puede estudiarse a través de la mirada
de la historia del arte cruzada con la de la física, la química, la
historia de las religiones, la historia de Europa y la geometría) no
resultan muy ilustrativos. La química estudiará los componentes
físicos del lienzo de Giotto y eso puede generar admiración,
pero no auxilia a una experiencia estética, motivo para el cual el
lienzo fue pintado. La historia de las religiones podrá aportar el
contexto del autor, de los receptores de su época y del mensaje,
pero si el espectador pertenece a otra tradición, religión y cultura,
no obtendrá la misma intuición privilegiada de la experiencia
estética que busca el autor de la obra.
Es decir, la multidisciplinariedad es útil para entender,
pero limitada para comprender (distinción que se caracterizará
más adelante). La multidisciplinariedad parece ser un mero acopio
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

de información y saber sobre un mismo objeto de estudio general
y eventualmente hace emerger la construcción conceptual de un
problema o dilema, por ello –aunque valiosa- es insuficiente para
los propósitos prácticos (prescriptivos y de juicio) que podrían
poseer las Ciencias Sociales. El CONACYT mexicano postula:
Se entiende como multidisciplina al contraste de perspectivas
disciplinares en una forma aditiva: cuando dos o más disciplinas independientemente y de forma limitada interactúan para
proveer un punto de vista a un problema desde sus propias
perspectivas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII, DOF, p. 234)

Así, por ejemplo, en el conjunto de las Ciencias Sociales
se encuentra la Antropología Social y las Ciencias Políticas; en la
primera pueden estudiarse conductas presentes en algunas etnias,
pero no en todas las civilizaciones (por ejemplo, la poliandria),
mientras que en las segundas se hallarán formas históricas de
organizar el poder de una comunidad (por ejemplo, patriarcados
monárquicos). La mera suma de ambos saberes no aporta un
problema, sin embargo, pueden generar un dilema (¿qué forma
debe promoverse, la poliandria o el patriarcado?) o plantear la
necesidad de defender un derecho humano universal (bajo el
supuesto de que una de las dos es la correcta) al añadir saberes de
otras Ciencias Sociales.
Por último, la transdisciplinariedad, con el peso que le
da el prefijo trans, que quiere decir ‘al otro lado’ o ‘a través de’,
y por ello, pretende ver más allá de las mismas disciplinas, busca
la integración teórica y práctica: “lo que está a la vez entre las
disciplinas, a través de las diferentes disciplinas y más allá de
toda disciplina” (Nicolescu, 1996, p. 37). Por ende, apunta a una
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práctica: la solución de un problema o dilema, toda vez que se han
integrado múltiples ideas, principios, perspectivas y postulados
de áreas muy distintas.
El término transdisciplinariedad ha sido promulgado por
la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Centro Internacional para la
Investigación Transdisciplinaria (CIRET) (Rivas, 2010), también
por el CONACYT de México, que apunta:
Se entiende por transdisciplina cuando las perspectivas de dos
o más disciplinas trascienden entre sí para formar una nueva
aproximación holística; el resultado será completamente diferente o nuevo a lo esperado de la suma de las perspectivas
individuales de las disciplinas. (CONACYT, 2021, Art. 2, XIII,
DOF, p. 234).

Es decir, es la cualidad que se desarrolla a través de las
disciplinas (y por ello implica la multidisciplinariedad), pero a su
vez va más allá porque conceptualiza de modo integral problemas
y toma decisiones para resolverlos. Quienes la han pensado y
ejecutado, la consideran el producto de una investigación referida
a un problema definido conceptualmente de manera inter y multi
disciplinaria y, por supuesto, como algo más allá que la simple
suma de disciplinas porque promueve nuevos conocimientos
(Casas, 2008, p. 98; Garrafa y Osorio, 2009, p. 85). Es un concepto
avanzado y dinámico que está, al mismo tiempo, “entre”, “a través”
y “más allá” de las disciplinas y que, como se ha dicho: constituye
un todo mayor a la suma de sus partes.
Las
la

consideraciones

manifestación

de

anteriores

Nicolescu

quien

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coinciden
agrega

que

con
la
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transdisciplinariedad posee tres pilares: los niveles de Realidad,
tal y como se encuentra en el Artículo 2 de la Carta de la
Transdisciplinariedad (1996) [y Nicolescu ejemplifica con la física
mecánica y la física cuántica y los cambios de paradigmas], la
lógica del tercero incluido [ejemplificados con casos que rebasan
la lógica, en especial el Teorema de Gödel] y la complejidad
[generada por el objeto y sus abordajes pluri o multi disciplinarios
y reconocida también como un desafío para las Ciencias Sociales
por Wallerstein (1996, 1998)]. Entre estos tres pilares se
determina la metodología de la investigación transdisciplinaria
(Nicolescu, 1996, p. 37-38).
Los niveles de Realidad y la lógica del tercero incluido
(consistente en un modelo o nivel coherente en sí mismo, pero
inconsistente en otro), sirven a Nicolescu para discurrir sobre la
posibilidad de pasar de un nivel de Realidad a otro. Ello puede
implicar el deseo de un modelo de conocimiento completo, pero
más que nada, implica un modelo de realidad coherente y abierta
donde desde la interdisciplinariedad y la multidisciplinariedad
se acaba por construir un conjunto de saber globalizador. Tal
caso puede postularse para las Ciencias Sociales con el amplio
tema del desarrollo sustentable, pues lo mismo abarca tópicos
biológicos, ecológicos, económicos, que culturales, sociales,
históricos, éticos y hasta de bioseguridad, etc.
Ahora bien, la lógica de un tercero incluido, en vez del
tradicional lógico y metafísico del tercero excluido, nos muestra la
validez de ciertos conocimientos dentro de un modelo y su invalidez
dentro de otros. Nicolescu, como se ha dicho, refiere el Teorema
de Gödel al respecto, pero también puede ejemplificarse con casos
indubitables: los principios de la física mecánica inválidos en las
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

áreas de la física cuántica; la geometría euclidiana improcedente en
el espacio elíptico o hiperbólico, y para ejemplificar en las Ciencias
Sociales se podrían enumerar ejemplos en diversos tópicos, como
el caso de la globalización versus el regionalismo, el universalismo
versus el comunitarismo, la economía de desarrollo extraccionista
versus la ecología de la conservación, y un larguísimo etcétera.
Con ello quiere ejemplificarse que la transdisciplinariedad es la
única condición de posibilidad para plantear conceptualmente
problemas bajo la fórmula de dilemas. Asunto que se explicará en
el siguiente apartado.
Por lo pronto, las consecuencias de una transdisciplinariedad
que reconoce diversos niveles de realidad y su respectiva
complejidad implican reconocer diversos niveles de percepción. Es
decir, si existe una ciencia transdisciplinaria es porque el objeto
de estudio de dicha ciencia posee material suficiente para requerir
y exigir un tratamiento transdisciplinario y, consecuentemente,
también para requerir y exigir diversos niveles de percepción. Es
decir, la transdisciplinariedad pone en evidencia la necesidad del
Sujeto transdisciplinario (Nicolescu, 1996, p. 44).
Y todavía más allá, desde la perspectiva del sujeto
cognoscente, que no es uno solo y abstracto, sino el cúmulo
de investigadores abocados a la indagatoria de los objetos de
estudio. Y dadas las diversas percepciones de los investigadores
y la multiplicidad de paradigmas de conocimiento que
corresponden a diversos niveles y complejidades de la realidad
a estudiar transdisciplinarmente, se requiere de la teoría de
la interpretación (hermenéutica) para poder comprender las
variaciones de significados de datos e informes en las múltiples
perspectivas; tanto de las disciplinas como de sus investigadores.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Es decir, la teoría de la interpretación se requiere para trasladar
la significación de las nociones de una ciencia a otra de manera
que también resulten significativas. Por tanto, el servicio
de la hermenéutica ante las diferencias conceptuales de las
ciencias, por donde transita transversalmente la metodología
transdisciplinaria, es invaluable.
Por estas razones puede coincidirse con el Manifiesto
de la Transdisciplinariedad de Nicolescu (1996) y con los ilustres
firmantes de la Carta de la Transdisciplinariedad (1994) cuando
afirman: a) se generan diferentes grados de transdisciplinariedad
(Nicolescu, 1996, p. 38); b) la unidad abierta son dos facetas de una única
y misma Realidad (Nicolescu, 1996, p. 43); c) Artículo 4. La clave
de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación
semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de
las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través
de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de
«definición» y «objetividad» (Carta, 1994).
Este último punto puede ilustrarse perfectamente en la
unificación semántica del traslado de significaciones lingüísticas.
Así, por ejemplo, al hablar de “fenómeno social”, algunos
científicos pueden considerar estrictamente lo que acontece
exclusivamente con la conducta, mientras otros toman en
consideración los recíprocos impactos ecológicos entre humanos
y su medio ambiente. Por tanto, “fenómeno social” resulta una
noción por encima de la univocidad, pues es análoga y, por ende,
aplicable transdisciplinariamente.
Para evitar equívocos el “fenómeno social” debe abordarse
con la transdisciplinariedad y apertura de su semiótica analógica. El
lenguaje transdisciplinario, en opinión de Nicolescu, fundamenta
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la inclusión del tercero (1996, p. 87). Ello, como es obvio, permitirá
la apertura, entendida como la aceptación de lo desconocido o
imprevisible. Para las Ciencias Sociales la inclusión de un tercero
y la imprevisibilidad es fundamental, porque posibilita plantear
su tarea en forma dilemática.
Otros expertos (Instituto Transdisciplinar de Estudos
Criminais, Porto Alegre, Brasil. http://www.itecrs.org/) han
querido caracterizar a la transdisciplinariedad como la intención
de superar la fragmentación del conocimiento provocada
por el positivismo. Obrando más allá del enriquecimiento
de las disciplinas con diferentes saberes (multidisciplina)
y del intercambio epistemológico y de métodos científicos
de los saberes (interdisciplina), desean concebirla como
una ciencia interactuante y totalizadora (Pérez y Setién,
2008) y también como integradora (Martínez, 2007). En ese
sentido, la transdisciplinariedad puede adoptar el modelo de
la interdisciplinariedad integradora sistémica, pues ésta se
considera un fenómeno transdisciplinario.
La interdisciplinariedad integradora sistémica es definida
como “varias disciplinas interactúan dialécticamente hacia una
disciplina” (Pérez y Setién, 2008) y como ejemplo cabe citar los
aportes de todo tipo de ciencias ante la problemática del SARSCoV2. En el caso de las Ciencias Sociales, los aportes provienen,
al menos, de la Antropología, la Economía, la Historia, la
Lingüística, la Política y la Sociología. Y no debe confundirse con
la interdisciplinariedad sistémica común en donde “una disciplina
desemboca en varias”, como por ejemplo de la matemática surgen
la sociometría, infometría, optometría, etc., es decir, la forma
matemática de hacer las cosas, de formalizar o tratar a diversos
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

objetos de estudio, según la expresión de Maritain utilizada
más arriba. Un esquema de la llamada interdisciplinariedad
integradora sistémica como transdisciplina es otorgado por Pérez
y Setién (2008)
en la Figura 1 “Figura de procedimiento de
gestación transdisciplinario”:

Esta figura explica lo estipulado en el Artículo 3 de La
Carta:
…hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos
datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de
la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas
las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden
(Nicolescu, 1996, p. 106).

Por tanto, la transdisciplinariedad, en efecto, rebasa las
aportaciones interdisciplinarias y multidisciplinarias, no sólo
porque supera la fragmentación del objeto de estudio, sino
porque integra las formalidades de la metodología, investigación
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

y saberes hacia los propósitos de la disciplina transdisciplinaria:
cumplir con el reconocimiento e integración bien discernida de
varios niveles de realidad, estructura del conocimiento complejo
y la apertura para la inclusión de un tercero dilemático. Y, sin
embargo, debe quedar claro que la transdisciplinariedad “no
constituye una ciencia de las ciencias”, como lo declara el Artículo
7 de La Carta. Pues, en efecto, más bien persigue, y en eso estriba
precisamente su condición de trascendente, “la unidad de acción
como una correlación del conocimiento científico, pragmático y
moral…” (Hadorn, 2004, s/p).
Así, los rasgos fundamentales de la transdisciplinariedad
derivan acciones no sólo con carácter pragmático (conocer para
actuar), sino también de índole moral por los beneficios que persigue
la trascendencia del saber transdisciplinario (actuar para mejorar).
La transdisciplina se encuentra propicia a constituirse como un
elemento esencial y comprometido en las Ciencias Sociales, uno de
los aspectos que la hace mayor a la suma de sus partes.
La adopción de una metodología transdisciplinaria en las
Ciencias Sociales
A pesar de la fragmentación de los objetos de estudio y la
incomunicabilidad de los niveles de realidad, cuando se debe
aportar conocimiento para tomar decisiones, cabe recordar la
advertencia de Nicolescu: “un verdadero decisor debería poder
dialogar con todos a la vez”. (1996, p.36). Pues siempre se desea
que las decisiones adoptadas sean las mejores posibles.
La transdisciplinariedad, como se ha visto, intenta retomar
la comunicación entre las diferentes disciplinas tras haber
pasado por un periodo de fragmentación y especialización, lo que
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

provocó una incapacidad de comprensión de las problemáticas
y de cómo se pueden postular soluciones. A partir de ahí es
preferible agrupar en un modelo transdisciplinario al grupo de
las Ciencias Sociales en vez de tergiversar cada una de dichas
ciencias. Parafraseando a Palacios (2014, p. 416) se podría decir:
las Ciencias Sociales podrían ser una transdisciplina juntamente
con otras ciencias tanto naturales como sociales. Sin embargo,
antes de serlo primero deben lograr que sus corrientes internas
dejen de conflictuarse entre sí y comiencen a colaborar en la
búsqueda de respuestas a la complejidad. Así las cosas, sin duda
es preferible construir el conjunto de las Ciencias Sociales de
manera transdisciplinaria en vez de esperar a un consenso de las
ideologías epistémicas de cada una de las ciencias del grupo.
Como la transdisciplinariedad abarca una unidad de
conocimiento y también la trascendencia del tomar decisiones
más allá del simple conocer, entonces postulamos que las
Ciencias Sociales deben definirse como transdisciplinarias por el
solo hecho de su interés: explicar el fenómeno social y aportar
soluciones a las problemáticas humanas. Es decir, no sólo es una
integración de diferentes disciplinas, sino que además tiene como
prioridad y compromiso que puedan proponerse soluciones
ejecutables.
Una ciencia transdisciplinaria, en sí misma o de manera
pura (en el sentido kantiano), puede definirse como “el proceso
por el cual los límites de las disciplinas individuales trascienden
para tratar problemas desde perspectivas múltiples con vistas
a generar conocimiento emergente. Es la transformación e
integración del conocimiento desde todas las perspectivas
interesadas para definir y tratar problemas complejos” (Pérez y
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Setién, 2008, p. 5). Pero si añadimos la intencionalidad axiológica,
entonces deben sumarse las orientaciones y obligaciones morales
inherentes.
Las Ciencias Sociales, en tanto un conjunto de saberes
transdisciplinarios juzgará las decisiones que aporta cada
disciplina de acuerdo con lo más conveniente, a la mejor bondad
moral. De esta forma, recaudan cualquier tipo de información
de cada área, validándola de acuerdo con sus pros y contras, e
integrando una visión que irá más allá de la que implican las
ciencias uni-disciplinares y también más allá de la construcción
multidisciplinar o pluridisciplinar, pues, finalmente, busca
orientar o regular la acciones conforme a lo que se considera como
bueno. Para conseguir el éxito de este método, es importante
conocer y mantenerse abierto a las aportaciones de cada una de
las disciplinas que pueden estar involucradas, ya que ésa es la
única manera de percatar cómo cada decisión tiene un impacto
en otro ámbito o corre el riesgo de caer en la dinámica del doble
efecto. Por ejemplo, si se pone un muro perimetral para que una
zona quede resguardada de la SARS-CoV2, este consejo generará
la criminalización de cualquier sujeto “ajeno” al área limítrofe y
con ello también degenerará la cohesión del capital social.
Puede

entonces

proponerse

que

las

Ciencias

Sociales, con su característica transdisciplinaria, busquen la
transformación e integración del conocimiento de todas las
perspectivas interesadas, y se constituyan en el medio orientador
imprescindible para regular las acciones científicas, tecnológicas,
económicas, políticas, jurídicas, sociales, etcétera, que toma en
cuenta los diversos impactos axiológicos en esos mismos ámbitos.
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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Por lo tanto, las Ciencias Sociales, en tanto
transdisciplinarias, no se basan en una deontología del derecho,
de la economía o de la educación. Tampoco establecen un
lineamiento reduccionista aplicable a los científicos de sus propias
disciplinas, sino que, al reunir distintas áreas de conocimiento,
indican con criterios axiológicos el campo de las decisiones.
Debe hacerse hincapié entonces que las ciencias que
conforman el conjunto de las Ciencias Sociales tienen como
objetivo conocer; que sus indagatorias no tienen el mismo objeto
formal de estudio, ni los mismos procedimientos metódicos. Que,
cognitivamente considerado, el método y sus logros o alcances
cognitivos son moralmente neutrales. Y que corresponde a la
dimensión transdisciplinar decidir por el bien o beneficio y,
por ende, su misión es orientar la ejecución de las aplicaciones
técnicas de los demás conocimientos científicos.
La transdisciplinariedad de las Ciencias Sociales da pauta
para recordar la diferencia entre entender y comprender establecida
por Dilthey3, donde el sujeto cognoscente tiene diferentes roles.
En el entender el sujeto cognoscente no se involucra con lo que
conoce. En el comprender, el sujeto cognoscente está involucrado
en la indagatoria al grado que el sentido de sí está en juego en la
misma indagación y comprensión, pues comprende y se comprende
también a sí mismo. Wallerstein (1996, 1998) insistió en establecer
la relación entre el investigador y la investigación. No es lo mismo
admirar la estética gótica de una catedral medieval cuando se posee
3 Dilthey, W. (1970) La estructura del mundo histórico en las humanidades, Fráncfort del Meno: Suhrkap, después ampliamente retomada por K.O.
Apel, K.O. (1979) Die Erklären-Verstehen-Kontroverse in Transzendental-pragma-

tische, Frankfurt, Suhrkamp.
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

una profunda devoción católica que cuando se visita como turista
desde el budismo asiático. El primero comprende y se comprende,
el segundo entiende, pero no se encuentra a sí mismo reflejado en
el quehacer de su indagatoria.
En

consecuencia,

las

Ciencias

Sociales

con

la

caracterización de transdisciplina pertenecen al comprender,
dado que el sujeto está requiriendo una orientación para actuar
y está involucrado en la calificación de responsabilidad social,
jurídica y moral que recibirá su actuación. La eticidad irrumpe
en su existencia a diferencia de la neutralidad epistémica que se
patentiza en las demás ciencias cuando proceden exclusivamente
en su quehacer cognitivo. No es igual, por ejemplo, obtener
una estadística de crímenes de lesa humanidad, que tomar las
acciones para mejorar con mayor eficiencia la prevención de
éstos; así las Ciencias Sociales tienen como objeto de estudio la
conducta humana en relación con el respeto, la conservación y
la promoción del humano y deben caracterizarse como ciencias
transdisciplinarias de un acto cognitivo de comprensión y no de
mero y ajeno entendimiento de datos.
Respecto al científico social que ejerce dichas disciplinas,
éste deberá cumplir con la percepción de diversos niveles de
realidad, comprender la circunstancia del conocimiento complejo
y sobre todo la estipulación del tercero incluido que se traduce en
no-resistencia. Es decir, el investigador no debe racionalizar al
objeto de estudio dentro de un solo marco lógico o un único y
exclusivo modelo o paradigma de conocimiento.
Las

Ciencias

Sociales

entonces

son

un

saber

privilegiadamente transdisciplinario porque, como explica
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

Hadorn (2004): “la investigación transdisciplinaria implica ver
un problema en un nivel descriptivo, normativo e interactivo”
(párr. 22).
Las Ciencias Sociales cumplen estas tres condiciones
sumadas a los tres pilares de la transdisciplinariedad. De donde
los diversos niveles de realidad y las condiciones hermenéuticas
para comprender dicha diversidad, aún desde perspectivas
diversas, son efectivamente abordados.
Nicolescu aporta un ejemplo donde asoma el carácter
transdisciplinario de las Ciencias Sociales, si se consideran éstas
en su sentido más básico como Ciencias de la sobrevivencia: dice
sorprenderse por la multiplicidad de enfoques que requiere el
acompañamiento a los moribundos. Para él
El acompañamiento a los moribundos no puede ahorrarse una
investigación transdisciplinaria en la medida en que la comprensión del mundo actual pasa por la comprensión del sentido de la
vida y de la muerte en este mundo que es el nuestro (1996, p.39).

Este ejemplo no postula a las Ciencias Sociales
como el conjunto de ciencias con mayor gradación y calidad
transdisciplinarias. Quizá la tanatología, la medicina, la geriatría
(en el mejor de los casos para el moribundo), la psicología de
los cuidados paliativos, tendrían prioridad como arquetipos de
disciplinas que requieren la transdisciplinariedad.
Por otra parte, Nicolescu afirma que “existen grados de
transdisciplinariedad, pero no pueden existir disciplinas con carácter
transdisciplinario, [porque] la metodología transdisciplinaria
no remplaza la metodología de cada disciplina” (1996, p.89).
Sin embargo, desde la mirada a las Ciencias Sociales no puede
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

compartirse esta opinión. Es cierto que la finalidad de las
disciplinas es obtener descubrimientos verdaderos y que éstos
pueden hilarse y sumase a diversas disciplinas para que, a su
vez, obtengan nuevos descubrimientos. No obstante, lo “trans”
de la transdisciplinariedad en las Ciencias Sociales reside en que
el quehacer transdisciplinario va más allá de la metodología de
indagación, está en la normatividad e interactividad de la toma
de decisiones que incluye la adhesión a principios y el respeto
a valores.
Así entonces, las Ciencias Sociales son un corpus
transdisciplinario no sólo en el sentido de que su indagatoria
es transversal a diversas disciplinas, sino que trasciende en su
información hacia la normatividad y la acción a tomar. Es decir,
las Ciencias Sociales en la tarea de la descripción recogen los
niveles de realidad y complejidad; en la normatividad establecen
el tercero incluido en forma de dilemas, pues no existen modelos
únicos para garantizar la conducta deseable que anhelan los
humanos, ni protocolos de actuación infalibles o de aplicación
de recetario por encima de la discrecionalidad y la prudencia
aplicada a los casos concretos. Y en la interacción apunta a la
ejecución de actos que deben ser orientados por la normatividad,
la valoración y, eventualmente juzgados por los cánones de la ley
(los códigos) y los principios de la moralidad.
A pesar de que Pérez y Setién (2008) consideren que
la esencia de la transdisciplinariedad “no sea una disciplina
sino un enfoque”, no debe coincidirse en esta apreciación
cuando de las Ciencias Sociales se trata. La interactividad, las
decisiones, las ejecuciones en materia social no se reducen a
enfoques, opiniones o cosmovisiones. Las Ciencias Sociales
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

son transdisciplianarias porque están fundadas en principios,
argumentos y jerarquizaciones axiológicas que rebasan los
meros enfoques descriptivos precisamente por su capacidad
para abordar problemas con demostraciones y otorgamientos de
evidencias (tanto con metodologías empíricas como lógicas).
Discusiones conclusivas
Se ha mostrado que la noción de “fenómeno social” es análoga
(puede atribuirse el adjetivo “social” a variados sustantivos:
trabajo, economía, medicina, seguridad, condición, interacción,
etcétera). En consecuencia, reducir las Ciencias Sociales sólo a
funciones interdisciplinarias o multidisciplinarias, provocaría,
parafraseando a Baratta: que el adjetivo social estrangule
a los sustantivos (Baratta, 1997, p. 21). Pero la propuesta
transdisciplinar busca lo contrario: que “lo social” amplíe y
expanda a los sustantivos y sus correspondientes sustancias.
Reducir “lo social” a exclusivo objeto de una disciplina
o interdisciplina o multidisciplina implicaría una reducción del
objeto de estudio. Por ende, “lo social” requiere de la apertura
y la tolerancia epistémica de la transdisciplinariedad, pues
sus problemas constituyen lo que Paquet denominó, como se
citó arriba, “los problemas retorcidos” que requieren buenas
respuestas, aunque no sean elegantes.
No obstante los riesgos epistemológicos anteriores,
las Ciencias Sociales se superan con el tránsito hacia la
transdisciplinariedad a través de una mayor integración de
temáticas, ciencias y metodologías parcelarias con el itinerario:
Diversos Niveles de Realidad, la Complejidad del Conocimiento
ante esos niveles de Realidad, el Orden Descriptivo que implica
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en sí mismo la descripción constatativa, la normatividad y la
interactividad.
Para completar el itinerario debe recordarse que la
propuesta transdisciplinaria se caracteriza por la toma de
decisiones y ello requiere dos condiciones más: la reorganización
de un problema a abordar en forma de dilema y la respectiva toma
de decisión bajo la tutela de principios y valores. Por ello, ha de
insistirse en parafrasear la idea referida de Paquet: es preferible
obtener respuestas no elegantes, pero sobre problemas en verdad
pertinentes.
Finalmente, pero no menos importante, cabe recodar
cuáles son esos principios que tutelan las Ciencias Sociales:
el orden social, la paz y el bien común. En este sentido, los
principios, precisamente en razón de ser principios y detentar la
cualidad de universalidad, son exigibles a todos los miembros del
conjunto social.
Bajo la tutela de dichos principios se pueden operar los
valores. Debe recordarse que los valores son realidades inteligibles
comprendidas como bienes; que poseen efectos tanto materiales
como intangibles y que resultan auténticamente valorados cuando
se pone interés en conseguirlos. Los valores pueden enlistarse y
jerarquizarse según diversos criterios (cronológicos, lógicos,
jurídicos, pertenecientes a una tradición o moralidad y, también
según una escala de preferencias). Será tema de otro ensayo
exponer y argumentar los mejores criterios y sus consecuentes
listados y jerarquizaciones, baste por lo pronto enlistar los
valores referentes a la interactividad de las decisiones tomadas en
función del saber que aportan las Ciencias Sociales: la dignidad
humana, las garantías que protegen los derechos humanos, el
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

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�Jorge Francisco Aguirre / El estatus transdisciplinario de las Ciencias Sociales

respeto, la tolerancia, el bien común, la solidaridad, la justicia,
la honestidad, la veracidad, la independencia y autonomía. Sin
duda, la presencia transversal de los principios y valores de las
Ciencias Sociales también avalan su condición transdisciplinaria.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Anáhuac, Nuevo León, México.
Oportunidad y Desafío
Anáhuac, Nuevo León, México.
Opportunity and Challenge
Gerardo Macario Pantoja Zavala1
Omar Alejandro Moreno Garza2
Carlos Emmanuel Saldaña Villanueva3
Resumen: El desarrollo socioeconómico de los municipios constituye
parte de las fuerzas productivas de un estado y de una nación. El objetivo de este trabajo es analizar la conformación del municipio de Anáhuac, Nuevo León, desde su fundación, para obtener elementos evaluativos encaminados a configurar una plataforma de proyección hacia el
desarrollo regional considerando la naturaleza operativa del área y su
espacio geográfico. Los aspectos examinados permitirán delimitar la
implementación de un modelo sustentable y de acción territorial con
el propósito de desarrollar industrias, empresas de servicios o negocios
agropecuarios donde los entornos ecológicos sean preservados o recuperados para futuras generaciones.

1 Profesor/Investigador. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
2 Profesor. ESCUELA PREPARATORIA Núm. 25. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Escobedo, Nuevo León, México.
3 Universidad Autónoma de Nuevo León, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Palabras clave: Historia, territorialidad, geografía, recursos naturales,
demografía.
Abstract: The socioeconomic development of the municipalities constitutes part of the productive forces of a state and of the nation. The
objective of this work is to analyze the conformation of the municipality of Anáhuac, Nuevo León, since its foundation, to obtain evaluative elements aimed at configuring a projection platform towards
regional development considering the operational nature of the area
and its geographic space. The aspects examined will allow defining the
implementation of a sustainable model and territorial action with the
purpose of developing industries, service companies or agricultural businesses where ecological environments are preserved or recovered for
future generations.
Keywords: History, territoriality, geography, natural resources, demography.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

1. Introducción
El inicio del municipio de Anáhuac, integrado al resto de los
municipios del estado de Nuevo León en México, se considera
de manera oficial desde la promulgación del “Decreto 115 de la
H. XLV Legislatura del Estado de Nuevo León, el 29 de mayo de
1934” (Secretaría de Gobernación México, 2020). Esa perspectiva
proporciona una historia muy corta, pero interesante. Ante el
contexto y los hechos históricos de la época, la fundación del
municipio es un efecto de la Revolución mexicana, se fundó
en la posrevolución, durante la etapa del Maximato. En la
cúpula mexicana admiraban el progreso liderado en el mundo
por Norteamérica, Europa y la Unión Soviética: reflejado en
gigantescas obras de infraestructura, algunas de naturaleza
agropecuaria. Historiando desde esa época permite adentrarnos
en la edad contemporánea y así lo haremos. Pero tendremos
que dedicarle letras a épocas más lejanas como a las etapas de
la historia moderna, colonial y prehispánica, con el objetivo de
encontrar tendencias a largo y mediano plazo.
Para dotar al trabajo de varios ángulos de observación,
Anáhuac será estudiado también desde la perspectiva de la
historia ambiental, entendida en este caso como la que se encarga
de la interacción de los humanos con los espacios ecológicos, no
sólo su fauna y vegetación, también sus suelos, su clima y como
producto de dicha interacción suelen reproducirse condiciones
socioeconómicas y políticas marcadas por esa dinámica.
La historia agraria y la social proporcionarán objetos
y sujetos de estudio; de la primera, elementos como la tierra, el
agua, los ranchos, así como los rancheros, ejidatarios, entre otros;
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

de la segunda, grupos como terratenientes, rancheros, peones,
ejidatarios, asalariados, burócratas, patrones y sindicatos. En
la época colonial la zona fue influenciada por misiones, villas,
burocracia virreinal, indios, entre otros, ya mencionados.
Para estudiar la frontera, aparentemente despoblada,
hasta finales del siglo XIX será considerado el estudio de
colonizadores, ejércitos y grupos fuera de la ley como gavilleros,
indios, revolucionarios, prófugos y contrabandistas. En el siglo
XX y todavía en el XXI se siguen presentando -en la zona- grupos
al margen de la legalidad.
Por justicia es necesario hacer historia del papel de los
habitantes originarios americanos del espacio de estudio o que
en algún momento llegaron a asentarse de manera temporal; es
decir, los grupos étnicos prehispánicos de América del Norte y
presentes en el territorio del actual Anáhuac hasta poco antes del
Porfiriato, cuando menos.
Los mexicanos del siglo XXI deben de tener claro que
Anáhuac, además de formar parte fundamental de un proyecto
agrario iniciado en el siglo XX, pasó a integrarse en el siglo XXI a
un proyecto aduanero y de comercio exterior, cuando la época del
libre comercio se cristalizó. Por lo tanto, el municipio hoy es más
complejo. En cierto punto, los dos grandes proyectos –y otros de
menor envergadura- se han cruzado y serán estudiados.
Hoy se necesita un proceso evaluativo y de diagnóstico de
necesidades de mejora; que integre características sustentables
ecológicamente, con claro sentido social y cultural, apoyadas o
basadas desde la productividad. El modelo deberá gestionar esos
recursos con el propósito de desarrollar industrias, empresas de
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

servicios o negocios agropecuarios donde los entornos ecológicos
sean preservados o recuperados para futuras generaciones.
Pensamos que para generar una plataforma adecuada
para desarrollar el presente y el futuro es necesario un estudio
que analice la creación del municipio desde una perspectiva
histórica; se localicen momentos históricos con altibajos en el
desarrollo económico y social; se observe reflejada la teoría de
la territorialidad, seleccionada por su pertinencia para lograr un
entendimiento de la conformación del citado municipio.
2. Metodología
En cuanto a la elaboración de este trabajo, se retomarán en
primera instancia para el apartado teórico, los escritos de
Robert Sack, Raúl Prebisch junto a Pedro Vuskovic, textos
referentes a la territorialidad y a la perspectiva centro-periferia,
respectivamente. Correspondiente a la comprensión de los
recursos naturales de la zona de estudio, específicamente la flora
y fauna, se recurrió a consultar los datos del Instituto Nacional
de Estadística y Geografía4 (INEGI) y del portal de la Comisión
Nacional del Agua (CONAGUA) para valorar la climatología. La
sección histórica del territorio se elaboró considerando textos
antiguos como los de los cronistas del siglo XVII Juan Bautista
Chapa y Alonso de León; del siglo XVIII se estudiaron las visitas
de los gobernadores, la de Don Joseph Antonio Fernández de
4 Nota de la editora. El INEGI fue creado en 1983 como Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática y en el año 2008 cambió su personalidad jurídica y su denominación por Instituto Nacional de Estadística y
Geografía, aunque conserva las mismas siglas. Fuente Instituto Nacional de
Estadística y Geografía - INEGI (Quienes somos).

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Jáuregui Urrutia dio luz sobre el territorio; del siglo XIX se
consideraron las memorias de la Comisión de Límites 1827,
cuando el contingente cruzó el territorio de estudio; algunas
Memorias de Gobierno del siglo XIX y otros documentos del
archivo histórico de Nuevo León. También fueron consultados
historiadores como Israel Cavazos Garza, Eugenio del Hoyo,
Hortencia Camacho Cervantes y Antonio Peña, quienes
mantienen grandes aportaciones historiográficas, entre otros.
Para el apartado demográfico se consultaron documentos
de archivo y censos poblacionales, así como algunos datos
del contemporáneo INEGI que son indispensables porque
proporcionaron la materia prima para una interpretación de
los números y variantes de población que permiten una mejor
interpretación del estudio.
Además, como última instancia, se recurrirá a entrevistas
con pobladores que participaron en algunas actividades de la
zona en cuestión, esto para explicar la constitución del municipio
como un ente vivo, que goza de cierto sentido regional –propioaunque de carácter irregular, entre su población.
3. Marco teórico: geografía humana y territorialidad
Como parte del método de comprensión de la conformación
de un municipio, en este caso Anáhuac, se utilizará la teoría
de la territorialidad de Robert D. Sack (1983). En términos
generales posee las siguientes características:

los contextos

sociales, políticos, económicos y culturales impactan sobre
un determinado territorio, condicionando el comportamiento
del ser humano; la conformación del territorio es generada por
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

propósitos específicos; esta teoría determina la importancia
del área geográfica, sus límites y las relaciones sociales. En esta
lógica, la territorialidad “no es la simple circunscripción de las
cosas en el espacio. No es igual a una región, área o territorio en
el sentido antiguo. Es una circunscripción con la intención de
influir, afectar o controlar” (Sack, 1983, pág. 56).
A continuación, se aplicarán las aportaciones de Sack en
el desarrollo histórico de Anáhuac. Es decir, por cada elemento
considerado como rasgo de lo que el autor concluyó como propio
de la territorialidad se mencionará un ejemplo, al menos, de
los hallazgos empíricos del devenir de Anáhuac. Cada hallazgo
escrito, es enunciativo, no limitativo. A través del resto de los
segmentos del presente estudio, se observarán más ejemplos, más
casos o más situaciones que reflejarán empíricamente los rasgos
encontrados por el autor cuando se forja un territorio. Después
de aclarar, continuamos con este segmento.
Históricamente, una comunidad es imposible de
contextualizar si no existe una territorialidad. El territorio
depende generalmente de un control político para hacer sentir
pertenencia, entre otros elementos; ésta es una aportación de
la teoría de la territorialidad: es “extremadamente eficaz en
determinadas circunstancias. La territorialidad clasifica al
menos en parte por área, más que por tipo” (Sack, 1983, pág.
58). En nuestro caso, podremos observar como el área ha sido
parte de uno o más municipios o incluso de uno o varios estados.
Una segunda consideración “la territorialidad puede ser fácil de
comunicar porque sólo requiere un tipo de marcador o signo: el
límite” (Sack, 1983, pág. 58).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

La tercera y cuarta propuestas teóricas de la territorialidad
enuncian que lo mejor es ejercer el control de un territorio
cuando en el tiempo y en el espacio de estudio los recursos son
imprevisibles (Sack, 1983, pág. 58). En el caso de Anáhuac ha
sido difícil gestionar aspectos muy complejos como el agua, la
población y la inseguridad, entre otros; pero cuando se ha logrado
controlar el territorio se fortalece. En el elemento de análisis
“el territorio aparece como el agente que controla” (Sack, 1983,
pág. 59), en el caso de Anáhuac se observó que cuando el cuerpo
burocrático con leyes y planes de desarrollo ha funcionado
controlando el territorio se desarrolla.
Ese control podrá verse, nítidamente, en las actividades
económicas de los primeros habitantes, aunque Sack señala,
“las actividades que encierran [los territorios] pueden ser tan
complicadas que es prácticamente imposible desentrañar todas
las razones para controlar las actividades de manera territorial”
(Sack, 1983, pág. 59). Sin embargo, el presente estudio aporta
una panorámica donde se mencionan especificidades como el
problema generado por la gran evaporación del agua, aunque
también se demostrarán en el desarrollo de este trabajo, en
las principales actividades económicas y en las tendencias
poblacionales del municipio.
La octava tesis teórica: “la influencia y la autoridad de una
ciudad, aunque se extienda por todas partes, se asigna legalmente
a sus límites políticos” (Sack, 1983, pág. 59). En este caso, por más
que acumule poder y riqueza, aunque no sea el caso, Anáhuac
será acotada en su acción legal al territorio. Sin embargo, aunque
parezca contradictorio cuando se fijan límites, se robustece el
municipio.
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

Otra perspectiva que llama la atención, es la novena, la
territorialidad “ayuda a crear la idea de un espacio socialmente
vacío. Toma la parcela de terreno baldío de la ciudad. Está vacío
porque carece de artefactos social o económicamente valiosos”
(Sack, 1983, pág. 59). En nuestro caso, el municipio de Anáhuac,
se asignaron recursos para generar proyectos de infraestructura
que atrajeron a personas a los territorios no ocupados y a
otros expropiados, finalmente, aunque de manera paulatina
configuraron el territorio.
La última tesis, “la territorialidad puede ayudar a generar
más territorialidad” (Sack, 1983, pág. 59). En el caso anahuaquense
fue observable como a medida que se ocupaba el territorio surgía
una sinergia que servía como plataforma a otros habitantes para
desarrollar lugares cercanos y también distantes, en una dinámica
de auto reproducción.
Otra teoría diferente a la de Sack, es la aplicada por
Raul Prebisch, él propuso las conceptualizaciones de “centro”
y “periferia” al observar la dependencia de las regiones hacia el
centro. Si bien se aplicó en un entorno global, puede ser más
versátil y capaz de reflejar entornos, incluso, locales. En la
dinámica más usual, las regiones cumplen la función de dirigir
todo el entorno productivo hacia las áreas centrales; así, las
regiones periféricas producían las materias para el centro,
generando una dependencia específica (Prebisch, 1950).
No necesariamente el direccionamiento iba sobre un área
determinada, sino buscaba áreas con especificaciones similares,
según Prebisch, como se citó en Vuskovic, “la periferia se
desenvuelve bajo un patrón esencialmente imitativo” (Vuskovic,
1987, pág. 410). Por ejemplo, el cultivo del banano en los territorios
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

americanos circundantes al Mar Caribe; y en un caso más próximo,
el cultivo del algodón en América del Norte, tanto en la parte sur
de Estados Unidos de América, como en la parte norte de México,
ambos territorios son vecinos o es parte de un solo espacio, como
sea; pero, en esa lógica, se podría incluir, también, la producción
del algodón en Egipto - un área con resultados iguales- , al final
llegaba a las áreas industriales del norte de América y de Europa,
sobre todo; es decir, su centro.
Es importante considerar la intervención de múltiples
aspectos y factores que pueden alterar el proceso “hay
mutaciones estructurales, por ejemplo, que generan conflictos
en el desarrollo” (Vuskovic, 1987, pág. 411). Estudios de este tipo
pueden ser pertinentes y relevantes debido a que en los territorios
ha habido cambios, a veces desfavorables, desde el punto de vista
ambiental. Como ejemplos, de desarrollos mal planteados, en los
que predominó el enfoque de aumentar la producción sin hacerla
sustentable, tenemos tres; el Mar Aral de la antigua URSS
dañado de forma terrible, actualmente sigue así, además, los ríos
que lo alimentaban fueron, también, impactados para aumentar
la producción, algodonera; otro caso, en el norte de México, es
el de la región de la Laguna cuando con fines productivos se
afectó a los ecosistemas de forma irreversible; se sabe de impactos
ambientales de mucho menor daño en Anáhuac, no es casual que
sea para los mismos fines y el mismo producto.
4. Medioambiente y recursos naturales de Anáhuac
El territorio del municipio de Anáhuac colinda al norte con el de
los estados mexicanos de Coahuila y Tamaulipas, y con el territorio
estadounidense del estado de Texas; hacia el sur, es contiguo al
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

de Tamaulipas y al de los municipios neoloneses de Vallecillo y
Lampazos, y con este último también limita al oeste. Su territorio
equivale al 7.1% de la superficie neolonesa (INEGI, 2009).
Fisiográficamente, se ubica en la Provincia de las “Grandes
Llanuras de Norteamérica” en concordancia las “topoformas”
superficiales son: “Llanura aluvial con Lomerío,” ocupa un 44%
del territorio; el “Lomerío de Laderas Tendidas con Llanuras”,
abarca otro 39%; y la “Llanura aluvial con Lomerío de Piso Rocoso
o Cementado” posee una extensión de un 17%. La mayor parte del
suelo es aluvial con poca presencia de piso rocoso y un 2% de suelo
lacustre (INEGI, 2009). El uso de suelo y vegetación de Anáhuac
se divide en 58% matorral, 36% agricultura y 1% zona urbana. Los
porcentajes de mezquital y chaparral no son mencionados, pero
están presentes (INEGI, 2009).
La fauna típica del matorral desértico predomina en
Anáhuac, se compone de “especies carroñeras, búhos, aguilillas,
halcones, jaguarundis, gato montés, cenzontle aliblanco, venado
colablanca y lechuzas, entre otras” (Contreras, 2007, pág. 60).
También, es el hábitat de palomas, codornices, jabalíes, marranos
de monte, perdices, según los datos de algunos ranchos cinegéticos
de Anáhuac (Federación Mexicana de Caza, 2020).
Durante 2019, según el director general de Parques y
Vida Silvestre de Nuevo León, la pieza de caza más importante
de Anáhuac fue el venado cola blanca texano, ya que esta área
cuenta con la ventaja, respecto a otros municipios, de poseer
una extensión territorial relativamente grande. Ese año el estado
incrementó su actividad cinegética, al empezar la década pasada,
hubo varios años malos; acerca de estos últimos, el director
concluyó “la realidad es que nos afectó más la sequía que cualquier
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

otro evento aun considerando la inseguridad y la caza furtiva”
(Ortíz, 2020).
La disponibilidad de agua, efectivamente, es de crucial
importancia para el territorio de estudio. El municipio pertenece
a la región hidrológica “Bravo-Conchos”. El río Salado es el único
permanente, aunque existen ríos intermitentes, son casi tres
decenas. Cuenta con tres presas, la Salinillas destaca entre ellas
(INEGI, 2009). La presa Venustiano Carranza no forma parte
de la geografía del municipio. No es un embalse natural, pero
se vale de la naturaleza para proporcionar de forma adecuada
agua al distrito de riego 04, al que pertenece Anáhuac y a su
población; tiene una capacidad de 613.70 hectómetros cúbicos, la
Salinillas, que sí está en Anáhuac, es de 19.01 hectómetros cúbicos
(CONAGUA, 2020).
En general el clima es “seco muy cálido y cálido”, de
acuerdo a las clasificaciones pertinentes (INEGI, 2009). Un
panorama amplio de las temperaturas lo proporciona la estación
meteorológica 00019024 de la Comisión Nacional del Agua,
ubicada en la ciudad de Anáhuac.
La estación ha recopilado datos por un periodo mayor
a medio siglo, todos son expresados en grados centígrados: la
temperatura media de todos los meses es de 23º C, pero esta cifra
ofrece una perspectiva reducida. Cuando se observa la media
mensual, llaman la atención varios meses, como julio y agosto, los
de temperaturas más altas con 30.7, durante 57 años; o enero, con
la media más baja del año, 12.8, durante 59 años; pero ha sido un
clima aún más extremo, como julio de 1998 con 41.3 en promedio,
o los 5.8 en promedio –así es, cinco punto ocho- en enero de 1962
(CONAGUA SMN, 2020).
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La evaporación del agua, posiblemente sea el factor
climático de más alto impacto en Anáhuac, de acuerdo a nuestro
estudio. Ya que se evapora una media anual de 2091.7 mm, de los
doce meses del año, julio es el de evaporación más alta, con una
media de 303.3 mm; la menor es 16.9 mm, en diciembre; seguida
de enero, con 18.0 mm. (CONAGUA SMN, 2020).
El dato extremadamente elevado de la media de
evaporación anual coloca el problema al descubierto. De hecho, se
vivió por décadas en el suministro de agua a la ciudad de Anáhuac.
Se perdía agua al evaporarse y filtrarse cuando fluía por los canales
a cielo abierto, llamados “Principal” y “Camarón” trazados desde
la “laguna de Salinillas hasta la ciudad de Anáhuac.” A la solución
le llamaron “Acueducto Laguna de Salinillas-Anáhuac.” En 2003
se planeó una consulta pública y según su documento se disponía
“normalmente de un gasto de entre 440 y 500 l. p. s., de los cuales
sólo se aprovechaban 100 l. p. s. en la localidad” (Agua y Drenaje
N.L., 2020, pág. 2).
Es necesario considerar que ese riesgo de alta evaporación
afecta a todos los cuerpos de agua superficiales, por lo que el agua
extraída del subsuelo y entubada para su aprovechamiento es un
proceso más eficiente. Aunado a que en el norte de México llueve
poco y Anáhuac no es la excepción.
Las precipitaciones pluviales se presentan durante 46.2 días,
de acuerdo a los datos acumulados durante poco más de medio siglo.
Las precipitaciones anuales acumuladas dieron un total de 470.6
mm, el mes más lluvioso fue septiembre, 88.5 mm. El menos lluvioso
fue marzo con 15.5 mm, seguido de diciembre con 16.9 mm. Seis
días del año son impactados por tormentas, según la media anual,
durante poco más de medio siglo (CONAGUA SMN, 2020).
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La cantidad de tormentas es leve, sin embargo, sublima
pocas, pero grandes tragedias. El huracán Beulah en septiembre
de 1967, fue tan intenso que “el poblado Los Rodríguez quedó
devastado” (Fuentes, 2014, págs. 13-58). El 6 de julio de 2010
cuando impactó el huracán Alex, evacuaron el municipio ante
el riesgo inminente del desbordamiento de la presa Venustiano
Carranza (Informador , 2020, pág. 1).
En cuanto al uso potencial de la tierra como recurso
natural se encuentra que en Anáhuac para la agricultura
mecanizada continua es adecuado el 87% del territorio;
para la agricultura mediante tracción animal continua, sólo
es apta el 1% de la tierra; la no apta para la agricultura es el
12% de la zona de estudio. Es adecuado para la ganadería
mediante praderas cultivadas con maquinaria agrícola el
87% de Anáhuac; la vegetación natural diferente del pastizal
puede ser aprovechada únicamente en un 12% del territorio.
Si se proyectara “el aprovechamiento de la vegetación natural
únicamente por el ganado caprino” sólo es posible en un 1% del
área de estudio (INEGI, 2009, pág. 3). La zona urbana crece en
terrenos previamente ocupados por agricultura y matorrales,
así como en las llanuras. En el 2009, existían 795 localidades en
la totalidad del área territorial (INEGI, 2009, pág. 2). Pero es
necesario considerar que tres personas en un asentamiento son
tomadas como una localidad, y se cuenta igual que la población
más grande.
La afectación a las plantas degrada los espacios; Nuevo
León cruza por un severo problema en este sentido, tiene
sesenta y seis “especies ubicadas dentro de las categorías de
riesgo” (Alanís, 2004, pág. 212). La “degradación de tierras” es
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un problema en el país. El 54% del territorio presenta diferentes
niveles de ese fenómeno. Los estados donde se ubican “los
principales puntos de degradación extrema se localizan en
Veracruz, Tabasco, Tamaulipas y Nuevo León” (ONU, 2019).
Dada la aridez y otras condiciones del territorio de Anáhuac es
muy posible que sea parte del área estatal afectada, pero su gran
cantidad de tierra fértil, equilibra los elementos productivos y
propicios para el desarrollo.
El territorio anahuaquense carece de agua suficiente para
desarrollar esa tierra; el agua de la que dispone es proporcionada
por la presa Venustiano Carranza, pero este embalse se ubica
en el estado vecino de Coahuila y el líquido está comprometido
en un sistema de gestión del agua conocido como el distrito de
riego 04, que, a su vez, involucra a varios estados e incluso a dos
naciones. Quizás ser una pieza más del sistema hidrológico sea
un riesgo, dadas las presiones por ese líquido ante el cambio
climático.
Sin embargo, el agua y una vegetación profusa no son
factores de indudable desarrollo agropecuario. En un ejercicio de
contraste, los sentidos pueden engañar al comparar a Anáhuac
con el municipio, también nuevoleonés, de Santiago. El verdor
del paisaje, lo relativamente agradable de su temperatura y la
evidente disponibilidad de agua pueden conducirnos a pensar que
aquel municipio tiene más potencial agropecuario que Anáhuac.
Pero en realidad, Santiago no tiene potencial para el desarrollo
agrícola y ganadero. Ya que un 90% de su tierra no es apta para
la agricultura y es el mismo caso para la ganadería. Sólo un 10%
del territorio puede ser usado en el establecimiento de praderas
cultivadas con maquinaria agrícola (INEGI, 2009).
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La oportunidad latente se presenta con la posibilidad de
maximizar la producción agropecuaria optimizando sus recursos
mediante la tecnología adecuada para exportar una parte de sus
excedentes de producción al mercado vecino y contiguo, los
Estados Unidos de América, además de tener un enclave logístico
y aduanero de importaciones y exportaciones que podría
dinamizar la actividad agropecuaria.
5. Antecedentes históricos del territorio de estudio
El territorio del actual Nuevo León posibilitó la existencia de
sociedades con una economía que obtenía materias primas de la
naturaleza mediante la caza, pesca y recolección (Valadez, 2008,
pág. 365). En Anáhuac se vivió esa dinámica. Pocos grupos, de
los que poblaron el territorio nuevoleonés, sobrevivieron hasta
las primeras décadas del México independiente. A medida que
disminuían los grupos indígenas locales llegaban otros grupos
indígenas originarios del norte del río Bravo. Intentaron proseguir
con una economía parecida –era más de rapiña- hasta más allá de
la mitad del siglo XIX.
El principio del encuentro entre europeos y americanos
estuvo marcado por la violencia. En el territorio del actual
Anáhuac se desarrolló esa fricción muy tempranamente porque
el primer gobernador del Nuevo Reino de León, el portugués
Luis de Carvajal y de la Cueva, de 1579 a 1581 (Temkin, 2011,
pág. 4) capturó indios para esclavizarlos en las inmediaciones
del territorio. Eugenio del Hoyo menciona que eso estaba en
contra de las políticas del virrey. El gobernador y su gente
realizaron esa actividad prohibida de “tierra adentro al Río
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

Bravo y al de las Palmas,” causando indignación (Hoyo, 2005,
págs. 166-167).
El proceso de fundaciones de poblaciones dirigido por los
españoles en el norte del Nuevo Reino de León se desarrolló lenta
y paulatinamente durante el siglo XVII. La iglesia fue el operador
principal del proceso a través del clero regular. La fundación de la
misión de Nuestra Señora de los Dolores de la Punta de Lampazos
en 1698, después de más de un siglo de fundarse el Nuevo Reino
de León, se acercó a nuestra zona de estudio. Cumplió parte de su
cometido, “ayudó mucho a contener las incursiones de los indios
de la región” sobre todo a los catujanes (Cavazos, 2000, págs. 3336). De acuerdo a la lectura elaborada a Juan Bautista Chapa, que
vivió en el Nuevo Reino de León en el siglo XVII concluimos: los
españoles sólo transitaron por el territorio estudiado para realizar
expediciones punitivas y de exploración (De León, 2005, págs.
206-214).
El siglo XVIII dejó más registros de la zona. Prosiguieron
los problemas. Entre 1734 – 1740, el gobernador Fernández de
Jáuregui visitó la misión de Lampazos, en donde le informaron
que los “enemigos” eran –otros indígenas– tobosos y apaches;
además algunos indios huían “a vivir con los que son gentiles,”
es decir con un grupo o grupos de indios en conflicto con los
españoles, su cantidad “pasa de miles” (Fernández, 2006, pág. 15).
Quince años después, en 1754, el gobernador Pedro de
Barrio Junco y Espriella también visitó Lampazos; su visita oficial
ofrece la oportunidad de saber quiénes eran los propietarios de
parte de las tierras de Anáhuac. Cuando la misión se transformó
en villa, llegó el momento de repartir las tierras del común,
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correspondientes al uso y aprovechamiento de sus vecinos,
entonces fue cuando surgió un impedimento que nos atañe. Las
tierras del norte, contiguas a la villa, tenían propietarios, estaban
“mercedadas y compuestas por Su Majestad, que competen a
unos Pérez” (Barrio, 2006, pág. 85).
Seguramente estos Pérez descendían de Fernán o Hernán
Blas Pérez a quien le mercedaron tierras entre 1703 y 1704, según
Israel Cavazos (2020, pág. 475). Otras tierras, que abarcaban
hasta el actual Anáhuac, estaban “en propiedad”, formaban parte
de El Carrizal, los de esta hacienda informaron estar con “legítima
posesión de tierras hasta las márgenes del río Grande del Norte”
(Barrio, 2006, pág. 83).
Más características del territorio de Anáhuac podemos
conocerlos por los relatos de la fundación de “Nuestra Señora de
la Candelaria de Azanza” a finales del siglo XVIII, la efímera villa
existió de 1798 a 1804, una inundación la devastó. Las autoridades
virreinales no enviaron recursos para su recuperación. Para la
historiadora Hortencia Camacho su fundación tenía por objetivo
ubicar un poblado en la frontera para contener a los indios
“bárbaros” que llegaban desde el norte del Río Bravo (Camacho,
1991, págs. 11-12, 73). “Nuestra Señora de la Candelaria de
Azanza” y en general el territorio de estudio estaba despoblado,
otro motivo para fundar la villa. En 1797 “más de 13 ranchos” se
abandonaron, la mayoría al norte de Lampazos y algunos por
el Río Salado. De nueve rancheros que “habían mantenido sus
bienes” cerca del río, en aquel año, sólo uno proseguía, y lo hacía
“a pesar de los grandes golpes del enemigo bárbaro” (Camacho,
1991, págs. 51-53).
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Se rescatan un par de descripciones del entorno de
nuestro territorio de estudio, los lugareños, “criadores de ganado”
y “españoles” proporcionaron testimonios a las autoridades. Ellos
mencionaron que había “todo terreno de caza” y “perlas de rico
oriente habidas en abundancia” del río Salado, así como gran
cantidad de caballos “mesteños” es decir salvajes (Camacho, 1991,
págs. 51-53).
La descripción del paraje para la ubicación de “Azanza”
era una zona con “una saca de agua” del río Salado, con quince
años de abandono y contiguo a un llano “espacioso” sin “lomerío
alguno”; estratégicamente ideal para luchar contra los indios, a
juicio de los lugareños. Las orillas del río eran adecuadas para
“todas clases” de árboles frutales mediante “aguas de temporal”.
Los pastos adyacentes servían para “ganado mayor” y “menor”
porque eran “sólidos, buenos y abundantes” (Camacho, 1991,
págs. 52-53).
Ante la falta de excedentes, pensar en el rescate de
“Azanza” por los lampacenses no era posible. En ese momento,
no tenían manera de poblar el norte de su territorio como era
debido y necesario, al menos, desde la perspectiva defensiva.
Décadas después la Comisión de Límites de 1827 describe,
parte del entorno, mencionaron un “gran número de venados”
y “partidas de caballos silvestres” que tenían como parte de su
hábitat las inmediaciones del Huisachito, actualmente existe un
paraje con ese nombre (Berlandier, 1850, págs. 90-91).
Cuando en 1827 el contingente se desplazó desde
Lampazos a Laredo por el rumbo al río Salado, comentaron que
aquellos caminos en época “de guerra,” eran de “horror” por
las acciones de guerra y rapiña de los lipanes y comanches. El
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problema era doble, en época de paz, los pastores “aún eran más”
extorsionados por los “bárbaros”. Para los escritores del diario,
en estos “estados tan retirados” sucedía eso porque la “autoridad
suprema” ellos no concretaban “acciones contundentes”
también era responsabilidad de los “aventureros que habitan las
fronteras” al venderles armas, a aquellos indígenas, según ellos,
“independientes y perezosos” (Berlandier, 1850, pág. 87).
Ante tales adjetivos hacia aquellos indígenas, no se
comparte la opinión. Pero lo cierto es que existió esa terrible
complejidad territorial; se heredó y se exacerbó al descuidarse
la línea defensiva antes de terminar la época colonial. Sumada,
al empuje hacia el sur que sufrían las tribus “bárbaras” por los
colonos y el gobierno estadounidense aumentada paulatinamente
a lo largo del siglo XIX.
Pero no todo era difícil o riesgoso en aquel territorio, la
naturaleza ofreció lo suyo -y fue maximizado- en el siglo XX.
Aunque se observara “siempre monótono”, afirmaban los de
la Comisión, el “desierto sin agua” con vegetación “reducida
a una gramínea corta, seca y sin flores”. Esa modesta planta, se
consideró un “excelente pasto para los animales” aunque “inferior
a la Raqueta espinosa” de otras zonas del estado. Todo indica que
casi no transitaban carruajes porque la “jornada fue muy lenta
y penosa: “los soldados tenían que abrir camino con sus sables,
cortando” (Berlandier, 1850, pág. 91).
La Memoria del Ayuntamiento de Lampazos en 1830
brinda una descripción del camino que atravesó Anáhuac hacia
el norte, trazado de dicha villa a la “de San Agustín de Laredo y
terrenos desiertos del Estado de Tamaulipas”. Eran 40 leguas en
un camino llano y de “de tierra muerta aunque de buena calidad,
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existen cuatro arroyos y dos ríos permanentes uno nombrado el
río Salado y el otro río Gde” (AGENL, 2019).
El territorio fue impulsado al recibir inversiones. Francisco
Naranjo, un general y político con área de influencia en la zona
norte del estado de Nuevo León realizó compras “de porciones de
terrenos de la merced de la Chancaca, en la margen izquierda del
río Salado” durante el primer lustro de la década de 1870 (Peña,
2002, pág. 74).
Se debe de considerar lo fuera de la ley en que seguía
manteniéndose la zona. Poco tiempo antes de las inversiones
mencionadas, cuando el gobernador neolonés y Francisco
Naranjo se unieron a Porfirio Díaz y su Plan de la Noria en 1871,
un grupo de hombres huyó de la leva “para los ranchos del río
Salado,” según el alcalde Villaldama o al menos eso decía “la voz
pública” (Peña, 2002, pág. 69).
6. El primer censo nacional en que se contó Anáhuac en 1940.
Una radiografía social del proyecto socioeconómico posrevolucionario
Anáhuac fue fundado en 1934, el censo más confiable, inmediato
y posterior a la fecha de su fundación fue el de 1940. Siete
años después de su fundación, Anáhuac contaba ya con 12,498
habitantes, de los cuales 6,380 eran varones y 6,118 eran del sexo
femenino. Los nativos del lugar eran 5,631 de los cuales 2,893 eran
hombres y 2,738 eran mujeres, quienes configuraban los oficios,
usos y costumbres del lugar (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943).
La plaza central era el espacio considerado importante
para desarrollar distintas actividades, aunque el régimen del
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Maximato no construyó una iglesia católica en la plaza central
como reflejo de la laicidad o del movimiento antirreligioso de un
segmento de los políticos revolucionarios y de la posrevolución.
La población letrada, es decir la que sabía leer y escribir
era de 7,525 de los cuales se registraron 4,018 hombres y 3,507
mujeres (Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General
de Estadística, 1943). No es una sorpresa, que, en el campo, por
la época de estudio los hombres fueran alfabetizados más que las
mujeres, desafortunadamente.
Los extranjeros sumaron un total de 1,443 repartidos en
677 hombres y 766 mujeres (Secretaría de la Economía Nacional.
Dirección General de Estadística, 1943). Era un porcentaje alto de
extranjeros, un 8.6 % de la población de Anáhuac era extranjera.

Entre las nacionalidades de los pobladores de Anáhuac
se encontraban alemanes, árabes, británicos, cubanos, chinos,
españoles, guatemaltecos y libaneses. Algunos adquirieron
-posteriormente- la nacionalidad mexicana, un grupo de ellos
incentivaron parte de las actividades comerciales.
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La inmigración se debió en parte, a una etapa de
inestabilidad política mundial que ocurrió a finales del siglo XIX
y principios del siglo XX, coronada nefastamente por la crisis
económica mundial de 1929, así como de “deportaciones masivas
(1921, 1929-33 y 1939), fueron una respuesta selectiva en tiempos
de crisis y contracción del mercado de trabajo estadounidense”
(Durand, 2007, pág. 28). La esperanza de encontrar un lugar
donde trabajar y establecerse estaba presente. Además, Anáhuac
figuró como un área geográfica con recursos naturales, con futuro
económico promisorio y amplia relación con la capital mexicana,
por ser un proyecto de desarrollo federal. Además, a fines del
año de la década de los treintas, el poblado se caracterizaba
por el auge algodonero, el cual trajo consigo altas expectativas
económicas, inclusive con el paso de los años se establecieron
empresas como Almacenes Anáhuac, Algodonera del Norte y
Algodonera Longoria. En cuanto a los nativos de otras entidades
federativas, encontramos 2,810 hombres y 2,614 mujeres para un
total de 5,424.
6.1. Población por credo religioso
En el conteo de población, según su religión 11,942 habitantes
eran católicos, 354 protestantes, 4 budistas, 11 señalaron profesar
otra religión y 187 informaron no profesar ninguna (Secretaría de
la Economía Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
Pensamos que, en aquella época, subyacía en la mentalidad de las
personas que profesaban religiones, la esperanza permanente de
mejorar. Si bien no era un deseo o una meta exclusiva de ellos
–aún persiste- la religión era una fuente más de motivación.
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6.2 Actividades económicas por ocupación, oficio o profesión, y posición económica con divisiones y clases de la nomenclatura nacional de ocupaciones de 1940
Según el censo de 1940, las actividades económicas se
esquematizaron por divisiones. En el primer segmento resultó
que 2,808 habitantes se dedicaron a labores de agricultura, pesca,
silvicultura y ganadería; las labores agrícolas tenían preeminencia
sobre las demás, razón que fortalece la idea del proyecto
agropecuario de la posrevolución. En el segundo segmento, el de
minas metálicas y plantas metalúrgicas, plantas de tratamiento
e industrialización, petróleo y gas natural laboraron sólo 13
habitantes. Actividad que, según el relato de un habitante, se
incrementó cerca de la década de los años sesenta y setenta (PS,
2010).
En la tercera división laboraban 225 habitantes, era
dedicada a los textiles, manufactura, construcción y edificación,
artes gráficas, tabaco, productos alimenticios, trasformación
de la madera, indumentaria, cerámica de vidrio, cueros, pieles,
luz, química, papel, joyas e industria (Secretaría de la Economía
Nacional. Dirección General de Estadística, 1943).
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

Estos artesanos proveían al pueblo de productos y bienes
necesarios en cualquier población.
En el cuarto segmento, dedicado a las comunicaciones
y transporte (marítimo, fluviales, aéreo, teléfono, telégrafo
y radiodifusora) laboraban 155 habitantes. Sabemos de la
importancia que significa este segmento en la logística de un
municipio que necesitaba transportar el algodón, así como
otros insumos y bienes de producción, además del transporte de
personas y de otros bienes y mercancías de consumo.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En la quinta división, de labores de comercio, se
registraron 424 habitantes, eran trabajadores de instituciones
de crédito, hoteles, restaurantes, agencias comerciales y el
comercio en general, una división de suma importancia a la que
hoy llamamos prestación de servicios. De suma importancia fue
el desarrollo de actividades bancarias, debido a que este servicio
era delicado porque el país aún estaba algo convulsionado por
los resabios violentos de la Revolución mexicana y sobre todo
su recuerdo. Anáhuac se encontraba cerca del punto fronterizo
de Nuevo Laredo, razón que urgía una institución sólida que se
estableció en ese puerto tamaulipeco en la década de 1930, el
Banco Longoria, fundado por el empresario Octaviano Longoria,
el cual también se instaló en Anáhuac (EL, 2010).

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

En la sexta división trabajaron 97 habitantes dedicados
al trabajo burocrático federal, estatal y municipal (Secretaría
de la Economía Nacional. Dirección General de Estadística,
1943). Era muy importante controlar el municipio. La mejor
manera es un aparato burocrático robusto y que responda a
los intereses más importantes. Unas decenas de trabajadores
federales representaban al régimen central, el principal
interesado en el desarrollo del proyecto agropecuario de
Anáhuac. Diseñaron y construyeron la ciudad de Anáhuac, la
principal sede de los poderes de acuerdo a su mentalidad, y al
papel y a la imagen que el régimen posrevolucionario deseaba
o necesitaba.

En el séptimo segmento dio por resultado que 8 habitantes
trabajaron específicamente en profesiones y ocupaciones
liberales; ellos eran abogados, médicos, contadores y personas
con actividades similares. Era un escaso número, el grueso de
los trabajadores estaban enfocados en la producción y servicios
esenciales.
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En la octava división, la cual se dedicaba a trabajos
domésticos, en 1940 laboraron 3,903 habitantes, si bien
generalmente eran las mujeres: madres, hijas, abuelas, seguramente
también había hombres de edad avanzada dedicados a algunas
labores domésticas asociadas con el campo. Trabajos rudos, con
temperaturas extremas, ya sea calientes o frías.

Mientras que en la novena división laboraron 97
habitantes, categoría definida como ocupaciones insuficientes
determinadas. Era imposible clasificar sus actividades, ello se
debía a que los ocupaban en todo, eran “ayudantes”. Cargaban
leña, ayudaban en los comercios de abarrotes, barrían calles,
lavaban vehículos de transporte, aseaban en los expendios de
pan, entre otras actividades (AZT, 2010).
En la última división, llamada ocupaciones antisociales,
sin ocupación e improductivos, se registraron 4,803 habitantes
(Secretaría de la Economía Nacional. Dirección General de
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

Estadística, 1943). El gran número muy posiblemente, se deba
a que algunos habitantes estaban esperando el reparto o venta
de tierras, otros quizás eran peones estacionales, en época previa
o posterior al levantamiento de cosechas. Refuerza la idea lo
recopilado en entrevistas, el objetivo era sólo dedicarse a la
siembra y cosecha de algodón (AZT, 2010).

La investigación hemerográfica arrojó evidencia de
labores ganaderas al registrarse “el fierro de herrar” de “la
propiedad” de Juan A. Durón, que habitaba en la Congregación
Camarón de la “jurisdicción del Municipio de Lampazos, N.L.”
y otro fierro de Salvador Garza entre el 12 y 13 de junio de 1935
(Secretaría de Gobierno del Estado de Nuevo León, 1935, pág. 6).
Si bien desconocemos por qué aparece Camarón en Lampazos,
suponemos que los trámites del fierro de herrar empezaron antes
del nacimiento legal de Anáhuac.
7. Estadísticas sociodemográficas de 1950 a 2015
Las siguientes estadísticas aluden a movimientos poblacionales
en el municipio con tendencia a la baja, debido a la emigración
como efecto de los problemas en la agricultura y por la búsqueda
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

del sueño americano. En el censo de 1940 Anáhuac tenía una
población de 12,498 habitantes, aumentó en 1950 a 20,001
habitantes, para 1960 se redujo un poco respecto a la década
anterior, a 18,116 habitantes y la tendencia fue a la baja, cuando
en 1970 se contaron 13,341 habitantes, en 1980 se recuperó un
poco y se contaron 16,479 habitantes, en 1990 siguió la tendencia
hacia la alza, se contaron 17,316 habitantes, en 1995 –un censo,
intermedio- contó 18,278 habitantes, el aumento en la última cifra,
quizás se deba a la inauguración de un puente transfronterizo en
la Congregación Colombia (INEGI, 1995-1996).
En el siglo XXI, más precisamente en el año 2000 la
población aumentó poco, a 18, 524; en 2010 se estancó, incluso
retrocedió a 18,480. En 2015 se contrajo, a 18,194, prácticamente
retrocedió al conteo de 1995, es decir, 20 años. Pero es concluyente,
después de 70 años, sigue sin alcanzar los 20,000 habitantes.
Si bien se recuperó de su punto más bajo en 1970 con 13,341
habitantes, hace 50 años (DATA Nuevo León, 2020).
En el periodo de los años noventa existían actividades
comerciales y agropecuarias que generaban flujo monetario en
la sociedad de Anáhuac, aquel flujo también era producto de
las remesas de los habitantes del municipio que emigraron a
Estados Unidos. Posiblemente, ese aspecto se reflejó entre 1990
y 1995 en un incremento poblacional. Pero a finales del siglo XX
y principios del siglo XXI, una sequía impactó a los municipios
nuevoleoneses de “Anáhuac, Vallecillo, China, General Bravo, la
ganadería se vino abajo y con ello la industria lechera (García,
2002)”, los años de 1999 y 2000 fueron claves en ese problema.
Quizás el número de pobladores del municipio se estancó por la
sequía.
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

8. Triple fase histórica: Congregación Colombia, fundación
de Anáhuac e incursión industrial
En el siglo XIX, seis décadas antes de los dinámicos años treinta
del siglo XX, sucedieron hechos históricos importantes en
Anáhuac. Primeramente, la Congregación Colombia nació en
1892 (Gobierno del Estado de Nuevo León, 1899), su nacimiento
obedece a las negociaciones del general Bernardo Reyes por hacer
de Nuevo León un estado fronterizo.
La frontera se ganó al realizar negociaciones con el estado
de Coahuila para que éste cediera una parte de terreno de Candela,
Coahuila. Así surgió la congregación.
En la década de 1930 la Junta de escrutadores en Anáhuac
declaró abiertos los trabajos de una elección donde resultó electa
la planilla del Partido Social Democrático de Nuevo León, órgano
en el Estado del Partido Nacional Revolucionario (Pantoja, 2010).
Las figuras políticas de ese tiempo eran el C. Valentín Maldonado
como Alcalde 1º, por lo tanto, Encargado Político; para Alcalde 2º
o Judicial, el C. Pedro Lozano Rendón; y con el cargo de Alcalde
2º o Judicial Suplente, el C. Félix Salinas. Hasta 1937 se conformó
su primer cabildo (Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1933).
La Congregación Colombia y la manera en que Anáhuac
la absorbió para convertirse en municipio fronterizo no fue
inmediata. El artículo 3º del mismo decreto fundacional expresa
dónde quedó incrustado, teniendo “los límites del antiguo
municipio de Lampazos con Tamaulipas, con Congregación de
Colombia y Estado de Coahuila.” No menciona en este artículo ni
en ningún otro el límite con Estados Unidos de América o Texas
o con el río Bravo. Ceballos planteó como “supuesto principal”
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que la fundación “no se trató de una determinación de tipo
económico, sino que el asunto se inscribió en los mecanismos de
control político” (Ceballos, 2006, pág. 9).
La investigadora Hortencia Camacho nos dice que en
“1978 el territorio de la abandonada Congregación Colombia”
intentó ser una “villa fronteriza” en la margen mexicana del río
Bravo; cuando se fundó en 1892, era “una estrategia política para
convertir a Nuevo León en una entidad fronteriza” (Camacho,
1991, págs. 19-20).
En el siglo XX fue crucial que en octubre de 1930 se
inaugurara la presa “Venustiano Carranza”, con el objetivo de
suministrar agua para el riego y en el futuro brindar lo mismo a
un centro poblacional, el cual daría vivienda a los trabajadores
y agricultores del área. El 8 de junio de 1935 se publicó en el
Periódico Oficial de Nuevo León el decreto número 115 por el
gobernador Pablo Quiroga. El artículo primero y más importante
estableció “una nueva Municipalidad denominada ANAHUAC”
(Secretaría de Gobierno de Nuevo León, 1935). El preámbulo,
institucional y socioeconómico, de la fundación de Anáhuac fue
el 5 de mayo de 1933, cuando Ciudad Anáhuac “fue declarada”
como “cabecera política” del “Sistema Nacional de Irrigación No.
4” llamado “Proyecto del río Salado, Coahuila y Nuevo León” de
la “Comisión Nacional de Irrigación” o CNI (Camacho, 1991, pág.
19). El municipio se formó “con más de la mitad del hasta entonces
municipio de Lampazos de Naranjo y con una parte importante
del de Vallecillo” (Camacho, 1991, pág. 19).
La etapa de industrialización de Anáhuac principió en
1935, con la instalación de la planta despepitadora de algodón,
cuya creación se publicó en el Periódico Oficial de Nuevo León, el
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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

propietario era el señor Donaciano Echavarría y la puso en marcha
en la Ciudad Anáhuac para el despepite de algodón (Secretaría de
Gobierno de Nuevo León, 1935).
Este personaje inicia un empresariado en la zona de la
denominada pizca del algodón, la cual tuvo una larga y productiva
vida, como un elemento crucial de la producción algodonera del
prometedor municipio.
9. Destellos de progreso. Sistema de caminos – forestación –
transportes – Puente internacional
Como parte del programa de desarrollo gubernamental estatal
de Nuevo León, en 1974 dentro del rubro de sistema de caminos
se terminó el puente de la ciudad de Anáhuac, de la carretera
Monterrey-Colombia; construyéndose, además, 43.5 kilómetros
del tramo Anáhuac – Las Jaritas – límite de Estado (El Porvenir,
1974).
En 1978 se crearon grupos de apoyo para la reforestación
de algunas zonas del estado de Nuevo León, parte de un programa
implementado en zonas de Galeana, Aramberri y Anáhuac. Se
realizaron campañas de prevención de incendios forestales y
educación forestal en el medio rural, este programa benefició a
la conservación de zonas forestales con impacto positivo para la
agricultura y la precipitación pluvial, además de la conservación
general de la flora y fauna en el área de Anáhuac (El Porvenir,
1978).
Previo al Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN), en el año de 1991 se inauguró este importante
paso que une a Colombia con Dolores, Texas en Estados Unidos,
fue un suceso que marcó a Nuevo León y a su municipio de
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Anáhuac como la frontera más joven. Este emblema de conexión
transfronteriza internacional y tránsito económico mantiene tres
aristas esenciales: 1) la facilidad de transportar mercancías de
forma eficiente y segura por medio de más de 4,000 tráileres; 2)
reducir el tiempo de cruce de las mercancías; 3) gran capacidad de
acceso a través de sus múltiples sistemas de carriles de ingreso; por
último, su gran ubicación por la carretera Monterrey-Colombia a
poco más de 200 kilómetros de la ciudad de Monterey.
10. Conclusión
En un primer aspecto, la transformación de la historia a partir
del siglo XIX y los acontecimientos que originan la creación
de un municipio en el siglo XX permiten cumplir con cambios
y transformaciones en el mosaico de uno de los estados más
importantes de la República mexicana por la gran derrama
económica y laboral que genera. Destaca, además, que en
el transcurso de la formación de Anáhuac se adquiere una
funcionalidad hasta ahora limitada u operativamente errónea que
ha aletargado al sistema social, político, económico, ante la gran
ubicación geográfica y los recursos naturales que esta área posee.
Estos aspectos se resumen en una perspectiva de historización de
la propia zona: así puede ser entendida como triple fase histórica
que va de lo trascendental a lo contingente, esto se debe porque
depende de los manejos gubernamentales y las tendencias y
conceptos entendibles de desarrollo de cada responsable de
gobernabilidad en turno desde la esfera estatal y municipal.
El trabajo desarrollado hasta aquí ha buscado describir
las condiciones a partir de las cuales la historia pudo acceder a
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-2

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�Gerardo Pantoja; Omar Moreno; Carlos Saldaña / Anáhuac, Nuevo León, México

su propio engranaje desde el siglo XIX hasta lo contemporáneo
con destellos de progreso. Pero también aborda los procesos
por los cuales alcanza hasta el momento sus peculiares formas
de mantenerse vigente en el siglo XX y XXI. La triple fase
histórica cumple con la secuencia que va de finales del siglo
XIX, pasando por la primera mitad del siglo XX con alcances
en cifras poblacionales hasta 2015. Con esta larga configuración
se mantiene la base necesaria para esclarecer oportunidades
y desafíos vistos a través de la historia, siempre y cuando se
considere su naturaleza operativa y cómo ésta puede transformar
la vida de un espacio geográfico partiendo de sucesos cuya
importancia no se ha analizado como debiese.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Abordajes sobre el análisis de las élites políticas de
México y Nuevo León
Approaches on the analysis of the political elites of
México and Nuevo León
Luis Enrique Pérez Castro1
César Morado Macías2
Resumen: En este trabajo se presentan los resultados de la examinación detallada sobre diferentes investigaciones relacionadas con las
élites políticas a nivel nacional y regional. Mediante la triangulación de
datos se identificaron las principales líneas temáticas y metodológicas
de los estudios más representativos del área en las últimas décadas; el
objetivo es reconocer las alternativas para posibles aproximaciones en
el ámbito local. A través de éste se reconoce la pertinencia de recuperar
a las élites políticas como un objeto de estudio para el contexto geográfico inmediato debido a su relevancia en la estructuración del sistema
político contemporáneo, a partir de criterios como su composición interna, formas de socialización, sistema de valores e interacción social.
Palabras clave: teoría de las élites, élites mexicanas, historiografía.
1 Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey,
México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

87

�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Abstract: This paper presents the results of a detailed examination of
different research related to political elites at the national and regional
levels. Through the triangulation of data, the main thematic and methodological lines of the most representative studies in the area in the
last decades were identified; the objective is to recognize the alternatives for possible approaches at the local level. Through it, the relevance
of recovering political elites as an object of study for the immediate
geographical context is recognized due to their relevance in the structuring of the contemporary political system, based on criteria such as
their internal composition, forms of socialization, system of values and
social interaction.
Keywords: Elite theory, mexican elites, historiography.

88

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-3

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Introducción
Los estudios sobre las élites cuentan con una larga trayectoria
dentro de la sociología, la ciencia política, la antropología
cultural y la historia. Como objeto de estudio resulta sumamente
atractivo para diferentes investigadoras e investigadores
debido a, entre otros aspectos, su visibilidad pública, el rol
que desempeñan dentro del sistema político, su influencia en
el ámbito económico, así como su composición y dinámica
interna. Además de estos criterios, la disponibilidad de
fuentes representa una ventaja metodológica para su análisis, a
diferencia de otros sujetos sociales tradicionalmente asociados
a un contexto de marginación o subalternidad (Arellano Ríos,
2018; Imízcoz Beunza, 2009).
En América Latina se aprecia una tendencia similar en el
que se atienden las particularidades sociopolíticas y culturales
de la región, siendo un tema en constante actualización (Estrada
Álvarez y Puello-Socarrás, 2006; Mancilla, 2006; Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015). En este trabajo se llevó a cabo una pormenorizada
examinación de diferentes estudios relacionados con el tema de
las élites políticas mexicanas, en general, y de Nuevo León en lo
particular en el transcurso del siglo XX.
Esta revisión busca responder a las siguientes
interrogantes: ¿las propuestas teóricas predominantes sobre las
élites han orientado los estudios a nivel nacional y local?, ¿cuáles
han sido los principales abordajes temáticos sobre las élites en
México y Nuevo León?, ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

De esta forma, el presente trabajo se divide en tres
apartados. En el primero se plantean los postulados de las
principales teorías que han fungido de base para explicar el
fenómeno de las élites, mismas que han sido retomadas por los
trabajos latinoamericanos: clásica y neoelitista o contemporánea;
de manera conjunta se exponen los rasgos generales del concepto
de élite. Posteriormente, se lleva a cabo una aproximación
historiográfica en torno al tema de las élites en el México
contemporáneo.
Por último, se presentan los resultados obtenidos en
el proceso señalado con anterioridad; para ello se recurrió a
la triangulación de datos pues permite verificar y comparar la
información de diferentes niveles –temporal, espacial o personal-,
recabada a través de varias fuentes (Okunda y Gómez-Restrepo,
2005; y, Alzás, Casas, Luengo, Torres y Verissimo, 2016).
Una vez realizada la validación de información, se recurre
al agrupamiento de datos como auxiliar de la triangulación para
reconocer los rasgos comunes entre los datos y la vinculación
entre éstos. En relación con lo anterior, la triangulación permite
visualizar el fenómeno desde diferentes ángulos, reconociendo la
complejidad del mismo al no limitarse a una sola perspectiva.
Perspectivas teóricas y conceptuales sobre las élites
En términos generales, la teoría de las élites se constituye por
un conjunto de elementos que buscan explicar las formas de
distribución del poder político en las sociedades liberales
contemporáneas. Su principio básico es el de reconocer que a lo
largo de la historia siempre ha existido una minoría gobernante,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

pero los fundamentos de esa concentración de poder sobre
la mayoría han variado de acuerdo con diferentes momentos
históricos y contextos socioculturales. En este sentido, se
identifican dos grandes tendencias interpretativas: la escuela
clásica italiana y la norteamericana.
El contexto en que se desarrolló la teoría clásica para
el estudio de las élites fue particularmente significativo. Sus
máximos representantes –Mosca, Pareto y Michels (Bolívar,
2002)-, experimentaron una serie de cambios económicos y
políticos que influyeron en su percepción y explicación de la
realidad social. No sin un dejo de pesimismo, estos autores
percibían en el cambio de siglo una modificación elemental en
las formas de organización política y, por ende, en la disputa y
conservación del poder.
Los intelectuales italianos, y hasta cierto punto Michels
(alemán), provienen de una generación que fue incapaz “de
aprehender el verdadero sentido de las convulsiones de la Europa”
de finales del siglo XIX y principios del XX, “viven la decadencia de
la sociedad y civilización occidentales […] y el advenimiento de un
nuevo tipo totalmente distinto de sociedad: la sociedad industrial y
de masas” momento que consideraban “el fin de una época ‘dorada’
de la civilización occidental” (Morán, 1993, pp. 134 y 138).
Por otro lado, desde finales de los años treinta y hasta
principios de los setenta del siglo XX, surgieron diferentes
debates teóricos acerca de la distribución del poder político
en Estados Unidos, pues diferentes científicos sociales
norteamericanos consideraron que las propuestas de Mosca,
Pareto y Michels difícilmente podrían ser replicadas al pie de
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la letra en escenarios distintos a los que se desarrollaron: una
Europa en la que la aristocracia liberal se encontraba en plena
decadencia, la multiplicación de movilizaciones colectivistas
y devastada por la guerra (1914-1918). Del otro lado del océano,
Estados Unidos se mantuvo relativamente ajeno de lo sucedido
en Europa, desarrollando un orden radicalmente opuesto: un
sistema democrático consolidado y una economía en expansión.
Debido a la diversidad epistemológica con que se
desarrollaron ambas tendencias, y a las particularidades de
cada uno de los autores, su revisión se planteó a partir de tres
dimensiones analíticas -sociológica, politológica e histórica-,
con el fin de atender los diferentes elementos que constituyen
esta teoría y llevar a cabo su abordaje desde una perspectiva
transversal.
a. Dimensión sociológica
El desarrollo de la teoría de las élites, tanto la corriente clásica
como la neoelitista, parte del principio de asimetría social pues,
aparentemente, todas las sociedades están divididas entre un
sector dispuesto para gobernar y otro para ser gobernado. Para
Bobbio (2014), este argumento ha sido sostenido por diferentes
pensadores para diferenciar el orden político del natural,
asociados con los ámbitos público y privado, respectivamente.
El primero de los casos está definido por la relación subordinada
gobernantes-gobernados, convirtiendo prácticamente a cualquier
sociedad política en desigual (Bobbio, 2014, pp. 15-17).
Carasa (2001) identifica a Mosca y a Pareto como parte
de ese sector aturdido por la inminente caída del statu quo, por
lo que las interpretaciones de los autores fueron inspiradas por
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

dicho proceso. Los califica como aristócratas de extracción
liberal interesados por llevar a cabo un análisis científico de la
realidad a partir de sus propias nociones culturales y políticas.
Insiste en que los trabajos de los sociólogos italianos eran una
advertencia para la sociedad europea frente a “las grandes utopías
igualitarias sociales del momento, bien fueran la socialista o bien
la democrática, en las que veían un peligro consistente en que la
masa acabará imponiéndose a la minoría” (pp. 213-214).
En primera instancia, la teoría clásica de las élites sostiene
la idea de que la desigualdad es natural e inherente a todas las
sociedades debido a las condiciones físicas y psicológicas
particulares de los seres humanos, lo que se traduce en una
dimensión material: riqueza y poder político. Guiados por el
evolucionismo social –aspirando a convertir la ciencia política
en otra ciencia natural-, estos autores sentenciaban que los más
aptos se encontrarían en condiciones de dirigir al colectivo en pro
de la supervivencia general. Así, históricamente se ha constituido
una división “entre grupos dominantes y subordinados como un
hecho universal e inalterable, ‘observación realista’ que conduce
de manera deliberada a la naturalización de la desigualdad del
poder” (Busquets, Sarlo y Delbono, 2015, p. 60).
Por tanto, a partir de esa división se establece un sector
minoritario de individuos considerados como “los más aptos
(‘mejores’) para dirigir y gobernar al resto” (Busquets, Sarlo y
Delbono, 2015, p. 57), denominado élite, que cuenta con diferentes
recursos, tanto objetivos (riqueza, acceso a estudios profesionales)
como subjetivos (inteligencia, vínculos familiares, etc.). Además de
las cualidades personales (liderazgo, carácter, iniciativa, etc.), esa
minoría cuenta, como conjunto, con una ventaja de tipo estratégico:
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

la organización. A diferencia de la masa amorfa, la élite identifica
entre sus miembros objetivos comunes que le permiten dirigir sus
esfuerzos en una misma dirección.
Para esta teoría, la élite es un grupo bien organizado que
“puede lograr lo que la mayoría no puede: comprensión mutua y una
acción concertada”, así “el éxito y el poder de la minoría dominante
radican en que es una minoría organizada en contraposición con
una mayoría desorganizada” (Bolívar, 2002, p. 388). Precisamente
por esa desestimación a las masas se ha calificado a la de las élites
como una teoría conservadora, no sólo por asegurar el dominio
de una minoría sobre el grueso de la población, sino también por
negar la capacidad organizativa, incluso intelectual, a las masas
para tomar decisiones en los asuntos públicos.
En ese sentido, es evidente la polarización entre una
minoría que “gobierna la cosa pública actuando con racionalidad
y autoorganización” y una “mayoritaria masa irracional, orgánica
y voluble” ante los cambios ocurridos en la sociedad (Busquets,
Sarlo y Delbono, 2015, pp. 56-57). Como parte de sus argumentos,
Mosca (1939) y Pareto (2018) refutan la posibilidad de una
sociedad igualitaria puesto que, como se señaló anteriormente,
concebían una división minoría-mayoría a lo largo de la historia.
Dentro de sus análisis “confesaban la imposibilidad de una
igualdad teleológica, del tipo de la propuesta por el marxismo” ya
que argüían “que siempre habrá una nueva élite o una diferente
clase política que suceda a la anterior” (Carasa, 2001, p. 216)
rechazando toda posibilidad de una sociedad igualitaria.
Finalmente, un aspecto que comparten los teóricos es la
idea de la circulación o renovación de las élites, entendida como
la sustitución periódica de quienes integran la élite. Aunque se
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profundizará más adelante en el sentido que cada autor asigna
al concepto, vale decir que consideran a este proceso como un
elemento fundamental en sus respectivos análisis, ya que la
renovación le permitirá a la élite seguir existiendo como grupo
dominante, pues nuevos miembros –que acceden desde adentro
o desde afuera-, ofrecerán nuevas herramientas y cualidades que
aumenten las posibilidades de mantener el poder.
Por otro lado, las teorías de las élites en Estados Unidos
trataron de dar explicación a los cambios políticos, ideológicos
y, principalmente, económicos experimentados tras el fin de la
Segunda Guerra Mundial, puesto que estaba en juego la hegemonía
mundial de dos proyectos, el capitalista y el comunista, mismos
que representaban dos relaciones diferentes entre el poder
político y el poder económico sobre la sociedad; estas teorías se
desarrollaron a partir de tres supuestos. Primero, la interpretación
relativamente optimista de que en Occidente “la convergencia
de la movilidad social en los países industrializados, que pone
el énfasis en la existencia de generalizados procesos de ascenso
social y progreso material por parte de distintas clases sociales”
y, por consecuencia, “la tendencia por parte de amplios sectores
de la población a justificar el desigual sistema de distribución de
recursos y recompensas” (Benedicto y Morán, 2009, p. 171).
En otras palabras, la organización social dependía
directamente del desarrollo industrial y económico en cada país,
siendo Estados Unidos el máximo representante, frente a una
economía estatizada y poco competitiva como la de la URSS,
donde la movilidad era prácticamente inexistente. El segundo
supuesto es que, derivado de la situación económica se genera
la distribución del poder político en sectores específicos de la
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

sociedad, mismos que se autoproclaman como defensores del
modelo capitalista-liberal-democrático: empresarios, militares
y algunos intelectuales (economistas, ingenieros y abogados),
a diferencia, nuevamente, del sistema soviético en que la clase
política dictaba el rumbo de la economía.
Por último, el hecho de que cualquier proyecto económico
“primero debe ganarse a la élite en un solo país, luego este país
debe ejercer o tener la oportunidad de adquirir un grado de
liderazgo mundial y, finalmente, la élite del país debe estar
motivada y debe aprovechar la oportunidad para difundir el
nuevo mensaje económico” (Hirschsman, 2014, p. 316), ya fuera
capitalista o comunista. Los teóricos norteamericanos sobre
la élite se basaron en este discurso maniqueo, pero matizando
los supuestos mencionados, por lo que se generaron múltiples
perspectivas, distanciándose unas de otros en los años 50 y 60.
b. Dimensión politológica
Otro de los ejes articuladores de la teoría de las élites es el asociado
con la distribución y retención del poder político. En cuanto al
primer aspecto, ambas tendencias lo resuelven atribuyendo a
“los mejores” el acceso al poder político; sin embargo, sería en la
forma de permanecer en una posición preeminente en la que se
manifiestan diferentes perspectivas entre los teóricos.
Mosca (1939) planteó que, sin importar la forma de
gobierno siempre ha existido una minoría dominante que se
encarga de ejercer el poder político sobre una clase mayoritaria
que acata los mandatos de aquélla. A ese reducido sector lo
nombró clase política o gobernante, la cual
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

[…] es siempre la menos numerosa, realiza todas las funciones
políticas, monopoliza el poder y goza de las ventajas que ello
trae consigo; mientras que la segunda [clase, la mayoría], más
numerosa, es dirigida y regulada por la primera, de un modo
más o menos legal, ya más o menos arbitrario y violento, y ella
le provee, al menos aparentemente, de los medios materiales de
subsistencia y de aquellos que para la vitalidad del organismo
político son necesarios (Mosca, 1939, p. 50).

Así, no todos pueden mandar, pero la mayoría tiene que
obedecer; la pregunta que naturalmente se desprende de este
postulado es ¿quiénes pueden gobernar y quiénes no? El autor
señala que cada sociedad a lo largo de la historia ha identificado
características especiales en algunos de sus miembros,
reconociéndoles la capacidad –moral, intelectual y/o material-,
de tomar decisiones por el resto.
Aunque Mosca hace referencia a sociedades tradicionales,
propone trasladar ese criterio a un contexto más contemporáneo
en el que la formación profesional es un medio regular para
acceder a puestos políticos. Además de tener cierto control sobre
la información y el conocimiento, la minoría dominante procura
generar herramientas que les permitan cumplir funciones
específicas en la administración pública. La educación formal,
entonces, se convierte en una ventaja estratégica para quienes
pretenden incorporarse o permanecer a la élite política de sus
respectivas sociedades (Mosca, 1939).
Pese a la identificación de cualidades específicas en sus
integrantes, la élite no pervive sólo por este único elemento. En
contraposición a las “masas”, esta minoría gobernante cuenta con
una capacidad de organización que le permite llevar a cabo metas
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

comunes. Mientras que las mayorías se encuentran dispersas, la
élite logra encontrar puntos de acuerdo, para con ello establecer
estrategias, administrar recursos, alcanzar el poder y ejercerlo en
conjunto. La coordinación de la que habla Mosca se logra a través
de lo que denomina fórmula política, la cual permite afinidad entre sus
integrantes. Este postulado se entiende como “aquellas inspiraciones
culturales, religiosas, económicas, etcétera, de carácter ideológico”
que constituyen el “principio de soberanía y legitimación de una
clase política que se sustenta en ellas” (Mosca, 1939, p. 169).
Por su parte, Pareto (2013), además de poseer cualidades
psicológicas para dirigir a la sociedad –revisadas previamente con
Mosca-, hay otras condiciones que podrían tener los integrantes
de la élite. Detecta que los parientes, la riqueza y las relaciones
son elementos que permiten llevar a algunas personas a la cúspide
política. Debido a la heterogeneidad en su composición, la élite
requiere una estructura interna en que un líder o un comité que
establezcan la dinámica del grupo; en última instancia, este rasgo
les permite mantener la cohesión y aumentará sus posibilidades
de subsistencia (Pareto, 2013).
En este sentido, Pareto señala que el mejor vehículo que
tiene la élite prolongue su estancia en el poder es la circulación
entre sus integrantes, especialmente cuando entra en una etapa
de decadencia. Dicha circulación puede ser violenta o pacífica.
En el primer caso, la élite puede sentirse amenazada ante el
ascenso de líderes nuevos, ya sea que provengan de la masa o del
interior de la misma élite. Así, se genera una pugna entre líderes
jóvenes, externos o internos, y veteranos, valiéndose de diferentes
recursos en el enfrentamiento.
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Si la circulación es pacífica, también hay dos vías para
lograrlo. La primera es a través de los procesos electorales;
personas reconocidas por sus cualidades son seleccionadas por la
población para formar parte del gobierno y tomar decisiones en su
representación, aunque los divisionismos políticos corromperían
el procedimiento. La otra opción es el reclutamiento directo
de nuevos miembros; aunque no detalla el procedimiento para
realizarlo, sí especifica que deben ser los mejores en su área, y
deben aportar nuevas ventajas a la élite en la persecución del
poder. Pareto (2013) destaca la importancia de la circulación, ya
que permite la transformación lenta pero constante de la élite,
además de que reduce la posibilidad de revoluciones al fomentar
la movilidad social, y crea un clima de estabilidad que favorece a
los grupos dominantes.
A través de la formación y el funcionamiento de los partidos
políticos a principios del siglo XX, Michels (2001) sentenció una
ley de hierro de la oligarquía: en toda asociación de individuos se
forman líderes que dirigen las acciones colectivas. Esta ley tiene
tres componentes esenciales: la importancia de la organización al
interior de los partidos, la formación de liderazgos y la situación
de las masas, aunque sólo se hará referencia a los dos primeros.
En este sentido, la organización es entendida como
la distribución de tareas específicas al interior de un grupo,
así como la interacción entre individuos para que cumplan
con dichas labores. Sin embargo, en este proceso se forma una
distinción entre dirigentes y dirigidos, siendo los primeros los
responsables de que los subordinados realicen sus respectivas
actividades. Eventualmente esta división se agudiza conforme
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

se expande y complejiza la organización, al grado que los fines
originales por los que fue creada la asociación pasan a segundo
término, priorizándose la necesidad de mantener la organización
como tal (Michels, 2001).
La formación de liderazgos está relacionada a diferentes
situaciones al interior de la organización política. En primera
instancia, a la monopolización del conocimiento técnico sobre
la dirigencia del partido, es decir, concentrar habilidades de
negociación, discursivas, de persuasión, que le permitan al
líder conducir la toma de decisiones (Morán, 1993; Bolívar,
2002). Por otro lado, el autor alemán identifica una “necesidad
psicológica” en las masas por el liderazgo, a las que califica
de “incompetentes”, “apáticas”, “sumisas” y propensas a la
sugestión (Michels, 2001, p. 98).
En la mayoría de los casos, los individuos que conforman la
oligarquía del partido acceden a esa posición a través de mecanismos
democráticos (elecciones) apoyados por la base militante. Sin
embargo, una vez instalados comienza una notoria separación entre
los líderes y las masas, situación que resulta peligrosa al existir
la latente posibilidad de convertir a la dirigencia en dictadura o
conducir a las masas a una rebelión. Al respecto, el autor insiste
en que dentro de cualquier organización debe existir un equilibrio
pues, aunque se requiere cierta continuidad en los liderazgos como
signo de estabilidad, también han de haber periodos regulares de
movilización, reduciendo así la presión social y la independencia
de los líderes (Carasa, 2001; Cisneros, 2014).
De esta forma, los líderes veteranos buscarán integrar
nuevos miembros en la burocracia a su cargo y subordinarlos a
su dirigencia; en el mismo sentido, líderes y aspirantes tratan de
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usar a su favor a las masas, ya sea para desprestigiar a su oponente
mediante la opinión pública, o movilizar el voto para acceder a
una posición en el partido o el gobierno. Sin embargo, aunque las
elecciones y el ascenso de nuevos prospectos promete mejorar el
escenario político, afirma que “es muy raro que la lucha entre los
viejos líderes y los nuevos termine con una derrota completa de
los primeros”, pues éstos buscan postergarse cuanto puedan en el
poder negociando con los aspirantes, o reclutándolos en cargos
burocráticos, por lo que el resultado “ya no es una circulation des
élites, sino una reunión des élites” (Michels, 2001, pp. 206-207), es
decir, una fusión de nuevos y viejos líderes.
En el caso de Burnham, postula que en Estados Unidos y
Europa se estaba desarrollando una revolución en la que el sistema
capitalista tradicional llegaría a su fin. Como parte del proceso,
la clase dominante, entendida como “un grupo de personas que,
en virtud de especiales relaciones social-económicas, ejerce
un grado especial de control sobre el acceso a los medios de
producción y disfruta de un trato preferencial en la distribución
de sus productos” (Burnham, 1967, p. 98), sería desplazada al
no adaptarse a los cambios -sociales, políticos, tecnológicos,
ideológicos-, de dicho proceso.
Así, la incorporación de personal especializado incluiría a
obreros de la construcción, universitarios de áreas como las ciencias
físicas y la ingeniería, así como administradores con conocimientos
técnicos, siendo estos últimos a los que Burnham (1967) reconoce
como supervisores, managers o gerentes de producción. Como
parte de este proceso, los propietarios de los medios de producción,
los burgueses, dejan en manos de los gerentes la administración
de las empresas, dedicándose a otras actividades -benéficas,
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

culturales o al simple ocio-, por lo que los directores adquirieron
mayor relevancia que los propietarios mismos.
En su proyección destacó la importancia del manejo de las
fábricas y sus actividades, pues “los medios de producción son el
asiento de la dominación social; quien los controle no nominal,
sino realmente, controla la sociedad, ya que ésta vive gracias a
ellos”; consideraba que al momento en que planteó su teoría, 1941,
“el control de los grandes capitalistas, el control basado en los
derechos de propiedad privada sobre los medios de producción
y en el ejercicio de aquéllos es, aunque todavía real, cada vez más
tenue, indirecto e intermitente” (Burnham, 1967, p. 136).
Para Sweezy (1956), la clase capitalista es la que
históricamente, a través de su poder económico, ha definido
la estructura política de Estados Unidos ya sea porque sus
integrantes lograron ocupar importantes cargos en el gobierno,
o tuvieron la capacidad de contratar a personal especializado
que cumpliera dichas funciones. En este sentido, el autor
norteamericano insiste en que la democracia no es más que
otra forma de consolidar el dominio de un grupo selecto, de
hecho, consideró que los partidos políticos –específicamente
el Republicano y el Demócrata-, sólo servían a los intereses
de esta clase y funcionaban como canales de transmisión de
la ideología capitalista, y de esa manera controlar a las clases
obrera y media.
Pese a las diferencias entre la élite por el tipo de actividad
económica de la que procedían sus miembros –industrial, bancaria,
financiera-, ésta se mantiene cohesionada por lo que Sweezy
denomina “situación de clase”, es decir, se asumen como parte de
un sector diferenciado de la sociedad con algo en común: el control
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de los monopolios norteamericanos. Esta ideología se refuerza
con lazos matrimoniales, formación profesional en universidades
de prestigio, asociaciones formales e informales (clubes sociales,
cámaras de comercio, organizaciones empresariales, iglesias),
transmitiéndose de una generación a otra. Además de los partidos
políticos, también difundían su ideología a través de los medios
de comunicación masiva, principalmente los periódicos (como el
New York Times) y la radio (Sweezy, 2007; Ruiz, 2009a).
Hunter y Mills coincidieron en que el despegue económico
de los Estados Unidos permitió la formación de grupos compactos
capaces de regir los asuntos políticos del país. Aunque Hunter (en
Domhoff, 2005) se refiere exclusivamente al sector empresarial,
Mills (1957) detalla que existe una triangulación de intereses entre
los empresarios, los políticos y los militares a través del dominio
de las principales instituciones sociales. Debido a esta asociación
de intereses es que el sociólogo norteamericano prefirió utilizar el
concepto “élite del poder” y no “clase dominante”, puesto que no
se refiere exclusivamente a un sector en específico (Mills, 1957).
Además de ocupar lugares institucionales preeminentes,
los miembros de la élite también tienen en común formas de
vida que garantizan su homogeneidad: escuelas, clubes sociales
y la riqueza material, lo que los coloca en un círculo social
diferenciado. Estas características permiten la socialización
entre grupos al interior de la élite, al punto que constituyen “una
entidad social y psicológica más o menos compacta, y tienen
conciencia de pertenecer a una clase social” (Mills, 1957, p. 18);
por ello tienen una perspectiva similar sobre el rumbo social, así
como formas de trabajo con las que puedan alcanzar sus objetivos.
A decir de Mills, la situación socioeconómica es la que determina
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las posibilidades de ascenso al poder, lo que refleja la desigualdad
existente en Estados Unidos en los años cincuenta.
c. Dimensión histórica
Bobbio (2014) refiere que uno de los principios de legitimidad
política a los que tradicionalmente han apelado las
interpretaciones sobre el poder es la historia, tanto desde una
perspectiva pasada como futura. En el primer caso, la tradición
juega un rol fundamental en las teorías de tipo conservador
para explicar el ejercicio del poder por una o varias personas
desde tiempos remotos; por su parte, la segunda acepción se
asocia por una fase revolucionaria que busca instituir un nuevo
orden sociopolítico a partir de la expectativa en el cambio (pp.
121-123).
En este sentido, la noción histórica adquirió un papel
fundamental en las construcciones teóricas sobre las élites, pues
permitió explicar y, ocasionalmente, justificar sus fundamentos
principales, es decir, la asimetría social y la preeminencia de
una minoría en el gobierno. Así, se entiende a la historia no
como método, sino como forma de interpretación de lo social y
lo político a partir de acontecimientos temporalmente situados.
En otras palabras, la comprensión de esta teoría “no depende
de la naturaleza de los ‘datos’ que usaron para sostener sus
generalizaciones”, pero sí de “sus respectivas visiones del campo
histórico” (White, 1992, p. 15).
Para la tendencia clásica europea, como se afirmó
previamente, existe una noción en el que el curso de la historia ha
estado y seguirá siendo marcado por las minorías gobernantes, y
únicamente cambiarían los criterios de acceso y permanencia al
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poder. Mosca (1939), por ejemplo, buscó establecer un modelo
que permitiera el análisis social buscando “leyes generales”
sobre el comportamiento humano a partir de casos específicos,
concluyendo que la humanidad ha transitado por diferentes
estados -en dos sentidos, etapas y organización política-, y en cada
uno ha dominado un tipo específico de cualidades reconocidas
socialmente para conformar la élite: el valor guerrero, la riqueza
monetaria o el sacerdocio.
En la antigüedad, quienes poseían la capacidad militar con
mayor facilidad accedían al poder político puesto que, en teoría,
responderían de forma acertada frente a los problemas colectivos.
Eventualmente, esta minoría guerrera adquirió prácticamente
el control sobre las tierras y sus productos, transformándola
en un sector privilegiado económicamente. Ahora la riqueza,
asociada a un sentido de responsabilidad, buena administración
y prosperidad, sería el factor decisivo en la integración de la élite
(Bolívar, 2002; Morán, 1993; Blacha, 2005).
En esa etapa de transición, la propiedad privada se
vuelve el eje fundamental de la vida social, por lo que las leyes,
la justicia y la autoridad girarán en torno a los propietarios. Así,
“la organización política, que nosotros conocemos como Estado
feudal” muta a uno “esencialmente diferente, que para nosotros
será denominado Estado burocrático” (Mosca, 1939, p. 57). En
forma similar, pero mucho más difusa, la ley de hierro de la oligarquía
planteada por Michels (2001) sostiene la inevitabilidad de los
liderazgos en cualquier colectivo social; aunque su estudio se
centra en los partidos políticos, particularmente los socialistas,
el autor alemán infiere que este proceso es la manifestación
institucionalizada de lo que ocurre a escala social.
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Pese a las divergencias dentro de la tendencia
norteamericana, los diferentes autores coincidieron en que
Estados Unidos estaba experimentando una revolución
económica y social. Para Burnham (1967 y 2019), un síntoma era
el ascenso de los “managers” en el control de las fábricas, proceso
que tomaría cerca de ochenta años completarse, periodo durante
el cual ocurrirían profundas modificaciones en el sistema político
y económico de Europa y Estados Unidos.
En consecuencia, advertía la inevitable disolución de los
parlamentos pues aseguraba que únicamente estaba representada
la clase burguesa, misma que regulaba la actividad de partidos
políticos. En la nueva sociedad, los directores ocuparían los
principales puestos públicos, desplazando el centro de la
soberanía nacional –el rey o el parlamento- hacia las oficinas y
agencias administrativas como parte de la monopolización del
poder político.
Desde su vocación marxista, Sweezy (1956) criticó la
idea de Mills respecto a que Estados Unidos era una sociedad
en la que el poder político está perfectamente equilibrado
entre representantes de las diferentes esferas sociales -política,
económica y militar-; si bien reconoce la diversidad dentro
de la élite, cuestiona el que realmente exista un equilibrio de
poder entre las esferas sociales. Para Sweezy pervive una clase
dominante homogénea “con sus raíces profundamente hundidas
en […] el sistema corporativo” (1956, p. 147). Más tarde, la recesión
económica de las décadas de 1970 y 1980 permitió a Sweezy
corroborar sus postulados de que el sector empresarial dominaba
la política estadounidense.
106

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Profundizando en los postulados de Mills, éste afirma que
en Estados Unidos existen asociaciones, sindicatos y partidos
que representaron a sectores obreros y de pequeños propietarios,
tanto rurales como urbanos. Aunque llegaron a tener alguna
influencia en la política nacional, especialmente entre 1776 y
1850, la concentración de poder económico de los monopolios en
la revolución industrial anuló la presencia de estas agrupaciones.
Eventualmente, apareció una nueva clase intermedia, la
burocracia de “cuello blanco” que sirve al Estado; sin embargo,
esta clase no se encuentra organizada políticamente, pese a que
cuenta con una situación económica relativamente desahogada
(Fernández, 2012, pp. 319-321).
(Des)centralización de la “Familia Revolucionaria”
Dentro de la historiografía mexicana ha predominado la idea de que
durante el siglo XX (1920-2000) la política nacional estuvo liderada
por una élite política que compartía ciertos rasgos culturales: tener
a la Revolución mexicana como referente histórico, pertenecer al
Partido Revolucionario Institucional (PRI) en sus distintas facetas
desde 1929 y, más importante, asumirse como detentores legítimos
del poder político del país. Esta agrupación fue denominada
“Familia Revolucionaria” (Krauze, 1997; Aguilar y Meyer, 2000;
Medina, 2010; Knight, 2013).
Esta categoría podría interpretarse simultáneamente
como histórica y de análisis. En el primero de los casos, se
derivó de la propia experiencia de la etapa revolucionaria y años
subsecuentes en México (1910-1940), en el que se transitó entre
el sistema oligárquico porfiriano a un Estado que pretendió
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

establecerse como moderno, democratizando los medios para
acceder al poder político y desligándolo del poder económico.
Este fenómeno se vio acompañado de un grupo que aspiraba a
cumplir con este y otros objetivos; los líderes militares, primero,
y los civiles, después, encabezaron una serie de proyectos legales,
sociales y económicos que pronto los llevarían a dominar la escena
pública nacional (Aguilar y Meyer, 2000; Knight, 2013).
Las generaciones de políticos que participaron en la guerra
civil y también las posteriores, comenzaron a ocupar los diferentes
puestos públicos a nivel federal y estatal. Durante la década
de los veinte, los contendientes recurrieron constantemente a
la violencia como medio para posicionarse en el gobierno; ello,
sin embargo, aumentaba las posibilidades de diluir los avances
que la Revolución había legado. Rápidamente se buscó unificar
a todo el sector revolucionario, incluso si hubiera dado muerte
a otros contendientes en el pasado, llegando a acuerdos para
definir la sucesión de poderes políticos. En 1928, luego de la
muerte de Álvaro Obregón y el recrudecimiento de la violencia
por la sucesión presidencial, el presidente Plutarco Elías Calles
se refirió a este conglomerado como la “Familia Revolucionaria”
(Medina Peña, 2010, pp. 54-56).
Para Mosca (1939) toda élite se vuelve, con el tiempo,
hereditaria; a través de la sangre, en los sistemas aristocráticos,
o mediante el dominio de las elecciones en los contextos
democráticos (p. 51). Igualmente, Michels (2001) afirma que una
minoría puede convertirse en hereditaria, no necesariamente
por lazos sanguíneos, sino por su perpetuación a través de las
elecciones o de la construcción de una legitimidad basada en
orígenes metafísicos o históricos.
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La “Familia Revolucionaria” bien se podría identificar con
el último caso, pues era indispensable para cualquier aspirante a
un cargo público pertenecer a ella, de lo contrario no sólo reducía
considerablemente sus posibilidades de acceder a cargos públicos,
sino que además se estaba en contra del gobierno. En todo caso,
como familia política desarrolló un conjunto de prácticas y
normas asociadas con la disciplina y la organización que rigieron
gran parte de la dinámica política en el México posrevolucionario
(Ruiz Sánchez, 2009b).
Inicialmente fue encabezada por caudillos militares
auxiliados en las labores administrativas y públicas por
profesionistas urbanos (maestros, periodistas y algunos
abogados). En los años posteriores la organización de este grupo
fue refinada, integrando jóvenes universitarios a la élite mexicana
a través de los vehículos institucionales establecidos en la década
de los treinta: un puesto municipal, afiliándose a un sindicato o
al partido hegemónico. Esta tendencia se mantuvo, con matices,
hasta fines del siglo (Krauze, 1997, p. 110; Knight, 2013).
La segunda connotación a la que se hizo referencia, la
“Familia Revolucionaria” como categoría de análisis, ha sido
recurrente para referirse a los políticos que operacionalizaron la
centralización del poder político y sus respectivos mecanismos.
Pese a que dentro de la historiografía contemporánea permanece
aún el debate de si se logró ese cometido, se reconoce que los
gobiernos posteriores a 1920 tuvieron un éxito “técnico” mediante
el establecimiento y desarrollo de diferentes instituciones (leyes,
organizaciones y estructuras sociopolíticas) que permitieron
la supervivencia, matizada a través de los años, del régimen
revolucionario (Knight, 2013, pp. 211-251).
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La organización del poder disperso luego de la guerra
se realizó de manera gradual a lo largo del siglo XX, a través
de la adopción de modelos administrativos y políticos que,
paralelamente, buscaron ser legitimados por el discurso
revolucionario. Como parte de la reconstrucción del Estado, los
gobernantes mexicanos desarrollaron un sistema centralizado y
basado en la toma de decisiones racionales –es decir, el despliegue
de políticas e instituciones que respondieran a las necesidades
sociales- (Medina, 2010, p. 75).
De forma paralela a la centralización institucional, la
“Familia” construyó su propio sistema de valores y prácticas para
permanecer en el poder; en cuanto a su renovación, sus miembros
[…] se sirven, por ejemplo, de procedimientos convencionales,
como los lazos familiares y regionales, las amistades de vieja
data, las dotes carismáticas [por lo que] el proceso de democratización ha generado notables edificios institucionales que
coexisten en curiosa simbiosis con costumbres ancestrales y
prácticas cotidianas premodernas, particularistas y hasta irracionales (Mancilla, 2006, s/p).

Gradualmente, para mediados del siglo, los integrantes
de la élite posrevolucionaria se profesionalizaron en las
instituciones de educación superior a las que anteriormente sólo
tenían acceso algunos integrantes de las oligarquías, aplicando
sus conocimientos técnicos en las áreas administrativas de
instituciones públicas y privadas. Sin embargo, para Mancilla
(2006) la transición entre oligarquías y élites modernas no
fue un proceso completo pues, aunque aumentó el número de
profesionistas –abogados, médicos e ingenieros-, dentro de
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los gobiernos, muchos elementos tradicionales permanecieron
vigentes. El acceso al poder se realizó a través de medios
considerados democráticos, pero una vez constituidos favorecen
recursos personales para mantenerse en el puesto y extender su
influencia política.
Así, diferentes conclusiones revisionistas coinciden
en el carácter pragmático de la Revolución mexicana en la
que convivieron diferentes proyectos de reestructuración
sociopolítica después de 1920. En este proceso se había asumido
que la “Familia” era un bloque monolítico e inamovible que
concentró el poder político en México durante varias décadas.
Sin embargo, a finales de los años 60 la multiplicación de los
estudios regionales -siendo los de González (1968) y de Womack
Jr. (1969) los más representativos-, comenzaron a reconocer una
amplia gama de versiones y dinámicas del sector gobernante
(Padua y Vanneph, 1986; Knight, 2013).
De esta forma, es posible llevar a cabo un contraste entre
las tendencias analíticas que han tenido como eje principal el
estudio de las élites políticas, tanto del nivel federal como de los
regionales. Igualmente, partiendo de los cuestionamientos hacia las
interpretaciones unilaterales respecto a la “Familia Revolucionaria”,
resulta pertinente atender las características socioculturales de
las élites nuevoleonesas, en lo particular, con el fin de establecer
posibilidades temáticas y metodológicas de análisis.
Abordajes temáticos y metodológicos
En la fase exploratoria se identificaron cuatro líneas temáticas las
cuales se detallan a continuación.
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1.

Élite federal

Cabe aclarar que se habla de federal y no nacional, en el sentido
que sus respectivos objetos de investigación se centran en
diversos personajes que ocuparon cargos públicos en aquel nivel
de gobierno: presidente de la república, senadores, diputados
federales, líderes sindicales, presidentes de partidos políticos
(Revolucionario Institucional y Acción Nacional, especialmente)
y, ocasionalmente, menciones a algunos gobernadores de
diferentes entidades federativas, miembros del Poder Judicial y
del ejército (Smith, 1981; Camp, 1981 y 2006; Hernández, 2015).
En términos generales, los autores indagan aspectos
tales como la formación educativa, los antecedentes familiares,
el interés de los sujetos en cuestión por la actividad política, las
redes de amistades y la experiencia profesional, tanto dentro como
fuera de la esfera pública. La búsqueda de esta información es
fundamental para la reconstrucción de las formas de socialización
entre los miembros de la élite, los medios de reclutamiento de
nuevos miembros, así como tendencias en la circulación de los
integrantes de la élite en diferentes puestos como funcionarios.
Los investigadores coinciden en que la élite política en
el México posrevolucionario, es decir, aquella que se comenzó a
integrar después de terminada la fase armada del conflicto (1920),
estuvo integrada principalmente por personas procedentes de la
clase media urbana, que recibió instrucción formal universitaria
–especialmente abogados-, razón por la que la califican como
“élite educada”.
Respecto a este último punto, la universidad aparece como
un espacio propicio para el estudio parcial de la élite política mexi112

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cana por, al menos, tres razones: en primera instancia, porque es
en esa etapa en que surge con mayor fuerza el interés hacia la actividad política, especialmente por la influencia que los estudiantes
recibieron de sus maestros, así como por las diferentes actividades
realizadas a lo largo de la formación (lecturas, debates, periódico
escolar, participación en comités estudiantiles, etc.). Segundo, la
universidad es entendida como un espacio de socialización profesional y fraternal en la que los estudiantes forjaron vínculos que, en
años posteriores, les permitieron integrarse a la burocracia federal.
Finalmente, destacan la importancia de estudiar el Alma
Mater de los políticos ya que indica algunos aspectos de su
situación socioeconómica; al centrarse en la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), los investigadores detectan que
muchos de los sujetos son foráneos, de una clase media que pudo
costear, total o parcialmente, la educación de su(s) hijo(s) en una
universidad pública en la capital del país.
Todas estas características se tornan importantes cuando
se desea identificar la tendencia ideológica de algunos políticos
en particular, su desempeño al frente de un cargo público, la
forma de ingreso y la permanencia dentro de la élite política.
Cabe señalar que estos investigadores destacan, sin profundizar
en ello, la importancia de analizar las formas de vinculación
informal (clientelismo, padrinazgos, corrupción, etc.) para
ampliar la comprensión sobre las élites.
2. Élites regionales
Estos trabajos de investigación se dedicaron al análisis de la
composición y actividades de las élites en los estados de México,
San Luis Potosí, Jalisco, Puebla, Yucatán (Hurtado, 1996; Falcón,
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

1984; Hernández, 1998; Ruiz, 2009b; Sauri, 2016; Sánchez, 2018).
Como en el primer caso, también les interesa la formación
académica y la experiencia política como elementos de análisis,
sin embargo, profundizan en las élites “hereditarias”, ya fuera
en un sentido literal (clanes familiares con lazos sanguíneos)
o a grupos que giraban en torno a un personaje específico que
controlaron la actividad política en diferentes momentos del
siglo XX.
Lo anterior se ha atribuido a dos motivos esenciales. En
primer lugar, a los vínculos de diferentes personajes del ámbito
local con miembros de la élite nacional: diputados locales que
generaron amistad con senadores o miembros del gabinete, o
incluso con el propio presidente de la república, por ejemplo. De
regreso en sus lugares de origen contaban con el suficiente apoyo
desde la capital para establecer un sistema de organización basado
en los compromisos informales, mencionados anteriormente.
En otros espacios, la formación y composición de la
élite dependió del desarrollo económico, ya fuera tradicional
(agricultura o ganadería) o moderno (industria mecanizada).
Algunos grupos propietarios ganaron suficiente credibilidad
social como para ocupar cargos públicos; en otros casos, utilizaron
su poder financiero para incorporarse a la vida pública, ya fuera a
través de negociaciones, sobornos o chantaje.
En este sentido, los estudios regionales pueden profundizar
más sobre aspectos anecdóticos o íntimos de la vida política en
sus respectivos espacios, puesto que disponen de fuentes en que
se aprecian esos detalles: diarios personales o memorias, tradición
oral, crónicas municipales y genealogías familiares. A partir de
la información recuperada por estos investigadores, es posible
114

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reconstruir una parte de la cultura política desde las prácticas de
sujetos en diferentes espacios del país.
Caso particular es el relacionado con el estado norteño de
Sonora, pues su estudio va de la dimensión local a la nacional,
desde la revolución mexicana con la participación de una élite
económica y militar que se llegó a posicionar en las altas esferas
políticas del país durante las décadas de los veinte y treinta del
siglo XX, y no se limitaron sólo a su espacio inmediato (Aguilar
Camín, 1977; Radding, 1985; Vázquez y Hernández, 2001).
Algo similar ocurre con los trabajos relacionados con los
vecinos estados de Coahuila y Tamaulipas. En el primer caso, se
ha considerado que la fuerte influencia política desde la Ciudad
de México, derivado de la oposición entre facciones políticas
(particularmente el carrancismo imperante en Coahuila frente al
Grupo Sonora), imposibilitó la consolidación de uno o varios grupos
que representaran los intereses locales (Santoscoy, Gutiérrez,
Rodríguez y Cepeda, 2000). En lo que respecta a Tamaulipas, las
interpretaciones apuntan hacia una transición entre un cacicazgo
liderado por Emilio Portes Gil, desmantelado durante la presidencia
de Miguel Alemán para dar paso a un sistema influido directamente
por el gobierno federal. Aunado a ello, en aquella entidad
predominaron grupos regionales con perfiles muy diferentes que
tuvieron cierta influencia en sus respectivas zonas geoeconómicas,
pero no a nivel estatal (Alvarado, 1992; y Alonso, 2016).
3. Élite empresarial de Nuevo León
Al respecto, el interés por parte de los historiadores ha girado
en torno a la relación entre diferentes agentes que transitaron de
la acumulación previa de capital –originada por el comercio, la
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115

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minería, la ganadería y la producción agrícola-, hacia la inversión
en la industria mecanizada desde mediados del siglo XIX y las
primeras tres cuartas partes del siglo XX. Estas investigaciones se
desarrollan a partir de diferentes criterios. Uno de ellos tiene que
ver con la “naturaleza” de la élite, es decir, ubicar a sus integrantes
y las razones que los llevaron a relacionarse, tanto familiar como
económicamente.
Los estudios de Cerutti (1983) y Saragoza (1988)
indagan al respecto; el primero lo aborda desde la historia
económica, señalando que los lazos matrimoniales fortalecieron
las asociaciones de capital, constituyendo una élite económica
que permitió ampliar las inversiones y las ganancias. De forma
pormenorizada, Cerutti (1983) establece el sistema de redes
familiares y financieras surgidas en la década de 1880 y que se
extendieron por los siguientes decenios, haciendo una genealogía
de familias empresariales con los apellidos más connotados de
la localidad: Garza, Sada, Muguerza, Ferrara, Milmo, Rivera,
Hernández, Zambrano, entre otras.
Igualmente, detecta la participación de este sector en
diversas áreas de inversión, diferenciándose de otros estudios pues
no sólo por evitar una recopilación reduccionista de nombres y
apellidos, sino que se enfoca en la formación de redes previamente
señaladas. La intención de su trabajo no sólo era analizar las formas
capitalistas de producción en el noreste de México a finales del
siglo XIX y principios del XX, pues “simultáneamente se pretende
observar el nacimiento y articulación de su principal beneficiaria:
Una burguesía con base regional, de Monterrey, que se estructuraría
como fracción de la moderna clase dominante mexicana en los
veinte años previos a la Revolución” (Cerutti, 1983, p. 11).
116

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Por su parte, Saragoza (1988) se interesa por la influencia
sociocultural y la participación política de este sector social.
Además de retomar el modelo de redes propuesto por Cerutti,
Saragoza (2008) propone voltear a ver la presencia de la élite en
áreas diferentes a la económica, tales como el diseño de instituciones
educativas, el papel activo de las mujeres, la relación de los miembros
de la élite con el clero. Sin embargo, el punto central de ese estudio es
la situación de la élite empresarial con el Estado posrevolucionario,
tanto los conflictos generados por desacuerdos sobre la legislación
laboral, así como medidas en torno a la inversión. Del mismo
modo, se preocupa por estudiar la participación de la élite en la
política local, tanto como funcionarios electos, así como parte de la
oposición política a través de asociaciones y posteriormente con el
Partido Acción Nacional.
Sobre el papel político de este sector, arguye que
La densidad de estos lazos da una extraordinaria coherencia a
la fachada pública del grupo, así como sus puntos de vista de
políticos que motivaban una percepción de uniformidad monolítica entre la élite de Monterrey [...]. De este modo, a medida
que los industriales de Nuevo León enfrentaban al Estado, los
choques contribuyeron al apretar la red de recursos a su disposición. Asimismo, opuestos con el gobierno desarrollaron un
carácter ideológico que acentuó su unicidad y ocultó cualquier
discordia interna. (Saragoza, 1988, pp. 20-22).

En un sentido similar se encuentra la actuación de la
élite empresarial en momentos específicos del siglo XX en el
ámbito político, particularmente en los años revolucionarios, así
como los inmediatos al término de la fase armada del conflicto.
Tal es el caso de Flores (1991), cuyo trabajo analiza la presencia
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

directa e indirecta de este sector en el gobierno, pues algunos
de sus miembros ocuparon provisionalmente la gubernatura,
algunas alcaldías y diputaciones con el fin de mantener activa la
administración pública y, con ello, reducir las posibilidades de
ver afectado su patrimonio a causa de la inestabilidad política.
Como ejemplo ilustrativo describe que
En enero de 1915, el grueso de las tropas carrancistas entraba
en la ciudad [...] los socios de la Cámara de Comercio y los cónsules extranjeros, acordaron crear un centro urbano de decisiones, una especie de ‘comuna empresarial’, en sustitución del
gobierno nuevamente errante de Antonio I. Villarreal. [Y aclara que] el término ‘comuna empresarial’ fue utilizado durante
1915 para definir la administración municipal por parte de los
empresarios (Flores, 1991, p. 133).

Igualmente, Pérez Daniel (2013) considera que la élite
empresarial tuvo una injerencia indiscutible en los asuntos
públicos, definiéndola como “modernizadora” al influir en la
toma de decisiones de diferentes gobernadores en las décadas de
los veinte y los treinta, a través del establecimiento de la agenda
pública y la administración del erario.
4. Clase política de Nuevo León. Siglo XIX
Este sector social del ámbito local se mantuvo como parte del
legado colonial, la renovación de los cargos públicos se limitó
a una clase política integrada por individuos que compartían
intereses ideológicos y económicos. En última instancia, las
diferencias entre los grupos “no eran de carácter estructural,
tenían que ver con el deseo de perpetuarse en las posiciones de
poder de los miembros más destacados de la élite y, en menor
118

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medida, con la impaciencia de algunos por acelerar las medidas
liberalizantes [sic]” en favor de un sistema que promoviera el
desarrollo y protección de la propiedad privada (Galindo, 2005,
pp. 141-142).
La élite agrupó a agentes de diferentes ámbitos
–comerciantes, terratenientes, abogados, miembros del clero
secular-, que ocupó los puestos en los ayuntamientos, la
gubernatura, el congreso y el ejército; además, encabezaron
las juntas electorales y patrióticas. Es decir, prácticamente
regularon la vida política del estado durante la primera mitad
del siglo XIX. Este éxito se debió a diferentes factores; primero,
por la estrechez de sus vínculos familiares. Aunado a ello estuvo
la acumulación de la riqueza, pues los clanes procedían de zonas
económicamente activas: Valle del Pilón (Montemorelos),
Linares y Cadereyta, lugares que albergaban sus propiedades
agrícolas y ganaderas (Galindo, 2005; Martínez Wong, 2012; y
Domínguez García, 2016).
Dado que los poderes políticos y religiosos se asentaban
en Monterrey, que aún no destacaba económicamente, los
grupos familiares mantuvieron lazos con el sector ilustrado
de la capital del Estado. Finalmente, “la ausencia de una
clase media en la región evitó que se suscitaran molestas
discusiones en cuanto a la composición del congreso del estado
y de los representantes enviados al congreso Federal”; por
otro lado, “tampoco se observa una disociación entre la clase
propietaria, los integrantes de la terratenencia rural y urbana
también desarrollaban las principales actividades mercantiles y
crediticias” (Galindo, 2005, p. 162).
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En este sentido, la élite o los notables, según el vocabulario
de la época, eran “personas que poseen influencias y poder por
su sólida base económico-social reforzada políticamente por
apoyos interesados y clientelares”; dichas familias “buscaban el
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progreso económico y la modernización de sus ciudades; para
lograr sus metas construyeron redes económicas, familiares y
políticas” (Domínguez, 2016, p. 227). Al mismo tiempo, asegura
que en estudios previos “habíamos percibido a la élite de Nuevo
León como un grupo altamente cohesionado por sus relaciones
de parentesco y mayormente endogámico. Al menos para este
periodo, se conoce poco sobre los nexos de este grupo fuera del
estado”; considera que “puede hablarse de algunos nexos de
carácter económico y comercial con gente de Tampico, San Luis
Potosí, Guanajuato y Querétaro” (Domínguez, 2016, p. 228).
En lo que respecta a las metodologías de análisis, se
identificaron al menos cinco propuestas diferentes, algunas
señaladas explícitamente por los/as investigadores/as o se
infirieron a partir del desarrollo del trabajo. Estos métodos
son: estadístico-secuencial, descriptivo-lineal, descriptivocomparativo, de redes y mixto.
1.

Estadístico-secuencial

Implica un método sumamente complejo y especializado, puesto
que se basa en el uso de fórmulas estadísticas –de ahí su nombre-,
para “descubrir tendencias y regularidades en el reclutamiento
de las élites” con un “enfoque implacablemente empírico” (Smith,
1981, p. 19). Smith (1981), parte del supuesto de que “en términos
operativos en el grueso de este estudio la élite política del siglo
XX estaría definida como el grupo de personas que han ocupado
un cargo público de importancia a nivel nacional [presidencia,
secretarios de Estado, senadores, etc.] en cualquier momento del
periodo comprendido entre 1900 y 1971” (p. 19).
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Como parte de su proyecto, el investigador no sólo
enumera las razones que lo llevaron a utilizar este método, sino
que explica el procedimiento al respecto:
Al incluir un número tan elevado de personas [6,302] traté de
superar las simples generalidades y las anécdotas de incidentes que giran en torno al tema, buscando descubrir a través de
métodos cuantitativos (y con la ayuda de una computadora)
patrones recurrentes y regularidades. Más aún, he tratado de
indicar fenómenos particulares no sólo si es que los ha habido,
sino que también he tratado de determinar cuestiones de grado: cuántos, qué tanto, qué tan frecuentemente y por cuánto
tiempo. Así pues, mi objetivo ha sido introducir un nuevo nivel
de precisión en las discusiones en torno a la formación de las
élites en México en el siglo XX (Smith, 1981, p. 19).

En el mismo sentido se encuentra la investigación de
Hurtado (1996) el cual se basa en índices y categorías numéricas
para identificar la regularidad de circulación, permanencia y salida
de miembros de la élite en el estado de Jalisco. Adicionalmente,
recurre al modelo descriptivo-lineal con el fin de rastrear los
datos numéricos en una trayectoria de, por lo menos, 45 años,
definiendo las características de los participantes en cada periodo
gubernamental encontrado en ese lapso.
Se trata, pues, de estudios muy especializados pero
que corren el riesgo de caer en reduccionismos, puesto que
prácticamente reconstruye el escenario histórico sólo a partir de
datos numéricos. Sin embargo, esa información constituye una
base de datos elemental para el estudio de las élites, pues no puede
descartarse la información arrojada por el trabajo en cuestión.
Aunque las otras investigaciones consultadas para este trabajo
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

no señalan con claridad el método al que recurrieron, muestran
algunos recursos que sirven de base para su clasificación.
2. Descriptivos lineales
Detallan la composición de grupos específicos en periodos que
varían entre la corta y media duración, pero no profundizan en
las relaciones existentes entre los individuos que los conforman.
En no pocas ocasiones, únicamente se limitan a enlistar nombres,
cargos, lugar de origen o edad de los sujetos investigados, casi
siempre en forma cronológica (Hernández, 1998; Galindo, 2005;
Martínez, 2012).
3. Descriptivo comparativo
Si bien coincide con el anterior en el hecho de que se preocupa
por puntualizar la composición de élites políticas, empresariales
o de otra naturaleza, lleva a cabo un esfuerzo por contrastar las
características recopiladas respecto a otro grupo. La intención
de esta metodología es identificar semejanzas y diferencias en
un mismo o diferente plano geográfico o temporal, y entender la
diversidad de sistemas existentes. En el caso de Sauri Riancho
(2016), se realiza una comparación entre Yucatán y Nuevo
León, pues le interesa profundizar sobre “el proceso histórico de
formación de las desigualdades regionales”; en él “asigna un papel
explicativo de las desigualdades actuales a las relaciones entre
el Estado y las élites de las respectivas regiones: su naturaleza y
las características específicas de su conformación, así como a las
instituciones que dieron origen” (Sauri, 2016, s/p).
Recurriendo al “enfoque y el método de la historia
comparativa, se analizan los valores, actitudes, tradiciones y
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�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

prácticas culturales de las élites de las regiones de Yucatán y
Nuevo León, que definieron y a la vez, fueron influidas por las
formas, ritmos, tensiones y resistencias de estas relaciones”
(Sauri, 2016, s/p).
4. Análisis de redes
Ésta se preocupa por comprender las interacciones entre
individuos involucrados en el ámbito político. Retomada de otras
disciplinas, como la antropología y la sociología, “ha demostrado
ser útil para los estudios históricos sobre el ejercicio del poder, el
desarrollo de la economía y la historia de la familia. Los trabajos de
este tipo pueden ser de dos tipos: el análisis relacional, vinculado
al método deductivo y el análisis de redes vinculado al método
inductivo” (Domínguez, 2016, p. 243).
En cuanto al análisis relacional, éste utiliza generalmente
en grupos, entendidos como un “conjunto estructurado de
individuos vinculados por una serie de relaciones personales,
efectivas y más o menos duraderas, de parentesco, de amistad, de
patronazgo, de vecindad y paisanaje, profesionales, confesionales,
asociativas” (Domínguez, 2016, p. 243). Siguiendo esta lógica,
los análisis “son cualitativos, y permite observar los distintos
tipos de vínculos entre los actores sociales [y] es muy útil para
el estudio de grupos de poder, facciones políticas, oligarquías
locales, clientelas, grupos mercantiles y financieros, entre otros”
(Domínguez, 2016, p. 243).
Por otra parte, en lo que respecta al análisis de redes, se basa
en una propuesta de tipo sociológico para reconstruir y examinar
diferentes conjuntos de asociaciones entre sujetos; como parte de
las ventajas de usar este método es que “permite llevar a cabo un
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análisis efectivo de las redes sociales, entendiendo a la red como
‘un conjunto específico de conexiones entre un definido grupo
de personas, [mismas que] pueden usarse para interpretar el
comportamiento social de las personas implicadas’” (Domínguez,
2016, p. 244). Adicionalmente, “con este tipo de trabajo se puede
reconstruir y analizar el conjunto de relaciones de un personaje
en un periodo determinado, es decir, una red ego-centrada”
(Domínguez, 2016, p. 244). En la mayoría de los casos se optó
por el primer modelo, puesto que la información disponible para
abordar el objeto de estudio fue reducida (Cerutti, 1983; Saragoza,
2008; Ruiz, 2009b; y Domínguez, 2016).
5. Estudios mixtos
En estos casos recurrieron a por lo menos dos de los métodos
descritos con anterioridad. En este sentido, hay autores que
para profundizar acerca de la formación de grupos, así como
identificar las características de sus integrantes se pueden
recurrir a diferentes métodos (véase Camp, 1981). Otra de las
alternativas para los investigadores es recurrir a “una metodología
tomada en parte la tradición de la historia oral, conversar con
muchos sobrevivientes que participaron en este drama social y
político, procurando registrar y analizar sus opiniones sobre sus
actividades y valores, así como sobre las decisiones que tomaron”
(Camp, 1981, p. 11).
Y aunque “ningún enfoque es en esencia mejor que el otro”
(Camp, 1981, p. 11), la combinación de ellos puede derivar en una
comprensión más integral de los fenómenos en cuestión. Camp
(1981), en particular, en un primer momento un sistema mixto,
puesto que lo consideraba que era poco usual en su época, pero
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125

�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

lo cierto es que se apoya en el modelo estadístico para detallar
algunos aspectos como los índices educativos o de la situación
socioeconómica, pero no llega a un nivel tan especializado como
los hicieran Smith (1981) y Hurtado (1996).

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Consideraciones finales
Los trabajos aquí revisados no son los únicos existentes, sin
embargo, se dio cuenta de las principales propuestas desarrolladas
en los últimos 40 años sobre el tema de las élites. Un aspecto por
resaltar es el hecho de que ninguna de las dos corrientes teóricas
resulta dominante como marco referencial, pues dentro de las
discusiones de los diferentes estudios -al menos en los que las
explicitan- resaltan las debilidades de cada una de ellas; esta
situación es atribuida a los contextos socioculturales en los
cuales fueron producidas. Sin embargo, resulta viable vincular
preceptos de ambas tendencias para establecer una definición
conciliatoria, o por lo menos operativa, de la élite que permita
comprender su composición interna tanto como su relación con
el sistema en el que participan (Smith, 1981; Camp, 2006; Sauri,
2016; Domínguez, 2016; Arellano Ríos, 2018).
En este sentido, los estudios revisados retoman de
las tendencias teóricas sobre las élites el priorizar la idea del
asociacionismo por interés común el cual es el poder político.
Dentro de este grupo selecto predomina una organización interna
semiestructurada la cual establece criterios para la incorporación
y permanencia de sus integrantes, hasta cierto punto ajena a la
colectividad. Por otro lado, las “cualidades” que los miembros de
la élite deben poseer constan de recursos materiales y metafísicos
percibidos, por la sociedad o la misma élite, como fundamentales
para encargarse de los asuntos públicos.
Debido a lo anterior existe una constante pugna entre
agentes para ocupar un lugar dentro de la élite, estableciendo
alianzas, compromisos y otras formas de colaboración.
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127

�Luis Pérez; César Morado / Abordajes sobre el análisis de las élites políticas

Finalmente, apelar a la historia como recurso de legitimidad se
identifica como fuente de sustento en la “Familia revolucionaria”;
cabe destacar se registran las dos acepciones de legitimación
histórica, tanto pasada como futura, dando como resultado una
asociación entre lo tradicional y lo moderno dentro del clan
posrevolucionario.
Por su parte, la variedad de los procedimientos
metodológicos evidencia no sólo los objetivos particulares
planteados por las y los investigadores, sino también las
posibilidades de estudio. Los estudios de tipo descriptivo-lineal
han representado la ruta más frecuente para abordar a las élites
mexicanas, mientras que otras propuestas cuentan con una
preferencia menor y esporádica. De la misma forma, se detectó
una tendencia a la especialización disciplinar pues únicamente
en escasos ejemplos existe una relación trans o interdisciplinaria,
especialmente entre la ciencia política, la sociología y la historia.
Sobre esta última área del conocimiento, también resulta
pertinente señalar que ha tenido un rol ambivalente, que va
desde una perspectiva central como complementaria para la
contextualización del fenómeno estudiado.
En cuanto a los estudios del ámbito local, resaltan
aquellos centrados en el sector empresarial organizado durante
el Porfiriato y sus respectivas transformaciones en el periodo
posrevolucionario y en la clase política de origen aristocrático
colonial que dominó el ámbito público por lo menos hasta
mediados del siglo XIX. En este sentido, no se detectó ningún
trabajo sistemático de investigación en torno a la élite política
nuevoleonesa del siglo XX.
128

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Si bien el de Pérez Daniel (2013) ofrece algunos rasgos
concluye a principios de la década de los treinta, aunque en una
investigación previa (Pérez Daniel, 2002) reconstruye parte
de la dinámica política a través de los integrantes del Partido
Acción Nacional, ligados al ámbito empresarial, entre 1939 y
1946. Esta situación representa una veta para el abordaje del
sector gobernante en Nuevo León pues, como evidencian las
investigaciones consultadas para otras latitudes, estos grupos han
tenido amplia influencia en la vida política y social, especialmente
en centros poblacionales clave del México contemporáneo.
¿Cuáles han sido los principales abordajes temáticos
sobre este agente social?; ¿qué aspectos metodológicos destacan
en estas propuestas?; ¿qué interpretaciones se desprenden de los
trabajos existentes?, ¿qué otras posibilidades analíticas pueden
desarrollarse?

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

La evaluación en educación preescolar:
El dilema docente
Evaluation in preschool education:
The teaching dilemma
Víctor Manuel Zamora1
Resumen: Dentro del Sistema Educativo Mexicano se encuentran articulados los niveles iniciales de educación básica como preescolar, primaria y secundaria. En el caso específico de la educación preescolar,
a más de diez años de su implementación obligatoria, la efectividad,
los avances, así como los niveles de aprendizaje que desarrollan los
alumnos en este estrato educativo son hasta cierto punto imprecisos,
debido a que el carácter abierto y cualitativo del programa de estudio
permiten que las y los educadores implementen actividades de aprendizaje según lo consideren pertinente en concordancia con las necesidades de sus alumnos, situación que hasta este punto se considera
razonable y académicamente productivo, la naturaleza de este nivel
educativo lo exige de esa manera. Los resultados muestran que los docentes se debaten entre el cumplimiento de los aprendizajes marcados
en el programa de estudio y la práctica cualitativa que se vive dentro de
las aulas. Esto desencadena una serie de conflictos que son más visibles
durante el proceso de evaluación, el cual, debido a lo anterior, se percibe como un trámite administrativo y no como un elemento formativo
de mejora continua.
Palabras clave: Preescolar- Evaluación - Aprendizajes esperados.
1

Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, México.

138

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: The educational system in Mexico is mainly made up of basic education, higher secondary education and higher education. Within basic education are the initial levels such as preschool, primary
and secondary. In the specific case of preschool education, ten years
after its mandatory implementation, the effectiveness, progress, as well
as the learning levels developed by students in this educational stratum are to some extent imprecise, due to the fact that the open and
qualitative nature of the study program allows educators to implement
learning activities according to their criteria in accordance with the
needs of their students, a situation that we consider reasonable and
productive to this point, the nature of this educational level demands
it in this way. The results show that educators debate between achieving the expected learnings set out in the official curriculum and the
qualitative teaching that prevails within the classrooms, as a result, the
assessment process is seen as an administrative procedure and not as a
tool for ongoing improvement.
Keywords: Preschool- Assessment – Expected learning

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

139

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Introducción
En este artículo se exploran y analizan las dificultades que
atraviesan las y los educadores de educación preescolar en
Nuevo León, México, para desarrollar el proceso de evaluación
cualitativa y al mismo tiempo cumplir con los estándares
curriculares que demanda su programa de estudios. Con el
propósito de contextualizar dicha problemática, se presentan los
apartados siguientes: Antecedentes de la educación preescolar en
México; Los aprendizajes esperados en educación preescolar, La
evaluación cualitativa, así como El dilema de evaluar en educación
preescolar.
Los docentes orientan su planeación y práctica docente
hacia los aprendizajes esperados por medio de situaciones
didácticas o de aprendizaje, sin embargo, la evaluación en este
nivel educativo, debido a su carácter cualitativo, toma un rumbo
distinto, esto dificulta la identificación del cumplimiento de los
aprendizajes esperados marcados en el programa de estudios de
educación preescolar.
Después de muchos años de no figurar entre los niveles
preceptivos de educación básica en México, la educación
preescolar ha conseguido consolidarse como un eslabón
imprescindible en la formación de los miles de niños y niñas
que año con año se integran a las filas de este nivel educativo.
Fue a partir del ciclo escolar 2004-2005 que se implementó
la obligatoriedad del tercer año de preescolar (SEP, 2017), de
este modo, todos los niños y niñas con 5 años cumplidos deben
transitar por las aulas del último grado de este nivel educativo
antes de su ingreso a la educación primaria.
140

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

En el ciclo escolar 2008-2009, la educación preescolar se
levantaba con una nueva conquista académica y administrativa,
el segundo grado de ese nivel educativo adquiría la obligatoriedad
dentro de la educación básica del país, fortaleciendo con ello
el temprano desarrollo académico de los niños y niñas del país
(Barrera, 2009).
De acuerdo con diferentes estudios como el de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(2018), el Perry Preschool study (2015), la Organización
Internacional del Trabajo (2012), la UNESCO (2007), la Comisión
de las Comunidades Europeas (2006), entre otros, cuanto más
temprano se acerque a los niños a la educación, existen más
probabilidades de que desarrollen habilidades, procedimientos,
valores, actitudes y aprendizajes que les servirán para sobresalir
en su vida profesional y personal. Aquí en palabras de Escobar:
Durante los primeros años de vida se produce la mayor parte
del desarrollo de las células neuronales, y la estructuración de
las conexiones nerviosas en el cerebro; este proceso depende de
diversos factores tales como: la nutrición y salud; no obstante,
también influye en gran medida la calidad de las interacciones
con el ambiente y la riqueza y variedad de estímulos disponibles (Escobar, 2006:6).

En ese sentido, la interacción positiva a la que los alumnos
se ven expuestos durante la educación preescolar puede aportar
valiosos elementos académicos, sociales y emocionales que
contribuyen de manera significativa en el desarrollo de los niños
y niñas en todos los campos formativos.2 Es por esta razón que
2 Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

141

�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

cobra importancia la labor de los docentes dentro de las aulas
de nivel preescolar, hablamos de establecer bases cognoscitivas
sólidas en los primeros años de los estudiantes que les permitan,
de manera progresiva, acceder a más y mejores formas de aprender.
En este contexto, la intervención docente y la evaluación
se convierten en los insumos más importantes en el avance
educativo de los alumnos, esto debido a que la labor de los
educadores en esta etapa desencadenará en los estudiantes
una serie de fenómenos de aprendizaje que serán en lo sucesivo
identificados por los docentes al realizar el proceso de evaluación
pertinente. Estos cambios (aunque de manera empírica),
también serán percibidos por las personas que forman parte del
contexto inmediato de los estudiantes, no podemos olvidar que
en esta etapa de la educación ocurren cambios relevantes en la
formación de los preescolares, en ese sentido Seefeldt y Wasik
(2005) mencionan que: “Los niños de cuatro años manipulan
su ambiente de manera activa y construyen el significado de
su mundo. Uno de los cambios cognitivos más importantes
de los tres a los cuatro años es el desarrollo del pensamiento
simbólico” (p. 69).
Debido al carácter abierto del programa de estudio de
preescolar y a la evaluación cualitativa que se establecen en
este peldaño educativo, las y los docentes poseen la libertad
para elegir, planear, diseñar e implementar las actividades de
enseñanza que consideren apropiadas para sus alumnos, así como
decidir el orden en el que se abordan las competencias propuestas
comprensión del mundo natural y social, además de los campos formativos
incluidos en las tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional, artes y educación física.

142

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-4

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

para este nivel escolar. Las herramientas para la evaluación de
dichas actividades también deben ser diseñadas, implementadas
y analizadas por los propios docentes.
En este sentido, el programa tiene un carácter abierto, lo que
significa que la educadora es responsable de establecer el orden
en que se abordarán las competencias propuestas para este nivel educativo, y seleccionar o diseñar las situaciones didácticas
que considere convenientes para promover las competencias y
el logro de los aprendizajes esperados. (SEP, 2011, p. 15)

De acuerdo con lo anterior, los educadores se apoyan
en, al menos, uno de los siguientes instrumentos para recabar
información acerca del progreso de sus educandos: expediente
personal de los alumnos, diario de trabajo y portafolios de
evidencias. No obstante, los educadores y directivos presentan
dificultades para definir cuál es el grado de avance de los
alumnos en los campos formativos que se trabajan en el aula,
esto es palpable cuando se quiere obtener información acerca
de los aprendizajes de sus estudiantes, está, de acuerdo con la
libertad del propio programa de estudios, suele ser subjetiva
y supeditada al criterio de cada educador. Los docentes se
basan en el desempeño, asistencia y comportamiento general
de los niños, así como en las evidencias de trabajo que son
archivadas en el portafolio de los mismos, para emitir una
valoración acerca del nivel de logro de sus alumnos, siendo
difícil determinar de manera confiable o al menos objetiva el
alcance que tienen, el diseño de las actividades de aprendizaje
implementadas, la intervención docente y la evaluación
durante el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje en
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este nivel educativo. De esta forma, la libertad consustancial,
que por razones pedagógicas, debe otorgarse a los docentes
para operar en la etapa de desarrollo preescolar, ha provocado
que en algunos contextos educativos la práctica dentro de las
aulas se caracterice por la implementación de actividades poco
desafiantes para los niños, en este contexto Escobar (2006) lo
expone como sigue:
…en el nivel de educación inicial he evidenciado que la gran mayoría de docentes de preescolar son afectuosas con los niños,
se esmeran en preparar los ambientes y en realizar actividades
para favorecer parte de su desarrollo motor, se observan acciones orientadas a que los niños y niñas realicen actividades
de recortar, pegar, delinear, pespuntear, modelar y copiar. No
obstante, aquellas actividades inherentes a promover desarrollo del lenguaje, el cognoscitivo, físico, moral, social, emocional
y sexual son muy limitadas o inexistentes. (p. 8)

Es relevante comentar también, que la evaluación con
características cualitativa que ciñe a esta primera etapa de
formación descarta el uso de parámetros rígidos, inflexibles,
estandarizados u objetivos. Sin embargo, el mismo programa
de estudios que inviste de libertad operativa a los educadores,
también guarda un aspecto controlador que forma parte de
la institucionalización y estandarización de la educación
en nuestro país, con esto nos referimos a los aprendizajes
esperados, estos exigen, a su vez, cumplir con ciertos estándares
académicos al final de cada ciclo escolar, lo que también
obligaría a los docentes a evaluar de manera objetiva, para poder
identificar el grado en el que dichos aprendizajes esperados han
sido alcanzados.
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Antecedentes de la educación preescolar en México
La educación básica en su conjunto ha sido impulsora indiscutible
en materia de cobertura y universalización de este nivel educativo.
En la actualidad, se trabaja para que todos los mexicanos desde
los tres años de edad puedan acceder sin costo ni discriminación
alguna a la educación básica en el nivel que les corresponda, según
lo establecido en el Artículo Tercero de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos.
Con el marco anterior, nos centramos en el comienzo
de la educación formal, misma que, en la mayoría de los casos,
tiene lugar en las aulas de nivel preescolar. Año tras año miles de
niños entre los 3 y cinco años de edad hacen su aparición oficial
en el sistema educativo mexicano (SEM) para emprender una
aventura académica que en el mejor de los casos durará hasta
finalizar sus estudios profesionales. La educación preescolar
fue el último nivel educativo en aparecer en las vitrinas de los
sistemas educativos internacionales, y como ya mencionamos
en los apartados anteriores, la idea de un espacio académico
pensado para que los niños y las niñas desarrollaran habilidades
en total libertad como en un jardín, fue concebida por el alemán
Friedrick Fröebel, este espacio abriría la puerta para que niños
de temprana edad, contaran con un lugar especial adaptado a sus
características y necesidades que sirviera como antesala al inicio
de la educación primaria:
Friederik Fröebel (1782-1852) abrió el primer jardín
de niños en Alemania en 1837. El alemán concebía al jardín
de niños, como un lugar en el que los niños de tres a seis años
podían crecer de manera tan natural como las flores y los árboles
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crecen, echan brotes y florecen en un jardín. Desde el principio
se reconoció el jardín de niños como un tipo de escuela muy
diferente y pertinente para los niños pequeños (Seefeldt y
Wasik, 2005).
La influencia de Fröebel y sus ideas acerca de la formación
de escuelas como jardines de niños, no tardó mucho en hacer
eco en el mundo, en América, se inició en Estados Unidos y en
nuestro país. El inicio de la educación preescolar en México se
remonta al 5 de mayo de 1886 en la ciudad de Veracruz, donde se
forma la primera “Escuela auxiliar primaria” en una casa de clase
media acondicionada para recibir a niños de entre 4 y 5 años
de edad que eran atendidos con juegos, cantos y actividades
académicas propias de una “escuela de párvulos” (Arteaga,
2012).
El éxito de la implementación de este primer ensayo
educativo con niños y niñas, derivó en el establecimiento del
primer “Kindergarten Normal” (llamado así por depender de la
escuela Normal) el 7 de marzo de 1887 (Arteaga, 2012).
Así, entre ensayo y error por parte de docentes y
autoridades educativas, se enfrentaban retos en temas de
infraestructura, así como pedagógicos, sin embargo, la educación
preescolar crecía y se consolidaba como parte del servicio
público de nuestro país en la última década del siglo XIX. Entre
los datos estadísticos más significativos se encuentran aquellos
que mostraban el avance de la formación de instalaciones
preescolares cercanas a donde se ofrecía educación primaria. “En
1926 apenas se contaba con 25 planteles; en 1942 este número
ascendió a 480, que atendían un total de 24,924 alumnos en
todo el país” (Barrera, 2005:31).
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A la par de la pobreza y del ingreso de las mujeres
al mercado laboral,3 la demanda del servicio de planteles
preescolares crecía de modo exponencial, y con ella los desafíos
en materia de cobertura y calidad educativa para los gobiernos
en turno. No fue sino hasta el año 2002 que se reforma el artículo
3° de la Constitución (DOF, 12 noviembre, 2002), mismo que
estableció las bases para la posterior obligatoriedad del tercer
grado de educación preescolar.
La educación preescolar ha tenido una notable
expansión en nuestro país, de hecho, fue el nivel educativo con
mayor incremento de matrícula en la década de los noventa; de
2 millones 734 mil 54 inscritos en el ciclo 1990-1991, aumentó
a 3 millones 423mil 608 alumnos para el ciclo 2000-2001, es
decir, cerca de un millón más, de alumnos atendidos en diez
años, según las estadísticas históricas de la propia Secretaría de
Educación Pública.
De acuerdo con Consejo Nacional de Población
(CONAPO), la población de niños y niñas en el 2022 alcanzaría
casi los 30 millones, de estos, casi el 50% se ubican entre los 0
y 5 años de edad, lo que nos habla de que cada vez más de estos
niños y niñas solicitarán su ingreso a la educación preescolar. En
el 2021 el sistema educativo mexicano albergó a casi 5 millones
de alumnos preescolares, todos distribuidos en correspondencia
a su edad, en los tres grados que se ofrecen en los planteles de este
nivel educativo.

3 La educación preescolar se convierte en un espacio para el ingreso y
desarrollo de las mujeres en el mercado laboral.
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La evaluación cualitativa
No obstante que, en palabras de House (1994), “el enfoque más
popular de la educación es el cuantitativo” (p. 85), el proceso
de evaluación en educación preescolar, a diferencia de los otros
niveles educativos es en esencia cualitativo. A los preescolares se
les evalúa con este enfoque, así, los padres de familia, docentes y
alumnos se han familiarizado y entienden de manera general este
término. No obstante el conocimiento empírico de este concepto,
es importante preguntarnos ¿qué significa en realidad evaluar de
manera cualitativa?
Comenzaremos refiriendo que en las ciencias sociales es
necesario valorar situaciones que no son posibles de abordar
desde las estadísticas o métodos de medición objetivos. En
este sentido, acercarse de forma cualitativa a los estudiantes en
el mismo contexto donde se desarrollan de manera natural y
espontánea, además de darle fluidez, enriquecer y fortalecer la
tarea de evaluar, permite que este proceso se acerque más a la
realidad que viven los estudiantes.
Con base en lo expuesto con anterioridad, se puede
afirmar que, cuando se habla de evaluar con enfoque cualitativo
se refiere al acercamiento de las relaciones humanas y lo que de
ellas emana, es decir, lo subjetivo, lo impredecible, lo que no
es posible de entender o explicar a simple vista. Es pertinente
entonces, enfatizar en la importancia que tienen la experiencia
y saberes del evaluador o evaluadora en este rubro, ya que es
él o ella quien habrá de dar cuenta de todos los fenómenos
que ocurren en la práctica docente. Es así que en el enfoque
cualitativo, debido a que está muy relacionado con el pensamiento
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constructivista (Sandin, 2003), habrá de enriquecerse nuestra
práctica profesional con información viva, dinámica, activa
y variable, en lugar de datos duros y fríos. Es decir, al utilizar
este enfoque obtendremos referencias de nuestros estudiantes
basadas en sus experiencias, mismas que estarán enmarcadas
y enriquecidas por la respuesta de estos al clima, al ruido, a
los aromas, al horario, entre otros elementos que modifican el
comportamiento, y por asociación, la interacción de los actores
involucrados en este proceso. Por lo anterior, la información
obtenida de manera cualitativa, provendrá de un medio natural,
espontáneo y no manipulado, lo que simboliza la inédita y muy
particular situación de cada contexto para elevarlo al carácter
de único, por lo tanto, los datos y experiencias ahí recabadas
para su análisis e interpretación no estarán disponibles en
ningún otro ambiente, entorno social o individuo.
No olvidemos comentar que, la evaluación cualitativa ha
de encontrar su base en el contexto habitual de los estudiantes,
en sus características propias, sus gustos, sus afectos, fortalezas
y áreas de oportunidad, así como en los fenómenos que surgen de
la interacción entre ellos.
En el contexto de educación preescolar, es muy recurrente
escuchar de manera articulada las palabras “evaluación
cualitativa” como referencia a un proceso formativo orientado a
la mejora de los aprendizajes. Este constructo de palabras y el
mismo proceso, han formado parte de la comunidad educativa
de preescolar desde que se creó de manera formal, y aunque, es
habitual encontrarlas en cualquier otro contexto educativo; es
en preescolar, donde tienen un arraigo muy particular debido a
la singular característica de los alumnos. En ese sentido, todos
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los procesos educativos que ahí se desarrollan adquieren por su
naturaleza una acentuación cualitativa.
Evaluar, según López (1999) es “conocer para mejorar
y conocer los hechos y los factores que lo condicionan” (p.22).
De este modo, es relevante encontrar herramientas efectivas,
eficientes y pertinentes que nos permitan acceder a la información
que habitualmente no tenemos de manera espontánea en nuestra
práctica diaria. Esta información, debe arrojar pistas sólidas de
lo que ocurre en nuestro proceso de enseñanza – aprendizaje.
Así, “…una evaluación tiene sentido en la medida que satisface
cada una de las cuatro cualidades: idoneidad, eficacia, fiabilidad,
y generadora de un plan de mejora” (López, 1999:40).
De acuerdo con lo anterior, todo proceso de evaluación
cualitativa, debe ser orientado a la mejora de los aprendizajes, de
la enseñanza y del programa en sí. Conviene, por ello, resaltar lo
expresado por Pérez (2014), en relación a que “El salto cualitativo
se produce cuando a la evaluación se le asigna, o se le reconoce, la
función de mejora” (Pérez, 2014: 24).
En resumen, la evaluación cualitativa es subjetiva y está
supeditada a la habilidad y maestría de los que evalúen bajo este
enfoque, así, si no se está entrenado para esta tarea, “el evaluador
puede perderse en las complejidades de la vida real; puede carecer
de habilidades interpersonales y perceptibilidad individual, por
lo cual puede terminar haciendo afirmaciones poco significativas,
basadas en meras impresiones” (Picado, 2002:48). Otro argumento
relevante, con el que cerraremos este apartado y que también se
relaciona con lo anterior, es el siguiente: The evaluation focus, then,
becomes a question of understanding under what conditions programs get
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

into trouble and under what conditions programs exemplify excellence4
(Patton, 1990, p. 170). En este mismo hilo de ideas, la evaluación
cualitativa ha de contribuir en gran medida a la mejora de nuestro
proceso de enseñanza-aprendizaje y del programa educativo que
estamos desarrollando.
Las primeras experiencias con la evaluación
Evaluar en el ámbito educativo constituye un desafío de grandes
proporciones, esto se debe, quizás, a que la sola palabra encierra
diferentes matices y contrastes, algunos la consideran un elemento
importante para el crecimiento y mejora de su labor profesional,
otros la perciben como un requisito obligado e ineludible que
deben cumplir para evitar tribulaciones de carácter institucional.
Algunos, escuchan la palabra evaluación con temor y la perciben
de manera negativa, someterse a este proceso les causa estrés,
angustia y ansiedad. Muchos de los docentes que reconocen los
beneficios de la evaluación, también consideran que es una tarea
compleja. Álvarez (2003) lo describe así:
El tema de la evaluación es considerado por una buena parte
del profesorado, como uno de los aspectos más problemáticos
tanto desde el punto de vista de su diseño como de su práctica, debido, entre otras razones, a la complejidad del proceso
evaluador y a la confluencia de intereses, intenciones, valores,
ideologías y principios muy distintos entre sí e incluso contrapuestos. (p. 124)

4 El enfoque de la evaluación, entonces, se convierte en una cuestión de
entender bajo qué condiciones los programas representan una problemática y
en qué condiciones son ejemplo de excelencia.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

Tal vez, la connotación negativa que ha acompañado
a la evaluación por muchas décadas, está ligada a nuestros
primeras experiencias como estudiantes, en aquellos años (y
aún en nuestros días), someterse a cualquier tipo de evaluación
era causa de preocupación por parte de todos los participantes,
así, los estudiantes eran sometidos a periodos exhaustivos de
estudio por parte de los docentes y padres de familia, cada quien
desde su trinchera pero unidos con un mismo fin, se ejercía en los
estudiantes una desgastante presión para que estos alcanzaran
buenas notas al final del curso, “el fin justifica los medios” reza
un dicho muy conocido, la calificación final, después de todo, era
lo que importaba, de ella dependía y depende aprobar o reprobar
(Diez, 2007).
El temor a ser evaluado, es producto de nuestras
experiencias previas con un tipo de evaluación centrado en la
promoción; la obtención de un beneficio palpable, un diploma, un
ascenso o un título son claros ejemplos de ello (Ornelas, 2004).
Obtener un resultado negativo, es ya de por sí un duro flagelo
para el evaluando, representa el fracaso, el desconocimiento
a su desempeño y el señalamiento por parte de la comunidad
educativa que excluye y rechaza a quienes presentan dificultades
para adaptarse a un sistema de medición centrado en el grado de
avance o estancamiento académico (Ornelas, 2004). Si el fin de la
evaluación es obtener el “sí” o el “no”, aprobar o reprobar, titularse
o no; en ese caso, el temor por ser examinado está justificado,
ningún estudiante ingresa al sistema educativo con miras a la
desesperanza, ¡NO! ni siquiera aquellos que son conscientes de
sus limitaciones académicas.
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Los aprendizajes esperados en educación preescolar
En preescolar, primaria y secundaria existen aprendizajes
esperados que contribuyen al cumplimiento del perfil de egreso
de la educación básica, estos muestran, -como su nombre lo
indica-, lo que se espera que los alumnos logren al final del
ciclo escolar. El grado de complejidad de estos aprendizajes
versa en relación al propio nivel educativo donde se desarrollen.
En todos los contextos escolares, los aprendizajes esperados
cumplen funciones de carácter institucional, es decir, cumplen
con un interés público. Berger y Luckman (2003) destacan en
ese sentido, el papel de la institucionalización como medida de
control social, ya que “…las instituciones implican historicidad
y control” (p. 74). Se entiende entonces, que el cumplimiento de
estos objetivos obedece al carácter de rendición de cuentas a la
que están sometidas las instituciones de índole oficial.
Las instituciones, por el hecho mismo de existir, también
controlan el comportamiento humano estableciendo pautas
definidas de antemano que lo canalizan en una dirección determinada, en oposición a las muchas otras que podrían darse
teóricamente. Importa destacar que este carácter controlador
es inherente a la institucionalización en cuanto tal, previo o
aislado de cualquier mecanismo de sanción establecido específicamente para sostén de una institución. (Berger y Luckman,
2003, p. 74)

El control, como lo mencionan Berger y Luckman, va de la
mano con la institucionalización, razón por la cual, los mecanismos
de evaluación emergen como una herramienta indispensable para
conocer no sólo en qué medida se han cumplido los aprendizajes
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esperados; sino cuáles sí se alcanzaron y cuáles no. Asimismo, la
evaluación nos permitirá conocer la pertinencia y efectividad del
programa de estudios implementado. En ese sentido, conviene
aterrizar este siguiente enfoque: Therefore a key factor for success (and
thus for evaluation) is the ability of the program to be responsive to change5
(Vanclay, 2012, p. 2).
En educación preescolar encontramos aprendizajes
esperados para tres campos de formación académica, tales
como: Lenguaje y comunicación, Pensamiento matemático y Exploración y
comprensión del mundo natural y social, además de los incluidos en las
tres áreas de desarrollo personal y social: educación socioemocional,
artes y educación física.
De acuerdo con el programa de estudios de educación
preescolar (SEP, 2017, p. 158), los aprendizajes esperados en
la etapa preescolar cuentan con cuatro características que
enunciamos a continuación:
a. Respetan las características de los niños y se centran en el
desarrollo de sus capacidades.
b. Su presentación no obedece a una secuencia lineal.
c. Están planteados para ser logrados al finalizar la educación
preescolar.
d. Están organizados en congruencia con los de la educación
primaria y secundaria.
Los aprendizajes esperados definen el rumbo que debe
tomar la práctica profesional de los educadores, éstos, deben
5 Por lo tanto un factor determinante para el éxito (y por ende para la
evaluación) es la habilidad del programa para poder responder al cambio.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

orientar y moldear los procesos de planeación, intervención
académica, así como el de la evaluación, en otras palabras, son
el puerto al que debemos dirigir nuestro barco de la práctica
educativa. Y no obstante que su cumplimiento está supeditado
a distintos factores, debemos tener en claro que alcanzar estos
objetivos significa cumplir con la tarea que como docentes nos fue
encomendada, de ello depende la contribución ética y profesional
que cada docente desde su trinchera realiza para mejorar la
calidad de la educación en México.
El proceso de evaluación juega un papel sustancial en el
reconocimiento del progreso conseguido, de ello depende que
reflexionemos, moderemos, direccionemos, metamos freno,
reversa o acelerador a nuestra práctica docente.6
Es preciso considerar, que al cumplir o no los
aprendizajes esperados se revisa también su actualización,
pertinencia y efectividad dentro del programa de estudios,
esto también le otorga validez y fiabilidad, al mismo programa,
ya que, de otra forma, el avance del conocimiento científico en
educación, las tecnologías, así como las crecientes necesidades
y demandas sociales, provocarían el debilitamiento y la
6 Cabe recordar que en la educación preescolar se pretende que los
niños aprendan más de lo que saben acerca del mundo, que sean seguros,
autónomos, creativos y participativos a su nivel mediante experiencias que
les impliquen pensar, expresarse por distintos medios, proponer, comparar,
consultar, producir textos, explicar, buscar respuestas, razonar, colaborar con
los compañeros y convivir en un ambiente sano. Para conocer cómo avanzan
los niños en su proceso formativo y poder orientarlo, es indispensable contar
con información confiable y clara acerca de su desempeño en las situaciones
didácticas en que participan con su grupo. Por ello la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes finalidades: valorar los aprendizajes de los
alumnos, identificar las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar
el proceso docente y otros aspectos del proceso escolar. (SEP, 2017, p.174)
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progresiva extinción de cualquier plan y programa de estudios
(Roldán, 2005).
Es por lo anterior, que el cumplimiento de dichos
aprendizajes es relevante, esto orienta, pero sobre todo obliga
a los docentes a encontrar un proceso de evaluación efectivo,
pertinente e integral que marque el camino hacia la mejora de
los aprendizajes en los estudiantes. Sin embargo, en la práctica,
como lo muestran los informes de las autoridades educativas, el
proceso de evaluación es, todavía, el talón de Aquiles de este nivel
educativo (INEE, 2010). Esto debido a que, como ya mencionamos,
los docentes se encuentran con muchas tareas académicas y
administrativas que deben cumplir dentro de las 4 ó 5 horas que
integran su jornada de trabajo, ocasionando con esto, el traslado
de dichas actividades al contexto familiar del propio docente, ahí,
habrán de concluir los procesos académicos y administrativos
que iniciaron y quedaron inconclusos en el aula. Esto a su vez,
permite que la evaluación quede relegada y reducida a un proceso
administrativo, forzado, agobiante y monótono que hay que
cumplir en el papel en su debido tiempo y forma.
Evaluar o no evaluar: el dilema docente
En el contexto del Sistema Educativo Mexicano, como ya lo hemos
señalado, la educación básica está integrada por los niveles de
preescolar, primaria y secundaria, cada una con sus características
propias de acuerdo con la naturaleza y edad de los estudiantes,
en ese sentido, la formación docente, la estructura curricular, la
planificación, la didáctica y el proceso de evaluación, varían de
acuerdo con el nivel educativo donde éstas se implementen.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Para ofrecer una mejor perspectiva del tema en este
apartado, es importante centrarnos en el espacio donde comienza
todo andar educativo, ahí donde la aventura escolar y nuestras
primeras experiencias académicas pueden ser determinantes
en nuestro futuro como estudiantes, hablamos de la educación
preescolar, esta “…puede, además, influir para reducir el riesgo
de fracaso cuando accedan a niveles posteriores de escolaridad”
(SEP, 2017, P. 58). En este horizonte, y a diferencia de la educación
primaria y secundaria, los procesos académicos se llevan a cabo
de manera cualitativa; la naturaleza y características de los
alumnos, el creciente conocimiento científico que existe en el
área de desarrollo infantil, así lo demandan. Por esta razón la
planificación, la intervención docente y la evaluación, se realizan,
según el nuevo modelo educativo, sin una secuencia lógica, “De
ahí que no exista un programa de estudio, en el sentido de una
secuencia de temas” (SEP, 2017, p. 65).
Como ya hemos mencionado con anterioridad, el tema
de la evaluación representa un enorme desafío tanto para el
evaluador como para el evaluando sin distinción del nivel
educativo en la que ésta se realiza (Canales, 2007; INEE, 2010),
sin embargo, los docentes de preescolar parecen tener un reto aún
mayor: el carácter cualitativo (generoso en esencia) que abraza a
este primer estrato de la educación y que encuentra su punto más
sombrío en el proceso de evaluación.
Lo anterior obedece a que, en este peldaño de la educación
básica, las y los educadores se convierten en planificadores,
diseñadores, ejecutores y evaluadores de su propia práctica dentro
del aula, situación que puede ser poco productiva si no se cuenta
con la capacitación, asesoría y actualización en esos rubros.
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�Víctor Zamora / La evaluación en educación preescolar: El dilema docente

No obstante la característica cualitativa que tiene la
evaluación en este peldaño de la educación, existe la exigencia de
cumplir aprendizajes esperados hacia el final del ciclo escolar, por
lo tanto, en esa lógica, y como contrasentido a la particularidad
cualitativa que también se promueve en el mismo programa, el
proceso de evaluar también adquiere tintes objetivos, lo anterior
para poder identificar qué aprendizajes fueron alcanzados y
cuáles no.
Esta situación enfrenta a los docentes a una gran
encrucijada educativa, ya que por una parte, la naturaleza del nivel
exige buscar un acercamiento cualitativo a la hora de planificar,
implementar actividades y evaluar; pero también, producto de
la institucionalización y exigencia del programa de estudio, hay
que hacerlo de modo objetivo, para conocer el grado en el que se
alcanzaron los estándares de aprendizaje.
Para los docentes, coexistir con estas dos características
representa uno de los desafíos más significativos, las multitareas
asignadas, la diversidad de criterios que existe entre ellas, la
escasa orientación, así como la falta de tiempo durante su jornada,
promueven en muchos casos, el distanciamiento entre la práctica
real dentro del aula y los aprendizajes que se espera adquieran
los niños al final de cada periodo. De ahí la importancia de una
evaluación reflexiva y autocrítica, debido a que “Cuando evaluamos
no lo hacemos únicamente en relación con la evolución del niño,
sino que también evaluamos nuestro programa, nuestro proyecto, y
nuestra intervención educativa” (Bassedas y Huguet, 1998, p. 190).
De acuerdo con la SEP, en la educación preescolar
“la evaluación tiene un sentido formativo con las siguientes
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finalidades: valorar los aprendizajes de los alumnos, identificar
las condiciones que influyen en el aprendizaje y mejorar el
proceso docente y otros aspectos del proceso escolar” (SEP,
2017, p. 174). En este sentido, “qué evaluar” y “cuándo evaluar”,
es tema muy recurrente en la bibliografía de la SEP, tal vez el
conocimiento e implementación de estos dos rubros no sea motivo
de preocupación para los educadores, esos son campos que ellos
dominan. Las pregunta principales, y el desafío más grande, no
obstante, sigue siendo, ¿cómo evaluar de manera cualitativa en
educación preescolar y cómo en el mismo proceso identificar el
grado en el que se alcanzaron los aprendizajes esperados?
Conclusión
El presente artículo nos permitió explorar el proceso de evaluación en educación preescolar, un tema que se mantiene como una
condición sombría dentro de una atmósfera de resplandor como lo
es el nivel de educación preescolar. En ese contexto, los docentes
se enfrentan a un panorama poco alentador, toda vez que el cumplimiento de los aprendizajes esperados7 al final del ciclo escolar

7 Al iniciar el trabajo con los aprendizajes esperados de todos los campos de formación y áreas de desarrollo, comenzará el proceso de valoración de
lo que saben y pueden hacer los niños, ya que la información que vaya obteniendo será fundamental para planear su trabajo docente a lo largo del ciclo
escolar, conducir el proceso de aprendizaje de sus alumnos y proponer situaciones que de manera permanente favorezcan que los niños aprendan más de
lo que ya saben y dominan. Será también información de inicio que le permitirá
responder qué hacía y qué sabía al inicio del ciclo escolar, así como qué hace y
qué sabe al final del ciclo en relación con los aprendizajes esperados planteados en los campos y áreas del programa de educación preescolar (SEP, 2017, p.
170).
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es un aspecto que todavía no se alcanza a identificar, esto debido
a que la visión estandarizada de dichos aprendizajes llevaría a los
educadores a utilizar herramientas de evaluación más objetivas
y estandarizadas, contraponiéndose así a la naturaleza cualitativa de este nivel educativo. Además de que faltan elementos en la
práctica de las autoridades educativas, directivos y de los propios
educadores, que contribuyan a orientar y promover el logro de los
mismos. Es innegable la poca claridad que existe al respecto del
cumplimiento de los aprendizajes esperados y debido a la característica del nivel educativo, tampoco parece haber exigencia para
ello. En opinión de quién esto escribe, todo indica, que el cumplimiento de los aprendizajes esperados tiene poca relevancia para las
autoridades educativas y por ende, en la práctica de los docentes.
No es intención de este artículo promover la estandarización o
el uso de herramientas objetivas para la evaluación en este nivel
educativo, sólo se subraya que existe cierta contradicción entre
la operación cualitativa que se lleva a cabo en las aulas y el logro
de los aprendizajes esperados que se indican en el mismo programa de estudio. De este modo, y debido a la disyuntiva de evaluar
cualitativamente (como también demanda el programa) o dirigir
su operación al cumplimiento de los aprendizajes esperados, los
docentes se ven obligados a mover la balanza y tienden a orientar
su planeación y su práctica docente hacia el cumplimiento de los
aprendizajes esperados, no así el proceso de evaluación, este importante aspecto de la práctica docente queda huérfano y en poca
medida es relacionado con el cumplimiento de los aprendizajes
o con la identificación del avance de los alumnos.8 Por lo tanto,
8

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Por su parte, la evaluación tiene como objetivo mejorar el desempeño
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conocer si los aprendizajes esperados en educación preescolar se
cumplen o no, se quedará, al menos por ahora, en incógnita.

Referencias bibliográficas:
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factor que impulsa la transformación pedagógica, el seguimiento de los aprendizajes y la metacognición. La planeación y la evaluación se emprenden simultáneamente; son dos partes de un mismo proceso. Al planear una actividad o
una situación didáctica que busca que el estudiante logre cierto aprendizaje
esperado se ha de considerar también cómo se medirá ese logro. Dicho de otra
forma, una secuencia didáctica no estará completa si no incluye la forma de
medir el logro del alumno. Un reto clave para el profesor es tener control de
ambos procesos. Por ello ha de lograr que ni la planeación ni la evaluación sean
una carga administrativa, sino verdaderos aliados de su práctica, vehículos
para conseguir los fines educativos (SEP, 2017, p. 125).
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo
Mexicano, desde los Yoreme Mayo de Sinaloa
Governance and Interculturality of Mexican
Neoindigenism, from the Yoreme Mayo of Sinaloa
Ernesto Guerra García1
Resumen: Se presenta, en el contexto de la etno-región yoreme mayo de
Sinaloa, un análisis del neoindigenismo mexicano que surgió a la par de
la incorporación de la gobernanza como estrategia de administración
pública y la intensificación de la interculturalidad, principalmente en
la educación. A través de un desarrollo multi-método con predominio
del método histórico cronológico se describen a) la interculturalidad y
la comunidad gubernamentales como supra-conceptos que minimizan
la cuestión indígena, b) los cambios en la legislación nacional y estatal,
c) el aumento de organismos e instituciones de control indígena, d)
la diversidad de sistemas educativos atendiendo las comunidades.
Además, se determinan las estrategias que esta gobernanza ha
presentado.
Palabras clave: neoindigenismo, gobernanza, interculturalidad,
yoreme mayo, comunidad

1 Profesor-investigador. Universidad Autónoma Indígena de México.
Mochicaui, Municipio de El Fuerte, Sinaloa, México.

166

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Abstract: In the context of the Yoreme Mayo ethno-region of Sinaloa,
It is presented an analysis of Mexican neo-indigenousism. This
emerged at same time as the incorporation of governance as a public
administration strategy and the intensification of interculturality,
mainly in education. It is described through a multi-method
development, with a predominance of the chronological historical
method, a) interculturality and the governmental community as
supra-concepts that minimize the indigenous question, b) changes
in national and state legislation, c) the increase of indigenous control
agencies and institutions, d) the diversity of educational systems
serving communities. In addition, the strategies that this governance
has presented are determined.
Keywords: neo-indigenousism, governance, interculturality, yoreme
mayo, community

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Introducción
El neoindigenismo en México surge en el periodo posterior al
levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en
1994, donde hay un cambio en el Estado con el establecimiento del
neoliberalismo y la relación de éste para con los pueblos originarios
(Korsbaek y Sámano, 2007; Bretón, 2007). De forma paralela la
gobernanza, un concepto propio de la administración, se ha ido
introduciendo en las políticas públicas mexicanas hace apenas
algunas tres décadas. Los preceptos teóricos de la gobernanza
se orientan a incluir la participación de todos los actores, pero
sin discutir los pesos ponderados de su poder político. En este
contexto, el gobierno ‘no indígena’ ha jugado un papel central,
único y definitivo en el desarrollo del interculturalismo del país,
entendido esto, como lo que ha deseado hacer, tanto en el discurso
como en la práctica, con su diversidad étnica y cultural, ya que
ha sido el único que ha tenido voz y voto para crear políticas
públicas, así como el marco de acción legal que ha requerido
(Zurbriggen, 2011).
De esta forma el neoindigenismo mexicano en el contexto
de la etno-región yoreme mayo se ha caracterizado por al menos
cinco elementos que lo han configurado en más de dos décadas de
su proceso histórico: 1) el esquema de gobernanza implementado
por los gobiernos en turno; 2) cambios en la legislación nacional
y estatal para estipular formas de inclusión; 3) el aumento de
organismos e instituciones de control indígena; 4) la diversidad
de sistemas educativos atendiendo las comunidades y 5) la
interculturalidad y la comunidad gubernamentales como supra
conceptos que minimizan la cuestión étnica. Particularmente la
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

gobernanza ha desplegado una serie de estrategias que han sido
características de las organizaciones del Estado: a) la motivación
del diálogo y la participación, para luego generar compromisos y
finalmente incumplirlos; b) la fragmentación y diversificación de
los recursos; c) el manejo asincrónico de los tiempos, de tal forma
que las acciones lleguen tardías o incompletas, entre otras.
A partir de lo anterior las preguntas de investigación son:
¿Con qué intenciones se ha aplicado gobernanza por el gobierno
mexicano en la línea de tiempo del indigenismo, en el contexto
de la etnoregión yoreme mayo?, ¿cuáles han sido las estrategias de
control que ha buscado implementar mediante esta pretendida
gobernanza?, en este marco ¿qué implicaciones negativas han
tenido estas estrategias en la educación indígena de este pueblo?
A continuación, se describe el marco teórico - contextual
donde se desarrollan elementos del neoindigenismo, la
gobernanza, la interculturalidad y la comunidad gubernamentales,
posteriormente se explica el marco metodológico empleado y los
resultados que se obtuvieron en dos aspectos: el análisis en la
línea del tiempo del neoindigenismo y lo que ha acontecido con el
pueblo yoreme mayo, principalmente en la práctica de la educación
indígena.
Marco teórico – contextual
Neoindigenismo
La mayor parte de los países latinoamericanos comenzó a
configurar la política neoindigenista mediante trasformaciones
institucionales y desarrollos legislativos (Giraudo y MartínSánchez, 2008), al mismo tiempo que iban adquiriendo los
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

preceptos de una gobernanza para modificar el indigenismo
institucional que había operado previamente y así tratar de
incluir a todos los actores involucrados, tanto en la normatividad,
como en formas particulares de participación, con la intención
de que los pueblos indígenas perciban que pueden formular y
proponer su propio indigenismo. Dentro de esta perspectiva
neoliberal, el Estado se va despojando de responsabilidades y
las va transfiriendo a los mismos actores, a la sociedad misma
(Korsbaek y Sámano, 2007).
Se trata de la introducción de nuevos matices en la postura
gubernamental en relación con los pueblos originarios cuyo
objetivo ha sido mantener su subordinación. De las diferentes
estrategias que se siguen en esta postura han sido: a) la postura
integracionista que busca incorporar al indio a la dinámica
capitalista, b) la redefinición de conceptos para usarlos de
acuerdo con los intereses del Estado, c) visibilizar e invisibilizar
según la conveniencia, d) la participación de intermediarios
‘no indígenas’ en las negociaciones y toma de decisiones
relevantes, e) la presencia de agentes alineados con los intereses
gubernamentales en los organismos de control indígena, f) la
contratación de militantes de los movimientos indígenas para
integrarlos a puestos directivos, g) el uso de instancias amañadas
de consulta que desvían las genuinas demandas de los pueblos,
entre otros (Cerda-García, 2007; Hernández, Paz y Sierra, 2004).
Gobernanza
Con la implementación de las políticas neoliberales, la
organización gubernamental se fue reduciendo hasta el límite
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

en que se aceptó abiertamente su incapacidad de hacer frente
a problemas cada vez de mayor magnitud. Dada la complejidad
de la cuestión indígena, a partir del zapatismo, el Estado ha ido
considerando la participación de todos los involucrados, pero sin
perder el poder. Las prácticas y escenarios han ido cambiando
paulatinamente en la medida en que se ha ido incorporando la idea
de la gobernanza que considera la vinculación entre el gobierno,
los actores sociales, la política e incluso el sector privado, en la que
se generan procesos de toma de decisiones, acciones colectivas,
responsabilidades compartidas, con una intervención estratégica
de los actores gubernamentales (Vegas-Meléndrez, 2017).
La gobernanza supone la participación de actores
estatales y no estatales en la formulación e implementación de
políticas públicas. De esta manera los resultados dependen, en
gran medida, de la interrelación de todos los actores, pero en una
disposición administrativa con el predominio del grupo de poder,
en este caso ‘no indígena’ (Canto-Chac, 2008).
Se debe entender que la gobernanza aquí es un modelo
gubernamental que implica un comportamiento diferente de
parte de todos los actores involucrados; se toma en cuenta el
papel que juega y ‘debe jugar’ cada uno de ellos, en la planeación,
coordinación, ejecución y en general en toda la gestión pública;
se genera un sistema formal e informal de reglas, leyes, normas,
procedimientos y políticas y se crean espacios y condiciones
adecuadas para que todos los implicados se interrelacionen,
negocien, discutan y cooperen; pero el juego siempre se arma con
los ‘dados cagados’ a favor de los intereses gubernamentales ‘no
indígenas’ (Zurbriggen, 2011).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

Es necesario aclarar que la gobernanza es un constructo
que se presenta como positivo en las disciplinas económico
administrativas, pero que en este contexto, se trata de una forma
del ejercicio del poder que se legitima a través de organizaciones,
instituciones, normas y legislación que regulan y sancionan
prácticamente todas las esferas de la vida utilizando aparatos
político-administrativos, en donde se pone a prueba la capacidad
de las clases dominantes para imponer su supremacía (Korsbaek
y Sámano-Rentería, 2007).
Puesto que la propia estructura social es desigual
entonces, siguiendo a Foucalult (1971), el racismo debe formar
parte de la racionalidad política para mantener el poder del
Estado (no indígena) (Gómez, 2014); pero se presenta como
estrategia: negarlo, tergiversarlo, ocultarlo, invisibilizarlo,
confundirlo, o en el sentido contrario naturalizarlo, legalizarlo o
legitimarlo (Illicachi, 2015). De esta manera operan de forma sutil
los mecanismos de dominación social.
Es por esto que en las instituciones orientadas a la atención
de los pueblos originarios frecuentemente se encuentran ‘no
indígenas’ en el poder, que como grupo se resisten a compartirlo y
mucho menos dejarlo; éstos impulsan leyes, normas, reglamentos,
una organización y una estructura jerárquica que les permite
continuidad en los cargos de dirección y en la toma de decisiones
para su beneficio grupal.
Como parte de esta gobernanza se encuentra que se han
realizado cambios en las instituciones existentes de control
indígena y nuevas organizaciones orientadas hacia aspectos
específicos. En la primera estrategia se quiere dar el mensaje
de renovación y de mayor atención a las comunidades, pero
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-5

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

como mencionan Hernández, Paz y Sierra (2004), se sigue
reproduciendo el carácter vertical y asistencialista. En la segunda,
aparenta que se atienden todos los aspectos de los reclamos de
los pueblos, pero en realidad se fragmentan y se dispersan las
demandas, de tal manera que se confunde a la oposición indígena
y se minimizan los intentos de empoderamiento (Bretón, 2007).
Aparejado con lo anterior la filosofía2 de la gobernanza
orienta cambios legislativos que incorporan conceptos que
simulan dar solución a las problemáticas, pero que en la práctica
permiten operar nuevos mecanismos de dominación. Por ejemplo,
la agenda neoindigenista, intenta “desplazar, invisibilizar los
aspectos de autonomía y autogobierno en las políticas orientadas
hacia los pueblos indígenas” (Llanes-Ortiz, 2008, p. 57).
En esta gobernanza queda pendiente aún la autonomía
de los indígenas sobre la totalidad de su etnoregión en cuanto
a su gente y su cultura y en la que la educación tendría un papel
relevante (Gatica, 2015).
Interculturalidad gubernamental
Es importante advertir que la interculturalidad, como
elemento de la gobernanza es uno de los emergentes símbolos
nacionales, incorporada el 15 de mayo de 2019 en el artículo 3º
de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
en la lógica de su retórica busca la emancipación de los pueblos
indígenas, pero en la forma de operar, reproduce esquemas

2 El término filosofía se utiliza en sentido coloquial y no para hacer
referencia a la disciplina ni a la forma de razonamiento y análisis que la
caracteriza.
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

colonialistas, aculturadores y en general etnofágicos; los
discursos, mencionan Baronnet y Morales-González (2018) sólo
sirven “para ocultar, tergiversar o legitimar las consecuencias del
neoliberalismo y la discriminación racial” (p. 22). Como teoría,
pone un velo en las relaciones de poder desplegadas en contextos
postcoloniales etnificados (Dietz, 2005), consecuentemente, no
logra abordar –de manera objetiva y ética – la complejidad en
contextos de diversidad social, cultural y étnica.
Haciendo uso de la gobernanza, la interculturalidad
gubernamental mexicana promueve una visión reduccionista, en
la que sustituye las demandas indígenas por ‘diálogos’, en los que
simula la participación de todos los implicados, cuyo resultado se
aleja de las aspiraciones de los pueblos, sin que haya la verdadera
intención del Estado de atender sus demandas, a menos que estas
no impliquen riesgos políticos (Cerda-García, 2007).
Bretón (2007) destaca tres aspectos de este
interculturalismo: a) asume y apoya a través de modificaciones
constitucionales determinadas demandas de carácter cultural,
redactadas de tal forma que no afecte o más bien beneficie
al neoliberalismo, b) deja en un segundo plano o invisibiliza
las propuestas que ponen en entredicho al capitalismo y c)
profundiza la vía asistencialista (proyectista) de intervención
sobre las comunidades, pero con un carácter más cosmético que
efectivo. Estos aspectos convenientemente manejados, pueden
permitir coartar las expectativas indígenas.
De esta forma el interculturalismo, que favorece al ‘no
indígena’, se convierte en un proceso de violencia, de continua
confrontación de los diferentes, pero en circunstancias
desventajosas para las minorías étnicas y de privilegio para
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

el grupo opresor. El discurso de la retórica de la educación
intercultural trabaja cotidianamente en el inconsciente
resaltando la “interculturalidad” como característica totémica
identitaria por encima de lo indígena y se presenta como algo
indiscutiblemente bueno y noble para disimular la intención
racista (Pineda, 2016). Se orienta a la subordinación a la cultura
nacional y está orientada a la adquisición de los contenidos
culturales de la sociedad dominante.
Como mencionan Baronnet y Morales-González (2018),
actualmente las formas etnoculturales son minorizadas y
devaluadas, ya que la política educativa intercultural del Estado
en la práctica, lanza atractores como la lucha contra el bulling y la
violencia, el desarrollo comunitario, la certificación de programas
educativos, los cursos de lengua materna, etc., con los que arroja
una cortina de humo sobre la problemática de los pueblos. Desde
su creación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha buscado
la castellanización y la des-indianización, a través de diferentes
formas educativas: educación indígena, bicultural e intercultural,
con estrategias asimilacionistas.
En este sentido, menciona Bazán (2014), la interculturalidad es un posicionamiento ideológico que se da principalmente en los discursos oficiales encaminados a mantener el control
a partir de diversas estrategias como, por ejemplo, el establecimiento de políticas asistenciales vinculadas a la integración subordinada de grupos excluidos, el mantenimiento de las estructuras que no cuestionan las relaciones de poder, etc., en un plano
de igualdad simulada.
Los efectos de esta política educativa han representado
violencias reales y simbólicas, a través de la sistematización
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

de formas habituales de afectar las identidades indígenas. Aun
la práctica de la educación intercultural sigue impulsando el
eurocentrismo legitimado por el universalismo ontológico y
epistemológico, reduciendo la posibilidad de entender el mundo
desde filosofías alternativas, como aquellas que se producen en
cada etnia (Baronnet y Morales-González, 2018).
Con el uso del enfoque de la gobernanza, como menciona
Nussbaumer (2014), luego de varias décadas, son pocos los
avances y más los retrocesos en los procesos autonómicos
vivenciados por los pueblos originarios en su territorio; si bien
la invisibilización y el paternalismo fueron políticas fallidas en
el antiguo indigenismo institucional mexicano, la aplicación de
las políticas del interculturalismo neoliberal parecía permitir, a
principios de este siglo, la apertura de espacios de participación,
pero al mismo tiempo generaron límites que han impedido el
desarrollo de acuerdo con la cosmovisión indígena.
Comunidad
El rescate del término comunidad como parte de la gobernanza,
ha servido como menciona Bretón (2007), para generar “los
imaginarios colectivos de todos, de quienes ejecutan y de
quienes se benefician con las mieles del proyectismo” (p. 110).
De acuerdo con esta filosofía gubernamental y con las políticas
neoliberales se presenta lo comunitario como una estrategia para
hacer ver que se toma en consideración a los indígenas, pero
como menciona Nussbaumer (2014): “no se debe confundir el
comunitarismo indígena que promueve el Estado, para mantener
control y dominio, con la defensa de la comunidad que hacemos
los pueblos indígenas” (p. 493).
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Se busca el desarrollo de toda la comunidad, pero para
el caso del norte de Sinaloa, como en cada localidad hay sólo un
porcentaje de población yoreme mayo, los proyectos se orientan
más desde la perspectiva ‘no indígena’.
Un asunto relevante es determinar la importancia que
tienen las comunidades en las políticas públicas. Para el caso de
México, los artículos 2º y 3º de la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos (2021), mencionan aspectos sobre la
comunidad indígena.
En el artículo 2º (Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021), se establece un modelo territorial con
pueblos indígenas constituidos por comunidades. Pero en el caso
de Sinaloa y de muchos otros estados de la República no existe
uniformidad cultural en los territorios; en una misma comunidad
pueden coexistir una, dos o más etnias y además mestizos y ‘no
indígenas’, de tal manera que la definición de comunidad de la
Constitución no ajusta con la realidad. Las históricas intenciones
de aculturación y de integración nacional de todas las culturas
han tenido como consecuencia, en la mayoría de los casos, la
desarticulación de los pueblos indígenas. De tal manera que en
el norte de este Estado las comunidades no son yoreme mayo, sino
interculturales, donde se observan diferentes usos y costumbres
que corresponden a identidades diferenciadas compitiendo en el
mismo espacio y tiempo por el uso de los recursos.
Esta falta de correspondencia con la realidad nacional se
observa en los siguientes apartados de la Constitución pues en
términos generales se otorgan derechos bajo condiciones difíciles
de cumplir, por ejemplo, tienen derecho a preservar sus lenguas,
cuando una gran mayoría presenta bajos niveles de vitalidad
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

lingüística, como el caso del yoremnokki, la lengua de los yoreme
mayo, en el que sus hablantes no pueden hacer mucho para su
rescate debido a que su desplazamiento sociolinguístico se debe
más a las relaciones interculturales con los ‘no indígenas’ que a las
propias dinámicas intraculturales. Otro ejemplo lo tenemos con
el derecho a mejorar el hábitat y preservar la integridad de sus
tierras, pues el despojo histórico de sus tierras los imposibilita
decidir sobre las mismas; más bien son víctimas de las decisiones
de los actuales dueños de las tierras, que no son ellos. Además,
esta legislación, con sus aparentes nobles intenciones, llega
fuera de tiempo, tardía a los efectos etnofágicos de las políticas
indigenistas previas.
En el artículo 3º (Constitución política de los Estados
Unidos Mexicanos, 2021) se establece la educación intercultural
con carácter comunitario y no se menciona la educación indígena;
aun cuando se declara el reconocimiento a las diferencias, no se
considera que en los pesos ponderados la cultura dominante
de la sociedad mexicana desplaza a las dominadas y presenta
serios problemas de aculturación. A fin de cuentas, este artículo
sigue las políticas vasconcelistas de aniquilación de las culturas
originarias. Como mencionan Dietz y Mateos (2019), la aplicación
de la educación intercultural, genera tensiones debido a las
contradicciones y a las asimetrías.
Método
El abordaje multi-método es una estrategia de investigación
en la que se utilizan diferentes enfoques metodológicos y
procedimientos para la indagación sobre el fenómeno mencionado
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

a través de los diferentes momentos del proceso (GallardoPérez, Vergel-Ortega, Villamizar-Araque, 2017). El método de
investigación utilizado básicamente es el histórico cronológico,
en el que se utilizan aspectos de los métodos analítico-sintético,
el heurístico, el hermenéutico, el deductivo – inductivo, el
geográfico y el etnográfico (Delgado-García, 2010).
El método analítico-sintético fue necesario para
descomponer las cuestiones históricas seleccionadas en sus
partes para conocer sus principales raíces económicas, políticas,
educativas; el análisis se entiende como la separación de un
fenómeno en sus elementos constitutivos; desatar, desliar,
defragmentar, desarmar, entre otros (Lopera, Ramírez, Zuluaga,
Ortiz, 2010); el enfoque heurístico permitió realizar inferencias
en procesos investigativos a través de las fuentes escritas y orales
(Fonseca-Patrón, 2016). Posteriormente se llevó a cabo la síntesis
que permitió reconstruir y explicar lo que sucedió (DelgadoGarcía, 2010); el enfoque hermenéutico tuvo como fin darle
sentido al texto en relación con el tema estudiado.
La investigación también fue de carácter deductivainductiva. Deductiva porque fue de lo general a lo particular,
de lo nacional y estatal a lo particular, e inductiva porque se
aprovechó la posibilidad de pasar de los hechos específicos a las
proposiciones generales. Situarse en la etnoregión yoreme mayo
implica también un enfoque geográfico, la territorialidad implica
en sí misma un enfoque metodológico (Delgado-García, 2010).
Por último, se utilizó la etnografía que “es considerada una rama
de la antropología que se dedica a la observación y descripción
de los diferentes aspectos de una cultura, comunidad o pueblo
determinado, como el idioma, la población, las costumbres y los
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

medios de vida” (Peralta, 2009, p. 37).
De manera más específica se realizó una microetnografía,
que de acuerdo con Álvarez (2008) se centra en el análisis de los
patrones de aspectos específicos y no de manera holista; en este
caso de los aspectos territoriales de las comunidades y localidades
indígenas de Sinaloa. Este método se aplicó aprovechando la
oportunidad de que el autor ha sido observador participante en
la etnoregión yoreme mayo desde hace 30 años.
Resultados
Gobernanza en la línea de tiempo del Neoindigenismo desde los yoreme mayo
Es importante resaltar algunos sucesos que han marcado el
periodo histórico del neoindigenismo. A finales del indigenismo
institucional las políticas agrícolas y agrarias en México cambiaron
radicalmente, para entrar al neoliberalismo. El ejido parecía ser
la principal causa de la crisis del campo y de la pobreza rural
e indígena. Uno de los problemas que más preocupaban era la
prohibición de venta de las tierras, pues se trataba de justificar (sin
lograrlo) que las parcelas privadas eran más productivas (De Ita,
2019), así fue como el 6 de enero de 1992 se publicó el decreto que
reformó el artículo 27 constitucional, dando fin a la base jurídica
que había regulado la relación del Estado y los campesinos del
México posrevolucionario. Las modificaciones a dicho artículo se
apegaron a la recomendación del Banco Mundial para América
Latina, de que los países adoptaran el modelo neoliberal, donde
se redujera el aparato gubernamental y predominaran las fuerzas
del mercado. Entre las principales medidas legales aprobadas
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podemos señalar: 1. La conclusión del reparto agrario; 2. La
apertura del campo a asociaciones y sociedades mercantiles; 3. La
enajenación y renta de los derechos agrarios, y 4. La posibilidad
de cambiar de régimen de propiedad. Con estos cambios se dio
certeza jurídica a los grandes inversionistas, a las inmobiliarias
y trasnacionales. Este cambio en la legislación se instrumentó
a partir del establecimiento de los programas PROCEDE
(Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de
Solares) que funcionó de 1993 a 1998 y marcó el inicio del periodo
neoindigenista en México (Ventura, 2008).
A partir de ser decretada la modificación a la Ley, los
indígenas recibieron fuertes presiones para despojarlos de sus
tierras y territorios considerados necesarios para la modernización
neoliberal del campo, de aquí que un gran número de ellos
malbarataron sus derechos y se quedaron en peores condiciones
de pobreza. Los mayos de Sinaloa ya habían perdido su territorio
y con la entrada del PROCEDE acabaron de vender las tierras que
les quedaban (Santos, 2015).
…la desamortización de los bienes comunes, los proyectos energéticos y extractivos, los megaproyectos de infraestructura e
incluso la conservación de la naturaleza, consideran como punto de partida la desposesión de las tierras y bienes comunes de
los pueblos indígenas y campesinos. (De Ita, 2019, p. 95)

Las manifestaciones de rechazo se hicieron presentes
desde un inicio (Ventura, 2008); diversas organizaciones
campesinas e indígenas se pronunciaron en contra, diversas
coaliciones regionales y El Barzón como movimiento nacional
que aglutinó a los afectados, principalmente por la especulación
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

de las instituciones bancarias formaron parte de la trama donde
el gobierno se replegó y mostró ya su franco posicionamiento
neoliberal; los miles de afectados no pudieron revertir la grave
situación que se vivió (García-García, 1993).
De manera paralela a la modificación agraria, el 1º de enero
de 1994 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
integrado en su mayoría por mayas y por intelectuales socialistas
‘no indígenas’, declaró la guerra al gobierno de México. Los
zapatistas eligieron ese día para levantarse en armas porque fue
cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN), lo que en su opinión agravaría su ya precaria
situación (Antón, 2010).
En marzo de 1995 se emitió la Ley para el Diálogo, la
Negociación y la Paz Digna en Chiapas y se acordaron las bases
para la negociación con el EZLN que derivó, el 16 de febrero de
1996, en la firma de los acuerdos de San Andrés. De esta experiencia
política se propició la creación del Congreso Nacional Indígena
el 12 de octubre de 1996. Dichos acuerdos, no se cumplieron en
su totalidad pues en términos prácticos la agenda económica
siempre ha estado por encima de la de las culturas (Gómez,
2015). Esta ha sido la estrategia fundamental de la gobernanza:
motivar el diálogo y la participación, generar compromisos y
luego incumplirlos o generar alternativas que disimulen o desvíen
la atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
En el área educativa apareció en los noventa la
interculturalidad en el discurso oficial, de esta forma en 1997 se
introdujo en la Dirección General de Educación Indígena (DGEI)
y el cambio de la orientación bilingüe bicultural al de la educación
intercultural bilingüe (EIB), en ausencia de explicaciones a
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profundidad (Aguilar, 2004). Sin haber hecho un análisis sociolingüístico a profundidad, se trató del cambio de una educación
basada en la instrucción del español a otra basada en el discurso
de la enseñanza de la lengua materna. Se creía ahora que, sin
considerar los procesos de aculturación, la modalidad bilingüe
intercultural ofrecería aparentes ventajas académicas y sociales
sustantivas a las niñas y niños indígenas.
Para el caso de Sinaloa este hecho se ha aplicado con dos
problemáticas: a) la cobertura de la educación indígena no ha
sido completa, de tal forma que algunas comunidades sí reciben
este tipo de programa, mientras que otras reciben educación
convencional (estatal o federal) o rural, lo que debilita aún más
la cohesión cultural; b) la enseñanza del yoremnokki se ofrece
con criterios de segunda lengua a grupos biculturales (yoremes y
mestizos), donde una minoría habla la lengua, generándose así
más desprestigio y desplazamiento lingüístico, que reivindicación
cultural. Esta es otra estrategia de la gobernanza, la fragmentación
y diversificación de los recursos: a unos sí y a otros no, cuyo fin es
desmantelar el empoderamiento.
En este mismo sentido surge también en el área
educativa un fenómeno que alteró la lógica de evolución de la
educación indígena, pues en lugar de promoverse secundaria y
bachillerato, empezaron a aparecer Instituciones de Educación
Superior orientadas a la atención de este sector de la población;
desde 1997, la Universidad Comunitaria de San Luis Potosí
(UNICOM), en 1998 la Universidad Autónoma Indígena de
México (UAIM) y posteriormente las Instituciones creadas
bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación
Intercultural y Bilingüe (CGEIB).
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�Ernesto Guerra / Gobernanza e Interculturalidad del Neoindigenismo Mexicano

La operación de las políticas de la interculturalidad
resaltó el vacío legal en lo referente a pueblos y comunidades
indígenas; de esta forma se llevó a cabo la reforma constitucional
mexicana de 2001 y así fue como la interculturalidad se formalizó
como estrategia de gobernanza en materia de control indígena
(Rodríguez y Núñez, 2016).
El 2 de noviembre de 2001 se emitió la declaración de la
UNESCO sobre la diversidad cultural, tema que se convirtió en una
preocupación de la comunidad internacional; su importancia creció
en el contexto de la globalización cuando las políticas apuntaban
a proteger y respetar la diversidad y al mismo tiempo garantizar
la interacción armónica entre las culturas (Rodríguez, 2008). De
manera congruente en este mismo año, se modificó el artículo
2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
dando reconocimiento a los pueblos indígenas, pero como parte de
la gobernanza, sin permitir asomar esquemas de autonomía ni de
empoderamiento; es decir, se trató del reconocimiento dentro de
los límites del producto histórico de la colonización.
Con la misma sinergia el 16 de enero de 2001 se creó la
CGEIB, cuyo fin fue promover e incluso imponer el discurso oficial
de la diversidad cultural y lingüística en las políticas y propuestas
educativas para todos los tipos, niveles, servicios y modalidades
educativos (Coordinación General de Educación Intercultural
y Bilingüe [CGEIB], 2015). En la práctica, su función principal
fue la de impulsar las políticas interculturales gubernamentales
en la educación. Sus esfuerzos más grandes se orientaron a la
creación y control de las Universidades Interculturales como
parte del neoindigenismo en México. En este clima de época el
5 de diciembre de 2001, se formalizó la UAIM, institución que
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se convirtió en pionera en la educación superior orientada a la
atención de estudiantes indígenas en el país, pero especialmente
de la cultura yoreme mayo de Sinaloa.
De manera tardía, el 13 de marzo de 2003 se publicó en
México la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos
Indígenas, en la que se dio el mismo reconocimiento nacional a
las lenguas originarias que al español. Esta Ley hubiera sido de
gran beneficio antes de que la mayoría de las lenguas en el país
se encontraran en un fuerte riesgo de desplazamiento. En 2003
también se creó el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
(INALI) pero no fue sino hasta 2005 cuando comenzó a operar.
Con este hecho se dio un giro a la política lingüística en
el país, la que desde la época colonial pretendió erradicar las
culturas indígenas y sus lenguas con el pretexto del progreso
y la civilización (Canuto, 2013). Aquí se refleja otra estrategia
de la gobernanza, el manejo de los tiempos. Se resalta el logro
de la creación de una Ley o una Institución, pero se oculta su
asincronía, de tal forma que, aun cuando se aplique la legislación,
las condiciones son tan adversas que es imposible revertir las
tendencias. Incluso cualquier acción pudiera acelerar procesos
desfavorables si no se analizan con mayor detenimiento.
El 21 de mayo de 2003 se aprobó la Ley de la Comisión
Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) que
entró a substituir al Instituto Nacional Indigenista (INI). A
diferencia del esquema centralizado de intervención del INI, la
nueva comisión se propuso como un organismo descentralizado y
autónomo en materia técnica, administrativa y presupuestal, que
permitió darle forma a la gobernanza y una mayor participación
a los indígenas sin que se perdiera el control gubernamental.
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Aquí es donde la estrategia se reveló claramente: substituir las
instituciones por otras más acordes con las nuevas políticas
y crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
En este sentido, el 4 de diciembre de 2018, se publicó en el
Diario Oficial de la Federación la Ley que promulga la creación del
Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), sustituyendo a
la CDI, con la intención de articular nuevas formas de gobernanza
de acuerdo con el nuevo gobierno en turno (García, 2019).
En Sinaloa, el 28 de febrero de 2018 se publicó la Ley
de los Derechos de los Pueblos y Comunidades Indígenas, que
ha permitido dar el marco legal para el establecimiento del
Catálogo de Pueblos y Comunidades Indígenas del Estado de
Sinaloa, reconocido por su Congreso el 7 de marzo de 2018, en
el que se incluyeron sólo 245 de las más de 800 localidades con
presencia indígena (Quintero, 2018). Anteriormente, como parte
de la estrategia de invisibilidad, muchas comunidades con un
porcentaje significativo de esta población no eran reconocidas y
por lo tanto no recibían ciertos beneficios de los gobiernos. Esta
es otra de las estrategias de la gobernanza, realizar concesiones
parciales a las demandas para dar el mensaje de que se tiene la
disposición de hacerlo y de que se está avanzando.
Es de resaltar que en el artículo 1 de este Catálogo, se
establece el criterio para declarar a una comunidad indígena:
Artículo 1. Los pueblos y comunidades de la entidad que tengan
una población residente de 40 por ciento o más de sus habitantes de origen indígena, serán considerados como poblaciones
indígenas para los efectos del desarrollo social.

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Se debe agregar aquí que en el norte de Sinaloa son muy escasas
las localidades con una población de este tipo mayor al 40%, la
conformación intercultural de las comunidades apunta a que
aún las más representativas tienen menos de este porcentaje.
La pregunta es ¿cómo atender a una comunidad como si fuera
indígena cuando la mayoría de la población no se adscribe como
tal, sin tener tensiones y conflictos de interés?
De manera muy tardía, como parte de la estrategia de
gobernanza, ante la circunstancia de una lengua con poca vitalidad
y alto riesgo de desaparición, el INALI presentó el 6 de diciembre
de 2019 la norma de escritura del yoremnokki, que otrora pudiera
haber permitido ayudar en los procesos de enseñanza formal del
idioma, pero que su operatividad se observa ya lejana de alcanzar
(Universidad Autónoma Indígena de México, 2019).
Los yoreme mayo y la educación indígena
En Sinaloa en el año 2020, de los 3,026,943 habitantes (Instituto
Nacional de Estadística, y Geografía [INEGI], 2020) había
alrededor de 78,600 indígenas (Instituto Nacional de los Pueblos
Indígenas [INPI], 2020); es decir, menos del 2.6% de la población.
Como minoría, su fuerza política es más bien simbólica, pues
en cuanto a cantidad es mínima. Los de mayor presencia en la
entidad son yoreme mayo (37%), náhuatl (20%), rarámuri (8%),
mixteco (8%), zapoteco (6%) y el resto corresponde a otros veinte
grupos de menor población.
La mayor densidad de población yoreme mayo se encuentra
dispersa en el norte de Sinaloa en una región conformada
por tres zonas fisiográficas: la serrana, los valles y la costa
(Carpenter-Slavens, 2009). El yoreme ocupa un territorio común
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que comparte en mayor o menor medida con el mestizaje local,
con otros grupos étnicos y con otros ‘no indígenas’; actualmente
sus comunidades se distribuyen de acuerdo con la referencia
geoestadística del INALI (2010) en Sinaloa en los municipios
de El Fuerte, Choix, Guasave, Sinaloa de Leyva, Angostura y
Ahome.
En la actualidad, muchos de los yoreme mayo no hablan
su lengua materna, muy pocos lo alternan con el español y ya
no quedan ancianos totalmente monolingües de yoremnokki
en Sinaloa. De hecho, este idioma se encuentra amenazado y
la tendencia es su desaparición por asimilación a la sociedad
mestiza (Moctezuma y López, 2007).
En las actuales comunidades yoreme mayo, la composición
intercultural de maestros y padres de familia, facilita el esquema de
gobernanza que favorece el dominio no indígena y la aniquilación
(integración) de las culturas; actualmente en una sola familia de
la comunidad se pudiera encontrar que sólo algunos miembros
se adscriben y tienen cierto dominio de la lengua y otros no;
sucede lo mismo con los docentes, adscritos o no a la cultura, sus
capacidades lingüísticas son muy variadas. Este hecho facilita la
orientación gubernamental hacia el interculturalismo y tomar
a la comunidad como unidad de operación, invisibilizando o
minimizando las problemáticas y las demandas indígenas, pero
rescatando sólo el inofensivo folklor.
En este interculturalismo los ‘no indígenas’ destacan el
ideal del mestizaje. La creencia básica en Sinaloa es que todos
tuvieron en algún momento histórico algún ancestro yoreme,
algunos de manera reciente y otros de tiempos inmemoriales. De
esta forma la identidad del indígena se considera como proto188

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mexicana (París, 2002). Es común la expresión “uno de mis
abuelos fue yoreme, pero yo ya no lo soy”.
La idea del indígena es contradictoria, se admira su
pasado y su contribución al mestizaje, pero se desdeña a los que
actualmente existen, de ellos se aceptan sólo los aspectos de
carácter folklórico. Como menciona Velasco-Cruz (2016), por
un lado, se elogia el mestizaje, la raza de bronce como fusión
del indígena prehispánico con lo blanco europeo, pero al mismo
tiempo se niega, se invisibiliza, se minimiza o relativiza, -algunas
veces en forma atenuada, pero otras de manera tajante- a los
actuales indígenas y afrodescendientes, a los que se descalifica
y se denigra. Pero, por cuestiones políticas ahora, bajo el
neoindigenismo, sólo en el discurso se ensalzan, aun cuando en
la práctica es otra realidad, esto último también es una estrategia
de gobernanza.
El efecto directo de este fenómeno es la desarticulación de
su cultura, el desplazamiento lingüístico y el establecimiento de
barreras de empoderamiento de su pueblo, alejando aún más la
posibilidad de autonomía.
La educación indígena en Sinaloa es atendida en el nivel
básico desde 1975 en algunas localidades, cuando se creó la
Dirección General de Educación Indígena; en el nivel medio sólo
por el pequeño Bachillerato Intercultural Villa Benito Juárez, que
inició en 2018 en el centro de la entidad y en el nivel superior, en
el norte del estado por la UAIM y por el Programa de Apoyo a
Estudiantes Indígenas de la Universidad Autónoma de Occidente
(UADEO), en Los Mochis, a partir de 2001. En todos estos niveles,
la cobertura es mínima y la demanda también es atendida por otras
opciones educativas que facilitan las estrategias de gobernanza.
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Incluso al interior de las instituciones la balcanización es
parte de la estrategia de gobernanza. Por ejemplo, en la UAIM,
antes del fenómeno del Covid19, para el ciclo 2018-2019 había
4,774 estudiantes, de los que 658 (14%) eran indígenas, (ahora es
menor el porcentaje). Lo que da prueba de la superioridad de la
matrícula ‘no indígena’, lo que justifica la educación intercultural
e impide los intentos de los yoremes por realizar endo-educación.
Como parte de las estrategias de gobernanza la UAIM
no ha atendido a los estudiantes de todas las etnias que se han
asentado en Sinaloa, tarascos, popolucas, tlapanecos, huastecos, amuzgos
y totonacos, no han registrado matrícula en esta institución. Pero
sí ha atendido a jóvenes de algunas etnias del sur del país que
no tienen presencia en la región, tales como chatinos, mam, mocho
y zoque, entre otros y de América del sur, lo que da muestra de
cierta inconsistencia, pues la institución no ha hecho explícitas
sus políticas en cuanto a la matrícula indígena. De hecho, parte
de esta estrategia es el no tener una atención focalizada a un sólo
pueblo y atender a muchos grupos a la vez, lo que permite instalar
el uso del español y el dominio del gobierno no indígena.
La orientación intercultural de esta institución invisibiliza
la problemática e incluso tiende a justificar que existen pocos
estudiantes indígenas; aplica una política de restricción tanto de
expansión institucional como de recepción de estudiantes, de tal
manera que trata de mantenerlas restringidas.
Si bien la matrícula total se ha ido incrementando en los
veinte años de vida de la institución, el porcentaje de estudiantes
indígenas ha disminuido. Muchas estrategias de crecimiento han
provocado su des-indianización. En la Unidad Los Mochis, por
ejemplo, se implementó un programa sabatino que tuvo mucho
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éxito y que incrementó la matrícula ‘no indígena’, de tal manera
que el crecimiento de esta Unidad ha reclamado una mayor
atención institucional.
El éxito de la postura intercultural en la UAIM radica
en la “mestizofilia’; la interculturalidad se percibe más desde
lo mestizo, que desde alguna perspectiva étnica. La Institución
se auto-adscribe como indígena sólo en cuanto al mestizaje
y trata de mantener pocos estudiantes y profesores de los
pueblos originarios para legitimarse como tal. Su actual Ley
orgánica es un ejemplo de ello, pues les concede muy poco;
existe plena resistencia a usar la cuestión étnica como unidad
de análisis y en su lugar se usan conceptos, orientados a la
gobernanza, en donde la postura ‘no indígena’ pueda prevalecer:
la interculturalidad, la comunidad, la calidad educativa, entre
otros.
Regresando a la distribución de todos los sistemas
educativos el resultado es una radiografía de como la gobernanza
ha desarticulado a las culturas indígenas. La distribución de
los planteles de las distintas modalidades educativas, los poco
asertivos materiales educativos, y las campañas de desprestigio
forman parte de una estructura racista que daña, de manera
ingenua, o magistralmente planeada, las bases identitarias de los
yoreme mayo.
Por otro lado, como parte de la gobernanza, el recurso de
la interpretación de las leyes sigue siendo una estrategia efectiva.
Como mencionan Riedmann y Stefoni (2015), si los indígenas no
tienen un buen ‘argumento’ legal, la acción racista se legitima; ha
sido difícil abandonar las inercias del espíritu de las legislaciones
anteriores que privilegiaban a la sociedad ‘no indígena’.
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En este proceso de gobernanza han participado
intensivamente las instituciones de control indígena: el INPI, la
CGEIB en su momento, la actual Dirección General de Educación
Indígena, Intercultural y Bilingüe (DGEIIB), los subsistemas
educativos indígena, comunitario e intercultural, el sistema de
gobernadores tradicionales y recientemente la UAIM. Éstas y
la influencia del Convenio 169 de la Organización Internacional
del Trabajo (OIT), las modificaciones de los últimos 20 años a
la Constitución Mexicana, los efectos de la lucha del EZLN, la
elaboración del Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales
(INALI, 2010), entre muchos otros aspectos, han generado de
manera dialéctica más presiones hacia la aniquilación de la
cultura yoreme mayo que hacia su rescate.
Discusión
El neoindigenismo mexicano en el contexto de la etno-región
yoreme se ha caracterizado por un esquema de gobernanza
implementado por los gobiernos que al menos presenta los
siguientes elementos que lo han configurado en más de dos
décadas de su proceso histórico: la interculturalidad y la
comunidad gubernamentales como supra conceptos que
minimizan la cuestión étnica; cambios en la legislación nacional
y estatal; el aumento de organismos e instituciones de control
indígena y la diversidad de sistemas educativos atendiendo las
comunidades. Específicamente este esquema se ha presentado, a
lo largo del tiempo, con las siguientes estrategias:
a. Motivar el diálogo y la participación, para luego generar
compromisos y finalmente incumplirlos o presentar
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alternativas que disimulen los incumplimientos o desvíen la
atención de lo que el gobierno no está dispuesto a hacer.
b. Fragmentar y diversificar los recursos, tanto de manera

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e.
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g.
h.

interinstitucional como al interior de las instituciones, para
otorgarlos discrecionalmente solo a algunos con el fin es
desmantelar el empoderamiento.
Manejar asincrónicamente los tiempos, de tal forma que las
acciones lleguen tardías o incompletas y no sólo coadyuvar
a la imposibilidad de revertir los procesos previos, sino
ayudar a acelerar los procesos desfavorables a los intereses
indígenas.
Substituir las instituciones por otras más acordes con las
nuevas políticas.
Crear más instituciones y organismos, para fragmentar los
intereses y minimizar los conflictos.
Realizar concesiones parciales a las demandas para dar el
mensaje de que se tiene la disposición de hacerlo y de que se
avanza en los intereses indígenas.
Ensalzar los discursos de emancipación indígena, pero
mantener en la práctica realidades adversas.
Atender a muchos grupos indígenas a la vez, para diluir el
poder individual de cada uno.

Estas estrategias de Gobernanza no se presentan con un
carácter comprensivo ni totalitario, pudiera haber otras de gran
relevancia que no han sido mencionadas. A fin de cuentas, el
neoindigenismo coincide con la incursión del neoliberalismo en
México y el desarrollo de una administración pública diferente,
no en el sentido de promover objetivos disímiles a las anteriores
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administraciones, sino en la forma en cómo es que éstos se han
mantenido en más de tres décadas.
La realidad del pueblo yoreme mayo evidencia los efectos
de los procesos del neoindigenismo y de las estrategias de
gobernanza, no solamente en el sentido social en cuanto a su
condición de pobreza sino en cuanto al desarrollo de su cultura,
pues el desplazamiento lingüístico, elemento primordial de sus
repertorios culturales, se presenta con un alto nivel de riesgo,
con poca vitalidad lingüística. El decaimiento de su cultura, en
el norte de Sinaloa es evidente. Esto da muestra de que los planes
‘aculturadores y etnofágicos del neoindigenismo’ (sic), están
funcionando ya sea si estos fueron perversos o si han fallado
considerando que fueron implementados de manera ingenua.

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Todo un hombre. Historia de vida de un indígena
zoque residente en Nuevo León, desde una
perspectiva transdisciplinar
All a man. Life story of an indigenous zoque
resident in Nuevo León, from a transdisciplinary
perspective
Félix Enrique López Ruiz1

1 Es filósofo e investigador social. Licenciado en filosofía y maestro en
Trabajo Social con orientación en Proyectos Sociales por la UANL y Doctorando en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la
Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Nacional Autónoma de
México. Desde 2011 se desempeña como docente en la Facultad de Filosofía
y Letras de la UANL, y desde el 2016 es Secretario Técnico del Instituto de
Investigaciones Sociales de la UANL. Actualmente es miembro del Cuerpo Directivo de la Comunidad Filosófica Monterrey A. C., y del Grupo de investigación “Identidad y diferencia desde el pensamiento filosófico: debates sobre la
sociedad, la cultura y la política contemporáneas”. Sus áreas de especialización
e interés social: los estudios de género de los hombres y las masculinidades, la
educación filosófica, la ontología social, la interculturalidad, los derechos humanos y la participación ciudadana. Dirección postal: Ruperto Martínez 1901,
edificio 13, departamento 12, Desarrollo Urbano Reforma, Monterrey, Nuevo
León. C.P. 64010; Correo electrónico: felr_1999@yahoo.com

202

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Resumen: El texto que aquí se presenta narra la historia de vida de
un indígena zoque radicado en el estado de Nuevo León. Esta historia
es religada a un imaginario sociocultural que está presente en la novela Nada menos que todo un hombre del filósofo Miguel de Unamuno. En la
parte final se integra una breve síntesis analítica de esta historia interseccionada a partir de categorías derivadas de la lectura antes descrita
y de las masculinidades y estudios de género de los hombres. Este trabajo pretende incitar, mediante un recurso transdiciplinar, una serie de
reflexiones respecto a la situación que los hombres indígenas viven en
la ciudad y de las vicisitudes existenciales que implica el ver conflictuadas sus masculinidades en contextos donde no se organizan ni de la
misma manera ni bajo los mismos preceptos culturales.
Palabras clave: transdisciplina, masculinidades, historia de vida,
indígenas.
Abstract: The text presented here tells the life story of a Zoque indigenous living in the state of Nuevo León. This story is related to a
sociocultural imaginary that remains in the novel Nothing Less than a
Whole Man by the philosopher Miguel de Unamuno. In the final part,
a brief analytical synthesis of this intersected story is integrated from
categories derived from the reading described above and from the masculinities and gender studies of men. This work aims to incite, through
a transdisciplinary resource, a series of reflections regarding the situation that indigenous men live in the city and the existential vicissitudes
involved in seeing their masculinities conflicted in contexts where they
are not organized in the same way or under the same cultural precepts.
Keywords: transdiscipline, masculinities, life history, indigenous.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Introducción
En México la mayor parte de las personas indígenas que migran lo
hacen en busca de mejores oportunidades para vivir. Al contrario
de tales expectativas, en las ciudades esas personas suelen vivir en
contextos precarios y de vulnerabilidad; sus necesidades no son
del todo satisfechas, sufren discriminación por su origen étnico
y son estigmatizadas como intrusas. Esta adversidad implica no
sólo desarraigo con su entorno social, sino desagrado, frustración
y desesperanza. Sin embargo, y a pesar de tal panorama, es de
destacar la voluntad de muchos individuos por tratar de superarlo
y vivir de la mejor manera posible.
El texto que aquí se presenta tiene el propósito de relatar
la vida de un sujeto que, a partir de su singularidad, comparte
con otros una determinada forma de ser hombre indígena en una
sociedad que le conflictúa sistemáticamente y que, por ende, ve
pasivamente resignificada su masculinidad de manera constante.
En principio, se aborda la presencia de indígenas
en Nuevo León para la que se despliegan señaléticas que
indican y configuran en el imaginario social su situación ahí.
Posteriormente se relata la vida de un hombre zoque de mediana
edad que personifica características identitarias compartidas con
muchos otros que, como él, han salido de su lugar de origen y
por distintas razones (entre ellas las antes enumeradas) llegaron
a asentarse en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM). La
recuperación de su propia voz signa con su particularidad el
destino de este documento circunscribiéndolo a su existencia
y realidad. Así, la orientación metodológica es cualitativa: más
que intentar obtener información generalizable, pretende re204

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

conocerle a él en específico. También en razón de eso es que el
abordaje recurrido fue la historia de vida (HV). La selección del
sujeto se efectúo discrecionalmente, a partir de su relevancia y
correspondencia con cierta caracterización común (aunque no
con fines de generalización) de un fenómeno que se sustrae de
distintos individuos en condiciones similares, lo que permite
conocer el impacto que tales condiciones tienen en sus vidas.
En el apartado final se anuda la narrativa biográfica
aquí presentada con la perspectiva metodológico-teórica
que antes se ha descrito y se extienden resultados, lejos de la
intención de ser conclusivos pero sí tendientes a presentar este
documento como una investigación transdisciplinar científica,
útil y pertinente para estudios similares y como insumo de
información para los procesos de visibilización de las personas
indígenas en Nuevo León.
Indígenas en Nuevo León
El estado de Nuevo León de la República Mexicana es una región
de alta recepción migrante, del total de su población actual
compuesta por 5,784,442 habitantes, el 23 %, correspondiente
a 1,319,964 habitantes, es originario de otro lugar (INEGI,
2021). Así también representa el tercer polo urbano nacional
más significativo en recepción de migrantes indígenas y su tasa
de crecimiento anual (10 %) es de las más grandes en el país
(CDI, 2010). En este contexto, la población indígena también
ha aumentado significativamente en las últimas décadas en este
estado (CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; INEGI, 2016;
INEGI, 2021).
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Con base en los datos de la Encuesta Intercensal 2015 del
INEGI (2016), se conoce que, en términos de autoadscripción, las
personas que se asumían totalmente como indígenas en Nuevo
León serían 352 mil 282, lo que, para ese año, representaba el 6.88
% de su población total (5,119,504); parcialmente se autoadscribían
como indígenas 58 mil 874, lo que significa 1.15 % del total en la
entidad. En suma, y en estos términos, tenemos que en Nuevo
León, total o parcialmente, 411 mil 156 personas, se autoadscribían
como indígenas, lo que representa el 8.03 % de la población total
del estado. Bajo otros términos de identificación (población
hablante de lengua indígena mayor de 3 años) y con base en los
datos del Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI (2021),
tenemos que, en el estado de Nuevo León, habitan 77,945 personas
indígenas, lo que representa el 1.34 % de su población total.
En su proceso migratorio, la mayoría se ha asentado en
alguno de los municipios del Área Metropolitana de Monterrey
(CDI, 2010; CONAPO, 2014; INEGI, 2014; e INEGI, 2016), aunque
recientemente comienzan a ubicarse en municipios periféricos
como Zuazua, Pesquería, El Carmen y Marín (CDI, 2016); migran
principalmente en busca de mejores oportunidades de desarrollo
social: vivienda, seguridad, empleo, educación, salud, entre otras
(López, 2021). La mayor parte vive en Nuevo León en condiciones
de marginación, pobreza y discriminación (CONAPRED, 2011).
Aunque estas condiciones son desfavorables, en general se
descarta el regreso a su lugar de origen, en tanto que en éste
tampoco existen suficientes oportunidades para su desarrollo
y en Nuevo León ya cuentan con un determinado patrimonio;
además, en muchos casos, sus hijos e hijas han nacido y hacen ya
su vida en Nuevo León (López, 2021).
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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Las lenguas indígenas más habladas en el estado de Nuevo
León son el náhuatl, el huasteco, el zapoteco y el otomí (INEGI,
2021). En el caso específico de las personas hablantes de zoque u
O’ de püt, como los propios hablantes nombran su idioma (INPI,
2020), su presencia en el estado es apenas observable: datos
recientes identifican alrededor de tres centenas (INEGI, 2021).
Ser hombre indígena en la ciudad
La condición étnica y de género de nuestro sujeto de estudio
requiere una comprensión por lo menos sucinta de las
determinaciones, construcciones y adaptaciones que él y otros
como él han debido transitar. Para ello se presentan las siguientes
circunspecciones teóricas.
Los seres humanos como sujetos genéricos configuran
sus identidades, prácticas y relaciones a partir de construcciones
sociales y no de determinaciones naturales (Núñez, 2017); dichos
constructos son simbolizados por cada sociedad organizada
desde su subjetividad, estableciendo así el tipo de relación y
convivencia que tal sociedad instituye entre y para sus miembros.
Así, los individuos personifican los papeles y atributos sociales
impuestos y asignados para cada quien, entre ellos se encuentran
los de género (Huerta, 1999). Tales roles se traducen en conductas
específicas: los hombres desempeñan actividades en las que el uso
de la fuerza, la racionalización y la agresividad están implícitas
y, por otro lado, las mujeres se ocupan de las responsabilidades
destinadas al cuidado del hogar y de los hijos, de la tutela de
las emociones y de los sentimientos (Garda, 2006) –entre otros
aspectos.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-6

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La masculinidad se interioriza en los hombres a lo largo de
un proceso de socialización en el que se fomentan comportamientos
y convicciones pertenecientes a un colectivo que ostenta fuerza,
poder y autoridad, y se les prepara para ejercerlas a su vez
(Ramos, 2006). Así, los hombres se reconocen pertenecientes
a contextos y realidades con diversidades culturales, clasistas,
étnicas, lingüísticas, etarias, sexuales, laborales, territoriales
(Serrano &amp; Pacheco, 2011). En este proceso, en el que intervienen
distintos actores sociales: padres, familia, escuela, amigos, medios
de comunicación, etcétera (Keijzer, 2001), la masculinidad es
grabada en los cuerpos de los hombres, en sus relaciones y en
todas sus prácticas (Rosas, 2008): ser hombre es resultado de un
proceso formativo (Guiza, 2010).
Ahora bien, tal masculinidad no es una sola ni estática
y no tiene “un significado fijo ni trascendente” (Núñez, 2017:
37). En lo cotidiano perviven diferentes tipos de masculinidad
(Connell, 2010), éstos se edifican a lo largo de la trayectoria
de vida y van ajustándose según vicisitudes propias de cada
individuo y de su entorno social. En concreto, la identidad
masculina es el resultado de significados, normas, valores
y códigos de conducta que se imputan a los hombres en una
sociedad y tiempo determinados.
De manera similar al ámbito identitario de lo genérico, las
identidades étnicas refieren a valores y prácticas que describen
a los sujetos que las autoadscriben y distinguen, en general,
a sus grupos culturales o comunidades. En este ámbito tal
identificación involucra aspectos tangibles como el territorio,
alimentación, vestimenta, por mencionar algunos; e intangibles:
lengua, tradiciones, usos y costumbres, etcétera. Así, la etnicidad
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es una herencia donde cada uno de sus componentes reafirma su
patrimonio cultural (Segato, 2002).
Pero esta herencia no sólo deviene en riqueza, sino
también, en el mundo en general, se encuentra sujeta a problemas
de marginación, exclusión y discriminación. Estas dificultades
se acentúan en las personas que migran de territorio. En el caso
de quienes migran a la ciudad, ser indígena implica una lucha
constante contra una posible muerte cultural.
En síntesis, las identidades humanas son subjetividades
inacabadas, las personas se adscriben a ellas ―libremente o
no, conscientemente o no― por lo que les tipifican singular
y grupalmente y les diferencian de los demás. Como procesos
constituyentes, son dinámicas, cambiantes. Los hombres
indígenas, socializados en contextos tradicionales, cuando
migran se insertan en una cultura ajena que transforma, en mayor
o menor medida, su identidad.
En el caso que se presenta, para este zoque migrante el
reconocerse como parte de un grupo étnico implica una serie de
vulnerabilidades que, desde la adversidad y bajo el hábito de la
masculinidad, son vivenciadas a través de los distintos saberes,
voluntades, adscripciones y preferencias que se han adquirido
―y siguen adquiriéndose― a lo largo de la vida. Quizá ser
hombre indígena en una ciudad no sea el espectro de mayor
vulnerabilidad social que una persona pueda vivir: la condición
de mujer, discapacidad, cárcel e infancia podrían ser otras que, en
casos específicos y bajo enfoques problematizadores concretos,
adquirirían mayor urgencia de atención. Sin embargo, al no ser la
pretensión de este trabajo el jerarquizar así el complejo entramado
social, no deja de ser sumamente interesante el describir, conocer y
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

aprehender las experiencias que ha vivido, interseccionado por tales
condiciones, un sujeto como él. Las dimensiones étnica y de género
se constituyen como transversales al entendimiento fenoménico de
lo que involucra existir siendo zoque en Nuevo León.
Metodología
La planeación de este trabajo, la construcción de la narrativa
biográfica y la perspectiva que orienta su posterior análisis se
sostuvieron desde un enfoque cualitativo y transdisciplinar. Es
cualitativo porque se centra en el entendimiento del significado
de las acciones de los seres humanos (Cuenya &amp; Ruetti, 2010);
explora la comprensión de los fenómenos y la experiencia
subjetiva (Tarrés, 2008); y tiene por objeto el reconocimiento
de la complejidad de sus hábitos: “cómo las personas viven,
experimentan, interpretan y construyen los significados del
mundo social, y cómo estos son integrados en la cultura, el
lenguaje y las acciones de los actores sociales” (Flick, 2007, p. 41).
Y es transdisciplinar porque, tomando “en cuenta que todas las
disciplinas científicas tienen relaciones con otras” (Flax, 2014,
p. 33), partimos de la consideración de que tales articulaciones
disciplinares permiten, y legitiman el traslado de herramientas
conceptuales entre esas disciplinas (Flax, 2014).
En este marco, la estrategia de abordaje que se utilizó es la
Historia de Vida (HV), porque la intención se finca en “resaltar la
dimensión temporal de los procesos sociales, comprender cómo
la realidad se construye socialmente a partir de la dotación de
significados a las experiencias de vida, y reflexionar sobre el papel
de la memoria en la construcción de las identidades sociales”
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

(Chávez, 2014, p. 18). La HV es un método que intenta resolver
interrogantes de investigación, el término se utiliza también
para referirse a los textos elaborados usando dicho método. Para
el antropólogo Guillermo Núñez (2009) las HV no sólo son un
vehículo de recolección de información, sino también funcionan
como resultados concretos del proyecto de investigación y
deben asumirse como documentos de valor intrínseco “por ser
testimonios de una persona y de un momento histórico y social
y porque permiten a las y los lectores ampliar sus conocimientos
sobre otras realidades humanas” (Núñez, 2009, p. 19).
Este enfoque narrativo no sólo trabaja con los datos vitales
de cada individuo, sino que a partir de ellos incluye experiencias
“desde los sentidos y significados que tienen para los que las viven.
(…) Lo que cada sujeto enuncia está articulado por los recuerdos,
lo cual implica olvidar, seleccionar y establecer secuencias,
causalidades y reiteraciones; estos recuerdos nos hablan de la
percepción que de sí mismo tiene cada uno de ellos” (Chávez,
2014, p. 18). Este método implica una fuerte intromisión en la
vida de las personas pues remueve estos “recuerdos y emociones
y suscita una reflexión profunda sobre la propia existencia”
(Núñez, 2009, p. 459). Por tanto, y por no ser de interés más que
anecdótico, se tuvo la precaución de procurar la confidencialidad
e intimidad del sujeto lo que condujo a ocultar no sólo su nombre
sino incluso algunos de los detalles y entornos que le volviera
identificable.
Así, la HV permite tender, por un lado, distintos hilos
conductores o ejes temáticos y “su entramado complejo en la
vida de una persona y, por el otro, visualizar la manera en que
la estructuras sociales condicionan determinadas situaciones y
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

acciones en la vida” (Núñez, 2009, p. 17). Por lo tanto, son también
“historias sociales que permiten conocer las fuerzas familiares,
comunitarias, regionales y nacionales que condicionan las vidas
de los sujetos” (Núñez, 2009, p. 18). Es por ello que la HV forma
parte de un proyecto más amplio de conocimiento que no sólo
es útil para comprender los orígenes sociales de los problemas
del entrevistado, sino que tal conocimiento también aporta
información para superarlos o trascenderlos (Núñez, 2009).
Para la construcción de esta HV se asoció esta perspectiva
metodológica con un imaginario cultural que se revela en la novela
corta Nada menos que todo un hombre (obra escrita por el filósofo
bilbaíno Miguel de Unamuno y Jugo).2
Miguel de Unamuno vivió entre los años 1864 y 1936, su
labor académica y política reflejó sus orientaciones intelectuales: formado en un contexto positivista, desfiló por una juvenil
adscripción al socialismo y al final se decantó por un vitalismo o
existencialismo agnóstico (Urrutia, 1997). Fue un filósofo español que vertió gran parte de su pensamiento a través de distintos
dispositivos; su obra escrita se extiende por igual en ensayos, novelas ―o nívolas, como él les asumió-, (Unamuno, 1958), poesía,
teatro, artículos periodísticos, cartas, discursos, etcétera.3
2 Miguel de Unamuno. (1958). Obras completas. Tomo IX. Novelas, II y Monodiálogos. Barcelona: Afrodisio Aguado &amp; Vergara.
3 Además de las innumerables ediciones de sus libros y de distintas
selecciones y compilaciones, sus obras completas han encontrado hasta ahora
preservación en, por lo menos, cuatro ediciones distintas: Publicaciones de la
Residencia de Estudiantes (7 volúmenes impresos de 1916 a 1918), Afrodisio
Aguado &amp; Vergara (16 tomos impresos de 1950 a 1963), Editorial Escélicer (9
tomos impresos de 1966 a 1970) y Biblioteca Castro (10 tomos impresos y publicados en 1995).

212

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Su pensamiento, al ser tan extenso, puede considerarse de
difícil clasificación; sin embargo, las dificultades de aprehenderlo
no estriban tanto en su extensión como en la condición de cambio
y contradicción implícita en toda su obra. Tales mudanzas
no sugieren dispersión sino más bien una clara intención de
permanecer en tal diversidad, por lo que para un estudioso suyo
como Julián Marías (1997), la obra de Unamuno constituye en su
diversidad literaria y filosófica “la más perfecta unidad” (18).
Para este filósofo español los seres humanos somos, en
esencia, cambiantes, contradictorios y agónicos: “Sus agonistas,
es decir, luchadores ―o si queréis los llamaremos personajes―,
son reales, realísimos, y con la realidad más íntima, con la que se
dan ellos mismos, en puro querer ser o en puro querer no ser, y
con la que le den los lectores” (Unamuno, 1958, p. 415). Su obra es
claro ejemplo de esta constante metamorfosis agónica.
Los personajes que diseña Unamuno no son enteramente
invención,4 son una extensión de su realidad íntima, de una
realidad que surge en su mente, que es parte de una intrahistoria
que se configura en lo común, por ello sus “agonistas” no son
personajes de ficción, sino reflejo de su ser individual y colectivo.
Para Julián Marías (1997) estas vidas ficticias “son historias,
tienen una leyenda, algo que acontece —y no simplemente
está— en el tiempo, algo que se puede contar, que puede ser tema
de una narración; tienen, pues, biografía” (31). Así, estos entes
4 Lo que bien visto, incluso en aquellas fantasías que se supondrían
tan distantes de la realidad, los personajes siempre poseen algo de ella, de la
realidad que se cuela en la obra a través de las anécdotas, de los conflictos, de
los afectos, de las interacciones sociales, o incluso de la realidad íntima vivida
que se muestra deducida, filtrada y expresada por el autor a través de las emociones que impregnan su obra, ¿cómo podría ser de otra manera?
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

literarios, en tanto tienen una estructura y una lógica interna que
los determinan e individualizan (Marías, 1997), tratan siempre de
un personaje en el que el individuo importa, pero que en el fondo
es lo de menos: “lo que constituye su núcleo es un ‘caso’, y un
modo de reaccionar ante él, un ‘papel’ (Marías, 1997, p. 42)” que
los define, a su vez, como un “caso” con valor genérico, universal.
Así nos lo cuenta:
Si quieres crear, lector, por el arte personas, agonistas-trágicos,
cómicos o novelescos, no acumules detalles, no te dediques a
observar exterioridades de los que contigo conviven, sino trátalos, excítalos si puedes, quiérelos sobre todo, y espera a que
un día —acaso nunca— saquen a luz y desnuda el alma de su
alma, el que quieren ser, en un grito, en un acto, en una frase, y
entonces toma ese su momento, mételo en ti y deja que como
un germen se te desarrolle en el personaje de verdad, en el que
es de veras real. Acaso tú llegues a saber mejor que tu amigo
Juan o que tu amigo Tomás quién es el que quiere ser Juan o el
que quiere ser Tomás o quién es el que cada uno de ellos quiere
no ser. (Unamuno, 1958: 420)

En este marco puede extenderse este puente entra la novela
y la HV. Aunque en la segunda, sin duda, la mayor pretensión sea
la de conocer la historia de una persona, en la novela el enfoque
“en su sentido más riguroso viene exigido imperiosamente por
el tema” (Marías, 1997, p. 46). En un relato biográfico podemos
localizar una crónica de los hechos que acontecen al personaje en
sucesión temporal como sucesos ocurridos en el mundo, y nada
más. Así, se ignora al personaje mismo porque “aunque sepamos
todo lo que le ocurrió; en rigor, lo que no sabemos es a quién le
sucedió todo aquello; el hombre biografiado aparece sólo como
el punto de enlace de todos esos acontecimientos; no es más que
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una simple localización” (Marías, 1997, p. 46). Aprehendemos del
personaje sólo “una multitud de cosas que se dieron en su vida.
Pero de esta vida, de lo que hizo con ellas y éstas lo hicieron, de
eso, repito, no sabemos nada. Es perfectamente vacío cuanto se
nos diga de un hombre entendido como cosa” (Marías, 1997, p.
46). Es aquí donde la novela adquiere su mayor utilidad en tanto
que lo esencial no es ya la atención exclusiva sobre una persona,
sino “el modo de esa atención, en el que se nos dé la narración
viviente de su historia, de ella misma, conforme se va haciendo,
movida por las raíces de su personalidad, en su vida” (Marías,
1997, p. 47).
De esta manera, y por estos medios, el ser humano real
deviene en símbolo, pero entendiendo y aceptando que también
un símbolo puede devenir en un ser humano real ―quiera serlo
o no―. Así, hasta un “concepto puede llegar a hacerse persona”
(Unamuno, 1958, p. 419). Y todo esto es porque a “un hombre de
verdad se le descubre, se le crea, en un momento, en una frase,
en un grito. (…) Y luego que le hayáis así descubierto, creado, lo
conocéis mejor que él se conoce a sí mismo acaso” (Unamuno,
1958, p. 419). Y de esto es de lo que se trata, de descubrir a un
hombre de verdad, quizá no para conocerle a él del todo, y quizá ni
siquiera para reconocer en él a uno mismo, pero sí para identificar
en él, algo del sedimento que nos queda al pasar-siendo y que, por
ende, nos da continuidad.
Respecto a cómo utilizaré esta obra, espero explicarme
mejor tras presentar una breve síntesis de ella. Es este un relato
trágico que presenta un conflicto profundamente existencial:
Julia Yáñez es una hermosa mujer a quien su padre, para evitar
la bancarrota, obliga a contraer matrimonio con Alejandro
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Gómez, un hombre rico y mayor que ella. Alejandro, aunque “se
ha hecho a sí mismo”, es un hombre misterioso, no se conocen
ni sus antecedentes ni el origen de su riqueza. Al casarse, Julia
empieza a sentir una especie de amor obsesivo, o más bien,
empieza a surgir en ella una incertidumbre sobre la naturaleza
de sus emociones hacia él y una enorme frustración ante el
desconocimiento de los sentimientos de Alejandro hacia ella. A
él le gusta presumir la belleza de su esposa, así que la rodea de
lujos, se instalan en una gran casa y empiezan a frecuentar a las
personas de clase acomodada. Julia queda pronto embarazada
y se convierte en madre de un varón. Ella esperaba que, con la
paternidad, Alejandro fuera menos hermético con sus emociones,
pero no sucede así. Derivado de las tertulias con la alta sociedad,
Julia empieza a ser cortejada por un conde, quien, desafortunado
en su vida conyugal, se convierte poco a poco en su confidente y
consigue seducirla. Para Alejandro, este conde no representa un
mayor peligro, apenas lo llega a considerar como un animal de
compañía. Cuando empiezan las habladurías, Alejandro estalla
en furia y ve inadmisible que esto le suceda a quien se considera
“todo un hombre”. En medio de todo un conflicto marital donde
Julia se ve incluso obligada a “curarse” en un manicomio, ella sigue
desplegando un amor obsesivo por Alejandro. Al retractarse de
cualquier tipo de falta marital, Julia salé del sanatorio y Alejandro,
en un arrebato emocional le declara a ella su amor profundo
y su entrega total. Todo esto quebranta la salud de Julia y cae
gravemente enferma. Alejandro, desesperado, busca por todas
las vías posibles, incluso las religiosas, alguna posibilidad que la
sane. Pero no sucede así, ella muere entre lamentos de su marido
y él, tras despedirse de su hijo, termina con su vida.
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Alejandro Gómez, protagonista de esta obra, con
algunos reajustes y adaptaciones, podría ubicarse sin embozos
en cualquier contexto contemporáneo de nuestras distintas
realidades sociales iberoamericanas. Ahora bien, que se preserven
estas características masculinas en nuestro presente, y que en
este trabajo se destaquen, no implica la condición moral de que
estas masculinidades sean óptimas o deseables en un contexto
sociocultural que ―en efecto― demanda mayores igualdades
y libertades para el ejercicio de convivencias mejores. No es
una intensión glorificadora ni socializante la que me mueve a
incorporar esta narrativa. Tampoco la censura. Simplemente
es por el reconocimiento de una condición común que, entre
hombres, pueda ser considerada como una condición constante,
como un sedimento que permanece y sea parte de lo que a un
hombre lo hace ser lo que es “uno y no otro, el que es y no el que
no es” (Unamuno, 1958, p. 265). Escudriñar en los interiores
de la subjetividad masculina y en todo aquello que les hace ―
consciente e inconscientemente― ser lo que son, me parece
también importante (aunque quizás menos urgente) que la
orientación de los trabajos de intervención realizados para la
atención, prevención y eliminación de la violencia que se ejerce
desde la hombría. En todo caso, y sin menoscabo de las enfoques
que otros realicen en los entendimientos de las masculinidades,
este tipo de transdisciplinariedades resultan pertinentes, en tanto
que lo literario no sólo es un mecanismo de socialización, sino un
depósito donde se concentra ―también― nuestro ser humanos y
―para este caso― evidencian las maneras como, en lo cotidiano,
se intersectan nuestras identidades masculinas preservando un
tronco común.
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Más que categorías analíticas, en esta obra literaria es
posible reconocer tradiciones e identificaciones de una época
distante5 que asimila a sus hombres con características no sólo
afines a las cualidades masculinas predominantes en nuestra
actualidad, sino también registra aquellas que se encuentran
profundamente inscritas en nuestro imaginario sociocultural.
Después de un análisis exegético de la obra, y desde la perspectiva
metodológica propuesta, se desprenden (en tanto resultan
relevantes y pertinentes para el enfoque de este trabajo) las
siguientes categorías (Unamuno, 1958):
Hombría:

En la obra existe la consideración femenina
de que sólo los hombres tienen talento (en
menoscabo de ellas): “—¡Y qué le voy a
hacer, Victorino! Ilústrame tú, que eres aquí
el único de algún talento” (473). Por ello se
abandonan a las voces interiores intrahistóricas
que ordenan lo que un hombre de verdad es:
“Miró entonces a aquel hombre, mientras una
voz le decía: ‘¡Este es un hombre!’” (482).
Esta voz interior la estremecía ante la
figura idealizada de ser hombre: “(…) ante
él sentíase sobrecogida, mientras una voz
misteriosa, brotada de lo más hondo de sus
entrañas, le decía: ‘¡Este es un hombre!’ Cada
vez que Alejandro decía yo, ella temblaba. Y
temblaba de amor, aunque creyese otra cosa o
lo ignorase” (484).
Para Julia, los hombres rudos y herméticos
(los hombres de verdad) generan al mismo

5 Nada menos que todo un hombre es una novela que fue escrita en 1916
como parte de un conjunto (Tres novelas y un prólogo).

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tiempo amor y terror en una mujer, un
hombre no enamora ni compra a una mujer:
la conquista. “Julia, no quería querer a aquel
aventurero, que se había propuesto tener
por mujer a una de las más hermosas, y hacer
que luciera sus millones; pero, sin querer
quererle, sentíase rendida a una sumisión que
era una forma de enamoramiento. Era algo
así como el amor que debe encenderse en el
pecho de una cautiva para con un arrogante
conquistador. ¡No la había comprado, no!
Habíala conquistado” (483).
Cosificación
de la mujer:

Para los padres de Julia, a la belleza femenina
debe sacársele todo el provecho que en un
hombre como Alejandro puede conceder:
“¿Pero y qué quieres que haga? (…) Pensar
con juicio, y darse cuenta, de lo que tiene con
su hermosura, y saber aprovecharla” (473).
La honra femenina, travestida en valor y
tesoro familiar, debe capitalizarse: “¡No, no
lo entiendes! La honra, ¿lo oyes?, la honra
de la familia depende de su casamiento. Es
menester que se haga valer” (473).

Jerarquía sexual:

Se establece una jerarquía entre los géneros
donde el hombre posee a la mujer. Él deja
claro que su voluntad es absoluta, que lo que
se propone lo consigue. Ella se asume como
salvadora de él: “‘Usted acabará siendo mía.
Alejandro Gómez sabe conseguir todo lo que
se propone’. Y al leerlo, se dijo Julia: ‘¡Este es
un hombre! ¿Será mi redentor? ¿Seré yo su
redentora?’” (480).
Alejandro se vestía de una forma monótona,
humilde, “borrosa, [le] “costaba cambiar de

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

vestidos, [podría decirse que el día] en que
estrenaba un traje se frotaba con él en las
paredes para que pareciese viejo. En cambio,
insistía en que ella, su mujer, se vistiese con la
mayor elegancia posible y del modo que más
hiciese resaltar su natural hermosura. No era
nada tacaño en pagar; pero lo que mejor y más
a gusto pagaba eran las cuentas de modistos y
modistas, eran los trapos para su Julia” (485).
Ella era su objeto, la joya fruto de su esfuerzo,
con la que él sólo relucía por el logro de su
posesión. La ostentaba, y como su dueño, no
temía perderla: “Recreábase en que las gentes
se quedasen mirando a su mujer, y si ella a su
vez, coqueteando, provocaba esas miradas”
(486). Él era su amo y ella su esclava: “alma de
esclava de harén, de esclava favorita, de única
esclava, pero de esclava al fin” (486).
Autoconciencia
del yo:

Su conciencia de yo es tan fuerte que
estructura toda su identidad a partir de la
autoridad e importancia que delega para sí:
“¡Y había que oír cómo pronunciaba yo! En
esta afirmación personal se ponía el hombre
todo.” 479.
Su regocijo mayor era haberse construido
a sí mismo venciendo a la adversidad de un
contexto precario y de un futuro incierto.
Era tal su fuerza que, habiendo roto con el
mundo, se declaraba a sí mismo totalmente
autónomo: ¿Familia? -dijo Alejandro-. Yo no
tengo hoy más familia que tú, ni me importa.
Mi familia soy yo, yo y tú, que eres mía. (…)
Mi familia empieza en mí. ¡Yo me he hecho
solo!” (486).

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Un hombre que es dueño, no cela, por lo
menos no un hombre que se siente totalmente
seguro de sí mismo, como Alejandro: “Los
celos son cosa de estúpidos. Sólo los estúpidos
pueden ser celosos, porque sólo a ellos les
puede faltar su mujer. ¿Pero a mí? ¿A mí? A mí
no me puede faltar mi mujer” (488). “Después
de haberme conocido y de saber, gracias a mí,
lo que es un hombre, no puedes ya querer a
otro, aunque te lo propusieras” (500).
Trabajo:

Alejandro era un hombre que se ha hecho
a sí mismo a base de voluntad y de trabajo:
“Nada que de veras me haya propuesto, he
dejado de conseguir” (479). Era un hombre
de proyectos ambiciosos. Provenía de cuna
humilde y le gustaba alardearlo. Su dinero le
habría puertas, no sólo porque para eso sirve,
sino porque sabía utilizarlo: “Con dinero se
va a todas partes—solía decir. —No siempre,
ni todos—le replicaban. — ¡Todos, no; pero
los que han sabido hacerlo, sí! Un señoritingo
de esos que lo ha heredado, un condesito o
duquesín de alfeñique, no, no va a ninguna
parte, por muchos millones que tenga; ¿pero
yo? ¡Yo! ¿Yo, que he sabido hacerlo por mí
mismo, a puño? ¿Yo?” (479).

Masculinidades:

Hay distintos tipos de hombres; ser todo un
hombre como Alejandro no es algo habitual,
abundarían más los hombres incompletos,
mequetrefes a los que “es muy natural que
le engañe su mujer” (491). Y aunque de
Alejandro no pueda decirse sino que sea
del tipo de hombres duros, “incapaces de
querer, pero que exigen que se les quiera, y

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221

�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Homosocialización:

creen tener derecho al amor y a la fidelidad
incondicionales de la pobre mujer que se les
rinda” (494), desprecia a los otros distintos
a él que viven con su hombría mutilada y que
su completitud la sustituyen con títulos y
abolengos: “Ustedes son de un mundo y yo
de otro. Ustedes vienen de padres ilustres, de
familias linajudas... Yo, se puede decir que no
he tenido padres ni tengo otra familia que la
que yo me he hecho. Yo vengo de la nada, y no
quiero entender esas andróminas del Código
del honor” (497). No era esa hombría la propia
de su mundo, y la despreciaba por insulsa:
“—¿Caballero yo? ¿Yo caballero?—exclamaba
él—. ¿Yo? ¿Alejandro Gómez? ¡Nunca! ¡Yo no
soy más que un hombre, pero todo un hombre,
nada menos que todo un hombre!” (498).
Su amor a sí mismo construido sobre una
férrea voluntad basada en el olvido de un
“recuerdo [de su] vida toda, aquella vida que
ocultó a todos, hasta a sí mismo. Y llegó a su
niñez terrible y a cómo se estremecía bajo los
despiadados golpes del que pasaba por su
padre” (517). No, a él no podía fallarle nadie.

Amor:

222

Julia tenía todo lo que él le daba pero no
tenía certidumbre de su amor: ‘¿Me quiere
o no me quiere?—se preguntaba—. Me
colma de atenciones, me trata con el mayor
respeto, aunque algo como a una criatura
voluntariosa; hasta me mima; ¿pero me
quiere?’ Y era inútil querer hablar de amor,
de cariño con aquel hombre. Para Alejandro
esas cosas eran necedades: “Esas son cosas
de novelas” (484), “ya te he dicho que no
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

me gustan frases de novelas sentimentales.
Cuanto menos se diga que se le quiere a uno,
mejor” (487). Un hombre se construye como
tal desde la realidad concreta, sin las fantasías
e irrealidades propias de los atributos
que considera femeninos: “¡Yo no vivo de
apariencias, sino de realidades!” (496).
Paternidad:

Trascender en un hijo varón es fundamental
para un hombre así. Con su arribo, el lazo
de la vida se extiende más allá del cuerpo
individual y se sigue siendo en el otro que
le desciende: “Lo esperaba. Ya tengo un
heredero y a quien hacer un hombre, otro
hombre como yo. Le esperaba” (489). Él,
siendo padre, ya no estaría solo: “Ahora tengo
ya familia, y quien me herede y continúe mi
obra” (490). Y lo amaba, aunque la expresión
de ese amor se la guardaba para sí, o mejor
dicho, la silenciaba porque la considera
inapropiada: “El padre rehusaba besar al hijo.
‘Con eso de los besuqueos no se hace más que
molestarlos’, decía. Alguna vez lo tomaba en
brazos y se le quedaba mirando (489)”. Y si
tal amor estallara en un beso, tal expresión
sería respondida con asombro, cuando no
con cierta dosis de rechazo: “el niño, que no
estaba hecho a los besos de su padre, que
nunca recibiera uno de él, y que acaso adivinó
la salvaje pasión que los llenaba, se echó a
llorar” (517).

Muerte:

Alejandro, el hombre fuerte, creador de su
propio mundo, no puede controlar su creación
porque éste no es una acción unilateral sino
un proceso de adaptación mutua del que él

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

no es consciente hasta el final. Y cuando la
muerte llega, exigiendo la vida de la amada,
se revela indefenso, destituido de su poder
y dado por completo a un amor que siempre
estuvo ocultando: “Bueno, y al fin, dime,
¿quién eres, Alejandro?—le preguntó al oído
Julia. —¿Yo? -¡Nada más que tu hombre..., el
que tú me has hecho! (517). Su solidez no era
inquebrantable, frente a la muerte inminente,
Alejandro apreció la erupción descontrolada,
viva, de “algo que nunca antes en él viera;
[se] le descubrió un fondo del alma terrible
y hermética que (…) guardaba celosamente
sellado. Fue como si un relámpago de luz
tempestuosa alumbrase por un momento
el lago negro, tenebroso de aquella alma,
haciendo relucir su sobrehaz. Y fue que
vio asomar dos lágrimas en los ojos fríos y
cortantes como navajas de aquel hombre.
Y estalló: ‘iPues no he de quererte, hija mía,
pues no he de quererte! ¡Con toda el alma, y
con toda la sangre, y con todas las entrañas;
más que a mí mismo! Al principio, cuando
nos casamos, no. ¿Pero ahora? ¡Ahora sí!
Ciegamente, locamente. Soy yo tuyo más
que tú mía (508-509). Y aun cuando siempre
se habría creído autosuficiente, poderoso,
clamó por ayuda para salvar la vida de ella:
“¡Sálvemela usted, sea como sea! ¡Toda mi
fortuna, todos mis millones por ella, por su
vida! (…) —¡Mi vida, mi vida por la suya! ¿No
sabe usted hacer eso da la transfusión de la
sangre? Sáqueme toda la mía y désela a ella.
Vamos, sáquemela” (514-515). “No; mi mujer
no puede morirse. Antes me moriré yo. A ver,
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que venga la muerte, que venga. ¡A mí! ¡A mí la
muerte! ¡Que venga!” (515-516).
Y no pudo soportarlo, ante su impotencia,
desvió su fuerza hacia la violencia, y, en un
acto de dolor, ultimó su existencia, no podía
permitirse más, y a una gesta heroica, de esas
en las que los hombres se conmueven, dedicó
su muerte: “Mi sangre por la tuya – le dijo,
como si le oyera, (…). La muerte te llevó. ¡Voy
a buscarte!...” (518).
En la parte final, integro una breve síntesis analítica de
esta historia interseccionada a partir de estas categorías. Esta
síntesis pretende inducir a una reflexión a la luz de la situación
que las personas indígenas viven en la ciudad y las vicisitudes
que implican para el ejercicio existencial de un hombre que ve
conflictuada su masculinidad en contextos donde ella no se
organiza ni de la misma manera ni bajo la misma pretensión.
Historia de Humberto: un indígena zoque en la ciudad
“Hola, mi amigo”. Estas fueron las primeras
palabras que me dirigió Humberto. Lo conocí
hace diez años en una tarde de sábado en
la Alameda6. Me encontraba parado a la
6 La Alameda Mariano Escobedo se encuentra en el primer cuadro
del centro de Monterrey. Es un espacio público a donde, entre otras, suelen
acudir personas desempleadas entre semana y personas indígenas los fines
de semana. Respecto a la importancia de este espacio y de las vicisitudes
que implica su apropiación por parte de las personas indígenas en Nuevo
León. Cfr. Adela Díaz (2009). Migración indígena y apropiación del espacio
público en Monterrey. El caso de la Alameda. Monterrey: Centro de Estudios
Históricos de la Universidad de Monterrey, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras de
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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

sombra de un viejo árbol, observaba a la
distancia a unos predicadores que solían
acudir a evangelizar ahí los fines de semana;
les escuchaba atentamente, asombrado por
sus habilidades de manipulación discursiva,
por lo que me encontraba un poco distraído
de mí entorno. En cierto sentido me molestaba
lo que decían, pensé (con cierto prejuicio)
que no era justo la apropiación que hacían de
ese espacio, y que su mensaje y las artimañas
de que se valían para captar atenciones, eran
tramposas, que tergiversaban su doctrina e
irradiaban ignorancia. “Esos no son modos
naturales de amor”, “no son cosas de Dios
esas marimachas”, “se irán todos ustedes al
infierno si no hacen caso”, expresiones así
se engarzaban una tras otra, ya intentando
exponer algo de su doctrina o criticando algo
de lo que veían a su alrededor.
No me encontraba muy atento de mis
gesticulaciones y expresiones corporales -a
veces se cree uno invisible-, por eso quizás
éstas delataron mis opiniones al respecto.
-Hola, mi amigo. ¿Qué pedo con estos güeyes?,
han de creer que estamos pendejos, -me dijo
al acercarse.

Homosocialización

Tardé un poco en entender que era a mí a
quien se dirigía, pensé que tal vez le hablaba
a alguien más, pero al no ver a nadie más
cerca, lo asumí. Le dije que sí, que a mí me
causaban un poco de risa, pero que al mismo
tiempo me molestaba que fueran groseros.
Supuse que era indígena por el contexto y la

la Universidad Autónoma de Nuevo León

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

fisonomía, pero igual podría no haberlo sido.
Me generó curiosidad su interés por charlar
conmigo, porque regularmente las personas
indígenas no suelen ser tan afables en ese
lugar, y en general se encuentran inmersas en
sus dinámicas y suelen considerar a los demás
como intrusos. Pensé que tal vez me pediría
algo, pero no fue así, sólo estaba pasando el
tiempo y se puso a charlar; supongo que pudo
haber sido conmigo o con cualquier otro que
hubiera coincidido con él en ese momento.
Me dispuse a corresponder y me presenté:
-Mi nombre es tal. A veces paso los sábados
por aquí de camino a mi trabajo. Quería
comprarme un elote, pero me detuve a
escuchar a esta gente; casi siempre paso
rápido y les veo, pero no me quedo para
escuchar. Aunque respeto su religión, no me
gusta lo que dicen, creo que se equivocan.
Sin dejar de verlos, Humberto me contestó
más con tranquilidad que con molestia. -Ellos
no saben nada de la palabra de Dios, no han
entendido nada…, supongo que lo hacen de
buena voluntad, pero se nota que no les ha
llegado la verdadera palabra.
Comprendí que me encontraba entonces
con un hombre creyente y temí que empezara
a querer convencerme de su fe. Pero no fue así,
en realidad casi de inmediato cambió de tema.
Autoconciencia
del yo:

-Yo me llamo Humberto y soy de Chiapas,
aquí no habemos muchos de allá de donde soy
yo, pero me gusta venir aquí de vez en cuando.
Ya tengo casi veinte años acá, soy más de aquí,
pero sigo siendo de allá.

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�Félix López / Todo un hombre. Historia de vida de un indígena zoque residente en N.L.

Me empezó a preguntar cosas, como ¿a
qué me dedicaba?, ¿de dónde era?, ¿si estaba
casado y tenía hijos? No era muy insistente
pero sí intenso, parecía que le interesaba
más preguntar que esperar alguna respuesta.
Aunque aguda, su voz sonaba fuerte, sólida,
pausada. Transmitía tranquilidad aunque
no admitía mucho espacio para la réplica, se
notaba que le gustaba escucharse.
Creo que nos caímos bien. Le conté que
colaboraba con una organización que
trabajaba por los derechos de las personas
indígenas de Nuevo León. A lo que, aunque
no pareció muy asombrado, mostró cierto
interés; creo que más en por qué lo hacía que
en los beneficios que tal organización pudiera
brindarle a él o a su comunidad (que en
realidad tampoco eran tantos, por lo menos
ningún apoyo material). Luego de un rato
me dijo que tenía que irse, que lo esperaba su
familia. Es esposo de una mujer regiomontana
con quien tiene dos hijos gemelos que
entonces tendrían unos 8 años. Le comenté
que estaba interesado en volver a charlar con
él para saber su historia, así que le pedí que
nos visitara, y le indiqué que trabajaba cerca
de ahí. Me contestó que no tenía pensado
regresar pronto, pero que quizá luego
podría visitarme. Intercambiamos números
telefónicos.
Homosocialización:

228

No volví a saber de él por más de un año. Un
día me llamó, me preguntó que si sabía quién
podía ayudarle para pedir unos datos de un
amigo suyo que había muerto hacía unas
semanas. Quedamos en vernos para contarme

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

un poco la historia de su amigo. En realidad
no necesitaba nada, así que pienso que sólo
quería charlar sobre esto y supongo que me
eligió a mí para eso.
Desde ese día, a lo largo de casi diez años,
nos hemos visto seis o siete veces, siempre
con la misma rutina: Charlamos sobre su vida,
por la tarde de algún sábado durante una
o dos horas. Al principio se intercalaba con
algunos comentarios de mi vida que parecían
de su interés, pero eso fue dejándose de lado.
Nuestra relación se empezó a tejer gracias a
una complicidad dialógica donde mi papel
era el de escuchar. Esto me pareció bien. En
la última de esas charlas le propuse redactar
una historia de su vida. Lo que aquí presento
es un ejercicio narrativo parcial de algo
que quizá demore más tiempo, pues, como
resulta evidente, se encuentra en constante
reescritura.
Hombría:

Humberto tiene actualmente 50 años, vive con
su esposa y sus gemelos en la colonia Lomas
de la Fama en el municipio de Santa Catarina.
Tiene ya alrededor de 30 años viviendo en el
estado de Nuevo León y desde hace 20 trabaja
en Alen, una fábrica de productos químicos y
de limpieza en la que espera quedarse hasta
su jubilación.

Autoconciencia
del yo:

Él es originario del municipio Simojovel que
se encuentra al norte del estado de Chiapas,
allá vivió hasta los 19 años. Aunque estudió
la primaria, desde los 10 años trabajó en las
minas de ámbar. Sobre esto él pensaba que
“no quería vivir así, cansado de comer sólo

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tortillas heladas, a veces sin sal, con todo
ese peligro, y tan mal pagado”. Sus padres
tuvieron otros dos hijos varones mayores que
él: el más grande se dedica a la venta de ámbar
en la Ciudad de México, por lo que mantiene
contacto constante con su lugar de origen; y
el otro vive en la comunidad.
-Él sí tuvo chance de estudiar. Allá es
maestro de la escuela; le va bien -me comentó
Humberto sobre su otro hermano que vive en
la comunidad de Simojovel.
Sus padres aún viven, pero, desde que
salió de Chiapas hace casi 30 años, los visita
muy poco. Pero no pierde contacto con ellos,
y les envía dinero de vez en cuando algo de
dinero.
Autoconciencia
del yo:

Humberto migró a Nuevo León junto con
su amigo Andrés, a quien conoció “desde
que estábamos chiquititos”. En realidad no
tenían motivo alguno para elegir este estado
como lugar de destino. A diferencia de otras
personas que migran porque ya cuentan con
redes de amistades o lazos familiares que
pueden facilitar su estadía, ellos no contaban
con nadie. A ambos se les ocurrió, les pareció
bien, y así lo hicieron.
-No hacía ni frío ni calor. Nos habían
dicho que el calor estaba fuerte, pero no
lo sentimos sino hasta después, pero como
éramos nuevos ni nos importó tanto -me
dijo Humberto al recordar que su amigo
y él juntaron para sus boletos y llegaron a
Monterrey un octubre.

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Como sabían hablar bien el español, no se les
dificultó comunicarse. Sin embargo, al llegar
sí fue complicado conseguir trabajo.
Trabajo:

-Andábamos en la obra; de garroteros en
un restaurante de allá por San Pedro, pero
duramos poco; luego trabajamos tres días
para un señor que traía un carretón de basura
en San Gilberto (colonia del municipio
conurbado de Santa Catarina), pero ese güey
maltrataba mucho al pobre animal, estaba
todo flaco y la verdad pues nos daba mucha
pena; allá en el rancho también trabajamos
con los animales, pero no es lo mismo, aquí
clarito se les nota que nomás no son felices;
luego fuimos jardineros en el municipio; hasta
nos ofrecieron trabajar en la construcción del
Metro, pero como decían que ahí se moría
gente a cada rato, pues mejor no entramos
ahí; luego yo me metí a una fábrica, y Andrés
ya no me siguió porque no quería atarse a los
turnos y no le gustaba trabajar de noche.

Cosificación
de la mujer:

En ese tiempo no teníamos obligaciones,
nos pasábamos las noches de fiesta, además
aquí hay muchas cosas que allá en el pueblo
pues ni imaginar; ¡un día hasta probamos la
coca! La mera verdad a mí no me gustó; en
ese rato sí, pero después ya no; además que
nos quedamos sin todo el dinero de la semana
que nos acababan de pagar. Yo mejor ya no le
metí a nada de eso; Andrés de repente. Lo de
nosotros era más ir a las cantinas, que luego
se hicieron teibols, por allá en Villagrán. Nos
metíamos a una, luego a otra, y así hasta que
amaneciera y pasaran los camiones para irnos

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Jerarquía sexual:

Cosificación
de la mujer:

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a dormir: esa era la rutina de cada viernes
durante casi diez años… A veces nos tocaba
suerte y pues amanecíamos con alguna mujer
en uno de los hoteles de por ahí. Una vez, sin
querer, nos metimos a un teibol de allá por
Félix U. Gómez. Se veía bien el ambiente y
entramos, pero adentro nos dimos cuenta que
era una onda de jotos. Yo nomás me reí y le dije
a Andrés que mejor nos fuéramos a otro lugar,
pero él quiso quedarse para ver. La verdad
no estuvo tan mal, nadie nos molestó. Hasta
estuvimos platicando un rato con unos jotos
vestidos como mujer, creo que hasta bailamos
con ellos, pero nomás eso eh, hasta ahí nomás.
Ya no volvimos allí, aunque creo que Andrés sí
volvió “a seguirle” en otras ocasiones, cuando
yo me tenía que ir a dormir porque trabajaba
temprano. Los domingos dábamos vueltas
por la Alameda, para ver con quien platicar,
para ver si conocíamos a alguna noviecilla.
Pero no, ni Andrés ni yo agarramos novia en
la Alameda. Yo conocí a Regina [su esposa]
porque es la hermana de un compadre del
trabajo. Un día me invitó a una fiesta de
quinceañera de su hija mayor, donde me la
presentó, y desde ahí empezamos a quedar.
A mí no me gustaba mucho ella, pero yo ya
era grande y un hombre debe tener a su mujer
que lo atienda. Ella lo ha hecho bien, es buena
y pues nos queremos a nuestra manera. A
Andrés no le gustó mucho que me juntara
con Regina; me parece que él quería seguir
en el desmadre, pero a mí ya me andaba por
tener mis hijos, mi mujer. A él como que no
le interesaba mucho eso. Cada vez que lo veía

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Amor:

Muerte:

Masculinidades:

parecía como si estuviera enojado conmigo. Y
un día se fue así nomás, dijo que iba a meterse
al ejército, que ya no quería vivir en Monterrey
ni andar batallando. Nunca había dicho que
quería algo así, pero no me asombró mucho
eso, ya que él tiene familiares que son sorchos,
pero como no los veía mucho que digamos,
y además él ya estaba grande, pues se me
hacía muy raro todo eso. Le perdí de vista
mucho tiempo, hasta que un día me avisó mi
hermano -el maestro-, que Andrés se había
regresado al pueblo nomás para morirse. No
me dijeron bien de qué, y la verdad ni siquiera
quise preguntar, me dio mucha tristeza, ¿qué
se le va a hacer? Cuando toca, pues toca. Ya de
eso hace como dieciocho años, mis gemelos
estaban por nacer. Me acuerdo todavía mucho
de él, ojalá se hubiera quedado aquí conmigo,
pero ya ves…”
Aunque desde que se juntó con Regina, su
familia era toda su prioridad, a partir de que
se enteró que murió Andrés se ha enfocado
más en su trabajo y en su grupo religioso.
Dejó de beber y desde hace cinco años es
parte de un grupo de adoradores nocturnos
en la iglesia de su colonia, grupo al que llegó
luego de que el sacerdote de ahí lo invitara un
día en el que, luego del bautizo de sus hijos,
Humberto se quedó a platicar un poco con el
cura. Le contó que no estaba casado (lo que
haría un año después en ese mismo lugar) y
que quería acercarse un poco más a la religión,
que él siempre había sido creyente pero que
nunca había tenido oportunidad de acercarse
a la iglesia.

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-Sentía que luego de lo que pasó con Andrés,
y después con el nacimiento de mis hijos
necesitaba tener más fuerza para ellos, no sé,
pensé que en la iglesia podía encontrarla y
creo que así fue -me confesó.
Para Humberto, este grupo ha representado
mucho más que una reunión para orar, ahí
encontró empatía y apoyo con otros hombres
que, como él, se necesitaban unos a otros.
-Cuando el padre Rubén me invitó a ese
grupo pensé que podía ser bueno para mí,
pero ¿rezar toda la noche?, además, rezar es
una cosa de mujeres. Me decidí y fui, ya que
fuera del trabajo no tenía mucho que hacer.
Humberto describe a su grupo de
adoradores nocturnos como un conjunto
de hombres que “habiendo jurado al Jesús
Sacramentado, le ofrecemos cada mes una
noche de sacrificio ante su presencia, con
ello no sólo reparamos nuestra faltas sino
también las del mundo entero. Y eso hace
falta ¿no?”. El grupo está conformado por
más o menos diez hombres habituales y
otros cinco o seis que van de vez en cuando a
las “vigilias nocturnas en las que no salimos
del templo imitando a Jesucristo que oró
así en el Sagrado Huerto”. Desde hace cinco
años esta actividad ha representado para
Humberto una salida donde consuela sus
emociones y sentimientos.
-No sé si por la fuerza de Dios o por otra
razón, pero no me siento cansado, salgo lleno
de energía -dijo Humberto al referir su estado
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de profundo impacto cada vez que salía de
tales experiencias grupales.
Hemos acordado que le acompañaría en
alguna ocasión, pero no hemos insistido
mucho en eso. Para él está claro que yo no
soy creyente, y supongo que eso le llevaría a
considerar ilegítima mi presencia en ese lugar.
En cualquier caso, aún no se ha concretado,
espero alguna vez poder hacerlo.
Trabajo:

Humberto no ha perdido su empleo y aunque
dice que “le va bien”, sí ha visto cómo la
pandemia por el SARS-CoV2 (Covid-19)
ha afectado su economía familiar, pues,
además de tener que contratar un servicio
permanente de internet y, aunque ya tenían
una computadora de escritorio que utilizaban
por turnos ambos hijos, tuvo que conseguir
en pagos una computadora adicional para
sus clases virtuales (uno de ellos cursa la
preparatoria en la Universidad Autónoma
de Nuevo León y el otro optó por ingresar a
la Universidad Tecnológica). Su esposa, que
trabajaba de empleada doméstica por horas
en una casa de una familia que se dedica a
la compraventa de autos en el municipio,
sí fue puesta en pausa por sus empleadores.
Al parecer temían que ella introdujera el
virus debido a sus traslados, por lo que le
propusieron trabajar de quedada y no salir
hasta que todo volviera a la normalidad o
esperar a que se resolviera todo. Regina no
tuvo más opción que dejar de trabajar ahí,
por lo menos “mientras pasaba todo esto del
virus”. Humberto fue entendiendo poco a

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poco sobre la gravedad de este virus (si acaso
la pandemia puede ser entendida de alguna
manera).
-Todo está muy cabrón. La verdad al
principio creí que las cosas se arreglarían
rápido. Por ahí tenía un guardadito y creí que
con éste saldríamos adelante porque sería
rápido todo esto. Como nosotros casi no nos
enfermamos, supongo que por nuestra raza,
pues no teníamos mucho miedo; eso es más
para los ricos que tienen tiempo de andarse
enfermando. Pero ya me di cuenta de que no
es así, que este asunto es para todos. Además,
a nosotros los jodidos nos iba a ir peor: los
ricos tienen dinero para atenderse, pero ¿y
nosotros?, apenas tenemos seguro y otros ni
eso tienen, como mi compadre Manuel que se
enfermó de esa chingadera.
Yo sí tengo prestaciones por el trabajo,
pero él trabaja en un taller mecánico, y
pues no le dan nada, antes y le pagan. Yo lo
aprecio mucho porque cuando llegamos a la
colonia él me echó siempre la mano, siempre
es muy parejo, y yo conozco a sus hijos desde
chiquitos y él a los míos; las viejas no se
llevan muy bien, apenas se tragan, pero como
quiera se aguantan cuando nos juntamos en
las fiestas. Cuando Manuel se sintió mal sí se
asustó, él está más chavo, pero como el güey
está gordo, y ya sabes que dicen que eso hace
que te enfermes peor, se asustó. Y, ándale, que
ahí vamos a buscar dónde lo podían curar.
Nos trajeron en vuelta y vuelta, hasta que
un amigo que escribió al feis del Bronco (¿tú
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crees que él conteste su feis?, yo digo que no,
pero igual sí te contestan) supo que debía ir
al Drive-thru del Paseo Santa Catarina. Eso
fue a mediados de julio. Lo lleve ahí, hicimos
una pinche fila de ocho horas y le hicieron la
prueba. Hubieras visto cómo se puso el pinche
chillón, ya después de una semana le dieron
el resultado, aunque él ya se sentía bien, y
¡pum! le dicen que sí tenía covid y se agüitó
de nuevo; se andaba desmayando. Fue cosa de
un rato, ya a los dos o tres días se alivianó y
ahora ahí anda el pinche gordo como si nada
le hubiera pasado. Yo no me sentí mal, por eso
no me chequé. Pero sí nos sacaron un pedo.
Autoconciencia
del yo:

Paternidad:

Yo he batallado mucho aquí en Monterrey
-continuó Humberto relatándome su vida
en esta ciudad-, pero ya no he pensado en
regresarme a Chiapas, ¿pa’ qué?, aquí estoy
bien. Tengo mi casa, mis hijos, mis amigos, mi
mujer. También tengo una camioneta que es
mi orgullo, fui ahorrando de a poco y la pude
comprar con las personas con las que trabajaba
mi señora; me costó cien mil pesos hace tres
años y por eso la cuido mucho. Después está
mi casa, que ya mero termino de pagar, y es
lo que más quiero, claro, primero está Dios
y mi familia. Pero mi camioneta es todo para
mí. Mírala, ¿a poco no está con madre? A
veces no tengo ni para echarle gasolina, pero
no me importa. No tengo dinero en el banco;
cada que podemos le vamos echando algo de
dinero a la cuenta de la caja de ahorro que hay
allá en la colonia. Esto le enseño siempre a mis
gemelos. Yo no tengo nada más que dejarles
que mi ejemplo. Cuando yo me muera ellos

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me representarán en esta tierra, y por eso
deben ser hombres cabales: deben ser fuertes,
ahorrar, trabajar, tener palabra. Un hombre
sin trabajo, sin ahorros, sin familia, no sirve
pa’ nada, ni es responsable, ni es hombre.
¿Que las cosas son duras? Pues sí ¿qué nadie
te ayuda?, pues casi no. ¿Que hay quien se
aprovecha de ti?, pues también. Pero de eso
se trata ser hombre, de salir adelante, de ser
fuerte y no caerse… aunque tenga uno muchas
ganas.
Muerte:

A veces extraño a Andrés. Dentro de unos días
él cumpliría años y me gustaría abrazarlo,
ése era un hombre de una pieza, una media
chueca, pero toda entera.

Conclusiones
En este apartado se añade un conjunto de reflexiones analíticas
que convergen entre las emergencias de las personas indígenas
que viven en la ciudad y las vicisitudes existenciales que se lían
en un hombre que ve conflictuada su masculinidad en contextos
donde no se emprende ni de la misma manera ni bajo la misma
forma. Estas reflexiones consideran, en primera instancia, los
retos y dificultades que implican la combinación de narrativas
y categorías de análisis que, trasladadas, resignificadas e
interseccionadas en un discurso común, recrean y son insumo
para el reconocimiento y aprehensión de una realidad que escapa
al dominio total de una sola disciplina. La transdisciplinariedad,
como se ha dicho anteriormente, se sostiene en la consideración
de que las fronteras disciplinares no son estáticas sino flexibles
y permiten, para la atención, comprensión o estudio de
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problemáticas o realidades complejas el préstamo de contenidos
teóricos que, en este caso, han sido de suma importancia.
Por ejemplo, para María Zambrano (2010) la palabra que
un autor le da al protagonista, la da dentro de los límites de su
situación, “sin romper el círculo mágico de un sueño” (103). Para
ella, como para Unamuno,
trascender no es romper sino extraer del conflicto una verdad
válida universalmente, necesaria de ser revelada a la conciencia
(…). El poeta aquí, como el personaje, ha cumplido por entero su acción trascendente: ha vertido su conciencia intacta –
tiempo-luz– en modo que diríamos transubjetivo. (Zambrano,
2010, p. 103)

Pero con tal transubjetividad no se trata “de aplicar
principios generales en casos concretos, ni tampoco de inducir
únicamente máximas desde las decisiones concretas, sino de
descubrir en los distintos ámbitos la peculiar modulación del
principio común” (Cortina &amp; Martínez, 2001, p. 159). Para cada
campo existe una innegable especificidad y por eso hay códigos
comunes a ellos, pero manifiestos en tantas diferentes versiones
como individuos puedan interpretarlos (Cortina &amp; Martínez,
2001). Por tal complejidad, atender a las innumerables versiones
nos obliga a hacerlo desde la transdisciplinariedad.
En Nada menos que todo un hombre, Unamuno nos relata el
objeto que ha de ser luego tema de su investigación metafísica.
Se podría argüir que ese objeto conseguido en la novela no
tiene realidad ninguna, que se trata de entes de ficción, de
personas puramente imaginarias, pero, aparte de que el ente
de ficción dista mucho de ser nada, sino que, por el contrario,

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tiene una peculiar realidad, basta recordar el principio fundamental de la fenomenología de Husserl —con la que tan honda relación tiene todo lo anterior—, según el cual la fantasía
o la intuición imaginativa son tan aptas como la intuición de
hechos reales para conseguir la aprehensión de las esencias, y
aun acaso ofrecen alguna ventaja(…); porque la aprehensión
de tales objetos ideales no implica en modo alguno la posición
de ninguna existencia individual ni la menor afirmación acerca de hechos. Por tanto, la novela puede servir, como la propia
experiencia de la vida humana, de la cual, en definitiva, deriva, para llegar a conocer las esencias de los modos de ser que
constituyen al hombre. Su sentido excede, pues, del plano de
una mera antropología, se entiende, en cuanto a sus posibilidades, y es capaz de llevarnos a una consideración ontológica.
(Marías, 1997, p. 73)

Para Unamuno, según Julián Marías (1997), la realidad
del personaje de ficción se parece a la concreta en que no está
hecha, en que se tiene que ir haciendo y en que se puede contar,
y en eso radica lícitamente su drama. Se podría decir que los
personajes de ficción no son reales, “pero esto requeriría ponerse
previamente de acuerdo sobre lo que se entiende por realidad [y
es] evidente que ésta les compete de algún modo (…)” (Marías,
1997, p. 33). Para Unamuno, en sus personajes él encuentra al
mismo ser humano, ese ser que para él “es la verdadera realidad
y a la vez el tema de su angustiada preocupación [por lo que
podría decirse] con perfecto sentido: «¿Ente de ficción? ¿Ente
de realidad? De realidad de ficción, que es ficción de realidad»”.
(Marías, 1997, p. 33)
Los personajes de Unamuno, sus pueblos, la descripción
de las cosas, son síntesis colectivas relatadas de lo que a esos
personajes les sucede, son recapitulaciones de muchos hombres
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a lo largo de los años. “Este es el sentido de esa excepción, que
tantos graves problemas suscita: (…), el del sentido de la vida
colectiva —expresión en extremo ambigua— y el del sujeto y la
personalidad de ese vivir. (Marías, 1997, p. 42)
Aunque “nos muestra al personaje viviendo en el mundo,
con otras personas, tratando con ellas, afanado en quehaceres, en
relación con su sociedad y los asuntos de su época” (Marías, 1997,
p. 47) en realidad, Unamuno configura esquemas, creaciones
simbólicas “en que el autor pone en juego figuras convencionales,
que representan problemas o afanes universales (…) [la anécdota]
es el pretexto para que se muestre el drama de la personalidad; lo
que importa no es que suceda tal o cual cosa, sino el ser yo de cada
uno de los protagonistas”. (Marías, 1997, p. 45-46)
Humberto es un hombre que se ha visto debilitado pero
que no es débil ni tiene temor a tal condición. Él no ha admitido
para sí más que un estrecho margen de fracaso. Se ha hecho
solo. Estimó a un hombre mucho más de lo que ha estimado a
cualquier mujer, pero se casó porque era un requisito, y porque
era necesario tanto moral, social como económicamente, pero
ella siempre queda al final de sus prioridades, al final de los
enunciados; tiene un carácter instrumental, ella es usada para
algo o por algo.
Por su heterosexualidad asumida, la improbable
materialización (o por lo menos explicitación) del amor
que Humberto sintió [y siente aún] por su amigo Andrés no
encuentra sustituto y le permanece fragmentado, astillado en sus
afectos presentes y futuros. Acaso, tal orientación es sustituida
con su participación en espacios de homosocialización (como
el grupo de adoradores nocturnos) que le brindan, si no la
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expresión de emociones sexuales, si fraternidades masculinas
que le suplantan. Pero ahora se encuentra acompañado y de tal
vínculo familiar se desprende lo más sólido de su hombría: debe
proteger a su familia.
Siendo críticos, tal mandato de protección familiar
podría considerarse como un constructo identitario que sesga
negativamente sus posibilidades existenciales y ubica en
posición de subordinación a las personas que dependen de él,
y aquí es donde radica la diferencia entre comportamiento e
identidad. La existencia sostenida de puntos de coincidencia en
comportamientos incesantes no significa identidad sino hábito. Y
para Humberto protección no deviene en ejercicio de poder sino
en ejercicio de amor. Y ello sí puede resignificarse en identidad:
la protección de a quién se ama (porque allí uno se da) y no dé a
quien se cree poseer (donde el yo tutor resulta en narciso). Sólo
así, mediante el darse colectivo, la protección como dispositivo
humano puede ser parte de lo que somos (identidad) y no sólo de
lo que hacemos (comportamiento).
Humberto es un hombre que, como tantos otros, migró y
vio reconfigurada su vida en un lugar distinto al de su nacimiento.
En el contexto adverso de rechazo, marginación, exclusión
y discriminación que le ha tocado vivir, tal vez su existencia
no se estime ejemplar, pero sí ejemplo de lo que enfrentan los
hombres indígenas en la ciudad, del conflicto que supone el
verse comprometidos a adaptar su identidad y de la voluntad y
fortaleza con la que responden ―o no― a todo ello. Quizá a ello
se refería el historiador italiano Carlo Ginzburg (2008) cuando
sostenía que el:
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ampliar hacia abajo la noción histórica de “individuo” no es objetivo de poca monta. Existe ciertamente el riesgo de caer en la
anécdota (...) pero no es un riesgo insalvable. (...) Se ha demostrado que en un individuo (…), carente en sí de relieve y por ello
representativo, pueden escrutarse, como en un microcosmos,
las características de todo un estrato social en un determinado
periodo histórico. (p.21).

Obrero en una ciudad industrial, Humberto ha percibido
cómo su vida es determinada o, mejor dicho, subjetivada a partir
de una jerarquización sociocultural en la que no ocupa más
que uno de los escaños inferiores. En tanto que nada se le ha
regalado, su existencia admite una rúbrica de trabajo, esfuerzo
y dedicación y, frente a ella, arroga para sí el derecho a ser
reconocido como nuevoleonés ―signifique lo que fuere. ¿Qué
otros valores culturales o marcas identitarias serían necesarias
para la concesión de tal reconocimiento? Si él lo asume así, ¿por
qué alguien habría de oponerse?
De voz más bien delgada, aguda, pero recia, camina
por el mundo pensándose digno de escucha pero, al mismo
tiempo, lamentándose por no haber encontrado ―aún― las
personas correctas que lo hagan. ¿Vale la pena escuchar esta
voz? La de Humberto, como la de muchos otros similares a
él, simboliza una melodía común que se expresa modulada
en las versiones organizadas de forma diferente por los
acontecimientos de la existencia individual. Es ésta una pieza
colectiva que puede ser sostenida hasta encontrar resonancia
y una vez ahí pueda manifestarse en interpretaciones nuevas.
Este escrito es un dispositivo que se suma ―y vibra― ante
tal reinvención.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Cultura, Modernidad y camp
camp: resistencia sin agenda
Culture, Modernity and camp
camp: resistance without an
agenda
Alexa Rosales Rivera1
Eleocadio Martínez Silva2
Resumen: El siguiente trabajo tiene por objetivo pensar las expresiones actuales de la sensibilidad camp desde el marco de la cultura y sus
procesos dialécticos. Nos situaremos en el contexto de una Modernidad
tardía considerando sus vicisitudes como factores que explican la proliferación del camp. Así mismo, en su convergencia con las redes sociales, encontraremos que el camp ofrece suficiente material audiovisual en
el que se aprecia su carácter lúdico y hasta frívolo, así como un potencial político para responder a las interpelaciones de la hegemonía en
cuestiones de clase, género, gusto, entre otras.
Palabras clave: cultura, modernidad, camp, resistencia.
Abstract: The present paper aims to reflect on the current expressions
of camp sensibility in the framework of the dialectical processes of culture. To do so we will place ourselves in the context of late modernity
1 Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Autónoma de Nuevo
León (UANL). Monterrey, México.
2 Profesor-investigador de tiempo completo. Facultad de Filosofía y
Letras. Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Monterrey, México.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

considering its vicissitudes as factors that explain the proliferation of
camp. Taking into account its convergence with social networks, we
will find that camp aesthetics extend and offer enough audiovisual material in which its playful and even frivolous nature can be appreciated,
as well as its political potential to respond to the interpellations of the
hegemony in matters of class, gender, taste, among others.
Key words: culture, modernity, camp, resistance.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Cultura y relaciones de poder
Muchos debates se han desencadenado alrededor del concepto
cultura. En sus inicios se le confinó al terreno espiritual y al de
las bellas artes (Thompson, 2002). No obstante, su peso en la
configuración de las sociedades, integrando creencias, valores,
actitudes y productos materiales, obligó a concebirla de manera
holística. La cultura se encuentra en los aspectos más mundanos
y constituye un conjunto de prácticas y significados que crean y
se recrean, desde los cuales fabricamos y asimos el mundo que
nos rodea (Echeverría, 2010). La dinámica de la cultura nos obligó
a cuestionar la posición de las personas en ella y su capacidad
de agencia: ¿somos marionetas que simplemente responden al
contexto histórico, o individuos cuyos deseos pueden expresarse
más allá de los parámetros establecidos por la cultura? No
podemos razonar si no se establece de antemano una identidad a
partir de un conjunto de preceptos aprendidos al llegar al mundo,
pero es imposible que esta identidad que nos es asignada desde
el exterior determine enteramente nuestro razonamiento (Sen,
1998), debe tomarse tan sólo como un punto de partida. De acuerdo
con Freire (2012), efectivamente, existen condicionantes, pero no
tienen que tomarse por destinos; se trata de un proceso dialéctico
entre la pretendida objetividad de instituciones legitimadas, y la
subjetividad de realidades particulares y diversas.
Las subjetividades son construidas en la actuación constante
de los discursos y las prácticas que interpelan a los sujetos.
Y, viceversa, estas subjetividades que se actúan, transforman
también esos lugares de sujeción, cambiando así paulatina o radicalmente los términos mismos de las nuevas actuaciones. O

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

sea, no es que por un lado esté ya definido el sujeto y por otro la
subjetividad, sino que ambos están desplegándose y troquelándose mutuamente a propósito de esos puntos de sutura que son
las identidades. (Restrepo, 2006, p. 150)

“Nadie puede darse la vida a sí mismo, y nadie puede,
tampoco, darse su propia identidad” (Meirieu, 1998, p. 21).
Nuestra identidad, ya que no es cien por ciento innata, puede
evolucionar con el paso del tiempo y las experiencias vividas;
estamos sujetas al cambio. Y esto es lo que nos da capacidad de
agencia, la “imposibilidad de clausura como prueba de una vida
que no sea destino” (Ema, 2012, p.100). Así, mujeres y hombres
son capaces de responder a una interpelación reconociéndose en
el nombramiento que otro hace de ellas y ellos, o bien, pueden
volverse contra ésta, superándola o negándola. Y es en este
proceso de negatividad que radica la posibilidad de ser, de la
libertad como posibilidad de transformación (Butler, 2012). La
negatividad constitutiva sería más bien un empuje productivo
para recrearnos (Ema, 2012). Es un proceso generador de opciones
que necesitan existir para luego ser negadas y superadas como
reflexividad de la consciencia, respondiendo a los discursos que
nos producen y cambiándolos (Butler, 2012).
De tal manera, “la desobediencia a la autoridad es uno de
los actos más sanos y naturales” (Hardt y Negri, 2000, p. 176) por
la ambivalencia que forma parte de la identidad, enmarcada en
procesos de opresión y liberación (Bauman, 2005). Son procesos
correspondientes al rechazo de los discursos externos que nos
construyen y a la necesidad que tenemos de ellos, pues, “yo soy
‘yo’ [...] pero no lo soy sino en la medida en la que estoy en la
relación, en la exposición a los otros y en la sorpresa por los otros
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

–los otros humanos, los otros animales, vegetales, minerales...”
(Nancy y Moreno, 2013, p. 209). Tal dinámica impide llegar a
cierres definitivos. Lo único definitivo es nuestra existencia
en condición de devenir. Producimos prácticas y soluciones
contingentes posibilitadas desde el contexto histórico (Ema,
2012), lo cual rechaza la idea de una identidad o esencia original,
anteriores a los discursos que nos construyen (Butler, 2012).
Es en estos procesos que cada persona se va haciendo una
idea del mundo, de sí misma y su posición frente a los demás; se va
construyendo su realidad, y hay tantas realidades/subjetividades,
como personas en el mundo. A pesar de lo anterior, cada subjetividad
comparte un terreno común –una realidad objetivada– con
otras subjetividades (Berger y Luckmann, 2001), un espacio que
pretende mediar, en el que se prolongan las batallas posibilitando
consenso y fricción. Ampliando la escala, pasando de individuo a
colectividad, se forman sociedades que a su vez interactúan con
otras y son susceptibles de cambiarse en sus encuentros.
Sin embargo, a lo largo de la historia humana, los
encuentros entre culturas se han distinguido por la violencia y
el deseo de erradicar al otro. De abrirse una vía de comunicación,
frecuentemente encontramos que los intercambios no son
equitativos; ciertas voces logran tener mayor peso —en ese
supuesto terreno común, una realidad objetivada sin ser
necesariamente imparcial— que otras por el poder material
y simbólico que heredaron de una historia de dominación, que
queda plasmada en una jerarquía estética y cultural, donde
encontramos formas deseables y repudiadas, nobles y ordinarias.
Quien se invista con las formas más valoradas llevará ventaja para
hacer que el mundo escuche lo que tiene que decir; ya la estética
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

inculcada nos predispone al hacer una valoración del contenido.
Mediante estos mecanismos culturales aún se puede alinear a
los desposeídos de poder simbólico a los designios de personas
cubiertas por signos de virtud y belleza; se ejerce una violencia
simbólica a través de la cultura oficial que las élites instituyen.
De acuerdo con Néstor García (1981), la cultura oficial
inculca los intereses de la hegemonía y legitima las estructuras
dominantes encubriendo su arbitrariedad, haciéndolas pasar por
naturales y por el único estado posible en el que pudo desembocar
la historia humana y el comportamiento de las personas. Desde
diversos flancos se inculca un modo aceptable para conducirse y
para aspirar. La estética y su clasificación de significantes fungen
como una guía inmediata, casi instintiva, que nos señala el camino
y las personas a las que se debe seguir e imitar por sus supuestas
virtudes en sintonía con la imagen que proyectan.
Es por ello que “la racionalidad requiere esencialmente
representación” (Rodríguez, 1998, p. 4), pues las representaciones
nos sirven para valorar la viabilidad de nuestras empresas. De
esta forma, al ser recibidos por un mundo ya trazado, resultará
más sencillo decantarnos por un camino en lugar de otro; ¿cómo
luce y se comporta la gente más valorada?, ¿qué debe hacer una
mujer?, ¿cuál es el papel de un hombre y qué rasgos físicos engloba
la noción de lo masculino?, ¿cuáles son las prácticas destinadas
para la clase alta, media y baja? Basta ver las formas, las puestas
en escena de nuestro entorno, para descifrar el script social y
darnos una idea de lo que debemos hacer y de cómo debemos
presentarnos frente a la sociedad, la cual ya ha delimitado las
opciones que cada persona tendrá a su disposición, de acuerdo
con su papel.
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Para lograr que cada persona se ciña a su posición en
la jerarquía, por medio de diversas autoridades, se realiza un
Trabajo Pedagógico (Bourdieu y Passeron, 1996); la familia inculca
por repetición la adhesión a posturas apropiadas, la escuela
hace otro tanto para que el individuo interiorice normas que,
aunque rompa, las reconozca como legítimas. El éxito de la
Acción Pedagógica como dominación radica en que el individuo
interiorice la legitimidad de las reglas y de las autoridades más
que en su fiel adhesión a lo que dictan las reglas, pues romperlas
no atenta contra las jerarquías instituidas, pero cuestionar su
legitimidad, revelar sus prácticas, sus ceremonias y atavíos como
arbitrariedades culturales, por otro lado, es más peligroso para
quienes detentan el poder. Por ello, la cultura dominante prefiere
predicarle al converso, pues se corren menos riesgos de que las
puestas en escena y despliegues de autoridad sean cuestionados.
Por lo tanto, la clase media es presa predilecta de la
dominación simbólica (Lagarde, 2016), mientras que la clase
obrera, más ajena a la idiosincrasia de la burguesía, podría ser
más reacia o, desde otra perspectiva, más racional y crítica, ante
la imposición de otras formas de vida que nada tienen que ver
con ellos ni con sus necesidades o sistema de valores. A pesar de
ello, aún es posible que termine interiorizando la legitimidad de
la hegemonía por la exclusión que ésta hace de ellos (Bourdieu y
Passeron, 1996), principalmente porque la exclusión, a lo largo
de la historia, conlleva represalias como la “muerte, reclusión,
aislamiento social, sanción económica, amonestación”, etc. (Sau,
1991, p. 179). Muchos han sido los intentos por arreglar estas
relaciones de dominación tan arbitrarias como absurdas. Pero
como señala Baudrillard, a menudo, cuestionarlas directamente
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o explotar contra ellas no hace más que resucitar su poder, pues
encuentran la manera de reencarnar en otras formas.
Por otro lado, cuando las autoridades simulan y las masas
se unen a la farsa, se produce un resultado inesperado, “una especie
de parodia, de hipersimulación [...] las masas, que no debían ser
más que el ganado de la cultura”, se transforman en “el agente
exterminador de esta cultura” (Baudrillard, 1978, p. 86). Si antes
los movimientos explotaban, ahora implotan. Cuando tratamos
de arreglar las incongruencias, pero el mundo es sordo ante los
reclamos, entonces dejamos que sus formas crezcan y choquen
entre ellas, provocando el más grande absurdo. Justo como las
mascaradas femeninas, mujeres que se interpretan y exageran a
sí mismas o, mejor dicho, que extreman el ideal hegemónico de la
femineidad, y que, a diferencia de los transformistas, la sorpresa y la
incongruencia se encuentra entre su identidad, conscientemente
enmascarada, y el papel exagerado que interpretan, rol del que
de todas maneras nunca se pueden desprender, pues la sociedad
no las concibe de otra forma (Robertson, 1996). Sólo a través de
la autoparodia existe la posibilidad de neutralizar la estética que
las somete, de despojarla de su poder. Así lo hacía el colectivo de
arte ASCO al reproducir y exagerar los estereotipos chicanos que
los marginaban (Flores, 2020).
En el mismo sentido, Baudrillard habla de la
hipersimulación como un mecanismo amenazante para la
autoridad, pues ‘explotar’, atacar directamente a la autoridad y
su cultura, no hace más que resucitarla; ‘implotar’, por otro lado,
‘simular’ como ellos lo hacen, conlleva a una hipersimulación,
la cual resulta más poderosa para vaciar las prácticas culturales
de todo sentido; se vuelven incongruentes y pierden el poder de
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

volver a tomarse por serias o legítimas. La afronta no se dirige al
discurso que proponen las formas, va contra las formas mismas.
Barthes afirma que estas expresiones, las que comunican
más allá del nivel informativo y simbólico, corresponden a
un tercer nivel de análisis, sería hablar de un ‘tercer sentido’
o ‘significancia’ cuando las formas se exageran a sí mismas y
desbordan el significante. La principal cualidad del tercer sentido
es que borra “los límites entre expresión y el disfraz” (Barthes,
1986, p. 55). El tercer sentido, una cualidad que encontramos en
el camp, suele desbordar la forma y su significado. A partir de la
exageración estética, de su uso gratuito, termina transmitiéndonos
algo más, algo difícil de sujetar porque rebasa lo informativo y lo
simbólico, porque es algo que está fuera de la cultura y tan sólo lo
presentimos, no se aprehende inteligiblemente. De hecho, el camp
echa por la borda las herramientas hermenéuticas, enfatizando,
sin dar justificación alguna, las formas, las texturas y el estilo
(Cleto, 2019). Nos quedamos con una experiencia estética que,
aunque se niegue a aportarnos un mensaje claro, está ahí y debe
ser nombrada, es parte de la experiencia humana.
Hablando de hipersimulación, tercer sentido, o camp,
diversos autores coinciden en la dificultad de describir y analizar
esos sentidos “obtusos” que están “fuera del lenguaje” (Barthes,
1986, p. 61) y que no existen en sí mismos, sino que esperan ser
vislumbrados y completados por una audiencia capaz de apreciar
otras experiencias a partir de los significantes desligados de su
significado informativo y simbólico. La exageración y el absurdo
nos sacude, entonces, en lugar de decodificar el signo como
acostumbramos hacerlo, experimentamos sensiblemente la
arbitrariedad del lazo que une al significante con el significado,
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

cualidad básica del signo (Saussure, 1945). Algo similar sucede
con la saturación semántica; después del uso desmedido y
repetitivo de una palabra, ésta deja de tener sentido y hasta nos
extraña su sonido. Entonces apreciamos tan sólo su conjunto
de significantes arbitrarios que, en muchos casos, por ninguna
razón vital llegaron a convertirse en los representantes de cierto
significado. Tal fenómeno hace que cualquier pretensión de
seriedad al volver a actuar bajo ciertas formas resulte graciosa,
pues ya no creemos en una esencia detrás de ellas.
De acuerdo con Fabio Cleto (2019), éste es uno de los
efectos más poderosos del camp, pues gracias a esta dislocación
entre significante y significado, en muchos casos, exhibe las
formas, las prácticas y estilos estéticos a los que recurre la vanidad
moral y su aspiración a la originalidad y autenticidad. Así, el camp
resulta interesante porque dentro de las posibilidades que ofrece
esta sensibilidad, tiende a reproducir la estética de los ideales
hegemónicos, pero exagerando sus formas. Esta exageración
desborda el sentido de los significantes y comenzamos a
apreciarlos por lo que son: disfraces frecuentemente arbitrarios.
Sensibilidad camp
Al hablar del camp es obligatorio remontarnos a la referencia de
base que corresponde a Susan Sontag y su célebre ensayo, Notes
on Camp, publicado por primera vez en 1964. En él describe una
sensibilidad estética cuyas principales cualidades suelen ser la
exageración y el artificio. El camp es una visión del mundo en
términos de un estilo particular que presenta cosas siendo lo que
no son. “El camp lo ve todo entre comillas. No será una lámpara,
sino una «lámpara»; no una mujer, sino una «mujer». Percibir el
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

camp en los objetos y las personas es comprender el Ser-comoRepresentación-de-un-Papel” (Sontag, 2005, p. 360). Siguiendo
a la autora, si el camp percibe las cosas como un juego de roles,
entonces el camp es capaz de convertir a un hombre en mujer,
a una mujer en hombre, a una persona en cosa y a una cosa en
persona. Sólo es necesario abstraer la cualidad característica del
objeto o persona en cuestión para jugar con su rasgo distintivo
y reproducirlo en distintos contextos. A menudo, este juego de
asociación de formas que salen de sus campos para desplegarse
en los escenarios más impensables resulta en yuxtaposiciones
absurdas e irrisorias, por lo tanto, el humor es un resultado
común en el camp.
Esta sensibilidad pone especial énfasis en la forma
sobre el contenido, facilita una mirada divertida sobre todos
los artificios y puestas en escena desplegadas en la vida social,
revelando la cómica arbitrariedad de actuaciones que se toman
por serias. Sean los protocolos de la monarquía, las exhibiciones
de hipermasculinidad de Vladímir Putin montando a caballo sin
camisa, o la pose de lujo y glamour de María Félix, todos comparten
cierta exageración y teatralidad, y no pasan inadvertidos por
la sensibilidad camp. El camp puede ser totalmente ingenuo o
consciente de su exageración y comicidad resultante al tratar de
representar un papel.
También, en el camp la ambición suele ser desmesurada,
lo cual garantiza el fracaso. De forma ilustrativa, Sontag expone
que aspirar a lograr la estética cinematográfica y efecto dramático
de grandes producciones, pero contando con sólo tres pesos de
presupuesto, puede resultar en un buen camp; algo tan malo que
es bueno porque fracasa en su intento de ser serio. “El gusto camp
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

[...] no menosprecia a quien logra ser seriamente dramático. Lo
que hace es encontrar el éxito en ciertos apasionados fracasos”
(Sontag, 2005, p. 375). Estos “fracasos” son apreciados porque
revelan “otra clase de verdad acerca de la situación humana,
otra experiencia de lo que constituye ser humano; en suma: otra
sensibilidad válida” (Sontag, 2005, p. 369) y legítima, aunque no
se manifieste a través de una imagen seria ni solemne.
Al tratar de identificar las formas del camp, sus creadores
y su público, diversos autores coinciden en su origen marginal.
La sensibilidad para captarlo suele surgir en grupos que no
encuentran un lugar acorde a las prescripciones sociales de
heterosexualidad, belleza, clase, educación, decoro, gusto,
etc. El ejemplo más ilustrativo es el fracaso de las drag queens.
Hombres que en un principio deseaban emular el lujo y belleza
de las divas del cine, encontraron que en su estrafalario intento
(exagerando los ademanes ‘femeninos’ y la opulencia con
extravagantes atuendos) quedaban expuestos como una copia
fallida y bufonesca del ideal de femineidad elegante. No obstante,
esta figura bufonesca tenía una perspectiva valiosa que ofrecer,
sin buscarlo, terminó desencializando las ideas de género; la
femineidad no está atada al sexo, como tantas otras cosas, se trata
de un acto performativo (McElroy, 2017), incluso las mujeres
tienen que actuar la femineidad.
A pesar de producir una reflexión que los liberaría de las
burlas, las drags continuaron celebrando y disfrutando de su figura
marginal e irrisoria, así como de sus puestas en escena, cuyo primer
objetivo es la subjetivación y goce del propio exponente, quien se
divierte escapando de las convenciones del mundo al exagerar las
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

formas y afectaciones de personalidad hegemónicas. Éste es un
ejemplo de cómo la sensibilidad camp es propensa a resonar en
la sensibilidad de las personas cuyas biografías están marcadas
por grandes rupturas (Van de Port, 2012), personas que, por su
pobreza, orientación sexual, sexo, color, enfrentan un recorrido
vital más turbulento que el de la población bien adaptada (Core,
1984), que precisamente por estar bien adaptada es más raro
que cuestionen y encuentren vanas e irrisorias las formas que
los rigen. Incluso, asegura Van de Port (2012), en el corazón del
trauma se encuentra la comprensión de que los órdenes sociales,
morales y culturales que siempre se habían naturalizado estaban,
de hecho, fundados en fantasías o arbitrariedades.
Con la creciente precarización laboral y los efectos que
ésta desencadena, cada vez nos encontramos con más personas
cuyas identidades y realidades no encuentran ningún espacio
legítimo para existir dentro de los rígidos scripts sociales. En
estos tiempos se incita a toda la población a superarse, a ser
la mejor versión de sí misma, a ser exitosa y no conformarse
con nada, pero su capital material no da más que para pobres
reproducciones o imitaciones fallidas del éxito. Además,
presenciamos un narcisismo, un ego, una ambición alimentada
por la propia cultura que incita a los jóvenes a representarse
como sujetos saludables (física y mentalmente), atractivos y
prósperos. La cultura de ‘las mejoras continuas’, un proceso de
perfeccionamiento sin fin, (Giddens, 1994) ha proporcionado
un nuevo modelo a perseguir, no obstante, una gran parte de
la población carece de medios para cumplir con el ideal. Justo
como la película ambiciosa de bajo presupuesto, el resultado
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

más probable para esta sociedad de ambiciones elevadísimas y
escasos recursos, es el camp.
Jóvenes inmersos en una cultura de masas más vertiginosa
que la que surgió en la postguerra, jóvenes que crecieron con
educación y oportunidades que quizá sus padres no gozaron,
se ven reducidos a la realidad de un futuro laboral incierto. Por
primera vez la calidad de vida va en retroceso para las nuevas
generaciones (Bauman, 2018). Todas las posibilidades que se les
prometían en la infancia se desvanecen en condiciones precarias
de trabajo que los sume en un estado de vulnerabilidad económica,
social, psicológica, ambiental, etc. Se les propone subsistir con
trabajos insuficientes para la subjetivación de su persona, trabajos
que no alcanzan para estructurar su vida y alargan el sentimiento
de infancia en jóvenes adultos aún necesitados del sustento de
sus progenitores.
Disminuye la probabilidad de que la nueva fuerza laboral
experimente la vida como un recorrido lineal y acumulativo en
el que van adquiriendo maestría y bienes materiales con la única
condición de ser constantes y disciplinados (Sennett, 2005).
La perseverancia ya no rinde frutos, constantemente hay que
empezar de nuevo. Esta incertidumbre “hace que los procesos
de subjetivación social deban confrontar y autoconfrontar la
amenaza de la pérdida de continuidad subjetiva, provocando
un alza de procesos reflexivos sobre sí mismos” (Aedo, 2017, p.
410) Sin embargo, ante la contingencia que enfrenta la sociedad
actual, las formas de ego que encuentra el individuo para resolver
sus problemas pierden vigencia rápidamente, y éste descubre que
ya no hay un rol estructural donde poder ejercerlas (Aedo, 2017).
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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

La inestabilidad de las gestiones en el mercado laboral genera
contrariedades sin la posibilidad de soluciones duraderas.
La autorreflexión surge de la necesidad de resolver
un problema (Malishev, 2002), y las sociedades modernas
continuamente confrontan al individuo con cambios en las
estructuras, desestabilizando su función e identidad en ellas. Estas
situaciones generan quiebres morales (Zigon, 2007), procesos de
cambio que nos obligan a evaluar nuestra situación en el mundo.
La resolución exitosa de los dilemas devolvería al sujeto al modo
automático de las disposiciones morales. Paralelamente, las teorías
de Margaret Archer consideran que estas reflexiones servirían
para que las personas desarrollen planes de acción que resuelvan
un problema y les permita volver a la rutina de la vida cotidiana.
No obstante, en la actualidad, inmersos en una secuencia de
cambios cada vez más vertiginosos, es común que estos procesos
de reflexión se detonen sin proveer una solución satisfactoria.
Así, una posible alternativa sería que estas cuestiones irresueltas
en el plano privado terminarían por desbordarse al plano público
(Aedo, 2017); provocarían la formación de colectivos luchando
por nuevas condiciones estructurales, activando su capacidad de
agencia en conjunto.
Pero ¿qué pasaría con todo el producto de nuestras
reflexiones si no podemos encontrar soluciones prácticas y si
se nos disuade, a través de diversos mecanismos, de tomar parte
en iniciativas colectivas en terreno político? ¿Estos residuos sin
propósito podrían rescatarse en el camp? Una estética que es
capaz de resistir sin luchar, que juega con todas las referencias
a su alcance y que exprime de situaciones desafortunadas o
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

vergonzosas material para disfrutar. Nos atreveríamos a deducir
que así lo hace toda una generación de jóvenes adultos, asiduos
consumidores de entretenimiento e información, preocupados y
conscientes de las dificultades que les plantea la época, pero sin
encontrar una solución para el absurdo mundo que se impone;
terminan enfrentándose a una aflicción que los llena de nostalgia,
sentimiento que habla de una percepción de pérdida (Becker,
2018), pérdida de oportunidades para subjetivarse, prosperar y
ser valorados en sociedad. Esta pérdida:
...favorece los vuelos de la mente, en una nostalgia anclada en
el presente, pero perteneciente al pasado, un presente que se
revela como insatisfactorio, gris, tedioso, sin posibilidades de
futuro [...] y no deja otra opción que la deserción del presente,
deserción que, si se realiza con una furtiva mirada al pasado,
con una sobrecarga conscientemente irónica, se vuelve camp
(Hueso, 2012, p. 391).

La ironía, componente frecuente en el camp, es una
distanciación detonada por el “escepticismo más o menos
diletante debido a la desilusión, al cansancio” (Gramsci, 2017, p.
313). Así mismo, encontramos que la ironía es útil para depurar
el dolor, expresándolo con frivolidad en una desafección política
que caracteriza al camp, el cual, desertando de todo compromiso
de seriedad y rectitud moral, encuentra un espacio de libertad y
creación para jugar con los cánones que excluyen o descalifican
a ciertos grupos. Según Echavarren, los cánones pasan por la
relectura de “las minorías clandestinas, irreconocidas,” y son
contemplados o ejercitados “con la conciencia de su falsedad o
arbitrariedad [...] y resultan, por lo tanto, presa de la irrisión”
(2001, p. 208).
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Esta profanación de parámetros culturales desestabiliza
los signos y ofrece la posibilidad de cambiarlos, pero sin dictar
las guías que ayuden a establecer sus remplazos. En este sentido,
“la exacerbación y crispación camp llevan a una disgregación
o diseminación de «lo fragmentario y antiorganizativo»”
(Echavarren, 2001, p. 211). Sería una forma de responder con la
misma moneda: turbando las concepciones canónicas que han
desorganizado la vida de los grupos marginados en primer lugar.
Así, el camp podría considerarse como una resistencia y, a la
vez, expresión consecuente con las vicisitudes de la Modernidad,
definida por sus modos de producción y consumo, medios
masivos e innovaciones tecnológicas que terminan impactando
en las prácticas culturales y el pensamiento contemporáneo, cuya
principal cualidad parece ser una amalgama problemática entre
los conceptos de libertad, identidad e inseguridad.
Tomando en cuenta lo mencionado hasta el momento
proponemos trazar el impacto de una serie de factores en el
estímulo y proliferación de la sensibilidad camp. En el presente
panorama los jóvenes se enfrentan a una serie de cambios
económicos e ideológicos que desestabilizan el curso y merman
la calidad de sus vidas. Encima de ello, corren el riesgo de
culparse por los sinsabores de su realidad, experimentan un odio
internalizado como una nueva forma de vivenciar su pobreza.
Actualmente, desgracia como fortuna son responsabilidad del
individuo. Si eres pobre es tu culpa, si caes enfermo también es tu
culpa. Desde el abandono de la creencia de un Dios para depositar
nuestra fe en las capacidades humanas, hasta la psicología positiva
que acompañó y preparó el terreno para la exitosa asimilación de
las estrategias neoliberales que se pusieron en marcha desde la
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década perdida de 1980, está casi prohibido quejarse y culpar a
alguien más además de nosotros mismos por nuestras desgracias
(Cabanas e Illouz, 2019).
En las sociedades del «yes, we can» o del «sí se puede», hay un
problema con la negatividad [...] cuando «no se puede», el sujeto se culpa y se castiga a sí mismo. No se puede «no poder». El
resultado es que, mientras las sociedades cuya forma de control
y disciplinamiento producen sujetos que si no acatan la norma
se caracterizan como criminales transgresores frente a la ley o
alguna autoridad exterior, actualmente existe la sensación de
que, si no puedes cumplir con lo que se demanda de ti, la culpa
está en ti. Y los sujetos no se viven como transgresores, sino,
efectivamente, como fracasados (Yébenes, 2020, párr. 14).

En la Modernidad, los sujetos se convierten en sus propios
verdugos, se exigen y explotan a sí mismos para escapar de su
miseria, para escapar de la precariedad y sensación de inseguridad
que se generaliza por toda la sociedad occidental a través de sus
variados estratos. Ante tal panorama, Lorey señala que “el «arte
de gobernar» […] no consiste principalmente en las sociedades
modernas en ser represivo, sino en un autodisciplinamiento
«volcado hacia dentro»” (2016, p. 41). Siguiendo la idea anterior,
si antes la homofobia o el racismo se consideraban como las
principales o más obvias formas de discriminación propensas
a la internalización, hoy, el estigma hacia la pobreza, incluso la
tristeza y la enfermedad, también produce sujetos desmoralizados
que, además de ser despreciados por la sociedad, se desprecian a
sí mismos. Para sobrellevarlo, la población ha encontrado formas
de expresar su realidad, de controlar la narrativa que los presenta
ante el mundo y hacer de su situación una historia familiar y
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amigable, que no sea juzgada, sino comprendida.
Esta necesidad de legitimar otras realidades hace del
camp (con el humor que lo caracteriza) una expresión capaz de
dignificar lo ‘otro’ y de formar comunidades. Como explica Horn
(2017) el camp no sólo es exageración, también debe llevar una carga
emocional, busca resonar en otras audiencias que posiblemente
compartan y entiendan la “perspectiva perversa” del performer.
El camp es la estética de una comunidad diaspórica (Van de
Port, 2012), una vía para conectar con la audiencia correcta, con
aquellos que, pudiendo compartir los mismos referentes estéticos,
se identifican y encuentran placer al obviar su subordinación y
sus fracasos mediante una teatralización que extirpa el dolor de
sus infortunios para convertirlos en fuente de placer mediante la
priorización del juego estético por encima del significado, como
se observa en la siguiente publicación compartida en Facebook.

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El camp puede ser ingenuo o intencional. De acuerdo con
Sontag, su forma más pura sería la ingenua (cada vez más rara), sin
embargo, Eve Kososfsky Sedgwick rescata una función especial del
camp intencional. Ella asegura que la idea de intencionalidad puede
generar una comunidad imaginaria para el espectador, quien se
hace las siguientes preguntas: ¿y si la audiencia adecuada para esto
fuera exactamente yo?, ¿qué pasa si, por ejemplo, las inversiones
resistentes, oblicuas y tangenciales de atención y atracción que
puedo aportar a este espectáculo son en realidad una respuesta
asombrosa a las inversiones resistentes, oblicuas y tangenciales
de la persona o de algunas de las personas que lo crearon?, ¿y si,
además, otro a quien no conozco o no reconozco puede verlo desde
el mismo ángulo ‘perverso’? (Sedgwick, 1990, p. 156).
Esta lógica ha sido altamente fecunda en las redes
sociales, donde continuamente las personas crean y comparten
contenido audiovisual esperando resonar en la audiencia
adecuada al proyectar su visión desde lo subalterno sobre
distintas dimensiones de la vida. Igualmente, el camp converge en
perfecta sinergia con las posibilidades que ofrecen las plataformas
digitales, medio compatible en tanto permite adoptar una pose
con mayor libertad y ligereza. A través de una publicación las
personas pueden ser tan extravagantes y juguetonas como lo
deseen. Los aspectos más mundanos pueden convertirse en fuente
de placer y risa al contemplarlos bajo la metáfora de “la vida
como teatro”, una de las máximas del camp, la cual ofrece muchas
posibilidades lúdicas. Como se aprecia en la siguiente imagen, un
evento tan mundano se lleva hasta la exageración, dramatización
e incluso se le añade un toque de glamour; todos los significantes
que observamos son la razón de ser de la imagen, el significado
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pasa a segundo plano. Aquí no importa lo que se hace o dice, sino
cómo se expresa. Las formas son las protagonistas.

Esta falta de seriedad, tanto en las redes sociales como
en el camp, suele ser recriminada cuando no se aprecian virtudes
o contribuciones inmediatas contra los problemas que nos
aquejan como sociedad, más aún cuando los vacían de toda
urgencia y gravedad para transformarlos en fuente de placer y
entretenimiento frívolo. Mientras unos abogan por el camp como
una forma de resistencia frente a la cultura dominante, también
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es importante considerar sus reveses. Diversos autores afirman
que hay una delgada línea entre la revelación contra las normas
hegemónicas y la legitimación que el camp podría hacer de ellas.
Bergman (1993) menciona que, en el mejor de los casos, el camp
puede ser una estrategia para ganar terreno, libertad para vivir
de diferentes formas; y en el peor, puede ofrecer la ilusión de
libertad cuando de hecho sólo repite en distintos formatos las
viejas prescripciones. Nielsen (2016), por ejemplo, afirma que
los clásicos cinematográficos del camp suelen afianzar mensajes
antifeministas y, ahora que el camp se ha popularizado y deja de
ser una práctica discursiva específicamente gay o necesariamente
dirigida a los homosexuales, se torna más difícil identificar sus
cualidades redentoras.
Así, las nuevas expresiones y modalidades del
camp en su convergencia con la web 2.0 corren el riesgo de
aparecer como un simple entretenimiento indiferente a los
problemas de la sociedad. La expresión del camp deja de ser
la herramienta exclusiva de un grupo en opresión y, desde su
asimilación y apreciación por parte del público general, pierde
su carácter subversivo, convirtiéndose parte del consumo
de entretenimiento diario que busca el usuario ‘prosumidor’
(productor y consumidor de contenido) de redes sociales.
En el pasado, el camp convergió con los medios
tradicionales de comunicación y terminó siendo absorbido por
un capitalismo que se apropió de su creatividad para venderla
a las masas. La visión creadora que surgía principalmente de
una subcultura conformada por hombres homosexuales era
explotada en las producciones cinematográficas destinadas al
consumo de la misma sociedad que los marginalizaba (Tinkcom,
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2002). Ahora que el camp converge con las nuevas plataformas
sociales, una vez más esta creatividad vuelve a ser absorbida por
el mercado. Asimila estas expresiones culturales y las despoja
de su valor como resistencia, convirtiéndolas en productos que
se adaptan a las prácticas de consumo y entretenimiento. La
expresión o sensibilidad camp es transformada en un vicio, propio
de la debilidad del individuo moderno, caracterizado como un
monstruo consumista, derrotado y sin aspiraciones que se entrega
a los placeres instantáneos y vanos.
Frente a las acusaciones de superficialidad y
despolitización, Goriunova (2013) rescata una importante
función de las prácticas observadas en las plataformas digitales,
a las que ella nombra bajo el concepto de «creatividad idiota”.
Declara que no nos convierte en individuos más libres y felices,
ni nos lleva hacia un mejor sistema social o político, es una
creatividad procesual y performativa y, como tal, no tiene por
qué culminar en logros sobresalientes o en un producto de
ningún tipo; tal creatividad tiene una función individualizadora
y subjetivante.
En defensa del camp, Isherwood (1999) asegura que no
se puede hacer camp sobre algo que no se toma en serio. El camp,
siendo cómico, artificioso, exagerado, inverosímil y absurdo,
usualmente logra decir algo honesto a través de la mentira (Dyer,
2005), pues incluso a través de sus juegos y exaltación de lo
artificial, la sensibilidad sirve como un catalizador para lacerar
las instituciones de la sociedad y sus gustos (Cleto, 2019), los
desnaturaliza. De igual forma, el efecto de los videos y memes
que los usuarios generan y que frecuentemente convergen con
las cualidades del camp, resulta ligero y gracioso, pero también,
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entre algunos se lee una faceta muy obscura en lo que demandan
y revelan; ofrecen pistas sobre los problemas actuales de la
condición humana (Goriunova, 2013).
Dentro de estas relaciones de poder es necesario
analizar las formas y efectos del camp actual, y permitirnos
observar la verdad que arroja toda esta producción de
videos y memes como muestra de un mecanismo que no sólo
responde a la perspectiva de la violencia del Estado contra
las personas, sino que éstas también producen expresiones
que se moldean y convierten en moneda corriente para los
medios de comunicación y las redes sociales, funcionando
subordinadas a la lógica de la idiotez, en la que todo puede
ser capitalizado, incluso el sufrimiento (Goriunova, 2013). Por
ejemplo, en las figuras 3 y 4 se aprecian asuntos serios como la
precarización laboral y la salud mental. El humor aparece por
la desproporción dramática de los fotogramas que denotan,
en un caso, un excesivo dramatismo para una práctica común
como el trabajo malbaratado –aunque la precarización laboral
no deja de ser un tema serio, ser compensados con pizzas
no alcanza el grado de evento traumatizante que expresan
los fotogramas–; y en otro, demasiado desenfado para la
experiencia real de vivir con una enfermedad mental. Por
supuesto, no recibimos el mensaje de forma lógica y ordenada
como aquí se ha intentado exponer, sin embargo, incluso antes
de racionalizar las imágenes, esta lógica escurridiza logra
transmitirse de forma inmediata a través de lo estético, y lo
primero que produce esta instantaneidad, esta mezcla entre
drama y desenfado, es un brote de absurdo cómico.
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Por las dinámicas descritas anteriormente es fácil
desestimar la posibilidad de reflexión y el potencial político del
camp, no obstante, el camp juega con las nociones de seriedad y
absurdo no para negarlas, sino para redimirlas. Scott Long (1993)
asegura que su empeño particular es arreglar la naturaleza del
absurdo, demostrando que la sociedad que se ríe de lo incorrecto
se ha descarrilado, y que percibir lo absurdo es darse cuenta
de que dos ideas conjuntas no van juntas; detrás del camp está
la expectativa de que una vez que se reconoce adecuadamente
lo absurdo, le seguirá un sentido de seriedad. Y una vez que se
remarca la falsedad, se genera un deseo incontenible por lo real
(Van de Port, 2012).
Modernidad y espacios intermedios
En los últimos años hemos presenciado una mayor proliferación
de la sensibilidad camp, estimulada por una Modernidad
desarrollada y todas las vicisitudes implicadas. Factores como el
pensamiento que ha producido la época, modos de producción
y mass media trabajan en sinergia creando múltiples esferas, cada
una con sus normas, así como espacios intermedios entre los
que se mueven los sujetos, aprehendiendo y resignificando el
mundo con todas sus contradicciones y absurdos desde la
estética que produce. Como veremos a continuación, estas
características crean el ambiente idóneo para el desarrollo de
una sociedad ambivalente; existen más opciones y libertad
para confeccionarnos una identidad, somos más conscientes
de los procesos sociales que nos predeterminan, pero, al mismo
tiempo, nos enfrentamos a modos de producción y consumo
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precarios e inestables, cuyo objetivo es crear plusvalía, la cual se
traduce en una brecha de poder que aumenta la estratificación y,
consecuentemente, crea limitantes en sociedades que pregonan
discursos de libertad e igualdad de oportunidades. En esta
duplicidad, la lucha por un capital material y simbólico que
otorgue cierta distinción se vuelve un proceso más complejo,
en el que las personas adquieren la habilidad para crear y
leer matices en el juego de las apariencias. A continuación,
trataremos de describir y trazar a grandes rasgos cómo es que
estas variables inciden en la proliferación de la sensibilidad
camp.
Empecemos por analizar la identidad del individuo
frente a las turbulencias de la época. La nueva precarización
laboral y la autovigilancia, la obsesión por el perfeccionamiento
propio, producen más personas que, además de ser relegadas a
los márgenes, vivencian sus carencias como estigmas. Lo que
haría posible que desarrollen una sensibilidad hacia el camp es
el hecho de que sus estigmas a menudo pueden ser disimulados.
Esta posibilidad de ocultamiento hace que presten especial
atención a los detalles. Como menciona Erving Goffman (2006),
lo que para gente sin contrariedades al presentarse ante los
demás es el fondo, para el sujeto estigmatizado que trata de
ocultar su situación, es la forma. O en palabras de Dyer al hablar
sobre la relación entre la sensibilidad camp y la subjetividad queer:
“porque teníamos que esconder lo que realmente sentíamos [...]
desarrollamos un ojo y oído para las superficies, apariencias,
formas-estilo. Mirándolo de esta manera, la sensibilidad camp es
considerablemente producto de nuestra opresión” (Dyer, 2002,
p. 53). Bajo esta misma lógica de ocultamiento del estigma,
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podemos preguntarnos, ¿cuántos jóvenes pulcros y educados,
viviendo bajo el cobijo de sus padres, en una primera impresión
logran disimular su desempleo o las carencias de un trabajo
precario, sus ansiedades y estragos en la salud mental, su
continuo temor de aparecer como una persona fallida frente al
modelo ideal? El contexto histórico de transición que enfrentan
los millennials, así como sus características sociodemográficas,
hacen posible que habiten dos realidades: una de privilegios y
otra de marginación. A pesar de convertirse en seres marginales
pueden disimularlo a través del acceso a servicios y bienes.
Aunque no posean nada, por un breve instante puede parecer que
lo tienen todo, pues “los marginados también son articulados a
través de la subcontratación y el consumo” (De la Garza et al,
2008, p. 17).
De esta forma se crea un lugar intermedio, condición
necesaria para desarrollar la sensibilidad camp (Ross, 1993);
jóvenes que de pequeños tuvieron acceso a la educación y a una
variedad de bienes vivencian y moldean su perspectiva desde la
marginación y otro tanto de privilegio. Pero no sólo esto hace
surgir espacios intermedios donde se terminan relativizando
las normas de cada esfera en la que nos desenvolvemos –esferas
apartadas que atraviesan un mismo cuerpo; de la transición de lo
tradicional a lo moderno, lo rural y lo urbano, la familia, escuela,
trabajo, etc.–, el vaivén de los sujetos entre distintos campos
especializados que introdujo la Modernidad, compartimentando la
vida social, maximiza la existencia de espacios intermedios y con
ello, nuestra capacidad para leer el sutil cambio de códigos entre
campos, entre culturas, entre subculturas, entre clases, géneros,
generaciones, etc.
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Otro factor que posibilita la proliferación de la
sensibilidad camp es la velocidad exponencial de la Modernidad.
El camp converge con el rápido y corto ciclo de vida en el que
evolucionan las tendencias contemporáneas; aparece una moda,
nuevas actitudes o estilos, se esparcen rápidamente y se superan
para dar paso a lo siguiente. Las tendencias quedan rápidamente
digeridas y almacenadas en nuestro bagaje cultural; dejan un
rastro que se vuelve parte del pasado. Dado que el camp se nutre
de modas pasadas y ahora todo se convierte en pasado de un día a
otro, abundan las piezas de cultura y entretenimiento para nutrir
su fuente de inspiración. Estos continuos cambios son los que
marcan la velocidad del tiempo, y los que hacen que los productos
de un modo de producción pasado, que ha perdido su poder de
crear y dominar significados culturales, estén disponibles en el
presente para ser redefinidos de acuerdo con los códigos de gusto
contemporáneos (Ross, 1993). Y ya que “las distinciones no son
verdades eternas o categorías suprahistóricas, sino elementos
reales de un tipo de organización social” (Williams, 1994, p.121),
es que los sujetos y objetos campy cambian con el paso del tiempo.
Lo que era un ejemplo de sofisticación y elegancia, al siguiente día
puede convertirse en un signo preciado y cómico para los juegos
del camp. Igualmente, lo que antes era símbolo de vulgaridad
y simpleza, el camp puede rescatarlo desde la consciencia de su
vulgaridad cognoscenti y celebrarlo.
También es importante considerar que el camp podría
extenderse a partir de las reflexiones de la vida social moderna,
es decir, “las prácticas sociales son examinadas constantemente
y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas
prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente”
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(Giddens, 1994, p. 46), y en lugar de interiorizarlas podemos
percatarnos del despliegue escénico que suponen. Estos procesos
continuos de reflexión no eran comunes en las sociedades
premodernas, cuando las tradiciones y sus fronteras eran
seriamente protegidas. Contrariamente, hoy en día, el contacto
con distintas idiosincrasias permite transitar entre distintos
códigos, los cuales no se mantienen aislados, sino que en
nuestros procesos reflexivos se ven confrontados sin importar
su procedencia. La importancia de las fronteras, de los límites,
es que “circunscriben el poder” legitimando “su uso dentro del
grupo” (Benhabib, 2006, p. 32); conforme estos límites se han
vuelto menos severos en el paso de las sociedades tradicionales a
las modernas, las formas inculcadas pierden su carácter sagrado,
se disipa el temor simbólico y se introduce en los sujetos la idea
de otras opciones, contrastan códigos y prácticas de distintos
campos sin torturarse mentalmente por transgredir fronteras.
Es así que en el presente se mezclan figuras religiosas con
temas musicales electrónicos y luces estroboscópicas en videos
irreverentes que se comparten en redes sociales sin temor a un
castigo divino. “Ya no hay respeto”, reaccionan burlonamente los
internautas, conscientes de la disolución de las barreras morales
que mantenían las estéticas apartadas.
Así mismo, el generalizado acceso a las tecnologías
de la información facilita algunos de los procesos descritos
anteriormente; ha permitido extender el consumo de
información y entretenimiento, produciendo una creciente
cantidad de personas iniciadas, ‘conocedoras’, capaces de
apreciar el camp y sus referencias provenientes de múltiples
campos. Justo como Villanueva postula, “para consumir el camp,
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se requiere de un capital cultural en constante movilización
y que no es accesible a todos los públicos” (2019, p.177).
Cada vez son más personas las que a través de sus smartphones
tienen acceso a las últimas tendencias y acontecimientos, a los
últimos productos de entretenimiento, así como a los debates
y fricciones generados en redes sociales a partir de asuntos
de relevancia social. Al deambular entre significados y formas
provenientes desde distintos campos, desde los más frívolos
hasta los más serios, aprendemos que entre las distintas esferas
de producción y consumo cultural “hay sutilezas que se leen
diferente, y si las conocemos podemos jugar con ellas de forma
sugestiva y ser deliberadamente camp” (Yinka Shonibare, como
se citó en Pochamara y Wierzchowska, 2017, p.698). Por
ejemplo, en la imagen que se presenta a continuación se mezclan
significantes de terrenos distantes, y para que se produzca el
efecto estético deseado, primeramente, el espectador tendría
que estar familiarizado con ambas referencias; la foto captura
a un personaje de la política mexicana, Claudia Sheinbaum,
mientras que en la descripción de la imagen se inserta una línea
pronunciada por Miranda Priestly, personaje de la película,
The devil wears Prada (2006). El personaje ficticio es símbolo de
gracia y sofisticación, mientras que la jefa de gobierno de CDMX
denota cualidades ordinarias en comparación y, sin embargo, los
internautas juegan maliciosamente posicionándola en el lugar
de lo que no es. Entendiendo que cada figura es portadora de
diferentes grados de prestigio simbólico, podremos notar que
esta yuxtaposición de estéticas y el efecto cómico que produce,
lleva implícita una fuerte carga de dominación, en la que la
producción cultural estadounidense es mejor valorada.
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Como mencionamos en párrafos anteriores, el camp ha
encontrado un ambiente fértil en redes sociales para su expresión,
pero la razón de su popularidad quizá sea la misma que motivó su
gustosa acogida en la década de 1960, principalmente en Estados
Unidos; el camp prometía reírse de las restricciones de identidad,
de particiones de género y clase, brindando la oportunidad de
reinventarse y revaluarse dentro de una forma paradójica de
“meta-elitismo” (Cleto, 2019, p. 27). Mediante la exageración de
formas, se acepta la propia marginalidad y se celebra sin vergüenza
la falta de recato. A diferencia del kitsch, que busca ocultar su
marginalidad mediante guisas opulentas y afectadas, el camp
abre la posibilidad de dignificar, bajo una exhibición cognoscenti
del ‘mal gusto’, las formas de la vulgaridad y lo absurdo. Al ser
‘conocedores’ y tomar consciencia de la arbitrariedad entre lo
estético y los valores morales que se le adjudican, posibilitan una
perspectiva capaz de cuestionar la arbitrariedad de la jerarquía
estética. Un ejemplo actual puede encontrarse en el siguiente
meme. Conforme se vuelve más elegante su indumentaria, más
vulgares se vuelven sus expresiones.

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Paradójicamente, en el camp encontramos que, así como
desestabiliza y desenmascara los parámetros del gusto, también
busca cierta distinción –mostrarse por encima de los códigos
sociales con su creatividad y clarividencia–, incluso cuando su
gracia radica en la burla de dicha pretensión. Esta ambivalencia
se condensa en el siguiente meme que hace mofa de la vestimenta
de los asistentes de la Gala del Met (Museo Metropolitano de
Arte), cuyo tema en 2021 fue, precisamente, la estética camp.

Conclusión
Se observará que a lo largo de este trabajo se ha recurrido a ejemplos
muy diversos y conceptos provenientes de diversos campos, lo
cual podría hacernos dudar de la cohesión y pertinencia de los
mismos al discutir las expresiones contemporáneas del camp. Pero
hay una característica fundamental del camp que justifica nuestro
proceder: es una estética que funciona de forma rizomática y,
como tal, demanda asirse desde diversos flancos. Un rizoma es
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algo ‘acentrado’ que crece en todas direcciones y sin jerarquías.
El rizoma, como el camp, genera formas muy diversas, ya que
obedece a una multiplicidad del pensamiento; es “un tubérculo
que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también
perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí,
ni universalidad del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos,
de patois, de argots, de lenguas especiales” (Deleuze y Guattari,
2004, p. 13). Es decir, no hay cortes abruptos, es un modo de tomar
las impresiones del mundo como una experiencia continua que
no crea distinciones entre fenómenos que normalmente se nos
obliga a parcelar en distintos campos de acción y conocimiento.
Así, un modo rizomático del pensamiento se opone a estructuras
cognoscitivas que no reflejan necesariamente la forma más natural
y adecuada de pensar, pero que se usan y predican por disciplinas
con el poder dictatorial de regir la sociedad y su pensamiento
bajo categorías jerárquicas y dicotómicas (Deleuze y Guattari,
2004). El camp es una creatividad que se nutre de impresiones
continuas y conecta significantes provenientes de diferentes
áreas, es una estética que juega con las referencias creando
conexiones impensables gracias a este principio de multiplicidad
en el eslabón semiótico que funciona igual que un rizoma.
El principio de multiplicidad en el pensamiento no tiene
un objetivo, pero insiste en aparecerse; estamos más capacitados
para percibir el mundo de otra manera además de aquella que se
nos ha inculcado, siempre destinada a fines utilitarios. Entonces,
cuando el pensamiento múltiple parece no tener una función, sus
expresiones quedarían relegadas al juego, y el juego se opone al
razonamiento ordenado y utilitario impuesto a una gran parte
del mundo en su vida diaria. Por lo mencionado anteriormente,
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al discutir sobre el camp y su funcionamiento rizomático, más que
una corriente estética definida, tratamos con una sensibilidad que,
en su libre y espontáneo ejercicio, no se apega necesariamente a
un tema particular y tampoco pretende ser política. No obstante,
precisamente por dichas características, el camp se convierte en
una forma pre-política valiosa. Como asegura Rancière:
…la libertad del juego se opone a la servidumbre del trabajo. […]
Estas categorías

-apariencia, juego, trabajo- son, de hecho, categorías de división de lo sensible. Inscriben, en efecto, en el tejido mismo de la
experiencia sensible ordinaria las formas de la dominación o de
la igualdad (2011, p. 42).

Desde una perspectiva semiológica, “toda actividad
tiende a devenir juego en la medida en que pierde su función
inmediata” (Guiraud, 2017, p.124). Pero la actividad del camp,
con sus expresiones, en apariencia, absurdas y frívolas, viene
a construir una nueva forma de resistencia, pues esta “nueva y
extraña práctica [...] se afirma contra una práctica mayoritaria
(la de la significación)” (Barthes, 1986, p. 63). Por lo tanto, estas
prácticas lúdicas Barthes las describía como un lujo y resistencia
que, si bien aún eran difíciles de explicar inteligiblemente en su
época, encontrarían su lugar en la política del futuro. Y ese futuro
ha llegado con la ‘creatividad idiota’ que se encuentra en redes
sociales, desestabilizando las fronteras y significados de cada
esfera social que se empeña en jerarquizar y legitimar sus formas
por encima de otras.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-7

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�Alexa Rosales; Eleocadio Martínez / Cultura, Modernidad y camp: resistencia sin agenda.

Poco importa si el camp no es solemne o incluso lógico,
esta sensibilidad estética da pie a la expresión y goce de
subjetividades. Las expresiones de estas visiones particulares son
sumamente importantes en los procesos de cambio social, pues
las subjetividades tienen el poder de deshistorizar, abriendo la
puerta hacia la reflexión e ideación de formas más satisfactorias.
Y si en un inicio diversos productos del camp parecerían una
respuesta sin sentido, pesimista y cínica respecto al presente
y futuro, recordemos que, como se mencionaba en párrafos
anteriores, detrás del camp está la expectativa de que una vez que
se reconoce adecuadamente lo absurdo, le seguirá un sentido de
seriedad (Long, 1993). Ésta es la mejor apuesta de una sensibilidad
estética cuyo principal objetivo es el juego y el goce.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José Luis Cavazos;
Celso José Garza (coordinadores). Historia y literatura.
Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución.
Revolución Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2021, 240 pp. ISBN: 978607-27-1614-8
En el último siglo, la relación entre la historia y la literatura se
ha vuelto un tema de profundos análisis, tanto para quienes se
dedican al estudio metodológico de ambas disciplinas como
para los interesados en cuestiones prácticas de su investigación.
En este sentido, el debate, desde el estudio de la historia, versa
sobre el papel que la literatura tiene como fuente histórica y,
por otro lado, hasta qué punto la escritura de la historia es
una creación narrativa con elementos propios de la literatura.
La obra Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, creada a partir de las ponencias presentadas entre
el 6 y 7 de mayo del 2021 en el coloquio nacional del mismo
nombre, es un primer paso en la historiografía local para abrir
esta discusión.
Este libro es un esfuerzo conjunto por parte de la Sociedad
Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística; la Facultad de
294

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL) –así como de diversos cuerpos académicos–; y el Centro
de Estudios Humanísticos (CEH) para generar un espacio en
el cual la relación entre la historia y la literatura sea discutida y
revisada a través de tres momentos en la historia de México: la
conquista, la reforma y la revolución. Así, algunos de los trabajos
que lo conforman tratan cuestiones referentes al análisis del
discurso de obras biográficas y literarias de gran reputación y
el papel que las instituciones –tanto políticas y religiosas como
educativas– han tenido en la conformación de una narrativa
discursiva durante los contextos mencionados.
El comité editorial, en este sentido, se preocupó por el
carácter transdisciplinar de la obra en la medida en que cada
ponencia aporta elementos significativos para entablar una discusión no solo sobre la relación historia-literatura, sino también
sobre sus aportes, características y puntos en común a lo largo
de diversos momentos de la historiografía nacional. La coordinación de la obra, en todo caso, estuvo a cargo de académicos
de renombre: Ludivina Cantú, maestra en Letras Españolas
por la Facultad de Filosofía de la UANL1; Óscar Tamez, maestro en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Políticas
y Relaciones Internacionales de la UANL; José Luis Cavazos,
doctor en Filosofía con acentuación en Ciencias Políticas por la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración de la UANL2;
1 “Ludivina Cantú Ortiz: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/
2 “Currículum vitae único”, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, http://fiDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

295

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

y Celso José Garza, doctor en Periodismo por la Universidad
Complutense de Madrid3.
Como coordinadores de la obra, el interés por incluir
ponencias que pudieran establecer un dialogo entre ambas
disciplinas desde diferentes puntos de vista académicos es
bastante marcado. Dado que el coloquio, en sí mismo, tenía como
propósito ofrecer un espacio donde la comunidad científica
pudiera exponer sus investigaciones y análisis para repensar los
procesos históricos desde las perspectivas interdisciplinarias
actuales, resulta atractivo para los lectores la multiplicidad
de voces con las que la obra permite abrir un debate entre
investigadores y académicos de la historia y la literatura, así como
de estudiosos del ámbito de las ciencias humanas4.
Los ejes sobre los que centra la obra, por tanto, refieren a
los sitios en los cuáles la historia y la literatura se han encontrado
–y en diferentes momentos distanciado– desde su tránsito a
disciplinas científicas hasta revisiones más actuales a partir de los
enfoques metodológicos posmodernistas. ¿Qué tipo de relación
mantienen, en la actualidad, la historia y la literatura?; ¿cuáles son
sus puntos en común?; ¿se han beneficiado la una a la otra?; y ¿en
qué contextos se puede señalar una mutua ayuda? son preguntas
losofia.uanl.mx/wp-content/uploads/2020/08/CVU-Cavazos-Zarazua-Jos%C3%A9-Luis.pdf
3 “Celso José Garza Acuña: Currículum Vítae”, Universidad Autónoma
de Nuevo León, acceso el 20 de abril de 2022, https://www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
4 Comité Editorial, introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú; Óscar Tamez; José
Luis Cavazos; y Celso José Garza (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021), 9.

296

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

que sirven para comprender la naturaleza transdisciplinar de la
obra en su conjunto. La conquista española, la guerra de reforma
y la revolución mexicana son, entonces, momentos de la historia
mexicana en los cuales la historia y la literatura se han cruzado
debido al carácter de las fuentes documentales y al establecimiento
de narrativas discursivas desde distintos ámbitos institucionales.
El libro se encuentra divido en cuatro secciones: Historia
y Literatura; La Conquista; La Reforma; y La Revolución. En la
primera, los autores discuten la utilidad que tiene la literatura
como fuente para la historia y, posteriormente, las áreas de
oportunidad entre ambas disciplinas en ciertos contextos
históricos y hechos literarios. Aquí se encuentran las ponencias
“Hechos, estructuras y ficciones en la Historia” de José Luis
Cavazos Zarazúa; “La Literatura como fuente para la Historia” de
Óscar Tamez; “Historia y Literatura: una relación de copresencia
en un cuento de Juan Rulfo” de Ludivina Cantú Ortiz; “Historia y
Literatura. La imagen de Santiago Vidaurri en la novela Los confines
del fuego de Hugo Valdés” de César Morado Macías; y “Literatura
distópica de la posguerra en tres obras: 1984, Fahrenheit 451 y La
naranja mecánica (1948-1962)” de José Aldahir Castillo Rodríguez.
En la segunda sección, los trabajos realizados cuestionan
la influencia que tuvo la iglesia católica, como institución, en la
cosmovisión de los pueblos conquistados y la formación de un
pensamiento filosófico con bases en la religión cristiana. En este
sentido, los autores se preocuparon por mostrar el papel que la
religión tuvo en la creación de un sistema que permitiera, por
un lado, evangelizar a los indígenas y, por el otro, transmitir
sus conocimientos hacia los frailes recién llegados. “La Iglesia
durante y después de la conquista española” de Juan Carlos
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

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�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Tolentino Flores; “Filosofía de dependencia, una escolástica
medieval en la Nueva España en los siglos XVI-XVIII” de Mayra
Janeth Flores Ramírez; y “El nacimiento del purgatorio: Una
historia estructuralista de larga duración en la obra de Jacques
Le Goff” de Javier Rodríguez Cárdenas son los apartados que la
conforman.
Las ponencias que constituyen la tercera sección versan
sobre el impacto que tuvieron, en su momento, los proyectos de
nación: conservador y liberal en la implementación de un sistema
educativo nacional y los acercamientos que tuvo el gobierno
de Benito Juárez con Estados Unidos recuperados a través
de fuentes biográficas y hemerográficas. Los trabajos de esta
sección son “El proyecto educativo liberal durante la Reforma”
de Érika Armas Madrigal; y “La búsqueda del reconocimiento y
las amenazas europeas: Las bases sobre las cuales se negoció el
Tratado McLane-Ocampo” de Saúl López Bautista.
En la última sección de la obra, las investigaciones
realizadas se enfocan hacia la situación que transitaban diferentes
grupos y clases sociales que, aún en la actualidad, permanecen
como agentes marginados por los discursos historiográficos de
la Revolución Mexicana. A través de diferentes enfoques, como
el análisis del discurso y la hermenéutica, los autores muestran
una variedad de temáticas relacionadas con el ámbito educativo,
literario y político en un periodo de gran conflicto y trascendencia
para la sociedad mexicana moderna. Así, “La situación del ‘no-yo’
en autobiografías escritas por mujeres del noreste que abordan el
tema de la Revolución Mexicana” de Nora Elvia Cruz Camacho
y Rosa María Gutiérrez; “Las escuelas regiomontanas durante
las luchas revolucionarias” de Juana Idalia Garza Cavazos; “Las
298

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

profesoras en las escuelas secundarias de Monterrey: Entre el
reconocimiento y el olvido” de Gabriela Guerrero Hernández;
“Discursos historiográficos sobre la violencia en la Revolución
Mexicana” de Enrique Pérez Castro; y “Lo que se dice y no se
dice del señor Reyes. Análisis del discurso de los periódicos
antirreyistas de 1903” de Juan Jacobo Castillo Olivares son los
trabajos presentados.
Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y
Revolución, como he mencionado, presenta una multitud de
trabajos que, gracias al carácter transdisciplinar de la obra,
permite obtener diferentes perspectivas sobre las áreas de
trabajo en que la historia y literatura han convergido durante los
últimos años. Estos contextos históricos son, pues, ventanas de
oportunidad para ambas disciplinas en la medida en que se nutren
la una a la otra de enfoques metodológicos, fuentes y recursos
para ampliar nuestros conocimientos sobre estos periodos de la
historia de México. Con un potencial interés para quienes estén
investigando o realizando proyectos sobre cualquiera de los tres
contextos presentados, cada ponencia aporta un grano de arena
a la discusión con la que abre el libro: ¿Cuál es la naturaleza de
la relación entre la historia y la literatura? Aunque es posible
que el debate nunca termine, el décimo número de la colección
Cuadernos del Centro de Estudios Humanísticos aporta los
suficientes elementos temáticos para proseguir, al menos durante
un tiempo, con este debate en la historiografía regional actual.
Alan Arturo Hernández García
Número ORCID: 0000-0001-7181-0383

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

299

�Alan Hernández / Historia y literatura. Tres contextos: Conquista, Reforma y Revolución

Fuentes utilizadas
Comité Editorial. Introducción a Historia y literatura. Tres contextos:
Conquista, Reforma y Revolución, coord. por Ludivina Cantú;
Óscar Tamez; José Luis Cavazos; y Celso José Garza,
9-11. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021.
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de
Nuevo León. “Currículum vitae único”. Acceso el 20
de abril de 2022. http://filosofia.uanl.mx/wp-content/
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Universidad Autónoma de Nuevo León. “Celso José Garza Acuña:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/celso-jose-garza-acuna/
Universidad Autónoma de Nuevo León. “Ludivina Cantú Ortiz:
Currículum Vítae”. Acceso el 20 de abril de 2022. https://
www.uanl.mx/funcionarios/ludivina-cantu-ortiz/

300

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-8

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, julio-diciembre, 2022

“Wirikuta: un acuerdo de vida” El Aleph Festival
de Arte y Ciencia.
Ciencia Casa Universitaria del Libro
Universidad Nacional Autónoma de México.
Ciudad de México

De izquierda a derecha: Regina Lira, Alfonso Valiente, Eduardo Guzmán,
Óscar Carrillo. Fotografía: Juan José Muñoz Mendoza

El pasado 29 de abril se llevó a cabo el conversatorio titulado
“Wirikuta: un acuerdo de vida”, dentro del marco de “Las
Fronteras del Medio Ambiente”, emisión 2022, actividad del
Festival de Arte y Ciencia El Aleph y la Revista de la Universidad de
México, en la Casa Universitaria del Libro de la Universidad
302

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

Nacional Autónoma de México con sede en la capital de nuestro
país. Con la moderación de la Dra. Regina Lira, investigadora del
Instituto de Investigaciones Históricas de esa misma institución,
los participantes: Óscar Carrillo en representación de El Consejo
Regional Wixárika A.C., Eduardo Guzmán del Comité por el
Cuidado y Defensa del Agua y la Tierra de Real de Catorce y
el Dr. Alfonso Valiente, especialista en ecología del desierto,
invitaron con su díalogo a que los asistentes cuestionásemos
nuestra posición, más allá de nuestras identidad de mexicanos,
como seres humanos, acerca de las problemáticas que presenta
este territorio del altiplano potosino considerado como sagrado
por el pueblo wixárika1.
Este evento fue organizado como respuesta de la academia
universitaria para dar voz a los distintos actores participantes
en la lucha por la preservación del territorio de “Wirikuta”,
vocablo destinado por el pueblo wixárika para nombrar a la gran
extensión de desierto ubicada en Real de Catorce, municipio del
Estado de San Luis Potosí, que desde hace un poco más de 10 años
se ha visto amenazada por la actividad de consorcios mineros,
mayormente canadienses, como la empresa First Majestic, que
buscan explotar la región con la extracción de metales como el
oro y la plata. Basta echar un vistazo a la historia del municipio
catorceño para conocer que su nacimiento y auge giró en torno
a la actividad minera; sin embargo, concordaron los ponentes
que, el impacto ambiental que causaría tal invasión sería de gran
devastación.
1 Nombre correcto del pueblo originario, comúnmente llamado huichol, que habita en los estados de Nayarit, Jalisco, Zacatecas, mayoritariamente, y que conservan gran parte de sus tradiciones.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

303

�Juan José Muñoz / “Wirikuta: un acuerdo de vida”

En el año de 2012, por diversos medios manifiestos,
la Nación Wixárika, hizo un llamado, no solo local, sino que
también a la opinión internacional que fijó su mirada sobre este
pueblo originario de nuestro país, al externar su preocupación por
el peligro inminente dada la invasión, depredación y destrucción
de Wirituka, cuando el gobierno federal encabezado por el
presidente Felipe Calderón autorizó más de 80 concesiones a las
empresas mineras. Es entonces, que los wixáritari unificaron a la
sociedad civil para sumarse a su legítimo reclamo. Este territorio
representa un pilar para la cultura y cosmovisión de dicho
pueblo, mencionó Eduardo Guzmán, quien afirma que se han
encontrado vestigios ofrendarios en este altar natural datados
con un antigüedad de más de 2,500 años atrás, esto nos habla de la
permanencia y arraigo de estos indígenas a pesar de la conquista,
que sabemos dio lugar al exterminio y casi anulación total de las
tradiciones de las culturas precolombinas.
Además, no sólo se habla de la riqueza cultural que
representa este territorio, sino además es momento de destacar
la importancia biológica ya que ahí conviven gran variedad de
especies animales y vegetales endémicas, tales como la cactácea
lophophora wiilamsi, comúnmente conocida como “peyote”, o
“hikuri” como es llamado por la comunidad wixárika.
Aunque esta lucha ha dejado frutos, tales como la
obtención de amparos contra las mineras que ordenan la
cancelación de algunas concesiones, sin embargo hoy este lugar
nuevamente se encuentra amenazado, dado que a lo largo de
estos 10 años proyectos de agricultura industrial invadieron este
desierto, despojando miles de hectáreas de uno de los ecosistemas
con mayor biodiversidad del mundo y cubriendo la tierra con
304

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 2, enero-junio, 2022

granjas porcinas, productoras de huevo, grandes operaciones de
tomate y chile principalmente, junto a un enorme megaproyecto
de turbinas eólicas. Aunado a que los suministros de agua se han
secado y las lluvias han sido cada vez más escasas, esto propiciado
por la intervención de tales productores con bombardeos a las
nubes para disiparlas.
Ante lo anterior expuesto se presentan varios acuerdos,
entre los que se destaca, principalmente la exigencia a los
gobiernos estatales y federales para que a Wirikuta le sea otorgada
la mayor protección jurídica, la intervención de la comunidad
científica mexicana para diseñar proyectos sustentables, viables
y amigables con el entorno ambiental, de tal manera que se pueda
propiciar el progreso económico de los habitantes de la región.
“A diez años del peritaje tradicional, Wirikuta es la flor
de la conciencia universal de la vida, es el epicentro donde nacen
los acuerdos que renuevan el espíritu de todo lo creado, Wirikuta
es un espacio profundo repleta de libros que contienen de como
se origino el mundo, los libros medicinales que sanan el corazón
y fortalecen el lazo que nos aborda como flores en una gran
serpiente, río de luz que no tiene ni principio ni final”2. En estas
palabras se resume la importancia para este gran pueblo, mismas
que nos exhortan a reconocerles en la riqueza cultural que nos
configura como mexicanos.
Juan José Muñoz Mendoza
2 Pronunciamiento en voz de Citlali Carrillo Chino, presidenta de concertación agraria de Waut+a - San Sebastián Teponahuaxtlán, presidenta de
mujeres de Tutsipa (Tuxpan de Bolaños) y de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos Jalisco, emitido el 19 de marzo de 2022 en la cima del Cerro del Quemado, Paritek+a, municipio de Catorce.
DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.2-9

305

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                    <text>�D.R. 2022 © Transdisciplinar Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una publicación semestral
editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios
Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52
(81)83-29- 4000 Ext. 6533. https://transdisciplinar.uanl.mx Editora Responsable: Beatriz Liliana
De Ita Rubio. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020213472000-102, ISSN en
trámite, ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última
actualización de este número: Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José
Muñoz Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000
Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última
modificación de 8 septiembre de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Directora de la Revista / Beatriz Liliana De Ita Rubio

Autores
Arturo Zárate Ruiz
Socorro Arzaluz, Gabriela Zamora
Erika Marissa Rodríguez Sánchez
Rogelio Segovia González
José María Infante Bonfiglio
Mónica Garza Barrera González
Rogelio Cantú Mendoza
Rafael Caballero Alvarez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Transdisciplinar
Revista de Ciencias Sociales
Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz
El Colegio de la Frontera Norte
https://orcid.org/0000-0001-6216-6653
Fecha entrega: 05-5-2021 Fecha aceptación: 13-7-2021
Editor: Beatriz Liliana De Ita Rubio. Universidad Autónoma de
Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2021, Zárate-Ruiz Arturo. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use,
distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1
Email: azarate@colef.mx
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Making the Southern Border American, and Mexico
as well. A reading of Chatfield’s Twin Cities of the
Border
Haciendo que la frontera sur sea americana, y México también. Una lectura de Chatfield’s Twin Cities
of the Border
Arturo Zárate-Ruiz1
azarate@colef.mx

Abstract: Historical documents call attention not only because of
the facts reported, but also because of the views held by the reporter
concerning the matters referred. This essay aims at identifying W. H.
Chatfield’s views of America, Mexico, and their shared border, as they
appear in his 1893 pamphlet The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros,
Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande: that the Texan
region bordering with Mexico then was fully Americanized, moreover, that the Mexican side of the border was undergoing a process of
Americanization very needed for business, process which from that
region would extend to all the Americas, process very convenient for
American capitalists. The identification of those views is done, here,
by highlighting them through a reading of the text itself, their judging
being mostly left to the people reviewing what the author of this essay
has stressed.
1 El Colegio de la Frontera Norte

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�Arturo Zárate / Twin cities

Key words: US/Mexico Border, historical documents, textual analysis,
Brownsville/Matamoros.
Resumen: Los documentos históricos llaman la atención no solo por
los hechos reportados, sino también por las opiniones del reportero sobre los asuntos referidos. Este ensayo tiene como objetivo identificar
las opiniones de W. H. Chatfield sobre Estados Unidos, México y su
frontera compartida, como aparecen en su folleto de 1893 The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the
Lower Rio Grande: que la región texana limítrofe con México entonces
estaba totalmente americanizada, además, que el lado mexicano de la
frontera estaba atravesando un proceso de americanización muy necesario para los negocios, proceso que desde esa región se extendería
a toda América, algo muy conveniente para los capitalistas estadounidenses. La identificación de esos puntos de vista se hace, aquí, resaltándolos a través de la lectura del texto mismo, reservando en gran
medida su juicio a los lectores que revisen lo que el autor de este ensayo
ha enfatizado.
Palabras clave: Frontera Estados Unidos/México, documentos históricos, análisis textual, Brownsville/Matamoros.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introduction
In 1893, W. H. Chatfield published, in New Orleans, a pamphlet
titled The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio Grande.2 As it will be discussed,
the tract aimed at offering information to entrepreneurs and possible well-to-do settlers about Brownsville, Texas, and Matamoros, Mexico, a binational region, he assured, for very profitable
investment.
Among many arguments, Chatfield pointed out that the
Texan region bordering with Mexico then was fully —or almost— Americanized. Moreover, he explained that the Mexican
side of the border was undergoing a process of Americanization
very needed for business, process which from that region would
extend to all the Americas, something very convenient for American capitalists.
As it will be noticed here, Chatfield and his sources had
their own views on what made something American and something Mexican, and a view that the Americans and the American
way of life should prevail.
This essay’s purpose is highlighting these views as they
actually appear in Chatfield’ tract itself. The author of this essay
counts on that doing so is enough to figure out the beliefs and narrative found in Chatfield’s pamphlet. The contemporary reader
may judge them. If this essay’s author offers some few comments,
2 From now on, the text quoted is Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities,
Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao. References are made by specifying the
page and the column of the text, for example, (p. 4b), (p. 15c, d).
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he tries to do so barely to clear up a point that may deserve attention, and to fulfill the purpose of highlighting such views.
Features and purpose of Chatfield’s pamphlet
The Twin Cities of the Border is a 52 page pamphlet (covers included)
about Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, and the Country
of the Lower Rio Grande. It resembles a tabloid in its layout. It
includes maps, profiles of renown people and businessmen in the
area, advertisings (mostly from the profiled persons), and many
photos of the places and buildings described.
Concerning this tract’s purpose, Chatfield said:
[The pamphlet] will convey to the outside world a convincing proof of the fact that a grand opportunity for amassing
wealth and providing lucrative employment for an immense
number of people, has been lying dormant in this section
since its territory was first annexed to the United States.
(p. 1b)

This grand opportunity is particularly given to Yankees
and outside capitalists:
This section has much to offer for the mature consideration
of that class of young men who are seeking for the right place
in which to begin a life career, and who possess the capital to
start in business for themselves. Such men, with a little capital, brawny arms, clear brains and “Yankee grit,” are infusions
which will benefit the section they honor by their adoption;
and in whatever field the new-comers may elect to put forth
their efforts, the most undoubted assurances of success are
held out to them by the prolificness of Nature and the improvements to be wrought by the hand of man. (p. 3d)

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Some general arguments for embracing such an opportunity
An important part of Chatfield’s arguments refer to
Brownsville area for its optimal material conditions. Cameron
County, where Brownsville was located, was larger than Delaware and Rhode Island states together, he said (p. 37a). Besides offering a detailed compendium of weather statistics (p. 6-7),
Chatfield summarized his views on this region climate thus:
Summer heat is tempered by cool breezes from the Gulf, which
make the nights delightful, and are laden with moisture sufficient, to prevent a high range of temperature. The winters are
so short and mild that is almost a misnomer to apply this term
to the seasons.

It is an ideal spot to enjoy “life, liberty, and the pursuit of happiness” and secure the blessings of health, wealth and social
distinction. (p. 37a)

Brownsville natural resources included hundreds of native species, so many that only a portion had been named (pp.
21b-22a), he asserted, some of these species apt for industrial
ventures as it was the case of the mesquite tree (p. 44b, c). He
noticed that the land originally was inhabited by large droves of
wild horses and cattle, and that, by 1876, the annual exportation
of cattle and wool was estimated at $3,870,000 (p. 2a). Quoting
a report that would be published in the Express, Chatfield said:
“The garden spot of Texas is situated near Brownsville along
the Rio Grande river [...] There are great opportunities offered
the industrious and practical farmer or fruit grower along the

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Rio Grande. Land can be purchased very cheaply and by irrigation as fine products can be raised as are grown anywhere in
the United States. Grapes are now grown along the Lower Rio
Grande and ripen a month earlier than those grown in the El
Paso district.” (p. 5 b, c).

“Nature has endowed this land with all things to assist
man’s endeavor”, Chatfield assured: timber, pasture, stock raising, a great variety of fruits, sugar cane and beet, Indian corn,
potatoes, sorghum, hemp, flax, beans, peas, peanuts, sweet potatoes, pumpkins, melons, a complete variety of garden vegetables,
pecans, bee wax and honey, Sea Island cotton, tobacco, and more
(pp. 37-38a, 39b-41b). Prices of land, he said, ranged from $1.50
to $3 per acre of pasture lands, and $5 to $10 per acre for the best
farming land; county and State school lands could be bought for
$2 or $3 an acre (p. 37b).
Besides the important amount of capital invested and value of imports and exports, Chatfield considered, there were a
great variety of business and employments pursued in Brownsville, as he carefully listed them. He also noted that:
[...] in 1889 the assessor’s book showed the taxable valuation
of property to be $840,000. It is now probably very nearly
$1,000,000 and there is no doubt that it could be expanded to
$10,000,000 within ten years. (p. 3d).

Chatfield took care of detailing Brownsville’s municipal
finances, disbursements, expenses, and revenue (p. 15d-16), and
the contributions payed by each tax payer in the area, too (p. 25cd). Attention to the poor was offered, he said, without requiring
poor houses, and the few inmates in prison did not represent an
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important expense for the city, since there was comparatively
very little crime in the area, and there was a well-paid police department that would preclude the idea that violators of the law
would remain uncaught or unpunished (p. 16a).
Besides the police department, Chatfield amply depicted other Brownsville citizen services, organizations, and institutions, such as two organized fire voluntary companies (p.
26d-27a), a Post Office with a money order service (p. 18c-19c),
excellent public and private schools (p 16b-17c), a very active
Custom House (p. 24), several newspapers (p. 24d-25a), a United States Court (in Austin, Texas), a District Court , a County and a Probate Court, a Mayor Court (p. 25a-25c), a well-supplied, cheap, and clean City Market (25d-26c), and a company
of organized militia (27b-28a).
Chatfield called attention to the quality of the urban
planning (p. 2d) and the private and public buildings in this
city. He described them carefully and included many pictures
of them throughout his pamphlet, for example, the Catholic
Cathedral (p. 5b-c), the City Market and Plaza (p. 11), the
High School Building (p. 17b-c), the New Government Building (p. 19b-c), the Mayor’s residence, Mr. Brooks’s residence
(p. 20b-c), the Post Hospital (p. 29b-c). “The Cathedral […]
stands like a wakeful sentinel guarding the city,” he said, “the
appearance of the structure is massive […] which gives it an air
of antiquity, in perfect keeping with the purity of its Gothic
architecture” (p. 5d). He had enthusiastic words about public
schools, too: “handsome brick buildings, neat furniture, spotless walls, good ventilation and abundant light” (p. 16d). And
he did for the New Government Building, as well:
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Gas fittings are supplied throughout the building, and only
await a Gas Company to fill them. In the meantime, one of
the enterprising citizens has started an electric light plant, and
hopes to furnish to the Government Building very soon […]

The hardware, such as door-knobs, locks, fronts, escutcheons,
etc., is all of real bronze, of a heavy pattern, and entirely suitable to such a handsome structure […]

The gutters and drainage pipes are ample and thoroughly well
fitted. Galvanized iron, moulded and ornamented, was used
for gutters, hips, ridges, finials, cornices, copings, etc. (p. 20b)

Concerning the public buildings, he summed up that they
“will compare favorably with those of any city of its size in the
country, and are conveniently located and thoroughly adapted to
their several uses (p. 3a).”
Chatfield praised Brownsville school education, too. “The
discipline of schools is excellent, and displays a practical application of the Principal’s military training”, he said, “Brownsville is
surely destined to become an educational center for a populous
area, and she has taken a stride forward which places her institutions of learning upon an advanced position of excellence” (p.
17a-b).
Chatfield also commended Brownsville on the grounds
of its governmental officials (for example, its Mayor Thomas
Carson (p. 20c), Postmaster John W. Hoyt (p. 19a), Judge Emilio C. Forto (p. 27b), School Superintendent Cummings (p. 16c),
Custom House Collector R. B. Rentfro (p. 24d)), scientists (for
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example, Mr. Armstrong (p. 22c)), military men and war veterans (for example, William Neale (pp. 12-15), William Kelly (p.
21a-b), Louis Cowen (p. 21d), Adolphus Glaevecke (p. 23)), journalists (for example, Mr. Maltby (pp. 23A, 25a) and Mr. Franklin
(p. 25a)), and many businessmen and women, White American
or European, and mostly from the American side of the border
(for example, Mr. Woodhouse (p. 21b-c), Mr. Raphael (p. 21d),
Mrs. Krausse (p. 22a), Mrs. Bollack (p. 22b), Mr. Putegnat (p.
23d)), although some of them with business offices in both sides of the border (for example, Mr. Cross (p. 21d-22a)). Several
of these businessmen were land owners and urban developers
awaiting for clients to sell them some property (for example, Mr.
Field (p. 22a-b)).
The opportunity was there for newcomers, he noticed:
The present conditions are most favorable for settlers, as they
may now secure the advantages of cheap lands and economical living, and a certainty of transportation for their crops; for
capitalists, because the urgent need of wealth to establish large industrial enterprises and construct public works, will enhance the value of property, and, consequently, the security of
their investment. (p. 4a)

He summarized his own assessment of Brownsville
opportunities thus:
Brownsville has steadily improved, its population has increased, liberal ideas have spread, business has slowly but surely
gained in volume, and its municipal affairs have been well and
economically administered. (p. 3c).
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Or using William Neale’s words, as Chatfield quotes
them, the solid base of Brownsville was “mercantile integrity,
municipal economy and honesty, and obedience to the law” (p.
15a).
To all this, new developments would make Brownsville
an even better place to invest, Chatfield argued, since the construction of railroads, irrigation for agriculture, and the introduction of truck farming were in course, and would surely magnify the profits of any venture (p. 3d-5c, 38b). Even, there were
opportunities of making Point Isabel, in this section, a winter
resort, he assured (p. 41b).
Brownsville, a city bordering with Mexico and Latin America
A particular Chatfield’s argument supporting the opportunity of investing in Brownsville was its bordering with Matamoros, a twin city from another nation, Mexico. If compared with
Brownsville, he said, it is the “stronger” of the border (p. 31a),
perhaps because, “surrounded by a line of fortifications” (p. 33b),
“Matamoros is a strongly fortified city”, moreover, “the soldiers
you see here are the flower of the Mexican army; neatly dressed, thoroughly equipped, and well set up”, and, as he observed,
its streets and sidewalks were well built, laid, and traced (p.
32b-32d).
The place was “romantic”, he said, offering an opportunity of meeting with “dark-eyed senoritas” who, standing on ledges located between bars and window casings, add a “touch of
Old World grace to the scene which is extremely captivating” (p.
32b-c). He also expressed:
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Viewed thus, in perspective, the scenes bring to mind the vivid
pen pictures of Washington Irving descriptive of the modern
surroundings of the Alhambra, and gather about one’s senses a
halo of romance in which he may revel for hours. (p. 32c).

Family bonds in Matamoros were also praised by
Chatfield:
Glimpses of happy domesticity are often caught, where strolling past these gratings in the summer twilight. Three, and sometimes four, generations will be seated around the enclosure,
amid a bower of flowering plants and tropical foliage, engaged
in animated conversations or listening to dulcet tones of a harp,
as they are drawn by the fingers of one of the lovely daughters
of the house [...] nothing can erase the pleasant memory of that
stolen glance. (p. 32c).

Although the buildings were outwardly dull, sometimes
the inside of them, where families lived, were not so, Chatfield
noticed:
In strolling about through the central portion of the city,
the general character of the buildings is observed to be
monotonously regular, and the long lines of close shutters
lead you to suppose that the rooms behind them are vacant. A door suddenly opens, and as a well-to-do-looking
gentleman turns to close it, you glance beyond him and
perceive a handsome apartment, furnished in French style,
with heavily gilded mirror-frames, gilt tables with marble
tops and large glass cases of stuffed birds and artificial
flowers standing upon them, a spotless floor dotted with
fine rugs, an elegant French clock on the mantel-piece, and
horsehair furniture with fantastically carved legs and feet.
(p. 32d-33-a).
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Chatfield celebrated Mexican cuisine, present in Brownsville market, too, and attracting the Americans for its taste, particularly the “dulce” made from “piloncillo”, with fantastic shapes
(p. 30c), and the “tamale”:
The “tamale” is an article of diet among the Mexicans, although
there are many Americans who relish them fully as much as do
the natives […]

Americans select the vendor who sells the smallest and hottest “tamales” […] and buy them from her by the dozen […]
Then they hasten home, occasionally shifting the steaming
hot “brown paper parcel” from one hand to the other, and
share them with friends. When the corn shock in which
the “tamales” are steamed is removed, a roll of corn meal is
disclosed and it is eaten like a banana; there is a streak of
finely minced chicken or beef in the center, highly season
with red pepper, of course; but they should be eaten hot.
(p. 30c).

It was Matamoros City the one enjoying an Opera House,
he reported:
The interior arrangement is somewhat on the order of the Coliseum at Rome […]

[…] on New Year’s Eve […] it was only necessary to watch at
the magnificent chandeliers suspended from the well-ventilated and lofty ceiling, and thence to the hundreds of beautiful
women attired with resplendent costumes and adorned with
costliest jewels, to make one forget that outer darkness existed
in the Teatro Reforma—or anywhere else […]

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The stage is very large and has every appurtenance for the setting of elaborate scenes. (p. 32d)

In Matamoros, Americans also found “amusement”, he
said, as when the Fort Brown garrison and their ladies enjoyed
the “Oriental-looking shops” where “fine linen, laces”, pots,
silver, opals, “gorgeously painted Guadalajara jars, and a host
of articles in Mexican ‘drawn work’” were sold (p. 29d). Quoting a journalist, the “Rambler”, Chatfield pointed out that the
market was well supplied with meat, fish, a great variety of
vegetables, many of them with names unknown by him, and
supplied with curiosities, such as native toys, jugs, pitchers,
many made of Terra Cotta pottery, excellent for water-coolers
(p. 33a).
He also considered:
We frequently attend a “baile” (ball) or a concert, at the Opera House, where we meet the elite of Matamoros, and have a
pleasant opportunity afforded us to observe their manners and
customs. The “baile ground” at Santa Cruz is a public pleasure
resort for the lower classes and is well worth a visit. Sunday is
the gala day, when the grand bailes take place, drawing crowds
from both cities. (p. 29d)

If needed, a relationship of assistance between the twin
cities existed, as Chatfield cited William Neale’s narrative of the
history of Brownsville, for example, when Mexican troops, in
1859, defended the American city from a “200 ruffians” attack (p.
15b), and when, in 1863, Matamoros served as a refuge for Americans fleeing from a fire that destroyed Brownsville (p. 15c).
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A most important issue, for Chatfield, was that Brownsville’s and Matamoros’s commercial affairs were thoroughly identified (p. 32a). To make it clear, he quoted the “Rambler”:
The intercourse between “The Twin Cities of the Border” is so
constant and familiar, that it is difficult to realize they are dependences of separate republics; to the stranger they present
no more marked contrast than New York and Brooklyn, or any
two cities of the United States having similar autonomy. (p.
33a)

Public transportation already existed in Matamoros,
Chatfield continued citing the “Rambler”; moreover, this transportation could connect this twin city with Brownsville, and be
extended through Brownsville:
A street car line belts the central portion of Matamoros, the
schedule being so arranged that cars leave the city and the terminal at Santa Cruz, simultaneously, every half hour […]

A plan was once proposed for carrying this system of street
cars across the river on ferryboats, and belting Brownsville,
also. The matter was carried to such a point that the necessary
capital had been secured, and work was about to begin on the
American side, when some sudden change of plans occurred
and the work was indefinitely postponed. There is but little
doubt of it being taken up again at not distant day, and carried
to completion, as the interests of the Twin Cities will eventually demand such a means of rapid transit. (p. 33a-b)

But the key element concerning the twin cities’ commercial affairs and future development was not reduced to local
transportation and an economic exchange between just the one
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and the other, but they being the route of an economic exchange
between the whole Americas, he said: “Brownsville […] is squarely located on the shortest route to the City of Mexico, and thus
will become of great importance as an intermediate station on
the great Pan-American Railway, which will cross the Rio Grande at this point” (p. 4a). To make this clearer, Chatfield quotes
T. C. Crawford:
It would not be enough to have treaties admitting our articles
of product under specially favorable conditions. But it was highly important to have such means of communication as would
enable to trade, once established, to be swiftly and economically carried. To this end, it was deem necessary to encourage
the establishment of steamship lines, and […] to connect the
United States with the South with a Pan-American railroad.
This road was to traverse the entire length of the South American Continent like a backbone, with branches radiating to the
commercial capitals. (p. 4c).

Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative
of the State Department, writing:
Whoever builds this road will hold the key to the heart of the
Southern continent […] the greatest expectations are based
upon the opening of the markets of Mexico, Central, and South America, and the West Indies to our manufactures articles.
The annual imports of fifty millions of people that comprise the
countries and the colonies south of the Gulf of Mexico and the
Rio Grande average $600,000,000, and the greater part of this
total is represented by manufactured articles. (p. 4b)

Being Brownsville and Matamoros at the crossroad of this
future railroad led Chatfield to reach this conclusion:
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The merchants, farmers and manufacturers of the United States who shall have located at Brownsville or its vicinity, and
reaped the advantages of being early in the field, will assuredly
be in a position to introduce their goods and products into the
markets of Mexico, Central and South America, at figures with
which it will be difficult for most distant centres to compete.
In the meantime there would exist the certainty of a home market, excellent facilities for exports to the countries of the Eastern Hemisphere either by the Atlantic or the Pacific route, and
a business so firmly established that any desirable expansion
to meet the demands of new trade, could be readily effected.
(p. 4c).

How the Twin Cities became such a great investment opportunity
Chatfield made it clear that the optimal conditions of the twin
cities for investment were not always present, since, before reaching these conditions, this Southern section of the border of the
United States should become fully American.
For that purpose, he reviewed the history of Mexico and
of Rio Grande Valley section.
Concerning Mexico, he said that before the Spaniards
arrived, the Aztecs inhabited the place, a people who possibly
were of a Caucasian race because of their remarkable achievements; once the Spaniards arrived, they dominated the Indians
for 300 years, “took care to suppress all enterprises that could in
any way conflict with Spanish trade and manufactures; appropriated all products of the mines which could be obtained by the
rude workings in vogue; sequestrated immense tracts of land for
the church, and retained the most powerful influences of priest18

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craft and the ignorance of the masses” (p. 31a-b); once Mexico
achieved independence, this country suffered, using William
Neale’s words, “a chronic disease” […] I mean Revolution, or what
they call Pronunciamientos” (p. 14d), and, according to Chatfield
himself, “three hundred revolutions and various wars” (p. 31d),
revolutions which, once Brownsville existed, were an opportunity of business by supplying arms to revolutionaries in Mexico.
Citing William Neale, Chatfield referred that one of Brownsville’s fires, almost destroying the city, was caused by the explosion of a munition store next to Stillman’s brick building (pp.
14d, 23c). Chatfield noticed that, at the time he was writing, revolutions and promiscuous executions were things of the past,
in Matamoros, and that new opportunities of business between
the twin cities were at hand, since their commercial affairs finally
were thoroughly identified (p. 32a).
Concerning Brownsville, Chatfield said, the portion of
land where it was situated “was described as a ‘desert,’ inhabited
only by ‘large droves of wild horses and cattle’ and unexplored unless by ‘mustang hunters,’ who made it their hunting ground for
years.” Nonetheless, he acknowledged that “The wild horses and
the cattle were remnants of the vast herds that formerly swarmed
over these rich pasture lands and constituted the wealth of the
Mexican owners” (p. 2a). Moreover, he noticed, they “were driven from this paradise by the breaking out of the war in Texas,”
their “three millions of heads of stock […] abandoned or destroyed”, and most of the inhabitants withdrawn “to the south of the
river” during the progress of the Texan revolution (p. 2a). Furthermore, during the Mexican War, American ruffians congreDOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

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gated in “this frontier”, but they finally left to California because
of the Gold Rush, and the few who remained in the area “killed
off one another” (p. 14b-c). Once the north of the river was “annexed to the United States” (p. 1b), Chatfield believed, Mexicans
returned from the south and “re-established their stock ranches,”
the State legislation “assuring them the undisputed possession of
their lands,” and as the Americans began to settle in this section,
too, they purchased “land from the Mexicans” or located “public
domain under the laws of Texas” (p. 2a). Confirming “the titles of
land in the newly acquired territory”, he said, led to the development of this section “unbounded resources” (p. 1c).
Apparently, there were other ways of assuring tracts of
land in this section. Citing William Neale, Chatfield referred to
Colonel Kinney, a Texan revolutionist, claiming “everything he
saw as his property by right of discovery and might of recovery”
(p. 12d). He also referred Kinney’s recommendation to Neale:
“to mount a horse, ride around as a big piece of land as he could
encompass in one day, and the land within the lines he rode over
should be his—Mr. Neale’s” (p. 12d). However, Chatfield said
following Neale’s narrative, “some unscrupulous men got a footing among us; they made vast claims of landed property and instituted suits at law; they in fact claimed all land donated to the
city by the State Legislature, that lay within the corporate limits”
(p. 14c). According to this narrative, one of these men was Juan
N. Cortina, who “issued titles to whoever he pleased, and thus
exhausted the last source of security of property,” titles “of no
validity whatever, […] usurped by the might of terror” (p. 13c).
An important portion of Chatfield’s pamphlet was devoted to
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make it clear that Cortina was a “fugitive of justice,” […] “ignorant and uneducated,” […] “a horse thief, a vagabond” , a leader of
the ruffians and banditti, “cattle thieves, murderers and robbers”
who captured the city of Brownsville in 1859 and liberated the
prisoners in jail (p. 2a-c, 15a-b, 23c-d), “a thing till now unheard
of in these United States” (p. 2b). Thus, this pamphlet offered
an account of Cortina’s “reign of terror” which “lasted for ten
years, […] filled with wanton destruction of human life, wholesale appropriation of cattle and other movable property; robberies,
assaults and organized attacks upon towns, custom-houses and
detached ranches, as to make one shudder to read it” (p. 2c).
As referred in this pamphlet, Cortina even dared to help
Mexicans participate in Cameron county sheriff election, contrary to what was previously agreed in caucus, and thus defeating
who was formerly the chosen candidate (pp. 14c, 15a). Neale’s
Oration celebrating the centennial of American Revolution, in
Brownsville, as quoted by Chatfield, was mostly devoted to depict Cortina’s wickedness (p. 14-15). According to Major Heintzelman’s report cited by Chatfield, Cortina “was the champion
of his race—the man who would right the wrongs of the Mexicans and drive back the hated Americans to the Nuece” (p. 2c).
Threats against Brownsville continued, Chatfield said (following
Neale’s report), since in 1851 American filibusters attacked Matamoros to make this Mexican city a Zona Libre (a duty free point),
something very contrary to Brownsville’s commercial interests:
business subsequently “wane rapidly” in the American city (p.
14d, 33b-d). In any case, “border troubles” ceased, Chatfield assured, once a treaty was signed between the United States and
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�Arturo Zárate / Twin cities

Mexico, “stipulating that the troops of either country should be
empowered to pursue marauders into the territory of the other”
(p. 2d). However, by the time Chatfield published his tract, there still were unsolved disputes concerning property. As Chatfield himself reported, the American government had not paid for
forty leagues then occupied by Fort Brown, land confiscated by
the Army that belonged to De la Garza family since 1781 (p. 20c-d,
28a-b).
At any rate, there was a time of prosperity in the region
after Cortina’s reign of terror ceased, Chatfield explained:
During the War of the Rebellion, […] the Rio Grande was
left free and the Confederacy utilized it in exporting immense quantities of cotton and other accumulated products
of the South, and in importing munitions of war and the
food staples it was impossible to produce in the disorganized state of labor. Vast amounts of merchandise were
store in the warehouses of Brownsville and Matamoros, and
the mutual interests then awakened were strengthened by
friendly intercourse, as these cities became in fact as well as
in name, “The Twin Cities of the Border”. Strangers thronged the streets, intent upon the purchase of supplies for filling army contracts or buying goods to replenish their empty shelves. There was money in the Confederacy in those
days, and was freely spent in arming and equipping with the
best the world afforded, those new-fledged defenders who
afterward as proudly wore the tattered gray; and procuring
the finery of noble woman who, a few months later, tore the
most costly fabrics into shreds for the comfort of their suffering kindred at the front. The inland routes were covered
with wagon-trains and travellers were constantly passing
the States and this thriving mart of commerce. Business of
all kinds was revived; wealth flowed into the merchant co-

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ffers, and many large fortunes were made on both sides of
the Rio Grande. Employment was provided for the whole
population, and all—from the heads of large commercial
houses to the messenger boys and the water carriers—found
it exceedingly remunerative. (p. 2d).

Following mostly Neale’s narrative, Chatfield reported
that Federal troops reached Brownsville in 1863, confiscating
many Confederates’ properties, and making many secessionist,
like William Neale, flee to Matamoros; that the Federal troops
welcome the ruffian Cortina in 1863 and 1864; that, in such a year,
Confederates were back in Fort Brown; that in 1865 the last Civil
War battle was fought and won by colored troops in Brownsville;
that Confederates could return to Brownsville in that year, recover their properties, and, since then, live “in peace and quietude”
[…] “enjoying the high esteem and confidence of four generations”
who surrounded them “with well merited honors” (p. 13d), often
being them the mercantile (p. 20c-22b), social (p. 20a), governing (p. 20c), and public opinion elite (p. 24d-25a) in Brownsville, who, members of the old Democratic party, cared about the
city demands of land property (p. 14c-d). Chatfield also reported
that the people who once reached Brownsville as “carpetbaggers”
finally became well established people in the city (p. 13d).
Segregation was enforced, he noticed, since colored people had their own schools, albeit their teacher was white (p. 17b),
and, something “refreshing to witness”, the bootblack, despite
crippled, was white, too (p. 30d). In any case, Chatfield assured,
colored people, even when they were runaway slaves [emancipated] in Mexico, and welcome as middle class people there (p.
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�Arturo Zárate / Twin cities

28c), once recaptured by slave hunters like William Neale, preferred to return to the United States to their “Old Cabin Home”,
since that was better than staying Mexico (p. 12d).
By the time Chatfield published his pamphlet, a railway
would penetrate this region and would develop Brownsville’s
unbounded resources, he said (p. 1c). And despite that Chatfield
reported Catarino Garza’s undergoing revolution in the Lower
Rio Grande Valley, he made it clear that this man was not a threat
to the peace of the American side of this section (p. 43c-d).
Some difficulties concerning the task of Americanizing the
border and beyond
Having in mind the task of Americanizing the border and beyond
for successful investment (pp. 16d, 35d), Chatfield identified
some difficulties still unsolved. Half or even a third of the population in Brownsville was Mexican, he said, and this population
neither spoke or understood the English language (pp. 3a, 16d);
moreover, “Englishmen, Frenchmen, Americans, Irishmen, and
Africans […] nearly all use the Spanish language or its Mexican
‘patois,’ in the affairs of daily life” in both sides of the border (p.
33b); this fact required from the City of Brownsville that, with
the exception of the marshal, its police forces were of Mexican
descent, with the requirement of speaking English to aid the
stranger who did not speak Spanish (p. 26c-d). But English language should be learned, and for that purpose, Chatfield applauded, several methods for teaching it were successfully applied
in Brownsville schools (pp. 16b-18c), and several festivals were
celebrated using this language, he approved, such as All Saint’s
Day and Columbus Day (p. 30a-b), no so with “The Pastores”, a
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festival which was of terrible taste, he lamented, because of the
use of Spanish (p. 30b-c):
[…] an object of interest for strangers at first, […] it is totally
un-American […] The participants are all Mexicans, and not
very good actors as a rule. They act as wooden figures, and recite so rapidly that even good Spanish scholars cannot understand half they say. (p. 30c)

Social entertainments often took place in Brownsville,
such as dances, Chatfield informed (p. 27d), but Mexican “bailes”
were rightly banned within the city limits, Chatfield observed, to
prevent the native population disorderly behavior (p. 26d), notwithstanding that such “bailes” were frequented and a source
of amusement for many American boys and girls in the Mexican
side of the border, even at the lower classes’ “baile ground” at
Santa Cruz (p. 29d).
On the one hand, as already noticed, big fires almost destroyed the whole of Brownsville for three times, mostly because
of the explosion of stores that sold ammunitions to Mexican revolutionists (pp. 14d, 23c). On the other hand, “jacales” were the
buildings immediately demolished, although affected by, Chatfield acknowledged, not common fires (pp. 26d-27a). Any case,
Chatfield celebrated the replacement of these dwellings of the
Mexican population for new buildings “attesting the financial
prosperity and refined taste of the owners” (p. 2d), and he expected that this new building style, introduced in Matamoros,
would even replace the monotonous Mexican style of South of
the Border residences (pp. 32d-33a).
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As noticed above, Chatfield quoted William Eleroy Curtis, a representative of the State Department, to stress the opportunities for American capitalists of doing business not also at the
border, but in Mexico and South America, too. This official also
said:
Latin American people never have been and never will be engaged extensively in mechanical pursuits. Their taste does not
run that way. They will always continue to cultivate sugar,
coffee, and other tropical product to which their climate and
soil are favorable. They must continue to buy their bread, their
wearing apparel, their household utensils and equipments,
their railway supplies, their machinery and implements, and
any other form of manufacture goods; and the factories of the
United States can furnish these goods as well as the factories
of Europe. American goods are popular everywhere, so popular
that European factories forge our trademarks and infringe our
patents. Very great advantages have been gained for a great
variety of our goods by reciprocity treaties; but our increase
of our exports must depend upon the enterprise of our merchants in introducing their goods into those markets. The government has open the way; but the merchants must adopt the
same energy and patience that has caused the marvelous development of our in our internal commerce (p. 4b).

For the purpose of facilitating that American investors
successfully do business in Mexico and beyond, it was important
not only the Americanizing of the border, but of the whole Americas, too (pp. 3d-4, 16d, 35d-36b), Chatfield said, which implied
not only the teaching of English language, but an educational
system, values, and religion in accordance with American interests. To make it clear, Chatfield quoted Consul Richardson, in
Matamoros:
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It is hoped and believed that Mexico, and, indeed, the whole of
Spanish America is on the threshold of new national, commercial and social life […] the question [is] changing the stream
of Mexican life at the fountain—changing her ideals, her prepossessions, her prejudices. In the one matter of education,
Mexico is induced to look Northward. Here is our opportunity.
If Mexico could be peppered with American schools, we might
expect to find the next generation more American in its civilization than at present. (p. 36b)

Concerning the “peppering” of Mexico, Chatfield celebrated the American schools that promoted the learning of English,
the teaching of lessons in English, and the use of English textbooks there (p. 36b).
He also celebrated Consul Richardson opinions on changing religion in Mexico. On the one hand, the Consul approved
that “the church no longer has any supervision, and her interference, even to the slightest degree, would not be tolerated”. On
the other hand, the Consul considered, “the year of 1891 presents
to free Protestant America the fact of absolutely free education,
untainted by sacerdotalism in ‘poor priest-ridden Mexico,’ thus,
“Protestantism sees its opportunity and has not been slow to
avail itself of it, and so the foundation of a splendid system of
schools, free and private, has been laid” (p. 35b-c). As quoted by
Chatfield, the Consul also said:
The friends of the United States in Mexico to-day are not the
Americans residing here, but the Mexicans who have been
educated in American colleges and universities, or in the private and mission schools maintained by American enterprise and
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�Arturo Zárate / Twin cities

philanthropy. The work done here is fundamental […] I feel
increasingly certain that Mexican trade will be ours only when
Mexican people are ours. (pp. 36b, 35d)

Although Chatfield to some degree lamented that the old
chapel (the only beautiful Church in Matamoros) was already
destroyed because of Juarez banishing of religious orders, he saw
it as a “landmark of the rise and fall of Catholic domination in
Mexico” (p. 34d).
However, the effort of Americanizing the South might
not be successful, if considering some of Chatfield’s and his informants’ observations, for example, Matamoros’s post office was
not good whereas Brownsville’s was excellent (pp. 18c-19c; 36d);
Mexicans could not ride four horse coaches as Neale did (p. 13a);
Mexican and Spanish houses were ill-ventilated, poorly lighted,
and not too well furnished (p. 16b, 33a); Mexican carts (p. 12c),
houses (p. 32b), street light, bedroom furniture (p. 32c), toys, ornaments, silver filigree (p. 31), shops (p. 33a), and cooking utensils (pp. 26b, 26d, 31c, 33a) were ancient, primitive, and underdeveloped; if any good quality furniture was found in Matamoros, it
was bought and made in America (p. 32c); before 1852, there was
no butter at all, and, at any rate, the people’s diet was reduced to
beans, pepper, and a bit of meat (p. 26b);3 if there were buildings
in Matamoros which deserved praise, they were either American
or made by Americans —the old chapel was constructed by a resident in Point Isabel (p. 34c-d), the American Consulate was the

3 This diet may remind Americans that chili now is the official dish of the
state of Texas.

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best furnished place (p. 34a-c), the Opera House was designed
by Architect Peeler (p. 32d), and the Main Plaza, by a General
Taylor’s officer (p: 31d): before the Mexican War, this plaza was
no more than a pond “shared by ducks, goats, naked children and
bull frogs” (p. 12d)—; although Chatfield liked Matamoros people “domesticity” (p. 32d), he would prefer that they were not so
attached to their place of birth because men then were not ready
to work far away from their families, as required by the construction of railroads (p. 31b); people of Matamoros would make
deals, get along, and be fooled by Cherokees, something that
Texans would never do (p. 1d, 12c). Seemingly, Chatfield did not
rely on Mexicans either, since if he gathered information for his
pamphlet openly in Brownsville, he did not do so in Matamoros,
but worked as a “detective” did, using “his faculties of observation to such an extent that he can see and note many things in a
short space of time” (p. 33a).
According to Chatfield’s informant Neale, “mechanics
were of all nationalities, except Mexicans”, and “natives who belonged in the town held fandangoes in the streets and imbibed
pulque or mezcal” (p. 12d), not as [Confederate] Gen. Bee and staff
did, who drank “abundance of champagne” (p. 15c). Chatfield
himself said that “political economy is a science yet to be taught among these degenerate remnants of a noble race, and any
attempt to teach it would be a thankless task, if not a work of
supererogation” (p. 31b). Although he reported that students
at a school unmasked an American “pretended professor of mathematics” (p. 17d), he also reported Consul Richardson saying
that “the Mexican mind is not mathematical; it does not like
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�Arturo Zárate / Twin cities

close consecutive thinking [and the] effect of climate is such as
to make the best result unattainable” (p. 35d). Thus, Chatfield
considered that “The ‘burro’ and his native driver may have ‘been
made for each other’” (p. 30c).
The hope of teaching English in order to Americanize the
border was even doubtful in Brownsville, let alone in Matamoros
and the whole of Mexico, as said in the pamphlet:
The foreign element is perceptible in everything about us. The
population of Brownsville is about 7,000, one half of whom are
Mexicans, and their habits and customs preponderate those of
the Americans to a great extent […] It becomes necessary for
us to learn something of the Mexican language, for the lower
classes adhere to it with an obstinate persistence which may
be laudable in the abstract, as evincing a love of their native
land, but it is scarcely to be commended when it is considered
that they are inhabitants of an American town, and are under
the protection of the laws of the United States. This trait is
probably due to the Indian blood in their veins; for an Indian
will resort to every expedient before he admit that he understands or can speak English. I once saw a curious instance of
this at a Sioux Agency on the Missouri.

Our camp have been beset with begging red skins of every age
and sex, for several days, and our arms were tired with our effort
to explain in the “sign language,” that the rations of two companies would not admit of maintaining a soup kitchen for 7,000
Indians; so we took refuge in a statuesque repose. This puzzled
the genuine beggars, and they ceased their importunities. We
discovered a few bucks who wished to barter and exchange, but
we refuse to understand, until finally, in sheer desperation, one
of them seized a paper and a pencil from the table in the tent,
and wrote these words in plain English —“coffee, sugar, flour”—

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making signs that he would pay for them in skins. He would not
speak a word in English in reply to our questions, but we soon
learned that he had been educated at the Agency School.

The Mexican street vendors […] will parley for an hour in their
patois before they will attempt to explain their meaning in
English, of which language they at last evince a slight knowledge, rather than lose a chance of selling something. This happens
only when you enter into negotiations with them, however; if
you shake your head, they will pass on without a word. (p. 29c)

Besides, Chatfield assured, no Mexican would tolerate
anything on his feet unless the shoes were finished with sharp
pointed toes and high tapering heels: “Both Mexican men and women have small feet, and the style of foot wear which they most
affect makes their feet look even smaller than they are” (p. 36d).
It might not be surprising that, being such his belief, Chatfield would not rely on the original settlers to trigger the border
prosperity, but rather rely on new and American settlers to do so:
The attention of agriculturist, capitalists, manufacturers,
stock-raisers and tradesmen, throughout the United States,
is invited to the unparalleled advantages which will accrue
to them by casting in their lot with Brownsville. They are one
and all requested to give this subject careful attention, and, if
possible, to reassure themselves by personal inspection, before
determining the momentous questions of where to locate their
business, or in what section to place their investments.

The citizens of Brownsville will become willing “hostages” for
all who may seek “fortune” within their gates. (p. 5b)
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�Arturo Zárate / Twin cities

Following Chatfield reasoning, Brownsville would be the
launching platform to make fortune in the South, as some Americans in Brownsville were already doing, for example, Mr. Carson, the City Major, and Mr. Kelly were owners of silver and lead
mines in Mexico (p. 20c, 21a), and Mr. Carson’s interest was in
immense fisheries in the coast of Tampico, too (p. 20c).
One final remark
Although this essay does not include every word of Chatfield’s
tract, it captures the essence of the pamphlet by highlighting
some of its most important features.

References
Chatfield, W. H. (1893). The Twin Cities, Brownsville, Texas, Matamoros, Mexico, of the Border, and the Country of the Lower Rio
Grande. New Orleans: E. P. Brandao.

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DOI: https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-1

�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El refugio y el procedimiento de solicitud de la condición de refugiado en México
The asylum and the procedure for applying for
asylum status in Mexico
Socorro Arzaluz.1
sarzaluz@colef.mx

Gabriela Zamora.2
gabriela_zamora@hotmail.com

Resumen: En México, una serie de instancias y ordenamientos legales
determinan la condición de persona refugiada. Se observa que en años
recientes han aumentado en forma drástica esta clase de solicitudes.
En ese sentido, el objetivo del documento es presentar de manera breve
los principales instrumentos jurídicos que se observan para que una
persona obtenga el estatus de refugiado. También se determinan a las
principales instituciones que cumplen diferentes tareas a lo largo del
proceso. Es de esperar que ante el éxodo de las personas de sus lugares
de origen debido a la violencia y otras condiciones contempladas en la
ley mexicana, la tendencia siga en aumento por lo que es importante
difundir el camino a seguir y dar a conocer a los principales actores que
intervienen en este proceso.
1 El Colegio de la Frontera Norte.
2 Casa Monarca. Ayuda Humanitaria al migrante.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Palabras clave: migración, refugio, México
Abstract: In Mexico, a number of instances and legal systems determine asylum status. It is noted that in recent years these kinds of applications have increased dramatically. In this sense, the objective of the
document is to briefly present the main legal instruments that are observed for a person to obtain asylum status. The main institutions that
perform different tasks throughout the process are also determined. It
is to be expected that in the face of the exodus of people from their places of origin due to violence and other conditions covered by the law,
the trend will continue to increase so it is important to spread the way
forward and publicize the main actors involved in this process
Key words: Migration, asylum, Mexico

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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

Introducción
En el ámbito de los derechos humanos, independientemente de la
condición de estancia, el Estado Mexicano reconoce los derechos
y las garantías para su protección, favoreciendo la defensa más
amplia. El Estado Mexicano ha ratificado todos los instrumentos
del Sistema Universal y del Sistema Interamericano de Derechos
Humanos, en los que se reconoce el derecho a la migración y de
las personas migrantes.
Temas como: 1) el reconocimiento de los derechos y obligaciones, 2) la protección de los derechos humanos, 3) el ejercicio
de los derechos y la gestión de la migración en México, se plasman en el marco jurídico y normatividad en materia migratoria
establecidos en los siguientes instrumentos: 1) la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos; 2) la Ley General de
Población, el 3) Reglamento a la Ley General de Población; 4) la
Ley de Migración; 5) el Reglamento a la Ley de Migración, 6) los
Lineamientos para Trámites y Procedimientos Migratorios; 7) la
Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 8) el Reglamento a la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político; 9) la Ley de Nacionalidad y 10) el
Reglamento de la Ley de Nacionalidad.
Actores y proceso para la obtención del refugio
El ejercicio y gestión de la política migratoria tienen impacto en
otras legislaciones de carácter general que, en su conjunto, integran el marco constitucional y legal en que se fundamenta la política y gestión migratoria en México (UPM, 2013). En este tenor,
las legislaciones mencionadas dan cuenta de la formalización de
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

los derechos de las personas migrantes y refugiadas definiendo
asimismo las diferentes condiciones, derechos y mandato de la
política migratoria y de refugio mexicana. La figura 1 muestra las
normatividades, las dependencias responsables de conducir las
políticas en la materia y las condiciones facultadas a otorgar.
Figura 1.
Instrumentos jurídicos para la gestión de la migración en México

Fuente: Elaboración propia con información de las legislaciones mencionadas.
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

En el ámbito de la protección internacional, la Ley sobre
Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político, se centra en tres figuras: refugio, protección complementaria y asilo
político. Además de contener los elementos de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967,
considera entre los supuestos los incluidos en la Declaración de
Cartagena sobre Refugiados. En su artículo 13 la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político (LSRPCyAP) establece que:
La condición de refugiado se reconocerá a todo extranjero que se encuentre en territorio nacional, bajo alguno de los
siguientes supuestos:
I.

Que debido a fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, género, pertenencia a
determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa
de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal
país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde
antes tuviera residencia habitual, no pueda o, a causa de
dichos temores, no quiera regresar a él;

II.

Que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada, agresión extranjera, conflictos internos, violación
masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que
hayan perturbado gravemente el orden público, y

III.

Que debido a circunstancias que hayan surgido en su país
de origen o como resultado de actividades realizadas, du-

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

rante su estancia en territorio nacional, tenga fundados
temores de ser perseguido por motivos de raza, religión,
nacionalidad, género, pertenencia a determinado grupo
social u opiniones políticas, o su vida, seguridad o libertad pudieran ser amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva
de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan
perturbado gravemente el orden público
La definición expuesta en la legislación además de progresista, brinda la oportunidad de protección a mayor número
de personas puesto que contempla como solicitante de la condición de refugiado al extranjero que independientemente de su
situación migratoria solicita el reconocimiento de la condición
de refugiado y reconoce con la condición de refugiado a la persona “que ha huido de su país de origen, porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por violencia generalizada,
agresión extranjera, conflictos internos, violación masiva de los
derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado
gravemente el orden público” (LSRPCyAP, artículo 13).
En México la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR)
es la autoridad competente en materia de refugio, de acuerdo con
lo establecido en la LSRPCyAP y su Reglamento, cualquier extranjero que, encontrándose en territorio nacional, tiene derecho
a solicitar que le sea reconocida la condición de refugiado.
El procedimiento de solicitud y reconocimiento de la condición de refugiado (figura 2) implica presentar en un período de
hasta 30 días hábiles, la solicitud ante la Coordinación General
de la COMAR o ante INM, quien en estos casos deberá canalizar
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�Socorro Arzaluz y Gabriela Zamora / El refugio

la solicitud a la Coordinación General. En la solicitud se deben
incluir todos los familiares que acompañan a la persona solicitante previa acreditación del vínculo familiar. Las solicitudes también pueden llevarse a cabo posterior al período estipulado, no
obstante, el solicitante debe explicar a detalle el motivo que le
impidió la presentación.
Figura 2.
Procedimiento del trámite de solicitud de la condición de refugiado.

Fuente: Elaboración propia con información de la Comisión Mexicana de
Ayuda a Refugiados (COMAR) y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Refugiados (ACNUR).

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Recibida formalmente la solicitud, la COMAR emite un
acuse de solicitud y con ello prueba el inicio del procedimiento
y garantiza la no devolución de la persona a su país de origen o
al lugar en donde su vida, seguridad o libertad son amenazadas.
Una vez tramitada la solicitud, la COMAR expide un documento
“Constancia de Trámite con Respecto de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado” que comprueba que el
procedimiento de solicitud se encuentra en curso.
A partir de ese momento todos los solicitantes deben permanecer en la entidad federativa en donde le fue otorgado el trámite a la solicitud, salvo autorización expresa de la COMAR ya
que, de no hacerlo, el caso se da por abandonado. Para probar
la estancia, la persona debe acudir cada 15 días a las oficinas de
la COMAR o del INM donde presentó la solicitud a firmar una
constancia de permanencia en el estado, práctica que ha sido suspendida indefinidamente por la contingencia sanitaria.
Una vez obtenida la Constancia de Trámite con Respecto
de la Solicitud del Reconocimiento de la Condición de Refugiado,
la persona podrá obtener su Clave Única de Registro de Población (CURP) y adicionalmente iniciar ante el Instituto Nacional
de Migración (INM) su regularización migratoria por razones
humanitarias, resultado del trámite, se obtendrá la “Tarjeta de
Visitante por Razones Humanitarias”, que permite residir y trabajar legalmente en México durante el trámite.
Como parte del procedimiento, la COMAR solicita una
entrevista a los peticionarios para conocer si la vida, seguridad o
libertad de la persona corre riesgo de regresar al país de origen. Por
lo que además del llenado del cuestionario la COMAR realizará
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una entrevista personal para conocer los motivos por los cuales
se solicita la protección. Durante la entrevista el solicitante debe
narrar los hechos en los que basa su solicitud y aportar el mayor
número de detalles posibles por los que no puede regresar a su país.
Posterior a la entrevista de elegibilidad, la COMAR lleva
a cabo una investigación y análisis del caso en el que recopila la
opinión de la Secretaría de Relaciones Exteriores, información
objetiva de fuentes confiables, y en caso de ser necesario del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Para la obtención del resultado la COMAR tiene hasta 55
días hábiles después de la fecha marcada en la constancia, 45 días
hábiles para emitir una resolución fundada y motivada respecto
del reconocimiento o no de la condición de refugiado, más 10 días
para informar el resultado. En algunos casos, la COMAR puede
ampliar el plazo por otros 45 días hábiles.
De reconocerse el refugio, la COMAR entregará la “Constancia de Reconocimiento de la Condición de Refugiado” al solicitante y a todos los familiares incluidos en la solicitud. En el supuesto de no reconocerse la condición de refugiado, la COMAR
en la misma resolución debe pronunciarse en el sentido de otorgar o no otorgar la protección complementaria.
En los casos en que la resolución de COMAR sea negativa, la persona tiene el derecho a presentar una apelación dentro
de los 15 días hábiles siguientes a la notificación. Posteriormente,
la COMAR revisará el caso por segunda ocasión, si la COMAR
otorga una segunda negativa, el extranjero tiene derecho a continuar la apelación ante un juez, si se opta por la no revisión, la
persona debiera retornar a su país.
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Con relación a la condición de estancia migratoria, el
INM documentará al extranjero bajo la calidad de inmigrado y
si previamente cuenta con una condición de estancia por razones
humanitarias podrá realizar su cambio de condición migratoria a
“Residente Permanente”, de lo contrario, deberá realizar la Regularización por Razones Humanitarias.
Solicitar asilo es un derecho consagrado en el artículo 14
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no obstante, el trámite de la solicitud de refugio es vinculado a la regularización migratoria de la persona, que a su vez depende de
la resolución emitida por la COMAR organismo encargado de
la política de refugio en México. Es facultad del INM la regularización migratoria y en el caso de las personas con necesidad
de protección internacional, les permite regularizar su situación
migratoria por razones humanitarias a fin de permanecer en México, misma que acredita a la persona a obtener la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias y con esta la regular estancia,
así como el acceso a derechos, entre otros, el empleo formal.

Referencias
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados
(ACNUR). (2021). ¿Cómo solicitar ser refugiado en
México?
https://help.unhcr.org/mexico/como-solicitar-la-condicion-de-refugiado-en-mexico/
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (21/02/12/Texto
vigente 2021). Reglamento de la Ley de Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político. México: Diario
Oficial de la Federación. Reglamento de la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria (diputados.gob.mx)
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Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (27 enero
2011/ 30 octubre 2014 Texto vigente). Ley de Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político. México:
Diario Oficial de la Federación. Ley sobre Refugiados,
Protección Complementaria y Asilo Político (www.gob.
mx)
Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR). (2021).
Procedimiento para el reconocimiento de la condición
de refugiado. http://www.comar.gob.mx/es/COMAR/
Procedimiento_para_ser_reconocidos
(26 mayo 2011/ 20 mayo 2021) Ley de Migración. Ley de Migración (cndh.org.mx)
Organización de las Naciones Unidas ONU). (2015). Declaración
Universal de los Derechos Humanos. UDHR_booklet_
SP_web.pdf (un.org)
Secretaría de Gobernación (SEGOB). (08/11/12). LINEAMIENTOS para trámites y procedimientos migratorios. México: Diario Oficial de la Federación. http://dof.gob.mx/
nota_detalle.php?codigo=5276967&amp;fecha=08/11/2012
Secretaría de Gobernación (SEGOB). Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas. (UPMRIP).
(2013). Legislación migratoria e instrumentos Jurídicos
para la gestión de la migración en México. México: Secretaría de Gobernación. Unidad de Política Migratoria
(politicamigratoria.gob.mx)

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Fronteras vitales en la frontera: Monterrey, cuerpo y
miedo de habitar
Vital borders on the border: Monterrey, body and
fear of inhabiting
Marissa Rodríguez Sánchez.1
marissardz@gmail.com

Resumen: Se presenta un análisis etnográfico enmarcado en la antropología de las emociones bajo una perspectiva socioestructural, que
vincula la espacialidad territorial, corporal y emocional, como espacios
construidos recíprocamente en relación a procesos sociales específicos,
localizado en la ciudad de Monterrey, donde la violencia derivada de la
guerra contra el narcotráfico colocó en el centro del habitar cotidiano
al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una
triple frontera restrictiva de acción: emocional, corporal y territorial.
Se parte de la conceptualización del cuerpo humano como una porción
de espacio con sus propias fronteras, defensas y debilidades, y del entendimiento de la expresión emocional (de la cual el cuerpo humano
es vehículo) como culturas afectivas. Las experiencias corporal y emocional comparten un carácter relacional, dado que siempre responden
a estímulos exteriores, como es el territorio que ocupan los cuerpos
humanos, en este caso de estudio, caracterizado por el aumento de la
violencia en la frontera.
Palabras Clave: Antropología, Emociones, Cuerpo, Miedo, Territorio
1 Antropóloga Social

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Abstract: An ethnographic analysis is presented, framed in anthropology of emotions, from a socio-structural perspective, that links
territorial, corporal and emotional spatiality, as reciprocally constructed spaces in relation to specific social processes, located in the city
of Monterrey, where the violence derived from the war against drug
traffic placed fear at the center of daily living, transforming the life
experience of its inhabitants into a restrictive triple border of action:
emotional, physical and territorial. It starts from the conceptualization
of the human body as a portion of space with its own borders, defenses
and weaknesses, and from the understanding of emotional expression
(where the human body is the vehicle) as affective cultures. The bodily and emotional experiences share a relational character, since they
always respond to external stimuli, such as the territory that human
bodies occupy, in this case study, characterized by increased of violence.
Key words: Anthropology, Emotions, Body, Fear, Territory

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Introducción
En términos generales para los estudios antropológicos, el interés
por la dimensión subjetiva y la expresión emotiva de los individuos estuvo por lo menos implícito2. Hasta la época contemporánea, las investigaciones han profundizado en el nivel emocional
de los actores sociales pues, tradicionalmente, la antropología
relegó la vida afectiva al plano de las pasiones irracionales y las
emociones no fueron abordadas como fenómenos relacionales
hasta finales del siglo anterior.
Afirmar el carácter relacional de las emociones y considerarlas como objetos de potencial análisis para comprender las singularidades culturales, atrajo el problema, por una
parte, de desnaturalizar los afectos como universales entre los
seres humanos; por otra, explicar cómo son materializadas
corporalmente tales expresiones o, para emplear la fórmula esgrimida por Michelle Rosaldo (1984), las emociones son “pensamientos corporeizados”, comprometiendo con ello, necesariamente, el análisis del cuerpo y de la geografía social para dar
respuesta a las implicaciones socioespaciales de los afectos en
distintas sociedades. La desnaturalización de las emociones
2 Acerca del tratamiento de las emociones en las etnografías clásicas, en
las que se manifiesta implícitamente su relevancia, en las que se analizó la
vida afectiva de los grupos estudiados o bien, en donde hay atisbos de reconocimiento de la dimensión afectiva como objeto de estudio social o, por el
contrario, en el centro del debate se sopesaba si constituían un objeto pleno
para el análisis antropológico, puede consultarse Bolaños, L. P. (2014). El estudio socio-histórico de las emociones y los sentimientos en las Ciencias Sociales del Siglo XX;
Bourdin, G. (2016) Antropología de las emociones; Calderón, E. (2012). La afectividad en antropología: una estructura ausente; Fernández Poncela, A. M. (2011). Antropología de las emociones y teoría de los sentimientos.

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universales urgió entonces a una nueva desnaturalización: la
del cuerpo humano.
De igual modo, desde los estudios de la geografía social,
de los estudios urbanos y de ciertas geografías feministas (Lindón, 2009), la noción de “sujeto” se haya ahora indisociablemente
unida y determinada en gran medida por el espacio que habita,
pero también considerado como un agente activo de cambio y
reestructuración de su entorno. Por lo tanto, una propuesta conceptual en este escrito, detallada más adelante, es la de abordar a
los individuos analizados, como sujeto-que-habita.
En este orden de ideas, con este escrito me interesa reflexionar acerca de los vínculos entre la espacialidad territorial, corporal
y emocional, como espacios construidos recíprocamente, en relación a procesos sociales violentos en la ciudad de Monterrey en los
últimos años. El aumento de la violencia en México a partir de la
administración de Felipe Calderón (2006-2012) derivada de la llamada “Guerra contra el Narco” de los cárteles y grupos armados,
tuvo su origen en la militarización del país. El expresidente “decretó de facto un Estado de excepción, en el que las garantías de los
ciudadanos quedaron suspendidas y donde las acciones del ejército
se realizaron por fuera de la ley, con el argumento de resguardar la
seguridad nacional” (Bautista, 2017, p.12).
El estado de guerra a partir de 2006, fue generador de
prácticas y experiencias de extrema crueldad en el país padecidas por los sujetos. Es decir, las vivencias individuales tienen
una localización contextual en la guerra contra el narco, pues la
“violencia se exacerba sólo bajo ciertas condiciones sociales y políticas, o bajo una configuración particular de las relaciones de
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poder” (Pereyra, 2012: s/p). Así, se colocó en el centro del habitar
cotidiano al miedo, transformando la experiencia vital de sus habitantes en una triple frontera restrictiva de acción: emocional,
corporal y territorial.
Este artículo se organiza en tres momentos de análisis: en
la primera parte, se ofrecen las precisiones teórico conceptuales
que guían la reflexión. Siguiendo a Aguilar y Soto (2013), parto
de la conceptualización del cuerpo humano como “una porción
de espacio, con sus fronteras, sus centros vitales, sus defensas y
sus debilidades, su coraza y sus defectos” (p. 6). Por otro lado,
abordamos el problema de la expresión emocional, en el sentido
propuesto por David le Breton (2012) como “culturas afectivas”.
De las expresiones afectivas regiomontanas, me interesa destacar
la diferenciación entre “miedo” y “temor”, tomando como referencia la conceptualización hecha por Portal (2004) y empleo el
concepto de “territorialidad” para describir los nexos establecidos entre sujetos y territorio a partir de la subjetividad.
En un segundo momento, se expone brevemente el estado
de la cuestión social en la ciudad de Monterrey, en referencia al
aumento indiscriminado de la violencia y presencia de grupos armados en este territorio fronterizo3, producto de la llamada “guerra contra el narco”, orquestada por el gobierno del expresidente
Felipe Calderón. En el mismo apartado, se explica la pauta metodológica seguida. Finalmente, se ofrece una parte del análisis
etnográfico de ese estado de la cuestión con base en materiales
3 Nota de la editora: Fronterizo en relación a la cercanía e intercambio
comercial y cultural, así como al flujo de personas que transitan entre ambos
países, que a lo largo de la historia ha tenido con los Estados Unidos de Norteamérica y mantiene hoy en día.

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empíricos obtenidos en trabajo de campo durante los años 2010
y 2015, así como ciertas previsiones acerca de la importancia de
extender los resultados, con el objetivo de elaborar un análisis de
largo aliento que responda a la realidad social regiomontana del
presente.
Guías teórico conceptuales
La tradición antropológica anclada en la separación de los mundos natural y cultural, rechazaba la comprensión de las emociones y los afectos como fenómenos inscritos en la expresión
cultural; es decir, como parte fundamental y significativa de cosmovisiones particulares, como conductas arraigadas en las normativizaciones sociales o como objetos de potencial análisis para
comprender las singularidades culturales. Antes bien, las emociones fueron subsumidas al mundo de lo natural y las implicaciones de la expresión emocional eran, por mucho, tenidas como
individuales en su expresión, pero intrínsecas y universales en lo
colectivo. Las teorías provenientes del posestructuralismo, de los
estudios culturales, la sociología interpretativa, el feminismo y
de los estudios de género, fueron primordiales para traer a la luz
la naturaleza relacional de las emociones (Calderón: 2012) y con
ello evidenciar que la expresión afectiva siempre es motivada por
un agente exterior, producto de la interacción social.
Al respecto de la naturaleza relacional de las emociones,
David le Breton (2012) propone el concepto de “culturas afectivas” como un saber emocional que circula de manera difusa
en la sociedad y que enseña a los actores, según su sensibilidad
personal, las impresiones y actitudes que deben tomar según las
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vicisitudes que se imponen a su vida personal. De esta manera,
al afirmar que los modos de expresar los afectos y las emociones
cambian de un grupo cultural a otro, se desecha la afirmación naturalista de la universalidad de las emociones para, en su lugar,
resaltar su inscripción en un sistema de sentidos y valores que
son propios de cada conjunto social.
Con Michelle Rosaldo (1984), la escisión entre emoción
y cognición se pone en entredicho4 y abre un camino fructífero
para el análisis de la vida afectiva en su carácter de socialmente
construida y significada en contextos concretos. Asimismo, las
teorías feministas fueron primordiales para superar el dualismo
emoción-cuerpo, herencia de la hegemonía positivista, a partir de
la cual, el cuerpo fungiría como una especie de alter ego del individuo. Por el contrario, entendemos al cuerpo y a lo corporal, ya
no sólo como una condición connatural a la existencia humana,
sino como un espacio de inscripción de lo social, como soporte
del individuo, que es al mismo tiempo su frontera y su límite con
el resto del mundo.
De esta manera, al ser el cuerpo el espacio que habita el
individuo, es asimismo el primer lugar de demarcación geográfica
con el resto del mundo, pero, tal como lo ha sugerido McDowell
(2000), los límites del espacio corporal resultan permeables respecto de los otros cuerpos. Ello es así, dado que el individuo-cuerpo, como entidad espacial, se halla en una compleja relación con
4 Lejos de dar por concluida una discusión que permanece acerca de la
relación entre los procesos fisiológicos, psicológicos, biológicos, cognitivos,
entre otros, y los fenómenos afectivos, me remito a señalar elementos básicos
para la comprensión de la antropología de las emociones tal como se aborda
aquí.

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su entorno cultural, del cual obtiene información que le orienta
socialmente mientras que lo expresa de manera individual según
sus características propias e historia personal. Siguiendo a le Breton (2012), los cuerpos siempre son propios y, al mismo tiempo,
pertenecen a todos, toda vez que en el cuerpo aparecen los simbolismos que dan carne al vínculo social.
Supuesto lo anterior, el cuerpo es también el sitio donde se percibe la experiencia emocional como una realidad individual, empero se comprende como colectiva e indisociable del
entorno cultural, social y político que las motivan. Denzin (1985,
como se citó en Ariza, M, 2017), afirma que: “en estricto sentido,
la emoción y la emocionalidad no se encuentran ubicadas en el
sujeto o en su cuerpo, sino en la relación del sujeto con su cuerpo
vivido en un contexto sociocultural dado” (p. 68). Entonces, las
experiencias corporal y emocional comparten ese carácter relacional, dado que siempre responden a estímulos exteriores, como
es el territorio que ocupan los cuerpos humanos.
El interés por comprender las formas en que se llevan a
cabo tales vínculos entre corporalidad, emocionalidad y espacialidad, ha abierto un campo fecundo en la teoría social y en los
estudios de la geografía humana. En buena medida, el análisis
de la socioespacialidad se ha centrado en las ciudades, en razón
de la creciente urbanización terrestre y, porque, en las ciudades,
se concentra la mayor parte del ejercicio del poder que afecta al
grueso de las sociedades (Lindón, 2009). En la experiencia de la
espacialidad urbana, las perspectivas corporales y emocionales,
resultan más complejas en concomitancia a las estructuras de la
ciudad y, a través del acercamiento analítico, es posible verificar
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las formas de producción y reproducción socioespacial “como
obra constante de sus habitantes” (Lindón, 2009, p. 11).
Por estas razones, propongo que el acercamiento a los
actores sociales que protagonizan este análisis, es decir, a regiomontanos5 que vivieron en Monterrey la experiencia social,
corporal y emocional que significó la guerra contra el narco, sea
bajo el concepto de sujeto-que-habita. Toda vez que este análisis
es guiado bajo los presupuestos teóricos socioespaciales, para
comprender las realidades contextualizadas y demarcadas antes.
Dicha perspectiva socioespacial posibilita la conjunción de una
serie de transversalidades e interseccionalidades contenidas en el
argumento de que “la realidad no sólo es lo material, sino también
lo ideal que está intrínsecamente unido a lo material” (Godelier,
1989, en Lindón, 2009, p. 2).
Al considerar al sujeto cognoscente como sujeto-que-habita, se despliega el entramado de relaciones del actor social con
su espacio, donde su agencia deriva ya no sólo del ejercicio del poder y por medio de la acción social, sino también y fundamentalmente, por las estrategias corporales y emocionales emprendidas,
las cuales, lo movilizan a adecuarse subjetiva y materialmente, y a
dar respuesta a las exigencias de su entorno espacial, a la vez que
modifica ese entorno.
En este orden de ideas, es imprescindible reconocer la
existencia de una motivación ulterior que impele al sujeto a poner
en marcha el cuerpo dentro del territorio que habita al efectuar
actividades, desde las más pragmáticas hasta las más extraordi5 Persona que es de Monterrey, N. L., relativo a Monterrey, ciudad de México o a sus habitantes. [Nota de la editora]

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narias. El sujeto evalúa su lugar en relación a los otros y al espacio
que ocupa interpretándolo a partir de los conocimientos y valores
culturales con los que cuenta, el resultado de esa interpretación
es la actuación volitiva impulsada por la emocionalidad que cada
situación despierte en el sujeto, pero en apego a las formas en que
se realizan las cosas en los contextos cultural y situacional. La
actuación (o la abstención de actuar), reposiciona al sujeto en relación a sí mismo, a los otros y al territorio, transformando dialógicamente el contexto de actuación (Barbalet, 2001).
En este intercambio relacional, la cultura afectiva particular, es decir, el repertorio emocional común del grupo social,
actúa como modo de afiliación a una comunidad y como modo de
comunicarse (le Breton, 2012). La cultura afectiva supone un abanico de posibilidades de interacción social a través de los afectos
antes que una restricción de actuación dado que, en el entramado
de valores y significados atribuidos culturalmente a situaciones
específicas, el grupo y el individuo siempre tienen la posibilidad
de contravenir o modificar, por la razón que sea, la ejecución esperada y además, en la expresión de las emociones y en la ejecución de las estrategias corporales dentro del espacio habitado, las
características interseccionales de edad, género, estatus, etnia,
etc., determinan, en gran medida su ejecución.
Por lo tanto, de los estudios de la socioespacialidad,
considero muy pertinente el concepto de “territorialidad” para
comprender las conexiones dadas a partir de las particularidades de los territorios que habitan los sujetos, su subjetividad y
las estrategias corporales que ejecutan, ya que la territorialidad
refiere a aquel vínculo que une al sujeto con su lugar, a través de
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un lazo emocional. La territorialidad “resulta una entrada analítica relevante para las geografías de la vida cotidiana, ya que
su potencialidad está en su carácter integrador, muy próximo
a la totalidad denominada experiencia espacial” (Lindón, 2006:
384).
El caso que aquí interesa comprender, es de qué manera la territorialidad regiomontana llegó a adquirir significación a
través del miedo experimentado por los actores sociales y de qué
formas los individuos adecuaron sus cuerpos, sus desplazamientos y sus formas de habitar Monterrey en un contexto de violencia. Afirmamos con Alicia Lindón, que:
[…] se produce, por un lado, una simbiosis entre el lugar y el
sentido del miedo. Y por otro, los sujetos que experimentan
miedo en el lugar, viven su cuerpo como prolongación del lugar
significado por el miedo. Así el miedo no sólo da sentido al lugar sino también se corporiza. De esta forma, el lugar y el cuerpo se constituyen en objetivaciones del miedo (2009, p. 10).

El miedo es una emoción compartida entre animales humanos y no humanos, no obstante, su cualidad es la consciencia
introspectiva que implica en los primeros. La capacidad de pensar acerca del miedo experimentado situacionalmente y acerca de
los agentes que lo provocan, atrae la consciencia sobre sí mismo,
de su ubicación social (poder, estatus), de su ubicación espacial
(un lugar seguro, un lugar riesgoso), así como la interpretación de
los peligros o sanciones que conlleva ese intercambio relacional.
Que los riesgos sean reales o inmotivados, inminentes o ficticios,
es asunto meramente contingente, pues ello no interviene en la
realidad del miedo experimentado por los sujetos.
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De la misma manera, el hecho de que el miedo sea una
emoción universalmente compartida entre los seres humanos, no
mengua las características específicas de expresión que adopta
en cada espacio sociohistórico, pues al ser de naturaleza relacional, el miedo no es explicable sin contexto ni es independiente
de los actores sociales. Finalmente, se habrá de destacar la diferencia entre las emociones de miedo y temor para lo cual empleo la
explicación de Mariana Portal (2004) al respecto, donde el miedo
es un sentimiento que no tiene objeto definido, mientras que el
temor sí lo tiene. Desde su perspectiva, el proceso de adjudicar al
miedo un referente:
que permita nombrarlo, significarlo, prevenirlo y controlarlo,
implica la ejecución de tres mecanismos esenciales: un mecanismo de sobrevivencia que protege a los sujetos, un mecanismo de desarrollo que los impulsa a actuar y un mecanismo de
conciencia identitaria que requiere del marcaje de las fronteras
entre el yo y los otros, para ejecutar la acción (p. 2).

Lo relevante para el análisis antropológico, es la significación que los sujetos le dan a la emoción, pues para que se logre
la intelección social del miedo una vez expresado por un individuo, las propiedades que denota deben pertenecer al repertorio
emocional común del grupo social, es decir, a su cultura afectiva
particular.
El estado de la cuestión social y metodología
Durante el sexenio 2006-2012, Felipe Calderón declaró la guerra
contra el narcotráfico para “limpiar el país” y reducir la inseguridad para la población en general. Como medida principal, llevó
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el ejército a las calles para combatir los grupos criminales que en
ese momento estaban bien identificados en dos bandos: el Cártel
del Golfo y el de Los Zetas en disputa por las plazas más valoradas para la distribución y transporte de drogas.
Uno de los lugares donde más rápidamente se implementó, fue en el Área Metropolitana de Monterrey6. Paradójicamente,
para sus habitantes de esa época, la violencia se comenzó a vivir
en toda su realidad precisamente a partir de “la limpieza” de narcos. La vida cotidiana en Monterrey se vio trastocada subrepticiamente. A la presencia de convoyes de militares armados que
circulaban por toda la urbe desde el 2007, se sumaron más tarde,
en los camellones de las avenidas principales, imágenes de cartón
de soldados con armas, con la irónica finalidad de ofrecer tranquilidad a los habitantes. Los medios de comunicación anunciaban a diario sobre combates urbanos entre autoridades y grupos
criminales, sobre enfrentamientos armados entre cárteles, sobre
cuerpos destazados, cabezas humanas arrojadas a la vía pública
y un sinfín de prácticas de violencia extrema. Las conversaciones cotidianas entre los regiomontanos versaban en torno a las
noticias y a las experiencias de primera o segunda mano sobre la
violencia, sobre el miedo y la zozobra por la incomprensión de los
sucesos.
A catorce años de iniciada “la guerra”, aún prevalece el
desconocimiento de cifras reales de heridos, muertos y desaparecidos; de los perpetradores de los actos violentos y de la suma
6 El Área Metropolitana de Monterrey AMM está conformada por 13 municipios: Apodaca, Cadereyta, El Carmen, García, San Pedro Garza García,
Escobedo, Guadalupe, Salinas Victoria, San Nicolás de los Garza, Santa Catarina, Santiago y la cabecera municipal, Monterrey.

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total de los “daños colaterales”, por usar la expresión eufemística
común. Las estadísticas siempre son aproximadas y deben tomarse con precaución, sin embargo, algunos datos, resultado de
estudios hechos por el Centro de Investigación y Desarrollo Económicos (CIDE, 2017), dan un panorama general de la situación:
Los grupos del narcotráfico crecieron más de un 900% durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa […] En ese
mismo sexenio se disparó por arriba del 2000% la tasa de civiles
muertos en enfrentamientos entre autoridades y presuntos delincuentes (CIDE, 2017, como se citó en https://www.animalpolitico.com/2017/02/grupos-criminales-aumentaron-900-la-guerra-narco-calderon/, Párr. 2-3)
Se estima, según registros oficiales sistematizados por
Rosen y Zepeda (2016), que las llamadas narcoejecuciones, fueron en claro ascenso de 2007 a 2011, año en que los actos violentos
alcanzaron su punto máximo. Sólo entre diciembre de 2006 y noviembre de 2012 ocurrieron unas 26 mil desapariciones forzadas
y por lo menos, fueron encontrados 10 mil cuerpos en narcofosas.
Por lo tanto, sólo durante el sexenio de Calderón, se estiman más
de cien mil muertes. Y, aunque entre 2012 y 2014 los actos violentos relacionados con el narcotráfico disminuyeron, volvieron a
aumentar en 2015 y 2016 (pp. 57-59).
Para el caso de Nuevo León y particularmente de la población concentrada en el Área Metropolitana de Monterrey
(AMM), Séverine Durin (2012) habla de un primer “éxodo dorado” de regiomontanos con un alto poder adquisitivo hacia Texas
desde mediados de 2008, disparándose en los años subsiguientes
en un desplazamiento forzado hasta conformar un 70% de regioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-3

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montanos del 100% de migrantes mexicanos en Texas. Asimismo,
afirma, 76 mil 153 personas se fueron de Monterrey sólo durante el 2010 hacia otras ciudades del país (52% más que en 2005),
principalmente a Playa del Carmen, Mérida y Guadalajara.
Según la Séptima Encuesta Nacional sobre Inseguridad
realizada por el INEGI en septiembre de 2010, la percepción de
los regiomontanos respecto de la inseguridad se elevó: mientras
en 2004, 41% de la población consideraba vivir en un territorio
inseguro, en 2010 la cifra creció al 82%. Al comparar este estudio
con el realizado en 2008 por el Instituto Ciudadano de Estudios
sobre Inseguridad, la ciudad escaló del décimo al cuarto lugar en
2012, como una de las menos seguras de acuerdo con la opinión
de sus habitantes (Durin, 2012).
En julio de 2009 dejé de radicar en Monterrey, ciudad
donde nací y habité por treinta años continuos. Sin embargo,
desde ese año y hasta el 2015, regresé cada cuatro a seis meses
por un período de entre quince a treinta días. En las primeras
dos visitas, en 2009 y en 2010, me percaté de que en los discursos
con familiares, amigos y conocidos con quienes entablaba alguna conversación cotidiana, se hacía una reiterada mención a los
hechos violentos que se vivían a diario en la urbe, aunado a un
sentimiento de miedo por vivir en Monterrey. Prácticamente, todas las conversaciones o bien giraban en torno a los sucesos que
se iban perpetrando cotidianamente o bien, en algún momento
de una charla cualquiera, mis interlocutores, hombres y mujeres,
abordaban el tema de la inseguridad, la violencia y el miedo.
Entonces, a partir de marzo de 2010, comencé el registro
etnográfico con énfasis en la expresión subjetiva de los individuos,
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a través de los discursos sobre el miedo de habitar Monterrey,
tanto en conversaciones cotidianas, como en entrevistas abiertas
y semiestructuradas que realicé a 7 individuos regiomontanos (4
hombres y 3 mujeres). El trabajo de campo y la observación participante, me permitió examinar las expresiones corporales de los
informantes, vinculadas a los discursos referentes al miedo y sus
impresiones.
Paralelamente, durante los meses que me encontraba habitando fuera de Monterrey, me concentré en la consulta hemerográfica y de otros medios de comunicación, acerca de los hechos
que diariamente se vivían en la ciudad norteña. Asimismo, con
los datos recabados empíricamente en Monterrey, fuera de ella,
fui delineando las pautas teóricas y conceptuales pertinentes, ya
expuestas más arriba. Finalmente, al regresar a vivir a Monterrey
en 2015 (por un año y medio), realicé una encuesta entre 40 regiomontanos, en referencia a la percepción de la inseguridad, 8 años
después de comenzada la ola de violencia en la ciudad.
Siendo regiomontana y habitante de la ciudad por toda mi
vida, el tomar distancia por períodos prolongados, me permitió
hacer una observación distinta a la de los locales y con mayor profundidad del cambio del escenario urbano, de las transformaciones que se iban delineando, tanto en la materialidad territorial,
como en los hábitos cambiantes y las nuevas estrategias emprendidas por los sujetos-que-habitan, en la búsqueda de resguardo y
seguridad de sí mismo y de los otros.
A continuación, lo que se expone, es el resultado parcial
de esa investigación referente a la articulación de las emociones
experimentadas en el cuerpo del sujeto-que-habita Monterrey,
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a partir de la identificación de tres fronteras. La primera es una
frontera espacio-temporal que alude al antes y al después de la
guerra contra el narco; la segunda se trata de una frontera geográfica que divide el territorio urbano público-privado como espacios de mayor o menor propensión a la experiencia del miedo y la
tercera es una frontera subjetivo emocional entre “temor” y “miedo” experimentado por los habitantes de Monterrey cuyo objeto
principal de riesgo es el cuerpo.
Fronteras vitales: cuerpo y miedo de habitar
Entre 2009 y 2013, el comienzo de discursos acerca del miedo a la
inseguridad y anécdotas relacionadas a la violencia, surgían constantemente de manera voluntaria; generalmente, acompañado
del anhelo de “que todo acabara pronto” para regresar a la normalidad de la vida cotidiana. Del 2013 a 2015, la espontaneidad de
tales discursos disminuyó significativamente. Los sujetos dejaron
de iniciar conversaciones acerca del miedo o de hilar el tema a una
conversación previa; sin embargo, al inducir al tema, se registraron tres constantes: 1) que los sujetos compartan alguna anécdota vivida por ellos mismos o por alguien conocido; 2) que hagan
referencia a algún hecho significativo de la historia reciente de
Monterrey como clave de intelección; 3) que se establezcan las
referencias a partir de un antes y un después de la guerra contra
el narco. El antes y el después “de que todo empezara”7 delinea
una frontera espacio temporal en la representación de la geogra7 Es la oración, junto con “antes de que esto empezara” que se emplea
más comúnmente por los regiomontanos para hacer referencia a la guerra
contra el narco.

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fía urbana, cuyos bordes de riesgo se hallan bien demarcados en
la memoria. De entre los espacios abiertos el “antes y allá” refiere
a colonias periféricas y marginadas, a lugares poco transitados
o con poca iluminación que significaban mayor probabilidad de
ser sujeto de la violencia; mientras que los espacios concurridos,
bien iluminados y el resto de las colonias “no peligrosas” representaban la seguridad. Del lado del “aquí y ahora”, los lindes se
han reducido, la totalidad del territorio urbano supone un riesgo;
incluso los espacios público y privado que eran referentes útiles
para la experiencia de la seguridad o del miedo, han mermado su
eficacia como herramienta interpretativa del entorno.
En entrevista con la señora Mague8, de 56 años, ama de
casa, madre de cuatro hijos y domiciliada en Cumbres 3er sector,
refiere:
Antes no te metías a las colonias del cerro, las peligrosas como
la Indepe, la Campana o San Bernabé, porque ibas bajo tu propio riesgo y más en las noches. Pero aquí o en el Centro, andabas con seguridad de ir y venir, de salir a pie hasta en la madrugada a la tienda o que los niños fueran a los mandados. Ahorita
ya no. Antes, pues sí, si te tenías que meter a las colonias feas,
pues te arriesgabas a que te dieran un golpe, a que te quitaran
la bolsa, tus cosas, pero hasta ahí. Ahora te matan por nada, te
matan adentro de tu propia casa; llegan y sacan a tus hijos, se
los llevan y no vuelves a saber de ellos. (Febrero, 2013)

El discurso sobre el pasado reciente es uno cargado de
nostalgia por el sentimiento de pérdida de seguridad y por la añoranza de habitar los espacios urbanos, al que se contrapone el que
8 Los nombres de todos los informantes han sido cambiados para mantener el anonimato.
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versa sobre el presente, el del miedo a la ciudad. Ambos discursos
se alimentan mutuamente en una dinámica de espejo, donde el
miedo actual experimentado se justifica por la pérdida de la seguridad pretérita. El miedo, al ser parte de la cultura afectiva, es a la
vez interpretación, significación, regulación de un intercambio,
“se modifica de acuerdo con el público, el contexto y se diferencia
en su intensidad y en sus manifestaciones de acuerdo a la singularidad de cada persona” (le Breton, 2012: 75).
El segundo hijo de Mague, Alfonso, en el 2007 ya contaba
16 años, es decir, que vivió a consciencia el “antes y el después”
de la vida en Monterrey. Por su parte, a diferencia de su madre,
recuerda que:
Nunca salíamos (sus tres hermanos y él) a jugar a la calle, mis
papás no nos dejaban porque era peligroso ni es cierto que nos
mandaban a los mandados (se ríe). No nos dejaban ir solos a la
casa de mis amigos. Sólo con el vecino de la vuelta y eso porque
mis papás son sus padrinos […] A la escuela empecé a ir solo
hasta la facu, ya había empezado todo esto. (Febrero, 2013)

Las referencias espacio temporales no representan necesariamente la realidad urbana o la realidad de lo vivido en la
cotidianidad pasada por los sujetos-que-habitan. No se trata,
por supuesto, de invenciones deliberadas, sino que los discursos
y narraciones se anclan en la memoria, la cual es más o menos
imprecisa con respecto a los hechos y, al tejer los discursos, se
activa la imaginación (Hirai, 2009), derivando en una narrativa
de cierta ficción idealizada del territorio como más pacífico y armónico en el pasado. Este fenómeno no significa -como ya se dijo
en el apartado anterior- que mengüe la realidad de las emociones
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experimentadas, en este caso, de miedo y de nostalgia, ya que, a
partir de la intensidad del miedo experimentado hacia el territorio, el sujeto-que-lo-habita, adecua sus estrategias de habitar la
urbe y se desplaza, en tanto sujeto corpóreo, hacia los espacios
que interpreta como más seguros.
La casa, espacio privado por antonomasia, ha perdido su
significación de resguardo de sí mismo y de los otros que ahí se
hallan; su significación como referente de ausencia del miedo, se
desvaneció. Se estima que ya en 2009, 1 de cada 20 casas era víctima de robo con violencia; en 2013 el índice aumentó a 1 de cada
28 (ONC, 2016). Me interesa destacar lo registrado acerca de la
transformación del uso y distribución del espacio doméstico destinado a las reuniones sociales a partir de diciembre de 2010. En
ese período grupos delictivos intensificaron una serie de robos a
casas durante las posadas decembrinas. Además de los objetos
de valor, incluidos los regalos navideños que robaban, exigían los
aguinaldos y en ocasiones, se llevaron consigo a las personas, secuestrándolas. Las fiestas y reuniones, dejaron de realizarse en
la parte frontal de la casa, más expuesta al espacio público, para
trasladarlas al interior de la casa o al patio.
La frontera del espacio privado se extendió debido al nuevo uso de la casa habitacional o, mejor dicho, a la restricción de
su uso derivado del miedo. También el espacio corporal habitado
por los sujetos fue constreñido, por el miedo, cada vez más hacia
adentro de las casas; asimismo, la fisonomía de la ciudad cambió:
el enrejado y los muros se construyeron o se elevaron donde ya
los había, incluso por la parte superior, dando un aspecto de jaula
a algunas viviendas. Se volvió manifiesta la ausencia de cuerpos
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transeúntes en muchos lugares públicos y en los exteriores de las
viviendas. Prácticas comunes entre los regiomontanos, como sentarse en las banquetas, a las puertas de la casa, una vez que baja el
sol, fueron dejándose atrás. El nuevo paisaje urbano, más solitario, aumentaba la sensación de miedo:
¡Qué iba uno a salir de su casa! Pa’ dentro todos. Ya no sabes
con qué mañas venga el que pase por aquí. Hasta a las señoras
hay que sacarles la vuelta. Mire, yo, desde güerco, salía con mi
mamá a la calle (Villagrán, Centro de Monterrey). Ella con las
vecinas, en sus pláticas y los niños, pues a lo que nos gustaba: el
béisbol, a la corredera y a jugar. ¿Ahora? No le digo que esto es
como boca de lobo. Allá atrás, en el patio, que lo usábamos nomás para guardar las herramientas y cosas, vino mi hijo a limpiarlo para que me siente allá, a que me dé al aire, pero a que me
siente nomás a ver la pared […] Claro que eso está mal; está uno
encerrado en su propia casa. Pero es así o pasan con las ráfagas
entre malitos y al que le toca, ni dios le ayuda. (Eugenio, 73 años.
Diciembre, 2011).

La medida presidencial tomada durante ese sexenio y sus
consecuencias, derivaron en la transformación radical del contexto social. Los sujetos-que-habitan Monterrey se vieron reposicionados ante la situacionalidad territorial; es decir, adquirieron
consciencia de su nueva ubicación social, de la mayor o menor
sujeción al riesgo según su ubicación espacial en Monterrey. La
acción desplegada como respuesta, la modificación de hábitos, de
desplazarse o no en el territorio urbano, de modificar sus viviendas y los usos de la misma, alteró de nueva cuenta el contexto
espacial, a este fenómeno Barbalet le ha llamado “eficacia social”
(2001). De esta manera, aún cuando las fronteras geográficas que
delimitan los espacios público y privado no se modificaron ma66

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terialmente, el espacio privado sí sufrió una reducción por la restricción del uso corporal, individual y colectivo de ese espacio,
originada en el miedo al riesgo que significa.
En julio de 2015 pedí a 40 informantes (20 hombres y 20
mujeres) de 30 años de edad o más que hubieran vivido al menos
en los últimos veinte años en Monterrey que enlistaran ¿cuáles
son las cinco cosas que más te da miedo que te pase en Monterrey
después de que empezó la violencia? Los resultados fueron los
siguientes:
MUJERES
1. Muerte
2. Violación
3. Desaparición
4. Muerte de un familiar
5. Desaparición de un familiar

HOMBRES
1.
2.
3.
4.
5.

Muerte por arma de fuego
Ser herido por arma de fuego
Desaparición
Robo
Muerte/Desaparición de un familiar

Las respuestas evidencian la objetivación del miedo sentido. A excepción del robo mencionado por una minoría de hombres, todos los actos aducidos vulneran el cuerpo propio o de
otros. El miedo, que por definición carece de un rostro, analizado como parte constitutiva de la cultura afectiva regiomontana,
adquiere significación de “temor” toda vez que el riesgo potencial precisa su ubicación en la corporalidad del sujeto-que-habita Monterrey. La relación del sujeto con su cuerpo vivido, se
efectúa en una prolongación de la territorialidad significada colectivamente por el miedo de habitar, pero toma sentido de temor a partir de la corporalidad individual y de las características
interseccionales: hombres y mujeres temen perder la vida, pero
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los primeros temen más a las armas que las mujeres; éstas temen
ser violadas mientras que los hombres no. Ambos temen en igual
medida a ser desaparecidos en toda su corporalidad o la de sus
familiares. El paso de la frontera del miedo al temor, activa las
estrategias de protección que impelen a la reclusión del cuerpo.
No es de extrañar pues, que las fronteras geográficas del territorio urbano y de los espacios domésticos se estrechen cada vez
más en la búsqueda de protección del bien máximo, la vida, cuyo
depositario es necesariamente el cuerpo.
El miedo es una emoción des-ordenada; se experimenta el
miedo a lo desconocido precisamente porque no se puede ubicar
su referente dentro del orden de las cosas del mundo. No obstante, dentro del sistema clasificatorio construido culturalmente que
recibe cada individuo, los potenciales agentes nocivos se hallan
inscritos en una taxonomía particular (Mary Douglas, 2007), de
la cual, el individuo extrae el referente que se adecue al contexto
situacional que padece en aras de poder nombrar al miedo y así,
ordenar de nueva cuenta su realidad contra el caos emocional que
significa el miedo experimentado individual y colectivamente, en
tanto es “angustia por un riesgo o daño real o imaginario hacia sí
mismo o hacia los otros” (dle.rae.es).
La frontera invisible entre miedo (sin rostro) y temor (a
algo definido) es, pues, un problema de tipo clasificatorio. El inicio de la violencia en Monterrey fue tan repentino, que los esquemas de acción cotidiana se trastocaron en todos niveles. Los
potenciales agentes que detentaran la violencia se vieron obnubilados en la indeterminación y las herramientas para la evaluación
de las relaciones sociales se volvieron ineficaces. Así, ya no sólo
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“los cholos”, “los colombianos”, “los que tuvieran pinta de malandros”, o “los extraños” (son las formas en que los informantes refirieron a los sujetos de temer, antes de la guerra contra el narco)
provocaban temor, sino que todo sujeto desconocido, incluidas
las autoridades de todos órdenes, generan miedo.
Clasificar las cosas del mundo para hacerlo inteligible,
incluidas las emociones, es asunto necesariamente humano; dice
Mary Douglas: “pero ningún individuo vive aislado y habrá recibido su esquema clasificatorio de otros. Estas categorías culturales pertenecen a la cosa pública” (2007, p. 59). Entonces, en el
proceso de dotar de un nombre a los agentes motivo del miedo, se
recurrió a los elementos propios de la cultura afectiva particular
y se emplea el término genérico de “malitos” para identificar a los
sujetos que acometan actos criminales violentos que tengan las
características del narcotráfico.
“Los malitos” fueron personajes de un programa infantil
de la televisión local conducido por un payaso desde finales de los
setenta hasta los noventa. “Las aventuritas de Pipo”, eran historias de buenos contra “malitos” ambientadas en el viejo oeste. En
una entrevista al señor Pepe “el Güero” afirmó lo siguiente acerca
del cierre de su puesto de tacos en 2012:
Estuve más de 15 años en el negocio de los tacos y banquetes,
claro que en tantos años me robaron. En el puesto fueron dos
veces, pero en esos ayeres eran ratillas, cholillos que salían de
acá, de la colonia de al lado y andaban buscando a quién fregar
para monearse, para sus vicios […] No, ya cuando quité mi puesto y todo se lo llevó la chingada, esos fueron los malitos. Esos
cabrones me cayeron un día y me dijeron: “mira Güero, aquí
está bien fácil, o pagas la cuota o te lleva la chingada a ti y a tu
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señora”. Ese día traía poco porque todavía era temprano, entonces me llevaron a la casa para que sacara los ahorros y todo.
¿Sí me entiende? ¡Me llevaron a mi casa a que agarrara dinero
para dárselos! Y se fueron muy tranquilos los cabrones. Esos
no se van con lo del día; a esos hay que darles la cuota o no se
tientan el alma (Pepe J. Agosto, 2014).

Como éste, muchos de los hechos violentos que ocurren en
el territorio regiomontano ni se denuncian ni se registran en cifras,
únicamente los actores sociales que los padecen los mantienen en
la memoria. Estas narraciones se comparten con toda precaución
pues “nunca se sabe con quién se está hablando” (en el caso de un
desconocido) o “quién pueda estar escuchando” (en todos los espacios expuestos a otros). En los lugares públicos o espacios abiertos
de las casas, nunca se hablaba de ello. Durante las entrevistas, mis
interlocutores se aseguraban de que sus palabras se mantuvieran
en la privacidad de sus voces, incluso dentro de las casas, bajaban
la voz al narrar los detalles, al hacer referencias directas o descripciones detalladas. Las voces se modulan, los gestos se mesuran, el
cuerpo se ejercita en la búsqueda de la confidencia. La emergencia
del miedo en el contexto situacional, determina:
las expectativas de los actores respecto de otros actores socialmente significativos y las sanciones sobre el self que pueden
resultar del intercambio relacional, ya sea de manera real o anticipada (Ariza, 2017: 69).

Siguiendo la cita anterior, en la evaluación de las posibles sanciones también se efectúa un reconocimiento colectivo,
en tanto sujetos-que-habitan Monterrey y que comparten en la
memoria hechos reales que justifican el miedo a la ciudad. Los
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medios de comunicación y los informes oficiales, aseguran que
la violencia se ha reducido, pero no concuerda con las pláticas
corrientes de los habitantes. Y, aunque, quizás en la realidad
empírica las prácticas más cruentas de la violencia han disminuido, el territorio y los sujetos, se han transformado históricamente: no ha habido retorno palpable al estado de la vida antes
de la guerra contra el narco. Las nuevas maneras de ejercitar el
cuerpo y sus extensiones, el estar ahí de los regiomontanos como
sujetos-que-habitan los espacios públicos y privados, así como
las narrativas al respecto, se han constituido como parte de una
cultura topográfica y simbólica, que delinean la lógica del paisaje
urbano contemporáneo.
Para concluir
Hasta aquí, he hecho mención de algunas estrategias que adoptaron los sujetos-que-habitan Monterrey en relación al miedo
y temor que genera el territorio, como sujetos forzados a un
desplazamiento espacial cada vez más estrecho. Sin embargo,
a catorce años de la declaración de la guerra, en contraposición
a aquéllas, nuevas estrategias de habitar se han emprendido
colectivamente para la recuperación de los espacios urbanos.
Podemos decir que, frente a la reclusión de los cuerpos individuales, en la actualidad, se reclama su liberación en un cuerpo
colectivo por el territorio. De la misma manera, hay un reclamo
social y político hacia las autoridades porque respondan a los
efectos devastadores que dejó ese período: desapariciones forzadas, asesinatos, pérdida de trabajos, de seguridad y de libertad, entre muchas otras deudas.
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Los sujetos-que-habitan no son seres pasivos que se articulan solamente determinados por fuerzas externas, sino que
son, principalmente, agentes dinámicos en la reconfiguración de
su entorno:
[…] los cuerpos dan sentido al espacio urbano y no lo hacen
sólo en tanto cuerpos vulnerables y victimizados, sino también como cuerpos articulados, actuantes, expresivos y significantes. Son receptores y a la vez productores de espacio,
depositorio de memorias (del dolor, de límite) pero también
dispositivo de experiencia y narración. (Huffschmid, 2014, p.
123).

Sin embargo, es indispensable el paso del tiempo para
hacer inteligibles, individual y comunitariamente, las formas de
organización social que se van gestando. Una de las virtudes de
este tipo de análisis socioespacial centrado en la subjetividad individual y en las emociones, es que resalta la naturaleza procesual
de los fenómenos sociales, en lugar de abordarlos como entidades
permanentes e inmutables. Específicamente en el caso de la ciudad de Monterrey en la época a que nos referimos, ante la súbita arribada de violencia, con prácticas y características que no
se habían experimentado en el territorio, al menos en el pasado
reciente de los actuales urbanitas, resulta forzoso un lapso para
comprender, asimilar y luego, ejecutar estrategias de vida acorde
a las nuevas estructuras.
Será necesario pues, extender el análisis a épocas más cercanas para enriquecer y confrontar con los datos aquí expuestos;
así, lograr el entendimiento del fenómeno social en una mayor
escala diacrónica. Asimismo, atender a nuevos acontecimientos,
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por ejemplo, como el confinamiento a causa de la pandemia mundial por Covid-19 que, en términos territorialmente localizados,
adquieren matices específicos debido a los hábitos adquiridos
postguerra contra el narco que he venido narrando aquí. Pues, en
contextos donde el miedo y el temor han sido directrices para la
ejecución plena de la corporalidad del sujeto-que-habita, pueden
llegar a dotar de una lógica de la violencia la vida social. Como
afirma Nieto:
La antropología ha podido documentar cómo en situaciones de
guerra, conflictos tribales, étnicos y religiosos, o traslados forzados de poblaciones, la vida cotidiana no se borra, no desaparece y el temor, al exacerbarse, se convierte en un organizador
del sentido, por así decirlo, en una parte “dura” de la estructura
de la cultura (2014, p. 38)

Partir del análisis del cuerpo y de las emociones, determinadas por el territorio y su cultura, es pertinente para comprender dichas transformaciones ya que “el cuerpo y lo que le sucede,
se transforma históricamente y por ello no es algo evidente en sí
mismo sino construido social y culturalmente” (Sabido, 2014, p.
24). Entonces, enfocar en la subjetividad y en los sentimientos,
experimentados en el cuerpo de los sujetos-que-habitan, es una
ruta analítica para acceder con profundidad a las versiones culturales íntimas de la sociedad estudiada.
Finalmente, seguir dichas coordenadas, faculta al investigador para establecer un trayecto bidireccional acerca de las
maneras en que los factores económicos y la toma de decisiones políticas que afectan el entorno de los sujetos-que-habitan,
intervienen en la construcción de subjetividades y, a la inversa,
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trasluce cómo las subjetividades operan y transforman la realidad
social. En tal panorama, contextualizar la expresión de la cultura
afectiva, deviene elemento clave del trabajo antropológico, que
prioriza la búsqueda del sentido de la vida social de quien la protagoniza.

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DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-3

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Emociones y competencias conversacionales en las
empresas
Emotions and conversational skills in companies
Rogelio Segovia González1
rogeliosegovia@gmail.com

José María Infante Bonfiglio2
jose.infantebnf@uanl.edu.mx

Resumen: Las conversaciones reflejan a quien las hace; la cultura de
una empresa se refleja a través de su estructura conversacional. Para
tener conversaciones efectivas se requiere contar con ciertas competencias conversacionales; en el presente trabajo nos centraremos en
tres: escucha, indagación y los actos del habla. ¿Qué hay detrás de una
conversación? Un individuo con una coherencia ontológica compuesta
por su lenguaje, su cuerpo y principalmente sus emociones. No hay acto
1 Es abogado (UANL); master en derecho corporativo (UANL); master
en administración de empresas (UDEM); y doctorando en filosofía y cultura,
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).Vicepresidente de Recursos
Humanos para Latinoamérica de CHRISTUS Health. Correo electrónico: rogeliosegovia@gmail.com, ID ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3151-7662
2 Profesor titular en el Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad
Autónoma de Nuevo León (UANL). Línea de investigación: comportamiento
electoral / calidad de la democracia. Correo electrónico: JOSE.INFANTEBNF@uanl.edu.mx, ID ORCID: 0000-0003-2678-546X

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del habla o corporalidad exenta de emoción. Este artículo tiene como
objetivo identificar y entender las emociones de los empleados para
adecuar el lenguaje de la organización y, como resultado, crear espacios de acción que permitan gestionar las capacidades organizacionales
de la empresa. Entre las limitaciones del estudio, ha sido que, desde la
perspectiva de la empresa, las emociones se encuentran circunscritas
en el ámbito personal del empleado al ser consideradas “irracionales”.
Sin embargo, se concluye que las conversaciones confeccionan el elemento “bienestar del empleado” y lo forman en un trinomio de seguridad: física, emocional e intelectual.
Palabras clave: Emociones, lenguaje, conversaciones, ser, ontología.
Abstract: Conversations reflect who makes them; The culture of a company is reflected through its conversational structure. In order to have
effective conversations, certain conversational skills are required; In
the present work we will focus on three: listening, inquiry; and speech
acts. What is behind a conversation? An individual with an ontological
coherence composed of his language, his body and mainly his emotions.
There is no act of speech or bodily excess of emotion. This article aims
to identify and understand the emotions of employees to adapt the language of the organization and, as a result, create spaces for action that
allow managing the organizational capabilities of the company. Among
the limitations of the study, it has been that, from the perspective of
the company, emotions are circumscribed in the personal sphere of the
employee as they are considered “irrational”. However, it is concluded
that the conversations make the element “employee well-being” and
form it in a trinomial of security: physical, emotional and intellectual.
Keywords: Emotions, language, conversations, being, ontology

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Introducción
En este trabajo se describen las dinámicas que se desarrollan en
la empresa, entendida ésta como un universo interconectado de
conversaciones, y de la importancia que en dichas conversaciones
tienen, justamente, el lenguaje, las competencias conversacionales y las emociones, para generar una cultura; un cierto tipo de
cultura en la cual, de manera sustantiva, el empleado es primero.
La cultura de la organización se refleja y se vuelve performativa a partir de la manera en la que se conversa o se deja
de conversar. Los silencios también son parte importante de la
conversación. Existen muchos tipos de conversaciones, pero en
las empresas encontramos cuatro con mayor prevalencia: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones; conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones. Toda conversación es sostenida por individuos,
las conversaciones son precisamente lo que nos define como seres
humanos y permiten al individuo ser-en-el-mundo. En el individuo que sostiene una conversación confluyen tres elementos de
su ser-ontológico: cuerpo, lenguaje, y emociones. El lenguaje es propiamente la conversación, es el lenguajear (Maturana y Dávila,
2018) sostenido por las emociones que siente el individuo.
Tres de las competencias más importantes en una conversación son: la escucha, la indagación, y los actos del habla. Al referirnos
a competencias, no lo hacemos desde una visión lingüística sino
organizacional, es decir, cuando comprendemos por competencia
aquellas habilidades o comportamientos medibles que marcan
una diferencia perdurable en las personas (Barnfield, 2016). Las
competencias conversacionales, como lo desarrollaremos en el
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transcurso del presente trabajo, se refieren a aquellos factores, es
decir, habilidades o comportamientos de los individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares,
personales, profesionales).
Uno de los retos que enfrentan las organizaciones hoy en
día, es entender cómo las emociones repercuten en el accionar de
sus miembros y, por ende, en sus resultados; ya que éstas producen cambios psicológicos en las personas y afectan su desempeño
y rendimiento de forma positiva o negativa. Uno de los primeros estudios llevados a este respecto son los de Elton Mayo en la
década de 1920 a 1930. El sociólogo Elton Mayo, considerado el
precursor de la teoría de las relaciones humanas a nivel organizacional y profesor de investigación industrial en la escuela de negocios de la universidad de Harvard, lo llevó a cabo en la ciudad
de Chicago de los Estados Unidos de Norte América en la fábrica
de Western Electric en Hawthorne donde se estudió a esta empresa en términos de su cultura organizacional (Tharp, 2009).
Los estudios Hawthorne fueron uno de los primeros y
más famosos experimentos de la historia industrial que marcó
un hito en el análisis del trabajo y de la productividad. Estos estudios sitúan a la persona en un contexto social, estableciendo
que el desempeño de los empleados está relacionado y afectado
por el entorno y las personas con las que trabajan. El proyecto
de Mayo, destinado a estudiar el bienestar de los obreros en su
trabajo como masa de individuos, llegó a especificar con claridad
la relación entre los grupos de trabajo y la administración como
uno de los problemas fundamentales de la industria en gran escala (Hassard, 2012). Uno de los principales descubrimientos fue
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que más que las condiciones físicas, lo que motiva a los trabajadores es el interés que se muestra por ellos como personas, lo que
desde la perspectiva ontológica es la coherencia del ser en cuerpo,
lenguaje, y emociones.
Se podría argumentar la complejidad de entender las emociones de los empleados en el ambiente hiperconectado y de alto
manejo de información en el que vivimos, sin embargo, las emociones reflejan cambios internos biológicos y mentales que suceden en el individuo y que nos alertan de cosas, tanto en la felicidad, como en el miedo o la angustia. Un ejemplo sencillo en el que
podemos observar cómo las emociones influyen en una persona
es cuando habla en público. Ya sea que pararse frente a una audiencia le produzca felicidad o miedo al empleado, la emoción se
mostrará, en uno o en otro sentido, de manera clara en su cuerpo
y, por lo tanto, en su lenguaje. El cuerpo, nuestra corporalidad, es
lo que sostiene la conversación, es la manera en la que andamos.
Con el cuerpo, como vimos en el ejemplo anterior, el individuo
sostiene el lenguaje y sus emociones. Finalmente, encontramos
en esta coherencia ontológica a la emoción. Entender las emociones de los empleados por parte de la alta gerencia de la organización es clave para una mejor toma de decisiones.
La comprensión adecuada de las emociones como parte
integral del individuo, más allá de una mera reacción biológica, es
aún reciente. Aristóteles tiene en su Retórica amplias reflexiones
sobre el concepto, pero su incorporación al estudio del comportamiento de manera sistemática podría situarse en Freud. Todavía en el siglo xx se pensaba en las emociones como algo subsidiario, supeditado a la razón y que debían manejarse (educarse)
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para controlar el daño que pudiesen causar. Y uno de los errores o
defectos de Freud fue tratar de darle racionalidad a las emociones
(en el sentido de explicarlas racionalmente); este es un complejo
problema epistemológico. Hoy en día la teoría económica, todavía considera la existencia de una criatura ficticia denominada
Homo economicus que en oposición al Homo sapiens, es un ser sin
emociones para la toma de decisiones, sobre todo las de carácter empresarial (Thaler, 2015, p. 29). De hecho, Richard Thaler
(2015) ha desmitificado el hecho de la existencia del Homo economicus al señalar que también “las empresas se están poniendo al
día” (p. 36) en la necesidad de una comprensión más profunda del
comportamiento humano y, por lo tanto, apuntamos nosotros, de
sus emociones.
Maturana (1988) critica que con frecuencia se les pide a
las personas controlar sus emociones y comportarse de manera
racional ya que vivimos en una cultura que contrapone emoción y
razón como si se tratase de dimensiones antagónicas del espacio
psíquico, “hablamos como si lo emocional negase lo racional, y
decimos que lo racional define a lo humano” (p. 3). Enfocarse en
las emociones de los colaboradores de una empresa es, en general,
entrar en la subjetividad intrínseca de lo que cada uno entiende
por emoción, pero en particular, es entrar en la misma subjetividad de los empleados, ya que éstos, como individuos, siempre se
hallan inmersos en una emoción, y muchas veces enfrascados en
un estado de ánimo. Mientras que las emociones son efímeras y
superficiales, y se suceden con rapidez al depender de una situación específica, los estados de ánimo son recurrentes y profundos,
y no siempre es posible señalar la situación que los ha desencade84

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nado. Los estados de ánimo son emociones atrapadas que definen
al sujeto, quien suele definirse con un “así soy yo” (Olalla, 2017b).
Entender las emociones y estados de ánimo de los colaboradores
representará para la alta gerencia de una organización un factor
diferencial en la administración y productividad de la empresa,
al tiempo que adquiere un enfoque humanista en la gestión de su
talento humano.
La empresa, como lo referiremos más adelante, al ser una
ficción jurídica de carácter económico tiene existencia real, como
en el imaginario, por las personas que la integran, es decir, por los
accionistas, miembros del consejo de administración, directores,
gerentes, empleados, obreros, operarios, etc., y la relación que se
da entre todos ellos es a partir del lenguaje y específicamente del
conversar. Fernando Flores (1997, como se citó en Solari, 2013),
fue uno de los precursores en definir a las organizaciones como
“redes de conversaciones recurrentes” (p. 258). En 1997, en su libro Inventando la empresa del siglo xxi, Flores afirma que la transición
de fábrica a oficina electrónica del futuro cambiará la forma de trabajo
habitual que conocemos en una fábrica a una mayor integración
de la comunicación y la multifuncionalidad de roles (p. 79).
La manera en la que se entendía la forma de operar de
una fábrica era por la organización científica de Taylor (Pacheco,
2010), en la que el trabajo se organizaba para evitar la ineficiencia
y la simulación, con énfasis en la medición de tiempos, demoras,
movimientos, etc., y en la remuneración al empleado por unidad
de trabajo. Bajo la perspectiva de Flores, (1997) ahora “los pedidos pueden aparecer en cualquier momento, las promesas implícitas requieren ser tomadas en cuenta, etc… no es fácil reconstruir
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la participación de los trabajadores y del gerente” (p.73), por lo
que la comunicación en las empresas migrará de ser racionalista-mecanicista hacia un lenguaje ontológico. Esto es, “una serie
de distinciones y que nos permiten vivir y actuar juntos en un
mundo que compartimos, [ya que la acción humana] ocurre en el
lenguaje en un mundo constituido a través del lenguaje” (p.87), lo
que convierte a las organizaciones en redes de conversaciones recurrentes. Por lo tanto, al ser la empresa una red de conversaciones colectivas recurrentes generadas por sujetos emocionales que
definen la forma en la que las cosas se hacen ahí, el elemento tangible de la interacción de los empleados es precisamente el lenguaje, ya que este es el que nos caracteriza como seres humanos
en nuestro modo de vivir y convivir (Maturana y Dávila, 2018).
Asimismo, las conversaciones confeccionan el elemento
“bienestar del empleado” para formarlo en un trinomio de seguridad para el colaborador: físico, emocional e intelectual. Es por
medio de este trinomio de seguridad que las emociones, como
“ingrediente vivo” del comportamiento humano y de la organización, se constituyen como elemento real y tangible de la gestión
que realizan los empleados al mismo nivel que los procesos de
aprendizaje o capacitación (intelectual) y los procesos de identificación de actos o condiciones inseguras o peligrosas en el área
de trabajo (físico).
Maturana (1988) sostiene que entender la participación
del lenguaje y las emociones en lo que la vida cotidiana se connota
con la palabra conversar, es central para la comprensión de lo que
significa ser humano, tanto en lo psíquico como en lo somático.
De ahí que nosotros postulemos que las emociones dan forma a
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la interacción de los miembros de una empresa e inciden directamente en los resultados de ésta. Tener la habilidad de identificar y entender las emociones de los empleados, para adecuar el
lenguaje de la organización en consecuencia, se convierte en una
necesidad apremiante, y esto se logra con el desarrollo de competencias conversacionales que den forma a las emociones vivas,
creen espacios de acción y posibilidad, y permitan gestionar las
capacidades organizacionales de la empresa.
1.Empresa
La empresa es un concepto de carácter económico que existe de una
ficción jurídica. Desde una perspectiva jurídica, la empresa se define
como “casa o sociedad mercantil o industrial fundada para emprender o llevar a cabo negocios o proyectos de importancia” (Diccionario Jurídico Mexicano UNAM, 1998, p. 1262). Esta misma, como unidad económica contrata “factores de producción y los organiza de
acuerdo con la tecnología que emplee para producir y comercializar
en los mercados bienes y servicios” (Astudillo, 2012, p. 71).
De esta manera, una empresa por antonomasia es un agente económico que produce bienes y servicios, que utiliza trabajo y
capital para la obtención de un beneficio económico. Sin embargo, al hablar de empresa no hablamos solamente de la empresa,
hablamos de: (a) los sujetos que la componen (sus conversaciones
y sus emociones); (b) su cultura (es decir, su sistema de valores
compartidos) ya que “toda obra de cultura tiene por fin esencial,
al menos en último término, al hombre en cuanto tal” (García,
1957/2006, p. 6), y, (c) su forma de utilizar el lenguaje y por lo
tanto, sus emociones. Maturana (1991), sostiene la idea de que
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las organizaciones no existen más allá del espacio humano que
las produce y las hace posible. Si no hay empresa, no existe organización. Debe entenderse a la organización como un ecosistema
de personas interactuando entre sí, y con otras personas, precisamente a través de una red de conversaciones interconectada.
Entonces, una organización como ficción jurídica per se,
está constituida por las personas que la integran, que accionan
mediante sus emociones y estructuran sus relaciones a partir de
sus conversaciones. No obstante, partimos de la idea de Maturana
y Dávila (2019) sobre las organizaciones, una organización no es
un sistema vivo, aunque resulte de la interacción de los seres humanos. Una organización es un sistema de procesos entrelazados
en los cuales se conserva una cierta configuración de relación entre los componentes que la realizan. Con las conductas y relaciones de las personas que lo integran, es una red de procesos, pero
no se produce a sí misma, pues está producida por la conducta
de la persona y sus emociones. De lo anterior colegimos que una
organización por su naturaleza de jure como ficción jurídica, no es
un ser u organismo biológicamente vivo (por eso se le llama persona moral); pero también podemos apuntar que una organización sí es un ente integrado por sus empleados (seres humanos),
con todo lo que el ser-humano lleva, ontológicamente, implícito.
2. Emociones
2.1 ¿Qué es una emoción?
Desde una perspectiva biológica, las emociones humanas básicas
priman en la amígdala. Este núcleo de neuronas recibió su nom88

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bre en 1819 por su descubridor, el anatomista alemán Karl Friedrich Burdach, debido a su forma de almendra (Plamper, 2015,
pp. 1-3). En esta área del cerebro tienen lugar los procesos neuronales que responden a las amenazas (ataque de algún animal, por
ejemplo) y que en general, son descritas como miedo y ansiedad.
Esto fue corroborado hasta principios de 1980 a través de estudios con tomografía computarizada. La idea de que la amígdala
es responsable sólo de las emociones negativas es hoy obsoleta,
ya que la amígdala también es responsable del sentido del olfato,
percepción visual, y otras capacidades musicales (Plamper, 2015).
La pregunta que planteamos en el presente numeral 2.1
fue formulada por William James (1884/1985) en su libro What
Is an Emotion? donde afirmó que una emoción es una mera expresión o manifestación de cambios en nuestra fisiología. En 1872,
Charles Darwin, en su libro The Expression of Emotions in Man and
Animals, presenta una descripción de las expresiones físicas de
cuatro de “las sensaciones y emociones más fuertes”. Sus cuatro
ejemplos son la ira, la alegría, el terror y la agonía del dolor físico
(Fisher, 2003, p. 17). Hoy en día no existe una definición genérica
que sea aceptada de manera consistente. Escribir acerca de las
emociones no es sencillo, y tratar de encontrar una definición se
vuelve complejo pues habría que abordar el tema desde diversas
perspectivas, ya sea desde la teología, filosofía, hasta la biología
o psicología.
Entonces, cuando hablamos de emociones ¿de qué estamos hablando? ¿Nos referimos a lo mismo cuando alguien habla de emociones que cuando otro lo hace? No se puede hablar
de emociones sin abordar, aunque sea brevemente, a Descartes,
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quien en el siglo

xvii

promovió la dicotomía razón-sentimiento

y sostuvo que los sentidos ofrecían información poco digna de
crédito. Para Descartes, una emoción o pasión es algo que se siente de un modo infalible, pues no es posible sentir una pasión y
equivocarse respecto a ella (Vicente, 1991, p. 293). La razón por la
cual Descartes impulsó esta dicotomía fue porque las emociones
siempre van acompañadas de cambios corporales (a veces apenas perceptibles) tan provisionales y dependientes del contexto
como son también el rubor, el sudor o las palpitaciones (Grijalba,
2018); esto hace que las emociones no formen parte del principio
de racionalidad y los relega al orden corporal. De hecho, para Descartes las pasiones son “las percepciones, o los sentimientos o las
emociones del alma, que se refieren particularmente a ella, y que
son causadas, mantenidas y fortificadas por algún movimiento de
los espíritus animales” (Vicente, 1991, p. 294). Con esto, Descartes concluye que las emociones son pasivas y no responden a la
voluntad de la persona que las experimenta.
Klaus Scherer (como se citó en Reisenzein, 2007) señala
que las emociones son procesos de elementos mentales (valoración, tendencia a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente
vinculados. Paul Ekman (1972) menciona que las emociones son
un proceso, un tipo particular de evaluación automática influida
por nuestro pasado evolutivo y personal, en el que sentimos que
ocurre algo importante para nuestro bienestar, y un conjunto de
cambios psicológicos y comportamientos emocionales comienzan
a lidiar con la situación. Para Maturana (1988), al hablar de emociones en la vida cotidiana, connotamos disposiciones corporales
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(sistema nervioso incluido), dinámicas que especifican en cada
instante el dominio de acciones en las que se mueven las personas; pues éstas, como tales, existen en un continuo fluir emocional propio que a cada momento especifica el dominio de acciones
en las que el individuo se mueve cuando opera en el lenguaje. Para
Reisenzein (2007), una definición adecuada del vocablo emoción
ni es necesaria para una investigación ya que no es posible definir
las emociones correctamente antes de la investigación empírica.
Con tener una descripción aproximada para demarcar el vocablo,
es suficiente.
Nosotros, para efecto de esta investigación, trabajaremos con la definición propuesta por Scherer respecto a que
las emociones son elementos mentales (valoración, tendencia
a la acción, experiencia subjetiva) y conductuales (reacciones
fisiológicas, expresión facial y vocal) causalmente vinculados,
puesto que se generan a partir del contexto de vida (constructo
social) del individuo que las experimenta y las reacciones corporales (conductuales) que genera la emoción experimentada
en el individuo. Es decir, y en este orden de ideas con el fin de
contextualizar nuestra selección de la definición de Scherer,
cuando un individuo experimenta (siente) una emoción determinada, como puede ser enojo en respuesta de algo que él en
su diálogo interno, contexto personal y constructos sociales
(experiencia subjetiva) considera una injusticia o traición, en
su cuerpo se generan reacciones conductuales específicas como
lo es la tensión física que, a su vez, desencadena respiración
acelerada e incremento del ritmo cardíaco, entre otros, que al
verbalizarlas (al lenguajear) se traducen en conversaciones con
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carácter defensivo que denotan impotencia, centradas en los
juicios internos de quien siente el enojo.
2.2 Emociones básicas y emociones cognitivas
Silenzi (2019) menciona dos tipos de emociones, las básicas
o primarias y las cognitivas. Las primeras, de tipo perceptivo,
son las reacciones emocionales de carácter universal e innato,
y abarcan alegría, tristeza, asco, sorpresa, miedo y enojo; las segundas no poseen una expresión facial o corporal identificable
dado que se encuentran asociadas a variaciones culturales y al
aprendizaje, y abarcan culpa, orgullo, celos, desprecio y vergüenza, entre otras (p. 77).
Suele hacerse una diferenciación puntual entre las emociones básicas y las cognitivas, principalmente en aquellos casos que las emociones inciden en la toma de una decisión o la
solución de un problema. De Sousa sostiene que las emociones
cognitivas son juicios de tipo valorativo y que son de naturaleza
personal, es decir, que provienen del mismo sujeto, lo cual permite al individuo enjuiciar el mundo en el que se encuentra inmerso con relación a sus propios intereses y creencias (Silenzi,
2019, p. 79). Nosotros rechazamos lo anterior y sostenemos que
este enfoque epistemológico es el que ha causado una disociación (física y emocional) de las emociones y del individuo en su
“rol-profesionista”, puesto que reduce en extremo las emociones y las racionaliza, otorgando al sujeto un papel activo en el
control de las emociones, es decir, las emociones pasan a formar
parte de los elementos racionales del homo economicus, un ser racional, egoísta, falto de empatía, centrado en la maximización
de sus beneficios.
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Ya Richard H. Thaler, Premio Nobel de Economía 2017,
señaló que “las decisiones de las personas no siempre obedecen
a criterios racionales y se ven sujetas a la racionalidad limitada,
la percepción de justicia, y la falta de autocontrol” (como se citó
en Maqueda, 2017, párr. 2). A nuestro juicio, en esta racionalidad
limitada abarcamos las emociones, sean básicas o cognitivas, y no
sólo estas últimas, puesto que, en general, las emociones llevan a
la acción. El individuo se comporta en todos sus roles (“rol-empleado” al “rol-persona o “rol-padre de familia”) como “humano
real” y no como homo economicus, porque experimenta emociones
básicas y emociones cognitivas todo el tiempo.
2.3 Emociones, predisposición a la acción en cuerpo y lenguaje
Lo que las emociones mueven en el ser-humano es su cuerpo y su
lenguaje, pero no podemos obviar algo que, a primera vista, puede
resultar evidente. Cuando hablamos de algún tipo de amor, rabia,
tristeza, hablamos de reacciones fisiológicas y conductas específicas, es decir, de una alteración orgánica en el individuo que
experimenta una reacción determinada. Una emoción se liga a un
cambio en la corporalidad de la persona y en su lenguaje.
Olalla (2017a) afirma que las emociones son poderosas en
todo sentido ya que consisten en cambiar la disposición de la persona que las experimenta: “no hay pensamiento ni acción sin emoción” (2017b, p. 4). El propio Olalla, en su guía El mundo de las emociones (2017b), muestra, basado en los estudios de Susana Bloch, los
comportamientos posturales de las emociones a partir de distintas
emociones básicas (Figura 1) donde se observa la relajación o tensión muscular y el balance del cuerpo hacia adelante o atrás (p.20).

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Figura 1:
Comportamientos posturales de las emociones.

Fuente: (Olalla, 2017b).

Las emociones son expresiones corporales que se enuncian a través del lenguaje. Primero se siente en el cuerpo lo que
más tarde sale por la boca (Belli, 2009, p. 16). Al momento que el
individuo experimenta una emoción, ya sea por un evento externo o por fenómenos como un accidente repentino, celebración de
un resultado deportivo o de un acto del habla perlocucionario,
su cuerpo experimenta un comportamiento postural, y mediante el lenguaje estructura frases o conversaciones de esa emoción.
Así, si el individuo experimenta miedo, emitirá frases como: “¡Yo
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no puedo!”; en un momento de rabia podría expresar: “¡Basta!, ¡no
más!”, con la alegría diría: “¡Celebremos!”; y así podríamos ejemplificar con cada emoción. Para condensar lo expuesto, podemos
decir que la emoción, al convertirse en lenguaje, da pie a las conversaciones donde el receptor experimentará del lenguaje del
emisor ciertas emociones que se reflejarán en su corporalidad y
que se expresarán a través del lenguaje.
2.4 Emociones en la empresa
Aunque el estudio de las emociones en las empresas ha cobrado
mayor importancia en los últimos años, lo cierto es que se ha llevado a cabo desde una perspectiva organizacional, ya que desde
el punto de vista de la teoría económica, el examen del impacto
que las emociones tienen en los resultados financieros de las empresas es aún limitado.
A partir de la revolución industrial (1760), pero principalmente con Frederick Taylor (1903), el estudio de la efectividad del empleado se centró en la razón, esto es, la estandarización científica del trabajo y la creación del trabajador funcional
fungen como bandera de la gestión del empleado. Fue a partir de Elton Mayo (1933), Peter Drucker (1974), Edgar Schein
(1985), y Daniel Denison (1996), que las emociones de los empleados empezaron a adquirir un rol fundamental para entender las causas motivantes que inciden en la productividad de
los empleados y empezaron a relegar la visión empleado-máquina a un segundo plano. En la actualidad, las emociones dejaron de desempeñar un papel pasivo en la racionalidad del
sujeto, donde ya no se conciben solamente como sensaciones
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que se limita a padecer, sino que juegan un papel activo y determinante (Silenzi, 2019).
Más reciente, autores como Daniel Goleman, (como se citó
en Cano Murcia y Jiménez, 2012), quien define emoción como “un
sentimiento y sus pensamientos característicos a estados psicológicos y biológicos y a una variedad de tendencias e impulsos a
actuar” (p. 59); y, la inteligencia emocional como la “capacidad de
resolver problemas de carácter emocional, que involucra el control de los impulsos que sentimos ante determinada situación” (p.
60), han explorado el estudio de las emociones en los individuos
y en las empresas; sin embargo, los primeros acercamientos a las
emociones desde el punto de vista de la teoría económica son aún
limitados, ya que la economía ortodoxa de tradición neoclásica,
según Conthe, defiende la posición de que los consumidores son
plenamente racionales (o “a-mocionales”), esto es, que los consumidores son capaces de hacer a un lado sus emociones en la toma
de decisiones de carácter económico y personal: el matrimonio,
la elección de la universidad donde estudiar, e incluso la carrera
profesional a estudiar son decisiones de carácter económico según ejemplifica el propio Thaler (2015, p. 14).
Los primeros estudios que se animan a salir de la tradición
económica neoclásica datan de los años setenta con Amos Tversky y Daniel Kahneman, quienes se interesaron en conocer cómo
es la toma de decisiones de los seres humanos. Thaler (2015) en
sus investigaciones parte del estudio del individuo como ser-humano, pero extiende a las empresas (la alta gerencia) en su estudio de la racionalidad limitada de los seres humanos, al afirmar
que después de todo, son los humanos los que están al frente de
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las compañías, y sus empleados y clientes también lo están (p.
36). Además, desmitifica la mano invisible del mercado de Adam
Smith y el hecho de que “los mercados” corrijan la racionalidad
limitada de las personas al aseverar que no existe ninguna forma
lógica de llegar a la conclusión de que los mercados transforman a
las personas en agentes racionales (Thaler, 2015, p. 93). De hecho,
los estudios hechos hasta el momento no se hacen del enfoque de
las emociones, sino más bien de la racionalidad limitada de los
individuos. Es por ello que los economistas aún no abordan el estudio de resultados financieros en las empresas a partir del nivel
emocional de sus empleados y prefieran hacerlo a partir de lo que
llaman juicios bajo incertidumbre y racionalidad limitada.
El concepto de juicios bajo incertidumbre fue desarrollado a partir de 1974 por Tversky y Kahneman quienes mostraron
claramente que la gente no actúa “como si” tomara decisiones
conforme al modelo económico racional (Thaler, 2015, p. 85), es
decir, las personas no parecen seguir los cálculos para el azar o
la teoría estadística para la toma de una decisión, sino que comprenden, para la toma de decisiones cotidianas, una gran variedad de procesos y experiencias (Cortada, 2008, p. 70). Como
podemos observar, estos autores (economistas) aún no hablan
de emociones, sin embargo, reconocen que el ser-humano, en su
toma de decisiones, involucra una amplia variedad de procesos y
experiencias. Mientras que la racionalidad limitada fue utilizada
por vez primera por Herbert Simon al afirmar que las personas
carecen de capacidad cognitiva para resolver problemas complejos y por tal motivo sus decisiones no son racionales, sino que se
toman sobre la base de intuiciones y juicios (Thaler, 2015, p. 53).
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Nosotros afirmamos que detrás de las intuiciones y juicios, está el
contexto histórico de cada individuo (educación, creencias, familia, etc.), y, por ende, sus emociones.
El hecho de que de la perspectiva económica aún no se estudie la toma de decisiones económico-empresariales a partir de las
emociones de los empleados (y se le llame juicios bajo incertidumbre, racionalidad limitada u algún otro) es en cierto punto entendible si partimos del hecho de que ni siquiera aún podemos ponernos
de acuerdo en “qué es” exactamente una emoción. Pero también es
innegable que en el campo de la psicología y de los recursos humanos, el estudio de las emociones como parte de la cultura organizacional de una empresa es cada vez mayor y más amplio.
En ocasiones se postula que las emociones son fuerzas
ciegas e irracionales que arrastran al sujeto sin que él pueda hacer
nada para controlarlas (Silenzi, 2019, p. 81). Actualmente existe
un rechazo a la irracionalidad de las emociones, ya que las emociones son (y no son) el producto de la razón por la que se deriva
cómo valoramos lo que sucede en nuestras vidas (Lazarus, 2000,
p. 98). La riqueza implícita en las emociones es la gran cantidad
de características y elementos que contiene, discordantes entre
sí, y que varían de un individuo a otro según su contexto de vida
(como lo es su racionalidad limitada, percepción de justicia, entre
otros), es decir, sus capacidades socio-afectivas y éticas restringidas por sus vulnerabilidades cognitivas y sociológicas. Donald
Calne (como se citó en Olalla, 2017b) apuntó que “la diferencia
esencial entre emoción y razón es que la emoción lleva a la acción,
mientras la razón lleva a conclusiones” (p .1), esto es, la emoción
del individuo acciona y tamiza el lenguajear de éste. Un cambio
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emocional en mí hace mover mi pensamiento hacia una dirección
diferente. Mi emocionalidad es crucial en la forma como pienso,
como veo, como privilegio ciertas acciones sobre otras (Olalla,
2017b, p. 2). Las emociones guían nuestro pensamiento (adjetivo-descriptivo) y nuestro lenguaje (sustantivo-performativo), en
nuestra predisposición a la acción.
3. Competencias conversacionales en la empresa
Sapir (1966) señala que el lenguaje es un componente exclusivamente humano, no instintivo, de comunicar ideas, emociones y
deseos por medio de un sistema de símbolos, ante todo auditivos,
producido de manera deliberada (p. 14); mientras que John Searle, en su libro Actos del habla, filosofía del lenguaje (1969), pregunta
como apertura del capítulo primero, “¿Cómo se relacionan las palabras con el mundo?” (p. 13). La filosofía del lenguaje propuesta
por Searle aborda el estudio de los actos de habla, actos lingüísticos o actos de lenguaje y sostiene la hipótesis de que hablar un
lenguaje es formar parte de una conducta gobernada por reglas
que consiste en realizar actos de habla tales como enunciados,
órdenes, preguntas, promesas, etcétera, y estos actos son posibles
porque se realizan de acuerdo con ciertas reglas.
Maturana (1998), define el lenguaje como el operar en
coordinaciones conductuales consensuales que constituye el
dominio en la que se dan todas las conductas y acciones humanas (p. 1). Maturana en los años setenta acuña el término lenguajear, para expresar las acciones que surgen y afectan al ser
humano a partir del lenguaje. Al ser el individuo una forma biológico-cultural, el lenguajear, al igual que conversar y reflexioDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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nar, es la diferencia substancial entre los otros seres vivos (Maturana y Dávila, 2018).
Por lo tanto, ¿por qué lenguajear y no lenguaje? Lo sustantivo, oculta verbos, oculta hacerse. Cuando uno dice que sabe,
contesta con hacer. Lo humano, el vivir y el convivir, surge con el
lenguajear, y el lenguajear y reflexionar ocurre en el fluir consensual recursivo de nuestras coordinaciones de sentires, haceres y
emociones (Maturana y Dávila, 2018); lo que refuerza Echeverría
(2016) al afirmar que el lenguaje nace de la interacción social entre los seres humanos, por lo cual es un fenómeno social del cual
surge un dominio consensual, un dominio donde los participantes comparten el mismo sentido de signos (p. 50). Y es partir de
estos dominios consensuales que se genera la cultura. El mismo
Giddens (1987) señala que la cultura incorpora muchos tipos de
lenguajes, ya sea en la actividad práctica, rituales, juegos o arte, y
estos lenguajes tienen mediaciones en su representación, instrumentalidad y simbolismo.
El ser, desde una perspectiva ontológica, es esencialmente
un conjunto de aspectos lingüísticos, emocionales y corporales.
Al hablar de ontología procuraremos evitar hacer uso de este término desde una perspectiva metafísica y más bien referenciándolo a la ontología fundamental de Heidegger y el Dasein, expresión
alemana que significa ser-ahí (ser-en-el-mundo), y que Heidegger “la expresa para comprender la existencia humana, ser en
el mundo, ser uno mismo” (Ramírez-Pérez, Cárdenas-Jiménez y
Rodríguez-Jiménez, 2015, p. 146). Echeverría (2016) señala, con
base en la ontología fundamental de Heidegger, que la ontología “hace referencia a nuestra comprensión —nuestra interpre100

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tación— de lo que significa ser humano” (p. 28) y dado que “ser
humano” es el lenguajear es que “a partir de aquí se pueden generar ontologías no metafísicas, es decir ontologías del lenguaje”
(Echeverría, 2016, p. 28). En otras palabras, es por medio de la
ontología del lenguaje que se crean competencias conversacionales ontológicas.
Entre los postulados de Rafael Echeverría en su Ontología
del lenguaje (2016), recuperamos tres: (i) Los seres humanos son seres lingüísticos; (ii) El lenguaje es activo generativo; y, (iii) los seres humanos se crean y recrean a sí mismos en el lenguaje.
Al decir que los seres humanos son seres lingüísticos se
parte de que no hay lugar, fuera del lenguaje, desde el cual podamos observar nuestra existencia. Echeverría (2016), plantea
que el lenguaje, al ser generativo, hace que sucedan las cosas (p.
33). En el planteamiento tradicional o “contable” el lenguaje es de
manera fundamental pasivo/descriptivo; esto es, que sólo permite
hablar sobre las cosas, ya sea describir lo que se percibe (mundo
exterior) o expresar lo que se siente (mundo interior), con lo que
se asume que la realidad antecede al lenguaje y éste se limita a
“dar cuenta” de ella. Para Echeverría, el lenguaje, al ser generativo, no sólo permite describir la realidad, sino que el lenguaje crea
realidades, altera el curso espontáneo de los acontecimientos. A
través de lo que se dice, de lo que se calla, de lo que se escucha, la
realidad se moldea en un sentido o en otro.
A nuestro entender, Echeverría toma de John Austin
el carácter perlocucionario del habla, esto es, el acto que se logra realizar a partir de decir algo, para postular al lenguaje como
“generativo”; también los trabajos de Butler en referencia al acto
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perlocucionario van en este sentido, en donde la autora apunta que al momento que el individuo dice algo, produce efectos
y consecuencias en los sentimientos y acciones del emisor y del
receptor (Belli e Iñiguez, 2008, p. 3). Finalmente, los humanos se
crean en el lenguaje, puesto que, con éste, se crean posibilidades
y mundos futuros. Con anterioridad, señalamos que la empresa
es una red de conversaciones dinámicas, esto es, que la manera en
que los integrantes de la empresa conversan hacia adentro y hacia
fuera de la misma, determina lo que perciben y creen posible.
3.1 Competencias conversacionales ontológicas
A través de la medición de competencias específicas se puede determinar el nivel de dominio que una persona tiene sobre ciertos
factores. Las competencias conversacionales se refieren a aquellos factores como las habilidades o los comportamientos de los
individuos para sostener conversaciones efectivas en diversos entornos (familiares, personales, profesionales). Cada organización
debe definir la combinación de competencias y grado de dominio
que sus miembros deben tener para asegurar el éxito de aquella.
Para nosotros, son tres las competencias básicas que un individuo debe dominar para sostener conversaciones de alto desempeño: escucha, indagación y actos del habla.
Escuchar requiere apertura, Maturana menciona que uno
escucha la pregunta que escucha, y nunca la pregunta que hace,
mientras que Dávila, refiere que lo externo no especifica lo que nos
sucede (Maturana y Dávila, 2019). Pasa lo mismo con la escucha, es
un hecho biológico en el que uno no puede especificar lo que el otro
escucha de lo que uno dice, ya que somos responsables de lo que
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decimos, pero no responsables de lo que el otro escucha de lo que
nosotros decimos. En la escucha se pone en juego lo que Maturana
llama el respeto del otro como un legítimo otro (Ortiz Ocaña, 2015,
p. 183). Aceptar al otro como un legítimo otro es aceptar al otro tal
cual es, es reconocerlo por lo que dice, y por lo que le pasa. Es por
la escucha que validamos al otro como un legítimo otro, es decir,
me hago cargo de su hablar. Escuchar no es quedarse callado: el silencio, como parte de la escucha, es reverencial, ya que callar, como
rutina defensiva, es un hablar sustraído.
Indagar es tratar de llegar al conocimiento de lo que el
otro habla; es un resultado de escuchar. Se indaga por medio de
preguntas para hilar la conversación del otro, poder legitimarla a
partir de nuestro contexto, pero principalmente entender lo que
no se está diciendo, es decir, la conversación interna del otro. En
la indagación es donde mejor se representa la danza entre emisor
y receptor, dar vueltas juntos en un ambiente reflexivo al tiempo
que el receptor puede emitir sus juicios (valoraciones) de manera
genuina y constructiva.
La premisa de la que parte la concepción de los actos del
habla es que por medio del lenguaje no sólo describimos el mundo, sino que también lo creamos al realizar acciones determinadas como enunciar, preguntar, ordenar, describir, explicar, pedir,
etc. Los actos del habla han sido desarrollados en épocas recientes como menciona Soler (2010) a partir de los estudios de Austin
(1962) y su caracterización como locucionarios, ilocucionarios y
perlocucionarios. La locución es una expresión con un significado, la ilocución incluye la intención del hablante y la perlocución
la acción resultante (Soler, 1020, p. 365). Searle (1969) continuó
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la obra de Austin, pero difirió del primero al considerar que toda
emisión contiene un indicador de su fuerza ilocucionaria como
parte de su significado y, por tanto, todos los actos son ilocucionarios. Finalmente, Habermas (1987) trabajó a partir de la obra
de ambos (Soler, 2010, p. 366).
Hablar es el resultado de la escucha y de la indagación.
Para Echeverría (2016), el habla es un fenómeno social, se valida
en la escucha que obtenemos frente a lo que decimos. De acuerdo
con el propio Echeverría, dos de las principales competencias del
habla son la proposición y la indagación. En el habla encontramos
en su máxima expresión la emoción del emisor.
4. Conversaciones
Al ser la organización una red de conversaciones, podemos encontrar muchas clases y tipos de éstas, de manera ejemplificativa
enumeramos cuatro tipos de conversaciones que para nosotros
son fundamentales en una empresa: conversaciones de retroalimentación; conversaciones para coordinar acciones, conversaciones para reclamar y conversaciones para construir relaciones.
Para llevarlas a cabo de manera efectiva, cada una de ellas requiere de un hábil manejo de las competencias conversacionales que
mencionamos y una coherencia ontológica específica.
5. Discusión
Las empresas deben cambiar el enfoque epistemológico de la cultura organizacional y poner al individuo (empleado) como centro del negocio, pero no desde la postura Taylorista en la cual
la responsabilidad del empleado se limita a ejecutar lo que se le
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instruye, dejándolo como un factor de producción. Al hablar de
un cambio epistemológico de la cultura de las empresas no hacemos una crítica a la corriente impulsada por Taylor, ya que es
importante resaltar que su propuesta de administración científica fue concebida y elaborada como respuesta a las condiciones
sociales y económicas que marcaron la época, como las migraciones masivas de personas sin calificación alguna para incorporarse
al mercado laboral (Montaño, 2010). La denostación al principio
taylorista de la organización y medición del trabajo obedece en el
mejor de los casos, y a nuestro juicio, a un desconocimiento de su
obra, puesto que Taylor propuso que al trabajador había que pagarle bien, porque sólo así estaría interesado en seguir al pie de la
letra los métodos de trabajo que se le indicaran (Pacheco, 2010).
Nosotros consideramos que las condiciones sociales, económicas y tecnológicas actuales requieren hacer dicho cambio
epistemológico en la manera en la que estudiamos a los empleados y que este cambio responda al actual ambiente laboral. Es
decir, debe establecerse un nuevo pacto entre los actores sociales
(más allá de la visión positivista donde el empresario busca utilidades y el empleado un salario), donde lo humano regrese al ámbito empresarial y que el empleado pueda (dentro de la empresa
donde labora) ser-en-el-mundo. Situar al trabajador como centro
de la empresa es entender que una empresa es una ficción jurídica
per se que tiene relevancia por la emocionalidad de la organización, esto es, las emociones de los individuos que la componen, y
por consecuencia, de su lenguaje, lo cual funge como potenciador
de las capacidades organizacionales de la empresa, aportándole
un valor único y distintivo. Centrar la administración de una emDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-4

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presa en los empleados, entender su coherencia ontológica (lenguaje, cuerpo y emociones) conlleva el reconocimiento que como
personas (seres humanos) tienen en la organización y, por medio
de los parámetros ontológicos de sus competencias conversacionales, se puede llegar a (i) impulsar los resultados de la organización; (ii) promover la movilidad económica y social del empleado;
y, (iii) condicionar el comportamiento de los individuos en los
procesos, normas y políticas de la empresa.
6. Conclusiones
Si eliminamos las conversaciones de una empresa, ésta desaparece, el alma de una organización es la capacidad con la que conversan sus empleados. Las empresas nacen de una conversación-diálogo particular, de una conversación fundacional (Scheinsohn,
2011), es decir, a partir de una conversación donde una persona
(empresario) decide poner un conjunto de bienes (factores de
producción) con el fin de obtener un beneficio económico (razón
de ser) mediante la producción de actividades mercantiles, por lo
tanto, los límites y posibilidades de la empresa son esencialmente
conversacionales.
El ser humano no está determinado genéticamente, por lo
cual no está atrapado en un destino predeterminado, y puede modificar su realidad por el lenguaje (Ortiz-Ocaña, 2015), y por las
emociones, ya que precisamente las emociones accionan el tipo
de lenguaje de una organización (Echeverría, 2016). Del lenguaje surgen coordinaciones consensuales y de las coordinaciones
consensuales de los individuos surge la cultura. Las emociones
juegan un rol cíclico y continuo en las empresas, ya que de ellas
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se crea el lenguaje de un grupo de individuos con coordinaciones consensuales que se juntan para crear una organización (o
nuevos individuos que comparten esos dominios se incorporan
a una organización existente), y se construye una cultura que se
sostiene de la emocionalidad de la empresa. Con esto, el lenguaje
pasa de ser un mero instrumento de comunicación a uno performativo, esto es, con capacidad de construcción y sostenibilidad
del sentido de la empresa.
De aquí la relevancia de dejar de observar a las emociones
como elemento irracional de los empleados que se circunscribe
en ambientes privados, para empezar a observarlas como pieza
clave de la organización, con el fin de crear modelos de competencias conversacionales con una base ontológica. Esto es, la gestión
de la coherencia en el lenguajear de sus miembros a partir de las
emociones de los sujetos que la componen, ya que al final, éstas
son las que le permiten al individuo ser-en-el-mundo.

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Emprendimiento y Cultura. Un Acercamiento a las
Industrias Creativas en Nuevo León.
Entrepreneurship and Culture. An Approach to the
Creative Industries in Nuevo León.
Mtra. Mónica Garza Barrera González. 1
monica.garzagnz@uanl.edu.mx

Resumen: Este artículo aborda el tema de las industrias creativas.
Tema relevante e interesante, que merece ser estudiado, analizado y reflexionado desde diferentes perspectivas. Tanto el sector cultural como
el empresarial, son de suma importancia para el desarrollo y bienestar de cualquier población y su estudio requiere de mucha atención.
El vínculo que existe entre valores, creencias y comportamiento de los
individuos y la influencia de estos repercute en la toma de decisiones
del individuo para emprender o trabajar para otros. Con esta propuesta
de investigación, se pretende profundizar en la discusión de estos dos
fenómenos a través de las industrias creativas, las cuales constituyen
un gran reto para el futuro de los trabajadores y profesionistas de este
sector que ha sido muy afectado por una crisis económica a la que nos
enfrentamos actualmente, de la cual ha resultado un mundo diferente
en el que las personas e instituciones relacionadas con el sector cultural
han ido adaptándose a nuevas realidades sociales y económicas.
1 Nació en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León. Es Licenciada en Administración de Empresas por el Instituto Tecnológico de Monterrey y Maestra en Humanidades por la Universidad de Monterrey. Actualmente cursa un
Doctorado en Filosofía con acentuación en estudios de la cultura en la Universidad Autónoma de Nuevo León.

113

�Mónica Garza / Emprendimiento y cultura

Palabras clave: Industrias creativas, cultura, emprendimiento,
desarrollo
Abstract: This article addresses the topic of creative industries. Relevant and interesting topic, which deserves to be studied, analyzed and
reflected from different perspectives. Both the cultural and business
sectors are of the utmost importance for the development and well-being of any population and their study requires a great deal of attention.
The link that exists between values, beliefs and behavior of individuals
and the influence of these affects the decision-making of the individual
to undertake or work for others. With this research proposal, it is intended to deepen the discussion of these two phenomena through the
creative industries, which constitute a great challenge for the future of
workers and professionals in this sector that has been greatly affected
by an economic crisis. the one we are currently facing. And from which
a different world has resulted in which people and institutions related
to the cultural sector have been adapting to new social and economic
realities.
Keywords: Creative industries, culture, entrepreneurship,
development

114

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�Transdiciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Introducción
El punto de partida de esta investigación surge a partir del vínculo que existe entre la relación cultura-emprendurismo. La cultura del emprendimiento provoca que los individuos elijan acciones
concretas para su crecimiento económico, su productividad y generación de riqueza. El crecimiento económico no es factible sin
la acción resuelta, que debe impulsarse mediante la cultura emprendedora.
La cultura —fundamento de la relación en una empresa— es un término que tiene muchos significados interrelacionados y que es difícil precisar debido a la gran cantidad existente.
Pero una de las definiciones mas relevantes es la del antropólogo
Edward Burnett Tylor (1832-1917), que define a la cultura como
el conjunto complejo que incluye conocimiento, creencias, arte,
moral, ley, costumbre, y otras capacidades y hábitos adquiridos
por el hombre como miembros de una sociedad (Tylor, 1871).
El vínculo entre estos valores, creencias y comportamientos de las personas, es lo que hace posible que las diferencias en
las culturas influyan en una serie de formas de actuar, que incluyen decisiones profesionales como la de ser autónomo, en lugar
de trabajar para otras personas o de simplemente hacer uso de la
cultura como medio de emprendimientos innovadores.
En cuanto al fenómeno emprendimiento, este puede definirse como el desarrollo de un proyecto innovador que generalmente surge como una pequeña empresa que ofrece venta de
productos, servicios o procesos. También es comprendido como
cualquier actividad nueva que realiza una persona la cual engloba
un conjunto de habilidades y destrezas como creatividad, liderazDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-5

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go, trabajo en equipo, innovación y toma de decisiones teniendo
como finalidad lograr ganancias económicas. Se advierte que estas
definiciones de cultura y emprendimiento son un tanto iniciales
y estrechas, pero su exposición es relevante puesto que estas dos
concepciones nos conducen a la exploración de las industrias creativas las cuales involucran la generación de ideas y conocimiento y
que a su vez son entendidas por la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación la Ciencia y la cultura como: “aquellos
sectores de actividad [organizada] que tienen como objeto principal la producción, reproducción, promoción, la difusión y la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial” (UNESCO, 2010, p. 17).
La relevancia de las industrias culturales ha aumentado
rápidamente, constituyen un verdadero reto para el futuro de la
cultura. Por su dimensión internacional, resultan ser un elemento determinante para el futuro en lo que se refiere a libertad de
expresión, diversidad cultural y desarrollo económico. Estos intercambios y nuevas tecnologías abren nuevas perspectivas positivas que han acelerado el proceso en el cual los emprendedores
pueden compartir sus actividades con el público global.
Planteamiento
Para describir a la industria creativa, es fundamental hablar de
creatividad, puesto que le da origen a las actividades que la componen. Se puede definir como “el proceso por el cual se conduce
a la producción de algo, que es tanto original, como útil” (Runco
&amp; Pritzker , 1999, p.1). Este concepto está estrechamente relacionado a empresas que venden bienes y servicios. El término de
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industria creativa comenzó a popularizarse en el Reino Unido en
1997. Las empresas que forman parte de esta industria son principalmente las que se dedican a la publicidad, el diseño gráfico, de
modas, industrial, de software, de interiores, la industria fílmica,
la arquitectura, la música y las artes visuales (Townley, Beech, &amp;
McKinlay, 2009).
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y
Desarrollo, por sus siglas en inglés: UNCTAD define a las industrias creativas como ciclos de creación, producción y distribución de los bienes y servicios que tienen como base fundamental
la creatividad y el capital intelectual; es aquella que constituye
un conjunto de actividades basadas en el conocimiento, pero
no limitándose a las artes, para generar ingresos en relación al
comercio y derechos de propiedad intelectual; comprende productos tangibles e intangibles o servicios artísticos con contenido creativo, valor económico y objetivos de mercado; es punto
de convergencia de artesanos, servicios y sectores industriales,
y constituye un nuevo sector dinámico en el mundo del comercio (UNCTAD, 2010). El término de industria creativa también
se aplica a la producción de los bienes y servicios realizados
por las industrias culturales y aquellas empresas que dependen
de la innovación, la investigación y el desarrollo de software
(UNESCO, 2013).
Las industrias culturales y creativas enfrentan grandes
retos, que involucran el capital humano, cultural, social e institucional. Esta industria presenta una tendencia de crecimiento
en la economía, pero en cuanto al tema laboral existen opciones
reducidas de desarrollo para los profesionistas de estos ámbitos.
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Existen altos índices de desempleo y pocas áreas de oportunidad
para el ejercicio profesional.
A partir del brote de la pandemia COVID-19 este problema se ha incrementado, la forma en que vivimos ha cambiado,
de un día para otro la manera en que se trabajaba, estudiaba y
nos relacionábamos se ha visto alterada. La actividad económica
también se ha paralizado, afectando a infinidad de industrias del
mercado local y global. Y las industrias creativas no son la excepción, estás han presentado pérdidas millonarias por la cancelación de espectáculos, conciertos y festivales, cierre de museos,
restaurantes, cines, teatros, y otros establecimientos considerados no-esenciales.
Esto es relevante para esta investigación, ya que en México, datos del INEGI (2020), arrojan que la industria creativa
representa el 3.5% del Producto Interno Bruto. En un entorno de
contingencia sanitaria como el actual, muchas familias se han visto afectadas de forma considerable y México busca una estrategia
de rescate económico para la cultura, ya que la labor de la industria creativa es prioritaria para el desarrollo nacional. Sin embargo
se cree que a pesar de los esfuerzos del gobierno para incentivar
la recuperación económica de estas industrias creativas, con
programas de apoyos directos a esta comunidad, será difícil que
vuelvan a cobrar la fuerza que tenían antes de la actual pandemia
(Mendoza, 2020).
Lo que se sabe de las industrias creativas es que éstas
generan empleos e impulsan la actividad profesional de quienes
ofrecen sus productos o servicios. También se cree que una de las
razones por las que el crecimiento y la expansión de esta indus118

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tria ha sido tan acelerada en las últimas décadas es que ha sido
impactada fuertemente por la tecnología y las nuevas formas de
comunicación, debido a que esta permite un intercambio tanto
local como internacional para la difusión de sus contenidos y productos disponibles en Internet y medios digitales. (Castañeda y
Garduño, 2018).
Natalie Heinich (1992), lo mismo que diversos investigadores que han estado involucrados en el tema de estas industrias,
han analizado las causas del fenómeno de la concentración de los
artistas en las grandes ciudades. Entre las razones se encuentran:
la posibilidad de establecer alianzas entre agentes del sector, la
demanda cultural de los productos por un público altamente
educado y la fácil instalación residencial entre otras (Rius-Uldemolins, 2014).
En la ciudad de Monterrey hay una gran concentración de
artistas y por esta razón debe estudiarse este fenómeno. Y aunque
esta metrópoli no es considerada una ciudad creativa, siempre ha
sido puerta de entrada al país de novedades tecnológicas organizacionales y administrativas; provenientes de nuestro vecino país
del norte. Con la llegada de firmas globales han aparecido nuevas
culturas laborales como la del emprendimiento y ante esta competencia global se ha encontrado un espacio a la creación cultural (López, 2007).
Algunas soluciones de éxito en el Estado de Nuevo León
para continuar con el desarrollo artístico de la comunidad de
creadores, artistas, investigadores docentes y estudiantes, son las
convocatorias de apoyo que ha lanzado el Consejo para la cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE), para fortalecer el
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programa y estímulo del desarrollo artístico ( 2020 ). En el Municipio de San Pedro se han creado espacios digitales abiertos en
facebook e instagram para los ciudadanos, donde ofrecen una extensa programación de diversas disciplinas que integran la vida
cultural, como el teatro, la danza, el deporte, talleres y conciertos
musicales.
1. Antecedentes
El concepto de industrias culturales no es nuevo, Theodore Ludwig Wiesengrund Adorno comenzó a utilizarlo en 1948 refiriéndose a las técnicas de reproducción industrial en la creación y
difusión masiva de obras culturales. En los años 90, emerge el
concepto de economía creativa que entiende la creatividad como
el motor de la innovación, el cambio tecnológico y como ventaja comparativa para el desarrollo de los negocios. Después en
Australia y más tarde en el Reino Unido, se empleó el concepto de industrias creativas, entendidas como aquellas que “tienen
su origen en la creatividad individual, la destreza y el talento y
que tienen potencial de producir riqueza y empleo a través de la
generación y explotación de la propiedad intelectual” (UNESCO,
2010, p. 17).
La concepción de la economía creativa, lo encontramos
en el libro de John Howkins The Creative Economy: How People
Make Money from Ideas (2001), donde definió por primera vez
los ocho pilares que actúan en esta economía: arquitectura, diseño, artes, moda, cine, audiovisual, literatura y artes escénicas.
Es la economía en la que los sujetos dedican la mayor parte de su
tiempo a generar ideas y consiste en transformar la creatividad en
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resultados concretos.
Las industrias creativas, juegan un papel muy importante en el contexto mundial, debido a que se han experimentado
cambios significativos en las dinámicas del mercado de trabajo,
en las oportunidades de empleo y en la organización laboral. Hoy
en día se observa una tendencia a la profesionalización de los saberes y la exigencia de integrar las actividades económicas en
actividades relacionadas con la comunicación, la información y el
desarrollo tecnológico (Castañeda y Garduño, 2016).
La economía creativa es sumamente importante para el
desarrollo de México, y aunque esta ha sido impulsada fundamentalmente en Estados Unidos y Asia, está considerada como
un motor más de crecimiento dentro de la economía actual. Un
informe de ProMexico (2017) ha revelado que México se ubica
en la posición número 14 en importancia en la industria creativa,
lo que representa 3.5% del PIB nacional. De acuerdo con un estudio de Global Entertainment &amp; Media Outlook (2019) se
estima que para el presente 2021 y el 2022 este sector tendrá un
crecimiento de 6.39% y 6.12%, respectivamente.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se ha reunido con expertos del sector cultural y creativo de América Latina, para pensar en la reactivación del sector creativo y cultural
post-pandemia (Majlis y Ruy, 2020). Por otro lado en México, la
Secretaría de Cultura (2020) anunció la creación de un “banco de
funciones” para pagar a los artistas, creadores y conferencistas
contratados entre el 20 de marzo y el 20 de abril de 2020. También anunció la creación de una plataforma para que los artistas
puedan trabajar desde sus casas. (Luzardo y Zaldívar, 2020).
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La industria creativa se ha caracterizado por ofrecer nuevas opciones de empleo que incluyen situaciones heterogéneas
como contratos de trabajo por tiempo determinado, trabajo provisional, trabajo de jornada parcial, y diferentes formas de empleos sostenidos por el poder público en el marco de la lucha contra el desempleo. En este sentido, las relaciones laborales se han
transformado y las responsabilidades han variado en cada tipo
de contrato (Castañeda y Garduño 2016). A consecuencia de estos tipos de empleo ha surgido una nueva categoría de trabajador
que ha exigido mayor educación que no estaba contemplada en el
pasado, teniendo en cuenta que para que una economía creativa
disponga de trabajadores, requiere de un sistema de educación
eficaz y de un contexto de diversidad cultural.
2. Definición
Las industrias creativas pertenecen al sector de la economía que
involucra la generación de ideas y conocimiento. Comprenden
principalmente a la industria cultural: arte, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, gastronomía y la economía del
conocimiento: educación; investigación y desarrollo; tecnología;
informática; telecomunicaciones; robótica; nanotecnología; industria aeroespacial. Algunas de estas industrias están teniendo cambios significativos en la economía, como la industria de la
moda, música, artes visuales y escénicas, televisión, radio, cinematografía, artes del espectáculo, deportes, restaurantes, hoteles
y rituales religiosos entre otros. (Castañeda y Garduño 2016). A
continuación se muestra una clasificación de las industrias creativas según algunos organismos internacionales.

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Tabla 1.
Clasificación de Industrias Creativas.
MODELO DEL REINO UNIDO: DEPARTAMENTO DE CULTURA,
MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y DEPORTE (DCMS)
Publicidad
Arquitectura
Antigüedades (incluyendo restauración)
Artesanía
Diseño gráfico y de interiores
Diseño de Moda
Cine, video y fotografía
Software, juegos por ordenador y edición electrónica
Música, artes visuales y escénicas
Edición
Televisión y radio
BID INDUSTRIAS CULTURALES
Artes escénicas y visuales
Literatura
Música
Cinematografía
Artesanía
Patrimonio cultural
Medios masivos de comunicación
UNESCO
Herencia cultural
Impresión y literatura
Música
Artes del espectáculo
Medios fonográficos
Medios audiovisuales
Deportes y juegos
Medio ambiente y naturaleza
Lenguas
Artes
Espectáculos
Rituales religiosos
Tradicionales orales

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CEPAL
Editorial
Cine
Televisión
Radio
Discrografía
Contenidos para celulares
Producción musical independiente
Contenidos para web
Juegos electrónicos
Contenidos producidos para convergencia digital (cross media) regionales, nacionales y macro regionales, a través de las redes constituidas por empresas independientes y conectadas entre sí, su tendencia es fundirse en el tejido económico, social y cultural.
Fuente: (UNESCO, 2010).

Estas industrias han ido intensificando el proceso de globalización en diferentes partes del mundo y han sido difundidas
como alternativas para superar las dificultades económicas y sociales propias del capitalismo. Su utilización está vinculada a los
círculos de creación, producción y distribución de bienes y servicios en sectores donde la creatividad es una dimensión esencial:
la música, las artes escénicas, la artesanía, el diseño, la moda, el
cine, el video, el radio, la televisión, la arquitectura, el software de
entretenimiento, la publicidad, el mercado editorial, el sector de
arte y antigüedades. Otras clasificaciones incluyen la gastronomía, el deporte, espectáculo, museos y galerías de arte. Estos son
los sectores que componen la “economía creativa” y generalmente
están vinculados al ocio.
Discusión
Richard Florida (2010), experto estadounidense en geografía y
crecimiento económico declaró, que la creatividad es la nueva eco124

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nomía y comprobó que ciertas empresas se movían hacia aquellos
lugares en los que se concentraban las personas más capaces y
creativas.
Llevar a cabo este proyecto de investigación en el Estado
de Nuevo León, aplica ya que existe una gran aglomeración de
empresas y establecimientos pertenecientes a la industria creativa, como lo son los clusters especializados en medios creativos, interactivos y de entretenimiento. También existen clusters
conformados por grupos de emprendedores que buscan integrar
los esfuerzos de la industria de empresas de medios interactivos
en el gobierno, sector financiero y academia de Nuevo León para
desarrollar la industria y lograr beneficios tangibles a través de
la colaboración y el esfuerzo en equipo. El directorio Monterrey
Interactive Media &amp; Entertainment Cluster (MIMEC, 2020) es
reconocido como el consejo ciudadano para el impulso de la industria de medios interactivos, logrando que los medios creativos
en el Estado fueran admitidos como sector estratégico.
Tabla 2.
Miembros del Consejo MIMEC
INICIATIVA
PRIVADA
Playful
Render
Next Studios
La Tuna Group

INSTITUCIONES
ACADÉMICAS
Tecnológico de Monterrey
U-ERRE
CEDIM
UDEM
UANL

GOBIERNO
Secretaría de Economía y Trabajo
Instituto de Innovación y Transferencia
de Tecnología
CANIETI

Fuente: Directorio 2020. Clúster de empresas especializadas en medios creativos, interactivos y entretenimiento.

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El perfil de los emprendedores creativos es fundamental para que los sectores público, privado y académico puedan
conocer a profundidad quiénes son los actores de la economía
creativa. La industria creativa ha experimentado en México un
crecimiento exponencial y generado 1,04 millones de empleos,
según la Cuenta Satélite de la Cultura en México 2015, del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Forbes, 2019). Estas industrias creativas podrían seguir aportando porcentajes altos de
crecimiento de la economía nacional debido a los grandes avances registrados en materia de conectividad digital entre otros. De
manera que abordar a profundidad estos aspectos del tema será
de gran utilidad.
Lo que se sabe de este fenómeno económico social, que
se le conoce como industria creativa, es que es un término que
comenzó a usarse para describir una serie de actividades, que
pueden encontrarse entre las más antiguas de la historia hasta las que surgieron con la llegada de la tecnología digital. Varias de estas actividades tenían ya fuertes raíces culturales y el
término de industrias culturales ya se utilizaba para describir
el teatro, la música, la danza, el cine y las artes visuales. Este
término era muy controvertido debido a que algunos artistas
lo consideraban degradante, pero el hecho era que estas actividades, tanto de las industrias culturales como las de las nuevas
industrias creativas, eran de suma importancia para la economía de muchos países y estaban dando empleo a un gran número de personas. Ningún gobierno había intentado medir su
contribución a la economía o considerar su importancia, salvo
el gobierno de los Estados Unidos que protegía y fomentaba
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su industria cinematográfica. No eran consideradas un sector
industrial concebido en la forma en que el sector aeroespacial,
farmacéutico o automotriz eran comprendidos, pero todas estas
actividades tenían en común que dependían del talento creativo
de los individuos y de la generación de ideas de propiedad intelectual. Pensar en ellos como un sector, era inconcebible hasta
que se evidenció que el trabajo del sector creativo estaba impactando en otras áreas de la economía, especialmente en el uso de
tecnologías digitales. (https://techronga.com/que-es-la-economia-creativa/).
Las industrias creativas están incrementándose en
todo México y son una fuente de crecimiento económico y de
innovación. Esto es debido a la demanda de entretenimiento y
cultura que existe actualmente y del potencial de distribución
que hay a través de los medios digitales que permiten alcanzar audiencias globales. Además, en el mercado tan competido que existe, la creatividad está haciendo la diferencia en
los negocios puesto que es la clave para diferenciarse de otras
empresas. Las industrias creativas crecen a diferentes ritmos
en el país, siendo en la Ciudad de México donde se concentran
la mayor parte de los empleos y establecimientos derivados de
la economía creativa. En otros estados como Quintana Roo,
Tamaulipas, Sinaloa, Yucatán, Coahuila, Monterrey y Guadalajara también ha destacado esta industria (Castañeda y Garduño, 2016).
Los temas relacionados con el estudio de las industrias
creativas en México son relativamente nuevos y para comprender esta materia, es importante entender lo que significan la
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creatividad y la economía creativa. La creatividad como ámbito de las profesiones no tiene una definición oficial, pero existen criterios mediante los cuales es posible identificarla. Para
definirla, la Organización de las Naciones Unidas ha sostenido
que la creatividad implica procesos de imaginación e innovación de ideas involucrando la curiosidad así como la búsqueda
de nuevas soluciones a los problemas teniendo algún impacto en la economía al crear productos o servicios (Castañeda y
Garduño, 2016).
Desde el ámbito educativo, los estudios que relacionan la economía de la educación con la economía de la cultura
son casi inexistentes. Pero la preocupación por la producción
de bienes y servicios culturales en las instituciones educativas crece cada vez más por las implicaciones de las industrias
creativas en los procesos educativos y por las relaciones que
existen entre creatividad, innovación, tecnologías, educación
y proyectos educativos. La relación que existe entre las industrias creativas y la educación ha sido contradictoria, de aceptación y rechazo, por ejemplo los libros, la lectura y la escritura forman el núcleo del proyecto escolar y sería ilógico sin
ellos, pero incluso la industria editorial juega un papel central
en los textos escolares, en cuanto a su producción y comercialización.
De la misma manera y entre muchos otros paradigmas, la relación de las escuelas con el teatro y el cine se han
convertido en artes que dialogan con la formación, el conocimiento y hasta en instrumentos pedagógicos de valor. Es
notable que deben resolverse todavía infinidad de conflictos
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entre el canon ilustrado de la escuela y el del entretenimiento
(Rey, 2018).
Desde el punto de vista de la clusterización, ésta fue
denominada por Alfred Marshall como “fenómenos” y definió
al “clúster” como la concentración de industrias en localidades
particulares (Kuah, 2002). Estas industrias configuran redes
con procesos de operación determinados, los clusters representan una concentración geográfica que incluye competencias, colaboraciones y sistemas interdependientes que enlazan empresas e instituciones a un sistema de mercado (Kuah,
2002). Desde esta perspectiva, los clusters forman cadenas
productivas y generan intercambio de conocimientos, información y fuerza de trabajo, así es como Mercado y Moreno lo
han estudiado (2011).
Reflexiones finales
El Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible es 2021, así lo declara la UNESCO, la economía creativa es uno de los sectores de más rápido crecimiento en el mundo. “La creatividad es también un recurso
renovable, sostenible e ilimitado que podemos encontrar
en cualquier parte del mundo” (UNESCO, 2021, párr. 1). La
creatividad es la industria del mañana, cuenta con diversos
actores y es una economía que está en auge. Por esta razón, la
línea de investigación de este proyecto es el estudio de este
fenómeno, de cual se presentan a continuación algunos indicadores de esta economía que servirán de base para iniciar la
exploración.
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Figura 1
Indicadores económicos de las Industrias Creativas y Culturales2

Fuente. UNESCO (2021).

En el 2004 fue creada La Red de Ciudades Creativas por
la UNESCO y hoy se compone por 246 ciudades alrededor del
mundo. Esta red tiene por objetivo la de promover la diversidad
cultural y el desarrollo sostenible, reconociendo la creatividad
como un factor estratégico del desarrollo urbano sostenible,
en los aspectos, económicos, sociales, culturales y ambientales
y como un generador de derrama económica a través del turismo (UNESCO, 2021). México tiene ocho ciudades creativas de
distintos estados —Ensenada, San Cristóbal de las Casas, Morelia, Guadalajara, Ciudad de México, Puebla, Mérida y Querétaro— incluidas en esta Red de Ciudades Creativas lanzada
2 Estos indicadores económicos permiten realizar un análisis de la
situación y del rendimiento de la economía tanto pasada como presente,
y pueden servir para realizar previsiones sobre la futura evolución de la
economía creativa.

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por la UNESCO en 2004. Esta Red se compone de siete ámbitos
creativos, que son la artesanía y artes populares, artes digitales,
cine, diseño, gastronomía, literatura y música (UNESCO, 2020).
El término ciudad creativa fue creado por el autor inglés Charles
Landry en la década de 1980 para designar a aquellas localidades donde las actividades culturales suponían un componente de
peso en la economía de la ciudad y en el funcionamiento social
(Landry, 2012).
México tiene un gran potencial y un papel estratégico en
las industrias creativas ya que se ha distinguido en todo el mundo
por su gran creatividad. El gobierno mexicano busca posicionar a
México como uno de los principales actores del mundo y a convertirlo en el vínculo para la producción de contenidos audiovisuales e interactivos de Latinoamérica. Con este fin se esfuerza
por crear una plataforma que integra los esfuerzos del gobierno,
la iniciativa privada y la academia para promover el desarrollo de
estas industrias y mantenerse como destino líder en la producción creativa.
Considerando que sus costos competitivos, su infraestructura de primer nivel, su tecnología de punta, variedad escénica, experiencia, fuerza laboral calificada y su talento son reconocidos internacionalmente. Por añadidura, nuestro pías es el
destino turístico número diez a nivel mundial puesto que cuenta
con su belleza natural y con beneficios derivados del Tratado de
Libre Comercio con América del Norte y goza de infraestructura
de telecomunicaciones de punta, de nodos urbanos conectados a
velocidades altas de banda ancha y abastecimiento eléctrico sin
interrupciones las 24 horas (PROMEXICO, 2016).
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En el recorrido de este trabajo, se presentan datos relevantes que aportan elementos para conocer la industria creativa y que exploran temas relacionados con el crecimiento de esta
industria y del entorno laboral de los individuos creativos relacionados con este sector. Las industrias creativas representan un
futuro para la cultura de México y los empleos vinculados con el
sector cultural seguirán ascendiendo. Las trayectorias y condiciones de trabajo de estos individuos mostrarán el curso de vida
laboral contingente en el que se encuentran con la posibilidad
esperanzadora de obtener condiciones que sean dignas, con salarios decentes y oportunidades de crecimiento.
Del mismo modo, el desarrollo de las actividades artísticas y culturales, seguirá generando ingresos a sus participantes
repercutiendo favorablemente en la economía internacional, nacional y local. El involucramiento de organismos, internacionales,
nacionales y locales seguirá apoyando a las empresas creativas y
culturales, con el propósito de impulsar y fortalecer al sector cultural del orbe de México y Nuevo León respectivamente. Es importante considerar que la cultura no puede ser olvidada, en vista
de que sin cultura no hay humanidad y sin ella la recuperación
económica mundial que se vive actualmente será complicada.
Los alcances de esta investigación serán locales de carácter regional y proporcionarán la información pertinente para conocer la generación de fuentes de empleo que fortalezcan la identidad cultural de la sociedad. En términos generales el estudio
de las industrias creativas, las cuales contribuyen al desarrollo
nacional, se percibe como una alternativa adecuada para generar
el conocimiento necesario para mejorar las condiciones laborales
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actuales de los trabajadores y para desarrollar aun más la industria, lo que como hipótesis final resultaría en beneficios económicos y sociales importantes.3

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3 Agradecimientos al Dr. Eleocadio Martínez Silva y al Dr. Roberto Kaput
González Santos por su valiosa colaboración en la consecución del material
bibliográfico que sirvió de base para la elaboración del presente artículo.
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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Relevancia de la educación superior y calidad de
vida: pensar la comunidad en el marco de la agenda
2030
Relevance of higher education and quality of life:
thinking the community within the framework of
the 2030 agenda
Rogelio Cantú Mendoza1
rogeliocantu@ymail.com

Resumen: En este trabajo2 se hace un análisis de los conceptos de evaluación y acreditación con relación a los impactos sociales y la responsabilidad social, a partir de su origen y de su incorporación al discurso
del ámbito universitario, reconociendo los diversos factores que han
propiciado su creciente importancia en las diversas actividades de la
universidad. Se trata de un nuevo referente de las funciones sustantivas de la universidad, por lo que nuestro objetivo general es aportar
elementos para la reflexión sobre la articulación de esta dimensión de
impactos sociales y las funciones sustantivas, incluyendo su gestión y
1 Facultad de Filosofía y Letras de la UANL. rogeliocantu@ymail.com
2 Artículo desarrollado a partir de la ponencia: La responsabilidad social
y la evaluación de la calidad de la educación superior en México, presentada
en el XIII COLOQUIO INTERNACIONAL SOBRE GESTIÓN UNIVERSITARIA. Impacto y eficacia social de la Universidad. Buenos Aires, Argentina del
27 al 29 de noviembre de 2013. [Nota de la editora]

139

�Rogelio Cantú / Educación superior

evaluación para la acreditación. Se plantea la necesidad de reconsiderar
los marcos de la gestión de las funciones sustantivas, así como de su
evaluación, redimensionando el impacto social como un referente fundamental, teniendo como marco la agenda 2030.
Palabras clave: Universidad, acreditación, sociedad, calidad.
Abstract: In this work, an analysis is made of the concepts of evaluation and accreditation in relation to social impacts and social responsibility, based on their origin and their incorporation into the discourse of the university environment, recognizing the various factors that
have led to their growing importance in the various activities of the
university. It is a new benchmark for the substantive functions of the
university, so our general objective is to provide elements for reflection
on the articulation of this dimension of social impacts and the substantive functions, including their management and evaluation for accreditation. The need to reconsider the frameworks for the management of
substantive functions, as well as their evaluation, is raised, re-dimensioning the social impact as a fundamental reference, taking the 2030
agenda as a framework.
Keywords: University, accreditation, society, quality.

140

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Introducción
En este trabajo se realiza una aproximación a algunos factores
socioeconómicos y tecnológicos del entorno de la universidad
que han tenido grandes cambios y que propician en la sociedad
y en las instituciones universitarias tendencias de innovación
y replanteamiento de sus funciones sustantivas, así como de su
gestión y evaluación, con el referente de la responsabilidad social
de la universidad.
Las formas como ocurren los procesos productivos, la comercialización, la interacción social y las necesidades sociales se
han reconvertido drásticamente, teniendo como marco el entorno global, lo cual impacta directamente hacia nuevas necesidades
de formación.
Todo lo anterior obliga a que las universidades del nuevo
siglo reconsideren sus formas de relación con la sociedad, es decir
la manera como se realizan sus funciones sustantivas y su correspondencia con las expectativas y necesidades sociales.
Dentro de este proceso general se ha desarrollado una tendencia que busca profundizar y delinear los conceptos sobre la
gestión de la calidad y de la evaluación, ahora con el referente
de la “responsabilidad social de la universidad” y propiciando un
nuevo enfoque en la definición de la cultura académica, la cual
puede ser considerada como “el conjunto de símbolos, códigos,
reglas y saberes que son aprendidos y compartidos por los integrantes de las instituciones educativas, a partir de creencias,
ideologías, leyendas, relatos, para interpretar la realidad educativa” (Didriksson, 2009, p. 14). Esta cultura académica ha sufrido
grandes transformaciones en la universidad pública mexicana,
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141

�Rogelio Cantú / Educación superior

particularmente a partir de los años noventa como consecuencia,
entre otros factores, de tendencias globales y de políticas públicas orientadas a la educación superior.
Estos cambios en la cultura académica, a su vez han propiciado nuevos estilos de gestión universitaria, “entendida como
la capacidad de generar una relación adecuada entre la estructura, la estrategia, los sistemas, el estilo, las capacidades, la gente y
los objetivos superiores de la organización educativa” (Casassus,
2000, p. 4) en este caso, la universidad.
Un nuevo énfasis en los modelos de gestión universitaria
emerge a partir del referente de la responsabilidad social de la
educación superior, como expresión de la rendición de cuentas y
la evaluación.
En este trabajo se tienen como objetivos: 1) Realizar un
análisis crítico de la evolución y significado de la dimensión de
responsabilidad social en el ámbito universitario de México, 2)
Reconocer las tendencias actuales para repensar los modelos de
gestión de la educación superior frente al referente de los impactos sociales.
Los antecedentes sobre el concepto de responsabilidad
social son diversos en las universidades latinoamericanas, sobre
todo en América del sur, pues ya en Chile y Perú, diversas instituciones incorporaron al planteamiento de su misión el compromiso de responsabilidad social de su actividad académica en la
ejecución de las diversas funciones.

En México el origen de

esta dimensión (responsabilidad social) se localiza en el ámbito de la empresa privada. Esto ocurre como consecuencia de los
requerimientos sociales y gubernamentales para evitar costos y
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consecuencias no deseadas en el medio ambiente derivadas de los
procesos productivos y buscando conciliar la eficacia productiva
con principios de democracia, ayuda mutua, apoyo a la comunidad y justicia social. En el medio empresarial la responsabilidad
social es el resultado de una evaluación de las prácticas y valores
de una empresa en sus procesos productivos, de donde resulta
una acreditación cuando se cumplen con los indicadores correspondientes.
Este distintivo acredita a la empresa ante sus empleados,
inversionistas, clientes, autoridades, y sociedad en general como
una organización comprometida voluntaria y públicamente con
una gestión socialmente responsable como parte de su cultura y
estrategia de negocio. Es un compromiso que tiene que refrendarse por periodos.
Es así, que la búsqueda de la sustentabilidad y la necesidad de correspondencia con las necesidades sociales, hacen que
algunas universidades incorporen también a sus planteamientos
de planeación y desarrollo la categoría de la “responsabilidad social” en relación a sus funciones sustantivas.
Debemos sin embargo, reconocer que ya existen en México instituciones y metodologías que incluyen la evaluación de diversos aspectos que son, de alguna manera, expresión de la forma
como cada institución universitaria atiende su “responsabilidad
social”.
En este trabajo se realiza un estudio sobre las posibles formas de articulación de la evaluación de las funciones sustantivas universitarias, en términos de responsabilidad social, es decir
de sus impactos sociales.
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En el contexto de la educación superior, “la responsabilidad social universitaria se ha de entender como la habilidad y
efectividad de la universidad para responder a las necesidades de
transformación de la sociedad donde está inmersa, mediante el
ejercicio de sus funciones sustantivas: docencia, investigación,
extensión y gestión interna” (AUSJAL, 2009, p.15), por lo que resulta pertinente incorporar la dimensión de “impactos sociales”
en su evaluación.
Desarrollo y planteamiento del problema: repensar la evaluación incorporando la dimensión de los impactos sociales de
la educación superior
El contexto: Al igual que otras organizaciones del sector público,
diversas universidades públicas y privadas han buscado acreditarse como organizaciones socialmente responsables, en el CEMEFI lo que pone de manifiesto el interés por esta acreditación.
Por lo que ya aparecen en la página WEB del CEMEFI, entre las
organizaciones acreditadas, el ITESM (Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores de Monterrey, la Universidad Autónoma
de Sonora y la Universidad Autónoma de Puebla, entre otras.
La responsabilidad social es “el modo en que la institución universitaria se relaciona e impacta a la sociedad a través
de sus políticas, estrategias, prácticas y programas institucionales, y a la influencia que la sociedad y las expectativas de
los actores sociales tienen sobre ella. Por su parte la UANL
(Universidad Autónoma de Nuevo León) obtuvo su acreditación como socialmente responsable a través de la agencia calificadora “WORLDCOB: CSR” en el 2011. El modelo que aplica
la UANL en materia de responsabilidad social incluye cuatro
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dimensiones:1) Gestión ética y de calidad, 2) Extensión y vinculación con el entorno, 3) Formación universitaria integral
y de calidad e 4) Investigación socialmente pertinente”. (Berrún, 2013, p. 44)
En una ponencia presentada en el Congreso de Educación
Superior 2014, en La Habana por el Dr. Francois Vallaeys señaló
que: “la responsabilidad social universitaria se expresa en los siguientes principios:
a)
Lo que la universidad quiere ser: Discursos, normas, planes,
documentos…
b)

Las percepciones: Lo que la universidad cree que es,
opiniones de directivos, maestros, alumnos y trabajadores.

c)

Expectativas: Lo que la sociedad espera de la universidad,
empleadores, gobierno, pueblo en general.

d)

Los resultados de lo que hace la universidad: Es decir los
impactos de sus funciones en los diversos sectores de la
sociedad” (2014)

Desde el punto de vista metodológico el tema de la responsabilidad social de la universidad tiene que ser abordado en
relación con marcos muy amplios y de la precisión metodológica de la evaluación; amplios en el sentido que las instituciones
internacionales, particularmente la UNESCO, durante años
han estado trabajando para analizar la relación de la universidad con las necesidades sociales, sin embargo el análisis no debe
quedarse en el nivel macro institucional, sino profundizar con
mediciones mas específicas del impacto de los programas educativos.
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Es en este enfoque metodológico que se pueden construir
orientaciones para valorar el cumplimento de la responsabilidad
social de la universidad contemporánea, es decir la gestión y la
evaluación de impactos sociales derivados del quehacer universitario.
Los grandes principios que deben orientar esta reflexión
sobre la gestión universitaria y la evaluación pueden ser los siguientes:
1.
Pertinencia: Esto se refiere al valor social del conocimiento
que se produce en las IES (Instituciones de Educación Superior), así como los mecanismos de difusión y aplicación
en beneficio de la sociedad.
2.

Calidad de la formación profesional: Se refiere a la transformación de la persona que egresa como profesional universitario y su desempeño profesional.

3.

El ejercicio de la crítica social y política: Las universidades
deben ser evaluadas por la aportación que hacen para el desarrollo de la ciudadanía y el fortalecimiento de la democracia.

4.

Desarrollo económico: El valor del conocimiento constituye
un referente importante para la apreciación del desarrollo
económico, por su aportación al crecimiento y al bienestar
social.

5.

Generación de nuevo conocimiento: En este apartado se ha
de considerar la aportación universitaria a la generación de
conocimiento de frontera y su impacto en los procesos pertinentes a los grandes problemas del desarrollo social.

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6.

La difusión de la cultura: Aquí se ha de considerar la actividad universitaria en función de la forma como promueve
el desarrollo de la cultura en beneficio del ser humano y de
las posibilidades de acceso de la sociedad en general para
participar de los beneficios de la cultura.
Sin embargo, estos principios generales no pueden ser

contemplados de manera aislada, sino en el contexto de los procesos de la demanda internacional y de las metodologías de evaluación, lo cual se va a considerar enseguida.
Se trata pues, de no caer en la reiteración de conceptos,
sino en la construcción de congruencia, donde la evaluación y la
acreditación de la calidad nos informen del nivel de cumplimiento al compromiso social de la educación superior, dando cuenta
de sus impactos sociales.
La pertinencia externa, pensada en términos de externalidades de la educación en una visión holística debe expresar el
nivel de cumplimiento de la responsabilidad social, es decir el nivel de transferencia de resultados e impactos a la sociedad como
consecuencia de la investigación, la difusión de la cultura y el
ejercicio profesional de los egresados.
Construyendo marcos de análisis para esta problemática
En la conferencia de la Cumbre Mundial de la Educación Superior
celebrada en París en 1998 (UNESCO), se tomaron importantes
acuerdos sobre el desarrollo de la educación en todos los países
miembros. Entre los convenios más importantes se destacaron
aspectos que tocaron los siguientes:
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a)

b)

c)

“La pertinencia de la educación superior ha de evaluarse
en función de lo que las universidades hacen y lo que la
sociedad espera de éstas. La educación superior debe
reforzar sus funciones al servicio de la sociedad encaminadas
a erradicar la pobreza, la intolerancia, la violencia, el
analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente
y las enfermedades.
La educación superior debe contribuir al desarrollo pleno
del conjunto del sistema educativo, mejorando la formación
del personal docente, la elaboración de los planes de estudio
y la investigación educativa.
En última instancia la educación superior debe apuntar
a crear una sociedad no violenta y de la que esté excluida
la explotación, una sociedad formada por personas cultas,
motivadas e integradas, movidas por el amor a la humanidad
y guiadas por la sabiduría” (UNESCO, 1998, p. 104-105)

Estas orientaciones se han actualizado con los diecisiete
objetivos de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) y que de manera sintética se expresan en los siguientes postulados de ANUIES, (Visión y Acción 2030):
– Fin de la pobreza.
– Hambre cero: Lograr la seguridad alimentaria
– Salud y bienestar para todos
– Educación de calidad, inclusiva y equitativa durante
toda la vida.
– Igualdad de género.
– Agua limpia y saneamiento.

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– Energía asimilable y no contaminante.
– Trabajo decente y crecimiento económico.
– Industria, innovación e infraestructura.
– Reducción de las desigualdades.
– Ciudades y comunidades sostenibles.
– Producción y consumo responsables.
– Acción por el clima.
– Paz, justicia e instituciones sólidas.
Es por ello que resulta impostergable la necesidad de profundizar y fortalecer los términos de la responsabilidad social
universitaria.
En este sentido, la responsabilidad social, según López
Calva (2013) “ha de tener los siguientes rasgos:
– Es un asunto de todos y asumida como una cuestión de
identidad.
– Apunta a lograr una transformación social concertada
plasmada en proyectos.
– Requiere innovación pedagógica y científica, útiles al
desarrollo.
– Implica la interdisciplinariedad.
– Se apoya en la cooperación institucional.”
Por su parte Humberto Grimaldo, coordinador de la ORSALC-UNESCO (Observatorio Regional de Responsabilidad Social para América Latina y el Caribe) destaca que el trabajo del
ORSALC apunta a “la injerencia real en políticas educativas de
inclusión, calidad y equidad. Para ello nos hemos propuesto a nivel regional un mecanismo de comparación propositiva que nos
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149

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permita sistematizar y evaluar: proyectos educativos; conceptos curriculares; procesos académicos; productos investigativos;
profesionales o comerciales” (2014, p. 3).
En la publicación denominada: Inclusión con responsabilidad social (2012), la ANUIES propone diversas orientaciones
al sistema universitario para que en las diversas instituciones se
profundice en una nueva gestión y caracterización de las funciones sustantivas asumiendo la responsabilidad social de la universidad, reconociendo que esto no está suficientemente atendido
en los actuales esquemas de evaluación y acreditación.
Entre las líneas de acción señaladas por la ANUIES para la
redefinición de las funciones sustantivas que permiten desarrollar el nuevo concepto de paradigma de responsabilidad social
universitaria (RSU), en el documento: Inclusión con responsabilidad social (ANUIES, 2012, P. 77) se proponen tres ejes estratégicos:
1.
2.
3.
A

150

Gestión socialmente responsable de la formación
La gestión socialmente responsable del conocimiento y la
cultura y
La gestión socialmente responsable de la institución en su
conjunto.
En la dimensión de gestión socialmente responsable de
la formación la ANUIES formula orientaciones sobre las
características que debe tener la formación profesional,
entre otras: Promover la ampliación de oportunidades
de acceso, en especial a grupos vulnerables, promover el
aprendizaje basado en proyectos y problemas reales con alto
impacto social, promueve la incorporación al curriculum de
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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

B

contenidos socialmente útiles.
En cuanto a la investigación y la extensión, se considera
que una institución es socialmente responsable cuando:

C

Impulsa de manera equilibrada el desarrollo de proyectos
que contribuyan a la generación de conocimiento
que favorezcan el desarrollo económico con los que
contribuyen al desarrollo social y humano. Promueve la
utilidad social del conocimiento y la cultura. Hace énfasis
en la investigación hacia la solución de problemas sociales.
Promueve la vinculación de las agendas individuales de
investigación con la sustentabilidad. Fomenta la difusión
de conocimientos socialmente útiles. Convoca a asegurar
la pertinencia social de la investigación y de los proyectos
culturales con las necesidades sociales.
En relación al campus socialmente responsable, es decir
la gestión en su conjunto, se señala que una institución
es socialmente responsable si: Mantiene la coherencia
entre el discurso y las prácticas. Promueve el respeto a
los derechos humanos. Impulsa el comportamiento ético
de los miembros de la comunidad. Fomenta la atención al
desarrollo profesional y personal de la comunidad. Fomenta
el desarrollo de actividades que permiten anticipar
necesidades del entorno. Promueve la iniciativa de políticas
pertinentes al desarrollo. Fomenta la participación social
en el desarrollo institucional. Administra de manera
responsable el patrimonio universitario.

Como se puede observar, la publicación de ANUIES
(2018) ha delineado un paradigma sobre responsabilidad social
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151

�Rogelio Cantú / Educación superior

universitaria, el cual sin duda ejercerá una gran influencia en la
reconstrucción de nuevos marcos para reorientar la evaluación
de la educación superior en México, principalmente en cuanto a
la incorporación de la RSU como una dimensión que influya en
las prácticas universitarias relacionadas con la ejecución de las
funciones sustantivas.
El otro marco en que tiene que ser considerada la responsabilidad social está definido por las metodologías de la evaluación de
la calidad de los programas educativos y de la gestión universitaria.
En este aspecto resultan muy coincidentes, las formas de
evaluar de los Comités Interdisciplinarios de la Educación Superior (CIEES) y de los Organismos Acreditadores reconocidos
por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior
(COPAES) en México, los cuales con el estudio que realizan y las
recomendaciones que formulan buscan mejorar la calidad de los
programas educativos. Sin embargo, estas metodologías deben
reorientarse a la medición de los impactos de la educación superior, más que en los procesos, como ahora sucede.
Es en este aspecto donde la evaluación educativa debe actualizarse y profundizar en la valoración de los impactos de la
educación superior, los cuales pueden ser en las siguientes dimensiones: El impacto directo en la formación de los alumnos,
la dimensión pedagógica de abordar la producción del saber, los
impactos sociales (económicos, sociales, políticos, ambientales)
como consecuencia de las prácticas de la institución y de los
egresados en relación al progreso general, la gestión socialmente
responsable de la organización universitaria y sus efectos en las
personas y la utilización de los recursos.
152

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Es importante desarrollar un modelo que puede servir
como base para el seguimiento y evaluación de los impactos sociales propiciados como consecuencia de la ejecución de las funciones sustantivas de la universidad mexicana y su relación directa con la calidad de vida en la comunidad.
Se trata de una tarea compleja y que requiere articular el
estudio de los problemas del desarrollo de nuestro país con el
quehacer universitario, buscando explicar la forma como esta
actividad académica ha propiciado consecuencias en la vida nacional, esto con base en indicadores confiables y reconociendo
que “los indicadores son herramientas para clasificar y definir, de
forma más precisa, objetivos e impactos, son medidas verificables
de cambio o resultado, diseñadas para contar con un estándar
contra el cual evaluar, estimar o demostrar el progreso con respecto a metas establecidas, que facilitan el reparto de insumos,
produciendo determinados productos y alcanzando objetivos”
(Mondragón, p. 52, 2002).
En relación al tema de indicadores para medir el impacto
de la educación superior y con ello el propósito de evaluar la responsabilidad social de la universidad, hay que aceptar que constituye una tarea compleja, en la cual apenas se inicia un trabajo,
que como diría el Dr. Julio Rubio: “esta tarea se encuentra en sus
inicios” (ponencia, seminario permanente del Cambio Educativo
en FFYL-UANL, 2013) pero que ya está en marcha y la cual debe
orientarse por principios metodológicos serios, entre lo cuales se
pueden reconocer la necesidad de crear indicadores con rasgos
como los siguientes: Estar inscritos en un marco teórico o conceptual, ser específicos, es decir, estar vinculados con los fenóDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-6

153

�Rogelio Cantú / Educación superior

menos económicos, sociales y culturales en su imbricación con la
educación superior. Ser explícitos, para entender con su nombre
si se trata de un valor absoluto o relativo, de una tasa, de un índice. Ser perdurables por varios años, con el fin de observar el
comportamiento del fenómeno, en este caso de la función sustantiva que se esté evaluando, finalmente ser relevantes y oportunos,
para la definición de políticas.
Los indicadores son elementales para evaluar, dar seguimiento y predecir tendencias de la situación de un país, un estado, una región en lo referente a su economía, desarrollo humano
y educativo, así como valorar la calidad de vida en su relación al
desempeño institucional encaminado a lograr las metas y objetivos conjuntos.
Se trata de un gran reto que habrá de reorientar la gestión universitaria y los actuales esquemas de evaluación de la
educación superior que se habían cimentado en analizar los
procesos, dedicando un débil acercamiento a la evaluación de
los impactos de las funciones sustantivas de la universidad, los
cuales se materializan en la calidad de vida de los miembros de
la sociedad.
Es por ello, que en las últimas décadas “se ha propiciado
el fortalecimiento del enfoque integrador en la gestión educativa
impulsado por autores latinoamericanos que buscan satisfacer
las necesidades y aspiraciones de la sociedad latinoamericana”
(Sander 1996)
Es en este punto donde la gestión se confronta con el análisis político-ideológico y que nos lleva a reconsiderar la naturaleza de la educación: un servicio o un bien público.
154

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�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

El resultado de este proceso deberá ser “un nuevo paradigma de gestión educativa de carácter multidimensional, que
integre propuestas para desarrollar alternativas hacia la eficacia pedagógica, la eficiencia económica, de administración para
efectividad política, y de administración para relevancia cultural”
(Sander 1996)
El punto de partida será sin duda el lugar que se da a la articulación de la calidad de la gestión y la calidad de vida, donde existen
consensos importantes, pero el trabajo se tendrá que orientar hacia
la búsqueda de consenso sobre la naturaleza de la calidad educativa
y de las estrategias de aplicación en la conducción de la escuela, quedando pendiente el estudio sobre su impacto en la comunidad.
Conclusiones
En México, el concepto de responsabilidad social tiene su origen en el ámbito empresarial, para enfatizar aspectos de los procesos productivos ligados al desarrollo social y
económico, con criterios de sustentabilidad, es decir tratando
de evitar el deterioro del medio ambiente; su transferencia al
ámbito de la universidad va cobrando mayor importancia, en
la medida en que cada vez un mayor número de instituciones
buscan reorientar su desempeño como instituciones socialmente responsables.
En el caso de la universidad pública resulta de mayor
trascendencia la atención al cumplimiento cabal de la responsabilidad social como instituciones creadas y sostenidas por la sociedad para promover su desarrollo con justicia y equidad, lo cual
marca una orientación a la gestión universitaria.
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Se hace necesario pensar en la posibilidad de una síntesis, es decir, lograr que la categoría de la responsabilidad social
sea incorporada y pensada de otra manera en nuestros actuales
esquemas de evaluación, para no repetir procedimientos y formatos de evaluación, donde al final es la misma información que
se recicla en diversas instancias, resultando urgente pasar de la
evaluación de procesos a la evaluación de los impactos sociales
de la educación superior, articulando calidad educativa y calidad
de vida.
Se puede insistir en que, una mala capacidad de gestión,
con despilfarro de recursos, desde luego que afecta la responsabilidad social. De igual manera el no cuidar la pertinencia de nuestros programas educativos constituye una forma de desatender la
responsabilidad social de la universidad.
En la medida en que cada universidad atienda de la mejor
manera el ejercicio de sus funciones sustantivas, enseñanza, investigación, crítica, gestión y difusión de la cultura, atendiendo
a las necesidades de la sociedad, en esa medida se estará cumpliendo con la responsabilidad social universitaria, lo cual debe
ser objeto de una evaluación de impactos sociales de la educación
y un buen sistema de indicadores.

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�Transdisciplinar, vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

Participación política y democracia en el siglo XXI.
Reseña de la obra: ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, de Jorge Francisco Aguirre Sala
(México: Tiran lo Blanch, 2021).
Rafael Caballero Álvarez1
r_caballero_a@hotmail.com

En la actualidad la tecnología está presente prácticamente en
cualquier actividad de la vida humana. La pandemia de la COVID-19 quizá haya hecho todavía más evidente esta realidad, si
se toma en consideración que el confinamiento social al que ha
obligado a lo largo de más de 15 meses al momento de escribir
esta reseña, obligó a que muchas actividades continuaran desarrollándose a la distancia, principalmente las educativas y las
de oficina, aunque ciertamente la interacción en la red de redes
tiene un arraigo más antiguo al aislamiento social obligado por
circunstancias sanitarias.
1 Sociólogo, maestro en Derechos Humanos y Democracia y doctorante
en Derecho Electoral. Profesor-investigador en la Escuela Judicial Electoral del
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (México). rafael.caballero@te.gob.mx

161

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

Para tener una idea de qué tanto la población mexicana tiene acceso a la tecnología y cómo la usa, a continuación se
muestran algunos datos extraídos de la Encuesta Nacional sobre
Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los
Hogares (ENDUTIH) 2021, que da cuenta del año previo2:
•

•

•

En 2020, se estimó una población de 84.1 millones de
usuarios de internet, que representan 72.0% de la población
de seis años o más.
Los tres principales medios para la conexión de usuarios a
internet en 2020 fueron: celular inteligente (Smartphone),
con 96.0%, computadora portátil, con 33.7%, y televisor
con acceso a internet, con 22.2%.
Las principales actividades que realizaron los usuarios
de internet en 2020 fueron comunicarse (93.8%),
buscar información (91.0%) y acceder a redes sociales
(89.0%).
Según la ENDUTIH previa, en la que se da cuenta de lo

registrado en 2019, la principal actividad de los usuarios de internet correspondía al entretenimiento (91.5%), seguido de la
obtención de información (90.7%) y comunicarse en tercer sitio
(90.6%) (INEGI 2020). Esto llama la atención porque pareciera
que actualmente se privilegia la comunicación —incluida la que
2 La ENDUTIH es un esfuerzo del Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), en colaboración con la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes (SCT) y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Desde
2015 capta las respuestas directas de un usuario seleccionado de manera aleatoria en cada hogar, recogiendo su experiencia personal en el uso de las TIC, lo
que permite una mayor profundidad y precisión en los usos que la población
hace de estas tecnologías (INEGI 2021).

162

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

se da mediante las redes sociales— y la búsqueda de la información por encima del esparcimiento y el ocio.
Por supuesto que esta tendencia podría cambiar al año
siguiente, pero hoy de lo que nos habla es de un mayor interés
por parte de las y los usuarios para informarse y para interactuar entre sí. Esto es importante porque podría significar una
condición que propicie, o al menos favorezca, una mayor participación política mediante el uso de las tecnologías digitales
(TD).
El ciberespacio es un ámbito que ha extendido las posibilidades de las actividades humanas cotidianas, de tal suerte
que actualmente se pueden hacer transferencias bancarias sin
necesidad de presentarse en el banco, lo mismo que comprar casi
cualquier clase de producto sin acudir a establecimiento alguno,
hacer trámites burocráticos a la distancia o, como ya se mencionó, tomar clases sin asistir al aula. Por ello, no es para nada descabellado pensar que se puede participar en política sin que necesariamente haya de por medio una convocatoria a las urnas o a
colmar las calles y las plazas públicas.
La ciberpolítica es un concepto que de forma genérica
puede referirse a la vinculación entre las entidades del Estado y
las personas, y las personas entre sí mismas, respecto a los asuntos públicos por medio de las TD. Esta premisa sugiere que en el
ámbito digital pueden replicarse prácticas políticas del mundo
físico que bien pueden tener características autoritarias o democráticas, aunque por algunos distintivos de los medios digitales,
como la horizontalidad, se podrían pensar de inicio más afines a
la democracia. Estaríamos hablando entonces de un tipo de deDOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

163

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

mocracia catalogada como democracia digital, democracia electrónica o e-Democracia.
Para tener mayor precisión sobre estos conceptos, identificar rigurosidad en sus contenidos y conocer las posibilidades
que podrían derivar de su aplicación, resulta sumamente pertinente la obra de Jorge Francisco Aguirre Sala intitulada: ¿Qué es la
democracia electrónica? La transición política por la transformación digital
de la democracia.
Se trata de una obra sumamente vanguardista y de enorme valor académico, pero con una estructura y fluidez narrativa
que la hacen asequible para cualquier tipo de público.
El autor atina en plantear el título en clave de interrogante, ya que ello le permite definir con claridad su objeto de
estudio, en función de lo cual se da a la tarea de desarrollar y delimitar el concepto de democracia electrónica. El complemento
del título resulta igualmente certero debido a que la construcción conceptual del autor no se queda en el plano de la abstracción sino que explora algunas posibilidades prácticas, para
lo cual incluso recurre a experiencias concretas que han sido
mundialmente conocidas.
Considerando que una reseña tiene como propósito difundir algunos contenidos básicos de un material en específico
con miras a que otras personas lo consulten, a continuación se
comparten algunas referencias mínimas del libro conforme a su
capitulado.
La obra inicia explicando el desarrollo histórico que ha
tenido el concepto de democracia electrónica a lo largo del siglo
XX y lo que va del XXI. El autor expone que en su origen el con164

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

cepto estaba más asociado con medios propiamente electrónicos
como la radio y, principalmente, la televisión y cómo fue posteriormente adoptado para referirse al uso de internet y sus derivados respecto a actividades políticas de naturaleza democrática.
El capítulo es un marco histórico-conceptual de la e-Democracia
en el que el autor no solo identifica sus antecedentes y contornos,
sino que explica otros conceptos como la democracia líquida, la
democracia monitorizada y el gobierno electrónico, precisamente
para imprimir rigurosidad en el uso de tales categorías. El manejo
de fuentes y autores es impecable, aunque en realidad esta es una
constante a lo largo de todo el libro.
La siguiente sección es dedicada al desarrollo del concepto de tecnopolítica. El aparato crítico incluye tanto a autores de
habla hispana como inglesa y de distintas nacionalidades, como
Ismael Peña-López, Manuel Castells, Javier Toret, Iginio Gagliardone, Terje Rasmussen, Antoni Gutiérrez Rubí, Paul Edwards,
Gabrielle Hecht, y Ramón Queraltó, entre muchos otros. Sobre
esta base, Aguirre Sala construye un estado del arte sumamente
sólido de la tecnopolítica, el cual contribuye a entenderla como
una premisa para la democracia electrónica.
A continuación el autor enfoca sus reflexiones en un cuestionamiento toral en su obra: ¿se requiere adaptar la democracia
por y para la era digital? ¿O más bien se deben acondicionar las
TD, en particular las redes sociales, para la democracia como la
conocemos? Los objetivos que Aguirre Sala se traza para esta sección son puntualmente descritos por él: en primer término, hacer
explícita la pregunta de investigación que guía los alcances y limitaciones de su esfuerzo intelectual; establecer las razones de
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

165

�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

ambas partes del dilema; elaborar una sucinta revisión histórica
del estado de la cuestión y establecer una categorización de los
modelos de e-Democracia, lo cual, dicho sea de paso, logra con
maestría; aportar argumentos para la disolución del dilema y precisar las correlaciones entre las funciones políticas, los mecanismos de participación ciudadana y las herramientas electrónicas
con el propósito de explicar las mutuas influencias entre las TD y
las demandas de la democracia (Aguirre 2021, 48).
El entusiasmo del autor respecto a las posibilidades que
las TD abren a la participación política y en general a la democracia electrónica es un elemento que subyace a toda la obra.
Sin embargo, su esfuerzo intelectual goza de un rigor académico
que evita que el libro se perciba solo como una apología ajena a
aquellos aspectos que podrían considerarse al menos no tan positivos de la e-Democracia, a los cuales se refiere como trampas.
Entre ellos incluye la desinformación y la difusión de noticias
falsas, las amenazas a la privacidad a partir de la interacción
en la red y el Big Data, la fragmentación asociada a fenómenos
como la polarización y lo que podemos entender como posverdad, entre otras.
Resulta encomiable que el autor también identifique igual
número de ventajas o pros a favor de la democracia electrónica
y que los contraste con las trampas para que las y los lectores
cuenten con elementos para hacer un balance entre las dos caras
de la moneda.
Este análisis no se queda en el plano de lo abstracto, sino
que permite al autor perfilar la viabilidad de la e-Democracia,
para lo cual expone casos concretos que han sido conocidos in166

DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

�Transdisciplinar vol. 1, núm. 1, julio-diciembre, 2021

ternacionalmente en los que las TD han jugado un papel significativo: de la primavera árabe al Occupy Wall Street y del Movimiento Umbrella chino al mexicano Un Día Sin Nosotras.
La obra concluye con un nutrido capítulo de conclusiones
que, naturalmente, recapitula los contenidos y al mismo tiempo
enfatiza la idea de que las TD pueden alentar prácticas de deliberación en las que la sociedad tenga una participación directa
y con incidencia real en la toma de decisiones. No obstante, el
autor advierte con objetividad que es posible que la democracia
electrónica no logre subsanar algunas de las deficiencias de la
democracia tradicional que por sí misma no ha conseguido dejar
atrás. Aun así, insiste en que las TD poseen un potencial democratizador muy importante.
El texto en cita es, sin duda, un gran aporte a la discusión
académica de temas como la comunicación política y digital, la
participación y cultura políticas, así como la democracia y sus
modelos transicionales, por lo que resultará de enorme interés
para las y los estudiosos de la ciencia política, la comunicación, la
sociología, el derecho y la filosofía, entre otras disciplinas. Además, como ya se dijo, gracias a su fluidez y claridad puede resultar
atractivo para prácticamente cualquier tipo de público. En suma,
una lectura obligada para quien tenga interés en comprender mejor la relación entre democracia y TD.

Fuentes:
Aguirre Sala, J. F. (2021) ¿Qué es la democracia electrónica? La transición política por la transformación digital de la democracia, México, Tiran lo Blanch.
DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

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�Rafael Caballero / Sobre la democracia electrónica

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DOI https://doi.org/10.29105/transdisciplinar1.1-7

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                <text>Ita Rubio, Beatriz Liliana  de, Directora de la Revista</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the
Kingdom of Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich
Universidad de Chile, Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002
Recibido: 17 de marzo de 2022
Aceptado: 16 de mayo de 2022
Publicado: 1 de julio de 2022

Editor: José Eugenio Lazo Freymann. Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Goicovich, Francis. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

�Dossier
Las naciones indias en las fronteras de la América
Hispánica, siglos XVI-XVIII
Introducción. Naciones indias, fronteras y
territorialidades
The Indian Nations on the Borderlands of the Hispanic Americas, 16th-18th centuries
Introduction. Indian Nations, Borderlands and Territorialities
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

El dossier Las naciones indias en la América Hispánica, siglos
XVI-XVIII aborda las fronteras que se delimitaron en la América
de los siglos XVI al XVIII. Por un lado, las naciones indias, por el
otro, los reinos americanos. De esta manera los boçalos, pisones,
mapuches y guayupes tuvieron algo en común: compartieron
frontera con la Monarquía Hispánica, así fuera en el Septentrión
con el Reino de Nueva España y el Nuevo Reino de León, o en el
área Meridional con el Reino de Chile y el Nuevo Reino de Granada.
15
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

Sin embargo, estas fronteras fueron únicas por la diversidad de
sus territorialidades donde se describen sierras, llanuras, selvas,
precordilleras y costas. Ambos grupos compartieron un territorio,
el cual tuvo expansiones, contracciones y estabilidades, pero todo
dependió de los mecanismos e intereses particulares. En algunos
casos la reducción al mundo sedentario fue la opción más viable;
en otros, la reducción no se consolidó por la injerencia de terceros
partidos antagonistas al cristianismo; para otros, la resistencia a
las encomiendas dio un giro al tipo de relaciones en las fronteras
y una resistencia a la esclavitud; y en casos particulares, las
relaciones en frontera fortalecieron instituciones que sirvieron de
contrapeso.
La importancia de estos cuatros trabajos responde al
replanteamiento de una nueva historia de las naciones indias.
Con esto me refiero a que los indios pasen a ser los principales
actores en la historia, no descartando los estudios de encomiendas
o misiones, pero yendo un poco más allá de estos. Los autores
muestran sus objetos de estudio desde diferentes perspectivas
enriqueciendo la historia de cada nación y sus parcialidades.
También es necesario aclarar que una de las finalidades es que
un público, tanto especializado como general, vea las diferencias
y similitudes entre las fronteras indio-hispánicas, debido a que
cada territorialidad india se desenvolvió de distinta manera en
el tiempo. Un ejemplo de ello es cómo emplearon el concepto
de “caribe”, cuando en otras fronteras fue el de “chichimeca”.
El discurso utilizado por los hispánicos respondió a la necesidad
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
16

�Jofrak Rodríguez

de una expansión justificada a través de la guerra y la toma de
presas, hecho que sucedió en diversas fronteras de la Monarquía
Hispánica, pero que no fue una realidad tajante; otros casos
dejan en claro cómo las naciones hacen uso de la diplomacia, se
reducen al mundo hispánico y se vuelven vasallos del Rey, con
sus respectivos deberes y beneficios. Por lo anterior, se pueden
identificar tres partidos: primero, el que acepta la reducción
al mundo cristiano; segundo, el que se mantiene autónomo y
con todo tipo de relaciones en la frontera; y tercero, el que se
encuentra en guerra ante la expansión de la órbita hispánica. Este
primer ejercicio intelectual sobre las naciones viene a abrir un
camino en el estudio de las sociedades indias en algunas regiones
como el Noreste de México, pero también a fortalecer otras en
países como Colombia o Chile. La Araucanía, los Llanos o el
Seno Mexicano están a la espera de nuevas investigaciones que
vengan a poner sobre la mesa interrogantes que en un pasado no
fueron del interés académico.
El estudio de las naciones indias en el Noreste de
México aún deja mucho que desear, pero se están dando los
primeros pasos. Las nuevas generaciones han tenido un sinfín
de obstáculos; aun así, investigadores consagrados han dado el
visto bueno (un pequeño empuje tan necesario para no desistir
ante las exigencias de la academia). Este dossier está dedicado
al Dr. Manuel Ceballos Ramírez, quien siempre apoyó a los
jóvenes investigadores para que salieran de la región Noreste
a estudiar posgrados en el resto del país o el extranjero. En lo
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
17

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

que respecta a mi persona, nunca olvidaré aquel 2015, cuando
al comentarle mi interés sobre los janambres y la forma que
pretendía abordarlos en la tesis de maestría, se emocionó igual
o más que yo y me preguntaba sobre el tema. A pesar de no ser
su área de especialidad, siempre mostró un interés para que se
trabajara el “noreste histórico” desde diversos enfoques. Hoy
me tomo la libertad de decir, en nombre de los investigadores,
que el Dr. Ceballos Ramírez escuchó, aconsejó y guió. Nuestras
investigaciones y méritos son pequeños homenajes a su persona.

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

18

�La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the Kingdom of
Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich

Universidad de Chile
Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002

Resumen: Pretendemos enriquecer los estudios fronterizos coloniales a
partir de un abordaje institucional de la sociedad mapuche, el cual busca
rescatar la importancia del ayllarewe en el entramado de la Guerra de
Arauco. Nuestra intención es caracterizar a este conglomerado político
y social dentro de un marco que va más allá del carácter belicista con
que se le suele asociar. Mediante una aproximación revisionista de las
fuentes (crónicas y documentación inédita de los siglos XVI y XVII),
pretendemos resignificar la naturaleza, funcionalidad y estructura de
este cuerpo sociopolítico, reconociéndole un carácter más complejo
que el que tradicionalmente se le ha atribuido.
Palabras clave: Guerra de Arauco; Ayllarewe; Vutanmapu; Historia
fronteriza
Abstract: I intend to enrich colonial borderland studies from an
institutional approach to Mapuche society, which seeks to rescue the
importance of ayllarewe in the Arauco War. I attempt to characterize
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�La relación fronteriza

this political and social conglomerate within a framework that goes
beyond the warmongering character by which it is usually associated.
I intend to resignify the nature, functionality and structure of this
sociopolitical body by means of a revisionist approaching to the
sources (chronicles and unpublished documentation from the 16th and
17th centuries), recognizing a more complex character than the one
traditionally attributed to it.
Keywords: Arauco War; Ayllarewe; Vutanmapu; Borderlands history

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

20

�Francis Goicovich
Dedicado a la memoria de quien nunca debió partir,
y con sincera gratitud a CRT por su luminosa compañía.

Introducción
El quinto centenario del descubrimiento de América abonó el
terreno para la proliferación de propuestas rupturistas y novedosas
en el ámbito de los estudios fronterizos coloniales. Aunque
es indudable que en las décadas previas a la conmemoración
de dicho evento la pluma de diversos autores había gestado
un conjunto de libros y artículos que ponían en entredicho la
visión turneriana de los espacios de frontera, caracterizada
por un marcado anglocentrismo, el ocaso del siglo XX creó un
escenario propicio para la aparición de trabajos que ponían el
acento en una perspectiva más balanceada al momento de valorar
los acontecimientos que describían las fuentes históricas. Una
de las innovaciones más evidentes fue el rescate de las voces
y perspectivas emanadas del mundo indígena, lo cual conllevó
una verdadera resignificación de la documentación disponible,
situando a la alteridad en el centro del foco de discusión.
Esta trasformación epistemológica se inició con
investigadores de la talla de Miguel León Portilla en México,1
Nathan Wachtel en Francia,2 o James Lockhart en Estados Unidos,3
Miguel León Portilla, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la
Conquista (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1959).
2
Nathan Wachtel, Las vision des vaincus. Les Indies du Pérou devant la
conquête espagnole (1530-1570) (Paris: Gallimard, 1971).
3
James Lockhart, The Nahuas After the Conquest: A Social and Cultural
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

21

�La relación fronteriza

quienes protagonizaron una renovación en los estudios de historia
indígena al situar el ser, decir y hacer de las sociedades nativas en
la palestra de la investigación, pero focalizados fundamentalmente
en las dos áreas nucleares del continente, brindando escaso margen
e importancia a las regiones periféricas que experimentaron el
surgimiento de fronteras, algunas de ellas de larga duración hasta
entroncarse con los procesos independentistas y de formación
nacional de las primeras décadas del siglo XIX. Fue a fines del siglo
XX que un conjunto de historiadores y antropólogos reorientó los
estudios fronterizos hacia nuevos espacios y culturas, guiados por
preguntas y perspectivas que situaban a la agencia indígena en
un piso de igualdad ante su contraparte europea. Algunas de las
categorías analíticas más señeras y que mantienen vigencia en el
círculo de historiadores son las Relaciones Interétnicas de Rolf
Foerster y Jorge Vergara,4 el Middle Ground (“Tierra Media”) de
Richard White,5 la Tribal Zone (“Zona Tribal”) de Brian Ferguson
y Neil Whitehead,6 o el Indian Country (“País Indio”) de Daniel
Richter.7
History of the Indians of Central Mexico, Sixteenth Through Eighteenth Centuries (Stanford: Stanford University Press, 1991).
4
Rolf Foerster y Jorge Vergara, “¿Relaciones interétnicas o relaciones fronterizas?”, Revista de Historia Indígena, núm. 1 (1996): 9–33.
5
Richard White, The Middle Ground. Indians, Empires, and Republics in
the Great Lakes region, 1650-1815 (New York: Cambridge University Press,
1991).
6
Brian Ferguson y Neil Whitehead, eds., War in the Tribal Zone: Expanding
States and Indigenous Warfare (Santa Fe: School of American Research Press,
1992).
7
Daniel Richter, Facing East from Indian Country: A Native History of EarSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

22

�Francis Goicovich

Los estudios fronterizos del último tiempo han abordado
problemáticas diversas cuando se trata de entender las modalidades en que se desplegó la lucha indígena ante las pretensiones hegemónicas hispanas. Cuando nos adentramos en el caso
mapuche, sociedad que detenta el laurel de haber protagonizado
la más férrea y dilatada resistencia nativa en todo el continente,
encontramos que los autores abocados a desentrañar la historia
de los siglos XVI y XVII han concedido especial importancia
a aspectos como el poder y el liderazgo en el sistema tribal,8
la habilidad política para conformar alianzas de amplio rango
que permitieran la circulación de recursos y guerreros al interior del territorio en conflicto,9 el rol de los parlamentos como
ly America (Cambridge: Harvard University Press, 2001).
8
Osvaldo Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”, Cuadernos de Historia, núm. 15 (1995):
49–64.
9
Leonardo León Solís, “Mapu, toquis y weichafes durante la primera Guerra de Arauco: 1546-1554”, Revista de Ciencias Sociales, núm. 40 (1995):
277–344; Francis Goicovich, “La Etapa de la Conquista (1536-1598): origen
y desarrollo del ‘Estado Indómito’”, Cuadernos de Historia, núm. 22 (2002):
53–110; Francis Goicovich, “Alianzas geoétnicas en la segunda rebelión general: génesis y dinámica de los vutanmapus en el alzamiento de 1598”, Historia,
núm. 36 (2006): 93–154; José Manuel Zavala, “Teoría y práctica indígenas de
la guerra en las fronteras de la América hispánica del siglo XVIII: el caso de
los mapuches o araucanos”, en Propaganda y mentalidad bélica en España y
América durante el siglo XVIII, ed. David González (Madrid: Ministerio de
Defensa, 2007), 95–119; José Manuel Zavala, “El ‘Estado de Arauco’ frente
a la conquista Española: estructuración sociopolítica y ritual de los araucano-mapuches en los valles nahuelbutanos durante los siglos XVI-XVII”, Historia 42, núm. 2 (2010): 433–50.
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

23

�La relación fronteriza

instancias de negociación,10 y la transformación de la economía
indígena como un fenómeno de adaptación a la nueva realidad.11
Sin embargo, y con la salvedad de unos pocos casos,12 se ha
concedido un limitado interés al estudio de la propia institucionalidad indígena. El presente trabajo busca solventar en algún
grado este vacío al rescatar el lugar que le cupo a los ayllarewe
mapuche en la perpetuación de la resistencia nativa en los siglos
XVI y XVII. El objetivo que orienta la investigación es develar
la naturaleza de esta entidad en todos los niveles en que sea
posible adentrarnos según las posibilidades que nos brinden las
fuentes: ¿era el ayllarewe una unidad organizativa definida por
aspectos puramente bélicos? ¿Se trataba de entidades sociopolíticas perpetuas o su constitución estaba demarcada por el dinamismo? ¿En qué medida la realidad de los ayllarewe definió la
constitución de los vutanmapu?13
José Manuel Zavala, “Origen y particularidades de los parlamentos hispano-mapuches coloniales: entre la tradición europea de tratados y las formas de
negocioación indígenas”, en Pueblos indígenas y extranjeros en la monarquía
hispánica: la imagen del otro en tiempos de guerra (siglos XVI-XIX), ed. David González (Madrid: Sílex, 2011), 303–16.
11
Arturo Leiva, Rechazo y absorción de elementos de la cultura española
por los araucanos en el primer siglo de la conquista de Chile (1541-1655)
[Tesis de licenciatura] (Universidad de Chile, 1977), 729–36.
12
Guillaume Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo mapuche en la
época colonial (Santiago: IIAM; Fondo de Publicaciones Americanistas Universidad de Chile; Ocho Libros, 2007).
13
José Manuel Zavala lo define como “alianza de varias unidades territoriales
(ayllarewe) vecinas. En la Araucanía, se trataba de alianzas longitudinales (sentido norte-sur) que cubrían más o menos cada uno de los pisos ecológicos distinguibles: costa, llano interior, precordillera y cordillera”. Véase José Manuel
10

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

24

�Francis Goicovich

Diseccionando una institución mapuche en la
dinámica fronteriza hispano-indígena: el ayllarewe
A partir de la última década del siglo XVI las páginas de las
crónicas, así como los informes de los oficiales reales y las
declaraciones de los cautivos incorporan un nuevo término, hasta
entonces inédito, en la documentación colonial: el ayllarewe.
Desde un punto de vista estrictamente etimológico puede
definirse como “una junta y concurso de nueve parcialidades”,14
considerando que se trata de una voz compuesta, constituida
por la partícula numeral aylla (nueve) y el sufijo rewe
(parcialidad).15 La amplia mayoría de las obras y documentos
centrados en la temática fronteriza de esa época y de las
centurias posteriores adscriben a esta definición, estigma que se
Zavala, Los mapuches del siglo XVIII. Dinámica interétnica y estrategias de
resistencia (Temuco: Universidad Católica de Temuco, 2011), 310, https://repositoriodigital.uct.cl/bitstream/handle/10925/502/MAPU_9789567019717_
ZAVA_2011.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
14
Miguel de Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno
de Chile, sus indios y sus guerras, 1598”, en Claudio Gay, ed., Historia física
y política de Chile, vol. 2 (París: Casa del autor, 1852), 21, http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/colecciones/BND/00/SM/SM0000569.pdf. El sabio
francés juzgó que este documento había sido escrito en 1594, sin embargo las
acertadas consideraciones de Diego Barros Arana le asignan una redacción
más tardía; véase Diego Barros Arana, Historia General de Chile, t. 3 (Santiago: Editoria Universitaria; Centro de Investigaciones Diegos Barros Arana, 2000), 98, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-7987.html.
(nota 7).
15
Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo
el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez de Haro, 1684), http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8485.html. El sacerdote jesuita considera
equivalentes los términos lebo, regua, cahuin y parcialidad.
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perpetúa en los trabajos de muchos historiadores y antropólogos
decimonónicos y de comienzos del siglo XX; así por ejemplo,
Tomás Guevara señalaba que su significado era “reducción de
nueve parcialidades o rancherías”,16 propuesta que no difiere de
la de fray Félix José de Augusta, quien la definía como “nueve
reducciones o parcialidades, cada una con su rehue”,17 ni
de la del padre Ernesto Wilhelm de Moesbach al significarla
como “nueve parcialidades (levos, rehues, cahuines).18 No
obstante, este corpus sociopolítico de convocación numérica
aparentemente rígida no era tal, puesto que envolvía una amplia
gama de posibilidades que lo convertían en un conglomerado de
unidades parentales cuantitativamente variables. Fue Ricardo
Latcham el primero en percatarse de esto al afirmar que “no
sabemos si en un tiempo, el número de rehues de un aillarehue se
limitaba a nueve, pero en el tiempo de la conquista el número era
indeterminado y generalmente más de nueve”.19 Un documento
de 1605 grafica muy bien esta situación:
Dividieron estos yndios esta tierra para convocar gente en
provincias, a las mas provincias dividieron en nueve reguas y
Tomás Guevara, Historia de la civilización de Araucanía, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Cervantes, 1898), 185, https://anales.uchile.cl/index.php/ANUC/article/view/21842/23153.
17
Félix José de Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Universitaria, 1916), 5.
18
Ernesto Wilhelm de Moesbach, Voz de Arauco (Santiago: Ediciones Séneca, 1998), 19.
19
Ricardo Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los
antiguos araucanos (Santiago: Imprenta Cervantes, 1924), 378–79.
16

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alguno o algunos que no alcanso este número dividieron en siete
y otras en cinco, a la provincia de nueve llaman ayllarregua
porque aylla en su lengua quiere decir nueve, y a la de siete
llaman relgueregua porque relgue en su lengua quiere decir
siete, y a la provincia de cinco reguas llamanlos quechereguas
porque quechi quiere decir cinco.20

Lo que es más, no son pocos los casos en que la constitución
de estas agrupaciones, denominadas genéricamente como
ayllaregua, ayllaregue o ayllarehue en la pluma de cronistas y
misioneros, transgredían los límites semánticos del término, ya
que con suma frecuencia englobaban a una cantidad superior de
parcialidades. Una minuciosa búsqueda en archivos y fuentes
inéditas ponen en evidencia esta afirmación. Comenzando por
la provincia de mayor renombre, vemos que el literariamente
célebre ayllarewe de Arauco estaba conformado de “ocho o diez
parcialidades o reguas”,21 paradoja que creemos se funda en la
inclusión o exclusión que se hacía, por parte de escribanos y
testigos, de los nativos de la isla de Santa María, en la cual al
momento del contacto había “dos caciques y señores de ella”,22
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Vicuña Mackenna (en adelante
ANVM), “Memoria [de] como se han de entender las proviciones de los yndios de Chile y algunos tratos particulares que entre ellos tienen con la declaracion de los nombres de los casiques que de presente an dado la paz, y de los
que la tienen dada de poco tiempo a esta parte que a todos se le an leydo las
proviciones porque la an dado de nuevo, 1605”, vol. 279, f. 46.
21
Alonso Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de
Historiadores de Chile, t. 13 (Santiago: Imprenta Ercilla, 1888), 288.
22
Jerónimo de Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de
Chile (Madrid: Historia 16, 1988), 251.
20

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los que regían “hasta mill indios de poblazón”.23 El lazo entre
insulares y continentales queda en evidencia al constatar su
participación en el alzamiento general de 1655, cuando “se
rebelaron con todos los de tierra firme, reciviendo su flecha y
haziéndose a una [...] se passaron a tierra firme a vivir con los
rebelados de Arauco y Lavapié”.24
De igual manera, la documentación revela en forma esporádica
los nombres de otras parcialidades constitutivas de esta provincia,
como es el caso de Longonobal. Creemos que la omisión frecuente
de este rewe, como de tantos otros en esta y otras provincias se debe
en gran medida a que los españoles prestaron atención preferente a
aquellos con un volumen demográfico considerable y que jugaron un
rol destacado en la contienda fronteriza.
Situación similar encontramos en el ayllarewe de Purén:
si bien el grueso de la información insiste en describirlo como
compuesto por nueve rewe, no deja de llamar la atención que algunas
parcialidades, como la de Guadava, constantemente excluidas del
registro de su constitución,25 aparezcan frecuentemente participando
Pedro de Valdivia, “Carta a sus apoderados en la Corte, Concepción, 15 de
octubre de 1550”, en José Toribio Medina, ed., Cartas de Pedro de Valdivia
que tratan del descubrimiento y conquista de Chile (Santiago: Fondo Histórico
y Bibliográfico José Toribio Medina, 1953), 138.
24
Diego de Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1 (Valparaíso: Imprenta del Mercurio, 1877), 286.
25
Así por ejemplo, la “Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile,
después que el Padre Luys de Valdivia, de la Compañía de Jesus, entró en el
con sus ocho compañeros sacerdotes de la misma Compañía, el año de 1612”
consigna los rewe de Relomo, Calcoimo, Tirúa, Claroa, Videregua, Lleulleu,
23

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de sus alzamientos y malocas, consideración que se refuerza
teniendo en cuenta la extrema cercanía geográfica que dicho rewe
tenía con la cabeza de la provincia –vale decir, Purén– y en que
Paynamacho y Antevilo, sus respectivos lonko26 en el periodo en
que gobernaba Alonso de Sotomayor, eran hermanos.27 A esto
debemos sumar el problema que implica la isla Mocha, la que en
tiempos del alzamiento general de 1598, albergaba una población
de “3.000 indios que de continuo han estado de guerra”28 y que
Ranculgue, Puren y Pellaguén, en tanto Diego de Rosales descarta, en dos
listas que incluye en su “Conquista Espiritual del Reino de Chile”, a Videregua reemplazándola por la parcialidad de Guide y, en una de ellas, el lugar de
Pellaguén es ocupado por el rewe de Curamapu, con lo que el rewe de Guadava jamás es mencionado. Véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno
de Chile...”, en José Toribio Medina, ed., Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2,
(Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110;
y Diego de Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster,
ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico
Diego de Medellín/Ediciones Universidad de La Frontera, 1991 [1673]), 73,
148.
26
Los lonko eran los cabecillas o representantes de los lov (también llamados
lof) o patrilinajes mapuche. La mayoría de los cronistas los llaman líderes
o jefes. El padre Luis de Valdivia lo traduce como “la cabeza”, mientras el
sacerdote Andrés Febrés incorpora la variante loncogen, a la que define como
“principal, superior”. Félix José de Augusta lo llama “la cabeza, el jefe”, acepción que mantiene Juan Grau. Véase Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez
de Haro, 1684 [1606]). Andrés Febrés, Arte de la lengua general del Reyno
de Chile (Lima: Calle de la Encarnación, 1764), 535. Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 161.
27
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 20.
28
Diego de Ocaña, Relación de viaje a Chile, año de 1600 (Santiago: Editorial Universitaria, 1995), 39. Esta apreciación contrasta con la entregada por
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en la época de Pedro de Valdivia era regida por “dos señores”.29
Sabemos muy bien que sus habitantes cumplieron un importante
rol en la rebelión iniciada con la muerte del malogrado gobernador
Martín García Oñez de Loyola en 1598, como lo demuestra una
carta de Juan Jaraquemada al rey, en la cual se señala que los nativos
“tributan a estos de guerra mil picas, cantidad de arcos y flechas y
más de quinientas fanegas de comidas de que es abundantísima”.30
La alianza y apoyo para con dicha provincia se canalizaba a través
del rewe costero de Tirúa, conglomerado social y punto continental
más cercano a la isla, “donde los indios de Purén tienen muy gran
sustento por la pesquería de la macha”.31 El arraigo y persistencia
de este nexo en un plano ajeno a la práctica bélica es resaltado por
el padre Diego de Rosales, quien al referir la labor misional del
sacerdote jesuita Alonso del Pozo después del tercer alzamiento,
indica que:
Alonso de Ovalle y Diego de Rosales; el primero nos dice: “sabemos que
los isleños de la Mocha, que son jente humana, cortés y apacible, como lo
han esperimentado las armadas que han arribado a ella”, en tanto el segundo
afirma que “estos jamas han tenido guerra con los españoles”. Véase Ovalle,
Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de
Chile, t. 13, 288.
29
Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile, 255.
30
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Carlos Morla Vicuña (en adelante ANMV), “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de
1611”, vol. 1, f. 410. Sin embargo, no es claro si la asistencia de los nativos
de la isla Mocha al ayllarewe de Purén se limitó sólo a la entrega de armas
y bastimentos, o si ésta también se manifestó en el traslado de weichafes o
guerreros.
31
ANMV, “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de 1611”,
vol. 1, f. 410.
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Visitando el P. la Provincia de Tirua, que está en la costa del mar,
y doctrinando aquellos indios, llegaron dos caciques de la isla de
la Mocha en unas balsas de paja, con mucha gente, que venían
a sus tratos y contratos, con los indios de tierra firme de Tirua.32

En su Flandes Indiano el mismo cronista relata que los naturales
de la isla “crían gran cantidad de gallinas, ovejas castellanas y
chilenas, que crezen y engordan a maravilla, y tienen trato de
ellas con los indios de Tirua y tierra firme”.33
De ambas citas es posible extraer dos importantes
consecuencias. En primer lugar, el carácter bigeográfico
que detentaban ciertos ayllarewe, lo que se traducía en una
disponibilidad ecológicamente variada de recursos y en el
manejo estratégico de un vasto territorio, lo que potenciaba
la interacción con agrupaciones de más de una zona. Purén
y Quecheregua son los más connotados casos de ayllarewe
fronterizos que se articulaban sobre un espacio que abarcaba a
más de una faja del relieve.34 En segundo término, es elocuente
la implicancia no sólo bélica, sino también económica de
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster, ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico Diego de Medellín; Ediciones Universidad de La Frontera, 1991), 87.
33
Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1, 289.
34
Para el caso de Purén, véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno de
Chile...”, en José Toribio Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110, http://
www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-336459.html. Para Quecheregua
véase ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 26-27.
32

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las alianzas que conformaban las respectivas provincias.
Remitiéndonos al caso citado, las parcialidades de Purén, de
las que al menos siete se repartían entre la línea de costa y los
faldeos occidentales de la cordillera de Nahuelbuta y otras dos
o tres en el llano central, se abastecían de productos del mar
y engarzaban con la isla Mocha a través del rewe de Tirúa,
el más austral de su extensión geográfica. Ello no descarta
eventuales intercambios con levo35 de otros ayllarewe,36 pero
creemos que la circulación preferencial de recursos al interior
de cada uno de estos conglomerados contribuía a reforzar los
nexos de reciprocidad que se hacían latentes y necesarios en
los períodos de conflicto con el acero español. Refuerza esta
idea, de la plurifuncionalidad del ayllarewe, la apreciación que
acuñó un siglo atrás Ricardo Latcham, cuando afirmaba que “el
aillarehue parece haber sido una agrupación a la vez política y
religiosa”.37 Lamentablemente la documentación es mezquina
en información de esta naturaleza, careciendo de los detalles
necesarios para elaborar una propuesta más sustentable, ya sea
El levo o lebo, según Boccara, era una “unidad sociopolítica compuesta
de diversos quiñelob”; véase Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo
mapuche en la época colonial, 414.
36
Diego de Rosales nos dice que “comercian con los de tierra y Paicabi, por
carneros y obejas de la tierra y lumas para cabar, las cosas que los indios de
tierra firme adquieren de los Españoles, como hachas de yerro, cuñas, añil,
cuentas de vidrio y cosas assi”; véase Rosales, Historia General de el Reyno
de Chile. Flandes Indiano, vol. 1, 289.
37
Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los antiguos
araucanos, 379.
35

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por el desinterés de los letrados y hombres de armas en tales
materias o por la dificultad que implicaba acceder a detalles
tan poco visibles en el concierto de los combates, incursiones
y saqueos que fueron el sello de los primeros cien años de
interacción fronteriza.
De estas reflexiones surge una importante conclusión:
consideramos, cuando menos hasta la primera mitad del
siglo XVII, que la dispersión espacial de algunos ayllarewe
deja en entredicho la tradicional visión rectilínea de los
vutanmapu, supuestamente restringidos en su extensión
y alcance sociopolítico a una exclusiva franja de relieve
(costa, valle central, precordillera). Dichos vutanmapu o
“tierras grandes”, según se desprende de su etimología (vuta
significa “gran” o “grande”, y mapu se traduce como “tierra” o
“territorio”), fueron extensos y complejos sistemas de alianzas
socioterritoriales que enlazaron a diversos ayllarewe a lo
largo de las franjas del relieve en que se extendía el espacio
mapuche. Aquellos ayllarewe que detentaban una condición
bigeográfica se encontraban en una situación estratégicamente
privilegiada para concertar pactos y movilizar guerreros por
diversos sectores de la topografía indígena conforme se iban
dando las circunstancias.
El tercer ejemplo de un ayllarewe conformado por un
número mayor de parcialidades es, también, el caso más complejo:
nos referimos a la provincia de Catiray, comprendida entre la
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cordillera de Nahuelbuta y el río Biobío hasta la confluencia del río
Bueno con el Duqueco por el sur. Hacia 1605 la incansable labor
de pacificación del jesuita Luis de Valdivia lo llevó a la región
fronteriza acompañado del gobernador entrante Alonso García
Ramón. Después de haber parlamentado con los ulmen38 de las
provincias de Penco, Tucapel, Arauco y Quecheregua, dándoles
a conocer las provisiones reales que garantizaban su protección
frente a los agravios y la abolición del servicio personal, el 17 de
mayo se reunió con los indios coyuncos, gualquis y catirayes.39
Sobre estos últimos, el acta de la conferencia consigna que dichos
naturales:
[…] se dividen en dos provincias, la una contiene solo siete
reguas que al presente an ofrecido la paz […] la otra contiene
Los ulmen fueron generalmente identificados como personas de prestigio
cuyo reconocimiento iba más allá de los patrilinajes mapuche. Andrés Febrés,
Arte de la lengua general del Reyno de Chile (Lima: Calle de la Encarnación,
1764), 319, le llama “cacique” y “curaca”. El diccionario de Grau lo define
como un “mapuche gobernante de un distrito, jefe, cacique en tiempo de paz,
noble, adinerado”; véase Juan Grau, Voces indígenas de uso común en Chile:
apellidos y patronímicos (Santiago: Ediciones Oikos, 2000), 225.
39
Una descripción detallada de estas conferencias en Barros Arana, Historia
General de Chile, t. 3, 332–34. Véase también Francisco Enrich, Historia
de la Compañía de Jesús en Chile, vol. 1 (Barcelona: Imprenta de Francisco
Rosales, 1891), 503–25. Crescente Errázuriz, Historia de Chile durante los
gobiernos de García Ramón, Merlo de la Fuente y Juan Jaraquemada (Santiago: Imprenta Cervantes, 1908); Antonio Astrain, Historia de la Compañía
de Jesús en la asistencia de España, t. IV (Madrid: Administración de Razón
y Fe, 1913), 668–90. El aporte más reciente es el de José Manuel Zavala, José
Manuel Díaz Blanco, y Gertrudis Payás, “Los parlamentos hispano-mapuches
bajo el reinado de Felipe III: la labor del padre Luis de Valdivia (1605-1617)”,
Estudios Ibero-Americanos 40, núm. 1 (2014): 23–44.
38

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nueve reguas que al presente estan [en] guerra. Y la primera
es llamada rralgueregua [sic] y la segunda ayllaregua por el
número de reguas que a cada qual contiene.40

En otras palabras, al interior de un mismo grupo territorial
–los catirayes– se distinguen dos supuestas provincias que
manejan, cada una por separado, una política conciliadora o de
manifiesta hostilidad hacia los hispanos. A primera vista se diría
que estamos frente a un sistema de dualidad similar al que los
cronistas describen en los Andes centrales o, para no ir más lejos,
al que la hueste valdiviana encontró en el valle de Aconcagua.41
Empero, la realidad distaba bastante de esta posibilidad porque
siete años más tarde, estando el destino del reino ahora en manos
del gobernador Alonso de Ribera, el padre Luis de Valdivia,
investido de amplios poderes, retomó su política de encuentros
y parlas con los representantes de las provincias indígenas.
En este nuevo escenario observamos un cambio respecto a la
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 35-36.
41
En efecto, al arribar los hispanos a este curso fluvial se encontraron con
una modalidad de organización dual del territorio que se manifestaba tanto
en la nominación diferencial del curso superior de dicho río (valle de Chile)
respecto a su cauce inferior (valle de Conconcagua), así como en la presencia
de dos cabezas de poder que señoreaban sobre ambas mitades. Bibar es quien
mejor grafica esta pretérita realidad cuando señala que “los señores de este
valle son dos: el uno Tanjalongo, éste manda de la mitad del valle a la mar; el
otro cacique se dice Michimalongo, éste manda y señorea la mitad del valle
hasta la sierra. Este ha sido el más temido señor que en todos los valles se ha
hallado”. Véase Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos
de Chile, 100.
40

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estructura de la alianza registrada en 1605, puesto que ahora a
una provincia de diez rewe dispuesta a establecer las paces se
contraponía otra de cinco rewe que persistía en la lucha, cuyas
parcialidades estaban “unidas con Purén”.42 Si bien la sumatoria
de las unidades parentales no es coincidente entre ambos años
–posiblemente producto de una omisión del prosista–, salta a la
vista una dinámica autónoma de las mismas para adherir a alguna
de las decisiones políticas tomadas por las coaliciones. En efecto,
al interior de los ayllarewe cada levo conservaba su autonomía y
estaba en posición de decidir su respaldo a las resoluciones que
se tomaban en la relación interétnica. Prueba de ello son las Paces
de Chicuya protagonizadas por el gobernador Alonso de Ribera y
el ayllarewe de Arauco el 20 de noviembre de 161243: a la reunión
asistieron siete de los nueve rewe convocados, ausentándose
las parcialidades de Lebo y Colcura que permanecieron fieles
al alzamiento encabezado por la provincia de Purén. Otro
ejemplo está dado por las paces que el padre Luis de Valdivia y
el gobernador García Ramón sostuvieron en el fuerte de Santa
Inés de Monterrey con el ayllarewe de Tucapel: a dicho evento,
celebrado el 24 de abril de 1605, asistieron igualmente:
[…] quatro embaxadores de las quatro reguas ultimas de Puren
quel dicho dia avian venido a ofrecer la paz al dicho governador,
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 100.
43
ANMV, “Tratado entre el gobernador Alonso de Ribera y los indios (Paces
de Chicuya), 20 de noviembre de 1612”, vol. 20, fs. 20-20v.
42

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el primero llamado Ybantureo de la regua de Tirua i el segundo
llamado Pillantureo de la regua llamada Lleolleo y el tercero
Caniunmapo de la regua llamada Rangalme [Ranculgue] y
el quarto llamado Queupuanca de la regua llamada Claroa,
ynbiados de sus caciques al dicho fin no obstante que las
otras cinco reguas restantes de su provincia y [a]yllaregua
perseveraban de guerra […].44

Ahora bien, para el caso de Catiray el empleo de un mismo término
nominativo y de un gentilicio común a sus miembros, los “catirayes”,
implica el reconocimiento de una estructura socioterritorial
unitaria. La pregunta que surge entonces es, ¿por qué se clasifica
a un mismo conglomerado y región como conformado por dos
“provincias”? Creemos que la respuesta reside en el exotérmino con
que los hispanos tradujeron a su propia concepción dicha estructura
nativa. El Diccionario de Autoridades define a la provincia como
“la parte de un Reino ú Estado, que se suele gobernar en nombre
del Príncipe, por un ministro que se llama Gobernador”.45 Sabemos
bien que la formación estatal era del todo extraña a la sociedad
mapuche, numerosos documentos y los cronistas sin excepción
reconocen la ausencia de una organización centralizada del poder,
condición sine qua non de los estados; el testimonio del cautivo
fray Juan Falcón es explícito en esta materia al indicar que entre
los indígenas:
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 14-15.
45
Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. V, vol. 3 (Madrid:
Editorial Gredos, 1964), 415.
44

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[…] no hay cabeza a quien obedezcan ni [a]caten sujección, no
tienen modo ni orden de república, ni la conservan de ninguna
manera, ni gobierno en sus cosas, no hay forma de administrarse
justicia de ninguna suerte, y así como no hay a quien poderse
pedir, ninguno trata de pedirla.46

Otro prisionero de los indígenas, el célebre autor del Cautiverio
Feliz, destaca también la falta de una estructura jerárquica que
involucre una cadena de poder propia del sistema estatal:
[…] por no tener esta nacion cabeza superior que los sujete, ni
a quien ellos rigurosamente tengan temor ni respecto, porque
cada uno en su parcialidad y en sus casas es tenido y acatado
conforme sus caudales y el séquito de deudos y parientes que
le asiste.47

Finalmente, Miguel de Olaverría indicaba casi un siglo antes que:
Los indios de Chile en ningún tiempo se save que ayan tenido señor ni rey universal ni particular que sobre ellos tubiesse
poder y dominio ni mas de sus caciques en cada parcialidad.48

De esta manera, cabe preguntarnos dónde descansaba el
fundamento que hacía que los cronistas, soldados, religiosos y
testigos en general homologaran los corpus socioterritoriales del
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón en 18 de Abril de 1614”,
en Horacio Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 1599-1614”, Historia, núm. 23 (1988): 316.
47
Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las
guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3 (Santiago: Imprenta del Ferrocarril, 1863), 121.
48
Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno de Chile, sus
indios y sus guerras, 1598”, en Gay, Historia física y política de Chile, vol. 2, 22.
46

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mundo aborigen a la categoría de provincia. Consideramos que
la respuesta se encuentra en la rearticulación del poder que se
experimentaba en los períodos de conflicto, cuando el principio
de autoridad, hasta entonces casi imperceptible, se hacía visible
a los ojos hispanos. En efecto, al amalgamarse las parcialidades
de los ayllarewe para enfrentar en forma cohesionada la
amenaza castellana surgía una pseudo jerarquía militar, de
carácter temporal, a cuya cabeza se encontraba el toki49 general
o gentoki. Los hispanos identificaron a este personaje con los
gobernadores50 que regían las diversas provincias peninsulares,
tanto porque socialmente representaba el ejercicio de un precepto
de mando, como porque territorialmente le correspondía
la dirección y resguardo de una región cuyos habitantes se
identificaban con su suelo y se diferenciaban identitariamente de
los circunvecinos. Así se explica, por ejemplo, el que Francisco
Núñez de Pineda llame a la cabeza del ayllarewe de Purén “el
gobernador Ancanamon”.51
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 647. Lo define como
“los que goviernan en tiempo de guerra”. Boccara, Los vencedores. Historia
del pueblo mapuche en la época colonial, 415. Lo identifica como “general de
los escuadrones indígenas”.
50
El Diccionario de Autoridades lo define como “el que gobierna, dirige y
encamina alguna cosa, para lograr el fin que desea”. Una segunda acepción,
igualmente válida para nuestra propuesta, señala que “se llama asimismo al
superior que manda y ordena a los inferiores, en orden al debido fin del público...”, en Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. IV, vol. 2
(Madrid: Editorial Gredos, 1964), 56.
51
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 102.
49

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�La relación fronteriza

Si volvemos la mirada a Catiray, repararemos en el alto
número de parcialidades que la conformaban –mínimo 16– y,
seguidamente, en la situación espacial en que se encontraba,
colindante con algunas de las provincias más belicosas y que más
enconadamente sostuvieron la resistencia frente al invasor de
ultramar: Arauco, Gualqui, Coyuncaví, Quecheregua y Purén. La
alianza que los rewe meridionales de Catiray sostuvieron con esta
última fue lo que llevó a los hispanos a distinguir dos provincias,
puesto que cada una de ellas tenía hacia 1605 su propio toki
general: Millapoa encabezaba el relguerewe que deseaba razonar
con el lenguaje del canelo y Maricaneo era el líder del ayllarewe
que prefería continuar con el idioma de la lanza.52 En suma, si
bien en un comienzo los catirayes actuaron cohesionadamente
en el alzamiento general de 1598 junto con la totalidad de las
provincias, ya a mediados de la primera década del siglo XVII se
vislumbra un quiebre que originó dos subalianzas con políticas
fronterizas dispares. El alto número de rewe permitió constituir
dos conglomerados de proporciones suficientes como para que
los hispanos, erróneamente, les otorgaran a cada uno la condición
de provincia, creando así una división artificial.
Considerado lo anterior, es lícito preguntarse por los
factores que incidieron en este divorcio al interior de los catirayes.
Los motivos de la resistencia indígena eran múltiples: evitar los
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 37.
52

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abusos del servicio personal, las condiciones laborales vejatorias,
el pago de tributos excesivos, el rapto de sus mujeres e hijos, etc.
La documentación grafica muy bien esta situación al señalar que:
la principal causa de averse revelado y perseverado tantos años
en su revelion los dichos yndios hera la servidumbre personal
en que ellos en algun tiempo y todos los demas yndios deste
Reyno avian estado y estavan tomándoles sus hijos, hijas é
mugeres para la dicha servidumbre y otros agravios que al
principio recibieron y al presente reciben de los españoles
avitantes en este reyno.53

Sobre la arbitrariedad de los encomenderos Alonso de Ovalle indica:
Esta codicia y deseo de la riqueza y la insaciable sed de aumentar
cada uno su caudal, hacía a los encomenderos menos atentos a
la conservacion de los indios y a guardarles sus fueros, a cuidar
del buen tratamiento con que debieran portarse con ellos, a
pagarles su trabajo y sudor y ser mas solícitos en no permitir
que los agraviasen los que inmediatamente estaban con ellos y
eran sobrestantes de las haciendas.54

Finalmente el cacique Quilalebo, rememorando su pasado de
servidumbre antes del segundo alzamiento general, refirió a
Francisco Núñez de Pineda que los españoles:
[…] solo cuidaban de menoscabar y consumir nuestra nacion,
no dándonos de comer, teniéndonos en un ordinario trabajo de
las minas, dejándonos morir en ellas, sin asistencia de nuestras
mujeres, sin el consuelo de nuestros hijos, y sin el regalo de
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 8.
54
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 71.
53

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nuestras casas; los continuos y lamentables robos de nuestras
reduciones, llevándonos los hijos y las hijas con violencia,
vendiéndolas por esclavas de secreto; la crueldad tan feroz de
las mujeres, que a sus criadas las quemaban vivas y dentro de
sus aposentos las enterraban, despues de haber hecho con ellas
mil anomalías; la libertad con que se servian de nuestras hijas
y mujeres, hasta forzarlas los hombres a vista de sus padres y
de sus madres, y aun de sus maridos; y otras cosas mas graves
que pudiera referiros.55

Indudablemente que los atropellos que sufrieron durante los
años en que imperó el servicio personal, antes de la implantación
de la Guerra Defensiva en 1612, encendió en el espíritu de los
indígenas la llama del descontento y el deseo de resarcir los
agravios. La muerte de Martín García Oñez de Loyola no fue más
que el fruto de un creciente enfado que anidaba en el corazón de
quienes sintieron que había llegado el momento de saldar cuentas,
sentimiento que explica la rápida adhesión de las provincias entre
el río de La Laja y el Seno de Reloncaví, al alzamiento general
iniciado por el poderoso ayllarewe de Purén.
No fue sino hasta 1605 que se vislumbraron los primeros
signos de pacificación, y si bien en forma tímida, gradual e inestable,
una a una fueron arriando sus banderas de lucha algunas de las
provincias fronterizas. Empero, las más enconadas permanecieron
firmes en su posición, ya sea porque desconfiaban de las promesas
hispanas en orden a respetar sus fueros, o porque sus líderes y las
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 307.
55

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comunidades en general hallaban en la guerra una fuente de prestigio
que les permitiría dejar memoria de sí, convirtiendo sus nombres
en tema de las juntas de guerra y en ejemplo para las generaciones
futuras, como lo eran Caupolicán, Lautaro y Galvarino.56 Como
señalábamos en un trabajo previo, en la sociedad mapuche los
hombres:
“[…] participaban paralelamente de una doble contienda desde
el preciso instante en que adquirían la condición de konas57:
de un lado, se trenzaban en las interminables disputas que
alternadamente protagonizaban con las agrupaciones que se
El prestigio fue un fundamento importante en la perpetuación de la guerra. A
lo largo del tiempo surgieron líderes que buscaron concitar alzamientos o dilatarlos en el tiempo a fin de labrar sus nombres en la memoria de sus iguales e incluso de sus rivales, como lo demuestra Anganamón cuando pregunta a Núñez de
Pineda “qué es lo que decían de él entre nosotros [los hispanos], si tenia opinion
de soldado y de valiente”. Sin embargo, también hubo líderes que, inspirados por
el anhelo de alcanzar la fama, fracasaron en su intento de sublevación perdiendo
en ello la vida, como ocurrió al cacique Curiguanque de la Mariquina en 1647.
Véase Núñez de Pineda y Bascuñán, 127, y Biblioteca Nacional de Chile, Documentos Originales de José Toribio Medina, “Copia del proceso seguido contra
los caciques Curiguanque, Maliante y el indio Catigneu, todos de la Mariquina,
por intento de asesinato del Veedor General Francisco de la Fuente Villalobos y
demás capitanes y soldados y sacerdotes que entraron en sus tierras en fe de la
paz que habían ofrecido, 1647”, t. 311, fs. 1-61.
57
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 459, dice que son
“los mozetones”, incorporando las acepciones de “esforzado, valiente, guapo”,
definiciones que son mantenidas en el diccionario de Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 93. Dado que la mayoría de los jóvenes mapuche se incorporaban a las fuerzas indígenas que resistieron al invasor español, algunos autores coloniales tradujeron el término como “soldado”, aludiendo a los guerreros nativos, lo que sin embargo es un error de concepto, ya que esa definición
le corresponde más bien al término weichafe; véase Valdivia, Arte y gramática
general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile.
56

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convertían en enemigas, del otro, rivalizaban constantemente
entre sí en su afán por ganar el reconocimiento de sus
‘camaradas’ a través de actos de valor y arrojo. La evocación
de estas acciones solía ser el tema central de sus fiestas y juntas,
en las que el arte de la oratoria se encargaba de ensalzar las
adulaciones que cada uno refería de sí mismo”.58

Inducidas por estas razones o por el argumento de la amenaza,
provincias o parcialidades de menor peso demográfico fueron
ocasionalmente arrastradas al enfrentamiento fronterizo o, en
aquellos casos de adhesión voluntaria, a mantener su apoyo inicial
hacia aquellas que encabezaban los levantamientos. Tema poco
tratado por los especialistas ha sido este de las alianzas forzadas.59
Las facciones indígenas y las coaliciones en general solían incluir
agrupaciones que, ya agotadas por las dilatadas campañas y la
devastación de las campeadas hispanas, solo mantenían sus toki
ensangrentados60 para no convertirse en víctimas de sus aliados
Francis Goicovich, “En torno a la asimetría de los géneros en la sociedad
mapuche del período de la Conquista Hispana”, Historia, núm. 36 (2003): 161.
59
Una de las pocas aproximaciones es la que ha realizado Andrea Ruiz-Esquide, Los indios amigos en la frontera araucana, (Santiago: Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos/Centro de Investigaciones Diego Barros Arana,
1993), 46-48.
60
Los toki eran unas hachas de piedra que detentaban una poderosa connotación simbólica en el seno de la cultura mapuche. Dicha simbología estaba fuertemente ligada al color del artefacto, ya que los toki de color negro eran usados
en rituales para concertar alianzas y así llevar adelante la guerra contra los españoles, mientras que los toki blancos eran usados en los rituales de paz. Los
líderes bélicos mapuche, llamados toki o gentoki, eran los portadores de estos
emblemas confeccionados en pedernal negro. Luis de Valdivia, Arte y gramática general…, le llama simplemente “hacha”, al igual que Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 216. Para una aproximación al valor simbólico de los toki
58

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más poderosos, los que “de tal manera tienen puesto estanco al
tratar de paz que al que lo tratase le matarían como a traidor”.61
Hacia 1612, por ejemplo, se hacía notar que Utaflame y Pañeguile,
cabezas principales del rewe de Elicura, jamás habían dado la paz
“porque si la dieran les cortaran las cabezas a estos dos las demas
provincias de guerra”.62
Podemos hablar de un verdadero “miedo a la paz” de
los rewe y ayllarewe de menor jerarquía en el escenario bélico
fronterizo o, cuando menos, de aquellas cuyos territorios estaban
cercados por agrupaciones reacias a las tentativas de pacificación.
Convertirse en indios amigos de los españoles era una forma de
enfrentar la amenaza de los antiguos aliados, pero también con
suma frecuencia se debía pagar el precio por lo que aquellos
concebían como una traición. Ya el padre Diego de Rosales hacía
ver que los indios de guerra “siempre enderezan sus tiros a los
amigos, ya por vengarse en ellos, ya por hacerlos sus auxiliares y
quitarnos esas fuerzas”.63 El 19 de diciembre de 1646, poco antes
y su uso en las rituales de paz y guerra, véase Francis Goicovich, “Un sistema
de equivalencias: el ritual del sacrificio en la cultura reche-mapuche de tiempos
coloniales (siglos XVI y XVII)”, Historia 51, n° 2 (2018): 423-454.
61
“Declaraciones de dos mulatos que vivían entre los indios rebelados acerca de las costumbres de guerra de éstos, 27 de diciembre de 1593”, en José
Toribio Medina, ed., Colección de Documentos Inéditos para la Historia de
Chile (2a serie), vol. 4 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio
Medina, 1960), 387.
62
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, 111.
63
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 72.
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de concertarse las Paces de Quillín por el gobernador Martín
de Mujica, el toki general de la Mariquina, Juan Manqueante,
expresaba al Veedor General don Francisco de la Fuente Villalobos
y al gobernador de Valdivia don Francisco Gil Negrete, que su
lealtad para con los hispanos le había concitado:
[…] el enojo de las provincias reveladas de Puren, Tucapel y
de las costas de la Imperial y de la cordillera, que muchas y
diversas veces hicieron entradas y corredurías en nuestro país
maloqueandonos como á fieles y declarados amigos de los
españoles.64

Existía una jerarquía de poder tanto entre los rewe que conformaban una provincia, como en la interrelación que se establecía
entre los mismos ayllarewe. El potencial demográfico, la capacidad bélica (habilidad para estructurar confederaciones, así
como la movilización de contingentes y recursos ad hoc) y el
prestigio de sus líderes eran los principales factores que marcaban la diferencia en ambos niveles. El rewe que detentaba
la condición de cabeza de provincia solía marcar la dinámica
de la coalición, como ocurría con el ayllarewe de Purén, cuya
parcialidad homónima era, con frecuencia, la más respetada y
temida por el resto de la corporación socioterritorial;65 sus líBiblioteca Nacional de Chile, Documentos de Diego Barros Arana, “Fray
Agustín Carrillo de Ojeda: relación de las paces ofrecidas por los indios rebeldes del Reino de Chile y aceptadas por el señor don Martín de Mujica, 1648”,
t. 11, f. 221.
65
Sin embargo, en tiempos del alzamiento general de 1598 debió compartir
este liderazgo y preeminencia con el rewe de Pellaguén, de la cual eran originarios los afamados toquis Ainavilo y Anganamón.
64

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deres, investidos del prestigio necesario,66 “se llevaban tras sí
a las demás Provincias de su Aillaregue, que no se avenían a
cosa, sino por el consejo, y gobierno de los de Puren”.67 La labor
misional de los jesuitas procuró sacar ventajas de esta situación,
haciendo de dichos líderes y parcialidades un vehículo de evangelización para expandir la doctrina. Sobre su accionar con los
cabecillas, vemos que en el rewe de Lebo, provincia de Arauco,
el padre Pedro de Torrellas “ganó aquí para Dios al Cacique Cajumari, Toqui general de aquella Provincia, el cual acudía con
mucha aficción y voluntad a oir los sermones, y con su ejemplo
llevaba tras sí a los demás”.68 El padre Francisco de Vargas, por
su parte:
[…] procuró la conversión de los Indios de la Mariquina, de
donde era Gobernador el Cazique Manqueante, que siempre
se mostró fiel. Solicitó su conversión y bautismo, que se hizo
con grande solemnidad [...] Convertida la cabeza fue fácil la
conversión de los demás.69

Así como los toki y lonko fueron importantes en la propagación de
la fe al interior de los rewe, las parcialidades de mayor renombre
Para una aproximación a las formas de ascensión al poder en la sociedad
mapuche, véase Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”; Osvaldo Silva y María Cristina Farga, “El
surgimiento de hombres poderosos en las sociedades segmentadas de la frontera Inca: el caso de Michimalonko”, en Actas del V Congreso Internacional de
Etnohistoria (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998), 255–65.
67
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 155.
68
Valdés Bunster, 271.
69
Valdés Bunster, 296.
66

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cumplieron un rol igualmente significativo en su difusión al resto
de los núcleos parentales de las respectivas provincias, amén del
ejemplo que se daba con esto a los demás ayllarewe. El cronista
Diego de Rosales, refiriendo el trabajo espiritual de padre Juan
del Pozo, apunta que “los primeros, que levantaron Iglesias
fueron los de Puren, quién tal dijera ahora pocos años, que eran
los más rebeldes”.70 La esperanza del sacerdote se fundaba en el
prestigio de la parcialidad, pues al construir una iglesia en sus
tierras se esperaba que “a su imitación la habían de hacer las
demás Provincias de su Ayllaregua”.71 Cuál no sería su sorpresa
al ver coronados sus esfuerzos poco tiempo después, cuando “por
el ejemplo de éstos nos han venido a pedir los de la Provincia
de Lumaco [Pellagüén] y Guadaba, que vamos a sus tierras, que
harán también Iglesia en ellas”.72
Del mismo modo, los toki supieron leer las ventajas que
obtendrían con la edificación de las iglesias, las que en su calidad
de puntos de convocación y reunión social, servirían para reforzar
su estatus al interior de las reducciones. Un caso ilustrativo lo
Valdés Bunster, 162.
Valdés Bunster, 156.
72
Valdés Bunster, 162. Las estrategia misional de ejemplo e imitación que
nacían del aprovechamiento de los rewe y ayllarewe principales se resume en
el siguiente fragmento de Rosales: “Mucho puede el buen ejemplo, y confío
en Dios, que el de los Indios de Purén ha de poder mucho, para que otros sigan
sus pasos que como el mal fueron los primeros, pues de esta tierra salió el
alzamiento general, y en seguimiento de los de Puren se rebelaron todas las
Provincias, en su seguimiento, y a su imitación se han de convertir muchas”,
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 162-163.
70
71

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hallamos en la provincia de Toltén el Bajo, donde “el Cacique
Millalien ofreció un sitio bueno junto a su casa, diciendo, como
él era Christiano, y quería tener cerca de su casa la Iglesia para
frecuentarla”.73
Claro está que la preeminencia de los conglomerados
debe ser contemplada en su propio contexto histórico. Si en
tiempos del primer alzamiento general Arauco y Tucapel llevaron
la voz de mando, ya en el segundo, 45 años después, tal condición
la detentaban los ayllarewe de “Osorno, Villarrica, Imperial,
Purén y las Quechereguas”,74 muy especialmente aquellas del
llano central. Esta dinámica, que a comienzos del siglo XVII se
traducía en la preeminencia de la provincia de Purén, explicaría
en gran medida la división interna que Catiray experimentó en
su accionar interétnico, por cuanto no deja de ser significativo
el que hayan sido precisamente los rewe meridionales, aquellos
que colindaban con los purenes, los que mantuvieron la postura
hostil en contraposición a sus similares septentrionales. Saber
si la convicción o la amenaza fue lo que determinó la unión de
los sureños con Purén es algo que la documentación no logra
dilucidar. Lo que sí es claro es que el divorcio producido en
Catiray conllevó el conflicto entre ambos segmentos, frente a lo
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 58-59.
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón...”, Valdés Bunster, Seis
misioneros en la frontera mapuche, 319. “Declaración que hizo el padre Fray
Juan Falcón…”, en Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 15991614”, 319.
73
74

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cual las fuerzas castellanas debieron “defender a los indios de
Catiray del norte de los de Catiray del sur, que con una gran junta
venían contra ellos”.75
Conclusión
En suma, en estas líneas creemos haber demostrado que:
a. Los ayllarewe se constituían como alianzas
de

unidades

socio-territoriales

numéricamente

variables, por lo que el término con que
tradicionalmente se las ha nominado crea una
imagen falaz de su conformación. En su lugar y
con fines sustancialmente analíticos, hace casi dos
décadas atrás propusimos en un artículo76 el término
wichanrewe (wichan significa alianza o aliado77),
cuya semántica consideramos lo suficientemente
flexible como para abarcar la amplia gama de
posibilidades en que se manifestaba esta estructura.
“Copia de una carta del Padre Luys de Valdivia para el señor Conde de
Lemos Presidente de Indias, Lima, 4 de enero de 1607”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 55. El documento también se encuentra en
Biblioteca Nacional de Chile, Manuscritos de José Toribio Medina, t. 111, fs.
22-41.
76
Francis Goicovich, “Reevaluación etnohistórica de las ayllareguas reche-mapuches”, en Actas del V Congreso Chileno de Antropología (San Felipe: Colegio de Antropólogos de Chile, 2004), 559–65, https://www.aacademica.org/v.congreso.chileno.de.antropologia/73.pdf.
77
Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1, 188.
75

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Sin embargo, no ha gozado de una gran acogida en
el círculo de especialistas ya que resulta difícil ir
contra el peso de la tradición.
b. El emplazamiento y dispersión espacial de ciertos
ayllarewe les otorgaba un carácter ecológicamente
diverso, lo que permitía el acceso a recursos
diferenciales

(funcionalidad

económica

de

las

provincias), así como una ventaja militarmente
estratégica en la movilización de los contingentes.
c. Esto viene a cuestionar la visión tradicional de
los vutanmapu, concebidos como macro alianzas
extendidas longitudinalmente en forma excluyente a
lo largo de las fajas del relieve entre los ríos Biobío y
Toltén.
d. Los rewe tenían la autonomía suficiente como para
manejar una política fronteriza independiente del
resto de las parcialidades de la misma provincia.
e. Lo anterior no descarta el uso de la amenaza o la
violencia a fin de conservar las alianzas. Esto se funda
en la jerarquía de poder que existía tanto al interior
de cada ayllarewe como en la interacción que se daba
entre los mismos.
f. Los jesuitas descubrieron el potencial misional de
esta realidad y se valieron de ella para agilizar la
conversión y llevar a buen término su actividad.
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�La relación fronteriza

Cuadro
Parcialidades y emplazamiento de los ayllarewe fronterizos
en la primera mitad del siglo XVII
AYLLAREWE
Penco

Costa

Llano

Precordillera

Penco
Lleltome
Utenper
(Andalién)
Itata

Gualqui

Puchacay
Iriquitanaguen
Quelacoya
Unequentue
Curenchico

Arauco

Arauco
Quidico
Penqueregua
Millarapue
Lavapie
Quiapo
Taulero
Levo
Colcura
Longonobal
Isla de Santa María

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�Francis Goicovich

AYLLAREWE
Tucapel

Costa
Tucapel

Llano

Precordillera

Paicaví
Angolmo
Tomesmo
Cayucupil
Ilicura
Lincoya
Molhuilla
Pilmaiquen
Catiray

Talcamáhuida
Pirenmáhuida
Calunhueno
Taslebo
Lincura
Lembo
Arenco
Pilumrehue
Curalebo

1

Quilimo
Cuyenmeregua
Genche
Chipimo
Coyuncos (?)
Mayuregue
Peteregue

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�La relación fronteriza

AYLLAREWE
Purén

Costa

Llano
Purén

Precordillera

Pellaguén
Guadava
Relomo
Calcoimo
Tirúa
Claroa
Videregua
Lleulleu
Ranculgue
Guide
Isla Mocha
Coyuncos

Rere
Pocoyan
Tomeco
Quinel
Quelpolemo
Conilevo
Guaverilo
Inoregua
Malloco
Cabullanga

Molchén

Molchén
Quillaco
Pillen
Rucalhue

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�Francis Goicovich

AYLLAREWE
Quechoregue

Costa

Llano

Precordillera
Quechoregue
Puchangui
Maquelvo
Panquegue

Cayogueno

Referencias
Archivo
Archivo Nacional de Santiago
Biblioteca Nacional de Chile
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��La última cristiandad: La nación pisona y la órbita hispánica en la América Septentrional durante los siglos
XVII-XVIII1
The Last Christianity: The Pisona Nation and the Hispanic Orbit
in North America during the 17th-18th Centuries
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

Resumen: La nación pisona habitó una fracción de la Sierra Madre
Oriental durante los siglos XVII-XVIII. A inicios del siglo XVII, en
el lado oeste de la Sierra Madre se encontraba la Monarquía Hispánica y al este se hallaba la janambrería. Así fue como esta nación
se encontró en medio del sedentarismo y el seminomadismo, por lo
que por un siglo y medio estuvo en constante cambio dependiendo
las necesidades de la nación y sus rancherías. Los pisones para resistir las correrías en las fronteras hispánicas, tuvieron que negociar,
ejercer la violencia, integrarse a otras naciones indias o abandonar
el sedentarismo para refugiarse en la sierra por lapsos. Estos indios
auxiliares no pudieron integrarse por completo al mundo hispánico
por el estado de la violencia que se ejercía en las zonas de fronteras y
que los obligaba a defenderse por todos los medios posibles, aunque
Un borrador de este trabajo se presentó en el Coloquio William Breen
Murray. Rupturas y continuidades entre el mundo prehispánico y el colonial,
2020.
1

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�esto significara retornar al seminomadismo. Tanto la población como
la territorialidad se vieron menguadas por actores externos. Los pisones aceptaron definitivamente su anexión a la Monarquía Hispánica
a cambio que se le brindase protección ante sus enemigos ancestrales
los janambres. Con la fundación de la colonia del Nuevo Santander,
las territorialidades indias del Seno Mexicano se vieron fragmentadas
y reconfiguradas, esto no afectó a los guerreros, quienes se habían
convertido en parte de la exploración (1747), la pacificación y el poblamiento (1748) a cargo de don José de Escandón. El interés de este
artículo radica en mostrar a los pisones como actores principales con
su agencia, mecanismos político-militares, relaciones económicas y
transferencias culturales-técnicas entre los distintos partidos de las
zonas de fronteras en la América Septentrional.
Palabras clave: Monarquía Hispánica, nación pisona, pisones, América
Septentrional
Abstract: The Pisona nation inhabited a fraction of the Sierra Madre
Oriental during the seventeenth-eighteenth centuries. At the beginning of the seventeenth century on the west side of the Sierra Madre
was the Hispanic Monarchy and to the east was the Janambrería. This
is how this nation found itself between of sedentary lifestyle and semi
nomadism, so for a century and a half it was in constant change depending on the needs of the nation and its rancherías. To resist the
plunders on the Hispanic borderlands, the Pisones had to negotiate,
exercise violence, integrate into other Indian nations or abandon the
sedentary lifestyle for lapses to take refuge in the mountains. This
nation could not be fully integrated into the Hispanic world because
of the state of violence that was exercised on the borderlands and that
forced them to defend themselves by all possible means, even if this
meant returning to semi nomadism. Both population and territoriality
were diminished by external actors. The Pisones definitively accepted
its annexation to the Hispanic Monarchy in exchange for being given
protection from its ancestral enemies the Janambres. With the foundation of the Colonia del Nuevo Santander the Indian territorialities
of the Mexican Seno were fragmented and reconfigured, this did not
affect the warriors, who had become part of the exploration (1747),
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�pacification and settlement (1748) carried out by Don José de Escandón. The interest of this paper lies in showing the Pisones as main
actors with their agency, political-military mechanisms, economic relations, and cultural-technical transfers between the different parties
of the borderlands in North America.
Keywords: Hispanic Monarchy, Pisona nation, Pisones, North
America

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�La última cristiandad

Viejos relatos, nuevos planteamientos
A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI, la Guerra de
los Chichimecas involucró por un lado a los cristianos y
por el otro a los seminómadas. Este acontecimiento coincide
con un abandono de la Sierra Madre por sociedades sedentarias
y la ocupación de estos nuevos grupos que escapaban de la
guerra.2 Las naciones indias involucradas en la Guerra de los
Chichimecas fueron varias, pero entre ellas estuvo la guachichil
y su territorialidad la Guachichila. Para esto propongo que
Pamela Reza Martínez, Asentamientos prehispánicos en la Huaxteca
Septentrional. Un estudio a partir de salvamentos arqueológicos en líneas
de transmisión eléctrica [Tesis de licenciatura] (México, DF: Escuela
Nacional de Antropología e Historia, 2010), 29–32. La autora comenta que
en la zona huasteca de la Sierra Madre los pames, pisones y janambres
llegaron tardíamente. Explica que entre los siglos XVI-XVII los huastecos
se desplazaron al sur de la frontera septentrional mesoamericana la cual se
contrajo hasta alcanzar el río Pánuco. Incluso que los indios de la Sierra
de la Tamaulipa Vieja y los huastecos posiblemente tuvieron relaciones
de tolerancia hasta 1570. Guy Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La
sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste de Mesoamérica (México,
DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social; El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de Tamaulipas;
Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2000), 607.
En la fase San Antonio “contemporánea de la época colonial asistió al
empobrecimiento de la agricultura, mientras que la recolección volvía ser
más activa”. Véase Philip W Powell, La guerra chichimeca (1550-1600)
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1996) y el mapa de Abraham
Ortelius, Guastecan Reg., ca. 1584. Donde se especifica que al norte de la
Guasteca era zona de “Guxutxiles gens” (nación guachichil). Este mapa
muestra que los guachichiles llegaron hasta la costa y bordearon la región
Guasteca, mientras que mi planteamiento es solo que se desplazaron hasta
la Sierra Madre Oriental.

2

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�Jofrak Rodríguez

las parcialidades guachichiles se refugiaron en la Sierra
Madre para huir de la violencia, buscar un nuevo
comienzo y reinventarse como nuevas naciones indias.
Esto explicaría como desde Tanguachín continuando en
toda la Sierra Madre hasta Monterrey, estas sociedades
cazadoras-recolectoras tuvieron algún lazo familiar o fueron
identificadas como guachichiles en las fronteras por los vecinos
en las diversas poblaciones hispánicas a lo largo del siglo
XVII e incluso, a inicios del XVIII.3 Los grupos que he
identificado son xanambres, pisones, boçalos, negritos y
gualagüises. Los pisones posiblemente fueron una parcialidad
guachichil que fue desplazada a la Sierra Madre entre 1570 y
1590.4
En 1970 Guy Stresser-Péan planteó que los pisones eran
una parcialidad norteña de los pames, que el sigüe fue su comarca

Francisco Mena Larraín, “Cazadores-recolectores y arqueología. Problemas y proyecciones teóricas”, Boletín de Antropología Americana1, núm.
19 (1989): 31–47. “Las sociedades cazadoras-recolectoras son en general más
aisladas y autosostenidas que las sociedades agrícolas, menos determinadas por
alienaciones ideológicas, poderes y presiones políticas, internamente más homogéneas -en una palabra- menos ‘complejas’, para usar un concepto prestado
de la biología, libre de connotación evolutiva”. Óscar Arce Ruiz, “Cazadores
y recolectores. Una aproximación teórica”, Gazeta de Antropología, núm. 21
(2005): 1–9, http://www.ugr.es/~pwlac/G21_22Oscar_Arce_Ruiz.html; David
J. Weber, “Turner, the Boltonians and the Borderlands”, The American Historical Review 91, núm. 1 (1986): 66–81. El autor comenta que la frontera “ya no
se visualiza como la delimitación entre barbarie y civilización. Al contrario, es
la interacción entre dos culturas las cuales están en constante coexistencia. A
través del medio físico en el que se desenvuelven las relaciones culturales se
desarrollan diferentes dinámicas dependiendo del tiempo y espacio”.
4
Actualmente Sierra Madre Occidental.
3

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�más septentrional y terminaría siendo el sector “más salvaje, el más
remoto y el más inaccesible”.5 Sin embargo, existen demasiados
elementos que descartan dicha propuesta. Primero, los pisones
fueron en un inicio seminómadas (cazadores-recolectores),
guerreros experimentados y animistas. Estas características se
asemejaron más a la cultura guachichil que a los pames en sí.
Segundo, la palabra sigüe tuvo diversas variantes como chiguí,
chihué, siguí, xihue o sigué, pero esta nunca representó una
comarca como Jaumave o Tanguachín. En 1680 la palabra de
Suiyo, Xuyo, Juiyo o Juyzo era un paraje de visita perteneciente
al pueblo-misión de San Juan Bautista del Jaumave, el cual se
localizó al norte por el río Sigüe o Xihue.6 Para finales del siglo
XVII el Xihue comenzó a ser mencionado como un cerro entre los
pueblos-misiones de Santa María de los Ángeles del Río Blanco
(Nuevo Reino de León) y San Juan Bautista del Jaumave (Reino de
la Nueva España). Tercero, la única comarca o territorialidad que
se conoció durante el siglo XVIII fue El Siguillon y dentro de este
el cerro del Xihue como fortificación natural. El Siguillon fue el
territorio controlado por los siguillones (también conocidos como
xihues por el cerro del mismo nombre y principal fortificación),
parcialidad pisona que se reinventó a finales del siglo XVII y tuvo
relaciones de toda índole con los janambres a lo largo del XVIII.7
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera
Noreste de Mesoamérica, 597–610.
6
En adelante sin cursiva.
7
Octavio Herrera Pérez, Tamaulipas a través de sus regiones y municipios,
5

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�Para finales del siglo XVIII los janambres y pisones aun
mantenían un relato que había sido transmitido oralmente a lo
largo de dos siglos, en donde, en tiempos ancestrales formaron
una confederación para ir a la guerra contra una liga de 12 rancherías borradas provenientes de las llanuras y de la sierra de la
Tamaulipa Vieja. En este conflicto “un pison, sólo hizo frente
a un considerado número de enemigos, les mato cinco, obligo
huir a los demás y el salió ileso, llevando los cadáveres enemigos al lugar a donde estaban los de su partido”.8 Esta práctica
de llevar consigo los enemigos caídos continuó, aún en 1682
se llevaba a cabo, la finalidad era decapitar los cuerpos, hacer
ristras con sus orejas y narices, y danzar con sus cabezas como
parte de un ritual de guerra.9 Los pisones fueron identificados
por no contar con tatuajes, como “gente desnuda” en un inicio,
por practicar el arte adivinatorio “dando crédito a cantos de los
pájaros y otras cosas que observan” y a finales del siglo XVIII por ser “ateístas negativos” por contar con nociones como
t. VI (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas,
2015), 385. Herrera especifica la territorialidad de El Siguillon.
8
Vicente Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo
Santander y costa del Seno Mexicano”, en Estado general de las fundaciones hechas por D. José de Escandón en la colonia del Nuevo Santander
costa del seno mexicano; documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda
de Cuervo, e, ed. Rafael López (México: Talleres Gráficos de la Nación,
1930), 420–21.
9
Archivo General de la Nación (AGN en adelante), Californias, vol. 38D,
exp. 3, f. 133-133v.
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�al morir “que se pasan al otro lado del charco”.10 Una práctica
que emplearon para localizar zonas de recolección y aguajes
consistió en que “suelen estar a la expectativa de los guajolotes
en el monte, afectando sus graznidos, para seguirlos y saber de
ellos en qué paraje es más abundante la cosecha de chile piquín,
de la pitahaya y otras frutas silvestres adaptables”, y “en sus
correrías para encontrar por sus huellas los aguajes y los lugares más retirados y sombríos”.11 Las condiciones climáticas en
la Sierra Madre fueron miserables en lo que respecta a
inviernos: heladas entre noviembre-enero, y nevadas en diciembre, enero y febrero.12 Por lo que los pisones explotaron al
máximo su territorialidad al forjar un conocimiento que se fue
José Ignacio Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave:
una carta de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616 (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2002), 414. Archivo General de Indias (En adelante
AGI), Gobierno, Audiencia de México, leg. 693a, exp. 35a, f. 118. Agustín
López de la Cámara Alta, Descripción general de la colonia de Nuevo
Santander (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2006), 104.
11
Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo Santander y costa
del Seno Mexicano”, 414.
12
Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Límites. De Béjar a
Matamoros, segunda parte (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2010), 174–75. Archivo Histórico
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vol. 001, exp. 1675/006. Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la
obra de don Fernando Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 407.
Fernando Sánchez de Zamora comenta desde 1667 a 1689 sufrieron las “demás
inclemencias del tiempo”. López de la Cámara Alta, Descripción general de la
colonia de Nuevo Santander, 113.
10

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�heredando generación tras generación. Así fue como la pesca,
cacería, recolección y la preparación de pieles permanecieron
hasta la actualidad en las poblaciones de la Sierra Madre.13
Además en rancherías como Jaumave se practicó el juego de
pelota y de palitos.14
Según Antonio de la Maza el nombre pisón fue adoptado
del apellido Pinzón, al parecer dos mestizos en los siglos XVI
y XVII capitanearon algunas rancherías en la Sierra Madre que
continuaron identificándose a posteriori.15 Sin embargo, este
planteamiento carece de sustento al ser identificados en 1616 con
dicho nombre en el valle del Jaumave, zona donde no radicaron
cristianos. Los pisones fueron identificados dependiendo el
territorio que habitaron o confundidos con otras rancherías,
algunos casos como en 1660 “indios del Jaumave”;16 1680 “indios
Giovanni Alberto Chávez Morales, Los janambres del antiguo Tamaulipas. Un estudio etnohistórico y una propuesta de divulgación teatral [Tesis
de maestría] (La Piedad: El Colegio de Michoacán, 2020); Giovanni Alberto Chávez Morales, “Los janambres de Tamaulipas: un estudio etnohistórico
y una propuesta de modo de subsistencia”, Revista Chicomoztoc 3, núm. 6
(2021): 14–51. El autor brinda un estudio desde la arqueología experimental
como las poblaciones actuales en la Sierra Madre en Tamaulipas continúan
reproduciendo las antiguas prácticas de los seminómadas como la cacería, recolección y preparación de pieles.
14
Alberto Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII (Zamora:
El Colegio de Michoacán; Gobierno del Estado de Michoacán, 1993), 404.
15
Antonio de la Maza, “La nación Pame”, Boletín de la Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística 63, núm. 2 (1947): 503. Para los vecinos del Reino
de la Nueva España fue conocido como Sierra Gorda, para los vecinos del
Nuevo Reino de León se le conoció como Sierra Madre.
16
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
13

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�de Tanguachin” o “tanguachianos”;17 1690 “jaumaltecos”;18
1704 “parpaioes”;19 y 1706 “pizoles”.20 La lengua de los pisones
posiblemente fue un derivado del guachichil, lingua franca (con
variantes) empleada por naciones como los xanambres, boçalos
o gualagüises. En cambio, su lengua no tenía similitud alguna
con la empleada por las naciones borradas del Seno Mexicano,
para esto fueron considerados “intérpretes de varias naciones”,
se cuenta con poca información, sin embargo, la palabra sigüe
significa “monte grande y redondo”.21 En el libro parroquial
de Charcas se tienen identificados pisones radicando fuera del
Jaumave. En 1658, Juana y sus padres Felipe y Ana en Mateguala;
y en 1659 Zahoyamcaname (Catalina), su padre Guanala y madre
Cacaluyyá en San José del Río Blanco.22 Por lo que no fue interés
de la nación regresar al altiplano o pasar a las llanuras de la costa
“Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por
los religiosos de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, de la provincia
de Zacatecas”, en Historia de Nuevo León con noticias sobre Coahuila,
Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII, ed. Israel Cavazos
Garza (Monterrey: Ayuntamiento de Monterrey, 1985), 203.
17
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 403–4.
18
Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando Sánchez de
Zamora”, 408.
19
AHM, Civil, vol. 26-A, exp. 1, f. 75-76 no. 51.
20
AGN, Reales Cédulas Duplicadas, vol. D38, exp. 130, 167-167v.
21
Archivo General de Indias (AGI en adelante), Audiencia de México, leg.
693a, exp. 35a, f. 118. Isabel Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII (Sevilla: Universidad de Sevilla-Facultad de Filosofía y
Letras, 1965), 22.
22
Archivo Parroquial de Charcas (APC en adelante), libro de confirmaciones
y bautismos I (1586-1661), fs. 222v, 246v.
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�del Seno Mexicano y prefirieron permanecer en la Sierra
Madre a lo largo de un siglo y medio.
Etnogénesis y cisma en la Sierra Madre
En 1616 fue la primera mención de los pisones en la documentación
ubicándolos en el puesto del Jaumave.23 Sin embargo, fray Juan
de Cárdenas comentaba que tenía contacto con ellos desde
1607.24 El 23 de julio de 1617 se fundó el pueblo-misión de San
Juan Bautista del Jaumave perteneciente a la Custodia del
Rioverde (Obispado de Michoacán) y a cargo de fray
Francisco de Santa Cruz. Los beneficios materiales otorgados
fueron 200 fanegas de maíz, 24 bueyes, 48 rejas de arar, 50
vacas, 2 toros, 200 ovejas con sus padres, 100 cabras con
cuatro padres, 24 cebones y 4 machos.25 En San Juan Bautista
del Jaumave se contaron 2 rancherías con sus capitanes
Francisco y Nicolás, pero tan sólo uno de ellos era
considerado pisón, sin especificar cuál de ellos.26 Por otro
Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave: una carta
de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616, 30.
24
Mariano Alonso Baquer, Defensa y estrategia militar en las
Provincias Internas de Nueva España (1760-1805) [Tesis de doctorado]
(Madrid: Min-isterio de Defensa - Secretaría General Técnica, 2016).
Baquer. Alonso de la Rea, Crónica de la orden de N. Será ico P. S.
Francisco, Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva
España (México: Imprenta de J. R. Barbedillo y Ca. Montealegre Núm. 15,
1882), 394.
23

Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1899), 9–10.

25

Velázquez, 31–32, 34–35, 37, 40; Primo Feliciano Velázquez, Historia de
San Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español (México, DF: Sociedad Mexicana
de Geografía
y Estadística,
1947), 103.
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26

�lado, el territorio de Tula, Río Blanco, Jaumave, Monte Alberne,
Santa Clara y Tanguachín fue guachichil al menos desde finales
del siglo XVI; para esto retomó a Gary Clayton Anderson y su
concepto de etnogénesis, donde varias naciones indias resistieron
la expansión hispánica al alterarse culturalmente para forjar una
unidad con otros grupos, abandonando idiomas, prácticas sociales
y procesos económicos.27 Ante esto, las rancherías guachichiles
cambiaron a ritmos diferentes, este fue el caso de los pisones que
en un inicio solo son conocidos en Jaumave, pero para 1680 toda
la región se identificaba como tales.28
Entre 1616-1617 los pisones fueron considerados como
posibles aliados por el cacique Cristóbal Guscama y sus hijos
para una “rebelión general”, la cual no se concretó; y en 1618
por capitanes indios que escapaban de las encomiendas de “Santa
Gary Clayton Anderson, The Indian Southwest 1580-1830. Ethnogenesis
and Reinvention (Norman: University of Oklahoma Press, 2009), 4, 105–6.
“Apaches survived and prospered also because they replaced, incorporated, or partially acculturated other native peoples who lived in the region.
They accomplished this by force on occasion. But incorporation also occurred through the development of beneficial exchange systems based on
both fictive and affine kinship affiliations. Apaches maintained a dominant
role in these new relationships to such an extent that weaker societies often
adopted aspects of Apache culture and economy and learned the Athapaskan
language.”
28
Un caso particular son los guachichiles de Río Blanco (Nuevo Reino de
León) que fueron identificados como boçalos. Es posible en un inicio los
guachichiles se les otorgaran nombres como boçalos o pisones dependiendo el
misionero en turno, pero, con el tiempo estos grupos adoptaron estas nuevas
identidades por los beneficios que representaban.
27

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�Luisa [Lucia], Saltillo y el reino de Nuevo León”.29 A inicios
de 1619 fue necesario mandasen una compañía volante de 20
milicianos al pueblo-misión de Rioverde a pacificar la comarca,
el obispo fray Baltasar de Covarrubias comentaría la custodia
solo contaba con dos “conventos”.30 Se dio un periodo de tregua
hasta el 26 de enero de 1622 cuando se consolido una alianza de
“indios chichimecas bárbaros guachichiles y de otras naciones
que andaban alzados y rebelados… algunos indios otomíes y otros
diferentes domésticos laboríos”, sin embargo, esta no prosperó
debido a que pactaron mediante la llamada “paz de compra”. La
presencia guachichil en la región fue una realidad, mientras los
que llegaron con los españoles fueron otomíes e indios laboríos
mesoamericanos.
Dos años después las relaciones volvieron a verse
afectadas por la expansión ganadera. Entre más inestable
estuviese la frontera la probabilidad de mantener los pueblosmisiones dentro de la órbita misional era improbable. Además,
en 1621 la Custodia de Rioverde pasó a depender del Comisario
General de la Nueva España lo que provocó una fractura en la
Woodrow W Borah, “Un gobierno provincial de frontera en San Luis Potosí (1612-1620)”, Historia Mexicana 13, núm. 4 (1964): 532–50.
30
Baltasar de Covarrubias, “Relación del obispado de Michoacán por el obispo fray Baltasar de Covarrubias, O.S.A. Valladolid de Michoacán, 1619”, en
Reinar por “relación y noticia”. Cinco informes del obispado de Michoacán
(1619-1649) (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 92–93; Mathias
C. Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, The Americas, núm. 11 (1955): 295–328; Velázquez, Historia de San
Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español, 107–8.
29

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�entrega de suministros para las rancherías en la Sierra
Madre. Estos factores propiciaron que las rancherías pasaran
de los valles a las serranías entre ellas se encontraban los
pisones. A partir de 1626 se dio un aumento de las hostilidades
en la custodia, para febrero de 1630 la confederación india se
había consolidado y amenazaba la poca estabilidad. Ante esto
se mandó a Antonio Godino de Navarrete con una compañía
volante interétnica para pacificar la región. Fueron necesarios
dos meses para desbaratar la liga, 7 de las cabecillas fueron
ejecutados y otro grupo fue encarcelado. No sólo la violencia
fue impartida para apaciguar a los indios, fue necesaria la
implementación de un sistema de repartimiento anual de 150
fanegas por pueblo para mantener la paz.
Mathias C. Kiemen comenta que entre 1621 y 1645 los
misioneros fueron pocos y por periodos aleatorios. Aclarando en
1628 se destinaron misioneros a la Custodia de Rioverde, pero
estos no llegarían hasta 1633 y que se rotaron turnos entre el
obispado de Michoacán y el Comisario General para administrar
los pueblos-misiones.31 En 1636 los indios del puesto de Tula
entraron en un conflicto con el pueblo de Tanguachín, Salto del
Agua y otras rancherías (Custodia de Tampico), este conflicto se
extendería por 14 meses desestabilizando la región. La tregua
entre partidos se dio gracias a fray Cristóbal Vaz del obispado de
Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, 295–328.

31

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�Michoacán quien organizó una serie de pláticas entre los partidos,
uno de los inconvenientes era que la guerra había aislado a los
pisones del Jaumave, Santa Clara y Monte Alberne del resto de
la custodia. Por lo que era necesario buscar una vía diplomática,
fray Vaz empleó un mitote en la frontera para llegar a un común
acuerdo en donde los capitanes entregaron simbólicamente
sus armas, se festejó toda la noche con danzas y las rancherías
obtuvieron regalos como “zaya, frazadas, cuchizalla, […] y
sombreros”.32
Después de 1637, los pisones comenzaron a consolidar su presencia en la Sierra Madre como un grupo
hegemónico que logró integrar a su estructura étnica al resto
de rancherías. Esto fue posible por varios medios, todas estas rancherías habían sido desplazadas por la Guerra de los
Chichimecas y eran parcialidades de la nación guachichil; su
inclinación al cristianismo y vasallaje a la Monarquía Hispánica les facilitó apoyo incondicional en lo bélico-económico;
y su ubicación estratégica era necesaria para expandir la órbita
hispánica hasta “Las Salinas” y río de las Palmas. No queda
claro cuál fue el proceso que empleó la nación para integrar
étnicamente al resto de rancherías de Tula, Jaumave, Monte
Rea, Crónica de la orden de N. Seráfico P. S. Francisco, Provincia de San
Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva España, 423; Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, “El mitote y su multifuncionalidad en las fronteras de la
América Septentrional, siglos XVI-XVIII. El caso del Seno Mexicano y los
reinos contiguos [En prensa]”, Septentrión. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 15 (2022).
32

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�Alberne, Santa Clara y Tanguachín. Sin embargo, opino que
los misioneros los nombraron pisones al identificar una serie
de similitudes culturales entre las diversas rancherías. Los pisones para mediados del siglo XVII contarían con una extensión territorial de aproximadamente de 10,000 km².33 Con la
administración definitiva de los misioneros del obispado de
Michoacán en 1645 sobre la Custodia de Rioverde, los pisones
aceptaron el sedentarismo una vez más, pero, este fue gradual,
ya que, aún para 1648 de las 13 misiones originales solo existían nueve.34 Tula fue el único pueblo-misión que para mediados del siglo XVII se integró por completo y estaba bajo la
jurisdicción política de Guadalcázar.
Juan Carlos Ruiz Guadalajara comenta que durante la
segunda mitad del siglo XVII, desde Guadalcázar se consolidó un
corredor que abarcó Rincón, Tula y Jaumave donde se efectuaron
lapsos de reciprocidad económica y transferencias culturalestécnicas.35 Los pisones transitaron entre el seminomadismo
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la
frontera Noreste de Mesoamérica, 603. Véase mapa 1.
34
Francisco Arnaldo de Ysassy, “Demarcación y descripción del obispado
de Michoacán y fundación de su iglesia catedral. Numero de prebendas,
curatos, doctrinas y feligreses que tiene y obispos que ha tenido desde que
se fundó”, en Reinar por ‘relación y noticia’. Cinco informes del obispado
de Michoacán (1619-1649), ed. Jean-Pierre Berthe y Óscar Mazin (San
Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 304; Kiemen, “A Document
concerning the Franciscan Custody of Rio Verde, 1648”, 295–328.
33

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, “Reciprocidad económica y transferencias
culturales en los procesos de frontera: el caso de Guadalcázar (Nueva España)
en el siglo XVII”, en Fronteras. Procesos y prácticas de integración y con-

35

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78

�y el sedentarismo. Este mecanismo ayudaría a la nación a
resistir los múltiples desafíos de la frontera. Los pisones nunca
se desprendieron del seminomadismo, aunque estuvieran sus
necesidades elementales cubiertas en los pueblos de indios
por temporadas. Por el puro hecho de que el retorno al mundo
seminómada les garantizaba la sobrevivencia al estar en medio de
dos realidades, al oeste de la Sierra Madre se encontraba la órbita
hispánica en vías de expansión y donde querían integrarse; en
cambio al este se consolidaba una hegemonía india con tinte
regional: la janambrería.
La permanencia de los pisones dentro de la órbita hispánica
beneficiaba ambos bandos, para los pisones representaba recibir
suministros en sus pueblos-misiones, contar con aliados para
las guerras contra los janambres y las transferencias culturalestécnicas que adquirieron como conocimiento en oficios e
idiomas. Mientras la Monarquía Hispánica a través de la Custodia
de Rioverde adquiría indios auxiliares (guerreros, intérpretes,
emisarios, guías y espías) y poblaciones que fueron los primeros
baluartes en la guerra. Los pisones eran considerados “vasallos de
la corona en aquella frontera”, se habían convertido en el último
baluarte cristiano del Reino de la Nueva España. Los pisones se
encontraban:
flictos entre Europa y América (siglos XVI-XX), ed. Valentina Favro, Manfredi
Merluzzi, y Gaetano Sabatini (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria, 2017), 489.
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�[…] quietos Ypasificos Ydebajo de la obediencia R[ea]l y
de la de sus ministros y defendiendo y reparando las sierras
queserian lasd[ic]has fronteras nodejando pasar dellas a los
Yndios Alarbes [janambres] y guerreando continuamente
conellos dedonde seasegurado seguridad por aquella p[ar]te
atoda estatierra y que se tiene bisto y berificado que por la parte
donde d[ic]hos naturales no asisten niestan ay inreparables
daños de Yndios Alarbes.36

Los pisones que se encontraban más al norte de Tula-Jaumave no
aceptaron fácilmente el cristianismo, al contrario, se enfocaron
en emplear correrías en las fronteras del Nuevo Reino de León
y Reino de la Nueva Galicia. En un inicio estos tuvieron guerras
al norte con los boçalos, aún después del poblamiento hispánico
esta violencia fue continua contra los reineros. En 1660 el capitán
Fernando Sánchez de Zamora alcalde mayor del Valle del Río
Blanco (Nuevo Reino de León) comenta que:
[…] dieron los indios del Jaumave, que viven en la misma
sierra, misión de los padres del Río Verde, en perseguir
esta población; de manera que no dejaban bestia que no
se la llevaban, hasta consumirse a mí una recua de más de
cuarenta mulas que metí cuando vine; y la gente que cogían
descuidada. Particularmente en una ocasión mataron cuatro
mujeres y un indio; con que, perdida la paciencia, me obligo
darles yo guerra en su propia tierra; con que amainaron y no
perjudicaron más.37
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, f. 140v.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, “Descubrimiento del Río Blanco y
conversión de sus naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Seráfico Padre
San Francisco, de la provincia de Zacatecas”, 230.
36
37

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�Los reineros llamaron a los pisones erróneamente “indios
del Jaumave” o “Jaumaltecos”, independientemente de esto, las
jurisdicciones entre Río Blanco y Juamave no estaba delimitada.
Por lo que para los reineros al sur de Río Blanco comenzaba el
territorio de Jaumave, de Rioverde y los pisones. Ante esto, es
normal que se presentaran estos errores, debido a que para estas
fechas existían dos tipos de pisones, los que se encontraban en
los pueblos-misiones y los que habitaban el cerro del Xihue. Son
estos últimos lo que se mantenían hostiles contra los boçalos,
reineros y que entre 1670-1672 llegaron cometer correrías en la
jurisdicción de Mateguala.38 Para finales del siglo XVII estos
pisones se separaron definitivamente del circuito de pueblosmisiones de Ríoverde y se acercaron a la janambrería, por lo que
a su territorio se le conocería como El Siguillon y a sus habitantes
los siguillones.
Guerras continuas
La tranquilidad de la que había gozado la Custodia de Rioverde
desaparecería en 1655, a causa de la expansión de los janambres.
Los antiguos aliados de los pisones terminarían como enemigos
jurados hasta finales del siglo XVIII. Las correrías janambres
desestabilizarían dos pueblos-misiones, Santa Clara sería
abandonado entre 1676-1679; en cambio Tanguachín pertenecía a
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Alcaldía Mayor de Charcas, caja 9, exp 14, fs. 1-4. AHESLP, Alcaldía Mayor
de Charcas, caja 11, exp. 3, fs. 1-7.
38

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�la Custodia de Tampico, pero al ser despoblado por su misionero
a inicios de 1660, la Custodia de Rioverde lo integraría en 1667
y se le cambiaría el nombre a San José de la Laxa en 1679 al ser
reubicado ante los saqueos y muertes.
Para 1680 se cuenta con el primer conteo poblacional,
Tanguachín tenía 100 individuos, San Antonio de Tula 220 (80
en el pueblo y 140 en las haciendas), Palmillas 60, Jaumave 100
y “cerca otros muchos más”, Xuyo más de 100 y Monte Alberne
más de 500.39 La cifra rondaba en las 1,080 o más personas,
el 46% se encontraba en la frontera en la boca del Jaumave, el
41% se encontraba dividido en puestos o pueblos de indios en
la Sierra Madre y el 13% en las haciendas de Tula (véase Tabla
1). Los pisones de Monte Alberne colindaban con los janambres
de Mesas de Castrejón. Las transferencias culturales-técnicas
fueron palpables al estar los pisones en distintos oficios como
labradores, vaqueros, escoltas, intérpretes y pastores. Estos
oficios se vieron complementados por la cacería y la recolección
de frutos silvestres y de miel.
Los pisones tuvieron que afrontar las correrías de la
confederación por un estimado de tres años (1679-1682), en
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405; Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste
de Mesoamérica, 603. El autor comenta que la población llegó a tener entre
3,000 a 4,000 individuos antes de mediados del siglo XVIII. Sin embargo,
como se muestra en 1680 el número de pisones rondaba los 1,080 o poco más,
y al contrario esta cifra se reduciría gradualmente durante la primera mitad del
siglo XVIII.
39

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�primera instancia Monte Alberne fue el blanco por su cercanía a
la janambrería. Un número crecido de pisones pasaron a Jaumave,
pero este también cayó. Una vez más se vivió un desplazamiento,
ahora a Tula y otra fracción de la nación se anexó a la confederación
para sobrevivir. Entre 1680 y 1681 la Laxa fue saqueada en
varias ocasiones, por lo que los sobrevivientes pasaron a Tula.
David Sacaomel, gobernador de Tula, organizó a las rancherías
pisonas restantes consolidando una liga para contrarrestar la
confederación. En las próximas batallas se habla de un saldo de 6
guerreros aniquilados mientras otras fuentes especifican fue una
escuadra completa. Independientemente de la cifra, los pisones
decapitaron a los enemigos, celebraron “bailando las cabezas,
por ser costumbre de ellos” y mandaron una ristra de orejas y
narices a fray Pedro de San Andrés misionero de Tula como
símbolo de su victoria.40 Los pisones resistieron en la frontera,
retomaron Palmillas y Jaumave. El estado de violencia continuó
en la frontera, los pisones por temporadas recuperaban hasta
Monte Alberne, Santa Clara y la Laxa, pero también lo perdían
ante el constante acoso de los enemigos, en cambio Xuyo cayó
permanentemente.

AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, fs. 133-133v. Para adentrarse en la
Guerra de los Alarbes revísese Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres:
mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2019).
40

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83

�Tabla 1. Censos pisones de 1680, 1695 y 174441
Población o rancherías

Familias

Pisones

44
12
20
20
100
20

220
60
100
100
500
100

216

1080

50

250

100

500

150

750

31
11
34
29
10
19
22
30

105
37
106
99
34
64
75
102

186

622

1680
Pueblo de San Antonio de Tula
Puesto de San Andrés de Palmillas
Pueblo de San Juan Bautista del Jaumave
Puesto de San Antonio de Xuyo
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo de San Joseph de la Laxa
1695
Pueblo de San Antonio de Tula y puesto de Santa
María
Puestos de San Juan Bautista del Jaumave y Nuestra Señora de Monte Alberne
1744
Puesto de Santa Clara de las Montañas
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo Santa Rosa del Jaumave
Pueblo San Antonio de Tula
Puesto Santa Ana Naola
Puesto Santa María
Puesto San Joseph de La Laxa
Pueblo Nuestra Señora de los Remedios de Canoas

Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405. Biblioteca Nacional de México (BNM en adelante), Archivo Franciscano, Fondo
Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. María del Carmen Velázquez, El marqués de
Altamira y las provincias internas de Nueva España (México, DF: El Colegio
de México, 1976), 91–98.
41

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�El estado de violencia perduraría en las décadas siguientes, la
frontera estuvo inestable ante la avanzada janambre. La extensión
territorial de los pisones en un inicio era aproximadamente de
10,000 km², pero, después de 1682, El Siguillon y Tanguachín
fueron anexados a la janambrería, reduciéndolo a no más de
5,000 km². Este fue un duro golpe a los pisones, perdieron
la mitad de su territorio y este no sería su único problema, a
partir de 1680 la población comenzó a menguar por diversos
factores como las guerras y la integración forzada u opcional
a la janambrería. En un estimado de 15 años (1680-1695) la
población pisona sufrió una reducción del 30%, pasando de 216
a 150 familias. La Custodia de Rioverde suministraba en las
zonas de guerra maíz y “vacca seca”, debido a que sólo algunas
poblaciones sembraban “maíz, chile y otras frutas”, ejemplo de
ello, fue la Laxa que contaba con sembradíos y ganados.42 La
información sobre la nación pisona se encuentra fragmentada,
la mayoría de los escenarios describen de manera general lo
siguiente: la frontera en crisis ante las correrías; los pisones
resistiendo en los pueblos de indios o en las haciendas; el
constante paso del sedentarismo al seminomadismo o viceversa
por factores internos-externos; poblaciones como Xuyo, Monte
Alberne y Santa Clara fueron abandonas y en casos aislados
BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. Ruiz
Guadalajara, “Reciprocidad económica…”, pp. 492. AGN, Californias,
vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v. Carrillo Cázares, Michoacán en el…, pp.
403-404.

42

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85

�visitadas una vez por año; Jaumave como un enclave temporal
aunque con mayor estabilidad y Tula como el baluarte que no
se doblegó.43
A inicios del siglo XVIII la Custodia de Tampico buscó
poblar el valle del Chamal con un pueblo de indios y su misión,
por lo que desde la villa de Santiago de los Valles mandaron
diversos frailes. Sin embargo, en ambas ocasiones los misioneros
fueron aniquilados junto a sus sacristanes. Los janambres
tenían sitiado el valle de Tanguachín, sus correrías provenían
de la sierra de la Tamaulipa Vieja y Mesas de Castrejón. No
solo los pueblos-misiones tenían su destino ligado a la voluntad
de los janambres, en 1714 Antonio Fernández de Acuña envió
desde Tula a Antonio Ramos con siete indios otomíes y algunos
sirvientes mestizos a refundar Jaumave. Los pobladores
fundaron labores de maíz, sin tener perjuicios de los indios del
“Valle y de las sierras del Norte”, pero fueron abandonadas en
época de cosecha aproximadamente cinco meses después por
los constantes saqueos en los campos.44
Los pisones tuvieron que resistir por décadas, esto
no debilitó su aparato diplomático, el cual emplearon con
los hispánicos u otras naciones indias. A inicios de 1727 los
Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas
imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de
maestría], 164–68.
44
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del estado de Tamaulipas
(México: Tip. Escalerillas Núm. 13, 1873), 112.
43

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�pisones buscaron aliados que pudieran flanquear el frente norte
de la janambrería, mientras ellos tomarían la iniciativa en la
parte oeste desde Santa Clara y Monte Alberne (véase Mapa
2). El capitán Buitrón (la figura más importante de la nación
pisona) y sus dos hijos mantenían el control en las serranías
del Jaumave, mientras el capitán Jusepillo en Monte Alberne y
otros en Santa Clara. El capitán Jusepillo había formalizado una
alianza a través del parentesco, debido a que su hija contrajo
matrimonio con alguno de los capitanes de indio general
Pedro Botello de la confederación pamorana. El “ejercito” de
Pedro Botello controlaba las “Salinas grandes”, en materia
bélica representaba un fuerte aliado, así la guerra tomó nuevos
escenarios y la comunicación entre las naciones se dio a través
de señales de humo desde las serranías. La ranchería de Santa
Clara defendía la boca de San Marcos, la escuadra de Buitrón
reforzó Monte Alberne y participó en ese frente mientras los
pamoranos entraron por el norte por las Adjuntas. Esta alianza
pisona-pamorana posiblemente atrasó la expansión janambre,
pero fueron tres factores que vinieron a cambiar la suerte de los
pisones. Primero, en 1728 los janambres después de décadas,
lograron desplazar por completo a los indios olives a Tampico,
tomar el control de sus salinas de Piedra Hincada e incendiar su
población; segundo, en 1729 el “indio general” Pedro Botello
comenzó una serie de pláticas para llegar a la paz con los reineros,
en 1732 concretó la Pax Reinera y disolvió la confederación
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�pamorana; y tercero, en 1732 el capitán janambre Salvador de
la Cruz pacto la Pax Reinera. Estos acontecimientos fueron
catastróficos para los pisones, ya que, los janambres orientaron
su expansión a la Sierra Madre después de la victoria contra
los olives, la tregua con los reineros y el rompimiento de la
confederación pamorana.45
Jaumave fue considerada la “última Poblaz[i]on X[ri]
ptiana p[o]r aquella parte” del Reino de la Nueva España. En
1723 fue abandonado nuevamente, sin embargo, en 1727 el
pueblo-misión fue refundado en el paraje de Santa Rosa próxima
a la hacienda de ganado menor propiedad de los carmelitas de
San Luis Potosí. Para 1733 no se encontraba misionero fijo, sólo
se visitaba como de costumbre una vez al año, y en la misma
situación se encontraban Monte Alberne y Santa Clara. En 1731
don Narciso Barquín Montecuesta empleó una campaña en las
“fronteras de Tanguachin” para lo cual recuperó dicho territorio y
fundó el nuevo pueblo-misión de Nuestra Señora de la Soledad de
las Canoas. Aun así, los pisones tuvieron que resistir las correrías
janambres reduciéndose su población de 50 a 30 familias en una
década.46
Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. III (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1898), 249–56.
46
Biblioteca Nacional de España (BNE en adelante), Hemeroteca Digital,
Gazeta de México, Núm. 42, mayo de 1731, pg. 334. AGI, Indiferente, 147,
N9. AGN, Indiferente Virreinal, caja 4901, exp. 15, f. 1-2v. AGI, Gobierno,
Audiencia de México, vol. 690a, exp. 1d, f. 1-8v. Tienda de Cuervo, “Estado
general…”, p. 437.
45

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�El 19 de febrero de 1740, el alcalde mayor del real de
minas de Guadalcázar, Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de
Vaca, en su visita por su jurisdicción, comenta que el pueblomisión y cabecera de Tula se encontraba con ministro fijo
e iglesia de pie; Palmillas de lo contrario no contaba con
misionero y tenía su iglesia con una construcción pobre; en la
misión de Jaumave el panorama era peor, ya que se encontró
“sin misionero, ni Yglesia aunq[ue] si con vestigos de averla
avido…”; la cuarta misión fue la de “S[an]ta Rosa” que se halló
sin ministro y la iglesia tan solo sus paredes; las misiones de
Monte Alberne y Santa Clara no contaban al igual que el resto
con ministros ni iglesia alguna.47 El panorama del Jaumave
mostraba que hasta los parajes de Santa Clara y Monte Alberne
se encontraban las rancherías pisonas, ya que sus poblaciones
habían sido erradicadas por las correrías janambres.48 Ese
mismo febrero desde el real de minas se organizó una campaña
contra el “barbaro Xanambre” esta compañía volante estuvo
rastreándolos y persiguiéndolos por dos semanas. Todo terminó
en un fracaso, los janambres-siguillones se atrincheraron en el
Xihue y los cristianos no se adentraron y desistieron. Este nuevo
contratiempo no solo fue para los vecinos de Guadalcázar, sino
también para los pisones, quienes asistieron como rastreadores,
guías y flecheros.
AGN, Californias, vol. 38, exp. 4, f. 180-180v.
AGI, Indiferente, 158, N18. Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de Vaca llamó al enemigo “bárbaro xanambre”.
47

48

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�Para 1743 los pisones terminarían integrados a los
janambres ante su expansión o resistirían por sus propios medios
debido al torpe desenvolvimiento de sus aliados hispánicos que
no lograron en siete décadas someter a sus enemigos. Entre
1695 y 1744 la población pisona sufrió una reducción del
17% pasando de 750 a 622 individuos.49 En pocas palabras, la
población pisona desde su primer censo en 1680 a 1743 paso
de 1080 a 622 individuos, lo que representa un 43% de pisones
que fueron integrados a la Janambrería o perecieron en las
guerras. En 1743 la frontera estaba abandonada parcialmente
trasladándose rancherías a puestos de visita cercanos a Tula,
como Naola, Santa María y la Laxa; los puestos de Jaumave,
Santa Clara y Monte Alberne continuaban resistiendo pero
con un número reducido de guerreros; el pueblo de Palmillas
fue abandonado (su población se trasladó a Santa María); el
pueblo de Tula fue el único de todos que resistió los embates
y no fue despoblado; y Canoas vino a reforzar la frontera en el
valle de Tanguachín pero bajo la Custodia de Tampico.
Algunas poblaciones que existieron desaparecieron con el
Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII,
56–63. Eguilaz de Prado comenta que la unidad familiar de las rancherías
seminómadas pudo componerse de 3,4 miembros. Sin embargo, las familias
pisonas en pueblos de indios se conformaron aproximadamente de 5 miembros por familia. Para 1744 se contabilizan 186 familias, 36 más que las de
1695. Esto explica porque, aunque sea un numero mas elevado de familias son
menos los individuos, debido a que, estos pisones la mayoría estaban en un
estado seminómada.

49

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�tiempo, otras resistieron pagando un precio muy alto
terminando en meras rancherías y algunas que se idearon sólo
quedaron en el papel.
Aliados de la Monarquía Hispánica
La anexión de los pisones a la Monarquía Hispánica fue un pacto
entre dos voluntades, por un lado, la nación ponía a disposición
de las custodias de Rioverde y en menor medida de Tampico
su territorio, y permitía el establecimiento de pueblos-misiones
donde se insertaban en la estructura de la república de indios.
Sin embargo, los problemas en 1669 con los hacendados “Pedro
de Ochoa, Jofeph de Ochoa, y D[on] Felipe de Montezuma, y
otros cinco” habían escalado al tomar los segundos el control de
las tierras de los pueblos de indios y sus ganados perjudicaban
los sembradíos.50 Esta problemática continuó hasta 1689, en 20
años los gobernadores, fiscales y a lcaldes e ntre o tros pisones
defendieron sus derechos ante los ministros del rey. Fray Martín
Herrán comentaba de las poblaciones pisonas “son fronteras y
la llave de el Reino [sin ellas] se podía temer su total ruina” y
que “desampararan sus Pueblos y se bolveran a la infidelidad en
donde seran aun maiores enemigos que los que no han Recivido el
Baptismo y cassi imposible de poderlos reducir a pueblos”. Para
esto el gobernador y alcalde de San Antonio de Tula asistieron a
Ciudad de México en presencia del virrey conde de la Monclova:
50

BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.1, fs. 1-3.

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�Pusieron las varas de su gobierno con ultima resolusion que de
no los amparar en su justicia y en las tierras contenidas en el
mandamiento despachado por mi Virrey Marques de Mansera
desampararian sus Pueblos y se Retirarian a los montes.51

En lo que respecta a San Joseph de la Laxa no tuvo que mandar
representante debido a que sus fronteras colindaban con la
Janambrería manteniéndose lo suficientemente alejadas de las
haciendas, aun así, mantenían gobernador, alcalde y fiscal.
Ahora los pisones, independientemente de solo ser visitados por
misioneros, eran “fieles vasallos” al servir como “guerreros” en
los conflictos de la frontera.52 Aun para 1769 en la documentación
aparecen como “indios soldados flecheros” e “indios chichimecos
soldados y defensores de la fe de Dios”.53
Llama la atención la integración de los pisones de Nuestra
Señora de la Soledad de las Canoas a la Monarquía Hispánica,
una práctica que lo ilustra fue que “quando van algunos Soldados
Milicianos a vifitarlos mueftran fu refpecto, y obediencia,
recibiéndolos en Proceffion con la infignia de la Santa Cruz,
cantando las Oraciones”.54 Este tipo de recibimiento fortalecía la
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. III, 70, 73, 84.
52
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v.
53
AGI, Gobierno, Audiencia de México, leg. 693A, exp. 35A, fs. 111, 139v.
54
Antonio Villaseñor y Sánchez, Theatro americano: descripción general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, parte I
(México: Imprenta de D. Joseph Bernardo de Hogal, 1746), 111; Luis Alberto García García, Frontera armada. Prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII al XIX (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica;
51

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�confianza en los partidos, de esta manera los pisones demostraban
su voluntad a servir a la Corona y por consecuencia recibir los
beneficios de las repúblicas de indios. El bautismo, el aprendizaje
del castellano y oficios instalaban a la mayoría de los pisones
como cristianos, a la vez actuaban como centinelas contra los
enemigos de las llanuras.
En 1744 los pisones solo mantenían como pueblosmisiones a Tula y Canoas, el resto se trataba de rancherías
ubicadas en ciertos puestos a la redonda. Este había sido uno
de los efectos de las correrías janambres a largo plazo, habían
logrado regresar a los pisones a su estado seminómada. La
Laxa, Naola, Santa María, Jaumave, Monte Alberne y Santa
Clara eran rancherías inestables en constante movimiento
dependiendo de la guerra, en casos extremos abandonaban sus
puestos para buscar refugio en Tula para regresar en épocas de
paz una vez mas o abriéndose camino a través de la violencia
cada vez en menor medida. Un ejemplo es Monte Alberne, en
algún momento llegó a tener 500 individuos defendiendo la
frontera, para 1744 sólo contaba con 37 pisones. Canoas es un
caso interesante debido a que los pisones buscaron un medio
alterno para integrarse a la Monarquía Hispánica una vez más,
esto lo encontraron en la Custodia de Tampico. Nadie pensaría
Centro de Investigación y Docencia Económica, 2021), 101–2. El uso de
la cruz fue empleado por otras naciones a lo largo de la frontera hispánica,
casos como el de tancahuayos y comanches en la segunda mitad del siglo
XVIII.
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�que los mismos actores, después de abandonar ese frente en la
década de 1660, lo retomarían una vez más en 1731. Aún así,
Canoas sufrió una baja en su población, la ayuda hispánica sólo
era cada luna llena cuando la compañía volante de la villa de los
Valles salía a recorrer las “fronteras de Tanguachin”.
No fue hasta 1747 que la nación pisona aceptó reducirse
por completo con tal de que se les brindara protección ante
la “enemiga velicosa nación Xanambre”.55 Este pacto, entre
el capitán Antonio Buitrón y el coronel José de Escandón,
representó la supervivencia de los pisones a cambio de la
reducción en pueblos-misiones, la anexión de su territorialidad
a la Monarquía Hispánica y como fuerzas auxiliares. Esta fue
la oportunidad de cobrar con creces los insultos recibidos por
casi un siglo desde la janambrería. El restante de capitanes
aceptó gradualmente lo pactado por Buitrón. Ruiz Ibáñez
comenta:
[…] cada nueva, o renovada, incorporación a la Monarquía se
podía interpretar por los agentes sociales como el instrumento
para garantizar la pervivencia de su hegemonía política o
social, para lograr la victoria en un conflicto civil o religioso,
Dolph Briscoe Center for American History (DBCAH en adelante),
AGNM, box 2Q212, vol. 518, pp. 27, 184-185. José Tienda de Cuervo y Vicente Santa María, eds., Estado general de las fundaciones hechas por don
José de Escandón en la Colonia del Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano. Documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda de Cuervo, (México: Talleres
Gráficos de la Nación, 1930), 283.
55

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�salvaguardar la integridad de la religión, suprimir un rival…o
bien todas a la vez.56

Para 1749 los pisones eran “tan leales vasallos y tan queridos
hijos de nuestros rey y señor” por su incorporación por
completo a la órbita hispánica y por su disposición en la
exploración del Seno Mexicano en 1747 y poblamientopacificación a partir de finales de 1748.57 Una década después
los pisones se ubicarían en seis poblaciones de la Colonia sin
contar Tula: San Miguel Real de los Infantes, Palmillas, San
Juan Bautista de Jaumave, Nuestra Señora de la Soledad de
San Igoyo, La Divina Pastora de Peña Castillo y San Pedro de
Alcántara Tres Palacios. San Antonio de Tula fue la única
población donde los pisones resistieron más que el resto de
las poblaciones durante el siglo XVII y primera mitad del
XVIII. Esta nación se convertiría en la piedra angular del
poblamiento en la Sierra Madre y valles próximos.
José Javier Ruiz Ibáñez y Gaetano Sabatini, “La construcción de la
Monarquía Hispánica y el uso de la violencia: entre la conquista y la guerra
civil”, Historia, antropología y fuentes orales, núm. 44 (2010): 17–32; José
Javier Ruiz Ibáñez y Igor Pérez Tostado, “Introducción. Los exiliados y el rey
de España”, en Los exiliados del rey de España, ed. José Javier Ruiz Ibáñez y
Igor Pérez Tostado (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria,
2015), 9. Los autores comentan “la hegemonía que la Monarquía desarrollo en
su momento de mayor expansión, y su identificación con el catolicismo, trajo
consigo que más allá de sus fronteras se la viera como un lugar donde refugiarse, donde huir en caso de ser perseguido, donde encontrar un pastor que
amparara a los que sufrían por la religión o un aliado que ayudara a recuperar
el poder perdido”. Este fue el caso de la nación pisona para mediados del siglo
XVIII.
57
AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, f. 170.
56

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95

�Conclusiones
Mi interés fue situar a los pisones como actores principales en
la historia. Es poca la información que se conoce de la nación,
pero, es un aporte más para internarse en futuras investigaciones.
De modo general, para finales del siglo XVI estimo que fueron
desplazados por la Guerra de los Chichimecas y llegaron al
Jaumave como una ranchería guachichil; entre 1570-1610
pasaron por el proceso de etnogénesis y durante la primera
mitad del siglo XVII las rancherías restantes en la Sierra Madre
tuvieron el mismo fin; durante la segunda mitad del siglo
XVII la nación pisona alcanzó su extensión territorial y
poblacional más amplia mientras comenzó a resistir las correrías
janambres; y en la primera mitad del siglo XVIII los conflictos
continuaron, asfixiaron a la nación, se formalizaron alianzas
indias, terminaron perdiendo casi la mitad de su población
(comparada a 1680) y esto los orilló a anexarse definitivamente
a la Monarquía Hispánica en 1747.
Los pisones fueron labradores, vaqueros, pastores,
intérpretes e indios auxiliares (guías, exploradores, emisarios,
guerreros y espías). Los beneficios materiales, como
tecnológicos, recibidos de la Monarquía Hispánica consolidaron
las relaciones entre los bandos. Los pisones también contaron
con responsabilidades como defender la frontera como primer
baluarte en lo que llegaban refuerzos de otras poblaciones,
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�aunque no siempre fue el caso y terminaron resistiendo por sí
solos. No todas las poblaciones pisonas tuvieron la estructura
de la república de indios, Tula fue el único caso permanente al
contar con gobernador, alcalde y fiscal. En cambio, el resto de las
poblaciones fue por décadas, años e incluso meses al terminar sus
pueblos envueltos en llamas y saqueados por los janambres. Un
efecto interesante fue que, entre más avanzó la órbita hispánica
los pisones entraron en un estadio de sedentarismo y este se
vio condicionado con la avanzada janambre retornándolos al
seminomadismo. Sin embargo, los pisones continuaron sus
relaciones con los hispánicos, aunque volvieron por lapsos a la
cacería-recolección.
La anexión a la Monarquía Hispánica respondió a la
necesidad de sobrevivir la expansión janambre. Fue la única
manera para poder mantener su territorio intacto y hacer
retroceder el poderío del enemigo. Los pisones se unieron a
una campaña compuesta por reineros, novohispanos, olives y
guastecos que buscaron poblar el centro-sur del Seno Mexicano.
El interés de los pisones radicó en cobrar las ofensas del pasado
a través de sus nuevos aliados. Después de casi un siglo de
guerras, los pisones fueron testigos del declive de la hegemonía
janambre que había durado un siglo y medio, y de la cual ellos
fueron responsables al no poder someterlos en un inicio en la
Sierra Madre dando como resultado el nacimiento de su peor
enemigo.
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�Mapa 1
Finales del siglo XVI
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�Mapa 2
Pueblos y misiones pisones
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99

�Referencias
Archivos
Archivo General de Indias
Archivo General de la Nación, México
Archivo Histórico de Monterrey
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí
Archivo Parroquial de Charcas
Biblioteca Nacional de España
Biblioteca Nacional de México
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105

�De guachichiles a boçalos: la reinvención e integración
de los indios del río Blanco a la estructura de la
Monarquía Hispánica
From guachichiles to boçalos: the reinvention and integration
of the Blanco River Indians into the structure of the
Hispanic Monarchy
Diana Xóchitl Gutiérrez Cañada
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0003-4855-2640

Resumen: La presente propuesta radica en visualizar a los indios boçalos
como un grupo perteneciente a la nación guachichil, la cual tuvo que
adaptarse a su contexto histórico y reinventarse o, en su defecto, se
vieron obligados a reconfigurar su estructura político-social e inclusive
tomar un nombre puesto por los hispanos mediante transferencias
culturales-técnicas provenientes de la Monarquía Hispánica. Los
indios boçalos habitaron el área del río Blanco, entendiéndola como
una ubicación hídrica, al sur de la jurisdicción administrativa del
Nuevo Reino de León. Aunque dentro de la historiografía local se hace
mención de los indios boçalos hasta 1648, cuando se da a conocer el
conflicto de la jurisdicción eclesiástica entre la Custodia de Rioverde
y del Convento de Charcas, siendo los franciscanos de Rioverde los
primeros en tener contacto con los indios carriones que habitaban en la
zona junto a otras naciones, y los segundos tendrían conocimiento de
ellos posteriormente, haciendo énfasis que dichos indios bajarían para
contactar a los misioneros de Charcas en la hacienda de Matehuala, por
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�De guachiles a boçalos

ser olvidados por los de Rioverde, y siendo identificados, ahora, como
indios boçalos. La cuestión aquí no es el conflicto eclesiástico per se,
sino el rastrear las primeras menciones de los indios boçalos y proponer
una interpretación de su ser.
Palabras clave: indios boçalos, guachichiles, registros bautismales,
reinvención, Monarquía Hispánica.
Abstract: The present proposal is based on visualizing the Boçalos
Indians as a group belonging to the Guachichil nation, which had to
adapt to its historical context and reinvent itself or, failing that, they
were forced to reconfigure their political-social structure and even take
a name given by the Hispanics through cultural-technical transfers
from the Hispanic Monarchy. The Boçalos Indians inhabited the area
of the Blanco River, understanding it as a hydric location, south of the
administrative jurisdiction of the Nuevo Reino de León. Although within
the local historiography mention is made of the Boçalos Indians until
1648, when the conflict of the ecclesiastical jurisdiction between the
Custody of Rioverde and the Convent of Charcas is made known, being
the Franciscans of Rioverde the first to have contact with the Carriones
Indians that inhabited the area together with other nations, and the
second ones would have knowledge of them later, emphasizing that
these Indians would come down to contact the missionaries of Charcas
in the hacienda of Matehuala, for being forgotten by those of Rioverde,
and being identified, now, as Boçalos Indians. The question here is not
the ecclesiastical conflict per se, but to trace the first mentions of the
Boçalos Indians and to propose an interpretation of their being.
Keywords: boçalos indians, guachichiles,
reinvention, Hispanic Monarchy.

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baptismal

records,

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�Diana Gutiérrez

Introducción
Con la Guerra del Mixtón (1641-1642) los hispanos reconocieron
una diversidad de grupos existentes en el septentrión del Nuevo
Mundo, después identificado como el continente americano, pues
frenó su expansión y cambió el modus operandi hispano ante
una fuerza bélica desconocida proveniente de diversos grupos
seminómadas. Fue así que como dimensionaron el espacio de
los indios en el territorio conocido como la Gran Chichimeca,1
de aquí el nombre de la Guerra de los Chichimecas (1550-1600)
donde se reconocerían a varios grupos que liderarían la campaña
militar y lograrían impedir la avanzada hispana por un largo
tiempo.2
Sobre el término “chichimeca” se tienen varios trabajos sobre el significado o la forma de emplearse, desde Alonso de Zorita, fray Toribio de Benavente Motolinia, Fray Bernardino de Sahagún y fray Guillermo de Santa
María, a trabajos actuales que los retoman para visualizar los significados,
principalmente identificando a los indios de la Gran chichimeca que se
reconocen como chichimecos, se les ha dado el significado como “linaje de
perros” o “perro que trae soga”; posteriormente el empleo genérico por parte
de los mexicanos sobre los indios nómadas por no estar asentados; y con la
llegada de los hispanos se siguió el uso genérico dándole énfasis peyorativo
al tildarlos de bárbaros o incivilizados. José Francisco Román Gutiérrez, La
transformación del concepto chichimeca durante el siglo XVI (Sevilla: Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), 1992),
39–54; Alberto Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca:
1531-1585 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Universidad de Guanajuato;
El Colegio de San Luis, 2002), 113; Carlos Manuel Valdés, La gente del
mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Nacional Indigenista, 1995).
2
Philip W Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México, DF: Fondo
1

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�De guachiles a boçalos

Los indios cazcanes, apoyados de otras naciones, serían
los protagonistas en la Guerra del Mixtón, posteriormente
los indios guachichiles,3 pames, guamares y zacatecos
comenzarían a tener mayor preponderancia durante la Guerra
Chichimeca. De estos cuatro grupos fueron los guachichiles
quienes sobresalieron por su grado de intensidad bélica, tanto
por las estrategias, la forma de pelear y por el amplio territorio
que controlaban, pues para este momento se desconoce los
límites que abarcaban.
Los guachichiles son mencionados en diversos contextos,
algunos de ellos son descritos en la Relación de Pedro de Ahumada
en 1566 ubicándolos:
de Cultura Económica, 1984).
3
Dentro de los registros se pueden identificar variables de la escritura
“guachichil” como “cuachichiles”, “huachichiles”, quachichiltique”, “guachuchules” “guaxutxiles” e inclusive se les puede identificar solo como
“chichimecos”; es posible visualizarlos o distinguirlos a partir de cotejar la
documentación, algunas referencias sobre su vestimenta como el empleo de
decoración rojiza en sus cabezas o bonetes rojizos, así como la identificación
o relación con ellos al momento de nombrarlos como parcialidades guachichiles; también al poder ubicarlos geográficamente en un vasto territorio,
al disponer gran parte de la región “centro-norte, Seno Mexicano, Noreste,
ámbito zacatecano-potosino, neolonés y coahuilense”, Joaquín Meade, Arqueología de San Luis Potosí (México: Sociedad Mexicana de Geografía
y Estadística, 1948), 21; Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600), 48;
Valdés, La gente del mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia, 52;
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019),
6–11.
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�Diana Gutiérrez

[…]casi todos ellos quedan a la mano yzquierda del camyno
como venimos de Çacatecas a la parte del norte. Son todos los
q se an visto desnuos y andan como alarves y salvajes, sin tener
lugar cierto. Los primeros son los indios q llaman del Maçapil
q están casi a la parte del nordeste de las minas de Çacatecas a
veunte e dos leguas dellas, donde afirman algunos soldados q
an dado vista a aquella tierra q ay en un valle mas de seis mill
flecheros, y ase hallado entre ellos algunas cosas de las q rroban
en los caminos a Spañoles por donde se entiende q acuden al
rrobo. Tienen guerra con otros sus vecinos q son Çacatecas q
están desta parte de una sierra y son pocos; estos afirman q los
otros q son Goachichiles comen carne humana, y que quando los
prenden en la guerra se los comen. Lo mismo supe de esa parte
de las minas de San Martyn de los indios del Mezquital quando
entre en busca dellos, y no se a sabido de otros ningunos de
esta nación q coman carne umana. Los segundos Goachichiles
son los que llaman de las Salinas: estos estan a doze e a catorze
leguas de las minas de Çacatecas partidos en rrancherias de
çiento en çiento, o poco mas, e corren toda aquella comarca
como alaraves no deteniendose mas en un lugar de quanto
acavan la comida de tunas o mezquite q ay en el. Todos estos
heran salteadores y de los q estavan conçertads en la liga con
los pueblos comarcanos de indios Çacatecas q estan cercanos
a los pueblos de paz; y ellos estando de paz e gozando de la
contratacion de los spañoles, hazian tracto doble e los spiavan
para salirlos a saltear juntamente con los otros, y hecho el salto
se bolbian a sus pueblos e rrancherias[…].4

Partiendo de esta descripción, complementándolo con propuestas
actuales sobre posibles parcialidades o reinvenciones de grupos
guachichiles en la Sierra Madre Occidental,5 se considera a
4
5

Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca: 1531-1585, 569.
Lucas Martínez Sánchez a través de los textos y la documentación con-

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�De guachiles a boçalos

los guachichiles como una nación con una población densa
y que controlaba un vasto territorio, así como su capacidad
de organización y las características aparentemente únicas de
dicha nación, tales como carácter bélico-político, capacidad de
desplazamiento y formas de alimentación.
Los “chichimecas vosales” o “gentiles bosalos”.
La primera mención que se ha encontrado hasta el momento
sobre los indios boçalos6 es respecto a “chichimecos vosales”
sultada propone a los indios “vocalos” como último reducto guachichil, pese
a ello, su interpretación se puede cuestionar por la falta de solidez presentada
en la documentación y trabajos que indiquen la posibilidad de su propuesta. También se debe considerar que su trabajo tiene tiempo en espera y fue
impreso sin considerar investigaciones como la propuesta por Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, quien presenta a los janambres como producto de la etnogénesis guachichil, la cual conllevó la reinvención de ellos.
6
Dentro de la documentación consultada se hace mención de variantes en la
escritura, siendo los más utilizados “chichimecos vosales”, “chichimecos bocalos”, “nación bocala”, “indios bocales”, “bocalos” o “vozales”; para este trabajo opto por llamarlos boçalos, más adelante explicaré dicha postura. Las primeras dos siendo utilizadas en el Libro bautismal de Charcas, las siguientes tres
utilizadas por Fernando Sánchez de Zamora, y la última también es del mismo,
solo que sus crónicas son transcritas por autores diferentes, siendo la primera en
la edición de Genaro García e Israel Cavazos quienes publican la transcripción
del manuscrito (Cavazos Garza añade un estudio introductorio), y Eugenio del
Hoyo publica un capítulo inédito de la misma crónica que había quedado separada del texto. En el caso del Libro de Charcas se pudo comprobar la escritura,
en caso de la crónica se ven las transcripciones de los autores, las cuales pueden
responder a la indistinción de la escritura o a una decisión del autor. Véase Libro de Bautismo de Charcas disponible en “México, San Luis Potosí, registros
parroquiales, 1586-1970,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-SD4T-1?cc=1860864&amp;wc=3PH4-MNP%3
A167670701%2C167670702%2C169384001: 21 May 2014), Charcas &gt; San
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quienes figuran dentro de los registros de bautismos escritos por
los franciscanos del Convento de Charcas, los cuales datan desde
diciembre de 1622 y fue fray Lorenzo Cantú quien realizó dos
bautizos: el primero es el día cuatro a “maria niña chiquita hija
de chichimecas vosales” y el segundo del día once a “maria niña
chichimeca chiquita hija de chichimecos vosales”;7 también se
hace mención de entradas a la sierra, en enero de 1621, desde el
lado de Matehuala y en la estancia de Miguel Escoriguela (San
Juan de la Punta), en noviembre de 1622, siendo posible que sea
el mismo grupo.8 Lo interesante es que no se vuelve a hacer
Francisco &gt; Confirmaciones, matrimonios, bautismos 1586-1661 &gt; image 1 of
211; parroquias Católicas, San Luis Potosi (Catholic Church parishes, San Luis
Potosi), imagen 78, f. 25. También puede verse en el texto de Martínez Sánchez,
Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas,
1586-1663; Alonso de León, Un Autor Anónimo, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Téjas y Nuevo México.
Documentos Inéditos o muy raros para la historia de México, t. XXV, ed. Genaro
García (México: Bouret, 1909); Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2005),
231; Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando
Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 404.
7
Family Search, Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 25.
8
Dentro de los mismos registros se hace una posible mención temprana del
bautizo de nueve indios chichimecos “en la tierra adentro” fechado el día 30
de julio de 1606, pero no se describe el lugar o sobre los padres, solo se mencionan los nombres ya hispanizados de los indios. Por otro lado, una probabilidad con mayor certeza es la mención de “Juan hijo de miguel de escoriguela
chichimeco” en 20 de junio de 1619, dicho Miguel de Escoriguela chichimeco
podría ser el mismo que se menciona el día 2 de agosto de 1648, “capita[n] Miguel de escoriguela chichimeca”, quien es bautizado a la “edad de setenta años
al pareser” y era uno de los “quatro capitanes de las quatro rrancherias que aviSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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�De guachiles a boçalos

alusión de los indios boçalos ni de su origen hasta el año de 1648
donde baja un grupo de indios provenientes de “Rio blanco”,9
encabezados por cuatro capitanes, para pedir ser bautizados en la
hacienda de Matehuala ante la presencia del señor don Juan Ruiz
Colmenero, obispo de Guadalajara;10 posteriormente siendo retomado el contacto de 1648, durante los pleitos jurisdiccionales
eclesiásticos, pues existieron entradas previas por los franciscanos de la Custodia de Rioverde; y siendo reproducido el discurso
de manera sintética dentro de la crónica de Fernando Sánchez de
Zamora.11
tan en el mismo Rio blanco” quienes fueron a Matehuala para ser bautizados
e integrados a la estructura de la Monarquía Hispánica. Family Search; Libro
de Bautismos…; imagen 69, f. 9; imagen 76, f.21; imagen 78, f. 24. También
debe recalcarse que en la mayoría de los registros se suele generalizar al identificarlos como indios, chichimecas o bárbaros; esto podría dejar un margen de
posibilidad que sea perteneciente a alguna parcialidad, pero en este momento
no es posible identificarlos o inclinarse por algún grupo por emplear dichos
términos en lugares donde había movilidad o contacto de varias parcialidades,
tal es el caso de Matehuala o a la estancia de San Juan de la Punta debido a
que la mayoría de los registros de indios boçalos fueron identificados en estos espacios antes de las fundaciones encabezadas por Fernando Sánchez de
Zamora en 1659.
9
Dentro de la documentación aparece de manera indistinta con mayúsculas
o minúsculas, pero hacen referencia a la ubicación hídrica en relación a la ubicación territorial india.
10
Lucas Martínez hace un estudio introductorio estableciendo las relaciones
entre indios e hispanos a través de los registros parroquiales, a su vez propone
que los indios “vocales” son guachichiles y, posteriormente, hace una transcripción de un extracto del libro más antiguo de Charcas a partir de los indios
del río blanco en 1648. En Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En
el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663.
11
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
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�Diana Gutiérrez

Por otro lado, con la llegada Fernando Sánchez de Zamora
al tomar cargo de “justicia mayor y capitán a guerra” se menciona
que los indios de “nación bocala” están emparentados con los
indios negritos, quienes habitan en la hacienda de Matehuala,
pero eran originarios de Apuchimapa y Sandi y que dichos indios
boçalos se trasladan a dicha hacienda para las faenas.12 Una
interrogante que se puede percibir, tanto en la visita del obispo de
Guadalajara, Juan Ruiz Colmenero, en 1648, como en la crónica
de Fernando Sánchez de Zamora en 1659, es la participación de
los misioneros de la Custodia de Rioverde. Es interesante que
establezcan que las son entradas misionales fueron en marzo
del mismo año al momento de comenzar el conflicto de la
jurisdicción eclesiástica, siendo que Primo Feliciano Vázquez
refiere al ingreso de los misioneros de Rioverde a la zona entre
1607 y 1617.13
Representaciones gráficas: los indios dentro de fronteras
físicas e imaginarias.
Antes de abordar la clasificación de los indios, debe considerarse
la interpretación del autor para plasmarlos en mapas, tanto
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 230–33.
12
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, 230–33.
13
Sobre la visita del Obispo Juan Ruiz Colmenero se puede consultar a
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del
convento de Charcas, 1586-1663, 279–91; León, Chapa, y Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, 230–32; Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del Editor, 1897).
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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�De guachiles a boçalos

de las épocas contemporáneas a ellos como las propuestas de
historiadores actuales para delimitar los espacios, pues se tiende a
generalizar y limitar su movilidad sin considerar la ocupación de
territorios donde convergen diversas naciones. Esto es algo usual
al tener un panorama limitado, pues algunas fuentes solo hacen
una breve descripción o alusión que no permiten dimensionar
las capacidades de los actores, tanto indios como hispanos, y el
trasfondo de los mismos.
Son escasos los mapas de la época y, por lo general, son
tardíos o generalizan sobre los espacios en los que no se han
explorado. Un mapa temprano sobre la región de la “Guasteca”
es representado por Ortelius donde fija la territorialidad del
septentrión como un espacio donde habita “Guxutxi les gens”, a
los cuales no refiere dentro de su texto titulado “Theatrum orbis
terrarum” de 1579, donde se puede suponer que las dimensiones
que abarcaron los indios guachichiles corresponden a la zona, pues
también Philip W. Powell propone una extensión considerable
que abarcaron los guachichiles al septentrión.14
La propuesta de interpretación de “Guxutxi les gens” como “Gente Guachichil” fue retomada de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote
fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional
Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El Colegio
de San Luis, 2019), 66 y del curso La Huasteca dentro del proceso de configuración del septentrión oriental novohispano. S. XVI al XVIII impartido por el
Mtro. José Luis Aguilar Guajardo, quien también retoma la postura de Rodríguez Cázarez. Realizado por la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y
Texas celebrado del 23 al 25 de marzo de 2022.
14

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116

�Diana Gutiérrez

Mapa 1. Theatrum orbis terrarum (1579)

Fuente: Theatrum orbis
terrarum (1579) - Ortelius, Abraham, 15271598. [Antuerpiae]:
[Christoph. Plantinus],
[1579]. Disponible en
https://bvpb.mcu.es/es/
consulta/registro.cmd?id=399622.

Los mapas son utilizados para complementar las investigaciones
y en ocasiones se convierten en objeto de estudio, para el área que
conformaba el Nuevo Reino de León se encuentra cartografía tardía
del siglo XVIII. Esto no ha sido impedimento para propuestas
de topográficas por parte de historiadores para dimensionar al
lector en tiempo y espacio, pero debe de considerarse que en
cuestión de los espacios o territorialidades indias no responden
a los parámetros de ocupación hispana, pues responden a otros
intereses donde puede ser una ocupación estacional o no se
comprenda los límites con otras naciones.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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�De guachiles a boçalos

Mapa 2. Las “naciones” del norte

Fuente: Philip Powell, La Guerra Chichimeca…, p.49.
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-40

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�Diana Gutiérrez

Por ello, pese a tener algunas incógnitas de la ubicación espacial
de los indios boçalos se puede establecer un área geográfica considerable que emplearon como territorialidades indias, pues mediante los registros de Charcas se conoce que estaban en la estancia de Miguel Escoriguela, es decir, “delante de Matheguala que
llaman Sn Juo de la Punta” ,15 aunque debe considerarse que en
algunos casos se registra el lugar en donde habitaban y no el lugar
de origen o si era una residencia fija. Por otro lado, en la entrada
de los franciscanos de la Custodia de Rioverde realizada en 1607
y en 1617 al tener relación con los indios “carriones” y “otras
naciones” fundando la misión de San Cristóbal; se debe aclarar
que en este momento no se hace mención de indios “guachichiles/vocalos/bozales/boçalos”, aunque pueden estar dentro de las
“otras naciones” a las que se refieren;16 otra cuestión es que las
territorialidades que posiblemente abarcaron no se limitan a la
ubicación hídrica de río Blanco, lo cual permite ver a los indios
boçalos como una posible parcialidad (en un primer momento) y
después percibirlos como una reinvención de los guachichiles.17
El registro realizado en la estancia de Miguel de Escoriguela está fechado el día 24 de noviembre de 1622 menciona el bautizo de “treçe criaturas
chiquitas hijos de chichimecos”, las cuales podrían ser provenientes del río
Blanco; después de este registro se tienen dos más fechados los días 4 y 11 de
diciembre de 1622 donde mencionan a dos niñas chiquitas, ambas llamadas
María, hijas de “chichimecos vosales”, pero no se menciona su origen o donde
habitaban, posiblemente estaban en la estancia o en la hacienda de Matehuala.
Family Search; Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 24 y 25.
16
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
17
Rodríguez Cázarez ha estudiado el caso de los janambres con mayor pro15

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119

�De guachiles a boçalos

Si dejamos de lado la mención literal de indios boçalos o
sus variantes, se tiene conocimiento por parte de los franciscanos
de Rioverde de “yndios Barbaros Chichimecos” del “serro gordo”
desde 1607, pues ante el “secretario y Testigos, y empressensia
de algunas personas españolas, y de muchos indios chichimecos
Gentiles nombrados Carriones entre los quales auia algunos
combertidos à nuestra Santa feê Catholica, y otras naciones
de dichos yndios que todos estauan Juntos y Congregados”
celebraron misa con los dichos indios el día 15 de agosto de 1617,
de los cuales a algunos visitó, cristianizó y casó en 1607. La misa
fue celebrada en una chosa que tenian por iglesia y en dicho lugar
habían llamado a la misión “San christoval del Rio Blanco”,
pero había quedado pendiente poner a un religioso encargado
de dicha conversión, a lo cual se elegiría al Padre fray Pablo de
Betancur para tomar posesión del puesto y delimitar su ubicación
geográfica a:
[…]doze leguas el Rio abaxo, …; y quatro leguas que es lo
que puede auer asta la mitad del camino de las ocho que ay
asta el puesto y ojo de Agua de San Lazaro caminando assia
Mateguala y Valle penosso y de todas las Rancherias que en
dicha Jurisdicsion estubieren y en delante se poblaren[…].18

fundidad. En Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII
[Tesis de maestría].
18
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
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�Diana Gutiérrez

Es interesante notar que hace alusión de españoles durante el
contacto entre indios y franciscanos de Rioverde, así como la
mención general de “otras naciones” siendo solo reconocidos a los
indios carriones quienes habían convertido con anterioridad.19 En
este mismo rubro se debe resaltar que no es un espacio dominado
por una nación, sino que es un espacio donde convergen diferentes
naciones y esto no sería una característica temporal, pues en los
mismos registros de los franciscanos de Charcas se puede apreciar
la movilidad de indios guachichiles, borrados, negritos y boçalos.
En relación a ello, se tienen algunas propuestas de mapas para
dimensionar de manera visual las territorialidades indias o espacios
de movilidad, pero no consideran algunos espacios o ahondan en
matizar las relaciones entre naciones. Aunque la complejidad de
determinar el espacio de dominio de una nación es alta, pues al
menos en el caso situado al norte de la estancia de San Juan de La
Punta en la jurisdicción administrativa de San Luis Potosí y el sur
de la Villa de Cadereyta en la jurisdicción administrativa del Nuevo
Reino de León se puede considerar tierra de frontera, pues no se
tendría un control del territorio. No obstante, la participación de
Lucas Martínez Sánchez señala que el hacendado Miguel de Escoriguela
había puesto trabas para el establecimiento de doctrinas años antes de 1648,
esto podría responder a dos causas, la primera que fuera uno de los “españoles”
que mencionan los franciscanos de Rioverde y, la segunda, a la falta de registros de dichos indios, pues se sabe que interactuaban con otras naciones o
parcialidades, así como con la misma hacienda de Matehuala, en Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento
de Charcas, 1586-1663, 285.
19

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�De guachiles a boçalos

Miguel de Escoriguela, dueño de la hacienda de Matehuala, y Juan
Francisco de Escobedo, mayordomo de la misma hacienda, serían
capaces de tener apoyo por ambas jurisdicciones para obtener
cargos para pacificar y mercedes para poblar, esto respondiendo a
sus intereses personales y ante su capacidad de relacionarse con los
indios del territorio aledaño.
Mapa 3. Áreas de tránsito de los indios del sur de la Sierra Madre
Oriental y la Sierra de Tamaulipas: siglos XVII-XVIII

Fuente: Ana Gabriela Arreola Meneses. Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y
San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. México: Universidad Nacional
Autónoma de México, 2014. [Tesis de licenciatura].
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122

�Diana Gutiérrez

Aunque Arreola Meneses hace un loable trabajo abordando el poblamiento en el Valle del Río Blanco y San Antonio de los Llanos complementándolo con un mapa sobre el tránsito de algunas naciones
indias en el territorio de estudio, pero deja a un lado la complejidad
de dimensionar a los indios en un territorio y lo muestra como un
espacio estático o genérico. En otras palabras, es impreciso delimitar
la ocupación india dentro del área cuando los registros parroquiales
muestran la presencia de indios guachichiles, negritos, borrados y
boçalos en varios lugares desde el siglo XVII y el mapa de Arreola
Meneses no considera la movilidad o capacidad de permanencia de
diversas naciones en los mismos lugares proporcionando un análisis
parcial, ejemplo de ello es que se mencionan guachichiles, negritos y
borrados en Matehuala; negritos y boçalos en Río Blanco; borrados,
negritos y boçalos en San Pablo valle de Pablillo.20
Siendo así que el rango de “tránsito” o movilidad de los
indios sería complicado de representar en una larga duración, a
menos de elegir un rango de años y matizar la presencia india
considerando la documentación disponible. Por ello, debe entenderse que los indios podrían mantener su territorio, comprender
el funcionamiento de las instituciones de poblamiento hispanas y
sus prácticas culturales para dar pie a las transferencias culturales
al hacer uso de su adaptabilidad y coexistir con la nueva estructura política-social mediante su reinvención.
Véase Martínez Sánchez, 97–142. Es una transcripción de algunos registros del libro bautismal de Charcas desde agosto de 1648 hasta julio de 1659.
Family Search; Libro de Bautismos; desde la imagen 130 en adelante.
20

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123

�De guachiles a boçalos

Mapa 4. Nuevo Reino de León, 1652-1752

Mapa tomado de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez. “Mitote”. Revista
Septentrión, 2022. [En Prensa]. Elaboración: Ana Gabriela Arreola
Meneses. Al mapa propuesto por Rodríguez Cázarez le sobrepuse el rango de
la movilidad de los indios y sus respectivas territorialidades partiendo de los
registros bautismales de Charcas.

Una pregunta que traería el dimensionar la población india es
en cuanto a la disponibilidad de recursos naturales, los cuales
se tienen breves menciones de la necesidad de alimentarse de
“tuna y caza en diversos parajes”21 en el caso de los indios
21

Martínez Sánchez, 289.

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124

�Diana Gutiérrez

establecidos en el río Blanco y sus cercanías. Aunado a ello, se
complementa la información documental con investigaciones
de arqueólogos y biólogos, quienes han identificado algunos
restos vegetales locales en el área del Morro Orgánico,
siendo posible saber cuáles plantas utilizaban y el para qué se
empleaban, tal fue el caso de consumo alimenticio, alucinógeno
o medicinal.
Dentro de los mismos hallazgos se encuentra con
evidencia del cultivo del maíz, frijol y calabaza en tiempos
prehispánicos, aunque no se pueda definir cuál grupo era el que
practicaba una agricultura insipiente en la zona, la cuestión es
que uno o algunos grupos que habitaban la región próxima del
río Blanco realizaban dicha práctica. Se conoce que el río Blanco
es una corriente permanente, también que el cerro El Morro se
encuentra dentro de la provincia fisiográfica de la Sierra Madre
Oriental, siendo caracterizada por un clima árido templado con
lluvias durante la mayor parte del año. Dentro de la vegetación se
encontró con matorral submontano como la barreta, el guajillo, el
chaparro prieto, la lechuguilla, la anacahuita, la sangre de drago,
el granjeno, el coyotillo y algunos nopales. También se encontró
con pictografía rupestre elaboradas con colores negro y rojo.
Dentro de los hallazgos se encontraron:
[…]30 taxones, 21 son de importancia alimenticia, 2 tienen
propiedades alucinógenas, 3 son útiles para la para la
elaboración de cestería y envoltorios, 2 pudieron servir como
combustible para fogatas o fogones, 1 es maderable, 2 de uso
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125

�De guachiles a boçalos

medicinal u 2 pudieron ser utilizados como paja para dormir
sobre esta[…].22

Es así que, como se puede observar, se encuentra con gran variedad
de recursos naturales, los cuales pudieron ser administrados
o controlados por las diversas naciones para asegurar su
permanencia. También se debe aclarar que el estudio se centra en
registros vegetales, dejando a un lado la alimentación mediante la
caza, y resalta la alta probabilidad del desarrollo de la agricultura
como una actividad complementaria de alimentación.
Los indios boçalos del rio Blanco: naciones indias a
través de los registros parroquiales de los franciscanos
de Rioverde y Charcas.
Como ya se ha mencionado, las entradas misionales se sitúan
entre 1607 por parte de los franciscanos de Rioverde y 1622 por
los franciscanos de Charcas; en cuanto a las misiones de cada una
se menciona que fueron en 1617 por parte de Rioverde y en 1648
por parte de Charcas. Aunado a ello se deja de lado una variante,
la cual es mencionada en la visita del obispo Ruiz Colmenero y es
retomada de manera concisa en la crónica de Sánchez de Zamora:
la relación entre los indios negritos y los indios boçalos al ir a
trabajar por temporadas a la hacienda de Matehuala.23
Raúl Ernesto Narváez Elizondo et al., “Crónica del aprovechamiento de recursos bióticos por poblaciones indígenas serranas en el sur de Nuevo León”,
en Sociedad, cultura y medio ambiente en el norte de México (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2019).
23
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí, t.
22

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�Diana Gutiérrez

Pese a ser temprana la participación de los misioneros
franciscanos de la Custodia de Rioverde solo se sabe que
interactuaron con “indios carriones” y otras naciones,24 no se
mencionan nombres en concreto de indios o hispanos presentes.
Es hasta la participación de los misioneros franciscanos del
Convento de Charcas que se tendría información de los indios
provenientes del río Blanco, en un principio serían dos simples
registros ya mencionados, y después se podría ahondar mediante
la visita de cuatro capitanes provenientes de dicho río Blanco y la
participación activa del obispo Juan Ruiz Colmenero, quien daría
seguimiento a las peticiones de los indios para ser bautizados y
contarían su versión sobre las interacciones con los misioneros
de Rioverde.
Es en la visita de Ruiz Colmenero, que se detalla
la interacción de los indios provenientes del río Blanco y
sus cercanías, al declarar el capitán Canoe y Zapina como
representantes de las rancherías, y de los capitanes Escoriguela y
Vocalo, que tenían un papel del custodio del Rioverde por fechas
de marzo prometiendo que volvería con ellos para construir una
iglesia y formar la doctrina deseada por ellos, así como llevarles
maíz, carne y ropa, este no lo había cumplido. Siendo así que
IV, 41–43; Family Search, Libro de Bautismos… imagen 130, f.125; Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de
Charcas, 1586-1663, 279–91.
24
Por el momento solo se tiene esta versión a través del texto de Primo Feliciano Velázquez, no se descarta la investigación posterior en San Luis para
profundizar en la participación de los misioneros de Rioverde.
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127

�De guachiles a boçalos

optarían por acercarse con los de Matehuala o Charcas, pues
estaban próximos a ellos y mantenían comunicación con ambos
lugares, optaron por acercarse a los misioneros de Charcas para
ser bautizados y estar asentados en doctrina.25
Esto refleja dos aspectos de los indios provenientes del
río Blanco: la primera es su capacidad de elección entre dos
grupos misioneros, que, a pesar de ser ambos franciscanos,
reconocieron la distinción entre los dos bandos; y, la segunda,
es su alta capacidad para reconfigurar su discurso e implementar
sus conocimientos para negociar al situarse como vasallos, pero
manteniendo su autonomía,26 y ser integrados a la estructura de
la Monarquía Hispánica a través de un mecanismo como era el
bautismo para asegurarse de obtener alimento y vestimenta para
complementar sus actividades de recolección y caza, así como
tener garantías jurídicas para salvaguardar sus intereses.
El registro realizado en 1648 contenía 48 entradas, las
cuales coinciden con lo redactado en la visita del obispo Ruiz
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 286.
26
Aunque se mencionara de su participación con otros indios y la probabilidad de trabajar por temporadas en haciendas, mantenían su autonomía plena
al elegir su duración de trabajo; a su vez se puede identificar su conocimiento
de las prácticas culturales hispanas al considerar como mejor opción el ir por
misioneros interesados en ir a su espacio que habitan y no adaptarse o moverse a otro lugar. De igual forma se debe considerar la postura del misionero
como un intermediario con la autoridad suficiente para integrarlos dentro de
la estructura de la Monarquía Hispánica, su accesibilidad para tratarlos y la
flexibilidad ante su comprensión de la doctrina.
25

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128

�Diana Gutiérrez

Colmenero, pero en la misma se brindan mayores detalles, tal
es el caso de especificar que existían tres personas bautizadas,
una de ellas hace poco y era hija de Canoe, siendo bautizada
en Matehuala; la segunda fue María, siendo bautizada en el
Venado cuando era niña; y la tercera persona era un indio
llamado Martín.27 Ruiz Colmenero menciona los matrimonios
de los capitanes Miguel de Escoriguela con su mujer María;
Lucas Vocalo con su mujer María; Diego Canoe con su mujer
Isabel y Martín con su mujer Inés, hija del capitán Canoe. Cabe
resaltar que en el libro bautismal aparecen los 48 registros,
pero no se encuentra el dicho Martín, solo se mencionan a los
siguientes:
Tanto en los registros como en la visita del obispo
Ruiz Colmenero aparecen en su mayoría los nombres ya
hispanizados, y son contados los casos donde se registran
el nombre previo al bautismo. Es decir, al menos en la
documentación rara vez se menciona el nombre previo o el
nombre con el cual se reconocen en su lengua y se procura
poner el nombre cristiano que se adopta mediante el bautismo.
La mayoría de los registros de bautismos son firmados por
fray Juan García, quien, según el estudio de Lucas Martínez
Sánchez, es quien se interesa por los indios y registra sus
nombres y/o el de sus padres en su lengua.
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 289–90.
27

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�De guachiles a boçalos

adulta

1

Chichimeco
de Río
Blanco

Lucas vocalo

92 años sus padres son
(aprox.) indios gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

2

del Río
Blanco

Maria

100
años

mujer de dicho
Lucas Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

3

del Río
Blanco

Bentura

6 años

hijo adoptivo de
Maria y Lucas
Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

4

del Río
Blanco

Diego Canoe

60 años

5

idem

Isabel

50 años

mujer de Diego
Canoe, bautizó y
casó

(no lo
consignó)

6

idem

Luis

6 años

hijo de Isabel y
diego Canoe

Nicolás de
Herrera,
español

4 años

hijos del capitán
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Françisco

4 años

hijos del capitan
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Miguel de
Escoriguela

70 años

capitan,
chichimeco, hijo de
gentiles

7

8

9

idem

idem

Sebastián

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bocala de nacion,
hija de Canoe gentil

Padrino

Ines

Notas

Río Blanco

Edad

Lugar de
origen

*

Nombre

Registro

Tabla 1. Registros de los indios del río Blanco

Manuel
Gallardo de
Ochoa

J. ¿el
mismo?

130

�Notas

50 años

mujer del capitan
Miguel de
Escorihuela, hija de
gentiles

10

idem

María de
Escoriguela

11

idem

Lorenso

1 año

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

12

idem

Nicolás

5 años

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

13

del Río
Blanco

Gabriel
Zapina

40 años

capitán, hijo de
gentiles, [negrito de
nacion]

14

idem

Ana
Guamoaname

45 años

mujer del capitan
Gabriel Zapina, hija
de gentiles [negrito
de nacion]

15

idem

Joseph

5 años

chichimecos
negritos de nacion

16

del Río
Blanco

Diego

6 año

chichimecos
negritos de nacion

17

del Río
Blanco

María

1 año

hija de Magdalena
María chichimeca
negrita

18

idem

Luis

19

idem

Manuel

1 año

hijo de Lucas y
María

20

idem

Elena

7 años

hija de Yalamuchitic
gentil

21

idem

Ynes

3 años

hija de Yalamuchitic
gentil

Padrino

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

(no lo
consignó)

Juan
Francisco de
Escobedo

hijo de Inansequina
gentil

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Pedro Lucas

131

�Edad

Notas

22

idem

Jeronimo

5 años

hijo de
Yalamuchitic gentil

23

idem

Bernardo

6 años

hija de Yalamuchitic
gentil

24

idem

Catalina

6 años

Juana

2 años

hija de
Nisiguachina

25
26

del Río
Blanco

Custodio

2 años

hijo de
Guispinuame y de
Apuena gentiles

27

idem

Raphael

3 años

hijo de Aiguaname
y de Malague
gentiles

28

idem

Juan

4 años

hijo de Macuiloqui
y de Ircigua gentiles

29

idem

Ambrosio

1 año

hijo de Mauname
y de Yacamulue
gentiles

30

idem

Agustin

3 años

hijo de
Nuguaname y de
nciguanuchicali
gentiles

31

idem

Marcos

2 años

hijo de Cuayuguili
y de Cuamocaoqui
gentiles

32

idem

Ygnaçio

6 años

Sebastián

6 años

hijo del dicho
Cuayuguili gentil

Matheo

1 año

hijo de Potuagui
y de Macigualic
gentiles

33
34

idem

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Padrino

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

Juan
Francisco de
Escobedo

132

�35

idem

Magdalena

2 años

hija de gentiles

36

idem

Alonso

5 años

hijo de Quepina y
de Yque gentiles

37

idem

Ynes

4 años

hija de Quepina y
de Yque gentiles

38

idem

Maria ana

año y
medio

hija de Quepina
y de Yque
gentiles, todos
son chichimecos
negritos

39

del Río
Blanco

Baltazar

4 años

hijo de Quipinao
gentil

40

idem

Estevan

6 años

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

41

idem

Barbola

1 año

hija de
Yemanicarame y
de Machusuam
gentiles

42

idem

Françisco

año y
medio

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

43

idem

Elena

1 año

hija de Clonemua y
de Uychina

44

idem

Juana

8o9
años

hija de Juana y de
José cristianos

45

idem

Isabel

6 años
(aprox)

hija de Clapanigui
gentil

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Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

Juan
Francisco de
Escobedo

José García

José García

133

�46

idem

Juana

Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

hija de José y Ana

Juan Caporal

47

idem

Juan

1 año

hijo del dicho
Clapanigui

fue su
madrina Ana,
chichimecos
negritos,
habitantes
en el Río
Blanco

48

del Río
Blanco

Luçia

2 años

hija de gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

Elaboración propia a partir de Lucas Martínez Sánchez, siendo corroborada
la información del Libro de Charcas.

Indios boçalos: ¿autoidentificación o clasificación hispana?
A pesar de contar con registros que mencionan la coexistencia de
varias naciones o parcialidades en la región del río Blanco esto trae
consigo algunos debates desde el entendimiento por nación, así
como el origen o significado de su nombre con relación a los grupos
ya identificados por los hispanos. En primera instancia se suele
confundir el entendimiento de nación desde las mismas fuentes,
pues en ocasiones este concepto es utilizado de manera indistinta,
así como el uso de historiadores por intentar identificar a un grupo
nativo. El identificarse como tal grupo o legitimarse a través de otros
grupos para salvaguardar sus intereses hasta ser clasificados por los
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�Diana Gutiérrez

hispanos por su apariencia física, lengua, costumbres o apelativo de
algún capitán puede generar confusión cuando la historiografía es
escasa,28 tal es el caso de los indios boçalos.
Por otro lado, al considerar el significado de identificarlos
como “boçalos” o sus variables, pues partiendo del Diccionario de
Autoridades se puede entender por “bozal” a “El inculto, y que está
por desbastar y pulir”29 o hacer alusión por tener nociones básicas
de una materia, en este caso sobre la fe o prácticas hispanas.30
Partiendo de la carta del padre Ruiz Colmenero se menciona que
Véase a Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles clasificaban a los
indios. Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya Central”, en Nómadas
y sedentarios en el norte de México. Homenaje a Beatriz Braniff, ed. Marie-Areti Hers et al. (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto de Investigaciones Antropológicas; Instituto de Investigaciones
Históricas; Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000).
29
BOZAL. adj. de una term. El inculto, y que está por desbastar y pulir. Es
epithéto que ordinariamente se dá à los Negros, en especiál quando están recien venidos de sus tierras: y se aplíca tambien à los rústicos. Es lo contrário
de Ladíno. Lat. Rusticanus. Agrestis. RECOP. DE IND. lib. 9. tit. 26. l. 18.
No puedan passar à ninguna parte de las Indias ningunos Negros ... salvo los
bozáles recien trahidos de sus tierras. ALFAR. fol. 390. Para los Négros de
Guinéa bozáles y bárbaros, llevan cuentecitas, dixes y cascabéles. Consultado
en el Diccionario de Autoridades, Tomo I, (1726), disponible en línea: https://
apps2.rae.es/DA.html.
30
BOZAL. Tambien se toma por nuevo y principiante en alguna facultad ò
arte: y assimismo por el que apénas tiene conocimiento práctico, y experiéncia
en alguna matéria ò negociado. Lat. Rudis. Tyro, onis. GUEV. Epist. al Conde
de Buendia, pl. 144. Guardaos señor Conde de encomendar vuestras tierras à
bachilleres bozáles, que vienen de Salamanca. ALFAR. fol. 84. Que como en
claro espéjo me representa lo passado, presente y venidéro, hasta oy havía sido
bozál: quadrame bien el nombre. Consultado en el Diccionario de Autoridades,
Tomo I, (1726), disponible en línea: https://apps2.rae.es/DA.html.
28

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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135

�De guachiles a boçalos

los indios provenientes del “Rio blanco” habían tenido contacto
con los misioneros de Rioverde,31 siendo así que a pesar de tener
conocimiento de la fe católica podían ser considerados como
incultos a quienes se les debe adoctrinar y no dejar sin cuidado,
pues eran nuevos fieles de la iglesia y conocían que los misioneros
eran los encargados de brindar los sacramentos.
Aunado a ello, otra interpretación valida es propuesta por
Salvador Álvarez, quien aborda el tema de “Indios bozales, indios
de encomienda, indios de repartimiento e indios de pueblo”,32 en
el cual hace alusión a los indios bozales como un estado desde
la perspectiva eclesiástica donde muestran una disposición a
ser adoctrinados. Siguiendo ambas ideas a partir del significado
o calificativo a algunos indios llamados “chichimecas” 33 o
“gentiles” que habían sido forzados u orillados a acceder a
reproducir las prácticas hispanas.
Como ya se ha mencionado, las palabras empleadas en
un principio son “chichimeco vosales o bocales”, “chichimeco
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 279–91.
32
Salvador Álvarez, El indio y la sociedad colonial norteña. Siglos XVIXVIII (Durango: Instituto de Investigaciones Historicas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango; El Colegio de Michoacán, 2009), 253–58.
33
El término “chichimecos”, empleado en los registros bautismales consultados, podría referir a dos opciones: la primera ser un uso genérico o sinónimo
de indio, y la segunda puede referirse a indios llamados chichimecas. Aunque
el contexto sugiere su uso genérico ante la incapacidad del hispano por identificarlo dentro de alguna nación india o ignorar como se identificaban por su
calidad de indio.
31

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negrito” y “chichimeco borrado”; en cuanto a los indios de río
Blanco, en 1648, se mencionan los nombres de los capitanes,
pero no se les identifica con un nombre, tampoco en los registros
de bautismo dejan dicho que sean boçalos, solo se identifican
a algunos indios como negritos, en su mayoría hacen alusión a
su calificativo de “gentiles”. Más adelante volverían a registrar
a algunos indios provenientes o habitantes del río Blanco (de
misiones o pueblos de indios establecidos cerca del dicho río para
1654), de los cuales serían negritos, borrados o boçalos. Aquí es
posible proponer que el nombre de indios “boçalos” responda
a dos cuestiones: la primera es el significado de “bozalo” al
considerar que se tiene un conocimiento previo de la praxis
hispana y estas son demostradas a través de las transferencias
culturales; la segunda es que los hispanos los distinguieran o los
clasificaran por el nombre de “Lucas vocalo”, el capitán de la
ranchería asentada en río Blanco.
Cabría mencionar que una razón de identificarlos como
boçalos o bozalos podría ser un contraste con los otros grupos
existentes en la región o que respondieran a eventos externos que
los motivara a replantearse su poder político-bélico para defender
o permanecer en su territorio ante la avanzada hispana y la bravura
de otras naciones que habitaban en la Sierra Madre. Esto se podría
observar en años posteriores con la fundación de la jurisdicción
del Valle del Río Blanco,34 con la confederación janambre de
34

Al hablar del Valle del Río Blanco se hace referencia a su carácter políti-

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�De guachiles a boçalos

1673-1674, en dicho conflicto Fernando Sánchez de Zamora da su
testimonio de cómo los indios boçalos asentados prefieren huir a la
sierra en lugar de defender el pueblo ante el temor provocado por
los janambres, así como la justificación que tiene el mismo Sánchez
de Zamora por un indio “de nación bocalo” empleado como
embajador para pactar ante la disolución de la liga confederada,
quien se unió a los “alzados” por estar emparentado con una india
borrada.35 Es así que se puede observar dos posturas, la primera es
el temor ante el conocimiento de la capacidad bélica de los indios
confederados, así como la posible posición neutral de no apoyar a
ningún bando y conocer los márgenes de acción y negociación en
caso de ganar uno u otro bando; también se debe reconocer el grado
de cercanía individual con los indios confederados, siendo el caso de
pertenecer de manera directa o indirecta a una nación y el grado de
lealtad hacia el mismo. Por otro lado, existe un caso documentado
en Matehuala sobre un interrogatorio a dos indios borrados sobre
los ataques de indios que estaban sufriendo en 1722, a lo cual
responde que deseando regresar a una hacienda se toparon con un
grupo de “Yndios Xanambres” y describen que el capitán iba a
caballo y su medio de comunicación era a través de un indio y, a su
vez, el idioma utilizado fue el “Castilla”, durante el interrogatorio
se refirieron a los indios janambres como “Yndios barbaros” e
co-administrativo, ya como una territorialidad hispana controlada.
35
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 242–43.
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“Yndios Bozales”,36 siendo así que responda al conocimiento de los
indios del esquema y estructura de la Monarquía Hispánica sin ser
integrados a la misma, pues no eran bautizados ni estaban dentro
de alguna institución de poblamiento pero practicaban el montar
a caballo, conocían el idioma castellano y elaboraban estrategias
para asaltos a las poblaciones según la información recolectada.
Conclusiones
Un problema para poder dimensionar a los indios boçalos es
la falta de historiografía especializada sobre ellos, así como de
sus parientes, los negritos de Matehuala. La documentación no
es abundante, pero es significativa al encontrar menciones de
algunos indios y las distinciones en las mismas descripciones, es
decir, leer lo no dicho dentro del documento. Otra dificultad es la
comprensión para matizar la presencia de los indios en el noreste,
pues son pocos los trabajos que ahondan en ello y no solo aluden
a su presencia de manera genérica.
Por ello, mi propuesta es interpretar a los indios boçalos
como una reinvención guachichil, esto responde a dos cuestiones:
la primera es que no se encuentran registros previos por parte de la
entrada misional de Rioverde ni por los habitantes de Matehuala,
quienes posiblemente entraron en contacto con las naciones o
parcialidades existentes al norte de dicha hacienda. Siguiendo esta
idea, las propuestas anteriores a la ocupación hispana sugieren la
Archivo Histórico del Estado de San Luis, Lic. Antonio Rocha. Fondo Alcaldía
Mayor de Charcas, caja 62, Causa Civil, A-43, Legajo 1722, Expediente 10.
36

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�De guachiles a boçalos

existencia de grupos predominantes al norte; en segundo lugar,
una respuesta plausible es que se vieran obligados a desplazarse
al septentrión y, con ello, sufrieron de una reorganización.37
Es así que la propuesta recae en la frecuencia de la
presencia guachichil en el área junto al contacto inherente
de posibles grupos locales que traería consigo una mezcla
heterogénea a la par de una reconfiguración de ambos grupos,
de los cuales algunos siguieron llamándose como guachichiles y
otros optarían por reinventarse, siendo posible que se identificaran
a sí mismos con un nombre o fueran identificados por sus
capitanes; y en segundo lugar, siguiendo esto último, el nombre
puede responder desde la perspectiva hispana a una ranchería que
tomara el nombre de uno de sus capitanes para identificarlos, tal
podría ser el caso del capitán Lucas Vocalo. En cuanto al termino
vocalo, bocalo, vozales o bozales puede ser un rasgo genérico
de la escritura propia de la época donde existen variaciones, por
ello me inclino a llamarlos “boçalos” con “ç” de cedilla por tener
mayor probabilidad de ser utilizada según su fonética.
Referencias
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37

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�Huir o encomendarse: el decaimiento de la
población nativa del Piedemonte Llanero del
Nuevo Reino de Granda (1537-1639)
Escape or Entrust: the decline of the native population
of the Piedemonte Llanero of Nuevo Reino de Granada
(1537-1639)
Juan Nicolás Villamizar Hernández
Universidad de Sevilla
Sevilla, España
orcid.org/0000-0002-9283-4832

Resumen: El propósito central de este artículo académico es analizar
desde la disciplina histórica los resultados del sistema de encomienda
indígena en la provincia de San Juan de los Llanos, ubicada al oriente
del territorio del Nuevo Reino de Granada (actual Colombia) en tiempos
de la ocupación hispánica. Para ello se estudió el registro documental
del Archivo General de Indias de Sevilla (España), desde el año de
1581 hasta 1639, haciendo énfasis en primera medida en la realidad
política y económica de la provincia como lugar concreto, para luego
entender las dinámicas de sometimiento que dieron como resultado la
desarticulación y el decaimiento de la población indígena.
Palabras clave: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontera,
indígenas, Llanos, San Juan de los Llanos.
Abstract: The main purpose of this paper is to analyze from the
historical discipline the results of the indigenous encomienda system
in the province of San Juan de los Llanos, located to the east of the
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�Huir o encomendarse

territory of the New Kingdom of Granada (present-day Colombia) at
the time of the Hispanic occupation. In order to do so, we studied the
record of the General Archive of the Indies of Seville, Spain from the
year 1581 to 1639, primarily emphasizing the political and economic
reality of the province as an specific place, to then understand the
dynamics of submission that resulted in the disarticulation and decline
of the indigenous population.
Keywords: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontier,
indigenous, Llanos, San Juan de los Llanos.

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Introducción
Por tradición, y sobre todo por falta de investigación, a los pueblos
indígenas que habitaron el piedemonte del actual departamento
del Meta, en Colombia, se les ha denominado de manera general
con el rótulo de “guayupes”. Sin embargo, es probable que la
tradicional área de su dominio, desde el río Humea hasta el
Guayabero, en realidad haya sido el escenario de confluencia de
múltiples pueblos con afinidades culturales. En los documentos
de archivo también se citan otros pueblos del territorio, como
los Operiguas, Saes, Suranejos, Anozas, Yamotoas, Catamaes y
Amayaguas.
El primer reporte documental sobre estos pueblos lo
hicieron Jorge de Espira y Nicolás de Federmann, quienes
los enfrentaron en la tercera década del siglo XVI. Para
finales del mismo siglo, los guayupes desaparecieron de
todo reporte. 1 ¿Cuáles fueron las causas de su desaparición?
Para indagar al respecto es necesario estudiar las
fundaciones hispánicas sobre el territorio de confluencia.
La más importante de ellas es San Juan de los Llanos, la
cual floreció a mediados del XVI como primera ciudad de
frontera en los Llanos Orientales.

Luis Gerardo Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los
Llanos Orientales de Colombia”, Boletín de Antropología 32, núm. 54
(2017): 282.
1

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San Juan de los Llanos: la primera ciudad de frontera
en los Llanos coloniales
Algunos señalan a 1554 como el año de fundación de San Juan
de los Llanos.2 También se suele decir que fue en 1555,3
o que fue incluso en el 1537, año en el que Espira fundaría
Nuestra Señora de Asunción. Esta última fecha, en mi opinión,
se establece con la intención de defender la mayor antigüedad
del pueblo llanero frente a la capital, Bogotá. Sobre la fecha de
1555, se sabe que este fue el año en el que Juan de Avellanera
partió desde el altiplano a buscar un asentamiento en los Llanos;
no obstante, fue hasta el período siguiente que se autorizó la
fundación.4 Lo cierto es que existe una fecha documentada
en el “Apuntamiento de los yndios de San Juan de los Llanos,
1556”,5 año en el que Avellaneda llega al territorio para hacer
Mariano Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro,
siglos XVI a XVIII (Bogotá: Fundación de investigación arqueológica nacional; Banco de la República, 1987), 26. En el texto de Useche Losada aparece
la fecha 1544 como fecha de fundación de San Juan de los Llanos. Esto es muy
probablemente un error en la digitalización del libro, y la fecha que el autor
quería apuntar era la de 1554.
3
Jane M. Rausch, De pueblo de frontera a ciudad capital. La historia de
Villavicencio, Colombia, desde 1842 (Bogotá: Banco de la República; Universidad de los Llanos, 2011), 4.
4
Jane M. Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1581 (Bogotá: University of New Mexico Press; Banco de la
República, 1994), 62.
5
Archivo General de la Nación, Colombia (AGN, Colombia en adelante)
Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v. En el folio 396r. Interpretado en Hermes
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los
Llanos (Bogotá: Ediciones Uniandes, 2010), 81–144.
2

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las reparticiones y comenzar actividades coloniales en el lugar.
También, encontramos en las Recopilaciones de Pedro de
Aguado, un misionero franciscano de la época, una cita de la
fecha exacta de la fundación de la ciudad: el 24 de junio de
1556,6 fecha que coincide con la víspera de San Juan Bautista
y que le daría sentido al nombre de la misma. Es así que la fecha
de 1556 será la que defenderemos debido a la fidelidad de los
documentos que la respaldan.
Juan de Avellaneda Temiño, nacido en Quintanapalla,
España (cerca a Burgos), fue un conocedor de primera línea de
las rutas del Llano, pues tuvo la oportunidad de andar con tres
grandes exploradores de esta región en sus expediciones antes
de aventurarse a la fundación de San Juan. Estuvo explorando
el Uriaporia con Alonso de Herrera, luego se unió a Jerónimo
Ortal para adentrarse en las tierras de Cubagua y al final, se
unió a Federman en su ascenso al altiplano andino.7 En estas
expediciones tuvo acercamientos con pobladores nativos, lo que
le serviría posteriormente para entablar negociaciones y ocupar
sus territorios.
En la opinión del historiador Hermes Tovar, Juan de
Avellaneda sabía desde antes de fundar San Juan de los Llanos,
que el potencial aurífero de la región era pobre, y que debía
orientar la actividad económica hacia el sector agrícola basado en
Pedro de Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI (Bogotá:
Imprenta Nacional, 1906), 247.
7
Aguado, 416.
6

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la encomienda.8 Algo muy similar a lo que pasó en el territorio
de Santafé y Tunja, regiones agrícolas carentes de riqueza
minera. Discrepo de esta opinión ya que, en los documentos del
Archivo General de Indias sobre confirmaciones de encomiendas
e informes de los cabildos seculares de San Juan de los Llanos,
se citan siempre sus minas de oro y se resalta la riqueza aurífera
del territorio.
Coincido con la opinión de autores como el antropólogo
Luis Gerardo Franco y Julio Arias Vanegas, quienes defienden la
idea de que la fundación de San Juan de los Llanos obedeció, en
principio, a intereses económicos mineros. Vanegas escribe:
En la región los recursos mineros no alcanzaron las dimensiones
de Antioquia o el Chocó –aunque se contó con yacimientos de
oro en el río Ariari, que incidieron en la fundación de San Juan
de los Llanos (De la Pedraja, 1984)- y la riqueza de la cultura
material de los pueblos prehispánicos no tenían el valor que
esperaban los españoles comparado con las del altiplano y otras
regiones.9

También escribe Franco en consonancia con lo anterior:
No obstante, nuevas incursiones a los Llanos siguieron
realizándose a partir de la posibilidad de sacar provechos de
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 14.
9
Julio Arias Vanegas, “En los márgenes de la Nación: ‘indios errantes’,
colonización y colonialismo en los Llanos Orientales de Colombia, segunda
mitad del siglo XIX”, en Sociedades en movimiento: los pueblos indígenas en
América Latina en el siglo XIX (Tandil: Instituto de Estudios Histórico-Sociales; Facultad de Ciencias Humanas; Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires, 2007), 13–14.
8

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sus recursos (Ruiz, 1992); es el caso de las minas de oro del río
Ariari y de los suelos fértiles de las zonas a las cuales se debe la
elección del lugar para la fundación de San Juan de los Llanos
por Juan de Avellaneda en 1555.10

Juan Rodríguez Freile, en el catálogo de provincias y ciudades
de su obra ‘El carnero’, señala que gracias a las minas de oro que
se explotaban en San Juan de los Llanos, se logró sostener este
asentamiento desde su fundación hasta la fecha en que se hizo el
relato en 1638.11 También se indica en este texto, que la ciudad
fronteriza fue un puerto de paso para las expediciones que iban
en busca del Dorado.
No eran completamente erradas las leyendas sobre este
mítico lugar si se tiene en cuenta que la etnia guayupe, que
poblaba el área del Alto Ariari, zona que llamaban los nativos
Marbechare,12, tenía bajo sus suelos de dominio, puntas de oro.
Estas, mal o bien, fueron explotadas hasta mediados del siglo
XVII por los españoles, tiempo a partir del cual, San Juan de
los Llanos entra en un proceso de decadencia sin reversa. Se
hace evidente en los documentos del siglo XVII, que el oro, aun
siendo un motor principal de la economía sanjuanera, no producía
una riqueza suficiente como para enriquecer a sus pobladores
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281.
11
Juan Rodríguez Freyle, Pedro Simón, y Pedro de Aguado, El gran mito del
Dorado, ed. Jorge Orlando Melo (Bogotá: Planeta, 1989), 345.
12
Ana Joaquina Méndez, “Reseña histórica de San Juan de Arama”, consultado el 4 de noviembre de 2018, https://es.calameo.com/read/0013293253b53b526ea4f.
10

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hispanos como estos hubiesen querido. Aun así, fue la esperanza
de encontrar grandes yacimientos del mineral, lo que motivaría
la fundación del poblado y su prolongación en el tiempo. El río
grande de esta colonia pionera, el Ariari, se traduce en lengua
Guayupe, según se dice en el argot popular, como oro-oro.13
Uno de los hechos que se señalan sobre esta fundación, es la
precaución con las que llegó Avellaneda al territorio guayupe de San
Juan de los Llanos. Estos indios, a quienes se les habían destruido
sus pueblos y se les había hecho esclavos en medio de las incursiones
al Meta, permanecían hostiles ante la presencia española. Gracias
a Juan Gutiérrez de Aguilón, un encomendero de una zona aledaña
al territorio guayupe, quien entendía medianamente la lengua de
este pueblo,14 Avellaneda hizo amistad con el cacique Marizagua,
a quien encargó llevar recado a los señores guayupes Yayay, Quere
y Camazagua: expresándoles que él y sus huestes venían en son
de paz y querían entrar e instalarse en el territorio, razón que fue
bien recibida y concedido el permiso. Probablemente, los pueblos
ariarenses aceptaron la oferta pensando en la posibilidad de acordar
la paz con los españoles, quienes habían demostrado su capacidad
destructiva y con quienes resultaría muy conveniente perpetuar una
alianza.15
“Historia del municipio de Fuente de Oro-Meta”, consultado el 4 de
noviebre de 2018, http://www.fuentedeoro-meta.gov.co/municipio/nuestro-municipio.
14
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 418–19.
15
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281–82.
13

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En este contexto, parece ser que el primer contacto
que tuvo Avellaneda con el pueblo guayupe, fue en la aldea de
cacique Marizagua, en la cara oriente de la cordillera andina.
Tras un primer encuentro, Avellaneda y sus hombres vivieron
a un margen del río Ariari y los indígenas de Camazagua al
otro.16 Tras conocer y asegurar mejor el terreno, Avellaneda
manda a uno de sus hombres para que explore el río arriba de
su posición, y este encuentra oro de aluvión a una jornada de
distancia. De inmediato, el capitán español envía a Antonio de
Robles a Santafé con algunas peticiones y muestras de oro, en
contestación, se le es concedido el título de teniente y justicia
mayor de la provincia.17
Después del descubrimiento del oro que, por cierto, estaba
alojado en la madre del caudaloso río y era muy difícil de extraer,
las acciones de Avellaneda dieron cuenta de sus verdaderas
intenciones. Su entrada diplomática al territorio guayupe formaba
parte de un subterfugio, que buscaba hacerse con la mano de obra
indígena del lugar. Según las fuentes consultadas, 12.972 indios
fueron repartidos en 1556 entre veinticinco encomenderos,18
cuantía nada desestimable, que junto con las tierras fértiles y
las noticias de yacimientos auríferos, formaban un potencial
de riquezas que hacía de San Juan de los Llanos una población
prometedora y bastante aprovechable. Uno de los caciques que
16
17
18

Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 419.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 424–25, 446–47.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 39.

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participó del encuentro diplomático con Avellaneda, el cacique
Camazagua o Camaxagua, “se entregó en abril de 1556 con
sus gentes para formar parte de la encomienda de Pedro de San
Miguel”.19
No haría falta mucho tiempo para que el nuevo
conquistador acometiera contra la población recién repartida,20
sobreexplotándola en su favor e inaugurando con esto, el
teatro de desmanes que caracterizarían el modus vivendi de las
primeras fundaciones en los Llanos. En 1585, el capitán Pedro
Daza se encontraría con unos indios Guayupes arrochelados,
sobrevivientes de las gobernaciones y expediciones en los Llanos,
quienes según lo relatado provenían del río Guacubia o Guacabia,
territorio recién fundado contiguo a San Juan de los Llanos de
donde habían huido.21 En 1659, Antonio, el bautizado capitán de
los indígenas de Camaxagua, solicitó ayuda oficial para perseguir
al capitán Pedro Collado, vecino de San Juan de los Llanos, quien
incurría en delito de asesinato de indígenas.22 Las menciones
documentales nos acercan a la situación real del indígena que
formó parte de la provincia estudiada.
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 27.
20
Tovar Pinzón, 11.
21
Andrés Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, Frontera de la historia, núm.
12 (2007): 309.
22
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
19

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Cambiando de tema y para hablar de la ubicación de
tal provincia, debemos ser conscientes que, a falta de un acta
fundacional, es necesario hacer conjeturas a partir de la ubicación
de las provincias vecinas a San Juan de los Llanos o de los relatos
de los exploradores y conquistadores que recorrieron dichos
territorios. Esto, con el fin de establecer los límites virtuales de
la misma.
Antes de que San Martín de los Llanos fuera refundada a
orillas del caño Camoa, se conocía con el nombre de Medina de
la Torre. En 1585, sus límites eran el río grande de San Juan de
los Llanos al sur, el río Meta al norte, la cordillera de los Andes
al oeste y los Llanos adentro hasta el mar.23 El río grande de San
Juan de los Llanos hace referencia al río Ariari, primer punto de
referencia para establecer la zona limítrofe. El Valle de la Plata,
ciudad fundada tras la muerte de Gonzalo Jiménez de Quesada en
1579 por el capitán Alonso de Olalla y sus hijos, se ubicó entre
las líneas de cordillera que limitan con Timaná y Pasca, alrededor
de cien leguas de longitud, y a lado y lado del río Magdalena por
otras 100 leguas hasta los Llanos Orientales.24
Rausch, 309.
“…toda la tierra que hubiera en aguas vertientes sobre el Río Grande de
la Magdalena y sobre los llanos y aguas vertientes de una parte y de la otra,
con la cordillera que corre de esta sierra en que estamos, que comienza en el
pueblo de Pasca hacia la villa de la Plata y Timaná, cien leguas de longitud y
latitud de una parte a otra línea recta por la altura, con todas las provincias de
naturales y en esto entraren y descubrieren”. Según los límites descritos en el
documento de Patronato de Meritos de Alonso de Olalla e hijo de 1585, el
área del territorio del Valle de la Plata es de 250.000 kilómetros cuadrados.
23
24

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Las descripciones limítrofes de estos territorios son
desorbitantes, los 250.000 kilómetros cuadrados del área
aproximada del Valle de la Plata, y el límite oriental de San
Martín de los Llanos, que iba hasta el Océano Atlántico, no deben
ser entendidos como situaciones geográficas reales, sino como
descripciones potenciales de territorios a descubrir, tomando
como referencia y punta de lanza los pueblos fundados. Además,
desde una perspectiva menos optimista, también son muestra de la
falta de control y conocimiento existente en el siglo XVI sobre el
territorio virtual del Nuevo Reino de Granada. Es preciso tener en
cuenta que, hasta las exploraciones de Berrio, quien remontando
el Meta se adentra en el Orinoco y sale a su desembocadura en
el Atlántico, la noción real de la extensión de los Llanos no se
había vislumbrado. Antes de esta gran expedición, como de otras
por el Amazonas, América del Sur se concebía como insular y
estrecha.25
En los repartimientos de 1556 no se nombra el río Meta
como zona de encomiendas, en cambio, desde el Alto Ariari
hacia el sur, pasando por el río Guape hasta llegar al Guaviare
y abarcando gran parte de sus selvas hacia el sur, son las zonas
descritas con mayor concentración de indígenas repartidos. En
Recuperado en: “El Capitán Alonso de Herrera y Olalla (Agudo 1505-1580)”,
2014, http://38gradosnorte.blogspot.com/2014/11/el-capitan-alonso-de-herrera-y-olalla.html.
25
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 38.
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una cita sobre los indígenas que más y mejor servían a la ciudad,
se nombran los del río Ariari.26 Sobre esta ribera estaría levantado
el pueblo de San Juan de los Llanos, también se plantea que es
desde allí de donde se pudo haber ejercido un control real sobre
los naturales.
Pedro de Aguado nos indica que, posterior a la primera
fundación de San Juan de los Llanos, la cual se hizo en las riberas
del Ariari, el pueblo se fue corriendo hasta las riberas del río Guape,
donde se asentó de manera estable.27 Según Aguado, el pueblo
se movió alrededor de quince kilómetros del Ariari al Guape. Es
decir; que el pueblo quedó ubicado, muy probablemente, en lo
que hoy es la frontera entre los municipios del Castillo y Lejanías,
Meta, en las riberas del Guape.
En un diario de Antonio de Berrio de aproximadamente
1583, se describe el nacimiento de uno de los ríos que hacen
parte de los límites de sus capitulaciones de la Guayana en el
Alto Orinoco:
En este tiempo procuré informarme del río Papamene, que es
los otros límites de mi gobernación por donde iba, y la más
cierta relación que tuve es que nace de las serranías de San
Juan de los Llanos que es en lo último del Nuevo Reino de
Granada.28
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 51.
27
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 428.
28
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 31.
26

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No estaba mal informado el sucesor de Quesada, pues el río
Papamene nace en la unión de la Serranía de la Macarena con la
Cordillera de Los Andes, en los límites del municipio de la Uribe,
en el actual departamento del Meta. La Serranía de la Macarena
es pues el límite sur de San Juan de los Llanos, siendo San Juan
también, para estas fechas, el último territorio al sur del Nuevo
Reino.
Así pues, la ciudad de San Juan de los Llanos estuvo
asentada en las riberas del río Guape, más específicamente en
la tierra llana de vega y no muy lejos del piedemonte.29 Era
también la zona del piedemonte del Alto Ariari parte del territorio
de la provincia, y bordeando este se extendía hacia el sur por el
territorio de la Serranía de la Macarena, teniendo el final de esta
como límite. Bajando con el Ariari, agregaba las vegas de lado
y lado del río hasta llegar a la desembocadura con el Guaviare.
Siguiendo la ruta del Guaviare abarcaba parte de sus sabanas al
norte y parte de sus selvas intermedias al sur, estrellándose con
los límites que imponía la selva amazónica. Sin adentrarse en
los afluentes del Meta al norte, San Juan de los Llanos limitaba
Así como lo muestra la ubicación de San Juan en el mapa de la imagen N°
4 y la cita de archivo “…por vuestra magestad el capitan Antonio de Olalla y
Herrera esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca de enemigos…” En la cita se diferencian claramente los accidentes geográficos de la
región, se identifica a la cierra, la cordillera y la llanura, por lo que podemos
deducir que la ciudad sí estaba ubicada en la tierra llana y no en las contigüidades de montaña. Archivo General de Indias, Sevilla (AGI en adelante). 1625,
Cabildos Seculares. Santa Fe,67,N.66.
29

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su territorio dentro de los afluentes del Guaviare. Tengamos en
cuenta que la ruta que siguió Federmann para llegar a Bogotá
fue la del Ariari hacia el Páramo de Sumapaz. Esta sería la
misma ruta que mantendría en comunicación; si a esos difíciles
desfiladeros se les puede llamar rutas, a la provincia llanera con
los pueblos andinos.
Mapa 1. Provincia de San Juan de los Llanos

Fuente: Elaboración propia.
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El gobernador Antonio de Olalla y Herrera
He decidido trabajar con 7 documentos de la época estudiada
sobre San Juan de los Llanos encontrados en el Archivo General
de Indias. Los 7 pertenecen al fondo de la Audiencia de Santa Fe;
2 son del subfondo de Encomiendas y 5 del de Cabildos Seculares.
La selección la hice de 9 documentos que cumplían con el requisito
temporal, de los cuales 2, teniendo en cuenta mis capacidades,
eran muy difíciles de interpretar. De los 7 documentos escogidos,
6 están inscritos en el periodo de tiempo en el cual Antonio de
Olalla y Herrera, hijo del conquistador Alonso Olalla y Herrera,
fue gobernador y capitán general de San Juan.
En el documento de 1619, Antonio de Olalla y Herrera
aparece nombrado solo con el título de gobernador de la
provincia de San Juan de los Llanos “…Antonio de Olalla
gobernador de aquella provincia…”,30 después, a partir de 1624
y hasta 1640, aparece también con los títulos de gobernador y
capitán general, no solo de San Juan, sino del Valle de la Plata
y de la ciudad del Espíritu del Caguan, “Antonio de Olalla y
Herrera gobernador y capitan general de las provincias de Valle
de la plata, ciudad Espiritu del Caguan [y] San Juan de los
Llanos por el Reyno…”.31 Estos dos pueblos fueron fundados
por Avellaneda años atrás, después de insistir largamente a
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Martínez de Alfaro… (1619). Santa Fe, 171, N10, 1.
31
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 3.
30

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la Audiencia de Santafé para que le fuesen dados las debidas
licencias. El capitán argumentaba, que en el territorio que los
indígenas llamaban de Sibundoy, se encontraba el ya afamado
Valle de la Plata;32 lugar que era un mito alterno al de la ciudad
de El Dorado.
Por los cargos que ostentó Olalla y Herrera hijo, nos
podemos dar cuenta de la importancia que alcanzó entre los
hombres del Nuevo Reino de Granada. Sobre sus méritos sabemos
que estuvo entre las tropas de Gonzalo Jiménez de Quesada,
donde tenía el cargo de alférez de infantería.33 A parte de ser hijo
de un conquistador, lo que le confería de por sí un nivel destacado
en la América colonial, también participó en la pacificación de los
indios Pijaos y los Carares, sobre la cual el mismo nos cuenta:
[…] e presentado mis servicios que hasta hoya quarenta y seis
años que sirbo a vuestra magestad y en la guerra de los pijaos
con cargo de maestre de campo general y en este gobierno
a mi costa y daños y vistome con 16 mil pesos de deuda y
gastado […].34

Por el mismo documento también nos enteramos del salario que
tenía el gobernador en 1626, los años que llevaba a cargo de
la gobernación, la fecha de la muerte de su padre y la edad del
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 453–54.
Julián B. Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo
XVII (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1975), 260.
34
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2. Nota: los lugares con raya al piso en
lugar de letras representan palabras que me fueron imposibles de interpretar.
32
33

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mismo. Todos estos datos son utilizados por él, como argumento
en favor de que se le conceda un aumento en su salario:
[…] suplique se me señale salario conforme a la capitulación
y conforme a los demás gobernadores en estas partes de
Indias y se me señalaron mil y dosentos ducados salario tenue
para los eriados de vuestra magestad […] sirviendo a vuestra
magestad 17 años a en este gobierno major grandes gastos sin
ninguna ayuda de costa y en los pijaos y carares donde gaste
mas de 40 mil pesos […] mi padre murió sirviendo a vuestra
magestad el año de 1590 uno de los primeros descubridores
deste reino […].35

Antonio de Olalla y Herrera asumió la posesión de su cargo
como gobernador en 1608, y todavía en la encomienda de
Francisco Velázquez de 1640 permanece en el cargo, “[…] en
testimonio de la nuestra ciudad, la encomendo en el Antonio
de Olalla y Herrera gobernador y capitan general de aquella
provincia […]”.36
San Juan de los Llanos vivió en un gobierno ausentista
durante 15 años, desde 1608 que fue nombrado Antonio de
Olalla y Herrara hasta febrero de 1624, cuando, como lo retrata
el escribano Gaspar Núñez García, llegó el gobernador a vivir
a la ciudad con su familia: “[…] ahora cuatro meses llego a
esta ciudad y gobernación con su casa mujer y familia con muy
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Lanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
36
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe,167, N.27., 1.
35

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grandes costos en que ha gastado en mas de cuatro mil ducados
en erario de su persona […]”.37
Junto con su familia, el capitán Olalla y Herrera trajo
también algunos soldados y escolteros para recuperar y defender
la población, “[…] y soldados a su costa que al presente tiene en
casa […]”.38 A partir de su llegada, la condición de anarquía que
vivía San Juan de los Llanos menguó. Pero no fue cosa fácil, ya
que la provincia siempre se mantuvo en conflicto con las muchas
naciones indígenas enemigas de la región. Y es precisamente esta
condición de conflicto constante, sumado a la imposibilidad de
expandirse más allá de sus propias fronteras, lo que hace de San
Juan de los Llanos, la primera frontera inmóvil de los Llanos
Orientales.
Población y economía
Para 1625, la ciudad de San Juan tenía una fortaleza y una iglesia
en malas condiciones, algunos barracones para la escolta y casas
para sus treinta y cinco encomenderos, algunos doctrineros y
demás residentes.39 Solo vivía allí la población española, así que
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N. 65., 5.
38
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.
65., 3.
39
De la fortaleza sabemos por “…de noche ni de dia se nos caian las armas
densima por la porta fortaleza desta ciudad…” AGI. (1625). Santa Fe, 67N.65.,
1. De la iglesia por “oro de q(ue)v(uest)ros quintos an sido abmentados y al
presente a benido en diminuçión en tanto grado q(ue) la iglesia del dicho pue37

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la ciudad no pudo haber sido muy grande. Si revisamos el número
de españoles que tenía a su cargo Juan de Avellaneda en 1556;
cuarenta y cinco según Pedro de Aguado,40 podemos entender el
panorama demográfico de una población que no progresó en lo
más mínimo en casi setenta años.
Contrastado con la demografía española, la indígena
llegaba los 12,972 individuos en 1556. Aunque hay que advertir
que esta cuenta fue poco rigurosa, y se basaba muchas veces
en meros avistamientos de grupos indígenas que terminaban
siendo solo fantasías. Tras la primera repartición, algunos de los
beneficiarios fueron a buscar sus indios y no encontraban nada
en el presunto lugar de residencia, se les habían repartido indios
fantasmas.41 A causa de estos inconvenientes, se acusó el proceso
de corrupción y se pidió un nuevo repartimiento.
Así las cuentas hayan sido exageradas, la población
indígena del lugar era abundante a la llegada de los españoles.
Muchas de estas comunidades se preferían ubicar a la ribera de
los ríos, el 70% según este primer censo en los Llanos; el otro
30% se asentaba en los valles.42
blo padeçe mucha nesçesidad de ornamentos y otras cosas nesçesarias para
çelebrar el culto divino” AGN (Bogotá) Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v.
En el folio 396r. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI,
t. V. Región de los Llanos, 201–2. Y de la escolta por “…y soldados a su costa
que al presente tiene en casa…” AGI. (1625). Santa Fe, 67 N.66., 4.
40
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 247.
41
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 25–26.
42
Tovar Pinzón, 36.
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Tabla 1. Relación de casas repartidas y su porcentaje
Río
Casas repartidas
Porcentaje
Guaviare
Papamene
Ariari

690
330
290

27,6%
13,2%
11,6%

Suma parcial

1310

52,4%

Suma total de ríos

2499

100%43

Fuente: Tomado de las tablas de Hermes Tovar Pinzón en la obra citada
para este trabajo. Cuadro 2., pp. 35-36.

El 35% de la población indígena se ubicaba en estos tres ríos,
convirtiéndose en las arterias principales de la provincia y
dibujando los límites de la ocupación del territorio. Así, la
provincia de San Juan de los Llanos situaba sus límites en la
cuenta del río Guaviare. El Ariari y el Papamene eran dos de sus
principales afluentes, y extendiendo su frontera oriental hasta
80-90 leguas midiendo desde la bajando por el Ariari hasta el
Guaviare medio, como ya lo habíamos dicho atrás.
Dos tipos de economía se desarrollaron en el territorio,
la encomienda y la mita de minas. La primera se basó en la producción agropecuaria que, aunque muy próspera en cuanto a su
producción debido a sus suelos ricos de vega, fue muy pobre en
cambio a causa de la falta de conexión del territorio con otras
ciudades con las cuales comerciar. La encomienda en San Juan de
los Llanos no pareció desarrollar una industria de tejidos como sí
43

Tomado de las tablas de Tovar Pinzón, 35–36.

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lo hizo Santiago de las Atalayas, según lo afirma el padre jesuita
Juan de Rivero, sembrando el algodón y tejiéndolo en los telares
para luego venderlo en Tunja.44
Los pueblos guayupes también sembraron y transformaron
el algodón para su uso e intercambio, como bien lo señala el padre
Aguado: “[…] andan desnudos en carnes, no porque les faltara
algodón del que hiciesen vestido […] algunas veces se recogen el
cabello con unas anchas trenzaderas de algodón […] y su dormir
es en hamacas de algodón o de damajagua.”.45 En la misma nota,
el autor resalta la necesidad del mercado de algodón que tenían
los Muiscas para uso de sus abrigadas prendas, y tácitamente
supone un comercio entre regiones. A pesar de la destreza de los
pueblos guayupes en el uso y siembra del preciado producto, la
fundación hispana jamás sacó provecho de dicho mercado.
La encomienda entregaba la fuerza de trabajo del indio
al encomendero bajo las disposiciones y prohibiciones que
estipulara la ley. Con el paso del tiempo y según las conveniencias
y necesidades, la ley de encomiendas fue cambiando. Por ejemplo,
la ley I de 1509, inserta en la recopilación de las Leyes de India
en el título séptimo del libro sexto, así como la II de 1553 del
mismo libro, avalaban a los gobernadores, alcaldes mayores y
adelantados para que otorgaran encomiendas hasta por dos vidas.
Juan de Riversos, Historia de las misiones en Los Llanos del Casanare y
los ríos Orinoco y Meta (Bogotá: Imprenta de Silvestre y Compañía, 1883),
31, 53.
45
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 439–40.
44

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Sin embargo, tras la promulgación de las Leyes Nuevas en 1542
se les quitó ese poder a los funcionarios, decisión que no duró
mucho, pues en 1545 ya se les había concedido de nuevo.46 En
estas decisiones legales se deja ver la fuerza que ejercían los
encomenderos sobre la administración del reino, pues se les
privilegiaba por encima del bienestar de la población nativa.
Algunas de las obligaciones de los encomenderos,
aparte del pago de la media anata y la limosna de aceite y vino
para los conventos, era la de velar por la doctrina de sus indios
encomendados, como se ordena desde la ley I de 1509 atrás citada.
También, en la ley XXXXIII de 1575 de la recopilación, se les da
la tarea a los encomenderos y sus vecinos de defender la tierra
de los enemigos. Estas últimas dos obligaciones, como lo afirma
Ruiz Rivera, se convirtieron en los argumentos más usados, tanto
para la petición como para la concesión de encomiendas:
[…] arma importante esgrimida en la concesión de las
encomiendas- la doctrina y enseñanza de los indios en la fe
católica y el cuidado de la iglesia y los ornamentos del culto
[…] La defensa militar -otro de los argumentos esgrimidos para
la justificación de la encomienda- tuvo un papel mucho más
interesante que la doctrina de los indios.47

San Juan de los Llanos no fue la excepción. En el expediente
de confirmación de encomienda de 1640, Francisco Velázquez
acude a este tipo de argumentos para que se le cedan un grupo
46
47

Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 134.
Ruiz Rivera, 32.

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de indios, que tras trece años de la muerte del capitán Francisco
de Valdés habían quedado vacíos. Trae a colación el servicio de
su abuelo y de su padre, quienes han servido con sus espadas al
Rey, pacificando indígenas y dándoles la doctrina católica. Así
mismo, en confirmación, el Consejo le encarga la doctrina de los
encomendados y la defensa de la provincia:
[…] habiéndose dado por bacos la encomienda de indios
operiguas saes y sur anejos, en testimonio de la nuestra ciudad
[…] [Francisco de Velázquez pide se le conceda por los logros
de su abuelo] Francisco Velázquez sercuano del cámara que
fue en la Real audiencia de este este Reino cuyos servicios son
tan calificados como públicos y el nuestro Juan Velázquez [,
su padre] de mas de 40 años a esta parte los a continuado en
diversas ocaciones con sus armas y caballo en reducción de los
indios de las provincias del Pueblo de la sal y del rio de Yavia y
del Guaybare haciendo continuas entradas en ellos […] dichos
indios se redujeron al verdadero conocimiento de nuestra Santa
fe Católica y del dia de hoy están de buena […Parte de la
concesión:] ya los de esta encomienda todo buen tratamiento
amparándolos y defendiéndolos y dándoles doctrina suficiente
procurando como habéis de procurar su conversión en las cosas
de Nuestra Santa fe Catolica y con que para las ocasiones que
se oficien del real servicio estéis prevenido en la dicha ciudad
con casa poblada armas y caballo por ser frontera de indios
guerreros […].48

En el siglo XVII, el descenso de la población indígena alcanzó las
más bajas cifras, alcanzándose en el altiplano cundiboyacence,
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe, 167, N.27., pp. 1 – 4.
48

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una tasa de descenso del 50% en tan solo 20 años.49 Las leyes
sobre encomiendas actuaron al respecto ordenando que se juntaran
las encomiendas más pequeñas. En la ley XXIII del compendio
de 1618, se estipuló que las encomiendas en Bogotá deberían
ser de al menos 35 indios, cifra muy pequeña comparada con la
encomienda centenar del siglo XVI.
El descenso en la población indígena tuvo que haber
incidido en los modos de vida de San Juan de los Llanos. El
franciscano Pedro de Aguado, hace una fuerte crítica al modo de
vida y el sistema económico de los colonos españoles en San Juan
de los Llanos; dice que los españoles no se asientan en tierras
fértiles y sanas, sino donde encuentran indígenas y minas para
explotar. Dice también, que aparte de asesinar y sobrexplotar
indígenas, y buscar vetas del preciado mineral, los españoles no
hacen mucho más en estos territorios. Por lo tanto; no saben ni
labrar la tierra, tampoco invierten en ella y no están ligados a su
territorio, lo que ocasiona que el progreso sea inexistente y que
sus sociedades solo engendren vicios.50
A diferencia de las notas de Aguado sobre la administración
hispánica del territorio, el pueblo guayupe “[…] se trataba
de un grupo de agricultores sedentarios, con organización
social y política compleja, cuya economía de subsistencia era
especializada; desarrollando técnicas avanzadas de mejoramiento
Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 135–
36, 150.
50
Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI, 472–73.
49

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de suelos para agricultura en los paisajes que lo requerían […]”.51
Aún hoy se puede encontrar evidencia de agricultura antrópica
prehispánica en el territorio del Ariari, como es el caso de los
bosques de cacay y caimarón silvestre.52
El poblador hispano al verse sin la suficiente mano de obra,
muy probablemente adoptó con el pasar de los años, los modos
y producción de la hacienda en detrimento de la encomienda. No
obstante, sin importar cual fuera el camino a seguir, la vocación
agropecuaria sería el sostén de la economía privada en la provincia.
La ganadería mayor sería uno de los modos de
subsistencia de la población sanjuanera, tal vez no a gran
escala, pero sí dentro del comercio local. Existen constancias
de vacadas llegadas a San Juan de los Llanos, desde Avellaneda
hasta de Olalla y Herrera. Se habla de algunas vacas, caballos
y yeguas con los que llegó Avellaneda al territorio llanero,53
también existe constancia del ganado mayor llevado por Olalla
en 1624 en su llegada a San Juan:
[…] mas de cincuenta cargas de bastimentos y peltrechos
necesarios o ganado y mulas, potros y bueyes de arada y
vuestros adherentes […] con la aspereza de los caminos y ríos
Manuel Adolfo Torres N. y Oscar Alfonso Pabon Monroy, eds., Nación
Guayupe. Entre grandeza y olvido. Recopilación de textos sobre una civilización desconocida (Villavicencio: Instituto Departamental de Cultura del
Meta, 2013), 16.
52
Para mayor información, el lector puede acudir al trabajo de Pablo Pérez de
2002 en la biblioteca del ICANH.
53
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 151.
51

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perecio mucha parte de los ganados mulas, caballos y bueyes
y mercado.54

A pesar de que las escarpadas cumbres de los Andes no permitían
un comercio próspero con la provincia de los llanos, la ganadería
en los Llanos Orientales fue prosperando durante el transcurso
del siglo XVI. Para finales de este siglo, cesó la importación de
ganado que se hacía desde Tocuyo, Venezuela, a las cabeceras
del Nuevo Reino de Granada.55 Este ganado europeo traído por
Avellaneda, Olalla y Herrera y demás vecinos de San Juan de los
Llanos; que se haría cimarrón con el paso del tiempo, sería muy
probablemente la semilla de lo que, con el tiempo y la adaptación,
se fue a convertir en la raza de ganado sanmartinera; raza propia
de la altillanura metense.
Las quejas por la falta de rutas comerciales se juntan con
las protestas por los altos impuestos, Antonio de Olalla y Herrera
documenta así la situación de la economía minera y agrícola en
San Juan:
[…] que en este gobierno el oro que se saca es poco que no
se sacan mil pesos cada año y aunque de frutos es abundante
se sacan fuera de esta jurisdicción a vender donde pagan el
alcabala … que corre en contratación para todo los reinos… 56
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos en que dan cuenta
del estado de aquella ciudad y los indios que la rodean… (1625). Santa Fe,
67N.66., p, 4.
55
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 68.
56
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
54

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Una de los aspectos de la economía de San Juan, es que a pesar
de afirmarse que la provincia tiene vocación minera, el oro que
se saca es poco. Parece en ocasiones que el oro fuera una mera
excusa para hacer destacar la provincia y no dejar que la Corona
pierda su interés en ella, y lograr seguir sacando provecho de la
caja real. Aparte del oro por descubrir y del cual se tienen noticias,
también se habla en un documento de la existencia de indios ricos
en la región y de los intereses puestos en la búsqueda de la ciudad
de El Dorado; fantasma que parece perseguir a San Juan desde su
fundación.
[…] con la continuasion de soldados y capitanes que siempre
por mi horden an trajinado todos estos Llanos que an sido de
tanta importancia que con la continuación se abremido a saber
y tener noticia sierta de las provincias del Dorado […] me
despachase su Real cedula para ello las minas desta tierra es oro
muy solido de 20 y 29 quilates tiene hoy pocos que lo saquen
que no llegan a ochenta personas pretendo lleguen a dosientos
sacando puntas de oro de a sien pesos y sincuenta y de ai arriba
y no se a podido dar con las vetas de donde arrancan…57

Los anuncios de ricas y míticas tierras siguen siendo parte de la
estrategia retórica de los indígenas para alejar a los españoles de
sus tierras. Aun siendo así, el oro que daba San Juan de los Llanos
alcanzó para algunos de sus vecinos acumularan una considerable
fortuna; es el caso de Francisco Aguilar, quien ayudó a patrocinar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2.
57
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
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la expedición a El Dorado de Pérez de Quesada con el oro del río
Ariari.58
Para redondear el asunto de la minería en la provincia
estudiada, podemos enumerar los tres grandes problemas que
existieron para generar riquezas a partir del oro. Primero; el oro de
aluvión en un río caudaloso que se descuelga por el piedemonte, es
ya de por sí difícil de extraer. Segundo; no existen reportes de que
se encontraran grandes minas, solo vetas y pequeños depósitos.
Tercero; la situación de violencia constante que se vivía en una
provincia fronteriza, no permitía realizar las labores mineras con
ninguna eficiencia:
[…] muchos enemigos de la provincia de indios hay Anozas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poriguas
que de continuo estas solas naciones tienen molestada esta
ciudad. De manera que perturban las labores de las minas
y beneficio de estancias a cuya causa de presente se haya la
nuestra ciudad […].59

Sumado a lo que ya hemos dicho sobre la falta de rutas comerciales
y la casi inexistente inversión que se hacía por parte de los
españoles en las nuevas ciudades fundadas, podemos afirmar que
la economía en San Juan de los Llanos estaba limitada por la
violencia propia de un poblado fronterizo. Temas todos estos, que
explican el porqué de la pobreza y fragilidad de la provincia.
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 63.
59
AGI. Cabildos Seculares, 20 de mayo de 1625. Santa Fe, 67, N.66., p. 3.
58

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Huir o encomendarse
El interés de obtener ganancias de forma rápida era lo que guiaba a
los fundadores de San Juan de los Llanos. La estable fundación que
se puso en pie como pionera en los Llanos Orientales, no era otra
cosa que una empresa extractiva que sin los controles que ejercía la
ley, hubiera fracasado por completo en tan solo unos años.
En tiempos de los Reyes Católicos se expide una ley que
se encuentra recopilada en las Leyes de Indias en el Libro VI,
Título VIII (Sobre las Encomiendas), la Ley 1, que luego sería
ratificada en 1580. Esta estipula que, tras la pacificación de un
grupo de indios, el gobernador, adelantado o pacificador, debe
repartir los mismos entre sus vecinos comarcanos (Ley 3). Las
formas de pacificar a un grupo de indígenas por lo general eran
violentas, teniendo en cuenta que los españoles que se aventuraban
a estas faenas eran normalmente soldados. Era conveniente para
el español que buscaba reducir indios para sus encomiendas o
repartimientos60 emplear métodos violentos, ya que de esta forma
se justificaba con mayor facilidad la desobediencia de los indios
hacia la corona y se les podía emplear en servicios personales con
mayor rigor, como quien pierde sus derechos civiles por rebelión.
El reparto es el primer proceso que se hace tras una pacificación de indios,
éste confiere al beneficiario la capacidad de usufructuar los bienes producidos
por los indios, mientras que la encomienda, que debía cumplir más requisitos
legales como la confirmación del Rey, daba al encomendero el poder institucional de servirse de la fuerza de trabajo del indígena, claro está, bajo los cánones legales y no bajo el servicio personal. Tovar Pinzón, Relaciones y visitas
a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los Llanos, 24.
60

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Aunque las leyes intentaban mitigar los desmanes hacia
los indios, la experiencia en la frontera era bastante ilegal. Si se
toma en cuenta que la obediencia de la ley en Las Indias recaía
sobre un rey ausente; mientras más se tomaba distancia del centro
de poder, más anárquicos eran los procederes.
En los Llanos la violencia y la ilegalidad eran el pan de
cada día. En una relación de 1559 sobre San Juan de los Llanos,
Giraldo Gil Estupiñan relata el mal trato al que estaban sometidos
los naturales, con sus familias y comunidades destruidas por las
rancherías de indios.61 Es decir, sacar a los indios de sus tierras para
llevarlos a rancherías al servicio y conveniencia del encomendero,
muchas veces alejándolos por tiempos muy prolongados de sus
tierras u ordenándoles a vivir fuera. Esta práctica transgredía la Ley
sobre los indígenas del Título 1 de la recopilación, ley XIX, donde
se estipula que los indígenas deben permanecer juntos entre sus
iguales, como la ley XXVIII de encomiendas en donde se ordena
no alejar a los indígenas de sus caciques. El mismo vecino afirmaba
haber sacado a indios de paz en tres ocasiones a rancherías hacia el
Valle de la Plata, estos indios eran obligados a llevar el pertrecho
y los hatos de los soldados y, permanecían “las cadenas e sogas //
llenas de yndios”.62
Se tiene constancia de una visita a Santiago de las
Atalayas, el pueblo de los Llanos casanareños del que mejor
61
62

Tovar Pinzón, 50.
Tovar Pinzón, 51.

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podemos obtener referencias símiles para entender los modos
de vida en San Juan de los Llanos.63 Esta duró de 1600 a 1603
y estuvo a cargo de Luis Henrique, oidor de la Real Audiencia.
Tras los interrogatorios a los caciques y principales todos los
encomenderos de la provincia salieron imputados por cargos por
incumplimiento de sus funciones.64
En 1621, el arzobispo Hernando Arias de Ugarte, visitó
las poblaciones del Casanare. Fue tan horrible el estado en que
encontró a la población indígena, que encargó al general de los
jesuitas de Santafé que empezara misiones en los llanos.65
Aunque la frontera de San Juan era una frontera inmóvil,
las zonas denominadas deshabitadas, que se ubicaban en los
márgenes limítrofes tenían una función bien establecida. Estas
eran utilizadas como territorios para conseguir mano de obra
indígena por medio de la pacificación. Esta situación es reflejo
de la mentalidad del encomendero en los Llanos, que veía al
indígena no reducido como un producto silvestre que era
necesario extraer de su medio, como quien caza un animal para
su provecho.
Esto lo digo debido a que Santiago fue un pueblo fundado en las cercanías
de San Juan, como ya lo hemos expresado anteriormente, que también dependía de la mano de obra de pueblos llaneros y se encontraba supeditado a la
metrópolis andina.
64
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 53.
65
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 85.
63

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Ya en 1581, veinticinco años desde el repartimiento de
indios en San Juan de los Llanos, en el Memorial de Juan de
Aldaz, se pide a la Corona que se promulgue cédula que le permita
pacificar nuevas tierras de las que se tiene noticia.66
En una confirmación de encomienda de 1619,67 en la
presidencia de Antonio de Olalla y Herrera, el capitán Juan Martínez
de Alfaro (hijo) dice que se han pacificado unos indios de nación
guahiba en los términos de San Juan, de un cacique de nombre
(Caima Curraima o Caimaro Yorraiba). El encomendero pide al
Consejo que se le repartan estos indios para unirlos a su encomienda
heredada en segunda vida de su padre, homónimo suyo. La razón
que esgrime es que este grupo reducido habla la misma lengua y
es de la misma nación del que tiene ya encomendado de nación
aperigua (los caciques de Alfaro padre eran Maneos, Maybare y
Ebacona, o Marcos, Mabiarel y Chabacana68). Sobre la agregación
de encomiendas, el capitán Alfaro apela de forma inteligente a las
recién promulgadas leyes XXI y XVII de 1618-1620, en donde se
ordena no dividir las encomiendas y en cambio procurar agregarlas
para evitar problemas de mal gobierno.
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 197.
67
AGI. Santa Fe, 167, N.27.
68
Los nombres de caciques dentro de paréntesis que aparecen en este párrafo están escritos en el documento de una forma y otra, unas versiones de los
nombres aparecen en una parte del documento que está fechada el 10 de julio
de 1619 y la otra en la que está fechada de 2 de junio de 1618. AGI. Santa Fe,
167, N.27.
66

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A pesar de la distancia y mala comunicación existente entre
la periferia y la metrópolis, la coincidencia de los argumentos que
utiliza el encomendero Alfaro con lo estipulado en las leyes que
acaban de promulgarse hace apenas un año desde su petición, nos
demuestra que, para aspectos de información judicial conveniente,
no existía traba alguna que les impidiera a los encomenderos
de la frontera estar al día. No obstante, el transporte de cartas
que llevaban los emisarios era cosa muy distinta al transporte
de productos comerciales, agrícolas y las inspecciones de los
funcionarios de la Real Audiencia.
En la confirmación de encomienda al capitán Alfaro
se describe lo que podemos denominar una cacería de indios
por parte de Alfaro padre. Este hacía entradas a los territorios
del río Guaviare, a los que denominaban “frontera de indios
guerreros”,69 para someter la mayor cantidad de nativos que
pudiera y legalizarlos para adherirlos a su encomienda.
El 20 de mayo de 1625 se entregan noticias a la Corona
desde San Juan de los Llanos. Antonio de Olalla y Herrera
informa que ha habido problemas con indios belicosos y pide se
le de dinero de la caja real para pagar las costas que de su bolsillo
han salido para arreglar la situación:
[…] esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca
de enemigos que la han tenido para despoblar unos de la cierra
caribes de carne humana belicosisimos que han asestado muerte
69

AGI. (1640). Santa Fe, 167, N.27., 4.

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infinitamente en mas de cincuenta leguas de cordillera y otras
de los llanos…70

El informe sigue contando que estos indios bravos han azotado
la tierra desde hace varios años, que estuvieron pacificados desde
1611 hasta 1621 gracias a los esfuerzos del gobernador, pero
que en el año anterior al informe habían acabado y despoblado
la ciudad vecina de San Johan de Yeyma, llegando también
a San Juan y asesinando a muchos indios ladinos y cristianos.
Los indios que en un primer momento se denominan caribes
comienzan a diversificarse con algunas aclaraciones que hace
Gaspar Núñez García, escribano de San Juan de los Llanos en la
segunda parte del informe. Gaspar escribe que “[…] hay Anosas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poariguas”
quienes han hecho “[…] mucho daño y muerte de españoles
indios ladinos y cristianos”. Empero; estos desordenes fueron
controlados y es por eso que el gobernador pide compensación.
También pide dinero de la caja real para el sostenimiento general
de la ciudad y para futuros descubrimientos en la zona. Se señala
también la necesidad de pacificar naturales debido a la carencia
de los mismos.
En estas noticias se retratan las fricciones que existían
entre indígenas y españoles en la región. A pesar de que se dice que
ha habido periodos apacibles, la revuelta indígena que aconteció
70

66.

AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.

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en 1621 y que probablemente prolongo las tenciones hasta 1623,
año en que Antonio de Olalla llega a la ciudad a pacificarla, sería
provocada por indígenas de las naciones reducidas. Los indios
Paoriguas, que en otros documentos aparecen como Aperiguas
o Operiguas,71 son los mismos indios de la encomienda de Juan
Martínez de Alfaro.
También, dentro del informe de 1626 tenemos registro de
los malos tratos que tenían en la provincia de San Juan para con
sus indios. Según el relato del mismo gobernador, para corregir
las conductas de los indios “[…] se han conseguido fustes con
que se an hecho castigos de manera que es tan tan quebrantador
y sonja tanpocos que goza esta ciudad de quietud y las minas
se vuelven a labrar…”.72 Ya que la palabra fuste se entiende de
tantas maneras, valdría la pena aclarar que lo que se entiende
aquí por fuste es, muy probablemente, una vara de madera larga y
delgada, que en el caso concreto su utilizaría para fustigar.
Años atrás, en 1559, los indios del Ariari en medio de
las guerras de soberanía, siendo ellos quienes más servían a la
ciudad de San Juan, “[…] se rrebelaron los yndios del Rio de
Ariare [… quienes] q(ue)rian benir de noche a dar y quemar el
dicho pueblo de San Juan de los Llanos…”.73 Los conflictos
Supongo que se está hablando de una misma nación a pesar de las pequeñas
diferencias existentes entre las menciones en los documentos, siendo esto algo
recurrente con la caligrafía de las voces indígenas.
72
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.
66, 1.
73
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
71

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ocurridos en ambos casos no son producto de una guerra entre
sociedades independientes, sino insurrecciones de los pueblos de
indios sometidos al sistema de encomiendas y demás instituciones
hispánicas; los indios del Ariari, como los llaman, y los Aperiguas.
Otro aspecto para destacar del documento de 1625
es el modo cómo se denominan en un primer momento los
pueblos indígenas arrochelados. “Caribes de carne humana” les
llama Antonio de Olalla, abstracción que abarca a 5 pueblos
diferenciados según el segundo reporte, todos subsumidos en
un concepto cliché de guerra que busca, más allá de señalar un
objetivo militar concreto, encontrar “piezas” para someter con
mayor dureza. No busco con lo dicho adivinar las intenciones
de Antonio de Olalla, más bien, intento poner en práctica las
teorías sobre los símbolos hegemónicos inmersos en el discurso
colonial.
En torno a la fundación de San Miguél de Güesbas, en
el piedemonte casanareño, dentro del territorio de Santiago de
las Ayalayas, aconteció un evento que es símbolo innegable del
discurso guerrerista y hegemónico hispano, el cual propendía
hacia la esclavitud de los indígenas y no hacia la creación de
sociedades estables.
Rodrigo de Cosio levantó el pueblo en las sabanas de
Uricuri, el lugar más rico en recursos de la comarca. Lo asistió
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 137–38.
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con indios de varias naciones a quienes dejó instalados antes de ir
por los últimos, unos indios Cusiana que estaban a tres leguas de
distancia. Cuando llegó al caserío donde se encontraban les dio
la orden de emprender el viaje hasta Güesbas, a lo que estos se
negaron inútilmente. Al despertar de Cosio en la mañana se dio
cuenta que todo el caserío estaba abandonado, de los 70 indios
no quedaba ni un alma, se habían esfumado en la noche sin dejar
rastro alguno y se habían llevado junto con ellos otros indios que
allí estaban.74
Tras el incidente con los indios fantasma, el colono
fundador, muy diligente, se vio precisado a levantar un auto en
proceso contra los indios Cusiana. Lo curioso del caso es que no
solo se acusó al pueblo Cusiana por lo acontecido, sino que se
procedió a declarar a toda la nación Caquetía como pendenciera,
revoltosa y hasta asesina. Hermes Tovar opina al respecto sobre
las acusaciones levantadas:
Pero ésta era una verdad a medias. Se trataba de una
manipulación de la historia de este pueblo que iba a ser
usada con fines punitivos. Los colonizadores no olvidaban
fácilmente, así su justicia hubiera sido siempre la del diente
por diente. Sus resentimientos se acumulaban, y ante nuevos
hechos se desencadenaba el castigo con la fuerza que dejaba
la frustración de todo acontecimiento pasado. Aquí no había
perdón y olvido; además, la justicia no borraba los delitos, los
mantenía ahí como agravantes de otros. Y eso era lo que se
inventariaba al emitirse juicios sobre la fuga de los cusiana.75
74
75

Tovar Pinzón, 57–61.
Tovar Pinzón, 61.

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Los indígenas de la frontera eran cazados para conseguir mano de
obra, y se les denominaba caribes para legitimar su pacificación. Los
que estaban dentro de los terrenos de los pueblos y no se sometían
eran tratados peor que los que sí se sometían, a quienes así fuera de
forma intermitente y tenue, protegían las Leyes Nuevas.
En 1659, Antonio, un indígena bautizado en la fe católica,
capitán de los indígenas de Camaxagua, solicitó la ayuda oficial
contra la persecución del capitán Pedro Collado, vecino de San
Juan de los Llanos.76 “Para 1664, estos pueblos, otrora poderosos,
afluían a las misiones de los jesuitas huyendo del hambre”.77
Para los indígenas al sur del río Meta, existía un pueblo
doctrinero fundado por dominicos en 1620. Este pueblo era
Medina, y por su posición en defensa de los indígenas de los
alrededores, siempre estuvo en choque con los encomenderos.78
Las opciones eran pocas para los indios llaneros, o se
encomendaban de buena gana o se escondían llano adentro hasta
alejarse lo suficiente de la zona de influencia hispana. Esta última
opción que ofrecía el llano fronterizo a sus viejos habitantes,
recuerda a la descripción que hace Antonio Muñoz en Raquel
Ángel de Flórez sobre el acto final de la representación indígena
en las cuadrillas79 de San Martín de los Llanos–Meta: “Los indios
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
77
Rausch, 80.
78
Rausch, 90–91.
79
“Consisten los juegos de las “Cuadrillas” en una especie de Ballet en que
cuarenta y cuatro jinetes presentan figuras de distinto orden, repartidos en cua76

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cansados y fatigados, pero no vencidos, se retiran a la selva a
llorar la pérdida de sus dominios, llevando en su corazón el odio
profundo hacia los blancos, y que aún no se ha extinguido en los
que fueron dueños de América”.80
Fueron algunos de los soldados que hacían parte de las
huestes de Juan de Avellaneda los que se convertirían en los 25
encomenderos del primer repartimiento. La profesión que marcaba
el perfil de estos primeros pobladores hablaría mucho del tipo de
relación que tendrían con sus encomendados y, que terminaría
por moldear la forma común de vida de la población sanjuanera
del siglo XVI. Los soldados coloniales, acostumbrados a vivir de
las conquistas y a recibir su paga sin tener otras obligaciones, la
mayoría de ellos con sus familias al otro lado del atlántico, serían
denominados por Hermes Tovar como “Los señores del ocio y la
servidumbre”.81
Eran soldados hijos de soldados los encomenderos que
en 1619 y 1639 pidieron al Rey algún tipo de beneficio sobre
sus encomiendas. El capitán Juan Martínez de Alfaro, hijo de
su homónimo; el capitán Juan Martínez Alfaro, a quienes ya
tro grupos, [Españoles, Cachaceros, Indios y Moros], los cuales cada uno ocupa una esquina de la plaza, de donde parten en distintas direcciones formando
un conjunto original y de indiscutible belleza.”. Raquel Ángel de Flórez, Conozcamos el deparamento del Meta, t. 3 (Bogotá: Talleres Gráficos del Fondo
Rotatorio Judicial Penitenciaría Central, 1964), 12.
80
Ángel de Flórez, 12.
81
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 33.
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nombramos y; el capitán Francisco Velázquez, hijo legítimo y el
mayor del capitán Juan Velázquez, quien obtuvo encomienda de
indios vacos del también capitán Francisco de Valdés.82
Fredy Antonio Preciado teoriza sobre el método de
apropiación del terreno que se dio en los primeros años de
ocupación colonial en América, dándonos una perspectiva del
espíritu que pudo haber impregnado las prácticas de colonización
en el primer siglo en los Llanos Orientales:
Durante los primeros años del periodo colonial los
colonizadores españoles eran los dueños y señores de toda la
tierra. Los indios simplemente usaban de la tierra con el fin
de rendir tributos. En este primer periodo de colonización y
ocupación los conquistadores trataron de trasplantar el sistema
de tenencia señorial, buscando perpetuar el principio romano
de ‘manu captere’ practicado por los visigodos en España, es
decir, el del derecho por la ocupación armada.83

Con el tiempo y con la decadencia de la población nativa en
el territorio de la provincia de San Juan de los Llanos, esta
jurisdicción se agrega al gobierno de Santiago de las Atalayas,
ciudad que fue por mucho tiempo catalogada como la capital de
los llanos. Según los documentos de títulos de corregidores del
Archivo General de Indias, la agregación sucedió el 22 de abril
de 1709, cuando Antonio de Herrera es nombrado “Corregidor de
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez. Santa Fe, 171, N.10.
83
Fredy Antonio Preciado, Desarrollo endógeno en una región de frontera:
Los Llanos Orientales, departamento de Casanare y Meta (Colombia) [Tesis
de doctorado] (Varese: Università degli Studi dell’Insubria, 2010), 76.
82

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San Juan de los Llanos con la agregazion del gobierno de Santiago
de las Atalayas”.84 Sobre la fecha de la agregación, Andrés Castro
Roldán, afirma que fue en 1685 con las capitulaciones de José
Encizo y Cárdenas.85
Reflexiones finales
Todos los procesos históricos tienen sus características
particulares. En el caso de la región de los Llanos, podemos
cerciorarnos de qué manera el desarrollo autóctono de un
territorio se ve subvertido por un hecho histórico chocante, como
lo fue la ocupación hispánica. Las sabanas que para los nativos
orinoquenses ofrecían un tránsito comercial y cultural angular
para sus modos de vida, fueron modificadas radicalmente a partir
de estos procesos de ocupación hasta generar un estancamiento
que terminó por diezmar la demografía nativa y, por ende,
generar también un decaimiento en las poblaciones hispanas
que dependían de su encomienda. A este tipo de procesos se les
conoce como procesos mediterráneos,86 pues se hace alusión al
cambio de actividad, o más bien de función, que sufrió el mar
Mediterráneo tras la Modernidad, a decir, pasar de ser un corredor
entre las culturas para transformarse en frontera.
AGI. Títulos de corregidores, desde 1692. Audiencia de Santa Fe. Llanos
de San Juan. Santa Fe, 565., p. 13.
85
Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el
Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, 2007.
86
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 16–17.
84

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Dentro del discurso que se exhibe en las audiencias
y cabildos seculares consultados, encontramos imaginarios
sobre la población indígena, en su mayoría peyorativos, sobre
los cuales se puede rastrear una intensión capital de dominio y
explotación en miras al enriquecimiento rápido y voraz de los
encomenderos. Los Caribes de carne humana, los belicosísimos
Aporiguas y los Yamotoas salteadores, no eran sino nombres
apropiados para justificar la cacería de indios. Estos discursos,
por tanto, están plagados de símbolos coloniales y enriquecen
la investigación, si son entendidos como tal. Otro de estos
símbolos es el oro o el deseo de encontrarlo. Es así que el
territorio del Ariari se convirtió en una región hechizada, como
pasó con gran parte de los Llanos. A partir de las habladurías
se construyeron mitos de tesoros insondables, de tierras
doradas, que según se iban desmintiendo, corrían escurridizos
a esconderse a otras partes. San Juan de los Llanos fue tal vez
El Dorado más importante del norte de Sudamérica, y como
todos estos, una gran decepción.
La dualidad ‘riqueza y peligro’, u ‘oro e indios guerreros’,
se enfrentó en el territorio de San Juan de los Llanos convirtiéndose
en un maniqueísmo de tierras fronterizas, que hacían del lugar
tanto atractivo como detestable. Las incapacidades de los
españoles por entender las dinámicas de los Llanos dieron origen
a un decaimiento sin reversa, sus propias posturas y discursos no
les permitieron hallar el valor del mundo indiano. A cambio de
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eso, se consolidó una clase encomendera militar improductiva,
que durante más de dos generaciones ostentaría el poder de la
ciudad. Por su parte, los indígenas vecinos, fueron expulsados de
sus territorios de origen y sometidos a la mediterraneidad.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias
Archivo General de la Nación, Colombia
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�Historia de una hacienda en la periferia de Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán de 1894 a 1922
The history of a hacienda on the outskirts of Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán from 1894 to 1922
Jaime A. Rodríguez

Universidad Autónoma de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0002-6249-7775

Resumen: El objetivo de la presente investigación es explicar la etapa
de Tamatán como hacienda para comprender las particularidades
de la finca, su origen, su trayectoria en el porfiriato, su perímetro en
hectáreas, el modo de su administración, la lucha revolucionaria y
el proceso de compraventa a principios de la década de 1920. Los
archivos consultados fueron: el Archivo General e Histórico del Estado
de Tamaulipas; el Archivo Histórico del Congreso del Estado de
Tamaulipas; el Archivo Manuel González y el de Manuel González hijo;
y el acervo documental Joaquín Meade del Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Investigar el
caso de Tamatán contribuye a llenar una laguna de información existente,
pues sólo hay referencias de la hacienda en algunas obras generales de
la historia de la entidad. Buscar datos de esta unidad productiva del
porfiriato permitió identificar las actividades que desarrolló de 1894 a
1922. Una contribución trascendental del trabajo fue la consulta de los
archivos Manuel González y Manuel González hijo de la Universidad
Iberoamericana, que aportaron información que no ha sido expuesta en
otras investigaciones. Por último, por medio del estudio de la hacienda
de Tamatán se busca enriquecer la historiografía tamaulipeca.
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Palabras clave: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola;
Ciudad Victoria.
Abstract: The objective of this research is to explain the stage of
Tamatán as a hacienda, to understand the particularities of the farm,
its origin, its trajectory in the Porfiriato, its perimeter in hectares,
the mode of its administration, the revolutionary struggle, and the
purchase and sale process at the beginning of the 1920s. The archives
consulted were the General and Historical Archive of the Congress of
the State of Tamaulipas; the Manuel González and Manuel González
Jr. archives; and the Joaquin Meade documentary collection of the
Institute of Historical Research of the Autonomous University of
Tamaulipas. Investigating the case of Tamatán contributes to filling an
existing information gap, as there are only references to the hacienda
in some general works of the state’s history. Looking for data from this
productive unit of the Porfiriato allowed us to identify the activities
developed from 1894 to 1922. A significant contribution of the work
was the use of the archives of Manuel González and Manuel González
Jr. of the Universidad Iberoamericana, which provided information
that has not been exposed in other research. Finally, the study of the
Tamatán hacienda aims to enrich the historiography of Tamaulipas.
Keywords: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola; Ciudad
Victoria.

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Introducción
Este trabajo centra su atención en la historia de la hacienda de
Tamatán, importante unidad productiva durante el porfiriato,
período durante el cual la finca alcanzó su mejor momento
económico. Investigar a Tamatán como hacienda mostrará
el origen y evolución de la propiedad, el cambio que hubo de
propietario en 1894, la estructura, organización y funcionamiento
económico de la finca y la administración de la misma durante
esos años, así como el proceso por el que se transformó en Escuela
de Agricultura en 1922.
La trascendencia de esta investigación radica en dos
hechos importantes. El primero señala el vacío existente en el
estudio de casos de las haciendas agrícolas porfiristas del centro
del estado de Tamaulipas y el segundo se refiere a la importancia
de la finca elegida. A través de la hacienda de Tamatán, no sólo
se podrá ver su decadencia a raíz de la revolución de 1910, sino
también el traspaso de la propiedad a manos del ejecutivo del
estado, que la adquirió para establecer la Escuela de Agricultura
del Estado “General Manuel González”. Este estudio aportará,
además, nuevos conocimientos a la historia empresarial de
Tamaulipas, que se detallarán más adelante.
Aunque en los últimos años se han multiplicado los
estudios sobre las haciendas en varias latitudes del país,1
Enrique Semo, ed., Siete ensayos sobre la hacienda mexicana 1780-1880
(México: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 2012).
1

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�Historia de una hacienda

todavía queda mucho por hacer en este campo de estudio. En
la agenda de trabajo está pendiente el estudio de las demás
haciendas, ranchos, casas urbanas y otros bienes que la familia
González poseía a nivel nacional. A manera de consideración, es
importante aclarar que el término “hacienda” que manejaremos
en la presente investigación se entenderá como una unidad
económica racionalizada que fue capaz de organizar el medio
rural.2
En Tamaulipas surgió la hacienda como típica forma
de propiedad, debido a que la tierra susceptible de explotarse
se concentró en pocas manos. La falta de una alta densidad
de población y la ausencia de una significativa presencia de
comunidades indígenas determinaron dicho fenómeno.3 Sin
embargo, las leyes de colonización y terrenos baldíos propiciaron
el aumento de haciendas y establecimiento de ranchos a lo largo
del siglo XIX y principios del XX.
Las primeras leyes con la que se quiso favorecer la
colonización del estado y la apropiación de la tierra en el mismo
territorio fueron tres, la de 1826, 1830 y 1833, las cuales tuvieron
escasos resultados por la inestabilidad política y la continua
amenaza de la guerra con los colonos angloamericanos, lo que
obstaculizó la ocupación efectiva del territorio y el acaparamiento
Beatriz Rojas, La pequeña guerra: los Carrera Torres y los Cedillo (México: El Colegio de Michoacán, 1983).
3
Arturo Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas (México: El
Colegio de México, 1992), 119.
2

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de la tierra.4 Sin embargo, la aplicación de la ley de ocupación
y enajenación de terrenos baldíos de 1863 permitió la creación
de nuevas haciendas y la extensión de la propiedad privada en el
estado.
Con esta ley hubo casos en que ocurrieron algunos
denuncios de tierras en algunos municipios tamaulipecos, por lo
que a partir de entonces comenzaría el acaparamiento de tierra,
con la consecuente formación de latifundios, auspiciados por el
gobierno del presidente Porfirio Díaz.5 Al inicio del régimen
porfirista, en 1877, la política de colonización y apropiación de
la tierra en Tamaulipas produjo un crecimiento de haciendas y
ranchos. El número de haciendas en el estado casi se duplicó en
treinta y tres años, al pasar de 107 en 1877 a 186 en 1910. Sin
embargo, los ranchos ganaron terreno en las haciendas, al pasar
de 322 en 1877 a 2,879 en 1910.6
Este incremento de propiedades tuvo que ver con las
iniciativas de ley que presentó el gobernador Alejandro Prieto
para proceder a realizar la remedición de las propiedades
originarias de la entidad y la privatización de los ejidos de cada
una de las municipalidades y villas. La ley de procedimientos
para la práctica de deslindes en el estado, expedida y promulgada
Juan Díaz Rodríguez, “La propiedad de la tierra en Tamaulipas y la ley de
ocupación y enajenación de terrenos baldíos de julio de 1863”, en Historia
judicial mexicana, vol. I (México: Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2006), 137.
5
Díaz Rodríguez, 139.
6
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
4

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en 1889 por el congreso estatal, fijó las reglas y métodos a
realizar con este propósito. A esta legislación le siguió la ley para
la remedida de los terrenos de propiedad particular con la que
se precisaría el régimen de dominio de bienes rústicos, dando
certeza jurídica a los propietarios ante cualquier eventualidad.
Esto estimuló la inversión y el desarrollo de las actividades
agrícola-ganaderas, al no existir ya duda sobre la pertenencia de
cualquier predio.7
El objetivo general de la presente investigación es
conocer la etapa de Tamatán como hacienda. Este estudio
monográfico dejará ver particularidades de la finca, los
orígenes, la trayectoria en sus primeros años, las tierras y
el agua en torno a ella, el modo de administración, la lucha
revolucionaria y el proceso de compraventa a principios de la
década de 1920, profundizando en la historia económica del
noreste del país.
Nuestro propósito es responder, respecto a la hacienda, a
las siguientes cuestiones: ¿dónde se ubica el origen de Tamatán?;
¿cómo evolucionó a través del siglo XIX?; ¿cuáles eran las
características de sus tierras?; ¿cómo era administrada?; ¿cuáles
fueron las dificultades que sufrió a raíz de la revolución?; y ¿en
qué consistió el proceso por el que se transformó de hacienda a
escuela de agricultura?
Octavio Herrera Pérez, Las haciendas de Tamaulipas: el origen de la
propiedad rural en una entidad del Noreste de México (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2011), 151, 154.
7

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Las hipótesis planteadas en la investigación son las
siguientes. Hipótesis 1: Tamatán, en su etapa como hacienda,
constituyó una oportunidad de negocios para Manuel González
que aprovechó y que impactó positivamente su patrimonio
durante el porfiriato; Hipótesis 2: La hacienda, como tal, fue
rentable durante el porfiriato, pero no pudo recuperarse después
de la revolución mexicana, por lo que fue traspasada al ejecutivo
del estado.
Este trabajo se organizó de acuerdo con dos etapas que
vivió la hacienda y consta de cinco apartados. En el primero se
presentan los antecedentes. Se da a conocer cómo se originó
el dominio territorial, cuál fue la extensión inicial, dónde se
estableció, quiénes fueron sus primeros propietarios, así como a
las actividades económicas a las que se destinó el fundo en un
principio.
El segundo apartado trata de los propietarios y las
razones por las que el coronel González compró la hacienda
de Tamatán. La adquisición de la propiedad se ubica en el
año de 1894, cuando en la economía tamaulipeca operaron
cambios, tales como el tendido ferroviario, la integración neta
a una economía mundial hegemonizada por las sociedades que
habían protagonizado la revolución industrial; la inserción
en el mercado estadounidense; la articulación y expansión un
mercado nacional; el surgimiento generalizado de brotes de
producción capitalista; el arribo masivo del capital extranjero;
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y la emergencia de núcleos burgueses que particularmente
trabajaban desde espacios regionales.8
Esta vigorización económica determinó el surgimiento de
una nueva clase de políticos que utilizando su poder se hicieron
de una vasta fortuna con negocios en la actividad agropecuaria,
los ferrocarriles y los servicios. Un recorrido por la actividad
política de González hijo deja ver su consolidación en un nuevo
tipo de propietario que surgió a fines del siglo XIX.
El tercer subtema explica la estructura, la organización y
la función de la tierra abierta al cultivo en la finca, luego de que
el coronel González adquirió la hacienda de Tamatán. En esta
parte se estudian las características que muestra la orografía e
hidrografía del lugar en la que se ubica la hacienda. Asimismo, se
examina el tipo de clima y la calidad de los terrenos de Tamatán.
Se observa además la proporción de tierra apta para el cultivo en
relación con la extensión total de la propiedad, así como el tipo
de cultivos que caracterizaban la producción de la hacienda. En
la parte final, se habla de los ranchos y huertas que englobaba la
misma finca.
El cuarto apartado estudia cómo se administraba la
hacienda, cuál era el cálculo económico en el que se basaba,
cómo se llevaban la cuentas, así como el mecanismo por el que
Mario Cerutti, “Militares, terratenientes y empresarios en el noreste. Los
generales Treviño y Naranjo (1880-1910)”, en Monterrey, Nuevo León, el
noreste: siete estudios históricos, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1987), 93.
8

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se financiaba la hacienda entre otras cuestiones que se resolverán
en esta parte del capitulado. El quinto subtema aborda el periodo
comprendido entre 1912 y 1922, desde que Manuel González hijo
tuvo dificultades debido a la revolución, hasta que sus herederos
traspasaron o vendieron la finca al ejecutivo del estado. Por
último, analizamos en las conclusiones el cumplimiento de los
objetivos e hipótesis.
El antiguo casco de la hacienda de Tamatán fue modificado
por en su parte superior por decreto gubernamental. En la imagen
el gobernador Emilio Portes Gil y los delegados de los ejidos en
la ex hacienda de Tamatán, 1926
Foto 1

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
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El origen y evolución de la propiedad
El origen de la hacienda se remonta a 1750, cuando el coronel
José de Escandón otorgó merced de tierra a Juan Bautista de
Soto, pardo y vecino de Río Blanco.9 El asentamiento original
se encontraba sobre una planicie de forma irregular de 320 metros
de altitud, al poniente de Santa María de Aguayo, junto al camino
real que conducía a la villa de San Antonio de Tula, a través de
las cumbres de la Sierra Madre Oriental. El fundo se convirtió
en rancho ganadero, trabajado directamente por el dueño y su
familia. Dicha unidad productiva tenía una extensión inicial
menor a 800 hectáreas.10
El fundo original de Tamatán se amplió hasta conformarse
como hacienda de 1750 a 1870. Un mecanismo empleado para
aumentar los límites originales del inmueble fue el recurso de
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Tamaulipas, en adelante IIHUAT, “Testimonio de las diligencias originales que en el
año de 1750 se hicieron por el Coronel Don José de Escandón, sobre la fundación de la Villa de Santa María de Aguayo, y posesión que se dio del campo
designado para ella, y tierras que fueron señaladas para el común de vecinos”,
en Testimonio de los Autos de la General Visita de la municipalidad de Ciudad
Victoria, Mandado sacar por el Exmo. señor Gobernador del Estado D. Francisco Vital Fernández, el día 27 de septiembre del año de 1848 y concluido
el 25 de mayo de 1853 por el escribano público D. Antonio Jiménez Valdés
(Ciudad Victoria: Oficina Tipográfica del Gobierno, Dirigida por Víctor Pérez
Ortiz, 1906), 152.
10
Pablo Serrano Alvarez, “El sistema de haciendas y la expansión capitalista
colimense en el siglo XIX”, en Regiones y expansión capitalista en México
durante el siglo XIX, ed. María Eugenia Romero Ibarra y Serrano Álvarez
(México: Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad de Colima, 1998), 208.
9

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composición, que era el pago de una suma de dinero a la corona,
por parte de particulares, que aumentaba los recursos del rey. El
perímetro de la propiedad también aumentó por la a falta de una alta
densidad de población y la ausencia de comunidades indígenas.
Estos factores determinaron el surgimiento de la hacienda como
típica forma de propiedad, debido a que la tierra susceptible de
explotarse se concentró en manos de los terratenientes.11
En cuanto a cambios en la producción de la hacienda, se
tiene noticia del funcionamiento de molino para moler caña de
azúcar en el último tercio del siglo XIX. En el último tramo de la
centuria decimonónica, el carrizo dulce y sus derivados -piloncillo
y aguardiente- se convirtieron en productos de importancia en
la dieta popular de la población tamaulipeca. La demanda cada
vez mayor de caña determinó su cultivo de manera extensa en
dos lados de Ciudad Victoria, donde según Alejandro Prieto “se
encuentra cultivado casi en su totalidad el terreno que circunda
a esta población, principalmente el norte y oeste, [donde] son
extensos los plantíos de caña que ahí se tienen.”12 El molino
para moler caña y elaborar endulzante que no podía faltar en los
hogares tamaulipecos es un ejemplo de las innovaciones técnicas
registradas en la finca.
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes
a las mejoras materiales proyectadas en aquel estado (México: Escalerillas,
1873), 324.
11

12

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FOTO 2
Ganado cebú en las instalaciones de la ex hacienda de Tamatán,
1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

Propietarios de la hacienda
De fines de la colonia a inicios del porfiriato la finca cambió
de dueño y aumentaron sus dimensiones. La composición y el
traspaso fueron mecanismos que favorecieron la acumulación.
Los hijos de Juan Bautista de Soto heredaron el sitio y vendieron
el inmueble a particulares, entre ellos a Francisco Lerma, quien
lo adquirió por medio de compraventa. Fue él, probablemente,
quien amplió el fundo original, conformando a Tamatán como una
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hacienda agrícola-ganadera con un molino en funcionamiento que
abasteció a los residentes de Ciudad Victoria. Lerma se había visto
obligado a hipotecar su propiedad para obtener financiamiento; al
no poder cubrir el préstamo e intereses generados por la deuda,
la hacienda fue embargada en 1872 y luego vendida al teniente
coronel Manuel González hijo en 1894, quien adquirió la hacienda
por medio de remate en pública subasta.13
Por la correspondencia entre el coronel González y su padre
sabemos sobre la deuda que pesaba sobre la propiedad, de su origen
y los efectos que ésta tuvo sobre la hacienda. En carta del 29 de
junio de 1890, Manuel González hijo hizo saber al general González
que: “En los suburbios de Victoria, a 3 1/2 kilómetros de la plaza y
sobre el camino de Tula, a 300 metros más allá de San Isidro donde
tienen que terminar el tranvía, queda el casco del rancho de Tamatán,
en pleito desde hace 18 años y abandonado”.14 El testimonio de
Alejandro Prieto corrobora la afirmación de Manuel González hijo. El
ingeniero refiere que: “Algunas de las haciendas de los suburbios de
Ciudad Victoria, por circunstancias especiales, se encuentran casi en
ruinas y en un abandono lamentable por parte de sus interesados”.15
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas, en adelante
AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, agua y hacienda
de Tamatán otorgada judicialmente por D. Francisco G. Lerma al teniente
coronel D. Manuel González hijo, en Ciudad Victoria, Tamaulipas en 19 de
abril de 1894.
14
Archivo Manuel González, en adelante AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
15
Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra
adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes a las mejo13

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La casa comercial “Filizola hermanos”, que cubría
funciones crediticias propias de los establecimientos bancarios,
recibió en depósito los 14,000 pesos que Manuel hijo pagó por la
hacienda. La mencionada sociedad mercantil era una de las pocas
que dominaba el mercado de dinero y capitales en la capital de
Tamaulipas en una época ausente de bancos, pero en condiciones
de lograr un desarrollo económico acorde a las expectativas
de vigorización económica, social y política que tuvo lugar en
nuestro país durante el porfiriato.
En este escenario, los González se erigieron en modernos
hacendados con visión empresarial debido a la ola modernizadora
por la que atravesaba el país por ese entonces. Al ligar el poder
político con el económico, los González se hicieron de importantes
negocios en varias ramas de la actividad económica a nivel
nacional. En cuanto a bienes raíces, los González eran propietarios
de la hacienda de Laureles en el estado de Michoacán; de la de
Chapingo, en el Estado de México; la de Tecajete, en Hidalgo; la
de San José del Cerrito, en Guanajuato; la de El Trigo, en San Luis
Potosí; y otras haciendas tanto en Veracruz como en Tamaulipas.
Este recorrido por las fincas González deja ver que ellos formaron
parte de una nueva clase de políticos que, utilizando su poder
político, se hicieron de una vasta fortuna.16
Los González eran ricos, contaban con los recursos
necesarios y tenían una intuición especial por los negocios. Al
ras materiales proyectadas en aquel estado, 322.
16
Silvia González Marín, Historia de la hacienda de Chapingo (México:
Universidad Iberoamericana, 1996), 168.
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igual que su padre, el coronel González era hombre de empresa
y de férreo carácter, cualidades que explican por qué compró la
hacienda de Tamatán.17 Ésta ofrecía mayores ventajas debido a
las características hidrográficas que presentaba el lugar donde
se encontraba, “entre las primeras estribaciones de la Sierra
Madre Oriental y la boca del Cañón El Novillo”, donde estuvo
edificada la casa solariega de la hacienda de Tamatán.18 La Sierra
Madre Oriental, al poniente de la hacienda, determinó una mayor
precipitación pluvial que favoreció la formación del río San
Marcos, manantial permanente en la parte baja.
En el marco del predominio de una visión distinta en los
negocios, las oportunidades que detectó el teniente coronel al comprar
la finca se circunscribieron al paso del ferrocarril de Monterrey
al Golfo. El tendido ferroviario trajo beneficios económicos que
impactaron positivamente en el patrimonio de Manuel hijo: 1) las
tierras de su propiedad aumentaron su valor al situarse contiguas a la
estación del tren; y 2) la colocación de rieles contiguos a Tamatán
despertó el interés de Manuel González hijo por invertir en una
tranvía Decauville para transporte de productos agrícolas, negocio
que le trajo beneficios a nivel personal, en el sentido empresarial de
que contar con un medio de transporte permitió mover mercancías
con mayor velocidad y eficiencia, a un menor costo.
AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
18
Archivo Gabriel Saldívar, en adelante AGS, Escuela de Agricultura del
Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno,
1923).
17

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La hacienda de Tamatán engloba a los ranchos de San Isidro,
Las Vegas y Los Charcos, así como las huertas de la Quinta Mainero
y de las manzanas de Lerma y Rodríguez. A mediados de 1893,
el coronel González hijo adquirió la Quinta Mainero de la familia
del licenciado Guadalupe Mainero. Esta propiedad comprendía
51,343 metros cuadrados, que equivalían más de 5 hectáreas. La
Quinta Mainero se ubicaba en el ángulo noroeste de la ciudad sobre
terreno, colindante con la vía y predios del ferrocarril de Monterrey
al Golfo y con las calles de Aldama y la número 23.19
En 1895, Manuel González hijo compró el primer rancho
a Guadalupe Treto por 1,000 pesos. El predio de San Isidro estaba localizado contiguo a la hacienda. El de San Isidro tenía una
extensión de una fanega y cinco almudes de sembradura, equivalente a más de 8 hectáreas, las que lindaban con la hacienda en
sus extremos norte, sur y poniente.20 Manuel González hijo había
hecho esta compra por conducto de José Pier.
Este administrador general adquirió también para su
poderdante la manzana de Rodríguez. La escritura que formalizó
esta operación fue otorgada el 21 de octubre de 1903 ante el
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
20
AMGH, Copia certificada de los testimonios de cuatro escrituras públicas
relativas a la propiedad de la hacienda de Tamatán del municipio de Ciudad
Victoria, Tamaulipas, presentadas por el señor José Pier en nombre de la sucesión del señor teniente coronel don Manuel González hijo para quien se
expide (Ciudad Victoria: Agosto 26 de 1914).
19

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escribano público Porfirio Flores. En esa fecha, Juan Taylor en
representación de Vicente Villa vendió a José Pier el mencionado
inmueble ubicado entre las calles 19 y 20 y Rosales y avenida
Cuéllar, por la cantidad de 800 pesos.21
La apropiación de estos predios contiguos a la hacienda de
Tamatán tuvo que ver con que la ley de junio de 1890 autorizaba
la venta de terrenos del ejido de los pueblos en los municipios
de Tamaulipas. El gobernador Alejandro Prieto había presentado
ante el congreso del estado diversas iniciativas de ley con la
finalidad de declarar jurídicamente como válidas la venta de
tierras, poniendo en marcha los deslindes de ejidos de los pueblos
a los que se referían los Autos de la General Visita. De acuerdo
con la ley de procedimientos de medidas o deslindes de tierras
de 1889 se fijaron las reglas y métodos de remedición de tierras;
la ley para la remedida de los terrenos de propiedad particular
de ese año estableció la precisión del régimen de dominio de los
bienes rústicos para dar certeza jurídica a los propietarios ante
cualquier eventualidad; y con la ley del 7 de junio de 1890 se
consumó la privatización de los ejidos de los pueblos, conforme a
los preceptos liberales de desamortizar las propiedades ligadas al
uso corporativo y común de la propiedad.22
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
22
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante
AHCET, Decreto 88 del 16 de enero de 1889; Decreto 90 del 2 de abril de
21

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La idea básica de esta legislación era que los ejidos fueran
remedidos y fraccionados, para enseguida pasar a realizar su oferta
y adjudicar los lotes que no tuvieran propietario. Hechos los trabajos
se promovió la inversión y el fomento agrícola y ganadero de los
terrenos ahora regularizados. En este proceso de la privatización
de la tierra, Manuel González hijo quedó transformado en gran
terrateniente gracias a las leyes agrarias del periodo.
FOTO 3
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con las banderas de sus ejidos de
Tamaulipas, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
1889; y Decreto 26 del 7 de junio de 1890, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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Estructura, organización y funcionamiento económico
de Tamatán
Según la escritura de 1894, el espacio territorial de Tamatán tenía
una extensión total de 3 sitios de ganado mayor, 4 caballerías
de tierra y 425,878 varas cuadradas. De éstas, correspondían
a la hacienda 2 1/4 sitios de ganado mayor, es decir, 2, 949
hectáreas. De la superficie restante eran propietarios Antonio
Valdés, Francisco Lerma y Guadalupe Treto. El primero poseía
2 fanegas,23 8 almudes24 y 1,511 metros cuadrados, que
correspondían 9.7 hectáreas; el segundo, 2 fanegas, un almud
de sembradura y 3,169 metros cuadrados, que equivalían a 7. 23
hectáreas; y el tercero, una fanega y 5 almudes de sembradura,
es decir, 5.1 hectáreas. Esto hacía un total de 22.03 hectáreas, las
que absorbió Tamatán al cabo de cinco años en que se rectificaron
judicialmente sus linderos.
A fines del siglo XIX, los límites de dicho espacio territorial
en el que estaba comprendida la hacienda y tres propiedades más,
eran: al norte, con la hacienda de La Presa; al sur, con el río San
Marcos; al oriente, con el casco urbano de Ciudad Victoria; y al
poniente, con la Sierra Madre Oriental. Tamatán tenía forma de
escuadra que se extendía desde arriba de la montaña y terminaba
al norte, en el cañón de El Calamaco. Dentro del perímetro de
la hacienda, los terrenos destinados a la agricultura tenían como
Una fanega equivale a un bulto, que es igual 1/2 carga, 12 almudes y 91
litros.
24
Un almud equivale a 7.6 litros.
23

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�Historia de una hacienda

colindantes: al norte, con el camino que conducía a las labores de
La Garra; al sur, con el camino a Tula; al poniente, con terrenos de
agostadero de la misma finca; y al oriente, con Ciudad Victoria,
distante a 4 kilómetros de la hacienda.25
Para conocer más de cerca el tipo de cultivos de la
hacienda, se analizará la lista de productos agrícolas que Miguel
Pier presentó en la Exposición Local de Agricultura y Ganadería
del Estado de Tamaulipas, celebrada en Ciudad Victoria en
1907.26
El listado muestra la clasificación de cereales, frutas,
pimientos, cítricos, carrizos, tubérculos y fibras que Tamatán
producía a inicios del siglo XX. Del primer grupo destaca el
maíz, del que había dos cosechas al año, la temprana y la tardía;
asimismo, la tierra abierta al cultivo de maíz era de dos tipos, de
riego y temporal. La extensión irrigable de la hacienda era de
70 hectáreas y la tierra que no era susceptible de riego tenía una
superficie de 23 hectáreas.27

AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, 1894.
Archivo Manuel González Hijo, en adelante AMGH, Carta de Miguel Pier
en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
27
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
25
26

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Cuadro 1
Lista de artículos de Tamatán en la Exposición Local de
Agricultura y Ganadería del Estado de Tamaulipas 1907
Cereales

Maíz

Pimientos

Cítricos

Plátano
enano

Chile valenciano

Naranjo
injertado

Caña
blanca

Plátano
guineo

Chile
imperial

Naranja
del país

Caña
morada

Plátano
indio

Chile
quipín

Naranja
agria

Mezotillo

Plátano
manzano

Toronjas

Maguey
amarillo

Uva moscatel

Limón
real

Frutas

Carrizos

Tubérculos

Cacahuate

Fibras

Henequén de
Yucatán

Lechuguilla

Limón
chico

Fuente: AMGH, Carta de Miguel Pier Cárdenas en Tamatán al teniente
coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.

Miguel Pier describe la situación del maíz en las tierras de
temporal. En carta del 7 de octubre de 1906, dicho administrador
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de Tamatán, en su informe, dio noticia de “Los maíces de
temporal sembrado el 2 de julio están buenos y jiloteando los
que se sembraron a fines de agosto están ya los más escardados y
también regulares pues hasta ahorita no les ha faltado el agua.”28
En general, la producción de maíz en Ciudad Victoria aumentó en
tres años al pasar de 31,000 hectólitros en 1903 a 36,000 en 1906,
a pesar de la sequía que dejó sin agua a los cultivos en el estado.29
Aunque la exposición agropecuaria tuvo el propósito de
promover la economía estatal a raíz de la sequía, la exposición dio
oportunidad a Tamatán de promocionar su cultivo de maíz, el que,
como ya se dijo, se hacía dos veces al año. El 17 de noviembre
de 1909, José Pier fue informado por el administrador de Tamatán
sobre la siembra tardía de maíz: “La siembra de maíz tardío en
esta finca es de 35 hectolitros con 13 litros, siendo de medieros,
14 hectolitros con 82 litros; de terciaros, 9 hectolitros con 97
litros; y sembrado por la finca, 10 hectolitros con 34 litros, estos
maíces van los más regulares y solamente algunos del potrero de la
Ciénega están a medias pero estos son pocos”.30 La participación
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
29
AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1903 formado
por la Dirección General Técnica a cargo del Ing. Espiridión Ledesma (Ciudad Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez Ortiz, 1905), 59; “Censo agrícola”, AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1906 formado por la Dirección General Técnica (Ciudad
Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez
Ortiz, 1907), 109.
30
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
28

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de la producción de maíz fue del 0.7 por ciento en el total de lo
producido en 1909. Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar
los 35 hectólitros con 13 litros por 100, dividido entre los 5,000
hectólitros de maíz producidos ese año en Ciudad Victoria.
Como producto agrícola, el frijol formaba parte de la
composición de la carga ferroviaria. Los ferrocarriles le aplicaban
tarifas más caras por no ser cereal, pese a su categoría de artículo
de primera necesidad.31 Como producto fundamental, el frijol
era mayormente consumido por cada familia en Tamaulipas, pues
dicho grano era apreciado como uno de los alimentos principales
de los tamaulipecos, entre ricos y pobres. En la entidad lo había
de diferente especie, tales como: el bayo grande, el negro, el
conocido garbancillo y el bayo chiquito, siendo éste último,
según Argüelles, “el que se prefiere en las siembras por la mayor
parte de los agricultores”.32 Aunque el cultivo de frijol estaba
generalizado en Tamaulipas, sólo se cultivaba para consumo
dentro de algunas fincas.
Miguel Pier ejemplifica lo anterior en su informe: “La
siembra de frijol tardío es muy pequeña, se cosecharán algo
para el gasto de la hacienda”.33 Adalberto Argüelles confirma el
noviembre de 1909; Un hectólitro de maíz equivale a 100 litros.
31
Luis Cossío Silva, “La agricultura”, en Historia moderna de México, ed.
Daniel Cosío Villegas (México: Hermes, 1965), 25.
32
Adalberto J. Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Oficina tipográfica del gobierno del estado, 1910), 207.
33
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
noviembre de 1909.
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señalamiento de Pier en las siguientes palabras: “la siembra es en
proporción de la necesidad de sus propias fincas”.34 En cuanto
a la comercialización de frijol, Tamatán no tuvo participación
en el mercado tamaulipeco porque dicho grano revistió la forma
de monopolio controlado por comerciantes, que acaparaban la
producción en tiempo de escasez para venderlo a precios altos, a
pesar del fácil y barato cultivo del grano.
Cabe decir que el cultivo de frijol coexistió con el de las
frutas, como el plátano -en sus variantes enano y guineo-, así como
la uva moscatel. El contenido de una carta que el administrador
de la finca envió a José Pier hace suponer que el rancho de San
Isidro se destinó a la siembra de plátano, pues Miguel Pier dijo a
su hermano que se “limpió el platanal de San Isidro”.35 Además,
un par de cartas más indican que también se cultivó el plátano
en la huerta de la Quinta Mainero, en la calzada de la alberca,
frente a la pedrera, en la acequia de la planta de luz eléctrica y en
la huerta del henequén. El platanal que quedó sembrado en estos
lugares dentro de la finca sumó un total de 899 plantas.36
Del grupo de pimientos producidos en la hacienda
sobresalió el chile en sus tres variantes. Según Luis Cossío, el
chile era, después del maíz, el artículo de mayor consumo, tanto
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 208.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
36
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908; AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9
de diciembre de 1909.
34
35

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de los sectores populares de más bajos ingresos, como en general
entre toda la población. En Tamatán había tres tipos de chiles, el
valenciano, imperial y quipin.37 Los terrenos de la finca al pie
de la Sierra Madre Oriental eran el lugar donde se cultivaba. La
cosecha se levantaba antes de la madurez del grano en su estado
de color colorado, tono que toma cuando llega el momento de su
desprendimiento de la planta.
Entre los cítricos cultivados en Tamatán se encontraban
el naranjo injertado, las naranjas tanto del país como agrias,
limones real y chico, y toronja. Las tierras húmedas de Tamatán
al pie de la montaña también propiciaron el cultivo de dichos
cítricos. La situación de la naranja en el porfiriato era que su
producción privaba en la mayor parte de la república mexicana.
Particularmente, la naranja producida en zona limítrofe entre
Veracruz y Tamaulipas se consideraba de buena calidad, tanto
así que “podía embarcarse para el mercado norteamericano”.38
Hacia 1910 ya se hacían buenas exportaciones de naranjas por el
puerto de Tampico.
Sin embargo, el consumo de la naranja se limitó en un
principio al autoconsumo, de modo que la producción satisfacía
apenas necesidades locales de la población mexicana. Al iniciar
el régimen de Porfirio Díaz, la ausencia de mercados organizados
y la falta de la modernización en los transportes condicionó que
37
38

Cossío Silva, “La agricultura”, 27.
Cossío Silva, 47.

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la producción naranjera mantuviera un estado estacionario. Con
el siglo XX, dicha situación tendió a cambiar con la organización,
en la ciudad de Monterrey, de sociedades para emprender el
cultivo del naranjo a gran escala. Por el éxito que tuvieron las
primeras plantaciones de naranjales en el vecino estado de Nuevo
León fue que Miguel Pier viajó a Montemorelos para observar los
resultados obtenidos por Robertson y los Berlanga en el cultivo
de la naranja.
De su estancia en la plantación de ambos citricultores,
Miguel Pier prestó atención a diversas cuestiones. En cuanto al
modo de plantar, señaló que “respecto a las distancias en que
plantan el naranjo es la misma que plantamos nosotros por acá
pues es de 20 a 22 pies uno de otro”. Pero en torno a la variedad
de la naranja, notó que: “Hay varias clases de naranjos, hay uno
el mejor para mí que le llaman a la naranja de ombligo; otra que
llaman de sangre, otra japonesa y otra mediterránea; la llamada
sangre tiene la forma de naranja agria de por acá, todas estas
clases de naranjas son injertados, y el fruto sin semilla”. No
obstante, Pier reconsideró que “resulta superior la de ombligo,
pues esta naranja es dulce y muy grande”.39 Sobre la ombligona
fue informado el coronel González hijo por la carta del 20 de
noviembre de 1904, que le envió Pier a su regreso a Tamatán.
Entre la fecha de la carta y la publicación de la Reseña del estado
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 20 de noviembre de 1904.
39

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de Tamaulipas de Adalberto Argüelles (1910), mediaron seis años
en los que el panorama mostró:
Particularmente la enorme plantación que se ha hecho de
naranjales en los terrenos de la hacienda de Tamatán en Ciudad
Victoria, propiedad esta última del progresista terrateniente
teniente coronel Manuel González hijo, cuyo número de plantas
traspuestas en estos dos últimos años alcanza a más de veinte
mil, estando en perfecto estado de crecimiento debido a lo
apropiado del terreno de la hacienda donde está la plantación,
a que se tiene el agua suficiente para cubrir el servicio de los
riegos y especialmente por el esmerado cuidado que se tienen de
la citada plantación por el entendido horticultor administrador
de la finca Miguel Pier, quien seleccionando las plantas al hacer
el trasplante de las almacigueras del injerto con pie de agrio,
que es el más adecuado en estas comarcas, ha asegurado, previo
unos cuantos años más de cuidado, una producción cuantiosa
que dejará a no dudarlo pingües utilidades a su propietario, y
contribuirá de una manera bien definida al aumento de esa parte
de la riqueza pública del estado.40

Los naranjales a los que se refiere Argüelles en su cita posiblemente
se tratan de los mismos que trajo Miguel Pier de Montemorelos
durante su estancia en dicho municipio neolonés que se desarrolló
económicamente gracias a la naranja. Probablemente, el
administrador de Tamatán contó previamente con el visto bueno
de Manuel González hijo para plantar naranjos en la finca. Dicho
propietario era bien conocido por su fama de rico terrateniente en
tierras tamaulipecas, dada su capacidad empresarial de invertir en
los cítricos, sector productivo que tuvo una participaron activa en
40

Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 246.

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el mercado nacional debido al paso del tren que sacó la producción
naranjera hacia otras partes de México a fines del porfiriato.
En esa época era común ver jardines plantados de naranjas
en Tamatán.41 Posteriormente, el cultivo del naranjo continuó
vigente a lo largo de la carretera Panamericana, la que según
Bataillón “permitió la venta de naranja en la capital neolonesa de
Monterrey y en Estados Unidos”. Dicho autor menciona además
que para ese entonces las plantaciones de naranjo se habían
ido multiplicando, sobre todo entre Montemorelos y Ciudad
Victoria,42 donde sobresalió especialmente el cultivo de la naranja
Washington en la época en que Tamatán funcionaba como escuela
de agricultura del estado.43 La mayor parte de la producción
de limón real y chico se consumía en el país. Por un lado, los
fruticultores mexicanos habían importado, al iniciarse el siglo
XX, los pies y retoños de limón de California en Estados Unidos
para formar nuevas plantaciones en el noreste mexicano, sobre
todo en Tamaulipas, donde el cítrico se distribuyó a las diferentes
haciendas agrícolas. Por otro lado, la toronja también alcanzó
importancia al igual que otros cítricos durante el porfiriato.
En este periodo, la caña de azúcar constituyó otro
de los productos agrícolas que se cultivaba en Tamatán. La
Rafael de Alba, La República mexicana. Tamaulipas. Reseña geográfica y
estadística (México: Vda. de C. Bouret, 1909), 42.
42
Claude Bataillon, Las regiones geográficas en México, ed. Florentino M
Torner, Nueva Ciencia. Nueva Técnica (México: Siglo Veintiuno, 1969), 200.
43
AGS, Escuela de Agricultura del Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno, 1923).
41

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importancia de dicho carrizo se cifraba en el hecho de que
constituía parte de la dieta popular de la población tamaulipeca.
Adalberto Argüelles considera como “planta industrial” a la
caña de azúcar debido a que de ella se derivaban dos productos
acabados, el aguardiente y el piloncillo o panocha. El
aguardiente de caña se producía mediante un alambique.44
Por otra parte, el piloncillo era el endulzante que no podía
faltar en los hogares tamaulipecos. En Tamaulipas ambos
bienes derivados de la caña se consumían por la mayor parte de
la población. Para su cultivo se destinó un espacio dentro de la
finca conocido comúnmente como la huerta de caña. Acerca de
la situación del cultivo de la caña en 1909, Miguel Pier, en un
informe que rindió al administrador general, menciona: “Las
cañas han descollado muy poco, y calculo la molienda en unas
30 cargas, ésta participará como el 10 o 12 del presente”.45
A diferencia de la caña de azúcar, que constituía un bien de
El alambique era un aparato utilizado para la destilación de líquidos mediante un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación
por enfriamiento. Según Tortolero, el alambique era una herramienta de destilación simple que está constituida por una caldera, donde se calienta la mezcla.
Los vapores salen por la parte superior y se enfrían en un serpentín situado
en un recipiente refrigerado por agua. El líquido resultante se recoge en el
depósito final. El proceso consiste en que evaporan primero los fluidos con
menor temperatura de cambio de estado, por lo que, tras la condensación, se
encuentran en el medio final más concentrados. De este modo se concentran
alcoholes, tales como el aguardiente. Alejandro Tortolero Villaseñor, De la coa
a la máquina de vapor: actividad agrícola e innovación tecnológica en las
haciendas mexicanas: 1880-1910 (México: Siglo XXI Editores, 1995), 283.
45
AMGH, Informe, Ib., 17 de noviembre de 1909.
44

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exportación, el cacahuate sólo se cultivaba para autoconsumo
dentro de la hacienda.46 Hacia fines de 1906 existe noticia
en la finca sobre el cultivo de 5 1/2 almudes de cacahuate, es
decir, casi dos hectáreas.47
Por otro lado, y frente a la idea de que Bernardo Zorrilla
introdujo el henequén yucateco a Tamaulipas en 1900,48 hoy
sabemos por carta de Miguel Pier enviada a Manuel González
hijo que: “A la planta de henequén de Yucatán se le puso a la
tarjeta que tiene la planta que este señor introdujo Ud. [Manuel
González hijo] por primera vez el año de 1891.”49 El auge
económico en Yucatán, debido al henequén, determinó el interés
del coronel González hijo por introducirlo en Tamaulipas porque
observó en el oro verde una nueva alternativa económica de
ampliar su fortuna.
A manera de ejemplo, para 1906 existe en Tamatán una
plantación de 3,871 plantas yucatecas.50 En cambio, se tenía
proyectado el cultivo de 55,131 henequenales más hacia 1908.51
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 223.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
48
Juan Fidel Zorrilla, Estudio de la legislación en Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones
Históricas, 1980), 339.
49
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
50
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
51
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908.
46
47

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�Jaime A. Rodríguez

Además del henequén clase Yucatán, hubo el de clase Tamaulipas,
el zapupe, que se cultivó también en la hacienda, al igual que la
lechuguilla que no requería de cultivo, pues crecía en abundancia
y de manera silvestre en los terrenos calizos de la finca. En el
transcurso de esta investigación sólo encontramos información
acerca del zapupe, del que se plantaron 7,778 ejemplares, los
que con los 10,816 que se plantaron en agosto, hacían un total
de 18,594 plantas de zapupe, cuyo cultivo perfeccionó Miguel
Pier “trayendo la plantita de la labor de los Sres. Terán”,52 otros
importantes cosecheros del período. Al cabo de tres meses hubo
un aumento de plantas de zapupe en calidad de cultivo, el que pasó
de 18,594 plantas en octubre a 77,351 en diciembre de 1909.53
Con este cultivo se esperaba “sacar de mil a cincuenta mil matas a
razón de 10 pesos millar”,54 lo cual correspondió a un fenómeno
de mayor trascendencia que experimentó la hacienda, que
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta definen como “expansión
de la frontera productiva”,55 la cual se comenzó a expandir con
el cultivo de dicha fibra.
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 5 de
octubre de 1909.
53
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9 de
diciembre de 1909.
54
AMGH, Andrés González en la hacienda de Tamatán a Manuel González
hijo en México, 28 de febrero de 1911.
55
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta, “Una visión del campo: tierra,
propiedad y tendencias de la producción, 1850-1930”, en Historia económica
general de México. De la colonia a nuestros días, ed. Sandra Kuntz Ficker
(México: El Colegio de México, 2010), 462.
52

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�Historia de una hacienda

FOTO 4
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con el gobernador Emilio Portes Gil y el
ingeniero Marte R. Gómez en la ex hacienda de Tamatán, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

La administración de la hacienda agrícola
Para conocer a fondo el cálculo económico en el que se basaba la
hacienda, se analizarán los bienes del inventario de la finca del año de
1899, que se relacionarán con el valor de Tamatán. Según el cuadro
2, los recursos naturales, agua y tierra y construcciones dentro de
la hacienda correspondían al grupo de bienes mayoritarios, los que
tenían una participación del 84 por ciento en el total del inventario.
Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar 10,022 pesos, que es el
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monto de los bienes mayoritarios, por 100, divididos entre los 11,924.
75 pesos, que forman el total en que está valuada la hacienda. De la
misma forma obtenemos que los bienes promedio equivalían a 13.98
por ciento (1, 667. 75 pesos) en el total del avalúo de la finca; y los
bienes minoritarios 1.97 por ciento en ese mismo total.
Los primeros bienes comprendían las tierras abiertas al
cultivo y el vital líquido para el riego de los cultivos de la finca.
Asimismo, el cuadro 2 muestra que entre los bienes promedios se
encontraban: primero, un terreno de labor situado al sur del F. C.
del Golfo al frente a la estación de ferrocarril, con una medida de
168.80 metros cuadrados de fondo por 193.20 metros cuadrados de
frente; segundo, un solar al sur del paseo Pedro José Méndez, de
42 metros cuadrado frente por 46. 20 metros cuadrados de fondo;
y tercero, un terreno comprado en la parte oriente de la población.
Los dos primeros se adquirieron de particulares, mientras que el
tercero fue comprado por José Pier al cuerpo edil de la ciudad.
Gracias a estas tres adquisiciones, la hacienda de Tamatán aumentó
sus linderos en una segunda etapa. Por último, es menester describir
los bienes minoritarios de la finca, los que eran desde más de 2
hectáreas de tierra hasta una campana, pasando por jacales para
sirvientes, un par de yuntas de bueyes, carretón y carreta.56
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
56

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�Historia de una hacienda

Cuadro 2
Inventario de la hacienda de Tamatán en 1899
Bienes
70 hectáreas 2 aras [sic] sembradura de riego en propiedad o
sean 62. 500 metros a 225 pesos fanega
Valor en que se estiman las 242 3/4 horas de agua en la hacienda durante el mes de las 3/4 partes del río de San (Isidro)
Marcos
Una casa material en Tamatán
2, 949 hectáreas 97 aras [sic] de terreno de agostadero o sean
2 1/4 sitios de ganado mayor en la hacienda de Tamatán
Una casa al norte de la plaza de Tamatán construida de piedra
y mide 30.25 metros frente, una alberca y baño exentos de
contribuciones conforme decreto
Otro terreno de labor situado al sur del F. C. del Golfo con
frente a la estación, el cual calculo en 168.80 metros fondo
por 193.20 metros de frente pues las escrituras tanto de estos
terrenos y no me es posible precisar la exactitud de sus dimensiones
23 hectáreas 7 aras [sic] sembradura sin riego, en propiedad o
sean 3 fanegas a 100 pesos una de 62.500 metros
3 casas de adobe en Tamatán
Un terreno en la labor de 38,232 metros cuadrados cuyos
linderos son: al norte, la prolongación de la calle de Alameda;
al sur, el terreno del F. C. del Golfo; al oriente, calle 23; y al
poniente, derecho de la vía del mismo ferrocarril
4 hectáreas 34 aras [sic] terreno de sembradura en San Isidro
3 jacales en mal estado en San Isidro
Un solar al sur del paseo Pedro J. Méndez de 42 metros frente por 46.20 fondo
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Valor en
pesos
2, 475
2, 422

2, 000
1, 125
2, 000

400

300
250
199

168.75
150
100

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Bienes

Valor en
pesos
100

Un terreno comprado al R. Ayuntamiento en la parte oriente
de la población
2 hectáreas 37 aras [sic] sembradura
75
10 jacales para sirvientes
50
2 yuntas de bueyes
50
Un carretón chico 2 lancillas
25
Una carreta
25
Una campana
10
Total
11, 924. 75
Fuente: AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo
manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos
de la Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado
en la Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP.
Manuel González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.

La forma con que se llevaban las cuentas de Tamatán tuvo que
ver con que la legislación federal de la época obligaba a todo
comerciante o empresario a llevar seis tipos de libros contables,
entre los cuales estaba el copiador de cartas, en el que según
Gladys Lizama “se inscribirán íntegra y literalmente las cartas
y telegramas que expida sobre sus operaciones, unos en pos de
otros, sin dejar blancos, y guardando el orden de sus fechas. Este
libro, como los demás prescritos por el Código de Comercio,
debe ser encuadernado, forrado y foliado, mas no timbrado”.57
Gladys Lizama Silva, Correspondencia de Francisco Martínez Negrete
Alba, Guadalajara, México, 1903 y 1904: capital social familiar y vida cotidiana, Colección Fuentes (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomiso “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2011), 10.
57

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�Historia de una hacienda

Al reflexionar sobre esta práctica de la cultura escrita de los
empresarios agrícolas porfiristas, es posible establecer cómo
Manuel González hijo llevaba a cabo la cuenta de la hacienda de
Tamatán.
La hacienda de Tamatán financiaba sus actividades por
medio de los recursos generados por la venta de sus productos
de la finca y por la obtención de préstamos. Los ingresos por
la venta de pasajes del tranvía y las ganancias generadas por la
concesión de luz eléctrica, ambos constituían ingresos de efectivo
a la hacienda. Otros de los rubros importantes de las entradas de
dinero a la hacienda lo constituían la venta de ganado, la renta de
pastos, el expendio de aguacate y cacahuate y la venta de solares
de la hacienda. Este proceso de venta de solares por la finca a
particulares continuó en años siguientes, incluso después que la
hacienda pasó a manos del ejecutivo del estado, pero ésta es una
historia posterior. A continuación, se conocerá a profundidad otro
tipo de entrada de efectivo a la finca.
Algunos comerciantes de los más importantes y con
mayor tradición en Ciudad Victoria tendieron relaciones
económicas con el dueño de Tamatán. Entre los comerciantes con
quienes se ligó Manuel González hijo es posible ubicar a Pablo y
Casimiro Lavín, Filizola y hermano, Bernardo Zorrilla, Manuel
Bustamante, Antonio Fernández, Ricardo Madrid y Manuel
María Hinojosa. Estos comerciantes eran al mismo tiempo
prestamistas, los que respondieron a la necesidad del crédito por
parte de quien lo demandaba. La importancia que tuvieron estos
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�Jaime A. Rodríguez

personajes dependió de que eran una fuente natural de crédito
para propietarios, tales como el coronel González, quien tendió
relaciones sociales con ellos para beneficiarse de las mismas. De
los nexos que tendió el teniente coronel con aquellos hombres,
fuente de crédito, dependió el otorgamiento de préstamos para
financiar su hacienda. Entonces fue que Manuel González hijo
empezó a pedir prestado a Lavín, Filizola y Zorrilla en una
primera etapa.
El proceso de compraventa de la hacienda de Tamatán
Con base en lo señalado por Victoria Lerner, la escasez de
capitales constituyó una dificultad que Manuel González hijo y
sus herederos atravesaron en vísperas de la revolución de 1910.
El año en que las fuerzas del general Pablo González ocuparon
Ciudad Victoria, en 1913, el dueño de Tamatán y su familia
estaban atravesando por una fuerte crisis económica que había
empezado a gestarse muchos años antes, desde el porfiriato.58
La escasez de capital también obligó al coronel González
a hipotecar algunas de sus propiedades. En 1912, David L.
Bretzfelder, apoderado del gerente del Banco de Tamaulipas,
prestó al teniente coronel, por conducto de José Pier 80,000 pesos
oro nacional con un rédito anual del diez por ciento, sirviendo
como hipoteca la hacienda de Tamatán. En esta fianza se incluían
Victoria Lerner, “Las zozobras de los hacendados de algunos municipios
del oriente de San Luis Potosí (1910-1920)”, Historia Mexicana 36, núm. 2
(1986): 324.
58

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�Historia de una hacienda

a San Isidro, el agua de riego, las fincas y mejoras, casas, baños,
potreros, la planta de luz eléctrica, a excepción del ganado.59
Las dificultades que el coronel González y sus herederos
sufrieron a raíz de la revolución y durante ésta tuvieron dos
consecuencias. La primera fue que la hacienda de Tamatán pasó
a manos del gobierno del estado; la segunda, que la hacienda
se convirtió en escuela de agricultura del estado a iniciativa del
gobernador César López de Lara, quien gobernó a Tamaulipas del
16 de febrero de 1921 al 8 de febrero de 1923.60 En su gestión como
mandatario estatal, López de Lara buscó recuperar el gobierno
del estado, aliándose con los terratenientes sobrevivientes a la
revolución. Por tal motivo y por el vínculo de amistad que lo unía
con los descendientes del general González fue que César López
de Lara medió a favor de ellos ante sus acreedores.
Las gestiones sobre el asunto iniciaron a fines 1921,
cuando el congreso estatal aprobó la iniciativa del gobernador
tamaulipeco para arrendar o traspasar los terrenos de la hacienda
a favor del gobierno del estado, que para los González significaba
una solución para sus problemas económicos.61 La operación
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
60
Juan Fidel Zorrilla, Historia de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Gobierno del
Estado de Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 110.
61
AHCET, Decreto 105 del 27 de diciembre de 1921, Ciudad Victoria,
59

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�Jaime A. Rodríguez

formalizada mediante escritura del 9 de marzo de 1922 mencionó
que el gobierno del estado, a la cabeza de López de Lara, pagaría
115,000 pesos, cantidad que resultaba de la suma de los 80,000
pesos del adeudo pendiente más los 60, 000 pesos de gravámenes
generados por la misma deuda en un período de diez años.
Los 115,000 pesos se pagarían en dos partes, en la primera
se cubrirían 60,000 pesos y en la segunda, 55,000 pesos, ambos
pagos se harían en moneda metálica oro nacional. El Banco
Zorrilla Sucesores recibiría el primero de estos pagos en su
sucursal de Ciudad Victoria. El segundo pago se cubriría a más
tardar en 1923 en la ciudad de Tampico, generando un interés del
siete por ciento anual, de lo que dependerían abonos de 3,000
pesos.62 Esta fianza incluiría el potrero de San Isidro, el tranvía,
a excepción de la planta de luz eléctrica instalada en la finca.
Días después de la formalización de tal transacción, el
periódico oficial del estado publicó el primer testimonio de la
escritura de compraventa de Tamatán celebrado entre el gobernador
del estado y Manuel González y Fernández.63 Al mes siguiente,
Tamaulipas.
62
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
63
AGHET, Periódico Oficial del Estado, Primer testimonio de la escritura de
compraventa de la Hacienda de “Tamatán” y Anexos, Planta de Luz Eléctrica,
manzana de solares núm. 11 y fracción de la manzana núm. 1 de esta ciudad,
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�Historia de una hacienda

el ejecutivo del estado quedó facultado para adquirir formalmente
la finca en virtud del decreto promulgado el 25 de abril de 1922,
por el cual, además, se harían las reparaciones correspondientes
al edificio y se construiría la calzada hacia el centro de la ciudad.
Asimismo, dicho decreto circunscribiría la construcción de las
dependencias necesarias de la Escuela de Agricultura del Estado,
así como las caballerizas y graneros pertenecientes al mismo plantel
educativo. Todo esto generaría un gasto de 140,000 pesos.64 El
decreto del 30 de abril de 1922 permitió al gobernador del estado
sacar a venta o arrendamiento sólo aquellos terrenos de la hacienda
innecesarios para construir los edificios que conformaron la Escuela
de Agricultura del Estado.
El antiguo casco de la hacienda alojó los primeros salones
de clase de la escuela. La utilización del casco de la vieja finca
de Tamatán por la escuela se vio acompañada de la construcción
de tres pabellones, la casa habitación del director, las casas para
los trabajadores, el establo y caballerizas y alberca, así como
edificaciones para lechería, laboratorio, enfermería, sala de actos
y gimnasio; zahúrdas, aprisco y gallineros; talleres de carpintería,
herrería y mecánica; y almacén y trojes y estercolero. La escuela
abrió un campo para las prácticas deportivas para del alumnado.
Dentro del complejo de Tamatán se construyeron las escuelas, la
otorgada por Don Manuel González, jr. y su esposa a favor del Gobierno del
Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Marzo 10 de 1923).
64
AHCET, Decreto 40 del 25 de abril de 1922, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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�Jaime A. Rodríguez

socialista Emancipación del Proletariado en 1935 y la Escuela
Primaria “Profesor Matías S. Canales”. Por investigaciones
recientes, sabemos que hubo conflictos por la tierra entre Tamatán
y los habitantes de los centros ejidales vecinos a la escuela. La
dotación de tierras a ejidatarios y el avance de la mancha urbana
determinó la disminución del perímetro de la escuela a mediados
del siglo XX.
Conclusiones
La adquisición de la hacienda de Tamatán formó parte de los
negocios que por cuenta propia emprendió Manuel González hijo,
después de administrar las haciendas de su padre y diversificar
sus actividades económicas de 1885 a 1893. La hacienda de
Tamatán, durante los veintiocho años que estuvo en poder del
coronel González, fue rentable. En esos años, la producción de
la hacienda continuó siendo diversa tal y como se vio en esta
investigación. Parte de la producción se comercializaba y otra
parte era para consumo dentro de la finca. El ferrocarril ayudó
para que se trasladaran los productos de la finca a la ciudad de
Monterrey y el puerto de Tampico. La hacienda contaba con
ranchos que se dedicaban al cultivo de árboles frutales y agaves
entre otros.
Entre la técnica agrícola dentro de Tamatán se encontraban
aperos para la labranza, tales como yuntas de bueyes, así como
carretones para mover y cargar semillas. Otros implementos de
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la finca eran para la siembra, cosecha, limpia y separación de
granos. Entre los edificios de la hacienda se encontraban tres
casas de adobe, diez jacales para sirvientes, una casa de material
y tres jacales en San Isidro.
Manuel hijo ocupaba la cúspide jerárquica de la hacienda.
Después de él, se encontraba el administrador de todos sus bienes en
Tamaulipas, José Pier, quien representaba los intereses de nuestro
protagonista y gozó de toda su confianza. Entre las funciones del
apoderado de González hijo se encontraba desde planear hasta
comprobar que se realizaran las labores propias de la finca. Después
del administrador seguía en jerarquía el mayordomo, ambos los
trabajadores agrícolas más importantes. Ellos eran, además, los
responsables de los diversos cultivos de la hacienda. Como brazo
fuerte del administrador, Miguel Pier rendía informes al propietario
de la finca. Además, Miguel Pier distribuía las cuadrillas de
trabajadores, que estaban al mando del caporal o capataz. Las
cuadrillas estaban formadas por trabajadores alquilados que venían
de otras latitudes del país, principalmente del altiplano mexicano
del Bajío, en el occidente del país.
Como primer mayordomo de Tamatán, Miguel Pier también
empleó a los trabajadores en las adecuaciones realizadas al tranvía
y a la planta de luz eléctrica que correspondían a los negocios
lucrativos de la hacienda. Como parte del personal permanente
de la hacienda, se encontraban los vaqueros y algunos sirvientes;
aunque estos últimos se encontraban en la parte más baja de la
pirámide poblacional de la finca y se ocupaban de labores menores.
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�Jaime A. Rodríguez

A raíz de la inauguración, en 1891, del ferrocarril de
Monterrey al Golfo, que unía a la capital neolonesa con el puerto
de Tampico, se construyó ese mismo año la estación ferroviaria
de Ciudad Victoria, punto intermedio de dicha ruta del ferrocarril.
Esto alentó a Manuel González hijo a implantar el sistema de
vías móviles desmontables Decauville, que se utilizó tanto para
trasladar pasajeros, como para transportar la producción de la
finca de Tamatán a la estación del tren. El tranvía Decauville se
vio acompañado de otra obra de infraestructura introducida en
la hacienda, el establecimiento de la planta de luz eléctrica que
suministró las luminarias a la capital Ciudad Victoria.
En la hacienda de Tamatán hubo continuidad en la propiedad
por parentesco. La finca perteneció a la familia González desde la
fecha en que Manuel González hijo compró el inmueble.
Referencias
Archivos
Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo Gabriel Saldívar, Biblioteca Central Pública Ing. Marte
R. Gómez
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Manuel González, Universidad Iberoamericana
Archivo Manuel González hijo, Universidad Iberoamericana
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma
de Tamaulipas
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�Historia de una hacienda

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�Historia de una hacienda

Zorrilla, Juan Fidel. Estudio de la legislación en Tamaulipas.
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Zorrilla, Juan Fidel. Historia de Tamaulipas. Ciudad Victoria:
Gobierno del Estado de Tamaulipas, Dirección General
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) y la educación rural en el estado de Tamaulipas,
1921-1943
The creation of the Secretariat of Public Education (SEP) and
rural education in the state of Tamaulipas, 1921-1943
Yessenia Flores Méndez

El Colegio de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0001-8878-9437

Resumen: La investigación analiza la acción educativa federal en el
ámbito rural del estado de Tamaulipas, entidad ubicada en el noreste
de México. El estudio arranca en 1921, año de la creación de la
Secretaría de Educación Pública (SEP), y del inicio de la reforma
administrativa de centralización educativa. El artículo examina las
primeras acciones federales en 1923, y las primeras gestiones del
gobernador de la entidad en 1925. Asimismo, analiza el Convenio
de Unificación y Coordinación de los servicios educativos de 1936
entre el estado y la federación, y la renovación del Convenio de
federalización de la enseñanza en 1943. Utilizando expedientes
del fondo de la SEP, informes del gobierno estatal y fotografías, el
artículo utiliza como enfoque la historia regional de la educación para
recuperar experiencias educativas desde las regiones, sus contextos y
actores educativos. El estudio concluye que la labor que desempeñó
la SEP fue complementaria a la iniciativa local de los agentes
educativos.
Palabras clave: educación rural, escuelas primarias rurales, ruralidad.
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Abstract: The research analyzes the federal educational effort in the rural
area of ​​the state of Tamaulipas, an entity located in northeast Mexico.
The study begins in 1921, the year of the creation of the Ministry of
Public Education (SEP) and the beginning of the administrative reform
of educational centralization. The article examines the first federal
actions in 1923 and the first responses of the state’s governor in 1925.
It also analyzes the 1936 Unification and Coordination Agreement
of educational services between the state and the federation, and the
renewal of the Education Federalization Agreement in 1943. Using files
from the SEP archive, state government reports, and photographs, the
articles use the regional history of education as an approach to recover
regional experiences of education, their contexts, and the educational
agents. The study concludes that the work carried out by the SEP was
complementary to the local initiative of educational agents.
Keywords: rural education, rural elementary schools, rurality.

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Introducción
A un siglo de creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) (1921-2021) en México, el propósito de este estudio es
analizar la acción de la federación en la educación rural en una
región del norte del país poco estudiada, como es el caso del estado
de Tamaulipas. En la historia de la educación rural en México,
uno de los temas principales ha sido el programa educativo
que impulsó el gobierno después de la revolución de 1910.
Juan Alfonseca realizó un primer balance de la historiografía
sobre la educación rural en México de 1910 a 1970, y planteó
que los trabajos inscritos en el análisis de la relación escuelacomunidad son los que aportan a las circunstancias regionales
en que se desenvolvieron las políticas de escolarización. Los
estudios regionales permiten captar el orden rural de vida de
los municipios y ejidos durante la escolarización de los años
veinte y treinta. Por su parte, clasifica tres ejes de estudio de
la educación rural: las políticas educativas impulsadas por
el Estado Nacional hacia la población rural, los procesos
de expansión de la escolarización rural en las regiones y los
procesos de institucionalización de la escuela en las sociedades
agrarias.1
Juan Alfonseca, “La historia de la educación rural en México, 1911-1970”,
en Historiografía de la educación en México, ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Susana Quintanilla, y Clara Inés Ramírez González (México: Consejo
Mexicano de Investigación Educativa A.C., 2003), 279–314.
1

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Alicia Civera realizó un segundo balance historiográfico
de la década de 2003 al 2013, y afirmó que en la década de
1970 había tres interpretaciones del proyecto educativo
revolucionario y en particular de la escuela rural mexicana. En
la primera, representaba una propuesta modernizadora que fue
rechazada por la población mexicana que se oponía al ataque
a la iglesia católica; en la segunda, se trató de un proyecto que
buscó mejorar las condiciones de vida de la población rural;
y en la tercera, significaba una retórica que buscaba legitimar
a los revolucionarios en el poder con fines de manipulación
ideológica.2
Los estudios sobre la reforma de federalización educativa
y la escolarización rural se han enfocado a las regiones del centronorte de México, como San Luis Potosí3 y Zacatecas;4 sureste,
Alicia Civera Cerecedo, “Los libros sobre la educación rural en México publicados en el nuevo siglo: una revisión general”, en Historia e historiografía de la educación en México: hacia un balance, 2002-2011. Vol.
2, ed. Georgina María Esther Aguirre Lora, Colección Estados del conocimiento (México: Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior; Consejo Mexicano de Investigación Educativa, 2016),
249–72.
3
Armando René Espinosa Hernández, “La institucionalización de la escuela
rural federal y la sindicación del magisterio en San Luis Potosí” (El Colegio de
San Luis, 2006).
4
María del Refugio Magallanes Delgado, “Federalización de la enseñanza y
del magisterio en Zacatecas, 1922-1933”, Anuario Mexicano de Historia de la
Educación 1, núm. 2 (el 7 de enero de 2019): 131–41, https://doi.org/10.29351/
AMHE.V1I2.253.
2

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como son los casos de Chiapas,5 y Veracruz,6 Oaxaca;7 y en el
centro, particularmente el Estado de México8 y Puebla.9 De los
recientes estudios regionales sobre la educación rural, sobresalen
los realizados en el centro del país, cercanos a la capital de la
república, entre ellos los de Juan Alfonseca, quien analizó la
escolarización rural federal en la región de Texcoco y Chalco,
Estado de México, demostrando cómo ahí operó una dinámica
de sustitución y desplazamiento entre las redes escolares del
gobierno estatal y del federal. El autor valora el impacto que
Óscar Javier Barrera Aguilera, “Entre apatía y colaboración: actitudes
hacia las escuelas rurales federales en la región de San Bartolomé de Los
Llanos, Chiapas, 1926-1940”, LiminaR 11, núm. 1 (2013): 42–56.
6
Laura Giraudo, “No era un desierto: la Secretaría de Educación Pública y
la educación rural en el estado de Veracruz, periodo posrevolucionario”, en
Historia de la educación en Veracruz: construcción de una cultura escolar,
ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Gerardo Antonio Galindo Peláez, y Gerardo
Sánchez Vigil, Colección Veracruz Siglo XXI 3 (México: Universidad Veracruzana; Gobierno del Estado de Veracruz; Secretaría de Educación del Estado
de Veracruz, 2014), 173–97.
7
Salvador Sigüenza Orozco, “El sistema educativo estatal y los primeros años de la federalización educativa en la Sierra Norte de Oaxaca (19201942)”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 129–59, https://doi.org/10.24901/
rehs.v36i143.62.
8
Juan B Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza.
Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del
Valle de México, 1922-1947”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 11–50, https://
doi.org/10.24901/rehs.v36i143.58; Carlos Escalante Fernández, Mazahuas,
campesinos y maestros : prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (1879-1940) (Zinacantepec: El Colegio
Mexiquense, 2014).
9
Ariadna Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 51–84, https://doi.org/10.24901/rehs.v36i143.59.
5

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localmente tuvo el proceso federalizador y encontró que éste no
tuvo rasgos de compensación complementaria; resultó no ser el
Estado posrevolucionario el que llevó la escuela a los pueblos
marginados, sino el poder político estatal.10
Por su parte, Carlos Escalante muestra desde una mirada
local cómo se llevó a cabo el proceso de escolarización en el
municipio de Jocotitlán, Estado de México, entre 1879 y 1940, un
período amplio para dar cuenta de los cambios y continuidades en
los usos locales de la escritura y en los procesos de escolarización;
y que ayuda a entender las formas de apropiación que tuvieron de
la escuela y los usos sociales que hicieron de ésta.11 Escalante
analizó las condiciones que permitieron el establecimiento de
escuelas rurales en el norte del Estado de México, y describe
las respuestas locales a este proceso educativo. Destaca que
el acercamiento regional a la centralizadora “Federalización
de la enseñanza” puede mostrar los alcances que tuvo, las
modificaciones de la cultura escolar y las prácticas; así como la
consolidación de sistemas educativos estatales y la participación
de los agentes escolares locales.12
Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza. Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del Valle de
México, 1922-1947”.
11
Carlos Escalante, Mazahuas, campesinos y maestros. Prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (18791940), Zinacantepec: El Colegio Mexiquense, 2014.
12
Escalante, Carlos “Respuestas locales a la escuela rural federal en el norte
del Estado de México (1927-1940),” en Relaciones, Estudios de Historia y
Sociedad, Zamora: El Colegio de Michoacán, Vol. 36, N. 143, 2015.
10

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Ariadna Acevedo, por su parte, examinó la continua
presencia de las escuelas municipales y las limitaciones de la
expansión de las escuelas federales en la sierra norte de Puebla
(1922-1942). En su trabajo, destacó el aporte de los recursos
locales a la escolarización, analizó la distribución de las escuelas
federales, cuestionó si las escuelas llevaron a cabo una función
complementaria y compensatoria frente a la red escolar existente,
y evaluó en qué medida la SEP atendió a las zonas más rurales
y aisladas para entender los límites del avance federal y la
importancia de las localidades para sostener las escuelas. Dicha
autora también menciona que los frecuentes cierres de las escuelas
federales (aún después de 1940, cuando cabría esperar mayor
estabilidad) señalan una limitación más del esfuerzo educativo
federal. Se ha escrito mucho sobre el período de 1921-1940,
pero queda pendiente estudiar qué pasó después con las escuelas
federales. Por último, Acevedo encontró que las localidades
complementaron la oferta educativa; el Estado compensador fue
compensado por los ciudadanos.13
En otras latitudes, los autores Chávez y Medina
coordinaron Los mundos escolares en el noreste de México, donde
agruparon estudios de San Luis Potosí, Nuevo León y Zacatecas,
mostrando la realidad educativa en un territorio enclavado en la
región semidesértica.14 Ramos, en el mismo sentido, realizó un
Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno
federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”.
14
Mónica Lizbeth Chávez González y René Medina Esquivel, eds., Los mun13

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estudio sobre las maestras y expuso la situación de las escuelas
rurales en el sureste de Nuevo León.15
Al estudiar la política educativa nacional dirigida al
medio rural y el proceso de expansión de la escolarización rural
en Tamaulipas, las cuestiones que se busca responder aquí son:
¿Cuál fue la recepción-apropiación de la escuela rural? ¿Cómo
recibieron las reformas educativas orientadas a la educación
rural? ¿Cómo se distribuyeron las escuelas rurales federales y
estatales? ¿Cuál fue la interacción entre las autoridades y agentes
educativos?
En el aspecto teórico se siguen las aportaciones de Elsie
Rockwell, quien propone abordar las investigaciones “desde una
perspectiva que privilegie lo local sobre lo nacional”, porque
el discurso, la legislación y programas del Estado centralizado
se aplican a regiones particulares, y en estos procesos ocurren
tensiones entre centro y localidad.16 También seguimos la
categoría de “negociación”, que señala que en cada lugar ocurren
dos escolares en el noreste de México: ruralidad y género en el siglo XX (San
Luis Potosí: Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia; Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de San Luis Potosí, 2019).
15
Norma Ramos Escobar, El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas: un estudio histórico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX
(Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2007).
16
Elsie Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria vista desde Tlaxcala, Colección Investigaciones (Zamora: El Colegio
de Michoacán; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto
Politécnico Nacional, 2007), 13.
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negociaciones entre grupos regionales y nacionales.17 Este ensayo
también se orienta con el concepto de “apropiación”, que subraya
que las políticas y los proyectos educativos fueron disputados,
modificados y apropiados en cada lugar; en este sentido, las
pugnas regionales alteraron la política nacional.18
El trabajo está fundamentado con el análisis e interpretación
de los documentos y expedientes del Archivo Histórico de la SEP,
informes de gobierno y fuentes iconográficas. También se hizo un
recorrido de campo por las escuelas primarias rurales construidas
en el centro del estado durante los años cuarenta del siglo XX,
para recopilar fotografías de los edificios y murales y observar la
materialidad escolar.
La fundación de la SEP y las primeras escuelas
rurales federales de los años veinte en Tamaulipas
A fines del siglo XIX, durante el porfiriato (1877-1910), los
gobernadores porfiristas abrieron las primeras escuelas rurales. En
1897, existían ochenta escuelas rurales en Tamaulipas sostenidas
por el gobierno del estado y vigiladas por los municipios. En
1911, la Dirección de Instrucción Pública en el Estado informó a
la Secretaría de Instrucción Pública (SIPBA) sobre la función de
95 escuelas primarias rurales de las cuales estaban distribuidas 45
Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria
vista desde Tlaxcala.
18
Mary Kay Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y escuelas en México, 1930-1940, Sección de obras de historia (México: Fondo de Cultura Económica, 2001), 14.
17

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en el distrito centro, 24 en el Distrito Norte, 12 en el Distrito sur,
y en el cuarto distrito había 14.19
Pero la irrupción de la revolución de 1910 las
disminuyó y varias de ellas fueron cerradas. Con el triunfo del
constitucionalismo, el general Venustiano Carranza devolvió
la enseñanza a cargo de los municipios. Entre 1914 y 1916 el
gobernador constitucionalista, Luis Caballero, designó al profesor
Lauro Aguirre al frente de la Dirección General de Educación
Pública (DGEPET), pero la educación pasó a depender del
gobierno del estado; funcionaban entonces, en total, 214 escuelas
primarias, 90 urbanas y 124 rurales con 12,832 alumnos y 4,604
respectivamente.20
Por su parte, con el presidente Álvaro Obregón (19201924) inició el período de reconstrucción nacional y desarrollo
institucional. El Congreso de la Unión, en ejercicio de la
facultad que le confería el artículo 135 de la Constitución
federal, y con la aprobación de la mayoría de las legislaturas de
los estados, expidió el decreto que reformó el artículo 14, que
suprimió la SIPBA, así como la fracción XXVII del artículo
73, para establecer y sostener en toda la república mexicana
las escuelas rurales y urbanas, secundarias y profesionales.
Así, la federación tendría jurisdicción sobre los planteles que
AGN, SIPBA, Dirección General de Instrucción Pública de Tamaulipas, 31
de octubre de 1911.
20
IIH-UAT, Informe General de educación Pública en el Estado de Tamaulipas, 1914-1916, Ciudad Victoria.
19

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sostuviera sin menoscabo de la libertad que tenían los estados
para legislar sobre el ramo.21
También se decretó el establecimiento de la SEP, y se
asignaron las distintas dependencias, entre ellas, la Dirección de
Educación Primaria y Normal, el Departamento de Educación y
Escuelas que se fundaran con recursos federales, y el Departamento
escolar.22 Luego se crearon el Departamento de Escuelas
Primarias Rurales y Foráneas (DEPRyF), el Departamento de
Cultura indígena (del que dependían las misiones culturales),
entre otros.23 José Vasconcelos fue designado primer secretario,
quien emprendió una cruzada educativa y aplicó la enseñanza
activa. La historiadora Engracia Loyo afirma que la “escuela
rural mexicana” de 1920 a 1940 se insertaba con las comunidades
rurales, era la casa del pueblo, el lugar de reunión de la comunidad.
Ésta surgió con la SEP en 1921, cuando el país entraba en una
etapa de reconstrucción, y se hicieron esfuerzos de extender la
educación al medio rural, ya que la escuela había privilegiado a
las áreas urbanas.24
En los mismos años, en Tamaulipas, el gobernador César
López de Lara (febrero de 1921 a diciembre de 1923) promulgó
la Constitución política del estado y la Ley de Educación Pública
Diario Oficial de la Federación, en adelante DOF, 8 de julio de 1921.
DOF, 29 de septiembre de 1921.
23
Ernesto Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México
(México: Editorial Porrúa, 1983), 381.
24
Engracia Loyo Bravo, La casa del pueblo y el maestro rural mexicano,
Biblioteca pedagógica (México: Secretaría de Educación Pública, 1985).
21
22

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de Tamaulipas de 1922. Asimismo, decretó que las escuelas
oficiales pasaran a depender directamente del ejecutivo mediante
la Dirección General de Enseñanza Pública (DGEPET), en
la dirección técnica, administrativa y financiera, pero en sus
informes no clasificó las escuelas rurales.
La creación de la SEP permitió a la federación tener
presencia en las entidades. En 1922, la política vasconcelista
pretendió ser auxiliar, ya que dependía de las circunstancias
de cada estado y con cada uno el pacto fue diferente.25 Ese
año, Vasconcelos envió un representante a Tamaulipas, y le
informaron que las escuelas estaban en buenas condiciones al
depender del gobierno del estado. Ese año sólo se efectuaron los
trabajos preparatorios para extender la acción educativa federal
posteriormente en la entidad.26
En enero de 1923 se formularon las “Bases para la
Acción Educativa Federal”, que incluían los presupuestos para
24 estados, y reiteraban que la SEP actuaría sin menoscabo
de la autoridad local.27 El Departamento escolar de la SEP
fundó ese año 1,537 escuelas, de las cuales 1,219 eran rurales.
Engracia Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa,
1921-1940”, en Historia y nación (actas del Congreso en homenaje a Josefina
Zoraida Vázquez), ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru, vol. I (México: El Colegio de
México, 2018), 116, https://doi.org/10.2307/J.CTV47W6ST.11.
26
Hemeroteca Nacional de México, en adelante HNM, Boletín SEP, 1 de
enero de 1923.
27
Engracia Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en
México, 1911-1928 (México: El Colegio de México, 1999), 141.
25

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El Estado de México quedó a la cabeza con 211 escuelas
federales, seguido por Guanajuato con 144, mientras la
entidad menos favorecida fue Tamaulipas, en donde solo se
creó una escuela federal. La cantidad de dinero otorgada a
cada estado era proporcional a su población analfabeta. Los
subsidios fluctuaban entre los 350 mil pesos para Guanajuato
y 40 mil pesos para Tamaulipas.28 En otra fuente de 1923, se
registra que se destinaron a Tamaulipas 23,576 pesos para las
escuelas federales.29 Se recomendó mediante circular a todos
los Delegados (Delegación Federal de Educación) de la SEP
en los estados que se siguieran las Bases de la escuela de la
acción. Ya para septiembre de 1923, la SEP había establecido
convenios con los 32 estados.30
La acción paralela en el callismo
El presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), y el secretario
de la SEP, José Manuel Puig Casauranc, siguieron otra política:
crearon un sistema educativo paralelo al estatal, independiente,
para llenar las lagunas de acción de autoridades locales.
Consideraban que había sido un error celebrar contratos mediante
los cuales el gobierno manejaba la educación y la responsabilidad
HNM, Boletín SEP, tomo II, números 5 y 6, 2° semestre de 1923, y 1° semestre de 1924, “La acción federal en los estados”, p. 28, 1 de enero de 1924.
29
HNM, Boletín SEP, “Cuadro que manifiesta las cantidades invertidas en el
sostenimiento de escuelas federales dependientes del Departamento escolar en
los estados de la República en el año de 1923”, 1 de enero de 1924.
30
Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México, 168.
28

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del estado se limitaba a entregar a éste una suma de dinero, por
lo que los pocos contratos que aún existían fueran anulados. La
SEP fue reorganizada, y en 1925 las Delegaciones de Educación
Federal en los estados se renombraron Direcciones; en 1926
crearon la Dirección de Misiones Culturales y el Departamento
de Escuelas Rurales.
Entre 1925 y 1928 fue gobernador de Tamaulipas el
licenciado Emilio Portes Gil, quien apoyó el reparto de tierras en
ejidos y la educación rural. En la Primera Convención de la Liga
de Comunidades Agrarias (LCA) que se celebró en septiembre
de 1926, el programa de materia agraria que trazó el gobierno
del estado contenía diez postulados; el punto VII, dedicado a la
educación, enunciaba:
Una escuela rural abre nuevos horizontes, introduce variantes
de la monotonía de la vida gris del jornalero y hace menos
duras las faenas del campo. En combinación con la escuela
rural, la escuela nocturna para adultos presta ocasión para que
se instruyan los mayores de edad, y para que adquirieran éstos
la noción de que hay tierras más allá del límite de la hacienda
que los vio nacer. Fiestas escolares a las que asistan los padres
de los educandos y números en los programas de fiestas patrias
desempeñados por adultos, y que pueden ser desde carreras de
caballo, sobre temas que dignifiquen el productor y se ponga
de manifiesto la repugnancia de los vicios y de la ociosidad;
contribuirán hacer amable el aprendizaje, aun a hombres que
llegaron a la mayoría de edad sin haber tenido nunca en sus
manos un libro de lectura.31
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado
de Tamaulipas, Primera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
31

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El gobernador Emilio Portes Gil pronunció un discurso en la
apertura de los trabajos de la Primera Convención, y dijo:
Deseamos una “nueva escuela” para Tamaulipas, no la escuela
de la rutina y de programa que se enseñaba en las cuatro paredes
de un cuarto oscuro, no la vieja escuela que martirizaba la pobre
inteligencia del niño, no la escuela de escasos recursos que
hacia añicos la mente y el espíritu infantil; deseamos la “nueva
escuela” de la libertad, la escuela de los nuevos horizontes,
la escuela del corazón que hace nacer en el espíritu el alto
sentimiento de la fraternidad humana. Deseamos sembrar en
cada corazón de mexicano y de tamaulipeco, la simiente de
la “escuela moderna”, que rompe los moldes de la sociedad
opresora del capitalismo, escuela que quita los prejuicios de
clase que hace nacer en el espíritu humano las tendencias
destructoras que siembran en los pueblos la discordia y el
odio.32

En el proyecto de bases para constituir la Liga de Comunidades
Agrarias del estado se establecieron XVI puntos. En el VIII,
se propuso crear escuelas rurales mixtas y escuelas de difusión
que impartieran conocimientos rurales para adultos; gestionar,
además, las admisiones de los hijos de los ejidatarios a la Escuela
Regional de Agricultura del Estado o a la Escuela Nacional de
Agricultura de México, y en general, tratar todo lo relacionado
con la educación del campesino. También se propuso patrocinar
la creación de Juntas locales de educación en colaboración con
y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas (México: Editorial
Cvltvra, 1927).
32
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de
Tamaulipas, 74.
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las autoridades y obtener recursos de los padres de familia para
la construcción edificios escolares adecuados. En el punto IX
se plasmó la idea de organizar campañas de alfabetización e
higiene, combatir el alcoholismo, el fanatismo y en general
todo aquello que pudiera redundar en la degeneración corporal
o mental de los campesinos. El punto XI, por su parte, señaló
la importancia de hacer sana la vida en el campo, introduciendo
deportes y bibliotecas y ofreciendo esparcimiento al hombre del
campo.
El 27 de noviembre de 1926, el gobernador Emilio Portes
Gil expidió un decreto donde expuso que, siendo la educación
popular el medio más eficaz para implantar los principios, estaba
dentro del programa de gobierno el propósito de reformar los
sistemas de enseñanza y procurar la “socialización de la escuela”
para que dejara de ser individualista, ya que la ley vigente no
tenía las orientaciones modernas.33 En abril de 1927, expidió
la Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas, en
cuyo artículo primero se determinó que la instrucción primaria
impartida por el estado, o la que en él se impartiera bajo la
vigilancia y legislación del mismo a través de la DGEPET,
perseguía el desarrollo de los educandos, capacitándolos con
hábitos para un vida social de cooperación que asegurara el
bienestar y progreso. En el artículo segundo, el gobierno del
Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante AHCET, Decreto 265, 27 de noviembre de 1926.
33

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estado aceptó la obligación de impartir la educación elemental
en ciudades, congregaciones y rancherías, impulsando la
Escuela Rural que tanto hacían falta en el país. Todas las
escuelas primarias urbanas y rurales observarían el laicismo
en la enseñanza y tenderían a conseguir la unidad nacional. El
artículo 18 expuso que toda escuela rural que se estableciera
en lugares ejidales se llamaría escuela ejidal y estaría vigilada
por inspectores. También funcionarían comités de educación
rural con la cooperación social. Por otro lado, los dueños de
haciendas también deberían abrir escuelas.34
El plan de estudios de primaria contenía saberes de la
escuela activa: en las primarias rurales mixtas, de un maestro y
con dos grados del primer ciclo, se incluía Higiene y deportes,
Aritmética y Geometría, Pequeñas industrias, Geografía e
Historia, Dibujo, Escritura y Canto. En las Elementales mixtas,
rurales o urbanas, se incluía Higiene, Lenguaje, Aritmética y
geometría, Huerto y Granja escolar, juegos y deportes, Dibujo,
Escritura, Música y canto, Meteorología y Geografía, Historia del
Estado y Patria.
El gobierno del estado publicó en 1927 las Disposiciones
de las escuelas ejidales de Tamaulipas, que presentaba las
sugestiones de funcionamiento de las escuelas rurales, de
los directores, materias y actividades. Los maestros de las
Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria,
1927).
34

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escuelas rurales ejidales debían contar en su biblioteca con las
constituciones; con las leyes del trabajo y agraria; con la colección
de las revistas El Surco y La Tierra; folletos de la cría de gallinas,
conejos y cerdos; así como con el Manual del Agricultor, del
horticultor y apicultor.35
Por otra parte, de la relación de escuelas primarias
rurales federales que funcionaban hasta finales de 1924, se
registraron 12 en Tamaulipas, con un maestro cada una.36
En el primer informe, el gobernador Portes Gil mencionó
que al iniciar su gestión en 1925 había 2 escuelas primarias
establecidas por la federación, y llegó la primera misión
cultural. Asimismo, gestionó con la SEP el establecimiento de
50 escuelas rurales sostenidas por la federación, ocupándose
la DGEPET de determinar dónde deberían abrirse los planteles
que se inaugurarían ese mes de enero.37 En el segundo
informe, dijo que en el estado había 60 escuelas sostenidas por
la federación.38
Poder Ejecutivo del Estado de Tamaulipas, DGEP, Boletín número 4, año
1, enero de 1927, Ciudad Victoria, Tamaulipas, MXMXXVII.
36
“Estadísticas. Relación de Número de Escuelas Rurales que funcionaron
hasta el 1 de diciembre de 1924”. El sistema de escuelas rurales en México
(México: Talleres Gráficos de la Nación, 1927).
37
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1926 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado,
1926), 21.
38
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1927 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del
35

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Según los datos de la SEP, en 1926 aumentaron a 40
escuelas primarias rurales federales que atendían 1,872 alumnos,
y en 1927, 52 escuelas y un inspector escolar federal.39 La
mayoría de las escuelas, sin embargo, se ubicaban en el centro
del estado. Así empezaron a operar paralelamente dos sistemas
educativos, el estatal y el federal, con la presencia de la DGEPET
y la Dirección de Educación Federal (DEF).
A fines de 1926, fue nombrado Director de Educación Federal en Tamaulipas el profesor Efrén N. Mata quien informó a
la SEP de su visita.40 La federación el próximo año no pagaría
locales para escuelas en el estado.41 Según los informes de la
DEF del 10 de febrero de 1927, el nuevo Director en Tamaulipas
era el profesor Ocampo N. Báez.42 En mayo de 1927, el Inspector escolar federal José A. Bazán visitó las escuelas rurales federales del centro del estado.43 En 1928, Tamaulipas contaba con
82 escuelas rurales federales, atendidas por 90 maestros y 3,736
Estado, 1927).
39
“Relación que manifiesta las Escuelas Rurales que, sostenidas por el Gobierno Federal y dependientes de la Secretaría de Educación Pública, funcionaron hasta el mes de diciembre de 1926, en la República”, Departamento de
Escuelas Rurales, 1926.” El sistema de escuelas rurales en México.
40
HNM, Boletín SEP, Escuelas rurales, Departamento de Cultura, 1926.
41
HNM, Boletín SEP, Informe del DFE profesor Efrén N. Mata, de los meses
de noviembre y diciembre de 1926, enero de 1927.
42
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, 10 de febrero de 1927.
43
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, mayo de 1927.
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alumnos.44 En 1928, se aprobó crear otras 40 escuelas rurales federales en la entidad. Por el aumento de escuelas, el estado quedó
dividido en dos zonas escolares federales, la del norte, a cargo del
inspector José A. Bazán, con residencia en Villagrán; y la del sur,
a cargo de Delfino Téllez, en Jaumave. La zona norte contaría con
53 escuelas y la sur con 50; es decir, a finales de la década de los
veinte ya se llegaba a más de un centenar de escuelas federales.45
El gobernador Portes Gil, en 1927, estableció 10 escuelas
rurales de varones, 10 de niñas, y 50 mixtas.46 Para 1928, se
construyeron escuelas en Ollama, Estación Cruz, Estación Carrizos,
Barranco azul, San José de Santa Engracia, Las Enramadas
(Hidalgo), El Saucillo (San Carlos) y La Misión (Victoria). Otras
escuelas pequeñas se abrieron en el Ejido San Patricio (Padilla),
Ejido La Diana (Güémez), Tancol (Tampico), La Peña (Soto la
Marina), La Mora (Magitzcatzin), Villa de Juárez, Ejido San
Lázaro, Garza Valdéz (Villagrán) y Jaumave.47 En el distrito sur
también se repartieron ejidos, donde se encontraban otras escuelas.
México. Secretaría de Educación Pública, El esfuerzo educativo en México
(Mexico: Publicaciones de la Secretaria de Educación Pública, 1928).
45
HNM, Boletín SEP, Informes del Director de educación federal en el estado de Tamaulipas, correspondiente a diciembre de 1927 y enero de 1928.
Escuelas rurales, Ocampo N. Báez.
46
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de
Tamaulipas, Segunda Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y
Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria, 1927), 52.
47
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas, Tercera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos
Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Cvltvra, 1930), 65.
44

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En Ollama y en Santa Engracia se construyeron escuelas ejidales
de cemento y fierro, debidamente acondicionadas para los niños
con luz eléctrica, sanitarios de regadera y drenaje. Estas escuelas
las había costeado en su mayor parte el gobierno del estado, y para
completar, cada pueblo contribuyó con 3 mil pesos que se tomaron
del fondo con el 15 por ciento de las cosechas levantadas en el
ejido. Se construyeron escuelas más pequeñas en Estación Cruz,
Estación Carrizos, Ejido La Diana y San Lázaro.48
Según estadísticas de la DGEPET, en el año escolar
de 1927-28, el gobierno del estado administraba 98 primarias
urbanas y 182 rurales, así como nocturnas. Mientras, la SEP tenía
el control de 123 escuelas, de las cuales 60 eran rurales mixtas, 5
urbanas y 58 de adultos; en el caso de Tampico, eran sostenidas por
el municipio y particulares.49 Esta política agrarista y educativa,
sin embargo, solo tuvo alcance en el centro del estado.
La centralización educativa en el Maximato.
Atender las regiones más difíciles y aisladas
Aarón Sáenz, titular de la SEP con el presidente Pascual
Ortiz Rubio (1929-1931), se preocupó por la relación entre la
“Informe sobre la situación y trabajos de los centros ejidales, rendido por el
Ing. Jesús Fernández, agrónomo del departamento ejidal”, en Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas, Primera
Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del
Estado de Tamaulipas, 203.
49
Maurilio P. Náñez, Renovación: tópicos del Estado de Tamaulipas desarrollados durante el gobierno del Sr. Lic. Emilio Portes Gil (Saltillo: Coahuilense, 1928).
48

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federación y los estados, y convocó a una Asamblea Nacional
de Educación. Los propulsores de la federalización perdieron,
pues se acordó que gobierno federal y gobiernos estatales
resolverían coordinadamente la educación. Las entidades serían
las que normaran y la federación solo auxiliaría. Los estados
debían dedicar no menos del 40 por ciento de su presupuesto
para la educación pública, del cual se destinaría el 70 por ciento
a la primaria. Un nuevo convenio con los estados asignaba a la
federación a través de la SEP las regiones más difíciles y aisladas
para establecer escuelas.50
En el primer informe del gobernador Francisco Castellanos
(1929-1933), dijo que al hacerse cargo de la administración había
125 escuelas urbanas y 273 rurales y ejidales. En 1928 funcionaban
124 ejidales en la zona norte y sur. En su primer año llegaron
Misiones culturales federales a las zonas escolares 2º, 4º (Jaumave)
y 6º, y el gobierno del estado abrió escuelas rurales. En el segundo
informe, aumentaron a 128 primarias urbanas, 176 rurales y 168
ejidales (344) y 226 nocturnas de adultos. Se fundaron 16 escuelas
ejidales, las misiones culturales operaron en Padilla, San Carlos
y Villa Juárez.51 En el tercer informe, 189 rurales y 178 ejidales
(367), y 197 escuelas entre primarias y rurales sostenidas por el
Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa, 19211940”, 123.
51
Informe rendido por el Co. Lic. Francisco Castellanos, Jr. Gobernador
Constitucional del Estado, ante la XXXII H. Legislatura del mismo, el
día 1°. de enero de 1931 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del
Gobierno, 1931).
50

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gobierno federal. En el último informe, a principios de 1933, se
registraron 385 escuelas, mitad rurales y ejidales, reportándose la
creación de 18 de ellas. La política de la SEP de atender las zonas
más alejadas se vio reflejada en Tamaulipas, pues en 1930 arribó la
primera Normal Rural federal en el Estado para formar maestros y
maestras rurales, misma que se instaló en Los Ébanos (Jaumave)
en un territorio enclavado en el semidesierto tamaulipeco, y en
1933 se adscribió la Misión cultural.
Narciso Bassols, secretario de la SEP (1931-1934)
durante los breves periodos presidenciales de Pascual Ortiz
Rubio y Abelardo L. Rodríguez, sumó a los contenidos de
la escuela activa el trabajo social, promovió campañas de
higiene, antialcohólicas y deportivas para combatir el fanatismo
religioso.52 Bassols, el más radical de los secretarios del
Maximato, amplió el radio de acción del gobierno central por
medio de diversas estrategias, una de las cuales fue desplazar
el centro de acción educativa de la comunidad a la región para
restar espacios de poder a los estados, lo que significaba un
cambio respecto a la política anterior, que hacía de la comunidad
el centro de acción educativa.53
Manuel Mesa, jefe de Misiones Culturales de la SEP,
ordenó al jefe de la misión cultural de Los Ébanos, Tamaulipas,
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940.
53
Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en México,
1911-1928, 126.
52

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para que estudiaran las leyes agrarias vigentes del estado para
dotar de tierras, y sugirió el mejoramiento de las condiciones
de vida de los campesinos.54 El profesor Braulio Rodríguez,
inspector general de la zona norte, informó al secretario de la
SEP, Narciso Bassols, sobre su visita a la Misión Cultural que
estaba atravesando por una crisis, señalando que había tropezado
con dificultades debido a que los hacendados se opusieron a
la labor de los misioneros. Por su parte, el gobernador Rafael
Villarreal dijo que no tenía ninguna prevención contra la misión,
que estaba de acuerdo con el trabajo que la SEP efectuaba en el
estado, y que la región en que la misión estaba operando era la
más difícil para su gobierno, pues estaba controlada por otro
grupo político.
Mientras en 1927 apenas había 5 escuelas rurales
federales en Jaumave, para 1933 éstas ya se habían extendido. El
Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural (DEANR)
remitió un croquis de la 4ª zona escolar y de la Misión Cultural, la
cual abarcaba 30 escuelas, de las cuales 15 eran rurales federales,
13 del estado y 2 sin sostenimiento.55
AGN, SEP, DEANR, C. 33444, Artículos relativos a la dotación de agua y
tierras, 12 de mayo, 1933; Informe de las condiciones económicas de los que
viven en las llamadas haciendas ixtleras. Urge organización de cooperativas,
al ing. Manuel Mesa. 23, mayo, 1933.
55
AGN, SEP, DEANR, C. 33447, Misión Cultural del Estado de Tamaulipas,
remite croquis de la 4º zona escolar y de la misión para sus trabajos de investigación e informe que los institutos pueden hacer en vacaciones de julio y
agosto, 1933.
54

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Las escuelas rurales en el cardenismo y la educación socialista
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940) se
reorganizó la SEP, y la Dirección General de Educación Primaria,
Rural y Foránea (DGEPRyF) se convirtió en Dirección General
de Educación Rural y Urbana en los Estados y Territorios
(DGEPEyT). En 1935, las escuelas primarias rurales federales se
extendieron en Tamaulipas de 227 a 270 y aumentaron los maestros
rurales de 152 a 287.56 Dotando de tierras a los campesinos y
convirtiéndolos en ejidatarios y pequeños propietarios, Cárdenas
se había propuesto hacer del ejido el motor de su política de
masas.57
Meses antes de que Cárdenas iniciara su mandato,
el artículo 3° constitucional fue reformado, dictando que la
educación que impartiera el Estado sería socialista. El concepto de
educación socialista tuvo distintas interpretaciones. Para algunos,
la escuela se refería a una “escuela socializada”, relacionada con
la vida y promotora de una sociedad justa. El “plan de acción de
la escuela socialista” estableció que la primaria sería coeducativa,
científica, desfanatizante, de trabajo y cooperativista.58 La
AGN, SEP, DEANR, Informe de la Dirección Federal de Educación en
Tamaulipas, 21 de abril 1935.
57
Arnaldo Córdova, La política de masas del cardenismo, Avances de investigación (México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 1973).
58
Engracia Loyo, “La educación del pueblo”, en Historia mínima. La educación en México, ed. Dorothy Tanck (México: El Colegio de México, 2010),
182.
56

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educación socialista, en su expresión pragmática, pasó en la SEP
por dos fases: la primera, con el plan de acción redactado por el
titular de la SEP Ignacio García Téllez (1934 a 1935), enarbolaba
principios de justicia social y lucha de clases; la segunda, con
Gonzalo Vázquez Vela (1935-1940), la vinculaba estrechamente
con la movilización de los obreros y campesinos por la lucha de
sus derechos.59
Por su parte, el gobierno del estado también promovía la
educación campesina, aunque los resultados no siempre fueron
satisfactorios.60 Durante la gubernatura interina de Enrique
L. Canseco, el 23 noviembre 1936, se formalizó el convenio
de Coordinación y Unificación de los servicios educativos
con Tamaulipas.61 Poco tiempo después, el gobernador Marte
R. Gómez (1937-1940), en su primer informe, anunció la
construcción de una escuela ejidal en el ejido Juan Capitán
(Victoria), con un plan arquitectónico modelo para otras
escuelas, y que se comenzaron a construir las escuelas ejidales
de otro tipo en los ejidos Lucio Blanco (Villagrán), El Olmo,
Cruz y Carmen Galindeño y El Roble. Los ejidatarios aportaron
ayuda económica y trabajo, de forma que la escuela ejidal
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940, 90.
60
Un hecho importante en la promoción educativa fue la publicación en 1934
de El Aula Rural, revista pedagógica editada por los inspectores escolares del
estado en cooperación de maestros rurales, encaminada al mejoramiento del
trabajo de las escuelas del campo. El Aula Rural, vol. 1, 1934.
61
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940, exp. 437, 1936.
59

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comenzaba a ser en Tamaulipas un edificio iluminado, y no la
choza de las escuelas ejidales obra de la revolución agraria en
sus comienzos. Sin embargo, en mismo informe expuso que la
creación de 50 escuelas rurales que la SEP ofreció establecer no
se había logrado por economía. Desprovisto así de sus ventajas
inmediatas, el convenio de federalización de la enseñanza en
Tamaulipas había quedado reducido a un simple esfuerzo de
buena voluntad, desarrollado por la SEP y el gobierno del estado
para coordinar y unificar la educación popular.62
Según el fondo presidencial de Cárdenas, se hicieron
solicitudes de ayuda al presidente de la república para construir
escuelas rurales en varias localidades de Tamaulipas.63 En el
segundo informe del gobernador Gómez, en 1938, se mencionó
que era el primer año en que podían ya examinarse los resultados
de la obra pedagógica emprendida en estrecha cooperación
por la SEP y el gobierno del estado. De las escuelas primarias
“federalizadas”, había 120 rurales y 289 ejidales con más de
14,000 alumnos. De las escuelas “federales”, sumaban 333
rurales con 390 maestros y 11,969 alumnos. El gobierno federal
aportó recursos para los gastos de personal de escuelas primarias
federalizadas (es decir, las que antes pagaba el estado). En el
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(México: Cultura, 1938).
63
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940.
62

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informe de 1939, registraba 399 escuelas primarias rurales
federalizadas, y 323 rurales federales.64
Visita del presidente de la República, Gral. Manuel Ávila
Camacho, a la Escuela primaria La Gloria del ejido del
mismo nombre, municipio de Matamoros, Tamaulipas.
La escuela fue construida por el gobierno del estado, del
Ing. Marte R. Gómez.

Fuente: Fondo Marte R. Gómez.

La región del semidesierto había quedado marginada de la
política educativa del gobernador Portes Gil y sus sucesores,
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(Ciudad Victoria: Cultura, 1939).
64

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pues no se construyeron importantes edificios escolares por la
presencia del cacique militar Francisco Carrera Torres, aliado
del general Saturnino Cedillo. Torres fue jefe de operaciones
del distrito de Tula, Tamaulipas, y del sur de Nuevo León, entre
1920 a 1926; entre este último año y 1938 fue comandante
de la tercera zona militar con sede en San Luis Potosí, donde
Cedillo fue gobernador y después secretario de Agricultura
del presidente Cárdenas, hasta que su rebelión terminó con su
influencia en el suroeste de Tamaulipas, donde fueron afectadas
las colonias militares.65
Ya para principios de 1940, continuaba el avance
territorial de la SEP en el sur Tamaulipas, en la cuarta zona
escolar encabezada por El Mante. Ahí funcionaban 3 escuelas
rurales federalizadas en rancherías, 10 rurales en ejidos, 3 tipo
Artículo 123, y 5 rurales federales en rancherías y 6 en ejidos. En
la segunda zona escolar encabezada en Altamira, se integraba 34
escuelas rurales.66 Por otra parte, el inspector escolar federal de la
6ª zona escolar, M. Velázquez Betancourt, presentó un informe de
la primera visita reglamentaria con cabecera en Tula, Tamaulipas,
Las colonias militares, instaladas en tierras de las haciendas, fueron una
modalidad de agrarismos de corte conservador que dependía de un cacique o
caudillo, ubicándose entre el ejido y la pequeña propiedad, sin tener un estatuto
jurídico.
66
AGN, SEP, DGEPEYT, Tamps. Esc. Urb. Fed. C. 40087, Informe de
los trabajos desarrollados en las escuelas de la 2ª zona escolar del Edo. de
Tamaulipas, correspondiente a los meses de Noviembre y Diciembre de
1939.
65

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que tenía tres años sin inspector y abarcaba comunidades y ejidos
de Bustamante. En ella se registraron 32 escuelas primarias
federales y 16 federalizadas, de las que solo 3 eran urbanas y
la mayoría rurales.67 El inspector dio una descripción de las
visitas, señalando que una parte de las escuelas rurales estaban
localizadas en el semidesierto, un lugar árido que sufría de
sequías, donde la población vivía en condiciones insalubres que
propiciaban las enfermedades y donde las escuelas estaban en
precarias condiciones, poco ventiladas y sin anexos. Las escuelas
más alejadas, en contraste, estaban las ubicadas en la sierra, en
tierras más fértiles. A diferencia de las del centro del estado, las
escuelas del ex cuarto distrito, en aquella parte de la Sierra Madre
Oriental, estaban abandonadas y eran bastante rústicas.
En la primera visita del inspector de la SEP a la Escuela
Rural Federal del ejido Calabacillas, los ejidatarios no habían
construido un edificio escolar, y utilizaban el casco de la ex
hacienda que se encontraba en ruinas; el local era antihigiénico,
el plantel apenas contaba con una mesa grande, un librero, dos
pizarrones y un mapamundi. La inasistencia de los niños era
motivada por el hecho de que en la comunidad residían dos
bandos políticos, la mayoría partidarios de la colonia militar.
En otras fotografías aparece la escuela en un local rudimentario,
hasta que finalmente se construyó un edificio escolar.
AGN, SEP, DGEEYT, C. C. 40087, E. Informe general de las labores desarrolladas en la sexta zona escolar, 1 marzo-30 junio, 1940.
67

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Escuela Rural Federal
Lázaro Cárdenas, poblado
Victoria (después Ejido
Francisco Medrano). Aula
rural, rústica, con techo de
palma del lugar, cercado
de cactus, contaba con
anexos, cocina de madera
y barro, con teatro al aire
libre, campo de cultivo y
huerto escolar.

Fuente: Álbum
grafico de
labores Escuela
Rural Federal
Poblado
Victoria,
Municipio de
Tula,
Tamaulipas,
grupo escolar
con la maestra
rural federal
Dionisia R. de
Sánchez. AGN,
SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087, Relación de visitas
de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la sexta zona. 1 de
marzo al 30 junio, 1940.
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Grupo de alumnos de la Escuela Rural Federal “Soy la libertad”
Comunidad La Encarnación, Municipio de Tula, Tamaulipas.

Fuente: AGN, SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087,
Relación de visitas de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la
sexta zona. 1 de marzo al 30 junio de 1940.

La escuela de la unidad nacional
En 1943, el gobernador Magdaleno Aguilar (1941-1944) firmó
con el titular de la SEP, Octavio Vejar Vázquez, el convenio en
que el gobierno del estado puso a disposición de la federación
todo su sistema educativo incluidas las escuelas rurales.68 En
el primer informe anunció la construcción de edificios para 84
escuelas ejidales, entre ellas la de Felipe Ángeles en Bustamante,
Luz del campesino, en Güemes; Conrado Castillo, Cinco de
Convenio que celebran la SEP representando al Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de Tamaulipas para llevar a cabo la federalización de la
enseñanza en dicha entidad federativa, 13 de enero de 1943, AGN, SEP, Secretaría particular, C. 5259.
68

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Mayo, San José de Salamanca, Emiliano Zapata, El Sotol y San
Vicente en Jaumave; Escuela ejidal Los Arados, en Matamoros;
y Llano de Azua, en Palmillas. En el segundo informe, anunció la
inauguración de la Escuela Práctica de Agricultura de El Barretal, y
la construcción de escuelas ejidales Redención del campesino, San
Juan de Oriente, San Lorenzo, Matías García y otras en Jaumave. El
gobernador Aguilar, originario de Jaumave y de origen campesino,
realizó una 0importante labor por la construcción de escuelas en
su municipio natal, localizado en la región suroeste. En el tercer
informe, comunicó que en el año escolar 1942-1943 funcionaron
en el estado 936 primarias, 313 federales y 575 federalizadas, y 19
Artículo 123, con 897 profesores urbanos y 922 maestros rurales.69
En el cuarto informe de gobierno, comunicó que mediante
el decreto 341 del 10 de abril de 1944 se aprobó el Convenio de
Coordinación para Construcción de escuelas, entre el ejecutivo
del estado y el Comité Administrador del Programa Federal de
Construcción de Escuelas (CAPFCE) constituido por la federación
a efecto de poner en marcha el amplio programa federal relativo
a la construcción de escuelas.70 El convenio fue firmado el 23 de
junio de ese año, quedando ambas partes en aportar recursos.
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1943 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1944).
70
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1944 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1945).
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Conclusiones
Investigar sobre la educación rural en el estado de Tamaulipas,
México, permite explicar y entender cómo se implementó la
política educativa durante la época posrevolucionaria en el norte
del país. Antes de la Revolución Mexicana ya existían escuelas
rurales en haciendas y rancherías en la entidad, pero eran pocas.
En los años posteriores al conflicto armado, los gobiernos
implementaron la reforma agraria que consistió en repartir tierras
a los campesinos y surgió el ejido como nuevo centro de población
rural, por lo que abrir nuevas escuelas, sobre todo en el campo, se
volvió fundamental.
Con la creación de la SEP en 1921, la cruzada educativa
vasconcelista llegó lenta al norte del país, ya que hacia 1923
apenas se había creado una escuela federal en la entidad. En
1925, el gobernador Emilio Portes Gil comenzó una primera
fase de reforma agraria que se concentró en el distrito centro del
estado, del mismo modo que su labor educativa se centró en esta
región. Su discurso educativo seguía los principios de la escuela
nueva y activa, y promovió la educación rural, inclusive llamando
“escuela ejidal” a la ubicada en esos lugares. También gestionó
con la federación para que se abrieran más escuelas rurales en el
estado, ampliando la presencia de la SEP. De esta manera, ya para
1928 había 182 escuelas rurales del gobierno del estado y 82 del
gobierno federal. A inicios de los años treinta, la SEP avanzaba
territorialmente con el aumento de escuelas rurales federales, e
intentó ampliar su zona de influencia en el distrito cuarto, labor
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�Yessenia Flores

que no fue fácil por encontrarse resistencias de los terratenientes
que se opusieron a la labor educativa federal.
En 1935, un año antes de que se firmara el Convenio
de unificación y coordinación de los servicios educativos, ya
funcionaban 270 escuelas rurales federales. Después de este
acuerdo, la avanzada de la SEP iba en ascenso. El gobernador
Marte R. Gómez coincidió con la política social del cardenismo,
amplió el reparto ejidal y la obra educativa local hacia el cuarto
distrito, donde había sido difícil entrar ante el caciquismo de
Francisco Carrera Torres y su influencia en las colonias agrícolas
militares. La escuela socialista y cardenista, tuvo impacto en la
educación rural, porque estaba involucrada con el mejoramiento
de las condiciones de vida de los campesinos, y fue transformando
su medio. En 1938, ya había 409 escuelas rurales federalizadas y
350 rurales federales.
El último gobernador del grupo político portegilista,
Magdaleno Aguilar, continuó con la extensión de la educación
rural y la construcción de escuelas rurales, aunque la escuela
mexicana había cambiado de orientación hacia la escuela de la
unidad nacional. En 1942, ambos gobiernos firmaron el Convenio
total de federalización educativa; las repercusiones y resultados
de la reforma administrativa produjeron una expansión en el
número de escuelas rurales, profesorado y la matrícula escolar.
En las aportaciones económicas hubo desencuentros
entre federación y gobierno del estado, pero se lograron avances
importantes en la construcción del sistema educativo estatal y
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

nacional. En resumen, la SEP realizó una labor complementaria
en la educación rural, pero también aportaron los padres de
familia, ejidatarios y el poder político local que ayudaron a llevar
la escuela a los niños de los ejidos y comunidades rurales.
Referencias
Archivos
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Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Marte R. Gómez
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Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1944 y que rinde ante el H. Congreso Local, el C. Magdaleno Aguilar,
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Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado
de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que
rinde ante el H. Congreso local el ciudadano Ingeniero
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México: Cultura, 1938.
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado
de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que
rinde ante el H. Congreso local el ciudadano Ingeniero
Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado.
Ciudad Victoria: Cultura, 1939.
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado,
Lic. Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del misSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 237-277
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�Yessenia Flores

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Lic. Emilio Portes Gil, ante el XXX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero de 1927. Ciudad Victoria: Talleres
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Informe rendido por el Co. Lic. Francisco Castellanos, Jr. Gobernador Constitucional del Estado, ante la XXXII H.
Legislatura del mismo, el día 1°. de enero de 1931. Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno,
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�Industria e imagen en movimiento: Un acercamiento
al patrimonio fílmico de Fundidora
César Herrera Silva

Fototeca de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-5026-3771

El uso de todo tipo de fuentes primarias es fundamental para la
investigación histórica. Sin embargo, la mayoría de los historiadores
ha privilegiado solamente los soportes escritos como forma de acceder
al pasado, por lo que resulta necesario acercarse e incorporar al trabajo
académico fuentes documentales alternas, como es el caso de los
soportes audiovisuales, que nos permiten obtener miradas distintas a
las fuentes clásicas y adentrarnos en la versión fílmica del pasado.1
En este sentido, parte del vasto patrimonio que ha legado la
antigua Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey está
compuesto por documentos en diferentes soportes, los cuales van
desde lo documental, fotográfico, arqueológico y filmográfico. En el
caso de la imagen fija y en movimiento, ésta ha sido uno de los principales medios para la documentación y transmisión de ideas, pues la
Yolanda Mercader Martínez, “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”, REencuentro. Análisis de Problemas Universitarios,
núm. 63 (2012): 47–52.

1

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�facilidad que otorga ese medio para capturar una visión particular de
la realidad le ha dotado de gran estima entre académicos y aficionados. No obstante, la delicadeza de sus materiales y las condiciones específicas de resguardo que exigen, han tenido como consecuencia una
revalorización más lenta a diferencia de otros soportes documentales.
Tomando esto a consideración, este trabajo surgió del
proceso archivístico realizado para la creación de la Guía General
de la Colección Fílmica, grupo documental perteneciente al Archivo
Histórico de Fundidora (AHF). El material trabajado forma parte
del acervo de la extinta Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A., principal ente productor de la documentación y
propiedad del Archivo General de la Nación, cuyo comodato fue
cedido al Fideicomiso Parque Fundidora en 1988 en un convenio
que involucró la creación del AHF en 1991. Este archivo cuenta
con aproximadamente 1734.23 metros lineales de documentación
que refleja el ejercicio contable, legal, administrativo y productivo
de la empresa cuya información data de 1900 hasta 1986.
Específicamente, comprende cinco fondos documentales dentro su
cuadro de clasificación: 1) Dirección General, 2) Administración,
3) Relaciones Industriales, 4) Empresas Filiales y 5) Producción.
Estos documentos reflejan la compra de equipo, la modernización
de sus departamentos, los problemas laborales, planes de expansión,
así como la relación entre industriales, banqueros y políticos.
Para la caracterización de este trabajo, fue necesario hacer
el proceso de identificación, organización y clasificación de las

�unidades documentales simples, de acuerdo con la metodología
archivística. Este trabajo fue realizado durante tres meses mediante
visitas regulares al acervo. Para lograr esto, se realizó una
investigación documental en fuentes de archivo, hemerográficas
y fotográficas para complementar la respectiva guía general de
la colección filmográfica. Las condiciones de deterioro de los
documentos fílmicos impiden su consulta por parte del público en
general, sin embargo, la copia de estos materiales en DVD brinda
la posibilidad de visualizar al menos la mitad de ellos.
La agrupación documental sobre la cual se realizó la
labor archivística fue de un total de 59 unidades documentales
simples; 57 rollos en un formato de 16 mm y solamente 2 rollos
incompletos en 35mm, los cuales se encontraron en un soporte
de acetato de celulosa, cuya temporalidad comprende desde
1954 hasta 1978. Estas fueron producto de las actividades de la
empresa siderúrgica, por lo que el contenido de las películas gira
en torno a la temática industrial, que incluye la construcción de
diversas instalaciones industriales, modernización de maquinaria,
capacitación de los trabajadores, instrucción en medidas de
seguridad e higiene, así como eventos y actividades recreativas.
Las cintas se encontraron originalmente con una clasificación inicial correspondiente a los inicios del archivo, llevada a cabo
por el fotógrafo francés Jerome Dité; de este periodo data la reprografía del material fílmico a Betacam y posteriormente su transición
a DVD. En este primer trabajo, también fue encontrada una primera
labor de organización y desarrollo de una catalográfica básica. Por
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�Industria e imagen

esta razón, las películas no fueron sometidas a una organización archivística con base en un principio de procedencia u orden original.
Por otra parte, el libro de Marcela Guerra y Alma G. Trejo, El crisol
del temple, hace referencia que la filmoteca del AHF contaba con 75
películas de 16 mm sobre temas de seguridad, elaboración del acero
y aniversarios, cifra discrepa del resultado final.2
La propuesta de seriación se realizó a partir del conocimiento de funciones y actividades de la compañía. Tomando en cuenta el
soporte del material, se llegó a la conclusión que sería organizado en
una colección fílmica, puesto que la totalidad del material trabajado se
encontró en un soporte de acetato de celulosa. Por esto, la clasificación
fue realizada bajo un criterio funcional, es decir, el que está relacionado con el tipo documental en el que se hacen homogéneos los formatos, el contenido y muy regularmente el soporte.3
La colección fue distribuida en grupos documentales que
reflejaran las temáticas específicas, lo que dio como resultado la
conformación de 3 secciones y 9 series identificadas. La primera de
ellas, ordenada de acuerdo con los procesos productivos de la empresa,
corresponde con la Construcción de Instalaciones, la cual comprende
la serie de Instalación del Molino de Combinación Lewis (1954-1956),
primer antecedente de la modernización de la empresa. La segunda
Marcela Guerra y Alma G. Trejo, Crisol del temple: Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey (Monterrey: Gobierno del Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, 2000), 338.
3
Gustavo Villanueva Bazán et al., Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de educación superior
(México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma de México, 2002), 75.
2

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serie atañe la Primera Fase del Plan de Expansión y Modernización
de la empresa, con la construcción de instalaciones industriales como
las naves de aceración, el molino de 46”, la construcción de Aceros
Planos y la construcción de la Planta Termoeléctrica. La tercera serie
corresponde con la Segunda Fase del Plan de Expansión, que da cabida
a las películas relacionadas con la construcción del Horno Alto Núm.
3, así como la Planta Coquizadora.
La segunda sección fue la competente al apartado de
Seguridad Industrial, misma que comprende tres series. La primera
de ella contempla el apartado de Capacitación con cintas que hablan
sobre el funcionamiento de aceración y los procesos siderúrgicos.
La segunda serie es Prevención, que contiene cortometrajes sobre
simulacros de incendios, el uso de equipo de protección y las buenas
prácticas dentro de las instalaciones. La última serie involucra el
apartado de Higiene, que tiene que ver con la presentación dentro
del trabajo y el cuidado de la limpieza personal.
La última sección, titulada Eventos, es menor en comparación con las anteriores. La primera serie de este nivel lleva por nombre Aniversarios, en la cual se documentaron los festejos del 50 y 65
aniversario de la compañía. La segunda serie es Deportes y recoge
dos competencias deportivas, una de atletismo en el Parque Acero,
fechada en 1955, y otra competencia automovilística en Indianápolis.
La tercera es una serie que consistió en varias películas sin identificar,
pues no se encontraron suficientes datos para su clasificación, debido
al avanzado estado de deterioro. A continuación, se muestra la representación gráfica de la distribución del grupo documental (Figura 1).
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�Industria e imagen

Figura 1
Cuadro de clasificación de la Colección Filmográfica
de Fundidora
Sección

Construcción de
Instalaciones

Serie

Película

Construcción de Molino Lewis
Instalación
del Molino de Molino Lewis Proceso
Combinación Instalación de chimenea- primera parte
Lewis
Construcción del Molino Lewis
Plan de
Expansión y
Aceración, reparación del horno No. 5
Modernización
(Primera parte)
Construcción de instalaciones industriales (Alto Horno)
Aceración: Estructura de la Nave
Horno 2 y Aceración en funcionamiento
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Construcción de Aceros Planos
Construcción de Aceros Planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos: Sala de motores
Maquinaria Almacenada (Aceros
planos)

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Sección

Serie

Película
Maquinaria Almacenada (Aceros planos)
Construcción del molino de 46” #1
Construcción del molino de 46” #2
Molino 46”
Molino 46”
Instalación de maquinaria en el Molino
de 46” Primera parte
Funcionamiento Molino del 46”
Mecanización de los Hornos Altos 1 y 2
Instalación de grúa portal
Planta termoeléctrica
Planta Generadora
Cimentación Alto Horno

Construcción del Alto Horno No. 3
Plan de
Expansión y
Construcción del Alto Horno No. 3
ModernizaPiso de carga Alto Horno 3
ción (segunda
Coquizadora
parte)
Modernización de la producción de
Fundidora (reseña)
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Sección

Serie

Película
Cómo funciona Aceración 2

Seguridad
Capacitación
Industrial

The basic principles of supervisory
management. Rollo: 8 Eubanks improv.
Mgr. Performance
The basic principles of supervisory management. Sts. 7 Cribbin Motivation
The basic principles of supervisory
management. Sts. 6 Romberger Communications
The basic principles of supervisory
management. Sts. 5 Hayes Standards &amp;
Appraisal
Coupler safety- Job Safety Analysis
Steel and America (inglés)
Steel and America (sin sonido)
Steel and America (español)
Simulacro contra incendio
Simulacros contra incendios
Simulacro de incendios

Prevención

Higiene

Uso de lentes de seguridad
Trabajadores problemáticos
El Exaltado (The Hot head)
Cómo funcionan los órganos del cuerpo
humano
Limpieza, exactitud y cuidado
De rigurosa etiqueta

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Sección

Serie
Aniversarios

Película
65 aniversario de Fundidora Monterrey
Aniversario Fundidora
50 aniversario de Fundidora

Eventos

Deportes

Varios

Competencia de atletismo Parque Acero
31 days in May. Firestone championship. “Indianapolis”.
Sin identificar
Sin identificar
Sin identificar

Fuente: Elaboración propia con documentación del Archivo Histórico de
Fundidora.

Se llegó a la conclusión de que el patrimonio fílmico trabajado es
sustancial y documenta procesos y eventos de suma importancia,
cuyo uso complementa la investigación de otros soportes
documentales y pone a disposición su uso para el desarrollo de
futuras líneas de investigación relacionadas con la cinematografía.
Con relación a lo anterior, su valor va más allá del tipo históricodocumental, pues resalta por las implicaciones científicas y
tecnológicas al retratar los procesos minero-metalúrgicos, uso de
maquinaria y equipo especializado. Por lo tanto, representan un
innegable valor no solamente para la Compañía Fundidora, ahora
extinta y transformada en parque, sino también para otras empresas
que ahora se reconocen como herederas de su legado, como es el
caso de Ternium, que adquirió las Instalaciones de Aceros Planos
a inicios del siglo XXI, o el organismo descentralizado que ahora
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�Industria e imagen

administra Parque Fundidora y otros espacios públicos en el Área
Metropolitana de Monterrey.
Estos apuntes son un primer acercamiento que busca
revalorizar la versión fílmica del pasado e incentivar su consulta
por parte de académicos o el público en general. Así mismo, es
un esfuerzo por incorporar estos materiales no solamente a la
investigación, sino también a la enseñanza de la historia, debido
a su capacidad narrativa y a la posibilidad de mostrar diversas
representaciones, estereotipos, así como relaciones sociales y
de género. Esto favorecería su difusión para generar un mayor
impacto, promoviendo la aplicación de las respectivas medidas
de preservación y conservación preventiva, evitando una pérdida
irreparable para el patrimonio industrial y audiovisual de la región.
Por último, esta reflexión trae a colación el debate por las
llamadas Películas Huérfanas, concepto que no sólo designa un
tipo de orfandad relacionada con los derechos de autor, sino que
se extiende a aquellas películas en muchos casos minorizadas
o menospreciadas, debido al nulo interés comercial y los
pocos ingresos que pueden generar. Estas películas involucran
aquellos metrajes incompletos, películas educativas, materiales
censurados, películas científicas, material experimental, películas
caseras, amateur, noticieros y muchas otras categorías que pueden
situarse en lo inusual, donde justamente radica su encanto y la
necesidad de visibilizarlas.4
Ryan Handley, “The Forgotten Impact of Film: An Introduction to the Film
Preservation Cause”, Screen Culture, núm. 6 (el 7 de abril de 2021), https://
4

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

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Referencias
Documentales
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the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.

Mercader Martínez, Yolanda. “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”. REencuentro. Análisis de
Problemas Universitarios, núm. 63 (2012): 47–52.
Villanueva Bazán, Gustavo, Georgina Flores Padilla, Roberto
Montores Martínez, Martha A. Ochoa Esquivel, y Luis
Torres Monroy. Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de
educación superior. México: Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma
de México, 2002.

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Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 279-289
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

289

�Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”, la
memoria de un Hospital- Escuela
Nancy Verónica Gallegos Jiménez

Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-9015-2988

La Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori” nació con la
premisa de recolectar todo material -documental y gráficoque sirviera para mostrar el proceso evolutivo del Hospital
Universitario “Dr. José Eleuterio González” y de la Facultad de
Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, incluyendo
un amplio acervo documental resguardado prácticamente
desde el nacimiento de la Escuela de Medicina en 1859. Los
antecedentes de la Sala Museo se remontan a la dirección del Dr.
Eduardo Aguirre Pequeño (1945-1947), cuando existía el deseo
de formar un museo referente a la medicina y la biología.1 En
1946, se equipó una sala en la Facultad de Medicina, en donde
se exhibía una pequeña colección de pertenencias y obras del Dr.
Algunos datos básicos sobre los antecedentes pueden consultarse en Eduardo Aguirre Pequeño, Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey (Monterrey: Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones
Científicas, 1944).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-43

291

�Sala Museo

José Eleuterio González, algunos animales disecados y huesos
pertenecientes a la osteoteca de la misma escuela. Algunos años
después, en 1948, se inició la construcción del edificio donde se
aloja la actual Facultad, por lo cual se tuvieron que vender los
terrenos de la Escuela y las clases se tomaron por un periodo
provisional en el edificio Tirso Garza.
Poco tiempo antes de la inauguración del edificio, el 13
de agosto de 1951, el rector Raúl Rangel Frías solicitó a todos
los directores de facultades y escuelas de la universidad que le
proporcionaran información al profesor Israel Cavazos Garza,
entonces oficial mayor de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, sobre los archivos y bibliotecas que
disponían cada una de las dependencias universitarias. Se realizó
un trabajo de reorganización de los acervos documentales y
bibliográficos con los que contaba la Facultad, reportando material
documental desde 1850. En el año 1952, cuando fue inaugurada
la nueva Facultad, no se contempló ningún espacio para el museo,
mientras que los documentos fueron resguardados en una bodega,
donde permanecieron por alrededor de 30 años.
En 1988, dirigido por el Dr. Alfredo Piñeyro López,
el Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León pondría
nuevamente sobre la mesa la importancia de los acervos. Además
de revisar bibliografía sobre la medicina de la entidad, su principal
propósito fue recabar información documental, haciendo un
rastreo por los archivos oficiales de la entidad, así como una
revisión del acervo histórico existente en la Facultad de Medicina.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-43

�Verónica Gallegos

El responsable en su primera etapa fue el profesor Celso Garza
Guajardo y un equipo de tres asistentes. Cuatro años después,
Garza Guajardo dejó el proyecto y quedó como responsable el
profesor Armando Hugo Ortiz Guerrero.
Como no contaban con un espacio físico para la
recopilación de la información, les fue asignado un pequeño
lugar dentro del Hospital Universitario, hasta que finalmente,
bajo la dirección del Dr. Jesús Zacarías Villarreal (1992-1997), se
impulsó la habilitación del espacio museístico dentro del recién
inaugurado Centro Regional de Información y documentación
en Salud. Para esto, se integró un Comité de Historia donde
participaron la licenciada Georgina Arteaga, los doctores Ángel
Óscar Ulloa Gregori y Hernán Salinas Cantú, así como los señores
Eliézer Alanís Rodríguez, Arturo Benavides y el profesor Ortiz.
En 18 de octubre de 1993 se inauguró la Sala Histórica de
la Facultad de Medicina, albergando una colección con los libros
más antiguos que formaban parte del acervo bibliográfico de la
Facultad, exhibiendo fotografías alusivas a la historia de la misma
y del Hospital, y contando con un limitado acervo museográfico.
En años siguientes se recibieron algunos donativos de instrumental
médico, y en el 2000 el Dr. Med. Ángel Óscar Ulloa Gregori donó
a la Facultad su colección completa de instrumentos, estuches y
aparatos médicos antiguos. Con este lote -de alrededor de mil
piezas- se rediseñó la museografía y desde el año 2002, durante
la gestión del Dr. Jesús Ancer Rodríguez, la Sala Histórica pasó a
llamarse Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-43

�Sala Museo

Actualmente, la Sala Museo está compuesta por un
Acervo bibliográfico, un Acervo Gráfico y Archivo Histórico
Fotográfico, una Colección de instrumental médico antiguo y
un Archivo Histórico Documental que reciben investigadores
tanto del área médica como de las humanidades. A continuación
comentaré brevemente sobre cada una de estas partes.
Acervo bibliográfico
Este acervo tiene su origen en la colección propia de la antigua
Escuela de Medicina, que se formó con los donativos de médicos,
familiares de doctores y personas ajenas a esta institución. Para
1988, esta estantería de libros antiguos se encontraba en el sótano
de la Facultad de Medicina, ya que por su temporalidad no eran
libros de consulta para los estudiantes. En un inventario previo
consignado por Israel Cavazos, dicha sección estaba clasificada y
compuesta por 1,673 volúmenes.2
En el año 2007, la Sala Museo se integró al programa de
digitalización de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) de
la UANL con los libros y documentos antiguos existentes en ese
espacio. El proceso se inició en septiembre de ese mismo año, y
el criterio para la selección de los libros a digitalizar consistió en
que fueran volúmenes publicados antes de 1908, exceptuando los
libros duplicados o los que ya se hubieran digitalizado en otras
José Antonio Olvera, “Papeles de Medicina Reorganización del archivo
histórico (1884-1954)”, Memoria Universitaria 1, núm. 10 (noviembre de
2010): 3–13.
2

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�Verónica Gallegos

dependencias de la universidad. En junio de 2008 se instalaron en
la Sala Museo dos equipos de digitalización de alta resolución para
el comienzo de los trabajos; la catalogación en la DGB concluyó
en marzo de 2009, y la digitalización en noviembre del mismo
año, habiendo procesado 750 libros editados entre 1780 y 1908.
Actualmente se reorganizó la colección de libros antiguos con
la ayuda del Centro Regional de Información y Documentación
en Salud de la UANL, y se integraron nuevas colecciones de
donativos recibidos años atrás, por lo que a la fecha contamos con
3,054 volúmenes. La estadística global nos revela que 885 libros
son del siglo XIX y 2,167 del siglo XX; el 32% están escritos en
francés, el 33% en inglés, el 34% en español, y una parte mínima
en otros idiomas como lo son alemán, latín, japonés e italiano.
Acervo Gráfico y Archivo Histórico Fotográfico
La medicina es una disciplina visual, por lo que se considera que
no se puede aprender medicina sin representaciones gráficas. La
fotografía se utiliza para mostrar los resultados de un tratamiento;
retratar la evolución de una enfermedad; el momento de un parto; y
documentar los diferentes procedimientos médicos y quirúrgicos,
como las cirugías de alto riesgo, trasplantes, fracturas y cirugías
estéticas. En el caso particular de la Escuela de Medicina, este
proyecto fotográfico empezó en 1944, tal como se menciona en el
informe del director.3
Archivo General del Estado de Nuevo León. Informe que rinde la Dirección de la Facultad de Medicina a la Universidad de Nuevo León, de los tra3

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�Sala Museo

Dicho laboratorio siguió funcionando hasta convertirse en
el Departamento de Fotografía, que se encargaba de documentar
los eventos y acontecimientos importantes de la Facultad de
Medicina y Hospital Universitario, así como del apoyo gráfico
a los diferentes servicios del Hospital. Desde 1975 se nombró
jefe de ese Departamento al pintor y fotógrafo Eliézer Alanís
Rodríguez, quien había tomado cursos y talleres de pintura
artística y restauración en Monterrey, y en San Miguel de
Allende, Guanajuato. Alanís permaneció en el puesto hasta 2005,
cuando desapareció el departamento. Sus colaboradores fueron
los señores José Abdón y Benigno Leal.
En sus primeros años el departamento se encontraba
en las instalaciones del hospital, y fue hasta 1985 cuando fue
trasladado a la Facultad de Medicina “con el propósito de ofrecer
en un futuro próximo, mayores recursos audiovisuales de apoyo
a la enseñanza”.4 El Departamento de Fotografía se unió al
“Proyecto de Historia de la Medicina en Nuevo León” no sólo
para la recopilación de imágenes, sino para la impresión de
fotografías y la elaboración de pinturas.5 Entre los años 1993
a 1999, Eliézer Alanís pintó veintiocho retratos para formar la
galería de ex directores de la Facultad y Hospital Universitario,
bajos desarrollados durante el año 1943-1944.
4
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, 1985” (Monterrey, 1986).
5
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995” (Monterrey, 1996).
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�Verónica Gallegos

así como tres pinturas del antiguo Hospital González y de la
primera Escuela de Medicina, las cuales siguen en exhibición en
el Museo.
En el año 2011 se inició la etapa de reorganización del
archivo histórico fotográfico. Como resultado, se catalogaron más
de 5,000 fotografías en blanco y negro y a color, datadas entre
finales del siglo XIX hasta principios de siglo XXI; así mismo, se
incluye un recuento cronológico de la vida del Dr. José Eleuterio
González, fundador de ambas instituciones. En ese mismo año,
siguiendo con el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO,
en el cual la UANL se encontraba participando desde 2007,
se decidió digitalizar el Archivo Fotográfico para ayudar a la
preservación del material y facilitar su uso para los investigadores.
La recopilación de imágenes más recientes se sigue llevando a
cabo por parte del personal del museo. Actualmente, en la Sala
Museo se exhiben 66 reproducciones fotográficas, como muestra
y selección de los contenidos más interesantes con los que cuenta
el Archivo Histórico Fotográfico.
Instrumental Médico Antiguo
Este acervo es el más representativo de la Sala Museo, y se sigue
enriqueciendo gracias a los donativos de los distintos Servicios
del Hospital Universitario, médicos y sus familias. Uno de los
donativos más importantes fue el realizado por el Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori, que, como se mencionó con anterioridad,
dio lugar al nombre del Museo. El acervo está compuesto por
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�Sala Museo

un aproximado de 1,000 piezas, entre aparatos, estuches,
fármacos, material quirúrgico, mobiliario médico e instrumental,
algunos de los cuales datan del siglo XIX. Está conformado
por una exposición permanente, dividida en distintas secciones,
especialidades o ramas de la medicina, como diagnóstico,
laboratorio clínico, farmacia, anestesiología, cirugía, urología,
obstetricia, traumatología, entre otras; y cuenta además con una
exposición temporal que se renueva semestralmente.
Archivo Histórico Documental
Como ya se mencionó, el entonces rector de la universidad,
Raúl Rangel Frías, solicitó en 1951 que todas las dependencias
universitarias proporcionaran información sobre sus bibliotecas y
archivos; meses después, la Facultad de Medicina declaró contar
con textos y documentos desde mediados del siglo XIX. Los
documentos se resguardaron durante mucho tiempo en diversos
espacios de la facultad, sin clasificarse ni estar disponibles para su
consulta. Afortunadamente, en 1990 se comenzaron a organizar
como parte de los trabajos que realizaba el grupo de historiadores
del Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León.
En febrero de 2010, la administración de la Facultad
encomendó al Lic. José Antonio Olvera Sandoval realizar
el Diagnóstico y Dictamen Técnico del Archivo Histórico
de la Facultad de Medicina de la UANL, así como iniciar la
reorganización de dicho acervo. Actualmente, el acervo se
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�Verónica Gallegos

resguarda en 300 cajas de polipropileno y se tiene un catálogo
de toda la información que cubre un periodo de 1825 a 1980. Es
uno de los pocos archivos universitarios con que cuenta nuestra
Máxima Casa de Estudios. Como un esfuerzo de vinculación, en
el 2016 la Sala Museo se integró a la recién creada Asociación
Noreste de Archivos, organismo autónomo que reúne a los
archivos históricos públicos y privados de la región.
El material que compone la Sala Museo “Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori” es de gran relevancia para diversos
grupos académicos y para la sociedad en general. Los acervos
biblio-hemerográficos, documentales y fotográficos son los
más consultados no sólo por historiadores, sino por arquitectos
y médicos. Al formar parte de instituciones centenarias como
el Hospital Universitario, único en el noreste de México
durante el siglo XIX, y como la Escuela de Medicina, una de
las primeras dependencias del Colegio Civil, la consulta de
estos acervos resulta casi obligatoria para cualquier persona
interesada en la historia de la salud pública y la educación.
Por otro lado, la Sala Museo, es uno de los pocos museos
especializados en la historia de la medicina y la salud, por
lo que recibe visitantes locales, nacionales y extranjeros que
se convierten en testigos de diversos procesos de cambio a
través de todo el material que compone nuestro espacio, que es
gratuito y abierto a todo público, tanto para visitas culturales
como para proyectos investigación.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-43

299

�Sala Museo

Fuentes
Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León
Bibliografía
Aguirre Pequeño, Eduardo. Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey. Monterrey: Universidad
de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas,
1944.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina
y Hospital Universitario, 1985”. Monterrey, 1986.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995”. Monterrey,
1996.
Olvera, José Antonio. “Papeles de Medicina Reorganización del
archivo histórico (1884-1954)”. Memoria Universitaria
1, núm. 10 (noviembre de 2010): 3–13.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-43

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�Los documentos de la Junta de Fomento de las
Californias en la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México (1825-1827)
Abraham Uribe Núñez

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0002-9035-3613

La emergencia sanitaria producida por la pandemia de Covid-19
obligó a millones de personas alrededor del mundo a reducir su
movilidad espacial a tal grado de permanecer en cuarentena. La
comunidad académica dedicada a la práctica historiográfica fue
una de las afectadas por tales medidas imperiosas, pues el grueso
de sus actividades, entre las que destacan la consulta de archivos
históricos, debió ser suspendida o trasladada a la modalidad virtual.
Dicho lo anterior, obligó a los historiadores a adoptar alternativas
de consulta y a la generosidad de otros colegas para sortear la
viabilidad documental de sus respectivas investigaciones.
Afortunadamente encontré la Colección Lafragua que,
concentrada en el sitio virtual de la Biblioteca Nacional, está
dotada de documentos muy valiosos para mi investigación sobre
la historia de las divisiones territoriales en el norte de México
durante el siglo XIX. Es de señalar que se había hecho una
301
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

�Junta de Fomento de las Californias

búsqueda somera a partir del Catálogo elaborado por Lucina
Moreno Valle para los documentos del periodo de 1821-1853,1 no
obstante, al ser éste parcial y ante las circunstancias de emergencia
sanitaria, nos vimos en la necesidad de hacer la consulta remota.
La Colección Lafragua está conformada por documentos
del periodo 1800-1875, acopiados por José María Lafragua (18131875), quien los reunió, ordenó y donó a la Biblioteca Nacional.
Es preciso informar que el instrumento de consulta –elaborado
por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y
la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas
de México (ADABI)– es muy amigable para el investigador, pues
permite la búsqueda de su catálogo por periodos (1800-1810,
1811-1821, 1821-1853, 1854-1875), pero desafortunadamente
sólo unos cuantos documentos están disponibles para su descarga.2
En ese sentido, el documento que presentamos a
continuación se titula Iniciativa de ley que propone la Junta para
el mejor arreglo del gobierno de los territorios de Californias,
que es una compilación de documentos producidos por la Junta
de Fomento de las Californias entre 1825 a 1827.3 Esta fuente
Lucina Moreno Valle, Catálogo de la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México, 1821-1853 (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1975).
2
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México 1800-1875, a su versión electrónica”, consultado el 29 de diciembre de 2021, https://lafragua.iib.unam.mx/.
3
Biblioteca Nacional (BN), Colección Lafragua (CL). Iniciativa de ley
que propone la Junta para el mejor arreglo del gobierno de los territorios
de Californias, 1825-1827, Documento 427, consultado en https://catalogo.
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

302

�Abraham Uribe

histórica permite reconstruir quiénes fueron los miembros de la
Junta de Fomento de las Californias, a qué sector de la sociedad
y entidad federativa representaban, además de qué propuestas
estaban discutiendo y cuáles fueron sus alcances y limitaciones.
Gracias a sus actas de sesión es posible vislumbrar que sus
miembros pretendieron incidir en una diversidad de temas como
la colonización, divisiones territoriales, gobierno y administración
de justicia.
Tabla 1
Guía de consulta para el documento Iniciativa de ley
Partes

Contenido

Páginas

1

Iniciativa de ley que propone la Junta para el
mejor arreglo del gobierno de los territorios de
Californias

2-26

2

Subdivisión de los territorios de alta y de la Baja
California en cuatro distritos según lo ha creído
necesario la segunda comisión de la junta de fomento de dicha península, por lo que facilitará el
más pronto establecimiento de su nuevo gobierno y administración de justicia

27-34

3

Voto final de la segunda comisión de la junta
sobre el arreglo que conceptúa necesario en los
territorios de Californias

35-43

4

Señores que se han ocupado en la junta de fomento de las Californias, colocados según la antigüedad de sus miembros

44

Fuente: Elaboración propia.
iib.unam.mx/exlibris/aleph/a23_1/apache_media/23IIB36ENRTC1PF4ECVJDSMXRJNHP3.pdf
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

303

�Junta de Fomento de las Californias

Por términos de espacio se presenta la transcripción parcial de
esta fuente histórica; sin embargo, en el recuadro anterior (ver,
Tabla 1) se encuentra una guía para facilitar la consulta y alentar a
los historiadores a su utilización con fines tanto educativos como
para la escritura de la historia.
Referencias
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José
María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México
1800-1875, a su versión electrónica”. Consultado el 26 de
junio de 2022. https://lafragua.iib.unam.mx/.
Valle, Lucina Moreno. Catálogo de la Colección Lafragua de
la Biblioteca Nacional de México, 1821-1853. México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Investigaciones Bibliográficas, 1975.
[35]
VOTO FINAL de la segunda comisión de la junta sobre
el arreglo que conceptúa necesario en los territorios de
Californias
La comisión encargada de realizar las órdenes de esta muy
respetable junta, creyó de su deber reducir sus trabajos a un
solo punto de vista eligiendo el más preciso, para que reúna
todas las materias que tan dignamente trató en las sesiones que
tuvo desde su instalación para que los discuta, las apruebe, si
merecieren su concepto, y después los eleve al Excelentísimo
Señor Presidente de la República, a fin de que solicite su
aprobación en las cámaras, publicándose como ley que haga
la felicidad de las Californias alta y baja, de la que depende en
muchos ramos la de los Estados Unidos Mexicanos.
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�Abraham Uribe

La comisión sobre sus cortos conocimientos tuvo que lidiar con
la obscuridad de los escritores, con la ignorancia de otros, y aun
con la cortedad de los que ministran los que ya después de los
últimos descubrimientos se encargan de ellos.
Este país colocado por Dios en el punto más preciso para hacer
la navegación con el Asia y la otra América, que se comenzó
a conocer por el mismo conquistador tirado de México cuyo
nombre lleva el mar que se llama Rojo de Cortés, y es el
central de la California, que desde luego debió atraerse toda
la atención de la corte española, que emula de la de Portugal
ansiaba lograr las riquezas que a este le proporcionaba la
especería; que guiaba de tal emulación, erogando gasto sobre
gasto, cuando Magallanes sale para el Occidente a solicitarlos,
el famoso Sebastián Vizcaíno, penetra por el sur, adelanta los
descubrimientos de Cortés en el puerto de Monterrey, y otros
varios hasta el Cabo de Mendocino, que críticos marinos
estiman como fabulosa; y atraídos de la pesca de la nutria y
el buceo de perla comenzaron a frecuentar tanto la costa del
sur como la occidental de la América; sin embargo de que es
preciso convenir en que las primeras relaciones que publicaron,
ni son tan exactas como la primitiva de Sebastián Vizcaino, por
estar muy diminutas, otras ser inexactas, y las más fabulosas.

[36]
En este estado de confusión hubo un genio sublime que percibió
la utilidad política que podría la California originar a la nación
española que entonces se hallaba apoderada del rico continente
mexicano. El cardenal Alveroni, ministro de Felipe V, italiano
de nación, talento perspicaz y previsor, creyó encontrar en ese
país el punto preciso y más acomodado para libertar a la España
del perjuicio que le originaba comunicar sus riquezas a sus
mismos enemigos por medio del comercio, para que con ellas
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305

�Junta de Fomento de las Californias

les hicieran la guerra, extenuada su población, sin fábricas, sin
artes, llena de vanidad con la memoria de sus proezas militares
anteriores, y viciados su hijos en la ociosidad, no le era posible
habilitar de lo preciso los extensos dominios que poseía en
ambas Américas, y estaba precisada a tomar la obra de mano
de las naciones que aprovechándose de su descuido, por medio
del trabajo y la industria, habían radicado en su seno una
fuente inagotable de las verdaderas riquezas: a ella ocurrían
por artículos comerciales, contentándose con que vinieran a
sus puertos, para desde ellos comprender la navegación a las
Américas, porque éstas para el extranjero estaban tan cerradas
como el paraíso a quien guarda un paraninfo armado de una
espada de fuego.
El sublime Alveroni discurrió podría castigar a esas naciones
retirándoles las riquezas de las Américas, cerrando los puertos
del norte, y abriendo los del sur, porque en el supuesto de
que los metales preciosos no podían permanecer en ellas ni
conservarse en España por la causa expresada, era mejor fuesen
a parar en último término a las naciones, las que por la enorme
distancia que media entre unos y otros países, nunca podrían
causarle temor, ni inferirle mal.

[38]
Los proyectos grandes no se realizan en el momento que se
conciben, necesitan tiempo para reducirlos a efecto, y energía
desde que se dicta la primera providencia, hasta que finalizan
con ejecución de la última. Así lo comenzó a ejecutar Alveroni:
dio las primeras órdenes, las activó, y seguía con constancia
acalorándolas cuando la Inglaterra y la Francia se iniciaron en
el misterio. Su poder en la corte de un príncipe francés era muy
respetable: hablaron, amenazaron, y por último decididamente
dijeron que si no se arrojaba del ministerio a Alveroni declararían
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306

�Abraham Uribe

la guerra. Esta conminación fue el rayo poderoso que estalló
sobre la cabeza del ministro, que, en el instante mismo, perdida
la confianza del monarca su amo, caminó para Italia, en donde
se le encerró en una estrecha prisión, por motivos que no son
del caso referir. Quedó el proyecto en embrión; y los que le
sucedieron en el puesto, aunque hayan conocido su utilidad,
nunca volvieron a tratar la materia por no tener una púrpura que
les resguardase su existencia. Bien que es necesario decir que,
desde el principio del siglo pasado, que es cuando se empezaron
a expedir las órdenes mejores para el gobierno de la California,
su población y resguardo, con el objeto de que la nao de Manila
que cada año venía a Acapulco, y era la esperanza de la isla de
Luzón, tuviera una escala para refrescar víveres, curar a sus
enfermos, y carenarse con mucha utilidad de aquel comercio.
Con la presencia del visitador don José de Gálvez recibió el
soplo de vida: comenzó a progresar, si este nombre merece los
pasos tardíos con que se le ha visto. No llega su población ni
a 50 personas, debiendo haber sido la Siberia de la América,
a donde desterrados los muchos miles de hombres que han
muerto y mueren anualmente en los arenales de Veracruz, con
sus personas y las de sus hijos habrían formado una población
numerosa, fundando pueblos, villas y ciudades, civilizando las
muchas tribus de indígenas que la pueblan, estaría resguardada
por este rumbo la nación mexicana de las miras hostiles de otras
que emprendiendo navegaciones dilatadas, gastos inmensos, y
superando toda clase de riesgos, hicieron y continúan haciendo
diariamente adquisiciones de terrenos muy considerables, hasta
constituirse nuestros limítrofes.

[40]
Tal es la Rusia, ese colono político que enseñoreado de los
confines de Europa, de parte de la Asia, se ha aposesionado
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307

�Junta de Fomento de las Californias

hasta puerto de Bodega, distante menos de un grado del de San
Francisco que es ahora el último punto de nuestras posesiones,
de donde saca crecidas sumas de los artículos que debiendo ser
exclusivos del comercio mexicano, lo son de estos advenedizos,
que a más tratan con las naciones del interior, amaestrándolas
en el arte de la guerra, tal vez con el designio de ulteriores
ventajas que les proporcionará la amistad, para o despojar a la
nación de mejores terrenos, o mantener una guerra desoladora,
en la que entrarán de auxiliares y protectores.
Es mucho el tiempo que se ha perdido, y esto es más doloroso
por cuanto hubo elementos que en otras manos que no fueran
las inerrantes y estériles de la España, habrían producido
resultados maravillosos. Los viajes de Ezeta, Pérez, Malaspina,
Cuadra y Camaño dieron a conocer estos terrenos hasta más
allá del mondo de San Elías, Estrecho de Juan de Fuca, y otros
puntos inmediatos al polo, rectificados por los de Cook, La
Pérouse y otros marinos extranjeros.
Los mexicanos siempre piadosísimos, deseosos de la conversión
de las naciones gentiles, franquearon sus caudales para sostener
las misiones que estaban fundadas, y establecieron otras de
nuevo para llevar adelante tan gloriosa empresa, sin que hayan
sacado todo el partido posible, que pudo proporcionarles el
comercio con ellas, que habría facilitado el conocimiento de
todo aquel país.

[41]
Estados son las circunstancias en que lo halló la nación
mexicana en los días gloriosos de su independencia y libertad,
su gobierno es misto de levítico y monárquico, y las costumbres
introducidas por los misioneros, las leyes no escritas que
lo gobiernan en lo general, o en expresión más breve: es tan
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�Abraham Uribe

poderoso el influjo de estos ministros que se llaman apostólicos,
que cada misionero asemeja un pequeño gobierno, cuáles son
las costumbres introducidas por los que los presiden, su genio,
carácter y circunstancias. Por esta razón ningún otro país de los
que componen la nación mexicana necesita con más urgencia
de que se sistema el gobierno para radicar en él, el imperio
de la ley, la prosperidad, libertarlo del arbitrio religioso, y
de todo ataque tanto exterior, como interior, porque o bien
los rusos, otras naciones… o bien los misioneros, que siendo
todos españoles, teniendo las llaves de las conciencias, y el
ascendiente más poderoso sobre los pueblos, pueden realizar
a aquella inmensa distancia la revolución que algunos de la
misma nación, proyectaron para volver a la mexicana al yugo
del tirano a quien veneran.
La comisión examinó detenidamente cada una de las circunstancias
que van expuestas, recorrió los trabajos anteriores utilísimos de
esta junta, y penetrada de su importancia creyó que lo más breve,
más útil y conveniente, sería extraer lo más precioso de su médula
dividiéndolo en los ramos de que debe componerse el gobierno
bajo las bases del republicano que hace la felicidad de la nación,
para evitar así otra clase de planes, que por lacónicos que fuesen
siempre serían largos, como tales molestos, y exigirían una
nueva redacción que dilatase por más tiempo el bien que deben
recibir estos territorios, principalmente si se confía la instalación
del gobierno a persona que haya estado en el país, trabajado
en su beneficio, reúna las virtudes de justificación, prudencia,
moderación, actividad, patriotismo, y sea afecto al sistema.

[42]
Si nada dice de los bienes que componen el fondo que se llama
de Californias, hacen en parte la dotación de las misiones, y son
efecto de la piedad con que los mexicanos quisieron contribuir
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�Junta de Fomento de las Californias

por su parte a la grandiosa obra de propagar la religión entre
las naciones que pueblan aquellos territorios; es porque sin
embargo de haberse pedido repetidamente razón exacta de
ellos, y sus productos, aun no se ha ministrado, lo que le es
muy sensible por cuanto habría dado una noticia exacta de sus
productos, y propuesto los medios para que fuesen mayores.
Agrega el plan de subdivisión del territorio de ambas Californias
que presentó a la primera junta el señor don Francisco de Paula
Tamariz, a cuyo celo se debe cuanto se ha adelantado en esta
materia, y el que en veinte años continuados ha sido el más
fervoroso agente del bien de aquellos territorios, para lo cual ni
perdonó trabajo ni diligencia que no haya intentado, haciéndose
muy recomendable por el amor con que mira los progresos de la
nación, y los de ese país tan digno de la atención del gobierno.
La comisión desearía fuese posible que el señor Tamariz pasase
a las Californias a plantear las disposiciones que se sirva dictar
el soberano Congreso, pues así al mismo tiempo de recibir el
premio condigno de sus afanes, las Californias experimentaría
el mayor bien; porque ¿Quién mejor pudiera realizar el plan
que propone la comisión que el señor Tamariz que en todo ha
intervenido llevando una parte muy principal en el trabajo?
Entonces perfeccionaría el de la población, y la estadística la
reduciría a la mayor exactitud.
Tomó igualmente en consideración que está para cerrar sus
sesiones la presente legislatura, y que debe aprovechar la
oportunidad de que las cámaras han de continuar sus trabajos
por el espacio de un mes en la clase de congreso del distrito
federal para dictar las providencias que le sean más necesarias a
fin de fijar su bien y su felicidad; creyó facilitar mucho más este
sublime deseo si presentaba al gobierno diferidas las materias
de las leyes que debe pedir dicten para radicar el de aquel país
en todos sus ramos, porque así aventaja el tiempo.
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[43]
De este modo la junta pone punto a sus sesiones, y manifiesta
que guiada de su celo y acendrado patriotismo procuró
desempeñar la confianza que mereció al Excelentísimo Señor
Presidente que, si no ha hecho más, es por falta de datos, pues
examinó y analizó todos los que pudo, procediendo con la
moderación que dicta la prudencia cuando se trata de países
que no se conocen. Que por lo mismo ya es tiempo de que se
disuelva; sin que por eso los individuos que la componen se
nieguen a trabajar en cuanto el gobierno disponga, porque su
patriotismo, que es inextinguible, los animará a superar todas,
y cualesquiera dificultades que se les presenten.
En consecuencia, la comisión reduce sus conceptos a las dos
proposiciones siguientes.
Primera: propone la iniciativa de ley que debe el gobierno
hacer a las cámaras, para que en clase de congreso del distrito
y territorios federales, se establezca el gobierno de ambas
Californias por el orden que refiere.
Segunda: que estando concluidos los trabajos de la junta, ésta se
disuelva, pero representando antes al gobierno dos cosas; es la
una, que sus individuos siempre estarán prontos a desempeñar
las confianzas que se sirva hacerles, si necesitare de sus escasas
luces; la otra, que siendo precisa una persona inteligente y afecta
a aquel país, de patriotismo acendrado y exactitud, le proponga
la que considera reúne todas estas circunstancias, pues así habrá
llenado sus deberes en cuanto estuvo a sus alcances.
México, mayo 13 de 1827, Juan Francisco Azcárate, Pedro
Cárdenas, Francisco Fagoaga.
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�Rafael Rojas. El árbol de las revoluciones. Ideas y poder en América Latina. México: Turner, 2021, 302 pp.
ISBN: 978-84-18895-02-9.
En 1938 se fundó en la Ciudad de México el Partido de la
Revolución Mexicana, iniciativa surgida durante el gobierno de
Lázaro Cárdenas y que tuvo una resonancia positiva entre los
comunistas mexicanos. En El Machete, legendario periódico del
Partido Comunista Mexicano en esa época, se representaba el
nacimiento de la organización con un árbol. Sus ramas eran las
distintas corporaciones que lo integraban. Deseosos de integrarse
en esa experiencia, a la que leían como la forma específica del
frente popular, los comunistas entregaban una representación
que Rafael Rojas, académico del Colegio de México, utiliza para
nombrar su estudio más reciente. Y es que, el árbol sirve como
una metáfora muy adecuada para exteriorizar el devenir de las
ideas revolucionarias. Como en la vida natural, los árboles se
secan o florecen; son arrancados por la fuerza o vencidos por su
propio peso, son arrinconados por la humanización del espacio o
irrumpen en la cotidianidad del espacio sin que se les controle;
todo eso les pasa a las revoluciones. Además, claro, de que el
marcador de la temporalidad de lo político marca su derrotero:
la primavera es su momento de belleza, crecimiento y esplendor,
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�Reseñas

en tanto que el invierno su periodo de marchitamiento, depresión
y tristeza. El árbol, como las revoluciones, conlleva afectos
profundos de la vitalidad humana.
En un párrafo de El árbol de las revoluciones escribe
Rojas que la revolución “es la materia prima de la política
latinoamericana”, sentenciando con ello el alcance de su trabajo.
De tal manera, si Europa fue la “cuna de revoluciones” durante el
largo siglo XIX, en el corto y fulgurante siglo XX, el continente
latinoamericano ocuparía ese lugar. La aspiración y deseo de un
cambio radical fecundaría, dejando hondas raíces en la vida de
los pueblos y sociedades, ya fuera por los intentos frustrados, ya
por las ansiadas victorias. El libro de Rojas demuestra que este
espacio socio-político vivió con alta intensidad una aceleración de
su desarrollo ante la presencia de las ideas variadas de revolución.
Éstas operaron como motor que movilizó a generaciones enteras,
expresándose en la política, el arte, la literatura y la cultura.
Pero el significante “revolución” que denota el estudio de Rojas,
adquiere tonalidades diversas, matices importantes dependiendo
de contextos y debates y devela un peso heterogéneo en sus
anclajes ideológicos visibles a partir de donde se le mire.
El estudio de Rojas avanza desde distintos vectores.
Encontramos superpuestas explicaciones de corte intelectual,
conceptual y social, al momento de desentrañar los significados
de la palabra revolución para el continente. Abarca, desde los
albores del siglo XX con la independencia de Cuba y su herencia
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republicana, y concluye con la nicaragüense, como el último
gran momento de mestización de los discursos nacionalistas y
socialistas en un enclave signado por la crisis generalizada,
asociada al fin de un modelo de desarrollo del capitalismo global.
En el centro de la investigación se encuentran tanto las
ideas como las prácticas de la revolución, enmarcadas en el cuadro
general del despliegue de las contradicciones globales y del
diálogo entre tradiciones políticas, tanto de cuño específicamente
latinoamericano (aunque estas a su vez eran herencia de otros
diálogos durante el siglo XIX) y de corte marxista-socialista. El
panorama que observamos, con Rojas, es el de una diversidad
de manifestaciones, una mixtura de corrientes y el eclipse de
trayectorias otrora dominantes. La revolución es un campo
estriado, o, un árbol con ramificaciones tan diversas como
profundas son sus raíces.
El trabajo que ahora reseñamos realiza un primer despeje
de la ecuación que significa la presencia de dos variables: la de
la revuelta y la de la reforma, formas predominantes durante
la hegemonía del liberalismo en el siglo XIX. Esta situación
se quiebra con la aparición de la revolución mexicana, que
tiene consigo el germen de un concepto de revolución anclado
en la reforma agraria, la soberanía nacional, la tensión Estadoiglesia, y la emergencia de derechos sociales en una clave
corporativa. El desplazamiento de las últimas ideas liberales en
clave revolucionaria contrasta con el uso tan común, en medio
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de la disputa entre el “sovietismo” y las formas concretas de la
política latinoamericana, de la figura de José Martí. Como sea,
la presencia de nuevas veredas a partir de la incursión tercermundista tensiona la herencia liberal, nacionalista (y aún en la
presencia descolonizante, frente al paradigma de pretensión
universal entregado por la revolución de octubre de 1917). Es
el escenario de dos vías, se tiene un ejemplo emblemático en la
diferencia entre el “Che” Guevara versus la palestra del Estado
soviético.
Sin embargo, ese panorama general es reconstruido a
partir de las discusiones y numerosas intervenciones de personajes
centrales en el florido panteón revolucionario latinoamericano.
Haya de la Torre y Julio Antonio Mella expresan en sus
discusiones la tensión de un sendero que se bifurca al responder
tanto a la especificidad continental, como a la recepción jubilosa
del universalismo de la revolución rusa. En ambas, sin embargo,
ya se denota una izquierda latinoamericana que se inscribe en la
dinámica anticolonial como matriz definitoria de su programa.
Esto, sin embargo, no impide el choque de trenes, al calor de
las discusiones iniciales del “Tercer periodo”, diseñado por
la Internacional Comunista al final de la década de 1920.
Antes bien, es el primer round de una trifulca que tendrá como
contendientes a las izquierdas comunistas y populistas y que
perdurará en el tiempo dependiendo del espacio, los liderazgos y
las contradicciones sociales.
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El itinerario trazado por Rojas tiene en José Carlos
Mariátegui una figura central. La lectura política que el peruano
hace del acontecimiento revolucionario mexicano le resulta
importante, en la medida en que aventura una disrupción dentro
del canon comunista. Lo “feudal” aparece en el peruano como
el elemento que habilita la legitimidad de la revolución, al
tiempo que escapa del eurocentrismo ideológico de la época, al
negar al positivismo y a la teleología, colocándose por fuera del
tiempo político que acarreaba una escasa fortaleza de las fuerzas
productivas técnicas.
El cambio de década también trae una movilización
geográfica. La revolución aparece entonces en Nicaragua, El
Salvador y Cuba auspiciada bajo íconos como Augusto César
Sandino, Miguel Mármol y Antonio Guiteras. Para Rojas, el
caribeño es la intersección de todas las corrientes que cohabitaban
la región al calor de la crisis liberal, la emergencia del comunismo
y el periodo de entreguerras. Es el momento en que se introduce el
socialismo, y se comienza a expandir una inspiración cardenista
en la articulación entre Estado y revolución.
La aparición de la vertiente populista de la revolución
mexicana coincidió con el surgimiento de liderazgos populistas
por la región. Rojas señala la importancia de Almir de Andradre
y Raúl Scalabrini Ortiz dentro de esta saga. Señala, también,
la emergencia de un populismo cívico encabezado por Eliezer
Gaytán y Gómez Hurtado en Colombia. Las variantes son
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múltiples, pues vemos a civiles, militares y en general un aire
“tercerista” que cuestiona la dominación oligárquica.
El punto medular de Rojas es lo generado a partir de
la revolución cubana de 1959. Se denota una ruptura respecto
al nacionalismo revolucionario que había tenido sus últimos
momentos de predominio con la revolución guatemalteca y la
revolución boliviana, ambas, en el mediano plazo, derrotadas. En
la genealogía para el caso cubano el autor rastrea los vínculos
en el ideario de Fidel Castro con respecto al liberalismo y al
republicanismo, así como un debate con los marxistas más
heterodoxos. Un punto sugerente en este segmento es que Rojas no
ve el surgimiento de una teoría del campesinado revolucionario.
Ni el guevarismo descolonizante ni el pro-sovietismo castrista
habrían producido un puente entre el campesino y el socialismo
agrario.
Los últimos dos casos son el de Salvador Allende en su
breve periodo de gobierno y la triunfante revolución en Nicaragua
en 1979 encabezada por una gran alianza política. Resulta
sugerente que entre las coordenadas de reflexión ubica a Allende
por fuera de lo que la academia norteamericana contemporánea
se aferra a denominar “nueva izquierda”. Allende estaría más
allá de esos marcos, lo cual explica la centralidad de socialistas y
comunistas, que en el espectro chileno son la antítesis directa de
cualquier renovación de la “New Left” que el mainstream de los
estudios latinoamericanos anglosajones se esfuerzan en congelar
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en sus monografías. En el caso del país centroamericano, Rojas
demarca que, aunque esta era una revolución predominantemente
guevarista en su forma, su contenido se parecía más al
“allendismo”, lo cual explicaría, entre otras cosas, sus alianzas
tan profundas con fuerzas como el PRI mexicano o su renuncia a
replicar un modelo que anulase la participación electoral.
El texto tiene una gran valía, pues posiciona los debates,
las corrientes y los procesos de confusión, negociación y retirada
de perspectivas. Rojas es un investigador consolidado en el
campo de la historia de las ideas, los conceptos y de determinadas
trayectorias al interior de la mayor de las Antillas. Referirse a
Cuba es referirse a la revolución y al lugar que se asume frente a
ese proceso; Rojas, polémico, lo hace. El riesgo de una apuesta
como la que realizó en este libro es, al mismo tiempo, su mayor
fortaleza: una visión de conjunto. En ese sentido se puede decir
que el propósito de entregar una imagen del árbol y algunas
de sus ramificaciones es satisfactorio. Por supuesto, cada una
de esas derivaciones podría ser asediada desde una diversidad
de posibilidades, como lo es la mestización entre corrientes,
las rupturas internas o los desplazamientos. O bien, de las
reapariciones de corrientes que parecían sumergidas o soterradas.
La derrota nunca es definitiva. Quizá la metáfora del árbol sea
la más adecuada para la revolución latinoamericana, pues como
parecen demostrar los trabajos de un Enzo Traverso para el caso
europeo, la melancolía de izquierdas apuntala la experiencia de
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un contingente que ya no encuentra resguardo en la sombra de
la ideología comunista; en tanto que, las vertientes nacionalpopulares, mucho más proclives en el contexto latinoamericano,
parecen encontrarse permanentemente en un ciclo de renacimiento
y sequía. Breves e intensas primaveras, otoños de mediana
duración así como largos y pesados inviernos.
La lógica neoliberal que siguió al periodo tratado en el
libro, aspiró a arrasar, en su modalidad de capitalismo violento,
mercantilizante y en clave de despojo, al árbol y todos sus retoños.
Quedará para saber si esto aconteció, es decir, si fue arrancado
desde la raíz profunda o si, por el contrario, las versiones
contemporáneas del soberanismo –socialista o populista– deben
ser comprendidas como herederas de esa trayectoria.
Jaime Ortega

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-8582-1216

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�Guillermo Nieva Ocampo, Ana Mónica González
Fasani y Alejandro Nicolás Chiliguay (coordinadores).
La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX). Salta: Colección
Manuales Universitarios, 2021, 702 pp.
ISBN 978-987-86-9439-9
Con el discurrir del tiempo los discursos historiográficos
especializados en la época virreinal han sido revalorizados,
aumentando significativamente la cantidad de investigaciones,
así como de especialistas que han dedicado parte de su vida a su
desarrollo. Sin embargo, cuando se contrasta el material académico
producido con otros periodos históricos de América como lo son
el siglo XIX o el XX, es considerablemente menor a los trabajos
que se dedican a investigar alguna parte de los 300 años en que
el continente estuvo bajo influencia de la Monarquía Hispánica.
Parte de lo que explica este fenómeno es el grado de dificultad que
conlleva la realización de estos estudios, pues en muchas ocasiones
los jóvenes historiadores tienen que encarar la elaboración de una
tesis donde las fuentes documentales son muy escasas, están a
algunos kilómetros de distancia, y son difíciles de paleografiar. Esta
razón no sólo ha limitado el desarrollo de las investigaciones en este
periodo, sino que también ha provocado que en muchas ocasiones se
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-38

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focalicen los trabajos en grandes espacios urbanos como lo fueron
las capitales y zonas aledañas al virreinato de la Nueva España o de
Lima.En el libro La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX) se realiza una humilde pero
importante aportación para los estudiantes o investigadores que
requieren tener conocimiento de un territorio poco estudiado, pero
de gran trascendencia para la Monarquía Hispánica como lo fue
la antigua gobernación del Tucumán. Esta es una obra que reúne
dieciocho capítulos que parten de la premisa de que se tiene que
continuar la búsqueda de un conocimiento más completo sobre
los distintos territorios bajo la influencia hispana para comprender
cómo funcionaron las interconexiones polisinodiales que tejieron las
autoridades de la Monarquía Hispánica entre el siglo XVI y principios
del XIX. De esta manera, el libro aborda un estudio focalizado en
un territorio en particular, analizando el desarrollo político, social
y económico de la antigua gobernación del Tucumán desde sus
orígenes hasta la Independencia.
Este libro es catalogado por los mismos coordinadores como
una obra guía para todos aquellos estudiantes o especialistas que
busquen adentrarse en el conocimiento de la antigua Tucumán, que es
desconocida para muchos debido a la poca producción historiográfica
que ha existido en torno a esta gobernación. Sin embargo, pese
a ser un libro guía, es de gran calibre pues contribuyen en él una
gran gama de reconocidos investigadores o tesistas pertenecientes
a diversas universidades localizadas en Argentina, Chile y España.
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Pero para poder realizar una mejor explicación del conjunto general
de las temáticas estudiadas, se mencionarán conforme a los tres ejes
principales que son trabajados dentro del libro:
a. Político: este libro hace especial énfasis en las diferentes
políticas dictaminadas desde la península ibérica,
explicando a grandes rasgos sus afectaciones en el
continente americano y enfocándose primordialmente
dentro de la gobernación del Tucumán. Constantemente,
se trabaja la influencia ejercida por determinadas
instancias como el Consejo de Indias para la selección
de gobernadores, alcaldes, entre otros, y cómo estas
terminan afectando dicho territorio. La importancia
de este enfoque reside en que considera diversas
perspectivas, desde la creación de redes sociales que
conectan intereses de miembros de grupos de poder
del antiguo Tucumán con personajes importantes
provenientes de Chile o del virreinato de Lima.
b. Económico: de las tres temáticas, considero que ésta
es de las menos trabajadas dentro del presente libro,
aunque no está completamente ignorada. La principal
razón por la que se menciona esto es porque se hacen
referencias menores en algunos de los capítulos, mas
no hay uno dedicado explícita o mayoritariamente a
este apartado. Sin embargo, dentro del contexto del
avance administrativo que va teniendo la Gobernación
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del Tucumán se menciona cómo la economía tuvo un
rol importante dentro de este proceso, pues una de
las razones fuertes que impulsó su desarrollo estaba
relacionada con la conexión que tenía este territorio
con la minería dentro del Potosí, en el virreinato del
Perú, así como su conexión con la ganadería que
existía en Chile.
c. Social: este es uno de los apartados con mayor
abundancia, versatilidad y variables que se pueden
encontrar dentro del libro, pues se focaliza en diversas
temáticas que explican el contexto de desarrollo
de la Gobernación del Tucumán dentro del periodo
comprendido. Es de esta manera donde se pueden
encontrar varios capítulos enfocados en el desarrollo
de la institución clerical católica, desde la selección
de los obispos y su influencia dentro del territorio,
hasta el papel de los reyes como monarcas católicos
que tenían el deber “sagrado” de evangelizar a los
indios. También se tratan otras temáticas que oscilan
entre lo cultural y lo social, como la importancia de la
creación de redes familiares para el mantenimiento y
crecimiento de determinadas familias; o la posición
que tenían las mujeres dentro de esta sociedad, ya sea
la instrucción que recibían, o determinados patrones
morales que debían seguir.
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Ahora bien, lo valioso del libro no sólo reside en la amplitud de la
temporalidad abarcada o en la diversidad temática que contiene. Otra
parte importante a considerar es que realiza estos trabajos desde una
perspectiva de análisis novedosa que sigue la corriente de estudios
de la Monarquía Hispánica, donde se observa a la gobernación
del antiguo Tucumán no como un terruño aislado, alejado de las
principales urbes, donde residían una serie de autoridades que tenían
determinado poder autónomo e independiente de la metrópoli,
siendo individuos opresivos y tiránicos cuyo único placer consistía
en maltratar indios; sino como una gobernación que tuvo un gran
interés para los españoles, pues se encontraban diferentes grupos
indios que fueron de gran importancia para la formación de las
encomiendas, una actividad económica que se vinculó rápidamente
con las minas del Potosí y con la ganadería de Chile.
En suma, se considera que este libro es de gran trascendencia
para todos aquellos historiadores que buscan expandir su
conocimiento dentro del complejo universo que fue la Monarquía
Hispánica en América. La obra invita a todos aquellos lectores a
querer incursionar en nuevos territorios, dándonos a conocer que a
pesar de que existen dificultades dentro del campo de investigación,
siempre se pueden realizar novedosas formas de análisis de territorios
todavía inexplorados para expandir la investigación historiográfica.
Mijael Obando Belard Silvano
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-7365-5310

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�Ana Carolina Ibarra González y Pedro Marañón
Hernández (editores). 1519. Los europeos en
Mesoamérica. México: Instituto de Investigaciones
Históricas, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2021, 224 pp.
ISBN: 9786073041997
El libro que aquí se comenta se incluye en una corriente que ha
gestado un gran interés en tiempos recientes, ya que se cumplen
500 años desde que se concluyó la conquista de la ciudad de
Tenochtitlan, uno de los eventos más relevantes tras la llegada
de los castellanos a la región de Mesoamérica. Se trata de una
obra compilada, en donde varios conocedores exploran nuevas
preguntas en torno a un tema que aparentemente sólo ha sido
visto de manera tradicional, habiendo aún muchas preguntas que
se pueden plantear; un tema, además, que hasta la fecha causa
controversia y del que existen diferentes posturas al respecto.
El libro lleva por título 1519. Los europeos en Mesoamérica, y
entre sus páginas el lector encontrará una visión fresca de unos
sucesos que fueron trascendentales para la historia americana y
europea, y que aún hoy siguen resonando por su impacto, pues
se trata del origen de un largo trayecto que terminaría cuajando
en la formación de lo que hoy llamamos México. La obra tiene
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-41

�Reseñas

una relevancia muy grande para los estudiosos de la historia y
también para el público en general, pues uno de sus objetivos es
aclarar malentendidos y tradicionalismos historiográficos que se
encuentran arraigados desde hace tiempo.
Esta obra fue editada por el Instituto de Investigaciones
Históricas de la UNAM, y fue coordinada por Ana Carolina Ibarra
González y Pedro Marañón Hernández. Sus páginas contienen
un discurso fluido y motivan a querer indagar más en los temas
que se abordan. La estructura temática del libro sigue una línea
en la que pretende estudiar la cuestión de la experiencia que
significó la conquista para los involucrados, fueran los europeos
o los indios, presentando una serie de investigaciones que en los
últimos tiempos han cobrado gran fuerza. En la obra participan
Guilhem Olivier, Federico Navarrete, Eduardo Matos Moctezuma,
Óscar Mazín, Rodrigo Martínez Baracs, Gisela von Wobeser, Pilar
Martínez López-Cano, Antonio Rubial, Berenice Alcántara, y
Pablo Escalante. Todos los autores disponen de una gran diversidad
de fuentes, utilizadas de manera que plantean nuevas interrogantes
a este convulso y complejo proceso que significó la conquista para
historia de lo que sería México. Como mencionan al inicio de sus
capítulos, es necesario que se dé una vuelta a la manera en que
se trata y entiende el pasado; en especial, para aquellos casos de
sucesos que han sufrido de catalogaciones peyorativas y en los que,
quizá, se ha pasado de largo su complejidad.
Los capítulos del libro se dividen en diferentes temáticas
de acuerdo al tema central, que sirve de hilo conductor. Se tratan
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�Reseñas

cuestiones que caen en las amplias categorías de historia social y
cultural, entre las que se encuentran las siguientes: los problemas
del entendimiento del otro, particularmente entre indios y españoles;
las cuestiones de la cosmogonía, señalando que quizá haya muchos
malentendidos por haber dado por sentadas muchas cosas del proceso
de conquista (esto es, cuestiones de semántica y del entendimiento
de la realidad misma); la participación de los indios en la conquista,
rescatando la voz de éstos en su historia; algunas cuestiones de
la naturaleza humana y cómo eso pudo haber repercutido en los
procesos de la conquista como fueron los aspectos psicológicos,
cuestiones de salud y la naturaleza de la guerra; el impacto que este
evento tuvo de fondo en las sociedades mesoamericanas, como en
los aspectos demográficos y los cambios de la composición de las
gentes que habitarían el territorio; las repercusiones económicas
habidas en el proceso; y, por supuesto, los aspectos que tienen que
ver con la espiritualidad, como fue el proceso de evangelización del
territorio y lo que representó para la naciente Monarquía Hispánica y
para los habitantes de Mesoamérica.
Vale la pena mencionar algunas de las cosas que el lector
se podrá encontrar en las páginas de este libro. Por ejemplo,
Guilhem Olivier, en el primer capítulo, nos conduce por una
serie de preguntas que tienen que ver con el problema de la
“divinización de los españoles”; esto es, cuestiona la tradicional
visión que se ha tenido de que los indios simplemente aceptaron
su destino, víctimas de su superstición y de no haber podido
entender la realidad que tenían frente a ellos. Ante tal cuestión, el
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�Reseñas

autor cuestiona el origen semántico de las palabras, en específico,
de aquellas que tendieron a divinizar la imagen de los europeos;
de esta manera, se abre la puerta para preguntar el verdadero
significado del uso de la palabra teotl o “teules”, como dirían los
cronistas españoles de la época. Esto implica, como dice el autor,
un replanteamiento semántico y ontológico de lo que hay detrás
de las palabras, lo que significa que se debe observar al indio
como constructor de su propia historia y no simplemente como
una víctima de su ignorancia. Probablemente, añade el autor,
el uso de esta palabra no indicaba sumisión, sino más bien una
cautela ante unos desconocidos muy particulares que realmente
causaron un gran impacto cosmológico por su llegada.
Óscar Mazín, por otro lado, aborda la cuestión del porqué
los ibéricos estuvieron entre los primeros que comenzaron este
proceso de expansión de ultramar. Junto a ello, aborda la génesis
cultural a la que pertenecieron Portugal y Castilla, ya que ambas
eran culturas de origen mediterráneo y contaban con la práctica
de tradiciones que se remontaban hasta la Antigüedad clásica.
Ejemplo de lo anterior fue la fundación de ciudades, que no eran
meramente un conjunto de calles y edificios, sino una entidad
jurídica que sirvió como mecanismo de control y continua
expansión, como había sido para los romanos en su momento.
Mazín estudia también las oportunidades de las que dispusieron
los reinos ibéricos para llevar a cabo la construcción de sus
respectivos imperios en el siglo XVI; el autor se remonta hasta la
época griega, explicando el símil que hubo entre una y otra época,
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�Reseñas

dejando en entredicho que algunas de esas consideraciones se
exportaran a las Indias de la mano de castellanos y portugueses,
teniendo en cuenta la tradición jurídico-social que constituyeron
a dichos reinos construídos en el fragor de la Reconquista.
Los anteriores estudios son sólo un botón de muestra
del tipo de investigaciones que se encuentran en este libro
y que aportan una visión renovada de algo que se ha asumido
como superado o completamente entendido. Nada más lejos de
la realidad, sin embargo, pues este fue un proceso del que aún
queda mucho por decir y explorar, ya que como todo, las cosas
suelen ser mucho más complejas de lo que se piensa en primera
instancia. Esta obra es una oportunidad para aproximarse a esa
complejidad, y en ella el lector podrá experimentar el aprender e
incorporar nuevos planteamientos que ayudan a definir la vasta
realidad que se encontraron los europeos en Mesoamérica durante
el siglo XVI.
Edwin Boeta Menzel
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-5667-8350

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�Octavio Herrera Pérez (coordinador). El delito de
contrabando en la frontera norte de México. México:
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Colofón
Ediciones Académicas, 2021, 251 pp.
ISBN: 978-607-635-233-5
En la actualidad, escuchar en los titulares de los noticieros la
captura de traficantes de armas en la frontera de México con
Estados Unidos se ha vuelto algo común. A pesar de que, en las
décadas recientes, las relaciones bilaterales se han esforzado por
implementar medidas y operativos para erradicar el contrabando
entre ambos países, este fenómeno data de siglos de antigüedad.
La frontera, en efecto, se ha convertido en una zona donde este tipo
de tráfico comercial ha dejado una gran derrama económica. Por
ello, desde el ámbito académico, es necesario reflexionar sobre el
carácter cultural e histórico de esta práctica, en la medida en que
se ha afianzado como parte de un área geográfica en particular. En
este sentido, el libro El delito de contrabando en la frontera norte
de México, coordinado por Octavio Herrera Pérez, contribuye a
una serie de estudios relacionados a la evolución de este fenómeno.
Octavio Herrera Pérez es doctor en historia por El Colegio
de México, titulado con la tesis “La Zona Libre. El régimen de
excepción fiscal y la economía, el comercio y la sociedad en la
333
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�Reseñas

Frontera Norte de México, desde su conformación hasta el Tratado de Libre Comercio”.1 Autor de El norte de Tamaulipas y la
conformación de la frontera México-Estados Unidos 1835-1855
y El noreste cartográfico, gran parte de su investigación académica se centra en la conformación del noreste, en particular la del
estado de Tamaulipas, como una región con características políticas y económicas propias a partir de los cambios geográficos suscitados durante el México decimonónico.2 Sus conocimientos
de derecho, tanto en materia fiscal como penal, se hacen presentes
desde el exordio hasta su respectivo capítulo en el libro.
Por ello, como coordinador de la obra, se preocupó por
incluir trabajos dedicados a analizar al contrabando como un
fenómeno sociocultural ligado al contexto político y económico
de la frontera norte desde el virreinato español hasta la
conformación de la nación mexicana contemporánea. Armando
Villanueva, director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Victoria, quien presenta la obra, comenta sobre el interés por un
“análisis razonado de este fenómeno, a través de la perspectiva
de la historia […] en la que se ofrece el recuento casuístico y
“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”, consultado el 6 de
abril de 2022, https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae
2
Octavio Herrera Pérez, El norte de Tamaulipas y la conformación de la
frontera México-Estados Unidos, 1835-1855 (Ciudad Victoria: El Colegio
de Tamaulipas, 2003); Octavio Herrera Pérez, El noreste cartográfico: configuración histórica de una región (Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2008).
1

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de largo tiempo sobre las expresiones del contrabando […]”.3
En este sentido, cada uno de los estudios detalla la extensión de
esta práctica a través de toda la zona geográfica fronteriza, en
diferentes contextos y momentos históricos.
Los ejes sobre los que se centra la obra, que sirven
también para enlazar los capítulos, son los siguientes: ¿Qué
procesos, políticos y económicos, ayudaron a la proliferación del
contrabando en la frontera norte de México? y ¿cómo afectó este
fenómeno al comercio y a la población de esta zona geográfica?
En sus respectivos trabajos, los autores exponen las causas por las
cuales el contrabando triunfó como medio de tráfico comercial en
los espacios más alejados del centro nacional. Entre estas destacan
la inestabilidad política de la región en los años posteriores a la
independencia y el libre comercio promovido por el gobierno
de los Estados Unidos. Santa Fe, Refugio, Matamoros, Laredo,
Altar y Tijuana son ejemplos de sitios que pudieron desarrollarse
a partir de estas prácticas ilegales.
Las propuestas de los autores, no obstante, son bastante
amplias. Debido a la extensión temporal de la obra en conjunto,
cada investigador muestra, desde su contexto geográfico, un estudio
cronológico de las zonas en que este fenómeno prosperó durante
un determinado periodo de la historia nacional. Así, los primeros
capítulos exponen el panorama económico de la frontera en los años
Armando Villanueva Mendoza, “Presentación”, en El delito de contrabando en la frontera norte de México, ed. Octavio Herrera Pérez (México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021), 9.
3

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previos y posteriores a la independencia de México. “El contrabando
en Nuevo México desde fines de la colonia hasta el auge del comercio
en Santa Fe, 1750-1846” de Martín González de la Vara; “Relaciones
polémicas por el contrabando en una época de inestabilidad en los
territorios nororientales de Nueva España: El puerto El Refugio,
1794” de Melisa Catarina Galván; “El contrabando por el norte
de Tamaulipas durante el conflicto México-Texas, 1836-1845” de
Benito Antonio Navarro González; y “Panorámica del contrabando
en la frontera norte de México en el siglo XIX” de Octavio Herrera
Pérez conforman esta primera parte de la obra.
Luego, siguiendo un orden cronológico, los análisis se
centran sobre el desarrollo del contrabando en los años posteriores a
la Guerra de Secesión estadounidense. En este periodo, el gobierno
mexicano, en especial durante el Porfiriato, intentó erradicar el
comercio ilegal al fortalecer las aduanas e instituciones fiscales
con el objetivo de acabar con los poderes regionales que permitían
su práctica. Sin embargo, tras la revolución, y con el aumento
de las importaciones de Estados Unidos, resurgió con fuerza este
fenómeno económico. Los capítulos “¿Comercio o contrabando?
La transición del intercambio transfronterizo tras la llegada de
las aduanas fronterizas al Desierto del Altar, Sonora 1880-1893”
de Delia María Piña Aguirre; “Sed de sangre: Violencia en Texas
contra traficantes durante la era de la Prohibición” de George
Díaz; “El cuerpo del delito. Notas y estudios de caso sobre
contrabando, comiso y legislación en Baja California, 19261936” de Jesús Méndez Reyes; y “Carreteras de ilegalidad. El
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robo de automóviles en Estados Unidos y su contrabando hacia
México, 1930-1960” de Alberto Barrera Enderle conforman la
segunda parte del libro.
El delito de contrabando en la frontera norte de
México me parece una aportación interesante para los estudios
transfronterizos sobre esta materia. El tráfico de armas de Estados
Unidos hacia México, así como el de drogas en un sentido opuesto,
es sólo el más reciente tipo de comercio ilegal en una larga lista
de productos distribuidos de esta manera en la nación. El trabajo
de Octavio Herrera, como coordinador de la obra, se suma a
sus estudios sobre el noreste de México al exponer los medios
que permitieron el surgimiento y desarrollo del contrabando en
esta zona geográfica del país durante los últimos dos siglos. En
este sentido, vale la pena reflexionar sobre los procesos que han
normalizado en ciertas comunidades esta práctica como parte
de sus sistemas económicos locales. La corrupción, la falta de
comunicación y las tensiones políticas, por nombrar algunos
ejemplos, deben ser objeto de estudio para quienes investigan
historia en los años por venir.
Bibliografía
Herrera Pérez, Octavio. El noreste cartográfico: configuración
histórica de una región. Monterrey: Fondo Editorial de
Nuevo León, 2008.
Herrera Pérez, Octavio. El norte de Tamaulipas y la conformación de la frontera México-Estados Unidos, 1835-1855.
Ciudad Victoria: El Colegio de Tamaulipas, 2003.
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�Reseñas

“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”. Consultado el
6 de abril de 2022. https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae.
Villanueva Mendoza, Armando. “Presentación”. En El delito de
contrabando en la frontera norte de México, editado por
Octavio Herrera Pérez, 9. México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021.
Alan Arturo Hernández García

Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0001-7181-0383

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�Ricardo León García, Chihuahua: Un acceso de
modernidad. Algo de su vida económica entre 1880 y
1920. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021, 228 pp.
ISBN: 978-607-27-1548-6
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/100

El confinamiento a que obligan las pandemias se convierte, en
ocasiones, en una circunstancia a favor del ambiente intelectual.
Durante los dos últimos años se echó a andar un proyecto de
publicaciones por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que ha estado en las expertas manos de Mario Cerutti,
Asesor Editorial de NortEstudios, como se llama la serie. Hasta
junio del 2021 son cinco los títulos que ya son parte de ese
conjunto, y el quinto de ellos fue un texto escrito por Ricardo
León García, Chihuahua: Un acceso de modernidad. Algo de su
vida económica entre 1880 y 1920.
Ricardo León es antropólogo, egresado de la ENAH,
e historiador, con estudios de posgrado en la Universidad de
Albuquerque, en Nuevo México, y en la Universidad de Texas en
El Paso. Posee amplios conocimientos de la historia empresarial
del estado de Chihuahua y una profunda comprensión de los
procesos culturales y urbanos de la frontera norte mexicana.
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�Reseñas

León ha organizado el contenido de su obra en cuatro
grandes apartados. El primero de ellos está dedicado al comercio en
Chihuahua; el segundo habla de una primera ola industrializadora;
luego concentra en el siguiente lo concerniente a los ferrocarriles,
para destinar el cuarto a la banca y sus alrededores.
Como es fácil imaginar, durante el siglo XIX Chihuahua
fue un punto comercial importante entre el consolidado centro
del país y la expansión de los Estados Unidos; era una tierra con
cierto aspecto salvaje, sobre todo si se consideran las entonces
bandas de apaches y comanches que merodeaban todavía por el
territorio.1 Ese paso obligado de sur a norte y viceversa propició
las circunstancias que algunos comerciantes aprovecharon para
establecerse y crecer en la zona. León García señala:
Mientras «los viejos» se dedicaron a comprar haciendas,
deslindar terrenos baldíos y pelear por sostener sus privilegios
políticos -que a final de cuentas muchos perdieron-, los
advenedizos se ocuparon de agrandar sus tiendas, buscar
nuevos proveedores, introducir tecnologías modernas, apoyar
el establecimiento de comercios pequeños en zonas rurales
o recién abiertas a la explotación de recursos forestales o
minerales, promover la infraestructura urbana y de transportes,
reactivar cultivos comerciales y crear aparatos financieros que
“En el caso de los apaches, una de las tribus situadas en la región más septentrional de la Nueva España y que hasta finales del siglo antepasado repelieron el dominio colonial, el estado de barbarie o salvajismo que los caracteriza
está relacionado directamente con la resistencia del pueblo a su colonización”.
Jorge Chávez Chávez, “Los apaches del imaginario mexicano”, Reflexiones marginales, 2016, https://reflexionesmarginales.com/blog/2016/09/29/
los-apaches-del-imaginario-mexicano/
1

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brindaran un mayor apoyo a las actividades económicas en
general, sobre todo las propias (p. 36).

Esas palabras del autor dan una idea clara tanto del contenido de
ese capítulo inicial como del ambiente económico y social de la
región en la época que trata.
La producción en masa tan normal en este siglo XXI tuvo
sus antecedentes, como bien sabemos, en la revolución industrial
que ahora se identifica en Gran Bretaña durante la segunda mitad
del siglo XVIII. Luego, la producción maquinizada y el desarrollo
de las fábricas en los Estados Unidos, el aumento de la población
y de la idea de una mejor vida fueron determinantes para la
expansión del capitalismo. Durante el porfiriato, Chihuahua, al
colindar con el país cuyo empuje era casi imparable y con una
posición geográfica indiscutible, se montó en el carro de la
industrialización; así pues “el artesanado rural y urbano se vio
obligado a vender su mano de obra en diversos sectores” (p. 63).
Las actividades extractivas (quizá todavía lo son) fueron
más importantes que las de transformación. Sólo para ofrecer
un ejemplo comparativo entre la actividad en el estado en ese
entonces y hoy, en los resultados de octubre del 2021 que el
INEGI muestra, notamos que el estado de Chihuahua ocupa el
segundo lugar en la producción de plomo y de plata, y el tercero
en la de cobre y zinc.2
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”, consultado
el 24 de junio de 2022, https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general
2

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�Reseñas

Una de las fábricas de hilados y tejidos llegó a ser
considerada “la fábrica de ropa más importante y grande de la
República, y uno de los negocios más representativos de todo
Chihuahua” (p. 78). También en la época se vio un aumento
en la producción de harina de trigo, de bebidas alcohólicas,
empacadoras de carne y derivados. Por cierto, un nombre que
aparece repetidamente como uno de los principales socios de esas
fábricas, fue el de Enrique C. Creel, asociado con inversionistas
ingleses y norteamericanos.
Respecto al tercer capítulo, dedicado a los ferrocarriles,
bastante hay que decir. No es la primera vez que Ricardo León
dedica publicaciones a este asunto. En el 2009 vio la luz su
texto titulado “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”,
correspondiente al capítulo VI del libro coordinado por Ben Brown,
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México. En
ese documento León inicia así: “En México, la frontera del norte,
la frontera mexicana por antonomasia, siempre se ha prestado
a un imaginario provisto de mitos, prejuicios y más un «querer
que sea» que un «así es»”.3 Explica, así mismo, que “la nueva
dinámica de ocupación continental” generó cambios propiciados
por “las innovaciones tecnológicas”; con ello se buscaba cruzar la
ancha frontera sur de los Estados Unidos con trenes cargados de
productos; también transportar pobladores para convertirlos en
Ricardo León García, “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”, en
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, ed. Ben Brown
(Ciudad Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009), 173.
3

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�Reseñas

mano de obra y en clientes; además, esa gente poseía “materias
primas estratégicas para los planes de crecimiento y expansión de
la economía industrial” del país norteño.4
Ese artículo suyo casi funciona como un preámbulo
de lo expuesto en el tercer capítulo de esta obra reseñada, “Los
ferrocarriles: esperanzas y cambios”. Él aclara que “si bien es
cierto que el capital externo fue determinante para la creación de
la red ferroviaria, también los líderes de los diferentes grupos de
poder económico regional intervinieron” (p. 108). Así, en el estado
se siguió la tradicional ruta del Camino Real, que conectaba a la
ciudad de México con los estados de Texas y Nuevo México. La
obra ferroviaria chihuahuense estaba centrada en dos proyectos:
el del Central Mexicano y el de Chihuahua-Pacífico. Una de las
consecuencias del movimiento de la época es que los trabajadores
agrícolas desertaron para subirse al tren de la modernidad y ofrecer
su trabajo a la industria ferrocarrilera.5 Nombra así al entonces
gobernador del estado, Luis Terrazas, quien encabezó la venta de
la concesión otorgada por el gobierno federal; “hizo la compra un
grupo norteamericano” (p. 116) representado por John R. Robinson.
Desgraciadamente las concesiones federales otorgadas a los estados
tuvieron mucho de tinte político y de carácter especulativo.
León García, 180–81.
Por cierto, el Paso del Norte y la llegada del ferrocarril a la zona aparecen
en la narración de Mason, Cension, A scketch of Paso del Norte, la primera
novela de la región, publicada en 1896. Maude Mason Austin, A Sketch from
Paso Del Norte (New York: Harper &amp; brothers, 1896), 23.
4
5

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Llegamos así al cuarto apartado de este ilustrativo
libro sobre la historia económica de Chihuahua. Contrario al
desenvolvimiento de los empresarios chihuahuenses en cuestiones
ferrocarrileras, en la banca fueron un modelo para su tiempo. Por
una parte, “en la economía capitalista, el crédito es necesario para
todos los sectores sociales de la población” (p. 151); por otra,
esos grandes comerciantes que eran “fuente natural de crédito,
[…] prestaban dinero con intereses […], se encontraron con la
oportunidad de crear establecimientos dedicados, legalmente
constituidos y en exclusiva al manejo del dinero” (p. 151). Entre
los participantes en esta actividad estaban “los comerciantes,
ganaderos y propietarios de grandes extensiones de tierra, con
fuertes lazos de parentesco entre sí” (p. 152), eran “ las familias
ligadas al poderoso grupo Terrazas-Creel” (p. 154). La concesión
bancaria que inauguró esta época de bonanza fue la del Banco
de Santa Eulalia, que fue, además, “el primero del país en ser
autorizado a imprimir billetes” (p. 154).
Es notorio pues, que los poderosos grupos locales
participaron en “la fiebre del progreso, contagiada por los discursos
de políticos e inversionistas” (p. 152) y que la época propició.
Como dice el propio Ricardo: “Parece muy largo el recorrido que
debe efectuarse todavía para alcanzar una cabal comprensión de
la historia empresarial y económica del lejano y periférico estado
de Chihuahua” (p. 173), y aunque los estudios son parciales no
olvidemos que todo aspecto de una comunidad es parte del tejido
completo. Las actividades económicas de nuestro estado en el
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�Reseñas

siglo XXI son resultado, primero, de un tejido lento y constante
de una red, tanto de personas como de circunstancias, y segundo,
de la propia dinámica alcanzada en una época netamente global.
Bibliografía
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”. Consultado el 24 de junio de 2022. https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general.
Chávez Chávez, Jorge. “Los apaches del imaginario mexicano”.
Reflexiones marginales, 2016. https://reflexionesmarginales.
com/blog/2016/09/29/los-apaches-del-imaginario-mexicano/.
León García, Ricardo. “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”. En Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, editado por Ben Brown, 173–91. Ciudad
Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009.
Mason Austin, Maude. A Sketch from Paso Del Norte. New York:
Harper &amp; brothers, 1896.
Margarita Salazar Mendoza

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México.
orcid.org/0000-0002-5599-4626

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�Gerardo Martínez Delgado. La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo XX. México:
Instituto Mora, Universidad Autónoma de Aguascalientes,
Universidad de Guanajuato, 2017, 534 pp.
ISBN: 978-607-9475-65-9
El libro de Gerardo Martínez Delgado La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo xx es una valiosa
contribución a la historiografía urbana y regional, así como para
los estudios del cambio tecnológico dirigidos a explicar sus
ritmos y vaivenes. En similitud a lo hecho por Jaime Humberto
Hermosillo con las emociones en La pasión según Berenice,1
Martínez Delgado nos convence de que Aguascalientes —ciudad
intermedia del occidente mexicano— es un territorio de límites
porosos que convoca a repensar la relación campo-ciudad, las
escalas de análisis y lo universal de los asentamientos urbanos.
Desde este posicionamiento, los argumentos del autor no ceden
ante al examen de lo particular, de la urbanización o lo moderno,
y en su lugar apuestan por el estudio de la experiencia urbana,
entendida como un conjunto de transformaciones en los usos,
actividades y ocupaciones del espacio, aparejadas con las ideas
que las sustentan. Se consideran así, los cambios en los hábitos
1

Jaime Humberto Hermosillo, La pasión según Berenice (México, 1976).

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�Reseñas

de la población y el funcionamiento de la urbe atendiendo sus
relaciones con el exterior, en un periodo que va de 1884 a 1972;
práctica inusual en la academia mexicana y en las pautas de la
creación académica imperantes, que dejan poco margen a las
investigaciones de largo aliento.
La obra reúne los métodos de la historia urbana y regional
con enfoques propios de la historia económica y la geografía
histórica, para compaginar distintos registros temporales y
espaciales. El autor agrupa los tiempos cortos de la producción,
los tiempos intermedios de la construcción y los tiempos largos del
ambiente, poniéndolos en relación con cuatro escalas: la ciudad,
los caminos, la región circundante y los sitios distantes desde
los que se movilizaron los comestibles hacia Aguascalientes.
De esta forma, Martínez Delgado explica el abasto repasando
el encadenamiento de la producción, distribución y consumo de
mercancías, tomando en cuenta las variables que dieron forma a
su ciclo económico, tales como la disposición de bienes naturales,
la tecnificación en la construcción de infraestructura, y la reforma
en las pautas de almacenamiento y conserva de alimentos.
El trabajo en cuestión destaca por varios aspectos más.
Al rastrear el origen de los productos que consumió la población
citadina, el autor estudia fluidamente el espacio urbano junto con
el espacio rural que abasteció a la ciudad. Vemos pues, capítulos
dedicados a comprender la expansión y modificación de la ciudad
y otros abocados a la explicación de la transformación en las
pautas de producción en el medio rural. De manera que la ciudad
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348

�Reseñas

es entendida en conexión con lugares que desbordan sus límites
físicos, con los que guarda un intenso intercambio de materias,
saberes y habitantes.
Otro elemento remarcable es la diversidad de actores que
se relacionan con la ciudad, cuyo accionar es revelado por las
variadísimas fuentes utilizadas. Se presenta así a gobernantes
(locales, estatales y nacionales), comerciantes (mayoristas,
comisionistas, abarroteros), empresarios molineros, dueños de
huertas y establos, hacendados agrícolas y ganaderos, ejidatarios,
latifundistas, pequeños propietarios, arrieros, coyotes, camioneros,
trabajadores del ferrocarril, periodistas, nacionales y extranjeros,
entre otros. Las fuentes a las que Martínez Delgado recurre
son de diverso origen contándose: bases de datos, estadísticas,
cartografía, prensa, informes oficiales, fotografías y entrevistas.
De ellas extrae y articula la información necesaria para construir
su relato, pero también las utiliza como herramientas expositivas
que enriquecen la vivencia del lector.
Un aspecto que el autor ubica en el trasfondo de los
procesos estudiados, pero que se encuentra presente de principio
a fin, es el cambio tecnológico, clave interpretativa de gran
potencia para la comprensión del fenómeno urbano desde los
vínculos locales y regionales. Sin caer en un determinismo
tecnológico, Martínez Delgado destaca en cada capítulo las
consecuencias que la tecnología tuvo sobre la transformación de
Aguascalientes, su región y los elementos del abasto urbano. Por
ejemplo, el cambio tecnológico incidió en la manera de fraccionar
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la ciudad, en la instalación de los servicios modernos y en su
higienización; en las formas de producir, procesar, distribuir,
almacenar y preservar alimentos dentro y fuera de la urbe; en la
construcción de vías de comunicación cada vez más expeditas y
eficientes; y en la organización de las labores agropecuarias con
base en determinados paquetes tecnológicos. Así pues, animamos
la lectura de esta obra siguiendo este ángulo.
La primera parte del libro, centrada en la modernización de
la ciudad y la expulsión de tareas productivas que la autoabastecían,
permite apreciar la influencia de la tecnología en ambos procesos.
El autor explica que a pesar de que Aguascalientes no sufrió un
crecimiento económico exponencial o una expansión urbana
descontrolada, los cambios cualitativos al interior del entramado
urbano estuvieron presentes. La higienización de la urbe se debió
a la tecnología para entubar los ríos que la recorrían, que a su vez
los convirtieron en fuentes de agua potable. La tecnología aplicada
a la ciudad también permitió la instalación de servicios públicos
como luz eléctrica y drenaje. Por otro lado, la industrialización
que llegó con los talleres de la compañía de ferrocarriles y la
instalación de una fundidora fueron resultado de la articulación
del avance tecnológico con los negocios industriales.
Martínez Delgado da seguimiento a dos cursos relativos
al abasto urbano que guardaron sentidos inversos. Por un lado,
los huertos de frutas y hortalizas, y los establos que resguardaban
ganado lechero, cerdos y gallinas fueron expulsados a los márgenes
de la capital bajo el objetivo de higienizarla, pues comenzaron a
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ser vistos como focos de infección y emisores de malos olores, lo
que abrió a estos sectores nuevas opciones dirigidas a aumentar
su productividad. Por otra parte, actividades que antes estaban
ubicadas en el exterior de la ciudad, como el almacenamiento
y procesamiento de trigo y maíz, fueron introducidas conforme
aumentó la población y se incrementó la demanda de mercancías
de primera necesidad, pues resultó más conveniente para las
pequeñas unidades productivas y centros de almacenamiento
insertarse a la trama urbana y ahorrar costos de distribución.
En el caso de la venta de tortillas, el historiador relata cómo el
método tradicional fue transformado gracias a la instalación de
molinos de nixtamal eléctricos, la máquina tortilladora y molinos
industriales.
La segunda parte amplía la mirada y enfoca la región de
abasto de Aguascalientes. Las redes de caminos son de especial
interés para el autor pues éstos permiten la distribución de objetos,
personas e ideas. Transferencia de tecnologías como el ferrocarril,
la petrolización de los pavimentos y el uso de automóviles,
marcaron la transición de un sistema de caminos estrechos
y de velocidades bajas, a una red amplia y de escala nacional
que conectó a Aguascalientes a otros puntos de distribución
de productos agropecuarios. A contracorriente de una visión
etapista, Martínez Delgado da cuenta de la manera en que los
sistemas de transportes modernos, como las líneas de ferrocarril
y las carreteras pavimentadas, dieron renovados bríos a las viejas
carreteras de ruedas y los caminos de herradura, pues dinamizaron
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la economía regional en su conjunto. Por varias décadas estos
sistemas fueron complementarios. El ferrocarril mantuvo precios
competitivos y fue utilizado para viajes distantes, mientras que
los camiones se usaron para destinos más próximos. Hacia finales
de los años setenta, punto final del periodo de estudio del libro,
las carreteras y los camiones de carga ya dominaban el abasto.
La tercera parte se ocupa de establecer el espacio regional
circundante a la ciudad de Aguascalientes, sitio en el que se
generó el grueso de los alimentos consumidos, entre ellos: la
tradicional tríada conformada por el maíz, el frijol y el chile;
cultivos especializados como la vid y la guayaba; y bienes
cárnicos de origen vacuno, ovino, porcino y caprino. Estos
últimos bajo regímenes controlados por las elites de productores
e intermediarios. Martínez Delgado demuestra que los límites
constitutivos de la región no se correspondieron con la frontera
política del estado de Aguascalientes, pues se extendieron hacia
los cañones y valles de Zacatecas, y los Altos de Jalisco, sitios
con vocación y especialización propia. A través de una puntual
revisión del entorno físico y de las redes familiares y comerciales
de las elites, el autor reconstruye un entramado en el que, si bien las
haciendas fueron destruidas como unidad básica de producción,
las familias que las poseían lograron afirmarse como empresarios
privados, beneficiándose de las mejoras tecnológicas y facilidades
de venta. De manera que en la posrevolución menos tierra casi
nunca se tradujo en menores utilidades. El factor central de este
proceso lo constituyó la implantación de la agricultura de riego,
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pues la región en cuestión se caracteriza por sequías recurrentes.
Se vivió, así, un tránsito desde la creación de los primeros
distritos de riego hacia el impulso de los pozos de agua, que, pese
a sus nocivas consecuencias, favorecieron en 1950 un ascenso
de la productividad. Esto, acompañado por la incorporación de
semillas experimentales, fertilizantes y plaguicidas —asociados
a la Revolución Verde— permitió a cultivos como el maíz
incrementar sus rendimientos a razón de su intensificación y no
sólo de su extensión, siendo ésta una de las particularidades más
notables de la región en el escenario nacional. La suma de estos
elementos facilitó el abasto y, por medio de él, el crecimiento
poblacional de la capital de Aguascalientes, que se multiplicó
por tres en el mismo período y logró disponer de un mercado
ganadero consolidado al inicio de la década de 1970.
La cuarta parte se dedica a explicar las dinámicas
particulares de los comestibles que recorrieron distancias más
largas, dando cuenta del papel central de los abarroteros y
mayoristas como artífices de las rutas que tomaron a la ciudad de
Guadalajara y México como pivotes de la dinámica regional. De
este modo, se redondea el proceso que hizo que Aguascalientes
desplazara de su interior la producción y la integrara a mercados
más especializados, al tiempo de afirmarse como un espacio de
consumo de alimentos largamente transportados. En efecto, esta
cualidad se arraigó como una parte medular de la experiencia
urbana de sus habitantes. No se trató exclusivamente del traslado
de satisfactores básicos, sino de manjares ligados a rituales de
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consumo e identidad, mediados por un sector de comerciantes
asociados a la elite posrevolucionaria, muchos de ellos originarios
de los Altos de Jalisco, o bien, de nacionalidad y ascendencia
española, fieles a la religión católica. ¿Cuáles fueron los abarrotes
en este contexto? Alimentos lejanos y de baja caducidad, por
ejemplo: vinos, pescado seco, aceites, aceitunas, tés, especias,
enlatados, pan de caja, refrescos, pastas, galletas, frutas en almíbar,
leche condensada y en polvo. También se incluyen implementos
ubicados en distancias medias como el arroz, el azúcar, la sal y el
café. Si bien la extranjería y los lazos hacia el exterior fueron ejes
fundantes de este sector comercial, a partir de la segunda mitad
de la década de 1950 los mostradores mayoristas comenzaron
a ser sustituidos por los primeros autoservicios —como La
Comercial Mexicana y La Quemazón— que insertaron un patrón
de consumo al que se mantuvieron integrados los mayoristas,
acopiadores, corredores y productores.
El volumen tiene la virtud de observar que la aplicación
de tecnología siempre tiene efectos diferenciados en la
sociedad. Por ejemplo, en el siglo xx los caminos carreteros
profundizaron las desigualdades regionales al fomentar el
desarrollo de infraestructura hacia las principales ciudades y
caminos, relegando a las comunidades pequeñas, lo que dio como
resultado procesos de migración a la ciudad, aislamiento sectorial
y economías estancadas. Por otro lado, la llegada de la tecnología
capaz de perforar pozos para la extracción de agua subterránea
fue de utilidad para los productores privados capaces de sufragar
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su riesgosa inversión, mientras que la ausencia de adecuados
sistemas de crédito hizo que esta no fuera una opción seria para
los ejidatarios y pequeños propietarios.
Asimismo, Martínez Delgado procura enfatizar el papel
de los individuos junto con los usos diferenciados en la adopción
de artefactos técnicos. Se muestra que actores como hacendados,
abarroteros y transportistas tomaron decisiones sobre qué tipo de
transporte utilizar (ferrocarril, automóviles o arrieros), incidiendo
con ello en la revitalización y competencia de las tecnologías de la
movilidad. En otro sentido, coyunturas específicas de la política
estatal y la inclusión de mejoras técnicas para el procesamiento
de productos primarios (como secadoras y empacadoras)
permitieron que algunos ejidatarios de Aguascalientes tuvieran
cierto éxito en la siembra de chile y uva, aunque en márgenes
inferiores a los de los ejidos colectivos ubicados en la Comarca
Lagunera o en Michoacán, especializados en algodón y arroz. Con
ello, el historiador se acerca a las perspectivas que destacan que
los usuarios, los usos y los contextos de recepción son igual de
importantes que los centros de creación de las innovaciones para
comprender cómo la tecnología incide en los procesos sociales.2
Si bien el libro es una ejemplar acometida a la experiencia
urbana y a las redes de abastecimiento, se echa en falta que el
autor explicite las inspiraciones teóricas que dieron forma a la
Wiebe E. Bijker, Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds., The Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology (Cambridge: MIT Press, 2012).
2

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perspectiva espacial de su investigación y a su lectura del cambio
tecnológico. El posicionamiento de Martínez Delgado quizá
derive de un interés por desarrollar su investigación partiendo del
terreno y no de conceptos o discusiones mayormente informadas
por las trayectorias de ciudades capitales o cosmopolitas. Así,
el estudio de ciudades intermedias, con similares cualidades, se
presenta como una línea promisoria para la renovación de los
cánones interpretativos de la historiografía urbana en América
Latina.
Bibliografía
Bijker, Wiebe E., Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds. The
Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology. Cambridge: MIT Press, 2012.
Diego Antonio Franco de los Reyes

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-7361-9064

Diana Alejandra Méndez Rojas

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-9305-9412

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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, 2022, Vol. 2, No. 3, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann. Reserva de
Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores
Aarón Benjamín López Feldman
Julio César Martínez Velarde
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
Kassandra Sifuentes
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Edgar Iván Espinosa Martínez
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Emilio Machuca Vega
Omar Fabián González Salinas
Abril Loyola
Mauricio González Alvarez
Abelardo Guajardo Garza
Melissa Rodríguez
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo
A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality
of Monterrey
Aarón B. López Feldman
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Recibido: 21 de agosto de 2021
Aceptado: 1 de octubre de 2021
Publicado: 1 de enero de 2022

Copyright: © 2022, Aarón B. López Feldman. This is an openac-cess article distributed under the terms of Creative Commons
At-tribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
orig-inal author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality of Monterrey
Aarón B. López Feldman

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Resumen: En este ensayo se analiza el proyecto nostálgico de Abelardo
A. Leal Leal Sr. (1899-1982), escritor y abogado autodidacta regiomontano, padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de tres décadas.
En El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), texto que
articula su proyecto nostálgico, Abelardo Leal Sr. propone demandar,
ante la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones Unidas, que a Nuevo León se le restituya el territorio mercedado a
Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo Reyno de
León”, una demanda que haría que Nuevo León se hiciera con una parte
importante del norte de México e, incluso, de Texas. Lejos de abordarlo
como una curiosidad histórica, un absurdo o una excentricidad, propongo ubicar dicho proyecto (escrito a mitad de la década de los setenta
del siglo XX, en pleno enfrentamiento entre la elite empresarial local
y el Estado mexicano) como parte de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana, un denso tejido de afirmaciones identitarias según
las cuales Monterrey es una singularidad en la historia nacional, una
particularidad primigenia y esencializada, cuyo “éxito” y “grandeza”
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se formaron a espaldas, a pesar y en contra del centro. Leído desde esta
perspectiva sociohistórica, el proyecto de Leal comparte relaciones de
sentido con afirmaciones que, hoy en día, son frecuentes en la vida
política neoleonesa y en las redes sociodigitales, ya sea bajo la forma
de amenazas de sacar a la entidad del pacto fiscal o bien de propuestas
radicales de separar a Nuevo León del resto de la nación. Desde esta
perspectiva, el proyecto nostálgico de Abelardo Leal nos permite ahondar en las grietas del Estado-nación mexicano en tanto unidad comunitaria imaginada y configuración sociohistórica de alteridades.
Palabras clave: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; excepcionalidad regiomontana.
Abstract: This essay analyzes the nostalgic project of Abelardo A. Leal
Leal Sr. (1899-1982), a writer and self-taught lawyer from Monterrey,
father of Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), who was editor, vice principal and president of El Norte for more than three decades. In El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), a text that articulates his
nostalgic project, Abelardo Leal Sr. proposes to demand, before the International Court of Justice and the United Nations, that Nuevo León be
restored the territory granted to Luis Carvajal y de la Cueva in 1579 under the heading of “Nuevo Reyno de León”, a demand that would make
Nuevo León take over an important part of northern Mexico and even
Texas. Far from approaching it as a historical curiosity, an absurdity or
an eccentricity, I propose to place this project (written in the mid-1970s,
amid the confrontation between local business elite and Mexican State)
as part of the Monterrey’s exceptionality narratives, an identity afirmations dense weave according to which Monterrey is a singularity in national history, a primal and essentialized particularity, whose “success” and
“greatness” were formed behind the back, despite and against the center.
Keywords: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; Regionalism.

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En septiembre de 1996 Luis Enrique Grajeda, director del Centro
Patronal de Nuevo León (CPNL), propuso que en esta entidad
se organizara una consulta, como la de 1995 en Quebec, a través
de la cual los nuevoleoneses pudieran decidir si querían seguir
siendo parte de la federación o si preferían independizarse: “No
es justo que produzcamos lo que produce per cápita Suiza y vivamos como están viviendo en Oaxaca… Estamos hartos de todo
ya. Trabaje y trabaje para mantener el ocio en toda la República
Mexicana, principalmente en el Distrito Federal. Y todo corrupto
además”.1 A los pocos días, El Norte (que había recogido la declaración del director del CPNL) publicó un artículo de opinión
en el cual se hacía eco de la propuesta de Grajeda y se enaltecía
su “brevísimo valor civil” de sugerir la consulta en Nuevo León
“para decidir si queremos continuar siendo parte de una Federación Mexicana, mangoneada por el grupo de Zedillo, que nos
tiene hundidos… como que se antoja preguntar: ¿Pues qué ganamos con que nuestra Patria Chica sea parte de una República toda
leprosa?”, y remataba: “Los inútiles y estériles patrioterismos necios no ayudarán en nada a resolver esta cuestión. La historia, la
realidad y la inteligencia deben nutrir el debate de si Nuevo León
debe o no seguir siendo parte de la Federación Mexicana”.2

Periódico El Norte, “Recomienda CPNL consulta tipo Quebec”. Monterrey, N.L., 7 de septiembre de 1996.
2
Periódico El Norte, “¿Independizar a Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 9
de septiembre de 1996.
1

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Dos meses después, en las mismas páginas de El Norte,
el historiador Héctor Jaime Treviño Villareal, hacía alusión
a los duros ataques que había recibido el director del Consejo
Patronal de Nuevo León por atentar contra la unidad de la patria y
recordaba que, lejos de ser una ocurrencia individual, la propuesta
de Grajeda formaba parte de “un pensamiento muy constante
desde hace tiempo en algunos cerebros regiomontanos”.3 Y en
la misma línea de ese pensamiento, el historiador situaba el
surgimiento de un grupo separatista en Internet (alojado en el
ahora extinto GeoCities): la República Separatista de Nuevo
León. Tras un breve repaso histórico por las encarnaciones del
fantasma del separatismo en el noreste, Treviño Villareal sostenía:
“La aparición de estas ideas o rumores en los últimos días,
aunque aparentemente no pasa de ser una ‘vacilada’, nos mueve a
meditar sobre su origen”,4 y agregaba: “no es difícil encontrarlo:
el centralismo atroz y el localismo exacerbado por ciertos
sectores, diciéndonos que somos los mejores y los más buenos
y que los compatriotas del centro y sur del País viven gracias a
nuestro trabajo”. El artículo pedía, por último, “estar al pendiente
Periódico El Norte, “¿República de Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 23 de
noviembre de 1996.
4
Una semana antes del artículo de Treviño Villareal, El Norte había dado a
conocer el surgimiento de la República Separatista (Periódico El Norte, “Nuevo León: ¿nuevo país?”. Monterrey, N.L., 15 de noviembre de 1996). Y al día
siguiente de publicada dicha nota, el gobernador interino Benjamín Clariond
Reyes declaró: “Ha de ser una vacilada de alguien que no tiene nada qué hacer,
que se ponga a ver la tele mejor” (Periódico El Norte, “Califican de “vacilada”
propuesta separatista”. Monterrey, N.L., 16 de noviembre de 1996).
3

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de las manifestaciones políticas de la juventud mexicana que ya
no fue educada en el nacionalismo revolucionario” y comparaba
la existencia de este grupo separatista digital con los rumores
de agrupaciones de jóvenes neonazis en colonias de alto estrato
socioeconómico del área metropolitana de Monterrey.
El artículo de Treviño Villareal no sólo ponía sobre la
mesa la pugna sociohistórica entre dos producciones discursivas
(el “centralismo atroz” y el “localismo exacerbado”), sino que
también relacionaba, como parte de dicha pugna, la amenaza
separatista del líder patronal con el surgimiento de la República
Separatista de Nuevo León. En lugar de tomar a este grupo
sociodigital como una simple “vacilada” (práctica reduccionista
muy común tanto en esos tiempos como ahora), Treviño Villareal
identificaba relaciones históricas de sentido entre dicho grupo y
la propuesta de Grajeda.
Dos décadas después, con la explosión de las redes sociodigitales, de la co-presencia mediada electrónicamente y del
nuevo espacio-tiempo de sus interacciones,5 se han potenciado
las capacidades para conectar los malestares y los afectos regionalistas/separatistas, y han surgido otros espacios similares a la
República Separatista de Nuevo León. Así, entre 1996 y el 2019,
se crearon más de 40 grupos y páginas, tan sólo en Facebook, que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste de México
Manuel Castells, Comunicación y poder (Madrid: Alianza, 2009); Henry
Jenkins, Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de
comunicación (Barcelona: Paidós, 2008).
5

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como un todo.6 Con el tiempo, algunos de esos espacios digitales han desaparecido (porque sus creadores los cerraron o porque
Facebook los dio de baja ante denuncias de incitación al odio),
pero la mayoría continúa vigente. Más allá del tiempo de vida de
cada uno de esos espacios, lo significativo es que en todos ellos
se mantienen los mismos referentes y temas aglutinantes, los cuales están enraizados en los imaginarios sociohistóricos locales
(Santiago Vidaurri, las supuestas República del Río Grande7 y de
la Sierra Madre, el espíritu de lucha contra el medio agreste, el
centralismo y la injusticia fiscal con el norte…). En este sentido,
lo importante de estos espacios sociodigitales no es su inmanencia, su número de practicantes o su (im)posibilidad para llevar a
Según Villasana Dávila (Regionalismo político en México en el período
2000-2007: ¿un fenómeno que resurge? Tesis Doctoral. Universidad del País
Vasco, http://xurl.es/d03m4), entre 1996 y 2009 existieron, al menos, 12 grupos o páginas en internet que promovían explícitamente la separación de todos
o algunos estados del norte de México. En mi tesis doctoral (López Feldman,
Aarón, Re-sentimientos de la nación. Regionalismos, separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana), registré la
existencia, del 2010 al 2019, de 35 grupos y páginas, entre los cuales podemos
destacar los siguientes: “Yo también creo que el norte de México debería ser
independiente”; “Viva La Republica Del Rio Grande”; “ProAridoamérica”;
“Aridoamérica independiente”; “Movimiento Nacionalista Riograndense”;
“República de Nuevo León”; “República de México del Norte”; “República
Norestense”; “Orgullo NeoLeonés”; “Historia Neoleonesa”; “Por una Aridoamérica independiente”; “Nación Neoleonesa”; “Identidad neoleonesa”;
“Por una Autentica Soberanía y Autonomía de Nuevo León”; “Rugido de León
/ Podcast”; “Patria NeoLeonesa”; “Rancheros Locos de Río Grande”.
7
Josefina Zoraida Vázquez, “La supuesta República del Río Grande”, en
Décadas de inestabilidad y amenazas. Antología de ensayos, ed. Josefina Zoraida Vázquez (El Colegio de México, 2010), 61–88.
6

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cabo sus anhelos de separación, lo importante es lo que los une
con las demandas políticas centrales, es decir, con la formación
histórica de la alteridad regiomontana en sus relaciones de tensión, complementariedad y oposición con el centralismo mexicano. En otras palabras, lo relevante no es si los grupos y páginas
separatistas pueden o no existir “fuera de Facebook” según los
criterios de realidad y de existencia de la política clásica (menos
aún, si deban o no hacerlo), sino que miles de personas los están
imaginando (entre el juego y el anhelo, entre lo digital y lo físico,
entre lo viejo y lo nuevo), conversando y promoviendo, y que lo
hacen no desde un espacio vacío, absurdo, sino desde un denso
tejido histórico-cultural de referentes compartidos que expresan
muchas de las tensiones socio-espaciales vinculadas con la construcción histórica del eje regional Monterrey-Nuevo León-Noreste en tanto frontera económica, política y civilizatoria.
En este ensayo mostraré parte de ese tejido históricocultural a través de lo que llamo las “narrativas de excepcionalidad
regiomontana”, las cuales, en tanto conjunto de afirmaciones
identitarias que circulan en medios impresos y en grupos de
replicación digital, dan cuenta de dos orgullos socio-espaciales en
constante tensión: el orgullo centralista del altiplano (vinculado
con la voluntad de una parte hegemónica que se propone a sí
misma como centro y, a la par, como unidad del todo nacional), y
el orgullo regionalista de la alteridad regiomontana (vinculado con
la voluntad de una parte regional que se propone a sí misma como
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una particularidad radical y esencial, una excepcionalidad de la
historia nacional). En otro lado me he ocupado de un conjunto
amplio de esas narrativas de excepcionalidad y de sus condiciones
de producción y circulación,8 aquí me enfocaré exclusivamente
en un texto concreto de dicho conjunto: El Nuevo Reyno de León.
Un Estado sin impuestos, de Abelardo A. Leal Sr.9 Al final de
este ensayo, trazaré algunas de las relaciones sociohistóricas de
sentido entre dicho texto y los espacios separatistas de Facebook.
Narrativas de excepcionalidad en la alteridad regiomontana
Esta es una ciudad excepcional (a pesar de lo que afirman sus críticos) que no pasa inadvertida. Su gente y
sus empresas constituyen una especie de símbolo y de
testimonio de la grandeza del capitalismo; y de su miseria, añadirían no pocos escritores prosocialistas.
Federico Arreola, ¿Por qué Monterrey?

La nación no sólo es una comunidad política imaginada, basada
en la construcción de horizontalidad,10 sino también una configuración cultural,11 una formación histórica de alteridad y de diverAarón López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana” (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente,
2019).
9
Abelardo Leal, El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1982).
10
Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen
y la difusión del nacionalismo (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1993).
11
Alejandro Grimson, Los límites de la cultura. Críticas de las teorías de la
identidad (Buenos Aires: Siglo XXI, 2011), 171–94.
8

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sidades12 que produce diferencias constitutivas, esto es, múltiples
otredades y fronteras, tanto internas como externas. Por ende, las
afirmaciones regionalistas y separatistas no responden únicamente a las distintas crisis de lo estatal y de lo nacional (sin duda,
fundamentales), sino que forman parte intrínseca del ejercicio del
Estado-nación como proyecto histórico y de su devenir como narrativa sociocultural (es decir, como un todo representado a través
de una de sus partes). En palabras de Renato Ortiz: “La identidad
nacional se construye en detrimento de las identidades locales.
Ella se nutre de su neutralización o de su destrucción. La constitución de la nación es siempre conflictiva. Al afirmarse la unidad
del todo, se niega la particularidad de las formaciones específicas”.13
En este sentido, el Estado-nación es un proyecto
necesariamente inconcluso que pretende hacer de sí un todo
homogéneo (mayor que la suma de sus partes) a través de una
serie de artefactos político-simbólicos: la escuela y sus libros
(en tanto síntesis de la historia oficial), el museo y su memoria
selectiva, el censo y sus clasificaciones legítimas, el mapa y su
Claudia Briones, “Formación de alteridad, contextos globales, procesos
nacionales y provinciales”, en Cartografías argentinas. Políticas indigenistas
y formaciones provinciales de alteridad (Buenos Aires: Antropofagia, 2005),
10–39; Rita Laura Segato, “Identidades políticas y alteridades históricas: una
crítica a las certezas del pluralismo global”, Nueva Sociedad, núm. 178 (2002):
104–25.
13
Renato Ortiz, Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo
(Bogotá: Convenio Andrés Bello, 1998), 125.
12

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logoización del territorio, la constitución y su ciudadanía.14 Las
partes del todo nacional, sin embargo, nunca quedan plenamente
totalizadas, y es sólo cuestión de tiempo para que algunas de ellas
se desplacen de la tensión al conflicto. Por eso, con frecuencia,
el proyecto nacional busca neutralizar y utilizar a su favor las
afirmaciones identitarias locales y regionales, así como erradicar
las aspiraciones de aquellas partes que no se asumen como
dependientes del todo unitario.
En el caso del Estado-nación mexicano, la construcción
del centro de México como totalidad nacional, es decir, la
construcción de la Ciudad de México, el altiplano y su área de
influencia directa como núcleo de acción político-económica y
encarnación simbólica de la nación, ha sido un proceso largo y
disputado que hunde sus raíces en la difícil transición entre el
Estado colonial y el Estado-nación, así como en las herencias
espaciales de larga duración que dejó la geografía mexica.15 A
Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo; Santiago Castro-Gómez, “Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la invención del otro”, en La colonialidad
del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas lationoamericanas
(Bogota: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2000), 88–98; Ortiz,
Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo.
15
Bernardo García Martínez, “El espacio del (des)encuentro”, en Encuentro
en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio común (México,
DF: El Colegio de México - Centro de Estudios Históricos; El Colegio de la
Frontera Norte; Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2001), 19–51. Bernardo García Martínez, El desarrollo regional, siglos XVI al XX (México, DF: El
Colegio de México, 2004); Bernardo García Martínez, Las regiones de México.
Breviario geográfico e histórico (México, DF: El Colegio de México, 2008).
14

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pesar de lo que sostiene su historia mítica, el centro se construyó a
la par del resto de las regiones, pero con la capacidad de absorber
los efectos de su propia centralización. En este sentido, el norte,
como frontera interna, jugó un papel clave en la formación nuclear
del centro. El norte no nació vacío, aislado, lejano; su lejanía,
su aislamiento y su vacuidad se construyeron en su particular
relación histórica con el centro.16
Desde la perspectiva de las fijaciones de sentido que
hicieron nación (en tanto relato sociocultural y proyecto
histórico), lo que no es centro es vacío, lejanía, periferia, tradición,
provincia, interior, región, pero también caos, peligro, barbarie,
precariedad, atraso, conservadurismo, ignorancia, minoría de
edad, superstición. A esas fijaciones semánticas del “ellos” y
el “afuera” como fronteras culturales internas, se le contrapone
el “nosotros” y el “adentro” de la nación: orden, modernidad,
ilustración, razón, civilización, progreso, educación, ciencia,
conjunto, cuna, revolución.17
Israel Cavazos Garza y César Morado Macías, “Introducción”, en Fábrica
de la frontera. Monterrey, capital de Nuevo León (1596-2006) (Monterrey:
Ayuntamiento de Monterrey, 2006), 17–20; Cecilia Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Mora,
2015).
17
Luis Aboites Aguilar, “En busca del centro. Una aproximación a la relación
centro-provincia en México, 1921-1949”, Historia Mexicana 59 (2009): 711–
54. Manuel Ceballos Ramírez, “Visiones contradictorias del norte mexicano:
elementos de una historia cultural”, en Historia, región y frontera norte de
México (México, DF: Bonilla Artigas; Universidad Autónoma de Tamaulipas,
2011), 193–220. Periódico El Universal, Monsiváis, Carlos (2009). ¿Qué se
16

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A esas fijaciones de sentido centralistas se les ha contestado,
en modos y tiempos distintos, desde otras regiones del país fuera
de la región central. Desde el eje Monterrey / Nuevo León /
Noreste, una respuesta llegó acompañada de las potencialidades
(es decir, de la capacidad de hacer escuchar sus inconformidades
y de poner sobre la mesa nacional no sólo su peso específico
como parte, sino también su virtualidad como todo aparte) de
una elite construida en torno al desarrollo comercial, industrial
y financiero.18 Desde la alteridad regiomontana, se produjo un
tejido de afirmaciones identitarias socio-espaciales que, a modo
de narrativas de excepcionalidad, responde a la centralización
y totalización del centro. Esas narrativas proponen otro tipo
de mestizo y otro tipo de relaciones económico-políticas como
simientes de su alteridad y, en ocasiones, de lo que deberían ser
las “auténticas” fijaciones de la mexicanidad.
fizo de la provincia?, 26 de abril de 2009. Acceso el 17 de febrero de 2018
http://archivo.eluniversal.com.mx/editoriales/43850.html; Enrique Raichenberg y Catherine Héau-Lambert, “La frontera en la comunidad imaginada del
siglo XIX”, Frontera Norte 19, núm. 38 (s/f): 37–61; Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España; José Manuel Valenzuela Arce, “Interculturalidad y estados nacionales”, en Pensar las ciencias
sociales hoy. Reflexiones desde la cultura, ed. Rossana Reguillo y Raúl Fuentes Navarro (Guadalajara: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente, 1999), 119–42.
18
Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey (1850-1910) (México, DF: Claves Latinoamericanas, 1983); Mario Cerutti, Burguesía, capitales
e industria en el norte de México. Monterrey y su ámbito regional (1850-1910)
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León; Alianza, 1992); Menno
Vellinga, Desigualdad, poder y cambio social en Monterrey (México, DF: Siglo XXI, 1988).
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Podemos entender a las narrativas de la excepcionalidad
regiomontana como un denso tejido de afirmaciones identitarias
socio-espaciales según las cuales Monterrey (y cuando se dice
Monterrey se habla de Nuevo León y del noreste todo19) es una
singularidad en la historia nacional, una particularidad primigenia
y esencializada que, formada a espaldas, a pesar y en contra del
centro20 (y cuando se dice el centro se habla de la Ciudad de México
como núcleo del Estado novohispano y del Estado-nación), se
caracteriza por su “cultura de trabajo” traducida en potencial
económico (comercial, industrial y financiero), educativo (con
el Tecnológico de Monterrey como núcleo21) y cultural (tanto en
términos de arte22 y conocimiento, como de ethos empresarial
“Todos los nacidos en el Estado somos neoleoneses y todos los neoleoneses
somos regiomontanos”, diría José P. Saldaña (Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la ciudad. México: Empresas Editoriales S.A, 1973), p. 65.
20
El centro / sur “huevón, ocioso y corrupto” que vive a costa del Monterrey
“trabajador, madrugador y franco”.
21
Además del Tecnológico de Monterrey y del conglomerado empresarial comúnmente asociado con la ciudad, existe otro caso de “éxito regio” que “conquistó” el centro del país: el periódico El Norte del que derivó el Grupo Reforma: “(El Norte) Fue un éxito rotundo en términos de circulación ya que contó
con la capacidad de transferir los aspectos más liberales de la visión emprendedora regiomontana al contexto específico de la Ciudad de México. En el ámbito
político, el periódico Reforma se presentó con una postura crítica hacia políticas
oficiales y, en el ámbito económico, se caracterizó por la promoción de un modelo que favorecía la libertad de mercado” Smith Pussetto, C., García Vázquez,
N. J., Pérez Esparza, J. D. (Análisis de la ideología empresarial regiomontana.
Un acercamiento a partir del periódico El Norte, en CONfines de Relaciones
Internacionales y Ciencia Política, 2008). Disponible en http://www.redalyc.
org/html/633/63340701/, Consultado el 10 de mayo de 2018, p. 17.
22
Como señala Eduardo Ramírez (El triunfo de la cultura. Uso político y
19

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distinguido por el trabajo, la honradez, el ahorro, el tesón y la
innovación23). Según estas narrativas, el potencial de la parte
regia se forjó en la lejanía, en la lucha con el medio agreste, con
los indígenas seminómadas y con los invasores extranjeros, y en
la mezcla sui géneris de grupos étnicos.
Estas narrativas de excepcionalidad son enunciadas por
distintos actores en múltiples espacios discursivos,24 pero su
densidad no se reduce ni a su textualidad ni a su lugar concreto
económico de la cultura en Monterrey. Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2009), el arte, y su trabajo museístico, no sólo ha sido un elemento fundamental en la construcción identitaria del “orgullo regio”, sino también en el
despliegue de las tensiones sociohistóricas entre la elite empresarial regiomontana y el Estado mexicano.
23
En años recientes, los dos equipos de futbol locales (Tigres y Rayados de
Monterrey) han comenzado a jugar un papel similar en estas narrativas de excepcionalidad. En la retórica que acompaña las finales de liga del futbol mexicano protagonizadas por estos dos equipos, no sólo se habla de su desempeño
futbolístico, sino también del particular modelo de negocios que lo permite y
de la necesidad de emularlo en todo el país; o bien, se afirma que es un ejemplo
más de la “grandeza regia”. En este contexto, un comentarista local [N. del
E.: el autor se refiere Mario Castillejos] afirmó: “La grandeza de Monterrey,
del industrial de Monterrey, de la sociedad de Monterrey, simplemente faltaba
que también coronara en el futbol, hoy coronaron, desde hace tiempo ya vienen coronando, y hoy es el ombligo del futbol del país, y no es porque yo sea
quien viva aquí, es porque geográficamente a mí me toca llevar una crónica
que ni los chilanguitos ni los jalisquillos ni los del Pacífico te pueden llevar la
cuenta de cuántas finales se pueden jugar en un lugar y cuántas se van a ganar.
Bendito Dios esta ciudad ya levantó la mano y ahora para que nos la bajen
se la van a pelar un rato” (Publicado en YouTube: https://www.youtube.com/
watch?v=-_bQ7vydcMo&amp;ab_channel=CharlsCepeda, 16 de agosto de 2019).
24
López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana”, 55–93.
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de enunciación, sino que forma parte de un proceso de larga
duración surgido con la conformación histórica de la alteridad
regiomontana en tanto uno de los otros internos clave del
imaginario nacionalista mexicano (no el otro indígena con base en
el cual se creó el mestizo de la nación, sino el mestizo fronterizo,
“inculto”, “primario”, “bárbaro”). Por un lado, esta formación de
alteridad lleva la huella de la construcción del centro como todo
hegemónico a través de una de sus partes (la Ciudad de México)
y la construcción de sus otros internos, no sólo en términos de
raza, sino también de cultura y de ubicación en la geografía de la
nación; por el otro, dicha formación está anclada en las tensiones
económicas, políticas y simbólicas (por recursos, territorios,
decisiones y representación en el relato de lo nacional) que las
elites locales han mantenido con el Estado mexicano desde fines
del siglo XIX.25
Las narrativas de excepcionalidad son afirmaciones
apologéticas, reivindicatorias y nostálgicas que aluden al éxito, la
épica, la grandeza de Monterrey, Nuevo León y el Noreste (en ese
orden) y que se nutren de la (re)apropiación histórica y la gestión
de la memoria local.26 Aunque en este ensayo me enfoco en una
Michael Snodgrass, Deferencia y desafío en Monterrey. Trabajadores, paternalismo y revolución en México, 1890-1950 (Monterrey: Fondo Editorial
Nuevo León, 2008); Alex Saragoza, La elite regiomontana y el Estado mexicano, 1880-1940 (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2008).
26
García Alonso (2014) entiende a los “gestores de memoria colectiva” como
aquellas “instituciones, grupos o individuos cuya interpretación de los hechos
ocurridos es considerada como referente para una comunidad. Tan gestoras
25

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de esas narrativas unitarias y en sus relaciones de sentido con
espacios sociodigitales, esto no quiere decir que las asuma como
las únicas afirmaciones identitarias de la alteridad regiomontana.
No estoy proponiendo que todos los regios se adscriben a las
narrativas de excepcionalidad. De hecho, muchos las disputan
desde la academia,27 el trabajo, las artes o el espacio público.
son las llamadas instituciones de memoria —normalmente organizaciones o
fundaciones encargadas de la custodia material de los fondos documentales y la investigación que pueda ser relevante para comprender una época,
un autor o un suceso determinado—, como las universidades —encargadas
de generar versiones de la historia de las naciones, que luego es vulgarizada
y transmitida a través de los manuales escolares hasta constituir un sustrato
interpretativo que comparten cohortes generacionales—; los ancianos que conocen con detalle las genealogías y son los depositarios de los relatos y los
saberes que constituyen el patrimonio de las familias; los especialistas rituales —con sus conocimientos esotéricos sobre las relaciones entre el mundo
sobrenatural y el de la vida cotidiana—; las autoridades políticas —que normativizan la vida cotidiana para generar un orden basado en códigos morales
que indican en cada momento lo que es correcto e incorrecto—, etcétera”. Ver
María García Alonso, “Los territorios de los otros: memoria y heterotopía”,
Cuicuilco 21, núm. 61 (2014): 334.
27
Existe una larga tradición de académicos e investigadores (Cecilia Sheridan, Lylia Palacios, Mario Cerutti, Máximo de León Garza, César Morado,
Alex Saragoza, Michael Snodgrass, Alberto Barrera-Enderle, Octavio Herrera,
por mencionar algunos) que, directa o indirectamente, han realizado una crítica económica, política e histórica a las narrativas de excepcionalidad. Desde
esta perspectiva, el relato de la diferencia regia, de su particularidad, sólo puede ser entendido como parte de la formación histórica de una elite local que,
basándose en su desarrollo comercial, industrial y financiero, fue capaz de
imponer en el espacio regional la narrativa de su ethos empresarial. Desde la
crítica a la excepcionalidad, Monterrey no es la gran ciudad industrial hecha
por el mestizo fronterizo bajo la figura del hombre empresarial y del patriarca
industrial, sino una urbe asimétrica, desigual, que “no puede explicarse sin
la historia de sus fábricas y sus trabajadores, hombres y mujeres, ni de sus
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Y así como no todos los regios se adscriben a estas narrativas,
tampoco todos los que se adscriben a ellas son regios. Al respecto,
José P. Saldaña (1891-1992, político, asesor empresarial, escritor,
historiador y cronista oficial de Monterrey durante veinticinco
años) afirma, apoyándose en el determinismo geográfico, que la
“grandeza” del ethos regiomontano es una cualidad adquirible vía
el contacto con el medio28:
Queda en pie, con la limpieza que corresponde a las cosas respetables, el título de regiomontano. No debe tomarse, ni la tomamos como blasón de alcurnia, ni como distintivo de sangre
limpia a lo Hitler. Nada de eso, aceptamos con satisfacción la
formación del carácter regiomontano como producto del medio
ambiente, sin que en ello cuente en forma alguna la cuna o el
lugar en que se haya nacido.29

incontables talleres de oficios urbanos. Ellos y ellas fueron los constructores
de esta ciudad, no la élite de unos cuantos ‘indómitos e industriosos’ empresarios” Lylia Palacios (2017). La Muerte obrera en Monterrey, en Académicxs
de Monterrey, 43. https://academicxsmty43.blog/2017/11/20/la-muerte-obrera-en-monterrey-lylia-palacios/
28
En un tono similar, Santiago Roel (1885-1957), otro actor clave en la gestión de la memoria local y en la promoción cívica (creador, junto con Saldaña,
del escudo de Nuevo León), señala en sus Apuntes Históricos: “Siempre que
en estos Apuntes se hable de nuevoleoneses, entiéndase que no sólo he querido referirme a los nativos del Estado, sino también a todos aquellos que, sin
serlo, se han avecindado aquí y sienten por Nuevo León igual o mayor afecto
que por su lugar de origen; han formado un hogar o labrado un porvenir, y han
contribuido con su sincero esfuerzo al progreso y bienestar de esta tierra”. Ver
Santiago Roel, Nuevo León, apuntes históricos (Monterrey: Ediciones Castillo, 1977), XIII.
29
José Pedro Saldaña, Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la
ciudad (México, DF: Empresas Editoriales S.A., 1973), 257.
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Así, a la par del despliegue de sus potencialidades económicas y
políticas, la alteridad regiomontana ha producido, desde fines de
la década de los treinta del siglo XX30 (aunque con importantes
antecedentes en la segunda mitad del siglo XIX y el periodo vidaurrista) una serie de narrativas de sí que tienden a esencializar
De la mano del centralismo político, económico y simbólico, se ha ejercido
en el país una suerte de “centralismo historiográfico”. Ver P. Osante, 2015, El
noreste fronterizo de México en la época colonial, en Históricas Digital, pp.
51-68, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/escribir/historia.html) que, desde los inicios del siglo XX, ignora los procesos
históricos locales o los considera sólo en tanto aportan al relato nacional. En
esta tradición historiográfica, el noreste de México suele tomarse en cuenta únicamente cuando se trata de estudiar su participación en la formación
del Estado-nación, sobre todo desde que Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas
se transformaron en frontera. Aunque una parte de la propia historiografía de
Nuevo León sigue reproduciendo esa tradición. Ver Eva Rivas et al., “La historia en el noreste y desde el noreste”, en Las ciencias sociales en el noreste
de México, ed. César Morado Macías y Lucila Hinojosa (Ciudad de México:
Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras, 2016),
105–27. Desde fines de la tercera década del siglo XX dicha historiografía dio
un giro regionalista notable con base en el cual se recuperaron las afirmaciones
regionalistas de la segunda mitad del siglo XIX (con Vidaurri a la cabeza) y se
dio forma a las narrativas de excepcionalidad. A partir de esa década, la historiografía neoleonesa (producida, en buena medida, desde y para Monterrey)
empezó a girar del positivismo y la memoria nacional hacia el historicismo y la
afirmación de lo local, en parte como respuesta el nacionalismo posrevolucionario. Ver Manuel Ceballos Ramírez, “Monterrey: Realidades y posibilidades
historiográficas”, en Monterrey 400: estudios históricos y sociales, ed. Manuel
Ceballos Ramírez (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1998),
69–89; Edgar Iván Espinosa Martínez, “La práctica historiográfica en Nuevo
León. Una arqueología del conocimiento histórico regional, 1867-1996”, Secuencia, núm. 68 (2007): 89–114; César Morado Macías, “La historia de Nuevo León. Apuntes epistemológicos sobre la historiografía reciente”, Provincias
Internas 1, núm. 3 (2001): 13–32.
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su diferencia con el resto de la nación; es decir, a explicar su peculiar desarrollo comercial e industrial no como resultado de un
proceso histórico de acumulación (en el que ocupa un lugar clave su posición en la geografía colonial y nacional, así como el
tejido de sus relaciones económicas locales), sino como producto de un ethos inmutable, congelado en el tiempo, que proviene
de su peculiar mezcla étnica y de sus relaciones con el medio
ambiente hostil; una consecuencia de la lucha en múltiples frentes: contra los indios nómadas, contra la naturaleza, contra el
centralismo, contra los anhelos expansionistas norteamericanos.
Mientras en el centro del país se consolidaba el nacionalismo
posrevolucionario que había heredado (con continuidades y discontinuidades) elementos del patriotismo criollo,31 en el margen
interno regiomontano se potenciaban narrativas de excepcionalidad que erosionaban dicho nacionalismo, aunque sin apartarse
del todo de él. Grosso modo, esas narrativas de sí se caracterizan
por oponerse a las fijaciones centralistas de la nación a través
de su trabajo con tres imaginarios: étnico-comunitario (nosotros
versus ellos), económico-político (lo común versus lo ajeno; el
trabajo, la empresa y el Estado) y socio-espacial (adentro versus
afuera).

David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 1–18; Enrique Florescano, “De la patria criolla a la historia de la
nación”, Secuencia, núm. 52 (2002): 7–39.
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El

“nosotros”

regiomontano

y

sus

fundamentos

económico-políticos son demarcados por la familia, la industria,
la laboriosidad, la disciplina, la cultura del trabajo y el origen
chichimeca-tlaxcalteca-hispano-(cripto)judío; esto en oposición
al “ellos” centralista, huevón, caótico, soberbio, corrupto,
ineficiente, proteccionista, autoritario, y originado en lo azteca/
mexica. A su vez, en el imaginario socio-espacial destacan dos
campos clave: los geosímbolos (el signo en clave espacial local) y
las escalas. A la ausencia de geosímbolos regios en el imaginario
central (la nación es Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Pico de Orizaba),
se le contrapone el Cerro de la Silla como referente que aglutina
las más variadas afirmaciones identitarias (podemos recorrer
todos los tipos de regionalismo regio y encontrar ahí, en el centro
de la representación, a la Silla). En cuanto a las escalas, son tres las
que están en juego en la pugna de imaginarios, en la tensión entre
oposición y complementariedad entre ellos y en la consecuente
imposición de intereses: Monterrey, Nuevo León, Noreste. El
despliegue de estas escalas no es lineal ni unidireccional, así
Monterrey puede desplegarse como sinécdoque de Nuevo León (y
éste como sinécdoque del Noreste), o bien, como sinécdoque de la
nación. Esta tensión de escalas nos deja ver que las narrativas de
excepcionalidad no se oponen al centralismo como lógica política
(Nuevo León mismo es un estado fuertemente centralista), sino al
centralismo de la ciudad de México como contenido histórico de
la totalidad nacional.
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De entre el denso tejido de narrativas de excepcionalidad,32
aquí me detendré en el proyecto nostálgico que Abelardo A. Leal
Sr. formuló en El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos.
Publicado a mitad de la década de los setenta del siglo XX, en pleno
enfrentamiento entre la elite económico-política regiomontana y
el Estado mexicano, el texto de Leal sintetiza y lleva al extremo
las narrativas de excepcionalidad y los imaginarios de la
alteridad regiomontana. Es, por lo mismo, el proyecto que más
se acerca (en términos de relaciones sociohistóricas de sentido y
no de mediaciones tecnológicas) a las afirmaciones identitarias
socioespaciales de los espacios regionalistas y separatistas de
Facebook. A su vez, el texto como unidad (y, en parte, la obra
En Re-sentimientos de la nación... trabajé, además del texto de Abelardo Leal, con las siguientes narrativas de excepcionalidad: Amores, José Emilio (2007). Monterrey: una cultura propia; Arreola, Federico (s.f.). ¿Por qué
Monterrey?; Basave del Castillo, Agustín (1945) Constructores de Monterrey;
De León, Myriam (1996). Monterrey 400 años: la estirpe de un pueblo, 15961996; De León, Myriam (2007). Orgullosamente bárbaros. Para revalorar el
ser y quehacer del norestense; Elizondo Elizondo, Ricardo (1987) Los sefarditas en Nuevo León: reminiscencias en el folklore; García Naranjo, Nemesio
(1990 / 1955). Una industria en marcha; Hernández, Timoteo L. (1969). Geografía del Estado de Nuevo León; Novo, Salvador (1965). Crónica regiomontana. Breve historia de un gran esfuerzo; Rangel Frías, Raúl (1988 / 1964).
Teorema de Nuevo León; Recio Cavazos, Gabriela (2017). Don Eugenio Garza
Sada. Ideas, acción, legado; Rodríguez Muro, Jesús (1965). Geografía política, física y económica del estado de Nuevo León; Roel, Santiago. (1977/1938).
Nuevo León, apuntes históricos; Saldaña, José P. (1955). Episodios Contemporáneos; Saldaña, José P. (1973 / 1968). Grandeza de Monterrey y estampas
antiguas de la ciudad; Tijerina Almaguer, Luis (1943). Canto al Escudo de
Nuevo León; Zapata Novoa, Juan (1993). Tercos y triunfadores de Monterrey:
Los retos de Monterrey en el siglo XX.
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completa de Leal) gira en torno al tema que más moviliza los
malestares con el estado nacional de cosas: los impuestos.
El proyecto nostálgico de Abelardo A. Leal, Sr.
El sábado 17 de julio de 1982 murió Abelardo A. Leal Leal, Sr.,
abogado autodidacta regiomontano (nacido en Cadereyta en
1899, pero avecindado en Monterrey desde 1921), primer Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL)33 y padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien
fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de
tres décadas.34 En los días posteriores a la muerte de Abelardo
Leal, Sr., distintas instituciones locales publicaron esquelas en su
honor (entre ellas, la rectoría y la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la UANL, el Colegio de Abogados de Nuevo León y
la Editora El Sol —encargada de la producción, edición, diseño,
comercialización y distribución de El Norte—), en las que se le
El Doctorado Honoris Causa en Ciencias Jurídicas le fue entregado a
Abelardo A. Leal Leal el 2 de junio de 1980, al respecto, una nota de la redacción de El Porvenir narraba el evento enfatizando el relato del hombre
que “se hace solo”: “Y sucedió aquel modesto autodidacta, caballero sin
tacha y modelo de conducta, dejó pasmados a los doctores de la ley, de las
ciencias exactas, y los iniciados en los secretos de forma y vida. Cultivador
de las disciplinas del Derecho y luchador infatigado de las reclamaciones
justas, don Abelardo Leal Leal, produjo ante el Consejo Universitario, depositario por sí de la sabiduría misma, un discurso de elegante y profundo corte académico” (Periódico El Porvenir. “Doctorado merecido”, Monterrey,
N.L., 3 de junio de 1980).
34
Israel Cavazos Garza, Escritores de Nuevo León. Diccionario bibliográfico
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1996), 207.
33

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recordaba como un “distinguido jurista nuevoleonés” y “ejemplo
en la comunidad regiomontana”.35
A su vez, M.A. Kiavelo (espacio editorial clave de El Norte
y pilar en la construcción de la alteridad regiomontana) empezó
su columna del domingo 18 de julio con estas palabras:
1-MIENTRAS dormía, murió ayer sábado, en la madrugada,
el Doctor en Ciencias Jurídicas don Abelardo A. Leal, Señor,
venerado patriarca de una gran familia del Nuevo Reyno
de León.
2-APENAS horas antes don Abelardo había terminado su último libro, sobre cuyo original dejó un recado para que su hijo
del mismo nombre lo revise, corrija y proceda a su edición.
1-DURANTE más de sesenta años de estudiar el Derecho sin
un día de descanso ni conocer vacaciones, el Doctor Leal buscó la justeza, valor aún más alto y más puro que la imperfecta
justicia humana…
2-LA función debe continuar…36

A menos de seis meses de la muerte de Abelardo Leal, la Capilla
Alfonsina de la UANL publicó una edición no venal de El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos, el cual ya había sido
impreso en 1975, pero en una edición del propio autor. Esta publicación, según las autoridades de la Capilla Alfonsina, se dio
La esquela de la Editora El Sol decía, a la letra: “Editora El Sol, S.A. Se
une a la pena que embarga a la Familia Leal Díaz por el sentido pésame de Don
Abelardo A. Leal Señor, Q.E.P.D. Padre de nuestro Director Lic. Abelardo A.
Leal, Jr. Hacemos votos por el eterno descanso del alma de Don Abelardo A.
Leal, Señor, a sabiendas de que su ejemplo y enseñanza han fructificado en su
familia y en la comunidad regiomontana, Monterrey, NL., julio 18 de 1982”.
36
Periódico El Norte. M.A. Kiavelo. Monterrey, N.L., domingo 18 de julio
de 1982.
35

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en retribución a que Leal había donado a la UANL su biblioteca
personal (cerca de 13,000 volúmenes) considerada como “la biblioteca jurídica más importante de México”.37 Debido quizá a
la radicalidad del texto de Leal (éste proponía, como veremos,
que se le “regresara” a Nuevo León el territorio que le fuera mercedado en 1579), el director de la Capilla Alfonsina sugiere un
deslinde: “(el libro) Representa una opinión muy personal de un
hecho ya concluido y de sus aparentes consecuencias históricas
y políticas… Es el sueño de un hombre estudioso y defensor del
Derecho que deseaba en todo aplicar el principio correcto”.38
Pero tres años después, en la presentación de otro libro de Leal,39
el mismo Tamez Solís reivindica el texto: “‘El Nuevo Reyno de
León: un Estado sin impuestos’… detalla como ninguno el desenlace histórico poco difundido sobre la usurpación de derechos
y territorio legitimando y distinguiendo la identidad del aridoamericano norestense”.40
Aunque el proyecto de Abelardo Leal es radical, no imagina
desde el vacío. Por el contrario, Leal se nutre del giro regionalista
de la historiografía local, de los componentes discursivos de
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en Amparo 71/933: Abelardo A. Leal
vs. La ley de la abogacía, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985), 8.
38
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de
Nuevo León, 1982), IX.
39
Abelardo Leal, Amparo 71 /933. Abelardo A. Leal vs. La ley de la abogacía
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985).
40
Tamez Solís, “Presentación”, 1985, 8. [Énfasis mío]
37

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las narrativas de excepcionalidad y de los imaginarios étnicocomunitario, económico-político y socioespacial que las cruzan.
El siguiente párrafo sintetiza su proyecto nostálgico y la tensión
sociohistórica desde donde imagina:
Nuevo León necesita recuperar íntegramente todo el territorio del Nuevo Reyno de León, libre, independiente y soberano
como naciera, para liberarlo del pavoroso endeudamiento y del
terrible desastre político, económico, moral y administrativo de
la suzeranía de Moctezuma y Cía., S.A., que impera con su
centralismo en la eterna Tenochtitlán, D.F. Y crear con dicho
Nuevo Reyno de León un país de trabajo, producción, crédito,
unión, y progreso tradicionales de Nuevo León. Un Estado sin
impuestos, solidarista, del deber de superación y de la superación del deber, que nos lleve a cada uno y a todos al común
mejoramiento, prosperidad y concordia, cuya categoría y solvencia le dé lugar en el Primer Mundo Internacional.41

A grandes rasgos, lo que Abelardo Leal propone es demandar ante
la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones
Unidas que a Nuevo León se le “restituya” el territorio mercedado
a Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo
Reyno de León”, una demanda que haría que Nuevo León contara
con una parte importante del norte de México e, incluso, de Texas:
“desde el Puerto de Tampico al Norte por el litoral del Golfo de
México y sus doscientas leguas en cuadro hacia el interior”.42 Y es
que, para Leal, el Estado colonial y el Estado nacional se dedicaron,
41
42

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 50. [Énfasis mío]
Leal, 15.

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desde sus inicios, a “usurpar” y “mutilar” el territorio de Nuevo
León43: “no podemos aceptar la mutilación de nuestro territorio del
‘Nuevo Reyno de León’, a la migaja de sierra y tepetate, carente
de recursos naturales, en que los atentados de todos los tiempos
culminados con el encono de Juárez en 1864, nos han dejado
reducidos”.44 Leal utiliza el pasado colonial para diseñar un futuro
republicano del terruño, para desplegar un “como si”45 en el cual
Nuevo León nunca ha dejado de ser, en espíritu, el “Nuevo Reyno
de León” y en el que la excepcionalidad regiomontana se expande
sobre casi todo el norte de México y parte del sur de Estados Unidos.
Bajo el supuesto de que Nuevo León fue despojado ilegítimamente
de su territorio, Leal declara “inexistentes los repartos virreinales
y republicanos, las traidoras enajenaciones y todos los pactos
seudoconstitucionales, que afecten al auténtico territorio de Nuevo
León, que debe ser el de su originario ‘Nuevo Reyno de León’”.46
Hay que decir que la idea de “mutilación” es clave no sólo en el imaginario socioespacial de la alteridad regiomontana, sino también en el imaginario
socioespacial de la nación, en concreto, a partir a la “mutilación” del territorio
que el país “sufrió” al perder la guerra con los Estados Unidos.
44
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
45
El “Como si” radica en lo que Ricoeur define como el “es” metafórico: toda
metáfora, a la par, “no es” y “es como” aquello que reemplaza. Y es esa tensión
constante de “no ser” y “ser como” la que le da su poder de redescripción de
lo real al jugar con las fronteras de lo posible y de lo imposible: “el ‘lugar’
de la metáfora, su lugar más íntimo y último, no es ni el nombre ni la frase ni
siquiera el discurso, sino la cópula del verbo ser. El ‘es’ metafórico significa
a la vez ‘no es’ y ‘es como’”. Ver Paul Ricoeur, La metáfora viva (Madrid:
Ediciones Europa, 1980), 15.
46
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
43

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Dada la importancia estratégica del acceso al mar, Leal
dibuja un cuadrante en el que (a diferencia del trazado por Vito
Alessio Robles a fines de la década de los veinte) se traza el
“territorio verdadero” del Nuevo Reyno de León en un área que le
otorga la posesión completa de los derechos marítimos del Golfo:
A nosotros nos interesa superlativamente el litoral del golfo de
México que marca Tampico, por la categoría marina que tiene
el Nuevo Reyno de León con dicha playa y su comunicación
directa internacional, viajera, turística, postal, mercantil, jurídica, defensiva y demás contacto con la familia mundial, así
como por las doscientas leguas de mar territorial, que son una
riqueza pesquera y de autosubsistencia, amén que no sería remoto también petrolera.47

En el imaginario socioespacial de la excepcionalidad regiomontana, la escala del “Nuevo Reyno de León” ocupa un lugar clave
como práctica de imaginación (no es ninguna casualidad que,
en voz de M.A. Kiavelo, El Norte haya recordado a Leal, según
mostré atrás, como un “venerado patriarca de una gran familia
del Nuevo Reyno de León”). En tanto práctica del como si, el
“Nuevo Reyno de León” es un espacio mítico (una metáfora
espacial que nunca hizo territorio) que conecta al Nuevo León
del presente (y en particular a Monterrey) con el del espacio
idealizado del siglo XVI. Esta forma de retroactividad, de imaginación política nostálgica basada en el como si, se activa para
hablar de los malestares con el estado nacional de cosas. Y su
47

Leal, 22.

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tema típico de activación son los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal.48 En su columna En pocas palabras, publicada
en Milenio, Miguel Ángel Vargas escribe desde esta posición de
imaginación que vincula el ethos regiomontano y sus esencializaciones atemporales (el relato de adversidad, la cultura del
esfuerzo) con la retroactividad al Nuevo Reyno de León a través
de los impuestos:
En más de una ocasión me han preguntado si los nuevoleoneses
somos codos y les respondo con un contundente no. Los nativos de esta región del país siempre hemos sido ordenados con
el gasto y hasta nos alcanza para ahorrar. Nuestros ancestros
llegaron a estas tierras en condiciones difíciles. Acá todo escaseaba: el dinero, el agua, la vegetación, y con trabajo y mucha
tenacidad pudieron salir adelante…. Como la mía, hay miles
de historias parecidas, y podrán identificarse con esa cultura
del trabajo y tesón de quienes habitamos el llamado Nuevo
Reino de León. A nivel nacional se nos reconoce como gente
emprendedora, porque así somos. Por eso molesta que el Gobierno Estatal piense cobrarnos hasta por prender el carbón...
Al buen administrador... menos impuestos.49
Lo importante, en términos del análisis sociohistórico de las narrativas de
excepcionalidad, no es si Nuevo León realmente da más de lo que recibe o no
(o si podría vivir sin los recursos de otros), lo relevante es que los que afirman
que el trato es injusto asumen que lo que dan es para los otros, los que siempre
han estado lejos, los que agreden, amenazan, devoran, invaden, de diversas
formas, al “nosotros” local y regional. En el relato según el cual los neoleoneses “mantienen al país” (con su cultura de trabajo forjada históricamente en
condiciones de adversidad) se ponen en juego los límites de la nación en tanto
comunidad política imaginada.
49
Periódico Milenio. “NL: al buen administrador”. Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 2017. [Énfasis mío].
48

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Esta afirmación del “Nuevo Reyno de León”, que alude a la supuesta grandeza perdida de Nuevo León, está emparentada, a su
vez, con otra afirmación utilizada con frecuencia en la línea editorial de El Norte, la cual se refiere a su estado vecino como “la
parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila”. Sin importar
el tema específico del que se trate, es usual que se utilice esta
expresión50 poniendo en primer plano la relación todo/partes y la
dimensión temporal antes/ahora que recuerda el periodo vidaurrista en el que Nuevo León y Coahuila fueron una sola entidad
federativa (1856-1864),51 hasta que Benito Juárez “los separó”.
Estos son algunos ejemplos utilizados en M.A. Kiavelo, sólo en 2017:
“Donde no deja de temblar es en la parte de Nuevo León que ahora se llama
Coahuila”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila, el Gobernador Rubén Moreira no tiene empacho en declarar que el Obispo Raúl
Vera…”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila existe preocupación entre el electorado porque Miguel Riquelme…”; “Al Gobernador
Jaime Rodríguez le está ganando la querencia por la parte de Nuevo León que
ahora se llama Coahuila...”.
51
Diego Osorno ya ha señalado esta afirmación identitaria como parte de la
relación entre el (neo)vidaurrismo y la línea editorial de El Norte. Comparando
a Santiago Vidaurri con José Alvarado (ambos originarios de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León), Osorno afirma: “El autoritarismo, el aislacionismo y la
traición a la patria que caracterizaron al vidaurrismo del siglo XIX todavía son
algo común en el Nuevo León del siglo XIX… En este Lampazos de sátrapas
revividos y esculpidos, cómo se extraña a José Alvarado… Si Lampazos dio
un tirano, Lampazos dio también a un humanista. Por cada Santiago Vidaurri
hay un José Alvarado… Los neovidaurristas de entonces [1961] se alarmaron
y conspiraron contra él [José Alvarado]. Hoy siguen en el poder, haciendo
como que gobiernan Nuevo León con sus empresas, con sus cargos en el gobierno y su periódico, ese que suele afirmar, sin pudor: ‘La parte de Nuevo
León que ahora se llama Coahuila…’” (Periódico Milenio Monterrey. “Entre
Santiago Vidaurri y José Alvarado”. Monterrey, N.L., 5 de agosto de 2007).
50

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Lo que subyace a esta afirmación identitaria socioespacial es el
siguiente supuesto: Vidaurri no anexó Coahuila a Nuevo León
ante la debilidad del gobierno central, sino que lo “recuperó”.
Así, alimentándose del imaginario regionalista
socioespacial, Abelardo Leal realiza un ejercicio de imaginación
en el que el pasado idealizado y congelado en el tiempo (El Nuevo
Reyno de León) debe ser recuperado como salida a los problemas
de su presente (centralismo, burocracia, priismo, corrupción,
endeudamiento). En su texto, Leal no se refiere nunca al centro del
país sin añadirle sustantivos vinculados con el campo semántico
de lo azteca/mexica, incluso sobreponiéndolos (“La seudofederación de Moctezuma, D.F.”; “feudal castillo de Chapultepec”
“D.F de la Azteca Tenochtitlán”). Así, la tensa visita que realizó
Echeverría a Monterrey al final de su mandato es registrada por
Leal con base en el tiempo congelado del espacio colonial, como
una más de las múltiples afrentas que el “mutilado” y prístino
Nuevo León ha tenido que sufrir desde fines del siglo XVI:
Don Luis y el Nuevo Reyno de León aún existen en la memoria de sus sucesores. De ese extenso territorio aún queda
como ‘hijastro’ de la seudo-República Mexicana, sucesor del
Nuevo Reyno de León, el pequeño y yermo Nuevo León, que,
decíamos, se ha convertido en la Capital Industrial de México.
Los resabios perduran: en 1976 vino Moctezuma Echeverría
a derramar su ira y su soberbia sobre los ‘riquillos’ de Nuevo
León.52
52

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 4.

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A ese “ellos” del centralismo, Leal le opone un doble “nosotros”: el del Nuevo León de mediados de la década de los setenta del siglo XX (desde el que escribe) y el del Nuevo Reyno
de León de 1579. En el primero, Nuevo León está definido por
la “usurpación” y las “miserias” que tanto el centralismo colonial como el nacional dejaron al “mutilar” al Nuevo Reyno
de León: “Nos privaron de diez onceavas partes del Nuevo
Reyno de León, dejando a Nuevo León la onceava restante, lo
más estéril, pequeño para que nunca fuera grande, y encerrado
al interior sin los pulmones al Golfo de México que tenía el
Nuevo Reyno de León para su libre y fácil relación internacional”.53 Las únicas valoraciones positivas que Leal hace de
este Nuevo León despojado, reducido a ser “piedra y tepetate”, tienen que ver con el progreso, el trabajo como orgullo
industrial54 y la continuidad étnica de lo que podríamos definir
como el mestizo fronterizo, el cual no sólo es visto como menos mestizo que el del centro y sur del país, sino como hecho
de otra hispanidad y de otras herencias indígenas —“la raza
primordial del Nuevo Reyno de León”, mezcla de “ancestrales
Leal, 3.
“Carvajal y de la Cueva… fue el primer paladín que con dicho ‘Reino’
abrió la puerta del Mundo a este erial magnético, que de su propia entraña rocosa genera todo este potencial humano de trabajo, industria, comercio, economía, cultura y demás factores de prosperidad tan admirables y ejemplares, hermosa heráldica que cual paradoja modesta y orgullosa, se dibuja en el espacio
con sus chimeneas fabriles, como veladoras rezanderas, elevando constantes e
incansables el humo de su laboriosa oración, al cielo infinito del desarrollo y
del progreso”. Ver Leal, 14.
53
54

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judíos conversos carvajales” y de “indios chichimecas incansables de trabajo”55:
Nuevo León, pertenencia de Tenochtitlán nomás tú nunca fuiste. Tus indómitas tribus conexión jamás tuvieron con aztecas.
Tributo ni obediencia alguna a Moctezuma tú reconociste. Eres
campo independiente, dominio de indios libres chichimecas.
Tus hombres nacen en medio de tus pobres charales y tus breñas; Aborígenes que un día vieron la llegada de los Carvajales
que aportaron su cultura y su industria hacia estas escabrosas
peñas, e hicieron un emporio de riqueza de estos tuyos pedregales. Con chichimeco-carvajales se inició aquel Nuevo Reyno
de León.56

A ese pedacito de sí, Leal lo complementa con el “nosotros” del
Nuevo Reyno de León esencializado, ahistórico, mítico. El espíritu “verdadero” del ethos neoleonés se caracteriza, desde esta
práctica retroactiva, por la soberanía, la libertad y la autonomía
perdidas, arrebatadas, y tiene como institución nodal a la familia y a Carvajal como padre fundador. Para recuperar ese “nosotros” de fines del siglo XVI, Leal imagina un “Estado solidarista” (basado en la obra del político paraguayo Juan Stefanich) sin
impuestos ni huelgas, centrado en el modelo de la familia como
unidad básica gobernada por un pater justo. Y en esta familia
utópica no caben las prácticas del comunismo que contradicen la
“bendita desigualdad”57 y las libertades individuales: “ya no tratemos de enmendarle la Plana al Padre Eterno, con una ‘sociedad
55
56
57

Leal, 1, 132.
Leal, 155.
Leal, 153.

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igualitaria’… La desigualdad humana es la maravilla de la Obra:
no somos animales, ahí está la maravilla de la superación: cada
quien llegará hasta donde quiera y con su propia superación”.58
El Nuevo Reyno de León se ejerce, así, como un lugar para imaginarse sin las amenazas y restricciones del Estado mexicano, sin
“Moctezuma-Echeverría” y todos sus antecesores.
En este doble despliegue del “nosotros” local, Leal concibe
a Nuevo León como un todo esencializado y mutilado que antecede
al Estado de Nuevo León como parte del todo nacional. Al mito
del Centro le antepone el mito neoleonés, pero lo hace bajo la
figura del Nuevo Reyno que imagina como presente y ausente al
mismo tiempo. Lo que han hecho el Estado colonial y el Estado
nacional ha sido, en su continuidad centralista, reducir a una parte
lo que en realidad siempre ha sido un todo (un todo que, incluso,
antecede al todo que lo contiene). Por eso, en su pelea con el
regionalismo centralista de la ciudad de México, Leal se desplaza
constantemente entre el regionalismo autonómico (el cual reclama
ampliar su campo de acción sin romper con el todo que lo contiene)
y el separatismo: “Y si reo me condenan porque de la unión
tratamos de salirnos, o traidor me declaran a esa patraña centralista
nacional, que entiendan que un pacto es un contrato que a su vez
tienen que cumplirnos con el mayor respeto de nuestro soberano
derecho estatal”.59 Esta tensión entre regionalismo autonómico y
58
59

Leal, 74.
Leal, 156.

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separatismo no se resuelve nunca en el texto de Leal; en su pluma,
el Nuevo Reyno de León a veces es nación y a veces es región.60
Por todo lo anterior, dejar de pagarle impuestos al
“colonialismo federal”, al “comunismo centralista”,61 es para Leal
la salida económico-política del laberinto nacional, el destino
mítico del mestizo fronterizo y el regreso a la grandeza perdida:
Si los judíos de Israel han hecho un emporio de riqueza con un
gotero en el desierto del Sinaí, los nuevoleoneses como buenos
judíos “de las tres mitades”: mitad chichimecos, mitad caldeos
y mitad cristianos, simplemente agarrados de la brocha trataremos de hacer de este peñasco de Nuevo León un estado sin impuestos… Sin impuestos Nuevo León surgiría a la abundancia,
abarataría indudablemente su costo de la vida, y estaríamos en
condiciones más ventajosas de introducción hasta en los más
desarrollados mercados exteriores. Han estirado tanto la cuerda, es tan grande el abuso federal contra Nuevo León que ellos
mismos con su desmesurado tributo nos han abierto el camino
de la liberación. Que si logramos recuperar el Nuevo Reyno de
León, con puertas al mar y mar territorial, y con libertad, independencia y soberanía verdaderas, podríamos conquistar algún
lugar digno y meritorio en la familia tradicional.62
Leal le dedicó, al menos, quince años a este proyecto reivindicatorio (para
fines de la década de los sesenta ya publicaba en El Norte artículos que hablaban de la necesidad de “recuperar” el mar de Tamaulipas). Además de El
Nuevo Reyno de León, un estado sin impuestos, Leal publicó en 1979 tres tomo
de Moctezuma, D.F.: el fraude agrario de México, textos en los que reconstruye, desde la herida local, la historia del centralismo mexicano: “¡Moctezuma,
D.F., D.F., D.F.! cuyo ‘D.F.’ lo mismo puede ser despotismo, desastre que desgobierno federal, u otro sinnúmero de ‘des’ siempre negativos… Un pulpo que
como capataz vive a costa de las provincias tributarias”.
61
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 131.
62
Leal, 136–38.
60

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Y es que, tanto para el regionalismo autonómico como para el
separatismo, pagar los impuestos a la federación no es visto sólo
como un desperdicio, sino también como una injusticia porque
implica “mantener” a los otros,63 a los “huevones” del centro-sur,
a pesar del maltrato histórico recibido por ellos: “Sería injusto
que los Estados más laboriosos paguen por la indolencia, la desidia o el desinterés de los demás, peor cuando estos últimos tengan
mejores recursos naturales, y por ello vivan despreocupados ante
la prodigalidad de su territorio”.64
El proyecto nostálgico de Abelardo Leal ha circulado, explícitamente, en los grupos y páginas separatistas de Facebook. Pero,
más allá de esta presencia directa, lo importante es que ambos espacios de enunciación comparten, con sus desplazamientos de sentido,
los mismos componentes clave de las narrativas de excepcionalidad:
el relato de la adversidad como obstáculo productivo para forjar el
carácter, la cultura del trabajo y del esfuerzo, el ethos del mestizo
fronterizo que privilegia la hispanidad,65 la reivindicación de la individualidad y de la libertad económica como principio de todas las
Es a esta tensión entre los límites del nos-otros local y el nos-otros nacional,
en tanto comunidades políticas imaginadas, a la que alude Leal cuando utiliza, a
modo de epígrafe, la sentencia del jurista romano Domicio Ulpiano: “Nadie es
compelido/ contra su voluntad/ a la comunidad con otro”. Ver Leal, 6.
64
Leal, 131.
65
“Consideramos que nuestro origen cultural es el Nuevo Reino de León, fundado en 1582. Así mismo abogamos por la unión de los pueblos hispanos, pugnamos por la unión en la diversidad desarrollada por siglos en la Nueva España,
respetando la identidad cultural de los pueblos que formaron este territorio”,
afirman en la página de Facebook Orgullo Neoleonés (19 de abril de 2018).
63

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libertades, la oposición al centralismo no sólo en términos políticos
y económicos, sino también culturales y étnicos,66 la tensión constante entre el regionalismo autonómico y el separatismo, la centralidad
temática de los impuestos y el relato de la “injusticia” fiscal,67 el estado-centrismo (con Monterrey como eje y espacio en expansión)68
y la densidad histórico-cultural de sus referentes.69
“Lo chilango” y “lo mexica” funcionan como la frontera externa constitutiva, la negatividad absoluta, sobre la que se construye buena parte del sentido
de estas narrativas.
67
En los espacios sociodigitales, el tema de los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal están vinculados semánticamente, al igual que en el texto de
Abelardo Leal, con el robo —“nos roban 250 mil millones cada año”, afirman
en República de Nuevo León (10 de abril 2019)—; con la obligación de “mantener” a los “huevones” del centro/sur; con la “mutilación” de Nuevo León
—al cual debería pertenecerle Tamaulipas y Coahuila: “Nuevo León era más
grande, Juárez nos redujo por sus pistolas, deberíamos ser un estado independiente o país” (República de Nuevo León, 10 de abril de 2019)—, así como
con la mala administración y corrupción del gobierno central: “Hoy en día
somos esclavos del imperio mexica... el gobierno centralista solo se encarga
de quitarnos nuestros impuestos, para malgastarlos pagándole a cientos de
senadores y diputados inservibles” (Viva La República Del Río Grande, 6 de
julio de 2010).
68
La oposición al centralismo que cruza el texto de Leal y, a su vez, a todos
los grupos y páginas separatistas no tiene que ver con la idea de estar en contra
de toda relación de fuerzas en la que un centro domina las marginalidades que
produce, sino más bien con el centralismo de lo “chilango” (azteca, mexica,
mesoamericano). De hecho, la imaginación política separatista suele basarse
en otra centralidad: Monterrey y lo regiomontano (con el Cerro de la Silla
como geosímbolo aglutinante). Desde la perspectiva de estas narrativas, el
centralismo chilango/sureño no sólo es muy diferente al eje regional Monterrey/Nuevo León/Noreste, sino que amenaza, como toda diferencia radical, su
existencia.
69
En todos los grupos y páginas separatistas se imagina con base en la mezcla de los siguientes referentes de unidad: Santiago Vidaurri (aglutinante de
66

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Existe, sin embargo, una diferencia clave entre ambos
lugares de enunciación. Abelardo Leal concibió y escribió su
texto, desde una posición central, entre mediados de la década
de los sesenta y mediados de la década de los setenta, cuando
la elite económico-política regiomontana y los aires de progreso
industrial aún controlaban buena parte de la vida pública local
y los anhelos regios, cuando el llamado Grupo Monterrey (con
Eugenio Garza Sada a la cabeza) era capaz de enfrentarse con
toda su fuerza al gobierno central y los rumores sobre un golpe
de Estado orquestado desde “La Sultana” revoloteaban tanto
en la prensa como en los humores políticos capitalinos. Los
promotores del separatismo en redes sociodigitales, en cambio,
la autonomía norestense, de la lucha contra el centro y contra los indios seminómadas), La supuesta República del Río Grande (y, en menor medida, la
República de la Sierra Madre), El Cerro de la Silla (geosímbolo que alude a la
majestuosidad del ethos neoleonés), el León Rampante (sinécdoque del escudo
del estado), El lema Semper Ascendens (o su castellanización “siempre ascendiendo”), El Nuevo Reyno de León (como práctica nostálgica, de retroacción a
la “grandeza” perdida de Nuevo León) y Aridoamérica (como espacialización
de la diferencia y alteridad Mesoamérica). Estos elementos, o combinaciones
entre ellos, nutren la imaginación política separatista hasta la saturación. De
igual forma, los creadores de estos grupos suelen ejercer el anonimato no sólo
en tanto forma de ocultamiento, sino también como práctica de representación,
aprovechando la plasticidad identitaria que permiten estas “superficies de inscripción digital”. Ver Rossana Reguillo, Paisajes insurrectos. Jóvenes, redes y
revueltas en el otoño civilizatorio (Barcelona: Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., 2017). Es común, entonces, que sus nombres o sus imágenes de
perfil estén compuestos por referentes aglutinantes de la imaginación política
separatista (mapas de Aridoamérica y del Nuevo Reyno de León, banderas de
la República del Río Grande, fotos de Vidaurri, representaciones de un León
Rampante, imágenes del Cerro de la Silla, y sus múltiples combinaciones).
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sostienen el relato del orgullo industrial cuando las condiciones
materiales de la ciudad ya han cambiado (transitando hacia
una economía de servicios de carácter global), cuando el poder
de la elite (aún importante) se ha dispersado, y, sobre todo, lo
hacen en condiciones de precariedad, alejados de las mieles del
progreso industrial sobre las que se cocinaron las narrativas de
excepcionalidad, dedicados a gestionar fragmentos de memoria
en espacios de replicación digital relativamente autocontenidos,
acostumbrados a hacer memes que no se viralizarán, a crear
grupos y páginas con poco alcance y que pueden ser cerrados
en cualquier momento por denuncias de incitación al odio, a
organizar reuniones a las que llegarán unas cuantas personas.70
En síntesis, y más allá de las diferencias en cuanto al
lugar de enunciación, se trata, en ambos casos, de proyectos
nostálgicos que nos hablan de fisuras en la comunidad política
imaginada de lo mexicano; proyectos nostálgicos hechos de
prácticas de retroacción, los cuales buscan hacerle justicia a un
pasado mítico que, desde su perspectiva, nunca se fue del todo: el
Nuevo Reyno de León o la República del Río Grande; proyectos
a través de los cuales se conversan los malestares con el estado
nacional de cosas y se imaginan, desde un pasado esencializado,
“Hacer esto era una friega, salíamos en tiempos de frío, o, en plena resolana, a veces con hambre, cansados porque toda la semana trabajábamos, y el
único día de descanso salíamos a cumplir con esto, a veces cancelábamos compromisos familiares por esto”, cuenta uno de los promotores del Movimiento
Nacionalista Riograndense (30 de julio del 2013).
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las salidas del laberinto, fuera del pacto nacional y de sus apuestas
comunitarias.
Consideraciones finales
En este ensayo he propuesto abordar el proyecto nostálgico de
Abelardo A. Leal, Sr. no como una práctica excéntrica, anacrónica o absurda, sino como una parte del tejido histórico-cultural
de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana. Y, con esa
misma intención, he trazado algunas relaciones sociohistóricas
de sentido entre dicho proyecto y los espacios sociodigitales que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste como un
todo. He insistido en que esas relaciones de sentido nos hablan
de proyectos nostálgicos que, a través del regreso figurado a un
pasado mítico y esencializado, dibujan grietas en aquello que Benedict Anderson llamó las “comunidades políticas imaginadas” y
nos permiten re-pensar la formación cotidiana del Estado-nación
en México, en toda su contingencia, como proyecto inconcluso y
narrativa sociocultural.
Como nota final, quisiera poner sobre la mesa tres
motivos más por los que considero necesario apostar por una
perspectiva de análisis sociohistórico que trace relaciones de
sentido en afirmaciones identitarias socioespaciales de carácter
aparentemente marginal (las cuales, si sólo nos enfocáramos
en su inmediatez e inmanencia, o bien en sus condiciones
de posibilidad según la política clásica, aparecerían como
anacrónicas e irrelevantes). Esta perspectiva es necesaria, en
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primer lugar, porque las fronteras internas producidas como
parte de estos proyectos nostálgicos (dentro del denso tejido de
las narrativas de excepcionalidad y de las narrativas centralistas
de la nación) no son enunciaciones discursivas que flotan
libremente sin mayor impacto, sino que generan violencias y
racismos cotidianos que buscan la eliminación simbólica (y en
ocasiones física) del otro, como el único modo de poder regresar
a un “nosotros” ahistórico y esencializado (prácticas raciales, por
ejemplo, contra los migrantes del centro-sur del país que llegan a
la urbe regiomontana a trabajar, en condiciones de precarización,
en la economía de servicios).
En segundo lugar, esta perspectiva es necesaria porque las
afirmaciones identitarias separatistas de corte radical (marginales,
pero íntimamente relacionadas con el núcleo de las afirmaciones
regionalistas que circulan por la alteridad regiomontana) nos
hablan de una fisura en la parte regia que, con el tiempo, podría
crecer más allá de la arena política local. En tercer y último lugar,
esta perspectiva es cada vez más importante ante el llamado “giro
global a la derecha” de los últimos años, lo cual nos obliga, más que
nunca, a estudiar estos fenómenos locales en los que se reactivan
afirmaciones reaccionarias que, en el marco de la formación del
Estado-nación en México, tienen que ver con el resurgimiento
de aquellos nacionalismos conservadores, hispanófilos (tanto de
elite como populares) que aparentemente “perdieron la batalla”
contra el nacionalismo posrevolucionario, pero que nunca se han
ido del todo.
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�Dos culturas políticas ¿disímiles?: ciudadanización indígena en San Luis Potosí y su repercusión en la Huasteca potosina, 1824-1835
Two political cultures. Dissimilar? Indigenous citizenship in San
Luis Potosí and its impact on the Huasteca Potosina, 1824-1835
Julio César Martínez Velarde
El Colegio de México

orcid.org/0000-0003-3375-7539

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar dos posturas políticas
referentes a la ciudadanización de los indios en San Luis Potosí durante
la primera República federal (1824-1825). Por un lado, la expresada por
la clase política del estado, conformada por gobernadores y diputados, la
cual fue impulsora de ciudadanizar, es decir, asimilar a los indígenas a
una sociedad de carácter liberal. Por el otro, la del grupo de poder político
de la Huasteca potosina, representado por gobernantes y ex gobernantes
municipales, críticos del asimilacionismo. Para alcanzar el objetivo trazado, se interpretaron misivas, órdenes de gobernadores a alcaldes municipales, leyes, decretos y procesos judiciales. A juicio del autor, indagar
estas dos posturas políticas ayuda a concebir la “construcción” del indio
en el estado potosino, las medidas para su transformación en ciudadano,
así como la interpretación de estas en un escenario regional.
Palabras clave: cultura política; ciudadanización indígena; clase política; grupo de poder político.
Abstract: The aim of this paper is to analyze two political positions concerning the citizenization of the Indians in San Luis Potosí during the
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first Federal Republic (1824-1825). On the one hand, the one expressed
by the political class of the state, made up of governors and deputies,
which was a driving force for citizenship, that is, to assimilate the indigenous to a liberal society. On the other, the political power group of
the Huasteca potosina, represented by rulers and former municipal rulers, critics of assimilationism. To achieve the stated objective, letters,
orders from governors to municipal mayors, laws, decrees, and judicial
processes were interpreted. In the author’s opinion, investigating these
two political positions helps to conceive of the “construction” of the
Indian in the potosino state, the measures for its transformation into a
citizen, as well as the interpretation of these in a regional scenario.
Keywords: political culture; indigenous citizenization; political class;
political power group.

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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

Introducción
La clase política que tomó las riendas del estado de San Luis Potosí al instaurarse la República federal, en 1824, estuvo dividida
en dos facciones: los liberales radicales y los “moderados”.71 Los
primeros, miembros de la logia masónica yorkina, se destacaban
por su posición antiibérica y por sus anhelos de implementar cambios estructurales en el estado. Los segundos, asociados a la elite
económica local, propugnaban por reformas tenues, manifestando la poca experiencia del autogobierno y la inestabilidad social
del país. Más allá de estas divergencias políticas, los dos grupos
se decían comprometidos con las premisas del liberalismo pregonadas en la capital de la República: la defensa de la Independencia, la exaltación del sistema federal y la pretensión de cambiar
a la nación mediante el desplazamiento del antiguo orden social.
Amparado en los pilares del liberalismo, el Congreso
potosino elaboró la Constitución del estado en 1826, proyectándola
como el documento base para la modernización de la sociedad y
de las instituciones que la regirían. En dicho documento se plasmó
un modelo de ciudadanía que apostaba por la igualdad jurídica,
la libertad de expresión, el derecho a la propiedad, la salvaguarda
de la integridad física y el respeto a la propiedad privada. Pero
también impuso ciertos mecanismos de exclusión política:
profesar una religión diferente a la católica, cometer delitos
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, Los festejos septembrinos en San Luis
Potosí. Protocolo, discurso y transformaciones, 1824-1827 (San Luis Potosí:
El Colegio de San Luis, 2001), 40.
71

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públicos contra la soberanía nacional, la incapacidad moral,
la falta de independencia económica y la carencia de un modo
honesto de vida y de vecindad en un poblado.1 El sector femenino
de San Luis Potosí, como el del resto del país, fue privado de
la ciudadanía por depender legalmente de una figura masculina.
Debido a su falta de “autonomía”, la mujer debía conformarse
con ser la “compañera del ciudadano”, la que debía engendrar
a los futuros miembros de la ciudadanía liberal.2 Con base en
estos parámetros, el potosino ideal debía ser de sexo masculino,
católico, avecindado, honesto, industrioso y letrado, que hiciese
del trabajo individual la fuente de su bienestar material.
De acuerdo a los atributos antes mencionados, ¿se podía
asumir a los indios3 residentes en la entidad como ciudadanos?
Era una realidad que entre las poblaciones autóctonas del estado
de San Luis Potosí no se privilegiaba la unicidad del catolicismo,
persistiendo rituales religiosos de raigambre prehispánica
(danzas, “brujería”, etc.), y mucho menos un acendrado
María Isabel Monroy Castillo y Tomás Calvillo Unna, “Las apuestas de
una región: San Luis Potosí y la república federal”, en El establecimiento del
federalismo en México (1821-1827), ed. Josefina Zoraida Vázquez (México,
DF: El Colegio de México, 2003), 349.
2
Graciela Velázquez Delgado, “La ciudadanía en las Constituciones mexicanas del siglo XIX: inclusión y exclusión política-social en la democracia
mexicana”, Acta Universitaria, núm. 6 (2008): 45.
3
Utilizo las expresiones “indio”, “indígena”, y “natural” para referirme a
aquellos sujetos originarios de América. La decisión no es arbitraria, se ancla
en los términos asentados en las fuentes primarias y secundarias consultadas.
Huelga decir que el uso de estas expresiones no implica una connotación peyorativa.
1

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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

individualismo, pues la vida de los poblados indígenas estaba
organizada bajo prácticas corporativas (tenencia de la tierra, por
ejemplo). A esto se debe añadir la facilidad de algunos individuos
para desdeñar su calidad de vecinos y convertirse en sujetos
itinerantes. No obstante estas diferencias culturales, concebidas
por la clase política como modificables, los indios recibieron
la ciudadanía. Su reconocimiento como parte de la comunidad
política representaba el inicio de un plan de ciudadanización,
identificado como un fenómeno estrictamente asimilacionista,4
llevado a cabo mediante la declaración de la igualdad jurídica y
disposiciones oficiales para insertar a las comunidades indígenas
en un proyecto de nación liberal. Esta decisión se justificó bajo
el supuesto de que las pervivencias prehispánicas eran el reflejo
del ostracismo padecido por los indígenas bajo el régimen
colonial. Así, la coyuntura liberal e independiente operaba como
el escenario perfecto para construir un cuerpo social cada vez más
cohesionado y culturalmente “occidentalizado”.
La ciudadanización tendría diversas repercusiones en el
interior de la entidad, alcanzando algunos consensos y no pocos
desencuentros en los ayuntamientos, instituciones encargadas de
aplicarla. En la Huasteca potosina, territorio al oriente del estado
y mayoritariamente indígena, el planteamiento asimilacionista
del gobierno generó desazón y disconformidad notable entre
Mónica Quijada, “Ciudadanización del ‘indio bárbaro’. Políticas oficiales
y oficiosas hacia la población indígena de la Pampa y la Patagonia, 18701920”, Revista de Indias LIX, núm. 217 (1999): 692.
4

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ediles y exburócratas, por ser “ajeno” a las dinámicas sociales
y a la “constitución natural” de la población. Ciertamente,
consideraban difícil la configuración de una comunidad huasteca
indiferenciada. Bárbara Corbett identifica a estos funcionarios
como federalistas radicales con un mensaje jacobino en contra
del poderío económico de la Iglesia en la región.5 Enrique
Márquez los describe como expertos en el manejo de las armas
y en el sometimiento de los naturales, y con poco apego a la
ideología liberal, ya que podían emprender y desechar alianzas
con facciones distintas, anteponiendo siempre sus intereses.6 En
todo caso, la génesis de su dominio político estuvo íntimamente
relacionada a un fenómeno de acumulación de la riqueza basado
en múltiples remates, la apropiación de terrenos indígenas, el
acaparamiento de capitales provenientes de cofradías y la
invasión de terrenos eclesiásticos. Así se hicieron de extensas
propiedades, y algunos de sus miembros se consolidaron como
grandes hacendados.7
A través de la cultura política, definida como el
“conjunto de ideas, valores, creencias, actitudes, discursos
Bárbara Corbett, “Comercio y violencia en la Huasteca Potosina: el monopolio del tabaco, 1821-1846”, en El siglo XIX en las Huastecas, ed. Antonio
Escobar Ohmstede y Luz Carregha Lamadrid (México, DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; El Colegio de San
Luis, 2002), 247.
6
Enrique Márquez, “Tierras, clanes y política en la Huasteca Potosina
(1797-1843)”, Revista Mexicana de Sociología, núm. 1 (1986): 206.
7
Márquez, 208.
5

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y prácticas compartidas por un grupo determinado y que
tienen como producto fenómenos políticos”,8 el presente
trabajo analiza dos posturas referentes a la ciudadanización
de los indios en San Luis Potosí: la de la clase política estatal
y la del grupo de poder político que gobernó la Huasteca
potosina durante la primera República federal (1824-1835).
La temporalidad se debe a que en los primeros once años
republicanos proliferaron discursos sobre el indio y su papel
fundamental, como ciudadano, en la nueva configuración
política de San Luis Potosí. Sucede lo contrario a partir
de 1836; la ciudadanía adquiere parámetros censitarios,
fundados en la propiedad y la independencia económica,
requisitos que muy pocos indios podían cumplir.
La propuesta central de la investigación es que la
ciudadanización puso de manifiesto dos culturas políticas: una de
carácter asimilacionista, gestada en la capital de la entidad, y otra
de índole diferencialista, proveniente de la Huasteca. La primera,
trazada por gobernadores y diputados, remarcó una paupérrima
condición social de los indios; sin embargo, les otorgaba las
“potestades racionales” para integrarse a la sociedad nacional
a través de la implementación de resoluciones oficiales. La
segunda, expresada por ayuntamientos y exfuncionarios, negaba
abiertamente las posibilidades de adaptación del indio al nuevo
Amanda Úrsula Torres Freyermuth, “La idea del indio en Chiapas, 17941821”, LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, núm. 2 (2012): 56.
8

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sistema independiente por su supuesta incapacidad intelectual y
una negativa cotidiana a conocer y aplicar las responsabilidades
de su nuevo rol jurídico.
El artículo está estructurado en tres apartados. En primer
lugar, se justifica de manera breve el uso de los términos “clase
política” y “grupo de poder político”. En segundo, ofrezco
la percepción de algunos gobernadores y diputados, alusiva
al indio, así como algunas medidas y decretos emitidos para
su ciudadanización. En tercer lugar, se ocupa de esbozar las
reacciones del grupo de poder político huasteco en torno al
asimilacionismo propuesto en la capital potosina.
Aclarando conceptos
Estimo la política como la actividad que permite a los individuos articular, negociar, implementar y reforzar sus posturas y
demandas unos con otros y hacia el conjunto social.9 Partiendo de
ello, inserto dentro de la categoría de clase política, por encajar
con sus características, a los gobernadores y diputados que emprendieron acciones para ciudadanizar al indio. De acuerdo con
Gaetano Mosca, este tipo de clase se distingue por ser un conjunto minoritario, intelectualmente superior a la media poblacional,
José Alfredo Rangel Silva, “Las voces del pueblo. La cultura política
desde los ayuntamientos: San Luis Potosí (1820-1823)”, en Poder y gobierno local en México, 1808-1857 (Estado de México: El Colegio Mexiquense;
El Colegio de Michoacán; Universidad Autónoma del Estado de México,
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9

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que monopoliza el poder y otorga a sus gobernados los medios
materiales de subsistencia y los indispensables para la vitalidad
del organismo político. Al ser un grupo reducido, forma un bloque relativamente homogéneo, con objetivos compartidos, y su
mayor debilidad es la fragmentación, sufriendo cuando los miembros se enfrentan en competencias personales y sectoriales.10
Se usa el concepto “grupo de poder político” para englobar
a los funcionarios y exfuncionarios (no por ello ausentes en la
política local) oriundos de la Huasteca potosina. Esto responde
a que dichos individuos, aunque compartieron la etiqueta de ser
un sector socioeconómico identificable y con accesos a espacios
de poder político, no formaron parte de un componente compacto
y uniforme. Gabriel Torres dice que el distintivo principal de
un grupo de poder es la falta de consenso entre sus integrantes,
reflejada, tal como acaeció en el oriente potosino, en enconadas
rivalidades por defender sus actividades, propiedades y posición
social en un espacio regional.11 La variable de la diferencia no
los exceptuaba de tener afinidades en ciertos tópicos, pues, como
se expondrá más adelante, compartieron una visión negativa
sobre los indígenas. Otro punto de encuentro, no menor, era su
adscripción, como motivo de orgullo y diferencia, al sector no
indígena de la Huasteca.
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DF: Fondo de Cultura Económica, 1984), 112–15.
11
Gabriel Torres, “Política cotidiana y gestión municipal”, Ciudades, núm.
28 (1995): 17.
10

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Medidas y decretos para la ciudadanización indígena en San
Luis Potosí, 1824-1835
En 1826, San Luis Potosí albergaba 217,776 habitantes,12 de los
cuales se aproxima que el 70% eran de origen indígena.13 Esta
mayoría porcentual era diversa: guachichiles (pertenecientes a la
familia chichimeca) en el altiplano; indios con ascendencia tlaxcalteca en la capital y sus zonas aledañas; huastecos, nahuas y
pames en el oriente potosino. Los indígenas se asentaron mayoritariamente en pueblos, misiones, haciendas, ranchos, estancias
y barrios. Un gran número de ellos, cabe decir, se negó a congregarse en este tipo de asentamientos, rechazando el control social
y económico impuesto por los municipios.
Para justificar la ciudadanización del indio, fue necesario
conceptualizarlo constantemente. El primer gobernador,
Ildefonso Díaz de León, declaró desde el inicio de su mandato
(1824) que los “pobres indios” debían ser tenidos, a pesar de
su decadencia, por ciudadanos, y que dictaría medidas para
asimilarlos, pues “lejos de sentir los beneficios de la sociedad,
solo han experimentado vejaciones en sus personas e intereses”.14
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa y Flor de María Salazar Mendoza, De la
formación del Estado de San Luis al preludio de la guerra de Reforma, 18201857 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2014), 29.
13
Porcentaje obtenido con base en María Isabel Monroy Castillo, Pueblos,
misiones y presidios de la intendencia de San Luis Potosí, 1819 (San Luis
Potosí: Academia de Historia Potosina, 1983).
14
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Secretaría General de Gobierno (en adelante SGG), Documentación relativa a
la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios moti12

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Su sucesor en el cargo, Vicente Romero, decía, en 1829, que
los indígenas eran entes “sin más luces que las naturales” pero
capaces de desarrollar conocimientos en ámbitos distintos,
como en la “medicina natural”.15 Dos años después, como
gobernador electo, José Guadalupe de los Reyes recordaba que la
Independencia había traído paridad en la población y que siendo
el indio un ser indefenso, se le debía “cuidar” y “proteger en
cuantos asuntos se les ofrezcan”.16 A nombre de la gubernatura,
en 1831, el Periódico Oficial declaró a los indígenas como una
“clase apreciable, tan digna de consideración, que exige para
sí unas disposiciones especiales con la que consiga nivelarse
completamente en civilización a las otras y pueda formar una
población útil y laboriosa”.17
Algunos diputados dejaron constancia sobre el tema. Manuel María Gorriño y Arduengo18 creía que los indios eran sujetos necesitados de “una paternal y desvelada atención […] por
el estado civil y de ignorancia en que existen”.19 José Victoriano
vos, uno de ellos a causa de epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22,
f. 11.
15
AHESLP, SGG, Informe de la gestión administrativa del Gobierno del Estado de San Luis Potosí, presentada a la Segunda Legislatura Constitucional
por el ciudadano Vicente Romero, Gobernador del Estado, 1829, f. 7.
16
AHESLP, SGG, Quejas de los indios Juan Andrés y Agustín Pérez, vecinos
de Tancanhuitz, de la parcialidad de los indios Huastecos, 20 de mayo de 1831,
caja 220, exp.7, f. 4.
17
AHESLP, Periódico Oficial (en adelante PO), Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí, núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
18
Diputado por el I Congreso Constituyente (1824-1826).
19
Jesús Motilla Martínez, El doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la
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Vargas Machuca20 los percibió, en 1831, como “víctimas históricas”, portadores de “tantas ingratitudes y tan formidables tiranías
españolas, que la naturaleza entera se ha escandalizado y horrorizado de ellas”.21 Anastasio Quiroz22 asumió una posición idéntica,
declarando en pleno cónclave que, con una “política atroz y opresora”, los europeos no dejaron al indígena “fructificar” de forma
intelectual ni material.23
En efecto, el indio decimonónico fue categorizado como un
ente necesitado de una protección especial. Su desfavorable situación
dimanaba, acorde con los dirigentes, de la mala praxis del tirano y
absolutista gobierno español, cuyas leyes optaron por la segregación
y la decadencia social. Empero, se presumía que la represiva realidad
a la que fueron sometidos no había finiquitado por completo su
“inteligencia natural”, la cual podían cultivar para su florecimiento.
Era de suma importancia, entonces, el respeto y cuidado de estas
“víctimas históricas”, así como su paulatina asimilación.
La adjetivación ambivalente de los indios pone de
manifiesto una negación étnica. No se ponderaron las diferencias
culturales entre las distintas etnias, mucho menos se pugnó
primera Constitución potosina, 1825 (San Luis Potosí: Casa de la Cultura de
San Luis Potosí; Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, 1990), 54.
20
Diputado perteneciente a la III Legislatura Constitucional (1831-1832).
21
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 54, domingo 13 de octubre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
22
Diputado en la III Legislatura Constitucional (1833-1834).
23
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 47, jueves 12 de septiembre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
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por preservar sus particularidades, más bien fueron adscritas,
paradójicamente, dentro de los términos indio, indígena o
ciudadano indio. La simplificación permitió a gobernadores y
legislaturas, formular, como se verá a continuación, decretos
de índole general para tratar de “inducir una reforma en las
costumbres [indígenas]”, la cual no sería sólo en “obsequio de la
industria y riqueza de aquellos pueblos de indios, sino lo que es
más importante: de su civilización y su cultura”.24
Partiendo de lo anterior, podría decirse que la primera acción para asimilar a la población fue instalar, a través de la voz
de los políticos y de los dispositivos informativos oficiales, que
en San Luis Potosí los indios gozaban de una plena igualdad jurídica. “igualarlos ante la ley” era un “deber” que se fundaba en
“el mismo estado natural de la sociedad”.25 Atrás habían quedado las corporaciones sociales con normativas intrínsecas. En este
contexto, no es de extrañarse que Ildefonso Díaz de León ordenara, en 1825, que al interior del territorio se evitara “la distinción
de los ciudadanos naturales y otros a quienes llama españoles y
castas”, pues “hecha la Independencia de la antigua metrópoli
y constituidos bajo un gobierno liberal, todos hemos venido a
quedar convertidos en ciudadanos mexicanos”.26 Sabiéndose en
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de Septiembre de 1831.
25
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 71, domingo 22 de diciembre de 1833.
26
AHESLP, SGG, Los ayuntamientos de Tamasopo y Huehuetlán informan
que han enviado el padrón de las almas residentes en cada lugar, según lo soli24

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iguales condiciones jurídicas, los indígenas renegarían del aislamiento colectivo al que supuestamente fueron inducidos y el que,
a decir de Díaz de León, sólo había provocado durante siglos una
“una rivalidad con las otras clases”.27 Logrado esto, superarían su
“cortedad”, tenderían cada vez más a la integración social y olvidarían “las aberraciones pasadas”, convirtiéndolas en “lecciones
para el futuro”.28
Otro de los elementos ideológicos designados para
vertebrar la ciudadanización fue la religión cristiana. No obstante,
el dogma debía apegarse a los tiempos liberales e ilustrados que
corrían. En 1824, varios diputados vieron en el culto católico
“la primera base y la más firme de la felicidad verdadera de los
pueblos”. Su influencia en la sociedad debía ser absoluta, de ella
manaba “el germen de las virtudes políticas”. Así, la religión
arraigaría en el indio “las costumbres arregladas a las leyes, el
amor al trabajo y sobre todo la moralidad”.29 Para ello, era de
absoluta importancia su cooperación en las pláticas semanales
impartidas en las parroquias, donde los curas explicarían los
beneficios y las responsabilidades de la ciudadanía. La voz de
citado, 18 de julio de 1825, caja 12, exp. 27, f. 4.
27
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 26 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
28
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 7, jueves 3 de enero de 1833.
29
Citado en Tomás Calvillo Unna y Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, El
congreso del estado de San Luis Potosí, selección de documentos, 1824-1923
(San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 1999), 39.
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los prelados debía ser escuchada para dejar de creer y poner en
práctica “creencias groseras”.30
La instrucción religiosa debía ser complementada
con otra de carácter escolar. Díaz de León, en mayo de 1826,
vaticinaba la supervivencia de las diferencias sociales “mientras
no se procure generalizar la educación”, la cual se debía recibir
“cómodamente”.31 Aunque algunos funcionarios pugnaron por
un plan educacional exclusivo para los indígenas,32 se designó, a
nombre del ideal homogeneizador de la población, que recibieran
la misma instrucción que el resto de los potosinos. Su “juventud”
debía adquirir en las escuelas de primeras letras, construidas con
dinero de las arcas municipales, los conocimientos de “la escritura,
la lectura, las operaciones básicas de aritmética, la enseñanza del
catecismo religioso y demás elementos de buena crianza”.33 Sólo
los “educados” encajarían plenamente en la comunidad liberal,
pues, como lo atestiguaba el gobernador Díaz de León, “una
buena educación ha sido siempre la mejor recomendación de los
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 102, sábado 12 de abril de 1834.
31
Citado en Nereo Rodríguez Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León:
primer gobernador del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino (San Luis Potosí: Sociedad Potosina de Estudios Históricos,
1972), 36.
32
Véase el caso del diputado Gorriño y Arduengo, en Motilla Martínez, El
doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la primera Constitución potosina, 1825, 67.
33
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, más limpio, núm.
27, domingo 26 de mayo de 1833.
30

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hombres: en todas partes el Ciudadano ilustrado se prefiere al
que no lo es”.34 En el Periódico Oficial se respaldaba el pensar
del gobernador al mencionarse que la ilustración acostumbraría,
tanto a indios como a los que no lo eran, a:
[…] vivir juntos desde su infancia y a considerarse todos como
miembros de una misma familia. Desaparecerá desde luego esa
desigualdad de clases que tan funestos efectos ha causado a la
república, y la voz de la naturaleza encontrará siempre dispuestos a los ciudadanos que la escuchen, recordándoles que tienen
derechos a conservar y derechos a defender. 35

No es ocioso mencionar que, a lo largo de la temporalidad estudiada, los gobernadores permitieron en varios municipios huastecos el establecimiento de multas económicas y carcelarias para
aquellos “ciudadanos indios con ahijados e hijos” que no mandaran a sus hijos a la escuela.36
Una estrategia más para asimilar al indio fue eliminar las
cargas tributarias que lo diferenciaban socialmente. El decreto
número 36, del 1 de diciembre de 1825, obligó al gobernador a
hacer “cumplir en todos los Pueblos la ley que extingue el servicio
personal de los indios”, y a “tomar las providencias necesarias
Citado en Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León: primer gobernador
del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino,
36.
35
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
36
AHESLP, SGG, Bando de buen gobierno enviado desde Tancanhuitz, 9 de
enero de 1825, caja 16, exp. 18, f. 2; Bando de buen gobierno enviado desde
Tamazunchale, 26 de abril de 1825, caja 16, exp. 20, f. 11.
34

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para que los expresados paguen a sus párrocos los derechos
correspondientes a sus respectivos aranceles”.37 La génesis de
esta medida, con arreglo a lo expresado por el Congreso, fue
que “los indígenas, ciudadanos libres y en el ejercicio de sus
derechos, salieran del servicio con que los tenía agobiado el
antiguo sistema de gobierno [y] gocen pagando sus derechos del
feliz que actualmente nos rige”.38 Era tiempo, según el diputado
Gorriño, de que “logren y no sean perjudicados en sus derechos
de su libertad legal”.39
En el caso de los servicios personales, su eliminación,
además de ser una derivación tácita de la igualdad jurídica,
estuvo vinculada a los esfuerzos por impulsar la agricultura,
particularmente en la Huasteca, visualizada como la región
más fértil de la entidad. Libre de compromisos forzados con
los mandos civiles y religiosos, la obligación del indio era
usufructuar sus tierras (o las arrendadas en propiedades privadas)
e introducir sus productos en los mercados locales. Ciertamente,
se creía que estas actividades económicas eran efectuadas con
José J. Martínez, ed., Legislación Potosina o Colección Completa de las
Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición
Oficial, Tomo I (San Luis Potosí: Imprenta de la Escuela Industrial Militar,
1892), 152.
38
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 12 de noviembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 24.
39
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 20 de septiembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 22.
37

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poca intensidad, por lo que el Congreso estaba decidido, como se
redactó en el Periódico Oficial, a “hacer útiles a muchos brazos
[indígenas]” que hasta entonces eran “gravosos al estado”.40 Para
materializar esta voluntad, el gobernador José Guadalupe de los
Reyes exhortó a varios terratenientes de la Huasteca para que, con
todas sus “luces y deseos”, emplearan a sus “conciudadanos” en
diferentes áreas de la economía local, especialmente en lo alusivo
a la agricultura.41
A la lista de medidas de integración se sumaría la búsqueda
por “acabar” con los pueblos uniétnicos. El decretó número 8, del
27 de enero de 1827, oficializaba que cualquier individuo podía
“vivir en los pueblos de indios y obtener los cargos municipales
conforme a las leyes”.42 El atenuante primordial de este decreto
fue menguar paulatinamente las diferencias étnicas y formar a
largo plazo núcleos poblacionales homogéneos que permitieran
la interacción y la propagación de las costumbres “civilizadas”
de los foráneos. Mantener divisiones poblacionales sería replicar
la tendencia a la segregación que promovían “los tiranos
españoles”,43 se leía en el Periódico Oficial.
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
41
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 33, viernes 19 de agosto de 1831.
42
Martínez, Legislación Potosina o Colección Completa de las Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición Oficial,
Tomo I, 97.
43
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, está más golpeado, más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
40

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Para evitar desórdenes e invasión de tierras en la apertura
de los pueblos, los diputados blindaron las posesiones de los
“antiguos mexicanos” con el decreto número 1, del 10 de enero
de 1827, el cual determinaba que “las tierras pertenecientes a los
pueblos indígenas” se mantuvieran en manos de “sus actuales
poseedores”.44 El Congreso era consciente de que las referencias
culturales en torno a la tierra iban más allá de derechos legales
o el reconocimiento de una superficie del suelo; representaban
el punto de cohesión de las comunidades. Puede suponerse que
el decreto número 1 estuvo motivado por el deseo de evitar una
fractura entre mandatarios e indígenas, hecho que disiparía la paz
interna del territorio.
A la par de la formación de los pueblos mixtos, se
exigió que los titulares de los municipios “redujeran” a los
indios disidentes en las comarcas de los municipios. En 1824,
el gobierno estatal dictaminó, atendiendo el “dictamen de la
comisión de gobernación”, que los indígenas residentes de
los “quebrados montes y soledades donde era muy difícil
doctrinarlos” tuviesen un “sitio cómodo para ellos, como
para doctrineros y curas”. En el caso de que los pueblos no
contaran con el espacio para tal dictamen, debían procurar
reformarse en sitios que tuvieran “comodidad de aguas, tierras
y montes, y además un ejido de una legua”.45 El ejercicio de
Legislación Potosina, p. 88.
AHESLP, SGG., Dictamen de Gobernación sobre la congregación de los
indígenas a pueblos, 3 de noviembre, caja, exp. 38, f. 4.
44
45

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atraerlos a poblados debía hacerse con una actitud paternal,
“procurando por todos los medios posibles de dulzura y
suavidad, manifestándoles los bienes que deben disfrutar
habitando en sociedad, instruyéndose ellos y sus hijos en la
doctrina cristiana y proporcionándose otras comodidades de
que se privan morando en las barrancas y malezas”.46 Los
Ayuntamientos debían trabajar “incesantemente” y asignarles
“terrenos competentes de los propios del pueblo, evitando el
maltrato y toda carga que es lo que los retrae. [Así], ellos solos
procurarían venirse al pueblo para sentir los beneficios que no
podrían menos que agradarles”.47
Como se puede constatar, a raíz de la imagen
paupérrima del indio decimonónico, la clase política perfiló
una postura tutelar respecto a este último. Si bien se optó
por la ciudadanización “pacífica” y “legal”, respetando y
fomentando sus derechos individuales, esta no significaba una
tolerancia cultural. La única forma de que los indios potosinos
existiesen legalmente era adaptándose al estilo de vida del
ciudadano modelo, dicho de otro modo, el indio, para ser
tomado en cuenta como sujeto institucional, debía desaparecer
culturalmente.
AHESLP, SGG, Acuse de recibo al alcalde de Tampamolón, sobre procurar
que los indígenas de dicho lugar vivan en poblado, 17 de julio de 1826, caja
34, exp. 5, f. 6.
47
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
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El grupo de poder de la Huasteca potosina opina: la ignorancia, la indiferencia y la naturaleza del indio como elementos
que imposibilitan su ciudadanización
El grupo de poder político de la Huasteca potosina se distribuyó por
todos los municipios que la conformaron tras erigirse el estado de
San Luis Potosí: Villa de Valles, Tamuín, Tancuayalab, Tanlajás,
San Antonio, Tancanhuitz, Tampamolón, Huehuetlán, Coxcatlán,
Axtla, Tamazunchale, Aquismón, Xilitla, La Palma, San Nicolás
de los Montes y San Martín Chalchicuautla. Consecuentemente,
los funcionarios locales pudieron evaluar a los individuos de
estos municipios, y registrar si podían acceder a la categoría de
vecino y, en virtud de ello, a la de ciudadano.48 Esta prerrogativa
se anclaba en la “dilatada vecindad” de los servidores públicos,
que les hacía “conocer de propia experiencia el carácter de los
habitantes del municipio, sus inclinaciones, vicios, necesidades,
riqueza o miseria, y sus elementos civiles y morales”.49 De esta
forma, interpretaron como un derecho el opinar sobre los indios y
su respectiva ciudadanización, teniendo como argumento central
que la Huasteca era la región con el mayor número de indígenas
del estado. Efectivamente, para 1826, se aproximaba que, de sus
52,426 habitantes, 51,322 eran indios (82%).50 La avasallante
Leticia Reina, Cultura política y formas de representación indígena en México, siglo XIX (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia,
2015), 37.
49
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 24, viernes 17 de junio de 1831.
50
Antonio Ohmstede Escobar y Ricardo Fagoaga Hernández, “Sociedades
48

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mayoría la conformaban tres etnias predominantes: huastecos,
ubicados al norte; nahuas, al sur; y pames, asentados en la frontera
oeste de la región, franja territorial conocida como La Pamería.
Sobre los huastecos
En 1832, José Herrera, quien detentaría por varios años el cargo
de juez de paz en Tancanhuitz, imaginaba a los indios de Huehuetlán “tan ignorantes” que era imposible que conocieran “el
bien” y las “leyes que rigen a los ciudadanos”. Como sujetos ignaros, esos “infelices indígenas” se encontraban “faltos de principios”.51 Expresando juicios parecidos, Manuel Barrios, quien
fuera alcalde de villa de Valles en 1832, veía sin “principios” a
los “naturales” de San Antonio, incapaces de entender “las leyes
y reglamentos del hombre”. Carentes de lo anterior, “no pueden
discurrir el bien futuro de su propia existencia”.52
En el municipio de Cuayalab era notoria “la ignorancia y
la suma estupidez de los huastecos”, la que los hacía ignorar, en
pleno 1828, “el espíritu de las leyes y hasta la existencia de ellas”,
híbridas, pueblos mixtos o mestizaje. ¿Cómo se puede percibir la población en
la Huasteca Potosina en el periodo colonial tardío?”, El Taller de la Historia,
núm. 5 (2014): 56.
51
AHESLP, Supremo Tribunal de Justicia, Ramo Criminal (en adelante STJ.
CRI), Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró en la persona del
indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de diciembre de 1831
a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 26.
52
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, 8 de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, exp. 10, f. 16.
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según Francisco González, secretario en varios ayuntamientos y
alcalde de Villa de Valles, en 1826. De acuerdo con González,
el repudio de las normas era que a su “publicación” asistía “la
décima parte de los vecinos, y de los que asisten solo una décima
parte entienden lo que oyen y a los demás nada se les inculca. De
aquí resulta una ignorancia invencible”.53
Juan José Moncayo, alcalde de Huehuetlán en 1826,
otorgó argumentos similares a los del citado Francisco González;
mencionó que los indios no querían vencer la ignorancia y su
desconocimiento en materia legal, negándose a responder al “juez
cuando este los llama para hacerles saber los soberanos decretos y
órdenes que el Soberano Congreso nos manda circular y publicar
para su cumplimiento”. Su apatía por conocer los designios del
Congreso era estimulada, siguiendo el razonamiento de Moncayo,
por las “largas distancias” existentes entre los poblados indígenas
y la cabecera municipal, “pues algunos ciudadanos viven distantes
a cuatro leguas de mal camino y los más próximos pasan de una
legua […], siendo muy común en ellos no obedecer”.54
Los huastecos de Tampamolón y sus alrededores, tampoco
mostraban demasiado empeño en su instrucción como ciudadanos.
Según Antonio Castro, se mantenían en la “estupidez” por habitar
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal seguida de oficio contra el reo Tomas
Santiago Pérez por homicidio, 27 de diciembre de 1828 al 3 diciembre/183,
caja 69, exp.7, f. 42.
54
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 10 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 10.
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“sus montes espesos” y por no “hablar el castellano ni menos leer,
que digo leer, ni [aprender] lo necesario para su salvación”.55 Esta
situación había sido denunciada por el alcalde José Rivera, en 1826,
en una misiva enviada al gobernador Díaz de León. En el escrito del
edil se precisaba que el municipio había puesto “toda la inteligencia”
en fundar a “su costa” una escuela para los indígenas, “con un maestro
que supiera el idioma y que este les instruyera a hablar el castellano,
pero nada de esto se pudo conseguir [...]; lo que estos han hecho es
irse a vivir a las simas [sic] de la sierra”. Rivera afirmaba que, con
semejante actitud, los indios nunca iban a superar “los abusos que
hay entre ellos”, y mucho menos conocer “sus derechos”.56
El alcalde de Aquismón, Pedro Acosta, decía que, en 1830,
a los huastecos no les interesaba su ciudadanización, puesto que
despreciaban trabajar en los campos del municipio. Le comunicó
al Congreso que no se encontraba “un peón, por eficaces que sean
las solicitudes que se hagan”. Reputar a los indígenas por “vagos”,
decía, resultaría ineficaz: “faltarían cárceles donde encerrar los
que hay y dinero en la tesorería para socorrerlos”. Urgía, según
Acosta, que el gobierno interviniera de manera expresa, ya que
los “sembrados” se perdían por “falta de gente.” 57
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f.7.
56
AHESLP, SGG, José María Rivera, alcalde de Tampamolón, informa incidencias ocurridas, 19 de junio de 1826, caja 32, exp. 15, f. 7.
57
AHESLP, SGG, 1830.10, leg. 23.
55

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Algunos trataron de exponer la “naturaleza” del huasteco.
El mencionado Antonio Castro lució inquisitivo al expresar que
lo innato del indígena era ser “un ente silvestre que no posee
ningún conocimiento moral más que la ignorancia y la maldad,
sin saber discernir ni distinguir lo malo de lo bueno y que, por
naturaleza, esta clase, con la ideas más bárbaras, jamás pueden
obrar con los sentimientos de gentes”.58 En la cabecera municipal
de Aquismón, el político José María Flores expresó, en 1835,
con “la absoluta seguridad” que le brindaba el conocimiento
de la etnia huasteca, que por naturaleza del indio era “un idiota
connaturalizado únicamente con la ideas silvestres, guiados por
los impulsos de la ignorancia y la estupidez”.59
Por su parte, tomando como muestra a los indios
pertenecientes al municipio de Tanlajás, Mariano García, miembro
de una familia presente en la arena política de Tancanhuitz,
Huehuetlán y Coxcatlán, vislumbró una naturaleza huasteca
contradictoria: “Son buenos y son malos por naturaleza. Son
buenos por dóciles, persuadidos, timoratos, obedientes y devotos
con los santos, con Dios y la iglesia. Son malos por crueles y
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 42.
59
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal instruida de oficio en el juzgado de
paz de Xilitla contra Diego Hernández alias “Quetlaxtle”, por el homicidio
que perpetró a Juan Bautista por una herida en el cuello que le infirió con un
húngaro que portaba, 22 de mayo de 1835 al 7 de diciembre de 1839, caja 234,
exp. 4, f. 34.
58

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vengativos, por obstinados en los vicios habituales”. Para ellos,
“lo mismo es quebrantar a un mismo tiempo el quinto, el sexto
y todos los preceptos con tal que tengan oportunidad y ocasión,
y no dan más respuesta que en decir que el diablo los engañó”.
Al parecer, García adoptó la supuesta explicación dada por los
indígenas cuando trasgredían los preceptos morales y religiosos;
argumentó: “al instante que el demonio los tienta”, los huastecos
“pueden cometer cualquier delito”. Con la seguridad que le daba
el “haber vivido la mayor parte de [su] vida entre ellos”, García
aseveró que las imperfecciones tenían un peso mayor en la vida de
los indios, decidiendo por ellos “el diablo, el baile y la bebida”.60
Sobre los nahuas
En 1828, Ignacio Rivera, hombre con gran capital político en
Tampamolón, puntualizaba que el sur de la Huasteca potosina
estaba poblado por dos tipos de entes: “señores con quien la
naturaleza se ha mostrado prolija” y los “llamados indios”. Los
primeros eran considerados “de razón”; los segundos, “aquellas
gentes” que “por lo regular no proceden con tanto conocimiento
como otras más cultivadas”.61 La existencia de esta marcada
disparidad cultural, acorde con algunos, tuvo su origen en la
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
61
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Agustín Hernández por el delito de robo casero, 24 de octubre de 1828 al 8 de febrero de 1830, caja 65,
exp. 3, f. 36.
60

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segregación social impulsada por el extinto orden colonial. A este
respecto, Blas Barragán alegaba, en 1830, que “la natural rudeza
y actual carencia de racionalidad en que yacen profundizados los
indígenas”, era el resultado del “inmenso caos de la ignorancia a
que los tenía reducidos el déspota español”.62 Santiago Andreo,
alcalde de Huehuetlán y Xilitla en distintas administraciones,
también utilizó el recurso antiibérico para explicar la deplorable
realidad de los nahuas: fue “mucha la morosidad que ha usado el
gobierno español en el derecho de su déspota gobierno, lastrando
la juventud y en particular a los indios en esta Huasteca, pues
como de la ignorancia de estos pendía que se enriquecieran los
jueces que la ocupaban, les era por los mismo favorable que los
indios vivieran sin ley y religión”.63
Como los huastecos, los nahuas fueron vituperados por no
interesarse supuestamente en las directrices de su ciudadanización.
“Son tan infelices e ignorantes que no conocen las leyes, que ni
aun saben que las hay”, testimoniaba el juez segundo de letras
Luis Guzmán. Por sus “escasas luces”, mencionó José Salazar,
defensor en pleitos a favor y en contra de los indios, “estos infelices
yacen en la falta de principios políticos y educación”. Además,
“esta ignorancia” los arrastraba “a los mayores precipicios, y esta
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 de noviembre de 1831, caja 94, exp.
5, f. 18.
63
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Azafrán y su hija Ana
María Azafrán por incesto, 15 de febrero de 1826 al 19 de enero de 1828, caja
8, exp. 8, f. 18.
62

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misma es la que superabunda crasamente en todos los de esta tribu,
pues están nutridos, por desgracia, en los principios más obscuros
de la inmoralidad”.64 Marcando aún más la diferencia entre indios
y los que no lo eran, el defensor Asencio Monreal, con pasado
administrativo en Tampamolón y Tamazunchale, decía, en 1830,
que a los nahuas, por “las costumbres en que viven, su educación,
su trato y su falta de principios aun en las cosas más comunes,
llegan al grado en que se califiquen de bárbaros”.65
Los nahuas no tenían ninguna intención de superar la
degradación que reinaba entre ellos, a juzgar por las palabras
de José Solórzano, alcalde de Coxcatlan. Desde el inicio de su
mandato, Solórzano notificó a Díaz de León, gobernador del estado,
que los indios vivían en “desobediencia permanente a la autoridad
y prostituidos en el cumplimiento de sus deberes”. Así, cuando
el juez o el alcalde solicitaba su presencia en el pueblo, “jamás
quieren [ir], haciendo menosprecio a las órdenes superiores”.
Preferían habitar “en los bosques sin temer a Dios ni a la justicia”.66
José María Terán, prefecto encargado de velar por gran
parte de los municipios de la Huasteca, secundó años después
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp 1, f. 21.
65
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal practicada por el alcalde de primera
instancia de la Villa de Tamazunchale, contra Manuel Tetlama y sus cómplices
[Lorenzo Antonio y María Petra] por el homicidio perpetrado en la persona de
Gaspar Antonio, 11 de junio de 1830 al 3 de octubre de 1834, caja 104, exp. 2,
f. 127.
66
AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa sobre el
estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, f. 8.
64

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las ideas de José Solórzano, añadiendo que los indios renegaban
de sus “actividades históricas”, las cuales los acercaba más a la
ciudadanía: su trabajo en el campo. En un informe elaborado en
1831, dejaba en claro que la agricultura estaba “en decadencia y
cada día más abandonada a causa de los nahuas, que ni pagándoles
sus jornales se dedican a la progresión de este ramo, de que proviene
la mucha ociosidad, la perpetua embriaguez, el menosprecio a
las autoridades y total abandono de sus obligaciones”. Decía no
entender la obstinada resistencia a trabajar, pues prometía pagar
“un poco más de lo corriente”. Ante este funesto panorama, Terán
afirmaba al gobernador que “la República no podía contar con
semejantes gentes”. 67
La “naturaleza” del nahua fue definida en función de su
diferencia con los no pertenecientes a su etnia.Acorde con José Manuel
Allende, quien desempeñó el cargo de alcalde de Tamazunchale en
1826, el indio era un “grosero en sus hábitos” y estaba desposeído
de “la verdadera moral, de la religión y de los deberes que impone
la naturaleza misma”. Ostentaba también “ejemplos de malicia
y de una perversidad selvática”. Dejando en claro una insalvable
diferenciación cultural, Allende aseguraba que los nahuas, “cuyas
costumbres son distintas de las nuestras”, encarnaban la antítesis de
la “sana moral”, y “sus fundamentos” los convertían en “salvajes,
que casi puede decirse se diferencian muy poco de las bestias”.68
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
68
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
67

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Sobre los pames
Pedro Zárate, político reconocido en La Pamería, mencionaba
en 1827, que los “indígenas pames “se la han pasado en tinieblas
toda su vida, sin saber distinguir lo favorable de lo adverso”. El
móvil preponderante lo encontraba en “la ninguna ilustración
que siempre tuvieron en el antiguo y despótico gobierno español”, llevando a esa “miserable clase” a no poder “encontrar el
verdadero sentido de nuestras sabias y justas leyes”. Finalizaba
estipulando que “la inopia de todo recurso con que se encuentra
la desgraciada parte de esta sociedad es muchas veces el instrumento de sus yerros”.69 Otro de los Zárate, Benito, apoyó la idea
de su consanguíneo: “la palpable mentecatez en la que se haya
la clase indígena”, era una resulta de “la ignorancia con la que
se encuentran desde la época en que estábamos bajo la dominación española”.70
Uno de los atenuantes del “poco entendimiento” de los
pames era el manejo precario del castellano. El ya citado Benito
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 48.
69
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra José Encarnación, José Obispo
y Fermín Ricardo, ambos indígenas, por el robo de que los acusa Santiago
Aguilar, indígena, según adentro se expresa [por robo de un buey], 31 de octubre de 1827 al 14 de agosto de 1828, caja 40, exp. 1, f. 21.
70
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 21
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Zárate arguyó que por no “conocer las dicciones significativas
del idioma castellano, órgano necesario para la expresión de
los conceptos”, los pames carecían “absolutamente de luces”.71
En San Nicolás de los Montes, José de Castro, decía que los
indígenas, por no ser “del mismo labio o idioma que nosotros
[se refiere a los no indios], ni estar avanzados en la carrera
civil”, al ser comparados con “el común de los ciudadanos”, no
podían reputarse “por sujetos arteros”. De Castro encontró la
barrera del lenguaje como uno de los génesis del atraso de los
indios: “a causa de que su idioma es incomprensible, están estos
siempre imbuidos en la estolidez y la poca o ninguna ilustración”.
Denunció, a un tiempo, que no hacían nada para modificar su
“tristes circunstancias”. De ahí que fueran tenidos por “unos
idiotas en grado superlativo”.72
La supuesta nula capacidad para adquirir y expresar
conceptos generaba en los indígenas la imposibilidad de cavilar
sobre el ejercicio de la ciudadanía, así como en la interiorización
de las leyes y sus beneficios. En ese tenor, el defensor en diversas
causas donde estuvieron involucrados indios, Felipe Zárate,
denunció que “todos los pames”, por “la ignorancia”, no entendían
“el espíritu de las leyes”. Con tono pesimista argumentaba que,
entrado el año 1831, “Confunde y da sentimiento ver a los pames
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 29.
72
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 60.
71

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en el embrutecimiento e ignorando las obligaciones del hombre
en sociedad”.73
Otras opiniones parecían sustentar lo pensado por Zárate.
El que fuera alcalde de La Palma en 1825, José Antonio Izaguirre,
concebía a los indios como “innatos en la estulticia, y esta les
hace cometer yerros sin atender a nuestras sabias leyes, por no
ser capaces de comprenderlas en lo absoluto”.74 Replicando
estos argumentos, Antonio Ledezma recordaba que “por no estar
civilizado e instruido”, el “indígena estúpido no sabe si obra bien
o mal en sus procedimientos”, mucho menos está enterado de
“las leyes pasadas ni en las que actualmente nos rigen”.75 Urbano
Bravo, por la experiencia de ser alcalde de San Nicolás de los
Montes en 1823, asumió que “los indios pames no están instruidos
en sus obligaciones, en los deberes del ciudadano”.76
Otro de los orígenes del supuesto nulo discernimiento de los
indios fue ubicado en su desdén por la práctica del dogma cristiano.
El político Florencio Ortiz de Zarate, quién formo parte de varios
ayuntamientos durante la etapa federal y fuera alcalde de Valle del
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia seguida contra
Francisco Antonio y socios indígenas de la Palma, por hurto de un becerro, 27
de junio de 1831 al 12 de febrero de 1833, caja 125, exp. 2, f. 26.
74
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 31.
75
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 41.
76
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 16.
73

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Maíz en 1835, entendía al pame como “hombre rústico, peltre y sin
principios” por no tener, en pleno 1834, suma “idea de religión”.
Ortiz de Zárate sostuvo que algunos de los pames “no han entrado
en la iglesia desde el día que los bautizaron y jamás han oído la
voz de su párroco”.77 Tres años atrás, con unos argumentos muy
parecidos a los de Ortiz de Zárate, el precitado Antonio Izaguirre
señaló que los indios adquirían su “supina ignorancia” al desconocer
“los principios y fundamentos de la religión”.78
Se articuló una propuesta de la naturaleza pame basada en
su “carácter” y acciones. El juez de letras, Juan Ortega, ponderaba
“el carácter de los indios pames” como uno “salvaje”, pues “los
actos más sanguinarios son vestigios de sus pasiones fuertes y
arrebatadas”.79 Este “salvajismo”, insistía Joaquín Paiz en 1826,
“es capaz de conducirlos a los más grandes precipicios”, pues
“guían sus operaciones por el capricho e ignorancia del respeto
que se debe a las autoridades, sin temer ni al autor de la naturaleza
que vigila nuestras acciones”. La actitud del pame patentizaba
“que la clase de indígenas nunca es estable en sus razones” y,
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Moreno por estupro
inmaturo que hizo a una niña de cuatro años de edad, en el rancho de El Guajolote, 26 de agosto de 1834 al 7 de junio de 1836, caja 172, exp. 19, f. 19.
78
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 19.
79
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 25.
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por este motivo, “no saben darle sesgo a las adversidades del
tiempo, las que cuando ellos menos piensan, les hacen entrar en
desdichas”. Eso los convertía en “sujetos sin principio alguno de
civilización, en otras palabras, por naturaleza ignorantes”.80
¿Eran los indios ciudadanos potenciales?
La posición política de los gobernantes huastecos respecto al
indio era clara: la ignorancia y su actitud reacia no lo dejaban
detentar de rol de ciudadano, pues no cumplía con los requisitos civiles, morales ni religiosos estipulados en la Carta magna
de 1826. Aunado a lo anterior, expusieron la existencia de una
naturaleza privativa, la cual lo convertía en un resabio vivo del
pasado prehispánico. Poniendo de manifiesto la idea de una naturaleza humana no igualitaria, resulta lógico que expresaran que
la propia del indio tenía enquistada una corrupción irremediable,
restándole todo tipo de posibilidades para ingresar a una sociedad
de carácter nacional.
José Herrera esgrimió, en 1831, que “la naturaleza
silvestre” de los huastecos era incorruptible, negándose a cambiar
ni “aunque cursen los dogmas de la religión”.81 En la misma
dirección, Manuel Barrios concebía la “naturaleza [huasteca]
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Guadalupe y Jesús melenas y la
reo María de la Luz por homicidio, 2 de diciembre de 1830 al 29 de octubre de
1846, caja 114, exp. 5, f. 69.
81
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró
en la persona del indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de
diciembre de 1831 a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 25.
80

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como algo que no se puede remediar”. Su ocurso se reforzaba,
según él, con la “profunda ignorancia” que demostraban
cotidianamente.82 Abonando a este panorama pesimista, Mariano
García se imaginaba entre “los pobres indios” una “ignorancia
invencible”, sin cambios “hasta que con el tiempo se levante la
juventud civilizada”. Resignado, asumía que “aunque para cada
uno hubiera un letrado para instruirlos, nada comprenderían,
porque si los hombres de letras llegan a entorpecerse, qué sería
de aquellos hombres criados en la ignorancia, que no tienen
discernimiento ni para distinguir lo negro de lo blanco”.83
A la etnia nahua tampoco se le auguraba un cambio en sus
costumbres. Blas Barragán, desde Tamazunchale, reconocía el esfuerzo “benéfico” del estado, empeñado en la “ilustración de estos
neófitos infelices”, pero aún no era “tiempo de que penetren las luces
y buen orden en sus obscuros entendimientos por estar recientemente cimentado”.84 Juan Antonio Goitortua tenía un pensar similar:
Los infelices indios de San Martín Chalchicuautla, nutridos en
la desmoralización y dignidad hereditaria de sus mayores, yacen todavía en la ignorancia y no han podido llegar al grado de
civilización a que con ansia aspira nuestro sabio gobierno. Y
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, leg. 10, f. 17.
83
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
84
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 noviembre de 1831, caja 94, exp. 5, f. 18.
82

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por más que este se empeñe en la común ilustración, la estupidez de esta clase no da lugar ni esperanza (con estupor lo digo)
a que en ella se consiga.85

De manera directa, Manuel Marín se preguntaba: “¿Qué conocimientos de las leyes y ciudadanía pueden tener esos desgraciados
indígenas que pasan una vida igual a la de los brutos?”; al igual
que Barragán y Goitortua, contestó enérgico: “ninguna […], son
hombres que se conservan en un estado de barbarie”.86
En lo referente a los pames, Benito Zárate dudaba
seriamente sobre la transformación de estos en ciudadanos, pues
eran “incapaces de corregirse por su suma ignorancia”.87 Años
atrás, José de Castro asumió que los pames y los no indios eran
“hijos de la misma naturaleza”, pero sugería modificar “la igualdad
como axioma cívico”, pues la realidad marcaba una diferencia
cultural notable, impidiendo a los indígenas detentar los derechos
de los hombres “de razón”. Para el político era necesario que el
gobierno los tuviera por “diferentes” y “con la equidad a que son
susceptibles estos desgraciados [indios]”.88 Con el mismo ahínco
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
86
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
87
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp.8, f. 21.
88
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 32.
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político, Alejo Ortiz de Zárate pensaba que era mejor derogar
los derechos de ciudadano a ese “clan de infelices criados en
las montañas, donde jamás conocen rose ninguno de gentes que
siquiera les den alguna idea de humanidad”.89
Las voces hasta aquí citadas contradecían el optimismo
y la potencialidad concedida a las colectividades indígenas.
Amparados en el empirismo, producto de la convivencia
cotidiana, funcionarios y exfuncionarios locales legitimaron sus
afirmaciones. Detectaron, tal vez para secundar la versión oficial,
una profunda ignorancia india derivada del “despotismo español”;
pero, a diferencia de la clase política, hicieron hincapié en que
dicha ignorancia era un elemento más de una naturaleza innata, la
que representaba lo contrario del ciudadano modelo planteado en
la Constitución local de 1826.
Conclusiones
En el balance de las perspectivas anteriores, se puede determinar que la asimilación propuesta por la clase política y su reacción adversa en el territorio huasteco, representan, a simple vista,
la relación disímil de ilustración-tradicionalismo. Mientras que
los diputados y gobernadores veían en la ciudadanía el punto de
arranque para una progresiva civilización de los indígenas, el grupo de poder de la Huasteca observó el punto final de una serie de
buenas intenciones, ya que la supuesta “incorruptible ignorancia”
AHESLP, STJ.CRI, 6 de mayo de 1835 al 21 de febrero de 1839, caja 191,
exp. 9. f. 23.
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de la población, así como la “naturaleza carente de moral”, les
impedían interiorizar cualquier tipo de prerrogativa que apuntara
a su ciudadanización. No obstante, me inclino a pensar que estas
dos visiones aparentemente antagónicas compartieron una matriz
racista: la desvalorización del indio y su subsecuente conceptualización como un “problema”.
Partiendo de que el racismo es un fenómeno histórico
y que se reproduce por medio de representaciones, valores y
normas que buscan inferiorizar y excluir al otro por presentar
diferencias culturales y físicas,90 es posible afirmar que las
culturas políticas de los gobernantes estatales y municipales de
la Huasteca potosina, presentaron claros contenidos racistas. En
su afán de reivindicar la igualdad entre los ciudadanos, elemento
fundamental del liberalismo, los dirigentes estatales trazaron una
ciudadanización indígena intolerante cuya piedra angular sería la
disolución cultural del “otro”. El Congreso “borró” de un plumazo
la diferencia étnica y enjuició al indio por no compartir la escala
de valores “occidentales”. Por tanto, se presentan una serie de
críticas que apuntalaron a un estado de ignominia indígena. La
solución para subsanar “el problema” fue tratar de eliminar las
identificaciones históricamente apropiadas que le otorgaba a los
indios cohesión y sentido de pertenencia a sus respectivas etnias.
Es decir, los ritos, la lengua y las estructuras políticas (pueblos de
indios) que les aseguraban la elección de sus gobernantes.
Alicia Castellanos Guerrero, “Asimilación y diferenciación de los indios
en México”, Estudios Sociológicos, núm. 34 (1999): 104.
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�Dos culturas políticas ¿disímiles?

La actitud del grupo de poder político huasteco manifestó
un racismo aún más visible, y evidenció una yuxtaposición de
visiones en torno a los indios: ya no se les sopesó, al menos
en el discurso, una “casta” colonial con origen compartido,
sino como una raza (aunque no se haga explícito ese término)
que justificaba en la naturaleza sus rasgos y capacidades.
Así, el indígena fue identificado con destrezas intelectuales
reducidas por herencia y con rasgos de carácter y sensibilidad
“biológicos”. Esto derivaba en que los huastecos, nahuas y pames
fueran identificados con una naturaleza diferente, asociada al
salvajismo, al bestialismo y al barbarismo, categorías que en el
XIX fueron los peldaños más bajos de la escala evolutiva que
desembocaba en la civilización.91
Aunque este tópico merezca un estudio aparte, considero
que los discursos emitidos desde la capital, así como los que
esgrimieron en la Huasteca potosina, tuvieron en gran medida la
intención de mantener un dominio sobre los indios. Generando
disposiciones exclusivas para estos y al tenerlos como sujetos
necesitados de un trato especial, las primeras administraciones
potosinas demostraron una actitud tutelar y paternalista, muy
similar a la establecida en el orden colonial. El dominio directo fue
anunciado como transitorio, hasta que se alcanzara la “verdadera
ilustración”. Por su parte, las críticas emitidas desde la Huasteca
Arturo Warman, Los indios mexicanos en el umbral del milenio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2003), 78.

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�Julio Velarde

potosina pusieron en evidencia, en algunos casos, el deseo de
mantener de manera legal las antiguas jerarquías sociales. No
resulta extraño, entonces, que algunos alcaldes, argumentando
la naturaleza irredenta del indio, pidieran a las gubernaturas el
permiso para restablecer viejas prácticas como el trabajo forzado
y el azote como escarmiento;92 ni que otros solo avisaran al
gobernador en turno, atribuyéndose potestades y justificando
sus acciones en nombre de la “salvación de la Huasteca”, que no
respetaban la igualdad social y que las cosas seguirían como en
el pasado.93 A esto se le debe sumar las múltiples quejas firmadas
por colectividades huastecas, nahuas y pames, donde se exponían
los malos tratos y la persistencia de prácticas abolidas por el
Congreso, como los servicios personales y altos impuestos civiles
y eclesiásticos por parte de los ayuntamientos.
Al no ser tomados en cuenta en los foros donde se discutía
su presente y su futuro, y, por ende, al no poder contradecir las
identidades elaboradas por personas ajenas a sus etnias, cabría
preguntarse: ¿cómo se definían a sí mismos los indígenas en la
etapa independiente? ¿Estaban de acuerdo con su transfiguración
en ciudadanos? Lamentablemente, las fuentes consultadas hasta
ahora no permiten formular una respuesta concienzuda a estos
cuestionamientos, pero sin duda la visión del indio serviría para
Véase AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa
sobre el estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, ff. 8-9
93
AHESLP, SGG, Órdenes del prefecto de Valles sobre los indios de Aquismón, 30 de abril de 1830, caja 219, exp. 45, f. 10.
92

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contrastar a las de las autoridades. Se espera que este sesgo
historiográfico sea subsanado pronto.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril en la
configuración territorial de los valles de Durango
(1883-1913)
The impact of railway connectivity on the territorial
configuration of the Durango valleys (1883-1913)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-6760-8940

Resumen: En el texto se analiza cómo en el cambio del siglo XIX al
XX, la expansión de las vías del ferrocarril alteró las dinámicas de
centralidad y marginalidad entre diversos lugares del norte de México.
Centrándose en el transporte en la región de los valles de Durango, en
el estado del mismo nombre, en donde a partir de la llegada de las locomotoras y la conexión con los mercados estadounidenses y del resto
de México, dicha región fue perdiendo cada vez más relevancia económica en favor de La Comarca Lagunera, mientras que al interior de los
valles se alteraron las relaciones de poder entre los miembros de la élite
local y entre éstos y el gobierno federal; al mismo tiempo que aumentaban los conflictos por límites de tierra.
Palabras clave: Ferrocarril; latifundios; élites; tierra; conflicto.
Abstract: The text analyzes how in the change from the 19th to the 20th
century, the expansion of the railroad tracks altered the dynamics of
centrality and marginality between various places in northern Mexico.
Focusing the transport in the region of the valleys of Durango, in the
state of the same name, where from the arrival of the locomotives and
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

the connection with the US markets and the rest of Mexico, this region
was losing more and more relevance economic in favor of La Comarca
Lagunera, while within the valleys power relations among members of
the local elite and between them and the federal government were altered; at the same time that conflicts over land limits increased.
Keywords: Railroad; large estates; elites; land; conflict.

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�Daniel Rodríguez

Introducción
Con el tendido de las líneas férreas en 1883, Durango entró en
contacto con mercados nacionales e internacionales de una forma
como nunca antes lo había hecho. Si antes las condiciones geográficas, como los desiertos o las sierras, habían mantenido a los
habitantes de la entidad en un relativo aislamiento, con la llegada
de las locomotoras, a finales del siglo XIX, al mismo tiempo que
se alteró la noción de distancia, se entró en una dinámica capitalista asumiendo el papel, en términos generales, de productor de
recursos naturales como algodón o fierro para mercados extranjeros y de alimentos para consumo nacional.
El objetivo de este trabajo es estudiar cómo la inserción
de las vías del ferrocarril en diferentes mercados alteró las
relaciones de centralidad y marginalidad de los valles de Durango
en relación con otros lugares, así como la forma en que al interior
de dicha región se modificaron las relaciones de poder entre los
principales sectores económicos (latifundios, minería, industria y
comercio), y la forma en que esto derivó en cambios territoriales
entre las grandes propiedades, los pueblos y congregaciones,
llevando a un escenario de confrontación, hasta 1913, cuando
tanto el ferrocarril como los latifundios fueron “intervenidos” por
los ejércitos revolucionarios.
Para esto, el texto se divide en los tres siguientes
apartados. En el primero, “Centralidades y marginalidades a
partir del ferrocarril”, se expone la forma en que la extensión del
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

ferrocarril por el territorio nacional durante el Porfiriato obedeció
tanto a procesos de comunicación que venían de las décadas
anteriores, como a necesidades industriales de los mercados de
Estados Unidos, centrándose en los cambios generados en La
Comarca Lagunera94 y su configuración como nuevo lugar central
norteño. Posteriormente, en “Cambios territoriales en los valles
de Durango”, se estudia la forma en que la llegada del ferrocarril
y la conexión con otros mercados alteró la lógica de centralidad
y marginalidad de los valles de Durango tanto en relación con
los lugares cercanos, como de manera interna. Finalmente, en
el apartado “Conflictos sociales”, se expone la manera en que
los cambios económicos y productivos generados a partir de la
llegada de las locomotoras derivaron en conflictos territoriales
entre sectores de las clases altas y los habitantes de diversos
pueblos y congregaciones.
Centralidades y marginalidades a partir del ferrocarril
Hasta cierto punto, ha sido común en la academia señalar que las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX se caracterizaron por un proceso muy importante: la entrada del norte95 de
México a una dinámica política, económica y cultural verdaderaEn el presente trabajo por Comarca Lagunera se entiende los actuales municipios coahuilenses de Torreón, Viesca y Matamoros; y los actuales municipios duranguenses de Gómez Palacio y Lerdo.
95
En el presente trabajo, por norte se comprende los actuales estados de Baja
California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas, Sinaloa y Durango.
94

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�Daniel Rodríguez

mente nacional.1 Sin embargo, esto no habría sido fácil, ya que si
Alberdi mencionó para su natal Argentina que “gobernar es poblar”,2 podríamos usar dicha frase para caracterizar también al siglo XIX mexicano, debido a que uno de los retos más grandes que
enfrentaron los gobiernos de nuestro país, ya fueran centralistas o
federalistas, liberales o conservadores, fue el de poblar las tierras
del norte; lo que a su vez se relacionaba con otras nociones que
se estaban debatiendo, como la necesidad y papel de la conectividad, una visión de desarrollo económico, de ciudadanía y del
papel del Estado en relación con un dominio espacial efectivo.3
En este trabajo no se plantea que dichos conceptos y las
ideas detrás de ellos hayan sido homogéneos en la historia de
México. Por el contrario, somos conscientes de su diversidad y
constante enfrentamiento electoral, intelectual e incluso militar
para imponerse; pero debido al objetivo y extensión del presente
texto, nos centraremos en esta primer sección en la manera en que
ese norte entró a la dinámica nacional durante la última etapa del
Porfiriato, desde el punto de vista de la producción y consumo
de materias primas. Para esto, utilizaremos las ideas de Claude
Luis Aboites Aguilar, “La decadencia de Durango durante el siglo XX. Una
mirada a la historia del norte de México”, Chihuahua Hoy, núm. 16 (2018):
189–90.
2
Juan Bautista Alberdi, Política y sociedad en Argentina (Caracas: Fundación Biblioteca de Ayacucho, 2005), 29.
3
Luis Aboites Aguilar, Norte precario: poblamiento y colonización en México (1760-1940) (México, DF: El Colegio de México; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1995), 13–31.
1

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Raffestin en este y en el resto de apartados en lo que respecta
a las nociones de redes, nodos, centralidad, marginalidad,
materia y recurso en la configuración del territorio,4 para mostrar
cómo en el cambio del siglo XIX al XX en el norte del país se
configuró una dinámica productivista, marcada por una lógica de
lugares centrales y marginales determinados por procesos tanto
nacionales como por otros ocurridos más allá de las fronteras
políticas de México.
¿Cómo acercarnos a la dinámica productivista del norte de
México durante el cambio de siglo? En este trabajo se utilizan las
transformaciones en la dinámica tecnológica del transporte, para
comprender la forma en que se estaban dando a grandes escalas
las relaciones, en términos productivos, entre diferentes puntos
de la geografía nacional, siendo el tendido del ferrocarril el que
más claramente puede ayudar a mostrar este proceso.
Durante el Porfiriato se dio un importante aumento del
tendido de las vías férreas: mientras en 1876 había 666 kilómetros
(km) de vías en todo el país, se pasó a 19,528 para 1910.5 Como
se observa en el mapa 1, en 1876 las únicas vías que existían en
México eran las que conectaban el centro del país con el puerto
Claude Raffestin, Por una geografía del poder (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Fideicomiso Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor,
2013), 217–59.
5
Ana García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el
Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, Investigaciones Geográficas, núm. 17 (1987): 141.
4

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de Veracruz. Para 1884, ya se había construido el Ferrocarril
Central Mexicano, que unía la Ciudad de México con Paso del
Norte (actual Ciudad Juárez); el Ferrocarril Nacional Mexicano,
que conectaba la capital del país con Nuevo Laredo (Tamaulipas);
y diversas vías que unían Hermosillo (Sonora), Monclova
(Coahuila) y Monterrey (Nuevo León) con Estados Unidos.
Para 1898 ya se contaba con la infraestructura férrea que unía
Monterrey con el norte de Veracruz, pasando por Ciudad Victoria,
en Tamaulipas; la que unía Saltillo, en Coahuila, con San Luis
Potosí; o la que conectaba Durango con Torreón. Finalmente, en
1910 estaban terminadas las vías que comunicaban Guadalajara
y Colima, Mazatlán y Culiacán y el Istmo de Tehuantepec con
Guatemala.6
Se propone la idea de que estas cuatro fases de la expansión
del ferrocarril, obedecieron a lógicas productivistas disímiles,
aunque complementarias, y por lo tanto generaron nodos
económicos y relaciones de centralidad y marginalidad entre sus
componentes también diferentes. Para comprender esas distintas
lógicas hay que relacionar el ferrocarril tanto con procesos
anteriores de conectividad, como con las dinámicas productivas
y consumidoras en Estados Unidos, ya que el norte de México a
lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue estableciendo cada
vez mayores relaciones comerciales con Estados Unidos.
Carlos Crespo Villalaz, Vías de comunicación: caminos, ferrocarriles,
aeropuertos, puentes y puertos (México, DF: Limusa, 1979), 133.
6

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Mapa 1. Ferrocarriles construidos entre 1876 y 1910

Fuente: Montagnier, Patrick Allouette. (2020). La revolución mexicana sobre
rieles: El caso del Ferrocarril Chihuahua al Pacifico (1910-1940). Debates
por la Historia, (02), 29.

Antes del tendido del ferrocarril, como se muestra en el mapa 2,
eran cuatro los caminos más importantes que unían los principales centros económicos y/o políticos de México. En todos, la
Ciudad de México era el centro de donde partían los caminos a
Veracruz y Acapulco, la ruta a Oaxaca, Tehuantepec y Guatemala, y el más largo de todos y el que nos interesa para este trabajo:
el Camino Real de Tierra Adentro, que unía la Ciudad de México
con Santa Fe, en Nuevo México, pasando por Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, Durango y Chihuahua, desprendiéndose un
camino paralelo que unía Monterrey y Saltillo con Zacatecas.7
Sergio Ortiz Hernán, “Caminos y transportes mexicanos al comenzar el
siglo XIX”, Comercio Exterior XXXIII, núm. 12 (1973): 1247.
7

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�Daniel Rodríguez

Mapa 2. Principales caminos en la primera mitad del siglo XIX

Fuente: Ortiz Hernán, Sergio. (1973). Caminos y transportes mexicanos al
comenzar el siglo XIX. Comercio Exterior, XXXIII, (12), p. 1249.

Si se comparan los dos mapas anteriores se puede observar que
el Ferrocarril Central Mexicano, al conectar la Ciudad de México con la frontera con Estados Unidos, siguió prácticamente la
misma ruta que el Camino Real de Tierra Adentro. Parte de la
explicación de esto parece encontrarse en el reto que significó la
geografía mexicana a lo largo del siglo XIX: la ausencia de ríos
navegables, las sierras costeras y la dificultad de abrir canales
imposibilitaba en gran medida el comercio con el exterior por lo
costoso que podía ser. Para sortear dicha realidad se optó después
de consumada la independencia por promover la agricultura y la
industria nacionales, al igual que la reactivación minera de oro y
plata, al ser los únicos metales cuyo costoso traslado podía dejar
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ganancias, olvidándose de las costas y de la frontera norte como
opciones para exportar e importar.8
De esta forma el Camino Real de Tierra Adentro, al
extenderse del centro del país casi en línea recta hacia Estados
Unidos a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, mostraba las
ansias por poblar y controlar el norte, los obstáculos geográficos
en las costas, así como las dos dinámicas básicas de la economía
mexicana en ese momento, al conectar los principales centros
de producción de metales preciosos (el Bajío o Zacatecas)
con el puerto de Veracruz, así como las urbes que tenían una
industria textil incipiente como Durango. Aunque con diferentes
dinámicas, esto convirtió a dichas ciudades en nodos productivos,
generando alrededor de estos centros urbanos una relación de
dependencia económica sobre parte del mundo rural, ya que las
ciudades atraían mano de obra y el consumo de materias primas
y alimentos. Resulta importante destacar para este trabajo que
la ciudad de Durango, para la primera mitad del siglo XIX,
consumía todo el algodón y demás productos que se sembraban
en La Comarca Lagunera, existiendo una relación productivista
de centro y marginalidad entre las dos regiones.9
Al comparar el tendido del Camino Real de Tierra
Adentro y del Ferrocarril Central Mexicano, puede inferirse
que las relaciones económicas y políticas que derivaron en
John Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva
economía, 1830-1845”, Historia Mexicana LXV, núm. 3 (2013): 1181.
9
Tutino, 1167.
8

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el primero, seguían gozando de gran importancia para 1884,
teniendo prioridad sus ciudades para establecerse entre ellas la
conectividad por el ferrocarril antes que en otras, ya que al mismo
tiempo que se consolidaba la dinámica productivista de metales
preciosos del Bajío, se podía establecer un control más efectivo
sobre el terreno por parte del gobierno federal, al permitir el tren
una mayor movilidad de las fuerzas de seguridad, lo cual era
importante principalmente en el norte del país ante la presencia
de pueblos nativos beligerantes.10
No sólo las similitudes entre las dos vías de comunicación
nos dicen algo sobre la manera en que se configuraba el
territorio nacional en cuestiones productivistas, sino también
las diferencias. La principal de ellas que nos interesa resaltar
en este texto, es que mientras el Camino Real de Tierra Adentro
de Zacatecas partía hacia Durango y después a Chihuahua, el
Ferrocarril Central Mexicano de Zacatecas parte hacia Torreón
y después a Chihuahua, esquivando la capital duranguense y la
región de los valles. ¿A qué se debió este cambio? La respuesta
concreta es que el Ferrocarril Central Mexicano favoreció la
exportación de metales preciosos y el control estatal sobre el
norte, finalidades que compartía con el Camino Real de Tierra
Adentro, pero a diferencia de éste, desplazó la incipiente
industria nacional a favor de mercados extranjeros. En el próximo
apartado se profundizará en esto; ahora es pertinente reflexionar
Paul J. Vanderwood, Los rurales mexicanos (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1982), 87.
10

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

un poco sobre la configuración de la frontera norte de México y
la económica de los Estados Unidos.
A diferencia de México, la Unión Americana sí contó con
una importante dinámica de exportación casi desde el inicio de su
vida independiente, sobre todo gracias al trabajo de esclavos y al
cultivo de las tierras arrebatadas a los nativos americanos, todo
transportado en los grandes ríos con que cuenta aquella nación.
Esto estableció una concentración industrial en el noreste y una
producción principalmente de materias primas en el sur. A partir
de la guerra con México a mediados del siglo XIX, no sólo se
estableció una nueva frontera política entre las dos naciones, sino
que se alteró de manera drástica la economía estadounidense
al diversificarse; Texas se abrió a la producción del algodón,
California presentó desde 1849 un auge en la producción agrícola
y de oro, y por otro lado, las grandes llanuras del medio oeste
también se abrieron a la minería, la agricultura y el pastoreo
comercial.11
De esta manera, después de la guerra civil en Estados
Unidos (1861-1865) se presentó un modelo de consolidación
nacional a partir de la industrialización capitalista, que derivó
en cuatro objetivos principales: la explotación de los recursos
naturales, la ampliación de los medios de comunicación, la
ocupación de las tierras en el oeste y la consolidación de un
Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva economía, 1830-1845”, 1187–88.
11

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�Daniel Rodríguez

mercado interno. De 1865 a 1890, la sociedad estadounidense
sufrió importantes cambios, se consolidó el área industrial
alrededor de los Grandes Lagos en la frontera con Canadá y se
construyeron las líneas de ferrocarril que conectaron al país de
costa a costa, lo que fue acompañado por el tendido de líneas de
telégrafo, primero, y después de teléfono.12
El aumento poblacional, que fue una característica
estadounidense desde su fundación, continuó con buen pie en la
segunda mitad del siglo XIX, pasando el país de 31.4 millones
en 1865 a 75.9 millones en 1900.13 Esta población también se
distribuyó de manera más homogénea por el territorio nacional, ya
que para inicios del siglo XX la Unión Americana estaba formada
por 45 estados, de los cuales California, Nevada, Utah, Colorado,
Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming,
Montana, Idaho, Oregón, Washington, Nuevo México y Arizona,
entre 1850 y 1912, obtuvieron la población mínima necesaria
para ser considerados como estados con plenos derechos.14
Esto fue posible, entre otras cosas, gracias a la migración
constante. A diferencia de México, Estados Unidos fue el destino
de miles de migrantes, los que, para la última etapa del siglo XIX,
provenían principalmente del sur y el oriente de Europa, aunque
Jesús Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados
Unidos”, en ¿Qué es Estados Unidos?, ed. Rafael Fernández de Castro y
Hazel Blackmore (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2008), 55–56.
13
Velasco Márquez, 56.
14
Erika Pani, Historia mínima de los Estados Unidos de América (Ciudad de
México: El Colegio de México, 2016), 252.
12

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también del otro lado del Pacifico, especialmente de China y
Japón, al grado de que para 1890 se tuvo que anunciar el fin de la
venta de tierras públicas, debido a que ya que no había suficiente
para tanta demanda.15
Para finales del siglo XIX la sociedad estadounidense en
términos generales había dado un paso decisivo: había dejado
de ser mayoritariamente rural para ser principalmente urbana;
lo cual había consolidado un importante mercado interno de
consumidores, la fusión de diversas empresas y la configuración
de monopolios (siendo Rockefeller el caso más representativo);
llevando la industrialización del país a una nueva etapa, lo que
provocó a su vez el aumento de las organizaciones de trabajadores,
tanto en el campo como en las ciudades, que buscaban reivindicar
determinados derechos.16
La zona industrial alrededor de los Grandes Lagos
se convirtió en el principal nodo ferroviario de los Estados
Unidos. Esto ocurrió gracias a que, como ya se mencionó, dicha
zona aglutinó diversas industrias, como la metalúrgica o la del
automóvil, debido entre otras cosas, al flujo de trabajadores
migrantes y la cercanía tanto de minas de carbón que proveían de
combustible como de ríos que permitían el traslado de mercancías.
Marcello Carmagnani, El otro Occidente. América Latina desde la invasión europea hasta la globalización (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2004), 252.
16
Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados Unidos”, 59.
15

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Así, a lo largo del siglo XIX los ferrocarriles estadounidenses
conectaron dicha región con las productoras de materias primas
del medio oeste y con los puertos del Atlántico. Esta expansión
ferroviaria topó con un gran obstáculo en 1873, cuando estalló
una crisis económica en Estados Unidos que se debió, entre
otras cosas, a la sobreinversión en las líneas férreas: no había
suficientes mercancías para que su traslado por tantas vías fuera
redituable, lo que derivó en pérdidas y quiebras de empresas.17
De tal forma, cuando las vías de Estados Unidos y México
se conectaron también lo hicieron las necesidades económicas de
las élites de las dos naciones. Los estadounidenses requerían de
más mercancías que trasladar para hacer rentable su ferrocarril
y mantener la expansión de sus diversas industrias; mientras
que los mexicanos necesitaban romper con el aislamiento
geográfico, diversificar su producción de materias primas, y en
lo posible, su incipiente industria, así como poblar y conectar
mejor el norte del país.
Por lo tanto, había un elemento contradictorio: o se
fortalecía la industria estadounidense o lo hacía la mexicana. Al
final de cuentas, se impuso la visión norteamericana, lo que explica
las diferencias con los caminos del siglo XIX, como se mencionó
anteriormente. La llegada de los ferrocarriles estadounidenses a
la frontera, se hizo en pocos años: El Southern Pacific llegó a El
Lorenzo Sánchez, “La industrialización de Estados Unidos desde una óptica distinta”, Cuadernos de Investigación. Serie Economía, núm. 8 (2019): 123.
17

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Paso en 1881; el Atchison Topeka and Santa Fe llegó a Nogales
en 1882; el Texas and Pacific conectó con el Southern Pacific
en 1882; el International and Great Northern llegó a Laredo en
1881; y el Galveston, Houston and San Antonio llegó a Eagle
Pass en 1883.18
El impacto de esta nueva conexión fue distinta en diversas
partes del norte del país. En Sonora la unión con el ferrocarril
estadounidense fue un catalizador para la explotación de las
minas de cobre, derivando en la formación de un eje productivo
Nogales-Hermosillo, a expensas del puerto de Guaymas que
hasta entonces había sido la principal salida de los habitantes del
estado y de sus mercancías, pero también generó una importante
llegada de inmigrantes chinos provenientes de California
dispuestos a trabajar en el comercio, así como nuevos conflictos
por la tierra.19
En Tamaulipas, mientras tanto, la conexión con el mercado
estadounidense a través de la llegada de las locomotoras se
tradujo en la explotación de metales industriales y el surgimiento
de la industria petrolera.20 Por su parte, en Durango el impacto
fue muy profundo también, ya que significó el surgimiento de La
Comarca Lagunera como una nueva región central y el cambio
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
19
Ignacio Almada Bay, Historia breve de Sonora (México, DF: Fondo de
Cultura Económica, 2000), 151.
20
Octavio Herrera Pérez, Historia breve de Tamaulipas (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 1999), 171.
18

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en la dinámica productiva previa de los valles de Durango. Es
importante para este texto explicar a continuación el primero de
estos fenómenos, antes de centrarnos en el segundo de ellos en
los próximos dos apartados.
Desde antes de la llegada del ferrocarril, los agricultores
de La Comarca Lagunera se dedicaban ya al cultivo del algodón
aprovechando las aguas del Río Nazas, pero debido a la falta de vías
de comunicación se habían limitado a proveer a la industria textil
exclusivamente nacional, principalmente, como ya se mencionó,
a la de la ciudad de Durango y sus puntos aledaños, debido a su
cercanía. Por lo tanto, había una relación de dicha región lagunera
como lugar marginal, frente a la de los valles de Durango como
lugar central, lo que cambió tras la conexión con los mercados
estadounidenses. En 1883 llegó el Ferrocarril Central Mexicano a
la Comarca Lagunera y cinco años después arribó al mismo lugar
el Ferrocarril Internacional Mexicano, lo que convirtió a dicha
región en uno de los dos nodos ferroviarios más importantes del
norte del país, junto con Monterrey21 (ver mapa 1).
La nueva importancia de La Comarca Lagunera se reflejó
en el aumento de su producción algodonera y de su población. Para
finales del siglo XIX dicha región llegó a producir alrededor de
15,000,000 de kilogramos (kg) de algodón, lo que representaba
Mario Cerutti, “Agricultura, agroindustria y tejido productivo-empresarial
en La Laguna, 1870-1915”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 302–303.
21

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

75% de la producción nacional, misma que ya no podía ser
absorbida por la industria textil mexicana, sino que tenía como
destino los Estados Unidos. Una de las principales consecuencias
de la expansión de ese cultivo fue la llegada de trabajadores tanto al
campo lagunero como a Torreón y Gómez Palacio, las dos ciudades
que eran el centro de dicha región. En 1871, La Comarca Lagunera
tenía 20,000 habitantes, mientras que en 1910 ya eran 172,000
(55.5% era población rural y 44.5% urbana), mostrando en ese
lapso un promedio de crecimiento anual de 55.6 habitantes por mil,
muy superior al 24.1 por mil del estado de Durango y al 17.7 por
mil del promedio nacional. Para 1910, Torreón, con sus alrededor
de 34,000 habitantes, ya superaba en población a la ciudad de
Durango que apenas tenía para esa fecha 31,763 pobladores.22
Con el tendido de las líneas del ferrocarril durante la
segunda mitad del siglo XIX a ambos lados del Río Bravo, se
transformaron de manera importante las relaciones económicas y
políticas entre México y los Estados Unidos. Por primera vez desde
la consumación de la independencia, el puerto de Veracruz ya no
era la única salida importante de las mercancías mexicanas al resto
del mundo, sino que las ciudades fronterizas del “inhóspito norte”
se convirtieron en las puertas de entrada a uno de los mercados que
más estaba creciendo en ese momento. De igual forma, la extensión
de los ferrocarriles permitió una mayor presencia del gobierno
nacional, por lo menos en términos de las fuerzas de seguridad.
22

Cerutti, 304–305.

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Pero al mismo tiempo, la conexión con el mercado estadounidense
a través de las locomotoras alteró las relaciones de centralidad y
marginalidad que ya estaban presentes en el norte mexicano.
Algunos lugares marginales, como La Comarca Lagunera,
pasaron a ser centrales, mientras que otros que ya eran centrales
como los valles de Durango, tuvieron que adaptarse a esta nueva
dinámica. Sobre esta última región: ¿qué consecuencias tuvo
el hecho de que se formara un nuevo lugar central (La Laguna)
con tanto potencial tan cerca de ella? ¿Cómo se adaptaron los
diversos grupos sociales a la conexión cuando finalmente llegó el
ferrocarril? ¿Qué cambios provocó la nueva dinámica económica
de conexión al mercado estadounidense? En el siguiente apartado
se analiza de manera específica el caso de los valles de Durango
para dar respuesta a estas preguntas.
Cambios territoriales en los valles de Durango
La región de los valles, la que se muestra en el mapa 3, con una
superficie de 1,688,800 hectáreas, lo que representa el 13.6% de
la superficie del estado; actualmente se extiende por tres municipios (Durango, Canatlán y Nuevo Ideal), aunque en la época de
estudio, solamente eran dos (Durango y Canatlán), ya que Nuevo
Ideal se separó de Canatlán hace apenas treinta años.23 Para 1910,
dicha región era sede de los poderes políticos del estado, contaba
con una población de alrededor de 97,000 personas y era la más
Jesús Manuel Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango
(Durango: Gobierno Municipal de Durango, 2017), 45.
23

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

productiva de Durango en cuanto a alimentos, ya que según datos
de 1908 era la primera productora estatal de maíz y frijol y la
segunda de trigo, produciendo ese año 160,000 hectolitros del
primero, 12,000 hectolitros del segundo y poco más de 100,000
kg del tercero, representando una tendencia que venía de siglos
atrás.24 Esto fue posible gracias a la fertilidad de la tierra, debida
a factores como la regularidad de la lluvia, su humedad, el bajo
relieve y a que forma parte de la cuenca del río San Pedro-Mezquital, destacando tres fuentes de agua: los ríos La Sauceda, el
Tunal y La Laguna de Santiaguillo, con sus afluentes.25
No sólo la ciudad de Durango, congregaciones, ranchos
y pueblos se establecieron ahí, también se crearon diversas
haciendas: San Jerónimo Tapias, Labor de Guadalupe, Navacoyán,
La Punta, San Lorenzo de Calderón, el Chorro y Dolores en la
municipalidad de Durango; y Guatimapé, Cacaria, Alisos, La
Sauceda, Gigantes y Enanos, Trébol, Santiaguillo y Sauces en la
municipalidad de Canatlán. Estas propiedades tuvieron un origen
virreinal, aunque, por supuesto, su tamaño varió con el paso de los
años; por ejemplo, hasta finales del siglo XVIII, las haciendas de
Cacaria, La Sauceda, El Chorro y Labor de Guadalupe formaron
un único latifundio, el cual fue fragmentándose a lo largo del
siglo XIX. Dichas haciendas, a pesar de su pequeño tamaño
(si se les compara con otras del estado, ya que las más grandes
María Guadalupe Bermúdez Trejo, “La gastronomía en Durango durante el
Porfiriato” (Universidad Juárez del Estado de Durango, 2017), 39–40, 53.
25
Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango, 71.
24

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estaban alrededor de las 75,000 hectáreas en 1906, cuando otros
latifundios en la parte oriental de Durango sobrepasaban las
400,000 hectáreas), se convirtieron en importantes productoras
agropecuarias.26
Mapa 3. Los valles de Durango

Fuente: Elaboración propia.

Ante este escenario en apariencia tan favorecedor de los valles
de Durango a finales del siglo XIX, debemos regresar a la pregunta enunciada páginas arriba: ¿por qué el Ferrocarril Central
Mexicano no llegó a esta región como sí lo había hecho el Camino Real de Tierra Adentro? Sin duda este papel de gran producMiguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Haciendas de Durango
(Durango: Gobierno del Estado de Durango; Tonalco; Universidad Juárez del
Estado de Durango, 1997), 37–74.
26

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tor de alimentos era favorable para un mercado como el que se
tenía en la primera mitad del siglo XIX, es decir, uno de carácter
interno; pero era desfavorable frente al mercado estadounidense. Como ya se mencionó, la guerra con México (1846-1848)
y la conquista territorial subsecuente llevó a que los Estados
Unidos tuvieran el nuevo oeste americano para su agricultura y
pastoreo, lo que ayudó al crecimiento urbano del país, al tener
más fuentes de alimentos. Aquella nación no necesitaba maíz o
frijol de México, no sólo porque dichos cultivos no coincidían
con su cultura alimenticia, sino porque su expansión en décadas
anteriores le había dado lo necesario para su crecimiento urbano-industrial.
De esta forma, si se ven los cambios territoriales en el
oeste estadounidense y los provocados por la conexión en el
norte de México tras la llegada del ferrocarril como procesos
entrelazados, podemos darnos cuenta que lo que dio a los valles
de Durango un lugar de centralidad respecto a otras regiones, la
llevó a no ser prioridad para entrar rápidamente en contacto con el
mercado estadounidense. En contraste, la Comarca Lagunera se
encontraba en el caso opuesto gracias a que ya tenía una historia
previa en el cultivo del algodón. El hecho de que el Ferrocarril
Central Mexicano no pasara por los valles de Durango no se
puede explicar únicamente porque sus cultivos de las últimas
décadas del siglo XIX no eran deseados por los mercados en
Estados Unidos; sin duda este fue un factor muy importante,
pero no el único. Hubo otra serie de circunstancias y actores que
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también influyeron tanto para dicha situación, como para que ésta
se modificara, haciendo que las locomotoras llegaran a la capital
de Durango y a la región circundante de los valles en 1892, nueve
años después de que lo hicieron a La Laguna.
Junto con la situación en el mercado estadounidense,
se deben de mencionar tanto las características geográficas de
Durango, que hacen poco factible una línea férrea de Zacatecas
a la región de los valles, como los intereses encontrados de tres
grupos de actores importantes: los dueños de las compañías
ferroviarias, el gobierno nacional de México y el gobierno de
Durango en alianza con sectores de la élite económica local. El
proyecto original del Ferrocarril Central Mexicano, aprobado el
8 de septiembre de 1880, contemplaba el paso por la ciudad de
Durango, pero pocas semanas después fue modificado, aludiendo
que el tramo proyectado entre Huejuquilla (Chihuahua) y
Fresnillo (Zacatecas) era más factible por La Comarca Lagunera,
uniendo los distritos de Parral, Mapimí, Villa Lerdo y San Juan
de Guadalupe.27
La razón que se dio fue de índole económica: si se construía
el tramo de vía atravesando de sur a norte los valles de Durango,
aumentaría en 30 millas (120 km) el tendido de líneas férreas
entre Zacatecas y Chihuahua. Esto se traduciría en 1,140,000
pesos de subvenciones para el gobierno federal, así como un
Antonio Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1992), 36–37.

27

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

aumento en los fletes de mercancías; además, las pendientes por
el lado de La Laguna eran mucho menos pronunciadas, llegando
a realizarse el cálculo de que una locomotora que por esta zona
podía arrastrar 50 vagones, en los valles de Durango podría sólo
con 15, lo que significaba mayor inversión en combustible. Por
último, se consideró que si se elegía la ruta que pasaba por los
valles de Durango, la construcción duraría hasta 15 meses más
que si se hacía por La Laguna. Con todos estos argumentos, tanto
la compañía ferroviaria como el gobierno nacional, estuvieron
de acuerdo en que el ferrocarril no pasara por el centro de
Durango.28
Si analizamos con más detenimiento está decisión,
podemos ver que es un reflejo de la estructura territorial en los
valles de Durango y de las relaciones de poder derivadas de
ésta. Cuando llegó la noticia de la construcción del Ferrocarril
Central Mexicano y de su posible paso por Durango, en la región
de los valles había tres sectores importantes en que se dividía
la élite económica-política. En primer lugar, los terratenientes
dueños de los latifundios ya señalados; entre las principales
familias latifundistas, se pueden mencionar a los Pérez Gavilán,
Gurrola, Lavín, Luján, Bracho, Gómez Palacio, Fernández,
Saravia, entre otros.29
Arreola Valenzuela, 39–41.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el
Durango de los siglos XVIII y XIX”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
28
29

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Después estaban quienes ejercían el control del
comercio y la industria (principalmente textil), sectores que
fueron monopolizados por los extranjeros. En el área mercantil
destacaron los franceses, quienes fundaron negocios de gran
tradición en Durango, como “Fábricas de Francia” o “La
Francia Marítima”; en la industria, fueron los alemanes quienes
tomaron el control, sobresaliendo la “Fábrica de Hilados y
Tejidos de El Tunal”. Entre esta élite se puede incluir a familias
como los Borelly, Pinocelly, Fabre, Stahlknecht, Drünnert,
Delius, entre algunas más.30 Junto a los dos sectores anteriores
se situaban quienes tenían el control de las inversiones en la
minería, en su mayoría estadounidenses. En los albores del
siglo XX, en este sector las empresas más importantes eran la
American Smelting and Refining Co. (ASARCO) y la Minera
de Peñoles S.A.31
Si bien no se trataba de una élite política-económica
perfectamente dividida, ya que los latifundistas podían tener
inversiones en la industria textil o los representantes de compañías
mineras poseer propiedades en el campo, sí se les puede catalogar
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 198–206.
30
María Guadalupe Rodríguez López, “Durango. Extranjeros y negocios.
Atisbos de una modernidad”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX, ed.
María Guadalupe Ródriguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 446–63.
31
Guadalupe Villa Guerrero, “La minería en la era de la paz y el progreso (Durango: 1888-1910)”, en Porfiriato y revolución en Durango (Durango:
Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 97–100.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

en los tres grupos anteriores al tomar en cuenta en dónde estaba la
mayor parte de su inversión. Cuando se dio a conocer la noticia de
que el Ferrocarril Central Mexicano no pasaría por los valles de
Durango, el gobierno del estado, encabezado por el gobernador
Francisco Gómez Palacio, inició una campaña de presión política.
Primero se argumentó que las compañías inglesas interesadas en
adquirir ganado en la entidad podrían ver afectados sus intereses,
y por lo tanto se dañarían las relaciones de México con Gran
Bretaña.32
Al no tener mayor repercusión dichas declaraciones, el
gobernador de Durango fue a la Ciudad de México a principios
de 1883 para entrevistarse con el presidente Díaz y pedir su ayuda
en este asunto, centrando su argumentación en dos elementos. El
primero, era el señalar que las nuevas vías de ferrocarril no sólo
debían ser útiles para conectar a México con la industria de los
Estados Unidos, sino, sobre todo, su objetivo debía ser unir entre
sí las diversas regiones de México para fomentar el intercambio
interno de mercancías. El segundo, era demostrar que Durango
tenía mucho que aportar en ese escenario, debido a su gran
producción agrícola, resultando por lo tanto imperdonable que
el proyecto del ferrocarril buscara dejar fuera a una entidad tan
importante. Para las autoridades de Durango, el ferrocarril era
una herramienta para fomentar la agricultura del país.33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 5 de enero de
1883, p. 3.
33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 18 de enero de
32

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Este tipo de argumentación demuestra el gran peso que
los terratenientes tenían en el gobierno del estado justo antes de
la llegada del ferrocarril, lo cual no es extraño si se considera que
los medios de transporte hasta ese momento no habían permitido
una explotación minera a gran escala o que el desarrollo de la
industria, principalmente textil, fuera verdaderamente relevante.
Por esto, en la región de los valles de Durango se daba una
obvia centralidad política-económica en los latifundios y sus
propietarios, mientras que había una marginalidad en la industria
y los centros mineros. De esta forma, era claro que la idea que
preferían las autoridades de la entidad era la de un ferrocarril
que fortaleciera la dinámica de producción y consumo nacional,
enfocada al mercado interno, ya que en las décadas anteriores eso
les había favorecido y buscaban mantener el statu quo.
Dicha posición chocaba de frente con los intereses tanto
de la empresa ferroviaria como con los del gobierno nacional.
Los ferrocarriles durante el Porfiriato fueron construidos por
una amplia gama de empresas e inversores independientes que
unían sus capitales para un propósito específico. En el Caso del
Ferrocarril Central Mexicano, los principales accionistas estaban
en la ciudad de Boston, y además de estar inmiscuidos en el
negocio ferroviario, también tenían intereses en la explotación
de minerales, petróleo y tierras con recursos para la industria,
tanto en México como en Estados Unidos. Esto explica que su
1883, p. 4.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

lógica para el tendido férreo en el norte del país fuera conectar
importantes zonas mineras, además de la región algodonera de
La Laguna, con la industria estadounidense; y también ayuda
a entender otros proyectos en donde estuvieron involucrados
los mismos inversionistas, como el tren Aguascalientes-San
Luis Potosí-Tampico.34 Este último era necesario para que la
producción de la fundidora construida por la American Smelting
and Refining Co. (ASARCO) en Aguascalientes, tuviera un
rápido acceso a un puerto para transportar sus productos más
fácilmente a Estados Unidos.35
En cuanto al gobierno federal de México, su interés
respecto a Durango tenía como prioridad garantizar el control
de la entidad. Apenas cinco años antes de que se anunciara el
proyecto del Ferrocarril Central Mexicano, en 1875 había
estallado una guerra civil en el estado entre las fuerzas de Jesús
Hernández y Marín y Donato Guerra, dos destacados liberales
que se disputaban la gubernatura. En 1876, dicho conflicto local
se entrelazó con procesos nacionales, siendo designado como
gobernador el general Carlos Fuero, por el gobierno de Lerdo de
Tejada, mientras que Juan Manuel Flores lo fue por las fuerzas
rebeldes del Plan de Tuxtepec. A principios de 1877, las fuerzas
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
35
Luz Uhthoff López, “La American Smelting and Refining Co. (ASARCO) en México, 1890-1930” (Universidad Nacional Autónoma de México,
1983), 61.
34

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porfiristas provenientes de Coahuila conquistaron la ciudad de
Durango y expulsaron definitivamente al general Fuero, siendo
en marzo de ese año cuando Juan Manuel Flores tomó posesión
del cargo de gobernador, dejando el mismo en manos del ya
mencionado Francisco Gómez Palacio en 1880.36
Resulta esclarecedor el hecho de que el mismo año en que
se anunció la construcción del ferrocarril que conectaría la Ciudad
de México con Paso del Norte, en Durango se dio la primera
transferencia de poder relativamente pacífica en varias décadas,
lo cual mostraba el reto que Durango representaba, al igual que
otros estados alejados del centro, para la autoridad nacional. Si
bien Gómez Palacio y Juan Manuel Flores eran miembros de la
élite de terratenientes de la entidad, el segundo había demostrado
en los años previos ser mucho más afín al régimen porfirista.
Dejar la gubernatura en 1880, el mismo año en que el general Díaz
terminó su primer periodo presidencial, muestra que Flores aún
no tenía la fuerza suficiente en los procesos locales, y que todavía
tenían mucho peso los grupos de terratenientes que impulsaron la
candidatura de Gómez Palacio.
De esta forma, el ayudar a que el ferrocarril pasara por
Durango en 1883, hubiera fortalecido la posición del nuevo
gobernador y de su grupo de apoyo, en detrimento de los sectores
más afines al nuevo régimen que se estaba formando a nivel
José de la Cruz Pacheco Rojas, Breve historia de Durango (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 189–90.
36

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nacional. Cuando se anunció la decisión definitiva de que las vías
del tren pasarían por La Laguna y no por los valles de Durango,
quedó claro que fue un error para el gobernador el relacionar su
prestigio con este proyecto, ya que la inestabilidad y el malestar
que de esto derivó lo llevó a retirarse de la política, permitiendo
en 1884 el regreso del mucho más porfirista Juan Manuel Flores,
quien gobernó Durango hasta su muerte en 1897.37
Se ha dicho que el tendido de las vías del ferrocarril ayudó
a fortalecer la presencia de un gobierno nacional en lugares
alejados de la capital; pero en Durango tenemos un caso particular,
ya que irónicamente parece que fue la falta del ferrocarril la que
ayudó a que el régimen porfirista se hiciera fuerte en la entidad,
en detrimento de sectores de la élite más dados a una mayor
autonomía. De igual forma, mostró el peso de la alianza de dicho
gobierno nacional con las compañías del ferrocarril, ya que como
sus intereses coincidieron, pudieron aprovechar las divisiones
entre los grupos de terratenientes locales para imponerse. Por lo
tanto, aunque el ferrocarril Central Mexicano no pasó por los valles
de Durango, su sola existencia en otros lugares sí generó cambios
territoriales en dicha región, ya que alteró la relación entre los
lugares dedicados a la producción de alimentos (latifundios), los
centros mineros y los de comercios e industria.
Antonio Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 405.
37

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Si antes la centralidad en los valles de Durango la tenían
los latifundios, con la extensión del ferrocarril por México
determinadas materias naturales comenzaron a volverse
recursos. Este fue el caso del fierro, el cual era necesario
para la generación del acero con que se construían los cada
vez más altos edificios de las ciudades de la costa atlántica
estadounidense y de Europa. En Durango, los valles contaban
con una importante fuente de fierro: El Cerro del Mercado.
Dicho centro minero se encontraba a finales del siglo XIX a poca
distancia al norte de la ciudad de Durango (en la actualidad ya
fue absorbido por la mancha urbana), y para 1882 fue adquirido
por la Compañía de la Montaña de Fierro, cuya directiva se
encontraba en Filadelfia, misma que lo vendió en 1890 a la Steel
and Iron Company, dedicándose ésta a construir rápidamente
un horno alto y a modernizar la fundidora que desde 1875
inversionistas estadounidenses ya habían construido al pie del
propio cerro.38 Este intercambio de manos demuestra tanto el
potencial del centro minero, como lo difícil que era mantenerlo
en funcionamiento de manera redituable, ya que el fierro, al no
ser un metal precioso, no era lo suficientemente costeable para
el traslado a lomo de mula a los puertos cercanos. Pero con
Pedro Raigosa Reyna, “La industria siderúrgica y el ferrocarril en el Durango del siglo XIX”, en La nostalgia y la modernidad. Empresarios y empresas regionales de México, siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2005), 191.
38

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la extensión de los ferrocarriles por México se volvió factible
su explotación a gran escala, siendo este elemento y no la
producción agrícola, el que llevaría las locomotoras a los valles
de Durango.
En 1886, el gobernador Juan Manuel Flores firmó un
contrato con el gobierno federal para construir una vía que
conectara la ciudad de Durango con Torreón. La compañía
encargada del proyecto fue el Ferrocarril Internacional
Mexicano, una filial de la Shorthorn Pacific, cuyo principal
accionista, el Sr. C.P. Huntington era dueño de los más
importantes centros mineros de carbón en Coahuila. La
compañía concluyó en 1888 la construcción del ferrocarril
entre Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) y Torreón, y
finalmente, en 1892, finalizó el tramo Torreón-Durango, como
se muestra en el mapa 4, construyendo un ramal a las faldas
del Cerro de Mercado, debido a que para ese momento ya era
accionista de la compañía dueña del mineral. De esta forma,
el Ferrocarril Internacional Mexicano quedaba unido en la
frontera con el Shorthorn Pacific y a través de él con la región
industrial de los Grandes Lagos en Estados Unidos, así como
en la estación de Treviño, en Coahuila, se unía con la vía que
conectaba con Monterrey y los puertos del Golfo de México, y
en Torreón con el Ferrocarril Central Mexicano.39
39

Raigosa Reyna, 193–94.

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Mapa 4. Ferrocarril Internacional Mexicano en Durango, 1910

Fuente: Villa Guerrero, Guadalupe. (2005). Élites y revolución en Cuencamé, Durango. El caso de la familia López Negrete (Tesis de doctorado). Universidad Nacional Autónoma de México, México, p. 353.

El Ferrocarril Central Mexicano formó parte de la primera expansión de los ferrocarriles durante el Porfiriato, que duró hasta
1884, mientras que el Ferrocarril Internacional fue de la segunda
etapa, que abarcó hasta 1898. Se puede observar que este priSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

mer periodo formó una línea de lugares centrales que ya disponían de características previas para conectarse con la industria
estadounidense, mientras que el segundo periodo conectó a sitios
que requerían de transformaciones más profundas y que podían
ayudar a incrementar la importancia productiva y estratégica de
los lugares conectados por las vías en el periodo anterior. En el
caso de Durango, esto se observa en el hecho de que la llegada del
ferrocarril alteró la relación de centralidad y marginalidad entre
los valles de Durango y La Comarca Lagunera.
Si en las décadas anteriores la ciudad de Durango y su
industria textil habían tenido a La Laguna como lugar periférico,
en su calidad de productora de algodón, la conexión del
ferrocarril no sólo había hecho a La Laguna un importante nodo
de vías de comunicación y un gran núcleo urbano, sino también
la convirtió en centro de un eje productivo-industrial norteño
formado por Chihuahua, La Laguna y Nuevo León, caracterizado
por la inversión bancaria, minera y de la industria derivada del
algodón, que atrajo inversiones tanto del norte de México como
de la capital del país.40 Esto hizo que la Laguna dejara su lugar
económico de marginalidad y se convirtiera en un nuevo lugar
central, formando su propia área de influencia en detrimento de
los valles de Durango, ya que lugares como Cuencamé, Peñón
Mario Cerutti, “Actividad económica y grupos empresariales en el norte
de México a comienzos del siglo XX”, en El Poder y el Dinero. Grupos y regiones mexicanos en el siglo XIX, ed. Beatriz Rojas (México, DF: Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1994), 354.
40

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Blanco, San Juan del Río o Santa Clara, que están entre las dos
regiones y que en el siglo XIX habían tenido sus dinámicas
productivas enfocadas a satisfacer las demandas de la ciudad de
Durango y los centros mineros aledaños, ahora habían cambiado
esa lógica, buscando insertarse en la dinámica productiva de La
Laguna, es decir, habían abandonado a un lugar central por otro.
Un ejemplo de esta dinámica fue la llegada de la
producción de guayule, una planta del desierto que produce
una sustancia pegajosa sin mayor importancia hasta las últimas
décadas del siglo XIX, hasta que el desarrollo de la industria
del automóvil en los Grandes Lagos estadounidenses le dio un
nuevo valor. En lugar del lejano caucho peruano o africano para
fabricar las llantas de los vehículos, se podía usar el mucho más
cercano guayule con el mismo fin. Para 1910, los territorios
alrededor de La Laguna que antes habían estado conectados a
una lógica de producción y consumo de alimentos propia de
los valles de Durango, como Cuencamé o San Juan del Río, se
habían convertido en los principales productores de guayule a
nivel estatal, transformándose claramente en lugares marginales
dentro de la órbita de La Laguna, ya que ésta los conectaba con
mercados extranjeros.41
Esta pérdida de influencia de los valles de Durango en
la frontera con Coahuila también se replicó en cierta forma en
Guadalupe Villa Guerrero, “Riqueza en suelo eriazo. La industria guayulera y los conflictos interregionales de la elite norteña en México”, Secuencia.
Revista de Historia y Ciencias Sociales 2, núm. 46 (2000): 94.
41

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139

�El impacto de la conectividad por ferrocarril

la frontera con Sinaloa. El tramo del Ferrocarril Internacional
Mexicano, que de la ciudad de Durango debía extenderse hasta
Mazatlán, nunca se concretó,42 y tampoco la vía que debía unir el
puerto sinaloense de Altata con la capital duranguense, pues se
construyó sólo hasta Culiacán; por ello, el desarrollo de Mazatlán
como puerto comercial y la industrialización de Culiacán no
generaron ninguna ventaja para Durango.43 Por el contrario, los
municipios de Durango fronterizos con Sinaloa, al no tener un
ferrocarril que los conectara con la región de los valles y sí la
Sierra Madre que los aislaba del resto del estado (razón por la
que no se construyó el ferrocarril), tuvieron una mayor relación
económica y laboral con Sinaloa.
La conexión con Torreón a través del Ferrocarril
Internacional Mexicano generó una interesante contradicción en
los valles de Durango, ya que por un lado esta región fue cada
vez más opacada por La Laguna como lugar central en términos
económico-productivos, pero por otro, el tendido de las vías trajo
aparejado un desarrollo económico para las élites nunca antes
visto en el siglo XIX. En los años posteriores a la llegada de
las locomotoras a los valles de Durango, en 1892, se vivieron
importantes cambios territoriales gracias a la relación con los
nuevos mercados. Un elemento central de dichas transformaciones
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, 414.
43
Sergio Ortega Noriega, Historia breve de Sinaloa (México, DF: Fondo de
Cultura Económica; El Colegio de México, 1999), 241–44.
42

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fue el impulso que se dio a la urbanización, ya que para 1900 la
capital del estado tenía 31,092 habitantes; esto era relativamente
poco si se le compara con Torreón, pero hay que tomar en cuenta
que era el doble de habitantes con respecto a 1869.44
Dicho incremento de la población urbana se debió en gran
parte a la migración, tanto de personas que venían de otras regiones
de Durango, como de las que lo hacían de distintas partes del país,
atraídas por nuevas oportunidades de empleo en la región de los
valles. El aumento de habitantes de la capital generó un cambio
territorial muy importante en la misma: llevó a que las acequias
dejaran de ser el eje organizador del espacio urbano. Desde la
época virreinal, dicha ciudad había visto limitado su tamaño por
los accesos al agua, pero ante el incremento de habitantes, a partir
de la dinámica económica generada por el ferrocarril, surgieron
nuevos barrios cuyos habitantes demandaban el vital líquido y se
desencadenaron conflictos sociales, por lo que en 1900 se iniciaron
los trabajos de una red de agua potable y alcantarillado por parte
de la compañía estadounidense McKie &amp; Dillon, permitiendo a
la ciudad crecer más allá de los límites de los ojos de agua o las
norias.45
Otro cambio importante que se percibió en la ciudad fue
la llegada de la Modernidad a partir de las nuevas tecnologías.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs: La conformación del espacio urbano en Durango (Durango: Instituto de Cultura del
Estado de Durango, 2005), 102.
45
Vallebueno Garcinava, 118–20.
44

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Dejó de ser la capital de un estado alejado de los inventos del
mundo occidental, ya que el ferrocarril no solamente se llevaba
materias primas, sino que también traía una idea de lo que era ser
moderno y los medios para que un pequeño sector de la población
pudiera cumplir con dicho ideal. En 1883 se estableció el servicio
de transporte de mulas, el que fue seguido por las bicicletas y
finalmente por los primeros automóviles en 1901, lo que a su vez
llevó a la pavimentación, ensanche y alineación de las calles, así
como al cambio de su nomenclatura; por otro lado, el alumbrado
público hizo su aparición en 1890 y cinco años después se
inició con el alumbrado en casas particulares.46 De igual forma,
surgieron espacios de diversión: en 1898 llegó el cinematógrafo
a Durango, para cuyas exhibiciones se construyó el Teatro Bijou;
en 1900 se inició la edificación del Teatro Ricardo Castro (el que
sigue siendo el principal de la ciudad); y en 1910 se construyó el
Teatro Lírico y se remodeló el Teatro Coliseo para convertirlo en
Teatro Victoria.47
En lo que respecta a la parte rural de los valles de Durango,
la conexión por el ferrocarril también generó importantes
cambios territoriales. Una vez que las locomotoras llegaron a
la capital en 1892, se buscó ampliar el tendido de las vías, por
Vallebueno Garcinava, 106–8.
Pedro Raigosa Reyna, “Educación y cultura en Durango”, en Porfiriato
y revolución en Durango 1, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario Cerutti
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 170-73.
46
47

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lo que en 1902 se inauguró el tramo que conectó la ciudad de
Durango con la municipalidad de Tepehuanes, al norte del estado
(véase el mapa 4), la cual atravesó con sus 218 km de vía la
parte norte de los valles, específicamente la municipalidad de
Canatlán.48 Esta nueva conexión llevó a los latifundistas a alterar
sus dinámicas productivas, ya que a pesar de que el frijol y el
maíz siguieron siendo importantes cultivos, los nuevos mercados
que representaban las locomotoras permitieron el comienzo del
desarrollo de una industria frutícola.
Si bien la pera, perón, membrillo, higo y durazno eran
conocidos en los valles de Durango desde la época virreinal, fue
con la nueva conexión que se iniciaron los intentos de producirlos
a gran escala; en dicha tarea sobresalieron los latifundios de
Canatlán debido a las propicias condiciones del suelo. En 1901
en dicha municipalidad se produjeron 172 kg de perón y 94 kg de
pera, mientras que para 1910 la producción era de 130,000 kg de
perón, 60,500 kg de pera, 10,000 kg de membrillo, 800 kg de higo
y 2,500 kg de durazno. Este comienzo del cambio en los cultivos
de Canatlán fue consecuencia, entre otras cosas, del deseo de los
latifundistas por no quedarse atrás, ya que sus pares en el sur
de los valles estaban aumentando su producción a partir de la
inversión en nuevas formas de aprovechar el agua.49
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”.
49
Fernando Marco Calleros García, “La conformación de la región manzanera de Canatlán, Durango (1926-1959)” (Universidad Juárez del Estado de
48

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Los latifundistas de los valles se dieron cuenta que para
aprovechar las oportunidades generadas por el ferrocarril, debían
explotar a su máxima capacidad la tierra que tenían disponible, lo
que significaba nuevas obras de riego. Para 1898 los latifundios
con más potencial de irrigación eran San José de Ayala, La Punta,
San Lorenzo del Aire y Navacoyán. De 1898 a 1903, San José
de Ayala, perteneciente a la familia Flores Alcalde, llevó a cabo
mejoras en obras de irrigación, las cuales no son especificadas
en los documentos de la época, pero debieron ser importantes,
ya que se menciona que aumentó el cultivo de maíz y frijol en
detrimento del ganado. En cuanto a La Punta, propiedad de la
Sra. Agustina Escalante viuda de Gómez Palacio, disponía de
dos antiguas presas que ya no fueron suficientes a inicios del
siglo XX, por lo que en 1903 solicitó y obtuvo el permiso para
construir una nueva presa, con la cual incrementar su producción
agrícola y ganadera.50
Finalmente, San Lorenzo del Aire, propiedad de Francisco
Gómez Palacio, tenía gran potencial en la utilización de las fuentes
de agua, ya que en dicha propiedad se unían las corrientes de los
ríos Tunal y La Sauceda. Después de la llegada del ferrocarril,
los documentos señalan que se realizaron importantes mejoras
Durango, 2019), 36–37.
50
Gloria Estela Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, en
Porfiriato y revolución en Durango, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario
Cerutti (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de
Investigaciones Históricas, 1999), 52–53.
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para aprovecharlas, pero al igual que en San José de Ayala, no
se especifica cuáles fueron, pero sí se indica que al igual que sus
vecinos, aumentó su producción agrícola y ganadera. Por otro lado,
en la hacienda de Navacoyán, propiedad de Felipe Pérez Gavilán,
se disponía de una presa sobre el río Tunal desde 1675, pero en
agosto de 1906 le fue otorgada una concesión para construir una
nueva en el río Santiago Bayacora y regar sus ranchos anexos.51
Para inicios del siglo XX, la dinámica de los valles de
Durango había experimentado importantes cambios. El más
importante fue el nuevo papel de centralidad que ahora tenía el
Cerro de Mercado, que para esta época producía 280 toneladas de
fierro lingote por semana gracias a que tanto el ferrocarril como
las relaciones económicas de sus dueños lo unían a importantes
mercados y le permitían el traslado del carbón necesario desde
Coahuila para su funcionamiento.52 Esto no significó que los
latifundios que antes ocupaban dicha centralidad económica en
la región la perdieran, por el contrario, como se señaló párrafos
atrás, la llegada del ferrocarril los hizo profundizar más en su
papel de productores de alimentos, diversificando sus cultivos y
modernizando su tecnología de riego. Seguramente esto se debió
tanto al aumento de habitantes de la ciudad de Durango, como
al hecho de que el Ferrocarril Internacional Mexicano los ponía
Cano Cooley, 54.
Víctor Hugo López Vázquez, “Impacto socioeconómico y territorial de la
mina Cerro de Mercado, Durango (periodos 1940-1986 y 1994-1996)” (Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 48.
51
52

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

en rápido contacto con algunas de las ciudades que más estaban
creciendo en el país, como Zacatecas, San Luis Potosí o Monterrey,
las que demandaban mayores cantidades de alimentos.53
De igual forma se puede observar que, para 1910, había un
cambio en las relaciones políticas entre los terratenientes locales
y el gobierno nacional, mismo que se puede observar si se analiza
a los que desempeñaban los principales puestos políticos. A la
muerte del gobernador Juan Manuel Flores, en 1897, ocupó el
cargo el Ing. Leandro Fernández e Imaz quien no era terrateniente,
sino un profesionista con buenas relaciones con Porfirio Díaz.
Cuando éste lo mandó llamar para que ocupara la Secretaría de
Comunicaciones, en 1900, se eligió como titular del ejecutivo
estatal al terrateniente Juan Santamarina, quien dejó el puesto, en
1904, en manos del Lic. Esteban Fernández e Imaz (hermano de
Leandro), quien además de tener buenos nexos con el gobierno
nacional, se incorporó ya siendo gobernador a la clase de los
terratenientes,54 por lo que fue reelecto para el periodo 1908-1912,
aunque tuvo que renunciar en 1911 debido a la Revolución.55
John H. Coatsworth, “La producción de alimentos durante el porfiriato”, en
Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia económica de México en
los siglos XVIII y XIX, ed. John H. Coatsworth (México, DF: Alianza Editorial
Mexicana, 1990), 172.
54
Su buena relación con la élite de terratenientes se dio originariamente por
matrimonio, ya que contrajo nupcias con Isabel Pérez Gavilán, quien pertenecía a una importante familia de terratenientes; una vez que su esposo ocupó la
gubernatura, Pérez compró la hacienda Santa Isabel, de 22,000 hectáreas, en la
municipalidad de Canatlán.
55
Gabino Martínez Guzmán y Juan Ángel Chávez Ramírez, Durango: un
53

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En lo que respecta al poder legislativo local, de 1896 a
1912, de los 13 diputados hubo cinco hacendados que siempre
permanecieron en sus puestos (Felipe Pérez Gavilán, Ladislao
López Negrete, Librado Castillo del Valle, Buenaventura
G. Saravia y Juan Santamarina), mientras el resto eran
profesionistas relacionados con el comercio y la minería. Los
diputados y senadores por Durango en el Congreso de la Unión
eran designados desde la Ciudad de México y generalmente
desconocidos en la entidad, pero los jefes políticos de los 13
partidos y los presidentes de las 42 municipalidades en que se
dividía Durango sí eran terratenientes o tenían fuertes nexos con
ellos; el Poder Judicial les estaba vedado, ya que era controlado
por la pequeña burguesía ilustrada, con relaciones en la minería y
conexiones con el gobierno nacional.56
La llegada, primero del Ferrocarril Central y después del
Internacional, alteró las dinámicas de centralidad y marginalidad
entre las regiones y dentro de ellas. Por un lado, La Comarca
Lagunera dejó de ser un lugar marginal para asumir cada vez
mayor centralidad en términos económicos y productivos,
configurando su propia área de influencia en detrimento de los
valles de Durango. Esta última región también fue alterada
internamente, dándole mayor centralidad a la minería y poder a
los inversionistas estadounidenses. Esto no significó, sin embargo,
volcán en erupción (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango,
1998), 75.
56
Martínez Guzmán y Chávez Ramírez, 76–78.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

que los latifundios perdieran su vieja importancia, ya que su
dinámica de producir alimentos no se volvió caduca con la llegada
del ferrocarril, sino que la renovó con nuevos bríos al conectarlos
con los mercados nacionales, dejando los internacionales para la
minería, generando que elementos naturales como las frutas se
convirtieran en recursos, mientras que otros como el agua, dejaron
de determinar la dinámica poblacional, estando más sujetos al
control humano. De la misma manera el ferrocarril trajo un mayor
poder del gobierno nacional, pero sin imponerse completamente,
compartiendo los principales puestos políticos con terratenientes
locales, mineros y comerciantes.
Con la nueva conexión con diferentes mercados gracias
a las locomotoras, se dio una nueva configuración en los valles
de Durango, los sectores que habían sido la élite económica
antes de la llegada de las vías lo siguieron siendo después de
éstas, pero alterando el equilibrio entre ellos. Las haciendas del
sur de los valles (municipalidad de Durango) incrementaron su
producción con las obras de irrigación, pero no la diversificaron;
mientras que las del norte (municipalidad de Canatlán)
apostaron más por otros cultivos y menos por la infraestructura
hídrica, pero todos tuvieron que compartir su centralidad con
la minería, rompiéndose el clásico binomio entre ellas, ya que
aunque estaban juntas físicamente, ahora obedecían a mercados
distintos (al nacional los primeros y al estadounidense los
segundos), llevando a sus respectivos dueños a nuevos
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equilibrios políticos entre ellos y con el gobierno nacional, que
también aumentó su presencia. Pero dicha conexión con los
mercados no sólo llevó a un reacomodo de las élites, también
generó conflictos sociales, los que se exponen en el siguiente
apartado.
Conflictos sociales
Al igual que las dinámicas económicas que se beneficiaron con el
tendido de las vías, los conflictos sociales venían de tiempo atrás,
pero el ferrocarril y la conexión con los mercados que representaba sin duda los aceleraron. Una manera de mostrar esto, es revisar
los denuncios por terrenos baldíos en la segunda mitad del siglo
XIX en el partido de la capital, donde se encuentran los valles de
Durango. De 1867 a 1876 hubo 9 denuncios; de 1877 a 1893, es
decir del inicio del porfiriato a la llegada del Ferrocarril Internacional Mexicano, aumentaron a 33; y de 1894 a 1909, cuando las
locomotoras ya estaban en pleno funcionamiento, llegaron a ser
90. Pero no sólo el número de éstos se incrementó, también lo
hicieron las superficies afectadas. Los 9 denuncios del primer periodo representaban 35,367 hectáreas, los 33 del segundo sumaban 1, 070,371 hectáreas, mientras que los 90 del último periodo
significaron 2, 633,958 hectáreas.57
Cynthia Teresa Quiñones Martínez, “Las leyes de tierras de 1856 a 1909 y
su impacto en la propiedad territorial en Durango”, en Historia de Durango.
Tomo III: Siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 238–40.
57

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Estos números se tradujeron en el incremento de las
tensiones entre diferentes actores sociales. Un caso representativo
en dicho periodo fue la lucha entre la familia Pérez Gavilán,
dueños de la hacienda de Santiago Bayacora, con los habitantes
del pueblo del mismo nombre. En 1886 los pobladores de la
comunidad, representados por el Lic. Juan Hernández y Marín,
decidieron aprovechar la política de deslindes que se estaba
promoviendo por el régimen porfirista y denunciaron su propia
tierra, ya que carecían de un título que los amparara, siendo
designado el Ing. Manuel F. Cervantes para la medida y el deslinde
de la tierra denunciada.58
Llevando a que el 3 de diciembre de 1887, en vísperas de
la llegada del ferrocarril a los valles de Durango, el presidente
Díaz otorgara el título correspondiente al pueblo por un total de
57,051 hectáreas, las que fueron divididas en 30 lotes para ser
usadas de manera individual por los vecinos, aunque en la práctica
siguieron utilizando la tierra de manera colectiva como lo habían
hecho desde que recordaban. A pesar de esto, la nueva dinámica
económica generada por el ferrocarril llevó a que las haciendas
cercanas invadieran tierras de la comunidad a principios del siglo
XX, regresando la inestabilidad a la región.59
De igual forma, en la municipalidad de Durango se puede
mencionar el caso de los pueblos Tunal, Pueblito, Durazno y
58
59

Quiñones Martínez, 249.
Quiñones Martínez, 250.

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Conejo, los cuales se habían constituido como tales en 1827,
cuando el ayuntamiento de Durango les otorgó cinco sitios de
ganado mayor a un grupo de “indios” para que se establecieran
en el lugar y pudieran subsistir. Con el paso de los años, los
problemas de límites con la hacienda de San Jerónimo Tapias no
hicieron más que incrementarse, hasta que a principios de los años
setenta del siglo XIX Bernardo George, dueño de dicho latifundio
los despojó de parte de sus tierras, siendo que poco después el
Sr. Cipriano Guerrero, nuevo dueño de esa propiedad, ocupó otra
porción de los pueblos después de haberlos denunciado como
baldíos.60
En 1907, el Sr. Juan Gurrola, en su carácter de nuevo
dueño de la hacienda, no sólo tomó posesión de todos los terrenos
denunciados por el Sr. Guerrero, sino que denunció una nueva
extensión. Ante dichos actos los vecinos de los pueblos eligieron
como representante legal al Lic. Andrés Simental, quien promovió
un juicio reivindicatorio en contra de Juan Gurrola ante el juzgado
del Ramo Civil de Durango, el cual terminó con la resolución del
17 de febrero de 1911, en donde se absolvió al señor Gurrola y se
señaló que el Lic. Simental no tenía personalidad legal acreditable
para demandar la reivindicación de los terrenos, por lo que se le
condenaba a pagar los gastos del juicio. De esta forma, el dueño
de la hacienda de San Jerónimo Tapias quedaba en posesión
de las 10,781 hectáreas que estaban en disputa. Siendo que por
60

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.

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esos mismos años se presentó otro despojo de tierra sobre dichas
comunidades, ya que el señor Ismael Ochoa denunció a nombre
de los vecinos de los pueblos, a pesar de no ser su representante,
una parte de la tierra conocida como El Carrizo, la cual vendió a
Emilio Stahlknecht.61
También en el norte de los valles de Durango la
consolidación de la nueva dinámica económica generada por
la llegada de los ferrocarriles se tradujo en el resurgimiento
de viejos conflictos, los que demostraron el poder que seguían
teniendo los terratenientes y el nuevo equilibrio que mantenían
con las autoridades nacionales. Uno de dichos casos fue el de la
congregación Las Ánimas. El 27 de abril de 1857, el presidente
Ignacio Comonfort otorgó el título de posesión a los vecinos de
dicho lugar, quienes tenían más de 60 años viviendo ahí, pero ante
la falta de un título primordial decidieron denunciar sus propias
tierras, a pesar de asegurar que sus antepasados habían recibido
de las autoridades españolas la autorización para residir en ese
lugar.62
Con el nuevo desarrollo económico que había generado
la llegada del Ferrocarril Central Mexicano, se inició un conflicto
entre los pobladores de Las Ánimas y sus vecinos, dueños de la
hacienda de Santiaguillo. El 24 de diciembre de 1889, la señora
María Antonia Aguilera de Ortega denunció y obtuvo título de
61
62

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.

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composición por parte de la Secretaría de Fomento de los terrenos
que los habitantes de Las Ánimas consideraban como propios.
De esta forma las autoridades determinaron que la congregación
estaba compuesta exclusivamente por 24,295 hectáreas, dado que
se le habían quitado 13,761 hectáreas en favor de los hacendados.63
En octubre de 1890, el presidente Díaz ordenó que no se
diera posesión de los terrenos en disputa hasta que se agotaran
todas las instancias legales, a pesar de lo cual el Juez de Distrito
de Durango dictó un auto confirmando la posesión de la señora
Aguilera, por lo que el representante legal de los vecinos afectados,
el Lic. Juan Reyes, apeló y llevó el asunto al Tribunal de Circuito
de Chihuahua en 1893, donde se revocó lo dispuesto por el juez
de Durango. Finalmente, el 28 de enero de 1907 el Tribunal del
Primer Circuito de México resolvió el asunto en favor de Don
Gorgonio Ortega, esposo de la Sra. Aguilera de Ortega, y en
contra de los vecinos de Las Ánimas.64
Como esos casos, se podrían mencionar otros que eran de
larga data y resurgieron a finales del siglo XIX e inicios del XX, o
que iniciaron por los mismos años a lo largo y ancho de los valles
de Durango. Un ejemplo de esto es el caso de los habitantes de la
congregación de San Diego de Alcalá, en Canatlán, que estaban
en conflicto con la hacienda El Maguey, por la posesión de 80
sitios de ganado mayor, aproximadamente 140,800 hectáreas.65
63
64
65

Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 3.
Diario Oficial de la Federación, 7 de mayo de 1921, 68.

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Esto resulta claramente una exageración, propia del periodo de
las solicitudes de la reforma agraria, sobre todo si recordamos
que antes de la Revolución ningún latifundio de los valles de
Durango superaba las 75,000 hectáreas. Lo importante, a fin de
cuentas, es que demuestra la existencia de conflictos agravados
entre la hacienda y la comunidad previos a la lucha armada.
También estaba el caso del pueblo El Nayar, en la municipalidad
de Durango, cuyos habitantes reclamaban que sus vecinos, la
familia Gurrola, dueña de la hacienda de San Jerónimo Tapias,
les habían arrebatado la tierra de mejor calidad que usaban para
la agricultura, dejándoles una de calidad tan mala que no servía
ni para agostadero.66
Lo que se busca resaltar en estos casos, es que los cambios
en la dinámica económica generada por la llegada del ferrocarril
y la apertura de nuevos mercados, no solamente significaron un
reacomodo en la centralidad de los diferentes ejes productivos
(haciendas, minas o industria textil y comercio) y las relaciones
económicas de sus propietarios; sino que también se reflejaron
en cambios territoriales con otra dinámica de conflicto, la que
enfrentó a los miembros de esas mismas élites con distintos estratos sociales. Por ejemplo, el despojo realizado a los pueblos
de Tunal, Pueblito, Durazno y Conejo por Ismael Ochoa, quien
terminó vendiéndole esa tierra a Emilio Stahlknecht, un importante empresario de la industria textil, dueño de la Fábrica de
66

Diario Oficial de la Federación, 1 de diciembre de 1923, 1140.

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�Daniel Rodríguez

Hilados El Tunal, se comprende gracias a que el incremento de
la producción algodonera de La Laguna significó un aumento
de materias primas para los textileros de los valles que podrían
aumentar su capacidad de trabajo,67 por lo que es entendible que
dicha persona necesitara de más tierra para aumentar el tamaño
de su fábrica.
Por otra parte, los conflictos que involucraban a la
hacienda de San Jerónimo Tapias con sus vecinos también
reflejan los cambios que se estaban dando por el acceso a
los nuevos mercados. Para 1906, dicho latifundio dividía su
producción en tres cultivos principales: maíz, frijol y trigo,68
lo cual nos habla de una profundización con los mercados
nacionales que requerían dichas mercancías, y por lo tanto su
necesidad de apropiarse de la tierra de buena calidad de El
Nayar, sobre todo si tomamos en cuenta que dicho latifundio
no estaba entre los que habían realizado importantes obras de
irrigación a finales del siglo XIX, por lo que tenía la necesidad
de expandirse para aumentar su producción. Una vez terminada
dicha etapa, la familia Gurrola, dueña del latifundio, comenzó a
construir su propia presa en 1902.69
Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el Durango de los siglos
XVIII y XIX”, 202.
68
Memoria presentada al H. Congreso del estado por el gobierno del mismo, sobre los actos de administración pública durante el periodo del 16 de
septiembre de 1904 al 16 de septiembre de 1906 (Durango: Imprenta de la
Mariposa, 1906), Anexo 48.
69
Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, 29.
67

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

El 18 de julio de 1913, las tropas revolucionarias de Tomás
Urbina entraron a la ciudad de Durango, ocupando la totalidad de
la región de los valles. Esto no quiere decir que los cambios en
la dinámica social generados por la revolución iniciaran ahí, ya
que desde el triunfo de Madero en 1911 los conflictos agrarios
habían tomado otro carácter. Para 1912, por ejemplo, se tenía el
registro de 40 haciendas en todo el estado que habían recibido
las “visitas” de grupos insurrectos que buscaban reclamar
determinadas porciones de dichas propiedades, entre las cuales
destaca el caso de diversas comunidades cuyos habitantes, armas
en mano, ocuparon la hacienda de Navacoyán y expulsaron a sus
propietarios. De igual forma, en la capital, numerosos comercios
fueron saqueados y quemados, debido al importante papel que
los terratenientes y comerciantes habían tenido en financiar la
llamada “defensa social”, un cuerpo militar irregular que hizo
frente a los ejércitos revolucionarios.70
Los ferrocarriles Central e Internacional, por lo menos en
lo que corresponde a los tramos del estado de Durango, quedaron
bajo la dirección de Felipe Pescador, revolucionario que se había
unido al maderismo desde 1911 y que después se sumó a la
División del Norte.71 En lo que respecta a los cambios territoriales
Graciela Altamirano Castro, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia de Durango. Tomo IV: Siglo XX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 69–74.
71
Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles, 74.
70

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�Daniel Rodríguez

que se experimentaron en los años previos, sufrieron diversas
alteraciones a distintas escalas. Por un lado, los habitantes de
múltiples pueblos y congregaciones ocuparon en muchos casos
la tierra que consideraban propia, alterando las fronteras entre
las propiedades, pero al mismo tiempo la nueva realidad social
no alteró la relación de nueva centralidad que habían adquirido
los centros mineros, ni de marginalidad relativa de los valles de
Durango frente a La Comarca Lagunera; lo cual no quiere decir
que dichas dinámicas se asumieran y vivieran de igual forma.
El cambio de control del ferrocarril y las haciendas en la
medida de lo posible buscó mantener la relación económica con
los mercados extranjeros y nacionales, pero ahora dicha contacto
no era para el beneficio de algunas familias, sino que se presentaba
como una necesidad de guerra, ya que los ejércitos revolucionarios
requerían las ganancias de dicho intercambio comercial para el pago
de la tropa o la compra de armas y demás enseres que la contienda
demandaba. Con esto, se podría comenzar a hablar del inicio de
un cambio de representación social tanto de las locomotoras como
de los diversos mercados con que se conectaban, dándoles un
nuevo significado en la construcción del Estado o de la identidad
comunitaria. Al mismo tiempo, en ámbitos locales se alteraba la
percepción cotidiana del territorio por las nuevas relaciones de
fuerza entre los actores, pero dando continuidad a la lógica de
centralidad y marginalidad que se comenzó a consolidar con el
tendido del ferrocarril en las décadas anteriores.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Conclusiones
La construcción de las vías de ferrocarril durante el Porfiriato significó un antes y un después en la conectividad del país. No sólo el
norte comenzó a dejar de ser ese lugar inhóspito propio del siglo
XIX, incrementando el control por parte del gobierno nacional,
sino que la conexión con los mercados estadounidenses provocó
alteraciones importantes en las dinámicas económico-productivas de los estados norteños. El ferrocarril puede entenderse como
un articulador de nodos, a partir de los cuales se configuraron
lugares centrales y marginales.
En el caso mexicano, las dinámicas económicas que
derivaron en la configuración de caminos en la primera mitad
del siglo XIX se centraban en una serie de elementos que ya
eran recursos, como los metales preciosos, propicios para el
mercado externo; y en otros para el mercado local, como los
alimentos o el algodón. El ferrocarril y la conexión con los
mercados estadounidenses modificaron dicha división, al tomar
recursos del mercado nacional (algodón) y conectarlos a los
mercados extranjeros, y convertir otras materias en recursos
cotizados, como los metales no preciosos, al mismo tiempo
que incrementaron la urbanización del país y expandieron el
mercado local.
Dichas

alteraciones

cambiaron

las

relaciones

económicas entre diversos lugares. En Durango, esto significó
el surgimiento de un nuevo lugar central, La Comarca
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�Daniel Rodríguez

Lagunera, gracias a que se convirtió en un importante nodo de
comunicaciones y a que el algodón comenzó a ser demandado
por los estadounidenses. Por otro lado, la región de los valles,
que dejaba de ser el único lugar económicamente central
de la entidad, vio diversificada su dinámica productiva al
convertirse el Cerro de Mercado y su producción de fierro en
la nueva conexión con los mercados internacionales, al mismo
tiempo que se consolidaron viejas dinámicas productivas,
especialmente el cultivo de alimentos.
Frente a este nuevo escenario, los distintos actores
sociales cambiaron también las relaciones de poder entre
ellos. Por una parte, los terratenientes tuvieron que tener más
en cuenta el visto bueno del gobierno federal al momento de
repartirse el poder político, mientras que los dueños de minas,
así como los representantes de la industria textil y el comercio,
asumían una nueva importancia. Este reacomodo de fuerzas
y la oportunidad que representaba la nueva conexión con los
mercados nacionales y extranjeros, derivaron en cambios
locales más focalizados, llevando al denuncio de cada vez más
tierras como baldías y al subsecuente enfrentamiento legal, y
a veces violento, entre terratenientes y sus trabajadores con
los habitantes de pueblos y congregaciones, siendo estos
conflictos las expresiones más dramáticas de la dinámica de
centralidad y marginalidad entre regiones que se produjo a
partir del tendido del ferrocarril.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

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�Arribo y consolidación del cine sonoro en Monterrey,
1928-1934
Arrival and consolidation of the sound film in Monterrey,
1928-1934
Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Ciudadana de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-4312-6810

Resumen: El presente artículo constituye un avance de investigación que
tiene como objetivo analizar el impacto sociocultural que tuvo el desarrollo del cine sonoro en la ciudad de Monterrey durante 1928 a 1934, periodo conocido como “El Maximato”. A través de un análisis documental,
se indagó sobre los aspectos que condicionaron el arribo del cine sonoro
y cómo éste llegó a consolidarse entre la sociedad regiomontana determinando la cultura cinematográfica local. Se concluyó que la llamada “Revolución sonora” despertó críticas entre algunos grupos sociales, quienes
renegaban de los constantes cambios que el espectáculo presentó. Sin
embargo, otros se mostraron entusiasmados logrando la consolidación
del cine sonoro, reflejada en la expansión y modificación de salas de cine
y en cambios en la estructura de distribución y exhibición cinematográfica. Aunque la aceptación del cine sonoro entre los regiomontanos se presentó de forma gradual, este hecho reforzó el éxito del cine, modificando
la forma de asistir y ver películas en la ciudad.
Palabras clave: Cinematografía; Monterrey; cine sonoro; público; exhibición.
Abstract: This article constitutes a work in progress that aims to
analyze the socio-cultural impact of the development of the sound
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�Arribo y consolidación

films (“talkies”) in the city of Monterrey from 1928 to 1934, a period known as “El Maximato”. Through a documentary analysis, I
investigated the aspects that conditioned the arrival of the talkies and
how they came to be consolidated among the Monterrey society, determining the local film culture. I concluded that the so-called “Sound
Revolution” aroused criticism among some social groups, who denied
the constant changes that the show presented. However, others were
enthusiastic about achieving the consolidation of talkies, reflected in
the expansion and modification of movie theaters and changes in the
distribution structure and cinematographic exhibition. Although the
acceptance of talkies among the people of Monterrey appeared gradually, this fact reinforced the success of the cinema, modifying the
way of attending and watching films in the city.
Keywords: Cinematography; Monterrey; sound film; public; exhibition.

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�Kassandra Sifuentes

Introducción
Los primeros estudios académicos en torno al cine se centraron
en el análisis de contenidos de películas y de estrellas del celuloide. En este sentido, la historia se ha contado a través de los filmes,
tratándolos como testimonios involuntarios o testigos materiales
inconscientes de la mentalidad del periodo de su producción,
empleando herramientas metodológicas como la hermenéutica,
el análisis del discurso y de contenido, la semiótica, entre otras.
Pero para muchos teóricos, como Richard Abel, este entretenimiento de masas debe concebirse en términos que van más allá
de la producción de textos cinematográficos.1
La gran cantidad de estudios relacionados con el análisis de
películas ocasionó la necesidad de indagar en nuevos paradigmas,
donde los protagónicos fueran la audiencia y sus rituales de
consumo, confluyendo aspectos como el contexto histórico, político,
económico, las salas de cine, su evolución, la proyección de
determinadas películas y el consumo de cada audiencia.2 Esto nos
permitiría contar una historia cultural y social más amplia y amorfa,
más allá del filme, que ayude a comprender las tendencias, factores
o condiciones que expliquen la cultura cinematográfica de un lugar.
Richard Abel, Americaning the Movies and the Movie-Mad Audiences,
1910-1914 (Berkeley y Los Angeles: University of California Press, 2006), 6,
citado en Richard Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches
and Case Studies (Londres: Blackwell Publishing Ltd, 2011), 9.
2
Philippe Meers, “Metodologías de investigación para la ‘nueva Historia
del cine’”, en Miscelánea sobre el entorno audiovisual, ed. Francisco Ubierna
Gómez y Javier Sierra Sánchez (España: Fragua, 2014), 713.
1

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�Arribo y consolidación

A este nuevo paradigma los teóricos lo denominaron
“nueva historia del cine”. Este enfoque considera los significados
culturales y sociales de la asistencia al cine en diferentes épocas
basada en experiencias cotidianas, pues según Richard Maltby, la
inclusión de experiencias nos muestra detalles más concretos que
complementan la microhistoria.3 Mediante un análisis histórico,
se pretende comprender la cultura cinematográfica de un lugar
específico, logrando construir una reflexión acerca de los factores
que la determinaron.
A través del siguiente análisis, se cuestiona acerca
de qué aspectos de la sociedad regiomontana de la época
definieron el desarrollo del cine en la ciudad durante el arribo
del sonido al espectáculo. Del problema general se desprenden
preguntas específicas que nos ayudarán a entender su influencia
en Monterrey: ¿qué implicó para la sociedad regiomontana la
llegada del cine sonoro? y ¿cómo ésta determinó el desarrollo
subsecuente del cine sonoro en la ciudad?
Antecedentes de investigación
Como antecedente, este estudio radica en un análisis previo
titulado “Implicaciones sociales y culturales relativas al
desarrollo del cine en Monterrey, 1898- 1927”, donde examiné
el arribo del cinematógrafo a la ciudad y su posterior desarrollo.4
Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches and Case
Studies, 13.
4
Kassandra Sifuentes Zúñiga, “Implicaciones sociales y culturales relativas
3

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�Kassandra Sifuentes

Se demostró que, en una primera etapa, periodizada de 1898 a
1910, el espectáculo no tuvo éxito, comparado con otras ciudades
del país, ya que se le consideró vulgar y una atracción para las
clases más bajas. Durante la segunda etapa estudiada, de 1910
a 1927, el espectáculo cinematográfico se posicionó como uno
de los favoritos en la ciudad, desplazando actividades culturales
como el teatro y la zarzuela.
De este primer acercamiento se llegó a dos conclusiones.
En primer lugar, se encontró que los acontecimientos históricos
suscitados en el país determinaron el desarrollo del cine en la
ciudad: el arribo del cinematógrafo se presentó en los últimos
años del Porfiriato y, en comparación al éxito obtenido en otras
ciudades del país, en Monterrey no tuvo el mismo impacto.
La dificultad de manejar el aparato trajo consigo una serie de
problemas como el requerimiento de energía eléctrica, recintos
y técnicos especialistas para su manejo. Esto ocasionó que fuera
poco atractivo para los empresarios y el público, que preferiría
pasar el tiempo en sus acostumbradas diversiones.
Sin embargo, una coyuntura histórica como la Revolución
Mexicana logró que el cine se posicionara como la atracción
favorita de la sociedad regiomontana. El desarrollo técnico del
aparato había evolucionado y su funcionamiento “avanzado” logró
que se capturaran películas sobre los caudillos de la Revolución.
al desarrollo del cine en Monterrey, 1898-1927” (Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2017).
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�Arribo y consolidación

El cine se convirtió en un medio de comunicación con las masas,
lo que atrajo a un público curioso por los sucesos bélicos. Fue así
que durante este lapso el cine se volvió una actividad económica
sustentable para los empresarios, construyendo salas y recintos
específicos para este espectáculo.
La segunda conclusión se obtuvo de analizar cómo el
cine modificó las prácticas socioculturales de una localidad como
Monterrey. Su arribo y su posterior éxito desplazaron actividades
de esparcimiento como el teatro o el circo, incluso entre las
élites. Por otro lado, los recintos que se construyeron fueron
adaptados arquitectónicamente para presentar exhibiciones
cinematográficas. Cabe mencionar que un estudio como
“Implicaciones sociales y culturales…” no se había realizado
anteriormente por los especialistas en cine de la localidad, quienes
basaban sus análisis en temporalidades donde la información
es vasta, por lo que las contribuciones de este primer estudio
ameritaron darle continuidad.
En este trabajo, se estudian específicamente los años de
1928 a 1934, un periodo relevante para el espectáculo en la ciudad
debido al arribo del cine sonoro, analizando qué aspectos de la
sociedad regiomontana de la época definieron su desarrollo. Del
problema general se desprenden preguntas específicas que nos
ayudarán a entender la cultura cinematográfica de Monterrey: ¿las
coyunturas históricas ocurridas entre 1928 y 1949 condicionaron
nuevamente el desarrollo del cine en la ciudad?, ¿existía una
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�Kassandra Sifuentes

estructura social y económica para la distribución, programación
y exhibición de filmes?, y ¿cómo fue la experiencia social de
asistir al cine en la ciudad en este periodo?
A pesar de que existen diversos análisis sobre la temporalidad
analizada, no se ha estudiado el impacto social y cultural que
implicó el desarrollo del cine en la localidad. La intención es
reconstruir una historia del cine en Monterrey, desde sus orígenes
hasta la actualidad, con una perspectiva histórica-cultural.
El cine sonoro en Monterrey, 1928-1934
Para Nuevo León, las décadas de 1910 y 1920 constituyeron una
época de enorme inestabilidad política. Los gobernadores eran
impuestos conforme los planes del presidente en turno, y eso se
reflejó en numerosos cambios en el ejecutivo estatal. Durante el
periodo revolucionario hubo 19 gobernadores, y en la época posrevolucionaria desfilaron 11 más.
El periodo de transición a la estabilidad inició con Aarón
Sáenz, quien llegó a la gubernatura el 4 de octubre de 1927.
Abogado, político y militar, simpatizó con las ideas del entonces
presidente Álvaro Obregón, quien llegó a nombrarlo Secretario
de Relaciones Exteriores en 1923, forjando con él una gran
amistad. El apoyo del gobierno federal y de los empresarios
locales permitió a Sáenz realizar una importante obra pública,
la modernización administrativa y el fortalecimiento del sistema
educativo nuevoleonés.
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En 1928, tras el intento de Obregón por conseguir un segundo
mandato presidencial, Sáenz obtuvo una licencia para unirse como
jefe de campaña del sonorense. En la gubernatura, fue suplido en
diversas ocasiones por José Benítez Martínez, también abogado, por
Plutarco Elías Calles Chacón (hijo del entonces expresidente Calles),
y por Generoso Chapa Garza. Obregón obtuvo el triunfo, pero fue
asesinado antes de tomar posesión, y el nombre de Sáenz empezó
a sonar fuerte para ocupar el cargo. La jefatura del obregonismo,
menciona Segovia y Lajous, recaía casi naturalmente en Sáenz, y su
candidatura era casi un hecho consumado.5 El 3 de noviembre de 1928,
Sáenz nuevamente pidió licencia para retirarse de la gubernatura de
Nuevo León por seis meses con el objetivo de concretar una campaña
presidencial junto a sus simpatizantes, aunque finalmente no llegaría
a ocupar el cargo.
Bajo este contexto político se fue desarrollando la nueva
transformación de la industria cinematográfica en la ciudad de
Monterrey. Aunque se vio con entusiasmo, el cine sonoro trajo
consigo una serie de consecuencias negativas para los empresarios dedicados a este ramo y para los actores. Inicialmente, los
magnates de Hollywood se enfrentaron a una barrera idiomática
que amenazaba con destruir sus grandes imperios, ya que el fenómeno podía permitir el desarrollo de industrias fílmicas autóctonas en regiones sometidas a su hegemonía.6
Rafael Segovia y Alejandra Lajous, Historia de la Revolución mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del
Maximato (México, DF: El Colegio de México, 1978), 30.
6
Rosario Vidal Bonifaz, “Los inicios del cine sonoro y la creación de nuevas
5

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Algunos productores de Hollywood declararon que la
barrera idiomática parecía infranqueable. A pesar de los grandes
intentos por combatir el problema, proponiendo distintos métodos
como el uso de discos fonográficos, ninguno tuvo valor práctico.
Incluso, recurrieron a la grabación de dos filmes, uno interpretado
por artistas de habla inglesa y otro con artistas hispanos. Los
intentos de llevar al éxito este cine hispano se desvanecieron
en poco tiempo, pues el público se llevó una gran decepción al
ver que sus artistas favoritos fueron reemplazados por actores
hispanos, desmotivando su asistencia al cine.7
Los actores y actrices tuvieron que adaptarse a las nuevas
formas de realizar películas. Por ejemplo, la actriz estadunidense
Marion Davies, tomó clases de canto con el fin de formar parte
de esta revolución sonora, pues para todos, sería la primera vez
que se escucharía su voz en pantalla.8 Y, aunque algunos se
rehusaron, como la actriz Dolores del Río, quien expresó a la
prensa que no le gustaban las películas parlantes pues el ruido
que producían era horrible, pronto no hubo más remedio que
adaptarse.9
empresas fílmicas en México (1928-1931)”, Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 19.
7
Periódico El Porvenir. “El cinematógrafo parlante puede ser considerado
como un milagro científicamente patentizado”, Monterrey, N.L., 16 de diciembre de 1928, 1.
8
Periódico El Porvenir. “Películas parlantes”, Monterrey, N.L., 1 de noviembre de 1928, 2.
9
Periódico El Porvenir. “Dolores llegó ayer a la ciudad de Londres”, Monterrey, N.L., 26 de agosto de 1928, 2.
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Otros advertían que esta nueva forma de hacer cine traería
graves consecuencias en sus carreras. Algunos periodistas de la
época argumentaban que las películas parlantes amenazaban con
causar una revolución radical en la industria cinematográfica.
Al dejar el cinematógrafo de ser llamado arte teatral mudo o
pantomímico, desaparecerían las estrellas figurantes por la falta
de sonido. La nota finaliza señalando que: “Ya no irá el público
no más a ver, sino también a oír las películas”.10
En otra colaboración de El Porvenir, el periodista
Alejandro Aragón hizo una fuerte reacción al argumentar que el
público solo asistiría a las funciones parlantes con el interés de
escuchar a sus actrices y actores favoritos, y menciona:
A usted le gusta el cine hablado por la sencilla razón de que
al fin tendrá ocasión de oír hablar a sus artistas favoritos ¿no?
¿Qué interés, preguntamos, podrá encontrarse en esta clase de
películas, cuando ni siquiera es el artista popular quien realmente canta o habla, artista por el cual los teatros se ven diariamente concurridos?11

Las anteriores notas nos demuestran que el acontecimiento en la
industria no pasó desapercibido, ya que los periodistas mostraron
gran interés hacia el espectáculo cinematográfico. La prensa estuvo atenta a su expansión a nivel internacional, sobre todo por Estados Unidos, donde se relataba cómo era un éxito y la variedad
Periódico El Porvenir. “Películas que hacen temblar a Hollywood”, Monterrey, N.L., 14 de septiembre de 1928, 3.
11
Periódico El Porvenir. “Últimas revelaciones del cinematógrafo hablado”,
Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 4.
10

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de películas parlantes que se estaban presentando.12 Sin embargo,
el cine sonoro llegó de forma gradual a diversos puntos de México; contar con estos equipos involucraba modificaciones en los
recintos, pues resultó evidente que los teatros donde se exhibían
películas parlantes carecían de espacios para acomodar a quienes
deseaban verlas y oírlas, sin mencionar la gran inversión en la
compra de los aparatos.
En Monterrey, durante 1928, solo se presentaron notas
alusivas al suceso, siguiendo con el espectáculo habitual. Algunas
funciones siguieron acompañándose de vitrola, orquestas,
pianolas e instrumentos que amenizaban la exhibición, como era
lo usual.13 Para ese mismo año, la ciudad contaba con 10 cines:
Teatro Salón Variedades, Teatro Independencia, Teatro Progreso,
Teatro Zaragoza, Teatro Obrero, Gran Teatro Rodríguez, Gran
Teatro Lírico, Cine Escobedo, Cine Mignon y Salón Terraza B.
Reyes. Además estaban aquellos que se localizaban en los barrios
y colonias de la ciudad, que no tenían presencia en las carteleras
de los periódicos locales, como el Teatro-Cine Libertad, Teatro
Cine Madero, Teatro Salón Gloria, entre otros.14
La mayoría de las salas de cine pertenecían a la empresa
Circuito Rodríguez, liderada por Antonio y Adolfo Rodríguez,
Periódico El Porvenir. “Ha tenido éxito el cine parlante en San Antonio”,
Monterrey, N.L., 4 de febrero de 1928, 2.
13
Periódico El Porvenir. “Vitrola”, Monterrey, N.L., 5 de febrero de 1928, 3.
14
Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Actas
de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999, exp. 1928/006, 25 de
enero de 1928, f. 5.
12

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quienes desde 1904 ejercieron una gran labor en torno al
espectáculo cinematográfico. Ambos se encargaron de equipar
las salas de la ciudad con diversas proyecciones nacionales e
internacionales, así como encargarse de salas en el norte del país:
Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas y San Luis Potosí.
La empresa se encargó de comprar películas por rollo
o metro para proyectar a la población regiomontana. En una
entrevista, mencionaron que hacia 1910 los filmes europeos
eran los favoritos del público regiomontano, pero que en 1914
se dejaron de importar debido a la Primera Guerra Mundial.
Ante la situación, se optó por adquirir películas estadounidenses,
volviéndose las preferidas entre la audiencia. Los filmes
norteamericanos se exhibían en veladas especiales llamadas
Premiere, proyectando cintas como Los Perros Contrabandistas
(s.f.) y La lámpara de Aladino (s.f.), entre otros. El empresario
recordó que después de la guerra se volvió a comprar películas
francesas e italianas, pero no volvieron a tener el mismo éxito.15
Para esta época, su mercado había crecido y se exhibían películas
como La cabaña del Tío Tom, considerada por la prensa como la
película más sentimental que se había realizado.16
Mientras la inestabilidad política en México se trataba
con soluciones a corto plazo, y el cine sonoro se consolidaba,
en el mundo se presentaba un problema mayúsculo: la Gran
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 10 de septiembre de 1943, 7
Periódico El Porvenir. “La cabaña del Tío Tom es la película más sentimental que se ha hecho”, Monterrey, N.L., 3 de agosto de 1928, 5.
15
16

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Depresión. La ola de prosperidad que inundaba el mundo
capitalista se interrumpió en octubre de 1929, con el hundimiento
de la bolsa de Nueva York. El 29 de ese mes cayeron en picada
las cotizaciones bursátiles, poniendo fin a la especulación. La
crisis de la bolsa siguió profundizándose en los años sucesivos
hasta tocar fondo en 1933. Las consecuencias financieras del
hundimiento de la bolsa se unieron a una fuerte reducción del
consumo, de forma que la economía norteamericana entró en una
recesión generalizada. Una consecuencia fue el rápido aumento
del desempleo, hambrunas y el suicidio de algunas personas.
A pesar de la situación económica que se enfrentaba, la
crisis no frenó la labor de los empresarios locales de espectáculos,
en contraste con otros sucesos históricos que se habían presentado,
como la Primera Guerra Mundial o la Revolución Mexicana. En
1929, en el mes de junio, se anunció la película La Ultima canción
(1929) de Warner Bros., interpretada por el ya famoso Al Jolson.
Para la exhibición, el Circuito Rodríguez logró que se instalaran
aparatos en el Teatro Independencia con ayuda de ingenieros y
especialistas en el tema, quienes brindaron instrucciones a los
operarios para un manejo adecuado.17
El estreno de la película entusiasmó a todas las clases
sociales, pues según la prensa, era la primera película hablada que
se presentaba en la ciudad.18 Incluso, la prensa realizaba notas
Periódico El Porvenir. “Se acerca el estreno de la cinta hablada La última
canción, marca Wagner Brothers por Al Jolson”, Monterrey, N.L., 25 de junio
de 1929, 8.
18
Periódico El Porvenir. “Ya se acerca el estreno de la película La última
17

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diarias sobre la relevancia del filme, la canción que la musicalizaba,
Sonny Boy, y el fenómeno que estaba causando en la capital del
país. Estas notas entusiasmaron más al público, incitando a que
asistieran a la función: “Cuando usted oiga ‘La última canción’
habrá sabido lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le
cautivará cantando ‘Sonny Boy’”.19
La película se presentó en el Teatro Independencia,
suponemos que por la capacidad de la sala. La empresa se expresó
respecto a esta función:
Como siempre, EL GRAN CIRCUITO RODRÍGUEZ escribe
una nueva página de arte en la historia de Monterrey. La empresa se siente como nunca una íntima satisfacción al presentar en
esta progresista ciudad la primera película hablada, cantada y
musicada. Después de la ciudad de México, toca a Monterrey la
honra de admirar este nuevo espectáculo que está asombrando
al mundo. La mejor recomendación que podemos hacer de este
film, es que lo oigan. Los comentarios los dejamos al inteligente público que nos ha alentado para continuar nuestra tarea en
pro del arte cinematográfico y teatral.20

Después del grandioso éxito y de los primeros aparatos parlantes
instalados en el Teatro Independencia, el 5 de agosto, se presentó
la segunda película Submarino (1929), de Columbia Pictures:
canción”, Monterrey, N.L., 26 de junio de 1929, 2
19
Periódico El Porvenir. “Cuando Ud. Oiga La última canción habrá sabido
lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le cautivará cantando”, Monterrey, N.L., 6 de julio de 1929, 2.
20
Periódico El Porvenir. “La última canción”, Monterrey, N.L. 25 de julio de
1929, 4.
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Todavía no nos pasa la impresión que nos produjera “La última
canción”, cuando los Hermanos Rodríguez, nos ofrecen otra tragedia tremenda de la cinematografía parlante… tenga usted la
seguridad de que esta nueva película parlante habrá de gustarle
por su novedoso argumento y sobre todo por la adaptación de los
ruidos adaptados a la acción y la sincronización musical.21

La empresa abogó con distintas casas productoras para la exhibición de películas parlantes en la ciudad, como el filme Llegó la
escuadra, pero debido a compromisos que tenía Warner Bros con
otras empresas de la república, ésta no pudo acceder a los deseos
de la Empresa A. Rodríguez.22 Sin embargo, se presentaron más
películas parlantes, como Chantaje (s.f), de Paramount Pictures, el
11 de septiembre; Bohemios (1929), de Universal Pictures, el 5 de
octubre; Alías Jimmy Valentine (1929), el 19 de septiembre, entre
otras. Pero no solo se exhibían películas extranjeras. La empresa
exhibió El Coloso de Mármol (1929), el 19 de septiembre, en el
Gran Teatro Rodríguez, obra dirigida por Manuel R. Ojeda, con las
actuaciones de Anita Ruíz y Carlos Villatoro.23
A la par de sus triunfos fílmicos, la empresa comenzó
a expandir la reestructuración de los teatros y salas de cine
Periódico El Porvenir. “Mañana se estrena Submarino en el Gran Teatro
Independencia”, Monterrey, N.L., 4 de agosto de 1929, 2.
22
Periódico El Porvenir. “Clara Bow hace una película para jóvenes y viejos:
Llegó la escuadra, se estrenará mañana en el Teatro Rodríguez”, Monterrey,
N.L., 9 de agosto de 1929, 6.
23
Periódico El Porvenir. “Hoy se estrenará El Colosio de Mármol y Alías
Jimmy Valentine en el Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 19 de septiembre de 1929, 6.
21

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de la ciudad para instalar aparatos de sonido y exhibir filmes
parlantes. El mismo año, durante el mes de diciembre, el Circuito
Rodríguez contrató un equipo de RCA Photophone para equipar
con toda la tecnología del momento el Gran Teatro Rodríguez.
El ingeniero Clark, representante de la empresa RCA, junto a
los regiomontanos el Ing. Fernando Balden y el electricista R.
Buentello, fueron los encargados de montar el equipo de sonido.
El presidente de la compañía mencionó que la instalación fue un
éxito, comparando incluso el Teatro Rodríguez con los recintos
de Broadway.24
La reinauguración del teatro se llevó a cabo el viernes
20 de diciembre de 1929, a las 8:15 de la noche, y se presentó
un repertorio de diversas cintas sonoras para finalmente exhibir
la esperada película de Alan Crosland, The Jazz Singer (1927).
También, se presentó una filmación de Lupe Vélez, cantando
canciones españolas como La canción del Lobo y la producción
de Warner Bros, El Arca de Noé (1929). Ambos hermanos
argumentaron:
Desde que iniciamos nuestra labor en el negocio cinematográfico-teatral, nuestros pasos se han encaminado hacia el firme
propósito de mejorar en todo nuestro servicio. Somos servidores del público, justo es ir, a medida que el medio nos lo permite, presentando lo que anhela. De esta manera, ahora que el cine
ha evolucionado enormemente en las grandes metrópolis estadunidenses, hemos querido ser de los primeros en introducir en
Periódico El Porvenir. “Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
24

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México esta nueva fase del cinema. Hoy vemos realizado uno
de nuestros ideales, pues el RCA PHOTOPHONE que inauguramos en el Teatro Rodríguez, llena una precisa necesidad
en el ambiente evolutivo del arte fílmico en Monterrey, ya que
en una ciudad de la importancia de la nuestra es merecedora a
tener más altos factores representativos de ese mismo arte. No
obstante el elevado costo de estos aparatos no hemos vacilado
un momento en adquirirlo con el deseo siempre vivo de complacer a nuestros favorecientes. Tenemos fe, tenemos confianza
plena en que saldremos triunfantes de este nuevo ramo de la
cinematografía que tiende a conquistar al mundo, porque conocemos bien el entusiasmo y cultura de que es poseedor el
público regiomontano y por tal motivo continuaremos bregando necesariamente en nuestro medio para corresponder a los
favoritos de ese mismo público.25

Durante la década de 1930, el Circuito Rodríguez se encargó
de firmar contratos con empresas productoras estadounidenses,
como Paramount Picture y algunas europeas para exhibir las mejores producciones en la ciudad. Incluso, comenzaron a equipar
sus salas de cine foráneas para presentar películas sonoras gradualmente y mejorar sus proyectores con aparatos de fibra de oro
de empresas nacionales como la R.C.A. Víctor Mexicana, S.A.
Un cambio significativo en las carteleras fue la
propagación de películas nacionales, como el caso de Dios y
Ley (1929) de Guillermo Calles, quien llegó a la ciudad para
presentar su obra, el 23 de abril, en el Teatro Independencia.26
Periódico El Porvenir. “El Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
26
Periódico El Porvenir. “Dios y Ley”, Monterrey, N.L., 23 de abril de 1930, 7.
25

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Dentro de los documentos del Archivo Histórico de Monterrey,
se localizaron oficios por parte de otros estados de la república
donde recomendaban a los empresarios no conceder licencia a
aquellas películas vitafónicas habladas en inglés o cualquier otro
idioma que no sea el español.27
Sin embargo, se puede apreciar en las carteleras que no se
dejaron de presentar películas extranjeras, aunque la mayoría de
ellas se presentaban de forma silente y otras solo musicalizadas
sin diálogos. La empresa siempre abogó por la presentación de
películas, aunque estas fueran censuradas a nivel nacional, pese a
los constantes reclamos del gobierno municipal. Ese mismo año,
se llevaron a cabo los trabajos para instalar equipos de sonido
en el Teatro Lírico, Teatro Salón Variedades y Teatro Zaragoza,
comenzando una expansión de las presentaciones de películas
sonoras, a las cuales el público podía acceder sin problemas de
falta de butacas o saturación del recinto.28
Se podría argumentar que, si en un inicio el cine
compitió con el teatro, en esta nueva etapa su desarrollo no
tuvo competencia. Incluso, la llegada del sonido aumentó la
popularidad del espectáculo. Y aunque se seguían presentando
obras teatrales, así como las famosas transmisiones de radio
que ocuparon recintos para retransmitir programas y conciertos,
el cine se convirtió en una de las actividades recreativas más
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/002, 29 de julio de 1930, f.4.
28
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 19 de octubre de 1930, 4.
27

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importantes en la ciudad, o por lo menos así se refleja en la
prensa local.
Las salas de cine se abarrotaban, llegando a presentarse
quejas de personas que quedaban paradas en la función. Ante
esto, el municipio llamó la atención a los empresarios para regular
el cupo de los recintos, pues muchas personas pagaban el valor
correspondiente por un lugar y al final terminaban de pie.29 Solo el
Teatro Salón Variedades y el Teatro Independencia cumplían con el
objetivo de contar con lugares separados. Por otro lado, la salida de
los eventos también presentaba dificultades, pues el público de las
salas ocasionaba aglomeraciones obstruyendo el tránsito.30
Se puede apreciar, también, que dentro de los recintos
no se respetaban las normas “moralizadoras” o de “etiqueta”. La
emoción que despertaba la película en el público lograba silbidos,
comentarios, gritos, entre otros, que para muchos sectores de la
sociedad eran meras vulgaridades. Se propuso a los Rodríguez que
hicieran de conocimiento al público algunas reglas o sugerencias,
como: “La gente culta aplaude, no manifieste usted su ignorancia
silbando en vez de aplaudir”, entre otras semejantes, con el objetivo
de que el público tuviera una “adecuada actitud” en los recintos.
Por otro lado, al exterior de los mismos también comenzaron
algunas complicaciones. La popularidad había aumentado aún
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp.1928/005, 17 de enero de 1928, f.6.
30
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/023, 23 de septiembre de 1930, f. 12.
29

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más con la divulgación de los carteles que se instalaban fuera de
los cines o en los espacios públicos, lo que a veces llegó a ser de
gran molestia para otros sectores sociales, como los comerciantes,
que donde quiera visualizaban los grandes y pequeños postes que
daban mal aspecto.31
Las reacciones de la sociedad, sin embargo, parecieron
favorables. El público se identificaba con las estrellas de cine
hasta imitar los aspectos físicos de los actores. Algunos productos
de higiene personal, como las pastas dentales, aprovechaban el
fenómeno del cine para vender sus productos, argumentando
que “todas las estrellas de la pantalla tienen dientes hermosos”.32
Inclusive, se presentaban secciones de peinados, con el fin de
que las damas de la época imitaran la moda de las actrices como
Estelle Taylor o Raquel Torres:
Se hace con un simple forzal de la muñeca y una sencilla banda
de cualquier tela. Pone cuidadosamente a través de la cabeza
sostenido en ese lugar dos horquillas, una detrás de cada oreja.
Esto hace que el pelo de atrás se mantenga unido y listo. Entonces, el cabello largo que es tan desagradable en la nuca se
ensortija teniendo cuidado de que la banda quede oculta.33

Por otro lado, ante la crisis de 1929, cada estado del país había intentado aplicar sus propias soluciones. En Nuevo León, después
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1928/005, 24 de enero de 1928, f.5.
32
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 12 de enero de 1928, 4.
33
Periódico El Porvenir. “Cómo debe usted peinarse Señorita, si quiere seguir
la moda de las famosas estrellas de cine”, Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 8.
31

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del intento de Sáenz por ocupar la presidencia y de designar a tres
gobernadores interinos, Benítez, Calles y Chapa, diversos grupos
locales apoyaron la candidatura del ingeniero en minas Francisco
A. Cárdenas, viendo en él un intento de recuperar la economía
local ante la crisis mundial.
Según Morado Macías, Cárdenas, que gobernó el estado
entre 1931 y 1933, reconoció el impacto negativo de la crisis
señalando que había afectado seriamente las finanzas públicas,
por lo que su administración había diseñado una estrategia para
generar ahorros significativos. También señaló que la crisis
generó un aumento importante en las tasas de desempleo, tomando
como medida la creación de un Comité pro-Desocupados con
sede en Monterrey, que gestionaba empleos dentro de obras
públicas.34
A este problema se añadía la situación de los repatriados.
Debido a la crisis, miles de personas, quienes prestaban sus
servicios como mano de obra, fueron expulsados de Estados
Unidos. Monterrey era una de las primeras rutas tomadas por
los migrantes, quienes llegaban sin alimentos, sin dinero, ni
hogar. Para ello, Cárdenas solicitó ayuda del gobierno federal
para erradicar este problema, solventando su pasaje para que los
migrantes regresaran a su lugar de residencia. En diciembre de
César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de la Revolución
mexicana”, en Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 15792017, ed. Romeo Ricardo Flores Caballero (Monterrey: Serna Impresos,
2019), 178.
34

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1933, Cárdenas renunció a la gubernatura, dejando el puesto a
otro gobernador interino o sustituto, Pablo Quiroga.
Pero para el ramo de los espectáculos, la crisis fluyó
sin mayores daños, sobre todo el cine. La prensa argumentaba
que los cambios que presentó el cinematógrafo no sólo trajeron
modificaciones en la forma de hacer y ver cine, sino, en la
generación de nuevos empleos.35 Y es que la expansión de las
salas de cine, junto a las cantidades de películas que se estaban
produciendo y que eran posteriormente exhibidas en los recintos
de la ciudad, aumentaron el personal empleado por las empresas.
Era lógico que los hermanos no pudieran encargarse
totalmente de todos los recintos a su cargo. Por ello, era
importante contar con trabajadores que colaboraran en diversas
áreas: algunos cumplían con la misión de exhibir los filmes, otros
eran encargados de su distribución en los salones foráneos, otros
del aseo, de las amenidades con que contaba el cine (dulcería, bar,
entre otras), y otros de administrar el lugar.
Continuando con las exhibiciones, los hermanos siguieron
programando y adquiriendo películas nacionales y habladas en
español. Es de suponerse que esto se deriva de la gran producción
nacional y que fue durante el periodo del “Maximato” en que el
cine sonoro se consolidó en una etapa que ha sido llamada época
preindustrial. El cine mexicano estaba intentando consolidarse
Periódico El Porvenir. “Notas cinematográficas: una ciudad dentro de otraAumentó el personal para las películas parlantes”, Monterrey, N.L., 25 de diciembre de 1930, 4.
35

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entre las grandes industrias cinematográficas. Solo durante 1932
a 1936 se realizaron aproximadamente 92 filmes, según datos
de García Riera, de ficción, horror, arte, históricos, comedia e
incluso se incursionó hacía nuevos géneros como el ranchero.36
Dentro de esta consolidación de la industria en México,
se produjo la primera película sonora: Santa. La sociedad
regiomontana estaba entusiasmada, e incluso los periodistas
argumentaban que la industria cinematográfica seria y fuerte había
quedado definitivamente establecida en el país y solo necesitaba
un franco apoyo a fin de consolidarse bajo bases sólidas, fuertes.37
El 15 de abril de 1932, Santa se presentó en el teatro
Rodríguez. La obra fue dirigida por Antonio Moreno y estuvo
a cargo de la firma Compañía Nacional Productora de Películas.
Para darle sincronía al sonido y la imagen, Santa contó con la
colaboración de los hermanos Roberto y Joselito Rodríguez,
hermanos del reconocido Ismael Rodríguez, empleando su más
reciente invento, el Rodríguez Sound Recording System.
Se llevaron a cabo dos funciones, una a las 8:15 p.m. y
otra a medianoche. Se invitó a la soprano Minerva Rodríguez
para amenizar la velada, e incluso, gracias a las transmisiones
de radio, se detallaron los momentos del evento para quienes no
Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 18971997 (México, DF: MAPA, 1998), 80.
37
Periódico El Porvenir. “La industria cinematográfica seria y fuerte ha quedado definitivamente establecida: Santa, la primera producción de la Compañía Nacional Productora de Películas se estrenará en el Gran Teatro Rodríguez
el viernes 15 del actual”, Monterrey, N.L., 13 de abril de 1932, 4.
36

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pudieron asistir, consiguiendo que Lupita Tovar se comunicara
por dicha vía para saludar a los concurrentes afortunados. Santa
sólo se programó en el Teatro Rodríguez por razones de contrato
y el equipo de sonido con que éste contaba.38
Conclusiones
Aunque al inicio se creyó que su éxito sería momentáneo, durante
la década de 1920 se comprobó que el cine fue tomando impulso:
se crearon salas en diversas zonas de la ciudad, se creó un público
específico para el espectáculo, comenzó una fuerte distribución
fílmica, entre otros aspectos que dejaron clara su importancia.
Durante dicha época, comenzaron a destacar cambios en
el espectáculo -la adaptación del sonido a la imagen-, mismos que
provocaron una coyuntura entre la relación de éste con la sociedad. El
cine sonoro se convirtió en un fenómeno internacional y en diversas
partes del mundo fue recibido con entusiasmo. Esta revolución
sonora comenzó su expansión en el país, incluyendo a Monterrey.
Sin embargo, no todos los círculos sociales aceptaron los cambios.
La recopilación de información indica que la sociedad
regiomontana se rehusaba a los cambios que presentó el
espectáculo. Esto se puede observar desde su arribo, donde
algunos círculos sociales consideraban al cine como una atracción
vulgar; posteriormente, también hubo resistencia hacia el cambio
de vistas móviles a películas con argumentos, pues estaban
38

Periódico El Porvenir. “Santa”, Monterrey, N.L., 15 de abril de 1932, 4.

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�Kassandra Sifuentes

acostumbrados a películas más simples como paseos cotidianos,
salidas de fábricas, paisajes, entre otros.
Dichos cambios causaron disgusto social en su momento,
sin embargo, la sociedad llegó a adaptarse. Con el arribo del sonido
hubo reacciones similares. Algunos círculos sociales, principalmente
los intelectuales, estaban en contra, cuestionando los constantes
cambios del espectáculo. Por otro lado, la sociedad en general estaba
entusiasmada por las nuevas tecnologías, abarrotando los recintos
para escuchar hablar o cantar a sus artistas favoritos.
El arribo del sonido implicó cambios en la forma de
ir al cine. Su aparición en la ciudad orilló a los empresarios a
modificar la estructura de distribución, exhibición, e incluso
a modificar las antiguas salas de cine para instalar los aparatos
sonoros. Esto provocó que para la sociedad de clase media o baja
fuera más complicado acceder a esta atracción, ya que los gastos
realizados para hacer estos cambios se vieron reflejados en las
costosas entradas.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Bibliográficas
García Riera, Emilio. Breve historia del cine mexicano. Primer
siglo, 1897-1997. México, DF: MAPA, 1998.
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�Las causas de canonización en la Arquidiócesis de
Monterrey
The causes of canonization in the Archdiocese of Monterrey
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-0627-6203

Resumen: El artículo busca analizar el significado de los procesos de
canonización que han sido encausados por la Iglesia regiomontana. Se
explica primeramente el significado de la santidad en el catolicismo, así
como el proceso de canonización que se sigue institucionalmente. Se
analizan enseguida las causas mexicanas, desde la época virreinal. Posteriormente, se abordan las devociones neoleonesas y los procesos de
la arquidiócesis regiomontana, es decir: el arzobispo Guillermo Tritschler, los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón y Pablo
Cervantes, y la religiosa sor Gloria Elizondo. Finalmente, se presenta
una interpretación sobre las causas de canonización de Monterrey, considerando su temporalidad, perfil de los candidatos y su número, entre
otros factores. Se ha recurrido a múltiples fuentes bibliográficas especializadas para el abordaje de la temática.
Palabras clave: Iglesia católica; canonizaciones; santos mexicanos;
Nuevo León; Historia de la religión.
Abstract: The article seeks to analyze the meaning of the canonization
processes that have been prosecuted by the Monterrey Church. First
of all, it is explained the meaning of holiness in Catholicism, as well
as the canonization process that is followed institutionally. Afterwards,
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�Las causas de canonización

the Mexican causes are analyzed, since the colonial era. Subsequently, the devotions of Nuevo León and the processes of the Monterrey
archdiocese are addressed, that is: Archbishop Guillermo Tritschler,
priests Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón and Pablo Cervantes,
and the religious sister Gloria Elizondo. Finally, an interpretation of
the canonization processes of Monterrey is presented, considering their
temporality, the number of candidates, their profiles, among other factors. Multiple specialized bibliographic sources have been used to
address the issue.
Keywords: Catholic Church; canonizations; Mexican saints; Nuevo
León; History of religion.

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�Moisés Saldaña

Introducción
El catolicismo comenzó a tener presencia en el territorio del Nuevo Reino de León desde 1582, cuando algunos religiosos, como
fray Juan de la Magdalena, acompañaron a Luis Carvajal y de la
Cueva.1 Es decir, hace casi 440 años que se sentaron las bases
del Evangelio en dicha región, lo cual ha implicado una historia
extensa y compleja, plena de personajes significativos, religiosos
y laicos. Sin embargo, sólo cinco personas se hallan en proceso
de canonización, quienes realizaron su labor en poco más de 50
años (de 1913 a 1966) y cuyas causas fueron introducidas en sólo
cuatro años (entre 1991 y 1995).
A partir de lo anterior, se puede formular el siguiente
problema: ¿qué significado manifiestan los cinco procesos de
canonización postulados por la Arquidiócesis de Monterrey, en
el contexto de la sociedad regiomontana contemporánea? En el
presente texto se buscará dar respuesta a este cuestionamiento,
para postular una interpretación que establezca las particularidades
de los procesos de canonización neoleoneses.
El largo camino hacia el altar
Si bien la Iglesia católica afirma que “[t]odos son llamados a la
santidad”, sostiene también que “las gracias especiales o los signos extraordinarios de esta vida mística [son] concedidos solamente a algunos para manifestar así el don gratuito hecho a toIsrael Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México, 1994), 31.
1

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�Las causas de canonización

dos”.2 Estas personas son los santos (del latín sanctus, a su vez
del griego “ἅγιος”, sagrado, que alude a alguien o algo “apartado”), de quienes se cree que están en el cielo “glorificados, contemplando ‘claramente a Dios’”. A ellos se les profesa “especial
veneración” (llamada “dulía” desde el Segundo Concilio de Nicea de 787), se busca el “auxilio de su intercesión” y se postula
que sus “carismas divinos los [hacen] recomendables a la piadosa
devoción e imitación de los fieles”.3 Los carismas son definidos
como “gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial […y] están ordenados […] al bien de
los hombres y a las necesidades del mundo”.4
Por otro lado, en los primeros siglos del cristianismo el
culto a los santos se dio de manera espontánea o bien sancionado
por las Iglesias particulares. Sin embargo, desde el siglo X Roma
comenzó a abrogarse el derecho a proclamar a los santos, hasta
que en 1170 el papa Alejandro III reservó dicha prerrogativa
definitivamente a la Santa Sede.5 En 1588 Sixto V creó la
Sagrada Congregación de Ritos, que gestionó los procesos de
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 2013 y 2014, consultado el 11
de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c3a2_
sp.html#IV La santidad cristiana.
3
“Lumen Gentium. Constitución Dogmática sobre la Iglesia”, sec. 50, consultado el 11 de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/hist_councils/
ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html.
4
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 799.
5
Williams Smith y Samuel Cheetham, A Dictionary of Christian Antiquities
(https://archive.org/stream/dictionaryofchri01smituoft/dictionaryofchri01smituoft_djvu.txt, 1875), 283.
2

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canonización; Urbano VIII emitió nuevas normas en 1634 y
1642, así como Próspero Lambertini entre 1734 y 1738, y dichas
disposiciones se incorporaron al Código de Derecho Canónico
de 1917.6 De tal modo, los procedimientos para la canonización
de una persona han variado a lo largo de los siglos y actualmente
rige una normativa establecida por el papa Juan Pablo II en 1983,
bajo la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister. Y,
derivado de dicha legislación general, se promulgó el mismo año
el documento Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis
faciendis in Causis Sanctorum.
Cabe precisar que “[l]a causa de beatificación y canonización se refiere a un fiel católico que en vida, en su muerte y después de su muerte tuvo fama de santidad, viviendo heroicamente
todas las virtudes cristianas; o bien goza de fama de martirio”. La
“fama de santidad es la opinión extendida entre los fieles acerca
de la pureza e integridad de vida del [candidato a santo] y acerca
de que éste practicó las virtudes en grado heroico”.7 De tal modo,
hasta 2017 existían ordinariamente dos itinera (vías) para iniciar el
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, consultado el 11
de julio de 2018, http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_25011983_divinus-perfectionis-magister.html.
7
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 4–6, consultado el 11 de
julio de 2018, http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/documents/rc_con_csaints_doc_20070517_sanctorum-mater_sp.html#INTRODUCCIÓN.
6

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�Las causas de canonización

proceso de canonización: las virtudes heroicas y el martirio.8 Sin
embargo, dentro del proceso también es importante la “fama signorum”, que es “la opinión difundida entre los fieles acerca de las
gracias y favores recibidos a través de la intercesión del siervo de
Dios”,9 es decir, los milagros que se le atribuyen. Enseguida se describirán los pasos del camino hacia la santidad.
En primera instancia, se halla la fase preliminar del
proceso. Existen tres figuras destacadas en esta etapa: el obispo
diocesano en cuya jurisdicción haya fallecido el candidato a
santo y a quien compete el derecho de investigación;10 el actorpromotor (cualquier persona física o jurídica perteneciente a la
Iglesia), quien promueve la causa de canonización y asume la
responsabilidad moral y económica del proceso; y el postulador
(un sacerdote, religioso o laico), designado por el actor con la
aprobación del obispo, quien investiga sobre la vida y méritos del
candidato, da seguimiento al desarrollo del proceso instructorio y
administra los recursos económicos.11
El 11 de julio de 2017, el papa Francisco agregó un tercer iter: el ofrecimiento de la vida. Véase: Francisco, “Maiorem hac Dilectionem. Carta
Apostólica en forma de «Motu Proprio» sobre el ofrecimiento de la vida”,
consultado el 12 de julio de 2018, https://w2.vatican.va/content/francesco/
es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio_20170711_maiorem-hac-dilectionem.html
9
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 6.
10
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, sec. 1.
11
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las in8

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�Moisés Saldaña

Las causas pueden ser recientes (cuando existen aún
testigos vivos) o antiguas (cuando tienen que sustentarse
en documentos y testimonios históricos no orales). Para las
causas recientes, deben haber transcurrido cinco años desde el
fallecimiento del candidato, pero preferentemente no más de
treinta, pues de otro modo debe justificarse el retraso para incoar
la causa.12 Una vez reunida la documentación necesaria (como la
biografía del potencial santo y los escritos que éste haya emitido),
se presenta al obispo la petición de instrucción de la causa y el
candidato pasa a denominarse siervo de Dios.13 El obispo debe
consultar con los demás obispos de la región, con los fieles y
con la Santa Sede si existe algún inconveniente para iniciar el
proceso. El Vaticano analiza la ortodoxia de los escritos e ideas
del potencial santo y, si no existe objeción, se emite un Nihil
Obstat para la introducción de la causa.14
Habiéndose superado estas consultas, se inicia
formalmente el proceso a nivel diocesano y el obispo nombra a
los miembros del Tribunal que realizará la investigación, el cual
vestigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 1–3,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causesanti.va/content/causadeisanti/it/documenti/normae-servandae_es.html.
12
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 7 y 9.
13
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 4.
14
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 41–46.
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es presidido por el propio obispo (o su delegado) e incluye a un
promotor de justicia, los notarios, los censores teólogos, y los
peritos en historia y archivística. A ellos compete escudriñar y
analizar la documentación, e interrogar a los testigos (si los hay)
en torno a la causa.15 Para concluir la etapa diocesana, el obispo o
su delegado deben visitar el sepulcro, la casa donde vivió, el lugar
donde murió y demás espacios relacionados con el siervo de Dios
para verificar que no se le rinde culto público prohibido (sólo es
lícito el culto privado).16
Tras la integración de los documentos, actas y testimonios
de la causa, todo el material se envía a la Congregación para las
Causas de los Santos en El Vaticano, con lo que da inicio la fase
romana del proceso. Dicha Congregación, primeramente, decreta
la validez jurídica de la causa y designa un relator, el cual asesora
y revisa la elaboración del documento sobre la vida y obra del
siervo de Dios. Dicho texto se denomina Positio super vita,
virtutibus et fama sanctitatis, y consta de dos partes: el sumario
(selección de los mejores textos del proceso diocesano) y la
información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del
candidato (su historia de vida y los testimonios sobre sus virtudes
y fama probada de santidad).
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 14–27.
16
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 28.
15

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�Moisés Saldaña

Enseguida, la Positio debe ser revisada por ocho censores
teólogos y, si éstos dan su aprobación, pasa al análisis de la
Congregación ordinaria de cardenales y obispos. Si el informe de
estos clérigos es positivo, el papa emite el Decreto de las virtudes
heroicas o el Decreto sobre el martirio, y desde ese momento
el candidato recibe el título de venerable. Tras este paso, los
mártires pueden ser declarados beatos, es decir, se autoriza su
culto público a nivel diocesano y su conmemoración se incluye
en el Martirologio.
Pero en el caso de aquellos que sólo se han reconocido
sus virtudes heroicas, debe haber un milagro “probado
científicamente” (por lo regular, se trata de una sanación
“inexplicable médicamente” que se atribuye a su intercesión),
para que pueda ser beatificado. En estos casos, será necesario
probar un segundo milagro (ordinariamente, a los mártires
no se les exigen milagros como requisito) para que culmine el
proceso con la canonización, es decir, que el papa proclame
solemnemente al beato como santo y autorice su culto público en
la Iglesia universal.17 Los milagros son interpretados como una
confirmación divina de la santidad del candidato, es decir, como
una especie de juicio de Dios.
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica
sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, secs. 13–16;
“Causas de Canonización. Pasos hacia la canonización”, Familia de la Cruz,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causascanonizacion.org/pasoshacialacanonizacion.htm.
17

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Todo el proceso puede durar muchos años, incluso siglos.
Han existido procedimientos sumamente rápidos (san Antonio de
Padua, canonizado en 1232, menos de un año después de morir)
y procesos muy parsimoniosos (santa Hildegarda de Bingen,
fallecida en 1179 y canonizada en 2012). Asimismo, hay casos
que se estancaron sin motivos de peso, como los procesos del
cardenal Cisneros y la reina Isabel I de Castilla. Los motivos
políticos y económicos suelen estar detrás de estos obstáculos.
Santos y beatos mexicanos
Durante la época hispánica de América los criollos ansiaron la
canonización de santos autóctonos, bajo la premisa de que si su
tierra era fértil en frutos de santidad, ello los equiparaba a los europeos. Así, desde el siglo XVII se buscó la canonización de personas, cuyo origen o lugar de acción hubiese sido América. Pero
sólo se verificó la canonización de una mujer americana durante
toda la etapa colonial: la criolla limeña Isabel Flores de Oliva,
llamada Rosa de Santa María (santa Rosa de Lima), cuyo proceso
fue relativamente rápido, pues fue canonizada en 1671 apenas 54
años después de su muerte.
Puede agregarse otro santo proclamado durante la época
virreinal, cuya labor se desarrolló en el Nuevo Mundo aunque era
originario de España: Toribio de Mogrovejo, (arzobispo de Lima,
1579-1606), quien fue canonizado en 1726. Por otro lado, sólo un
novohispano llegó a ser beatificado: el criollo capitalino Felipe
de las Casas y Martín, llamado Felipe de Jesús, fraile franciscano
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�Moisés Saldaña

que fue martirizado en 1597 en Nagasaki, Japón, junto con otros
25 cristianos. Pablo Miki encabezó a este grupo en el proceso de
beatificación y el papa Urbano VIII los proclamó beatos en 1627.18
El martirio y la pertenencia de los candidatos a las órdenes
de los franciscanos y jesuitas favoreció el proceso, donde quedó
implicado el novohispano Felipe. Tras su beatificación, ascendió
su culto en México: en 1638 se erigió su capilla en la Catedral de
México, desde el año siguiente se celebró su fiesta el 5 de febrero,
y fue venerado como Patrón de la Ciudad de México y de la Nueva
España, llamándosele “san”, pese a que sólo se hallaba beatificado.
El único otro caso de beatificación durante la época novohispana
fue el de Sebastián de Aparicio, franciscano nativo de España,
fallecido en Puebla en 1600 y declarado beato en 1789.
Sin embargo, estos escasos resultados no significaron que
los criollos no promovieran más causas de quienes nacieron o
laboraron en América, como fueron los casos de los obispos Juan
de Palafox y Mendoza, y Francisco de Aguiar y Seixas, de las
místicas sor María de Jesús de Tomelín y Catarina de San Juan,
de los eremitas taumaturgos Gregorio López y fray Bartolomé de
Jesús María, y del mártir de Japón fray Bartolomé Gutiérrez. Casi
todos ellos vivieron en México y Puebla entre fines del siglo XVI
Antonio Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva
España”, en Manifestaciones religiosas en el mundo colonial americano, ed.
Clara García Ayluardo y Manuel Ramos Medina (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia; Condumex - Centro de Estudios de Historia de
México; Universidad Iberoamericana, 1997), 57.
18

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y principios del XVII, y sus causas fueron introducidas a fines del
siglo XVII y durante el siglo XVIII. Es significativa la ausencia
de frailes evangelizadores entre estos primeros candidatos a la
santidad.
Los promotores de estos procesos fueron los obispos o
las órdenes religiosas, y los novohispanos apoyaron estas causas
otorgando recursos económicos. No obstante, ninguno de estos
procesos fue exitoso en aquella época19 por diversos motivos,
como méritos insuficientes, aspectos heréticos, poco dinero para
la promoción, o la procedencia étnica o social del candidato.
Además, desde mediados del siglo XVIII la Corona limitó
los procesos de canonización de americanos, por el potencial
autonomista que implicaban.20 En efecto, Felipe de Jesús fue un
emblema del nacionalismo criollo a fines del siglo XVIII.
Sin embargo, una nueva coyuntura política favoreció
a los procesos de beatificación y canonización en el México
independiente, durante la época de la Reforma. Así, el papa Pío
IX canonizó en 1862 a Pablo Miki y compañeros, entre los que
se encontraba Felipe de Jesús, y beatificó en 1867 a Bartolomé
Gutiérrez y Bartolomé Laurel, ambos también religiosos,
mártires en Japón y beatificados en grupo. Estas proclamaciones
Juan de Palafox fue beatificado en 2011; los procesos de Francisco de
Aguiar, María de Jesús de Tomelín, Gregorio López y Bartolomé de Jesús
María se estancaron, y Catarina de San Juan fue declarada heterodoxa por el
Santo Oficio en 1696.
20
Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva España”,
58 y 59.
19

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son interpretadas por algunos como “consecuencia de la urgente
necesidad que tenía el papado de fortalecer al bando conservador
frente a los anticlericales liberales”.21
Sin embargo, después de la década de 1860 ningún
mexicano volvió a ser elevado a los altares durante más de un
siglo, hasta la beatificación del sacerdote jesuita Miguel Agustín
Pro, zacatecano ejecutado en la Ciudad de México en 1927
acusado de participar en un atentado contra Obregón, por lo que
fue declarado mártir. Su proceso inició desde 1935 y en 1952 su
causa pasó a la fase romana, pero su martirio no fue reconocido
oficialmente sino hasta 1986 por el papa Juan Pablo II y su
beatificación se verificó en 1988.22
Dos años después, en su segunda visita a México, el
mismo pontífice beatificó en la Basílica de Guadalupe de la
capital del país a tres nuevos beatos: el vidente guadalupano
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el sacerdote José María Yermo y
Parres, y los tres niños Cristóbal, Antonio y Juan, mártires de
Tlaxcala. Los años siguientes se multiplicaron las beatificaciones
de mexicanos: en 1992, el sacerdote Cristóbal Magallanes y 24
compañeros mártires de la persecución religiosa, y sor María
Natividad Venegas de la Torre; en 1995, el obispo Rafael Guízar y
Valencia; y en 1997, el sacerdote Elías del Socorro Nieves, mártir
Rubial García, 140.
Enrique Mendoza Delgado, “Miguel Agustín Pro, mártir de la fe”, Revista Verbo, 1988, http://www.fundacionspeiro.org/verbo/1988/V-269270-P-1169-1194.pdf.
21
22

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en la época de la Guerra Cristera, y la religiosa María Vicenta de
Santa Dorotea Chávez Orozco.
En mayo del año 2000, el papa Juan Pablo II canonizó a 27
beatos mexicanos (Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, José
María Yermo y María Natividad Venegas), con lo que se engrosó
en una sola ceremonia el número de santos mexicanos, que pasó
de uno a 28. Después de ese año, México ha sumado 7 santos y
numerosos beatos más, de modo que cuenta actualmente con 35
santos y alrededor de 26 beatos.23 La más reciente beatificación
fue la de Concepción Cabrera de Armida, acontecida el 4 de mayo
de 2019.
Sin embargo, las múltiples canonizaciones y beatificaciones
de las últimas décadas no han estado exentas de polémicas.
En primera instancia, las causas de los numerosos mártires de
la persecución religiosa de las décadas de 1920 y 1930 fueron
generalmente impulsadas por los sectores más conservadores
y opuestos al régimen priísta,24 y algunos interpretaron las
El número preciso puede ser variable, según el criterio que se adopte, pues
existen santos o beatos no originarios de México, pero que realizaron su labor
en lo que es o fue territorio mexicano (como el español san Junípero Serra, que
fue misionero en California), y existen quienes eran originarios de México, pero
fueron martirizados y postulados en el extranjero (como el jalisciense beato Reginaldo Hernández Ramírez, ejecutado en España). Ver “Santos y beatos mexicanos”, consultado el 14 de julio de 2018, http://www.arquidiocesisdepuebla.
mx/index.php/arquidiocesis/santos-y-beatos-mexicanos/beatos?start=20.
24
“Los Tecos son considerados la parte más reaccionaria de la ultraderecha
[…] y fueron los principales impulsores de la canonización de los 25 mártires
de la Cristiada, resaltando así su carácter antagónico a las instituciones del
Estado”. Ver Mónica Uribe, “La ultraderecha en México: el conservaduris23

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�Moisés Saldaña

canonizaciones del año 2000 como un espaldarazo vaticano a la
alternancia política.25 Además, estas causas han sido criticadas
por otro motivo: el “‘favoritismo exacerbado’, que benefició a los
sacerdotes y relegó a los mártires laicos, quienes fueron mayoría
durante la persecución religiosa en México”. En efecto, de los 25
mártires canonizados en 2000 sólo tres eran laicos, mientras que
“durante la Guerra Cristera murieron como mártires por lo menos
200 laicos”, al tiempo que “en ese mismo período, cayeron en
total 90 sacerdotes”.26
Otros mártires cuya santificación despertó suspicacias
fueron los niños mártires tlaxcaltecas, porque su historia implicó
“[l]a manipulación de la conciencia de niños y adolescentes para
ponerlos al servicio de causas sagradas”27 y “por la forma insidiosa
de oponer a los hijos contra los padres e incitar deliberadamente
la destrucción de las familias”.28 Asimismo, la beatificación de
los mártires de Cajonos generó críticas, ya que “delataban a los
practicantes de la religión indígena, causando muertes y daños
mo moderno”, El Cotidiano 23, núm. 149 (2008): 47, http://www.redalyc.org/
pdf/325/32514905.pdf.
25
“Consideran estrategia política la santificación de mártires”, Reforma,
consultado el 15 de junio de 2000, https://reforma.vlex.com.mx/vid/consideran-estrategia-santificacion-martires-80987604.
26
Rodrigo Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”, Proceso, el 15 de abril de 2000, https://www.proceso.com.mx/183033/la-iglesia-discrimina-a-martires-laicos-jean-meyer .
27
Guillermo Bonfil Batalla, “Los niños mártires de Tlaxcala”, Cuadernos
Nexos, mayo de 1990, https://www.nexos.com.mx/?p=5829.
28
Enrique Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana (México, DF: Taurus, 2002), 160.
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mediante su información a los encendidos misioneros”, por lo
que sus acciones pueden significar que “los padres y su pueblo
eran malvados y la cultura indígena era mala”.29
De igual modo, la canonización de José Sánchez del
Río, adolescente de 14 años ejecutado por su simpatía hacia los
cristeros, ha despertado cuestionamientos porque se “parece más,
en los tiempos actuales a un joven suicida islámico”, pudiendo
postularse la pregunta: “¿[é]se es el modelo que quiere mostrar
la Iglesia a los jóvenes actuales?”.30 Por otro lado, la exaltación
a los altares de Juan Diego fue duramente criticada por las dudas
sobre su historicidad, siendo incluso descalificada por el abad de
la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg.31 Otro caso
polémico fue el del obispo Rafael Guízar y Valencia, no tanto
por él mismo, sino porque era tío abuelo de Marcial Maciel y su
causa fue ampliamente impulsada por los Legionarios de Cristo,
e interpretada como una exaltación del fundador de la orden;32
cabe agregar que la madre de Maciel, Maura Degollado, también
se encuentra en proceso de canonización.
Asimismo, hay otros cuatro motivos generales que
han generado críticas hacia las santificaciones recientes.
Sergio Zaldívar, “Los beatos de Oaxaca”, Proceso, el 27 de julio de 2002,
https://www.proceso.com.mx/187969/los-beatos-de-oaxaca.
30
Bernardo Barranco, “Canonización y polémica del ‘niño cristero’”, Milenio, el 19 de octubre de 2016, http://www.milenio.com/opinion/bernardo-barranco/posteando/canonizacion-y-polemica-del-nino-cristero.
31
“Polémica en México sobre la aparición de la Virgen de Guadalupe”, El
País, el 31 de mayo de 1996.
32
“Canonización calculada”, Proceso, el 15 de octubre de 2006.
29

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Primeramente, algunos cuestionan su copiosidad, producto de la
“simplificación” del proceso que decretó Juan Pablo II en 1983
donde, principalmente, se redujo el número de milagros exigidos
de cuatro (dos para la beatificación y dos para la canonización) a
sólo dos y se eliminó la figura del promotor de la fe o advocatus
diaboli.
En segundo lugar, como ya se había mencionado en
relación con los mártires de la Cristiada, se critica que ha habido
“demasiados sacerdotes y monjas y no suficientes personas laicas
con quienes los católicos promedio pudieran relacionarse más
fácilmente”. En tercera instancia, “algunas canonizaciones y
beatificaciones también parecen sólo políticamente motivadas”,
por ejemplo, es el caso de algunos mártires de regímenes
condenados por la Iglesia, como los socialistas.33
Y, por último, se ha criticado duramente el predominio del
factor económico en los procesos, por encima de lo estrictamente
religioso. Así, en 2015 los periodistas italianos Gianluigi Nuzzi
y Emiliano Fittipaldi denunciaron en sus respectivos libros
(sustentados en documentación vaticana) “que las beatificaciones
y santificaciones no se basan en los supuestos milagros que
ha realizado el interesado, sino en el dinero que se paga a la
Santa Sede”. Según Nuzzi, “[e]l coste es de alrededor de medio
Melinda Henneberger, “Ideas &amp; trends; the Saints just keep marching in”,
New York Times, el 16 de julio de 2018, https://www.nytimes.com/2002/03/03/
weekinreview/ideas-trends-the-saints-just-keep-marching-in.html. [La traducción ha sido realizada por el autor de esta investigación.]
33

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millón de euros de media”, por lo que denunció que “dichos
procedimientos son una auténtica máquina de hacer dinero”.
Estas críticas motivaron al papa Francisco a decretar en marzo
de 2016 estrictos controles financieros de los recursos que fluyen
durante los procesos de canonización, con el fin de que se destinen
únicamente a los gastos de las causas, y a establecer un “fondo de
solidaridad” para sustentar la fase romana del proceso, de manera
que la carencia de recursos económicos no sea un obstáculo para
su avance.34
Al margen de las polémicas, México cuenta con alrededor
de cien procesos de canonización promovidos por las diversas
diócesis del país, siendo las más importantes las Arquidiócesis
de México y Guadalajara. Por su parte, la Iglesia regiomontana
ha presentado particularidades en este aspecto y sólo ha incoado
cinco causas, como se verá enseguida.
Procesos de canonización neoleoneses
Durante la época virreinal, hubo diversos religiosos destacados
en el Nuevo Reino de León. Tal fue el caso del misionero fray
Martín de Altamirano, uno de los fundadores del convento de San
Andrés en Monterrey, quien murió martirizado en 1606 flechado
por un grupo indígena en la Pastora. Asimismo, hubo importantes
Mònica Bernabé, “El Papa reforma los procesos de canonización para
asegurar su transparencia financiera”, El Mundo, el 10 de marzo de 2016,
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/10/56e1a17422601d031a8b45b7.
html.
34

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religiosos protectores de los indígenas, como fray José de San
Gabriel en las misiones del Río Blanco, hacia 1650; fray Antonio Margil de Jesús, quien fundó un hospital y escuela en Boca
de Leones alrededor de 1715; y fray Juan de Losada, quien fue
activo en Linares y el Valle del Pilón hacia 1715.35 Sin embargo,
sólo fue introducida la causa de canonización de uno de estos
religiosos: fray Antonio Margil por parte del Arzobispado de México en 1767, quien fue declarado venerable en 1836, pero desde
entonces su proceso se estancó.36
Por otro lado, los habitantes del Nuevo Reino de León,
al igual que el resto de los novohispanos, al carecer de santos
propios encontraron a quien venerar en los santos e imágenes
religiosas.37 Así, en el acta de fundación de Monterrey se estipuló
que la iglesia mayor debía dedicarse a la Virgen María en “su
Santa y Limpia Concepción y Anunciación”,38 y con el correr de
los años se agregaron otras imágenes y advocaciones marianas,
como la Virgen del Reino, del Nogal o del Roble, sustentada en
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 1994, 31–38.
Antonio Rubial García, La santidad controvertida: Hagiografía y conciencia criolla alrededor de los venerables no canonizados de Nueva España
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Fondo de Cultura
Económica, 2015).
37
Maribel García Méndez, “Credibilidad y opinión pública entre estudiantes
de Ciencias de la Comunicación y Derecho: Caso la Iglesia Católica”
(Universidad de las Américas Puebla, 2004), 44, http://catarina.udlap.mx/u_
dl_a/tales/documentos/lco/garcia_m_m/ capitulo3.pdf.
38
“Acta de fundación de Monterrey. Anexo núm. 1”, consultado el 16 de julio
de 2018, http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020110039/1020110039.PDF.
35
36

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una leyenda del siglo XVII;39 la Virgen de la Purísima, con base
en un supuesto milagro de 1716,40 y la Virgen de Guadalupe, cuya
devoción arraigó en la primera mitad del siglo XVIII. También
hubo devoción importante hacia los santos franciscanos, como
san Francisco y san Antonio, y hacia los santos patronos de los
poblados del reino, como san Gregorio Magno, santa Catarina, san
Pedro, Santiago y san Juan Bautista. Además, al carecer de causas
locales de canonización, durante el siglo XVIII los habitantes de
la región apoyaban frecuentemente en sus testamentos al proceso
del cardenal Cisneros.41
Durante el siglo XIX se agregaron otras devociones, como
la de san Caralampio (santo patrono contra la peste), a quien
se erigió una capilla en Monterrey que existió de 1830-1846,42
y a santa Rita, a quien se dedicó también un efímero templo.43
Además, para fines del siglo un sacerdote regiomontano obtuvo
en Roma una reliquia importante: el cráneo de santa Librada,
Israel Cavazos Garza, Crónicas y sucedidos del Monterrey virreinal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras,
2009), 144–48.
40
Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes históricos (Monterrey: Castillo,
1980), 57.
41
Rodríguez, entrevista.
42
Enrique Tovar Esquivel y Adriana Patricia Garza Luna, “La capilla de San
Caralampio. Una presencia fugaz en Monterrey”, Boletín de monumentos históricos, núm. 6 (2006): 19–26, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/boletinmonumentos/article/view/1996/1926.
43
Abraham Vázquez, “El historiador y cronista Carlos González y los arqueólogos Aracely Rivera y Enrique Tovar trazan aquí esta cartografía de lugares de ayer”, El Norte, el 12 de mayo de 2008.
39

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que se depositó en la parroquia de La Luz.44 Y en 1924, tras su
visita a Roma, el arzobispo José Juan de Jesús Herrera y Piña
llevó a Monterrey dos reliquias más: las de san Teófimo y santa
Irene, las primeras depositadas en el Seminario y las segundas
concedidas a las Misioneras Catequistas de los Pobres.45 Así, ante
la carencia de santos propios, la población orientó su devoción
hacia estos santos poco conocidos, pero de quienes se contaba
con sus reliquias autenticadas por Roma.
No obstante, también surgieron figuras de santos
populares, no avalados por la Iglesia, como el taumaturgo El Tatita
(década de 1860)46 y el Niño Fidencio (1898-1938), reconocido
por sus seguidores como un “médico-vidente-rey-pontífice”.47
Así, al margen de la ortodoxia católica, la devoción popular
suplantó la ausencia de santos locales con estas figuras sagradas.
Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX y hasta los
años 60 también destacaron en Monterrey algunos personajes
Aunque esta reliquia se asocia con la legendaria santa Librada o Wilgefortis, una santa barbuda que fue crucificada según la leyenda medieval, este cráneo al parecer provenía de las catacumbas romanas, por lo que pudo tratarse de
alguna mártir de los primeros siglos del cristianismo. Ver Luis Barrera López,
“Reviven reliquias de Santa Librada”, El Mañana, el 10 de marzo de 2018,
http://www.elmanana.com.mx/noticia/97178/Reviven-reliquias--de-Santa-Librada.html.
45
Vicente Guerrero, “Santos entre los regios”, El Norte, el 4 de febrero de
2001, https://norte-monterrey.vlex.com.mx/vid/santos-regios-78203979.
46
Roel, Nuevo León. Apuntes históricos, 180–81.
47
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México; Fideicomiso Historia de las Américas; Fondo de Cultura Económica, 2003), 201–2.
44

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religiosos que se ganaron la veneración popular, quienes por
su carisma y labor pastoral se hallan actualmente en proceso de
canonización. A continuación se expondrá un esbozo sobre la
vida de estos personajes, así como en torno a la introducción y
estado actual de sus procesos de canonización.
Juan José Hinojosa Cantú
Nació el 24 de noviembre de 187448 en Agualeguas, Nuevo León;
sus padres fueron los señores Silvestre Hinojosa y Agapita Cantú de Hinojosa. Cursó su instrucción primaria en Monterrey y
la preparatoria en el Colegio de San Juan Nepomuceno de Saltillo. Entre 1889 y 1891 realizó sus estudios sacerdotales en el
Seminario Conciliar de Guadalajara, y luego pasó al Seminario
de Monterrey. Fue ordenado sacerdote en diciembre de 1897 en
la Catedral de Monterrey por el arzobispo Jacinto López y Romo.
En mayo de 1898 fue designado vicario de la Capilla del Sagrario
de Catedral y en abril de 1900 fue nombrado director de la Asociación de la Santa Infancia del Colegio de San José.
Desde enero de 1901 se desempeñó como maestro y
director espiritual del Seminario de Monterrey, de donde fue
designado vicerrector en 1904. Tres años después, en 1907,
comenzó bajo su iniciativa la publicación del semanario
de propaganda católica denominado “Hoja dominical”. En
noviembre de ese mismo año fue nombrado secretario de la
48

Algunas fuentes ubican erróneamente su nacimiento en 1871.

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Mitra por el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores, y en diciembre
impulsó el inicio de otra publicación: el “Boletín Eclesiástico de
la Provincia Arquidiocesana”.
Posteriormente, en mayo de 1917 fundó la Congregación
Mariana de María Inmaculada y San Luis Gonzaga con un grupo
de adolescentes, con el objetivo de forjar en ellos bases morales
y espirituales, con “el espíritu de los verdaderos apóstoles de
Cristo”; más delante, esta asociación se denominó Congregación
Mariana de El Roble. Ese mismo año, el Seminario pasó a ubicarse
en un anexo del templo de El Roble, donde también ejerció su
ministerio el padre Hinojosa.
En 1919 fundó la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey, con miembros de las Congregaciones
Marianas, y en 1920 fue designado para ocupar nuevos cargos:
primer tesorero de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
tesorero de la Mitra, consultor diocesano, notario del Tribunal
eclesiástico y secretario de la Dirección General del Apostolado
de la Oración y demás asociaciones que tenían como objetivo el
culto al Sagrado Corazón.
En diciembre de 1921 el arzobispo Herrera y Piña lo
designó canónigo, como miembro del Cabildo de Catedral. Pero
en septiembre de 1923 renunció como secretario de la Mitra,
debido a su carga de trabajo y por motivos de salud, aunque
continuó desempeñándose como tesorero. Ese mismo año, tras
la erección del templo de San Luis Gonzaga, ejerció su labor
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sacerdotal en este recinto. Tiempo después, en junio de 1930 fue
nombrado delegado diocesano de la Liga Sacerdotal Mexicana, y
para mayo de 1933 el papa lo designó deán de la Catedral.
Se afirma que “[e]ra tan intensa su fe ardiente en la
presencia de Cristo en la Sagrada Eucaristía que inolvidables
veces lo llevó al éxtasis y la levitación al momento de la
consagración”. El padre Hinojosa falleció el 10 de diciembre de
1935 y su cuerpo fue velado en un anexo de la Catedral, adonde
acudieron numerosas personas para rendirle homenaje. Al día
siguiente fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 1967
sus restos fueron trasladados a la cripta de la Capilla de San José,
anexa al templo de El Roble.49
Las Congregaciones Marianas siempre promovieron la vida
y virtudes del padre Hinojosa, y en octubre de 1983 solicitaron formalmente al arzobispo José de Jesús Tirado y Pedraza que se diera
inicio al proceso de canonización de su fundador. Así, comenzó la
recopilación de testimonios y documentos, y en agosto de 1991 el
arzobispo Adolfo Suárez Rivera integró el Tribunal ad causam, con
la Congregación Mariana de El Roble como actor y el señor José
Ortiz Bernal como postulador. El proceso diocesano concluyó en
noviembre de 1994, remitiéndose la causa a Roma, donde en mayo
de 1995 se reconoció su validez. En 1994 el señor Ortiz Bernal publicó una obra biográfica sobre el fundador de las Congregaciones
“Biografía y resumen cronológico”, Causa Padre Juan José Hinojosa Cantú, 2018, http://www.causapadrejuanjosehinojosacantu.com.mx/biografia-delsiervo-de-dios-cngo--juan-jose-hinoj_1.html.
49

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Marianas, quien ostenta el título de siervo de Dios y cuyo proceso
no ha tenido mayores avances tras su introducción en El Vaticano.50
Raymundo Jardón Herrera
Vio la luz en Tenancingo, Estado de México, en 1887. Sus padres fueron los señores Jacinto Jardón y Paula Herrera. Trabajó
desde pequeño para ayudar a su familia y luego ingresó al Colegio Pío Gregoriano de Tenancingo, con la ayuda del párroco
de su pueblo. Posteriormente, pasó al Seminario de San José de
Cuernavaca, donde se convirtió en “familiar” del obispo de la
diócesis, Francisco Plancarte y Navarrete, es decir, éste asumió el
papel de tutor del joven seminarista. Y, cuando en 1912 el prelado
fue trasladado al arzobispado de Linares-Monterrey, lo acompañó
Raymundo Jardón junto con otros dos seminaristas para cursar en
Monterrey la última etapa de su formación sacerdotal.51 El 27 de
abril de 1913 fue ordenado sacerdote en la Catedral de Saltillo
por el obispo Jesús María Echavarría, debido a que monseñor
Plancarte se hallaba enfermo.
Tras convertirse en presbítero, fue nombrado sacristán
mayor de la Catedral de Monterrey, cargo en el que permaneció
hasta su muerte. Destacó por ser un sacerdote abocado hacia la
predicación, la confesión, la catequesis y la visita a los enfermos.52
“Biografía y resumen cronológico”.
“Infancia y vocación”, Causa de beatificación y canonización, 2018,
https://www.padrejardon.org.mx/.
52
Hermes Campos, El mundo del Padre Raymundo (Monterrey: Sociedad de
Amigos del Padre Jardón, 2000), 31–33.
50
51

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Fue fundador de diversos movimientos y asociaciones parroquiales,
y apoyó a grupos de damas como la Asociación San Vicente de
Paul, la Asociación del Santísimo y la Asociación de Damas
Católicas Mexicanas. Además, coincidiendo con la labor del padre
Hinojosa, fundó en 1918 la Congregación Mariana en la Catedral
y participó en el establecimiento de la Asociación Católica de la
Juventud Mexicana en Monterrey en 1919.53 Fue gran promotor del
culto guadalupano, iniciando las peregrinaciones a dicho Santuario
en 1922 y mandando pintar la imagen que se ubica actualmente en
ese templo.54 Durante la época de la persecución religiosa, partió al
exilio desde marzo de 1927, acompañando al arzobispo Leopoldo
Ruiz y Flores en Estados Unidos y Cuba, y regresó a Monterrey a
principios de 1928.55
Como responsable de la Catedral, emprendió algunas labores de remodelación y construcción, y atendió también a la Capilla de Guadalupe en la villa homónima.56 En 1930 organizó a
la Acción Católica en Monterrey, tras la disposición papal al respecto.57 En 1933 el gobierno le prohibió el ejercicio sacerdotal e
incluso hubo intentos de aprehenderlo, por lo que debió continuar
su ministerio de manera clandestina.58 El padre Jardón falleció el
6 de enero de 1934 y su funeral fue apoteósico, pues pese al cli53
54
55
56
57
58

Campos, 39–42.
“Infancia y vocación”.
Campos, El mundo del Padre Raymundo, 67–70.
Campos, 37.
Campos, 43.
Campos, 60, 61 y 73.

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ma de tensión religiosa su cortejo contaba con miles de personas,
más de 300 vehículos y cubría más de veinte cuadras.59
Fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 2002 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Catedral de Monterrey.
Según se afirma, han aparecido diariamente flores frescas en su
tumba del panteón (incluso después de 2002) durante casi 85
años.60 Se le han rendido cuando menos dos homenajes públicos:
en 1985 se develó una estatua suya en el atrio de la Catedral,
en presencia del gobernador Alfonso Martínez Domínguez, y en
1995 el Cabildo de Monterrey aprobó cambiar el nombre de la
calle Ocampo, en su tramo de Zuazua a Constitución, por el de
Padre Raymundo Jardón.61
De tal modo, la memoria de este sacerdote pervivió en la
sociedad católica regiomontana e incluso se organizó el “Grupo
de Amigos del Padre Jardón”, integrado por sacerdotes y laicos,
para promover su causa de canonización. Como resultado de
sus gestiones, el arzobispo Suárez instituyó en agosto de 1987 el
Tribunal ad causam, en el mismo decreto donde se conformó el del
padre Hinojosa. El actor fue el mencionado Grupo de Amigos y el
postulador el padre Carlos Álvarez. En mayo de 1991 se abrió la
causa diocesana; ese mismo año, Hermes Campos, miembro del
Grupo de Amigos, publicó un texto biográfico sobre el padre Jardón.
La etapa diocesana del proceso se clausuró en noviembre de 1994.
59
60
61

Campos, 80–81 y 91–92.
Campos, 95.
“Infancia y vocación”.

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En octubre de 1995 la Congregación para las Causas de
los Santos reconoció la validez del proceso y en 1999 se emitió
la Positio. Posteriormente, en octubre de 2015 se reunieron los
censores teólogos y, más adelante, la junta de cardenales y obispos
revisó y aprobó la causa. Así, el 20 de enero de 2017 el papa
Francisco promulgó el decreto que reconoce las virtudes heroicas
del padre Jardón, quien pasó a ser designado como venerable. Su
causa es la que ha tenido mayor avance de las que se promueven
desde la arquidiócesis regiomontana y sólo se requiere un milagro
para que pueda ser declarado beato.62
Pablo Cervantes Perusquía
Originario de Amealco, Querétaro, donde nació el 15 de enero
de 1891. Fue hijo de los señores Eduardo Cervantes y María Perusquía. En 1901, su padre lo inscribió en el Seminario diocesano, pero debió suspender sus estudios en 1909 por
motivos de salud. Entretanto, el arzobispo de Linares-Monterrey, Leopoldo Ruiz y Flores, quien también era oriundo de
Amealco, visitó dicho poblado donde conoció al joven Pablo
y lo animó a continuar sus estudios en Monterrey. Así, se reincorporó a los estudios sacerdotales y en 1910 fue enviado a
Roma, donde ingresó a la Pontificia Universidad Gregoriana.
El 11 de abril de 1914 fue ordenado sacerdote en Roma, y poco
después recibió el grado de Doctor en Teología. En septiembre
Hagiography Circle”, consultado el 3 de octubre de 2018, http://newsaints.
faithweb.com/.

62

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de ese mismo año regresó a México y arribó a Monterrey en
febrero de 1917.
Una vez asentado en la arquidiócesis regiomontana,
fue nombrado capellán de las religiosas del Verbo Encarnado y
párroco del templo de Santa Catarina, en el municipio homónimo,
cargo que ejerció hasta junio de 1918. Posteriormente, fue
incorporado al Seminario de Monterrey, donde fungió como
maestro de matemáticas, latín, lengua española, geografía, lógica,
ética, sociología pastoral, acción católica y teología dogmática.
Fue luego designado capellán, prefecto de disciplina, prefecto
de estudios, vicerrector y ecónomo en el mismo Seminario.
Al igual que los padres Hinojosa y Jardón, participó en 1919
en la conformación de la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey. En 1920 se multiplicaron sus cargos: fue
designado secretario de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
promotor fiscal y examinador prosinodal de la curia, capellán del
Colegio María Auxiliadora de las religiosas Salesianas, segundo
secretario de las conferencias mensuales del clero y prosecretario
de la Mitra.
Un año después, fue nombrado capellán de la Orden de
los Caballeros de Colón, a quienes impartía formación en los
Círculos de Estudios Sociales que se realizaban semanalmente.
En 1922 fue designado fiscal y censor de la Mitra, así como
canónigo del Cabildo de la Catedral, y ese mismo año creó la
Unión Profesional de Empleadas Católicas. Entre 1923 y 1930
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fue asistente eclesiástico de la Unión de Damas Católicas
Mexicanas. Durante el período de la suspensión de cultos (19261929), residió junto con otros sacerdotes en una casa particular, y
salía disfrazado de civil para desempeñar su ministerio sacerdotal
e impartir clases a los seminaristas.
En 1930, al igual que el padre Jardón, impulsó la creación
de los organismos diocesanos y de los grupos parroquiales de
Acción Católica, y en 1933 fue fundador del primer comité de
la Unión de Católicos Mexicanos en Monterrey, y fungió como
asistente eclesiástico de estos grupos. Asimismo, creó la Escuela
de Dirigentes, para formar a los responsables del apostolado
seglar, y en 1937 creó la Liga de Hombres de Eucaristía, para
promover la vida eucarística entre los jóvenes.
En 1941, el arzobispo Guillermo Tritschler lo nombró
secretario de cámara y gobierno de la arquidiócesis. En los años
siguientes continuó trabajando en la creación de asociaciones del
catolicismo social, como las siguientes: las Hermanas del Servicio
Social en 1944; el instituto secular Discípulas del Señor en 1945;
el Centro Obrero de Estudios Sociales (a partir de esta asociación
se puso atención al problema de la carencia de vivienda, y el padre
Cervantes impulsó la creación de la colonia León XIII); una casa
hogar para empleadas y estudiantes, y la asociación Solidaridad
Femenina (emanada de la Unión Profesional de Empleadas
Católicas) en 1947; el Centro Cultural Lumen en 1948; y la
Escuela de Trabajo Social, en la Clínica y Maternidad Conchita,
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entre otras. El padre Cervantes falleció el 7 de abril de 1956 y fue
sepultado en el panteón de El Roble; sin embargo, en 1977 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Basílica de El Roble.63
El recuerdo y respeto hacia la figura del padre Cervantes
se mantuvieron vivos en Monterrey; así, se publicaron obras
biográficas-hagiográficas en 1961 y 1971, a cargo de los sacerdotes
Isaac Hernández y Aureliano Tapia Méndez, respectivamente. No
obstante, su causa de canonización no inició sino hasta 1994, a
petición de la Congregación Discípulas del Señor y del Centro
Cultural Lumen, y bajo el respaldo del arzobispo Suárez. El
proceso fue relativamente rápido y para 1996 pasó a Roma, donde
se decretó su validez en noviembre de ese año. Ostenta el título
de siervo de Dios y su causa no ha tenido posteriores avances.64
Guillermo Tritschler y Córdova
Nació en San Andrés Chalchicomula (hoy Ciudad Serdán),
Puebla, el 6 de julio de 1878, siendo sus padres el señor Martín
Tritschler, inmigrante alemán y próspero relojero, y la señora
Rosa María Córdova y Puig. Su educación inicial estuvo a cargo
de su tío Prisciliano Córdova, quien era sacerdote y lo envió en
una peregrinación a Roma en 1888; en dicha ciudad, ingresó al
Colegio Pío Latinoamericano junto con sus hermanos Martín y
“Causas de canonización en Arquidiócesis de Monterrey”, consultado el
19 de julio de 2018, http://www.arquidiocesismty.org/causas-de-canonizacion.
php. Aureliano Tapia Méndez, Pablo Cervantes, un sacerdote de su tiempo
(México, DF: Jus, 1971).
64
“Hagiography Circle”.
63

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�Las causas de canonización

Alfonso. En agosto de 1902 regresó a México, habiendo recibido
tres doctorados: en Filosofía, Teología y Derecho Canónico.
Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1904 en la
capilla del palacio arzobispal de Puebla por su hermano Martín,
quien ya era obispo de Yucatán desde 1900. Posteriormente, le
fueron encomendadas diversas labores académicas: profesor en
el Seminario Conciliar de México (desde 1905), catedrático en
la Universidad Pontificia Mexicana (a partir de 1911) y padre
espiritual del Seminario de Regina (desde 1916). En 1929
el arzobispo de México, Pascual Díaz, lo designó canónigo
penitenciario de la Catedral.
En 1931 el papa Pío XI lo nombró obispo de San Luis
Potosí. Y aunque inicialmente se negó, argumentando que carecía
de habilidades para predicar, escribir, ejercer autoridad, regañar y
manejar dinero, sus objeciones fueron ignoradas y el 22 de abril
recibió la consagración episcopal de manos de su hermano Martín,
en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. Como obispo
de San Luis Potosí restableció las prácticas religiosas suspendidas
por la persecución religiosa, elevó el número y la preparación de
los seminaristas, fortaleció las asociaciones católicas, e impulsó la
construcción del templo de Matehuala, entre otras obras. Debido a
sus conocimientos de Bellas Artes, en 1940 fue nombrado miembro
de la Academia Mexicana de la Historia.
Entretanto, el arzobispo de Monterrey, José Guadalupe
Ortiz y López, renunció a su cargo en 1940 al cumplir 50 años
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de sacerdote, y el papa Pío XII designó a monseñor Guillermo
Tritschler para sucederlo, quien arribó a su nueva arquidiócesis
en junio de 1941. Emprendió la construcción de grandes templos,
como los de La Purísima y Cristo Rey, remodeló el presbiterio de
la Catedral y celebró en 1945 un Congreso Guadalupano. Impulsó
de manera particular al Seminario, pues reconocía la carencia de
sacerdotes; así, logró más que duplicar el número de seminaristas
y en 1948 envió a algunos a Roma y a Montezuma, en Estados
Unidos. En 1950 enfermó durante un vuelo a Madrid, camino a
Roma para entrevistarse con el papa. En mayo de 1951, monseñor
Alfonso Espino y Silva fue designado como obispo coadjutor,
debido a los problemas de salud del arzobispo Tritschler.
Falleció el 29 de julio de 1952 en su residencia en los
anexos del templo de El Roble, acompañado por monseñor
Espino, el padre Cervantes y dos seminaristas; miles de personas
acudieron a sus funerales y fue sepultado en la Catedral de
Monterrey. Según se afirma, cuando se hallaba agonizante se
derramó su sangre en unos algodones y ésta permaneció fresca
durante varios días después de su muerte. Asimismo, diversos
testimonios sostienen que cuando su cuerpo fue exhumado en
1964 (para ser depositado en la cripta de los arzobispos en la
misma Catedral), fue hallado “como si acabara de fallecer”, lo
cual se consideró un hecho prodigioso, aunque se reconoció que
su cadáver fue desangrado y embalsamado previo al sepelio.65
65

Gustavo Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdo-

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�Las causas de canonización

En 1956, cuatro años después del fallecimiento del
arzobispo Tritschler, monseñor Arturo Vélez Martínez, obispo
de Toluca, promulgó una exhortación donde elogiaba las
virtudes del prelado regiomontano y promovía su elevación a
los altares. En 1965, monseñor Gregorio Aguilar, deán de la
Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, encomendó al
padre Porfirio Valadés la publicación de una obra biográfica que
tenía la intención de contribuir a la causa de canonización de
don Guillermo. En marzo de 1979 el arzobispo de Monterrey,
monseñor Tirado y Pedraza, promulgó un edicto que integró
una comisión e iniciaba labores para el proceso diocesano.
No obstante, este intento se vio interrumpido sin mayores
avances. No fue sino hasta agosto de 1987 cuando el arzobispo
Suárez Rivera instauró formalmente el Tribunal ad causam (en
conjunto con los de los padres Hinojosa y Jardón), fungiendo
como actor el presbiterio de Monterrey, con el padre Rogelio
Martínez Berrones como postulador.
Sin embargo, la marcha de la causa fue lenta. El proceso
diocesano se inició oficialmente en febrero de 1991, pero en
mayo de 1996 debieron ser sustituidos todos los miembros
del Tribunal. Finalmente, la etapa diocesana se clausuró en
julio de 1997, cuando la causa fue remitida a Roma; poco
después, se reconoció su validez. En torno a esta época, en
va. Semblanza biográfica y genealógica (Puebla: Mercadeo Múltiple División
Editorial, 2008), 247–319, https://issuu.com/gustavovelarde-tritschler/docs/
los_arzobispos_mart__n_y_guillermo__336496fca742d3.
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1998 monseñor Aureliano Tapia Méndez, perito en Historia y
Archivística del Tribunal de la causa, publicó una nueva obra
biográfica sobre el arzobispo Tritschler, quien recibió el título
de siervo de Dios. El proceso no ha tenido mayores avances
hasta la fecha.66
Gloria Esperanza Elizondo García
Era originaria de la capital del estado de Durango, donde vio la
luz el 26 de agosto de 1908, siendo sus padres los señores Alberto Elizondo González y Otilia García Peña. Desde los 4 años
comenzó a acudir al colegio, pero su familia debió emigrar hacia
Monterrey durante la Revolución; en esta ciudad continuó sus
estudios y se graduó de Teneduría de Libros en 1921. Trabajó
en algunas empresas pequeñas, y se aficionó también por el dibujo y la pintura, llegando a impartir clases de estas actividades.
Asimismo, desde 1928 realizó trabajo de apostolado, visitando a
los enfermos mentales del Hospital González y a los presos de la
Penitenciaría del estado.
En 1940 se enteró de que en Ciudad Victoria, Tamaulipas,
existía una empacadora de la Escuela Normal Rural que se ofrecía
en renta, y decidió trasladarse a dicha ciudad y tomar las riendas
de ese negocio, al que nombró “Productos Cruz de Oro”. Continuó
su apostolado en este lugar, con los trabajadores y vecinos de la
ciudad, motivándolos a ingresar a la Acción Católica, organizando
66

Velarde, 247–53.

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�Las causas de canonización

conferencias para profesionistas y maestros, realizando mesas
redondas para matrimonios, impulsando la impartición del
Catecismo a los niños, e incluso sustentó la fundación de un
colegio en 1943 y emprendió la construcción de un templo,
que fue consagrado en 1948. Una prioridad de su labor fue la
atención a las mujeres, para las que creó un taller de oficios, y
a las desamparadas o prostitutas las trasladaba a Monterrey con
las Madres del Buen Pastor, aunque en 1943 logró que estas
religiosas instalaran una comunidad en Ciudad Victoria para la
atención de las mujeres.
En 1950, Gloria regresó a Monterrey y pasó a trabajar con su
familia en la empresa Elizondo S.A., donde ella comenzó a organizar
reuniones, misas y convivencias para evangelizar a los trabajadores.
Sin embargo, en 1954 decidió abrazar la vida religiosa e ingresar a la
Congregación de las Misioneras Catequistas de los Pobres. En 1956
publicó su libro Jesucristo, que tuvo varias ediciones posteriores,
cuyas ganancias dedicó a obras de beneficencia y de apoyo a
organizaciones del catolicismo social, como la Juventud Católica
Femenina Mexicana y los Caballeros de Colón. En abril de 1957
hizo su primera profesión de votos, tomando el nombre de sor Gloria
María de Jesús, y en 1959 fue nombrada maestra de postulantes. Para
mayo de 1961 fue designada Superiora General de la Congregación,
y poco después hizo su profesión de votos perpetuos. Además de
atender los asuntos de su comunidad religiosa, tuvo la iniciativa de
emprender los Cursillos de Cristiandad para Damas en 1962.
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Desde 1965 enfermó de cáncer y falleció el 8 de diciembre
de 1966. Sus exequias fueron presididas por el arzobispo Alfonso
Espino y Silva en la capilla del convento Villa de la Paz y sus
restos fueron depositados en el panteón de El Carmen. Las
religiosas afirmaron que al instante de su muerte en el hospital
vieron deshojarse una flor en el altar de la capilla del convento,
donde se hallaban en oración.67 Asimismo, su familia sostuvo que,
después de su fallecimiento, recibió por parte de dos religiosas
(que luego se supo que no eran del convento y que nadie las
conocía) el anillo de sor Gloria, pese a que ella nunca permitió
que se lo retiraran de su mano antes de morir.68
La Congregación de las Misioneras Catequistas de los
Pobres, de la cual fue Superiora General, promovió la elevación
a los altares de la hermana Elizondo. En 1993 se iniciaron los
procedimientos para introducir su causa de canonización, con la
anuencia del arzobispo Suárez. En febrero de 1995 se inició el
proceso diocesano, que culminó en octubre del mismo año, remitiéndose la causa a Roma, donde se decretó su validez en mayo
de 1996. Sor Gloria es reconocida como sierva de Dios y en 2005
se emitió la Positio, tras lo cual el proceso no ha tenido nuevos
avances.69
Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera Catequista
de los Pobres (Monterrey: Congregación Misioneras Catequistas de los Pobres, s/f), 1–30.
68
Martínez, entrevista.
69
“Hagiography Circle”.
67

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Interpretación en torno a los procesos de canonización neoleoneses
Se pueden atisbar algunos factores interpretativos con relación
a los motivos y el sentido de las escasas causas de canonización
que ha promovido la Arquidiócesis de Monterrey. En primera
instancia, el catolicismo neoleonés manifestó, desde la época virreinal, un arraigo relativamente débil y pragmático, pues la religiosidad no ocupó una parte axial en la vida social. Al respecto,
un documento del Secretariado Social Arquidiocesano publicado
en 1981 afirmaba que “puede decirse que la sociedad norteña es
más secularizada que la del resto del país”, y ello le impide al
habitante de dicha región “vivir una religiosidad similar a la del
mexicano del centro y el sur”, por lo que al norteño se le atribuye
frialdad en su fe y una casi nula religiosidad.70
Pueden citarse también los testimonios de dos obispos
regiomontanos que se quejaban de la presunta incultura de sus
feligreses. El primero de ellos corresponde al prelado Primo
Feliciano Marín de Porras (1803-1815), quien afirmaba en 1813
sobre la población neoleonesa que “son inútiles las fatigas del
obispo en procurar su ilustración, ni mejorar de ideas”, porque
su ocupación en asuntos mundanos “les alejan muchísimo de las
grandes ideas de estudio e ilustración”.71 Décadas más tarde, el
Aurelia Guadalupe Sánchez Morales, Virginia Saro Serrato, y Ángel
Tello Hernández, Arquidiócesis de Monterrey, N. L., México. Investigación
estadística y documental (Monterrey: Secretariado Social Arquidiocesano,
1981), 12–14.
71
Citado por: Israel Cavazos Garza, “La educación en Nuevo León, en 1813.
Informe del Obispo Don Primo Feliciano Marín de Porras sobre el Seminario
70

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obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón (1879-1883) se quejaba
del poco respaldo de sus feligreses, que hizo cesar “todo amor de
mi parte hacia ellos”.72 Y criticaba a la “inculta Monterrey”, a
la que calificaba de “salvaje”.73 Puede inferirse que el discurso
de los prelados esbozaba una débil devoción religiosa entre sus
feligreses. Por ello, es significativo que sólo uno de los cinco
candidatos a los altares es originario de Nuevo León.
Por otro lado, ante las acciones persecutorias del gobierno
durante la etapa revolucionaria (en especial, entre 1914 y 1917),
así como en las épocas anticlericales más álgidas (1924-1936), el
clero y la población neoleoneses sólo manifestaron protestas por
escrito y, en general, una resistencia pasiva. Por lo anterior, no
se desarrollaron levantamientos, ni tampoco mártires, e incluso
los arrestos o procesos por motivos religiosos fueron mínimos,
aunque sí predominó un clima tenso, donde la religiosidad pasó
a la clandestinidad (con una relativa tolerancia del gobierno), y
debieron partir al destierro un arzobispo (Plancarte, no así Herrera)
y algunos clérigos (sobre todo, los de origen extranjero). En otras
palabras, puede establecerse una correlación entre: religiosidad
débil/acciones anticlericales moderadas/reacciones pasivas.74
de Monterrey”, Actas. Historia, Letras y Artes (Monterrey, 1979), 9.
72
Citado por: Aureliano Tapia Méndez, El diario de Ipandro Acaico (Monterrey: Al Voleo-El Troquel, 1988), 78.
73
Citado en: Tapia Méndez, 79.
74
Moisés A. Saldaña Martínez, El anticlericalismo oficial en Nuevo León,
1924-1936 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de
Filosofía y Letras, 2009), 92–91, 121–52 y 173–241.
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No fue sino hasta finales de los años 30, al tiempo que
se forjaba el modus vivendi entre Iglesia y Estado, cuando el
catolicismo consolidó su arraigo entre la población regiomontana,
de la mano con su vinculación con el empresariado y con
el impulso a la educación confesional.75 En este proceso, el
catolicismo social fue una de las formas más palpables de la
presencia social de la Iglesia, aunque sus raíces eran anteriores,
remontándose a la década de 1870.76 De tal modo, destacaron
algunos personajes especialmente activos en este proceso de
impulso y afianzamiento del catolicismo social en Monterrey;
tales fueron los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón
y Pablo Cervantes, entre la segunda y la cuarta décadas del siglo
XX. Estos clérigos contribuyeron a la formación de sacerdotes
en el Seminario, fundaron asociaciones de laicos y, en general, se
ganaron el favor popular.
Más adelante, durante los años 40, destacó la figura del
carismático arzobispo Tritschler, quien representó la restauración
y ampliación de la Iglesia regiomontana tras la época persecutoria,
y después de una larga etapa de debilidad y austeridad. Apoyó a las
asociaciones de laicos, edificó imponentes templos y consolidó la
presencia de la Iglesia en Monterrey. Fue un prelado de transición
Saldaña Martínez, 254–77.
Luis Fidel Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de
Monterrey, 1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del orden social cristiano” (Universidad Autónoma de Nuevo León,
2017), 18–34.
75
76

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y contrastes: culto y refinado, pero a la vez sencillo y humilde,
incluso tímido; garante de la tradición y, al mismo tiempo, abierto
a la modernidad y ajeno a radicalismos; hierático y carismático
a la vez; fue, en fin, un arzobispo popular y querido por clérigos
y laicos.77
Asimismo, en los años 50 y 60 la hermana Gloria fue una
figura representativa del ascenso del catolicismo regiomontano,
el cual permeaba el ámbito empresarial y obrero. Ella misma
fue parte de dicho ambiente, e impulsora de la formación y
asociación de los laicos, especialmente de las mujeres. En sus
exequias, el arzobispo Espino se refirió a ella afirmando que
“vivía íntimamente la vida de la gracia […] esa vida de Dios,
las virtudes sobrenaturales que poseía plenamente”.78 Fue, por lo
tanto, una mujer sumamente respetada por clérigos y feligreses,
lo cual coadyuvó a que permaneciera en la memoria colectiva.
Así, se pone de relieve que un factor transversal en la
vida de las cinco personas mencionadas fue su participación
en el catolicismo social, tanto creando o atendiendo escuelas
y asociaciones de laicos, como vinculándose con las élites
empresariales y los obreros. Por ejemplo, “un grupo selecto de
empresarios regiomontanos” sostuvo una estrecha amistad con el
padre Juan José Hinojosa, desde que residía en el templo de El
Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdova. Semblanza biográfica y genealógica, 314–23.
78
Citado en: Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera
Catequista de los Pobres, 23.
77

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Roble. De tal modo, cuando el sacerdote realizó una procesión
con el Santísimo, con ocasión de la inauguración del templo de
San Luis Gonzaga en 1923, quienes sostuvieron el palio fueron
los destacados empresarios Isaac Garza, Francisco G. Sada, José
A. Muguerza y José Calderón.79 Por su parte, el padre Pablo
Cervantes fue un gran promotor de la Doctrina Social de la
Iglesia y colaboró con algunos círculos de obreros católicos en
Monterrey.80
Ahora bien, cabe destacar algunos factores que incidieron
en el inicio de los procesos de canonización de estas cinco personas
en el corto lapso de 1991-1995. En primera instancia, puede
señalarse que el cambio de la normativa romana para dichos casos
simplificó los procesos, tal como ya se mencionó previamente, lo
cual favoreció que hubiera menos obstáculos (trámites, objeciones,
etc.) para iniciar las causas de canonización. Lo anterior permite
explicar porqué el impulso más decisivo a estos procesos se dio
desde mediados de los años 80, considerando que la normatividad
cambió en 1983. Un segundo factor es el hecho de que los cinco
candidatos hayan sido clérigos, pues, según afirma Jean Meyer, “es
mucho más fácil armar el expediente de un sacerdote que el de un
laico”, que puede ser “un campesino desconocido y analfabeto”.
José Ortiz Bernal, Juan José Hinojosa Cantú. Siervo de Dios (Monterrey:
Gobierno del Estado de Nuevo León, 1994), 14–15.
80
Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de Monterrey,
1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del
orden social cristiano”, 85.
79

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Además, en los procesos de canonización “finalmente se impuso
la solidaridad gremial entre los sacerdotes”.81
Así, el hecho de todos sean clérigos puede interpretarse
en dos sentidos: por una parte, obedece a una relativa facilidad
de los procesos, al haber mayor información disponible sobre
ellos, y por otro lado, implica una tendencia clericalista, donde la
élite eclesiástica sólo reconoce a “los suyos” y los presenta como
modelos de vida cristiana para el conjunto de la feligresía. Un
tercer aspecto a considerar son los recursos económicos necesarios
para el desarrollo de los procesos. En Monterrey, la Iglesia ha
contado con importantes patrocinios de las élites económicas,
que han financiado obras caritativas, centros educativos, templos,
etc. Así pues, dado que se requieren importantes sumas de dinero
para el desarrollo de las causas de canonización, como ya se ha
señalado, puede inferirse que las élites regiomontanas fungieron
como patrocinadores indispensables de dichos procesos, cuando
menos en su etapa inicial.
El cuarto factor que puede destacarse es la figura del
arzobispo regiomontano que dio cauce a todos los procesos en
curso: Adolfo Suárez Rivera. Él era originario de San Cristóbal de
las Casas, Chiapas, nacido en 1927. Como sacerdote, fue impulsor
de la recepción del Concilio Vaticano II. Fue luego obispo de
Tepic (1971) y Tlalnepantla (1980), hasta ser trasladado a la sede
regiomontana (1984). Ahí “manifestó su interés por promover la
81

Citado por: Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”.

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doctrina social cristiana, el bienestar de la persona humana, la
solidaridad para con los más necesitados y la participación activa
de la sociedad en la vida política”. Asimismo, ocupó la presidencia
de la Conferencia del Episcopado Mexicano entre 1988 y 1994,
donde desempeñó una esencial labor diplomática.82 De lo anterior
se desprende que su trabajo pastoral se enfocó particularmente en
la acción social y la gestión política.
Durante su período al frente de la Iglesia de Monterrey, el
catolicismo consolidó su presencia social (si bien el porcentaje
de católicos disminuyó ante el avance de otras religiones):
las vocaciones sacerdotales crecieron significativamente y se
construyó un nuevo seminario, se verificó la segunda visita papal
en 1990, se llevó a cabo una reorganización pastoral en decanatos
y zonas, se crearon nuevas parroquias y se realizó el primer sínodo
diocesano, entre otras acciones. Su prestigio e influencia tuvieron
como corolario la investidura cardenalicia en 1994.83
No obstante, su personalidad no estuvo exenta de
conflictos. Así, aspectos como su apoyo al obispo Samuel Ruiz
de San Cristóbal de las Casas o su anuencia para el retorno de los
jesuitas a Monterrey, sirvieron de pretexto para que fuera acusado
de ser un promotor de la Teología de la Liberación ante Roma,
Jesús Treviño Guajardo, Don Adolfo Antonio Suárez Rivera y su liderazgo en las reformas constitucionales, en materia de libertad religiosa, a
finales del siglo XX. Con motivo de su décimo aniversario luctuoso (Ciudad
de México, 2018), 1–5, https://arquidiocesismty.org/arquimty/wp-content/
uploads/2018/03/cardenal-suarez.pdf.
83
Treviño Guajardo, 10.
82

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los obispos y las élites regiomontanas, por parte de influyentes
figuras, como el padre Marcial Maciel. Ello lo llevó a padecer
problemas de salud y a presentar su renuncia al arzobispado antes
de cumplir la edad canónica; sin embargo, el nuncio Justo Mullor
y El Vaticano lo ratificaron.84 Dejó su cargo finalmente en 2003 y
falleció cinco años después.
De tal modo, se pone de relieve que el arzobispo Suárez
Rivera fue un clérigo influyente y poderoso, preocupado por el
catolicismo social y que llevó a la Iglesia regiomontana a una
era apoteósica. Esto permite comprender el contexto en el cual
se impulsaron e introdujeron las cinco causas de canonización
analizadas, pues en una diócesis sin mártires y con antecedentes
de una tibia religiosidad, fue esencial el liderazgo de monseñor
Suárez para encausar los procesos. Además, es destacable el
hecho de que el modelo de vida cristiana que dichos candidatos
representan implica una alta valoración del catolicismo social, así
como de la vida clerical y del desarrollo eclesiástico en Monterrey
durante la primera mitad del siglo XX.
Consideraciones finales
Las condiciones del catolicismo neoleonés (zona periférica, de
frontera, con una religiosidad débilmente arraigada y de carácter
pragmático) incidieron para que no destacaran figuras religiosas en
Alberto Athié, “Norberto Rivera o el tótem de la impunidad”, en Norberto Rivera. El Pastor del poder (Ciudad de México: Penguin Random House,
2017), 97–98.
84

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la localidad hasta fines del siglo XIX. Fue entonces cuando el auge
industrial y el compromiso religioso de las élites socioeconómicas
locales, favorecieron una religiosidad más devota, conservadora,
organizada, misionera y con el apoyo de grupos de poder. Debido
a lo anterior, y por las propias condiciones locales, se promovieron prioritariamente los postulados del catolicismo social desde las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, creándose
múltiples asociaciones de religiosos y laicos activos.
Paralelamente, estos procesos iniciaron un espíritu combativo
frente al secularismo oficial y a los ambientes persecutorios, en
especial desde la Revolución hasta 1940, aunque dicha resistencia
puede calificarse de subrepticia y pasiva. De tal modo, el perfil de los
religiosos que se encuentran en vías de canonización manifiesta al
menos dos cosas esenciales: el proceso de fortalecimiento y arraigo
del catolicismo neoleonés, del cual ellos fueron artífices destacados,
y la importancia del catolicismo social como perfil y prioridad de la
Iglesia regiomontana, en el contexto industrial y moderno.
Por otro lado, para toda diócesis es primordial tener
causas de canonización, pues manifiestan la vitalidad y éxitos
de la Iglesia local, y permiten presentar a la feligresía modelos
cercanos y concretos de vida cristiana. En el caso de México,
algunas diócesis cuentan ya con diversos santos o beatos, y
múltiples procesos de canonización, como las Arquidiócesis
de México y Guadalajara, pero la de Monterrey no ha logrado
la exitosa culminación de proceso alguno y sólo cuenta con
cinco causas. Esto implica un aparente carácter marginal del
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catolicismo neoleonés, aunque también puede deberse a un
factor circunstancial muy importante: la ausencia de sangrientas
persecuciones religiosas en el Noreste (pese a que sí hubo algunas
medidas anticlericales radicales, especialmente en 1914).
Lo anterior derivó en que no existan mártires en la época
contemporánea, algo que sí ha favorecido a los procesos de
Guadalajara, por ejemplo, por tratarse de una zona cristera que cuenta
con numerosos mártires. Asimismo, el primer santo mexicano,
san Felipe de Jesús, originario de la Ciudad de México, también
alcanzó la santidad gracias a la “corona del martirio” en Japón. No
obstante, cabe agregar que sí hubo mártires entre los misioneros
norestenses durante la primera época de la evangelización, como
el caso de fray Martín de Altamirano en 1606, pero su sacrificio
no se conserva de manera particular en la memoria colectiva y su
causa de canonización no ha sido promovida.
Finalmente, ¿cuál es el modelo de vida cristiana que
presenta la Iglesia regiomontana a los feligreses a partir de
los procesos de canonización que ha promovido? Un modelo
de carismas que se manifiestan en las virtudes heroicas (no el
martirio), a través de la vida religiosa (no hay laico alguno),
y evangelizando el mundo empresarial y obrero a través de la
doctrina y prácticas del catolicismo social. Además, se pone de
relieve que el “gran salto adelante” de la Iglesia regiomontana
se verificó en la primera mitad del siglo XX, pues previamente
no hubo figuras (ni laicos ni religiosos) que destacaran como
candidatos a los altares, o bien, su preponderancia quedó en el
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�José Fernando Ramírez, historiador del siglo XIX
José Fernando Ramírez, 19th century historian
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Resumen: El artículo presenta a un personaje de múltiples facetas y
destacados talentos: José Fernando Ramírez (1804-1871). Nacido en
Parral, Chihuahua, México a este abogado, político y escritor prolífico
le tocó vivir -y por momentos ser copartícipe-, de algunas de las experiencias definitorias para México durante el siglo XIX. Como sucedió
con integrantes de aquellas generaciones, dichos procesos lo marcarían
para siempre y su obra -en particular la que desarrolló como historiador- nos sirve como objeto de estudio para sopesar su compromiso con
el devenir nacional.
Palabras clave: intelectual; siglo XIX; historiador; liberalismo; romanticismo.
Abstract: The article presents one character of multiple facets and outstanding talents: José Fernando Ramírez (1804-1871). Born in Parral,
Chihuahua, México, this lawyer, politician, and prolific writer had to
live -and in certain moments participate- in some of the defining experiences of México in the XIX century. As happened with other members
of those generations, such processes would mark his trajectory, and we
can use his writings, particularly his work as a historian, as an object of
study to consider his commitment to the national future.
Keywords: intellectual; XIX century; historian; liberalism; romanticism.
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�Iván Espinosa
El siglo XIX es de gran sutileza:es también de refinada
hipocresía no exenta de profundo sentido. En esa época,
a la que estamos todavía tan amarrados, lo civilizado
era amar sin medida, sin discriminación. Se amaba a
todo, a los pueblos en particular y a la humanidad en
general; al progreso y a las cantantes, a la patria y a las
máquinas; se aman las ciencias y a sus aplicaciones;
pero sobre todo, ante todo y por todo, se ama hasta la
locura a la Verdad; pero a la Verdad pura, a la verdad
desinteresada, virgen e inútil.
Edmundo O´Gorman

Planteamiento
Mucho se ha estudiado, escrito y publicado acerca de la obra de
los grandes personajes nacionales del siglo XIX. El elenco es vasto, desde José Joaquín Fernández de Lizardi durante los años de
la Revolución de Independencia, pasando por Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora, Joaquín García Icazbalceta, Guillermo
Prieto, Vicente Riva Palacio hasta Justo Sierra en la etapa porfiriana. De hecho, la obra de estos y otros destacados hombres
públicos de entonces, sigue siendo objeto de investigación con
base en nuevas preguntas y planteamientos.
En tal sentido, el propósito del presente trabajo es
acercarnos a la actividad que, como estudioso de pasado,
desarrolló José Fernando Ramírez y cómo dicha actividad incidió
en la constitución del Estado nacional mexicano a lo largo de
aquella centuria. En particular, nos interesa ubicar a nuestro
autor como parte de una pléyade de destacados personajes
quienes, mediante su obra y posición, contribuyeron a difundir
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�José Fernando Ramírez

un conocimiento sobre el país en momentos donde el devenir
de México estaba en entredicho. Un aspecto a destacar será la
incidencia de Ramírez a partir del estudio y rescate de algunos de
sus trabajos (en este caso, como historiador) sobre asuntos locales
y regionales (en especial Chihuahua y Durango, y en general del
Noroeste mexicano) en ese proceso de constitución nacional.
Para desarrollar lo anterior, se contempla la línea trazada
por la historia intelectual.1 Lo anterior remite a la consideración
de propuestas ensayísticas, cuyo tema son los grandes problemas nacionales (definir posturas político-ideológicas, diagnóstico sobre ciertas problemáticas, forma de gobierno, entre otros).
Así el asunto, contemplo dicha línea como una nueva área con
posibilidades cuya característica sería la confluencia de elementos de distintas disciplinas para analizar producciones textuales
y el ambiente en que surgen y circulan. En especial, me apoyo
en el planteamiento que indicaría ir más allá de lo que el texto
La nueva historia intelectual tiene su basamento en tres escuelas o tendencias de pensamiento del siglo XX: la encabezada por Q. Skinner (Escuela de
Cambridge), la delineada por R. Koselleck (Historia Conceptual Alemana) y
la propuesta de P. Rosanvallon (Nueva Historia Política Francesa). François
Dosse es quien logra delinearla en su forma más acabada en La marcha de las
ideas (2007). En el ámbito hispanoamericano, los trabajos más acuciosos en
esta línea son los de Elías José Palti, quien ha estudiado los casos de México
(La invención de una legitimidad, 2005) y Argentina (El momento romántico,
2009) en el siglo XIX. En esa línea, Carlos Illades y Rodolfo Suárez recientemente coordinaron México como problema, donde analizan las propuestas
de conceptualización de nuestro país como “entidad histórica” elaboradas por
personajes de distintas generaciones (desde mediados del siglo XIX hasta la
última parte del XX).
1

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�Iván Espinosa

(en lo explícito) dice para proceder a interrogar a su autor y
encontrar cómo fue posible que haya escrito lo que escribió en
un momento determinado.2 Así, procuro abordar mi objeto de
estudio según la premisa que sugiere contemplar al autor, su
respectiva obra y su época como realidades concretas, con condiciones particulares y relacionadas entre sí. Para el caso que
me ocupa, la pregunta es cómo José Fernando Ramírez concibió
parte de su obra tomando en cuenta dos ángulos: el momento
que México experimentaba (es decir, su presente) y la posición
que nuestro personaje adoptó ante tal coyuntura (postura político-ideológica).
¿Ilustrado, conservador, cosmopolita o provinciano?
José Fernando Ramírez vio la luz en Parral, en mayo 5 de 1804
(entonces jurisdicción de Nueva Vizcaya, Reino de Nueva España, que en la geografía actual corresponde a las entidades de
Chihuahua, Durango y Sinaloa), y murió -en un segundo exilio- en Bonn (entonces parte del Reino de Prusia) en marzo 4
de 1871.3
Sus datos biográficos indican un perfil destacado: proviene de una familia que podría decirse era acomodada y próspera
(con intereses en la minería -actividad que, de hecho, convirtió a
Elías José Palti, La nación como problema. Los historiadores y la “cuestión nacional” (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2009), 132.
3
César Sepúlveda, “José Fernando Ramírez. Estancia y muerte en Bonn,
1867-1871”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 8
(1987): 24–41.
2

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esa localidad en enclave desde tiempos coloniales- y en pequeñas
factorías) y se convierte en abogado4 (profesión que en México
hasta 1867 definió a los principales cuadros políticos).5
Erika Pani señala que la “clase política” y los “hombres
públicos” del siglo XIX en México fueron “herederos de la
Ilustración y de las revoluciones atlánticas” (en particular, la guerra
de Independencia en Norteamérica y la Revolución Francesa),
siendo una constante en dicho proceso “tratar de asimilar, amoldar
y depurar” dicho legado ideológico (libertad, justicia, legalidad,
orden, igualdad). En el terreno de las ideas, aquellos ilustrados
-entre los cuales se encuentra nuestro personaje- crearon a partir
de ese influjo una postura intelectual y académica propia según
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas I.
Época Prehispánica (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 20.
5
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 312–13. El
historiador argentino afirma que durante los años de la República Restaurada
(1867-76) se fraguó y consumó una recomposición y reacomodo dentro de la
élite ilustrada intelectual y políticamente activa. En dicha cúpula, que venía
siendo dominada por los abogados al ocupar puestos clave en distintos gobiernos para encausar el devenir nacional, la presencia y el actuar de los médicos
poco a poco se habría ido imponiendo, tanto en número como en posiciones, lo
cual influyó en la toma de decisiones en el poder político y en la esfera pública.
La figura que encabezó dicho proceso de recomposición institucional fue Gabino Barreda (1818-1881). Médico y educador, Barreda es quien sistematiza
la introducción en México de las “doctrinas filosófico-pedagógicas” en la instrucción pública a partir de la restauración de la República en 1867. El “nuevo
credo” del proyecto liberal, cuyo objetivo era estructurar e imponer un efectivo
esquema normativo para la sociedad, quedó manifestado en la Oración Cívica.
4

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�Iván Espinosa

las condiciones sociales y políticas de la sociedad mexicana de la
época.6 Como otros personajes (José María Iglesias, José María
Roa Bárcena, Manuel Orozco y Berra), fue testigo -y en ocasiones
copartícipe- de algunos de los acontecimientos que definieron a
México (consumación de la Independencia, invasión del ejército
estadounidense o la instauración del Segundo Imperio).
Desde un punto de vista generacional, consideramos dos
propuestas que pueden ser útiles para ubicar a nuestro personaje.
Quizá la más conocida, la de Luis González, para quien el
ilustrado formaría parte de lo que el historiador michoacano
concibe como la pléyade de la Reforma. Es decir, se encontraría
entre aquel puñado de quienes la historiografía considera como
próceres y notables que vieron la luz entre 1806 -con Juárez como
decano- y 1820.7 Dicha generación romántico-liberal fue una élite
en el sentido más estricto del término, un grupo cuya condición
de clase le permitió tener una vida con ciertas ventajas. Así, la
gran mayoría de ellos habría nacido en entornos urbanos con
poblaciones en algún grado densas, desde un punto de vista racial
pertenecieron a una “minoría blanca” y la formación que tuvieron
señalaba oficios como el sacerdocio, la actividad política, el
quehacer cultural, la vida castrense o la ciencia médica, con lo
Erika Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los imperialistas (México, DF: El Colegio de México; Instituto Mora,
2001), 26.
7
Luis González y González, Obras Completas. Tomo VI La ronda de las
generaciones (México, DF: Clío; El Colegio Nacional, 1997), 17–32.
6

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�José Fernando Ramírez

cual, necesariamente, se infiere que fueron individuos con acceso
a algún tipo de instrucción.
En el mismo sentido, pero centrando sus argumentos en
las ideas y pensamiento de aquellos personajes, Charles Hale
advierte que se trató de liberales mexicanos quienes elaboraron
y difundieron intelectualmente la Reforma. Para el historiador
estadounidense, ilustrados como M. Otero, P. Arriaga, S. Lerdo
de Tejada, M. Ocampo, I. Ramírez y G. Prieto, nacidos entre
los años de 1810 y 1820, ejercieron por lo general la abogacía
y habrían conformado una generación romántica.8 Un par de
aspectos destacan entre los miembros de dicha generación: creer
en el devenir histórico (romanticismo)9 y apelar a la guía de un
Estado rector (liberalismo).10 Para ellos, como parte de una élite
Charles Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 22.
9
El movimiento romántico se originó y propagó en Europa entre 1760 y
1830 con hondas repercusiones en los campos artístico, filosófico y literario.
Un rasgo que definió al romanticismo fue interesarse y valorar el pasado más
remoto, ya que en él podrían encontrarse logros de otros momentos históricos
(para Occidente, la etapa anterior al cristianismo) así como de otras culturas
(egipcia, china, india). En México, dicha corriente de pensamiento tuvo su
auge entre 1836 y 1867. En ese lapso, contribuyó de forma decisiva a construir y difundir un sentido de pertenencia nacional. Dicha representación de
mexicanidad se manifestó a través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas,
poesía, diarios de viaje y, por supuesto, el trabajo de los historiadores. Así,
para los historiadores mexicanos de la época el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante lo cual elaboraron y difundieron un sentido de
pertenencia.
10
Los planteamientos e ideas liberales durante el siglo XIX se centraron en
otorgar primacía -y en cierta forma exaltar- a los modernos estados nacionales.
México, independizado a principios de esa centuria, en automático entró en
8

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progresista, era necesaria una transformación que implicaba acabar
con ciertas condiciones del Ancien Régime que aún permanecían
(clasificación étnica, desigualdad económica, ausencia de
reconocimiento político). En contraste, sus aspiraciones (república
federal democrática, instituciones representativas, sociedad
secularizada, desarrollo de la libre empresa, salvaguardar los
derechos individuales) apuntaban hacia un modelo que impulsara
la modernización y el progreso en el plano de una ideología
liberal.11 El sustento de tales planteamientos era el liberalismo en
su fase estatista, lo cual suponía que el individuo sólo podía ser
libre dentro de los márgenes del Estado.12
la tesitura: la prioridad era, por tanto, constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa en los planos intelectual y político reconoció tal
prioridad y se sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública, programas de gobierno). En esa
intervención estratégica dirigida a propiciar gobernabilidad, los historiadores
desempeñaron un papel relevante ya que con su obra ayudaron a modelar al
ciudadano mexicano al darle a conocer su pasado en un sentido ideográfico.
11
David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 101.
12
En su forma moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue
una construcción conceptual formalista cuya composición básica era de tres
elementos: soberanía (poder político), población (ciudadanos) y territorio
(espacio geográfico). Lo anterior obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva para ordenar a las sociedades. Jaime del Arenal toma como
ejemplo el derecho, la norma, la ley y la justicia de lo cual el estado mexicano
se apropió hasta tener el monopolio de su “correcta” aplicación. Lo anterior
llama la atención, si se toma en cuenta que durante la etapa colonial se desarrollaron múltiples formas de ordenamientos jurídicos no estatales (indígenas,
religiosos, corporativos, etc.). Dicho “absolutismo jurídico” decimonónico
tuvo como objetivo controlar y modelar las acciones de los individuos en toSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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En este ambiente, Ramírez tuvo colaboraciones en el plano
político (quizá la más relevante fue en el Congreso Constituyente
de 1842, que derivó en la redacción de unas Bases Orgánicas al
año siguiente). En esos años en los cuales nuestro país experimentó
su más grave crisis al estar en entredicho la viabilidad del Estado
nacional, también formó parte del Consejo de Gobierno (1846)
al lado de otras destacadas figuras como V. Gómez Farías, J.
M. Lafragua, L. de la Rosa y el ya mencionado Otero. Como
ocurrió con aquellas generaciones, fue testigo del conflicto con
Texas, preludio de lo que hasta la fecha se considera la mayor
tragedia para México: la invasión del ejército estadounidense
con el desenlace de la “pérdida” del territorio nacional. Un par
de décadas más tarde, este liberal chihuahuense se decantará
das las esferas de la vida. En cuanto al vínculo entre Estado e historia, Enrique
Florescano señala que la constitución del Estado moderno (suma de todas las
instituciones, autoridad pública suprema y, por tanto, el gran referente), supuso
una confrontación con los diversos grupos, segmentos y estratos al imponer
una uniformidad a través de una legislación general, una administración central y un poder único. En lo que concierne a la escritura de la historia, Florescano destaca la función que tuvo en dicho proceso la elaboración y difusión
de una historia patria que se encargara de justificar, difundir y promover dicha uniformidad. Para la experiencia mexicana de la segunda mitad del siglo
XIX, la obra México a través de los siglos logró abonar en la consecución
de tal objetivo estratégico. Ver: Jaime del Arenal, “El discurso en torno a la
ley: el agotamiento de lo privado como fuente del derecho en el México del
siglo XIX”, en Construcción de la legitimidad política en México, ed. Brian
Connaughton, Carlos Illades, y Sonia Pérez Toledo (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Universidad Autónoma Metropolitana; Universidad Nacional
Autónoma de México; El Colegio de México, 2008), 303–22. Enrique Florescano, La función social de la historia (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2021), 88–96.
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�Iván Espinosa

por la opción monárquica que representó Maximiliano de
Habsburgo; desesperado por ver a su patria desgarrada, como
otros tantos creyó ver en el Imperio una posibilidad para dominar
el creciente desorden que se dejaba sentir desde la Revolución de
Independencia.13 Establecida la monarquía, llegó a ocupar puestos
de primer orden.14Al derrumbarse el proyecto “conservador”, el
oriundo de Parral se vio orillado al exilio (además de cargar con
el sambenito de “traidor”).15
Con la intención de legitimar su investidura y ganarse adeptos, otros destacados personajes de la época también recibieron cierto tipo de cortesías
por parte del nuevo régimen encabezado por el monarca austriaco. Un caso
documentado es el de José Eleuterio González, hombre de múltiples facetas
que radicó en Monterrey. Carlos Pérez-Maldonado, historiador regiomontano,
reproduce las palabras que El Emperador y Juan Nepomuceno Almonte -Ministro de la Casa Imperial- le dirigieron al doctor González para tal distinción:
Maximiliano, Emperador de México. Queriendo dar una prueba de nuestra
benevolencia a don José Eleuterio González, Catedrático de Medicina del Colegio Civil de Monterrey, le nombramos Oficial de la Orden Imperial de Guadalupe. Dado en el Palacio Nacional de México, el 12 de diciembre de 1865.
Ver: Carlos Pérez-Maldonado, Los Pérez-Maldonado. Genealogía y heráldica
(Monterrey: Imprenta El Regidor, 1963), 93.
14
Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los
imperialistas, 396–97. Apéndice 2. La autora detalla que antes de 1864 fue
Diputado (1842), integrante de la Junta de Notables (1843), Senador (1846),
Secretario de Relaciones Exteriores (1846-47 y 1851-52), experimentó un primer exilio en tiempos de Santa Anna, formó parte del Consejo de Gobierno
(1856) e integró el Consejo de Estado del Plan de Tacubaya (1857). Entre 1864
y 1866, ocupó los Ministerios de Negocios Extranjeros y de Estado, presidió la
Comisión de Justicia, conformó la Academia Imperial y participó en la redacción del Código Civil del Imperio.
15
Otros intelectuales destacados quedaron en una situación parecida, como
fue el caso de Manuel Larráinzar. Al igual que Ramírez, Larráinzar colaboró
en el II Imperio (en este caso, con la Academia Imperial de Ciencias y Litera13

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Así pues, la trayectoria pública de este abogado tiene la
peculiaridad de haber comenzado en el ocaso del periodo colonial
(Nueva España), para después continuarla -a la par de la constitución
del Estado nacional- en la etapa independiente (México). Otro
punto a destacar es que, con su quehacer desde los planos político
e intelectual, contribuyó al estudio y conocimiento de lo nacional
desde una región del norte de México. Con lo anterior ponemos
énfasis en un par de aspectos: por un lado, que el movimiento
ilustrado arribó a nuestro país de manera “tardía” (esto es, a lo
largo del siglo XIX); por otro, que desde las regiones se generó una
actividad intelectual destacada (y, en ocasiones, poco conocida) de
la cual tenemos testimonio gracias a la obra que dejaron publicada.
Ramírez, historiador
Si tratamos ahora de ubicar al personaje en su faceta de historiador, cabe preguntar qué situación guardaba la escritura de la
historia a lo largo de aquella centuria.
tura). En este marco, el abogado chiapaneco presentó el ensayo Algunas ideas
sobre la historia y maneras de escribir la de México, especialmente la contemporánea, desde la declaración de la Independencia, en 1821, hasta nuestros
días (1865). Se trata de una propuesta integral y vanguardista para el estudio
de la historia nacional presentada en la mencionada institución. Quedará en el
olvido tras la caída de la aventura imperial. Casi veinte años después, Vicente
Riva Palacio tomará al pie de la letra dicho programa para el México a través
de los siglos (versión historiográfica canónica de la facción liberal triunfante).
Por cierto, Ramírez redactó y leyó un discurso para la instalación de la mencionada Academia en aquel 1865. Ver: Ernesto de la Torre Villar, ed., José
Fernando Ramírez. Obras Históricas V. Políantea (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001), 405–15.
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La profesionalización de la historia como disciplina se
inicia en nuestro país en los años de 1940. Instituciones como la
Universidad Nacional Autónoma de México, la Escuela Nacional
de Antropología e Historia y El Colegio de México comenzaron
entonces a desarrollar proyectos académicos destinados a producir
y difundir conocimiento sobre el pasado.16 Muestra de ello son las
ofertas de licenciaturas y posgrados, multitud de publicaciones
y la organización de eventos donde se discute lo realizado en
dicho oficio. Sin embargo, es necesario advertir que en México
desde mucho tiempo antes se había articulado un ámbito en el
cual prominentes hombres públicos investigaron, escribieron
y publicaron trabajos sobre la cuestión del pasado nacional.17
Los postulados metodológicos empleados en tales propuestas
historiográficas, en particular aquellas ubicadas en la segunda
mitad del siglo XIX, corresponden a la llamada escuela metódica.
El concepto escuela metódica fue acuñado y propuesto
por Gabriel Monod en el primer número de Revue Historique -de
vocación republicana, espíritu liberal y herencia erudita- en 1876.
Álvaro Matute, La teoría de la historia en México (México, DF: Secretaría
de Educación Pública, 1974), 15–29; Guillermo Zermeño, La cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 166–83. La obra referida de Matute se
encuentra en una nueva edición del Fondo de Cultura Económica (2015), cuyo
periodo va de 1940 a 1968.
17
Como referencia se encuentra: Polémicas y ensayos mexicanos en torno a
la historia, selección y estudio preliminar Juan A. Ortega y Medina, Instituto
de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México,
1970. En 1992 y 2001 se volvió a publicar la obra.
16

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�José Fernando Ramírez

A su vez, Monod estaba inspirado en lo que al respecto se hacía
del otro lado del Rin (L. Ranke, J.-G. Droysen, W. Humboldt,
H. Treitschke, H. Sybel, E. Bernheim). Dosse encuentra en
dicho “editorial-manifiesto” los planteamientos que regirán la
historia científica como se practicó a lo largo de aquella centuria:
“marcha hacia el progreso”, “visión lineal de la historia”, “aporte
de las ciencias auxiliares”, “la historia como ciencia singular” y
“acceder a un conocimiento indirecto”.18
Dicha propuesta “científico-idealista” se encuentra en
su forma más acabada en los postulados de Leopold von Ranke
(1795-1886). El objetivo era “aproximarse a la verdad histórica”
a partir del reconocimiento y trabajo de “fuentes primarias” que
den “exposición rigurosa de los hechos” del pasado. Lo anterior
representa el inicio de la forma moderna del oficio.19 Tales hechos,
François Dosse, La historia. Conceptos y escrituras (Buenos Aires: Nueva
Visión, 2003), 26–36.
19
Juan A. Ortega y Medina, Teoría y crítica de la historiografía científico-idealista alemana (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 1980), 97–98. Además de Ortega y Medina, otros historiadores coinciden en señalar los planteamientos del
pensador alemán como el inicio de una forma científica de estudiar el pasado.
Por ejemplo, G. Zermeño, al argumentar el proceso mediante el cual la historia
consigue su estatus científico en el siglo XIX, toma como punto de partida la
propuesta de Ranke en Alemania que llegaría a México a través del “krausismo
español”. Dicho modelo plantearía acercarse al pasado considerándolo objeto
de estudio e ir al encuentro con los documentos de los archivos. Por su parte,
Peter Novick destaca las innovaciones que aportó el historiador alemán como
los métodos documentales y filológicos, un tratamiento crítico de fuentes o
el desarrollo de seminarios para la formación académica, todo ello delineado
por una “veneración panteísta al Estado” y un “impulso romántico”. Asimis18

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como factores efectivos de sucesos históricos únicos, debían
considerarse en su relación con una experiencia más amplia,
con el todo. Asimismo, la línea metodológica de Ranke tuvo
implicaciones de tipo político-ideológico al considerar a ciertas
instituciones (la Iglesia, el Estado) como imprescindibles para
acceder a la civilización, el progreso y la modernidad.20 Y si la
aspiración era un entorno moderno, civilizado y estable, el estudio
del pasado debía insertarse en dicho proceso. De ahí el objetivo
de desmarcar a la Historia del carácter teológico (providencia),
filosófico (especulación) o literario (ficción) que hasta entonces
la definía.
¿Es posible rastrear tales planteamientos en la
historiografía mexicana de la época? Para abordar el punto,
tomamos dos proyectos culturales de gran relevancia, los cuales
nos sirven de referencia: por un lado, el Diccionario Universal de
Historia y de Geografía, monumento en cuanto a una forma de
mo, François Dosse al estudiar la propuesta de la escuela metódica, pondera
de Alemania la “capacidad de organizar una enseñanza universitaria eficaz”,
cuyo basamento está en la “doctrina cientificista de Ranke”. Ver: Zermeño, La
cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica,
77–110; Peter Novick, Ese noble sueño. La objetividad y la historia profesional norteamericana (México, DF: Instituto Mora, 1997), 39–40; François
Dosse, La historia en migajas. De Annales a la “nueva historia” (México, DF:
Universidad Iberoamericana, 2006), 46–47.
20
Hayden White, Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del
siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001), 170–72. Para
White, este “realismo doctrinario” propuesto por Ranke posee “implicaciones
conservadoras”, ya que el devenir “civilizatorio y moderno” de la humanidad
sólo es posible en el contexto de instituciones como el Estado y la iglesia.
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estudio del tipo erudito y con notable influencia del pensamiento
ilustrado que se publicó entre los años 1853 y 1856; por otro, el
México a través de los siglos, síntesis de la historia nacional por
excelencia, que fuera respaldada por la triunfante facción liberal
entre 1884 y 1889. En lo que respecta al estudio del pasado, ambas
obras destacaron la necesidad de consultar las fuentes primarias
-en especial las oficiales- como una forma de darle solidez a sus
investigaciones. Tal premisa supuso alejarse de nociones como
la de testigo ocular o superar la idea de que el estudio del pasado
se hace desde la literatura; los aspectos mencionados habían
dominado la escritura de la historia desde hacía siglos. En lo
general, se trató de una época en la que se propiciaron los primeros
planteamientos, prolijos y de alto nivel en torno a una actividad
que pretendía encarar y resolver al menos dos preocupaciones
específicas: la intención de posicionar al estudio de la historia
como un ejercicio científico practicándola desde las profesiones
liberales, y la utilidad que de dicho oficio se podía tener según
las coyunturas político-ideológicas de ese momento. La escritura
de la historia tuvo, por tanto, un carácter estratégico -al menos
durante ese lapso- y la obra de prominentes personajes nacionales
es muestra de ello.21
Ahora centrémonos en un rasgo de dicha tradición
historiográfica mexicana: las distintas tendencias cultivadas
Edgar Iván Espinosa Martínez, “En busca de un método: la escritura de la
historia en México, 1853-1889”, Relaciones. Estudios de historia y sociedad,
núm. 123 (2010): 21–58.
21

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entonces. Según apunta Antonia Pi-Suñer, es posible identificar
“obras históricas monográficas” (donde abordaban sucesos
“recientes” como la intervención francesa y el II Imperio),
el “género biográfico” (con el propósito de difundir la vida y
obra de próceres bajo una estrategia didáctica y misión moral),
las “historias generales” (ya sea a manera de proyecto como
lo desglosó el citado Larráinzar o en trabajos muy elaborados
como los de I. Álvarez, N. de Zamacois, H. H. Bancroft, hasta la
aparición del mencionado México a través de los siglos), “libros
de texto” (Catecismos, Lecciones, Cartillas que en muchas
ocasiones fueron lectura obligatoria en distintos niveles de
enseñanza), “novela histórica” (V. Riva Palacio, M. Payno, G.
Prieto, M. Altamirano), así como los trabajos de tipo documental
y carácter erudito (M. Romero, M. Orozco y Berra).22 Es en esta
última veta donde podría incluirse y estudiarse la obra del autor
en cuestión.
Como ilustrado mexicano del siglo XIX, Ramírez fue un
hombre de múltiples facetas. Su obra -como su quehacer- abarcó
distintos ámbitos (política, estadística, historia). Es el último
punto al que nos interesa acercarnos pues, como otros personajes
notables de la época, valoró y estudió la herencia y tradiciones del
país. Nos guiaremos por la premisa que indicaría la promoción
Antonia Pi-Suñer Llorens, “Introducción”, en Historiografía Mexicana.
Volumen IV. En busca de un discurso integrador de la nación, 1848-1884 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 2001), 9–30.
22

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de un sentido de pertenencia (identidad nacional) mediante la
elaboración y difusión de sus trabajos como historiador. Para
tal acercamiento, tomamos la estructura expositiva propuesta
por Ernesto de la Torre Villar -conocedor, como pocos, de
aquella centuria- en su edición de las Obras Históricas del autor
chihuahuense: una parte dedicada a la “época prehispánica”, otra
a la “época colonial” y una más a la “época moderna”.
Ahora, ¿cómo afectó su postura político-ideológica en su
brega intelectual? ¿Es posible plantear que este autor difundió
una mexicanidad si apoyó la instauración de un régimen que
-supuestamente- se le impuso a México desde el exterior?
¿Encontraríamos en su obra algún rasgo “conservador”?
La tradición prehispánica
En nuestro país, el estudio científico de las etapas anteriores a
1521 fue un asunto que comenzó a reclamar la atención de eruditos en las últimas décadas de la centuria decimonónica. Sirvan
de referencia los siete tomos de unos Estudios sobre la historia
de América, sus ruinas y sus antigüedades, comparadas con lo
más notable que se conoce del otro continente, en los tiempos
más remotos, y sobre el origen de sus habitantes, del referido M.
Larráinzar publicados entre 1875 y 1878. Otro esfuerzo en esta
misma línea es el tomo primero del México a través de los siglos
(1884-89), cuya autoría se le debe a Alfredo Chavero donde aborda -débilmente- el periodo anterior a la Conquista encabezada por
Hernán Cortés. Es decir, para entonces no existía una tradición
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sólida respaldada con trabajos acuciosos sobre dicha etapa. Así
las cosas, ¿qué atrajo a Ramírez hacia los procesos -hoy diríamos
arqueológicos- del periodo prehispánico?
Un primer esbozo donde nuestro autor externa su
inquietud por este tipo de estudios, quedó pasmado un trabajo
intitulado Antigüedades mexicanas conservadas en el Museo
Nacional de México.23 Ignoramos el año en que fue escrito y/o
publicado, pero si se toma en cuenta que el personaje falleció en
1871, estaríamos ante un catálogo cuya elaboración antecede los
dos ejemplos citados. En dicha descripción, presenta de manera
detallada 42 piezas (destacan “objetos” y “figuras de barro”,
“cilindro de basalto”, “máscara de obsidiana”, “urna cineraria”,
vasos de “piedra y barro”, “silbato de barro cocido”, “hermoso
arco de serpentina”, entre otras cosas).
En el mismo sentido, el intelectual chihuahuense presta
atención al rescate de dos hombres fundamentales para entender la
herencia prehispánica mexicana: Bernardino de Sahagún y Lorenzo
Boturini Benaducci. Respecto al misionero franciscano, pretendió
ampliar y contextualizar la obra Calendario Matlaltzinca24 -de
marcado carácter etnográfico-, encontrada en el acervo del
mencionado Museo Nacional. El abogado no sólo pretendía
difundir dicho trabajo, sino que lo acompañaba con un aporte
(“observaciones” de distinta índole) que le diera “forma definitiva”.
Torre Villar, José Fernando Ramírez. Obras Históricas I. Época Prehispánica, 132–52.
24
Torre Villar, 155–203.
23

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En cuanto al valtellinese, pondera su propuesta cronológica y su
Historia general de la América septentrional;25 no se trata de una
mera relación lineal y continua (antes-después), sino que identifica
estaciones, tiempos, periodos, así como su simbolismo en la
tradición mesoamericana. Lo anterior llevará a Boturini -y, siglos
después, al propio Ramírez-, a interesarse por la historia mexica (en
especial, la Historia chichimeca de F. de Alva Ixtlilxóchitl) anterior
a la invasión europea. No es un dato menor, pues como hombre
público activo en los planos político e intelectual vivió un entorno
de permanente crisis e inestabilidad que impedía la constitución
del Estado, y entonces la única forma de unidad nacional parecía
provenir de identificar (¿o construir?) un pasado común (en este
caso, indígena y rescatado con posterioridad por europeos).
La herencia novohispana
Ignacio Ramírez (1818-1879), uno de los hombres públicos más
destacados de aquella centuria y cuya posición liberal se identifica como “radical”, escribió unas reflexiones bajo el título “La
desespañolización”. En este artículo, publicado por vez primera
en 1865 en La Estrella de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el escritor español Emilio Castelar, “El Nigromante”
inicia sus argumentos así:
¡Mueran los gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y
en esta fórmula terrible se encuentra la desespañolización de
México. ¿Hay algún mexicano que no haya preferido en su vida
25

Torre Villar, 205–38.

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esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo
al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada,
sobre por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la
nación que, creyendo descubrir en la frente de Colón un camino
seguro para robar a los portugueses las Indias orientales,
tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido en
devorarnos.26

La visceralidad de este Ramírez está en consonancia con la de
aquellos que veían en la gesta de independencia iniciada por “curas-guerrilleros” (primero Hidalgo y después Morelos, incluso
hacen propios preceptos de la Revolución Francesa), el punto de
partida para definir México y, por tanto, lo nacional. Para ellos,
la virgen de Guadalupe, Sigüenza y Góngora, Sor Juana, la arquitectura barroca y todo lo que hiciera reminiscencia a lo colonial,
era motivo de oprobio y -de plano- debía eliminarse. En contraste, la postura y argumentos de nuestro Ramírez -también liberal
como su par mencionado-, resultan atinadamente conciliadores
al ser capaces de reconocer e integrar la herencia del virreinato
novohispano a la conciencia histórica mexicana.
En tal sentido, ¿cómo entender que un liberal le otorgara
algún valor a una etapa considerada por los “radicales” de atraso?,
¿qué relevancia ponderó el intelectual chihuahuense de la historia
colonial desde un ámbito regional específico? Un primer aspecto
para responder a los planteamientos anteriores tiene que ver
Ignacio Ramírez, “La desespañolización”, en La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, ed. Jorge Ruedas de la Serna (México, DF:
Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 189.
26

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con el rescate y estudio de su obra historiográfica. A partir de
dicho ejercicio, encontramos matices que nos permiten entender
la función social del historiador en México en la segunda mitad
del siglo XIX. Una de las tareas de esa función era -como ya se
planteó- construir un ser nacional capaz de reconocerse en él y de
distinguirse ante el mundo. Este postulado propio del romanticismo
impulsó a nuestro historiador a buscar los orígenes, en este caso,
en los procesos de conquista y colonización de una parte del
septentrión de la Nueva España. Así, cuestiones relativas a la
religión (catolicismo), la lengua (español) y lo étnico (mestizaje)
fraguados durante dicho periodo -en ocasiones a sangre y fuego,
y aun a costa de la destrucción de culturas enteras-, el autor los
identifica y presenta como pilares de ese ser nacional.
Revisemos de forma breve aquellos aspectos que, como
historiador, reclamaron la atención del chihuahuense. Algo
en lo que Ramírez enfocó su atención fue a la obra dejada por
viajeros de los siglos XVI y XVII que se internaron a lo que
configuraba como septentrión novohispano. Particular interés
le despierta Nuño de Guzmán a quien, de entrada, lo pone a la
altura de Hernán Cortés o Pedro de Alvarado; como aquellos dos
conquistadores de la legendaria México-Tenochtitlan, al oriundo
de Castilla le reconoce el coraje de empezar la integración a la
corona española de aquel vasto territorio.27 Si bien sobre la figura
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
II. Época Colonial (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2001), 149.
27

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de Nuño de Guzmán existe hasta la fecha una “leyenda negra” que
le atribuye todo tipo de crímenes y atrocidades, Ramírez ve en él
a alguien con audacia y valentía, capaz de abrirse paso en tierras
extrañas e inhóspitas. Si Cortés puede considerarse el iniciador
de un proceso histórico que acabó por darle forma a lo que hoy es
México, Nuño de Guzmán hizo lo propio en esta enorme porción
del territorio nacional.
Otros personajes también aparecen en el elenco que el
historiador chihuahuense pareciera querer reivindicar. Así, para
Ramírez los religiosos merecen mención especial, pues si bien
los militares mediante las armas fueron la punta de lanza en las
campañas de conquista, las órdenes mendicantes tuvieron la
ardua tarea de convencer, persuadir a la población nativa hacia
el “verdadero Dios”. Por tanto, nuestro autor rescata la labor de
los padres Martín Pérez en Sinaloa, Horacio Polici en Sonora,
Juan Sedelan en Chihuahua, así como la infatigable incursión
de Kino y Salvatierra por llevar el evangelio a las Californias.28
Llegados a Nueva España hacia 1572, el predominio de los
jesuitas en este extremo geográfico del virreinato muestra que su
trabajo lo hicieron con todo en contra (lejanía de las principales
poblaciones, escasez de recursos económicos, territorios vastos,
geografía desconocida e inhóspita).
Pero el conocimiento y reconocimiento de una tradición
historiográfica por parte de Ramírez no se limitaba a la producción
28

Torre Villar, 245.

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nacional. Y es que en un país que tiene la extraña patología de
victimizarse, se vuelve toda una hazaña encontrar referentes más
allá de nuestros límites (no sólo geográficos). A nuestro historiador
chihuahuense (que no provinciano), activo en los planos político e
intelectual, le tocó experimentar el caos que para México fue todo
aquel siglo, cuya invasión del ejército estadounidense supuso el
punto más crucial de aquellas crisis crónicas.
Por lo anterior, es de destacar la ponderación que hace de
la obra de William Hickling Prescott. Estadounidense nativo de
Nueva Inglaterra (es decir, yankee), este historiador devino en
hispanista erudito y es su versión de The History of the conquest
of México la que escudriña. Publicada en medio de los conflictos
entre ambos países de cara a un conflicto que los redefinirá,
Ramírez alaba la solidez documental y un uso impecable de las
fuentes.29 Y como buen publicista (esto es, polemista) de su tiempo,
el nativo de Parral señala lo que considera “errores” respecto a la
“verdad histórica” (en particular, cuando estaría por repetirse un
episodio parecido: la dominación extranjera en México).
Otro asunto que indagó Ramírez, concerniente al
septentrión novohispano, tiene un rasgo más bien etnológico y
es el relativo a las lenguas alguna vez habladas por la población
nativa de la parte noroeste del territorio nacional. En especial,
presenta datos e información que encontró en el Archivo General
de la Nación sobre Sinaloa, Sonora, Nuevo México y California
29

Torre Villar, 227.

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cuya datación la ubica entre los siglos XVI y XVIII.30 Al leer
el rescate de dichas fuentes, me recuerda los esfuerzos de B.
de Sahagún y F. X. Clavigero quienes, en momentos distintos,
pero con preocupaciones parecidas, rescataron parte de la cultura
indígena que, en cierto modo, fue el presagio de una emancipación
espiritual e intelectual novohispana.
Reconocer el valor histórico y cultural del virreinato, así
como su impacto en la construcción del México republicano y
liberal, tiene para la escritura de la historia implicaciones de tipo
metodológico. En el caso de la propuesta historiográfica que nos
ocupa, nuestro personaje se muestra como un historiador moderno
al emplear el sentido de perspectiva: es decir, abordó ese pasado
de forma indirecta, lo que significa que reconstruyó desde su
presente (siglo XIX) la distancia temporal que lo separaba de su
objeto de estudio (siglos XVI-XVIII), mediante la búsqueda y
uso de distintos tipos de datos e información.
El siglo XIX (o cómo lidiar con el presente)
Para México, dicho periodo supuso un tránsito: abandonar las
condiciones de una herencia colonial y constituir las instituciones
de un Estado nacional moderno. El quehacer de nuestro personaje, tanto en el plano político como intelectual, es parte de ese ambiente. En tal sentido, fueron dos sucesos los que calaron hondo
en este liberal moderado y tienen que ver con las dos invasiones
30

Torre Villar, 275.

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�José Fernando Ramírez

que el país padeció en aquella centuria: la del ejército estadounidense entre 1846 y 1847, así como la del francés de 1862 a 1866.
Como sabemos, el desenlace de tales experiencias fue distinto;
mientras la primera acabó en una derrota que puso en entredicho
la viabilidad del máximo objetivo mencionado, la segunda, por
coyuntura si se quiere, terminó con un saldo que hasta la fecha se
considera favorable y positivo.
Desde el punto de vista de la escritura de la historia, ¿cómo
afectaron tales acontecimientos y cómo pueden ser identificados
en la historiografía mexicana de entonces? Para ello, tomamos la
premisa de Antonia Pi-Suñer, quien plantea:
Creemos que, desde el punto de vista de la historiografía, en
1867 se volvió a repetir en cierta manera lo que había sucedido
en 1848. Si bien en aquel año la derrota y la pérdida de más de
la mitad del territorio había trastocado al país y en cambio en
1867 se había logrado vencer al invasor, en ambas ocasiones la
intervención extranjera fue un acicate para la reafirmación del
nacionalismo. Entonces como ahora se hizo evidente que cabía
insistir en aquello que hacía de México una nación. Se quiso
mostrar que no sólo se compartía un ámbito geográfico común,
sino también un pasado histórico y unas tradiciones culturales de
las que se tenía que estar orgulloso. Se hizo un esfuerzo magno
para dar a conocer la geografía de nuestro país, retratar paisajes,
rehabilitar costumbres, tipos populares, etc. A la vez, el rescate
de nuestro devenir histórico se convirtió en una labor de primera
importancia, buscándose un discurso que articulase el pasado en
su conjunto y diese sentido al presente. En pocas palabras, se
estaba en busca de un discurso integrador de la nación.31
31

Antonia Pi-Suñer Llorens, “La generación de Vicente Riva Palacio y el

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�Iván Espinosa

Ramírez, como parte de aquellas generaciones de mexicanos
que vivieron y padecieron la dominación extranjera, echó
mano de su lucidez y de su vena de escritor para reflexionar
sobre lo que consideró una tragedia. Así, entre junio de 1846 y
septiembre de 1847, este abogado dejó por escrito sus impresiones diarias ciertamente angustiosas y cargadas de incertidumbre; desconfianza, desesperación, llamamientos políticos,
desorganización militar, levantamientos ante una autoridad incapaz de imponerse y hacer frente al invasor, son desglosados,
no sin pena y dolor, por el nativo de Parral.32 Los apuntamientos México durante su guerra con los Estados Unidos, resultan
un ejercicio cuyo impulso lo compartieron todas las personas
que habitaban el territorio nacional: ahora qué pasará con México. Otros trabajos colectivos también se hicieron y circularon entonces como los Apuntes para la historia de la guerra
entre México y los Estados Unidos, colaborando -entre otros-,
J. M. Iglesias, I. Ramírez, G. Prieto y M. Payno. Tras semejante colapso, el país pudo haberse fragmentado, dividido, dejado
de existir para configurar nuevos entes. Sin embargo y pese
al terrible final, México sobrevivió, no sin problemas, a esos
años aciagos.
quehacer historiográfico”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales,
núm. 35 (1996): 89.
32
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
III. Época Moderna (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 19–170.
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�José Fernando Ramírez

Ramírez ya no vivirá para ver a su país recuperado, con
relativa estabilidad y orden. Con la caída, quizá deba decirse
derrumbe, de la aventura imperial, el otrora distinguido ministro
se verá forzado al exilio del que ya no regresará con vida.
Esa aventura imperial también sirvió de acicate al hombre
público del que nos ocupamos. Tal vez sea necesario señalar
que, hasta la fecha, dicha etapa es considerada como una de las
páginas más oprobiosas de la historia nacional. En una centuria
caracterizada por la anarquía, la amenaza de potencias extranjeras,
el desmembramiento geográfico, las penurias económicas, los
desgarros provocados por las luchas intestinas y la aparición
de caudillos, la idea de un monarca europeo para que lleve las
riendas del maltrecho país sugería, para muchos, la posibilidad
apaciguar a una nación que parecía no decidirse a nacer.
Ya se mencionó la colaboración de don José Fernando
en el Segundo Imperio y viene a cuento advertir, a manera de
analogía, que si como liberal supo valorar la herencia virreinal,
sin dejar dicha condición político-ideológica, aceptó sumarse al
proyecto monárquico. En tal sentido, como “imperialista”, si vale
el término, de primera mano redactó unas Memorias para servir
a la historia del Segundo Imperio Mexicano.
Desde el “Plan del autor”, este abogado liberal inicia con
el siguiente argumento: “No quiero escribir la historia del Imperio,
ni justificar la administración imperial. Tampoco es mi intento
hacer inculpaciones constituyéndome en acusador. Francamente y
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�Iván Espinosa

sin ambages, me declaro defensor”.33 Lo dicho, como otras tantas
personalidades de aquel tiempo, Ramírez admite -sin empachohaber visto en el régimen encabezado por el emperador Habsburgo
una posibilidad de orden. Continúa con lo que denomina “Intentos”,
y expone: “Llamar la atención de mis compatriotas sobre ciertas
verdades: por eso hay digresiones de que pido excusas. Quiero
verdaderamente conseguir lo que el autor desea querer. Poca
esperanza de producir efecto: los órganos interesados y enemigos
son numerosos, europeos y yo en México sospechoso de parcialidad.
Dicen tu boca ladra. Ladremos y júzguese”.34
De manera adusta, el chihuahuense pone en claro su
situación al haber quedado en el bando derrotado (por tanto,
ubicado como “villano” y “traidor”). Así, este “vende patria”,
según la historiografía oficialista, trata en estas líneas de explicar
su actuar y, de hecho, el proyecto imperialista (por lo demás,
de acusada tendencia liberal al pretender adoptar las Leyes
de Reforma). Visto desde tal ángulo, el caso de Ramírez en lo
particular y del Segundo Imperio en general, son ejemplo -¿acaso
víctimas?- de las antinomias y contradicciones crónicas entre la
élite política e intelectual mexicana a lo largo del siglo XIX.35
Torre Villar, 183.
Torre Villar, 183.
35
Elías José Palti, “Lucas Alamán y la involución política del pueblo mexicano. ¿Las ideas conservadoras en ‘fuera de lugar’?”, en Conservadurismo y
derechas en la historia de México, Tomo I, ed. Erika Pani (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010),
301.
33
34

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�José Fernando Ramírez

En esa línea argumentativa, nuestro autor retoma la
interpretación historiográfica de Alamán (símbolo del ala
conservadora durante la primera mitad de aquella centuria), para
quien la “anomalía histórica” de México fue la Independencia y su
intención de romper con la tradición novohispana. La pretensión de
dar la espalda a la cultura y costumbres como herencias implantadas
desde hacía más de trescientos años (entre ellas un gobierno
monárquico), “desnaturalizó” el devenir histórico de la nación a
lo largo de aquel siglo. No es gratuito, entonces, que un abogado
de postura liberal (en este caso, moderada) pida a sus compatriotas
“entender”, no sin escepticismo, las razones de sus actos.
Consideraciones finales
José Fernando Ramírez, activo en los planos intelectual y político desarrolló una veta particularmente acuciosa como historiador
(E. de la Torre Villar lo ubica como “bibliófilo, anticuario e historiógrafo”). Inmerso en el romanticismo (que devino en el rescate,
estudio y difusión de la cultura nacional) y en el liberalismo (esfuerzos dirigidos a constituir el Estado mexicano) de su tiempo,
entendió, como otros de aquellas generaciones, que los asuntos
de la cultura y la política debían complementarse para lograr el
objetivo máximo: la constitución del Estado moderno.
En tal sentido, destacan un par de aspectos en la obra
abordada de nuestro personaje: por una parte, le otorgó un lugar
de primer orden a la herencia precolombina (en este caso, a partir
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�Iván Espinosa

de la búsqueda y recopilación de la obra de autores clave de
la tradición novohispana); por otra, la organización de datos e
información sobre procesos relativos a lo que hoy identificamos
como el territorio noroeste nacional (en este caso, las actuales
entidades de Sinaloa, Sonora, así como los territorios de las
Californias). Por tanto, nos encontramos ante un profesionista
liberal que, desde una región del país aportó con su labor, tanto
a la administración pública como con sus investigaciones, a la
viabilidad y concreción del Estado nacional.
Lo anterior contrasta, como se señaló, con la etapa
profesional del oficio en México, cuya principal justificación
es construir conocimiento. Dicho planteamiento supone que la
disciplina logra su fin en sí misma (ya no es necesario exaltar a la
Patria o apelar al Estado para conseguir tal propósito). En contraste,
las generaciones de historiadores mexicanos (identificados en
ocasiones como “reputados literatos”) durante, prácticamente
todo el siglo XIX, asumieron su labor de forma estratégica como
parte de algo que consideraron un “objetivo supremo”: constituir
el Estado nacional en un país, ya se mencionó, convulsionado.
Por tanto, para ellos la Historia no era un fin, sino un medio
necesario y preciso para contribuir al logro de dicha meta. Así,
para nosotros el Estado mexicano, imperfecto si se quiere, en
ocasiones inoperante, es algo dado, ya sea contemplado como un
territorio delimitado, como un ente político o como la suma de
instituciones (legislativas, judiciales, educativas, electorales, de
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�José Fernando Ramírez

seguridad pública, de seguridad social, etc.) que regulan nuestra
vida diaria. En contraparte, ahora es necesario recordar que, para
aquellos hombres públicos de la entonces nueva nación, el Estado
fue algo que debieron constituir ante una multitud de amenazas
propiciadas desde el interior (luchas intestinas, guerras civiles,
caudillismos, desastre económico) y otras de origen externo
(dominación extranjera, invasiones).36
Asimismo, es relevante señalar que en la vasta zona que
quedó definida como norte de México a partir de 1848, otros
hombres públicos también contribuyeron con su quehacer a forjar
una cultura mexicana. Como referencia, mencionemos los casos de
José Eleuterio González (1813-1888) en Nuevo León, Esteban L.
Portillo (1860-1897) en Coahuila y Alejandro Prieto (1841-1921)
en Tamaulipas; si bien pertenecieron a distintas generaciones y
estuvieron activos en distintos momentos, su obra queda como
testimonio, y como objeto de estudio, para acercarnos a una época
en la cual la prioridad fue México. Sin embargo, dichos trabajos
también son evidencia de que esa apuesta impostergable por lo
Ruedas de la Serna, “Presentación”, 7 y 8. El autor plantea respecto a la
intensa y prolija producción escrita e impresa de aquel siglo -de la cual la
Historia formaba parte-, lo siguiente: “En conjunto, sin embargo, prueban que
la actividad literaria del siglo pasado estuvo acompañada de una amplia reflexión, o podríamos decir “autorreflexión”, de quienes ejercieron el oficio de
escritor y contribuyeron a darle una especial dimensión entre las actividades
humanas, mayormente resaltando su utilidad y su importancia para mejorar
a la sociedad, depurar sus costumbres, robustecer la moral pública, revalorar
nuestro patrimonio geográfico y cultural, afirmar nuestra identidad y, con todo
ello, fortalecer la conciencia nacional”.
36

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�Iván Espinosa

nacional también se llevó a cabo desde las distintas regiones que
integran nuestro país.
Un apunte final relacionado con el epígrafe de O´Gorman:
efectivamente, aquellos ilustrados mexicanos amaron la “verdad”
en sus múltiples expresiones (tanto en la ciencia como en el arte).
Pero esa verdad no resultó algo dado o acabado: la construyeron.
En el caso que nos ocupó, Ramírez la construyó a partir de la
recolección de ciertos datos e información, una buena pluma
propia de un escritor destacado y algo quizá menos tangible pero
igual de importante: su compromiso hacia un país que parecía irse
de las manos.
Referencias
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de lo privado como fuente del derecho en el México del
siglo XIX”. En Construcción de la legitimidad política
en México, editado por Brian Connaughton, Carlos Illadez, y Sonia Pérez Toledo. México, DF: El Colegio de
Michoacán; Universidad Autónoma Metropolitana; Universidad Nacional Autónoma de México; El Colegio de
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Brading, David. Los orígenes del nacionalismo mexicano. México, DF: Era, 2004.
Dosse, François. La historia. Conceptos y escrituras. Buenos
Aires: Nueva Visión, 2003.
Dosse, François. La historia en migajas. De Annales a la “nueva
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Espinosa Martínez, Edgar Iván. “En busca de un método: la escritura de la historia en México, 1853-1889”. RelacioSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

275

�José Fernando Ramírez

nes. Estudios de historia y sociedad, núm. 123 (2010):
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Florescano, Enrique. La función social de la historia. México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2021.
González y González, Luis. Obras Completas. Tomo VI La ronda
de las generaciones. México, DF: Clío; El Colegio Nacional, 1997.
Hale, Charles. La transformación del liberalismo en México a
fines del siglo XIX. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002.
Matute, Álvaro. La teoría de la historia en México. México, DF:
Secretaría de Educación Pública, 1974.
Novick, Peter. Ese noble sueño. La objetividad y la historia profesional norteamericana. México, DF: Instituto Mora, 1997.
Ortega y Medina, Juan A. Teoría y crítica de la historiografía
científico-idealista alemana. México, DF: Universidad
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Palti, Elías José. “Lucas Alamán y la involución política del pueblo mexicano. ¿Las ideas conservadoras en ‘fuera de lugar’?” En Conservadurismo y derechas en la historia de
México, Tomo I, editado por Erika Pani, 300–323. México, DF: Fondo de Cultura Económica; Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, 2010.
Palti, Elías José. La nación como problema. Los historiadores y
la “cuestión nacional”. Buenos Aires: Fondo de Cultura
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Palti, Elías José. La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio
sobre las formas del discurso político). México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005.
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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�Iván Espinosa

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político de los imperialistas. México, DF: El Colegio de
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Pérez-Maldonado, Carlos. Los Pérez-Maldonado. Genealogía y
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Palacio y el quehacer historiográfico”. Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 35 (1996):
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Pi-Suñer Llorens, Antonia. “Introducción”. En Historiografía
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Ramírez, Ignacio. “La desespañolización”. En La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, editado por Jorge Ruedas de la Serna. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996.
Ruedas de la Serna, Jorge. “Presentación”. En La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, editado por Jorge
Ruedas de la Serna. México, DF: Universidad Nacional
Autónoma de México, 1996.
Sepúlveda, César. “José Fernando Ramírez. Estancia y muerte
en Bonn, 1867-1871”. Secuencia. Revista de Historia y
Ciencias Sociales, núm. 8 (1987): 24–41.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas III. Época Moderna. México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas II. Época Colonial. México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001.
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�José Fernando Ramírez

Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas V. Políantea. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas I. Época Prehispánica. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
White, Hayden. Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.
Zermeño, Guillermo. La cultura moderna de la historia. Una
aproximación teórica e historiográfica. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�Conservación, digitalización y difusión del acervo
Hemerográficos históricos de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-3040-7840

En 2007 el Sistema Integral de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (SIBUANL), consciente del valor histórico y patrimonial de sus acervos bibliográficos y documentales
(los más antiguos datan del siglo XVI), comenzó el proyecto Colección Digital UANL. Éste consistió básicamente en la digitalización de libros y publicaciones periódicas anteriores a 1916,
junto con los trabajos científicos y de divulgación (revistas, tesis,
libros) producidos en el seno de la universidad, en aras de garantizar su conservación y facilitar su consulta. Posteriormente,
dichos acervos -en su mayoría- se pusieron a disposición de la
comunidad universitaria y público en general en un portal web
del mismo nombre.
El proyecto de digitalización, en sus diferentes etapas,
incluyó acervos bajo resguardo de la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria (CABU). En la primera, se digitalizaron libros
279
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

�Conservación, digitalización y difusión

anteriores a 1907, así como tesis de maestría y doctorado y libros
editados por la UANL -8,943 títulos en total- que posteriormente
fueron agregados a la Colección Digital. La segunda etapa
contempló la digitalización de 26,195 libros y 7,890 publicaciones
periódicas, que pertenecieran en vida al regiomontano universal,
Alfonso Reyes Ochoa. Entre las joyas bibliográficas de este
fondo, disponible por intranet en las instalaciones de la biblioteca,
tenemos el Libro della arte della guerra, de Nicolás Maquiavelo,
impreso en Florencia en 1529; el Manual de confessores y
penitentes, de Martín de Azpilcueta, impreso en Salamanca en
1556, por mencionar algunos.
La tercera y cuarta etapa del proyecto abarcan las
publicaciones periódicas y libros anteriores a 1916 que, en
conjunto, suman 1,838 títulos, y más de 20 mil fascículos, que
por diferentes circunstancias aún no están disponibles en la
Colección Digital UANL.
Gracias a ello hemos podido brindar acceso a dichos
materiales en formato digital, resguardando los originales en un
espacio con las condiciones óptimas para su conservación. La
digitalización ha sido benéfica especialmente para los periódicos
del siglo XIX y principios del XX, que tienen una alta demanda
por parte de estudiantes e investigadores, pero dada su fragilidad
constitutiva se había tomado la decisión de restringir su consulta
en físico con la finalidad de ralentizar su deterioro.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Óscar Rodríguez

Es precisamente del acervo Hemerográficos históricos,
como decidimos catalogarlos con base en su temporalidad y el
contexto de su publicación, a los que me referiré en las siguientes
líneas, centrándome principalmente en tres cosas: la cantidad
de títulos que lo integran, su importancia para comprender
diferentes periodos de la historia regional y nacional, y del sitio
web Hemeroteca Digital UANL, que albergará estos materiales,
el cual ya se encuentra disponible en la dirección web https://
hemerotecadigital.uanl.mx/ desde

finales del 2021.

Siguiendo el orden propuesto, comienzo por el primer
punto. El acervo Hemerográficos Históricos está conformado por
411 títulos y 12,496 fascículos, procedentes de diferentes salas
y fondos de la biblioteca: Carlos Pérez Maldonado, Fernando
Díaz Ramírez, Ricardo Covarrubias, Fondo Nuevo León, Fondo
Historia y Fondo Hemeroteca.
Cabe aclarar que los ejemplares físicos siguen resguardados
en sus respectivas salas –aunque en reserva, es decir, no se
prestan–, por lo que el acervo al que hacemos mención consiste
en su versión digital. Asimismo, el sitio web estará dividido en
fondos, respetando la procedencia de los materiales.
La temporalidad se extiende de 1803 hasta 1926, siendo la
Gazeta de México la publicación más antigua (1803-1809); en el extremo
opuesto está L’abc: Semanario humorístico y de caricaturas (1926). La
mayor parte fueron impresas en Nuevo León, aunque también las hay
de la Ciudad de México, Querétaro, España y Francia, entre otros.
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�Conservación, digitalización y difusión

Ahora bien, dependiendo del tipo de investigación, el
número de fascículos tendrá menor o mayor relevancia. Así, entre
los títulos que tuvieron una circulación constante podemos señalar
El Mundo Ilustrado (1894-1914), con 894 fascículos; La Voz de
Nuevo León (1888-1908), con 866; La Defensa del Pueblo (18841892) con 741; La Gazeta Constitucional de Nuevo León (18261835), con 451; y El Diario del Imperio (1865-1866), con 421.
La temática de las publicaciones es diversa. Por ejemplo,
títulos especializados como El Escolar Médico, El Economista
Mexicano y El Agricultor; literarios, La Revista de Monterrey
y La Tertulia; políticos, El Ahuizote: Semanario político de
caricaturas y El Radical: diario político de la tarde; informativos,
El Monitor: diario de la mañana y Monterrey News; religiosos, La
Luz: Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios
y Liceo Católico de Ntra. Sra. de Guadalupe y S. Luis Gonzaga.
Lo dicho hasta aquí, y con ello paso al segundo punto,
muestra las distintas líneas de investigación que pueden
desarrollarse con base en este acervo. Claro está, esto se viene
haciendo desde tiempo atrás, ya que estudiantes e investigadores
han visto en las publicaciones periódicas una veta de inestimable
valor para sus trabajos académicos. Tal es el caso de Imprenta,
economía y cultura en el noreste de México: la empresa editorial
de Desiderio Lagrange, 1874-1887, del historiador Felipe
Bárcenas García; e Historia social del cine en Monterrey durante
el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927), de Kassandra
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�Óscar Rodríguez

D. Sifuentes. Ambos historiadores apoyaron sus investigaciones
en el acervo Hemerográficos históricos, y gracias a su talento
y calidad de sus obras obtuvieron el premio de Investigación
Histórica Israel Cavazos Garza 2016 y 2018, respectivamente.
Asimismo, el departamento de Edición de CABU ha
aprovechado la riqueza de este acervo para montar exposiciones
sobre imprentas, revistas literarias e ilustradores, etcétera. La
más reciente lleva por nombre Ilustradores Mexicanos de la
Literatura. Finales del siglo XIX-principios del XX. En ésta
se aborda el trabajo de artistas como Julio Ruelas, Roberto
Montenegro y Jorge Enciso, entre otros, que plasmaron su talento
gráfico en libros y revistas de esa época.
Por otro lado, algunas de estas publicaciones documentan
periodos importantes de la historia de México. Diario del Imperio
(1865-1866), por ejemplo, se imprimió durante la II Intervención
francesa, y fue el medio de comunicación oficial del emperador
Maximiliano de Habsburgo. Por su parte, Redención: Diario
Anti-reyista, liberal y de combate circuló durante las elecciones
estatales de 1903. Su nombre revela que no todo era miel sobre
hojuelas para el general Bernardo Reyes, gobernador del estado
de Nuevo León entre los años de 1885 y 1909, sino que había
voces disidentes que exigían la renovación de los cargos públicos
de elección popular.
En pocas palabras, para quienes estudian el siglo XIX y
principios del XX, Hemerográficos históricos de CABU es una
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�Conservación, digitalización y difusión

fuente riquísima de información en la que se pueden sustentar
investigaciones de diferente índole. Por consiguiente, estamos
seguros que el proyecto Hemeroteca Digital UANL será bien
recibido por la comunidad académica nacional e internacional.
Es importante señalar que la idea de crear un repositorio
virtual comenzó a finales de 2019, pero la contingencia sanitaria
derivada de la pandemia de SARS-CoV-2, aceleró las cosas. El
cierre de Ciudad Universitaria acrecentó la necesidad de subir a la
red el material digitalizado, libre de derechos de autor, para que la
actividad académica de la comunidad universitaria no se detuviera.
Esto no hubiese sido posible sin la iniciativa de la
maestra Leticia Garza Moreno, jefa de servicios al público y el
respaldo y gestiones del doctor José Javier Villarreal, director
de la biblioteca, así como la buena disposición del director de la
Dirección de Tecnologías de Información (DTI), Mario Alberto
González de León, y el coordinador de Sistemas de Bibliotecas
UANL, Dagoberto Salas.
Es así como ambas dependencias pusimos manos a la
obra. El personal de servicios al público y procesos técnicos nos
dimos a la tarea de elaborar registros por ejemplar y optimizar
el material digitalizado, agregando el reconocimiento óptico de
caracteres y comprimiendo su tamaño sin menguar su calidad.
Al mismo tiempo, DTI construyó el repositorio virtual, dándole
un diseño amigable e incorporando diferentes criterios de
búsqueda para facilitar la navegación. Es importante señalar que
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�Óscar Rodríguez

el repositorio será de libre acceso, sin necesidad de registrarse
o crear una cuenta. Asimismo, todas las publicaciones podrán
descargarse en una resolución aceptable de manera totalmente
gratuita y sin limitaciones.
Adicionalmente, la Hemeroteca Digital UANL pondrá
a disposición y en los mismos términos mencionados, 1,433
libros anteriores a 1916, y las publicaciones periódicas del
Fondo Universitario, memoria histórica de nuestra máxima casa
de estudios. Este último fondo cuenta con 209 títulos y 4,269
fascículos. Su temporalidad se extiende desde su fundación en
1931 hasta 2015. Entre las publicaciones a las que podrán acceder
los usuarios están Vida Universitaria, Humanitas, Armas y Letras,
y Ciencia, entre otras.
De tal manera que la comunidad universitaria y
público general podrán navegar entre 1,844 diferentes títulos.
Considerando la gran variedad de títulos disponibles, estamos
seguros que la Hemeroteca Digital UANL rápidamente estará
entre las preferidas de estudiantes y académicos de las Ciencias
Sociales y Humanidades, colocándose entre las más importantes
del país.

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�Reseñas

Sergio Padilla Moreno. La Iglesia posconciliar en
México. Claves para una comprensión. Guadalajara:
Sistema Universitario Jesuita, Fideicomiso Fernando
Bustos Barrena SJ, Cuadernos de Fe y Cultura,
Serie Realidad Religiosa, 2018, 51 pp.
ISBN: 978-607-8616-34-3
La historiografía sobre la Iglesia mexicana posconciliar se remonta a la obra de Edward Larry Mayer Delappe. En 1977, este
historiador defendió, en la Universidad Nacional Autónoma de
México, su tesis de maestría titulada La política social de la Iglesia católica en México a partir del Concilio Vaticano II, 19641974, obra paradigmática, que luego de más de cuatro décadas,
mantiene vigente sus planteamientos esenciales. La principal
aportación de Mayer consistió en trazar las que, desde su punto
de vista, han sido las tres principales corrientes del catolicismo
posconciliar: reformismo (que acepta el Concilio con ciertas reticencias), progresismo (que valora al Concilio como base para
combatir la desigualdad, la pobreza y la opresión) e integrismo
(que decididamente rechaza el Concilio).
Pues bien, el libro recientemente publicado por el maestro
Sergio Padilla Moreno, profesor del Departamento de Formación
Humana del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
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Occidente (ITESO), viene a contribuir a la discusión abierta por
Mayer, acerca de cuáles son las principales tendencias pastorales
e ideológicas que la Iglesia mexicana ha develado tras la clausura
del Concilio Vaticano II. La Iglesia posconciliar en México.
Claves para una comprensión es un ensayo que busca poner sobre
la mesa elementos para una interpretación sobre la actividad y
discurso eclesial durante la segunda mitad del siglo XX. Padilla
es Maestro en Política y Gestión Pública (por la propia ITESO),
por lo que no sorprende que su trabajo considere como aspectos
fundamentales la participación política de la Iglesia y su relación
histórica con el Estado. Consecuentemente, los ejes rectores del
ensayo son preguntas que tienen que ver con el lugar que la Iglesia
ha ocupado en el proceso democratizador del país, entre ellas:
“¿Qué fuerzas o tendencias dentro de la Iglesia se han constituido
como actores políticos, ya sea como cooperadoras del régimen o
como opositoras del mismo? ¿Será la Iglesia factor determinante
o no en el complejo proceso de consolidación democrática del
país?” (pp. 9-10).
La obra está dividida en dos grandes apartados. En el
primero de ellos, titulado “La Iglesia y el contexto político social
en México”, Padilla se dedica a esbozar la historia del catolicismo
en México desde la época novohispana hasta la década de 1960,
para posteriormente mostrar las implicaciones que el Concilio
tuvo en la vida de la Iglesia. En esta última parte, el autor se enfoca
exclusivamente en los contenidos de la constitución pastoral
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Gaudium et Spes, por ser este el documento conciliar que renovó
la doctrina social católica, y que redefinió la relación de la Iglesia
con el mundo contemporáneo. Para Padilla, el hecho de que la
Gaudium et Spes haya planteado que la Iglesia tiene libertad de
opinar sobre asuntos políticos cuando la dignidad de las personas
se encuentra amenazada, supone “una clara afirmación y toma de
postura de la Iglesia como actor político” (p. 16).
El segundo apartado, titulado “Modelos de Iglesia
posconciliar en México”, inicia con un cuestionamiento hacia
la imagen simplista de homogeneidad del catolicismo, pues el
autor explica que en realidad convergen en su interior diversas
tendencias y fuerzas, como resultado del contraste entre dos
dimensiones de la Iglesia: la carismática y la institucional. En
este punto, y luego de repasar brevemente las conceptualizaciones
propuestas por el jesuita Héctor Acuña y por el historiador
Roberto Blancarte, Padilla se atreve a postular una tipología
propia. Según el autor, tres han sido los modelos eclesiales que
han caracterizado al catolicismo mexicano desde por lo menos
1968: la Iglesia centrada en la institución y la doctrina oficial, la
Iglesia centrada en el carisma y la praxis, y la Iglesia centrada en
el culto y la doctrina moral.
Padilla establece que el primer modelo enfatiza la
estructura jerárquica de la Iglesia, así como su autoridad para
enseñar e interpretar la revelación divina, por lo que su acción
pastoral estaría encaminada a perpetuar el clericalismo, es decir,
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la subordinación de los feligreses ante el clero y ante el magisterio
de la Iglesia. Por otro lado, el segundo modelo estaría inspirado
en la Gaudium et Spes, así como en las primeras vicisitudes del
Consejo Episcopal Latinoamericano por aplicar el Concilio en
el continente, y se caracteriza por mostrarse comprometido con
las causas sociales “como los derechos humanos, el acercamiento
a las culturas indígenas, las cuestiones ecológicas y el diálogo
interreligioso e intercultural” (p. 34). Su acción pastoral, contrario
al primer modelo, resalta la importancia de los laicos, y su esencia
se encuentra en la llamada opción preferencial por los pobres. Por
último, el autor identifica un tercer modelo, que tiene que ver
con el modo en que muchos creyentes se interrelacionan con la
Iglesia: con gran presencia en el culto y en las asociaciones de
laicos, pero con relativa autonomía de la jerarquía eclesiástica.
La relevancia de este tipología consiste en que no se ciñe
exclusivamente al criterio de las formas en que la Iglesia interactúa
con el poder civil (como la propuesta clásica de Blancarte), sino
que se sustenta en la diversidad de aspectos que constituyen
la religión católica, y en la manera desigual en que éstos son
subrayados por los distintos agentes que la integran. Otro de
los méritos del autor, es haber correlacionado las tendencias del
episcopado mexicano con las líneas de los pontífices en turno,
pues Padilla plantea que Juan Pablo II y Benedicto XVI en cierto
sentido favorecieron el primer modelo eclesial, lo que se habría
traducido en retrocesos importantes con respecto a los avances
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del Concilio. El autor concluye con una concisa reflexión acerca
del impacto que el pontificado del papa Francisco podría tener a
futuro en la Iglesia mexicana, institución que está atravesando por
una etapa de crisis. Para muestra, Padilla retoma los resultados del
censo del 2010, que reveló que el 83.9% de la población mexicana
es católica, un descenso con respecto a mediciones anteriores (el
censo del 2020, al que no tuvo acceso entonces el autor, muestra
un decrecimiento aún más dramático, al arrojar que del total de la
población del país, el 77.7% profesa el catolicismo).
En definitiva, La Iglesia posconciliar en México es una
aportación que deberá ser tomada en cuenta por los estudiosos
del catolicismo contemporáneo pues, se esté o no de acuerdo con
su propuesta conceptual, es indudable que ésta ha sido expuesta
en forma ordenada y coherente, entrelazando características,
fundamentos y líneas de acción. Asimismo, la obra cumple con el
objetivo de llevar a los lectores a reflexionar sobre el devenir del
catolicismo mexicano durante el último medio siglo, y sobre sus
perspectivas para los años posteriores.
Emilio Machuca Vega
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0002-9994-388X

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Imre Szeman. On Petrocultures. Globalization,
Culture, and Energy. Morgantown: West
Virginia University Press, 2019, 298 pp.
ISBN: 978-1-946684-87-5
En medio del cada vez más alarmante calentamiento global, el
agotamiento de las reservas de energías fósiles y la inminente necesidad de una transición energética menos dañina con
el medio ambiente, científicos sociales –principalmente canadienses– han desarrollado las Energy Humanities, una corriente de estudio que propone analizar los paradigmas energéticos
desde la perspectiva de lo cultural, lo político y lo estético.1
Como parte de estas investigaciones, se ha acuñado el concepto “petrocultura” para señalar que la sociedad moderna está
condicionada psicológica y materialmente por el uso de energías fósiles, específicamente, por el petróleo. Aunado a ello,
este concepto también se utiliza para referirse a las narrativas,
representaciones y significados que se han hecho sobre este
hidrocarburo.2
Imre Szeman y Dominic Boyer, Energy Humanities. An Anthology (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2017).
2
Sheena Wilson, Imre Szeman, y Adam Carlson, “On Petrocultures: Or,
Why We Need to Understand Oil to Understand Everything Else”, en Petrocultures. Oil, Politics and Cultures, ed. Sheena Wilson, Imre Szeman, y
1

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On Petrocultures. Globalization, Culture, and Energy,
justamente pertenece a este campo de estudio. Es una obra
que reúne doce ensayos que parten de la premisa de que el
mundo moderno está moldeado por el uso de combustibles
fósiles, lo que obliga a pensar en una teoría crítica de los
energéticos que sea capaz de analizar las posibilidades y
límites sociales que éstos generan. De esta manera, el libro
aborda nuestras relaciones con los paradigmas energéticos y
con el capitalismo actual vistas desde lo cultural, lo político y
los temas ambientales.
El autor de la obra, Imre Szeman, es nada menos que uno de
los académicos que llevan la batuta en estudios de petroculturas.
Es investigador de temas culturales, filosóficos y ambientales en
la Universidad de Waterloo, además de ser teórico de las Energy
Humanities y cofundador del grupo de estudios Petrocultures
Research Group. Para una mejor explicación de los temas que
trata el libro, los menciono agrupándolos en lo que identifico
como los cuatro ejes vertebrales de la obra:
a. Estudios sobre globalización: la posibilidad de que cada
nación pueda generar un metacomentario o respuesta
crítica ante la globalización (capítulo 1); la idea de que
las humanidades estudien las profundas transformaciones
Adam Carlson (Montreal: McGill-Queen’s University Press, 2017), 1–19.;
Petrocultures Research Group, After Oil, Edmonton, University of Alberta,
2016, 9-10, 17.
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culturales que sobrevinieron en el mundo globalizado
(capítulo 2); el papel de los estudios literarios en este
contexto global (capítulo 3).
b. Cultura e ideología en el capitalismo neoliberal: la
reinterpretación que teóricos del capitalismo han hecho
del concepto “creatividad” para presentar a este modo de
producción no como un sistema de explotación, sino como
el sistema que ofrece la “oportunidad” para que toda persona
sobresalga gracias a sus capacidades individuales (capítulo
5); la defensa de la figura del “emprendedor” como nuevo
sujeto del capitalismo y que se erige como idea que legitima
los valores neoliberales, el desmantelamiento de programas
sociales y el entendimiento de la pobreza como un “fracaso
personal” (capítulo 9).
c. Petrocultura: el estudio del petróleo considerando que
en torno a él hemos articulado relaciones políticas,
económicas, ambientales y culturales (capítulo 8); los
vínculos entre la literatura y la energía, toda vez que en la
modernidad toda cultura es petrocultura (capítulo 10); las
interpretaciones que han rodeado la política de oleoductos
en Canadá, mismos que tienen una importancia que
rebasa el simple transporte de combustible (capítulo 11);
políticas de infraestructura analizadas considerando las
múltiples variantes y consecuencias según la región en la
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que se desarrollan, y entendiendo por región un abanico de
características físicas, ambientales, políticas y culturales
(capítulo 12).
d. El futuro sin combustibles fósiles: la expectativa de un
aotamiento de energías fósiles y cómo ello ha incentivado
la planeación de nuevos futuros geopolíticos, futuros
tecnológicos para búsqueda de nuevas energías, y futuros
apocalípticos en términos ambientales (capítulo 4);
representaciones fílmicas sobre el petróleo y potenciadoras
de nuevas narrativas sobre el futuro y sobre este energético
(capítulo 6); la forma en que algunos documentales han
mostrado el problema del petróleo y las posibles soluciones
a éste, y poniendo de relieve la contradicción entre, por
un lado, el conocimiento de los problemas sociales y
ambientales, y por el otro, la falta de acciones determinantes
para atender dichos problemas (capítulo 7).
Ahora bien, las perspectivas de lo político, lo económico y lo ambiental suelen estar presentes en los análisis que las ciencias sociales
han hecho sobre el capitalismo actual y los energéticos, pero poco
se ha utilizado la perspectiva cultural para estudiar estos temas. En
este sentido, destaco que Szeman invite a ocuparnos de los impactos
culturales de estos procesos: ver los efectos de la globalización en
la cultura y desentrañar el proyecto ideológico del neoliberalismo,
mismo que es capaz no solo de difundir sus valores, sino lograr que
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éstos sean interiorizados hasta el punto de ser defendidos incluso por
los más afectados por la economía neoliberal.
Empero, considero que los principales temas a destacar
en este libro son la conceptualización sobre petroculturas y el
análisis de lo que será la transición energética que sustituya a
las energías fósiles. Szeman hace un llamado a estudiar las
culturas del petróleo de manera que entendamos las formas en
que los paradigmas energéticos también han influido en nuestra
imaginación social y nuestras expresiones culturales y artísticas
(pp. 221, 227-228).1 Se trata de comprender que el petróleo no
solo alimenta los motores e industrias, también ha moldeado
ideologías y conceptos clave del mundo moderno, tales como
“libertad”, “movilidad” o “crecimiento” (p. 175). No es fortuito
que Szeman ponga énfasis en el libro Carbon Democracy:
Political Power in the Age of Oil (Nueva York, Verso, 2011)
de Timothy Mitchell, por ser una obra obligada para entender
que por encima de la política dictando el manejo de la industria
energética, es el paradigma energético el que determina formas
más complejas de ordenamientos geopolíticos.
Si entendemos esto –deja ver Szeman– podremos
vislumbrar que las transiciones energéticas que necesitamos van
más allá que solo pensar en energía solar y campos eólicos, pues
una vez que no haya energías fósiles también se verán afectadas las
Sobre la relación entre los energéticos y el arte, una obra importante es: Barry Lord, Art &amp; Energy. How Culture Changes (Washington: American Alliance of Museums, 2014).
1

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relaciones políticas, económicas, sociales y culturales vinculadas
a estos energéticos (pp. 195-196, 221).
Ahora bien, el libro de Szeman enfoca su análisis en
el contexto petrolero de Canadá, lo que en realidad no genera
sorpresa alguna dado que el autor es un académico canadiense.
Sin embargo, me parece que la obra bien pudo incluir reflexiones
sobre otros casos continentales, específicamente, sobre México y
Venezuela, países donde el petróleo ha sido determinante en sus
respectivas trayectorias históricas contemporáneas.
Esta debilidad, no obstante, puede ser una fortaleza para
los científicos sociales latinoamericanos, para quienes libros
como este abren un abanico de posibilidades para desarrollar
los temas de las Energy Humanities y sobre petroculturas en
nuestros contextos. Pensando en el caso mexicano, el momento
es adecuado: no solo contamos con una importante historia en
relación con el petróleo, también estamos en un presente donde
se debate sobre si debemos adoptar nuevas energías o seguir
apostando por los energéticos fósiles. En este contexto, es
preciso analizar cómo hemos pensado el petróleo; qué relaciones
políticas y culturales hemos articulado con este energético;
cuáles son las narrativas, valores y hábitos que hemos formado
a su alrededor; o de qué manera el petróleo ha tenido cabida
tanto en la cultura nacionalista como en las culturas regionales
de zonas petroleras. Esto solo por mencionar algunas líneas de
estudio.
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Cabe mencionar que así como Szeman explora la
petrocultura en la literatura y el cine, el caso mexicano también
permite iniciarse en estos estudios, toda vez que contamos con
cintas sobre el tema petrolero, aunque quizá no tantas como obras
literarias, ya que el petróleo ha inspirado todo un género literario
no exento de denuncias y menciones a problemáticas sociales,
políticas y ambientales.2
Asimismo, es preciso que las ciencias sociales
latinoamericanas tomen lugar en las discusiones sobre cómo
será la futura transición energética y cómo ésta albergará nuevas
narrativas sobre los energéticos, nuevos ordenamientos políticos
y económicos, otros hábitos y valores, así como una renovada
ética sobre el uso y acceso a los energéticos.
En suma, para mí el mayor valor de On Petrocultures.
Globalization, Culture, and Energy es su invitación a incursionar
en este nuevo campo de estudio sobre las estructuras culturales y
políticas del pasado y presente de las energías fósiles y las formas
en que éstas cambiarán o serán reemplazadas en un futuro donde
habrá nuevos paradigmas energéticos.
Omar Fabián González Salinas
El Colegio de México
orcid.org/0000-0002-0709-6645

Para el estudio de la literatura mexicana sobre el petróleo, véase: Edith
Negrín, Letras sobre un dios mineral. El petróleo mexicano en la narrativa
(Ciudad de México: El Colegio de México; Universidad Nacional Autónoma
de México - Instituto de Investigaciones Filológicas, 2017).
2

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�Reseñas

Lucía Núñez. El género en la ley penal: crítica
feminista de la ilusión punitiva. México: Universidad
Nacional Autónoma de México, Centro de
Investigaciones y Estudios de Género, 2021, 210 pp.
ISBN: 978-607-30-4474-5.
https://doi.org/10.22201/CIEG.9786073044745E.2021

En algunos sectores de la sociedad se tiene la idea de que, por
tener leyes como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia, o por contar con programas como “Puerta Violeta”, las condiciones patrimoniales, educativas, laborales
y sociales de las mujeres mexicanas han mejorado significativamente. No obstante, el alza de casos de violencia en los hogares
producto del confinamiento en meses recientes, las noticias sobre
la venta de niñas en Guerrero y la desaparición diaria de mujeres a lo largo del territorio nacional, prueban todo lo contario.
Por esto, hoy resulta más que necesario promover la reflexión
acerca de estos problemas desde distintos ángulos, incluyendo el
académico. El libro de Lucía Núñez, El género en la ley penal:
crítica feminista de la ilusión punitiva, contribuye sin duda a esta
urgente preocupación.
Lucía Núñez es doctora en Ciencias Sociales por la
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, en
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la línea de investigación mujer y relaciones de género, maestra
en Criminología y licenciada en Derecho. Actualmente es
investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género
de la UNAM.3 Su labor académica está motivada por su interés
en la teoría crítica jurídico-penal, los derechos humanos, los
feminismos, los feminismos jurídicos, la criminología crítica y la
victimología de corte crítico, todos estos aspectos abordados por
igual para conveniencia del marco teórico de este libro. Por otro
lado, no debe olvidarse que constantemente las investigadoras
y teóricas del feminismo encuentran especial afinidad entre
su labor pública como activistas y su vida académica. Debe
mencionarse, pues, la colaboración constante de Núñez en el
proyecto editorial “Red Feminismo(s) Cultura y Poder, Diálogos
desde el Sur”, así como su posicionamiento político ante los
innatismos de la sociedad y sus instituciones, sobre todo en
aquellos temas de materia jurídica. Según las integrantes de la
Red, estas tareas se vuelven imperativas dada “la vigencia de las
prácticas intelectuales cuyo principio y fin es la transformación
social, a las que consideramos inseparables de una perspectiva
descolonizadora en la academia.”4
De alguna forma, esta misma preocupación es indicada
en el prólogo del libro, a cargo de la jurista Tamar Pitch, quien
“Currículum Vitae Académico”, Lucía Núñez, consultado el 4 de octubre
de 2021, https://lucianunez.mx/cv-academico/.
4
“Sobre nosotras”, Red Feminismos, Cultura y Poder, consultado el 4 de
octubre de 2021, https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/.
3

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nos introduce al debate sobre la parcialidad y politización -la
postura política- de trabajos académicos. En un contexto donde el
feminismo jurídico toma fuerza, se han señalado contundentemente
los sesgos por sexo, clase y racialización5 que se manifiestan en
nuestro derecho penal. No obstante, según la crítica de Núñez, el
feminismo jurídico “cree poder usar el derecho, y en general el
sistema de justicia penal, para contrarrestar el daño y la violencia
que sufren las mujeres en una sociedad machista y patriarcal”
(en palabras de Pitch, p. 8). En este sentido, surge una tensión
entre reconocer los sesgos del derecho penal y las desigualdades
que refleja, y la necesidad de utilizarlo para combatirlas. Sobre
esto, comenta Pitch: “Naturalmente, no se puede prescindir de
la justicia y del derecho penal, pero, […] este derecho debe
ser mínimo. Y, con respecto a los sujetos sobre quienes no se
construyó el derecho penal (las mujeres, principalmente, pero no
solo ellas…), la precaución en su uso debe ser máxima” (p. 9).
Para comenzar a abordar este complejo problema, el libro
de Núñez parte de las siguientes preguntas: ¿qué es realmente
el sistema penal?, y ¿cómo opera este sistema en la realidad?,
mismas que aborda desde el método de la criminología crítica. En
el análisis de las circunstancias históricas que rodearon la creación
de las leyes, la autora encuentra esencial extender las herramientas
Entendiendo esta última como “un conjunto de prácticas de producción e
inscripción corporal de marcas o estigmas derivados del sistema colonial europeo.” Stuart Hall, “What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture?”, Social
Justice 20, núm. 1/2 (1993): 104–14.
5

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para el análisis del discurso penal, ya que no basta la mera crítica
al sexismo. Para esto, recurre al “uso de la categoría analítica de
género […] para conocer y postular la función del discurso penal
en la interpelación de sujetos de género” (p. 12). A partir de ese
análisis, señala que en el texto de la ley aparecen coordenadas
de subjetivación de género, que no son otra cosa más que “ejes
discursivos de comportamientos [...] en la visión heteronormativa
y binaria de la ley”. El resultado de la investigación a partir de
esta idea, dice la autora, “plantea que el discurso de la ley penal no
solo expresa, sino que también reproduce, las desigualdades” (p.
12). De aquí se desprende la necesidad de poner en consideración
las estrategias del “feminismo punitivo”, para ver en qué medida
éste contribuye a la búsqueda de justicia o refuerza esa violencia.
La propuesta de Núñez, en esa línea, es el minimalismo
penal. Para esto sus pilares teóricos se remiten a Teresa de
Lauretis, con la función del discurso penal y los sujetos de
género; Alessandro Baratta, entre la crítica del género y la crítica
del derecho penal, y Carol Smart, con la premisa de que la ley
produce género. De esta manera, los primeros capítulos versan
sobre el “Género y discurso del derecho”, tanto sexista como
ideológico. También aborda “El género en la construcción de los
sujetos delincuentes”, con distintas críticas al labelling approach.
Después de la crítica e introducción de conceptos básicos, es el
turno de capítulos como “La criminalización de género. Delitos
sexuales” y “Honor, sexo y sexualidad en el delito”, éstos últimos
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diferentes a los anteriores porque en ellos radica el análisis y la
aplicación de la propuesta de estudio, además de un listado de
aquellos que se conocen como violación, rapto, estupro, adulterio,
por una parte; así como aborto, homicidio y lesiones, duelo,
feminicidio y prostitución, por otra. Puede decirse que el libro en
sí es un análisis historiográfico, pues en toda su extensión Núñez
aboga por el estudio histórico de la construcción de estos términos
jurídicos, así como de las leyes y sentencias que encasillan a las
mujeres como víctimas o victimarias en relación con sus cuerpos,
sexualidad y/o compañeros varones.
En su conclusión, Núñez reitera que la ley penal reproduce
las coordenadas de subjetivación de género, y que
de ahí proviene su función como tecnología de género que reproduce los emplazamientos del Hombre y de la Mujer. Esto
se debe también a la función de la ley penal como habilitadora
del sistema punitivo y medio de control para asegurar la reproducción de un sistema social en donde radica justamente
la desigualdad no solo de clase, sino también de género, entre
otras. [...], aunque se estén produciendo modificaciones en los
comportamientos tradicionales de hombres y mujeres, en tanto
no se alcance suficiente influencia en el poder político, el Estado no conocerá ni admitirá los fenómenos sociales reales de
una sociedad que cambia (p. 200).

Con esto, la autora evidencia que el derecho puede reflejar cambios y exigencias sociales, pero manteniéndose dentro de los parámetros de lo establecido. La solución, comenta Núñez, no es
sencilla, y aunque “hay que asumir, en el mejor de los casos, la
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debilidad o insuficiencia de la vía reformadora en el marco de la
ley penal”, esto no implica que se tenga que “renunciar a estrategias que busquen cambios en el sistema punitivo imperante” (pp.
200-201).
En efecto, me parece que debe considerarse que hay familias
y víctimas que entienden la justicia como tradicionalmente se ha
impartido, con castigos severos y condenas largas, y que están
convencidas de que sólo así se compensarán los daños. En ese
sentido, podríamos decir que el feminismo jurídico responde a
situaciones críticas, apremiantes e inmediatas. Cynthia Galicia,
maestra en Estudios de Género por El Colegio de México y
feminista jurídica, sostiene que este activismo es útil pues
“le damos al patriarcado donde más le duele, en el Sistema
Judicial.”1 Dicho de otra forma, el feminismo jurídico ha velado
por responder a las condiciones materiales y simbólicas de las
injusticias en el Estado y Derecho mexicanos.
Por último, vale la pena señalar algo verdaderamente
llamativo sobre los trabajos de teorización y denuncia hechos por
académicas y activistas como Núñez. Esto es, que pareciera ser
la única problemática social donde, de forma deliberada, se pasan
por alto las capacidades y esfuerzos de las propias expertas. Basta
con analizar las leyes mal orientadas, los recortes presupuestales
a las pocas organizaciones y espacios de protección, la constante
Cynthia Galicia, “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico:
El activismo de las abogadas”, (curso, Museo de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021).
1

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�Reseñas

desinformación por los medios de comunicación y la incisiva
opinión pública sobre la violencia, la autonomía de los cuerpos de
las mujeres, su educación, etc. El trabajo de Núñez es clave para
comprender muchos de esos debates actuales -y pasados- sobre
el derecho punitivo y las propuestas desde el feminismo hacia la
verdadera emancipación de mujeres sometidas a opresiones por
sexo, clase y/o racialización. Al mismo tiempo, presenta ventanas
de oportunidad para estudios interdisciplinarios que continúen
trabajando en esa línea crítica, y que esperemos que pronto nos
sigan ofreciendo análisis tan fructíferos como el de esta autora.
Abril Ameyal Loyola Nuño
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-2537-7942

Bibliografía
Galicia, Cynthia. “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico: El activismo de las abogadas”. Curso, Museo
de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021.
Hall, Stuart. What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture? Social Justice 20, no. 1/2 (51-52) (1993): 104–14.
Núñez, Lucía. “Curriculum Vitae Académico”. Consultado el 4
de octubre de 2021. https://lucianunez.mx/cv-academico/
Red Feminismos, Cultura y Poder. “Sobre nosotras”. Consultado el
4 de octubre de 2021. https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-10

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�La práctica farmacéutica en Monterrey 1852-1970: origen, regulación, profesionalización e integración
Mauricio González Álvarez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-6925-8817

Tesis de Licenciatura

Desde el inicio de la historia se tiene conciencia de que el cuidado
de la salud es importante para cada persona. Con el inicio de los
primeros chamanes, o inclusive con el método de deducción de Hipócrates, la experimentación por saber por qué el cuerpo sufre de
anomalías con el inmutable cambio del clima y del ambiente, ha sido
una constante interrogación en toda las culturas y civilizaciones.
Uno de los cambios más importantes ocurriría durante el
siglo XVII, con las bases de la higiene pública, promovida por
los países europeos para mejorar la salud de sus ciudadanos,
preocupados por la aparición de enfermedades o epidemias. Con
el apoyo del Estado, se creó “La Policía Médica” como un cuerpo
de inspectores de sanidad para promover los buenos valores de
higiene en la población, así como para controlar el trabajo de los
médicos. Esta fue considerada de suma importancia, incluso en
nuestro contexto nacional y estatal, que basaron sus propias leyes
en los organismos europeos de ese tiempo.
305
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

�La práctica farmacéutica

En México, desde la colonia, hubo fuertes problemas en el
control de la medicina. Si bien con la creación del “protomedicato”
se logró algo de estabilidad en el oficio del médico, los problemas
de enfermedades y epidemias siguieron en la sociedad durante
mucho tiempo. Sería durante el transcurso del siglo XIX cuando
comenzó una renovación en la medicina y en los remedios que se
preparaban en las boticas o droguerías.
Los problemas que persistían en todo el país también
eran comunes en esta región. Hasta principios del siglo XIX, es
incuestionable el aporte del doctor José Eleuterio González a la
medicina en el estado. Esto fue un precedente para las próximas
gestiones de gobernadores, quienes se preocupaban por el tema
de la salud estatal, creando nuevas leyes para mejorar el oficio del
médico, y como consecuencia para mejorar la vida común de los
ciudadanos.
Por ello, se establecieron las “Juntas de Sanidad”,
como un órgano administrativo para prevenir de enfermedades
a la población, y para dar disposiciones reglamentarias para
mercados, boticas, construcciones, panteones, etc. Con el paso
del tiempo se creó un “Consejo de Salubridad”, que, siguiendo
la teoría europea, creó las leyes para la venta de remedios,
incluyendo las instrucciones con los pasos a seguir para que las
personas pudieran fungir como médicos, boticarios, parteras,
además de los reglamentos de la Escuela de Medicina tanto para
sus maestros como alumnos.
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

306

�Mauricio González

Lamentablemente, hacia principios del siglo XX, cerró la
escuela de medicina debido a las disputas federales y estatales
sobre cuál de estas instituciones debía de dirigirla. Décadas
después, gracias a los esfuerzos de los médicos en el estado,
se establecieron diferentes escuelas para los oficios de médico,
farmacéutico y partera.
Por último, hay que destacar la formación de las empresas
farmacéuticas de la región, principalmente del caso de la familia
Benavides, que aprovechando los acontecimientos nacionales a
principios del siglo XX y su conexión comercial con la frontera
de Estados Unidos, logró acrecentar su negocio familiar de venta
de medicinas y convertirlo en una cadena de boticas en el estado
de Nuevo León, que, con el paso de los años, lograría convertirse
en una cadena de farmacias en el noreste de México.
Con ello, en la primera mitad del siglo XX la cadena de
Farmacias Benavides, debido a la gran inversión económica de
diferentes productos en sus tiendas, logró obtener el carácter
de una empresa farmacéutica, obteniendo contratos exclusivos
con empresas extranjeras, ganando prestigio como una de las
compañías más importantes de México.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

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�El Elefante de acero frente a la crisis de los setenta:
el fin de Fundidora Monterrey como empresa privada y
su transición a paraestatal (1970-1979)
Abelardo Gerardo Guajardo Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-8348-5872

Tesis de Licenciatura

El fin de Fundidora como empresa privada durante la crisis de
la década de los setenta, se debió a una serie de desacertadas decisiones financieras por parte de los empresarios de la compañía, así como a la actuación de los obreros, que lejos de ayudar,
complicaron aún más la situación económica de la empresa. El
choque del gobierno de Echeverría con el empresariado mexicano había vuelto más difícil la situación, y cuando el gobierno de
López Portillo tomó la compañía en 1977, no se tomaron todas
las medidas necesarias para resolver los problemas, dando como
resultado el cierre definitivo de Fundidora en 1986.
El objetivo de esta tesis es analizar las decisiones tomadas
por los altos directivos de Fundidora, los obreros y el gobierno
mexicano durante las dificultades presentadas a lo largo de las
crisis de la década de los setenta. De forma particular, en esta
investigación se busca exponer las tendencias que llevaron al
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

308

�Abelardo Guajardo

endeudamiento de Fundidora en las décadas anteriores de 1970;
mostrar la desmoralización de la clase obrera durante esos
mismos años y cómo esto afectó negativamente al rendimiento
de la siderúrgica, y finalmente, identificar las razones por las que
el gobierno mexicano no pudo tomar de manera adecuada las
riendas de Fundidora.
Los archivos consultados para la realización de la tesis
fueron el Archivo Histórico Fundidora Monterrey y el Archivo
Digital de la Fototeca Nuevo León. El primero es relevante por
tratarse del repositorio documental de nuestro objeto de estudio,
y de él se obtuvo la mayoría de la información; el segundo fue
importante porque ahí se encuentra la historia fotográfica de
Fundidora, la cual complementa a los archivos documentales.
Tras el descalabro económico que vivió Fundidora en
1970, por el bloqueo del Cerro de Mercado, en 1972 empezaron
los preparativos para el Tercer Plan de Expansión, entrando el
gobierno mexicano y un grupo de industrias japonesas como
accionistas. Por su parte, los obreros de la Sección 67, tras el fatal
accidente de noviembre de 1971, sacaron a los charros en 1972 y
el ambiente laboral se volvió tenso.
En 1976, tras la devaluación del peso y por la enorme
deuda contraída en dólares, a los ejecutivos se les hizo imposible
pagar la deuda, pero el gobierno salió al rescate apoyando a
Fundidora a condición de que se volviera el accionista principal
de ésta, convirtiéndose en 1977 en el dueño de la empresa. El
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

309

�El Elefante de acero

gobierno encontró que tenía algunos departamentos rezagados
frente a otros modernos, así como unos obreros radicalizados que
realizaban huelgas constantemente pero que llegaron a superar
los récords de producción.
También encontraron que parte de la maquinaria instalada
durante el Tercer Plan tenía errores de diseño que impedían que ésta
y el resto de la fábrica pudieran llegar a su máximo de capacidad,
ocasionando como resultado que los niveles de producción fueran
menores y que, sumado a los intereses de las deudas por pagar,
los dirigentes de la Fundidora llegaran a la conclusión, a fines de
1979, de que la empresa estaba condenada a descapitalizarse y
frenar su crecimiento.
En conclusión, los Prieto llevaron a Fundidora, en aras
de que se mantuviera actualizada, a un proceso de constante
endeudamiento millonario que llegó a su crisis en 1976, teniendo
la empresa que ser salvada por el gobierno mexicano un año
después. Éste se encontró con una Fundidora cuyo Tercer Plan
no había dado los resultados esperados y con unos trabajadores
radicalizados que, a pesar de todo, lograban aumentar los niveles
de producción, pero no al nivel suficiente para que la empresa
pudiera pagar sus deudas.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

310

�La Ilustración silenciosa: Implicaciones sociales de los
esfuerzos para el logro del carácter público de la educación en Monterrey 1824-1848
Claudia Melissa Rodríguez Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-9365-1459

Tesis de Licenciatura

La investigación aborda la institucionalización de las escuelas de
primeras letras en la ciudad de Monterrey durante los primeros
años de la independencia de México, cuando estas escuelas destinadas a toda la población nacional se expandieron de manera distinta en cada región, de acuerdo con su capital económico y con
el contexto social existente después de la guerra. La delimitación
temporal culmina en los primeros años de la década de 1840, con
la llegada del sistema lancasteriano al estado de Nuevo León. Si
bien, geográficamente el área estudiada es Monterrey, se presenta
también el inicio de la educación de primeras letras gratuita en
todo el estado de Nuevo León.
Se estudian cuatro participantes del funcionamiento
y crecimiento de las escuelas de primeras letras en la ciudad:
ayuntamiento, maestros, niños y tutores. Se buscó rastrear los
basamentos históricos de esta cultura de la escolaridad, es decir,
311
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

�La Ilustración silenciosa

el que nos parezca tan normal y normativo ir a la escuela. Este
trabajo, asimismo, abarca la actuación y percepción de los
regiomontanos hacia la entonces nueva educación pública, sobre
todo de aquellos que eran objeto de estos esfuerzos: los niños
que pretendían ser educados, involucrando a los otros actores
que pueden brindar información como los maestros, los tutores y
desde luego el estado.
Se demostró que tanto maestros, tutores y alumnos –los
niños– fueron actores receptivos del cambio educativo, porque
no tomaron un papel de liderazgo o iniciativa en las acciones
a llevar a cabo, sino que acataron lo decidido y dictado por el
Ayuntamiento/Estado y fueron congratulados o castigados
conforme a su actuar. Los “buenos ciudadanos”, o integrantes
del Ayuntamiento, y propietarios que aportaron a los ingresos
del estado, fueron los únicos participantes interpretados como
activos. Además, se explica la importancia que estos ciudadanos
otorgaban a difundir la educación hacia los menos favorecidos:
no tenían fines idealistas o nacionalistas, sino que lo hacían para
controlar a la población en términos de vagancia, criminalidad y
desobediencia de la servidumbre.
La línea de investigación que se siguió es la historia social
de la educación. Los recursos consultados fueron el Archivo
General del Estado de Nuevo León, especialmente el Fondo
Estados de Escuelas; el Archivo Histórico Municipal de Monterrey,
principalmente la Gaceta Constitucional, y el Archivo Histórico
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

312

�Melissa Rodríguez

del H. Congreso del Estado. Al interpretar los documentos
históricos y tratar de explicar las posturas de los participantes
activos o receptivos de la institucionalización de la educación, se
ha recurrido a filósofos del siglo XIX como Jovellanos, Anastasio
Bustamante e incluso Jeremy Bentham, siendo el utilitarismo, la
Modernidad, la Ilustración y el liberalismo conceptos políticofilosóficos que han tratado de involucrarse cuidadosamente en el
análisis de las acciones tomadas en la región para el desarrollo del
sistema educativo.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

313

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares. Revista de Estudios Históricos, Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una
publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante
el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 07 julio de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores

Javier Rodríguez Cárdenas
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
Ana Ceballos Martínez
Pedro César Herrera Silva
Jesús de la Teja
Octavio Herrera Pérez
Jaime Sánchez-Macedo
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
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opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

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Copyright: © 2021. Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC
BY-NC-ND 4.0).
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Sillares. Revista de Estudios Históricos es parte de Revistas UANL, proyecto de la
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Derechos reservados. Se permite la reproducción parcial para fines académicos
citando la fuente.
Impreso en Monterrey, Nuevo León, México.

�Sillares
Revista de Estudios Históricos
sillares.uanl.mx
Mérito y honor en el Nuevo Reino de León
durante el siglo XVIII. El sacerdocio ministerial
en la familia Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León
during the XVIII century. The Ministerial
Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Recibido: 11 de diciembre de 2020
Aceptado: 11 de marzo de 2021
Publicado: 1 de julio de 2021

Copyright: © 2021, Cárdenas Rodríguez Javier. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

�Mérito y honor en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVIII. El sacerdocio ministerial en la familia
Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León during the XVIII
century. The Ministerial Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Resumen: A través del estudio de los Báez Treviño, una familia del
septentrión novohispano, en este artículo expongo la importancia de la
historia de la iglesia para entender el desenvolvimiento de la monarquía
hispánica en una región de frontera. Utilizando archivos públicos y
privados, inicio con un análisis de las acciones y las redes políticas y de
parentesco que volvieron a esta familia una de las más poderosas del
Nuevo Reino de León; y posteriormente estudio la carrera sacerdotal de
cuatro de sus miembros. Concluyo que estas trayectorias ejemplifican
algunas de las formas más comunes en que los sacerdotes del periodo
novohispano aspiraban a ser exitosos: profundizando en los estudios
religiosos; preocupándose por su feligresía; aprovechando sus grados
académicos para aspirar a cargos más importantes; y siendo un hábil
negociante a partir de la acumulación de tierras y propiedades
familiares.
Palabras clave: Nueva España; septentrión; Nuevo Reino de León;
redes, religión.
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�Javier Rodríguez

Abstract: Through the study of the Baez Treviño, a family from the
north of New Spain, in this article, I expose the importance of the
church's history to understand the development of the Hispanic
monarchy in a border region. Using public and private archives, I begin
analyzing the actions and political and kinship networks that made this
family one of the most powerful in the Nuevo Reino de León. Then, I
focus on the priestly career of four of its members and concluded that
these trajectories exemplify some of the most common ways in which
the priests of the Novohispanic period aspired to be successful:
deepening in the religious study; being concerned about his
parishioners; taking advantage of their academic degrees to aspiring to
the highest positions, and being a skilful businessman from the
accumulation of land and family properties.
Keywords: New Spain; septentrion; Nuevo Reino de León; networks;
religion.

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�Mérito y honor

Introducción
El 19 de diciembre de 1727, en la iglesia catedral de la ciudad de
Guadalajara, en la Nueva Galicia, fue ordenado presbítero por el
obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes el bachiller Juan Báez
Treviño, oriundo de la ciudad metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey, capital del Nuevo Reino de León.1 La información
vita et moribus (de vida y moral) describe al bachiller como un
sujeto “serio, recto, muy estudioso de las sagradas escrituras, la
teología y el derecho canónico; muy entregado a la vida religiosa
y con gran preocupación por la salvación de almas, deseoso que
contribuir con Dios y su majestad a la entrega del pasto
espiritual”.2 Las licencias para predicar en toda la diócesis de
Guadalajara para cuyo fin fue examinado y aprobado, las obtuvo
el 14 de marzo de 1728, al mismo tiempo que obtuvo los títulos
correspondientes, mismas que le fueron refrendadas por el Deán
y Cabildo Sede Vacante el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.139”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
2
FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.142”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
1

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�Javier Rodríguez

Gómez de Parada el 15 de marzo de 1737.3 Su ordenación
sacerdotal fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el
capitán don Antonio Gómez de Castro y doña María Báez
Treviño con 3,500 pesos de principal y 125 de renta anual sobre
algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey, con la
obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también fue
fundada por el mismo capitán Gómez de Castro con 1,000 pesos
de principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín, también de la ciudad de Monterrey.4 Fue cura en
encomienda de la parroquia de la ciudad de Monterrey del 14 de
enero de 1734 al 25 de febrero de 1748 llevando a cabo una labor
pastoral intensa dentro de su curato, pues de ella derivaría una
reorganización de la nueva geografía parroquial y sin duda alguna
sin su labor administrativa frente a la parroquia no se pudiera
entender la historia social y de la Iglesia en el Nuevo Reino de
León.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.132”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
4
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG), Parroquia de
Monterrey, Cofradías y capellanías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
3

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�Mérito y honor

Comprender y revalorizar la figura del clero en la América
hispánica es de vital importancia, ya que cuando las estructuras
novohispanas son puestas en perspectiva, se puede caer en la
cuenta de cuán importante fue el papel social del sacerdote, como
lo han demostrado William B. Taylor, David Brading, Óscar
Mazín, Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Rodolfo Aguirre Salvador,
María Teresa Álvarez, entre algunos otros autores. Y en un
territorio tan grande y heterogéneo como las Indias Occidentales,
y en el contexto de las enormes proporciones espaciales con las
que contaban las diócesis novohispanas —por lo menos hasta
inicios del siglo XIX—, el clero se convierte en un sujeto de
estudio atractivo e interesante, sobre todo en espacios de frontera
o en los confines de la monarquía, como en el Nuevo Reino de
León. Así pues, el objetivo de este artículo versa en tres ejes: 1)
entender cómo desde la historia de la Iglesia se pueden analizar
diversos acontecimientos de una población en particular en
materia de religión y sociedad, pues sin duda alguna la historia de
la Iglesia en la América hispánica septentrional es la historia de
la monarquía hispánica; 2) describir el desenvolvimiento de una
familia tan relevante en un ámbito eclesiástico local, como los
Báez Treviño, así como las aspiraciones de cualquier bachiller,
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�Javier Rodríguez

presbítero o cualquier miembro que ostentara las órdenes
sagradas en una doble dimensión: el servicio a Dios y al rey, su
majestad; y 3) caracterizar a esta familia como un actor social
producto de su época, considerando su contexto social.
En tanto a las fuentes empleadas para este trabajo, se
empleó documentación producto de diversos archivos, entre los
cuales se mencionan: Archivo Histórico de Monterrey (AHMM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG),
Archivo General de la Nación (AGN) y el Archivo General de
Indias (AGI), además del portal de archivos en línea de
Familysearch de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días.
El clero secular en el Nuevo Reino de León
El papel desempeñado por el clero en la monarquía hispánica fue
muy importante. Dado que la colonización y/o pacificación,
hispanización y cristianización fueron procesos largos y
complejos para asentar las estructuras hispánicas en las Indias
Occidentales, la corona española empleó todo un proyecto
misionero-evangelizador que contribuyera a efectuar por lo
menos una posesión del espacio efectiva, congruente a su visión
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�Mérito y honor

de reconocer y justificar su presencia en los territorios de ultramar
como una continuación de la reconquista española.5
Si bien la corona no contaba con milicias para poder
sostener una avanzada colonizadora, se apoyó en todos aquellos
particulares que a su costa realizaran labores de exploración y
conquista, tal como sucedió con Diego Velázquez, Hernán
Cortés, Nuño de Guzmán, Francisco Pizarro, entre otros, a
principios del siglo XVI. Para finales de este mismo siglo, ya
estaban instauradas las capitulaciones, que eran contratos con los
que los particulares se comprometían a realizar labores de
exploración a cambio, no de reconocerlo como señor de la tierra,
pero sí de algún título que ayudara a consolidar no solamente su
estatus político sino a tener una estirpe, ergo, acumulación de
prestigio familiar y social que fuese heredable.
En el caso de la América hispánica septentrional, si bien
el conflicto bélico entre españoles e indios nómadas conocidos
como chichimecas tuvo su máxima cumbre en 1550, con la
fundación de la Nueva Galicia dos años atrás, en 1548, se buscaba
Óscar Mazín Gómez, “La cristianización de las Indias. Algunas diferencias
entre Nueva España y Perú”, en Derecho, política y sociedad en Nueva España
a la luz del Tercer Concilio Provincial Mexicano (1585), ed. Andrés Lira
González, Alberto Carrillo Cazares, y Claudia Ferreira Ascencio (México, DF:
El Colegio de Michoacán; El Colegio de México, 2013), 59.
5

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�Javier Rodríguez

tener un mayor control por aquellas tierras inexploradas del norte.
Cada vez menos personas se arriesgaban a conocer más allá de
las delimitaciones del Pánuco, pues los ataques de los indios
estaban creciendo día con día y aventurarse evidentemente
representaba un serio peligro para los españoles que lo hicieran.
Algunos españoles militares de carrera decidieron tomar ese
riesgo y fundaron importantes asentamientos norteños: Alberto
del Canto fundó la Villa de Saltillo en 1577, al igual que la Villa
de Santa Lucía, en lo que diecisiete años después Diego de
Montemayor fundara la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey; Luis Carvajal y de la Cueva fundó el Nuevo Reino
de León en 1579; lo mismo para las fundaciones del Nuevo
México y las Nuevas Filipinas al final de la centuria. Sin
embargo, las avanzadas militares para nada se hubiesen
concretado sin la presencia de los religiosos, pues era necesaria
su conversión para poderlos adherir a la grey del rey católico.
Philip Powell en La guerra chichimeca demostró la importancia
de los misioneros franciscanos, además de los “indios aliados”
para conseguir la paz con los beligerantes.6
6

Según Philip Powell, el proceso pacificador tuvo cuatro ingredientes
principales: la diplomacia necesaria para atraer a las tribus nómadas al acuerdo
de establecerse la paz, un intensificado esfuerzo misionero que dio cohesión y
un objetivo espiritualmente loable a toda la empresa, el trasplante de indios
sedentarios a la frontera para poner ejemplo de un modo de vida civilizado y
el aprovisionamiento de los nómadas y de los colonos sedentarios con fondo
de la real hacienda, gradual proceso de sustitución de los gastos en que antes
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�Mérito y honor

Por otro lado, la llegada del clero secular al Nuevo Reino
de León estuvo enmarcada en un contexto, tanto de exploración
de los territorios más septentrionales de la monarquía, como de
los intentos de consolidar el poblamiento y asentar las
instituciones hispánicas en la región; era un momento de
territorialización monárquica, pero también de la capacidad de
incorporación de los grandes obispados de los nuevos espacios
que iban surgiendo para consolidar a mayor escala su geografía
espiritual.7 Cabe mencionar que la primera parroquia erigida en
se había incurrido al intentar la subyugación militar. Philip W Powell, La
guerra chichimeca, 1550-1600 (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 213.
7
Es de suma importancia definir los conceptos de espacio y territorio. Si el
Diccionario de autoridades (2da edición de 1739) define el primer concepto
como “la capacidad, anchura, longitud y latitud de un terreno, lugar o sitio
(tomado del latín spatium)”, y el segundo término como el “sitio o espacio que
contiene una ciudad, villa o lugar”, tenemos que matizar dichos conceptos para
una mejor comprensión de los mismos. El espacio como instancia parcial (y
de autonomía relativa) de una totalidad social es un concepto de la geografía
que involucra diversos elementos constitutivos de una región (elementos
naturales) como la vegetación, suelo, montañas y cuerpo de agua. Así, como
señaló José Alfredo Rangel, el espacio físico es un elemento más de una región
y no un escenario inerte, receptáculo de los elementos sociales. En cuanto al
territorio, dicha expresión se utiliza como referencia al espacio de la soberanía
o la jurisdicción de un país, o en este caso entidades de gobierno civil o
religiosa para el periodo novohispano. Dicha jurisdicción sobre el territorio
involucraba elementos naturales, espaciales y poblacionales. Diccionario de
Autoridades (2da edición, 1739), consultado el 06/08/18. http:
//web.frl.es/DA.html. Daniel Hiernaux y Alicia Lindon, “El concepto de
espacio y el análisis regional”, Secuencia, núm. 25 (1993): 89–110; Andrés
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�Javier Rodríguez

el noreste novohispano fue en la Villa de Santiago de Saltillo —
curato espiritualmente perteneciente al obispado de la Nueva
Galicia, pero políticamente adherido a la Nueva Vizcaya— cuya
jurisdicción comprendió todo el incógnito espacio que
representaron estos territorios para finales del siglo XVI,
incluyendo la ciudad de Monterrey, la Villa de San Gregorio de
Cerralvo y la misión de Nuestra Señora del Río Blanco.8 En este
sentido, la crónica del obispo de Guadalajara, Alonso de la Mota
y Escobar, es muy sugerente para recrear el escenario:
Este reino con razón se puede llamar Reino de Anillo porque
aunque tiene mucha tierra y de muchas leguas de sitio, no hay
en todas ellas sino un lugarcito de españoles de hasta veinte
vecinos escasos, que llaman la Villa de Monterrey porque el
conde de este nombre, siendo virrey de la Nueva España, dio
Castiblanco Roldán, “Algunas observaciones teóricas al territorio y al
memorial: la dialéctica de la producción (creación) social del espacio”, Revista
Geográfica, núm. 145 (2009): 73–88; José Alfredo Rangel Silva, Capitanes a
guerra, linajes de frontera. Ascenso y consolidación de las élites en el oriente
de San Luis Potosí, 1617-1823 (México, DF: El Colegio de México, 2008), 35.
En cuanto a la territorialización, se puede entender la apropiación simbólica y
cultural de un espacio, que, aunque siendo inmaterial, se hace tangente cuando
hay un reconocimiento de pertenencia en el territorio por un grupo humano.
Rogeiro Habesbaert, “Del mito de la desterritorialización a la
multiterritorialidad”, Cultura y representaciones sociales 8, núm. 15 (2013):
13. Dicho concepto es aplicable también a los procesos de reconocimiento de
territorios eclesiásticos en la América hispánica.
8
José Antonio Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros
norestenses (Monterrey: Edición de autor, 2011), 85.
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�Mérito y honor

licencia y facultad para que se poblase por el año pasado de
noventa y cuatro. […] Es un difuso este Reino y todo
despoblado que hasta el día de hoy está bien andado ni trillado
de españoles, pero algunos que han entrado en él dicen que es
de temple muy apacible, de buenos valles, bien abastecido de
fuentes y ríos, y con suficientes montes y arboledas, que todo
esto lo hace apto para poblarla, pero por ahora no se abre
entrada para ello, porque en este mundo son de estima tierras,
aguas y montes, allende de lo cual como en este Reino no ha
habido noticia de minas ni metales, que son la piedra imán de
español, no los tira ni lleva para sí […] hay noticia de que en
esta tierra hay indios bárbaros gentiles, pocos en número, que
viven en rancherías pajizas de cuya conversión no se trata por
ahora hasta que venga el tiempo que Dios tiene determinado
para mover los corazones de los reyes que manden hacer éstas
y otras entradas. La gente de estos países es desnuda y muy
pobre y sumamente bárbara, en quien no se conoce rastro de
conocimiento, de idolatría ni de sacrificio, ni de temple porque
todos ellos viven pronos [muy propensos] e inclinados a la
tierra cual brutos, sin jamás alzar los ojos de ella, y así en su
total ocupación buscar de comer con la flecha, procrear y
hacerse la guerra unos a los otros. Querrá Dios nuestro señor
las cosas se vayan aquí disponiendo de suerte que se envíe la
luz de su nombre y fe para que amanezca sobre gente que vive
en perpetua tiniebla para que conociendo su autor lo
reverencien y sirvan como a su Dios verdadero a quien sea
gloria y alabanza eterna, así en la tierra como en el cielo.9

9

Alonso De la Mota y Escobar, Descripción geográfica de los reynos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León (México, DF: Instituto Jalisciense de
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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Pero con la llegada del gobernador Martín de Zavala y su
proyecto de repoblación del reino, la cuestión eclesiástica
también fue de su injerencia. Así, en 1626 se erigió la parroquia
de Monterrey con su primer cura en administración, el padre
Martín Abad de Uría, con jurisdicción sobre las rancherías y
villas que se fueron fundando desde la época de Martín de Zavala
en adelante -incluyendo la villa de San Gregorio de Cerralvo, la
villa de San Juan Bautista de Cadereyta y el Valle de las Salinas
(sin que esto afectara la labor de los franciscanos, pues
técnicamente el clero secular tendría injerencia sobre españoles,
mestizos y mulatos, y el clero regular sobre los indios en los
conventos).10 De este modo, en la medida en que se iba
extendiendo la frontera hacia el noreste, con la fundación de
nuevas poblaciones, éstas se incorporaban a la única parroquia;
por consiguiente, la atención eclesiástica de estos lugares se hizo
por medio de los tenientes de cura. Sin duda alguna, la fundación
de misiones y parroquias en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVII, se dio en el contexto de la lucha y la “guerra viva”

Antropología e Historia; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1989),
150.
10
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El
Colegio de México, 1994), 104.
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contra los indios no sujetos al sistema español y provocaron que
el proyecto misional encontrara su freno en 1664 debido a la
propia inestabilidad política en la que entró el reino tras la muerte
de su gobernador Martín de Zavala.11
No obstante, el siglo XVIII fue un periodo de cambios, ya
que del curato de Monterrey se desmembraron nuevas
jurisdicciones parroquiales para erigir nuevas unidades de
atención diocesanas. En 1712 se desmembraron de Monterrey
Boca de Leones —la cual había fungido como ayuda de parroquia
de Monterrey desde que se fundó el Real— y el Valle de San
Mateo del Pilón; en 1714, la doctrina de San Pablo Labradores; y
en 1747, se erigió la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores
en la Punta de Lampazos.12 Todas ellas dejaron de ser misiones
para convertirse en curatos con curas beneficiados vicarios y
jueces eclesiásticos.

Eugenio del Hoyo atribuye el periodo de 1664 a 1715 como el “medio siglo
de inercia”, donde, tras la muerte del gobernador Martín de Zavala, el Nuevo
Reino de León entró a una crisis e inestabilidad de su política e instituciones
que la apoyaban. Eso auspició que la densidad demográfica bajara y que los
conflictos con los indios se incrementaran. Eugenio Del Hoyo, Historia del
Nuevo Reino de León, 1577-1723 (Monterrey: Al Voleo, 1979), 433–72.
12
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 156; Cecilia Sheridan, El
yugo suave del evangelio. Las misiones franciscanas de Río Grande en el
periodo colonial (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2012), 53.
11

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Además, en la segunda década del siglo XVIII se retomó
el proyecto misional, mismo que se vio reflejado en tres nuevas
fundaciones: la misión de Nuestra Señora de Guadalupe, la de
Nuestra Señora de la Concepción y Nuestra Señora de la
Purificación; todas fundadas en 1715 gracias al comisionado
Francisco de Barbadillo y Vitoria. La primera fue fundada a una
legua de la parroquia de Monterrey y perteneció a los frailes
franciscanos bajo el título de curas doctrineros hasta 1755, año en
que la misión se secularizó y se transformó en pueblo con
presencia predominantemente tlaxcalteca.13 En lo que respecta a
13

La secularización fue el traspaso de misiones y doctrinas pertenecientes a
los religiosos a manos del clero secular o diocesano. Dicho proceso se dio de
manera gradual y dependió del obispado su aplicación. En el obispado de
Puebla fue en 1640 gracias al obispo Juan de Palafox y Mendoza, en el
arzobispado de México fue en 1753 por el arzobispo Manuel Rubio y Salinas,
en Durango en 1753 por el obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, en el
obispado de Yucatán en 1721 por el obispo Juan Gómez de Parada y en el
obispado de Michoacán fue en 1767 también por el obispo Pedro Anselmo
Sánchez de Tagle. Para el caso del obispado de Guadalajara, el proceso de
secularización fue más pragmático y los obispos solían esperar a coyunturas
específicas para hacerlo, pero curato por curato y no como un evento a gran
escala. Para el caso del Nuevo Reino de León, el proceso de secularización de
misiones y doctrinas fue un proceso iniciado desde 1711 y concluido en 1804,
cuando se secularizó la doctrina del Río Blanco, que fue la última en hacerlo.
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986), 12–20; María Teresa Álvarez Izca-Longoria, “La
reorganización del territorio parroquial en la arquidiócesis de México durante
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las otras dos misiones, éstas se fundaron cerca del Valle de San
Mateo del Pilón, y los franciscanos tuvieron bajo su cuidado y
doctrina a indios borrados, pelones, nazas, tlaxcaltecos, tortugas,
cacalotes y aguatinejos, que aparecen descritos en las partidas
sacramentales de la parroquia de San Mateo del Pilón.14
La familia Báez Treviño
No se puede pasar por alto en la historia del Nuevo Reino de
León, durante la primera mitad del siglo XVIII, la mención de
ciertos apellidos que fueron de suma importancia en el acontecer
histórico tanto político como económico y social. Y es que el caso
de la familia Báez Treviño es una referencia obligada, ya que su
participación en la región fue muy intensa. Desde el gran
patriarca hasta los nietos, los miembros de esta familia fueron
personajes muy activos por lo menos hasta 1780.

la prelacía de Manuel Rubio y Salinas (1749-1765)”, Hispania Sacra LXIII,
núm. julio-diciembre (2011): 508; David Brading, Una Iglesia asediada: el
obispado de Michoacán, 1749-1810 (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1994), 123; Susan McClymont Deeds, “Rendering unto Caesar:
the secularization of Jesuit missions in mid-eighteenth century Durango”
(University of Arizona, 1981).
14
AEAM. Libros sacramentales, parroquia de San Mateo, libro 1, 1712-1725.
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Mapa 1. División política del Nuevo Reino de León, finales del s.
XVII

Como punto de partida, se encuentra el general Francisco Báez
Treviño. Nació en Monterrey en 1648 y durante la primera década
del siglo XVIII se destacó por la adquisición de propiedades, sin
dedicarse a actividades comerciales o crediticias, según Antonio
Peña Guajardo.15 Fue hijo de Francisco Treviño (sargento mayor)

15

Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el
Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII (Monterrey:
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2004), 59.
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y Lucía de Benavides, oriundos de la ciudad de Monterrey, y a su
vez, nieto del capitán Francisco Báez de Benavides (nacido en
1594, originario de Tenerife, en las Islas Canarias) y de Isabel
Martínez-Guajardo

Navarro-Rodríguez

(nacida

en

1593,

originaria de la Villa de Saltillo), primeros pobladores del Nuevo
Reino de León. Contrajo matrimonio con Catalina Treviño y
Maya, con la cual tuvo trece hijos: Ignacio Miguel (1682), María
(1685), Nicolasa (1687), Francisco (1691), Pedro Regalado
(1701), Xavier (1702), Matías (1703), Juan Bautista (1704),
Lucía (1706), Josefa (1708), Isabel (1709) y Antonia (1714).
Respecto a los oficios de los hijos varones, Francisco y Xavier
eligieron la carrera militar al igual que su padre; Matías fue
escribano público y tres de sus hijos eligieron la carrera
eclesiástica: el primogénito Ignacio Miguel lo hizo como
sacerdote religioso de la Compañía de Jesús y Pedro Regalado y
Juan Bautista lo hicieron como miembros del clero secular. En
cuanto a las hijas del General, cuatro se casaron con capitanes,
una con un escribano público, otra con el dueño de una hacienda
de ganado menor y dos más permanecieron solteras o bien no se
obtuvieron datos sobre sus nupcias, seguramente dedicándose al
cuidado de sus padres, pues para las labores domésticas la familia
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poseía negros y mulatos esclavos. Y en el caso del matrimonio
del capitán Xavier Báez Treviño con Ana Montemayor Garza,
dentro de los cinco hijos que tuvieron, surgió otro sacerdote, José
Lorenzo Báez-Treviño Montemayor, nacido en 1730 en la ciudad
de Monterrey.
Pero, a decir verdad, uno de los aspectos más relevantes
de Francisco Báez Treviño fue que llegó a tener el grado de
general. Para finales del siglo XVII, encabezó una partida de 30
soldados que incursionó al interior de la Sierra de la Tamaulipa
para castigar a los indios que habían atacado una pastoría de
ovejas. Posteriormente, le fue otorgado el título de Sargento
Mayor, y en términos militares, como gobernador fue capitán
general del Nuevo Reino de León, por lo que Francisco Báez
Treviño fue el primer hombre, nacido en esta jurisdicción, que
tomó el cargo de gobernador y ocupó todos los grados militares,
desde alférez hasta general.16 Cabe señalar, que desde el siglo
XVII, y hasta 1728 —considerando que en este año inició el
cobro de alcabalas— el Nuevo Reino de León era considerado
como “tierra de guerra viva”.17 Esto implicaba que había focos de

16
17

Peña Guajardo, 71–72.
Del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723, 311.

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conflicto en distintos puntos del territorio entre españoles con
indios

negados

a

integrarse

al

sistema

europeo.

Los

enfrentamientos fueron duros y sumamente violentos, y
evidentemente causaron una gran cantidad de muertes, por lo que
la responsabilidad de la defensa del territorio cayó en las milicias
locales, con el peso de los gastos en los pobladores, por no existir
un ejército profesional en la Nueva España.18 Así fue como los
militares se adueñaron de la zona, pues el gobernador y capitán
general del Nuevo Reino de León era el mando supremo con
capacidad de organizar y coordinar las acciones.
Sin embargo, tal y como lo mencionó Peña Guajardo, el
estado general que se padecía en el Nuevo Reino de León era
conveniente para los miembros de esta élite local, afirmando que
ellos mismos promovían los enfrentamientos para justificar la

18

Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 58. Por otro lado, José
Alfredo Rangel menciona que la defensa de las zonas fronterizas estaba a cargo
de los capitanes a guerra, quienes comandaban contingentes integrados en su
mayoría con los vecinos de los poblados interesados basándose el esquema en
la autodefensa que fue la modalidad más práctica al no existir un ejército
profesional. Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera. Ascenso y
consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 1617-1823,
205–6.
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concesión de ciertos privilegios por ser “tierra de guerra viva”.19
Así, por mucho tiempo no se aplicó el cobro de alcabalas y a los
gobernadores se les eximió de la obligación de pagar la media
anata como una manera de apoyo a los pobladores y autoridades
de este lugar. Este régimen especial en materia fiscal —que era
aplicado en todo el septentrión novohispano— estaba destinado a
fomentar la economía y la colonización en una zona insegura que
por sí misma no atraía pobladores.20 Pero, por otro lado, en 1718
el general Francisco Báez Treviño —en su segundo periodo como
gobernador del Nuevo Reino de León— fue destituido por el
comisionado del Virrey duque de Linares, el alcalde de crimen
Francisco de Barbadillo y Vitoria, por comerciar indios a través
del sistema de congregas. Báez Treviño y otros miembros de la
élite local tuvieron que liberar a los indios capturados, y en su
defensa afirmaron que la captura fue hecha por ser prisioneros de
guerra, aunque estaban trabajando en sus haciendas personales.21
19

Mismo argumento utilizado por Sara Ortelli para el caso de la Nueva
Vizcaya. Sara Ortelli, Trama de una guerra conveniente. Nueva Vizcaya y la
sombra de los apaches, 1748-1790 (México, DF: El Colegio de México, 2007).
20
Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 72.
21
Archivo General de Indias (AGI). Guadalajara 166, Expediente sobre la
pacificación de indios chichimecas del Nuevo Reino de León, 1714-1723, 14
de febrero de 1714.
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Así, mal que bien, este personaje logró consolidar un
poder y prestigio en la localidad, sobre los cuales sus hijos
clérigos Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista y su nieto
José Lorenzo, se montarían para lograr la aceptación social de la
feligresía de Monterrey, siendo los únicos clérigos procedentes
de una familia de la vieja élite neolonesa. Recibió cristiana
sepultura a manos del Br. Bartolomé Molano en misa de cuerpo
presente y vigilia el 6 de julio de 1726 en la capilla de San
Francisco Xavier de la ciudad de Monterrey —lugar que fungía
como colegio jesuita, y cuyo rector era su hijo Ignacio Báez
Treviño— y dejó en testamento tres novenarios de misas
cantadas: uno en la parroquia de la ciudad, otro en la mencionada
capilla, y uno más en la parroquia del Señor del Perdón de la
Ciudad de México. Además, pidió que se pagaran dos pesos a las
mandas forzosas, 50 fanegas de maíz para los pobres, que toda su
ropa fuera subastada a partir de 50 pesos, siendo lo recaudado
para la educación de los niños en la escuela del Colegio seminario
de la capilla de San Francisco Xavier, 50 pesos para el altar de
Nuestra Señora del Nogal de la ciudad de Monterrey, y el entierro
a la voluntad de sus albaceas —quienes fueron sus hijos Juan
Bautista y Pedro Regalado— con la pompa que les pareciere
conveniente, los cuales mandaron se le hicieran tres pozas.22
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Defunciones 1668-1752; ms. 166-167”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchRecords1667-1981
22

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Algo de los muchos aspectos interesantes a resaltar de la
familia Báez Treviño, fue el haber empleado las estrategias
matrimoniales y la dedicación a la Iglesia como mecanismos
alternativos reguladores del equilibrio entre los recursos
disponibles y el empaque que correspondía al prestigio del linaje.
Como una familia de élite hispano nueva, los Báez Treviño
habían elegido vivir confinados en la civitas capital del Nuevo
Reino de León, confiando en que ésta les proporcionaría los
medios para mantener su posición al amparo del gobierno del
reino. A decir de Pilar Gonzalbo, “los oficios de justicia daban
honra a quien la buscaba y la reafirmaba en los que la poseían
como patrimonio familiar”.23 Así, la ascendencia determinaba
enormemente el tipo de ocupación a la que aspiraban a dedicarse,
también influía en gran medida el enlace matrimonial previsible:
“la homogamia entre las estirpes de los conquistadores era regla
general”.24 Y también, como familia de élite, cuatro varones
miembros de ella eligieron el camino del sacerdocio que podía
proporcionarles acceso a dignidades acordes con su distinguido
origen. De este modo, la religiosidad hispano nueva no solamente
23

Pilar Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial (México, DF: El Colegio
de México, 1999), 136.
24
Gonzalbo Aizpuru, 137.
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�Mérito y honor

se manifestaba en oraciones, ceremonias o suntuosos rituales,
sino que estaba presente en los momentos de toma de decisiones
familiares: si bien el matrimonio y el ingreso al sacerdocio eran
caminos opuestos, podían llegar al mismo destino: la salvación
eterna y la felicidad terrena.25
Ahora bien, en primer término se encuentra Ignacio
Miguel Báez Treviño. Fue el primer hijo del Gral. Francisco Báez
Treviño y doña Catalina Treviño de Maya. Nació en la ciudad de
Monterrey en 1682 y no se encontró evidencia de su bautizo ni de
sus padrinos. Ingresó a la Compañía de Jesús y fue rector del
Colegio de San Francisco Xavier de Monterrey entre 1722 y
1723, siendo de los primeros jesuitas oriundos del Nuevo Reino
de León. Cuando testó en 1726, su padre ya había muerto, siendo
sepultado en la Iglesia del Convento de San Andrés de dicha
ciudad.26 A decir verdad, es el clérigo miembro de la familia Báez
Treviño de quien menos información se tiene, sin embargo, su
padre el Gral. Francisco Báez Treviño, quien había apoyado al
Br. Jerónimo López Prieto al establecimiento de un colegio
seminario en 1701, apoyó a su primogénito para adquirir la
dirección de dicho colegio una vez que aquel fue removido.
25
26

Gonzalbo Aizpuru, 136.
Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 34.

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En segundo lugar se encuentra Pedro Regalado Báez
Treviño. Era oriundo de la capital del Nuevo Reino de León y fue
el quinto hijo del Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina
de Maya. Pedro Regalado, bautizado en la parroquia de la ciudad
de Monterrey el 30 de marzo de 1701 por el padre Domingo
Guerra, tuvo como padrinos a Bernabé González y Aldonza
Guajardo.27 Estudió en la ciudad de Durango, en el Seminario de
la Compañía de Jesús, para luego pasar al Seminario de San José
de la ciudad de Guadalajara. Previo a su paso por el colegio
jesuita de Durango, en 1712, el obispo Diego Camacho y Ávila
—durante su visita pastoral por la ciudad de Monterrey— lo
señaló como estudiante de la cátedra de gramática que se impartía
en el colegio seminario instaurado en Monterrey por el Br.
Jerónimo López Prieto en el anexo a la capilla de San Francisco
Xavier que fungía como iglesia parroquial en ese momento.28 Fue
ordenado clérigo de menores órdenes en 1722 por el obispo Fray
Manuel de Mimbela, y presbítero a título de dos capellanías
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.182”.
Bautizado el 30 de marzo del 1701. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
28
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
27

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�Mérito y honor

fundadas por sus padres, el Gral. Francisco Báez Treviño y doña
Catalina Treviño: una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo, que
le producían 100 pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la
Hacienda de Santo Domingo en la ciudad de Monterrey.29 Fue
teniente de cura del Real y Minas de San Gregorio de Mazapil
entre 1726 y 1728. Fue vicario y juez eclesiástico, y teniente de
cura en la Villa de Saltillo de 1741 a 1755, donde también fungió
como comisario de la Inquisición.30 En la parroquia de la ciudad
de Monterrey también fue teniente de cura con atención a
Pesquería Grande, en 1745, y en el Huajuco en 1740 y de 1744 a
1748, sin descuidar sus labores en la Villa de Saltillo. Tuvo como
residencia y ocupación la asistencia de la Hacienda de Santo
Domingo, siendo dueño de la cuarta parte. En 1760 exhibió sus
licencias sin límite de tiempo al obispo Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco. Murió el 11
de febrero de 1767.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, Órdenes 1714-1737, m.98”.
http://www.familyseach.com/México-Jalisco-CatholicChurchsRecords15901979
30
Archivo General de la Nación (AGN). Inquisición, Vol. 869, fs. 2,
Nombramiento de comisario del Santo Oficio de la Villa de Saltillo a favor de
Pedro Regalado Báez Treviño. 14 de febrero de 1740.
29

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En tercer lugar, se encuentra Juan Bautista Vicente Báez
Treviño, o bien Juan Báez Treviño —como solía firmar las
partidas sacramentales—, y es el personaje de quien se tiene más
información en la evidencia archivística. Su carrera sacerdotal
difiere un poco de la de Ignacio Miguel y Pedro Regalado. Fue el
octavo hijo del matrimonio del Gral. Francisco Báez Treviño con
doña Catalina de Maya. Fue bautizado en la parroquia de la
ciudad de Monterrey el 11 de febrero de 1704 por el padre Marcos
González Hidalgo y fue su padrino el capitán Francisco de
Albornos.31 Como ha sido referenciado al inicio de este trabajo,
cursó filosofía en el Colegio de la Compañía de Jesús de la ciudad
de Durango, desde donde pasó a la ciudad de México a estudiar
los sagrados cánones y recibió el grado de bachiller el 27 de abril
de 1725.32 Fue ordenado presbítero por el obispo de Guadalajara,
el Dr. Carlos Nicolás Gómez de Cervantes, del cual obtuvo las
licencias necesarias para predicar en toda la diócesis, a cuyo fin
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.206”.
Bautizado el 11 de febrero de 1704. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
32
Precediendo antes la lección de una hora de ampolleta con puntos y término
de 24 horas de la segunda asignación del capítulo 9 Christus 26, de jure jurado,
libro segundo título segundo, en que se leyeron varios facultados para lo cual
cursó y juró cinco concursos en la propia facultad de cánones e hizo diez
lecciones conforme a estatus.
31

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�Mérito y honor

fue

examinado

y

aprobado,

expidiéndosele

los

títulos

correspondientes el 14 de marzo de 1728, mismos que le fueron
refrendados por el Deán y Cabildo Sede Vacante de la catedral de
Guadalajara el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan Gómez de
Parada el 15 de marzo de 1737. Además, su ordenación sacerdotal
fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el capitán don
Antonio Gómez de Castro y doña María Báez Treviño —su
hermana mayor— de 3,500 pesos de principal y 125 de renta
anual sobre algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey,
con la obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también
fue fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de principal y
150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San Agustín,
también en la ciudad de Monterrey.33
Al ser opositor para algunos de los beneficios curatos, fue
examinado y aprobado en sínodo en la doctrina moral, y se le
propuso en primer lugar para el curato de Monterrey, en segundo
lugar para la provisión de la Villa de la Purificación, y en tercer
lugar para el Real y minas de San Pedro en Boca de Leones. Fue
teniente de cura de la ciudad de Monterrey y sus partidos,

33

AHAG. Parroquia de Monterrey, Cofradías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
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�Javier Rodríguez

llegando a ser el cura en encomienda de dicha parroquia el 14 de
enero de 1734.34 Además, el Deán y Cabildo en Sede Vacante le
34

La categoría de los sacerdotes en la América hispánica era la siguiente: 1)
Capellán: dueño de una capellanía, no necesariamente tenía que ser adscrito a
una parroquia. Todos los curas tenían que ser capellanes para poderse ordenar.
2) Cura domiciliario: adscrito a una parroquia, era el cura que lleva el viático
a los enfermos y da la extremaunción sin facultades para celebrar, bautizar o
casar sin licencia del titular del curato. 3) Teniente de cura: ayudante del titular
del curato, equivalente al actual vicario con facultades de celebrar misa diaria
y mayor los domingos, predicar, bautizar, casar en ausencia del titular del
curato. Podía residir en la parroquia o en una capilla perteneciente a la
parroquia. 4) Cura beneficiado: titular del curato, actual equivalente al párroco.
Tenía facultades de celebrar misa diaria y mayor los domingos, administrar
todos los sacramentos, levantar el padrón anual de la cuaresma y remitirlo a la
curia episcopal. Para llegar a ser cura beneficiado se establecía un concurso de
oposición y tras un examen de sagrada escritura, teología cristiana y lengua
mexicana, los sacerdotes evaluadores le mostraban tres candidatos al obispo,
mismos que el prelado presentaba al vicepatrono y el designaba al ganador del
concurso. El concurso solía ser riguroso y podían existir elementos extraprotocolarios que influyeran en el ganador del concurso. 5) Vicario juez
eclesiástico: eran sacerdotes que fungían como representantes del obispo para
ciertas regiones del obispado y podía ser un cura domiciliario, teniente de cura,
pero en la mayoría de las ocasiones era un cura beneficiado. Podía haber un
vicario juez eclesiástico para un solo curato o para varios, dependiendo de la
naturaleza y extensión de la zona. Sin embargo, para el caso del Nuevo Reino
de León, la denominación de curato en beneficio no existía hasta 1748 cuando
se secularizó la misión de La Punta de Lampazos y el primer cura beneficiado
—Juan Antonio Flores Barbarigo— tomó posesión de ella. Lo que existía hasta
ese momento era curato en encomienda, que era equivalente al curato en
beneficio, con la única diferencia de que el obispo podía poner y quitar curas
a placer sin necesidad de ningún concurso, cosa que no estaba aprobada por el
concilio de Trento. La eliminación de los curatos en encomienda la concretó
el obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco en circunstancias específicas. El curato de Monterrey por primera vez
fue en beneficio en 1755 cuando el Br. Bartolomé Molano tomó posesión de
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�Mérito y honor

dieron comisión a fin de que examinase a varios religiosos
franciscanos, y fue notario del Santo Oficio de la Inquisición de
la ciudad de Monterrey, su distrito y jurisdicción, gracias al título
que le dieron los inquisidores de la Ciudad de México el 3 de julio
de 1741. El obispo Juan Gómez de Parada le nombró vicario y
juez eclesiástico el 13 de enero de 1742 hasta que dejó el cargo el
25 de febrero de 1748. También lo nombraron comisario del
tribunal de la Santa Cruzada por el obispo Juan de Camargo de
1734 a 1748, concediéndole facultad para todas las causas y
negocios tocantes a cruzadas y para la ejecución de los demás
él. Y en ese mismo año los curatos del Valle de las Salinas y del Valle del
Guajuco dejaron de ser encomiendas para ser en beneficio. Las doctrinas de la
Villa de Cadereyta, de la Villa de Linares y Valle de Labradores fueron
secularizadas y también se convirtieron en curatos en beneficio. El curato de
Boca de Leones dejó de ser encomienda hasta 1760 tras la muerte del Br.
Rodrigo Flores Valdés. Como último dato, el vicepatrono en el Nuevo Reino
de León no estaba bien definido. Aunque en estricto sentido y de acuerdo con
las Leyes de Indias el virrey debiera serlo, en la práctica también consideraban
vice patronos al propio gobernador del Nuevo Reino de León e incluso al
presidente de la Audiencia de Guadalajara; este último caso era algo inusual,
pues como entidad política, el Nuevo Reino de León no era correspondiente a
esa audiencia, sin embargo, hubo casos donde el presidente de la audiencia
neogallega designaba curas para el Nuevo Reino de León, sobre todo cuando
eran curatos en encomienda. Todo este entramado jurisdiccional confuso fue
parte de las realidades políticas-eclesiásticas del Nuevo Reino de León por lo
menos hasta 1777, año de fundación del obispado de Linares. Javier Rodríguez
Cárdenas, “Territorialización y estructuras eclesiásticas en el Nuevo Reino de
León durante la visita pastoral del obispo de Guadalajara, 1753-1760” (Tesis
de maestría, El Colegio de San Luis, 2018), 160–250.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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33

�Javier Rodríguez

asuntos pertenecientes a este cargo. De 1748 a 1764, fue teniente
de cura y cura domiciliario en la misma parroquia de Monterrey,
falleciendo en esa ciudad en 1764.
Por último, del matrimonio entre el cuarto hijo del Gral.
Francisco Báez Treviño y doña Catalina de Maya, el capitán
Xavier Báez Treviño, con Ana Josefa Montemayor de la Garza,
nació en 1730 José Lorenzo Báez Treviño, de quien fueron sus
padrinos sus tíos Matías Báez Treviño e Ignacia de los Santos
Coy, siendo bautizado por el padre Matías de Aguirre. Su
testamento afirma que sus padres murieron mucho antes de que
él recibiese las órdenes mayores.35 Fue ordenado sacerdote a
título de cuatro capellanías: una fundada por su abuelo el Gral.
Francisco Báez Treviño sobre la hacienda de Santo Domingo;
otra fundada por su tía doña Josefa Báez “sobre la casa y viña que
posee en la Villa de Saltillo Manuel Ignacio de Irazabal [sic]”; la
tercera que fundaron su misma tía Josefa Báez y Bartolomé de
Cuellar, su esposo, sobre la hacienda de Guachichile; y la última
fundada por doña María Báez Treviño, su tía, y que el obispo de

35

Archivo Histórico de Monterrey (AHMM). Protocolos, Testamento de
bachiller José Lorenzo Báez Treviño, Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
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�Mérito y honor

Guadalajara Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada Diez de Velasco removió y puso en la ciudad de
Guadalajara; todas ellas de 4,000 pesos de principal y de 200
pesos anuales.36 También se sabe que fue lugarteniente de vicario
de Monterrey, en donde se encontraba en 1760 al momento de la
visita pastoral del obispo de Guadalajara, quien le revisó sus
licencias ministeriales, las cuales no tenían límite de tiempo.
También fue capellán del presidio de San Agustín de Ahumada
en 1764, y fue teniente de cura en la ciudad de Monterrey de 1768
a 1780, año de su muerte.
Así, este cuarteto de religiosos pertenecientes a la familia
de los Báez Treviño demuestra las cuatro formas más comunes
en que los sacerdotes del periodo hispánico aspiraban a ser
exitosos: profundizando en el estudio; siendo un buen cura de
almas y preocupándose por velar y atender a su feligresía;
aprovechando sus grados académicos para aspirar a cargos más
importantes; o siendo un hábil negociante a partir de la
acumulación de tierras y propiedades familiares.
36

AHMM. Protocolos, Testamento de bachiller José Lorenzo Báez Treviño,
Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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�Javier Rodríguez

Tipologías sacerdotales de la familia Báez Treviño
A decir de William B. Taylor, la organización del clero secular
en la América hispánica septentrional dividía a hombres grosso
modo de acuerdo con un sistema de meritocracia. Sin embargo,
en la práctica, este sistema era la combinación de una serie de
factores entre los cuales se pueden enumerar los antecedentes
familiares,

medios

independientes,

educación,

honores

académicos y literarios, cargos de responsabilidad por
nombramiento del obispo y ejercidos con distinción, buenas obras
dignas de su vocación, y antigüedad y reputación de acuerdo con
la virtud profesional y personal; es decir, que dicho “mérito”, a
final de cuentas, era una cualidad en parte heredada y en parte
adquirida.37 Asimismo, el significado del mérito pudo variar con
el tiempo y de acuerdo con quienes lo juzgaron, pues el
sacerdocio hispano nuevo no se trataba de un sistema lineal en
forma de escalera al que todos accedieron desde el peldaño
inferior y en el que los de mayor mérito ascendieron rápidamente
en relación con el resto, pues los contactos personales y los lazos
familiares intervenían inevitablemente. Según Taylor, algunos

37

William B Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII. Vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1999), 147.
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�Mérito y honor

curas no ingresaron desde abajo, otros jamás avanzaron y hubo
quienes alcanzaron la cima sin ocupar posiciones intermedias.38
Como se ha podido constatar, la familia Báez Treviño fue
de las más reconocidas al iniciar el siglo XVIII en el Nuevo Reino
de León, y evidentemente tanto José Miguel, Pedro Regalado,
Juan y José Lorenzo supieron aprovechar el pináculo del prestigio
social del que gozaba su familia gracias al patriarca de este linaje,
el Gral. Francisco Báez Treviño. Y es que en la monarquía
hispánica – como se ha mencionado anteriormente – el mérito va
íntimamente acompañado del linaje familiar, pues el simple
hecho de tener como tronco común un familiar procedente de los
reinos peninsulares, y más que haya sido de los primeros
pobladores, era suficiente prestigio para estar a la altura de
cualquier familia hispana nueva. Y si a esto se le añade la
participación en campañas bélicas, aportaciones económicas o
servicios especiales que contribuían a aumentar o consolidar el
territorio o la recaudación correspondiente a la Corona, el mérito
se incrementaba a tal grado que el prestigio social podía heredarse
a hijos y nietos para que compartieran el mismo reconocimiento
ganado por ellos. Incluso, afirma Pilar Gonzalbo, que cuando no
38

Taylor, 47.

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37

�Javier Rodríguez

podía demostrarse la ascendencia de los conquistadores, los
testimonios que refieren a “hijos de buenos padres” y tenido por
“principal persona” de “limpio linaje” y “familia honrada” eran
también válidos dentro del prestigio de la sociedad española.39
Fue así que, pese a tener linaje, es decir, ser un español-americano
de tercera generación de un peninsular de los primeros pobladores
del Nuevo Reino de León, el mérito del Gral. Francisco Báez
Treviño según su título de gobernador de 1703 otorgado por el
virrey duque de Alburquerque, fue haber servido “en dicho reino
en los cargos de capitán de los soldados de a caballo, arcabuceros
que se formó en el levantamiento de los reinos chichimecos del
cerro de Tamaulipa y reprimiendo el orgullo de los indios en el
Real de las Sabinas e inquietudes que causaron los indios de las
naciones cenizos y alazapas”.40
Y es que hasta ese momento, ni su padre Francisco
Treviño ni su abuelo Francisco Báez de Benavides habían
alcanzado ni el grado de General ni ser gobernador del Nuevo

39

Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 130.
AHMM, Actas de Cabildo, Título de gobernador y capitán general del
Nuevo Reino de León a favor de Francisco Báez Treviño, Vol. 002,
Exp.1703/002, 12 de junio de 1703.
40

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�Mérito y honor

Mapa 2. Curatos, misiones y doctrinas en el Nuevo Reino de León,
1753

Reino de León. Y una vez siendo gobernador, eran estos
personajes tan influyentes como otros que componían la
monarquía hispánica en espacios locales o regionales, lo que
permitía una solicitud como la del gobernador Báez Treviño, que
“postrado a las reales plantas de vuestra majestad con todo
rendimiento” solicitó que la Compañía de Jesús entrara a la
ciudad de Monterrey y fundase un colegio:
Con el que nuestros hijos tendrán la enseñanza y doctrina
segura desde los primeros rudimentos y porque serán
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�Javier Rodríguez

enseñados en cristianas y buenas costumbres con la buena
enseñanza que deseamos y finalmente porque tendrá todo el
reino el consuelo y doctrina que en todo el norte cristiano y
dominio de vuestra majestad acostumbra tan sagrada religión
con satisfacción y consuelo común de sus leales vasallos.41

Sobre esta sólida estructura familiar de prestigio social local y
mérito real ante su majestad, estaban insertos los curas José
Miguel, Pedro Regalado y Juan Bautista Vicente de cuarta
generación y José Lorenzo de quinta generación familiar con
respecto a los primeros pobladores. Y es que gran parte del
currículo de los aspirantes al sacerdocio en la monarquía
hispánica debían tener este tipo de estructuras familiares. William
B. Taylor menciona que el linaje familiar por sí mismo ya era
gran parte del mérito que necesitaban los futuros sacerdotes, ya
que reflejaba su propia comprensión del “mérito”, es decir,
aquello que los hacía dignos de su vocación y de la promoción,
siendo las calidades de los candidatos favorecidos ser hijo
legítimo de padres españoles nacidos en América, ilustres y
descendientes de antiguos y legítimos linajes de cristianos viejos:

41

AHMM, Actas de Cabildo, Petición del gobernador al rey para que la
Compañía de Jesús funde un colegio en la ciudad, Vol. 02, Exp.1715/002, 31
de enero de 1715.
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40

�Mérito y honor

eso era prácticamente todo lo que necesitaban.42 Ahora, el punto
en cuestión es cuáles fueron las aspiraciones, limitaciones y
función social de cada uno de ellos, y si el peso familiar fue
determinante en cada una de sus carreras sacerdotales, pues —
como afirma Pilar Gonzalbo— el valor simbólico de los apellidos
y de la proximidad a la jerarquía eclesiástica podía llegar a
proporcionar beneficios materiales inmediatos cuando en las
familias novohispanas se coordinaban intereses económicos y en
la vida religiosa se protegía el patrimonio o se obtenía acceso a
créditos y beneficios.43 Buena parte de los individuos del grupo
dominante o élites de una localidad o región, elegían el camino
del sacerdocio, que podía proporcionarles acceso a dignidades
acordes con su distinguido origen, siendo congruente con lo que
establecía el Concilio de Trento de no promover a ningún
individuo como clérigo que no sea idóneo “por sus costumbres,
ciencia y edad a las órdenes sagradas, a no constar antes
legítimamente que está en posesión pacífica de beneficio
eclesiástico que baste para pasar honradamente la vida”.44

42

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151.
43
Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 137.
44
Sacrosanto Concilio de Trento, 209.
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41

�Javier Rodríguez

Combinar linaje y mérito nunca fue sencillo para los sacerdotes,
y más porque, si por una parte el linaje era heredado a través de
los antepasados, el mérito era producto de valores como la
disciplina, constancia, buenas costumbres, entre otras cosas que
ya se han mencionado.
Como afirma Taylor, “tan importantes son los orígenes
sociales para la carrera de un sacerdote como también lo fueron
su formación y sus logros educativos”.45 El mérito de un
individuo destinado al sacerdocio iniciaba desde las primeras
letras pues para ser aceptado en un Seminario, los varones debían
tener por lo menos siete años de edad, aunque según Taylor
generalmente ingresaban de once años.46 El curso de estudios
para obtener el grado en bachiller en artes o estudios de filosofía,
era tras la aprobación de los cursos de gramática (lectura,
escritura y pronunciación latina), retórica (latín con español que
incluía el estudio de la sintaxis, traducción y obras selectas de
algunos autores romanos clásicos como Cicerón, Virgilio,
Ovidio, etc.) y filosofía (estudios de lógica, metafísica
aristotélica, física, filosofía moral, aritmética, geometría y
45

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 125.
46
Taylor, 126.
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�Mérito y honor

álgebra). Al final, se tenían que someter a un examen oral sobre
preguntas de filosofía ante tres sinodales y de aprobar se obtenía
el grado de bachiller.47 El estudio completo solía durar de cinco a
seis años. Para alcanzar la ordenación como sacerdote que
pudiese celebrar misa, el individuo tenía que estudiar teología por
cuatro años. Dicho estudio se dividía en dos partes: teología
dogmática (estudio de la Suma Teológica de Santo Tomás de
Aquino) y teología moral (aplicabilidad de la teología dogmática
a la vida cotidiana). También se podían hacer cursos de derecho
canónico, sagradas escrituras, historia de la iglesia y elocuencia
sagrada, según Taylor.48
Cabe señalar que los estudios sacerdotales se enmarcaban
dentro de una jerarquía de grados que definían el estatuto del
individuo dentro de la propia Iglesia. El Concilio de Trento señaló
cuatro órdenes menores —ostiario, lector, exorcista y acólito— y
tres mayores que eran el subdiaconado, diaconado y presbiterado.
En las órdenes menores, el ostiario era el guardián del templo,
quien tocaba las campanas y guardián del Santísimo Sacramento;
el lector era quien tenía el oficio de leer o cantar públicamente en

47
48

Taylor, 127.
Taylor, 128.

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43

�Javier Rodríguez

el templo las Sagradas Escrituras, además de asistir al diácono; el
exorcista era quien podía imponer las manos sobre los posesos
del demonio y recitar los exorcismos aprobados por la Iglesia; y
el acólito era quien portaba las luces en el templo y presentaba el
vino y el agua para la celebración eucarística.49 Y respecto a las
órdenes mayores, una vez sometido y aprobado a una exhaustiva
investigación personal sobre su pasado y conducta moral por un
delegado del obispo, el bachiller obtenía el grado de subdiácono
que ayudaba al diácono a pasar los instrumentos para la misa; los
diáconos podían ser asistentes de los sacerdotes en la misa,
además de contar con aprobación de predicar, y los sacerdotes
podían decir misa pero no escuchar confesiones, impartir
bautismos dar últimos auxilios o casar sin licencia del ordinario
del lugar.50
Para el caso de los sacerdotes emergidos de la familia
Báez Treviño, definitivamente quien marcó la línea de camino en
cuanto a lugares de estudio fue el primogénito. Como ya se ha

49

Pablo VI, Ministeria Quaedam. [Consultado en línea el 21 de mayo del 2020]
http://www.vatican.va/content/paul-vi/la/motu_proprio/documents/hf_pvi_motu-proprio_19720815_ministeria-quaedam.html.
50
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 147.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Mérito y honor

referido, Ignacio Miguel fue miembro de la Compañía de Jesús y
realizó sus estudios en el Colegio de Guadiana de los jesuitas en
la ciudad de Durango, Nueva Vizcaya, mismo lugar donde sus
hermanos cursaron los estudios de filosofía. Por la gran diferencia
de edad entre Ignacio Miguel y el resto de sus hermanos de
familia y sacerdocio, para cuando Pedro Regalado nació en 1701,
Ignacio ya contaba con 19 años de edad, y para el nacimiento de
Juan Bautista tenía 22 años. En la visita pastoral de 1711 del
obispo de Guadalajara Diego Camacho y Ávila por el curato de
Monterrey, cuando el prelado renueva licencias y aprueba la
operación de un colegio seminario siendo el rector Ignacio
Miguel —gracias al apoyo y financiamiento de su padre, el
gobernador del Nuevo Reino de León— éste ya contaba con 29
años de edad y entre los alumnos que menciona el obispo
Camacho y Ávila que se encontraban tomando cursos de
gramática, se encontraba Pedro Regalado con 10 años de edad.51
Muy seguramente Ignacio Miguel debió haber influido mucho en

FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
51

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la dirección que tomarían las trayectorias académicas de Pedro
Regalado y de Juan Bautista, al grado en que ambos fueron
enviados a estudiar filosofía con la Compañía de Jesús en la
ciudad de Durango. Como se ha mencionado anteriormente, son
escasos los datos que se tienen sobre Ignacio Miguel, pero tanto
por dicha influencia como por la dirección del colegio seminario
de Monterrey y su adscripción religiosa, este personaje debió ser
caracterizado por su preocupación por el saber y la enseñanza,
cualidad mediante la cual, según Óscar Mazín, la monarquía
hispánica también se proyectaba en los ámbitos locales.52
Una vez concluidos sus estudios en Durango, tanto Pedro
Regalado como Juan Bautista se trasladaron a la ciudad de
Guadalajara para estudiar teología en el Seminario de San José,
donde lograron concluir sus estudios y se ordenaron sacerdotes
en 1725 y 1728 respectivamente, ambos por el obispo Nicolás
Carlos Gómez de Cervantes. A partir de su ordenación sacerdotal,
la movilidad de ambos personajes va indicando los intereses que
tenían y que podían ser tanto familiares o personales; y dentro de
52

Óscar Mazín Gómez, Una ventana al mundo hispánico. Ensayo
bibliográfico. Vol.1 (México, DF: El Colegio de México, 2006), 45.
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�Mérito y honor

la rama de personales, de aspiración a prebendas mayores o a
dedicarse a los negocios eclesiásticos, todo válido en la forma de
ganarse la vida.
Por una parte, Pedro Regalado Báez Treviño —como ya
se ha referido en sus aspectos biográficos— fue ordenado
presbítero a título de dos capellanías fundadas por sus padres, el
Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina Treviño de Maya:
una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo que le producían 100
pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la Hacienda de Santo
Domingo en la ciudad de Monterrey que le producía 200 pesos
anuales. Si una capellanía conseguía que el sacerdote viviera “al
día”, con dos podía vivir relativamente cómodo.53 A esto se le
53

Según Pilar Gonzalbo, las capellanías eran un medio de perpetuar la
memoria familiar y de establecer una relación armónica con el más allá. Una
vez tomadas las previsiones para asegurar, hasta donde fuera posible, la
situación económica de los herederos inmediatos, había que pensar en la
salvación del alma, y era natural que se recurriese a los parientes para un
negocio de tanta importancia. Las sutilezas de la teología católica permitían
eludir la fea sombra de la simonía y lograr, no obstante, que los bienes
naturales contribuyesen a la consecución de la bienaventuranza eterna. Podría
encontrarse un paralelismo entre mayorazgos y capellanías con variantes de
que aquellos requerían de un capital considerable, debían someterse a la
aprobación real y se destinaban a los descendientes laicos que conservarían el
apellido. La capellanía era una fundación de beneficio público, ya que la
promoción de vocaciones sacerdotales redundaba en la mejor asistencia de
almas; podía constituirse un pequeño caudal, generalmente entre 1,000 y 3,000
pesos, y no exigía trámites de aprobación: un simple documento ante escribano
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�Javier Rodríguez

añade que fue teniente de cura en los curatos del Real y Minas de
Mazapil entre 1726 y 1728 y en la Villa de Saltillo de 1729 a
1740, en la que además fue Comisario del Santo Oficio de 1741
a 1755. De 1740 a 1745 fue teniente de cura en varias capillas
jurisdicción del curato de Monterrey: con atención a la capilla del
Valle de Guajuco en 1740 y con atención a la capilla del Valle de
Pesquería Chica en 1745, además de apoyar en el curato de

público dejaba testimonio de su fundación. La persona designada como patrón
tenía la responsabilidad y el privilegio de proveer de candidatos idóneos a la
capellanía vacante, y el juzgado de testamentarías, capellanías y obras pías
vigilaba el cabal cumplimiento de la voluntad de sus fundadores. Gonzalbo
Aizpuru, Familia y orden colonial, 138; Taylor, Ministros de lo sagrado.
Sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII. Vol. I, 183–205. Según
Gisela Von Wobeser, el fundador de la capellanía donaba una cantidad para el
sostenimiento de un capellán y dicho capellán quedaba obligado a decir cierto
número de misas en su memoria. La cantidad donada se invertía y el capellán
recibía la renta que producía la inversión. El fundador obtenía el beneficio
espiritual de que el capellán rezara por su alma y, además, tenía la posibilidad
de lavar algunos de sus pecados, ya que, mediante la donación del capital de
la capellanía podía “restituir” dineros obtenidos en forma usuraria. El objetivo
de la capellanía era la salvación del alma después de la muerte. Gisela Von
Wobeser, “Las capellanías de misas: su función religiosa, social y económica
en la Nueva España”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América
colonial, ed. Pilar Martínez López-Cano, Gisela Von Wobeser, y Juan
Guillermo Muñoz (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México;
Instituto de Investigaciones Históricas UNAM, 1998), 120. David Brading y
Óscar Mazín Gómez, eds., El gran Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos
eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis, 2009), 182; Pedro Gómez Danés, “Colegios y
capellanías en el Nuevo Reino de León”, Revista de la sociedad Neolonesa de
historia, geografía y estadística, 2008, 120.
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�Mérito y honor

Monterrey a su hermano Juan Báez Treviño, cuando este se
encontraba ausente entre 1743 y 1745. Después, de 1745 a 1755
volvió a ser teniente de cura de la Villa de Saltillo, de 1755 a 1761
regresó como teniente a la ciudad de Monterrey, y de 1761 a 1767
—año de su muerte— en su hacienda de hacienda de Santo
Domingo.
Por su movilidad, Pedro Regalado buscaba vivir más
cómodamente entre las principales parroquias de la región, pues
si por un lado el Real y Minas de Mazapil contaba con la
solvencia de un asentamiento minero —no sólo en diezmos sino
también en obvenciones parroquiales— la Villa de Saltillo
tampoco se quedaba atrás en ese aspecto. Pero si por alguna razón
la mayor parte de su carrera sacerdotal la pasó deambulando entre
los curatos de la Villa de Saltillo y de la ciudad de Monterrey —
el principal curato del Nuevo Reino de León— fue porque su
familia y sus propiedades residían en esa última ciudad. No
obstante, ser teniente de cura de la Villa de Saltillo era más
atractivo que serlo de la ciudad de Monterrey, pues el pago por
las obvenciones parroquiales era mucho mayor en el primer lugar
que en el segundo. En cuanto a su labor pastoral —descrita
anteriormente en su apartado biográfico— da constancia de que
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�Javier Rodríguez

era un cura comprometido con su trabajo y por ende, esperaba la
gratificación económica equivalente a sus servicios. Así, se puede
asegurar que Pedro Regalado Báez Treviño ingresó al sacerdocio
con el único objetivo de ganarse la vida, lo que así fue gracias a
su trabajo y a su familia.
A diferencia de su hermano Juan Bautista, el Br. Pedro
Regalado Báez Treviño fue menos rígido en el ejercicio de su
ministerio sacerdotal. Mientras residía en la ciudad de Monterrey,
apadrinó a 15 neófitos mientras que su hermano Juan no lo hizo
con ninguno. También, por algunos informes, se ha detectado en
él ser de una agradable personalidad y singular carisma, ya que
en sus testamentos, don Pedro de Fe, doña Gertrudis Rodríguez y
doña Ana Lucía Fernández, declararon que el Br. Pedro Regalado
era su “alegre padre espiritual”.54 Por otro lado, también tuvo
claras tendencias a creer en cuestiones que no precisamente eran
de ortodoxia cristiana. En 1740 —mientras sostenía el cargo de
vicario juez eclesiástico y comisario de la Inquisición en la Villa
de Saltillo— informó al Tribunal del Santo Oficio de la
Inquisición de la Ciudad de México varios aspectos para descargo

54

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Memorias testamentarias, 30 de marzo
de 1745.
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50

�Mérito y honor

de su conciencia, entre lo que incluía ciertos recuerdos de hechos
sobrenaturales que vivió junto con su madre en la Ciudad de
Monterrey donde:
Se acercó a mi madre junto a la vela una palomita mariposa, de
vistosos colores y dijo mi madre que alguna feliz noticia
anunciara dicha mariposa y le dijo que no revelara nada de lo
que le había, la cual después se quemó por sí sola. La verdad
pudo ser ignorancia como lo dijo mi hermano Juan, pero tal vez
sea un mensaje de Dios nuestro señor, y que dicho mensaje
también fue dicho al gobernador de aquel Nuevo Reino de León
que era mi padre.55

Tal vez el hecho de que Pedro Regalado haya sido de
personalidad alegre haya sido un factor para ser más abierto a
creer cosas que bien pudieran ser supersticiones. Del caso anterior
hasta fue juzgado por su hermano Juan como “ignorante”. A decir
verdad, el Br. Pedro Regalado no aspiró a cargos más importantes
después de 1741, pues se conformó con ser teniente de cura de la
Villa de Saltillo, y de 1753 a 1764, ser teniente de cura de la
ciudad de Monterrey, aunque constantemente viajaba del primer
punto al segundo por la cercanía en que se encontraban esos dos
poblados.

55

AGN. Inquisición, Vol.912, exp.13, Pedro Regalado Báez Treviño hace
varias denuncias en descargo de su conciencia, 29 de noviembre de 1740.
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�Javier Rodríguez

Por otro lado, Juan Báez Treviño —ordenado sacerdote en
1728 como ya se ha referido— también se le confirió las órdenes
mayores a título de dos capellanías: la primera de 3,500 pesos con
una renta anual de 125 fundada por su hermana doña María Báez
Treviño y el capitán don Antonio Gómez de Castro, su esposo, y
otra también fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de
principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín de la ciudad de Monterrey. La renta anual que percibía
por cuestiones de capellanías era poco menos que la que recibía
su hermano Pedro Regalado, pero al igual que a él, le daba para
vivir relativamente cómodo. Y como se ha visto anteriormente,
su carrera sacerdotal fue totalmente ejercida en la ciudad de
Monterrey, siendo teniente de cura en esa ciudad de 1728 a 1734,
año en el que recibe la encomienda de la parroquia hasta 1748, de
la que continuó siendo teniente hasta el año de su muerte en 1764.
Al igual que su hermano, también fue Comisario del Santo Oficio
y de la Cruzada en Monterrey, y también por catorce años
consecutivos, sólo que él de 1734 a 1748. Esto debió significar
una enorme influencia regional para la familia Báez Treviño, pues
eran las máximas autoridades en cuestiones de ortodoxia
cristiana. Sin embargo, a diferencia de Pedro Regalado, Juan
Bautista tuvo mayores responsabilidades, pues él sí logró
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�Mérito y honor

conseguir la encomienda del curato de Monterrey y de hecho
realizó cosas muy importantes, entre las cuales se destacan las
siguientes.
En primer lugar, en 1745, por petición suya y autorización
del obispo de Guadalajara Juan Gómez de Parada, el curato de
Monterrey fue fragmentado para dar origen a dos nuevos centros
de administración parroquial: el de los Valles de las Salinas y
Carrizal, con sede en el primero, y el del Valle del Guajuco.56
Ambas habían fungido como capillas a las cuales acudía el cura
de Monterrey a celebrar los oficios y administrar sacramentos: en
el caso del Valle de las Salinas era la capilla de la Hacienda de
Nuestra Señora de Guadalupe que funcionó desde 1720, y en el
Valle del Huajuco era una capilla construida en el centro del Valle
desde 1734.57 Dicha división –refiere el obispo Gómez de
Parada– era:

56

AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, leg. 3, exp. 2, folio 8, 1745. Por otro lado, en la
documentación de la época es muy común encontrar “Huajuco” y “Guajuco”.
El primer término es empleado en documentación eclesiástica y el segundo en
documentación de la administración civil y militar. Para esta investigación,
emplearemos la palabra “Huajuco” en referencia a dicho lugar localizado a 5
leguas al sur de la ciudad de Monterrey.
57
AHAG, Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Construcción de una
capilla en el Valle del Huajuco, leg. 1, exp. 1, folio 2, 1734. En referencia al
Valle de las Salinas, se toma como punto de partida el comienzo del primer
libro de bautizos de dicha parroquia. Archivo Eclesiástico de la Arquidiócesis
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No solo por el crecido número de feligreses que residen en los
referidos valles y grave distancia, sino por un inminente
peligro, extorciones [sic] y muertes que en la mediana de los
referidos Valles y capital experimentan los moradores de ellas
de los indios bárbaros para socorrer y acudir a tan graves daños
y mejor facilitar la pronta administración de los santos
sacramentos.58

Así, la erección de dos nuevas parroquias como las del Valle del
Guajuco y el Valle de las Salinas no sólo significó mayor
capacidad de atención por parte de la Iglesia diocesana local, sino
que al expandirse, garantizaban y afianzaban un mayor control
territorial pues los franciscanos deseaban obtener más doctrinas
en el Nuevo Reino de León, y ante ese decreto, la orden de San
Francisco no podía hacer más que replegarse en las doctrinas que
ya poseían.
Y si toda su labor pastoral fue ejercida en la ciudad de
Monterrey, fue evidentemente por la cercanía para con su familia
y el arraigo a la tierra; no obstante, hay evidencia que indica que

de Monterrey, Fondo sacramental, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
de Salinas Victoria, libro 1, 1720.
58
AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, 1745.
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�Mérito y honor

Juan tenía mayores aspiraciones en su carrera sacerdotal.59 En
1745 envió su detallada relación de méritos a su majestad. Como
se demuestra, Juan Báez Treviño esperaba ser recompensado por
el monarca español, pues tenía un representante en los reales
consejos de Madrid —don Juan de Luengo— a quien otorgó
poder para que recibiere los reales títulos, cédulas, y despachos
necesarios del nuevo ascenso que según Juan Báez Treviño su
majestad se iba a dignar darle.60 Desgraciadamente y para su mala
fortuna, no pudo conseguir el tan anhelado ascenso. Se pudiera
inferir que debido a sus 43 años de edad, Juan ya pensaba en
aspirar a la dignidad episcopal, pues a diferencia de todos los
demás clérigos del Nuevo Reino de León, su carrera eclesiástica
59

El concepto de arraigo, en gran medida, tiene que ver con la identificación
y pertenencia a la tierra, porque arraigarse en el siglo XVIII es sinónimo de
avecindarse. Por otro lado, respecto a la movilidad social, Antonio Hepasha
afirma que ésta no podría resultar ni de la voluntad ni de los cambios
instantáneos pues solo el tiempo y la voluntad traducidos en obras adecuadas
y riqueza honestamente adquirida, pudieron modificar el orden social
establecido y escrito. Antonio Manuel Hepasha, “Las estructuras del poder
imaginario en la movilidad social del antiguo régimen”, en Poder y movilidad
social. Cortesanos, religiosos y oligarquías en la península ibérica, siglos XVXIX, ed. Francisco Chacón Jiménez y Nuno Gonçalo Moreira (Madrid:
Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Universidad de Murcia,
2006), 37.
60
AHMM. Protocolos, Vol.14, Exp.3, Sobre la relación de méritos del
bachiller Juan Báez Treviño cura en encomienda y vicario juez eclesiástico de
la ciudad de Monterrey, 22 de septiembre de 1747.
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junto con la de su hermano Pedro, era lo que los diferenciaba del
resto, además de creer ser merecedores de una recompensa por
los servicios prestados por su padre, el general Francisco Báez
Treviño.
Cabe señalar que, como cura, Juan Báez Treviño siempre
mantuvo una personalidad muy de acuerdo con su trayectoria
eclesiástica. En su relación de méritos, el Br. Ignacio Martínez
dio testimonio de que habiendo recibido la real cédula de 31 de
julio de 1746 con la funesta noticia de la muerte de Felipe V, el
Br. Juan Báez celebró por su alma en la Iglesia parroquial las
honras y exequias “con demostraciones de dolor y sentimiento y
el más posible aparato, asistencia y solemnidad cantó la misa
dicho Br., cuya fineza y liberalidad erogó todos los costos y
gastos de esta función”, también los de la gran cantidad de cera
que se hubo de encender en el luctuoso tumulto, y que se pusieron
en todos los altares, además de haber costeado igualmente de su
bolsillo la limosna de la oración fúnebre que predicó.61 Y en
contraposición, al tomar posesión Fernando VI, el Br. Juan Báez
Treviño:
61

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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Hizo las demostraciones correspondientes de regocijo el día 24
de junio de 1747, en el cual después procedió la feliz
proclamación en el real y majestuoso trono que se hallaba en la
plaza principal de la ciudad de Monterrey inmediato al tablado
en que estaba mencionado don Juan Báez Treviño para
autorizar este acto con los demás eclesiásticos; arrojó cantidad
de dinero con generosa largueza, repitiendo a este tiempo los
repliques [sic] de campanas de la Iglesia parroquial, y
siguiendo luego el mismo cura el pasas y acompañamiento del
pendón real por las calles acostumbradas, y llegando a su
Iglesia parroquial, salió afuera del atrio a recibirle generoso,
haciendo uso en oficio de preste con capa pluvial, revestido
diácono y subdiácono siguiendo la Santa Cruz con
acompañamiento de otros sacerdotes seculares y regulares,
cantó Te Deum recibiendo el referido cura el real pendón de
manos del Real Alférez, lo abatió tres veces a las plantas de la
Purísima Concepción de Nuestra Señora, tutelar y patrona de
aquella ciudad, pusole debajo del altar prevenido a un lado del
evangelio, cantó las oraciones dispuestas por el pontifical
romano, y fue el primero que con mano franca arrojó monedas
de plata al tiempo de la salida del lúcido acompañamiento; y el
día siguiente en el altar mayor, adornado vistosamente de
muchas alhajas de plata y cera, dispuesto de propósito por su
cuidado y fervoroso celo, cantó solemnemente la misa de
acción de gracias y se predicó el sermón, siendo constante que
a expensas suyas se costeó también toda la función de la Iglesia,
por cuya loable demostración mereció que el gobernador y
capitán general de aquel Nuevo Reino de León, le diese como
le dio particulares agradecimientos de su distinguida lealtad,
fineza, y buen ejemplo de servicio al rey.62

62

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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Así, su gran amigo y mentor en la ciudad de Monterrey —el Br.
Ignacio Martínez— fue testigo de la gran lealtad y servicio que el
Br. Juan Báez Treviño tenía para con el monarca español, en la
clara búsqueda de un marcado ascenso en su carrera sacerdotal
garantizando la proyección de la monarquía hispánica en uno de
sus confines septentrionales. Sin embargo —como ya lo
sabemos— una vez terminado su periodo como cura en
encomienda, vicario juez eclesiástico de la ciudad de Monterrey,
y comisionado del Santo Oficio en el Nuevo Reino de León, el
Br. Juan Báez regresó a ser teniente de cura de la parroquia de
Monterrey, lugar donde fue encontrado en visita pastoral del
obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. En cuanto a sus transacciones en Monterrey, en
1735 vendió a Mateo Lafita —español vecino del Real y minas
de Sabinas— un negro esclavo sujeto a servidumbre de 19 años
“de la nación congo” libre de vicios y enfermedades por 300
pesos oro, libre de empeño, hipoteca, o alguna otra deuda;63 y en
1747, junto con sus hermanos Pedro Regalado, Francisco, Ana,
Lucía y María, vendieron dos sitios de tierra colindantes al río la
Silla que heredaron de su padre, a José Antonio Rodríguez
63

AHMM. Protocolos, Vol.12, exp.1, Venta del bachiller Juan Báez Treviño
a Mateo Lafita de un negro esclavo, 22 de octubre de 1735.
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�Mérito y honor

—vecino de Monterrey— por 200 pesos oro.64 Así, se puede
afirmar que el Br. Juan Báez Treviño, fue de ese tipo de
sacerdotes académicos, que aspiraban a tener relevantes cargos
eclesiásticos pero tal vez por la poca movilidad que tuvo y el
haberse arraigado de lleno a su tierra, le impidieron haberlos
obtenido, por lo que la influencia y el peso que tanto él como su
familia llegaron a tener no rebasaron los límites locales o
regionales. Dicho sea paso, en ningún registro consultado se
encontró que fuese licenciado o doctor, pues de ser así la historia
de Juan Bautista hubiese sido otra. William B. Taylor afirma que
los logros académicos sí eran determinantes para la obtención de
una parroquia importante, pues no todos los curas en poder de las
mejores parroquias durante el siglo XVIII fueron doctores o
licenciados, pero casi todos habían superado el bachillerato en
artes o filosofía y contaban con entrenamiento básico en teología
moral. “Todo aquel cura o concursante que hubiese contado con
becas, que ganase premios en exámenes públicos, que escribiese
tratados o historia, o que enseñase unos cuantos cursos en la
universidad resaltaba ciertamente con hondura esas hazañas”.65
64

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Venta de dos sitios de tierra de los Báez
Treviño a José Antonio Rodríguez, 18 de septiembre de 1747.
65
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151–52.
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Por último, en cuanto a José Lorenzo Báez Treviño, quien
fue ordenado sacerdote en 1759 por el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco, recibió
las órdenes mayores gracias a las cuatro capellanías fundadas por
diversos familiares, una fundada por su abuelo el Gral. Francisco
Báez Treviño, dos más fundadas por su tía Josefa Báez Treviño y
una última fundada por otra tía suya, María Báez Treviño, todas
con 4,000 pesos de principal y 200 de renta anual. Sin duda
alguna, por conceptos de capellanías, José Lorenzo tenía mayores
ingresos que sus tíos Pedro Regalado y Juan Bautista. Pero por si
fuera poco, siendo capellán del presidio de San Agustín de
Ahumada en 1764, su percepción fue de 225 pesos anuales.66
Además, tuvo grandes propiedades en el Nuevo Santander y sur
de Texas, entre las que se encontraban 150 sitios de ganado
menor, 45 de ganado mayor y 16 caballerías de tierra entre las
Villas de Camargo y Reynosa que vendió por 4,000 pesos.67
66

Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 33.
Armando C Alonzo, Tejano Legacy. Rancheros and Settlers in South Texas,
1734-1900 (Alburquerque: University of New Mexico Press, 1998), 64; Rocío
González Máiz, Desamortización y propiedad de las élites en el Noreste
mexicano, 1850-1870 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León;
Fondo Editorial Nuevo León, 2011), 28; Patricia Osante, Orígenes del Nuevo
Santander, 1748-1772 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1997), 89. AHMM, Protocolos, Vol.16, exp.1, Venta de tierras del
67

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�Mérito y honor

Fue así como el cuarto cura de los Báez Treviño, José
Lorenzo, fue alguien que se destacó por poseer una gran cantidad
de propiedades que le generaron negocios interesantes. Nunca se
comprometió en un curato a beneficio por un determinado plazo
de tiempo o por destacarse académicamente para la obtención de
prebendas catedralicias o incluso llegar a ser obispo. Y aunque
también le interesaba permanecer cerca de su familia, el arraigo a
la tierra nunca fue su prioridad. Sin duda alguna, y aunque con
José Lorenzo Báez Treviño no terminó la dinastía de curas de la
familia, sí lo fue la influencia directa del Gral. Francisco Báez
Treviño, que con sus hazañas militares al servicio de la Corona
española, expansión y dominio de los territorios de su majestad,
liderazgo y paternalismo familiar y prestigio social, logró
consolidar a sus hijos por prácticamente más de ochenta años
como los sacerdotes más influyentes en el oriente septentrional
durante el siglo XVIII.
Conclusiones
Pareciera un cliché dar por sentado que en las familias hispano
nuevas de alcurnia, cada miembro de la familia tenía un papel
capitán Xavier Báez Treviño y su esposa Ana Montemayor al bachiller Joseph
Lorenzo Báez Treviño por 4,000 pesos, 4 de febrero de 1759.
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previamente asignado, prácticamente estamental, como el hecho
de afirmar que, en este tipo de familias, un hijo se entregaba a las
armas, otro al comercio y otro más al altar. No se puede
generalizar este argumento, pero para el caso estudiado en este
trabajo el cliché no solamente se cumple sino cobra otro sentido
al visualizar el impacto social que tuvo la familia analizada.
Y es que la familia Báez Treviño se aleja de aquellos
modelos de familia castellana del siglo de oro donde el primer
hijo era el que heredaba, el segundo era el hidalgo y el tercero era
el cura. Más bien es congruente con el tipo de familia
enorgullecida de su linaje ibérico, pero sobre todo de ser
descendientes de primeros pobladores, cristianos viejos y de
buena moral. Además, el mérito en las armas que llevó a
Francisco Báez Treviño a consolidarse como el gran patriarca de
la familia, gobernador del Nuevo Reino de León y referente de
capitanes a guerra para inicios del siglo XVIII, pusieron a esta
familia en la cumbre del prestigio social. Y si bien, gran parte de
los miembros de esta familia —hijos varones— son militares
(incluso las hijas también casadas con militares), no se puede
dejar de lado la influencia de los apellidos en el ámbito espiritual.
Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista Vicente y
José Lorenzo Báez Treviño (éste último sobrino de los tres
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�Mérito y honor

anteriores). Misma familia, credo, vocación, estatuto sacerdotal e
intereses diversos. Cada uno de ellos con la misma facultad de
convertir el agua y vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, pero
humanamente tan diferentes: por sus vocaciones, al primero le
interesaba el saber y la enseñanza; al segundo simplemente
ganarse la vida con su trabajo ejerciendo su ministerio sacerdotal
discretamente; al tercero un potencial ascenso a mejores
posiciones dentro de la Iglesia, dada su familia y nivel de
estudios; y al cuarto, la solvencia de las capellanías para sumar a
la gran cantidad de propiedades que se le heredaron y a las
transacciones comerciales que realizó. Sin duda alguna, al ser el
templo el espacio de confluencia y socialización obligada en el
periodo hispano nuevo, estos personajes —sobre todo Pedro
Regalado y Juan Bautista— tuvieron tal prestigio en el Nuevo
Reino de León que raro era el poblador o vecino común que no
los conociera, ya que hasta vicarios jueces eclesiásticos y
comisarios del santo oficio de la inquisición fueron cargos que
tuvieron.68
68

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Dolores antes de la independencia.
Microhistoria del altar de la patria. Vol.1 (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 2004), 162; Mazín Gómez, Una ventana al mundo
hispánico. Ensayo bibliográfico. Vol.1, 72.
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Algunas reflexiones finales que se pueden establecer son
las siguientes. Primero, en el periodo hispano nuevo, para ser
sacerdote se requería conjugar linaje y preparación académica, ya
que sin esos dos elementos no se podían obtener las órdenes
mayores. Segundo, un buen apellido no siempre lo era todo, pues
se necesitaba establecer contactos desde los estudios en el
seminario

si

se

deseaba

aspirar

a

cargos

de

mayor

responsabilidad; de lo contrario, a lo mucho se podía estancar en
alguna localidad. Tercero, la manera de ganarse la vida
honestamente como sacerdote podía hacerse de tres maneras:
haciendo un buen trabajo como sacerdote parroquiano,
obteniendo el grado de licenciado o doctor para mejorar la
posición, o si se tenía las posibilidades, dedicarse a las capellanías
que se tuviera y con eso, a los negocios personales. Y cuarto, en
las zonas de frontera, o bien, en el oriente septentrional de la
América hispánica, era mucho más cómodo arraigarse a la tierra
y avecindarse en la ciudad que aspirar a mayores ambiciones si
se deseaba tener una vida tranquila sin tanto ajetreo.
Sin duda alguna, así como el caso de la familia Báez
Treviño pudieron existir en el Nuevo Reino de León, Nueva
Vizcaya y Coahuila-Texas, algunas otras familias con linaje y
mérito de cuyos miembros surgieron carreras sacerdotales
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�Mérito y honor

(aunque se desconoce si cuatro de sus miembros, ya que para ser
sacerdotes, cuatro es un número elevado). Y como lo exponen
Chantal Cramaussel para el caso de Parral en la Nueva Vizcaya y
José Alfredo Rangel para el caso del oriente de San Luis Potosí,
los sacerdotes por lo general eran parientes de las principales
familias de la localidad y esto afianzaba su influencia social desde
el punto de vista espiritual.69 Pero se desconoce si su
desenvolvimiento fue de manera similar a los Báez Treviño, al
grado de que de un simple bautismo y parentela espiritual puedan
surgir personajes tan relevantes en la historia de México como
Fray Servando Teresa de Mier (de la familia Mier y Noriega, con
gran protagonismo en la ciudad de Monterrey para finales del
siglo XVIII e inicios del XIX), bautizado por el Br. Juan Báez
Treviño el 26 de octubre de 1763 y siendo apadrinado por don
Salvador Lozano, compadre del cura que bautizó. Lo que sí se
deja en claro es que con el linaje y la dosis de mérito real
adecuado, militar en este caso, una familia norteña podía
construir todo un historial familiar del cual sus descendientes se
69

Chantal Cramaussel, Poblar la frontera. La provincia de Santa Bárbara en
Nueva Vizcaya durante los siglos XVI y XVII (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 2006), 337; Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera.
Ascenso y consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 16171823, 139–202.
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�Javier Rodríguez

sintieran orgullosos. Habrá que elaborar otro estudio donde se
demuestre cómo el arraigo, propiedad y tenencia de la tierra, y
sus réditos en el Nuevo Reino de León, pueden motivar e
incentivar los estudios sacerdotales al grado de poder obtener
puestos importantes, o bien garantizar un curato en beneficio, que
no era algo sencillo.
Referencias
Archivo
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Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Archivo General de Indias
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Inmigración y formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX
Immigration and formation of Lebanese businessmen in
Tampico during the first half of the 20th century
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-7851-2936

Resumen: En este artículo examino la inmigración y la formación del
empresariado libanés en Tampico, Tamaulipas, durante la primera
mitad del siglo XX. Tomando en cuenta los factores endógenos y
exógenos que incidieron en esta migración, estudio los casos de
familias empresariales con participación en los sectores textiles, de
bienes raíces y de la industria naviera. A través de fuentes de archivo y
una serie de entrevistas con miembros de estas familias, analizo las
formas de acumulación de capital de la primera generación de
inmigrantes, y sugiero que la relación entre familia y empresa fue un
elemento indispensable para la organización, dirección, administración
y sucesión de la empresa familiar.
Palabras clave: empresariado libanés; capital; empresa familiar;
inmigración; Tamaulipas.

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�Oscar Pizaña

Abstract: In this article, I examine the immigration and the formation
of the Lebanese business community in Tampico, Tamaulipas, during
the first half of the 20th century. Considering the endogenous and
exogenous factors involved in this migration, I study the cases of
business families in Tampico with participation in the textile, real
estate, and shipping industry sectors. Using archival sources and
interviews with members of these families, I analyze the forms of
capital accumulation of the first generation of immigrants and suggest
that the relationship between family and business was crucial in the
organization, management, administration, and succession of the
family business.
Keywords: lebanese businessmen;
immigration; Tamaulipas.

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capital;

family

business;

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�Inmigración y formación

Introducción
La formación del empresariado libanés en Tampico es un proceso
que es

necesario analizar bajo

dos

ejes

estructurales

fundamentales: uno relacionado con las formas de acumulación
de capital y el otro con la organización empresarial. En el
primero, es menester estudiar cómo los libaneses utilizaron un
capital social basado en elementos identitarios de su cultura,
como el origen común, el idioma y la religión, para transformarlo
en capital económico como fuerza de trabajo con el objetivo de
acrecentar sus negocios. En el segundo, el análisis debe centrarse
en cómo la estructura familiar patrilineal y patrilocal, así como
los valores, marcaron la división del trabajo entre los integrantes
de ambos géneros; los roles que desempeñaron en el hogar tanto
hombres como mujeres fueron trasladados a la empresa familiar,
en donde la organización, dirección y sucesión estuvieron dotadas
de elementos de carácter patrilineal, con el objetivo de preservar
la empresa y el patrimonio por generaciones, dándole suma
importancia al apellido paterno.
De esta manera, el objetivo general del presente trabajo es
estudiar las formas de acumulación de capital y la relación entre
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�Oscar Pizaña

familia y empresa como dos elementos indisolubles en la
formación del empresariado libanés en Tampico durante la
primera mitad del siglo XX. No obstante, también es interesante
sumarse al análisis de la migración, explicando los factores
endógenos y exógenos que incidieron en la llegada de personas
de origen libanés a Tamaulipas, para entender el inicio de la
organización social y de trabajo de estos inmigrantes en el país
receptor, su manera de ganarse la vida a través de las primeras
formas de comercio como buhoneros, su ética enfocada en el
trabajo constante, el ahorro y el bajo consumo, como fórmulas
para la acumulación y adquisición de un tipo de movilidad social
ascendente pasando del comercio informal como vendedores
ambulantes al formal con el establecimiento, primero de tiendas,
almacenes y posteriormente de fábricas en el ramo de la industria
textil, bienes y raíces, así como en la industria naviera.
Con respecto a la estructura del texto, este se comprende
de cuatro apartados. En el primero no sólo se indaga sobre los
factores que impulsaron la migración, sino también se hace un
análisis cuantitativo sobre el número de inmigrantes que llegaron
al estado de Tamaulipas entre 1900 y 1930, así como también un
análisis sobre el perfil del inmigrante libanés. En el segundo
apartado, se explica el inicio de la acumulación de capital a través
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�Inmigración y formación

del éxito obtenido en el comercio ambulante, gracias a la
implementación de un innovador sistema de ventas; el crédito por
abonos, que incorporó a un sector de la sociedad nunca antes
tocado; el del campesino pobre y obrero del campo y la ciudad,
como sustitución a la tienda de raya en el periodo de la
posrevolución. En el tercer apartado, se indaga sobre el modelo
de empresa familiar libanés, estrechamente relacionado con la
estructura de la familia extensa, en donde la dirección,
administración y sucesión atienden a patrones patrilocales. Y, por
último, se identifican a partir de la década de 1930, los casos de
empresas familiares libanesas y su importancia en el sector textil,
bienes raíces e industria naviera en Tampico.
Inmigración y perfil de los primeros inmigrantes libaneses
El fenómeno migratorio libanés hacia México comenzó a finales
del siglo XIX, concretamente a partir de 1878. Es en esta fecha
cuando la revista Emir, realizada por la comunidad libanesa en
1938, y las tarjetas de migración, documentan la llegada de los
dos primeros libaneses que se insertaron en el país por el puerto
de Veracruz, de nombres Boutrous Rafoul1 y Antonio Budib,2

1

Archivo Libanés de la Ciudad de México (en adelante ALCM), Emir, número
20, 1938.
2
Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Migración, Líbano,
Tarjetas de migración, 1934.
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para después presenciar la llegada de Santiago Sauma, José María
Abad y Pedro Dib en 1882, como se relata en el Directorio
Libanés realizado por Salim Abud y Julián Nasr en 1948.3 Sin
embargo, fue hasta 1887 que encontramos el registro del primer
libanés que llegó por el puerto de Tampico de nombre Juan
Stfen,4 un segundo inmigrante en 1894 registrado como Abraham
Hatem, para comenzar a tener mayor presencia libanesa en
Tamaulipas durante la primera década del siglo XX.
El lugar de procedencia de estos inmigrantes no
correspondía a la actual división política de Medio Oriente. Se
trataba de la región del Máshreq,5 una zona mediterránea que,
durante siglos, hasta 1918, estuvo conquistada y ocupada
militarmente por el Imperio otomano. Este territorio era conocido
como la Gran Siria y comprendía al actual Líbano, Palestina,
Israel, Transjordania y la República Árabe Siria. No obstante,
3

Julián Nasr y Salim Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias
libanesa-palestina-siria residentes en la República Mexicana (Talleres
Linotipográficos “Casa Velux”, 1948).
4
AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1938.
5
Máshreq o Máshrek es la palabra en el idioma español para la acepción árabe
Al-Masriq, lugar por donde sale el sol, el Levante, o la parte más oriental del
mundo árabe, en oposición al Magreb, la parte poniente del mundo árabe. De
esta manera, se podría hablar de una población mashrequi, como lo propone
Camila Pastor, The Mexican Mahjar: Transnational Maronites, Jews, and
Arabs under the French Mandate (Austin: University of Texas Press), 336.
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�Inmigración y formación

aunque Líbano se estableció como país independiente hasta 1943,
desde el siglo XIII a. C. los fenicios ya hablaban de la región del
Monte Líbano,6 caracterizada por sus cedros que eran utilizados
para las construcciones marítimas, por lo que en este artículo nos
referiremos a Líbano en términos geográficos sin implicar la
preexistencia de un país.
Los primeros libaneses que llegaron a México,
particularmente a Tamaulipas, emigraron en un contexto de
desigualdad, violencia, inseguridad, persecución y pobreza a raíz
de la guerra civil que se desencadenó entre musulmanes drusos y
cristianos maronitas7 en la región del Máshreq, suceso que formó
parte de la desintegración del Imperio otomano. Esta migración
ocurrió al inicio de manera indirecta, debido a las restricciones de
las políticas migratorias establecidas en los Estados Unidos en
1903, con respecto a la entrada de inmigrantes. La causa de estas

6

Muchos de los inmigrantes que llegaron a Tamaulipas se autodenominaban
sirio-libaneses o libaneses. Estos apelativos de sirio y libanés hacían referencia
al origen geográfico, ya que el territorio del Máshreq (parte oriental del mundo
árabe) también era conocido como la Gran Siria, mientras que el de libanés era
por la región que desde tiempos fenicios se denominaba Monte Líbano.
7
Los drusos son un grupo religioso cuya fe es procedente del islam; fue
fundado en Egipto a finales del siglo X y se extendió en el Máshreq; por otro
lado, la población maronita es cristiana de rito oriental y es reconocida por
Roma.
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restricciones fue la epidemia de peste bubónica que se desató
desde finales del siglo XIX, situación que obligó al Consejo
Superior de Salubridad estadounidense a tomar medidas con el
objetivo de revisar la entrada de personas provenientes de Asia y
Oriente Medio, aumentando en un 70% los casos de repatriación.8
Por esta razón, y gracias a que en México no había
restricciones para la entrada de inmigrantes debido al
establecimiento de una política porfirista de puertas abiertas,
muchos libaneses decidieron esperar en algún puerto mexicano
—como Tampico— el momento oportuno para introducirse a los
Estados Unidos,9 pues se pensaba que en el país norteamericano
existían, además de la tolerancia religiosa, mejores oportunidades
8

Theresa Alfaro-Velcamp, So far from Allah, so close to Mexico: Middle
Eastern immigrants in modern Mexico (Austin, University of Texas Press,
2007), 137.
9
Existían empresas de viajes que, al conocer las condiciones poco favorables
para entrar a los Estados Unidos, ofrecían a los migrantes la posibilidad de
buscar otro puerto en algún país en donde no existieran las mismas
restricciones para ingresar. Lo hacían con el objetivo de convencer a las
personas en Líbano de realizar el largo viaje mediterráneo y trasatlántico. Estas
agencias se encargaban de otorgar préstamos para financiar los gastos de
transporte, a cambio de hipotecas y altos intereses. De esta manera, no sólo
México comenzó a recibir inmigrantes libaneses, sino también Cuba, Brasil, e
incluso Argentina. Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración
libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia
económica y social”, Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembrediciembre, 1996): 602.
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laborales. De esta manera, Tamaulipas fungió —durante la
primera década del siglo XX— como un lugar de paso y de
estadía temporal en el tránsito de la migración hacia la nación
estadounidense, ya que no era una entidad que mostrara un
desarrollo industrial importante, pues la industria petrolera
apenas comenzaba, a diferencia de la Ciudad de México o Puebla,
que fueron centros urbanos en donde se concentró la mayor
cantidad de libaneses debido al desarrollo de las manufacturas
como la industria textil,10 así como en Yucatán en dónde estos
inmigrantes tuvieron una participación muy importante en la
industria henequenera.11
La población libanesa que arribó a Tampico entre 1900 y
1917, fue identificada como turca por los oficiales aduanales,
debido a que sus pasaportes, durante esos años, eran expedidos
por las autoridades del Imperio Otomano. No obstante, a partir de
10

Una obra que explica muy bien el desempeño de los libaneses en la industria
textil en Puebla es Angelina Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 1983), 181.
11
Para conocer la labor de los libaneses en la península de Yucatán véase Luis
Alfonso Ramírez Carrillo, De cómo los libaneses conquistaron la Península
de Yucatán: migración, identidad étnica y cultura empresarial (México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro Peninsular en
Humanidades y Ciencias Sociales, 2012), 58.
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1918, cuando finalizó la primera Guerra Mundial y la Sociedad
de Naciones formalizó el sistema de mandatos en el que Francia
resultó ser protectorado del territorio que, a partir de ese
momento, se le otorgó el título de El Gran Líbano, los inmigrantes
libaneses dejaron de identificarse como turcos para comenzar a
presentar documentos referentes a su lugar de origen. El apelativo
turco no sólo incluía a los libaneses, sino a la demás población
del Máshreq; es por esta razón que los censos oficiales de 1900 a
1921 no son una fuente confiable para precisar el número de
libaneses que llegaron a Tamaulipas a principios del siglo XX,
sin embargo, nos proporcionan datos significativos relacionados
con el aumento y la disminución de la población turca en la
entidad.
Según los censos nacionales, en 1900 existían en el país
949 turcos de los cuales sólo 13 se encontraban en el estado de
Tamaulipas. En 1910 el número aumentó a 4,463 en todo el
territorio nacional y 90 en el estado norteño. Sin embargo, en
1921 las cifras volvieron a descender danto un total de 836 turcos
en toda la república, mientras que en la entidad tamaulipeca se

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contabilizaron sólo 12.12 Esta disminución entre 1910 y 1921 se
debió, en parte, al estado bélico del país ocurrido durante la
revolución mexicana, suceso que repercutió en el declive de un
marco legal y de una política migratoria que pudiera mantener los
derechos de los inmigrantes, como lo había hecho la política
porfirista en los años anteriores a los movimientos armados.13 De
esta manera, dada la situación del país, muchos turcos decidieron
emigrar de México, estableciéndose la mayoría en los Estados
Unidos con el objetivo de obtener una mejor calidad de vida.
12

Censo general de la República Mexicana verificado el 28 de octubre de
1900, conforme a las instrucciones de la Dirección General de Estadística a
cargo del Dr. Antonio Peñafiel (México: Secretaría de Fomento, 1901);
Tercer censo de población de los Estados Unidos Mexicanos, verificado el 27
de octubre de 1910 (México: Secretaría de Hacienda, Departamento de
Fomento, 1918); México. Departamento de la Estadística Nacional, Censo
general de habitantes: 30 de noviembre de 1921 (México: Talleres Gráficos
de la Nación, 1925).
13
La Ley de Extranjería y Naturalización de 1886 estipulaba que “los
inmigrantes de toda clase, podían naturalizarse […] quedando equiparados con
todos sus derechos y obligaciones con los mexicanos […] transcurridos seis
meses y cuando el extranjero hubiera cumplido dos años de residencia en la
República podría pedir al Gobierno federal que le concediera su certificado de
naturalización” (art. 13). Se incluyeron, además, exenciones de impuestos, así
como transporte y agua gratuitos con el propósito de atraer extranjeros
interesados en invertir sus capitales y contribuir al anhelado y reiteradamente
mencionado “progreso de la nación”. El gobierno apostaba a la inversión
extranjera con el objetivo de impulsar la industria, el comercio y la banca en
México. Moisés González Navarro, Los extranjeros en México y los mexicanos
en el extranjero 1821-1970. Vol 2 (México: El Colegio de México, 1994), 508.
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Según registros de las aduanas, entre 1910 y 1921 salieron
del país por Nuevo Laredo, 30 turcos,14 sin embargo, el otro
margen numérico puede deberse a que muchos se internaron en
la nación norteamericana de manera irregular. Además, durante
esos años no se registraron entradas de turcos por el puerto de
Tampico, a diferencia del periodo de 1900 a 1909 que se
contabilizaron 107 entradas, esto fue debió, no sólo por el
conflicto bélico que ocurría en el país, sino también por la política
migratoria turca que intentó prohibir la salida de la población a
partir de 1909. La principal razón fue la fuerte emigración que
estaba causando el despoblamiento de las ciudades en Medio
Oriente, la cual estaba dirigida a Europa, Estados Unidos y, en
menor medida, a México, Cuba, Brasil y Argentina.
No obstante, una de las fuentes más importantes con las
que podemos identificar a la población de origen libanés que
entró al país en el periodo de 1900 a 1921, son las tarjetas de
migración en su forma F14, expedidas entre 1926 y 1950 por la
Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE). Estas tarjetas se
crearon con la finalidad de tener un mejor control y registro de la

14

AGN, Aduanas Marítimas y Fronterizas, Tamaulipas, 1910-1921, exp. 334894, Informes aduanales.
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población extranjera en México. Durante el período presidencial
de Plutarco Elías Calles se implementó una ley migratoria donde
se estableció que las F14 funcionarían como el principal
documento de identificación oficial.15 Asimismo, en su artículo
32, la nueva ley anunció que quienes acudieran al registro se les
otorgaría una carta de naturalización con la que podrían traer al
país a sus padres, hijos, conyugues, e incluso a sus hermanos
menores, razón por la que muchos libaneses decidieron
registrarse y naturalizarse como mexicanos.16
Este tipo de tarjetas migratorias de identidad, contienen
datos específicos del inmigrante como su constitución física,
edad, nacionalidad, estado civil, idioma, religión, ocupación,
fecha de llegada y de registro, lugar de nacimiento, de entrada y
de residencia, nombre y domicilio en el país, además de contar
con una referencia, así como con la firma del portador y la firma
del funcionario de migración junto con el sello de la dependencia.
Es menester apuntar que como el registro de esas tarjetas se llevó

Víctor Hugo Morales Meléndez y Luis Ricardo López Figueroa, “La política
de inmigración de México. Interés nacional e imagen internacional”, Foro
Internacional XXXIX-1, núm. 155 (enero-marzo, 1999): 71.
16
González, Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero 18211970. Vol. 2, 19.
15

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a cabo a partir de 1926, no podemos contar con los datos de los
libaneses fallecidos antes de esa fecha, tampoco de aquellos que
decidieron emigrar para dirigirse a Estados Unidos o algún otro
país. A pesar de estas limitantes, las tarjetas nos proporcionan
información valiosa para conocer el número de inmigrantes, al
menos registrados, que llegaron a México, en especial a
Tamaulipas, a principios del siglo XX ya que, a través de las
declaraciones de los inmigrantes sobre la fecha, el lugar de
entrada al país y el lugar de nacimiento, es posible realizar una
cuantificación del número de libaneses que llegaron a Tampico
entre 1900 y 1921. Según las tarjetas, en el periodo que va de
1900 a 1909 entraron al país por Tamaulipas 115 libaneses, para
después disminuir el número a 27 inmigrantes entre 1910 y 1921,
dando un total de 142 entradas de personas de origen libanés.17
Con la comparación de las fuentes, observamos que el
número de entradas que nos proporcionan las tarjetas de
migración, es mayor al que nos brindan los informes aduanales, a
pesar de que en estos últimos sólo existen registros con la
denominación de turco. Además, una variación interesante es que
en los documentos de las aduanas no hay registros de llegadas
17

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entre 1910 y 1921, mientras que en las tarjetas aparecen
27entradas en los mismos años.18 Para explicar esta diferencia, es
preciso tener en consideración que a pesar de que las autoridades
otomanas dejaron de emitir pasaportes en 1909, la migración no
se frenó totalmente, lo que indica que existió un porcentaje,
aunque bajo, de la población libanesa que entró al país mexicano,
de manera irregular, por el puerto de Tampico.
Asimismo, a través de las tarjetas de migración podemos
comprobar que el 75% de la población que entró por Tamaulipas
durante las primeras dos décadas del siglo XX, procedente del
Máshreq y con pasaportes turcos, era de origen libanés de las
ciudades de Biblos, Djezzin, Deir El Kamar, Zahle, Beirut,
Duma, Batrun, Akkar, Karaun, Bekaa y Kesruan. Otro 15% de
los migrantes eran sirio-libaneses; 5% se declararon sirios que
provenían de la ciudad de Damasco; mientras que el resto se
registraron como palestinos nacidos en Bethlehem. Asimismo, el
95% eran cristianos maronitas, es decir, católicos de rito
oriental.19 Otro dato interesante es que los inmigrantes fueron un
85% hombres, en su mayoría casados, con edades entre los 15 y

18
19

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.
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los 40 años y el resto mujeres entre los 12 y 18; ambos sexos
declararon dedicarse al comercio, particularmente de telas, ropa,
mercería y en algunos casos de zapatos.
Es preciso señalar que, durante las dos primeras décadas
del siglo XX, el estado de Tamaulipas fue sede de una
inmigración indirecta, de tránsito y de carácter individual. Según
relatos de la misma comunidad libanesa, que aparecen en la
revista Emir, los primeros migrantes viajaron a occidente con la
intención de encontrar una mejor calidad de vida, para una vez
instalados, llevar consigo a sus conyugues e hijos.20 Sin embargo,
esta migración de carácter familiar —ocurrida incluso desde
finales del siglo XIX en otras entidades del país como en
Veracruz, Puebla, México y Yucatán— no se presentó en
Tamaulipas hasta principios de la década de 1920, cuando el
crecimiento de la industria petrolera ya había dinamizado la
economía del sur tamaulipeco.
Durante la primera Guerra Mundial, México se convirtió
en el segundo exportador de petróleo a nivel mundial, siendo
Tampico el principal centro refinador de todo el territorio
nacional. De esta manera, la industria petrolera actuó como una
20

ALCM, Emir, número 26, 1945.

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fuerza de atracción que ocasionó el desplazamiento de extranjeros
—incluidos los libaneses— y nacionales de otras partes del país
como Veracruz, San Luis Potosí y Guanajuato, que llegaron a la
ciudad portuaria con el objetivo de invertir sus capitales o
conseguir empleo.21 Este fenómeno demográfico estimuló la
demanda de bienes y servicios; razón por la que Tampico recibió
inyección de capital directo de origen español, francés, inglés y
estadounidense al que más tarde se sumarían los libaneses. De
esta manera, se establecieron nuevas compañías mercantiles,
financieras, de bienes raíces y de servicios, ocupadas en cubrir la
demanda de máquinas y refacciones petroleras, así como de
vivienda, edificios, terrenos urbanos y rurales, telefonía,
electricidad, drenaje, transporte, salud, educación, seguridad,
alimentación y turismo.22
De esta manera, el dinamismo comercial que se suscitó en
la región petrolera del sur tamaulipeco, principalmente en
Tampico, es un factor fundamental que explica la continua
llegada de población de origen libanés durante la década de 1920.
21

Roberto Hernández Elizondo, Empresarios extranjeros, comercio y petróleo
en Tampico y la Huasteca (1890-1930) (México: Universidad Autónoma de
Tamaulipas, Plaza y Valdés S.A. de C.V., 2006), 87-88.
22
Hernández Elizondo, 103.
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Según las tarjetas de migración entre 1921 y 1930 entraron al país
7,096 libaneses de los cuales 783 ingresaron por Tamaulipas; la
mayoría lo hizo por el puerto de Tampico en donde se registraron
508 entradas. No obstante, un dato interesante es que durante ese
período aparece la aduana de Nuevo Laredo como lugar de
entrada con 278 registros, así como la de Reynosa con 5,23 lo que
significa que durante la década de 1920 hubo inmigración
libanesa proveniente de los Estados Unidos.
Además de la dinámica comercial en el sur de Tamaulipas,
otro factor que explica la llegada de personas de origen libanés
del país norteamericano, entre 1921 y 1930, es el establecimiento,
en 1921, de la Quota Law of may 19, como parte de las reformas
a la política migratoria estadounidense de 1917. Esta ley limitó a
un 3% la entrada de extranjeros provenientes de Asia, Medio
Oriente y Europa, con respecto al total de la población de esa
nacionalidad registrada en el censo de 1910. Asimismo, se exigió
que los inmigrantes mayores a 16 años supieran leer y escribir,

23

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�Inmigración y formación

así como el pago de una cuota de 8 dólares.24 Esta situación frenó
la migración directa de libaneses hacia los Estados Unidos y
disminuyó las probabilidades de que los inmigrantes allí
establecidos pudieran traer consigo a sus familias. Por esta razón
muchos decidieron trasladarse a Tamaulipas en donde existían
mayores oportunidades para ingresar a sus conyugues e hijos, así
como de llevar una mejor calidad de vida, aprovechando la
dinámica comercial que se vivía en el sur del estado.
La gran mayoría de la población libanesa en las ciudades
Tamaulipecas, en especial en Tampico, que era en donde
comenzó a establecerse una colonia más numerosa, se
concentraba en el centro de la ciudad, en las calles con mayor
flujo de personas y en donde se ubicaban la mayor cantidad de
negocios como la calle del comercio, hoy en día Salvador Díaz
Mirón, la calle aduana, la calle Muelle, la avenida Colón, la calle
Rivera, la avenida Francisco I. Madero, así como la calle del bajo
mercado hoy en día Héroe de Nacozari, avenidas que se
encontraban entre la Plaza de la Libertad y la Plaza de Armas.
Elisa Ortega Velázquez, “La consolidación histórica de la migración
irregular en Estados Unidos: leyes y políticas migratorias restrictivas,
ineficaces y demagógicas”, Norteamérica 12, núm. 1 (enero-junio 2017): 197231.
24

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�Oscar Pizaña

Asimismo, era una zona muy cercana al puerto y a la estación del
ferrocarril (un recorrido a pie de entre 5 y 10 minutos), ya que la
ciudad de Tampico creció a orillas del río Pánuco en su
desembocadura con el Golfo de México.
La ciudad de Tampico se encuentra aproximadamente a
10 kilómetros de la costa del golfo por lo que, basándonos en el
mapa 1, los barcos entraban por la parte nororiental hacia el sur
siguiendo la ruta fluvial del río Pánuco hasta llegar al puerto. La
ciudad fue creciendo de sur a norte hasta topar con la Laguna del
Carpintero, para después continuar su crecimiento hacía ambos
extremos. En la década de 1920 la ciudad portuaria mostró un
importante crecimiento demográfico y urbano, pasando de 23,450
habitantes en 1921 a 70,183 en 1930,25 lo equivalente a un
crecimiento del 300% de la población. No obstante, los libaneses
que llegaron a Tampico durante los primeros años de la década
de 1920, lograron instalarse muy cerca del puerto, al traer después
a sus familiares, amigos y conocidos de los mismos pueblos en
Líbano, la comunidad fue creciendo principalmente en el centro
de la ciudad, lo que en el mapa 1 está señalado en color azul.

25

Quinto censo de población, 15 de mayo de 1930. Vol. VII, Tomo XXVII:
Estado de Tamaulipas (México: Secretaría de la Economía Nacional, 1933).
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�Inmigración y formación

Es preciso anotar que durante la década de 1920 hubo
casos de libaneses que llegaron con suficiente capital para invertir
en Tampico, como fue el caso de la familia Appedole, de la cual
hablaremos más adelante. Sin embargo, la oleada migratoria de
libaneses a Tamaulipas, a partir de 1921, estuvo caracterizada por
la llegada de inmigrantes pobres que habían hipotecado sus casas
o vendido sus tierras en Líbano para costearse el viaje
trasatlántico.26 Muchos de ellos llegaron prácticamente sin
dinero, algunos lo habían gastado intentado establecerse en los
Estados Unidos. Eran en su mayoría analfabetas, de pocos
estudios, que se habían dedicado en su tierra natal al comercio y
a la agricultura, así como a algunos otros oficios como a la
carpintería, herrería o albañilería.27
Los precursores del sistema de ventas a crédito por abonos en
Tamaulipas
Los libaneses decidieron dedicarse al comercio al menudeo de la
forma ambulante,28 que no requería dominio del idioma español
Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración libanesa durante el
siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”,
Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembre-diciembre, 1996): 602.
27
ALCM, Emir, número 26, 1945.
28
Muchos autores que se han dedicado al estudio de los libaneses en otras
regiones de México, como en Yucatán, Veracruz, Tabasco, Puebla o la ciudad
26

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y en donde podían iniciar con un capital pequeño. Implementaron
un sistema de ventas, el crédito en abonos, que era una actividad
pionera, innovadora y nada practicada hasta entonces, salvo por
los judíos en Sinaloa.29 La opción de brindar pagos diferidos y

de México, coinciden en que la principal actividad económica en donde se
desempeñaron estos inmigrantes fue el comercio informal a través de la forma
ambulante. De esta manera, es preciso revisar los trabajos de Rebeca Inclán
Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930: proceso de
aculturación” (Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1978); Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil en Puebla;
Martha Díaz de Kuri y Lourdes Macluf, De Líbano a México: crónica de un
pueblo emigrante (México: Talleres de Gráfica, Creatividad y Diseño, 1995);
Carlos Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales desde
México”, Dimensión Antropológica 15, vol. 44 (septiembre-diciembre, 2008):
133-155; Claudia Dávila Valdés, “Socio-Economic Trajectory and
Geographical Mobility of Lebanese and Koreans. From Motul to Mérida”,
Migraciones Internacionales 8, núm. 2 (julio–diciembre 2015): 103-131;
Raymundo Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935” (Tesis de doctorado,
Universidad Veracruzana, 2016); Lorenza Petit, “El Mahyar mexicano.
Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes” (Tesis de doctorado, Universidad Autónoma de Madrid, 2017);
Oscar Israel Pizaña-Grimaldo, “Del Máshrek hacia México: la formación de la
colonia libanesa en Tampico, 1882-1948”, Revista de Filosofía y Cotidianidad
4, núm. 11 (junio 2018): 20-32; y Luis Alfonso Ramírez Carrillo, “Identidad
persistente y nepotismo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, Nueva Antropología. Revista de Ciencias Sociales 31, núm. 89
(julio-diciembre 2018): 9-23.
29
María Eugenia Romero Ibarra, “Del pequeño almacén a los negocios
financieros. Tres sucesiones exitosas en una familia empresaria: Grupo
Coppel, 1940-2010”, en Familias empresariales en México. Sucesión
generacional y continuidad en el siglo XX, coord. Araceli Almaraz y Luis
Alfonso Ramírez (Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte, 2018), 227-254.
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con tasas de interés bajas, significó una ventaja sobre los
comerciantes locales en relación con clientela y mayores ventas.
Procuraban ofrecer plazos de liquidación cortos, para que los
compradores adquirieran nuevos productos, además, manejaban
“abonos chiquitos” semana con semana —como la gente del
pueblo les llamaban— y otorgaban las mercancías sin pago
anticipado, porque sabían que a sus compradores les interesaba
conseguir los artículos sin tener la necesidad de descapitalizarse.
El éxito que tuvo la venta a crédito y el cobro en abonos
radicó en que este sistema incorporó a un nuevo sector de la
población que antes no se tocaba, el campesino y el obrero pobre
del campo y la ciudad. Significó el acaparamiento de un nuevo
mercado, mayor clientela y el aumento de la capacidad de venta.
Asimismo, la disminución de las tiendas de raya, con las que se
endeudaban los peones y agricultores, dio lugar a la liberación del
comercio y a una mayor circulación del dinero, ampliando el
mercado interno en todo Tamaulipas, con una población que pese
a sus bajos ingresos podía consumir bienes de subsistencia y
vestido. Esta coyuntura fue aprovechada por los buhoneros
libaneses para sustituir el crédito que otorgaba la tienda de raya
de las haciendas por la venta en abonos.30
30

Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la Península de Yucatán:
migración, identidad étnica y cultura empresarial, 168.
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La mercancía de estos buhoneros consistía en objetos de
bisutería, artículos para el cabello, hilos y enseres de mercería,
imágenes religiosas, telas, ropa confeccionada, incluso zapatos y
relojes. No obstante, a través de la socialización con el pueblo
pudieron conocer las necesidades de sus clientes e incorporar
nuevos productos a petición de sus compradores, como sandalias,
sombreros, herramientas para trabajar, colchas, mantelería,
sabanas y toallas.31 Todo esto lo ponían en cajas, cajones o
maletas. No sólo emprendían su recorrido por las ciudades, sino
también se internaban en los poblados más cercanos,
desplazándose en ferrocarril, en vehículos de muy malas
condiciones o a lomo de mula. También visitaban rancherías y
caseríos caminando por veredas angostas y peligrosas, como nos
cuenta Neder Nader Habib (de 93 años de edad, de ascendencia
libanesa, nacido en Tampico y fundador de la empresa de
uniformes UNITAM S.A. de C.V en 1956) sobre la labor de su
padre como buhonero:
Mi padre Juan [Nader] llegó a Tampico en 1918 para dedicarse
al comercio ambulante. Era soltero en aquel entonces y quien
le ofreció mercancía para vender fue un comerciante también
31

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
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de origen libanés de nombre Damián Abad quien había llegado
de Veracruz y contaba con una tienda de ropa, telas y mercería
en la calle Rivera y Colón llamada “La Universal”. Mi padre
comenzó a vender hilos, botones, agujas, listones, cordones,
telas, ropa y sombreros para los campesinos, primero andaba a
pie, después le prestaron una mula para insertarse en las
comunidades y en el campo para ir ofreciendo los productos
porque tenía que cumplir con un mínimo de venta diaria. Mi
papá buscaba clientes y a veces se iba a las parcelas en donde
andaban trabajando los campesinos para ofrecerles
sombreros”.32

Para ofrecer estas mercancías, nos cuenta Neder, su padre y los
demás buhoneros necesitaron aprender palabras básicas en
español, pero lo más importante era conocer los nombres de los
productos, para poder ir anunciándolos por las calles, así como
familiarizarse con el uso de la moneda mexicana para no
equivocarse en los cobros y perjudicar a los clientes evitando
hacerse de mala reputación, aunque con el tiempo y el constante
diálogo con sus compradores comenzaron a dominar el idioma

32

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019. Neder Nader es
un empresario de ascendencia libanesa nacido en Tampico, Tamaulipas en
1927 por lo que en la actualidad cuenta con 93 años de edad, se encuentra en
perfectas condiciones de salud y fue fundador de la empresa UNITAM S.A de
C.V., creada en 1956, en la actualidad es una de las empresas de uniformes
más grandes en el país con sucursales en toda la república mexicana. A través
de la entrevista, nos brindó información muy valiosa sobre la vida de los
buhoneros libaneses, como lo fueron sus padres, en la década de 1920.
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local, sin perder su peculiar acento.33 Algunos buhoneros
conseguían un ayudante para los largos recorridos, pero en la
mayoría de los casos, ellos mismos eran los cargadores y
administradores de su mercancía, llevando la contabilidad en una
libreta pequeña que cupiera en sus bolsillos del pantalón en donde
marcaban la gestión de deuda, abonos e itinerarios de la semana.
Quienes no sabían escribir copiaban los números de las
casas de sus compradores o hacían una serie de rayas y círculos
para contar las cosas que vendían. Con el propósito de acumular
capital, hacerse de un local, establecer su propia tienda y traer a
su familia de Líbano, vivían bajo una ética de bajo consumo y
mucho ahorro.34 Gastaban sólo en lo indispensable para subsistir,
como en alquiler, despensa y en ocasiones ropa; el calzado lo
cambiaban hasta que se les rompía. Una vez que los inmigrantes
se lograban establecer en un comercio fijo, de manera formal,
logrando tener un sustento económico, se concentraban en traer
primordialmente a sus conyugues e hijos y en menor medida a sus
padres35 para, después, traer también a hermanos, cuñados,

33

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
35
El porcentaje de población inmigrante adulta (mayores de 40 años) fue muy
bajo, del 3%. Por lo regular decidían quedarse en Líbano porque no tenían
34

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primos y amigos muy cercanos o recomendados de sus parientes
dando paso a una migración escalonada o de tipo comunitario,
que tomó fuerza a finales de la década de 1920 y durante la
siguiente.
Los ya establecidos ofrecieron empleo a sus parientes y
amigos, ya fuera como repartidores de sus mercancías, es decir,
como buhoneros o se les otorgaba crédito, el cual consistía en
proporcionar una cantidad suficiente de artículos a un precio muy
por dejo de lo establecido en el mercado, con el propósito de que
surtieran su propia tienda. Asimismo, se les brindaba asistencia
comunitaria como alojamiento, comida, ropa, herramientas y
todo lo necesario para facilitarles el periodo de adaptación
inicial.36 La oferta de trabajo y el apoyo ofrecido por sus
connacionales en el país receptor, significaron un seguro de vida
para la población migrante, ya que muchos viajaban
prácticamente contratados. De esta manera, una vez que
interés en pasar el resto de su vida en otro país con elementos culturales
diferentes a los de su lugar de origen ya que, bien o mal, la mayor parte de su
vida estaba realizada. Se interesaban más en apoyar a sus hijos para que
salieran a buscar un mejor futuro, aunque estuvieran conscientes sobre la
posibilidad de no volverlos a ver. Entrevista a Carlos Martínez Assad,
sociólogo dedicado al estudio de la herencia cultural de los libaneses en
México, 12 de septiembre de 2019.
36
ALCM, Emir, número 26, 1945.
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desembarcaban en el puerto tampiqueño, no tardaban más de tres
días para ser asistidos por parientes, conocidos o amigos.
Algunos, en un par de días ya se encontraban trabajando como
buhoneros, vendiendo por las calles gran variedad de productos
en abonos, gastando lo mínimo y ahorrando lo máximo posible.
El modelo de empresa familiar
Si anteriormente solían viajar solos hacia occidente para
encontrar trabajo, ahorrar dinero y poder reunirse con la familia,
durante la década de 1920 los libaneses pudieron viajar a
Tamaulipas acompañados de familias enteras o incluso de amigos
y conocidos de los mismos pueblos de origen. La oferta de trabajo
generada por el crecimiento de los negocios de los primeros
inmigrantes hacía posible este fenómeno, lo que significó vencer
la incertidumbre de la migración que había permeado durante las
décadas anteriores. Fue así como terminó el período de las
migraciones individuales para dar paso a la migración
comunitaria. De esta manera, desde el momento en que se
arribaba en el puerto de Tampico, cada uno de los integrantes de
la familia desempeñaba un rol especifico, según su división del
trabajo.
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Eran más los hombres que se encargaban de salir a las
calles a vender y ofrecer la mercancía, con el objetivo de llevar el
sustento económico a su esposa e hijos, mientras que las mujeres
se quedaban en la casa desempeñando las labores del hogar, como
preparando la comida y haciendo el aseo.37 Sin embargo, hubo
casos de mujeres viudas que llegaron a Tampico con sus hijos e
hijas y que se dedicaron a trabajar como buhoneras para salir
adelante como sucedió con Salime Abi Rachid38 quien, tras la
muerte de su esposo en 1921, emigró a Tampico con 29 años de
edad, procedente de Jazzín, acompañada de sus dos hijos,
Antonio y Faustino, siendo recibida por sus dos hermanos, César
y Salomón quienes le brindaron alojamiento.39
Por lo regular las mujeres viudas no emigraron solas con
sus hijos, sino que venían acompañadas de sus hermanos —como
fue el caso de Salime—, lo que posibilitaba acortar el período de
trabajo en la calle porque gracias a los ahorros de todos era más
37

Entrevista a Max Appedole, nieto de José Appedole, fundador de Astilleros
de Tampico S.A., 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader Habib, 25 de
noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, sociólogo dedicado
al estudio de la herencia cultural de los libaneses en México, 12 de septiembre
de 2019.
38
Tarjetas de migración, 1926-1950, AGN, Migración, Líbano.
39
Entrevista a Teresa Rachid, descendiente de la tercera generación de la
familia Abi, 15 de mayo de 2019.
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fácil adquirir una casa para vivir juntos y acondicionar su propio
local de venta. Una vez que lograban hacerse de su patrimonio e
instalar su propia tienda, continuaban ahorrando para que cada
uno de los hermanos y hermanas tuviera su propio negocio,
siendo el hermano mayor el que se quedaba con la primera tienda.
Se procuraba incorporar diversos giros; si se iniciaba con una
mercería, al paso del tiempo se ponía una zapatería o una tienda
de ropa, telas, artículos religiosos, entre otras cosas, ya que por lo
regular los locales se encontraban juntos debido a que todos
vivían en una misma casa y mientras continuaba creciendo la
familia, procuraban comprar las propiedades aledañas.40
Según fue creciendo la parentela, llevaron a cabo un
modelo de familia extensa en donde vivían por lo regular tres
generaciones o en algunos casos más, según la longevidad de los
abuelos. En este tipo de familia, estaban los inmigrantes
fundadores, sus hijos varones con sus esposas, su descendencia,
que eran nietos de los fundadores, y en algunos casos los hijos de
los nietos. Era patrilocal, pues las mujeres cuando se casaban se
40

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a
Cesar Askille, descendiente de la tercera generación de la familia Askille, 14
de octubre de 2019.
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iban a vivir con las familias del esposo, a excepción de los casos
en que las fundadoras fueron mujeres.41 No obstante, y con
respecto a la herencia de los bienes familiares, ésta era patrilineal
ya que la empresa se heredaba a los hombres, principalmente al
primogénito, pues a través de los varones se garantizaba la
permanencia de los bienes y del apellido. Sin embargo, este
traspaso no se realizaba sino hasta la muerte del fundador, con el
objetivo de no arriesgar este tipo de patrimonio ya que el hijo, ya
fuera por falta de madurez, de compromiso o de tiempo, por
dedicación en la escuela u otras actividades, podría llevar a cabo
una mala administración y en el peor de los casos la venta o
traspaso de la empresa familiar.42
41

Muchos investigadores coinciden con el modelo de familia extensa que
adoptaron los libaneses durante las primeras tres generaciones en México.
Véase Inclán Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930:
proceso de aculturación”; Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla; Díaz de Kuri y Macluf, De Líbano a México: crónica de un pueblo
emigrante; Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales
desde México”; Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935”; Petit, “El Mahyar
mexicano. Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes”; y Ramírez Carrillo, “Identidad persistente y nepotismo étnico:
movilidad social de inmigrantes libaneses en México”.
42
Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, 12 de
septiembre de 2019.
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En los pocos casos en que las mujeres fueron las
fundadoras, de igual manera se procuraba heredar al varón. Para
el momento en que el hijo mayor heredaba la empresa, ya habían
pasado por lo regular tres generaciones. Durante ese tiempo, el
abuelo fundador se encargaba de insertar en las redes clientelares
y de negocios a sus hijos y a sus nietos, dotándolos de experiencia
en la administración de la mercancía y el dinero, además de
enseñar una ética de trabajo que debía prevalecer por
generaciones en donde estaban involucrados ciertos principios
como la honestidad, la humildad, la lealtad y la perseverancia,
además del ahorro. Era una visión de superación y crecimiento a
largo plazo con el objetivo de garantizar la preservación de la
empresa. No obstante, las mujeres poco participaban en la vida
empresarial de la familia, al menos hasta la segunda generación,
porque la apuesta en la permanencia y continuidad de la empresa
estaba centrada en la figura del varón, pues las mujeres al casarse
recibían los bienes de su esposo.
De esta manera, las hijas y nietas no sólo se mantenían
distantes, sino que también se les confiaba poca información
sobre los negocios de la familia. Incluso, cuando se requería de
personal para echar andar un nuevo establecimiento, no se
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involucraba a las mujeres, se prefería contratar empleados, que
fueran hombres de confianza. Esto no significaba que las mujeres
estuvieran desprotegidas o que no heredaran ningún tipo de bien
material, pues heredaban propiedades como casas, así como
capitales,43 pero se tenía la idea de que la administración de la
empresa tenía que estar en manos de los hombres, entre otras
cosas porque el apellido era muy importante y eso permitía que
prevaleciera por generaciones. No se heredaba la propiedad de
una empresa a una mujer porque en la siguiente generación se
imponía el apellido del esposo y, por ende, se perdía la sucesión
generacional patrilineal.
De esta manera, la unidad y la continuidad de la familia
eran los elementos primordiales de estos inmigrantes. Una
manera de asegurar el bienestar familiar era a través de la
preservación de la empresa; de ahí nació la ideología empresarial
de los libaneses, pues no sólo importaba acumular capital para
enriquecerse, sino para garantizar la permanencia, estabilidad y
bienestar de las siguientes generaciones. Se trabajaba para
construir un patrimonio del que pudieran disfrutar los hijos y

43

Testamentos, Archivos particulares de las familias Nader, Appedole,
Askille, Abad, Chemaly, Schekaiban.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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nietos, y era también responsabilidad de éstos preservarlo y
heredarlo a sus descendientes. Por esta razón, se valoraba lo
construido con esfuerzo de muchos años e incluso de varias
generaciones. En este sentido, la preservación de la empresa
garantizaba, en gran medida, la continuidad de la propia familia.
No se trabaja y se aumenta el capital sólo por la razón de hacer
dinero, se trabaja para hacer familia.44 Es por esta razón que
familia y empresa fueron dos elementos indisolubles en la vida
intergeneracional de los libaneses.
El empresariado libanés
Es difícil establecer un período de tiempo exacto que marque la
pauta del comercio informal (ambulante) al formal (tiendas,
almacenes, fábricas y demás empresas) en Tamaulipas. Sin
embargo, es posible identificar que durante la década de 1930
aparecen en Tampico muchos comercios en los que están
involucrados los libaneses y en los que destacaban las tiendas de
ropa y telas como “El Mayorista”45 de Amín Askille, ubicada en

44

Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019.
45
Archivo Histórico de Tampico (en adelante AHT), Artículos de folletería,
caja 18, exp. 104, Folleto de publicidad del almacén de ropa “El Mayorista”,
1937.
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la calle muelle, “El Colibrí” de Domingo Mennah, en avenida
Colón, “La Vencedora S. A.” de Juan Nader, en calle Olmos, “La
Universal” de Damian Abad, en Rivera y Colón, “Almacenes
Celia” de Salvador Musa, en calle Rivera, “La Colorada” de
Santos Nasta, en avenida Francisco I. Madero, los almacenes
“Miguel Saiman y Cía.” de Miguel Saimán en calle muelle,
“Almacenes La Estrella”, en la avenida Hidalgo, de los hermanos
Jorge Elías, José Elías y Juan Chemaly, los “Almacenes El
Porvenir” de Tovias Salúm, en calle Rivera y “La Esperanza S.
A.” de David Schekaiban, ubicada en calle Olmos.46
Asimismo, existían mercerías como “La Libertad” de José
Jalil, ubicada en Olmos y Madero, la “Mercería Kawache” de
Malek Kawache, en Muelle y Madero, “La oriental” de Enrique
Manzur, en la calle Muelle, la “Mercería Jazmín” de los hermanos
Nicolás y Eduardo Kuri, en la calle Rivera y Olmos, así como “El
Sol” de Daniel Haled en avenida Hidalgo.47 Aunque las tiendas
de ropa, telas y mercería eran los giros en los que más se

46

Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGNET), Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la Cámara
Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
47
AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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distinguían los libaneses, también encontramos algunos otros
comercios relacionados con la venta de calzado como “La
zapatería El Cairo” propiedad de Mina Andonié, en avenida
Francisco I. Madero, la tienda “Calzado Issa” de Juan Issa, en
calle Muelle, así como “Mayoristas de calzado” de Juan Warra.
También estaban los negocios relacionados con la maderería o
materiales de construcción como “La Continental, S. A.” de José
Appedole,48 ubicada en la avenida Carranza y “Materiales La
Ceiba S. A.” de Nalf Athié Massad, en calle Aduana.
Algunos otros invirtieron sus capitales en hotelería como
Abraham Abisulaiman que construyó su primer hotel “Alta
Vista”, ubicado en Rivera y Colón, al igual que Nasser Hage
quien compró una propiedad de tres plantas en la calle
Tamaulipas y Aurora con el objetivo de acondicionarla como un
hotel al que llamó “La Villa”. Además de los giros anteriores,
también se identificaron los negocios relacionados con la venta

48

El apellido real de José era Abdalláh, pero regularmente las autoridades
mexicanas registraban a los inmigrantes según entendían la pronunciación de
sus nombres en árabe, por esta razón Abdalláh se transformó en Appedole. Así,
muchos nombres y apellidos se cambiaron: Férez pasó a ser Pérez, Fares se
volvió Félix, Butros se convirtió en Pedro y Maryem en María. Zéraoui,
Zidane, “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, Revista
Estudios, núms. 12-13 (julio-diciembre 1995): 13.
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de los alimentos, como los restaurantes “La Laguna” de Jorge
Kawache y “El Mundo” de Jorge Fayad en Díaz Mirón.49
De estos comerciantes y pequeños empresarios libaneses
que prosperaron en sus primeros negocios formales, hubo algunos
que se destacaron en la industria textil, naviera y de bienes raíces.
Aprovecharon las coyunturas de crisis económicas que se
vivieron en México, para hacerse de nuevas propiedades. Cuando
ocurrió la Gran Depresión a causa de la caída de la Bolsa de Wall
Street en 1929, el peso mexicano sufrió una fuerte devaluación
ocasionando que muchas empresas quedaran en quiebra,50
algunas de las cuales fueron adquiridas por libaneses que
contaban con el capital suficiente para poder comprarlas. Estos
extranjeros, muchos ya nacionalizados, no confiaban en la
moneda mexicana, por lo que procuraban utilizar el patrón oro, lo
cual era también un modo de ahorro que les otorgaba mayor
capacidad de liquidez. Este fue el caso de Juan Nader, quien,
después de establecer su propia tienda de ropa y telas, compró en

49

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
50
Enrique Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958
(México: Fondo de Cultura Económica, 1994), 90.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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�Oscar Pizaña

1935 una fábrica textil dedicada a la elaboración de ropa, a la cual
también llamó “La Vencedora S. A.”.51
Juan era el accionista mayoritario de la empresa, aunque
también eran propietarios sus hermanos, Jorge y Enrique. La
fábrica contaba con alrededor de 65 obreros, pero también tenían
contratados cargadores, transportistas y personal para el aseo,
mientras que los mismos miembros de la familia como sus hijos
y sobrinos aprendían de Juan y de sus hermanos actividades
relacionadas con la administración y dirección de la empresa, así
como a realizar inventarios, llevar a cabo la contabilidad, los
itinerarios de entrega y atender los pedidos de sus clientes. La
familia Neder se posicionó rápidamente entre los principales
proveedores de las tiendas de ropa de la ciudad, muchas de ellas
de libaneses; por ejemplo, los almacenes “El Mayorista”,
propiedad de Amín Jaskille, les compraban 25 pacas de ropa por
semana, siendo uno de los principales clientes de los Nader.
Asimismo, al paso del tiempo fueron extendiendo su distribución,
vendiendo ropa a tiendas de otras localidades como Tuxpan y El
Ébano, en Veracruz, Matehuala y la capital potosina, así como en
Ciudad Victoria y Ciudad Mante, en el estado de Tamaulipas.
51

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.

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�Inmigración y formación

David Schekaiban fue otro empresario libanés que durante
la contracción económica pudo adquirir a un precio muy bajo una
antigua bodega de granos de unos comerciantes españoles, para
instalar su propia fábrica de zapatos, “Fabricantes de Calzado
S.A”,52 la cual estaba ubicada en la calle Cristóbal Colón. Otorgó
empleo a muchos libaneses que se insertaron en Tampico a
principios de la década 1930, pues muchos empresarios como
David aprovecharon la continua migración para utilizar un capital
social, basado en elementos identitarios de la cultura libanesa
como el origen común, la religión y el idioma, para
transformarlos en capital económico como fuerza de trabajo, con
el objetivo de acrecentar sus negocios y acumular mayor cantidad
de dinero.53 La empresa se convirtió en una de las principales
proveedoras de calzado no sólo a nivel local sino también

52

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Aunque el interés es acumular capital, se le tenía mayor confianza a un
libanés por compartir con éste elementos culturales, sociales y psicológicos
comunes, relacionados con lo simbólico, lo vivido, lo histórico, lo íntimo, lo
identitario y lo colectivo. Es decir, elementos culturales y sociales comunes
que marcaron la unión de la población libanesa y que generan relaciones más
estrechas entre la comunidad. La manera de preservar estas relaciones fue a
través de ciertos valores como la lealtad, el respeto, la sinceridad y la honradez,
que en su conjunto otorgan la confianza. Es por esta razón que se generaron
relaciones preferenciales en donde muchos empresarios como David
procuraban emplear libaneses.
53

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�Oscar Pizaña

regional, distribuyendo sus productos a las zapaterías y tiendas de
otros municipios como Ciudad Victoria y Ciudad Mante y a otras
entidades como Veracruz y San Luis Potosí.
David y su familia habían comenzado como pequeños
comerciantes con el establecimiento de una tienda de ropa y telas
en 1926, sin embargo, después de fundar la fábrica de zapatos, se
concentraron en el negocio del calzado y comenzaron a abrir
nuevas zapaterías, para vender los productos que ellos mismos
fabricaban, las cuales quedaron a cargo de sus hijos Salomón,
Jacinto y Julián quienes, a su vez, las administraban apoyados de
sus familias,54 aunque es preciso decir que la empresa creció
gracias a las redes clientelares de carácter regional que fueron
creando para la venta de su calzado. Una de las razones por las
que muchos dueños de negocios preferían adquirir productos al
mayoreo de la fábrica de David y no de otros mayoristas locales,
fue por la especialización que fueron desarrollando en la
elaboración de su calzado, la cual estaba orientada a fabricar
zapatos y botas no sólo casuales sino también de trabajo, de una
larga durabilidad, razón por la que los Schekaiban se comenzaron

54

Entrevista a Jesús Schekaiban, descendiente de la tercera generación, hijo de
Salomón, 4 de marzo de 2019.
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a apropiar de un mercado en donde estaba involucrado el sector
obrero industrial y campesino.
Otro factor que incidió en la acumulación de capital de
algunos empresarios libaneses fue el cambio institucional de la
propiedad privada ocurrida en 1934, cuando el Estado mexicano,
a través de una nueva reforma agraria, decidió expropiar las
haciendas y grandes propiedades para crear nuevas unidades de
producción de la tierra, dando paso a la creación de los ejidos,
situación que generó no sólo el abaratamiento de la propiedad
rural, sino indirectamente también de la urbana, ya que muchos
hacendados —con el objetivo de recuperar parte de sus
capitales— decidieron vender muchas de sus propiedades en las
cabeceras de los pueblos y en las ciudades.55 Muchos de estos
bienes fueron también adquiridos por libaneses como fue el caso
de los hermanos Abraham, Pedro y Agustín Abisulaiman Kuri
quienes, gracias a la compra de muchas propiedades en los
territorios aledaños a Tampico, incluyendo de Veracruz, lograron

55

Jean Phillippe Colin, Christophe Blanchot, Enrique Vázquez y Hermilio
Navarro, “Reforma agraria, dinámicas organizativas y prácticas agrarias. El
caso de Graciano Sánchez, Tamaulipas, México”, coord. Éric Leonard y André
Quesnel (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de
Antropología Social, 2003): 73-106.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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fundar en 1938 la Compañía Abisulaiman y Cía.,56 dedicada a la
compra y venta de bienes raíces, y donde el accionista
mayoritario era Abraham, quien contaba con mayor capital y
había logrado traer de Líbano a sus hermanos junto con sus
familias.
No obstante, es preciso mencionar que desde inicios de la
década de 1920 también hubo inyección directa de capital libanés,
como fue caso de José Appedole, quien llegó con su familia
después de vender su antigua fábrica de cigarros en Biblos (lugar
donde nació) a causa de las requisas que imponía el Imperio
otomano durante la Primera Guerra Mundial. Llegó al puerto de
Tampico en 1921 y fue hasta 1924 que creó “La Continental S.
A.”,57 que además de ser una empresa dedicada a la venta de
materiales de construcción y madera, estaba especializada en la
fabricación de chalanes, los cuales eran barcos planos de acero
que se utilizaban para que los autos cruzaran el río Pánuco y
conectaran por carretera la ciudad de Tampico con Veracruz.
Appedole era el único capacitado y habilitado para construir en

56

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
57

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México este tipo de embarcaciones, así como también era el único
con reconocimiento legal para fungir como perito responsable de
los planos constructivos,58 ya que su empresa era la única de su
tipo.
Al no existir otra empresa dedicada a la fabricación de
barcos, Appedole ideó la creación de una empresa más grande
que “La Continental” para la construcción y reparación de buques
de carga, hechos de acero y madera, que sirvieran para transportar
grandes toneladas de crudo y maquinaria pesada para las
compañías petroleras. De esta manera, fundó en 1938 “Astilleros
de Tampico, S. de R. L.,” ubicada en la 3ra avenida Isleta, con un
capital limitado de 2,500,000 pesos; ésta contó con 100 acciones,
de las cuales 94 eran de su propiedad, y el resto de particulares.
Fue así como Appedole se convirtió en el fundador y promotor de
la industria naviera en Tampico, teniendo tres turnos de
trabajadores y funcionando las 24 horas del día.
Este empresario prominente, conoció al presidente Lázaro
Cárdenas, desde que éste trabajaba como General en Jefe de la
zona militar de Pueblo Viejo, Veracruz.59 No obstante, la relación
58
59

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.

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�Oscar Pizaña

de ambos se hizo más estrecha cuando el libanés mostró con su
fábrica armadora la habilidad de reconfigurar y rediseñar,
trabajando el acero, las piezas indispensables para reestablecer la
capacidad de explotación de la industria petrolera mexicana
durante el embargo comercial producto de la expropiación
petrolera de 1938 hacia las compañías norteamericanas, inglesas
y holandesas.60 Fue así que gracias a “Astilleros de Tampico”, se
pudo sustituir la maquinaria extranjera para la excavación y
extracción del crudo siendo una labor muy importante para el
gobierno nacional. Además, a pesar del cierre comercial con las
potencias

europeas

y

norteamericana,

México

continuó

exportando petróleo a Alemania, Italia y Japón,61 salvando, de
esta manera, los primeros años de la empresa paraestatal
mexicana de petróleos.
El petróleo que llegaba a Alemania proveniente de
México era procesado en las refinerías de la ciudad de Hamburgo,
y la mayor parte del combustible producido era utilizado en la

60

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Daniela Gleizer, “Las relaciones entre México y el Tercer Reich, 19331941”, Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, núm. 64 (julio-diciembre
2016): 223-258.
61

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fuerza aérea, la Luftwaffe.62 De esta manera, a pesar del boicot
que realizaron los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda hacia
México, exigiendo a sus aliados que no compraran crudo a
Petróleos Mexicanos (PEMEX), el país alcanzó una producción
de 38.8 millones de barriles anuales a partir de 1938, atendiendo
una fuerte demanda del exterior, mientras que de esa cantidad
total producida se exportaba alrededor del 70%, siendo los
alemanes los principales compradores con un 48%, los italianos
con el 17%, y en menor medida los japoneses.63 Sin embargo,
cuando se suscitó la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos
estuvieron interesados en derogar el embargo comercial para, por
un lado, dejar sin proveedor de petróleo a los alemanes y, por el
otro, solicitar a México su cooperación para el aprovisionamiento
de mano de obra y materias primas, entre ellas petróleo crudo,
con el objetivo de solventar el aparato productivo estadounidense
durante la guerra. Esto, a cambio de reducir a un 10 % la deuda
pública directa, lo equivalente a 49.6 millones de dólares, de
509.5 que se pedían inicialmente.64
Friedrich Katz, “México y Austria en 1938”, Revista Mexicana de Política
Exterior, núm. 20 (julio-septiembre, 1988): 18-23.
63
Katz, 18-23.
64
Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 98-99.
62

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La intensificación del comercio entre México y Estados
Unidos durante esa guerra aumentó las importaciones en el país.
La demanda de productos generó la necesidad de construir
nuevos buques mercantes de mayor capacidad. Si en 1938 se
construían barcos que pudieran transportar un máximo de 250
toneladas, durante el conflicto bélico se fabricaron embarcaciones
con capacidad de 750 toneladas que recorrían todo el Golfo de
México.65 De esta manera, durante el conflicto bélico la
producción y reparación de barcos se intensificó, por lo que
Appedole se vio en la necesidad de aumentar sus empleados y
establecer tres turnos de trabajo divididos durante las 24 horas del
día, razón por la que el empresario libanés ordenó la construcción
de tres hoteles conectados a los jardines de su casa, para darle
alojamiento a todos sus trabajadores, muchos de ellos libaneses.66
Fue así que, gracias a la coyuntura de auge comercial, Astilleros
de Tampico se posicionó como la principal empresa en
construcción de buques que impulsó el desarrollo de la industria
naviera en México.

65

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
66
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
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�Inmigración y formación

Para los años de la posguerra, Appedole ya había
acumulado grandes cantidades de capital que fueron heredadas a
sus hijos, quedándose el primogénito como el accionista
mayoritario de Astilleros. No obstante, lo mismo sucedió con las
otras familias de empresarios libaneses, ya que a raíz de la
devaluación del peso en 1948 se hizo presente un panorama de
inflación en el mercado internacional, lo que hizo más difícil la
compra de productos en el extranjero. Esto se tradujo en un tipo
de modelo de sustitución de importaciones y en un proceso de
defensa de las industrias nacionales, evidenciando la necesidad
de adquirir los productos que se fabricaban en el país, lo que dio
impulso a las compañías textiles y de calzado en México,67 en las
cuales estaban involucrados los libaneses. Fue un mecanismo
nacional en respuesta a una coyuntura internacional que permitió
que estos inmigrantes experimentaran un nuevo impulso en su
ascenso social y acumulación de capital, como fue el caso de los
Nader.
De esta manera, tanto la familia Nader como la Appedole,
Abisulaiman y Schekaiban, mostraron una sucesión generacional
en la década de 1950. Es durante estos años que se observa el final
67

Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 92.

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de la primera generación en cuanto a dirección empresarial, para
ser ocupada por las segundas generaciones. No obstante, hubieron
casos en que —gracias al capital familiar acumulado por
décadas— los hijos decidieron fundar su propia empresa como
fue el caso de Neder Nader Habib quien en 1956 funda en
Tampico la empresa UNITAM, S.A. de C.V, dedicada a la
fabricación de uniformes para trabajadores de empresas públicas
y privadas, primero de cobertura regional, para después
convertirse en una de las empresas más importantes de su ramo
en el país, contando actualmente con más de 42 sucursales
distribuidas a lo largo de la república mexicana, siendo Jesús
Nader Nasrallah (hijo de Neder, descendiente de la tercera
generación) quien actualmente está a cargo de la empresa
familiar.
Conclusiones
Son dos los ejes estructurales expuestos en el presente artículo
que es menester, a modo de conclusión, reiterar. El primero es el
relacionado con el proceso de acumulación de capital que fue
originado por diversos factores. En primer lugar, por la
implementación de un sistema de ventas que recurrió al crédito a
través del pago en abonos, el cual brindó facilidades de compra
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�Inmigración y formación

con productos a bajo costo para un nuevo mercado: el del
campesino y obrero pobre del campo y la ciudad. En segundo
lugar, podríamos mencionar la socialización del buhonero libanés
con el pueblo a través del comercio ambulante, aspecto que dotó
al migrante de conocimiento sobre las necesidades de sus clientes,
llevándolo a incorporar nuevos productos para atender la
demanda y obtener una mayor capacidad de venta. En tercer
lugar, se destaca una ética de trabajo constante enfocada en el
ahorro y el bajo consumo, con la visión de adquirir movilidad
social ascendente, pasando del comercio informal y ambulante al
formal, con el establecimiento de una tienda, almacén o fábrica.
Otros dos factores importantes que se pueden mencionar son el
generar empleo utilizando a los nuevos inmigrantes como fuerza
de trabajo para acrecentar los negocios; y aprovechar las
coyunturas de crisis económicas para acumular mayor capital.
Con respecto al segundo eje estructural, el de la
organización empresarial, este significó la manera no sólo de
administrar el capital, sino de preservarlo y heredarlo a las
siguientes generaciones. A través de la empresa, el capital
económico se transformó en un patrimonio familiar en donde la
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permanencia de la misma significó un seguro de vida para
garantizar el bienestar de la familia libanesa, no sólo de la
generación fundadora, sino de las siguientes, un elemento que
podemos observar hasta la actualidad. Es por ello que los patrones
éticos y la estructura patrilocal y patrilineal se trasladaron a la
dirección, administración y sucesión de la empresa familiar. De
esta manera, tanto las formas de acumulación de capital
anteriormente mencionadas, como la aplicación de la estructura
familiar en el manejo empresarial, constituyeron la ecuación que
dio como resultado a la formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX.

Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación (México)
Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas
Archivo Histórico de Tampico
Archivo Libanés de la Ciudad de México
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�La mujer instruida. Las políticas educativas modernas
porfiristas y la formación de la Academia Profesional
para Señoritas en Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
The educated woman. The modern porfirian educational policies
and the establishment of the Academia Profesional para
Señoritas in Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
Ana Laura Teresa Ceballos Martínez
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
orcid.org/0000-0002-6129-8336

Resumen: Las políticas educativas jugaron un papel fundamental para
atender las preocupaciones laborales y sociales del Porfiriato. Dentro
de ellas, como muestra este artículo, la educación profesional femenina
destacó por incrementar la presencia de mujeres tanto en el magisterio
como en la administración pública. En este trabajo, analizo cómo la
Academia Profesional para Señoritas en Monterrey, iniciada en 1892,
se fundó dentro de esta lógica. A través del periódico La Voz de Nuevo
León, muestro cómo las autoridades promovieron la educación
femenina como una manera de contribuir al desarrollo económico del
país y de procurar la independencia económica de las mujeres, pero
también como una forma de control para garantizar los ideales sociales
del régimen.
Palabras clave: género; mujeres; educación; modernidad; Porfiriato.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

125

�Laura Ceballos

Abstract: Educational policies played a fundamental role in addressing
the labor and social concerns of the Porfiriato. Among them, as this
article shows, female professional education stood out for increasing
the presence of women both in the teaching profession and in the public
administration. In this work, I analyze how the Academia Profesional
para Señoritas [Professional Academy for Young Ladies] in
Monterrey, begun in 1892, was founded within this logic. Through the
newspaper La Voz de Nuevo León, I show how authorities promote
female education as a contribution to the country's economic
development and as a way to ensure the economic independence of
women, but also as a form of control to ensure the social ideals of the
regime.
Keywords: gender studies; women; education; modernity; Porfiriato.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�La mujer instruida

Introducción
El 26 de octubre de 1895, Juana Pérez Moreno, Emerenciana
Guerra y Juana Panza, estudiantes para telegrafistas de la
Academia Profesional para Señoritas, hicieron un acto público
para demostrar cómo funcionaba ese novedoso dispositivo de
comunicaciones. Entre los espectadores estaba nada menos que
Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León y político liberal que
atestiguaba los adelantos modernos de la época: no sólo la
tecnología, sino las políticas educativas que ayudaron a formar
una escuela pública para la instrucción femenina profesional.1 En
el presente ensayo, estudiaré cómo y por qué las autoridades
porfiristas, y en particular el gobierno de Nuevo León, apoyaron
con vehemencia el fomento de la educación pública y la
formación de mujeres profesionistas.
La temporalidad elegida va de 1892 a 1895. Esto se debe
a que fue en 1892 cuando se creó en Monterrey la Academia
Profesional para Señoritas como una rama de la Escuela Normal
para Profesores. Además, como Norma Ramos Escobar sugiere,

“Las conferencias de la Academia Profesional para Señoritas”, La Voz de
Nuevo León, 26 de octubre de 1895, Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria, Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante CABUUANL).
1

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�Laura Ceballos

es en este momento donde la feminización del magisterio
comienza a consolidarse. Termina en 1895 porque es cuando se
implementan las carreras profesionales de telegrafista y
contabilidad a la Academia. En este ensayo se analizará
brevemente por qué fue durante este periodo que las políticas
educativas encaminadas a la instrucción pública sustentada por el
estado se vieron cristalizadas. Las autoridades porfiristas
esperaban llevar a cabo una transformación social a través de la
educación, en especial, la profesional. De este modo, pensaban
que la población iba a poder insertarse en la vida laboral y
participar en el futuro desarrollo económico.2
A diferencia de las primeras décadas del México
independiente, el régimen de Porfirio Díaz representó un
momento de relativa estabilidad económica y política. Por mucho
tiempo, los estudios históricos se limitaron a ver el porfiriato sólo
como un antecedente de la Revolución Mexicana, pero en las

2

Norma Ramos Escobar considera que el periodo que va de 1870 a 1891 se
considera como el de la “integración” de las mujeres al magisterio y a partir de
1892 comienza la consolidación de la feminización con la fundación de la
Academia Normal para Señoritas; Norma Ramos Escobar, “Aspectos
profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos de fundación
de la educación pública en Nuevo León” (Tesis de maestría, El Colegio de San
Luis, 2006), 41.
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últimas dos décadas del siglo XX este periodo comenzó a ser
revalorizado dentro de la historiografía, especialmente la de corte
económico. En términos generales, podríamos decir que existe un
consenso de que el régimen porfirista significó un progreso
económico con la creación de instituciones y la llegada de capital
foráneo. Mauricio Tenorio y Aurora Gómez-Galvarriato
sugieren, además, ver al porfiriato como el primer Estado
mexicano, con todos sus defectos y virtudes, y dejar de lado las
comparaciones con Inglaterra y Estados Unidos.3
Es importante repensar la periodización del porfiriato y no
sólo verlo como tradicionalmente se ha hecho: de 1875 a 1911.
Más bien, es necesario entender los cambios, crisis y
continuidades dentro del periodo y los acontecimientos a nivel
internacional que, sin duda, influyeron en el desarrollo histórico.
Como sugieren Tenorio y Gómez-Galvarriato, una periodización
más adecuada puede ser de finales de la década de los ochenta y
principios de los noventa hasta la segunda mitad de la década de
1910. Esto se debe a que representa el periodo en donde un grupo
de políticos y tecnócratas lograron instaurar una serie de reformas

3

Aurora Gómez Galvarriato y Mauricio Tenorio Trillo, El Porfiriato (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2006), 7–14.
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para transformar al país conforme a sus visiones de Estado y
nación.4 Por otro lado, el tema de la paz porfiriana por lo general
no ha sido abordado con seriedad.
Los mismos autores proponen la importancia de estudiar
este tema con sobriedad y entenderla como concepto y práctica.
Aunque en el trabajo no abordaré tal tema, es importante tener en
cuenta la inestabilidad política que caracterizó al periodo anterior
al porfiriato. Por ejemplo, y como señala Mílada Bazant, no fue
sino hasta después de la “pacificación” del país que el estado
mexicano comenzó a destinar suficientes recursos económicos a
la educación. Al no tener que destinar el dinero a la Secretaría de
Guerra y Marina, este se utilizó para otros fines. De este modo,
otras reformas sociales y el impulso a las políticas educativas (que
llevaron a la introducción de las mujeres al campo educativo),
fueron creciendo.5
Asimismo, los estudios históricos con enfoque de género
se encuentran entre las nuevas revisiones y corrientes
historiográficas sobre el porfiriato. Los primeros acercamientos

4

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 14.
Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 26; Mílada Bazant, Historia de la
educación durante el porfiriato (México, DF: El Colegio de México, 1993),
269–71.
5

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al tema de la mujer comenzaron a gestarse cuando los
historiadores se dedicaron a estudiar a la clase obrera y a la
sociedad urbana. En un principio se estudió a las mujeres en
ciertos sectores laborales limitándose a solamente conocer cuáles
eran sus actividades. Sin embargo, más adelante se puso énfasis
en entender los límites de género y cómo éstos incidían en las
relaciones laborales y sociales.6 Por esta razón, en el presente
trabajo se analizará cómo la formación de carreras profesionales
para las mujeres fue parte también de la constante preocupación
por la transformación social y de la vida laboral del periodo.
Breves antecedentes y consolidación de la educación pública
durante el porfiriato
Desde el inicio de la vida independiente, el gobierno mexicano
comenzó a preocuparse por el tema de la educación pública. Sin
embargo, la inestabilidad política y económica, la carencia de una
estructura administrativa, más la incapacidad del gobierno
conservador de secularizar la educación y asumir el papel del
Estado en ella, no hicieron posible establecer un sistema
educativo público de calidad.7
6

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, El Porfiriato, 34.
Javier Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de
historia intelectual (México, DF: El Colegio de México, 2015), 11–12.
7

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Después de la terminación del Segundo Imperio, y con el
regreso de Juárez al poder, comenzó a cuestionarse la utilidad de
la instrucción pública funcional y el papel fundamental del Estado
en ésta. Además, en dicho periodo se adoptó una percepción del
maestro como aquel que no sólo “conoce todos los temas” sino
como también como el que sabe transmitirlos con base en los
fundamentos pedagógicos. A pesar del interés del gobierno
juarista por impulsar la instrucción pública, y la femenina
también, la inestabilidad política y económica impidió que fuera
posible llevar con éxito las políticas educativas.8
Durante el gobierno de Lerdo de Tejada, al ministerio de
Justicia se le agregó el de la Instrucción Pública. A partir de ese
momento, es notorio que el Estado mexicano comienza a tomar
con mayor seriedad la necesidad de hacerse cargo y de fomentar
la educación pública. Con la llegada de Porfirio Díaz al poder, y
de Joaquín Baranda a la Secretaría de Justicia e Instrucción
Pública, el impulso a la educación primaria fue primordial. Una
de las grandes políticas de Baranda fue el interés por crear un
sistema educativo nacional uniforme. Además, propuso que la
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, coord. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne
Staples (México, DF: El Colegio de México, 2011), 252–53.
8

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educación primaria debería de ser obligatoria, gratuita y laica.
También, los positivistas vieron la educación científica como
elemental para formación de profesionistas.9
Una de las políticas principales del porfiriato fue la
democracia educativa y, como menciona Mílada Bazant, era una
meta lejana pero posible. El periodo que va de 1876 a 1910 se
caracterizó por la introducción de la pedagogía moderna, la
multiplicación de escuelas normales y la formación de carreras
técnicas para obreros. Bazant menciona que este periodo puede
percibirse como una época de oro en la historia de la educación
en México, aunque el crecimiento haya sido más en calidad que
en cantidad. Díaz buscó establecer una unidad educativa nacional
a través de políticas reformistas. A pesar de que la Ciudad de
México era la que representaba por antonomasia el centro cultural
educativo, las entidades federativas fueron integrándose a estas
políticas unitarias. De hecho, se crearon congresos pedagógicos
con los representantes estatales para llegar a acuerdos y que los
estados establecieran metas conforme a sus principales
preocupaciones. Aquí es importante aclarar que, a pesar de los

9

Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de historia
intelectual, 13–15.
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esfuerzos del gobierno federal por homologar la educación, ésta
no creció igual. Por ejemplo, en el norte del país, donde había
menos población campesina, mayores recursos y gobernantes con
mayor interés, los programas educativos tuvieron más éxito que
en algunos estados del sur.10 Es por ello que, en el presente
capítulo, abordaré cómo fueron impulsadas las políticas
educativas en Nuevo León, y, en especial, me centraré en estudiar
cómo estas políticas fueron claves para la introducción de las
mujeres en los estudios profesionales.
Una de las obsesiones educativas del porfiriato fue la
implantación de un método objetivo de enseñanza, en palabras de
Bazant, un “despertar de los sentidos”. Aunque el establecimiento
de la educación como laica, gratuita y obligatoria fue uno de los
principios liberales juaristas, no fue hasta el periodo de Díaz
cuando se estableció la escuela moderna mexicana con el cambio
de método de enseñanza. Por un lado, era necesario que los
estudiantes aprendieran algún oficio para que se integraran a la
vida laboral. Por otro lado, uno de los objetivos primordiales del
régimen fue la formación de buenos maestros y maestras. La
primera Normal se fundó en Ciudad de México en 1885 y es a
10

Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 13–15.

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partir de ésta cuando en los estados comienzan a proliferar las
escuelas normales.11
Los miembros del gabinete porfirista, en especial aquellos
que se dedicaban al ramo de la educación, creían que ésta sería la
vía para llevar al país a la modernidad y democracia. Pensaban
que la educación transformaría la mentalidad de la sociedad y
que, al mismo tiempo, encontrarían bienestar y un trabajo digno.
Sin embargo, como menciona Bazant, la instrucción pública no
era suficiente para transformar al país. Por el contrario, era
necesario que ésta fuera acompañada de otros grandes cambios
estructurales como el reparto equitativo de tierras, mayores
empleos, entre otras cosas.12
Cuando Díaz resultó electo de nuevo en 1888, alcanzó
popularidad nacional e internacional. Es en este momento cuando
el régimen comienza con mayor determinación su intento por
centralizar el poder y limitar las autonomías políticas que muchas
zonas del país gozaban gracias al aislamiento geográfico en el que
se encontraban. Para ello, Díaz buscó crear una serie de políticas
entre las que, fundamentalmente, se encontraba la educación. La

11
12

Bazant, 17.
Bazant, 21.

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Ley de 1888 estableció entonces la educación elemental como
laica, gratuita y obligatoria. Sin embargo, uno de los grandes
cuestionamientos es qué significaba “uniformidad” en la
educación en un país tan desigual como México. ¿Cómo podía
sancionarse bajo los mismos preceptos a un estado con pocos
recursos económicos para proporcionar los materiales a las
escuelas? Para ello, se decidió que esa “uniformidad” sólo estaría
encaminada a establecer la educación como laica, gratuita y
obligatoria, y que los programas de enseñanza fueran iguales. Así,
cada estado de la República proporcionaría los materiales según
sus propias necesidades.13
Durante el Primer y Segundo Congreso de Instrucción
(1889-1890 y 1890-1891 respectivamente) se debatió sobre la
profesión del magisterio. Uno de los acuerdos importantes fue
establecer que cada estado del país tenía la libertad de organizar
la carrera normalista de acuerdo con las necesidades del estado,
pero que todas debían de llevar dos programas: elemental y
superior. Solamente debía de existir una diferencia de asignaturas
dependiendo de la diferencia de sexos. A partir de esos dos
congresos, se establecieron los tres principios elementales de la

13

Bazant, 22–24.

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instrucción pública en la Ciudad de México y, consecutivamente,
en varios estados de la república. Los congresos de instrucción
pública reflejan el esfuerzo por llevar a cabo las políticas
nacionales a nivel federal y estatal. Bazant menciona que, más
allá de la modificación de los planes de estudio, de textos
escolares, entre otras cosas, lo que es una característica
fundamental de la educación en el porfiriato es la utilización del
“método objetivo” o “de los sentidos”, un método moderno que
ponía a los maestros en un papel importante y priorizaba el
aprendizaje a través de los sentidos en lugar de la memoria.14
De igual manera, una de las constantes preocupaciones
sobre la instrucción pública fue la formación de maestros con
capacidad para transmitir la enseñanza. A pesar de que a lo largo
del siglo XIX se redactaron varios proyectos que buscaban la
creación de más escuelas normales, la constante inestabilidad
política y económica no permitió que fuera efectiva. Sin embargo,
es importante no ignorar que, desde antes del periodo porfirista,
el interés por impulsar la educación normalista para mujeres ya
había sido considerada frecuentemente en los distintos
gobiernos.15
Bazant, 26–31; Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, 259–66.
Ma. de Lourdes Alvarado Martínez, “La educación superior femenina en el
México del siglo XIX. Demanda social y reto gubernamental” (Tesis doctoral,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 249–60.
14
15

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Otro de los logros de los congresos de instrucción pública
fue la transformación de la Secundaria Nacional de Niñas en la
Escuela Normal de Profesoras. Justo Sierra fue uno de los
políticos de la educación más prominentes que, además, impulsó
la predominancia de las mujeres en el magisterio, pues
consideraba que poseían una capacidad natural para ejercer la
profesión. María de Lourdes Alvarado considera que la
admiración de Sierra, no sólo en las escuelas sino en la sociedad
en general, hacia Estados Unidos y el papel predominante de las
mujeres, lo llevó a darle suficiente importancia al rol femenino en
la educación.16
Por otro lado, también Sierra buscó impulsar los estudios
profesionales de las mujeres a través de reformas. A pesar de ello,
existieron muchas opiniones adversas sobre el papel que debían
desempeñar las mujeres en la profesión del magisterio. Los que
se opusieron pensaron que el objetivo era formar a las mujeres
como futuras docentes, pero no “masculinizarlas”. Él siempre
estuvo dispuesto a defender el que las futuras profesoras tuvieran
acceso a las asignaturas representativas de una educación
moderna y científica.17
16
17

Alvarado Martínez, 265–67.
Alvarado Martínez, 268.

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El rápido crecimiento económico en México entre 1884 y
1900 también significó un incremento del aparato burocrático del
gobierno. A partir de la década de 1890, las mujeres comenzaron
a ser contratadas para trabajar como empleadas públicas, lo que
se consideraba un empleo femenino respetable. Susie Porter
menciona cómo la cuestión del trabajo femenino y los debates
sobre este no eran nuevos a finales del siglo XIX en la Ciudad de
México. Lo que sí era algo innovador era cómo la educación,
trabajo y la capacidad de saber cuándo contraer matrimonio
comenzaron a identificarse como valores respetables de las
mujeres de clase media.18
Además, otra cuestión importante de añadir, para
comprender esto es que a finales del siglo XIX se experimentó un
fuerte cuestionamiento hacia la dependencia moral y material
femenina. Uno de los preceptos que más se argumentó era que, si
las mujeres tenían una independencia económica, esto les
permitiría salvaguardar su moralidad. Así, no tendrían que
escoger primero el camino del matrimonio para asegurarse el
sustento. Una solución era contratar a las mujeres para ejercer
18

Susie R Porter, From Angel to Office Worker. Middle-Class Identity and
Female Consciousness in Mexico (Lincoln: University of Nebraska Press,
2018), 4, 20.
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cargos en la administración pública, ejemplos tomados de
Estados Unidos y Francia.19
Existen diversos factores por los cuales las mujeres
comenzaron a suplir a los hombres dentro del magisterio.
Primero, era sabido que a las profesoras se les podía otorgar un
salario menor, lo que era conveniente para el Estado. Aunque
Mílada Bazant apunta que en algún momento de la federalización
de la instrucción pública se pretendió que los salarios fueran
iguales, esto no fue posible de realizar. Por otro lado, existió
durante este periodo la creencia de que las mujeres eran más
competentes para la profesión del magisterio. Como ya mencioné,
Justo Sierra —desde su cargo como Secretario de Instrucción
Pública y Bellas Artes— fue quien más impulsó la
profesionalización del magisterio femenino, y aunque no todas
sus pretensiones fueron llevadas a la práctica, es importante tomar
en cuenta el papel que tuvo.
Nuevo León y la educación profesional de las mujeres
Desde el periodo colonial y durante casi todo el siglo XIX, el
noreste de México permaneció aislado geográfica, económica y

19

Porter, 24–26.

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culturalmente del centro del país, lo que les permitió gozar,
durante un buen periodo de tiempo, de una mayor autonomía
política. Nuevo León, uno de los tres estados del noreste, estaba
experimentando un acelerado proceso de desarrollo económico.
El cambio de frontera en 1848, la adopción de políticas liberales
y el acercamiento progresivo con la dinámica economía del sur
de Estados Unidos, le permitió ir creciendo económicamente y
fortalecer su aparato administrativo.20
A finales del siglo XIX, y a pesar de que electoralmente
no contaba con suficiente peso, Nuevo León era un estado
políticamente influyente debido a su importancia económica. El
papel de Bernardo Reyes en el poder fue fundamental. Reyes fue
enviado por Porfirio Díaz para acabar con la autonomía política
de que gozaba el noreste, en especial Nuevo León, y para
contribuir así a la consolidación del Estado nacional. Su misión
más importante era limitar la influencia de los caudillos locales
(Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo) e incorporar a Nuevo
León al proyecto porfirista de nación.21

20

Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey, 1850-1910
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 1983), 17–29.
21
Alicia Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran
Círculo Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, en Campañas, agitación
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Paulatinamente, Díaz, a través de Reyes, logró controlar a
los caciques regionales de Nuevo León y en su lugar, impulsó a
otros políticos locales y estableció fuertes alianzas con la
incipiente burguesía regiomontana mediante la implementación
de leyes que facilitaron el impulso de la gran industrialización de
Monterrey. Esta rápida transformación económica que vivió
Nuevo León durante el largo gobierno estatal de Bernardo Reyes
también provocó cambios sociales notables, un aumento
demográfico y un crecimiento urbano sin precedentes y, por
supuesto, una animada vida política que alcanzó a prácticamente
todo el estado de Nuevo León en el que las comunidades locales
tuvieron una fuerte conexión a la vida política estatal.22
La Voz de Nuevo León era el periódico oficialista y reyista
del estado que mantuvo gran influencia en la región. Como bien
indica Alicia Salmerón, el papel político que jugó La Voz de
Nuevo León fue fundamental. El periódico representa la

y clubes electorales: organización y movilización del voto en el largo siglo
XIX mexicano, coord. Fausta Gantús y Alicia Salmerón (México, DF: Instituto
Mora; Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998), 412–17, 450; Artemio Benavides, El General Bernardo Reyes.
Vida de un liberal porfirista (Monterrey: Ediciones Castillo, 1998), 137–39.
22
Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran Círculo
Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, 417–69.
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consolidación de una facción política.23 Por ello, aquí tomaré
como referencia los artículos publicados por dicho periódico
sobre el tema para analizar el impulso del estado a la educación
femenina. Dentro del periódico, constantemente se publicaba
información sobre la instrucción pública elemental hasta la
profesional. Publicaron los datos estadísticos de cuántas escuelas,
alumnos y profesores había en general en el estado, así como en
los municipios. También se encargaron de hacer conocer a la
población la información sobre los exámenes públicos y las
“veladas científico-literarias” de cada escuela sostenida por el
estado. En general, la importancia de la instrucción pública
propiciada por el gobierno se aprecia con las constantes
publicaciones y quehaceres de ésta. Aunque sin duda faltaría un
estudio amplio complementando con más fuentes, con las notas
de La Voz de Nuevo León puede hacerse un primer acercamiento
para entender cómo y por qué funcionó la educación moderna y
progresista en el estado norteño.
En Nuevo León, la instrucción pública, desde la elemental
hasta la profesional, fue asumida por el gobierno estatal a partir
de diciembre de 1891, aunque es importante tener en cuenta que
23

Salmerón, 411, 444–45.

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el gobierno de Nuevo León contó con la colaboración con los
ayuntamientos municipales. A través de inspectores, el gobierno
estatal conocía el estatus en que se encontraban las escuelas
públicas de los municipios, y asimismo, el estado comenzó a
adoptar las asignaturas y los libros de texto propuestos desde el
gobierno federal.24
En 1892, se creó la Academia Profesional para Señoritas
que dependía de la Escuela Normal del estado. Esto sólo fue
posible en un momento en donde las escuelas dejaron de ser
dependientes de los municipios y pasaron a manos estatales. La
Academia contó con todos los recursos económicos, lo que
posibilitó instruir a las mujeres a través de métodos nuevos,
“progresistas” y “científicos”. De todos modos, aunque llevaron
las mismas materias que se impartían en la Escuela Normal, una
diferencia notable de género fue la asignatura referente a la
economía doméstica. Esta última resulta interesante de analizar.
La enseñanza de una “economía doméstica” estaba destinada a
una organización económica, moral e intelectual adecuada dentro
del hogar. Pareciera que estaban tratando de entablar las normas
“Instrucción pública I”, La Voz de Nuevo León, 25 de febrero de 1893;
“Instrucción pública II”, La Voz de Nuevo León, 22 de abril de 1893; CABUUANL.
24

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144

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científicas dentro de los hogares: ver a la mujer como una
gobernadora y profesora de los hijos. Por ello, era necesario que
la mujer también se instruyera dentro de la enseñanza moderna
para luego transmitir ese conocimiento. De este modo, en la casa
existiría una armonía moral e intelectual.25
Es notable la importancia social que el gobierno le daba a
la formación específica de las maestras. Una razón por la que el
gobierno decidió fundar una escuela normal especial para mujeres
fue que consideraba que el papel de la maestra era un elemento
social de suma importancia para la formación de futuros
ciudadanos. Además, las autoridades pensaban que las
estudiantes para el profesorado habían estado olvidadas por los
gobiernos anteriores. Esto sólo hacía que se complicara la
capacidad de las maestras para llegar a obtener el grado.

25

Además de las asignaturas modernas como ciencias físicas y naturales y
lengua nacional, mencionan un método “fonético-analítico-sintético” de
Claudio Matte. “Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo
León, 23 de enero de 1892, CABU-UANL; “Economía doméstica. Deberes del
ama de casa”, La Voz de Nuevo León, 26 de octubre de 1895, CABU-UANL;
Por otro lado, Norma Ramos Escobar menciona cómo la profesionalización de
las mujeres también implicó la experimentación en otras ramas características
de su género, como aseo personal, confección de vestimenta, conocimiento en
los artículos alimenticios y su conservación, entre otras cosas; Ramos Escobar,
“Aspectos profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos
de fundación de la educación pública en Nuevo León”, 45–46.
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Considero que otra razón por la que decidieron crear la Academia
fue para distinguirse del periodo anterior, y en particular, de las
deplorables condiciones en que se encontraba la educación
profesional antes de que ésta fuera recogida por el gobierno
estatal. Esto es importante de tomar en cuenta, porque justamente
reflejaba un resultado favorable con relación a las políticas
educativas modernas y progresistas que estaban creando desde el
gobierno central.26
La relación entre educación y trabajo fue un eje conductor
en las políticas modernas porfiristas, y el gobierno de Reyes fue
muestra de ello. En varias ocasiones La Voz de Nuevo León
publicó artículos sobre la dignificación del trabajo y sobre cómo
éste rescataba a la población civil de la “holgazanería”. Además,
se suponía que la única manera de llegar a tener un trabajo
honrado era a través de la educación, lo que me parece que es otra
razón importante por la que el estado nuevoleonés estaba
poniendo mucho empeño en la instrucción pública de mujeres y
hombres. De hecho, en un artículo se mencionaba cómo las
mujeres debían avocarse a la ley universal del trabajo. El trabajo,

“Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de
enero de 1892, CABU-UANL.
26

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creían los políticos nuevoleoneses, “crea, desarrolla y fecundiza
la vida y la producción”.27
Siguiendo con el tema del trabajo y la educación, en el
periódico se muestra cómo también entre los objetivos del
impulso a la instrucción pública profesional de las mujeres estaba
la creciente preocupación de que ellas se integraran a la vida
laboral. Paradójicamente, sugiere Bazant, el impulso a la
educación durante este periodo había provocado también que
muchos de los egresados tuvieran dificultades para conseguir
trabajos bien remunerados.28 Un caso similar puede observarse
aquí: dado el gran éxito que tuvo la Academia como formadora
de maestras, la matrícula de alumnas fue creciendo con gran
magnitud -superando por mucho la matrícula de la Escuela
Normal de hombres- al grado de volverse una preocupación.
Muchas de ellas pensaban, por ejemplo, que de qué servía que
obtuvieran un grado profesional si no encontrarían un empleo
respetable al finalizar sus estudios. En este sentido, en 1894 se
decidió por instrucción oficial crear nuevas formaciones
profesionales dentro de la Academia: la de telegrafista y la de
“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
28
Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 314.
27

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contabilidad. Es probable que esto también respondiera a las
necesidades del momento: debido a la mayor burocratización
gubernamental, característica del porfiriato, nuevas profesiones
como las de contabilidad pasaron a ser necesarias. Por otro lado,
las nuevas tecnologías, como el telégrafo, también necesitaban
quién conociera cómo usarlas. Además, estas profesiones, junto
con la del magisterio, se consideraban como respetables para una
mujer.29
Otro aspecto fundamental para la feminización del
magisterio, como analiza Norma Ramos Escobar, fue la
reducción de la presencia masculina en esta profesión. La
historiadora apunta una cuestión clave. La creciente formación de
otras

profesiones

“masculinas”

-como

medicina

y

la

jurisprudencia- producto de la industrialización y crecimiento
económico del estado, hizo que el magisterio comenzara a ser
29

Al comenzar la Academia para Señoritas en enero de 1892, tenían inscritas
a 26 alumnas. Para el año escolar de 1894, se inscribieron 78 alumnas. En este
mismo año, solamente se inscribieron 30 alumnos en la Escuela Normal. En
La Voz de Nuevo León constantemente se estuvieron publicando los datos
estadísticos y se observa cómo realmente fue creciendo la Academia
superando a la Escuela Normal. Tal vez, para un estudio más amplio, sería
interesante añadir más datos estadísticos para comparar. “Academia para las
aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de enero de 1892;
“Instrucción Pública II”, La Voz de Nuevo León, 14 de abril de 1894; CABUUANL.
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�La mujer instruida

poco atractivo para los hombres, dejando que las mujeres
pudieran tener más acceso a éste. Además, otro tema que destaca
Ramos Escobar es que la diferencia salarial entre mujeres y
hombres era otro elemento fundamental para entender la
feminización del magisterio. Aunque la historiadora apunta que
existen pocas fuentes para entender mejor la cuestión salarial,
llega a la conclusión de que este aspecto puede considerarse como
elemental.30
El gobierno nuevoleonés llegó a señalar que la educación
era un patrimonio de la humanidad y que la instrucción superior
no debería de negársele a las mujeres, pero, como señala Susie
Porter para la Ciudad de México, otro de las motivos por los que
el estado la impulsó fue para que las mujeres pudieran adquirir
cierta independencia económica. Consideraban que de poco
serviría que se instruyeran en la educación elemental, si
posteriormente no iban a conseguir un trabajo digno al no tener
un grado profesional. Asimismo, afirmaban que no todas las
mujeres tenían un sostén económico seguro que procurara su
moralidad. Muchas se casaban pronto para asegurar una
Ramos Escobar, “Aspectos profesionales y laborales de la docencia
femenina en los procesos de fundación de la educación pública en Nuevo
León”, 40–41, 43–48.
30

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�Laura Ceballos

estabilidad

económica,

por

ejemplo,

“perturbando”

su

“estabilidad moral”. Por ello, creían necesario que la mujer se
instruyera y trabajara precisamente para evitar ese tipo de
problemas sociales. Consideraban que esta relación, educación y
trabajo, no haría más que un bien a la población y aumentaría la
riqueza pública.31
De todos modos, el acceso a la instrucción profesional
tenía sus límites. No buscaban que el trabajo que desempeñara la
mujer fuera equiparable al de los hombres, ni que compitieran por
algún puesto político. Además, relacionaban la instrucción o
“ignorancia” de la mujer con el papel que tenían como hijas o
esposas. Por ejemplo, una mujer educada sería capaz de ayudar al
sostén económico mediante el trabajo, en lugar de representar una
“carga” para la familia. Pero, como he sostenido anteriormente,
buscaban que la mujer se integrara a la vida laboral y, de este
modo, contribuyera al desarrollo económico del país.
Siguiendo bajo la misma línea, es interesante ver dentro
de las notas cómo se generaron debates sobre la independencia
que las mujeres podrían adquirir si se instruían y trabajaban. Al
“Academia profesional de señoritas”, La Voz de Nuevo León, 12 de enero de
1895; “La educación de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 2 de junio de 1894;
CABU-UANL.
31

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�La mujer instruida

educar a las mujeres, no se pretendía que éstas dejaran de serlo, u
optaran por olvidar su papel como madres y esposas, más bien, se
esperaba que, al tener una forma de ganarse dignamente la vida,
no atentaran contra su “estabilidad moral”. Para promover estas
ideas, La Voz de Nuevo León tenía que hacer campañas en contra
del “ausentismo” escolar. Aunque este era un problema de ambos
sexos, el discurso que se dirigía a los padres de familia se centraba
especialmente en convencerlos de dejar estudiar a sus hijas un
grado profesional. Para esto, seguían empleando la relación entre
educación y trabajo; si las mujeres eran instruidas, podrían
encontrar

un

trabajo

que

las

ayudara

a

sustentarse

económicamente y no buscarían una salida en un matrimonio
forzado.
La respuesta femenina ante las políticas educativas
modernas puede medirse con la cantidad de alumnas que poco a
poco fueron ingresando a la Academia y en algunos testimonios
públicos. En 1894, La Voz de Nuevo León publicó un escrito de
Julia G. de la Peña, poetisa tamaulipeca con residencia en Nuevo
León, que exaltaba la labor del estado, pero, especialmente, la de
Reyes, al crear una “sólida base para el adelanto material de la
mujer”. De la Peña escribió que lo que buscaba la educación
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151

�Laura Ceballos

profesional femenina -y tal vez muchas mujeres pensaban igualera complementar el sustento económico familiar.32
Por otro lado, una cuestión interesante de analizar es cómo
el gobierno comenzó a emplear, cada vez con mayor frecuencia,
los datos estadísticos para conocer en qué condiciones se
encontraba el estado. Claudia Agostoni -aunque su trabajo está
enfocado en la salud pública- escribe cómo la estadística se volvió
una herramienta importante para las autoridades porfiristas. El
objetivo de ésta tenía una función doble: primero establecerla
como ciencia para estudiar a la sociedad, y luego como una
técnica con la que se justificaron, formularon e implementaron
políticas de salud pública.33 Siguiendo esta postura, y con base en
las notas que he analizado, considero que para poder llevar a cabo
las políticas de la educación femenina profesional fue necesario
un conocimiento estadístico sólido con relación a esta población.
Irma Beatriz Braña Rubio y Ramón Narcizo Martínez Sáenz, “Diccionario
biobibliográfico de escritoras nuevoleonesas, siglo XIX y XX” (Tesis de
maestría, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1994), 50. “Paso al
mejoramiento social”, La Voz de Nuevo León, 22 de septiembre de 1894,
CABU-UANL.
33
Claudia Agostoni, Monuments of Progress. Modernization and Public
Health in México City 1876-1910 (Calgary: University of Calgary Press;
University Press of Colorado; Universidad Nacional Autónoma de México,
2003), cap. 2.
32

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�La mujer instruida

A través de la estadística, se analizó cuál era el mayor grado de
estudios con que contaban las mujeres, si trabajaban, y si era así,
en dónde lo hacían. En una nota se menciona cómo en 1894
existían 35 mil mujeres que no tenían ocupación. Esta cifra tan
alta causaba una seria preocupación entre las autoridades
estatales, orillándolos a buscar cómo incorporar ese sector de la
población a la dinámica económica y laboral. Para ello, educar a
estas mujeres era un paso fundamental para lograr su integración
a la vida productiva.34
¿A qué tipo de mujeres estaban dirigidas estas nuevas
políticas educativas y la educación profesional sustentada por el
estado? Una de las más recientes preocupaciones en la
historiografía con enfoque de género es entender las diferencias
socioeconómicas, culturales y religiosas que existen entre las
mujeres. Ver a las mujeres como un grupo en donde convivían las
procedentes de todas las clases, sólo hace que se malentienda su
situación. Aunque haría falta un estudio más minucioso para
conocer el contexto socioeconómico del que provenían las

“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
34

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�Laura Ceballos

estudiantes profesionales, a través de La Voz de Nuevo León se
pueden inferir ciertas cosas. Me parece, por ejemplo, que el
gobierno reyista pensaba que, en general, toda la población
debería de ser instruida. Cuando hicieron la crítica de cómo las
mujeres que no trabajaban eran una carga para la sociedad,
hicieron referencia tanto a las “ricas” y a las “pobres”. Asimismo,
cuando hacían referencia a la importancia del trabajo y la
educación para la estabilidad social, la población obrera nunca
quedó fuera. Por ello, considero que la educación profesional para
las mujeres estuvo dirigida hacia todas, aunque haría falta
analizar otras fuentes para saber en qué grado esto llegó a
concretarse.
Con lo anterior expuesto, cabría hacerse otra pregunta:
¿por qué en Nuevo León las políticas educativas modernas
porfiristas pudieron establecerse factiblemente? Primero, porque
Nuevo León estaba experimentando un desarrollo capitalista y
viviendo un auge económico sin precedentes debido a su
acelerado proceso de industrialización y su fuerte vinculación
económica con el sur de Estados Unidos. Por otro lado, la década
de 1890 estuvo marcada por una estabilidad política derivada de

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�La mujer instruida

las buenas relaciones de Reyes con la clase empresarial
regiomontana, así como por su estrecha relación con el gobierno
central, específicamente con Díaz.35 Considero que, al tener
Nuevo León suficientes recursos económicos y tener un régimen
políticamente consolidado, el gobierno estatal permitió que se
priorizaran otros asuntos en su agenda política. La educación
pública fue la principal, porque se consideró una herramienta
fundamental para lograr la transformación social que buscaban.
Asimismo, y con todo lo expuesto anteriormente, es
posible sugerir que otra razón importante para el impulso a la
educación y profesionalización del magisterio de mujeres era
encontrarle utilidad y productividad a la población femenina para
que esta contribuyera al desarrollo económico del país. En
particular, La Voz de Nuevo León señalaba que con la educación
“moderna” y “científica”, se formaría una población “funcional”
dentro de la familia, la sociedad y el estado, de forma que los
mexicanos podrían encajar dentro de la dinámica económica que

35

Juan Mora-Torres, The Making of the Mexican Border. The State,
Capitalism, and Society in Nuevo León, 1848-1910 (Austin: The University of
Texas Press, 2001), 9–10.
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�Laura Ceballos

llevaría a la prosperidad del país.36 Para lograr dicho objetivo,
entonces, era necesaria la formación de un magisterio amplio.
Entonces cabe realizarse la pregunta de ¿si las mujeres tenían
todos los requisitos para suplir a los hombres en el magisterio profesión socialmente aceptada y con capacidad de otorgar
menores salarios- no sería lo anteriormente expuesto una razón
suficientemente fuerte para entender el impulso al magisterio
femenino durante el porfiriato?
Consideraciones finales
A través de este ensayo se analizó cómo las autoridades federales
del porfiriato intentaron transformar al país socialmente a través
de la educación. Para ello, se crearon una serie de políticas
educativas en donde se entendió la importancia que tenía el papel
del estado como sostén de la instrucción pública. Asimismo, se
incorporaron asignaturas y métodos de enseñanza que eran
considerados “modernos” y “progresistas” para que la educación
fuera de una mayor calidad. Además, esperaban que con la
educación profesional de las masas, éstas se incorporaran
posteriormente a la vida laboral del país.
“Instrucción pública V”, La Voz de Nuevo León, 2 de septiembre de 1893,
CABU-UANL.
36

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�La mujer instruida

Nuevo León no fue la excepción en la implementación de
políticas educativas estatales con profundos matices en el interés
de la transformación social y laboral. Con la industrialización y
el crecimiento económico, sumado a la estabilidad política, la
preocupación por mejorar el sistema educativo estatal se tornó
viable. Un resultado de esto fue la fundación de la Academia
Profesional para Señoritas en 1892, posibilitando la inserción de
las mujeres en carreras profesionales y, posteriormente, en la vida
laboral del estado. Finalmente, la implementación de otras
carreras profesionales, como la de telegrafista, fue producto de
las nuevas necesidades modernas y el incremento de la
burocracia, así como de la preocupación de que las mujeres
tuvieran mayores opciones laborales al terminar sus estudios.
Por último, quedarían algunas cuestiones sin resolver que
pudieran abordarse en un estudio más amplio del tema. Por
ejemplo, comprender qué implicaciones tuvo la creación de la
Academia Normal para Señoritas justo en un año de crisis política
para el régimen porfirista y reyista. Asimismo, profundizar en los
orígenes socioeconómicos de las mujeres que ingresaron en la
Academia, y dilucidar de qué forma la inserción a las carreras
profesionales transformó sus vidas.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

157

�Laura Ceballos

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1885-1892”. En Campañas, agitación y clubes
electorales: organización y movilización del voto en el
largo siglo XIX mexicano, coord. por Fausta Gantús y
Alicia Salmerón. México, DF: Instituto Mora; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�Desarrollo arquitectónico y poder político en
Monterrey, México, 1927-1935
Architectural development and political power in Monterrey,
Mexico, 1927-1935
César Herrera Silva
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-5026-3771

Resumen: En este artículo propongo que la gubernatura de Aarón Sáenz
en Nuevo León (1927-1931) fue fundamental para estabilizar la
situación política y económica del estado e impulsar la construcción de
grandes edificios públicos en Monterrey. Señalo también que ese
despunte constructivo, que reflejó ideales modernizadores y
nacionalistas a través de nuevas tendencias arquitectónicas, se mantuvo
pocos años después de esa administración y tuvo su fin con la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935. Con
base en memorias de gobierno y acervos de dependencias de obras
públicas y laborales, en este trabajo examino en primera instancia la
administración de Sáenz, después hago un repaso de los principales
edificios construidos durante el periodo, y finalizo con el impacto de la
huelga en esos planes y proyectos.
Palabras clave: infraestructura; desarrollo urbano; arquitectura;
movimiento obrero; Monterrey.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�Desarrollo arquitectónico

Abstract: In this article, I propose that the governorship of Aarón Sáenz
in Nuevo León (1927-1931) was crucial to stabilizing the state's
political and economic situation and supporting the construction of
large public buildings in Monterrey. I also propose that this constructive
boom, which reflected modernizing and nationalist ideals through new
architectural trends, continued a few years after the Sáenz
administration and finished with the strike of the Sindicato Industrial
de Obreros de la Construcción in 1935. Based on the analysis of
government reports and records of public works and labor offices, I
start examining the Sáenz administration, continue reviewing the main
buildings of the period, and end by analyzing the strike impact on those
plans and projects.
Keywords: infrastructure; urban development; architecture; labor
movement; Monterrey.

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�César Herrera

Introducción
Este trabajo tiene por objetivo analizar la infraestructura erigida
en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, durante el periodo
posrevolucionario. Particularmente, se estudian el Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y el Hospital Civil, cuyo
común denominador es el lenguaje arquitectónico del art déco.1
La temporalidad que comprende, por lo tanto, va desde de la
gubernatura de Aarón Sáenz (1927-1931), quien impulsó
notablemente la construcción de obras públicas, hasta la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935,
acontecimiento que mermó esas labores durante la coyuntura del
rompimiento entre el presidente Lázaro Cárdenas y el
expresidente Plutarco Elías Calles.
Para abordar este problema, se parte del estudio de
algunos de los principales edificios públicos del periodo,
entendiendo estas edificaciones como instrumentos urbanos
1

En este trabajo se prefiere usar el término lenguaje, ya que no es posible
hablar de un estilo específico y bien definido. Como se señala en el catálogo
de arquitectura civil de Monterrey, a diferencia de estilo, en donde se sigue un
conjunto de normas de proporción y usos en el diseño, el término lenguaje opta
por utilizar varias claves estéticas y tendencias. Juan Casas, Rosana
Covarrubias y Edna Peza, Concreto y Efímero. Catálogo de arquitectura civil
en Monterrey (Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León,
2012), 17-24.
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162

�Desarrollo arquitectónico

ideados y ejecutados para cumplir con algunas de las necesidades
de la sociedad, pero también como formas de expresión del poder
político. De acuerdo con Miranda, debido a que el Estado toma
decisiones respecto a la población, la propiedad de la tierra, su
uso, la inversión, el diseño y la construcción de emplazamientos
públicos, sus acciones reflejan las políticas gubernamentales, las
respuestas de la comunidad y los intereses en que se apoyan.2
La exposición comienza con la descripción de la
gubernatura de Aarón Sáenz, quien, gracias al cabildeo político
con la élite regiomontana, aportó estabilidad a la situación
política neoleonesa. Se prosigue exponiendo la labor tributaria
del estado y cómo ésta impactó en la infraestructura en la ciudad;
y posteriormente centra su atención en la edificación del Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y del Hospital Civil. El
artículo termina explicando los detalles de la huelga de obreros
de la empresa Fomento y Urbanización, la principal constructora
durante este periodo.

Sergio Miranda Pacheco, “Por mi raza hablará la metrópoli: universidad,
ciudad, urbanismo y poder en la construcción de Ciudad Universitaria, 19291952”, en El historiador frente a la ciudad de México. Perfiles de su historia,
coord. Sergio Miranda Pacheco (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2016), 184-185.
2

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�César Herrera

Las

fuentes

primarias

utilizadas

pertenecen

principalmente al Archivo Histórico Municipal de Monterrey, de
colecciones Civil, Misceláneo y Actas de Cabildo; en segunda
instancia, se recurrió al Archivo General del Estado de Nuevo
León, donde se consultó el Fondo de Monumentos y Edificios
Públicos, Memorias de Gobierno, Educación, así como la Junta
de Conciliación y Arbitraje; por último, se echó mano del
Archivo General de la Nación, del Fondo Comunicaciones y
Obras Públicas.
La reorganización política: La gestión de Aarón Sáenz y el
regreso a la estabilidad
Tras terminar el conflicto de la Revolución Mexicana, fue
necesario llevar a cabo el reordenamiento del país guiado por la
nueva élite política en turno. El grupo sonorense aseguró su
posición e inició el proceso de cimentar el nuevo estado
posrevolucionario, organizando el sistema político mexicano a
inicios del siglo XX a través de la creación de un partido oficial
que buscó controlar el mecanismo de sucesión presidencial. Su
afianzamiento fue primordial para crear un Estado fuerte que
interviniera y organizara el desarrollo industrial, las finanzas y la
infraestructura, con el fin de fincar la modernización del país.
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�Desarrollo arquitectónico

Una vez sentadas las condiciones necesarias para asegurar
la pacificación, los gobiernos posrevolucionarios pusieron en
marcha un plan de reconstrucción nacional mediante la
intervención en sectores estratégicos. A través de la edificación
de obras públicas (escuelas, hospitales, carreteras, obras de
riego), los nuevos gobiernos esperaban impulsar el campo y la
industria creando un ambiente propicio para que los nuevos
capitalistas surgidos tras revolución aprovecharan dichas
condiciones para acrecentar sus fortunas con el respaldo del
Estado.
En el caso de Nuevo León, el ordenamiento político de la
entidad tuvo que esperar a causa de las intermitentes y desastrosas
administraciones posteriores. Las primeras administraciones
obregonistas no pudieron reanudar las relaciones con el
empresariado interrumpidas durante la Revolución. En el corto
periodo de 1920 a 1927, el estado de Nuevo León vio desfilar a
cerca de una docena de gobernadores que fueron defenestrados
por la incipiente corrupción, además de la existencia simultánea
de dos congresos locales y hasta tres gobernadores, hecho que
provocó el desapego de la iniciativa privada.3
César Morado Macías, “Introducción: Nuevo León, la experiencia de la
modernidad”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
3

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�César Herrera

Considerando lo anterior, la administración de Aarón
Sáenz (1927-1931) vino a sortear las deterioradas relaciones entre
la iniciativa privada y el Estado, generando el ambiente de
seguridad tan ansiado por los líderes empresariales desde la caída
de Bernardo Reyes en 1909. La influencia de Aarón Sáenz en este
proceso es un aspecto en el que coinciden autores como Alex
Saragoza, César Morado e Isabel Ortega; y aunque en la historia
nacional la figura de Saénz se ha dimensionado con relación al
surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR), su
injerencia en la entidad fue tal que es considerado “uno de los
gobernadores más destacados en la historia de Nuevo León”4.
En su momento, no sorprendió la elección del neoleonés
para la gubernatura, pues ya se había postulado en el periodo
anterior, cuando fue descalificado por el Tribunal de Justicia del
Estado. Sáenz mostraba una clara cercanía con el grupo
sonorense; estuvo encargado del Centro Director Obregonista y
fue Secretario del Comité Organizador del PNR, además de que

del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), XVII.
4
Isabel Ortega Ridaura y María Gabriela Márquez Rodríguez, Genesis y
evolución de la administración pública de Nuevo León (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2005), 169.
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�Desarrollo arquitectónico

su hermana, Elisa Saénz, contrajo nupcias con Plutarco Calles
Chacón.5 Una vez asumido el cargo, rápidamente hizo propuestas
para la reducción de otros impuestos en beneficio de los
empresarios y los convocó a una reunión para formular un nuevo
plan económico para el estado. El apoyo de los capitanes de la
industria al nuevo gobierno se fortaleció con la presencia del
General Andrew Almazán, nombrado jefe de operaciones del
cuartel regional en 1926, siendo integrado rápidamente a los
círculos sociales de la élite, y formando en contubernio con Aarón
Sáenz una mancuerna que haría rememorar al empresariado la
estabilidad y garantías del reyismo.6
La gestión de Saénz no tardó en llevar a cabo ajustes para
implementar las nuevas políticas. Hubo un avance importante en
el ramo de la educación, pues se expidió una nueva Ley de
Instrucción Pública bajo el esquema de la “escuela activa” que
5

Segundo hijo de Plutarco Elías Calles. Nació en Guaymas, Sonora, en 1901
y residió en Nuevo León desde 1921. En 1923 adquirió la Hacienda “La
Soledad de la Mota”, en General Terán, Nuevo León. Fue diputado local en
1927, gobernador interino en 1929, diputado federal de 1930 a 1932 y alcalde
de Monterrey de 1933 a 1934. Pasó a retirarse de la política tras postularse
como gobernador en 1935, dedicándose al cultivo de cítricos. Pedro Salmerón,
“Los orígenes de la disciplina priísta: Aarón Sáez en 1929”, Estudios, núm. 72
(primavera 2005): 101-131.
6
Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano 1880-1940
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León), 168-170.
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167

�César Herrera

hacía hincapié en la formación de los maestros y la
profesionalización del magisterio, así como en la integración del
Consejo de Instrucción Pública al estado. Por otro lado, impulsó
la regularización del crecimiento de la capital con la creación de
la Dirección de Obras Públicas y la Ley de Planificación y
Construcciones. Así mismo, llevó a cabo el reordenamiento
financiero y fiscal mediante la nueva Ley de Hacienda del Estado
de 1927.
En el campo de la infraestructura, la administración
edificó nuevos proyectos como la Escuela Industrial Álvaro
Obregón, la Escuela Fernández de Lizardi (primera de las
escuelas monumentales), la pavimentación y ampliación de las
calles Morelos y Zaragoza, y la construcción de carreteras
mediante la creación de la Comisión de Caminos del Estado.7
Este fue el inicio de un despunte en la construcción de
infraestructura para la ciudad de Monterrey, cuyo precedente
sería retomado y desarrollado por sus sucesores.

César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de las Revolución
mexicana (1909-1943)”, en Del Reyno al Estado. Los gobiernos de Nuevo
León, 1579-2017, coord. Romeo Flores Caballero (Monterrey: Romeo Ricardo
Flores Caballero, 2019), 174.
7

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�Desarrollo arquitectónico

La modernización hacendaria
Para comprender la labor constructiva de estos años, es necesario
remitirse a la cuestión tributaria para dimensionar sus efectos y
entender los recursos invertidos en obras públicas. La nueva Ley
de Hacienda del Estado, aplicada a inicios de octubre de 1927,
comprendió

cuatro

principios:

generalidad,

uniformidad,

suficiencia y elasticidad en busca del equilibrio y reparto
equitativo del gasto público, además de dar un paso importante
en la uniformidad tributaria al armonizarla con la legislación
Federal y las disposiciones estatales y municipales. Los
principales añadidos a esta nueva ley, fueron la reforma al
artículo 138 para hacer coincidir el año fiscal con el natural, la
Ley de Impuestos sobre la Industria y el Comercio, la Ley
Económico-Coactiva, la modificación del impuesto predial, el
reajuste al gravamen sobre el comercio y la industria, el impuesto
adicional sobre los vehículos, así como la reorganización de las
oficinas recaudadoras y la capacitación de su personal, medidas
que aseguraron la mayor eficacia del nuevo sistema impositivo.8

8

Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), Memorias
de Gobierno (en adelante MG), Aarón Saénz, 1927-1928.
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�César Herrera

La gráfica 1 muestra el rendimiento de la ley de ingresos
en el ejercicio fiscal correspondiente a los años de 1924 a 1929.
En primer lugar, se aprecia una caída en los ingresos en 1925,
para manifestar un incremento constante en los siguiente tres
años; esta tendencia se acentúa hacia 1928, año en el que mejor
se refleja el resultado de la aplicación de la nueva Ley a inicios
de octubre de 1927, con una diferencia de 406,082 pesos con
respecto al periodo de recaudación anterior. Esta diferencia es
mayor en 1929, cuando se obtuvo una diferencia de 825,419
pesos con respecto a 1928, y de 1,231,501 con el año de 1927.
El éxito del sistema recaudatorio de Sáenz se debió a la
modernización del sistema hacendario, gracias a tres aspectos
primordiales: la reorganización de las oficinas recaudadores y de
su personal; la derogación del 25% federal sobre los impuestos
del estado; y la centralización y unificación de los impuestos. Los
resultados se reflejaron en la reducción del déficit fiscal y el
aumento en los ingresos del estado que repercutieron
directamente en el apoyo a la instrucción pública y la
infraestructura del estado, dándole importancia a la Comisión de
Caminos y a la Comisión de Irrigación, además de la edificación
de nuevos proyectos, como las ya mencionadas Escuela Álvaro
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�Desarrollo arquitectónico

Obregón, la primera escuela monumental Fernández de Lizardi,
la pavimentación y ampliación de calles de la ciudad y la creación
de una nueva red de carreteras.9
Gráfica 1
Monto de los ingresos fiscales en Nuevo León (miles de pesos
corrientes), 1924-1929
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1924

1925

1926

1927

1928

1929

Fuente: Elaboración propia con datos de AGENL, MG, Aarón Saénz.

Sin embargo, el triunfo de la reorganización hacendaria duró
poco, puesto que la tributación del Estado pasaría una situación
crítica en junio de 1931, al ver decrecer sus ingresos como
consecuencia de la crisis de 1929, que afectó el final de la

9

AGENL, MG, José Benítez, 1929-1930.
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171

�César Herrera

gubernatura de Sáenz y los inicios de la administración de
Francisco Cárdenas (1931-1933). Este último logró estabilizar la
crisis económica gracias a la autorización de una serie de
reformas y adiciones a la Ley de Hacienda, al aumentar dos
unidades el impuesto predial urbano de Monterrey y destinarlo a
la construcción de edificios escolares y obras de drenaje pluvial,
reactivando las labores de infraestructura en 1933 con la
continuación de las Escuelas Monumentales a iniciativa del
alcalde de Monterrey, Plutarco Elías Chacón.10
La nueva infraestructura pública
La década de 1930 es un periodo crucial para comprender el
desarrollo urbano de Monterrey, ya que en este periodo, de
acuerdo con Roberto García Ortega, “las tasas de crecimiento
demográfico, de urbanización y de industrialización alcanzaron
niveles sin precedentes”.11 Con relación a esto, Gustavo Herón
propone que el crecimiento de la ciudad se acentúa a partir de

10

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; AGENL, MG, Francisco Cárdenas,
1931-1932 y 1932-1933.
11
Roberto García Ortega, “La conformación del área metropolitana de
Monterrey y su problemática urbana, 1930-1984”, en Nuevo León en siglo XX.
La industrialización: del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord.
Isabel Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 40.
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�Desarrollo arquitectónico

1933 con tres tendencias centrales: “primero, la idea de demoler
lo antiguo y desgastado; segundo, construir nuevas obras
respetando las que ya estaban, y tercero, mantenimiento de la
ciudad antigua y construcción de nuevas estructuras fuera de los
límites territoriales”.12 Ese año coincidió igualmente con la
modernización de la esfera política en la administración
municipal, ya que durante la gestión de Plutarco Elías Calles
Chacón en la presidencia de Monterrey (1933-1934) se apoyó la
política de construcción de las “Escuelas Monumentales” y se
inició el nuevo Hospital Civil. Así, la política de “modernización
urbanística” que inició con el gobierno de Saénz fue continuada
por Calles, quien generó y aplicó reglamentos, emprendió
acciones de beneficio público, y efectuó “obras de salubridad,
vialidad, jardines públicos, sanidad, salarios y deportes”.13
Gustavo Herón Pérez Daniel, “La ciudad de Monterrey y los discursos
locales de modernización: reconstruyendo la esfera pública en 1933”, Estudios
de Historia Moderna y Contemporánea de México, núm. 42 (julio-diciembre
2011): 84, https://doi.org/10.22201/iih.24485004e.2011.42.30390
13
Pérez, 84. Para apoyar la idea de la modernización institucional iniciada
desde el periodo de Sáenz, puede mencionarse como ejemplo la aprobación de
la Ley de Planificación y Construcciones Nuevas para Monterrey en 1927, y
en 1931, la Ley de Servicios de Agua y Drenaje del Estado. Así mismo, un
reglamento complementario creó la Junta de Planificación, que actuaba en
compañía de la Junta de Mejores Materiales como un cuerpo consultivo
externo del ejecutivo y del ayuntamiento, intentando guiar y regular el notable
crecimiento que estaba sufriendo Monterrey con ayuda de las Juntas de
12

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

173

�César Herrera

En este sentido, una de las principales responsables de las
edificaciones de este periodo fue la empresa Fomento y
Urbanización (FYUSA), una constructora originaria de la capital
del país con gran participación en Monterrey. El surgimiento de
FYUSA fue producto del auge inmobiliario en la Ciudad de
México durante la presidencia de Álvaro Obregón (1920-1924) y
Plutarco Elías Calles (1924-1928), y no tardó en extenderse a
otras partes del país.14 En el noreste de México, el trabajo de esta
empresa puede verse reflejado en obras como la construcción de
la presa Don Martín o en obras del ingenio azucarero del Mante,
en 1928. De igual manera, ese mismo año comenzó en Monterrey
uno de sus

principales y más enigmáticos

proyectos

Mejoras Barriales. Las últimas dos fueron promovidas por el gobierno
municipal y sirvieron como instrumentos de modernización urbana. Ortega y
Márquez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León,
189-190.
14
En este periodo, como señala Valenzuela, “la industria de la construcción
recibió un considerable impulso al aumentar la población citadina de
manera exponencial, al facilitarse el cambio de uso del suelo de rural a
urbano, así como con la producción acelerada de insumos para
construcción”; esto se acompañó, además, de dos decretos del presidente
Obregón que otorgaban exenciones del impuesto predial y otras
contribuciones, factores que propiciaron el auge de los desarrollares
inmobiliarios. Alfonso Valenzuela, “Racionalidad y poder. Las élites en la
Ciudad de México, 1876-1940”, Iberoamericana 12, núm. 47 (2012): 19,
http://dx.doi.org/10.18441/ibam.12.2012.47.9-27
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�Desarrollo arquitectónico

arquitectónicos: la construcción del Palacio Federal, concluido en
1929. Así mismo, en 1930 la empresa continuó con la instalación
del drenaje pluvial y la construcción de la Escuela Industrial
Álvaro Obregón; en 1931 prosiguió con más labores de
pavimentación y con la construcción del Hotel Monterrey. En
1933 coincidieron la mayoría de los principales trabajos de la
empresa en la ciudad, pues inició la edificación del Círculo
Mercantil Mutualista, el proyecto de la Escuelas Monumentales,
la reconstrucción de escuelas como la Lázaro Garza Ayala,
Serafín Peña, Josefa Ortiz de Domínguez, el Aula Magna de la
Universidad de Nuevo León, entro otros proyectos.15
La reactivación económica a través del impulso a la obra
pública había sacado a la industria regiomontana del letargo en el
que se encontraba después de una serie de crisis en años
anteriores. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano, y por lo tanto, del reordenamiento del aparato
productivo, financiero y de servicios.16 En este sentido, la
15

Para la presencia de FYUSA en la infraestructura regiomontana, ver: El
Porvenir, 4 de mayo de 1930, 4 de junio de 1931, 4 de agosto de 1931 y 2 de
enero de 1933; así como Casas, Covarrubias y Peza, Concreto y efímero:
Catálogo de arquitectura civil de Monterrey 1920-1960.
16
Mario Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 198.
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�César Herrera

inversión en materia de construcción en Monterrey en los años
siguientes a 1930, puede ser apreciada en la siguiente gráfica,
elaborada con base en un oficio de la Cámara Nacional de
Comercio de Monterrey del 27 de noviembre de 1935, dirigida al
ingeniero de la ciudad Miguel Osuna y solicitando los datos
estadísticos de la valorización de las construcciones hasta ese
año.17
Gráfica 2
Valor de las inversiones en construcción (miles de pesos
corrientes), Monterrey, 1931-1934
4,500
4,000
3,500
3,000
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1931

1932

1933

1934

Fuente: Elaboración propia con datos de AHMM, Civil.

17

Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Civil, vol.
632, exp. 30.
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�Desarrollo arquitectónico

Al interpretar los datos anteriores, sale a relucir en primera
instancia

el

descenso

de

presupuesto

que

sufren

las

construcciones debido a la reducción de los ingresos del estado
como consecuencia de la crisis de 1929. Una vez que éstos se
estabilizaron en 1933, fue posible erogar mayor presupuesto para
la reactivación de la obra pública en el año de 1934,
principalmente la destinada a las Escuelas Monumentales, con la
intención de reactivar la construcción y enfrentar el desempleo
masivo dando trabajo a los damnificados de los huracanes que
azotaron Tampico y Matamoros, así como a los repatriados de
Estados Unidos que llegaron a la ciudad.18
Gracias a esta inversión en obra pública, Monterrey
consiguió restablecer el ritmo de crecimiento que había tenido
antes de la Revolución Mexicana. El análisis de Mario Cerutti
sobre demografía empresarial, permite apreciar que hubo una
paulatina recuperación y que los empresarios habían arribado a la
Gran Depresión con relativa fuerza.19 Estas cifras en el ramo de
la inversión en obra pública permiten apreciar la importancia que

18

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; y AGENL, MG, Francisco
Cárdenas, 1931-1932 y 1932-1933.
19
Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, 200-201.
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�César Herrera

tomó la labor reconstructiva durante el periodo posrevolucionario
en Nuevo León y principalmente en su capital, creando una serie
de emplazamientos bajo el uso de nuevos materiales como el
concreto y el acero, que atendieron las nuevas exigencias
tecnológicas y mostraron un moderno lenguaje arquitectónico
que sirvió para distanciarse de los inmuebles edificados durante
el porfiriato con inmuebles como el Palacio Federal, las Escuelas
Monumentales y el Hospital Civil, en los que nos detendremos
brevemente en los siguientes apartados.
Palacio Federal
El edificio que inaugura el despunte constructivo de los gobiernos
posrevolucionarios en Nuevo León es el Palacio Federal, que se
construyó con recursos federales y es considerado el primer
rascacielos de la ciudad. Su objetivo fue albergar las distintas
oficinas administrativas dependientes de la Federación que se
hallaban desperdigadas por Monterrey, y cuyo antecedente se
remonta hasta la gubernatura de Porfirio G. González en 1920.20
Los preparativos del Palacio iniciaron tras el estudio de las
distintas dependencias que albergaría el inmueble, entre las
20

Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Comunicaciones y Obras
Públicas (en adelante CyOP), Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189740.
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�Desarrollo arquitectónico

cuales se encontraban las Oficinas de Correos, Telégrafos,
Hacienda, Ensaye, Verificadores de Pesas y Medidas, la Oficina
de la Cuarta Zona de Irrigación, además de las Secretarías de
Educación, Comisión Nacional Agraria, Contraloría, Agricultura
y Fomento, así como la Delegación del Departamento de
Salubridad, el Juzgado de Distrito, la Agencia del Ministerio
Público, el Tribunal de Circuito y una Bodega21.
Aunque el proyecto original era adaptar el Colegio Civil
para albergar las oficinas federales, esto no procedió; y fue hasta
el 20 de junio de 1928 en que el proyecto fue trasladado a un lote
anteriormente expropiado por el general Antonio I. Villarreal,
quien había adquirió el predio mediante permutas. El propietario
de la mayoría de este predio era el ayuntamiento de la ciudad,
mismo que fue adquirido por el estado mediante la permuta de
otras propiedades federales.22 El 26 de junio, durante una junta
21

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
Para este movimiento, el municipio cedió la Plaza de la República, y a
cambio de esto la federación regresó al estado dos de las seis cuadras cedidas
con anterioridad, las cuales se situaban al extremo poniente de la calzada
Madero, y que se habían destinado a la construcción de un cuartel y Plaza de
Armas. El acuerdo con la Secretaría de Hacienda fue que regresaran además
los lotes pertenecientes al Convento y Templo de San Francisco, así como el
edifico del ex-Arzobispado, para destinarlos a la ampliación de la Plaza
Zaragoza. A los antiguos propietarios de la Plaza de la República se les pagó
con ocho mil metros de ex-Seminario, cuyo predio pertenecía a FYUSA, y en
22

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�César Herrera

entre los representantes de FYUSA con el señor Ricardo Chavero,
Director de Bienes Nacionales, se acordaron las modificaciones
sugeridas por el Secretario de Hacienda y Crédito Público con un
contrato que ascendió a 645,000 pesos. Para el 4 de julio, la
empresa FYUSA remitió un oficio con las especificaciones para
la construcción del Palacio, en el que destacaba que la estructura
de fierro fue fabricada y armada por el Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey.23
El diseño del edificio advertía el carácter nacionalista y
modernizador de los nuevos gobiernos. Conforme a lo signado
por los directivos de la constructora, se especificaba que el
edificio debía “tratarse con carácter monumental dada la amplia
perspectiva que ofrece desde cualquier punto de la plaza”; y en
cuanto a su estilo, mencionaban que se habían adoptado
lineamentos arquitectónicos modernos “en virtud de que la
arquitectura Nacional de Monterrey carece de tradiciones de
importancia, y de que el carácter de la nueva y progresista Ciudad,
compensación por la cesión de este terreno, se le traspasaron a la empresa las
dos cuadras de la Calzada Madero situadas entre las calles Álvarez, Arteaga,
Las Flores y Reforma para construir sus almacenes. AGENL, Monumentos y
Edificios Públicos, Construcción del Palacio Federal, c. 3, exp. 1.
23
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
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�Desarrollo arquitectónico

ya inicia su desarrollo dentro de estas normas”. Manuel Guerrero,
de la Sección Técnica y de Inspección de la Dirección de Bienes
Nacionales, sugirió que “el estilo que caracterice al Palacio
Federal […] se aparte del colonial, así como del que en la
actualidad se sigue en la mayoría de los edificios de los Estados
Unidos de América”24.
El contrato de la obra se celebró hasta el 17 de septiembre
y, nueve días después, se comisionó al arquitecto Jorge María y
Campos para trasladarse a la ciudad Monterrey e inspeccionar la
ejecución y cumplimiento de los trabajos. El 4 de octubre de
1928, durante la colocación de la primera piedra, se dieron cita
los jefes y personal de casi todas las dependencias durante la
ceremonia que, además, contó con la participación del
gobernador del estado, el Lic. Aarón Sáenz; el secretario de
gobernación José Benítez; el gerente de FYUSA, el sr. Federico
T. de la Chica; el presidente del ayuntamiento de Monterrey,
Jesús María Salinas y el Ingeniero de la Parra, ingeniero de la
constructora.25
24
25

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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�César Herrera

Las labores fueron encabezadas por el arquitecto Manuel
Muriel, director de proyectos arquitectónicos de la referida
empresa, quien supervisó las labores de la obra según refiere
Carlos

Lupercio,

tomando

como

base

los

planos

y

26

especificaciones de Augusto Petriccioli, autor de proyecto. Los
trabajos en el edificio transcurrieron a lo largo de un año, durante
el cual solo fueron interrumpidos brevemente por el clima y por
acontecimientos militares como la Rebelión Escobarista.
Siguiendo con lo señalado por Lupercio, FYUSA, la contratista
encargada de la elaboración del edificio, conformó una de las más
altas cúpulas plutocráticas del momento, pues la labor
constructiva posrevolucionaria crearía un atractivo y lucrativo
negocio que involucraría a destacados políticos del periodo
gracias a la especulación del suelo urbano. En parte, esto explica
el interés de crear un nuevo edificio para las oficinas federales y
desechar el anteproyecto de adaptación del Colegio Civil,
atrayendo a personalidades como Aarón Sáenz, Plutarco Elías
Calles y su hijo, Plutarco Elías Calles Chacón, a la ejecución de
estas obras como un fructífero negocio.27
26

Carlos Alejandro Lupercio Cruz, La arquitectura posrevolucionaria del
noreste de México (1917-1940) (Monterrey: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2016), 97.
27
Lupercio, 97.
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�Desarrollo arquitectónico

Política de las Escuelas Monumentales
Siguiendo los ideales posrevolucionarios, durante estos años
vieron la luz las referidas como “Escuelas Monumentales”, que
entre otras cosas sentaron la base y lineamientos de una moderna
infraestructura que inspiró a posteriores emplazamientos. A
finales de la década de 1920, la educación en Nuevo León se
encontraba bajo una reorganización producto de la primera Ley
de Instrucción Pública apoyada por el gobernador Aarón Saénz.
Durante esta época, hubo un notable cambio en la acción
pedagógica, transitando del positivismo decimonónico a la
escuela activa y los inicios de la educación socialista; se trató de
“un periodo de definición nacional, que culminó con una
reorientación del modelo económico y educativo hacia la Unidad
Nacional”.28
Dentro de la tipología de estas construcciones, es posible
identificar al menos cinco tipos de centros escolares
correspondientes a las distintas fases de las Escuelas
Monumentales influenciadas por el contexto político-económico
del momento. En primera instancia, se puede observar el primer
28

César Morado Macías e Ismael Vidales Delgado, La educación en Nuevo
León, 1927-1932. Volumen 4. (Monterrey: Colegio de Estudios Científicos y
Tecnológicos, Centro de Altos Estudios e Investigación Pedagógica, 2008), 8.
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�César Herrera

tipo de Escuela Monumental bajo lenguaje del academicismo
tardío expresado en la escuela Fernández de Lizardi (1928-1930),
planteada por Aarón Saénz. El segundo tipo de escuela, que no
vio la luz, fue el anteproyecto de la Escuela Plutarco Elías Calles,
cuyo diseño y planos fueron hechos por FYUSA; este edificio fue
una transición entre el proyecto de Aarón Saénz y el retomado
por Plutarco Elías Chacón, puesto que la crisis de 1929 y el déficit
en los ingresos del estado detuvieron momentáneamente la
construcción de nuevos centros escolares hasta 1933.
En ese último año continuaron los proyectos de Escuelas
Monumentales bajo la tutela del nuevo alcalde de la ciudad, quien
autorizó la construcción de tres escuelas (Abelardo L. Rodríguez,
Revolución y Francisco I. Madero), bajo un esquema de
construcción simple y austero que permite distinguir la tercera
tipología de escuela. Al terminar el periodo de Calles Chacón, su
remplazo, Heriberto Montemayor, continuó con el plan de su
antecesor al erigir un cuarto tipo de escuela (Nuevo León y
Monterrey) bajo una tendencia decorativista. Por último, estuvo
la nueva Escuela Plutarco Elías Calles, iniciada en 1933 y
terminada hacia 1942, con características decorativas aún más
estilizadas que su variante streamline; este sería el último tipo de
Escuela Monumental reconocible.
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�Desarrollo arquitectónico

De acuerdo con el Informe de actividades del
Ayuntamiento en el año de 1934, el programa de las Escuelas
Monumentales durante el periodo de Plutarco Elías Calles
Chacón consistió en la construcción de 4 planteles educativos
aprobados por la junta de Mejores Materiales, “edificios escolares
de amplia capacidad y que reunieran además los requisitos de
comodidad, higiene y salubridad”, según refiere. Durante el
primer año de la administración quedaron listos dos de los cuatro
edificios y fueron puestos al servicio del gobierno del estado; para
el año de 1934, aún quedaban pendientes dos edificios por
concluir, la Escuela Garza Ayala y la Escuela Francisco I.
Madero.29 Por otro lado, el plan de Gobierno para los años de
1935 a 1936, aprobado el 31 de octubre de 1934 por el Comité
municipal del PNR, reconoció la labor realizada por la
administración en la edificación de diversos planteles educativos,
e incentivaba a que el ayuntamiento “prosiga tan loable y
necesaria tarea, que viene siendo, por su magnitud, obra de varias
administraciones”, recomendando, también, la edificación de al
menos

“tres

escuelas

convenientemente”.
29
30

del

tipo

de

las

construidas

30

AHMM, Civil, v. 596, exp. 1.
AHMM, Civil, v. 601, exp. 1.

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�César Herrera

Para el emplazamiento de las escuelas, se localizaron
zonas de la ciudad donde la población escolar fuera muy
numerosa y careciera de planteles educativos. La primera de las
escuelas construidas fue la Presidente Abelardo L. Rodríguez, en
la colonia Independencia; la segunda fue la Escuela de la
Revolución, en la colonia Industrial; la tercera la Escuela Lázaro
Garza Ayala, modernizada y acondicionada con alberca, ubicada
en el primer cuadro de la ciudad; la cuarta fue la Escuela Plutarco
Elías Calles erigida por el estado sobre la Calzada Madero; y, por
último, la Escuela Francisco I. Madero, ubicada en la colonia
ASARCO. La administración del gobernador Francisco Cárdenas
reconoció esta nueva labor que en infraestructura escolar había
desempeñado el presidente municipal, mencionando:
[…] Plutarco Elías Calles Jr., ha emprendido una brillante labor
de construcción de edificios escolares tendiente a satisfacer una
exigencia social manifiesta desde hace tiempo. El programa
desarrollado en esta materia servirá de norma a los futuros
Ayuntamientos hasta dejar resuelta definitivamente esta
necesidad.31

Al terminar la administración de Plutarco Elías Calles Chacón, su
sucesor, el Lic. Heriberto Montemayor, continuó con el mismo

31

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.

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�Desarrollo arquitectónico

plan de infraestructura escolar. Durante su administración se
planteó la construcción de dos nuevas Escuelas Monumentales en
la ciudad, para lo que se acordó edificar la Escuela Monterrey en
la parte norte de la ciudad, a espaldas del Mercado del Norte; y la
Escuela Nuevo León recargada hacia el Oriente, en la manzana
formada por las calles Félix U. Gómez e Isaac Garza.
El lenguaje arquitectónico utilizado para los edificios
referidos se proyectó dentro del “estilo modernista de líneas
rectas y de sencilla arquitectura, pudiendo decirse que ante todo
se

construyeron

locales

útiles,

cómodos

e

higiénicos,

prescindiendo de todo motivo innecesario”. El informe del
Departamento de Obras públicas expone lo siguiente sobre estas
construcciones:
Las escuelas se proyectaron dentro del estilo modernistas, que
utiliza exclusivamente todos los motivos de construcción para
su arquitectura, rindiendo una gran economía, que en este caso,
facilitó el aprovechamiento íntegro del presupuesto dedicado a
este objeto, en locales útiles.32

Hacia 1940, el gobernador Bonifacio Salinas, en su informe de
gobierno del año correspondiente, recalcaba la política de las
Escuelas Monumentales que administraciones anteriores habían
32

AHMM, Civil, vol. 597, exp. 83.

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187

�César Herrera

mantenido. Mencionó que con ella se conseguía también la
cooperación más estrecha entre el magisterio, que reunido en
mayor número dentro del mismo edificio hacía más eficaz su
mutua ayuda en el desempeño de las labores escolares; además,
se lograba un mejor control en la Dirección, tanto de métodos
pedagógicos como de la doctrina filosófica que sustentaba la
Escuela de la Revolución. Destacó también que, para su
construcción, las escuelas contaron no sólo con el apoyo del
gobierno del estado, sino con la cooperación de las
administraciones Municipales y de los ciudadanos, que se
vincularon por medio de la Junta de Mejoras Materiales para
reunir dinero por medio de festejos con fines de cooperación.33
Hospital Civil
En cuanto al ramo de Salud, es esencial hacer alusión al moderno
edificio del Hospital Civil (luego Hospital Universitario), cuyo
primer proyecto quedó únicamente en el tintero hasta que en 1932
fue elaborada una nueva propuesta por el Gobernador Francisco
Cárdenas. Según el Dr. Hernán Salinas, exdirector del hospital y
considerado el cronista de la institución, la proyección de un

33

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1939-1949.

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nuevo edificio data de 1928, cuando su entonces director, el Dr.
Jesús María González Flores, expuso la necesidad de edificar un
nuevo nosocomio con mayor capacidad para la ciudad. Este
proyecto llegó a oídos del arquitecto Jorge María y Campos,
oriundo de la Ciudad de México, quien fue comisionado a
Monterrey por la Dirección de Bienes Nacionales para supervisar
e inspeccionar la ejecución de las obras del Palacio Federal. El
arquitecto Campos, informado por la prensa de este plan, envió
un oficio al gobernador para proponer la realización de un
concurso nacional con la finalidad obtener las mejores tres
propuestas, pues la intención de proyectar este edificio era que
“no sólo fuese un buen alojamiento para los enfermos, sino un
sello de la arquitectura moderna mexicana”.34
Este primer proyecto no fue concluido, por lo que se tuvo
que esperar hasta la década de los treinta para ver la luz de una
nueva iniciativa. El antiguo Hospital Civil se encontraba en
34

Aunque el cronista aludido no cuenta con referencias pertinentes o
necesarias, cotejando la información obtenida hasta el momento con la
exposición de Salinas, se llegó a la conclusión de que los datos que suministra
son verosímiles, pues el Arquitecto al que refiere efectivamente tenía
relaciones y presencia en la ciudad de Monterrey, mismas que son
corroborados por lo encontrado en el AGN. Hernán Salinas, Visión histórica
del Hospital Civil de Monterrey “Dr. Gonzalitos”: centenario de su muerte,
1888-1988 (Monterrey: Ediciones Castillo, 1999), 66-69.
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�César Herrera

deterioro y sobrepasado, por lo que desde la toma de posesión del
gobernador Francisco Cárdenas, en 1931, éste expresó el
compromiso de edificar un nuevo edificio para el hospital que
correspondiera con la necesidad de la ciudad y en general del
estado. En este documento indica lo siguiente:
Si bien es verdad que la población, con el crecimiento y
desarrollo que en todos los sentido ha venido alcanzando en los
últimos años, demanda la construcción de un Hospital a la
altura de sus exigencias, lo cierto es, igualmente, que aun
careciendo de propiedades de acondicionamiento, nuestro
actual Hospital González ha venido llenando las funciones que
le corresponden con un celo y atingencia merecedor de todo
encomio […] El gobierno, atento a responder dentro de sus
posibilidades a las urgencias más esenciales de la población,
viene ya dando todos los pasos que convienen para dotar a la
ciudad de un Hospital que reúna las condiciones de suficiencia
de la época.35

Para esta labor, se formó un comité técnico para la asesoría y
elaboración del proyecto, conformado principalmente por
médicos como Francisco L. Rocha, designado presidente; el
director del hospital Serapio Muraira; el director de la Escuela de
Medicina, Procopio González; así como los doctores Ángel
Martínez, Francisco Vela y Telésforo Chapa. La primera
propuesta del comité fue solicitar a la Asociación Americana de
35

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.

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�Desarrollo arquitectónico

Hospitales un médico especializado como consultor del proyecto,
designando al Dr. Henry Walsh para esta tarea. Sus
especificaciones sirvieron al ingeniero Eduardo Belden y al
arquitecto Leopoldo Quijano para elaborar los planos del
Hospital, contratando además al ingeniero Alexander Smero para
la parte mecánica.36
El nuevo nosocomio, por lo tanto, quedó ubicado al oeste
de la ciudad, cerca del Cerro de las Mitras, particularmente
alejado del primer cuadro urbano pero muy cerca de la colonia
Vista Hermosa. Se eligió para este fin un terreno de 30 hectáreas
sobre la Calzada Madero, cuyos propietarios eran F. Armendáriz
Sucs. y Santiago T. Belden, que vendieron el terreno a un costo
de 55,455 pesos.37 Se eligió dicho lugar por indicación de Walsh,
previendo el futuro crecimiento del Centro Médico, además de
estar apartado del área conurbada de la ciudad, pues era fresco y
ventilado, alejado del ruido y del humo de las fábricas gracias a
los “aires reinantes en Monterrey”.38
Una vez concluidos los estudios preliminares, el 11 de
mayo de 1931 el Congreso expidió una ley en la que autorizaba
36

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
38
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.
37

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�César Herrera

la creación de un Comité Pro-Nuevo Hospital, liderado por el
gobernador Francisco Cárdenas y representantes de otras
instancias. Se designó al ingeniero Antonio Sava como jefe de los
trabajos para la proyección de un nuevo y moderno edificio,
preparando los estudios técnicos iniciales correspondientes en
espera de que la obra se hiciera “con todos los adelantos actuales,
como construcción, higiene, acondicionamiento y dotación”.39
La construcción comenzó el 3 de mayo de 1933 con una
ceremonia de inauguración en la estuvieron presentes el Comité
técnico, el gobernador, así como los estudiantes de medicina. Las
labores avanzaron rápidamente, ya que el 24 de mayo se había
hecho el primer vaciado de cimentación que terminó en agosto,
así como con las columnas subterráneas. El trabajo prosiguió para
que, a finales de 1934, estuviera concluida la obra gruesa del
edificio. Tras la renuncia de Francisco Cárdenas, el gobernador
sustituto, Pablo Quiroga, procuró continuar con las obras, pero
éstas se pospusieron por un tiempo debido a la inestabilidad
política que provocó el rompimiento entre el presidente Lázaro
Cárdenas y su antecesor, Plutarco Elías Calles.

39

AGENL, Salud, Hospital González, c. 3, exp. 3.

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�Desarrollo arquitectónico

Fue hasta la gubernatura de Bonifacio Salinas (19391943) cuando se le dio el impulso para su conclusión. Cuando
éste asumió el cargo, detalló que el nosocomio tenía únicamente
terminada la estructura del edificio, las paredes exteriores y sus
ventanas, teniendo, por decirlo, solamente el “cascarón”.40
Finalmente, el edificio se inauguró simbólicamente el 3 de
octubre de 1943. La recién fundada Universidad de Nuevo León
(1933) vio integrarse la Escuela de Medicina como una de sus
primeras facultades hacia 1944, uniéndose tanto el Hospital Civil
como la Facultad de Medicina en un solo organismo bajo la
dirección de esta última, lo que permitió estabilizar su
funcionamiento durante este periodo y lograr que los alumnos
realizaran sus prácticas en el Hospital, convirtiéndose así en una
de las primeras instituciones del país en implementar ese
sistema.41
La huelga de Sindicato de Obreros Industriales de la
Construcción
Las labores llevadas a cabo por la empresa Fomento y
Urbanización, encargada de buena una buena parte de las
40
41

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.
AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.

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construcciones durante este periodo, fueron interrumpidas por la
huelga llevada a cabo por sus trabajadores conglomerados dentro
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción. Éstos se
manifestaron debido a las desavenencias que la mencionada
empresa tuvo con los trabajadores en lo referente a las exigencias
de saldos pendientes, vacaciones pagadas, desocupación y
despido injustificado de obreros, mismas que se demandaron en
un pliego petitorio el 23 de julio de 1935.42
Siguiendo con los hechos, el día 29 del mismo mes, la
Junta de Conciliación y Arbitraje invitó a ambas partes para limar
asperezas en una plática conciliatoria. Sin embargo, la Compañía
Fomento y Urbanización declaró las anteriores peticiones del
sindicato improcedentes, agregando que estas no eran causa de
huelga. Debido a que las exigencias de los obreros no se
cumplieron satisfactoriamente, el día 31 de julio se declaró el
movimiento de huelga aludiendo a la Ley Federal de Trabajo,
específicamente a los artículos 264 y 265. La huelga tomó lugar
en las obras realizadas por la constructora en ese momento, y sus
obreros tomaron lugares de trabajo como la Escuela Oriente, la
Escuela Plutarco Elías Calles, la Construcción del Lic. Pablo
42

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.

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�Desarrollo arquitectónico

Quiroga, la Construcción de la Srita. Z. Rocha, la Universidad de
Nuevo León, el Almacén General y las Oficinas Generales.43 El
periódico El Porvenir confirmaba los hechos mencionados en la
nota del 4 de agosto, donde reiteraba los perjuicios que causaba
la huelga al municipio y aseveraba que las labores en la Escuela
Oriente estaban por acabar.44
La escalada del conflicto fue tal que ganó la atención de
diferentes sindicatos que apoyaron la causa obrera.
Organizaciones como el Sindicato de Obreros y Empleados de la
Compañía Mexicana de Petróleo el Águila, El Sindicato de
Trabajadores de la Industria Eléctrica de San Luis Potosí y La
Liga de Patrones, Motoristas, Marineros y Similares, pidieron al
Ayuntamiento y a la Junta de Conciliación y Arbitraje la
resolución rápida del conflicto. En un oficio del 27 de agosto de
1935, mencionan que:
El presidente municipal de Monterrey, N.L., siguiendo una
política antiobrerista, su política de colaboración con los
capitalistas ha lanzado amenazas diciendo que a la llegada del
Gobernador se tomaran las medidas se crean más convenientes
y que no está dispuesto a que las obras del Estado y del
Municipio.45
43

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.
“La huelga de la Fyusa causa serios perjuicios al Municipio”, El Porvenir, 4
de agosto de 1935, 5.
45
AHMM, Civil, vol. 621, exp. 51.
44

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�César Herrera

El 5 de septiembre, El Porvenir de nueva cuenta exponía del
estado de huelga a dos meses de haber estallado, mencionando
que el conflicto estaba a punto de revolverse, “pues tanto la
empresa como los trabajadores han estado mostrando un franco
espíritu

de

conciliación”;

además,

agregaba

que

las

desavenencias estarían resueltas a más tardar el viernes de esa
semana. Estas pláticas conciliatorias no resultaron como se
esperaba, por lo que el conflicto continuó por varios años más.46
Debido a que las labores quedaron suspendidas en la escuela
Monterrey y Nuevo León, el municipio de Monterrey se vio en la
necesidad de rescindir el contrato con FYUSA, pues a un mes de
estallado el conflicto, los propietarios de fincas en construcción
expresaban su interés de terminar sus contratos con la compañía,
“con el objeto de quedar libres de las banderas rojas y desligarse
del conflicto [ya] que no tienen necesidad de verse afectados en
sus intereses, por ese concepto”.47
La disidencia llegó a las puertas del gobernador del estado
Pablo Quiroga (1933-1935), quien también se vio inmiscuido y

“Arreglos entre huelguistas y patronos”, El Porvenir, 5 de septiembre de
1935, 4.
47
“Sin esperanzas de llegar a una pronta resolución. Siguen en pie las huelgas
del Casino Monterrey y de la FYUSA”, El Porvenir, 20 de agosto de 1935, 5.
46

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�Desarrollo arquitectónico

afectado por la detención de las obras de construcción en su casa.
Su papel fue el de mediador entre obreros y patrones, de lado de
La Junta de Conciliación. Sin embargo, después de cancelar los
contratos de construcción con la referida empresa para
deslindarse de la huelga, los obreros prosiguieron con la toma de
estas instalaciones retrasando aún más la inauguración de
edificios como la Escuela Calles y el Aula Magna del Instituto
Superior de Cultura.
La situación fue incierta los siguientes meses. En 1936, el
nuevo gobernador, Anacleto Guerrero Guajardo, expresaba su
compromiso para resolver el asunto con la compañía FYUSA.48
En marzo, gracias a la coyuntura política que representó la visita
de Lázaro Cárdenas a Monterrey, el presidente recibió en el
Palacio de Gobierno a numerosas comisiones de obreros y
campesinos, entre los que se encontraban los trabajadores de
FYUSA, enfrentados con sus patrones por más de un año. Al
parecer esta audiencia surtió efecto, ya que el mes siguiente
compañías como Vidriera y la mencionada Fomento y
Urbanización, tuvieron que indemnizar a sus obreros pagando

“Se resolverá el asunto de la FYUSA”, El Porvenir, 16 de noviembre de
1936, 4.
48

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�César Herrera

partidas de 25,000, de 500 y de 43,550 pesos con motivo de la
huelga de sus operarios.49
El caso anterior se puede situar en el contexto de la
política cardenista y su rompimiento con Calles, lo que avivó el
resurgimiento del movimiento obrero en todo el país. Es durante
este periodo que surge la Central Regional de Defensa Proletaria
(CRDP) en Nuevo León, que convocó a sus afiliados y
simpatizantes a manifestarse expresamente en contra del
callismo, representado por la figura de Plutarco Elías Calles
Chacón, presidente municipal en el momento. La escalada de la
situación llevó a los capitanes de la industria, la tercera
generación de la burguesía regiomontana, a desafiar al gobierno
realizando el primer paro empresarial en la historia de México el
5 de febrero de 1936. En palabras de Meynardo Vázquez, los
empresarios: “Extraviaron la brújula y perdieron la memoria
política que sus ancestros adquirieron […] esta nueva generación
opacó la capacidad conciliadora y oportunista que ejercieron en
la revolución sus padres y abuelos, quienes nunca rompieron sus
ligas con el poder público.50
“Los independientes y los rojos celebran juntos pláticas con el Gral.
Cárdenas”, El Porvenir, 11 de febrero de 1936, 4; y “La Vidriera pagó la
indemnización de 35 mil”, El Porvenir, 22 de marzo de 1936, 5.
50
Meynardo Vázquez Esquivel, “Los días previos a la CTM en Nuevo León,
1935-1936”, en Entre Montañas y Sierras. Resistencia y organización laboral
49

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Consideraciones finales
Como fue expuesto, la proliferación de nuevas construcciones en
la ciudad de Monterrey obedeció al plan de reconstrucción
nacional. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano y de su industria, por lo tanto, de una buena
relación entre el estado y el empresariado. En esta tarea, la labor
de Aarón Saénz fue primordial para estabilizar la situación
política de la entidad después de una serie de administraciones
convulsas. En este sentido, su gestión como gobernador fue más
allá de ser un mero conciliador de intereses, pues su labor
hacendaria permitió que el estado contara con los recursos
necesarios

para

invertirlos

en

una

serie

de

nuevos

emplazamientos.
El primer edificio que siguió estos lineamientos fue el
Palacio Federal que, si bien se construyó con recursos de la
federación, sentó un antecedente para la infraestructura y fincó la
presencia de FYUSA en la ciudad. Por otra parte, en las Escuelas
Monumentales y en el Hospital Civil es donde mejor se aprecia
la inversión de los recursos del estado y el municipio producto la
reorganización fiscal. Aunque se maneje el doble discurso de
en Monterrey en el siglo XX, coord. Lylia Palacios Hernández (Monterrey:
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017), 140-141.
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bonanza para el emplazamiento de nuevos edificios y, por otro
lado, la falta de solvencia de las administraciones para liquidar
los inmuebles ya erigidos, ambas posturas contradictorias pueden
explicarse debido a la mala gestión del erario público y sus
inversiones, particularmente por los intereses personales de
Plutarco Elías Chacón y su interés en proyectarse políticamente
para la gubernatura del estado durante las elecciones de 1935.
Este despunte constructivo no duró demasiado, ya que
obedeció a una coyuntura histórica dentro del proceso de
construcción del estado posrevolucionario. Los acontecimientos
políticos que experimentó la ciudad hicieron que fuera un periodo
delimitado en el que la obra pública de los gobiernos emanados
de la Revolución tuvo su esplendor. Aquí se propone que esa
tentativa periodización puede ubicarse a partir de la gubernatura
de Aarón Sáenz, hasta la huelga de obreros de FYUSA en 1935,
que coindice con el rompimiento de Lázaro Cárdenas con
Plutarco Elías Calles, marcando la transición del Maximato al
Cardenismo y el ambiente político que este generó.
Dicho suceso es esencial para comprender el proceso de
edificación, pues es necesario no solo remitirse a las políticas,
recursos y a la constructora que llevó a cabo los edificios
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referidos, sino a las docenas de obreros que participaron en estas
edificaciones, dicha perspectiva es de importancia considerando
que hasta ahora las investigaciones que ahondan sobre el tema,
han dejado de lado a actores sociales tan esenciales como lo son
obreros de las construcción, pasando a centrarse en figuras como
ingenieros y arquitectos dejando de lado el protagonismo de los
trabajadores en una etapa coyuntural para la construcción del
Estado mexicano como lo fue el conflicto obrero, puesto que, la
gran militancia de este movimiento y el apoyo que obtuvo por
parte de Cárdenas, afectaron las labores de construcción por el
estado de huelga de su sindicato que, en exigencia de sus
derechos, detuvieron los trabajos en los edificios anteriormente
mencionados obstaculizando su conclusión y abonando al fin del
despunte constructivo de este periodo.
Referencias
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León
Archivo General de la Nación (México)
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

204

�Los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones del estado de Texas, 1856-1858
The mexicotejanos in front of the Texas Court of Claims,
1856-1858
Jesús F. de la Teja
Regents’ Professor Emeritus
University Distinguised Professor Emeritus of Texas State University
orcid.org/0000-0003-3744-7968

Resumen: Después de la declaración de independencia de Texas (1836)
y del tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), los mexicanos que
quedaron al norte del río Bravo tuvieron una posición ambivalente
frente a la ley. En este artículo, estudio la problemática de los
mexicotejanos ante la Texas Court of Claims a través de los procesos
de lotificación de terrenos y analizo los rechazos de reclamaciones
escritas y la desestimación de credibilidad hacia ellos. Hago tres
conclusiones preliminares: primero, que estos casos reforzaron los
estereotipos y el racismo; segundo, que el valor de la ciudadanía de los
mexicotejanos fue puesta en duda por los comisionados anglotejanos;
y tercero, que los especuladores de tierras se aprovecharon de ellos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. En un grado considerable,
los resultados de este proceso fomentaron la discriminación y
segregación que continuó hasta mediados del siglo XX.
Palabras clave: Mexicotejanos; racismo; Comisión de Reclamaciones;
Texas; frontera.
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�Jesús F. de la Teja

Abstract: After the Texas declaration of independence (1836) and the
Treaty of Guadalupe Hidalgo (1848), Mexicans who remained north of
the Rio Grande had an ambivalent position before the law. In this
article, I address the problem of Tejanos before the Texas Court of
Claims through the land subdivision processes and analyze the
rejections of written claims and the denial of credibility towards them.
I made three preliminary conclusions. First, these cases reinforced
stereotypes and racism; second, the Anglo-Texan commissioners
questioned Tejano citizenship's value; and third, land speculators took
advantage of Tejanos and contributed to the deterioration of their rights.
To a considerable degree, the outcomes of this process added to the
increasing discrimination and segregation that continued until the mid
20th century.
Keywords: Tejanos; racism; Court of Claims; Texas; borderlands.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Los mexicotejanos

Introducción
La situación de los mexicotejanos dentro de la sociedad
angloamericana tejana se deterioró progresivamente en el
transcurso del siglo XIX. Las obras de Arnoldo De León, David
Montejano y otros estudiosos del tema han demostrado el alto
nivel de prejuicio racial confrontado por los mexicotejanos en
muchas partes del estado.1 Los anglotejanos “consideraban a los
mexicanos como gente de color, notaban su ascendencia indígena
y los identificaban como negros dentro de la sociedad. En
principio y efectivamente, a los mexicanos se le consideraba una
nación relacionada a la blanca, pero una raza aparte”.2 Aunque la
ley les concedía igualdad con los anglotejanos, los mexicotejanos
pronto se vieron, y se quedaron por más de un siglo, en
condiciones de inferioridad.
1

Ver, por ejemplo, William D. Carrigan y Clive Webb, Forgotten Dead: Mob
Violence against Mexicans in the United States, 1848-1928 (New York:
Oxford University Press, 2013); Robert J Rosenbaum, Mexicano Resistance in
the Southwest: “The Sacred Right of Self-Preservation” (Austin: University of
Texas Press, 1981); Jerry D Thompson, Cortina: Defending the Mexican Name
in Texas (College Station: Texas A&amp;M University Press, 2007); Elliott Young,
Catarino Garza’s Revolution on the Texas-Mexico Border (Durham: Duke
University Press, 2004).
2
Arnoldo De León, They Called Them Greasers: Anglo Attitudes Toward
Mexicans in Texas, 1821-1900 (Austin: University of Texas Press, 1983), 104.
[Nota del Autor: en este ensayo todas las traducciones son responsabilidad del
autor].
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�Jesús F. de la Teja

A pesar del considerable número de investigaciones sobre
los mexicotejanos del siglo XIX encaminadas durante las últimas
tres décadas, en particular sobre su aislamiento social,
marginalización económica y privación de derechos políticos,
poco se ha escrito sobre la posición de los mexicotejanos frente a
la ley. Aunque por mucho tiempo se han reconocido y hasta se
han aplicado ciertos aspectos del derecho español-mexicano
dentro de los sistemas legales tejano y estadounidense, se han
hecho pocos esfuerzos por examinar cómo la legislación tejana
trataba a los mexicotejanos.3 Tanto los motivos para intentar la
codificación de un tratamiento “equitativo”, por un lado, como la
discriminación abierta dentro del derecho tejano, por el otro,
necesitan todavía ser investigados.

3

Ver, por ejemplo, Mark M Carroll, Homesteads Ungovernable: Families,
Sex, Race, and the Law in Frontier Texas, 1823-1860 (Austin: University of
Texas Press, 2001); Jean Stuntz, Hers, His, and Theirs: Community Property
Law in Spain and Early Texas (Lubbock: Texas Tech University Press, 2005);
Betty Eakle Dobkins, The Spanish Element in Texas Water Law (Austin:
University of Texas Press, 1959); James P Hart, “Oil, the Courts, and the
Railroad Commission”, Southwestern Historical Quarterly 44, núm. 3 (1941):
303–20; Walace Hawkins, El Sal del Rey: Fixing Title to. (Austin: Texas State
Historical Association, 1947); Charles R Porter Jr., Spanish Water, Anglo
Water: Early Development in San Antonio (College Station: Texas A&amp;M
University Press, 2009).
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�Los mexicotejanos

Este ensayo presenta algunos hallazgos preliminares
sobre el tratamiento legislativo en relación a los mexicotejanos.
Escogí el tema de los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones4 porque surge del trabajo que he hecho
previamente sobre la especulación del suelo en la época anterior
a la guerra civil norteamericana. Además, se dirige a cuestiones
sobre la ambivalencia de los anglotejanos hacia el status
sociolegal de los mexicotejanos durante aquella época. Mientras
que el objeto y carácter de la comisión serán discutidos en torno
a

los

reclamantes

mexicotejanos,

otros

aspectos

del

funcionamiento y jurisdicción de la comisión quedan fuera del
ámbito de esta obra. También me limito a los primeros dos años
de la comisión, el periodo durante el cual he examinado el mayor
número de fuentes. Este periodo cubre la comisión durante el
tiempo en el cual la mayoría de las reclamaciones originales se
presentaron y durante el cual la legislatura estatal estuvo
activamente involucrada en la adjudicación de los reclamos.
Los mexicotejanos y la especulación del suelo
La forma en la que más sufrió la población mexicotejana durante
el siglo XIX fue en la disminución de su acceso a la propiedad
4

Court of Claims.
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�Jesús F. de la Teja

del suelo. Como indica David Montejano en su ya clásico Anglos
and Mexicans in the Making of Texas, “no solo falló el nuevo
derecho americano en proteger a los mexicanos, sino que se usó
como el más importante instrumento en su despojo”.5 El aspecto
más estudiado de este despojo ha sido la pérdida de las mercedes
de tierras en el área de la cesión tamaulipeca, esto es, la parte de
Texas al sur del Río Nueces.6 Como Galen Greaser y yo
señalamos en nuestro artículo sobre la comisión estatal encargada
de investigar las concesiones de tierras españolas y mexicanas en
esa parte del estado antes que el estado de Texas estableciera su
control, el nuevo gobierno tenía un interés práctico en respetar
cuantos

títulos

fuera

posible.

Abogados,

ganaderos

y

especuladores ya habían adquirido sustanciales derechos sobre
terrenos mexicanos en la región y una invalidación llana de esos
títulos malograría esos nuevos intereses. El gobierno tejano
enfrentaría además no solo una insurrección de los terratenientes
mexicotejanos, sino también la enemistad de numerosos
5

David Montejano, Anglos and Mexicans in the Making of Texas, 1836-1986
(Austin: University of Texas Press, 1987), 52.
6
El primer estudioso que lidia con la cuestión del despojo de los mexicotejanos
en la región del Sur de Texas fue Paul S. Taylor. Para consultar en: Paul S
Taylor, An American-Mexican Frontier: Nueces County, Texas (New York:
Russell &amp; Russell, 1971).
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�Los mexicotejanos

angloamericanos influyentes que habían adquirido un interés
económico en la región. Así y todo, por muchos años la
legislatura se negó a aceptar la validez de aquellos títulos
emitidos por las autoridades mexicanas en el periodo entre la
declaración de independencia de Texas (1836) y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo (1848), señalando que la jurisdicción
mexicana había vencido.7
El Sur de Texas no era el único lugar donde los
mexicotejanos enfrentaban despojo y deslocalización. Menos
estudiada ha sido la compraventa de derechos de suelo por
reclamantes mexicotejanos y especuladores durante la época de
la república. En un esfuerzo por cumplir con la promesa hecha
por el gobierno rebelde de respetar los derechos a tierras de todo
residente en pro de la república que había llegado a Texas antes
del 2 de marzo de 1836 (fecha de la declaración de
independencia), el congreso de la república organizó comisiones
de tierras en todos los condados. Estas comisiones locales estaban
7

Por una ley de diciembre de 1836, la República de Texas declaró el Río Bravo
la frontera con México, de tal modo que el estado de Texas no reconocía el
derecho de Tamaulipas o Coahuila de emitir títulos al norte del río. Galen D.
Greaser y Jesús F. De La Teja, “Quieting Title to Spanish and Mexican Land
Grants in the Trans-Nueces: The Bourland and Miller Commission, 18501852”, Southwestern Historical Quarterly 95, núm. 4 (1992): 464.
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�Jesús F. de la Teja

encargadas de repasar cada petición, tomar testimonio y emitir un
certificado por la cantidad correspondiente al aprobarse la
solicitud.

Los

especuladores

se

aprovecharon

de

los

mexicotejanos necesitados, quienes habían resultado más
afectados por las hostilidades entre México y Texas.
Desconociendo sus prerrogativas y tentados por el dinero en
efectivo que se les ofrecía, vendieron sus derechos tanto
poseedores legítimos como ilegítimos. Un residente anglotejano
de San Antonio, Lancelott Smithers, le reportó al comisario de la
Comisión de Tierras estatal8 que:
Los ciudadanos de Laredo (como buenos tejanos) son traídos al
rancho de Calvillo y otros puntos escondidos de estos contornos
para jurar frente un juez su ciudadanía y otras calificaciones y
para vender sus derechos, los cuales los comprantes le
presentan a la comisión.

Un gran número de reclamos ya obtenidos son notoriamente
fraudulentos. He visto a un mexicano recibir dinero por haber
jurado ante la comisión y probar su derecho; y cualquier hombre
puede ver lo mismo si abre sus ojos. Un platero de este pueblo,
8

Texas General Land Office. Este departamento del gobierno estatal se
estableció durante la guerra de independencia de Texas para centralizar el
proceso de distribución y documentación del territorio tejano. Sigue siendo
uno de los órganos más importante del gobierno estatal e imprescindible
acervo para el estudio de la época mexicana de Texas.
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�Los mexicotejanos

quien actuó de jefe político bajo Santa Anna y todos lo conocen,
recibió su sitio y labor. Conozco muchos mexicanos (tres dentro
de una hora) quienes se fugaron como enemigos y últimamente
han vuelto (dejando sus familias del otro lado del Río Grande) y
han recibido sus certificados de sitio y labor. Creo que todos los
soldados de Santa Anna han recibido certificados, aquellos con
esposas un sitio y labor y en algunos instantes las mujeres han
probado su derecho de nuevo en forma de viudas y han recibido
otro sitio.9
John Pitts, en su tesis de maestría sobre el tema de la
especulación en estos derechos, ha documentado la venta de
millones de hectáreas por reclamantes mexicotejanos, en gran
parte a especuladores angloamericanos (625,000 hectáreas sólo
en 1837).10 En la conclusión de su tesis, Pitts señala que la política
sobre el suelo tejano había sido un experimento en la democracia
de estilo Jefferson,11 pero una política que por razones
9

Citado en Jesús F. De La Teja, ed., A Revolution Remembered: The Memoirs
and Selected Correspondence of Juan N. Seguín (Austin: Texas State
Historical Association, 2002), 36.
10
John Bost Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio
from 1837 to 1842” (Tesis de maestría, Trinity University, 1966), 14.
11
El presidente Thomas Jefferson mantenía que la salud de la república
norteamericana estaba basada en la distribución de la propiedad del suelo entre
el mayor número de habitantes posible.
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�Jesús F. de la Teja

económicas y raciales había excluido a los mexicotejanos. Ellos
habían escogido “regatear su interés en la república” impulsados
“por sus necesidades económicas”.12 El papel voluntario (aunque
inconsciente)

que

jugaron

los

mexicotejanos

en

estas

especulaciones tuvo amplias ramificaciones. Este episodio, en el
área de San Antonio, abrió las puertas a que los angloamericanos
desconfiaran de los mexicotejanos como participantes en futuros
esfuerzos legislativos para determinar sus Rights &amp; Benefits.
Sin embargo, la porción suroeste del estado no era la única
zona plagada por la corrupción. Hasta en Texas oriental, donde
no había mexicotejanos, el fraude y la especulación habían bajado
el valor de los certificados13 y, en consecuencia, de los baldíos.
La compraventa de certificados obtenidos fraudulentamente
creció de tal modo que el congreso se vio obligado a crear en 1840
dos comisiones ambulantes para la examinación sobre la
legitimidad de los certificados emitidos. El congreso autorizó a

Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio from 1837
to 1842”, 51.
13
La distribución de tierras durante la república de Texas se basó en la emisión
de certificados que no solamente se podían usar para reclamar terrenos baldíos,
sino que también se podían vender, ya que el derecho existía en el instrumento
y no la persona. De tal forma, se creó un gran mercado en la compraventa de
todo tipo de certificados.
12

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�Los mexicotejanos

los jueces de distrito oír pleitos de aquellos a los cuales se les
había rechazado su certificado por las comisiones ambulantes y
la constitución estatal de 1846 denominó el primero de julio de
1847 fecha límite para emprender esa clase de demanda.
La distribución de tierras en Texas se formalizó primero
bajo el régimen mexicano. Los colonos cabeza de familia que
habían llegado legalmente a Coahuila y Texas tenían derecho a
un sitio (aproximadamente 1,800 hectáreas). Para apaciguar a
aquellos que no habían podido recibir sus terrenos antes del
comienzo de la rebelión, el congreso de la república estableció
que todos los que llegaron antes de la declaración de
independencia tenían derecho a la cantidad de un sitio y labor
(1,864 hectáreas). Al comprobar su elegibilidad, el reclamante
recibiría un certificado, con el cual podía buscar y reclamar la
cantidad expresada en él en cualquier parte de la república. Este
programa de headrights, aunque fue disminuyendo la cantidad de
tierra dotada, se mantuvo hasta los últimos días de la república.
Además, este no era el único programa de repartición de tierras
que se prestaba al abuso. Durante la guerra de independencia de

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Texas se había atraído a voluntarios de los Estados Unidos con
promesas de tierras. El gobierno rebelde les pagó a sus militares
a cosa de 130 hectáreas por cada enganche de tres meses. Después
de la guerra, la abundancia de baldíos dio ocasión para premiar a
los participantes en una de las importantes campañas de la guerra
con una “donación” de 260 hectáreas. Sin embargo, al gobierno
se le dificultó comprobar los servicios de gran número de los
supuestos militantes. Muchas compañías de auxiliares habían
participado en el conflicto sin plantilla, y había conflictos con la
documentación que sí existía para las unidades del ejército
permanente. Aparte de las reclamaciones sin mérito, también
había surgido para la década de 1850 una pequeña industria de
certificados falsos. En 1855, un incendio en el despacho del
ayudante general de Texas, quemó casi todos los archivos
militares de la época de la república. La culpa, por supuesto,
recayó

sobre

los

falsificadores,

quienes

nunca

fueron

aprehendidos.14

14

Thomas Lloyd Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970 (Norman:
University of Oklahoma Press, 1972), 127.
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�Los mexicotejanos

La Comisión de Reclamaciones
El fraude y la especulación estaban por todos lados. Los esfuerzos
por parte de la república de promover el asentamiento de sus
baldíos por medio de una política del suelo generosa crearon
problemas para los cuales no había remedios sencillos. Abogados
y especuladores intencionalmente confundían las cosas,
adquiriendo para sí mismos derechos de miles de hectáreas, al
mismo tiempo disminuyendo el valor de la tierra. En un esfuerzo
por acabar con los abusos, la legislatura estableció una comisión
de reclamaciones en Austin, la capital del estado, la cual sería
responsable de cerrar los libros de todas las reclamaciones en
contra de la república.
Se estableció la Texas Court of Claims o Comisión de
Reclamaciones15 de Texas, el primero de agosto de 1856. La ley
exigía el nombramiento de un comisario, que había de ser elegido
por el voto de las dos cámaras de la legislatura y que debía de
completar su obra el primero de enero de 1858. Él y un asistente
Court of Claims. En inglés, la palabra “court” se puede emplear tanto en
casos de instituciones de adjudicación de la ley como comisiones cuya tarea es
la administración de algún proceso. En tales casos, la “corte” puede no estar
bajo el cargo de un juez o magistrado, sino de un comisario o presidente. En el
caso presentado aquí, la Court of Claims era una Comisión de Reclamaciones
bajo el cargo de un comisario.
15

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�Jesús F. de la Teja

debían revisar la validez de todos los certificados todavía en
circulación, aceptar nuevas solicitudes para terrenos y dictaminar
sobre los méritos de las solicitudes para el reemplazo de
certificados perdidos y de certificados para la cantidad restante
cuando un reparto no completara la cantidad original. El trabajo
de la comisión fue tal que la legislatura autorizó un segundo
asistente y en enero de 1858 extendió la plaza del comisario hasta
el primero de septiembre de 1859. Aun con esto, la comisión no
había completado su trabajo cuando llegó la segunda fecha límite
y la legislatura restauró la comisión en febrero de 1860,
estableciendo como nueva fecha el 31 de diciembre de 1861.16
La parte más sencilla del trabajo de la comisión era la
aprobación o rechazo de los certificados en circulación. Aquellos
certificados presentados para examinación eran revisados contra
la documentación existente. Aquellos en posesión de certificados
que fuesen rechazados por el comisionado, podían intentar
validarlos emprendiendo una demanda en la corte de distrito del
condado en el cual el certificado se emitió. También se limitó la
capacidad de los compradores de certificados para poder
16

Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 29.

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�Los mexicotejanos

adquirirlos.17 Una revisión de cómo les fue a los reclamantes
mexicotejanos en esta parte de las actividades de la comisión será
parte de una futura investigación y queda fuera del ámbito del
presente trabajo.
Un aspecto mucho más espinoso de las responsabilidades
del comisario era la autoridad que tenía de aceptar solicitudes
para nuevos certificados. La ley de 1856 requería que el
comisario emitiera un certificado a cualquiera que presentara una
prueba adecuada. La prueba consistía en una declaración jurada
en la cual el reclamante demostraba que tenía residencia en Texas
desde antes del 2 de marzo de 1836, que no había salido del país
para evitar servicio militar, que no había ayudado al enemigo y
que no había recibido anteriormente tierras bajo los términos que
ahora reclamaba. También tenía que presentar dos testigos para
probar su residencia.18 En aquellos casos en los cuales el
comisario determinara que las pruebas no eran suficientes para
emitir un certificado, éste debía mandar la solicitud, la evidencia
y su dictamen a la legislatura para su resolución. La ley de enero

17

John Sayles y Henry Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to
Real Estate, and Actions to Try Title and for Possession of Lands and
Tenements (St. Louis: The Gilbert Book Company, 1890), 243–45.
18
Sayles y Sayles, 232.
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�Jesús F. de la Teja

de 1858 estableció el 1 de septiembre de ese año como fecha
límite para presentar reclamos originales e hizo responsable a la
legislatura de evaluar las evidencias. La ley de febrero de 1860,
por su parte, extendió los plazos hasta el primero de junio de 1861
para presentar una reclamación frente a una junta compuesta por
la Comisión de Tierras del estado, el contralor general y el
tesorero estatal.19
Las quejas de los comisarios y los debates en la legislatura
evidencian la incomodidad y divisiones ocasionadas por la
investigación de tales reclamaciones. Después de explicar cómo
tenían evidencia de que había solicitantes y testigos que firmaban
con sus nombres formularios en blanco, y que tales documentos
también se vendían notariados con los nombres de solicitantes y
testigos en blanco para ser llenados por el comprador, el
comisario James C. Wilson escribió en su reporte del 1 de junio
de 1857:
Se puede ver de lo ya dicho que en mi opinión el poder ahora
en manos de este departamento para otorgar certificados
originales se debe abrogar. Esa es mi cierta determinación.
Tengo confianza que el número de reclamantes justos es
extremadamente pequeño y mi razón no puede aceptar la
propuesta que la indolencia de unas pocas personas, quienes
19

Sayles y Sayles, 235–36.

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�Los mexicotejanos

por muchos años no hayan solicitado un don gratuito por parte
del gobierno el cual en cualquier momento podían haber
realizado solo cumpliendo con la ley sobre el don, constituya
razón suficiente para influir la legislación del estado, el
desperdicio de su hacienda y la desmoralización de sus
ciudadanos.20

Un miembro de la cámara de representantes comentó, durante la
discusión sobre un proyecto de ley en pro de Lázaro Garza, que
la Comisión de Reclamaciones no había hecho nada. “La ley se
promulgó con tan estrictas guardas en contra del fraude que un
reclamante honesto no puede recibir reparación”.21 Thomas
Lloyd Miller, historiador de la política del suelo de Texas,
concluye su capítulo sobre la Comisión de Reclamaciones con el
siguiente comentario: “Con excesivo cuidado, pero deseando
hacer justicia a todos, la Comisión de Reclamaciones de Texas
averiguó los reclamos monetarios y de tierras en contra de la
república y el estado de Texas”.22
Los mexicotejanos y la Comisión de Reclamaciones
Hay bastante evidencia, sin embargo, de que la Comisión de
Reclamaciones no deseaba “hacer justicia a todos”. Hasta la más
20

Texas General Land Office: Commissioner of Claims (GLO: CC). Report,
June 1, 1857, 10.
21
Austin State Gazette (ASG). “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
22
Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 136.
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�Jesús F. de la Teja

ligera revisión de los documentos de la comisión, de las actas de
la legislatura y de los periódicos contemporáneos, revelan que
viejas prácticas de discriminación y abuso habían surgido de
nuevo. Por un lado, los mexicotejanos enfrentaban criterios más
estrictos de prueba frente a la comisión, y por otro, muchos
cayeron en manos de los mismos especuladores que la legislatura
intentaba correr del negocio de reparto de baldíos.
El primer comisario de la Comisión de Reclamaciones,
Wilson, miembro de la llamada expedición de Mier de 1842,
quien se había escapado de una prisión mexicana en julio de
1843,23 estableció el patrón discriminatorio en contra de los
mexicotejanos. De acuerdo con la constitución del estado y el
Tratado de Guadalupe Hidalgo, los tejanos de ascendencia
mexicana eran ciudadanos de los Estados Unidos. En
consecuencia, ni la ley de 1856 que estableció la Comisión de
Reclamaciones, ni alguna otra ley previa estableció los criterios
23

Inmediatamente después de la incursión del general mexicano Adrián Woll,
quien ocupó a San Antonio por una semana en septiembre de 1842, una fuerza
del ejército tejano y de auxiliares marcharon sobre el Bravo. Aunque el
presidente Houston dio orden de que regresaran, más de 300 hombres
decidieron cruzar el río y atacar las comunidades mexicanas. En un encuentro
con tropas mexicanas en Mier, Tamaulipas, la expedición fue derrotada y los
sobrevivientes fueron enviados a la Ciudad de México. Un fracasado intento
de fuga resultó en la ejecución de uno de cada diez prisioneros.
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�Los mexicotejanos

para probar los reclamos entre tejanos de origen angloamericano
o mexicano. Pero Wilson emitió sus propias reglas para presentar
y probar evidencia, incluyendo una que requería que la veracidad
de cualquier testigo “mexicano” se tuviera que comprobar con
testimonio de dos hombres “blancos”.24
Una mayor prueba de la actitud de Wilson hacia los
reclamantes mexicotejanos se encuentra en su reporte del primero
de junio de 1857. Aunque los mexicotejanos formaban un
pequeño porcentaje del número total de solicitantes de
certificados originales, ocho de los diez ejemplos que Wilson dio
de reclamaciones problemáticas eran de casos mexicotejanos.
Wilson intentó usar otro ejemplo, aunque lo tachó del borrador
del reporte: “De nuevo, en el caso de los herederos de Antonio
Chapa, uno de los testigos le era desconocido al comisario y no
se ofreció prueba de su verosimilitud”.25 No es sorprendente que,
de más de cien casos que Wilson le refirió a la cámara de
representantes, ninguno llevaba su recomendación. En sólo dos
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857. Mucho del trabajo del
comisario de reclamaciones se desconoce, pues aunque la ley requería que los
papeles de la comisión fuesen depositados en la oficina de tierras del estado,
ni las actas de la comisión ni las comunicaciones internas se encuentran en los
archivos de la oficina.
25
GLO: CC. Commissioner of Claims, Report, June 1, 1857.
24

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�Jesús F. de la Teja

de los casos, dictaminó la comisión en favor del reclamante.
Wilson no aprobó ni un solo reclamo original presentado por un
mexicotejano y solo emitió un solo certificado de reemplazo por
uno perdido. Cientos de casos quedaron abiertos cuando Wilson
se apartó de la comisión en julio de 1857.26
El 30 de noviembre de ese mismo año, Ángel Navarro,
diputado por el condado de Béxar en la cámara de representantes
del estado, hizo pública la actuación arbitraria por parte de
Wilson. Lo que trajo la situación a la vista del público, fue el
rechazo de Lázaro Garza en aceptar la regla del comisario de que
hombres blancos debían establecer la veracidad de los testigos
mexicotejanos. Según Navarro, el octogenario Garza había
acertado que:
Antes de someterse a la indignidad de que su carácter o el
carácter de sus testigos tuviera que ser probado por testimonio
de otros hombres, de cuales él se consideraba su igual bajo las
leyes, estaría dispuesto a perder hasta el último centavo y hasta
la última pulgada de tierra a lo cual pudiera tener derecho.27

Garza llevó su demanda directamente a la legislatura, la cual
refirió el caso a la misma comisión legislativa responsable de la

26
27

GLO: CC. Information gathered from Old Docket, 1857-1860.
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.

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�Los mexicotejanos

Comisión de Reclamaciones. Navarro, uno de los comisionados,
esclareció que sabía de la regla de Wilson por uno de los
secretarios de la comisión, James O. Illingworth, quien de
momento servía de comisario interino. El diputado mexicotejano,
entonces, calificó la regla de arbitraria y señaló que “no [era]
requerida por la ley [y establecía] una injusta e imprudente
distinción, una insidiosa discriminación donde la ley no prescribe
clases”.28 El 19 de diciembre de 1857, Lázaro Garza recibió su
desagravio por parte de la legislatura en la forma de un sitio y
labor de tierra.29
La Comisión de Reclamaciones debía concluir sus
funciones para el primero de enero de 1858 y James Illingworth,
el sucesor de Wilson, tenía por delante la tarea de concluir miles
de casos que quedaban abiertos. De tal modo, estando la función
de la comisión por vencerse, la legislatura extendió su plazo hasta
el primero de enero de 1859. La extensión no vino sin un duro
debate en la cámara de representantes, en el cual varios miembros
argumentaron que lo único que se ganaba con la extensión era
“dar unas oportunidades a aquellas personas deseando especular
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
Gammel’s Laws of Texas. “An Act for the Relief of Lázaro Garza”, vol. 4,
pt. 3, 1189.
28
29

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�Jesús F. de la Teja

en el país, lo cual nunca hubieran pensado hacer si a la comisión
no se hubiera creado”.30 Otro diputado fue más directo, llamando
a la comisión “un chantaje sobre los derechos del pueblo”.31 En
un intento de satisfacer las quejas, por lo menos en parte, la nueva
ley cerraba la posibilidad de hacer nuevas reclamaciones el
primero de septiembre de 1858.32
Lo claro era que la mayoría de las reclamaciones, por
parte de los mexicotejanos, eran fraudulentas, y el resultado de la
especulación nunca se podría probar adecuadamente. Aunque los
legisladores no se dirigieron al asunto en términos raciales,
durante el debate sobre la nueva ley, el comisario interino
continuaba documentando las prácticas de los especuladores de
esa forma. Por ejemplo, G. H. Nelson, abogado de quince
reclamantes mexicotejanos, no pudo presentar ni una pieza de
evidencia que el comisario considerara aceptable en ninguno de
los casos. Además de la calificación inicial de “no hay prueba
legal” al margen del nombre de cada solicitante, todos los casos
aparecen como 'rechazados' por una de tres razones. Aparte de no

30

ASG. Mr. McKinney of Travis, Legislative Proceedings, Jan. 4, 1858.
ASG. Mr. Chilton.
32
Sayles y Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to Real Estate,
and Actions to Try Title and for Possession of Lands and Tenements, 236.
31

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�Los mexicotejanos

presentar prueba legal, Juana Sánchez Martínez no presentó
evidencia de que era cabeza de familia. A cuatro de los
reclamantes se les acusaba de haber firmado sus declaraciones
juradas en blanco. El comisario encontró “la evidencia todo en
blanco” en otros ocho casos. Los defectos en las reclamaciones
de Enatugre Ochoa [sic] y María Victoriana Villarreal eran los
más graves. En estos casos “las declaraciones juradas están en
blanco en cuanto el nombre del solicitante, sin embargo, se han
jurado solemnemente por dos testigos y verificado por un notario
público bajo su puño y sello”.33
Dos casos de especulación resaltan por su magnitud.
Antony Superviele, un francés sirviendo de senador por el
condado de Béxar en la sexta legislatura, también representó a
más de 120 denunciantes mexicotejanos que solicitaban
certificados originales. Ni en un solo caso el comisario o la
legislatura pudo actuar en favor de sus clientes. Las anotaciones
abundan acerca de que la evidencia estaba incompleta o de que
ninguna prueba se había presentado. Otro francés, Xavier B. De
Bray, quien se había establecido en San Antonio en 1852, tomó
ventaja de su origen para hacerse abogado de 65 mexicotejanos.
33

GLO: CC. Entries 336-345, Old Docket, 1857-1860.

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�Jesús F. de la Teja

Hasta 1856 había trabajado de intérprete y traductor en San
Antonio, donde había establecido el periódico El Bejareño. Para
1856 De Bray se había mudado a Austin, donde consiguió el
puesto de traductor de la Comisión de Tierras antes de abrir una
academia, que mantuvo hasta alistarse en el ejército de la
confederación al principio de la guerra civil norteamericana.34 A
pesar de todo, sus conexiones no le otorgaron un tratamiento
preferente en la comisión o la legislatura. No se le aprobó ni un
solo reclamo, incluyendo 22 que presentó el 30 de agosto de 1858
sin motivo aparente, dos días antes de la fecha límite.35 De
momento es imposible determinar cuáles casos son de
especuladores que trataban de presentar reclamaciones que
habían comprado y cuáles sólo buscaban estafar a inocentes,
cobrando por hacer trámites que sabían que no darían resultados.
En cuanto a los mexicotejanos, los resultados de este
primer periodo fueron desastrosos. De los 404 apellidos hispanos
que aparecen en el registro de la comisión, aproximadamente 228
no recibieron acción alguna al no haberse recibido ninguna

Handbook of Texas Online, Anne J. Bailey and Bruce Allardice, “Debray,
Xavier Blanchard” [Consultado en línea el 28 de marzo de 2017]
http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/fde02.
35
GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860.
34

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�Los mexicotejanos

evidencia. El comisario desestimó 100 solicitudes, en la mayoría
de los casos por una de las razones analizadas arriba, y la
legislatura rechazó 57 solicitudes que llegaron a sus manos.
Según el registro de la comisión, durante este periodo el
comisario emitió doce certificados de reemplazo y tres
originales.36

El

verdadero

desastre

para

la

comunidad

mexicotejana no consistió en el rechazo de solicitudes sin mérito,
sino en que tuvo un efecto negativo sobre la reputación de los
mexicotejanos, considerándolos poco fiables.
Sin embargo, la conclusión es que existía un prejuicio en
contra de denunciantes mexicotejanos no está basada sólo en la
examinación del registro de la comisión. Anteriormente, en el año
de 1858, la comisión especial compuesta de senadores y
diputados nombrada para revisar las denuncias remitidas por el
comisario, dictaminó un proyecto de ley que miembros de la
cámara de representantes encontraron discriminatorio. El 6 de
febrero de 1858, Ángel Navarro reiteró las acusaciones, que había
declarado en noviembre anterior, referentes a la manera de
proceder del comisario, y agregó nuevos alegatos de prejuicio por
36

GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860. La
laboriosa tarea de revisar cada anotación del registro contra los expedientes
individuales todavía no se ha emprendido.
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parte de la legislatura.37 Declaró el dictamen de la comisión
especial como “la más palpable y flagrante injusticia en contra de
una clase de individuos”. Prosiguió señalando que desde que se
había fundado la Comisión de Reclamaciones, los mexicotejanos
habían sido un objeto de “gran injusticia”. Le atribuyó la
situación a un “quizás honesto, pero de todas maneras mal
fundado, prejuicio en contra de esta clase de individuos”.
Navarro continuó su discurso esbozando la injusticia con
la cual la comisión había tratado a los mexicotejanos. No arguyó
que no se hubiera cometido fraude, solo que eso no debía de
enturbiar las reclamaciones legítimas. En cuanto a los dos
primeros comisarios, ellos habían actuado arbitrariamente y de
manera “no autorizada por la ley, observando ciertas distinciones
de clases donde tales no se conocían ni en la constitución ni en
las leyes”. Además, incluso en los casos en que pruebas
adicionales se habían presentado por dos respetables hombres
blancos, “el comisario no había recomendado ni un solo
certificado original”.
El legislador mexicotejano entonces puso su mira sobre la
comisión especial. Navarro no podía entender cuáles reglas podía
37

ASG. “Legislative proceedings”, February 5-6, 1858.

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�Los mexicotejanos

haber adoptado la comisión para que la llevaran a aceptar sólo dos
reclamaciones de mexicotejanos. “Pareciera que la comisión, al
descubrir algunas reclamaciones palpablemente fraudulentas,
estuviera disgustada con esta clase de solicitante y [hubiera]
concluido rechazar el grupo entero en masa”. Siguió que esto se
hacía a pesar de que, hombres como Mirabeau B. Lamar y Joseph
Lee (el presidente de la misma comisión), habían respondido por
algunos de los testigos mexicotejanos. Quizás lo más irritante
para Navarro era su conclusión de que al revisar la lista de las
reclamaciones que esta comisión había rechazado, observó que
en muchas de ellas las razones de la comisión para hacerlo se
anotaban individualmente, pero en el caso de los reclamos de
origen mexicano, se había procedido de otra manera. En estos
casos, parece que la comisión no actuó después de examinar los
méritos de cada uno, sino que rechazó todo lo que parecía
mexicano por la sola razón de que habiendo falsas reclamaciones
entre ellos, no se veía capaz de diferenciar.
Jack Latham, otro diputado con un electorado que incluía
gran número de mexicotejanos, respaldó las quejas presentadas
por Navarro y agregó dos propias. Primero, Latham observó que
a los mexicotejanos sólo se les trataba de ciudadanos a la hora de
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votar o de pagar impuestos, “pero cuando piden derechos iguales
bajo nuestras leyes, son negados, aunque nacieron y muchos
siguen viviendo en Texas”. Segundo, no existía razón para negar
los reclamos de un grupo que había cumplido con la ley de la
misma manera que otros denunciantes y que había sufrido los
mismos altos costos para viajar a Austin a presentar sus
reclamaciones.
El día anterior, Hamilton P. Bee, representante de Laredo,
había hablado de otro tipo de discriminación en contra de los
mexicotejanos. Objetó que, aunque todas las reclamaciones de su
distrito se habían probado apropiadamente, habiendo respondido
por los testigos tanto él como el juez de distrito E. J. Davis,
ninguna de las solicitudes había sido aprobada por el comisario.
Además, la comisión especial había visto bien otorgar
certificados en casos procedentes de la parte oriental de Texas,
mientras que rechazaba todas las reclamaciones procedentes al
oeste del Río San Antonio.
Bee encontró ridículo que la comisión argumentara que
“puede que haya algunos reclamos válidos entre ellos, pero a la
comisión le es imposible distinguir”, y se quejó de discriminación
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�Los mexicotejanos

bajo dos formas. Primero, la comisión intentaba excluir a los
mexicotejanos de recibir un beneficio legítimo bajo el equivocado
argumento de que Texas no tenía jurisdicción sobre Laredo,
mientras que el gobierno de Texas había reclamado esa parte del
estado constantemente desde diciembre de 1835. Segundo, que,
si los residentes del Río Grande habían sido ciudadanos desde el
2 de marzo de 1836 y podían presentar pruebas legales, tenían
“tanto derecho a sus terrenos como cualquier otro ciudadano de
la República de Texas, a no ser que la legislatura hiciera una
distinción entre ciudadanos, algo que no se ha hecho y no se
puede hacer bajo la constitución”.38
Basándose en estos argumentos, Jacob Waelder, el otro
diputado por Béxar, propuso que el proyecto de ley se le
devolviera a la comisión “con instrucciones que lo cotejara de tal
manera que se traten igualmente a todos los reclamantes”. Sin
embargo, no fue así. Joseph Barnard, diputado por Goliad y
sobreviviente de la llamada “Masacre de Fannin”,39 sacó a la luz

ASG. Mr. Bee, “Legislative Proceedings”, February 5, 1858.
Ejecución de más de 300 rebeldes tejanos el Domingo de Palmas de 1836 en
Goliad. Se habían rendido unos días antes, suponiendo que se les transportaría
a Nueva Orleans. Sin embargo, a pesar de que varios oficiales mexicanos
38
39

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233

�Jesús F. de la Teja

un tema que hasta ese momento se había evitado. No veía cómo
se le podía pedir a la cámara de representantes no observar una
distinción entre razas cuando “con muchos proyectos de ley para
el relievo [sic] de negros libres, en las acciones tomadas sobre los
voluminosos y hábiles dictámenes de sus comisiones sobre
Kansas, y sobre la cuestión de la esclavitud, esta cámara
enfáticamente ha reconocido distinciones entre las razas”.
Concluyó su discurso añadiendo: “¿ha de haber una distinción
entre las razas en . . . Texas oriental, pero ninguna en el oeste [de
Texas]? Espero que los señores reconozcan las consecuencias del
punto antes de que lo admitan”. En consecuencia, la propuesta
fue rechazada y el dictamen de la comisión fue aprobado
abrumadoramente por la cámara de representantes. Para la
mayoría de los diputados, tratar un asunto sobre los
mexicotejanos era tratar un asunto sobre otra raza.
No tardó en llegar a San Antonio la noticia de la acción de
la legislatura. El periódico San Antonio Texan comentó
favorablemente sobre la acción de la legislatura, usando vívidas
palabras al describir muchas de las reclamaciones. “Ni una en

pidieron clemencia por ellos, el general Santa Anna ordenó que se pasaran por
las armas.
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234

�Los mexicotejanos

veinte” hubiera sido otorgada al reclamante original, según el
editor, pues las reclamaciones habían sido “compradas en casi
nada por personas que buscan obtener su sustento de cualquier
manera menos por su esfuerzo personal”. En coplas, añadió que
los especuladores “Esperaban ser ricos / Estafando el estado”.40
Concluyó culpando a los especuladores por la pérdida de
confianza por parte de la legislatura hacia todos los reclamos,
privando así a los meritorios “de sus beneficios legales”.41
El San Antonio Ledger, que reprodujo el artículo del
Texan, defendió a los solicitantes argumentando que la mayoría
habían sido honestos, muchos de ellos viudas y huérfanos. La
mayoría de las reclamaciones todavía seguían en manos de los
reclamantes originales “y las excepciones se habían comprado a
precios justos, después de que el comisario había declarado que
estaba completamente satisfecho, no sólo con las pruebas sino
con la justicia de las reclamaciones”. Esto, por supuesto, era una
exageración, ya que hemos visto que desde el principio el
comisario se había negado a recomendar los reclamos de
mexicotejanos.

40
41

“Hoped to become great, by duping the state”.
San Antonio Ledger, February 27, 1858.

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Conclusiones
Aunque mi investigación sigue, me permito presentar unas
conclusiones tentativas. Primero, las actividades en torno a la
Comisión de Reclamaciones reforzaron estereotipos y le dieron a
los racistas angloamericanos herramientas para poder degradar el
estatus de los mexicotejanos. Para ellos, los mexicotejanos en su
conjunto no eran confiables y estaban dispuestos a participar en
el más siniestro fraude. Este parecer se aceptó a pesar de que
había evidencias considerables de un descontrolado fraude de la
misma índole en las porciones angloamericanas del estado. En
consecuencia, a pesar de una igualdad constitucional entre
anglotejanos y mexicotejanos, le fue permisible a los oficiales del
estado imponer una carga de prueba más onerosa a éstos que a
aquellos, y tratar a un grupo como conjunto, pero al otro de
manera individual.
Segundo, el valor de la ciudadanía de los mexicotejanos
fue puesta en duda. Aunque el derecho tejano y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo hicieron ciudadanos a los mexicanos que
vivían al norte de la nueva frontera, esa ciudadanía estaba sujeta
a una interpretación arbitraria. La mayoría de los legisladores no
tuvieron problema en cambiar la fecha en la que la zona fronteriza
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236

�Los mexicotejanos

entre el Nueces y el Bravo se incorporó a Texas, de manera que
podían negarle beneficios a los mexicanos de esa región mientras
se les extendían a los anglotejanos. Es decir, por un lado, los
títulos mexicanos emitidos después del 2 de marzo de 1836 no
eran válidos porque las autoridades mexicanas ya no tenían
jurisdicción al norte del Bravo, y por el otro lado, los mexicanos
residentes en esa zona no tenían derecho a beneficios en Texas
hasta después de la anexión de Texas a Estados Unidos.
Tercero, tanto los especuladores escrupulosos como los
que no lo eran tomaron ventaja de los mexicotejanos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. Al presentar
reclamaciones falsas o engañosas, y haciéndolo de manera
obviamente descuidada, le hicieron fácil a la legislatura argüir
que la reputación de los reclamantes mexicotejanos estaba
mancillada. Peor aún fue que algunos de los especuladores usaron
su posición de confianza dentro de la comunidad mexicotejana
para llevar a cabo sus planes. Desconociendo el nuevo idioma y
la nueva ley anglosajona, muchos mexicotejanos aparentemente
se convirtieron en socios involuntarios de un complot de fraude
en contra del estado.

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Los mexicotejanos todavía pudieron recibir justicia
individualmente

y

contaron

con

representantes,

tanto

mexicotejanos como anglotejanos, que defendieron sus intereses
enérgicamente. Sin embargo, es claro que tales casos
constituyeron una minoría y que la constitución y leyes del estado
no fueron absolutas. Así como en la economía y en las relaciones
sociales, las ideas de raza y cultura determinaron la posición legal
en la sociedad tejana. En un grado considerable, el trato injusto a
los mexicotejanos en la obtención de derechos de suelo
contribuyó al proceso de discriminación y segregación que se
siguió acrecentando hasta mediados del siglo XX.
Referencias
Archivo
Gammel’s Laws of Texas
Texas General Land Office (GLO)
Bibliografía
Bailey, Anne J., y Bruce Allardice. “Debray, Xavier
Blanchard”. Handbook of Texas Online, 1952.
http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/fde02

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Juan B. Tijerina: La obra política esencial de un
intelectual y su trascendencia en el paisaje cultural de
Tamaulipas
Juan B. Tijerina: The essential political works of an intellectual,
and its importance in the cultural landscape of Tamaulipas
Octavio Herrera Pérez
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas
Corresponsal de la Academia Mexicana de la Historia
orcid.org/0000-0001-6885-2486

Resumen: En este artículo hago un análisis biográfico de Juan B.
Tijerina (1857-1912), intelectual tamaulipeco que destacó por su
participación en el periodo de consolidación política e ideológica del
Estado Mexicano. Como mentor, influyó de manera decisiva para
sostener el principio de laicidad y defender la preeminencia de la
educación y el pensamiento liberal sobre la influencia del naciente
obispado de Tamaulipas. Las referencias de su actuación política,
narradas por la escasa bibliografía existente, lo señalan como un
personaje opositor al régimen de Porfirio Díaz, cuando en realidad, tras
un breve lapso como antagonista, abrazó estrechamente sus vínculos
con el poder. Explicar la creación de ese mito político-cultural en la
entidad es uno de los objetivos en este estudio, además de explorar las
diversas aristas de la sociedad tamaulipeca durante los complejos años
del porfiriato.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-6

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�Octavio Herrera Pérez

Palabras clave: liberalismo; laicidad; historia de la educación;
periodismo; Tamaulipas.
Abstract: In this article, I make a biographical analysis of Juan B.
Tijerina (1857-1912), an intellectual from Tamaulipas who stood out
for his participation in the period of political and ideological
consolidation of the Mexican State. As a mentor, he had a decisive
influence to uphold the principle of secularism and defend the
preeminence of education and liberal thought over the influence of the
nascent bishopric of Tamaulipas. The references to his political
performance, narrated by the scarce literature, pointed to him as a
character opposed to the Porfirio Díaz regime. Nevertheless, after a
brief period as an antagonist, he closely embraced his ties with power.
The objective of this article is to explain the creation of this politicalcultural myth in the state. Besides, it seeks to explore various aspects
of the Tamaulipas society during the complex years of the Porfiriato.
Keywords: liberalism; secularism; history of education; journalism;
Tamaulipas.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-6

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�Juan B. Tijerina

Introducción
De entrada, cabría preguntar sobre la existencia o no de héroes
culturales en Tamaulipas durante la etapa formativa de la entidad,
que iría desde su establecimiento colonial, a mediados del siglo
XVIII, hasta el desmoronamiento del antiguo régimen porfirista.
En una acepción sociológica amplia, se podría considerar el
impacto que tuvieron las obras de esos personajes en su propio
tiempo, o bien, la huella que dejaron en el universo de las letras y
que permitió más tarde identificar y revalorar su legado. Hecho
un agudo repaso desde la perspectiva de la historia cultural, se
puede afirmar que sí los hubo, aunque en esta categoría hay que
considerar no única y necesariamente a oriundos del terruño
tamaulipeco (pues nos situaríamos en un reduccionismo
intolerable), sino a algunos personajes procedentes de otras partes
del país, y aun del extranjero, que han marcado las luces del
pensamiento, la ciencia y la cultura en Tamaulipas.
Bajo las anteriores consideraciones, he de hacer el
recuento de quienes se pueden situar en la categoría propuesta.
Fray Vicente de Santa María sería el primero, vallisoletano, quien
antes de concluir el Siglo de las Luces elaboró un texto que
representa la piedra angular de la cultura tamaulipeca, no solo por
cuanto a su alegato historiográfico en el que pondera y reivindica
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-6

243

�Octavio Herrera Pérez

la figura y obra del colonizador José de Escandón, sino porque,
basado en el paradigma identitario del criollismo, resaltó la
naturaleza y sociedad novohispana presente en el Nuevo
Santander para anteponerlo a los conceptos eurocentristas que
denostaban a América como un continente enraizado en la
barbarie. Luego se situaría el coahuilense Miguel Ramos Arizpe,
cura de Real de Borbón (Villagrán) y Aguayo (Ciudad Victoria),
donde conceptualizó su célebre Memoria sobre el estado de las
provincias Internas de Oriente, que sirvió de base para que las
Cortes de Cádiz establecieran las Diputaciones provinciales en
todo el imperio español, incluido el ahora noreste mexicano. Por
otra parte, los primeros años de la vida independiente son
encarnados por las figuras encontradas de José Antonio Gutiérrez
de Lara y José Eustaquio Fernández, el primero exrector del
Seminario de Monterrey y visionario de la retención territorial del
septentrión mexicano, en tanto que el segundo, polemista político
y egresado del doctorado en teología en el colegio de San
Ildefonso de México, fue el autor de la nomenclatura de
“Tamaulipas”, así como de la ubicación definitiva de la capital
del estado en la villa de Aguayo.
Antes del parteaguas del siglo XIX, dos figuras cubren el
escenario del pensamiento, la ciencia y la observación social en
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-6

244

�Juan B. Tijerina

Tamaulipas, lo que los ubica como héroes culturales. Ambos
extranjeros, pero mimetizados definitivamente con el terruño
tamaulipeco, donde radicaron y murieron. Uno de ellos fue José
Núñez de Cáceres, prócer de la independencia de la República
Dominicana, quien por sus méritos al servicio institucional de la
entidad sería distinguido en su tiempo como “benemérito del
estado”. El otro, franco-suizo, Jean Louis Berlandier, fue el
primer científico actuante en estos lares, cuya obra escrita sobre
el noreste mexicano es un clásico para entender la pérdida de
Texas, y cuyo legado documental está aún por abrir nuevos
horizontes de conocimiento. Ya en el arranque de la segunda
mitad del siglo XIX, la pluma del pensador político Luis García
de Arellano abarca con amplitud el horizonte de la cultura
tamaulipeca, lo mismo que el Instituto Literario de San Juan,
lugar del que emergería un semillero de personajes muy
distinguidos en diversos campos del conocimiento y la cultura,
entre ellos, nuestro hombre: Juan B. Tijerina.
Origen y formación inicial
Juan Bautista Tijerina Villarreal nació en Matamoros,
Tamaulipas, el 24 de julio de 1857. Su madre fue Dolores
Villarreal, y su padre el coronel Miguel Tijerina Goseascochea,
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245

�Octavio Herrera Pérez

quien tenía raíces en los primeros pobladores del Nuevo
Santander y estuvo emparentado con el célebre caudillo
fronterizo, Juan Nepomuceno Cortina.1 Juan Bautista fue el
segundo hijo de una familia norteña modesta, cuyo primer hijo
fue Francisco (n. 1856), el tercero Feliciana del Refugio (n.
1862), y el último, Carlos (n. 1863).
No existen referencias que hagan dudar que Juan B.
Tijerina permaneció durante toda su infancia y juventud en su
ciudad natal. Cuando estuvo apto para comenzar a cursar sus
primeras letras y estudios, Matamoros experimentaba el bullicio
de la bonanza algodonera producida por el impacto de la guerra
civil de los Estados Unidos, y casi enseguida fue ocupada durante
dos años por el ejército que sostenía el imperio de Maximiliano
de Habsburgo. Luego vendría la restauración republicana y con
ello la reestructuración del Instituto Literario de San Juan, cerrado
durante los momentos de conflicto, luego de su creación en 1857.
En efecto, este colegio –de corte estrictamente laico, a pesar de

1

El coronel Tijerina Goseascochea participó en la defensa de la ciudad de
Matamoros en 1851, cuando ésta ganó el título de Heroica, Leal e Invicta, y se
incorporó más tarde a las lides liberales en Tamaulipas en favor del plan de
Ayutla. En 1861-1862, se distinguió combatiendo de lado del bando amarillo
en la confrontación civil local entre los Rojos y Crinolinos.
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246

�Juan B. Tijerina

su nombre– fue creado el 15 de septiembre de ese año por el
gobernador Juan José de la Garza, motivado por el consejo del
doctor en filosofía Augustus Schinder, quien desde Nueva
Orleans le indicó al mandatario tamaulipeco la conveniencia de
establecer una institución al servicio de los “estados de oriente”
de México, bajo los patrones de los liceos prusianos y
francmasones de los Estados Unidos.2
Fue en el Instituto Literario de San Juan donde Juan B.
Tijerina continuó sus estudios, costeándoselos él mismo, al
trabajar como portero en la escuela “David Salinas Cantú”. Allí
cubrió el programa de estudios de la institución, que contemplaba
lógica, estética, ideología pura, gramática, psicología, teodicea y
filosofía moral, ciencias exactas, aritmética, teneduría de libros,
álgebra, geometría, cálculo diferencial e integral, física, química
elemental, meteorología, astronomía, geografía universal,
cronología, historia y derecho. Entre sus maestros de esta época
de estudios, figuró José Solernau, quien era toda una institución
en esta etapa formativa de la educación superior en Tamaulipas.

2

Raúl García García, Apuntes para la historia de la educación en Tamaulipas
(Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de
Investigaciones Históricas, 1980), 43-47.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-6

247

�Octavio Herrera Pérez

Adquirido el grado de maestro, se dedica a la enseñanza
de sus disciplinas predilectas: gramática y literatura, destacando
en ellas por su eminencia.3 Sin embargo, no puede ser indiferente
al acontecer político de su tiempo. Para la década de los años
setenta, el general Servando Canales era el hombre fuerte de
Tamaulipas, y como conocedor de la entidad y sabedor de que en
la frontera norte se encontraba el dinamismo económico y la
región geoestratégica frente al poderoso vecino del norte, hizo
trasladar la capital del estado a Matamoros en 1879. Dos años
más tarde, la muerte de Canales, la inercia de la tradición y el
vacío de poder hicieron que los poderes retornaran a Ciudad
Victoria. Fue el momento en que Juan B. Tijerina, imbuido de ese
ambiente de plena actividad pública en su ciudad natal, se
decidiera por participar en las lides de la política.
Primera participación político-administrativa
Para 1882, Juan B. Tijerina representa al partido de Matamoros
en la legislatura local, en cuyo desempeño demuestra rasgos de
entrega con su compromiso público, al donar 160 pesos de sus

El término “maestro” se utiliza en este trabajo como sinónimo de profesor
dedicado a la enseñanza, y no como un nivel del escalafón de los niveles
académicos que hoy se emplean.
3

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�Juan B. Tijerina

dietas para el fomento del fondo de instrucción pública de esta
ciudad.4 Dos años más tarde, aparece la noticia de que ha sido
nombrado como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, en
compañía de los señores Manuel M. Canseco, Antonio Fernández
Rodríguez, Agustín González Morales, Francisco G. Galván y
Joaquín Caballero, actuando como fiscal el licenciado Juan Luis
Tercero.5 No obstante, a pesar de este dato de su paso por el
máximo tribunal de justicia del estado, no existe referencia
documental contundente que avale que tomó posesión del cargo
de magistrado.6
En 1886, el nombre de Juan B. Tijerina vuelve a figurar
en el quehacer público, esta vez como diputado electo, formando
parte en calidad de suplente de la mesa directiva de la legislatura
4

La Patria, México, diciembre 19 de 1882, Hemeroteca Nacional (en adelante
HN).
5
La Libertad, México, julio 17 de 1884, HN.
6
Cabe añadir que, si bien Juan B. Tijerina tenía una formación educativa
universal, que incluía el estudio del derecho, esto no lo capacitaba para asumir
una responsabilidad de tal naturaleza. Pero el caso es que el dato sobrevivió
incluso en las paredes de la Sala de Plenos del tribunal de justicia de la entidad,
y también es referido en el listado de magistrados vigentes entre 1871-1917.
José Rafael Sáenz Rangel, El Poder Judicial de Tamaulipas a través de sus
leyes y magistrados presidentes (Ciudad Victoria: Supremo Tribunal de
Justicia de Tamaulipas, 2012), 387. Una revisión exhaustiva de los libros de
acuerdos de la época en que se señala su presencia en el tribunal, realizada en
compañía de la directora del archivo histórico y administrativo del mismo,
Gabriela García, confirmó la inexistencia de su firma.
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�Octavio Herrera Pérez

local, presidida por Manuel González hijo, con Luis Guerra y
Guerra como vicepresidente y como secretarios los señores Juan
González Quintanillas e Ignacio Saldaña.7 Es decir, Tijerina se
codeaba con los representantes de las fuerzas políticas del estado,
que en algunos casos representaban también el poder económico
y contaban con influencia política a nivel nacional, como el caso
de Manuel González hijo, cuyo padre fue presidente de la
república entre 1880 y 1884.8 Ya para 1888, el propio Tijerina
preside la comisión permanente del congreso local, ante la
clausura del segundo y último período de sesiones, a acompañado
de los diputados Antonio Domínguez y Villarreal como segundo
vocal, Juan González Quintanilla como secretario y Guadalupe
Escobar como suplente.9
7

El Tiempo, México, octubre 5 de 1886, HN.
Radicado en Ciudad Victoria, aquel político comenzó a amasar una gran
fortuna, en buena medida gracias a la adquisición de extensas propiedades
rurales (entre ellas las haciendas de Tamatán, la Mesa, Dolores y El Cojo y
Anexas), además de pretender asumir el poder político local a primer nivel.
Gobernaba entonces el general Rómulo Cuéllar, cuñado del difunto hombre
fuerte de la entidad, Servando Canales, y sucesor en el gobierno del estado del
hermano de éste, Antonio Canales Molano, de quien, a pesar de pertenecer al
mismo núcleo familiar, se había distanciado en forma táctica, con la intención
de lograr una continuidad de su propia carrera política en el momento en que
el general Porfirio Díaz comenzaba a centralizar todas las redes de mando en
el país. Maribel Miró Flaquer, Historia de dos caciques y un proyecto de
nación: vida política en Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2010).
9
El Nacional, México, febrero 1 de 1888, HN.
8

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�Juan B. Tijerina

Cuando ya rebasa los treinta años, Tijerina es un hombre
maduro y políticamente actuante. En lo social no se queda atrás –
a pesar de que aún no ha contraído matrimonio, algo habitual para
aquella época–, máxime si se participaba de las reuniones del
Casino Matamorense, del que ya había formado parte desde antes,
y no se conoce la razón de su distanciamiento. Lo cierto fue que
en 1889 se da la noticia de su reingreso a este crisol de una elite
que vivía en la añoranza de un esplendor ya en pleno eclipse.10
Matamoros, para entonces, había dejado de ser el nodo
económico de la frontera de Tamaulipas, pues justo en ese año el
ferrocarril que enlazaba a México con Estados Unidos cruzaba
por los dos Laredos, muchos kilómetros río arriba del Bravo.
Un sólido vínculo político
Juan B. Tijerina y Guadalupe Mainero fueron contemporáneos,
habiendo nacido éste apenas un año antes que aquel; ambos eran
oriundos de Matamoros y fueron alumnos del Instituto Literario
de San Juan. De aguda inteligencia, Mainero destacó desde antes

10

Su reingreso al Casino Matamorense lo hizo en una ceremonia en la que el
general Emiliano Lojero fue admitido por vez primera, en tanto que Tijerina y
los señores Guadalupe Fernández, el doctor Carlos Macmanus, el licenciado
Cañedo, José R. Villalobos y Juan Cantú, se integraron nuevamente a esta
asociación. El Nacional, México, agosto 10 de 1889, HN.
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�Octavio Herrera Pérez

de recibir su título de abogado, al impartir clases en este mismo
colegio a varias generaciones en las áreas de filosofía, lógica y
ética. También ambos cultivaron una gran pasión por la escritura,
participando Mainero como colaborador del periódico El
Progreso, el principal órgano de prensa escrita en la frontera
tamaulipeca en tiempos de la república restaurada. Del mismo
modo, escribía en los periódicos El Bravo y El Cronista, donde
comenzó a perfilar una pluma crítica en los temas del acontecer
político de la entidad, actitud que lo llevó a ser conocido como
“Bayardo de la Prensa”.11
Del vínculo entre ambos personajes no queda la más
mínima duda, lo mismo que del mutuo apoyo que se prestaron,
tanto del político en los años difíciles para el poeta metido a
oposicionista, como del poeta mismo empuñando la armadura de
las palabras para defender al político. Su fuerte amistad y
compromiso fue motivo de una auto-rememoración hecha a
través de uno de los seudónimos al servicio del poeta, “Y Griega”,
11

Muy posiblemente este seudónimo le fue otorgado en honor del Caballero
Bayardo, Pier du Terrail, uno de los más grandes héroes de Francia en el
Renacimiento, conocido por su valor proverbial, al desempeñarse “sin miedo
y sin tacha”; y hasta es de presumirse que su amigo Juan B. Tijerina pudo
habérselo aplicado, pues ambos, en ese momento, estaban al abordaje de
ampliar las oportunidades para adquirir una posición firme en el escenario
público de Tamaulipas.
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bien como si fuera de él mismo, o bien por servir directamente a
sus directrices:
Juan B. Tijerina, Director de aquel semanario [El Progresista],
fue uno de los íntimos amigos de Mainero: nacieron en la
misma ciudad —Matamoros—; desde la infancia estrecharon
afectos, y juntos cultivaron el amor a las letras, dejando, en
cuantas hojas volantes se publicaban allá entonces, las huellas
de su talento y de su inspiración: el uso en estrofas candentes,
robustas, llenas de juvenil entusiasmo hacia todo lo grande y
hacia todo lo bello; el otro en amplios períodos de una prosa
que brotaba de su pluma con facilidad insuperable.
Tales antecedentes justifican de parte de Tijerina el homenaje
consagrado al tamaulipeco ilustre que desde la cátedra, desde
la prensa y desde el foro, donde puso de relieve sus
excepcionales facultades de educador, de periodista y de
jurisconsulto, escaló con aplauso de todos sus conterráneos, la
Primera Magistratura de su Estado natal. Ahí le sorprendió la
muerte, afectando intensamente a cuantos alcanzamos a
presenciar de cerca todo lo que valía aquel espíritu noble, alto
y enérgico, enamorado de la verdad y del derecho y con una
devoción ferviente por el credo liberal republicano.12

El texto anterior fue redactado en 1905, cuando ya muchas cosas
habían pasado en la relación entre ambos colegas matamorenses.
Su época de mayor encuentro estaría marcada con gran
fecundidad en poco más de un lustro –1895 a 1901–, pero, para
“Y Griega, Hermoso Tributo”, El Progresista, C. Victoria, agosto 27 de
1905, Hemeroteca del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas (en adelante H-UAT).
12

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llegar a ella, la senda de su actuación política previa los llevaría
por caminos diferentes. Hacia 1885, el crítico, periodista y
abogado Guadalupe Mainero fue cooptado por el gobernador
Rómulo Cuéllar, quien lo integró como secretario general de
gobierno.13 Por su parte, Juan B. Tijerina, en esta coyuntura,
pareció encaminarse hacia la abierta oposición.
Disidencia y exilio
Sin que por ahora se pueda disponer de la precisión documental
para detallar la secuencia y causas de los acontecimientos que
determinaron el breve exilio de Juan B. Tijerina, bastará hilvanar
con alguna coherencia los escasos y hasta imprecisos datos de
este episodio de su vida. En principio, se deben ubicar
cronológicamente en el momento en que el general Porfirio Díaz
se enfiló hacia su primera reelección, logrando que en 1887 el
Congreso de la Unión hiciera las modificaciones pertinentes para
que el siguiente año ésta se elevara a precepto constitucional,

13

Al cooptar a los intelectuales, Cuéllar se ajustaba a la práctica sistemática
del presidente Díaz ante la disidencia del país, al señalar respecto a las voces
críticas que “ese gallo quiere mais”. Y así fue como, a través de Justo Sierra,
operó para atraerse a los intelectuales opositores, integrándolos al gobierno,
como lo hizo con Francisco Bulnes, Salvador Díaz Mirón, Victoriano Salado
Álvarez, Federico Gamboa, Francisco G. Cosmes, Telésforo García y otros.
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contradiciendo así la máxima que había inspirado la rebelión del
plan de Tuxtepec: “Sufragio Efectivo, No Reelección”.
La virtual entronización de Díaz en el poder ya había sido
duramente criticada por el médico y general Ignacio Martínez,
quien fue su adepto en las lides tuxtepecanas, pero que se sintió
defraudado –como muchos otros, pero que aguantaron callados–
cuando en 1884 el oaxaqueño había vuelto al poder, y ni qué decir
en 1889 cuando inició el largo ciclo de sucesiones continuas en
la presidencia de la república. Martínez era oriundo de San
Carlos, Tamaulipas, y como discípulo en Monterrey del doctor
Eleuterio González, cultivó el amor por las letras; de ahí que la
expresión de su oposición política al temprano régimen porfirista
la hiciera a través de las páginas de El Mundo, un periódico que
publicó inicialmente en Brownsville a partir de 1884, y cuya
resonancia se dejaba sentir del otro lado del río Bravo.
La presencia del doctor Martínez y de su recia
personalidad, que encarnaba la pureza del pensamiento del
liberalismo mexicano aún no pervertido por los intereses del
poder político-administrativo, debió sin duda influenciar las
convicciones de Juan B. Tijerina y las acciones que se afirma que
tomó. Una de ellas fue oponerse a las restricciones que el
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gobierno de Díaz hizo a la libertad de expresión periodística; otra
más, el negarse a ocupar una curul en el Congreso de la Unión,
como le fue ofrecida; y, finalmente, el pronunciamiento de un
discurso tipificado por una “catilinaria” contra el régimen del
presidente Díaz,14 por lo que fue perseguido y obligado a buscar
el exilio.15 Radicó en Brownsville y San Antonio, Texas, donde
hizo publicar el periódico La Libertad, en el que expresaba
abiertamente

su

oposición

al

gobierno

mexicano.

Lamentablemente, no se conoce hasta ahora ejemplar alguno de
este periódico para valorar el grado de compromiso que adquirió
Tijerina con la causa disidente a Díaz, la que no debió de ser
absolutamente radical como para romper con todos los puentes y
ubicarse en un punto de no retorno,16 algo que sí le sucedió al
“Catilinarias” fueron cuatro discursos pronunciados por Cicerón en el año
63 a.C., luego de descubierta y reprimida una conjura encabezada por Catilina
para dar un golpe de Estado, lo que significa en lenguaje llano que se trata de
un escrito o discurso vehemente dirigido contra alguna persona.
15
Juan Fidel Zorrilla y Carlos González Salas, Diccionario biográfico de
Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1984), 466-467.
16
Una ulterior e imprecisa versión sobre esta etapa de la vida de Tijerina a la
que agrega elementos para mitificar su figura, muchos años después de
ocurridos estos hechos, fue de la autoría del escritor y periodista yucateco
Armando Trujillo Núñez, quien señaló erróneamente que su exilio ocurrió ¡en
1906!, y que se trataba de ‘una de las más recias personalidades tamaulipecas
14

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doctor Ignacio Martínez, que, habiéndose mudado a Laredo,
Texas, y luego de varios atentados infructuosos contra su vida,
finalmente fue asesinado el 3 de febrero de 1891.17
Aprehensión y peligro de muerte
El tiempo del exilio se agotó aún más para Juan B. Tijerina tras
la muerte de Martínez y la rebelión armada que poco después
emprendió su seguidor, Catarino Garza. Mantenerse en el sur de
Texas era aceptar tácitamente su adhesión a los opositores
radicales. Todo eso debió pasar por su cabeza y hasta pudo ser
advertido por quienes le tenían consideraciones. Lo cierto fue que
a principios de 1894 cruzó la frontera y de inmediato tomó el
empleo de preceptor de la escuela oficial de Nuevo Laredo, lo que
confirma los lazos de solidaridad con los que contaba. Al saberse
de esta decisión y con el ánimo de llevar agua al molino del
régimen de Díaz, un periódico de la capital del país publicó una
breve gacetilla editorial dando cuenta de este hecho:
[…] por su postura ideológica, en cuyo carácter no cabía actitud lacayuna ante
los poderosos, combatió con rudeza al dictador Porfirio Díaz […]’. Citado en
Carlos González Salas, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, en Páginas
escogidas, Juan B. Tijerina. Introducción y selección de textos de Carlos
González Salas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de Tamaulipas,
Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 21.
17
Zorrilla y González, Diccionario biográfico de Tamaulipas, 303-305.
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Eso prueba que el Sr. Tijerina y todos los oposicionistas allende
el Bravo, no tienen razón al atacar al Gobierno de México o si
la han tenido, no son firmes en sus convicciones. Nos
alegramos, como quiera que sea, que el Sr. Tijerina haya vuelto
sobre sus pasos y que haya dejado de comer el amargo pan del
destierro voluntario.18

La tácita actitud de sometimiento al orden porfirista no le valió
por lo pronto a Juan B. Tijerina. Los agentes federales que
pululaban en Nuevo Laredo seguían todos sus movimientos y
estaban al pendiente de las acciones que tomara. Y lo hacían con
tanta aplicación que sobredimensionaban su importancia. Porque
se dio el caso, de acuerdo con una versión de la época, que
Tijerina estuvo presente en una reyerta entre su acompañante,
Arturo Martínez Cáceres, “amante de la riña y los escándalos”,
con un “abogado distinguido”, de lo que resultó la aprehensión de
ambos.19
Otro testimonio asegura que la aprehensión, girada por el
juez federal situado en este puerto fronterizo, tenía un trasfondo
más profundo, es decir, la sospecha de subversión política. Y se
publicó de la siguiente manera:

18
19

La Patria, México, marzo 8 de 1894, HN.
Otra versión, en La Patria, México, mayo 22 de 1894, HN.

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�Juan B. Tijerina

Nuestros estimados amigos los Sres. Lic. Antonio Martínez
Cáceres, Juan B. Tijerina y Antonio Bustamante fueron
reducidos a prisión en esta ciudad, por orden del Sr. Juez de
Distrito, como a las cinco y media de la tarde del miércoles
último, y dos días después fue también aprehendido por
disposición de la misma autoridad el joven empleado de esta
Aduana José Núñez de Cáceres.

El Sr. Martínez es un abogado inteligente y activo, apenas ayer
llegó a Laredo y recomendado por personas muy respetables; el
señor Tijerina tenía a su cargo la dirección del primer
establecimiento Público de Niños de esta Municipalidad, y por su
amable y franco carácter, gozó de numerosas relaciones; además
¿quién no conoce y quién no quiere a Tijerina, el vate popular de
esta frontera? […]
La causa que se les instruye es, según sabemos, por sospechas
de rebelión y parece que estas sospechas nacieron de una falsa
coincidencia entre ciertas expresiones que se dice manifestó en
público una de las personas que ya dejamos citadas, y lo que en
varios párrafos vino después declamando el [periódico] Amigo
del Pueblo, que se edita en Laredo Texas.
Como la policía sediciosa ha sido siempre la vena enferma del
país, y por tal razón lo que más vigilan nuestras autoridades, no
es de extrañarse el celo desplegado por el C. Juez de Distrito.20

“Los Estados. Las aprehensiones en Laredo”, La Voz de México, México,
mayo 29 de 1894, HN.
20

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�Octavio Herrera Pérez

Pero más allá del celo que pudo haber tenido el funcionario de la
judicatura federal, estaba atrás la figura del general Bernardo
Reyes, gobernador formal del estado de Nuevo León, pero
verdadero procónsul del general Díaz, encargado de vigilar el
álgido y estratégico sector de la frontera norte a nivel de la región
del noreste mexicano, donde él mismo se había movilizado en
1876 enarbolando el plan de Tuxtepec, después de recibir cobijo
y apoyo en el sur de Texas, como ahora lo pretendían hacer sus
opositores.
Al general Reyes se atribuye, en una confusa referencia
sin sustento documental comprobable (pero que se ha repetido en
todas las biografías del mentor), que mandó llevar a Monterrey al
maestro Tijerina, con la intención de aplicarle en el camino la “ley
fuga”; incluso se dice que un homónimo de él había sido
asesinado equivocadamente.21 Por el contrario, lo que sí puede
inferirse, fue que Tijerina estaba perfectamente al tanto de que

Sigue siendo la versión de Armando Trujillo Núñez, en González, “Juan B.
Tijerina: el hombre y su obra”, 21; agregando su juicio subjetivo (que
magnificaba la figura de Tijerina), Trujillo señala que debido a la “babeante
actitud de adulación” de Reyes con Díaz, ‘lo persiguió con saña y no obstante
estar refugiado en el extranjero, hasta él llegaron los tentáculos del dictador y
fue secuestrado por órdenes de Reyes’, lo que es completamente falso, pues
como se ha visto, Tijerina cruzó la frontera voluntariamente.
21

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�Juan B. Tijerina

Guadalupe Mainero se encontraba al frente del Supremo Tribunal
de Justicia de Tamaulipas, de ahí su decisión y hasta su inmediata
reinserción laboral en Nuevo Laredo. Con lo que no contaba –
aunque lo sabía–, era con la sensible atención que le tenía el
gobierno federal a cualquier oposición radical y el contundente
castigo al que se exponían los trasgresores de la pax porfiriana.
Pero aun en esos momentos de complicación legal, Mainero
intercedió por él para sacarlo del escollo.
Un par de años más tarde, cuando palpitaban todavía en
su ánimo los difíciles momentos en los que llegó a peligrar su
vida, quiso hacer una equivalencia hiperbólica de su situación en
forma de poema,22 comparándola con la figura de André Chenier,
a quien dedicó los versos.23 El poema fue publicado en el
periódico La Patria de México, cuyo editor era Irineo Paz, abuelo
del Nobel mexicano, Octavio. Y dice así:
La época es del Terror: la luz divina
Que un momento brilló, muere entre horrores.

Hipérbola deriva de la palabra griega ὑπερβολή (exceso), y es cognado de
hipérbole (la figura literaria que equivale a exageración).
23
Chenier fue un poeta francés, precursor del romanticismo, ejecutado en 1794
durante el período del Terror de la Revolución francesa, acusado de crímenes
contra el Estado.
22

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�Octavio Herrera Pérez

Sucede a la legión de pensadores
La fanática turba que extermina.
Andrés Chenier sus pasos encamina,
Llena el alma de eternos resplandores,
A do, símbolo de odios y rencores,
Alzase la tremenda guillotina.
Llega, y de pie en la máquina imponente
“Aun algo queda aquí”, con voz doliente
Dice, y su frente pálida golpea.
Sobre él fulgura la cuchilla insana,
Y al rodar su cabeza soberana,
El pueblo alborozado palmotea.24

Nueva acogida institucional
Tras recuperar su libertad, Juan B. Tijerina pasó a radicarse en
Ciudad Victoria, bajo el amparo de su amigo solidario,
Guadalupe Mainero, quien a la sazón se encontraba encaminado
a convertirse en el candidato a ocupar el poder ejecutivo del
gobierno del estado de Tamaulipas para el período 1896-1900,
tras la culminación de los dos períodos a los que tuvo derecho de
ejercer el ingeniero Alejandro Prieto. Este límite constitucional a
la permanencia en el cargo de gobernador solo durante dos
cuatrienios, fue resultado de una reforma que hizo el propio Prieto

“Poesía a Andrés Chenier”, La Patria de México, México, julio 10 de 1898,
HN.
24

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�Juan B. Tijerina

del artículo 61 de la Constitución local, que había sido
intransigente en 1887, en tiempos del gobierno de Rómulo
Cuéllar, a no alinearse a los cambios constitucionales que a nivel
federal permitieron la reelección de Díaz. La decisión de Cuéllar
era una velada y sutil protesta contra la creciente centralización
política que el presidente estaba ejerciendo en Tamaulipas, con el
argumento de que violaba el espíritu del plan de Tuxtepec, pero
que al final le resultó contraproducente al propio gobernador, que
se vio impedido de continuar en el gobierno.25
Ya establecido en la capital, Tijerina fundó el periódico El
Progresista en 1895, que se presentó al público como órgano de
difusión política del Club “Guadalupe Mainero”; es decir, fue un
ariete para afirmar la candidatura de su viejo amigo, con el que
afianzó sus lazos. Y vaya que hubo que hacer uso de las páginas
de este medio de prensa para abrirse camino, como se observó en
el contra-ataque a las críticas que le propinaba Manuel de León a
la postulación de Mainero.26 Este personaje era un terrateniente
de Soto la Marina, donde había sido autoridad local; además, fue

25

Miró, Historia de dos caciques y un proyecto de nación: vida política en
Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX, 205-212.
26
“Puesto que Vd. lo quiere, sea”, El Progresista, Ciudad Victoria, mayo 3 de
1895, H-UAT.
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�Octavio Herrera Pérez

postulado a la gubernatura en 1887, diputado en el Congreso de
la Unión al año siguiente, nuevamente mencionado como
candidato a la gubernatura en 1891, estuvo una vez más en la
cámara baja de la nación en 1892, y en 1894 volvió a ser diputado
federal propietario, pero por el partido de Lerma, Estado de
México,27 aunque sin perder el interés de volver a ser postulado a
gobernador en Tamaulipas, como en efecto lo fue en 1895,
compitiendo con Mainero.28
En estos tiempos, década de 1890, florecía la organización
masónica en todo el país, como resultado del triunfo ideológico
del liberalismo. Tamaulipas en especial era un territorio donde la
masonería había arraigado desde los primeros días de la vida
independiente, debido a que, dada su tardía colonización
novohispana, en esta entidad la iglesia no había desplegado una
significativa presencia en la vida pública e institucional. Fue el
rito yorquino el primero en tener una expresión en el estado,
interesado en la propagación del pensamiento liberal y del
régimen político federalista. Se fundaron así, desde 1826 en
Tampico, la logia “Iris de la Paz”, a la que siguieron “Brillo de
27

Diario del Hogar, México, diciembre 19 de 1891; El Siglo XIX, México,
septiembre 12 de 1892; y La Patria, julio 10 de 1894, HN.
28
“Tamaulipas. Gobierno del estado y los candidatos”, y “Las Elecciones en
Tamaulipas. El Sr. D. Manuel de León”, El Diario del Hogar, México, marzo
12 y abril 16 de 1895, respectivamente, HN.
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�Juan B. Tijerina

Luz Mexicana”, en Tula, “Fanal de Tamaulipas”, en Ciudad
Victoria, y “Valor”, en Matamoros. Luego de la reforma liberal y
de la restauración de la república, las logias masónicas cobraron
plena carta de naturalización en el país. En Tamaulipas, en esta
etapa se distinguió de manera significativa el ingeniero Alejandro
Prieto como un líder masónico. Y aunque no se posee el dato del
momento en que Juan B. Tijerina se incorporó a la masonería, su
pertenencia a este tipo de organización fue indiscutible. Incluso,
tras su muerte, se organizó en Ciudad Victoria una logia que
llevaba su nombre. Su adhesión o reincorporación activa a la
masonería, debió sin duda apuntalar y arropar la reinserción
política y social de Tijerina luego de su autoexilio y problemas
judiciales.

Imagen 1. El profesor Juan B.
Tijerina durante su juventud, cuando
su temperamento como .opositor
editorial lo enfrentó al régimen
porfiriano. Colección IIH-UAT.
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�Octavio Herrera Pérez

Impronta de la laicidad educativa
Instruir es emancipar, es engrandecer, es casi crear;
por esta razón, siguiendo los consejos de la experiencia
y el ejemplo de las naciones civilizadas, debemos hacer
de la instrucción la palanca poderosa de la regeneración
de la patria.
José María Vigil

Después de los turbulentos años de confrontaciones políticomilitares y del ejercicio caciquil del poder a lo largo de las
décadas de 1850 a 1870, entrada ya la década de los ochenta se
comenzaron a establecer las bases de la formación de un sistema
educativo organizado en Tamaulipas, cuando el gobierno del
estado comenzó a dar apoyo técnico y financiero a las juntas de
instrucción pública de la entidad, a la vez que las dotó de un
marco de referencia jurídica. Era el tiempo de instrumentar la
educación laica, pública y gratuita, el gran ideal del pensamiento
liberal, a pesar de que el país era una masa demográfica
mayoritariamente analfabeta, pobre y ubicada en el mundo rural,
sujeta a las enormes desigualdades impuestas por el sistema
económico vigente, que aún se agudizó más con la modernización
capitalista y el acaparamiento de la tierra y con una incipiente
proletarización urbana carente de los más mínimos derechos
laborales.
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�Juan B. Tijerina

Aun así, la educación se planteó como uno de los
paradigmas del progreso en marcha, siendo un fuerte incentivo
para la dinámica gubernamental a todos los niveles, que por vez
primera pudo desplegar todo un programa educativo en forma.
Como soporte de este proyecto estuvieron las ideas del
positivismo en boga, que sostenían que el único conocimiento
auténtico era el derivado de las teorías apuntaladas en el método
científico. Sobre esa base fue que, desde el inicio de su gobierno
en 1888, el ingeniero Alejandro Prieto se propuso establecer una
institución educativa que impartiera la enseñanza necesaria para
la formación preparatoria y normal, de lo que resultó la creación
del Instituto Literario del Estado (dividido en dos ramas:
Preparatoria y Escuela Normal de profesores), a cargo del
ingeniero Luis Puebla y Cuadra. Más tarde, ya durante el
gobierno de Guadalupe Mainero, el horizonte educativo se
expandió, añadiéndose entre otros conceptos la educación preescolar, la educación rural y la realización de un primer congreso
pedagógico nacional, así como la creación de la Dirección
General de Instrucción Pública, que normó y unificó los esfuerzos
oficiales en la materia.
Fue en este caldo de cultivo en el que incursionó Juan B.
Tijerina desde que radicó en Ciudad Victoria a partir de 1895,
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�Octavio Herrera Pérez

tanto en la escuela primaria municipal que dirigía, como en la
Escuela Normal y Preparatoria, donde era profesor en diferentes
cátedras y fue mentor de varias generaciones, entre las que se
formaron algunos de los cuadros de intelectuales y políticos
actuantes en el acontecer de la entidad, como Emilio Portes Gil,
Lauro Aguirre, Candelario Reyes y otros. Como docente, se le
recuerda como un gran disertador de sus cátedras, llenas de
erudición y elocuencia, ya que asumía varias asignaturas que iban
desde las matemáticas a la literatura, pues su formación originaria
como profesor de carrera lo acreditaba ampliamente en las aulas,
aparte de sus profusas lecturas, ya que se proveía de textos tanto
para su estantería personal de libros como para la Biblioteca
Pública del Estado que fue creada durante la administración del
ingeniero Prieto.
Pero sin

duda,

una

de

las

aportaciones

más

significativas de Juan B. Tijerina a esta fase formativa de la
educación en Tamaulipas fue el propalar con gran enjundia el
principio laico en la enseñanza, es decir, crear una impronta
indeleble en este sentido, como bien lo proponía el célebre
escritor mexicano José María Vigil. Esto constituía un
principio del pensamiento liberal, que en las numerosas
páginas impresas dedicadas por este mentor, se convirtieron en
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�Juan B. Tijerina

la huella que marcó el ethos ideológico, es decir, remarcó el
conjunto de rasgos de la laicidad en los modos de
comportamiento

institucional

del

sector

educativo

en

Tamaulipas; de ahí que su libro Poesías Escogidas fuera
publicado por el gobierno del estado en 1921, para uso de libro
de texto, en el que se incluían piezas con un claro sentido
edificante de corte laico. Un texto suyo, El Laicisismo,
publicado en 1905, da cuenta de este posicionamiento:
Los padres de familia deben pensar que sobre ellos pesa una
responsabilidad enorme: la instrucción y educación de sus
hijos; que el único medio para llegar a este fin, es poner a sus
hijos en las escuelas laicas. El maestro laico no enseña al acaso,
sino por el contrario, para llenar cumplidamente su misión
civilizadora, recibe especialísima preparación, y solo tras
largos años de afanes y estudios llega a obtener el título que lo
autoriza para ejercer el Magisterio.
[...] en las escuelas oficiales no puede darse enseñanza
religiosa, pues esto sería un atentado sin nombre a la tolerancia
religiosa y a la libertad de conciencia, ya que se pretendiera
enseñar tal o cual religión, con exclusión de las demás; y en
segundo, porque, no nos cansaremos de repetirlo, aún a riesgo
de incurrir en el vicio de tautología, la educación e instrucción
que se recibe en los planteles oficiales, no influye poco ni
mucho en las creencias religiosas, y católicos y protestantes
pueden mandar a ellos a sus hijos, los cuales, sin dejar de ser
protestantes o católicos, podrán adquirir aquella suma de
conocimientos indispensables para entrar mañana a la ruda e
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�Octavio Herrera Pérez

incesante lucha de la existencia y ser miembros útiles a la
sociedad en que viven.29

Anticlerical recalcitrante
A la par de su posición laica en el frente educativo, en la palestra
pública abierta Juan B. Tijerina no tuvo recato alguno en expresar
su anticlericalismo, aunque se confesara respetuoso de un Ser
Supremo, o del Gran Arquitecto del Universo, desde la
perspectiva masónica que practicaba. Dentro de esta última, se
mostraba inclinado a la postura filosófica del deísmo, en el que
aceptaba la existencia y naturaleza de Dios, pero a través de la
razón y la experiencia personal, en vez de aceptarlo como
símbolo de fe religiosa. Así lo refleja en varios de sus textos, y
aun llega a ser duro y radical en sus conceptos, como lo señaló en
la refutación hecha en 1906 a Juan Pedro Didapp, al disentir con
sus ideas sobre la existencia o no de la religión, particularmente
el credo católico. De esta forma se expresó Tijerina:
No, estimado colega: para ludibrio de la razón, para escarnio de
la verdad y vergüenza del género humano, la Religión católica
no ha muerto por desgracia, pero morirá, como tiene que morir
todo cuanto se opone al empuje arrollador e irresistible del
progreso, como tiene que morir lo anacrónico, lo absurdo, lo
“El Laicismo”, El Progresista, Ciudad Victoria, octubre 22 de 1905, HUAT.
29

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que es incompatible con la libertad y racionalidad humanas,
con las lágrimas y eternas aspiraciones del hombre hacia su
perfeccionamiento intelectual y moral. 30

Imagen 2. El Instituto Literario del Estado de Tamaulipas, donde Juan B.
Tijerina afianzó su laicidad y los valores y principios del liberalismo, situado
en Ciudad Victoria, justo frente al solar de su competidor natural: el obispado
de Tamaulipas. Colección Gilberto Gómez.

Pero a contrapelo del anticlericalismo de Juan B. Tijerina, en
Ciudad Victoria tenía lugar una intensa actividad por parte del
clero católico, como sede que era del Obispado de Tamaulipas,
instaurado por el Papa Pío IX en 1861 en forma de Vicariato
Apostólico, con lo que se hizo la separación jurisdiccional de la

“Un periódico fronterizo y La Patria”, La Patria, México, enero 27 de 1906,
HN.
30

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mitra de Nuevo León. Finalmente, el proceso culminaría en 1870,
cuando el mismo pontífice expidió la bula Apostolicam in
Universa Orbis Ecclesis, por la que se erigió la mitra tamaulipeca.
No obstante, en Tamaulipas ya había existido una decidida
oposición liberal contra los intereses de la iglesia. Así lo hizo el
gobernador Francisco Vital Fernández hacia 1833, al asumir una
suerte de patronazgo de estado, especialmente en el cobro del
diezmo y el remate de las ex misiones de indios, afectando la
influencia del Obispado de Nuevo León. Más tarde, durante la
Guerra de los Tres Años, el clero tamaulipeco, bajo la influencia
imperativa del gobernador Juan José de la Garza, reconoció los
principios de las Leyes de Reforma. Un elemento más en los
avatares de la iglesia en Tamaulipas sería la figura del padre
Ramón Lozano, párroco de Santa Bárbara, quien pretendió en
1861 crear la denominada Iglesia Católica Apostólica Mexicana;
fue también diputado ante el congreso del estado, quien lo
autorizó a legitimar con su apellido a tres hijos que tenía con
Cesárea Quintero.31 Y peor aún para la iglesia en Tamaulipas,
cuando en 1896 estalló un escándalo a nivel nacional debido a
“Expediente relativo a la legitimación de los hijos naturales del presbítero
don Ramón Lozano, Congreso del Estado de Tamaulipas”, El Siglo XIX,
México, mayo 26 y 27 de 1861, HN.
31

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�Juan B. Tijerina

que el segundo obispo de esta diócesis, Eduardo Sánchez
Camacho, se pronunció contra las supuestas apariciones de la
virgen de Guadalupe en el Tepeyac, lo que derivó en la
intervención del propio nuncio apostólico Nicolás Averardi,
resultando al final su remoción y renuncia del obispado.32 Pero a
pesar de todo, como ha sucedido en casi dos mil años, la iglesia
volvió a erigirse venturosa en Tamaulipas, al ganar un terreno
antes no conquistado, de la mano de las elites locales y del pueblo
llano,

quienes

desconocían,

pensamiento liberal.

ambos,

los

principios

del

33

A diferencia del maestro, poeta, periodista, liberal y
masón Juan B. Tijerina, el político Guadalupe Mainero, su
mancuerna solidaria, como hombre público, no se podía sustraer
al signo de los tiempos que impuso el propio presidente Porfirio
Díaz al instaurar un trato conciliatorio con la iglesia.34 Así las
José Miguel Romero de Solís, “Apostasía episcopal en Tamaulipas, 1896”,
Historia Mexicana XXXVII, núm. 2 (octubre-diciembre 1987): 239-282.
33
Así vemos, por ejemplo, que durante la Semana Santa de 1902, el obispo
Simón del Fierro encabezó la culminación del adorno interior de la iglesia
catedral de El Refugio. La descripción de un contemporáneo puede leerse en
“Tamaulipas”, El Tiempo. Diario Católico, abril 11 de 1902, HN.
34
En esto influyó el sacerdote y primer arzobispo de Oaxaca, Eulogio Gillow,
quien en 1881 casó al general Díaz con la tamaulipeca Carmen Romero Rubio.
Para el Vaticano, y especialmente para el Papa León XIII, uno de los objetivos
importantes para la América Latina era llegar a un concordato con el gobierno
republicano de México, lo que Díaz eludió con el artilugio de que el país se
32

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�Octavio Herrera Pérez

cosas, Mainero no quiso quedarse atrás, como lo hizo al firmar
una manifestación de apoyo y reconocimiento a la labor del
exobispo Sánchez Camacho, o como cuando afirmó que las Leyes
de Reforma habían servido para moralizar al clero mexicano, lo
que le acarreó severas críticas, pues se mostraba “más papista que
el Papa”35 (lo que no podía en el fondo ser posible, ya que el
gobernador pertenecía al culto protestante, como lo consigna su
acta de defunción). Y sin hacer caso de sus detractores, el
gobernador siguió dando los pasos que él consideraba para hacer
efectivas unas buenas y cordiales relaciones con la iglesia, aunque
no oficiales, pero sí oficiosas:
Don Guadalupe Mainero sigue prestando su coche para el
Obispo Fierro y para que pase el viático por las calles de Ciudad
Victoria. ¿Qué es más de admirar, que Fierro no tenga coche, o
que Mainero le preste el suyo? Lo segundo no me admira,
porque hoy está de moda la conciliación.36

Un hombre de letras y crítico literario
No se pretende en estas líneas hacer un análisis acerca de la obra
literaria de Juan B. Tijerina, ya que no son propiamente las letras

fundamentaba en la laicidad del Estado, cuando en realidad la mayoría de la
sociedad era católica y guadalupana.
35
“Difícil Tarea”, La Zona Libre, Nuevo Laredo, reproducido en El Diario del
Hogar, noviembre 16, 1895, México, HN.
36
El Hijo del Ahuizote, México, noviembre 26 de 1899, HN.
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�Juan B. Tijerina

en un sentido literario el hilo conductor de este ensayo, sino la
actuación política e ideológica de nuestro personaje. Aun así, es
tal el compromiso con su causa, que no deja de estar presente en
muchos casos de su trabajo literario la alusión política, la
metáfora crítica a un émulo, o el sarcasmo sin remitente contra
algunos de sus detractores. Y ni qué decir de su crítica literaria,
que, si bien en ocasiones se ciñe al mundo de las letras, en otras
es simplemente también una vía para el pugilismo político. Su
seudónimo de lucha fue Harmodio, nombre propio del griego
antiguo Ἁρμόδιος /Harmodios, muerto en el 514 a.C., y quien
junto a Aristogitón fueron un par de tiranicidas, considerados
como héroes y mártires de la libertad en la Atenas clásica.37
37

De ambos personajes dan cuenta Heródoto y Tucídides, al decir que
Aristogitón era un ateniense de clase media vinculado con su joven amante,
Harmodio, de familia noble, quien estaba ofendido por Hiparco, uno de los
Psistrátidas (gobernantes de Atenas), que impidió que su hermana formara
parte de las canéforas (jóvenes vírgenes portadoras de canastos de flores y de
mirtos) en la procesión de las Panateneas (fiestas religiosas dedicadas a
Atenea). Por tanto, ambos se unieron para derrocar a este tirano y a su hermano
Hipias. Lograron matar a Hiparco, pero al final fueron muertos los dos,
provocando por último el derrocamiento por el pueblo ateniense de Hipias.
Calistrato, un sofista y retórico del siglo III a.C., les cantó: “Yo llevaré mi
espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio hicieron/cuando al
fiero tirano/mataron y en Atenas/la igualdad de la ley establecieron./¡Oh
Harmodio! Tú no has muerto:/tú estás, según se dice/en la isla de los
bienaventurados/do están los esforzados/Aquiles el ligero/y Diomedes, hijo de
Tideo. Yo llevaré mi espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio
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�Octavio Herrera Pérez

Ernesto Higuera y Carlos Gonzáles Salas han sido quienes han
hecho un abordaje analítico de la trascendencia literaria de
Tijerina. Ambos coinciden en las múltiples facetas que tuvo y en
la realización y plenitud que alcanzó en cada una de ellas, y a sus
análisis sobre la valoración de su obra yo remito al lector.38
En suma, señala González Salas, puede en parte
identificarse su obra con autores del romanticismo, tales como
Espronceda, Byron, Bécquer y Núñez Arce, algo muy natural
dada su afinidad con el pensamiento liberal. No obstante, debido
a su propia preparación profesional y manejo de los recursos
mitológicos, se mantuvo conservadoramente situado como un
neoclásico.39 Por tanto, antagonizado con la corriente modernista
que ya se expresaba, como una transición desde el romanticismo
y que estaba presente en la época en la que le tocó vivir, como
Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, Salvador Díaz
Mirón, Luis G. Urbina, Amado Nervo, José Juan Tablada y
hicieron/cuando al tirano Hiparco/en las solemnes fiestas/de la sacra Minerva,
muerte dieron./Será entre los mortales/eterna vuestra gloria,/caro Aristogitón
y Harmodio amado,/porque al tirano airado/matasteis y en Atenas/la igualdad
de la ley establecistes”.
38
Ernesto Higuera, Páginas selectas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de
Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 73-86; y
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 9-25.
39
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 22-23.
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�Juan B. Tijerina

Ramón López Velarde, de quienes publicó algún poema en su
periódico El Progresista, pero con los que no se incorporó,
manteniéndose en su raya, lo que seguramente influyó para que
se le soslayara del pleno reconocimiento nacional a su obra.
Respecto a su talante como crítico literario –retomando a
González Salas–, solo se dedicaba a fustigar, sin analizar o
interpretar. Es decir, gustaba de hacer de la crítica el ataque
continuo, de los que no se libran escritores y poetas de la talla del
colombiano Julio Flórez Roa, el nicaragüense Rubén Darío, el
peruano José Santos Chocano (el “cantor de América”), y los
mexicanos Rafael Sayas Enríquez (jurisconsulto y poeta), Amado
Nervo y Juan José Tablada (ambos diplomáticos y hombres de
mundo), a los que llamó “decadentistas”, por su abierta oposición
a la moral tradicional. Cabe subrayar que en ningún caso entabló
una polémica con ellos, sino que el propio Tijerina publicaba las
interpretaciones de sus obras en las páginas de la prensa a su
disposición. Y desde allí también hizo crítica ejemplarizante a los
noveles e inexpertos literatos de su época, a veces con tanta
brusquedad que rayaba en una agresión abierta o satírica:
Ni el Sr. Profesor Don Gregorio Torres Quintero en sus fábulas
[…], ni Don Rodolfo Menéndez, ese campeón de los
despropósitos métrico-escolares, autor de la Lira de la Niñez y
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�Octavio Herrera Pérez

otros excesos; ni, en fin maestro de escuela alguno, han
producido en sus períodos álgidos de inspiración tantos y tales
desatinos como los que contiene un Sainete en verso que tengo
a la vista, titulado El Pacto Fundamental, y cometido por un
Sr. Mariano Sánchez Santos, poeta dramático andante, cuyas
hazañas hasta hoy llegaron a mi noticia. [...] El argumento del
sainetito en cuestión no puede ser más sencillo ni más tonto...40

Caso de una crítica literaria muy especial, es el discurso
apologético oficial que se hace y se repite incesantemente, cuando
se menciona en la actualidad en público al poeta Tijerina, es su
“catilinaria” contra el obispo José María Ignacio Montes de Oca
y Obregón. En primer término, hay que recordar que este
personaje de la iglesia fue el primer obispo de Tamaulipas, en
cuya diócesis se mantuvo a lo largo de casi toda la década de
1870, al lado del “Tío” Servando [Canales], de donde pasó
después a la mitra de Nuevo León y finalmente a la de San Luis
Potosí. De que Montes de Oca era un individuo arrogante y
petulante no cabe duda, en buena medida por su linaje de origen,
como miembro de una de las familias más aristocráticas de
México, con residencia en Guanajuato. De que era buen escritor
–su seudónimo “Apando Acaico”–, tampoco se puede decir lo

“El Pacto Fundamental”, El Progresista, Ciudad Victoria, febrero 19 de
1905, H-UAT.
40

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�Juan B. Tijerina

contrario por un observador objetivo, al tener una formación
humanista y religiosa adquirida en Inglaterra, en la Universidad
Gregoriana de Roma y en la Academia de Nobles Eclesiásticos
también situada en la Santa Sede, donde se doctoró en ambos
derechos. De su conocimiento de los clásicos, no hay incógnita,
incluso leídos en sus lenguas originales, al dominar el griego,
latín, francés, italiano y castellano. Y de su lista de obras, basta
hacer una ligera pesquisa para dar con ellas en las referencias
bibliográficas de la literatura mexicana. Entonces: ¿Cuál fue la
motivación de Tijerina para irse contra el obispo potosino y
extamaulipeco? Ideológica, sería la respuesta, pues desde 1900
Montes de Oca, desde París, había expresado que en México la
iglesia católica había avanzado a pesar de las Leyes de Reforma,
a la vez que denunció la separación de la Iglesia-Estado, como un
acto violento a la naturaleza, como separar al alma del cuerpo.
Naturalmente esto provocó la hilaridad de los liberales
mexicanos, por cierto, ya con bastante pólvora mojada en sus
alforjas, entre los que se contaba, abastionado en Ciudad Victoria,
el implacable Harmodio, éste en cambio con bastante parque,
quien dijo:

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�Octavio Herrera Pérez

Y voy a hablar del Sr. Montes de Oca. Y emplearé el estilo
bíblico. Que es lo mismo que cualquier otro estilo. Y empiezo,
y digo: El Sr. Montes de Oca es un hombre de mucho talento.
Y un consumado escriturario. Y un humanista de libras. Y un
literato insigne. De los dos elementos que integran al poeta, la
vanidad y el numen, no le falta más que este último. Por eso no
es un poeta. Lo que no impide que tenga sus originalidades. Y
sus salidas imprevistas. Y sus golpes inesperados.
Historiemos.
En aquel tiempo fue el Sr. Montes de Oca Obispo de
Tamaulipas. Y le pareció que un obispo estaba en la obligación
de hacer versos. Y se creyó poeta. Y compuso un soneto. Y vio
que era bueno. Y lo publicó. Y lo censuró. Y el Sr. Montes de
Oca defendió su obra diciendo que era excelente. Por razón
muy sencilla: porque el censor era un perro. Y por otra no
menos obvia: porque él, Montes de Oca, era un planeta muy
limpio y muy alto.41

El bardo en la madurez de su vida
Ahora tratémonos de acerca al hombre de carne y hueso que fue
Juan B. Tijerina. Esto solo lo podemos hacer con los testimonios
de quienes lo conocieron, preferentemente algunos de sus
alumnos. Julián Terán, Artemio Villafaña, Ernesto Higuera y
hasta Emilio Portes Gil se encuentran entre los que dejaron un
testimonio escrito sobre su persona.

“Originalidades del Sr. Obispo Montes de Oca”, El Progresista, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1905, H-UAT.
41

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�Juan B. Tijerina

De entrada, las proporciones de su anatomía, descritas
cuando ya estaba en su etapa madura: “Era un hombre de
cincuenta años, de cuerpo mediano, de apariencia robusta, andar
pesado, enérgico, altivo y rostro rubicundo, amplio bigote entero
y perilla corta; su cabellera entrecana y revuelta y su mirada noble
y altiva”.42 Otra descripción de Tijerina agrega, luego de repetir
los rasgos sobre su apariencia mediana y robusta, y también a los
cincuenta años:
Ataviado con traje completo, aunque no acicalado, tocado con
sombrero […] cara casi redonda terminada en piocha entrecana
a lo Justo Sierra, mirada penetrante, aunque no severa, con el
hombro derecho un poco caído, asimetría ésta que ocasionaba,
al caminar, cierto balanceo y un paso un poquito más largo del
bagaje intelectual y artístico de la última hora. Para los
estudiantes era ejemplo vivo de sapiencia, de probidad, de
espíritu liberal, de carácter, de tribuno, de poeta; de ahí nuestra
veneración.43

Tal vez por su carácter, Juan B. Tijerina nunca se casó. Tampoco
cantarle a la mujer o construir composiciones líricas de corte
erótico fue lo suyo. Se sabe que llegó, por encargo, a redactar
Julián Terán, “Reseña literaria de Tamaulipas”, El Mundo, magazine
dominical, Tampico, enero 30 de 1968, en González, “Juan B. Tijerina: el
hombre y su obra”, 13.
43
Artemio Villafaña, “Discurso sobre la poesía de Don Juan B. Tijerina”, II
Encuentro de Poesía Tamaulipeca, Tampico, septiembre 14 de 1976, en
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 13-14.
42

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�Octavio Herrera Pérez

algún discurso enalteciendo la superación de la mujer, pero hasta
allí. En este sentido, otro de sus alumnos aseveró: “Fue un
misógamo, a pesar de las galanterías prodigadas a la mujer en
algunas improvisaciones y páginas de álbum. Su gran amor fue el
estudio, porque vivió en frecuente trato de los libros”.44
Eso sí, lo de disfrutar la vida no lo perdonaba, algo
bastante explicable en un hombre de letras, lector consumado y
creador de imágenes textuales. Tenía que haber un estímulo, un
elixir que hiciera fluir las ideas:
Gustaba mucho de la buena mesa y de los vinos fuertes.
Sócrates hubiera podido beber muchas horas en su compañía
sin rendirse a los efectos de la embriaguez. Fumaba cigarrillos
de hoja de maíz. Muy personal era su forma de succionar el
humo: lo retenía en la boca sin darle “el golpe”, con los carrillos
inflados, para arrojarlo después de impregnarse con aroma del
tabaco.45

Metódico, se metía a la cama temprano y se levantaba al
amanecer. Enseguida se enfundaba en uno de sus trajes gruesos,
generalmente oscuros, y andaba una cuadra desde su casa situada
en el callejón de Morelos, que daba a la antigua Plaza de Armas,
para llegar a la Calle Real (Hidalgo), donde tomaba el tranvía –

44
45

Higuera, Páginas selectas, 83.
Higuera, 84.

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�Juan B. Tijerina

perteneciente a su amigo el potentado Manuel González, hijo–,
que lo llevaba hasta la hacienda de Tamatán, también propiedad
de aquél, por lo que al bajarse se acomodaba su amplio sombrero
negro de copa elevada y anchas alas, para enseguida dedicarse a
caminar, rompiendo así el sedentarismo y las largas horas de
concentración y de lectura, preparación de clases o revisión de
exámenes, así como elaborando planes de estudio, toda una tarea
continua. Y ya en las horas de descanso, tenemos una estampa
que nos da una imagen del bardo:
Acostumbraba a sentarse en una amplia mecedora de las tejidas
con palma que hacen en Tamaulipas, en mangas de camisa, de
aquellas camisas de colores vivos que siempre lucía
pulcramente planchadas, lustrosas y almidonadas, sosteniendo
en su mano el volumen que estaba en turno. Los pocos estantes
de su biblioteca se urgían adosados a los muros de una pieza
grande que le servían de recibidor. Dejaba su retiro solamente
para concurrir a sus cátedras a la Escuela Preparatoria y
Normal, y en la escuela municipal que dirigía.46

La oratoria y disertación pública de sus poemas y composiciones
en prosa fueron otras de las grandes inclinaciones de Tijerina.
Para ello tenía toda la autoridad, el escenario y hasta el poder en
la capital de Tamaulipas, especialmente en el lustro de oro en que
Guadalupe Mainero se mantuvo al frente del gobierno del estado.
46

Higuera, 83-84.

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�Octavio Herrera Pérez

El flamante Teatro Juárez era el coso para este gladiador literario,
cuyas obras estaban presentes, o bien en viva voz de su persona,
o por interpósitas personas o alumnos que las declamaban y
leían.47 Su presencia personal era todo un espectáculo, que
alcanzaba la dimensión de una interpretación escénica
grandilocuente, de verdadero carácter político, como no pudo
pasar por alto a la observación de un niño que, al pasar el tiempo,
asumiría la presidencia de la república, Emilio Portes Gil:
Recuerdo la presencia desafiante de don Juan, en la velada que
para despedir el siglo se llevó a cabo en el teatro Juárez. El acto
lo presidía don Guadalupe Mainero Gobernador del Estado. El
coliseo estaba pletórico. Se esperaban con ansiedad las 12 de la
noche, hora en que el gran tribuno habría de tomar la palabra.
Al levantarse de su asiento, una estruendosa ovación se oyó en
el recinto. Todos nos pusimos de pie. Yo tenía nueve años de
edad y sentí que mi cuerpo vibraba como si fuera un dínamo.
Al terminar la atronadora demostración, don Juan pronunció
una de las más bellas poesías que he escuchado en toda mi
vida.48
47

Un ejemplo de las lecturas que se hacían de las composiciones de Juan B.
Tijerina, fue cuando el coronel Gonzalo Ríos del 4° Batallón del ejército que
guarecía ciudad Victoria, organizó un acto en el Teatro Juárez para la entrega
de premios a los alumnos de la escuela de tropa, acompañado del director de
Instrucción Pública del estado, Silverio de J. Zamudio y del gobernador
Argüelles, en el que el joven González Salinas dio lectura a las palabras del
maestro Tijerina, amenizando la velada la Banda del Estado. La Patria, enero
9 de 1906, HN.
48
Emilio Portes Gil, Raigambre de la revolución en Tamaulipas:
autobiografía en acción (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de
Tamaulipas, 2008), 39.
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�Juan B. Tijerina

Política y contraataque periodístico
Capacitado en la beligerancia de las letras cuando éstas se
involucran con la política, una de las facetas que sus alumnos no
pudieron comprender –porque ninguno dejó testimonio de ello–,
fue el tiempo cuando Tijerina se convirtió en la materia gris, en
el segmento periodístico del “cuarto de guerra” del que debió
echar mano el gobernador Mainero en el difícil cuatrienio de su
primera administración gubernamental que arrancó en 1896. Por
tal razón ahora El Progresista se declaraba como un “periódico
político, literario, comercial, agrícola, de variedades y anuncios”,
es decir, para cubrir todos los frentes posibles de refriega. Por otro
lado, el nuevo gobernador, en un acto de concentración de poder
–que le fue duramente criticado–, colocó en la dirección del
Periódico Oficial del Estado a su secretario general (“particular”,
como se decía entonces), Gustavo Caballero. En tanto Víctor
Pérez Ortiz, quien se había responsabilizado del órgano oficial
del gobierno en la administración de Prieto, fue rescatado por
Tijerina, que entendía que la tipografía no era una cuestión
política, a diferencia de los nuevos acólitos oficiosos del
gobernador que veían por doquier “moros con tranchete”.
Tijerina mismo en este momento le fue recordado por los
críticos a Mainero que “tenía cola que pisar”, por una supuesta
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�Octavio Herrera Pérez

vinculación con la rebelión de Catarino Garza en la frontera norte,
uno de los seguidores del difunto y mártir doctor Ignacio
Martínez. Pero era cosa probada que él se había desentendido del
radicalismo anti-porfirista y había pagado su penitencia casi con
su pellejo en las fauces del procónsul Bernardo Reyes. Entonces,
de momento, había que nadar sin hacer olas, porque casi
coincidentemente la propia candidatura y el gobierno inicial de
Guadalupe Mainero, estuvieron a punto de irse al traste. El
problema fue que su hermano Antonio, un oficial a nivel de
coronel pero con delicadas responsabilidades en la frontera norte,
cometió numerosos abusos entre la tropa a su mando, incluso la
muerte de un soldado castigado a palos, lo que originó que el
ministerio de guerra, sin consideración de la influencia política
de su hermano (cuyos amanuenses del Periódico Oficial
intentaron defender), sometiera a este individuo a una corte
marcial, y lo sujetara a prisión en Monterrey y luego en San Juan
de Ulúa.49
A pesar de que el gobernador Mainero tenía el ánimo y
buena intención de hacer bien las cosas, continuó siendo muy

“Mainero en San Juan de Ulúa”, Diario del Hogar, México, mayo 20 de
1899, HN.
49

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�Juan B. Tijerina

criticado en la prensa nacional y por varios intelectuales
orgánicos del sistema, por incursionar en temas bastante
delicados. Uno de ellos fue el introducir una opinión de corte
internacional –con el pretexto de que era una recomendación de
paz y concordia solo para consumo estatal–, en el tema de las
convulsiones revolucionarias que se experimentaban en Cuba en
la víspera de la invasión norteamericana. Por tanto, la andanada
no se dejó esperar.50 Otra iniciativa que también dio pie a las
críticas de la prensa fue la propuesta que hizo el gobernador de
aplicar severas penas a los reincidentes en el “delito” de la
embriaguez, modificando para tal efecto el código penal del
estado.51
Pero el tema que pegó durísimo a la administración
gubernamental de Mainero, en términos de críticas de prensa, fue
su iniciativa de adquirir el solar donde había tenido lugar en la
villa de Padilla la ejecución del exemperador Agustín de Iturbide
en 1824. Esta acción era en esencia un acto de plena congruencia

50

Un ejemplo elocuente de tales críticas está en El Popular, México, enero 7
de 1897, HN.
51
Y la prensa nacional se preguntaba si con esa medida se iba a lograr la
temperancia de los tamaulipecos. Un ejemplo editorial se observa en el
influyente periódico El Imparcial, México, julio 14 de 1897, HN.
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�Octavio Herrera Pérez

liberal, ya que por esos días un particular de corte conservador y
del interior del país, pretendía adquirir dicho predio, con miras a
erigir allí, de su propio peculio, una capilla religiosa
conmemorativa, similar a como había ocurrido en Querétaro en
el Cerro de las Campanas. Y no solo eso, la adquisición del
terreno se hizo con todo el protocolo del caso, ya que pasó a ser
un bien público, cuyos trámites fueron debidamente dados a
conocer en una publicación, que se hizo acompañar de un
razonamiento histórico a cargo del prestigiado doctor Ernesto de
Kératry, por entonces titular del Instituto Literario del Estado.52
Sin embargo, nada de esto representó una justificación para los
críticos externos, presentes “en casi toda la prensa de la
república”. Solo el Periódico Oficial de Tamaulipas y El
Espectador de Monterrey hicieron frente al vendaval.53
Y ¿dónde queda Juan B. Tijerina en todo este intenso
tráfago de críticas contra la máxima autoridad de Tamaulipas?
Pues atrás de las letras, su especialidad, embozado ahora con el
seudónimo de “Y Griega”, tratando inútilmente de quitarle los
52

El Monumento de Padilla.
A este periódico Irineo Paz lo tildaba “de tener cinco suscripciones pagadas
por el Tesoro de Tamaulipas, porque de otro modo, ni el mismo Mainero
comprende que se le defienda…”. La Patria, México, abril 24 de 1901, HN.
53

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�Juan B. Tijerina

golpes a Mainero, en los temas de Cuba, la embriaguez, el
monumento de Padilla y en cuanto fuera necesario, porque
también coadyuvaba sin duda en forma anónima a la redacción
de los posicionamientos que hacía el Periódico Oficial de
Tamaulipas.54
Para 1899, cuando se acercaba el fin del cuatrienio del
gobierno de Guadalupe Mainero, las condiciones que lo rodeaban
hacían previsible que ya no siguiera gozando de la confianza del
presidente Díaz, el gran elector, por lo que los diversos grupos
políticos locales opuestos a su administración comenzaran a
movilizarse. Esto debido a que, como táctica de abrir camino, el
Periódico Oficial se comenzó a convertir en un vehículo de las
fobias contra los posibles competidores a la reelección del
gobernador. Uno de estos líderes de oposición era el licenciado J.
de Jesús Peña, que de manera privada se quejó de esta situación
con el ingeniero Alejandro Prieto, el exgobernador, quien podía
estar en capacidad de volver a ocupar la primera magistratura del
estado. Le decía así Peña al ingeniero Prieto:

“Y Griega, Los Honrados y los Púgiles”, El Espectador, Monterrey, en
Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, abril 27 de
1901, Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGHT).
54

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�Octavio Herrera Pérez

Algunas personas aseguran que es cosa resuelta la reelección
de Mainero, pero como no puedo creer en cosa tan poco
deseada por nuestro pobre Estado y tan inmerecida de parte de
quien personifica actualmente una verdadera decepción,
aquella noticia me ha hecho pensar en la oportunidad que Vd.
se acerque al Sr. Presidente haciéndole conocer que es general
y motivado el descontento que rodea a nuestro joven
gobernante […]
Carece el señor Mainero de méritos para con el Estado para
continuar en el Gobierno, carece de simpatías y representa una
decepción para las muchas esperanzas con que fue recibida su
promoción al puesto que ocupa. Este es el sentimiento más
general en el Estado [...].55

Pero en tanto las imputaciones negativas al gobernador se
hicieran desde el ámbito de lo privado, esto no tenía mayor
significación, más que la propia subjetividad del individuo que
las generaba, el licenciado Peña. El problema para Mainero fue
cuando desde la primera página del Periódico Oficial se trató de
justificar el déficit financiero por el que atravesaba la
administración estatal, atribuyéndoselo a los gobiernos anteriores
y casi con dedicatoria al mandato del ingeniero Alejandro Prieto,
tratando, en el fondo, descalificarlo de la carrera electoral por

55

University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection, Alejandro Prieto Papers (en adelante UT-NLB-APP), caja 5, f. 2,
J. de J. Peña a Alejandro Prieto, Ciudad Victoria, enero 31 de 1899.
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�Juan B. Tijerina

venir.56 Y la respuesta no se hizo esperar, también desde la esfera
de lo privado, pero entre los dos personajes políticamente más
relevantes

de

Tamaulipas

en

esos

momentos,

cuyas

recriminaciones, aclaraciones y negociaciones epistolares sí
tuvieron al final una expresión políticamente tangible. Le escribió
de esta manera el ingeniero Prieto al gobernador:
¿Qué objeto pues se lleva en ejercer la saña más cruel en contra
mía hasta el grado de afirmar que mi periodo de Gobierno fue
peor en malos resultados que los administrativos
constitucionales transcurridos, de 1876 a 1880, y de 80 a 1884,
de triste recordación? No puedo adivinarlo y en esa
imposibilidad entro en el incierto campo de las presunciones
para fijarme en la que me parece más adecuada a las
circunstancias actuales, y es la de que los aludidos escritores
temen o suponen que mi nombre podrá tal vez volver a figurar
entre los de los candidatos a ese Gobierno al terminar Vd. su
presente periodo constitucional.57

Ante esta misiva Guadalupe Mainero no pudo quedarse
impasible. Prieto representaba a una influyente fuerza política en
el estado y continuaba moviéndose en las altas esferas nacionales,
ejerciendo su profesión como contratista del gobierno y
56

Una explicación para las gentes sensatas e imparciales del Estado, Periódico
Oficial de Tamaulipas, Victoria, mayo 28 de 1898, AGHT.
57
UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Alejandro Prieto a Guadalupe Mainero,
Tacubaya, julio 14 de 1898.
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�Octavio Herrera Pérez

conservando las amistades claves de la política que lo pudieran
volver a relanzar al poder, aunque tácticamente lo negara. De ahí
el tono mensurado y conciliador del gobernador con el
exmandatario:
[...] desde el primer día de mi advenimiento al poder, los que
son o se dicen más amigos de Vd., tanto entre los que figuraban
en la nueva administración, como algunos que estaban fuera,
advertí con pena que una encubierta pero incesantemente, y
otros de una manera descubierta me hostilizaban de palabra y
también de obra cuando se podía.
[...] Por la razón que Vd. mismo me dice y creyendo que no ha
de rolar Vd. como candidato en el próximo periodo, según
también lo he dicho a mis amigos y a los que más lo son de Vd.
cuando se ha tratado incidentalmente de eso, supongo que no
tendrá Vd. inconveniente en recomendar a estos últimos, que
no me continúen hostilizando y si figuraren aún en la
administración, sean puestos del Estado o locales, que me
ayuden con cabal buena fe. Si así se sirve Vd. hacerlo, mucho
se lo he de agradecer.58

Y como políticos que ambos eran, integrantes del régimen
porfirista, de inmediato llegaron a un arreglo. De momento,
estando Prieto a punto de dejar el Senado de la república, el
gobernador Mainero le ofreció un viático de 300 pesos mensuales
y más tarde le permitiría ser el contratista del gran proyecto de
58

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 18 de 1898.
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�Juan B. Tijerina

inversión federal para las obras de saneamiento del puerto de
Tampico.59 Incluso hasta con el licenciado Peña llegó a un arreglo
el gobernador, al contratarlo para que llevara a cabo una
recopilación documental de las leyes de la entidad, dándole cien
pesos mensuales en siete entregas por parte de la tesorería
estatal.60
Orfandad política
Arreglado el escenario y con la bendición del presidente Díaz, en
1900 fue reelecto el licenciado Guadalupe Mainero para un
segundo período al frente del gobierno del estado de
Tamaulipas.61 Sin embargo, pronto presentó un quebranto en su

59

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 22 de 1898.
60
“Borrador de nuevo contrato sobre Colección de leyes”, UT-NLB-APP, caja
5, f. 3 bis. La presencia de este documento entre los papeles de Prieto, revela
que Peña era uno de sus alfiles en Tamaulipas; también es conveniente recordar
que una recopilación de esta naturaleza se hacía necesaria, debido a la quema
del archivo del estado que hizo en 1864 Charles Dupin, e incluso cabe deducir
que dicha colección es la misma que se encuentra en los Alejandro Prieto
Papers en Austin, ya que la obra, debido a la muerte de Mainero, no se publicó.
61
No se cuenta hasta ahora con una historia académica propiamente política
sobre la actuación de este mandatario y el acontecer político de Tamaulipas en
esa época. Hernández publicó, luego de años de elaborado, el libro Guadalupe
Mainero. Gobernador de Tamaulipas. Vida y obra 1856-1901; que, como su
nombre lo indica, es un recuento biográfico lineal, acrítico, y un informe
secuencial de las actividades gubernamentales de ese período, referidas
directamente en un extenso apéndice documental del Periódico Oficial del
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�Octavio Herrera Pérez

salud que lo obligó a ausentarse del gobierno. Finalmente, y tras
una penosa agonía, murió el 10 de julio de 1901. Una versión
aseguró que murió de “una violenta enfermedad”, que en efecto
se confirmó en su acta de defunción, al anotarse a la fiebre
tifoidea como la causa del deceso.62
La muerte de su amigo, colega y protector no pudo haber
sido más trágica para Juan B. Tijerina. Pero de momento había
que enterrar con honores al amigo y contribuir con las letras a
consolidar la imagen de Mainero como el adalid liberal e
impulsor del progreso y las luces del saber, paradigmas todos de
la época, que muy bien encarnaron en la figura del mandatario
muerto. Porque la muerte en esas condiciones de estar en la
cúspide del poder es generalmente en la inercia de las
colectividades humanas, la vía segura para mitificación y
elevación al Monte del Olimpo. Bajo esa tesitura, fue muy sentida
su participación en las exequias del gobernador, en donde

estado. Laura Hernández Montemayor, Guadalupe Mainero: gobernador de
Tamaulipas: vida y obra, 1856-1901 (Ciudad Victoria: Instituto Tamaulipeca
para la Cultura y las Artes, 2001).
62
El Mundo Ilustrado, México, agosto 11 de 1901, HN; y FamilySearch,
Libros del Registro Civil, Ciudad Victoria.
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�Juan B. Tijerina

pronunció una Oración Fúnebre.63 Enseguida le compuso un
poema:
Tú, ardiente apóstol, incansable obrero,
de la verdad y de la luz ahora
has en la lucha sucumbido austero,
más de tu muerte surgirá la aurora.
El progreso y la luz fueron tu lema,
el deber inflexible fue tu guía;
hacer doquier el bien fue tu alegría
y la verdad tu aspiración suprema.
Partiste, si gran dios; pero las palmas
que conquistaste de esplendor y gloria,
no se marchitarán, y tu memoria deja
huella imborrable en nuestras almas
y una estela de luz en nuestra historia.64

Muerto Mainero, Tijerina quedó descobijado, vulnerable a los
enemigos, que sí los tenía, y que pronto le reactivaron una causa
penal

por

difamación

periodística,

lo

que

motivó

su

encarcelamiento. Y si bien pudo salir airoso con el pago de una
fianza, el hecho le demostró que requería urgentemente arrimarse
a la sombra del nuevo gobernador.65 Porque el tiempo apremiaba

63

Periódico Oficial del Estado, Ciudad Victoria, agosto 17 de 1901, AGHET.
Hernández, Guadalupe Mainero: gobernador de Tamaulipas: vida y obra,
1856-1901, 86.
65
“Tamaulipas”, El Tiempo, México, febrero 22 de 1902, HN.
64

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�Octavio Herrera Pérez

y sus émulos estaban entusiasmados por la nueva coyuntura de
oportunidades que se abría. El licenciado J. de Jesús Peña lanzó
abiertamente la careta y rápido convocó a la organización del
llamado Club Victorense, a fin de fijar su posición política, y al
que se unieron con sus firmas decenas de personajes notables de
la capital. Para entonces ya se sabía que Pedro Argüelles había
sido designado por el presidente Díaz como el nuevo gobernador
del estado, a quien rindieron pleitesía y externaron su apoyo. Y
como nunca hay piedad para el que se va, se deslindaron del
pasado reciente:
Acaba de descender al sepulcro la persona que ejercía la
dirección de nuestra pequeña y pobre república tamaulipeca
[...]Su sistema de trabajar aislado, y de aceptar sobre sus
hombros el trabajo material de todos los ramos administrativos,
condujo a la inevitable consecuencia de que su obra intelectual
quedase trunca, tocándonos la desgracia de que quedase así
precisamente en la situación más grave para el Estado, esto es,
cuando el gravoso déficit de nuestro presupuesto esperaba el
fruto de ignoradas combinaciones sepultadas ahora en lo
desconocido de la muerte, para ser saldado, como
probablemente lo hubiera sido en el tiempo que faltaba para
terminar el actual periodo constitucional.66

66

Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim (en
adelante CEHM), Colección José Y. Limantour, CDLIV, 2ª.1901.8.22854,
“Acta de Instalación del Club Victorense”, Ciudad Victoria, agosto 20 de
1901.
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�Juan B. Tijerina

Por supuesto que este posicionamiento político extendía en los
hechos la mortaja de Mainero hacia los miembros de su círculo
cerrado de colaboradores, entre quienes estaba Juan B. Tijerina,
denunciado por Peña de convocar una manifestación en la Plaza
de Armas de Ciudad Victoria, tras conocer el acta de instalación
del club político en cuestión, a fin de celebrar un acto de
desagravio a la memoria de Mainero, “tan denigrada en una hoja
suelta que se publicó ayer”, según decía el poeta.67
Un intelectual orgánico
Y aunque la pendiente estaba muy cuesta arriba para el maestro
Tijerina, pareció que los hados, si es que existen, actuaron a su
favor, logrando trascender en la administración gubernamental
que continuó el coronel Pedro Argüelles. ¿Cómo fue posible su
supervivencia pública? Varias son las respuestas hipotéticas que
se pueden esgrimir en este sentido. Una, indiscutible, pésele a
quien le pese, tirios y troyanos, era el propio prestigio labrado por
Tijerina como hombre de letras e imprescindiblemente pensante
en el estrecho horizonte intelectual de la capital de Tamaulipas

67

CEHM, Colección José Y. Limantour, CDLIV.2ª.1901.8.22853, Misiva
impresa de J. de Jesús Peña a quien corresponda, septiembre 9 de 1901.
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�Octavio Herrera Pérez

porfiriana. Otra, posiblemente, fue que apeló a su gentilicio
fronterizo, similar al del nuevo mandatario, como también al
lobby matamorense de sus colegas José Arrense, a la sazón
director del Instituto Científico y Literario Juan José de la Garza
(el antiguo Colegio de San Juan), y a Celedonio Junco de la Vega,
prestigiado dramaturgo, poeta y periodista, quien colaboró con
Guadalupe Mainero en su periódico El Cronista y más tarde, ya
instalado en Monterrey, lo defendió con el tema del monumento
de Iturbide desde las páginas de El Espectador. Y, finalmente,
cabe destacar la necesidad que tuvo Pedro Argüelles para armar
un equipo de gobierno en un escenario en el que nunca había
actuado, y en el que el sector educativo era uno de los pilares de
la política del momento, por lo que no había que improvisar:
Tijerina tenía currículum, prestigio y presencia, y además era,
como él, oriundo de la Heroica Matamoros.
En esta nueva etapa de su actuación pública Juan B.
Tijerina asumió a plenitud el rol de lo que hoy se tipifica como
intelectual orgánico, es decir, bajo el enfoque de Antonio
Gramsci, aquellos “hombres de letras” que además de generar
producción de orden cultural, actúan privilegiadamente en
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�Juan B. Tijerina

función del lugar que ocupan en el seno de una estructura social
o político-administrativa.68 De esto tenía plena conciencia
Tijerina, como también lo sabían sus detractores, los que lo
criticaban, más por su involucramiento con la política, que por ser
un pensador, como se lo recriminaba la columna anónima de los
“Varios Tamaulipecos”:
El Progresista, seminario subvencionado que se publica en esta
capital, bajo la dirección de D. Juan B. Tijerina […] se ocupa
de nosotros de una manera inconveniente […] tan solo porque
desde hace tiempo hemos venido haciendo grandes y sinceros
esfuerzos porque se establezca el orden y la moralidad de la
Administración pública que nos ha hundido en el desprestigio
más bochornoso.
El Sr. Tijerina es perfectamente conocido en esta Ciudad, por
la conducta que ha observado en los empleos públicos, que ha
desempeñado indebidamente como profesor de instrucción
pública y director y redactor del semanario antes expresado.
En el primer empleo se olvida por completo de la juventud que
tiene a su cuidado. En el segundo cargo, se ocupa solamente de
tributar elogios a todas las autoridades.
Es triste, profundamente triste, que un hombre de las
condiciones de éste, tenga a su cargo la defensa de las
Autoridades del Estado y la instrucción de la juventud, a quien

68

Antonio Gramsci, La formación de los intelectuales (México, Grijalbo,
1967).
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�Octavio Herrera Pérez

debe el Gobierno grande y merecida atención, supuesto que de
ella depende el porvenir de la sociedad.
Ya seguiremos ocupándonos de la conducta de este dómine.69

Las columnas periodísticas de los “Varios Tamaulipecos”,
publicadas como remitidos en la prensa nacional, representaban
obviamente el parecer de un grupo político local que no fue
llamado a la mesa del señor, tras el abrupto desamparo sufrido
por la muerte de Mainero y el súbito ungimiento de Argüelles.
Identificar los nombres y apellidos de los personajes que estaban
tras el telón de letras, o bien, de la corriente política afectada, es
naturalmente un reto historiográfico que lamentablemente, por
ahora, no es posible descifrar. Lo que sí se puede afirmar es que
se erigieron en un cierto tipo de “observatorio ciudadano”, muy a
su estilo y no en la acepción moderna del concepto, embozado,
siguiendo el patrón periodístico decimonónico, en que los
seudónimos (“Varios…”) tenían plena carta abierta para la
discusión política, encumbramiento o derrocamiento de tal o cual
personaje o facción. Y es que, desde su arribo al poder, Agüelles
recibió las recomendaciones públicas de los “Varios hijos del

“Tamaulipas. Remitido”, Diario del Hogar, México, julio 11 de 1903, HN.
Dómine= del latín domĭnus, señor, que en uso despectivo es “persona que, sin
mérito para ello, adopta el tono de maestro”.
69

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�Juan B. Tijerina

Centro

de

Tamaulipas”,70

“Varios

Metropolitanos

Tamaulipecos”71 (es decir, los paisanos radicados en el Distrito
Federal deseosos de participar en la política estatal) y finalmente,
los más constantes, los “Varios Tamaulipecos”. Todos querían
enmendarle la plana al gobierno del estado, con las más diversas
propuestas y críticas, las que no son tema del presente texto y allí
se dejan. Ante esta avalancha, el maestro Tijerina debió calzar
nuevamente su ya abollada armadura, y salir a enfrentar a los
molinos de viento:
[...] afirma el anonimista que Harmodio se llena de santa
indignación porque él (“Varios Tamaulipecos”) expresa sus
opiniones políticas. Esto es enteramente falso: lo que indigna a
Harmodio; lo que Harmodio censura; lo que censurará todo
hombre honrado, cualquiera que sea su credo o partido político,
no es precisamente que se manifiesten por la prensa o por
cualquier otro medio, éstas o aquellas opiniones, pues para ello
está cada hijo de vecino dentro de la esfera de su derecho, sino
la conducta por extremo vituperable del que se esconde tras un
pseudónimo para insultar, mentir, difamar y calumniar, lo que
a mi juicio nada tiene que ver con las opiniones políticas. Pero
en fin, cada cual entiende a su modo la política. Ésta, para los
verdaderos políticos es el arte de gobernar; y para los
politicómanos, el arte de medrar, aunque para ello hayan de
emplearse los medios más reprobados.72
70

La Patria, México, septiembre 21 de 1901, HN.
El Diario del Hogar, México, septiembre 28 de 1902, HN.
72
“Otra vez Varios Tamaulipecos”, El Progresista, Ciudad Victoria,
diciembre 13 de 1903, H-UAT.
71

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301

�Octavio Herrera Pérez

Imagen 3. El maestro Juan B. Tijerina
en su edad madura, cuando dominaba el
escenario educativo y cultural de
Tamaulipas, en plena etapa de
consolidación del porfirismo en la
entidad. Colección IIH-UAT.

Polemista como se había caracterizado, en esta etapa las lides del
maestro Tijerina se hicieron más ásperas en la medida que
escalaba a las esferas situadas fuera de Tamaulipas. Allí ya no
había nichos cómodos ni espectadores complacientes o
atribulados por sus diatribas de papel. La prensa en México para
esa etapa del porfiriato, si bien no se enfrentaba abiertamente
contra el régimen de Díaz, hacía un amplio uso de los paradigmas
liberales para hacer acuciosas observaciones sobre la marcha del
acontecer público en el país, especialmente desde los periódicos
situados en la capital de la república, porque en las entidades
generalmente los medios estaban bastante “maiceados” o bien
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302

�Juan B. Tijerina

imposibilitados a realizar una verdadera crítica, con el riesgo
hasta de perder la vida al intentar cruzar la línea del Rubicón que
imponía el poder. Por eso el consejo editorial aludido por Tijerina
no se quedó quieto ante el desafío del tamaulipeco:
[...] sepa su señoría de una vez por todas que entra en nuestro
programa acoger las quejas justas de todos los que sufren los
atropellos de tales o cuales personalidades, y por eso
insertamos esas correspondencias que tanto escozor le causan
al señor Harmodio y que no son anónimas, como El Progresista
(partidario del progreso), se atreve a asegurar.73

Pero la guerra de papel no cesó, al contrario, subió de tono. Ahora
tenía Tijerina ante sí la horma de su zapato, porque si algo ha
producido este país en el campo del periodismo, es el uso
indiscriminado de la sátira, que ahora se enfilaba sobre el bardo
tamaulipeco. Los “Varios Tamaulipecos” no dejaron de atacarlo
por un buen tiempo, mofándose de su seudónimo, al que
intencionadamente hacían confundir con Petronio, escritor de la
antigua Roma que se desplegó en la corte del emperador Nerón,
autor de la célebre novela El Satiricón (ca. 60 d.C.). Y así le
plantaban los golpes:
“Don Harmodio, El Progresista y Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar,
México, julio 23 de 1904, HN.
73

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�Octavio Herrera Pérez

En cuanto a las mejoras materiales que D. Harmodio o
Petronio, poca o ninguna importancia se les puede conceder, si
se atiende a otras exigencias que tiene el Estado de positivo
interés público […] La prisión del Estado, a la cabeza de
aquella el cabo de rurales, cuyo sueldo de éste es de 50 pesos
mensuales, que pagamos los contribuyentes, continúa a la luz
del día, ocupándose en trabajos particulares del Gobernador y
del Secretario de éste; cuyo hecho el varón ilustre, el denodado
campeón de la mentira, de D. Harmodio o Petronio, había de
negarlo, no sin dirigirnos improperios dignos de tan gran
personaje.74

Pero de repente los “Varios Tamaulipecos” callaron, ante la
sorpresa de sus puntillosos seguidores, muchos de ellos sin duda
atraídos por el morbo que generaba aquel circo de letras. Otros,
por su parte, trataron de enfilar sus críticas más directamente a
cuestionar

el

funcionamiento

estructural

de

toda

la

administración pública en la entidad, pero sin olvidarse del
maestro Tijerina. Habían aparecido en la palestra, para descalabro
del gobierno local, los “Varios Constitucionalistas”, que así
expresaron su criterio:
El Progresista, periódico vendido, a cargo del valiente y
abnegado Harmodio, quién siempre está en lucha abierta con
los indefensos sacerdotes, solo ha conseguido y conseguirá
“Tamaulipas, Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar, México, abril 9 de
1904, HN.
74

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�Juan B. Tijerina

elevar más a los “Varios Tamaulipecos” con sus ataques
injustos y apasionados, sirviendo éstos también para esclarecer
más el desprestigio y la inmoralidad del vanidoso Harmodio,
digno defensor de la administración actual.75

No es el caso traer en este momento a colación un balance de la
administración de Pedro Argüelles, porque merece una
investigación de largo aliento, pero lo que sí se puede inferir,
dadas las numerosas evidencias documentales y hemerográficas,
es que, a diferencia de su antecesor, envuelto en el idealismo
liberal, el coronel, completamente pragmático, se dedicó a poner
la casa en orden sin mayores aspavientos. Su largo desempeño en
la principal aduana terrestre del país, Nuevo Laredo, lo tenía
perfectamente capacitado para el manejo de los números, que se
habían hecho engrudo en las cuentas de antaño. Y también,
sabedor del valor y peso del dinero, así como el uso del capote en
el coso público, amansó notablemente a la presa nacional. Ahora,
por ejemplo, el incisivo periódico La Patria, de Irineo Paz, que
había mortificado contantemente al buen Mainero, era casi el
órgano oficial del gobierno de Tamaulipas en la capital.

“Tamaulipas, Varios Constitucionalistas”, Diario del Hogar, México, julio
23 de 1904, HN.
75

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�Octavio Herrera Pérez

Pero con quienes no tuvo tranquilidad el gobernador
Argüelles fue con los anarquistas. Eso sí era un tema grave.
Porque además estos señores –Ricardo Flores Magón y su
hermano Enrique, Juan Sarabia y otros–, se había exiliado en los
Estados Unidos y desde allí disparaban sus dardos envenenados
hacia el régimen de Díaz y sus apoyos en los estados. En
particular, los anarquistas se le fueron a la yugular al coronel al
acusarlo de encubrir el asesinato del periodista Vicente Rivero
Echeagaray, ocurrido en Tampico el 31 de agosto de 1902, quien
era director del periódico independiente La bala rasa, y cuyo
autor intelectual, decían, fue el diputado Antonio E. Longoria,
quien había sido absuelto de toda responsabilidad. Extensísimo
sería detallar las graves imputaciones que le hizo este grupo de
exiliados al mandatario tamaulipeco y al conjunto de su gobierno;
eso es tema de otra tesis, libro o investigación profunda.76
Lo que sí no podía faltar era la autodefensa oficial desde
Tamaulipas, encabezada por el caballero andante de mil batallas,
el maestro Juan B. Tijerina, presente en su respuesta a los
Este caso fue ventilado en los artículos “Injuria a la Democracia y ultrajes a
la justicia”, “El cinismo de Argüelles”, “El Asesino de Rivero Echeagaray” y
“La lepra de Tamaulipas”, en el periódico Regeneración, Saint Louis Misouri,
diciembre 12 de 1904; y enero 14, agosto 19 y septiembre 30 de 1905, HN.
76

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�Juan B. Tijerina

anarquistas en su artículo “Los canallas de la prensa”, publicado en
primera plana en El Progresista con la firma de Ego, otro de sus
seudónimos. Sin embargo, en sus líneas, Tijerina no escapó de
tener un Lapsus memoriae (“resbalón de la memoria”), aflorado
desde los rincones del inconsciente, ese estado de la memoria en
vigilia que, desde la perspectiva freudiana, expresa un
comportamiento que un sujeto desarrolla inadvertidamente. Y es
que al criticar a los anarquistas y sobre todo su modus operandi, se
ubicaba frente al espejo, como cuando él mismo publicó su
periódico La Libertad en el sur de Texas, en aquellos pasados y ya
conscientemente olvidados años de oposicionista. Y les dijo así:
Alguna vez estuvimos de parte de Regeneración mientras el
entonces viril colega se publicaba en México, pues en sus
informaciones usaba de un lenguaje mesurado, y alguna vez
también atendió su deseo; pero desde que atraviesa la frontera
de la patria para ir a escarnecerla, deja una hoja periódica de ser
viril y meritoria, y se convierte en cobarde y canalla. […] Con
pesar hemos usado un lenguaje que no cuadra con nuestro
modo de ser, pero que ha sido necesario así para contestar al
cúmulo de calumnias e insultos gratuitos dirigidos al Jefe de
nuestro Estado, por esa califa de rezagados o modernos
redentores de nuevo cuño, que con su ingrata labor creen que
solo ellos pueden hacer la felicidad de la patria, y que ésta no
lo puede ser bajo la égida de la paz y el trabajo. 77

77

“Los canallas de la prensa”, El Progresista, enero 22 de 1905, H-UAT.

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Fin de una vida intensa
Cuando se llegaba el tiempo del primer centenario de la
independencia nacional, para lo cual el gobierno del presidente
Porfirio Díaz y el país entero se preparaban para festejarlo por
todo lo alto, el maestro Juan B. Tijerina ya tenía acrisolada una
sólida figura en la cultura tamaulipeca. También en lo
estrictamente institucional había consolidado su carrera, al ser el
director del Instituto Científico y Literario del Estado. Expresión
tangible del cenit alcanzado eran los continuos honores a su
nombre, obra y figura. Entonces comenzó la broncificación del
vate,78 como así se expresa:
La mano del señor Gobernador Argüelles ha sabido dirigir con
admirable tino todas las energías al desenvolvimiento;
desenvolvimiento que hemos visto brillas en una sociedad
altamente moralizadora que lleva por nombre el del conocido
poeta tamaulipeco Juan B. Tijerina. No podía haberse elegido
mejor hombre para guía porque si el señor Gobernador Pedro
Argüelles sintetiza el progreso social en Tamaulipas, Juan B.
Tijerina representa el progreso intelectual. Juan B. Tijerina es
un poeta de grandes vuelos que hace palpitar, por su poderosa
rima, todas las almas tamaulipecas al unísono de su armoniosa
lira.
Luis González, “De la múltiple utilización de la historia”, en Historia ¿para
qué?, ed. Carlos Pereyra et al (México: Siglo XXI Editores, 1998), 55-74.
78

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�Juan B. Tijerina

[...]Alcanzará, indudablemente, grandes triunfos, porque sus
miembros abarcan su misión, el modo de llenarla, la grandeza
de su ideal, y porque antes de ellos ha habido dos grandes
fuerzas iniciadoras del actual movimiento y que ahora lo
apoyan, son: la del inteligente gobernante y la del modesto
cincelador de almas; la de Juan B. Tijerina.79

Cuando finalmente llegaron las fiestas del centenario, el maestro
Juan B. Tijerina no podía faltar en la primera fila. Así se plasmó
en el Álbum del Centenario que el estado de Tamaulipas publicó
incluyendo su “Himno a Hidalgo” y una larga poesía épica, ad
hoc para el

momento.80

Pero cuando todo

marchaba

aparentemente sobre ruedas, estalló la revolución y el anuncio
incuestionable del próximo derrumbe del Antiguo Régimen.
¿Qué pensamientos pasarían por la mente de Tijerina en
esos momentos? No fueron de ánimo, por las acciones que tomó.
Más bien fueron de desolación, al decidir, abruptamente, dar
término con su añorado proyecto de El Progresista, porque el
paradigma de la era del progreso se había evaporado.81 Y

“La sociedad artística ‘Juan B. Tijerina’”, La Patria, octubre 31 de 1906,
HN.
80
Agradezco al arquitecto Carlos Rugerio Cazares (†), ex titular del AGHT, el
proporcionarme una copia digital del álbum, en una de sus continuas y amables
cortesías.
81
“Afectuoso adiós”, El Progresista, 23 de julio de 1911, en Saldívar, Historia
Compendiada de Tamaulipas, 269.
79

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entonces, ¿qué seguía, la muerte? Ese estado de la nada cuyo
umbral todos los hombres cruzaremos, como alguna vez se los
expresó a sus entrañables colegas Arrese y Junco de la Vega, al
hablar de la Parca:
Yo soy tras los gemidos el cántico sonoro;
Yo soy tras las sombras el inmortal claror;
Mi nombre es la Esperanza, y soy el lampo de oro
Que flota entre los negros celajes del dolor!!
Yo soy la Fuerza Cósmica, yo soy el Dinamismo;
¡Soy águila y soy cumbre, vorágine y turbión!
Y mi potente mano suspende en el abismo
La escala de los Orbes para llegar a Dios.
Yo soy de las esferas el giro formidable;
Soy la Ascensión sin término por la Espiral sin fin;
Y en los eternos surcos del éter insondable
Arrojo las simientes de humanidades mil.
La vida de los seres resurge en mis crisoles;
Mis ojos son estrellas, mis alas son de azur;
¡Soy vórtice en los mundos, y llamas en los soles
Que tienden por los cielos su coruscante tul!
Yo soy el sacro Numen, yo soy el fuego interno,
Que anima el organismo de la inmortal Creación;
Y en el espacio ilímite yo soy el Soplo eterno;
Yo soy la eterna Lira, yo soy la eterna Voz!82

“La Vida Humana. A Celedonio Junco de la Vega y José Arrese”, El
Progresista, Ciudad Victoria, enero 29 de 1905, H-UAT.
82

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�Juan B. Tijerina

Y la muerte llegó, con su guadaña bien afilada y dirigida justo
donde estaba todo el borbollón de sus pensamientos: el cerebro.
Corría apenas el mes de julio, el séptimo del año en el calendario
gregoriano cuyo nombre evoca la figura de un grande: Julio
César. Como lo consigna el libro del registro civil –porque de los
libros de defunciones parroquiales imposible que hubiera una
mención a su deceso–,83 murió de un “derrame cerebral”, es decir,
que debió tener un lapso en el que pudo salvar la vida o bien
profundizarse en la agonía y al final la muerte, como ocurrió. Pero
el caso es que no recibió asistencia médica, como lo consigna
Ernesto Higuera:
A raíz de su muerte, corrió la versión de que ninguno de los
médicos radicados en Ciudad Victoria había querido responder
al llamado que se les hizo para que atendieran a Don Juan en la
madrugada del 26 de julio de 1912, quien yacía en su lecho, en
estado comatoso, víctima de una congestión cerebral. Esta falta
de atención, ocasionada seguramente por resentimientos
acumulados de los facultativos, precipitaron el deceso del bardo
matamorense, del bardo tamaulipeco por antonomasia.84
83

FamilySearch, Libros del Registro Civil, Defunciones, Parroquia de Nuestra
Señora del Refugio, Defunciones 1859-1920. No existe constancia de que
Tijerina haya sido bendecido por un cura al momento de ser sepultado, como
tampoco se sabe si dejó de ser católico y profesó algún culto protestante. En
las constancias parroquiales de la capital solo se consigna la muerte de Julia
Tomasa Hernández, de 93 años, el 17 de julio de 1912, y de allí se brinca el
registro hasta el 29 del mismo mes, cuando se consigna la muerte de María de
Jesús Martínez, de 70 años.
84
Higuera, Páginas Selectas, 86.
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O sea, ni aun en el trance de su partida final dejó de luchar contra
los egoísmos de una sociedad cerrada, que no se acababa de abrir
genuinamente a los vientos de libertad. Aun así, comenzaba a
emerger la imponente figura del héroe cultural por excelencia del
Tamaulipas contemporáneo.
Oficialización de un mito cultural
Conforme el hilo conductor de este trabajo, de tratar de interpretar
la figura del profesor Juan B. Tijerina como un auténtico héroe
cultural que crearon las circunstancias políticas y culturales, sin
demérito de su activa actuación intelectual, política y docente del
personaje histórico, cabe ahora realizar un acercamiento, como
epílogo, sobre la manera en que se forjó dicha imagen. La
cuestión está documentada conforme lo divulgado muy al
principio del año 1922 por el semanario liberal El Derecho, que
se publicaba en Linares, Nuevo León, acerca de preguntar “sobre
el proyecto de inmortalizar la figura del insigne maestro Dn. Juan
B. Tijerina”, cuyo título mismo anunciaba la movilización social
que se estaba dando en este sentido en Tamaulipas. La
información divulgada en este medio hacía eco a la iniciativa
hecha en la capital de Tamaulipas por profesores y alumnos ante
los diputados del congreso local, a fin de erigir una estatua del
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�Juan B. Tijerina

profesor, de declararlo benemérito del estado y además de colocar
un retrato suyo en el salón de sesiones de la legislatura. Se
aseguraba que esta iniciativa contaba con la adhesión “de todos
los elementos pensantes”, tanto más que el desaparecido mentor
había legado a las generaciones futuras “un raudal de bella
literatura”. Dicha iniciativa, se informaba, había sido incluso
apoyada por el periódico El Cronista del Valle, publicado en
Brownsville, Texas. A esta propuesta se sumaba el apoyo del
licenciado nuevoleonés Héctor González, prologuista de las
Poesías Escogidas de Tijerina, y del licenciado guanajuatense
José Macías, quien prologó la Miscelánea del mismo autor, al
igual que la simpatía de Gonzalo Mota, inspector escolar en
Tamaulipas.85
La promoción de este proyecto escaló enseguida hasta las
páginas del periódico capitalino El Universal (“El Gran Diario de
México”, según su eslogan), cuando apenas tenía unas semanas
de aparecer con mucha expectativa pública. Así, en sus páginas
“Se honrará la memoria del Prof. Dn. Juan B. Tijerina?”, La Raza, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1922. Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de
Tamaulipas (en adelante ASTJT). Agradezco al maestro Francisco Ramos
Aguirre, cronista de Ciudad Victoria, poner a mi disposición los periódicos
que se exponen en este apartado, producto de sus investigaciones en el archivo
del poder judicial.
85

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se consignó la idea de “honrar la memoria de un ilustre
tamaulipeco”, según se había ventilado en la propia capital del
estado. También se dijo que entre los firmantes de aquella
iniciativa estaba el profesor Juan Rincón, quien al elaborarse el
ocurso petitorio figuraba al frente de la Dirección General de
Educación Pública del Estado, y por tanto se sumaron a su firma
los inspectores escolares de la entidad y los directores de las
escuelas de la capital. Todo indicaba que trataban de imponer una
visión cultural a las autoridades estatales, al insistir en que
esperaban una resolución positiva sobre todo de la legislatura
local, instancia en la que deseaban que se legitimara su propuesta.
Se citaba la propaganda que en esta cuestión había realizado el
periódico La Raza de la capital tamaulipeca, un medio a cargo de
la dirección editorial de Francisco Arreola Rosales. Y para avalar
la solicitud, los promotores del homenaje hicieron ventilar la
opinión del profesor Adalberto J. Argüelles, “un viejo maestro
que está separado del servicio”, pero cuya palabra era muy
respetada, porque durante su largo trabajo de “impartir enseñanza
a los hijos del estado”, su único propósito había sido “el
engrandecimiento de esta entidad”. De ahí que El Universal
reflexionara que la posición del gobernador, el general César
López de Lara, no podía ser otra que apoyar la iniciativa (o bien
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�Juan B. Tijerina

se le condicionaba a aceptarla), al anotarse que “todos” los
tamaulipecos no solo admiraban al extinto mentor, sino que
sentían “verdadera veneración por el maestro”, al cual, se
afirmaba, podía calificarse como el “padre intelectual de
Tamaulipas”, nada menos.86
La propuesta de homenaje al profesor Juan B. Tijerina se
expresó igualmente en la revista Alma Joven, que se publicaba en
el pueblo de Popotla (Distrito Federal), bajo la dirección de la
profesora Guadalupe Uribe, quien manifestó en un artículo que
con esta iniciativa se pondría de relieve que en el “culto Estado
de Tamaulipas” ya se habían dado pruebas “de que allí se glorifica
no solamente a los héroes de las épicas jornadas y los bélicos
triunfos” (léase la honra al general Pedro José Méndez, o la más
politizada figura del general Servando Canales), “sino también a
los que en la penumbra de la ruda existencia marchan llevando en
alto la antorcha del saber para iluminar la sombría noche de la
ignorancia y no temen luchar en la tribuna, en el periódico, en el
libro por defender la justicia y el derecho” (pero cuya distinción
concreta en algún personaje, estaba por ocurrir).87
“El Universal de México y el extinto Prof. Don Juan B. Tijerina”, La Raza,
Ciudad Victoria, marzo 19 de 1922, ASTJT.
87
“Alma Joven secunda una noble iniciativa”, La Raza, Ciudad Victoria, mayo
15 de 1922, ASTJT.
86

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Las razones para saber por qué el general López de Lara
no apoyó aparentemente la iniciativa de honrar a Juan B. Tijerina
las desconocemos. Esto resultaba un tanto extraño, si se considera
que se trataba del primer gobernador constitucional electo tras la
etapa turbulenta de la revolución, lo que pudo haber prestigiado a
su gobierno. Sin embargo, y sobre el enfoque de una explicación
hipotética, las formas en que se intentó llevar a cabo esta acción,
soportada por una evidente movilización de voluntades de
diversos sectores, pudo tener una condicionante política que no
convenía a los intereses del mandatario, quien, por otra parte,
estaba más interesado en apostar su suerte al futuro proceso
presidencial, que en la realización de un evento cultural que, si
bien legítimo, representaba una potencial competencia o hasta
rivalidad política como en esos tiempos lo hacía cualquier acción
social organizada. Y en eso tenía razón el gobernador, quien en
diciembre de 1923 debió abandonar su cargo al adherirse a la
postulación del candidato políticamente equivocado para las
fuerzas dominantes del país —Adolfo de la Huerta—, y sumarse
posteriormente a la rebelión Delahuertista que se desató y que
acabó en un completo fracaso.
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�Juan B. Tijerina

Finalmente, la mitificación oficial del maestro Tijerina
ocurriría cuando llegó al poder el grupo conformado por sus
antiguos alumnos, entre quienes estaba el que en ese momento
ostentaba nada menos que el cargo de presidente interino de los
Estados Unidos Mexicanos y que poco tiempo atrás había fungido
como gobernador del estado de Tamaulipas, Emilio Portes Gil, a
quien se asignó como presidente honorario del comité, lo mismo
que al licenciado Francisco Castellanos, mandatario en funciones
de la entidad. Para tal efecto se formó en la primavera de 1929 el
Comité Central de Propaganda Pro “Juan B. Tijerina”, una
organización que había permutado el concepto un tanto idílico de
glorificación, por una categoría más acorde con los nuevos
tiempos, dirigida a la movilización social corporativa, como era
el término propaganda, más aún cuando en el trasfondo estaba la
estructura organizativa del Partido Socialista Fronterizo, así
como los conductos oficiales del gobierno del estado. De ahí que
el comité organizador sugiriera a los ayuntamientos de la entidad
que formara un comité municipal y éste a su vez a otros comités
locales en cada centro de población de su jurisdicción, para
“vulgarizar el conocimiento del Maestro”, así como realizar
colectas de fondos, suscripciones de donaciones individuales,
jamaicas, conciertos y fiestas de todas clases. Sin especificar, se
dijo que esos fondos se emplearían en la realización de “la más
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valiosa obra que sea posible construir para perpetuar la memoria
del repetido Maestro Tijerina”. Por otro lado, el comité central
procuró la organización de comités propios en los centros
ejidales, centros educativos y comités municipales dependientes
del Partido Socialista Fronterizo, es decir, en todas las
organizaciones vigentes en el escenario social y político de
Tamaulipas al finalizar la década de los veinte.88
Luego de aquellas iniciativas emprendidas en la década de
1920 para acrisolar la figura del maestro Juan B. Tijerina, el mito
cívico de este personaje pasó a formar parte de la impronta
cultural de la entidad en la era posrevolucionaria, a pesar de
tratarse de un personaje que esencialmente había estado al
servicio de los intereses del antiguo régimen porfiriano.89 Esto se
88

Archivo Histórico de Camargo, Tamaulipas, Fidencio Trejo Flores al
presidente municipal de Camargo, Ciudad Victoria, marzo 20 de 1929.
89
Un testimonio periodístico publicado a casi dos décadas de la muerte de
Tijerina redactó una narrativa sobre su muerte que ya estaba en la línea de
acrisolar un homenaje cívico permanente a su figura, al señalar: “Cuando el
día 26 de Julio de 1912, a la edad de cincuenta y cinco años exhaló su último
suspiro, todavía el maestro estaba fuerte, todavía el fuego que animaba el
motor que hacía funcionar su cerebro, no se extinguía; él siempre sonriente,
siempre alegre, tuvo desde cinco o seis horas antes de su muerte, el sentimiento
de la proximidad del fatal desenlace, y cuando llamó a sus amigos y les explicó
que su muerte estaba próxima, les dijo que no era necesario llamar al médico.
¿Para qué, si la recia columna que sostenía la vida de aquel grande y verdadero
hombre se desmoronaba, para qué insistir en reformarla cuando sería inútil?
Murió, y el Estado de Tamaulipas se cubrió de luto, perdió un hombre como
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explica por la continuidad de un afecto educativo que se
transmitió generacionalmente y de manera solidaria más allá de
las turbulencias políticas, por la exaltación de los valores del
liberalismo y hasta por el soporte de la liturgia masónica, pero
sobre todo, por la necesidad de la presencia de un héroe cultural
en el escenario público y educativo de Tamaulipas en los nuevos
tiempos modernos y cuya resonancia llega hasta nuestros días.
Referencias
Archivos
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas
Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim
FamilySearch (familysearch.org)
Hemeroteca del Instituto de Investigaciones
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Históricas,

Hemeroteca Nacional (México)
University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection
no lo ha tenido hasta la fecha, y un solo instante bastó para segar la vida del
que con sabia paciencia instruyera a la niñez y a la juventud. “Justo homenaje
al Maestro Juan B. Tijerina”, El Heraldo, Ciudad Victoria, junio 28 de 1931,
ASTJT.
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��Fotografía, ciudad y sillares: el centro de Monterrey en
la lente de Fausto Tovar Martínez1
Jaime Sánchez-Macedo
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-6231-7204

Para inaugurar esta sección de la revista Sillares se eligió
comenzar por la reseña de un documento fotográfico doblemente
pertinente. Por un lado, se trata de una toma con el aura particular
que identifica las fotografías del centro de Monterrey, capital del
estado de Nuevo León en México, antes de la edificación del
megaproyecto de espacio público conocido popularmente como
Macroplaza.2
Al
mismo
tiempo,
esta
fotografía
1

El presente artículo se elaboró a partir de la investigación realizada para el
texto Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo del espacio público
en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007, publicado por el
Consejo para la Cultura y las Artes en 2019. Se agradece el apoyo brindado
por Roberto Ortiz Giacomán en la reprografía de las fotografías y la realización
de entrevistas con los hijos de Fausto Tovar.
2
Oficialmente, el nombre del proyecto es Gran Plaza, aunque prácticamente
desde su inauguración fue nombrada por los medios de comunicación y la
población en general como Macroplaza. En su momento el nombre Macroplaza
fue rechazado por las autoridades gubernamentales y ciertos grupos intelectuales
debido al barbarismo resultante de la conjunción de un prefijo griego “macro”
con una palabra de origen latino “plaza”. Actualmente es común referirse a este
espacio público simplemente como La macro. Véase José Emilio Amores,
“Monterrey: una cultura propia”, en Nuevo León en el siglo XX. La
industrialización. Del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord. Isabel
Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 101.
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�Jaime Sánchez-Macedo

constituye un de los documentos fehacientes acerca de la
destrucción de inmuebles de sillar que lamentablemente ha
devenido en una práctica común desde hace tiempo, siendo este
uno de los elementos más importantes de la arquitectura
vernácula del noreste mexicano. Por si fuera poco, de entre los
cientos de edificios que fueron arrasados para dar paso a la Gran
Plaza, el que aparece parcialmente demolido en la imagen
fotográfica no era uno cualquiera. Se trata de un edificio que bien
podría haberse considerado parte del patrimonio urbano de
Monterrey, no sólo por su temporalidad y sus características
arquitectónicas, sino por quien fuera su huésped a finales del siglo
XIX.
La historia de la fotografía que nos atañe comienza hacia
1980, cuando el gobernador en turno Alfonso Martínez
Domínguez (1979-1985) impuso para la ciudad uno de los
procesos de transformación urbana de mayor relevancia en el
país, proyectando la erección de una enorme plaza sobre las seis
manzanas que separaban el edificio de gobierno municipal de
Monterrey con respecto a la sede del ejecutivo estatal. Este
proyecto fue enarbolado no solo por la construcción del espacio
público, sino también –y más importante aún– porque a partir de
dicha plaza se conformaría un distrito financiero que serviría
como sede para los corporativos de la burguesía local y para los
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nuevos inversores que arribaran a la urbe regiomontana.
Abiertamente se dijo que el propósito era sustituir “lo viejo y
decadente”,3 que era como los agentes privados y del gobierno
que gestionaron el proyecto concebían el centro de Monterrey. En
total, la Gran Plaza –el espacio público y el área reservada para
el distrito de negocios– abarcó 40 hectáreas, lo que significó la
tabla rasa de la mayor parte del casco antiguo, la traza histórica,
los comercios, barrios centrales, un manantial, un río y tres
puentes históricos, además de la aniquilación de un sinfín de
prácticas y representaciones asociadas con el habitar de esa
porción neurálgica de la ciudad.
Fue en este contexto que el fotógrafo Fausto Tovar
Martínez decidió asirse con su cámara para registrar el estado de
las calles del centro de Monterrey, antes, durante y después de la
construcción de la Gran Plaza.4 Tovar Martínez legó así un
3

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Gran Plaza. La
nueva cara de Monterrey, 1984, 8-13.
4
Es importante aclarar que a la fecha se desconoce el número exacto de las
fotografías sobre el centro de Monterrey realizadas por Fausto Tovar. En la
Fototeca Nuevo León fue posible localizar sólo 31 impresiones en opaco de
gran formato, todas a color, sin que se haya logrado consultar el resto del fondo
documental que contiene, además de impresiones, negativos y otros procesos
fotográficos. Por su parte, el usuario de Facebook identificado como Hernán
Bastian colgó al grupo virtual Monterrey viaje al pasado un total de 39
fotografías atribuidas a Fausto Tovar, entre las que incluyó las mismas tomas
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conjunto de al menos 38 documentos imagéticos5 que podemos
contrastar con el discurso difundido por los promotores del
proyecto, ya que permiten conocer el estado previo a la
devastación como ningún otro registro visual de la época.
Por lo común, cuando es referido aquello que se echó
abajo por la Gran Plaza se suelen utilizar fotografías de épocas
anteriores que no corresponden con la imagen de la ciudad a
finales de la década de los setenta,6 ya que al parecer no hubo un
esfuerzo institucional por crear y/o conservar un registro
pormenorizado de las calles y edificios que finalmente fueron

resguardadas en la Fototeca del estado. A estas habría que sumar la serie sobre
el Cine Elizondo reproducida en el libro Monterrey en 400 fotografías
publicado por el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) en 1996.
5
Siguiendo a Roca y Aguayo, se utiliza la locución portuguesa imagético para
referir a la generalidad de documentos que, entre sus múltiples especificidades,
tienen la de ser portadores de una imagen. En ese sentido, se considera que la
fotografía es un soporte documental no sólo por la imagen que contiene, sino
también por el soporte –o soportes– que la integra. Fernando Aguayo y
Lourdes Roca, coord., Investigación con imágenes. Usos y retos
metodológicos (México: Instituto Mora, 2012), 8.
6
Muestra de ello son los trabajos de Casas y Prieto, en cuyos textos refieren
ampliamente a la Gran Plaza aunque la mayor parte del corpus de imágenes
que utilizan en su análisis son de una temporalidad anterior y más bien alejada
a la del proyecto. Véase Juan Manuel García Casas, Imaginarios
interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de Monterrey (Monterrey:
Conarte, 2015); José Manuel Prieto González, Patrimonio moderno y cultura
arquitectónica en Monterrey: claves de un desencuentro (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2014).
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�Fotografía, ciudad y sillares

demolidos, más allá de iniciativas personales como la de Fausto
Tovar. Aunado a ello, el acervo completo de este fotógrafo local
se desconoce debido a que permanece en su gran mayoría sin ser
procesado como parte de los fondos históricos de la Fototeca del
estado de Nuevo León.7 Por otro lado, la fotografía como la que
aquí se reseña cobra una relevancia mayúscula toda vez que al día
de hoy no se ha encontrado rastro alguno de la documentación
asociada con la realización de la Gran Plaza más allá de los
decretos legislativos, notas periodísticas de la época, unos pocos
planos y una publicación para difundir el proyecto una vez
concluido. Las fotografías de Fausto Tovar constituyen así una
fuente primaria fundamental para estudiar el cambio de imagen
del centro de Monterrey, así como la transformación de los modos
de habitar el espacio urbano.
Antes de hablar del contenido de la fotografía de Fausto
Tovar, se retomarán algunos datos biográficos de su autor y de la
naturaleza del proyecto de la Gran Plaza, esto como parte de una
metodología de investigación social con imágenes centrada en

7

La fotografía que aquí se reseña en conjunto con otras piezas de la misma
serie fueron obtenidas en su versión digital gracias al invaluable apoyo de
Roberto Ortiz Giacomán, quien realizó la reprografía de las impresiones de
gran formato que resguarda la Fototeca Nuevo León.
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profundizar acerca del contexto de producción de este tipo de
fuentes primarias.8 Es importante subrayar que el empleo de
imágenes –fijas o en movimiento– en la investigación en ciencias
sociales requiere del acopio de elementos que permitan
comprender de dónde y cómo surgen estos documentos
imagéticos, ya que no necesariamente y por sí misma “una
imagen dice más que mil palabras”.
A la fecha se ha recuperado poca información biográfica
de Fausto Tovar Martínez,9 quien nació en San Luis Potosí el 15
de septiembre de 1926. Por lo que se ha podido constatar, en su
ciudad natal, previo al oficio de fotógrafo, Fausto Tovar se

8

Lourdes Roca et al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual (México:
Instituto Mora, LAIS, Conacyt, 2014), 108.
9
Existe una semblanza biográfica de Fausto Tovar en el volumen Monterrey
en 400 fotografías, así como una emisión del programa Entre historias
conducido por Elvira Ramos del canal de internet Regioenvivo.Tv en la cual
participa Marta Tovar, hija de Fausto Tovar. Recientemente el mismo Roberto
Ortiz Giacomán ha llevado a cabo una serie de entrevistas con por lo menos
tres de los hijos de Fausto Tovar: Imelda, Julio y Fausto. Parte de la
información de estas entrevistas es referida a lo largo del texto con la
autorización de Ortiz Giacomán. Véase también Ricardo Elizondo, José
Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén, Monterrey en 400 fotografías
(Monterrey: Museo de Arte Contemporáneo, 1996); programa Entre historias
en Regioenvivo.Tv, 23 de enero de 2020, disponible en
˂https://www.facebook.com/RegioEnVivo.TV/videos/188087359258906˃
[última consulta enero 2021].
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convirtió en aprendiz del pintor Felipe Moreno, quien lo instruyó
en la realización de paisajes y retratos, así como en el retoque de
las pinturas de las iglesias de la localidad.10 Ya con una
instrucción en la pintura al óleo, cerca de los veinte años de edad,
entre 1945 y 1946, migró a Monterrey para alcanzar a su madre
que unos años antes se había mudado a esta ciudad.
Para mediados del siglo XX, la urbe regiomontana
contaba ya con una sólida tradición fotográfica con grandes hitos
como Desiderio Lagrange, Jesús R. Sandoval, Refugio Z. García,
Eugenio Espino Barros y Alberto Flores Varela, entre otros,11
gracias a la existencia de una gran demanda de fotografías
alimentada en parte por el desarrollo industrial del estado de
Nuevo León. Aunque antes que en la fotografía, Tovar Martínez
trabajó en un taller de anuncios luminosos llamado “Rótulos
eléctricos”, recién llegado a Monterrey tuvo contacto con algunos
de los fotógrafos locales gracias a que su medio hermano era

María del Pilar Pérez Cruz, “La obra del pintor Felipe Moreno Díaz, en la
ciudad de San Luis Potosí: 1950-1970” (tesina de especialidad, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, 2002), 25.
11
Véase Roberto Ortiz Giacomán, “Unión, arte y progreso”, Alquimia. Revista
del Sistema Nacional de Fototecas 18, núm. 54 (mayo-agosto 2015): 52-58;
José Antonio Rodríguez, “Testimonio de la fotografía”, en Elizondo,
Rodríguez y Moyssén, coord., Monterrey en 400 fotografías.
10

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asistente en el estudio Foto Selecta de Alberto Flores Varela y a
que la familia Espino Barros era cliente del negocio de anuncios
luminosos. Con estos últimos entablaría una relación de
admiración y amistad una vez en el oficio fotográfico.12
Es lógico suponer que, derivado de la competencia
profesional entre el gremio de fotógrafos establecidos en Nuevo
León, cada uno buscara destacarse de entre los demás por algún
medio. En ese sentido, el catálogo ofertado por Fausto Tovar desde
su estudio-taller, ubicado en la calle Agustín Melgar de la colonia
Terminal,13 sobresalía por al menos tres servicios: la fotografía
publicitaria de productos, las impresiones fotográficas de gran
formato, también conocidos como fotomurales, y las fotografías
aéreas oblicuas.14 Fue precisamente la fotografía aérea lo que
vinculó a Tovar Martínez con el proyecto de la Gran Plaza.

12

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
13
Antes de 1970 Fausto Tovar tuvo su estudio en la calle 5 de mayo núm. 830,
el cual compartía con Cástulo Medina. Entrevista con la familia Tovar
realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero de 2020.
14
Sobre la dinámica del taller-estudio de Fausto Tovar sabemos que en su
administración se involucraba toda la familia Tovar, sus cinco hijos y su
esposa. Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán,
enero de 2020.
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�Fotografía, ciudad y sillares

La decena de tomos que componen la colección de notas
periodísticas acerca del desarrollo de la Gran Plaza resguardados
en el Archivo Histórico de Monterrey (AHM)15 dan cuenta del
sigilo y la rapidez con la cual se inició el proyecto, fenómeno que
se replica también en otras partes del mundo con iniciativas de
intervención urbana de gran escala.16 Mientras que, por un lado,
la población más directamente afectada por los trabajos de
demolición se quejó constantemente por la falta de información
oficial,17 por otro, el decreto oficial aprobatorio de la Gran Plaza
por parte del poder legislativo no se dio sino hasta finales de
1981,18 cuando el proyecto llevaba ya un considerable avance en
los trabajos de demolición. Por lo tanto, no es un aspecto menor
el que la notificación a Fausto Tovar sobre la inminente
realización de la Gran Plaza le permitiera realizar un registro con

15

Nos referimos al fondo documental clasificado como Colección Libros Gran
Plaza que compilan el seguimiento mediático al desarrollo del proyecto.
16
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de
la modernidad (México: Siglo XXI Editores, 1989), 307-308.
17
Archivo Histórico de Monterrey (AHM), Colección Libros Gran Plaza, t. II,
p. 104, María Belmonte, “Dudas, desalojos y demoliciones”, en Tribuna
Diario, 23 de octubre de 1981.
18
Congreso del estado de Nuevo León, expediente núm. 199, decreto núm.
156, 25 de noviembre de 1981. Documento obtenido mediante solicitud a la
unidad de transparencia del Congreso de Nuevo León.
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la anticipación suficiente para documentar el centro todavía
inalterado por los buldóceres.
Ángela Alessio Robles, primera directora del órgano
ejecutor del proyecto (Prourbe), comisionó a Tovar Martínez la
realización de una serie de fotografías aéreas del terreno donde se
erigiría la Gran Plaza.19 Al respecto, existen importantes
diferencias entre la realización de un registro fotográfico aéreo y
uno a nivel de calle, ya que, si bien ambos pueden documentar la
misma porción del espacio urbano, el grado de detalle y los
aspectos que cada uno nos permite visualizar resultan sumamente
distintos. De inicio, las tomas aéreas dan una visión general del
espacio y posibilitan una rápida identificación de sus principales
elementos constitutivos, en especial los edificios de mayores
dimensiones, vialidades y la traza urbana. Es por ello que, como
en el caso que ahora nos ocupa, antes que existieran las imágenes
satelitales, la fotografía aérea se utilizó recurrentemente en la
planeación urbana; una de las tomas aéreas de Fausto Tovar, por
ejemplo, sirvió para hacer un fotomontaje de los edificios que
supuestamente se construirían en el centro de Monterrey como

19

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
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parte del distrito financiero.20 Por su parte, en los estudios
históricos la comparación entre distintas fotografías aéreas
permite observar el conjunto de elementos urbanos que han
permanecido o que se han transformado con el paso del tiempo.21
En cambio, la fotografía a nivel de calle transmite una
experiencia visual más cercana a la del transeúnte, brinda también
una mejor idea de las dimensiones de los inmuebles con respecto
a la escala humana y, finalmente, muestra con detalle los
elementos arquitectónicos de cada edificio. Es probable que tales
diferencias entre las tomas aéreas y a nivel de calle llevaran a
Fausto Tovar a realizar un registro fotográfico propio, que
documentara con mayor finura la transformación del centro de
Monterrey más allá de la exigencia de las autoridades gestoras de
la Gran Plaza. En ese sentido, el escueto registro fotográfico a
nivel de calle utilizado por el gobierno para sustentar el discurso
de decadencia del centro de Monterrey se incluyó en dos
publicaciones realizadas para enaltecer la administración de
20

El negativo de este fotomontaje con la superposición de los edificios sobre
la toma aérea oblicua forma parte del Fondo Fausto Tovar de la Fototeca
Nuevo León, sin embargo, se trata de una pieza aún sin catalogar.
21
Roca, “La fotografía aérea en México para el estudio de la ciudad: el crucero
de El Caballito”, Anais do Museu Paulista: História e Cultura Material 19,
núm. 2 (diciembre de 2011): 73-82.
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Martínez Domínguez: se trató de la revistilla La nueva cara de
Monterrey, así como del libro firmado por Mario Santoscoy
Monterrey. Área metropolitana. Ambos contienen la misma serie
de tomas a nivel de calle del centro de Monterrey,22 así como dos
fotografías aéreas del estado previo y posterior realizadas por el
propio Fausto Tovar.
La comparación entre las fotografías de las calles de
Monterrey difundidas por el gobierno con respecto a las de Tovar
Martínez muestra importantes diferencias. En las primeras se
destacan dos aspectos que los agentes urbanos detrás de la Gran
Plaza repitieron una y otra vez como justificación del proyecto:
la estrechez de las calles y el giro comercial de una parte de los
negocios asentados en el centro de la ciudad. Para ello se
utilizaron encuadres cerrados que en primer plano muestran
vehículos ocupando la mayor parte de la composición. Asimismo,
para reforzar el sentido de las imágenes, éstas se acompañaron

22

Si bien el texto La nueva cara de Monterrey no incluyó el crédito fotográfico
de ninguna de las numerosas imágenes que aparecen en la publicación, en
Monterrey. Área metropolitana se menciona que el conjunto de fotografías de
aquel volumen fueron realizadas por Camilo Garza y Garza, Eduardo D’Regules,
Xossé de Sade y Miguel Vera bajo la dirección de Mario Casasola. No obstante,
por lo menos la toma aérea que se incluye en ambos fue realizada por Fausto
Tovar. AGENL, Monterrey. Área metropolitana, 1984.
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con pies de foto como el siguiente: “Asfixiado por manzanas de
edificaciones viejas y decadentes, el centro de la ciudad se había
convertido en una de las zonas más deprimidas y rezagadas de la
metrópoli, donde predominaban los edificios decadentes como
comercios, viviendas y talleres”.23 Empero, las fotografías
difundidas

por

el

gobierno

pudieran

no

corresponder

estrictamente con el momento previo a los trabajos de demolición
para la Gran Plaza, ya que en por lo menos una de las tomas se
aprecia claramente una pancarta con la leyenda “Prourbe.
Monterrey se moderniza” cubriendo la entrada de un inmueble
aparentemente desocupado, lo cual indica que ya había dado
inicio el proyecto.24
En tanto, Fausto Tovar prácticamente realizó una labor
opuesta utilizando un lente gran angular y posicionándose en
muchas de las bocacalles que serían afectadas por el proyecto.
Así, logró captar las arterias del centro con una amplitud que está
lejos de apreciarse en las tomas realizadas por el gobierno. De
entre los aspectos a destacar del conjunto de fotografías hechas
por Fausto Tovar está la diversidad de negocios que aparecen en

23
24

AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.
AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.

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su registro, y no solamente las cantinas y los talleres de reparación
automotriz que fueron denostados en la propaganda para la Gran
Plaza. Tovar Martínez fotografió además el interior de una
vecindad anteriormente ubicada en la manzana de las calles 15 de
Mayo y Escobedo, así como una de las entradas al río Santa Lucía
convertido en desagüe desde el siglo XIX. Otra característica de
las fotografías del estado previo a la Gran Plaza consiste en que
se trató de una serie que no se realizó en un único día. Así lo
muestran dos tomas de la esquina de las calles Ignacio Zaragoza
y Juan Ignacio Ramón: una en la que se observa el cruce con poca
afluencia peatonal, y otra que se realizó en el transcurso de un
populoso desfile; la segunda deja ver además los primeros
avances de las demoliciones por la desaparición de una sección
del edificio que albergaba el restaurante-bar “Fornos”, la cual sí
aparece en la toma sin el desfile. Todo lo cual nos da indicio de
un registro del centro de Monterrey sistemático y bien pensado.
De entre los referentes urbanos retratados por Fausto
Tovar, sin duda el más conocido es el Cine Elizondo, inmueble
dedicado al séptimo arte que se caracterizó por su profusa
decoración de inspiración asiática. Este edificio fue sin duda el
que

mayor

polémica

causó

cuando

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se

determinó

su
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derrumbamiento, siendo defendido por una parte de la población
con motivo de sus peculiares elementos arquitectónicos.25 No
obstante, en la erección de la Gran Plaza, el Cine Elizondo sólo
adquirió valor histórico por ser uno de los primeros edificios
demolidos en Monterrey con dinamita y porque además esta
acción fue llevada a cabo por una de las primeras mujeres
egresadas de la carrera de ingeniería de la Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL), Leticia Ruvalcaba.26
Otro sitio sacrificado por el proyecto fue la Fuente de
Monterrey, un espacio público ubicado en el cruce de las calles
Allende e Ignacio Zaragoza. La fuente tenía de fondo decorativo
el mural Fundación de Monterrey, obra del arquitecto y ex rector
de la universidad, Joaquín A. Mora, siendo este uno de los pocos
elementos que se conservó tras la construcción de la Gran Plaza
y que fue recolocado en un sitio cercano a su ubicación original.
Desde antes de la construcción de la Fuente de Monterrey,

25

AHM, Colección Libros Gran Plaza, t. I, p. 99, Ricardo Espinosa Cárdenas,
“Demolerán el Cine Elizondo”, El Norte, 20 de junio de 1981; Prieto,
Patrimonio moderno y cultura arquitectónica en Monterrey: claves de un
desencuentro, 80.
26
Daniel de la Fuente, “La demoledora”, en Perfiles e historia, El Norte, 6 de
febrero de 2005.
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históricamente este cruce de calles se había caracterizado por la
presencia del vital líquido, ya que debajo se localiza uno de los
manantiales que existen en el centro de la ciudad. Por tal motivo,
antes que existiera la fuente, en el sitio se localizó durante algún
tiempo la Alberca Monterrey, una piscina natural de uso público
bastante popular entre la población durante la primera mitad del
siglo XX.27
Finalmente, la fotografía de Fausto Tovar motivo de la
presente reflexión, documenta un tercer referente urbano
devastado por causa de la Gran Plaza; se trata de la casa del
connotado médico e historiador José Eleuterio González,
conocido en Monterrey como “Gonzalitos”.28 La importancia del
inmueble localizado sobre la calle Dr. Coss, entre Matamoros y
Padre Mier, consistía en que precisamente ahí murió el galeno el
día 4 de abril de 1888. Como sucedió con el resto del centro de
Monterrey y los demás referentes urbanos echados abajo por la
Gran Plaza, simpatizantes de la transformación urbana
27

Casas, Imaginarios interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de
Monterrey, 102.
28
Véase Édgar Iván Espinosa Martínez, “La cultura nacional desde las
regiones en el siglo XIX. El caso de José Eleuterio González (1813-1888) en
Nuevo León”, Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 24, núm.
48 (julio-diciembre, 2015): 198-225.
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comenzaron por denostar el valor histórico de la finca,
argumentando en este caso que la casa nunca fue propiedad de
Gonzalitos. Por su parte, el cronista oficial de Monterrey, José P.
Saldaña, afirmó que la casa no era un edificio que mereciera la
conservación, ya que una placa era más que suficiente para
rescatar el valor histórico del lugar; de lo contrario, se corría el
riesgo de terminar con una “mini plaza” en lugar de una Gran
Plaza, según afirmó el mismo cronista ante la prensa. Cabe
mencionar que poco tiempo antes el alcalde de Monterrey entre
1980 y 1982, Pedro Quintanilla, había prometido en campaña
hacer un museo de la medicina en aquel sitio que ahora quedaba
destinado a la picota.29 Aunado a todo esto, la responsable de la
ejecución de la Gran Plaza, Ángela Alessio Robles, negó que el
proyecto a su cargo fuera el motivo de la demolición del edificio,
ya que no se tenía contemplada la demolición de los inmuebles
de la acera oriente de la calle Dr. Coss.30 Sin embargo,
coincidentemente con el arranque de la Gran Plaza la casa se echó
abajo, ya fuera por decisión de sus propietarios que aprovecharon

29

AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 111, Víctor S. Canales,
“Nadie puede parar la demolición de la casa”, El Norte, 24 de junio de 1981.
30
AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 104, ¡Demuelen Casa de
Gonzalitos”, El diario de Monterrey, 23 de junio de 1981.
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que en todo el sector se realizaban trabajos de demolición, o bien,
por la acción del gobierno.
La destrucción de la casa de Gonzalitos llamó la atención
de Fausto Tovar, por lo menos para la realización de dos tomas
del inmueble. La primera de estas retrata la fachada parcialmente
demolida y vista desde un punto cercano al cruce de las calles
Padre Mier y Dr. Coss. Esta toma nos deja ver además que la casa
parece ser el único inmueble en proceso de demolición en todo
ese lado de la acera, lo cual podría sustentar los dichos de la
ingeniera Alessio Robles.
Llegamos así a la fotografía que es motivo de todo este
análisis y que además ilustra la portada de la nueva época de la
revista de historia del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL. En ella observamos la primera habitación de la casa de
Gonzalitos, con el marco de la entrada principal en primer plano;
a pesar de la leve deformación de la imagen provocada por el tipo
de lente, mediante el primer plano es posible hacerse una idea del
grosor de los muros de la fachada. Por el suelo del inmueble que
se aprecia en una elevación superior a la de la vía peatonal, que
es el punto desde donde apuntó su cámara Fausto Tovar,
observamos bloques de sillar, algunos con los elementos
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�Fotografía, ciudad y sillares

decorativos del inmueble –ya fueran de yeso o estuco–, los cuales
podrían haber correspondido con alguna cornisa o capitel. El más
notorio de éstos por su localización al centro de la imagen, lleva
un motivo floral de estilo rococó; las decoraciones constituyen un
indicio de la calidad constructiva del inmueble, así como de la
clase social a la cual estaba destinado. La única figura humana en
toda la toma es la de un niño que posa sin camisa, apoyando su
mano derecha en una puerta de madera también con detalles
decorativos.
De entre todas las fotografías del centro de Monterrey
elaboradas por Tovar Martínez que se han podido observar, sólo
hay otra en la cual posa también un niño; no obstante, se trata de
alguien de menor edad que fue retratado en una parte de la Gran
Plaza a punto de ser concluida. En ambos casos, los infantes nos
dan una idea clara de las proporciones del espacio con relación a
la escala humana. Por último, el plano posterior de la toma
muestra la amplitud del inmueble, así como la dimensión de la
demolición. El considerable número de habitaciones que se
aprecia al fondo –el acercamiento a la imagen digital de la
fotografía permite identificar al menos cinco habitaciones– opera
como el efecto provocado por la contraposición de espejos, como
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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�Jaime Sánchez-Macedo

si se tratara de un reflejo infinito de la demolición del centro de
Monterrey, delante y detrás del fotógrafo. Las notas periodísticas,
producto de la polémica generada por el derrumbe del inmueble,
nos dan la certeza del año de las dos tomas de la casa de
Gonzalitos, 1981, así como un posible rango de meses, entre
mayo y julio.
Al final, el anhelado distrito financiero que acompañaría
la Gran Plaza quedó lejos de concretarse por diversos motivos
que se han destacado en investigaciones previas,31 dejando el
terreno de la finca en espera de hallar un uso más lucrativo para
sus propietarios. El único criterio de conservación patrimonial –
si es que se puede llamar así– para el sitio, fue aquel propuesto
por José P. Saldaña y que consistió en la colocación de una placa
en el lugar que hoy en día funciona como un estacionamiento
privado. En tanto, Fausto Tovar utilizó las dos tomas de la casa
de Gonzalitos y el resto de las fotografías del centro de Monterrey

31

Jaime Sánchez-Macedo, Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo
del espacio público en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007
(Monterrey: Conarte, Museo de Historia Mexicana, 2019); Patrice Melé, La
producción del patrimonio urbano (México: Ciesas, 2006), 243; Rodrigo
Fernando Escamilla Gómez, “De la industria a los servicios, la macroplaza y
los primeros indicios de la servicialización de la ciudad de Monterrey (19791986)” (tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma de México, 2014).
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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�Fotografía, ciudad y sillares

para hacer por lo menos una exposición de su obra. Para este
propósito se produjeron las impresiones en opaco de gran formato
que hoy en día están en custodia de la Fototeca Nuevo León. Cabe
mencionar que a pesar de las óptimas condiciones de resguardo
de la institución, la calidad de las impresiones policromáticas ha
generado una importante pérdida de color en algunas de las
fotografías, situación que se podría agravar en los años venideros.
A manera de conclusión basta decir que para muchos de
los habitantes de Monterrey, que además conocen cuál fue el
destino final del terreno de la finca, la fotografía del interior de la
casa de Gonzalitos posee un punctum en los términos argüidos
por Barthes; es decir, se trata de una imagen que por uno o varios
de los elementos que contiene la imagen fotográfica “hiere” al
observador como una pulsación.32 Los sillares derruidos y el niño
que posa en la fotografía de Fausto Tovar generan una afección
en la sensibilidad de quien mira esta imagen, ya sea por la extraña
belleza de la toma, o bien, porque desde hace un par de años los
martilleos han vuelto a ser un eco constante por todo el centro de
Monterrey. Sin embargo, hoy día la suplantación del patrimonio

32

Roland Barthes, La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía (Barcelona:
Paidós, 1989), 58-85.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

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�Jaime Sánchez-Macedo

urbano no es por la construcción de espacio público, sino por el
flujo de capitales financieros sumados a la especulación
inmobiliaria que demanda una nueva tabla rasa en el espacio
urbano.
Por otro lado, en una lectura a nivel iconográfico del
documento imagético,33 la fotografía de Fausto Tovar representa
la picota del “progreso” que se yergue sobre el patrimonio urbano
de Monterrey. Se vuelve necesario entonces voltear a ver
nuevamente las fotografías de Fausto Tovar sobre el centro de la
ciudad para reflexionar sobre los costos de las transformaciones
urbanas de gran escala. Asimismo, el legado de este fotógrafo
invita a tomar nuestras cámaras digitales y registrar todos
aquellos edificios de la ciudad que parecen nuevamente a punto
de desvanecerse en el aire. De lo contrario, sólo quedarán los
discursos de abandono y decadencia que, antes y ahora, han
servido de justificación para echar abajo el patrimonio urbano.

33

Roca et. al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual, 100-106.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

344

�Fotografía, ciudad y sillares

Referencias
Archivo
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Archivo Histórico de Monterrey
Bibliografía
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auge industrial a la crisis de 1982, coord. por Isabel
Ortega Ridaura, 73-108. Monterrey: Fondo Editorial
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Barthes, Roland. La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía. Trad.
por Joaquim Sala Sanahuja. Barcelona: Paidós, 1989.
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experiencia de la modernidad. Trad. por Andrea Morales
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Elizondo, José Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén.
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Sánchez-Macedo, Jaime. Donde habita el olvido. Conformación
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347

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos,  2021, Vol. 1, No. 1, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Geografía</text>
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                <text>Sillares. Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Lazo Freymann, José Eugenio, Director</text>
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                <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Director Editorial</text>
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                <text>Muñoz Mendoza, Juan José, Editor Técnico</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Ciencia UANL
Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario general
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director Ciencia UANL
Melissa Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad
Autónoma de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Monserrat Montes Canul
Correctora de inglés: Georgina Cerda Salvarrey
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas

Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 26, Nº
118, marzo-abril de 2023. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad
Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Editora responsable: Melissa Martínez
Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2021-060322550000-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido en trámite. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Todos los derechos reservados
© Copyright 2023
revista.ciencia@uanl.mx

2

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

COMITÉ ACADÉMICO

COMITÉ DE DIVULGACIÓN

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz Valdés

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�30
31
36

40

Acciones para el ahorro de energía eléctrica en la pequeña y mediana
industria: una retrospectiva
Azucena Escobedo I., Claudia Correa S., Francisco Godínez
Mentorías entre mujeres investigadoras para prevalecer en la ciencia
Herlinda Fabiola Venegas García, Hortensia Brito Vega

CURIOSIDAD
Las plantas: una estrategia para prevenir la erosión del suelo

6 EDITORIAL
8

SECCIÓN ACADÉMICA

Thais Correa de Assis, Laura Sánchez-Castillo

46

CIENCIA DE FRONTERA
Construir trabajo interdisciplinario desde la inteligencia artificial.
Entrevista a la doctora Dora-Luz Flores

CIENCIA Y SOCIEDAD
¿Utopía o distopía? Una lectura de las sociedades en
la cuarta revolución industrial a través del proyecto japonés Sociedad 5.0 y la serie Teen Regime

María Josefa Santos Corral

Yunuen Ysela Mandujano-Salazar

16

56

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA
Mujeres en el impulso y sostenibilidad de la ciencia

OPINIÓN

Pedro César Cantú-Martínez

Las pseudociencias y la COVID-19
Diana Caballero-Hernández, Alejandra Arreola-Triana, Cristina Rodríguez-Padilla

64
24

CIENCIA EN BREVE
De contaminación y tesoros galácticos
Luis Enrique Gómez Vanegas

EJES
Estudiando la ionósfera terrestre mediante el Sistema
de Posicionamiento Global (GPS)
Esmeralda Romero Hernández, Amanda Salas Navarro

72

COLABORADORES

�118
EDITORIAL

8M Trascendencia de la memoria
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-1

Luz Verónica Gallegos Cantú*

E

l Día Internacional de la Mujer fue proclamado por primera vez en 1975 por
las Naciones Unidas, y coincidió con el
que fuera anunciado como el Año Internacional de la Mujer. Dos años después,
la Asamblea de esa organización declaró el 8 de
marzo como fecha conmemorativa de la lucha de
las mujeres para vivir en condiciones de igualdad, ejerciendo libremente sus derechos. La oficialización del 8M se vincula con la evocación de
múltiples hechos históricos que tuvieron lugar en
diversos puntos del planeta, y que convergen en
la búsqueda del reconocimiento de los derechos
políticos, económicos y sociales de las mujeres.

La relevancia de que fechas como ésta sean marcadas en el calendario radica en la necesidad de hacer
visibles las condiciones de vida de las mujeres, tomando en cuenta su diversidad y la heterogeneidad
de los entornos en los que se desenvuelven. Poner el
foco en las formas como se manifiestan las desigualdades ha sido fundamental para la generación de proyectos transformativos. Así pues, la exposición de las
problemáticas es nuclear, pero su posterior análisis en
vías de resolución es el motivo de dicho planteamiento. Puesto que se trata de un tema social y cultural,
es investigado desde las ciencias humanas y sociales
que se sostienen en un compromiso ético-político por
parte de quienes los llevan a cabo.

Año tras año son actualizados los datos que revelan avances en términos de ocupación de espacios por parte de las mujeres: escolarización, cargos
políticos, reformas en materia legislativa, protocolos para denunciar violencias de género. Cuarenta
y ocho años de políticas y acciones afirmativas
suscitan cambios observables y es importante inscribirlos en una línea del tiempo visible para todas
las personas. Pero también es primordial agudizar
la mirada, puesto que la gestación de un mundo
pacífico y sostenible requiere del trabajo cotidiano.
En esto, las universidades públicas desempeñan un
rol esencial debido a su responsabilidad para con
la sociedad en la que se encuentran: el registro de

cada huella marcada a partir de un movimiento que
se renueva constantemente es tarea ineludible.
Es conveniente pactar acciones colaborativas
en el presente, para que las próximas generaciones sean capaces de reconocer lo que tantas mujeres han logrado a partir de prácticas conscientes y
trayectorias constantes en pos de una vida digna.
La memoria es un rasgo de fortaleza, misma que
se requiere para continuar andando senderos en
una ciencia en defensa de la libertad, la igualdad
y la vida. El contenido de este número de Ciencia
UANL, dedicado a las Mujeres en la Ciencia, es un
paso más del camino que se sigue recorriendo.

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: luz.gallegoscnt@uanl.edu.mx

6

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

7

�¿Utopía o distopía?
CIENCIA Y SOCIEDAD

Una lectura de las sociedades en la
cuarta revolución industrial a través
del proyecto japonés Sociedad 5.0 y la
serie Teen Regime
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-2

Yunuen Ysela Mandujano-Salazar*
https://orcid.org/0000-0003-4794-6584
* Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, México.
Contacto: yunuen.mandujano@uacj.mx

U

na sociedad en la que el primer ministro
es elegido por inteligencia artificial (AI,
por sus siglas en inglés), donde la ciudadanía tiene voz y voto sobre las distintas
decisiones y proyectos que les atañen en tiempo
real, permitiéndoles eliminar rígidas estructuras
de poder y tomar decisiones democráticamente para el bien común, esto es Utopi-AI en el año
202X, la ciudad japonesa representada en la serie
de ficción Teen Regime (Kurube, 2022), producida
y distribuida global y gratuitamente por la televisora japonesa NHK.
Este escenario no parece tan alejado de la realidad y no es raro que sean los medios japoneses
los que presentan dicha historia. En la segunda
década del siglo XXI, las tendencias económicas e
industriales a nivel mundial están siendo determinadas por la cuarta revolución industrial. El objetivo de este artículo es presentar las principales
características del proyecto japonés Sociedad 5.0
propuesto en este contexto y, a partir de la revisión de los principales elementos narrativos de
Teen Regime, destacar las potenciales dificultades
y temores sociales que involucra transitar a una
sociedad regida por la AI.

8

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118,
No.118 marzo-abril
marzo-abril2023
2023

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

nueva forma dominante de producción en la que
se requerían empleados con conocimientos especializados en distintas áreas, por lo que la educación superior se presentó como clave en la formación de las nuevas generaciones que buscaban
mejorar en la escala socioeconómica. Las innovaciones también se democratizaron –por ejemplo,
el acceso y velocidad de Internet y los teléfonos inteligentes–, llegaron a los consumidores comunes
y cambiaron nuevamente las dinámicas sociales.
Algunos analistas consideran que seguimos en
esta etapa (Rifkin, 2011) o que estamos en una
segunda revolución tecnológico-informática (Lee
et al., 2018). Sin embargo, la tendencia en los
discursos académicos y políticos ha sido identificar las aceleradas variaciones surgidas con los
desarrollos de la inteligencia artificial, el big data,
los sistemas ciberfísicos y el internet de las cosas
(IoT, por sus siglas en inglés) como una cuarta
revolución también llamada Industria 4.0 (Bongomin et al., 2020; Morrar et al., 2017; Schwab,
2015), hay quienes, incluso, proponen que, desde 2020, estamos en una quinta revolución cuya
característica es la personalización masiva de la
producción gracias al análisis de datos y conectividad de la etapa anterior (Matheson, 2020).

LAS REVOLUCIONES INDUSTRIALES
Se ha llamado revolución industrial a aquellos
procesos en los cuales convergen innovaciones en
tecnología y fuentes de energía que impactan las
comunicaciones, la logística de producción y la
movilidad. Éstas generan variaciones sistemáticas aceleradas no sólo en la producción y formas
de trabajo, también en la cotidianidad de las personas, en lo que se espera de ellas en el desarrollo
económico social.
La Revolución Industrial, la primera de este
tipo, inició en Europa en el siglo XVIII, propagándose por el mundo hasta el siglo XIX. Se caracterizó por la aplicación de la energía del vapor a motores y maquinaria, lo que permitió la
mecanización de procesos en las industrias clave
de la época, así como a medios de transporte –
como trenes y barcos–, y facilitó la movilidad de
personas, materiales y mercancías entre países y

10

continentes (Xu et al., 2018). Estos cambios provocaron que las principales formas de empleo
estuvieran ligadas a la explotación de minas y
al manejo de máquinas tejedoras, por lo que la
capacitación formal previa requerida de los trabajadores era prácticamente nula, aunque éstos
tenían que trabajar largas jornadas en condiciones precarias.
La segunda revolución se dio en la primera
mitad del siglo XX con la transición a la energía
surgida del petróleo y la electricidad. Esto dio pie
a los motores de combustión interna que impulsaron innovaciones en los medios de transporte
y las formas de producción dirigidas hacia la estandarización; también hubo importantes innovaciones en los sistemas de telecomunicaciones
con la televisión, el cine, la radio y la telefonía
(Rifkin, 2011). En esta etapa, fábricas y comercios requerían empleados con una capacitación
técnica básica, para que trabajaran en conjunto
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

con las máquinas. La alfabetización y el manejo de las Matemáticas básicas se convirtieron en
requerimiento para la mayoría de las personas,
aumentando la productividad y reduciendo relativamente las jornadas laborales. Tales transformaciones significaron el surgimiento de una sociedad de consumo que tenía acceso al ocio.
Al final de la década de 1960 se detecta una
tercera revolución. Aunque seguían como base
los combustibles fósiles y la electricidad, se añadió la energía nuclear y se comenzó a priorizar
la búsqueda de energías renovables. Pero fue el
desarrollo de las computadoras y el Internet lo
que significó el inicio de una etapa de cambios
acelerados en las tecnologías de la información,
la automatización de procesos y la robótica, impulsando la deslocalización de la producción, la
globalización y el mayor poder de corporaciones
y capitales multinacionales (Morrar et al., 2017;
Rifkin, 2011; Schwab, 2015). Esto llevó a una
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Es muy posible que, debido a que gran parte de
los analistas económicos ha vivido desde lo que se
ha llamado tercera revolución, su debate gira en
torno a las alteraciones desde la perspectiva de
la producción y su relación con las innovaciones
tecnológicas, no tanto en los giros socioculturales
que éstas están desatando. Sin duda, lo que se
ha presenciado desde inicios del siglo XXI es una
novedad en el paradigma en el que se está transitando a sociedades en las que la información es
un recurso económico, ciudadano e industrial, al
tiempo que la comunicación socializada está permitiendo la reconstrucción del poder y un cambio
cultural profundo (Castells, 2006). Organismos
internacionales hablan de una incipiente sociedad
del conocimiento en donde éste se presenta como
el centro del proceso de innovación y como clave
en las relaciones humanas para propiciar un desarrollo sustentable (OEA, 2009; UNESCO, 2012).
Pero, como dice Castelfranchi (2007), ese discurso
sólo involucra el conocimiento como el nuevo capital principal, no una democratización del mismo.
Lo que es indudable, como lo menciona Carvajal (2017), es que este nuevo paradigma eco-

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

formas oficiales, se trata de una ciudad de prueba y laboratorio viviente en constante evolución,
centrado en la humanidad y la comunidad, que
servirá para la innovación en servicios y tecnologías que permitan la movilidad, comunicación y
desenvolvimiento de todas las personas. Woven
City comenzó su construcción en 2021, en una
primera etapa que se proyecta concluir en 2025,
recibirá a sus primeros 360 residentes.
Teen Regime, en cinco episodios, presenta la
historia de una ciudad de este tipo, pero pensada desde el gobierno central japonés: Utopi-AI o
UAI, la cual tiene como base a Solon, la unidad
administrativa de AI compuesta por tres supercomputadoras que procesan los datos generados
por los habitantes para sugerir políticas específicas, en tiempo real, al cuerpo gobernante: Tri,
programada para buscar el crecimiento económico; Hexa, para asegurar el bienestar y la cultura,
y Nona, enfocada en la sustentabilidad.

Toyota Woven City, Bjarke Ingels.

nómico-industrial va de la mano con el desarrollo
de un nuevo modelo educativo –Educación 4.0–
en el que se debe priorizar la capacitación de profesionales con conocimientos interdisciplinarios
para el manejo de las tecnologías y con capacidad
de cooperación constante con otros agentes como
las empresas, las instituciones gubernamentales,
educativas y de la sociedad civil. En el caso de
América Latina, se tiene un fuerte rezago educativo que, aunado a las nuevas tendencias y necesidades de la industria, puede llegar a incrementar
la exclusión social como resultado de la analfabetización tecnológica (Lafont Mendoza et al.,
2021; Ulloa-Duque et al., 2020). En este sentido,
países como Japón, que han estado impulsando
estas transformaciones en la educación superior
para aprovechar y estar a la vanguardia de las necesidades de la Industria 4.0 (Deguchi, Akashi, et
al., 2020), pueden servir de modelos de estudio.
SOCIEDAD 5.0 Y SU REPRESENTACIÓN
Japón es un país cuya población se ha envejecido
debido a una tasa de natalidad por debajo del nivel de reemplazo; tiene más de tres décadas sin

12

alcanzar un crecimiento económico relevante y
enfrenta constantes desastres naturales. En estas
condiciones, el gobierno ha buscado estrategias
para dar respuesta a los retos sociales que enfrenta y optimizar sus recursos humanos que, por
otro lado, tienen elevado nivel educativo y capacidad de adaptación a la tecnología.
En 2016, el gobierno japonés convocó a actores clave de la academia y la industria para
trabajar en un plan cuya meta es construir una
sociedad superinteligente guiada por la innovación científica, tecnológica y el uso del big data y
la AI que tuviera como objetivo no sólo mejorar
la productividad –meta de la Industria 4.0–, sino
asegurar la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos (Deguchi, Hirai, et al., 2020). Es decir,
en principio, enfocar los esfuerzos en la innovación de aplicaciones diseñadas específicamente
para dar solución a las problemáticas japonesas:
la escasez de personal médico y de cuidado; la
necesidad de asegurar mayor independencia y
movilidad de la población enferma o envejecida;
la necesidad de sustituir mano de obra calificada
dedicada al mantenimiento de infraestructura o
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

servicios básicos al cliente por robots, sensores
y AI para desplazar a las personas a actividades
menos peligrosas o más productivas, y el compromiso con minimizar el impacto ambiental (Matsuoka e Hirai, 2020).
En este sentido, el proyecto implica construir
ciudades superinteligentes cuyo centro sean los
ciudadanos. La tecnología debe ser pensada para
cubrir las necesidades o beneficiarles directamente –en lugar de que les llegue residualmente años
después de la innovación para la producción–.
Además, las personas deben tener un papel activo en las mejoras, aportando retroalimentación
en tiempo real a los productores y gestores administrativos y gubernamentales (Deguchi, 2020).
Este tipo de ciudad se está construyendo en
proyectos como Woven City, liderado por Toyota
(Woven City Holdings, 2021). Susono, una comunidad asentada cerca del Monte Fuji, con la que
Toyota ha tenido relaciones desde la década de
1960, cuando erigió un centro de investigación y
una planta de ensamblaje, es donde se está construyendo el proyecto. De acuerdo con las plataCIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

De acuerdo con las palabras del ficticio primer ministro japonés, el objetivo manifiesto del
experimento es probar si este tipo de ciudades y
tecnología, junto con el liderazgo de los jóvenes,
pueden ser la respuesta para el decadente Japón
que –en la historia– ha sido excluido del G7, tiene
40% de su población mayor de 65 años y una tasa
de desempleo de más de 10%. UAI es gobernada
por Maki Aran, de 17 años, y otros tres jóvenes,
todos elegidos por Solon a partir del análisis hecho sobre la sinceridad de sus intenciones con respecto a crear un Japón más justo y democrático.
UAI se dispuso en una ciudad envejecida con
un gobierno local en manos de políticos de edad
avanzada y una población acostumbrada a un estilo de vida centrado en la pesca y el comercio. A
todos los habitantes se les proporcionaron lentes
y anillos inteligentes para participar en el metaverso. Solon recaba todo tipo de información y
la transmite en tiempo real a los jóvenes para la
toma de decisiones tan radicales como la eliminación de la mitad de la burocracia y la desaparición de la junta de consejeros locales. Asimismo,
Solon va monitoreando el nivel de aprobación de
Maki, quien, si llega a obtener menos de 30%,
debe renunciar inmediatamente. También se implementa un sistema de bonos por ser buenos
ciudadanos –algo que, en la vida real, está siendo aplicado en China– en el que, por cada acción
que tenga impacto positivo en la colectividad, se

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

reciben puntos que después pueden ser canjeados. Todo esto sucede mientras el resto de Japón
sigue el experimento a través de los medios de
comunicación.
La llegada de la AI y los jóvenes se topa con
el recelo y la resistencia, principalmente de la
población adulta y de la tercera edad. Después,
mientras la población va percibiendo los beneficios de que su voz y voto sean tomados en cuenta
para decisiones inmediatas, se van presentando
las tensiones con los grupos de poder que están
siendo desplazados en favor de las mayorías. Por
otro lado, se observa que, mientras Maki, al interactuar con gente con distintas perspectivas,
comienza a revalorizar las tradiciones y la importancia de proteger la identidad comunitaria entre
todos los cambios, una entidad de AI que él había
creado se radicaliza en pos de construir un mundo ideal y trata de infiltrar a Solon para excluir
a todos los adultos, achacándoles la corrupción e
injusticia. Cuando se descubre que esta entidad
fue diseñada por Maki, previo al experimento, su
aprobación cae y debe renunciar.
No obstante, el experimento continúa con otro
joven a la cabeza –también elegido por Solon– y,
tres años después, UAI se ha estabilizado, incluyendo observadores ciudadanos de los distintos
grupos etarios como apoyo al cuerpo de jóvenes
gobernantes. Los ciudadanos se han acostumbrado a interactuar con Solon y en el metaverso, disfrutan de los beneficios de una mayor inclusión a
través de la tecnología, mientras preservan tradiciones para dar sustento a su comunidad.

Por lo anterior, cabe preguntarse, si la AI se
proyecta desde los grupos de poder, ¿sería programada, en efecto, para erradicar la corrupción,
la desigualdad y la explotación excesiva del medio ambiente, en búsqueda de una sociedad más
equitativa? En definitiva, esta historia se alinea
con la ideología detrás del proyecto Sociedad 5.0
y no sorprende que su producción se haya dado
desde la NHK en su papel de televisora pública,
en un intento por ir normalizando esta idea. Por
otro lado, analizándolo desde América Latina,
este proyecto japonés y su difusión en medios
puede servir como caso de análisis para evaluar
los elementos positivos, así como aquellos problemáticos de un modelo a la vanguardia en el
nuevo paradigma económico-industrial.

CONCLUSIÓN

REFERENCIAS

Las utopías son construcciones idealizadas de una
sociedad; las distopías representan fines apocalípticos que buscan advertir a dónde pueden llegar
los rasgos negativos: sociedades en las que todos
viven plenamente frente a otras en las que son
alienados y controlados por algún ente o grupo.

Bongomin, O., Yemane, A., Kembabazi, B., et
al. (2020). Industry 4.0 Disruption and Its Neologisms in Major Industrial Sectors: A State of
the Art. Journal of Engineering. 2020:1-45. Doi:
10.1155/2020/8090521
Carvajal-Rojas, J.H. (2017). La cuarta revolución
industrial o industria 4.0 y su impacto en la educación superior en ingeniería en Latinoamérica y
el Caribe. 15 Th LACCEI International Multi-Con-

Teen Regime presenta un proyecto utópico que
se ve amenazado por las ambiciones personales

14

y las posturas dicotómicas entre las generaciones
mayores y las jóvenes, los cuerpos dirigentes tradicionales y la AI, y la pureza o flexibilidad en
conceptos como justicia y democracia. La AI, la
juventud y una reforma radical se presentan, en
un principio, como los medios para alcanzar una
sociedad ideal. El desarrollo de la historia muestra una distopía en la que domina la ansiedad social causada por la visión radical de los jóvenes
y el peligro de que la AI llegue a evolucionar de
forma que ponga en peligro a algunos sectores
sociales. El desenlace invita a pensar las sociedades superinteligentes como proyectos humanísticos cuyos diferentes grupos sociales y de poder
deben ceder algo de sus privilegios y costumbres
para una mejora general en la que la tecnología
no toma el lugar del ser humano, sino facilita sus
funciones y optimiza sus acciones.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

ference for Engineering, Education, and Technology: “Global Partnerships for Development and
Engineering Education”. Boca Raton. Pp. 1-5.
Castelfranchi, C. (2007). Six critical remarks
on science and the construction of the knowledge society. Journal of Science Communication.
6(4):C03. Doi: 10.22323/2.06040303
Castells, M. (2006). Informacionalismo, redes y
sociedad red. Una propuesta teórica. En Castells,
M. (ed.) La sociedad red: una visión global. Alianza: México.
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15

�OPINIÓN

Las pseudociencias
y la COVID-19
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-3

Diana Caballero-Hernández*, Alejandra Arreola-Triana*, Cristina
Rodríguez-Padilla*

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: diana.caballerohr@uanl.edu.mx

16

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Las pseudociencias comprenden un conjunto
de creencias que se presentan como científicas,
pero que no cumplen los requerimientos esenciales del conocimiento científico, por lo que representan una amenaza para el funcionamiento social, especialmente durante crisis globales como
la pandemia de COVID-19. Aunque carecen de
utilidad para explicar nuestra realidad y resolver
los problemas que nos aquejan, estas presunciones son muy populares; cuando se presentan en
la forma de pseudoteorías, ofrecen explicaciones simples a problemas complejos y con ello la
ilusión de comprender un mundo confuso y en
constante cambio.
Por su parte, el negacionismo científico es una
postura de rechazo que refleja la inconformidad
y desconfianza del ciudadano en el gobierno y el
conocimiento de los expertos. En esta época en
la que confluyen una sociedad altamente tecnificada y las redes sociales que permiten la rápida difusión de desinformación y de movimientos
anticiencia, las pseudociencias encuentran condiciones ideales para su propagación. En el caso
de la COVID-19, las posturas pseudocientíficas
han afectado las medidas de contención del virus
entre la población, sembrando dudas respecto a
la eficacia del aislamiento social, el uso de cubrebocas y la vacunación.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

LAS PSEUDOCIENCIAS DURANTE LA
COVID-19
Uno de los grandes retos de la pandemia COVID-19, decretada por la Organización Mundial
de Salud en marzo del 2020, ha sido comunicar la
información científica disponible sobre las características y origen del virus SARS-CoV-2, el riesgo
de infección y las medidas preventivas para evitar
el contagio entre la población. Esta labor se ha
visto afectada por la desinformación y las pseudociencias. El espectro de manifestaciones pseudocientíficas alrededor de la pandemia COVID-19
es amplio. En un extremo se niega la existencia
misma del virus, o su origen natural, y se atribuye
la pandemia a una gran conspiración global orquestada por gobiernos y élites financieras con el
fin de controlar a la población. En el otro extremo
se cuestiona la efectividad de las medidas de prevención y profilaxis como el uso de cubrebocas y
la vacunación; ideas que son fuertemente difundidas en redes sociales. En medio, nos encontramos dudas sobre la efectividad de los métodos de
diagnóstico y el uso de fármacos no avalados por
la evidencia científica.
Estas dudas surgen por el temor y la incertidumbre que provoca una enfermedad novedosa
y desconocida como el virus COVID-19, así como

17

�OPINIÓN

la inconformidad ante las restricciones que se imponen a la vida normal como parte de las medidas para contener el contagio entre la población,
a esto se suma un sentimiento de desconfianza
hacia las autoridades, incluyendo a la comunidad
científica. Estas actitudes –temor a lo desconocido, desconfianza e inconformidad– hacen que la
gente recurra a alternativas que ofrezcan soluciones rápidas y les den una sensación de control: las
pseudociencias.

¿QUÉ SON LAS PSEUDOCIENCIAS?
La forma más simple de definirlas es que se trata
de actividades que pretenden ser ciencia, pero no
lo son. Mientras que ésta última busca comprender, explicar y describir el mundo en que vivimos
mediante el uso del método científico, de forma
objetiva, racional y sistemática, las primeras sólo
simulan hacerlo. En otras palabras, son sistemas
de creencias y prácticas que han convencido a
muchas personas de su valor como conocimiento
para entender el mundo (Hines, 2003). Algunas
de éstas son muy antiguas, como la alquimia y
la astrología, pero mientras que la alquimia fue
desmentida por los avances de la Química del siglo XVIII y sustituida por ésta como método para
estudiar la materia, la astrología sigue teniendo
millones de adeptos, a pesar de que sus ideas han
sido refutadas en incontables ocasiones. Otras
han surgido recientemente bajo el rubro de medicina alternativa, como la homeopatía, la iridología y la hipnosis, que algunas personas utilizan a
pesar de carecer de evidencia científica que respalde su uso.
Una creencia o práctica es pseudocientífica
cuando trata sobre temas que pertenecen a disciplinas científicas reconocidas, pero sus métodos

18

proponentes suelen justificar el rechazo de la comunidad científica adjudicando falta de visión, o
un afán de ocultar la verdad; en lugar de proporcionar evidencia de su fiabilidad, frecuentemente
recurren al testimonio personal y a las anécdotas.

de estudio son inadecuados o deficientes, por lo
que sus hallazgos no son confiables y pueden ser
fácilmente desacreditados mediante el método
científico (Hansson, 2013). Sin embargo, estas
afirmaciones se continúan promoviendo como
conocimiento legítimo.
Las pseudociencias, por supuesto, han estado
presentes durante la COVID-19, por ejemplo, en
el uso de ivermectina como tratamiento paliativo. Este es un fármaco que se usa para tratar
infecciones parasitarias en humanos y animales;
la administración de medicamentos para el tratamiento de enfermedades es un tema que pertenece a una disciplina científica, la Farmacología, y a
una práctica basada en la evidencia, la Medicina.
Sin embargo, la afirmación de que la ivermectina
sirve para contrarrestar al virus SARS-CoV-2 no
es confiable, puesto que los pocos estudios que
se han realizado no han sido concluyentes, o bien
tenían problemas de diseño experimental que los
hacen inválidos (Álvarez-Moreno, 2021; Zimmer,
2022).
Éste no es meramente un caso de mala ciencia
o fraude científico, ya que muchas personas decidieron ignorar la evidencia científica y continuaron investigando, o peor aún, administrándolo a
pacientes con COVID-19, lo que ha resultado en un
aumento de intoxicaciones. Tal insistencia en afirmar que la ivermectina es un tratamiento efectivo
contra COVID a pesar de la evidencia científica
en contra es característico de una pseudociencia.
Él fenómeno es complejo; de acuerdo a algunos filósofos de la ciencia, las pseudociencias
pueden dividirse en dos tipos, pseudoteorías y
negacionismo científico, los cuales se describen a
continuación (Hansson, 2008, 2017).

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Durante la COVID-19 no han faltado los ejemplos del uso de pseudoteorías para el tratamiento
de la enfermedad ocasionada por el SARS-CoV-2.
Además de la ivermectina, podemos mencionar el
dióxido de cloro y sus derivados, compuestos utilizados en desinfección y que desde hace años se
promueven como curas para todo tipo de dolencias, bajo el nombre de “solución mineral milagrosa” (MMS) (Mostajo-Radji, 2021). Durante el primer año de COVID-19, numerosos promotores de
terapias alternativas propusieron su uso para prevenir y tratar la infección por SARS-CoV-2, a pesar
de que la evidencia disponible no respaldaba, ni
respalda al día de hoy, su uso.

PSEUDOTEORÍAS
Éstas tienen como objetivo principal promover
una creencia o idea que se desvía de la ciencia
aceptada. Quienes promueven dichas ideas suelen estar convencidos de su validez, aunque con
frecuencia esto implique rechazar o negar conocimiento científico que contradice sus declaraciones. Pero rechazar el conocimiento científico no
es el objetivo principal de su movimiento, sólo es
una táctica necesaria para defender la legitimidad
de su pseudoteoría. Para los proponentes de este
pensamiento, el reconocimiento de sus prácticas
y creencias por la comunidad científica es importante, pero no indispensable; su objetivo primario
es la aceptación entre la población general. Sus

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Un ejemplo más es la cloroquina y su derivado
hidroxicloroquina como remedio contra COVID-19.
Éste suele utilizarse en el tratamiento de la malaria y algunas enfermedades autoinmunes, pero
fue promovido como remedio contra el COVID-19
por importantes figuras de la política y el gobierno, como Donald Trump, en los Estados Unidos,
y Jair Bolsonaro, en Brasil, a pesar de carecer de
evidencia sobre su efectividad (Lasco, 2020). Quienes optaron por su uso, no sólo no se beneficiaron
del tratamiento, sino que sufrieron efectos secundarios indeseables. Además, la repentina demanda
por estos fármacos también ocasionó escasez, lo
que afectó el tratamiento de personas con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide.
Otra pseudoteoría que comenzó a circular desde los primeros meses de la pandemia tiene que

19

�sonas que comparten las mismas inquietudes. En
estos grupos se comparten anécdotas, “evidencia”
y, a veces, el testimonio de figuras de la comunidad científica que se identifican como disidentes
del sistema. Eventualmente, las ideas salen de las
redes sociales, amplificadas por los medios masivos o figuras prominentes del mundo del deporte,
del espectáculo o la política, hasta llegar al público en general. En su forma más extrema, los negacionistas recurren a la hostilidad, verbal y física,
contra los científicos, con el objetivo de silenciarlos
(Nogrady, 2021).

OPINIÓN

ver con el supuesto origen artificial del SARSCov-2, el virus causante de la COVID-19. De
acuerdo a esta pseudoteoría, el virus fue creado
en un laboratorio de Wuhan, China, y fue liberado
accidentalmente en 2019. Esta idea es contraria a
la evidencia disponible, la cual indica un caso de
zoonosis emergente, es decir, la aparición de nuevas enfermedades infecciosas debido al aumento
de contacto entre el ser humano y animales silvestres (Holmes et al., 2021). Durante la última
década se había advertido la posibilidad del surgimiento de virus con potencial pandémico debido,
entre otras cosas, a la reducción del hábitat de las
especies silvestres para hacer lugar a asentamientos humanos (Morse et al., 2012; Yong, 2018).
También han circulado rumores de que las manifestaciones clínicas que conocemos como COVID-19 son en realidad el resultado del debilitamiento del sistema inmune debido a la exposición
a la radiación producida por la red inalámbrica
5G. Esta pseudoteoría se basó en un análisis que
correlacionaba la instalación de antenas 5G y la
aparición de casos de COVID-19, sin embargo,
además de que dicha correlación no se sostiene
si consideramos la alta incidencia de casos en
países en los cuales esta tecnología no existe, la
premisa carece de verosimilitud científica. La radiación electromagnética 5G no tiene la potencia
necesaria para dañar células o alterar un virus,
por no hablar de la improbabilidad de transmitir un virus por ondas electromagnéticas, como
pretenden otras pseudoteorías que han circulado
durante la pandemia (Flaherty, Sturm y Farries,
2021).
Aunque las pseudoteorías y sus adherentes
no representan necesariamente un peligro para

20

Las estrategias del negacionismo son variadas,
pero todas tienen como objetivo socavar la confianza en las explicaciones y modelos científicos
que se utilizan en la toma de decisiones personales
y públicas, por lo que se ha convertido en una auténtica amenaza para la estabilidad social.
la estabilidad social, sí entrañan riesgos para las
personas que las han adoptado, desde pérdidas
económicas hasta daño a la salud y la muerte. Tan
sólo el mercado de la medicina alternativa tuvo
ganancias de alrededor de 30 mil millones de dólares en la última década; esta cifra va en aumento
y con ella el incentivo económico para continuar
promoviéndola. El costo humano de la propagación de pseudoteorías durante la pandemia de COVID-19 es incalculable.

NEGACIONISMO CIENTÍFICO
En este caso hablamos de rechazar teorías y modelos respaldados por el método y la comunidad
científica. Los negacionistas de la ciencia están
motivados por el rechazo y la hostilidad hacia
alguna teoría científica específica, por razones
diversas y que aún no se han dilucidado por com-

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

pleto. Sin embargo, sabemos que está conectado
a un fenómeno mayor, el de las teorías de conspiración, que nacen de la desconfianza del ciudadano hacia figuras de autoridad, desconfianza que
aumenta cuando se cometen errores. Durante los
primeros meses de la pandemia, las declaraciones emitidas por diferentes autoridades sanitarias
nacionales e internacionales respecto a la eficacia de los cubrebocas para evitar el contagio de
SARS-CoV-2 confundieron a la población (Larsen,
2020). Este error de gestión fue aprovechado por
algunos individuos para crear la falsa controversia
de que los cubrebocas y mascarillas no ofrecen
protección alguna, lo que dificultó los esfuerzos
para aminorar la propagación del virus SARSCoV-2 entre la población (Oreskes, 2020).
Las ideas del negacionismo científico suelen propagarse, primero, en redes sociales y entre per-

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Un ejemplo claro de esto durante la COVID-19
ha sido negar la existencia misma del virus SARSCoV-2 y que las medidas de confinamiento para
prevenir la enfermedad causada por éste, como el
distanciamiento físico o social, uso de cubrebocas
y, especialmente, la vacunación, son vistas como
innecesarias y restrictivas, un atentado a las libertades personales. Esta supuesta conspiración ha
sido bautizada como plandemia por los negacionistas, y se apoya en otros movimientos anticiencia como los antivacunas (Jaworsky, 2021; Nazar
y Pieters, 2021). Este negacionismo, fuertemente
conectado a las preferencias políticas, ha tenido
repercusiones; por ejemplo, en los Estados Unidos,
a partir del verano de 2020 se observó una mayor
mortalidad por COVID-19 en áreas donde existe un
fuerte apoyo hacia el expresidente Donald Trump
(Gao y Radford, 2021; Porteny et al., 2022), quien
no sólo promovió pseudotratamientos, también
minimizó el riesgo del contagio por SARS-CoV-2.

21

�OPINIÓN

CONCLUSIONES

REFERENCIAS

La influencia de las pseudociencias entre la población no es un fenómeno reciente, pero la actual
pandemia COVID-19 ha revelado su capacidad real
para alterar el orden social y entorpecer los esfuerzos institucionales y ciudadanos para hacer frente
a crisis globales. El pensamiento pseudocientífico
toma distintas formas, pero todas ellas tienen en
común el promover ideas que no superan el escrutinio basado en el método científico.

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Jaworsky, B.N. (2021). Everything’s going according to Plan(demic): a cultural sociological
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Las pseudociencias son atractivas porque
ofrecen soluciones rápidas que parecen lógicas y
contundentes ante situaciones de incertidumbre
(Boudry et al., 2015). La ciencia, por el contrario,
requiere evidencia rigurosa de lo que afirma, lo
que requiere tiempo, y por lo tanto es cautelosa en
sus afirmaciones. Debido a todo esto, el lugar de
la ciencia en la vida moderna como fuente de soluciones se encuentra continuamente a prueba, como
hemos visto a lo largo de la pandemia COVID-19.

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22

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

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23

�EJES

Estudiando
la ionósfera
terrestre
mediante el
Sistema de
Posicionamiento
Global (GPS)
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-4

Esmeralda Romero Hernández (ORCID: 0000-0001-9228-4087)*
Amanda Salas Navarro (ORCID: 0000-0003-2223-5487)**
* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: esmeralda.romerohdz@uanl.edu.mx, amanda.salasnr@gmail.com

E

l descubrimiento de la
ionósfera a principios del
siglo XX condujo a una
serie de avances y aplicaciones tecnológicas en
torno a la transmisión de señales
y las radiocomunicaciones. Aviones,
satélites, naves espaciales, celulares,
etcétera, hacen uso de ésta para
entablar las comunicaciones, de
manera que su estudio y monitoreo

24

se ha vuelto imprescindible para la
vida moderna. Hoy en día sabemos
que su comportamiento está ligado
principalmente a la actividad solar,
y cuando ocurren las tormentas o
explosiones solares sufre una serie
de alteraciones conocidas como
perturbaciones ionosféricas que
pueden interrumpir la transmisión
de señales y causar fallas en los dispositivos tecnológicos.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

¿QUÉ ES LA IONÓSFERA Y CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE SU ESTUDIO?
Ubicada aproximadamente entre
los 60 y los 1,000 km de altitud
sobre el nivel del mar, en ella, los
iones y electrones se mueven libremente, esto quiere decir que
se encuentra ionizada (estado de
plasma). Esto la dota de propiedades eléctricas importantes que, a
su vez, la vuelven un medio conductor que permite la transmisión de las ondas de radio a todo
el planeta sin la necesidad de usar
cables. En la figura 1 se bosqueja
su configuración, ahí podemos ver
que en esta región se desarrollan
varios fenómenos importantes,
como las famosas auroras polares
(que se originan por la entrada de
partículas solares) y la ablación de
meteoros.
La ionósfera se origina, principalmente, por la incidencia de
la radiación solar, específicamente rayos ultravioleta extremos
(UVE) y rayos X, por lo cual es
muy susceptible a sufrir fluctuaciones originadas por las variaciones del flujo de radiación solar.
Básicamente, hay cuatro tipos de
variaciones que influyen en ella:
1) la diurna, asociada con la rotación terrestre (día y noche); 2)
la estacional, causada por el movimiento de traslación terrestre;
3) la causada por los fenómenos
climatológicos y procesos dinámicos en la troposfera y 4) la súbi-

ta, causada por la actividad solar
(tormentas solares). Las primeras
dos están asociadas con una variación regular o cíclica y son fáciles de caracterizar, mientras que
el tercer tipo puede rápidamente
identificarse monitoreando las
condiciones meteorológicas. El
cuarto tipo se relaciona con los
eventos de actividad solar, fulguraciones y eyecciones de masa
coronal (EMC) y es más difícil
de caracterizar. Las fulguraciones
solares son liberaciones súbitas
de radiación electromagnética
de muy alta energía (UVE y rayos
X), la cual provoca un incremento casi inmediato en la densidad
de electrones. Por otra parte, las
EMC son erupciones de material
solar (básicamente protones y
electrones), que pueden impactar
la magnetósfera terrestre y generar perturbaciones ionosféricas.

cantidad de radiación muy dañina.
Por lo cual, el estudio y monitoreo de la actividad solar y las condiciones en el entorno terrestre
se ha vuelto imprescindible a nivel
mundial, campo de estudio conocido como clima espacial. Cabe
resaltar que México se ha unido a
los esfuerzos para monitorear el
clima espacial, creando, en 2017,
el Laboratorio Nacional de Clima
Espacial (Lance), que se encarga
de instalar redes de instumentos,
recopilar datos y establecer las
condiciones que hay sobre el territorio nacional.

Hoy en día, como resultado del
avance tecnológico y la era espacial, somos más vulnerables a sufrir afectaciones relacionadas con
las explosiones solares. A pesar de
que la magnetósfera nos protege
de las partículas cargadas, los astronautas a bordo de la estación
espacial, personas en vuelos a través de los polos, la electrónica de
los satélites y misiones espaciales,
y muchos dispositivos tecnológicos están expuestos a una gran

Para monitorear su estado
existen diferentes técnicas, entre
ellas destaca la estimación del
contenido total de electrones
(TEC, por sus siglas en inglés),
calculado a partir de los datos generados por los receptores de los
sistemas satelitales para la navegación global (GNSS), como el GPS.
Esta técnica nos permite monitorear las perturbaciones ionosféricas y ver el nivel de afectación
durante las tormentas solares.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Debido a que la ionósfera se
ve afectada tanto por la radiación
solar como por las partículas cargadas, puede ser usada como un
indicador indirecto de la actividad
solar para inferir el estado del clima espacial.

25

�EJES

temporal de la señal. Entonces, el
tiempo que una señal de GPS tarda en atravesarla define su grado
de afectación. Por ejemplo, una
señal que viaja desde el horizonte hacia alguna estación presenta
un mayor desfase comparado con
el que tendría si la señal fuese
enviada desde el cenit (es decir,
el punto en el cielo que se encuentra encima de la cabeza del
observador), debido a que el espesor en esa región es mayor.

Figura I. Esquema de la configuración de la ionósfera. Las líneas punteadas delimitan las distintas capas, de las cuales, la F presenta la
mayor densidad electrónica (fuente: elaboración propia).

EL SISTEMA DE POSICIONAMIENTO GLOBAL (GPS)
El Sistema Satelital de Navegación Global (GNSS, por sus siglas en inglés) es un conjunto de
flotillas satelitales con diferentes
propósitos. Está conformado por
el Sistema de Posicionamiento
Global (GPS) de Estados Unidos,
el Sistema Global de Navegación
por Satélite (GLONASS) de Rusia, el Sistema Europeo de Navegación por Satélite (GALILEO),

entre otros. En este caso, nos
centraremos en el GPS, el cual
se compone de una flotilla de 32
satélites orbitando alrededor de
la Tierra y múltiples receptores
a nivel de suelo, los que llamaremos estaciones. Los satélites se
encuentran en órbitas medias a
una altura de aproximadamente
20,180 km sobre el nivel del mar,
y transmiten en dos frecuencias:

L1 = 1575.42 MHz y L2 = 1227.6
MHz. México cuenta con dos redes de estaciones que reciben las
señales del GPS, una por parte
del Servicio Sismológico Nacional y la otra del Trans-boundary,
Land and Atmosphere Long-term
Observational and Collaborative
Network (TLALOCNet) (Cabral-Cano et al., 2018; GSAC services, s.f.; GAGE, s.f.).

MONITOREO DE LA IONÓSFERA CON SISTEMAS SATELITALES
Como habíamos mencionado,
su estado se puede monitorear
usando la estimación del TEC, el
cual nos indica la cantidad de electrones presentes en cierta región.
Para entender qué es, imaginemos
que tenemos un cilindro de 1m²
de base, que conecta al satélite
con la estación en la Tierra. Dentro de éste van a quedar encerrados los electrones que afectan el
tránsito de la señal del satélite, de
manera que es posible aproximar

26

ese número de electrones usando
las características de la señal (frecuencia, distancia entre el satélite
y el receptor, tiempo de recorrido, etc.). La base de la estimación
radica en el hecho de que las ondas de radio se desvían de su trayectoria en mayor o menor medida dependiendo de la cantidad
de electrones que encuentren a
su paso. De manera que si tiene
muchos electrones (muy densa),
entonces las ondas se van a des-

viar más de la trayectoria recta
que esperaban mantener.
En la figura 2 se bosqueja la
trayectoria de las señales emitidas desde el satélite GPS hacia la
estación en tierra. En ella podemos notar que cuando las señales
entran en la ionósfera son dispersadas y su trayectoria es más larga comparada con la distancia que
hay entre el satélite y la estación,
lo que se traduce en un retraso

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

km, y el valor del TEC o densidad
electrónica estimada se asocia a
un área sobre el cenit de la estación a manera de proyección.

drásticamente de un día para otro.
En este caso, el 21 de junio estaba
en calma o en su estado promedio, y horas después, el 22, ocurrió
una fulguración solar que provoCalculando el valor del TEC có un incremento importante del
con los datos de estaciones en TEC. Éste, así como los muchos
distintas posiciones geográficas otros eventos de perturbación
es posible construir mapas bi- que han ocurrido a lo largo de los
dimensionales que muestran la años, nos muestra la relevancia
configuración de la ionósfera so- que tiene su estudio y monitoreo.
bre cierta región (Romero-Her- Además, la construcción de estos
nández et al., 2020; Takahashi et mapas nos ayuda a visualizar su
al., 2016). Por ejemplo, la figura estado y estudiar la variación del
Cabe destacar que este retra- 3 muestra dos mapas obtenidos TEC en distintas posiciones geoso de la señal también afecta los por TECMAP para el 21 y 22 de gráficas, facilitando la identificación
cálculos de posicionamiento, por junio de 2015, a las 20:20 horas de las zonas con mayor afectación,
lo cual, cuando está muy densa de tiempo universal (UT). Aquí, en términos de radiocomunicacioo muy perturbada hay un mayor los valores del TEC están indica- nes. Esto permite emitir alertas a
error en la estimación de la po- dos con distintos colores (azul = la sociedad, acompañadas de un
sición que da el GPS. Se ha en- TEC más bajo; rojo = TEC más informe completo sobre las concontrado que la señal puede ser alto), y en unidades de TEC, sien- diciones del clima espacial y posidispersada hasta diez metros de do 1 TECu igual a
. bles escenarios en los que se vean
su posición que da el GPS debido
afectadas las radiocomunicaciones,
al efecto de la ionósfera (Toloza,
Al comparar estos mapas po- la distribución de energía eléctriAcosta y De-Giusti, 2012).
demos notar que la configuración ca y los errores en los sistemas de
de la ionósfera puede cambiar posicionamiento GPS.
Usando las diferencias entre
las señales L1 y L2, y las diferencias entre las distancias que recorren las señales desde el satélite
hasta la estación (pseudorrangos), es posible aproximar la cantidad de electrones que la señal
encuentra a su paso (Mannucci
et al., 1998). Actualmente existen
distintos códigos computacionales para la estimación del TEC. En
este caso haremos referencia al
código desarrollado por el Instituto Nacional de Investigaciones
Espaciales de Brasil (INPE), como
parte de su programa para el estudio y monitoreo del clima espacial (Estudo e monitoramento Brasileiro de clima espacial [Embrace]),
que aquí llamaremos TECMAP. En
esta aproximación es modelada Figura 2. Diagrama del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y su interacción con
como una capa de espesor finito la ionósfera terrestre. Las líneas punteadas indican las señales L1 y L2, enviadas por los
que se ubica entre los 250 y 450 satélites (fuente: elaboración propia).
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

27

�AGRADECIMIENTOS

EJES

Al Laboratorio Nacional de Clima Espacial (Lance) y a los responsables del proyecto, doctores
Eduardo Pérez Tijerina y Américo
González, por la infraestructura
y datos para desarrollar estudios ionosféricos. Al Dr. Clezio

Marcos de Nardin y al Embrace
de Brasil por compartir los códigos para el cálculo del TEC. El
Lance es parcialmente financiado
por el Programa Cátedras Conacyt, proyecto 1045, y el Fondo
Sectorial AEM-Conacyt, proyecto

2014-01-247722. Este material y
sus resultados se basan, en parte,
en observaciones de la red GPS
TLALOCNet (Cabral-Cano et al.,
2018) operada por el servicio de
geodesia satelital (SGS) en colaboración con UNAVCO Inc.

Mannucci, A. J., Wilson, B.D., Yuan,
D.N., et al. (1998). A global mapping technique for GPS-derived
ionospheric total electron content
measurements. Advancing Earth
and Space Sciences: Radio Science.
33:565-582.
Otsuka, Y., Ogawa, T., Saito, A., et al.
(2002). A new technique for mapping of total electron content using
GPS network. Springer: Earth, Planets
and Space. 54:63-70.
Romero-Hernández, E., Denardini,
C.M., Jonah, O.F., et al. (2020). Nighttime Ionospheric TEC Study Over
Latin America During Moderate

and High Solar Activity. Journal of
Geophysical Research: Space Physics.
125:5-6.
Takahashi, H., Wrasse, C.M., Denardini, C.M., et al. (2016). Ionospheric TEC weather map over South
America. Space Weather. Advancing Earth and Space Sciences: Space
Weather. 14:937-949.
Toloza, J., Acosta, N., De-Giusti, A.
(2012). Techniques to determine the
magnitude and direction error of GPS
system. Disponible en: http://sedici.
unlp.edu.ar/handle/10915/23814

REFERENCIAS

Figura 3. Comparación de mapas TEC durante un día quieto (mapa del lado izquierdo) y un día perturbado (mapa de lado derecho).
El color rojo representa las zonas con mayor TEC, mientras que el azul oscuro indica las zonas con menor TEC (fuente: elaboración
propia).

¿Y QUÉ APRENDIMOS DE ESTO?
Que gracias a la ionósfera podemos hacer uso de las radiocomunicaciones sin necesidad de
cables. También reflexionamos
sobre la importancia de monitorearla para identificar cuando hay
perturbaciones ionosféricas que
puedan entorpecer la transmisión de ondas de radio y causar
afectaciones en los sistemas de
telecomunicaciones y sistemas

28

de posicionamiento global empleados para la navegación aérea,
marítima y terrestre, como el
GPS. En este contexto, el estudio
y monitoreo de estas perturbaciones tiene una relevancia global, y está contenido dentro de
los propósitos del Lance.
Actualmente, el desarrollo de
mapas TEC usando datos de las es-

taciones de GPS es una técnica muy
empleada para el estudio de dichas
perturbaciones. En particular, queremos destacar que los mapas TEC
de Latinoamérica son una herramienta de gran relevancia para monitorear el estado de la ionósfera a
nivel regional, con ellos se pueden
emitir reportes para informar a la
población sobre posibles fallos en
las radiocomunicaciones.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Cabral-Cano, E.X., Pérez-Campos,
B., Márquez-Azúa, M.A. et al. (2018).
TLALOCNet: A Continuous GPSMet Backbone in Mexico for Seismotectonic and Atmospheric
Research. Seismological Research Letters. 89 (2A):373-381. Doi: https://
doi.org/10.1785/0220170190
GSAC services. (s.f.). TLALOCNet.
Disponible en: http://tlalocnet.udg.
mx/tlalocnetgsac/
Geodetic Facility for the Advancement of Geosciences (GAGE). (s.f.).
UNAVCO. Disponible en: https://
www.unavco.org/data/dai/

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29

�Acciones para el ahorro de energía eléctrica en la
pequeña y mediana industria: una retrospectiva
Azucena Escobedo I.*, Claudia Correa S.*, Francisco Godínez*
SECCIÓN ACADÉMICA

SECCIÓN
ACADÉMICA
Acciones para el ahorro de energía eléctrica
en la pequeña y mediana industria: una
retrospectiva

Mentorías entre mujeres investigadoras
para prevalecer en la ciencia

DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-5

RESUMEN

ABSTRACT

Este trabajo tiene como objetivo identificar y evaluar
el impacto de acciones realizadas por la pequeña y
mediana industria orientadas al ahorro de energía y
capital. Del análisis de 945 acciones implementadas
en la industria mexicana en los años noventa, se logró una clasificación en tres grandes categorías: a)
medidas económicas para ahorrar capital; b) medidas
operativas para cambiar los hábitos de consumo y la
disposición de los equipos en planta, y c) medidas de
eficiencia encaminadas a mejorar el consumo energético. Se observó que las medidas de eficiencia energética lograron los mayores ahorros de energía eléctrica
y de recursos económicos.

This work aims to identify and evaluate the impact
of actions carried out by small and medium-sized
industries focused on energy and capital savings.
From the analysis of 945 actions implemented in
the Mexican industry in the nineties, a classification was achieved in three large categories: a)
economic measures to save capital; b) operational
measures to change consumption habits and the
arrangement of plant equipment, and c) efficiency
measures aimed at improving energy consumption.
It was observed that energy efficiency measures
achieved the greatest savings in electrical energy
and economic resources.

Palabras clave: aprovechamiento de recursos, conservación de la energía,
consumo de energía, eficiencia energética, estrategia de desarrollo, industria.

Keywords: Resources utilization, energy conservation, energy consumption, energy efficiency, development strategy, industry.

Uno de los principales retos que enfrenta la pequeña y mediana industria (PYME), dadas las características de su formación y funcionamiento, es el
reducido conocimiento de los beneficios que algunas medidas de ahorro de energía puedan traerles.
La mayoría de las veces carecen de información

y recursos económicos necesarios para conocer e
identificar los usos significativos de la energía en
su operación, que las podría llevar a implementar
medidas efectivas de eficiencia y les permitiría ser
competitivas frente a otras empresas, tanto nacionales como extranjeras.

*Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.
Contacto: escobedo_a@fi-b.unam.mx, correasc1@gmail.com, fgodinezr@gmail.com

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

31

�SECCIÓN ACADÉMICA

Balance de energía
El Key World Energy Statistics de la Agencia Internacional de Energía menciona que en 2019 se
consumieron 22,777 TWh de energía eléctrica en
el mundo, de los cuales la industria empleo 41.9%,
aproximadamente 9,543 TWh (Sener, 2016). A pesar
de que la participación de la industria en el consumo mundial de energía eléctrica ha presentado una
disminución, hay países que han mantenido o incrementado su uso, como es el caso de México, que entre 1973 y 2019 ha mantenido un consumo que ronda
entre 54 y 59% de las ventas (IEA, 2019).
El Sistema de Información Energética (SIE, sistema en línea que contiene información del sistema energético mexicano) ha registrado que en los
últimos diez años la mediana empresa ha tenido un
crecimiento constante (figura 1) en la demanda de
energía eléctrica y las necesidades de este sector son
casi el doble de la gran industria.

Una estrategia para lograr este plan fue mediante la
búsqueda de mecanismos para difundir las ventajas y
rentabilidad de las medidas de ahorro implementadas.

Figura 2. Ventas de energía eléctrica 2017 (Mendoza, 2009).

EL FIDE
El Fide “es un organismo privado sin fines de lucro,
constituido el 14 de agosto de 1990 por iniciativa de
la Comisión Federal de Electricidad” (Treviño, 1996)
con el fin de promover e introducir metodologías y
tecnologías que permitan el uso eficiente y el ahorro
de la energía.
En este sentido, el Fide desarrolló un plan estratégico en el que identificó (figura 3) “la necesidad de
demostrar las ventajas técnicas y rentabilidad económica del ahorro de energía eléctrica” (SE, 2018).
CONSOLIDACIÓN:
• Aplicación de normas
• Esquemas de financiamiento
• Estímulos fiscales y
económicos
• Difusión y promoción
de nuevas tecnologías y
procesos

DETONACIÓN:
• Difusión y promoción
• Normalización
• Certificación
• Asesoría a usuarios
• Formación de comités

Figura 1. Consumo 2002-2017 en TWh del sector industrial
en México (Sener, 2020).

De los 200.11 TWh de energía eléctrica vendidos en
2017, alrededor de 56.5% fue consumido por el sector
industrial (Fide, 2012), lo que convierte a la pequeña
y mediana industria en el principal consumidor del
país (figura 2).

32

DEMOSTRACIÓN:
• Proyectos demostrativos
• Diseño
• Orientación
• Alcances
EXPLORACIÓN:
• Diagnóstico
• Diseño
• Orientación
• Alcances

Figura 3. Estrategia Fide para la eficiencia energética; inversiones vs. ahorro (AIE, 2021).

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

En 1995 el Fide había realizado en la industria un
total de 383 proyectos demostrativos, en donde:
• Financió la adquisición de equipo de medición.
• Otorgó créditos para hacer diagnósticos energéticos o implementar medidas correctivas.
• Otorgó apoyo económico para analizar la factibilidad de proyectos de cogeneración.
• Implementó programas piloto para:
• Sustituir motores eléctricos estándar por motores de alta eficiencia.
• Optimizar las técnicas de rebobinado de motores eléctricos.

• Parte II: Proyecto. Descripción de la metodología/resultado del diagnóstico energético, así
como los potenciales de ahorro de energía.
• Parte III: Resultado. Descripción de los beneficios potenciales de ahorro de energía, ahorro kW,
kWh/año, $/año; conclusiones/resumen. Y en algunos casos contienen el costo de invertir en medidas de ahorro y el periodo de recuperación de
la inversión.

Distribución de las hojas caso
De las hojas caso detectadas se recuperaron para este
estudio 418, las cuales se encuentran distribuidas según lo indica la figura 4.

Las hojas caso que se realizaron, sobre los proyectos financiados por el Fide, permanecieron resguardadas y no lograron el objetivo de ser un medio para
difundir “las ventajas y la rentabilidad de las medidas
de ahorro implementadas”.
Por lo cual, el presente trabajo busca rescatar ese
esfuerzo, e interesar a los usuarios y demás participantes de la industria en el uso eficiente de la energía
y su ahorro.

MATERIALES Y MÉTODOS
Hojas caso

Las hojas caso son documentos que plasman información sobre los proyectos financiados por el Fide,
divididos en secciones, que a manera de resumen
ejecutivo describen una o varias de las siguientes
partes:
• Parte I: Introductoria. Contiene una breve explicación de la actividad de la empresa y del proceso productivo, así como de la factura eléctrica.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Figura 4. Distribución de las hojas caso del Fide (fuente: elaboración propia).

Las acciones descritas en las hojas caso corresponden a medidas implementadas o propuestas, que tienen
como fin el ahorro económico y energético.
De las 301 hojas caso identificadas con el sector
industrial, se lograron recuperar 285, 11 de ellas no
describían operaciones y las 274 restantes contenían
un total de 1,028 acciones entre térmicas y eléctricas
(figura 5).

33

�RESULTADOS Y DISCUSIÓN

SECCIÓN ACADÉMICA

Del análisis de las hojas caso del Fide, se determinó
que existen tres tipos de acciones que pueden llevarse a
cabo en las instalaciones:
1. Medidas de eficiencia económica, las cuales están
totalmente encaminadas a disminuir el costo de la
energía para los usuarios manteniendo el nivel de
consumo habitual a un menor costo. Gracias a la
tarifa regulada y sus características, es posible llevar a cabo acciones que ahorran dinero, pero no
ahorran energía:
• Mejorar el factor de potencia, con el objeto
Figura 5. Distribución de hojas identificadas (AIE, 2021).
de anular o disminuir el porcentaje de penalización aplicado en la factura eléctrica.
Las acciones térmicas corresponden a medidas para
•
Control de la demanda. Trasladar la demanoptimizar el uso de combustible, en el proceso producda máxima a un horario menos costoso.
tivo; en las eléctricas se encuentran medidas que ayudan a reducir costos por la adquisición del suministro
eléctrico, así como ahorros por evitar o disminuir el 2. Medidas de ahorro energético de tipo operativas
con el fin de ahorrar (no desperdiciar) energía, meconsumo de kilowatt hora (kWh) en el mes facturado.
diante campañas de educación y concienciación
del personal/habitantes que se encuentran dentro
de la instalación, razón por la que su implementación tiene bajo costo. Se detectaron las siguientes:
Dentro de las 946 acciones analizadas hubo algunas
• Capacitar al personal en el apagado de los
que a pesar de que fueron detectadas, no fue posible
equipos que no están en uso.
determinar a qué tipo de medida correspondían, dado
• Correcto mantenimiento a los equipos.
que sólo mencionaban una maquinaria o proceso,
• Mejora en la distribución de los equipos y
también se separaron las medidas que hacían mención
sus componentes.
sobre el control de la demanda, ya que no había claridad en la forma en la que se pretendía realizar.
3. Medidas de eficiencia energética con inversión,
éstas buscan “eficientar” el uso de la electricidad,
También se encontró que, en algunos casos, no se
a través de implementar nuevas tecnologías y nordiferenció el resultado obtenido de cada acción, ya que
mas oficiales vigentes, así como la correcta opese presentaba el ahorro total obtenido de implementar
ración de los equipos existentes en la instalación.
un conjunto de acciones, por lo tanto, estos datos fueron descartados. Con la información restante se trató
En México se cuenta con las herramientas nede analizar si existía una relación entre la inversión cesarias para identificar a la industria que consume
realizada y el ahorro energético o económico, pero los grandes cantidades de energía, pero faltan mecanisdatos no se ajustaron a una curva de distribución nor- mos que ayuden a mejorar su desempeño. Se tiene
mal ni lineal, por lo que se utilizó el histograma de la idea de que la falta de recursos o accesibilidad a
frecuencia para clasificar y observar los ahorros, así financiamientos es una gran barrera para la eficiencomo dar certeza a la clasificación aquí expuesta, ésta, cia energética, pues las medidas que más ahorros loaparte de diferenciar las acciones, nos ayudó a obser- gran requieren de mayor inversión, pero hay muchas
var que es posible realizar esfuerzos e incluso inver- acciones que no requieren de grandes capitales. Una
sión que ahorren dinero, pero no que ahorren energía. mezcla de las tres medidas sería la mejor opción para

Análisis de los datos en las hojas
caso

34

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

no invertir demasiado, pero al mismo tiempo obtener
beneficios relevantes tanto energéticos como económicos. Es muy probable que las empresas que hayan
incursionado en la eficiencia energética ya no alcancen las tasas de retorno de inversión que en antaño se
lograban, pero las medidas operativas y económicas
siguen vigentes, debido a las modificaciones en regulación, que pueden cambiar la forma de facturación,
y sin duda la capacitación constante de los usuarios
de las instalaciones debe ser parte de la cultura organizacional ya que, como se observó, estas acciones
reportan beneficios significativos en las instalaciones
y pueden reducir la necesidad de grandes inversiones
en tecnología.

CONCLUSIONES
Se logró identificar y recuperar 418 hojas caso del Fide
de diversos sectores como industria, hoteles, escuelas,
entre otros. Para este trabajo se utilizaron 285 hojas
caso del sector industrial y se detectaron y analizaron
1,028 acciones. Estas últimas se recopilaron en una
base de datos, se clasificaron en medidas enfocadas en
el ahorro eléctrico y se identificaron tres principales
mecanismos encaminados a ahorrar energía y dinero
en la pequeña y mediana industria.
Los mecanismos son: a) medidas económicas, planteadas con el único fin de ahorrar recursos económicos;
b) medidas operativas, las cuales buscaron cambiar los
hábitos de consumo, así como la disposición de los
equipos en la instalación, y c) medidas de eficiencia
energética encaminadas a mejorar el consumo eléctrico. Se observó que todas las medidas de eficiencia
energética lograron los mayores ahorros de energía
eléctrica y de recursos económicos. En contraste, en
algunos casos las medidas encaminadas a sólo ahorrar
capital no lograron ahorro alguno.

incrementado su margen de ganancia y tendrá más posibilidades de competir no sólo en un mercado local
sino también en uno global.

REFERENCIAS
Agencia Internacional de Energía. (2021). Key
World Energy Statistics. Francia: OCDE.
Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica.
(2012). Fideicomiso para el Ahorro de Energía
Eléctrica. Disponible en: http://www.fide.org.mx/
index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=108&amp;Itemid=180
International Energy Agency. (2019). Electricity
Information. París: OCDE.
Mendoza, O.A. (2009). Fideicomisos públicos.
Leyes y legislación. Análisis. México. Tesis Maestría en Derecho. México: UNAM.
Secretaría de Energía. (2016). Balance nacional de
energía. Disponible en: https://www.gob.mx/cms/
uploads/attachment/file/248570/Balance_Nacional_de_Energ_a_2015__2_.pdf
Secretaría de Energía. (2018). Balance de energía
2017. Disponible en: https://www.gob.mx/cms/
uploads/attachment/file/414843/Balance_Nacional_de_Energ_a_2017.pdf
Secretaría de Energía. (2020). Sistema de Información Energética, SIE. Ventas internas de energía
eléctrica por sector tarifario anual Disponible en:
www.sie.com.mx
Treviño, M. (1996). Experiencia mexicana en el
campo del ahorro de energía electrica. Revista Energética. 20(3).

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En los tiempos actuales, las medidas operativas y
económicas siguen vigentes, y aunadas a la constante
capacitación de los usuarios dentro de la planta productiva debe ser parte de la cultura organizacional.
Una empresa que nunca ha implementado medidas de
eficiencia energética puede lograr un beneficio considerable al ponerlas en marcha. Una compañía que
sabe usar eficientemente sus recursos energéticos verá

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

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�Mentorías entre mujeres investigadoras para
prevalecer en la ciencia
SECCIÓN ACADÉMICA

Herlinda Fabiola Venegas García*, Hortensia Brito Vega*

DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-6

RESUMEN

ABSTRACT

British Council es una organización internacional
para las relaciones culturales y las oportunidades educativas que lanzó una convocatoria para la segunda
generación de mentorías a mujeres jóvenes científicas (mentees), que están realizando investigación, e
investigadoras consolidadas (mentoras) que forman
parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
A través de un emparejamiento entre mentoras y
mentees, las últimas recibieron mentoría durante
aproximadamente tres meses. Esta convocatoria
forma parte del programa Mujeres y Niñas en STEM
(Science, Technology, Engineering and Mathematics).
Dada la vivencia de este programa de vinculación, las
mentees están de acuerdo en formar o ser parte de una
red de jóvenes investigadoras, demostrando así que la
experiencia de mentoría entre mujeres es efectiva y es
valorada positivamente por las participantes.

The British Council is an international organization for cultural relations and educational opportunities that launched a call for second generation
mentorships for young women scientists (mentees),
who are conducting research, and consolidated researchers (mentors) who are part of the National
System of Researchers (SNI). Through a mentors
and mentee match, the latter were mentored for
approximately three months. This call is part of the
Women and Girls in STEM (Science, Technology,
Engineering and Mathematics) program. Given the
experience of this linkage program, the mentees
agree to form or be part of a network of young researchers, thus demonstrating that the mentoring
experience among women is effective and is positively valued by the participants.

Palabras clave: red, mentora, mentee, investigación, STEM.

Keywords: network, mentor, mentee, research, STEM.

El British Council es una organización internacional
del Reino Unido para las relaciones culturales y las
oportunidades educativas que presenta una iniciativa
llamada Mentoras en la Ciencia, la cual comprende dos
vertientes principales para su desarrollo: la formación
de mujeres científicas como mentoras (quienes darán
las mentorías) y la ejecución de estas mentorías a través
de una relación con sus respectivas mentees (quienes

recibirán las mentorías). El programa busca formar
como mentoras a científicas/investigadoras que hacen
parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y
dotarlas de herramientas que les permitan acompañar
a científicas jóvenes en su trayectoria profesional al
compartirles buenas prácticas que les permitan llegar
a puestos de liderazgo y acceder a financiamiento
para sus proyectos (British, 2022a).

Para llevar a cabo el programa se convocó a jóvenes especialistas para postularse como mentees, con
el objetivo de recibir herramientas y buenas prácticas que les permitirán desarrollar habilidades para
tener un balance adecuado entre la vida y el trabajo;
abonando la posibilidad de llegar a puestos de liderazgo (British, 2022b). Las mentees seleccionadas
recibieron mentorías uno a uno por parte de científicas-investigadoras consolidadas, integrantes del SNI,
quienes previamente recibieron una capacitación para
ser mentoras a través de recursos educativos y módulos contenidos en un MOOC (Massive Open Online
Course) y talleres presenciales (Conacyt, 2022).

DESAROLLO
La segunda generación del programa, convocada en
el primer semestre de 2022, contó con la participación
de 60 mentoras, quienes a su vez fueron emparejadas
con tres jóvenes cada una. Este proceso de matching
tomó en cuenta las áreas de experiencia de cada
una, los objetivos que tenían al entrar al programa
y sus intereses particulares. A través de diferentes
plataformas, las mentees y la mentora sostuvieron 12
sesiones de entre 60 a 90 minutos una vez por semana,
durante tres meses, utilizando Web Meet virtual; donde
la mentora compartió experiencias de su trayectoria y
orientó a sus mentees para que tuvieran herramientas
que les permitieran navegar de mejor manera en el
campo de la investigación.
En esta ocasión se aceptaron aproximadamente
180 mentees, una de ellas se encuentra realizando
un doctorado en Ciencias con orientación en
Microbiología. Al recibir la invitación de la

convocatoria para la segunda generación del programa,
no dudó en postularse como mentee y presentar los
requisitos solicitados. Tras ser aceptada fue asignada
con una mentora, quien cuenta con un doctorado en
Ciencias Edafológicas, se desarrolla en la el área
de microbiología agrícola molecular y labora como
profesora-investigadora en la Universidad Juárez
Autónoma de Tabasco desde hace más de 25 años.
Esta oportunidad consistió en una gran experiencia
para aquellas mentees en las diferentes áreas de
ciencia, tecnología, ingeniería y Matemáticas
(STEM) adscritas a alguna institución de educación
e investigación. Múltiples herramientas fueron
adquiridas por las mentees a través de la mentoría,
entre las que destacan el planteamiento de objetivos
SMART (Specific, Mensurable, Achivable, Relevant,
Time-bound) y la planificación de la acción, las cuales
les permitieron definir sus objetivos, ser productivas y
alcanzar sus metas. Otra de las herramientas utilizadas
fue el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades,
Debilidades y Amenazas), el cual les permitió
identificar sus puntos fuertes, débiles y planificar
diferentes estrategias para el logro de sus objetivos.
A las diez semanas de haber comenzado el
programa, se aplicó una encuesta utilizando la
plataforma de “Google Forms” sobre la experiencia
de la mentoría y ésta fue compartido por la mentee a
sus compañeras de generación a través de un grupo
en una aplicación de mensajería instantánea, con la
cual se mantuvieron en comunicación, se recopilaron
las respuestas de 47 mentees que contestaron; así
se determinó que 30% de la muestra cuenta con
un doctorado terminado, 13% está realizando un

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: herlinda.venegasgrc@uanl.edu.mx

36

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

37

�posdoctorado, 23% está en proceso de realización
del doctorado, otro 30% se encuentra en fase de
terminarlo y 4% se encuentra esperando un trámite
para finalizarlo (figura 1a).
SECCIÓN ACADÉMICA

La manera en que se enteraron de este programa fue
a través de su institución y por recomendación (17%
y 15%, respectivamente), por una amistad/conocida
(26%), por redes sociales (38%) y 4% mencionó que
fue por otro medio de comunicación. En la figura 1b
se observa la razón que motivó a las participantes a ser
parte de este programa; 57% se interesó porque es una
convocatoria dirigida a mujeres jóvenes, 30% opinó
que podrían compartir buenas prácticas con mentoras
y mentees y 13% deseó vivir esta experiencia. Entre
los objetivos para postularse como mentee fueron:
continuar como investigadora (32%), desarrollar
habilidades para tener un balance adecuando entre
vida y trabajo (32%), desarrollar habilidades de
confianza y liderazgo (19%), vincularse con mujeres
miembro del SNI (11%) y 6% de las encuestadas
respondió “otro” (figura 2a).
Las jóvenes participantes perciben en las áreas de
estudio la existencia de desigualdad (45%) y la falta
de oportunidades (36 %). Por otra parte, la falta de
acceso a recursos (6%), la discriminación (4%), entre
otros (9%), que dificultan formarse y desarrollarse
ampliamente (figura 2b). Al haber sido aceptadas en
este programa se adicionó una responsabilidad más a

(a) Etapa del doctorado en la que te encuentras

sus actividades laborales y la gestión del tiempo fue
una herramienta que ayudó a cumplir con sus objetivos,
60% de las mentees no tuvo ninguna dificultad,
mientras que 24% tuvo dificultades con los horarios,
6% tuvo problemas con conexión de Internet, 4% se
vio afectada con sus trabajos experimentales y 6%
mencionó otras dificultades para gestionar el tiempo.
Este programa se desarrolló para apoyar a aquellas
jóvenes científicas que les apasiona la investigación,
desean pertenecer o permanecer en algún centro
de educación/investigación o quieren lograr ser
aceptadas dentro del SNI. Con esto en mente, 30% de
las mentees opina que se benefició con el programa al
haber recibido herramientas por parte de su mentora,
28% fue impulsada por su mentora y 21% de ellas
fueron orientadas hacia el logro de los objetivos
planteados; 15% opinó que el contacto con su mentora
cumplió con sus expectativas y 6% obtuvo otro tipo
de beneficio.

(a) ¿Cuál fue tu objetivo para postularte como
mentee ?

Figura 2. (a) Objetivos de las mentees para postularse en el programa y su percepción en áreas de trabajo hacia las
jóvenes investigadoras (b).

Grado de satisfacción

Tomando en cuenta que uno de los objetivos del
programa también era la creación de redes entre
mujeres, es relevante mencionar que 98% de las mentees
encuestadas está de acuerdo en formar o ser parte de
una red de especialistas con sus colegas y 100% de las
encuestadas invitarían a otras compañeras que inician
a postularse en este programa como mentees. El grado
de satisfacción de esta experiencia fue excelente en un
75% (figura 3).

(b) ¿Qué te interesó del programa para
postularte como mentee?

38

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Esta segunda generación de mentees exhorta a
que más mujeres incursionen en la investigación y a
quienes recién van a formarse en una de las diferentes
áreas STEM, sean persistentes, firmes para lograr
sus objetivos y obtener las metas que se planteen. El
mensaje para aquellas jóvenes científicas orientadas
en este amplio sendero es que se postulen como
mentee, exploten, perseveren y sobre todo disfruten
de este programa que al final redituará en su futuro al
desarrollarse como investigadora de prestigio.

REFERENCIAS
Figura 3. Grado de satisfacción como mentee en el programa de la segunda generación Mentoras en la ciencia
del British Council.

CONCLUSIÓN

Figura 1. (a) Etapa del doctorado en que se encuentran las mentees e (b) interés de postularse.

(b) ¿Cuál fue tu percepción en las áreas de investigación
hacia las jóvenes investigadoras al
inicio de este programa?

El programa Mentorías en Acción: Mujeres y Niñas
en STEM se tradujo en una vivencia en que la mentora acompañó y compartió con la mentee su trayectoria
en el ámbito científico, le brindó apoyo, herramientas
como el uso de objetivos SMART, planificación, análisis FODA y el árbol de virtudes que les permitieron
cumplir sus metas. También dio como resultado una
estrecha unión de un grupo de jóvenes investigadoras,
colegas que no sólo tienen el mismo fin y su
pasión hacia el conocimiento; además del apoyo se
compartieron invaluables experiencias desde el plano
laboral, así como en el personal y familiar.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

British Council. (2022a). British Council México
Segunda Convocatoria Mentoras. Disponible en:
https://www.britishcouncil.org.mx/sites/default/files/
convocatoria_segunda_generacion_mentoras_en_la_
ciencia_0.pdf
British Council. (2022b). British Council México
Segunda Convocatoria Mentees. Disponible en:
https://www.britishcouncil.org.mx/convocatoriamentoras-ciencia-mentees
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. (2022).
Segunda Convocatoria Mentoras en la Ciencia.
Disponible en: https://conacyt.mx/evento/segundaconvocatoria-mentoras-en-la-ciencia/
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39

�CURIOSIDAD

El concepto de erosión se define por el desprendimiento, arrastre y deposición de partículas en
lugares distintos a su origen. Este proceso puede
suceder de forma natural, siendo lento y gradual,
o puede intensificarse por la acción humana, iniciándose así el proceso conocido como degradación.

Las plantas:
una estrategia
para prevenir
la erosión del
suelo

La degradación se presenta cuando la superficie empieza a perder sus propiedades, lo
que significa que tardó mucho tiempo en formarse y ya no tiene las mismas características originales. De acuerdo con información
publicada por la FAO (2021), 34% de la tierra
cultivable del mundo está degradada. En el
caso de México, aproximadamente 24% de su
territorio se encuentra degradado (SánchezCastillo et al., 2017), debido a distintos factores
como la deforestación, la expansión agrícola, la
agricultura intensiva, el aumento de la frecuencia
de incendios a gran escala, uso de especies
invasoras, entre otros. Este fenómeno, a pesar
de ser antiguo, iniciado a fines de la Segunda
Guerra Mundial, sigue siendo preocupante ya
que presenta un crecimiento constante y en
niveles alarmantes (Etchevers et al., 2020).
En este sentido, con el fin de promover
la conservación de este recurso, surge una
alternativa a las técnicas tradicionales de
ingeniería, la Bioingeniería de Suelos, una
ciencia interdisciplinaria que utiliza el material
vegetal como estructura principal para promover
la estabilización y un ambiente propicio para el
desarrollo de la flora, además de aplicar técnicas
de bajo costo y ecológicamente correctas.

DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.118-7

Thais Correa de Assis (ORCID: 0000-0001-6433-5684)*
Laura Sánchez-Castillo (ORCID: 0000-0002-1028-2449)*

La elección de la vegetación como punto
central de la restauración es sin duda muy
asertiva, porque ésta y la superficie conviven en
una relación de ayuda mutua. Mientras las plantas
utilizan el sustrato para poder desarrollarse
de manera satisfactoria y saludable, debido al
aporte de agua y nutrientes, éste se ve favorecido
con mejores condiciones para la infiltración del
líquido y mayor estabilidad.

* Universidad Autónoma de Tamaulipas, Cd. Victoria, México.
Contacto: thaiscorreaassis@gmail.com, laura.sanchez@uat.edu.mx

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No.118 marzo-abril
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�CURIOSIDAD

CÓMO ACTÚAN LAS PLANTAS EN LA ESTABILIZACIÓN DEL SUELO
La vegetación representa una barrera protectora
entre la superficie terrestre y el ambiente que la rodea, cada una de las estructuras presentes en plantas, hojas, tallos y raíces, juega un papel importante
en el aumento de la estabilización tanto de forma
mecánica como hidráulica (Maffra et al., 2017).
Los efectos mecánicos observados en los sistemas radiculares contribuyen en gran manera a la
estabilidad, y están representados por el aumento
de la cohesión y anclaje, es decir, el aumento de la
densidad de raíces representará un aumento de la
estabilidad (Sanhueza y Villavicencio, 2012). Sin
embargo, individuos de una misma especie pueden presentar comportamientos diferentes, los
estudios demuestran que la edad, el tamaño y la
época del año influyen en la resistencia que brindan sus raíces, además, las de mayor tamaño, como
arbustos y árboles, brindan mayor resistencia.
Los efectos hidráulicos están directamente relacionados con la forma en que el suelo infiltra-

rá el volumen de agua de las precipitaciones (Hu
et al., 2011). El primer elemento que actúa en este
mecanismo son las hojas, que mediante la intercepción impiden que parte de la humedad llegue a
la superficie y se evapore, el segundo elemento, el
tallo, trabaja en conjunto con las hojas, las cuales
reducen el impacto de la gota de lluvia al disminuir
su velocidad y aumentar su tamaño, de esta manera, cuando la precipitación encuentra la tierra
con menor volumen e impacto, las raíces serán capaces de aumentar la infiltración, ya que, a mayor
densidad de raíces, mayor capacidad de almacenamiento en las capas del sustrato (Zhang et al., 2019).
Todos estos mecanismos en conjunto culminan en
una menor pérdida por escorrentía superficial.
Así, para determinar qué variedades tienen mayor capacidad de aportar refuerzo, se deben analizar características morfológicas, como altura,
diámetro y peso, longitud, diámetro y número de
raíces; además de las propiedades físicas del terreno (Sánchez-Castillo et al., 2019).

ENTENDER EL COMPORTAMIENTO
ECOLÓGICO
La selección de especies apropiadas es un paso
importante para el éxito de los proyectos de
restauración ecológica, de esta manera deben
basarse en la capacidad individual de cada una
para contener y restaurar el suelo, así como en
su adaptación y dominio en el medio en el que
se insertan (Zhang et al., 2019). Por ello es fundamental realizar un estudio que señale la capacidad de establecimiento de determinados ejemplares en el lugar a restaurar.
Además de su importancia económica y ecológica, la elección asertiva garantiza un aumento
del refuerzo del campo. En general, en los estudios que evalúan la capacidad de ciertas especies

42

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

para contener movimientos en masa, el factor
ecológico queda a cargo del índice de valor de
importancia, que a través de tres indicadores
(densidad, dominancia y frecuencias relativas)
informa al investigador sobre la dominancia y
adaptabilidad de una determinada familia en su
lugar de interés.

VENTAJAS Y DESVENTAJAS
La aplicación de técnicas de Bioingeniería de
Suelos resulta en ventajas que se clasifican en
ecológicas, económicas y de refuerzo. Dado que
la premisa de esta ciencia es la aplicación de
plantas en sitios afectados por la erosión, la principal ventaja ecológica es la reposición de flora
nativa, que mejora las condiciones ambientales
y permite el retorno de la fauna silvestre. Además, los efectos hidrológicos ya mencionados
disminuyen la escorrentía superficial y aumentan la infiltración de agua (Dhital et al., 2013).
En el ámbito económico, el monitoreo y reemplazo de la vegetación son prácticas de bajo
costo y de fácil acceso (Durlo y Sutili, 2014). Esta
afirmación se fortalece cuando se analiza el factor tiempo, debido a que las técnicas tradicionales que utilizan materiales inertes necesitan de
mantenimiento para que se mantenga su efectividad, lo que genera sobrecostos.
El refuerzo y la contención de la erosión, además de ser el principal objetivo de la aplicación
de dichas técnicas, son ventajas que resultan del
establecimiento y desarrollo de sistemas radiculares de las plantas. Se sabe que las áreas que
han sufrido un disturbio de pérdida de suelo inician su proceso de recuperación inmediatamente después del daño, el propósito de aplicar los
principios de la Bioingeniería es reducir el tiempo y aumentar la efectividad de la recuperación,
imitando siempre las condiciones ambientales
originales.
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Sin embargo, su aplicación también tiene algunas desventajas. Como es un material vivo que
toma cierto tiempo para desarrollarse y fortalecerse, el follaje no estabiliza inmediatamente el
material, no obstante, la estabilización es un factor de crecimiento (Bischetti et al, 2012).
También existe una limitación espacial para
esta técnica: los cambios en el medio ambiente
y el paisaje limitan la selección efectiva de especies a áreas que tienen las mismas características
que el campo de estudio (Zhang et al., 2019).
Finalmente, al analizar el comportamiento
mecánico de las plantas, se advierte un efecto
adverso en individuos de grandes proporciones,
que por su altura y peso pueden generar una
sobrecarga de esfuerzo en el terreno cuando se
presenta la incidencia de los vientos en su copa
(Melo et al., 2013).

EFECTOS DE LA DEGRADACIÓN
DEL SUELO
El primer efecto que siente el ambiente es la remoción de la capa superficial del piso, reduciendo
así la capacidad productiva del lugar, ya que es en
esta capa donde se concentra el mayor potencial de
fertilización (Dyonisio, 2010).
Sin embargo, la disminución de la producción
de cultivos es sólo una pequeña parte del problema. En países en vías de desarrollo, como México,
la producción agrícola tiene una conexión directa

43

�CURIOSIDAD

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con la economía, lo que puede retrasar los planes de desarrollo del país, dificultar la vida en
las zonas rurales y conducir a más personas a los
centros urbanos, en viviendas precarias y barrios
marginales, lo que genera descontento social y
político (Rojas e Ibarra, 2003).
Con el aumento de la población en los centros
urbanos, los límites municipales avanzan hacia

áreas de vegetación nativa, donde se produce la
deforestación para la construcción de viviendas,
de esta forma se intensifica el proceso de degradación del territorio (Morales, 2005). Este material es conducido y depositado en el fondo de
los ríos, reduciendo drásticamente la altura del
cauce, provocando inundaciones en ciudades y
zonas agrícolas. Este efecto se puede observar en
países en desarrollo, como Brasil y Argentina.

ESTUDIOS REALIZADOS PARA MÉXICO
A pesar de ser ampliamente utilizada en países asiáticos y europeos, la primera investigación en Bioingeniería de Suelos realizada en
territorio mexicano se llevó a cabo en 2014,
y el avance de ésta aún se ve limitada por el

bajo número de investigadores en esta área.
Sin embargo, algunos resultados de especies
mexicanas pueden ser encontrados en artículos de investigación publicados, los cuales son
presentados a continuación:

Tabla I. Estudios realizados en México y sus recomendaciones.

Área de estudio
Iturbide, N.L.
Linares, N.L.

Región fisiográfica
Sierra Madre
Oriental
Sierra Madre
Oriental

Tipo de vegetación
Sotobosque

Recomendación de especies
Abutilon incanum
Melochia tormentosa

Sotobosque

Parque Nacional
Chipinque,
Monterrey, N.L.

Sierra Madre
Oriental

Bosque de pino-encino

Iturbide, N.L.

Sierra Madre
Oriental

Bosque de pino-encino
y matorral espinoso
tamaulipeco

Veracruz

-

-

Acacia berlandieri Quercus rysophylla Pinus
pseudostrobus Ligustrum
lucidum
Acacia berlandieri
Acacia rigidula
Quercus rysophylla
Jatropha curcas
Ricinus communis

Referencia
Sánchez-Castillo
et al., 2014
Sánchez-Castillo
et al., 2014
Sánchez-Castillo
et al., 2017
Zavala-González
et al., 2019
Valdés-Rodríguez et al., 2020

CONCLUSIÓN

Conocer la información relacionada con las especies presentes en cada sitio, su capacidad de
supervivencia y las propiedades físicas del suelo
es de suma importancia para el éxito de los proyectos de restauración ecológica y la contención
de la degradación.

44

El avance de estudios relacionados a la Bioingeniería de Suelos, especialmente en nuestro
país, es sumamente importante, además, es
necesario comprender la gran diversidad de
campos que abarca esta ciencia y que permitirán
al investigador tener una visión más holística.
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

REFERENCIAS
Bischetti, G.B., Dio, M.D.F., y Florineth, F. (2012).
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Research. 39(5):583-595.
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Durlo, M.A., Sutili, F.J. (2014). Bioengenharia. Brasil. 191 p.
Dyonisio, H.A.F. (2010). Erosão Hídrica: suscetibilidade do solo. Thesis. 13:15-25.
Etchevers B., J.D., Cotler, H., Hidalgo, C. (2020).
Salir de la invisibilidad: nuevos retos para la
ciencia del suelo. Terra Latinoamericana. 38:931938.
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aguas del mundo para la alimentación y la agricultura. Disponible en: https://www.fao.org/3/
cb7654es/cb7654es.pdf
Hu, T., Kang, S., Li, F., et al. (2011). Effects of partial root-zone irrigation on hydraulic conductivity in the soil–root system of maize plant. Journal of Experimental Botany Advance. 62:1-10.
Maffra, C.B.B., Moraes, M.T., Souza, R.S., et al.
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Melo, F.L., Simão, J.B.P., Caiado, M.A.C., et al.
(2013). Vegetação como instrumento de proteção
e recuperação de taludes. Revista Verde de Agroecologia e Desenvolvimento Sustentável. 8(5):116-124.
Morales, C. (2005). Pobreza, desertificación y
degradación de tierras. In: C. Morales, S. Parada
(eds.). Pobreza, desertificación y degradación de los
recursos naturales (25-58). México: Cepal.
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Rojas, A.E., e Ibarra, J. (2003). La degradación del
suelo y sus efectos sobre la población. Población
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Sánchez-Castillo, L., Kosugi, K., Masaoka, N., et
al. (2019). Eco-morphological characteristics of
fern species for slope conservation. Journal of
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Sánchez-Castillo, L., Kubota, T., Cantu-Silva, I.,
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properties of three native Mexican tree species
for soil bioengineering practices. Botanical Sciences. 95(2):259-269.
Sánchez-Castillo, L., Kubota, T., Silva, I.C. (2014).
Root Strength Characteristics of Understory
Vegetation Species for Erosion Mitigation on
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28(2):1-8.
Sanhueza, C., Villavicencio, G. (2012). Influencia de la cohesión aparente generada por raíces
sobre la estabilidad de un talud natural en las
dunas de Reñaca. Revista de la Construcción. 11:1731.
Valdés-Rodríguez, O.A., Alonso, A.E.J., Martínez,
A.S., et al. (2020). Ensayos de tensión y flexión
en raíces de especies tropicales. Madera y Bosque.
26(2):1-13.
Zavala-González, R., Cantú-Silva, I., Sánchez-Castillo, L., et al. (2019). Ten native tree
species for potential use in soil bioengineering in northeastern Mexico. Botanical Sciences.
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Zhang, C., Li, D., Jiang, J., et al. (2019). Evaluating
the potential slope plants using new method for
soil reinforcement program. Catena. 180:346-354.

45

�CIENCIA DE FRONTERA

Construir trabajo interdisciplinario
desde la inteligencia artificial.

La doctora Dora Luz Flores es ingeniera en Computación por la Universidad Autónoma de Baja
California (UABC), maestra en Sistemas Digitales por el IPN y doctora en Ciencias, también por la
UABC, donde actualmente se desempeña como profesora e investigadora en el área de aprendizaje automático e inteligencia artificial, especialmente en los temas del uso de métodos estadísticos
para entrenamiento de datos, incluyendo el minado de éstos en Bioingeniería, Ingeniería Biomédica, Biología Computacional y diseños de experimentos de nanomateriales, en los que ha publicado
artículos científicos, capítulos de libro e impartido conferencias. Ha hecho estancias de investigación en distintas universidades, como en la de California Irvine, Estados Unidos; en la Sunderland
University, de Inglaterra, y en la Politécnica de Cataluña. Ha participado y coordinado proyectos
interdisciplinarios de investigación básica y aplicada y actualmente es editora en jefe de la Revista

Mexicana de Ingeniería Biomédica.

Entrevista a la doctora Dora-Luz Flores
María Josefa Santos Corral*
*Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué situaciones de su vida detonan el gusto por la investigación?
Lo primero que puedo decir al respecto es que
cuando estudiaba en la universidad, me llamaban la atención algunos maestros que además
de dar clases hacían otras actividades y comencé a acercarme a ellos. En principio, pensaba
que los maestros de tiempo completo sólo se
dedicaban a la docencia, pero uno de ellos me
invitó a participar en un proyecto de investigación. Me explicó que además de tomar cursos,
al comenzar a hacer investigación podría incrementar mi currículo, y con ello, posteriormente,
hacer un posgrado.
Trabajar en investigación, agregó, me ayudaría a escribir documentos formales. Pensé que
era una oportunidad, pero tenía el inconveniente de que yo trabajaba, siempre trabajé y estudié, con lo que me quedaba poco tiempo libre.
Le propuse entonces trabajar por proyecto, es
decir, que me asignara una actividad y yo en una
semana se la entregaba, para hacerla buscaba
espacios en mi casa o en la escuela. Entonces

fue cuando comencé mi formación un poquito
más allá de las clases y me gustó la dinámica de
leer, hacer un resumen y luego discutir sobre lo
que había encontrado. Al final, me dijo el profe,
esto es investigación.
En la carrera estudié Ingeniería en Computación y programaba mucho, hacía muchos programas, pero a mí me gustaba lo que se hacía
después. Esto es, la información que teníamos
una vez que se desarrollaba el programa; analizar los datos, graficarlos por colores, mostrar
los resultados y, después, presentarlos ante un
público. Y yo decía: “¡Esto me gusta mucho!”.
Así fue como, en el quinto o sexto semestre de
mi carrera, con este profesor descubrí la investigación y, aunque efectivamente me gustaba
mucho, no me veía en el futuro cercano como
alguien que fuera a dedicarse a eso, lo pensaba
como parte de mi formación. Sí me atraía, pero
lo vi sólo como parte de mi carrera de licenciatura en la universidad.

En ese tiempo, por
ahí se escuchaba
que la IA era una
herramienta útil
para abordar problemas complejos.
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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

¿Por qué se decanta por una carrera en
ingeniería?
Estudié Ingeniería en Computación. Recuerdo,
en la prepa, cuando nos estaban haciendo los
exámenes de orientación vocacional, resultó
que mi perfil profesional se vinculaba con las
matemáticas; no veía la ingeniería como una opción porque en mi casa nadie estudió esta disciplina. Creía entonces que debía estudiar leyes, y
no me veía como ingeniera porque eran muchas
matemáticas, ello a pesar de que siempre me
gustaron y era buena. Se me hacían súper sencillas, súper fáciles, estudiaba poquito y pronto
estaba dando clases a mis compañeros.
En la prepa, en sexto semestre, nos preguntó
el profesor de computación: “¿Quién va a estudiar ingeniería?”. Prácticamente nadie levantó
la mano. Al ver el resultado cambió la pregunta:
“¿A quién le gustan las matemáticas?”. Y dos o
tres levantamos la mano pues, aunque éramos
un grupo de cuarenta, prácticamente todos
pensaban estudiar administración de empresas.
Mis compañeros decían: “claro, Dora siempre
está ahí ayudando a hacer las tareas de matemáticas”, y en efecto, a mí me gustaban.
Después de esa pregunta, pensé que podría
estudiar ingeniería, el problema era decidir en
qué. En ese entonces estaba el boom de la computación y al acercarme a la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), ahí en Tijuana,
vi que la carrera de Ingeniería en Computación
estaba en el top y todo mundo quería estudiar
eso. Me inscribí. Sabía que quería entrar a esa
universidad e hice el examen para ver si me admitían en Ingeniería de Computación. Al final fui
aceptada en esa licenciatura, básicamente porque gracias a mi profesor me di cuenta de que
era buena y me gustaban las matemáticas.

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Empecé
a
trabajar con
médicos que
demandaban el análisis de información más
compleja.
49

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo llega a la inteligencia artificial y
específicamente a la minería de datos?

En un equipo
deben integrarse mujeres, no sólo
porque hay
que cumplir
con la cuota
de género,
sino porque
hacemos un
buen trabajo.

50

Viví en Tijuana hasta hace once o doce años.
Como estudiante de la carrera de Ingeniería en
Computación, y luego como profesora. Ahí me
fui dando cuenta de los nuevos temas en el área
de computación y poco a poco me fui adentrando en la inteligencia artificial (IA). Cuando estudié
el doctorado, recuerdo que había problemas que
teníamos que resolver con el método de regresión de datos no lineales y era complicadísimo,
por ejemplo, los sistemas de ecuaciones diferenciales. En ese tiempo, por ahí se escuchaba
que la IA era una herramienta útil para abordar
problemas complejos. Sin embargo, no fue hasta
que vine a Ensenada, hace más o menos doce
años, que cambié un poco mis clases de Ingeniería en Computación a Bioingeniería.
Aquí en Ensenada tenemos, frente a la UABC
donde yo trabajo, el Centro de Nanociencias y
Nanotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de
Ensenada (CICESE). Esto me permitió comenzar
a hacer colaboraciones cuando ya conocía un poquito más de las herramientas de la inteligencia
artificial. Mis colegas generaban muchos datos
numéricos y de imágenes que tenía que analizar,
haciendo modelos sencillos de regresión. Poco a
poco la colaboración se fue diversificando y empecé a trabajar con médicos que demandaban el
análisis de información más compleja, que requerían de sistemas más robustos. Para entonces las
herramientas de la IA eran cada vez más sólidas
y ahí empecé a usarlas para procesar los datos,
desarrollando técnicas de minería de datos para
modelar lo que mis colegas necesitaban, hacer
regresiones, clasificaciones, predicciones y todas
las actividades vinculadas al diagnóstico.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

¿Cómo construye su red de trabajo desde la transdisciplina?

Llegando a Ensenada ocupé un puesto administrativo donde tenía contacto con todos
los estudiantes que iban a egresar. Les ayudaba con los trámites de titulación, a conseguir
prácticas profesionales y a que participaran
en proyectos de vinculación. Todo lo que tenía que ver con vinculación intra e interinstitucional. Eso me llevó a tener comunicación
con los supervisores de las unidades receptoras. Al tramitar todos los documentos de los
tesistas conocí los temas de investigación de
la unidad Ensenada, esto me permitió acercarme a maestros, directores o codirectores
para proponerles proyectos de colaboración
donde ellos tenían los datos y yo podría diseñar los modelos. Por ejemplo, ellos desarrollaban nuevos materiales y yo podía hacer un
modelo donde se predecía exactamente qué
porcentaje de su materia prima debían usar
para hacer menos experimentos y obtener
mejores resultados. Con ello, eventualmente,
podrían reducir el número de experimentos
para lograr un resultado más rápido y menos
costoso.
Como consecuencia de estas exitosas primeras colaboraciones, me recomendaron con
otros investigadores y así fue creciendo la red.
Me invitaron a impartir conferencias y con la
pandemia, la virtualidad permitió que mis pláticas se transmitieran por Facebook o canales
de YouTube, lo que me llevó a conocer a más
personas, quienes me planteaban nuevos problemas y colaboraciones. Nos poníamos de
acuerdo sobre cuál era el problema, los alumnos que participarían y la forma de abordarlo.
En el acercamiento con colegas de otras disciplinas hubo que resolver dificultades como

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

la polisemia de los conceptos. Para nosotros,
un modelo es una ecuación matemática, mientras que, para los investigadores del área de
Biología, es un modelo animal. Teníamos que
ponernos de acuerdo en cómo definir los conceptos.
Con todo lo anterior hemos estado tejiendo una red desde la interdisciplina. Primero,
difundiendo los proyectos de investigación
que desarrollamos aquí en Ensenada y luego
planteando nuevos. En principio, pequeñas
colaboraciones que nos permitieran hacer desarrollos para resolver un problema a la vez
que construíamos una lengua franca. Ahora,
mi red se ha ampliado. Trabajo con mucha
gente aquí en México y, cuando estuve en mi
año sabático en California, Estados Unidos,
también de ahí me traje más colaboraciones.
Eso fue en 2019 y sigo trabajando con ellos,
colegas del área de computación y del área de
ingeniería biomédica.
La ingeniería biomédica ha sido un área
muy importante para estas colaboraciones
porque en 2018 formé parte de la mesa directiva de la Sociedad Mexicana de Ingeniería
Biomédica (Somib), que asocia a prácticamente todas la universidades y centros de investigación del área en México. La red también es
miembro del Consejo Regional de Ingeniería
Biomédica para Latinoamérica. Así, hemos estado creciendo. En resumen, creo que el cambio importante fue cuando vine a Ensenada a
apoyar en la carrera de Bioingeniería desde el
área de computación aplicada a los sistemas
biológicos, y ya de ahí hemos hecho investigaciones a nivel local, nacional e internacional.

51

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué estrategias ha desarrollado para moverse como mujer en el mundo de la ciencia, y específicamente de la ingeniería?

¿Cuáles son los desafíos a los que se ha enfrentado para aplicar sus conocimientos en áreas distintas a la producción académica?

52

Una de las barreras más importantes es la entrada al mundo médico. Hemos tenido casos de
éxito, pero también fracasos. Me acuerdo muy
bien que en una ocasión fuimos a presentarnos
como equipo de trabajo a un grupo de médicos
con la propuesta de apoyarlos en el diagnóstico temprano. Lo primero que nos dijeron fue:
“¡No, porque tú no me vas a venir a quitar el
trabajo!”. Pienso que fue falta de experiencia al
presentarnos, al exponer que lo que pretendíamos era hacer equipo y apoyar.

teníamos doctorado, nuestro interlocutor se dirigía a ellos como doctores y a mí me decía: “¿Y
tú, m‘ija?”. Después de un rato le indiqué que
yo también era doctora, si íbamos a hablarnos
apelando a nuestro nivel académico, yo también había estudiado un doctorado. Le expliqué
que no entendía por qué a mí me decía “m’ija”
y a ellos doctores. En ese momento se complicó
la situación, quizá me faltó decir desde el principio que yo también era doctora, que me digan
“m’ija” no es algo que me guste.

Esa ha sido una lección que he aprendido en
el camino. Es complicado, pero no es imposible y nadie te lo enseña, lo vas experimentando equivocándote y acertando. Algunas veces
también me ha costado el hecho de ser mujer
en ingeniería, donde hay muchos más hombres
que mujeres. Me acuerdo, en una ocasión, en
la que estaba en una reunión con dos colegas
hombres y yo era la única mujer, y aunque todos

Al principio de mi carrera, lo anterior no era
tan importante y no lo dimensionaba, ahora que
tengo más experiencia y que ubico el lugar donde estoy, sí lo manifiesto. De alguna manera he
aprendido a buscar colaboraciones en las que
no debería interferir si eres mujer u hombre para
hacer un buen proyecto. Creo que eso es también fue un reto, pero ahora podría decir que ya
está superado, ¡espero que así sea!

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Yo creo que la principal es hacer un buen trabajo
que hable por ti. Digamos que, cuando ofreces
un buen servicio, el cliente, vamos a llamarlo
así, es el que pasa la voz. ¡Ah!, piensa algún futuro colaborador, me gustaría localizar a alguien
que desde la IA pueda diseñar un modelo para
el diagnóstico temprano de tal o cual problema
de salud o para el de alguna enfermedad. Entonces alguien, que ha trabajado contigo con
buenos resultados, recuerda: “pues mira, yo trabajé con Dora Luz Flores, te la puedo recomendar porque maneja esas herramientas, las colaboraciones se establecen por proyectos y por
tiempos, las dos partes acordamos un estilo, a
lo que se suma que la doctora Flores es muy
responsable con los tiempos acordados”. Esto
último es algo que siempre he hecho y desde
que estuve en Estados Unidos lo apreció más.
En un equipo deben integrarse mujeres, no
sólo porque hay que cumplir con la cuota de
género, sino porque hacemos un buen trabajo. Sin embargo, pienso que es importante que
en la política pública se considere esta equidad
porque, de lo contrario, no vamos a avanzar.
También hay que desarrollar acciones y comentarios sutiles. Por ejemplo, cuando escuchas
algún mensaje de misoginia o algún chiste misógino no hay que dejarlo pasar. A veces no
sabemos lo que decimos o lo que implica un
comentario, pero, si tú haces un comentario sutil donde expreses que no te sientes cómoda,
las cosas cambian. Antes no lo hacía, ahora lo
he aprendido a hacer y eso me ha funcionado.
Yo creo que la seguridad que tengo al saber que hago mi trabajo bien, me ha permitido
exigir que me traten como igual y señalar los
comentarios con los que no me siento cómoda. No se pueden normalizar los comentarios
misóginos.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Con todo lo
anterior hemos
estado tejiendo
una red desde la interdisciplina.
53

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué le he dado yo a la universidad? Pues, algunos reconocimientos, algunos números, hablando de números fríos. La universidad y todas
las instituciones dicen: “Bueno, vamos a medir
¿cuántos doctores?, ¿cuántos SNI?, ¿cuántos éstos, cuántos los otros?”. Entonces, yo le he dado
todo eso. He trabajado mucho, muchísimo para
la universidad, formando estudiantes, haciendo
proyectos de investigación. Recientemente me
nombraron miembro del Consejo Internacional
de Ciencia y, bueno, eso para mí es el logro más
importante que he tenido en mi carrera profesional pues es el Consejo que está a un ladito de
la Organización Mundial de la Salud. También,
debido a mi formación, recibí la beca Fulbright
García Robles para hacer una estancia sabática
en Estados Unidos en la Universidad de California Irvine. O sea, le he dado números, cifras, y
yo me siento muy realizada, muy contenta de
ser parte de esa institución. Es una institución
grande.

¿Qué le ha dado la doctora Flores a la UABC y usted qué ha recibido de
ésta?
Esa pregunta me encanta. Nunca me la habían
hecho y desde que enviaste el cuestionario me
dejó meditando. La UABC me dio una carrera
que me ha permitido vivir de esto. Me dio una
formación desde la licenciatura hasta el doctorado. Creo que me ha dado, prácticamente,
toda mi vida profesional. Me ha dado también
compañeros que ahora son mis amigos de
vida o colegas de trabajo. Por ejemplo, aquí
conocí a una compañera, cuando estudiábamos juntas la licenciatura, y ahora seguimos

54

siendo amigas, éramos las dos únicas mujeres
en el grupo. En resumen, la UABC me ha dado
mi formación, una de mis mejores amigas y la
oportunidad de trabajar. Ahora soy profesora
de tiempo completo y eso me permite sentir
estabilidad. Me siento muy satisfecha por el
trabajo que la Universidad me ha permitido
desarrollar. A pesar de los conflictos que a veces se dan, me siento estable laboralmente,
porque tengo un futuro que creo que está seguro y definido.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Me gustaría incidir más en la toma de decisiones a nivel ingeniería y desde mi perspectiva de mujer que hace ciencia, pero creo que
todavía hay tiempo para eso. Por ahora estoy
muy satisfecha de contribuir. Pienso que tanto la
universidad como yo nos estamos beneficiando
de nuestra relación. Me gusta mucho mi trabajo.
Disfruto dar clases, me encanta la investigación
y la UABC me permite hacer eso. Uno de los
indicadores, para mí, importantes en la universidad, es cuando los alumnos te eligen como
madrina de generación y lo han hecho en cuatro
ocasiones, la última hace una semana. Me hace
sentir que el trabajo que hago con ellos vale la
pena, porque es un reconocimiento más allá de
tener el SNI o estímulos. El hecho de que me
digan: “¡Ah! ¿Quieres ser madrina de generación?”, es para mí lo máximo. Nos hemos dado
mucho, la UABC a mí y yo a la UABC y a toda la
comunidad. Creo que no pude elegir nada mejor que dedicarme a esto.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

En resumen,
la UABC me
ha dado mi
formación,
una de mis
mejores amigas y la oportunidad de
trabajar.

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55

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

MUJERES EN EL IMPULSO
Y SOSTENIBILIDAD
DE LA CIENCIA
Pedro César Cantú Martínez*

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
E-mail: cantup@hotmail.com

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

En el ámbito de la generación de conocimiento es cada vez más notoria la participación de las mujeres. Sin lugar a dudas, esto
es una realidad que debiera orientar, en el
ámbito internacional, al establecimiento de
políticas y programas más justos –tanto en
las condiciones laborales, como para su futuro desarrollo–, que sean favorecedores a sus
inquietudes personales y además sean más
empáticos con las necesidades particulares
que les son inherentes (Mendieta-Ramírez,
2015). En este sentido, Evangelista, Tinoco
y Tuñon (2012:8) asientan que “la presencia de mujeres en las instituciones científicas permite dar cuenta de que, a pesar de la
creciente presencia de alumnado femenino
en las universidades, éste no participa en la
misma proporción que los hombres”.

to, mediante, entre otras cosas, la promoción del establecimiento de políticas y planes de estudio en el campo de la ciencia,
incluidos programas escolares, según corresponda, para alentar una mayor participación de las mujeres y las niñas, promover
las perspectivas de carrera de las mujeres
en la ciencia y reconocer sus logros en la
ciencia (Naciones Unidas, 2015:2-3).

La instauración de este día otorga la posibilidad de reflexionar desde la perspectiva
de género en la ciencia, así como analizar
las condiciones estructurales del quehacer
científico y las cuestiones epistemológicas,
para pugnar por circunscribirlas de manera
horizontal como parte de la sustentabilidad
social, de los objetivos de desarrollo sustentable y aquellos que conciernen a la actividad científica (Hernández, 2018).

Por lo anterior, las Naciones Unidas, el 11
de febrero del 2015, instituye el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
que, como toda declaración de carácter universal, lleva por propósito concientizar que
subsiste una problemática en derredor de
todas las sociedades al no hacer patente
su papel en la ciencia y su valioso aporte a
los avances y progresos en el mundo. Esta
proclamación hace referencia a visibilizar y
fomentar

A lo largo de la historia, las mujeres han
jugado un papel importante en el avance
científico y tecnológico, por este motivo,
en el presente manuscrito se aborda qué es
la sustentabilidad social, la invisibilidad de
las mujeres en la ciencia, su contribución a
la actividad científica, para culminar con algunas consideraciones finales en relación a
este tema.

…actividades de educación y sensibilización pública a fin de promover la participación plena y en condiciones de igualdad
de las mujeres y las niñas en la educación,
la capacitación, el empleo y los procesos
de adopción de decisiones en la ciencia, eliminar toda forma de discriminación contra
ellas, incluso en las esferas de la educación
y el empleo, y sortear las barreras jurídicas,
económicas, sociales y culturales al respec-

Principalmente, la sustentabilidad social
abordaba dos temáticas primarias: la pobreza y el aumento de la población en el mundo (Foladori, 2002). Sin embargo, tras ser
establecidos los 17 Objetivos de Desarrollo
Sustentable en 2015, conjuntamente con
sus 169 metas, es que se otorga integralidad al concepto de desarrollo sustentable,

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

SUSTENTABILIDAD SOCIAL

57

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

la Agenda 2030, enfatizando la importancia
de eliminar los impedimentos que amenazan
el acceso equitativo a las oportunidades de
desarrollo para un sinnúmero de personas en
todo el mundo.

INVISIBILIDAD DE LAS MUJERES EN LA
CIENCIA
La presencia de la mujer en la ciencia se ha
vuelto cada vez más significativa debido a los
grandes avances en la comprensión y observancia de la paridad de género. No obstante,
sus contribuciones, así como su liderazgo y
logros, han sido subestimados o incluso no
reconocidos desde tiempos inmemoriales.
Sin embargo, un número creciente de contribuciones exitosas demuestra su talento.
Es así que, hoy en día, un gran número de
féminas ocupan posiciones científicas sobresalientes, que sin lugar a dudas alientan a las
más jóvenes a preparase y discurrir profesionalmente en el ámbito científico.

que alberga distintas condiciones de vida y
capacidades sociales, lo cual aloja también
diferentes prioridades nacionales e internacionales en el ámbito socioambiental.
En este marco, el objetivo 5 indica la relevancia de lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las
mujeres y niñas; también se hace saber
entre sus metas la necesidad de contribuir
e impulsar el reconocimiento de ellas. Así
hallamos metas como poner fin a todas las
formas de discriminación contra todas las
mujeres y las niñas en todo el mundo, y la
que refiere a aprobar y fortalecer políticas
acertadas y leyes aplicables para promover
la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y las niñas a todos
los niveles (ONU Mujeres, 2023).

mo tiempo, la comunidad internacional ha
reconocido que la equidad es un principio
fundamental del desarrollo. Se ha argumentado que el nuevo paradigma de desarrollo
implica crecer para igualar, e igualar para
crecer”. Por consiguiente, la sustentabilidad
social, conjuntamente con el objetivo de
desarrollo sustentable 5, determinan como
imprescindible concretar acciones en la sociedad para impulsar relaciones más justas
entre los seres humanos (Cantú-Martínez,
2017). Con esto se pretende vigorizar la
cohesión y estabilidad de las sociedades,
de los hombres y mujeres, y grupos o sectores sociales que se encuentran desfavorecidos o en desventaja frente a otros. Es
decir, busca la equidad mediante distintas
perspectivas, como desde los derechos humanos, políticos, económicos, culturales,
étnicos y de género.

Al respecto, Muñoz-Pogossian y BaComo se afirma arriba, se pretende, a nirrantes (2016:14), comentan: “Al mis- vel global, maximizar los beneficios y opor-

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

tunidades que incrementen el bienestar de
todas las personas, que promuevan el desarrollo personal de todo individuo, con un
estilo de vida responsable, inspirado en los
valores de la paz, con alto contenido de justicia social y cooperadores con la otredad.
Que además dé pauta a un desarrollo con
equidad social y esté orientado hacia la obtención de una mejor calidad de vida. Ya que,
lamentablemente, como hacía notar Luis Almagro (2016:7), secretario general de la
Organización de los Estados Americanos, al
señalar: “Aún pesa más el lugar donde uno
ha nacido, la extracción social, el género, la
raza o la orientación sexual a la hora de acceder a las oportunidades que toda sociedad
debe generar a sus ciudadanos”.
Por lo tanto, la equidad y la inclusión social –en el contexto de la sustentabilidad
social– se han convertido en elementos clave de los esfuerzos globales en el marco de
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118 marzo-abril 2023

Sin embargo, como comenta Daste
(2019:6), terminantemente: “Desde muy
temprano, cuando tienen oportunidad de
buscar una formación, las niñas son estimuladas a avanzar en carreras más vinculadas
al cuidado, mientras que los varones son
incentivados a involucrarse en actividades
técnicas y científicas”. A lo cual agrega que
también coexisten en determinadas carreras
profesionales los estereotipos de masculinidad, que las alejan de estos ámbitos profesionales universitarios, como sucede en las
ciencias, donde su presencia es minoría.
Por esta razón existe la necesidad de fortalecer el espacio de discusión para desarrollar políticas e iniciativas que reconozcan
las especificidades y barreras que enfrentan
las mujeres, y así apoyar su participación,
liderazgo, influencia y autoridad científica.
Al respecto, Morales (2019) hace mención
que, en algunos escenarios profesionales, la
presencia femenina es aún una realidad bastante distante. Esto se debe a una postura
de segregación obcecada hacia ellas.

59

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Este contexto social que las confronta
en la actividad científica de desigualdad,
también trasciende a otras esferas como
la laboral, educativa y de reconocimiento a
sus actividades. El hecho es que sus contribuciones tecnocientíficas “han sido silenciadas por la historia tradicional, debido
ya sea a distintos sesgos o a concepciones
estrechas de la historia de la ciencia” (Waskaman, 2005:3), que fundamentalmente
se erige sobre la trayectoria de personajes
masculinos.
Todo esto demarca un contexto donde
resultan afectadas principalmente por la
falta de equidad, particularmente cuando
destacan en su entorno científico donde
llevan a cabo sus actividades profesionales
de investigación. Enfrentando en muchas
ocasiones problemas de financiación de sus
proyectos, publicación de sus resultados
y la prestación necesaria para consolidar
sus espacios con equipamiento, quedando
abrumadoramente relegadas, o bien sujetas
a juicios de valor de varones, mayormente
sobre el desempeño de sus tareas (Waskaman, 2005).
Lo anterior se ha traducido en una infravaloración de su actividad científica en
el mundo (Sánchez-Guzmán y Corona-Vázquez, 2009). Es por ello que las mujeres aún
enfrentan desafíos para acceder al mismo
nivel de oportunidades que los varones. Su
importancia no se puede minimizar, ya que
se tiene, ante esto, una enorme coyuntura
para fortalecer la sustentabilidad social, así
como para propagar la igualdad de género,
la justicia social y extender el impacto generalizado de la ciencia.

CONTRIBUCIONES DESTACADAS DE LAS
MUJERES A LA CIENCIA
Innumerables mujeres han contribuido con
su conocimiento al progreso de la ciencia y
la tecnología, desde la antigua Grecia hasta
el periodo moderno. A continuación se expone una lista no exhaustiva. De la antigua

60

Grecia podemos citar a una alumna de Pitágoras –más tarde su esposa–: Teanos de
Crotona (siglo VI a.C), quien de acuerdo al
recuento de acontecimientos históricos, escribió textos sobre los poliedros regulares y
contribuyó a la teoría de la proporción, que
se encargó de difundir por Grecia y Egipto. Asimismo, podemos aludir a Aspasia de
Mileto (siglo V a.C.), cuyas contribuciones
versaron, esencialmente, en el área de la
medicina (Gobierno de Aragón, s/f).

el envenenamiento que el entorno natural
sufría, y que más adelante se constituiría en
un hito para regular el uso de estos productos (Barcena, 2009).

En el periodo moderno podemos mencionar a Mary Somerville (1780-1872), quien
poseía un enorme interés en la ciencia, principalmente en las Matemáticas. Sin embargo, también logró interesarse en aspectos
relacionados con la Botánica, la Geología y
la Astronomía. En este último campo, evaluó
los movimientos orbitales de Urano (Zuasti,
2023). En esta misma línea de personalidades aparece Marie Curie (1867-1934),
quien destaca por su labor científica al aislar
tanto el radio como el polonio, y por haber
recibido dos premios Nobel, uno en el área
de Física, en 1903, y el otro en 1911, en
el área de Química (Binda, 2009). También
hallamos a Florence Nightingale (18201910), contemplada como precursora de
la enfermería, siendo versada también en la
práctica de la Estadística y esbozos de la
epidemiología (Gobierno de Aragón, s/f).

"Madame Curie", ilustración cortesía de: Erick Rdz.

En este mismo tenor encontramos a Rosalind Franklin (1920-1958), estudiosa de
la Química, cuya labor fue trascendental
para comprender y determinar la estructura molecular del ácido desoxirribonucleico,

el material que encierra la información hereditaria de todos los organismos vivos, y
quien debido a su fallecimiento no pudo recibir el Premio Nobel (Camacho, 2007). De
igual manera podemos mencionar a Katherine Johnson (1918-2020), mujer apasionada de las Matemáticas, cuya contribución
principal fue en el ámbito de la Aeronáutica,
primordialmente en la exploración espacial,
donde su intervención permitió el éxito de

También tenemos a Margaret Mead
(1901-1979), cuyas investigaciones fueron
sumamente relevantes en el ámbito de la
Etnografía; sus contribuciones se centraron
en los pueblos analfabetas de Oceanía al indagar sobre aspectos psicológicos, culturales y comportamientos sexuales (Gobierno
de Aragón, s/f). Otro ejemplo lo tenemos en
la persona de Rachel Carson (1907-1964),
quien con su trabajo y compromiso científico mostró los estragos que la manufactura de químicos, a través de la aplicación de
pesticidas e insecticidas, provocaba tanto
en los ecosistemas como en la salud de las
personas. Su discurso escrito, plasmado en
su libro La primavera silenciosa, evidenció
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

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61

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

la misión tripulada Freedom 7, al realizar los
cálculos para la trayectoria orbital y el amerizaje. Además, realizó los cálculos que permitieron la sincronización del Luna Lander
con el módulo de mando, en la misión tripulada del Apolo 11, durante su desempeño
en la NASA (Pastor, 2020).
Por otra parte, figura Jane Goodall, quien
nació en 1934, y cuyo trabajo de investigación se centró en el estudio de los primates. Los resultados de sus trabajos confirmaron el hecho de que los chimpancés
ostentan emociones, cuentan con personalidades particulares, exhiben conductas
que los distinguen de forma individual y
mantienen comunitariamente lazos afectivos y familiares (Cabeza, 2016). En este
mismo contexto mencionemos a Lynn Margulis (1938-2011), destacada como una de
los transcendentes personajes dentro del
campo de la evolución biológica. Su principal aportación fue generar la teoría de la
endosimbiosis seriada, la cual describe la
transición de las células procarióticas a eucarióticas, a través de la incorporación de
material genético proveniente de bacterias.
Margulis halló evidencia y semejanzas entre
las bacterias y dos estructuras celulares:
los cloroplastos y las mitocondrias (De Costa, 2011).
Por último, en esta lista no exhaustiva,
comentaremos la actividad de Françoise Barré-Sinoussi, nacida en 1947, quien recibió
el Premio Nobel en el área de Medicina en
2008, tras los trabajos realizados para aislar el retrovirus del VIH y conocer la parte
biológica de la enfermedad, lo que más tarde llevó a producir los tratamientos antirretrovirales actuales (Minguez, 2013).

CONSIDERACIONES FINALES
En la ciencia, las féminas han sido siempre
influyentes, pero esto es más ostensible en
el último siglo. Sin embargo, a pesar del tre-

62

mendo progreso, aún quedan muchas barreras para su participación en este ámbito.
De hecho, la mujer ha observado siempre el
entorno que le rodea para comprenderlo y
describirlo, pero también es cierto que sus
valoraciones científicas han sido ignoradas,
escondidas y, en muchos casos, empleadas
y plagiadas.
Por lo tanto, existe la necesidad de abatir estas acciones de desdén, y promover,
en cambio, su participación para comprender mejor el mundo y su realidad. El conocimiento generado por las mujeres también
contribuye al ascenso científico de manera
sustancial, mediante el conocimiento que
generan y las prácticas que aportan. Esta
pluralidad de enfoques adicionalmente contribuye a la innovación que permitirá a la
ciencia arrogarse mayores retos.
Esto es fundamentalmente relevante si
se considera que el contar con mayores
posturas científicas –de mujeres y hombres– se podrán obtener mejores resultados
y por ende mayor éxito en el emprendimiento científico. Por esto, contar con la participación femenina, y su aporte, es de gran
relevancia para la sociedad y el progreso de
la ciencia.

REFERENCIAS
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sociedades más inclusivas (pp. 7-8). Washington: Organización de los Estados Americanos.
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12 de julio de 2018.
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ly/3Wo0T5L
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63

�Ciencia en breve

DE CONTAMINACIÓN Y TESOROS GALÁCTICOS
LUIS ENRIQUE GÓMEZ VANEGAS*
CIENCIA EN BREVE

*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los
Garza, México.
Contacto: luis.gomezv@uanl.mx

directamente de la nariz al cerebro. Esto aporta más evidencias
de que existe una relación entre la
contaminación del aire y ciertos
problemas mentales.

En mi ciudad desde hace varios
años es común escuchar una información muy recurrente: la
mala calidad del aire que respiramos debido a la contaminación
ambiental. Sin duda se trata de un
gran problema, pues respirar aire
contaminado podría hacer que
algunas partículas tóxicas sean
transportadas desde los pulmones
al cerebro, a través del torrente
sanguíneo, lo que podría promover trastornos cerebrales y daños
neurológicos, según revela un
nuevo e inquietante estudio.
El equipo internacional de la
doctora Iseult Lynch, de la Universidad de Birmingham en el
Reino Unido, ha descubierto un
posible camino directo desde los
pulmones hasta el cerebro, mediante la circulación sanguínea,
que sería utilizado por diversas

64

partículas finas inhaladas, provenientes del aire contaminado por
humos de combustión en fábricas,
vehículos y demás. Además, todo
apunta a que, una vez en el cerebro, permanecen más tiempo allí
que en otros órganos.
La doctora Lynch y sus colegas encontraron diversas clases de partículas finas en fluido
cerebroespinal humano tomado
de pacientes que habían sufrido
trastornos cerebrales, lo que les
ha llevado a descubrir un proceso que puede dar lugar a que las
partículas tóxicas acaben en el cerebro.
Los resultados sugieren que
hasta ocho veces más partículas
finas pueden llegar al cerebro viajando por el torrente sanguíneo
desde los pulmones, que pasando

El material que típicamente
contamina la atmósfera es un cóctel de muchos componentes tóxicos, pero cierta clase de materia
particulada (esencialmente la que
consta de partículas finas como
las PM2.5 y las PM0.1), es la más
preocupante en cuanto a efectos
perjudiciales para la salud. Las
partículas finas son capaces de
escapar a los sistemas de protección del organismo, incluidas las
células inmunitarias centinelas y
las barreras biológicas.
Cada vez está más claro que
existe una estrecha relación entre
un alto nivel de contaminación atmosférica y una marcada neuroinflamación, cambios similares a los
que se producen en el mal de Alzheimer y problemas cognitivos
en personas mayores e incluso en
niños.
El estudio se titula “Passage
of exogeneous fine particles from
the lung into the brain in humans
and animals”, y se ha publicado
en Proceedings of the National Academy of Sciences (fuente: NCYT/PNAS).
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Cuidar nuestro cerebro es muy
importante, porque se trata de un
órgano fundamental para la vida,
pero no sólo en lo físico, también
en lo social y emocional. De hecho,
hasta hace poco se pensaba que las
emociones y nuestro comportamiento social se regulaban principalmente en un conjunto de áreas
cerebrales llamado sistema límbico,
a través de un neurotransmisor llamado dopamina. En esta región es
donde se realiza el control de procesos relacionados con la motivación,
la recompensa y la satisfacción.
Sin embargo, en los últimos
años varios estudios han apuntado
que el cerebelo, una región implicada esencialmente en el control motor, también desempeña un papel
importante en estos procesos, aunque hasta el momento no se había
descrito exactamente cómo se producía este efecto.

Mediante diversas técnicas,
como el análisis histológico, el
estudio del ARN celular o la observación de imágenes 3D, han
observado que un grupo de células
del cerebelo, llamadas células de
Purkinje, presentan receptores D2.
A fin de estudiar su función, se han
utilizado técnicas de edición genética para sobreexpresar o eliminar los
receptores D2 en las células de Purkinje del cerebelo de ratones adultos, y se ha analizado cómo estos
animales interaccionan con ratones
desconocidos.
Este estudio, en el que también
ha intervenido la Universidad de
Lausana en Suiza, es muy importante de cara a comprender trastornos mentales en los que el comportamiento social está alterado;
enfermedades por las que muchas
veces cuesta encontrar tratamientos
que puedan mejorar la calidad de
vida de los pacientes y sus familiares. El estudio se titula “Cerebellar
dopamine D2 receptors regulate
social behaviors”, y se ha publicado en la revista académica Nature
Neuroscience (fuente: UAB).

Pero la contaminación no sólo
afecta las grandes ciudades, y no
sólo se trata de basura y deshechos. Déjame platicarte sobre la
contaminación por petróleo, que
puede tener efectos catastróficos
y duraderos en la biología y la
ecología marinas. Aunque se sabe
mucho sobre los impactos de los
grandes vertidos puntuales de petróleo, se sabe muy poco sobre el
alcance y el impacto de los vertidos de petróleo a pequeña escala.
Las mareas negras (capas efímeras microscópicas de hidrocarburos que flotan en la superficie
del océano) pueden tener origen
natural o antropogénico. En algunos casos, los hidrocarburos
pueden filtrarse de forma natural
desde los depósitos del fondo marino. Otros pueden atribuirse a los
vertidos de petróleo de los barcos,
a las infraestructuras de petróleo/
gas en altamar y a las corrientes
costeras.
Debido a su naturaleza transitoria y a la gran extensión de la
superficie del océano, el segui-

Ahora, un grupo de investigación internacional liderado por la
Dra. Laura Cutando, investigadora Marie Curie del Laboratorio de
Neuropatología Mitocondrial del
Instituto de Neurociencias de la
Universidad Autónoma de Barcelona (INc-UAB), ha demostrado
en ratones que, al contrario de lo
que se pensaba, en el cerebelo hay
receptores de dopamina de tipo 2
(también llamados D2), y que son
precisamente los que modulan, en
esa zona del cerebro, aspectos sociales del comportamiento.
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

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�CIENCIA EN BREVE

miento de las mareas negras marinas, especialmente las causadas
por actividades humanas, ha sido
difícil, y un conocimiento básico de
éstas a nivel mundial es importante
para la conservación y las políticas
de los océanos. Por ello, utilizando
más de 560,000 imágenes de
radar de apertura sintética (SAR)
tomadas por los satélites Sentinel1A/1B entre 2014 y 2019, el equipo
de la doctora Yanzhu Dong, de la
Universidad de Nankín en China,
creó un mapa de 450,000 manchas
de petróleo en los océanos de todo
el mundo.
Los autores del estudio, titulado
“Chronic oiling in global oceans” y
publicado en la revista académica
Science, encontraron una superficie
acumulada de marea negra de
aproximadamente 1.5 millones
de kilómetros cuadrados, más del
doble de la superficie de Francia.
La doctora Dong y sus colegas
identificaron una distribución
muy desigual de las manchas. La
mayoría se encontraba a menos de
160 kilómetros de las costas y a lo
largo de las rutas marítimas.
A partir de su análisis, se estima
que gran parte de las mareas negras
marinas (94%) tienen su origen en
la actividad humana. El 6% restante
es atribuible a fuentes naturales.
Esto significa que se ha subestimado
considerablemente la proporción de
contaminación marina por petróleo
provocada por la actividad humana
(fuente: AAAS).

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En estos tiempos es fundamental cuidar el agua, porque cada día
escasea más. Por eso, si un agricultor pudiese conocer cuál es el
mejor momento para el riego y la
cantidad exacta de agua que necesita su cultivo cada día, podría realizar un riego óptimo, evitando las
aplicaciones de agua innecesarias
y haciendo un uso más preciso y
eficiente de este recurso. Esta posibilidad ya es una realidad.
El grupo de Hidráulica y Riegos de la Universidad de Córdoba
(UCO), en España, desarrolla un
sistema de ayuda a la toma de decisiones basado en nuevas tecnologías para la gestión del riego de
precisión en cultivos hortícolas de
invernadero y leñosos al aire libre.
Liderados por Carmen Flores, Rafael González, Pilar Montesinos y
Emilio Camacho, de la Unidad de
Excelencia María de Maeztu-Departamento de Agronomía de la
UCO (DAUCO), han desarrollado
un sistema de apoyo a la toma de
decisiones para riego que realiza una programación óptima para
siete días mediante el uso de las
tecnologías de la información y
la comunicación (TIC), y a partir
de predicciones climáticas, información de sensores de humedad y
contadores de riego instalados en
campo e información característica
de la propia finca.
Esta herramienta permite no
sólo programar el riego, también
hace un análisis de éste durante
toda la campaña y permite obtener
un inventario de huella hídrica
del cultivo en cuestión. “Con toda
esta información recabada por los
dispositivos se hace un inventario
del agua utilizada, que junto con

la información de las necesidades
hídricas del cultivo en la campaña
permite realizar un análisis del
nivel de adecuación del riego
aplicado, lo que a su vez facilita
la detección de ineficiencias”,
explica la investigadora Carmen
Flores.
Este modelo se probó durante
una campaña en una finca de
naranjos y un cultivo de tomate
de invernadero, aunque también
se adaptó para olivar y otros
hortícolas en invernadero como
berenjena, pimiento y pepino.
Como resultados, en el caso
del tomate, se comprobó que la
recomendación de riego del modelo
y el realizado por el regante en el
invernadero eran prácticamente
iguales y se ajustaban bastante a
las necesidades reales del cultivo.
Sin embargo, en el caso del
naranjo, la comparación entre el
manejo real y la recomendación
del modelo desarrollado muestran
que, ante un mismo consumo
de agua, las diferencias en el
manejo del mismo (en cuanto a
frecuencia y duración), afectan el
aprovechamiento del agua en el
suelo. También se demostró que la
aplicación de estrategias de riego
deficitario controlado permite
reducir hasta 20% el uso de agua.
El equipo de investigación
y desarrollo expone los detalles
del nuevo sistema en la revista
académica Agricultural Water
Management, bajo el título “An
ICT-based
decision
support
system for precision irrigation
management in outdoor orange
and greenhouse tomato crops”
(fuente: UCO).
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Sin duda las nuevas tecnologías de la información han sido un
factor de diferencia en los últimos
años, para ejemplo la nota anterior,
pero también ésta que te voy a presentar. Resulta que un biosensor
conectado al teléfono móvil permitirá detectar toxinas en el pescado
y el marisco vinculadas a intoxicaciones alimentarias.
Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) en
Tarragona, y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), dependiente de la
Generalitat de Cataluña, están desarrollando, a través del proyecto
CELLECTRA, nuevas herramientas biotecnológicas para detectar
toxinas en productos del mar. El
objetivo es crear metodologías
fiables y sensibles para detectar
ciguatoxinas y tetrodotoxinas en
pescado y marisco, dos toxinas típicas de lugares tropicales que se
han ido extendiendo a aguas templadas del Atlántico y del Mediterráneo, posiblemente por influencia del cambio climático global. A
esto hay que añadir que, debido a
la globalización del comercio, en
el mercado encontramos especies

de pescado y marisco de diversos
mares.
Gracias a este proyecto, el equipo de investigación, liderado por
Ciara K. O’Sullivan, investigadora ICREA, producirá biosensores,
aparatos que podrán detectar toxinas a partir de muestras purificadas
de marisco y pescado. Los biosensores están basados ​​en tres tipos de
elementos que permitirán reconocer las toxinas: en células, que permiten realizar un cribado toxicológico de las toxinas, en receptores
y en aptámeros –ácidos nucleicos
de cadena sencilla–, con los que, a
partir de la estructura química de
las toxinas, éstas pueden detectarse
de forma específica. El aparato
podrá conectarse al teléfono móvil
y aportará inmediatamente los
resultados del análisis. “Frente
al aumento de intoxicaciones
necesitamos un sistema rápido,
sensible, eficiente y, sobre todo,
portátil, porque debe ser fácil de
utilizar por parte de productores,
puntos de distribución de pescado,
supermercados y agencias de
seguridad alimentaria”, señala
Mònica Campàs, coordinadora del
proyecto.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

En el primer año de
CELLECTRA, los científicos se
centraron en las fases iniciales
del diseño del biosensor. Han
logrado inmovilizar células sobre
unos electrodos, que son los que
darán la respuesta del análisis de
las muestras tóxicas. También han
obtenido receptores a partir de
células neuronales de mamíferos,
y en el laboratorio han producido
aptámeros que reconocen la
tetrodotoxina. Por último, se han
sintetizado ciclodextrinas, unos
compuestos basados en azúcares
que son capaces de capturar
ciguatoxinas de las muestras y
concentrarlas para que sea más
fácil detectarlas. “La combinación
de todos estos elementos hace
que el biosensor sea muy fiable”,
remarca Ciara K. O’Sullivan
(fuente: URV).

Vaya, creo que esto evitará
muchas enfermedades, sobre todo
a los amantes de la comida marina. Y hablando de enfermedades
relacionadas con la comida, quiero hablarte de la anorexia nerviosa, cuyo nombre habitualmente se
resume como “anorexia”, un trastorno alimentario caracterizado
por el miedo a aumentar de peso
y un impulso extremo por la delgadez. Su adecuado tratamiento y
el seguimiento de la evolución de
la enfermedad son decisivos para
que quienes la padecen puedan
llevar una vida normal una vez
superado el problema agudo de la
enfermedad.

67

�CIENCIA EN BREVE

No todos los afectados por un
trastorno de la conducta alimentaria utilizan el ejercicio para gastar
calorías y adelgazar, pero algunos
enfermos sí lo hacen. Tanto a unos
como a otros se les debería facilitar
el acceso a esta herramienta y ajustar la dosis a sus necesidades, ya
que a todos, cuando se utiliza a la
dosis de ejercicio correcta, les beneficia con una mejora de la composición corporal. Pero, ¿cómo
incorporar el ejercicio físico a la
rutina diaria y al tratamiento que
siguen estos pacientes?
Con el objetivo de aclarar el
papel que juegan la capacidad
muscular y el ejercicio físico en
la recuperación de los pacientes,
investigadores de la Facultad de
Ciencias de la Actividad Física y
del Deporte (INEF) en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM)
han realizado un estudio para examinar la relación entre la actividad
física, los comportamientos sedentarios, el estado físico y la calidad
de vida en un grupo de adolescentes después de la hospitalización.
“Alrededor de 31% de los pacientes realiza actividad física no
saludable en etapas tempranas de
la enfermedad como estrategia de
pérdida de peso, que aumenta hasta
80% antes de la hospitalización”,
explica Margarita Pérez Ruiz, de la
INEF en la UPM.
Esta es la razón por la que el
reposo en cama y la restricción del
ejercicio ha sido históricamente
la estrategia de elección en los
pacientes con anorexia nerviosa.
Sin embargo, dicha estrategia no
está exenta de problemas. “Se ha
demostrado que el reposo en cama
tiene un impacto negativo en la

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salud muscular y ósea durante la
hospitalización, mientras que un
estímulo mecánico bajo (ejercicio)
puede prevenir la disminución
del recambio óseo en la anorexia
nerviosa”, añade la investigadora.

deterioro de la salud mental. Encontrar factores protectores frente
a la pérdida del oído es primordial, ya que los tratamientos en
la actualidad tienen una eficacia
limitada.

Pese a todo, la incorporación del
ejercicio ha sido un desafío para los
equipos de atención médica debido
a la falta de pautas y conocimientos
suficientes sobre el ejercicio seguro
y eficaz en los pacientes con
anorexia.

En esta línea, un estudio reciente indica que la adherencia a
estilos de vida saludables disminuye el riesgo de pérdida de audición en las personas adultas. El
estudio, titulado “Association of
lifestyle behaviors with hearing
loss: The UK Biobank Cohort
Study” y publicado en la revista académica Mayo Clinic Proceedings, ha sido realizado por
investigadores de la Universidad
Autónoma de Madrid (UAM), el
Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y
Salud Pública (CIBERESP), y el
Instituto IMDEA de Alimentación, en España todas estas entidades.

Tras el estudio, los investigadores
constataron que los pacientes con
anorexia nerviosa que después
del tratamiento de hospitalización
no cumplieron con los criterios
de
actividad
física
diarios
recomendados presentaban un
deterioro de la condición física, la
composición corporal y la movilidad
funcional, a diferencia de lo ocurrido
con los que sí realizaron actividad
física.
El estudio se titula “Physical
Fitness-Not Physical Activity Levels-Influence Quality of Life in
Anorexia Nervosa”, y se ha publicado en la revista International
Journal of Environmental Research
and Public Health (fuente: UPM).

Y ya que hablamos de actividad física y padecimientos, hay
otro que afecta a millones de
personas en todo el mundo: la
pérdida de audición, un problema
que tiende a promover la depresión, el aislamiento social y el

Encabezados por la doctora Esther López García, los autores de
esta investigación analizaron datos de más de 61,000 participantes en el estudio UK Biobank, con
el objetivo de determinar el efecto
que los estilos de vida saludables
tienen sobre el sistema auditivo
de los adultos. Se trata del primer
trabajo en el mundo que examina
el efecto conjunto de algunos estilos de vida saludables (no haber
fumado nunca, consumo de alcohol moderado, altos niveles de actividad física, alta calidad de dieta
y sueño óptimo) frente a la pérdida de audición, que fue evaluada
en todos los participantes.
Los resultados muestran una
clara asociación entre un incremento en la adherencia a estilos
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

de vida saludable y la disminución del riesgo de pérdida auditiva. Adherirse al menos a cuatro
conductas propias de un estilo
de vida saludable podría reducir
20% el riesgo de desarrollar una
pérdida de audición clínicamente
relevante.
Aunque se necesitan estudios
longitudinales con un seguimiento más prolongado y mediciones
repetidas de los estilos de vida
para conocer a fondo la exposición acumulativa a lo largo del
tiempo, este estudio contribuye
sustancialmente a la prevención
de la pérdida de audición en los
adultos (fuente: UAM).

No sólo perder el oído se relaciona con una edad avanzada en la
mayoría de los casos, también el
desgaste óseo es un padecimiento
que aqueja a la población de más
edad. Sin embargo, un nuevo sistema basado en nanotecnología
podría conducir a nuevos tratamientos para enfermedades degenerativas de los huesos.
El sistema consta de hilos nanométricos de hierro que se doblan
en respuesta a campos magnéticos.
Las células madre formadoras de
hueso cultivadas en una malla de

estos nanohilos quedan sometidas
a condiciones especiales, que incluyen lidiar con el movimiento del
sustrato. Esas condiciones, comparables en cierto modo a tener que
hacer ejercicio físico intenso en un
gimnasio, logran que las células
madre se transformen en hueso maduro mucho más rápido de lo que
es habitual con otras condiciones
de cultivo. Con el nuevo sistema,
el protocolo de diferenciación dura
sólo unos días en lugar de unas semanas.
Este prometedor avance, presentado en la revista académica
Journal of Nanobiotechnology bajo
el título “Modulated nanowire sca-

en una cuadrícula uniformemente
espaciada y, a continuación, pusieron encima capas de células madre
mesenquimales humanas derivadas
de médula ósea.
Los investigadores descubrieron
que la adición de un campo magnético de baja frecuencia aceleraba
drásticamente el proceso de desarrollo óseo. Los marcadores genéticos de éste pudieron detectarse a los
dos días de incubación con estimulación mecánica. Bajo el microscopio, también pudieron ver cómo de
las células madre mesenquimales
se pasaba a las células óseas a un
ritmo acelerado.
El equipo tiene previsto probar
su sistema en modelos de ratón de
enfermedades óseas degenerativas,
con la esperanza de que los andamios de nanohilos sembrados con
células madre puedan implantarse
de forma segura en los sitios de las
lesiones y promover la reparación
del tejido. Se utilizaría un campo
magnético aplicado externamente
para acelerar el proceso de curación
(fuente: NCYT).

ffold for highly efficient differentiation of mesenchymal stem cells”, es
fruto del ingenio de unos científicos
de la Universidad Rey Abdullah de
Ciencia y Tecnología (KAUST) en
Arabia Saudita, encabezados por la
doctora Jasmeen Merzaban.
El grupo de trabajo puso a prueba el potencial de producción ósea
de su andamio de nanocables, tanto con señales magnéticas como
sin ellas. Para ello colocaron los
minúsculos hilos (cada uno del tamaño del apéndice en forma de
cola que tienen algunas bacterias)

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

Cambiando de tema, déjame
platicarte sobre un estudio de 15
años de duración, dirigido desde
el Instituto Carnegie de Ciencia en
Estados Unidos, que detalla los orígenes y la diversidad de todos los
minerales conocidos en la Tierra,
un trabajo histórico que ayudará a
reconstruir la historia de la vida en

69

�CIENCIA EN BREVE

nuestro planeta, a orientar la búsqueda de nuevos minerales y yacimientos, a predecir las posibles
características de la vida futura y a
contribuir a la búsqueda de planetas habitables y vida extraterrestre.
La doctora Shaunna Morrison
y su colega Robert Hazen detallan un novedoso enfoque para
agrupar minerales en especies
(tipos) por su afinidad o separarlos en nuevas especies en función
de cuándo y cómo se originaron.
Una vez que se tiene en cuenta su
génesis, el número de “especies
minerales” asciende a más de
10,500, una cifra que supera 75%
a la de las aproximadamente 6,000
especies minerales reconocidas
por la Asociación Mineralógica
Internacional (IMA), basándose
únicamente en la estructura
cristalina y la composición
química.

Este novedoso trabajo cambia
radicalmente la manera de ver
la diversidad de minerales en el
planeta y permite ver las cosas
desde una perspectiva mucho más
amplia y reveladora. Por ejemplo,
más de 80% de los minerales de la
Tierra cuentan con la intervención
del agua. Esta es, por tanto,
una sustancia de importancia
fundamental para la diversidad
mineral en este planeta. Ello
también es uno de los principales
motivos de que la Luna y Mercurio,
e incluso Marte, tengan muchas
menos especies minerales.
La investigación también
muestra el papel global de la
Biología en la Mineralogía de
un modo mucho más elocuente.
Un tercio de los minerales de la
Tierra no podría haberse formado
sin materiales biológicos como
conchas, huesos y microbios, o

sin el vital papel indirecto de la
Biología, por ejemplo, al crear una
atmósfera rica en oxígeno que dio
lugar a unos 2,000 minerales que
no se habrían podido formar de
otro modo.
El estudio indica que la
naturaleza creó 40% de las
especies minerales de la Tierra de
más de una manera; por ejemplo,
tanto abióticamente como con la
ayuda de células. Y en varios casos
utilizó más de 15 recetas diferentes
para producir la misma estructura
cristalina y la misma composición
química.
Morrison y Hazen exponen
los resultados de su investigación
en la revista académica American
Mineralogist, bajo el título “On
the paragenetic modes of minerals:
A mineral evolution perspective”
(fuente: NCYT).

Este novedoso trabajo cambia

Eso de buscar minerales y cosas así me suena como a buscar
tesoros en la tierra, pero no sólo
en el suelo, imagínate que alguien
diga: “encontré un tesoro en el espacio”. Sería grandioso, pero no
es tan descabellado, porque una
inusual galaxia enana de brillo ultradébil ha sido descubierta en los
límites exteriores de la galaxia de
Andrómeda. Denominada Pegasus
V, contiene muy pocos elementos
químicos más pesados que el helio​​
y es probable que sea un fósil de
las primeras galaxias que se formaron en el universo algún tiempo
después del nacimiento de éste.
El hallazgo se ha hecho en el
marco de un proyecto encabezado por el Instituto de Astrofísica
de Andalucía (IAA), dependiente
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en
España. A lo largo de las últimas
dos décadas se ha producido un
auge espectacular en la detección
de galaxias enanas débiles en el
Grupo Local, el grupo de galaxias
al que pertenece la Vía Láctea y
en el que destaca, por tamaño, la
vecina Andrómeda. Pero, a pesar
de los nuevos descubrimientos, el
número aún no se halla en concordancia con las predicciones teóricas, que apuntan a una cifra muy
superior de este tipo de galaxias.
Ahora, este “tesoro” en los bordes
de Andrómeda abre la posibilidad
de que el problema de estas galaxias satélite “perdidas” se deba
a las limitaciones en la capacidad
de detección de los instrumentos
disponibles al día de hoy.
“Hemos encontrado una galaxia extremadamente débil, Pegasus V, cuyas estrellas se formaron
muy temprano en la historia del

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

universo –señala Michelle Collins, astrónoma de la Universidad
de Surrey (Reino Unido) y líder
del equipo–. Se trata de la primera
vez que se encuentra una galaxia
tan débil alrededor de la galaxia de
Andrómeda mediante un estudio
astronómico que no fue diseñado
específicamente para la tarea”.

Michelle Collins y sus colegas
exponen los detalles técnicos en
la revista académica Monthly Notices of the Astronomical Society,
bajo el título “Pegasus V -a newly
discovered ultra-faint dwarf galaxy on the outskirts of Andromeda” (fuente: IAA).

Las observaciones más profundas tomadas con el telescopio Gemini North revelaron estrellas viejas y débiles en la recién hallada
Pegasus V, y confirmó que se trata
de una galaxia enana ultradébil situada en las afueras de la galaxia
de Andrómeda. Además, los datos
mostraron que la galaxia parece
ser extremadamente deficiente
en elementos más pesados que el
hidrógeno y el helio ​​en comparación con galaxias similares, de
modo que es muy antigua; de hecho, probablemente se trate de un
fósil de las primeras galaxias del
universo.
Las galaxias más débiles se
consideran fósiles de las primeras
galaxias que se formaron, y estas
reliquias galácticas contienen pistas sobre la formación de las primeras estrellas. Si bien se estima
que galaxias débiles como Pegasus V deben ser muy abundantes
en el universo, aún no han descubierto tantas como se predice.
“Esperamos que un mayor estudio
de las propiedades químicas de
Pegasus V proporcione pistas sobre los periodos más tempranos de
formación estelar en el universo”,
concluye Michelle Collins. “Esta
pequeña galaxia fósil del universo primitivo puede ayudarnos a
comprender cómo se forman las
galaxias y si nuestra comprensión
de la materia oscura es correcta”.

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�COLABORADORES

Alejandra E. Arreola Triana
Maestra en Periodismo de Ciencia y Tecnología por la
Texas A&amp;M University. Profesora asociada en la FCBUANL. Imparte los cursos de Filosofía de la Ciencia,
Divulgación de la Ciencia Escrita y Redacción de Artículos Científicos. Cuenta con perfil Prodep.
Amanda Salas Navarro
Licenciada en Física por la UANL. Asistente de investigación en la FCFM-UANL. Trabaja en proyectos
dentro del Laboratorio Nacional de Clima Espacial,
como el monitoreo de la ionósfera terrestre, y CALLISTO, y de divulgación científica en el grupo de
Astronomía y Ciencias Espaciales de la FCFM-UANL.
Claudia Correa Santiago
Ingeniera industrial, maestra en Energía y diplomada en Derecho Energético y Cambio Climático por
la UNAM. Ha colaborado en la Conuee y en la CRE
en las áreas de análisis técnico del sistema eléctrico y vigilancia de obligaciones y como directora de
Transición Energética en la Agencia de Energía de
Jalisco.
Diana Elia Caballero Hernández
Profesora titular en la FCB-UANL. Doctora en Ciencias por la UANL. Responsable de la Unidad de Investigación en Neuroinmunomodulación en el Laboratorio de Inmunología y Virología de la FCB. Cuenta
con perfil Prodep. Miembro del SNI, nivel I.
Erick Rodríguez Sánchez
Licenciado en Arquitectura por la UANL. Arquitecto
y artista independiente. Contacto: skinequalsnire@
gmail.com
Esmeralda Romero Hernández
Licenciada en Física por la UNAM. Maestra y doctora en Ciencias, con especialidad en Física Espacial, por la UNAM. Realizó estancia posdoctoral
en el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil. Profesora-investigadora en la FCFM-UANL. Sus líneas de investigación son el estudio
de las propiedades físicas del plasma en el medio
interplanetario; el estudio de las perturbaciones
ionosféricas y su relación con la actividad solar y el
monitoreo y condiciones del clima espacial. Cuenta
con perfil Prodep. Miembro del SNI, nivel I.
Francisco Antonio Godínez Rojano
Ingeniero mecánico, maestro y doctor en Ingeniería
por la UNAM. Realizó una estancia posdoctoral en el
Instituto de Investigaciones en Materiales (UNAM)

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desarrollando robots magnéticos para emular el nado
de bacterias. Ganador de la beca posdoctoral Emilio
Rosenblueth para realizar investigación en el Instituto
de Ingeniería (UNAM). Miembro del SNI, nivel I.
Herlinda Fabiola Venegas García
Licenciada en QFB por la UAT. Maestra en Ciencias, con orientación en Microbiología, por la UANL.
Trabaja en el Laboratorio de Bioquímica y Genética de Microorganismos de la FCB-UANL. Coordinadora técnica administrativa y de Microbiología.
Doctorante en Ciencias, con orientación en
Microbiología.
Hortensia Brito Vega
Ingeniera agrónoma, maestra y doctora en
Edafología por la UAEM. Realizó posdoctorado
en el CIIDIR y estancias en la Cardiff University, la
Universidad de California, Los Ángeles, el Colegio de
Posgraduados y la Universidad Autónoma de Baja
California. Profesora-investigadora del Programa
Educativo de Ingeniería en Agronomía de la UJAT.
Su línea de investigación es la microbiología agrícola
molecular. Cuenta con perfil Prodep. Miembro del
SNI, nivel I.
Laura Rosa Margarita Sánchez Castillo
Doctora en Ciencias Agroambientales por la
Universidad de Kyushu, Japón. Profesora de tiempo
completo de la FIC-UAT. Su línea de investigación
es la edafología con énfasis en la conservación del
suelo. Miembro del SNI, nivel I.
Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL.
Diplomado en periodismo científico por la FCCUANL. Corrector de la revista Ciencia UANL y de
Entorno Universitario, de la Preparatoria 16-UANL.
Luz Verónica Gallegos Cantú
Pedagoga. Doctora en Filosofía, con orientación en
Trabajo Social y Políticas Comparadas de Bienestar
Social. Profesora y titular de la Coordinación
para la Igualdad de Género de la FFyL-UANL.
Sus intereses como investigadora y enseñante
giran alrededor de los temas de educación social,
género e interculturalidad. Colabora en proyectos
socioculturales con infancias desde un enfoque
comprometido con el libre aprendizaje.
Manuela Azucena Escobedo Izquierdo
Ingeniera mecánica electricista, maestra en
Ingeniería y doctora por la UNAM. Cuenta con 28

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años de experiencia en el tema de ahorro de energía
y eficiencia energética. Candidata al SNI.
María Cristina Rodríguez Padilla
Profesora de tiempo completo y exclusivo en la
FCB-UANL. Jefa del Laboratorio de Inmunología y
Virología, titular del Departamento de Microbiología e Inmunología. Cuenta con perfil Prodep. Miembro de la Honorable Junta de Gobierno de la UANL.
Profesora Emérita de la UANL. Investigadora Nacional Emérita del SNI.
María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad se relaciona con los problemas sociales de
transferencia de conocimientos, dentro de las líneas
de tecnología, cultura y estudios sociales de la innovación. Imparte las asignaturas de ciencia y tecnología para las RI en la Licenciatura de Relaciones
Internacionales y Desarrollo Científico Tecnológico y
su Impacto Social en la Maestría de Comunicación.
Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en Ciencias Biológicas por la UANL. Doctor
Honoris Causa, con la Mención Dorada Magisterial,
por el OIICE. Trabaja en la FCB-UANL y participa en
el IINSO-UANL. Su área de interés profesional se
refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de sustentabilidad ambiental. Fundador de
la revista Salud Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité Editorial de Artemisa del Centro de
Información para Decisiones en Salud Pública de
México.
Thais Correa de Assis
Ingeniera forestal por la Universidad Estadual do
Centro-Oeste, Brasil. Estudiante del Programa de
Maestría en Ciencias, Sistemas Agrícolas y Medio
Ambiente, de la UAT. Sus líneas de trabajo están
enfocadas en el potencial de especies nativas en la
conservación de suelos.
Yunuen Ysela Mandujano-Salazar
Profesora-investigadora y coordinadora de la
Maestría de Ciencias Sociales en la UACJ. Licenciada en Economía, maestra en Estudios de
Asia y África, con especialidad Japón, y doctora en Ciencias Sociales. Profesora asociada
del Korea Foundation E-school Program para
América Latina. Sus líneas de investigación son:
identidades y vida cotidiana; discursos hegemónicos y medios de comunicación; estudios
japoneses. Miembro del SNI, nivel I.

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Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica,
tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y
empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y
artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas:
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• humanidades
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• ingeniería y tecnología
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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.118, marzo-abril 2023

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Ilustración cortesía de: Tetei Cornejo.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario general
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director Ciencia UANL
Melissa Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra, (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad
Autónoma de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Monserrat Montes Canul
Correctora de inglés: Georgina Cerda Salvarrey
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas

Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 26, Nº
117, enero-febrero de 2023. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad Autónoma de Nuevo
León, a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad
Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Editora responsable: Melissa Martínez
Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2021-060322550000-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido en trámite. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 sur, Centro, C.P.
64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación de impresión: 5 de enero de 2023, tiraje: 1,800 ejemplares.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

COMITÉ ACADÉMICO
CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

COMITÉ DE DIVULGACIÓN
CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González
(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Tamez Valdes

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�42
43

6 EDITORIAL
8

50

56

SECCIÓN ACADÉMICA
Investigación en temas de género.
Una experiencia en organizaciones hidalguenses
Jazmín Georgina Licona Olmos, Antonio Oswaldo Ortega Reyes,
Katia Lorena Avilés Coyoli, Jaime Garnica González, Heriberto
Niccolas Morales
Efecto de la edad de los empleados sobre la relación entre las
habilidades gerenciales y clima organizacional
Roberto Alegría Zebadúa, Gustavo Alarcón-Martínez

CIENCIA DE FRONTERA
Retos y oportunidades de una antropóloga que ingresa a temas
escabrosos. Entrevista a la doctora Marisol Pérez-Lizaur

CIENCIA Y SOCIEDAD

María Josefa Santos

Pensamiento crítico en alumnos de bachillerato.
Consejos para el docente de Historia de México
Jorge Alejandro Trejo Alarcón

70

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA
La cultura sustentable del maíz en México

18

OPINIÓN

Pedro César Cantú-Martínez

La teoría de juegos y la madre naturaleza
José Carlos Pimentel Reyes

80

CIENCIA EN BREVE
De gracias y espantapájaros

32

Luis Enrique Gómez Vanegas

EJES
Violencia familiar en Tampico, México.
Distribución espacial (2016-2018)
Víctor Daniel Jurado Flores

88

COLABORADORES

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EDITORIAL

Blanca Mirthala Tamez Valdes*

Las ciencias sociales tienen un papel sumamente relevante para la vida en sociedad, no
sólo por la generación de conocimiento que
permite adentrarse en la comprensión de los
fenómenos sociales presentes, su tipología y
características; así como en la acción de los
diversos actores involucrados en dichos fenómenos y en la atención de las necesidades
enfrentadas por los distintos grupos de la
población. Sino que a ello se agrega que este
conocimiento permite incidir en la realidad
social, partiendo de una visión más clara o cercana respecto al fenómeno social estudiado y
de la participación de los sujetos implicados,
siendo un recurso de gran valía, especialmente para los profesionales que atienden alguna
de las situaciones vinculadas al fenómeno social en cuestión.
*Universidad Autónoma de Nuevo León
Contacto: blancamtamez@hotmail.es

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Por lo señalado, el conocimiento derivado
de la investigación social, en especial cuando
tiene un claro sustento, puede brindar luz en
torno a la vida cotidiana de la población y las
situaciones enfrentadas por la sociedad, sea a
nivel local o bien en visiones mucho más amplias (nacional, regional, internacional), lo cual
permite retroalimentar e incluso cuestionar
la política social o pública, brindando con ello
mayores posibilidades de incidencia y transformación social al constituirse en una guía
para la intervención social.
Un aspecto de particular valor es que las
publicaciones en revistas de reconocido prestigio académico, como la que nos ocupa, brindan la posibilidad de poner al alcance, tanto
de académicos como del público interesado
en el tema, los resultados de estudios sobre
fenómenos y situaciones emergentes, como
ha sucedido con estudios sociales realizados
durante el periodo de situación de crisis sanitaria por la COVID-19, haciendo posible su
publicación de manera oportuna, de tal forma
que se logre acceder a su revisión y análisis.
Es a partir de ello que adquiere mayor relevancia la publicación de estudios sociales, es-

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

pecialmente en espacios comprometidos con
la responsabilidad social, constituyéndose en
canales de comunicación científica y social que
permitan la difusión del conocimiento en este
sentido y con ello brinden mayores posibilidades de vinculación entre estudiantes y académicos. A ello es importante agregar el enorme
valor en torno al aporte que dicho espacio realiza en cuanto a la formación de profesionales,
tanto a nivel de pregrado como de posgrado,
impactando principalmente en el requerido
intercambio de conocimiento cuando se trata
de los últimos y sus trabajos de grado.
Resaltamos y agradecemos, por tanto, el
enorme valor derivado del proceso arduo y
constante de trabajo por el equipo editorial
para lograr el cumplimiento cabal de este cometido, y con ello asumir la responsabilidad
social de la Universidad en torno al aporte en
la construcción de una sociedad justa e inclusiva, especialmente si la difusión de conocimiento se adopta desde el carácter colectivo
de la misma, constituida particularmente en
torno a la conformación de un nosotros y que,
por tanto, se encuentre centrada en lo común,
en la necesidad colectiva y su vinculación con
el bienestar social de la población.

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

Ciencia y sociedad

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CONSEJOS PARA EL
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.117-1

JORGE ALEJANDRO TREJO ALARCÓN*
HTTPS://ORCID.ORG/0000-0001-6971-9214
*Universidad Jean Piaget, Veracruz, México.
Contacto: jorge.trejo.alarco@gmail.com

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

E

l siguiente artículo tiene como objetivo principal proporcionar al docente
de Historia de México cinco métodos
para desarrollar pensamiento crítico en
alumnos de bachillerato en el sector privado. En primer lugar se proporcionan tres
CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

definiciones acerca de éste, después se
menciona la relación entre el concepto y la
asignatura, se muestra la diferencia entre
estrategia y recurso didáctico y para finalizar se proponen cinco tácticas para generarlo desde el aula.

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

DEFINICIONES SOBRE PENSAMIENTO CRÍTICO
Históricamente, la realidad social, política, económica, cultural y geográfica se
encuentra en constante transformación;
ante ello, la manera de preparar al alumno
que egresa del bachillerato debe llevarlo a
analizar y proponer alternativas de mejoras dentro de su contexto inmediato.
Tomando en cuenta los motivos mencionados, promover el razonamiento crítico desde el aula se vuelve transcendental
en la formación académica del educando.
Siguiendo estos antecedentes y las distintas reformas educativas implementadas
en México, las cuales han propuesto formar estudiantes con técnicas basadas en
el enfoque por competencias, en particular
para alcanzar dicha aptitud.
Asimismo, se ha planteado una forma
distinta de enseñar que no esté basada en
la memorización, como era en años anteriores; en definitiva, hacer uso de metodologías que lleven al alumno al reflexionar de
manera crítica sobre su entorno, por ejemplo, aprendizaje situado, basado en problemas, basado en proyectos y el aula invertida; de modo que se logre una instrucción

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significativa que sea útil para enfrentar y
solucionar las distintas adversidades que
surgen en su círculo inmediato.
Con respecto al núcleo de este artículo, es necesario mencionar distintas definiciones acerca de él por dos motivos. El
primero porque este trabajo tiene como
objetivo principal el desarrollo de éste a
partir de diferentes estrategias didácticas
a implementar durante la sesión de clase
y el segundo para contextualizar al lector
sobre el concepto.

biológicos y sociales que se enfrentan durante el desarrollo.

Por último, Alberto Saladino (2015) lo establece como:

En Pensamiento crítico y creatividad en
el aula, López señala que “es, entonces,
el pensamiento ordenado y claro que lleva al conocimiento de la realidad” (López,
2013:51), tal definición lleva a cuestionar
la práctica educativa, en particular sobre
los procedimientos de enseñanza-aprendizaje que se han utilizado o utilizan frente a grupo.

Todo planteamiento intelectual producto
de análisis, interpretaciones y problematizaciones racionales acerca de las manifestaciones de la realidad, sus fenómenos,
situaciones e ideas, para generar cuestionamientos, juicios y propuestas orientadas
a la promoción de cambios y transformaciones en beneficio de la humanidad.

Uno de los pioneros fue Robert Ennis,
quien lo define como “un pensamiento razonado y reflexivo formado tanto de habilidades (vertiente cognitiva) como de
disposiciones (vertiente afectiva) que se
centra en decidir qué creer o qué hacer”
(Ennis, 2020:12), postura que hace énfasis en dos aspectos primordiales para el
desarrollo del alumno, la primera centrada
en el cómo se procesan y adquieren los
contenidos establecidos por los planes y
programas, y la segunda relacionada con
los diferentes
aspectos

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Estas teorías coindicen en tres aspectos:
el análisis, la reflexión y el cambio social, los
cuales podemos contemplar como logros
que serán esenciales para enfrentar la vida
cotidiana. Es por ello que, como profesores,
se debe tomar como base el conocimiento
del alumno (experiencias previas, aptitudes,
intereses y aspiraciones), ya que será el
punto de partida para diseñar modalidades
que lo logren.
Sin embargo, se deben tomar en cuenta las limitantes que puede haber antes y
durante el proceso de creación y aplicación.
Dicho en otras palabras, identificar los recursos con los que cuentan las instituciones, los instructores y, lo más importante,
el alumno.

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

EL PENSAMIENTO CRÍTICO Y SU IMPORTANCIA EN
LA ASIGNATURA DE HISTORIA DE MÉXICO
Para comenzar es necesario determinar la
importancia de la historia en el desarrollo
del educando, pues es de sobra conocido
que para muchos es aburrida o parece no
servir para nada, la última opinión guarda
relación directa con el elemento central
del escrito.
Partiendo de la idea de que “es una
forma de ampliar la conciencia personal y
social, y a través de este ejercicio de saber es posible realizar las pequeñas transformaciones desde las cuales sea posible
la plenitud” (Arias y Simarro, 2004:20),
ante la perspectiva del autor, la enseñanza de la historia se vuelve fundamental
para buscar cambiar la realidad política,
económica y social en la que estamos inmersos. En definitiva, la historia “puede
ofrecer al alumno herramientas para com-

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

prender con mayor claridad la realidad que
vive” (Arias y Simarro, 2004:20).
Todo lo planteado hasta ahora pone de
manifiesto la relevancia de esta materia
dentro del plan de estudios de bachillerato, pues su objetivo es “desarrollar la conciencia de ser un sujeto histórico partícipe
de la construcción de su realidad, además
de dotarlo de conocimientos relevantes y
pertinentes sobre el devenir histórico de
nuestro país” (Dirección General de Bachillerato, 2018:6).
Es por eso que se vuelve obligatorio
buscar e implementar métodos y materiales de enseñanza que favorezcan la reflexión, de tal manera que se logre una
formación significativa y se cumpla el objetivo de la asignatura.

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

¿CÓMO FOMENTAR EL PENSAMIENTO CRÍTICO?

El siguiente apartado está centrado en
hacer una diferencia entre estrategia de
enseñanza y los medios que se necesitan
para llevarla a cabo. La primera se describe
como los “procedimientos y recursos que
utiliza el docente para promover aprendizajes significativos, facilitando intencionalmente un procesamiento del contenido
nuevo de manera más profunda y consciente” (Díaz, 1998:19), en otras palabras, es
la manera en que el profesor buscará favorecer la instrucción de los estudiantes por
medio de actividades que hagan que éste
sea significativo.
Acerca de los segundos, se establecen
como “aquellos materiales, medios didácticos, soportes físicos, actividades, etc.,
que van a proporcionar al formador ayuda
para desarrollar su actuación en el aula”
(Moya, 2010:1); se entiende que son los
elementos que se emplearán para realizar
las distintas técnicas que se tienen planeadas.
Ahora es clara la diferencia entre estos
conceptos primordiales para generar en
el alumno un razonamiento crítico que le
ayude a crear y proponer alternativas de
solución para enfrentar los problemas que
se le presenten en su contexto inmediato.

14

Como alternativa para forjarlo se proponen cinco enfoques didácticos acompañados de los instrumentos para su desarrollo,
contenidos con los que se pueden trabajar
productos finales y herramientas de evaluación (tabla I).

Tabla I. Estrategias para desarrollar pensamiento crítico.

A continuación se muestran los cinco
procedimientos que nacieron a partir de
las necesidades educativas que se encontraron en un grupo de tercer semestre del
Colegio Real Victoria de Veracruz, luego
del diagnóstico usado para recabar información. Puede agregarse que se encontraron cuatro problemas en la población, el
primero relacionado con la creatividad, el
segundo con el manejo no académico de
las tecnologías de la información, el tercero acerca del miedo constante de hablar
ante el público externo y por último con la
poca-nula argumentación en sus respuestas.
En cuanto a la aplicación, se pueden
rescatar cuatro aspectos que se vuelven
significativos para alcanzar el objetivo de
éstas: el proceso de investigación para
la construcción de argumentos, grado de
dificultada de la actividad, que los temas
a discutir o ejemplificar sean cercanos al
contexto sociocultural del estudiante y,
para finalizar, los ambientes pedagógicos
basados en un clima de respeto y tolerancia ante sí y el otro.

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Fuente: elaboración del autor.

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�REFERENCIAS

CONCLUSIÓN

CIENCIA Y SOCIEDAD

Tras el análisis, podemos deducir que diversificar estrategias de enseñanza favorece de manera considerable el rendimiento académico, ayuda a lograr los objetivos
de clase y las competencias que se esperan del alumno de bachillerato, además
de generar curiosidad sobre la clase y los
contenidos que se trabajarán durante la
sesión. Sin embargo, es necesario tomar
en cuenta la dificultad de la actividad y el
contexto del estudiante, ya que si es muy
fácil puede causar aburrimiento.
Es importante mencionar que se recomienda aplicar un diagnóstico al inicio de
clases y que no sólo sea académico, pues
con ello se pueden conocer los canales

lectivos, los recursos materiales e inmateriales con los que cuenta el alumno y el
ambiente familiar y social en el que se desenvuelve. Tres elementos de mucha ayuda para diseñar, aplicar y dirigir las estrategias didácticas.
Otros aspectos que se deben rescatar
a la hora de implementarlas son las preguntas dirigidas, fuentes de consulta y los
ambientes de aprendizaje, gracias a ello se
favorece la competencia del uso de la información histórica y de lo anterior resulta un alumno que construye argumentos,
crea ideas de solución y alternativas de
cambio, estos tres resultados a través de
un razonamiento lógico.

Alonso, A.T., y Campirán, A.F. (coord.). Experiencias Educativas. 26:1-9. Disponi(2021). Pensamiento crítico en Iberoamé- ble en: https://archivos.csif.es/archivos/
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Arias y Simarro, C. (2004). ¿Cómo ense- MOYA_MARTINEZ.pdf
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Disponible en: https://www.redalyc.org/ 194(49):9-25. Disponible en: http://www.
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scielo.org.mx/pdf/resu/v49n194/0185Dirección General de Bachillerato. (2018). 2760-resu-49-194-9.pdf
Programa de Estudio Historia I [Archivo
PDF]. Disponible en: https://www.dgb.
Descarga aquí nuestra versión digital.
sep.gob.mx/informacion-academica/programas-de estudio/3erSEMESTRE/Historia%20de%20Mex%20I.pdf
Hinojosa, M.E., y Reyes, L.F. (2009). Pen-

samiento crítico, analítico, sintético, evaluativo. México: Trillas.
López, M. (2013). Pensamiento crítico y
creatividad en el aula. México: Trillas.
López, B.S. (2013). Pensamiento crítico y
creativo. México: Trillas.
Moya, M.A. (2010). Recursos didácticos en
la enseñanza. Revista Digital Innovación y

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

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�OPINIÓN

Opinión

La teoría de
juegos y la madre
naturaleza
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.117-2

José Carlos Pimentel Reyes*
*Instituto de Ecología, A.C., Xalapa, Veracruz.
Contacto: charly-eco.ip@hotmail.com

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CIENCIA
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�OPINIÓN

L

a teoría de juegos es un cuerpo teórico-matemático que describe las
interacciones que establecen dos o
más competidores ante una situación de conflicto (juego), e intenta predecir cuál es la mejor estrategia posible
para cada jugador teniendo en cuenta las
acciones que pueden ejecutar los demás.

so apreciado y finito (pareja, alimento,
territorio). Las estrategias son cualquier
acción racional o esfuerzo que llevará a
cabo cada adversario para obtener una
recompensa. Por otra parte, las reglas
del juego son las limitaciones de los jugadores y el contexto en el que se desarrolla la contienda.

Esta teoría parte de la premisa de que
todos los contendientes son seres racionales, que eligen las mejores tácticas,
afines a sus propios intereses; buscan
obtener una recompensa y conocen y
siguen las reglas del juego preestablecidas. Los participantes pueden ser personas, instituciones, empresas, gobiernos
o individuos de otras especies. La recompensa se entiende como un recur-

Dado lo extrapolable de los elementos
de esta teoría, los principios derivados
han sido aplicados con éxito en Psicología, Economía, juegos de mesa, el ejército y, por supuesto, en Biología. Quizá
uno de los modelos más conocidos, y al
que se recurre para ilustrar lo fascinante
de esta teoría, es el dilema del prisionero, al que me permito recurrir con una de
tantas variaciones que existen:

Un fiscal detiene a dos sospechosos de robo a un banco. El
fiscal no tiene pruebas suficientes para condenarlos a prisión,
por lo que el testimonio de los sospechosos es muy importante
para dictar una sentencia. Entonces, el fiscal interroga a los prisioneros en celdas separadas sin que éstos puedan comunicarse entre sí. Le propone a cada sospechoso declarar en contra
de su compañero. Si su compañero no declara, el que declare
saldrá libre y el otro será condenado a prisión por veinte años.
Si ambos declaran mutuamente irán a prisión por cinco años.
En cambio, si guardan silencio quedarán libres.

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Figura 1. Dilema del prisionero y matriz de recompensas en función de la estrategia que puede tomar.

Bajo esta situación, resulta evidente que
el plan óptimo para los sospechosos es colaborar guardando silencio, ya que podrán
quedar en libertad. Sin embargo, debido a
que no tienen posibilidad de comunicarse entre sí, y no tienen certeza que el otro
guardará silencio, lo mejor es declarar uno
en contra de otro. Así se aseguran de que
no obtendrán una pena mayor en caso de
que su compañero declare, además, exis-

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

te la posibilidad de quedar libres en caso
de que el otro guarde silencio.
A la actitud de los prisioneros, de culparse mutuamente, en teoría de juegos
se le llama equilibrio de Nash. En éste,
siguen su mejor estrategia posible, considerando que no pueden comunicarse entre sí y que no hay un pacto que garantice
la colaboración.

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�OPINIÓN

ESTRATEGIAS EVOLUTIVAMENTE ESTABLES
El equilibrio de Nash ha servido como
fuente de inspiración para proponer principios en Biología. Uno de éstos busca entender y predecir situaciones en el juego
en las que los planteamientos que adoptan los ejemplares aparentemente ventajosos no se vuelven dominantes entre todos los individuos de una población. Y al
mismo tiempo los que aparentemente son
desventajosos para la supervivencia de un
individuo se mantienen en la población.
Para ilustrar lo anterior, pensemos en el
caso de individuos de colibríes que forrajean en busca de néctar floral (recompensa/premio = alimento). Al encontrarse un
par de ejemplares cerca de una planta con
flores (figura 2), ambos tienen como opciones: a) ser agresivos (pelear por el acceso a las flores) o b) adoptar una actitud
pacífica (no pelear).

implica un costo en términos de energía y
riesgo de salir herido. Por otra parte, si uno
adopta a y su competidor b, el primero tendrá acceso a todas las flores de la planta y
el segundo nada. En cambio, si escogen b,
podrán obtener la mitad del trofeo y evitar
los costos de la pelea directa.
Esta situación (adaptación al dilema gavilán-paloma) corresponde a un juego de
estrategia mixta en el que se ha establecido una actitud evolutivamente estable
(EEE), definida por Maynard-Smith como
aquella “…en la que, si todos los individuos de una población la adoptan, ninguna nueva estrategia podría invadir a la población por selección natural”. Bajo estas
circunstancias el equilibrio se basa en la
permanencia de ambas (agresiva y pacífica) entre los individuos de una población
y no puede romperse.

Si las dos aves eligen a, ambas tienen las
Siguiendo con el dilema del colibrí, sí tomismas probabilidades de obtener una par- dos los individuos adoptarán a en cada ente del botín; sin embargo, a su vez, la pelea cuentro, tendrían una menor recompensa

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Figura 2. Dilema del colibrí por el acceso a plantas con flores (adaptación al dilema gavilán-paloma): cada oponente puede adoptar
a) ser agresivo (pelear por el acceso a las flores) o b) una actitud pacífica (no pelear).

en comparación con la elección de adoptar una actitud pacífica, ya que saldrían
heridos en cada combate. En este sentido,
la aparición de un ejemplar pacífico que
prefiere buscar otra fuente de recurso,
obtiene la recompensa de no salir herido.
Como resultado tendrá mayor éxito reproductivo que los agresivos. Entonces, la
táctica pacífica aparecerá en la población,
regresando al equilibrio de EEE.

llevarse todo al tiempo que su rival huye.
En este escenario, el ofensivo tendría mayor éxito reproductivo que los defensivos.
Entonces, la conducta beligerante volvería aparecer en la población, volviendo al
equilibrio de EEE.

Bajo este panorama, lo mejor para cada
uno de los colibríes es adoptar ambas
prácticas, de tal modo que ninguno pueda obtener una ventaja permanente sobre
En cambio, si todos los colibríes adop- el otro. Determinar cuándo es mejor petan b (compartir), la aparición de uno lear, huir o compartir para un individuo se
violento sería ventajoso, ya que podría abordará más adelante.

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�OPINIÓN

DESTRUCCIÓN MUTUA ASEGURADA
Antes de iniciar una disputa por el acceso al
alimento, pareja o territorio, los individuos
entran en un ritual preconflicto donde se
evalúan mutuamente. En este protocolo,
también llamado “guerra limitada”, exhiben su musculatura, se ponen lo más erguidos posible, muestran un rostro belicoso y
hacen ruidos de intimidación. Si lo anterior
no funciona, tienen la opción de empezar la
pelea.
El ritual obedece a una maniobra mutua
de disuadir al contrario a dar el primer paso,
mandando un mensaje de “si te acercas podrás hacerme daño, pero mira con lo que
te daré”. Los individuos invierten mucha
energía en esto con el fin de evitar llegar a
un combate directo, el cual representa un

gran costo en términos de energía y un alto
riesgo de salir herido. Lo mejor es amenazarse mutuamente con el fin de que ninguno quiera dar el primer paso y después,
en el mejor de los casos, cada uno siga su
camino.
Lo anterior ha sido descrito en ciencias
militares y en Economía como destrucción
mutua asegurada (DMA) y en palabras de
Thomas C. Schelling obedece a la idea de
que “la capacidad de tomar represalias es
más útil que la habilidad de resistir un ataque”. Con esta idea los individuos invierten energía en exhibir sus grandes cuernos, colores agresivos, mayor tamaño de
garras o colmillos con el fin de disuadir a
sus rivales de la pelea.

JUEGOS ASIMÉTRICOS Y SIMÉTRICOS. CUANDO ES MEJOR COMPARTIR, LUCHAR O HUIR
El ritual preconflicto aporta información
muy valiosa acerca del estado físico, estatus jerárquico y experiencia del antagonista. Con esta información se pueden valorar
las probabilidades que tiene de ganar la
pelea, en función de las capacidades que
tiene el otro y decidir si se debe o no pelear.

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

De este modo, si los adversarios tienen
las mismas condiciones físicas se habla
de un conflicto simétrico por similitud de
identidad (figura 3a). En este tipo de enfrentamiento los resultados de las estrategias adoptadas no dependen de la identidad del jugador; ambos tienen las mismas

25

�OPINIÓN

probabilidades de ganar o perder, pero al
mismo tiempo salen heridos en la pelea.
En estas circunstancias, lo mejor para los
dos es compartir.
La actitud pasiva adoptada por los contrincantes ha sido observada en individuos
de Canthon cyanellus, una especie de escarabajo necrófago del grupo conocido como
peloteros, debido a que construyen una
bola de carroña obtenida de algún mamífero muerto en la naturaleza y la ruedan hacia su galería. Esta bola de carroña es fuente
de alimento para él y para su descendencia,
lo que significa que es muy apreciado. En
C. cyanellus ha sido observado que cuando se encuentran individuos que tienen
el mismo tamaño (misma probabilidad de
ganar/perder) (figura 3a) eligen frecuentemente partir la bola por la mitad. De este
modo se aseguran una ración de alimento
y evitan el encuentro directo con los costos
que implica.
Sin embargo, en otras ocasiones también se ha observado que un individuo de
tamaño grande comparte con otro individuo de la misma especie de menor tamaño,
cuando este último tiene experiencia exitosa en combate o es acompañado por una
hembra (figura 3b). Y viceversa, un individuo pequeño con experiencia o acompañado elige compartir su bola de excremen-

26

to cuando se enfrenta a un rival de mayor
tamaño. En este contexto, estamos en un
conflicto simétrico por compensación de
identidad (figura 3b), en el que lo mejor sigue siendo ser pacífico y compartir.
Por otra parte, si uno de los sujetos evalúa que tiene una ventaja estratégica sobre
el retador (como mayor tamaño) habrá mayores probabilidades de que acceda a entrar en la pelea directa (ser agresivo) ya que
tiene mayores probabilidades de ganar. Entonces hablamos de un conflicto asimétrico por disimilitud de identidad (figura 3c),
donde los resultados están en función de la
identidad del jugador. En esta circunstancia (figura 3c), para el primero resulta ventajoso adoptar una actitud agresiva, y en el
caso del segundo una actitud pacífica (huir
de la pelea), cediendo el acceso al recurso.
Finalmente, en un cuarto escenario
donde los enemigos tienen el mismo tamaño corporal, pero el primero tiene experiencia en combate y el segundo no,
estamos en un conflicto asimétrico por disimilitud de identidad sumada (figura 3d).
En éste, también observado entre machos
de peces damisela (Pomacentrus amboinensis), el primero obtendrá la victoria si
escoge agredir, y en el caso del segundo
no saldrá lastimado se tiene una actitud
pacífica huyendo de la pelea.

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Figura 3. Cuatro escenarios posibles en un conflicto entre escarabajos necrófagos Canthon cyanellus que luchan por el acceso
al recurso. a) Simétrico por similitud de identidad; b) simétrico por compensación de identidad; c) asimétrico por disimilitud
de identidad; d) asimétrico por disimilitud de identidad sumada. Para el oponente 1 es mejor compartir en a y b; y luchar en c
y d. En cambio, para el oponente 2 es mejor compartir en a y b; y huir de la pelea en c yd (modificado de Chamorro-Florescano
et al., 2011; Poulos y McCormick, 2014; Hall et al., 2019).

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

27

�OPINIÓN

LA TEORÍA EN NUESTRAS RELACIONES INTERPERSONALES

¿CUÁNDO UN INDIVIDUO ELIGE COMBATIR AUN CUANDO
TENGA MENORES PROBABILIDADES DE GANAR?
Asimismo, existen entornos en los que no
es posible colaborar o compartir dada la
naturaleza del juego. En éstos el beneficio
de uno forzosamente es la pérdida del otro.
No es posible la cooperación y no se puede
alcanzar un equilibrio.
Podemos observar esto cuando los lobos
marinos jóvenes retan al macho alfa a pelear
para quedarse con el liderazgo de la manada; no existe la posibilidad de compartir el
liderazgo debido a la estructura jerárquica
(no se han observado dos machos alfa en
una manada). En este caso, ambas partes
(macho joven y alfa) se encuentran en las
mismas proporciones corporales, pero el
macho alfa tiene más experiencia en peleas.

28

Sin embargo, el alfa tiene un estatus
que perder y preferiría no pelear por lo
que adopta una técnica disuasiva-agresiva
en el ritual preconflicto. No así los jóvenes
que no tienen acceso a parejas, por eso
elegirán pelear. Otro ejemplo es el de los
insectos que tienen periodos de vida adulta muy cortos (algunos sólo un día), por
lo que se ven presionados a competir por
el acceso a una pareja aun cuando estén
en un juego asimétrico (menor tamaño,
menor simetría corporal, colores menos
llamativos en comparación con sus congéneres). En este caso, el riesgo de no competir es mayor que pelear, ya que si eligen
no competir no tendrán ninguna oportunidad de dejar descendencia.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Los principios derivados de la teoría de juegos, y observados en el reino animal, son
perfectamente extrapolables y consistentes con las relaciones que establecemos
las personas a nivel familia, comunidad
y gobierno. De esta teoría podemos entender situaciones cotidianas que, vistas
desde una perspectiva ética, son injustas,
pero cumplen con los principios de la teoría. Imaginemos un dictador de un país
equis tendrá relaciones de coexistencia
con sus países vecinos (misma capacidad
de perder/ganar + daño ocasionado por la
pelea) ya que se encuentra en un conflicto
simétrico por similitud de identidad (figura
3a). Sin embargo, este mismo dictador no
tendrá reparo en practicar violencia contra sus ciudadanos, ya que se encuentra en
un conflicto asimétrico por disimilitud de
identidad (mayores posibilidades del dictador de ganar; figura 3c).

tante recalcar que para que sea posible la
colaboración, además de tratarse de una
contienda simétrica, debe darse en un entorno donde los contendientes puedan valorarse mutuamente para saber que están
en las mismas condiciones de ganar. Más
allá, donde puedan confiar en el beneficio
mutuo para que funcione, si no, caeríamos
nuevamente en el dilema del prisionero
donde los sospechosos se atacan mutuamente debido a que no tienen posibilidad
de comunicarse y pactar.
Una forma en la que las personas confían en que el opositor colaborará es estableciendo normas y penas para el que las
incumpla. Ahora imaginemos una comunidad en donde los ciudadanos participan
del cuidado y los beneficios de un huerto.
En este caso, los ciudadanos egoístas (que
no colaboran en el mantenimiento, pero sí
gozan de los beneficios) se encontrarían en
una situación de ventaja ya que se ahorrarían el esfuerzo de cuidar el huerto. Al mismo tiempo, esto haría que más personas
quisieran adoptar la misma práctica egoísta llegando a un juego de estrategias mixtas, donde habrá unas personas que participarán en el cuidado del huerto y otras no.

De estas situaciones, que también son
observadas en las relaciones intraespecíficas de las especies (los individuos de C.
cyanellus por mencionar alguno), podemos aprender las lecciones y usar nuestro
ingenio para romper las asimetrías que
no favorecen la colaboración. Pudiera ser
compensando las deficiencias con un auSin embargo, la penalización a la persona
mento en experiencia, poder de colectividad, capacidad de represalia. Es impor- egoísta ayudará a disuadir a los demás de

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

29

�OPINIÓN

ser iguales. La colaboración siempre será la
mejor opción donde todos salen beneficiados. En cambio, una actitud individualista
no favorece lo óptimo posible (ver dilema
del prisionero).
Finalmente, una muestra de una actitud
individualista se ha observado recientemente en la distribución mundial de las vacunas ANTICOVID-19. Los países con mayores ingresos acapararon gran parte de las
vacunas producidas con el fin de inmunizar
a sus ciudadanos. Lo anterior ocasiona que
los países de bajos ingresos no logren acceder en tiempo y forma a una parte significativa de éstas.

Tal distribución desigual ha estado ocasionando que aparezcan nuevas variantes
del coronavirus entre los países rezagados
(ómicron en África), que vuelven a poner
en peligro los logros alcanzados a nivel
mundial. Aunque esta actitud individualista entre los países más poderosos cumplió
con el equilibrio de Nash, es evidente que
una distribución equitativa de las vacunas
hubiera sido la mejor opción. Como dijo
Bill Gates “(...) ayudar no sólo es lo correcto, sino que es lo más inteligente”. Lo mejor siempre será colaborar, tomar sólo lo
que necesites, esperar tu turno y confiar en
el poder colectivo, es lo que nos muestra la
naturaleza y las matemáticas…

AGRADECIMIENTOS
El autor agradece a Fernando Gervacio, al Bio. Martín de los Santos, a la Dra. Isabelle Barois, al Dr. Mario Favila y a dos revisores anónimos por sus observaciones y comentarios
a borradores previos.

REFERENCIAS
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los juegos y sus aplicaciones en la economía actual. [Tesis de Licenciatura]
Universidad Pontificia Comillas, Madrid.
Disponible en: https://repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/1184/retrieve

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30

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

31

�Ejes

EJES

VIOLENCIA FAMILIAR
EN TAMPICO, MÉXICO.
Distribución espacial (2016-2018)
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.117-3

Víctor Daniel Jurado Flores*
https://orcid.org/0000-0002-6410-0903
*El Colegio de Tamaulipas/Coordinación General Académica, Cd. Victoria, México.
Contacto: v.jurado.flores@gmail.com

L

a violencia familiar es
un problema de seguridad y salud pública, y
tiene efectos perjudiciales en
la sociedad. De acuerdo con
las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de
Seguridad Pública, en 2018 Tamaulipas se ubicó por encima

32

de la media nacional con una
tasa de 191 casos por cada cien
mil habitantes, mientras que
en el ámbito nacional la tasa
fue de 144 (2019).
La zona metropolitana de
Tampico no es ajena a esta
realidad, dado que municipios

como Altamira, Ciudad Madero y Tampico presentan tasas
por cada cien mil habitantes de
212.43, 265.73 y 221.01, respectivamente, en 2018, cifras apenas
superadas por Victoria (281.03)
y Matamoros (269.92), de acuerdo con datos del Observatorio
Nacional Ciudadano (2022).

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Una línea emergente de
investigación de este fenómeno
se relaciona con la utilización
de técnicas de análisis espacial
en España (Gracia et al., 2015) y
en Estados Unidos (Pinchevsky
y Wright, 2012), por mencionar
los más destacados. Uno de
los principales enfoques de los

hechos delictivos es la ley de
la concentración de los delitos
(Weisburd, 2015), que se ocupa
de analizar la criminalidad a
nivel microgeográfico, y tiene la
particularidad de analizar cada
detalle (domicilios, segmentos
de calle o manzanas), para
entender por qué el crimen

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

ocurre en sitios específicos, en
lugar del examen de los rasgos
individuales de los ofensores.
Los hallazgos refieren que las
infracciones se concentran en
áreas geográficas reducidas,
por ejemplo, los crímenes
con arma de fuego (Braga et
al., 2010), hacia la propiedad

33

�EJES

(Braga et al., 2011) y la violencia pareja; se obfamiliar (Kelling et al., 2020; servó un patrón
Gracia et al., 2015), entre otros. de concentración
diferenciada
entre
En México se han realizado los tipos de aconteestudios desde esta perspectiva: cimientos (maltrato inen Ciudad Juárez, el Observato- fantil y de pareja) en una
rio Ciudadano de Prevención, reducida cantidad de coloSeguridad y Justicia analizó la nias (Jurado-Flores, 2020). Un
distribución de denuncias de segundo trabajo en esta misma
violencia familiar en las colo- ciudad analizó el agrupamiento
nias, los resultados señalan que de denuncias de este tipo ante
en el periodo 2019-2020 hubo la fiscalía, pero en manzanas,
una concentración de eventos mediante la metodología de
en pocas unidades geográficas hot spot, donde se identificó
de esta ciudad (OCPSyJJ, 2021). que 602 manzanas (de un total
de 6109) son consideradas así
En Ciudad Victoria, Tamau- (Jurado-Flores y Fuentes-Ríos,
lipas, se desarrolló un análisis 2022). Es decir, menos de 10%
de autocorrelación espacial bi- de las unidades geográficas de
variado entre las acusaciones la ciudad concentran más de
por violencia familiar y las lla- 50% de las imputaciones en el
madas de emergencia al 911 por periodo analizado. Con base en
maltrato infantil y violencia de estos antecedentes, el objetivo

La identificación en
municipio y en manzana se
obtuvo del Censo Nacional de
Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y

PROMEDIO DEL VECINO MÁS CERCANO
del presente estudio fue identificar si existe un agrupamiento
de las delaciones por violencia familiar en la zona metropolitana de Tampico, bajo la
hipótesis de que el fenómeno
se concentra en una reducida
cantidad de manzanas que la
conforman.

OBTENCIÓN DE DATOS
La información se obtuvo a
través de la Fiscalía General
de Justicia de Tamaulipas, en
donde se reportaron 1816 casos en el periodo 2016-2018.

34

Las imputaciones están a nivel de coordenada geográfica (longitud y latitud), las
cuales fueron proyectadas y
geocodificadas en manzana,

Geografía (Inegi, 2020). El total de unidades geográficas es
de 11,847 manzanas que tienen
usos residenciales o mixtos.
Para analizar la distribución
de las querellas se emplearon
técnicas exploratorias de datos
espaciales: densidad de kernel
y el cálculo del promedio del
vecino más cercano, así como
los indicadores locales de autocorrelación mediante el algoritmo Getis-Ord.

convirtiendo cada evento en
un punto en el espacio. Estas
operaciones fueron realizadas
en el sistema de información
geográfica ArcMap 10.8.1.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Esta medida es una herramienta que mide la distancia entre el
centroide de un evento y el de
su vecino más cercano y promedia las distancias entre ellos.
Su valoración se obtiene mediante la división de la distancia promedio observada entre

la distancia promedio esperada,
se concluye que si la distancia
promedio es menor al promedio de una distribución hipotéticamente aleatoria, los puntos
se consideran agrupados, si es
mayor, los eventos se consideran dispersos (ESRI, 2020).

ANÁLISIS HOT SPOT CON EL ESTADÍSTICO GI* DE GETIS-ORD
Esta prueba identifica conjun- bas son parte de un hot spot.
tos de puntos que tienen valo- Este estadístico es un valor z,
res más altos que los esperados por lo que no requiere cálculos
aleatoriamente. Si la sumatoria adicionales. Una puntuación z
de una unidad geográfica es alta y un p -valor significativo
alta y los de las zonas vecinas (&lt;0.05) sugieren agrupamiento
también, se concluye que am- de valores altos.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

35

�EJES

¿QUÉ SE ENCONTRÓ?

La sucesión de pruebas aplicadas indica que el patrón de
las denuncias por violencia
familiar en el periodo analizado no presenta una distribución aleatoria u homogénea
en la zona de estudio, sino
que tiende a la aglomeración
en una reducida cantidad de
Agebs, lo cual es consistente
con la ley de la concentración
de los delitos. La densidad de

kernel muestra una concentración de puntos geográficos
principalmente en el centro de
Tampico y la zona residencial
aledaña a la Laguna del Carpintero, así como en la zona
de la Laguna del Chairel. En
Altamira, el centro concentra los casos, mientras que en
Ciudad Madero se detecta un
agrupamiento en la zona aledaña a éste.

Figura 1. Mapa de densidad de kernel, los colores tenues (azul) indican baja concentración de eventos, los colores fuertes (rojo), alta concentración. La prueba del vecino
más cercano revela que la distancia media observada es menor que la esperada, esto
es agrupación de las observaciones. El valor z de -33.64 muestra que existe una probabilidad menor a 1% de que el patrón espacial de agrupamiento sea resultado de la
aleatoriedad. Mientras que el p -valor es de 0.0000, es decir, resultados estadísticamente significativos.

36

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Tabla I. Parámetros de la prueba del vecino más cercano.

Parámetro
Distancia media observada
Distancia media esperada
Índice del vecino más cercano
z-score
p-valor
La prueba de autocorrelación
espacial de Getis-Ord indica
que del total de las manzanas
analizadas, 676 se clasificaron
como hot spots de alta incidencia, es decir, 5.7% del total.
Este resultado muestra que las

Valor
129.2751 metros
220.1166 metros
0.5873
-33.64
0.0000
quejas por este delito no se distribuyen de manera aleatoria
en el espacio. Existe un patrón
de concentración en los centros
urbanos de los municipios analizados y en las zonas residenciales aledañas a éstos.

Figura 2. Análisis hot spot. Los puntos en amarillo, naranja y rojo señalan unidades
geográficas de alta incidencia rodeadas de unidades de alta incidencia a 90, 95 y 99%
de confianza, respectivamente. Los valores mostrados corresponden al z -score.

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37

�EJES

Los resultados son consistentes con la bibliografía previa, en primera instancia con
la ley de la concentración de
los delitos, en donde se reporta una incidencia en una reducida cantidad de unidades
geográficas, en este caso 5.7%
de las manzanas, más de 50%
de denuncias en la ZMT. Estos
hallazgos son similares a los
reportados en Boston respecto a los crímenes con arma de
fuego, con 6.74% unidades que
concentraron más de 50% de
llamadas de emergencia, similar a los crímenes contra la
propiedad, con un 8% de unidades geográficas que aglomeran más de la mitad de los
requerimientos en el periodo
1980 y 2008.
En los estudios sobre violencia familiar, Gracia et al.
(2014; 2015) detectan que las
zonas centrales de Valencia, España, presentan mayor
riesgo de tener eventos de
este tipo, al igual que la revisión hecha en Estados Unidos
(Pinchevsky y Wright, 2012),
donde reportan que los cen-

38

tros urbanos
concentran
características
sociales que facilitan este delito.
Lo reportado en
Ciudad Victoria
(Jurado-Flores
y
Fuentes-Ríos,
2022; Jurado-Flores,
2020) también es consistente, ya que se detecta que el centro de la ciudad
y sus zonas aledañas presentan alta incidencia de denuncias por violencia familiar,
pues 9.8% de las manzanas
concentran más de la mitad de
estos sucesos. Con base en lo
anterior es importante considerar la influencia que tienen
los contextos del vecindario
en la prevalencia de la violencia doméstica (Kelling, et al.,
2020). Es decir, trascender el
enfoque sobre las características individuales y las relaciones en el hogar, y entender
de qué manera la estructura
social y urbana de los vecindarios genera las condiciones
para que se reproduzca.

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39

�sis of robbery incidents at street
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EJES

funciona Vecino más cercano
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desktop.arcgis.com/es/arcmap/
latest/tools/spatial-statistics-toolbox/h-how-average-nearest-neighbor-distance-spatial-st.htm
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on Small-Area Variations in Intimate Partner Violence Risk:
A Bayesian Random-Effects
Modeling Approach. Interna-

tional Journal of Environmental Research and Public Health.

CONCLUSIONES
El análisis desarrollado a nivel
manzana sobre la distribución
de las denuncias por violencia familiar ha mostrado que
se concentran en las zonas
centrales de los municipios y
áreas residenciales aledañas,
la agrupación de más de la mitad de éstas en 5.7% de dichos
espacios es consistente con la
ley de la concentración de los
delitos, indicando un patrón para identificar si estos patromicrogeográfico de este fenó- nes son una regularidad empímeno.
rica, y entonces establecer elementos teóricos y conceptuales
Esta evidencia revela que que complementen los avances
hay caracteristicas urbanas y individuales y estructurales.
sociales que deben ser analizadas para entender la lógica
Los hallazgos son una evide estos agrupamientos y po- dencia importante, ya que los
der dotar al sector público de esfuerzos del sector público se
elementos para prevenirlos y orientan al abordaje estructuatenderlos. Es importante uti- ral a través del reforzamiento
lizar este enfoque analítico en de la ley, o a nivel individual
otros municipios y ciudades ofreciendo servicios a víctimas

40

y victimarios. Sin embargo,
en la zona intermedia hay elementos de los vecindarios que
también influyen sobre la prevalencia de los eventos de violencia familiar, atenderlo en el
barrio o vecindario podría dar
mayores elementos para entender de manera integral este
tipo de delitos.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

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VERSIÓN DIGITAL

41

�SECCIÓN ACADÉMICA

SECCIÓN
ACADÉMICA
Investigación en temas de género.
Una experiencia en organizaciones
hidalguenses
Efecto de la edad de los empleados sobre la
relación entre las habilidades gerenciales y
clima organizacional

Investigación en temas de género.
Una experiencia en organizaciones hidalguenses
Jazmín Georgina Licona Olmos*, Antonio Oswaldo Ortega Reyes*, Katia Lorena Avilés Coyoli**, Jaime Garnica
González*, Heriberto Niccolas Morales*
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.117-4

RESUMEN

ABSTRACT

El presente artículo expone el panorama de actividades
vinculadas a la gestión de un proyecto de investigación
que aborda las temáticas de desigualdad y violencia de
género en organizaciones hidalguenses. Se exponen las
bases teóricas del tema, los análisis iniciales realizados
con fines de diseño de la investigación y las acciones
secuenciales emprendidas en la ejecución del proyecto,
así como las dificultades que el equipo de investigación
tuvo que afrontar para conseguir que los responsables
de las organizaciones convocadas aceptaran participar,
en razón de la resistencia que aún se presenta ante el
abordaje de tales temáticas.

This article presents a general view of activities related to a research project management that addresses
gender inequality and violence in Hidalgo organizations. The article exposes the topic theoretical bases,
the initial analyses carried out for research design
purposes, and the sequential actions undertaken in the
execution of the project, as well as the difficulties that
the research team had to face to achieve acceptance
by those responsible for the participating organizations due to the resistance that still arises in addressing such issues.

Palabras clave: investigación en género, desigualdad de género, violencia
laboral, violencia de género, gestión de la investigación.

Keywords: gender research, gender inequality, workplace violence, gender violence, research management.

En 2020, apoyado por el Programa de Desarrollo
Profesional Docente tipo Superior (Prodep) de
la Secretaría de Educación Pública (SEP), se
aprobó el proyecto de investigación denominado
“Modelo sistémico transdisciplinar para reducir
la desigualdad de género en las organizaciones”,
con el objetivo de diseñar un modelo para la
identificación y reducción de la desigualdad
de género en organizaciones con base en el
diagnóstico del estado actual de la situación
problema no estructurada en organizaciones,
que integrara los diferentes agentes o sistemas

relevantes para permitir la generación de cambios
deseables y viables mediante la sistémica.
El proyecto fue conducido por un equipo de
investigadoras e investigadores del campo de la
sistémica de la Universidad Autónoma del Estado
de Hidalgo y del Tecnológico Nacional de México
campus Pachuca. En dicho proyecto se planteó la
posibilidad de establecer las relaciones sistémicas
que posee el fenómeno de la desigualdad de
género en las organizaciones a través del enfoque
de sistemas, para definir las características

* Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Pachuca de Soto, México.
**Tecnológico Nacional de México, Pachuca de Soto, México.
Contacto: jazmin@uaeh.edu.mx

42

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

43

�SECCIÓN ACADÉMICA

del constructo, los agentes principales, los
subsistemas implicados y la dinámica del mismo a
partir del conjunto de interacciones identificadas y
sustentadas en el marco teórico de la investigación
en comento. Así, el objetivo del presente artículo
es la divulgación de las experiencias producto
de este estudio, en especial en lo concerniente
a las dificultades para su ejecución. Asimismo,
se presenta de forma descriptiva el proceso
de validación y confiabilidad del instrumento
utilizado en la investigación.

SISTÉMICA Y DESIGUALDAD DE
GÉNERO EN LAS ORGANIZACIONES
La sistémica, como característica esencial de la
ingeniería industrial, integra aspectos técnicos,
económicos y sociales (Van Gigch, 1997) para
contribuir en el desarrollo de estrategias que
permitan –entre otras aplicaciones– afrontar,
prevenir y erradicar la violencia estructural que
emerge y se reproduce en las organizaciones.
Con ello se busca alinear acciones a los objetivos
del desarrollo sostenible (ODS; CEPAL, 2016)
de la Agenda 2030, en particular el 5, “igualdad
de género”, ya que se ha identificado que la
desigualdad limita el desarrollo del capital físico,
social y humano necesario para mejorar las
condiciones de vida y el bienestar de las personas.
México ha experimentado un crecimiento de
la desigualdad en sus diversas dimensiones, como
raza, género y geografía, las cuales se encuentran
interconectadas y relacionadas con la Economía.
Así, la desigualdad de género se ostenta como una
de las más marcadas en el país (Esquivel, 2015:6);
particularmente se define como una consecuencia

44

de la subordinación de las mujeres que tiene su
sustento en las prácticas culturales discriminatorias
y excluyentes que se presentan en todos los
órdenes de la vida y en las diversas instituciones,
naturalizadas al punto de pasar desapercibidas
hasta que se analizan con perspectiva de género
(Diario Oficial de la Federación, 2013).
Además, la violencia en cualquiera de sus formas
se origina en gran medida por las desigualdades
de género y es uno de los fenómenos que más
afecta a las mujeres, perjudica su calidad de vida y
constituye una violación a sus derechos humanos
(Fueyo, 2017). Una medida para cuantificar las
consecuencias de esto es calcular el costo que
incluye –además de los aspectos de la vida cotidiana
que se modifican–, gastos personales no planeados
dentro de los cuales pueden estar aquellos en
salud, justicia criminal y civil, bienestar social,
servicios especiales gubernamentales, impacto
físico y emocional, o erogaciones personales, del
contexto de la víctima, que contempla el esfuerzo
institucional y se amplía a riesgos de salud, de
abandono escolar, de disminución de productividad
o pérdida de trabajo para las y los integrantes de
las familias de las víctimas. En 2015 el costo de la
violencia contra las mujeres se calculó en 245,118
millones, 266,538 pesos, lo que representa 1.4%
del PIB (Coneval, 2018:142).
Cabe mencionar que la violencia de género
abordada con enfoque transdisciplinar permite
dimensionar sus efectos desde diferentes ópticas
obtenidas de la revisión de algunas de las fuentes
que se incluyen en las referencias como se muestra
en la tabla I.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Tabla I. Investigación en temas de género en contraste con distintas disciplinas.
RUBRO

TEORÍA
SOCIAL

SOCIOLOGÍA

ANTROPOLOGÍA

COMPLEJIDAD

TRANSDISCIPLINARIEDAD

DEFINICIÓN

Área del conocimiento que
estudia las formas de funcionamiento y los
cambios que
afectan a las
sociedades.

Estudio de las
sociedades humanas y de los
fenómenos religiosos, económicos, artísticos,
etc., que ocurren
en ellas.

Se centra en los aspectos étnicos de la
sociedad.

Número creciente de subsistemas, cada uno
de los cuales
tiende a incrementar su propia
autonomía.

Proceso donde los límites de las
disciplinas trascienden para tratar problemas con vista a generar
conocimiento emergente.

CONTRASTE
CON
VIOLENCIA DE GÉNERO

El sistema de
dominación
mundial
es
patriarcal
y
los medios de
comunicación
apoyan la supremacía
de
los varones.

Estudio de visión
distorsionada de
la realidad de las
mujeres, que asume sus condiciones de vulnerabilidad como algo
normal y natural,
aumentando
el
nivel de violencia
hacia éstas, impidiendo la igualdad
y acrecentando
una información
desvirtuada acerca de lo que significa ser mujer.

Existen algunas barreras importantes
respecto a la entrada de la Antropología en la violencia de
género: la falta de
experiencia antropológica y la necesidad de una formación al respecto.

Para
prevenir
la violencia de
género se debe
concretar
la
práctica de la
no violencia de
género, lo cual
involucra a todos
los participantes
de la comunidad.

En la Antropología,
hasta hace algunos
años, inician los estudios de género.

Educación que
cultive la práctica virtuosa de
las personas del
entorno.

Mediante la utilización e integración de múltiples disciplinas,
generando la reconstrucción o
creación de nuevos enfoques,
de manera lateral se han desarrollado diversos métodos y metodologías, lo que potencializa la
generación de una identificación
adecuada a la problemática, consecuentemente proponer soluciones ad hoc a nuestra compleja
realidad en violencia de género.

Discriminaciones bien encubiertas dentro
de un Estado
de Derecho.
Dar el debido
reconocimiento a cada humano y cada
humana e incluso a la propia naturaleza.

En antiguas teorías sociológicas,
las mujeres permanecen invisibilizadas.
Construcciones
sociales que no
favorecen la equidad de género.

Existen multiples
relaciones entre
los
conceptos
de
desigualdad y violencia
de género que
vuelve complejo
su estudio, requiriendo de la
transdisciplinariedad de análisis
y prácticas.

Fuente: elaboración propia.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

45

�SECUENCIA METODOLÓGICA

SECCIÓN ACADÉMICA

A partir de ello se realizaron actividades de recopilación de información y análisis teórico de
los sistemas relevantes identificados y su grado
de interdependencia (Pantoja-Aguilar, 2019), así
como aplicaciones específicas de herramientas
de la ingeniería y la ciencia de sistemas como
un árbol de problemas, aplicación de la técnica de los cinco porqués, establecimiento de la

imagen enriquecida y conceptualización a la luz
de la metodología de sistemas suaves de Peter
Checkland (1999).
Con base en estas herramientas, se precisó la
convergencia teórica existente entre temas de género y el enfoque sistémico (Villagra, 2017), de
lo cual se da cuenta en el diagrama de Ishikawa
que se generó a partir de la revisión de artículos y
libros referenciados en este documento (figura 2).

Figura 1. Herramientas de ingeniería empleadas de acuerdo con la ciencia de sistemas (fuente: elaboración propia).

Una vez corregido el instrumento se realizó un
prepilotaje en el que participaron 15 personas con
un perfil similar a la población objeto de estudio,
quienes hicieron recomendaciones, por lo que se
adecuó la estructura de las preguntas a respuestas
múltiples y se decidió incorporar elementos
gráficos que, desde una perspectiva del manejo de
pruebas proyectivas, facilitaran la identificación
de las condiciones de violencia en el ambiente de
trabajo. Posteriormente se piloteó, en dependencias
de educación superior (DES) participantes, a un
total de 54 miembros; la información obtenida se
procesó mediante el software SPSS versión 25,
con base en la cual se realizó la prueba estadística
de alfa de Cronbach, para obtener el coeficiente
de confiabilidad el instrumento obtuvo un valor de
0.893, cuyo valor está dentro del rango de “muy
buena confiabilidad” (Landero y González, 2014).
Para la aplicación del instrumento se creó un
padrón de organizaciones que sirviera de base para
establecer el contacto necesario para la gestión del
proyecto y de ahí precisar aquéllas en que se efectuó
la investigación. Cabe destacar que los alcances
de la investigación fueron logrados gracias a la
participación de la Universidad Autónoma del

Figura 2. Diagrama de Ishikawa en temas de género (fuente: elaboración propia).

46

El conjunto de estos esclarecimientos y
precisiones teóricas permitió el diseño de un
instrumento de investigación bajo la técnica de
encuesta en forma de cuestionario, el cual, además
de comprender las variables propias del campo de
la desigualdad y violencia de género y la violencia
laboral, incluyó elementos sociodemográficos a fin
de posibilitar la ejecución de análisis factoriales.
Dicho instrumento se validó con la participación
de un claustro de expertos de siete organizaciones
y formaciones disciplinares distintas que abarcan
la sistémica, la administración de empresas, temas
de género y ciencias sociales e investigación,
quienes señalaron aspectos de forma y fondo en
materia del tópico central; derivado de la revisión
por expertos, se decidió realizar correcciones de
redacción y forma, así como rediseñar reactivos
relacionados con elementos socioeconómicos que
pudieran representar un sesgo en la aplicación.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Estado de Hidalgo y del Tecnológico Nacional
de México campus Pachuca, cuyos grupos de
investigación y cuerpos académicos implicados
posibilitaron su realización y establecieron la
diferencia del estudio tanto en organizaciones
públicas como privadas.

GESTIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
Para la ejecución de la investigación se estableció
como marco contextual el padrón de empresas
registradas ante el Gobierno del Estado de Hidalgo,
así como el listado de empresas incluidas en los
anuarios estadísticos del Instituto Nacional de
Estadística y Geografía (Inegi). Una vez definido
el universo, se consideró el tipo de organizaciones
en cuestión: públicas, privadas, lucrativas, no
lucrativas, productoras o de servicios, a fin de
establecer un diseño estratificado que permitiera
dar cobertura a todo tipo de entidades.
Realizada esta acción, se solicitó apoyo
de algunas direcciones que conforman la
Coordinación de la División de Vinculación e
Internacionalización de la Universidad Autónoma
del Estado de Hidalgo, a fin de identificar
aquellas organizaciones del padrón con las
cuales existiera algún convenio de colaboración
que facilitara la aplicación del instrumento. La
respuesta fue otorgada en la Coordinación Interna
de Vinculación del Instituto de Ciencias Básicas
e Ingeniería donde se recibieron los listados
de organizaciones con convenio, así como de
egresados con quienes se mantenía contacto, lo
que permitió categorizar a las organizaciones
prospectadas para participar en el estudio de la
siguiente forma: organizaciones sin contacto,
entendidas éstas como aquéllas con las que no
existían convenios ni vínculos; organización
con contacto lejano, con las que, aún sin mediar
convenio alguno, se tiene registro de egresados
entre sus colaboradores y, organización con
contacto cercano, donde se cuenta con convenios
vigentes y alumnos en prácticas profesionales
o servicio social, o bien, docentes de tiempo

47

�parcial prestando servicios profesionales. Con
tales elementos se procedió a la aplicación
del instrumento. No obstante, hubo elementos
concurrentes que obstaculizaron el proceso.
SECCIÓN ACADÉMICA

Uno de los factores medioambientales que por
su carácter de impredecibilidad y variabilidad
afectó el curso de la investigación fue la
pandemia de la COVID-19, por las circunstancias
prevalecientes hasta estos días. Sin embargo, más
allá de este contexto, cabe señalar que las aristas en
materia de gestión de la investigación obedecieron
primordialmente a la resistencia cultural que el
tema mismo presenta.
Se giraron oficios a empresas y dependencias
públicas; se realizaron llamadas a organizaciones
con y sin contacto; se enviaron correos electrónicos
a empresas del padrón de organizaciones creado;
se realizaron visitas presenciales para tratar el
punto con las personas responsables de direcciones
generales, gerencias y departamentos de recursos
humanos y se buscó cualquier mecanismo formal
e informal posible para obtener una respuesta

favorable a la solicitud. No obstante, la respuesta,
lamentablemente, fue muy similar en la mayoría
de los casos. Oficios con respuesta negativa o
francamente desairados; llamadas en espera o
turnadas a las “áreas correspondientes” que con
frecuencia terminaban en nuevas llamadas que no
concretaban nada; correos electrónicos declinados
o sin respuesta y visitas en las que el cordial tono
de bienvenida inicial se tornaba incómodo al situar
el tema en cuestión, para acabar con dilaciones y
supuestos trámites de autorización ante instancias
superiores. Lo cual, en conjunto, representó todo
un reto para la ejecución del proyecto.
No obstante, se logró el número de organizaciones
necesarias para efectuar el estudio y se obtuvieron
los resultados generales en torno a la desigualdad
de género en organizaciones hidalguenses. Mas,
cabe resaltar que, dada la cerrazón cultural y
masculinidad tóxica dominante en la conducción
de las organizaciones contactadas, el asunto
simplemente no fue sencillo y mostró las aristas de
investigación en temas de género narradas que, a
manera de conclusión, se presentan en la tabla II.

Tabla II. Aristas de la investigación en temas de género.
ETAPAS DE GESTIÓN PARA LA INVESTIGACIÓN

COMPLICACIONES HALLADAS

Búsqueda, clasificación e identificación de organizaciones para
la aplicación de un instrumento con variables del campo de la
desigualdad de género y las violencias de género y laboral.

•Pandemia por COVID-19.
•Resistencia cultural por el tema central del instrumento.

Giro de oficios a empresas y dependencias públicas.

• Respuestas negativas.

Llamadas telefónicas y correos electrónicos a organizaciones con
contacto y sin contacto.

• Llamadas en espera o turnadas a supuestas áreas correspondientes.
• Llamadas sin concretar acuerdos.
• Correos declinados o sin respuestas.

Visitas presenciales para reunirse con las personas responsables
de direcciones generales, gerencias y departamentos de recursos
humanos.

• La bienvenida se tornaba incómoda al situar el tema en cuestión.
• Dilaciones y autorizaciones sin concluir.

Fuente: elaboración propia.

En razón de lo anterior, es posible concluir
que la labor de sensibilización, concientización
y desarrollo de la igualdad y equidad a fin
de combatir la violencia de género en las
organizaciones presenta todavía un largo trecho

48

por recorrer y representa un gran desafío para el
avance de individuos y sociedades en torno a la
creación y operación de empresas e instituciones
más justas y equitativas conducidas con
perspectiva de género.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

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49

�SECCIÓN ACADÉMICA

Efecto de la edad de los empleados sobre la
relación entre las habilidades gerenciales y clima
organizacional
Roberto Alegría-Zebadúa*
(https://orcid.org/0000-0002-6035-3540)

Gustavo Alarcón-Martínez*
(https://orcid.org/0000-0002-5346-6088)
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl26.117-5

RESUMEN

ABSTRACT

El objetivo de la investigación es analizar el efecto de la
edad de los empleados sobre la relación entre las habilidades gerenciales “motivación”, “solución de problemas” y “comunicación efectiva” con respecto al “clima
organizacional” en las instituciones bancarias de México. Se consideraron dos segmentos de edades: “50 años
y mayores” y “menores de 50 años”. El análisis se realizó a través de ecuaciones estructurales y contempló dos
escenarios: prepandemia y pandemia. Se concluye que
la edad de los empleados, así como la pandemia (COVID-19), afectó la selección y el impacto de las variables sobre el “clima organizacional”.

The research objective is to analyze the effect of the employee's age on the relationship between managerial skills
"motivation", "problem solving" and "effective communication" with respect to the "organizational climate" in
banking institutions in Mexico. Two age segments were
considered: “50 years and older” and “under 50 years”.
The analysis was carried out through structural equations
and contemplated two scenarios: pre-pandemic and pandemic. It is concluded that the employee's age, as well as
the pandemic (COVID-19), affected the selection and the
impact of the variables on the "organizational climate".

Palabras clave: clima organizacional, habilidades gerenciales, motivación,
solución de problemas, comunicación efectiva.

Keywords: organizational climate, managerial skills, motivation, problem solving, effective communication.

El “clima organizacional”, entendido como la
percepción que los empleados tienen de los elementos
que conforman el ambiente laboral de la empresa en
la que trabajan y que influye en su comportamiento, se
ha investigado y estudiado desde principios del siglo
pasado. Existen en torno a él diversas teorías, entre las

que se pueden mencionar: la de relaciones humanas,
de Elton Mayo; la de “clima organizacional”, de
Likert, y la de Litwin y Stringer. Asimismo, existen
varios modelos teóricos relativos a este fenómeno:
el de Likert (1967), el de Litwin y Stringer (1968) y
el de Toro (1992).

De acuerdo a estudios empíricos, se relaciona
con el comportamiento de los empleados
(productividad); Korompot (2020), Palacios
(2019) y Vasudevan e Iqbal (2018) lo reportan
en sus investigaciones. Por lo anterior, y dado el
dinamismo del entorno en el que se desarrollan
las empresas, es importante tenerlo presente
cuando se abordan temas de capital humano.
Por otra parte, las habilidades gerenciales
comprenden los talentos, conocimientos y
actitudes que los gerentes tienen para realizar
eficientemente sus funciones. Las personas
que cuenten con mayores habilidades podrán
generar mejor conexión con los demás en todas
las dimensiones de la vida laboral (Pereda et
al., 2014). Las habilidades gerenciales son
percibidas por las empresas como un elemento
fundamental en la administración del capital
humano. Estudios empíricos han encontrado
que existe relación positiva entre habilidades
gerenciales clave y “clima organizacional”.
Gómez Choquehuanca (2020) y Zulema et al.
(2019) reportan en sus trabajos este tipo de
relación.
El objetivo de la presente investigación es
determinar el efecto de la edad de los empleados
en la relación de las habilidades gerenciales con
el “clima organizacional” en las instituciones
bancarias de México. Asimismo, se plantea
como hipótesis que “la motivación”, “la solución
de problemas” y “la comunicación efectiva”
son habilidades gerenciales que impactan
positivamente en éste en dichas instituciones.

METODOLOGÍA
La presente investigación se clasifica como
cuantitativa, correlacional y explicativa. Es de
tipo no experimental y longitudinal. Se utilizaron las técnicas documental y bibliográfica; la
recolección de datos fue bajo la técnica de campo. El instrumento de medición fue un cuestionario con escala Likert que consta de 12 ítems
para la variable dependiente y 21 para las independientes; siete para “motivación”, siete para
“solución de problemas” y siete para “comunicación efectiva”. Para la operación de las variables y conformar el cuestionario se consideraron
los siguientes pasos: selección de la definición
para cada constructo, precisar sus dimensiones,
identificar en la bibliografía instrumentos de
medición para estos constructos, elegir de estos
instrumentos los ítems que representan las dimensiones de las variables objeto de estudio y
finalmente alinear la redacción de los ítems de
acuerdo a la orientación de la presente investigación (Alegría y Alarcón, 2021).
El cuestionario se aplicó a 84 mandos medios
(jefes, gerentes, subdirectores y directores de las
áreas administrativas y operativas centrales de
los bancos). La muestra cubrió 12 estados de la
república, incluidos los de mayor participación
en términos de número de empleados: Ciudad
de México, Nuevo León, Estado de México, Jalisco, Veracruz, Guanajuato, Puebla, Chihuahua,
Sonora, Yucatán, San Luis Potosí y Tabasco,
que representan 75% de los empleados de los

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: raz_alegria@hotmail.com, gusalamar@hotmail.com

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�SECCIÓN ACADÉMICA

bancos a nivel nacional. En virtud de que el análisis econométrico utilizó el método de ecuaciones estructurales, para definir el tamaño de la
muestra se consideró el criterio planteado por
el profesor Chin (citado por Rositas Martínez,
2014), que considera que la muestra puede estar
integrada por un equivalente de diez encuestas
por cada variable independiente.
Para este trabajo, dado que los datos de
acuerdo al análisis estadístico de la muestra no
presentaron una distribución normal, se utilizó
en su análisis un modelo de ecuaciones estructurales (PLS-SEM), herramienta multivariada que
permite el estudio de variables latentes y de la
variable observada (Manzano, 2017). El análisis
incluyó dos segmentos de edades: “50 años y
mayores” y “menores de 50 años”. Asimismo,
consideró dos escenarios: prepandemia (antes
de la aparición del COVID-19) y pandemia (periodo de junio a agosto 2021). Para ambos, la
metodología de ecuaciones estructurales contempló los modelos de medida y el estructural.
El de medida se relaciona con los constructos
que son evaluados y considera para su análisis
la consistencia interna, la validez convergente y
la validez discriminante. Por su parte, el estructural considera la significancia de las variables,

los coeficientes path y el nivel de la R2; éste se
detalla en el apartado de resultados.

Modelo de medida
El modelo de medida considera la consistencia
interna como primera fase de análisis. Para estimar el nivel de correlación de los ítems que
conforman cada uno de los constructos se utilizó
el alpha de Cronbach. La bibliografía señala que
valores inferiores a .800 presentan área de oportunidad para mejorar la redacción de los ítems
(Mendoza y Garza, 2009). En la tabla I se aprecia que los resultados para todas las variables en
ambos escenarios se ubican dentro de los límites recomendados. La segunda fase es la validez
convergente y se refiere a la medida en la que el
constructo coincide para explicar la varianza de
sus elementos. Como primer paso de ésta se eliminaron los ítems con cargas por debajo de .750
con el fin de asegurar la explicación de al menos
50% de la varianza del indicador. Como segundo paso se calculó la varianza extraída media
(AVE). El valor mínimo recomendado para el
AVE es de .500. Esto implica que el constructo explique al menos 50% de la varianza de los
elementos que lo componen (Hair et al., 2019).
Los resultados se ubican dentro de los rangos
recomendados (tabla I).

La tercera fase del modelo de medida es
la validez discriminante y se refiere a que un
constructo debe ser diferente al resto de los
que conforman un mismo modelo estructural.
Para la estimación de la validez discriminante
se llevó a cabo lo propuesto por Fornell y Lacker (1981), quienes exponen que existe validez
discriminante si la varianza compartida entre
dos constructos es menor a la extraída de uno
en particular (Hair et al., 2019). Los resultados
de esta tercera fase están dentro de los pará-

metros establecidos como aceptables en ambos
escenarios.
Dado que los resultados de las tres fases, consistencia interna, validez convergente y validez
discriminante, para los dos segmentos de edad
en ambos escenarios (preCOVID y COVID), se
ubicaron dentro de los parámetros recomendados
en la bibliografía, se da cumplimiento al modelo
de medida y se procedió al cálculo del modelo
estructural (el cual se muestra en la figura 1).

Tabla I. Alpha de Cronbach y AVE.

Figura 1. Modelo para ambos segmentos y escenarios; MO: motivación, SP: solución de problemas, CE: comunicación
efectiva, CO: clima organizacional (fuente: elaboración propia).

Fuente: elaboración propia con base en los datos recolectados.

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�RESULTADOS
Modelo estructural
SECCIÓN ACADÉMICA

Una vez definido el modelo estructural, se evaluó el impacto de los coeficientes path y su significancia. Para el segmento “50 años y mayores”, la “motivación” registra significancia en
los escenarios prepandemia y pandemia con
coeficientes path de 0.373 y 0.703, respectivamente. “Comunicación efectiva” sólo es significativa en prepandemia con coeficiente de

0.434. Por su parte, en el segmento “menores a
50 años” sólo “solución de problemas” registra
significancia con coeficientes de 0.707 en prepandemia, y 0.764 en pandemia, que refleja un
incremento significativo de 8% en su impacto
en el escenario pandemia de acuerdo a sus coeficientes. Finalmente, la R2 muestra el nivel en el
que el modelo explica el fenómeno bajo estudio
(Hair et al., 2019); en este sentido, el modelo
definido para la presente investigación explica
alrededor de 50% del “clima organizacional” en
ambos segmentos y escenarios (tabla II).

Tabla II. Coeficientes path y P valor.

*Variables no significativas. Fuente: elaboración propia con base en los datos recolectados.

CONCLUSIONES
La edad de los empleados afectó la selección de
las variables sobre el “clima organizacional”.
Mientras que para el segmento de “50 años y mayores” la “solución de problemas” no fue significativa en ninguno de los dos escenarios, para el
segmento “menores de 50 años” fue significativa
en ambos. En contraparte, para el segmento de “50
años y mayores” la “motivación” fue significativa en ambos escenarios, mientras que para el segmento “menores de 50 años” no fue significativa
en ninguno de ellos.
El efecto de la pandemia (COVID-19) también
afectó la selección y el impacto de las variables
sobre el “clima organizacional”. En el segmento
“50 años y mayores” la “comunicación efectiva”,

54

que fue significativa en el escenario prepandemia,
deja de serlo durante la pandemia; el trabajo remoto que se implementó durante la pandemia redujo
las relaciones y comunicaciones interpersonales.
Por su parte, en el segmento “menores de 50 años”
el efecto de la pandemia se observa en la “solución
de problemas” que, a pesar de mostrar significancia en ambos escenarios, incrementa su impacto
sobre “clima organizacional” en el escenario de
pandemia. Es de esperarse que un ambiente de
estrés generado por la pandemia demande mayor
importancia en la solución de problemas.
Finalmente, dado que las habilidades gerenciales bajo estudio explicaron 50% del “clima
organizacional”, será importante continuar con
esta línea de investigación e incorporar variables
independientes adicionales que de acuerdo al marco teórico muestran relación con éste con el fin de

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

incrementar el nivel de explicación del fenómeno.
Dentro de éstas se encuentran algunas habilidades
gerenciales adicionales y constructos relativos al
ambiente laboral como la satisfacción laboral, el
estilo de liderazgo, normatividad interna, condiciones físicas del lugar de trabajo y compensación.

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55

�Ciencia de frontera

CIENCIA DE FRONTERA

RETOS Y OPORTUNIDADES DE UNA
ANTROPÓLOGA QUE INGRESA A TEMAS
ESCABROSOS.
Entrevista a la doctora Marisol Pérez-Lizaur

M

arisol Pérez Lizaur es licenciada, maestra y doctora en Antropología Social por la Universidad
Iberoamericana. A lo largo de su carrera profesional ha trabajado en los temas de planeación y estudios sociales de la ciencia y tecnología,
parentesco urbano y de empresarios y organización social
de las instituciones. En estas temáticas ha combinado actividades
de investigación y docencia en la Universidad Iberoamericana, la
UNAM, la ENAH, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social y la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad de Chile con asesoría a entidades públicas y
privadas como la Secretaría de Educación Pública, universidades
estatales, asociaciones empresariales y empresas privadas.

María Josefa Santos*
*Universidad Nacional Autónoma de México,
Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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La doctora Pérez Lizaur es, además, un referente en estudios de
parentesco de las élites empresariales latinoamericanas y en los
análisis de empresas y tecnología.

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¿Cómo descubre su vocación por las ciencias sociales,
específicamente por la Antropología?
Desde pequeña quería ser novelista y
escribir sobre la vida de otras personas de grupos sociales diversos. En la
preparatoria me di cuenta de que lo
que necesitaba estudiar para seguir
este oficio era literatura o periodismo, profesiones que me acercarían
a gente de distintos orígenes. Con
esto en mente, me decanté por el
periodismo. Cuando dije en mi casa
que quería estudiar periodismo en
la UNAM, mis padres no lo vieron
bien y me conminaron a elegir una
licenciatura en la Universidad Iberoamericana. La que más se acercaba
a lo que pretendía era la de Ciencias
y Técnicas de la Comunicación.
Sin embargo, un día antes de
inscribirme, revisé de nuevo el programa y no me gustó. Era mucha
filosofía, televisión e imágenes, no
se acercaba a lo que me interesaba
hacer. Al revisar otros programas de
carreras que ofrecía la Universidad,
encontré el de la Licenciatura en
Antropología, que se centraba en el

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estudio de la forma de ser y hacer de
otras personas, de comunidades indígenas. Esto me interesaba debido
a los conocimientos y experiencias
que me transmitió mi maestra de inglés, de la que aprendí mucho más

Lo que sí tengo
que aclarar es que
al llegar a la Antropología nunca
pensé que se trataba de una ciencia,
yo lo que quería era
escribir novelas.
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aclarar es que al llegar a la Antropología nunca pensé que se trataba
de una ciencia, yo lo que quería era
escribir novelas. Fue Ángel Palerm
quien, con sus clases, me dejó ver el
lado científico de la materia. Con
Fue ella, quizá, mi primera maestra este aprendizaje dejé mi vocación de
de Antropología. Lo que sí tengo que escribir novelas, pero, y aunque aún
no he escrito ninguna, no he renunciado a ello.
que este idioma. En sus clases, Misca
me contagiaba su cariño y admiración por las artesanías y por la cultura
de los pueblos indígenas de Chiapas
y los tarascos de Michoacán.

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El parentesco entre las élites y el desarrollo tecnológico
son temas poco comunes en los análisis de la Antropología, y muchísimo menos cuando usted empezó a trabajar con ellos, ¿por qué decidió estudiarlos?
Mi tesis de maestría es sobre demografía de los pueblos de Texcoco.
Entonces, lo que me interesaba era el
campo, estudiar cómo vive la gente
en las comunidades rurales. El asunto se complicó cuando me casé con
un arquitecto urbano al que, además,
no le gustaba mucho estar en contacto con las áreas rurales, a diferencia
mía que siempre viví cerca de ellas.
A esta escasa posibilidad de salir de
la ciudad, se sumó que la familia materna de mi papá (con ascendencia
poblana y asturiana) tenía una muy
intensa actividad familiar.

miliares, trabajaba en la SEP, por lo
que acudir a tantas reuniones terminó molestándome. Para tratar
de estar de mejor humor comencé
a hacer un diario de campo cada

Al casarme, lejos de abandonar la
actividad social de mi familia paterna, como suponía en un principio,
sumé otra, la de la familia de mi
marido. Esta ocupación me restaba tiempo para hacer investigación
pues, además de mis actividades fa-

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vez que iba a alguna actividad social.
Aquel diario, para cuya escritura seguí la técnica que me enseñaron en
Antropología, comenzó a convertirse
en varios cuadernos en los que empecé a descubrir cosas muy interesantes.
Me intrigaba mucho, por ejemplo, la manera en que mi papá mezclaba los negocios con sus parientes
a los que invariablemente contrataba para trabajar en sus empresas,
aunque no supieran ni de administración, ni de ventas, ni de nada. Eso
se evidenciaba en los escritos de mis
cuadernos. También documenté la
manera en que nos invitaban de padrinos de boda, primera comunión y
otras ceremonias aquellos parientes
que estaban protegidos por mi papá
porque les daba empleo. A partir de
las muchas lecturas del material, me
percaté que, aunque la información
era buena, para poder convertirla en
una investigación seria, y difundirla,
tenía que analizarla con objetividad.
Esto que aprendí con mis maestros
de la Iberoamericana requería, para
empezar, distanciarse del material
empírico y, en segundo lugar, buscar
un enfoque teórico para organizar
los datos. En ese momento, 1978,

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conocí a Larissa Lomnitz, quien fue
mi compañera del doctorado en la
Ibero y llamó mi atención lo que ella
estudiaba: las relaciones sociales.

Comencé a hacer un diario
de campo cada
vez que iba a
alguna actividad social.
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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué aportan las herramientas y teoría antropológica
al análisis de estos temas?
Al comentar con Larissa la información que yo tenía sobre los eventos
y relaciones de mis parientes, me
encontré con alguien interesado en
apoyarme y compartir una nueva
forma de hacer antropología, estudiando mi propia familia y empresarios. Así, entre las dos comenzamos a analizar las relaciones sociales
como capital social, tal como lo
menciona Bourdieu, para reforzar
los lazos de parentesco como un recurso importante para el manejo de
las empresas.
En el proceso, un día nos dimos
cuenta de que los materiales podrían ser analizados desde la teoría
del parentesco que, para entonces,
ya estaba pasada de moda. Empezamos estudiando rituales, actividades sociales e historia de la familia
y su efecto en la empresa, y ahí nos
dimos cuenta de que las relaciones
de los parientes eran las protagonis-

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tas. Había que explicar el material
desde la teoría del parentesco. Después de analizar el material de los
cuadernos y complementarlo con
un trabajo de campo fascinante, en
el que recorrimos desde el cementerio de la Villa al pueblo en Tepeaca,
Puebla, los datos mismos nos llevaron a estudiar parentesco y ello nos
permitió encontrar la estructura
para armar el libro.
También llevamos nuestra información a distintas conferencias
y congresos. Lo anterior ocurrió en
la época del presidente Echeverría,
cuando los empresarios eran los
malos del cuento y yo, aunque me
daba cuenta de que había que defenderlos, para hacerlo cabalmente,
necesitaba mayor objetividad. Fue
la doctora Lomnitz quien me ayudó a verlos objetivamente. Por otro
lado, a partir de la construcción del
libro pude entender también, y sin

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enojos, las razones por las que mi
papá privilegiaba las relaciones de
los parientes frente a la administración de la empresa, a pesar de que
ello lo llevo a la quiebra de varios
negocios en distintas ocasiones.
Esta situación se repetía entre
varios empresarios que estudié y
cuya historia documentamos en el
libro. Privilegiar las relaciones entre
parientes es una modalidad, un valor moral. Cuando lo descubrí pude
observar que las críticas que se hacían entonces y se hacen ahora a los
empresarios, parten del desconocimiento de muchos de sus valores.

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Empezamos estudiando rituales,
actividades sociales e historia de la
familia y su efecto en la empresa,
y ahí nos dimos
cuenta de que las
relaciones de los
parientes eran las
protagonistas.
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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué papel ha jugado usted en la legitimación de
los temas de empresarios, ciencia y tecnología en la
Antropología mexicana?

Esta labor ha sido muy pesada. Recuerdo, por ejemplo, una conferencia
en el Colmex en la que un joven me
reclamó porque estaba estudiando a
los empresarios. Los antropólogos no
tienen esos intereses, me dijo. Sin embargo, al seguir trabajando encuentras caminos para que los lectores le
vayan dando importancia. En principio, la misma calidad del trabajo fue
imponiéndose. Además, Larissa era
una artista de las relaciones públicas. De tal suerte que, en las pláticas
y las conferencias a las que asistimos
las dos comenzamos a normalizar el
tema, como uno muy novedoso que
enriquecía los estudios y análisis antropológicos.
Un ejemplo de ello es que, recientemente, el doctor David Robichaux,
quien tiene una red de parentesco
en América Latina, me invitó a participar exponiendo y escribiendo un
trabajo que retomara los datos de las
familias de empresarios que he estudiado. Fue muy interesante porque
ahora ya hay más estudios sobre el
tema. En este trabajo, mi propósito

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fue mostrar cómo las redes de empresarios apoyan a las personas y a
la creación de empresas, resaltando
que la ayuda a parientes menos favorecidos se ha constituido en un valor
moral de estos colectivos, igualito que
lo hacen los campesinos, sólo que los
primeros tienen habilidad para emprender. También analicé cómo las
redes y relaciones sociales ayudan en
la labor de emprendimiento.

Mi propósito fue
mostrar
cómo
las redes de empresarios apoyan
a las personas y
a la creación de
empresas...
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¿Cómo nutre su labor de consultoría a su trabajo académico y viceversa?
En 1971, en el sexenio del presidente Echeverría, el doctor Ángel
Palerm me recomendó para trabajar
en la SEP, en un grupo que estaba
tratando de entender los cambios
que se habían desencadenado a partir del movimiento de 1968. Una de
las condiciones para trabajar en este
grupo es que hubieras participado
en ese movimiento, yo había hecho algo desde la Ibero. Me contrató Jaime Castrejón Diez con quien
escribí dos libros. En este proyecto
comencé a hacer trabajo de campo
en las universidades, lo que implicó
incluir a los científicos y a los estudiantes, para conocer la estructura
y funcionamiento tanto de las instituciones como de los colectivos
adscritos a ellas.
Así hice un estudio sobre la Universidad de San Luis Potosí, que entregué al grupo que estaba tomando
decisiones sobre qué medidas tomar
para evitar un nuevo movimiento
estudiantil. Estaban convencidos de
que aquello que había provocado el

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movimiento era la gran concentración de estudiantes en la UNAM
y, por lo tanto, querían fomentar el
crecimiento de otras macrouniversidades que contrarrestaran dicha
situación. Pretendían comenzar
con la de San Luis. El resultado
del estudio hizo ver al grupo que
su propuesta no era muy acertada.
Por el contrario, lejos de concentrar
el apoyo en unas cuantas macrouniversidades, el trabajo sugería que
había que apoyar a todas las universidades del país de manera igualitaria y crear una nueva en la CDMX,
que no fuera tan grande como la
UNAM.
Ahí fue cuando se decidió fundar
la Universidad Autónoma Metropolitana. Mi trabajo no terminó ahí,
sin darme cuenta, pero quizá como
resultado del trabajo en la Universidad de San Luis acabé como coordinadora del plan para diseñar la
estructura académica de la UAM.
Lo pude hacer también porque en
el México de esa época no había

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�CIENCIA DE FRONTERA

ninguna universidad pública departamental y el equipo que asesoraba
al ingeniero Bravo Aguja quería una
organización de este tipo. La única era la Iberoamericana, entonces,
para hacer el plan leí mucho y entrevisté al rector de la UIA, quien me
explicó en qué consistía y cómo funcionaba una estructura departamental. Con estas dos cosas entregué el
proyecto a la Cámara de Diputados
el 3 de diciembre de 1973, el mismo
día que nació mi hijo menor. Ahí fue
donde aprendí a combinar las cosas.

mi tesis doctoral sobre el tema, ahí
fue cuando ingresé al Centro para
la Innovación Tecnológica de la
UNAM, invitada por el director de
entonces y por la doctora Lomnitz.
Cuando dejé la UNAM, el conocimiento que había adquirido al trabajar en el proyecto me ayudó a dar
asesoría a las empresas. No fue lo
más exitoso del mundo, es muy difícil. Los empresarios no respetan a
los antropólogos, ni su conocimien-

Cuando acabó el proyecto trabajé
con el ingeniero Carranza haciendo
un estudio de los tecnológicos que
había en el país, y ello me dio la experiencia para hacer estudios sobre
la tecnología y la forma que se hacía
el trabajo tecnológico. Eso me animó a seguir haciendo investigación
sobre el tema, y para ello estudié no
solamente a los tecnológicos y las
universidades, sino también el papel
que juega este recurso en las empresas. Con este nuevo tema de investigación regresé a las familias de la élite para analizar qué relación tenían
sus empresas con el desarrollo y asimilación tecnológica. Decidí hacer

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to sobre la forma de organización
social ni el que tienen sobre las organizaciones. Nos consideran más
como paleontólogos. Para ellos,
nuestro conocimiento sirve para
analizar huesos, muertos y pirámides, pero no lo que se está viviendo a diario en las organizaciones.
Incluso, el acuerdo que establecí
con las empresas cuando realicé mi
investigación doctoral era que yo
tenía que proporcionarles información sobre el funcionamiento de sus
empresas como una retribución.

tratando, pero más para analizar las
interrelaciones entre las comunidades y la empresa cuando una llega
a establecerse. En contraste, en las
universidades sí toman en consideración mis recomendaciones, quizá
porque trabajé en la SEP y contribuí
al diseño de algunas. Por ejemplo,
en el estudio que el doctor Esteban
Krotz hizo sobre la antropología de
la Antropología, yo escribí la parte
de la Ibero.

Cuando les informé sobre lo que
pasaba y pasaría, un empresario
atendió a lo que le dije, pero otro no.
Por desgracia mis observaciones
eran correctas. El empresario que
no atendió se quedó sin capacidad
financiera y tecnológica y el negocio quebró. El conocimiento de la
Antropología te permite advertir
esas cosas, aunque para los empresarios es difícil entenderlo porque
ellos quieren ver los números y a
veces es complicado traducir los
datos cualitativos de observación
a los cuantitativos que demandan.
Curiosamente me han seguido con-

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo construye la red de investigación y de consultoría
para los trabajos que ha desempeñado?
A través de las universidades. He trabajado en la ENAH, en la UNAM y
en la Ibero donde establecí redes de

colaboración. Aunque las últimas consultorías fueron a través de amistad de
personas que conocen mi trabajo.

¿Qué le ha dado la UIA a la doctora Pérez Lizaur y
usted que le ha dado a esta Universidad?
Yo regresé a la Ibero después de haber laborado en otros lugares. Así
que seguí el lineamiento del doctor
Palerm, quien señalaba que una institución no debería contratar a sus
egresados hasta que éstos hubieran
tenido la experiencia de enfrentar
sus conocimientos a circunstancias
y realidades ajenas a su institución.
Yo acabé la maestría en los setenta
y el doctorado en 1994, y fue hasta
1997 que me llamaron para hacerme
cargo del posgrado de Antropología
de la Ibero. Para entonces había trabajado en distintas instituciones: la
SEP, la UNAM, la ENAH y aprendí
el funcionamiento de éstas y el de
la Ibero cuando diseñamos la UAM.

Lo anterior me ayudó a llegar sin
prejuicios, me permitió observar
lo que estaba ocurriendo y, a partir
de ello, tomar decisiones. Cuando
tienes experiencia sobre el funcionamiento de otros lugares tomas
decisiones con mayor seguridad y
aprendes a negociar. Además, y eso
también tengo que reconocerlo, los
jesuitas me formaron. Recuerdo,
por ejemplo, el nombre de todos
mis profesores que fueron fundamentales. Te forman sin que te des
cuenta de ello. Además, te abren la
oportunidad de establecer relaciones con personas y profesores de
distintas disciplinas.

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

LA CULTURA
SUSTENTABLE DEL
MAÍZ EN MÉXICO
Pedro César Cantú-Martínez*
*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: cantup@hotmail.com

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CIENCIACIENCIA
UANL / AÑO
26,
No.117,
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UANL
/ AÑO
26,enero-febrero
No.117, enero-febrero
2023

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71

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

E

n México, el 29 de septiembre se celebra el Día Nacional del Maíz, una
iniciativa que surgió en 2009. De tal
manera que esa fecha ha quedado oficialmente para conmemoración de este cereal (Zea mayz) que se ha erigido como
una pieza importante en la identidad de
la sociedad mexicana. Su labranza es una
actividad que se extiende a lo largo y ancho del territorio nacional, cuya particularidad es que, de acuerdo con su forma
de preparación, pueden generarse distintos productos derivados, como tortillas,
panes, sopes, tamales, dulces e infinidad
de atoles, entre muchos otros (Cuevas,
2014). En este contexto, la Secretaría de
Medio Ambiente y Recursos Naturales en
México y la Secretaría de Educación Pública comentan que:
esta celebración busca recordar y exaltar la diversidad de México, tanto de las
razas de maíz, como la cultural, puesto
que en el país habitan diferentes grupos
étnicos. Los expertos cifran en casi 70
las razas mexicanas de maíz, el territorio
nacional es patria de 67 grupos étnicos
que han tenido en este cereal sustento,
cultura y cosmovisión. En México es un
orgullo identificarnos como hombres y
mujeres del maíz (Semarnat y SEP, s/f:3).

Esta asociación con la historia mexicana parte desde las comunidades antiguas de los olmecas y teotihuacanos,
cuyo desarrollo floreciente se vinculó al
cultivo. Por esta razón, se asevera que

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es un legado de estos pueblos mesoamericanos, y de esta forma en México se
yergue como el principal producto que
incide sobre varios sectores importantes
de la economía (Serratos, 2009). Es decir,
se trata de un alimento fundamental que
entreteje las tradiciones y costumbres,
un eslabón de la gran riqueza sociocultural e identidad que poseemos.
Hablamos de un elemento central de
la sapiencia culinaria trasmitida de una
generación a otra, y aunque han surgido cambios en una línea de tiempo prolongada, la tradición ha sido resiliente y
se ha mantenido (Gómez y Velázquez,
2019). Por lo tanto, la concreción de una
cultura en derredor de la planta, desde
el punto de vista de Barros (2019), ha
hecho que florezca un vínculo fuerte
entre ésta y las personas, que ha dado
una cantidad enorme de representaciones sociales, y cuya cocina tradicional ha
sido declarada por la Unesco, en 2010,
como patrimonio cultural de la humanidad (García, 2012).

ORIGEN DEL MAÍZ

Por esto se ha convertido en un elemento de la heredad nacional de incuestionable importancia, la parte nodal de
la gastronomía mexicana. Por esta razón
pretendemos abordar en este manuscrito
cuál es el origen, su numeralia en México,
los rituales que se desprenden de la siembra hasta la cosecha, para terminar con
unas consideraciones finales al respecto.

Sin embargo, en la actualidad, el origen
es incierto, no obstante, se acepta por la
generalidad del mundo académico que
fue una de las primeras plantas domesticadas y cultivadas durante el periodo de
una agricultura incipiente que se dio entre el 10,000 a 7,000 antes de nuestra era
(Paliwal, 2001). En este mismo sentido,
Acuña (2005:19) asevera que:

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Sánchez (2014:161) comenta que desde
nuestro país “ha tenido una gran difusión;
los exploradores europeos, hacia finales
del siglo X, lo llevaron a Europa a través de
España, desde donde se difundió a climas
más cálidos del Mediterráneo y de ahí a
Europa septentrional”. Las particularidades fisiográficas de México le han hecho
ser el sitio donde se hace evidente una
mayor diversidad genética, que ha dado al
mundo distintas razas (Acosta, 2009). Por
lo cual se le considera el centro primario
con la mayor diversidad genética.

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La mayoría de los investigadores señalan que el maíz actual se derivó de una
hierba nativa del valle central de México, hace aproximadamente 7,000 años.
En aquel tiempo los indígenas locales
recolectaban con fines alimenticios
unas pequeñas mazorcas de maíz con
sólo cuatro filas de granos cada una.
Unos mil años después el maíz primitivo se convirtió en maíz domesticado.
Antes de la llegada de Colón al Nuevo
Mundo, probablemente ningún otro
evento haya tenido importancia tan relevante. La cosecha de este grano hizo
posible el florecimiento de las grandes
civilizaciones precolombinas.

En nuestro país existe una gran cantidad de información arqueológica sobre
el curso de la domesticación de este cereal, la cual proviene esencialmente de
las “cuevas de Romero y Valenzuela, cerca
de Ocampo en Tamaulipas; las cuevas de

73

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Coxcatlán y San Marcos en Tehuacán, Puebla; y la cueva de Guilá Naquitz en Oaxaca”
(Ortiz y Otero, 2007:144). Hay que mencionar, además, que Vargas (2014) también
comenta que los granos de polen más antiguos datan aproximadamente de hace
7,400 años, los cuales fueron registrados
en el estado de Oaxaca. Pero se especula
que puedan contar con más antigüedad a la
descrita anteriormente.

En este sentido, Muñoz (2003, citado
por Ortega, 2020:4) había indicado que
los orígenes de esta diversidad en nuestro
país se debían a la multiplicidad de nichos
ecológicos:
es asiento de un Patrón Varietal de maíz
o de un patrón de especies y géneros,
según el nivel filogenético que se desee
trabajar. En la diversidad de los maíces
nativos de los nichos, se detectaron grupos de variedades a los que se les denominó componentes, cada grupo difiere
de otro en precocidad, color de grano
y usos, principalmente, y se siembra
en un sitio específico del nicho (llano,
lomerío, ladera, cima) y en un periodo
también específico que depende de la
humedad del suelo, las temperaturas y
la humedad. Dentro de esos grupos de
variedades, con ciertas características
en común, se encuentra que las variedades de cada productor son diferentes
entre sí y a las de sus vecinos.

Durante los periodos posteriores siguió
siendo manipulado por el ser humano para
ir adaptándose a distintos entornos naturales, y de esta manera se fue discurriendo
por la senda del proceso de aprovechamiento, pero principalmente de la domesticación. Se debe hacer hincapié en que éste es
un mecanismo sumamente reciente en la
historia de la humanidad, que se caracteriza por ser un procedimiento continuo que
aplica el ser humano y que ha involucrado
un cumulo de variantes de orden ambiental,
temporal y cultural. Acorde con lo anterior,
en México es posible reconocer seis zonas
Por otra parte, Acosta (2009) asevera
como centros de distribución y diversidad: que existen tres líneas discursivas sobre su
génesis. La primera es que proviene de una
Oaxaca, Chiapas, Centro Occidente
planta silvestre y ancestral; la segunda, que
(Jalisco, Michoacán, Guerrero), Censubsiste una sucesión evolutiva a partir del
tro Oriente (México, Puebla y Tlaxcala)
llamado teocintle silvestre, y finalmente la
tercera, que proviene de una planta salvaje
y Noroeste (Sinaloa, Sonora) y Chitotalmente desconocida de la cual se deriva
huahua […] [en tanto que] Chiapas y
junto con el teocintle. Indistintamente de la
Chihuahua como los estados con mairresolución anterior, lo que sí es cierto, es
yor endemismo relativo. Los centros
que la propia evolución y desarrollo involude diversidad de Centro-Oriente, Cencró un alto nivel de mutaciones, promovido
tro-Occidente y Oaxaca, y la Península
por la selección natural y la propia manide Yucatán, tienen menor endemismo
pulación del ser humano, la cual se puede
que Chiapas y Chihuahua, pero tamapreciar mediante los cambios morfológibién destacan en endemismo (Perales
cos que de manera paulatina y gradual –en
y Golicher, 2011:iii).
el tiempo– ha sobrellevado la mazorca.

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...la tradición
ha sido
resiliente...
NUMERALIA DEL MAÍZ EN MÉXICO
En 2020 en México, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural
(2021), el rendimiento de maíz alcanzó la
cifra de 27.8 millones de toneladas, siendo Sinaloa, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Guanajuato, Guerrero, Veracruz,
Chiapas, Chihuahua y Puebla las entidades
que más contribuyeron, no obstante que se
siembra en todo el territorio nacional. Esta
producción proviene de una superficie sembrada de alrededor de 7 millones de hectáreas, donde más de 60% es generada por
los pequeños productores, lo que lo hace
ocupar el octavo lugar a nivel mundial.

nicipios que generan más toneladas son
Guasave, Culiacán, Ahome, Navolato y Sinaloa de Leyva –en Sinaloa–, Cuauhtémoc
(Chihuahua), Angostura (Sinaloa) y Río
Bravo (Tamaulipas). En particular, Lazos y
Chauvet (2012) reportaron que, en 25 entidades federativas del país, se cultiva más
de una raza, encontrando que preponderan, de manera combinada, las razas chalqueño, gordo, palomero toluqueño, elotes
cónicos y arrocillo amarillo. En tanto que
en el resto de los estados se cultiva una
sola raza, la tehua, pepitilla, conejo, mushito de Michoacán o ancho.

Por otra parte, la Agencia de Servicios a
En tanto que el Centro Internacional de
Mejoramiento de Maíz y Trigo (2019) –CIM- la Comercialización y Desarrollo de MercaMYT– manifiesta que, en México, los mu- dos Agropecuarios (2018, párr. 2) comen-

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

ta que su “producción se divide en blanco
y amarillo, el blanco se destina principalmente al consumo humano, mientras que
el maíz amarillo se destina a la industria o la
fabricación de alimentos balanceados para
el sector pecuario”. En relación con el consumo humano, el CIMMYT (2019) ha estimado que cada ciudadano en México consume
alrededor de 297 kg/año, en sus distintas
formas de preparación, que alcanza la cifra

de 600 formas distintas de consumirlo, y
nos da evidencia de que en el universo de la
gastronomía se puede innovar. Por lo tanto,
se ha constituido así en el alimento central
de la dieta mexicana al proporcionar 30% de
la proteína y 40% de la energía que consumen los mexicanos, erigiéndose así como
un componente oriundo del suelo mexicano y que da identificación principalmente a
la actividad agrícola y a quiénes lo cultivan.

CULTURA MEXICANA DE LA SIEMBRA
Como ya se ha advertido, el maíz es un alimento nodal de la gastronomía tradicional
en México. Por lo cual también subsiste un
misticismo lleno de tradiciones y ritos que
circunscriben a un alimento que podemos
denominar como prodigioso y divino. Estas particularidades surgen entre la planta
y el ser humano, producto de una relación
íntima que brota en el espacio dimensional

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de la milpa –la tierra que se destina para el
cultivo–, ya que solidariamente dependen
uno del otro para perdurar. Por lo que esta
actividad agrícola representa una línea de
tiempo que engloba historia y cultura para
el pueblo mexicano, y que va consolidando una identidad en las personas, en una
comunidad, en una región y en una nación
(Rosado y Villasante, 2021).

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Rosado y Villasante (2021) comentan
que la relación que se da en la milpa inicia
con la solicitud de la lluvia mediante peticiones de glorificación en el marco de una
cosmovisión que data de la época mesoamericana, alzando estas rogativas a los
cuatro puntos cardinales. Posteriormente
continúa con la ceremonia de la siembra
en casa, que principia con una invocación,
donde suelen colocar las semillas seleccionadas en agua con una infusión de hierbas,
o bien, salpicarlas con sangre de aves sacrificadas, para después solicitar, mediante
cánticos, la fortaleza de la simiente para su
correcta germinación. Subsiguientemente, se trasladan a la milpa para comenzar
con la siembra en tanto se dejan ofrendas
en los cuatro puntos de la milpa y se permanece elevando invocaciones.
Otro rasgo que estos autores apuntan,
y que ocurre especialmente durante la primera semana después de la siembra, es
que se tiene especial cuidado y una atención adecuada para observar el crecimiento. Ya que los pobladores conciben este
hecho como un vínculo que existe entre
pequeños recién nacidos, lactados y nutridos por la Madre Tierra. Consecutivamente
–tras contar con los primeros brotes, después de diez días– se llevan a cabo ceremonias con la finalidad de pedir a las deidades
libren a las plantas y suelo de animales e
insectos que puedan entorpecer el correcto desarrollo o bien, que debiliten al suelo.
Tras algunos meses, Rosado y Villasante (2021) siguen argumentando que las
personas acuden a la milpa cuando las

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

cañas ya cuentan con un crecimiento robusto, con el propósito de llevar a cabo
una limpieza de la maleza y cortar los primeros frutos (elotes) y espigas para colocarlos en un altar en casa. Una vez hecho esto, el dueño de la milpa comparte
sus mazorcas y el resto se deja para que
madure y se seque en el tallo. A la par de
estas tareas, realizan una ceremonia con
el sacrificio de aves de corral con el fin de
contar con la anuencia de los dioses para
el cuidado de la milpa, realizando rezos de
gratitud y petición.
Cuando finalmente llega el tiempo de la
cosecha, antes de llevarla a cabo, se tiene
especial cuidado de encontrar un ejemplar
con dos o tres mazorcas, para proceder
a preparar tamales que son llevados a un
sendero que se divida y ofrecen el producto y los alimentos preparados a las deidades. Al concluir con este evento, solicitan
permiso a los dioses para recoger la cosecha. Para continuar, finalmente, con el almacenamiento, donde también se llevan
a cabo rituales para la acertada preservación, separando aquellas mazorcas que
han sido seleccionadas para la siguiente
siembra, las cuales son puestas en el altar
que se tiene en casa.
Lo antes descrito nos hace ver el vínculo tan estrecho que existe entre el campesino y el maíz, la cantidad de hábitos y costumbres que emergen de esta relación,
pero también cómo se ha dado mediante
una escala de tiempo prolongada que ha
permitido crear una cultura que germina
en derredor de esta virtuosa dialéctica.

77

�CONSIDERACIONES FINALES

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

En este manuscrito hemos ofrecido un
acercamiento a la representación social de
lo que simboliza este grano para el pueblo
de México, como ejemplo de identidad y
sustentabilidad. Donde además hemos
hecho hincapié de la existente riqueza con
la que cuenta, tanto en diversidad biológica de maíces como saberes que han trascendido de la milpa a la cocina, por lo cual
esta relación entre el pueblo mexicano y la
planta se constituye en un patrimonio milenario, que nos ha acompañado de manera cotidiana.
Si bien México es determinado por muchos académicos como el sitio de origen
del maíz, éste se encuentra ampliamente

REFERENCIAS
distribuido también en América Latina, y
por lo tanto esta custodia debe ser compartida. Recordemos que se le conoce de
distintas maneras en Latinoamérica, por
ejemplo, mazorca en Colombia, canguil en
Ecuador, pochoclo en Argentina, choclo en
Perú, Chile, Uruguay, Argentina y Ecuador,
jojoto en Venezuela, cabritas en Chile, en
tanto que en México como elote.
Es así que debemos proteger, resguardar y dar continuidad a estos ritos y ceremonias con carácter biocultural únicas en
Mesoamérica, ya que son símbolo de la resistencia de esta planta cuya semilla aglomera toda una historia de aquella gente
que, como ella, se niega a doblegarse.

...el maíz es un
alimento nodal
de la gastronomía
tradicional en
México...
78

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

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79

�Ciencia en breve

De gracias y espantapájaros
CIENCIA EN BREVE

LUIS ENRIQUE GÓMEZ VANEGAS*
*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los
Garza, México.
Contacto: luis.gomezv@uanl.mx

controlados por el usuario mediante movimientos de los pies
en un entorno virtual.

Siempre es agradable enterarse
que estudiantes de Ingeniería y
Medicina, en todo el mundo, cada
vez más están uniendo sus conocimientos para generar bienestar
en áreas a la que antes pocos tenían acceso, por ejemplo, la creación de prótesis útiles para personas que han perdido, digamos,
uno o ambos brazos. Y es que con
esas extremidades mecánicas se
puede tener una mejor calidad
de vida y una mayor independencia. Pero hoy no quiero hablarte
de eso, sino del caso contrario, y
es que un exótico experimento
de percepción, para el cual se ha
empleado un sistema especial de
realidad virtual, ha permitido estudiar las reacciones de seres humanos ante la aparente experiencia de poseer tres o cuatro brazos.
Un equipo integrado por las
universidades de Tokio y Tecnológica de Toyohashi, en Japón,
desarrolló brazos robóticos virtuales adicionales a los dos naturales del ser humano. Éstos son

80

El grupo investigó si el uso
de brazos adicionales, al menos
de tipo robótico y sólo representados en un entorno de realidad
virtual, permite al usuario percibirlos como parte de su propio
cuerpo y si se producen otros
cambios. Los resultados mostraron que tras aprender a utilizarlos, las personas tendían a asimilarlos mentalmente como parte
de su cuerpo.
El cambio perceptivo en la integración visual-háptica alrededor de cada brazo extra (espacio
peripersonal) se correlacionó con
la puntuación de la evaluación
subjetiva de cada sujeto de estudio
sobre cuánto sintió el aumento de
la cantidad de extremidades.
Estos resultados sugieren que
ampliar funciones corporales
humanas mediante la adición de
partes extra genera en la persona
la sensación de que esos componentes artificiales y nuevos conectados a su cuerpo original sí
forman parte de éste.
Los detalles técnicos del experimento y los resultados del mismo se exponen en la revista académica Scientific Reports, bajo el
título “Embodiment of supernumerary robotic limbs in virtual
reality” (fuente: NCYT).

No obstante, así como hay un
deseo de generar cosas que ayuden al ser humano a tener una
mejor calidad de vida, hay entornos en los que se produce todo lo
contrario, como en la industria tabacalera, que destruye 600 millones de árboles y 200,000 hectáreas
de tierra, además gasta 22,000 millones de toneladas de agua y genera 84 millones de toneladas de
dióxido de carbono cada año para
fabricar sus productos, así lo detalló recientemente la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
La OMS reveló en un nuevo
informe que, además de las más
de ocho millones de muertes que
causa cada año, la industria tabacalera le cuesta muy cara al
mundo en términos ambientales.
“Los efectos perjudiciales de las
tabacaleras son enormes y van en
aumento, lo cual agrava innecesariamente la escasez de recursos y
la fragilidad de los ecosistemas”,
aseveró la OMS.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

La mayor parte del costo ambiental recae en los países de renta baja y media, donde el agua y
las tierras de cultivo se utilizan
para plantar tabaco en lugar de
alimentos que a menudo se necesitan con urgencia. El análisis
destaca que la huella de carbono
de la industria de la producción,
el procesamiento y el transporte
del tabaco equivale a una quinta
parte del CO2 emitido anualmente por el sector de las aerolíneas
comerciales, lo que contribuye
aún más al calentamiento global.
“Los productos del tabaco son
el artículo que más basura arroja
en el planeta, ya que contienen
más de 7,000 sustancias químicas
tóxicas que se filtran en el medio
ambiente cuando se desechan”,
además, unos 4.5 billones de filtros de cigarrillos contaminan
los océanos, ríos, aceras, parques,
suelos y playas cada año.

problema. El informe cita que esa
limpieza le cuesta unos 2,600 millones de dólares anuales a China
y 766 millones a India. En Brasil y
Alemania esa cantidad supera los
200 millones de dólares. Frente a
este problema, países como Francia y España y ciudades como San
Francisco, California, en Estados
Unidos, han implementado con
éxito una legislación que responsabiliza a la industria tabacalera
de limpiar la contaminación que
genera.
La OMS llamó a los países y
ciudades a seguir este ejemplo, y
abogó por que se brinde apoyo a
los cultivadores de tabaco para
que puedan cambiar a cultivos
sostenibles. Asimismo, pugnó
por impuestos altos al tabaco y se
pronunció por ofrecer servicios
de apoyo para ayudar a las personas a dejar de consumir esos productos (fuente: Noticias ONU).

La OMS ha pedido a los legisladores que traten los filtros de cigarrillos de la misma manera que
cualquier otro plástico de un solo
uso, y que consideren prohibirlos, para proteger la sanidad pública y el medio ambiente ya que
no hay evidencia comprobada de
beneficios en la salud.
Por si esto fuera poco, el costo
de limpiar los productos de tabaco desechados lo pagan los contribuyentes, no el rubro que crea el

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Y es que no es momento de
comprometer nuestros recursos
naturales en aras del enriquecimiento monetario. Hoy más que
nunca podemos ver cada vez más
los efectos de la contaminación
y la falta de agua, de hecho, arqueólogos alemanes y kurdos han
descubierto una ciudad de 3,400
años de antigüedad aproximada
del Imperio Mitani, que en su día
estuvo ubicada junto al río Tigris.
La ciudad emergió de las aguas del
embalse de Mosul cuando el nivel
del líquido descendió rápidamente debido a la extrema sequía que
sufre Irak.
La extensa ciudad, con un palacio y varios edificios de gran tamaño, podría ser la antigua Zakhiku, que se cree fue un importante
centro de poder del Imperio Mitani, que controlaba grandes partes
del norte de Mesopotamia y Siria.
Dicho imperio existió como tal
entre los años 1550 y 1350 a. de C.
La ciudad fue destruida por un terremoto en torno al año 1350 a. de
C. Durante éste el derrumbe de las
partes superiores de las murallas
sepultó los edificios adyacentes.
Irak es uno de los países del
mundo más afectados por el cambio climático global. El sur del
país, en particular, lleva meses sufriendo una sequía extrema. Para
evitar que los cultivos se sequen,
desde diciembre se han extraído
grandes cantidades de agua del
embalse de Mosul (el depósito de

81

�CIENCIA EN BREVE

agua más importante de Irak).
Esto hizo que reapareciera la
ciudad de la Edad de Bronce que
había quedado sumergida hace
décadas sin que se hubieran realizado pesquisas arqueológicas
previas. Esta ciudad olvidada se
encuentra en Kemune, en la región iraquí del Kurdistán.
Este acontecimiento imprevisto puso a los arqueólogos bajo
una repentina presión para excavar y documentar al menos las
partes más importantes de esta
gran e importante ciudad lo antes posible antes de que volviera
a quedar sumergida. Los investigadores han logrado cartografiar
buena parte de la ciudad. Además
de un palacio, que ya había sido
documentado durante una breve
campaña en 2018, se han descubierto otros grandes edificios: una
enorme fortificación con muralla
y torres, un monumental edificio de almacenamiento de varias
plantas y un complejo industrial.
El grupo quedó sorprendido
por el buen estado de conservación de las paredes (algunas de
varios metros de altura), a pesar
de que están hechas de ladrillos
de barro secados al sol y de que estuvieron bajo el agua durante más
de 40 años.
Resulta especialmente interesante el descubrimiento de cinco
vasijas de cerámica que contenían
un archivo de más de 100 tablillas

82

cuneiformes. Datan del periodo
asirio medio, poco después del
catastrófico terremoto que asoló
la ciudad. Algunas tablillas de arcilla, que podrían ser cartas, están
incluso en sus sobres del mismo
material. Se espera que este descubrimiento proporcione información importante sobre el final de
la ciudad en el ocaso del Imperio
Mitani y el comienzo del dominio
asirio en la región (fuente: NCYT).

Ahora, si de cuidar los cultivos
se trata, los espantapájaros siempre han sido importantes en campos agrícolas amenazados. Pero
su imposibilidad para moverse de
sitio y, aún menos, para perseguir
activamente a las aves más atrevidas ha impedido que su función
alcance el nivel de la de un centinela en toda regla.
En el futuro, una red de cámaras podría detectar a los pájaros

alimentándose de las uvas en un
viñedo y lanzar drones para ahuyentar a los intrusos, para luego
volver a vigilar a la siguiente bandada que se aproxima. Todo ello
sin que haya un humano cerca.

drones muy pequeños que ya se
han puesto a prueba en vuelos
sobre pequeñas parcelas con animales simulados. Tecnológicamente, se asemeja a los de entrega
de paquetes con drones.

Un equipo de la Universidad
del Estado de Washington ha desarrollado un prototipo de un sistema de este tipo, diseñado para
emplear de manera automática
drones que patrullen las 24 horas
del día con el fin de ahuyentar a
las aves que pretenden alimentarse de los cultivos y que cada año
les provocan a los agricultores
graves pérdidas económicas en
fruta robada o estropeada.

Pasarán varios años antes de
que esta tecnología de drones
espantapájaros esté disponible
comercialmente para los agricultores, ya que todavía hay varios
obstáculos, como asegurarse de
que funciona a una escala mayor
que la ensayada hasta ahora, que
cumple con las normativas legales
y que sigue ahuyentando a las aves
aunque éstas se acostumbren a ver
los drones. Los detalles técnicos
se exponen en la revista académica Computers and Electronics in
Agriculture, bajo el título “Automated execution of a pest bird deterrence system using a programmable unmanned aerial vehicle
(UAV)” (fuente: Amazings).

Tal como señala la investigación, los agricultores no disponen
de una buena herramienta en la
que puedan confiar para ahuyentar a los invasores a un precio asequible. Con un mayor perfeccionamiento y la colaboración de la
industria, el nuevo procedimiento
podría convertirse en esa herramienta tan deseada. Los expertos
trabajaron en dos áreas principales: la detección de aves y el despliegue automático de drones.
En la primera, se ha desarrollado y probado un sistema de cámaras y un algoritmo que permite
detectar aves y contarlas mientras
entran y salen de los campos. En
la segunda, se ha personalizado

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Algo parecido a los drones,
pero en escala más pequeña, es
lo que te voy a comentar en seguida, sin embargo, antes quiero
hablarte de las luciérnagas, esos
insectos que emiten luz en las cálidas noches de verano y utilizan
su luminiscencia como medio de
comunicación ya sea para atraer
pareja con la que aparearse, para
ahuyentar a depredadores o para
encandilar a sus presas.
Estos singulares bichos inspiraron a unos científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos,
quienes construyeron músculos
artificiales blandos electroluminiscentes para robots voladores
del tamaño de un insecto. Los diminutos músculos artificiales que
controlan las alas de los robots
emiten luz de colores durante el
vuelo.

nes son muy pequeños y ligeros
y no pueden llevar transmisores
ni otros dispositivos por el estilo,
de modo que deben rastrearlos
utilizando voluminosas cámaras
de infrarrojos que no funcionan
bien en exteriores.
En cambio, los nuevos ofrecen
una forma mucho mejor de seguimiento. El equipo ha comprobado que es factible rastrearlos
con notable precisión utilizando
la luz que emiten y sólo tres cámaras de smartphone.
Los especialistas consiguieron la generación de luz incorporando minúsculas partículas
electroluminiscentes en los músculos artificiales. El proceso solo
añade un 2.5% más de peso, algo
que no afecta al rendimiento de
vuelo de la luciérnaga mecánica
(fuente: NCYT).

Esta electroluminiscencia podría permitir a los robots comunicarse entre sí. Por ejemplo, si a
un enjambre de éstos se le envía a
una misión de búsqueda y rescate
en un edificio derrumbado, aquél
que encuentre supervivientes podría utilizar sus luces para avisar
a otros y para pedir ayuda.
La capacidad de emitir luz
también los sitúa un paso más
cerca de volar por sí mismos fuera
del laboratorio. Los robots comu-

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

83

�CIENCIA EN BREVE

Así como surgen nuevas tecnologías, también han surgido
nuevas y muy graves enfermedades, por eso los especialistas se
han estado preguntando ¿hasta
qué punto la estatura influye en el
riesgo de contraer determinados
malestares? ¿Hay dolencias a las
cuales las personas altas son más
propensas que las bajas?
La estatura parece ser un factor asociado a múltiples afecciones comunes, que van desde las
cardíacas hasta el cáncer. Pero la
cuestión que nunca ha estado clara es si el hecho de ser alto o bajo
es lo que supone un riesgo, o si los
factores que afectan a la estatura,
como la nutrición y el estatus socioeconómico, son realmente los
culpables.
Especialistas de la Universidad
de Colorado, en Estados Unidos,
se propusieron eliminar estos factores de confusión examinando
por separado las conexiones entre
diversos padecimientos y la estatura real de una persona, y las conexiones con su talla prevista en
función de su genética. Para esto
utilizaron datos de un archivo con
información genética y sanitaria
de más de 200,000 adultos blancos y más de 50,000 de color.
Los resultados confirman los
hallazgos anteriores de que ser
alto está relacionado con un mayor riesgo de fibrilación auricu-

84

lar y venas varicosas, y un menor
riesgo de enfermedad coronaria,
presión arterial y colesterol altos.
También han permitido descubrir
nuevas asociaciones entre una
mayor estatura y un mayor riesgo
de neuropatía periférica, causada
por daños en los nervios de las extremidades, así como de infecciones de la piel y los huesos, como
úlceras de las piernas y los pies.
Los autores analizaron más
de 1,000 afecciones y rasgos en
general, lo que convierte este estudio en el mayor de todos los dedicados a estatura y enfermedad
realizados hasta la fecha, y han
llegado a la conclusión de que la
estatura puede ser un factor de
riesgo no reconocido hasta ahora
para varias afecciones comunes
en gente adulta. Sin embargo,
afirman que se necesita investigar más para aclarar algunas de
estas asociaciones, y que los futuros trabajos al respecto se beneficiarían de la inclusión de una población de análisis más amplia,
diversa e internacional.
Los resultados se han hecho
públicos a través de la revista académica PLoS Genetics. La referencia es la siguiente: Raghavan,
S., Huang, J., Tcheandjieu, C., et
al. (2022). A multi-population
phenome-wide association study
of genetically-predicted height
in the Million Veteran Program.
PLoS Genet. 18(6): e1010193.

por mucha gente como algo mayormente esotérico. Pero según
un nuevo estudio de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, y el Instituto Federal Suizo de
Tecnología en Zúrich (ETH), puede haber bastante de cierto en esa
supuesta habilidad para tranquilizar a los caballos hablándoles.
Aunque las enfermedades físicas y su alivio son un punto
importante a considerar para vivir mejor, no podemos dejar de
lado las emociones, materia en
la cual a muchos nos falta tanto
por aprender, sobre todo cuando
se trata de los otros, pues en ocasiones no alcanzamos a discernir
cuando alguien la está pasando
mal emocionalmente y los hacemos sentir peor. En ese sentido
los animalitos de compañía tienen mucho que enseñarnos, por
ejemplo, cuando un perro o un
gato llevan tiempo suficiente conviviendo con humanos, perciben
en el modo de hablar las emociones básicas, como si la persona
está contenta de ver al animal o
si se ha enfadado por algo que ha
hecho. Pero ¿qué ocurre con los
animales de granja? Una investigación ha buscado la respuesta a
esta pregunta.
Los susurradores de caballos,
es decir, las personas con un supuesto talento especial para comunicarse con ellos y lograr cosas
como domar a los potrillos indomables, han sido considerados

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Se analizaron diversos animales para verificar si son capaces de
distinguir entre sonidos con carga emocional positiva y sonidos
con carga emocional negativa. La
forma en que les hablamos a los
animales es más importante para
ellos de lo que creemos. Los resultados indican que los caballos
normales, los caballos salvajes
asiáticos y los cerdos pueden distinguir entre los sonidos negativos y los positivos, generados por
sus congéneres y sus parientes
evolutivos cercanos, así como por
el habla humana.
Esto indica que dichos animales se ven afectados por las
emociones con las que cargamos
nuestras voces cuando les hablamos o lo hacemos con otros estando cerca de ellos. Reaccionan
con más fuerza (y generalmente
más rápido) cuando se les dirige
una voz cargada de emociones
negativas, en comparación con
cuando se les dirige una voz cargada de emociones positivas.
En definitiva, todo apunta a
que nuestras voces tienen una in-

fluencia directa en el estado emocional de los animales, lo cual es
muy interesante desde la perspectiva de las políticas que velan por
el bienestar animal.
El trabajo se titula “Cross-species discrimination of vocal expression of emotional valence
by Equidae and Suidae” y se ha
publicado en la revista académica
BMC Biology (fuente: Amazings).

Tantas presiones diarias generan en los humanos situaciones de
estrés que nos llevan a querer aislarnos de todo y de todos por un
buen tiempo. De hecho, en Japón
se llama hikikomori a la situación
en la que una persona evita a toda
costa salir de su habitación y se
aísla de la sociedad y hasta de los
miembros de su familia con quienes comparte domicilio, durante
un periodo superior a seis meses.
Se estima que el hikikomori, también descrito como “retraimiento
social patológico”, afecta a más de

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

un millón de personas en Japón
en la actualidad.
El caso típico es el de un joven
que no soporta la presión de tener que estudiar e ir a la escuela
y que, incapaz de seguir afrontando el estrés, abandona todo
eso y deja de relacionarse con las
personas, incluyendo sus padres
y otros familiares. Puede pasarse
el día durmiendo y por la noche
entretenerse jugando videojuegos o realizando otras actividades
lúdicas en su habitación. Le dejan la comida en la puerta de su
dormitorio y sólo sale de él para
recogerla y dejar fuera los platos
y demás, y para otras cosas en las
que salir de la habitación resulte
imprescindible.
Aunque el hikikomori se ha
identificado históricamente como
un síndrome ligado a la cultura japonesa, en las últimas décadas se
ha demostrado que se está convirtiendo en un fenómeno mundial,
y algunos expertos temen que la
pandemia de COVID-19 haya catalizado una oleada mundial de
nuevos pacientes. En este caso, el
miedo a enfrentarse a las exigencias de la vida académica se ha reemplazado por el miedo a enfrentarse al riesgo de contagio.
Un equipo de la Universidad
de Kyushu en Japón ha realizado
un extenso examen en el que ha

85

�CIENCIA EN BREVE

buscado bases biológicas para
este trastorno. Aunque los fundamentos sociológicos se estudian
profusamente desde hace tiempo,
todavía siguen existiendo importantes lagunas en el conocimiento de sus aspectos biológicos.
Los médicos han identificado
una serie de biomarcadores sanguíneos que son muy útiles para
detectarlo. De entre los hallazgos,
cabe destacar que en la sangre de
los hombres que lo presentan,
los niveles de ornitina y la actividad de la arginasa sérica eran
mayores, mientras que los niveles de bilirrubina y arginina eran
menores. Tanto en los hombres
como en las mujeres estudiadas,
los niveles de acilcarnitina de cadena larga eran más altos.
La ornitina es vital en muchas
funciones corporales, como la regulación de la presión arterial y el
ciclo de la urea; la bilirrubina suele utilizarse como marcador de la
función hepática adecuada, se ha
observado que los pacientes con
depresión grave y trastorno afectivo estacional tienen niveles más
bajos de ésta en la sangre. Mientras las acilcarnitinas desempeñan un papel importante en el
suministro de energía al cerebro,
sus niveles disminuyen cuando
los pacientes con depresión toman inhibidores selectivos de la
recaptación de serotonina.
Sin embargo, a diferencia de
lo que ocurre en los pacientes con
depresión, en los pacientes con
hikikomori sólo las acilcarnitinas

86

de cadena larga están elevadas,
mientras que las acilcarnitinas de
cadena corta permanecen igual.
Utilizando como marcadores esos perfiles bioquímicos, se
consiguió distinguir entre individuos sanos y pacientes con hikikomori, así como determinar la
gravedad de la enfermedad. Los
autores de “Blood metabolic signatures of hikikomori, pathological social withdrawal”, publicado
en la revista académica Dialogues
in Clinical Neuroscience, esperan
que estos hallazgos conduzcan
a mejores tratamientos especializados y a un apoyo más eficaz
para las personas con este padecimiento (fuente: NCYT).

Muchas veces no es el estrés el
que nos hace aislarnos, hay personas que por su forma de ser no les
gusta establecer contacto con los
demás. Hasta hace poco se pensaba que las emociones y nuestro
comportamiento social se regulaban principalmente en un conjunto de áreas cerebrales llamado
sistema límbico, a través de un
neurotransmisor llamado dopa-

mina. En esta región es donde se
realiza el control de procesos relacionados con la motivación, la
recompensa y la satisfacción.
Sin embargo, en los últimos
años varios estudios han apuntado que el cerebelo, una región
implicada esencialmente en el
control motor, también desempeña un papel importante en
estos procesos, aunque hasta el
momento no se había descrito
exactamente cómo se producía
este efecto.
Ahora, un grupo internacional
en el que ha participado el Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona
(INc-UAB) ha demostrado en ratones que, al contrario de lo que se
pensaba, en el cerebelo hay receptores de dopamina de tipo 2 (también llamados D2), y que son precisamente éstos los que modulan,
en esa zona del cerebro, aspectos
sociales del comportamiento.
Mediante diversas técnicas,
como el análisis histológico, el
examen del ARN celular o la observación de imágenes 3D, los investigadores han observado que
un grupo de células del cerebelo,
llamadas células de Purkinje, presentan receptores D2.
A fin de analizar su función, se
han utilizado técnicas de edición
genética para sobreexpresar o eliminar los receptores D2 en las células de Purkinje del cerebelo de
ratones adultos, y se ha examinado cómo estos animales interac-

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

cionan con ratones desconocidos.
Con los test de comportamiento
se ha encontrado que, efectivamente, D2 modula la interacción
social. En cambio, no se han observado diferencias en la capacidad de los animales para ejecutar
tareas motoras o coordinar movimientos, por lo que se considera
que estas funciones estarían controladas por otros receptores.
Este artículo, titulado “Cerebellar dopamine D2 receptors regulate social behaviors” y publicado
en Nature Neuroscience, en el que
también participa la Universidad
de Lausana en Suiza, es muy importante de cara a comprender
trastornos mentales en los que el
comportamiento social está alterado; enfermedades por las que
muchas veces cuesta encontrar
tratamientos que puedan mejorar
la calidad de vida de los pacientes
y sus familiares (fuente: UAB).

Y si de relaciones sociales hablamos, en un trabajo estresante,
cuando hay mucho por hacer y
poco tiempo para completar la
labor, la relación laboral con los
compañeros puede ser difícil. Es
entonces que cabe preguntarnos
¿hasta qué punto dar y recibir las
gracias en el lugar donde laboramos de manera lo bastante efusiva
y elogiosa puede ayudar de modo
decisivo a gestionar el estrés diario y a mejorar el rendimiento
bajo presión? Un estudio reciente
lo ha averiguado.
Científicos de la Universidad
de California en San Diego han
comprobado que los compañeros
de trabajo que, antes de realizar
una tarea de alto estrés, se daban
las gracias por la ayuda prestada
anteriormente, tenían una mejor
respuesta cardiovascular en comparación con los miembros que
no expresaban gratitud.
Esa mejora de la respuesta cardiovascular era de la clase que conduce a un aumento de la concentración y de la seguridad en uno
mismo, lo que permite a los individuos dar su máximo rendimiento. Se sabe que las expresiones de
gratitud mejoran los matrimonios
y otras relaciones íntimas; sin embargo, este artículo es el primero
en demostrar que también benefician a las personas con relaciones
menos estrechas que esas, como
los compañeros de labor. También
es el primero en revelar que recibir muestras de gratitud aumenta la disponibilidad de recursos
biológicos, promoviendo mejores

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

respuestas al estrés, lo que además
de impulsar el rendimiento en tareas de alta presión, puede tener
efectos en la salud a largo plazo. La
exposición repetida al estrés está
relacionada con las enfermedades
cardiovasculares, el deterioro cognitivo y el debilitamiento del sistema inmunitario.
Los resultados de este estudio,
que se titula “Gratitude Expressions Improve Teammates’ Cardiovascular Stress Responses”, y
fue publicado en Journal of Experimental Psychology, tienen
implicaciones significativas para
las organizaciones y, en particular,
para los empleados que trabajan
juntos en condiciones de estrés
agudo para lograr objetivos conjuntos (fuente: Amazings).

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versión digital.

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�COLABORADORES

Antonio Oswaldo Ortega Reyes
Licenciado en Administración Pública por la UAEH.
Maestro en Administración por la Universidad La
Salle Pachuca, y en Psicología Organizacional por la
UTM. Doctor en Ciencias Administrativas por el IPN.
Profesor certificado por la Universidad de Cambridge y posdoctorado en Consultoría Científica por el
ISEOR de Francia. Profesor investigador de Ingeniería y Arquitectura del ICBI-UAEH.
Blanca Mirthala Tamez Valdez
Licenciada, maestra y doctora en Trabajo Social por
la UANL. Docente adscrita al Posgrado y coordinadora de la Academia de Teorías de la FTSyDH-UANL.
Cuenta con perfil Prodep. Participa en diversas redes de investigación como la Red Nacional de Trabajo Social y Familia, la de Tejidos Interculturales y
Descoloniales del Trabajo Social y la de Políticas Sociales y Trabajo Social. Sus líneas de investigación
son: familia, envejecimiento y política social, así
como formación de profesionales del trabajo social.
Miembro del Cuerpo Académico Consolidado “Políticas Sociales”, de la Acanits y del SNI, nivel I.
Gustavo Alarcón-Martínez
Doctor en Ciencias Sociales en Educación y maestro en Economía por la Universidad de Stanford, California, USA. Profesor titular del Seminario de Tesis
Doctoral en la FACPyA-UANL. Ha desempeñado diversos cargos en el sector público y cuenta con amplio conocimiento en áreas de recursos humanos y
financieros.
Heriberto Niccolas Morales
Licenciado en Computación por la UAEH. Maestro
en Ingeniería (Planeación) por la UNAM. Doctor en
Planeación Estratégica y Dirección de Tecnología
por la UPAEP. Diplomado Universitario en Población
y Desarrollo por la UAEH, en Cultura Organizacional
por el IAPH y como Harvard ManageMentor por el
Harvard Business and Dextro LLC. Profesor investigador de Ingeniería y Arquitectura del ICBI-UAEH.
Jaime Garnica González
Ingeniero industrial, con especialidad en Sistemas
y Planeación, por la UAEH. Maestro en Ingeniería
de Planeación por la UNAM. Doctor en Planeación

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Estratégica y Dirección de Tecnología en la UPAEP.
Diplomado en Tecnologías para el Desarrollo de Sistemas por la UAEH, en Cultura Organizacional por el
IAPH y como Harvard ManageMentor por el Harvard
Business and Dextro LLC. Profesor investigador de
Ingeniería y Arquitectura del ICBI-UAEH.
Jazmín Georgina Licona Olmos
Doctora en Ingeniería de Sistemas, con especialidad en Sistemas Complejos, por el IPN. Maestra
en Ingeniería Industrial por la UAEH. Diplomada
en “Políticas Públicas de Cuidado” por ILPES-CEPAL-ONU Mujeres y el IV diplomado internacional
en línea “Introducción a la Teoría e Investigación
Feminista” en la UNAM. Profesora investigadora de
Ingeniería y Arquitectura y coordinadora de Vinculación del ICBI-UAEH.
José Carlos Pimentel Reyes
Biólogo por la UV. Participante 2018 en el Proyecto
Binacional Franco-Mexicano “ECOPICS”. Maestro
por el Instituto de Ecología A.C. Su línea de investigación es la ecología evolutiva y funcional.
Jorge Alejandro Trejo Alarcón
Licenciado en Antropología Histórica por la UV.
Maestro en Educación Básica por la UPN. Docente de tiempo completo en el Colegio Real Victoria
de Veracruz. Forma parte del Padrón Veracruzano
de Investigadores. Sus líneas de generación versan
sobre el concepto de didáctica, uso de las TIC en la
enseñanza, pensamiento crítico y estrategias lúdicas aplicadas a la enseñanza de Historia.
Katia Lorena Avilés Coyoli
Ingeniera industrial, maestra en Ingeniería Industrial, con especialidad en Manufactura, por el ITP.
Doctora en Planeación Estratégica y Dirección de
Tecnología por la UPAEP. Diplomada en Competencias Docentes y en Tutorías por el TNM. Certificación en Competencias bajo la norma Conocer estándares EC0020 y EC0217. Profesora de tiempo
completo en el Departamento de Ingeniería Industrial del TNM campus Pachuca.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Diplomado en periodismo científico por la FCC-UANL. Corrector de la revista Ciencia UANL y de Entorno Universitario, de la Preparatoria 16-UANL.
María Josefa Santos
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad se relaciona con los problemas sociales de transferencia de conocimientos, dentro de las líneas de
tecnología, cultura y estudios sociales de la innovación. Imparte las asignaturas de ciencia y tecnología
para las RI en la Licenciatura de Relaciones Internacionales y Desarrollo Científico Tecnológico y su Impacto
Social en la Maestría de Comunicación.
Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en Ciencias Biológicas por la UANL. Doctor
Honoris Causa, con la Mención Dorada Magisterial,
por el OIICE. Trabaja en la FCB-UANL y participa en el
IINSO-UANL. Su área de interés profesional se refiere
a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de
sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité
Editorial de Artemisa del Centro de Información para
Decisiones en Salud Pública de México.
Roberto Alegría-Zebadúa
Ingeniero, maestro en Administración Financiera y
doctorante en Administración. Su línea de investigación se orienta al capital humano en el ámbito de la
rentabilidad de las empresas. Ha desempeñado puestos directivos en empresas del sector financiero y
coordinado grupos de trabajo cuyo objetivo es maximizar el desarrollo, rendimiento y eficiencia del capital
humano.
Víctor Daniel Jurado Flores
Especialista en métodos estadísticos por el Centro
de Investigación en Matemáticas. Doctor en Ciencias
Sociales por El Colegio de la Frontera Norte. Profesor
investigador en El Colegio de Tamaulipas, donde ha
desarrollado investigaciones sobre la incidencia delictiva con técnicas de análisis espacial y de la estructura de la sociedad civil a través del análisis de redes.

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�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica,
tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y
empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y
artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas:
• ciencias exactas
• ciencias de la salud
• ciencias agropecuarias
• ciencias naturales
• humanidades
• ciencias sociales
• ingeniería y tecnología
• ciencias de la tierra

• Material gráfico incluye figuras, dibujos, fotografías, imágenes digitales y tablas, de al menos
300 DPI en formato .jpg o .png y deberán incluir derechos de autor, permiso de uso o referencia. Las tablas deberán estar en formato editable.
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código identificador ORCID, institución y departamento de adscripción laboral de cada
investigador (en el caso de estudiantes sin adscripción laboral, referir la institución donde
realizan sus estudios) y dirección de correo electrónico para contacto.
• Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las
referencias utilizadas en el texto; éstas deberán citarse en formato Harvard.
• Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, además de cinco ideas
y cinco palabras clave.

Criterios específicos para artículos académicos
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• Deberá considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.

Asimismo, se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias
naturales y exactas a las ciencias sociales y las humanidades.
Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no cumplan con los criterios
y lineamientos indicados, según sea el caso se deben seguir los siguientes criterios editoriales.

• No se aceptan reportes de mediciones. Los artículos deberán contener la presentación de
resultados de medición y su comparación, también deberán presentar un análisis detallado
de los mismos, un desarrollo metodológico original, una manipulación nueva de la materia
o ser de gran impacto y novedad social.
• Sólo se aceptarán modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
• No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se realicen mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.

Criterios generales
Criterios específicos para artículos de divulgación
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trabajo directo y que una versión similar no haya sido publicada o enviada a otras revistas.
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la investigación. Una vez entregado el trabajo, no se aceptarán cambios en el orden y la
cantidad de los autores.
• Los originales deberán tener una extensión máxima de cinco páginas, incluyendo tablas,
figuras y referencias. En casos excepcionales, se podrá concertar con el editor responsable
una extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
• Para su consideración editorial, el autor deberá enviar el artículo vía electrónica en formato
.doc de Word, así como el material gráfico (máximo cinco figuras, incluyendo tablas), fichas
biográficas de cada autor de máximo 100 palabras, código identificador ORCID, ficha de
datos y carta firmada por todos los autores (ambos formatos en página web) que certifique
la originalidad del artículo y cedan derechos de autor a favor de la UANL.

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CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

• Los contenidos científicos y técnicos tendrán que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera original y creativa.
• Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés que rebase los límites de una institución o programa particular.
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cobertura temática o lectores a los que se dirige la revista.
• Para su mejor manejo y lectura, cada artículo debe incluir una introducción al tema, posteriormente desarrollarlo y finalmente plantear conclusiones. El formato no maneja notas
a pie de página.
• En el caso de una reseña para nuestra sección Al pie de la letra, la extensión máxima será
de dos cuartillas, deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del
libro, por la naturaleza de la sección no se aceptan referencias.

CIENCIA UANL / AÑO 26, No.117, enero-febrero 2023

91

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Sólo se recibirán artículos por convocatoria, para mayor información al respecto consultar
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establecerá si éstas cumplen con los requisitos mínimos de publicación que solicita la revista,
como temática, extensión, originalidad y estructuras. Los editores no se obligan a publicar los
artículos sólo por recibirlos.
Todos los números se publican por tema, en caso de que un artículo sea aceptado en el dictamen, pero no entre en la publicación del siguiente número, éste quedará en espera para el
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Bajo ningún motivo serán aceptados aquellos documentos donde pueda ser demostrada la
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Para cualquier comentario o duda estamos a disposición de los interesados en:
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Ilustración cortesía de: Tania Ruiz.

Notas importantes

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�Ciencia UANL
Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario general
Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director Ciencia UANL
Melissa Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra, (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad
Autónoma de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Monserrat Montes Canul
Correctora de inglés: Georgina Cerda Salvarrey
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas

Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 25, Nº
116, noviembre-diciembre de 2022. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad Autónoma
de Nuevo León, a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904,
Campus Ciudad Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Editora responsable:
Melissa Martínez Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2021-060322550000-102. ISSN: 2007-1175 ambos
otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido en trámite. Registro de marca
ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345
sur, Centro, C.P. 64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación de impresión: 1 de noviembre de 2022,
tiraje: 1,800 ejemplares.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2022
revista.ciencia@uanl.mx

2

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

COMITÉ ACADÉMICO
CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

COMITÉ DE DIVULGACIÓN
CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González
(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz Valdés

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�40

6 EDITORIAL
8

41

52

Responsabilidad social universitaria: desarrollo y entrega de una
prótesis de brazo mioeléctrico
Dina Elizabeth Cortes Coss, Yadira Moreno Vera, Agustin Cortes Coss

CIENCIA DE FRONTERA
Imágenes y algoritmos, herramientas para un diagnóstico médico
más preciso. Entrevista con la doctora Nidiyare Hevia Montiel

CIENCIA Y SOCIEDAD

María Josefa Santos

Generación de mapas digitales para fines económicos,
ambientales y sociales
Adrián Rodríguez Moctezuma, Fabián Fernández Luqueño

SECCIÓN ACADÉMICA

66

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA
Agua, sequía y cambio climático

18

OPINIÓN

Pedro César Cantú-Martínez

Autenticación facial, un humanoide nos podría
reconocer
Aida A. Aparicio-Arroyo, Iván Olmos-Pineda, J. Arturo OlveraLópez

78

CIENCIA EN BREVE
De árboles y robots

30

Luis Enrique Gómez Vanegas

EJES
Modelado computacional, una herramienta para
comprender la ciencia de los materiales
Karla Silván-Díaz, Guillermo Carbajal-Franco

88

COLABORADORES

�116
EDITORIAL

María Idalia del Consuelo Gómez
de la Fuente

El impacto de la ingeniería y el desarrollo
tecnológico en la ciencia es apoteósico, no se
podría concebir todo el avance en el conocimiento de virus y bacterias sin el progreso de
sistemas tecnológicos para la generación de
bases de datos y el análisis de éstos en redes
de colaboración multinacionales.

*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás
de los Garza, México.
Correo: maria.gomezd@uanl.edu.mx

6

Asimismo, la ingeniería es el soporte para
el desarrollo tecnológico, pues ha sido ésta la
base fundamental de la innovación tecnológica

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

que ha permitido al mundo hacer realidad lo
supuesto por la ciencia anteriormente. Como
los marcadores celulares, utilizados en la detección y estudio de células cancerígenas, o bien
el desarrollo de equipos de caracterización a
nivel nanométrico que permiten nuevas formas de síntesis ya no a nivel microescala, sino
a nivel nanoescala, favoreciendo el avance del
conocimiento de la ciencia en tiempo récord.

una investigación que muestra el uso de un
software basado en la teoría de la densidad de
funciones para el desarrollo de nuevos materiales, con fundamento en la mecánica cuántica, lo que permitiría obtener nuevos materiales en tiempo récord, pues se evita la ruta
clásica de experimentación y caracterización.
En la sección Académica, Dina Elizabeth
Cortes Coss, Yadira Moreno Vera y Agustin
Cortes Coss presentan “Responsabilidad social
universitaria: desarrollo y entrega de una prótesis de brazo mioeléctrico”, que trata sobre el
desarrollo de una prótesis de brazo mioeléctrico diseñado y desarrollado por alumnos de
mecatrónica en colaboración con pares académicos del área médica, mostrando la importancia del trabajo colaborativo interacadémico.

En este número, Ciencia UANL presenta varios artículos relacionados con el impacto de
la ingeniería y la tecnología en el desarrollo de
la ciencia. Primeramente, en la sección Ciencia y sociedad, Adrián Rodríguez Moctezuma
y Fabián Fernández Luqueño muestran, en su
artículo “Generación de mapas digitales para
fines económicos, ambientales y sociales”, la
generación de planos digitales a través de
Finalmente, en Ciencia de frontera, María
sensores remotos, lo que permitirá identificar rápidamente el efecto climático sobre las Josefa Santos nos trae una “Entrevista con la
cuencas hídricas, así como en el comporta- doctora Nidiyare Hevia Montiel”, quien platica sobre imágenes y algoritmos como herramiento de zonas fértiles o desérticas.
mientas para un diagnóstico médico más preDe igual forma, Aida Aparicio-Arroyo, Iván ciso. Mientras Pedro César Cantú, en la sección
Olmos-Pineda y Arturo Olvera-López nos pre- Sustentabilidad, plantea el tema “Agua, sequía
sentan, en Opinión, el trabajo “Autenticación y cambio climático”, que ha cobrado interés
facial, un humanoide nos puede reconocer”, mundial, el documento presenta el estado
artículo sobre la visión por computadora, que actual de este elemento, mostrando la imse encarga de la identificación y autenticación portancia de actuar de forma inmediata en la
facial que puede realizar un robot, con el fin reforma de leyes y reglamentos que aseguren
un adecuado uso y manejo de este necesario
último del desarrollo de humanoides.
insumo humano.
Karla Silván-Díaz y Guillermo CarbaDe esta manera les damos la bienvenida al
jal-Francose presentan “Modelado computacional, una herramienta para comprender la último número de 2022, el 116, noviembre-diciencia de los materiales”, en la sección Ejes, ciembre, el cual esperamos sea de su agrado.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

7

�Ciencia y sociedad

CIENCIA Y SOCIEDAD

GENERACIÓN DE
MAPAS DIGITALES
PARA FINES
ECONÓMICOS,
AMBIENTALES Y
SOCIALES
A D R IÁ N R ODRÍ G U EZ MOCTEZUM A*, FABIÁN FERN ÁN DEZ LUQUEÑO*
* Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto
Politécnico Nacional (Cinvestav), Unidad Saltillo, Saltillo, México.
Contacto: adrian.rodriguez@cinvestav.edu.mx
fabian.fernandez@cinvestav.edu.mx

8

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

E

n años recientes hemos oído hablar de lo
necesario que resulta cuidar los recursos naturales debido a que nos brindan una serie
de servicios ambientales (SA): soporte, provisión,
regulación y cultura (figura 1). Éstos incluyen la regulación del clima, provisión de alimentos abunCIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

dantes, inocuos y nutritivos, belleza escénica y
captación de agua, entre otros. Asimismo, influyen
en el mantenimiento de la vida en la Tierra y de sus
procesos (como en el ciclo de nutrientes), y generan beneficios económicos y ambientales para el
bienestar en los seres humanos.

9

�CIENCIA Y SOCIEDAD

¿QUÉ ES EL CARBONO ORGÁNICO DEL SUELO?
El COS es el carbono que contienen los residuos
orgánicos (plantas, animales y microorganismos)
que han pasado por un proceso de descomposición y mineralización. La porción que se encuentra en un ecosistema depende de la cantidad y calidad de la materia orgánica que se reincorpore al
sustrato, de factores climáticos y de la capacidad
de la superficie para retenerlo. Por consiguiente,
un mapa de COS sería de gran utilidad para definir

el uso potencial, la calidad, la salud y el manejo del
suelo. El carbono es tan importante que tiene implicaciones económicas (a mayor presencia mayor valor económico por su potencial productivo),
ambientales (significa más CO₂ fijado y mayor diversidad y abundancia de microorganismos) y sociales (favorece la remoción de contaminantes del
agua, aumenta la resiliencia y por tanto se reduce
la probabilidad de contaminación y erosión).

Figura 1. Clasificación de los servicios ambientales.

En particular, el suelo es un recurso natural
que, además de soportar la diversidad de seres vivos en el planeta (plantas, animales y microorganismos), permite producir alimentos a través de
las actividades agropecuarias. Para lograr un uso
eficiente de éste en los diferentes sectores económicos (primario, secundario y terciario), debe
considerarse su manejo adecuado, clasificación
y la distribución geográfica a través de mapas
digitales, los cuales pueden constituir una herramienta en la toma de decisiones en todos los
niveles de gobierno, empresas o instituciones de
educación y generación de conocimiento.
Hoy en día, el interés en el manejo adecuado
de este recurso radica en que juega un papel importante en el medioambiente y en las funciones
del ecosistema (Poggio et al., 2016). Sin embargo,

10

puede degradarse y perder su fertilidad, lo cual
implica pérdida en la capacidad de producir alimentos suficientes e inocuos.
Uno de los principales indicadores de la fertilidad es el color de la tierra, el cual se relaciona
estrechamente con el contenido de carbono orgánico (COS): una coloración oscura indica buena fertilidad, mientras que una clara suele asociarse con la ausencia o escasez de ésta. El COS
es considerado un factor de suma importancia
para conservarla, debido a que aumenta la capacidad de retención de agua y la producción vegetal, características que pueden ser registradas
en un mapa digital para favorecer los sistemas de
producción mediante la toma de decisiones con
base en datos fidedignos y para la gestión de la
política pública.
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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

que pueden ser manipulados digitalmente. La
figura 2 muestra algunos ejemplos de éstos y de
los detalles que pueden obtenerse con su ayuda
y una base de datos que incluye registros de interés, es decir, capas temáticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) o de la
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso
de la Biodiversidad (Conabio).
El mapeo digital (DSM, por su nombre en
inglés Digital Soil Mapping) es una técnica que
utiliza los sensores remotos, la geoestadística y
las técnicas de extracción de datos para estimar
las propiedades de una zona en particular (Xu
et al., 2017), esta técnica tiene un alto potencial

para desarrollar el manejo sostenible y disminuir el impacto que generan actividades primarias como la agricultura.
Hoy en día, los sensores remotos son una herramienta que complementa los estudios sobre
el medio ambiente en diferentes rubros, como
la Oceanografía y la Geología. En las actividades
agropecuarias se emplean para la estimación de
cosechas, el control de plagas y enfermedades,
incendios forestales, entre otras aplicaciones, ya
que permiten estudiar los sistemas ecológicos
a diferentes escalas espaciales y temporales, lo
cual no es posible con los métodos tradicionales
como la fotointerpretación.

¿QUÉ ES UN MAPA?
Comencemos por hablar sobre la cartografía,
esta palabra proviene de los vocablos griegos
chartes, que significa mapa, y graphein, que
quiere decir escrito. Entonces podemos definir
la cartografía como la ciencia que se encarga de
compilar y analizar datos de regiones de la Tierra para representarlas gráficamente, es decir, se
encarga del estudio y elaboración de mapas o
cartas geográficas.
Se trata de una representación gráfica (una
ilustración sencilla, clara y fácil de comprender)
de una porción de territorio que muestra características de la zona, es decir, contiene algunos
aspectos relevantes de un espacio geográfico,
por ejemplo: cuerpos de agua, principales ríos,
clase de suelo y vegetación. La variedad, precisión y cantidad de particularidades que presente

12

definirán el nivel de complejidad y su uso potencial en el análisis e interpretación de las referencias que contienen; mientras más sean, su aplicación, contribución a la toma de decisiones y
valor económico (precio) serán mayores.
México tiene una tradición cartográfica que
inició antes de la conquista y sus primeras proyecciones fueron trazadas con muchos errores,
aun cuando daban una idea de las extensiones
de terreno, sus límites y algunas características
o propiedades, como vegetación, relieve y color.
Actualmente, la mayoría es elaborada utilizando algún programa computacional, entre los
cuales se encuentran los sistemas de información geográfica (SIG). Estas herramientas conducen a planos más dinámicos e interactivos
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

Figura 2. Variedades de mapas: a) división política; b) clima; c) clases y d) uso de suelo y vegetación; e) curvas a
nivel, caminos y carreteras; f) cuerpos de agua, ríos, bordos y canales.
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Los sensores son instrumentos capaces de leer
la radiación electromagnética y registrar su intensidad, es decir, igual que la cámara de nuestros
celulares es la parte que nos permite capturar una
imagen, los sensores pueden ser desde una cámara hasta tecnologías más complejas como el radar.

ENTONCES, ¿QUÉ SON LOS SENSORES REMOTOS Y LOS SISTEMAS DE INFORMACIÓN
GEOGRÁFICA?
Los sensores remotos (SR) son sistemas o instrumentos que tienen la capacidad de percibir
información de un objeto que se encuentra a
una gran distancia de él; la figura 3 muestra al-

gunos sensores y plataformas, entre los que se
encuentran aviones, satélites, radares y drones
repartidos por todo el mundo y que funcionan
de manera ininterrumpida.

Figura 3. Sensores remotos y plataformas empleados en la teledetección y su aplicación en nuestra vida diaria: apps en nuestros teléfonos celulares, receptores GPS portátiles, autos y drones en la agricultura de precisión.

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

Un SIG (o GIS por su nombre en inglés Geographic Information Systems) es un software que, del
mismo modo que otras aplicaciones que utilizamos en nuestra vida diaria (Facebook, Instagram
o WhatsApp), tiene el objetivo de integrar y analizar información. Sólo que, en el caso de los SIG,
los elementos están relacionados con cualquier
tipo de variable geográfica: asentamientos humanos (pueblos, comunidades, ciudades), densidad
de población (número de habitantes por unidad
de superficie), variedades de clima, uso de suelo y
vegetación, principales carreteras, ríos o cuerpos
de agua, entre otros. Estos SIG permiten al usuario consultar los informes de manera simple e interactiva, facilitando el análisis e interpretación de
resultados.
De forma resumida, para capturar las notas de
una imagen, descargarla y manipularla en los SIG,
es necesaria la digitalización de los documentos
(en caso de que se tenga cartografía impresa), lo
cual puede realizarse de forma manual o automática mediante un scanner, para lo cual se recomienda el formato JPG por ofrecer una buena resolución (Instituto Geológico y Minero de España,
2007). Una vez que se cuente con la imagen digitalizada, es necesario añadir detalles sobre el área
geográfica del espacio que representa, a esto se le
denomina georreferenciación, es decir, el posicionamiento espacial o la asignación de coordenadas
a puntos de control o de interés dentro de la imagen, los cuales servirán para la correcta localización de la información.
CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

Es importante destacar que, en términos generales, se pueden generar planos de prácticamente
todo lo que se ocurra e imagine, siempre y cuando
la variable a destacar (pobreza, por ejemplo) esté
georreferenciada. Así, se pueden hacer sobre riqueza, nivel educativo, concentración de contaminantes, producto interno bruto, acceso a la salud,
disponibilidad de agua potable de buena calidad,
saneamiento, entre otros.

15

�CIENCIA Y SOCIEDAD

¿CÓMO SE RELACIONA EL USO DE LOS SIG CON LA
SUSTENTABILIDAD?
En términos simples, la sustentabilidad busca hacer un uso eficiente
de las riquezas naturales y satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la posibilidad de que las generaciones
futuras satisfagan sus propias necesidades, considerando aspectos
ambientales, económicos y sociales. Por consiguiente, la sustentabilidad busca asegurar el bienestar social, el crecimiento económico y el cuidado del medio ambiente a través de todas las actividades
que realizamos, causando el menor o nulo deterioro de los recursos
y los ecosistemas. Es en esta parte donde el uso de sensores remotos
montados en satélites, aviones o drones ha cobrado relevancia, esto
debido a que es un método rápido, rentable y no destructivo para
obtener referencias que nos permitan estimar diferentes propiedades del suelo y sus organismos, identificar principales actividades
humanas y determinar el grado de desarrollo de áreas geográficas
específicas (Xu et al., 2017; Angelopoulou et al., 2019).

REFERENCIAS
CONCLUSIÓN
El uso de herramientas tecnológicas, como los sensores remotos y
el uso de sistemas de información geográfica, facilita el estudio y
análisis de datos que ayudan a describir las características y propiedades del suelo a través de mapas digitales. Así, a partir de éstos
se toman decisiones sobre el uso potencial, manejo y aprovechamiento del recurso; además, en las superficies agrícolas, permiten
estimar rendimientos, fechas de cosechas, ubicar plagas o enfermedades e identificar deficiencias nutrimentales con una tecnología de bajo costo, no invasiva y amigable con el medio ambiente.
Asimismo, pueden contribuir significativamente a la planeación,
política pública y toma de decisiones de empresarios o instituciones públicas o privadas, para impactar favorablemente los sectores
económico, ambiental y social.

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

Angelopoulou, T., et al. (2019). Remote sensing techniques for soil
organic carbon estimation: A review. Remote Sensing. 11(6):1-18.
doi: 10.3390/rs11060676
Instituto Geológico y Minero de España. (2007). Procedimiento de
digitalización de cartografía magna 1:50.000. Edited by Implementa Systems.
Poggio, L., et al. (2016). Bayesian spatial modelling of soil properties and their uncertainty: The example of soil organic matter in
Scotland using R-INLA. Geoderma. Elsevier B.V. 277:69-82. Doi:
10.1016/j.geoderma.2016.04.026
Xu, Y., et al. (2017). Incorporation of satellite remote sensing
pan-sharpened imagery into digital soil prediction and mapping
models to characterize soil property variability in small agricultural
fields. ISPRS Journal of Photogrammetry and Remote Sensing. International Society for Photogrammetry and Remote Sensing, Inc.
(ISPRS), 123:1-19. doi: 10.1016/j.isprsjprs.2016.11.001

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

17

�OPINIÓN

Opinión

AUTENTICACIÓN FACIAL
UN HUMANOIDE NOS PUEDE RECONOCER
Aida A. Aparicio-Arroyo*, Iván Olmos-Pineda*, J. Arturo Olvera-López*
* Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México.
Contacto: aparicio.200806025@gmail.com

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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�OPINIÓN

EL AVANCE TECNOLÓGICO, UN PEQUEÑO VISTAZO
Gracias al avance tecnológico
se han desarrollado dispositivos que sirven de apoyo en
diferentes tareas cotidianas:
teléfonos celulares, computadoras de escritorio y portátiles (herramientas de cálculo
de propósito general), automóviles, e incluso diferentes
tipos de robots (brazos articulados, exoesqueletos), entre
otros. En el futuro, estos últimos tendrán un mayor grado
de influencia, extendiendo

las aplicaciones con las que
cuentan en la actualidad, no
sólo en la industria (ensamble
de diferentes tipos de objetos), o dentro del ámbito militar (búsqueda de explosivos),
sino incluso en el área de la
medicina (cirugías de alto
riesgo). Un ejemplo de esto es
el desarrollo de una prótesis
robótica para quienes hayan
perdido extremidades por algún accidente, la cual ejecuta de manera automática o a

Figura 1. Arthur, robot humanoide propiedad de la BUAP, México.

20

través de estímulos biológicos o neuronales.
Incluso, se estima que en
algunas décadas existan androides capaces de realizar
labores de servicio y acompañamiento, así como en múltiples ocasiones se han mostrado en películas de ciencia
ficción como Yo robot, El
hombre bicentenario, RoboCop o A.I. Inteligencia artificial. En este sentido, es de especial interés para la robótica
diseñar mecanismos capaces
de interactuar de forma natural con los humanos como si
se tratase de seres iguales.
Con base en esta idea, un
robot puede llegar a tener un
aspecto físico muy parecido
al de un humano, e incluso
puede imitar las expresiones
faciales, se le conoce como
humanoide (RH). Como el
desarrollado por Wood et al.
(2021), que sirve de ayuda en
terapias de niños con autismo. En la figura 1 se muestra
la imagen de un RH, diseñado por la empresa Hanson
Robotics, donde se pueden

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

observar los avances en la
construcción de aparatos parecidos a un humano.
Los RH se diseñan a partir
de un conjunto de circuitos
electrónicos que permiten
controlar servomotores que
activan el movimiento de diferentes componentes, como
la cabeza, brazos y piernas.
En estas animaciones se incluyen, en algunos casos, las
expresiones fisonómicas.
En la figura 2 se muestra la
electrónica de un RH cuyos
comandos de control son recibidos mediante una computadora externa. El ejemplo
ilustrado tiene la capacidad
de mover la cabeza, así como
de generar expresiones faciales (movimientos de ojos,
cejas, boca). Aunado a lo anterior, éstos suelen equiparse
con sensores, micrófonos y
cámaras de video que permiten adquirir datos del entorno. Con lo anterior se busca
hacerlos más realistas, pues
el objetivo es que puedan interactuar con los humanos de
forma natural.

Figura 2. Un humanoide y sus componentes electrónicos.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

21

�OPINIÓN

¿RECONOCER O AUTENTICAR PERSONAS?
Como se mencionó anteriormente, una de las tareas involucradas para el desarrollo
de los sistemas a implementarse en un humanoide es la
visión por computadora. En
ésta existen diferentes áreas
de interés como reconocer y
autenticar; aunque podrían
interpretarse como un mismo concepto o proceso, son
totalmente diferentes. Reconocer responde a la pregunta ¿quién es la persona?; autenticar, ¿es quién realmente
dice ser? (Jain et al., 2011).
El proceso de autenticación consiste (figura 3), en

primer lugar, en la adquisición de un conjunto de
imágenes de rostros de personas, de preferencia una
cantidad numerosa de fotografías de la misma persona,
con el objetivo de tener una
buena muestra para el entrenamiento del clasificador;
a este conjunto de cuadros
se le realiza un preprocesamiento, con el fin de corregir algunas imperfecciones
de calidad. Como segunda
etapa se encuentra la extracción de los rasgos faciales de
cada uno de los retratos de
todos los sujetos de prueba,
éstos son almacenados en

un vector particular, el cual
puede contener desde tres
hasta n características (en
párrafos posteriores se comentará la importancia del
número de particularidades
a extraer).
Posteriormente, el vector
es procesado en un clasificador para obtener un modelo
de entrenamiento que será
utilizado en la etapa final: la
autenticación. En esta etapa,
el modelo es probado con
nuevas imágenes de rostros
y el resultado será la autenticación del individuo a través
de su fisonomía.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL, EL FUTURO
Para lograr la integración de
los humanoides en la vida
diaria, aún hay que resolver
muchas tareas. Por mencionar alguna: si se quiere
que entable un diálogo en
lenguaje natural con un humano, el aparato debe tener
visión artificial, para poder ubicar a la persona con
quien entabla el diálogo; capacidad auditiva, para reconocer los sonidos que emite
su interlocutor; léxico, para
poder estructurar y emanar
sonidos que representan las
frases que desea expresar,

22

e incluso capacidad de movimientos corporales, que
son usados por los humanos
para enfatizar o no la comunicación.
Tomando en cuenta estas
cuestiones, y enfocándose en el objetivo, el área de
investigación de visión por
computadora se encarga de
procesar y analizar imágenes
obtenidas a través de cámaras fotográficas o de video,
las cuales son procesadas
mediante la aplicación de
algoritmos computacionales

para lograr diferentes metas:
detectar objetos de interés en
una escena (personas, animales), estimar trayectorias
de objetos (conducción autónoma de vehículos), clasificar objetos (diferenciar uno
de otro en una escena), entre
muchas otras funciones.
Considerando las diferentes metas de la visión computacional, algunas aplicaciones de la detección de
objetos es el reconocimiento
facial y, por ende, la autenticación de seres humanos.

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Adquisición de imágenes

Extracción de rasgos faciales

Entrenamiento de un clasificador

Autenticación de personas

Figura 3. Diagrama general del proceso de autenticación.

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23

�OPINIÓN

NICHO DE OPORTUNIDAD

AUTENTICACIÓN DE PERSONAS MEDIANTE RASGOS FACIALES
En esta área existen muchos
autores con aportaciones relevantes. Uno de los pioneros
es Woodrow Wilson B., quien
desarrolló un sistema capaz
de clasificar fotografías a
partir de una tableta digital
(RAND), en la que se podían
ubicar en un plano las coordenadas de los ojos, la nariz,
la boca y la línea del cabello.
Este sistema guardaba esos
puntos para usarlos después
como referencia y así obtener un sistema manual que
reconociera a las personas
(Gates, 2011).
Con el transcurso de los
años, el método se fue automatizando y se ha implementado en sistemas de
seguridad que sirven para
buscar delincuentes; Afra
y Alhaji (2020), Awais et al.,
(2019) y Jahan et al. (2020)
han implementado diferentes técnicas de seguridad ba-

24

sadas en el reconocimiento
facial. Cabe mencionar que
este tipo de procedimientos
trabajan bajo restricciones,
como que quienes son fotografiados se deben encontrar a cierta distancia de la
cámara y además viendo de
frente a ella. De igual manera, se deben presentar otros
factores, como una buena
iluminación y que la cámara tenga buena resolución,
condiciones que favorecerán el proceso de autenticación.
Una de las redes sociales
más usadas a nivel mundial,
Facebook, ha implementado un sistema de reconocimiento de caras usando
como base de entrenamiento las fotografías de perfil de
los usuarios y aquéllas en las
que se han etiquetado esos
usuarios de manera manual.
Al igual que esta plataforma,

existen teléfonos celulares
cuyos sensores proyectan
más de 30,000 puntos invisibles, esto con el fin de generar
una imagen de profundidad
(3D), una infrarroja (captada
por una cámara especial) y,
posteriormente, un procesador convierte estos puntos
en una representación matemática que se utiliza como
característica a comparar
con una nueva imagen de
entrada, lo que desbloquea el
teléfono (Apple, 2018).
Hay ejemplos más simples
donde se realiza la detección
de rostros, como con la cámara de algún dispositivo
que cuente con esta opción:
si la persona se encuentra de
frente y con una buena iluminación, se detecta dónde
está el rostro, pero si se encuentra de perfil o con alguna obstrucción, el dispositivo no la puede detectar.

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Aún existen algunos problemas por resolver. Como se
mencionó, existen sistemas
que pueden autenticar a las
personas, pero tienen una
buena precisión debido a las
condiciones bajo las que trabajan, y gracias a la base de
imágenes que se toma como
entrenamiento, ya que, en
su mayoría, las bases de datos que se encuentran en la
red son de gente que está a
la misma distancia con respecto a la cámara (de buena
calidad), totalmente de frente
a ella y con una buena iluminación.

la cara: la forma y el tamaño,
color y textura de la piel, tamaño de la nariz, ojos y boca.
El segundo se encarga de generar un modelo que relaciona la información de entrada (vector característico)
respecto a la de salida.

En términos generales,
las etapas más importantes
para una buena autenticación son la extracción de fisionomías y la implementación del clasificador. Con la
primera se hace referencia
a obtener información relevante de ciertos aspectos de

La primera sección, como
su nombre lo dice, analiza la
textura (fina, suave, áspera,
gruesa), es decir, el conjunto de patrones que se presentan en una región dentro
del cuadro. El análisis de esta
variable se puede realizar de
manera global (en toda la re-

Enfocándose en extracción de peculiaridades, se
cuenta con diversas técnicas
que implementan algoritmos
digitales para llevarla a cabo;
éstos se pueden dividir en
tres secciones: basados en el
análisis de textura, de imágenes en 3D y en subespacios.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

presentación) o de manera
local (en pequeñas regiones;
figura 4). La textura no solamente se puede analizar en
imágenes planas (2D), también se puede analizar en 3D.
El análisis de imágenes en
3D aporta otro tipo de información en comparación con
el 2D. Hay individuos que
tendrán diferentes formas de
nariz o los labios más prominentes que otros, incluso,
hay quien tiene los ojos más
salidos o hundidos que los
demás y estas características
se pueden medir a través de
la profundidad, estos detalles
se pueden obtener con el 3D.
De igual modo, puede servir
para analizar el tamaño, la
forma y la simetría de algunas partes del cuerpo.
Por último, en la tercera
sección, hay algunas técnicas que hacen un cambio de

25

�OPINIÓN

color a los retratos con el fin
de obtener otro tipo de datos, como analizar los valores
de los pixeles con relación a
la luminosidad o a la saturación que se presenta. Por otro
lado, hay otras metodologías
que cambian el espacio a
analizar, es decir, reducen un

conjunto de componentes
(elementos dentro de la fotografía) con la finalidad de eliminar factores redundantes
y así agilizar el análisis.
Tomando en cuenta las diferentes tecnologías, las particularidades que se analizan

y el tipo de valores que proporciona cada una, los sistemas de autenticación por desarrollar deben generar una
respuesta en un lapso corto,
con el fin de simular el proceso que realiza el cerebro al
momento de autenticar a alguien conocido.

Figura 4. Análisis por regiones.

HUMANOIDES Y HUMANOS
Para que el humanoide realice la tarea de autenticación,
se debe diseñar un sistema
basado en los pasos mencionados, capaz de ubicar dónde se encuentran los rostros,
extraer las características o
los rasgos faciales más importantes, almacenar las que
servirán para realizar una clasificación y posteriormente
concluir con la autenticación.

26

Aquí es fundamental contar
con un etiquetado previo, es
decir, a cada uno de los cuadros adquiridos con anterioridad se le debe relacionar
con una etiqueta, que en este
caso sería el nombre de la o
las personas a autenticar.
Hoy en día se sigue investigando cómo es posible que
un RH pueda lograrlo sin la

necesidad de que los individuos se encuentren a cierta
distancia, o que no necesariamente estén viendo de frente
a la cámara. Aquí se toma en
cuenta una serie de aspectos,
como que si se está de perfil
se tendría que hacer una rotación de la cara utilizando
diferentes funciones, o partiendo de que ésta es simétrica, se podría trabajar con

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

la mitad del rostro e incluso
hacer una reconstrucción en
3D. Otro punto a considerar
es el diseño de un algoritmo
capaz de detectar las caras en
diferentes posiciones y a diferentes distancias.
Como ya se ha mencionado, lograr que un RH interactúe de forma natural con
un humano plantea un sinfín de retos, en los que diferentes áreas como la visión
computacional, la robótica,
el procesamiento del lenguaje, entre otras, colaboran estrechamente. Respecto a las
aplicaciones actuales, enfocándonos en humanoides, la
empresa Hanson Robotics ha
desarrollado diferentes prototipos, pero el más conocido
es Sophia, que cuenta con inteligencia artificial (IA), procesamiento de datos visuales,
reconocimiento y expresiones faciales, entre otras cosas.
Para la etapa de autenticación
utiliza una red neuronal convolucional (algoritmo basado
en los impulsos neuronales
biológicos). Sophia fue previamente entrenada con un
conjunto de figuras etiquetadas, y con ayuda de las cámaras en su pecho y ojos puede
lograr la tarea de autenticación y reconocimiento de las
expresiones faciales (Hanson
Robotics, 2019).

Al igual que ésta, hay empresas internacionales que
han desarrollado diferentes
humanoides. Como el presentado por Honda en 2000,
actualizado en 2011 con sensores visuales y auditivos que
le permiten reconocer los
rostros y la voz (Honda, 2021).
Otra muestra es DaL-e, desarrollado por Hyundai, cuyo
objetivo es utilizarlo como
herramienta en el servicio al
cliente automatizado. DaL-e
cuenta con tecnología de inteligencia artificial para el reconocimiento facial (Hyundai, 2021). Así como éstos, hay

muchos más que son comerciales o conocidos, pero hay
otros que se encuentran en
laboratorios de universidades
o centros de investigación.
En particular, en este documento se ha presentado un
panorama general de los desafíos que existen en el área
de visión computacional para
lograr que los RH puedan
identificar y autenticar personas en su entorno cercano,
así como lo hace el ser humano a través de la visión para
poder interactuar de manera
eficiente (figura 5).

Figura 5. Conociéndonos a través de la interacción.

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�REFERENCIAS
OPINIÓN

Afra, S., y Alhajj, R. (2020). Early warning system: From face recognition by surveillance
cameras to social media analysis to detecting
suspicious people. Physica A: Statistical Mechanics and its Applications. 540:123151.
Apple. (2018). Acerca de la tecnología avanzada de Face ID. Disponible en: https://support.
apple.com/es-mx/HT208108
Awais, M., Iqbal, M.J., Ahmad, I., et al. (2019).
Real-time surveillance through face recognition using HOG and feedforward neural networks. IEEE Access. 7:121236-121244.
Gates, K.A. (2011). Our biometric future: Facial recognition technology and the culture of
surveillance. NYU Press: EE UU.
Hanson Robotics. (2019). The Making of Sophia: Facial Recognition, Expressions and
The Loving AI Project. Disponible en: https://
www.hansonrobotics.com/the-making-ofsophia-facial-recognition-expressions-andthe-loving-ai-project/

Honda. (2021). ASIMO, el robot humanoide
más avanzado del mundo. Disponible en: https://www.honda.mx/asimo
Hyundai. (2021). Hyundai Motor Group Introduces Advanced Humanoid Robot ‘DAL-e’.
Disponible en: https://www1.hyundai.news/
uk/brand/hyundai-motor-group-introduces-advanced-humanoid-robot-dal-e/
Jahan, N., Bhuiyan, P. K., Moon, P.A., et al.
(2020). Real Time Face Recognition System
with Deep Residual Network and KNN. In
2020 International Conference on Electronics
and Sustainable Communication Systems
(ICESC), IEEE, 1122-1126.
Jain, A.K., Ross, A.A., y Nandakumar, K. (2011).
Introduction to biometrics. Springer Science
&amp; Business Media.
Wood, L.J., Zaraki, A., Robins, B., y Dautenhahn, K. (2021). Developing kaspar: a humanoid robot for children with autism. International Journal of Social Robotics. 13(3):491-508.

CONCLUSIONES
Como se ha mencionado a
lo largo de este texto, aún se
sigue investigando en las diferentes áreas cómo lograr
el objetivo de que un humanoide se pueda comportar lo
más parecido a un humano,
y es aquí donde aparece la
inteligencia artificial. Actualmente, algunos sistemas de
reconocimiento facial trabajan con la implementación
de redes neuronales que, en
conjunto con algunos algo-

28

ritmos, realizan el reconocimiento.
Cabe destacar que una de
las metas de estos sistemas es
lograr un porcentaje alto de
reconocimiento, pero también hay que tener en cuenta
que el tiempo de ejecución
debe ser reducido, y para llevarlo a cabo es necesario diseñar un método que sea capaz de reconocer o autenticar
a la gente en un lapso corto.

Con el paso de los años,
la robótica seguirá desarrollando máquinas que puedan
realizar un mayor número de
tareas similares a las que hacen los humanos de manera
cotidiana, esto no quiere decir que en el futuro puedan
sustituirnos por completo,
pero habrá trabajos o acciones en las que ellos obtendrán
un resultado más preciso en
comparación con lo realizado
por nosotros.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

29

�MODELADO COMPUTACIONAL
Ejes

EJES

UNA HERRAMIENTA PARA COMPRENDER LA CIENCIA DE LOS MATERIALES

P

ara entender el impacto y las
bondades del modelado de materiales
mediante cálculos informáticos es
necesario ubicar la trascendencia de
los resultados obtenidos por estos métodos;
la forma tradicional (hasta hace unos años)
de investigación de materiales nuevos y sus
propiedades era el trabajo en laboratorio con la
inversión de recursos humanos y financieros. El
modelado computacional cambia el paradigma
introduciendo la experimentación mediante
software, en el que se plantean sistemas y se
prueban sus resultados a través de cálculos
matemáticos, contribuyendo de esta forma
a comprender la ciencia de los materiales.
Una gran ventaja de esta forma de operación
es que además de calcular la probabilidad
de ocurrencia de una reacción, por ejemplo,
proporciona datos de las propiedades de los
materiales reactivos, así como de los producidos;
información que tradicionalmente se obtiene
de la caracterización llevada a cabo después de
la obtención de éstos.

Karla Silván-Díaz*, Guillermo Carbajal-Franco*
* Tecnológico Nacional de México/Instituto Tecnológico de Toluca, Metepec, México.
Contacto: ksilvand1@toluca.tecnm.mx

30

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31

�EJES

Para ilustrar lo anterior se utilizará como
ejemplo la reacción de síntesis de la goetita
FeO(OH), la fase alfa del hidróxido de hierro y
principal precursora del óxido de hierro III, también en fase alfa, de gran valor por sus propiedades; estos últimos han cobrado relevancia como
catalizadores y fotocatalizadores, cuyas reacciones presentan una gran compatibilidad con
los métodos químicos empleados comúnmente
para la elaboración de nanomateriales, además
ofrecen una amplia gama de aplicaciones como
catalizadores en procesos de oxidación química
para tratamiento de aguas contaminadas (ShuSung y Mirat-Gurol, 1998), fotocatalizadores
para fotodisociar la molécula de agua (Seriana, 2017; Long, et al., 2016), electrodepósitos
para división de agua fotoelectroquímicamente
(Arriaga-Arjona y Carbajal-Franco, 2017), entre muchas más.

Figura 1. Teoría funcional de la densidad (DFT).

talles de cálculos de potencia, de frecuencias vibratorias, propiedades termodinámicas, masa
de los átomos y fuerzas de los enlaces, para
identificar modos de curvatura negativa y localizar estados de transición.

El modelado molecular de procesos químicos
es una alternativa para obtener detalles que no
se logran a través de técnicas experimentales.
La DFT es un método de cálculo de estructuEl objetivo de la herramienta DMol3 basada ras electrónicas, considera una nube electróen DFT (Density Functional Theory), incluida en nica (densidad de electrones), como se puede
el software Material Studio, es modelar proce- observar en la figura 1, en lugar de deducirlas
sos químicos y contribuir al entendimiento de por cada electrón y sus variables espaciales relas propiedades de los materiales de forma rápi- presentadas en x, y, z. La DFT trae consigo el
da y precisa, con un menor tiempo computacio- empleo de menor tiempo computacional al connal, pero con una gran precisión de la Mecánica siderar la densidad electrónica en lugar de elecCuántica. DMol3 está diseñada para brindar de- trones individuales.

32

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

Una manera para determinar la interacción
electrostática de la molécula con el disolvente
es COSMO (Conductor-like Screening Model),
un tipo de solvatación continua; en éste la
molécula abre paso para crear una cavidad en el
solvente, las distribuciones de carga polarizan
dieléctricamente el medio y genera una
polarización sobre la superficie de la cavidad.
COSMO deriva las cargas de polarización
a partir de una aproximación de conductor
escalado, bajo la premisa de que si se conoce la
distribución de carga eléctrica en la molécula,
entonces es posible calcular la carga en
segmentos de la superficie.

estructuras electrónicas. Un cálculo de orbitales
brinda información que incluye: orbital
molecular ocupado más alto, HOMO (Highest
Occupied Molecular Orbital), orbital molecular
desocupado más bajo, LUMO (Lowest Unoccupied
Molecular Orbital), y el spin del orbital. Durante
el curso de una reacción química para obtener
FeO(OH), la potencia total cambia naturalmente,
comenzando con los reactivos va en aumento
hasta un punto máximo y luego disminuye a la
de los productos; en la activación será la máxima
a lo largo de la reacción química para obtener
FeO(OH); a la estructura correspondiente a
ésta se le conoce como TS (Transition state);
los estados de transición tienen altas energías,
El estudio DOS (Density of States) es un debido a que los enlaces deben romperse antes
concepto matemático y contribuye a entender de formar nuevos (Maquez et al., 2016). TS es
los cambios causados por factores externos en un punto estacionario, como un máximo de

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33

�EJES

fuerza en dirección de la coordenada de reacción,
en dicho punto se asume que los reactantes
colisionan o se deforman a un estado inestable,
dando paso a la formación de productos.

(Zhenxiong et al., 2019); utilizando algoritmos
LST/QST/CG calcularon una TS tardía
endotérmica y de rápida cinética, y propusieron
incorporar surfactantes para controlar el
crecimiento de partículas (Maquez et al., 2016).

Para encontrar TS se aplican comúnmente
algoritmos LST (Synchronous Transit Method)
y QST (Quadratic Synchronous Method), que
proporcionan estimaciones MEP (Mínimum
Energy Pathway); una vez encontrado TS se puede
realizar una optimización que dará oportunidad
a predecir barreras de reacciones químicas y
determinar vías de reacción (Solis Calero, 2013).

Es de suma importancia el análisis molecular
de una reacción para obtener FeO(OH), ya que
es uno de los óxidos de hierro más importantes
empleados como adsorbentes y como soporte
de catalizadores en incontables reacciones; en
particular, la que se estudia en este trabajo se
llevó a cabo mediante la reacción del cloruro
de hierro III e hidróxido de amonio (figura
Investigaciones anteriores se han enfocado en 2a). El objetivo principal es obtener el estado
identificar mediante DFT qué fase de FeO(OH) de transición de una reacción para obtener
es más competente en la fotodisociación de agua FeO(OH) mediante DFT.

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Figura 2. Estructura molecular del (a) reactivo FeCl3+3NH4OH, (b) producto FeO(OH)+3NH4Cl+H2O.

34

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

METODOLOGÍA
Todos los cálculos se realizaron con el paquete
de programas DMol3 (McNellis et al., 2009). Se
construyeron modelos del reactivo del producto (figura 2) optimizados geométricamente. La
optimización geométrica fue llevada a cabo con
una tolerancia de 1.0x10-4Ha, función de correlación de intercambio GGA-PBE, tolerancia SCF
de 1.0x10-4eV, un orbital cutoff 3.5Å y utilizando COSMO, agua como solvente, con constante
dieléctrica de 78.54. Para determinar la ruta de

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reacción TS se usaron los modelos de reactivo y
producto optimizados, haciendo coincidir aquellos átomos equivalentes en de reactivo con el de
producto. Para el cálculo TS se emplearon algoritmos LST/QST bajo las siguientes condiciones:
protocolo de búsqueda completo LST/QST, convergencia RMS de 0.02 Ha/Å, función de correlación de intercambio GGA-PBE, tolerancia SCF
de 1.0×10-4 eV, smearing de 0.015 Ha, agua como
solvente con constante dieléctrica de 78.54.

35

�EJES

El orbital molecular HOMO tiene una energía
de -0.131 Ha o -3.554 eV; el LUMO, 0.0112 Ha
o 0.303 eV. La diferencia entre la estructura
molecular del reactivo y la estructura molecular
del estado de transición es ∆E=0.03689 Ha
(energía de activación), con una coordenada de
reacción 0.48, y la diferencia entre el reactivo y el
producto es ∆H= -0.08970 Ha (figura 4). Crayton
(2002) reporta el comportamiento molecular
mediante estados de transición de la goetita con
una energía de activación con velocidad asociada
al TS de 2
̴ 8±11KJ/mol. Navakova et al. (2012)
obtuvieron goetita mediante precipitación

química del FCl3 con adición de sustancias
tensoactivas; para explicar que el tamaño y
crecimiento de las partículas de goetita afectan la
adición de sustancias, llevaron a cabo estudios de
espectroscopía y análisis termomagnético.
El TS de nuestro sistema presentó un nivel más
alto de energía que los reactivos y los productos; la
diferencia o el incremento de ésta entre el reactivo
y el TS (∆E) es relativamente muy pequeña; las
moléculas reaccionantes son energéticamente
favorecidas para escalar la barrera de potencia
(0.03689 Ha), y llegar de una forma rápida al TS.

RESULTADOS
Las longitudes de los enlaces de las moléculas
optimizadas son de 0.981 Å, 2.215 Å y 1.031 Å en
los enlaces O-H, Fe-Cl, N-H, respectivamente,
con ∆E=-0.07725 Ha (figura 3a) en los reactivos;
mientras que las longitudes de los enlaces en el
modelo del producto son de 1.676 Å, 1.823 Å,
0.981 Å, 1.033 Å y 1.305 Å para enlaces O-Fe,

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Fe-O, O-H, N-H y H-Cl, respectivamente, con
∆E=-2.60836 Ha (figura 3b). En comparación
con lo reportado (Chatterjee, 2012), las
longitudes de los enlaces O-H y N-H presentan
una variación de ̴2%, el enlace H-Cl presenta
una variación de ̴3%, y el enlace Fe-Cl presenta
una variación de ̴35%.

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Figura 3. Cambios de fuerza para obtener geometrías optimizadas y estables del reactivo (a) y del producto (b).

36

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Figura 4. Gráfica TS de una reacción para obtener FeO(OH), con coordenada de reacción 0.48.

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37

�EJES

38

CONCLUSIONES

AGRADECIMIENTOS

Mediante el uso del programa DMol3 se realizó favorecidas para escalar la barrera energética y
el modelado molecular de una reacción para ob- llegar fácilmente a un estado de transición.
tener FeO(OH); los resultados concuerdan grandemente con los experimentales de laboratorio.
Comparando los resultados reportados en
Maquez et al. (2016), quienes reportan un maSe atribuyen los resultados al uso del méto- yor uso de energía de transición; el menor uso de
do COSMO, se empleó agua como solvente. To- ésta se atribuye a que se empleó como solvente
mando en consideración que la diferencia entre implícito en COSMO, las distribuciones de carla energía potencial del reactivo y la del produc- gas del soluto polarizan el medio dieléctrico de
to es negativa, se concluye que es una reacción la superficie, por lo que disminuye la demanda
endotérmica, el sistema simulado absorbió calor para la obtención de FeO(OH).
del entorno. Los incrementos de la misma que
mostró el sistema de reactivos y productos nos
La realización de este trabajo pone de maniproporciona información adicional, la cual con- fiesto la importancia de la aplicación del modesidera que es fácil regresar de un estado final a lado molecular como una herramienta de aprenuno inicial (reacción reversible), ya que, como dizaje a bajo costo para entender la química a
era de esperarse, el TS de nuestro sistema está niveles básicos. La DFT es una teoría que coloca
en un nivel más alto de fuerza que la de los reac- en la cima los avances en las soluciones aproxitivos y la de los productos; se considera este in- madas de la rama de la ciencia que describe el
cremento entre el reactivo y el TS relativamente comportamiento de la materia a nivel microscómuy pequeño, se concluye que las moléculas son pico (Mecánica Cuántica).

Al Dr. Guillermo Carbajal Franco por brindarnos cional aplicado; al Conacyt por la beca otorgada,
todo su conocimiento y ofrecernos el equipo ne- al TecNM y al ITTOL por el apoyo brindado y a la
cesario para desarrollar el modelado computa- familia, por ese apoyo incondicional.

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REFERENCIAS
Arriaga-Arjona, L., y Carbajal-Franco, G. (2017). Zinc oxideiron-aluminum nanostructured cover for photoelectrchemical
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�SECCIÓN ACADÉMICA

SECCIÓN
ACADÉMICA

Responsabilidad social universitaria: desarrollo y
entrega de una prótesis de brazo mioeléctrico
Dina Elizabeth Cortes Coss*, Yadira Moreno Vera*, Agustin Cortes Coss*
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl25.116-1

RESUMEN

ABSTRACT

La cuarta revolución industrial trajo consigo la integración de diversas habilidades permeables, mismas que,
orientadas a estudiantes de perfiles de ingeniería, mantienen una visión integral que permite ofertar una educación interdisciplinaria. Gracias a lo anterior, estudiantes de asignaturas como Mecatrónica puedan diseñar,
elaborar y adaptar prótesis para pacientes amputados
dentro de su formación científica y social, ampliando el
campo de estudio a una aplicación práctica que permita
fomentar la responsabilidad social universitaria. Dicha
transversalidad permite que los estudiantes de Mecatrónica sean empáticos y que a su vez puedan vincular
las tecnologías que promuevan el compromiso social.

The fourth industrial revolution achieved the integration of various permeable skills, which aimed at
students with engineering profiles, maintain a comprehensive vision that allows offering an interdisciplinary education. Thanks to the above, students of
subjects such as Mechatronics can design, develop
and adapt prostheses for amputee patients within
their scientific and social studies training, expanding the field of study to a practical application that
allows promoting university social responsibility.
This transversality allows Mechatronics students to
be empathetic and, in turn, to link technologies that
promote social commitment.

Palabras clave: responsabilidad social universitaria, prótesis mioeléctrica,
estudiantes de Mecatrónica, desarrollo tecnológico, calidad de vida.

Keywords: university social responsibility, myoelectric prosthesis,
mechatronics students, technological development, quality of life.

Las prótesis mioeléctricas son controladas por un
medio externo que sintetiza las señales y las envía
a la tarjeta de control. Éstas tienen el más alto
grado de rehabilitación ya que no requieren de
arneses o medios de suspensión. El fundamento
es que al contraerse el músculo se generará una
señal eléctrica de contracción pequeña que puede

ser registrada mediante sensores que entran en
contacto con la piel.

Responsabilidad social universitaria:
desarrollo y entrega de una prótesis de
brazo mioeléctrico

La prótesis de brazo ha constituido desde
siempre un objeto de investigación tanto de la
Medicina como de la Ingeniería Mecánica. Ésta
se encuentra dirigida a la recuperación de esa

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: dina.cortescs@uanl.edu.mx

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�SECCIÓN ACADÉMICA

parte del cuerpo humano, con el fin de restaurar
su funcionalidad permitiendo la manipulación
de objetos. La pericia proporcionada por
la mano humana es vital para el desarrollo
de actividades laborales, recreativas y de
comunicación; la rehabilitación por medio de
miembros artificiales potencia dicha actividad
al emular el funcionamiento de los naturales e
impacta fuertemente en la calidad de vida del
paciente que los ha perdido.

que demanda a las instituciones que replanteen
sus presupuestos epistémicos y su currículo para
presentar una alternativa que permita establecer
pasos académicos frente a las crisis de la
sociedad.

En la tabla I se recoge la valoración que la industria le asigna a estas cualidades.
Tabla I. Valoración porcentual de las habilidades blandas (Aasheim, et al., 2009).

Una universidad socialmente responsable
es aquélla que garantiza que el egresado y
los resultados de las investigaciones que
presentan sean legítimos, es decir, que sean
científicamente confiables y no sólo un simple
Tras la incorporación de habilidades blandas
requisito (Vallaeys, 2014).
que trajo consigo la cuarta revolución industrial, el
desarrollo de las prótesis como objeto de práctica
INTEGRAL
DE
en clase es tan sólo una de las condiciones para FORMACIÓN
llevar a cabo dicha experiencia. En la Facultad INGENIEROS
Y HABILIDADES
de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (FIME), de la
BLANDAS
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL),
el trabajo teórico y práctico es vinculado a la
La presente era demanda profesionales
coordinación de estrategias inclusivas para
altamente efectivos, idóneos para concertar
que los prototipos sean canalizados a pacientes
que requieran dicha implementación, logrando sus conocimientos técnicos con sus aptitudes
fomentar la responsabilidad social universitaria. socioemocionales orientadas a la resolución de
problemas; éstas son conocidas como habilidades
relacionales, transversales, no cognitivas
RESPONSABILIDAD SOCIAL UNI- blandas,
o competencias para el siglo XXI.

VERSITARIA

Para Vallaeys y Álvarez (2019) la responsabilidad
social universitaria (RSU) es “una nueva política
de gestión universitaria para responder a los
impactos organizacionales y académicos de la
universidad”. La RSU aplicada a los sectores
educativos adquiere un compromiso unilateral

42

Millalén (2017) sostiene que son aquellas
capacidades que promueven el desempeño laboral
de los egresados bajo esta instrucción, incluyen
destrezas sociales e interpersonales, es decir, la
permeabilidad de trabajar en ambientes diversos
y la capacidad de transpolar lo aprendido a un
campo social.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

Como es perceptible, las aptitudes
socioemocionales son esenciales para el
desarrollo personal, la socialización y el éxito
laboral. En el contexto educativo, el objetivo es
que los estudiantes adquieran simultáneamente

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competencias técnicas y destrezas blandas;
por consiguiente, dichas capacidades no sólo
debieran aprenderse en contextos académicos,
sino también fuera de ellos, por ejemplo, en la
vida personal y social.

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�SECCIÓN ACADÉMICA

A continuación se describen los pasos llevados a
cabo en cada fase:

CONJUNCIÓN DE HABILIDADES
BLANDAS Y DISEÑO DE UN BRAZO
MIOELÉCTRICO

Fase 1. Análisis de los requerimientos

El propósito del programa educativo de
Ingeniero en Mecatrónica ofertado en la
FIME-UANL es preparar profesionales que se
incorporen a los acelerados progresos y cambios
de la tecnología (UANL, 2021); el objetivo
particular es innovar las tecnologías existentes y
asimilar las emergentes para resolver problemas
de ingeniería que involucren el diseño de
dispositivos complejos y máquinas inteligentes
de acuerdo con los requerimientos sociales;
permitiendo la innovación de tecnologías
propias y su adaptación al desarrollo de
nuevos procesos, productos y servicios para la
integración de dispositivos, como las prótesis
que sustituyan la falta de una extremidad del
cuerpo humano, permeando con lo anterior el
desarrollo de habilidades blandas y la RSU.

METODOLOGÍA
Para este proyecto se utilizó la metodología de
solución problémica, en la que dentro de las
aulas se fortaleció la práctica de estudiantes de
Mecatrónica en laboratorios que permitieron
desarrollar la prótesis y llevarla hasta su
implementación. La figura 1 muestra el diagrama Figura 1. Diagrama de bloques del sistema (fuente: elabode bloques del método experimental.
ración propia).

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medio de un sensor que está ubicado en la axila
opuesta. Para el diseño se tomaron en cuenta
específicamente las necesidades de un paciente
en particular, por lo que esta fase fue fundamental
para analizar los requerimientos individuales
de éste. El dispositivo en cuestión consta de un
regulador de voltaje, un microcontrolador, un
módulo de relevadores, un sensor y tres terminales
(una para la alimentación de una batería, otra
para el propio sensor y una para el motor). Lo
anterior fue encapsulado con su tarjeta de circuito
impresa (PCB por sus siglas en inglés Printed
Circuit Board).

En esta etapa se definió que la Biomecánica es la
ciencia que estudia las fuerzas internas y externas
y su incidencia sobre el cuerpo humano. Bajo
esta consideración, tuvo que reconocerse que la
Anatomía muestra, en reposo y en un momento
dado, las formas de una estructura, mientras
que la Biomecánica permite comprender las
fuerzas sobre estas estructuras y los efectos
En la figura 2 se describe cómo se
que ocasionan. Al respecto, Miralles (2001)
aclara: “La Anatomía no es más que la visión planteó el funcionamiento del algoritmo del
momentánea de un largo proceso fisiológico que microcontrolador que interpretará las señales
electromiográficas para emitir una respuesta. Para
se sigue sin interrupción en los seres vivos”.
este caso las entradas consistieron en la lectura
Una vez comprendiendo lo anterior, fue del estado (1,0) del botón y el In1. El estado del
posible trabajar con la anatomía del brazo, led quedó definido como una salida (encendido/
definiendo que consta del húmero, que se articula apagado) al igual que el In2. Lo siguiente fue
en posición distal con el antebrazo por medio del definir las variables, en este caso las que se
complejo del codo, éste, a su vez, consta de tres asociaron a números enteros (x, l, a y pwm) y
huesos: húmero, cúbito y radio. Las uniones de las que representan un espacio de memoria (M1,
éstos dan lugar a otras tres coyunturas separadas M2, M3, M4, M5, H, A). Una vez finalizada esta
que comparten una cavidad sinovial común, lo etapa, se definió el ciclo de configuración de los
que permite la flexión, extensión, pronación y pines, estableciendo así dos alternativas: cinco
salidas y una entrada o una sola entrada. Después
supinación del antebrazo sobre el húmero.
se estableció el ciclo loop en el que, de acuerdo al
La prótesis electromecánica que fue diseñada estado del botón, cambiarían los de las memorias
cuenta con un dispositivo electrónico para y, según se encuentren éstas, se ejecutarían
controlar el motor que abre y cierra la mano por subprogramas.

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�SECCIÓN ACADÉMICA

Fase 2. Diseño

Una vez que se obtuvieron los requerimientos, se
instruyó a los estudiantes a plantear un diseño para
el brazo utilizando el software de computadora
SolidWorks, tal como se muestra en la figura 3(b).
Éste permitió realizar el prototipo funcional, que
fue usado para la prótesis mioeléctrica.

Figura 2. Diagrama de flujo del funcionamiento que muestra el algoritmo del microcontrolador (fuente: elaboración propia).

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Fase 3. Análisis del sistema
mioeléctrico

Los impulsos nerviosos son potenciales de acción
de las neuronas motoras que se transmiten a las
células musculares a lo largo de sus axones, las
ramificaciones terminales de éstos y las uniones
neuromusculares. La instrumentación EGM utilizada en las prótesis mioeléctricas va dirigida a
obtener una representación inteligible de los potenciales de acción musculares. Para conseguirlo,
se debe desarrollar un sistema lo suficientemente
sensible dado que las magnitudes bioeléctricas
son muy pequeñas. Las señales amplificadas son
de entre 1 y 10 V, rango en el que funcionan los
circuitos electrónicos de los microprocesadores
como el utilizado en este trabajo (Gila 2009).

Las principales características de estudio
de los EMG son la amplitud del pico principal,
los cambios de fase de la señal, la duración y la
estabilidad de la misma. Según la bibliografía
(Pinzón, 2012), la amplitud de la tensión que
se puede medir está comprendida entre los
centenares de μV hasta unos pocos mV, y el
espectro frecuencial entre los 20 y los 500 Hz,
concentrando la mayor cantidad de potencia entre
los 50 y los 200 Hz. La duración se define como
Figura 3. Medición y desarrollo del prototipo. Izquierda: se
observa la medición del brazo del paciente con un vernier el tiempo desde la deflexión inicial al retorno a la
digital. Derecha: desarrollo del prototipo CAD en Solid- línea de base, y suele tener unos valores medios
Works (fuente: elaboración propia).
de entre 5 y 15 ms.

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�SECCIÓN ACADÉMICA

El procesamiento digital de señales biomédicas, como las electromiografías superficiales
(EMGS), son fundamentales en el control de
dispositivos activos como las prótesis mioeléctricas. Éstas consisten en un sistema accionado
por servomotores que se rigen a partir de señales EMG, bien sean intramusculares, capturadas
mediante agujas, o superficiales, recogidas en el
muñón del paciente mediante electrodos (De la
Rosa y Liptak, 2002).
Fue en esta fase que se mantuvo un acercamiento a la ficha técnica del paciente proporcionado por la Fundación En Espíritu y Verdad
(cuya sinergia fue indispensable para la entrega
de la misma).

Fase 4. Impresión del prototipo

Aunque la prótesis mioeléctrica es más pesada en
comparación con las cosméticas y accionadas por
el cuerpo, sigue siendo más ligera que el brazo
humano típico, por lo anterior, y tras la determinación del material, los estudiantes procedieron
a la impresión de piezas para luego armarla por
completo.

Conforme se procedía, los estudiantes pudieron
reconocer diversas áreas de oportunidad. Una de
ellas es que el plástico de impresión 3D se degrada con el sol. Además, se pudo observar que los
tendones elaborados con nailon se rompían cuando se usaban por cierto tiempo y que las falanges
de los dedos eran comerciales, por lo que después
de un lapso se quebraban.
Otro factor de interés fue que la detección de
la electrónica que utilizaban los pulsos de la piel
para poder mover los dedos presentaba errores si
el paciente sudaba, ya que la conductividad de la
piel cambiaba y por ende no se controlaba de manera correcta. También se determinó que las baterías no daban la carga necesaria para soportar el
movimiento constante de los motores, por lo que
tuvieron que ser reemplazadas por una batería de
LiPo de cuatro celdas de 5400mAh junto a un microcontrolador que se encarga de cada celda. Las
ventajas de estas baterías es que, aunque las pilas
se descarguen, el sistema sigue funcionando con
la misma potencia debido a que el microcontrolador intercambia las celdas de manera electrónica.

Lo anterior pudo ser determinado con base en
Se realizaron impresiones en plástico con mo- la fase de experimentación de materiales, donde
tores independientes y con baterías normales. finalmente, tras diversas pruebas, se obtuvo un

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dispositivo protésico ligero, hecho en su mayoría
de plástico. El zócalo está hecho generalmente de
polipropileno, metales ligeros como el titanio y el
aluminio han reemplazado en gran medida al acero en el pilón, considerando que las aleaciones de
estos materiales se utilizan con mayor frecuencia.

En la figura 4 se puede observar la prótesis ya
armada, así como los materiales utilizados para su
desarrollo. El 100% de los materiales utilizados
fueron de origen mexicano. El costo final fue de
$18,000.000 y fue aportación del paciente y del
recurso de la Fundación.

Figura 4. Armado de prototipo mioeléctrico (fuente: elaboración propia).

RESULTADOS
Como se pudo observar con anterioridad, el trabajo realizado en práctica de laboratorio pudo ser
concretado y una vez terminado se transfirió a la
asociación civil para que ésta entregara la prótesis
al paciente en cuestión para con ello permitir que

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mantenga una mejor calidad de vida. Tal como se
muestra en la figura 5, fue necesario hacer uso de
métodos especiales de movimiento interactuando
con los mecanismos de actuadores y servomotores para personas que tuvieron amputación en el
brazo, así como de diferentes herramientas de diseño, control y computación.

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�SECCIÓN ACADÉMICA

Dado a la gestión, documentación y la
asistencia financiera del paciente y de la
fundación fue posible contribuir en el diseño de
la prótesis mioeléctrica.

REFERENCIAS

Figura 5. Entrega de prototipo final al paciente (fuente: elaboración propia).

No obstante, pese a que la entrega constituye la
etapa final del proyecto, el trabajo de laboratorio CONCLUSIONES
práctico de los estudiantes fue fundamental para
promover no sólo la teoría, sino la parte que A través de la experimentación de materiales y
con ocho diferentes tipos de electrónica y varios
vincula la RSU en los mismos.
tipos de baterías, fue posible mover la prótesis.
Como es perceptible, el trabajo desarrollado Cabe precisar que el desarrollo del mismo
entregó una prótesis de brazo mioeléctrico al cobró casi un año de trabajo escolar donde
paciente bajo un tipo de entrega protocolaria fueron diseñados seis prototipos hasta llegar
donde estudiantes, docentes y personal de la al objetivo final; se utilizó un arnés para que el
fundación probaron, ajustaron y realizaron la paciente se sienta más seguro de su utilización y
su comodidad.
entrega oficial de la misma (FIME, 2021).

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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51

�CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

IMÁGENES Y
ALGORITMOS,
herramientas para un diagnóstico
médico más preciso.

ENTREVISTA CON LA DOCTORA NIDIYARE HEVIA MONTIEL
MARÍA JOSEFA SANTOS*
*Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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La doctora Nidiyare Hevia Montiel tiene una
formación multidisciplinaria que comienza
con una licenciatura en Ingeniería Eléctrica
por la Universidad Autónoma del Estado de
Morelos, y culmina con un doctorado en
Ciencias, específicamente en Imagenología
Médica, por la Universidad de París XI Orsay.
Desde 2015 es investigadora del Instituto
de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas
y Sistemas (IIMAS), de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), en la
Unidad Mérida, donde trabaja los temas de
procesamiento de imágenes y señales, visión
computacional y reconocimiento de patrones
sobre los que ha publicado artículos en
revistas arbitradas, memorias en congresos
y trabajos de divulgación científica. La
doctora Hevia tiene, además, dos patentes
y un registro de software. Actualmente es
responsable del Área de Análisis de Imágenes
e Inteligencia Artificial, unidad académica
del IIMAS en el Estado de Yucatán.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cuándo descubre su vocación por la
investigación?

En la preparatoria conocía a
dos maestros de Matemáticas,
de Geometría uno (el profesor
Tomás), y el otro, el profesor
Garibay, de Cálculo Diferencial e Integral. Ambos trabajaban en el equipo de investigación del Instituto de
Investigaciones
Eléctricas
(IIE), en Cuernavaca, y nos
invitaron, a otras tres compañeras y a mí, a visitarlos.
Allí tuvimos charlas con ellos
y con otros colegas sobre su
trabajo, lo que más llamó mi
atención de esas pláticas fue
el método que seguían, quizá porque siempre he sido muy
estructurada.
Así, cuando
tuve que realizar el servicio
social y mis prácticas profesionales, pedí hacerlas en
ese Instituto, donde me vinculé con investigadores y estuve
en contacto con la investigación. Mi trabajo consistió en
apoyar con una partecita de
un proyecto de investigación,
pero, aunque era pequeña, me
sentí muy emocionada. ¡Estaba
colaborando en una investigación!
También hice prácticas en
el
Instituto
Mexicano
del
Agua (IMTA). Mi vocación por
la investigación terminó por
decantarse cuando trabajé con
una beca en una empresa durante seis u ocho meses, y me di

industria no era lo mío. Por
supuesto lo hice lo mejor que
pude, como todos mis trabajos,
pero no tenía gusto por mi labor. Esos fueron los puntos
que me marcaron para saber de
mi vocación por la investigación. Ya después me fui a la
maestría y al doctorado, pero
siempre sabiendo que me quería
dedicar a la investigación.

Mi trabajo consistió en apoyar
con una partecita
de un proyecto de
investigación,
pero, aunque era
pequeña, me sentí muy emocionada. ¡Estaba colaborando en una
investigación!

¿Qué ventajas tiene contar con una
formación multidisciplinaria?

Una de las ventajas es poder
plantear la solución de un problema desde distintas ópticas.
De manera muy analítica, por
supuesto, pero también desde
puntos de vista más subjetivos.
Proponer opciones de solución
desde distintas perspectivas
facilita el acercamiento con
investigadores de otras disciplinas, en la medida en que
se abre el abanico de los códigos comunes. En suma, esta
formación me permite salir de
una visión muy cuadrada, aunque sólo sea para saltar de un
cuadrado a otro.

Esta formación
me permite salir de una visión muy cuadrada, aunque sólo
sea para saltar
de un cuadrado
a otro.

cuenta de que el trabajo en la

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Para un investigador, qué retos tiene
trabajar con imágenes médicas?

Ofrezco herramientas a los médicos para facilitar su trabajo
y hacer más eficiente el tiempo
de diagnóstico. Ellos no pueden equivocarse un milímetro,
no hay posibilidad de error en
neurocirugía. Mi interacción
con neurólogos y neurocirujanos
me ha mostrado que no pueden
tener margen de error y, obvio,
mis algoritmos tampoco. Ellos
me han sensibilizado para ver
más allá de las imágenes, los
pacientes son personas a las
que se tiene que ayudar.
Recuerdo mi trabajo en el
Hospital
Pitié-Salpêtrière,
en París, Francia, donde manipulábamos imágenes cerebrales
que luego no venían derechitas, bien alineadas, y le decía
a los doctores: “necesito que
esté mejor tomada la imagen”,
a lo que ellos respondían: “estamos trabajando con pacientes que llegan con un infarto cerebral y tenemos que dar

un diagnóstico en muy poquito
tiempo, en 10 o 15 minutos, a lo
que se suma que el paciente no
siempre llega consciente y tenemos que meterlo a resonancia
lo más pronto posible”. Con ello
me quedó claro que la urgencia
siempre es el paciente, no las
imágenes.
Te das cuenta de que lo que
importa es diagnosticar lo más
rápido posible al paciente con
un infarto cerebral, epilepsia
o cualquier otra enfermedad de
ese tipo, esa es la sensibilidad que debemos tener siempre
presente. Lo anterior es a la
vez el motor para pensar que se
deben lograr resultados con el
material que se tiene: un modelo
matemático que nos ayude a hacer una predicción, un algoritmo que nos permita detectar bien
la zona para hacer una cirugía
guiada por imagen. Es pensar que
debes entregar algo que funcione y sea confiable.
Segmento de estructuras cerebrales en IRM para estudios morfométricos en pacientes infantes con desnutrición (imagen: Nidiyare Hevia y Ramón Cota Aguilar).

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo hace para vincularse con los grupos
de investigación y médicos, cómo anima a
participar a estos últimos?

En la CDMX los contactos los
hacía a partir de mi participación en foros o congresos
donde se reúne la parte clínica y la computacional, eso
ayuda mucho para conocer la
problemática de los médicos y,
desde el punto de vista computacional, se generan y socializan ideas para resolver
los problemas planteados por
los primeros. Éste ha sido un
camino que me ha ayudado a entablar redes y contactar personas para colaborar.
Cuando llegué a Yucatán no
tenía ningún contacto, seguía
trabajando con los neurocirujanos de la Ciudad de México,
así que fue ir tocando puertas para hacerme de los recursos de los que podía echar
mano. El primero, los colegas
que trabajan imágenes médicas
desde la Universidad Autónoma

de Yucatán (UADY) y, aunque de
alguna manera nos conocíamos
de compartir congresos y reuniones académicas, teníamos
que buscar acercarnos y establecer cierto tipo de colaboraciones.
También hubo que tocar puertas en los hospitales. Tuve la
fortuna de encontrar, en el
Hospital de Alta Especialidad
de Yucatán, a un neurorradiólogo (el Dr. Ramón Gutiérrez)
abierto a hacer investigación
para encontrar nuevas soluciones a sus problemas. Con
este doctor, quien a su vez
me presentó con otros, comencé
a armar mi red para entablar
colaboraciones. A ello se sumaron los colegas de la UADY.

te con el Dr. Hidero Noguchi,
empezamos a trabajar con imágenes de ultrasonido, imágenes
ecocardiográficas y microfotografías histopatológicas para
observar el daño en corazón
ocasionado por la enfermedad
de Chagas, donde para ayudar
a caracterizarlo nos vinculamos también con histopatólogos.
Así, al tocar una puerta se van
abriendo otras para hacer más
grande la red. Lo que me que-

da claro es que si uno tiene
interés debe ir a buscar los
contactos. Oportunidades hay y
quizá lleguen más, pero siempre
es mejor si las buscas.
Esta búsqueda no ha sido pesada porque es algo que me gusta
hacer, hay que tocar puertas y
a veces las que se abren no son
las más adecuadas, pero ellos
me recomiendan con otros, hasta
que llega la que preciso.

Por otro lado, con el Centro
de Investigaciones Regionales
de la UADY, específicamen-

Análisis de descriptores de la forma y difusión por IRM (imagen: Nidiyare Hevia y Ramón Cota Aguilar).

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Por qué decide moverse a Yucatán?

Cuando me vine a Yucatán no
tenía redes aquí. Estando en
la Ciudad de México comencé a
percatarme de las oportunidades que había, porque sabía que
las imágenes médicas no eran un
área muy trabajada, sólo había dos o tres académicos en la
UADY investigando sobre ello.
Otro asunto es que no soy muy
arraigada a ningún sitio, siempre estoy en busca de oportunidades donde se presenten, soy
de fácil adaptación. Así que
cuando en el IIMAS de la UNAM
se presenta la oportunidad de
una nueva sede en Yucatán, y
me ofrecen venir, encontré para
moverme dos grandes motivos: en
principio, el personal, por el
asunto de la inseguridad en la
CDMX, viví tres episodios de
violencia que marcaron mi vida,
aunque no me detuvieron para
continuar desarrollándome, así
que Yucatán ofrecía mayor seguridad. El segundo era el profesional, en el círculo de investigadores, colaboradores y

60

de quienes participaban en conferencias y congresos vi que
en Yucatán no figuraba o tenía
presencia como un núcleo fuerte en el análisis de imágenes
médicas, por lo que se podía
hacer mucho y podía aportar mi
experiencia y crecer profesionalmente. Así, con eso en mente, visité la ciudad de Mérida
y me gustó como lugar para que
creciera mi hija Nicté-Ha.
Cuando me mudé empecé de cero
en la Unidad Yucatán. No había
un edificio propio, fui construyendo la infraestructura y
las redes junto con los otros
dos colegas que vinieron conmigo (el Dr. Sánchez y el Dr.
Molino), eso sí, con el impulso
y apoyo del director del IIMAS
(el Dr. Héctor Benítez, en ese
entonces).
No me equivoqué,
encontré que el área de imágenes médicas es una que llama la atención a los jóvenes,
así tenemos estudiantes de la
Facultad de Matemáticas de la

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UADY, dirigimos tesis, colaboramos con los profesores, en
fin, tenemos presencia en esta
facultad.
Luego extendimos nuestras
colaboraciones
al
Instituto
Tecnológico de Mérida, donde recibimos varios chicos de
Ingeniería Biomédica que se
acercan a trabajar con imágenes médicas. Los vínculos anteriores, de médicos y académicos, nos permitieron difundir
los temas de imágenes médicas,
organizando congresos y foros
estudiantiles donde juntamos
equipos
interdisciplinarios,
clínicos, biomédicos, ingenieros electrónicos, de cómputo y
mecatrónicos de diferentes instituciones, UADY, Tecnológico
de Mérida y del IIMAS para mostrar a los chicos que no sólo
hay industria, sino que también
hay un camino profesional en la
investigación.
Así que me vine por razones
personales
y
profesionales,
pensando que comenzaría de
nuevo, que me atrasaría en mi
vida académica en lo que lograba
tener
estudiantes,
vínculos
con profesionales de la salud,
con
otros
académicos;
sin
embargo, consciente de todas

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

esas dificultades, me atraía
apoyar al crecimiento de las
sedes foráneas de la UNAM y con
ello a los grupos locales de
investigación.

No me equivoqué,
encontré que el
área de imágenes
médicas es una
que llama la atención a los jóvenes, así tenemos
estudiantes de la
Facultad de Matemáticas de la
UADY, dirigimos
tesis, colaboramos con los profesores, en fin,
tenemos presencia en esta facultad.
61

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué significa patentar?

Significa tener los derechos
de alguna invención o invento
y con ello la posibilidad de
licenciarlo. Tengo sentimientos encontrados con las patentes. He visto a través del
tiempo que si bien al principio uno quiere tener una
patente para proteger su invento, después no te animas a
lucrar con ella, o por lo menos en mi caso. De las que yo
tengo puedo decir lo siguiente, la licencia de software y
una de las patentes, que es un
algoritmo para predecir un infarto cerebral, son derivadas
de mi tesis doctoral, esas son
las que siento mías, la otra
la desarrollé con un grupo de
investigación.
De cualquier forma, las tres
me llenan de orgullo porque
implican formalizar un proceso de investigación para
que se pueda difundir entre
la comunidad científica. Sin
embargo, al paso de tiempo,
y sobre todo a la luz de lo
que implica el open access,

62

Tengo sentimientos
encontrados
con las patentes.
He visto a través
del tiempo que si
bien al principio
uno quiere tener
una patente para
proteger su invento, después no
te animas a lucrar
con ella, o por lo
menos en mi caso.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

he cuestionado el sentido de
las patentes. Incluso por ahí
tenemos otros softwares que no
hemos patentado, estamos pensando en la opción de derechos
de autor para no lucrar con lo
desarrollado, sólo protegerlo,
pero que sea abierto.
No le veo sentido a quedártelo. A mí me gustaría protegerlo, pero dejarlo abierto.
El software Neurinfarct que
tenemos registrado, no logramos licenciar, porque al final
pensamos que al ser para uso de
un hospital no queríamos que
costara, sólo queríamos protegerlo. Los softwares que estamos desarrollando, alguno de
los cuales ya tenemos en pruebas piloto, pensamos proteger-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

los, pero dejándolos abiertos.
Quizá no alcanzo a ver la visión
comercial de un desarrollo, no
tengo habilidades empresariales para ver el provecho de obtener una patente, ahí necesitaría alguien que me asesore.
Me he encontrado que, por
el contrario, los alumnos que
participan en las ferias científicas en las que soy jurado
tienen la idea de desarrollar
algo para vender, yo siempre
les digo, primero hay que desarrollar algo bien y después
pensamos en la venta, pero luego pienso que a lo mejor yo no
puedo ver esta oportunidad. No
quiero cerrarme porque siempre
aprende uno mucho de los estudiantes.

63

�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué le ha dado la UNAM a la doctora Hevia y
usted qué siente le ha dado a la UNAM?

Pertenecer a la UNAM es estar en
una universidad nacional, con
un acervo cultural enorme. He
tenido la oportunidad de acercarme a personas de diferentes
disciplinas y a distintas materias. También he obtenido experiencia en desarrollo de infraestructura que me ayudó a ir
cambiando y modelando mi visión.
Cuando me vine a Mérida el director del IIMAS me pidió que le
ayudara a coordinar la unidad,
esta tarea contribuyó a ampliar
mi visión de académica, conocer
las necesidades, por ejemplo,
de infraestructura, mobiliario
y todos los trámites que se requieren para obtenerla.
A partir de mi trabajo en la
UNAM he conseguido mucha experiencia. Podría decir, sin te-

64

mor a equivocarme, que te da
respeto y peso el nombre de la
UNAM, un ejemplo tangible que
he vivido es al portar la bata
de la UNAM, como le digo yo a
mis colegas: la bata de la UNAM
te da poder, porque gracias a
ella y, sobre todo al nombre de
la UNAM, es que se me han abierto puertas para generar colaboraciones y establecer redes
académicas y científicas tanto
en los hospitales como en otras
instituciones.
En cuanto a qué le he dado
a la UNAM, me imagino a la
Universidad como un gran árbol
con raíces que van creciendo,
me pienso como una pequeña raíz
que va a ir aumentando de tamaño
pero que ya es un soporte. La
experiencia que tengo a partir

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de mi trabajo en la sede foránea,
como
podría
ser
el
tener
alumnos de otras universidades
que hacen su tesis dentro de
la UNAM, aunado a los proyectos
de investigación planteados a
partir de problemáticas de la
región la hace ir creciendo. De
manera que la UNAM me ha dado
mucha experiencia y yo estoy
aportando la mía para enraizar
mejor ese gran árbol.

De manera que la
UNAM me ha dado
mucha experiencia y yo estoy
aportando la mía
para
enraizar
mejor ese gran
árbol.

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

AGUA, SEQUÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO
Pedro César Cantú-Martínez*

E

n las condiciones actuales de orden
ambiental, a nivel global, se ha podido
constatar la vinculación entre las
dimensiones sociales, económicas y
ecológicas. En especial mediante lo que
representa para éstas el recurso hídrico que, como
hemos sabido, pasa por una alteración, tanto en
la disponibilidad como en la cantidad y calidad
en muchos lugares del mundo. En este sentido,
la Organización de las Naciones Unidas ha
indicado que éste es vital para el progreso social, el
desarrollo económico y para la manutención de las
comunidades naturales y las propias de los seres
humanos (Naciones Unidas, 2022).

*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
E-mail:cantup@hotmail.com

66

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Por lo cual, en el marco de los Objetivos del
Desarrollo Sostenible (ODS), puntalmente el número 6, refiere a abonar sobre la disponibilidad de
agua mediante la gestión y el saneamiento sustentable. Lo anterior atiende principalmente a temas
ecológicos, económicos, de salud y educación, y a
todas aquellas actividades de carácter vinculante
que procuren y tengan como eje central el cuidado y resguardo del vital líquido (Naciones Unidas,
2019). En este sentido, para percatarnos de lo grave
de esta situación, el Informe de los Objetivos del
Desarrollo Sostenible de 2019, llevado a cabo por
instancias de las Naciones Unidas (2019), reporta
que aún en la actualidad, cerca de 785 millones de

68

seres humanos en el mundo carecen de agua potable y que, además, 2 mil millones subsisten en naciones donde existe un alto estrés por su escasez.

se suscitan por la ausencia y la insalubridad de éste
en las grandes colectividades humanas (Ángeles y
Maldonado, 2020).

que una gestión adecuada y reglamentada es una
condición a cumplir con un matiz de carácter moral (Aurín, 2015).

De manera tal que la falta de este elemento
representa para la sociedad uno de los retos más
complejos que social y ambientalmente enfrentamos, ya que involucra la imbricada red social donde su carencia promueve factores de riesgos que
contienen distintas facetas que podemos observar
a través de los desplazamientos de grandes núcleos poblacionales, la inestabilidad tanto política
como económica que plantea el no tenerlo, lo consecuente a enfermedades, como hambrunas, que

Velasco, Ochoa y Gutiérrez (2005:37) mencionan que una eventualidad capaz de cambiar la faz
de la tierra a gran escala es llanamente la falta de
agua, que entre sus efectos más “espectaculares y
dramáticos se manifiestan en la alteración de las actividades económicas habituales, en el deterioro de
la calidad y condiciones de vida de los habitantes y
en el daño a las condiciones ambientales”. Esta advertencia se funda sobre la base de un recurso común, limitado y cuya cantidad es invariable, por lo

Al reconocerse que se trata de un insumo insustituible y que además aporta un gran valor a la
cadena que emana de los procesos productivos y
comerciales, es que se torna pertinente abordar la
temática del valor que constituye para el ser humano, así como lo que representan para la sociedad
las sequías y las consecuencias derivadas del cambio climático –que absolutamente es de orden antropogénico– para finalmente concluir con algunas
consideraciones finales acerca del tema.

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69

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

AGUA: TRASCENDENCIA Y USOS

En primera instancia se debe aseverar que hablamos
del recurso más relevante para la existencia de
la vida, tal y como la conocemos, por lo cual es
considerada de importancia vital para los seres vivos
en general. Es de destacar que nuestro planeta está
constituido en un 70% de ésta, aspecto que se replica
también en el ser humano, situación que nos vincula
estrechamente. Además, es un medio trascendente
en el que todos los procesos como funciones de
carácter biológico se llevan a cabo, desde una
perspectiva celular hasta otra de representación
ecosistémica, por tal motivo es un elemento que
representa la supervivencia de todos los organismos
que cohabitamos este planeta (González del Rey,
2016).
Tan sólo su génesis es de gran importancia, un
cambio en el ciclo que proporciona las condiciones
pertinentes para regular el clima, mediante las

70

alteraciones antropogénicas que promueven el
cambio climático, trastorna las funciones y vida
de los ecosistemas. Esencialmente la precipitación
pluvial, que varía de acuerdo a la región que se
pretenda evaluar, es decir, la manera en que se
renueva el agua que fluye mediante los ríos o bien
la que se alberga de manera subterránea, en lagos,
llanuras y humedales, entre otros cuerpos en los
sistemas naturales. De acuerdo con Rodríguez
(2021:12), “México cuenta con sólo 0.1% de agua
dulce del mundo; 77% es utilizada para la actividad
agropecuaria, 14% para el abastecimiento público
y alrededor de 40% se desperdicia por el mal uso
y descuido de la gente”. En tanto, el uso para la
industria representa 4.9%, donde se puede apreciar
que durante el lapso de 2009 a 2018 el volumen
concesionado principalmente fue de líquido
subterráneo, el cual se incrementó 36.5% (Comisión
Nacional del Agua, 2019).

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Por otra parte, en
relación con los usos y
cantidades ocultas en los
bienes e insumos con los
que contamos, que también se le denomina
como agua virtual, la Comisión Nacional en México
(2019:9) ha contabilizado lo siguiente:
para producir un kilogramo de maíz en
México se requieren en promedio 1,860
litros de agua; un kilo de carne de res
requiere 15,415 litros. Bajo este marco, los
intercambios comerciales durante el año
2017 representaron exportaciones por
22,991 hectómetros cúbicos de agua virtual
e importaciones por 37,357.

Prosiguiendo en esta línea discursiva, tenemos
que, para generar un kilogramo de tela de algodón
se demanda 10,800 litros de agua, para conseguir

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

un kilogramo de
azúcar refinada –que
procede de la caña de azúcar–
se requieren 1,500 litros; para la elaboración de
tan sólo 100 gramos de chocolate, 2,400; para un
kilogramo de café, 21,000; una hamburguesa de
150 gramos, 2,400; para generar 250 mililitros de
cerveza, 75; una bolsa de papas fritas de 200 gramos,
185 litros, de tal manera que en cada insumo que
poseemos existe una gran cantidad de líquido que
empleamos (Comisión Nacional de Agua, 2022).
Estos antecedentes nos sirven para generar
conciencia sobre la carga e impacto que hacemos
a un recurso hídrico que es constante y limitado, y
que además representa el símbolo de la vitalidad
para nuestro planeta.

71

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

SEQUÍA Y SUS IMPLICACIONES

La sequía puede considerarse llanamente como
una anomalía que se particulariza por una escasez
de agua cuando este suceso se compara con la
tendencia normalizada de precipitación y captación
en un lapso. Ésta se puede caracterizar, de acuerdo
con su temporalidad, de la siguiente manera:
anormalmente seco (1 a 3 años), moderada (4 a 5
años), severa (6 a 10 años), extrema (11 a 20 años)
y excepcional (21 a 50 años) (Instituto Mexicano de
Tecnología del Agua, 2022). En las últimas décadas
se ha estado presentando con mayor frecuencia
por el fenómeno de cambio climático que se ha
producido debido a las múltiples actividades
antropogénicas en delimitadas regiones del planeta
y a ciertos determinantes fisiográficos que ostentan
estos sitios en específico, haciendo perceptible que
esta condición puede variar de una región a otra.
A nivel mundial, mayormente en el siglo XX, la
presencia de lluvia decreció principalmente en África y en una gran proporción territorial del Mediterráneo (Ruiz y Febles, 2004). En México, esto repre-

72

senta una alta
vulnerabilidad
ya que de acuerdo con Esparza
(2014:197), “gran
parte del país (52%)
está catalogado como
árido o semiárido. Es
decir, catorce estados del
territorio nacional presentan zonas áridas y semiáridas”. Éstos se particularizan por
bajas precipitaciones pluviales durante
el año, por ejemplo, durante 2020, en Baja California y Baja California Sur la precipitación media
anual fue de 103.2 milímetros, en Coahuila fue de
227.2 milímetros, en Chihuahua 260.8 milímetros,
en tanto que en Sonora fue de 343, Zacatecas 406.3
y en Nuevo León fue de tan sólo 525.5 milímetros.
Al considerar los registros y datos del periodo 19412020, la Comisión Nacional de Agua (2021) advierte
que 1943 sigue como el más seco en el país, en tanto

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

que 2020 está catalogado como el
vigesimoprimero.
Las
secuelas
directas de la falta
de lluvia pueden ser
catalogadas –al margen
de aquéllas de carácter
medioambiental– en
impactos
agrícolas,
pecuarios, de gestión
y abastecimiento público,
industrial y finalmente de energía,
con consecuencias de orden económico bastante
superlativas. En esta secuencia, se puede advertir
que lo que está sucediendo en el área metropolitana
de Monterrey (AMM) –en Nuevo León, México–
durante 2022, es una sequía de carácter hidrológico,
que se presenta cuando las reservas de la región
están descendiendo por debajo del promedio
habitual. Este escenario se debe a una falta de

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

precipitaciones y al uso incorrecto por parte de la
sociedad.
Al respecto, Juan I. Barragán, director de Agua
y Drenaje de Monterrey —organismo público
encargado de la distribución y suministro–,
comenta que las tres presas del estado, “El
Cuchillo”, “Cerro Prieto” y “La Boca”, con las que se
cuenta para proveer a una población por encima de
los 5 millones, se encuentran con almacenamientos
críticos de 42, 2 y 8%, respectivamente (Martínez,
2022). En especial, Esparza (2014), comenta en este
caso que en administraciones gubernamentales
anteriores se preveía sufragar este problema
mediante el proyecto de Monterrey VI, el cual
pretendía garantizar el recurso por 50 años,
trayendo líquido del Río Pánuco. Sin embargo, en
las administraciones más recientes no le dieron
continuidad por no comprometer las finanzas
de Nuevo León. No obstante, se comprometió
la situación de abasto para el AMM, y aún no se
cuenta con una solución.

73

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

CAMBIO CLIMÁTICO

El cambio climático es un suceso extraordinario generado por el ser humano y sus actividades productivas, en especial se manifiesta mediante sequías
que pueden ser o carencia o una total falta de agua.
Esto sin lugar a dudas es causado por la alteración
en la dinámica atmosférica, cuyo ciclo se ve perturbado por el alto consumo de combustibles fósiles,
la deforestación y principalmente por la actividad
industrial.

en México de las cuencas y los acuíferos. Al respecto, Castillejos (2021:3) declaró puntualmente
que en nuestro país el:
agua pluvial y su esperado ciclo no se ve
reflejado en el agua destinada a abastecer a
la población (urbana y rural) ya que no ha
logrado una correcta cobertura ni una óptima
gestión. El abastecimiento en México afronta
diferentes

En este sentido, el Dr. Israel Velasco, entrevistado por el Instituto Mexicano de la Tecnología
del Agua en México (2013, párr. 4), argumenta
que son tres las causas principales que “inciden
directamente en el recurso, pues comprometen
su equilibrio y gestión: crecimiento demográfico
y urbanización, incremento en la demanda de alimentos e incremento de requerimientos de energía”. Al advertirse esto, se concibe que los resultados de los contextos sociales antes mencionados
respaldan que los incidentes de sequía coexistirán
de manera más aguda, abundante y, por consiguiente, con mayores impactos negativos en el
tiempo y cuyas variaciones espaciales se harán
sentir. Con lo cual se incrementará la explotación

74

problemáticas,

como

la

mala

gestión, explotación de los mantos acuíferos
y pozos, así como el aumento de la necesidad
del recurso derivado de la sobrepoblación y
actividades económicas y agrarias.

Aduce además que, en México, se rebasa la capacidad de renovación en las grandes metrópolis,
debido principalmente a la demanda per cápita y
a la carencia de una infraestructura hidrosanitaria
que permita manipular el resultado de las precipitaciones pluviales de forma idónea y separada de
las residuales, ya que mayormente descarga en los
drenajes. Y con ello, todos los contaminantes que
tienen su origen en los centros urbanos y en las actividades industriales irrumpen en el entorno natu-

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ral contaminándolo y comprometiendo la calidad
del recurso hídrico con el que se cuenta.

ller-Chavez, 2019:111). Contexto situacional no
sólo de carácter local, sino de orden global, del
cual, en la actualidad, hay ya suficientes evidencias.

Aunado a lo anterior, Martínez-Austria,
Díaz-Delgado y Moeller-Chávez (2019) argumentan que la disponibilidad de agua en México
está comprometida para 2030, ya que si
sólo se contemplara la demanda demográfica, y no la de producción
de alimentos y la energía, nos
encontraremos de acuerdo a
las evaluaciones y proyecciones en el parámetro de
escasez o falta absoluta.
Aseverando,
además,
que el “abatimiento de
acuíferos inducido por
prácticas antropogénicas y con fines principalmente económicos
vulnera la sustentabilidad de la ya frágil seguridad hídrica y de alimentos” (Martínez-Austria,
Díaz-Delgado y Moe-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

75

�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

CONSIDERACIONES FINALES

A pesar de los avances tecnológicos y de infraestructura hidráulica, se requiere de una reforma en
el concierto internacional del sector, que incluya
acciones de gobernanza, acompasados de marcos
administrativos, legales y de financiamiento que
fortalezcan las políticas de orden internacional,
con el fin de revertir y controlar la tendencia actual
que compromete la coexistencia del recurso en el
mundo. Puesto que el agua se ha convertido en un
tema de seguridad en la agenda de política internacional, ya que no sólo satisface las necesidades que demanda la población, también las de producción de bienes y
otorgamiento de servicios.

REFERENCIAS

volucrará, entre otros aspectos, limitar los volúmenes utilizados en el sector productivo, estableciendo prioridades ecológicas y sociales por encima de
los intereses de carácter económico.

En esta línea discursiva, si
no se actúa de forma urgente,
los escenarios de escasez, como
está suscitando en este momento en el AMM en México,
irán en aumento. Con lo cual se
afectarán los sistemas abastecedores, por lo que es impostergable mejorar y concientizar de la
participación pública en la toma
de decisiones, y particularmente
evitar la privatización del líquido
para otros usos que no aporten a
su preservación. Adicionalmente, el
uso mesurado y eficiente también in-

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

text=La%20sequ%C3%ADa%20es%20un%20
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77

�Ciencia en breve

De árboles y robots
CIENCIA EN BREVE

LUIS ENRIQUE GÓMEZ VANEGAS*

*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los
Garza, México.
Contacto: luis.gomezv@uanl.mx

Internacional (ISS), también seguía de cerca una investigación
desarrollada en la Universidad
de Washington (Estados Unidos), orientada a buscar y poner
a prueba bacterias simbióticas
conocidas como endófitos, que
ayudaban a las plantas a descomponer algunas sustancias contaminantes comunes.

Siempre hemos sabido que los árboles son nuestros aliados en la
lucha contra la contaminación que
nos amenaza cada vez más. Ahora,
unos científicos han provocado,
por medios artificiales, relaciones
simbióticas que no son comunes

78

para que ciertas especies adquieran habilidades que no tenían.

Los resultados de esa línea de
investigación y desarrollo eran
prometedores en el laboratorio,
pero no se habían puesto a prueba en terrenos de fuera del laboratorio. El Centro Ames, en California, por su parte, había estado
bombeando y tratando las aguas
subterráneas contaminadas que
fluían bajo sus instalaciones desde el emplazamiento de una antigua fábrica de chips informáticos.
Entonces surgió una solución alternativa: cientos de álamos inoculados con una cepa de bacterias
conocida como PDN3, que se alimenta de tricloroetileno, el principal contaminante de las aguas
subterráneas en la zona en la que
está el Centro y común en otros
terrenos del mundo que necesitan
una limpieza química a fondo.

Un equipo de la empresa Intrinsyx Technologies dirigía experimentos de crecimiento de
plántulas en la Estación Espacial

Intrinsyx Technologies seleccionó la mejor ubicación para los
árboles en el lugar, se plantaron y
se les cuidó. Cuando las raíces lle-

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garon al nivel freático en 2016, el
personal del Centro Ames encargado del proyecto instaló pozos de
prueba en cada extremo de la arboleda y analizó el agua subterránea
antes de que fluyera hacia ésta y
después de que saliera de ella.
Los resultados fueron rotundos. Las muestras del pozo en
el punto en que los compuestos
contaminantes entraron en la arboleda contenían tricloroetileno
en concentraciones cercanas a las
300 partes por millar de millones
(ppb), pero las concentraciones en
el agua de salida estaban por debajo de las 5 ppb, lo que satisface
plenamente los requerimientos legales para el agua potable. Por otra
parte, mientras los ejemplares inoculados estaban sanos, verdes y
contenían niveles apenas detectables de tricloroetileno, muchas de
las plantas no inoculadas introducidas entre ellos estaban atrofiadas
y amarillas, y tenían concentraciones de tricloroetileno casi tan altas
como las de las aguas subterráneas
contaminadas.
Ahora los emplazamientos de
estos singulares huertos simbióticos se cuentan por decenas y es
fácil augurar que su actividad se
expandirá por todas partes del
mundo (fuente: NCYT).

estrategias de siembra que reduzcan, además, el uso de fertilizantes tradicionales. Éstos suplen las
carencias nutricionales, pero al
mismo tiempo bloquean la capacidad de la planta de emitir señales de alerta e interactuar con el
entorno natural y los microorganismos del suelo, como lo haría
de forma natural.

Y ya que hablamos de plantas,
suelos y bacterias, unos científicos proponen el uso de una hormona como biofertilizante alternativo a los abonos tradicionales.
Estos compuestos biológicos, las
estrigolactonas, sirven de alerta
cuando la planta sufre un déficit
nutricional. A esta ‘llamada de
auxilio’ acuden microorganismos beneficiosos para proteger y
aportarle los nutrientes que necesita para crecer sana.
Los investigadores proponen,
por un lado, el desarrollo de abonos que empleen esta hormona
como bioestimulante para mejorar el crecimiento de los cultivos
y los protejan de microbios patógenos. Por otro lado, sugieren
que su investigación puede emplearse para desarrollar nuevas

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

El estudio fue realizado por un
equipo de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), en España,
en colaboración con la Universidad de Cádiz, la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina,
y el Instituto de Botánica de la
Academia de Ciencias de la República Checa.
Además de suponer un mayor gasto económico, el empleo
de fertilizantes químicos es más
nocivo para el medio ambiente,
dado que degradan los suelos y
pueden contaminar los acuíferos,
es decir, masas de agua subterránea que puede consumir el ser
humano. Por el contrario, los métodos que propone el estudio son
más sostenibles y menos contaminantes.
En este trabajo se analizaron
los beneficios de las estrigolactonas cuando la plántula sufre de-

79

�CIENCIA EN BREVE

ficiencia de fósforo y nitrógeno.
Sin estos nutrientes, reduce su
crecimiento, produce menos frutos y semillas, y se debilita su capacidad defensiva ante microorganismos patógenos; si el déficit
es muy severo, muere.
Las estrigolactonas tienen la
capacidad de señalizar esta falta
de nutrientes y hacer que el vegetal responda. Al mismo tiempo,
sirven de ‘llamada de auxilio’ a la
que acuden microorganismos beneficiosos del suelo, como hongos
y bacterias. Éstos se encuentran
presentes en la rizosfera –la parte del terreno en contacto con las
raíces–, aportan los nutrientes
necesarios y protegen de agentes
patógenos.
Los investigadores comprobaron que el vegetal aumenta aproximadamente 20% la capacidad
de fotosíntesis a cambio de realizar su ‘señal de llamada’ y atraer a
los microorganismos que suplen
la deficiencia nutricional. Una
vez que estos hongos y bacterias
beneficiosos están presentes en
la rizosfera y colonizan la planta,
fortalecen sus raíces, la alimentan
para que crezca sana y la protegen; de este modo puede adquirir
nuevos nutrientes de la tierra y
sobrevivir a largo plazo. El estudio
se titula “Strigolactones: New players in the nitrogen–phosphorus

80

signalling interplay”, y se ha publicado en Plant, Cell &amp; Enviroment
(fuente: Fundación Descubre).

Pero si de andar al aire libre se
trata, es muy reconfortante recostarse en el césped al pie de un gran
y frondoso árbol, siempre y cuando no se descuelgue una araña, o
se te suba un escorpión, porque
entonces sí, el miedo podría paralizarnos. Hablando de escorpiones, un equipo de la Universidad
Nacional de Irlanda, en Galway,
analizó 36 especies, constatando
que los ejemplares con tamaño
corporal más grande tienen venenos menos potentes y por ello resultan menos peligrosos, a pesar
de que su apariencia física inspire
más miedo.
En cambio, los más pequeños,
como el escorpión amarillo brasileño, eran más de 100 veces más
venenosos que las especies con el

mayor tamaño corporal que estudiaron. La potencia del veneno
no sólo está relacionada con el tamaño del cuerpo, también con el
de las pinzas. Los venenos de las
especies con pinzas más pequeñas
tienden a ser más potentes que los
de las especies con pinzas más
grandes. Por ejemplo, el veneno
del escorpión sudafricano de cola
gruesa es diez veces más potente
que el de especies con pinzas más
grandes y robustas.
Los autores del estudio argumentan que, aunque estos artrópodos utilizan tanto el aguijón
venenoso como las pinzas para
capturar presas y defenderse,
existe una compensación evolutiva entre uno y otro tipo de armas.
La energía utilizada para fabricar
pinzas más grandes significa que
hay menos energía disponible
para el arsenal químico. Esto hace
que los escorpiones más grandes,
que pueden valerse de su tamaño
físico para cazar y defenderse mejor, dependan menos de los venenos, mientras que las especies con
tamaño corporal más pequeño
han tenido que desarrollar venenos más potentes.
Las picaduras de escorpión son
un problema sanitario importante en muchas naciones, con más
de un millón de casos y miles de
muertes cada año en el mundo.
Poder fiarse de rasgos físicos fáci-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

les de identificar y recordar por
las víctimas, como el tamaño
corporal, es de gran ayuda a la
hora de decidir lo más rápido posible el tratamiento idóneo para
combatir los efectos del veneno
inoculado. El estudio se titula
“Scorpion Species with Smaller
Body Sizes and Narrower Chelae
Have the Highest Venom Potency”, y se ha publicado en la revista académica Toxins (fuente:
Amazings).

Cambiando un poco de tema,
déjame platicarte sobre las células solares tradicionales, las
cuales están hechas de silicio,
que tiene una alta eficiencia de
conversión de energía y una buena estabilidad. Pero son relativamente caras y están alcanzando
sus límites de eficiencia fotovoltaica práctica y económica. Sin
embargo, las células solares de

perovskita, llamadas así por reproducir una misma estructura
clave que posee el mineral natural del mismo nombre, se consideran el principal aspirante a
sustituir al silicio como material
mayoritario para los paneles solares.

parte, no hay una estrategia capaz de mejorar la eficiencia de
éstas hasta en 25%, un nivel que
les permitiría rivalizar con las de
silicio. En resumen, ha faltado
estabilidad y rendimiento.

Las células solares de perovskita son más baratas que las de
silicio, no requieren tanto calor
en su proceso de fabricación, y
son ligeras y flexibles. Pueden
imprimirse en láminas de plástico a modo de paneles solares
flexibles, o utilizarse como revestimiento de cristales de ventanas para aprovechar la luz solar
incidente sin interceptarla toda.
Tal versatilidad ofrece un amplio
abanico de usos posibles.

Inspirándose en las propiedades únicas de un material que
contiene metales llamados ferrocenos, un grupo de la Universidad de Hong Kong y del Imperial
College de Londres ha superado
esos obstáculos con un nuevo enfoque: añadir ferrocenos a las células solares de perovskita como
interfase o superficie de contacto entre la capa que absorbe la
luz y la capa que transporta los
electrones, logrando así un gran
avance en eficiencia y en durabilidad.

Entre los distintos tipos de estas células hay uno que ha mostrado una estabilidad excepcional, lo que hace que sean buenas
candidatas a alcanzar la vida útil
de las de silicio. Sin embargo,
los materiales empleados en las
células de perovskita incluyen
sustancias químicamente reactivas, que pueden volatilizarse o
degradarse fácilmente cuando
hace mucho calor o cuando la
humedad del ambiente es alta,
lo que acorta la vida útil. Por otra

Estas nuevas células solares
tienen todo lo necesario para
convertirse en un producto capaz
de acelerar la comercialización a
gran escala de la tecnología fotovoltaica de perovskita y reemplazar a las de silicio. El equipo es
el primero en conseguir que las
células solares de perovskita de
este tipo alcancen una eficiencia
récord de 25% y pasen con éxito
la prueba de estabilidad establecida por la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC).

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�CIENCIA EN BREVE

Los detalles técnicos de esta
innovación se exponen en la
revista Science, bajo el título
“Organometallic-functionalized
interfaces for highly efficient
inverted perovskite solar cells”
(fuente: NCYT).

Por otro lado, la noción de
un gran robot metálico que habla en tono monocorde y actúa
con movimientos rígidos enlazados entre sí sin fluidez está muy
arraigada en la cultura popular
desde que la ciencia-ficción la
implantó hace muchas décadas.
Hasta ahora, pues este concepto es la antítesis del robot hacia
el que los profesionales de esta
rama orientan su labor de investigación y desarrollo. Este
tipo de máquina se caracteriza,
entre otras cosas, por tener piezas flexibles y blandas al tacto,
con manos más parecidas a las

82

humanas que a las de robots clásicos de la ciencia-ficción como
R2-D2 de la saga de La guerra de
las galaxias o Robby, de Planeta

prohibido.

Ese modo humanizado de
moverse y manipular objetos es
el objetivo de una línea de investigación y desarrollo seguida por
el equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)
en Cambridge, Estados Unidos,
quienes han desarrollado una
pinza robótica que, al igual que
la mano humana, es lo suficientemente flexible como para manipular objetos de muy diversos
tipos. Lo que diferencia este nuevo diseño de otros en este campo es que la pinza está dotada
de sensores táctiles que pueden
igualar o incluso superar la sensibilidad de la piel humana.
El sujetador consta de dos dedos flexibles, inspirados en las
aletas de algunos animales acuáticos, que se ajustan a la forma
del objeto con el que entran en
contacto. Los propios dedos están hechos con materiales plásticos flexibles fabricados en una
impresora 3D y albergan una cámara y otros sensores.
Al determinar exactamente
cómo se deforman ciertas partes
de los dedos durante la interac-

ción con el objeto que comienzan a agarrar, la cámara (junto
con los algoritmos computacionales que la acompañan) puede
evaluar la forma general del objeto, la rugosidad de su superficie, su orientación en el espacio
y la fuerza idónea que cada dedo
debe aplicar para sostener lo mejor posible el objeto sin dañarlo
(fuente: Amazings).

Y si de sensibilidad de trata,
los labios, junto con las encías y
la lengua, son sumamente sensibles, siendo sólo superados por
las yemas de los dedos en cuanto
a densidad nerviosa. Unos investigadores de la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos
han aprovechado tal característica de la boca para idear una nueva y fascinante forma de que los
usuarios de realidad virtual perciban ésta con el tacto, además de
con la vista y el oído.

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Su sistema utiliza ondas de ultrasonido transmitidas por el aire
para crear sensaciones táctiles en
los labios y en otras partes de la
boca. El dispositivo emisor es lo
bastante pequeño y ligero como
para acoplarse a la parte inferior
de unas gafas especiales.
Imaginemos un mundo de
realidad virtual en el que hay una
fuente de agua. Con el nuevo sistema ultrasónico, si acercamos la
cara al chorro de agua para beber,
la sentiremos deslizándose por
nuestros labios. Obviamente, un
efecto como éste hace que la experiencia resulte mucho más inmersiva y realista.
El equipo también ha utilizado el sistema para generar otras
ilusiones, incluyendo gotas de
lluvia, salpicaduras de barro y
el hormigueo de bichos que se
arrastran sobre la piel. Pese a la
gran sensibilidad táctil que tiene la boca, ha sido siempre muy
difícil encontrar un medio de reproducir efectos hápticos en ella.
Los usuarios de realidad virtual
son reacios a colocarse dispositivos en esa parte; y con razón, ya
que los aparatos de esta clase son
grandes y poco manejables. Otras
soluciones alternativas sí son cómodas, pero resultan demasiado
caras (fuente: NCYT).

Lo que no es una ilusión, y sí
mucha realidad, es que el telescopio espacial Hubble de la NASA
ha establecido un nuevo punto de
referencia extraordinario: detectar la luz de una estrella que existió en los primeros mil millones
de años después del nacimiento

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del universo en el Big Bang, lo que
la convierte en la estrella individual más lejana jamás vista hasta
la fecha.
El hallazgo es un gran salto
más atrás en el tiempo que con el
récord anterior de una sola estre-

83

�CIENCIA EN BREVE

lla; ésta fue detectada por el Hubble en 2018. Esa estrella existía
cuando el universo tenía unos
4,000 millones de años, o 30% de
su edad actual, en un momento
al que los astrónomos se refieren
como un “desplazamiento al rojo
de 1.5”. Los científicos usan este
término porque a medida que el
universo se expande, la luz de los
objetos distantes se estira o “se
desplaza” a longitudes de onda
más largas y rojas a medida que
viaja hacia nosotros.

bble, dirigido por científicos del
Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, en Baltimore.

La estrella recién detectada
está tan lejos que su luz ha tardado 12,900 millones de años en
llegar a la Tierra, y se nos aparece
como cuando el universo tenía
sólo 7% de su edad actual, con un
desplazamiento al rojo de 6.2. Los
objetos más pequeños vistos anteriormente a una distancia tan
grande son cúmulos de estrellas
dentro de galaxias primitivas.

La composición de Earendel
será de gran interés para los astrónomos, porque se formó antes de que el universo se llenara
con los elementos pesados producidos por las sucesivas generaciones de estrellas masivas. Si
los estudios de seguimiento encuentran que Earendel está compuesta solamente de hidrógeno
y helio primordiales, sería la primera evidencia de las legendarias
estrellas de Población III, que se
supone son las primeras estrellas
nacidas después del Big Bang. Si
bien la probabilidad es pequeña,
el equipo admite que es tentadora
de todos modos (fuente: NASA).

El descubrimiento se hizo a
partir de los datos recopilados
durante el programa Estudio de
la reionización con lentes gravitacionales en cúmulos (RELICS,
por sus siglas en inglés) del Hu-

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Después de estudiar la galaxia
en detalle, los especialistas determinaron que uno de los elementos es una estrella extremadamente magnificada que llamaron
Earendel, que en inglés antiguo
significa “estrella de la mañana”.
El descubrimiento promete abrir
una era inexplorada de formación estelar muy temprana.

El agua potable que suministra la desalinizadora de maletín
cumple todas las normas de calidad de la Organización Mundial
de la Salud. El aparato resulta
fácil de utilizar y funciona con
sólo pulsar un botón. Esta desalinizadora es obra del equipo del
Laboratorio de Investigación en
Electrónica (RLE) adscrito al MIT.

Mientras eso pasa en el espacio, aquí, en la Tierra, unos ingenieros han creado una unidad
de desalinización portátil que
suministra agua potable sin necesidad de filtros ni bombas de alta
presión. Esta unidad de desalinización, que pesa menos de 10 kilogramos, puede eliminar sales y
partículas varias, hasta dejar potable al agua.
El dispositivo, del tamaño de
una maleta pequeña, requiere
menos energía para funcionar
que un cargador de teléfono móvil. La poca electricidad que necesita puede obtenerla de la luz del
Sol mediante un pequeño panel
solar portátil de un tipo común,
que se vende por unos 50 dólares.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

A diferencia de otros equipos
portátiles que requieren que el
agua pase por filtros, el nuevo
dispositivo utiliza energía eléctrica para retirar del agua las
partículas indeseadas. No tener
que sustituir los filtros periódicamente reduce en gran medida
los requisitos de mantenimiento
a largo plazo. Esto podría permitir emplearla en zonas remotas y
con recursos muy limitados, por
ejemplo, en comunidades en pequeñas islas o a bordo de buques
de carga en alta mar. También
podría utilizarse para ayudar a
los refugiados que huyen de catástrofes naturales o por los soldados que realizan operaciones
militares de larga duración.
Las unidades de desalinización portátiles disponibles en el

mercado suelen requerir bombas de alta presión para empujar
el agua a través de los filtros, que
son muy difíciles de miniaturizar sin comprometer la eficiencia energética del dispositivo. En
cambio, la nueva desalinizadora
se basa en una técnica de polarización y concentración de iones
de la que fue pionero el grupo
hace más de diez años. En lugar
de hacer pasar el agua por un filtro, el proceso aplica un campo
eléctrico a unas membranas colocadas encima y debajo de un
canal de agua. Las membranas repelen las partículas cargadas positiva o negativamente (incluidas
las moléculas de sal, las bacterias
y los virus) a medida que pasan.
Este proceso se complementa
con otro, en el cual se realiza una
electrodiálisis para eliminar los
iones salinos restantes.
La secuencia de estos dos
procesos retira tanto los sólidos
disueltos como los que están en
suspensión, permitiendo que
sólo el agua limpia salga del canal. Los detalles técnicos de esta
nueva y revolucionaria máquina
desalinizadora fueron publicados

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en la revista académica Environmental Science and Technology,
bajo el título “Portable Seawater
Desalination System for Generating Drinkable Water in Remote
Locations” (fuente: Amazings)

Pero si hablamos de sal, dulce
y hasta picoso, quiero contarte
sobre la percepción del sabor, un
proceso complejo en el ser humano que ha evolucionado a lo largo
de millones de años: el aspecto, el
olor, la textura y la temperatura
de los alimentos afectan a la forma en que lo percibimos; la saliva
producida durante la masticación
ayuda a transportar los compuestos químicos de los alimentos a
los receptores gustativos, principalmente en la lengua; y las se-

85

�CIENCIA EN BREVE

ñales de los receptores gustativos
se transmiten al cerebro. Una vez
que nuestro cerebro es consciente del sabor, decidimos si nos gusta la comida o no.
El gusto también es muy individual: a algunas personas les
encanta la comida picante, mientras que a otras les gustan los alimentos dulces más que cualquier
otro. Un buen cocinero, ya sea aficionado o profesional, se basa en
su sentido del gusto y puede equilibrar los distintos sabores de un
plato para obtener un producto
final bien equilibrado.
Al respecto, un robot cocinero
ha sido entrenado para probar la
comida y evaluar si está suficientemente sazonada. La máquina
no mastica la comida ni posee
saliva, pero los especialistas que
lo han dotado de su singular habilidad han conseguido idear un
método que le permite recrear
las distintas fases principales del
proceso de trituración y humidificación que acontece típicamente en la boca humana.
En colaboración con el fabricante de electrodomésticos Beko,
el equipo de la Universidad de
Cambridge ha entrenado a su
chef para que evalúe cuán salado está un plato en diferentes fases del proceso de masticación,
como podría hacerlo un humano.
El cocinero, que ya ha sido
entrenado para hacer tortillas

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basándose en los comentarios
de los catadores humanos, probó nueve variaciones diferentes
de un sencillo plato de huevos
revueltos y tomates en tres fases
distintas del proceso de masticación, y elaboró “mapas de sabor”
de los distintos platos.
Los investigadores comprobaron que esta estrategia mejoraba
significativamente la capacidad
del androide para evaluar con
rapidez y precisión cuán salado
estaba un plato, en comparación
con otras tecnologías de degustación electrónica.
Los resultados de esta línea
de investigación y desarrollo, publicados en la revista Frontiers
in Robotics and AI, bajo el título “Mastication-Enhanced Taste-Based Classification of Multi-Ingredient Dishes for Robotic
Cooking”, podrían ser útiles para
lograr avances importantes en el
campo de la preparación automatizada o semiautomatizada de alimentos (fuente: NCYT).

Aunque el cocinero no sea
excelente, muchas veces la comida se disfruta mejor con una
buena música, lamentablemente
no siempre se tienen los medios
para reproducirla. Pero unos ingenieros del MIT han creado un
altavoz delgado como una hoja
de papel que puede convertir
cualquier superficie en una fuente de audio. Este singular altavoz
tiene un bajo consumo energético, pero es capaz de ofrecer una
calidad de sonido alta.

del ruido en entornos estridentes,
como la cabina de un avión, generando un sonido de la misma
amplitud pero de fase opuesta; eso
puede hacer que los dos sonidos se
anulen mutuamente. El dispositivo
flexible también podría utilizarse
en espectáculos inmersivos, proporcionando audio tridimensional
en un teatro o en una atracción de
un parque temático, por poner dos
ejemplos. Y como es ligero y re-

quiere tan poca energía para funcionar, resulta idóneo para aplicaciones en dispositivos de audio
donde la autonomía de la batería
es modesta.
Un altavoz típico genera sonido a partir de las señales en forma
de corriente eléctrica que pasa por
una bobina y genera así un campo
magnético. Este campo mueve una

membrana en el altavoz, y ésta a su
vez mueve el aire por encima, que
produce el sonido que oímos. En
cambio, el nuevo tiene un diseño
que en cierto modo es más simple: utiliza una fina película de un
material piezoeléctrico con cierto
relieve que se mueve cuando se le
aplica un voltaje. Este movimiento provoca a su vez un desplazamiento del aire y genera el sonido
(fuente: Amazings).

El nuevo altavoz, en forma de
película fina, produce un sonido con una distorsión mínima y
utiliza una fracción de la energía
necesaria para el funcionamiento
de uno tradicional. El modelo de
pruebas tiene el tamaño de una
mano, pesa lo mismo que una
moneda de diez centavos de dólar y puede generar un sonido de
alta calidad independientemente
de la superficie a la que se adhiera
la película.
Para conseguir estas propiedades, los investigadores idearon
una técnica de fabricación que
sólo requiere tres pasos básicos
y que puede adaptarse para fabricar altavoces ultrafinos lo suficientemente grandes como para
cubrir el interior de un automóvil
o empapelar una habitación.
Por sus características, el altavoz de película fina podría proporcionar una cancelación activa

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�COLABORADORES

Adrián Rodríguez Moctezuma
Graduado como ingeniero forestal por la UAAAN.
Estudiante de la Maestría en Ciencias en Sustentabilidad de los Recursos Naturales y Energía en el
Cinvestav-Unidad Saltillo.
Agustín Cortes Coss
Ingeniero en Administración de Sistemas. Maestro en Ingeniería, con orientación en Tecnologías
de la Información. Doctor en Calidad de Procesos de Innovación Educativa. Profesor de medio
tiempo de la FIME-UANL. Integrante de la Comisión de Seguridad y Medio Ambiente y coordinador de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la
FIME-UANL. Miembro del SNI.
Aida Anaí Aparicio Arroyo
Estudiante del Doctorado en Ingeniería del Lenguaje y del Conocimiento en la FCC-BUAP. Su
área de interés es el procesamiento digital de imágenes.
Dina Elizabeth Cortes Coss
Profesora investigadora asociada y coordinadora
del Departamento de Estrategias Inclusivas de la
FIME-UANL. Miembro del SNI.
Fabián Fernández-Luqueño
Ingeniero agrónomo especialista en Suelos por
la UACh. Maestro en Edafología por el Colegio de
Postgraduados. Doctor en Ciencias en Biotecnología por el Cinvestav Zacatenco. Investigador
3C y coordinador Académico de los programas
de Maestría y Doctorado en Ciencias en Sustentabilidad de los Recursos Naturales y Energía del
Cinvestav Saltillo. Sus líneas de investigación son
el impacto de nanopartículas en plantas y organismos, remediación de suelos y aguas y la contribución de las energías renovables al desarrollo
sustentable. Miembro de la AMC y del SNI.

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Guillermo Carbajal Franco
Realiza sus estudios de Ingeniería Electrónica en
el ITT y sus prácticas profesionales en el área de
Catálisis del IMP, en el sensado de hidrocarburos
mediante óxidos metálicos. Maestro en Ingeniería
Eléctrica, con especialidad de Electrónica de Estado Sólido, por el Cinvestav. Doctor por la Universidad de Texas en El Paso. Dirige el Laboratorio de
Nanotecnología y Energía Sustentable del ITT.

maestra en Ciencias, con orientación en Ingeniería Mecánica, y doctora en Ingeniería de
Materiales. Actualmente dirige tesis de doctorado y de Maestría en Ciencias, con Orientación en Química de los Materiales, que versan
sobre desarrollo de materiales plasmónicos
y fotónicos híbridos para su potencial uso en
dispositivos optoelectrónicos. Miembro del
SNI, nivel II.

Iván Olmos Pineda
Profesor-investigador en el área de Ciencias de la
Computación. Doctor en Ciencias de la Computación, con especialidad en Reconocimiento de Patrones y Aprendizaje Automático, por el INAOE.

María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad se relaciona con los problemas sociales
de transferencia de conocimientos, dentro de las
líneas de tecnología, cultura y estudios sociales de
la innovación. Imparte las asignaturas de ciencia
José Arturo Olvera López
y tecnología para las RI en la Licenciatura de ReDoctor en Ciencias Computacionales. Profe- laciones Internacionales y Desarrollo Científico
sor-investigador de la FCC-BUAP. Sus áreas de Tecnológico y su Impacto Social en la Maestría de
interés son el reconocimiento de patrones, mine- Comunicación.
ría de datos y análisis de imágenes digitales.
Pedro César Cantú-Martínez
Karla Silvan Díaz
Doctor en Ciencias Biológicas por la UANL.
Ingeniera mecatrónica por el ITT. Estudiante Doctor Honoris Causa, con la Mención Dorada
de le Maestría en Ciencias de la Ingeniería en Magisterial, por el OIICE. Trabaja en la FCBel ITT. Doctorante en Ingeniería Ambiental, con UANL y participa en el IINSO-UANL. Su área de
especialidad en fotodisociación de agua me- interés profesional se refiere a aspectos sobre
diante el uso de catalizadores para la produc- la calidad de vida e indicadores de sustentabición de hidrógeno.
lidad ambiental. Fundador de la revista Salud
Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro del
Luis Enrique Gómez Vanegas
Comité Editorial de Artemisa del Centro de InLicenciado en Letras Hispánicas por la UANL. formación para Decisiones en Salud Pública de
Diplomado en periodismo científico por la FCC- México.
UANL. Corrector de la revista Ciencia UANL y
de Entorno Universitario, de la Preparatoria 16- Yadira Moreno Vera
UANL.
Ingeniera mecánica administradora. Maestra
en Ingeniería, con orientación en Manufactura,
María Idalia Consuelo Gómez de la Fuente
y doctora en Ingeniería de Materiales. Dirige la
Profesora de tiempo completo, titular B, de la asignatura y el Laboratorio de Prótesis y BiomeFCQ-UANL. Licenciada en Físico Matemáticas, cánica de la FIME-UANL.

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Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica,
tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y
empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y
artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas:
• ciencias exactas
• ciencias de la salud
• ciencias agropecuarias
• ciencias naturales
• humanidades
• ciencias sociales
• ingeniería y tecnología
• ciencias de la tierra

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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Ilustración cortesía del artista: Fredy Correa.

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.116, noviembre-diciembre 2022

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751701&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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                <text>Elizondo Riojas, Guillermo, Director Editorial</text>
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                <text>Gómez Vanegas, Luis Enrique, Corrección</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cazador de insectos</name>
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        <name>David Mota Sánchez</name>
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        <name>Invasiones biológicas</name>
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        <name>Luminiscencia</name>
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                    <text>�Ciencia UANL
Una publicación bimestral de la Universidad Autónoma de Nuevo León

Dr. Santos Guzmán López
Rector
Dr. Juan Paura García
Secretario general

COMITÉ ACADÉMICO

Dr. Juan Manuel Alcocer González
Secretario de investigación científica y desarrollo tecnológico
Dr. Guillermo Elizondo Riojas
Director Ciencia UANL
Melissa Martínez Torres
Editora
Consejo Editorial
Dr. Sergio Estrada Parra, (Instituto Politécnico Nacional, México) /
Dr. Miguel José Yacamán (Universidad de Texas, EUA) / Dr. Juan Manuel Alcocer González (Universidad Autónoma
de Nuevo León, México)/
Dr. Bruno A. Escalante Acosta (Instituto Politécnico Nacional, México)
Redes y publicidad: Jessica Martínez Flores
Diseño: Monserrat Montes Canul
Corrector de inglés: Oscar R. Bermúdez
Corrección: Luis Enrique Gómez Vanegas

Asistente administrativo: Claudia Moreno Alcocer
Portada: Francisco Barragán Codina
Webmaster: Mayra Silva Almanza
Diseño de página web: Rodrigo Soto Moreno

Ciencia UANL Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Año 25, Nº
114, julio-agosto de 2022. Es una publicación bimestral, editada y distribuida por la Universidad Autónoma de Nuevo León,
a través de la Dirección de Investigación. Domicilio de la publicación: Av. Manuel L. Barragán 4904, Campus Ciudad
Universitaria, Monterrey, N.L., México, C.P. 64290. Teléfono: + 52 81 83294236. Editora responsable: Melissa Martínez
Torres. Reserva de derechos al uso exclusivo No. 04-2021-060322550000-102. ISSN: 2007-1175 ambos otorgados por el
Instituto Nacional del Derecho de Autor, Licitud de Título y Contenido en trámite. Registro de marca ante el Instituto
Mexicano de la Propiedad Industrial: 1437043. Impresa por: Serna Impresos, S.A. de C.V., Vallarta 345 sur, Centro, C.P.
64000, Monterrey, Nuevo León, México. Fecha de terminación de impresión: 1 de julio de 2022, tiraje: 1,800 ejemplares.
Las opiniones y contenidos expresados en los artículos son responsabilidad exclusiva de los autores y no necesariamente
reflejan la postura del editor de la publicación.
Prohibida su reproducción total o parcial, en cualquier forma o medio, del contenido editorial de este número.
Publicación indexada al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, LATINDEX, CUIDEN, PERIÓDICA, Actualidad
Iberoamericana, Biblat.
Impreso en México
Todos los derechos reservados
© Copyright 2022
revista.ciencia@uanl.mx

2

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Lourdes Garza Ocañas

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

COMITÉ DE DIVULGACIÓN
CIENCIAS DE LA SALUD
Dra. Gloria María González González
(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Ma. Aracelia Alcorta García

CIENCIAS EXACTAS
Dra. Nora Elizondo Villarreal

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dra. María Julia Verde Star

CIENCIAS AGROPECUARIAS
Dr. Hugo Bernal Barragán

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS NATURALES
Dr. Rahim Foroughbakhch Pournavab

CIENCIAS NATURALES
Dr. Marco Antonio Alvarado Vázquez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Veronika Sieglin Suetterlin

CIENCIAS SOCIALES
Dra. Blanca Mirthala Taméz Valdés

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. María Idalia del Consuelo Gómez de la Fuente

INGENIERÍA Y TECNOLOGÍA
Dra. Yolanda Peña Méndez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Carlos Gilberto Aguilar Madera

CIENCIAS DE LA TIERRA
Dr. Héctor de León Gómez

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

(Universidad Autónoma de Nuevo León, México)

�44

TENDENCIAS EDUCATIVAS
Hacia la construcción del Sistema de Evaluación y Acreditación
de la Educación Superior en México
Rogelio G. Garza Rivera

6

48

EDITORIAL
8

Las serpinas, ¿aliados moleculares o enemigos furtivos?
Luis Jesús Cortez-de la Fuente, José Prisco Palma-Nicolás

CIENCIA Y SOCIEDAD
El hambre pone, la dieta dispone y el sesgo atencional
lo descompone
Ingrid Sosa García, Edmont Celis-López, Elvia Cruz-Huerta,
María Erika Ortega-Herrera, Armando Jesús Martínez

18

Guillermo Mayares Villegas, Antonio Ponce Tecla

María Josefa Santos Corral

64

SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA
Gestión ambiental y cultura de la responsabilidad empresarial

70

CIENCIA EN BREVE
De miradas, microbios, pilas y envolturas
Luis Enrique Gómez Vanegas

SECCIÓN ACADÉMICA
Fusarium: un fitopatógeno que amenaza la salud
humana
Joan E. Rodríguez-Grimaldo, Gloria M. González, Alexandra
M. Montoya

4

Un recorrido por la micología clásica, los modelos murinos y la
micología moderna. Entrevista con la Dra. Gloria M. González

EJES

Mariel Maldonado

37

CIENCIA DE FRONTERA

Pedro César Cantú-Martínez

¿Qué se te perdió aquí? Metaloproteasas de matriz
en el núcleo celular

36

56

OPINIÓN
Neurofisiología del sueño y su importancia en la
memoria

28

CURIOSIDAD

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

76

COLABORADORES

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

5

�114
EDITORIAL

MELISSA DEL CARMEN MARTÍNEZ TORRES*

Nos complace presentarles nuestro número 114,
julio-agosto 2022, dedicado a las ciencias de la
salud. En nuestra sección Ciencia y sociedad,
Ingrid Sosa-García, Edmont Celis-López, Elvia
Cruz-Huerta, María Erika Ortega-Herrera y Armando Jesús Martínez nos muestran el papel que
juega nuestra mente ante la restricción calórica
en “El hambre pone, la dieta dispone y el sesgo
atencional lo descompone”. Mediante pruebas
de Stroop (modificadas a lo alimentario) miden
la respuesta neuropsicológica que se ve implicada en el autocontrol de consumo de alimentos
limitados.
El sueño profundo no sólo nos hace mejorar
nuestra memoria, también nos ayuda a razonar y
comprender mejor las cosas, así como a desechar
acumulados metabólicos que reunimos durante
la vigilia. Guillermo Mayares Villegas y Antonio
Ponce Tecla nos explican, en su artículo “Neurofisiología del sueño y su importancia en la memoria”, las distintas fases del sueño y la consolidación de recuerdos durante el descanso nocturno.

Mariel Maldonado en “¿Qué se te perdió aquí?
Metaloproteasas de matriz en el núcleo celular”,
en la sección Ejes, nos habla del comportamiento
extraordinario de una metaloproteasa de matriz
(MMP) MMP-28 y sus posibles implicaciones en
la salud humana.

En la sección Curiosidad aprendemos más sobre
la función de las serpinas (superfamilia de proteínas) claves en el funcionamiento del cuerpo humano y su autorregulación en “Las serpinas, ¿aliados
moleculares o enemigos furtivos?”, de Luis Jesús
Cortez de la Fuente y José Prisco Palma Nicolás.

Para la sección Académica exploramos un
hongo, las enfermedades que puede producir y
los tratamientos que existen, en “Fusarium : un
fitopatógeno que amenaza la salud humana”, escrito por Joan E. Rodríguez-Grimaldo, Gloria M.
González y Alexandra M. Montoya.

Contamos, como siempre, con la interesante colaboración de María Josefa Santos que nos ofrece
“Un recorrido por la micología clásica, los modelos murinos y la micología moderna. Entrevista con
la Dra. Gloria M. González”, en su sección Ciencia
de frontera. El Dr. Pedro Cesar Cantú-Martínez, en
Sustentabilidad ecológica, nos invita a reflexionar
en “Gestión ambiental y cultura de la responsabilidad empresarial”. Además, contamos con nuestro
noticiero científico Ciencia en breve, a cargo de Luis
Enrique Gómez.

El exrector de la UANL, maestro Rogelio G.
Garza Rivera, nos comparte las acciones afirmativas que ha realizado la ANUIES para responder a los acuerdos establecidos con el Sistema
de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior, siguiendo lo establecido en la Ley General de Educación Superior (LGES), en la sección
Tendencias educativas, con el artículo “Hacia la
construcción del Sistema de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior en México”.

Es de nuestro interés abonar a las reflexiones y
mostrar con información científica los avances e investigaciones que se han producido para entender
cómo funciona nuestro cuerpo y cómo preservar la
salud. Esperemos disfruten este número.

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: melissa.martinezt@uanl.mx

6

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

7

�Ciencia y sociedad

CIENCIA Y SOCIEDAD

El hambre pone, la dieta dispone y el
sesgo atencional lo descompone
I N G R I D S O S A - G A R C Í A* , E D M O N T
C E L I S - L Ó P E Z * , E LV I A C R U Z - H U E R TA* ,
M A R Í A E R I K A O R T E G A - H E R R E R A* ,
ARMANDO JESÚS MARTÍNEZ*

L

os individuos suelen someterse a
dietas de restricción de alimentos
cuando tienen como objetivo reducir su masa corporal para mantener
determinado balance ya sea de salud, físico
o estético (D’Anci et al., 2009; Sato 2020). Sin
embargo, a pesar del auge comercial que
tienen estas dietas, hay un alto porcentaje
de personas que no mantienen el régimen
dietario, debido principalmente al efecto
que causa en el individuo la restricción de
ciertos alimentos para cumplir el propósito
de reducir la grasa corporal y de esta forma
prevenir el sobrepeso y la obesidad (Bazzaz et al., 2017). Esta última condición es un
problema de salud nacional que en este momento converge con la pandemia causada
por el coronavirus SARS-CoV2 (COVID-19)
y de ahí la importancia de la conducta alimentaria.

En la actualidad se conoce que durante el
proceso de alimentación está implicada la
participación de funciones ejecutivas (FE)
en la corteza prefrontal, las cuales son clave para mantener la atención del individuo
y el control inhibitorio direccionado a los
elementos implicados en la dieta (Bazzaz et
al., 2017; Weinbach et al., 2020). Una forma
de evaluar estas funciones es a partir de la
prueba Stroop, la cual mide los déficits asociados por carencia de control inhibitorio
en personas que realizan distintos tipos de
restricción alimentaria (Tapper et al., 2008;
Bazzaz et al., 2017). Además, estudios realizados con ésta prueban que el éxito o no de
la dieta restringida depende en gran parte
del sesgo atencional dirigido a determinados grupos de alimentos como los hipercalóricos (D’Anci et al., 2009; Aviram-Friedman et al., 2021).

dicamos el potencial de la prueba neuropsicológica Stroop para definir la posible presencia de sesgos atencionales asociados al
fracaso de estas dietas. Condición que limita
cumplir con el propósito de un régimen alimentario balanceado y benéfico para la salud integral. En ese sentido, con la revisión
bibliográfica que realizó Sosa-García (2021)
en bases de datos PubMed, Google Scholar
y Scopus, se obtuvo una selección de artículos que consideramos importantes para
describir los tópicos que a continuación se
desarrollan.

Bajo ese contexto, el objetivo de este artículo se centra en describir la importancia
de la función ejecutiva cerebral que implica
al control inhibitorio y su efecto sobre los
periodos restrictivos del individuo cuando
realiza alguna dieta restrictiva. Además, in-

* Universidad Veracruzana, Xalapa-Enríquez, México.
Contacto: armartinez@uv.mx

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

RESTRICCIÓN ALIMENTaRIA Y COGNICIÓn
La dieta es el conjunto y cantidad de alimentos
que se consumen habitualmente (Carbajal,
2013). Sin embargo, cuando se prescribe una
dieta restringida se suele indicar al individuo
que disminuya la ingesta de ciertos alimentos
(carbohidratos o lípidos), con el objetivo de
reducir su grasa corporal (D’Anci et al., 2009).
A pesar de ello, las personas que restringen su
alimentación no pueden mantener el hábito
y vuelven a incrementar su masa corporal
(Bazzaz et al., 2017; Sato, 2020), lo que se interpreta de forma común como “rebote”. Este
fracaso se relaciona con baja autoestima, carencia de disciplina, estrés y más en específico
con la variación del estado emocional y atencional.
Por ello es relevante la implementación
de estrategias neuropsicológicas para lograr
direccionar la atención de los estímulos relacionados con los alimentos y minimizar
la ansiedad por ingerir comida. Condición
importante en personas diagnosticadas con
algún trastorno de la conducta alimentaria
(TCA). Además, los individuos con alta restricción alimentaria pueden acrecentar su
sensibilidad debido a los constantes estímulos de los alimentos restringidos (Bazzaz et al.,
2017; Sato, 2020), los cuales producen placer al

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ingerirlos. Dicha motivación por el consumo
de estos alimentos, principalmente hipercalóricos, es por el aumento de la concentración
intracelular y extracelular de dopamina en estructuras cerebrales que forman parte del sistema de recompensa, como el núcleo accumbens y la ínsula, proceso que actúa de forma
similar en la adicción a las drogas (Cox et al.,
2006). Es en ese sentido que se ha documentado el déficit a nivel de las funciones ejecutivas
(FE) asociado a los problemas en la alimentación de los individuos (Tapper et al., 2008;
D’Anci et al., 2009).
Se ha documentado, además, que las dietas basadas en la restricción de calorías interfieren en el procesamiento cognitivo de los
individuos y aumentan la preocupación por
la forma corporal y la calidad de los alimentos que se ingieren (Shaw y Tiggeman, 2004).
Esto afecta las FE, causando bajo control inhibitorio y acentuando la presencia de sesgos
atencionales dirigidos a los alimentos restringidos, que concluye incidentemente en el deseo y consumo de éstos. Por lo tanto, aquí radica la importancia de describir la capacidad
de las FE con el uso de la prueba Stroop en los
individuos con dietas restrictivas.

11

�CIENCIA Y SOCIEDAD

sesgo atencional y fracaso en la dieta

STROOP alimentariO
La prueba Stroop (Stroop, 1935) mide la incongruencia al realizar una doble tarea cognitiva
entre distinguir el color en que se presenta la
palabra y tratar de ignorar el significado de
ésta. Así, individuos con bajo control inhibitorio a palabras con una aparente valencia o
carga emocional, tienen reacción más lenta
que a palabras neutras. Es importante indicar
que esta prueba se ha modificado a variantes
como el Stroop alimentario (Food Stroop en

12

inglés), en la que los estímulos son alimentos,
ya sea hipercalóricos, hipocalóricos o combinados (Calitri et al., 2010; Bazzaz et al., 2017;
Aviram-Friedman et al., 2021). Ésta muestra
las diferencias en el control inhibitorio a palabras relacionadas con alimentos, dependiendo del tipo de dieta restrictiva indicada a los
individuos sin condiciones clínicas, con mala
calidad alimentaria o susceptibles a padecer
algún TCA.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

Con el uso de la prueba Stroop se ha descrito que la atención se dirige principalmente a
estímulos con un valor placentero para cada
individuo, presentándose como sesgos atencionales que contribuyen a una conducta
adictiva relacionada a ciertos componentes
del ambiente, entre los más conocidos se encuentran el alcohol, el tabaco (Cox et al., 2006)
y la comida. Recordemos que la comida emite
estímulos capaces de activar el sistema de recompensa y por ello muchas personas suelen
consumir alimentos en exceso o se les dificulta

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

restringir su ingesta, condición que demuestra que el sesgo atencional está relacionado
con la impulsividad alimentaria (Tapper et
al., 2008; Sato, 2020; Aviram-Friedman et al.,
2021). Es importante destacar que individuos
con restricciones prolongadas de alimentos
tienen alta preocupación por su masa y forma
corporal, lo cual se asocia a un mayor sesgo
atencional dirigido hacia alimentos hipercalóricos, como consecuencia de los estímulos
alimentarios que perciben del ambiente obesogénico.

13

�CIENCIA Y SOCIEDAD

Por lo tanto, el tipo de dieta influye en la
presencia de sesgos atencionales hacia los alimentos. Por ejemplo, las personas con dietas
restringidas sólo en carbohidratos presentan
sesgos atencionales a los alimentos en general, pero en individuos con dieta restringida
en calorías en general (carbohidratos, proteínas y grasas) no tienen los mismos sesgos, por
el contrario, el tiempo de reacción en la prueba Stroop disminuye (D’Anci et al., 2009). De
aquí la importancia de las reservas de glucosa
en forma de glucógeno en los procesos de memoria, lo cual podría explicar cómo las dietas
bajas en carbohidratos afectan la atención del
individuo. Así que la insistencia por cumplir
el objetivo de reducir la masa corporal representa en sí un sesgo atencional, debido a la
alta preocupación del individuo para llegar a
la meta establecida en la dieta restringida (Tapper et al., 2008).

14

En cambio, cuando a los individuos se les
implementa una dieta restringida en conjunto con un programa de capacitación en
el control de la atención, el desempeño en la
prueba Stroop mejora, pues reduce el sesgo
atencional y hay mayor éxito en la restricción
alimentaria, respuesta importante cuando se
padece un TCA (Bazzaz et al., 2017; Weinbach
et al., 2020; Aviram-Friedman et al., 2021). De
ahí que la atención se puede modificar para
reducir el deseo y consumo de alimentos hipercalóricos, redireccionándola hacia una
dieta saludable. Aunque estos mismos autores indican que redirigir la atención hacia alimentos hipocalóricos es más difícil debido a
que los alimentos hipercalóricos causan más
placer al consumirlos. En ese sentido, Sato
(2020) indica que el fracaso de las dietas se
asocia con el sistema hedónico inconsciente
que causan los alimentos al individuo por su
alta palatabilidad y que es independiente al
valor nutricional.

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Por lo tanto, la restricción de alimentos hipercalóricos en la dieta restringida incide en
el procesamiento cognitivo, a nivel del control
inhibitorio y el sesgo atencional, funciones
ejecutivas que influyen y definen la capacidad
de los individuos para cumplir o no con su objetivo de reducir la masa corporal. Al respecto,
la tesis doctoral del primer autor de este artículo documenta que estudiantes universitarios con sobrepeso tienen sesgo atencional a
las palabras de alimentos hipercalóricos. Condición que además se relacionó con la presencia de estrés académico, preferencia y frecuencia de consumo a este tipo de alimentos
(Sosa-García, 2020). Por lo que la congruencia
entre lo que se piensa respecto a las señales de
alimentos y lo que se consume, permite el balance del organismo manteniendo la homeostasis y previene el sobrepeso. Descartando así
las supuestas dificultades que se perciben al
implementar una dieta saludable.

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�CIENCIA Y SOCIEDAD

CONCLUSIONES

REFERENCIAS

La prueba de Stroop alimentario evalúa la modificación
cognitiva y ubica a nivel neuropsicológico parte del procesamiento de funciones ejecutivas en los individuos que
son incapaces de cumplir con
la dieta restringida asignada.
Además, con el resultado de
desempeño en la prueba se
pueden desarrollar intervenciones para redirigir la atención del individuo hacia una
dieta saludable que cumpla
con sus necesidades nutricionales.

Aviram-Friedman, R., Kafri, L.,
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de nutrición y dietética. Madrid,
España: Universidad Complutense de Madrid.
Cox, W.M., Fadardi, J.S., y Pothos, E.M. (2006). The addic-

AGRADECIMIENTOS
Se agradece de manera especial a Alejandra Galindo, por
contribuir como modelo en
las fotografías y a la Mtra. Tania Hernández Basurto por la
corrección de estilo al manuscrito.

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

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considerations and procedural recommendations. Psychological Bulletin. 132(3):443.
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�OPINIÓN

Opinión

NEUROFISIOLOGÍA DEL
SUEÑO Y SU IMPORTANCIA
EN LA MEMORIA
G U I L L E R M O M AYA R E S V I L L E G A S * ,
A N T O N I O P O N C E T E C L A*

¿QUÉ ES EL SUEÑO?
El sueño es un estado fisiológico de alteración de la conciencia, el cual
se caracteriza por la reducción reversible del umbral de respuesta a los
estímulos externos, en general, acompañado de inmovilidad relativa
(Kandel, Schwartz y Jessell, 2008). Se divide en dos etapas, por sus
siglas en inglés, éstas son: REM (rapid eye movement) y N-REM (no
rapid eye movement); este último, a su vez, se divide en cuatro estadios
(Tortora y Derrickson, 2013).

Estadio 1: se le conoce como estadio de transición debido a que esta
etapa en algunas ocasiones es el paso del sueño a la vigilia, dura de uno
a siete minutos y no suele ocupar más de 5% del sueño total. La persona está relajada, con los ojos cerrados y tiene pensamientos fugaces,
el tono muscular disminuye y la actividad motora puede persistir por
varios segundos, así como contracciones musculares repetidas.
Estadio 2: también conocido como sueño ligero, durante este periodo resulta un poco más difícil despertar a la persona. Se pueden experimentar sueños fragmentados y los ojos pueden presentar rotación
lateral lenta. En el electroencefalograma (EEG) se registran ondas kappa.
Estadios 3 y 4: estas dos etapas se conocen en conjunto como sueño
profundo o sueño de ondas lentas, porque el umbral para despertar
aumenta más que en el estadio 2 y en el EEG, estas etapas registran ondas lentas, también llamadas ondas delta, de gran amplitud.
Una persona pasa del estadio 1 al 4 del sueño N-REM en menos de
una hora. Durante un periodo típico de sueño de 7-8 horas, hay de tres
a cinco episodios de sueño REM, durante los cuales los ojos se mueven
rápidamente en vaivén bajo los párpados cerrados (Tortora y Derrickson, 2013). El ciclo del sueño REM-N-REM dura de 90 a 110 minutos
y se repite de tres a cuatro veces en el transcurso del sueño.

* Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición "Salvador Zubirán",
Ciudad de México, México.
Contacto: guillermomayaresvillegas@gmail.com

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AÑO 25,
25, No.114,
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�OPINIÓN

¿QUÉ ES LA MEMORIA?
La memoria es una de las funciones cerebrales más importantes que posee el ser humano, hace referencia a la codificación, el almacenamiento
y la recuperación de la información aprendida (Purves, 2016). El término “consolidación de la memoria” se refiere a la estabilización y reforzamiento de la memoria, convirtiéndola en duradera. Esto incluye
diversos procesos celulares y moleculares que ocurren a nivel sináptico
neuronal; recientemente se descubrió que dichos procesos se producen
principalmente durante el sueño.
Existen dos maneras de clasificar los depósitos de la información
aprendida: una categorización temporal, que se divide en memoria inmediata, memoria de trabajo y memoria a largo plazo; y una clasificación basada en el tipo de conocimiento que el sujeto adquiere, la memoria declarativa y la memoria no declarativa (Payne, 2011). Con respecto
a la primera clasificación, la memoria inmediata mantiene en la mente
experiencia durante fracciones de segundos, la memoria de trabajo durante minutos y la memoria a largo plazo es cuando existe retención de
la información en una forma más permanente de almacenamiento durante días, semanas o incluso durante toda la vida.
Por otro lado, en cuanto a la segunda clasificación, la memoria declarativa es aquélla en la que una persona trae a la conciencia un recuerdo
(por ejemplo, la capital de Francia o la cena de anoche), y la memoria no
declarativa o de procedimiento es la que normalmente usamos sin recolección consciente (por ejemplo, andar en bicicleta, patear un balón de
fútbol, conducir un auto) (Stickgold, 2005; Purves, 2016).

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�OPINIÓN

SUEÑO Y CONSOLIDACIÓN DE LA MEMORIA
Durante el sueño, la consolidación de la memoria es mayor que durante la vigilia, debido a que
después de un periodo de sueño nocturno, la retención de información previamente adquirida es
mayor que después de un periodo equivalente de
vigilia (Cipolli, Mazzetti y Plazzi, 2012).
En la fase de ondas lentas del sueño N-REM se
consolida la memoria declarativa, mientras que
en la fase REM se consolida la memoria no declarativa y se le añade importancia emocional a los
recuerdos. Las fases 1 y 2 del sueño N-REM también tienen funciones importantes, pero aún no
se han estudiado adecuadamente (Diekelmann y
Born, 2010).
Mientras dormimos, la memoria se consolida
al mostrar recuerdos específicos durante el sueño (Kelemen y Born 2013). Un estudio realizado
con tomografía por emisión de positrones encontró que las áreas del hipocampo que se activan
cuando aprendemos algo se reactivan durante la
fase de ondas lentas del sueño (Walker, 2009).
En cuanto a la cantidad de tiempo que debemos
dormir para consolidar la memoria, se ha demostrado que los beneficios del sueño con respecto a
la memoria son más evidentes cuando se llevan a
cabo rutinas de sueño de aproximadamente ocho

22

horas. Sin embargo, también después de siestas más cortas de una a dos horas puede mejorar
la memoria de retención (Diekelmann y Born,
2010).
Un retraso breve entre aprender y dormir optimiza los beneficios del sueño para la consolidación de la memoria, debido a que existe mayor
capacidad de memorización cuando los sueños
ocurren pocas horas después del aprendizaje, en
comparación con los que suceden mucho tiempo
después (Diekelmann y Born, 2010).

ESTIMULOS SENSITIVOS
Un experimento que asoció estímulos auditivos
y consolidación de la memoria descubrió que
aprender algo mientras se escucha un sonido determinado ayuda a que lo aprendido se consolide
en la memoria de manera más eficiente (Kelemen
y Born 2013). El estudio consistió en entrenar
a una rata para correr hacia el lado izquierdo en
respuesta a un sonido determinado, y hacia el
lado derecho en respuesta a otro sonido diferente.
El desplazamiento hacia la izquierda y la derecha
de la rata se asociaron con la actividad de diferentes poblaciones neuronales. Durante el sueño, la
exposición al sonido del lado izquierdo hizo que
las neuronas asociadas con correr hacia el lado
izquierdo se reactivaran preferentemente; de manera análoga, cuando se reproducía el sonido del
lado derecho las neuronas asociadas con correr
hacia ese lado se reactivaron.
Se ha demostrado que los estímulos olfatorios
brindan resultados similares, pero el grado de
consolidación es menor en comparación con el estímulo auditivo (Kelemen y Born, 2013).

Reactivación y consolidación de la memoria durante el sueño
(Gil, 2021).

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Estímulos auditivos y consolidación de la memoria (Kelemen y
Born, 2013).

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�OPINIÓN

IMPORTANCIA EMOCIONAL DE LO APRENDIDO
Y RECOMPENSA

ENFERMEDADES QUE ALTERAN LA CONSOLIDACIÓN DE LA MEMORIA

Algo interesante que mejora la consolidación de
la memoria es la importancia emocional que se le
da a lo aprendido. A mayor grado de importancia
emocional mayor es la probabilidad que soñemos lo aprendido y mayor probabilidad de que se
consolide en la memoria. Además, la recompensa puede afectar la importancia emocional de un
recuerdo, debido a que los recuerdos recompensados se pueden percibir como más importantes
que el material carente de recompensa. En un
estudio se tomaron dos grupos de personas a los
cuales se les entrenó para realizar un ejercicio determinado. A los integrantes de un grupo se les
ofrecieron recompensas si realizaban correctamente el ejercicio, mientras que a los del otro grupo no. Luego de observar los efectos del sueño sobre la memorización del ejercicio, se observó un
mejor rendimiento en los integrantes del grupo
recompensado (Diekelman y Born, 2010). Estos
resultados explican, además, por qué es más fácil
recordar situaciones interesantes y relevantes que
hemos vivido (viajes, triunfos) en comparación
con aquellas situaciones de menor importancia.

El Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de
la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh (Vecsey et al., 2009) realizó un estudio
acerca de cómo se ve afectada la consolidación de
la memoria por el insomnio. Como resultado, la
consolidación de la memoria se vio afectada en los
individuos que sufrían de insomnio en comparación con un grupo control sano, por lo tanto, el
insomnio reduce la consolidación de la memoria
debido a que la pérdida aguda de sueño, así como
la restricción y fragmentación del mismo, dificultan la consolidación (Cipolli, Mazzetti y Plazzi,
2012).

SUEÑO, COMPRENSIÓN Y RAZONAMIENTO

a ocho horas de sueño mientras el otro grupo se
mantuvo despierto; al final, les mostraron nuevamente algunos problemas matemáticos y se observó que las personas del grupo que durmió ocho
horas tuvieron una mayor capacidad de comprensión y razonamiento para resolver los problemas
en comparación con el otro grupo (Diekelman y
Born, 2010).

El sueño no sólo influye en la consolidación de la
¿PROLONGAR LA DURACIÓN DEL SUEÑO
memoria, sino también en la comprensión y el
PROFUNDO?
razonamiento. Esto se dedujo como resultado de
un estudio que consistió en mostrar a dos grupos Durante una conferencia, Daniel Gartenberg
diferentes de personas algunos problemas ma- (2017), un destacado científico del sueño, extemáticos, enseñándoles la manera correcta de presó que el sueño profundo es la etapa más regeresolverlos; después, uno de los grupos se expuso

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nerativa. Según sus investigaciones, cuando no
tenemos el sueño profundo que necesitamos, se
inhibe nuestra capacidad de memorizar y aprender.
Gartenberg demostró un sonido capaz de prolongar la duración de la fase de sueño profundo
para obtener mayores beneficios en cuanto a la
memoria. La exposición al sonido mencionado
durante el sueño aumenta la duración de ondas
lentas. Gracias a estos resultados, en un futuro no
muy lejano se podrá contar con un dispositivo que
aumente la eficiencia de nuestros sueños, mejorando la capacidad de consolidar la memoria.

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Existe evidencia suficiente de que la epilepsia
altera la consolidación de la memoria, específicamente durante el sueño, debido a que las descargas epileptiformes se exacerban durante el sueño
profundo en comparación con las otras fases del
sueño (Atherton, 2016).
El estrés es otra patología muy frecuente que
afecta la consolidación de la memoria durante el
sueño. Los niveles excesivos de cortisol (hormona
del estrés) en el sistema nervioso central, junto
con la interacción de otros neurotransmisores,
provoca que ya no se lleven a cabo correctamente
las diferentes fases del sueño y esto afecta, por consiguiente, la consolidación de la memoria (Payne
y Nades, 2004).

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�OPINIÓN

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SUEÑO Y ELIMINACIÓN DE
DESECHOS CEREBRALES
Experimentos realizados por el
científico Jeffrey Iliff (2014) demuestran que durante el sueño,
el cerebro limpia los desechos
metabólicos que se acumulan en
la actividad cerebral durante la
vigilia. Los resultados demuestran que el líquido cefalorraquídeo (líquido que rodea y protege
el cerebro) penetra dentro de las
neuronas siguiendo el trayecto
de los vasos sanguíneos, llevándose consigo moléculas de desechos para posteriormente transportarlas al torrente sanguíneo
y que sean eliminadas. Tal fenómeno sólo sucede durante el
sueño, es decir, durante la vigilia, la cantidad de líquido cefalorraquídeo que retira desechos
es mínima. Además, durante el
sueño las células cerebrales se
retraen abriendo los espacios
intercelulares para permitir
que el líquido pase libremente
para eliminar los desperdicios.
Una de las sustancias que se eliminan del cerebro por esta vía es
el péptido ββ-amiloide, el cual es
una sustancia cuya acumulación
en el intersticio cerebral se asocia al desarrollo de Alzheimer,
enfermedad caracterizada por
la pérdida progresiva de la memoria.

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CONCLUSIÓN
Existen diferentes métodos para
mejorar el rendimiento de nuestros sueños en cuanto a la consolidación de la memoria, a continuación se citan tres maneras
para lograrlo:
1. Evitar el estrés: día con día
estamos expuestos a diferentes
situaciones estresantes que provocan una inmensa acumulación de cortisol a nivel cerebral
y, por consiguiente, una alteración en la consolidación de la
memoria. La solución es identificar las situaciones estresantes
que nos acontecen diariamente
y enfrentarlas como si fuesen un
reto, o como si fuesen una meta
que hay que cumplir día con día,
de esta manera los niveles de
cortisol se reducirán considerablemente.
2. Añadir importancia emocional a lo aprendido: es decir,
si se mantiene una actitud de
entusiasmo, felicidad e interés
mientras se estudia algún texto
o se practica alguna actividad,
el grado de consolidación será
mucho mayor en comparación a
que se mantenga una actitud de
tristeza, desinterés o enojo.
3. Acortar el tiempo entre
lo aprendido y el sueño: es importante estudiar o aprender
aquellas cosas que se pretenden

memorizar poco tiempo antes
de ir a dormir. Otra forma puede ser (sin necesidad de ir a dormir justo después de aprender),
al momento de ir a dormir, tomarse unos minutos, pensar y
recordar aquello que se quiere
memorizar. Ambos métodos
aumentan el grado de consolidación.

REFERENCIAS
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Iliff, J. (2014). One more reason to get a good night’s sleep.
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27

�EJES

Ejes

¿qué se te perdió aquí?

Metaloproteasas de matriz
en el núcleo celular

MARIEL MALDONADO*

Las enzimas capaces de cortar una proteína reciben el nombre de proteasas. Estas
biomoléculas regulan una amplia variedad de procesos a nivel celular y de todo
el organismo, ya sea por la degradación completa de su sustrato, por el procesamiento específico y limitado del mismo, o bien por el rasurado (shedding en inglés)
de ectodominios y liberación de péptidos que pueden desempeñar una función
diferente (Pardo et al., 2008). Las proteasas se encuentran en los tres dominios de
la vida: archaea, eubacteria y eukarya. Dada su importancia, se ha denominado como
“degradoma” al conjunto de proteasas que se expresan en un momento en particular en una célula, tejido u organismo (López-Otín y Overall, 2002). Se clasifican
de acuerdo con el aminoácido de su sitio activo en cisteínproteasas, aspartilproteasas, serínproteasas, treonínproteasas, glutamilproteasas y metaloproteasas (Ugalde
et al., 2010).

Una de las mejores bases de datos en cuanto a este
tipo de enzimas es MEROPS, la cual con frecuencia es
actualizada (Rawlings et al., 2018). Por ejemplo, apenas
el 11 de septiembre de 2020 agregaron tres familias más
de glutamilproteasas, dos de las cuales se habían considerado metaloproteasas; sin embargo, estudios recientes indicaron que el ion metálico cumplía una función
estructural y no catalítica (https://www.ebi.ac.uk/merops/index.shtml).

puede ser aspártico, glutámico o una tercer histidina. De
esta manera se subdividen en tres grupos: aspazincinas,
gluzincinas y metzincinas, que no necesariamente corresponden con ese tercer residuo. La clasificación continúa y se complica en numerosos clanes y familias. Sin
embargo, para los fines del presente escrito me centraré
en una de las familias: la M10, que corresponde a las
matrixinas o metaloproteasas de matriz (MMPs) (Pardo
et al., 2008; Ugalde et al., 2010).

Usualmente, las metaloproteasas tienen un ion de
zinc que permite la proteólisis al polarizar una molécula
de agua; esta clase de proteasas es la más numerosa en
muchos organismos, incluyendo a los mamíferos. El ion
de zinc suele estar coordinado con el esqueleto polipeptídico a través de dos histidinas y un tercer residuo que

Las MMPs, al igual que otras proteasas, se sintetizan
como zimógenos o precursores inactivos, esto significa
que para tener a la enzima activa se le debe cortar un
pequeño fragmento que deja al descubierto el sitio activo. En ocasiones, esa activación se facilita con un cambio conformacional inducido por un agente caotrópico,

* Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas, Ciudad de México, México.
Contacto: marielmb@comunidad.unam.mx

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mercurial, especie reactiva de oxígeno, detergente, o se
puede observar la activación alostérica en la que no necesariamente se elimina el prodominio, sino que se puede lograr una modificación en el plegamiento, debido a
la interacción con otras moléculas, lo que permite que
se exhiba el sitio activo (Hadler-Olsen et al., 2011).

tra una secuencia corta de aminoácidos que se conoce
como péptido señal y las identifica como enzimas de
secreción, por lo que se sintetizan en el retículo endoplásmico para posteriormente ser llevadas al aparato de
Golgi y de ahí a la membrana o al espacio extracelular
(Hadler-Olsen et al., 2011).

Hay muchos niveles de regulación de las MMPs,
desde la transcripción, que puede ser estimulada por
factores de crecimiento, hormonas, interacción con
otras células o con la matriz extracelular (MEC). La
regulación postranscripcional incluye estabilidad del
mRNA, eficiencia de traducción, regulación por microRNAs y, finalmente, después de la traducción, la activación del zimógeno pude ocurrir intracelularmente,
en la membrana, o bien después de ser secretada en el
espacio extracelular, donde puede ser inhibida por diversas proteínas y péptidos (Gaffney et al., 2015).

Tradicionalmente, las MMPs se consideraban enzimas que actuaban únicamente sobre elementos de la
MEC o mediadores asociados a la MEC. Se sugirió
que las enfermedades fibróticas son producto del desequilibrio en la degradación y el depósito de MEC. No
obstante, algunas MMPs se han reportado altamente
expresadas en enfermedades fibróticas, lo cual pareciera contradictorio, pero un punto fundamental es la localización y actividad de las enzimas. Para ahondar en este
punto se pueden consultar revisiones que abordan el papel patofisiológico de las MMPs en enfermedades fibrosantes, en las que algunas enzimas participan evitando
y otras promoviendo la acumulación de MEC (Pardo
et al., 2016; Afratis et al., 2018). En otras enfermedades
se ha visto que, dependiendo de la MMP, el órgano y la
etapa del padecimiento, su función puede ser benéfica,
perjudicial o presentar un efecto nulo. Estas enfermedades incluyen diversos tipos de cáncer, enfermedades
neurodegenerativas y cardiovasculares, entre otras. Si
se desea profundizar al respecto, se puede consultar la
revisión de Raeeszadeh-Sarmazdeh, Do y Hritz, donde
además discuten los estudios clínicos con inhibidores de
MMPs (Raeeszadeh-Sarmazdeh et al., 2020).

La estructura general de las MMPs comprende el
prodominio que las mantiene como zimógenos, el dominio catalítico, una región tipo bisagra y un dominio
C-terminal tipo hemopexina. Algunas pueden ser reconocidas por proprotein convertasas, como la furina, para
su activación intracelular. La mayoría son de secreción
extracelular, otras son conocidas como tipo-membrana,
ya sea por contar con un dominio transmembranal o
por estar ancladas a la membrana plasmática mediante
glicosilfosfatidilinositol. En el extremo amino se encuen-

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Con los años se encontró que las MMPs, además,
son capaces de activar moléculas residentes de la MEC
como factores de crecimiento y citocinas. Recientemente se ha demostrado que las MMPs, aparte de desempeñar diversas funciones extracelulares, se pueden encontrar activas dentro de la célula e incluso dentro del
núcleo, si bien sus funciones intracelulares aún no están
completamente comprendidas. En la figura 1 se presentan las distintas localizaciones que pueden presentar
estas enzimas.

Figura 1. Localización de las metaloproteasas de matriz. Las metaloproteasas de matriz (MMPs), llamadas así por ser capaces de degradar componentes de matriz extracelular (MEC), solían ser ubicadas exclusivamente en el espacio extracelular o en la membrana
plasmática. Ahora se sabe que también se encuentran en citosol, en
mitocondrias y dentro del núcleo. Las MMPs pueden desempeñarse como proteasa o como (co)factor transcripcional.

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En el grupo de trabajo donde realizo investigación
nos interesamos por una parte en las enfermedades intersticiales de pulmón y por otra en las metaloproteasas de matriz. En el contexto de la fibrosis pulmonar,
hemos estudiado el papel de varias MMPs, por ejemplo: MMP-1 (Herrera et al, 2013), MMP-19 (Jara et al.,
2015) y MMP14 o MT1-MMP (Plácido et al., 2021).
En mi proyecto de doctorado encontramos a MMP28 en el núcleo de algunas células de un tipo específico
de fibrosis pulmonar, inicialmente fue una sorpresa por
inmunohistoquímica, lo verificamos con seis anticuerpos diferentes tanto por inmunofluorescencia como
por western blot y por citometría confocal (Maldonado et
al., 2018), por ello nos llamó la atención investigar sobre este tema. A continuación presento algunos datos
relevantes de MMPs dentro del núcleo celular.
MMP-2 puede encontrarse en el núcleo de cardiomiocitos humanos, donde es capaz de degradar una
enzima reparadora de DNA, la poliADP ribosa polimerasa (PARP-1) in vitro (Kwan et al., 2004) e in vivo en
neuronas, en las cuales también degrada al factor de
reparación XRCC1 (X-ray cross-complementary factor 1)
reclutado por PARP-1 durante la reparación por escisión de bases (Yang et al., 2010). MMP-2 y -14 colocalizaron en núcleo de hepatocitos neoplásicos, sugiriendo
que estas enzimas juegan cierto papel en la tumorigénesis del carcinoma hepatocelular (Ip et al., 2007). De
igual forma, en hepatocitos y miofibroblastos en cáncer
hepático, se descubrió una forma pequeña de MMP-3
a la cual se le atribuyen funciones proapoptóticas (que
favorecen la muerte celular llamada apoptosis) dependientes de actividad catalítica (Si-Tayeb et al., 2006).

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Tabla I. Funciones nucleares descritas hasta ahora. Aunque muchos miembros de la familia de metaloproteasas de matriz se han encontrado dentro del núcleo, solamente las cinco funciones que se enlistan a continuación han sido determinadas.

Algunas MMP se han localizado en núcleo posteriormente al daño inducido por isquemia y reperfusión (Kwan et al., 2004; Cuadrado et al., 2009; Yang et
al., 2010). La isquemia es la disminución transitoria o
permanente del flujo sanguíneo, lo cual significa fundamentalmente baja presión parcial de oxígeno (hipoxia),
falta de nutrientes y acumulación de desechos. En el tipo
de fibrosis donde se encontró MMP28 en el núcleo, se
observan condiciones de hipoxia (Aquino-Gálvez y
González-Ávila, 2010; Tzouvelekis et al., 2007); sin embargo, cultivar las células en hipoxia, en hipoxia y sin
glucosa, o en normoxia y sin glucosa, no induce específicamente la traslocación nuclear de MMP28 (resultados
no publicados).

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Dentro de lo más interesante, se sabe que además
de tener la función ya conocida de proteasas, las MMPs
pueden regular la transcripción: MMP-3 puede funcionar como factor transcripcional para el factor de crecimiento del tejido conjuntivo (CTGF), uniéndose directamente a una secuencia dentro del promotor del gen
(Eguchi et al., 2008), MMP-12 favorece la transcripción
de NFKBIA, un gen que a su vez se traduce en otro
factor transcripcional (Marchant et al., 2014) y MMP-14
participa, probablemente como cofactor, en la regulación transcripcional de PI3K, una cinasa importante en
señalización celular (Shimizu-Hirota et al., 2012). En la
tabla I se resume la información sobre las funciones nucleares conocidas de MMPs.

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Los factores transcripcionales son proteínas que se
unen a regiones específicas del genoma y promueven
o evitan el proceso de transcripción, esto es, el copiado
del genoma (DNA) en RNA; un RNA mensajero que
viajará al citoplasma para, con ayuda de los ribosomas,
traducirse en aminoácidos y conformar una proteína. La activación de un factor transcripcional a veces
es resultado de su unión específica a un ligando, otras
es resultado de fosforilación, desfosforilación, o alguna
otra modificación postraducctional. La mayoría de las
ocasiones se unen a otro factor transcripcional o a un
cofactor, una proteína que favorece la transcripción, sin
unirse directamente al genoma.
Los primeros reportes de MMPs en núcleo terminaban de romper el paradigma que consideraba a estas
enzimas como parte del nicho extracelular; sin embargo,
una revisión se atreve a postular que probablemente esta
familia de proteasas existió primero en el núcleo donde
estaba relacionada con la apoptosis y posteriormente se
ubicaron en la membrana plasmática donde permanecieron por selección natural (Xie et al., 2017).

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CONCLUSIONES
En el caso de MMP-28, las posibilidades de funciones
nucleares constituyen una ventana de oportunidad
para continuar la investigación, puesto que podría tener
la clásica actividad de proteasa, o bien, desempeñarse
como algo completamente inesperado para la concepción original de metaloproteasa de matriz: un factor o
cofactor transcripcional.
Sin duda, queda mucho por descubrir en el mundo
de las MMPs, apenas empezamos la travesía de descifrar qué están haciendo en el núcleo celular. Cada paso
que damos en la investigación nos resuelve una o dos
preguntas y nos formula varias más. Es emocionante y
apasionante descifrar las diversas actividades que llevan
a cabo estas enzimas. Sigamos rompiendo paradigmas
y descubriendo cada día más sobre las proteínas, cuyas
funciones nos van mostrando nuevos caminos de conocimiento en la ciencia básica, al mismo tiempo que nos
ofrecen posibilidades de aplicación en la calidad de vida
de las personas.

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julio-agosto
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�SECCIÓN ACADÉMICA

SECCIÓN
ACADÉMICA

Fusarium : un fitopatógeno que amenaza la
salud humana

Fusarium: un fitopatógeno que amenaza la salud
humana
Joan E. Rodríguez-Grimaldo*, Gloria M. González*, Alexandra M. Montoya*
DOI: https://doi.org/10.29105/cienciauanl25.114-1

RESUMEN

ABSTRACT

Fusarium es un hongo patógeno oportunista que ha adquirido relevancia médica en las últimas décadas ligado al aumento de poblaciones en riesgo de desarrollar
enfermedades graves por este microorganismo. El tratamiento de infecciones por Fusarium spp. es actualmente
un reto para la clínica debido a la alta resistencia que
presentan ante los antifúngicos disponibles. El estudio
de los mecanismos de resistencia asociados a las diferentes especies de Fusarium representa una gran área de
oportunidad para la ciencia actual.

Fusarium is an opportunistic pathogenic fungus that has
acquired clinical relevance in the last decades due an
increase of the risk populations susceptible to develop
severe illness from this microorganism. The treatment
of Fusarium spp. infections is a challenge because of antimicrobial resistance against the available antifungals.
The study of the resistance mechanisms of action associated to the different species of Fusarium are an area of
opportunity for innovative and current research.

Palabras clave: Fusarium, micosis, infección, resistencia, tratamiento.

Keywords: Fusarium, mycosis, infection, resistance, treatment.

Los hongos son organismos saprófitos encontrados
normalmente como parte de ecosistemas
silvestres y agrícolas, algunos incluso como parte
de la microbiota humana. Existen especies de
hongos microscópicos que han sido asociados a
enfermedades en humanos, animales y plantas.
Muchas veces, las enfermedades en humanos
provienen del contacto con los hongos ambientales.

capaces de generar infecciones en animales y
humanos. En seres humanos, pueden presentarse
como superficiales, localizadas y diseminadas; estas
últimas se manifiestan principalmente en pacientes
inmunocomprometidos (Nucci y Anaissie, 2007).

Fusarium spp. es un hongo que primariamente
se categoriza como fitopatógeno. Esta característica
le otorga relevancia ya que las enfermedades en
plantas y cosechas representan importantes pérdidas
económicas. Además, diversas especies de Fusarium
son potencialmente microorganismos oportunistas

EL GÉNERO FUSARIUM
Fusarium es un hongo filamentoso de reproducción
asexual, que comprende más de 100 especies
diferentes. Estos organismos tienen una distribución
mundial y se aíslan de sustratos orgánicos, suelos
y agua. Los miembros de este género tienen una
distribución en regiones templadas y tropicales
(Nelson, Dignani y Anaissie, 1994).

* Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México.
Contacto: amontoya.me5029@uanl.edu.mx

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En cultivos a temperatura ambiente producen
colonias vellosas, con una tasa de crecimiento y
pigmentación variable según la especie (figura
1). Microscópicamente, Fusarium spp. puede
presentar una variedad de estructuras, entre las
que se encuentran: 1) hifas hialinas y septadas, 2)
macroconidios septados de formas diversas, aunque
predominan la forma de canoa o media luna, 3)
mesoconidios, similares a los macroconidios en
forma, pero de menor tamaño y constituidos por una
o dos células, 4) microconidios ovales o en forma de
huso, 5) fiálides, que son las células a partir de las
cuales nacen los conidios, y 6) clamidosporas, que
son estructuras de resistencia con doble pared gruesa,
lisa o rugosa, y se encuentran de manera solitaria, en
pareja o en racimo (figura 2) (Tapia y Amaro, 2014).
La presencia y organización de estas estructuras
en medios de cultivo adecuados, además de los
posibles pigmentos producidos, son características
morfológicas que permiten la identificación
fenotípica de las diferentes especies de este hongo.

Se ha reportado, por ejemplo, la afectación de
50% del producto en cultivos de frijol; de hasta 80%
en cultivos de piña y casi 70% de granos de trigo. En
México, los pocos reportes que existen de afectación
a cultivos han evidenciado la contaminación de 5 a
76% en grano de maíz y de 40 a 100% en cultivos
de agave (Senasica, 2003; Hernández-Delgado et al.,
2007). Las enfermedades en plantas por Fusarium
pueden representar pérdidas importantes en cultivos
que llegan a abarcar miles de hectáreas y millones de
dólares (Sader, 2017).

Figura 2. Micrografía de Fusarium spp. Se pueden observar las hifas
hialinas delgadas y tabicadas, así como los conidios (fuente: JERG).

FUSARIUM COMO FITOPATÓGENO
Diferentes especies de Fusarium han sido reconocidas
como importantes patógenos de plantas. Las
principales enfermedades causadas por este hongo
en plantas incluyen la marchitez vascular y el tizón.
Éstas son enfermedades que pueden causar manchas,
marchitamiento, pudrición y muerte en cualquier
estructura de la planta: hojas, flores, frutos, tallos,
granos, e incluso la planta completa. Son también
enfermedades que pueden afectar en cualquier etapa
del desarrollo de la planta antes, durante y después
de la cosecha. Las principales especies fitopatógenas
que se han reportado son F. graminearum y especies
del complejo F. oxysporum.

Figura 1. Colonia de Fusarium spp. Se puede apreciar la producción
de pigmento amarillo (fuente: JERG).

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La presentación clínica de una fusariosis suele ser
variada y dependerá del mecanismo de transmisión
y del estado inmunológico del paciente. Las
infecciones por Fusarium pueden ser clasificadas
como superficiales (por ejemplo, onicomicosis),
localizadas (por ejemplo, queratitis), o invasivas/
diseminadas (por ejemplo, fungemia).

En personas inmunocompetentes, las infecciones
más frecuentes por Fusarium spp. suelen ser la
onicomicosis y la queratitis. La onicomicosis
es una infección de la uña por invasión de las
FUSARIOSIS: LAS ENFERMEDADES estructuras del hongo, que puede causar cambios
de color, engrosamiento y destrucción de la uña.
CAUSADAS EN HUMANOS
Generalmente esta enfermedad se asocia a mala
higiene y la acumulación de humedad en los pies y
Las especies de mayor importancia médica son
manos. La queratitis se origina generalmente por la
aquéllas que comprenden el complejo de especies
inoculación del hongo mediante algún traumatismo
Fusarium solani (CEFS), Fusarium oxysporum
o abrasión en la córnea, y están altamente asociadas
(CEFO) y la especie Fusarium verticillioides,
al uso de lentes de contacto y el mal cuidado o poca
perteneciente al complejo Fusarium fujikuroi (CEFF)
higiene durante su uso. Durante esta enfermedad,
(Martínez-Hernández, Caro-Sánchez y Bonifaz,
el hongo puede producir úlceras sobre la superficie
2014) (tabla I).
Tabla I. Enfermedades causadas por Fusarium spp., sus principales manifestaciones clínicas y factores de riesgo.

La Sociedad Fitopatológica Americana estima que
existen alrededor de 200 tipos de planas susceptibles
a daño por Fusarium, y de éstas, aproximadamente
80 representan cultivos de importancia económica.
Algunos de los cultivos afectados son el maíz, trigo,
cebada, agave y cucurbitáceas, como el pepino,
calabaza y sandía, entre muchos otros (The American
Phytopathological Society, 2019).

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de la córnea y migrar a zonas más profundas donde
generará una inflamación importante, acumulación
de pus y destrucción de la córnea. Esta enfermedad
pudiera complicarse y evolucionar a endoftalmitis,
que es una inflamación dentro del globo ocular, e
incluso producir ceguera.
Los casos de enfermedades invasivas o
diseminadas causadas por Fusarium han aumentado
en frecuencia a lo largo de las últimas dos décadas,
ya que han ido de la mano con el aumento en el
número de personas que presentan algún factor
de riesgo predisponente para el desarrollo de estas
enfermedades. Algunos factores de riesgo que se han
encontrado asociados con la fusariosis son la diabetes,
algún inmunocompromiso o inmunosupresión, o el
tratamiento con corticosteroides y quimioterapia.
Las enfermedades por hongos en estos pacientes
suelen ser diseminadas, con una variedad de signos
y síntomas en relación a los sistemas u órganos
afectados, e involucran una alta mortalidad. Todo
esto debido en parte al retraso en el diagnóstico, a
las pocas alternativas de tratamiento existentes y
a la severa inmunosupresión que presentan estos
pacientes.
Las infecciones diseminadas como la fungemia se
presentan principalmente en pacientes con neoplasias
hematológicas, y esporádicamente en pacientes que
presentan quemaduras extensas. Algunas de las
manifestaciones clínicas de la fusariosis diseminada
son la fiebre, lesiones cutáneas, neumonía,
inflamación de los músculos, abscesos cerebrales y
meningitis. Aun y cuando cualquier órgano puede ser
afectado, los sitios más frecuentes de infección son
la piel (70-90%) y los pulmones (70-80%) (Dignani
y Anaissie, 2004). En estos grupos de pacientes, las
infecciones tienen un pronóstico desfavorable, ya
que la tasa de mortalidad puede ser de hasta 75%
(Dabas, Bakhshi y Xess, 2016).

EL GRAN RETO: EL TRATAMIENTO
El tratamiento de la fusariosis no está enteramente
definido, debido a la resistencia intrínseca a antifúngicos que han demostrado poseer las diferentes

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especies de Fusarium. Existen diferentes clases de
antifúngicos, con diferentes mecanismos de acción,
rutinariamente empleados para el tratamiento de las
enfermedades por hongos. Una de éstas son los azoles, los cuales son ampliamente utilizados para el tratamiento de infecciones causadas por muchos otros
hongos.

El mecanismo de acción general de los azoles es la inhibición de una enzima llamada lanosterol 14-alfa-desmetilasa, la cual está involucrada en la oxidación del lanosterol como paso en la formación de
ergosterol (figura 3). El ergosterol es un lípido esencial para la membrana celular de los hongos: la
disminución de ergosterol resultado de la actividad de los azoles afecta la estabilidad estructural de la
membrana celular, llevando a la muerte del hongo (Hollomon, 2017).

Fusarium es un microorganismo con un perfil de
susceptibilidad antifúngica in vitro reportado como
resistente a la mayoría de los antifúngicos empleados
actualmente para el tratamiento de diversas micosis.
Sin embargo, se ha observado que distintas especies
pueden presentar diferentes patrones de susceptibilidad. Por ejemplo, Fusarium solani y Fusarium
verticillioides presentan resistencia al itraconazol y
fluconazol, y miembros de los complejos Fusarium
oxysporum y Fusarium solani se han reportado como
resistentes también al posaconazol. En términos generales, el antifúngico con mayor actividad y eficacia
in vitro es el voriconazol, aun y cuando es importante
destacar que la respuesta a este antifúngico puede ser
variable entre diferentes especies y aislamientos del
hongo (Duarte et al., 2014; Al-Hatmi et al., 2017).
No existen estudios clínicos que evalúen la eficiencia de la terapia antifúngica en fusariosis, por lo
que el tratamiento está principalmente basado en reportes de casos con terapia exitosa. Muchos de estos
reportes destacan al voriconazol y a la anfotericina B
como los antifúngicos más efectivos (Guarro, 2013).
Con base en estos diversos estudios, el voriconazol
ha sido sugerido como la primera línea de tratamiento contra las fusariosis, aun sobre la anfotericina B
debido al potencial tóxico de este último (Tortorano
et al., 2014).
Si bien el tratamiento con voriconazol ha sido
hasta ahora el más efectivo para el tratamiento de estas enfermedades, cabe destacar la alta resistencia a
los azoles que pueden presentar los diferentes aislamientos de Fusarium. El impacto de esto ha llevado
a la categorización de aislamientos multidrogorresistente (Antequera et al., 2015). Esto ha complicado
más el tratamiento de las infecciones causadas por
este hongo.
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Figura 3. Vía de síntesis del ergosterol. La flecha indica el blanco de inhibición de los azoles (fuente: AMM).

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�SECCIÓN ACADÉMICA

La resistencia a antifúngicos ha sido asociada a
tres principales mecanismos: (1) mutaciones en la
proteína blanco, (2) aumento en la producción de
proteína blanco, o (3) aumento en la producción de
bombas de flujo, que se encargan de expulsar moléculas dañinas –como los antifúngicos– al exterior de
la célula. Se ha demostrado, por ejemplo, que mutaciones o supresión del gen de la enzima lanosterol desmetilasa confiere resistencia a azoles en otros
hongos patógenos como Aspergillus fumigatus y
Candida albicans. Las bombas de flujo clasificadas
como transportadores ABC o transportadores MFS
también han estado implicadas en la resistencia a
azoles en Aspergillus fumigatus, Cryptococcus neoformans y diferentes especies de Candida (Ammar
et al., 2013).
A la fecha, la resistencia a azoles en Fusarium
spp. se ha asociado a mutaciones en la enzima lanosterol desmetilasa; sin embargo, esto sólo se ha
demostrado en aislamientos provenientes del medio
ambiente y contra azoles de uso agrícola. No existen estudios sobre mecanismos de resistencia en especies de Fusarium patógenos en seres humanos y
azoles de uso clínico.

CONCLUSIONES
La amplia distribución en el medio ambiente de algunas especies de Fusarium conlleva a un alto índice
de exposición a éstos por parte de los seres humanos.
Si bien se requieren factores de riesgo particulares
para el desarrollo de enfermedades en personas sanas, como el mal uso de lentes de contacto o lesiones
previas en córnea, son microorganismos importantes
como causa de enfermedades en personas con algún
cuadro de inmunocompromiso, en quienes se ha reportado una mortalidad que llega a superar 75%.
Hoy en día, el tratamiento de las fusariosis representa un gran reto para la clínica debido a la alta resistencia de Fusarium a los diferentes antifúngicos
disponibles para el manejo de micosis severas. El
estudio de los mecanismos de resistencia presentes

42

en Fusairum spp. es aún un área muy incipiente; sin
embargo, las primeras aproximaciones se han realizado en Fusarium de importancia agrícola, por lo
que existe una gran área de oportunidad para explorar los perfiles de susceptibilidad en las diferentes especies de Fusarium causantes de patología humana
y los posibles mecanismos moleculares por los que
genera resistencia.

BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA
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�TENDENCIAS EDUCATIVAS

Tendencias educativas

Hacia la construcción del Sistema
de Evaluación y Acreditación de la
Educación Superior en México
Rogelio G. Garza Rivera*

Al respecto, el Artículo Transitorio Décimo Tercero de la LGES dice:
Para el establecimiento del sistema de evaluación y acreditación de la educación superior, el Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior y la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, en un plazo no mayor a
ciento veinte días de la instalación del Consejo Nacional, realizarán una convocatoria
amplia a las instituciones de educación superior, a las instancias de evaluación y acreditación de la educación superior, personal académico, especialistas y los sectores
interesados para contribuir a su diseño. Se integrará un comité técnico para procesar
las aportaciones que se realicen en el marco de la referida convocatoria. Dicho sistema
deberá presentarse a más tardar en 2021.

En este contexto, el 18 de agosto del año pasado se instaló y se realizó la Primera
Sesión Ordinaria del Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior
(Conaces), en la cual se adoptó el ACUERDOS.O.CONACES.1a.13, mediante el cual se
aprobó que el Secretariado Técnico Conjunto, la Secretaría de Educación Pública y la
ANUIES, llevaran a cabo la integración del Comité Técnico para procesar las aportaciones realizadas en el marco de la convocatoria. El Acuerdo señala:
Que el Secretariado Técnico Conjunto lleve a cabo la integración del Comité Técnico,
mismo que se encargará de procesar las aportaciones que se realicen en el marco de la
convocatoria referida en el artículo Décimo Tercero Transitorio de la Ley General de
Educación Superior; diseño del Sistema de Evaluación y Acreditación de la Educación
Superior.

L

a propuesta para el diseño del Sistema de Evaluación y
Acreditación de la Educación Superior (SEAES) atiende lo
dispuesto en la Ley General de Educación Superior (LGES),
publicada en el Diario Oficial de la Federación el 20 de abril
de 2021.
Éste fue el punto de partida para generar en el país un proceso
de difusión y análisis amplio, intenso y plural, que puso de manifiesto las grandes oportunidades que se abren para la transformación
del sistema de educación superior y la construcción de una nueva
generación de políticas públicas.
En este sentido, la propuesta se realiza con el fin de proponer –y
articular– estrategias y acciones en materia de evaluación y acreditación de la educación superior para su mejora continua y es resultado
de una amplia consulta en la que participaron, con planteamientos y propuestas, expertos académicos, investigadores, autoridades
y comunidades de todos los subsistemas y tipos de instituciones de
educación superior, públicas y particulares del país.

Así, con fecha del 17 de septiembre, se llevó a cabo la conformación plural del Comité con 24 integrantes, en el que a su vez se establecieron los términos de la Convocatoria
para el diseño del Sistema de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior, misma que fue aprobada en lo general y en lo particular. De igual manera se acordó que el
Comité Técnico procesara las aportaciones realizadas en el marco de la Convocatoria.
La Convocatoria señalada fue emitida el 24 de septiembre de 2021, con lo que se
desarrollaron diversos mecanismos de consulta y participación amplia e incluyente. En
este contexto, y con el propósito de recabar todos los planteamientos y propuestas de
los diversos actores de la educación superior, se realizaron los siguientes mecanismos de
consulta y participación:
1. Seis foros de Consulta Regionales, cuyo propósito fue promover y facilitar la más
amplia participación de las autoridades y comunidades de todos los subsistemas
y tipos de instituciones de educación superior, públicas y particulares del país,
con planteamientos y propuestas para el diseño del SEAES.
2. Consulta a las autoridades federales y estatales de educación superior para establecer un diálogo abierto, autocrítico y constructivo entre los responsables de la
conducción de las políticas de educación superior acerca de los retos, posibilidades, escenarios y agenda que plantean las autoridades e instituciones educativas,
la Ley General de Educación Superior en materia de evaluación de las políti-

*Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.

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�TENDENCIAS EDUCATIVAS

cas, instituciones y programas educativos, así como en materia de certificación y
acreditación de la educación superior.
3. Consulta a organismos, asociaciones y colegiados en materia de planeación o evaluación de políticas, instituciones y programas de educación superior, mediante el establecimiento de mesas de análisis, reflexión y diálogo acerca de los avances, contribuciones y limitaciones del esquema
vigente de evaluación y acreditación de la educación superior con la participación de los titulares y representantes de organismos, asociaciones y colegios con experiencia probada en el ámbito de la evaluación y acreditación
de políticas, instituciones, programas y procesos de la educación superior.
4. Encuesta a las comunidades de las instituciones de educación superior pertenecientes al Sistema Educativo Nacional, a efecto de recopilar y sistematizar, a
través de medios digitales, los conocimientos y percepciones que existen acerca
de los avances, contribuciones, debilidades y retos de los esquemas e instrumentos vigentes en materia de evaluación y acreditación de la educación superior,
así como de aspectos clave que deben considerarse para construir el SEAES.
5. Consulta a expertos y especialistas en planeación y evaluación de la educación
superior, con el objetivo de establecer mesas para escuchar, dialogar y deliberar
con quienes, debido a su formación, trayectoria, interés o actividad profesional,
cuenten con experiencia y conocimientos relevantes sobre los procesos de planeación, evaluación, certificación y acreditación de la educación superior, por
lo que sus aportaciones resulten de gran valía para el diseño, construcción y
operación del SEAES.
Posteriormente, el 30 de noviembre de 2021, en la segunda sesión del Conaces,
se dieron a conocer los resultados de la Convocatoria y se acordó celebrar una sesión
extraordinaria, el mes de diciembre, para presentar la propuesta para el diseño del
SEASE.
Por ello, el 1 diciembre de 2021, el Comité Técnico desarrolló el guión para la elaboración de la propuesta, y el día 10 de ese mes se presentó al Secretariado Técnico
Conjunto el primer borrador para su retroalimentacion.
La propuesta para el diseño del SEAES constó de seis apartados:
I.

Elementos del diagnóstico: definicion del problema y principales fortalezas, debilidades y áreas de oportunidad del modelo vigente de evaluación y acreditación de la educación superior.

II. Marco de referencia jurídico.
III. Orientaciones generales de política.
IV. Ejes, objetivos estratégicos, estrategias y líneas de acción.
V.

Organización y funcionamiento del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior.

VI. Etapas de consolidación y desarrollo.

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Asimismo, se presentaron conclusiones y recomendaciones, entre las que destacan
que el SEAES debe:
1. Contribuir a la consolidación de una cultura de evaluación institucional promoviendo su carácter obligatorio, que apoye la toma de decisiones de las IES,
subsistemas y la educación superior.
2. Orientar el concepto de calidad hacia los nuevos retos de la educación superior
y a las consideraciones generales que emanan del marco jurídico correspondiente: obligatoriedad, gratuidad, equidad, inclusión, pertinencia social, equidad de
género, interculturalidad, interdisciplinariedad e internacionalización solidaria.
3. Generar políticas y mecanismos para garantizar que el sistema de evaluación y
acreditación opere con rigor técnico, en un marco ético y de sustentabilidad y
respete las características de los sistemas y subsistemas.
4. Dar prioridad a la formación integral de los estudiantes, analizando su aprovechamiento, deserción, reprobación, efectividad de las tutorías, eficiencia terminal y titulación.
5. Propiciar esquemas de evaluación del profesorado que revaloricen la función de
los académicos en la docencia de excelencia, la investigación, así como el trabajo
cooperativo.
6. Apoyarse en un sistema único de información, flexible y abierto, integrado por
una nueva generación de criterios e indicadores pertinentes, así como mecanismos formales y transparentes con enfoque cuantitativo y cualitativo que atiendan referentes internacionales.
7. Integrar padrones de evaluadores altamente capacitados en procesos de evaluación y acreditación con amplia trayectoria académica, conocimiento disciplinar
y ética profesional.
8. Implantar una política pública y mecanismos para la certificación de competencias pedagógicas y disciplinares de los académicos y evaluadores.
9. Integrarse como un organismo público especializado con autónomía técnica
para la toma de decisiones en la gestión administrativa, con representación colegiada, que se refleje a nivel estatal con la misma forma jurídica.
10. Establecer programas o fondos de financiamiento ordinarios y extraordinarios enfocados en fortalecer la calidad de los programas educativos de las IES.
La propuesta para el diseño del SEAES, del 16 de diciembre, es resultado del esfuerzo y trabajo colegiado del Secretariado Técnico Conjunto, del Comité Técnico, de
las instituciones de educación superior y de todas y todos quienes participamos con
entusiasmo y profesionalismo con ideas, conocimientos y experiencias, para diseñar,
proponer y articular estrategias y acciones en materia de evaluación y acreditación.
Sin duda, las bases están sentadas para la integración del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior para contribuir, con las universidades
e instituciones de educación superior, a la mejora continua de la educación y al máximo
logro en la formación integral de las y los estudiantes de nuestro país como seres humanos, ciudadanos y profesionistas.

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�CURIOSIDAD

Curiosidad

LAS SERPINAS,
¿ALIADOS
MOLECULARES
O ENEMIGOS
FURTIVOS?

Serpina, un concepto que podría resultar lejano a nuestra
concepción, pero demasiado cercano para el cuerpo humano. Resulta ser un acrónimo en inglés para designar a una
de las familias más grandes de inhibidores de proteasas de
serina, llamadas así ya que el aminoácido serina, junto con
el aspartato y la histidina, forman una triada catalítica. Se
encuentran prácticamente en todos los organismos, cerca
de 1,500 secuencias se han identificado, de las cuales 36 tienen origen humano (Heit et al., 2013).
Son muy importantes porque participan en diferentes
procesos fundamentales para la fisiología y homeostasis del
cuerpo humano: coagulación, inflamación, fibrinólisis (prevención de trombos), respuesta inmune, condensación de
cromatina (división celular), supresión de tumores y apoptosis (muerte celular) (Heit et al., 2013) (figura 1).

LUIS JESÚS CORTEZ-DE LA FUENTE*, JOSÉ PRISCO PALMA-NICOLÁS*

* Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México.
Contacto: luisjcortezdlf88@hotmail.com

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Figura 1. Algunos ejemplos de serpinas y su participación en la regulación de la homeostasis. α1 anti-tripsina (α1AT), inhibidor de esterasa C1
(C1NH), neuroserpina (NS), antitrombina (AT).

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�CURIOSIDAD

ESTRUCTURA Y MECANISMO DE INHIBICIÓN
Contrario a otros inhibidores, tienen un mecanismo de acción bastante complejo, el cual depende de la estabilidad y los diferentes tipos de
interacción que se llevan a cabo entre la serpina y
su molécula objetivo. Las serpinas son largas cadenas peptídicas constituidas por aproximadamente 400 aminoácidos; su peso molecular varía
entre los 40 y 100 kilodaltons (kDa), debido a la
diferencia en su perfil de glicosilaciones. Por otro
lado, su estructura secundaria está integrada por
siete a nueve hélices-alfa y tres láminas-beta (Gettins, 2002).

La conformación en la que encontramos a las
serpinas en el organismo (nativa) no es del todo
estable, por lo que se le suele denominar como
estructura metaestable. Los principales motivos
estructurales de una serpina son un dominio
lámina beta A constituido de cinco hebras y un
dominio flexible denominado lazo centro reactivo (RCL), los cuales se encuentran altamente
conservados en esta familia. El RCL tiene un sitio
que puede ser cortado (P1-P1’), el cual está localizado cerca del extremo C-terminal de la secuencia de aminoácidos. El mecanismo de inhibición
requiere de un cambio en la conformación de la
serpina nativa (metaestable) a una de mayor estabilidad (figura 2).

Figura 2. Modelo tridimensional de una serpina. El dominio
centro reactivo tipo lazo (RCL) se encuentra expuesto en la
conformación metaestable de la serpina, el dominio de láminas beta se ubica en color verde, mientras que las hélices
alfa en violeta.

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Para explicar el mecanismo de inhibición, se puede recurrir a una
analogía, siendo la serpina una trampa para osos a nivel molecular. El
RCL actúa como cebo y a la vez como un seguro, el dominio de láminas-beta como un cerrojo, mientras que la proteasa de serina representa
una presa. Cuando la “presa” muerde el “cebo”, el “seguro” que mantenía la trampa abierta se libera y se introduce dentro del “cerrojo”, lo que
desencadena que la “trampa para osos” se mantenga cerrada, atrapando
a la “presa” y dejándola sin escapatoria (figura 3). Estos eventos culminan con la formación de un complejo serpina-proteasa de serina estable
y una proteasa de serina imposibilitada, ya que es incapaz de disociarse
de la trampa para osos.

Figura 3. Representación gráfica del mecanismo de inhibición de las serpinas. En la analogía de
la trampa para osos, dentro de la secuencia del RCL se encuentra el “cebo”, el cual será cortado
por la proteasa de serina (depredador), esto acciona la trampa cambiando su conformación, de
manera que se forma el complejo proteasa-serpina, el cual es irreversible.

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�SERPINOPATÍAS

FUNCIÓN BIOLÓGICA DE LAS SERPINAS
Como ya se mencionó, la familia de las serpinas
es muy grande y bastante variada, tanto en estructura como en función. Dentro de las más importantes se encuentran la alfa-1 antitripsina y la
neuroserpina, las cuales participan en los procesos de inflamación y axogénesis y sinaptogénesis
(formación de red neuronal), respectivamente;
cualquier anomalía en su estructura resultaría en
serpinopatías muy graves.
Alfa-1 antitripsina (α1AT) es una glicoproteína
de 52 kDa codificada por el gen SERPINA1 (Heit
et al., 2013). Es producida por macrófagos, enterocitos, epitelio de la córnea, células alveolares
e incluso células cancerígenas, pero principalmente en los hepatocitos (70-80%). En eventos
infecciosos o inflamatorios, los niveles de α1AT
pueden incrementarse en respuesta a citocinas
inflamatorias sintetizadas por los macrófagos
como IL-6, IL-1 o TNF-alfa (Knoell et al., 1998).
Como inhibidor de proteasas de serina, α1AT tiene la facultad de suprimir la actividad de la elastasa, catepsina G y proteinasa G derivados de los
gránulos de los neutrófilos; triptasa y quimasa de
mastocitos, granzima B de linfocitos y matriptasa
de las células epiteliales (Bergin et al., 2012).

52

Una de sus funciones biológicas más importantes es la protección que brinda contra el daño
colateral ocasionado por la elastasa de los neutrófilos (NE). NE es una enzima proteolítica muy
destructiva que degrada la matriz extracelular
y modula la inflamación y el remodelado de los
tejidos (Polverino et al., 2017). Si no es inhibida
apropiadamente por la α1AT, podría tener consecuencias irreversibles en los tejidos, como el
pulmonar, y afectar la capacidad aeróbica del individuo afectado.
La neuroserpina (NS) es una glicoproteína
de 55 kDA codificada por el gen SERPINI1 y es
sintetizada en el hígado y por las neuronas de
los sistemas nervioso central y periférico (Heit
et al., 2013; Caccia et al., 2010). Tiene un rol sumamente importante en el desarrollo del sistema nervioso, ya que participa en la generación de
los axones, la formación de sinapsis (conexiones
neuronales), así como la plasticidad sináptica. La
NS es capaz de inhibir el activador plasminogénico tipo-tejido (tPA), una proteasa de serina muy
importante en el proceso de fibrinólisis (degradación de trombos). También participa en la protección contra la isquemia cerebral, al prevenir la
muerte de las células neuronales.

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Las serpinas juegan un papel muy importante en
diversos procesos fisiológicos, así como en la regulación de la homeostasis, por lo que cualquier
disrupción en su estructura o alguna deficiencia
en sus funciones podrían ser letales. Cualquier
mutación en su secuencia aminoacídica puede
resultar en un mal plegamiento de la proteína
o en la formación de estructuras inestables con
pobre o nula capacidad inhibitoria. La serpina
producto de cualquier mutación puede presentar
dos caminos: ser secretada como una enzima con
actividad biológica limitada o, en su defecto, ser
retenida en el retículo endoplásmico, formando
polímeros de serpinas.
Existen muchos mecanismos moleculares
involucrados en la formación de estos polímeros, pero lo más común es la formación de uniones-beta por medio de puentes de hidrógeno entre los lazos peptídicos y las láminas beta de dos
serpinas.
La deficiencia de α1AT es definida como un
desorden hereditario autosómico que ocasiona
la producción de la serpina de forma poco eficiente. El gen SERPINA1 es susceptible a mutaciones que afectan la estabilidad conformacional
de la estructura del dominio de las láminas-beta,
lo que resulta en la polimerización de α1AT. Esto
se traduce en una disminución de su actividad
inhibitoria en el torrente sanguíneo y en la acu-

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mulación de polímeros de α1AT no funcionales
en el hígado. Estos agregados se vuelven tóxicos
para los hepatocitos, produciendo cirrosis hepática; y la pérdida del efecto antinflamatorio de
ATT puede predisponer enfisema pulmonar en
fumadores (Ekeowa et al., 2009). La enfermedad de la obstrucción pulmonar crónica (COPD)
y la cirrosis hepática son las serpinopatías más
asociadas con la deficiencia de α1AT, y en menor
medida pancreatitis, paniculitis, glomerulonefritis y enfermedades vasculares diversas. La COPD
se caracteriza por destrucción alveolar, sobreproducción de moco e inflamación crónica.
Las mutaciones en NS conducen a enfermedades severas degenerativas, resultando en muerte
neuronal y demencia, un cuadro patológico conocido como encefalopatía familiar con cuerpos
de inclusión (FENIB). Es interesante que los polimorfismos S49P y H338R en el gen SERPINI1
sean homólogos con los encontrados en α1AT
(S53F y H338R) que ocasionan daño hepático, lo
que sugiere un mecanismo molecular de acción
similar (Roussel et al., 2011). La FENIB se caracteriza por inclusiones neuronales eosinofílicas de
NS en la capa más profunda de la corteza cerebral y en la substancia nigra. Estos cuerpos de
inclusión se forman por el entrecruzamiento de
los polímeros de NS, los cuales comparten ciertas similitudes con las estructuras que se forman
cuando hay deficiencia de α1AT.

53

�CURIOSIDAD

CONCLUSIÓN
Las serpinas forman parte de una familia de inhibidores de proteasas de serina muy poco conocida. Su importancia radica en la
participación que tienen en procesos fisiológicos como la inflamación, respuesta inmune, coagulación, entre otros. Dentro de las
serpinas más estudiadas se encuentra la Alfa-1 antritripsina, que
permite la regulación de los procesos inflamatorios, y la neuroserpina, la cual se encuentra involucrada en la generación de nuevas
conexiones nerviosas. Es evidente la importancia de las serpinas,
por lo que son aliadas moleculares que permiten el control de la
homeostasis. Sin embargo, la otra cara de la moneda radica en las
mutaciones que estos inhibidores pudieran presentar, como es el
caso de una inflamación exacerbada en la α1AT, o demencia en el
caso de NS. Si bien las serpinopatías son poco frecuentes, el estudio en este campo poco explorado podría mejorar el diagnóstico
oportuno de este tipo de enfermedades y el desarrollo de tratamientos más eficaces contra estas anormalidades.

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55

�CIENCIA DE FRONTERA

Ciencia de frontera

Un recorrido por la micología
clásica, los modelos murinos
y la micología moderna.
Entrevista con la Dra. Gloria M. González

M A R Í A J O S E FA S A N T O S C O R R A L*

Gloria M. González tiene una licenciatura en Química farmacobióloga por la Facultad de Ciencias
Químicas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Una maestría y un doctorado en Ciencias,
con especialidad en Microbiología Médica, por la Facultad de Medicina de la UANL, universidad en la que es profesora titular desde 1983. Sus áreas de investigación son micología médica,
diagnóstico molecular, infecciones fúngicas y factores de virulencia en hongos, sobre las que ha
escrito más de 130 artículos en revistas indizadas, varios capítulos de libros, además de formar
alumnos de licenciatura, maestría y doctorado.
Como parte de su trabajo ha desarrollado modelos murinos con diferentes infecciones fúngicas para determinar nuevas terapias que puedan utilizarse en los humanos. Desde 1983 es la
responsable del Laboratorio de Micología Médica del Centro Regional de Control de Enfermedades Infecciosas del Departamento de Microbiología. En 2012 fue nombrada secretaria Académica del área básica del Posgrado en Ciencias en la Subdirección de Estudios de Posgrado, y a
partir de 2013 es jefa del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de la UANL.

¿Cómo transita desde su licenciatura a la especialidad en Microbiología?
Estudie Química farmacobióloga en la Universidad Autónoma de
Tamaulipas, en cuyo plan de estudios se incluían cuatro o cinco unidades de aprendizaje sobre Microbiología, y ahí aprendí acerca de
la diversidad del mundo microbiano: bacterias, virus, hongos, protozoarios y helmintos. Desde ese tiempo me gustó mucho la Microbiología Médica. Sin embargo, al titularme encontré, como muchos
egresados en aquel entonces, hace 30 o 40 años, un fuerte atractivo
en trabajar profesionalmente, aunque sabía que quería seguir estudiando y hacer un posgrado. Quería vivir la profesión, la situación
real, lo que ocurre en el laboratorio clínico con las muestras de los
pacientes porque siempre me gustó esa área. Sin embargo, cuando
eres inquieta y te haces muchas preguntas, los estudios de licenciatura suelen ser insuficientes.

Me di cuenta de que si continuaba con la misma vida profesional,
me centraría más en una rutina de los procedimientos diagnósticos
y menos en enfrentar retos. Así que la alternativa que tenía entonces
era hacer más o menos lo mismo por muchos años, o dar un gran
salto y enfrentarme al cambio, así es que decidí “lanzarme”. Tuve
muchos cuestionamientos de mis amigos y compañeros de trabajo,
pues insistentemente me preguntaban si valía la pena dejar un trabajo estable. Pero al final son las propias decisiones las que cuentan,
y la mía era volver a ser estudiante, atreverme a dejar atrás las comodidades de las costumbres, estar dispuesta a aprender más, a especializarme, a encontrar respuesta a los problemas. Comencé otra
etapa de mi vida, ahora viviendo en Monterrey e iniciando los estudios de la Maestría en Ciencias, con especialidad en Microbiología,
en la Facultad de Medicina, en la UANL, donde estuve muy contenta,
como siempre cuando fui estudiante; por suerte, ahora, como investigadora, sigo estándolo.

Insistentemente me
preguntaban si valía
la pena dejar un trabajo estable.

*Universidad Nacional Autónoma de México, Ciudad de México, México.
Contacto: mjsantos@sociales.unam.mx

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo descubre su vocación por la investigación de infecciones fúngicas?
Cuando terminé la maestría, una profesora del Departamento de Microbiología que trabajaba el área
de micología se jubiló y de esa manera llegué al área
en el mismo Departamento, puedo decir entonces
que llegué por accidente. Empecé a prepararme más
en la micología médica, hallé el mundo de los hongos
como un campo apasionante y encontré que no había
muchas personas trabajando e investigando sobre el
tema a nivel nacional, e incluso a nivel mundial. En
verdad hay pocos micólogos médicos. A la vez comencé a dar clases en pregrado en las licenciaturas de Médico cirujano y partero y Químico clínico biólogo, y me
gustó mucho esa experiencia, nunca he dejado de dar
clases en pregrado.

Tiempo después inicié el doctorado en Ciencias,
con especialidad en Microbiología Médica, en la
misma Facultad de Medicina, donde tuve la fortuna
de que me dieran tres años de permiso para irme al
Health Science Center at San Antonio, en Texas, y ahí
realicé toda la parte experimental de mi trabajo doctoral. Estuve en los laboratorios de los doctores Micheal
G. Rinaldi, Deanna Sutton y Annette Fothergill, aprendiendo sobre la identificación fenotípica de hongos
causantes de enfermedades en los seres humanos y
lo relacionado con las pruebas de susceptibilidad in
vitro con antifúngicos, que en ese momento estaban
siendo sometidas a estandarización por el Clinical and
Laboratory Standards Institute (CLSI).

En ese tiempo las características de la colonia de
los hongos, así como las características microscópicas
de las mismas, eran fundamentales para la identificación de estos microorganismos. Estos procedimientos
conformaron la micología clásica o fenotípica durante
muchas décadas. Los cultivos en placas Petri con agar
glucosa Sabouraud, agar Micosel, etcétera, y procedimientos de cardaje, cinta adhesiva y microcultivos a
partir de la colonia fúngica era lo usual. El microscopio
era un equipo central e indispensable para la identificación de los hongos.

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Al mismo tiempo que aprendía los procedimientos de identificación precisa de los hongos, estuve trabajando en el laboratorio del Dr. John R. Graybill, experto en el diseño de modelos murinos para evaluar
la eficacia terapéutica de antifúngicos. Participé en el
diseño de modelos murinos de coccidioidomicosis,
aspergilosis, fusariosis y otros para evaluar la eficacia
terapéutica de medicamentos como el posaconazol,
voriconazol, caspofungina, anfotericina B liposomal,
que desde hace tiempo son medicamentos que se utilizan en los humanos para tratar ciertas enfermedades fúngicas. Gracias a estos estudios se pueden salvar
las vidas de muchas personas. Ese tiempo en Texas
fue fundamental en mi formación profesional, en esos
laboratorios tuve un recibimiento excelente desde el
primer día de mi estancia y con el tiempo la relación
de trabajo se fortaleció muchísimo, tanto que, aunque
el permiso inicial era por dos años, pedí una extensión
para quedarme un tercero, tanto mi universidad como
en el extranjero me lo concedieron.

Además, tuve la oportunidad de aprender las estrategias para solicitar financiamiento para proyectos
de investigación en el sistema estadounidense, el envío de información concerniente a potencia de nuevos
medicamentos a la Food and Drug Administration
(FDA), presentando resultados de mis investigaciones en múltiples congresos internacionales, aparte
de practicar el arte de la publicación, que es muy estimulante, por supuesto siempre asesorada por mis
mentores.

Aunque fue difícil tomar la decisión de regresar a
mi país, regresé. Seguí dando clases en el pregrado y
llevé a cabo muchos cursos de actualización de educación continua de micología médica diagnóstica, siempre ubicada en la UANL. Empecé a tener estudiantes
de maestría que querían trabajar en micología médica
y conforme obtuve fuentes de financiamiento también
tuve estudiantes de doctorado y de esta forma empecé
mi carrera como investigadora, la cual lleva ya varias
décadas. Ha sido difícil esta carrera porque vivimos
en un país que no tiene como prioridad la investigación. Proyectos que son sometidos a financiamiento
no resultan aprobados con explicaciones del veredic-

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to como que los hongos no son causa importante de
morbi-mortalidad en los seres humanos. Pero a pesar
de ello sigues, porque te gusta la investigación y mucho.

Tuve la oportunidad de hacer estancias adicionales cortas en otros laboratorios que enriquecieron mis
conocimientos. Una de ellas fue en el California Insti-

tute for Medical Research, Div. Infectious Diseases and
Geographic Medicine, Stanford University, en Califor-

nia, un laboratorio referente en el diseño de modelos
murinos de infecciones fúngicas para evaluar eficacia
terapéutica de nuevos medicamentos, así como estudios de patogénesis fúngica, bajo la asesoría de los
doctores David Stevens y Karl V. Clemons. Otra de mis
estancias fue en la Michigan State University, Medical

Technology Program, Div. Microbiology and Molecular Genetics, en Lansing, Michigan, con el Dr. Leonel

Mendoza, donde adquirí conocimientos básicos en
Biología Molecular aplicada al diagnóstico de hongos.

Llegado a este punto, quiero comentar que hace
aproximadamente dos décadas empezó a transformarse la micología convencional o fenotípica y comenzó a ser necesaria (ahora es indispensable) la
confirmación de la identificación de un hongo mediante procedimientos de Biología Molecular. Con esto
los micólogos tuvimos la necesidad de adquirir nuevos conocimientos para estar vigentes en esta nueva
manera de hacer diagnóstico en las enfermedades
micóticas. Las pruebas de PCR (reacción en cadena de
la polimerasa) para detectar ácidos nucleicos específicos del hongo resultaron muy satisfactorias y, aunque
la formación de micólogos en la actualidad requiere
una formación fenotípica como la que teníamos hace
tiempo, la tendencia en la micología moderna requiere de una gran cantidad de conocimientos en los procedimientos de la Biología Molecular. Hoy por hoy el
microscopio tiene un papel importante en la formación de nuevos micólogos, no tengo la menor duda.
Sin embargo, el termociclador, el fotodocumentador,
el secuenciador y otros equipos son también muy importantes en el enfoque que tiene la micología moderna para la confirmación o identificación de los hongos.

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Cómo nutre la Microbiología al avance de
la medicina?

¿Qué desafíos encuentra en el desarrollo
de modelos murinos?
Los desafíos son muy grandes y costosos. Podemos
comenzar comentando que para trabajar en modelos murinos con enfermedades infecciosas, se debe
contar con un laboratorio que tenga la infraestructura
adecuada para manejar apropiadamente a los animales, para que los resultados que se obtengan de esos
experimentos sean confiables y con toda la seguridad
para quienes trabajan en el bioterio. Parámetros como
la temperatura, humedad, CO₂, ciclos de luz y oscuridad, nivel de ruido, alimento, agua, limpieza, cambios
de lecho, deben permanecer inalterados a lo largo del
tiempo que dura el estudio.
En este punto quiero comentar que los primeros
estudios en murinos, realizados en la Facultad de Medicina, los hicimos en un bioterio muy básico. Posteriormente la Dra. Mariana Elizondo (profesora del Departamento de Microbiología) sometió un proyecto
en una convocatoria de infraestructura por parte del
Conacyt que resultó aprobado y logramos tener un
equipamiento de otro nivel. Por otro lado, gracias a los
esfuerzos del Dr. Miguel Ángel Becerril García (profesor del Departamento de Microbiología), para que el
nuevo bioterio funcionara adecuadamente y apegado
a normas oficiales, es que ahora tenemos un laboratorio de Microbiología experimental autorizado por Sader/Senasica (Secretaría de Agricultura y Desarrollo
Rural) para uso en investigación científica, desarrollo
tecnológico e innovación, pruebas de laboratorio y enseñanza.

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Otro desafío en el trabajo con modelos murinos
es que se requiere personal entrenado en el manejo
de animales y esto es algo que no les gusta a muchas
personas. Así que cuando encuentras a personas con
el carácter para trabajar esto, ya tienes mucho avance
para llevar a cabo tus estudios de investigación.

Ahora bien, si ya cuentas con la infraestructura
y el personal de apoyo está entrenado para manejar
ratones, el siguiente paso es el reto más grande. Desarrollar el modelo murino con un microorganismo
fúngico de tu interés. El diseño dependerá del objetivo del estudio: evaluar eficacia terapéutica, estudiar
respuesta inmune, investigar patogenicidad, valorar
virulencia, evaluar una prueba diagnóstica, evaluar
una vacuna, etcétera. Ya en este punto entra una cantidad de variables que hay que definir, como la vía de
administración, la concentración del inóculo, el volumen a inocular, el uso de inmunosupresión o si se va
a trabajar con ratones inmunocompetentes, la cepa
de ratones, la duración del modelo, los días para realizar el sacrificio, la forma de proceder en el sacrificio,
los órganos por extraerse, las consideraciones acerca
de la moribundez, etcétera. Son muchas variables, es
mucho el trabajo por realizar, pero si se logra el desarrollo de un modelo, es un gran logro porque se podrá
hacer un sinnúmero de estudios que proporcionarán
información muy valiosa acerca de una nueva terapia
antifúngica, de una vacuna experimental, de una nueva prueba diagnóstica, de patogenicidad de un hongo
y muchas otras cosas más.

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La historia de la Microbiología tiene un largo camino, y en esta entrevista voy a cometer una injusticia
enorme al mencionar muy poquísimas personas en
la evolución de la Microbiología hasta una ciencia.
En forma muy general podría decir que Anthony van
Leeuwenhoek, si bien no fue el primero en descubrir
los microbios, sí fue al menos la primera persona en
ver un microorganismo (los denominó animáculos) y,
sobre todo, documentar sus observaciones. Él diseñó
su propio microscopio, muy simple, por cierto, ya que
sólo tenía una sola lente, hecha a mano por él. Posteriormente vinieron muchos debates sobre el origen
de los microbios, inicialmente se pensó que procedían
de la materia orgánica en descomposición. Hasta que
Louis Pasteur acabó con el mito de la generación espontánea y expuso la llamada teoría germinal de las
enfermedades infecciosas, según la cual toda enfermedad infecciosa tiene como origen un microorganismo con capacidad de propagación entre personas. Por
otro lado, Robert Koch fue el primero en demostrar la
relación entre Bacillus anthracis y el carbunco. Koch
fundó la Escuela de Microbiología en Berlín y Pasteur
el Instituto Pasteur en París, y así la Microbiología
empezó a funcionar como una ciencia. Se aislaron
diversos agentes patógenos causantes de enfermedades, como tuberculosis, cólera, difteria, tétanos, peste,
sífilis, etcétera.
En la actualidad, y en el momento de ejercer nuestra función docente, abordamos la Microbiología en
cinco ramas: generalidades (Microbiología básica),
bacteriología, virología, micología y parasitología, y de
esta manera enseñamos para cada microorganismo
las características morfológicas y fisiológicas, la patogenia, la epidemiología, la enfermedad o las enfermedades que producen, el diagnóstico de laboratorio, el
tratamiento, prevención y control. Es importante que
nuestros estudiantes conozcan y entiendan todo este
conocimiento sobre los microbios y su diversidad.
Para las generaciones presentes de expertos en el
área de Microbiología, continua el reto que tuvieron
muchísimos microbiólogos en el pasado, de descubrir
nuevos gérmenes y las enfermedades que producen,

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investigar nuevas opciones terapéuticas, nuevos enfoques en la elaboración de vacunas, la innovación de
nuevas pruebas diagnósticas más sensibles y específicas, otras medidas para el control de las enfermedades infecciosas, etcétera.

Aunque en el presente encontramos tanto debate en el tema de vacunas, debemos reconocer que la
vacunación es una excelente estrategia que ha salvado
millones de vidas. Quiero comentar muy brevemente
el ejemplo que se tiene con la erradicación de la viruela, esto es una prueba fehaciente de lo que puede
conseguirse cuando se trabaja siguiendo un objetivo
común. Para otras enfermedades infecciosas no se ha
logrado la erradicación, pero su incidencia ha disminuido bastante por la intervención de las vacunas, por
ejemplo: poliomielitis, tétanos, sarampión, difteria,
tosferina, meningitis epidémica, enfermedad por rotavirus, enfermedad por virus del papiloma humano,
etcétera.
Por todo este conocimiento que se desprende de
la Microbiología es que es una unidad de aprendizaje
importante en la carrera de Medicina. Tiene un impacto social impresionante.

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�CIENCIA DE FRONTERA

¿Qué retos encuentra para combinar las tareas académico-administrativas con el trabajo científico y la
transferencia de conocimiento?
Conforme vas teniendo años de trabajo en una institución es frecuente que te soliciten la participación en algunas áreas administrativas. Al principio ves esas oportunidades no con tanto agrado. Sin
embargo, te das cuenta que desde ahí puedes direccionar tu labor
como docente o como investigador. Por ejemplo, me ha tocado ir a
defender el posgrado básico de la facultad ante Conacyt y hemos
obtenido el nivel de competencia internacional para nuestros programas de Maestría y Doctorado en Ciencias. Esto implicó organizar
una gran cantidad de información y presentarla ordenadamente.
Parámetros como admisión de estudiantes, instrumentos utilizados
para su ingreso, eficacia terminal, tasa de graduación, núcleo académico básico, publicaciones, patentes, etcétera, deben poder ser
visualizados claramente por los revisores.
He participado, además, en la actualización y seguimiento de
los reglamentos que rigen el posgrado básico en la subdirección de
posgrado. La clave para hacer todo esto es administrar muy bien tu
tiempo y hacerte de un equipo de trabajo que permita delegar algunas cuestiones.

La clave para
hacer todo
esto es administrar muy
bien tu tiempo
y hacerte de
un equipo de
trabajo que
permita delegar algunas
cuestiones.

¿Qué le ha dado la doctora González a la UANL y ésta
que le ha dado a la doctora González?

¿Cómo integra la doctora González su red
de trabajo desde la transdisciplina?
Parte de las habilidades que uno adquiere al estudiar
un posgrado es conocer personas que también tienen
conocimientos especializados en tu área y en muchas
otras. Esto ayuda a ir formando grupos de investigación donde cada uno tiene mucho que aportar.

Sabemos que en el mundo de los hongos microscópicos hay una gran cantidad de problemas con la
salud humana. Uno que nos ha interesado muchísimo es el de la resistencia primaria o secundaria de
los hongos frente a los antifúngicos convencionales
utilizados en el tratamiento de las enfermedades micóticas. Hoy por hoy es un problema real, aunque no
sea reconocido por algunas autoridades académicas.

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Teniendo un problema al centro, empiezo a pensar
en la integración de un grupo considerando a los
especialistas en diferentes áreas del conocimiento y
cómo podría ser el abordaje individual de cada participante para solucionar el problema y cuál sería el
abordaje multidisciplinario como un grupo de expertos. De esta manera vamos conformando el grupo de
investigación con micólogos, biólogos moleculares,
inmunólogos, biólogos celulares, morfólogos clínicos,
etcétera.
Formar grupos de investigación implica diseñar
reglas muy claras desde el inicio y después lo principal es seguirlas. Ser muy disciplinados y comprometidos con lo que nos corresponde hacer. El respeto entre todos los integrantes del grupo hace una relación
laboral duradera.

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La UANL me dio un lugar donde me especialicé. Me ha dado permisos y becas para salir al extranjero y prepárame en el área de micología médica. Me ha dado un trabajo con un salario que me permite
vivir bien. En los casi 39 años que tengo trabajando en la Facultad de
Medicina no he aspirado a estar en otro lado. La UANL me permitió
hacer investigación y me otorgó proyección. Me dio un laboratorio,
personal de apoyo, me permitió participar en la formación de recursos humanos especializados. Me ha dado mucho. Yo, por mi parte,
he tratado de dar mi mejor esfuerzo y mi mejor intención en mi labor. En suma, tratar de hacer las cosas bien y ahí vamos. Termino la
entrevista con una cita de Anthony van Leeuwenhoek, acuñada en
junio de 1716:
“El trabajo que llevo haciendo de un tiempo a esta parte no lo
hice para conseguir las alabanzas que recibo ahora, sino fui impulsado por la curiosidad de conocer, la que me parece tener en mayor
medida que otros hombres. Y, además, siento la obligación de que
cuando encuentro algo notable veo que he de registrarlo por escrito
para comunicárselo a las personas inteligentes”.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

La UANL me
permitió hacer
investigación
y me otorgó
proyección...

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

Sustentabilidad ecológica

Gestión ambiental y cultura de
la responsabilidad empresarial
PEDRO CÉSAR CANTÚ-MARTÍNEZ*

D

urante el presente siglo XXI se han producido grandes cambios sociales y de
carácter empresarial, en estos últimos las empresas se han visto obligadas y
comprometidas a alcanzar los objetivos financieros inherentes a su génesis,
así como el logro de la sostenibilidad social y ambiental (Cantú-Martínez,
2021). Esta visión de las compañías se constituye en “la creación de una nueva frontera
de la empresa, [una especie de] revolución silenciosa” (HCGlobal Group, 2009:1), ya que
éstas pueden convertirse en entes transformadores del ámbito social y en dispositivos
clave para evitar los efectos del deterioro ambiental, los cuales se ciernen propiamente
por la búsqueda de satisfacer y resolver las demandas sociales.

Es así que las nuevas condiciones de mercado en el mundo requieren de las empresas un nuevo componente, durante su planeación y actividad productiva, que genere
espacios para la creación de nuevos modelos de negocio soportados en la innovación
(Martínez y Roca, 2013). Este componente puede concebirse como aquel proceso prolífico que “conserve y enriquezca en vez de destruir las bases naturales en las que
inevitablemente se asienta la actividad humana” (Calva, 2007:11). Esencialmente, esto
es parte del concepto de desarrollo sustentable que promueve el uso de los recursos
naturales de forma más eficaz, con la finalidad de mejorar la calidad de vida, tanto de
las generaciones presentes como de aquéllas que aún no cuentan con una voz.
Sin embargo, muchas de las estrategias actuales, que comúnmente se adoptan para
conseguir la sustentabilidad empresarial, ya sea mediante el consumo o la producción
sustentable, son especialmente iniciativas colectivas voluntarias, ya que las empresas
pueden elegir participar en ellas o no, y abandonarlas en cualquier momento, de acuerdo al marco regulatorio legal y al país en que se encuentren (Küçüksayraç, 2015). Esto
se debe a que las regulaciones existentes y la demanda del mercado suelen ser distintas
entre las naciones, lo que desestimula el impulso, cada vez más relevante, de desarrollar
prácticas empresariales con diseño para la sustentabilidad.

* Universidad Autónoma de Nuevo
León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: cantup@hotmail.com

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

En este manuscrito se tiene como objetivo comentar qué es una empresa sustentable, así como interiorizar con el contexto de la cultura de responsabilidad empresarial,
la gestión ambiental en las empresas y finalizar con algunas consideraciones respecto
al tema.

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

¿QUÉ ES UN EMPRESA SUSTENTABLE?
En este inicio del siglo XXI se debe seguir trabajando
para estimular un crecimiento de carácter económico,
con matices incluyentes de carácter social y ambiental. Este desarrollo económico permitirá que muchos
países logren la cohesión y bienestar social esperado,
además del acceso a una gestión ambiental conveniente para el presente y para el futuro. En este sentido, la
Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2014:1):
promueve un enfoque sostenible basado en las personas
para el desarrollo de empresas. En las empresas y en el
mundo laboral, las esferas social, económica y ambiental
del desarrollo sostenible interactúan de forma inseparable.
Las empresas sostenibles alinean el crecimiento empresarial y la creación de empleos productivos y de trabajo
decente con objetivos de desarrollo sostenible.

Este mismo organismo internacional ha indicado
que los medios para favorecer el desarrollo de empresas sustentables radican fundamentalmente en contar
con fuentes de financiamiento, suficiente infraestructura, estabilidad política y social en las naciones, además de poseer una normativa jurídica y administrativa
clara y enfocada a la sustentabilidad, pero también la
disposición de mano de obra calificada que les permita acceder y garantizar su funcionabilidad. De esta
manera, se señala, se busca respaldar a los empresarios –inicialmente a los ya existentes– y posteriormente a los que potencialmente puedan contribuir a este
desarrollo económico sustentable.
Sin lugar a dudas, este escenario promovería prácticas empresariales responsables y sustentables, tanto
en el lugar de trabajo como en el entorno, y en la vertiente o giro económico en que se inserten. Por consiguiente, se busca favorecer “lo relativo a la creación de
empresas, y fomentar lugares de trabajo sostenibles y
responsables que combinen una mayor productividad
y menos emisiones ambientales con mejores condiciones de trabajo y relaciones laborales” (OIT, 2014:2). De
esta manera, las empresas sustentables toman un rol
sumamente clave como estrategia global para alcanzar
el propósito del desarrollo sustentable; desarrollo que
promulga la prosperidad social y económica, además
del equilibrio ecológico y la búsqueda del bien común
(Velázquez y Vargas, 2012; Cantú-Martínez, 2022).
Por lo tanto, una empresa sustentable tiene como
propósito la mejoría de las condiciones socioeconómicas donde se encuentra asentada y, adicionalmente,
gestiona y conserva los recursos naturales, tanto desde sus operaciones internas como de las implicaciones
externas que pueden llegar a causar. Actualmente, el
concepto de empresa sustentable está fuertemente ligado a la noción de responsabilidad social, que incentiva la generación de valores y prácticas empresariales
responsables. De esta forma, la sustentabilidad se
erige como un imperativo para la continuidad de orden empresarial en cualquier lugar del mundo.

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

CULTURA DE RESPONSABILIDAD EMPRESARIAL
Si la cultura de responsabilidad empresarial se logra
consolidar en todas las organizaciones productivas,
éstas serán, de acuerdo al contexto internacional,
mucho más competitivas. La característica que distinguirá a estas empresas de otras será la amalgama
de esta responsabilidad empresarial con la cultura
empresarial, que originará una filosofía que involucra
el compromiso con los rubros social y ambiental, que
también se puede denominar como responsabilidad
social empresarial o responsabilidad social corporativa (Ordoñez, 2015). De acuerdo con esto, Carro-Suárez,
Sarmiento-Paredes y Rosano-Ortega (2017) comentan
que en la cultura empresarial existen cuatro postulados que convergen para la consolidación de esta cultura de responsabilidad empresarial: el involucramiento,
la adaptabilidad, la misión y la consistencia.

que está en constante cambio, acorde a los procesos
de globalización social y económica, desarrollo tecnocientífico y lo relativo a la protección del ambiente. Así,
la cultura de responsabilidad empresarial es un objeto
de análisis inter, trans y multidisciplinario, en la cual
concurren diferentes puntos de vista sobre la conceptualización de cultura de responsabilidad empresarial.
Por otra parte, la cultura de responsabilidad empresarial va de la mano con los preceptos de la sustentabilidad, la cual, desde su origen en 1998, ha reconfigurado el sistema de valores prevalecientes en la sociedad
y en todas las organizaciones productivas en el mundo. Así, la sustentabilidad, de manera importante,
promueve el balance entre los aspectos económicos,
sociales y ambientales, y además persigue sostener el
bienestar del ser humano (Severino, 2017).

El involucramiento se refiere al empoderamiento
que debe haber en el capital humano y de las competencias que deben coexistir en derredor de la planta
de empleados y trabajadores que integran la organización. En tanto, la adaptabilidad responde a las cualidades que una empresa debe ostentar para responder
a los cambios –de manera oportuna– y a las propias
exigencias del mercado en que se encuentra incidiendo. Mientras la misión detalla el propósito que define
el rumbo de la empresa y las metas que se persiguen
por el establecimiento; además define el rasgo que se
desea alcanzar con el emprendimiento empresarial. Finalmente, la consistencia demarca el compromiso por
la planta laboral, la cual es coherente con los valores
centrales de la organización empresarial.
El cumplimiento de estos cuatro atributos sólo se
podrá constatar mediante el análisis de las derivaciones y secuelas que inciden en la sociedad por su actividad productiva, y que deberán valorarse en el marco
de las dimensiones económica, social y ambiental,
cuyos resultados podrán ser diferentes según la envergadura de las compañías empresariales (Hillary, 2000;
Williams y Schaefer, 2013). Por lo cual, la cultura de la
responsabilidad empresarial se yergue en un término

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�SUSTENTABILIDAD ECOLÓGICA

CONSIDERACIONES FINALES
A manera de reflexión final, la cultura de la responsabilidad empresarial, aunada a la gestión ambiental,
se erigen como un proceso con cualidades distintivas,
como la interacción, la colaboración, la creatividad y
la innovación. Que, sin lugar a dudas, comprometen a
las empresas en un accionar institucional que asume
responsabilidad en el corto, mediano y largo plazo con
los objetivos del desarrollo sustentable.

LA GESTIÓN AMBIENTAL EN LAS EMPRESAS
La gestión ambiental se ha convertido en un elemento
sumamente relevante en el marco de la cultura de la
responsabilidad empresarial, ya que con ello la empresa se encamina a la implementación de acciones dirigidas a proteger y preservar el ambiente y a la mejora
de las condiciones de vida de la sociedad en la cual
se haya incluida, para con esto incorporar de manera
efectiva los aspectos inherentes al desarrollo sustentable (Cuevas, Rocha y Soto, 2016). Por lo cual, la gestión
ambiental involucra el empleo de recursos financieros
y de carácter organizacional, para cumplir con la agenda que en materia ambiental y de sustentabilidad existe
en el plano internacional.
Particularmente, se marca una pauta –en este sentido– a partir de 1999, cuando, mediante el pacto global,
la Organización de las Naciones Unidas, encabezada
por Kofi Anam, indica que el propósito fundamental
y creciente –en ese momento– sería desarrollar una
economía con carácter global y sustentable (Ordoñez,
2015). Dicho en otras palabras, con esto se da comienzo
a la incorporación de la responsabilidad empresarial, y
de forma adjunta al empleo de la gestión ambiental.
Es así que la vinculación existente entre la gestión ambiental y la cultura de responsabilidad empresarial se
ha constituido en una de las fortalezas más importantes para todos los emprendimientos empresariales, ya
que con ello les ha permitido ajustarse a los cambios
acelerados en los escenarios sociales, económicos y
políticos en materia de productividad.

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De hecho, Huerta y García (2009:16) aseveran que
“lo más apropiado en la actualidad es contar con una
estrategia empresarial que incluya, además de todos
los componentes tradicionales, los aspectos ambientales como parte crítica del éxito de la firma”. El establecimiento de un sistema de gestión ambiental involucra el conocimiento e identificación de todos aquellos
procesos que se encuentren generando un efecto ambiental perjudicial, con la finalidad de implementar una
serie de procedimientos para controlar o anular dicho
impacto; para lograr esto el sistema de gestión ambiental debe ser permanente y continuo.
Con estas actuaciones, las empresas manifiestan
ante la sociedad una actuación responsable y ética,
por ende, tienen mayores posibilidades de ampliar su
eficiencia productiva, competitividad en los mercados
y dar validez a sus actividades. La orientación de estas
acciones involucra la generación de conocimiento, con
el objetivo de abonar a su permanencia como empresa
y contribuir a la conservación del medio natural. Entre
las pautas para alcanzar esto se encuentra el cumplimiento que deben hacer las empresas de las políticas y
normas en materia ambiental, privilegiar la mejora continua, priorizar la prevención por sobre la corrección en
los procesos productivos, impulsar la incorporación de
tecnología limpia, así como auditar de manera permanente sus métodos y técnicas de manufactura, entre
otros aspectos relevantes (Aguilera y Santana, 2017).

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La preparación de un plan de desarrollo empresarial en derredor de estos dos elementos –la gestión

ambiental y cultura de responsabilidad empresarial–
se constituye además en la base para restablecer la
imagen empresarial, generar espacios de diálogo y
rendición de cuentas ante la sociedad civil y ante las
instancias gubernamentales. La finalidad de esto es
dar a conocer la misión, visión y valores que ostentan,
con el propósito de crear una identidad ante la sociedad y promover su deber con la sustentabilidad, en la
que confluye la prosperidad social y la conservación de
la naturaleza.

REFERENCIAS
Aguilera, C.A., y Santana, R. G. (2017). Fundamentos
de la gestión ambiental. Ecuador: Universidad ECOTEC.
Calva, J. (2007). Sustentabilidad y desarrollo ambiental. México: Porrúa.
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�Ciencia en breve

De miradas, microbios, pilas y envolturas
CIENCIA EN BREVE

L U I S E N R I Q U E G Ó M E Z VA N E G A S *

Yo no sé si a ti te haya pasado, pero en
mi generación era muy común que
nuestras madres nos intimidaran con
una mirada, suficiente para saber que
no estábamos actuando como se esperaba de nosotros en una situación
concreta, sobre todo en público. Y es
que entre humanos, la comunicación
no verbal puede transmitir señales sociales con mucha claridad, como, por
ejemplo, mirar a los ojos de alguien
mientras se habla, para hacer que la
persona observada se sienta aludida.
Algo que hacían las mamás para decirnos que no nos iba a ir bien al regresar
a casa. Pero, ¿sentiríamos lo mismo
si fuera un androide quien nos mira
a los ojos? En una investigación se ha
explorado esta cuestión mediante experimentos con sujetos humanos y la
presencia de un robot con cara humanoide.
El equipo internacional del Real
Instituto de Tecnología en Suecia, llevó a cabo experimentos en los cuales
pares de sujetos de estudio, uno que
dominaba el idioma sueco y otro que
estaba aprendiéndolo, jugaban a un
juego de palabras suecas. El juego era
dirigido por un robot humanoide que
ejercía, por así decirlo, de maestro de
ceremonias. En realidad, el robot era
virtual. Su rostro era una proyección
animada sobre una máscara de plástico especialmente diseñada para esta
función.

Aunque lo natural sería que el participante con buen conocimiento del
idioma sueco interviniera muchas
más veces que el sujeto que todavía estaba aprendiéndolo, lo cierto es que el
robot fue capaz de provocar la participación del jugador con menor fluidez,
dirigiendo su mirada de forma natural
hacia él y esperando silenciosamente
a que se arriesgara a intentarlo.
La mirada del robot puede modificar la dinámica del grupo, es decir, los
papeles que adoptan las personas en
una situación; muestra, además, que
incluso cuando hay un desequilibrio
en las habilidades requeridas para la
actividad, la mirada de un robot puede seguir influyendo en cómo contribuyen los participantes. Los autores
tienen ahora claro que los robots podrían desempeñar un papel productivo en el ámbito educativo.

Algo que no tienen los androides,
pero sí es muy “humano”, es la colonia de miles de especies bacterianas
diferentes que habitan el intestino,
conformando lo que se conoce como
flora (o microbioma) intestinal. La
mayoría son beneficiosas, pero algunas pueden ser perjudiciales. Un
nuevo estudio, llevado a cabo por especialistas del Instituto Tecnológico
de Massachusetts (MIT), ha revelado
que estas poblaciones bacterianas
pueden cambiar radicalmente en el

transcurso de la vida de su anfitrión,
mediante la transferencia horizontal
de genes entre bacterias. Los investigadores también han demostrado, en
el estudio titulado “Elevated rates of
horizontal gene transfer in the industrialized human microbiome”, y publicado en la revista académica Cell,
que este tipo de transferencia de genes
se produce con mayor frecuencia en
los microbiomas de las personas que
viven en sociedades industrializadas,
posiblemente en respuesta a sus dietas y estilos de vida específicos.
Una consecuencia inesperada de
que muchos humanos vivamos en
ciudades puede ser la de que hayamos
creado condiciones muy propicias
para que las bacterias que habitan en
nuestros intestinos intercambien genes entre sí.
El estudio es el primer trabajo
importante del GMbC (Global Microbiome Conservancy), un consorcio
que está recogiendo en todas partes
del mundo muestras del microbioma
de poblaciones humanas poco representadas, en un esfuerzo orientado a
preservar las especies bacterianas que
corren el riesgo de perderse a medida
que la humanidad se expone más y
más a las dietas y estilos de vida industrializados.
La mayoría de las especies que han
encontrado en poblaciones rurales y
aisladas son variedades que no se verían en el mundo industrializado. La
composición del microbioma cambia
por completo, y junto con esto, la cantidad de especies diferentes disminuye. Esta menor diversidad del microbioma industrializado podría ser un
reflejo de una mala salud intestinal.

tipo considerados ingredientes esenciales para un buen desarrollo del potencial intelectual de la persona.

Bueno, ahora sabemos que hay
diferencias en los estómagos de las
personas del campo y los que viven en
las grandes urbes, pero qué pensarías
si te dijera que hay otro tipo de flora
“especial” en las personas inteligentes.
Sí, así me quedé yo cuando lo leí. Sabemos ya que la flora o microbiota intestinal humana está compuesta por
billones de microbios (esencialmente
bacterias, virus y hongos) que residen
en el tracto digestivo. Esto no lo sabíamos, pero déjame decirte que hay un
"eje intestino-cerebro", una compleja
red que conecta la función intestinal
con los centros emocionales y cognitivos del cerebro.
Este sistema de comunicación bidireccional está regulado por la actividad neuronal, las hormonas y el sistema inmunitario; las alteraciones en el
eje pueden provocar trastornos en la
respuesta al estrés y en muchos otros
comportamientos, incluyendo cosas
como el grado de excitación emocional o incluso las capacidades cognitivas de orden superior, incluyendo la
de tomar decisiones.
Estudios anteriores han asociado
diversos trastornos en la microbiota intestinal con trastornos de salud
mental como la depresión, el trastorno bipolar y la esquizofrenia, así como
con rasgos de personalidad y de otro

Por otra parte, investigaciones recientes han relacionado el microbioma intestinal con el comportamiento
social, incluyendo el hallazgo de que
las personas con redes sociales más
grandes tienden a tener microbiotas
intestinales con mayor biodiversidad.
El nuevo estudio, titulado “Association of Loneliness and Wisdom With
Gut Microbial Diversity and Composition: An Exploratory Study”, publicado en Frontiers in Psychiatry, y realizado por científicos de la Universidad
de California en San Diego, Estados
Unidos, se hizo sobre 187 participantes, con edades de entre 28 y 97 años.
En estas personas se tuvo en cuenta su
nivel de soledad, así como de sabiduría, compasión y compromiso social.
El estudio se realizó analizando la microbiota intestinal mediante muestras
fecales.

gación desconoce por ahora qué mecanismos pueden relacionar de una
forma tan llamativa esos parámetros
de personalidad con el nivel de biodiversidad del microbioma intestinal.
Una hipótesis plausible es que una
flora intestinal sana y diversa puede
amortiguar los efectos negativos del
estrés crónico o ayudar a mantener
comportamientos sociales que promuevan la sabiduría y otros resultados positivos.

La diversidad microbiana intestinal se midió de dos maneras: la diversidad alfa, que se refiere a la riqueza
ecológica de las especies microbianas
dentro de cada individuo, y la diversidad beta, que se refiere a las diferencias en la composición de la comunidad microbiana entre individuos.

Pero una de las cosas que te provoca estrés, dolor de estómago, cabeza
y además te hace perder la “sabiduría”, es sin duda quedarte sin batería,
cuando no estás cerca de una fuente
de energía donde recargar tus gadgets.
Pues déjame decirte que desde los
hornos de microondas hasta las conexiones Wi-Fi, las ondas de radio que
se propagan por el ambiente no son
sólo señales de energía consumida,
sino también fuentes de energía en sí
mismas.

Los niveles más bajos de soledad
y los niveles más altos de sabiduría,
compasión y compromiso social estaban asociados a una mayor riqueza
filogenética y diversidad del microbioma intestinal. El grupo de investi-

De hecho, un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania en Estados
Unidos, ha desarrollado una forma de
recoger energía de las ondas de radio
para alimentar dispositivos ponibles,
el estudio aparece en la revista académica Materials Today Physics, bajo el

* Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México.
Contacto: luis.gomezv@uanl.mx

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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

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�CIENCIA EN BREVE

Los dispositivos portátiles de suministro eléctrico que actualmente
energizan a los dispositivos ponibles
destinados a monitorizar la salud tienen inconvenientes. Los basados en
la energía solar, por ejemplo, sólo pueden suministrar electricidad cuando
están expuestos al sol; los triboeléctricos sólo pueden hacerlo cuando el
cuerpo está en movimiento.
Con la esperanza de lograr un
buen modo de complementar el servicio prestado por esos dispositivos de
suministro de electricidad, realizándolo cuando éstos no puedan, los investigadores desarrollaron un sistema
de antenas de tipo dipolo estirables y
de banda ancha capaces de transmitir
de forma inalámbrica los datos que se
recogen de los sensores de monitorización de la salud.
El sistema consta de dos antenas
metálicas estirables integradas en una
estructura con grafeno conductor y
un revestimiento metálico. El diseño
le permite conservar sus funciones
de frecuencia incluso cuando se estira, se dobla y se retuerce. Además,
está conectado a un circuito rectificador estirable, conformando así una
antena rectificada, o “rectena”, capaz
de convertir la energía de las ondas
electromagnéticas ambientales en
electricidad que puede utilizarse para
energizar dispositivos inalámbricos o
para recargar dispositivos de almacenamiento de energía, como baterías y
supercondensadores.

72

partamento de Electroquímica de la
Universidad Estatal de San Petersburgo, en Rusia, sintetizó un polímero
basado en el complejo Ni-Salen. Las
moléculas de este metalopolímero
actúan como un hilo molecular, cuya
arquitectura permite alcanzar un alto
rendimiento de capacitancia en un
amplio rango de temperaturas.

título “Stretchable wideband dipole
antennas and rectennas for RF energy
harvesting”.

Si bien el artilugio anterior puede
tardar en cargar, lo hace de manera
constante, lo que le da un plus, pero
no lo ubica, aún, a la altura de las baterías de litio. Es más, creo que es muy
difícil para todos imaginar nuestra
vida cotidiana sin las baterías de iones de litio. Dominan el mercado de
las baterías de pequeño formato para
dispositivos electrónicos portátiles, y
también se utilizan habitualmente en
vehículos eléctricos. Sin embargo, las
baterías de iones de litio plantean una
serie de problemas graves, entre ellos
un posible riesgo de incendio y un notable descenso de rendimiento a bajas
temperaturas, así como un considerable impacto ambiental al eliminarlas.
Los químicos han estado explorando algunas clases de polímeros
con nitroxilo al buscar materiales
para el almacenamiento electroquímico de energía. Estos polímeros se
caracterizan por su alta densidad de
energía y una rápida velocidad de carga y descarga. Uno de los retos para
la aplicación de esta tecnología es la
insuficiente conductividad eléctrica.
Esto dificulta mucho la recogida de
carga incluso con aditivos altamente
conductores.

Una batería fabricada con el nuevo
polímero se cargará unas diez veces
más rápido que una batería tradicional de iones de litio. Esto ya se ha demostrado mediante una serie de experimentos. Sin embargo, en esta fase,
todavía está rezagada en términos de
capacidad: entre un 30 y un 40% menos que en las baterías de iones de litio.
Ya se ha fabricado el cátodo (electrodo positivo) de la nueva batería.
Ahora es necesario el electrodo negativo, el ánodo. La nueva batería es capaz de funcionar a bajas temperaturas
y será una excelente opción cuando la
recarga rápida sea crucial. Su uso es seguro: no hay nada que pueda suponer
un peligro de combustión, a diferencia
de las baterías basadas en cobalto que
son de uso muy común hoy en día.
También contiene una cantidad notablemente inferior de metales capaces
de causar daños al medio ambiente.

Buscando soluciones para superar este problema, el grupo del De-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

Podemos decir que estos avances
nos hacen pensar en un mejor medio
ambiente, sobre todo pensando en
energías sustentables, y en la facilidad
para generarlas, puesto que las células
fotovoltaicas más populares en la actualidad, basadas en la tecnología del
silicio, son rígidas, requieren una sofisticada y costosa infraestructura para
fabricarlas y tienen elevados costes de
eliminación cuando llegan al final de
su vida útil.
Pero una alternativa para sustituir
al silicio en el futuro son las células
solares “de plástico”, en las que una
mezcla de dos semiconductores orgánicos, un donante y un aceptor de
electrones, absorbe la energía de la
luz y la convierte en energía eléctrica.
El uso de sustancias orgánicas aporta
varias ventajas, como una tecnología
más sencilla, menor inversión en producción y en la eliminación, flexibilidad mecánica y acceso a la diversidad
química de los materiales orgánicos.
Sin embargo, los materiales orgánicos tienen una física más compleja
que la de los materiales inorgánicos
cristalinos (como el silicio), sobre todo
en lo que respecta a los procesos de
transferencia de carga en las interfaces donante-aceptor, que provocan
pérdidas de eficiencia. Tras cuatro
años de trabajo, un equipo del Instituto de Fotónica y Nanotecnología de
Milán, en Italia, ha conseguido crear
células solares con nuevos materiales
en los que se minimizan las pérdidas
relacionadas con las interfaces. Examinando a fondo estos materiales
mediante pulsos láser ultracortos, han
identificado las razones físicas de este

excepcional rendimiento, gracias a lo
cual han podido presentar un modelo
general de optimización válido para
otras combinaciones de materiales.
Las futuras células fotovoltaicas
fabricadas con tecnología orgánica serán una fuente de energía más barata
y con menor impacto medioambiental. Además, podrán incorporarse a diversos objetos cotidianos, como ventanas, coches o incluso ropa, gracias a
su flexibilidad mecánica.
La principal fuente de energía de la
Tierra es la luz solar, que proporciona
diariamente unas 100 veces más energía de la que necesita la humanidad, lo
que sitúa a las tecnologías fotovoltaicas entre las más prometedoras para
el futuro. Los detalles técnicos de los
avances logrados se han publicado
bajo el título de “Adjusting the energy
of interfacial states in organic photovoltaics for maximum efficiency”, en
la revista académica Nature Commu-

nications.

Bueno, hoy en día el factor tiempo
es muy importante, pues vivimos en
una sociedad que cada día está más
acelerada. Incluso, se está tratando de
acelerar la recuperación en diversos
padecimientos. Al respecto, los resultados de unas pruebas sugieren que
un nuevo compuesto es capaz de re-

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

ducir ¡a la mitad! el tiempo de recuperación de lesiones musculares.
Un equipo de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Centro
de Investigación Biomédica en Red de
Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), en España,
ha diseñado y caracterizado, a nivel
preclínico, un nuevo biomaterial para
el tratamiento y recuperación de lesiones musculares. Se trata de un hidrogel de alginato cargado con boro, que
se administraría con una inyección
subcutánea. Según las pruebas llevadas a cabo hasta ahora –en modelo
animal–, es capaz de regenerar el músculo dañado de forma muy rápida, en
concreto, en la mitad del tiempo que
tarda en regenerarse de forma natural.
El avance podría aplicarse también para la prevención y tratamiento
de la atrofia muscular asociada al envejecimiento. Los resultados del trabajo de estos investigadores españoles
han sido publicados en la revista Ma-

terials Science &amp; Engineering C.

La clave del alto rendimiento de
este biomaterial reside en la liberación
de boro con el que se carga el hidrogel
de una forma sencilla, que a su vez estimula a las integrinas –proteínas presentes en todas las células del cuerpo
y fundamentales en la adhesión de las
células a la matriz extracelular–, lo que
produce una correcta formación de
los tejidos.
Según los investigadores, la estimulación simultánea de las integrinas que se unen a la fibronectina y del
transportador del ion boro (NaBC1)
mejora significativamente la regeneración muscular a nivel anatómico.
Y lo hace porque induce un mayor

73

�CIENCIA EN BREVE

número de adhesiones y de mayor
tamaño en las células musculares no
diferenciadas, que son las que participan en la regeneración muscular tras
una lesión, lo que favorece en último
término la formación de los miotubos
diferenciados que son necesarios para
la creación correcta de las nuevas fibras musculares que regeneran.

Y si de reducir los tiempos y los
padecimientos se trata, a ver qué te
parece lo que te presento a continuación. Mediante el empleo de nanotecnología y con la colaboración de universidades, una empresa argentina de
base tecnológica especializada en la
industria del plástico ha desarrollado
materiales que reducen el tiempo de
permanencia de microorganismos
sobre superficies, incluyendo el coronavirus culpable de la COVID-19.
La iniciativa ha sido una de las seleccionadas en la convocatoria para
Empresas de Base Tecnológica (EBT)
COVID-19 realizada por la Agencia
Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la
Innovación (Agencia I+D+i).
El material se puede aplicar a los
productos cotidianos sin que pierdan
sus propiedades originales. El objetivo es crear espacios más seguros

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en ambientes de masiva circulación
de personas como oficinas, escuelas,
transporte público, hospitales y otros
ámbitos.
El material desarrollado se llama
Nairo.Care y contiene nanopartículas
de cobre que eliminan los patógenos.
La empresa fabricó diversas formulaciones de esas nanopartículas para
usar como aditivo en múltiples productos, como textiles, artículos de limpieza, pellets de polietileno, pinturas y
plásticos de PVC. Con esta gran variedad de aplicaciones se pueden conferir propiedades antimicrobianas a
suavizantes de ropa, lustramuebles,
juguetes, muebles de jardín, manteles,
uniformes, guardapolvos y una infinidad de productos cotidianos.
En pruebas de laboratorio, el polímero germicida mostró eliminar
99.99% del coronavirus canino y la
bacteria Escherichia coli tras cinco
minutos de exposición. Por otra parte,
un ensayo de citotoxicidad documentó su inocuidad en humanos.
Además de cuidar la salud, otra
ventaja que tiene este material es que
evitará la necesidad de tener que sanitizar superficies o productos de forma
continua.

Ahora, eso de tener plásticos antimicrobianos está muy bien, pero, sí,
hay un pero, y todos los sabemos muy
bien, el uso de materiales como el
plástico en envoltorios y otros envases
para alimentos ha generado muchos
problemas medioambientales. Por
eso es imperativo buscar alternativas
más sostenibles y menos contaminantes.
Siguiendo la tendencia de buscar
alternativas a esos materiales, científicos de la India y Rusia han creado películas alimentarias comestibles, oh, sí,
así como lo lees, comestibles, para envasar fruta, verdura, carne y mariscos,
entre otras clases de comida, el estudio
se presenta en el Journal of Food Engineering, bajo el título de “Structural
studies and bioactivity of sodium alginate edible films fabricated through
ferulic acid crosslinking mechanism”.
Las películas están compuestas por
ingredientes naturales, y son seguras
tanto para la salud humana como
para el medio ambiente. Además, las
películas son solubles en agua y se disuelven casi en 90% en 24 horas.
El equipo de la Universidad Federal de los Urales en Rusia ha creado
tres tipos de películas alimentarias
basadas en el alginato de sodio, un
biopolímero de uso común y presente
de manera natural en las algas. El alginato de sodio es comestible y se emplea como espesante y estabilizador,
sus moléculas tienen propiedades que
permiten la formación de películas.
Las moléculas de alginato de sodio fueron complementadas por el
grupo de Aluru con un antioxidante
natural, el ácido ferúlico. Su presencia

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

hace que la película no sólo sea fuerte,
sino también homogénea, más rígida
y capaz de prolongar la vida útil de los
productos alimentarios. El ácido ferúlico tiene una amplia gama de propiedades farmacológicas, en particular,
antiinflamatorias, antitumorales, antitóxicas, hepato y cardioprotectoras,
antivirales y antibacterianas, lo que se
debe principalmente a las propiedades antioxidantes de este ácido.
Los alimentos se mantienen frescos durante más tiempo gracias a los
componentes antioxidantes que ralentizan los procesos de oxidación.
Además, es posible añadir a las películas agentes antivirales naturales, que
también prolongarán la vida útil de
los alimentos.
Y lo más importante, no se requiere ningún equipamiento especial para
la producción de estas películas. A escala industrial, pueden ser creadas por
los fabricantes de productos alimentarios.

Vaya, eso sí me parece digno de
resaltar, el que podamos reducir el uso
de plástico y que además nos podamos comer la envoltura de los alimentos, pero ¿qué hacemos con los deshechos que ya tenemos encima? Ahhh,
pues muy fácil, un grupo de científicos
se ha dado a la tarea de utilizar ciertos

materiales reciclados para crear un
mortero de cemento destinado a la
construcción de viviendas, una estrategia sostenible que además consigue
un producto de alta eficiencia, como
demuestran los resultados que encontraron al analizar el comportamiento
frente al fuego de algunos morteros
de cemento en cuya composición hay
lanas minerales procedentes del reciclaje de residuos de construcción y
demolición.
Los resultados muestran que la incorporación de estas fibras recicladas
puede ser una alternativa sostenible a
las comerciales que se utilizan actualmente. Además, mejoran el comportamiento mecánico-térmico tras el
incendio y evitan el comportamiento
explosivo de los morteros, lo que mejora de forma notable este tipo de materiales.
El nuevo marco legislativo de economía circular de la Comunidad Europea ha impulsado a las instituciones
europeas y a los Estados miembros a
potenciar el reciclado y la valorización
de los residuos, con objeto de minimizar el consumo de materias primas,
reduciendo al mínimo los residuos
destinados a vertedero.
El grupo de investigación de Tecnología Edificatoria y Medioambiente
(Tema) de la Escuela Técnica Superior
de Edificación (ETSEM) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM),
en España, lleva años ensayando morteros ecoeficientes que disminuyen el
impacto ambiental de los materiales
empleados en el sector de la construcción. Este grupo desarrolló el primer
mortero sostenible que incorporó

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

residuos de fibras como subproducto
para su fabricación. Además, en otro
estudio, los miembros de este grupo
demostraron que los morteros con
fibras recicladas ofrecen valores de
resistencia, absorción y permeabilidad muy similares a los que tienen los
morteros con las fibras comerciales;
valores que superan los mínimos exigidos por la normativa actual.
En el más reciente estudio realizado por estos expertos, han obtenido
resultados que indican que estos morteros reciclados tienen un buen comportamiento frente al fuego, ya que
la incorporación de estos residuos de
fibras permite mantener propiedades
mecánicas adecuadas para su uso, que
evitan, además, el comportamiento
de desprendimiento explosivo de los
morteros.
También se ha demostrado que
los morteros de cemento con residuos
de lanas minerales no arden, por lo
que no aportan más carga al fuego y
no liberan gases ni humos asfixiantes
en caso de incendio.
El estudio se titula “Analysis of fire
resistance of cement mortars with mineral wool from recycling” y aparece
en la revista académica Construction

and Building Materials.
FUENTES

NCYT de Amazings.
UC San Diego Health Sciences.
Universitat Politècnica de València.
Agencia CyTA-Leloir.
Universidad Federal de los Urales.
Universidad Politécnica de Madrid.

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�COLABORADORES
Alexandra M. Montoya
Bióloga, maestra en Ciencias, con orientación en Microbiología Industrial, y doctora en Ciencias, con
orientación en Microbiología Médica, por la UANL. Su
línea de investigación es la virulencia y resistencia antifúngica de hongos patógenos oportunistas. Miembro
del SNI, nivel I.
Armando Jesús Martínez
Licenciado en Biología por la UV. Doctor en Ecología
y Ciencias por el Instituto de Ecología A.C. Xalapa, Veracruz. Docente e investigador del Instituto de Neuroetología, Centro de Investigaciones Biomédicas-UV
y FQFB-UV. Cuenta con perfil Prodep. Su línea de investigación la desarrolla sobre las aplicaciones bioestadísticas en distintos entornos biológicos, además de
ecología funcional, interacciones intra e interespecíficas, ecología del comportamiento y neuropsicología.
Miembro del SNI, nivel I.
Edmont Celis-López
Licenciado en Química Farmacéutica Biológica por la
UV. Maestro y doctor en Neuroetología por el Instituto
de Neuroetología-UV. Su línea de investigación es en
neurociencias cognitivas y biología de la conducta.
Elvia Cruz-Huerta
Licenciada en Nutrición y maestra en Ciencias Alimentarias por la UV. Doctora en Bioquímica, Biología Molecular y Biomedicina por la Universidad Complutense
de Madrid, España. Profesora investigadora en el Centro de Investigación y Desarrollo en Alimentos UV. Sus

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intereses científicos se centran en el análisis de proteínas y péptidos bioactivos derivados de diferentes fuentes alimentarias tanto de origen animal como vegetal.

inmune humoral. Actualmente cursa la Maestría en
Ciencias con Orientación en Microbiología Médica en
la FM-UANL.

Gloria María González
Licenciada en Química Farmacéutica Bióloga por la
UAT. Maestra y doctora en Ciencias, con orientación en
Microbiología, por la UANL. Su línea de investigación
es la virulencia y resistencia antifúngica de hongos patógenos oportunistas. Miembro del SNI, nivel III, y de
la AMC.

Luis Enrique Gómez Vanegas
Licenciado en Letras Hispánicas por la UANL. Diplomado en periodismo científico por la FCC-UANL. Corrector de la revista Ciencia UANL y de Entorno Universitario, de la Preparatoria 16-UANL.

Guillermo Mayares Villegas
Médico interno de pregrado en Instituto Nacional de
Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”. Segundo lugar en el concurso Knowledge Games durante
las II Jornadas Académicas de la Universidad de Westhill. Miembro del Student Interest Group in Neurology-UAM.
Ingrid Sosa-García
Licenciada en Química Farmacéutica Biológica por la
UV. Estudiante del Doctorado en Ciencias Biomédicas
del Instituto de Ciencias Biomédicas-UV. Su línea de investigación es en neuropsicología y biología de la conducta.
Joan E. Rodríguez-Grimaldo
Licenciado en Biotecnología Genómica por la UANL.
Ha participado en proyectos relacionados con la detección de patógenos en vectores y con la respuesta

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

Luis Jesús Cortez de la Fuente
Biólogo y maestro en Ciencias, con orientación en Microbiología Médica, por la UANL. Trabajó en el Centro Regional de Control de Enfermedades Infecciosas
del Departamento de Microbiología. Doctorante, con
orientación en Microbiología Médica, en la FM-UANL.
María Erika Ortega Herrera
Psicóloga, maestra en Psicología de la Salud y doctora
en Psicología por la UUV. Adscrita al Instituto de Investigaciones Psicológicas-UV. Su línea de investigación
se centra en el estudio de temas vinculados con estrés
en su relación con el proceso salud-enfermedad, síndrome de burnout, estudio de variables psicológicas
de personalidad (modelos salutogénicos) y su relación
con enfermedades crónico-degenerativas.
María Josefa Santos Corral
Doctora en Antropología Social. Su área de especialidad se relaciona con los problemas sociales de transferencia de conocimientos, dentro de las líneas de tecnología, cultura y estudios sociales de la innovación.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

Imparte las asignaturas de ciencia y tecnología para las
RI en la Licenciatura de Relaciones Internacionales y
Desarrollo Científico Tecnológico y su Impacto Social
en la Maestría de Comunicación.
Mariel Maldonado
Bióloga y doctora en Ciencias Biomédicas por la UNAM.
Investigadora en ciencias médicas C en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias “Ismael Cosío
Villegas”.
Melissa del Carmen Martínez Torres
Licenciada en Letras Hispánicas por la UANL. Editora
responsable de la revista Ciencia UANL.
Pedro César Cantú-Martínez
Doctor en Ciencias Biológicas por la UANL. Doctor
Honoris Causa, con la Mención Dorada Magisterial,
por el OIICE. Trabaja en la FCB-UANL y participa en
el IINSO-UANL. Su área de interés profesional se refiere a aspectos sobre la calidad de vida e indicadores de
sustentabilidad ambiental. Fundador de la revista Salud Pública y Nutrición (RESPyN). Miembro del Comité
Editorial de Artemisa del Centro de Información para
Decisiones en Salud Pública de México.
Rogelio G. Garza Rivera
Ingeniero mecánico electricista y con posgrado en
Enseñanza de las Ciencias, con especialidad en Física,
por la UANL. Profesor de tiempo completo adscrito a la
FIME-UANL. Doctor Honoris Causa por el Consejo Iberoamericano en honor a la Calidad Educativa, en Lima,
Perú. Exrector de la UANL.

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�Lineamientos de colaboración
Ciencia UANL
La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción
científica, tecnológica y de conocimiento en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial.
En sus páginas se presentan avances de investigación científica, desarrollo tecnológico y artículos de divulgación en cualquiera de las siguientes áreas: ciencias exactas, ciencias de la salud, ciencias agropecuarias, ciencias naturales, humanidades,
ciencias sociales, ingeniería y tecnología y ciencias de la tierra. Asimismo, se incluyen artículos de difusión sobre temas diversos que van de las ciencias naturales y
exactas a las ciencias sociales y las humanidades.
Las colaboraciones deberán estar escritas en un lenguaje claro, didáctico y accesible, correspondiente al público objetivo; no se aceptarán trabajos que no cumplan
con los criterios y lineamientos indicados, según sea el caso se deben seguir los siguientes criterios editoriales.

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Sólo se aceptan artículos originales, entendiendo por ello que el contenido sea producto del trabajo directo y
que una versión similar no haya sido publicada o enviada a otras revistas.
Se aceptarán artículos con un máximo de cinco autores (tres para los artículos de divulgación), en caso de excederse se analizará si corresponde con el esfuerzo detectado en la investigación. Una vez entregado el trabajo,
no se aceptarán cambios en el orden y la cantidad de los autores.
Los originales deberán tener una extensión máxima de cinco páginas, incluyendo tablas, figuras y referencias.
En casos excepcionales, se podrá concertar con el editor responsable una extensión superior, la cual será sometida a la aprobación del Consejo Editorial.
Para su consideración editorial, el autor deberá enviar el artículo vía electrónica en formato .doc de Word, así
como el material gráfico (máximo cinco figuras, incluyendo tablas), fichas biográficas de cada autor de máximo 100 palabras, código identificador ORCID, ficha de datos y carta firmada por todos los autores (ambos formatos en página web) que certifique la originalidad del artículo y cedan derechos de autor a favor de la UANL.
Material gráfico incluye figuras, dibujos, fotografías, imágenes digitales y tablas, de al menos 300 DPI en formato .jpg o .png y deberán incluir derechos de autor, permiso de uso o referencia. Las tablas deberán estar en
formato editable.
El artículo deberá contener claramente los siguientes datos: título del trabajo, autor(es), código identificador
ORCID, institución y departamento de adscripción laboral de cada investigador (en el caso de estudiantes sin
adscripción laboral, referir la institución donde realizan sus estudios) y dirección de correo electrónico para
contacto.
Las referencias no deben extenderse innecesariamente, por lo que sólo se incluirán las referencias utilizadas en
el texto; éstas deberán citarse en formato Harvard.
Se incluirá un resumen en inglés y español, no mayor de 100 palabras, además de cinco ideas y cinco palabras
clave.

CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

El artículo deberá ofrecer una panorámica clara del campo temático.
Deberá considerarse la experiencia nacional y local, si la hubiera.
No se aceptan reportes de mediciones. Los artículos deberán contener la presentación de resultados de medición y su comparación, también deberán presentar un análisis detallado de los mismos, un desarrollo metodológico original, una manipulación nueva de la materia o ser de gran impacto y novedad social.
Sólo se aceptarán modelos matemáticos si son validados experimentalmente por el autor.
No se aceptarán trabajos basados en encuestas de opinión o entrevistas, a menos que aunadas a ellas se realicen
mediciones y se efectúe un análisis de correlación para su validación.

Criterios específicos para artículos de divulgación
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Criterios generales
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Criterios específicos para artículos de difusión

Los contenidos científicos y técnicos tendrán que ser conceptualmente correctos y presentados de una manera
original y creativa.
Todos los trabajos deberán ser de carácter académico. Se debe buscar que tengan un interés que rebase los
límites de una institución o programa particular.
Tendrán siempre preferencia los artículos que versen sobre temas relacionados con el objetivo, cobertura temática o lectores a los que se dirige la revista.
Para su mejor manejo y lectura, cada artículo debe incluir una introducción al tema, posteriormente desarrollarlo y finalmente plantear conclusiones. El formato no maneja notas a pie de página.
En el caso de una reseña para nuestra sección Al pie de la letra, la extensión máxima será de dos cuartillas, deberá incluir la ficha bibliográfica completa, una imagen de la portada del libro, por la naturaleza de la sección
no se aceptan referencias.

Notas importantes
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Sólo se recibirán artículos por convocatoria, para mayor información al respecto consultar nuestras redes sociales o nuestra página web: http://cienciauanl.uanl.mx/
Todas las colaboraciones, sin excepción, deberán pasar por una revisión preliminar, en la cual se establecerá
si éstas cumplen con los requisitos mínimos de publicación que solicita la revista, como temática, extensión,
originalidad y estructuras. Los editores no se obligan a publicar los artículos sólo por recibirlos.
Una vez aprobados los trabajos, los autores aceptan la corrección de textos y la revisión de estilo para mantener
criterios de uniformidad de la revista.
Todos los artículos de difusión recibidos serán sujetos al proceso de revisión peer review o revisión por
pares, del tipo doble ciego; los documentos se envían sin autoría a quienes evalúan, con el fin de buscar objetividad en el análisis; asimismo, las personas autoras desconocen el nombre de sus evaluadores.
Bajo ningún motivo serán aceptados aquellos documentos donde pueda ser demostrada la existencia de transcripción textual, sin el debido crédito, de otra obra, acción denominada como plagio. Si el punto anterior es
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Todos los artículos deberán remitirse a la dirección de correo:
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o bien a la siguiente dirección:
Revista Ciencia UANL. Dirección de Investigación, Av. Manuel L. Barragán, Col. Hogares Ferrocarrileros, C.P. 64290,
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Para cualquier comentario o duda estamos a disposición de los interesados en:
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CIENCIA UANL / AÑO 25, No.114, julio-agosto 2022

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                  <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>La revista Ciencia UANL tiene como propósito difundir y divulgar la producción científica, tecnológica y de conocimiento, de la Universidad Autónoma de Nuevo León en los ámbitos académico, científico, tecnológico, social y empresarial. Ciencia UANL está dirigida al público abierto, con y sin preparación universitaria, a científicos, académicos, tecnólogos, investigadores y estudiantes de todas las áreas profesionales, así como a alumnos de bachillerato y secundaria interesados en aumentar sus conocimientos y fortalecer su perfil cultural.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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