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                    <text>LA MODA ELEGANTE , PERI ÓDICO DE LAS FAMI LIAS.

492

NOV E D A D EN PE R F U M E S
PERDIDO EN EL BAJO DE GOODWINS. U L TIMA
ERASMUS Darwin, abuelo del naluralista famoso Charles Darwin, hizo grabar en su sello las
significativas palabras: Omnia ex conchú. Todo
procede de las ostras. t Pero de qué proceden las
ostras 1 t Cuál es el origen de la materia ? Nadie lo

I N GLE S ES

CXXXDO# # nJOOOOO:J:lOOOCC:X,

~aris

CRAB APPLE BLOSSOMS.
mansana
~1-lor de

1tlveatre-Extraconce ntrada.)

AMO

sabe. Una cosa, sin embargo, se hace cada d!a
más clara. Que lo demuestra la siguiente historia.
El interesado dice: e: El 17 de Diciembre de 18¡2 1
siendo carpintero á bordo del vapor Sofftnlo, 111e

perdí en el bajo de Goodwins, cerca de la co~ta
ae Inglaterra. El susto fué tan grande, que produjo un efecto que no había sentido nunca. Me
sentía débil y desanimado; me daban mareos y
un'a sensación que parcela me iba á desmaynr.

ALM A C EN E S

Tenia mal gusto de boca, el pecho oprimido y
dolores después de comer. Me costaba trabajo
respirar; me daban palpitaciones, y con frecu encia me daba un dolor que parecía pasar desde el
corazón al hombro. Senda una especie de comezón por todo el cuerpo, y una sensación en la
garganta que parecía que me ahogaba y la ~angre se me agolp~ba á la cabeza.
&gt;Dormía muy mal, y después de algún tiempo
que acaba de salir á luz.
estaba tan débil y nervioso, que me daba mir do
d e moverme y me sentaba sin fuerzas en uua
silla. Vi á un médico, que me asistió algún tiempo
y
y luego me mandó é. un hospital en Rathbone
encierra
Place Londres, en donde estuve t res meses ~iu
poner~e mejor. Entonces fu{ á un médico de la
Condiciones de
localidad, que dijo estaba padeciendo debilid!!.d
enoio; y
gratis á
nerviosa, Me alivió algo, pero le dijo á mi mlljer:
nos
carta
asr
cSu marido está en un estado muy crítico y pue&gt;de morirse á cada momento.&gt;
&gt;Volví á trabajar por un poco de tiempo, y
y
Juego me puse tan malo como an~es. Así be paele
sado años enteros, unas veces meJOr, otras peor,
Pidas&amp; nuestro Catátol!O general.
mas nunca bueno.
&gt;En 1S8o, tnLbajando con los Sres. Westwood
00000000000000000oocoooo00
y Bailey en MiUwall , un compañero I que vió
cómo estaba, me habló de una medicina llamada
J arave curativo d e la Madre Seigel , y me trajo
PARIS
Primero entre los peñumes de moda en l• actual
lmpo~ible concebircM1 m~~ delicada y más deliciosa
una botella. Al tomar la primera botella vi que tempo~•
tenemos el Crab Apple Blonomt, que es
que el perfume Crab Apple Blon oml 1 que pupara la
el alimento me bada provecho y que empezaba de una calidad y fnpnci1 inmejon.ble.-Lo1tdo1t Co11ri
Crown Perfumcry (.o, de Londres. nene el aroma de
i mejorar. Todas las sensaciones nerviosas me J'uurnal ( Gauta dt la. Corte dt: Lmdrt1).
la primavCl'a, y 1unoue ~ le usa.Ta toda 11 vida, nunca
abandonaron poco á. poco, y siguiendo con la CORONA. , C ompnñ1a el e P e rfume ría
se esnsaria de 1:1.-Nnx, YorA: Ol11MNr.
med icina p ronto me curé. Desde ento~ces he
sido fue rte, y be hecho mayores traba)OS que
nunca antes en mi vida. Siempre be temdo des1..,.7, NE'V BOND S T REET , LONDR E S.
Se v e nde en todas la• P e rfumerfas .
pués en casa el Tarabe de la Madre Seigel , y mi
mujer que sufrfa mucho de reumatismo é hidrop esía /se ha aliviado más con esto que con ninguna 01 ra cosa. Si alguno de la familia se pone
malo, pronto se cura con unas cuantas dosis. &gt;
Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conse,'VÓ
L a d.:claración de que hemos extractado lo
que anlec~de, }a hizo el Sr. William Hill , carpin- joven y bella hasta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
GRANDES ALMACENES DEL
tero de buque, Santa Ann 's Road, toS, Lon- faz del tiempo, que en vano agitaba S'.l guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti6.carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá•
dres, E.
Ahora bien : ¿ qué es lo que hemos dicho que n eos, h a sido descubierto por el dóctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Jrutoria amorosa
se hace más claro cada día? Lo siguiente: que el dt /4J Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actua1mente propiedad
número de resultados diferentes de una misma exclusiva de la Perfumería 11'.lnon (Mai.ron Leconte), 31, roe du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á. sus elegantes dientes bajo el nombre de ' 'érltable Eau de
causa es casi infinito. Como la mayor parte de la
gente de todas las clases de la sociedad, el señor ll'lnon y de Dube&amp; d e ll'lnon , polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
Hill tenía en sus órganos digestivos la semilla una caja&gt;,- Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, eara evitar las
de la indigestión. Hasta el invierno de 1872, es falsificaciones.- L a Pa,f_umerie Nñ,on expide á todas partes sus p rospectos y p recios corrientes.
Depósitos en Madrid: Pascual, Arenal, a,· Artaza, Alcalá, 2.J, pral., iJ//.; Aguirre y .Afo/ino, persible que no Je dieran mucho que hacer , pero
excitación y exposición de la pérdida fueron f umería Orimtal, Preciados, 1; perfumería &lt;Ú Un¡uiola, .Afayor, I; Romero v Vicente, perfumería
Jnglesa,
Co,.,.era &lt;Ú San Jerónimo,.], y e,, Barcelona, Sra. Viuda de Lafo11t i líijos, y Vicente Ferrer.
superiores á sus fuerzas. Debemos también tener
el Cat~logo general Ilustrado en
en cuenta que, tanto las impresiones mentales,
e spañol O en fra n cés encerrA.ndo
Decís, Señora. que os faltan muchas cosa~
como las flsicas, alectan al estómago directatodas las modas de la ESTACIÓN
mente. ¿ Quién puede comer bajo la influencia de
•.
para que volváis á ser
de INVIERNO, á qu ienlo pida á
un disgusto 6 una preocupación? Si este disgusto
11
ó esta preocup11ción dura mucho tiemyo, desarregla la digestión, disminuye ó quita e apetito
~.g -~ , Pues pedidlas A la Perfumería Erótica, rue du
PARIS
p or completo, y de este modo origina una indi~; ~ ¿ .¡. Septenlbre, .JS, m Pari.r, y quedaréis satisfecha
Remiten se 1gaatmente franco las
gestión 6 debilidad nerviosa, incurables al pareS~ ~ • y encantada del resultado.
muestrH
de
todas
l
as
telas
que com•
cer. Pues hay millones de mujeres y muchos
- -.s
;
Su Brisa Exólka, en agua ó en crema, os hará
ponen nuestroslnmensossurlldos. pero
hombres sufriendo de este modo en este J?aís to ,
~
5 volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
espP.c1 r1.quese tas cia s es -y precios.
dos }os días, y es á ellos á quienes nos dingi.mos.
~ ~ ! y os defenderá. contra las arrugas; su polvo de
To&lt;los los 1nrormes neceRa r los á la
E stán medio muertos, y queremos que vuelvan á
buena ejecución de 10s pedidos estan
I~
arroz Flor Je Alóirchigo dará á vuestro cutis una
la vida y que saq.uen algun provecho de su exis~"i
i blancura diáfana que evocará á las rosas desvaIn dicados en el cató.logo.
Todo per1 1do, á contar desde~ Pt as.
tencia. Como quiera que se llame la enfermedad,
"'
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolóos extire s expedid o franco de p orte y de
pueden estar seguros de que la indigestión es el
~~~ patá los puntos negros que brotan en la nariz.
d
erech
os d e aduana á todaR l as 1ocaorigen de todo, como en el caso del Sr. Hill, y lo
oj;i
: sin dejar la menor huella de niuguno; su Sordlldades de España servidas por rerroque curó á él, curará. á. los demá.s.
lium espesará , alargará y dará nuevo color á
carrll, mediante un recargo de 2 2 O/ o
Si el lector se dirige á l os Sres. A. J. Wbite,
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prela•
sobre et Impo rte de la factura.
L imitado, 155, ca1le de Caspe, Barcelona, tenLas expediciones son necnas 111&gt;res
dos destruirá los sabañones y las grietas, y os dede todos gastos hasta la población
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
volverá la mano lisa y mórbida , con las venas
habitada
por el cli ente y contra reemfolleto ilustrado que explica las propiedades de
suavemente azuladas que antes, en vuestra priboiso,es decir. á p a gar contra r ecibo
mera juventud, poseíais; y toda esta transformaeste remedio.
de l a m.ercanc1a ; los clientes no
E l Jarabe curA.tivo de la Madre Seigel está de
ción se efectuará naturalmente, sin recurrir á
tt&lt;'nen pués que m ol estarse en to más
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
mtnlmo para recibir nuestras remesas
ningún artificio.
LJ.IT J. 'l'TEPIULIQU todas tas formalidades de aduana heEl Catálogo de la Perfumería Erótica se remite,
14 reales; frasquito, S reales.
blencto Sido cum pllrl as por nues~ras
grntir y franco de porte, á quien le pida.
casa~ de reexpedición.
LECHE ANTEFÍ:Ll
.Depósitos m Afadrid: A rtaza, Alcalá, 2.J, prin•
dpat, izq.; Pascual, Arenal, a; perfumería Ur•
ura O mezclada con ag ua, dlalpa
quiola, Mayor, 1; Ag uirre y Afolino, Preciados, 1 ,
CAS, LENTEJAS . TEZ ASO
largos y espesos, por acción del E'x trado ea•
y m Barcelo1ta , Sra. Viuda de Lafont i Hijos.
Madri_d: Plaza del Angel, 1:J
ARPULLIDOS, TEZ B ARROS
pilar d e los U e 11rdletlnos del Monte Majella,
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I Port-Bou
ARRU G AS P RECOCES
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El!flA~IAS,
jaqiuuu, calambrn rn tl tslÓmaffl
que destruye la caspa, detiene la caída de los ca•
EFLORESCENCIAS
Hendaye
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hut1r1smo, !odas las enfermedades nen·iosas 5e calmar:
b ellos, les hace b rotar con fortaleza y retarda su
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con lu pfldom..J antineur.í.igiCilS ?el Dr. C r o n i er;
decoloración. E. SENET, AD?,tlNISTRADOR, 35,
3 francos; París, farmacia, 23, roe de la Monnaie:.
rue du 4 Septtmóre, Paris.-Depósitos: en l\Iadrid,
el'\l'"a el cilt\&amp; \\
Aguirre y Molino, Preciados, 1 , y en Barcelom1.,
Sra. Viuda de L afont é Hijos.

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1miw-.... de ta. tt.1 C...

1. - Abrlgo de terciopelo.

2. - Traje de paño color de piel de Suecia.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

494

color de tabaco y rosa. Falda fruncida formando un_a es~
pecie de pliegue \\'atteau que se P!ende ~n medio de
!J. espalda bajo una rosácea de terc1op_elo colo_r de tabaco. Unos cordones gruesos d~ terciopelo ~1rcundan
la falda. Esclavina corta guarnecida de l~s mismos colores. Una cinta de terciopelo sale de la cmtura por de-

SUMARIO.
TuTo.-Re,·ista puii;ienst, por V. de Ca~telfi&lt;lo,--:~xplicaei6n de 101 grabados -Maria {continuación.,, ,.or D.• Salom~ ~unu Y Topclc -Carmtn
Syka·, por F/a,,io -Uu Or.tm:Í de amor, por~- Lucian~ de, Burgo,.-El
Anee! del Consuelo, potbÍa_,pl'lt D.• Isabel Che!x.-Exphcae,6n ?el ~gurln
iluminado.-Co!'!'CSpoDi.-ne:a 1\1,rlicular, por D. Adela P.-Exphcac:~6n de
los grabJ.dos conteajert!rt'ñ la Hoja-Suple~ento.-Sucltos.-Soluc16n al
jerogli6co del núm. 38-JerogUfico.-Anun;1os.
.
e;
Gu.uAOOS.-1, Abrigo de lt'rCÍO¡&gt;Clo.-2. T1aJC de p:iM color de piel de -UCcia. - l- Cue1po de ve~tido para Sli'IQrito.s.-A ñ 7. Tn~le para centro ?e
m~_..:_g_ C::ina,ai!\a d~ lab:&gt;r.-9 y 10. Bata de muselina de ~a y encaJC.
_ 11 a 13. Matin lt y b.ltu sencillas. - 14 á 23. Abrigos de n~1ta , de ea.~le
y de viaje.-24. Sombrero para senoril_as.-25. Chaq~et~ larira.----;z6. Le,·1lll
di: pa!'lo. 2-;-. Eiela\"ina larga de 1erc1opelo.- z8. 1 ra_Je para m~a• de 10
anos.-29. Vestido para ni_nas di' 8 :i 9 ano~ - 30 Abngo para n1nas de 12
a110...- 31. Ycstido para mnn de 11 aros

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

Las comedía;; de ~al-\n.-Teatro d~ \":ui~tés: La Cií!.al~ ,_comedia en l:"S acto» deMcilhac y Halé,')".-Mme. C11aumont y M\le. R~Jane.-Las t(li/rttts.
-Los fondos de falda y los n~tidos forrados -Ci:lturas_ redondas..-EI ter•
ciopelo de cua.-Los ~!',;IUIS-~&lt;'-lil&gt;:"'.""Una portera prónJa.-De.engallo.L&lt;&gt;s niftos.-EI colmo de la d1~11acc.c.n

comedia de salón prosigue el curso de
rl
'
~-sus triunfos. Es una verdad~ra competen~ ~~ t}!'( cia
para los teatros de Pans. En casa de
e:;la generala Galinier se ha representado
!U~;-~
Ct J,,fonsicur, de Quatrelles, en cuya re°(-fJ-=, __, ' ~

A

fj;,_

presentación tomó parte la dueñ1 de la
casa y el Conde de Bomboulon, genti~hombre del Principe de B~lgaria, que fué •~ual•
it¡- mente aplaudido en el pnmer acto del .Muan·
'(, ~ t/1ropt.
_
En el, chftteau• de Brissac, la sene de recepciones ha terminado con una fiesta campestre y un baile
á beneficio de JoS aldeanos. Por la noche se representó
Lts Dmx sourds, cuyos intérpretes fueron la MarquesJ.
de Pothuan, la Baronesa de Cassin, el Duque de Bro•
glie y el Vizconde de Miramon.
En Francoville, el Duque de Massa ha puesto en es~ena dos nuevas óperas cómicas. Director de orquesta:
Mangin.
En Thonon, en casa de la Condesa de Pat_eck, fué
también Quatrelles quien tuvo los hon_ort:s de la repre•
sentación con La .Date falalt, á la que s1gu1ó Le Jugt, de
Buet. Después de la representación, un C?t_illón muy
animado fué dirigido por la Baronesa de R1v1Cre y por
el dueño de la casa.
En el o:chilteau• de Mme. Raimbert, cerca de Cha·
teaudun, una compañía de aficionados, entre los cuales
figura el Conde de Chateaurenard y las s~ñoras B~chet
y Gouin, ha representado la Leitre cliarg~t, de Lab1che.
Asistían á esta soirct la Marquesa de Lévts I la Baronesa
de Ruillée, la Marquesa de Lagrange y la Condesa de
Sauval.

4,-T,pete para centro de mua.
Véanse los dibuj08 6 á 7,

Kárn.

2.

si bien no son de una gran riqutza, merecen ser
copiadas.
Acto pnmero.-Un precioso vestido de campo de crespón color de rosa, con lunares sat~nados. ~n el borde
inferior un volante de tul guarnecido de cmtas cometa colo; de rosa. Berta de encaje moreno, formando
cuello por detrás. Cintura de cinta de terciopelo ne•
gro.-Sombrero redondo de paja blanca, con _encaje
pendiente en el borde del ala, el cual forma ca1da _POT
detrás. Una escarapela de cinta de raso blanco y cn:ita
de raso negro completa los adornos (croquis núm. 1).
AtlJ segundo.-Vestido de señorita, de Mlle. Réjan~Este vestido es de seda listada verde agua de dos mah-

/ettes,

•••

En los teatros de París, á falta de obras nuevas, se
resucitan las más aplaudidas del repertorio. El teatro

9 y I o.- Bata de muselina de seda y eno1Je.
Delantero y eapalda.

trás, se cruza por delante y remonta &lt;n medio de la.
espalda á. reunirse con la rosácea.-Sombrero Directorio, de seda, como los sombreros de hombre, pero no
negro, sino de color de tabaco. Una cinta de terciopelo
va dispuesta en forma de X ~obre la copa, y un penacho de plumas adorna la parte de encima del sombrero. Escarapela de raso azul
~obre los cabellos en el arqueo del ala ( croquis número 4).
Este tr.::.je, que llamó
mucho la atención por ser
de un género nuevo, va
enteramente forrado de
seda azul, sin balaymse ni
fondo de falda,

7.-Cenefa estrecha del hpete
para centro de mesa.
Vé1tSS si dibujo 4.

•••

A este propósito con·
testaré á las personas que
preguntan diariamente si
me se llevan todavía fon·
dos de falda, si se forran los vestidos, si se cortan los paños en punta, etc.: el fondo de falda y el fondo y el forro
de los vestidos son dos maneras distintas que pueden
adoptarse simultáneamente. Lo que hace que se dé la
preferencia á la primera es la cuestión de economía.
/\sí es que se puede, sin &lt;lificultad, adoptar uno ú otro
sistema. El fondo de falda tiene la ventaja de que puede
llevarse con varias faldas, haciéndolo independiente,
por supuesto. Además, hace las veces de l.1 enagua que
Núm. 5.

6. -S-egundo bordado del tapete para centro de mesa. VN.sa d dibujo 4

Núm 3

de Variétés ha puesto en escena La Ci"gale, comedia
en tres actos de Meilhac y Halévy, que había valido
uno de sus principales triunfos á Mme. Chaumont, hoy
retirada de la escena¡ Mlle. Réjane, que la reemplaza,
acompai'iada de Dupuis, Baron y Lassouche, no ha sido
menos aplaudida que su célebre predecesora. Las loi•

&lt;:es. Volante ancho, rizado en el borde inferior de ta
f 1'da. Cal)csú y puños de bordado crudo. Cinta de raso
t:olor de malva, que pasa dos veces en torno de la cintura y cae en picos por detrás (croquis núm. 2).
Acto /ercero.-Mlle. Crouzet. Vestido de paño y crespón gris. El cuerpo forma un corselillo de paño, sobre
el cual va un peto de crespón. La parte superior de la
manga es ch; crespón. Un ~alón de pasamanería gris ri•
betca el c-orselillo por arriba y por abajo.-Sombrero
de paja rnordorada, adornado con dos cotorras insepar~bles . Las cabezas de las cotorras descansan sobre los
c:ibellos, atravesando la paja, mientras que los cuerpos
se elevan á manera de penacho sobre el sombrero.
Cinta de terciopelo del color de las cotorras alrededor
de la copa ( croquis núm. 3 ).
Traje de l\Ule. Réjane. Vestido de tafetán tornasolado

se ve, sobre todo, en la moda actual, que permite hacerlo de un color enteramente distinto del vestido, no·
tándose á menudo un vestido gris, por ejemplo, recogido sobre un fondo morado ó color de ladrillo.
El forro da un resultado muy diferente. En primer
lugar, sólo conviene á los vestidos ricos ó de ceremonia,

8.-Canutilla de laior.

11 ,

13,-■ atinée

y batu unclllu.

�de piel en torno ~~l c~ello. Una ~ira de la m!sma piel
ribetea el borde mfenor del abngo.-Mangmto de la
misma piel.
.
Tela necesaria: 4 metros de terciopelo.
N, m 1 5 Abrigo María Luisa.-Capa larga de paño
arna~o~a b;ige, forrada de raso del misf':10 color, algodonado. Los adornos consisten en ~alonc1tos rnordorad?s,
puestos en el borde de las esclavmas.Y en el borde inCuerpo de vestido para señoritas.-Num. · .
La furia de los camisolines y petos ~e todas clases que
ferior del abrigo. Cuello alto gua:nec1do de galones.
reinó todo el verano pasado, ha temdo, como conse·
Es de surah color de rosa. Va aja~etado ~n f~r~~s~:
Tela necesaria: 5 metros de pano y 12 i_netros de raso.
encia el acostumbrarnos á los talles redondos, Y mu• canesú por delante' y la espalda baJO uno~ ~: cometa
Núm. i6. Cltaqueta semilarga, de terciopelo negro y
~~os ve~tidos se hacen hoy en esta forma. _La falda va estrechos' por los cuales ~e pasan unas cm a con una bengalina. Adornos de castor obscuro y bordado de
montada en torno de un cinturón de 3 ce~timetros, qu.e
de terciopelo negr~, term!nadasC~~ \ ded~c~erciopelo, azabache. Espalda, lados de ~spalda y de delante, y
sostiene la camiseta ó el cuerpo del vesh?º· Po~ e1!-C1·
escarapela de la misma cmta. m ur n
.
de la delanteros con una pinza, abiertos s.obre un p~to de
mase lleva un cinturón de piel, con la hebilla cCnspm•,
abrochado con una. hebilla de acero, p_or denc~ma t dos una sola pieza, de bengalina, que se a_¡usta con p1.nzas y
ó bien sencillamente una cinta, que se anuda unas ve- cual se hace' sólo por delante' una sene e a¡ar~ .ª
termina en una aldeta ancha, añadida en la c:nt~ra.
ces por detrás, otras por delante ó en el costado.
con cintas. Aldeta adornada con entredoses, cmt~~iCorselillo puntiagudo, de terciopelo bordado, ~nad1do
escarapelas en cada extremidad. Cuello rectt co':1d en sobre el peto de bengalina y adornado con fle~o de azade de plumas negras. l\langa ancha y larga' runi1 a en b h Cuello alto bordado de azabache. El mismo borEl terciopelo de caza vuelve á e_star muy de moda.
el lado y caída sobre un puño ajaretado con ca eza
d!~oe~n lo alto de los delanteros abiertos, en lo alto de
No hay nada más lindo que un traJe completo de ter· el codo.
la espalda y en el borde inferior de la chaqueta. Un:i,
ciopelo de caza: falda larga y chaqueta larga ..
tira de castor ribetea su contorno. Manga de codo, ri7.
Tapete
para
centro
de
mesa.-Núms.
4
á
Se lleva también fa chaqueta sola de terciopelo de
beteada de piel y adornada con un entredós de bordacaza, ó el corpiño-blusa cerra?º á la ru~a, con una falda
Este tapete hecho de cañamazo grueso color c;ema, do. Forro de raso color de oro.
.
cualquiera y un cinturón de piel ? d~ cmta.
tiene un met;o 48 centímetros de largo por 33 ~ an·
Tela necesaria: 6 metros de terciopelo, y un metro
Se han inventado para este mv1erno unos colores cho Se le guarnece de un encaje crema hecho ~1 uso,
centímetros de bengalina.
.
de pantera, de mttral/a, de niebla de Londres y otros de centímetros de ancho. Unos galones de co or ma· 80Núm.
. Abrigo para se1ioritas.-Este .abrigo es de
17
análoaos que producen muy buen efec~o.
. .
rrón claro de 2 ½centímetros de ancho, formand~ cua¡ vigoña color de cardenillo, y va gu.arnec1do de castor
La; enaguas son de una coqueteria exquisita. He dros van 'tejidos en el cañamazo. Se bordan so re e
Su forma es la. de una esclavma ancha, cortada
aquí una ( croquis núm. 5) de seda blanca, con rayas de fond~ entre los galones, unos adornos con seda marrón claro
en r~dondo y abrochada en medio d.el delanter.o. La
varios colores: malva, paja, reseda y rosa. Cuatro vo- claro de varios matices, al punto llano y punto ~e)cru.z parte inferior va adornada con dos h1l~r.as d~ P.1el de
lantitos de muselina cltiffon, cada uno de uno d~ los .co- ( este último sobre 2 hebras de ~\to_ y de anc o , s1• castor formando entredoses. Una esclavm1ta anad1da en
lores de las rayas, adornan la enagua en su parte mf~nor, guiendo las indicaciones de los d1bUJOS 5 y 6. Se brd~
lo alto, va abierta en la espalda, recortada en pun~as
y unas cintas flotantes de las mismas flores la suJetan en el borde exterior una cenefa estrecha con arreg o a
por delante y ribeteada de castor. Cuello alto con tira
por detrás.
dibujo 7.
de la misma piel.
,
_
Tela necesaria: 2 metros 25 centimetros de pan_o.
Canastilla de labor.-Núm. 8.
Núm. 18. Capa larga de pa1io granate, guarnecida de
Como Saut-de-lit, primera prenda de mañ~na, citaré
Tiene esta canastilla 58 centímetros de alto, es de
el Noncltalant ( croquis núm. 6) , de suralt roJo, guarne- bronce dorado, y va guarnecida de cinta otomana co1 r terciopelo negro bordado de azabach~ y de pluma. negra.-Esta capa va plegada en medio de la ~spalda,
cido de encaje negro. Se le forra de una franela ~na, ó
0·0 antiguo enrollada en torno de los montantes. e
cerrada por delante y adornada con u~a esclav1mta de
de una guatina cubierta de tafetán de Florencia. La ~¿mpone
de' dos canastillas de labor hechas de sed~ de
forma de la manga es muy nueva y de un abandono en- un ro· antiguo obscuro y adornadas con. lazos de cmta terciopelo bordada y recortada en hoJas redon.das ro0
deadas de un cordón de azabache y guarnecidas de
cantador.
otom~na clara y obscura. Para la canastilla superior se
No hay nada más cómodo para le:vantarse como es~as toma un pedazo de 50 centímetros en cuadro, for~ado borlas de lo mismo. Cuello Médicis bordado de azaba·
prendas, que conci)ian las co"?od1dades de un negltge de asa y guarnecido de un ramo bordado á 6 cent1me· che, con boa de plumas por el inte~ior del cuello. _
Tela necesaria: 4 metros 50 centimetros de pano, y
con cierta coqueteria y elegancia.
tro; de distancia del borde largo. Se bord 1. el ram_o con un metro 30 centímetros de terciopelo.
Han pasado los tiempos en que se llevaba en casa, seda color fresa aceituna y crema de vanos matices é
Núm. 19. Abrigo para se1ioras jóvenes.-l\fanteleta pundesde la hora de levantarse , una modesta matmée de
hilillos de oro. Se doblan hacia ~dentro los bordes de
franela con una falda hecha de cualq~iera tela. Hoy todo la tela en los lados largos, y se fi¡a en esta parte ~m ga- tiaguda de paño azul obscuro, redondeada sobre _los
es más refinado, y no hay que decir que el gasto sea lón estrecho, compuesto de piquillos de c_ordo~c11lo d.e brazos y guarnecida de piel de marta y ~e bengahna
mayor pues con un retazo de seda de esas telas que oro. Se forra el pedazo con seda color ~OJO antiguo, ~1- rnordorada. La manteleta figura una especie de esclaque se prolonga en punta sobre la espal~a y sobre
cuesta~ muy poco y que producen un efecto sorpren·
beteándolo en los lados largos con un nzado d~ la mis- vina
el delantero, y se pliega en el es~ote en medio del ~edente se sale del paso.
.
.
ma tela de 1 ~ centímetros de ancho, y se le fiJa sobre lantero. Costura al sesgo en medio de la espald~, y pm·
Otr~ tanto puede decirse de las ~mtas! encaJes y pa• la arrn¡i~ón. Se pone en el interi?r del tondo un pedazo
samanerías. Una persona un poco mgemosa puede ha· de cartón cubierto de s.eda. Se dispone~ los lados trans• zas en los hombros. Capucha larga de benga_lma con
cer por sí misma cosas lindísimas y á poco costo.
versales de modo que sobresalgan en pliegues de 2 cen· solapa ancha de paño. Una tapa abrochada cierra los
tímetros de profundidad. Se pone una ballena en la tela delanteros. Cuello alto de bengalina, y tira de pluma
puesta doble de los bordes an.chos, lo que hace cruzar mordorada. Dos tiras de marta ribetean el borde del
En una muestra, calle del Faubourg-Poissoniere:
,
_
las mitades y cerrar la canastilla. Se pone en los lados · abrigo.
Tela necesaria: 2 metros 25 cent1metros de pano, y
transversales
plegados
un
volante
plegado
de
seda
y
PARA LA LECHE DE BURRAS,
centímetros de bengalina.
forro de 11 centímetros de ancho por 47 de lar~o, y se 7 5Núm.
20. Abrigo largo de paí7.o amazona neg~o.-Capa
DIRIGIRSE Á LA PORTERA.
cubr~ la parte superior del volante con un ene~¡e blan- ancha plegada
en medio de la espal_da y su¡eta en la
co fruncido, de 10 centímetros de ancho. Se fi¡a_n en el
cintura
con
un
golpe de pasamanena. Un volante d~
ÉL _·Estaría usted dispuesta, Elena, á abandonarlo volante unos lazos de cinta de seda, de 6 cent1metros
paño plegado, que se prolonga en pun!as. de fichu
todo," ca~a y familia, á arr.ostrar la ma)dición de v~es;ros de ancho.
1 ·
1
L canastilla inferior va hecha de a m1Sma te a que abierto en la espalda y el delantero, va anad1do en el
padres, para seguirme le¡os, á un pa1s d.esc~noc1do,
ELLA ( con toda su alma).-¡ Oh, s1, Enrique. Por usted, la s:perior; tiene 36 centímetros de ~lto y 50 de. ancho, escote. Cuello alto forrado de una tira de plumas. El
y va guarnecida en su borde supenor ~e enca¡e, y de cuerpo del abrigo se compone de dos pedazos. Forro
¿ qué no haría yo?
ÉL (confrialdad).-Ya veo,.pobre El~na, gue no es una jareta, por la cual se pasan unas cm!as estrecha_s de seda gris perla.
Tela necesaria: 6 metros de paño, y 13 metros de seda
dadas por delante. Se frunce la canastilla á 7 cent!·
usted la joven práctica con quien yo hab1a sonado para
~e~ros de distancia del borde inferior, después de ha- para el forro.
esposa..... ¡Adiós!
Núm. 21. Abrigo de visita.-Este abrigo es de paño coberla fijado sobre la armazón. Se la adorna con lazos de
lor
de escarabajo y paño amazona beige obscuro, y va
Los niños son terribles.
cinta.
guarnecido de pluma beif~- Cuerpo de chaqueta ·de terEl otro día, una señora contra~echa que ha llegado,
Bata
de
muselina
de
seda
Y
encaje.
ciopelo, con espalda cenida y delant~ros cerrados en
merced á la habilidad de su modista, á_ parecer menos
Néms. 9 y 10.
medio bajo una tira de pluma, y a¡ustados con una
deforme, va de visita á casa de una amiga suya.
.
Como el niño de la casa no la saludaba, se lo hizo
Esta bata es de muselina de s~da azul pálido, con di- pinza de pecho y otra que marca el lado dP. delante.
bujos Pompadour, y va guarnecida de volan!es de en• Manga de codo. Cuello abie rto de terciopelo forrado de
observar.
,
"d
-Perdone usted, señora, no la hab1a conoc1 o.
· Espalda Princesa con costura e n medio Y vuelo pluma. Sobre la chaqueta va una especie de manto largo
ca¡e.
' med10
. d e _P 1·1egues..Se Ia d.isechado sobre los hombros, donde se pliega y fija con
reunido en la cintura por
pone de modo que forme más aba¡o de la cintura un dos bieses de paño. El vuelo del manto se pliega en
El colmo de la distracción:
. .
medio de la espalda y se fija en la cintura. El delantero
Al sentarse á la mesa, extender el penód1co sobre pliegue capucha y un pliegue ondeado. Lados de espal- forma un pliegue á cada lado. Unos galones de seda
d
con
pinza
que
marca
el
lado
de
delante.
Delantero
las rodillas y leer en la servilleta.
.
iz~uierdo, que pasa bajo el d~lantero derecho y se beige ribetean el manto.
Tela necesaria: 4 metros de terc10pelo, y 3 metros
V. DE CASTELF!DO.
pliega en ondas. La parte superior va escotada y guar_
cida de un volante de encaje plegado en forma de 7 s centímetros de paño.
París, 8 de ):odembre de 1891.
Núm. 22. Abrigo Jimena.- Capa larga de pano ama•
~=pucha. En el delantero izquierdo, otro v_olante figura
una especie de delantero ~haqueta. Camisa de _mu~e- zona negro ouarnecida de una esclavina de pasamanelina de seda blanca, fruncida en el e~c_ote Y anad1~a ría negra c~':i un cuello alto de lo mismo. La p~rte de
EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
bajo e l delantero escotado. Una gu~rmc~ón de enca¡e d etrás va plegada en escote sobre un centro liso sujeto
en el escote con un cinturón de paño, que rodea la
formando conchas adorna la parte 1_nfenor del ~ruce.
Cuello alto, de encaje, con lazo de cmta en me_d10 por cintura por detrás y pasa bajo la capa. El delantero va
Abrigo de terciopelo.- Núm. l.
detrás. Una tapa abrochada cierra la bata en la 1zqu1er• cerrado con corchetes. Un pespunte adorna los contor·
La forma es la de una esclavina muy larga, semiaju~- da bajo el cruce. Manga de caracol, compuesta de vo- nos del abrigo.
,
_
tada y enteramente forrada de seda color de rosa anti· lantes de encaje.
Tela necesaria: 4 metros 50 centimetros de pano.
uo, cuyo forro va puesto sobre u1:1a entretela de. guata
Núm. 23. Levita Loltengrin, de terciopelo y paño neMatinée y batas sencillas.-Núms. 11 á 13.
~ de franela ligera. La espalda, aJu~tada en la cmtura,
gro. Espalda de levita y lados de espalda que dan el
cae en pliegues naturales hasta media falda. Los de\an•
Núm. 1 1. Bata de « molleton • chiné, guarnecida de vuelo para la falda. Delanteros con una pinza de pecho
teros, flotantes á cada lado, forman solapas por arnba.
y pinza que marca el lado de delante. Lo alto se forra
y puntos á la mano.
.
El cuello vuelto va ribeteado de una tira de plumas ne· terciopelo
Núm. 12 . J,{atinée de franela estampada, guarnecida de piel de nutria y se dobla en forma de solapas sobre
gras, la ~ual rodea la solapa y desciende hasta el bo:de de bordado
un peto de terciopelo añadido á cada lado ba¡o el boren el paletó y en la falda.
del abrigo. Un chaleco de ~erciopelo_ negro, muy a¡us•
Núm. 13 . Bata de • molleton •, adornada con borda- de del delantero, y guarnecido de un fleco de azab_ache
tado y redondeado por aba¡o, va cubierto de una pasa•
que sale del escote. Cue lo abierto, forrado de p1~l, Y
manería de seda figurando un enrejado, cada una de dos de seda hechos á la mano.
cuello alto de terciopelo, cubierto de pasarnanena Y
cuyas mallas encierra una pasamanería fina con una esAbrigos de visita, de calle y de viaje. -Núms. 14 á 23.
guarnecido de una tira de piel de nutria. Una cordonatrella de azabache en medio.
Núm. 14 . J,fauteleta semilarga, de terciopelo color de dura plana de azabache sale de debajo de los brazos Y
Traje de paño color de piel de Suecia.-Núm. 2.
pan tostado, guarnecida de casto.r obscuro y ~e enca¡e se anuda por delante. Una pasamanería igual va puesta
Falda cortada al sesgo, fruncida por detrás. Chaqueta negro bordado de azaba~he. Se cierra e n ~ed10 por de- en el borde de la cordonadura y remonta sobre los de•
larga, estilo Luis XIV, muy ajustada en la espalda. De· lante y se pliega en medio de la espalda baJo un volant.e lanteros para figur:ir un cinturón abierto en forrn_a de V.
lantero sin pinzas, recto y adornado con_una solapa de de encaje que desciende en forma de capuch~ punti- Manga de paño cortada al sesgo. La parte superior, en·
paño blanco á cada lado, cuya solapa va ribeteada de un aguda y plegada por abajo. Por del_ante, el enca¡_e forma teramente plana, va formada por la punta _del sesgo,
galón bordado de oro. Chaleco muy ajustado, cerrad_o en un alzacuello largo , cuadrado y abierto c11: medio. Cue- que se monta sobre el hombro. La parte infenor, ancha,
medio y adornado con bolsillos figurados guarnecidos llo alto de encaje, de azabache sobre terc10pelo, y boa va pegada á un puño de piel de nutria.

y no puede reemplazar la enagua ó la falda de d~bajo.
Esto sentado' cada una de mis lectoras 9-ue a en
completa libertad de escoger el género que mas le convenga.

•••

497

LA MODA ELEG.ANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

La MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

496

blan·
del mismo galón de oro. Este c h a¡eco es de paño
é
del
co
va cubierto de bordados de oro del .g nero año
gaÍó~ así como el cuello recto. Cuello Val ~s, de ~nte
blanc~, guarnecido de galón de o~o. Mangas igeramrtera
fruncidas en los hombros y termmadas en una ca
ancha rodeada de galón.
,
, 3

Te,a necesaria:
tros de paño.

1

10

metros de terciopelo, y 7 5 centíme·

Sombrero para señoritas.-Núm. 24.
Este sombrero es de fieltro negro, con ala encañonada hacia atrás. Por delante, grupo de lazos de cinta
negra, y en la izquierda, lazo de cinta amarilla. Unos
pájaros y unas alas amarillas forman penacho. Por detrás, sobre el borde, un lacito de cinta mezclada.

Chaqueta larga.-Núm. 25.
Se hace esta chaqueta de paño fino color de nutria,
y va bordada de azabache. Las aldetas, largas, van añadidas bajo el borde de un cuerpo terminado en puntas.

Levita de paño.-Núm. 26.
Esta levita. es de paño negro, y va enteramente fo.
rrada de suralt, también negro. Una tira de piel de kungs
sirve de cuello y se prolonga en punta hasta más abajo
de la cintura. Bocamangas de la misma piel.

•••

Esclavina larga de terciopelo.-Núm. 27. ;_
Es de terciopelo negro del Norte, y va forrada de
sura/1 negro y guarnecida de pasamanería y plumas.
Traje para niñas de 10 años.-Núm. 28,

8

Vestido de seda tornasolada y terciopelo azul. Falda
redonda, fruncida ligeramente en torno de un cinturón
ancho y adornada en el borde inferior con una tira de
plumas azules rizadas. Cuerpo ajustado, de terciopelo
azul obscuro, con aldetas largas añadidas, formando levita de pliegues huecos por detrás, y abierto por delante sobre un claleco liso de seda atravesado de una
banda plegada y fijada al se~go sobre la cadera derecha. Una tirita de plumas sobresale de los lados del corpiño. Manga de seda, ancha y bullonada, la cual cae sobre un corpiño abrochado y adornado con una tira de
plumas rizadas. La parte superior de la manga va guarnecida de un volante de seda fruncido, cuya pegadura
se pierde en la sisa. Cuello en pie, cubierto de una tira
de plumas rizadas.

•*•

5

Vestido para niñas de 8 á 9 años.-Núm. 29.
Este vestido es de paño gris claro. Falda redonda
fruncida, formando dos pliegues anchos en los costados
que dejan descubierto el delantero, el cual va adornado con una línea de estrellitas bordadas con seda negra, que se reproducen á todo el rededor de la falda. El
cuerpo, guarnecido de tres pliegues por delante, continúa por detrás en un canesú cuadrado. Segundo cuerpo ajustado en la espalda, recortado en cuadro y formando por delante una chaqueta corta y flotante, que
va adornada á todo el rededor de un vivo de presillas
de seda negra, imitando la pluma. Cinturón de faya gris,
adornado con una escarapela por delante, y anudado
por detrás con dos cintas flotantes. Cuello recto bordado, adornado con un rizado de presillas de seda negra.
l\langa ancha por arriba, bordada desde el puño hasta
el codo y ribeteada de un vivo de presillas de seda
negra.

•••

Abrigo para niñas de 12 años.-Núm. 30.
Este abrigo es de lirnosina de cuadros blancos y ne·
gros. Su forma es la de una pelliza, fruncida en torno
del escote y adornada con una esclavina, también fruncida, y un canesú de paño nego bordado. Cuello vuelto,
también bordado.
\

Vestido para niñas de II años.-Núm. 31.
Este vestido es de fulé de lana azul marino y bordados de seda roja. El cuerpo va plegado por delante y
se entreabre por arriba sobre un canesú adornado con
botones, que se continúa en punta en la espalda hasta
la cintura. Los lados y la espalda son ajustados, y la
línea del cierre va disimulada bajo el primer pliegue. La
falda, redonda, va fruncida por detrás, y el lado izquierpo, adornado con botones y ojales, se entreabre sobre
una quilla bordada, como los pliegues del cuerpo, el
cuello recto y los puños. Unas cintas de terciopelo encarnado rodean las sisas y se anudan en cada hombro.
Otra sale del ladito, atraviesa el delantero, se anuda
por delante y forma el cinturón.

MARÍA.
(Continuación.)

~(;__cg;¡
~

~\~Ji' , ABRIEL guardó durante algunos mo!flento~
\\¡ _,~ ') un triste silencio; luego, c?mo volv1e!1d&lt;? a
•
D ~ recoger una idea muy arraigada, pros1gu1ó:
1
1\ ~ '? -El médico me ha dicho que este ex~~)'~
,;:c., ceso de trabajo puede ser de fatales con~ c.;;::,,,,
·
l 'Y: Y~
secuencias,
y que s1· no procuro d es cansar, estoy amenazado de un ata9ue de parálisis ..... Quiero creer que se equivoca, y que
jQ los síntomas con que pretende asustarme .s on pu~~ ramente nerviosos. Sin embargo, es preciso pre/' verlo todo; y puesto que estarnos solos, d~jam_e
abordar un asunto de suma gravedad, que puede mflu1r
en toda tu existencia.
María palideció s in saber por qué. Leva~tóse, vió al
niño que dormía con un sueño bastante ae1tado, y vol·
vió á sentarse cerca del fuego, procurando aparecer
tranquila, y dominando vagos temores.
. .
- Tenao sobrados motivos para desear vivir mucho
-dijo co.,n melancolía. - Mi mujer y mis hijos me necesitan; y además, quisiera llegará una época de reposo
y satisfacciones, ganada á fuerza de consta_nte_s desvelos..... Y aun tú misma, ni has sospechado s1qu1era que
me necesitas también.

?f::.-~
tG)l

- ¿Y eso quién lo duda ?-contestó afectuosamente
l\faría.-Todos te queremos, y de mí sé decirte que no
puedo considerar, sin sentir gran pesadumbre, esa terrible eventualidad de que hab~as.
- No es eso ..... Niña querida, eres firme y animosa,
pero tu juventud y tu natural timidez impedirán quizás
que logres tener con Enrique el saludable ascendiente
que ejerzo yo desde hace algunos años. Es débil, ama el
placer, odia el trabajo, y temo que, si falto, adopte un
plan de vida que no se avenga con su posición ..... Tu
fortuna, suficiente en provincias, es escasa para el lujo
con que vivís; y él no tiene más que el producto de lo
que pinta..... En fin-añadió con voz alterada-antes
tenía una pasión funesta ..... Quizá debí hablar de ello á
tu abuelo, pero me costaba trabajo hacer traición á un
pariente; además, lo creí en el buen camino, y confié
con fundamento en que el matrimonio lo sostendría
siempre en la senda del bien. Antes, hace de eso cinco
ó seis años, Enrique jugaba ..... Yo lo advertí á tiempo,
pagué por él una enorme deuda, y después de grandes
luchas y algunos disgustos, obtuve su formal promesa
de no volverá tocar una baraja..... Hasta ahora, salvo en
una ocasión reciente, ha cumplido su palabra, y he
procurado, acercándole como mejor he podido al trabajo, distraer su pensamiento y alejarlo de lugares peligrosos ..... Siento mucho afligirte, mi pobre María, pero
es necesario ponerte en guardia contra el porvenir, y
reparar hasta cierto punto la falta que cometí cuando
tan lealmente me consultó tu abuelo. En tanto que tu
marido no juegue, todo irá bien, y podrás ser feliz; si
sucumbe de nuevo á tan fatal afición, debes temerlo
todo. Los caracteres débiles son los que van más lejos
cuando toman un mal camino. Enrique es generoso de
alma; es todo un artista, un soñador, un poeta; pero
carece de energía; y el jugador, no lo olvides, es capaz
del más feroz egoísmo.....
Gabriel se calló. El coche de Luisa entraba en aquel
momento, y María se levantó precipitadamente. Estaba
mortalmente pálida, y era tal el temblor que la dominaba, que apenas pudo balbucear estas frases:
-Gracias, no olvidaré tus advertencias ..... Sufro, su•
fro mucho; pero prefiero saberlo todo .....
Subió á su casa, no permitió que la doncella le ayudara á desnudarse, dejóse caer en un sofá y tapóse el
rostro con ambas manos.
Esa inesperada revelación le había hecho el efecto de
un rayo. ¿Estaban así trocados los papeles? ¿ En vez de
ser él su apoyo, á ella le correspondía serlo y velar por
él? ¿En vez de creer en la perfección del ser amado,
era preciso sondear incesantemente en su alma y descubrir la llaga roedora? Los sentimientos de respeto,
de aprecio, de admiración entusiasta que él le había
inspirado hasta entonces, ¿ sufrirían algún cambio?
Ese día hubo algo que hizo vacilar el palacio encantado que en su imaginación fabricara, y los incompletos lados de su felicidad tornaron aspecto som•
brío. No hubo aparente variación entre ella y Enrrique;
él le demostraba la misma ternura siempre, y en el
afecto de ella hubo ansiedad y protección. Pero antes,
María vivió muellemente llevada por el dulce oleaje de
la seguridad; no pensó mal del piloto, ni se acercó siquiera al timón. Mas ahora, por el contrario, sentía sobre sí el peso de una terrible responsabilidad, y á pesar
de la confianza que pudiera inspirarle el tiempo en que
Enrrique fué formal, se dejó dominar por continuos
temores, provocados por la última recaída á que hizo
alusión Gabriel. Aunque reciente el luto por su abuelo,
acalló su pesar, y volvió á ir á todas partes con su
marido.
Pero ¡ay! que otra pena la aguardaba. Los presentimientos del doctor no eran infundados: en una hermosa y alegre mañana de Mayo encoi:itraron ~ G.abriel tendido en el suelo de su despacho, sm conoc1rn1ento, con
un ataque de parálisis. Dos días estuvo agonizando. Recobró apenas el habla, pudo decir algo á su mujer y
contestará las-exhortaciones d el sacerdote. Hubo momentos que confiaron en su curación; p_ero su naturaleza, minada por exagerado esfuerzo mtelectual, no
pudo vencer e) mal.
.
Luisa le quiso todo lo que puede querer una mu¡er
egoísta y superficial; su sensibilidad nerviosa se conmo•
vió tanto, que fué preciso sacarla, medio l?ca de desesperación, de la pieza donde estaba_ su ma'.1do. . .
María estuvo allí hasta que Gabnel expuó, asistiendo
con sus oraciones y sus consoladoras palabras á la última lucha de aquella pobre criatura. Una expresión de
tranquilidad se dibujó en t:1 pálido sembla_nte del moribundo, que fijando en Mana los :velados OJOS, murmuró
esta palabra, débil como un soplo:-¡ Speranza!.....
Sí; ella lo había conducido á través del sombrío y
último pasaje de su vida, mostrándole la luz de la celeste morada ¡ en la que había pensado tan poco! pero en
la que Dios lo acogería, aunque fu ese un creye~te _de
última hora teniendo en cuenta supremos sacnfic1os
aceptados c~n resignación y una lágrima de arrepentimiento .....

..............................................

Luisa, presa, de e nfermedad n~rviosa_, no hallaba me•
joría; en vista de lo cual los m~d1cos opma_ron q_ue cambiase de aires, y ella rogó, casi llorando, a l\Iana que la
acompañase.
.
.
Lo que más temía ésta era de¡ar á su mando e n completa libertad. Pero por lo mismo que no querí.a mucho
á su cuñada no se negó á complacerla; su estncta conciencia, tan' severa consigo misma, no quiso ceder á
sentimientos de egoísmo ó de rencor.
.
Eso del conflicto entre dos. ~eberes es asu~t&lt;? delicado cuando no es posible dec1d1r cuál es el mas imperioso. La salud de Luisa estaba gravemente ~omprornetida, y ella creyó que optando por acompanarla resolvía lo más urgente.
Se fué de Madrid con el corazón oprimido por mil

temores, y procurando, no sin grandes esfuerzos, ocultar tanta inquietud á Luisa. Esta contribuía á hacerle
más penoso su noble proc'eder: no era el suyo un espíritu superior que se templa al calor de las adversidades;
la amargura y la contrariedad que rebosaban en su
alma caían sin miramientos sobre cuantos tenían la desgracia de estar á su lado.
Cuando regresaron á Madrid, María se vió sometida
á otra nueva prueba. Enrique, sin consultarla, y cediendo á las instancias de Luisa, se hizo cargo de los negocios de Gabriel; ¡ asuntos en los cuales era completamente lerdo !

XII.
DIA.R!O DE MARÍA (SEIS AÑOS DESPUÉS).
.Madrid, .Mayo t8 .. .

¡Meses y años se deslizan entre estas páginas! .... Durante este largo intervalo no me han faltado alegrías ni
sufrimientos; he sabido por medio de mil distintas emociones lo que es la vida.....
Mi mayor dicha ha sido el nacimiento de mi hijo, á
pesar de que hube de darle la bienvenida con más lágrimas que besos: el ángel mío me ha arrebatado la salud, y ya no soy, desgraciadamente, la infatigable compañera capaz de seguir á Enrique á todas partes para
detenerlo por medio de una, palabra ó de una mirada
en las peligrosas pendientes. El es aún demasiado joven
para encerrarse en su casa, por la que nunca ha sentido
exclusiva predilección, ni siquiera durante los primeros
y más venturosos días de nuestro matrimonio. No obs·
tante, la presencia de esta adorada criaturita le ha su•
gerido más de una vez serias reflexiones. ¡ Es tan grande
como dulce la responsabilidad que pesa ahora sobre
nosotros!
Enrique ha reñido con su hermana..... Ésta no ha podido conseguir de él la suma de trabajo que exigía del
pobre Gabriel, y no solamente han roto relaciones en el
terreno de los negocios , después de intentar empresas
que dieron desastrosos resultados, debidos algunos á las
imprudencias de mi marido, .sino que no se ven, ni se
oyen, ni se entienden para nada. He sufrido bastante á
causa de esto. Verdad es que Luisa no ha sido nunca
para mí una hermana afectuosa; pero la buena armonía
en las familias me ha parecido siempre uno de los mayores bienes; y, sobre todo, sus hijos me hacen mucha
falta ..... Mi cuñada ha vuelto á la mundana vida de antes.
A los niños los suelo encontrar _alguna vez; me abrazan
con efusión, admiran á su primito y me hacen infinidad
de preguntas á cuál más difíciles de contestar ¡ay! puesto que esos inocentes corazones no deben comprender
las miserias de la vida que dividen á los hermanos.....
-¿Por qué no vas á casa de mamá. tía María? ¿Por
qué te has ido de casa? ¿No podemos ir á ver cómo
pinta tío Enrique y á jugar con Enriquito?
He procurado reanudar el lazo de unión roto entre
Luisa y nosotros; pero Enrique le ha hecho experimentar pérdidas de dinero, y este es motivo de inexorable
rencor para ella.
Hemos tenido que reducir mucho nuestros gastos.....
¡Ah! desde aquel viaje fatal que siguió á la muerte de
Gabriel, Enrique volvió á jugar..... He tenido que hacer
más de un sacrificio; pareció entonces conmovido de
lo que él llamaba mi generosidad (¡esta era natural, le
quiero tanto!) , y me hizo muchas promesas que luego
no cumplió.
Vivo en una verdadera atmósfera de luchas, debilidades, remordimientos, recaídas..... He ahí la historia
de este último período. En este momento hay serenidad
en mi sombrío y tormentoso cielo. ¡Pero cuántas amarguras! ¡Enrique olvida sus pinceles, viaja, se divierte
y ..... me deja!
¿Qué hace lejos de su casa, y en esas otras ciudades
del extranjero tanto ó más peligrosas que l\ladrid? Des•
pués de haber manejado grandes cantidades en la casa
de banca de Luisa, volvió con más ardor que nunca á
la pasión del juego bajo todas sus formas: juego de Bolsa, juego de azar..... ¡ Espero siempre una catástrofe!
Cuando regresa de esas excursiones, nos demuestra
á mi hijo y á mí verdadero afecto. Y por un instante
vuelvo á contemplar el vivo y ardiente reflejo de otros
tiempos ..... ¡Ay! aun cuando me quiera todavía, ya no
cuento con la sana influencia de Gabriel para sujetar
sus caprichos. ¡Lástima de existencia gastada en locuras, sin que el freno de la religión sea bastante á detenerle en sus huidas y e n su sed de malsanas err.ocianes!
Finjo estar contenta, soy amable; pero es en vano: el
hogar, donde no le retiene ya la influencia que su hermana ejerciera a ntes en su voluble espíritu, le cansa en
seguida, y trata de olvidar, en la fiebre del juego, sinsabores que el dinero le proporciona y que comienzan
á abrumarnos.
Apenas tengo tiempo ni de rezar ..... Hemos reducido
mucho el personal de criados; trabajo mucho, y cuando
intento recogerme ante Dios, mi fatigado cerebro sólo
evoca de~esperantes cifras ó terribles imágenes, sín po•
derse plegar á las santas meditaciones. Confío en que
el misericordioso Señor, en quien tanto creo, se contentará de estos esfuerzos, de este continuo fervor de
mi alma, y de las amarguras que mi destrozado corazón
le ofrece. ¡Qué triste es la vida! ¡ Ah, sin la religión, que
guía todos mis pasos, ya hace tiempo que yo hubiera
sucumbido al peso de tantas penas!
Diciembre 18.....

Un abismo, que en vano trato de salvar, se abre entre
nosotros, y nuestra ruina es inminente, sin que mi voz
sea escuchada..... A fin de pagar una deuda de honor,
acabo de resignarme al más doloroso de los sacrificios.
¡He vendido la casa donde nací!. .... Después de los su-

�~-

14 .-i. 23.-ABRIGOS DE VISITA, DE CALLE

Y DE VIAJE.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

500

frimientos que llevo soportados, no me creía ya tan
sensible para una pena de esa índole. Pero cuando
nuestro antiguo notario me escribió, sorprendido, suplicándome que lo reflexionara antes, que tuviese en
cuenta los años que han pasado desde que un Bazán
hizo construir esa morada, que pensara en la especie de
profanación que supondría vender tan venerables y en
otro tiempo amadas paredes..... , mi corazón no podía
más de pena, y he derramado lágrimas de indecible
amargura.
Ayer he tenido otro pesar. ¡Enrique, necesitado de
dinero, vendió Speranza!
¡ Qué agitada existencia me ha caído en suerte!. ....
Sonrisas llenas de tristeza; mentido lujo á costa de deudas , privaciones, miseria, esa miseria de la gente bie~
nacida, que es quizá más espantosa que la otra; y en m1
casa el abandono; ¡ el abandono después de tanto amor,
la escasez de corazón, después de la abundancia de cariño!
¡Cuántas noches le be esperado confiada en llegar al
fondo de su alma, no por mis quejas, que nunca ha escuchado, sino por medio de la paciente dulzura de sentimientos!. .... ¡Y cómo describir la amargura de esas vigilias, cuando el ruido de la calle se extinguía, cuando
todo quedaba en la sombra, y sólo escuchaba la respiración de mi hijo dormido, mientras la idea de que su
porvenir, que pudo ser tan brillante, era muy obscuro,
constituía mi mayor martirio!. .... Enrique á veces no
vuelve..... Se olvida de todo al verse frente á las fatales
cartas, y permanece hasta que es de día en ese Círculo
que me aterroriza. Y cuando al fin viene, es para que
yo experimente nuevas angustias, porque leo bien claro
en su ceñuda frente ó en su febril mirada..... A veces,
aunque no es lo general, hallo en él una alegría tan rara,
que me parece más terrible que la tristeza misma; muy
á menudo, y á fuerza de paciencia y ternura, le arranco
una dolorosa confesión ..... Y e l resto de la noche lo pasamos buscando el medio , cada vez más difícil, de cubrir un abismo que se agranda por. días.
SALOMÉ NúÑEZ y TOPETE.

(Continuanl.)

CARMEN SYLV A.
rJ,~ J
"·,
,~ @N la poética Venecia y. en la monumental
W~\ /~ • Milán ha pasado los meses de ~gosto y
~

"\ ·~tJ Septiembre
_últimos Isabel de W1ed, e.s}a
mujer egregia, honra de su sexo, q1;1e eme

~lí7i ~
rif,6.
-~
(.¡:~~ n'

r

~

su pálida y triste frente con dos _brillantes
coron~s: la de Reina de Rumania y la de
inspirada poetisa, la de Carmen Sylva.
1
·"~,: 7 •
¡ Cuántas hipótesis, cuántas fantasías ha
f forjado la imaginación popular, suspicaz y malé/ vola, alrededor del lecho. en que y_a~ía enferma,
~
casi moribunda, aquella tierna sens1t1va !
« i Es quizá tu armonioso canto ( decía un poeta ) el
que surge de la góndola obscura y adorna~a con rojos
tapices, que por la noche surcando la qmeta laguna,
hace brillar las ondas con diamantino centelleo?•
Y es que Isabel de Rumanía, pobre madre inconsolable, ha querido buscar dulce consuelo para su corazón
apenado, tanto como fortaleza para su salud quebrantada, en aquellos deliciosos países, bajo el límpido.y sereno cielo de Italia y el arrullo de las ondas del L1do y
del Lago l\layor.
.
Paulina Isabel Odilia Luisa, princesa de Wied, nació
en Neu,,·ied (Prusia) el 29 de Diciembre de 1843, y se
casó con S.M. Carlos I, rey de Rumanía, el 15 de Noviembre de 1869; á la edad de catorce años escribió su
primera obra dramática; á la de diez y ocho, el c~lebre
poliglota Strigler, su maestro, la proclamó «admirable
filóloga•, pues dominaba el latín y el griego, y hablaba,
además del alemán, los idiomas italiano, francés, rumeno, inglés y español.
En este último estudió el Quijote, los dramas de Calderón , las comedias de Lope de Vega, y posteriormente las obras de nuestro insigne poeta nacional contemporáneo, el incomparable Zorrilla; y • enamorada de
España ( escribe un distinguido literato milanés) , de s.u
Rloriosa historia, de sus monumentos, d_e sus espléndidos jardines, empezó á usar el pseudómmo de Carmen
Sylva, que es á la vez como un vago perfume de claveles murcianos y una memoria de los héroes más populales de Castilla y Andalucía. ••
En París, durante la Exposición Universal de 1867,
Carmen Sylva tuvo un éxito brillantísimo en las Tullerías y en los palacios más aristocráticos_, _no ~ola~ente
por su belleza, sino por su talento, su priv1leg1ad~ ingenio, su vasta ilustración; dos años después, ya Rema de
Rumanía, fué el bada benéfica de su pueblo, generosa hasta la prodigalidad, enjugando el llanto de los
desgraciados y amparando al d esvalido, creando escuelas y hospitales, multiplicando los institutos de beneficencia y de educación; luego, c~ando estalló_ la sangrienta y enconada guerra de Oriente,_ la Rema y la
poetisa se transformó e1;1 .ángel de candad, y _en los
horribles combates del s1t10 de Plewna no se vió otra
hermana más piadosa, curando amorosamente á l~s
heridos y alentando con frases de consuelo á los moribundos.
El pueblo la aclamó con entusiasmo, y las viudas y
huérfanos de los oficiales que murieron en el campo de
batalla la dieron el dulce nombre de llfwna Ranili/or, ó
1',fadre de los lteridos, y al mismo tiempo el ejército la
dedicaba una estatua alegórica.
Aquella ola de popular entusiasmo pasó como un relámpago, y la Reina y la poetisa -~eapareció cual antes
era 1 sencilla humilde buena, cannosa con los pobres y
los huérfan~s que pr~tegía con su bondad infinita.

Para turbar el cielo sereno de su vida se condensó en
el mismo Real palacio una sombría nube: la pasión del
Príncipe heredero Fernando de Rumanía, sobrino del
rey Carlos I, por la hermosa y laureada poetisa Elena
Va~aresco, dama de honor de la Reina y su hija in~electual. ¡ Qué luchas, qué contrastes dolorosos para impedir el matrimonio de aquellos enamorados jóvenes, al
cual se oponía , dicen, la razón de Estado!
Pero ¿qué poeta español ha dicho que
..... el amor ~sea.la
Hasta las gradas de1 trono !....

• **
La nota constante de Carmen Sylva es la tristeza, una
tristeza profunda y resignada, una tristeza que sólo encuentra consuelo en la contemplación de la hermosa
Naturaleza.
Tal vez el libro más bello, y sin duda el más ingenuo
de esta noble hija del. Rhin, es el que contiene l~s leyendas del Pelesch, en las que el río de este nombre,
como nuestro histórico Tajo en la famosa oda de Fray
Luis de León, •saca fuera el pecho•, y habla á los otros
ríos cercanos, á los árboles, á las nubes, á las avecillas
que cruzan por el espacio, al viento que silba entre las
encinas del bosque, al musgo que exhala su agreste
perfume, á las estrellas que resplandecen en el alto cielo; y Carmen Sylva, intérprete fiel de las tradiciones de
su país, es también espiritual y admirablemente sentida
cuando en sus poesías revela los dolores de su corazón
y describe los crueles golpes que le han traspasado.
Hace poco tiempo tradujo al alemán los Cantos del
Dimhowitza, originales de su dama de honor Elena Vacaresco, y la poesía que precede á la colección es de
Carmen .S)•lva, y dedicada á la memoria de su única hija,
hermosísima niña que murió hace algunos años.
Esa poesía es un desahogo del corazón amantísimo y
afligido de la pobre madre: recuerda en ella, uno por
uno, los días memorables y fugaces de la infancia de su
hija adorada, • mi dulcísima ltty •, como solía llamarla,
cuya temprana muerte es el dolor, el verdadero y profundo dolor de su vida, y el cual extiende sobre sus
cantos y leyendas un velo de tristeza y melancolía.
Hay allí pensamientos delicadísimos.
•Tú, hija mía ( dice en una parte), has amado tanto
esta tierra, tu poética Rumanía, que ella, en cambio del
amor, ha querido guardarte en su seno, para que ningún otro país te arrebatase á su cariño, para que ninguna otra corona extranjera ciñese tu frente y tus rizos
de oro.•
Luego, pensando en su Itty, para siempre perdida,
añade:
• ¡Siento en el corazón una espada que me atraviesa,
que me hace verter toda mi sangre! i Y es que tú, Itty
mía, no estás ya aquí, para clavar en mis ojos la mirada
de tus azules ojos, é indagar mis pensamientos!
•¡Pasaste, pasaste por el mundo como un relámpago!
¡ Todo se ha cumplido!. .... ¡Pero yo tengo todavía aquella espada en lo más hondo de mi corazón!•
La madre recuerda luego las gracias de su hija, y
dice así:
e Un día vimos á lo lejos, en el bosque, bajo árboles
sombríos, dos enormes aves de rapiña que despedazaban una oveja, y tú gritaste: - • Si algún día las águilas
del extranjero me quitasen á mi madre, yo las diría:
¡Llevadme con mi madre!•
• Y entonces yo, viendo en tu hermoso rostr·o el color de la púrpura y en tus ojos las perlas del llanto, te
pregunté:- • ¿Por qué lloras, Itty, si estás conmigo,
con tu madre que tanto te ama? • Y contestaste: • ¡Madre mía, madre mía! El sol no me ha besado con
sus rayos..... ¡Ay, qué triste debe ser la sombra del sepulcro!•
Más adelante cuenta:
• Te llevé conmigo al Rhin, á las márgenes siempre
verdes del río sagrado de mi patria, y tú, Itty mía, me
preguntabas:-•¿ Es este el Rhin de mi madre? ¿Es este
el Rhin de tus leyendas, madre mía?• Y sin embargo,
anhelabas partir pronto, porque mi país natal no era tu
patria, tu patria rumena que encierra ¡ a vara cruel! tus
cenizas.•
Este es el dolor de Carmen Sylva: el dolor de madre
que llora con profundo desconsuelo á su hija muerta é
inolvidable.
¡Quiera el cielo devolver la salud á la augusta reina
Isabel de Rumanía, á la triste y apenada poetisa Carmen Sylva!
FLAVIO.

UN DRAMA DE AMOR.
~~

1·~

.
sabía cuál era el verdadero nombre
~:.y
~,,¡ de los dos atletas: el uno se hacía llamar
Fla y el otro Flo, y se presentaron el
St r mismo día en la barraca de Pedro, un til(l
tiritero alsaciano que arrastraba de feria
~ ,
~ en feria su tea trillo ambulante, cuyos viejos
f) \ telones representaban colosales elefantes,
~~
serpientes enormes, gigantescos gladiadores, mujeres formidables que hacían juegos mau~ !abares con balas de cañón .....
Una mañana llegaron ante la barraca, y los dos
á la vez saludaron cortésmente á Pedro, diciéndole:
-Deseamos entrar en vuestra compañía.
-¿-Qué sal:.éis hacer?~les preguntó el saltiml&gt;anquis.
-¡Todo!
-¿Cómo? A la prueba, niños..... ¿Sois fuertes ? Pues
ved aquel carro de piedra que ha volcado en medio del
camino: levantadlo.
,;:;:

~ .

~1. l ·
'1:

i,

-'lr

~: ADIE

Los dos muchachos, sin contestarle, se dirigieron
hacia el carro volcado: Fla se puso en las v~ras Y FI~ ·
en la zaga, y con esfuerzo sobrehumano, gritando: • ¡a
la una! ¡ á las dos! ¡ á las tres!... .. • levantaron el carro y
le empujaron veinte metros más allá._ .
Pedro, admirando á los jóvenes, s1gu1ó preguntando:
-¿ Sois ágiles?
Ellos no respondieron· mas uno detrás de otro, dando ·
un doble salto mortal, p~saron por encima de la cabeza
del saltimbanquis.
Pedro se quedó estupefacto.
.
.
-¡Brayo!-exclamó.-Desd~ ahora mismo formáis .
parte de mi compañía: tendréis ~uena mesa y buena
ropa , y alguna parte en las ganancias.¿ Estamos?
- Estamos, maese Pedro.

•••
No era posible imaginar hombres más g_raciosos, y al
par más fuertes y ágiles que aquellos dos ¡óvenes: unas.
veces en la cuerda tirante ó floja, otras volteando en el
trapecio ó andando con las ~unta~ de_ l~s pie~ s~~r_e esféricas balas de cañón, hac1an e¡ercic1os d1fic1hs1mos,
inverosímiles que excitaban el entusiasmo y los aplausos del público, y producían, lo que era m~s positivo, .
buenas entradas, y por ende buenas gana!1cias.
Había en la compañía una deliciosa criatura, Flora,_
muchacha de diez y seis años, hermosa morena, siempre alegre, fascinadora con su ajustado corpiño de terciopelo y faldas de gasa, cuando, sílfide aérea, de pie
sobre fogoso caballo blanco, saltaba por angostos aros.
6 por guirnaldas de flores, ó cuando, á manera de clown·
femenino, jugueteaba en el trapecio con Fla ó bailaba
en el alambre con Flo.
Era hija del saltimbanquis Pedro, el patrón de la compañía, y los dos jóvenes la respetaban; pero Fla, cuan-do ella hablaba con Flo, palidecía, y éste, si la niña
bromeaba con aquél, sentía en su rostro una oleada de
fuego y en su corazón los golpes de la ira.
Entretanto, Pedro se frotaba las manos al contemplarla creciente prosperidad de su negocio por causa de los
dos jóvenes; la b:trraca antigua se había transformadoen ancho y elegante circo; en sus caballerizas había
treinta briosos corceles y en sus almacenes un material
considerable y rico; en su cofre de hierro guardaba ya
sendos cartuchos de or.o y paquetes de billetes del
Banco.
Pero cuando pensaba en que Fla y Flo podían separarse de la compañía, y formar otra, y hacerle temiblecompetencia.....
-¡Ah!-exclamó un día, dándose palmaditas en la
frente.- Casaré á mi hija Flora con uno de los dos, y ef
otro no se apartará de su compañero. ¡Cosa hecha!
Pero ¿ á quién escoger? Fla era más vigoroso, pero
Flo más ágil ; éste no tenía rival en los ejercicios gimnásticos, pero aquél era incomparable acróbata y saltador maravilloso.
Consultó con su mujer, quien le dijo sencillamente
que ni Fla ni Flo pensaban para nada en su hija¡ consultó después con ésta, y Flora, prorrumpiendo en una
carcajada, declaró á su padre que los dos la amaban, la
adoraban como á su única esperanza de dicha.
Pedro, algo amostazado por la confesión de su hija,
decidió hablar á los dos jóvenes, y exponerles su deseo
de que entraran en su familia como habían entrado en
su compañía.
-¿ Quién de los dos-concluyó-quiere casarse con
mi hija, con mi hermosa Flor a?
El buen hombre, poco fisonomista, no observó la terrible emoción que reveló entonces el semblante de
cada uno de los dos muchachos.
Fla y Flo cambiaron una mirada.
- Contestaremos dentro de quince días- respondió
el primero.
- ¡Dentro de quince días!-repitió el segundo con
voz lúgubre, confirmando la respuesta de su compañero.
- ¡Ah! ¡Ya comprendo!-observó Pedro.-¿Queréis
hacer antes los ejercicios en el globo?
-Cabal.
- Perfectamente ..... Dentro de quince días hablaremos.
Y los tres sellaron el acuerdo con una botella de
Jerez.

••*

En verdad que no era entonces el momento más
oportuno para dirigir á los dos jóvenes proposiciones
matrimoniales.
Precisamente dos días antes habíase presentado un
aeronauta á maese Pedro, quien le contrató para una
ascensión extraordinaria, desde la plaza de Toros, en
colosal montgolfier, llevando éste un trapecio aéreo, en
el cual, á la altura de 300 metros, los dos atletas Fla y
Flo ejecutarían difíciles ejercicios gimnásticos.
Era, por tanto, muy natural que ambos aplazasen su
contestación d4finitiva al padre de Flora hasta el día
siguiente al de su arriesgada aventura aerostática.
Pero ¿ manifestaban acaso alguna inquietud, alguna
sospecha de que su ascensión pudiera tener mal éxito?
Por ningún concepto: encerrados ambos en un patio
del circo, pasaban horas y horas ·sobre un trapecio
aéreo1 á veinte y treinta metros de altura, ensayando
con sorprendente serenidad y firmeza las vertiginosas
evoluciones que habían de practicar en el trapecio del
globo, las cuales aumentarían su fama y llenarían de
monedas contantes y sonantes la caja del patrón.
Ni una vez siquiera se les vió fijar su mirada en el
rostro gentil de Flora, quien se esforzaba, no obstante ,
con su gracia tle niña hermosa y mimada, en atraerla y
fascinarla.
Llegó el día de la ascensión: en la plaza, en medio de
ancho círculo formado por muchedumbre de espectadores y defendido por agentes de la autoridad, alzábase el enorme aerostato, panzudo y gigantesco, arna-

�LA MODA ELE~ANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
· rrado con gruesa~ cuerdas y bala~ceándose graciosamente en el espacio, como se balancea un esquife en
las tranquilas aguas del puerto.
A las tres de la tarde la multitud se apartó I abriendo
. ancha cat¡_e: en un carro de forma romana, diestramente guiado por Flora, llegaron los dos atletas, que
vestían ajustada malla de seda negra con lágrimas de
plata ; y los espectadores, aunque algo contrariados al
. observar el traje de Fla y Flo, pareciéndoles un poco
fúnebre, les aplaudieron estrepitosamente.
Y los dos jóvenes, después de saludar con ademanes
. de distinción exquisita á la muchedumbre que les aplaudía, arrodillátonse delante de Flora y la besaron la
mano, dándola gracias por haberles conducido al circo.
A las tres y media en punto el aeronauta, entrando
. en la navecilla con los dos audaces gimnastas, gritó re. ciamente:
- ¡ Soltad las cuerdas!
Hubo un momento de silencio, interrumpido al punto
por formidable explosión de aclamaciones: el globo,
, con la fuerza y ligereza de un nadador que ha hecho
hincapié en el fondo del agua, subió como una flecha
por el espacio.

•••

A la altura de cien metros, los dos atrevidos atletas
· salieron de la navecilla, agarráronse á las cuerdas y se
deslizaron hasta el trapecio aéreo. ¡Parecían desde el
circo dos seres sobrenaturales, maravillosos, por su
audacia y su esbeltez elegante!
Los dos se pusieron en pie sobre el trapecio, pálidos,
,cruzados de brazos, guardando el equilibrio con movi. miento leve de su cuerpo.
-¿Amas á Flora?-preguntó Fla á su compañero.
- La amo-respondió Flo.-¿ Y tú?
- Yo también la amo.
-¿Te retirarás ante mi amor?
-¡No puedo! ¿Y tú?
-Yo..... ¡no quiero!
-¿Entonces?
-¡Un drama de amor!. .... El que viva será amado.
-¡Está bien! Démonos un apretón de manos, y que
la suerte decida.
Y los dos, estrechándose la diestra, sacaron luego dos
-puñales que llevaban ocultos entre las mallas del traje,
·y se miraron fieramente durante algunos segundos.
El globo seguía subiendo; el viento hacía oscilar la
navecilla y el trapecio; desde abajo, desde el redondel
-del circo, los dos hércules parecían dos enanos.
De repente se lanzó uno contra otro, con el aliento
inflamado por los celos, con los ojos cent•~llantes por la
,saña: un brazo era su escudo, y el otro brazo su amenaza de muerte; la barra del trapecio se doblaba con el
peso de sus cuerpos.....
Fla, por medio de un brusco movimiento, saltó sobre
Flo, que se arrodillaba en el trapecio, espiando á su
.adversario, y haciéndole girar un momento y oprimién-dole después con su poderosa mano, gritó:
- ¡No me robarás á Flora!
-¡ Ni tú me la robarás á mí!-contestó Flo.
Y mientras aquél hundía el puñal en el pecho de Flo,
-éste cortaba la cuerda á que se agarraba su enemigo.....
-y los dos cayeron en el redondel del circo.
E l globo siguió subiendo por el cielo azul, y el aeronauta, dentro de su navecilla, agitaba alegremente una
bandera blanca, enseria de triunfo y de paz ......
¡ No sabía que en el trapecio aér:eo había tenido sangriento desenlace un drama de amor!
LUCIANO DE BURGOS.

EL ÁNGEL DEL CONSUELO.
Á LA

J?.,eprodudwn inl,e,-d,,t,;,

~11 ~uXJTIA [l~~~ílJ[
14-de Noviembre de 1891

□ 111J~11'1AD;1

Alcala 23 _ MADRID

N~42

!'1ÑA MARÍA ELENA CASTrLLA Y COELHO,

Yo soy la flor delicada,
Del más puro amor esencia;
Una perla de inocencia
Entre besos conservada.
Despiden mis labios rojos
En su sonrisa destellos;
Tengo negros los cabellos
Y negros también los ojos.
¿Queréis mi historia saber?
Es tierna como sencilla:
Soy una niña en que brilla
El alma de una mujer.
Mi madre ..... arcángel de luz
Tan humilde, tan paciente,
Que jamás dobla la frente
Bajo el peso de su cruz.
Con sus cantos arrullada,
Y en su regazo mecida,
Se ha deslizado mi vida
Como risueña alborada.
Mas ¡ay! nublando mi encanto,
Siento á veces un rocío,
Amargo, pesado, frío .....
Y son gotas de su llanto.
Para calmar sus dolores
Dios me envió junto á ella:
Soy la estrella de su estrella
Y el amor de sus amores.
En la tierra encontré el cielo
En sus brazos, no os asombre:
¿ Queréis que os diga mi nombre?
Soy el Angel del ConJuelo.
IsABEL CnEIX,

501

Á UNA AFRICANA, v NO DE MEYERBEER.-Para señorita de
la edad que me indica, lo más á propósito es chaqueta ó
esclavina. Puede elegir entre dos modelos de ambas coNúm. 42.
sas publicados en nuestro número 38, grabados 14 y 20•
El luto es de dos años. Pasado el primer año de rigor,
puede usar telas negras con dibujo de seda, formando
Sólo corresponde á las Sras. Suscrltoras de la I .• edición de lujo.
rayas, cuadros, etc. Sólo puede asistir á alguna reunión de mucha confianza.
Es indispensable que las cortinas sean de la misma
tela de la sillería; pero si la habitación es escasa de luz,
lo que puede hacer es elegir una forma en que las cortinas queden muy abiertas para que no hagan más obscuro.
Los trajes largos para las niñas no se han generalizado; y en cuanto á formas, en nuestro número del
14 de Octubre último hay modelos. No determino ninguno por no saber la edad de la niña.
Á UNA PREGUNTONA.-Me parecen bien la hechura y
adornos del traje para la señorita de veinte años: únicamente en la falda debe poner, en vez de los pespuntes, un bies doble de terciopelo colocado al aire, de
tres dedos de ancho, y sujeto á la falda con un vivo del
mismo terciopelo. El abrigo que dice, no estará bien de
la tela del traje, y únicamente lo que puede hacer es
una esclavina forrada.
Sombrero de fieltro color beige, adornado con cintas
de terciopelo nutria y plumas beige y nutria.
No se usan los cuellos que dice.
Se llevan, indistintamente, los velitos blancos ó negros, pero no de color. Para luto, velito de gasa con
franja.
Haga el favor de leer nuestra Correspondencia particular del 6 de este mes , y verá la manera de nesgar las
faldas, pues las cortadas al hilo están completamente
en desuso.
Me parecen de poco luto, para la edad de esa señorita, los adornos blancos; así es que I según mi opinión,
debe cambiarlos por negros.
Croquis del figurín i!uminndo (\'isto por detrás).
Á UNA SusCRITORA.-Haga el favor de leer la contestación Á una antigua Suscritora, en nuestro número del
1. Traje de desposada.-Este traje se hace de raso liso
6 de este mes, y verá la explicación de las faldas al
y seda brochada; se le guarnece de flores de azahar.
Espalda. lisa, plegada en las costuras, y cola redonda bies.
de raso. Delantal de seda brochada, plegado y guarneÁ JAZMÍN BLANCo.-Para la estación entrante es prefecido de un cordón de flores de azahar que ficrura unos rible que elija el adorno de terciopelo, y para su confestones en la parte inferior. Un volante de e7icaje for- fección guíese por el grabado 15 de nuestro r.úmero
mando conchas adorna los lados del delantal. Delantero del 14 de Octubre, poniendo el pechero y cuello tamde corpiño de una _sola pieza, de seda brochada, con bién de terciopelo.
delantero de corsehllo de raso plegado y estrechado en
Los guantes blancos puede limpiarlos, lo mismo que
el centro del delan~ero con una cabeza doble bullonada. el suralt, con bencina perfumada. Esta la encontrará en
Cierre invisible en la izquierda, debajo del brazo. De- las buenas perfumerías.
lanteros de ~ela de forro: cerra:los en el centro y ajusSigue llevándose el flequillo rizado, formando pico en
tados con pmzas: unas pmzas a¡ustan también el delan- el centro de la frente.
tero de seda brochada. Manga plegada, de raso, ribeteada
Á D.a CAROLINA F.-A esa edad se lleva el Smock.yn.
de flores de azahar. Cuello alto, de seda brochada con
Á UNA EcoNÓMICA.-Vista la imposibilidad en que se
c?rdón doble de flores de azahar. Cordón igual e'n las
encuentra para mandar el impermeable á una tienda,
sisas, y ra mo en los hombros.-Velo de tul de Malinas
plegado en forma de penacho, con una corona pequeñ¡ quizá obtenga buen resultado pegando por el revés, con
cola fuerte, un pedazo de tela, igual ó muy parecida á
de flores de azahar.
Teta necesaria: 15 metros de raso; 5 metros de seda la de dicho impermeable y cuidando de juntar muy bien
los bordes del roto.
brochada, y 4 metros de tul.
2. Vestz'do de ceremonia.-Este vestido se hace de benÁ P. V. DEN. -El equipo se marca todo á nombre de
galina tornasolada azul y color de rosa; va guarnecido la novia.
de pasamanería de azabache azul de acero, fleco de
Sí; es natural dar las gracias al recibir los regalos.
azabache y felpilla azul. Falda-funda, ribeteada de un
El dosel de la cama debe ser de igual tela y color
fleco que lleva por encima un bordado de azabache. que el viso de la colcha.
Corselillo bordado de azabache, con aldetas bordadas
En los sombreros y capotas de viaje no se lleva velo
ribeteadas de un fleco, cuyo corselillo se compone de largo.
espalda ceñida, lados de delante y delantero con pinA TRrnlDAD - Al niño de cinco años puede hacerle
zas cerrndo en el centro. Parte superior de corpiño,
compuesta de un canesú pequeño, que va cubierto en traje marinero, de pantalones, color azul marino.
Es imposible la colocación de dos sillerías distintas
parte con un fichú plegado de bengalina remetido en
el corselillo. El forro del c·orpiño va plegado y cortado en un mismo salón.
Los alzapaños se colocan un poco más altos que el
por un patrón ordinario, con espalda ceñida, lados de
delante y delantero con pinzas cerrado en el centro. centro del balcón.
Lar quinqués pequeños se colocan sobre una mesita
Cuello alto, bordado de azabache. Manga semiancha,
plegada en lo alto y ajustada en la parte inferior.-Som- de centro de gabinete, ó sobre el piano, y los grandes
brero de terciopelo azul, adornado con crespón blanco de columna en el suelo, en una esquina del gabinete ó
del despacho.
y plumas azules.
A UNA ExrRANJERA.-Si la piel del abrigo de la muesTela necesaria: 16 metros de bengalina, y 5 metros 2 5
centímetros de fleco: los bordados van hechos sobre la tra es negra, puede usarlo; en caso d e no serlo, pnede
quitarla y poner en su lugar piel negra, pues sin nintela.
3. Vestido para nmas de I2 a,ios.-Este vestido se gún adorno no estará bien.
~n invierno se lleva capota de crespón inglés ó de
hace de bengalina blanca, y va guarnecido de una hebilla de plata. Falda redonda, _adornada con tres plie- pano mate.
Para luto, los géneros preferidos siempre s~m el cagues, y cuerpo de talle redondo, ·con espalda y delanteros anchos, montados en la parte inferior de un canesú chemir, paño ó vigoña.
Las toallas se marcan indistintamente con seda fil?'piredondo. Por delante, cinturón plegado, que principia
por debajo de los brazos y va abierto en forma de co• na ó algodón blanco, aunque esto ú ltimo es lo más
razón y estrechado en la cintura con una hebilla de práctico.
También se marcan con algodon es de colores.
plata. Cintas de diferentes largos, que principian desde
Procuraremos publicar, en cuanto sea posible, la cila hebilla del cinturón y caen por delante, terminando
en un fleco. Cierre invisible en la izquierda, bajo el fra que desea.
brazo. l\Ianga bullonada y ajustada en su parte inferior.
A v:-:A MA~Lí.. - El traje para la señorita de quince
Cuello alto.- Sombrero de terciopelo blanco, con ala años debe hacerlo como indican los grabados 9 y 10
plegada, adornado con cinta de raso y con un grupo de de nuestro núm_ero del 14 de Octubre último, y adorplumas blancas. Guantes de cabritilla blanca.
narlo con terciopelo y botones de terciopelo verde
Tela necesaria: 9 metros de bengalina, y un metro 50 mirto.
centímetros de cinta.
En el mismo número , el grabado 1 4 es un bonito modelo para el traje azul de la niña de once años, adornado éste, como señala el figurín, con galones bretones
CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
azul y plata.
Para el traje verde de la misma niña, guíese por los
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las grabados 32 y 33 de nuestro número del ~2 de Septiemconsultas que, sobre asuntos propios de las secciones bre, adornándole con bordados de.seda verde obscuro
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscrito- y cinturón de faya del mismo color.
ras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunsÁ UNA i\LrnÁ JO\'EN.- En este invierno los abrigos de
tancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
niñas se estilarán de paño fino gamuza, verde ruso y
por cualquier otro medio.
gr\s plata ; el cuerpo y la falda generalmente fruncidos,
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren su¡etos al talle con un cinturón de pedrería y so11tac/1e, oro_y acero; la esclavina, que es corta, y el borde del
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.
abngo adornado con piel de castor, cibelina y tlubet.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.

�503
L A MODA ELEGAN T E, PE R IÓDICO D E L AS FAMILIAS ,

~

-·-

Pulse ras de fa ntasía.- N~ms. 9 á 11.
Tambit5n se verán esclavinas de paño, forradas de
Núm. 9. Pulsera lnb.-Cordón de plata dorada, im·
terciopelo sombreado y adornadas con piel, adorno
que se llevará con profusión, hasta por los bebis, p:ua
pcrdible, con un corazón colgan te.
Núm. 10. Pulsera Hada.-Cadena flexible, con unos
1os que se preparan trajes casi cubiertos de mongolia,
adornos calados por encima. Esta joya es de plata so·
formando berta, bordeando la falda.
Los trajes para los niños se hacen más obscuros que
bredorada.
Núm. 11. Pulsera Cautiva, con anillos enlazados y
los de las niñas, y han sufrido poco cambio desde el
adornados con perlas.
año pasado.
Puedo indicarle un modelo muy nuevo, hecho con
S aleros de plal a.-Nlms. 12 y 13.
paño gris ratón y rojo: el cuello, las mangas y el chaleco son rojos, y la blusa y el pantalón grises.
Núm. 1 2. Salero Germano, de plata mate, cincelada y
Las medias de lana son indispensables, lo mismo para
repujada, dibujo Luis XV. La parte interio r es de cristal, y va adherida á un fondo de plata sobredorada. Cuniño que para niña.
de plata y aljófar.
A uNA «FRtLEUSE&gt;,-EI refajo de franela blanca, rosa, charilla
Núm. 13. Salero en forma de concita, de plata antigua
azul, etc., bordado en sedas ó guarnecido de encaje, es cincelada¡ labor repujada. La parte interior adherente
el abriao interior que suelen llevar en invierno las seño- es de cristal sobre fondo de plata sobredorada. Cucharas; pe';o si necesita abrigarse más, puede ponerse tamrilla de plata.
bién una enagua de seda forrada y guata.da.
Para los dolores de reuma suelen dar buen resultado
Dos tapetes pequeños.-Núms. 14 y 15.
ps fricciones con la. siguiente receta:
Núm. 14. Cuarta parte de wz tapete peqzwlo, al pasado,
Aceite de almendras dulces .... . . 100 gramos.
bordado sobre raso de canutillo y entredós de felpa.
Alcanfor. . . . . ............... . .. . 12
Las florecillas son de seda color de rosa de tres mati·
6
Álcali volátil. ......... . .. . .... .
ces; las hojas verdes, reseda, y los tallos, color de ma•
Se agita y mezcla muy bien, y se dan las fricciones
&lt;lera. Los puntos de espina y puntos de Boulogne son de
con franela empapada en este líquido.
color de cabeza de negro. Los dientes son de un verde
y las borlas, de los colores del bordado.
A MARIÓ:i,-Viviendo en la misma casa, es costumbre almendra,
Núm. 15. Cuarta parle de 1m !apele ptque,io, bordado al
que á las visitas de una y otra parte se haga la presen ·
tación correspondiente; es decir, la de la mamá políti- pasado sobre raso imberli11a, con cenefa de paño y marca á las ele la hija, y \'iCc\·crsa, pues de lo contrario pa• co de galoncillo de hilo morenb. Las flores son de hilo
&lt;le dos matices; las hojas, de un verde sonrosado, y los
receria desaire-,
tallos, color de bronce. Los puntos de espina que re•
'•
A L1u. ..... Los patrones que d.l!Sl;!a, de pantalones de unen las dos telas son de color rojo Cardenal. Borlitas
de todos los colores del bordado.
!~~d~ª~\~:sst~~1~!h~d~lí~;~~a~~
g~:e~=~ºy ~;'.
Bo lsas de pl at a.- Núms. 16 á 19.
p;i'"a señora delgada.
Núm. 16.-Bolsa de correderas, hecha de cuentas de
• Los almohadones á que se r_efiere son para alfi!eres,
plata, con abrazaderas también de plata.
&lt;.orno lo indica su tamaño.
Núm. 17.-Bolsa escarcela, de mallas de plata, con
, ..
ADELA P.
cierre y cadena de lo mismo.
Núm. 18. - B.Jlsa cvquela, de mJllas finas. Cierre
Luis XVI. Cifra aplicada de oro.
Núm. 19 -Bolsa de plata, de mallas flexibles. Nuevo
E~PLICACIÓN DE LOS GRABADOS
cierre torzal.
CONTE?l:tDOS EN LA HOJA·SUPLB:,,,IENTO.

..

?:?:·~-~

.:2~:_

·t{i¡;~

El , ·luo cl ol1le dl.-esth·o de C::haHa lug fué objeto en 1864
de informe favorabilfsim.o en la Academia de Medicina de París,
y desde aquella época se halla universalmente prescrito c;ontra
las digestiones dificiles, la dispepsia y enfermedades del estÓ•
mago. Devuelve el apetito y repara las fuerzas, facilitando la
asimilación de los alimentos. Desconfíese de las fah,ificacione s.
París, 6, Avenue Victoria, y en todas las farmacias,

VINO BUGEAUD~r~:~g):t]
de

el me1or )' más agradable de lo~ tónicos en l a
Anemia, todas las Afecciones d ebilitantes
y las Convalecencias. Principal~s Farm3.cias,
P 11l , ·o ~ Je :11·1•t1z. E. COUDRAY, 31, rtu d'En_fkn, París,
- Nueva creación y especialmente recomendada 8. l 1 gente de
buen tono, que aprecia de una maner.1. parlicu'.ar la finura y
suavidad de este delicioso perfume.
Medalla de Oro, crn:r, de la Legión de llonor en la Exposi•
ción Universal de Paris de 1878.

ASMA ,CATARRQCuradosc1GARRILI OSESPIC
(C aj a. z fr.) por los

OPH
POLVOS
fumist:i., I'nris,

25.-Chaqu eta lu ga.

-~-;,F''

26.- l evlta de pañ o.

Tres dibujos de bordado Greenaway.-Núms. 1 a 3.

27.-Eaclavina larga de terciopelo.

-~/

Núm. 1. Almohadilla de pa,1o encarnado.-EI bordado
se hace de un punto contorneado con tres hebras de
seda color de oro antiguo y negro. Los vestidos de los
niños se haceií con seda azul, gris y color de rosa.
Núm. 2. Dibuj[) para taj)tle pu¡utfzo. -Sobre el mismo
paño que el an\jkrior. E l bordado va contorneado con
seda azul pizarrn. Las figuras van vestidas de color de
{°osa, y las h'!Cbecitas son de color reseda de dos ma·
tices.
.,.
Núm. S- Cuadi"o para acerico.-Se le borda sobre pario
negro con seda encarnada de un solo matiz.

Alm!Ül;jón para los pies coil flo res de relieve.
Núms. 4 á 6.

24,- Sombrero para señoritas.

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Este attnÓhadón, guarnecido de una cordonadura de
seda, deJ;!ncaje de oro y borlas, va cubit:rto de seda
gris azul:Vtadornado_ con una rama bordada I sobre la
cual se r:J)Ren unas nares de relieve. Para ejecutar este
nuevo 1·fero de bordado se_ toman, para hace r las
tlores ~ 4s tiras de paño de_ diferentes colores, denta1
das por· A lado, de 1 b centtmetros de ancho y de lar•
gos di r~ t tes. Estas tiras van cosidas sobre el fondo de
.seda far do de gas:i. blanca. Pa ra los claveles grandes
(dibujo },se emplean unas tiras de pa~o marr!5n Y amarillo, de;~- centimetros de lar~o y medio centimetro de
ancho. Las flores más pequeñas (dibujo 5) se hacen con
tiras de Paño más cortas. Las flores de pétalos triple_s
se componen de unos pedacitos de paño ~e 1 .• centtmetros próximamente. Los pedazos de pano, fiJados en
el borde interior y en el borde dentado, van bordados
.con puntos prolongados de cordoncillo de oro_, que se
.empican también para los estambres. Los cálices van
bor&lt;lados con felpilla marrón y aceituna, se~a del mismo co!or y kntejuelas de plata. Las flo~es aisladas ".'ªn
,adornadas en medio con puntos de felpilla, cordo~c1l10
de oro y lentejuelas de oro. Se hacen los. tallos al punto
de cordoncillo con felpilla marrón y aceituna! y las hojas con seda bronceada al pun~o de cordonc1ll0 y con
hebras iguales tirantes y lentcJuehs ~e oro. Se _bo rda
fa mJ.riposa con seda broncead1 1 lenteJuelas de diferentes colores y to rzal de oro. El cuerpo va bordado con
folpilla marrón obscuro.
Oos broches.-Niims. 7 y 8.
Núm. 7. Broc!tc Latour.-Miniatura fi na, esti:o de l siglo xvm, rodeada de perlas. _ _
Núm. 8. Broche Joctlrn.-Im1tac16n de diam:mtes sobre plata con un pendiente.

-

BAVON ROYAL

28.- Traje para aliiu dt 10 años,

29.-Vntldo para niñas de 8 i 9 años.

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Ah p·Jerta de e.-t1. c::3S"l
Hay c:::&gt;lgado en c::~rtelito,
Que él:e pd1r.er11 ras'"l
l!:n a,mbreros ~ara niñoa,
1

La h:in prc~cntado la\ Sras r Srta~- D • ?,.lartini-1.na Sanz. - D. Nl:'.Orro
Vd,sco.-D • Ro:;;i. Amor y Rac!io. - D.• Eluls:i !\lo!iM ~lartcll.- o.• Con•
cepci6n Rodrígutz Carra~c.,.- D. 1 Gabricla. On~alo. - l).• ClutilJe GOmcz; y
Ellas.-D • Araccli Zamota Co111:-cra~.

J EROG LÍ F I CO .

Núm s. 21 á 27.

~$

~~

!.

Tocador ador nado.-N úm. 28.
Sobre un fondo de seda color de rosa, va dispuesta
una guarnición de muselina bordadl. y rodeada de un
encaje fruncido. Unos lazos de cinta de raso color de
ro!ia fija n los pliegues de la muselina á cada lado del
espejo. Los objetos de tocador son de porcelana opJca
Ulanca con adornos color de rosJ. y oro.

To lo d mundo, sí, h3CC hoy su toildlt con t1 7abó,i de los
I'rúw/us dd G.utgJ , porque su arom3 es dulcé y grathimo y su
fiml p:istA. de suavidad inestimable para la bellez:i. del rostro y
l:i. blancura dd cu1i.s.
Exigir siempre el nombre de Víctor Vaissier I de París, que es
el in\'".:ntor de ese jabón tan delicioso.

-

7. lJ

muy apreciada pm el tocador
y para los baños. Uoublgan',
perfumista, PariJ, 19, Faubourg St Honoré.

Pcrtunieria..&amp;.GN EL, 16, A venue del'Opéra, P a rls.

~

\

-~

'

'[IAlJ
ú
D'HOlJBIGANT

AMIDALINA YGLICERINA

'

1

TODO El, Ml\UO ESTIJ\ LOS P.r.POIE! D,t COXGO.

Este excelente cosmCtico blanquea v suaviza la piel Y la P.rcserva d~ cortaduras, ,rrt&amp;aciones pica~ones dandole un atercloµclado a~radable. En cuanto a las manos, les da

solideZ y tránsp.ircncia a las uüas.-

•

s, J 1.1~nrt°

Nú:n. 21.-Cadena de cztello, para lentes, con perlas de
plata sobredorada y perlas ensartadas.
Núm 22.-Cadma Judic 1 par a reloj de señoras. Se
compone de un torzal fino de plata sobredorada, con
una bola de esmalte.
Núm. z3.-Broclie-cadena Leckzinslla, con miniaturas
y adornos Luis XV.
Núm. 24.-Cadena Rt~tncia, de plata antigua y oro,
con medalla de Juana de Arco, de Fremiet.
Núm. z5.-Cadena Judia, de plata sobredorada, adorno Renacimiento: perlas finas y turquesas .
Núm. 26.-Cadéna Jttdla, compuesta de m1llas flexibles y bola de plata tosca .
Núm. 27.-Broclte de plala aflligua, divisa de la Buena
Lormmse, imitación de Fremiet.

Por el nuevo modo de emplear eslos pohos comunican al rostro una maravillosa y
delicada belleza y le dan un perfume d ~ exQtdsila suavidad. Ademas de ~u color
blanco de una pllre1a notable haycualromallcesde Rachelyde R0!-3 c!e;de el mas pali .o
bastaei más subido. cada cuan-iauara, pues, es:actamcnteel color que convlcncásu rostro.

;i,

1

Cade na de cuello , cadenas de ro loj y broche.

CALLIFLORE P!!.º~dhl t,, ~~n~~l!,.
PATE AGNEL

r1

DE THRIDACEJ,,, ¡:,~'¡;_::¡;~;."í,m VELDUTINE

Lámpara con pantalla .-NLm. 20.
Esta lámpara, que es de bronce dorado con adornos
de níquel, va provista de un platillo del mismo metal.
La pantalla, en fo rma de campana, va hecha de seda
roja plegada y cubierta de crespón del mismo color. Lo
alto de la pantalla va guarnecido de un rizado doble de
la misma seda, cuyo borde superior se cubre con upa
cinta de faya roja, enrollada, de 1 j centímetros de ancho. Los picos levantados de la pantalla van guarnecidos de lazos de la misma cinta. Se completan los adornos con un volante de encaje blanco, de 18 centímetros
de alto, forrado de seda dentada.

-_,. . ,

e

[llI \ adhc&lt;entc,l!l~,ul,lgu
, i,niothb, utexquisito
,

F:rnhonr"

~:;i;:º

Corrupcnde á las Señoras Susori toras de la 1.• y 2.• edición,

6 el P OLVO

e

LA SOLUCIÓN EN UNO oe LOS rRÓ.X:1:1105 NÚllliROS.

R I JY-t :ME L.
96 , Strand , Londres. - 9, Boulevard des Capueines , Par is.
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:

Extractos concentrados: ~ ~If,¡ 0~ E;;~':ttil'.f.:', ~::,""c, TOREA Don ExQmsIT,
Aguas para tocador: FILIA, EAu DE nrnMEL, 1.AvANDE AMBRÉE,
Tintura Rubia : AouA DE o n o , L A MAs PEn rEcTA TINTURA n u sIA.
s extrafinos · F lLYA, H ELIOT RO PE BLANC, LJLAS BLANCAS, VIOLETTE
• DE NIC E ct e.
Jabone
DE VENTA EN LAI PRIN CIPALES PER FUME RÍA l. - ■ EDlllA DE ORO '. EXPOSICIÓN O: BARCELONA,
I

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

W4

CABELLOS

NINON DE LENCLOS

GE:-iTE AMARRADA Á UN POSTE,
largos y espesos, por acción del E:s.tra.-Co e&amp;•
La mayor parte Je la gente licne que trabajar,
pllar de 108 Ueurdlctlnos del Monte Majella,
Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunc!I. i señalarse en su epidermis, Y .se. conse,-vó
pan. \'ivír, con las manos, la cabeza o con ambas
que destruye la caspa, detiene la,caida de los ca•
cosas. .Bieu. Para ganar fo. vida ,utt:Jif,1mos poder joven y bella hasta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de n_ac1m1ento á l_a
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
trabajar tantas horas al día, tantos drns á la se- faz del tiempo, que en \'ano agitaba s'.l guadaña delante de aquel rostro seductor sm poder morttCecoloración. E. SE?\ET, Am&gt;11NISTRADOR 1 35,
mana, tantas semanas al año. Bien, otra vez. Su- 6.carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso re\·elar :i ninguno de sus co~temporá•
rue du 4 Septembrt, París.-Depósitos: en Madrid,
pongamos que cada uno de nosotros tiene un neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amf'rosa
Aguirre y Molino, Preciados, I, y en Barcelona,
enemigo con poder de amarrarlo con una soga de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
cuando le parezca. Hoy nos ata solamente el exclusiva de la PerfumerÍ1l ~lnon (,l{aison úco11U), 31, rue du 4 Septembr~, 31 , Paris.
Diclla casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ '_erltal1~e Eau de
brazo izquierdo, maiiana el derecho, otro día
una pierna, y a!&gt;Í !&gt;UCC!iirnmente. De cu.,ndo en l\"lnou y de D11b"* de l\h1on, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaoa cla 1u,•en~ud en
cuando nos amarra á. la cama y nos tiene en ella una caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, ?ara ev1~ar las
,OR
fiiete día... ¿ Cuánto dinero nos costaría al cabo falsificaciones. - La Pa,f_umtrie J\ ino,i expide á todas partes sus _pros~ectos y J?rec1os co_mentes.
DOÑA
MARÍA
DEL
PILAR SINUÉS.
Depósilosm
Afadrid:
Pasma/,
Arma!,
2;
Arta::a,
Alcalá,
23,
pral.,
izq.;
Ag-mrrt
y
Molino,
per_del año? tCuánto mlis nos valdria poderlo aseguntr ;í. una roca ó :ihorcarlo con su misma cuer- f u11uria Of'U,ztal, Precia(k}~, I; ft1fumtría de Vn¡uiola, /lfayor, I; R,•mu:o y. V,unlt, perfumena
Preciosa
novela
origittal,
con interesante argu•
inglesa, Carrera dt Sa,: 7ero11imo,J, y m Baralona, Sra. Viuda de Lnfo1tl t Hyos, y Vicmle Ftrrer.
da? l·, n~nmos uno ó dos ejemplos.
mento 1 cuadros de costumbres familiares, episoUn hombre trabajaba de guarilugujas en un
dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
ferrocarril. Todos sabemos qué puesio es éste y
BRONqUITIS ORONICAS, TOSES PERTINACES, CATARROS.
la más profunda moralidad.
tenemos ide:i de su trabaJO y respomabilidad . Lo
Curac1bn por la EMULSION IIIARCHAIS.-llA IIRID,lelchor &amp;arci~
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vende,
estu\'O sirviendo :tlgunos aiios sin perder un día.
BUEN os-A~ RES, Demartbi h0 • ••llUNTEVIDEO,LHtaJea.-l:I EXICO, YlD De11 Wingtert.
i 4 pesetas, en la Administración de este perióSabia su obligación tan bien como cualquiera, y
dico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.
en su sección de la línea todo marchaba bien;
pero al fin su enemigo cmpe:zó á amarrarlo. Lo
~ierto es que no comía con gusto, y cuando lo
Decís, Seño;a, que os faltan muchas cosas
u1
oco:iocooooaocooo
rntentaba se ponía tan malo que parecía que iba para que volváis á ser
á pe&lt;der la vid~. Luego algunas veces le dab,n \
mareo;; y parec,a que todo daba vueltas. S1 esto
.
,
, .
hubiera ~cedido al tene r que hacer señales hu·
Pues pedidlas á la Perfu11una &amp;ohm, rue du
biese podido haber un choque lo cual no h~ su• 4 Septemóre, .15, m París, y quedaréis satisfecha
cedido por fortuna. Con otras ~uerdas le ataban. Y encant.ada dt;,l _resultado.
tení!- dolores en el pecho y en los costados, es- 1 Su Bnsa Exoti:a, en aglla en cr~ma 1 os hari
trefümiento, sarro y mal gusto en la boca , flato, volverá la hermosa edad ded1ez y seis primaveras
debilid~d, etc. Los médicos decían que tendri11. Y os defenderá &lt;:ont;a las arrugas; su polyo de
que dejar el trabajo, lo cual no podía ser. Tenfa arroz .Ror ~t A/IJtrdugo dará á vuestro cuus una
que atender á su mujer y á sus hijos, y no habí.t bla~cura diáfana que evourá á las. rosas desv:amás que lo que él ganaba. Al fin perdió ta salud nec1das de vuestro rostro; su Allh-Bolóos ext1rpor completo, y e~tuvo malo algunas semana~, ~ará l?s r,untos negros que b~otan en la narl~,
parte del tiempo sin sentido. Podemos decir que s!n dejar a menor huella de mnguno; su Sore,e~tonces e~tab3: atado de pies y manos. Et ene- /Jur,i espes_ará, alarga~á y dará nuevo color á
migo lo tema ~u1eto y estuvo á punto de mat:i.r!o. vuestras C~Jas y pestanas; su Pos~a de los PnlaUn día cuando los m!:dicos le habían abando- dos destruirá los sabañones y las gnetas, y os deº:1~º' ;ecobró el ~entido y se acordó de una me- volverá la mano lisa y mórbida, con las ven3:5
d1cma , c~mo media botella, que h:tbia guardaiio suave!Dente azuladas gue antes, en vuestra pnen un caJ?n de su garita, y se le había olvidado. ~era Juventud, poseíais; y toda est~ transfo':"a•
La mando buscar y tomó una dosis. Antes de un ca.ón .se e~ec~uará naturalmente, sm recumr 4
mes estaba bueno. Se habían cortado las cuer- mngun a~l!6.c10.
•• CELEBRE REGENERADORl!\DSCABELLDf
das. La f!Iedicina era el Jarabe curativo de la
El_ Catalogo de la Pe,fumerÍf; Exóti~a se remite,
¡ Tene1s Canas 1
Madre Se1gel, y la enfermedad indigestión. i\lien• gratis y_/ra,uo de po;te, i qwen le p11a,
.
, ,
1Tenejs Péliculas! Pídase
las
tras ésta duró, le hubiera valido tanto, no, más, . Depo_s,tos en Jlfadrid: ArltUa, Akala, 2.J ,,¡,nnTene1s Cabellos dé d . ,
" de salir luz.
haber estado amarrado á un poste.
t1pf!l, 1~.: Pascual, Arma/, 2; fet:f,mu?''ª Vrb es O que •• caen!
que acaba
Hay muchos casos como este en Inglaterra, en ,¡mola, lifayor, I; Agwrre y Afolmo, Pru"!.(k}J, r,
si LOS TENEIS
11do el mundo. Algunos llegan ¡\ nuestra noticia Y m Barulo11a, Sra. Viuda de La.fon/ t Hyos.
Emplead e1 ..,.,
grabados y
1 uUones de ellos quedan ignorados. Unas vece"
.,,,.,., ..,. pro•
"'" tnlermcdad del corazón, otras reumatismo
fe':.~·drvie1~""•
Condiciones de
otras tisis, otras debilidad general, otras enícr'
medad de los riñones ó de la vejiga, otras pos•
las oanas el oolor ·enuto; y le
iratis á.
1ración nerviosa, otras enfermedAd del hígado
y
la beldad
natu•
J 'd a
da, 1181
ralea
de
la
juvenCa
8
Es decir, los mt:dicos les dan estos nombres, m~
(FlOI" d• manzana ailvestre. Extraeoncentrada)
,
tud
.
Impide
1a
en realidad es indigestión, y todas estas que se
el más delicado delicio~
y
U:iman enfermedades no son más que señales y
so de todos los perfumes,
smtomas de la misma. Si á uno no le diera. que
parecer as
e as. Es el 1010 regenerador
JlUBStrDS alm&amp;C81lBS,
y
se
ha
constituido
en
muy
breve
hacer el estómago, podria vivir eternamente, en
ele..ultadoa
los cabellos
que haya
tenidosiempre
medalla
tiempo el perlume predilecto de R
ineaperadoa,
- Venta
en Pldase nuestro Catd!Ol!O general.
cuanto nosotros sabemos. tPero cómo, en nomlas damas elegantes de Londres, aumento. - E:uijue sobre el fraaoo loe pala• CXJO i tOOOCXXlOOOOOOOOCOOOOOO
bre de lo má~ sagrado, puede trabajar un homParís y Nueva York,&gt;- TJu Ar- bras ROYAL WINDSOR. - Se halla en casa de
bre ó una muJer con el estómago lleno de ali•
go,,aut.
los peluqueroe y perfumistas en traaooe y
mento en descomposición, que manda, por meJio
medios frascoe.
CORONA.
CAFÉS, T~.' TAPIOCA
de la sangre, un veneno á todas las articulacioDEPOSITO: 22. Rue de fEcJ,íquier. 22, PARIS
nes, músculo y nervio, con la muerte y la co·
COYP!Kil
DR
rr.m»ERIJ
l!Gl,ESJ
rrupción dentro de su cuerpo? füto es lo que
hace la indigestión. Esta es un veneno lento y 177, NEW BOND ST., LOl'!DRES
seguro, como podría ~er una toma diaria de uno"
MADRID - ESCORIAL
SE VENDE EN TODAS LAS PERFU ■ERiAS
H•c~n,rn - To■ r tbelde, Bronqul Us, Cat.arrol
cuantos granos de arsénico.
Exigil' la vcrd:ulcl'n mnrca.
a.11Ugo1,Tlals r enlerrnedlldH d,1 Pecho. 1·u,.,,
H e aquí otro caso de un fogonero del ferro•
tau lar'l.band , U,r.Gm1u.S1-hm1 17t6du r.. ~e Ju 1 ■tricu.
carril, que escribe de Hmlford. Dice: dle1 sufrido indigestión durante tres aiíos. lle visto á varios médicos y cada vez me he puesto peor. Al
fin tui á un boticario, que me prometió curarme
en doce ó catorce días. Me vendió tres botellas
de un:i. medicina muy cara, y todo el efecto que
y
sentí fué la pt:rdida de mi dinero. Entonces enPrneedores de la Real Can de España
contré .una botella del Jarabe curativo de la r,.1a.
8, rue Vivienne, PARIS
dre Se1gel y me alivió casi de seguida. 1Cuánto
siento no haberlo usado desde hace años!• Pode~os dar el nombre del interesado al que lo El Agua de Kananga es 1a 1oc1bn miS
rerrescaute, la que mh vigo riza la ¡llel y
quiera saber. No ha querido que se imprima. Tia
blanquea el cU.tls,pcr[umánuolo delle&amp;llamente.
estado como 11marrado por mucho tiempo. La
enfermedad es una cuerda muy fuerte.
Extracto de Kananga
Otro caso mis. Mr. R. B. Hopton, de Long
Snavbtmo y arlslocrálico
\Veston, dice: e Tengo sesenta y ocho años. El
perrume para el pañuelo.
Jarabe curativo de la Madre Seigel no me ha
vuelto ~ la juv.entud, pero me ha curado asma,
Aceite de Kananga
Tesoro lle la caMllc ra, que
postración nerviosa y un padecimiento de lagarabrillanta,
~1•co crecer
ganta, resultado de impureza de In. sangre. La
y cuya calda previene,
enferroeda~ no me permitía trabajar, y ahora lo
hago gracias á este gran remedio. Puede usted
Jabon de Kananga
hacerlo público. Toda la complicación vino de
El mu t;ralo y
malas digestiones.&gt;
'1DlUoso,conscrva
CHEVELURE
IDtALEcn:
Y de este modo está amarrada la gente hasta
\' La QulnteHence ,10 Hen ne q,1,
al culls su
da al cuello d c•¡•lendldo ~olor ber, nacarada
que el Jarabe curativo de la Madre Seigel le da
u1e_.o ardiente,que laman colorTki.a.110
CURAR
lrans 11arencta.
la libertad.
"!ª
moda hace luror ~n la hl:ih-Hr•
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Administración: Alcali, 28, Madrid.

Madrid, 22 de Noviembre de 1891.

blanca. Pero esto es un poco llama•
tivo, un poco excéntrico, y yo soy
de parecer que la excentricidad, en
materia de luto, es una falta de respeto á la memoria de la persona por
quien el luto se lleva.
El traje siguiente ( croquis número 2) es de cheviota negra, y va
abierto sobre un delantal de eres•
pón inglés. El cuerpo se abre igualmente, y se le guarnece de solapas
sobre un chaleco también de crespón, que sobresale de las puntas de
la chaqueta ¡:;or delante. Por detrás,
la aldeta es larga, como una aldeta
de chaqué. Las mangas son de crespón inglés, y van abrochadas en la
sangría del brazo.
Para acompañar el vestido que
acabo de describir, se puede adop~
tar un abrigo largo de paño negro
(croquis núm. 3), guarnecido por
delante de una solapa doble de crespón y de una estola del mismo crespón bordado. Una esclavina larga,
toda de crespón, completa este abrigo, y una estola, también bordada,
va puesta sobre el delantero de la
esclavina.
Se hacen muchos bordados sobre
crespón, lo mismo para vestidos que
para abrig~ y sombreros. Las señoritas llevan unas preciosas toques
de crespón negro, con una banda
plegada y unas orejas de crespón
bordado.
Tan luego como se sale del perío·
do del luto rigoroso, todas las nove•
dades y todas las coqueterías están
permitidas, á no ser que la persona
lleve aún el duelo en el corazón, lo
que es más triste que todos los pa•
ños enlutados.
Una señora joven ó una señorita,
en el segundo período del luto puede permitirse este lindo traje de ca•
chemir y faya ( croquis núm. 4 ).
La falda es de cachemir, y forma
una cola corta, con tres rizados de
faya. El cuerpo, que es de cachemir
va fruncido por delante y por detrás:
y sujeto en la cintura bajo una faja
de faya. La manga se compone de
dos partes: la superior, de cache•
mir, forma un e jockey&gt; guarnecido
de un rizado, y la inferior es una
manga ajustada de faya.
Como variante, se puede hacer et
delantero del cuerpo de crespón liso
fruncido , según lo indica el dibujo.
Pero, como llevo dicho, este traje es
de una elegancia perfecta.

SUMARIO.
TuTO.-Rcvista l'arisicn~, por V. de Castel6do.
-Explicación de los gnbados.-Cr6niea de Madrid , por el Marqués de V~\lc-Alcwc,-.Al en•
trar el in,•~o. por la Condesa de Campo•
b\anco.-Maria (continuación), por D.1 Salomé
Núne■: y Topcte.-?tfücelánea dom~tl~, por
Anrceli.-En el jJbum de madame Luisa Fastenrath , poesía, por D.• 1sabel Ch~i:\'.,:- Leale~
y traidores, pc&gt;C${a, por D. An¡el CoruJO. -Mt
amor, poc,la, por o.• Elisa Ca.sas.-NotaS al
aire, poesla, por D. José jaekson Veyan.-Co·
n-espoRdencia particular, por D.• Adela P.Exp icación del 6gurln i\uminado.-Sud1os.Anuncios.
.
GRABADOS,-1. Ve-Mido de 1:anc.-2. Sac:&gt; de Cll\•
w.-3 a 5. Delantal para niflas de J á 3 artos.6. Botina para encima de uu zapato bajo.-:-7•
Ce')illo de bolsillo.-8. Limpiaplumas -9. L1m•
piáplurn» en forma de guante.-10. L~avero.11. Biombo de mufleca,-u. Canasulla-13.
Cen\cero.-14 y 15. Alfombra para delantcoe
una cama.-16 y 17. Cot,c-rtor para ,ma larga..18. Muneca vestida.-19. E5'Clavina de l_a muncca.-20. Vestido de muftcc;L-21• Abngo_de
rru:ineca.-U, Traje de muncca.-23. C.pehna
de muneca.-24. Chambra de mun~-25.
Cuerpo pan. traje de c:mvite.;-26. T~JI de tea~
tro para 1enorit11s.-27. Tn.Je de hule para .se6oritu.-2i. Traje de recepci6n.-~9· Vcst~do
de bengali,l&amp; con bordados.;-3º· Tra1e. de sotrtl
y te.lro.-31. Paletó para ninos de 10 a 12 ano1-3:. Traje para ninos de 7 a 9 arios.;-33· Paletó para nino1 de 4 A 6 al'IOS.-H• \lest.1.do de
pario -35. Cape\ina de fe\ pa.-36. Capehna de
to\ t,orda.J0.-37• $ombrerodc ficltro.-3_8, Som•
brero ¡xi.ra nina1 r,equcrias.-~9 Ca.pelma para
nif\as de j 6 ¡,I\Os.-40. Vcsodo de lana h.$1. y
4
lana brochada.

'

REVISTA Pi\RISIENSE.
SUMARIO,

Trajes de actualidad.-La clt'pncia en el luto.Collar y cintura de uabachc.-Capota• de medio luto.-Nc-,ro y blanco.-Moda in¡lcsa.Utilidad de 1lfl buen oorsé.-Graciaeampesina.:P eor es mene"\lo.-Lo que cuesta una morta¡a.
-Justicia distributi,·a.

Con motivo del día triste de los
Difuntos, hemos publicado_ ya vari~s
grabados referentes á vest1dos 1 abn·
gos y sombreros de luto, que nues•
tras lectoras han debido observar
en los últimos números. Entremos
hoy en algunos detalles sobre este
género de toileltes, en que l_a moda,
como en todo lo demás, e1erce su
poderosa influencia.
.
El crespón inglés. es el_ luJO del
luto rigoroso, y al mismo t1e.mpo su
marca. Se emplea en un tra1e tanta
mayor cantidad de crespón cuanto
se te desea más rico y elegante.
Es una novedad, por ejemplo, ~I
adornar el borde de una falda de v1•
goña con una tira ancha de crespón
inglés (croquis núm. 1)._Esta moda
es original y poco conoc~da.
.
El velo largo de las viudas viene
á ser como una especie de manto,
del mismo largo d e la falda, Y que la
envuelve casi por completo. Este
velo va plegado sobre el sombrero,
cuyo adorno constituye juntamente
con el vivo de crespón blanco qu.e
rodea el semblante. Con el luto ngoroso se llevan también l~s puños
y el cuello vuelto de mus~lma blanca con un simple doblad1llo. Algunas señoras adoptan igualmente ,las
bridas del sombrero de muselina

Año L-N~m. 43.
11

•••

1,-Vestldo de baile.

Muchos vestidos, aun los de lana,
parecerán más ricos y elegantes con
el adorno siguiente:
Un cinturón Gretclwt y un collar
de terciopelo negro, ambos cuajados
de azabache (croquis núm. 5). Un
fleco de azabache , terminado en
unas puntitas de lanza de azabache
tallado, rodea el cinturón y el collar.
Estos adornos, á más de ser muy

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 42, Noviembre 14</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Canastilla de labor</name>
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        <name>Cuerpo de vestido para señoritas</name>
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        <name>Levita de paño</name>
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        <name>Traje para niñas</name>
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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

PARIS

NINON DE LENCL_OS

CAYO EN LA BIRMANIA.
BEETHOVEN compuso mllsica que Ja sordera

no le permitía oir, y el vapor de más andar en el
Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su ep1derm1s, Y.se. conse,-vó
mundo ha sido construido ( casco y máquina) joven y bella hasta más allá de sus 8o años , rompiendo una vez y otra su acta de n.ac1miento á l_a

por un americano que ha estado ciego muchos faz del tiempo que en vano agitaba s'.l guadaña delante de aquel rost~o seductor sm poder mortiaños. Sin embargo, d uno hubiera valido más si 6.carle.-Este ;ecreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus co~temporáhubiera oído, y el otro si hubiera visto. Un sol- neos, ha sido descubierto por el d6ctor Leconte entre las hojas de un ~orno de la H'zstona am_orosa
dado puede ser un modelo de patriotismo y va- de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente é. la biblioteca de Volta1re y actualmente propiedad
lor; pero ¿de qué puede servir en el ejl:rcito si exclusiva de la Perrumería ll"lnou (Maison .Leconte), 31, rue du 4 Septem~r;, 31, París.
no puede llevar el fusil?
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ _erltah_le Eau de
Permítasenos poner por ejemplo una corta his- lllnon y de Dubel de ll"lnon, polvo de arroz que Ninon d~ Le~clos Jlamaoa cla JUVen~ud en
toria, El $r. John Hodson nació en Warboys en una caja,.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, 1;ara ev1_tar las
Huntingdonshire, Inglaterra. Cuando tenía vein- falsificaciones.-La Parfumerie ,Ninon expide á todas par!es sus pros~ectos Y 1;rec10s co.mentes.
ticinco años, lo emplearon como peón los con~]Jepósitos en Jlfadnºd: Pascual, Arma/, 2 ,- Artaza, Alca/a, 23, pral., izq.; Aguirre Y Molino, pe~•
tructores de ferrocarriles Sres. Lucas, Aird, Son:, fumería Oriental, Preciados, z; perfumería de Urquiola, Mayor, z; Rome,:o y. Vicmte, perfununa
y C,o, de Westininster, que lo han tenido siete inglesa, Carrera de Sa,i Jerónimo,¡¡, y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, Y Vicente Ferrer.
años. Entonces sentó plaza en el regimiento número 51, con el cual fué á la India en 1883. Formó parte de Ja expedición de 1885 á 1886, y es1
Decís, Señora, que os faltan muchas cosas
taba en Mandalay cuando se entregó el rey
ESS BOUQUET
&amp;,
paraquevolváisáser
Theebaw. Después de esta explicación, deja,eY oT,os
,..() •
'§,&lt;,,
1
mos que el Sr. Hodson diga su historia. Hela SELECTOS PRODUCTOS
V
'\\_ t\_~~
aquí: o:Cuando llegu~ á Shorebo empecé á sentirDE
~ .,."'."§~ ~ ~",..
Pues pedidlas á la Pe,fumería .&amp;ó_ticn, _rue du
me mal; tenía una sensación desagradable en la PERFUMERÍA ~ .,..?"~,~~4b·
4 Septembre, 3.5, en Paris, y quedaréis satisfecha
boca del estómago, y me sentía tan soñoliento
~:,,. ► \~'\l ~
y encantada del resultado.
que apenas podia levantar la cabeza. Tenia dolo3-'! ►-Q ~'\, ~~r:, \
Su Brisa .Exótka 1 en agua ó en crema, os hará
res en el costado derecho y debajo de los hom~~~~~'\:,..\\'%~ .,"'~ SPERMACETI volverá la hermosa edad de diez Yseis primaveras
bros, estaba desanimado, y todo Jo veía de una
..__.,.. -,. &amp;\.\~ ,.,,,
y os defenderá contra las arrugas; su polyo de
manera desfavorable.
4 ~ 'Q► '&amp;,~ ~
JABONES
arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
&gt;No podia comer ni dormir. Pasaba una noche
V e►\\\:',.,,~~
DE OTRAS CLASES
blancura diáfana que evocará á las rosas desvay otra despierto en la cama. El higado esta b·
~\\\ 'ur.:,'u,,¡.
los artlcu~o~º::stocador
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirtorpe; la pid y los ojos amarillos; la lengua coi
~~~-.• ,'\•
PYOueedores de las más altas
pará los puntos negros que b~otan en la narí~,
mucho sarro; el corazón irregular; sin apetito
\\\"._
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorond
extremidades frías; tenia fatigas, vomitaba, y no
clases sociales en todo el mu º
/ium espesará, alargará y dará nuevo color á
se me cortaba la diarrea. Con estos síntomas e,;
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prdatuve cuatro meses en cama en 1887.
dos destruirá los sabañones y las grietas, Y os de&gt;En el hospital me visitaba el médico del regi
volverá la mano lisa y mórbida, con las ven3:5
miento y el doctor Bel!, del Gobierno de la In
suavemente azuladas que antes, en vuestra pndia, que decían padecía de d1stnteria. Me pust largos y espesos, por acción del Extracto ea- mera juventud, poseíais; y toda est~ transfor~a•
tan dtbil, que apenas podía tt:nerme en pie, y de pilar de los Benedictinos del Monte Majella, ción se efectuará naturalmente, sm recurrir á
mi cuerpo sólo salía un líquido viscoso. Con nada que destruye la caspa, detiene la caída de los ca- ningún artificio.
se me podía cortar la diarrea. Al fin me manda- bellos, les hace brotar con fortaleza Y retarda su
El Catálogo de la Pufumerk:, .&amp;óti~a se remite,
ron á Inglaterra, y llegué á Gosport en Diciem- decoloración. E. SENET, AminNISTRAD0R, 35, gratis y franco de porte, á quien le ptc;Ia,
.
bre de 188S; estuve alli en el hospital hasta Fe- rue du 4 Septembre, Paris.-Depósitos: en Madrid,
Depósitos m Jlfadrid: Artaza, A/cala, 23 ,_pnn•
brero de 1889, en que me declararon incurable y Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelonar cipal, izq.; Pasma/, A:mal, 2; perfu11ur,a Urme mandaron il la reserva del ejército. Volví á Sra, Viuda de Lafont é Hijos.
quiola, Mayor, z; Aguirrey .ilfo/mo, ~ecz~dos, z,
Warboys, y sintiéndome algo mejor trat¿ de tra- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1 y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hqos.

J Q V EN Y BELLA

'

I

e AB E L L o s

HOYA LWINDSOH

ba¡·a.,
pero
Me puse
de gado,
quep,onto
no mern,equcdcsistiL
reconoc1an personas
que tan
me
habian conocido muchos años. Los anliguos amigos y compañeros decian: o:Hodson, no te moles&gt;tes en comprar más ropa para este mundo. Ei
&gt;jJri'mer trn;i! q,u 11-eusites se hará d,1 madera. &gt;
11Siempre comía algo, por supuesto; pero de nada
me servia. Comiendo me veia obligado muchai;
veces á salir corriendo de la mesa: tales eran los
dolores de vientre que me daban. Mis padres se
alarmaban de verme. Vi á un médico de Warboys, que me dió alguna medicina, la cual no
produjo resultado alguno,
&gt;Entonces fui al boticario de Warboys, que
ahora está en Croydon, el Sr. Nicholl, y me dijo:
o:Haría usted bien en probar el Jarabe curativo
&gt;de la. Madre Seigel.&gt; Me llevé una botella, la
tomé, y al parecer no hizo efecto. El Sr. Nicholl
me dijo: o:Pruebe usted otra vez; tengo tal con11fianza, que le daré á usted la segunda botellalde
11balde. &gt;
&gt;Así lo hizo, y antes de haber tomado la primera mitad de la segunda botella, empecé á sentirme mejor. Tomé la tercer botella, y antes de
acabarla había mejorado tanto, que me mandaron
á trabajar. Yo tenia miedo, y dije: cNo, esperen
á que haya tomado otras tres botellas, pues estíi
medicina maravillosa está haciendo Jo que nm•
guna otra ha podido l}acer ni en la India ni en
lnglaterra; me está curando, sacándome de las pro•

------

fundidadu
atcon
que la
memadre
,11oria.&gt;
11Continué
Seigel, y, á la verdad,

•

EL SOL DE INVIERNO
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de todos gastos hasta la población
babltacta por el cliente y contra reemboiso,es decir, á. pagar contra recibo
de la mercanc1a ; los clientes no
tl('nen pués que molestarse en 10 más
mtntmo para recibir nuestras remesas
todas las rormalldades de aduana habiendo sido cumplidas por nuestras
casas de reexpedición.

SE PUBLICA EN LOS 0IAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

Administración: Alcalá, 23, Madrid,

Tnro.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación
de los grobados.-Cr6nica de Madrid, por el Marqués d.i
Valle-Alegre.-María (COntinuaci6n), por ~-• Salomé Núl'lez
y Topete.-Estufa.s y chimen('as, por Fiav10.-Amor funesto,
poesía por U. Antonio Zaragoza.-Dos soles, poesía, por
D. José Jack~n Veyan.-E":\'.plicación del figurín iluminado.
-Correspondencia panicular, por D.ª Adela P.-Salto de caballo presentado por D.• María Estévanez.- Sueltos.-Advcrtencia.-Anunc1os.
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GRABADOS. - 1. Capota Colomba.-2 y 3. Dos medios cmtur~nes
de pasamanería.- 4. Cuello de pasa~anerla.-:- 5. Co:~1 no:
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ninas de·a á 3 anos.- 26. Vestido de pano.-:-- 27. Vestid~ de
lana rayada.-28. Abrigo de visita.-29. Vestido. de reoepc16n.
_ o a 32. Traje á estilo de sastre.--:- 33. Ab;,go foTTado de
ie{es. - 34 y 35. Vestido de ceremonia para_n11'1as de_ 8 afio:,
p 6 y 37 Vestido de tartán.-38 y 39. Levita para 10,·enc1~3de 13 á. q anos.-40 ..Paletó pa•_ajónnes de 14 á. 16 anos.
_ t y 42 . Abrigo para ml'las do:: 8 a 10 afias.

casas de Reexpedición:

¡

R I

~

::rv.t: E L _

4

Extractos concentrados:
Aguas para tocador:
Tintura Rubia:
Jabones extrafinos.

caLLIFLORE

que es una mad,e verdadera de los que suf,en.
Al fin, al concluir la qumta botella, me presenté
é. Jos admirados vecinos de Warboys tan robusto,
fuene y bueno como en lo mejor de mi vida.
Volví á mi trabajo, y mú ,nmnrad,z.r mt miraban

FL.OR DE BELLEZA

Polvo, adherente, • invisib le,.
Por el nuevo modo de emplear &lt;!Slos polvos comunican al rostro una maravillosa y
delicada belleza, y le dan un perl"ume de exquisita suavidad. Ademas de su color
blanco, de una pureza notable, hay cuatro matices de RachelydeHosa. desde el máspali io
hasla~mássub1do.Cadacualhallara, pues, exactamente el color que conviene a su rostro.

PATE AGNEL "'- AMIDALINA YGLICERINA

,omo á un muútado. •1Qué ha hecho estol» m,•
preguntaban asombrados. !Debo la vida y la »a•
"F
lud al Jarabe curativo de la Madre Seigel, conEste excelente Cosrnetico blanquea v suav,-za la piel y la preserva de cortaduras, ,rntatestaba, y quisiera que todo d mundo me lo cio~es. picazones, dafi:do,e un _aterciopelado ag_t·adable. En cuanto á. las manos, les da
oyera decir.
solidez y transparencia a las unas.- Perfumeria AGNEL, 16, Avenue de l'Opéra, Paris.
&gt;Desde entonces no he perdí do una hora de Ira.
bajo, y con gusto contestare cualquier carta qut'.
se dirija áJoh Hodson, Warboys, Huntingdon- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - i;hire, Inglaterra.,
Proveedores de SS. 1'UI. el Rey y la lleina de Espai1a
Sólo hay que aí'íadir una palabra de explica~
ción á esta ,elación fiel Y verdadern 4e la expe•
riencia del Sr. Hodson. La verdadera enfermedad
era indigestión, ocasionada por el cambio de cliSecreto de Juventud
ma, hábitos y alimemos. La diarrea de que ha•
Paoouo-ros
)
AGUA
bla, por extraño que parezca, es un efecto y m1
H::cc;u:ÉN"::coos
POLVOS DE ARROZ
íntoma
de
estreñimiento
prolongado.
Es
el
úl•
para
la
coo.unadon
de
la
C
FI E M A
5
timo esfuerzo de la naturaleza para librar á lfü
ielleia del rtS tro
IABON
intestinos de su carga terrible y ponzoñosa. En
J del cnupo
ACEITE Y ESENCIA
esta crisis, y no un día demasiado pronto, vino
Parla, faub, Polssonl~re. lo, y en todas laa perfumerlaa de Eapaña,
el socorro del Jarabe curativo de la Madre Seigel.
i\lcdalla en la Exposición Unhersal de París de tS89.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Whitc,
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, ten•
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
e,tc remedio.
El Jarabe Curativo de la Madre Seigel está. de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
14 reales; frasquito, 8 reales.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,
Moda ridlcula é inc6moda.-Los adornos de las
Telas nue\·as.L
b
sófil
Blusas Monfaldas -Chaquetas y fracs.- a fie re ru
a."{
ºik-Sombreros de inviemo.-Teauo del GYMNASE: 1 um~
~o~mutan, comedia en cuatro actos de Alfonso Daudet.
Toikttes de las aclrioes.

i.i.i,.,-.,:~:.:~,.$43

De las novedades que están en preparación1
las más interesantes son las t~l~s de lan~ para
.
de calle telas muy ongmales y hndas,
tra1es
,
•
d
La maque llevan en sí sus propios a &lt;?rnos.
or arte consisten en cachemires gofrados
iguiando entredoses estrechos separados P?r
un galoncito de terciopelo .. La tela va d~puesta del siguiente modo: el fondo arruga
como un crespón' y á cada dos ó tres cen ietros el gofrado va sujeto con un::'- parte
:fe terciopelo liso del ancho de una cmta co-

5;,;;A CURAR
EUMSEFICAz 7 1
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IRRITACIONES del PECHO, RESFRU,00S, REUMATISMOS,
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contra Callos, Ojos-de-Gallo. - En la, Farmacia.,,

CXXXlOIXXXXJOOOOOCOCCOOOCOOO

t

:f'aris,

m5~·

fabrican igualmente cachemires de la
India con pelos largos blancos, sobre los c~ales van brochados un salpicado y una guirlda figurando astrakán.
.
n•L
neigenses &gt; se llevarán también'. con
as •
d d
y por último,
tiras de astrakán gra ua as' ' 1 b d
ó
a infinidad de modelos' todos a ra os
un
..
con "'dispotéd1c1o~~schos con estas telas resul•
Los ves i os
h
e hacer
u económicos, pues ~o ~y qu.
.
tan m Y
. d dinero 01 de 1magmación,
ningún gasto,1 m Ale comprar la te 1a, se com •
~:~\~~~r~~: ~s;z, y se tiene la seguridad de
llevar un vestido á la moda.

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Perfumeria., 13, It.ue . d'Enghien, Pa.ris

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11

Año L-Núm. 41.
11

SUMARIO.

Preciosa novela original, con interesante argu•
¿Teneis Canas 1
¿Teneis Péliculas1 mento, cuadros de costumbres familiares, episoMadrid: Plaza del Angel, 12
dios
muy dramáticos, y brillando en todo el libro
Teneis Cabellos de.
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I Port-Bou
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Madrid, 6 de Noviembre de 1891.

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SAIARITAINH
Novedades

Pídase nuestro catálogo de las novedades
de invierno1 que acaba de salir á tuz.
Este caiálogo que contiene un sin
número de grabados y extensas nomen•
claturas de nuestros tejidos, encierra al
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enuio; y le remitimos gratis á quien
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oocooaooccooooooooocoooooc

•••

máJ

Las faldas se llevan cada vez
c~ñidas,
•
1 ue se quiera' á pesar e os esd1gase o q h en algunas personas sensatas
fuerzas que ac l rabie tendencia. y en vercontra e¡¡¡ta dep ~nde qué ventajas obtienen
dad, no se ,comp_r ten Sobre que ta forma no
1
tas que asi Je ~ente es lo más desfavoratiene nada e e . a \nar Las gruesas son
ble que se pued_e dr::dtle
las delgadas parle un groteSCO m b Q~eda el término merecen palos deáescp~c~·s llegan á realizarlo! Y
dio· ¡pero cu n
éstas no tienen excusa.

¡

Y

f

aud

•••

!.-Capota Colomba.

�483

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

48]

Se hacen muchos pliegues en el borde de las faldas,
ó se pone en el borde mismo un volantito de seda encañonada. Los vestidos cor:1:pletamente lisos, sin ningún
adorno, empiezan á cansar, y por otra parte, se han
llevado ya demasiadas ,draperies• en forma de lambrc-

Las chaquetas lar~s, como corpiños y como abrigos,
sieuen de moda; pero lo más nuevo y original es el frac
de !-.ombre, de una elegancia particular. Los delanteros
son cortos y abiertos sobre un peto de encaje ó de muselin:i &lt;chifl'on•. La espalda y los lados de espalda forman dos faldones que se abren en medio para dejar pa!o al vuelo de la falda. Unas solapas anchas,
medio cubiertas de seda, guarnecen los delanteros del frac.
Con los trajes todos de una tela, para evitar un
cuerpo de debajo . se llevan bajo la chaqueta unas
lindas camisetas de franela muy útiles y muy có·
modas. Un canesü forma la parte superior, y la
falda va montada en el borde de la camiseta.
Se llevará también una especie de blusa con
fruncidos en el escote y una aldetita plana por
detrás. Este último modelo es muy cómodo, porque puede llevarse en casa sin chaqueta, y no
tiene el aspecto demasiado neglige.
Con todas estas camisetas se lleva
b corbata de hombre; pero lo que
es más propio y más femenil, es un
peto largo que se pone sobre la camiseta y que la cubre completamente en la abertura de la chaqueta.
El modelo más cómodo, para este
uso, es el peto largo y meto como
un alzacuello, fruncido en el escote,
que se hace de imitación de punto
de Venecia y que descansa sobre un
viso de seda ó de crespón I todo ello
sostenido con un cinturón
de cinta ó de terciopelo .

En el teatro del Gymnase se ha puesto en escena últimamente la aplaudida comedia Nmna Roumeslan, de
Alíonso Oaudet, con mayor éxito, si cabe, que _en el
teatro del Odeón, donde fue representada por pnmera
vez. Las actrices, Sras. Sisos, Depoix, Desclanzas y Le--

4. - Cuello de pasamar.erla.

•••
La fiebre rusófila que se
ha apoderado de los fran-

Nótn. 5.

quin. Así que los adornos muy bajos, puestos en torno
de las faldas, será lo que dominará este año.
Nada menos gracioso que aquellos adornos que guarnecían sólo el delantero y los lados de una falda, y dejaban los paños de detrás enteramente lisos. Para va•
dar, se han adoptado los adornos puestos en redondo
y muy bajos.

'1,1,
.-(

cuyer, encargadas de los papeles femeninos, han estrenado espléndidas toilette.r, como sólo se ven en el
Gymnasio.
Helas aquí:
Acto primero.-Vestidos de ceremonia. Mme. Sisos,
vestido de brochado
verde agua con hojas
anchas de palmera. En
el cuerpo I adorno de
punto de Alcnzón formando fichú y hombreras. Cinturón-faja de
crespón de la China,
color de rosa, figurando
una V en la cintura ·y
flotando por detrás en
dos largas caídas.-

'l /.~

t;'

,1/

'!?.
''.'/.

6.-Re\oJera bordada.
v, as• el dibujo 7.

2. -

■ edio

cinturón de puamanerfa.

5. - Corpliio-bl~aa.
7. - Bordado de la relojera.
v,as11 el dibujo 6.

'"~--:'_--~ -. "'
.

.o,-

Nóm. 4.

12.- Enagua de SLlrah negro.

ceses y que hace cada día más estragos,
no podía por menos de influir en las
modas. Los niños principalmente irán
vc~tidos este invierno á la rusa.
Se preparan p:ira ellos unas blusas
Afoujik de terciopelo y paño, abiertas
en el costado y ceñidas con un cinturón &lt;le piel de Rusia . El calzón bombacho n:metido en la bota ó en unas po•
lainas de cuero, y la gorra guarnecida
//,&amp;
•;.
de piclt:s completarán este traje propiamente moscovita.
/l. 1¡,,
Pero esto no impedirá que se siga
llevando el traje marino, que tan bit.-n
sienta á nuestro,; niños y que les da
/ /·"
,
cierto aire intrépido.
Los sombreros de seriaras son de
copa sumamente baja. S e les hace más
bil!n pequeños que e;randes, según ya
he dicho. El petit j álissier, de terciopelo, con ala de tul aja1 ct1do, es el sombrero del día.
Citaré un sombrero de este género,
con fondo de terciopelo geranio. El ala,
estrecha en extremo, que sobresale
apen;:is de la cabeza, es de tul negro
a jareta.do , con un encaje estrecho en el
hordl.!. Como adorno, una cinta de raso
negro apuntada con alfileres de oro, y
un penacho e Príncipe de Gales&gt;, de
plumas negras de avestruz.
Se ven muchos fieltros claros, blan•
cos ó color beige, con alas rectas, llanas
y forradas de terciopelo de color. Los
fieltros blancos se forran generalmente de terciopelo
Núm. 3.
color de almendra i los fieltros beige, de terciopelo mor•
Se emplearán galones con un fl&lt;!quito d_e casca?eles, dorado, lo cual sienta muy bien al semblante, que es lo
principal.
tiras de piel ó de felpa, pero nada alto m volummoso.

.

•••

Nán:is. 6

r 7.

Sombrero de paja_ forrado de terciopelo verde almendra,
con adornos ~e violetas (croquis núm. 1) .
Mlle. Depotx saca un delicioso vestido de brochado
"'Isabel•. Los delanteros van abiertos sobre un peto de
crespón color de rosa, con solapas de raso del mismo

13, - langa para ve,uo
de 1olráe,

�484

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

color. Mangas cortas con guantes largos blancos.-_Capelina de paja con pouf de plumas color de rosa y cmta
de raso blanco ( cróquis núm. 2).
Acto segundo.-Vestido de calle, de paño gris, con
falda ceñida y rodeada de tres pliegues. Chaqu.::ta frac,
con cuello vuelto y peto de crespón blanco y encaje.Capotita de cuentas de acero, guarnecida de un penacho y de cinta de raso blanco ( cróquis núm. 3).
Acto tercero.-Trajes de baile, Madame Sisas, vestido
de raso blanco, bordado de flores grandes de cuentas.
Corpiño liso, con guarnición plegada de crespón y sarta
de perlas con medallón. Herreruelos de perlas en los
hombros ( croquis núm. 4 ).

Mlle. Depoix: vestido de baile, de pekín azul. En el
bprde de la falda, un precioso adorno compuesto de
c\nta de raso anudada de trecho en trecho y seguida
de una guirnalda de violetas. Corselillo de pekín con
listas al través. Camisolín y mangas de crespón azul con
guirnalda de violetas en el corselillo ( croquis núm. 5).
Acto cuarto. -l\Ille. Depoix viste en este acto un precioso desltabillé blanco, que le sienta admirablemente.
Es un vestido Princesa de velo bordado, guarnecido de
un volante de crespón liso y formando pliegue Watteau
en la espalda. Una cinta de raso blanco sale del cuello,
por detrás, pasa por las costuras de debajo del brazo y
va á formar un cinturón-faja que sostiene un delantero
flotante de crespón. Este vestido es una deliciosa composición (croquis núm. 6).
Mme. Sisas, traje de ceremonia. Vestido largo de terciopelo volubilis, con fleco de cascabeles en el borde
inferior, que cae sobre un rizadito de raso. La espalda
va cubierta de un bordado de oro 1J turquesas, que forma corselillo por delante. Peto plegado en ondas. Mangas largas, sin más adorno que un bordado en el borde
inferior ( croquis núm. 7 ).
V. DE CASTELFIDO.
París, 1.ºde No\'iembie de 1891.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Capota Colomba.-Núm. l.

J

Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplemento.
Abrigo de visita.-Núm. 28.
Es de paño color de lavanda clara, y va guarnecido
de pasamanería negra sobre terciopelo negro. ~azos de
cinta de terciopelo negro en los hombros, fiJando los
pliegues del abrigo, que va cosido con bastante vuelo
en el borde de un canesú redondo de pasamanería sobre terciopelo. En la espalda, el canesú se prolonga en
punta de capucha hasta _más abajo d~ la cintura. U_nos
pliegues en la espalda a1ustan el abngo, que se SUJeta
en la cintura con una cinta puesta por la parte de dentro. Delanteros abrochados en medio. Cuello alto y abarquillado de pasamanería y terciopelo.-Sombrero de
fieltro c~lor de lavanda, guarnecido de terciopelo negro y de dos penachos, uno de pluma y otro de azabache.
Tela necesaria para el abrigo: 5 metros de paño, y un
metro de terciopelo.
Vestido de recepción.-Núm. 29.
Es de terciopelo punzó brochado de oro, y va guar•
necido de , trou•trou&gt; de encaje blanco, ajaretado con
cinta cometa color de paja. Falda-funda con delantal
guarnecido de un entredós anche:&gt; de , trou-trou &gt;_ atravesado por una cinta, que termina en un flequ1to. El
mismo adorno forma los puños. Por delante, un canesú
se redondea ficrurando una especie de chaquetilla, que
se reune á un r.peto completado con un cinturón suizo,
cuyo peto desciende en forma de capucha sobre la espalda. Estos adornos sé componen de , trou-trou&gt; ajaretado con cintas. El cuerpo es liso y ceñido por detrás, y va plegado por delante á los lados del peto. Cie.rre invisible en la izquierda, bajo el brazo. El forro de
los delanteros va cerrado en medio y ajustado con pin•
zas. Manga ancha, terminada en el puño ya descrito.
Tela necesaria: 15 metros de terciopelo.

Manga para vestido de solrée.-Núm. 13.

Traje á estilo de sa6tre.-Núms:-30 á 32.

Se compone de un encaje ancho plegado y cruzado
por encima con un lazo flotante, apuntado bajo un rizado grueso de terciopolo forrado de raso.

Dos medios cinturones de pasamaneria.-Núms. 2 y. 3.

Núm. 14. Abrigo paranii'iasde 8á 9 a1'ios.-Este abrigo
es de paño. Se compone de una falda fruncida en el
borde de una espalda poco ajustada, de unos delanteros rectos que se abrochan en medio, con manga de
codo, y de una esclavina y un cuello vuelto bordados
de color. Cuello recto.
Núm. 15. Levita para ni7ias de 5 á 6 a1'ios.-Es de lana
afelpada y rayada. Espalda un poco ajustada. Falda plegada. Delantero cruzado. Bolsillo añadido. Cuello vuelto
y manga á estilo de sastre, con cartera pespunteada
como todo el borde de la levita.
Núm. 16. Abrigo para n#ias de 7 á 9 a,ios.-Es de tela
de lana rayada diagonal, salpicada de lunarcitos afelpados. Delantero recto abrochado en medio. Espalda poco
ajustada con un solo ladito. Falda plegada. Esclavin1 sin
vuelo. Cuello vuelto y manga pespunteada en el borde
como el resto de la prenda.
Núm. 17. Chaqueta para ni,ias de J á 4 años.-Es de
paño azul marino. Un solo ladito. Espalda poco ajusta·
da. Solapas pespunteadas, así como el contorno de la
chaqueta, que va adornada con dos hileras de botones
de oro. Manga á estilo de sastre, pespunteada para figu rar una cartera.
Núm. 18.- Abrigo para niñas de 8 á IO años.-Es de
paño azul cazador. Falda plegada y añadida en el borde
de una espalda de levita poco ajustada Delantero recto
que se abrocha en un lado. Esclavina fruncida, pegada
á un canesú bordado. El borde de la esclavina va festoneado. Cuello vuelto festoneado, y manga de codo con
pespuntes en el borde.

Núm. 2. Este medio cinturón, hecho de pasamanería
de seda negra y terminado en unas cordonaduras con
cascabeles, también de pasamanería de seda, de 75
centímetros de largo, se emplea para adornar el borde
de los corpiños fruncidos.
Núm. J. Es de pasamanería de cuentas negras, y va
guarnecido, en medio del borde inferior, de unos flecos
de cuentas, de 3 centímetros de ancho. Se le provee en
los lados de flecos iguales, que tienen 14 centímetros de
largo.

Cuello de pasamanería.-Núm. 4.
Este cuello es de pasamanería de seda negra, y sirve
para completar un cuerpo negro ó de color.

Corpiño-blusa.-Núm. 5.
Esta blusa es de nuhiana verde cardenillo, y va plegada por delante y por detrás, y adornada con un bordado, hecho con seda amarilla, en la pechera, en el
cuello y el borde de las mangas.

Relojera bordada.-Núms. 6 y 7.
El armazón de esta relojera I hecho de bronce dorado, va guarnecido de un pedazo de seda color de rosa
claro, adornado con un bordado y fijado sobre un cartón que va cubierto con una capa de guata. El revés de
la relojera va guarnecido de un pedazo de cartón cubierto de raso color de rosa antiguo. El bordado se ejecuta, siguiendo las indicaciones del dibujo 7, con seda
color de lresa, aceituna y azul claro &lt;le varios matices,
al pasado y punto de cordoncillo. La parte que forma
filete va indicada con felpilla de seda color de masilla
extendida cruzándose. El marco va hecho con unos hilos
de oro sujetos con puntos de seda. Se cosen unas len tejuelas de oro por el interior de las flores y en los puntos de unión de la felpilla.
Trajes de visita

y de

recepción.-Núms. 8 a 11.

Núm. 8. Vestido de lana bet'ge y terciopelo verde.-Los
adornos consisten en un bordado de felpilla verde sapo
y un encaje antiguo. El vestido, que es de forma Princesa; se compone de espalda y lados de espalda que
dan el vuelo para la cola, lados de delante y delantero
recto que forma un delantal y una banda plegada de
corpiño, la cual cruza y se fija en el lado izquierdo debajo del brazo. El delantero izquierdo, que tiene la forma de un delantero de cuerpo ordinario, desaparece
en el cruce. Unas pinzas ajustan los dos delanteros. El
d,elantero va abierto en medio y en la cadera izquierda
sobre un fondo de terciopelo verde, añadido sobre el
forro del cuerpo, que se cierra en medio. Un bordado
adorna el borde del delantal y remonta sobre el cruce
de la falda, y un volante de encaje antiguo figura un
canesú puntiagudo en lo alto del cuerpo. Cuello en pie,
de terciopelo. Manga ancha, bul!onada dos veces y
guarnecida de una cartera de encaje.
· Tela necesaria: 5 metros de tafetán; 7 metros de tela
de lana, de un metro 20 centímetros de ancho, y 75
centímetros de terciopelo.
Núm. 9. Vestido de pañete gris plata, guarnecido de
plumas color gris. Fondo de falda de tafetán y falda de

Vestido de paño.-Núm. 26.

paño ribeteada de pluma y cruzada en medio del d.e lantero en forma de solapa, ribeteada de plumas. Cuerpo
terminado eÍl puntas, y compuesto de espalda y lad~s de
espalda, lados de delante y delantero recto con pmz~,
el cual va ribeteado de plumas. Forro cerrado en media
tapa abrochada puesta bajo la pluma. Cuello alto de
plumas. Manga alta de hombros.
Núm. rn. Vestido de pa,i.o y terciopelo color azul claro.Adornos de pasamanería y tira de castor. Fondo ?e
falda de tafetán y falda de paño cruzada sobre la .izquierda, como el delantero del corpiño, y guarnecida
con una tira de ca!tor. Una pinza ajusta los delanteros¡
espalda de una sola pieza, lados de espalda y de ?elante. Sobre la espalda va un adorno de pasamanena que
figura un corselillo. Por delante, cinturó~ de pasamane•
ría. Cuello alto de castor. Manga de terc10pelo bastante
ancha, plegada en la costura &lt;lel hombro. La parte inferior va guarnecida de un puño de terciopelo ribeteado
de piel de castor.
Tela necesaria: 6 metros de tafetán¡ 5 metros 50 centímetros de paño, y 2 metros 25 centímetros de terciopelo.
Núm. 1 t. Vestido de recepción para se,iora _joven.-Se
hace este vestido de seda tornasolada encarnada y azul,
y se le adorna con gasa y encaje negro. Espalda y delanteros de forma Princesa, sujetos en la cintura con
fruncidos. Los delanteros van cerrados en medio, bajo
una especie de estola de gasa, fruncida en el escote y
en la cintura. Canesú de seda dentada en el pecho y en
la espalda. Este canesú va rodeado de un volante de
encaje añadido en forma de esclavinita sobre los hombros. Cuello de encaje plegado en conchas en medio
del delantero. Manga ajustada de gasa, y manga de_ seda
abierta en la sangría y sujeta en el puño con un nzado
de encaje.
Tela necesaria: 12 metros de seda, y 3 metros de
gasa.
Enagua de surah negro.-Núm. 12.
Esta enagua, forrada de franela, va adornada de un
volante de encaje negro, y otro por encima de suralt
negro fruncido y guarnecido de pliegues de lencería.

Se compone esta capotita de un fondo de cuentas
blancas, en torno del cual va enrollada una banda de
terciopelo color de mirto, que forma un lazo elevado
por delante. Por detrás, otro lazo de terciopelo formado por las bridas, y sobre el fondo un ramo de rosas de
su color.

Abrigos de invierno para niñas de 3 á ID años.
Núms. 14 á 18.

Sombreros para niñas y niños pequeños.-Núms. 19 á 23.
Núm. 19. Sombrero para niñas de 2 a,ios.-Fieltro azul
con ala doblada hacia atrás. Cinta ancha listada de azul
y blanco, anudada por delante, atravesando la parte de
encima y formando un lazo que se fija en el hueco de
detrás.
Núm. 20. Sombrero redondo para niños peque,tos.-Fie1tro blanco con ala plana. Por delante van unas plumas
blancas atadas con un lazo de cinta de raso blanco.
Torzal de la misma cinta en el lado izquierdo.
Núm. 21. Sombrero para nií'iosde un año.-Fieltro azul,
de copa baja, rodeada de un rizado de crespón blanco.
Unas plumas blancas cubren el fondo.
Núm. 22, Capelina de paño blanco.-Ala recortada, la
cual forma parte del fondo. Este va plegado juntamente
con el fondo y estrechado con una brida de cinta blanca
con bordes aterciopelados. Lazos en la parte de encima
y bridas de la misma cinta.
Núm. 23 . Sombrtro de terciopelo azul, rodeado de una
corona de plumas blancas. Las bridas, de cinta de faya
blanca, atraviesan el fondo. Por delante, un lazo de la
misma cinta.

Gorra para niños pequeños.-Núm. 24.
Esta gorra es de paño azul marino, y va adornada
con un pompón de seda en medio del fondo. Borde del
mismo paño, con cinta de gro azul que cae flotante por
detrás.

Vestido para niñas de 2 á 3 años.-Núm. 25.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VIIl,
figs. 57 á 62 de la Hoja-Suplemento.

Para la explicación y patrones, véase el núm. 11 1 figuras 12 á 18 de la Hoj'a-Suplemento.

Vestido de lana rayada.-Núm. 27.

Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figuras 31 á 4z de la Hoja-Suplemento.
Abrigo forrado de pieles.-Núm. 33.
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, figuras 19 á 24 de la Hoja-Suplemento.
Vestido de ceremonia para niñas de 8 años.
Nims. 34 y 35.
Este vestido es de bengalina. azul pálido, y va guarnecido de un volante de muselina de seda azul festoneada, bordada de lunares y puesta de llano. Falda
montada con pliegues encañonados. Cuerpo de cintura
redonda, con cinturón de muselina bordada formando
una puntita por delante. Una escarapela de muselina
festoneada cierra el cinturón. El cuerpo se compone de
delantero y espalda. abiertos sobre un centro de muselina fruncida en el escote y puesta sobre el forro del
cuerpo, el cual se cierra en medio del delantero con
corchetes. Una tira de muselina bordada ribetea la abertura del cuerpo. Cuello alto, formado de una tira ajare·
tada. Manga ancha, bullonada en el codo y terminada
er, una cabeza fruncida.
El mismo vestido se hace de faya, reps, ú otra tela
de seda más gruesa que la bengalina.
Tela necesaria: 8 metros de bengalina, y 2 metros 25
centímetros de muselina.
Vestido de tartán.-Núms. 36 y 37.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuras I á 11 de la Hoja-Suplemento.
Levita para jovencitas de 13 á 1:1. años.
Nú ms. 38 y 39.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VI, figuras 43 á 4 7 de la Ho;a-Suplemento.
Paletó para jóvenes de 14 á 16 años.-Núm. 40.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figuras 25 á 30 de la Hoja-Suplemento.
Abrigo para niñas de 8 á IO años.-Núms. 41 y 42.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VII,
figs. 48 á 56 de la Hoja-Suplemento.

CRÓNICA DE MADRID.
"SUMARIO.

Reape~ura del TEATRO Ri:AL.- 1 Puritani.- La Paocini y Marconi.- Co•
togm r:Uetam.-01!_1!0. - La Tettanini y Durot.=Otra reaperlura.-La
del ESPAll'OL.-Ricardo Cal\'o =EnJ la COMEDIA, Un libro vit}o =En la
PRINC.ESA, 'Ma,-la EKil'ciata y El Jfatr."manio dt Olimpia.=EN LARA,
El Cr1mm dt la ca lit dt Lrgmitos =Salones.-El de la Marquesa de Squi·
lachc. - El de los Marqueses de Cubas.= Bodas. - La de ayer y las de
manana.

~~
f,..."?;;,

la ap~rtura dat te_atro R~al perte~ece hoy
la pnmera mención en mi crómca, por
k. 1 ser un doble acontecimiento social y mu. ,:&lt; sical.
¡f
Nótese el orden de colocación de estos
~ adjetivos, porque indica el carácter de la soV-c.1 :) lemnidad.
J?e las dos mil y _pico de personas que acu.._ den d1anamente al Reg10 coliseo, las dos terceras
.rt. partes van por verse, por contarse;-por exhibir las
unas lujosos atavfos; por admirar los otros sus encantos.
Solamente la _gente que puebla las alturas, la que frecuenta el para1so y los palcos por asientos, con unos

1~....51
;

....
1

J._

•

485

LA MODA ELEG,\NTE. PERIÓDICO DE LAS FAJ\,IILIAS.
cuantos filarmónicos colocados en las butacas, vienen
atraídos por el espectáculo, por la música, por los artistas.
Los restantes hablan de todo: de política y de chismografía¡ de bodas y de funciones¡ de reuniones y de
saraos.
Tal cual vez, un gorgorito bien ejecutado, un acento
patético y sentimental, interrumpen sus conversaciones:
entonces gritan: «¡bravo!•, y hasta se dignan aplaudir
á la cantante á la moda I ó al tenor de fama.
Después, en los intermedios, sporismen y gomosos
recorren los palcos I haciendo visitas á las damas, y emitiendo juicios y opiniones sobre lo que no han escuchado-ni siquiera oído-e11tretenidos en pláticas más
ó menos agradables.

•••
El cuadro que acabo de bosquejar es el de ahora, el

de antes, el de siempre: el de ayer y el de hoy, y casi
me atrevo á decir que el de mañana.
La inauguración de la temporada de invierno-nótese que no digo de ópera- se verificó el jueves 29 de
Octubre, á las ocho y media de la noche.
S. M. la Reina Regente, acompañada de la infanta
D.a Isabel y de numerosa servidumbre, presidió la ceremonia oficial; prestándole brillo lo que se llama el
todo Afadrid de las grandes fiestas.
Sin embargo, el turno primero de abono no es el más
aristocrático: el segundo es el que merece semejante
calificación.
Al lado de ilustres apellidos históricos, figuraban allí
los más conocidos en la bolsa y en la alta banca: junto
á los Duques y Marqueses, nombres plebeyos de opulentísimos capitalistas.
Casi toda la noche se pasó contando los que han
llegado y los que aun se hallan ausentes; en examinar
los cambios de localidad de las familias y de los individuos; en hacer cálculos sobre la falta de esta ó la otra
señora¡ de tal ó cual personaje.
¡La ópera!-Pocos atendieron á ella en la parte baja
del teatro; mientras no perdían una nota los habitantes
del Paraíso.

•••

Cantábase I Puritani, spartitto divino que no env_ejece nunca; que tiene el privilegio de interesar lo mismo á los inteligentes que á lo~ profanos.
.
.
El vira era la signorina Paccm1 ¡ Arturo, Marcom; Ricardo, Cotogni; Jorge, Uetam.
¡ Ah 1 ¡ Se me olvidaba! -La Reina, la Garrido.
Poco diré de la interpretación, escritos ya los nombres de los que la tuvieron á su cargo.
.
Elvira-ó Regina, que es su verdadero nombre-hizo
mil prodigios de habilidad: al principio en la polaca,
después en el rondó: Marconi, poseído_ d~ un or~asmo
que paralizaba sus facultades, no consiguió dominarlo
durante toda la noche.
.
Cotogni y Uetam, seguros de sí mismos! obtuvieron
un triunfo en el célebre dúo final del acto segundo, que
los dillettanti de arriba les hicieron repetir entre grandes aplausos.
El acto tercero fué el menos afortunado, porque el
tenor había comunicado su pavura á la soprano, y los
dos estuvieron inferiores á sí mismos.

•••

El Ote!o de Verdi, cantado en la segunda función, ha
tenido mejor suerte, á pesar de que la_ ópera no se hará
vieja en los carteles de la plaza de Onente; pues es la
obra de la decadencia de un gran músico, que h_ace
grandes esfuerzos para suplir con el arte la falta de mspiración.
.
La Tetrazzini canta muy bien el dúo del primer acto
con Durot, Y. éste la sec~nda dignam~nte: el Ave Afaría
proporciona un doble triunfo á la diva; pero el resto
del sparttito se oyó en profundo silencio.
Tu buyo no hace tampoco olvidará Battistini, tan notable en el papel del pérfido confidente de Otelo.

•••

A la reapertura de nuestro pr~mer teatro_ lírico ha
seguido inmediatamente )a del pnme_ro también de declamación, con una preciosa comedia de Alarcón: El
semeJante d sf mismo.
. .
.
El público que era numeroso y d1stmguido, saboreó
las bellezas de la obra, nueva para la mayoría de los
espectadores I por haber transcurrido muc~os años d~sde que el difunto Rafael Calvo la desempenó en el mismo recinto:
Ahora han obtenido grandes y justos aplausos en_ella
ta Calderón y la Alisedo¡ Ricardo Calvo, Donato.J1ménez, y el gracioso Díaz, que ~rata de hacer olvidar á
Mariano Fernandez, tan quendo de cuantos le conocieron.
lé d'
La sala de la calle del Príncipe est;,á ahora esp n 1damente iluminada; aunque es necesario que la .temperatura corresponda á la luz, y que el ~yuntam1_ento la
dote de los caloríferos, cuya falta se de Jaba sentir tanto
en las temporadas precedentes.

•••
Un libro viejo, como todo lo que lo es, ha vivido poco
en la otra escena de la propia calle.
. .
El primer acto. nos hizo esper~r ~na compos1c1ón llena
de vigor y de energía; los dos s1gme_ntes dec~en _m_ucho,
y no realizan las esperanzas concebidas al P!lilC!PIO.
El Sr. Vico llevó á cabo esfuerzos extr~ordm~nos para
salvar la composición, y lo logró, pues s1 el éxito no fué
rande no pudo calificarse de adverso.
g El Sr'. Feli~ y Codina _al,canzó los h~mores del _palco
escénico· y st Un libro vu;o no ha temdo gran numero
de repre~entaciones, deja honrosa memoria por 1~ manen. como está escrito, en prosa correcta, castiza y
lozana.

Lo propio puede decirse de María Egipciaca, drama
de García Santisteban, estrenado en el teatro de la
Princesa.
¡Un drama del autor cómico, conocido antes por piezas y zarzuelas de opuesto género y estilo!-La curiosidad era grande por presenciar la transformación de un
poeta aplaudido en distinto terreno.
El_ auditorio hizo jui-ticia al estilo, al lenguaje, á la
dicción¡ pero no se manifestó satisfecho de la tentativa,
á pesar de no haber protestado contra ella.
llfarta Egipciaca sólo vivió tres noches, dejando, empero, honrosa memoria de la manera como fué interpretada por María Tubau, Amato, Vallés e tutti quanti.
Porque en el coliseo de la calle del Marqués de la
Ensenada el conjunto es siempre perfecto, y si algún
actor flaquea, le suple el esmero con que los demás
ejecutan sus respectivos papeles.
Lo mismo se ha hecho notar en El J.1atr#nonio de
Olimpia, drama de Emilio Augier, bien traducido por
el Sr. La Llana, y estrenado una de las últimas noches.
Digamos ante todo que la composición es de las me•
nos afortunadas del egregio autor, y que, á pesar de lo
oportuno de su pensamiento, no logra convencerá los
espectadores.
Emilio Augier se propuso en ella combatir la rehabilitación de la cortesana, intentada por Dumas en La
.Dama de las Camelias; probando, según nosotros decimos, que cla cabra tira siempre al monte &gt;.
Pero el pensamiento no está bien desarrollado; los
episodios distraen de la acción principal, y el acto segundo sobra y es inútil.
La Tubau evitó el naufragio, auxiliada por sus compañeros; á pesar de que el Sr. Peña, galán cómico, desempeñaba un papel de género serio.

•
••

El teatro de la Corredera de San Pablo sigue tenien•
do buena estrella: ahora ha dado una refundición en
dos actos de Et Crimen de la calle de Leganitos, estrenado en tres en la del Prfncipe, y ha sido acogida con
carcajadas y aplausos.
Cierto que la ejecución se hallaba confiada á la Valverde, á Rosell, á Rubio, á los principales sujetos-que
dicen los franceses-de la compañía.
Mas ya es hora de que el teatro del Sr. Lara busque
y encuentre una pieza « de resistencia&gt;, pues lo que
nos ha presentado desde su reapertura es pequeño y
baladí.
¿Le estará reservada esta suerte al sainete en dos
actos que Ricardo de la Vega termina en los actuales
momentos?
El autor tan aplaudido y festejado de Los ba,i.os del
Manzanares y de La canción de la Lo/a, ha puesto á su
nueva producción el título de El tercer aniversario, ó Salud para encomendarle d .Dios.
.
Deseo y aguardo que sea tan venturoso en este JUguete como lo fué en aquel otro llamado Acompa,io d usted en el sentimiento.
Me hallo casi al término de mi crónica y aun no
he hablado palabra de reuniones ni de asuntos de sociedad.
Pero lo cierto y positivo es que hay poquísimo que
decir en el particular.
¡ Salones!-Unicamente ha abierto el suyo la Marques.a
de Squilache, aunque hasta ahora para modestas partidas de tresillo,
Cuando transcurra el mes de Noviembre; cuando se
haya verificado la traslación del cadáver del marido de
la noble señora, el Sr. D. Martín Larios, al precioso templo que la ilustre viuda ha levantado en el Asilo de Jesús, entonces las ricas estancias del palacio de Villa•
hermosa variarán de aspecto.
No se bailará; pero se citará en ellos-los viernes de
cada semana-la nata y flor de la high life.
Semejantes reuniones serán uno de los acontecimientos del invierno próximo, y de seguro se distinguirán
por la elegancia y et buen tono.

•••
Bodas, y nada más que bodas-realizadas y próximas
á realizarse- he ahí á lo que se reduce cuanto podemos escribir.
El mes de Octubre ha sido fecundísimo en matrimonios; y el actual casi lo será tanto.
Durante aquél se han unido con sagrados y eternos
vínculos, la hija segunda de los Condes de Tranzo con
el Sr. Chavarri, ingeniero agrónomo¡ la hija de los Marqueses de Monteolivar, con el teniente de infantería
D. Leopoldo Serrano; la hija del senador Rivera, con
el Sr. D. Julio Danvila, juez municipal en esta corte¡ y
otros muchos; en el actual se casarán el 10 la hija del
generál Azcárraga, ministro de la Guerra, con el capitán
Trenor¡ la señorita de O'Ryan con el diplomático don
Pedio Samaniego, perteneciente á la coniisión de límites con Francia; por último la señorita de Flores
Calderón y Somera, hija del oficial mayor del Ministerio de Fomento, dará la mano, como ha dado ya el corazón: á otro oficial de artillería: el Sr. Mariátegui.

Todavía no han comenzado los jive o' clock, las reuniones vespertinas, que tanto suelen abundar otras veces
en la presente época del año.
Sin embargo, algunas señoras del gran mundo anuncian ya que se disponen á comenzarlas.
De las primeras serán la bella Marquesa de Romero
de Tejada, y la no menos interesante señora de Benítez
de Lugo.
·
Las señoras de Magaz y de Lamoneda; las Condesas

de Valmaseda y de Reparaz seguirán también el ejemplo¡ y de seguro que al acercarse N~vidad no habrá un
salón cerrado-por la tarde, se entiende- pues por la
noche no es posible-desgraciadamente-ó no es fácil
profetizar cuándo se abrirán.
EL

MARQUÉS

DE VALLE-ALEGRE.

MARÍA.
(Continuación.)

X.

"{~~·":
.
c;-""'7r (~ ~-4 -. ARÍA acababa de entrar en el estudio de su
•: ~ )' f'. J'narido, y llevaba una labor que pensaba

(;ji "

) J ¡r. bordar allí. Enrique se hallaba envuelto

-,, t,)J..:

~g;\•~

~ en una verdadera nube de humo que sa-

lía de su cigarro; tenía un libro en la _mano, y dormitaba en cómodo y espacioso
~
diván.
)j~
Ella trató de en~blar ~onversació~; la aten?,y ción de él se hallaba bien distante del hbro. Con·
p testaba con aire distraído. Luego le preguntó brus•
camente:
-~Has tenido noticias de tu primo, ese joven holgazán que está tan enfermo?
- Si· gracias á Dios, ha mejorado mucho, y su pobre m~dre confía no sólo verlo restablecido, sino en
que esa crisis podrá asimismo influir en la salud de su
alma.
-¡ Es incorregible! Tanta_ gente _útil como muer~ .....
Lo conveniente es que hubiera de1ado descansar_ a su
madre de los continuos sobresaltos que le proporciona,
y dejarte á ti el derecho de heredar treinta ~il libras
de renta, que él disipará antes de poseerlas, s1 es que
se restablece.
Una penosa sorpresa se dibujó en el semblante de
María.
-Enrique, piensa en su pobre madre I que lo quiere
tanto. El puede volver al bien ..... Tus chanzas son crue•
les ..... Nunca te he creído ambicioso .....
-¡Yo!.. .. ¿Y quién no lo es en este Mad.rid? No me
mires ;:isí, loquilla mía¡ no estoy tan metah_zado com?
acabo de parecer; tranquilízate; no perseguiré á tu pnmo con intenciones sanguinarias ..... No mataré á ese
mandarín.
-¡ Enrique !-dijo María i mirándole C?~ mayor atención; -de un tiempo á esta parte no adivino qué clase
de inquietudes snn las tuyas......
.
-¡Inquietudes! ¡Vaya uAa idea!... .. Pienso tan sólo
en que Luisa y ·Gabriel son más felices que nosotros,
por lo que respecta al dinero, se entiende.
--¡ Ay! Enrique querido, con tu pincel tendrías bastante para cubrir nuestras necesidades, y aun p;¡ra satisfacer tus costosos caprichos, si trabajaras con alguna
más asiduidad.
-Pues eso es precisamente In que detesto, la asiduidad-exclamó él con impaciencia.-¿ No comprendes
que la inspiración tiene sus momentos, y que no es posible forzarla?
-E.sa es la disculpa de los ociosos ..... Hasta aquí
nunca ·te ha faltado inspiración¡ ésta se halla casi siempre junto al artista laborioso.
-Estoy en una época de desfallecimiento tal, que
hasta aversión me inspira todo eso que ayer me encantaba ..... Se me figura que cuanto pinte ha de ser tan
malo, que el público se mofará de mí, y los grandes artistas me tendrán lástima.
María, ap9yando con viveza la mano sobre el brazo
de su marido, le dijo:
-Vamos, no desatines, y piensa que ha llegado la
hora de intentar una obra seria que te eleve á tus propios ojos é infunda en tu ánimo el entusiasmo que sentías en la juventud. Trabaja, lucha contra el desfallecimiento, persigue un ideal; y, sin temor á equivocarme,
te aseguro que saldrás victorioso.
-¿De veras? ¿La Speranza me predice la victoria?
Es su misión-dijo Enrique, sonriendo y tomando la
mano de su · mujer.-Pero mientras llego á la hermosa
página que ha de darme gloria y fortuna, ¿cómo viviremos? Con lo tuyo no tenemos aquí bastante, aun contando con mi trabajo.
-No pretendo que renuncies á esas delicadas composiciones que encantan, 9uieras que no~ ha~ta á los
grandes artistas ..... Ahora bten, no soy partidaria de halagar la moda dando exclusivo culto á ciertas tenden~
cias .....
-Tienes razón¡ el arte no debe estar al servicio de
las pasiones, y yo he. profanado muchas veces mi pincel... .. Oye, querida mía, tengo á propósito de eso una
promesa que cumplir: la Madona que te había ofrecido ..... Escoge entre todos estos bocetos.
Y con la impetuosidad que le caracterizaba, agachóse
para coger, debajo del sillón en que estaba sentado, una
inmensa carpeta de piel marrón algo estropeada .
-¿Quieres una copia? Preferirás Rafael á Murillo .....
¿No? ¿No quieres copia? Entonces aquí tienes unos diseños sacados del natural... .. Este es bonito, ¿no es verdad? Pero el modelo era una repugnante mujer condenada por robo .... , Buscaremos algo más puro para pintar
la Virgen María ..... Siempre he visto con desagrado que
los modelos que muy á menudo sirven p3ra los asuntos
religiosos, no sean siempre idealizados por el pintor.
Entiendo que es sobre todo á la imaginación del artista
á la que corresponde soñar un tipo tan augusto, y que
el modelo debe casi desapaiecer. Aquí tienes una aldeanita ..... ¿ No la encuentras muy hermosa? Pues bien,
puedo hacer con ella un bonito lienzo¡ fíjate en ese
candor. Es cosa convenida¡ dame ese ....
~..t.J

~-¡

�19 á 23.-Sornbreros para niiu y olios pequel\os.

32.-Falda del traje ,estilo
de sastre
Véas• ef dibu/o 30

14

t 18,-Abrigoa de Invierno para niñas de 3 á 10 año,.

25.-Yestldo para nliu le 2 • 3 años.
Exptlc. y pat., núm. VIII, fig&amp;. 67 al e2 de fa Ho}a-8up/em,nto

2&lt;1.- 0orra para niños
pequeños.

--

1

~

~-.:;;;=...
,

-;.P-'

-:'/-

--

30.-Traje t estllo de HStre. Delantero •.
VUl'SI: LOS Dl8t:JOS 3 I Y 3t,

Expllc. y pat., nltm. V, jigs. 81 á 42 de fa Ho}a-Supleml'nto.

26.-Vutido de paño.
Exp/ic. y pat., r,ím. 11, jigs. 12 á 18 d• fa Hoja-Suplemento.

27.-Yutido de lana rayada.
Eulicaci6n en el anverso de ta Hoja-Suplemento.

28.-Abrlgo do vhita.

33.-Abr\go forrado de Jleles.
Explic. y pat., núm 111, jigs. 19 á 24 de fa
Hola-Suplemento.

�488

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

dustriales, pues cada uno de éstos tiene el suyo, y le
Enrique comía fuera de casa, y ella, en tanto, recor- recomienda, por supuesto, como superior á todos los
Cogió un pedazo de carbón y empezó á trazar algudaba pesarosa la escena que había presenciado aquella. demás, lo indudable es que no se ha llegado todavía á
nas líneas muy valientes. Pero en seguida abrióse la
mañana. Su marido llevaba ya unas semanas dedicado
la perfección del sistema I ni mucho menos.
No condeno en absoluto el empleo de esos caloríferos
puerta del estudio y entró Gabriel.
con entusiasmo y ardor á pintar un gran lienzo históriAl ver á Maria hizo ademán de retirarse.
co; este propósito pareció á su mujer muy conveniente ó estufas portátiles, llámense ClroubtrsRy, Jfusgrave, Ex-¿Será posible que yo te haga huir?-exclamó ella
para excitar sus más nobles farultades y dar á su vida celsior ..... ¿qué sé yo?..... pero debo indicaros, amables
con una alegría que rara vez demostraba. -Al contra- nuevos y mayores alicientes.
lectoras, los peligros que ofrecen, los accidmlts que puerio, entra y mira con el afán que está trabajando para
Pero Luisa había insistido tanto aquel mismo día so· den ocasionar y las precauciones que es preciso tener
bre la dificultad de vender un cuadro de ese género,
mí Enrique.
para librarse de unos y de otros.
•
- Vengo con el tiempo tasado ..... Quería hablar con que, desanimado completamente, arrinconó el lienzo,
En primer lugar I rechácense por completo y sin apeEnrique, y..... en fin, hermana querida, que se trata de
conviniendo en que su hermana tenía razón, y en que
lación las estufas y caloríferos portátiles que no posean
un asunto que interesa .....
tubo de chimenea, porque desprenden incesantemente
la edad de las ilusiones había pasado ya para él.
-¿ Es un secreto ?-preguntó Maria, esforzándose en
Sintióse María tan afectada como ofendida. No sola- ácido carbónico, que envenena el aire de las habitaciosonreir aún, pero notando con desagradable sorpresa mente vió que su influencia era nula, sino que co01·
nes; e y aun quisiéramos ( Mcribe un docto higienista
que stf marido e!itaba pálid,o y pa:recía inquieto.
prendió también que debía renunciar á la hermosa idea
parisiense) que el Estado hiciese y promulgase una ley
-Un asunto de dinero, sencillamente-respondió de dar impulso al talento de su marido. Luisa era su án- severísima, para impedir la venta de tales aparatos de
Gabriel, clavando con fijeza la mirada en su cuñado.
gel malo: si ella hablaba de artes, por ejemplo, la otra calefacción.&gt;
La impacienda de éste era tal I que borró las acerta- decía que no hay más arte que el de saber ganar dineLas estufas portátiles que tienen tubo son mucho medas líneas que acababa de trazar.
ro, y así siempre I llevándole la contraria en todo y por
nos peligrosas, pero su uso exige no pocas precau-Me alarmas realmente, Gabriel-dijo con acritud y
ciones,
con ese acento de niño mimado qGe tomaba á veces todo.
Empezaba á hacerse tarde, y una dulce somnolencia,
Por lo general, el tubo de esos caloríferos se mete en
cuando hablaba con su hermano político. -Déjame acaproducida por el sofocante calor que se sentía en el
una chimenea ordinaria, ó en un ángulo de la habitabar este diseño. Iré en seguida á verte.
gabinete, fué poco á poco reemplazando á la agitación
ción , á través de una placa de hierro, con orificio para
-No me encontrarás; deja el carbón y escúchame.
de ánimo en que se hallaba María, que se q11edó medio
darle entrada, y esta disposición suele ser causa de mal
Miró á su cuñada, y ésta, muy silenciosa I se fué al
dormida I y que poco después despertó sohresaltada al
tiro en la chimenea, porque el diámetro del tubo rarísiruido de la puerta, que se abrió de súbito para dar
otro extremo del estudio.
ma vez es igual al diámetro del orificio: mientras haya
Una de las puertas comunicaba con una terraza guarepaso á. miss Stanton, que, sumamente asustada y sin
buena corriente de aire, todo irá bien; pero si no la
cida por vidrieras, donde María tenía algunas flores que
cuidarse de saludar ni de excusarse por aquella manera
hubiese I la columna de aire de la chimenea empujará al
por sí misma cuidaba. Aunque preocupada, se fijó en de entrar, dijo:
humo carbónico hacia la habitación, y aun hacia las pieellas, y su mano, acostumbrada á atariciar tan hermo-¡ Señora, ay, señora; baje usted en seguida, se lo
zas situadas en otro piso inferior, si tienen comunicasas plantas, quitaba á una las hojas ya secas, á otra ención con la misma chimenea, como ocurre con frecuenruego! ¡Roberto está enfermo!
derezaba los tallos, echaba á las rosas un poco de agua,
María, alarmada, se levantó en seguida, y bajó precicia, por mal entendida economía de los caseros.
que mantenía tibia una de las bocas de los caloríferos¡
pitadamente, acompañada del aya.
Así se han visto repetidos casos de asfixia en salas siy ese jardinito de invierno la tenía encantada y justaGabriel, más pálido que nunca, se hallaba sentado
tuadas debajo de otras, cuya chimenea recibía el tubo
junto á la cama de su hijo, cuyas ardientes manecitas
mente orgullosa.
de una estufa portátil.
De pronto, alteradas voces llegaron á sus oídos, y estrechaba entre las suyas. Luisa no estaba en casa.
Hay que asegurarse, por lo tanto, del buen tiro de la
como se había alejado algo del estudio, separado adeMaría tocó la frente y el pulso del niño, y escuchó su chimen&lt;&gt;a, y para ello nada más fácil y económico que
más de la terraza por espesos cortinajes, no percibía las
colocar en la misma placa del orificio un ventilador, cu·
palabras. Se preguntaba, temblorosa, si debía interve- respiración.
- He cuidado muchos enfermos¡ tengo, pues I alguna
yas oscilaciones y vueltas indicarán la intensidad de la.
nir. La voz de Enrique, que la cólera convertía en muy
experiencia, y creo poder tranquilizarte-dijo.-Esto
corriente de aire.
aguda, le helaba la sangre. Pero la voz de Gabriel dono es más que un violento acceso de fiebre, y tiende á
Más todavía: si á pesar del ventilador la corriente
minó en seguida: éste habló largo rato¡ se calmaba poco
descender..... Estoy cierta de que el médico confirmará fuese débil y hubiera retroceso del humo carbónico, se
á poco puesto que el alboroto quedó reducido á un
tendrá la puerta de la habitación constantemente abierI
opinión.
murmullo,
y como Maria permaneciera aún pálida é in- miGabriel
respiró con más tranquilidad. María dió al- ta, ó será necesario apagar la estufa.
móvil cerca de un magnifico cactus, que ya no se ocu- gunas disposiciones respecto del enfermito, y casi en
Lo mejor es, para asegurar el buen tiro I adaptar al
paba de regar, Gabriel la llamó sonriendo y con acento seguida entró el médico, que acabó de tranquilizar á tubo del calorífero otro tubo de uno á dos metros de
tranquilo.
longitud, y meterle por el conducto de la chimenea
Enrique había vuelto á coger el carbón, y estudiaba Gabriel.
Este dijo á su cuñad;t:
ante la cual sea colocada la estufa portátil.
con indiferencia el diseño que tenía delante.
-¿Quieres hacer d favor de aguardar aquí á que
•
-Te devolvemos la libertad-dijo Gabriel.-Las .flo- Luisa vuelv;\?
res sin duda alguna han sido para ti una compañía muy
-Con mil amores. Pero tú debes estar cansado, GaEs menester I sobre todo, prestar mucha atención á
agradable, y tu lenguaje habrá sido más bello que nues- briel, acuéstate. No descansas I y ese incesante trabajo los fenómenos del retroceso del humo carbónico, en
tra prosaica charla sobre negocios, de los cuales tendías de viento y de lluvia: el olor especial que se desacabará con tu salud.
drás las mismas nociones que del idioma chino, me figuÉl se levantó con algún trabajo, y tiritando de frío se
prende de la estufa advertirá del peligro I y como las
ro ..... Hasta pronto, querida hermana ..... Enrique, te acercó á la chimenea.
va1 iaciones atmosféricas pueden acontecer por la noespero dentro de dos horas en mi despacho.
-En efecto, estoy cansado-dijo; y se expresaba con che, dur .mte el sueño de la familia, se tendrá especial
Enrique dejó en seguida el lápiz. Visible rubor cubría cierta lentitud y evidente fatiga.-¿ Sabes lo que á ve- cuidado en n? dejar el calorífero encendido, por intenso
ces considero, María? ..... Que después de todo, mi vida que sea el fno de la atmósfera, en ninguna pieza que
su frente y sus mejillas.
-Gracias-dijo tartamudeando-por lo que te inte- no ha sido más que una lucha continu1da.
esté cerca de los dormitorios.
resas en favor de tu aturdido hermano .....
¿Cuántas desgracias no han ocurrido por imprudenMaría lo miraba compadecida.
Estrechó con cariño la mano de Gabriel, y volvióse
-Entonces piensa un poco en ti, no trabajes tanto; cias semejantes? Los periódicos de París anuncian esbruscamente hacia el lienzo.
pues_ qué, ¿ no eres ya suficientemente rico?
tos días la súbita muerte, por asfixia , de un farmacéuMaría había vuelto á. coger maquinalmente la aguja;
t~co y sus dos hijas, que abandonaron la estufa portátil,
-¡Y Luisa!... ..
pero no bordaba, sino que miraba con gran inquietud á
Pronunció estas palabras con acento tal de amargura, sm apagarla, en la sala contigua á las alcobas donde
su marido. Esperaba con toda seguridad una confiden- que á él mismo le pesó en seguida, y repuso:
dormían.
cia¡ pero se estremeció, sorprendida y contrariada, cuan-No creas que la culpo ..... He sido tan ambicioso
Además: en muchas casas existe la costumbre de podo al cabo de un cuarto de hora Enrique se dirigió á como ella, y la acostumbré á ese lujo que hoy tiene y ner un calorffe~o en la habitación destinada á los niños,
del que sería cruel privarla ..... ¡ Ella goza de ser la mujer que son I por cierto, los que menos le necesitan; y esa
ella exclamando:
- ¡ Eureka! Estos rasgos algo esparcidos no te dirán
elegante por excelencia, pero yo ..... !
~ostu~bre deb~ des~err~rse en absoluto, porque puede
gran cosa I pero están llenos de promesas ..... Este lienzo
Y se pasó la mano por la frente.
1~vadules una intoxicación lenta, especialmente á los
será muy pequeño, pero será una verdadera joya.
- Yo-siguió diciendo-atormentado por mil temo- mños de pecho.
Su voz era alegre, y de su mirada había desaparecido
res I y sin poder dar..... no digo á las distracciones, pero
Lo más acertado es, por ser lo más higiénico airear
toda huella de preocupación.
ni al reposo, el tiempo que para ambas cosas tiene el y_ventilar bien 1~ ~asa antes de entregarse al su eño: el
-Enrique-díjole María algo turbada-¿qué te ha
último de mis empleados..... yo, que me siento cansado aire puro es el vivdi._cante por excelencia.
y destrozado á la mesa, para que hasta la más cielicada
dicho Gabriel?
El golpeó el suelo con el pie en señal de contrariedad.
comida repugne á mi debilitado estómago¡ que no
-No me recuerdes nunca los fastidiosos asuntos de
Otro inconveniente ofrecen las estufas portátiles: capuedo pasear un solo día con mis hijos, ni disfruta? de
que me habla Gabriel-exclamó con acritud.-¿ Qué te
la presencia de una mujer tan tiernamente querida, lientan demasiado el aire de la habitación le desecan
le transforman en gas nocivo para las vías ;espiratorias~
importan las cuestiones de dinero?
¡ acabo por darme lástima, María!
-Pero si tienes contratiempos, ¿no debo esperar que
María también la tenía de él; ¿pero qué podía ella y por ende,_ las pe!sonas que.le respiran están expues:
me los refieras para deplorarlos contigo?
contra las exigencias impuestas por esa mujer dema- tas á r~das impresiones del aire exterior, cuando salen
-No hay contratiempos que valgan, créeme, María, siado amada?
de la pieza caldeada. ¡He aquí la causa de muchos cata•
y fíjate en esto que he hecho ..... Debes venir aquí todos
rros, bronquitis y pulmonías!
SALOMÉ N ÓÑEZ y T OPBTB.
los días, mientras trabajo, ¿quieres? Y cuando empiece
Conviene, para evitar tn parle ese peligro poner so(Continuari.)
ese gran cuadro me ayudarás con tus consejos; ¡eres
bre la estufa un recipiente con agua, á fin d~ que ésta,
tan verdaderamente artista, menina mía!
evapor~ndose poco á poco, mantenga cierta humedad
María no pudo volver á hablar del asunto que tenía
en el aire de la habitación¡ 'i cuando el agua se haya
ESTUFAS
Y
CHIMENEA_S.
sobre su corazón. Comprendía que Gabriel había hecho
evap4::&gt;rado completamente, si el calorífero continúa enciertos cargos á. Enrique, y que éste, comenzando por
cendido, renovarla.
recibirle con hostilidad, había concluido por bajar la
Voy á resumir lo expuesto en las líneas precedentes
(ADVBRTBNCIAS ÚTiLBS.)
cabeza. No era la primera vez que Gabriel hacía de ...
acerca del uso de las estufas portátiles:
'
Mentor¡ y aunque no fuera hombre muy tierno, ni muy
1 .0 Es menester que la chimenea en que se instale alllegó el tiempo de encender es;ufas y
nevado de idealismos I María reconocía en él mucha
::-:.
chimeneas, los caloríferos y hasta los tra• guna de aquéllas tenga buen tiro.
rectitud, y estaba instintivamente dispuesta á darle la
2. 0 Vigílese con atención las variaciones de ese tiro
1..-:
dicionales braseros: la columna termomérazón. Se trataba sin duda de dinero¡ ¿pero en qué sentrica ha bajado algunas noches, en Madrid, para li~rarse de los accidentes del retroceso del hum~
tido? Si Enrique era culpable de algo, sería de impruhasta la rayita que marca un grado so- carbónico.
dencia ó prodigalidad. ¿Su cuñado le echada en cara la
3·º No dorm\,! en una pieza que tenga calorífero enbre cero, y esa baja acusa temperatura
poca solidez de su situación, 6 la manera irreflexiva con
fría, aunque estemos aún á mediados de oto- cendido, ni aun en las inmediatas.
que administraba sus propios intereses?
4.0 N~ colocar estufas portátfü s en las habitaciones
" ño, según el calendario.
Maña era de esas naturalezas que rechazan lo deseo•
La calefacción, pbr lo tanto, es necesaria: al- de los mños.
nocido y lo incierto.., sintiendo hacia ello verdadera reS·º Poner encima de la estufa un recipiente con agua,
fombras y esteras cubren el pavimento de las hapulsión. La ignorancia en que la solía tener su marido
p_ara mantener la humedad, el estado higromt lrico del
bitaciones¡ jortilre.r y cortinas d~fienden las puersobre lo que se relacionaba con el dinero, se le hacía
tas y los balcones¡ el cok ó la leña de encina arden en aire.
penosa, y sufría, más que nada, por.no merecer la abla rejilla de la estufa 6 en el hueco de la chimenea, y el
•
soluta confianza de aquel á quien ella no ocultaba ninhumilde cisco de retama se quema lentamente en la
. Algo diré, por "'.ía de complemento, sobre la calefacguno de sus pensamientos.
copa de azófar ó en el brasero de hierro, bajo la cude los carrna1es.
bierta de bayeta que guarnece el familiar azufrador ó ción
S_abido es que las Compañfas de los caminos de hierro
XI.
la redonda camilla.
Pero el moderno progreso, mejor dicho, la moderna tuvieron, muchos años bace I la oportuna idea de coloUna vez sola en su gabinete, María dejó caer el libro; industria ha propagado las estufas y los caloríferos por- car, en lo.s coches de pr~mera, bajo los pies del viajero,
no podía fijar la atención en él, y miraba pensativa las tátiles, y aunque habrá pocos inventos que hayan he- un depósito ~e. agua caliente, y herméticamente cerrallamas que, formando caprichosas formas, alumbraban cho trabajar con más ahinco á la imaginación de los in- do, que sumimstra calor dulce, agradable y hospitalala chimenea I bien repleta de gruesos leños.

..,

. ...'

••

1

•••

~~A

••

•

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
rio; y también es sabido que igual sistema de calefacción ha sido adoptado posteriormente por varias empresas de carruajes llamados de lujo.
¡Perfectamente! Pero es el caso que estas últimas (no
todas, pero si algunas), tal vez por las molestias ó los
gastos que les ocasionaba la renovación del agua caliente de los depósitos, la han sustituido por un combustible jerfeccionai(}, una especie de ladrillo que se quema
lentamente, irradiando un calórico intenso no muy
agradable.
¿Qué sucede entonces? Que las personas metidas en
el carruaje, con las portezuelas bien cerradas y los vidrios bien ajustados, sufrirán, al cabo de algún tiempo,
un malestar general, pesadez en la cabeza, vértigos,
zumbidos en los oídos, todos los síntomas, en suma, de
asfixia por el ácido carbónico, producida por fuerte
desprendimiento de este gas deletéreo.
Así lo ha demostrado recientemente un profesor de
la Facultad de Medicina de .París, el cual experimentó
en él mismo aquellos prodromos ó síntomas de grave
asfixia; así lo ha demostrado también la Sociedad de
Higiene, denunciando á las autoridades tres casos de
asfixia incipiente, por la calefacción de los carruajes
con aquel comlmstibíe perfeccionado.
¿Qué hacer? Sin duda alguna lo siguiente: ó producir
la calefacción en el carruaje por medio del depósito de
agua caliente, que es inofensivo y de calor agradable, ó
dejar abierta una ventanilla, si se usa el otro procedimiento, para que el aire circule en el interior del coche
y disipe 'el gas deletéreo, el ácido carbónico, mortal
para la respiración.
Lo mejor es, en este último caso, ordenar al cochero
que ponga bajo sus pies el famoso ladrillo de combustible
_perfeccionado, porque en el pescante, al aire libre, no
ofrece peligro.
Y las personas que ocupan el interior del coche preferirán el frío, contra el cual h:1y pieles, chales y capas
de abrigo, al riesgo de perecer asfixiadas.

Con tal de que brille el sol
De la fe dentro del pecho.
Ciego en este obscuro abismo,
Sé que del bien no me alejo.
El sol, de Dios es reflejo:
¡ La luz de la fe es Dios mismo!
JosÉ JACKSON VEYAN.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Núm. 41.
Corresponde á las Sraa. Susorltoras de la 1.•, 2.• y 3.• adlcldn.

TRAJRS DR INVIERNO.

FLAVIO.

AMOR FUNESTO &lt;•J.
Cedió la doncella pura
Al blando imperio de amor,
Y alegró la sombra obscura •
De un beso el dulce rumor.
Su ángel de guarda, llorando,
Vió de amor el grato exceso,
Y voló, la faz tornando,
Al escuchar aquel beso .....
Donde el pudor se deshace
Allí comienza el pesar.
¡ Maldito el amor que hace
A los ángeles llorar!
ANTONIO ZARAGOZA.
Guadalajara (Méjico).

DOS SOLES.

"'

6 d.e NoVJembre d.e 1891

N~ 41

Al cala 23 _

MADRID

+~&amp;ly'&amp;'t&gt;Uv/4ade~tkJf'¼ ~;12.-,.~f!/a,WJ

g;¡~~~

/o,_;, r/e l a , ~ ~ .

Dios, que le dió el sol al cielo 1
Al expirar en la cruz
Nos d1ó la cristiana luz,
Faro de dulce consuelo.
El sol que brilla en la altura
Entre nubes se obscurece,
Y en el alma resplandece
De la fe la llama pura.
•
La noche callada y fría
Roba al sol su luz entera:
¡ Dentro del alma que espera
Sin temor, siempre es de día!
Arriba, la claridad
De un astro en nubes prendido.
¡Abajo, siempre encendido
El sol de la eternidad!
¿ Qué vale la luz serena
Del sol? ..... ¡ Mezquino arrebol!
¡ Cuántas veces brilla el sol
Y un alma llora de pena!
¡ Y cuántas, en noche umbría,
Si la fe tiende su vuelo,
En sonrisas de consuelo
Vierte un alma su alegría!
El sol, de rojos fulgores,
Es el calor natural;
Es la vida material
De las plantas y las flores.
Germen que con luz preciosa
La fecundación prodiga.
Es el oro de la espiga
Y es el carmín de la rosa.
De la fe la llama inquieta
Es cuanto hay grande y honrado;
Es el laurel del soldado,
Y es la gloria del profeta.
La fe, luz de eterna calma,
Es amor y gratitud,
Y es caridad y virtud,
Y es pensamiento y es alma.
Con la sombra satisfecho
Niégame ¡ oh sol! tu arrebol,

(1) Del libro

V,rsos , oolecrión de poeslas Qt: D.

Anrnnio Zaragcna.

(Croquis Jel ligurfo ihiminaJo, visto de espalda.)

1. Troje de seda negra con rayas de lerciopelo,y de/recito
en /recito ramos de florecillas. -Esta toilette es de forma

polonesa; la falda va cortada al bies, y los dos costados
guarnecidos de fina pasamanería de azabache. Por delante se abre para dejar ver las aldetas de un chaleco
de faya negra, bordado de azabache. Las mangas son
también de faya negra, sembradas de azabache, y deben
ir cortadas con mucha amplitud en el codo, pues esta
clase de mangas estarán en gran boga en el cercano invierno. -Sombrero de terciopelo negro, con la copa
rodeada por tres hilos de perlas de oro, y adornado con
un penacho de plumas en la parte de detrás, y por de]ante con un lazo de terciopelo negro, del que se escapa
un esprit fatasía.
2. Abrigo de calle, de pai'io gris acero, adornado de maria
zibeli11a, flecos de perlas grises, y almenas de galón fantasía, gris acero y amaril/o.-Este elegante abrigo es ajustado por detrás y en forma de blusa por delante, sujeta
en el talle por un cinturón de galón, con flecos colgantes de perlas grises. La esclavina, que es Lastante larga,
forma dos picos por 4,elante, y va adornada con piel y
almenas de galón, de cada una_ de las cuales cae una
lluvia de perlas. El abrigo está guatado interiormente,
y la esclavina sólo forrada con seda cambiante. El cuello y el borde del abrigo llevan también una tira de piel.
-Capotita plana de terciopelo gris, bordada con oro;
esprit dorado, y lazo y bridas de terciopelo gris.

489

liso 1 blanco, con trencillas de seda, también blancas,
pué s este color es luto para niños tan pequeños.
Para el niño, vestido marino negro y blanco, y para
la niña, vestido blanco como el abrigo.
A UNA ASTIGUA SusCRJTORA -El agua de Hungría se
usa echando de ella en la de lavarse la cantidad que
cabe en una cucharita de café
Las faldas nesgadas se componen de dos paños, doble ancho por detrás, á los que se saca una nesga, que
empieza muy estrecha en la parte in(erior y acaba en
la parte superior quitando la mitad del ancho¡ por delante va un paño de una vara de ancho, que se nesga
también por los dos lados de arriba, pero no tan al bies
como los de detrás; todo alrededor va un poco fruncida, pero por delante únicamente lo pr~ciso, para que
no se suba y quede completamente ceñida.
Estas faldas no llevan fondo de falda , sino que van
forradas por completo.
Las faldas al hilo están pasadas de moda.
Las chaquetas de paño se estilan mucho en color
verde obscuro y azul marino.
En nuestro número del 14 de Septiembre último encontrará dos modelos muy bonitos señalados con los
núms. 16, 22 y 23.
Los encajes negros quedan perfectamente lavándolos
con cerveza.
A UNA ALEGRE JovEN. -Como son tantas las consultas
á que contesto , no recuerdo el color del vestido referente á la de usted; así es que no pueclo indicarla otro
figurín. Haga el favor de repetirme su pregunta, y tendré mucho gusto en complacerla.
Para evitar la caída del cabello, ponga á cocer un puñado de trigo y otro de romero I en medio litro de vino
blanco, y cuando esté reducido á la mitad lo retira, y
después de frío lo filtra en un frasco, y lo usa al tiempo
de peinarse con un cepillo. •
He oído decir (aunque no puedo garantizárselo) que
pone negro el cabello un cocimiento de un litro de agua
con un puñado grande de clavos ordinarios y seis de
especia, y después de cocerlo, hasta que se reduzca á
la mitad, se cuela por un pañito, y se usa también al
tiempo de peinarse ó al acostarse.
Los refajos se estilan como el que usted indica.
Lávese los dientes, dos ó tres días, con crémor, y
enjuáguese diariamente con agua templada y unas gotas
de elixir.
A UNA GoLOSA.-La manera de hacer azucarillos es al
mismo tiempo sencilla y tan complicada, que es casi
imposible hacerlos en casa.
Es sencilla, porque no se componen más qu; de almÍ·
bar á punto de bola y ácido cítrico en poca cantidad,
para que no estén agrios¡ pero luego hay que batirlos
tanto y con tanta fuerza, y hay que tener tanta destrezil,
y costumbre para irlos echando en la plancha de cok
sobre que se hacen, que hay oficiales de confitería que
están practicando seis años en toda clase de dulces y
aun no saben hacer azucarillos.
Si quiere, puede probará hacerlos; pero seguramente
no le saldrán bien.

A D. C. DE E.-No debe prescindir todavía del sombrero de crespón, hasta pasado el primer año del luto
que debe llevarlo de rigor; pero sí puede usar boa
negro .
El luto de hermana política es de seis meses.
El niño de ocho años debe llevar luto rigoroso durante un año, y medio año de alivio.
Á D.a ANGELINA T. DE B.-Para el traje de casino debe
elegir el color gris perla, y guiarse para su hechura por
los grabados 14 y 15 de nuestro número del 14 de Septiembre último, adornándole con bordados de seda
blanca y cintas de raso gris.
Sí; puede combinar la tela de la muestra con terciopelo negro, y ponerse la chaqueta que indica.
Guantes blancos de cabritilla.

A PAQUITA.-En nuestro número del 6 de Agosto d·e
este año hemos publicado patrones de pantalones de
niña, y un modelo para enaguas, sin patrones, pues,
como verá, no los necesitan.
En cuanto á los patrones para vestidito de niña de
un año, los encontrará en nuestro número del 22 de
Octubre próximo pasado.
Voy á decirle la manera de hacer magdalenas.
CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Se baten á la nieve nueve claras de huevo, y se mezcla una libra de azúcar I ai\adiendo después las nueve
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las yemas y doce onzas de harina candeal ( todo esto sin
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones dejar de batirlo ), y, por último, una libra de aceite bien
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscrito- frito.
Se deja un poco de éste para untar los moldes, que
ras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunsse llenan después hasta las dos terceras partes, para
tancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
que no se salga la pasta cuando suba, y se cuecen en
por cualquier otro medio.
el horno.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, ó
Siento mucho no poderle dar la otra receta, pero no
que vengan firmadas por personas que no demuestren ·
la conozco.
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.
AD.a NrcOLASA C.-Acabamos de publicar en nuestro número del 30 del pasado Octubre elegantes modelos de sombreros y trajes de luto rigoroso, para señora
joven¡ y esto es precisamente lo que desea.
Á B.• E1.v1RA ÁLV'AREz.-Sí¡ hay un modelo de abrigo
para niñas de esa edad en nuestro número del 6 de
Octubre último.
Al regresar de su viaje esa señora debe usted visitarla.
Á M. R. Q.-Para el niño de tres años hemos publicado un modelo de paletó en nuestro número del 6 del
mes pasado , que puede copiar , para medio luto, en
vigoña gris. En el mismo número hay otro modelo de
&lt;\brigo ( grabado núm. 24 ), que es ;l propósito para la
niña de dos años, y el cual se debe hacer en tricot Q paño

A uNA CoRTIJERA.-Voy á darle una receta excelente.
para hacer agua de Colonia.
Se disuelve en cinco litros de alcohol de 85 grados:
Esencia de limón y bergamota. . . 40 gramos.
Idem de la\'anda fina........... . . 5
Idem de néro'.i ó de flor de azahar
3
Tintura de benjuí ....•...•..•.... 30
Se filtra después , y se co'.oca en frascos.
Á UNA SORIA.NA.-En nuestro número del 22 de Septiembre último hemos publicado un grabado ( núm. 21)
con_ patrones para niño , que pueden servirle de modelo, achicándolos un poco, para hacer el trajecito que
desea¡ pues no son necesarios patrones para niño de
tres años, porque generalmente los niños de esa edad
llevan todavía falditas.

�491

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

----- -· Á F. P.-La casaca de terciopelo nutria estará. bien
como dice, pues el terciopelo de la muestra es de última moda.
Tanto el peluclte como el maJelasse se llevarán mucho
este invierno.
ADELA P.

Á usA b1PORTUNA.-Sí, la alcoba completa la pone la
flOVia.

Las hermanas de ésta están obligadas á regalar algúll.
.objeto al novio, un alfiler de corbata, un bastón bueno, etc .....
Aunque las mangas se hacen ahora de la misma tela,
no está ridículo que el abrigo las tenga de terciopelo.
El velo de desposada puede ser de encaje de Malinas, ó
.de tul de seda liso.
Es bueno, para precaverse de los sa•
bañones, lavarse las manos con agua
templada, en la cual se echa una cucharada de álcali volátil (amoníaco).
Puede hacer el traje de baile en crespón de China, color rosa, malva, paja 6
blanco.
A RosA,-Estamos publicando abe.cedarios de mayúsculas y minúsculas á
propósito para juegos de cama¡ y con
elles puede hacer iniciales 6 nombre
.entero, pues ambas cosas se estilan
igualmente.
Sírvase revisar la colección de nuestro periódico, y verá también que á
mediados de año hemos publicado afros
cuatro abecedarios de mayúsculas y minúsculas, para el mismo objeto.
Finalmente, en nuestro número 30
de este mismo año, encontrará un abe•
.cedario para pañuelos.
A D.ª ENCARNACIÓN F.-Las faldas siguen llevándose ceñidas, pero cortadas
al bies y con bastante cola. Para los
abriguitos de niiio y los abrigos de seiiora, haea el favor de revisar nuestros
últimos números, en los que hemos publicado modelos de ambas cosas.
A UNA SrnoNA.-La cera en el cristal
y en el palosanto se quita frotándola con
una muñequilla empapada en espíritu
de vino.
Debe poner los armarios en el gabinete, uno á cada lado de la chimenea.
Las colgaduras de la alcoba se hacen
de la misma tela con que están tapiza.dos los muebles del gabinete.
Á M:ARGARITA.-Lc1s colgaduras y la
.colcha de la cama á que se refiere deben ser de brochado de seda, fondo
-verde hoja seca y dorado, ó Burdeos y
dorado; es decir, un fondo obscuro.
Ese señor puede tener puesto un chaleco de franela 6 de punto fino forrado
.de piel, con mangas de seda, color gris
.ó nutria.
Las señoritas llevan el reloj pendiente de una cadenita corta, de oro, la
cual rodea el cuello, ó bien ésta col~ante, con un pequeño dije.
Á UNA RECtf.N CASADA QUE VA Á PONER
-su CASA . ...:. Tenga la bondad de leer mis
contestaciones A D." Isabel de R., en
nuestro número del 6 de Octubre, y
A Pura, en nuestro número de 30 del
mismo mes, y verá la manera de amueblar las habitaciones que desea.
El cuarto-tocador puede tapizarlo de
tela Pompadour, fondo rosa, azul 6
amarillo, y el tocador estará muy elegante de peluche, con pabellones de la
misma tela Pompadour, sujetos con la1os, y sobre él espejo portátil, de talla
dorada. En la chimenea-tocador, grupos de figuras y candelabros de Sajonia.
Los muebles de despacho pueden ser
I de roble ó nogal encerado y tallados,
mesa con columnas salomónicas, librei-ía baja y corrida y élagCre para papeles.
Las cortinas y tapiz¡¡do de muebles
,serán de terciopelo de Utrech, con franjas alrededor imitando tapices antiguos.

VINO BUGEAUD 1r~:~~~cf
de

el meJor y más agradable de los tónicos en la
Anemia, todas las Afecciones debilitantes
y las Convalecencias. Principalu Farmacias.
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6 el POLVO

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POR

D.ª

í!Ipi-'),; \
\ )( iY.

MARÍA

ta-

39.-Delantero de la levita
37.-Espalda del vestido

de tartán.
Véase el dibujo 36.
42,- Espalda del abrigo
para 11iñu de 8 á I O años.
Véase el dibujo 41.

34 y 35,-Vestido de ceremonia para niñas de 8 años.

Delantero y espalda,

23, ALCALÁ, 23

ESTÉVANEZ,

Gran surtido en papele, in¡?leses, franceses
y del reino, C1Cnbanfas, papeleras, tintero11 y
todo lo neasario para oficinas y eacritorios
particulares. Novedades en petacas, carteras
y otro, artkulos de piel.

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Prevengo á mi elegante v numerosA. clienteli:.. C'\ne se venden imitnciorus y falsi/icacioms de mi famnso j11bón de toilette. El verdadern JAbón de los Príncipes del Congo, que
yo solo fabrico, y nue es tan estimado por la
suavid11.d de su perfume y la delicadeza de su
past11., llev11. mi nombrf':
Víctor Vaissier, de Paris.
eromendar .-nntr11. la TOS,· 1a. BRONQUI-

. TIS, 111. GRIPPE. etc .. el .Jnra.hf'! y la.
R
.r n .. t:t ,le N,fé. de Delane;renier, de 'Pu{s,
es participar de la opinión de los mMicos
más eminentes.

Perfumería M,wn, V• LECONTE ET c1,,
Vianse

'.\I, rue du Quatre Septembre, París. (
los a,iunt:ios.)

Perfumería exótica SENKT, 35, rue du
Qua.ne Septembre. Parfs. ( VianJt UJs anuntws.)

DE

ADVERTENCIA.

11!111áí1!i te
Sil 15'Sil 15'1!I ¡¡,
í!I l!S

;,!/,·oyiS
1 somJo;;

,,,~

y¡; iY.

de

Los frecuentes abusos que vienen
cometiéndose por individuos que falsamente se atribuyen el carácter de representantes de esta Empresa en las
provincias, nos ponen en el caso de
recordar nuevamente: 1.0, que no
pondemos mds que de aquellas s1tscriciones
que se hayan formaUzado y salfrjec/Jo en
nuestra.so.ficinas; 2. 0 , que el público debe
acoger con la mayor reserva las instancias de personas que, á la sombra del
crédito de la Empresa, y atribuyéndose
una representación que de ningún modo
pueden justificar, abusan de su buena
fe, y 3. 0 , que siendo en gran número los
libreros, impresores y du_eños de establecimientos mercantiles que en todas
las capitales y poblaciones importantes
del Reino reciben suscriciones á LA
MooA ELEGANTK y á LA ILUSTRACIÓN EsPAÑOLA Y AMERICANA, correspondiendo
con honradez á la confianza que en
ellos deposita el público, no nos es posible estampar aquí una lista tan numerosa, ni es tampoco necesario¡ porque
conocidos como son en sus respectivas
localidades, por el crédito que su comportamiento les haya granjeado, nada
es tan fácil, para las personas que deseen suscribirse por medio de intermediarios, como asesorarse previamente de
La responsalnlidad y garantia que puede
ofrecerles aquel á quien entregan su dinero.

má~
¡ji,

)(

,u-

TI Sis
VINO

Honoré.

DE ANDRÉS GAROIA

1

para Jovencitas de 13 á 14 año&amp;Y4a.te el dibujo 38.

s~

PA.PELERIA.

SALTO DE CABALLO
PRESENTADO

muy ap&lt;eciada pa&lt;a el tocador
y para los baños. Uoublg-i,

BRONqUITIS

•AJUSTA COMO UM GUANTE,•
THO~SON ' S

ORONICA8, TOSES PERTINACFS, CATARROS,.

Curación por la EM UL'SION lll!lRCHAIS,-llAl!Rln,le!thor Gareik
Bu EN os-A m&amp;s,Demucbi ll°' .-MoNt i,: v1u1::o,LuCua1.-llu1co 1 Yu DeaWilgaen..

6LliYE·FITTltlG,

CHÁSSAING

MARCA DR PÁBRICJ.

BI·DIOESTI\'O

Prescrito desde 25 años

contri las AFf[CC10NES de las Vlas Dig8stlns
PARIS, S1 Are1111e Victoria, 6, PARIS
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·•••011USTA.k DI LAS 00R1'ttk

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do España, Grecia y llolanda
[SEflClA : Lucrecia..

EL SOL DE INVIERNO

-

Lilas de Persia.

EXTRACTO : Graciosa.

J?ea:u. d'Espa.gne.
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A.C.il&gt;EJIIA •~ IIU:DICINA.
de PARlS - Marco

",;:.,/t:y

)

�LA MODA ELEGANTE , PERI ÓDICO DE LAS FAMI LIAS.

492

NOV E D A D EN PE R F U M E S
PERDIDO EN EL BAJO DE GOODWINS. U L TIMA
ERASMUS Darwin, abuelo del naluralista famoso Charles Darwin, hizo grabar en su sello las
significativas palabras: Omnia ex conchú. Todo
procede de las ostras. t Pero de qué proceden las
ostras 1 t Cuál es el origen de la materia ? Nadie lo

I N GLE S ES

CXXXDO# # nJOOOOO:J:lOOOCC:X,

~aris

CRAB APPLE BLOSSOMS.
mansana
~1-lor de

1tlveatre-Extraconce ntrada.)

AMO

sabe. Una cosa, sin embargo, se hace cada d!a
más clara. Que lo demuestra la siguiente historia.
El interesado dice: e: El 17 de Diciembre de 18¡2 1
siendo carpintero á bordo del vapor Sofftnlo, 111e

perdí en el bajo de Goodwins, cerca de la co~ta
ae Inglaterra. El susto fué tan grande, que produjo un efecto que no había sentido nunca. Me
sentía débil y desanimado; me daban mareos y
un'a sensación que parcela me iba á desmaynr.

ALM A C EN E S

Tenia mal gusto de boca, el pecho oprimido y
dolores después de comer. Me costaba trabajo
respirar; me daban palpitaciones, y con frecu encia me daba un dolor que parecía pasar desde el
corazón al hombro. Senda una especie de comezón por todo el cuerpo, y una sensación en la
garganta que parecía que me ahogaba y la ~angre se me agolp~ba á la cabeza.
&gt;Dormía muy mal, y después de algún tiempo
que acaba de salir á luz.
estaba tan débil y nervioso, que me daba mir do
d e moverme y me sentaba sin fuerzas en uua
silla. Vi á un médico, que me asistió algún tiempo
y
y luego me mandó é. un hospital en Rathbone
encierra
Place Londres, en donde estuve t res meses ~iu
poner~e mejor. Entonces fu{ á un médico de la
Condiciones de
localidad, que dijo estaba padeciendo debilid!!.d
enoio; y
gratis á
nerviosa, Me alivió algo, pero le dijo á mi mlljer:
nos
carta
asr
cSu marido está en un estado muy crítico y pue&gt;de morirse á cada momento.&gt;
&gt;Volví á trabajar por un poco de tiempo, y
y
Juego me puse tan malo como an~es. Así be paele
sado años enteros, unas veces meJOr, otras peor,
Pidas&amp; nuestro Catátol!O general.
mas nunca bueno.
&gt;En 1S8o, tnLbajando con los Sres. Westwood
00000000000000000oocoooo00
y Bailey en MiUwall , un compañero I que vió
cómo estaba, me habló de una medicina llamada
J arave curativo d e la Madre Seigel , y me trajo
PARIS
Primero entre los peñumes de moda en l• actual
lmpo~ible concebircM1 m~~ delicada y más deliciosa
una botella. Al tomar la primera botella vi que tempo~•
tenemos el Crab Apple Blonomt, que es
que el perfume Crab Apple Blon oml 1 que pupara la
el alimento me bada provecho y que empezaba de una calidad y fnpnci1 inmejon.ble.-Lo1tdo1t Co11ri
Crown Perfumcry (.o, de Londres. nene el aroma de
i mejorar. Todas las sensaciones nerviosas me J'uurnal ( Gauta dt la. Corte dt: Lmdrt1).
la primavCl'a, y 1unoue ~ le usa.Ta toda 11 vida, nunca
abandonaron poco á. poco, y siguiendo con la CORONA. , C ompnñ1a el e P e rfume ría
se esnsaria de 1:1.-Nnx, YorA: Ol11MNr.
med icina p ronto me curé. Desde ento~ces he
sido fue rte, y be hecho mayores traba)OS que
nunca antes en mi vida. Siempre be temdo des1..,.7, NE'V BOND S T REET , LONDR E S.
Se v e nde en todas la• P e rfumerfas .
pués en casa el Tarabe de la Madre Seigel , y mi
mujer que sufrfa mucho de reumatismo é hidrop esía /se ha aliviado más con esto que con ninguna 01 ra cosa. Si alguno de la familia se pone
malo, pronto se cura con unas cuantas dosis. &gt;
Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conse,'VÓ
L a d.:claración de que hemos extractado lo
que anlec~de, }a hizo el Sr. William Hill , carpin- joven y bella hasta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
GRANDES ALMACENES DEL
tero de buque, Santa Ann 's Road, toS, Lon- faz del tiempo, que en vano agitaba S'.l guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti6.carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá•
dres, E.
Ahora bien : ¿ qué es lo que hemos dicho que n eos, h a sido descubierto por el dóctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Jrutoria amorosa
se hace más claro cada día? Lo siguiente: que el dt /4J Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actua1mente propiedad
número de resultados diferentes de una misma exclusiva de la Perfumería 11'.lnon (Mai.ron Leconte), 31, roe du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á. sus elegantes dientes bajo el nombre de ' 'érltable Eau de
causa es casi infinito. Como la mayor parte de la
gente de todas las clases de la sociedad, el señor ll'lnon y de Dube&amp; d e ll'lnon , polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
Hill tenía en sus órganos digestivos la semilla una caja&gt;,- Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, eara evitar las
de la indigestión. Hasta el invierno de 1872, es falsificaciones.- L a Pa,f_umerie Nñ,on expide á todas partes sus p rospectos y p recios corrientes.
Depósitos en Madrid: Pascual, Arenal, a,· Artaza, Alcalá, 2.J, pral., iJ//.; Aguirre y .Afo/ino, persible que no Je dieran mucho que hacer , pero
excitación y exposición de la pérdida fueron f umería Orimtal, Preciados, 1; perfumería &lt;Ú Un¡uiola, .Afayor, I; Romero v Vicente, perfumería
Jnglesa,
Co,.,.era &lt;Ú San Jerónimo,.], y e,, Barcelona, Sra. Viuda de Lafo11t i líijos, y Vicente Ferrer.
superiores á sus fuerzas. Debemos también tener
el Cat~logo general Ilustrado en
en cuenta que, tanto las impresiones mentales,
e spañol O en fra n cés encerrA.ndo
Decís, Señora. que os faltan muchas cosa~
como las flsicas, alectan al estómago directatodas las modas de la ESTACIÓN
mente. ¿ Quién puede comer bajo la influencia de
•.
para que volváis á ser
de INVIERNO, á qu ienlo pida á
un disgusto 6 una preocupación? Si este disgusto
11
ó esta preocup11ción dura mucho tiemyo, desarregla la digestión, disminuye ó quita e apetito
~.g -~ , Pues pedidlas A la Perfumería Erótica, rue du
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p or completo, y de este modo origina una indi~; ~ ¿ .¡. Septenlbre, .JS, m Pari.r, y quedaréis satisfecha
Remiten se 1gaatmente franco las
gestión 6 debilidad nerviosa, incurables al pareS~ ~ • y encantada del resultado.
muestrH
de
todas
l
as
telas
que com•
cer. Pues hay millones de mujeres y muchos
- -.s
;
Su Brisa Exólka, en agua ó en crema, os hará
ponen nuestroslnmensossurlldos. pero
hombres sufriendo de este modo en este J?aís to ,
~
5 volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
espP.c1 r1.quese tas cia s es -y precios.
dos }os días, y es á ellos á quienes nos dingi.mos.
~ ~ ! y os defenderá. contra las arrugas; su polvo de
To&lt;los los 1nrormes neceRa r los á la
E stán medio muertos, y queremos que vuelvan á
buena ejecución de 10s pedidos estan
I~
arroz Flor Je Alóirchigo dará á vuestro cutis una
la vida y que saq.uen algun provecho de su exis~"i
i blancura diáfana que evocará á las rosas desvaIn dicados en el cató.logo.
Todo per1 1do, á contar desde~ Pt as.
tencia. Como quiera que se llame la enfermedad,
"'
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolóos extire s expedid o franco de p orte y de
pueden estar seguros de que la indigestión es el
~~~ patá los puntos negros que brotan en la nariz.
d
erech
os d e aduana á todaR l as 1ocaorigen de todo, como en el caso del Sr. Hill, y lo
oj;i
: sin dejar la menor huella de niuguno; su Sordlldades de España servidas por rerroque curó á él, curará. á. los demá.s.
lium espesará , alargará y dará nuevo color á
carrll, mediante un recargo de 2 2 O/ o
Si el lector se dirige á l os Sres. A. J. Wbite,
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prela•
sobre et Impo rte de la factura.
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dos destruirá los sabañones y las grietas, y os dede todos gastos hasta la población
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
volverá la mano lisa y mórbida , con las venas
habitada
por el cli ente y contra reemfolleto ilustrado que explica las propiedades de
suavemente azuladas que antes, en vuestra priboiso,es decir. á p a gar contra r ecibo
mera juventud, poseíais; y toda esta transformaeste remedio.
de l a m.ercanc1a ; los clientes no
E l Jarabe curA.tivo de la Madre Seigel está de
ción se efectuará naturalmente, sin recurrir á
tt&lt;'nen pués que m ol estarse en to más
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
mtnlmo para recibir nuestras remesas
ningún artificio.
LJ.IT J. 'l'TEPIULIQU todas tas formalidades de aduana heEl Catálogo de la Perfumería Erótica se remite,
14 reales; frasquito, S reales.
blencto Sido cum pllrl as por nues~ras
grntir y franco de porte, á quien le pida.
casa~ de reexpedición.
LECHE ANTEFÍ:Ll
.Depósitos m Afadrid: A rtaza, Alcalá, 2.J, prin•
dpat, izq.; Pascual, Arenal, a; perfumería Ur•
ura O mezclada con ag ua, dlalpa
quiola, Mayor, 1; Ag uirre y Afolino, Preciados, 1 ,
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largos y espesos, por acción del E'x trado ea•
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 41, Noviembre 6</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abrigo forrado de pieles</name>
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        <name>Corpiño-blusa</name>
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                    <text>L A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LA S FAMILI AS.

468

OOul IU11(J000000::l0::0:JOOOOCOCO
HACE RECORDAR LA TURBONADA.
')EN América la gran turbonada del mes de Marzo de 1888 por poco destruye la ciudad de Nueva
York. Nunca se habla visto cosa por el estilo. La
nieve paralizó por completo el movimiento local.
Ni caballo ni vehículo podía transitar. Todos los
alambres eléctricos estaban inutilizados, y duran•

ULTL\fA N O VE D A D

Faris

EN P E R FU M ES ING L ESE S

CRAB APPLE
BLOSSOMS.
l1'lor
manaana
de

lllvutrc-Extracoocentrada.)

AMO

te dos 6 tres días la gente de Boston mandaba
sus telegramas á Nueva York por Londres, utili·
zando los cables transatlánticos; asi que, de bien·
do recorrer cien leguas, recorrieron dos mil, y cruzaron dos veces el Océano.
Un acontecimiento que ha hecho recordar esto
al que escribe, ocurrió hace poco aquí, en Inglaterra. Dejemos al interesado que cuente su hh.10ALMA C ENES DE LA
ria. Dice: e He padecido toda mi vida deindigt!:.·
tiones. Tenia mal gusto de boca, dolor despu~:.
de la comida, poco apetito, acidez en el estóma•
go, la lengua con sarro y la boca constantementt:
llena de un fluido acuoso. Todo lo que comía, po,
ligero que fuera, me hacia da11o y me daba dolores. Sentía el pecho oprimido, dolores de costado
,: mucha desanimación. De cuando en cuando
catálogo
iba á ver al médico, quien me daba Jllt!dicinas
que
acaba de salir á luz.
que me servían de poco. El médico decfa qm: se
1
había desarreglado la cubierta del estóma~o y se
catálogo
había inflamado la membrana mucosa. En 1887
y
nomenme mandaron de Nueva York un folleto que trataba de una medicina que se llama Jarabe curaCondiciones de
t ivo de la Madre Seigel, y de las curas i::xtrAOrdinarias que había eíectuado; así que me procuré un
enoio; y
gratis á
poco y en seguida me sentí mejor. Con cuatro
asz
botellas más estaba comr,letamente curado, y
desde entonces no he vue to á. sentir la indigestión. Habiendo;practicado como herbolario muy
chos años, estaba acostumbrado á curar la crit.ipela y otras eníennedades, y con frecuencia
Pídase nuestro Catálogo general.
venía á consultarme la gente de la comarca. Después de mi cura, tanto roe impresionó el mt:ritc
del Jarabe de Seigel, que procuré una buena cantidad, y lo recomendaba á todos los eníermos, viniendo por él de todas partes. Puedo decir que
Imposible conCf'birc-:r mhdelicada y má• deliciosa
los domingos se me llenaba la casa de mineros dt:
Primno f'f!tre lM perlumf'S de moda C!fl la actalU
que el perfume Cra b Apple B\ouomt, que prrpanl la
Coal Pit Heath y de otras partes. No he oído de tempo~ tentcmos el Cra b Apple Blonomt, que et
Crown Perfumtt}' \.. o , de Londr,s. l iene d aroma de
VINO 0• CHASSAING
t:l más que alabanzas y relatos de las curas eít:c- d.- una calidad y Friarneia inmejo•able.-U11d&lt;1n O,un
la primavera, y aunoue i;e le usara toda la vida, nunca
BI•D IGKliTJ\"O
t aadas, y la íama de esta medicina se ha ex.tt:n• 1oul'1fnl, Gnuta ,fr la Corll de Uttdr,sl .
se cansa.ria d, ~1.-New YorA: Obu1'"Dl1',
Prescrito desdo 25 añoa
dido por toda la parte occidental de Inglaterra, COU.0:'i' •'- • C o m p :1íu n ,lt• P &lt;-rfum erí n
sin m.ás anuncio que decirse unos á otros los beContra las AFfECCIONlS de las Vias DlQtStlVJS
neficio$ que les ha reportado. Deseo que todo el
177 , N E'V B O N D ST R EET, L_O N DR ES.
PAR/S 1 51 A,enue Victoria, 6, PA RIS
mundo sepa esto, y celebraré que al darle publiSe v e nd e en t odas lns P erf111ner ms.
Tas TODH u.JI PRl!IIOIP..U,H l'..\1111.i.OU.S
cidad, otros que sufran, como yo, puedan beneficiarse.•
JULU. DI ZUGASTI.
La carta de que hemos extractado lo que antecede está firmada: Moses Godwin, Old Sodbury
FÁBRICA DE CORSÉS
(Sodbury), Glos., Inglaterra, y íechada 9 de Abril
PERFUMISTAS EN PARIS
de 1891. El que la escribe es labrador.
DUlS DR JCU.\ J. DE ZUGlSTI
El lector notará que, si bien el depósito princiLa gene•
COUff&amp;llAS DI. U. R&amp;AL CASA
pal para la venta del Jarabe de la Madre Seigel,
raUdad de
los polvos
J prt11i&amp;d&amp;1 n. 11ri11 l1posicim1
como todo el mundo i&gt;abe, está en Londrt:s, por
dentifrt•
una extraña coincidencia. los primeros informes
cos rayan
que de él tuvo Mr. Godwin llegaron de América,
el esmalte
Inventado hace años el
á mil leguai&gt;de distancia, lo que hace recordar la
de la den..
Corséfafa de Salud, que ha
turbonada arriba mencionada, y también que la
taduray la
dado tan buenos resultados,
sociedad
fama y utilidad de este medicamento i&gt;e extienden
elegante
á todos los países civilizados.
1 LAS DOS?ALAH:AS pueden hoy ofrecer los de
parisiense
Mr. Benjamin Edgcrton, comerciante de comes·
o. B.oaf~ i.. otros sistemas mis moderno empica
tibles, Platt Lane, Whixall, Whitchurch, Salop.
boy más
nos, para disminuir el vo•
dice: ,Vh·icndo con l\tr. Roberts, Fcns Woo&lt;l
QUO los
dos pro- lumen del cuerpo y tener más agilidad.
Farro, empecé á. sentir una pesadez en el costado
Corsés para contrahechas, variedad en fa·
'"
duetos f:l·
y noté mal gusto de boca, con el estómago des~
gutentes: jas y corsés rara novia.
arregh1.do é incomodidad después de las comidas.
t•La c&amp;EHADE NTZrlUC.&amp;., JUG-4.UD
Se remiten á provincias y al extranjero.
No tenia apetito, y cuando me sentaba á la mt:sa
que, humedecida por el agua. forma un muc1no podía tocar fa comida. En la cabeza sentía
Wgo untuoso muy agradable-, limpia los dientes
dolores y ruidos qne no me dejaban dormir. No con la suavidad de un lienzo nextble d.indoles
la blancura del roarm, y los preserva del sarro
podía hacer trabnJOS fuertes, y sólo me ocupaba
en los más ligeros de la hacienda. Desput:s de y de la cárles.
La DEJfTOIUll'A JUOAVD, elixir que
Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á. señalarse en su epidennis, y se conse,'"VÓ
arreglar un ,·alfo.do, me parecía 9ue me iba á des • se2°emplea
al mismo tiempo que la Crem a y
mayar y tcnb. que sentarme, sint1l:ndome tan aba• perrumando deliclosamcntc la boca, refrc.'-ca joven y bella hasta más allá de sus So años , rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento i la
tido, que me tlab:in gan:isde llorar. Habiendo i&gt;ido el allento, disipa la Irritación de las paredes faz del tiempo, que en vano agitaba S"J gua.daña delante de aquel rostro seducto r sin poder mortisiempre fucile, no me acomodaba el verme redu- bucales en los fumadores, acUva la circulaclon ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá..
cido á. tal e."&lt;tn.:mo de debilidad. Tomé medicinas sanguioca en las eucias y les da el color sou- n eos, ha sido descubierto por el d0ctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amoroso
natural a la salnd, previniendo la cárlcs.
y vi á un médico; pero, aunque me alivió algo, rosado
Es un calmante cxcclcnLe en los dolores dB de las Galüu, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Vo1taire y actualmente propiedad
l uego me !-ic:ntí p~or que antes. Así pasé m:\s de m uelas más violentos.
exclusiva de la P e rfonaerí a l\"lno n (ftfai!on Leconte), 31, roe du 4 Septembre, 31, París.
un año, cuando 1ma criada que vino á. vivir á casa
Dicha casa entrega el secretoá sus elegantes clientes bajo el nombre de , •érltable Eau lle
Madrid : Romero Vicente.
de Mr. Robc:rt;; mé hnhló de una medicina llamada
lllnon y de Dube&amp; d e ll"lnon , polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
Barcelona : Conde P uerto y cia.
Jarabe de fo :Xbdrc S.::igel. Había oldo hablar de
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, -para evitar las
ella en el tren :'l :m caballero que la alababa mufalsificaciones.-La Pa,f__unurie .A'inon expide á todas partes sus prospectos y -precios corrientes.
cho, y decidí tom:u·lR. Después de tomar dos boJ)ep~sitos _en /lfadrid:_ Pascual, Armal, f ,· Arlaza,_Alcalá, 2.J, pral., izq.; Aguirre y .Molino, pe("
tellas, el alimento me hacía provecho y cobré
fumena Omntal, Prmado~, ! ; perfumena de Urquwla, Afayor, 1; Romtríl ,. Vicmte, perfumeruJ
íuenas, y siguiendo con el Jarabe me puse bueno
1nglesa, Carrera de San Jenmimo,.J, y m Barulona, Sra. Viuda de Lajo,it e Hips, y Vicmle Ferrer.
,OR
del todo y no he vuelto á estar malo desde t:n•
DOÑA
MARlA
DEL
PILAR
SINUÉS.
tonces.,.
B R ON Q U ITI S C R'JN I CA S , T OSFS P::RT IN A C [6, C AT A RROS.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J . White,
Curación peri, EMUL"ll O N M !lRCHAIS,-),1,wmo,lelchor Carcia.
Limitado, 155, calle de l,asr,e, Barcelona, ten•
Preciosa novela original, con interesante argu..
Buirnos-AYRl:'.S.Demuchi b •.-llo~Tl:'.VIUl:'.O,LasCase1.-llt:!~ICO,lauDenWingaert..
drán m?-cho gusto en en".iar e gratu.it8:mente un mento, cuadros de costumbres familiares, episofolleto tlus~rado que exphque las propiedades de dios muy dram!ticos, y brillando en todo el libro
este remedio. "
la mis proíunda moralidad
El Jarabe curativo de la_Madre ~eigel está. de
Un volumen en 8.o mayo; francés, que se vende,
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de las novedades
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que contiene un sin
número de graba.dos extensas
claturas de nuestros tejidos, encierra. al
mismo tiempo, las
le remitimos
quien
nos le pida. por carta tranqueada,
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MADRID.
Reservados todos los dcred1os de propiedad artlstica y literaria.

Admlnlstracl6n: Alcalá, 23, Madrid.

SUMARIO.
T IUTO.-Revi~ta pariiiense, por V. de Castelfido.-E;,i:plic1u::i6n de
los grabados.-Ciutas á una madre, por O.• Marfa del Pilar Si•
n11~.-Mari1 (oontinuaci6n), por D." Salomi! Noflu. y Topet,.
- El _Club de los soher~, por J. Siles.-Por seguirá 1u novia, por
D. Ricardo M. de Bre1on.-En1re amigas, poesla, por D. José
Jacb;on yeyan.-Correspondencia particular, por o.• Adela p.Exphcac16'n de los figurines il11minados.-Explicaci6n de 101 dibujo&amp; para bordados oontenidos en la Hoja-Suplemen10.--Sneltos.Anuncios.
GR,1,BADOS.-J. Traje de luto.-2 A 4. Cabecera de butaca.-s. Guante de cau _para hombrtt.-6. SombttTO de fieltro para senorilas.7 Y 8. TraJe de ceremonia.- 9. Cuerpo para ,·estido de recibir.to. Chaqueta de pano.- 11. Traje de calle.- n á 14. Capotas de
luto,- 15. Vestido de luto rigoroso.- 16. Abrigo para senoras jó•
,·enes.-17. Cuello de muselina de seda bordada..-18. Manga
pana ,-estido de baile.-19 y 20. Abri¡¡o pan ninas de 10 anos.21 y 2~. Abrigo lar¡¡o para scftorns.-23 i 27. Sombreros para }1hen~, 01_11as y n1ll.os -.28. T1aje pan ninas de 5 ;, 7 2r1os.-29. Traje
para n1nas de 6 á 8 2no~ - 30. Traje para nill.as de 6 á 7 anos.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.
Mod.u de d1dtt11UT:.-Capric-hos de una am,ricana..-Mil ochocien•
tos botones en un ,·eHido.-Tres dt&amp;hal,il/Js elc¡¡an"11.- Más SO•
bre las esclavina.•.- L~ cuerpos de piel bordados.-Dh·isión del
trabajo aplicada á los ,·iajes.- Un marido tolerante.-Nue,-aspropiedades del calor.-Franquua de un reincid,nte.

fl~
·,&lt; ~ '

esta época de cacerías, de excursiones de todos géneros, la franela
(J ha llegado á adoptarse por muchas
Q
de nuestras elegantes del gran munt&lt;)
do como tela de transición, y prin' cipalmente como medida higiénica
~N

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contra la humedad del campo en oto-

ño. La Princesa de Gales es la que ha
p u esto la franela á la moda.
~
He aquí un traje visto en el clláleau de
N •.. , y tanto más distinguido, cuanto que la
que lo llevaba era sumamente linda: camiseta de
fra n ela con cuello vuelto abrochado con dos boton e s¡ corbata de hombre, con nudo á la mari·
nera ¡ falda de franela color de rosa de dos matic es , y cinturón de gro, bajo el cual iba remetida
la c amiseta. A todo esto, la Princesa de Gales
ai1 ad e 1 para salir, un chaquetón estilo de sastre,
d el c olo r de la falda, que permanece abierto y
p e rmit e ver la camiseta y la corbata; y última•
m e nte, como tocado, un sombrero canotier. Pero
este últim o d etalle deja que desear, y se resiente
d e su origen inglés, como si dijéramos, extrava•
gante.

Esta.blttimiento tipolito¡¡r.'úico cSucesore. de Rh-adeneyra-.,
I U , p - ,W la Rfal e,...._

•••

No lo r ecomendaré á mis lectoras, ni tampoco
e se o tro capr icho de una americana, de que nos
h ablan los periódicos, que se ha mandado hacer
un t raje donde se cuentan, al decirde_los mism o s noticieros, basta 1.800 botones de diferentes
form as y tamaiios. Hay 120 en cada manga, 330
e n el delantero y el cuello, y 1.250 en la falda.
Parece ser que esta buena americana había en·
c a rgado á su costurera que adornase el vestido
c o n 2 .000 botones; pero su deseo no ha podido
c umplirse. Lo c?al, ~espués de todo, no hubiera
sido ni más bonito m más feo.

En una

SOLO PaOPIETARIO :

tA

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

LAS DOS PALABRAS

NINON DE LENCLOS

1

.,,

•••

de mis crónicas anteriores he hablado
de los preciosos vestidos de casa para _clláleaux é
invitaciones campestres; pero no he dicho nada
d e e sos deliciosos deskabiiles que se llevan en la
i nt imidad doméstica. De todos los trajes femeninos no h ay ninguno, á mi parecer, más s?scep·
tibie de exquisita elegancia que los vestidos á
que m e refiero, para los cuales no hay nada dem!s iado rico, lujoso ni refinado. Nuestra c!'quetena
s e desqu ita del trolleur de sar~a ó ~e v.1goña en•
volviéndose en esos desltabi/les casi regios.
¿No es, en verdad, digno de una reina de la
gracia y la belleza ese vestido de eó!ica ! color de
p aja , q ue representa nuestro _cróquis num. 1?
E n la espalda, un ancho phegue Watteau¡ por
delante, u n a guarnición de encaje, en forma de
conchas, suelta, desarrollándose naturalmente

1

Madrid, 30 de Octubre de 1891 .

/1

Año L

N C. m. 40.

�1

\
1

t

4i0

Esclavina larga, con canesú de crespón en punta por
delante y por detrás. Los hombr~s son bastante a)tos
hasta el borde de la falda, mientras que en los hombros
para disimular la manga del vest1do, que es frunc1da.
cae sobre un bullonado de eólica, y forma por detrás
Tres bieses de crespón, como los de la falda, adornan
una gola. Un galón doble de azabache forma ti~antes,
la esclavina y van dispuestos del mismo modo.
cinturón y brazalete, y un volante ancho de enea Je flota
Capota hecha enteramente de crespón, con un. bulloen el borde de la manga. Todo el vestido va forrado de
nado de lo mismo por delante y por detrás, Y b1es de
faya color de paja, -J la falda de debajo es de velo blancrespón blanco que sobresale á todo el rededor.-Velo
co y va plegada en pliegues de acordeón sobre un forro
largo de crespón .
de faya color de paja.
Cabecera de butaca (punto de Hungria).-Núms. 2 á 4.
Las esclavinas propiamente dichas se llevan más que
Esta cabecera, que tiene 48 centímetros en cuadro,
nunca; pero se les hace de tantos géneros, q.ue .nuestros grabados darán, mejor que todas las Jescnpc1ones, sin contar el fleco, se compone de un cuadro bordado
sobre cañamazo color crema, dividido con algodón
una idea de estas novedades.
La última que ha salido á luz es la esclavina e Carabi- y seda de diferentes colores. La cabecera va bordada
nero -. , hecha de paño be#re, y que cae en redondo, en- de tafetán.
Para hacer el bordado se ejecuta primero sobre el
teramente recta, con el cuello y las correas de pasama:iJÍ
nería, y van guarnecidas de botones á lo largo de los cañamazo el punto que rodea los dibujos aislados con
seda marrón, y se llenan estos dibujos con hileras he•
.~._:. __ ...... ,.,..,..._...I}
delanteros.
chas con algodón color de oro antiguo y cardenillo y
---........_
Para teatro y para salir en carruaje se hacen muchos color de oro antiguo y fresa de dos matices, al punto
plano ó punto de Hungría en sentido contrario. Cada
vestidos de paño blanco, muy sencillos, y guarnecidos,
e
para soirces 4 de un peto bullonado de guipur antigua punto se hace sobre 4 hebras de altura. Se ejecuta lue\\
go el fondo con algodón verde obscuro al punto de Gosobre transparente de muselina de color.
.
.
Pero la últim1 creación de la moda es el corpiño a1us- belinos, haciendo cada punto sobre 2 hebras de altura
y una hebra de anchura. Para el galón que guarnece los
lados transversales, se bordan las hileras rectas con algodón marrón sobre 3 hileras de ancho y dos de alto.
!
La hilera de dientes va hecha al punto recto sobre
2 hebras de altura. Se llena el fondo al punto plano, ali 1
ternativamente, con los colores empleados en el borda1
do anterior.
Se pasa á una tira de paño verde, de 10 centímetros de
/
1
ancho, la cenefa representada de tamaño natural por
el dibujo 3. Para et contorno de las hojas se cosen unas
hebras de algodón color de oro antiguo con puntos de
festón espaciados, hechos con seda marrón. Se fijan en
las hileras rectas del galón unas hebras de algodón
igual, cosidas con puntos hechos con seda, y se ejecutan entre las hileras unas costuras cruzadas con seda
azul claro y oro antiguo, entre las cuales se hacen unos
.$
puntos aislados con seda color de fresa y unos puntos
anudados con seda marrón. Las venas y los tallos de
las hojas van bordados con seda color de oro antiguo y
color de fresa, al punto de espina y punto de cadeneta.
Para hacer el fleco, se deshilacha la tela necesaria, se
Núm. l.
◊
cruzan las hebras de ocho en ocho, se las reune en un
Otro modelo, de una riqueza sin igual, destinado á
nudo, y se hace, á un centímetro más abajo de este
una joven desposada, es de un aspecto más severo.
nudo, una hilera de nudos iguales, encontrados.
Consiste en un vestido Princesa de brocado color de
Guant
e de caza para hombres (punto de aguja).-Núm. 5.
heliotropo. Los delanteros van guarnecidos de solapas
anchas de terciopelo del mismo color, bordado de cuenSe labra este guante con lana marrón suave, y se te
tas finas de acero. Túnica larga de crespón, sobre transforra de piel en la palma de la mano hasta la extremi•
parente ó viso de raso, y mangas de un corte raro, tamdad de los dedos.
bién de crespón. Canesú, cuello y brazalete de tercioPara hacer el guante de la mano derecha se principia
pelo bordado. Una cinta de raso sirve para sujetar el
desde el borde inferior, montando 60 mallas, sobre las
vestido en la cintura, y cae en lazo flotante. La cola
cuales se labra en círculo.-Borde: 30 vueltas de una
del vestido va forrada de raso algodonado y capitonaiabor de canutillo, alternando siempre 2 mallas al deredo, lo cual la sostiene y le da cierta majestad. l\Iuch~s
cho, - z mallas al revés. Después se hacen, para la mavestidos de desposada se forran de este modo (croquis
no, 46 vueltas al derecho, pero en la 22.ª vuelta, después
de haber labrado las 16 primeras mallas, se dejan las
núm. 2).
Para una joven Duquesa acaba de crearse otro delimallas restantes sin hacer. Se montan 16 nuevas mallas
cioso deshabille (croquis núm. 3) que voy tambitn á t1do de piel bordada de acero, como los que llevaban sobre las 16 mallas labradas anteriormente; se cierran
describir: vestido de crespón de la China color de cielo,
en círculo la_s 32 mallas, y se labran, para el pulgar, 42
los guerreros de los tiempos primitivos.
bordado de acero y oro. Unas florecillas van bordadas
vueltas en ClíCulo. En la 8." vuelta se mengua una masobre el fondo, y un enrejado del mismo bordado forp
lla en los dos lados de las 16 nuevas mallas montadas, y
orla. Por detrás, un pliegue \Vatteau desciende J8 rD. Cosme, de regreso de un viaje á Italia, se alaba
luego otras 3 veces después de 3 vueltas de intervalo;
mando cola. Un corsekllo va enlazado en med:o por dede haber visitado completamente á Roma en dos días.
-se termina el pulgar en punta en las 8 últimas vueltas.
lante, y completamente cubierto de bordado.
- No es posible-le dice uno de sus amigos.
Se levantan 16 mallas sobre las 16 nuevamente monta ~
-Sí; le diré cómo nos arreglábamos: mi mujer vi- das, que forman las primeras m~llas de la vuelta I y se
•
sitaba las iglesias, mi hija las ruinas romanas y yo
la mano labrando en circulo sobre estas maPodría. citar muchos otros modelos por el estilo, á recorría las fondas y cafés. Por la noche nos reunia- completa
llas y sobre las que se han dejado libres anteriormente,
cJal más seductores, todos ellos perfumados de helio- mos, y cada cual comunicaba sus impresiones á los después de lo cual se levantan para el índice las 9 pri~
otros dos.
meras mallas y (después de haber montado 5 nuevas
mallas ) las 9 mallas últimas de la vuelta anterior sobre
Un marido que yo conozco, excelente si los hay, no unas agujas e.speciales. Se labran sobre estas mallas 34
deja perder una ocasión de elogiar el mérito de su cara vue ltas, haciendo unas menguadas en las 8 últimas
vueltas, á fin de que el dedo termine en punta. Para hamitad.
- Mi mujer-decía días pasados-es tan buena, tan cer el dedo del mE:dio, se levantan sobre unas agujas las
indulgente para todo el mundo, que cuando habla mal 8 mallas más próximas de la parte exterior de la mano
y las 8 mallas más próximas de la parte interior, monde alguien no cree una palabra de lo que dice.
tando 3 nuevas mallas entre estas mallas y levantando
3 mallas en los lados de mallas todavía libres de las maEl profesor de Física pregunta á un alumno:
llas levantadas nuevamente para el dedo anterior, - se
-¿Cuáles son las propiedades del calor?
labran sobre todas estas mallas 42 vueltas, terminando
- El calot dilata los cuerpos, los alarga, los agranda;
el dedo én punta con las 8 últimas. El cuarto dedo tiene
y el fria los condensa, los contrasta, los reduce de ta2 mallas menos que el dedo del medio y el mismo largo
maño.
que el índice. Para el dedo pequeño se levantan 3 ma-Cite usted un ejemplo.
llas sobre las mallas montadas nuevamente para el dedo
EL AtuMNo.-Si, señor; en la estación de los calores,
anterior. Se labran sobre estas mallas y sobre todas las
los días alargan, y cuando hace frío disminuyen.
mall~s que están en la aguja 29 vueltas en círculo, y se
termma el dedo en punta con las 6 últimas vueltas.
Un reincidente comparece ante el tribunal de policía
Sombrero de fieltro para señoritas.-Núm. 6.
correccional.
Este
sombrero, de fieltro gris, es de copa alta, re~
Aguardando el interrogatorio, se inclina al oído del
donda en lo alto. El ala es estrecha por delante y forma
gu:i.rdia municipal, y le dice:
-¡Qué bien se conserva el Presidente; no pasan días un borde ancho por detrás. Se adorna el sombrero con
cinta otomana gris, de 8 centímetros de ancho, dis•
por él, desde hace diez años que nos conocemos!
puesta por delante en unas hojas cosidas. Una cinta
V. DE CASTELPIDO.
igual rodea la copa, que va adornada además por delante con una hebilla de nácar.

añade una esclavina de encaje antiguo 6 de guipur antigua.
Se va generalizando, en cuanto esta clase ~e pren~as
puede generalizarse, la moda de esta~ esclavinas, ba1as
de hombros, con hombreras de terc1opelo y de ~asamanería, que se ponen sobre las confecciones lo mismo
que sobre los vestidos de recibir. Es más bien un adorno que una confección.

•••

~.

471

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMii.IAS.

LA MODA ELE3ANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,

r.

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•••

\_~¡,'
V¡i

9.- Cuerpo para vea ti do de recibi r.

2.-Cabecera de buhca (punto de Hungrla).
Vean!B lo! dibujos 3 11 ~.

/¡ !

:'\,=

•••

••

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Traje de luto.-Núm. l.
Núm.

i.

tropo ó de violeta , forrados de seda c~mo un abrigo, es
decir, con las costuras vueltas, y tan hndos por el revés
como por el derecho.
Algunas veces, cuando los adornos lo permiten, se

Falda larga de cachemir negro, de cola cuadrada
?,dorna~a cor_i tres bieses de crespón inglés puestos á.
igual d1~tanc1a uno de otro. Cuerpo muy ajustado, de
cachemir negro, adornado con tres bieses de crespón
puestos en forma de corselillo. El tercero ribetea el
cuerpo, que termina en punta por delante y por detrás.

Traje de ceremonia.- Núms. 7 y 8.
Este traje es de piel de seda y terciopelo azul antiguo. Falda parisiense , sobre la cual cae una punta estrecha de terciopelo, adornada en la derecha con un
fleco de cuentas azules. Un bies ancho de terciopelo
rodea la parte inferior de la falda, y va adornado en sus
dos lados con un bordado de seda y cuentas del mismo
color. Cuerpo de aldeta puntiaguda por delante y por
detrás, abroc_hado en medio con corchetes bajo una
punta de terciopelo y un fleco de cuentas. Cinturón de
terciopelo, terminado por detrás en una escarapela.

6.- Sombrero de fieltro para aeñorltu.

10.-Chaqueta de paño.

�I
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

472

473

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Bordado y fleco por delante. Manga de terciopelo abierta sobre un bordado.

Cuerpo para vestido de recibir.-Núm. 9.
Es de pekín color de oro y negro con aldetas largas
terminadas en punta por delante. La espalda, lisa, es
muy ajustada. El delantero se abre sobre un peto plegado de gasa color de maiz formando lazo Robespierre
en lo alto, cuyo lazo va adornado con una coca de encaje. Cinturón plegado de la misma gasa. Manga ancha
y semilarga, adornada con un volante ancho de encaje
de Brujas, plegado en la sangría.
Chaqueta de paño.-Núm. 10.

Se hace esta chaqueta de paño verde y se la guarnece
de un bordado negro puesto sobre el cuello vuelto, las
solapas, el borde del delantero y alrededor de cada lengüeta de la aldeta añadida. Manga bastante alta de hombros I guarnecida por abajo de una cartera bordada del
mismo modo que el cuello y las solapas.

1
\

Traje de calle.-Núm. 11.

Vestido de paño azul de rey. Falda recta, recortada
por abajo en dientes agudos y puntas de almenas alternadas con borde claveteado de pastillas de nácar, cuyas
puntas caen sobre una tira ancha de terciopelo azul. El
cuerpo-frac es muy ajustado, y termina en una aldeta
larga que cruza por detrás. Los lados van claveteados
de pastillas de nácar, y dejan descubierta una aldeta
plegada de terciopelo azul añadida bajo el frac. El delantero va adornado con una chaquetilla de terciopelo azul,
que deja ver un peto de paño liso en forma de V I terminando el cuerpo en una punta enlazada. Cuello recto
de terciopelo. )i[anga ajustada por abajo, adornada con
pastillas de nácar en la costura interior I y terminada en
un puño de terciopelo entreabierto por encima.
Capotas de luto.-Núms. 12 á 14.

Ntim. I2. Esta capota es de crespón inglés. La copa
va formada por cuatro pliegues huecos sobrepuestos
en círculo. El borde consiste en un torzal doble de
crespón, formando un lazo c. cresta de gallo • por delante. Bridas y velo largo, puestos bajo un lacito de
crespón.
Núm. I3. Es de crespón inglés estirado, y va ribeteada de un torzal de crespón formando un lacito por
delante. La copa va adornada con cuatro hileras espaciadas de cuentas de azabache mate. Una rosácea grande adorna la parte superior. Bridas formadas de un bies
de crespón y anudadas con un lazo doble bajo la barba.
Núm. I 4. Esta capota es de crespón y va adornada
con dos bieses dobles de lo mismo, uno de los cuales
forma borde. Un lazo compuesto de varias cocas adorna
la parte delantera, y otro, puesto por detrás, sostiene el
velo largo. Bridas formadas de un bies de crespón y
anudadas bajo la barba.
Vestido de luto riguroso.-Núm. 15.
Este vestido, á pesar de ser de riguroso luto, es muy
elegante. La falda de media cola es toda de crespón, y
va cortada al sesgo de una sola pieza. El cuerpo, terminado en punta por delante y por detrás, forma fichú
plegado y cruzado por delante sobre un peto de crespón. Cuello en pie cubierto de crespón y guarnecido
de un rizado estrecho que sobresale por arriba. Velo
largo de crespón, fruncido en el borde inferior del cuello y flotante en forma de pliegue Wateau hasta el borde
de la falda.
Abrigo para señoras jóvenes.-Núm. 16.
Este abrigo es de paño listado gris claro y gris obscuro, cuyas tiras forman V en medio de la tela. Cuerpo
de levita, compuesto de espalda y lados de espalda que
dan el vuelo de la falda y delanteros, con un cruce añadido en medio, que se abrocha en la derecha y se pierde
en la izquierda bajo el delantero izquiefdo. Una pinza
marca el lado de delante. En medio de la espalda y del
delantero las listas figuran unas V. Esclavina corta
abierta sobre la espalda y el delantero, con volante de
paño liso encañonado en los hombros, y dispuesto en
conchas á lo largo de las aberturas. Tres pespuntes
adornan los volantes. Cuello alto ribeteado de pluma
negra. Una tira de pluma igual ribetea la esclavina y el
borde inferior del abrigo. Manga de codo.-Toque Maria Estuardo, de terciopelo negro con ramo de plumas
blancas.
Tela necesaria para el abrigo: 5 metros 25 centímetros
de paño listado, y 75 centímetros de paño liso.
Cuello de muselina de seda bordada.-Núm. 17.
La espalda tiene la misma forma y aspecto que el delantero, excepto que el volante sigue todo el contorno
inferior. Los bullonados van separados entre si por un
entredós estrecho, por el cual se pasan unas cintas cometa terminadas en lazos flotantes. Cuello recto que
desaparece bajo una gola de muselina bordada.
Manga para vestido de baile. -Núm. 18.
Esta manga es de tul bordado, y va montada sobre un
rizado de raso, que cae sobre el brazo y va sujeto con
una cinta anudada en el hombro.
Abrigo para niñas de 10 años.- Núms. 19 y 20.
Cuerpo de pelliza de lana labrada fondo beige, abierto en medio del delantero, plegado en medio de la espalda y ajustado en la cintura con un cinturón fijado
por dentro. Canesú de terciopelo mordorado y esclavina corta escotada_, alta de hombros y montada con bastante vuelo. Un bies de terciopelo rodea la esclavina.
Cuello alto y enrollado de terciopelo.
Tela uecesaria: 2 metros de paño, y un metro 30 centímetros de terciopelo.

seda y oro, de estilo, como dicen los tapiceros e~ su ar:
gol: todas las señoras no tienen mc~ios m.atenales ni
Este elegante abrigo es de paño color habano, y va habilidad para llegar á. esta perfección. No se hace,
adornado con pasamanería de cuentás negras de refle- pues, tapicería más que en los grandes_ almacenes de
jos metálicos y fleco de cuentas de color. Canesú y París, únicos en el mundo para este _objeto, dond~ lecuello de crespón de la China color crema I y forro de giones de obreras mueren de angustia y de necesidad
seda del mismo color.
sobre los grandes bastidores. Estas obras de ha_das se
Sombrero redondo de fieltro gris claro, adornado con venden después á precios fabulosos, sólo accesibles á
torzal y cocas de terciopelo verde musgo y con dos alas los monarcas I á los príncipes, á los opulentos de la
y varias plumas de cotorra.
tierra.
En realidad, la mujer no tr~baja ya en las grandes
Sombreros para jóvenes, niñas y niños.
capitales, y yo te encargo, Lmsa, con el más grand_e
Núms. 23 á 27.
empeño, que, á pesar de oir que la c~stura y ~~ bastiNúm. 23.-I . .Nilia de 5 a,ios. Sombrero de fieltrb beige dor han pasado de moda, hagas trabajar. á. tus h1j.as con
claro, ribeteado de una cinta de terciopelo mordorado
la aguja todos los ratos que otro~ estud~os más 1mpo_rque forma lazo por delante, y de un penacho de plumas tantes les dejen libres. Un traba Jo seguido, 1;1-n tra?ajo
beige obscuro, puesto también por delante.
.
serio y constante 1 un trabajo manu~I_, humilde si se
Núm. 24.-2. Niii.a de 8 aiios. Sombrero de fieltrO gris, quiere, pero útil á. la casa, á la .fam1h_a, á los pobres,
cuya copa va rodeada de un rizado de crespón azul y deja el espíritu lleno de una satisfacción sana, y á la
guarnecida por detrás de un lazo grande y unas plumas conciencia una dulce tranquilidad.
del mismo color.
¡ Encontramos la vida corta y la empleamos tan mal!
Núm. 25.-J. Nbio de un a17o. Sombrero de fieltro afel- ¿Qué hace una joven, una hija de familia que no sabe
pado blanco, adornado con cintas de raso y plumas ni la han enseñado á trabajar? Se levanta tarde, da alcolor crema.
gunas vueltas por su cuarto, va al espejo, se alisa el caNúm. 26.-¡. . .Nüia de I2 a1los. Sombrero de fieltro
bello, va al comedor, hojea después un libro que no
negro, con lazos de cinta de terciopelo color de carde- lee, sale con su madre, visitan algunas tiendas y connillo y plumas negras.
versan con los comerciantes: las horas pasan de mosNúm. 27.-5. 7ovm de IS á Il a,..ios. Sombrero de fiel- trador en mostrador, ó contemplando los e:caparates
tro color habano obscuro, adornado con lazos grandes de los joyeros, donde brillan las más ricas alhajas: vuelve
de terciopelo azul marino puestos en el lado derecho, á casa, habla en familia de lo que ha visto; vuelta á ves plumas de pato azules y blancas, y plumas de color de tirse,. porque es la hora de las visitas: las novedades del
cobre puestas por detrás y en el lado izquierdo.
día, el prójimo y sus flaquezas, la moda, la murmuración, ocupan esas bellas y tranquilas horas de la tarde
Traje para niñas de 5 a 7 años.-Núm. 28.
tan propicias á un trabajo asiduo. Esta joven, como su
Vestido de crespón de lana color de níquel. Falda madre, vuelven fatigadas, con la cabeza y el estómago
corta fruncida en el borde de un cotpiño ajaretado, con iguá.lmente huecos: la comida espera; pero la criada,
cabeza fijada á un canesú de marah'out rizado que desabandonada á sí misma, ha dejado unas cosas crudas, ha
ciende por el lado derecho formando galón. El canesú quemado otras; oye reconvenciones duras, responde á
tiene la misma forma en la espalda, y el vestido se cie- ellas con insolencias, y el pobre esposo, el triste padre,
rra por detrás. Cuello de niarabout. El mismo adorno en
tiene, además de un alimento incomible, el infierno en
el borde de la falda. Cinturón de piel. Manga ancha, que su casa: el enfado se pasa ó se olvida. Xuevo arreglo
cae sobre un puño guarnecido de marabout.-Sombrero del traje; á ver una ó dos piezas á un teatro por horas;
de fieltro gris, adornado con plumas grises y color de
á casa después, con el estómago vacío porque no seco·
rosa. Lazo de cinta de terciopelo gris.
mió la detestable comida; las señoras, malcontentas, con
los nervios irritados, disgustadas de una manera inconsTraje para niñas de 6 á 8 años.-N~m. 29.
ciente de sí mismas, de su vida indolente, inútil, vacía,
Este traje es de paño gris. Falda fruncida en el borde tropiezan en todo, vuelven á regañar, y se acuestan
de un corpiño de forro, muy poco ajustado, sobre el con la obsesión de mil pensamientos tristes. La madre
cual se monta un chaleco plegado de sura!t azul, sujeto dice:
-¡Mi hija no se casará nunca!
en la cintura con un cinturón plegado de surall, que se
La hija llora porque ningún hombre repara en ella; y
abrocha en el lado izquierdo, así como el chaleco. Casaca con al de tas añadidas, excepto la de la espalda, el padre suspira, diciéndose que no tiene paz, ni hogar,
ni amor, ni simpatía, ni nada, en fin, de lo que es preque es de una pieza y se abre en medio y en los lados,
sujetos con unos tréboles de pasamanería. Solapas y ciso para poder vivir.
cuello vuelto. l\Ianga Q.e codo, con adornos de pasama- •
La descripción de este triste día conviene á todos los
nería.-Sombrero de fieltro gris, guarnecido de tercio· días sin trabajo. Que no comprendan nunca tus hijas,
querida Luisa, que pueden pasar un solo día sin ocupelo azul y plumas grises con puntas azules.
parse de las modestas labores domésticas, y eso aunque
Traje para niñas de 6 á 7 años.-Núm. 30.
el cultivo del arte las ocupe la mejor parte de su tiempo: el exceso del trabajo no mata ni enerva como la
Vestido de paño ligero color de tabaco, con falda
fruncida y adornada con un borde de tercio.pelo color ociosidad. Nunca ganará bastante la mujer si desatiende
de tabaco y un galón por encima. Tirantes de galón el cuidado de su hogar y de su familia: el trabajo es la
sobre un canesú de terciopelo, en el borde del cual va ley primera de la vida, y la economía y el cuidado de
fruncido el corpiño con cabeza fijada con un galón. los suyos, el más noble goce de la mujer. Conozco una
Cinturón de piel. Manga ancha y recta, fruncida un joven artista de gran talento, que pasa el día dando
lecciones de música, y todas las horas de la velada
poco más abajo del hombro con un galón. Puño alto de
componiendo los trajes usados de dos hermanitas meterciopelo.
nores, zurciendo la ropa blanca de su casa para que
dure todo lo posible, y á veces planchando hasta las
dos de la mañana¡ y todo esto alegremente, sin quejarse, porque su madre le ha dicho desde que era muy
CARTAS
UNA MADRE.
pequeña que~¡ trabajo es, á. la vez que un auxiliar generoso, el amigo más fiel de las horas solitarias de la
XVI.
mujer.
Abrigo largo para señoras.-Núms. 21 y 22.

A

f)~..,r,,,

·, , @L ilustre escritor Mr. Legouvé, que es un
-QE:\ f~ . ,j amigo fiel de las mujeres, escribió en una
m lV a,lt detículolas mejores
revistas de Europa un armuy notable, vituperando la vida
ociosa de las mujeres de nuestros días.
;
Voy á. copiar una pequeña parte, que te

~

1 ~

_ ,., s~_rvirá de mucho para la dirección de tus
hijas.
·
« Hoy-dice el escritor citado-la aguja ha
,¡ pasado de moda en la sociedad rica: se ha relegado con las antiguallas. Las señoras jóvenes del
mundo elegante no trabajan, y yo conozco muchas
que ni dedal tienen. ¿Es acaso por preferencia de ocupaciones más serias? ¿porque se dediquen al estudio ó
á la lectura? No: lo que las ocupa sobre todo es la frivolidad y la charlatanería. Jamás las mujeres del gran
mundo /ta,i conversado menos y !tan !tablado niát: esto
entretiene y hace pasar el tiempo, lo que es muy agradable y muy socorrido, cuando se desdeña todo esfuerzo y todo trabajo, signo triste que distingue nuestra sociedad actual.
•¿Para qué ocuparse en hacer lo que se vende hecho? he oído preguntar á algunas señoras. ¡ Ni la aguja
ni la máquina sirven ya para nada!
,¡La aguja! yo quisiera inspirará todas las mujeres el
afecto hacia esta fiel amiga que distrae sus horas solitarias y que las evita las mil degradantes tentaciones de
una degradante ociosidad!•
Confesemos, Luisa, que estas verdades ~on duras,
pero se apoyan en un gran fondo de observación: ya no
trabaja la mujer. Los grandes comercios venden confeccionados los trajes y la ropa blanca¡ ya no se hace media: ¡qué antigualla! El crochet ha pasado de moda; el
bordado en blanco, trabajo elegante I delicado y costoso, se tiene por pesado y aburrido, ¡ y luego se vende
tan barato! En cuanto á la tapicería, se la quiere excepcionalmente bella y refinada, artística, con toques de
, ..:'t'

SINuts.

MARÍA.

~

""

~

MARÍA DEL PILAR

(Continuación.)

~,.

~11 c_orazón latía con fuerza: ¡ tal era la emo~' , ·l c1ón que lo embargaba cuando subí en la
'~ destartalada calesa, cuando vi al honrado
Juan el cochero, y cuando mis ojos con~ G- ~") templaron la costa!.. ... La casa tenía el
. asl?ecto de fiesta; ¡pero cómo ha envejecido mi abuelo! Su andar es lento y dificil, la
mano con que estrechaba la mía temblaba
continuamei:ite, y la voz I por más que fuera alegre, 7ra fatigosa. He reiterado mis súplicas para
que viva con nosotros; le he dicho que disfrutará
en Ma~rid de una vid~ tranquila y de todo género de
comodidades¡ que dedicaré muchas horas á estar en su
querida compañía, y q.ue mi ternura, estoy cierta, Je
compensará del sacrificio que hiciera al dejar su antigua
morada.
Pero él sacude la cabeza, y me dice sonriendo:
-¿Cr~es ~ú que_ los árboles viejos puedan trasplant~rse? M1 ex1st~ncia está pendiente de un hilo, y este
hilo se rompena mucho antes, si yo dijese adiós á todo
l~_que me rodea. Tú eres !o que más amo en el mundo,
hiJa del alma, y por eso mismo no quiero entristecerte
con el espectáculo de mis últimos días.
He experin:i,enta~o cierto disgusto al volver á verá
algunos de mis amigos, porque me han recibido con
bastante frialdad.
-I;o que va del dicho al hecho-dirán:-María, que
ofrec1a á su abuelo pasar todos los veranos aquí 1 se ha
1,.q;¡--,,,;:

; -4"
~(

¡';) -

vuelto tan c_ortes~na, que quince días en su país le parece demasiado tiempo.
¡Me culpan por la soledad en que vive mi abuelo y
yo ~o pu~do defenderme, puesto que no puedo acu;ar
á m1 Ennque querido!
A veces, cu~ndo estoy sola en el gran salón, cuando
escucho el ruido de los vacilantes pasos de abuelito
que_pase_a por el jardín, y reina á mi alrededor comple:
t~ stlenc10, _me pongo á pensar en que esta soledad, si
bien algo tns~e, no es dolorosa, que es más sana y más
fecunda tam~1én q~e la febril agitación de mi nueva y
mundana existencia. Y aquí hubiera yo podido pasar
t~da la vida, c,_uizá ~o exenta de alguna pena; pero hubiera consegmdo, sm esforzarme mucho dominar mis
ensueños, en medio de esta tranquila y li~itada atmósfera. Pu~s qué, ¿ mi di::ber no estaba aquí, al lado de
este anciana que no tiene en el mundo más que á su
María?
Él es quien me ha alejado de esta casa· es su amor
que ha realizado una unión por la que de a~temano sus:
pirab~ mi alma ..... Y_ obedecí con alegria; ¡ quiero tanto
á ~nnque ! ¡lo quena tanto desde que le conocí! Ahora
mt deber me coloca al lado de mi ma:-ido, y si él no
puede resolverse á consagrar á mi abuelo, como ofreció, parte del año, debo acatar su deseo y no permitir
que nadie le culpe.

hacia las nobles empresas y las buenas obras, y en
donde el placer no es el único afán que ocupa, dirige y
absorbe la vida. Contrajo, por mediación del buen sacerdote, nuevas relaciones, entre las cuales había encontrado su medio ambiente, y trató de llevar á Enrique á esos salones donde era ella tan bien recibida.
Pero él los halló demasiado graves y aburridos; y esto
fué causa de que su mujer hubiera de resignarse á no ver
sino rara vez á las distinguidas personas con quienes
tanto había simpatizado. ¿Podía, debía separar su vida
de la de su joven y amado marido, que necesitaba de
su sana influencia?
Los niños de Luisa fueron al menos una gran distracción para ella¡ más aún, una felicidad y un consuelo. Se
preguntaba cómo podía su cuñada prescindir de contemplar esa espontánea alegria, esas infantiles monadas, ese bonito lenguaje que los niños rese¡van para
los que se ocupan mucho de ellos. No era madre aún,
y todas las ternuras que guardaba en su corazón se
dirigían á esos pequeños seres, que pagaban sus mimos con mil encantadoras monerías. Los llevaba á dar
largos paseos, y esos días eran de fiesta para la pobre
miss Stanton, que aprovechaba tan inesperada libertad
para irá verá su hermana, que estaba casada con un
comisionista.
Esa inglesa, tan bondadosa como amante I era excelente criatura; llevaba con admirable paciencia el peso
Vi!lngarcia, Diciembr&lt;-.
de sus bien cumplidos y penosos deberes, sin hallar la
L~ desgracia que he experimentado prolonga mi es• más mínima compensación. Luisa era dura y cruel con
ella, y su alma oprimida apenas se atrevía á dilatarse al
tanc1a en esta casa, poblada ya para mí de fúnebres
recuerdos ..... ¡~H querido abuelo murió en mis brazos la calor de la simpatía que le demostraba l\Iaría.
Esta era demasiado buena para ver sin pesar el triste
semana pasada! ¡Bendito sea Dios, que me ha permitido
cuidarle durante su enfermedad y recibir su último sus- espectáculo de esa vida sin sol... .. Buscó el modo de
piro! A pesar de la inmensa pena que me agobia, siento simpatizar con tan desolado espíritu, y no tuvo mucho
que esa muerte me ha fortificado, elevando mis pensa- que pensar para hallarlo.
-Miss Stanton-díjole un día-yo quisiera conocer
mientos y mis aspiraciones.
á su hermana de usted.
-Créeme-me dijo con débil· voz una hora antes de
La mirada de la pobre joven brilló de súbito¡ luego
expirar ;-cuando se ha procurado cumplir con todos
movió tristemente la cabeza, y contestó:
los dt:beres, no es triste morir ..... Cbnfío humildemente
-La señora me ha prohibido que lleve allí á los nien recibir en la otra vida el premio á mi larga jornada
ños ..... Y eso que en casa de Katy no hallarían sino bueen ésta .....
nos ejemplos, y serían tan bien recibidos como agasa¡Querido abuelito! Deja tras sí hermosos recuerdos;
ha hecho mucho bien¡ ha sido fiel á todas las grandes jados.
Enjugó rápidamente una lágrima, y i\Iaría le tendió
causas, y su nombre era sinónimo de honradez ..... ¡Pero
qué vacío se nota en esta casa, que él tanto animaba la mano.
-Pues bien, querida miss Stanton, iremos juntas en
con su incansable actividad! ¡ Me parece que estoy en
una tumba, y que una herida, que sangrará siempre, se cuanto obtenga usted permiso para ir.
El día de salida de la joven, esa felicidad que Luisa
ha abierto en mi corazón!
Enrique ha estado muy cariñoso conmigo durante es- le concedía una vez al mes, y cuya bendita perspectiva
era lo único que iluminaba las horas sombrías de tristos tristes días. Sin embargo, quiere aliviar la pena que
teza y humillación á que se veía sujeta; ese dia I pues,
siento, y me obliga á regresará Madrid. Yo hubiese querido respirar durante algún tiempo esta tranquila atmós- era precisamente el siguiente.
Enrique tenía cita con un amigo. Maria mandó busfera, en la que se apaga hasta el eco del ruido muncar un coche y en él llevó á la institutriz.
danal.
¡Qué cambio tan radical SI! operó en miss Stanton en
cuanto hubo traspasado los umbrales de aquella casa!
IX.
Sin darse quizá cuenta, irguió la cabeza, y una pasajera,
pero dulce sensación de independencia reanimó la espontaneidad, casi extinguida, de la alegría propia á su
El invierno se deslizó lentamente para María, que
hubiera llevado mejor su duelo, si hubiese podido llo- edad. Maria no la había visto nunca así: le refirió varios
rarla en el sitio donde podían comprenderlo, puesto episodios de su infancia, alegres y encantadores todos;
que todos conocieron y respetaron á aquel excelente hacíale mil preguntas sobre cuanto veía, sin timidez
ninguna; y cuando al entrar en la calle de Velázquez excaballero que á todos hizo mucho bien. Pero el luto era
una anomalía en la bulliciosa morada de los de Sando· clamó con aire de triunfo: «¡Esa es la casa de mi herval; y el mismo Enrique, tra_nscurri?os los primeros mana!•, María pudo apreciar la íntima satisfacción que
meses, dió á entender á su mujer, quizá á pesar suyo, la pobre muchacha experimentaba al poder llevarla á
aquel tranquilo hogar que era casi suyo.
que sus lágrimas le importunaban un poc?·
.
Los hijos de Luisa no hubieran visto en esa humilde
Gabriel seguía trabajando mucho, "j Lmsa pe?1a á su
hermano que la acompañara, y á Ennque le vema como morada más que un edificante cuadro de familia; y bajo
de perlas esa excusa pa~a eludirse de g~ardar el mismo el punto de vista de la educación, no tenían nada que
envidiar á la que ella daba á sus hijos; éstos, si acaso,
riguroso luto que su muJer. Esta se C?ns1derab_a dolorosamente herida; sin embargo, quena demasiado á su hubieran envidiado á los otros 1 pues tenían una madre
marido para dejarle comprender el pesar qu~ le causa- que se ocupara de ellos.
La alegría que las dos hermanas experimentaron al
ba; pero se decía con ama_rgura_: «¡Q~é d1stmt~mente
sentimos las mujeres!... .. ¡ S1 hubiera_ sido él quien _hu- verse fué realmente conmovedora. La mayor hacía mil
biese perdido á una persona q~er~da, yo me hubiera tiernas y solícitas preguntas á la pobre Betsy: le arreglaba el cabello con cariño, y le ofrecía diversas sorpreidentificado por completo á su afltcc~ón.1 &gt;
••
Su corazón era de esos que sólo cifran la ~ehc1d~d en sas, regalándole una cinta, un cuello ó un par de guantes. La presencia de María contuvo algo, sin duda, las
el cariño¡ así es que se asombrab~, aunque sm queJarse,
de que su marido, que la amab:i smceramente, ~uscara expansiones de Betsy; ¡pero qué orgullosa estaba ésta
con tan ardoroso afán distracciones que no pod1a com- de presentar su familia á una señora tan buena y complaciente!
partir con ella.
.
.
-Ha hecho usted una verdadera caridad á la pobre
Estaba celosa en la más delicada ac_epc1ón_ d_e la palabra• absolutamente consagrada á Ennque, v1via áy1da Betsy-dijo Katy conmovida.-Dar un poco de alegría
de su~ pensamientos, de sus pro rectos, de. su ~resen- y de afecto á un corazón tan necesitado de ambos bie. Pe O el mundo y sus convencionales ex1genc1as, las nes, ¿ no es la mejor limosna?
Maria pasó una hora muy agradable; se interesó mu~~f~cio~es de artistas, y los círculos, ese gran ~scollo _de
cho por ese joven matrimonio que no se arredraba ni
1 ida de familia alejaban constantemente al1oven pmt~~ que ni vislU1ribrar sabía, _á. travé~ de la dulzura Y se- ante el trabajo ni ante las privaciones; reflexionó con
renidad de su mujer' esos mil pequeños t~rmentos que, detenimiento sobre ese otro rincón del mundo que no
renovándose sin cesar, demostraban á l\Iana_, á despecho conocía· el de la mujer de la clase media, laboriosa,
modest;, conforme siempre coll: su humilde suerte. La
, ¡·1c1·da·'u, que su corazón
es demasiado
.
recc1ones
· grande
d
d e su 1e
reducida habitación era una tacita de plata, y no care
1
.
·
n,·camente
las
rncomp
etas
a
e
para sen t,ir u
cía de ciertos detalles de buen gusto, de esos que pueeste mundo.
. .
1\1 ·
d 'ó den tenerse en Madrid á poco precio y pagándolos á
Durante ese interminable rnv1erno • u ana no se eJ
plazos: plantas comunes, cuidadas con esmero, en malguna
y
sus
amigos,
ó
más
bien
sus
conover en parte a
•
d ¡
t • cetas muy acicaladas; cortinas de bonitas y baratas te.
la abandonaron algo. No era e as q':1e e!l re
las· suelo de madera muy encerado¡ algunos buenos li~~~ º:•los primeros que llegan los tesoros de su mtehge~,,,_ 1 d
corazón. entre cuantos la rodeaban hab1a br~s; un piano de lance, cuya de~afinación ponía ne~cia Y e ?u con suficiente penetración y alteza de mi- vioso al marido, pero en el que, sm embargo, éste soha
mu1eres
,
-t d A •
pocasara
las piezas más en boga.
saber apreciar lo que vaha su amn a . SI es tocar
Katy se apresuró á preparar el té; y de antem~no ter~se ~odos esos frecuentaban con más gus~o l_a c_asa de
nía preparados los sabrosos muffins, y además diversas
q d 1 b dora y alegre Luisa. La provmciamta esa,
la es um ra
neras raves que era tan devota como viandas, cuya sola vista tran~_portab?- ~ las dos hermanas
de aspecto y maañia dl un sa~erdote á los barrios m~s á los tiempoi. en que eran nmas y viv1an con sus padres
para ir en compde non en la frívola sociedad en que v1• en el campo. Los pequ~ñuelos escuchaban. muy atentos
P?br~s, e st a~~ decir que no inspirara cierto interés Y tan animada conversación. En pleno Madnd, populoso
v1a. do. es esde admirarla - es hacer constar que no la y bullanguero, ¿no tenía alg? de sobrenatural esa ca~ita
tan bien arreglada y tranquila, donde no hallamos srno
que epran
•
encantadores ejemplos? .
.
_.
enten~ían. _
ue existen en ~Iadrid, y en no
María no hubiera quendo sahr de ese sitio¡ pero no
Mana ~o ignora_ba ~s esco idos donde se herma~a
escaso nu!11ero • dctrc~ frecuen~e trato, con la simpatta quería turbar por más tiempo tan dulce intimidad. Dió
la elegancia que a e
4

á los niños los juguetes y dulces que compró par~ ellos,
y dejó á miss Stanton gozando del afecto que alh la demostraban y de la libertad de tan bendito día.
Al subir al coche dió un suspiro.
-¡C\lán fácil le sería á Luisa-exclamó para sí-dar
calor á esa pobre alma, helada en un rincón de aquella
lujosa casa! ¡Pobre Betsy !
SALOMÉ NúÑEZ y TOPETE.

(Continuani.)

EL CLUB DE LOS SOLTEROS.

0~~~N
.......

.

una ciudad extranjera existía una so-

J¿~ ~ 7. ciedad casi secreta que había desperta-

m \ '\. Jtt elegante.
do curiosidad grandísima entre el mundo

1 r,
1

•~

¿Dónde se reunía? ¿Conspiraba contra
el Gobierno? Sólo su titulo 1 El Club de los
~
.
solteros, indicaba que allí no se admitía como
~
-..
socios más que á hombres no casados.
·
La sociedad, pues (y esto es lo cierto), se comY ponía de célibes con sus puntas y ribetes de Tenorios, pero de célibes recalcitrantes. Tenía por
objeto manifestar á sus individuos cuántas ventajas encierra el celibato, y cuántas desventajas el matrimonio.
El presidente, que se llamaba Héctor I y el vicepresidente, que tenia por nombre Aquiles, eran los más
empedernidos solterones.
El primero era un guapo mozo, con no más de treinta
años de edad, y tenía por divisa: Amará todas las mujeres Oonzlas. Gustándole ésta por su roja boca de granada, adorando á aquélla por sus mejillas aterciopeladas, muriéndose de amor por una joven de cabellos de
oro, ó apasionándose locamente de otra por su talle
de palmera, á todas, á todas juraba amor eterno j pero
en cuanto tocaban á casaca, ¡hasta luego!
El vicepresidente Aquiles, teniente de navío y amigo
intimo de Héctor, desdeñaba, por el contrario, á todas
las mujeres. Le aburrían, le fastidiaban I no podía comprender que un hombre se enamorara de alguna.
Muy próspera vivió la sociedad durante algún tiem
po; afluían á ella que era un gusto los socios. Pero no
se puede jugar con fuego impunemente, sin concluir por
abrasarse, y pronto la mayoría de aquellos veleidosos
mariposuelos del matrimonio se quemaron las alas en
los ojos de alguna linda hija de Eva.
A pesar de los esfuerzos de los dos fundadores, la
sociedad fué disolviéndose poco á poco, sin que ningún
nuevo recluta viniera á reemplazar á los desertores. Al
fin un día, ¡ día nefasto! Héctor y Aquiles se encontraron solos.
No se desanimaron por ello, permaneciendo firmes
en la lucha como dos valientes. La sociedad continuó
compuesta de ellos dos solos, que salvaban el honor de
la misma, abrazado cada cual á su bandera, ya amando
uno á todas las mujeres, ya desdeñando el otro á todas.
Poco tiempo después, el teniente de navío tuvo que
partir para un largo viaje, permaneciendo cuatro años
ausente.
4

Una contrariedad grandísima le aguardaba á su regreso.
Su presidente, su amigo, Héctor, en fin, había faltado, haciendo traición á la fe jurada.
¡ Se había casado!
Después de muchas vacilaciones, de muchos cálculos,
de muchas luchas consigo mismo, Aquiles fué á ver á.
su amigo Héctor para saber por sus propios labios qué
motivos tan poderosos le habían determinado á renegar de todos sus antiguos principios.
Fué introducido Aquiles en un elegante gabinetito, de
estilo morisco 1 donde el dueño de la casa, extendido
blandamente en un sillón, fumaba cigarrillo tras cigarrillo.
Concluidas las primeras efusiones de la amistad, Aquiles abordó inmediatamente la cuestión principal.
-¿Te has casado?
-Sí, hombre, sí. Desde hace tres años.
-Y eres desgraciado, ¿no es eso?-preguntó Aquiles
con acento compasivo.
-Por el contrario, soy muy dichoso.
-Parece increíble ..... ¿Es posible que tú, enemigo
encarnizado del matrimonio, tú, cuyas teorías escandalosas sobre este asunto ponían los pelos de punta, te
hayas casado?
-No estaba antes en lo cierto-repuso fríamente
Héctor I á quien el furor de su amigo y antiguo compañero de soltería divertía en extremo.
-Esto no tiene sentido común ..... No me dices la
verdad.
-Toma un cigarro-replicó el otro sonriendo-y escúchame. Voy á contarte la historia de mi matrimonio.
Héctor dió una chupada á su tabaco, se instaló cómodamente en su sillón, y comenzó de esta manera:
-Después que te marchaste, de repente, me fué
contraria la fortuna. A pesar de lo que reza el proverbio: ajortunado en ti j1ttgo, desgraciado en amores, siéndolo yo en amores, lo fui también en el juego. Primeramente perdí 150.000 pesetas; mi padre se enfadó conmigo, y declaró que en adelante no pagaría ninguna de
mis deudas¡ para obtener algún dinero, lo pedí prestado á usureros, y perdí una suma casi igual á la primera.
Hallábame, pues, sin un cuarto, desesperado, acosado
por mis acreedores, cuando una mañana recibí carta
de mi padre I escrita en tono seco, invitándome á ir á
su casa.
Acudí inmediatamente. A bocajarro me anunció que

'

�l
LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

473

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

J

18, -

■ anga

para vestido de baile.

17. - C111110 de muulina de seda bor.1ada.

I·

,
13.-Capota de luto.

12.-Capota de luto.

HI y 20, - Abrigo para nlñH de 10 aloa.

14.- Capota de luto.

Eapalda y delantero,

22.-Dtlantero del abrl10 largo para aeiioru.
Vtias. el dibujo 2/,

15.-Vutldo de ll.1to rlgoroso,

16.-Abrlgo para aeñoru J6vent1,

21,-Abrigo largo para 11ioru. Eapalda. Véase el di/,ujo 22.

�476

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

mis acreedores habían ido á verle I exiaiéndole que pagara mis deudas.
""
-¿Y qué has hecho?-le pregunté con ansia.
-Me he negado-respondió mi padre.-Y te prevengo que esos caballeritos mañana 6 pasado van á
meterte en la cárcel... ..
Tú comprendes, amigo Aquiles, que esta noticia no
me causó mucho regocijo.
-¡Padre!- repliqué yo.-;_ Y dejarás que tu hijo sea
preso?
-Pues bien, pagaré-dijo él, plantándose delante de
mí;-pero con una condición.
- Juro desde luego cumplirla-respondí vivamente.
- Que has de casarte.
-¡Jamás!
-Entonces irás á la cárcel.
En suma, no deseando estar á la sombra, preferí las
cadenas del matrimonio á las de un calabozo .....
-¡ Cobarde!-gruñó Aquiles.
- ..... Y ocho dias después fui presentado á la señorita
Sabina de Montes. A pesar de mi proyecto de hacerme
odioso á ella, le fui sin embargo muy agradable. Era, y
!o es., á la verdad muy )inda; con ojm; negros llenos de
infinita ternura, protegidos de finas y arqueadas cejas,
muy acentuadas, que le daban cierto aspecto de reso•
lución y malicia; con una nariz, de ventanillas algo di•
)atadas, de un dibujo admirable, y además ..... además .....
En fin, que la encontré encantadora.
Aquiles lanzó un nuevo gruñido, al cual Héctor no
prestó ninguna atención.
-Habiendo tenido la costumbre de hacer la corte á
todas las mujeres, también se la hice á ésta. Me mostré
con ella afectuo~o, fingiendo un extremado cansancio
del mundo y de las aventuras galantes. Traté de desci•
frar en sus hermosos ojos negros sus deseos más íntimos; ya no hablé sino de poesía, no comprendiendo
más que el matrimonio de las almas.
No me fué difícil, como podrás comprender, agradar
á esta noble y honrada doncella. Se concertó la boda,
fijándola pai.i una fecha muy próxima, pues mi padre
me había declarado que no pagaría mis deudas sino
después d~ nuestro enlace, y yo tenía miedo de que alguno de mis ingle.res me promoviera un conflicto.
Llegó el día de la boda.
Deseaba casi que no hubiera llegado. En breve iba
yo á ser un hombre muerto, enterrado en vida.
En la iglesia, los amigos, de quienes tanto me había
burlado por su inconsecuencia, vinieron á estrecharme
las manos con una sonrisa irónica en los labios.
Nos arro_dillamos para recibir la bendición nupcial.
-¿Consiente usted en tomar por esposa-me dijo el
sacerdote-á la señorita Sabina de Montes?
Hubo un silencio.
-¡No!-respondí con voz firme.
Fué u!l esc_ándalo, un alboroto indescriptible¡ se desm~yó mi novia, su madre también perdió el sentido, y
m1 padre se lanzó sobre mí, llenándome de maldiciones.
Pero me escapé sin escuchará nadie.
Explicábase, en medio de todo, mi negativa: mi padre había saldado todas mis deudas aquella misma mañana. Un amigo acababa de decírmelo al entrar en la
iglesia.
Trascurrieron tres meses. Yo había vuelto á mi exis·
tencia habitual, y ya no oía hablar á nadie de mi frustrad;_¡. boda, cuando un día me anunció un criado que
una Joven deseaba hablarme. La hice introducir inmediatamente en mi gabinete, y ~cuál no sería mi sorpresa
al ver delante de mí á Sabina de Montes, un poco más
delgada, un poco más pálida, pero siempre hechicera?
- Caballero-me dijo con voz trémula de emociónusted me ha· deshonrado.
Quise hacer un ademán negativo.
- Sí, señor¡ en la afrenta que me hizo usted sufrir,
las personas que asistían á la ceremonia nupcial han
creíQo comprender que yo era indigna de llevar su
nombre.
-Señorita, ¿quién puede creer eso?
Y la expliqué las causas de haber renunciado á su
mano.
-l{éctor-repuso en voz más baja-todos huyen de
mí¡ la afrenta que usted me ha hecho ha caído sobre
toda mi familia ..... Vengo á suplicarle que repare el mal
que me ha ocasionado. ¡ No querrá usted verme morir
de pena á los diez y ocho años!
-De ningún modo, señorita. ¿ Qué tengo que hacer ?-le interrumpí sumamente impresionado.-Ordene, que obedeceré.
-Volverá pedir mi mano á mis padres, y se la conc_ederán de nuevo merced á mis súplicas, y en la iglesia ..... puesto que usted no me quiere, yo diré no, delante de todos ..... y de este modo volveré á rescatar mi
prestigio.
Lleno de remordimientos ante la desesperación causada por mi negativa, la prometí hacer lo que me
pedía.
Y á la verdad, ~e lo confieso, no sé por qué, pero durante esta entrevista sentí deseos de que en la iglesia
al ser preguntad~. Sabina si me tomaba por esposo;
contestase afirmativamente.
Al día siguiente hice mi petición de mano, exponiendo mil excusas. Un mes más tarde volvíamos á la iglesia.
Cuando se me hizo la sacramental pregunta, contesté
con un sí formidable, que debió de oirse hasta en la
&lt;:alle.
Luego el sacerdote se dirigió á mi supuesta novia.
-Señorita, ¿acepta usted por esposo al Sr. D. Héctor
Buenavida?
Antes de responder, Sabina me miró con unos ojos
tan dulces, tan puros ..... Estaba tan arrebatadora con
su vestido blanco, semejante á vaporosa nube, que yo
sobrecogido por profundo pesar, al contemplarla ta~

bella y tan amorosa, no pude impedir que una lágrima,
b~otando de mi corazón, fuera á desbordárseme por los
OJOS.
En seguida, Sabina, con voz no menos vibrante que
la mía, respondió:
-Sí, señor¡ si, señor.
Necesité apelará todas mis fuerzas para contener un
grito de alegria.

•••

-En suma- dijo Aquiles suspirando-de El Club de
los solteros nadie más que yo queda.
-Y ya ves-repuso su amigo-una sociedad no la
hace un solo hombre. ¿ Quieres entrar en otro nuevo
Club!
-¿En cuál?
.
-~ne) de los casados. Yo te presentaré á una amiga
de m1 m_:1Jer, que también es encantadora, y que suele
acampanamos algunos ratos.
No bien había pronunciado estas últimas palabras,
cuando se abrió la puerta del gabinete y apareció la
esposa de Héctor, seguida de una deliciosa joven.
-A propósito-exclamó Héctor.-Hablábamos del
rey ~e Roma, y ve por dónde asoma. Sólo que en esta
ocasión no es rey, sino reina.
Y adelantándose hacia las dos mujeres, se las presentó á su amigo.
-¿Hablaban ustedes de mí?-preguntó algo ruborosa
la joven compañera y amiga de la esposa de Héctor. •
-Sí-respondió Hector.-Este amigo mío piensa casarse, y anda buscando esposa. Yo le decía que nadie
mejor que usted podía hacerle dichoso. ¿ No es verdad,
Aquiles?
Aquiles se mordió los labios. Miró á su amigo y miró
á la joven.
-Por mi parte-dijo al fin-lo sería mucho si esa señorita .....
-¡Por Dios! despacio, señor Aquiles-prorrumpió la
joven en una deliciosa carcajada.-¿Me va usted á pedir
la mano aquí mismo?
Aquiles estaba aturdidísimo. No sabía lo que le
pasaba.
Su amigo Héctor se lo llevó á un rincón.
-¿Qué te parece ?-le dijo.
-Hechicera.
-¿Te casarías con ella?
Aquiles guardó silencio.
-Veo que sí-prosiguió H~ctor.-Cuando un hombre, en cuestiones de amor, calla, es que ama. Por ahí
empecé yo. Y desengáñate, no es tan fiero el león como
le pintan; no es tan malo el matrimonio como nos lo
imaginamos los solteros.
-¿Vas á hacer.me el panegírico del matrimonio?
-No¡ por mucho que yo le alabe, nunca podré contar las dulzuras que encierra. Cuando seas esposo de
ese ángel, me lo dirás.

······················ ....... ················· ·····

Y de este modo terminó el famoso Club de los sol/eros:
casándose, á pesar de sus protestas de celibato eterno,
todos sus socios.
J. S1LES.

~I

POR SEGUIR

#.
;,;; f
'.f

A SU

NOVIA.

UAN rec1'b'1ó por l
añ
ma ana una carta d e
Lucrecia, que decía así:
&lt;I ¡ No es usted el hombre que he soñado!
Joven, amable, ilustrado, lo concedo; pero
-vi
sin fuego en el corazón, sin vigorosa iniG ~ dativa en el espíritu. No daré mi mano
sino al hombre que desee, busque y lleve á
cabo alguna aventura romántica, porque aborrezco la prosa pedestre de la vida ordinaria, y
~
adoro los viajes, las bruscas transiciones, las es. cenas que salen del molde conocido y ya muy
gastado, las cosas misteriosas, lo inédito, lo mara vi•
lloso .....
&gt;i Adiós, Juan! Soy huérfana,.rica 'y mayor de edad .....
Mañana saldré para ..... ¡qué sé yo para dónde!-Lu•
crecia.&gt;
Y Juan, que adoraba á su prometida Lucrecia, creyó
que la infeliz muchacha había perdido la cabeza, y corrió inmediatamente á su casa.
-La señorita ha marchado anteanoche-le contestó
el portero-despidiéndose para tres ó cuatro años .....
Dios mediante.
-¿Pero á dónde va?-preguntó Juan.
-¡No lo sé, caballero!
¿A dónde iba? Salió en el expreso de Portugal, em•
barcóse en Lisboa, y navegaba con rumbo á Nueva
York ..... en busca de aventuras. ¡Lucrecía hacía honor
á su palabra!
Pero Juan, pasadas las primeras horas de su asom•
bro, empezó á pensar en el asunto: en su interior decía
que no era gran cosa ver frustrada su boda con aquella
muchacha histérica y extravagante, que alimentaba su
corazón con esperanzas é ilusiones tan quiméricas y
vanas; pero el amor, el ciego amor, le empujaba hacia
la bella fugitiva, y el enamorado mancebo llegó á considerarse, en efecto, como un ente prosaico, insignifi.
cante, casi vulgar, que no podía inspirar sentimientos
apasionados á una mujer tan inteligente, ilustrada y distinguida como Lucrecia .....
Sí: Lucrecia tenía razón¡ un carácter privilegiado
debe salir del molde ordinario de la vida, y abjurar de
un sistema social que no ofrece más distracciones que
el teatro, la música, el sport. ....
Y Juan, pasados ocho días, hizo su maleta, y partió

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

inmediatamente para Lisboa, con propósito decidido
de hallará su amada y llegar á ser el héroe de un hecho brillante y extraordinario _que le trans~or1:1ase por
completo ante la mirada capnchosa y ant0Jad1za de la
excéntrica viajera.

•••

Juan no tardó en encontrar las huellas de Lucr:ecia,
pero á tan larga distancia, que pront~ las perdió de
nuevo: visitó varias ciudades de Amén ca, y supo que
su amada había estado en la Habana, en Nueva York,
en San Francisco de California; recibió sucesivamente
noticias de su paso por el archipiélago de la Sonda, por
Macao, por el Indostán, por el Tibet, y estuvo á punto
de alcanzarla en la isla de Ceilán; mientras la buscaba
en Madagascar, ella entraba en Zanziba!, y Juan recorrió inútilmente la costa oriental de Afnca hasta PortSaid, donde supo que su amada había sali_do el día anterior para Siria y Palestina, con propósito de pasar
después á Grecia y por último á Italia.
La intrépida Lucrecia corría como un huracán de un
continente á otro, cruzaba por los mares, escalaba las
montañas, pasaba caudalosos ríos, caminaba con tanta
seguridad y firmeza por los precipicios del Himalay;¡ y
las arenosas llanuras del Sahara, como por los jardines.
del Buen Retiro, los boulevards de París y las anchas aceras del Broadway de Nueva York.
Después de muchos meses dirigíase á Roma, bien
convencida de que Juan había perdido en absoluto sus
huellas antes de salir de la costa africana ..... y después
de visitar el país de los fieros sannitas, y Anagni, la patria de León XIII 1 descansó una noche en la pintoresca
Velletri, donde un posadero la contó la novela de aquella reina de España que fué cautivada por el terrible
bandido Gasparone (quien se envanecía de ser primo del
cardenal Antonelli), en el bosque enmarañado que se
extiende al Norte de la población, entre el monte Artemisia y el lago de Nemi.
La crónica está indecisa todavía sobre el modo con
que el legendario bandido se portó con su Real prisionera¡ pero las personas mejor informadas aseguran que
Gasparone dió pruebas en tal ocasión de una caballerosidad soberbia, digna de los héroes de las Cruzadas,
mostrando más galantería que rapacidad, porque dió
libertad á la Reina sin exigirla el menor rescate, después de colmarla de honores y gentilezas propias del
cortesano más rendido y caballeroso.
Pues ¿qué más quería la señorita Lucrecia? Oir la
historia ó novela que refirió el posadero, y sentir vivísimos deseos de emprender el camino del monte Artemisia para dirigirse á la ciudad de los Césares y de los
Papas, todo fué uno.
-Pero, señorita-la dijo el buen hombre-¡si ese camino está infestado de briganti !
-¿Qué importa? Usted me enviará el equipaje por
el ferrocarril á Roma I y _creo que nadie me robará la
ropa que llevo puesta.
-Es que los c/1icos de Vampa no dejan pasar ni á una
mosca sin echarla el quién vive .....
-¿Ha dicho usted Vampa?
-Sí, señorita; Vampa, Vampa 11.. ...
_-¡Ah! ¡qué dicha! Conozco ese nombre por haberle
leido en la novela El Conde de l,fcnle-Cri.tlo.
-¡Justamente! Pues el Vampa de hoy es el sucesor
de aquel Vampa. que retrató Alejandro Dumas.
-_¡ Me alegro! Maña~;,i, partiré para Roma, y quiero .....
¿entiende usted? ..... quiero atravesar el bosque Artemisia ..... Con que tenga usted preparado el coche para las
seis de la mañana.
. Y. como todas las observaciones del posadero fueron
mútiles, Lucrecia emprendió el viaje á la hora indicada
acompañándola dos guardias que pagó espléndidamen~
te, con los cuales pensaba sostener un sitio en toda regla, encerrada en su coche de camino, si la asaltaban
en el bosque, como era probable, los bn"ganfi de Vampa II.

•••

Ei:1 dos horas los caballos subieron la cuesta de Velletn al. monte Artemisia, entrando en seguida en Ja
profundidad del bosque, y Lucrecia contemplaba las
bellezas de aquel paraje: encinas y castaños gieantescos ~anqueaban el camino¡ la umbría era más densa á
medida que se avanzaba¡ enormes peñascos, unos escuetos y angulosos, otros cubiertos de musgo, formaban altas montañas, estrechas gargantas y medrosos.
desfiladeros.
L~crecia, sacando la cabeza por la ventanilla del carrua1e y acariciando con su mano derecha un precioso
revólver y un puñalito cincelado que llevaba en la cintura, lanzó miradas investigadoras á lo largo del camino
Y á l~s roc_as c~rcanas, mientras los dos guardias, inmóviles, s1lenc1osos, sentados en el carruaje enfrente
de ella, y con \a ~scopeta al lado, observaban curiosamente los movimientos de la viajera.
De pronto resonaron dos tiros, y al punto dos gallar•
dos mocetones, e~ e_l traje tradicional de los bandidos
rom~nos, se prec1p1taron hacia la portezuela del carruaJe .
-¡Ah, tunantes!-gritó Lucrecia echando mano á su
revólver.
Y antes que lograra sacarle, los dos guardias la sujetaron el brazo, exclamando fieramente:
No ?S mováis, _excelencia, ó sois muerta!
- , Traidores, t!a1dores! -gritó la joven. -¿Con que
me ,v~nde_n los mismos guardias que debían defenderme. 1 Traidores! ¡Yo me vengaré 1
Ycomo intenta~e sacar el puñ;lito con la mano iz9u1erda, los guardias la desarmaron fácilmente y el más
Joven de los do_s _handidos, acercándose á la p~rtezuela
del coche y qu1tandose el sombrero la dijo con el mayor respeto, pero con voz firme y r~cia:
-No temáis, excelencia: ningún daño se os hará, lo

-!

{uro pir. la ~a~ta .Afadomza' si pagáis el debido rescae ...... ~1s pns1onera de! capitán Vampa.
- 1 Miserables !-continuaba gimiendo Lucrecia.-·Yo
me vengaré de todos vosotros! Llevadme inmedi~tamente ante vuestro capitán, y le diré que es un ·¡
cobarde raptor de 1:1ujeres I y que le desprecio. vi ' un
-Como lo dese~1s, excelencia ..... Bajad del coche, y
dentro _de pocos m1nutos estaréis en presencia de nuestro capitán.
Y mientras Lucrecia se apeaba ' uno de los bandidos
gntó:
-¡Eh! ¡camaradas!
Y ª! ~unto salieron otros diez bandidos, que rodearon
á la v1_a1era y á los dos guardias traidores, y todos emprendieron la marcha hacia el interior del bosque.

•••
El brzganle que dirigía la marcha, p.irándose ante una
roca después de unos dote minutos de camino apoyó
la culata d~ su escopeta en un ángulo de la pi~dra, y
ésta se_ abnó como p~r e~canto, dejando franco el paso
á un~ 1n~ens\grut~ 1\umrnada con fulgor brillantísimo.
-1Q~1~n va.-gntó desde dentro un centinela.
-¡Pnswneros!-contestó el guía.
-¡Ah! ¿Eres tú, Geppe? ¡Adelante!
-.Entrad sin temor, excelencia-dijo el guía á Lucrec1a.
Esta, presa de emoción vivísima, comenzaba á lamentarse de su '.atal aventura, y se arrepentía de haber lanzado al dcstmo un desa_fío tan insolente; pero á despe~ho d~ sus temores Y. lugubres presentimientos, no fué
msens1~le á. la magmficencia que observaba en aquel
lugar mistenoso.
Encontrábase en un salón circular, alumbrado por
esplendente_ luz que brotaba de rica lámpara de alabastro suspendida; las paredes estaban pintadas con delicadeza, imitando un decorado pompeyano; el techo era
u!l bello ar~esonado de estuco, y el pavimento un precioso mosaico de finas maderas· espejos divanes candelabros, ja~rones, vasos etrus¿os y nu~erosos b;belots
de alto precio adornaban la estancia.
En ésta quedó Lucrecia sola, reclinada en un diván,
y á lo~ pocos mom~ntos abrióse una puerta y apareció
el capitán de bandidos Vampa II: era de unos treinta
años, elevada estatura y formas atléticas, y su rostro
estaba rodeado de espesa I fina y bien cuidada barba
negra; á l;,i, vez revelaba aquel hombre un carácter implacable, fibra de acero y energía domin-ldora.
-¡).l'ada tema usted, señorita!-dijo á Lucreciaen
idioma español, con pronunciado acento italiano. -Su
vida no está .en peligro, y nadie se propasará á faltarla
al respeto, s1, como espero, se somete usted dócilmente
á la necesidad que la impone su situación.
-¡Es usted un miserable, un miserable bandido!
¿Cuáles el precio de mi rescate? ¡Acabemos!-dijo con
desprecio Lucrecia.
-¡Oh!-:-co~tcstó Va1:1pa con sarcástica sonrisa y
acento de 1roma.-En pnmer lugar, un rescate de cien
mil duros ..... para mis subalternos .....
Y avanzó hacia ella, extendiendo los brazcs.
-¡Atrás! ¡atrás!-gritó Lucrecia, creyendo que se
trataba de una escena de violencia.
-¡No se as~ste usted, señorita!-dijo entonces el
capitán de bandidos, con la finura y gentileza de un
cumplido caballero.-No soy enemigo de usted, y sólo
aspiro á que se sirva apreciarme ..... como merezco.
Y &lt;lió otro paso hacia ella.
-¡Atrás!-volvió á gritar Lucrecia, sacando un puñalito que llevaba oculto en el corpiño.-¡Si da usted
un paso más, me traspaso el pecho con este puñal!
-¡No, no!-respondió Vampa retrocediendo.-¡Viva
usted por mi amor, señorita Lucrecia!
La prisionera, al oir que la llamaba por su nombre
de pila, se estremeció.
-¿ Quién es usted?-dijo.-¿Cómo sabe que me llamo
Lucrecia? ¡Hable, por favor!
Vampa se llevó las manos á su rostro, se arrancó la
barba postiza, y cayó de rodillas á los pies de Lucrecia,
murmurando:
-Soy Juan, tu amante, tu prometido, que por seguir
á su novia, siempre ganosa de aventuras, y por lograr
su amor, es ahora Vampa II.
Lucrecia se quedó estupefacta.
-¡ Ha hecho usted mal-contestó-en rebajarse hasta
ese vil oficio!
-¿Pero no comprendes, amada mía, que todo esto
es una pura comedia, que ni yo ni mis servidores somos bn"ganli romanos?
-¡ Cómo 1 ~ Y los dos gu.ardias que me han hecho
traición?
-Dos íntimos amigos míos.
-¿ Y el ruin posadero?
.
- Un pobre diablo que ha representado admir~blemente, por un centenar de liras, el papel que yo mismo
le enseñé.
-¡No, Juan, no!-respondió Lucrecia sentándose
en un diván y no sabiendo si reir ó incomodarse.¿ Cómo he d~ amar al hombre que ha ejercido tanta vio•
lencia contra mis deseos?
-¿Y qué? ¿Acaso no existe violencia ~n el amor?
¡Lucrecia, Lucrecia ! Te adoro, y ésta es m1 mano.
Y Juan estrechó la diestra de su amada, y se la besó
respetuosamente.

. ........................................... .

A los ocho días los dos amantes regresaban ~ Madrid, y poco después se unían para siempre al pie de
los altares.
Hoy son felices, ella _si!1 pensar y~ en vi.ajes d_e a~enturas peligrosas I y él d1c1endo á quien q_mere _oirle: 1
- i He ganado la felicidad ..... por segmr á mi novia.
RICARDO M.

DE

BRETÓN.

ENTRE AMIGAS.
l.
e Queridísima l\Iaria:
Lejos de ti, amiga mía,
Tu recuerdo en mí no muere.
i Lo que d~ez años se quiere
No hay qmen lo olvide en un día!

i Cómo la ilusión engaña!. ....
En esta Babel extraña
Aun no logré hallar consorte
Y te envío á la Montaña
'
Los suspiros de la Corte.

.He conseguido tener
Cien novios inconsecuentes
De tan escaso valer
'
Que entre tantos pretendientes
No tuve dónde escoger.
¡ Cuánta horrible decepción!. ....
Por Ramón dejé á Simón
Que fingió amor acendrado
Y luego me ha resultado '
Más embustero Ramón.

Dejé por Ginés á Andrés,
Juzgando que era interés
El amor que me tenía,
Y el que en realidad venía
Por mi dote era Ginés.
• El mejor tiempo he perdido,
Y me encuentro sin marido.
No dije que 110 jamás.
¡Yo no he podido hacer más
Que no despreciar partido!
Siendo rica y siendo buena,
No hallé un compañero amante.
Ya comprenderás la pena
De tu amiga más constante,
Que te quiere,-.Jfagdalena.»
II.

&lt;11\li siempre querida amiga:
El desengaño te obliga,
Y de los hombres maldices:
Después de lo que tú dices
¿Qué quieres que yo te diga?

Tu desventura lamento;
Pero pecó de importuno
En amor tu loco intento.
Buscar un novio entre ciento,
Es quedarse sin ninguno.
Por tu inconstante locura
No hallaste lo que mereces.
La mujer honrada y pura
Da el amante si dos veces:
Una á un hombre, y otra al cura.
. Mi amor dí al pobre Perico:
A hacer suerte se marchó,

Y hace un mes que el pobre cltico
Volvió de América rico,
Y conmigo se casó.
Ausente le supe amar,
Y el premio mi amor alcanza.
De nada sirve buscar;
¡El amor es esperanza,
Y tenemos que esperar!
. Conságrale el alma entera
A una pasión verdadera
Y no al capricho de un día.
Sabiendo esperar1 espera
Que te cases tu-.A1an4.&gt;
Por la oopia,

JOSÉ jACKS0N VEYAN.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que I sobre asuntos propios de las seccio!les
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras S~scntoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carla anónima I ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

A O.a JosEFA A. A.-EI hábito ~ que se refiere su consulta consiste en un traje negro hso, con cordones también negros ajustando el cuerpo, y cuello blanco. Es
lo mismo que el hábito con que se representa á San
Luis Gonzaga.
_
En nuestro número del 6 de Octubre de este_!ªº hemos publicado un paletó c?n patrones, para nmos pequeños, señalado con el num. 22 ¡ y en el del 22 de S~ptiembre último, grabado núm. 21 , encontrará también
los patrones de un pantalón bombacho que puede servirle de modelo.
A LEBAST.-Siento mucho no p~d~rle dar la receta
que me pide, por ser producto qu1m1co que se extrae

477

del mineral, é imposible, por lo tanto, de hacer en
casa.
Á l\I. DE H.-Se está obligado á contestar, antes de
pasar los tres primeros meses, á los amigos que han tenido la atención de dirigir palabras de consuelo en sus
cartas de pésame, dándoles las gracias y ofreciéndose
á ellos.
A D.ª RAMONA 0.-Si, me parece bien el traje de jovencitas que ha elegido; y en cuanto á la otra muestra,
el grabado 1 s de nuestro número del 14 de este mes
puede servirle de modelo I adornando la chaqueta con
terciopelo del mismo color y botones de pasamanería.
Los almohadones largos se marcan en los dos extremos.
Á D.a J. DE S.-Las señoras que se cuidan el talle
suelen tener cuatro corsés: uno de franela con tirantes
y muy pocas ballenas, para las mañanas¡ otro de cutí
r~c~bierto de raso ó satén, para las tardes y trajes de
d1ano ¡ el tercero de raso ó tela brochada, para bailes,
teatro, comidas, etc.¡ y por último, el cuarto, de cutí,
para alternar con el de diario.

A PURA.-Aun tratándose de un equipo de lujo, es
muy suficiente que esa señorita lleve seis docenas de
camisas y juegos de cama, medias, pañuelos, etc., y
proporcionalmente, es decir, en menor cantidad, enaguas, chambras, cubrecorsés, peinadores, refajos y malinées, tanto porque duran más, cuanto porque la moda
varía en esto con mayor facilidad. Aquí no sería nunca
motivo de crítica que el equipo se compusiera aun
cuando fuera de doble de lo indicado, siempre que esa
señorita reuniera las condiciones que usted indica.
Sí; los anillos nupciales se siguen estilando lo mismo.
Esto.s suele regalarlos el novio. No hay regla para la
cantidad que se ha de hacer de lrousseatt, y cada cual
obra según su criterio.
Las mantelerías se usan adamascadas y tam_bién de
un tejido especial, adornadas con encajes lorclrón
cuando se quieren de gran lujo.
'
Las camas siguen siendo bajas, y las maderas preferidas son nogal ó palosanto natural, liso ó con filetes de
oro. Esto último es de gran efecto y última novedad.
Los coquilles y lazos de crespón están muy en moda.
No se usan las toques á que se refiere.
. Creo que utilizaría usted la receta para hacer azucanllos, porque esto, aunque parezca sencillo, es de las
cosas más difíciles que se hacen en los talleres de con·
fitería.
Sí; se usa en los pañuelos escudos muy pequeños con
la inicial en el centro.
La colcha y el dosel de la cama deben ser de raso de
un color que armonice con lo~ muebles del gabinete.
~ M1osoT1s.-Voy á describir un elegante traje de
baile para esa señorita.
Es de crespón de la China color pétalo de rosa, con
cuerpo escotado, y éste rodeado de una guirnalda de
rosas del mismo color, sin follaje. Forma las mangas un
bullón de crespón de la China, blanco mate, que hace
bello contraste con el crespón del cuerpo. Este es fruncido, sin pinzas aparentes, y terminado bajo un cinturón e'ckarje de crespón blanco, que se anuda en el costado y deja dos caídas hasta el borde del vestido, con
flecos de perlas.
La falda se puede adornar con una orla de rosas ó
con una rttclle de crespón blanco. Guantes de piel de
Suecia ble.neos.
SRTA. S. DE C.-Las sábanas y almohadones se marcan siempre en blanco.
Haga el favor de leer en nuestro número del 6 del corriente mi contestación A D.ª Pura C.y N. de P., y verá
el modo de marcar las mantelerías, sábanas y almohadones.
Á UNA RumA.-Los portiers y las cortinas del comedor estarán muy bonitos poniéndolos de peluche de al•
godón, rodeados de cenefas bordadas en cañamazo y
con dibujo imitando los tapices antiguos .
Si la cretona estampada es buena se puede, sin inconveniente, forrar la sillería del gabinete.
Lo que más limpia la cara es un buen jabón y agua
templada, secarse después muy bien con un lienzo fino
y darse una capa de polvos de arroz. Esto es lo más
sencillo y lo más práctico.
Á oos HttRMANAS -El bordado que está más en moda
para juegos de cama es una cenefa ancha con festón
bordeando éste un encaje guipur ó Valenciennes; Y
cuanto á la marca, puede poner indistintamente el nombre entero ó las iniciales, pues las dos cosas se usan.
Lo antes posible se la complacerá en su pedido.
Á UNA l~GLRSA.-Para hacer el traje azul puede guiarse
por la figura que indica, porque es modelo elegante y
favorecerá á esa señorita.
El otro traje de la muestra á cuadros quedará bonito
haciéndolo como el figurín iluminado de nuestro número
del 30 de Agosto, adornado con terciopelo color nutria.
La última novedad en abanicos es el país de gasa con
una pintura en el centro, y rodeando ésta flores sueltas
sobrepuestas, de encaje inglés, y puede hacerlo así, en
lª seguridad de que quedará precioso. La flor debe co¡ocarla sobre un sacltet para pañuelos de raso liso.
Á D.ª S. D. P.-En la estación presente es más propio para viaje un abrigo grande, hasta el borde del vestido, de paño burdo, á cuadros ó rayas.
Sí¡ se sigue llevando el peinado á la griega.
Seguramente se llevarán este invierno los sombreros
y capotas de terciopelo negro.
Á UNA ANTIGUA SusCRITORA DR SIGf:BNZA.-En nuestro
número del 6 de este mes hemos publicado tres modelos para los tres abrigos que me consulta: para scñori-

�_;:_....,

.

...

'.';;:;

"~--

~,

�4i9
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
ta I los grab~~os 13 y 19; para señora joven, el grabado
21, y para nma de 10 años, el señalado con el núm. 2 4 .
Si¡ está de moda el traje de paño 1 y puede arreglarlo
como ha pensado, sin temor á que esté ridículo. Muchas modistas empiezan á hacer los trajes con una falda
sola, es decir I montan la de encima en la que se llama
fondo de f~lda, reuniendo así la ventaja de que arma y
es más fácil de coger en días de lluvia. Para los trajes de
seda no se ha adoptado esta forma.
Los sombreros se llevarán este invierno menos exagerados que en el pasado.

Á

UNA HERMOSOTA.-Lea mi

3. G á L, continuación de abecedario de mayúsculas,
para sábanas.
4. N á V, continuación de abecedario de minúsculas,
para sábanas.
Nota.- Véase la H oja-Suplemento del núm. 23, corres•
pendiente al 22 de Junio último.

por lo incómodo que es el sacar las manos del mangui·
to á fin de recogerlos.
Para el luto de una hermana, una joven puede hacerse
el traje de la hechura que quiera; pero es indispensable
que lo adorne con crespón inglés, lo mismo que el
sombrero ó toque que lleve.
ADELA P.

IMPORTANTÍSIMO PARA LA HrGIENE PÚBLICA.

El vtrdadtro Jab6n de los Princ1pes del Congo siempre lleva
e/nombre de Víctor Vaissier, de París, su inventor. El público
debe estR.r prevenido, porque se venden vari11s imitaciones y
Jalsi/icacio,us de e!&gt;te célebre jabón de tocador, el mejor y m!s
perfumado que se conoce.

EXPLICACIÓN DE LOS FIGURINES ILUMINADOS.
Núm. 40.

contestación A .D.ª Isabel

de R., en nuestro número del 6 de este mes, para ver

cómo se amuebla de manera elegante un salón.
Sobre el piano puede colocar figuras de porcelana,
bronces y retratos.
Si, puede poner macetas en el balcón.
En nuestro número 31 de este año hemos publicado
un grabado con el núm. 30, que es modelo á propósito,
por su tela y hechura, para el traje de baile que me
consulta.
Abanico de marfil y gasa blanca, pulseras de oro sin
piedras 6 con pedrería sencilla, pendientes de perlas 6
turquesas rodeadas de brillantes, ó esto mismo en co•
rafes, en vez de turquesas.
En la cabeza un grupo de flores de tonos suaves, 6
un bonito adorno de cinta de terciopelo y esprit.
Sí, se llevan las golas que indica.
Los libros de misa son prolongados.
Las señoritas llevan alhajas muy sencillas¡ pero si su
posición se lo permite, puede usar las sortijas que indica, así como dos 6 más pulseras de cadenas ó aros
estrechos en cada brazo.
Para la boda debe llevar traje claro, como para teatro ó reuniones vesp~rtinas.
Debe limpiarse la caben con ron-quina, que evita al
mismo tiempo la caída del cabello: basta con limpiársela una vez por semana, y los demás días pasarse el
peine fino.
Los trajes de la nii'ía de diez años puede hacerlos,
uno de franela azul marino, otro gris á. cuadros grandes y otro de franela rayada blanca y roja; y en cuanto
á s;s hechuras, revise nuestros últimos números, donde
}lemes publicado varios modelos.
.
Las niñas á esa edad no usan calcetines.
.
Esa señorita debe usar polvos morenos de Guerlam.
A tas morenas les va bien el color beige, gris y azul
marino.
Debe llevar el cabello del color natural.
No conozco ninguna receta para hacer desaparecer
los lunares, ni creo que exista.
Entre las dos hermanas deben hacer el regalo, que
puede ser una pulsera de brillantes, un broche para el
pecho ó ta cabeza, ó un juego de tocador, de marfil ó

•

plata.

.

Sujetando el peinado, ~orqmllas de concha.
Puede seguir la moda sm exagerarla, antes al contrario tratando de hacer las chaquetas como má.s favorezca~ pero siguiendo en un todo á la moda, pues de otro
modo haría ridículo. Mejor que abrigos largos, le a~on·
ejaría el llamado Camais: en LA MODA encontrara va;ios, que de seguro irán bien á su estatur,,.
.
Sí, es igual llevar s~mbr_ero con velo ó sm él, en
vez de mantilla, para la 1gles1a.

A GABRtELA. -Es casi seguro que este invierno los
trajes de diario se harán más cortos que los de ahora¡
es decir, nada más que rozando el suelo, y completamente redondos par~ los paseos higiénicos, sin duda

CRAB APPLE
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(Flord~ m•nuna 11lvtttrt, E,:tucon«nlr•do)

"Essoel demástodos
delicado ydelicio-los perfumes,

y se ha constituído en muy breve
tiempo el perfume predilecto de
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París y Nueva York.:o-

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manería y plumas negras ( éstas pueden reemplazarse
con una tira de pieles ). La espalda, que es muy ancha,
va fruncida y dispuesta en pliegues Watteau en el borde
inferior de un canesú cuadrado. Los hombros y el delantero son planos como los de una rotonda. Una aplica ción de pasamanería mate adorna toda la parte superior del abrigo y cae sobre los hombros en forma de
fleco largo y flotante. Cuello muy alto arqueado en lo
alto y forrado de una tira de plumas 6 de piel. La capa
va enteramente forrada de raso color de oro ó de naranja. La parte inferior se prolonga. ligeramente para
seguir la forma del vestido.-Capotita de terciopelo azul
antiguo adornada con escarapelas de raso, plumas ne•
gras y un pájaro del mismo color.

• ... ,l.:

Núm. 40, extraordinario.

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Vestido de piel de seda color de escarabajo, brochada
de seda lavanda y color rosa antiguo. Pasamanería y
fleco color de oro antiguo y negro. Falda-funda con dela.otero guarnecido de un volante fruncido con cabeza.
Cuerpo con aldeta, compuesto de espalda y lados de
espalda que forman una aldeta abierta en medio, lados
de delante y delanteros con una pinza. Los delanteros,
plegados en el escote, terminan en unas aldetas adornadas con un fleco y un galón de pasamanería. El vuelo
de los delanteros se ensancha en el pecho y se estrecha
en la cintura. Cierre invisible en el centro. Canesú
abierto guarnecido de dos hileras de galón y ribeteado
de flec~. Cuello alto, guarnecido también de galón.
Manga alta de hombros, con cartera figurada por dos
hileras de galón.-Sombrero de fieltro color de e~cara•
bajo, guarnecido de una banda plegada de terciopelo
verde y de un ramo de plumas.
Tela necesaria para el vestido: 16 metros de seda bro·
é:hada.

41 lll•P•ii•, Groe!• y :Eolanü

CONTENIDOS BN LA HOJA·SUPLBMENTO.

corresponde á las Señoraa S11acrltoru de la I! y 2.• edición de lujo.

I á P , continuación de abecedario de mayúsculas,
para almohadas.
. N á z, conclusión de abecedario de minúsculas,
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para almohadas.
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CONncGION,\DO POR Nli&amp;"\'O y ESPECI.AL
PROCllDIIUJ:NTO CIJ:NTlflCO.

La opinión m~dica le reoomienda

para 1a utucl. La opinión pública de

todo el mundo t:1ti unánime e.n declarar
que ninguno le a,·entaja por su com•
rort, su huhur&amp; r su duradón.Inmensa ,-enta en Europa, y también
en la India y Colonias.- El nombre y
• la marea de fábrica (!neora) estamr, pado1 en el cors4! y en la caja.-E~crl·
-~ b,-.~ á JZOD'S con la11 mcdidu, ¡,;ira
,. ... TCCibi r el pliego de dibujo1.

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por las notabilidades medicales de Paris, ha valido, en la Exposición Universal de 1878, á su inventor, M. E. COUDRAY,
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talle, no de diosa, sino de parisiense. tQué son, en erecto, las
diosas, en su mitológico esplendor, imponentes, altivas, cerca
de ese tipo delicioso, encantador y adorable que se denomina
,mujer pR.risiense?&gt;
Fina, delicada, elegante, esbelta, graciosa, la muier pari•
siense tiene encantos propios, característicos, y MMES. DE
VERTl!'S parece como que poseen el molde de aquel busto per•
fecto, de aquella hechicera lounwn, que con sus corstis han
contribuido á acentuar, y qut: perpetúan.
Todos, todos los corsés de MMES. DE V ERTUS son verdaderas
obras mai?istr11les.
Escoged, según la edad y circunstancias personales, el corsé
Ana de Austria, la Cintura Regente, el Corselete Infanta.
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NINON DE LENCL_OS

CAYO EN LA BIRMANIA.
BEETHOVEN compuso mllsica que Ja sordera

no le permitía oir, y el vapor de más andar en el
Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su ep1derm1s, Y.se. conse,-vó
mundo ha sido construido ( casco y máquina) joven y bella hasta más allá de sus 8o años , rompiendo una vez y otra su acta de n.ac1miento á l_a

por un americano que ha estado ciego muchos faz del tiempo que en vano agitaba s'.l guadaña delante de aquel rost~o seductor sm poder mortiaños. Sin embargo, d uno hubiera valido más si 6.carle.-Este ;ecreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus co~temporáhubiera oído, y el otro si hubiera visto. Un sol- neos, ha sido descubierto por el d6ctor Leconte entre las hojas de un ~orno de la H'zstona am_orosa
dado puede ser un modelo de patriotismo y va- de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente é. la biblioteca de Volta1re y actualmente propiedad
lor; pero ¿de qué puede servir en el ejl:rcito si exclusiva de la Perrumería ll"lnou (Maison .Leconte), 31, rue du 4 Septem~r;, 31, París.
no puede llevar el fusil?
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ _erltah_le Eau de
Permítasenos poner por ejemplo una corta his- lllnon y de Dubel de ll"lnon, polvo de arroz que Ninon d~ Le~clos Jlamaoa cla JUVen~ud en
toria, El $r. John Hodson nació en Warboys en una caja,.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, 1;ara ev1_tar las
Huntingdonshire, Inglaterra. Cuando tenía vein- falsificaciones.-La Parfumerie ,Ninon expide á todas par!es sus pros~ectos Y 1;rec10s co.mentes.
ticinco años, lo emplearon como peón los con~]Jepósitos en Jlfadnºd: Pascual, Arma/, 2 ,- Artaza, Alca/a, 23, pral., izq.; Aguirre Y Molino, pe~•
tructores de ferrocarriles Sres. Lucas, Aird, Son:, fumería Oriental, Preciados, z; perfumería de Urquiola, Mayor, z; Rome,:o y. Vicmte, perfununa
y C,o, de Westininster, que lo han tenido siete inglesa, Carrera de Sa,i Jerónimo,¡¡, y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, Y Vicente Ferrer.
años. Entonces sentó plaza en el regimiento número 51, con el cual fué á la India en 1883. Formó parte de Ja expedición de 1885 á 1886, y es1
Decís, Señora, que os faltan muchas cosas
taba en Mandalay cuando se entregó el rey
ESS BOUQUET
&amp;,
paraquevolváisáser
Theebaw. Después de esta explicación, deja,eY oT,os
,..() •
'§,&lt;,,
1
mos que el Sr. Hodson diga su historia. Hela SELECTOS PRODUCTOS
V
'\\_ t\_~~
aquí: o:Cuando llegu~ á Shorebo empecé á sentirDE
~ .,."'."§~ ~ ~",..
Pues pedidlas á la Pe,fumería .&amp;ó_ticn, _rue du
me mal; tenía una sensación desagradable en la PERFUMERÍA ~ .,..?"~,~~4b·
4 Septembre, 3.5, en Paris, y quedaréis satisfecha
boca del estómago, y me sentía tan soñoliento
~:,,. ► \~'\l ~
y encantada del resultado.
que apenas podia levantar la cabeza. Tenia dolo3-'! ►-Q ~'\, ~~r:, \
Su Brisa .Exótka 1 en agua ó en crema, os hará
res en el costado derecho y debajo de los hom~~~~~'\:,..\\'%~ .,"'~ SPERMACETI volverá la hermosa edad de diez Yseis primaveras
bros, estaba desanimado, y todo Jo veía de una
..__.,.. -,. &amp;\.\~ ,.,,,
y os defenderá contra las arrugas; su polyo de
manera desfavorable.
4 ~ 'Q► '&amp;,~ ~
JABONES
arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
&gt;No podia comer ni dormir. Pasaba una noche
V e►\\\:',.,,~~
DE OTRAS CLASES
blancura diáfana que evocará á las rosas desvay otra despierto en la cama. El higado esta b·
~\\\ 'ur.:,'u,,¡.
los artlcu~o~º::stocador
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirtorpe; la pid y los ojos amarillos; la lengua coi
~~~-.• ,'\•
PYOueedores de las más altas
pará los puntos negros que b~otan en la narí~,
mucho sarro; el corazón irregular; sin apetito
\\\"._
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorond
extremidades frías; tenia fatigas, vomitaba, y no
clases sociales en todo el mu º
/ium espesará, alargará y dará nuevo color á
se me cortaba la diarrea. Con estos síntomas e,;
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prdatuve cuatro meses en cama en 1887.
dos destruirá los sabañones y las grietas, Y os de&gt;En el hospital me visitaba el médico del regi
volverá la mano lisa y mórbida, con las ven3:5
miento y el doctor Bel!, del Gobierno de la In
suavemente azuladas que antes, en vuestra pndia, que decían padecía de d1stnteria. Me pust largos y espesos, por acción del Extracto ea- mera juventud, poseíais; y toda est~ transfor~a•
tan dtbil, que apenas podía tt:nerme en pie, y de pilar de los Benedictinos del Monte Majella, ción se efectuará naturalmente, sm recurrir á
mi cuerpo sólo salía un líquido viscoso. Con nada que destruye la caspa, detiene la caída de los ca- ningún artificio.
se me podía cortar la diarrea. Al fin me manda- bellos, les hace brotar con fortaleza Y retarda su
El Catálogo de la Pufumerk:, .&amp;óti~a se remite,
ron á Inglaterra, y llegué á Gosport en Diciem- decoloración. E. SENET, AminNISTRAD0R, 35, gratis y franco de porte, á quien le ptc;Ia,
.
bre de 188S; estuve alli en el hospital hasta Fe- rue du 4 Septembre, Paris.-Depósitos: en Madrid,
Depósitos m Jlfadrid: Artaza, A/cala, 23 ,_pnn•
brero de 1889, en que me declararon incurable y Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelonar cipal, izq.; Pasma/, A:mal, 2; perfu11ur,a Urme mandaron il la reserva del ejército. Volví á Sra, Viuda de Lafont é Hijos.
quiola, Mayor, z; Aguirrey .ilfo/mo, ~ecz~dos, z,
Warboys, y sintiéndome algo mejor trat¿ de tra- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1 y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hqos.

J Q V EN Y BELLA

'

I

e AB E L L o s

HOYA LWINDSOH

ba¡·a.,
pero
Me puse
de gado,
quep,onto
no mern,equcdcsistiL
reconoc1an personas
que tan
me
habian conocido muchos años. Los anliguos amigos y compañeros decian: o:Hodson, no te moles&gt;tes en comprar más ropa para este mundo. Ei
&gt;jJri'mer trn;i! q,u 11-eusites se hará d,1 madera. &gt;
11Siempre comía algo, por supuesto; pero de nada
me servia. Comiendo me veia obligado muchai;
veces á salir corriendo de la mesa: tales eran los
dolores de vientre que me daban. Mis padres se
alarmaban de verme. Vi á un médico de Warboys, que me dió alguna medicina, la cual no
produjo resultado alguno,
&gt;Entonces fui al boticario de Warboys, que
ahora está en Croydon, el Sr. Nicholl, y me dijo:
o:Haría usted bien en probar el Jarabe curativo
&gt;de la. Madre Seigel.&gt; Me llevé una botella, la
tomé, y al parecer no hizo efecto. El Sr. Nicholl
me dijo: o:Pruebe usted otra vez; tengo tal con11fianza, que le daré á usted la segunda botellalde
11balde. &gt;
&gt;Así lo hizo, y antes de haber tomado la primera mitad de la segunda botella, empecé á sentirme mejor. Tomé la tercer botella, y antes de
acabarla había mejorado tanto, que me mandaron
á trabajar. Yo tenia miedo, y dije: cNo, esperen
á que haya tomado otras tres botellas, pues estíi
medicina maravillosa está haciendo Jo que nm•
guna otra ha podido l}acer ni en la India ni en
lnglaterra; me está curando, sacándome de las pro•

------

fundidadu
atcon
que la
memadre
,11oria.&gt;
11Continué
Seigel, y, á la verdad,

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Administración: Alcalá, 23, Madrid,

Tnro.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación
de los grobados.-Cr6nica de Madrid, por el Marqués d.i
Valle-Alegre.-María (COntinuaci6n), por ~-• Salomé Núl'lez
y Topete.-Estufa.s y chimen('as, por Fiav10.-Amor funesto,
poesía por U. Antonio Zaragoza.-Dos soles, poesía, por
D. José Jack~n Veyan.-E":\'.plicación del figurín iluminado.
-Correspondencia panicular, por D.ª Adela P.-Salto de caballo presentado por D.• María Estévanez.- Sueltos.-Advcrtencia.-Anunc1os.
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GRABADOS. - 1. Capota Colomba.-2 y 3. Dos medios cmtur~nes
de pasamanería.- 4. Cuello de pasa~anerla.-:- 5. Co:~1 no:
b\usa.-6 y 7. Relojera bordada. - 8 a 11. Tra¡es de v1s1ta ~
de recepción.-12. Enagua de si1rah negro •. -.13. Manga ~a•~
vestido de soirée.-14 á 18. -Abrigos de mv!erno Pª1:ª n1Ms
de 3 á 10 anos. - 19 á 23. Sombreros para mfl.as Y n.111.os pcquel'l.os.- 24. GoTTa para nlflos ~quenos. - 25. Vestid? para
ninas de·a á 3 anos.- 26. Vestido de pano.-:-- 27. Vestid~ de
lana rayada.-28. Abrigo de visita.-29. Vestido. de reoepc16n.
_ o a 32. Traje á estilo de sastre.--:- 33. Ab;,go foTTado de
ie{es. - 34 y 35. Vestido de ceremonia para_n11'1as de_ 8 afio:,
p 6 y 37 Vestido de tartán.-38 y 39. Levita para 10,·enc1~3de 13 á. q anos.-40 ..Paletó pa•_ajónnes de 14 á. 16 anos.
_ t y 42 . Abrigo para ml'las do:: 8 a 10 afias.

casas de Reexpedición:

¡

R I

~

::rv.t: E L _

4

Extractos concentrados:
Aguas para tocador:
Tintura Rubia:
Jabones extrafinos.

caLLIFLORE

que es una mad,e verdadera de los que suf,en.
Al fin, al concluir la qumta botella, me presenté
é. Jos admirados vecinos de Warboys tan robusto,
fuene y bueno como en lo mejor de mi vida.
Volví á mi trabajo, y mú ,nmnrad,z.r mt miraban

FL.OR DE BELLEZA

Polvo, adherente, • invisib le,.
Por el nuevo modo de emplear &lt;!Slos polvos comunican al rostro una maravillosa y
delicada belleza, y le dan un perl"ume de exquisita suavidad. Ademas de su color
blanco, de una pureza notable, hay cuatro matices de RachelydeHosa. desde el máspali io
hasla~mássub1do.Cadacualhallara, pues, exactamente el color que conviene a su rostro.

PATE AGNEL "'- AMIDALINA YGLICERINA

,omo á un muútado. •1Qué ha hecho estol» m,•
preguntaban asombrados. !Debo la vida y la »a•
"F
lud al Jarabe curativo de la Madre Seigel, conEste excelente Cosrnetico blanquea v suav,-za la piel y la preserva de cortaduras, ,rntatestaba, y quisiera que todo d mundo me lo cio~es. picazones, dafi:do,e un _aterciopelado ag_t·adable. En cuanto á. las manos, les da
oyera decir.
solidez y transparencia a las unas.- Perfumeria AGNEL, 16, Avenue de l'Opéra, Paris.
&gt;Desde entonces no he perdí do una hora de Ira.
bajo, y con gusto contestare cualquier carta qut'.
se dirija áJoh Hodson, Warboys, Huntingdon- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - i;hire, Inglaterra.,
Proveedores de SS. 1'UI. el Rey y la lleina de Espai1a
Sólo hay que aí'íadir una palabra de explica~
ción á esta ,elación fiel Y verdadern 4e la expe•
riencia del Sr. Hodson. La verdadera enfermedad
era indigestión, ocasionada por el cambio de cliSecreto de Juventud
ma, hábitos y alimemos. La diarrea de que ha•
Paoouo-ros
)
AGUA
bla, por extraño que parezca, es un efecto y m1
H::cc;u:ÉN"::coos
POLVOS DE ARROZ
íntoma
de
estreñimiento
prolongado.
Es
el
úl•
para
la
coo.unadon
de
la
C
FI E M A
5
timo esfuerzo de la naturaleza para librar á lfü
ielleia del rtS tro
IABON
intestinos de su carga terrible y ponzoñosa. En
J del cnupo
ACEITE Y ESENCIA
esta crisis, y no un día demasiado pronto, vino
Parla, faub, Polssonl~re. lo, y en todas laa perfumerlaa de Eapaña,
el socorro del Jarabe curativo de la Madre Seigel.
i\lcdalla en la Exposición Unhersal de París de tS89.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Whitc,
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, ten•
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
e,tc remedio.
El Jarabe Curativo de la Madre Seigel está. de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
14 reales; frasquito, 8 reales.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,
Moda ridlcula é inc6moda.-Los adornos de las
Telas nue\·as.L
b
sófil
Blusas Monfaldas -Chaquetas y fracs.- a fie re ru
a."{
ºik-Sombreros de inviemo.-Teauo del GYMNASE: 1 um~
~o~mutan, comedia en cuatro actos de Alfonso Daudet.
Toikttes de las aclrioes.

i.i.i,.,-.,:~:.:~,.$43

De las novedades que están en preparación1
las más interesantes son las t~l~s de lan~ para
.
de calle telas muy ongmales y hndas,
tra1es
,
•
d
La maque llevan en sí sus propios a &lt;?rnos.
or arte consisten en cachemires gofrados
iguiando entredoses estrechos separados P?r
un galoncito de terciopelo .. La tela va d~puesta del siguiente modo: el fondo arruga
como un crespón' y á cada dos ó tres cen ietros el gofrado va sujeto con un::'- parte
:fe terciopelo liso del ancho de una cmta co-

5;,;;A CURAR
EUMSEFICAz 7 1
•
IRRITACIONES del PECHO, RESFRU,00S, REUMATISMOS,
OOLO!IES, LUMBAGO. HERIDAS, LLAGAS.• Topico excelente
contra Callos, Ojos-de-Gallo. - En la, Farmacia.,,

CXXXlOIXXXXJOOOOOCOCCOOOCOOO

t

:f'aris,

m5~·

fabrican igualmente cachemires de la
India con pelos largos blancos, sobre los c~ales van brochados un salpicado y una guirlda figurando astrakán.
.
n•L
neigenses &gt; se llevarán también'. con
as •
d d
y por último,
tiras de astrakán gra ua as' ' 1 b d
ó
a infinidad de modelos' todos a ra os
un
..
con "'dispotéd1c1o~~schos con estas telas resul•
Los ves i os
h
e hacer
u económicos, pues ~o ~y qu.
.
tan m Y
. d dinero 01 de 1magmación,
ningún gasto,1 m Ale comprar la te 1a, se com •
~:~\~~~r~~: ~s;z, y se tiene la seguridad de
llevar un vestido á la moda.

PERF\JM ERIA LAfERRI RE

Perfumeria., 13, It.ue . d'Enghien, Pa.ris

LA MODA

DEL DIA

de

I.os llotones

IGUALES• i,s TELAS de tas PRENDAS,
adorno mu y ekg:aute y del m~jor gu sto, 111
fabriran en casa,de todae formas y umaiíoa
muy eco uo .., icaweute y _sln aprendi:r.age,
con la. admirable roaqu1oita

,,.,,;,ii,,,.

El ECLAIR 89,
,mlnmo.

l•.I.RIS, F,XI'. UNIV. 89,ALOE!t

PARJS9()

-e,i11•• dtB:onee, do Plltl \ll~rtdond.iy deoro.

T&amp;r[fas y llmtru nv1aus frane1 de ~t1e l l1s Pl!rlDUS qne lo s~licite~
Eug. SCH ER DING,fab., 11, Rue Crolx-du-Petlts-Cham ps,P.lRIS.

l

co

,.,~w, .,_,...m&lt;o ,

JABON - POLVOS DE ARROZ,
ACEITE, ESENCIA, AGUA DE TOCADOR,

11

Año L-Núm. 41.
11

SUMARIO.

Preciosa novela original, con interesante argu•
¿Teneis Canas 1
¿Teneis Péliculas1 mento, cuadros de costumbres familiares, episoMadrid: Plaza del Angel, 12
dios
muy dramáticos, y brillando en todo el libro
Teneis Cabellos de.
lrún
I Port-Bou
bi es ó que se caen 1 la más profünda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vendE::,
Hendaye
I Cerbére
SI LOS TENEIS á 4 pesetas, en la Administración de este perióEmplead el ROYA dico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.
WIHSOR, este pro
dueto, por exce
lente devuelve ,
las canas el colo1
y la beldad naturales de la juven•
96, Strand, Londres. -9, Boulevard des Capucines, París.
tud. ID1pide h
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
caidadelos cabel,
loa, y hace desa~~t,¡O1!,E~t~';¡8u"i:'i', !!;,ANº, ToREADoR ExQuIS1T,
parecer as p cu.las. s el solo regenerado1
de los cabellos que haya tenido medalla
FILIA, EAu DE RIMMEL, LAVANDE AMBRÉE.
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AGUA
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bras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa dt
los peluqueros y perfumistas en frascos ~
FILIA' HELIOTROPE BLANC. LILAS BLANCAS. VlOLETTfl
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medios frascos.
DE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS.-MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓN DE BARCELONA.
DEPOSITO: 22. Rue de fEchiquier. 22. PARIS

E

Madrid, 6 de Noviembre de 1891.

GRANDES

DE LA

SAIARITAINH
Novedades

Pídase nuestro catálogo de las novedades
de invierno1 que acaba de salir á tuz.
Este caiálogo que contiene un sin
número de grabados y extensas nomen•
claturas de nuestros tejidos, encierra al
mismo tiempo, las Condiciones de
enuio; y le remitimos gratis á quien
nos le pida por carta tranqueada, as1
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de nuestros almacenes.

Pldase nuestro Catálogo general.
oocooaooccooooooooocoooooc

•••

máJ

Las faldas se llevan cada vez
c~ñidas,
•
1 ue se quiera' á pesar e os esd1gase o q h en algunas personas sensatas
fuerzas que ac l rabie tendencia. y en vercontra e¡¡¡ta dep ~nde qué ventajas obtienen
dad, no se ,comp_r ten Sobre que ta forma no
1
tas que asi Je ~ente es lo más desfavoratiene nada e e . a \nar Las gruesas son
ble que se pued_e dr::dtle
las delgadas parle un groteSCO m b Q~eda el término merecen palos deáescp~c~·s llegan á realizarlo! Y
dio· ¡pero cu n
éstas no tienen excusa.

¡

Y

f

aud

•••

!.-Capota Colomba.

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cabecera de butaca</name>
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        <name>Guante de caza para hombres</name>
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        <name>Sombrero de fieltro para señoritas</name>
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        <name>Sombreros para jóvenes</name>
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        <name>Traje de ceremonia</name>
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        <name>Traje de luto</name>
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                    <text>456

I
(

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

BlBIENDO EiTlDO EN EL SEPGLCRO JLCUNOS MESES.

I

1

NUESTROS lectores recordarán el interesante
capitulo Vuelto á la vida, con que el novelista
inglés Charles Dickens empiez'a Un cuento de
dos ciudades. Casos ocurren en otras partes que
interesan y sorprenden casi tanto como el del
prisionero de la Bastilla, En qué consiste el secreto de fa vida y de qué modo puede someterse
á la irlfluencia de un agente conocido por el hombre, es el problema más interesante que tiene
que resolver la. inteligencia hu::nana. Dejando á
un lado ejemplos pertenecientes á lo que se llama
la edad de los milagros, podemos dar por seguro
que no se ha probado caso alguno de una persona que, estando muerta, hayR. resucit::ido; pero
ha y casos en que se ha hecho muy poco menos,
y esto puede inspirarnos casi tanta admiración.
Citamos, como e;emplo, los siguientes hechos:
Hace años que la mujer de William Crocker,
South Tarmington, Nueva Escocia, empezó Á
sentirse mala. Ni ella ni sus amigos comprendían
los síntomas. Tenía mucho dolor de cabeza, mal
gusto de boca, las manos y los pies fríos. La piel
tomó una apariencia amarillenta ó cobriza, y st:
puso triste, soñolienta é indiferente á cosas que
siempre le habían interesado. Andando,"se ob•
servaba algunas veces que vacilaba y tenia que
agarrarse á lo que hallaba más cerca para no
caerse. Con frecuencia tt:nía náuseas, y vomitaba
sin causa aparente, sufriendo de estreñimiento, y
la boca exhalaba un gas caliente y ofensivo. En
el otoño de 1884 perdió la salud por completo. Se
quejaba de tin dolor violento alrededor del corazón y respiraba con dificultad. También tenia un
dolor en el costado y mucha debilidad, y sensaciones desagradables en la parte inferior de la
espalda.
Se puso bajo el cuidado del mejor médico de la
localidad, que le hizo un reconocimiento cuidadoso, y dijo que el caso podía resultar muy difícil,
dándole muy pocas esperanzas. &lt;"Todo lo que yo
p11edo hacer, dijo, es probar los remedios á mi
alcance y esperar en el resultado. :o En el espacio
de tres meses sus mayores esfuerzos no produjeron ninguno. No tenla apetito y era admirable qui:
pudi.e:a vivir. Se había puesto tan nerviosa y t:X·
citada que el menor ruido la asustaba como á un
niño asusta un cañonazo. Hasta el ruido ordina1 io
de una conversación parecía que la volvía loca.
Había estado gruesa, pero perdidas las carne,;,
parecía una mera sombra de aquella arrogante
mujer, la envidia de muchas en otro tiempo.
Viendo que nada se adelantaba con el tratamiento
actual, se buscó á otro médico, que hizo cuanto
pudo durante cuatro meses. En todo tsle titmpo
no pudo dormir 11u1zca sin lomar opio. Tal eta ~u
estado, que Io que deseaba era morirse, y sus parientes estaban cc-,nvencidos de que éste e__ra _d
único ali..-io que había Je esperar. Alguna vez
sin embargo, la cnformedad p~recía c.:der en un
corto intervalo, y entonces la pobre enferma podía leer algunos minutos. En una de estas ocasiones tomó una vez un periódico, y al pasar la ,,h,,ta
por sus columnas enconnó un artículo que describía una medic'ina llamada Jarabe Curativo de
la Madre Seigel. Aunque lo que en él se decía no
le inspirara gran confianza, mandó á San Jmm
por una botdla, sin decir al médico lo que había
hecho. Despu6s de un par de tomas de la prepa•
ración, vió con gran sorpresa y alegrílque le habían heeho un efecto inmediato. A los pocos días
podía dormir sin tomar opio, y por la primera vez
en algunos meses sintió un apetito natural. Lo
q:ie comía se lo llevaba el estómago y apenas le
daba el menor trabajo.
Renaciendo en ella la esperc.nza, dijo lo c¡ue
había hecho, despidió al médico, mandó á Halifax por seis botellas más y lo siguió usando todo
el invierno de 1884-~5. Se mejoró con rapidez, y
al poco tiempo, citando sus palabras: dJf¿ smti
como si ht4-biera vuelto á la vida h!!?iwdo eslado,m
unupul1,roa(1;u,wsmeses.:o Paracuandolleg:óla
primavera ya podía atender á su rrabajo. Ahora
tiene sesenta y tres años, está buena, y es r•ro-

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mia, por Flavio.- Reales jardineros, por
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para ni!los de 9 á 11 al\os. - 3. Pa!etÓ·ma,
tinü.-4. Faltla de lana. -5. Enagua de
franela.-fí. Canastilla adornada con bo;da.
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:soi1'é'. - 16. Paletó para ninos de 7 á 9
aflos.-17. Pa!etó-matinie -18. Enagua de
franela.-19. Sombrero Susana.-20 y 21.
Vestido de pano.-22. Vestido para recibir.
-23 y 24. Traje de recibiT y traje de calle.
-25. Cinturón bordado. - 26. Vestido de
paseo.- 27 y 28. Vestido para ninas de I á
2 anos. - 29. Levita de lana rizada, - 30 y
31. Vestido de pafio y lanilla con listas de
atitrakán. - 32 y 33. Vesti,lo para nil'!as de
5 anos. - 34 á 37. Vestido de pafio y tela
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NINON DE LENCLOS

Reíase d"eJaS añ-ugas, q_ué no'se atrevleion nunia á señalarse en su epidermis, y se conse ,'VÓ
joven y bella hasta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimient.P á I_a
faz del tiempo, q_ue en vano agitaba S'J guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortificarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus conlemporáneos, ha sido descubierto \',ºr el dbctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia am~rosa
de las Galias, de Bussy-Ra utin, perteneciente á la biblioteca de Volta-ire y actualmente propiedad
exclusiva de la Per(umería ll'h1ou ( 11-faison Leconte), 31 , rue du 4 Septembre, 31 , París.
Dicha ca:sa entrega el secreto á sus elegantes clientes halo el nombre de , ,érltable Eau de
ll"hlOn y de Dubet; de lllnon, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba «la juventud en
una caju.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falsificaciones,-La Pa,fumerie JVinon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes..
DepósitosenMadn"d: Pascual, Arenal, 2; Arlaza, Alcalá, 23, pral., i"-zq.; Aguirre y JJ.folino, per
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d,;i imprenta,
y dice que debe su reslabltci~
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Decís, Señora, · que os faltan muchas cosas
miento desde las mismas puertas del sepulcro al
para que volvái~ á ser
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•

Para la estación triste en que
hemos entrado, con su sol velado
de nubes, sus días cortos y su
cielo amenazador, se necesitan
trajes que anuncien el invierno,
que lo preparen. Afortunadamente, fabricantes y modistas no
se dan punto de reposo para suministrarnos las novedades adecuadas á. la estación.
Hasta ahora lo que más abundan son las lonas gruesas lisas,
las vigoñas flexibles_ y_ algunas
telas ilustradas de d1buJoS geométricos sin gran elegancia ni
originalidad. En una palabra, nada bien saliente hasta nueva orden. Los colores de los animales
de pelo, como la marta, la corza
y el castor, estarán muy en boga,
y como complemento, los tintes
q~e broncean el cutis en los ~ueblos salvajes, esos tonos cobnzos
dorados que distinguen á los sornalis y cingaleses, entre otros.
Las faldas continúan siendo de
forma de funda, y van forradas,
más bien que montadas I sobre
un fondÜ de falda. Seguimos fieles á la cola pequeña, que todos·
califican de incómoda, pero que
lo es mucho menos desde el momento en que el vestido es estre-

\

'

~-

trecho y no lleva fondo de falda
propiamente dicho.
Entre las más lindas novedades
que he visto, citaré un vestido de
sarga azul marino, guarnecido en
su borde inferior de una tira ancha de terciopelo negro, que
tiene lo menos 10 centímetros de
ancho. Por encima de esta tira
van tres cintas de raso, una celeste, otra color masilla y la tercera color de moho, puestas las
tres una contra otra formando
cabeza de la tira de terciopelo y
veladas te.da una por un entredós de azabache figurando X. No
es posible imaginar el efecto de
este adorno, que es, sin embargo, de una sencillez extraordinaria.
Están muy de moda los adornos de terciopelo en el borde de
la falda, y he aquí un traje Moscovita donde este adorno se halla
empleado ( croquis núm. 1 ).
El vestido es de vigoña «rocher ► de un color tostado como
el del hierro mohoso. En el bor•de inferior va un bies de terciopelo «dalia&gt;. A la falda, completamente llana y cortada en puntas
acompaña una casaca Monjicl/
abierta en el lado izquierdo co~
una ancha correa de piel y cinturón de piel formando el talle.
Las costureras hacen ellas mismas estos cinturones con piel de
cabritilla ó piel de Suecia ya
preparada al efecto. La manga
de esta casaca es ancha en lo
alto, y termina en una manga
ajustada de terciopelo.
Para variar la forma del carrick
y de la esclavina, de que estamos ya cansadas, se llevan unas
manteletas á la campesina, que
ahora llaman .- mantas&gt;, y que
son cortas por detrás, caen en
punta por delante y van montadas con mucho vuelo bajo una
capucha que se hace de diferentes formas. Como adorno tres ó
cinco hileras de encaje'" Toro
Pouce :o rizado, que se ponen
unas por _encima de las otras y
que constituyen un adorno muy
origin~ . Las t_iras de plumas muy
pequenas y nzadas son también
de muy buen efecto.
Se llevan más que nunca las
chaquetas de formas sumamente
variadas, más bien largas que
cortas, pero de al de tas casi siempre seguidas, es decir, de una
pieza; y se comprende esta insistencia de la moda, pdrque es
la prenda cómoda por excelencia y de la que nos separaremos
difícilmente.

.*..

!.-Sombrero de otoño.

Los sombreros son más bien
pequeños que grandes. Los fieltros son generalmente bez."ges, con

�LA MODA ELEGANTE ' PERI Ó DICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

439

458
con algodón de diferentes colores é hilos de oro. _Se
compone de un marco que ribetea el cesto por arnba
fondo pequeño como las capelinas nicen~es, ó puntiy en los lados, y va formada por una hilera de curvas al
agudos como los gorros de los clowns, Q bien redondos,
crochet , hechas al punto enrolla?o, y adornada con dos
con los bordes rectos, como el sombrero de Pierrot, digalones estrechos. Por el interior de es~e marc~ se
uenden unos galones que se cruzan y termm~n en dienminutivo del sombrero de losfariniers.
tes en el borde inferior y en los puntos de umón '. en los
cuales se fijan unas rosáceas pequeñas. Para ~1ecu~ar
la guarnición se hace primero, para el galón mtenor
Conchita. toma un enorme pedazo de azúcar del azudel marco una cadeneta de mallas ejecutada. con algocarero y pide á su madre el pf'fmiso de comérselo.
dón color de masilla, cuya cadeneta tiene S7 centíme- No ese no, hija mía; es demasiado grande.
tros de largo. Se fijan 43 centímetros sobre el borde
De u~ bocado Conchita se come la mitad, y presensuperior, y z2 en cada borde de _costado. Sobre esta
cadeneta se hace una vuelta de bndas enrolladas , para
tando el resto á su mamá, le dice:
- ¿Y ahora que es más chico puedo comérmelo, la cual se labra, siempre a:ternando, una brida enroll~da ( de 5 espirales) sobre la 2.ª malla de la cade~eta siverdad ?
guiente, una malla al aire; pero para las ~squmas se
•••
ejecuta, en vez de una brida enrollada , 3 ~ndas.
En una peluquería de los boulevares exteriores:
Se hace luego la hilera de curvas I y si.empre alterEl mancebo tiene la manía de contar sus penas á los
nando , se ejecuta en la 1.ª vuelta de esta hilera la curva
más próxima con algodón reseda ¡ la .2·ª• con algodón
parroquianos.
- En fin - decía días pasados á un buen hombre, á color de cobre, y la 3-ª, con algodón gns azul, de la ~aquien adobaba hacia más ?e media hora-:- p~n~ase
nera siguiente : • una malla simple sobre la malla al atr~
usted en mi lugar.¿ Q ué hana usted con un md1v1duo
más próxima,- 3 mallas al aire,- sobr~ la 7•ª malla sique le hubiera dado semejantes motivos de queja ?
guiente , 7 bridas enrolladas, de Is espirales ~a.da una ,
El parroquiano, feroz :
separadas por z mallas al aire ,-:-3 !11ªUas al air~ ,-una
-Lo condenaría á que usted lo afeitase.
malla simple sobre la 7.ª malla s1gu1ente;-se fiJa la hebra, y se vuelve á principiar desde •¡ pero se ha_ce
siempre la 1.ª malla en la malla sobre la cual se ha e1eEcos de la playa:
cutado la malla simple anterior , y se cje&lt;:utan las 3 ~u~Antoñito se baña con el autor de sus días , cuando de vas de cada esquina , de modo que la pnmera y la ultipronto se pone á d ecirle :
ma no cuenten más que 6 bridas enrolladas, y la del
-Escucha , papá¡ yo te aconsejo que bebas agua del medio bridas enrolladas. Se aprietan estas curvas una
4
mar , porque mamá decía ayer noche que tu conversacontra la otra.
ción carece completamente de sal.
2.ª vuelta.-Con hilos dobles de oro se hace una malla simple sobre el lado de malla de del~nte de cada
malla de la vuelta anterior. Pata el galonc1to del borde
Una voluminosa señora entra en el tranvía, donde
exterior, se hace solamente por el revés:
I .ª vuelta.-Con algodón color masilla, u!'a malla simple
ocupa doble asiento.
.
-Yo creía-dice un viajero á su vecino de al lado sobre la última malla de la vuelta antenor,-1S mallas
que los tranvías no se habían he.cho_ para los el.efantes. al aire·-luego siempre alternando, una malla simple
La robusta señora, que lo babia 01do, le rephca:
sobre ~\ lado d°e malla de delante de la malla simple del
-Caballero, el tran vía es como el arca de Noé, remedio de la curva más próxima,-14 mallas al aire¡ p~ro
cibe á todos los animales, desde los elefantes hasta los
en cada esquina se hacen, en vez de 14 mallas al aire,
N úm. 1.
10 mallas al aire,-3 bridas, separadas cada una por 2
asnos.
V. DE CASTELFIDO.
mallas al aire sobre la malla del medio de la curva,Citaré uno de estos f ariniers, que era de fieltro color
10 mallas al aire, y, al terminar, se ejecutan 18 mallas al
de coco é iba guarnecido simplemente de un torzal y
aire y una malla simple sobre la 1.• malla de la 2.ª vuelde un lazo de cinta d e terciopelo color de ccaracolillo&gt;,
que no es precisamente un tornasolado, ni un camta de la hilera de curvas.
Esta 2.ª -vuelta va ejecutada como la vuelta de bridas
biante, sino una reunión de colores enteramente disEXPLICACIÓN
DE
LOS
GRABADOS.
enrolladas del galón del borde interior.
tintos, combinados sobre la misma tela y que recuer; /1 vuelta. Con hilos dobles de oro, siempre una malla
dan los deliciosos colores de los caracolillos. Hay rosa,
Sombrero de otoño.-Núm. l.
simple en el lado de malla de detrás de cada malla de
verde, morado, rojo, mezclados para producir un efecto
la vuelta anterior.-Los galones que se cruzan van ejeadmirable.
Sombrero ajaretado de encaje negro, guarnecido de
Se llevarán muchos sombreros de fieltro y de tercio- volante de encaje , pluma negra echada hacia atrás so- cutados, sobre una cadeneta que ·tenga el largo necesario , como el galón interior. Para las rosáceas pequeñas
pelo negros, estilo Enrique II.
bre el fondo , y ramo de plumas negras por delante. Bride los puntos de unión , se hacen con algodón ( empleanHe aquí un modelo sumamente lindo (croquis núm. 2)
do alternativamente todos los colores ) : 4 mallas al aire,
de fieltro negro, de copa aplastada, con banda de ter- das de cinta de terciopelo color de maíz.
-6 bridas cruzadas de 14 espirales, separadas cada una
ciopelo negro, hebilla de acero y encaje blanco que cae
Traje para niños de 9 á 11 años.-Núm. 2.
por 3 mallas al aire sobre Ja 1.ª de las 4 mallas al aire,
sobre las alas. Por detrás, un poco hacia la izquierda,
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, figu-después z mallas al aire,-una malla-cadeneta sobre
va un penacho de plumas negras , muy alto y que se
ras 17 á 24 de la Hoja-Suplemento.
la 4.ª de las 4 primeras mallas al aire. Los cascabeles se
balancea por encima del sombrero.
componen cada uno de s bridas enrolladas de 20 espiPaletó-matinée.-Núm. 3.
•
Es de lana listada, azul de dos matices, con un dibujo rales hechas con algodón, y de 9 bridas hechas con hiCon las faldas poco menos que ceñidas que ahora lle- crema sobre una de las listas. Cuello vuelto y cinturón los dobles de oro.
vamos, el talle resulta naturalmente más largo, más de la misma tela, que sale de las costuras de los lados
Saquito para pañuelos.- Núms. 8 y 9.
esbelto, y por otra parte este corte de nuestros vestiy forma un lazo en medio. Man~a recta, terminada en
La
fig.
56
de la Hoja-Suplemento al presente número
dos conviene perfectamente á las faldas largas que la un puño de lo mismo. La matinée va cerrada con botocorresponde
á este objeto.
moda favorece.
nes de nácar y festoneada en su borde inferior.
Este saquito, hecho de raso blanco, tiene la forma de
Los corsés de Mme. Léoty, la célebre corsetera paun abanico, y se compone de dos pedazos. La fig. 56 reFalda de \ana.-Núm. 4.
risiense, contribuyen poderosamente á realzar la moda
presenta la mitad del saquito. Se le forra de raso amaá que me refiero, pues no hay nada que pueda dar una
Esta falda, para trajes de mañana, es de un tejido de
rillo claro algodonado y pespunteado. La parte de en·
esbeltez al talle y una majestad al porte como estos
lana beige obscuro, con rayas color crema. Va un poco
cima del saquito va adornada, á 3 ! centímetros de disrecogida por delante hacia la izquierda. El la.do derecho
corsés admirables.
tancia del borde exterior, con una rama ó guirnalda de
Añádase á esto la riqueza de las telas empleadas en
va guarnecido de una quilla, formada por un pliegue
la fabricación de estos corsés, los brocados, las gasas abrochado con dos hileras de botones de metal , y de flores, ejecutada, con arreglo á las indicaciones del dibujo 9, con seda color de lila, bronce, fresa de varios
transparentes, y se tendrá una idea de la belleu, ori- otro pliegue capucha.
matices é hilillo de oro ( este último se emplea para el
ginalidad y elegancia de cuanto sale de la casa Léoty.
cáliz, el centro de las flores y el lazo ) al pasado y punto
Enagua de franela.-Núm. 5.
En cuanto al género de corsés que debe llevarse,
cordoncillo. La parte de encima del saquito va guarvaria según el uso á que haya que aplicarlos. La moda
Es de franela azul claro, y va bordada y festoneada de
necida además con un encaje blanco fruncido, de 5 cenexige á menudo una forma de corsé particular. Así, por con seda blanca.
tímetros de ancho, fijado en espirales en el borde exteejemplo, los cuerpos rectos que se llevan actualmente
rior. Se reunen las piezas con cintas otomanas de un
Canastilla adornada con bordados.-Núm. 6.
reclaman un corsé sin ningún arqueo por delante¡ todo
Las figs. 54 y 55 de la Hoja-Suplemento al presente nú- amarilo claro, de 3 centímetros de ancho, que van fijadas en los parajes de la fig. 56 marcados con una esmero corresponden á este objeto.
Esta canastilla se compone de cuatro bolsas. Se cor- trella. Se anudan los extremos. El borde superior de la
tan primero, para las paredes de delante y de detrás , guarnición de encaje va cubierto con unos tacitas de
cuatro pedazos de cartón, los cuatro, enteros, por las cinta igual.
Cenefa bordada para chaquetas y vegtidos de niños.
figs. 54 y 55. Se cubren los dos lados de las paredes de
Núm. 10.
delante con seda de canutillo color de salmón. La parte
de delante de las paredes de detrás va cubierta de tela
Se ejecuta esta cenefa sobre lanilla ó paño, con seda
igual, puesta de plano y adornada con ramas bordadas de color. Se festonea su borde exterior, y se bordan las
( véase el dibujo 9, que sirve al mismo tiempo para el flores al punto lanzado y punto anudado.
saquito), que se ejecutan con seda azul claro, color de
Corpiño de soirée.-Núm. 11.
fresa y aceituna é hilillos de oro. Después de haber cubierto las paredes de detrás toda.vía libres con raso
Se compone de una camiseta de gasa ó sural, verde
color de salmón, se reunen los pedazos, así como las
pálido, muy fruncido en el hombro y adornado con un
paredes de las bolsas. Se cosen estas últimas á unos lazo de terciopelo verde musgo. Un corselillo alto muy
cuantos centímetros de distancia del pico superior, re• ajustado, de terciopelo verde musgo bordado, cubre
uniendo las cuatro bolsas, y se cubren las costuras de
parte de la camiseta y forma un corpiño en punta por
unión con tiras de tela plegadas. Se adornan las bolsas delante y por detrás, adornado con un volante de Chande delante con encaje blanco, bordado y fruncido, de ti.lly muy fruncido. Manga corta hasta el codo, de ter10 centímetros de ancho, el cual va fijado en espirales.
ciopelo _verde musgo bordado, cubierta de una manga
En la extremidad superior de la canastilla se fija una
entreabierta y plegada de gasa ó surah verde pálido
rosácea de encaje y un lazo de cinta de seda color salanudada en la sangría del brazo.
'
món, de 3 centímetros de ancho. Se fijan entre las bolCorpiño
para
traje
de
calle.-Núm.
12.
sas
unos
lacitos
de
la
misma
cinta,
de
2
centímetros
de
Nóm. i .
Este corpiño es de cheviota gris pizarra. El delantero
ancho.
el arqueo debe producirse en los costados. Lo más se•
forma pliegues á cada lado, y va sujeto con un cinturón
Cesio para leña.-Núm. 7.
guro, en caso de dudas, es consultar á Mme. Léoty,
cruzado en medio de la misma. tela. En lo alto tres frunEste cesto, que es de mimbre y bambú, va adornado
8, place de la Madeieine, cuya competencia y buen gusto
cidos ó aja.retados forman como un canesú. Manga ancon una guarnición al crochet forrada de raso y com- cha terminada en un puño estrecho y alto.
están reconocidos.
pletada con unos cascabeles. Esta guarnición se ejecuta

'¡'-'
' ' .;,w
.,,.
~~

En un colegio :
-Señorita María , trate usted de acordarse de que
Milton , el gran poeta, era ciego.
- ¡Si, señora!
-¿ Cuál era , pues, la enfermedad de Milton ?
-Era poeta.

.·,J~\:'(Wtr·
-

'

•••

1

10.- Cenefa bordada para chaquetas
Y vestidos de niños.

•••

•••

••

•••

2.-Traje para niños de 9 á 11 años.
E.xpllc. Y pat., núm. 111, /igs. 17 á 24 de fa Hola-Sup lemento.

9.- Bordado del saquito
D&amp;ra pañuelos.
Véase el dibujo 8.

- _..-== -

..

&amp;. - Canastllla adornada con bordados ,

5.- Enagua de f'l'aneta.

7.-Cuto para leña.

4.-Falda de lana,

8. - Saquito para pañ11elo1, Véase el dibujo 9,

�460

I
r

;

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Enagua de invierno.-Núm. 13.

Levita de lana rizada.-Núm. 29.

Es de pañete color madera, y va adornada ~on trencillas anchas y estrechas de lana color de nutna.

Para la explicación y patrones, véase el núm. VIII,
figs. 48 á 53 de la Hoja-Suplemento.
Vestido de paño y lanilla con listas de astrakán.
Núms. 30 y 31.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figu·
ras 29 á 37 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de 5 años.-Núms. 32 y 33.
Se hace este vestido de lana beige rayada, con tira de
la misma tela puesta horizontalmente formando entredós sobre el dobladillo de la falda. Falda recta y blusa
á la marinera, con espalda y delantero doblados sobre
un tableado puesto en sentido horizontal como el peto,
que va añadido á cada lado de la abertura del delantero. Este último va plegado en los hombros, y la espalda
va plegada en medio y sujeta en la cintura con unos
fruncidos y un lazo grande de cinta de faya beige. Cu~llo
á la marinera, ribeteado de un tableadito de seda hsa.
Manga ancha y recta, estrechada por abajo con unos
pliegues. El delantero se cierra en la izquierda de la
abertura.
Tela necesaria: 3 metros 50 centímetros de lana, de un
metro 20 centímetros de ancho, y 55 de seda.
Vestido de paño y tela escocesa.-Núms. 34 á 37.
Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplemento.

Paletó bordado.-Núm. 14.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VI, figuras 38 á 43 de la Hoja-Suplemento.
Corpiño de seda para teatro y soirée.-Núm. 15.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuras I á 9 de la Hoja-Suplemento.
Paletó para niños de 7 á 9 años.-Núm. 16.
Para la explicación y patrones I véase el núm. VII,
figs. 44 á 47 de la Hoja-Suplemento.

fo
ag
co
mi

Paletó-matinée.-Núm. 17.
Es de lanilla listada verde reseda de dos matices I y
va adornada con botones de metal y bordada en el
borde de la aldeta con seda del color más claro. Un festón rodea la aldeta.

Enagua de franela.-Núm. 18.
Es de franela punzó, y va guarnecida de dos volantes
recortados en dientes y festoneados.

Sombrero Susana.-Núm. 19.
Este sombrero, redondo, es de fieltro gris, y va guarnecido de raso gris y adornado con una hebilla de
acero puesta por delante, y plumas negras.
Vestido de paño.-Núms. 20 y 21.

CRÓNICA DE MADRID.

Para la explicación y patrones, véase el núm. II, figuras 10 á 16 de la Ho¡"a-Sujlemento.

SUMARIO.

Vestido para recibir.- Núm. 22.
Puede hacerse este vestido de cachemir ó lanilla lisa
de cualquic r color claro. Nuestro modelo es de sura!t
color de lila. Falda de suralt, guarnecida á cada lado de
quillas adornadas de pasamanería negra, salpicada de
oro y de plata. El paño de detrás, montado con fruncidos, forma cola poco pronunciada. Cuerpo muy ajustado en la C;spalda, formando aldeta. El delantero, ajustado y gu:i.rnecido de pasamanería, se abre sobre un
peto adornado con una chorrera de crespón de la China. Una faja ancha de crespón de la China, que sale de
las costuPs tle los lados, se anuda por delante y cae en
dos picos que llegan hasta el borde de la falda, terminando en dos borlones de seda. Cuello abierto de suralt
y cuellecito plegado de crespón de la China. Manga
muy bullonada, terminada en un puño alto guarnecido
de pasamanería.

Traje de recibir y traje de cal!e.-Núms. 23 y 24.

"ªº
p&lt;

Núm. 23. Traje de ncibir.-Vestido de pekín azul con
listas de raso con reflejos encarnados. La falda es completamente recta, con cola fruncida por detrás. El cuerpo es de gro azul y forma chaquetilla abierta por encima de una blusa ajustada, pero fruncida, de sura!t
tornasolado color de rosa y azul. Esta blusa continúa
formando un bullonado en el borde inferior de la chaquetilla. Las mangas van montadas sobre un forro ajustado, y van enteramente fruncidas. Se cubren la blusa
y las mangas de tul azul sembrado de cuentecitas de
acero con reflejos sonrosados.
Núm. 24. Traje de calle.-Es de paño color masilla con
adornos de paño beige, sobre el cual se ejecuta un bordado Renacimiento con hilos de oro y lentejuelas y
cuentas de color. La falda es recta por delante, y va
ribeteada de una tira ancha de paño beige bordado. La
chaqueta va .adornada por detrás con un canesú en
punta y dos quillas bordadas, puestas entre la espalda
y el ladito. Por delante, las solapas bordadas continúan
.hasta la aldeta, y la chaqueta se abre sobre un peto
bordado que forma chaleco.

Cinturón bordado.-Núm. 25.
Este cinturón, cerrado en el costado bajo un lazo, es
de seda otomana negra. La parte de delante, que tiene
45 centímetros de largo, va adornada con un bordado
de cuentas de azabache. Se le forra de seda negra. Se
une al borde del lado derecho del cinturón la mitad de
detrás, hecha de cinta otomana de 4 ceI'ltímetros de
ancho, y se le abrocha con corchetes b.ajo el borde del
lado izquierdo.
Vestido de paseo.-Núm. 26.

Se hace este vestido de paño gris ruso, y se le adorna
con un bordado de seda negra formando orla. Falda cuyos paños de detrás forman puntas, y los de delante un
delantal guarnecido de seis hileras de cordoncillo bordado. Cuerpo de aldetas largas, compuesto de espalda
y lados de espalda con aldetas plegadas en medio, lados
de delante y delanteros con pinzas, cerrados en medio
y recortados en el pecho sobre un bullonado de seda
gris añadido sobre el forro. La parte inferior del cuerpo
figura un delantero escotado en forma de corazón. La
parte superior forma un canesú guarnecido de tres hi
leras de bordado. Por delante se recorta la aldeta para
fio-urar un corpiño en punta. Manga alta de hombros,
g;arnecida de bordados. Cuello alto, rodeado de un
bordado igual. El contorno de las aldetas y de la escotadura lleva el mismo bordado. -Sombrero de tercio
pelo negro, guarnecido de una banda ple2ada de crespón blanco y de plumas negras.
Tela nece.raria para el ve.rh"do: 7 metros 50 centímetros
de paño, y un metro de seda.
4

4

Vestido para niñas de I á 2 años.-Núms. 27 y 28.

Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figuras 25 á 28 de la Hoja-Suplemento.

Desgracias y catástroíes.-La piedad de la Reina.-En Burgos.-Los que
vue!ven.-El otono.-Falta de fiestas.-Los salones cerrados.-Esper,m•
ias.-Las bodas -La próxima apertura del regio coliseo.-Su compania.Sus promesas -Los demiis teatros.-En el de la PR!:."CESA, Odette.-Maria
Tubau.-Arnatn.-En el de la Co:111;:DTA, Consuela v Sin Jamili 1.--En el
de L.'I.RA, Pdillo:s á la mar-La clausura del Esrú:01..

t;J~,
~~~
d~t ~~~s~.ª comenzado de manera triste y
1
Ejip'""I () No importa que el cielo aparezca azul y
~j ~ i~ transparente¡ no importa que la tempera-

rJ.L

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~~r,
,~

;\., tura compita con la de la primavera en
suavidad y blanduraj que el sol brille refulgente.
.:1 : ,- • La luz no ilumina sino horrores y desgra,
cias: aquí como allá, en Burgos cual en París, en
y la corte y en las provincias, han abundado inesperadas y crueles catástrofes.
Reciente se halla aún, y por nadie olvidada, la ocurrida en Quintanilleja, que costó la vida á algunas respetables personas; que ha sumido en el dolor á muchas ilustres familias.
Y aquí debo hacer mención del rasgo de imponderable bondad, de simpatía á la desgracia, que acabamos
de admirar en S. M. la Reina Regente, quien, al volver
á la corte, se ha detenido dos días en Burgos con el
solo objeto de acercarse á los heridos, de darles pruebas de inestimable interés.
S. M. había socorrido noble y generosamente á los
pobres: ahora ha querido probar que nunca es insensible á los infortunios de sus súbditos ni de los extraños.
La Reina ha visitado á todos y á cada uno en sus lechos respectivos, dirigiéndoles palabras de consuelo
que no olvidarán cuantos han sido objeto de tan honrosa demostración.
La familia Real reside ya entre nosotros, y, siguién•
dola ó precediéndola, se hallan también aquí la mayoría de los que salieron de la corte durante los meses
estivales.

•••

El Retiro ha recobrado su aspecto animado y bullicio•
so: de cinco á seis de la tarde hacen su aparición allí
multitud de carruajes elegantes, donde cada día se encuentra alguna dama recién llegada; alguna notabilidad
femenina ó masculina que torna á cuarteles de invierno.
En los teatros se ven y admiran asimismo lindos y
juveniles semblatites que se habían eclipsado temporalmente, y la corte recobra poco á poco movimiento y
vida.
Regresan también los que han experimentado dolorosas pérdidas en los infaustos sucesos últimos: la Marquesa de la Laguna y el Marqués de Villa viciosa, después de haber recogido el postrer aliento del infortunado Duque de la Roca, su hermano; la Condesa de
Montefuerte, que ha visto expirar junto á sí el esposo
querido á quien debió largos años de felicidad.
La Marquesa de Squilache, abandonando después de
largo tiempo los negros crespones, ha vuelto igualmente á su casa, y en breve citará á sus amigos íntimos
para frecuentes tertulias.
He ahí lo único que por ahora habrá en Madrid: reuniones de corto número de personas 1 donde se cultivarán con ardor los juegos de sociedad: el billar, el bezigue y el tresillo.

•••

No han comenzado todav•ía, ni comenzarán hasta el
próximo Noviembre, las recepciones vespertinas: los
jive o'clock te(l,.
La Marquesa de Romero de Tejada, las señoras de
Lamoneda y de Magaz, anuncian ya que reanudarán en
breve sus miércoles, sus jueves y sus sábados¡ la Marquesa de Valdeiglesias, la Condesa de Rep~raz y otras
damas [dan iguales esperanzas á sus relaciones¡ pero
nadie sabe cuándo comenzarán las sautert'es nocturnas,
ni las fiestas de mayor importancia, cuya época suele
ser el principio del nuevo año.

•••

-----

LA MODA ELEG_A :'&lt;TE, PERfÓDICO DE LAS FAMILIAS.

El gran mundo, la gente elegante se ha congregado
empero en diferentes sitios para va1ios tnlaces matrimoniales.
El 12 se celrhró él de la hija del Marqués de Cayo
del Rey, ron el ten~:nte ele caballería D. ~Hguel Martínez de Campo,; 1 h1Jo se~undo del egreg10 general de
este apellidn.
Por el luto de la novia, el acto religioso sólo tuvo por
espectadores los mdividuos de ambas familias.
Los recién casados- los cuales llevarán el título de
Marqueses del Baz.tán, que acaba de concede! S. M. al
joven esposo- saheron por la noche para Pans I donde
van á pasar su luna de miel.
El 15 otro consorcio notable: el de la hija del senador
del reino Sr. Rivera, con el Sr. D. Julio Danvila, hijo
del vicepresidente del Congreso de Diputados.
La ceremonia religiosa se verificó en la parroquia de
San José, siendo padrinos la madre de la novia y el padre del novio.
Después los asistentes fueron obsequiados con espléndido banquete en el hotel del paseo de Recoletos,
donde reside el Sr. Rivera; y los cónyuges encontraron
en la canastilla de la desposada una cosa rara en los
tiempos presentes: cinco mil pesetas en monedas de
oro para hacer el viaje de boda.
El jueves será la de la señorita D.a Matilde de 1ranzo,
hija de los Condes de este título, con el joven ingeniero
agrónomo D. Francisco Chavarri: el martes la de la señorita de Gayangos, hija de los Marqueses de Monteolivar, con el teniente de infantería D. Leopoldo Serrano,
hijo de los Duques de la Torre: en Febrero de 1892 la
de la señorita D,a Encarnación Castelló con b. Luis Silvela, hijo del antiguo Ministro de Estado y Embajador;
y por último, en Abril, la de la señorita de Luxán, nieta
del general y exministro, con el Sr. D. Luis Escribá,
primogénito de los Marqueses de Argelita.
La lista de los consorcios presentes y futuros es larga; pero se puede añadir, sin temor de equivocarme,
como al pie de los folletines de los periódicos: se continuará.
Los filarmónicos, las mujeres elegantes, los .rportsmen,
en suma, la gente del gran mundo, no habla sino de la
apertura del teatro Real, que es siempre en l\fadrid un
verdadero acontecimiento.
La fecha señalada para ella es la del 28 del corriente,
siendo la ópera elegida I Puritanl ed i Cavalieri, cantada por la Paccini, el tenor Marconi, el barítono Cotogni y el bajo Uetam.
Las familias que aun permanecen en Biarritz y París
se disponen á vo1ver, para asistir á esta verdadera solemnidad, que inaugura conjuntamente lo que se llama
la vida de invierno.
El Conde de Michelena, luchando con la escasez de
buenos artistas, y con las exigencias de los pocos dignos de tal nombre 1 ha organizado una numerosa y escogida compañía, en la cual figuran la Tetrazzini y la
Pasqua, de glorioso nombre y justa reputación; de otra
soprano, llamada la Butti, que viene precedida de honrosa fama i de cuatro de los mejores tenores de la época, Tamagno, Marconi, De Lucía y Durot¡ del insigne
bajo Uetam ¡ del irreemplazable Baldelli, y de los barítonos Cotogni, Sco!ti y Tabuyo.
La Empresa ofrece, además del repertorio ordinario,
importantes novedades: El Buque fantasma, de Wagner; Edgar, de Puccini; Raquel, ópera española, libro
de Capdepón, música del maestro Santamaría; y si el
éxito es bueno en Roma, donde debe estrenarse este
mismo mes, L'amico Fritz, segunda obra de Mascagni,
autor que tan brillantemente se dió á conocer el año
último en Italia y en Madrid con Cavalleria rusticana.
Todo anuncia, todo promete, pues, que la futura
campaña del regio coliseo será á la par venturosa para
el público y productiva para la empresa.

•••
Poco á poco, lentamente , los demás teatros a brea
sus puertas: el primero fué el de Lara¡ siguióle el de In
Comedia, y el jueves de la semana anterior tornó á
convocar á los espectadores el de la Princesa.
Ceferino Palencia, el laureado autor dramático, lo dirige ahora como antes: María Tuba u, siempre estrella
luminosa; Amato, Vallés y Manini los primeros actores;
Manso ce! gracioso&gt; 1 y detrás de estas principales figuras citaré varias actrices graciosas y bonitas: la Vadillo, la Pino, entre ellas¡ entre ellos Peña, el galán joven, y otros que no lo son tanto.
Las dos primeras batallas las ha ganado-con gloria
y con provecho-la Empresa y su hábil Director.
Odelle, el drama patético de Sardo u, á pesar de lo
imperfecto de la traducción, fué un triunfo legitimo
para la Tubau y Amato I que oyeron sin cesar el rumor
tan grato de los aplausos, siendo galardonados con
calorosas ovaciones.
La segunda victoria ha sido tan completa como la
primera; y Dionisia, de Alejandro Dumas, hijo, ha
valido á sus intérpretes laureles no menos abundantes
y preci'?sos, especialmente á los protagonistas y á Va•
llés, qmen durante largo tiempo hizo reir en el destruído coliseo de Variedades, y que ahora arranca lágrimas.
Santisteban, Núñez de yrce, el mismo Palencia, van
á estrenar importantes obras en el teatro de la calle del
Marqués de la Ensenada, que puede prometerse, contando cual cuenta con el favor de los espectadores,
próspera y dichosa existencia.
Es de celebrar que Palencia torne al campo que cultivó con tanta fortuna, deseando que Nieve.r sea digna
hermana de El Guardián de la casa y de las otras composiciones con que acrisoló sus grandes facultades y su
numen.

La Comedia da esta noche su primera novedad Un
Libro viejo, debida á la pluma de un escritor ca'talán
que ya ha probado sus fuerzas en la escena.
Oportuname_nte. daré cuenta de la acogida que alcance del aud1tono, y entretanto me limitaré á hablar
de l~s últimas rerr.esentaciones del teatro dirigido por
Mano con su pencia notoria.
Conmelo, el bello drama de Ayala, ha proporcionado
á Vico ocasión de demostrar una vez más sus especiales dotes.
La señorita Cobeña, encargada del papel que creó h
Mendoza Tenorio, no ha conseguido hacerla olvidar,
aunque sus esfuerzos sean dignos de consideración.
Tampoco la señora García ha logrado borrar temibles
recuerdos; resultando de lo dicho un conjunto pálido y
deficiente.
Todo lo contrario ha ¡ucedido con la comedia de
Echegaray (D. Miguel), Sin fami'lia, cuyo desempeño
ha sido perfecto, admirable.
Una actriz joven y poco conocida, la señorita Ruiz,
discípula de Teodora Lamadrid, ha descubierto, en la
parte de la colegiala, dotes y cualidades que la auguran
puesto distinguido en la patria escena; la Alverá, transformada de dama joven en e graciosa&gt;, es acreedora á
toda clase de alabanzas; Mario caracteriza con asombrosa naturalidad al solterón calavera; por último, Mendiguchía, en un personaje episódico, contribuye poderosamente al conjunto del cuadro.

1
L

•••

La Empresa-ó la Dirección-del teatro de Lara
muestra grande actividad y no menos acierto en la elección de espectáculos.
No sólo resucita obras antiguas de mérito, sino que
estrena con frecuencia piezas y comedias agradables.
La última ha sido Pelillo.r á la 1nar, juguete arre~lado
con gran acierto por D. Felipe Pérez, autor de La Gran
vía, que ha obtenido éxito franco y lisonjero.
Como la troupe-que diría un francés-es excelente,
y como lo mismo la Valverde que la Rodríguez, Rubio,
Arana y Rosell trabajan con conciencia y esmero, re~
sultan cuadros deliciosos por la armonía y la homogeneidad.

•••

El único teatro importante que no ha inaugurado aún
la temporada es el Español, con el cual el Ayuntamiento de Madrid se ha mostrado muy exigente y cruel.
El fallecimiento de Ducazcal, á cuyo cargo corría el
antiguo Corral de la Pacheca, podrá acaso retardar su
apertura, con grave perjuicio de los artistas, que aguardan hace quizás un mes el exequátur de la corporación
municipal.
. ·
Nadie subsanará los daños y perjuicios causados á artistas tan distinguidos como Ricardo Calvo y Donato
Jiménez, que figuran al frente de la compañía; y es de
desear que el triste suceso indicado arriba, en vez
de crear nuevas dificultades, facilite el término de la
cuestión.
EL MARQUÉS DE VALJ,E-ALBGRE.

1¡ de Octubre de 1891.

(Continuación.)

ID; ·•

palabras fueron d'1c_has por L.
msa e?tono burlón y algo cáustico, y yendo y Vl·
, J · i niendo del gabinete al cuarto donde se
¡ ~ ~ lavaba. Luego se sentó frente_ á un espe~
jo y la doncella empezó á pemarla.
~ Dese usted prisa, Lucía, y no haga
;
{.(~~ más que sujetarme el_pelo, puesto q~e el
~ '('{" señor quiere almorzar a las once y media en
l
punto ..... Sí- conti~uó mirand_o ~e nuevo á l\faria;-haremos de ti u_na mad_nleM neta ..... Y has
de saber que tienes aire d~stingm_do! á pesar de
tu pequeña e~tatura y ese bomto tra1ec1llo de educanda.
. •
h
-Enrique me ha querido en¡irovinc1as, y no me a
reprochado nunca el no ser bastante madrileiia-repuso
María muy apenada.
_ •Eres susceptible? Quiero creer que no, puesto
'
. cuan t o ~e me ocurre .....
que tengo
por costumbre decir
Mi cuñada es muy mona .Y muy eleganhta, ¿ no es verdad, Lucía? Con un traJe de_ \Vorth, un ~oco más.de
boqmta,
1o mo ' Y una graciosa sonrisa hen esa páhda
ap
resultará
encantadora ..... ¿Qué te a parec1'd o es t a c~sa.,
María contestó que t_?d~ . lo encontraba tan lujoso
como elegante. Luego anad10:
.
-¿Veré á tus hijos durante el almuerzo? ¡Ennque los
uiere tanto! Tengo muchos deseos de_abrazarlo~.
q -¿Mis hijos? Tú no piensas lo que dices; no tienen,
afortunadamente, edad de separarse del aya ..... Roberto tiene cuatro años' y Juana d?_s.
.
..
-Pero yo tengo amigas cuyos mnos asi~ten muy JUI.
1almuerzo , sentados en sus
c1ososa
A altas
'h sillas. t
·
-·Costumbres provincianas! qui ~y gen e siem1
s posible fastidiar á los convidados con l31s
f;~iet~ºd: la pequeñ~ y Ja gritería del otro ..... Lucia,
diga usted que los traigan.
,
.
· t tes después una Joven mglesa de melarrPocos
ms
an
'
·•
· d entró en el gabinete llevan d o d os mnos
cóhca
a
. d os ánge 1es. R ob er t o,
"d mira
d blanco
que parec1an
vest1 os le . o retr'ato de Luisa se abrazó á su cuello¡
ue era e v1v
.'
· h
qpero Juana, qu e era una persomta
.
d muy capnc osa, no
uiso ni que la acercaran a su ma re. .
q
S • 't es usted muy mala!. .... l\.I1ss Stanton, me
-·, enon a,•ma usted demas1a
. d o á est a nma,
·- y qu e
arece
que
P
t d ámitodos sus caprichos ..... i.Rob ert o' h'·!JO~ que
cede us e I y me has abrazado bastante. Saluda a esa
me ahogas. a
, E ·
- ra , que es la mujer de t10 nnque.
seno

~

l

rj$1

~STAS

~..

1

VIII.
DIARIO DE MARÍA.

Madrid, Mayo .....

MARIA.

'°'~'
\s~- -

María abrazó con efusión al encantador niño, yacercóse á su hermanita, que se dejó acariciar sin decir
nada.
-¿ Ya eres buena ?-dijo Luisa.-¿ Quieres ahrazarme
ahora?
-No, á mamá no.
Luisa se encogió de hombros.
-¿Dónde los lleva usted hoy, miss Stanton?
-Si la señora quiere ..... -balbuceó la inglesa pon~éndose muy encarnada - podríamos..... ir al Botámco,
donde de seguro encontraré á mi hermana con sus
hijos.
- Vamos, yo creo que usted está loca. Tiene usted
un día al mes para verá su familia, y ya sabe que no
quiero que lleve á los niños á esos sitios tan ..... frecuen•
tados por el pueblo..... Vayan ustedes á la Casa de Campo; que enganchen la victoria.
Y después de dar esas órdenes, besó en la frente á
su hijo y en la manita á la niña, que trató de pegarle; é
indicando al aya que se los llevase, enlazó su brazo al
de María y la condujo al comedor.
.
-¿Hace mucho tiempo que tienes á esa mglesa?preguntó con interés Maria.
.
-Dos ;;ñas Es cx~dente criatura, algo llorona, y nqiculament(; apegada á ·su familia; ~ero yo_ he puesto
coto á esas exageraciones. Buenos dias, Ennque ¡ te felicito por tu buena elección.
El almuerzo fué delicado, el servicio elegante y la
conversación bastante animada. Sin embargo, á María
se le hizo muy largo aquel tiempo. Hablaron de mil
asuntos que no conocía, y que resultaban enigmas para
ella: acontecimientos bursátiles, historietas de teatro,
chismografia ¡ y sacaron á colación los no~br~~ más en
relieve del gran mundo, de los que no tema m idea. Enrique parecía ávido de oir todas esas noticias, y escuchaba la charla de su hermana con una especie de fascinación que hasta le impedía reparar en el asombro de s_u
mujer, que no pasó inadvertido á ~abriel. No t~ndna
éste la sensibilidad de Enrique, lll la penetrac_tón de
Luisa; pero ni los mundanos af~ne~ que le dommar~n,
ni el interesado fin que persegu1a sm descanso, hab1an
podido alterar en él un fondo de innata bondad. Habló
á María con tanto interés de su país, de su abuelo y de
su marido, que la joven, agradecidísima, se dejó llevar
por la más regocijada familiaridad, co~a rara en_ ella,
y consagró desde ese día un sincero afecto á su cunado.
Al fin el almuerzo concluyó. Gabriel volvió á su despacho á trabajar Luisa á ponerse otro traje, y Enrique, tomando el brazo de .su. mujer'. 1.a llevó, alegre
como un colegial, por los prmc1pales. s1t1os, don~e ella,
admirada y contenta, y á la vez aturdida por ~I rmdo d:
los coches y el barullo de la gente, .se d_etem~ frente a
los edificios que despertaban en su rntehgenc1a nuevas
ideas, sin dejar de fijar~e en todos los detalle~ que marcan la singular fisonom1a de la corte de Espana.

Hace ya bastantes días que hemos llegado¡ los arreglos de instalación me han tenido agradable y completamente ocupada.
La casa que habito está situada un poco más allá de
la Puerta de Alcalá, y no es posible hallar .en Madrid
sitio más alegre que éste, próximo al Retiro, donde
paseamos tan contentos por las mañanas, cuando apenas hay gente. Sin embargo, ¿lo diré? .. ,.. A J?e.sar de las
considerables ventajas que nos reporta el v1v1r en casa
de mis cuñados, yo hubiera preferido habitar lejos de
ellos ..... Gabriel es bueno y amable, aunque algo prosaico y muy dedic~do á sus op~raciones financier~s; los
dos niños son dos Joyas que quieren mucho á su tia María y á los juguetes que ella les guarda aquí. .... ¡ Pero
Luisa!. .... No puedo acostumbrarme á su acento bu~lón y sobre todo á la influencia que ejerce en Ennqu~..... No es que él le consagre un afecto ~~masiado
tierno· al contrario suele criticar sus excentnc1dades, y
le l\ev~ en todo la ~ontraria; pero sea porque Luisa rechaza bruscamente tales advertencias ó tales mofas 1
ello es que él concluye siempre por ceder, aunque yo
intente luchar contra ese influjo.
-¡ Qué quieres !-:~e dijo Enriq~e u~a vez.-Luisa
tiene un gusto exqmstto ..... Es muymtehgente ..... Sabe
la práctica de la vida mej~r que tú y que yo, que somos
dos soñadores ..... Y he temdo por costumbre otrla yacatarla en todo.
Si insisto me contesta más seriamente:
-Maria,' trata de querer á mi hermana .... Ella te
demuestra mucho afecto .....
No, ¡ella no me quiere! Le ha_contrariado_ que su hermano se casara como si la naciente cclebndad de éste
hubiera sido m~yor á no haberme co~oci~o. Y no me
quiere, por la lucha que sostengo en silencio, pe:o_ con
energía, para librar á Enrique de su fatal domimo .....
¡ Que trate de tenerle más afecto ..... cuando procuro
ser dulce y fraternal con ella, y soporto callada sus ~enialidades y sus burlas! Comprendo que nu?ca nos umrá
ese lazo de amistad que nace de la s1mpat1a y de la comunidad de ideas .....
Pero no he tomado la pluma para depositar aquí
esa gota de amargura ..... Yo ~~ería no hablar.sino de
mis satisfacciones y de los ahc1entes que Ennque me
proporciona.
.
.
.
Nuestra habitación es una maravilla de elegancia. Si
yo la hubiese elegido, quizá escogie:,_a algo t1:ás.sencillo.
Sueño de vez en cuando con extranos sentimientos, á
manera de recuerdos, que me representan aquella noble querida y severa casa donde pasé mi niñez I y donde bastantes generacione~ ha~ deja~o tantos tesor?s de
piadosos actos ..... Las tap1cenas casi borrosas, paciente

461

labor de nuestras antepasadas, me decían algo más que
el color azul pálido de mi gabinete, que ha~r~ de cam•
biarse muchas veces antes de que yo sea v1eJa¡ los an•
tiguos muebles, menos cómodos que éstos¡ la~ pare~es
grises y el artesonado techo, despertaban en m1 emoc10•
nes más dulces que los mullidos asientos y el moderno
y algo superficial comforl de mi nueva casa. Lo que te•
nemos allí representa un noble pasado; lo que hay aqui
lo puede adquirir cualquiera con unos cuantos miles de
francos.
Paso Iai-go tiempo en el estudio de Enrique. ~s una
espaciosa pieza inundada de sol, y en donde rema un
desorden que me está prohibido ordenar, y en donde
encuentro en completo barullo objetos antiguos, que
recuerdan los adornos de la casa donde pasé mi niñez.
donde vive mi inolvidable abuelo, que da por bien empleada su soledad pensando en lo feliz que :oy.
He observado, no sin sorpresa, que ~abne}, queparece poco entusiasta por la pintura, amma, sm embargo á mi marido á que trabaje mucho.
...'....¿ Es que en los ojos de usted se hace la luz-le pregunté riendo-y siente usted repentino entusiasmo por
el arte?
-No-me respondió muy serio;-es que profeso demasiado cariño á Enrique para permitirle que esté oc_i9•
so ..... Cualquiera que sea mi parec~r sobre el cammo
que ha emprendido, mi deber es ammarle Üt! corazón,
para que siga adelante sin desfallerimif'ntn~.
Recibimos de vez en cuando y frt"1·u, nt mos mucho
el gran mundo, ¡ más de lo que ~11 4u•si,·1 ti~ Según Enrique, cada día estoy ,:11ás_ ma&lt;lri(lña ..... ¡Cómo se. c?noce
que ignora las extranas 1mpres10nes_ 9ue he rec1b1_d~ en
este mundo ligero, donde la movilidad es de ultJm_a
moda toda convicción seria considerada como anti·
gualla,' y donde es de buen to~o .no fi'Jarse en na_d a 1......
Así es que mis creencias y mis ideas han expenme~tado más de un choque doloroso, y muy pocas de mis
nuevas amistades me son simpáticas. Si bien es verdad
que mi corazón no puede nutrirse en el variado '!. brillante centro de mi cuñada, debo confesar que mi mte•
ligencia en cambio, se forma, y que mis gustos adquie•
ren may~r cultura al contacto de todo lo int.eligen~e. que
escucho y todo lo hermoso que veo .. ¡Oh, s1 la fehc1dad
pudiera precisarse!..... ¡Pero soy dichosa! á pesar d~
algunas nubecillas que obscurecen el ho:izonte de m1
ventura! ¡Enrique es tan bueno, y me qmere tanto!... ..
Junio, 18 ...

He obtenido de Enrique el permiso de visitar á los
pobres. Un venerabl~ sacerdote, perteneciente á la congregación de San Vicente de Paul, es ~! encargado de
patrocinar y dirigir mis limosnas, y Ennque se ha mostrado muy espléndido.
.
He visto el reverso de este Madnd, que hasta hoy
conocía por su lado alegre y brillante. ¡ Qué calles tan
lóbregas, qué olores tan fétid~s,_qué casas tan miserables! ¡Cuán espantosa la anciam?ad, qu.é prematuramente abatida la madurez, qué a1ad1, la Juventud, y la
infancia qué raquítica! Las enfe7medades so~ allí má_s
horribles y contagios~s, y !11ás mno?le tam~1én el _vicio. A pesar de que m1 atav10 no pod1a ser mas sen~1~lo
y modesto, me miraban con descon~a~za y con _envidia;
¡ experimenté en esas miserables v1v1endas mas de un
pesar! Se comprende que la envidia devore el ánimo de
esas pobres gentes I en .cuyos corazones pocos son los
que se afanan por arraigar sanas creen~ias. Y cuando
la fe en otra vida es rechazada por ellos mismos; cuando
la sanción del eterno premio ó del eterno castigo no se
graba en su espíritu para hace~ frente á los sufrim:i~n·
tos é infortunios y escoger la virtud y rechazar el v1c10,
¿qué esperar de esas ulcera?as conc~encia~ que cifran
toda su felicidad en ebta ef1mera existencia, y que se
creen con derecho á ser felices á cualquier precio, aun•
que sea al del robo, el pillaje ó el fratricidio?
No desfalleceré ..... Procuraré hacer todo el bien que
pueda. Emplearé en ello la f°:e~za de desinterés qu_e
siento y no dejaré que se enhbte al contacto de pehgrosa seguridad ó de culpable pereza, e:te c_orazón que
la adversidad puede poner á pruel::,a algun d1a .....
¡La adversidad! Palabra muy vaga para mí; en est.e
momento soy dichosa, y no obstante tengo la segundad de que he de sufrir mucho algún día. ¿Por qué? ¿SC?·
breviviré á los que amo? ¿ Me ver~ probada por sufnmientos del alma y del cuerpo? ¡Dios lo sabe 1. .•.. Pero
yo no puedo gozar del presente, entregándome al olvido y á la confianza, tan necesaria á los egoístas ..... No se
me oculta que mi apacible felicidad de soltera, menos
viva que la de hoy, era también má~ segura ..
¿Dónde me.lleva este encadena!111ento de ideas? ¿Qué
es lo que temo? Thli marido me qmere. Mas ¿por qué me
he entregado á su ternura con inquietud, como si la
perdiera Yla conquistara á cada instante?
San Stba~tián, Julio 18 ...

He sufrido una gran decepción. Ten~o que r_enuncia~
á pasar los tres meses de verano en V1llagarcia. ¡Y mt
abuelo, que no pensaba en otra cosa!... ..
Luisa ha traído á mi marido á esta playa tan en boga
ahora, y que no vale para mí lo que mi puebleci_to querido, pero en la que hallamos un segu~do Ma_dnd. Procuro que mi pena no se trasluzca; Enn9ue, s!n, embargo, está ~aciturno, contrar~ado; cualqmera dma que _I~
conciencia le remuerde. l\11 pobre abuelo no se que1a1
pero adivino y siento su tristeza, que pesa. toda entera
sobre mi corazón!
Yillagarcia, S[ptitmbre 18...

· Al fin se realizaron mis deseos, aunque algo tarde y
pdr breves días!
.
Como Gabriel fuera á pasar un dommgo con nosotros

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II.-Corp 1-n0 de soirée.

bordado. HO)·a-Suplemento.
14. -Paletó
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Explic. Y pa t ·• núm VI, jigs. 3

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Já9años.

par:· n;,;:\d,e de la Ha/a-Suplemento.
fxpl/c. !I pa16.-Paletó
t ·• núm. V/1,jig

18.- Enagua de franela.

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25. -Cinturón bor dado .

1.

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fdo de pan. 0. Delantero.

20. - Ves I llL DIBUJO 2J.
,/ Suplemento.
VV.st 70 á 16 de la Ho;aExpU,. Y pat ·• núm. 11, figs.
'

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d del ves tldo de paño.
21.-Espal a I dibujo 20.

22.-ves •

P

Véase

e

/'-._
26. - Vestido de pueo.

/

�LA :-JODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

464

fo
a

e

m

y se fijara en mí, y oyera á su mujer proyectar un viaje
al extranjero, dijo á Enrique:
-Hombre, debes llevará tu mujt!r á Villagarcía. No
serás capaz de privarla de ese gusto.
Mis ojos sin duda abogaron en pro de mis afanes, y
Enrique, apresurándose á enjugar mis involuntarias lágrimas, me dijo alegremente:
-Vamos á Villagarcía. Después de todo, tengo muy
visto todo lo que Luisa quiere visitar de nuevo.
SALOMÉ NóÑEZ y TOPETE:
(Cnntinuará.)

SOBRE LA ANEMIA.
( CONSEJOS Á LAS MADRES.)

V

&amp;~,
. .
.
..
•, r¡,:.:,... ~"scRIBIA un ilustre médico hace algun tiempo:

~ff

~~ / ~ •
« En nuestra época no hay afección más
~ \ , · ') generalizada, entre las jóvenes, que la

1

~ 1~ anemia. Puedo asegurar que la quinta

-~~

parte del total de mis visitas facultativ is
en el espacio de cinco años han sido mo~
• n1 tivadas por la anemia. Y se debe tt'ner ~n
1
~ ~:
cuenta que muchas gentes suelen considerar
"'·) á la anemia como síntoma, como indicación de
(,, otra enfermedad más ó menos próxima, siendo
así que ella misma es verdadera enfermedad, y
además, hablando gráficamente, punto de partida y
apoyo de futuras y gravísimas enfermedades. &gt;
¿Quieren nuestras amables lectoras, especialmente
las madres, fijar sus ideas sobre la anemia, que solemos
abandonar demasiado, quizá porque es tan general y se
inicia sin aparato, y que no se debe abandonar ni un
solo día? A la mirada vigilante y conocedora de las madres no se puede ocultar esa afección, y á ellas corresponde en primer lugar prevenir el mal: si veis que vuestra hija palidece y su palidez alterna con rubores súbitos y pasajeros, que sus encías se decoloran, que su
pulso es débil, que su corazón se agita con palpitaciones penosas, que su carácter se agria hasta el punto de
mostrar indiferencia hacia los paseos y las diversiones
propias de su hermosa edad, que sus nervios están excitados, su apetito es casi nulo, y su sueño, en vez de
tranquilo y reparador, es inquieto y fatigoso; no lo dudéis, madres: vuestra hija padece de anemia, ó bien de
empobrecimiento de la sangre, y es necesario que inmediatamente solicitéis la intervención del médico, para
combatir en su principio un estado morboso que puede
p roducir, que producirá seguramente si se le abandona,
enfermedades gravísimas.
Procuraré explicar esto de modo sencillo, con frases
prácticas y familiares, por decirlo así, que sean fácilmente entendidas aun por las personas más extrañas á
la difícil y obscura ciencia médica.

t

•••

La sangre, ese líquido que algunos denominan, con
mucha exactitud, carne corriente ( c/tat"r coulante, le lla~
maba nuestro ilustre compatriota el Dr. Orfila), constituye la décimatercia parte del peso de nuestro cuerpo;
y siendo el peso del cuerpo humano, por término me~
dio, de 65 kilogramos, se evalúa la cantidad de sangre
que guarda en 5 kilogramos, ó sean, aproximadamente,
5 litros.
¿Veis que la sangre es de un hermoso color rojo?
Pues en realidad su color no es rojo, sino amarillento:
aquel color es debido á una cantidad innumerable de
glóbulos de la sangre que en elta flotan, cuerpecillos circulares y casi planos, semejantes en su forma á las fichas
de un juego de damas.
Si se t;Cha en un vaso cierta cantidad de sangre,
pronto se forman dos capas diversas, una líquida y
amarillenta, y otra roja y coa~u\ada, que flota: pues esta
última, debida á la fibrina, forma un verdadero tejido
de mallas apretadas que aprisionan los glóbulos de la
.sangre.
¿Sabéis cuál es el diámetro de cada uno de esos glóbulos? En los del hombre no pasa de siete mileSimas de
milímetro; es decir, unas dimensiones tan pequeñas que
apenas logra determinarlas un esfuerzo de la imaginación.
Para ofrecer una idea del número y de la pequeñez
de esos glóbulos se han hecho dos curiosos cálculos:
en la gota de sangre que puede quedar suspendida en
la punta de una aguja de acero liay casi un millón de
glóbulos, y esto representa en cada litro, cinco trillones,
y en el cuerpo humano, veinticinco trillones; si estos
glóbulos pudiesen colocarse en linea recta, uno junto á
otro, formando cadena, ésta mediría la enorme longitud de 175.000 kilómetros, ósea casi cinco veces la redondez del mundo.
Los glóbulos sanguíneos, descubiertos por el sabio
italiano Malpighi, que floreció en el siglo xv11, están
formados, considerándolos desde el punto de vista de la
Química, por una sustancia llamada kemogoblina, que
encierra los principios colorantes y algo de hierro: esta
sustancia es la parte esencial y fundamental de la sangre; la que engendra y conserva la vida.
Porque cada glóbulo es, en efecto, un cuerpecillo
que vive, como si fuera miembro de una vasta sociedad, como ciudadano de un pueblo inmenso: arrastrado sin cesar en el torrente circulatorio, llega á la superficie del pulmón', y allí, semejante á una esponjita minúscula, se empapa en el oxígeno del aire por medio
de la respiración del hombre, y pasa después á las pro~
fundidades misteriosas del organismo por todo el sistema arterial, depositando en ellas su pequeño tesoro, su
partícula de vida; y apoderándose de los materiales nocivos á la conservación de los diversos tejidos del cuerpo
humano, vuelve á subir, cargado de ácido carbónico, á
su punto de partida, á la superficie del pulmón I se libra

de aquéllos, se purifica y emprende de nuevo su vtaJe
incesante, su peregrinación perpetua por el torrente
circulatorio, á la cual sólo pone término la cesación de
la vida, !a muerte.

•••

Sentados estos precedentes, que son necesarios para
comprender con exactitud mis consejos, figuraos un
animal cualquiera, un becerrillo, por ejemplo, extendido en la mesa de mármol de un anfiteatro: se le practica una incisión en una vena, y la sangre fluye, y con
ella, gota á gota, su vida se apaga por momentos, como
luz sin materia combustible que la sostenga¡ pero si
cuando su ojo está mortecino y triste, su respiración es
débil y corta, su cuerpo yace sin movimiento, cual masa
inerte, se le inyecta sang1 e nueva en la vena rasgada,
poco á poco su pupila empieza á recobrar el perdido
brillo, su respiración se torna regular, el movimiento
de su cuerpo reaparece, la vida, en suma, un momento
interrumpida, vuelve á animarle con su poderosa fuerza.
¿ Qut:. ha ocurrido en este caso? Privando de la sangre, de los glóbulos sanguíneos, al pobre animal, éste
perdía la vida, porque es imposible sin ellos; pero de' ol vi(ndosclos al punto por la transfusión de sangre
nueva, la vida reapareció progresivamente.
He ahí la anemia: la disminución, la pérdida de los
glóbulos de la sangre ( porque anemia es un vocablo
formado por dos palabras griegas, que quiere decir
no-sangre, sin-sangre); y claro es que las funciones de
la nutrición no se cumplen como es debido cuando faltan en el torrente circulatorio los glóbulos necesarios.
Pero ¿es igual la anemia que el empobrecimiento de
la sangre? No: hay entre estas afecciones una diferencia
esencial, y cada una de ellas evoca en la mente del médico un orden de ideas muy diverso.
La causa del empobrecimiento no es la cantidad, sino
la calidad de los glóbulos¡ su composición está alterada;
la ltemoglob'ina, aquella sustancia que contiene el hierro,
ha disminuido notablemente, y por lo tanto, las funciones de la nutrición sufren también, y tal vez más que
con la anemia.
¿ Cuál es el origen de estas dos enfermedades? Difícil
es determinarlo con precisión: prodúcenlas con facilidad, además de ciertas afecciones hereditarias, que
ejercen gran influencia sobre el organiSmo en la época
de la pubertad 1 la mala y caprichosa alimentación, la
falta de aire puro y de luz, la vida sedentaria, las emociones fuertes, los pesares .....
¿Y cómo proceder contra ellas? Aumentando los glóbulos y dándoles la ración de hierro que necesitan, para
que estos incansables obreros de la existencia cno trabajen de mala gana (frase del Dr. Orfila), como trabajadores mal alimentados.&gt;
La elección de las preparaciones ferruginosas debe
confiarse y reservarse exclusivamente al médico, y ninguna madre se dejará alucinar por anuncios pomposos
de específicos que, según sus autores, todo lo curan:
ciertas aguas ferruginosas, el jarabe de citrato de hierro
amoniacal, el tártaro férrico potásico, y el jarabe de
yoduro de hierro son preparaciones que toleran bien,
generalmente, aun los estómagos débiles¡ pero repito que su prescripción oportuna sólo corresponde al
médico.
Añadiré que la hidroterapia, las lociones frías, largos
paseos á pie y por el campo, al aire libre y puro, son
auxiliares que prestarán grandes servicios á la enfermita.
Voy á contaros, para terminar, una anécdota, de cuya
exactitud respondo.
A un eminente médico, que ya no existe en este mundo, preguntó una señora, muy afligida por el estado
anémico de su hija, una preciosa rubia de doce años, si
convendrían á ésta los baños de mar ó las aguas minerales de tal ó cual establecimiento.
Y el doctor, después de diagnosticar la enfermedad
de la muchacha, sólo con dirigirla un intensa mirada
con su incomparable ojo clínico, contestó jovialmente á
la apesadumbrada madre:
-Sí, señora: esta niña necesita baños, baños, baños .....
-Diga usted, doctor, diga usted.
-A decirlo voy, señora: baños de hierro por dentro,
y baños de aire y sol por fuera.
Y así se hizo, y la niña anémica es hoy una muchacha
robusta y fuerte.
FLAVIO.

REALES JARDINEROS.

~~ LGÚN periódico parisiense, al dará sus lec~

k~V~~

tares la noticia del regreso de la Real fa.
milia española á la capital de la nación,
añade que e el Rey niño, S. M. Alfon·.
so XUI, se regocijará de volverá contemplar las plantas que él mismo y sus Reales
hermanas cultivan con el mayor esmero en
~}o.
los jardines de la Casa de Campo y El Par~
¡;;:; do&gt;, así como en los de Aranjuez.
(2)
El ejercicio de la jardinería, sport al aire libre
f
mucho más higiénico y agradable que la gimnástica de sala, se practica desde tiempo inmemorial
por casi todas las Reales familias de Europa, singularmente por las de Inglaterra y varias de la Confederación Germánica, y es curiosísima la descripción que
leemos en una revista inglesa acerca de los trabajos de
jardinería que han ejecutado en el parque del palacio
de Osborne la reina Victoria y sus hijos.
Esta augusta señora, cuyo dominio se extiende á la
sejtima parte del globo, sólo ejerce un poder absoluto
en su jardín de Osborne, en .iquel pedazo de tierra de
su querida isla de Wight.

Porque en Inglaterra no sucede lo que en España:
aquí se talan los bosques y se arrasa el magnifico Retiro
con pretextos más 6 menos discutibles; pero allí, y por
modo especial en los parques de las Reales residencias,
el Jefe de las Obras y Construcciones públicas, que es
miembro del Parlamento y primer comisario constitucional1 vigila en verdad por el cumplimiento de las leyes del reino¡ y considerándose á la Corona como usufructuaria, no como propieta,ria de aquellas resid encias,
y con derechos muy limitados, ni la misma Reina debe
cortar un árbol sin la autorización del Ministro correspondiente.
Por esto mismo, para librarse de la vigilancia de la
más vigilante administración británica, la reina Vi ctoria
compró hace muchos años algunas hectáreas de terreno
cerca del palacio de Osborne, y nombró su jardinero
de cámara, digámoslo así, á un antiguo servidor de lord
Beaconsfield, habituado á cultivar plantas y flores !oríes ....
Hoy el jardín de Osborne es un museo de la Real familia, según refiere Tite Englislt Illuslrated .Afagazine, y
la augusta Soberana del Reino Unido, al recorrer las
avenidas de aquel parque delicioso, encuentra en cada
árbol, en cada planta, un episodio de la historia de su
Real casa, una memoria de días de regocijo y de días
de luto.

•••

Á corta distancia de la entrada princip:11 Ut:I jardín
hay una casa de maJ"ra cm1:.truí&lt;la i;;n el • ño 1857 por
el Príncipe de Íi,d1 s, bajo la dirección de su padre el
príncipe Alb1.rto, ósea el Rey consorte, según la ley inglesa, el cual, muy correcto en todo, sólo permitía que
sus hijos hicieran trabajos muy esmerados.
..
Aun hoy el Príncipe de Gales está orgulloso de su casita de madera, y siempre que va al jardín de Os borne
se apresura á hacerla una visita, y puede observar que
la construcción, después de treinta y cuatro años, está
más sólida que el primer día. ¡ Tal vez el Príncipe, recordando allí los años de su niñez, eche de menos el
~iempo en que se entregaba á distracciones tan inofensivas y poco dispendiosas!
En aquella casita de madera se guardan los juguetes
de familia: cada uno de los hijos de la Reina tenía un
cochecillo, una carretilla, una pala y un rastrillo¡ un coche algo más grande servía á S. 1\1. para que sus hijos
la condujeran por las calles del parque; todos los cochecillos están marcados con las iniciales de su propietario respectivo, y los del Duque de Albany y de la
Princesa Beatriz I niños entonces, tienen caballitos de
madera.
Los Duques de Edimburgo y de Connaught, hijos segundo y tercero de la Reina, construyeron una pequeña
fortaleza, que todavía existe intacta: ésta es de piedra
y de ladrillo, y los dos jóvenes trabajaron ante la inspección minuciosa de su padre, quien se propuso iniciarles.
con aquella obra en el arte de las fortificaciones.
Dicha fortaleza ha sufrido rudos asaltos: el Príncipe
de Gales I teniendo bajo sus órdenes á sus cinco herma~
nas, atacaba la plaza, que defendían los Duques de
Edimburgo y de Connaught, y casi siempre el heredero
del trono conseguía apoderarse del parapeto, refugiándose los defensores en una casamata donde había gran
repuesto de víveres para que el hambre no les obligase
á capitular. ....
Hoy los hijos de la Duquesa de Albany y de la princesa Beatriz se entretienen igualmente en atacar y defender aquella fortaleza que sus padres, sus tíos y sus
tías escalaron tantas veces, en lucha no encarnizada.

•
••

La reina Victoria, en el día del casamiento de su hija
mayor, la actual Emperatriz Federico, arrancó del bouquct de la desposada una ramita Q1t mirto, y merced á
verdaderos prodigios de jardinería 1 aquella ramita echó
raices en el jardín de Osborne, y ahora es un magnífico arbusto.
Sin duda el autor cómico francés M. Labiche conocía
este episodio, que se asemeja punto por punto á una
de las más graciosas escenas de su comedia Le Cllapeau
de paille d'Italie.
A pe3ar de los rigores del invierno último, que tantos
estragos han producido en Inglaterra, el mirto plantado
por la Reina está más fresco y verde que nunca, y bastante vigoroso para suministrar bouquets de boda, du~
rante larga serie de generaciones, á las numerosas princesas de la Real casa de Inglaterra; porque cada vez
que se efectúa el casamiento de una hija ó una nieta de
la Reina, el bouquet de la desposada se forma con ramitas de aquel mirto.
Pero al lado del placer está el dolor, y después de la
vida llega la muerte: cerca del arbusto matrimonial hay
una larga hilera de árboles funerarios.
En Febrero de 1862 , cada uno de los individuos de
la Real familia plantó un árbol para perpetuar 1el recuerdo del Rey consorte , el príncipe Alberto, que había
muerto en Diciembre del año anterior: la encina del
Príncipe de Gales, y el ciprés de la princesa Alicia ocupan el primer puesto¡ después siguen árboles de diversa
especie plantados por los otros seis hijos del difunto, y
ce~ca de todos aquellos testigos de filial piedad, la misma
Rema plantó .un hermoso abeto de Escocia, en memoria
de su esposo.
En 1869, S. M. quiso ver el parque de Rosen au; residencia de verano de los Duques de Coburgo, en Alemania, donde el príncipe Alberto había pasado los más
agradables años de su juventud, y llevó á Inolaterra un
árbol que los botánicos llaman Ager Neund;, plantado
en aquel parque por el Príncipe; mas el producto del
suelo alemán no ha prosperado en el suelo británico: á
pesar de los cuidados que se han prodigado en Osborne
al fam?s~ arbol~t?, éste languidece de año en año, y se
aseme1a a raqu1t1co arbusto entre los gigantescos árboles que le rodean,

t

l

�465

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
. ~s también el i~r:dín de Osborne como un registro
c1v1l de la Re~! fam1ha, y no sola~ente los hijos guarnecen una avenida en conmemorac16n de la muerte de su
padre, y las hijas van á cortar ramitas del mirto reservado á las regias desposadas, sino que los nuevos esposos
plantan además otros árboles como testigos de su dicha:
allí están los robles de los Príncipes de Gales los de los
Duques .de Edimbur¡;o, de C~nn~ught y de Álbany, los
de la prmcesa Beatnz y el prmc1pe Enrique de Battenberg_; y á la sombra de estos árboles matrimoniales, cuyo
folla1e murmura dulces recuerdos de días felices la reina Victoria se complacía en tomar el té y de;cansar
largos ratos, ~?rante las cálidas tardes de Agosto.
Ahora los h11os de todos aquellos Príncipes plantan
verdes macizos al lado de los árboles que plantaron sus
padres, y aun la descendencia de la Emperatriz Federico tiene un pedazo de terreno en el jardín de Osborne, que parecía reservado á los Príncipes de Inglaterra,
porque también la princesa Victoria de Prusia, su hermana la princesa Sofía y el príncipe Valdemar, que murió en 1879, tienen alli un árbol conmemorativo.
Pero falta en la colección el árbol del emperador
·Guillermo II de Alemania, aunque éste es nieto de la
reina Victoria.

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1,

Se mezcla en tus rezos
Perdón implorando.
¡Feliz, si las flores
Que á ti te adornaron
Colocas marchitas
Sobre el frío mármol!
¡ Flores de tu pecho!.. ...
¡ Perlas de tu llanto!
i No tiene un poeta
Mejor epitafio!
JosÉ. JACKSON VEYAN,

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Núm. 39.
Correaponde t1 las Sraa. Susorltoru de la I .• y 2.~ edición.

TRAJES DE CASA.

•••

Y como los ingleses, aunque tengan en el fondo del

.

t

corazón un lugar reservado al sentimiento, éste no les
impide tener también instinto muy práctico, además de
plantar en Q;5borne árboles conmemorativos, la Reina
y sus hijos no han desdeñado el cultivo de las legumbres.
Porque la misma Reina, que siente verdadera pasión
por la jardinería, ha querido enseñará sus hijos el arte
de cultivar plantas y flores útiles: cada uno de los Principes y Princesas tiene en el jardín un huertecito 1 dividido en catorce cuadros, y de éstos dos son para flores,
ocho para frutas y cuatro para remolachas, cebollas,
zanahorias, judías, ~uisantcs, espárragos y patatas.
Los antiguos huertecitos de los Príncipes están hoy
tan bien conservados y cultivados como cuando la Reina y sus hijos pasaban el verano en Osborne; y además
la princei;a Beatriz, fie l á los gustos de su juventud, consagra en su huertccito 'iy; rat?s de ocio q1:1e la permite
su posición en la corte á cmdar con dehcado esmero
de sus soberbios conejos de An2ora.
Es difícil prever el Juicio que la Historia formará de
la actual Reina d e Inc:latcrra¡ pero si esta señora, como
Reina, puede ser díscutida, como espos~ y madre es
merecedora de todo eloo"io, y las generaciones futuras
recordarán las virluJes Privadas de la mujer augusta
&lt;J.UC ha dado su nombre á uno delos reinados más prósperos de la Gran Bretaña.
0 .
E:-.nLIA DE

s•

A

MI HIJA BEATRIZ
EN

,,

22 cie Octubre de 1891

ti~@~~ [i[~~~u[
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N~ 39

MADRID

~~q,-,&lt;if'~/4.,,¿kwa:,,JÍI'!"¿GJ'ertú.;, 1,2,,1.A/,,v,~.
~ ¿ 7!luer!a,:,,,,/o,,,vh;&amp;,, ~ ~ .

J

SU

SANTO.

¡ Cómo corre el tiempo! .....
No lo coge un galgo.
Yo los treinta y nueve,
Tú los doce escasos;
Tú la cuesta arriba,
Yo la cuesta abajo;
Tú las ilusiones,
Yo los desengaños;
Tú alegre pollita,
Yo gallo y muy gallo.
Tú con la mirada
Fija en el espacio
Esperando el día
Que amanece claro;
y yo con la vista
Fija en el ocaso
Del sol despidiendo
Los últimos rayos.
Mañana te encuentro
Con vestido largo,
y al otro te casas,
Te vas de mi lado,
y al otro e abuelito•
Me llama un muchacho .....
. Cómo corre el tiempo!
~ No lo coge un galgo!
¡ Benditas las horas
Que pasan volando,
Si en esta vereda
Que los dos cruzamos
Vas siempre delante
Luciendo tu garbo!
Tú irás muy de pr~sa i
y 0 iré más despacio.
. La vereda estrecha!. ....
~ El camino largo!
Feliz yo, si un día,
Ya viejo y cansado,
A subir la cuesta
Me ayuda tu ma~o.
Feliz, si al dormirme
Despierto en.t1:1s brazos.
Feliz, si acanc1as
Mis cabellos blancos,
y endulzan tus besos
Mi tormento amargo
Cuando de la muerte
Sienta el soplo helado.
Feliz, si mi alma
.
Tropieza en tus labios.
Feliz, si mi nombre
Por ti respetado

(Croquis del figurln iluminado, visto de espalda.)

I. Traje de lana rosa lisa y fantasía, para niiias de 5
á ó a1tos.-Falda tableada á pliegues dobles adc,rnada
sobre el dobladillo con un bies de lana rosa de dibujo.Cuerpo fruncido formando blusa por delante, sujeto con
un cinturón de terciopelo negro. Esta blusa va montada
sobre un canesú de tela de dibujo, atravesado por un
terriopelo negro puesto sobre un bullonado que rodea
el canesú. Manga de color. Cuello recto de faya ros~.
2. Traje de lnferior de pa1tete, moteado de azul gobelmo y
/aya lisa y adornado con cintas de terciopelo azul un poco
más obscuro.-Este traje es Princesa, y f&lt;;&gt;rma_por detrás
dos graciosos pliegues triples. La parte mfenor va bordada con una cinta de terciopelo, y la espalda del cuerpo,
que es lisa, la adorna una A de terciop~lo, que parte desde el cuello y termina debajo de los brazos. El delantero
se abre sobre un centro de faya lisa atravesado por
cintas de terciopelo y sujeto en los costados con gruesos botones de plata en forma de rombo. Dos grandes
solapas adornan el cuerpo, .ad~más de d?s cintas de
terciopelo, puestas como lo md1ca el figum'!. El cuello
va adornado con una ruche de gasa del mismo color.
Manga al bies muy amplia en. el hombro, y .adornada en
la parte inferior con dos cmtas de terciopelo y un
botón.
¡. Desltabille de lana Ofelia con bordado color cobre,
para se,'iorajoven.-Falda ligeramente drapeada en los
costados, plegada en abanico por detrás y adornada en
todo el rededor con un bordado sobre la tela en sedas
color cobre. Cuerpo ajustado, cortado en almenas cuadradas y adornadas con motivos bordados. El ~elantero
forma una blusa fruncida en el cuello y en la cm tura, y
sujeta con cordones de seda anudados. Cuello vuelto,
atado con cordones también de seda cobre. Manga rusa
con puño ancho bordado.
Los trajes de casa no se hacen ya con [ondo de falda,
y se forran con una ligera. seda ó musehna de lana de
color diferente .

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asunt_o~ propios d~ las seccio!les
del periódico, se sirvan dingtrnos las Senoras S~scntoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carla anónima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

A FLOR oe: us.-En nuestro número del 30 de Agosto ( 1891) hemos publicado un figurín iluminado elegan-

tísimo que es modelo muy á propósito para el vestido
gris á 'que usted
refiere, y el cual puede adornar
como aquél, con terciopelo &lt;le! mismo color y galones
de acero, que es la última morla. .
.
Sombrero de fieltro gris, con cmtas de terciopelo
sombreado y un pájaro fanta_~ía.
.
.
Para el abrigo la aconseJº~•d gr~,,a&lt;lo num_s .. 22 y 23
de nuestro número del 14 &lt;le SPptwmbre prox1mo pasado que es también coloí café, y que p·1ede, por lo
tantd, adornarle exactamente i~ual al modelo.
A HUMILDE VmtETA.-Hay un medio más sencillo que
el que indica para quitar las mane/tas de esperma, que es
el siguiente:
.
Se impregna en agua fna la parte de lana manchada,
se frota con los dedos, y la n;iancha desaparece por
completo.
.
..
Para la palmatoria se usa el mtsmo procedimiento:
se tiene metida en agua fría durante diez minutos, y
en seguida caerá la esperma.
Todas las plumas buenas pueden rizarse, p.ero hay
que darlas á un plumista, pues haciéndolo en casa es
muy fácil echarlas á per4er.

se,

Á NARDo.-Lo mejor que puede usar para la limpieza
de la cabeza es el agua de quina, de un buen autor,
pero no abusando de ella, porque se irritaría mucho la
piel y podría ocasionar la caída del cabello.
Cuanto á la higiene de la boca, es excelente el Agua
de Boto!, del doctor Pierre; pero desgraciadamente no
se conoce nada seguro para evitar la caries de las muelas, y el único remedi_o que se adopta es hacerlas orificar por un buen dentista .
He oído hablar bien del Secreto Clllno para teñir las
canas, y, sin embargo, no puedo garantizárselo, pues
no Jo conozco prácticamente.
Transmito á la Dirección la$ observaciones que tan
discretamente se sirve usted hacer. Eq la colección de
LA MonA ELEGANTE se encuentran numerosos trabajos
de la índole de los que usted desea, pero esto no impedirá que en lo sucesivo se dé á ~an interesantes asu.n.tos
la importancia que realmente tienen para las fam1has.
Voy á darle una receta excelente para blanquear y
suavizar el cutis, pues no la aconsejo que use otras cla:
ses de aguas y específicos que anuncian, y que son casi
siempre nocivos.
Se machacan 1 50 gramos de almendras amargas, y se
disuelven en un litro de agua; se pasa por un tamiz
muy fino, y se le añade las d?s terceras partes .de un
litro de agua de rosas y un htro de agua de mtel ¡ se
pone en un frasco, y para lavarse se echan en la jofaina
tres partes de agua y una del líquido que acabo de explicarla.
A RAFARLA.-Este invierno se empleará como género
de abrigos el matelassé, terciopelo, peluche, y caracul,
y dichos abrigos se adornarán con bandas de piel y
pluma y con aplicaciones de pasamanería ó azabache.
Los cepillos á que se refiere son pequeños , muy finos
y redondos, con mango de marfil.
Los libros de misa se siguen llevando prolongados,
generalmente sin broches, y en la tapa superior con l~s
iniciales ó el nombre estampados, ó con una alegana
piadosa en plata oxidada é incrustada.
Á D.a C. V.-Haga el favor de leer mi contestación
Á Rafaela en este mismo número, y verá las telas que
se estilan en abrigos de vestir. Para diario, los paños
gruesos, cheviota diagonal, etc., y de pelo largo, son
los más adoptados.

A UNA SosA.-En el gabinete de esas señoritas debe
poner, además de las camas y el armario, un lavabo
grande con espejo y un tocador vestido de muselina
con viso azul ó rosa y encajes, dos marquesitas, alguna
silla volante y un costurero delante del balcón. Las
marquesitas y las cortinas que debe poner en todas las
puertas y en el balcón pueden ser de tela persa, de
lana y seda, fondo claro, como rosa, azul pálido, malva, etc., con pájaros y flores de colores vivos; y si las.
quiere más modestas, de cretona-crepé, en el mismo
estilo y colores.
La cortina que usted me indica puede ponerla en el
comedor, pero no en el gabinete antes mencionado.
En las puertas de cristales debe poner cortinas de la
misma tela que los muebles de la habitación, 6 portiers
imitando tapices .
Transmito sus deseos á la Dirección, y lo antes posible quedará complacida.
Á R. P.-Los encajes de lana quedan perfectamente
lavándolos con hiel de vaca (mitad agua y mitad hiel), y
después de aclararlos bien en varias aguas, se planchan,
antes que se acaben de secar, entre dos paños, prendiendo las ondas perfectamente con alfileres.
La carne de membrillo se hace de la manera sigi.iiente:
se mondan los membrillos, y se parten en pedazos quitándoles las pipas, pellejos, etc., y se echan en agua
fría, donde se tienen en remojo seis horas; pasadas
éstas, se sacan y se ponen á cocer en una cacerola hasta
que estén blandos, pero no deshechos¡ se escurren entonces y se pasan por un tamiz claro ó un colador, cuidando de tener preparado en la lumbre un almíbar de
poco punto, al que se le va incorporando el membrillo
sin dejar de batirlo fuertemente para que no se queme;
cuando está bien mezclado y el almíbar ha tomado más
punto, hasta formar todo una masa muy espesa, se
aparta y se echa en los moldes, ó, á falta de éstos, en
vasos, y se deja enfriar.
Para las cantidades, puede calcularse próximamente
para cada kilogramo de membrillos otro kilogramo de
azúcar.
El agua que resulta de cocer los membrillos puede
aprovecharse para ltacer }'alea, haciendo aparte un almíbar de mucho punto, y mezclando, por cada dos vasos de almíbar, uno del agua del membrillo, y dejándolo

�LA MODA E!..EGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

466

,

27.-Vestido para niñas de 1 4 2 años.
VilAs&amp; EL DIBUJO 28.
Exptlc. !J pat, núm, IV, jigs. 25 ci 28 de la
Hoja-Suplemento.

32 y 33.-Vestldo par11. niñas de 5 años.

Espalda y delantero.

as plumas, aves. y cintas irisadas, son los únicos adornos que

se ven en los sombrero.i para la e~tación de invierno, y que
L
~e hallan expuestos en las casas donde -.e surten las damas más

Sus salones de venta, maquinaria, cortes y preparados están
montados con arreglo á los últimos adelantos de la industria y
dotados de un personal inteligenk: al frente de cada sección

~espués cocer, batiéndolo mucho hasta que se forme la
Jalea u~ poco clara, pues ella acaba de espesar cuando
6e enfna, después de echada en las cajas.
Á u~A htPACIBNTE.-Puede aprovechar perfectamente
el tr a1e de gro negro pasado de moda para hacer una
e nagua adornada de encaies negros, y guatada, puesto
.que el gro es fino, con tafetán rosa, azul ó malva.
Para calmar y curar la irritación del cutis es excelente lavarse con un agua de almidón clara y templada
Y después de secarse bien darse polvos puros de arroz'.
A, UNA ELEGANTE.-Es d~masiado pronto para poder
decirle todo lo que en abngos se llevará este invierno·
pero le explicaré algunos modelos.
'
~ara los días de mucho frío se hacen chaquetas de
pano muy grueso, con pelo interiormente, cruzadas por
delante abrochadas con botones esmaltados ó de paaamanena. Estos delanteros pueden abrirse, y quedar
co!1 dos vueltas forradas de tertiopelo ó moaré, que
deJan ver el cuerpo del vestido.
Cc;m esta misma hechura puede hacerse un abrigo de
vesttr, en niatelassé ó en terciopelo de Génova con
bolsillos de pasamanería de azabache.
'
Las esclavinas semilargas se llevarán también pero
.con canesú de terciopelo liso 6 recortado.
'
Igualmente se harán chaquetas muy lujosas, adornadas con boas, collares y hasta mangas enteras de plum a , pues est_e adorno y las pieles serán los preferidos
en esta estación, tanto para abrigos como para vestidos.

elegantes de París, La de SAN RAFAEL, Carmen, 19 1 Madrid,
ha adquirido en dicho punto lo más notable que había de los
referidos artículos, incluso los bonitos y poco comunes Oisstaux
dll Paradis, que se venden á. 35 pesetas uno. También ha reci•
bido notable colección de bordados, plantas y coronas de flo res
de abalorio y en porcelana (última creación), que remite á pro•
,·incius perfectamente embaladas.

un maestro que reune perlecto conocimiento en su arte,
Los precios del calzado son económicos al extremo que pueden comparar:.e á los establecidos por las demás íábricas.
Auguramos al S~. Aznárez un éxito lisonjero en su negocio,
por haber establec1do, en i\fadrid una casa de la importancia que
es acreedora esta capital, y para comodidad del púolico ha establecido la vent" al fOrmenor á iguales precios que al por ma}'Or, mirando por los mtereses del público en general.

~!itá

Exposición Universal de 1878: Medalla de Oro, Cruz de la
Legión de Honor. E L AGUA DrvINA de E. COUDRAY , per~
fumista en París, 13, rut d'EngAim, es el producto por excelencia para conservar la juventud. También es el mejor preser..
vativo de la peste y del cólera morbo.

IN~'ORME PARISIENSE.
No más paño en la cara, ni curtido del sol y el aire, ni pecas:
todo lo cubre la Vtlutina Fay con su fino manto de lirios y de
rosas.
Si el cutis pierde su brillo, si la piel se marchita, una aplicación de 111 maravillosa Vtluth1a Fay disimula tales desventajas.
Ella imprime en las mejillas un suave dut1tl, transparente é
in\'isible, no esas afrento~as manchas de harina, que producen
aspecto verdaderamente ridículo; un duvtl impalpable, dulce á
la mirada y tan lisonjero como es posible.
La Veluti11a es de tres colores; blanca, rosa y Racktl, esto es,
crem".
Según el color de la piel y el brillo y la transparencia del
cutis, se elige uno de esos tres matices; y en ciertas ocasiom:s,
dos: uno para la luz del día y otro para la artificial.
La V,duti11a Fay es univer.ialmente conocida, y en todas partes muy apreciada.
La Ve/u tina será siempre objeto de numerosas visitas á la r,u
de la Pai.x, 9 1 en París.

r

ADELA P .

UNA CASA DE PRIMERA.
Se ha inaugurado en la calle de Cedaceros, 11 1 una excelente
fábrica de calzado y cortes aparados, propiedad de D. Gervasio
Aznárez.
Esta casa reune una Yen taja sobre ]as demás, porque, safü:n•

dose de los moldes ordinarios, ha establecido su casa el Sr. Az•
nárez ~n condiciones tales, que puede competir con las del
t:xtran1ero,

1

VINO BUGEAUD~r~:~]~;:
de

el me1or y mas agradable de los tónicos en la
Anem ia, todas las Afec cion es d ebilitan tes
y las Conva lec~ ncla s . Principales Farmaciu.
ALIMENTO DE LOS NIÑOS.-Para robustecer á los niños,
las mujeres y personas débiles del pecho, del estómago, ó que
padecen de clorosis ó de anemia, el mejor y má.s barato almuerzo es el HA.CA.IIO U'I' de los JlllA.BE!li , de D e langre•
nle r , de París, Depósitos en las farmacias del mundo entero.

iHQUBIGANT muy
aprncia&lt;!_a pa,ael tocador y
para los banas, Uoultls-'9
D
EAU
perfumista, París, 19 Faubourg St Honoré.
1

ASMA , CATARRQCuradosc1GARRILLDSESPIC

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el mundo le usa y se encuentra en todos los lavabos. Pero este
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J&gt;Uena ejecución &lt;Je 10s pedlüos estan
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Todo pedido, á contar desde 50 Ptas,
'38 e xped ido fra nco de porte Y de
derechos d e aduan a á todas Jas 1ocalldades de Espniia sen 1Clas por ferro•
carril, mealunte un recargo &lt;le 22 O/o
.sonre el lmporle de la racturn.
f,ns expedlc1ones son t1ecllas 1mres
ele 1odos ga~tos hasta la JlOblaclón
,ia11nae1a por el c11cn1.c '/ con ira reembolso.es decir. á pagar contra recibo
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rnlnl mo para recibir nuestras rcmc11as
,:o!la:-. tas rormalldadcs de aeluana n11))len(IO sido cumplltlas por nueslrns
C'nsar;; de rcexpC&lt;llclón.
1

casas de Reexpedición:
Madrid: Plaza del A119el, 12

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El Ca.tálogo d e las Novedades de la Estación de Invierno acaba de publicarse,
y se remite, franco , á. todas las personas q u e le pidan . El BON MARCH::t:
expide igualmente, sobre pedido y franco. variadas Muestras de sus telas, así
como A/bums de sus m ode los de Artfculos confeccionados.
L a Casa del BON M.AltCBÉ posee considerables surtidos, y está reconocido
que ofrece muy gr a n des ventaj as, t a nto desde el punto de vista de la calidad,
como por la baratur a real d e todas sus mer cancías.
A partir de 25 fran cos, todos los envíos (á excepción de muebles y objetos volu min osos) se h acen francos, h asta la fron tera francesa.
L os e n víos que pu edan ser expedidos por paquetes postales se hacen e n tantos
paquetes,/rancos, como número de veces, á. 25 francos, importe e l pedido, pagado al hacerle.
L os derechos de ad ua na son de car go de los clientes .
El BON MARCHÉ (París) no t iene Sucursal, n i Rtpresentante, y ruega á.sus
parroquianos que d esconfíe n de los comer ciantes q u e se sir van d e su título .
·t. Los Almacenes del BON MARCHÉ son los mds grandes, mds bien surtidos y
"ujor organizados del mundo, co nten iendo todo lo q ue la experiencia ha p roducido
como útil , cómodo y confortable; y son, por tal concepto, u na de las curio-

üaueos; París, fanuacia, 23, ruede la Mounaie.

3

34.-Vestldo de paño y tela escocesa.

35,-Yestldo da paño y tala escocesa, con manteleta

36.-Delantero de la manteleta.

Vh.,SE LOS D!BCJOS 35 Á. 3;,.

ViANSt. LOS DIBUJOS 34, 36 y 37,

Véas, ,1 dibujo 85.

Explica.c/6n en el ano,rao d• la Ho/a~Suplcmer.to.

Exp/lcación en el anueru de la Hola-Suplemento.

37.-Espalda del vostldo de paño
y tela escocesa.
Véas, el dibu/o 34-,

CABELLOS
largos y espesos, por acción del E:xtraeto eapll ■ r d e los Ueue tElc tlnoa del Monte Majella,
que destrnye la caspa, detiene la caída de los cabellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
decoloración. E. SE~'ET, Am,nNtSTRADOR, 35,
rut du 1 &amp;pt¿m/Jrt, Parls.-Depósitos: en Madrid,
Aguirre y Molino, Preciados, 1 1 y en Barcelona,
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.

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Vendidos ha.~ta la fecha:
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con las pfldoras an1ineurálgieas del Dt•. Cronu,r.

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Pues pedidlas á la Perfumtría Exótica, rut du
~ Stpkm/Jrt, .J.J, tn París, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado,
Su Brisa Exótka, en agua ó en crema, os hari
volver á la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz Flor dt AI/Jérchigo dará á. vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Auti-Bol6os extirpará los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorci•
lium espesará, alargará y dará nuevo colo r á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prtlatios destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá. la mano lisa y mórbida, con las venas
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri•
mera juventud, poseíais; y toda esta transforma•
ción se efectuará naturalmente, sin recurrir i
ningún artificio·.
El Catálogo de la Ptrfumtrfa Exótica se remite,
gratis y franco de porte, á quien le pida.
Depósitos m Afadn'd: Artaza, Alcalá, 23, prin•
cipal, izq.; Pascual, Arma!, a; ¡uifunur/a lJr..
quiola, Afavor, I; A.ruirrty Molmo, Prtciados, r ,
y m Barcelona, Sra. Viuda dt Lafont i Hjjos.

Extractos concentrados:
4
0flcinat: Palma Alta, 8
~ 0 egg~.!;~..!!:;"!!~!!!:!ª' 2 6
A~uas para. tocador: FILIA , u.u DE RIMMEL , t. AvANnE AMBRÉE.
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Tintura Rubia: AouA nE oRo LA MA• PERFECTA TINTURA RUBIA
EURALGIAS
calamf,rts m t 1 tstóma¡o, J b
fj
'
•
lsiUerúmo, todasjaquee~,
Ju cníermtdadC$ neniosas seca.lman a 0n8S extra nQS: F ILIA , BELI OTROP E B LANC , LILAS BLANCAS , VIOLETTE

N

6 el PO:LVO

Decís, Sei"iora, que os faltan muchas cosas
para que volváis á. ser

PARÍS

V{asl!

467

L A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

DE :NICE , e.te.
,
DE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUIERIAS. -IEOALL A DE ORO : EXPOSlC\Oll DE BABJ;ELONA,

t, \ &lt;f •

•••··

&lt;-. ~"\;;&gt;~

e,~

~'l, P. DEL Cu, -"~
-

LAIT :=:iLJQtE-

r✓d►

LA LECHE ANTEFELICA
pura Omezolada con agua, disipa
CAS , LEN T&amp;TAS,TEZ A S O
SARPULLIDOS , TEZ BARROS
ARRUGAS P RECOCES
EFLORESCENCIAS
R OJE CES
&amp;

.. ee.,..a el cUt\a \\

�L A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LA S FAMILI AS.

468

OOul IU11(J000000::l0::0:JOOOOCOCO
HACE RECORDAR LA TURBONADA.
')EN América la gran turbonada del mes de Marzo de 1888 por poco destruye la ciudad de Nueva
York. Nunca se habla visto cosa por el estilo. La
nieve paralizó por completo el movimiento local.
Ni caballo ni vehículo podía transitar. Todos los
alambres eléctricos estaban inutilizados, y duran•

ULTL\fA N O VE D A D

Faris

EN P E R FU M ES ING L ESE S

CRAB APPLE
BLOSSOMS.
l1'lor
manaana
de

lllvutrc-Extracoocentrada.)

AMO

te dos 6 tres días la gente de Boston mandaba
sus telegramas á Nueva York por Londres, utili·
zando los cables transatlánticos; asi que, de bien·
do recorrer cien leguas, recorrieron dos mil, y cruzaron dos veces el Océano.
Un acontecimiento que ha hecho recordar esto
al que escribe, ocurrió hace poco aquí, en Inglaterra. Dejemos al interesado que cuente su hh.10ALMA C ENES DE LA
ria. Dice: e He padecido toda mi vida deindigt!:.·
tiones. Tenia mal gusto de boca, dolor despu~:.
de la comida, poco apetito, acidez en el estóma•
go, la lengua con sarro y la boca constantementt:
llena de un fluido acuoso. Todo lo que comía, po,
ligero que fuera, me hacia da11o y me daba dolores. Sentía el pecho oprimido, dolores de costado
,: mucha desanimación. De cuando en cuando
catálogo
iba á ver al médico, quien me daba Jllt!dicinas
que
acaba de salir á luz.
que me servían de poco. El médico decfa qm: se
1
había desarreglado la cubierta del estóma~o y se
catálogo
había inflamado la membrana mucosa. En 1887
y
nomenme mandaron de Nueva York un folleto que trataba de una medicina que se llama Jarabe curaCondiciones de
t ivo de la Madre Seigel, y de las curas i::xtrAOrdinarias que había eíectuado; así que me procuré un
enoio; y
gratis á
poco y en seguida me sentí mejor. Con cuatro
asz
botellas más estaba comr,letamente curado, y
desde entonces no he vue to á. sentir la indigestión. Habiendo;practicado como herbolario muy
chos años, estaba acostumbrado á curar la crit.ipela y otras eníennedades, y con frecuencia
Pídase nuestro Catálogo general.
venía á consultarme la gente de la comarca. Después de mi cura, tanto roe impresionó el mt:ritc
del Jarabe de Seigel, que procuré una buena cantidad, y lo recomendaba á todos los eníermos, viniendo por él de todas partes. Puedo decir que
Imposible conCf'birc-:r mhdelicada y má• deliciosa
los domingos se me llenaba la casa de mineros dt:
Primno f'f!tre lM perlumf'S de moda C!fl la actalU
que el perfume Cra b Apple B\ouomt, que prrpanl la
Coal Pit Heath y de otras partes. No he oído de tempo~ tentcmos el Cra b Apple Blonomt, que et
Crown Perfumtt}' \.. o , de Londr,s. l iene d aroma de
VINO 0• CHASSAING
t:l más que alabanzas y relatos de las curas eít:c- d.- una calidad y Friarneia inmejo•able.-U11d&lt;1n O,un
la primavera, y aunoue i;e le usara toda la vida, nunca
BI•D IGKliTJ\"O
t aadas, y la íama de esta medicina se ha ex.tt:n• 1oul'1fnl, Gnuta ,fr la Corll de Uttdr,sl .
se cansa.ria d, ~1.-New YorA: Obu1'"Dl1',
Prescrito desdo 25 añoa
dido por toda la parte occidental de Inglaterra, COU.0:'i' •'- • C o m p :1íu n ,lt• P &lt;-rfum erí n
sin m.ás anuncio que decirse unos á otros los beContra las AFfECCIONlS de las Vias DlQtStlVJS
neficio$ que les ha reportado. Deseo que todo el
177 , N E'V B O N D ST R EET, L_O N DR ES.
PAR/S 1 51 A,enue Victoria, 6, PA RIS
mundo sepa esto, y celebraré que al darle publiSe v e nd e en t odas lns P erf111ner ms.
Tas TODH u.JI PRl!IIOIP..U,H l'..\1111.i.OU.S
cidad, otros que sufran, como yo, puedan beneficiarse.•
JULU. DI ZUGASTI.
La carta de que hemos extractado lo que antecede está firmada: Moses Godwin, Old Sodbury
FÁBRICA DE CORSÉS
(Sodbury), Glos., Inglaterra, y íechada 9 de Abril
PERFUMISTAS EN PARIS
de 1891. El que la escribe es labrador.
DUlS DR JCU.\ J. DE ZUGlSTI
El lector notará que, si bien el depósito princiLa gene•
COUff&amp;llAS DI. U. R&amp;AL CASA
pal para la venta del Jarabe de la Madre Seigel,
raUdad de
los polvos
J prt11i&amp;d&amp;1 n. 11ri11 l1posicim1
como todo el mundo i&gt;abe, está en Londrt:s, por
dentifrt•
una extraña coincidencia. los primeros informes
cos rayan
que de él tuvo Mr. Godwin llegaron de América,
el esmalte
Inventado hace años el
á mil leguai&gt;de distancia, lo que hace recordar la
de la den..
Corséfafa de Salud, que ha
turbonada arriba mencionada, y también que la
taduray la
dado tan buenos resultados,
sociedad
fama y utilidad de este medicamento i&gt;e extienden
elegante
á todos los países civilizados.
1 LAS DOS?ALAH:AS pueden hoy ofrecer los de
parisiense
Mr. Benjamin Edgcrton, comerciante de comes·
o. B.oaf~ i.. otros sistemas mis moderno empica
tibles, Platt Lane, Whixall, Whitchurch, Salop.
boy más
nos, para disminuir el vo•
dice: ,Vh·icndo con l\tr. Roberts, Fcns Woo&lt;l
QUO los
dos pro- lumen del cuerpo y tener más agilidad.
Farro, empecé á. sentir una pesadez en el costado
Corsés para contrahechas, variedad en fa·
'"
duetos f:l·
y noté mal gusto de boca, con el estómago des~
gutentes: jas y corsés rara novia.
arregh1.do é incomodidad después de las comidas.
t•La c&amp;EHADE NTZrlUC.&amp;., JUG-4.UD
Se remiten á provincias y al extranjero.
No tenia apetito, y cuando me sentaba á la mt:sa
que, humedecida por el agua. forma un muc1no podía tocar fa comida. En la cabeza sentía
Wgo untuoso muy agradable-, limpia los dientes
dolores y ruidos qne no me dejaban dormir. No con la suavidad de un lienzo nextble d.indoles
la blancura del roarm, y los preserva del sarro
podía hacer trabnJOS fuertes, y sólo me ocupaba
en los más ligeros de la hacienda. Desput:s de y de la cárles.
La DEJfTOIUll'A JUOAVD, elixir que
Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á. señalarse en su epidennis, y se conse,'"VÓ
arreglar un ,·alfo.do, me parecía 9ue me iba á des • se2°emplea
al mismo tiempo que la Crem a y
mayar y tcnb. que sentarme, sint1l:ndome tan aba• perrumando deliclosamcntc la boca, refrc.'-ca joven y bella hasta más allá de sus So años , rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento i la
tido, que me tlab:in gan:isde llorar. Habiendo i&gt;ido el allento, disipa la Irritación de las paredes faz del tiempo, que en vano agitaba S"J gua.daña delante de aquel rostro seducto r sin poder mortisiempre fucile, no me acomodaba el verme redu- bucales en los fumadores, acUva la circulaclon ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá..
cido á. tal e."&lt;tn.:mo de debilidad. Tomé medicinas sanguioca en las eucias y les da el color sou- n eos, ha sido descubierto por el d0ctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amoroso
natural a la salnd, previniendo la cárlcs.
y vi á un médico; pero, aunque me alivió algo, rosado
Es un calmante cxcclcnLe en los dolores dB de las Galüu, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Vo1taire y actualmente propiedad
l uego me !-ic:ntí p~or que antes. Así pasé m:\s de m uelas más violentos.
exclusiva de la P e rfonaerí a l\"lno n (ftfai!on Leconte), 31, roe du 4 Septembre, 31, París.
un año, cuando 1ma criada que vino á. vivir á casa
Dicha casa entrega el secretoá sus elegantes clientes bajo el nombre de , •érltable Eau lle
Madrid : Romero Vicente.
de Mr. Robc:rt;; mé hnhló de una medicina llamada
lllnon y de Dube&amp; d e ll"lnon , polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
Barcelona : Conde P uerto y cia.
Jarabe de fo :Xbdrc S.::igel. Había oldo hablar de
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, -para evitar las
ella en el tren :'l :m caballero que la alababa mufalsificaciones.-La Pa,f__unurie .A'inon expide á todas partes sus prospectos y -precios corrientes.
cho, y decidí tom:u·lR. Después de tomar dos boJ)ep~sitos _en /lfadrid:_ Pascual, Armal, f ,· Arlaza,_Alcalá, 2.J, pral., izq.; Aguirre y .Molino, pe("
tellas, el alimento me hacía provecho y cobré
fumena Omntal, Prmado~, ! ; perfumena de Urquwla, Afayor, 1; Romtríl ,. Vicmte, perfumeruJ
íuenas, y siguiendo con el Jarabe me puse bueno
1nglesa, Carrera de San Jenmimo,.J, y m Barulona, Sra. Viuda de Lajo,it e Hips, y Vicmle Ferrer.
,OR
del todo y no he vuelto á estar malo desde t:n•
DOÑA
MARlA
DEL
PILAR
SINUÉS.
tonces.,.
B R ON Q U ITI S C R'JN I CA S , T OSFS P::RT IN A C [6, C AT A RROS.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J . White,
Curación peri, EMUL"ll O N M !lRCHAIS,-),1,wmo,lelchor Carcia.
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Buirnos-AYRl:'.S.Demuchi b •.-llo~Tl:'.VIUl:'.O,LasCase1.-llt:!~ICO,lauDenWingaert..
drán m?-cho gusto en en".iar e gratu.it8:mente un mento, cuadros de costumbres familiares, episofolleto tlus~rado que exphque las propiedades de dios muy dram!ticos, y brillando en todo el libro
este remedio. "
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14 reates. Frasqwto, 8 reales.
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Pidas enuestro
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que contiene un sin
número de graba.dos extensas
claturas de nuestros tejidos, encierra. al
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le remitimos
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nos le pida. por carta tranqueada,
;;omo las muestras de las telas que comprenden los inmensos variados surtidos
de nuestros almacenes.

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Reservados todos los dcred1os de propiedad artlstica y literaria.

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SUMARIO.
T IUTO.-Revi~ta pariiiense, por V. de Castelfido.-E;,i:plic1u::i6n de
los grabados.-Ciutas á una madre, por O.• Marfa del Pilar Si•
n11~.-Mari1 (oontinuaci6n), por D." Salomi! Noflu. y Topet,.
- El _Club de los soher~, por J. Siles.-Por seguirá 1u novia, por
D. Ricardo M. de Bre1on.-En1re amigas, poesla, por D. José
Jacb;on yeyan.-Correspondencia particular, por o.• Adela p.Exphcac16'n de los figurines il11minados.-Explicaci6n de 101 dibujo&amp; para bordados oontenidos en la Hoja-Suplemen10.--Sneltos.Anuncios.
GR,1,BADOS.-J. Traje de luto.-2 A 4. Cabecera de butaca.-s. Guante de cau _para hombrtt.-6. SombttTO de fieltro para senorilas.7 Y 8. TraJe de ceremonia.- 9. Cuerpo para ,·estido de recibir.to. Chaqueta de pano.- 11. Traje de calle.- n á 14. Capotas de
luto,- 15. Vestido de luto rigoroso.- 16. Abrigo para senoras jó•
,·enes.-17. Cuello de muselina de seda bordada..-18. Manga
pana ,-estido de baile.-19 y 20. Abri¡¡o pan ninas de 10 anos.21 y 2~. Abrigo lar¡¡o para scftorns.-23 i 27. Sombreros para }1hen~, 01_11as y n1ll.os -.28. T1aje pan ninas de 5 ;, 7 2r1os.-29. Traje
para n1nas de 6 á 8 2no~ - 30. Traje para nill.as de 6 á 7 anos.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.
Mod.u de d1dtt11UT:.-Capric-hos de una am,ricana..-Mil ochocien•
tos botones en un ,·eHido.-Tres dt&amp;hal,il/Js elc¡¡an"11.- Más SO•
bre las esclavina.•.- L~ cuerpos de piel bordados.-Dh·isión del
trabajo aplicada á los ,·iajes.- Un marido tolerante.-Nue,-aspropiedades del calor.-Franquua de un reincid,nte.

fl~
·,&lt; ~ '

esta época de cacerías, de excursiones de todos géneros, la franela
(J ha llegado á adoptarse por muchas
Q
de nuestras elegantes del gran munt&lt;)
do como tela de transición, y prin' cipalmente como medida higiénica
~N

;J~ ·~ . i

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contra la humedad del campo en oto-

ño. La Princesa de Gales es la que ha
p u esto la franela á la moda.
~
He aquí un traje visto en el clláleau de
N •.. , y tanto más distinguido, cuanto que la
que lo llevaba era sumamente linda: camiseta de
fra n ela con cuello vuelto abrochado con dos boton e s¡ corbata de hombre, con nudo á la mari·
nera ¡ falda de franela color de rosa de dos matic es , y cinturón de gro, bajo el cual iba remetida
la c amiseta. A todo esto, la Princesa de Gales
ai1 ad e 1 para salir, un chaquetón estilo de sastre,
d el c olo r de la falda, que permanece abierto y
p e rmit e ver la camiseta y la corbata; y última•
m e nte, como tocado, un sombrero canotier. Pero
este últim o d etalle deja que desear, y se resiente
d e su origen inglés, como si dijéramos, extrava•
gante.

Esta.blttimiento tipolito¡¡r.'úico cSucesore. de Rh-adeneyra-.,
I U , p - ,W la Rfal e,...._

•••

No lo r ecomendaré á mis lectoras, ni tampoco
e se o tro capr icho de una americana, de que nos
h ablan los periódicos, que se ha mandado hacer
un t raje donde se cuentan, al decirde_los mism o s noticieros, basta 1.800 botones de diferentes
form as y tamaiios. Hay 120 en cada manga, 330
e n el delantero y el cuello, y 1.250 en la falda.
Parece ser que esta buena americana había en·
c a rgado á su costurera que adornase el vestido
c o n 2 .000 botones; pero su deseo no ha podido
c umplirse. Lo c?al, ~espués de todo, no hubiera
sido ni más bonito m más feo.

En una

SOLO PaOPIETARIO :

tA

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

LAS DOS PALABRAS

NINON DE LENCLOS

1

.,,

•••

de mis crónicas anteriores he hablado
de los preciosos vestidos de casa para _clláleaux é
invitaciones campestres; pero no he dicho nada
d e e sos deliciosos deskabiiles que se llevan en la
i nt imidad doméstica. De todos los trajes femeninos no h ay ninguno, á mi parecer, más s?scep·
tibie de exquisita elegancia que los vestidos á
que m e refiero, para los cuales no hay nada dem!s iado rico, lujoso ni refinado. Nuestra c!'quetena
s e desqu ita del trolleur de sar~a ó ~e v.1goña en•
volviéndose en esos desltabi/les casi regios.
¿No es, en verdad, digno de una reina de la
gracia y la belleza ese vestido de eó!ica ! color de
p aja , q ue representa nuestro _cróquis num. 1?
E n la espalda, un ancho phegue Watteau¡ por
delante, u n a guarnición de encaje, en forma de
conchas, suelta, desarrollándose naturalmente

1

Madrid, 30 de Octubre de 1891 .

/1

Año L

N C. m. 40.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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444

,f

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FA¾ILIAS.

DE DONDE VIENEN LOS FANTASMAS.
~ Usted cru en fantasmas? Puede qué la idea
baga reir á un hombre tan valiente como usted.
Sin embargo, si hay que ir á un cementerio, usted prefiere ir durante el día. (Por qué? Porque

'

1

Decís, Señora, que os faltan muchas coaaa
para que volváis á ser
&gt;

ULTIMA NOVEDAD EN PERFUMES INGLESES

CRAB APPLE BLOSSOMS.

JOVEN Y BELLA

11 lor de manzana si..lvelitre-Extr:iconccntrada.)

Pues pedidlas á la Perfumería Exótica, rue áu
¡ &amp;ptembre, .JS, m PanS, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agua ó en crema, os hará
volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desva.
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extir,;
pará los puntos negros que b~otan en la nariz,
sin dejar la menor huella de nmguno; su Sorcilium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os de~
volverá la mano lisa y mórbida, con las venas
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfumería Exótica se remite,
gratis y franco de porte, á quien le pida.
Depósitos m Madrid: Arta::a, Alcalá, 23, pri,i•
cipal, izq.; Pascual, Arenal, 2,' ;nfumería Urquiola, Mayor, l,' Axuirrey /Jfolmo, Pruiados, r,
y m Barcelona, Sra. Viuda de Lafont i Hijos.

&amp;e ve mejor. (Es ese el motivo? Tontería: No. Es

porque tiene usted miedo de los muertos y de la
obscuridad. Casi todo el mundo lo tiene. Cuando
es de día y estamos entre gente, la damos de va•
tientes. Nosotros estamos libres de esas cosas.

t

/

Por lo menos así lo decimos.

V

(

¡

Conóci á uno que cuando era joven llev6 ta1
susto con un fantasma, que no se le olvidó en
cincuenta años. No era cobarde ni melindroso,
sino uno de los oficiales más valientes del ejérci•
to. Cuando llegó á tener ochenta y dos años ha•
blaba de esta experiencia en los siguientes términos: e Durante diez minutos sufrí tal terror, que
hasta ahora me ha acompañado siempre un temor constante, Ruidos inesp~rados me hacen
temblar, y los objetos que no puedo distinguir
bien á la media luz de la tarde me infunden un
deseo irresistible de escapar. A la verdad, la noche me da miedo.&gt;
Es curioso que otro haya usado recientemente
esta misma expresión sobre que la noche da miedo. Dice que los nervios se habían desar.reglado
por completo. No podía dormir. No hacía más
que volverse y revolverse en la cama. No habí&lt;l
matado á nadie, ni lo perseguía ningún espíritu
del otro mundo. Sin embargo, la vida no le parecía que podía valer lo que le costaba. Más de
&amp;eis veces se había decidido á abandonarla, sufriendo las consecuencias. Mucha gente llega á
este punto todos los días, sin que sus amigos lo
Sospechen. Por supuesto que hacen mal; pero
{qué remedio tiene? éPues qué quiere decir vivir
cuando no se saca de la vida placer ni bienestar?
Bien; _este hombre sigue diciendo que la cabeza
le dolía muchas veces como si fuera á hacérsele
pedazos, y otros dolores se sucedían unos á otros
por todo el cuerpo. La piel la tenia amarilla
como un pergamino, no tenía apetito, y la menor
excitación hacía que el corazón le latiese como
un reloj á cuyo péndulo se ha quitado la bola.
Para vivir es preciso comer, y sin embargo cada
vez que este hombre comía se le castigaba como
1i hubiera cometido algún crimen. El estómago
recibía lo que le echaban, por supuesto, pero
nada más, y rehusaba digerirlo. De aqui que el
pobrecillo estuviera como un s_epulcro, c~n el pan
y_ la carne muertos y corrompidos en su mtenor.
Los gases y ácidos ponzoñosos que salían de esta
masa de con-upción venían hasta la boca y lo
fatigaban. Luego se mezclaban con la sangre,
dando lugar á incomodidades y enfermedades
locales en todos los sitios débiles de su cuerpo.
El efecto de esto en los nervios era lo que hacia que nuestro amigo tuviese miedo á la noche.
Las manos y los pies fríos, el cansancio, la falta
de ánimo, mal gusto de boca, tos seca, escalofríos, debilidad, mareos; todos estos y otros que
no podemos nombrar ahora con señales y consecuencias de una causa y de una sola indigestión.
Ninguna otra cosa de este mundo arruina tanto
el cuerpo y el espíritu. Ninguna otra cosa hace
que la gente vea más fantasmas. Las fantasmas y
las voces misteriosas no son más que los ecos de
lo que hay en nuestra mente. Los que están saludables ven las cosas en su estado natural, y
cuando llega la noche se echan á dormir.
La persona que motiva nuestras observaciones
es un francés que se llama Jean Marie Hervé.
Vive en Yvais, cantón de Pompol, Francia, yen
una carta reciente dice, que después de muchos
años de padecer indigestión, eStá ahora perfectamente bueno con el uso :del Jarabe Curativo de
la Madre Seigel. • Con,sidero á ustedes, nos escribe, mis bienhechores. Los nervios están bien,
y ya no me da miedo de la noche.,
Miles de personas en este país, que han estado
tan malos como él, gozan ahora de una mente
sana en un cuerpo sano, con la ayuda del Jarabe
de la Madre Seigel.
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(contiriuación), por D.ª Salomé Núnez r Topetc.-El Pájaro del pan.!~o,
por Flavio,-:--La J3(llla c;:armen, ,)'lr- D. Lucia.no de ijurgos.-A la orilla
del mar, poesía, R,!!r D. Francisco Vi!a.-Carta intima, poesla, por D. Jo~é
Jackson Ve)'an.-Cbrre1;pondencia particular, por D.• Adela P.-Explica•
.cióp del figurín. iluminada.:.,...Abrigos de invierno, explicación de los modelos presentados en la Hoja-Suplemento.-Sueltos.-Soluci6n al jerog\Hico
_publicado en el nllm,ero 35.~Jei-oglifico.-Anuncios.
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ciopelo.-4. Delantal de seda.-5 y 6. Bata para seft0rasj6venes.-:t,7. C;'U.JJiSa. ¡
de veslirpara sermras.-8. Cuerpo de ,•estido para seftoritas.-9 y JO, Traje
par¡{ j'ottn~i\a:s 4i 13 á- 14 'años,:__1 i. 'traje para nlrtas-~ 7 aflOs.-12. Trije
p(!ra nift'as ¡!e 7 á 8 arios.-:- J 3. Traje de otofto para nirtas. de :J á rn aftos..14. Esclavina1argit1xiñ:lada.-15. Traje de paseo.-i6. l baqueta dé vestír.
__ 17. Tiaj, fJlTª nir,as de J, Á I2 ano5. - 18. Traje para niftas de 6 á 7 •
:\nos.-19. Vestido de refipci6n. - 20 y 21. Abrigos de ot'ofto.- n a 26.
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pllar de los Deuedlctloos del Monte Majella,
que destruye la caspa, detiene laelíd'a de los cabellos, les hace brotar con fortaleza y retarda st
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decoloración. E. SENET, ADMIÑISTRADOR, 3~
rue du ,¡. SejJtunbre, París.-Depósitos: en Madrid, joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
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neos1 ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las bojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
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exclusiva de la Perfnniería. lllnon (Maison Leconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
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·amÜleto.-¡ Cuernó r,

~~✓,).•'
- -- . L interés de la semana .que acab_a de trans~
~
currir se ha concentrado en .dos aconteciJ '~ mierttos de índole bien diferente: la pri~
mera representación de Lohengrín en el
r.
.
teatró de la Opera, y las carreras de veloC " ~ ~ · cípedos. A propósito tle estas últ~~as, los
~-;1~~,. ptrió9,icos han re.cardado que el b1c1clo no
~ .:
era distracción exclusiva del común de los
"1, {
mortales, sino que el Príncipe de Nápoles, hijo
y del rey Humberto, y el gran duque Jorge, hijo
del Czar, eran aficionados entusiastas de esta
clase de ejercicios. El sobrino ~e\ Rey de los b.e,lgas,
hijo del Conde de Flandes, parti_c1pa de. est,! afic1on, .Y
aseguran que, á pesar de sus diez y seis anos, podna
ser un adve-rsario temible del héroe del día, el vencedor en las carreras en!re París y Brest,

~s'\
m

1

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\t

*••

De Loliengrín poco podré decir que no haya referido
1a prensa diaria al día siguiente de su estreno. A pesar
de los que contaban con una silba como la del Tannh&lt;iuser, en 1861; á pesar de los esf~erzos de una turba de
patrioteros, e gente todo entusiasmo y poca m.e,nte~,
como decía el poeta 1 para hacer de esta cuestlon.de
arte una cuestión política, el público sensato, sostemdo
enér(l'icamente por la autoridad, ha tributado á la obra
mae:tra de Wagner el homenaje de admiración que
merecía, y no sólo el estreno, sino la segun~a y tercera
representación han sido entusiastas o,·actones, tanto
para la ópera como para sus notables intérpretes.
Sean cuales fueren los motivos particulares de queja
de los franceses contra el insigne maestro alemán, el
tiempo transcurrido desde la publicación de su famoso
libelo y después su muerte, han quitado á la cuestión
todo ~arácter personal, y franceses y extranjeros están
contestes en que la música wagneriana es la música, no
ya del porvenir, sino. de este siglo: y s~ autor, compositor y poeta, un gemo que ha vemdo a crear el verdadero drama lírico.

•••

Me falta espacio para seguir el movimiento del gran
mundo que empieza á acentuarse con las noches frescas del'otoño. Estamos efectivamente en la época habitual en que París, con sus teatros, disputa á las provincias los huéspedes que retienen aún los últimos rayos
del sol,

1.-Traje de recibir.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO .DE LAS FAMILIAS.

4Hi
1
(

1

En el c.ch§.teau&gt; de Brissac, la Vizcondesa de Trédern
prepara una magnífica representación de Pki/e11tQn et
Baucis, con varios fragmentos de Hamlet, de Ambrosio
Thomas, interpretados por el Conde de Gramedo y la
Condesa de Trédern.
La Princesa de Broglie, después de haber pasado el
verano en casa de la Princesa de Dommartin, organiza
por su parte una serie de representaciones líricas y dra•

muy pequeña sujeta los delanteros cruzados de la camiseta. ,
A pesar de su aspecto rico y de exquisita elegancia,
esta prenda puede hacerse muy bien en casa, por una
doncella hábil. Su corte es de una sencillez extraordinaria. Si no se encontrasen fácilmente los bordados I se
les puede reemplazar, en lo que toca al cinturón y á la
chaqueta, con una tela bordada ó brochada, ó con una
guipur blanca ó morena forrada de raso.

447

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

detrás bajo un lazo y un penacho de plumas color de
rosa. Se ponen por delante, en la parte del medio de la
copa, dos presillas de terciopelo retorcidas, que se clavan sobre el ala con unos alfileres artísticos de metal.
Delantal de seda.-Núm. 4.

Se toma, para hacer este delantal, un pedazo de tela
de seda negra labrada, que tenga 65 centímetros de
largo por 58 de ancho, y se la recorta por el borde inferior en dientes de 10 centímetros de ancho por 12 de
alto. Se le ribetea de un encaje negro de 9 centímetros
Otro modelo, más sencillo y á propósito para una se- de alto, con un galón estrecho de seda negra por enciñorita ( croquis núm. 2 ), se compone de una especie de ma. Se dispone el borde superior del delantal en dos
chaqueta de brochado Pompadour fondo blanco sem- pliegues huecos, de 7 centímetros de ancho cada uno, á
brado de florecillas. Los delanteros, muy abiertos, de- . fin de dejarlo reducido á 26 centímetros de ancho. Se
jan ver una camiseta de crespón de la China color de le guarnece de un cordón de seda, cuyas extremidarosa, abrochada bajo el lado izquierdo de la chaqueta. des, terminadas en borlas 1 van anudadas en el lado izUn galón de azabache forma cintura y collar doble. Un quierdo.
volante de guipur termina la camiseta. Como manga,
Bata para señoras jóvenes.-Núms. 5 y 6.
un bullonado de brochado muy corto, de donde sale
Se hace esta bata de cachemir color de malva. Sobre
una segunda manga de crespón sujeta en dos puntos
con un galón de azabache. Por detrás, una simple es- un delantero ajustado de forro, abrochado en medio, se
palda de chaqueta, enteramente lisa. Cuellecito Médicis monta un peto fruncido de .rural, color d.e malva, fijado
en la izquierda bajo unos delanteros flotantes y delande azabache.
En el cuello una hilera de perlas. Nunca han estado tal cerrado en el lado izquierdo. Espalda Princesa, plelas perlas tan en boga¡ así es que nunca han estado tan gada en la falda. Unas guarniciones de encaje ribetean
los delanteros y el borde inferior de las mangas. Ador•
caras.
nos de bordado .
Tela necesaria: 5 metros 50 centímetros de cachemir,
En algunas familias se prepara de antemano este y 2 metros de .mrali.
collar para las jóvenes, dándoles una ó dos perlas como
Camisa de vestir para señoras.-Núm. 7.
regalo dos ó tres veces al año. De este modo llegan á
El
escote,
que es redondo, va guarnecido de un enla hora del casamiento con un hermoso collar de perlas,
de gran valor, cuya adquisición no ha sido una carga caje torcltón formando berta, con unos ojetes por encipara nadie y que se conserva como recuerdo de pa- ma, al través de los cuales se pasa una cinta anudada
por delante.
rientes y amigos queridos.
Por lo demás, las joyas hacen más furor que nunca,
Cuerpo de vestido para señoritas.-Núm. 8.
y no hay joven de cierta posición que no aporte al ma~
Nuestro
modelo es de surall azul con lunares blancos;
trimonio joyeles maravillosos.
Por supuesto que no se llevan en ta calle las joyas de pero puede hacérsele de cachemir, vigoña ú otra tela
valor I sino una multitud de caprichos de un gusto esen- de lana. Tiene la forma de una blusa, fruncida por delante y en la espalda, abrochada en medio y sujeta en
cialmente parisiense, como alfileres de sombreros, bro·
la cintura con un cinturón de terciopelo azul guarneches, dijes originales, etc., etc.
Una de mis amigas ha tenido la idea feliz de hacer cido de galones blancos. Cuello plegado bajo un lazo
engarzar en alfileres de sombreros unos pendientes an- blanco. Manga muy ancha, montada con dos fruncidos
formando bullonado, y cortada en medio con otros dos
tiguos que se prestaban á esta transformación.
La mayor parte de mis lectoras podrán hacer otro fruncidos en forma de brazalete. La parte inferior cae
tanto, y utilizar así joyas que han pasado de moda, que sobre un puño alto y abrochado.
Tela necesaria: 4 metros de sural, 1 de 60 centímetros
duermen en el fondo de los estuches y que bien montadas se convierten en objetos de utilidad y á veces muy 'tle ancho.
lindos.
Traje para jovencitas de 13 á 14 años.-Núms. 9 y 10.
•
Vestido de lanilla de cuadritos beige y color de nutria.
Como nuevo porle•veüze tenemos ahora las puntas de Fa)da recta, formando pliegues anchos por delante y
cuernos de toro. Sabido es que á los toros que se lidian de1ando ver un delantal estrecho de terciopelo nutria.
en París les sierran las puntas de los cuernos, á fin de Cuerpo muy abierto por delante, y apuntado por arriba
evitar peligrosas cogidas, que la ley francesa prohibe. con tres botones á cada lado sobre un peto del mismo
Pues bien, las que llegan á adquirir la punta de uno terciopelo. Cuello y aldetas de terciopelo, así como las
de estos cuernos-ó de otros-la mandan pulimentar carteras de las mangas, que son de codo. Unos botones
y engarzar, colgándola de un aro de oro, sobre el cual gruesos forrados de terciopelo, como los del corpiño,
se graba una fecha ó un nombre. Viene á ser una pul- fijan los pliegues de los lados de la falda.
sera porte-bo11/1eur, algo como el cuerno de coral de los
Traje para niñas de 7 años.-Núm. 11.
italianos.
Algunas jóvenes americanas del Sur cuelaan de la
Vestido de lanilla de mil rayas, azul y blanco. La falcadena de bolsillo este nuevo amuleto.
ª
da, fruncida por detrás y adornada con un galón de pa¿ Qué dirán de esta invención nuestros taurómacos?
samanería azul obscuro, va bordada de cuentas de azaCapaces serán de ponerse un cuerno por alfiler de bache tallado. El cuerpo-chaqueta, de lana azul obscura,
corbata.
se abre por delante sobre un peto ligeramente bullonado en la cintura y adornado en lo alto con un borV. DE CASTELFIDO,
dado igual al de la falda. Cuello vuelto. que se continúa
Paris, 8 de Octubre de 1891,
en forma de solapas á cada lado de la chaqueta. Las
mangas terminan en una cartera abrochada.

•••

3.-Capota de terolopelo.

•••

~

·~
';1/

--c..
~

Núm. r.

máticas. El teatro en el c.chilteau• es definitivamente la
distracción favorita del gran mundo.

•••

En esta época de hospitalidad campestre se necesitan
bonitos modelos de vestidos de casa, ora para recibir,
ora para hacer honor á los que nos reciben.
N&lt;:» hay ~ue decir que los vestidos de calle pueden
servir en ngor para este uso. l\fas para las residencias
de gran tono es mejor poseer trajes de un carácter especial, que no puedan adaptarse, por ejemplo, á una
comida de cere~onia, y qu_e ~ean con todo más elegan•
tes que los vestidos de rec1b1r que se llevan ordinariamente. El dibujo que publicamos en la primera página
de este número puede servir de modelo en este género
particular.
Una conocida casa de París acaba de enviará Turena
para el "'chiteau &gt; de X ... , dos modelos que no so~
menos elegantes.
U_no de ello~ (croquis núm. 1) se compone de una especie de camiseta de muselina blanca estampada de
tiorecillas de &lt;:_olores pálidos. Los delanteros, ligerament_e entreabiertos, van cruzados sobre el pecho, y
terminan en una aldeta larga muy ligera, que cae en
pliegues abandonados. La chaqueta, separada del cinturón por delante, forma con éste una espalda completa

••

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Traje de recibir.-Núm. l.

Vestido de seda gris perla. La falda es lisa, y forma
una cola muy larga y con bastante vuelo, montada con
fruncidos. El cuerpo, muy ajustado, va remetido en la
falda. Su delantero se abre sobre un peto de terciopelo
gris hierro 1 bordado de cuentas de plata y adornado á
cada lado con un encaje, que forma cuello vuelto por
detrás y chorreras por delante. Mangas muy anchas
montadas sobre un forro ajustado y caídas sobre u~
volante de encaje plegado. Un cinturón de terciopelo
gris hierro, bordado en sus extremidades y guarnecido
de un fleco, va anudado por delante y cubre la separación de la falda y del cuerpo. Cuellecito recto de terciopelo gris hierro, bordado de cuentas de plata.
Bordado sobre lienzo (dibujo bizantino).-Núm. 2.

Este bordado, de estilo bizantino, sirve para colcha ó
cubrepiés, ó bien para mantelito de té. Se le ejecuta
sobre lienz~ fino con algodón blanco al pasado, punto
de cordoncillo y punto de festón. Se recorta el fondo
de lienzo en los parajes aislados, y se festonea el borde
inf~rior del bordado. Bajo el festón se hacen unos piqmllos. Para los dibujos en forma de palillos que se hallan en la corona de los rayos y en el fondo, se tiende
la hebra yendo, y se la rodea viniendo con puntos de
cordoncillo apretados, ejecutando al mismo tiempo unos
piquillos.

t

Capola de terciopelo.-Núm. 3.

Nllrn

I

2.

por detrás. Es de .srtralt celeste, enteramente bordada
de oro y trencilla fina negra. Las mangas son de suralL
y van bordadas en su borde inferior. Todo esto forma
un conjunto lleno de armonía y elegancia, sobre una
falda de surall azul celeste ú de jerga blanca. Una joya

2. - BoNlado sobre lienzo ( dibujo bizantino).

Esta capota, que tiene la forma de una t.Jqut, va forrada de terciopelo color de rosa bajo el ala. La parte
exterior de la capota se cubre en los lados de terciopelo verde aceituna I plegado y formando unas tiras
adornadas con una cenefa bordada sobre terciopelo
blanco con seda color de rosa, verde y azul. El fondo
de terciopelo se recorta entre el bordado. Se guarnece
por delante la capota con un lazo de cinta de raso ver•
de. Las bridas son de la misma cinta I y van puestas por

Traje para niñas de 7 á 8 años.-Núm. 12.
Es de cachemir color de piel de gamo. Falda fruncida
en el borde de un cuerpo cruzado de izquierda á derecha sobre un delantero, que va á su vez fruncido con
cabeza sobre un camisolín de cachemir crudo bordado
de color. La espalda va plegada y cruzada en la cintura
bajo un cinturón bordado, cerrado por detrás como el
corpiño. La manga, bullonada, cae sobre un puño alto y
bordado.
Traje de otoño para niñas de 9 á 10 años.-Núm. 13.
Vestido de vigoña platina. La falda va fruncida en el
borde de un cuerpo de forro abrochado en medio, bajo
un peto plegado y adornado con un galón estilo bretón.
Cinturón formado de un galón igual. Otro galón adorna
el borde inferior de la falda. Casaca de paño con aldeta
añadida y plegada en pliegues echados, y manga recta,
que cae sobre una manga ajustada de vigoña la cual
va guarnecida de un galón.
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8.-Cuerpo de vestido para señoritas.

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4.-Delantal de seda.

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Esclavina larga bordada.-Núm. 14.

Se hace esta esclavina de paño gris ó color de malva,
y se la borda de trencilla de oro, mezclada de plata. El
canesú de delante y el delantero bordado forman una
sola pieza. El canes~, redondo y también bordado, de
la espalda 1 se hace sm costura en medio. La esclavina
propiamente dicha se corta de la altura de la tela para
evitar la costura de la espalda, El delantero se r~coge
con tres ó cuatro pliegues cerca del hombro los cuales
se fijan con un brochecito de pasamanería. Estos mismos pliegues se repiten en la espalda y forman así una
especie de abanico en lo alto del brazo. La parte de la
espalda va enteramente fruncida. Cuello Médicis.
Traje de paseo.-Núm. 15.

Es de la~illa óe,ge cuadriculada, con una raya de color de nutna. La falda, enteramente recta por delante
y formando un poco de cola, va adornada en su borde
inferior con cuatro pespuntes, y en el lado derecho con
una hilera de botones de nácar. El cuerpo, completa•

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y r.- Bata para seftoru J~venea.
Delantero y espaldL

7.-Camin de veatir para aeioras.

9 y 10.-TraJ a para Jovencitas de 13 á 14 aff 01.
bpalda y delanteN&gt;.

�448

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

1

mente ajustado y largo de al de tas, va abierto por delante sobre un camisolín de hilo blanco con cuello en
pie y corbata blanca. Un cuello, cruzado y de terciopelo
color de nutria, termina en el cierre del corpiño, el cual
va abrochado con dos hileras de botones de nácar. La
manga, alta de hombros y un poco fruncida en la muñeca, va adornada con un puño de terciopelo nutria.

/

Chaqueta de vestir.-Núm. 16.
Esta chaqueta, ajustada y de aldeta larga y redonda,
es de faya negra enteramente bordada de seda y azabache. El contorno de la aldeta va guarnecido de· un
fleco largo de seda y azabache. El cuello, en pie, va ribeteado de un rizado de presillas de seda negra imitando la pluma. Las mangas, bastante anchas y largas,
terminan en un flequito de seda y azabache, que cae
sobre la mano.

1

(

Traje para niñas de II á 12 años.-Núm. 17.
Vestido de crespón de lana azul claro. Falda corta,
adornada con un volante fruncido, por encima del cual
corre una cinta de terciopelo azul marino, apuntada de
trecho en trecho con unos lazos de la misma cinta.
Cuerpo-blusa plegado en pliegues de lencería en la cintura bajo unas cintas de terciopelo abrochadas en la
izquierda con unas escarapelitas. La espalda va fruncida en la cintura, y la parte inferior se dobla hacia dentro con una cinta elástica. Collar rizado y recortado de
seda azul claro. Casaca de terciopelo azul marino, ajustada en la espalda y flotante por delante. La manga, de
codo, va abrochada por encima.
Traje para niñas de 6 á 7 años.-Núm. 18.
Este traje es de lanilla listada gris y roja y tela de
seda gris. La falda va plegada I abriéndose, como el
cuerpo-blusa, sobre un delantal y un peto fruncido, de
seda gris. Un adorno de seda rizada formando coñchas
separa el peto del canesú y rodea los lados de la falda
y las boca'.mangas. Cinturón plegado de seda, abrochado
por detrás con corchetes bajo una escarapela de lo
mismo.
Vestido de recepclón.-Núm. 19.
Este elegante traje es de piel de seda y terciopelo
color de rosa, con adornos de encaje blanco. El vestido
Princesa se abre sobre un delantero todo de encaíe
blanco, fruncido sobre transparente ó viso de color de
rosa. Va guarnecido de dos quillas de terciopelo color
de rosa, que figuran un forro vuelto. Un volante de encaje blanco, puesto de plano á cada lado de las quillas,
sube sobre el cuerpo escotado en cuadro y forma cuello vuelto y fruncido. Un segundo volante de gasa color de rosa, plegado, forma viso y sobresale del cuello
de encaje. La espalda, muy ajustada, termina en cola
larga y sesgada. Un cinturón plegado de terciopelo color de rosa mantiene los fruncidos del cuerpo en la cintura. Manga de encaje blanco, muy ancha, muy bullonada hasta el codo, donde va sujeta con un brazalete
de cinta de terciopelo color de rosa formando lacito en
la parte de encima. La manga termina en un volante
ancho de encaje.

\

Abrigos de otoño.-Núms. 20 y 21.
Núm. 20. Paletó para señoras jóvenes.-Se hace este
paletó de paño azul e Labrador•. Sus adornos consisten
en botones azules, cinturón puntiagudo y cuello alto,
formando punta por delante, de piel de Suecia bordada
de seda. Cuerpo de chaqueta semilarga, con espalda y
lados de espalda á estilo de sastre, lados de delante y
delanteros rectos, que van abiertos sobre un delanteroblusa abrochado en la derecha, sujeto en la cintura con
el cinturón, y añadido al paletó por medio de las costuras de debajo de los brazos y de los hombros. Manga
alta de hombros y estrecha por abajo.-Toque de fieltro,
guarnecida de alas color de piel.
Tela necesart'a: 2 metros 50 centímetros de paño, de
un metro 20 centímetros de ancho.
Núm. 21. Chaqueta de paíio color de fieltro, guarnecida
de galón mordorado y de unas solapas de seda del mismo color del paño. Espalda con aldetas semilargas,
abiertas en medio, lados de espalda y delanteros con
pinzas que marcan el ladito. El delantero va cerrado en
medio y guarnecido de solapas anchas y abrochadas en
lo alto. En la izquierda del pecho, bolsillito ribeteado de
un galón. En las caderas, bolsillos grandes añadidos.
Manga alta de hombros. Todo el contorno del abrigo va
ribeteado de un galón. - Toque con borde encañonado
de terciopelo, y fondo plegado de muselina de seda color masilla, formando una escarapela por delante. Unas
alas negras adornan el sombrero por detrás.
1 ela necesaria para la chaqueta: 2 metros de paño.

/

449

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

&lt;

•

Trajes de amazona.-Núms. 22 á 26.
Núm. 22. Traje de paiio color. de pulga, con camisa de
hilo blanco y chaleco figurado de seda encarnada. Pantalón largo y falda•funda de paño. Cuerpo de la misma
tela, compuesto de espalda á estilo de sastre, terminada en una aldetita con un botón en la cintura¡ lados
de espalda y de delante y delanteros con pinzas, cerrados en medio 1 terminados en unas a Id etas cortas añadidas en la cintura. La abertura en punta deja ver el
borde del chaleco figurado de seda encarnada y la pechera de la camisa blanca, con cuello alto de picos doblados y corbata de seda encarnada. Manga de codo y
puño de hilo. -Sombrero canotier de paja blanca ribeteada de negro. Una cinta igual rodea la copa y se
anuda en la derecha.
Tela necesaria: 6 metros de paño, y un metro de
seda.
Núm. 23. Traje de paí'ío 1ugro.-Pantalón y falda de
paño. Chaqueta del mismo paño, abierta sobre un chaleco de paño blanco, abrochado en medio, ajustado con
pinzas y guarnecido de un cuello alto cerrado con un

botón de oro. La espalda del chaleco es de forro de
seda blanca. La chaqueta se compone de espalda á estilo de sastre, y lados de espalda con botón en la cintura, lados de delante y delanteros con pinzas, redondeados en su borde inferior, La parte superior va abierta
en forma de V y abrochada con un botón y un ojal en
medio del pecho. Cuello y solapas á estilo de sastre.Sombrero negro de copa alta.
Tela necesaria: 6 metros de paño negro, y 53 centíme•
tros de paño blanco.
.
Núm. 24. Vestido de pa1io negro, con chaleco blanco
muy abierto y abrochado con dos hileras de botones.
Pantalón largo y falda ceñida de paño negro. Chaqueta
abierta con espalda á estilo de sastre, lados de espalda
y de delante y delanteros con una pinza, abiertos y
guarnecidos de un cuello que baja formando solapas
hasta la cintura. Manga de codo. Camisa de batista
blanca con plieguecitos, una tabla en medio y botoncitos de oro. Cuello alto, y puños también de hilo. Corbata de seda negra.-Sombrero redondo de fieltro negro, con velo blanco de enea je. Botas de charol.
Tela necesaria: 6 metros de paño negro, y 60 centímetros de paño blanco.
Núm. 25. Traje de pa,io gris, compuesto de un pantalón largo, una falda ceñida y un corpiño en punta con
aldeta plegada y añadida por detrás. Espalda, lados de
espalda y de delante y delanteros abrochados en medio
y ajustados con pinzas. Cuel!o alto. Manga de codo. Puños de hilo blanco. -Sombrero de fieltro gris rodeado
de una cinta negra. Velo de encaje blanco.
Tela necesaria: 6 metros 50 centímetros de paño.
Núm. 26. Traje de amazona, compuesto de pantalón
largo y falda ceñida de paño negro, y corpiño-frac de
paño blanco, con espalda y lados de espalda, que terminan en faldones de frac, lados de delante y delantero
con pinzas, abrochado en medio y terminado en una
aldeta de 5 centímetros añadida en la cintura. Cuello
alto y cerrado bajo una flor que forma broche. Manga
de codo.-Sombrero de fieltro gris con cinta negra.
Tela necesart''a: 4 metros 50 centímetros de paño negro, y un metro 75 centímetros de paño blanco.

blo y otro hogar¡ pero los yankees de Chicago, armándose de valor, sufriendo el sol y el frío, el hambre y las
enfermedades, reedificaron en pocos meses la ciudad,
pero más larga, más ancha y con magníficos edificios:
cuando estalló el incendio, Chicago tenía 150.000 habitantes, y hoy tiene más de un millón, y entre ellos
600.000 extranjeros; si entonces su principal industria
era la salazón de pescados, hoy es la conserva de la
sustanciosa carne del animal que cantó Homero en su
Odisea, que Moisés y Mahoma prohibieron á sus creyentes, que el universo moderno, en fin, consitlera
como providencia gastronómica .....
Y esa industria es para Chicago un manantial inagotable de riqueza: las famosas cajas de The Armour Cannt"ng &amp; C." salen de allí por millares de millares, y van á
todos los países del mundo, á Madrid como á San Petersburgo, á Viena como á Londres, á las más pobres
aldeas como á las ciudades má.s populosas, á los ejércitos, á las naves, á los colegios, á todas partes, en una
palabra¡ y tornan luego á Chicago transformadas en incesante lluvia de oro.
Ahora bien: ¿qué hacer de tanto oro? ¡Aquí ocurre
el caso del rey Midas! ¿Cómo y en qué emplear tanto
oro? Mejor dicho; ¿ cómo ha de matar Chicago el gusanillo de la envidia que la roe?
Pues nada más sencillo: celebrando una magnífica
Exposición Universal en el año 1893.
-¡Ah, sí !-exclamó uno de los millonarios de la ciudad, en la primera junta preparatoria que se verificó en
Mayo último.-Demasiado sé que nuestra Exposición
será maravillosa, que nuestra obra será grande, rica,
suntuosísima, todo lo que queráis¡ pero ..... ¡apuesto un
millón de dollars á que le faltará eso que los malditos
parisienses llaman chic!..... Haremos que trabajen día y
noche cuatro mil obreros, labrando granito y mármol,
esculpiendo maderas preciosas, retorciendo y forjando
el hierro y el acero, creando un mundo nuevo en nuestra querida ciudad ..... ¡Bueno! ..... Pero ¿y la great atraction? ¿ Y el clott t ¿Y el cllic?
-¡Bah!-contestó otro de los millonarios r~unidos.¡EI cllic le encontrará y le dará mi mujer!

PARA LA EXPOSICIÓN DE CHICAGO.

Este millonario, uno de los promovedores y directores
de la Exposición, es Mr. Patter-Pa: .. ,er, quien tiene por
esposa á una mujer de mucho talento, muy ilustrada y
de gran energía de carácter; y esta señora, presidenta
de la Comisión de Damas en el futuro Concurso, ha expresado una idea original, norteamericana, que dará á la
Exposición de Chicago el cltiC que reclaman los ya11kees.
La señora Patter-Palmer se ha dedicado con verdadero fervor á organizar el departamento de su cargo
una sección del Certamen compuesta exclusivament~
de mujeres jóvenes y bellas, una gamma de mejillas sonrosadas y pálidas como el ámbar, y de ojos negros y
azules, dulces y centelleantes.
En esta sección estarán representados todos los ramos de la actividad humana confiados á la mujer¡ y
hasta el hermoso Pabellón de las Señoras se construye
á to~o coste en_el Parque de Jackson, con planos y dirección facultativa de una ingeniera y arquitecta la señorita Sofía Hayden, de Boston, hermosa much;cha de
veintidós años.
Hace pocos días llegó á París la señora Patter-Palmer
(y_se dice q~e desp~és vendrá á España y visitará l\fadnd, Valencia y Sevilla), para pasar revista á las mujeres más bellas I y llevar á cabo, si es posible, el rapto de
las europeas.....
No piensen mal 13:s lectoras tímidas: ese rapto no
tendrá nada contrario á la decencia á la austeridad
más ~elicada ..... a~nque puede sucede~ que algunos comerciantes de Ch1cago depongan á los pies de las bellas
europeas su corazón y sus dollars .....
Pues he aquí un bosquejo de lo que intenta hacer la
señora Patter-Palmer:
El Pabellón de las Señoras se levanta como por arte
d_e encantamiento, elegantísimo y deslumbrador por su
nqueza, ~nfre_nte del ancho y sereno lago de Michigán,
y e_n su mterior t?do será femenil, todo propio de la
muJer, ó perteneciente á la mujer.
En espaciosa galería, cerrada por magnífica techumbre de cristal y apoyada en columnas de pórfido I estarán expues~os los c~adros y esculturas debidos al pincel y al bunl de mu1eres, ya sean de América, ya de
Europa.
. En una soberbia y rica biblioteca, cuya estantería ha
sido modelada en primoroso dibujo por la misma arquitecta, ?ofía Hayden,. serán expuestas obras literarias
exclu~i vamente ~scntas por mujeres, desde manuales
de primera ensenan za, hasta libros de ciencia novelas
y poesías.
'
En otra sala cercana se instalará una Redacción-modelo, para las mujeres pe:iodistas, y enfrente, pero en
el lado opuesto. del edificio, estará la sala de audiciones, para conciertos vocales é instrumentales dados
sólo por mujeres.
'
El trabajo manual tendrá hermosísima instalación en
los anchos salones del piso bajo: labores de costura de
tod~s f~rmas Y. cla~es, bordados en blanco y en colores,
tap1ceri~s, ~p.hcaciones, etc., trabajos femeniles preciosos, dehcad1s1mos, semejantes á labores hechas por de•
dos de hada, serán expuestos en lujosas vitrinas y escaparates.
La infancia tendrá también representación especial,
y ,en el ~xtens_o parque del edificio se construirá un jardm seg~~ el s1s~ema.Frcebel, para recreo é instrucción
de las nmas, baJ_o la mmediata vigilancia de inteligentes
profesoras,.Y. mientras los papás, libres de todo cuidado
por ellas, visitan detenidamente las otras secciones de
la Exposición.
Por último, una cocina modelo, organizada con todo
el comfort que se puede desear, tendrá profesoras doc-

•'•

,-i,j,,'1
[I~~

oN verdad ha dicho un filósofo que la His~
toria es una serpiente que se muerde la
= ' _., cola: el pasado se reproduce, se repite¡
l ._
lo que es, fué, y lo que ha sido, será; sólo
~
que los hechos, los hombres, la escena,
)r
son diversos, con relación al tiempo, á la
cultura, á los sitios y á las costumbres.
¿Habéis estudiado, amables lectoras, en los
días plácidos de la niñez, en vuestros años de colegio, los orígenes de la antigua Roma, aquella
nación poderosa que dominó al mundo por espacio de tantos siglos?
Tres mil años hace ya que en la'.s márgenes del Lacio,
un riachuelo humilde y fangoso de Italia, formóse un
campamento de hombres sin fe ni ley, verdaderos bandidos, que proclamaron jefes de sus tribus á dos jóvenes
gemelos, nacidos de una loba, según la leyenda fabulosa, y llamados Rómulo y Remo¡ pero éste murió á manos de su hermano, y en seguida, Rómulo, el vencedor,
reconocido rey por aquella gente di sacco e corda, como
dice el historiador Cantú, procuró organizarla en un
grupo sociai que pudiera llegar, andando el tiempo, á
constituir el pueblo romano, el pueblo más poderoso
del universo.
Pero ¿ cómo hacerlo? Entre aquellos bandidos no había mujeres..... y Rómulo (cuenta la Historia) invocó á
Júpiter, que era un dios muy complaciente, quieq le
sugirió la idea de robárselas á un pueblo vecino: he
aquí, en breves palabras, la historia del rapto de las Sabinas.
Pues tened entendido que esa historia, mejor dicho,
ese episodio de la primitiva historia romana, con ser
un hecho tan poco generoso, tan poco digno, ha inspirado á muy grandes poetas y artistas: yo he visto en el
Museo del Louvre el cuadro del pintor David, un cuadro que tiene la marca, el caclietdel genio, y en el cual
se representa á Rómulo verdaderamente soberbio de
juventud, varonil hermosura y dramática arrogancia,
en el acto de decir á sus hombres, señalando á las Sabinas: c¡Ahítenéis mujeres!•
eQuién había de decir que, después de tres mil años,
los norteamericanos pensaran en imitar á Rómulo y lle•
var á cabo el rapto de lar europeas? Sólo que ahora (y
he aquí la variante) este rapto no se cumplirá con la
fuerza, sino á la moderna, con la persuasión: ya no hay
bandidos etruscos y latinos, sino americanos del Norte,
yankees, cuyas manos no tienen puñales, y tienen, vaya
lo uno por lo otro, muchos dollars; y el Rómulo de
ahora es una mujer, la famosa mistress Patter-Palmer,
una celebridad de Chicago.

~
r

•••
¡ Ciudad maravillosa es Chicago !
Hace unos cincuenta años era miserable aldea; diez
después, floreciendo en ella la industria de la salazón
del arenque y del bacalao, era una plaza comercial y
riq::.ísima ¡ veinte más tarde, la punta de un cigarro encendido, que algún hombre estúpido ó malvado arrojó
en un montón de heno seco, produjo un incendio horrible, espantoso, un incendio norteamericano, que dejó
convertida la floreciente ciudad, después de cuatro días
de llamas siniestras, en cenizas, ruinas y muros calcinados.
Si esto hubiese acontecido en Europa, el epílogo habría sido un mes de llantos y lamentaciones, y luego un
éxodo de los vecinos arruinados en busca de otro pue-

tísimas en el arte culinario, que darán luminosas conferencias y confeccionarán á la vista del público manjares
y platos de todo género, desde la humilde sopa de pan
y coles, alimento principal de las clases populares de la
América del Norte I y aun de Europa, hasta los más sabrosos pasteles parisienses y las má.s delicadas compotas inglesas.
Y he aquí cómo la señora Patter-Palmer se propone
efectuar el rapto de las europeas: siendo éstas, no solamente jóvenes y bellas, sino verdaderas profesoras en
las ciencias y las artes que son propias de la mujer ó
que con la mujer se relacionan.
'
Y si las Sabinas se transformaron, andando los años
en nobles patricias romanas, ¿ quién ha de dudar d~
que las europeas seducidas por la señora Patter-Palmer
podrán ser legítimamente princesas del dollar rindiendo
el corazón de los archi!11illonarios norteamericanos, con
su hermosura, su gracia y su talento?
j.

MERINO DE FLORES.

MARIA.
(Continuación.)

pesar de hallarse muy entrado el mes de
Abril, la vegetación iba muy atrasada ese
año. Había, sin embargo, efluvios de primavera en la atmósfera, y se aspiraba el
7
trabajo de la Naturaleza apresurándose á
(!_:,
vestir sus galas de fiesta. El escarpado
/1
suelo estaba. tapizado de azuladas violetas,
...,.. !, , sencillas y sin perfume, y en cuyo pétalo ra):!: yas de delicados dibujitos negros convergían en el
&lt;lt--; cáliz. Los pájaros cruzaban el espacio gorjeando
alegremente, y los retoños, tímidos aún, pero de
un verdor encantador, comenzaban á aparecer
entre el obscuro ramaje de los vallados.
El camino del cementerio apenas era frecuentado á.
esas horas: los escasos transeuntes saludaban á Enrique
y á María con tanto respeto como estimación. María era
conocida y amada desde la infancia por ese fiel vecindario que conserva todavía el culto á su antigua nobleza y el reconocimiento á los beneficios recibidos.
Ella fijó en los de su marido sus humedecidos ojos.
-Te voy á parecer muy chiquilla, quizá muy puerildíjole titubeando;-pero el saludo de esta gente me llega al alma. ¡ Tú no sabes, Enrique mío, por cuán pequeños detalles de unión é intimidad estamos ligados unos
á otros los de este país! Así es que recordaré siempre
conmovida \Qdos estos semblantes entre la multitud de
tu Madrid .....
Se escuchaba grave y silencioso el ruido del mar,
cuando ella se arrodilló ante el sepulcro de sus padres.
Abstraída en la oración, no advirtió que su marido la
había dejado. Una campana que á lo lejos sonaba, la
sacó de aquel éxtasis. Se alarmó, pensando que se hacía tarde y que su abuelo estaría inquieto. En seguida
reapareció Enrique, que llevaba en la mano un~ especie de guirnalda de algas para ofrecerla á su mu1er.
-Ten, María, coloca esto sobre la tumba ..... Cuando
te vi por primera vez, tejías una corona c~n las flor~s
del mar, me dijiste, para tu padre, el va_hente m~nno ..... Fué una idea conmovedora y muy digna de tt .....
Conozco algunos corazones muy hermosos, muy delicados ..... Pero tu delicadeza, la superioridad de tu alma
no tienen rival. Y has de saber que no ceso de preguntarme qué he hecho yo para ser dueño de una mujer
como tú .....
Le hablaba con tanta ternura que la enloquecía. Las
lágrimas que derramó por sus padres brill~ban ~ún en
sus mejillas, cuando una encantadora sonrisa, stmbolo
de risueñas esperanzas, vino á borrar las huellas de
aquel llanto.
. . .
La semana fué triste. Esos detalles de 1utimidad ,de
que hablaba María trituraban su corazón y la hac1an
sufrir. No podía contemplar sin verter amargo llanto ~I
pálido, pero sereno semblante de su a bue.lo; se sentia
desfallecer ante las afectuosas demostraciones de sus
amigos, y recorría furtivamente el ª!1tiguo caserón donde se había deslizado su existencia, grabando en su
memoria todos los muebles, todos los rincones y todos
los retratos de familia.
.
-¡4-quí dejo algo muy mío!-dijo á su marido.-¡DeJo
ese tesoro de recuerdos que se identifican tanto al
alma!.....
d 1•
-Si el pasado ha sido dulce, el presente será u c1simo-repuso él.-Para ti, la dicha está en ser amada;
luego tu dicha está en mis manos .....
A fin de semana se fueron. Bazán los siguió con
mirada, hasta que desapareció el coche. Con Mana
íbase la poca ventura que le quedab~ ~n el m~mdo, Y
aun ella misma, aunque rodeada de fehctdad, deJa~a en
esa antigua casa parte de su corazó.n, y, con segundad,
los má.s risueños recuerdos de su vida.

M

!ª

··s~· d~i~~ ·y pá,ici¿ ·~;~.;,~~t~· ~pe~~~- P~~~~í; ·;1t;;;a¿
por el cansancio del viaje, cuando entró en la nueva
casa de Madrid.
.
Serían las doce, poco más ó menos; la escale;a, lujo·
samente tapizada, estaba radiante de luz¡ y l\lana, aco~tumbrada á los anchos escalones de piedra Y á las gnses paredes de la monumental esca.lera _de su antigua
vivienda abrió desmesuradamente los OJOS ante aquel
descono~ido lujo que completaban unos grandes candelabros las esq~inas llenas de plantas de estufa, y_ la
espesa ~oqueta donde se hundía blandamente su pie•
cecito.
Enrique se detuvo en el primer piso.
. .
-Aquí-dijo-vive mi hermana; nosotros viviremos
arriba ..... Pero entremos¡ tengo ansia de presentarte á
Luisa.

-La señora ha salido-dijo el criado, que iba detrá~,
de ellos.
El semblante de Enrique cambió totalmente, y de
alegre que era tornóse sombrío.
-¿ Qué ha salido? Sin embargo, ella sabía que llegábamos esta noche.
-El señor está en su despacho trabajando .....
-Está bien. Dígale usted que dentro de unos instantes puede subirá casa de la señora de los Ríos ..... Ven,
María.
María entfó en su nueva morada. Atravesó el recibimiento, donde había reunidas profusión de armas esplé~didas, estatuas y vasos gigantescos del Japón. Luego
Ennque la llevó hacia un pequeño y delicioso recinto,
donde había verdadero barullo de muebles elegantes,
de suaves tapicerías, de plantas y de esos mil objetos
que la moda amontona ahora en las casas.
-Este es tu salón, mi María querida ..... Luisa tiene
dos, pero yo no soy rico, y nuestro nido tiene por fuerza
que ser menos lujoso que el suyo.
María no era frívola¡ sin embargo, como todas las
mujeres, y más aún las mujeres dichosas, estaba en su
naturaleza el ser sensible á todo lo que contribuyese á
embellecer su hogar. Recorrió con loco asombro el aposento donde Enrique había reunido, después de algunos años, muebles preciosos é inapreciables objetos
de arte¡ y su marido, encantado de la impresión que
todo eso producía en csu querida ealleguita•, la acercó
suavemente hacia un diván, y le dijo:
-Soy muy dichoso al ver que este aposento te parece alegre ..... Pasaremos aquí días muy felices ..... Pero
quiero que te acicales un poco¡ Gabriel va á subir, y
tengo en mucho que te admire.
María se levantó sonriente, fué á la habitación inmediata, donde una rozaeante doncella esperaba sus órdenes. Eso de que tan apuesta sirviente la quitara con
presteza el sombrero, y se ofreciera á peinarla, la intimidaba y sorprendía.
-¡Peinarme! ¿A estas horas? Muchas gracias, no
hace falta; no ..... tengo necesidad de usted en este momento-le dijo con dulzura.
El señor de Bazán era dueño de un capital que en
Villagarcía resultaba considerable. Tenía tres criados;
pero la joven ferrolana que María tenía entonces á su
servicio, limitab;i. sus habilidades á coser y á planchar,
sin que á su señorita se le ocurriera nunca ocuparla en
su persona.
Ella misma alisó su rubio cabello, y volvió al saloncito. Enrique no estaba solo. Un hombre que tendría unos
cuarenta años, pero que representaba más edad por la
profusión de canas, el cuerpo algo encorvado y el obscuro círculo que rodeaba sus ojos, se levantó al verla,
y dirigiéndole una sonrisa, la tendió la mano.
-Luisa me encargó mucho que la disculpara contigo-dijo ¡-se ha visto obligada ~ ir al t~atro con una
de sus amigas ..... Espera que la mdemmzarás de este
contratiempo yendo á almorzar y á comer con nosotros
mañana, pasado y el otro, hasta el momento, en fin, en
que os halléis instalados del todo.
María hizo una ligera inclinación de cabeza, y sentóse
algo cohibida junto á la_ chimenea. .
.
-No hubiera conocido á tu muJer-repuso nendo
Sandoval.- Ya Enrique te habrá dicho que aquel hombre antipático, aquel que te ofreció en cierta ocasión
una moneda de cincuenta céntimos, es hoy tu cuñado.
María sonrió. No se atrevía á decir á Gabriel que si
hallaha aún en el semblante de Enrique los mismos rasgos juveniles de cuando tenia veinte años, en cambio á
él lo encontraba completamente cambiado.
- Ya no se trata de la feilla muchacha de Villagarcia-dijo Enrique con acento de triunfo.
Así era, en efecto; y Enrique observaba ~n la fisononomía de Gabriel la sorpresa que experimentara al
fijarse en María, cuyo conjunto resultaba tan agradable:
cabello hermoso tez pálida y finísima, impresa en las
facciones sin igu~I, y verdadera distinción, cuerpo delicado y elegante, much~ gracia y ninguna pr~tensión.
Quizá no inspirara elogios_ cuando per_manecta co~ la
mirada baja; pero en cambio, cuando fiJaba en &lt;:,lguien
aquellos ojos grises, orlados de obscuras pestanas I es
cuando se podía apreciar el innegable encanto de su
fisonomía: era tan límpida, tan penetrante su mirada,
tan pura y tan tranquila, que atraía por la simpatía y el
respeto.
Gabriel acercando una lámpara á un cuadro colocado frente ~l sitio donde ella se había sentado, .
-Mira-le dijo-lo que ~a hecho la reputac~ón ~e. tu
marido. Empiezo yo también á creer en esa mtmc1ón
sublime de que él se creía dotado entonces, puesto que
te vió hace diez años, tal como estás hoy.
Maria se levantó en seguida y contempló el cuadro
con gran interés.
El asunto era algo singular, Y. podía uno pregu~tarse
bajo qué encadenamiento de ideas ó de ensuen?s ~l
pintor llegó á componerlo. Repr~sentaba un pa1sa1e
sombreado por las tintas de_! crepusculo¡ .el horizonte,
bañado por los últimos refleJOS ~el sol pon~ente, se _hallaba aún iluminado, pero en _pnmer término era _tnste
y desolador. En un árido cammo un hombre harapiento,
de facciones desencajadas, avanza penosamente apoyado en una jovencita, casi una ~iña, vestida de blanco.
Ella vuelve hacia él su rostro seno y dulce á l.a par, Y, le
enseña, con expresión llena de p~oi:nesas, e1 cielo. ¿{Jué
ve él? ¿ Un hogar quizá, un envidiable reposo, ó ale~rías desconocidas hasta e~tonces?
Maria preguntó á su m_ando:
- ¿ Cómo titulas este henzo?
-¡Esperanza!
Contempló de nuevo el c~adro sin d~cir una palabra.
Era imposible dejar de admirarlo i un vivo contraste de
sombras y de luz daba particular relieve al rostro de la
niña, y precisamente porque ese rostro no era una per-

fección, atraía más por la belleza mor.il de la fisonomía,
tan dulce, tan singular, tan cándida.
-¿Te gusta, María?
-Me has idealizado mucho ..... Pero el cuadro impresiona y conmueve, y has vencido una gran dificultad al
dar tanto interés á la sencilla y hasta ordinaria figura
de la Esperanza.
-¡Ordinaria! ..... ¡ Nada de eso! Mi cuadro es verdadero¡ ¿ no comprendes que esa dulce virtud no toma
siempre la figura de un ángel para darnos valor, sino
que se nos aparece frecuentemente bajo la forma familiar de un ser querido?
María sonrió sin responder.
- Voy á dejarte descansar, querida hermana, y vuelvo á mi trabajo-dijo Gabriel.
-¿Trabajará estas horas?-exclamó asombrada María.-Yo no recuerdo haberme acostado nunca tan tarde, como no sea en Nochebuena.
-Pronto te harás á nuestras costumbres-contestó
riendo Gabriel-y ti gustará, como á nosotros, la agitación en que vivimos los madrileños. Buenas noches, y
no guardes rencor á Luisa.
-¡Me figuro-dijo Enrique cuando la puerta se
cerró-que no hubieras conocido á Gabriel! Ha envejecido prematuramente¡ se mata trabajando.
-¡Yo lo éreía muy rico!-repuso ella abriendo mucho los ojos.
Enrique se encogió de hombros.
- Gana muchó dinero, pero Luisa se encarga de gastarlo. ¡Ah! mi hermana es despiadada-añadió con alguna amargura;-y Gabriel, que la quiere con pasión,
no retrocede ante ningún sacrificio con tal de complacerla. Y así consigue ella que su nombre figure en las
listas grandes y chicas de las fiestas oficiales y particulares, y ser conocida de todo Madrid como la mujer
más hermosa y elegante..... Pero, amiga, no hablemos
más, y descansa, que debes estar rendida; quiero que
Luisa admire la frescura de tu palidez, y no quiero que
esas ojeras subsistan mañana\ cuando bajemos á almor•
zar. Bendita sea tu llegada á esta casa, vida mía. Que
seas en ella muy feliz.

Vil.
Serían las once cuando Enrique y su mujer bajaron á
casa de Luisa ..... María había descansado del todo, y
como proyectaba dar luego un largo paseo, se había
vestido de una vez, y lucía un elegante y sencillo traje.
Estaba algo emocionada cuando entró en la habitación de su cuñada, y esto sin duda le impidió fijarse en
el lujo que la rodeaba. Esperó que Luisa iría temprano
á darle la bienvenida¡ así es que tan tardía entrevista y
tan escaso interés, le hicieron augurar mal respecto á
su trato con parienta tan cercana.
Enrique la llevó al comedor, en donde no había aún
nadie¡ y cuando él empezaba á desdoblar uno de los
periódicos colocados sobre la mesa, se presentó la criada de Luisa rogando á Maria, de parte de su señora, que
tuviera la bondad de pasar al gabinete.
Las persianas estaban medio cerradas, y entre un
promontorio de almohadas y verdadera profusión de
encajes, Maria divisó la figura más encantadora que había visto en su vida.
-Perdona mi pereza; acompáñame mientras me visto, y así me tratarás con la misma franqueza que yo á
ti-dijo Luisa levantándose, mirando con curiosidad á
María y haciendo seña á la criada de que podía irse.
Momentos después se acercó á María, abrigándose
en los anchos pliegues de amplia bata de cachemir
de las Indias¡ y después de abrazarla indiferentemente,
la llevó á la ventana y miróla con atención. María se
puso de mil colores¡ ese examen la avergonzaba tanto
más, cuanto que no cesaba de admirar la atractiva be11eza y la esbelta y graciosa figura de su cuñada. Esta
al fin, cogiéndola de la mano, la hizo sentarse en un
sillón.
-¿Vienes dispuesta á preferirá todo nuestra vida de
Madrid? ..... Así lo espero, aunque hayas retenido tanto
tiempo á Enrique en tu querido pueblo. ¿ Será posible
que te gustara vivir allí y que lo llegues á echar de
menos?
-He dejado en él muchas afecciones.
-Sí, un anciano pariente, ¿no es verdad? ..... ¡Pero
querida mía, los viejos son poco amenos! ¡Y cómo deb~
una aburrirse en esas antiguas casas, que parecen conventos! Créeme, no hay más que un sitio en el mundo
donde se pueda vivir I que es Madrid¡ y para complacer
á Enrique, debes despojarte cuanto antes de ..... esa timidez provinciana.
SALOMÉ NúÑEZ y TOPBTB.
(Continuad.)

EL PÁJARO DEL PARAISO.
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-

una leyenda árabe que el pájaro del
~ ~ ~ - paraíso se escapó un día de la dorada cár~·
q~ celen que vivía aprisionado, juntamente
VJ : . . 1~ con otras aves ilustres en la Historia,
x
· . como la paloma del Arca de Noé, el cuer~
vo del profeta Elías, el gallo de San Pedro, el pichón de Mahoma, el papagayo de
~\1
la reina Saba, discreto pájaro que servía de
r;.,::1/¿ fiel mensajero entre el rey Salomón y la hermosa
reina de los países de Oriente.
1
Refieren también antiguas crónicas que el pájaro del paraíso, destinado por el Hacedor Su•
premo á una vida absolutamente aérea, nacía sin patas,
y por lo tanto no se posaba nunca, añadiendo algunos
que descansaba por espacio de tres meses en los es-

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11. --Traje para nlñu de 7 aiioa.

12.- Traje para niñu de 7 á 8 años.

13.- Traje de otoilo para nl i u de 9 , 10 años.

20 y 21.-Abr 1gH de otolo,

15.-TraJe de ,a110.

451

�452

l

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

pléndidos jardines del paraíso ( de donde recibió su
nombre) para hacer allí su nido y criar á sus poll~elosi
Pero ¡ cuán lejos de la ficción suele ~star la rea~1dad.
El pájaro del paraíso tiene p~tas (y bien ~esgrac1adas,
por cierto), y este rayo del a1re 1 este fascmad~r peregrino del edén, se encuentra ?atado de los m~s voraces y crueles instintos, y su pico hace guerra 1mp)acable á los nidos de inofensivas aves, es un verdugo msaciable de huevecillos y de polluelos.
y, sin embargo, aunque intratable por, su cará~ter
asustadizo y repugnante por su glotonena, el pápro
del paraíso no tiene rival en el mundo alado por su resplandeciente belleza.
Su talla es como la de un grajo¡ su brill~ntisima fre!1te
está rodeada de franja verde entre el pico y los OJOS¡
cubre su gargant¡;l un delicioso matiz de esmeralda, que
se va ensanchando hacia el pecho con hermosos _reflejos de incomparable finura; su cabeza, por encima y
por detrás, y también los lados _del cuello, son de un
magnífico y lustroso color amanllo; todas sus plumas,
sedosas y aterciopeladas, brillan con dulces cambiantes
de admirable tono.
Pero lo que distingue y caracteriza espec.ialmente al
pájaro del paraíso'. son los penachos. de tremta á cuarenta plumas amanllas que nacen baJo cada una de sus
dos alas, y cuyas finísimas barbas se ~ntrelazan co~o
las de un tejido de anchas mallas de satm, y la sob~rb1a
cola que forman otras dos largas plumas blan9uecmas,
y de barbas delic-:das y sedosas, que descnben una
curva llena de gracia.
.
Es el ave más bella, sin duda alguna, de la creación,
y se encuentra esa marav-illa de la Naturaleza en lascomarcas australes en Nueva-Guinea, en las Malucas, en
otras lejanas isla~ de bosques vírgenes, de silencio profundo, de suaves auras y de perfumes delica~os.
Y de aquellas regiones apartadas son tra1dos á E1;1ropa esos pájaros paradisiac,os, par-: que la .elegancia
de las mu;eres de nuestros d1as adquiera mágico realce
con las galanas plumas del ave sagrada de Salomón y
de Mahoma.

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Lo.s indígenas de Nueva Guinea llevan á las islas Malucas muchos pájaros del paraíso, y allí los venden á
traficantes ingleses que ganan después con ellos, en los
mercados de Europa, mil por ciento.
.
Los indígenas siempre los venden m_uertos y sm patas, suponiendo que los enc1:entran asi en los bosques,
y con el pico metido en la tierra seca; mas 1:n astuto
comerciante holandés, M. Hadler, logró espiar á los
cazadores y descubrió la prosaica y traidora manera de
cautivará los pájaros del paraíso: para esto emponzoñan el agua de los bebederos con el jugo_ de una hierba
que brota en los mismos bosques, y las mocentes ~veci\las, cuando la beben, al pasar volando por en~ima,
como las golondrinas, sobre ríos y lagos, y _las gaviotas
sobre el mar, caen embriagadas en los paraJes cercanos
y meten el pico en la tierra con el supremo esfuerzo de
la desesperación.
Y desde entonces, ya cautivo el pájaro del paraíso, el
ave más hermosa de la Naturaleza, sufre crueles torturas es un mártir del lujo y de la elegancia mundanos,
par~ que no se manche y. se despren~a ~el cue~po su
espléndido plumaje, que tiene la apanencia de br!llant~
veludillo en la cabeza, cuello y pecho, y de ~edena fimsima en los penachos de las alas y en su graciosa y larga
cola.
No crean las damas europeas que sólo ellas se enga•
lanan con las magníficas plumas del pájaro del p~ra_íso:
desde hace miles de años eran éstas adorno prmc1pal
de las mujeres orientales, y aun hoy las usan los turcos,
los árabes, los persas y los indios, no _solamente como
gentil presea que _ofrecen ~ su prometida entre los regalos nupciales smo también gara adornar sus turbantes y las guald;apas de.sus caball~s, sujetándolas con
riquísimos broches de piedras preciosas.
.
Para los árabes, singularmente, las plumas del pájaro
del paraíso, ave sagrada del Profeta, son á la vez una
presea y un talismán un amuleto que les preserva del
mal, según ellos cree~, y les depara la felicidad en e~ta
vida: cuenta el cronista Abmed-ber't-Isra que un cahfa
de Damasco ofreció tanto oro como pesaban su cetro y
su alfanje de combate á quien le devolviese el penacho
de su turbante de plumas de pájaro del paraíso, q~e
perdió en una batalla contra los persas¡ y como na~:he
se le devolviera, porque cayó en manos de un ca~d1llo
enemigo, y éste le ató al pretal de_ su corcel, á gmsa de
trofeo de la victoria, el califa munó de pena.
Por supuesto que en nuestros días se confeccionan
pájaros del paraíso, como se fabrt"can dia~antes y pe~las: industriales poco escrupulosos, lo m1~mo en Pa:1s
que en Londres, y en Viena como en Berlm, l?s falsifican admirablemente valiéndose de cotorras disecadas,
pintadas, metamorf¿seadas con barniz y colores brillantes, y adornadas con unas cuantas plumas de verdadero pájaro del paraíso.
Aquí no resulta el grajo engalanado con las plumas
del pavo real, sino la vulgar cotorra adornada_ con el
magnífico plumaje del ave sagrada de los califas de
Oriente; y la falsificación se hace tan adm_irablemen~e,
repito, con tanta habilidad, que hasta sabios naturahs•
tas han sido víctimas del engaño.
No lo fué, sin embargo, el insigne Cuvier: hallábase
éste un día en casa de una elegante dama de la corte,
que ostentaba en p_omposo tocado un páj~ro del paraíso 1
en el cual reconoció aquel docto naturahsta ..... ~ma codorniz disfrazada; y entonces la dama, enfurecida co.n
tal superchería 1 que la hubo costado ce~tenares d~ lu1•
ses de oro y profunda ~erida en su vamda.d, sufn~ un
terrible ataque de nervios que pus~ e~ peh~ro s~ vida.
Esto no le ha ocurrido á la archim11lonana m1stress
Mackay: cuando hacianfuror e_n la corte de Ja emperatriz Eugenia las plumas del páJaro del paraiso, aquella

dama norteamericana se presentó una noche en el te~tro de la Opera llevando en sus hombros una ampha
capa toda forma1a por plumas de.~ª cola del av:e, pero
legitimas, auténticas plumas de pa1aro del p_ara1so.
Aquella capa repr_ese~t~ba más_ de_ 1;1-n millón de duros, porque cien emisanos de la nqu1sima dama, paga•
dos espléndidamente, fletaron un buque en el Havre,
partieron para Nueva Guinea, compraron á peso ~e oro
todos los pájaros del paraíso que. entonces poseian l?s
indígenas, y regresaron ~n segmda ~l Havre y Pan~,
para que un célebre modisto confeccionara la marav1l!osa capa de mistress Mackay.
¡Pobres avecillas! Siguiendo algunos años más el capricho de la moda, por ador!lar somb~eros y tocados
femeniles con plumas de avecillas de bnllantes colores,
pronto desaparecerán del reino alado, no solamente los
pájaros del paraíso, sino hasta las simpáticas golondrinas.
Pero existen ya sociedades de señoras, en Inglate:ra
y Alemania, para combatir esa moda y proteger la vida
de las míseras avecillas.
¡Ah! No con_fiemos en la. dulce piedad ,?e esas damas,
ni de esas sociedades: casi todas las senoras que concurren al Tiro al Pichón de Kissinghen, el más aristocrático de Inglaterra, pertenecen á la Liga de Protecdón á los pájaros, y no adornan con plumas sus
sombreros y tocados; pero hace pocos días, la vicepresidenta de aquella !Liga, Sra. Condesa de Mannsfield, ganó el segundo premio en el Tiro, por haber
matado ocho pichones .....
¡Y no se acomoda, por cierto, esto con aquello¡ la
piedad pOT los pájaros muertos y la crueldad con los
pájaros vivos!
FLAVIO.

LA BELLA CARMEN.

11~•~~ ~\~
1

RA

la noche de un domingo, noche serena

~ ~ · • y casi brillante de Andalucía.
·
j · 1 Cerca del Puerto, en la base de un pra-

montorio inmediato al muelle, una barca
de pescadores estaba amarrada por me~~ dio de grueso cable, y ~e columpiaba ga. f llardamente en la pleamar, mostrando en su
~ ( 1 negra quilla una blanca inscripción que decía
'
así: La Bella Carmen.
,
La obscuridad se condensaba poco á poco, eny volviendo la comarca en niebla todavía diáfana, y
las olas batían reciamente las rocas de la costa, á la vez
que se deslizaban con suave murmullo por la ancha
playa dt finísima arena.
-¿Oyes, muchacho ?-gritó un pescador dirigiéndose
hacia la barca, con dos remos al hombro.
-¡Pedro! ¡hijo mío!-exclamó en seguida, contestando al pescador, la voz apenada de una mujer, que
abrazaba y besaba á un muchacho.
y era que Pedro, hijo de aqm~llos buenos pesc~do•
res, robu.sto y gallardo, se_preparaba á hacer su pnmer
viaje por el mar, acampanando á su padre para echar
las redes.
-¿Oyes, muchacho? ~La sientes? ¿Ves có!'ll~ te lla•
ma ?-repetía el padre, sm hacer caso de las ti midas lamentaciones de su esposa.
-¡ Allá voy, padre !-contestó el joven, procurando
apartarse de los brazos de su madre.
.
-¡Pedro, hijo mío!-volvió á exclamar la mu1er.
-Es necesario 1 madre ..... No hay que perder la marea ..... ¡ Hasta luego, madre, hasta luego!
y lanzándose el muchacho en un par de saltos al lado
de su padre metiéronse los dos en la barca, remaron
con fuerza p~ra separarse de la costa, y dirigi_eron á la
desconsolada mujer un beso con la mano, gntando:
-¡A la merced de Dios!
La barca 1 destacándose en la obscuri~ad su blanca
vela, parecía un gigantesco pájaro que Jugueteaba en
la tranquila superficie del Océano; y al cabo de algunos
minutos desapareció por completo entre la sombra.
-¡A la merced de Dios y de _la Virgen Santísima!repitió la afligida madr_e, arrod1Ilán?ose e~ 1~ playa y
elevando al cielo una muada de ferviente suplica.
.
Era la vez primera que el viejo pescador Juan María
llevaba en la barca á su hijo Pedro, para acostumbrarle
á las faenas rudas y peligrosas de la pesca nocturna, y
Paulina la pobre madre, siempre llena de confianza e·n
la destr~za de su marido, y también en su buena suerte,
había sentido aquetla noche, en ~l momento de la separación, una especie de escalofno en todo su cuerpo:
¡elmiedo!
, .
¿Por qué? Figurábase que el mar, terso y hmpido
como un espejo, lanzaba mugidos de. muerte con sus
encrespadas ondas, y giraban ~n torbelhno p_o r su mente
los recuerdos lúgubres de antiguos naufragi?s, recuerdos de aflicción y lágrimas que la persegu1an y atormentaban.
Frotóse los ojos, y balbuceó:
.
-¿Pero estoy loca, Dios mio?¿ Qué tengo en m1 alma
esta noche?
Irguióse al punto, con la frente a~ta y la mirada brillante de energía, y dijo en voz_hum1lde: ..
-¿Tengo miedo? ¿Tengo miedo yo, hiJa, esposa y
madre de pescadores andaluces? i Bah!
.
.
Y su voz se hizo más recia cuando la valiente mu1er,
arrodillándose otra vez en la playa, y con la mirada fija
en el mar 1 en el horizonte obscuro, repitió:
-¡A la merced de Dios y de la Virgen!

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•••

Al despuntar el alba del siguiente día, una c~uel angustia oprimía el corazón y la garg~nta de :rauhna: _estaba sola en la casa, sola por vez pnmera, sm su mando,
y su hijo.... .
.
y el mar se agitaba amenazador _é imponente I como•
después de una gran borrasca_, y las barcas pescadoras.
volvían todas al puerto, recogidas y.a sus velas.
·Volvían todas? ¿Pues dónde estaba La Bella Carme~z? Buscábala Paulina con ardien~e mirada, cuando,
oyó la voz de un marinero, que dec1a á las gentes del
muelle:
_ •Vaya un golpe de viento á las tres de la madrugada! Las olas pasaban como torres de iglesi~, y nos llevaban á Jo alto para dejarnos ca~r en segmd~ has;a el
fondo del mar. ¡Qué mañana, amigos, qué mana11:a.
Baulina, que había examinado ya las barcas, vió que
faltaba La Bella Carmen, y preguntó con voz trémula
al marinero:
-¿Juan María no ha vuelto con vos_otros?
Pasó una especie de nube por los OJOS de aqu~I hom-•
bre, guien contestó sin mirar de frente á la muJer que
le interrogaba:
.
.
-No no ha venido todavia ..... Hacia las dos de la
madrug;da pasó de largo ..... ¡Vendrá más tarde!
..
y volviéndose á los hombres que le rodeaban, les diJo
en voz muy apagada, para que Paulina .no lo oy~~a:
-¡Dios sabe donde estará Juan Mana! Me d1JO que
había hecho buena pesca, y pasó de largo cuando yo
volvía.¡ No era prudente arrostrar una mar tan gruesa!
Sentóse Paulina en la playa, puso los c?dos en un_a
piedra y apoyó la cabeza en las m~nos, fiJand~ su mirada en el mar; por la tarde todavia estaba alh; por )a
noche, cuando el triste faro del puert? lanza?a su roJa
luz sobre las ondas, allí estaba también fascmada, sm
moverse escudriñando el horizonte y murmurando palabras in~oherentes · no vertía una lágrima, aunque el
aire la abrasaba las Pupilas, y á la mañana sig_uiente f~énecesario transportarla á su hogar, desvanecida I débil,
casi exánime.
Pasaron días y noches, y á la hora de subir la marea
Paulina aparecía siempre en la playa; el recuerdo de Sll
marido cedía el puesto en su mente al recuerdo de su
hijo; y dominaba con voz estridente el murmullo de las.
olas, y gritaba de cuando en cuando:
.
-¡Pedro, hijo mio! ¡La primera vez! ¡La pnmera vez,.
Pedro!
Y luego del fondo de sus amargC:s sollozos salían injurias al mar y gritos de desesperación .....
Los pescadores, sólo por piedad y lásti~a, no la habían dicho todo lo que ocurrió en aquella infausta madrugada, para dejarla en el alma el_ supremo cc:msuelo
de las esposas y madres de los marineros perdidos en
el mar: ¡ la esperanza!
Pero ¡ cuán vana era entonces la esperanza! Cuando
las barcas regresaban al puerto, huyendo de la tempestad desencadenada, los pescadores vieron á Juan María
que bogaba hacia alta mar, y le aconsejaron que volviese con ellos; pero Juan María, orgulloso de su velera.
y dócil barca, La Bella Carmen, rehusó aceptar el
consejo.
Y al punto estalló con toda su imponente furia la borrasca, y entre el mugido de las olas y el pavor de la
obscura noche, resonaron dos gritos, dos horrendos gritos, uno más débil que otro .... .

'

•

•••
Transcurrieron más de tres meses, y la desventurada
Paulina estaba siempre allí, en la costa 1 sentada en una
peña, con la cabeza en las manos y la mirada en el lejano horizonte.
Y por rudo contraste, casi todos los días presenciaba
la llegada de las barcas pescadoras; veía á algunas mujeres que iban á recibir á sus padres, á sus esposos, á
sus hijos; oía los besos y la ruidosa alegría de aquellas
gentes, que producían estrago horrible en el corazón
de la infeliz Paulina.
Hacia fines de Septiembre I después de un día de borrasca, faltó una goleta, La Santa Ana, y fiebre de dolor
agitó entonces á las mujeres que tenían parientes á bordo del buque que no regresaba al puerto.
¿ Qué había acontecido? Nadie lo sabía¡ y ruegos, lamentaciones, sollozos resonaron todos los días al lado
de la triste Paulina, semejantes á los alaridos de una
bandada de avecillas, que ven caer á una de sus com·
pañeras, herida por el plomo de un cazador.
Y Paulina sintió en su pecho una recia sacudida, una
especie de satisfacción egoísta, quizá involuntaria, al
considerar que ya no estaba sola en el dolor y en el
duelo, que otras mujeres y madres sufrían también como
ella.
Pero una tarde de Marzo del siguiente año, á la hora
en que el sol se hundía en el mar inmenso, el vigía del
faro señaló el barco La Santa Ana .....
¿Quién la esperaba, después de seis meses? Su lle•
gada fué un delirio de alegría en toda la comarca, y la
pobre Paulina jamás lloró tanto: apoyada en la peña,
comprimiéndose el pecho con ambas manos, los sollozos y las convulsiones la hacían estremecerse, como dé·
bit caña sacudida por el vendaval.
La infeliz había comprendido que otra vez se que•
daba sola en la desgracia, sola para llorar á su hijo Pedro y á su esposo Juan María.

•••
La Santa Ana entró gallardamente en el puerto,
en plena marea alta, y la amarraron á una anilla del
muelle.
¡ Qué gritos de alegría! ¡ qué voces de entusiasmo!
¡ qué vítores y hurras á los tripulantes del buque! Aque•
llo fué una embriaguez de satisfacción y enhorabuenas
para todas las gentes del pueblo.
Para todas no, no: la infeliz Paulina se tapaba con

1
1

�•

453

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

\

su_s trémulos dedos los oídos para no escuchar aquellos
gn~os q1;1e la ir_ritaban, que la torturaban el alma• y
-casi monbunda invocó á la muerte.....
'
Pero de repente dos brazos de hierro la abrazaron
por d~trás, y dos voces cariñosas la llamaron .....
. ¿Q,u1énes se acor~aban entonces de la pobre Paulina?
¿Senan tal vez amigos compasivos que deseaban cons?larla y apartarla de aquel espectáculo de la dicha
a1ena, que la traspasaba el pecho como con una espada
de dos filos?
Y cll_a no quería volverse á. mirará los que la abrazaban, m quena tam~oco marchar de allí: el doloroso recuerdo. &lt;;te su man,,,do y de su hijo la encadenaba. en
aquel sitio, donde anhelaba morir morir pronunciando
los nombres queridos de Juan Ma;ía y Pedro.
Mas los brazos de hierro la obligaron á volverse y
las dos voces dijeron con irresistible ternura:
'
-¡Paulina, Paulina mía!
-¡Mad.re, madre mía!
El corazón de I": pobre mujer no pudo contener toda
la ventura que le inundó en aquel momento, y Paulina
-sólo encontró en él fuerzas para exclamar con delirante
alegría;
•
-¡Juan, esposo mío! ¡ Pedro, hijo de mi alma!

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Á .través de sus besos y caricias, los dos pescadores
refinéronla su extraordinaria aventura: La Bella Car-

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men, azotada por el terrible golpe de viento de las tres
de la_madrugad~, y barrida por una ola gigantesca, se
hundió en el abismo; padre é hijo, abrazados á los remos I fueron conducidos por el empuje de las aguas á
.alta mar, donde los salvó un vapor catalán que navegaba con rumbo á Nueva York¡ allí permanecieron hasta
regresará las playas queridas de su pueblo en la goleta
.Santa A11a, la cual había llegado á Norte-América pocos días antes con valioso cargamento de vinos de Jerez y de Sanlúcar.
Paulina, siempr~ sostenida por su instinto de esposa
-y madre, no perdió la esperanza hasta que la alegría de
sus convecinos, al ver entrar en el puerto La Santa
Ana, la hizo creer que ella sola era desgraciada.
Y cuando los tres se dirigían á su antes abandonado
hogar, seguidos de multitud innumerable que los aclamaba, ella decía á su hijo:
- Hacías el primer viaje, y tu madre te confió en
piadosa plegaria á la merced de Dios y de la Virgen.
¡ Dios y la Virgen Santísima te han traído á mis brazos,
Pedro mío!
LUCIANO DE BURGOS.

j

A LA ORILLA DEL MAR.
Plácidas ondas, que con lento giro
Venís calladas, y con riza espuma
Mojáis mi planta, al expirar alzando
Flébil gemido.
Salud mil veces¡ mi amoroso labio
Salud os manda con el ¡ay! más puro
Que allá en el fondo de mi amante pecho
Tuvo morada.
Duermen los vientos ..... la callada luna
Luce tranquila, y desde el alto cielo
Sobre la tierra silenciosa envía
Pálida lumbre.
Oh! ¡ cuán hermosas, á su luz de nácar,
Brilláis vosotras, cristalinas ondas!
¡Oh! ¡cómo, al veros, por mi mente cruzan
Sueños de virgen!

1

FRANCISCO V1LA..

CARTA ÍNTIMA.

R, ,mulut/l'tm Útll'rdile

. N°38

e Mi querida amiga Irene:
Desoyendo tu consejo,
Desprecié al indiano viejo
Que tantos millones tiene.
Con su mano, el buen señor
Me ofrecía un gran hotel,
Que era grande para él
Y chico para el amor.
Ni por el oro me_ apuro
Ni quiero galas lucientes:
Todos sus ricos presenle.r
Se los devolví alfuhtro;
Y matando mi ambición
Un rayo de amante fe,
Parece que me quité
Un peso del corazón.
El amor del alma brilla
Más que el oro, amiga Irene.
El indiano viejo tiene
Cara de fiebre amarilla,
Cara de onza mejicana
Que la tristeza remeda,
fii.ronom(a-moneda,
Del vil interés hermana.
Y yo, que busco el amor,
Me casé con Pepe Luna,
Que no tiene otra fortuna
Que el titulo de D~ctor.
Doctor en filosof1a¡
Y si pobres nos casamos,
Juntitos filo.rofamo.r, .
,
Que no es poco, amiga m1a.

Los padres de la novia deben regalar al novio una
botonadura, y á veces, si se quiere gastar más, se
añade cadena de reloj, reloj ó ambas cosas.
Los hermanos de la novia también han de regalar al
novio.
Los padres del novio regalan un aderezo más ó menos completo, dos trajes, sombrilla, abanico, y si se
quiere regalar más, otras joyas ó abrigo y sombreros.
Los hermanos del novio regalan á la novia joyas.

Siempre amante y siempre fiel
Con mi querido Doctor
En mi cuartito interior'
No me acuerdo del hotel.
Desprecio ricos salones
Por mi casa buena ó mala
Sólo tiene alcoba y sala '
Y sobran habitaciones.
Tranquila vida disfruto,
Que ese es el mejor provecho:
A mi marido le han hecho
Profesor del Instituto.
Vivo bien, y no te engai'io.
Cobra sus diez mil reales,
Que justitos y cabales
Cubren los gastos del año.
Su alma la mía retrata,
Y la suya es mi ventura.
Explica lileraiura
Y yo ya soy literata.
Mi pasión no tiene fin,
Y él por mi amor está ciego.
El me llama hermosa, en griego,
Y yo á él tunante, e,, latí11.
Sin una amante rencilla
Nuestra pasión va creciendo,
Y el viejo sigue teniendo
Cara de fiebre amarilla.
Perdóname que al amor
Pospusiera el oro vano.
¡Vale más que el viejo indiano
..Afi ftld.rofo .Doctor!
Ninguna mujer alcanza
Mayor dicha que la mía.
Sin el amor, qué sería
De tu querida-Etperanza. &gt;

Á D.a Lu1sA N.-Los bol/ilos d la vai·ni!la, á que se
refiere, se hacen así:
Se machaca en un mortero una vaina de vainilla, á
la que se van mezclando 250 gramos de azúcar molida;
se baten aparte cuatro yemas de huevo, dos claras y
250 gramos de harina de flor, y se mezcla todo esto con
el azúcar hasta que forme una masa compacta, que se
trabaja durante media hora¡ se unta de manteca de vacas una placa, y en ella se van colocando los bollos hechos en la forma que se· quiera, y se meten después en
un horno con fuego lento hasta que tomen hermoso
color dorado.

Por la copia,

Jost: JACKSOS VEYAS.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscrit~
ras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta aminima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

Á usA Rusa TONTA.-Puede usar ya el papel de cartas, sin luto, así como también asistir al baile que dice.
Cuanto al traje, debe lievarle blanco, puesto que es
la primera vez que asiste á una reunión después de su
luto.
No puedo recomendarla singularmente ningún espe •
cífico. He oído, sin embargo, hablar bien del depilatorio Dusser, y se lo digo sin garantizárselo.
A UNA MAMÁ..-EI vestido de tul no puede usarlo en
el invierno más que para teatro.
Para conservar el color rubio del cabello es lo mejor
darse en la cabeza con infusión de té verde.
Á L . C. DE B.-Sírvase ver el grabado 30 de nuestro
número del 6 de Junio de este año, donde hemos publicado patrones de un pantalón-pañal.
Á UNA ANTIGUA SusCRITORA. - En nuestro número
del 6 de este mes hemos publicado numerosos modelos
de abrigos, entre los que puede elegir lo que desea.
Sí¡ hará muy elegante el vestido de niña, según me
le explica.
En breve empezaremos á publicar modelos de sombreros para diario y para vestir.
En el mismo número de nuestro periódico antes indicado (grabado 22) hay un paletó para niños de tres
años.
Es más propio de señora de edad la manteleta semilarga que el abrigo largo.
A MARAVILLOSA.-La tela de que me envía muestra es
elegante, y el vestido quedará bien haciéndolo tal
como lo describe. Si quiere hacerlo aún de más noveda ,
puede adornarlo con piel de castor, colocada en tiras
al borde de la falda y en la chaqueta.
Sí; se usar~n este invierno los sombreros , las cha•
quetas que dice.
Las faldas se llevan cortadas al biés.
Las jovencitas de esa edad llevan el pelo suelto, formando tres grandes tirabuzones, cogidos con un lazo
en la nuca.
A o.a ELENA H. M. -Muy pronto tendremos el gusto
de complacerla en su pedido.
A D.ª M. P. y V.-El vestido negro debe hacérselo de
terciopelo adornado con tiras de pluma, pues así, á la
vez que de alta novedad, es propio de la estación en•
trante.
Los pañuelos de la mano para vestir se llevan de
seda ó crespón, en colores pálidos, y bordados con
guirnaldas y festones.
Haga el favor de leer mis contestaciones A .Doña
Pura C. y N de P. y A D.ª Isabel de R., y verá en la
primera cómo se marcan las mantelerías, y en la segunda, la manera de amueblar las habitaciones que
desea.
,
Ambas contestaciones están en nuestro numero del
6 de este mes.
.
.
Las sombrillas de seda cambiante son las más prácticas y de más elegancia.

d.

Á UNA JAPONESA.-Aunque nada definitivo puede decirse aún, le indicaré 1 sin embargo, que se llevarán
mucho este invierno los sombreros de fieltro, grises,
tórtola ó beige, de forma redonda y alas grandes, aunque no exageradas, y adornados con terciopelo obscuro, plumas en el lado izquierdo y bridas anchas, las
cuales también se pondrán en muchas capotas para
reemplazar las bridas estrechas que ahora se usan.
Los terciopelos claros se emplearán mucho sobre
sombreros obscuros, y los penachos de plumas serán
generalmente muy pequeños, con plumas sombreadas.
Los fieltros de pelo largo y sedoso y adornados con
cintas, serán en mayoría preferidos para las niñas .
Sí¡ pueden combinarse dos azules¡ pero es necesario,
para que vayan bien, que el uno sea muy obscuro y el
otro muy claro.
A FLOR os LOS ALPEs.-Los terciopelos epi11gk.r se
usarán todo este invierno, especialmente para abrigos.
Los hay preciosos destinados á este uso, adamascados
sobre fondo negro, gris ó nutria, con dibujos de terciopelo epi·nglé.r muy espeso, formando flores de lis,
guirnaldas de flores y lazos Pompadour .
La pluma es el adorno predilecto para abrigos de
esta clase, así como también lo es, lisa 6 rizada, para
adornar trajes, cuellos, bordes de falda, etc.
Muchas plumas se anuncian también para los sombreros, pero en éstos adoptan más variedad, unas veces
en cao.s.re.r, pájaros, alas, etc ..... , y otras en penachos,
amazonas y cabecitas con sprif.
Á e Dos CRIOLLAS&gt;. -Las chaquetas de astrakán se
llevarán mucho este invierno, así es que, seguramente,
podrá usar la que tiene.
Hasta ahora todo parece indicar que el adorno preferido para los trajes de paño será el terciopelo, y se
procurará que su color forme contraste con el color del
traje. Unas veces se dispondrá en bieses ó quillas¡ otras
en volantes fruncidos, con cabecillas, solapas, cuellos
vueltos, etc.; y por último, terminando estos trajes,
cintas también de terciopelo dispuestas en tirantes ó
formando fiigaro, cinturones, caídas, etc.
Á UNA e GouRMET &gt;. -Las perdice.r á la catalana se hacen así:
Después de muy bien limpias y preparadas, se rehogan en manteca, y cuando están doradas se sacan y se
dora en la misma manteca una cucharada de harina, á
la que se añade después vino blancQ, sal, pimienta y
un ramillete surtido (perejil, tomillo y laurel)¡ se ponen
á cocer las perdices en esta salsa, y cuando están tier•
nas se les añade un trozo de jamón cortado en dados;
se cuece otros veinte minutos, y se sirven con el jamón
alrededor.
ADELA. P.

EXPLICACIÚN DEL FIGURIN ILUMINA[O.
Núm. 38.
Corrnponde , tu Seño~u Suscrito ras de la 1.• edlcló1 de \vJo.
TRAJE DE VISITA.

V cstido largo de forma Princesa, de bengalina ó raso
color de malva, muy plano en la falda y ligeramente
plegado sobre el pecho¡ la parte superior va adornada
con una tira de plumas negras ó con un rizado de en·
caje, y escotada sobre un corpiño liso de fa ya ó de terciopelo azul pálido. La parte inferior del vestido va enteramente guarnecida con una cenefa alta de pasamanería ligera ó de guipur con relieves I puesta sobre un
transparente de fa ya azul pálido y terminada en un borde
de ,plumas ó un rizado de encaje. Una especie de chaqueta larga estilo Luis XV, de guipur ó de pasamanería, cubre los lados del cuerpo y deja á descubierto la
espalda en forma de punta hasta la cintura. Un poco
más atrás de las caderas van puestos unos bolsillos de
encaje igualó de pasamanería, bajo los cuales van unos
lazos de cinta azul con caídas largas flotantes sobre la
falda. Cuello muy alto, ligeramente arqueado por arriba
para dejar hueco á un borde de plwnas ó un rizado de
encaje. Manga al sesgo, poco bullo nada en lo alto, pero
muy ancha en el codo, ajustada en el puño y guarnecida
de una cartera de guipur ó de pasamanería.-Tor¡ue
pequeña de raso color de malva con fondo bullonado y
penacho azul.

�455
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

EXPLICA CIÓN DE

Sólo correaponde á las Sru. Suaorltoru de la 1.• edición de lujo.

1. Capa de e peluche• negro.-La espalda es ajustada
y desde la cintura baja sobre la falda en anchos plie:

Franjas de slumgs adornan el borde de ta esclavina y
suben por delante rodeando el cuello de forma Médicis.
Skongs al borde de la manga.
Tela necesaria: 5 metros de peluche, de 60 centímetros
de ancho.

11:~; i:
'

1

' l~\!H11il
j \\ ~ JH"I ',

-~1,it:
¡.i'

1

'

•

1

La han pru!ntado las Sras. y Srtas. D." Rosa Amor y Racho.-D. Vareta
Menéndez de Limia.-D.• Concepción Puig.-D.1 Leonarda 51.nchez Rub...
-D .• Manuela $oto -D.ª Micaela r D.1 Rufina Rodrigáflez.-Dofla Filo·
mena $amper. - D.• Pecra. de la Mata.-D.• Amalia Aguirre y t"emánde:i:.D.• Matilde Armend!a y T orralb1. - D.1 Cándida Palacios r Rodríguez. D.1 Pura Liúnap y Baena.

ORIGEN DEL JABÓN DEL CONGO.
gues. Manga formando cuatro pliegues, dos hacia delante y dos hacia detrás, y sobre cada uno de ellos va . En 1883 fué cuando Víctor Vaissier inventó su incomparable
bordada una guir1;alda de azabache. &lt;;-uello y vuelta, Jabón ~e toc~dor, llamado Jaóóti dL /01 Príncipe, del Congo. Estti
por delante, de piel de zorro azul. Cinturón interior mara,,11loso Jabón, cuya pasta es de perfecta pureza y cuyo perpara sujetar la espalda , anudado por delante sobre un fum e agrada sobre todos los perfumes, hállase hoy en manos de
todas las personas elegantes y de buen gusto.
delantero de jelu&amp;!u sujeto bajo la manga.
Para obtener el Verdadero Cong9, exigir el nombre de Víctor
Tela necesaria: 7 metros 25 centímetros de peluclu,
Vaissie r, de Paris.
de 60 centímetros de ancho.
2. Esclavina de «peluclte» negro.-Va ajustada inte•
,CA
riormente por dos ladillos, uno de los cuales corres•
(CajaZ fr.) por los
ó el JtOJ.VO
ponde á la parte de delante. Manga interior de codo,
guarnecida de piel de Mongolia negra. Pelerina borPolvos de.nrroz. E: COUDRAY, 31, rue d'Engi.en, París,
dada de azabache, que no pasa de los costados, y larga -Nueva creación y especialmente recomendada á. la gente de
franja en el borde inferior, de felpilla y azabache. Cuello buen tono, que aprecia de una manera particular la finura y
suavidad de este delicioso perfume.
de piel de Mongolia.
,
Medalla de Oro, cruz de la Legión de Honor en la Ex.posi3 . Confección de brocltado de seda «beige&gt; y negro.-La
espalda va ajustada por dos pliegues dobles, y las man- ción Universal de París de 1878.
gas, montadas sobre el hombro, se ciilen en pliegues
8AVON ROYAL IV:IOLET\ SAVON
huecos, y forman por delante esclavina sobre un delanDE THRIDACEl11. ~~.:_,¡¡:¡:,7,,w VELOUTINE
tero de ancha sisa. Dichas mangas están cubiertas con
peluche negro , y abiertas en pico desde el hombro, se•
El "In• aoble •1.-eatl-wo de C~a ..alnl' fué objeto en 1864
gún lo indica el figurín, y van adornadas al borde con
motivos de pasamanería. Gran cuello y borde de Mon- de informe favorabilísimo en la Academia de Medicina de París,
y desde aquella época se halla universalmente prescrito contra
golia negra.
las digestiones difíciles, la dispepsia y enfermedades del estó-Tela necesaria: 2 metros 50 centímetros de peluclte, mago. Devuelve el ªJ&gt;etito y repara las fuerzas, facilitando la
de 60 centímetros de ancho, y 5 metros 50 centímetros 11.similación de los alimentos. Desconfiese de las falsificaciones.
París, 6 1 Avenue Victoria, y en todas las farmacias.
de brochado del mismo ancho.
4. CJuu¡ueta de paiio «beige&gt; enieramenlebordada de «sou·
l adherentes, invisibles, exquisito
tache&gt; nulria.-Esta chaqueta va ajustada con dos costa•
#\. perfume. llovbl«aai, perdillos y una pinza. Manga de codo , un poco amplia en
el hombro. Cuello recto, y una sencilla ruche de seda fumista1 París, Fa.ubourg St Honoré, 1g.
negra, al borde.
1elanecesan·a: 2 metros 20 centímetros de paño,de
de
un metro 30 centímetros de ancho.
el meJor y más agradable de los tónicos en la
5. Casaca de terciopelo negro y brochado gris y negro.Anemia, todas las Afecciones debilitantes
La espalda es b rochada, y forma desde la cintura dos
y las Convalecencias. Principalu Farmacias.
pliegues redondos. Los delanteros son de terciopelo,
ajustados bajo un segundo delantero brochado y corta•
IUEDA.LLA.S DE ORO.
do en forma de travillas, y éstas van adornadas con un
Alquile• y venta. 83, Avmu1
1
golpe de pasamanería. Manga de codo, adornada con
Vi,klr
H"g",
83
1 París.
vueltas de terciopelo. Cuello Médicis, de terciopelo y
pasamanería. Franja ancha de plumas, que rodea el
c uello por detrás y baja por los dos delanteros.
Tela necesaria: 3 metros 75 centímetros de brochado,
de un metro 30 centímetros de ancho, y un metro
Perfumería exiJti,a SENET, 35 , rue du. Quatre Septembre,
So centímetros de terciopelo, de 60 centímetros de

ASM A

a;.

Vu á ta casa del pobre;
Mira la cama, la me••,
Y de1puéJ mira au ropa
Toda de remiendo• llena.

a1astados.

LOS MODELOS PRESENTADOS

EN LA HOJA SUPLEMENTO.

,.,~

SOLUCIÓN Al JEROGLÍFICO OEL N~M.

t?mo lo indica el figurín. Por delante forma una esclav~na flotante sobre dos delanteros interiores 1 un poco

ABRIGOS DE INVIERNO.

f

JEROGLÍFICO.

TARROCaradoaCIGARRILLOSESPIC

1 1
~U.UIIIHSI

COMEDIA

POLVOS OPHELI

VINO BUGEAUD1r~:~1g~;:

~.

,\,

Ht~¡

1:1

11 1

,,

'

(

PIANOS FOCKÉ

París. ( Via,m los ammdos.)

-ancho.
6. Visita de peluche nutria y pasamaneria del_ mis'!"º
&amp;olor.-La espalda va ajustada al talle con una cinta 1_n·
terior, desde donde nacen los adornos de pasamanena,

Perfumería Aino,i, ye LECONTE
Septembre. (Vianu /01 a11u1uio1J

LD
RI:M:MELE.96, Strand, Londres. - 9, Boulevard des Capucines, París.

1

ESPECIALIDADES PRINCIPALES 1

FILIA HELIOTROPE BLANC I TOREADOR EXQUISIT,
ESSENCE BODQUET' etc.
rn.1A, EAo DE RIMMEL, 1.AvANDE .AMBRÉE.

Extractos concent ra dos:

C

1.

ir~::il)o::
~J.~~~: ~~:;:~~
;! r,;a~•~a~l)iteru~::• 1,º~~~:ro~;

solidez y transparencia

•as

,

u11 . -

El ma.s 11. ralo y
untuoso,couscn·a
al CúLIS SU
nacarada
tracsvareucla.

¡¡

[Ssoel demástodos
delicado y deliciolos perfumes,

Loción oegetal de Kananga

limpia la cabeza. aL&gt;r11\an t.a el cal&gt;Cllo y
evita su calda, tonlUclcdOlO,

y se ha constituido en muy breve
tiempo el perfume predilecto de
las damas elegantes de Londres,
&lt;C'tll.b-).\l'P~ París y Nueva York.&gt;- Tlu Ar- \

:t,tt.f.fl'III .KRilJNERr •

Madrid: Romero Vicente.
'Barcelona : Conde Puerto J C~.

:'."~~

~Íi

PTIIA

BLOSSOWJ'.S·

,,,·;~;¡-:;--

gonaut.
CORONA

------------'-----,------------~----•

- - - ~ COYPlKil DE PEmMERil INGl,ESI ,1

PERFU■ERIA.S

177, NEW BOND ST., LONDRES ¡

cortaduras,
á

Perfumerla AGNEL, "16, Avenue del'Opéra, Parb,

Aceite ,ie Kananga

Tesoro ú\l Jo. cal.Jl.!llcra. que
abrillanta, ,11cc crecer
y cuya catda prcvlcce,

(Flor de mannn• 1l1..eslnt. E&gt;t1r1coni:entr1d.o)

a u

a1

Suavhtmo y artst~ráttco
perrumc para el pañuelo.

BLOSSOMS

En ladrld, perfume ria Frera, Carmen, l.

* ÁMiDALINA Y GLICERINA
PATE
ACN~.
L
piel Ja preserYa de
,rnta·
.Este es.:celente eosmdet¡co~anª'~~i~~::J~ agradable. En cuanto las manos, les da

c1ones. p1ca:0MS, dal'l: 0. 6 as

Extracto dB Kananga

CRAB APPLE

Caaa J. VEREECKE, 53,Rue Lallltte, PARlS

y

blanquea el cuUs,p,;irfumánuoJo dellcadnmente.

JalJon de /Cananga

lVOS

,.ala

1

SE VENDE EN TODAS LAS

ESS BO UO.UET

v ono,
SELECTOS PRODUCTOS~
Dll.

NA.Tt;RAL y MEOICISAL
ME~OR que existe puesto que ba obtenido
EL
,MAS .A.LTA RECOMP~~~¿: ':fase
Expos1c10N
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18
l d desde ti:0 año• por los prlm~ro• medico• _del
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PERFUMERIA

ACEITE
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de HIGAOO FRESCO tiB BACALAO
raqu1t1co11.

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rcfrescan\e, la, que mis vigoriza ta piel y

Cla, el, 1. , IU:uh•id

lo• mu delichuoa eo1oro rubio, ó
dor•dot. Cada ¡1roduc10 cun 111 modo
de ,mr,l•o. preelo '1 rr,nro• en Paria.

rdr~ºº/

baSla~massub o.

8,rueVi~,PARIS

CASA SALVI

comunican al rostro una maravillosa Y
por el nuevo modo de emp ear es os pod c:s. utslta suaYidad Ademas de su @lor
delicada belleza. Y le dfnn ~nh~~~~fr~miuce&lt;JdeRac11e1yae 1\osa.desde el máspallcto
1
blanco. de una
a1bauara
pues exaclament.eel color que conyteneasu rostro.
t

l

•El Agua dB Kananga

EL SAGRADO CORAZÓN

ºªLLI FLORE pfh9~.b~!•.P~~l~1~..
...

lUG:AtJD y c.. ,Perlnm'"

PmeedorH de la Real t111 de Elpaia

el)

CHEVELURE
IDÉALE.,•:
1•1 .1 Qulote11e nce ,,., Henneq,,1

-

Kananga1,1Japon

M.illa,EncajesyTapíceria, _Oro, Seda~, LaU:t§, Torzal, Algodone~ inglt!SCS,
La Ca,a de m:\.5 fanu,..,ía y economla de Espafta.
Espceialidad
]abo~ ttli¡iotaS.
Se contesta á tocl11 preiiunta que acompsfle un !'dio
de IS céntimos y otro de S ~ ,u recibo.

da al cai.ello el u¡•ltntlldo ,·olo r_ 1,~rme,O ardlcnte,que laman color'l 1d1!'º
11
t~~::0~
nu1te q"• le eo1111111lca loa ni ..Jof1!•

Preciosa novela original, con interesante a,:gn~
inento , cuadros dC costum_bres familiares, ep!so-dios muy dramáticos, y bollando en todo el libro
la mis profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se ven~e,
i 4 pesetas, en la Administració? de este pen6dico, Madrid, calle de Alcalá, num. 23-

LA SOt.UCIÓS Uf UNO DE LO$ PRÓXtllOS NÚXU06.

L:1burc~ en todo, géneros para. SnlOn I Sala,
Oratorio,Cornedor, Dormitorio, Dt:!ip:u:ho , etc., emJ)(.tadas y s61o dibuj.iias, d~e 5 JIC!iC'a5.
Dibujos y modelos para. bordar &amp; Realce, Mati1.,

I

DOÑA MARÍA DEL PILAR SlNUÉS.

o~, 31, roe du Quatre

~RTiCULOS PARA BORDAR

Aguas para tocador:
Tintura Rubia: AGUA. FILIA,
DE oRo, LA MA• PERFECTA TINTURA RUBIA.
HELIOTROPE BLA.NC LILAS BLANCAS, VIOLETTE
a
On8S
8X
ra
fi
nOS
•
DE
NICE, etc.
t
b
J DE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUIEIÍAS, -IEDALLA DE ORO: EIPOS\C\OK, OE 8181:ELOU.

EL SOL DE,.,,.INVIERNO

ET

!a,gos ~ !s~ o~c~nl:12t~cloea•
V e►'\~'-;, ,_~fl:.' DE OTRAS CLASES
,uardclo•ll•n•dlc•l~••delM?nte!,lajella,
1que
destruye la caspa, detiene la ca1da de los cai_\\ t;¡"+-":I
y todos
~ (J~
loa art111ulo1 de tocador
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
~
,'\,
Proueedores
de
lat mcia altru
decoloracióu. E . SENET, AD!l,ll~ISTRADOR,
~
clasu ,ocia/u en todo el mundo
ruedu 4 Septe11.tbre, Parí~.-Depósitos: en Madnd,1
Aguirre y Molmo, Precia.dos, 1 , y en Barcelon1,1.
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
----------- - - - - -OR::&gt;NICAS,
- - - ' - -TOSES
---- - - - - - CATARROS.
----BRONqU1Tl"S
PERTINACES,
Curt1c1ón por la EM ULSIO N MARCHAIS,-)l,\uruo,lelchor Garcla.
BUZNOS-A\'.RES,Oemardi.i h"',•Mo:..TEVlDEO,LaiCues.-hlElUCO,lUDeuWillgaert..

~5,1

TI SIS

�456

I
(

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

BlBIENDO EiTlDO EN EL SEPGLCRO JLCUNOS MESES.

I

1

NUESTROS lectores recordarán el interesante
capitulo Vuelto á la vida, con que el novelista
inglés Charles Dickens empiez'a Un cuento de
dos ciudades. Casos ocurren en otras partes que
interesan y sorprenden casi tanto como el del
prisionero de la Bastilla, En qué consiste el secreto de fa vida y de qué modo puede someterse
á la irlfluencia de un agente conocido por el hombre, es el problema más interesante que tiene
que resolver la. inteligencia hu::nana. Dejando á
un lado ejemplos pertenecientes á lo que se llama
la edad de los milagros, podemos dar por seguro
que no se ha probado caso alguno de una persona que, estando muerta, hayR. resucit::ido; pero
ha y casos en que se ha hecho muy poco menos,
y esto puede inspirarnos casi tanta admiración.
Citamos, como e;emplo, los siguientes hechos:
Hace años que la mujer de William Crocker,
South Tarmington, Nueva Escocia, empezó Á
sentirse mala. Ni ella ni sus amigos comprendían
los síntomas. Tenía mucho dolor de cabeza, mal
gusto de boca, las manos y los pies fríos. La piel
tomó una apariencia amarillenta ó cobriza, y st:
puso triste, soñolienta é indiferente á cosas que
siempre le habían interesado. Andando,"se ob•
servaba algunas veces que vacilaba y tenia que
agarrarse á lo que hallaba más cerca para no
caerse. Con frecuencia tt:nía náuseas, y vomitaba
sin causa aparente, sufriendo de estreñimiento, y
la boca exhalaba un gas caliente y ofensivo. En
el otoño de 1884 perdió la salud por completo. Se
quejaba de tin dolor violento alrededor del corazón y respiraba con dificultad. También tenia un
dolor en el costado y mucha debilidad, y sensaciones desagradables en la parte inferior de la
espalda.
Se puso bajo el cuidado del mejor médico de la
localidad, que le hizo un reconocimiento cuidadoso, y dijo que el caso podía resultar muy difícil,
dándole muy pocas esperanzas. &lt;"Todo lo que yo
p11edo hacer, dijo, es probar los remedios á mi
alcance y esperar en el resultado. :o En el espacio
de tres meses sus mayores esfuerzos no produjeron ninguno. No tenla apetito y era admirable qui:
pudi.e:a vivir. Se había puesto tan nerviosa y t:X·
citada que el menor ruido la asustaba como á un
niño asusta un cañonazo. Hasta el ruido ordina1 io
de una conversación parecía que la volvía loca.
Había estado gruesa, pero perdidas las carne,;,
parecía una mera sombra de aquella arrogante
mujer, la envidia de muchas en otro tiempo.
Viendo que nada se adelantaba con el tratamiento
actual, se buscó á otro médico, que hizo cuanto
pudo durante cuatro meses. En todo tsle titmpo
no pudo dormir 11u1zca sin lomar opio. Tal eta ~u
estado, que Io que deseaba era morirse, y sus parientes estaban cc-,nvencidos de que éste e__ra _d
único ali..-io que había Je esperar. Alguna vez
sin embargo, la cnformedad p~recía c.:der en un
corto intervalo, y entonces la pobre enferma podía leer algunos minutos. En una de estas ocasiones tomó una vez un periódico, y al pasar la ,,h,,ta
por sus columnas enconnó un artículo que describía una medic'ina llamada Jarabe Curativo de
la Madre Seigel. Aunque lo que en él se decía no
le inspirara gran confianza, mandó á San Jmm
por una botdla, sin decir al médico lo que había
hecho. Despu6s de un par de tomas de la prepa•
ración, vió con gran sorpresa y alegrílque le habían heeho un efecto inmediato. A los pocos días
podía dormir sin tomar opio, y por la primera vez
en algunos meses sintió un apetito natural. Lo
q:ie comía se lo llevaba el estómago y apenas le
daba el menor trabajo.
Renaciendo en ella la esperc.nza, dijo lo c¡ue
había hecho, despidió al médico, mandó á Halifax por seis botellas más y lo siguió usando todo
el invierno de 1884-~5. Se mejoró con rapidez, y
al poco tiempo, citando sus palabras: dJf¿ smti
como si ht4-biera vuelto á la vida h!!?iwdo eslado,m
unupul1,roa(1;u,wsmeses.:o Paracuandolleg:óla
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Para la estación triste en que
hemos entrado, con su sol velado
de nubes, sus días cortos y su
cielo amenazador, se necesitan
trajes que anuncien el invierno,
que lo preparen. Afortunadamente, fabricantes y modistas no
se dan punto de reposo para suministrarnos las novedades adecuadas á. la estación.
Hasta ahora lo que más abundan son las lonas gruesas lisas,
las vigoñas flexibles_ y_ algunas
telas ilustradas de d1buJoS geométricos sin gran elegancia ni
originalidad. En una palabra, nada bien saliente hasta nueva orden. Los colores de los animales
de pelo, como la marta, la corza
y el castor, estarán muy en boga,
y como complemento, los tintes
q~e broncean el cutis en los ~ueblos salvajes, esos tonos cobnzos
dorados que distinguen á los sornalis y cingaleses, entre otros.
Las faldas continúan siendo de
forma de funda, y van forradas,
más bien que montadas I sobre
un fondÜ de falda. Seguimos fieles á la cola pequeña, que todos·
califican de incómoda, pero que
lo es mucho menos desde el momento en que el vestido es estre-

\

'

~-

trecho y no lleva fondo de falda
propiamente dicho.
Entre las más lindas novedades
que he visto, citaré un vestido de
sarga azul marino, guarnecido en
su borde inferior de una tira ancha de terciopelo negro, que
tiene lo menos 10 centímetros de
ancho. Por encima de esta tira
van tres cintas de raso, una celeste, otra color masilla y la tercera color de moho, puestas las
tres una contra otra formando
cabeza de la tira de terciopelo y
veladas te.da una por un entredós de azabache figurando X. No
es posible imaginar el efecto de
este adorno, que es, sin embargo, de una sencillez extraordinaria.
Están muy de moda los adornos de terciopelo en el borde de
la falda, y he aquí un traje Moscovita donde este adorno se halla
empleado ( croquis núm. 1 ).
El vestido es de vigoña «rocher ► de un color tostado como
el del hierro mohoso. En el bor•de inferior va un bies de terciopelo «dalia&gt;. A la falda, completamente llana y cortada en puntas
acompaña una casaca Monjicl/
abierta en el lado izquierdo co~
una ancha correa de piel y cinturón de piel formando el talle.
Las costureras hacen ellas mismas estos cinturones con piel de
cabritilla ó piel de Suecia ya
preparada al efecto. La manga
de esta casaca es ancha en lo
alto, y termina en una manga
ajustada de terciopelo.
Para variar la forma del carrick
y de la esclavina, de que estamos ya cansadas, se llevan unas
manteletas á la campesina, que
ahora llaman .- mantas&gt;, y que
son cortas por detrás, caen en
punta por delante y van montadas con mucho vuelo bajo una
capucha que se hace de diferentes formas. Como adorno tres ó
cinco hileras de encaje'" Toro
Pouce :o rizado, que se ponen
unas por _encima de las otras y
que constituyen un adorno muy
origin~ . Las t_iras de plumas muy
pequenas y nzadas son también
de muy buen efecto.
Se llevan más que nunca las
chaquetas de formas sumamente
variadas, más bien largas que
cortas, pero de al de tas casi siempre seguidas, es decir, de una
pieza; y se comprende esta insistencia de la moda, pdrque es
la prenda cómoda por excelencia y de la que nos separaremos
difícilmente.

.*..

!.-Sombrero de otoño.

Los sombreros son más bien
pequeños que grandes. Los fieltros son generalmente bez."ges, con

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 38, Octubre 14</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bata para señoras jóvenes</name>
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        <name>Camisa de vestir para señoras</name>
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        <name>Cuerpo de vestido para señoritas</name>
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        <name>Delantal de seda</name>
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        <name>Traje para niñas</name>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
(

!
{

t

ROYAL WINDSOR

¡CAROLINA, TU NUNCA TE CURARÁS!
¡ Cuando me alcance esa ola, me arrancará y me
añogpril
Así gritaba un marinero, 11garracio á un bote

CL CELEBRE REGENERADDR,u,sCABELLDS

medio sumergido, contemplando un11. inmensa

ola que le amenazaba. Sin embargo, ha vivido
parll poderlo contar en tierra.

i Teneis Canas?
i Teneis Péliculas?

¡ Antes de una. semana me moriri 1

¡

Teneis Cabellos débi es ó que se caen 1
SI LOS TENEIS
Emplead el IDTAL

Esto decia una mujer en una época de gran
temor. También ella ha vivido y vive atin para
contarlo.
·
He aquí su historia, contada con sus mismas
palabras y en su mismo estilo: e Un día de St:ptiembre de 1887 me encontraba disponiéndome

WlNllSDl 1 este pro·~

dueto, por exee-lente devuelve á
las canas el color

á bajar una escalera de once peldaños, De pron-

to medió un mateo, todo parecía que daba vuely la beldad natutas á mi alrededor y me ca1 rodando hasta abajo,
rales de la juven•
en donde me encontraron sin sentido y con un
tud. Impide la
caida de los cabelbrazo roto. El médico me mandó quietud y dc:.los, y hace desacanso. Algunos días después estaba mejor, pNo
parecer
as
peacu
as.
el
solo regenerador
no dejaba de sentir el choque sufrido por el !:.isde los cabellos que haya tenido medalla.
tema nervioso.
Resultados inesperados. - Venta siempre ett
,Entonces aparecieron muchos síntomas desaumento. - Exsijue sobre el frasco loe palafavorables Sentía un desasosiego que no puedo
bras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa de
explicar. No podia comer por falta de apetito.
los peluqueros y perfumistas en fraB008 Y
Tenía mal gusto de boca, dolores en el pecho,
medios fra8C08.
la espalda y los costados, sarro en la lengua )
DEPOSITO: 22, Rue de FEchiquier. 22, PAR/S
una sensación de debilidad y malestar en· el e!:.tómago. Me sentía desanimada y melancólica, ~
tenía temores y ansiedades que no podía atribui•
DEL
á causa alguna particular. El médico, que m{
había asistido algunos meses, dijo que era debi•
IGUALES, tos TELAS de¡,. PRENDAS,
lidad nerviosa ocasionada P,Or el choque.
ado,·.110 muy dtgaute y del nwjor gui to! •r
•· »Me puse peor en vez rle mejonr, y me fui al
rabriran ea casa,de todu rormu y t~ma110,
Hospital de Londres, en Whitc;chapel Road, en
muy eeon().ulcau,ente y sin aprendisage,
con la admirable maqui11i1a
donde me asistieron como paciente externa uno:.
cuantos meses, al cabo de los cuales seguía em,m!umo.
El
peorando. Decían que padecía del choque, conl'J.RUl, UP. UNIV. 89, ALOEII. 89, PAR1890'
, d 1.. deBmee, dePJ111 u•redon.daJ dem.
Restión del hfgado y debilidad. De alli me man- 1
daron á Brighton, al establecimiento de convaleTarifas J bcól~i eDt1llld rr.uoo de ~r1e l 111 pmom que lo tolitfün
Eug. SCH Etl.DING,fab., 1t , Rue Crolx-de¡-Petil&amp;•C hamps,P.lllS..
cientes, en donde después de catorce días había
adelantado muy poco ó nada. Poco después em
1
pecé á perder las esperanzas, y mi marido y otro~
t,. .
que venían é verme creían que no fulÍa remtdjo_
.f 11
Así iban pasando los ").eses, temiendo que m~
encontraba en los úhimos días de mi vida. Rep~tidas veces he dicho entre mi: J Antes de la semana que viene me habré muerto!
PREVIO INFORME OE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA OE SANIOAO
»Ninguna cosa de este mundo me interesaba
ya; pe·o, gracias á Dios, tengo un buen marido
'8.EOOMENDADOS
POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
y una buena familia. Mi marido me llevaba todos
los días en brazos desde la cama á un sofá, y tra- CURAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedía empleado hasta el día toda clase de
taba de animarme y convencerme de que mejoCorsé privilegiado
raría. Cuando me he puesto buena verdaderaEl MEJOR DE TODOS
mente. me ha dicho qut: nunca lo creyó.
IIOD"S eó·Rrñ, CO:SFECCIONAOO POR :SUEVO y ESPECIAL
•Mi hermana también venía á verme con frePROCl!:Dlllll!NTO CIENTfFtCO.
cuencia, y hacía lo que podía por aliviar mis suLa opini6n médica le recomienda
frimientos; pero no pudiendo dejar de creer lo
para b snlud. La opinión ptiblica de
que veía, solía decirme:/ Carolina, tú nunca cutodo el mundo esti unánime en declarar
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
que ninguno le a,·entaja por su CO»l•
1ará.r /
fort,, su hethura y su duración.•¿A quién pueden agradar las historias de los
Inmensa ,·enta en Europa, y también
trabajos y desgracias de los demás? Cada uno
en la India y Colonias.- El nombre y
tiene bastante con las suyas. Sólo pido atención
/ la marea de fábrica {Ancora) estamPIROXIS CON ERUPTOS FÉTmos,
para unas cuantas palabras más.
t: pados en el corsé y en la caja.-Escri,De c:.te modo !:.eguí, como el que se encuen REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
¿ basei IZOD'S con las medidas, para
tro al borde dd sepulcro, ha~ta Febrero de 1890,
~ recibir el pliego de dibujos.
en que roe trajeron á la tienda un librito que !&gt;~
Ningun re:z::o.edio alc:1nz6 de los médicos 7f' del público tan.to favor
WA E. 120D E HIJO
ocupaba de las curas notables oreradas por el por sus buenos resu.ltados, qu.e son la admiración de los e:n.fermos.z
!W Y,1NUP~C1"URA,
30 Milk Street, London
ni:J::::i.gu.:n.o tan verdad como :e.u.estros INALTERABLES Y MABAVILLOSOa,
.._,
LA~DPORT, HANTS
J•rnbe cmativo de la Mad&lt;e Seige. La nmación
A
,C."'-" "~"" "'- ~n,c. l'l»,~ (Q.",C.N.l\,~n \'JI ~,~ lll "A
del policía, de Holyhead me hizo mucha impre,,_ ~R~'!~~~~ ~~~ \!_19~ ~~~'m~ ~~ ~ ~\l°"'!!~~
sión. Le dije á mi marido: «La enfermedad de ese Cu'1dada can las falsifícac.iones 6 imitaciones p01que na darán el misma resultado. Exigir la rúbrica y marca de garantia
•policía es la que yo tengo. La medicina que lo
»ha curado debe curarme á mí.•
De ventn en todas fas farmacías y droguerías de España y Ultramar.-Vívas Perez, Almería
•En seguida manrlé á la botica de los señores 1- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Lacy y Ca, Whitechapel Road, por una botella.
CHEVELURE
IDÉALEcon:
Me hizo bien.-Empecé á comer, y, lo que es mel•LaQuiotesaence "" Henne q.. e
or, á digerir el alimento. Hasta entonces 1odo
da al eat.ello etu1•l~ndido coio,· berbocado de alimento sólido parecía volverse ácido:.
me; oardiente,que la,naD colorTleiano
y gases, producifodome dolores que me hacían
los Catarros, 101 Resfriados, In Grippe,
e~1~~~o~u;~Lt;~:
creer estaba enferma del corazón.
.
Bronquitis, et.e., el J"arabti y In Pasta
n , nte que le co1Dunica 101 mtJores
negro, ca~tai\01 y rubio• obscuros;
•Continué torr:ando la medicina, y con seb
Pectoral de N' afé de Delangrenier
18 rtt\~1 d~
botellas estaba mejor que nunca en mí vida.
poseen una eflcac!n cierta y justiflcnda por lois
empleada con la
:;,L';;•ª•º
Ahora como tanto como cualquiera, y no siento
rlGrarlos. Cada prod11ctG
au tnodu
Miembros de la Acn.dém1a do Mod!dna de Francia.
de
empl~o.
pre~io
7
fr~ncos
en
Parí,.
moleslias después de alimentarme.
Sin Opio, Morfina ni Codeitia. So les da con éxito
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•A la verdad, j;u!do hacer muy /menas co11údas
y seguridad ti. los Nlllos, atllc:-adoe de Toa &amp;Imple ó
En Madrid, perfumerla Frera, Carmen, l.
y dejo á los demás que imaginen el placer qut:
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En la relación que antecede, sólo este punto
C. Y.:9►,,.. ~~ i.:,i,i.:,
Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á. señalarse en su ·epidermis, yi se conservó
requiere explicación: la c11ida por las escaleras,
~~~-()~ ....--,,.«;..~~.,v SPERMACETI
joven y ?ella hasta más allá de ~us 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á l_a
con que aparentemente empezó la enfermedad,
lri...~ ,,. '&amp;."~ .,.
faz
del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin podermort1era resultado de la enfermedad, 'ásaber: indiges4_~~ 'ii► ~~
e;
JABONES
ficarle.-E.ste secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporátión, que hacía tiempo venia afectando el Sistem:i
V O~'\~\:: ~"U~'
DE 07RAS CLASES
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
nervioso; y el mareo que ocasionó la c;aída no
~I\_\ ~vi-e;
Y todos
era más que uno de los síntomas.
&amp;~ V
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de la.r Ga/ias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Whitc,
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NINON DE LENCLOS

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(Flor de manuna ¡Í[vestre. Extraconcentrada)

"Essoel demástodos
delicado ydeliciolos perfumes,

EL SOL DE,.,,.INVIERNO

y se ha constituido en muy breve
tiempo el perfume predilecto de
las damas elegantes de Londres,
París y Nueva York. • - Tl1e Argcnaut.
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SUBLIME ELIXIRCABELLOS
t

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

fel~=~fªeo1~~es
eon

El

TEXTO.-Rcv!sta parisien;l', por V. de Castelfido.-Explicación de los grabados.-;--Crómea de Madnd, p,:&gt;r el Marqués de ,·al]e-Alegre.- Maria (continuac16n), por D.• Salomé Núllez y Topete.-EI Rizo, por la Condesa de
Camp,:&gt;blanco. - La Instrucción científica doméstica, por D. E. Medina.Jnan':'- \Var1er, por D.• Emilia de S4". -Remembranzas, poesía, por don
Narciso D1a:i: de Escovar.-En el cumplealios de Amalia, poes.ía, por don
JOSC_ Jackson Veyan.-Explicaci6n del figurín iluminado.-Correspondencia
particular, por D."- Adela P.-Sueltos. -Anuncios.
GRABADOS.-! y 2. Traje de entretiempo.-3. Cintur6n el:i.stico.-4. Sombrero
de fi~ltro.-5 y 6. Portaperiódicos.-7. Almohad6n colgante.-8 y 20. Abrigo
de vigofla,:--9 y 17. Paletó ;0n esclavina.-10 y 15. Abrigo de seda rayada
con esclavina de pasamanena.- n, 12 y 18. Abrigo de l!m·ia.-13 y 19. Palet6 bordado -14 y 26 Man!ele1a de cheviota.-16. ?.1anteleta de pano y
seda.-21. Manteleta de terciopelo del Norte.-22 y 23. Paletó para niftos
de 2 á .3 al\os.-24 y 25. Abrigo para nillos de 9 á II allos.-27. Chaqueta
para n1nos de. 2 á 3 al\os.-28 y 29. Vestido de pallo t,o,dado de acero.30 Y 3'- Vesttdo de tela de cuadros y terciopelo.-32. Traje de viaje.

Aprovecl1amiento de los trajes de verano.-Un vestido en el teatro.-El dominio de !o gris.-Un modtlo e!egante.-Los vestidos sembrados de cuenias.-:-Siguen los ves.tidos en _punta y las chaquetas largas.-Los cuerpos de
deba¡o.-Las capotas de s1cmpre.-Perfume3 distinguidos.-Aforismo.Los desolladores de la Bolsa.

~~f~u:n°l:

&amp; v..,..,,,,,,,1.,oum,

Casas

y AL DEPÓSITO DIC LA

I VERDADERA

Reservados todos los der«hos de propiedad arústica y liter.uia.

E

RI~~EL
96, Strand, Londres. -9 , Boulevard des Capucines, París.
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:

Extractos concentrados·• ESSENCE
FILIA. eEuoTaoPE aLANc, ToREADon ExQmsIT,
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Aguas para tocador: FILIA, EAu DE RIMMEL, tAvANnE AMBRÉE.
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Tintura Rubia: AGUA DE oRo, LA MAs PERFECTA TINTURA RUBIA.
Jabones extrafinos·• FILIA,
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DE NICE, etc.
DE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS,-MEDILLA DE ORO: EXPOSICIÓN DE BABJ:ELONA,

AGUA de BOTOT

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ACA.DEMIAd~MEDICINA
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MADRID.- Establecimiento tipolitogr.ifico
!DlpretONll

_p
::=e,$/~
~~

«Sucesores de Rivadeneyra~,

del&amp; Re&amp;! Caa

Año L-Nüm. 37.
11

SUMARIO,

COLERA, TIFUS, DISENTERIA,

El mefor dentrillco,
mas agradable y, sohrB
todo, mas Higienico:

Madrid, 6 de Octubre de 1891.
11

,.,,,t&lt;n,,,,

•,

S DE REAL

Administración: Aleal•, 23, Madrid.

.

~

,...~

A inauguración, en Ja mayor parte de los
teatros, de la temporada de invierno da
f¡
ocasión á nuestras elegantes para I~c1r
~I'!:
en estas reuniones nocturnas los trajes
claros de la estación que expira, y que no
pueden llevarse ya en la calle desde mediados de Septiembre.
Hace pocos días asistí en el teatro del
Vaudeville á una de las representaciones de miss
Rehan, y tuve el gusto de ver un precioso vestido
de piel de seda gris plata brochada de dibujos
pequeños más obscuros. Su forma era la de una especie de levita abierta sobre un delantal de guipur blanca.
Una guipur ancha iba puesta de plano á todo el rededor
de la levita. En la espalda, una puntilla de guipur terminada un poco más abajo de la cintura en un la~o de
terciopelo gris. Un fichú grande de muselina de seda.
blanca, compuesto de tres volantes muy ligeros muy
vaporosos, cubría todo el delantero del cuerpo. Acom(.')ñaba á este vestido una capotita deliciosa de cerda
amarilla, adornada con flores de paja, lazos de terciopelo color esmeralda _y rama de cerezas, que dos pajarillos se preparan á picotear.

r

@

..""!1
~

•••

Se lleva mucho el gris, que es, en verdad, un color
exquisito, modesto, cómodo, que viste sólo por su distinción, y con más motivo pasa á ser elegante por poco
que el vestido esté bien hecho.
Citar~, como e~emplo, un vestido de paño gris sembrado cte cuentec1tas de acero ( croquis núm. 1).
Falda completamente recta, cortada en puntas, con
esa costura al sesgo por detrás que da un movimiento
tan lindo á las faldas. Como corpiño, una casaca de terciopelo gris, que es una verdadera novedad. Se entreabre, con dos solapas de encaje antiguo, sobre un peto
de crespón de la China bordado de cuentas de acero.
Lo alto de la~ mangas es_ de paño_bordado de acero, y
una manga-mitón de terciopelo gns, con cabecita fruncida, va montada sobre la manga de paño, por encima
del codo. Un brazalete de acero sujeta la manga de este
punto. Un galón de lo mismo rodea la cintura, por encima de la aldeta, que es ancha y fruncida.
,h;ste modelo puede reproducirse de una mañera más
sencilla, reemplazando el terciopelo con paño liso. En
cuanto á la falda, aconsejaré á mis lectoras que la dejen
bordada. No hay señora un poco hábil que no sea capaz
de hacer este bordado, de una sencillez extraordinaria.
Se harán este invierno muchos vestidos bordados del
mismo modo. Sobre paño negro se ejecutará un bordado de cuentas de azabache, no ya esos cabochones
gruesos de que tanto se ha abusado, sino cuentas talladas sumamente pequeñas, que brillan como polvo de
día man te. En la orla de las faldas, para acompañar á
estos sembrados, se bordarán unas guirnaldas.

1.-TraJe de entretiempo, Espalda.
ViaH el dibt(fo 2.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

434

/

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

He visto unos magníficos delantales de vestidos, hechos de piel de seda y bordados de dibujos gr~ndes
que se extienden en forma de ramas, con lente1uelas
de alabache echadas unas sobre otras, que producen
el erecto más extraño que es posible imaginar.
Estos bordados de lentejuelas serán la última palabra

á simplificarlo todo, aligerando las prendas de debajo

de todo lo que puede hacernos parecer más gruesas y
comprometer las formas ajustadas de nuestros corpiños.

después de un intervalo de una hebra de la tela ( véase
el dibujo 6, que representa el bordado de tamaño na•
tura!).

Almohadón colgante.-Núm. 7.

•••

La fig. 29 de la Hoja-Suplemenio al presente número
.
Mientras llegan las formas de invierno, continúan corresponde á este objeto.
Este almohadón I lleno de plumas I termina en punta
llevándose las capotas pequeñas género toque.
en los lados. Se le cubre de seda gruesa de canutillo
de la moda.
He aquí un lindo modelo, hecho de un fondo de terPor e1 ·momento permanecemos fieles á los vestidos ciopelo color de paja, bordado de cuentas de azaba•
marrón claro sobre la cual se pone, por un lado, una
en puntas, ·que forman cola poco prolongada, y á las che (c roquis núm 2 ). Banda plegada de crespón C?lor tira de felpa 'color de aceituna, de 17 centímetros de
chaquetas largas I que visten tan bien.
de paja, y encaje de azabache en torno del ala. Espigas ancho. La parte todavía libre de la seda va adornada
Para estas chaquetas I lo mismo que para los vestidos, de azabache erizando el fondo de la capota con sus con una rama, que se ejecuta con seda marrón, aceiel azabache hará furor, y se le mezclan\ con aplicaciotuna y azul claro de varios matices, po~ la fig. 29, que
puntas agudas.
representa el dibujo. Un cordón ~etorc1do, ~echo con
hilos de oro, seda marrón y aceituna, y dispuesto á
Hace tiempo que no nos hemos ocupado de los pro- cada esquina en dos presillas, sirve para rodear el alductos de la casa de perfumería de Guerlain I rue de la
mohadón. Se le dispone en forma de asa en el lado suPaix, núm. 15. Nuestras elegantes lectoras lo habrán
echado de menos. Ahora voy á hablarles de tres nuevos perior del almohadón.
Abrigo de vigoña.-Nú11s. 8 y 20.
productos de esta reputada casa, que las elegantes parisienses han puesto á la moda, y con razón . Trátase, en
Véase la explicación en el reverso de la Ifoja-Supkprimer lugar, del Agua lugemoniana, análoga á las aguas 11u:11fo.
de Colonia, cuyas propiedades posee y cuyo aroma es
Paletó con esclavina.-Núms. 9 y 17.
tan fresco, pero menos confún y más persistente. Unas
Para
la
explicación
y patrones, véase el r:iúm. VI, figucuantas gotas en el agua la períuman de una manera
ras 30 á 39 de la Hoj'a-.Si,¡lemento.
sumamente agradable é impregnan el cutis de un olor
Abrigo de seda rayada con esclavina de pasamanería.
muy suave.
l .os otros dos productos son unos extractos para el
Núms. 10 y 15.
pl1iuelo de los olores Ficky y Gnildo. El Jiicky es un perVéase la explicación en el anverso de la lfoja-.Suplefume de los trópicos, suave y original, que no tiene
mcnto.
an:\lozía con ninguno de los perfumes conocidos.
Abrigo de lluvia.-Núms. 11, 12 y 18.
El Gnildo es muy agradable y persistente, y produc.e
Para
la
explicación
y patrones, v6asc el núm. VIl, figuuna impresión viva y excitante como las plantas manras
40
á
4
5
de
la
Hoja-Su¡llme11io.
nas. Gusta mucho á las personas aficionadas á los olores
Paletó bordado.-Núms. 13 y 19.
pronunciados.
Mencionaré otros dos perfumes discretos y delicados,
Para la explicación y patrones, véase el núm. 111, figuque su inventor ha dedicado á las señoritas: la Prima- ras 18 á 24 de la Hoja-Suplemento.
vera. de Españ1, y la Verbena, fina y de una frescura
Manteleta de chevlota.-Núms. 14 y 26.
deliciosa.
Ultima mente, para combatir los perniciosos efectos
Para la explicación y patrones, véase el núm. VIII,
del aire y del sol, debo aconsejar á mis lectoras que
figs. 46 á 53 de la Hoia-Suplemenlo.
hagan uso por la mañana y por la noche, antes de acos•
Manteleta de paño y seda.-Núm. 16.
tarse , de una aplicación de la crema emoliente de zumo
Véase
la
explicrción en el rel)erso de la Ho;a-Su¡Jede cohombros, que enjugarán al poco tiempo, poniendo
encima una ligera capa de polvos de Cypris que se ex• mento.
Manteleta de terciopelo del Norte.-Núm. 21.
tienden con la mano; lo cual es el mejor preservativo
contra los ardientes rayos del sol y contra el aire demaVéase la explicación en el reverso de la Hoja-Suplesiado vivo.
mento.
Paletó para niños de 2 á 3 años.-Núms. 22 y 23.
Aforismo:
Para
la explicación y patrones, véase el núm. IV, figuEn un salón compuesto de idiotas-caso muy frecuente-un hombre discreto es naturalmente el que ras 25 á 28 de la Ho;a-Suplemenlo.
pasa por un imbécil.
Abrigo para niñas de 9 á II años.-Núms. 24 y 25.
Para la explicación y patrones, véase el núm. TI, figuUn inglés entra ayer en la Bolsa y pregunta á iu ve- ras 11 á 17 de la Hoja-Suplemento.
nes de terciopelo, en combinaciones maravillosas, como
cino I en medio del vocerío acostumbrado:
saben inventarlas los bordadores parisienses.
Chaqueta para niños de 2 á 3-años.- Núm. 27.
-¿Desuellan ahí á los hombres vivos?
En materia de corpiños tenemos siempre los dos exPara
la explicación y patrones, véase el núm. IX, figuSí,
señor;
sólo
que
aquí
no
son
los
desollados
los
tremos: la aldeta larga, ó la cintura redonda, rodeada
ras 54 á 57 de la Hoja-Suplemento.
simplemente de una cinta que se anuda al gusto de que gritan, sino los desolladores.
Vestido de paño bordado de acero.-Núms. 28 y 29.
cada cual, lo que es más lindo y menos estirado que la
V. DE CASTELFIOO.
rígida cinta de gro abrochada con una heQilla, que da
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuParís, 2 d(' Octubre de I i\91.
al talle un aire vulgar, mientras que la cinta anudada al
ras t á 10 de la Hoja-Suplemento.
capricho de cada una puede variarse de muchas maneVestido de tela de cuadros y terciopelo.
ras, dejándola más ó menos larga y flotante por detrás
Núms. 30 y 31.
EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
ó en un lado, según se quiera.
Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Sujle•
Traje de entretiempo.- Núms. 1 y 2.
me11/o.
Los cuerpos de debajo son de una coquetería en exTraje de viaje.- Núm. 32.
Vestido Princesa, de paño gris perla, con cuello, mantremo refinada. No se conoce ya el clásico guardacorsé, gas y falda de debajo de terciopelo azul obscuro. La
Vestido de vigoña color de tabaco. La falda se abroalto ó escotado, con sus media s mangas y su aire avieparte inferior del vestido de paño va guarnecida de pa- cha en la derecha con botones gruesos, y el paño de
jado, ese cubrecorsé desairado é incómodo. Dos mode- samanería del mismo color, y de un vivo de terciopelo detrás se pliega en pliegues echados. El vuelo que resta
los se disputan nuestros favores.
azul, así como el borde de detrás, de arriba abajo. Los forma un pliegue redondo en el costado. Sin embargo,
Uno de ellos es el pequeño lm,perio, plano por detrás bullonados de los hombros y el fichú, anudado por de- toda la falda es muy estrecha, y va adornada en el bory plegado en forma de fichú por delante. Estos pliegues trás, son de pckín blanco. La manga, de terciopelo, pa- de inferior con una cinta de terciopelo color de nutria.
van guarnecidos de entredoses y se abren sobre el perece fijada á estos bullonados con unos corchetes de Cuerpo con aldetas recortadas en forma de correas, entre cada una de las cuales se hace un pliegue hueco,
plata puestos en las sisas, dos por detrás y dos por delante. El vestido se abrocha por detrás con corchetes, que se aplasta bien con la plancha. El género de este
cuerpo es de tres laditos , y los delanteros se ajustan
y va abierto desde media falda sobre el fondo de terciopelo.-Sombrero de fieltro, adornado con plumas de con una sola pinza, que continúa en costura hasta el
hombro. El delantero derecho cruza y se abrocha en la
gallo.
izquierda. Cuello recto de vigoña. Gola y alzacuello de
Cinturón elástico.-Núm. 3.
encaje. Manga no muy alta de hombros, pespunteada
Se compone este cinturón de dos cenefas de latón en el borde inferior.-Toque de terciopelo color de nu·
reunidas por medio de botones de azabache grandes y tria, adornada con alas roias.
pequeños. Se cierra el cinturón con un broche de azaTe/a-,,ecesaria: 6 metros de vigoña, de un metro 20
bache que forma punta por delante.
centímetros de ancho.
Sombrero de fieltro.-Núm. 4.
Véase la explicación en el anr,erso de la Hoja-SupleCRÓNICA DE MADRID.
mento.
Portaperiódlcos (bordado sueco).-Núms. 5 y 6.
SUMARIO.
La fig. 58 de la Hoja-Suplemento al presente número
De reJ(Tl!so,-Los tr;i.nsfugas del verano.-Duo.poinltm111I.-Ca\01 en lugar
corresponde á. este objeto.
de fresco.-La corte en Septiembre.-Bodas en tod~ partes. -En Madrid Y
Se le hace de lienzo grueso gris. Tiene 30 centímeafuera.-En París y en Berlfn.-Suspensión de un en13ce.-La nuevac:ampa1\a
teatnl.-La compat.ía del regio coliseo.-Tres tenores célebres.-La
tros de ancho por 40 de alto. Sus lados transversales,
úg,1oro.. Butti.-1..os otros teatrot.-Apertura dd d-! L.uu.-Idem del de
fijados en el borde inferior, van reunidos. Se le adorna,
la Co:nou.
en la parte delantera , con un galón bordado de cañamazo beige, terminado en un borde de 6 centímetros de
)&lt;.'.·
OMENZAREMOS diciendo con el héroe trágico-ancho, tejido con lanas de diferentes colores é hilillos
~- ;
cómico de un sainete de D. Ramón de la
de oro. Se guarnece el contorno del portaperiódicos
(Q_; ,
Cruz:
con un cordón grueso retorcido hecho con lana marrón
claro é hilos de oro, y dispuesto á cada esquina en tres
f;"i(i¿j/.~~
«¡ Ya estamos en Madrid y en r.ucc;tros harri~. •
presillas. Se cuelga el portaperiódicos con un cordón
(
~
~
Sí
:-ya se encuentran de regreso en la
igual. Se pasa por la tela puesta doble del portaperióe:
~~, 1 corte de España la mayoría de los que han
dicos,
en
el
borde
superior,
un
palo
redondo
barnizado
cho, en el cual van sujetos con un brochecito ó una
.,,
salido en busca de fresco , de placeres cam·
correita. El otro es el Torero, de que hemos publicado de negro y terminado en unas conteras doradas. El porpestres ..... 6 de moños y trapos.
ya un modelo. Es el más sencillo y cómodo; no tiene taperiódicos va adornado, además, con borlas cortas
Y ¡qué chasco tan cruel les ha deparado el
más costuras que las de los hombros y se anuda en ejecutadas con lanas de diferentes colores, y rodeadas
tiempo!
de
curvas
de
mallas
al
aire
hechas
con
hilos
de
oro.
El
medio del pecho, dejando bien libre el talle. Es inútil
Creían - creíamos todos - encontrarlo aquí suave,
añadir que todos estos cuerpos de debajo, como las ca- bordado se ejecuta por la fig. 58 con lanas, sedas y cor- delicioso, fresco ; y, por el contrario, el termómetro
doncillo de oro fino. Se cuentan, para cada cuadrito,
misas, no tienen mangas, sino una simple guarnición
marca treinta grados diariamente; el sol brilla sin nube
alrededor de la sisa. La tendencia de la moda actual es dos hebras de la tela de alto, y se ejecutan dos puntos

•••

3.-Clnturdn elástico.

4.-Sombrero de fieltro .
Explicación en el anuerso de la Hola-Suplemento.

r

8. - Espalda del abrigo de vigoiia.
Vllase el dibujo 20.

•

•••

9.- Eoalda del paletó con uclavinL

5.-Portaperlódlcoa
(bordado tueco).

Vllase el dibujo 17.

Vlfo.,e el dibujo 8.

••

2.-Delantero del traje de entretiempo.
V"ue el dibujo 1.
6.- Bordado del portaperlódlcos.
Vlase el dibujo 5.

-~~--¡-:.
J'

10,-Espa\da del abrigo de Hda rayada
coa 11clavlna de ,uamanerla.
rt«n el dldujo 15.

11 Y 12.-Abrlgo de ll11vla ( sin esclavina).
E1palda y delantero.

r1as, el dibufo /8

7.

Almohadón colgante.

�436

r

i

/

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.
437

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
alguna en el cielo transparente y espléndido; las noches
son tan calorosas como las mañanas, y no las refresca
ni « el blando céfiro , ni la « dulce brisa&gt; de que hablan los poetas.
Casi toda la alta sociedad madrileña se halla de regreso doliéndose de haber abandonado tan pronto las
orilla~ del mar, las verdes montañas de Guipúzcoa 1 ó los
bulevares parisienses.
Allá I lo mismo en San Sebastián que en París, llovía,
venteaba y hacía frío: aquí nos achicharramos, especialmente los que han ó hemos pasado algunos meses
en climas más clementes.

•••

Lo cierto y positivo es que gra~ parte de los emigra•
dos del estío pasean ya en el Retiro y en la Castellana;
que en las calles y en los t~at~o~ encontramos muchas
caras conocidas, y que á pnnc1p1os del mes de Octubre
llegarán los que aun andan á vueltas con modistas y
sastres en e la capital del mundo civilizado&gt;.
Los cronistas han expuesto unánimes que este año
no han sido tan numerosos como otros los viajes al extranjero, atribuyéndolo á 1? ele':ado del c~mbio, que
hace aún más costosa la residencia en Francia.
Además de esto, ó quizás también por esto, el retorno á la patria se realiza más temprano que de costumbre, pues á la hora presente no son muchas las familias que permanecen en Biarritz y en París.
Aun no ha fijado S. M. la Reina Regente la fecha de
su vuelta á Madrid; pero cuar¡do la señale tornarán en
confuso tropel lo,JTiisrno aquellos que permanecen al
lado suyo, que los que todavía veranean en la Granja.

•••

La Duquesa de Medinaceli y su hija la Condesa de
Valdelagrana han sido las primeras que se han instalado en sus respectivas moradas: verdad es que á la
ilustre y hermosa dama á q_uien cito antes, la trae su
traslación al nuevo pala.ció del Paseo de Recoletos,
donde vivirá en lo sucesivo, abandonando por su estado ruinoso el de la plaza de las Cortes, en el cual han
transcurrido los mejores años de su vida.
Mientras
tanto, ha reanudado sus diarios banquetes y
1
sus cotidianos tresillos: cuantos arriban á la corte corren á saludar á la Duquesa, y á pasar gratamente á su
Iac;lo las calorosas veladas.
Otros vienen atraídos por un interés particular:-por
ejemplo, los matrimonios que deben eíectuarse próxi•
mamente.
El 19 se celebrará el de la señorita D.a Matilde Iranzo
y Daguerre, hija seg~nda _de los Marqu~ses de Aguil:-t
Real con el joven rngemero D. Francisco Chavarn,
pert~neciente á opulenta familia muy conocida y estimada en Madrid.
Es este uno de los casamientos de recíproco amor,
que van siendo tan raros en la sociedad moderna.
Compañeros de niñez y de adolescencia, los que van
á contraerlo han aguardado para unirse á que el señor
Chavarri acabase su noble carrera.
Así, todo les promete largo y venturoso porvenir.
Otra boda que debía verificarse igualmente un día de
estos, se ha aplazado por una desgracia de familia: aludo
á la de una hija del rico propietario D. Braulio Fernán·
dez Arnedo con un hijo del difunto general Topete.
En cambio, ha pedido y obtenido la mano de la señorita D.a Dolores Vázquez y Armero el joven arqui•
tecto D. Tomás Gómez Acebo y Retortillo, pariente
muy cercano del poeta Cavestany.

•••
En el extranjero se celebrarán hacia la misma época
dos consorcios entre personas distinguidas: el hijo segundo de los Duques de Fernán-Núñez, á quien sus padres han cedido el ducado de Montellano, se unirá en
París á la bella señorita de Escandón, de ilustre abolen•
go mejicano; y el 'Marqués de Valladares, viudo de la
hija mayor del Sr. Elduayen, se casará en Berlín con la
Srta. D.a Antonia Bañuelos, hija de nuestro Embajador
cerca del Emperador de Alemania.
Aun podría prolongar mucho las noticias de próximos
matrimonios, si no temiese que algunos de los que se
anuncian como seguros sean producto de la fecunda
imaginación de los noticieros;

. •*•
Nada todavía de fiestas, de reuniones de mayor ó menor intimidad.
La Marquesa de Squilache, cuyo salón es diariamente
uno de los centros de la animación y del movimiento
sociales, no se abrirá hasta fines -.de mes, porque su
amable dueña se halla en París, desde donde irá á Zaragoza para asistir á las fiestas de su excelsa patrotla la
Virgen del Pilar.

•••

Sin embargo de lo dicho arriba, los teatros empiezan
á abrir sus puertas.
Pero el Real será esta vez el último que las franquee
á sus abonados y al público en general.
¿Por qué?-Porque en 1892 la Cuaresma .viene tarde,
y no hay necesidad de adelantar, como el año último,
el principio de la campaña musical.
El 24 ó el 26 se dará la primera representación, compuesta-según mis noticias-de I Puritani,,- &lt;-antados
por la Paccini I el tenor Marconi, el barítono 'Gotogni y
el bajo Uetam.
,
Con semejante reparto puede vaticinarse rln éxito
completo.
Los tenores serán al parecer la parte más notable deJ
la compañía, pues además del citado arriba, figuran en
aquella Tamagno y De Lucía.
Háblase asimismo ventajosamente de una joven pri·
ma-donna-la signorina Butti-que debe llamar la atención por sus cualidades personales y las de su talento.

Los restantes artistas son muy conocidos: la Tetrazzini y la Pasqua; Durot y Ta buyo; etc., etc.
El programa de la temporada no puede ser más atractivo: ofrécese el Edgar, de Puccini¡ El Buquefanfasm~,
de Wagner, como novedades; y respecto del repertono
ordinario, alternarán las óperas que siempre se oyen
con deleite: las de Rossini, Bellini y Donizetti:-la música del pasado junto á la del porvenir.
.
Ocioso é inútil es decir que el abono es tan considerable como siempre¡ que hay más pretendientes de palcos que localidades, y que de París, de Biarritz y. d_e
San Sebastián se expiden de diario telegramas sohc1tando turnos .

•••

Los teatros veraniegos se han cerrado: no hablamos
del jardín del Buen Retiro, cuya clausura data de Agosto: aludimos á Felipe, Tívoli y Recoletos, los cuales
acaban de despedirse de sus favorecedores.
.
De los de invierno, al de Lara corresponde la glona
de ser el primero en comenzar los espectáculos.
Y las ha principiado con fortuna, exhibiendo al l~do
de sus mejores actores, otros que ha reclu~ado en diferentes partes · robando Rossell al Sr. Mano; trayendo
de Eslava á Larra, y de no sé dónde á una interesante
actriz llamada la señorita Alcalde.
El público ha festejado lo mismo lo antiguo que lo
nuevo, llamando á las tablas á la Val verde y á la Rodríguez, á Rubio y Ruiz de Arana, juntamente con los que
vienen á trabajará su lado.
La primera novedad, E! Señor Conde-juguete del
Sr. Ansorena-ha sido bien acogido por los espectadores, que llamaron á la escena al autor y le colmaron de
aplausos.
.
L'elite de !a troupe ayudó al tnunfo del autor, y E! Señor Conde promete que le salddn canas en la linda sala
de la Corredera de San Pablo.
·

•*•

En la calle del Príncipe ha habido una verdadera revolución.
El elemento cómico se ha debilitado¡ el dramático se
ha robustecido allí.
Vico ha reemplazado á Rosell, Perrín ha sustituido
á Sánchez de León, y los cuadros de ambos géneros
han sufrido grandes modificaciones.
¿Quiere decir esto que el drama alternará con la comedia en el templo dedicado á ésta?
No lo creo~ no hay más sino que Vico, cansado de
su vida errante por las provincias, ha pedido hospitalidad á Mario\ quien se la ha otorgado gustoso; que
aquél I teniendo dos cuerdas en su ~reo, esto es, pos_eyendo aptitudes para dos géneros diferentes, hará reu,
como hasta ahora ha hecho llorar¡ en fin, aliquando nos
hará admirar su talento en algunas de las composicio·
nes que caben dentro del marco especial de la escena
en que ahora debe ocupar lugar distinguido.

•*•

La primera función se ha compuesto de La Escala
de la vida, obra del inolvidable difunto Rubí, que estrenó en el antiguo Circo de la plaza del Rey otro inolvi•
dable muerto:-ei gran Julián Romea.
Ahora como entonces, el auditorio ha escuchado con
gusto la obra casi olvidada de Rubí 1 distinguiéndose en
el desempeño todos los principales artistas de la compañía, para hacer sin duda alarde de las fuerzas con que
cuenta.
· Otra viejísima y deliciosa pieza-Mi Secretario y yocompletó el espectáculo, dejando satisfechos á cuantos
asistieron á é L

•*•

Ahora faltan los teatros Español y de la Princesa,
cuya apertuia no se verificará hasta dentro de algunos
días.
Ricardo Calvo figura actualmente, en unión de Donato Jiménez, al frente del Corral de la Pacheca, ha•
biendo reemplazado la Calderón á la Guerrero, que as•
pira á convertirse en actriz francesa.
¿Lo conseguirá?-Ai posteri l'ardua sen/enza.

•••
Maria Tubau será en 1891 como en 1890 la estrella del

hermoso coliseo de la calle del hlarqués de la Ensenada.
También la compañía que dirige y acaudilla ha experimentado numerosas modificaciones, conservando
empero los principales actores que el año último la secundaron dignamente.
En el actual habrá desaparecido lo que alejaba de allí
á muchas personas: el frío glacial que se sentía.
Las empresas han reconocido la necesidad de abrigar
los locales, y en todos se han establecido aparatos de
calefacción.
EL MARQUÉS DE VALLE·ALEGRE.
1.0

de Oc1ubre de 1891.

MARIA:
(Continuación.)

~;~ rrl--1 os parajes en que vivimos ejercen gran
r-:~
~~ influencia sobre nosotros. Quizá mi desordenado espíritu, mi inquieta imagina•

40i2
,
\fl':

ción y 1~ falta de fije~a en mis proyect_os,
;, son debidos, hasta cierto punto, á la vida
errante que he llevado con un padre en~
~- fermo y raro, y ~ las m~ltiples é i~c~1!1pletas
e- sensaciones que impresionaron mi mnez.
,. •
La señorita de Bazán ha visto deslizarse la ma•
t;'· yor parte de su existencia entre esas antiguas pa~
redes, donde el pasado tiene á sus ojos más im.
portancia que el presente y el porvenir; así es que
cierto sello de gravedad es el prematuro distintivo de
-

su carácter dulce y encantador! abie~to á la sombra de
estos tranquilos lugares. Ha sabi?o e:11tar l?s escollos d_e
esa educación¡ por lo tanto, su rntehgenc1a no se ha limitado se ha contenido tan sólo¡ la soledad y la calma
han de~envuelto en sentido reflexivo una ~e las imaginaciones más desarrolladas que he conocido. Deseo y
temo á la vez el efecto que el carácter madrileño pueda
hacer en ese encantador temperamento. Lo que gane en
un sentido, ¿no lo perderá en el otro? Sono_cerá el mun do, y admirará lo bello; mas esta expenenc1a ~lgo ba~al,
¿equivaldrá al sagaz instinto de su alma, todav1a sencilla,
y á las soñadoras aspiraciones q'll:e nacen frescas y perfumadas de su sanísima imaginación?
Luisa quisiera casarme mañana mismo, y pasar la
vida co~ ella en el último rincón del mundo. Me da
miedo exponer esa delicada flor al soplo bru~al de una
sociedad que ella desconoce del todo; ¡ el ideal que
se ha formado de las cosas ha de verlo herido tan á
menudo!
,
Creo que me ama ..... Ella tampoco habia olvidado
aquel episodio de su niñez I en el que representé tan
importante papel I y me ha enseñado el dibujito del cementerio que, accediendo á su deseo tracé. Algunas
veces mientras juego al ajedrez con su abuelo, María
deja ct'e bordar, y encue~tro s1:1 mirada fija e_n mi frente, vendada aún, y sus OJOS bnllan humedecidos por el
llanto .....
-La verdad es que doy miedo de puro feo y esto
ya es por toda la vida-le dije un día señalando mi herida.
-No-me contestó;-las facciones no han variado lo
más mínimo ..... Y aunque así fuera, usted mismo ha dicho en otra ocasión que en la fealdad misma puede
existir la belleza .....
No es tímida ni osada. Cierta soberbia aristocrática
• (su única debilidad) le inspira, frente á sus iguales tanta
altivez como sencillez y ternura muestra con los humildes y los desheredados. No conoce del mundo más que
el círculo de antigua nobleza que la rodea, y en tan reducido ambiente ha sabido, no obstante, hacer exactas y profundas obseryaciones.....
.
.
Ayer hemos descubierto que ~omos panentes lejanos,
y el buen Bazán me llama su pnmo.
¡ Qué tipo tan original el de este señor, algo rudo en
apariencia, que ha sabido guiar el joven y femenino corazón de María, de quien ha sido único apoyo y único
cariño! Es un carácter entero, de esos que ya no existen en nuestra bastardeada y moderna sociedad. Sirvió
en el ejército, pero ha tiempo que colgó la espada¡ sus
convicciones políticas son su segunda religión; consecuente consigo mismo1 siempre lógico, ha consagrado á
la causa que le fué querida la mejor parte de su for tuna.
-Ha despojado usted, pues, á su nietecita-le dije
un día, á propósito de eso 1 sonriendo.
Sus grandes ojos brillaron, y María exclamó, con mal
reprimida vehemencia, que la mejor riqueza es la tradición del honor y de la lealtad.
Tal es el ambiente que respiro ..... Bien distinto del de
esa sociedad de interesados banqueros, de artistas sin
inspiración y de escritores realistas, entre los cuales
rara vez se encuentra un poco de genio y otro poco de
abnegación ..... ¡La impresión que experimento quizá no
sea duradera! Pero dejará, espero, en mi alma algo de
bienhechor y bendito, y..... sobre todo, quedará el amor
de la mujer que ha de ser mi án~el tutelar.....
No intentes hacerme desistir de ese propósito. Cuando recibas esta carta, la suerte estará echada: ó seré
su venturoso prometido, ó habré abandonado por completo la idea del matrimonio .....

-Es Enrique_ d7 los Ríos quien pide tu mano.
No pude repnmir una exclamación de alegría y en
vez de mirar á mi querido viejecito, me tapé t~ cara
con las manos ..... No, yo no podía pensar en que Enrique me amara así i yo, una provinciana, tan sencilla,
tan exenta de hermosura ..... Y él tan bueno tan generoso I que desde la infancia quedó grabado s~ recuerdo
con _extraña fidelidad en mi alma; él, que ha expuesto
su vida por salvar á unos pobres y desconocidos marineros¡ él, en fin, que es tan adr¡i,irado tan célebre en
el mundo del arte!.....
'
La más profunda satisfacción y cierto misterioso pesar se confundían en mi alma.
-Le diremos que si, ¿no te parece?-repuso el abuelito acariciando dulcemente mis cabellos. -No pienses
en el viejo tronco que el cercano huracán ha de tronchar ..... Querida y _lozana planta, crece bajo abrigo más
seguro ..... ¡ Qué qmeres ! Es la ley de la Naturaleza ..... Tu
padre también me dejó para fundar una familia ..... Te
bendigo como bendije á su joven compañera. ¡Dios te
conceda los años de vida que á ellos les negó! María,
serás feliz, y cuando yo falte, el dulce calor de nuevas
afecciones secará tus lágrimas.
Después de unos instantes de silencio continuó con
acento más tranquilo ya:
'
-Enrique es un muchacho leal.. ... Es algo débil de
carácter. Sus principios, sus convicciones no están lo
arraigados que yo deseara; pero me han dado los mejores informes de él, y, cosa principal á mis ojos, no es
un ocioso, como muchos de los que conocemos. Serás
feliz, repito I y moriré tranquilo ......
Después de tan imprevistas emociones, sentí necesidad de estar sola ..... Y pude apenas recoger mis confusas ideas ..... Me parece que un período de mi vida desaparece hoy para siempre, y que la juventud queda
muy lejos. Me preocupa el vacío que dejaré en esta
querida casa, y siento impulsos de llorar mi ausencia.
Le espero esta noche ..... He rezado mucho, á fin de
que, si Dios me llama á nuevo estado, me conceda su
gracia y su bendición.

1

1

1

...................................................

Diciembre 1S ...

É'l comió ayer con nosotros ..... Continúo en una gran
confusión de ideas; parece que vivo, que hablo, que me
muevo como si soñara ..... Sin embargo, soy dichosa.
Hemos habhdo largamente, y todo cuanto me ha dicho me ha llegado al alma. Algo así muy radiante, muy
embriagador parece que penetra poco á poco en la
atmósfera que me rodea, y una especie de poesía y de
bellezas desconocidas, que emanan de mi corazón 1 ilu•
mina para mí sola todo cuanto miro .....
..... Bendigo el pasado ..... Mil risueños recuerdos se me
presentan confundidos; y evoco con ternura, casi con
pena, los días que ya no pueden volver. Pero el porvenir no me asusta.
Enero 18 ...

Las semanas pasan como un sueño, y la época de mi
casamiento se acerca á pasos agigantados ..... La hermana de mi marido no vendrá ..... Esto me ha causado
pena. ¡Había forjado tantos planes de int~midad y sentía
por ella tan tierna simpatía!.. ... Su cartita, escrita con
más ingenio que sentimiento, me entristeció, y no he
podido ocultar á Enrique_ la poca fe que me. inspiran
esas negativas ..... El movió la cabeza (veo bien claro
que la conducta de su hermana le ha ofendido), y me
dijo con cierta amargura:
e Luisa está bastante delicada para hacer en esta es•
tación un viaje tan fatigoso ..... Y, sobre tod?, Villagar·
cía no le parecerá sitio digno de su eleganc~a., .....
Yo confío, no obstante, en que me tomara carmo.
1

•
1

V,
DIARIO DE MARiA,

Vi:lagarc!a, Diciembre 18 .....

Cuando hoy entré en la sala, mi abuelo, que estaba
sentado cerca de la chimenea, hízome seña de que fue ra
á su lado. Luego fijó en mí su bondadosa y querida
mirada, más grave que de costumbre.
-María, niña mía, ¿quieres casarte?
-¿Casarme?
No pude seguir hablando. Pasó por mí algo indefinido¡ me sentí desfallecer, presa de inquietud, de angustia, de vagos temores, y ..... file eché á llorar.
-¡ Tontita !-dijo mi abuelo sonriendo.-¡ Cualquiera
creería que intento casarla contra su voluntad!.. ... Acér•
cate más, hija del alma.
Me senté más próxima á él todavía, en una banqueta, y apoyé la cabeza en sus rodillas, como cuando era
niña.
No acierto á escribir esa conversación tan solemne Y
prolongada y tan llena del cariño de ese querido anciano, en la cual me hizo entrever el porvenir bajo el as·
pecto que yo hasta entonces ni había previsto. Oí cosas
muy tristes: mi abuelo es muy anciano, más de lo que
me figuré y parece al verle tan rozagante y animoso....•
j Oh! ¿ es posible que se sobreviva á los que se am~
El ha conseguido, por el cariño que me consagra, afligirme al hablar de su muerte 1 que, según dijo, puede
estar muy próxima; y por esto también, añadió, debes
decidirte á buscar otro protector .....
-¡Abuelo!-contesté llorando-yo no puedo dejarte;
-Sí, me dejarás durante el invierno, y vendrás aqm
en verano¡ es cosa convenida ..... Vamos, niñita, dame
la alegría de verte bien casada antes de que mis ojos se
cierren ..... ¿No preguntas el nombre del futuro? Levanta
la vista, cuento con que estará alegre .....
El abuelo había penetrado en el corazón de su que-rida nieta, antes quizá que ella misma se diera ex~
cuenta de lo que sentía .....

Enero 18 ....

Mi equipo, elegido por la señora de S~ndoval, ~i futura cuñada, llegó ayer, y estóy con(und1d~ 1 yal mismo
tiempo deslumbrada, ante las magmficen~1as que c~:mtiene. Cachemires finos y flexibles, encajes soberbios,
verdaderos tejidos de hadas, brillantes y tur9uesa_s .....
todo esto ocupa mi reducida habitación¡ y mis amigas
se divierten en probarse todas esas galas.
.
Soy mujer, que es como decir que no puedo s~r msensible á tales dones; pero me parecen más preciosos
aún porque vienen de una persona tan quenda.: ... Se
me figura que vivo en un país encantado, y que m1 alma
se halla inundada de luz. ¡ Qué hermoso es. verse querida así! ¡ Con qué embriaguez voy descubn_endo en ~l
corazón de Enrique inagotables tesoros de mdulgencia
y bondad!
Febrero 18 .....

Quiero escribir aquí algunas líneas el día de mi casamiento ..... ¡ Soy tan feliz! ..... ¿Por qué estas enc_anta~oras alegrías han de tener un triste reverso? Me 1ré b1e_n
pronto, ¡ay! y por más que mi abuelo p~rezca muy ammoso, veo lágrimas á través de sus sonns_a~. Y Y'? también lloro por este asilo querido de m1 infancia, de
donde la felicidad huye conmigo..... . .
He rezado mucho esta mañana ..... S1 bien estos nuevos deberes están ornados de flores y se me aparecen
como el ideal de la felicidad en la tierra, no desconoz~o
que puede haber nubes para este cielo 1 y que lo mis:
mo en la adversidad que en la dicha, debo se~ para mi
marido una mujer tierna y abnegada. Sí, me impondré
s~empre la misión que hoy comienzo á ejercer; que la
vida sea obscura ó brillante, que el alma. esté contenta
ó desolada el fin es el mismo y es preciso llegar á él,
bien por c~minos sembrados d e flores, ó por senderos
eriz~dos de espinas ..... ¡Espinas! ¿Las mismas rosas no
las tienen?
.
Pero en este momento todo me sonríe, Y en mi col'Uón rebosan el amor y el reconocimiento.
1

VI.
~aría no olvidará nunca los días tan felices que si·
gu1eron á su 1!1atrimonio. El invierno parecía interminable, y la tnste y pequeña población resultaba más
sombría que de ordinario á causa de las incesantes lluvias y los continuos nublados· pero le fueron concedidas alegrías puras y radiant~s como para fortificar el
alma en los umbrales de una nueva vida dejando en lo
más íntimo de su ser recuerdos llenos d~ dulzura.
Enrique no era el hombre lleno de perfecciones que
su confiado afecto soñó, dotándolo de cualidades sublimes ..... Grandes transformaciones habíanse operado en
~l de~pués de la época en que, embriagado de puras y
juvemles esperanzas, su alma se abría á todos los impulsos nobles y generosos. No es esto decir que aquel
fo~do de bon_d_ad y desinterés no existiera ya, sino que
la mnata debilidad de su carácter, la mundana influen•
cia que en él ejercían su hermana y sus amigos, habían
adulterado muchos preciosos gérmenes de bellas cualidades, ¡y la brillante luz de otras veces no aparecía sino
en forma de .relámpagos!. .... Sin opinión propia, de naturaleza inquieta y poco sólida, acomodábase fácilmente
al ambiente en que vivía, y por esto sus defectos que•
daron adormecidos durante la luna de miel. La campa•
ñía de un carácter lozano y encantador I la novedad de
una vida seria, el placer de leer en aquel amoroso corazón que se abría á él con tímida reserva y no le descubría sino una á una sus puras y tranquilas profundi dades; todo eso le hizo olvidar durante dos meses otros
asuntos y todo cuanto hasta entonces había ocupado su
existencia.
-Pasaremos aquí todo el verano-decía con entusiasmo.-Concluirán aquí los detestables cuadritos que
me daban dinero, y volveré á la gran pintura que me
ha de dar gloria. Mi María, esperaremos al próximo invierno para ir á Madrid.
Maria escuchaba estas palabras con vercfadera satis•
facción. ¿No era para ella muy halagüeño que su marido
dejara todo cuanto hasta entonces le interesara por vivir á su lado? Los placeres tan ponderados, á los que su
cuñada se entregaba en cuerpo y alma, ¿podían compararse á la lectura de una sana y dulce poesía, á las horas consagradas á una música inteligente, sentida, bien
interpretada y mejor oída I á los embriagadores paseos
á través del campo, en el que mil indeciblessatisfaccio•
nes hacían olvidar la austera desnudez á que lo condena el frío?
Pero una mañana Enrique quedó pensativo después
de haber recibido una carta de su hermana Luisa, carta
que no dió á leer á su mujer. Esta, recorriendo luego
con él el antiguo jardín de la casa, enseñábale los hinchados botones de los árboles que abrían á los primeros rayos del sol de Abril sus hojitas muy arrugadas;
pero Enrique permanecía distraído, despreciando la
primavera que ella ansiaba admirar con él.
-Decididamente-dijo al fin-es preciso que veas
Madrid en esta su mejor época. Una compañerita tan
adorable como tú necesita para aclimatarse más pronto, entrar con las flores ..... Después de todo, yo debo
trabajar formalmente¡ ya ves, no expongo ningún cuadro este año ..... Me hace falta verme en mi estudio, y
emprender la interrumpida costumbre de trabajar.
Maria no contestó. Había sido tan dichosa, su felici•
dad le parecía tan comp leta, que desconfiaba de todo
lo que pudiera introducir el menor cambio en su vida.
Al pensar en su abuelo, no pudo contener el llanto.
-¿Qué es eso, lloras, loquita mía?-díjole Enrique
con cariño, pasándole el brazo por la cintura y llevándola hacia la casa.-¿Hallándote á mi lado, no estás
bien en todas partes? ¿Tu inteligencia no aspira á ver
otras escenas, y á saber cuál es esa vida deliciosa y especial de Madrid? Vamos 1 enjuga esas lágrimas, ponte
el sombrero, y vayamos á decir adiós á este querido
pueblo, que tornarás á ver en verano ..... Mira, sale el
sol, iremos al cementerio, y hablaremos de aquella
época en que tu encantadora presencia quedó profunda
y singularmente grabada en mi corazón.
1

1

SALOMÉ NúÑBZ y TOPETE.
(Continuará.)

EL RIZO.

--r~w·
~

UÁ! hermoso e_:a su hijo! ,Un angelote ru. b10 de dos anos, con OJOS azules y resplandecientes de luz y alegría, con mejiHas que semejaban rosas y azucenas, con
labios sonrientes que parecían hechos
para dar besos ..... Y un funesto dia ¡oh
j dolor! sorprendióle la horrible meningitis, este
rayo que siempre mata, y á pesar de la ciena y de los amorosos cuidados maternales, el poe niño murió.
1Qué inmenso vacío en la casa, antes siempre
llena de la vocecita argentina del angelote, de sus dulces carcajadas, de sus caprichosos y encantadores lloriqueos!
.
..
.
El padre, mi amigo Emil10, ocupad~ mcesantemente
en los negocios, en ga~ar con su trabajo el am_argo pan
de la vida distraía fáclimente, aunque no olvidaba, su
profunda Pena¡ mas la pobre madre, la afligi~~ lnés,
siempre sola y siempre con el r~cuerdo de su hIJO ado·
rado _no encontraba consuelo smo en el llanto, aunque
su es'poso procuraba distraerla, llevándo_la con frecuencia á teatros y á reunion~s de }Jue,:ia sociedad. . .
Por entonces en los d1as mas tristes de s11: afücc1ó1;1,
Emilio recibió carta de su hermana Franc!s~a 1 residente en Santia~o ~e Cuba, con una mala noticia: aque-

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1

lla hermana, casada allí con un empleado de corto sueldo, se había quedado viuda, sin recursos, sin medios
de subsistencia ..... y hablaba á su hermano con tanto
dolor, que su carta parecía un grito de suprema desesperación, un adiós fúnebre.
Emilio no se la ocultó á su esposa Inés, y ésta, después de leer la triste carta, exclamó:
-¡ Que venga á nuestra casa, á nuestro lado! La consolaremos y la amaremos.
Alma generosa y tierna, deseaba encontrar, en aquel
arranque de abnegación, la paz 1 si no el olvido I porque
éste era imposible.
Y así fué, porque durante los preparativos para la
llegada de Francisca, las ocupaciones hicieron desaparecer la tristeza de Inés, y Emilio se congratulaba de
un cambio que había reanimado el ambiente de su hogar doméstico: Inés reunió en las habitaciones destinadas á su cuñada muchos y ricos objetos artísticos y
útiles, y además, el día de la llegada de Francisca,
mientras su marido iba á la estación del Norte para esperar y recibir á la triste viuda, ella adornó el gabinete
con ramos de flores y macetas de hermosas plantas.
Francisca llegó tan lúgubre, con su semblante compungido y su neg(o vestido de luto, que Inés no se
atrevió á recibirla con demostraciones de alegría y cariñosas palabras, sino que, al contrario estremecióse
en un escalofrío doloroso.
Inés apenas sabía qué decir, acongojada por el llanto
de la viuda; pero Emilio, para dar fin á escena tan
triste, dijo á su hermana:
-¡Ea, basta de lloriqueos, y á vivir! Sólo tengo que
decirte, hermana mía, que lo que hacemos por tí, acogiéndote con amor en esta casa, lo harías tú por nosotros en igual caso, ¿ no es verdad?
-Sí-dijo Francisca suspirando.
-Bueno-concluyó Emilio;-pues para demostrarme
tu agradecimiento, sólo deseo que quieras mucho á mi
esposa, como se debe querer á una hermana. ¡Ayúdame á hacerla olvidar dolorosas memorias, á hacerla
feliz!
Pero Francisca, aunque inclinando la cabeza en señal
de afirmación, pensaba:
-¡Imposible! No he ganado sus simpatías .....
Y era verdad: Francisca, con su rostro lánguido y
demacrado, sus ojos hundidos, sus labios delgados y
tersos, que sólo expresaban amargura y sarcasmo, casi
inspiraba miedo á aquella madre infeliz que la había invitado cordialmente á venir á su casa.
1

•••
Francisca, de más edad que su hermano Emilio, dominó á éste en otro tiempo, antes de casarse ambos, y
aun existía un resto de la sumisión del niño á su hermana mayor.
Pero no bastaba á la viuda semejante deferencia: ella
se había echado la cuenta de llegar á ser el ama de gobierno de la casa, y la tutora de su joven cuñada Inés
y ésta, si bien agotó las frases cariñosas, las manifesta~
dones más expresivas de afecto, no obstante la poca
simpatía que la inspiraba, convencióse de que la viuda
no la amaría nunca.
Porque Francisca era una de esas mujeres que envidian la superioridad de otras, y no las perdonan por
poseer lo que á los envidiosos falta: la juventud y la belleza de Inés la inspiraron celos; el amor de Emilio á su
esposa la inspiró un odio profundo; el sagrado culto
que la madre desgraciada tenía por la memoria de su
hijo la inspiró desdén y sarcasmos.
Y sin embargo, no renunció á dominar en casa de su
hermano, sino que eclipsó, por decirlo así algún tiempo
sus ~eseos, para sacarlos de nuevo, más poderosos, en
ocas1ón oportuna.
Inés fué una noche al teatro Real en compañía de
sus amigos, los Marqueses de Z""*, y allí debía ir' su espos? Emilio después de las horas del Bolsín, para regresar Juntos á casa.
-¡ Es un ángel mi Inés!- dijo el amante esposo al
ver marchar á su mujer en el coche blasonado de Íos
Marqueses.
-¿Tienes algún secreto para ella?-le preguntó Fran•
cisca con voz melíflua.
-¡ Qué pregunta tan extraña! Mi mujer y yo no tenemos secretos: yo conozco hasta su pensamiento y ella
sabe leer en el mío.
'
Francisca prorrumpió en una carcajada estruendosa.
-¿Lo jurarías?-dijo.
-Lo juraría-contestó Emilio con firme voz.
-Pues harías mal-dijo Francisca con una especie de
silbido.
Emilio se levantó enojado: no dudaba de la fidelidad
de su esposa, ni creía que su hermana era una malv~
da¡ pero entonces, ¿ qué significación tenían las inri:"
diosas palabras de Francisca?
Pidió á ésta una explicación categórica, y ella, rehu~
sando dársela durante largo tiempo, dijo después como
vencida por los ruegos de su hermano:
'
- Tu mujer es incap:-iz de engañarte, lo sé¡ pero debes ponerte en guardia contra algunas ligerezas que
pueden comprometerla.
-¡Francisca!-gritó Emilio con furia.-¡Tú me ocultas algo! ¡Dímelo!
-No ..... nada .....
Y el acento con que pronunció Francisca las dos negaciones, revelaba que podía transformarlas Emilio en
dos afirmaciones absolutas; y en seguida, aparentando
que cedía á las instancias de su hermano, como hacen
las madres con sus hijos mimados, añadió:
-¡Pero si no es nada! ..... Sólo que ..... pide á tu muj~r·que te enseñe lo que guarda en un estuchito que
tiene en su neceser.
-¡Bah! Conozco el estuche: es un recuerdo de su
madre, y siempre está abierto.
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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,

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18.-Abrlgo de lluvia

13.-Paletci tordado.

Delantero.
VL\slt ltL DIIUJO 19,

Exptfc. y pat., núm. 111,figa. 18 á 2&gt;f.

de la Ho/a-$uplemento.

14,- ■ anteleta

de cheviot&amp;.

Delantero.
Vbss

u.

DIBUJO 2f,

E:xp/lc. !I pat., núm. VJJI, jiga. 46

de /(1 Hoja.Suplemento.

d 58

IS.-Abrlgo de aeda ray1da coa

16.-lanteleta de 91aio y sella.

esclavina de puamanerfa. Delantera,

Expllcacl6n en el reuerao dr la.

Vi.i.sa ltL DIBUJO JO.

Hoja-Suplemento.

fxplfcacf6n en el anuer&amp;o ,Je la

HQ}a-Suplementa,

17,-Paletd

º''

Vi.A.si

E,pl/c. y pat., n
de la HoJ

(con uclavina).
ViAS61t LOS DIBt:JO&amp; I I Y 12,

E,1,/ic. !I pat., núm, VII, ftg~. 40 á 45
de la Ho}o.•Supltn:ento,

19.-Paletó bordado,
E1palda.
\"i.151 IL Dlll'JO 13.

Exp/lc. g po.t., 11úm. 111,jlgs. 18 á 24
de Ju. Hoja-Suplemento.

20.- Abrlgo de vigofta.
Delantero.

VtAsr.

IL DllliJO

B.

Expf/cac ión 1n el recerao de la
Hoja-Suplemento,

21,- lanteleta lle terolopelo

del lort,.
Expf/caclón en el noe,ao de la
Hq/a-Suplemento,

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMii.íAS.

440
(

-¿Eh? Como es de doble fondo ..... éste se abre por
medio de un mecanismo secreto
-¡Calla, Francisca, calla!
-¿ No has deseado saberlo ? Recuerda q~e yo no 9uería decirte nada ..... Además, ¿no hablo as1 por tu interés? ¡Yo lo he visto, Emilio!
-Pero ¿qué has visto? ¡Habla! ¡Dilo terminantemente!
-Una carta, un billete ..... ¿qué sé yo? ..... que ella besaba ardientemente .....
Emilio se puso pálido: aquello le cxplica~a, primero,
la tristeza de su mujer I y luego, su afán de ir á teatros
y reuniones que antes aborrecía.
Y sin embargo, respondió á su hermana con voz muy

I

serena:

-¡Me has causado un gran dolor, Francisca! Que
tengas razón ó no la tengas..... ¡ me has hecho mucho mal!
-¿Cómo? ¿Dudarás de mí? ..... -gruñó la pérfida
mujer.
. .
Emilio, abatido y triste, salió del aposento d1c1endo:
-¡Déjame!
El golpe estaba asestado, y Francisca se retiró también, pero satisfecha.

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1

Inés volvió á su casa con el sentimiento de que Emilio, fingiendo una indisposicion súbita, no había ido al
Real para acompañarla.
Entró en su gabinete muy despacio, sin hacer el menor ruido, para no molestar á su esposo , y ¡ cuál no fué
su asombro al ver á Emilio registrando el misterioso
estuche!
-¿Qué haces, Emilio?-preguntó desde la puerta,
corriendo hacia él.
Su voz temblaba, y Emilio dijo brevemente:
-¡Ya lo ves!
Luego, mirando á su mujer, que estaba profundamente conmovida, prosiguió:
-Ignoraba yo que este estuche tenía doble fondo .....
Ábrele, ya que conoces el secreto de abrirle y cerrarle .....
Inés respondió lentamente:
-No le conozco.
-¡Mientes!-gritó él con voz ronca, exasperado con
la negativa de su mujer.-¡Ábrele! ¿Entiendes? ¡Lo
quiero!
Inés, sin moverse ni alterarse, respondió:
-¡Ah! ¡no me equivocaba! Esta desconfianza no es
propia de usted, caballero ..... Su hermana Francisca no
se contenta con habernos traído sus tristezas para aumentar las mías, sino que anhela sembrar en esta casa
la perturbación, la discordia, tal vez el odio.
-¡ No acuse usted á mi hermana, señora!
-¿Pues no he de acusarla? Sólo ella me ha visto abrir
el estuche .....
-¿Luego confiesa usted?
-¡Confieso, caballero!
-¿Qué hay dentro de él?
.
.
-Un secreto mio ..... Le revelaré s1 usted lo quiere
así, pero esa rev~lación será el fin de nuestra felicidad.
-¡Ah! ¿Conviene usted en que ..... ?-exclamó con
rabia el marido.
- ¡Me comprende usted_mal, ca~aller?!-interru~pió
Inés, irguiéndose con alt1vez.-S1 alguien me ~ub1ese
dicho que mi esposo me engañaba, yo le habna contestado que mentía; luego si usted insiste en la sospecha, ya se acabó n~estra felicidad .....
Emilio vaciló un instante .....
Pero en seguida pensó en que la calma de su mujer
podía ser una escena de habilidad femenil, y volvió á
gritar:
-¡ Ábrale usted!
Inés, pálida, altiva, fría, tomó el estuche, oprimió un
botón:¡ abrió el misterioso fondo.
-¿{Jué es esto?-exclamó Emilio furioso, sacando
~de allí un abultado sobre.
-¡ Un rizo de nuestro hijo muerto !-contestó Inés.
Y sintiendo que sus fuerzas se agotaban, cayó desí{)lomada en una butaca.

•••

Cinco minutos después recobró el conocimiento
aquella madre amantísima y fiel esposa, y sus primeras
palabras fuero.n és_tas;
.
. ..
-¡ Dame m1 rehqma ! ¡ dame el nzo de mt h1Jo! ¡Él me
dará fuerzas para sufrir estos nuevos dolores!
Emilio se le dió, cubriéndole de besos, y la buena
Inés, tendiendo la mano á su marido, murmuró frases
de perdón.
. .
.
..
Pero en la mañana del s1gmente d1a, Em1ho expulsó
de su casa á la ingrata mujer que había hecho todo lo
posible para turbar la felicidad de aquel matrimonio.
CONDESA DE CAMPOBLANCO.

U INSTRUCCIÓN CIENTÍFICA DOMÉSTICA.

r ~ AS sociedades modernas han co_~prendi~o
.. ~\¡:¿.;~· desde hace tiempo que la m1S1ón social

~~
t¡;;'lt ~

de la mujer consiste en algo más que dar
ciudadanos á la patria, y han ido reunieniJ;;.J.~~.:-,
.
do elementos de educación que no exis1
" ~
tían, elementos que se van aumentando y
~ ' desarrollando lentamente, á ve~e~ con más
1-::;:) parsimonia quizá de lo que convm1~ra.
... 1..
En Francia , en Inglaterra, en Al~mama , y m_uy
~ especialmente en los Estados Umdos, la 1!1-UJer
que no tiene fortuna encuentra un porv&lt;:mr en
su propia educación. Con esto no sólo pue~e evitar. las
estrecheces de la vida, sino que hasta se hbra de c1er-

¡·

9

\I'!

tos compromisos de fatales consecuencias en que influye generalmente la incertidumbre en el porvenir y
las tendones de la miseria.
En España también se va haciendo mucho en este
sentido; pero no es el examen de esta cuestión social
la que hoy pone la pluma en nuestra mano. Vamos sólo
á tratar de la instrucción que se requiere dentro de la
familia.
La mujer de nuestro siglo, ilustrada para contribuir
á la general cultura, y además para ser la maestra de
sus hijos, ha de traer la felicidad doméstica y ha de cooperar á los grandes resultados del progreso social, que
si en épocas pasadas reinaron corrientes opuestas á su
instrucción para reducirla a la crianza material de sus
hijos, negándole toda aspiración á mayores desenvolvimientos sociales, en la nuestra ha sido preciso buscar
en sus aptitudes nuevos elementos de ilustrada actividad que vinieran á cooperar á la prosperidad general
en el orden económico, y sobre todo al mejor cumplimiento del ideal de la familia, tal como le comprendemos y le practicamos en las sociedades cristianas.
Uno de los factores principales de ese ideal es la higiene, la higiene fundada y cimentada en el hogar mismo, sobre la base de que á las madres de familia toca
conocer, no sólo las enfermedades de su sexo, sino las
que pueden afectar á ·sus hijos, á fin de prevenirlas, y
en caso necesario, curitrlas.
La mujer es el centinela del hogar, y debe estar siempre alerta en este punto. Para que no la coja desprevenida ninguna enfermedad, necesita poseer algunos ~onocimientos científicos bien ligeros, verdaderas nociones, que es ocasión de consignar aquí, aunque sea en
somero índice.
Debe conocer algo de fisiología y la estructura general del cuerpo humano; debe saber distinguir los diferentes alimentos que le son necesarios, y la influencia
que éstos tienen en el organismo, sobre todo cuando
está lactando á sus hijos. En esta época peligrosa, su
ignorancia puede traer fatales resultados I como el raquitismo de los niños, con su séquito de piernas torcidas, espinas dorsales defectuosas y espaldas jorobadas.
Teniendo los conocimientos necesarios, puede hacer
desaparecer como por encanto eso's peligrosos inconvenientes.
Después de la estructura del cuerpo humano, debe
investigar los medios de mantener en todas las estaciones una temperatura igual en la habitación; saber cuándo es preciso renovar el aire; poseer un plano de su
casa que indique perfectamente la instalación de las
cañerías del agua¡ aprender el análisis químico del agua,
de manera que pueda determinar si es potable ó no, y
en .este último caso, por qué medios puede purificarse;
vigilar que la humedad no penetre en las habitaciones, etc.
La mujer debe dominar bastante el arte de cocina,
no sólo para saber hacer los condimentos necesarios,
aunque tenga criados especialmente destinados á este
servicio, sino para poder elegir los platos que son preferibles en cada estación, según la edad y la constitución de las personas de la casa. También debe ser maestra en distribuir los alimentos en justa proporción y
medida, ni mucho ni poco, lo necesario.
No debe ignorar la mujer el nombre exacto y los
principales caracteres de las diferentes enfermedades
contagiosas, especialmente las que amenazan á los niños. Debe conocer los mejores tratamientos preventivos, las disposiciones higiénicas de la alcoba de un enfermo, grados de temperatura y de humedad, aireación
y saneamiento por medio de los mejores agentes desinfectantes.
Esto no quiere decir que la mujer deba sustituir al
médico, sino sencillamente ser su principal auxiliar, y
á veces su guía. Ha de prevenir la enfermedad, no curarla, y el médico tendrá mucho que agradecerle por
los servicios que en este punto puede prestarle.
Es indispensable igualmente en la mujer la noción de
los síntomas característicos de los diversos temperamentos. El niño sanguíneo, lleno de salud, de ojos azu~
les, de cabellos rubios I de músculos fuertes I de movimientos vivos y turbulentos, no debe entregarse demasiado al estudio en los libros. La madre debe poner un
dique á sus disposiciones para el estudio, porque pueden ser peligrosas. El niño bilioso, de ojos tiernos, de
cabellos negros, de expresión incierta, ~e mirada vaga
y soñadora, debe estudiar preferentemente en el libro
de la existencia diaria; los libros reales y efectivos le
matarían; los ejercicios físicos pueden salvarle, pero
sin hacerle violencia, sin obligarle demasiado. El niño
nervioso, de piel blanca, de ojos azules, de cabellos claros, de movimientos prontos pero débiles, de mirada
tímida, de ambición ilimitada, requiere que se hable
dulcemente á su imaginación; es preciso tenerle siempre en el fiel de la balanza entre el ejercicio físico y el
trabajo moral, sin exceso de uno sobre el otro. El niño
linfático, de ancha corpulencia, ojos azules 6 grises, cabellos castaños, movimientos pesados, determinaciones
lentas, debe activar mucho el trabajo del cuerpo y del
espíritu, y la madre persuadirse de que ningún exceso
en ambos sentidos puede perjudicarle. En todos los casos, ella evitará cuidadosamente excitar demasiado las
jóvenes imaginaciones, poniéndolas en guardia de una
manera absoluta contra la superstición y lo sobrenatural.
En resumen, en el tratamiento físico y fisiológico de
la niñez, la mujer debe penetrarse de la idea de que un
niño maravilloso es un fenómeno de la Naturaleza, y
que la precocidad, de cualquier género que sea, sólo
se obtiene en detrimento de la salud. No pierda de
vista que, como ha dicho el sabio Dr. Pietra Santa, la
herencia de la enfermedad se transmite á las generaciones siguientes por el matrimonio, y la precocidad es una
enfermedad que el niño comunicará á sus descendien-

tes. La precocidad se perpetúa. en las mismas condiciones que la locura, la consunción, el cáncer, la escró- ·
fula, etc.
Con todos estos datos la mujer juzgará siempre de la .
responsabilidad que le c~~res~onde en el po~venir desu familia, y su corazón le msp_trará el propósi~o. de estudiar todo lo que puede relacionarse con la h1g1ene.
Tales son algunas bases de la instrucción que debe
darse á la mujer. No desconocemos que _e~ gran parte
ya la tiene actualmente, pero _acaso empmcaffl:ente adquirida en algunos casos. Qmzá fuera conveniente en
este punto la generalización de los méto~~s y proce~imientos educadores que en algunas fam1has y colegios.
se siguen con grandes resultado~; pero mientras se extienden, mientras hacen su cammo, vamos ayudando á
la obra común.
La mujer tiene obligación ineludible de cuidar y des~
arrollar su belleza, como que es uno de los principales.
elementos con que contribuye á la vida social; pero, al
hacerlo 1 ha de tener presente que no hay belleza sin
salud ha de procurar no equivocarse encomendando á
los adornos lo que debe esperar de la higiene. El secreto de su hermosura está en que su sangre sea rica
en principios vitales, que no .tengan entrada en su organismo esas P':queñ~s afecciones que poco á poco _van
minando su existencia, y que á veces las marchitan
cuando apenas cuentan treinta años. Tengan ó adquieran una salud perfecta, y poseerán con ella todo lo que
necesitan para estar bellas.
De la sociedad actual se va desterrando por fortuna.
una gran falta que amenazaba á la generación del porvenir; la mujer, destinada á ser el origen y manantial
fecundo de la vida, padecía bastante por la rutina, y
envejecía prematuramente; pero todavía hay que hacer
por que acabe de modificarse ese estado, y á ello van
encaminándose los conocimientos higiénicos que hemos.
mencionado y otros que son naturales consecuencias_
La mujer que siente dolor de cabeza, inquietud de
nervios ó cualquiera de esas pequeñas molestias que le
parecen pasajeras, no debe nunca despreciar esos síntomas en apariencia insignificantes. En sus conocimientos higiénicos encontrará su remedio, ó por lo menos.
saludable guía mientras encomienda al médico su cuidado. Con esas pequeñas disposiciones suele entrar,
si hay descuido y negligencia, el enemigo más poderoso,
de la belleza y de la salud. Nunca puede ser bella una
mujer enferma.
La medicina inventa constantemente específicos para
combatir, con mayor ó menor éxito, tanta enfermedad
como tiene su origen en el empobrecimiento de la sangre, precisamente en el momento en que la Naturaleza
ha menester más que nunca de todo su vigor. No cabe
negar el excelente concurso que prestan las píldoras de
hierro ó el vino de quina; pero preciso es convenir en
que la primera juventud de la mujer necesita más d
auxilio de la higiene que el de la medicina.
Al mismo tiempo que se ayuda la educación moral y
la de adorno, hay que atender muy especialmente al
desarrollo físico. En Inglaterra es donde se concede más
importancia á la educación física de la juventud, de tal
modo, que marcha paralelamente á la intelectual, si es
que no la aventaja. Los padres prefieren tener hijos robustos á hijos sabios.
En España tenemos mucho que aprender de los ingleses, y la prueba de que así se va reconociendo es que
muchas de nuestras familias, especialmente las aristocráticas, han adoptado en este punto las costumbres
inglesas que se basan en la higiene, muchísima higiene.
Grandes paseos al aire libre, baños frescos, vida apacible, trajes cómodos y de abrigo, aun dentro de las prescripciones de la moda, con medias largas y calzado
fuerte, aireación y limpieza de habitaciones, alimentación sana y suficiente, pero nunca excesiva, son las ba~
ses princi_pales de esas costumbres higiénicas que deben extenderse cada vez más.
Aun fuera del círculo higiénico á que hemos procurado contraer nuestras observaciones, hay quien recomienda al bello sexo conocimientos someros en las
ciencias físicas y naturales, que también creemos muy
convenientes como auxiliares poderosos de su misión
educadora, física y moralmente considerada. En Física,
por ejemplo 1 hallará la mujer la explicación de muchos
fenómenos, entre los que se encuentran las maravillas
de la electricidad en sus múliples aplicaciones, no menos dignas de encomio por ser más conocidas. La Historia natural le ofrecerá también en sus diversas ramas
vasto campo, si ha de comprender el significado y trascendencia de la mayor parte de los objetos que le rodean. La Botánica con sus bellezas, dice el doctor 01medilla, la Mineralogía con sus portentos, la Geología
con sus maravillas y la Zoología con sus brillantes hechos, le proporcionarán gran número de ocasiones de
admiración, simpatía, instrucción, recreo y utilidad en
los diversos períodos de la vida. La Química, por último , le indicará la composición de muchas sustancias
que se emplean como alimentos , ó se manejan con extraordinaria frecuencia, la coloración de las telas conque adorna su traje, la naturaleza del aire que respira, los secretos de los perfumes y cosméticos que emplea.
Todo, por supuesto , no nos cansaremos de decirlo,
sin exageraciones, sin la pretensión de hacer mujeres
sabias, como algunos quisieran. La sabiduría, lo mismo
en la mujer que en el hombre, sólo es posible dedicándose á profundizar especialidades determinadas, y esa
no es la misión del bello sexo, que precisamente se encamina, por modo lógico y natural, á la generalización,
á la enciclopedia, á los conocimientos generales de
todo.
Circunscribiéndonos ahora á la esfera de la higiene
que nos hemos impuesto, llamaremos, para terminar, la
atención de nuestras lectoras sobre una de las necesi•

�441

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

/

1

•-dades más perentorias de sus cuidados en la vida mo•derna: la evitación, en lp posible, de la obesidad.
El tranvía es ya de un uso general. Con las facilida. des de locomoción que existen en las ciudades se anda
poco, se va perdiendo la saludable costumbre de hacer
, ejercicio. La cómoda butaca sustituye al paseo, los alimentos vegetales á las carnes, y la obesidad llega fácilmente con toda su fatídica cohorte de inconvenientes
achaques y enfermedades.
~
'
Enfermedades y achaques para los cuales no hay más
r~medio, supuesto que no existen lesiones en el orgamsmo, que volver á empezar con las prácticas higiéni. cas olvidadas. Pero como no es lo mismo remediar que
·prevenir, no siempre se obtienen verdaderos resultados.
Hay, pues, que fijarse mucho en la importancia de la
higiene preventiva.
E. MEDINA,

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JUANA WAGNER.

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magníficas óperas del gran maestro
~
, Ricardo Wagner serán cantadas en el teai tro Real de esta corte, en la próxima temporada: Lohengrin, Tannlriiuser y El Buque fantasma, nueva en nuestro regio
t. coliseo.
:
¡ Cuántas figuras bellas y sublimes ha creal
do, en el mundo del arte, la poderosa fantasía
~)
agner! Lohengrin y Eisa, Tannhauser é Isabel,
{{j Senta y Eochen, Walter y Sachs, Tristan é !solda,
Siegfried y Brunehilda, Parsifal y Gurnemanz; y
ttodas estas figuras amadas y admiradas parece que son
&lt;:orno la esencia del pueblo al~mán, de la patria alemana.
Wagner, después de su largo, triste y amarguísimo
-destierro, saludó al suelo sagrado de su patria con estas ardientes palabras:
c¡Oh sublime patria, cuánto debo amart&lt;d ¡Cuánto
debo amar al pueblo que comprende y ama el .Frez:s..ckutz, Lollengrin, y Et Buque fantasma!¡ Cuánto debo
amará los que se extasían con las maravillosas relaciones de los cuentos de hadas, á los que sienten los murmullos dulces y misteriosos que vibran en su corazón,
en los días felices de la juventud! Himnos de las flores'tas y de los bosques, de la noche y de las estrellas, de
la pálida luna y de los melancólicos tañidos de la campana de la aldea, tocando á la oración al despuntar el
-día y al caer la tarde, ¡ cuán feliz es el que os compren-de, el que pueda creer, sentir, soñar, entusiasmarse
con vosotros!•
Y es que Wagner, el más inspirado artista, el maes\.ro más poderoso desde que la lira cayó de las manos
de Beethoven, ha dominado por igual la poesía y la mú~ica, las ha reunido, las ha obligado á armonizarse mutuamente; y por eso ha creado esos grandiosos dramas
musicales que hacen resucitar, digámoslo así, las leyendas de los tiempos heroicos y las caballerescas empresas de la Edad Media.

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•
••

6 éLe Octubre a.e 1891

N~ 3.7

Alcala 2 3_ MADRID

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15,:,v¿¿,,,~~

En la vida de Ricardo Wagner, en su inspiración t en
,su genio I ha tenido parte principal una mujer, una hermosa é inteligente artista: Juana Wagner, alma fuerte y
corazón generoso.
Era hija de Alberto, hermano mayor del maestro, músico también y director del teatro de Würtzburg.
En esta ciudad habitó el futuro autor de Loltengrin
en los años 1833 y 1834, y en casa de su hermano compuso entonces su primera ópera, Las ~ad_as; tre~ hij~s
tenía Alberto, y Juana, la mayor, produjo 1mpres1ón v1vísima en el ánimo del joven compositor; ella contaba á
la sazón diez y seis años, y era alta, esbelta, elegantísima, con espléndida cabellera rubia y grandes ojos azuJes, de mirada penetrante y á la vez tímida y dulce.
Dotada de gran energía de carácter y de mucha delicadeza de sentimiento, salió de la casa paterna en
-edad temprana, y figuró primero en una compañía dramática y después en un teatro de ópera, desempeñ3:ndo
,papeles modestísimos, porque apenas haoía estudiado
-el canto¡ pero sus aptitudes para la música eran tan
,poderosas, que una noche, en el teatro de \.Vürtzburg,
.por grave indisl?osición repentina de 1~ p~ima donna,
tuvo que sustituir á ésta en la parte pnnc1pal de Los
Hugonotes, y recibió del público una ovación entusiasta.
cTenía entonces mi sobrina Juana (ha escrito Wagner ) una voz dulcísima, apasionada, ardiente, y tan extensa, que abrazaba sin esfuerzo tres octavas. •
.
Wagner la aconsejó que marchara á Dresde, la msigne capital de Sajonia, y una de las poblaciones alemanas donde reina verdadero amor al divino arte de la
música, y á los pocos día~ Juana Wagner hacía su debut
,en el teatro Real, con éxito colosal.
Su tío Ricardo escribió para ella la parte de Isabel,
,en Tannhiiusser, y él mismo refiere en sus Memorias:
e Cuando oí por primera vez á la joven artista mi famosa plegaria, nos abrazamo_s los dos llorando. de e~o-ción, en medio del escena.no, y en presencia del m.menso público. •
.
.
Ninauna otra cantante ha sabido interpretar aquel
poéti[o personaje wagneriano con tanto sentimiento,
-con dulzura tan exquisita, y el maestro presentaba á su
sobrina como ejemplo y modelo á las más renombradas
artistas que después, y bajo su dirección, interpreta•
Ton la misma ópera.
Seducía á Juana Wagner la música italiana, especialmente la de Donizetti, y entre las óperas de este maestro, sentía verdadera pasión por la Favorita, y deseaba
&lt;:antarla.
Una tarde, en el mismo teatro Real de Dresde, acon-

teció una escena que produjo grave disgusto al tío y á
la sobrina.
Anhelaba ésta cantar la Favorita, y no podía vencer,
á pesar de sus ruegos, la oposición de Wagner.
-Pero ¿por qué?-preguntó Juana con vivo acento.
-¿Por qué?-la contestó el maestro.-Porque sólo
debes aparecer ante el público, que tantas ovaciones te
hace, como sacerdotisa del arte ideal: la que ha estrenado la parte de Isabel de mi Tann/1iiuser no debe asemejarse, ni por un momento, ni siquiera por ficción escénica, á una cortesana .....
Ella no insistió, y aunque contrariada en su deseo , y
tal vez resentida por la tenaz oposición de su tío, no
cantó jamás la Favorita.
La i:.evolución de 1849 rompió las cariñosas relaciones
que existían entre el tío y la sobrina: Wagner, republicano y conspirador, tuvo que huir al extranjero, y pasar
cerca de veinte años de proscripción, de penalidades,
casi de hambre y miserias .....
En 1861 se estrenó en París, en el antiguo teatro de
la Opera, su Tannltiiuser, con éxito desgraciado¡ tan
desgraciado, que cierto famoso periódico le dedicó una
cruel caricatura, representándole en el fondo de oreja
colosal, clavando á martillo una barra de hierro en el
conducto auditivo, del cual chorreaba sangre ..... Y Wiagner se vengó más tarde de aquel insulto y de las amarguras que sufrió en París, llamando á Francia, después
de la sangrienta guerra franco-alemana, e país de monos
y papagayos&gt;.
Y aquí la causa de todi:i.s las algaradas que algunos patriotas de París, el pueblo más cosmopolita del
mundo, han promovido recientemente, con él pretexto
de la representación de Loltengrin, Qfreciendo un gro•
tesco espectáculo.

En un modesto triste cantar:
La dura suerte con sus rigores
Sus esperanzas desvaneció;
Encontró espinas en vez de flores,
Y más eternos fieles amores
En otros mundos tal vez gozó.
¡ Mira esta anciana! ¡ay, madre mía!
¡Murió, y mis goces deshechos •vi!
¡ Tal vez del cielo besos me envía
Que en buenas obras tórnanse en mí!
Como el avaro guarda su oro,
Estos retratos quiero guardar¡
j Está mi madre que tanto adoro!
¡ Qué mayor joya, qué más tesoro
Sobre la tierra puedo encon~rar !
NARcrso DiAz DR EscovAR.

EN EL CUMPLEA~OS DE AMALIA.
Reloj de repetición
Era, Amalia, mi pasión¡
Y hoy tanto á tu amor me ciño,
Que se paró el corazón
En la hora de tu cariño.
¡ La hora de tu amor! ..... No des
Cuerda al cronómetro .in'gles!.....
¡ Que no pase de es~ hora
Tan dulce y encan_tadora
Donde clavado lo ves! -'~
Corre el tiempo sin sentir,
Y le dejo tianscurrir,
A su marcha siempre esquivo.
Si mientras que vivas vivo,
¿ Para qué lo he de medir?
Mientras cumpla tus antojos,
Y sonrías anhelante,
Y me mire sin enojos
En el cielo de tus ojos,
Tengo la vida delante.
Si al mirarte enamorado
Observo que no me mir .1s;
Si huyes mi amante cuidado
Y cuando cante suspiras,
Tendré la muerte á mi lado.
. Correr de tu amor detrás,
Fijo en tus ojos serenos;
Vivir lo que vivirás:
¡ Ni quiero un minuto menos,
Ni.quiero un instante más!
JosÉ JACKSON VEYAN.

•••
Cuando se puso la primera piedra del teatro de Bayreuth, en 1872, el maestro llamó á su sobrina: hacía
más de diez años que Juana \Vagner estaba retirada de
la escena, y sin embargo, aun poseía su apasionada y
extensa voz para el canto, y cuatro años después, al
inaugurarse el teatro I ella fué la reina de la artística
fiesta .
Juana Wagner nació el 13 de Octubre de 1818, y fué
discípula de canto, en París, del célebre maestro español Manuel García, hijo del no menos célebre tenor del
mismo nombre y apellido, y hermano de las ilustres
cantantes María García de Malibrán y Paulina García
de Viardot; en 1853 fué nombrada cantante de cámara
de los Reyes de Prusia, y en 1856 contrajo matrimonio
con el Sr. Jachmann, consejero de provincia en aquel
reino¡ á la muerte de su esposo, que casi coinci&lt;!ió con
la inauguración del teatro de Bayreuth, reapareció en
la escena de éste, como dicho queda, para estrenar
la tetralogia intitulada El Anillo de los Nibelungen.
Ignoramos si aún vive en :Munich.
EMILIA

DE·S**-.
'

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.

REMEMBRANZAS.
Como el avaro guarda su oro,
Guardo retratos de dulce edad,
Que al par me ofrecen rico tesoro
De hondos amores, pura amistad.
Nunca al olvido darlos podría,
Mi vida en ellos se compendió,
Y ellos recuerdan al alma mía
Sueños de glorias y de alegría
Que el tiempo alado desvaneció.
Míra, esta es Carmen j fué la primera
Á quien mis versos le dediqué,
En quien cifraba mi vida entera
Y la primera por quien lloré.
Nos envolvieron tornasolados
Cielos de nácar y de arrebol,
Y recorrimos montes y prados
Y seculares bosques dorados
Por los fulgentes rayos del sol.
Miguel, el franco, fiel compañero
Con quien los juegos yo compartí,
Era en estudios mi consejero,
Y en sus amores el suyo fuí.
¡Lola! mi alegre linda modista ,
Que cuando el alma me cautivó,
Juzgué difícil grata conquista ,
Y al celebrarse nuestra entrevista
El conquistado resulté yo.
¡l\U Ángela hermosa! ¡Recuerdo tanto
Su alabastrino griego perfil,
Y el dulce rostro, del alma encanto,
Y aquel su talle breve y gentil!
Conservo el rizo de su cabello
Que entre mis manos depositó,
Y el collar rojo que ornó su cuello,
Donde la nieve puso su sello,
Cuya blancura luego envidió.
¡Un sacerdote! Ya su cabeza
Hilos de plata ves esmaltar ¡
Corona augusta de una grandeza
Que sólo el tiempo puede otorgar:
:Es el maestro de cuya ciencia
Arduos problemas logré aprender,
La paz mostrando de la conciencia
Y con las leyes de su experiencia
Dudas y errores me hizo vencer.
¡Juan! de la vida los anchos mares
Juntos quisimos ambos surcar,
Y se fundieron nuestros cantares

Núm. 37.
Corresponde á Ju Sras. Susoritoras de la l.•, 2.• y 3.• edloló._

ABRtGOS

Y TRAJE DE INVIERNO.

(Croquis del figu rí n iluminado-, \'i sto de espalda.)

Ahrz"go de paño color beige , adornado con soutaclte ancho color marrón, Jara jovencüa de catorce á diez y seis
mios.-Este abrigo, que es recto, lleva un forro ajustado
sólo con tres costuras y una pinza en el delantero, y
por la parte de detrás va plegado desde un poco más
I.

�443

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

30.-Espa\da de\ vestido
de tela de cuadros y terciopelo.

v,u, el dit,ujo 31.

27.-Chaqueta para niños de 2 á 3 año3.
Exp/lc. y pat., núm. IX, ftgs. 54 d 57 de la Hojo.-Sup'emento.

11
22,-Paletó para niños de 2 á 3 añca,
Delantero.

24.-Abrlgo para niñas de 9 á 11 años.
Delantero.

Vi,,s1: &amp;L DIBUJO 23.
Expllc. y pat., núm. IV, jigs. 25 á ;a

Explic. y pat., nüm. 1/, jigs. 11 á 17

d• la Hoja-Suplemento.

de la Hoja-Suplemento.

VbsE U

DIBUJO 25,

!1bajo de la cintura¡ la esclavina está
picada en todo alrededor y adornada con dos picos, uno en la espalda
y otro en el delantero, bordados en
soulacke, y rodeados de un volante
que va guarnecido con tres hileras
de soutache, lo mismo que el borde
del abrigo. Manga de codo. -Sombrero de fieltro beige, adornado con
plumas del mismo color y un lazo
grande de terciopelo marrón.
z. Traje de terciopelo gris acero,
adornado con pluma del mismo color y
pasamaneria con acero.-Este elegante traje es de forma Princesa, y se
abre por detrás sobre una falda de
velutina de un tono más obscuro.
Los costados van adornados con
cuatro hileras de pasamanería gris y
acero, y dos de ellas suben adornando los costados del cuerpo. El delantero está adornado con una franja
de pluma que, rodeando al cuello,
forma luego escote cuadrado, desaparece bajo un corselete de velutina cubierto de pasamanería, y
vuelve á aparecer después sobre el
delantero de la falda, cayendo hasta
el borde de ésta. Manga de codo con
vueltas de pluma.-Sombrero Imperio, contorneado de galón de acero
y guarnecido con plumas y lazos de
terciopelo negro.
3. Abrigo de seda y terciopelo recortado, formando grandes lunares.-Este abrigo no es sino una redingole
muy larga, fruncida por delante en
el talle y con manga de codo, y cubierta de una especie de capa de
piel de seda, que va fruncida por
detrás en la cintura y en todo alrededor de un canesú de pasamanería.
Esta capa forma por delante una especie de manga que cae en forma de
cascada y deja ver el forro, de suralt
oro viejo, y cuyo borde va adornado
de un galón de fina pasamanería de
seda. El cinturón es igualmente de
pasamanería. Cuello Médicis, de terciopelo. Este abrigo puede hacerse
guatado ó entretelado de franela.Toque de terciopelo negro con penacho de plumas oro viejo.

Á MANuBLA.-Lo mismo las rayas
que los cuadros, se Jlevarán este invierno sumamente grandes, y muchos formados por rayas peludas.
Las chaquetas se hacen, unas
abiertas, con solapas y no muy largas, y otras cerradas, ajustadas y
largas.
Hay abrigos, también muy elegantes, que van abiertos hasta la cintu(a en forma de V, con vueltas de
terciopelo, pluma, y piel más ade·
lante.
Para las niñas de diez á catorce
años se harán abrigos con esclavina
que recuerda la época de Francisco I, y adornadas de pasamanería.
Las lanas brochadas con flores de
relieve se llevarán también mucho,
y son muy á propósito para el traje
á que se refiere su consulta.
Los sombreros de fieltro se adornarán con cintas de terciopelo y con
plumas.

A A1'lALTA.-Aunque poco, empiezan á indicarse ya las modas de otoño: las lanas lisas y con ancha franja,
formada por tunares de terciopelo
negro, pues los lunares parece que
van á ser de gran moda.
En sombreros, los fieltros de medios colores en tonos grises, adornados con draperies de gasa y de
crespón.
Los fieltros serán del mismo color
del traje.

---

-~----····-·.

A UNA NBRVIOSA.-Muchas señoras
llevan I aunque no se ha generalizado el uso hasta ahora, la bolsa lla•
mada ridiculo, hecha de seda, jelu•
che, tela antigua I etc., con cintas
para cerrarlo formando el asa. Se
usa para llevar el pañuelo, portamonedas, etc.
Los abrigos de entretiempo que
más se llevan son las chaquetas ajustadas y las esclavinas.
A MARtANA.-Por asistirá una boda
no se está obligado á regalar. Así,
pues, si el parentesco ó la amistad
exigen hacerlo, aun cuando no se
asista al casamiento es preciso hacer
dicho regalo.
El anillo de boda se lleva en el
anular de la mano izquierda.
Los guantes de la desposada deben ser de piel de Suecia blancos.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas
en este sitio las consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las
Señoras Suscritoras á las ediciones
de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del
mismo periódico, ó por cualquier
otro medio.
Las consultas que se nos dirijan
en carta anónima, ó que vengan fir•
madas por personas que no de·
muestren debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

Véas, et dibujo 22.

25.-Espalda del abrigo para nlñu
de9á ll años.
t'éas, et dlbufo 24.

26.-Espalda de la manteleta
ctlevlctL

28. - Eapalda del veatido de paño
boNado de acero.

Yéa.JB el dibujo 14.

Véase el dibujo 29.

•e

~~~~::
...~..-~--..
.... ~.-

29.-Vestido de paño bordado de acero. Delantero.

31 ......Vestido de tela de oudNla y terciopelo. Delantero.

\'ÉA.SI IL OIBL'JO 28.

ViAH IL DIBUJO JO,
Exp/icacl6n en el 0.110,rso d• la Hoja-Suplemento.

Expl/c. y pat, núm. I, ftgs. 1 á 10 de la Hoja-Su,,femento

misas se marcan en el lado izquierdo,
sobre el corazón, lo mismo que las
chambras, camisas de dormir, cubrecorsés y peinadores; los pantalones, enaguas y refajos, en el centro
del canesú¡ las sábanas y almohadones, si son cuadrados, en el centro, y si son largos, en
los extremos; los manteles, delante de los cubiertos de
los señores de la casa, y las servilletas, en el centro de
uno de los lados, menos las de té ó refresco, que se
marcan en el centro de ellas¡ por último, las toallas, en
el centro de un9 de sus extremos.
Cuanto á la hechura de toda clase de ropa blanca
haga el favor Oc revisar la colección de nuestro periódico, pues continuamente estamos publicando modelos de todo lo más nuevo y elegante referente á
trousseaux.
Á O.a lsABl!L DB R.-EI gabinete estará elegante amueblado con tela de seda persa en fondo claro, y los cortinones, estilo Pompadour, cubriendo la puerta de la alcoba con una especie de store de batista de seda, fruncida y guarnecida de encaje ancho. Los muebles que
generalmente se ponen son: un tocador vestido, un stcrelaire I costurero y armario de luna ( todo esto de palo
santo natural), dos marquesitas y dos ó cuatro sillones
cubiertos.
Los muebles del comedor deben ser de roble tallado:
mesa cuadrada, uno ó dos aparadores y un trinchante.
Los portiers imitando tapices, y las sillas cubiertas de
cuero de Córdoba,
En la sala, colgaduras y sillería de tabinete de seda,
color malva, paja, azul claro, verde musgo, etc., con
talla dorada, lo mismo que el centro, vitrinas, espe•
jos, etc.
Si quiere el salón más modesto, en vez de talla dorada
puede hacerlo de palo santo natural y tela oriental &lt;le
lana con mezcla de seda.

.,_,_.

..·,-

.,.

A D. 11 PuRA C. v N. DB P.-Las ca-

23,-Espalda del paletó para niios
de 2 ll 3 añoa.

Á ÜFRLIA.- Este invierno se empleará mucho en abrigos el terciopelo recortado y adornado con encajes, pieles y pluma.
Un modelo de abrigo, muy elegante, para señorita, es una chaqueta de pañete, plegada, montada
en un canesú y sujeta en la cintura
con un cinturón castellana. Su único
adorno es una capucha forrada de
terciopelo más obscuro que el paño.
Aconsejo, para la señora de edad,
una chaqueta de otomana, semisuelta por delante, y cortada en almenas, de las que las dos delanteras
bajan hasta las rodillas. Contornean•
do las almenas se pone pasamanería, y en el cuello y las mangas pluma negra.
ADELA P.

~:, '&gt;~-·
,-J."!,,..°%--_, .._

32. - Trajo de viaje.

A u~" CASTELLANA. -El vestido de boda debe ador·
narlo con pluma, pues con este adorno hará muy ele•
gante, suprimiendo en tal caso la tela brochada, que no
combina bien.
No se pone pechero blanco.
Á UNA EcoNÓMTCA.-Los huevos rellenos están excelentes de este modo:
Se cuecen, y cuando están duros se parten por la
mitad, á lo largo, y se quita la yema con precaución
para no estropear la clara¡ se machacan todas las yemas, á las que se les incorpora miga de pan empapada
en leche, un trozo de manteca de vacas, finas hierbas,
sal y pimienta: con esta pasta se rellena el hueco de la
yema y se van colocando los huevos en una fuente de
erra/in untada de manteca¡ se meten en el horno á
fuego lento, y cuando están dorados se sirven.
Están exquisitos sirviendo al mismo tiempo una salsa
de tomate.

A PuRA v D1GNA.-Generalmente en el día de la petición el novio regala una pulsera de más 6 menos valor,
según su posi'ción, con la fecha grabada en el interior;
y la novia, correspondiendo, hace también un obsequio á su prometido, alfiler de corbata, dije, caQena, etc.
En los ocho días que siguen á la petición, la familia
de la novia, y también ésta, deben irá. visitará los padres del novio.
Respecto á su última pregunta, le será útil leer mis
contestaciones A JJoila Pura C.y N. de P. y Á IJoíla Isabel
de R., ambas insertas en esta misma página.

LA PERFECCION.
Las señoras, únicas personas competentes en artículos de
perfumería, conceden sus preferencias, hace largo tiempo, !
los 1enombrados 7aóonu del Congo.
Una de esas elegantes damas se expresaba el otro dfa de este
modo: «Preténdese que la perfección no existe, y yo creo, no
obstante, que en perfumeria, por lo menos, no hay nada tan
perfecto como el 711bó1i del Con¡ro.•
Jabonería Victor Vai.ssier, en París. •
ecomendar contra la TOS, la BRONOUlTIS, la GRIPPE, etc.,

el Jarabe y la Pa~ta de N:1fé. de Delangrenier, de París,
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Septembre. ( Via11u los m,unciM.)
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París. ( 17ame los ,mu,ui&lt;JsJ '

�1

444

,f

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FA¾ILIAS.

DE DONDE VIENEN LOS FANTASMAS.
~ Usted cru en fantasmas? Puede qué la idea
baga reir á un hombre tan valiente como usted.
Sin embargo, si hay que ir á un cementerio, usted prefiere ir durante el día. (Por qué? Porque

'

1

Decís, Señora, que os faltan muchas coaaa
para que volváis á ser
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volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desva.
necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extir,;
pará los puntos negros que b~otan en la nariz,
sin dejar la menor huella de nmguno; su Sorcilium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os de~
volverá la mano lisa y mórbida, con las venas
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfumería Exótica se remite,
gratis y franco de porte, á quien le pida.
Depósitos m Madrid: Arta::a, Alcalá, 23, pri,i•
cipal, izq.; Pascual, Arenal, 2,' ;nfumería Urquiola, Mayor, l,' Axuirrey /Jfolmo, Pruiados, r,
y m Barcelona, Sra. Viuda de Lafont i Hijos.

&amp;e ve mejor. (Es ese el motivo? Tontería: No. Es

porque tiene usted miedo de los muertos y de la
obscuridad. Casi todo el mundo lo tiene. Cuando
es de día y estamos entre gente, la damos de va•
tientes. Nosotros estamos libres de esas cosas.

t

/

Por lo menos así lo decimos.

V

(

¡

Conóci á uno que cuando era joven llev6 ta1
susto con un fantasma, que no se le olvidó en
cincuenta años. No era cobarde ni melindroso,
sino uno de los oficiales más valientes del ejérci•
to. Cuando llegó á tener ochenta y dos años ha•
blaba de esta experiencia en los siguientes términos: e Durante diez minutos sufrí tal terror, que
hasta ahora me ha acompañado siempre un temor constante, Ruidos inesp~rados me hacen
temblar, y los objetos que no puedo distinguir
bien á la media luz de la tarde me infunden un
deseo irresistible de escapar. A la verdad, la noche me da miedo.&gt;
Es curioso que otro haya usado recientemente
esta misma expresión sobre que la noche da miedo. Dice que los nervios se habían desar.reglado
por completo. No podía dormir. No hacía más
que volverse y revolverse en la cama. No habí&lt;l
matado á nadie, ni lo perseguía ningún espíritu
del otro mundo. Sin embargo, la vida no le parecía que podía valer lo que le costaba. Más de
&amp;eis veces se había decidido á abandonarla, sufriendo las consecuencias. Mucha gente llega á
este punto todos los días, sin que sus amigos lo
Sospechen. Por supuesto que hacen mal; pero
{qué remedio tiene? éPues qué quiere decir vivir
cuando no se saca de la vida placer ni bienestar?
Bien; _este hombre sigue diciendo que la cabeza
le dolía muchas veces como si fuera á hacérsele
pedazos, y otros dolores se sucedían unos á otros
por todo el cuerpo. La piel la tenia amarilla
como un pergamino, no tenía apetito, y la menor
excitación hacía que el corazón le latiese como
un reloj á cuyo péndulo se ha quitado la bola.
Para vivir es preciso comer, y sin embargo cada
vez que este hombre comía se le castigaba como
1i hubiera cometido algún crimen. El estómago
recibía lo que le echaban, por supuesto, pero
nada más, y rehusaba digerirlo. De aqui que el
pobrecillo estuviera como un s_epulcro, c~n el pan
y_ la carne muertos y corrompidos en su mtenor.
Los gases y ácidos ponzoñosos que salían de esta
masa de con-upción venían hasta la boca y lo
fatigaban. Luego se mezclaban con la sangre,
dando lugar á incomodidades y enfermedades
locales en todos los sitios débiles de su cuerpo.
El efecto de esto en los nervios era lo que hacia que nuestro amigo tuviese miedo á la noche.
Las manos y los pies fríos, el cansancio, la falta
de ánimo, mal gusto de boca, tos seca, escalofríos, debilidad, mareos; todos estos y otros que
no podemos nombrar ahora con señales y consecuencias de una causa y de una sola indigestión.
Ninguna otra cosa de este mundo arruina tanto
el cuerpo y el espíritu. Ninguna otra cosa hace
que la gente vea más fantasmas. Las fantasmas y
las voces misteriosas no son más que los ecos de
lo que hay en nuestra mente. Los que están saludables ven las cosas en su estado natural, y
cuando llega la noche se echan á dormir.
La persona que motiva nuestras observaciones
es un francés que se llama Jean Marie Hervé.
Vive en Yvais, cantón de Pompol, Francia, yen
una carta reciente dice, que después de muchos
años de padecer indigestión, eStá ahora perfectamente bueno con el uso :del Jarabe Curativo de
la Madre Seigel. • Con,sidero á ustedes, nos escribe, mis bienhechores. Los nervios están bien,
y ya no me da miedo de la noche.,
Miles de personas en este país, que han estado
tan malos como él, gozan ahora de una mente
sana en un cuerpo sano, con la ayuda del Jarabe
de la Madre Seigel.
Si el lector se dirige.á los Sres. A. J. White,
Limitado, 155, calle de {:~pe, Bar;celona, ten•
drán mucho gusto en ~q.viarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiidades de
este remedio.
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nnta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
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CttlCO:'\J ·\. Corupaiua de Pf&gt;rfumerfo

1m"JO,ible conc~hir f'&lt;'l&lt;a m~~ &lt;lelie'lda y má, deliciosa
que el perfume Crab Apple Blossoms, que prfpara la
Crown Perfun,nv l. o. de Lundrrs. 1 i~ne el aroma de
ia primavera,~, ~un"u" ~ I' le usara toda la ,·ida, nunca
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EXTR.\C.TO : Graciosa.

Tnro.-Revista parisiense, por V. de CastelñCo.-Explicación de los graba·t1os.-Para la ExpÓsición de Chie'lgo, por D. J. Mn'ino de Florcs.-Maria
(contiriuación), por D.ª Salomé Núnez r Topetc.-El Pájaro del pan.!~o,
por Flavio,-:--La J3(llla c;:armen, ,)'lr- D. Lucia.no de ijurgos.-A la orilla
del mar, poesía, R,!!r D. Francisco Vi!a.-Carta intima, poesla, por D. Jo~é
Jackson Ve)'an.-Cbrre1;pondencia particular, por D.• Adela P.-Explica•
.cióp del figurín. iluminada.:.,...Abrigos de invierno, explicación de los modelos presentados en la Hoja-Suplemento.-Sueltos.-Soluci6n al jerog\Hico
_publicado en el nllm,ero 35.~Jei-oglifico.-Anuncios.
GRABA00°5:-I, Traje de-recibir.-2. Bordado sobre li11nzc,:..-3, Capota de ter·
ciopelo.-4. Delantal de seda.-5 y 6. Bata para seft0rasj6venes.-:t,7. C;'U.JJiSa. ¡
de veslirpara sermras.-8. Cuerpo de ,•estido para seftoritas.-9 y JO, Traje
par¡{ j'ottn~i\a:s 4i 13 á- 14 'años,:__1 i. 'traje para nlrtas-~ 7 aflOs.-12. Trije
p(!ra nift'as ¡!e 7 á 8 arios.-:- J 3. Traje de otofto para nirtas. de :J á rn aftos..14. Esclavina1argit1xiñ:lada.-15. Traje de paseo.-i6. l baqueta dé vestír.
__ 17. Tiaj, fJlTª nir,as de J, Á I2 ano5. - 18. Traje para niftas de 6 á 7 •
:\nos.-19. Vestido de refipci6n. - 20 y 21. Abrigos de ot'ofto.- n a 26.
Traje~ de :i.mázona.
'

TE: O ~ S O N'S

Feau d'Espg,gne.
Bouc;ruet Royal.

HtVE-FITll~G.

ResedA.

~uguet des Beis.

3 MBdallas Bn las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

T. JON ES

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JABONES Y POLVOS DE ARROZ
;._

L03

l).11:1:SlMl:OS

COR.S É

EXTRA•FINA

Gran s1c1rtldo de extractos Para el pahuelo,
t1e la misma calidad.
LA ,IUVENIL
Polvos sin ninguna mezcla qufmica, pa.ra el
cuidado de la cara, adherentes é iuvis:bles.
CREMA IATIF
Se conserva en tollos los cUma.s; un ensayo
hará resaltar su superioridad soore los dcmas
(.;old-Cremas.
AGUA DE TOCADOR JONES
Tónica y re!:°!;"&lt;}scante, excelente coutra las

picudaras de; l&lt;,s i11scctos.

ELIXIR 'I PASTA SAIIIOHTI
Den lifricos, auttséplicos y tónicos, blanquean
los dientes y fortelat:!en las cuelas .

23, Boulevard des Capucines, 23

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con las píldo~ antineuní\gicas del Dr. Cronier~
3 franco~ ~París, fannacia, ~3 , rue de la Monnaie.

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Aguas para tocador: FILIA, EAu DE 1uMMEL, t.AvANDE AMBRtE.
Tintura Rubia: AGUA DE oRo. LA M.As PERFECTA TINTURA RUBIA.
Jabones extrafinos: ~~~c:~~:~TROPE BLANC, LILAS BLANCAS, VIOLETTE
DE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS, - MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓN DE BAR&amp;!LDMA,

largos y espesos, por acción del Extracto eB•
pllar de los Deuedlctloos del Monte Majella,
que destruye la caspa, detiene laelíd'a de los cabellos, les hace brotar con fortaleza y retarda st
Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
decoloración. E. SENET, ADMIÑISTRADOR, 3~
rue du ,¡. SejJtunbre, París.-Depósitos: en Madrid, joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
Aguirre y Molino, Preciados, I I y en Barcelona faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro ~e:iuctor sin poder mortificarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporáSra. Viuda de Lafont é Hijos.
neos1 ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las bojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
--•--c ♦ eft~AC:S~- Peft9ftftff~
exclusiva de la Perfnniería. lllnon (Maison Leconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
J!..4:A.TÍ.A.S L Ó F E Z
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ,•é1•ifal1le F.au de
C
MADRID-ESCORIAL
~ llluon y de Dubet de l.l'h100, polvo de arrez que Ninon de Lenclos llamaba &lt;la juventud en
Chbrie"' siempre Wl mismi.a execlenl.ell eJn.se,¡ de CHOCOLATE ~ una caja~.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
t q11&lt;&gt;- ta11t.'L prodllección gol.&lt;lll entro lllS peno nis de buen guaio. \
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I'I¡tans&lt;:t siempre estos ChocoL'Ltes, que sa euoneutra-n 011 to• I falsificaciones.-La Parfumerie Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
111 d.,. los CometCJQ!I do Ultrnmatin()S do J.;•¡mn1.
Depósitos en Madrid: Pascual, Arenal, 2; Arta::a, Alcalá, 23, pral., izq.,' Aguirre y llfoli110, perG
Oficinas : Palma Alta, 8
! fumería Orüntal, Preciados, I ,- perfumería {Ú Urquiola, Mayor, I ; Romero y VJCenlt, perfumería
l
Depl,~ito Centr:11: l\lonlera, 25
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Inglesa, Carrera de San jerónimo,3, y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafo,zt i Hijos, y Vicmte Ferrer.

NINON DE LENCLOS

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e-v-••••••-•-..---•I

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PECAS, LENTEJAS,TEZ ASOLEADA
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA
~
ARRUGAS PRECOCES
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EFLORESCEN'CIAS
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Oo-b,se

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ROJECES
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el cUtiS \
d.Vy

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LA CBAR1'1ERESSE

Polvos refrigerantes, el I non plu nitra&gt; de los ¡Kl!vos¡¡ara la bel!ezo.. Su compo~lcion a.Oso/u tamenie nur&gt;va bajo el punto de 'Vbta de In b!glene, su finurn, su untuosidad y rn perfecta a.dherencta. ~
mlendan 10 UIO para Jas facclonea mu dellcadu. Refresca la piel. disimula las o.rrugn5. ,!u á lu wi: In bl:rncura M1te. aU,1 '1"tl. Y d~rct:i de In cnmr.lln ybace rlc~np::irecer como por encn~tc toda:i JllS Imperfecciones (peca.t.
i-t1.08,'roJecea,et.c.) Para baile Oespectáculo donde hay mucha luz, p!daae In CHARMER.ESSE CONCl.i.NTREEY RO!l,li/lcrid:i., en El!!-mchc, niuy 11,ll1erente. ¡ Graa novedad/ - DUSSEB Inventor
Bue ,1 .•J.•1'0U8t11eaw, n• l; ~at"ÍB. (bJ.alrlc&amp;, 11 lodu luPcrfoe.r1.u). Madrid: 1 ELCHO HGAl!CIA, y ea lu~:,fn1mlu Pucual, Frarr.';",ng lesa, llrq 11 •&lt;&gt;la dt -B11rcdo1i11,: VICENTE FERRER, deposilariG, ftll. Ju Puí~miriude Lafont, et.

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modelos ad l1oc._;_Las perlas ·en ali!ancía.-Joya.s de capncho.-Un nue'\·&lt;&gt;
·amÜleto.-¡ Cuernó r,

~~✓,).•'
- -- . L interés de la semana .que acab_a de trans~
~
currir se ha concentrado en .dos aconteciJ '~ mierttos de índole bien diferente: la pri~
mera representación de Lohengrín en el
r.
.
teatró de la Opera, y las carreras de veloC " ~ ~ · cípedos. A propósito tle estas últ~~as, los
~-;1~~,. ptrió9,icos han re.cardado que el b1c1clo no
~ .:
era distracción exclusiva del común de los
"1, {
mortales, sino que el Príncipe de Nápoles, hijo
y del rey Humberto, y el gran duque Jorge, hijo
del Czar, eran aficionados entusiastas de esta
clase de ejercicios. El sobrino ~e\ Rey de los b.e,lgas,
hijo del Conde de Flandes, parti_c1pa de. est,! afic1on, .Y
aseguran que, á pesar de sus diez y seis anos, podna
ser un adve-rsario temible del héroe del día, el vencedor en las carreras en!re París y Brest,

~s'\
m

1

EL-

96, Strand, Londres. - 9, Boulevard des Ca pu cines, far is.

Extractos concentrados·•

REVISTA P ARlSIENSE.

MJ,.RC.A DE FÁBRICA

OLORDO

FABRICANTE DE P!RFUM!RlA INGLESA

VICTORIA ESENCIA
El perrume mas exqu1silo del rnuncto. -

Año L-Núm. 3B.

Madrid, 14 de Octubre de 1891.

~ por {03 l'er/untistaa ~e;
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PERIÓDICO ESPECIAL: DE-SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

·•
\t

*••

De Loliengrín poco podré decir que no haya referido
1a prensa diaria al día siguiente de su estreno. A pesar
de los que contaban con una silba como la del Tannh&lt;iuser, en 1861; á pesar de los esf~erzos de una turba de
patrioteros, e gente todo entusiasmo y poca m.e,nte~,
como decía el poeta 1 para hacer de esta cuestlon.de
arte una cuestión política, el público sensato, sostemdo
enér(l'icamente por la autoridad, ha tributado á la obra
mae:tra de Wagner el homenaje de admiración que
merecía, y no sólo el estreno, sino la segun~a y tercera
representación han sido entusiastas o,·actones, tanto
para la ópera como para sus notables intérpretes.
Sean cuales fueren los motivos particulares de queja
de los franceses contra el insigne maestro alemán, el
tiempo transcurrido desde la publicación de su famoso
libelo y después su muerte, han quitado á la cuestión
todo ~arácter personal, y franceses y extranjeros están
contestes en que la música wagneriana es la música, no
ya del porvenir, sino. de este siglo: y s~ autor, compositor y poeta, un gemo que ha vemdo a crear el verdadero drama lírico.

•••

Me falta espacio para seguir el movimiento del gran
mundo que empieza á acentuarse con las noches frescas del'otoño. Estamos efectivamente en la época habitual en que París, con sus teatros, disputa á las provincias los huéspedes que retienen aún los últimos rayos
del sol,

1.-Traje de recibir.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

420
DOS EQUIVOCADOS.-UNO EN LA RAZON.
«

Usted estará en el otro mundo en menos d: un

año.11

l

CABELLOS

1

CRAB APPLE BLOSSOMS.
(Flor de miLnzana silve&amp;tre-Extraconcentrada.}

«No puede usüd vivir tres años.,
« Ustei no se muere.»
Estas tr.es profecías se dirigieron á uno m~smo.
La última era l I más consoladora, pero el no
podia decir cuál era la nitjor inspirada.
He aquí la historia. Al principio no es agr_adable pero como dicen los niños, acaba en b.1én.
Quizás'será lo mejor dejar que nuestro amigo
la diga él mismo. A t?dos nos g_usta el pronombre ,yo», y por eso interesan s1~mpre las autobiografías. El que relata es carnicero en Auckland, Nueva Zt:landia, y su estilo bueno y claro
no necesita editor. Dice:
cHace unos cinco años que al levantar un
cuarto de vaca noté una dificultad en la part-:
inferior de la espalda. Llamé á un médico, aban•
doné el negocio y me metí en la cama. Me m~ndó una untura, que había de darse en_la región
de los riñones. Hecho esto, permanec1 en la cama algunos días sufriendo dolores mu.y fuertes.
Al fin habiendo examinado la secreción renal,
dijo eÍ médico que tenía la enfermedad llamad.l
cBright&gt; y estana en el otro mundo en menos de
un año.
,-No creyendo que tenía tal enfermedad, .me
pareció que tal vez sería. bueno asegurar l!.\'lda.
Al reconocerme el médico de la Compama no
quiso darme por útil, diciendo que no podía vivir tres años.
&gt;Tres meses después medió de nuevo un ~taque muy fuerte, y parecía más mue;to que vivo.
Al fin me puse muy malo y me metí en la cama,
según se suponfll, por la última ve~. Vend~ uno
de mis establecimientos para no deJar á mt mujer muchas cosas á que atender, hice testam.ento
y ex,Pliqué á mi mujer lo que debía hacer s1 me
mona. Recu1:1rdo bien cómo escuchaba llorand~
lo que creía que era mi última voluntad. s.egu1
algún tiempo esperando que la muerte me .h?rase de mis sufrimientos, tomando las med1cmas
que me daban sin que me dieran resultado alguno.
.
,-Una tarde vino un amigo, y hablamos de m1
estado y de lo serio que se había puesto. Al poco
rato dijo: e Usted no se muere. ( Ha probado el
Jarabe de Seigel?,.
,-Confesé que no. La ver!1ad era. l'!.Ue había
obedecido religiosamente las m~trucc1ones de los
médicos.Mi amigo me persuadió á que[probase
el Ja,abe de Seigel, Yenseguida empecé toma nd o
dosis de veinte gotas, según se prescribe. A_ los
,iete días me sentí más anim,do, Y al conclm, la
segunda botella estaba convencido de que había
entrido en mejoría. Continué tomando el Jara~e
hasta concluir diez botellas, y empecé á trabajar
d d.
sin dejar de tomarlo. Cua nd o había toma O iez
y ocho 6 veinte- botellas me encontraba perfectamente bueno. Hace ya cuatro años que t~mé
la última do,.is del Jarabe de la Madre Seigel
·~
11
d
para la enfermt'dad de los rmones ama a
"'Bright ,., y no he sentido d.eJde entonces sínto•
mas de enfermedad de los nnones.
,-Firmado, ROBERT HUTCHINSON, carnicer(!.Wellington Street, Auckland, Nueva Z~landta.•
Publicamos la relación del Sr. Hutchmson según la escribíó él; pero no es probable que la
enfermedad fuese exactamente la que se llama
"' Bright,., pues ésta e~ una dege.~eración. ó ~es:
trucción de la sustancia de los rmones, difícil/ st
no ímpOsible, de curar. Lo CJ,,Ue sin duda !UV? ué
una debilidad general, ocastonada._por md1gestión, con síntomas graves en los rmones, como
suele suceder frecuentemente. Al recordar que
casi todas las enfermedades, incluyendo reumatismo, gota, tisis, enferi:oedad del hígado, del
corazón, etc., se deben á impurezas de la sangre,
que proceden de alimentos fermentados e.n el
canal digestivo vemos cómo ataca ventaJOSamente el Jarab~ de la Ma_dr1; Seigel una gran
variedad de enfermedades, diversas al parecer.
Porque la causa de estas enfermedades es una,
equivocaciones serias y algunas veces .fatales se
Cometen en la diagnosis y en el tratamiento. Lo
que debemos hacer notar es que la tisis, l ª enfermedad e Bright, y la del corazón son mucho
más raras de lo que se supon~. Lo que general•
mente se les ~arece es un grup.o de sí~tomas de
·
1
l con
indigesti6 n. temrre es o m~JOr seguir e .. sejo del amigo de Sr. Hutchmson, cuando. dijo:
cUs•ed no se muere. Pruebe el Tara be de Seig: ,&gt;
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Wh1te,
Limitado, 155, calle de Caspe, Bar?elona, ten•
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
El Jarabe Curativo de la Madre Seigel está do
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
14 reales; frasquito, 8 reales.

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llar de los Ueu«-dlcllnos del Monte MaJella7
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beUos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
decoloración. E. SENET, Am.n~ISTRADOR, ?51
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volverá la hermosa e a e 1ez y seis pnmaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
1rroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
f
á á1
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blancura diá ana que evocar
as rosas esvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirpará l_os puntos negros que b~otan en la narí~,
;in deJar la menor huella de nmguno; su Sorc:tium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa mórbida, con las venas
suav~mente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfu1mrla Exótica se remite,
p-atis y fra,uo de porte, á quien le pida.
Dépósitos m Af"mfrid: Artaza, Alca!tÍ, 23 ,· prht•
cipnl, b¡.; Pascual, Arenal, 2; ¡u,fumeria Ur•
quiola, llf"ayor, I ; Aguirre y llfolmo, Preciados, I,
y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont i Hijos.

Administración: Alcali, 23, Madrid.

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Tu:To.-Revista pari&amp;iensc, por V. de Ca.stelfido. - Explicación de los graba.dos. - Cenizas, por D. L. Rodríguez. -Maria (continuación), por dona
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cular, por D.• Adela P.-:- Explicación del figurín iluminado. - Explicación
de los grabados contenidos en la Hoja•Suplem.-nto.- Sueltos.- Solución al
salto de caballo public;ido en el núm. 33.-Anuncios.
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f

LA

•

'

SUMARIO.

El ;~inado de lq blanco.-Prolongación de la temporatla veraniega.-Ca11ncs,
N1za Y el gol,o Junn.-La escuadra francesa d..I Mediterráneo.-Los banas
de Mont;·Carlo.-Un traie de nov~dad.-Chaquetas blancas y pellizas n•jas.
-Loli tirantes y las mangas-mitones.- Protesta natural.- Una iovención
útil.-Me&lt;lias y zapatos. - Inauguración de la temporada teatra.1.-l;n,N.!.SlZ: Madame Agnls, comedia en cinco actos de M.r. Bm.dc Turigne.Las toilettes de las actrices.

1·
;~'l(

~-:.)

ha estado lo blanco tan de moda como
en el día, y hay que felicitarse por esta
·
preferencia de la moda, pues el blanco es
&lt;;:¡;
de una distinción y una elegancia incom'l G (.) 1 para bles. Tanto las telas gruesas de lana,
~
como los velos de espuma y las muselinas
'¡.. r f..,
blancas bordadas, visten perfectamente, y hasr
ta las personas de cierta edad se encuentran
rejuvenecidas con esta moda lisonjera.
Sin duda, para prolongar la estación veraniega
y tener nuevas ocasiones de lucir estos trajes juveniles, muchas elegantes del gran mundo, que después
de las carreras de Dieppe y Trouville acostumbran regresará París, para no abandonarlo hasta el Carnaval
de Niza, han tenido este año la feliz idea de irá pasar
unas· cuantas semanas en Cannes, Niza ó el golfo Juan,
donde multitud de magníficas casas situadas á orillas
del mar y de hoteles espléndidos y de una temperatura
deliciosa, ofrecen una residencia paradisiaca, exe:nta
del bullicio de la temporada de invierno, que da á aquellos parajes encantadores el aspecto de nuestros boulevares.
Paseos en carruaje y paseos por mar son igualmente
agradables, teniendo estos últimos la atracción particular de la escuadra francesa del Mediterráneo, que estaciona actualmente en el golfo Juan.
Excusado es decir que se ven en aquellas costas tantas lindas caras como lindos trajes. La bellísima Marquesa de X ... se pasea á menudo á orillas del golfo con
un traje de sarga blanca, compuesto de falda recta y
chaqueta larga y abierta sobre un peto de muselina
bullonada y bordada. Cuellecito enrollado, y corbata
negra. Como sombrero, el ccanotier,- de paja con cinta.
listada blanca y negra.
r).....,_

h

NINON DE LENCLOS

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti ..
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá..
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Ga!ias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedadexclusiva de la .. rrf11meria ~lnon (Maison Leconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érltahle Eau de
llluon. y de Dnhe&amp; d4; l\'l1!º.º 1 polvo .de arroz que Ninon d~ Le~clos llamaba cla juventud en
una. CaJa~.-Es necesario ex1g1~ en la etique.ta~el nombre y h d11ecc1ón de la Casa, para evitar las
fals1ficac1ones.-La Pa,fumeru Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Depósitos en Madn°d: Pascual, Arenal, 2; Artaza, Alcalá, 23, pral., izq.; Auuirre y Afolino perfumería Oriental, Preciados, I; pe,fumería de Urquiola, Mayor, I; Romero Vicmte, perfu~urla
Inglesa, Carrera de San 7erónimo,3, y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont i Hijos, y Vicmte Ferrer,

,

Y

Anamia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias

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Prh1.leglada en 1836, destruye hru.ta las ralees el vello dd roetro de ln.s damas (Barba, Blgole, e~c.), sin nlng1m peligro parn el cutis, Bnn el msa dellcndo. SO años de éz.tto, de a\ta3 recompensas en lag E:roslclonea
los tltulos de abastecedor de VD.rt.a1 familias retnnntea Y los mllet1 de testimonios, do los cualet vnrlot emanan de ultod penonages del cuerpo medlcal, garantizan la encaclll y la escelente calidad de estJ:l preparnclon
Be-.ende en cajas, pnra la b!lrba y las meJlllns, y en
cajas para el bigote llgero. - LE PI LIVOR~ dMtniye el vello loquillo de loa brnzoa, -volV1éndo\OB con su empleo blancos finOI y puro!! 00 ~
el m11rm,:il.- DUSSER, nventor, 1 9 RUE J.E.A.1'T-J ACQUES 00 ROUSSE.A.U, PARJ:S. (En América, ,n to,las las Per{um'erias). '
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1/2

Reservados todos los derechos de propiedad artistica y literaria.

~=,
=¡----~---=~~·7

REVISTA PARISIENSE.

reconstituy~ la sangre, r_epara las fuerzas, despierta el apetito, falicita la dige~tión;
conviene en una palabra á todos los temperamentos débiles ó fatigados.
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,'

Año L-Núm. 36.

SUMARIO.

T O N I CO,_ N U TRI T I V O
Cur~

Madrid, 30 de Septiembre de 1891.
11

y

1° La CREMA DENTIFR.XCA dt KIGAUD

que, humedecidn por el agua. forma un mucJ•
J,,go untuoso muy agradalll&lt;', Jlmpia los dic11les
con Ja suavidad de un lit;nzo nexillle d.indoles
la blancura del marfll, y los preserva del sarro
y de la ciries.
2° La DENTOIUNA JU'QAVD, ell:s:lr que
se emplea al mismo l1eQ1po que Ja Crema y
pcrr11n1ando deliciosamente la bOt'a, rcfrc~t·a
el aliento, disjpa 1,1 Irritación de las parcrtcs
bucales en l11s fumadores, acli,•a la ctrculaclon
sanguínea en las encias y les da el color !-011rosado natural á la salud, previniendo la caries.
~u~l1!sC~~ª~t~e~~grcnte en los dolores de
_ __
},fadrid: Romero Vicente.
Barcelona : Conde Puerto y C1•.

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VICTORIA ESENCIA
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picudaras de los illscctos.
EI.IXIR Y PASTA SAMOHTI
Den Ufricos, anuseptlcos y tóoicos, blanquean
los clientes y forlela~en las cuelas.

MADRID. - Est:iblccimiento tipolitográ.fico .,sucer;ol'('s de Rivadencrra,,
lmpreeores do \11. lle:,l CM&amp;

...

:,;

•.o~ uNcA

~

•••
No salgamos de los Alpes Marítimos sin decir algo de
los baños de Monte•Carlo, que están muy concurridos
esta temporada.
Ha llamado la atención Mme. de C. .. con un precioso
vestido de muselina estampada, con fondo blanco y flores de color de rosa, ·En el borde inferior de la falda se
veían siete hileras de puntilla, por cada una de las cuales pasaba una cinta cometa de color de rosa, y un vo-

1.- Traje á estilo de sastre.

�LA MODA tsLEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

!ante fruncido de muselina I ribeteado de una puntilla.
Cuerpo fruncido, montado sobre un &lt;:anesú. hecho de
puntillas y cintas cometa. Un sombrento Luis XI, con
ala de paja y fondo plegado de suralt color de rosa,
adornado con dos alas de gaviota I completaban este
traje, tan elegante como original.
_
Se llevan muchas chaquetas de. franela y de pan_o
blanco lo cual satisface al mismo tiempo la coquetena
y la higiene. Estas chaquetas son ligeras al par que d~
abrigo. Se las deja abiertas sobre un delantero de gmpur antigua, que cae sobre un bullo nado de surah ó de
crespón de color.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS .

.e la media bordada y calada, los entredo_ses de azaba•
~he de acero; en fin' verdaderas maravillas• que son
un sfgno de la elegancia refinada de nuestra época . ..:...C..J

(

•••

J

La nueva temporada teatral se ha inaugurado en el
Gno1NASE con una comedia en cinco actos de M~. Berr
de Turigne titulada Mme. Agnis. La obra. ha tenido un
éxito meno; que mediano, pero en cambio las decoraciones son notables y las toilettes de un gusto supre~o.
Pasaré revista á las que más han llamado la atenctón.

,:_,?,
17

/?

verdosos. Se compone de falda enteramente lisa, plegada solamente por detrás, y chaqueta larga abierta
sobre un chaleco Luis XVf, de raso bordado de oro y
cerrado en medio, desde el cuello hasta la cintura. Las
aldetas del chaleco no van bordadas, y se abren desde
la. cintura. Solapas y cuello de raso liso. Las mangas
van montadas con fruncidos en los hombros y adornadas con carteras de raso bordado.-Sombrero de fieltro
negro, de forma toscana, adornado con una pluma gris
hierro y un lazo de cinta de raso tornasolado.

J,¡ ,
&lt;;¡.

CENIZAS.

/¡'!;--j:"

,;e-:::011¡

,

(RlCUERDOS DE UNA ANCIANA.)

'~-'G? ~ . EGURAMEMTE habréis hallado alguna vez en
"fJ", ,
la vida á una de esas mujeres de edad in·

/'

~- .'lf

definible, qúe no tienen edad, mejor di·
cho, porque su cabellera blanca I aureola
,\~'...\..--::.-C~1...J de la ancianidad, sirve de marco á un rosJ ~ tro de frescas mejillas, sonrosados labios y
ojos brillantes.
~ ('Así era la Condesa de x•u, célebre por su
~ hermosura y sus riquezas: andaba ya muy cerca
~'"')': de los sesenta años y sin ~mbargo, s~ fisonomía
se conservaba tersa, graciosa y S!;&gt;nn~nte, y su
ustroso cabello parecía empolvado, más que encanecido.
Una tarde del invierno último dió á sus criados orden
severísima de no recibir ninguna visita, y sola en su lujoso gabinete, recostada en amplia butaca delante de
la chimenea, abrió el cofrecito de sus memorias, un rico
mueble de palisandro con incrustaciones de marfil y oro.
Allí guardaba los mil recuerdos que toda mujer hermosa y del gran mundo ha reunido en su larga vida, recuerdos de amor, siempre dulcemente perfumados.
Porque la amable Condesa, aunque fresca y sonrosada como una flor de otoño habíase mirado al espejo
y se decía melancólicamente:
- ¡Soy ya vieja! ¡ cada día más vieja!.. ... Y es necesario quemar estas reliquias del pas..:.do, porque ¡ Dios
mío! ¿qué dirían de mí los ingratos sobrinos, mis únicos herederos I si encontrasen cartas amarillentas y
flores marchitas donde creían hallar ricas joyas y bille•
tes de Banco?
Y para hacer un auto de fe, con aquellos recuerdos
de su vida pasada, se había armado de todo su valor.
¡Cuánta tristeza dan al corazón los recuerdos de
amor! Porque si durante un largo viaje caminamos sin
mirar atrás, con la mirada fija, por decirlo así, en la
meta, en el punto á donde nos dirigimos, cuando regresamos al punto de partida, después de muchos años,
sentimos profunda melancolía, inmensa amargura, quizá
desdén de la vida, al encontrar de nuevo el árbol que
nos dió grata sombra, la fuentecilla que nos brindó con
agua fresca, la pradera y la colina que nos ofrecieron
sus flores más bellas.
Y esto mismo pensaba la Condesa: había llegado á la
meta en el viaje de su vida, y necesitaba ya volver
atrás, y contemplar por última vez los queridos recuerdos de su juventud y de sus triunfos en el mundo.
Su corazón palpitaba más y más cada vez que ella,
con temblorosa mano, sacaba del cofrecito alguna me•
moria del pasado: joyas casi oxidadas por el tiempo,
flores secas y sin aroma, cartas amarillentas y rotas.
-¡ Cuántos amargos desengaños !-murmuraba.

ceremonia nupcial, el viaje de boda, los dulcísimos días
de la luna de miel.
¡Aun guardaba allí, al lado de la miniatura, una ra•
mita de azahar y un pedazo de blanco tul, de su velo de
desposada!
¡Qué hermosa estaba entonces con el traje de novia,
rubor en la frente, ternura en el corazón y esperanza de
felicidad en el alma!
¿Felicidad? ¡Ah! su felicidad había durado poco: á
los dos años su esposo la abandonó por conquistas fáciles, por amores venales; y á los cinco años le perdió
para siempre, muriendo el oficial como bravo hidalgo
español en la guerra de Cuba.
Y aunque una muerte gloriosa es redención de antiguas faltas, ella, pensando en su felicidad perdida tan
pronto, en sus ilusiones disipadas por realidad dolorosa, miraba el retrato, murmuraba con pena:
-¡ Qué desencanto! ¡ Qué humillación! ¡ Qué miserable abandono! Paréceme,' Dios me perdone, que aborrezco todavía su memoria.

•••

C') J:J,

~
ri

'( SJ-

'~

,º f
Núm.

,.1

1.

ra~a de noche se hacen muchos abrigos semilargos,
género pelliza, c~n la ~sclavina larga.de guipur morena
ó de encaje de Chanti\ly. Estos abrigos suelen ser de
paño de librea, rojo ó azul celeste, y el yolante de er:.caje queda un poco por encima de la cintura. Es~e es
un buen medio de aprovechar un volante de Chantdly ó
de guipur antigua.

,_fj:
o
t-:úrn. 5.

•••
Los tirantes siguen haciendo furor, y muchos vesti-

dos de fular van adornados con estos tirantes de cinta,
que forman un lazo mariposa sobre los hombros.
Se ven muchas mangas-mitones, que cubren hasta la
mitad de la mano; pero no pocas señoras jóvenes, cuya
mano y brazo son obras de arte, principian á sublevarse
contra esta moda desfavorable y protestan llevando
mang::is semilargas. El guante, que se sube hasta_ perderse bajo la manga, deja, es verdad, e! brazo cubierto,
Núm. 3.

En materia de calzado, lo que está de moda es el za•
pato Fenelo'n, alto de empeine y cerrado con una correa. El zapato atado con cintas ó correas se_ lleva muy
poco. Por la mañana, se lleva el zapato amanll~, con la
correa cerrada por medio de dos ganchos movibles de
cobre. Para vestir, la misma forma de calzado, pero de
charol 1 con un!. hebilla grande que cubre casi todo
el pie.

Acto primero.- Vestido de cachemir color de « C?rcho » , estrenado por Mme. Desclauzas. Falda y corpiño
ajustados, con adornos de felp.a n~gra y galones
de oro y azabache. Mapgas á la 1tahana, con manga ajustada de brocado color de rosa y oro ( croquis núm. 2 ) .
.
Mme. Rafaela Sisos viste un traje de bengahna
gris plata. Camisolín y ~erta larga de guipur .. Una
cinta ancha de raso gns plata forma corsehllo y
lazo flotante. Un galón de bordado de acero ador·
na el corpiño y la falda ( croquis núm. 3.)
Acto segundo.-Mme. Desclauzas muestra. en este ac~o
un traje un poco raro. Consiste en un vestido de pekm
verde enteramente cortado al sesgo, con volante de
encaje en el borde inferior sob~e unos V:ivos anc~os de
terciopelo esmeralda, y una levita del mismo terciopelo

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Nú.m. 6.

pero al menos cuando están desguantadas pueden mos trar lo que tanto las envanece.
Acaba de inventarse un guante-portamoneda muy
práctico y muy original. Con los bolsillos coloca~os no
se sabe dónde, y que hay que buscar entre los P_hegues
~e la. falda por espacio de una hora, es prefenble tenerlo todo al alcance de la mano. Por eso se coloca el
pañuelo en el cinturón y se lleva en el brazo esa ca?ena
de donde cuelgan infinidad de cosas I y por la misma
razón un guante-portamoneda es una invención útil y
acertada ( croquis núm. 1 ).

.J

1

t

I

•••

Las medias son de un lujo sin igual. La mayoría las
lleva negras. Para. los zapatos de qué acabo de habl~r,
que cubren el empeine del pie, se hacen unas medias
con lados bordados ó calados. Lo más elegante y distinguido es el calado de encaje fin? como u~a telaraña
y del mejor· efecto. Tenemos también la media de enea-

que se abre sobre un peto de encaje
blanco plegado y guarnecido de tirantes de pasamanería de oro y azabache,
formando cresta en los hombros ( croquis núm. 4 ).
Precioso vestido de señorita el que
saca Mlle. Leinyer en este mismo acto.
Es de velo azul almirante con lunares
blancos, y va guarnecido de un cinturón-faja de moaré
blanco y de una berta de guipur blanca. Las mangas bullonadas caen sobre una manga ajustada de guipur ( croquis núm. 5).
Acto tercero.-Mlle. Leinycr luce un vestido de crespón color de rosa de un porte seductor. El cuerpo escotado en redondo, va guarnecido de un volant; de
guipur. Una cinta de raso color de rosa pasa sobre e(

•

Entre las flores y la,s cartas había una que la recordaba su primer amor, el amor que nunca se olvida.
Un joven poeta la amó ardientemente: ella tenía entonces diez y seis años, y él, aunque ya famoso en la
república literaria, pobre y nacido en cuna humilde,
no se determinaba á declarar su amor á la hija úni'Ca de
los ilustres y opulentos Condes de X*•*¡ habitaban en
un hermoso pueblo de Andalucía, ella en la casa solariega de sus antepasados y él en la modesta vivienda
de sus padres , honrados labradores; el vate la dedica~
ba poesías llenas de ternura I y la Condesita, que las leía
á hurtadillas, miraba por la noche al cielo para buscar
su estrella entre las más brilladoras .....
Una mañana de Mayo, la niña salió del palacio á pasear por el campo, á goiar del grandioso espectáculo
que presentaban los valles y las colinas, alfombrados de
verde césped y esmaltados de flores que se columpiaban en sus tallos con los besos acariciadores del sol y
de las auras.
Y el joven poeta salió también al campo, y los dos se
encontraron en un bosquecillo de mirtos y laureles: él
cortó una rosa, la besó y se la ofreció á la niña, rogándola que también la besase; ella-cogió la flor, la llevó á
sus labios ..... y huyó de allí, huyó como paloma sorprendida por diestro cazador, hasta refogiarse en el señorial palacio.
El poeta huyó también, y ella no volvió á verle.
Pero ¡qué emoción, qué embriaguez en el beso de
aquella rosa! Un beso que la abrasó el corazón, y que,
siendo ella inocente niña, la había transformado de
pronto en mujer.

.

••

A la edad de veinte años vió en los salones aristocráticos de Madrid á un joven oficial de húsares, galante y
altivo.
Allí estaba su retrato, en el cofrecito de los recuerdos: era una preciosa miniatura con marco de oro y
brillantes, que representaba á un joven rubio, gentil y
esbelto.
Se amaron, se casaron á los seis meses de conocerse ..... y ella recordaba con alegría el esplendor de la

La Condesa, á la edad de treinta años, cuando era
una de las mujeres más hermosas y ricas de la aristo·•
erada madrileña, encontró un hombre digno de ella, de
su título y sus riquezas.
Era un sabio que había pasado su juventud en la soledad del estudio, en la grata compañía de la ciencia; y
el espíritu, el corazón, la inteligencia poderosa de aquel
hombre se rindieron á la fascinación que ejercían en él
los encantos incomparables de la viuda del oficial de
húsares
Tanto la idolatraba, que juró renunciar por ella al
estudio y á la ciencia, á todo lo que no fuera su amor;
pero la Condesa, no obstante la noble y vehemente pa•
sión del sabio, le rechazó.
Y ahora, ya vieja, removiendo las memorias del pasado, cenizas de la vida, acordábase de una noche en
que, paseando con él por los suntuosos salones de un
palacio de la corte, mientras armoniosa orquesta, oculta
entre las plantas y flores tropicales de una espléndida ·
serre, ejecutaba admirablemente un vals de Arditi, él la
suplicó que le amase.
-¡No!-respondía ella.
- ¡ Per la salvación de mi vida!
-¡No!
-¡Pues moriré!- contestaba el sabio con firme
acento.
Y ella tenía ahora en la mano, delante de sus ojos,
una carta de despedida y un blanco pañuelo de batista
manchado de sangre, ya descolorida .....
Porque el sabio enamorado, en la mañana siguiente á
la noche del baile, se disparó un pistoletazo en el pecho; y aun tuvo fuerzas, en los postreros instantes de
su vida, para escribir aquella carta y envolverla en
aquel ensangrentado pañuelo, y enviárselos á la Condesa en señal de fúnebre adiós.
¡ Cuánto le había amado ella después de su muerte!
-¡Oh!-se decía, arrojando al fuego de la chimenea
el pañuelo y la carta.-¡Oh! Este hombre era digno
de mí.
Y le había jurado fidelidad eterna, y mantenía su juramento.

•••

Allá, en el fondo del cofrecito encontró además un
extraño objeto: un diente, el primer diente del único
hijo que había tenido al año de su matrimonio con el
oficial de húsares.
¡ Era de su hijo, de su único hijo!
Al sacar del cofre las flores secas y las cartas amari•
lientas, decía iracunda:
-¡Al fuego!
Al sacar aquel diente, una perlita nacarada envuelta
en papel de seda, pobre reliquia de su hijo muerto casi
en la cuna, exclamó:
-¡Hijo mío, pide á Dios por tu madre!
Y en seguida, guardando el diente en un estuche de
oro, arrojó á la chimenea todas las memorias que contenía la cajita, y murmuró al verlas arder:
-¡Cenizas, cenizas, cenizas!
L. RODRÍGUEZ.

MARÍA,
(Continuación.)

IIL
~

c:r..,'!;";JI

"' \!.. t.

mz años han pasado.
Estamos de nuevo en Villagarcía, pero
{) ~ . 'j_ de bien distinto modo. Nos hallamos aún
i ~
~ ) ~ en esos días de otoño en que el caprice....~f choso cielo pasa, á cada rato, del azul al
gris. Desde hace dos días el viento no ha
~ ~ cesado
de soplar fuertemente, y sus terribles
ráfagas elevan á gran altura las hinchadas
olas¡ la fría y ligera espuma llega hasta las calles,
dejándolas como si hubiera llovido. El puerto
está lleno de embarcaciones; pero ¡ay, cuántas
estarán en alta mar luchando con su impetuosidad, á
merced de la borrasca, y no atreviéndose á salvar el
temible círculo de escollos que rodea la costa!
Las casas, salpicadas por el oleaje, tienen aspecto
sombrío; las calles están desiertas; el viento gime y á
los habitantes los atrae el muelle, á pesar de la bra~ura
del mar, y también los atrae la iglesia, cuyo altar está
cubierto de cirios. ¡ Cuántas oraciones representan esas
luces! ¡Por cuántas vidas imploran á la divina misericordia! ¡Aquellos pilares son mudos testigos de cruentas
amarguras é indecibles angustias!..... De tiempo en
·

f

,

~

1

L

tiempo se distinguen tres barcas del país, del otro lado
¡
de la rompiente, luchando contra el viento, que las aleja
de la costa.
A eso de las seis de la tarde, un hombre de unos
treinta años se detuvo frente á la fonda. Llevaba poco
equipaje; una maleta y una caja de pinturas. Su aspecto
era agradable y franco, por más que las líneas de la
barba y de la boca fuesen poco delicadas y acusaran
falta de energía.
Dejó la maleta en una habitación del primer piso, y tomando la c;ija de pinturas 1 se ·dirigió hacia la playa.
Pero el espectáculo que se ofrecía á su vista era dema~
siado conmovedor para que pensara en tomar asiento
con tranquilidad y ponerse á pintar: una de las ba\·tas
aquellas, sin arboladura ya, y á merced de las olas
acercaba á la costa, y el pueblo entero, embarg
anonadado, sin poder articular ni una sola palabra, p.._
senciaba angustiado la espantosa agonía que en toda..
sus lúgubres fases se desarrollaba ante su vista.
El joven se detuvo á la éntrada del muelle, y se fijó
con profundo interés en el embravecido mar, donde
sólo unas frágiles tablas apartaban del abismo á cinco
desgraciados marineros.
El color del cielo era plomizo y más obscuras aún
las nubes que cruzaban rápidamente; el oleaje, cada
vez más impetuoso, se precipitaba con aterradora furi;
sobre las rocas de la playa, formando torbellinos d1
espuma. El muelle hallábase inundado¡ sin embarg,
nadie pensaba en retirarse de allí; las miradas y los c
razones estaban pendientes de la desventurada emb;
cación que sostenía tan desesperada lucha.
-¿Pero es del todo imposible echar un bote
agua ?-preguntó aterrorizado el forastero.
-Si fuera posible salvarlos, no se les dejari&lt;" J"llC''
¡
como á perros-respondióle con voz ruda y alterada\,
:
marinero ya viejo que estaba de pie cerca de él.van dos veces que el bote de salvamento ha vueltr
tierra ..... Pero mire usted¡ intentan salir de nuevo.
La barca salvadora se alejaba, en efecto, á duras
nas del muelle, y cuatro hombres, de hercúleas fuer; &lt;
iban completamente inclinados sobre los remos. le
ola, al retirarse, levantó, cual si fuera una pluma, la t.:
barcación, que desapareció por unos instantes. Un g1,
salió de todos los pechos; luego viósela .dé ,tuP.vo &amp;~
lantar lentamente á través del furioso rtJ.ar ..... Otra.. _'"' a
se acercaba. y parecía agrandarse y embestir sin pie•
dad para aniquilar á los generosos salvadores que reaparecieron de nuevo, ¡ pero con dos remos r~tos ! y el
oleaje los arrojó junto á la orilla.
El crepúsculo empezaba á sombrear tan desoladora
escena. Una linterna iluminó el bote en peligro que
iba acercándose á los escollos.
'
La multitud sollozaba ..... Unas cuantas muje'.~s lloraban con toda su alma, y colocábanse cada vez más
cerca de la orilla. ¡ Ay, que ellas tienen el triste derecho
de contemJ?lar mejor que nadie aquella agonía, puesto
que la catastroíe que se prepara las dejará vhdas. ó
huérfanas!... .. La barca se acerca¡ se distingue á lo.;:-,~
van en ella, y se les ve moverse; las mujeres €xhalari
desgarradores gritos, y el joven forastero estremecidtf
horrorizado¡ se pregunta si hay algo tan' espantoso e\
el mundo cqmo la impotenci3: á que se ven reducidot'°
los espectadores de .aquel drama.
-¡Van á ¡perecef! ¿!N'9 los salvarán ustedes, egoís•
tas?- exclama una anciana pálida como la muerte dirigiéndose amenazadora é irritada á los marineros '(}ue
inmóviles, se hallaban alineados cerca de ella.-Ello;
lo~ ve? á ustedes, y ~stedes los miran sin gritar, sin gemir, sm exponer la vida. Pedro-añadió con voz desgarradora-mi hijo te salvó dos veces ..... ¡Arrastra hacia{
aquí á esos infelices; sálvalos !
Pedro pasó por los ojos su morena y nerviosa mano
y dijo con brusquedad:
'
-¡Ya lo he procurado!
y no pudo seguir; las palabras se convertían en lágnmas.
¡Una hora hace que dura esta escena hora qr
rece un siglo!
'
- Ya no hay remedio-exclama el anciano ma·
van á estrellane contra las rocas.
En esto oyóse un sordo rumor, é inesperada
se ofreció á los ojos del artista.
. Un canto solemne, 1:1ed~o apagado por el ruido
v1e~to y del mar, se dejó 01r, y varios sacerdotes, precedidos por un estandarte de seda blanca, se acercaron
al muelle. ~obre el estandarte leíase esta invocación:
Stella marts i ora tr_o nobis._ Lo llevaba una jovencita de
aspecto déb1.1 y delicado; 1ba abrigada con amplia tal1!1ª, y un vehto de tul flotaba alrededor del dulce y pá•
hdo rostro.
El joven la mi~a sorpre~dido, fascinado, mientras con
V(!Z .cascada de~1a en medio de la tempestad un anciano
mm1stro del Senor:
-¡ Dios todo lo puede, oremos!.. ... Él puede volver á
traérnoslos, 1:ara que con nosotros entonen un biena-yenturado 1 e Dettm ..... Pe~o es ~reciso acatar lo que El
disponga ..... P_ob_res y quer~das cnaturas, resi[:;n_ os¡ para
los buen?s cristianos, el cielo se abre al mismo ti
e•
que ~se mexorable mar ..... Voy á absolverlos en nombr
de Dios .....
Aun se ve la barca, pero no van en ella más que tres:.
hombres. Estos _distinguen, á_ través de la crecieny ,
sombra del crepusculo vespertino, las vestiduras saceJ .•
dotales, y. agi~an una bandera. Entonces todas las ~-.
bezas se mchnaron, y el sacerdote pronunció cu
acento entre~ortado por l_a emoción, las palabr~s de
santa absolución y las orac10nes de difuntos.
La violencia de esas nuevas é inesperadas sensacio·
nes habían sumido al recién llegado en un profundo,
estupor. Por cuarta vez intentaron echar el bote de sal-~
vamento, y uno de los sacerdotes, joven robusto se·
embarcó en él. El forastero se sintió atraído.....
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28 á 31.-Trajes de ceremonia.

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-¿Hay sitio para un hombre resuelto y buen nada- ó malas, debo ahogar esos recuerdos y arrostrar las con- d e d espa Cho una cuartilla de papels· que tenía
· escritas
d h.
las siguientes horribles palabd~as: « 1 n.o tuv1e se ,,,~s 1secuencias de tan absoluta carencia de voluntad. Pero
dor
?-exclamó.
.
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queños me mataria. ¡A 16s para siempre.-vtara.
•
si al desviarme de mis inclinacíones me has impedido 1ospe
Un instante después se hallaba entre las ~mbravec1' puso hv1do,
•·
·d a, con voz t reEl
esposo
se
y
en
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ser
un
gran
pintor,
deja
al
menos
que,
al
tratar
de
ser
das olas, y dirigía una última mirada á la Joven_, que,
1
sosteniendo siempre el blanco estandarte, seguia con un hombre dichoso, no oiga máS voz que la del senti- menda, gritó:
-¿ Quién ha dejado entrar á ese hombre?
miento.
marcada angustia al bote salvador.
.
_
-La señora-contestó la doméstica temblando.. ,,
Todos me han demostrado tanto interés por lo de la
Esos momentos fueron de inexplicable ansiedad.
-¡Oh, desdichado de mil-murmuró con desaliento •
Aquellas otras existencias, ¿iban también á ser sacrifi- herida, que he tenido muchas visitas que pagar en escadas? Y los que aguardaban, asidos de~esperad~mente, tos últimos días ..... El señor de Bazán, abue lo de María Román.
d e eól era, se
y en seguida, con violenta sacu d"d
1 a
(¡qué nombre tan hermoso, ¿eh?, y ella lo lleva tan
con las manos crispadas, al borde medio desgaJado de
mesaba
los
cabellos,
arañábase
el
rostro,
se golpeaba
bien!)i pues_bien, ese señ&lt;:~r ha ~ido_ uno de_ l?s más sola barca, ¿volverían? .....
el pecho y gritaba fieramente:
..
lícitos conmigo, y á él ha sido m1 pnmera v1S1ta.
'
¡l!no de _ellos fué levantado y se hundió en el mar!
-¡ Castigo de mi culpa! ¡ No podré v1vtr, no, como
Después de todo, Luisa, soy todavía joven, y, sin em•- t Quién sena?
hombre honrado!
.
.
.. ;i"':,ra cuál de aquellas mujeres no habría esperan- bargo, esa vetusta finca que habit.in los Bazán, ha desy luego, cual si le asalt~:e un ternble pensamienpertado en mí cierta emoción de resp;eto, y de ningún
za.ya?
.
.
to ó se le apareciese una visión horrenda1, tapába~e el
Exclamaciones del mayor entusiasmo acogieron la modo la impresión de fastidio y el sentimiento burlón
rostro con ambas manos, y lloraba, lloraba lastimoque inspiraría á la mayor parte de los de mi edad. No
vuelta de la pequeña y salvadora embarcación, y el josamente.
te la describiré; sería inútil. Ya has admirado en mi álven forastero que fué violentamente lanzado por una
-¡Perdón, Dios mío, perd?n!-ba.lbuceaba con trébum los croquis de la iglesia, en la que abundan históoleada sobre ~na roca, hubo de ser transportado sin
mulos ayes.-¡Bastante he exp1ad_o m1 culpa!_ ¡ya no soyconocimiento á la playa: su frente manaba sangre en ricos recuerdos y no faltan artísticos detalles. Las cael hombre de entonces! ¡Tened piedad de mis inocentes..
lles ya te he dicho que parecen claustros de un monasabundancia. Tenia una profunda herida.
terio, y la antigua residencia de Bazán, en la que una
hijos!
.
Anonadado, silencioso, perma~ec1ó dos largas horas,
elegante cual tú sucumbiría de triste.za, ofrece un asIV.
pecto noble y majestuoso, muy en armonía con la se- con las manos en el rostro, mordiéndose los dedos para
comprimir los sollozos, sintiendo á veces rudo escaloENRIQUE DE LOS RÍOS Á SU HERMANA LUISA.
rena vejez del abuelo, y la plácida juventud de la nieta.
frío y otras flaco desvanecimiento; pero llegó la reacSALOMÉ NúÑEz y ToPETE.
Si nos escribiéramos más á menudo, mi querida herción del ánimo y del cuerpo, encontróse con fuerzaS(Continuará,)
mana, tendrías motivo para preguntarte qué había sido
para hacer frente al peligro, y exclamó:
de mí. Pero siendo notorio que yo estoy tan entregado
-¡ O su perdón ..... ó la muerte!
á la pereza, como tú á las mundanas obligaciones, grany marchó á casa de los padres de Clara.
des acontecimientos han podido desarrollarse despu~s
HUÉRFANO&lt;".
de mi partida, es decir, ~e do.s m~ses ~ es~a fe~ha, _sm
•
que á ti te alarme mi silencio m me inquiete a mi el
La familia de Clara estaba reunida en el salón, grave
El
niño
apenas
nació
tuyo.
severa, y al verle entrar, se lev~ntaron tod~s, hombres
Cuando, por negra fortuna,
dos,
~ ¿Dónde crees que me hal~o, y á qué _placeres te figuy mujeres, no para saludarle, srno para sahr de la esY
dejándole
en
la
cuna,
que h:r\tta) que vivo entregado, si es que piensas mucho en
tancia para alejarse de él.
Su
pobre
madre
murió.
.se v~ mi? Por grande que sea el poder de tu imaginación, te
Sólo' Clara, hundida en un rincón del sofá, tenía d
mitad desafío á que adivines la verdad_.
,
Y en la alta noche sombría
rostro cubierto con las manos, y lloraba. •
mano -,
Luisa, si yo supiera que algmen _en el mundo ha~1a
Escucha el niño dormido
El padre levantó el brazo, y mostrando la puerta, dijocontra
e escuchar con verdadera simpatta las confidencias
Un dulce canto, venido
á Román, en voz reposada y solemne:
mangas ue rebosan en mi corazón, cree que te libraría de
De la celeste armonía.
-¡ Retírese usted! ¡No tiene nada que hacer aquír
&lt;lersc ba l). Entre tú y yo hay un mundo, un ab~smo, sobre el
Y llegando dulcemente,
Los tribunales desatarán el lazo que une á mi hija con
,. á guisa de puente, se alza, para unirnos, nuestro
Blanco fantasma , le toca,
un hombre indigno de ella .....
,1
na~· afecto. Esta adhesión quizá no existiera sin la
Y deja un beso en su boca
Román vacilaba, y se agarraba á los muebles para no
estreéha uni0ñ de un parentesco tan próximo¡ así es
Y una lágrima en su frente.
caerse, y no se atrevía á levantar la mirada; había allí
que nuestro cari~o se ~limenta más ?e la cost~mbre
un silencio de muerte, sólo interrumpido por los solloANTONIO ZARAGOZA.
que de la comunión de ideas. Pero no importa; tu eres
zos de Clara, mientras en otro aposento cercano resoG.:adalajara
(Méjico).
la persona á quien más quiero en el mundo ...... desp~és
naban las risas, los cantares, las vocecitas argentinas de
de otra de quien luego te hablaré; y aun cuando te nas
los dos hijos del desgraciado matrimonio.
con Gabriel de tu ridículo hermano, quiero referirte de
Y se oyó gritar á la niña:
pe á pa mi novela.
LA HUELLA DEL PASADO.
-¡Mira, Pablito, que se lo voy á contará papá, y te
A todas estas no te he dicho dónde estoy. Me enimpondrá castigo!
cuentro en Villagarcía, Luisa querida, P?erto ~e mar
agradable y pintoresco en verano, sombno y tr~ste en
NA pareja muy simpática formaban Clara y
~ invierno, población encantadora, y cuyos habitantes
Román: éste era un hombre culto y laboRomán contestó:
son honrados á carta cabal.
',{,
rioso, ocupado constante1:1ente en sus ne•
-Pero los tribunales, un proceso público, rodeará de
Llegué en un día de Octubre, nublado y poétic? á la
~
gocíos ¡ aquélla, una graciosa m?Jer ataescándalo nuestro nombre ..... y matará el porvenir de
ar. con la intención de pintar el mar embravecido, y
reada á todas horas por -los cuidados y mis hijos, de los nietos de usted.
lüien con la esperanza de volver á encontrar recuer~.1....obligaciones de esposa_y de m~dre .
-¡ Salid pronto, caballero! Los tribunales declararán
. de la juventud é impresiones ~espués de algu_nos
~-'L Los amigos de Román sohan decirle:
que mis nietos no deben llevar el apellido de usted.
&gt;S adormecidas ..... No sabrás quizá que es en Villa-¡ Eres un hom~re feliz! Has encontrado la
Román se irguió.
.reía donde hallé hace tiempo aquel singular tipo de
Ji. piedra filosofal de la vida.
-Saldré ..... pero antes quiero hablar á mi esposa
liña al que debo mi más legitimo triunfo.
·
Y él respondía sonriendo:
..
Clara.
Sería interminable relación referirte una por una las
-¡Oh! Indudablemente disfruto de más feh&lt;:_1- ¡Salid, salid !-gritó el viejo furioso-6 llamo á mis.
1
emociones que experiment~ el día de mi .llegada. La dad que mere~co. ¿Por qué negarlo! Me he casado, sm
criados para que le arrojen de esta casa .....
sangre se me hiela cuando pienso que he visto d~~tropatrimonio y sm dote , con una mu1er que ~mo Y que
Clara suplicó que permitieran á su marido defenzarse una barca única fortuna de una pobre fam1ha, y
me ama; de la mañana á la noche, durante cmco largos
derse.
que un robusto Joven de veinte años se ahogó á mi lado,
años hemos trabajado mucho, sin preocuparnos de las
- Clara-exclamó entonces Román-todo, todo lo
y á pesar de mis esfuerzos por salvarle:···· !orné parte
gent~s que se burlaba!1 de nosotros al :'.er á mi Clara
que te haya referido aquel hombre ..... es verdad. No
activa en procurar arrancar á aquellos mfehces náufranodriza, niñera y modista de nuestros h1JOS, y al verm.e
quiero disculparme .....
'{OS del furor de las olas; y fui, no sé cómo, lanzado
á mí sieropre trabajando para ganar el pan d7 la ~am1Un grito de horror salió del pecho de la desventuontra una roca y herido en la cabeza tan profundalia ..... Pero llegó el sexto año de nuestro matnmor.uo, Y rada mujer.
.nente, que me parece conservaré siempre la espantos~ en nuestro balance de ingresos y gastos aparec~ó un
-¡Todo es verdad!-prosiguió Román con voz fircicatriz que me desfigura, pero de la que estoy casi suptrábit como ahora dicen los Ministros de Hacienda
me.-Un día fatal he matado á un hombre ..... ¡ Es vermás orgulloso que lo estaría con una gran cruz, dada en
(¡no fue;a malo que lo dijeran con verdad!),_que me
dad!... .. No quiero justificarme; no quiero decir si la
recompensa de mi mejor cuadro ..... Tú no pu.edes co~permitió gozar de un _poco de de_scanso y bienestar.
culpa que él había cometido me daba derecho á matarprender eso, Luisa; cualquier condecoración oficial ¿ Creéis que tengo algun derecho a gozarle muy tranle; no quiero decir si procedí á ciegas, impulsado por
'(...t evidencia méritos más ó menos verdaderos¡ pero esta quilamente?
la ira, la venganza, el odio mortal que me arrebataba
( &gt; cicatriz será siempre la consecuencia del desinterés .....
y mientras tanto, y siempre, Ro~án adoraba~ á su la ra.zón .... . H~ mataQo á un hombre, pero no soy un
1 \ y eso lo sé yo solo, y me b~sta..... ¡Plugu_iera ~l. cielo mujer y á sus hijos, y daba á ~stos e1emplo Y.ensenanza asesrno; lo.s tnb~nal~s me sentenciaron, y he cumplido
/ · que siempre hubiese preferido á m1 propia opinión la de laboriosidad, honradez y virtudes domésticas.
la se~tencia; sah después completamente libre, y no he
;~'1 de)os demás! De .este modo sería_ya un gran ~rtista,
cambiado de nombre, porque llevo el mismo que cons/ _gi(e'ifvez de convertir el arte en oficio y de traba1ar por
ta en el proceso¡ y he trabajado día y noche sin tregua
..,
d.1
Cierto día fué á buscarle un hombre de mala traza,
sin descanso, para rodearle de nueva honra', de verda:
_//.,.1. . ~:o~~-~ a, que he pasado un mes en una habitación de aspecto muy sospechoso.
dero respeto .....
-··
bastante mála de una fonda, enfermo·ysolo. Ya creo
Contestáronle que el amo de la casa esta?a aus~nte,
El infeliz se ahogaba con lps sollozos que le oprimían
y aquél dejó una tarjeta¡ mas cuando. Roman "."olv1ó, Y el corazón y la garganta, y j después de unos instantes
estarte oyendo que me riñes por no haberte avisado..._..
Luisa, no me apenaba la soledad: un~ encantadora Vl ·
leyó en la cartulina el nombre y apelhdo del sujeto que
de silencio, prosiguió:
sión alegraba mi aposento¡ y el mes negro como llaman le buscaba, palideció espantosamente, y tuvo que ~en-~nco_ntré á Clara, la amé y me amó¡ la pedí en
algunos al de Noviembre, me pareció el de las flores.
tarse de golpe en una butaca para no caer desva?.ecido.
mat_nmomo, y usted! s~. padre , me preguntó: «¿Eres JaMi novela había empezado .....
Pasados algunos minutos, y ya más sereno, d1Jo á su
bonoso? ¿Amas á m1 h11a? ¿ Me prometes hacerla feliz? •
Sí· tuvo principio en el muelle, el día de la tempes- esposa Clara: •
Yo le contesté con firmeza: «¡Si!. .... &gt; y usted me Jadió
tad· 'es allí donde volví á ver el original de mi cuadro,
-Escucha, mujer: cuando vuelva ese hombre á prepor es~osa ..... ¡Dígame usted si he mentido! ¡Dígame
fea ?:ira los demás, pero en la que mis ojos descubrie- guntar por mí, contéstale que no .estoy en casa, y ?que
usted si he faltado á mi leal promesa!. .... Las leyes, meron un misterioso reflejo de virtud y ternura: ya es una
no sabes á qué hora vendré. ¿Entiendes, Clara m1a.
nos severas que ..usted, me han perdonado el delito de
mujer, embellecida por el de~arrollo de la n:iás excep- Sí-le respondió Clara.
. .
un~ hora de sana y vengan~a .. .... ¿Con qué dei-echo
cion_a~~ncantadora presencia. Con sus débiles y nerEl hombre de mala traza volvió, en efecto, al s1~u1ente
quiere usted robarme _ahora mi mu1er y mis hijos? ¡ Previo~as manos llevaba el estandarte que flotaba á nues- día, y luego otra vez, y sucesivame:ite hast~ diez veg~nte ~sted á Clara s1 la amo! ¡ Pregunte usted á mis
a vista como una promesa de esperanza; y en medio
ces ..... y ta última, al retirarse, pro finó frases insolentes
h110~ s~ los adoro! ¡ Pregunte usted á los hombres de
aquellas mismas olas que amenazaban sepultarnos, y amenazadoras.
.
.
sentimientos nobles Y. gen.erosos si tiene usted derecho
en ella la personificación de la vida y de la felicidad.
Clara, que oía las amenazas é inso~e~c1as, orde~ó a su
para sepa_rarme de mi mu1er y mis hijos! El delito de
r!rueba de que su imagen quedó profundamente graba- doméstica que abriese 1~ pu~rta.é h1:1era pasar a la. anusted sena entonces más grande que el mío po
d~ en mi alma, que la reconocí en seguida, después de
tesala al provocador m1stenoso i y I nunca lo hubier~ despedazaría tres existencias.....
'
rque
~ diez años: de ausencia ..... Búrlate todo lo que quieras ..... hecho' porque diez minutos más tarde, cuando e
Hubo unos momentos de silencio.
pañu ;I 1?/en sé que tu casamiento n~ se hizo bajo talesau~picios.
hombr~ se retiró muy lentamente, Y. tan. provocador
Clara no lloraba ya: miraba á su marido ·
de d f é }Q~.tivas ventajas lo determinaron. Yo en cambio bus- como antes, después de breves exl:'hcac1ones, la esLos. niños habían cesado de reir y can.tar, y se ó
razó1 _ g1· '/ he hallado el ideal. Si te hallaras a9uí, no deseanO
posa de Román, pálida, agitada, ner_viosa, c~m el ro~tro
en un mstante la voz de Pablito, que decía gimiendJ á
acertada (¡
.s hasta convencerme de que es pre~1so casar_se con
demudado y los ojos llenos de lágnmas, h~zo vestt: á
su hermana:
/
Jinero, y yo, probablemente, hubiese cedido en sus hijos, y salió con ellos de casa de su mando para irá
-:-Dile á chaclta que no~ lleve á casa ..... Yo quiero ver
&lt;&gt; como en otras cosas, puesto que jamás me has casa de sus padres.
m~ papá ..... que nos qmere mucho y juega con nos) .,ermitido escuchar la voz del alma y de la imaginación.
Román, al volverá su hogar, encontró sobre la mesa áotros
.....
No te hago cargos de ninguna especie; si soy tan débil
(!) Del li bro l'dsos ' colección de p oesias de D ...\ntonio Zaragoza.
que sucumbo á las influencias que me rodean, buenas

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429

FAMILIAS.
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EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS
CONTENIDOS EN LA HOJA-SUPLEMENTO.

Tapete.-Núms. 1 á 3.

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Este tapete, que tiene un metro 70 centímetros de
largo por un metro 50 centímetros de ancho, se compone de cuatro tiras de tela de lana marrón claro, de
28 centímetros de ancho cada una, y de una tira de cañamazo de Java del mismo color , de 22 centímetros de
ancho, la cual va bordada. Estas tiras van reunidas por
medio de galones ó tiras estrechas azules de cañamazo,
de 10 centímetros de ancho. Se forra el tapete de muletón y lanilla, y se le ribetea de un cordón. El bordado
de la tira ancha del medio se ejecuta á 2 ½centímetros
de distancia del borde exterior con lanas color crema,
aceituna, azul y bronce, cada punto hecho sol;&gt;re una
á 5 hebras. Se ejecutan las hileras que rodean el dibujo
al punto de trenza con lana azul. El bordado de la tira
estrecha (véase el dibujo 3) se ejecuta del mismo modo,
pero se emplea lana roja en vez de lana•azul, y se hace
el punto de trenza con lana crema. Se reunen las tiras,
cruzándolas, sobre 2 i centímetros de ancho, y se cubre
su pegadura con un galón de oro del mismo ancho, fijado con unas costuras cruzadas de lana azul y marrón
claro. Se forra el tapete, y se le guarnece de una cordonadura gruesa de lana é hilos de oro.
Mesita de madera negra guarnecida de raso y encaje.
Núm. 4.

Los tableros van cubiertos de raso color de rosa bordado. Pabellones de raso y encaje. Lazos de cinta coor de rosa.
1e'. icario para agujas y saco para gemelos de teatro.
Núms. 5 y 6.
relicario, en forma de corazón, es de seda color de
y va bordado con seda de varios colores. El intcde papel recortado, donde se apuntan las agujas.
o es de gro color verde Nilo, y va bordado con
oro y sedas de colores.

2.-Primer detalle del peinado
para señoritas.

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pantallas para lámparas.-Núms. 7 á 9.
:intalla de muselina color de rosa ó de paja,
)_)legada, con un volante ancho de Valenn+r') V

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4,- Tercer detalle del peinado
para señoritas,

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30 de Septiembre de 189 1

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Al cala 23 _ MADRID

Nº.36

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1' 20.-Layette (e1111lpo para recién nacidos).

5,-Cuarto detalle del peinado
para 11iorlta1.

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ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

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1arnecido de un encaje en el escote. Manga corta, bu1nada.
~Núm. 8. VesHdo de cristianar, de nansuc bordado. La
¡Ida fruncida va formada de un volante ancho bordado
festoneado con dientes largos en el borde inferior.
)tros dos volantes, bordados y festoneados del mismo
modo, forman el bajo del vestido, que es muy largo.
Cuerpo redondo, plegado en medio, por delante y
1
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por detrás, donde se le abrocha. Una berta de nan-,-,.._~-~- '--7.~ suc bordado adorna el escote, y va adornada á su
~\¡\
vez con dos estarapelitas blancas de cinta cometa,
puestas en cada hombro. Cinturón de faya blanca,
"~~-\ -~ que da dos vueltas á la cintura y se anuda por d~¡;;¡. '-...' ·" Y1\. lante. Este cinturón es de color de rosa para los m~, ~' \, ños, y azul para las niñas. Manga corta de 11ansuc
,
~.
bordado. Un encaje fruncido adorna el escote.
Núm. 9. Vestidito de debajo, de pekín, festonea?o á
todo el rededor de la falda y del cuerpo. Los tuantes van también festonea&lt;los.
Núm. 10. DJuil/ette, de sttralt blanco, adornada con
un volante ancho de encaje de Sajonia en el borde
l inferior. Esclavina del mismo encaje, con. canesú y
delantero plegado de suralt. Dos solapas grandes,
fruncidas, forman berta, y van adornadas á cada
lado con dos lacitos de cinta de raso blanco. Un lazo
de raso cierra el escote.
Núm. JI, Sonaja, de plata con anilla y puño de
nácar.
Núm. 12. Pelliza de raso, cerrada por delante con
lazos de cinta de raso blanco, ó del color de la tela.
Dos esclavinas adornadas con un volante de encaje
blanco, van ce~radas con un lazo de raso blanco, así
como el escote.
Núm. 13. Collar, de cuentas de ámbar, ;mudado
con una cinta de color de rosa ó azul.
Núm. 14. Sombrero-capelma, de tul blanco festoneado y encañonado, género Greenaway, con lazo
de faya de color formando bridas, y dos escarapelas
de cinta cometa puestas por delante.
Núm. 15. Capota, de suralt blanco ó de color, enteramente bullonado por delante, con lazo de cinta
puesto bajo el ala bullonada. Por detrás, la copa va
plegada y adornada con un bavolet rizado por abajo.
Un lazo grande de faya adorna la parte superior, y
se prolonga formando bridas.
Núm. 16. Pantalón-pailal, de franela blanca ó tela
de algodón afelpada, festoneado en la abertura de
las piernas.
Núm. 17. Babero, de nansuc y encaje blanco,
guarnecido de dos solapas que forman cuello
vuelto y van ribeteadas de encaje blanco.
Núm. 18. Chambra, de nanruc con plieguecitos
finos de lencería, formando corselillo recortado
en lo alto. El canesú se compone de entredoses
de encaje blanco. Cuellecito del mismo encaje.
Manga de nansuc, guarnecida en el borde inferior
de dos entredoses sobrepuestos y un encaje.
Núm. 7.
Núm. 19. Camisa, de surak crema ó batista con entredós y encaje de Valenciennes, por el cual se pasa una
quesas, y un delante_ro de falda f?rmado de tres v~lan- cinta cometa de color.
Núm. 20. Gorrita, de encaje de Sajonia, con rizado
tes de linón guarnecidos de encaJe. La manga de s~empre, bullonada por arriba y ajustada en su parte mfe- grueso salpicado de presillas de cintas cometas, y adornada con dos escarapelas en lo alto.
rior ( croquis núm. 7 ).
!
V. DE CASTELFIDO,
Traje para niños de 6 años.-Núms. 21 y 22.

~™· .

París, 23 de Septiembre de 1&amp;91.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
1

}

Traje á estilo de sastre.-Núm. l.
Vestido de paño gris hierro, compuesto de una falda
lisa, con bolsillo figurado en el lado derecho, guarnecido de botones, y de una chaqueta en forma de r:ac,
con cuello de terciopelo del mismo color del vestido,
pero de matiz más obscuro. El frac va abierto sobre un
chalero de raso blanco, que se abrocha bastante bajo
con dos'hileras de botones, para dejar ver un camisolín
de batista, adornado con una chorrera 1 un cuello y una
corbata de lo mismo.
Peinado para señoritas.-Núms. 2 á 6.

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Núm. 2. Primer detalle. Cabellos ondulados hacia atrás,
sin raya con la tenacilla el Vagneur.-Sortijillas Pompadour ~obre la frente.-Un mechón corto de la coronilla va trenzado hasta la mitad para formar punto .de
apoyo .
Núm. 3. Segundo detalle. El mechón ondulado del medió de la frente va muy cresponado por debajo, para
dar elevación al peinado. Dos bucles van apuntados con
horquillas en el punto en que se ata el mechón.
Núm. 4. Tercer detalle. Los cabellos van remontados
en forma de casco, y doblados de manera que cubran
la pegadura de los bucles. Hay qu7 consolidar bien este
movimiento, que es la base del pernada.
Núm. 5. Cuarto detalle. Una vez remontados los cabeUos naturales é intercalados los bucles, no hay más que
introducir un mechón liso para continuar el peinado.
Núm. 6. Peinado terminado. Se termina la forma de
cabeza contorneando dos veces el movimiento del medio con el mechón añadido. Se sujetan los bucles con
una cinta de cólo.r, anudada cerca del cuello. Horquillas de cobcha de estilo griego.
e:

Layette &gt; ( equipo para recién nacidos).
Núms. 7 á 20.

Núm. 7. Vestido largo, de nansuc . La falda va fn~ncida
en la cintura, y guarnecida por abajo con unos phegu~citos de lencería y entredoses de bordado, que terminan en un encaje ancho. El cuerpo, de talle corto, va
plegado en medio, por delante y por detr~s. Un ~anesú,
compuesto de entredoses y grupos de pheguec1tos, va

-

Se le hace de terciopelo negro de canutillo, y se le
adorna con un cnello grande de guipur formado por un
volante ancho fruncido en el escote. Pantalón sujeto
con Jigas por debajo de las rodillas, y blusa á la marinera, con espalda y delantero de una sola pieza doblados por debajo. Abertura en lo alto del delantero, tapada con el cuello y cerrada con una tapa abrochada.
Manga de codo.

Corpiño de soirée y teatro.-Núm. 23.
Un corselillo de terciopelo bordado de plata, muy
aj•tado por delante y por &lt;letrás, deja ver un camisolín de encaje negro, que cae en forma de aldeta fruncida á todo el rededor del corselillo. Una especie de
camisa de crespón de la China azul celeste, sujeta con
rosáceas en los hombros, desaparece en lo alto del corselillo, por delante y en la espalda. La" mangas son de
gasa azul celeste, .Y van ?ispueit~s en pliegue'- por ~ncima del codo, deJando a descubierto la parte supenor
del brazo.

Sombrero redondo.-Núm. 24.
Este sombrero es de paja mordorada, y va adornado
con cabezas de plumas negras formando corona sobre
el ala. En el fondo va un ramo de plumas.

Manteleta-visita.-Núm. 25.
Se hace esta visita de siciliana negra, y se la guarnece
de encaje de Chantilly y pasamanería de seda bordada
de azabache. La prenda es completamente ajustada por
arriba y fruncida en la cintura. El_ delantero se prolonga
en dos paños de estola, guarnecidos de un adorno de
azabache con fleco de pasamanería y cuentas. Desde
la primera pinza hasta el ladito de la espalda, la manteleta forma una aldeta en punta, adornada á cada lado
con un golpe de azabache reunidos por medio de tres
cordones de pasamanería bordados de cuentas formando panier. Un festón de dientes de azabache rodea la
punta. Las mangas son de encaje de Chantilly, y van
plegadas como una capucha redonda, cayendo en pliegues hasta la cadera, El hombro v~ rodeado de un adorno igual de azabache, con cuatro hil7ras de cord~mes de
pasamanería. Una chorrera_de enca1e de Chant1lly desciende del cuello hasta la cintura. Un adorno de azabache tallado cierra el cuello 1 el cual va adornado con un
rizadito de encaje.

429

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Manteleta-visita.-Núm. 26.

Es de bengalina de seda, y va guarnecida de pas~manería de seda y azabache y de un volante de en~aJe
formando berta. La mantelela es completamente a1ustada, y forma como un cuerpo de chaqueta con aldetas
recortadas en cuadros. La espalda se reduce á un canesú en punta, bordado de pasamanería y azabache , que
remonta sobre los hombros formando un cuello plano.
El delantero va fruncido en la cintura. Una bata ~e encaje con mucho vuelo termina en punt3: en la cmt~ra,
donde se reune con la chorrera de enca1e, que desciende del cuello Médicis y cae hasta media falda. Las aldetas van adornadas con una pasamanería bordada de
azabache, que forma broche en la cintura.

Traje de otoño.-Núm. 27.
Se compone este traje de un vestido de _pek_ín de
seda y terciopelo, cuyas listas son de color gns pizarra
y azul claro· de una manteleta de vigoña azul obscuro
rayada de o~o y adornada de terciopelo negro, pasamanería de oro y encaje blanco, y de una ~a pota de terciopelo azul bordada de oro y guarnecida de plumas
negras y azules.
Trajes de ceremonia.-Núms. 28 á 31.
Núm. 28. Traje de desposada.-Vestido de raso blan_co,
guarnecido de encaje y flores de azahar. Este vestido
es de forma Princesa, de cola redonda, cQn espalda, lados de espalda, que dan el vuelo para la cola i lados de
delante y delanteros con pinzas cerrados en medio y
guarnecidos de tirantes de encaje plegados en forma de
fichú, que se pierde bajo un cinturón plegado de raso 1
el cual termina á cada lado bajo una guirnalda de flores.
Delantal largo de encaje, que sale del cinturón y se
pliega más abajo de la cadera izquierda, bajo un ramo
de flores. Un volante de encaje formando conchas va
puesto en la izquierda y figura una quilla al lado del
delantal. Cuello alto de encaje ribeteado de flores. Manga bullonada de encaje sobre otra manga ajustada de
raso.-Velo de tul Malinas, prendido sobre el rodete
griego con una corona de flores que le rodea.
Tela necesaria: I9 metros de raso.
Núm. z9. Vestido de ceremonia, de faya verde tallo guarnecido de guipur blanca. Fondo de falda de tafetán y
falda de faya, cuyos paños de detrás son lisos, y el delantero va adornado con tres V de entredoses de guipur y un volante de la misma guipur, que disminuye de
anchura en medio. Cuerpo con aldetas planas, añadidas
en la cintura por medio de un entredós de guipur, y
terminadas en un volante de la misma guipur. Unos entredoses figuran una chaquetilla redonda y guarnecen
las mangas al sesgo. Cuello alto plegado de encaje, con
volantito de encaje prendido con un broche de diaman tes.-Capota formada por una corona de rosas y unas
alas plegadas de encaje.
Tela necesaria: 18 metrcs de faya.
Núm. 30. Sombrero de cerellwnia para sdioritas.- Es de
paja de Italia, con ala doblada por detrás y fijada con
un cubrepeineta de rosas. Corona de las mismas flores,
y fondo velado por un lazo de cinta de terciopelo verde
almendra.
Núm. 31. Vestido de desposada.-Se hace este vestido
de_faya blanca, y se le guarnece de punto de Inglaterra,
gmrnaldas de flores de azahar y lazos de cinta de raso.
Fichú de muselina de seda . cruzado sobre el pecho
prendido en la derecha y guarnecido en todo su con~
torno de dos volantes de encaje. En la izquierda -tamo
de flores de azahar y guirnalda que sale del h~mbro.
Falda d~ cola larga y cuadrada y delantero en punta,
guarnecido de un volante ancho de encaje dispuesto en
pabellones y dos quillas que salen de la cintura y van
atravesadas por varios lazos de cinta. Cuerpo de cintura redonda con cinturón plegado. Se compone de espalda y lados de espalda, lados de delante y delanteros
plegad?s, cruzados, cer~ad?s en la izquierda y abiertos
por arr~ba sobre un ~am1solm de encaje. Manga de faya
por arnba y de enca1e en su parte inferior. Cuello alto
y plegado de encaje.-Velo de tul de Malinas y diadema de flores de azahar.
Tela necesaria: 20 metros de faya.

•

LuCIANO DE

Exclusivamente serán contestadas en este s1t10 las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico I ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos'dirijan en carta anónima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.
Á UNA AF1CIONA~A Á NOVELAs.-Los colores indicados
para este invierno son: /Jeige {en todos los tonos), azul
Francia, gri"s; vertfe-acacia, etc. También se llevarán
mucho los cuadros ·grandes y formados muclios por ra.Yª~ peludas.
No existe abanico especial para ese espectáculo; así
-es que puede llevar el que combine mejor con el traje.
Para la niña de diez años, traje cla_ro (blanco, azul ó
1osa), sombrero blanco, botas de tafilete y medias negras.
Se llevan los aretes indistintamente: brillante, solo ó
-Con orla, y perlas, rubíes, turquesas, etc., con orla de
brill?-ftes.
Efectivamente, el peinado griego no está bien sino
formado con poco pelo, y cuando se tiene mucho y es
para usar mantilla, puede hacerse un rodete alargado,
de tlos ramales: de este modo le sentará muy bien, y á
Ja vez conseguirá su deseo de ocultar la abuodancia del
tabello. Puede ponerse el flequillo rizado sin formar
pico, pues también se usa.
La mantilla se coloca un poco echada hacia adelante,
sobre el flequillo, haciendo graciosos cañones, y recogida en los ho01bros.
Para que la mantilla haga bien, se coloca en el pei¡nado una aguja de concha con labores caladas, que son
las que ahora están en moda, usándose como sujetadores en los sombreros.
Son á propósito para campo los zapatos claros ó grises, de piel de vaca ó gamuza, color natural.
Recomiendo para el traje de desposada que se guíe
por el figurín iluminado de nuestro número del 30 de
Marzo de 1891, haciéndole exacto, porque es una toilette sencilla y elegantísima.
A ese caballero puede regalarle un alfiler de corbata,
reloj con cadena, botonadura, etc.
Si se trata de dar una gran comida, tenga la bondad
de leer mis contestaciones siguientes: A Juanita, en
nuestro núm 6 de 189I ¡ A flor de Lis, en el núm. 8; A la
Sra. D.ª Ji. A. de B., en el núm . 9, y verá el empleo de
los vinos durante la comida.
Sí; esa señorita puede muy bien bailar dos veces con
el mismo caballero, mucho más siendo éste su prometido.
No está bien que una señorita reciba visitas estando
sola, á no ser que sea á sus íntimas amigas.
En el salón puede muy bien colocar, en jarrones, vasos, floreros, etc., todas las flores que desea, pues para
esto no hay regla fija.

Sombrero Braganza.-Núm. 32.

A MARiA.-Es difícil de contestar con toda exactitud
al caso que me consulta, pues la manera de proceder
en el asunto depende de la amistad que se mantenía
con esa señora, y según la intimidad y cariño que mediaba entre ambas. Sin embargo, le diré que debe llevar
luto seis meses, ó sea tres de rigor y tres de alivio.
En los casos antes indicados, debe privarse, por lo
menos en los tres primeros meses, de asistir á teatros,
reuniones, etc.

Traje de otoño para jóvenes de 13 á 14 años.
Núms. 33 y 34.
Vestido de tela de lana azul marino. Falda plegada en
l~s lados y por detrás. Corpiño con aldeta plegada y añad1d_a. Los delanteros se abren sobre un chaleco de bengahna abrochado con corchetes ~ajo un volante plegado. Cuello y ~arteras de bengalma. Cabecita rizada
en torno de la sisa.

A UNA RuBIA.-De ningún modo puede lavar los guantes de piel de Suecia ó de cabritilla: únicamente, si no
quiere mandarlos al tinte'· se limpian con n~ufali~a. ~n
el mismo frasco que contiene esta sustancia se md1ca
la manera de usarla.
Los guantes que se suele teñir son los de seda ó hilo
de Escocia; pero no he oído que los de piel admitan el
tinte, pues quedarían encogidos é inservibles.

Traje para niñas de 10 á 12 años.-Núms. 35 y 36.

Traje de paseo.-Núm. 37.
Es de tela de lana de canutillo gris hierro, con adornos de .raso tornasolado del mismo color con reflejos

BURGOS.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.

Este sombrero, de ala ancha, es de cerda negra El
ala va completamente cubierta de un volante de chantilly. En lo alto ~e la copa va un rizado grueso de raso
negro, que ~ostiene un. penacho de plumas negras y
otro de encaJe de Chantilly. Las bridas, de raso negro,
son muy anchas y forman un lazo grande bajo la barba.

Se hace este traje de lanilla verde tallo, y se Je guarnece de una tela de lanilla blanca con lunares verd
La falda va montada con varias hileras de fruncidos :s.
el borde de un corpiño abierto sobre un peto y un es~
paldar, que van adornados por arriba con una espec·1
de canesú de lanilla de lunares recortada en dientes 1·~
b_eteada d_e un cordoncillo. Las mangas, pegadas á ~~ a
sisa frunc1~a en el hombr?, formando cabeza, va adornada del mismo modo, as1 como el borde inferior de la
falda.

Cuando Román dejó de hablar, el suegro se encogió
de hombros desdeñosamente, y le mostró de nuevo,
•&lt;:on mano rígida, la puerta del salón, diciendo:
-¡Acabemos! ¡Salga usted de aquí!
Román ahogó un suspiro, y desesperado, mas reprimiéndose, gritó:
-¡ Adiós, Clara, adiós para siempre!
Pero Clara se había levantado del sofá, y entrando
rápidamente en el aposento de los niños, les dijo entre
dos fuertes besos:
-Venid, hijos míos; vamos á casa .... .
Los niños siguieron alegres á su madre, quien se
acercó á su marido, le estrechó la mano, le &lt;lió el brazo1 y salió con él y con sus hijos, diciendo á sus padres
y hermanos:
-¡Adiós!
Y padres y hermanos vieron salir juntos á Román, á
Clara y á sus hijos, que volvían contentos y amantes á
~su casa abandonada.
¿Conti......_._;éis á la mujer que, por amor á su esposo y
á sus hijos, desdeña la ltttella del pasado?

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Á D.a AnELAIDA S.-Para que las cortinas de muselina
queden bien, debe mojarlas el día antes de plancharlas,
de la manera siguiente: se hierve el almidón necesario
con una bolita de bórax, y después se cuela en la jofaina por medio de un paño fino¡ cuando está casi frío
se empapan bien las cortinas, estrujándolas dos ó tres
veces, y volviéndolas á mojar hasta que hayan tomado
por igual el almidón; después se van sacando, estruján-

dotas por trozos, y se envuelven en un paño blanco. Se
planchan sobre una bayeta.
,
Esta operación hecha con cuidado evita que las cortinas queden con manchones después de planchadas.

A SENSITJVA.-No tengo conocimiento del procedimíento que indica para aclarar el cabello, y lo,. que he
oído es que para el mismo uso se puede e~plear té
verde ó cerveza.
¡
No puedo contestará su segunda y tercera p~eguntas
por no conocer ningún procedimiento inofensiV'o para
los dos casos á que se refiere; y mi co~sejo es que no
pruebe con nada, pues creo que si existe algo que radicalmente lo quite, debe ser perjudicial.
En uno de nuestros números próximos tendré el gusto
de publicar la receta que me pide.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 36.
Corresponde á las Señoras Suscrito ras de la 1.• edición de luJa.

TRAJES

DE

PASEO,

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS
CONTENIDOS EN

LA

HOJA-SUPLEMENTO.

Tapete.-Núms. 1 á 3.
Este tapete, que tiene un metro 70 centímetros de
largo por un metro 50 centímetros de ancho, se compone de cuatro tiras de tela de lana marrón claro, de
28 centímetros de ancho cada una, y de una tira de ca ñamazo de Java del mismo color, de 22 centímetros de
ancho, la cual va bordada. Estas tiras van reunidas por
medio de galones ó tiras estrechas azules de cañamazo
de 10 centímetros de ancho. Se forra el tapete de mute~
tón y lanilla, y se le ribetea de Un cordón. El bordado
de la tira ancha del medio se ejecuta á 2 ½centímetros
de 1:listancia del borde exterior con lanas color crema,
aceituna, azul y bronce, cada punto hecho sobre una
á 5 hebras. Se ejecutan las hileras que rodean e·l dibujo
al punto de trenza con lana azul. El bordado de la tira
estrecha (véase el dibujo 3) se ejecuta del mismo modo,
pero se emplea lana roJa en vez de lana--azul, y se hace
el punto de trenza con lana crema. Se reunen las tiras,
cruzándolas, sobre 2 f centímetros de ancho, y se cubre
su pegadura con un galón de oro del mismo ancho, fijado con unas costuras cruzadas de lana azul y marrón
claro. Se forra el tapete, y se le guarnece de una cordonadura gruesa de lana é hilos de oro.
Mesita de madera negra guarnecida de raso y encaje.
Núm. 4.
Los tableros van cubiertos de raso color de rosa bordado. Pabellones de raso y encaje. Lazos de cinta color de rosa.

Re'.icario para agujas y saco para gemelos de teatro.
Núms. 5 y 6.
El relicario, en forma de corazón, es de seda color de
fresa, y va bordado con seda de varios colores. El interior es de papel recortado, donde se apuntan las agujas.
El saco es de gro color verde Nilo, y va bordado con
hilillo de oro y sedas de colores.

Tres pantallas para rámparas.-Núms. 7 á 9.
Núm. 7. Pantalla de muselina color de rosa ó de paja,
enteramente plegada, con un volante ancho de Valenciennes sobre otro volante de muselina que forma viso.
La armazón ó soporte es de forma de sombrilla.
Núm. 8. Pantalla de satinete blanco, con una guirnalda de rosas silvestres pintada sobre la tela. Soporle
en forma de sombrilla.
Núm. _9· Pantalla _de satinete estamp3do de un dibujo
cachemir de la India. Un volante fruncido de la misma
tela, y otro volante de encaje, constituyen los adornos .
Un rizado grueso de satinete forma la cabeza de la pantalla.

Pantalla de chimenea con portaperiódicos.-Núm. ro.

(Croquis del figurín iluminado , visto de espalda,)

I. Vestido para señoritas.-Puede hacerse este vestido
de cachemir ú otra tela de lana para la estación en que
entramos. Nuestro rriodelo es de fular fondo color de
salmón, y va guarnecido de bordados negros y de fleco.
Fondo de falda de seda ligera, y falda semilarga de la
misma - tela, con delantero encai'ionado en la derecha,
guarnecido de un fleco con cabeza de galón y recogido
en el lado izquierdo, dejando ver una falda ó enauua
figurada de la misma tela. Cuerpo terminado en puntas,
con espalda, lados de espalda y de delante y delanteros
con pinzas cruzados de izquierda á derecha sobre un
peto de fular bordado y añadido sobre el forro de los
delanteros, que se cierra en medio. El cruce y la abertura se guarnecen de un fleco con cabecita de galón.
Cuello alto bordado, y bordado igual en la parte inferior del cruce, que forma una punta en medio del delantero.-Sombrero de paja negra guarnecido de un rizado de cinta azul y un lazo de cinta de terciopelo mordorado.
Tela necesaria: 6 metros de seda ligera, y 16 metros
de fular ú 8 metros de cachemir de doble ancho.
2. Vestido para seiioras jóvenes.-Es de faya color de
piel de corza, y v:i. guarnecido de pekín del mismo color
y blanco, y botones de terciopelo negro. El vestido es de
forma Princesa 1con espalda y lados de espalda, que dan
el vuelo necesario para la falda, y delantero con pinzas, que se cierra en el lado izquierdo con dos series
de botones puestos cerca de un fichú de pekín, al sesgo, abierto y añadido sobre los delanteros. El lado izquierdo del fichú forma una punta que va rodeada de
botones. Cuello alto de faya. Manga de la misma tela
con puño alto de pek ín. El forro de los delanteros va
cerrado en medio. La parte inferior del delantero de la
falda va recortada en puntas de almena, pespunteadas y
abrochadas con botones. Boa de plumas negras.-Sombrero de paja del color del vestido, guarnecido de alas
de dos matices.
Tela necesaria para el vestido: 14 metros de faya, y
2 metros 50 centímetros de pekín.
3. Abrigo para niiias de 6 mios.-Es de paño azul, y va
rodeado de tres hileras de trencilla del mismo color, y
guarnecido de encaje de Chantilly negro y de un cuello
de plumas negras. Cuerpo de paletó ancho, con espalda
y delanteros rectos, cerrados en medio. Manga de codo.
Esclavina ancha semilarga y ajustada con pinzas. En lo
alto de la esclavina va un volante de Chantilly plegado
en el escote.-Som.brero de fieltro beige, forrado de terciopelo rojo y adornado con plumas azules beige y color
de rosa en el lado izquierdo.
Tela necesaria para este abrigo: 3 metros 25 centímetros de paño.

El armazón de esta pantalla es de madera negra tallada, Los montantes ó columnas van guarnecidas de
felpa color de musgo, y los torzales que serpentea:1 á su
derredor son de cordoncillo encarnado y oro.
Las dos barras transversales sirven de sostén á dos
cartones ó tablitas muy delgadas, de 55 centímetros de
alturc1; por 45 de ancho, las cuales van cubiertas por el
extenor de felpa color de musgo, y forradas de raso encarnado. La tira puesta al través es de raso color habano, con bordado al pasado hecho con sedas de diferen•
tes colores. Los bordes exteriores van adornados con
un cordón encamado y oro. Dos correítas de piel provistas de un ojal y cubiertas de raso encarnado se
adaptan á los bordes superiores, y sirven para cerr;r el
porta periódicos.

Cofrecito para joyas.-Núm, 11.
Este cofrecito, que tiene la forma de una litera se
hace de cartón ó de madera recortada. Su altura e; de
24 centímetros, y cada cara tiene 12 centímetros de ancho. Cada una de estas caras va cubierta de brocado
antiguo color crema, adornad~ co!1 un bordado al pasado plano. Se ponen unos cnstahtos, como indica el
dibujo. El interior va capitonado de raso azul de Si::vres,
con botones col~r crema. Las d_os barras transversales
son de madera pmtada, y van SUJetas con un cordoncito
de seda azul de SCvres.

Objetos de porcelana de Sajonia.-Núms. 12 á 23.
Núm. I2,
Núm. I3.
y relieve.
Núm. I 4.
Ntbn. IS.

Nii.m..

IÓ.

Núm.
Núm.
Núm.
Núm.
Núm.
.,.Vúm.
Núm.

I7.
I8.
I9.
20.
2I.

22.
23.

Jarro de Sajonia, con estrías y flores.
Frutero de porcelana de Sajonia calada, oro
Fuente para confites.
Linterna Castellana, de loza antigua.
Bola del Japón, para sombrilla.
Confitera en forma de abanico.
Puño de sombrilla.
Confitera Du Barry.
Canastilla para flores.
Confitera Lilliput.
Frasco Azor.
Puño para cuchillo.

Cortina para piano.-Núm. 24.
Esta cortina va dispuesta sobre la parte de detrás de
un piano,_ cuando la colocación de éste lo exige. La labor consiste en bordado y aplicación. El fondo eS•de
raso verde de China, con flores bordadas al pasado J_.a
flor se hace de seda floja de cinco matices, de azuléeladón; el capullo, de tres matices del mismo color y Ja
corola amarilla de dos matices. Los tallos son de ~olor
madera o?scura, y las hojas de color verde bronce. El
lazo es gns de dos matices. La cenefa es de aplicaciones de felpa color de cobre, y va ribeteada de un punto
de Boulogne, hecho con secJa floja color de cobre. El
punto de Boulogne, que forofa el losange d~l interior
es de felpilla verde China. Los puntos prolongados, qu~

�-

___

, ____....,

431

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
van hechos en parte sobre el raso, son de felpilla cotar
de cobre. Se neces!tan 2 metros de raso para la altura,
y 2 n;etros 40 centtmetros para el ancho. Por la parte
rnfenor se pone un muletón ligero. El forro es de raso
oriental color de cobre. En el contorno va un fleco de
los mismos colores del bordado. Se dispone la cortina
sobre el piano en una especie de pabellón ó lambrequín, como indica el dibujo. Se forman en las esquinas
unas rosáceas que se rodean de una ·cordonadura.

Broches de estilo.-Núms. 25 á 27.
1.\'1ím. 25. Broche Fidelia, de plata y brillantes de imi-

•

33 y 34.-Traje de otoño para Jóvenes de 13 á 14 años.

Delantero y espalda.

32, -Sombrero Braganza.

tación.
.Ntim. 26. Broche Clloisettl, miniatura fina con marco
Luis XV, realzada de perlitas.
X1!m. 27. Broche Remenber I esmalte sobre plata de
Jos colores de pensamiento natural.
Hebillas de estilo.-Núms. 28 á 30.
~\'1tm. 28, Hebilla Chevreuse, estilo Luis XV, de plata
cíncelada.
,.\'1tm. 29. Hebilla Amazona, herradura de brillantes
imitados sobre plata.
~llím.30. Hebilla A/adame a Eplnay, de bronce dorado.

Cabecera de canapé.-Núms. 31 y 32.
Esta cabecera 1 cuya mitad reducida va representada
por el dibujo 31, y otra parte, de tamaño natural, por
el dibujo 32, va hecha con algodón crema y adornada
al punto de encaje con seda color de oro antiguo de dos
matices. Se compone de una hilera de 17 rosáceas ri·
hetea.da de una tira gruesa y de una cenefa. Cada ro•
sácea se compone de cuatro hojas, para cada una de
las cuales se cierran en círculo 40 mallas por una malla
cadeneta. Se hacen 16 mallas simples sobre la i.ª á la
16 de estas rnallas,-luego 3 mallas simples sobre la
malla siguiente,- 16 mallas simples sobre las 16 mallas
más próximas;-* se vuelve la labor, y al volver sobre
las mallas anteriores se hacen:-una malla al aire,una malla simple en la parte de malla de detrás de cada
malla, -pero sobre la malla del centro de las 3 mallas
simples ejecutadas sobre una malla, se hacen 3 mallas
simples,-se vuelve á empezar otra vez desde *,-y
después 2 mallas simples sobre las mallas más próximas
de orilla de las mallas simples hechas antes yendo. y
-viniendo,-3 mallas simples sobre la 34.ª á la 36.ª de
las 40 mallas al aire,-3 mallas simples sobre la maila más próxima, -3 mallas simples sobre las. 3 mallas siguientes y 2 mallas simples sobre las mallas de
orilla de las mallas simples hechas antes yendo y viniendo;- se fija la hebra y se la corta. Al ejecutar las
.3 hojas siguientes, se toman con las 3 últimas mallas
simples, los lados de malla de detrás de las mallas correspondientes de la hoja anterior. Se une también la
malla del medio de las 3 mallas simples de la. punta interior á la malla igual de la hoja precedente, y se reune
la última con la primera en los puntos iguales .. Se lab;ra
como sigue alrededor de la rosácea,* una malla simple
sobre la 2.ª malla siguiente todavía libre que sigue sobre el hueco más próximo,-4 veces, alternando, 5 mallas al aire,-una malla simple sobre la 3.ª malla si·
uuiente,-3 veces, alternando, 5 mallas al aire ,-una
~alla simple sobre la 2.ª malla siguiente,-~ veces, al•
ternando, 5 mallas al aire, - una malla simple sobre la
y• malla siguiente; -vuelve á empezarse otras 3 veces
.d esde*, -y después se hace una malla cadeneta sobre
la 1.ª malla simple de esta vuelta. Cada rosácea siguien·te se ejecuta de una manera igual; pero se une la malla
del medio de las 4.ª y 5.ª curvas de mallas al aire á la
1.a hoja, y las 7.ª y 8.ª curvas de mallas al aire de la
4 .a hoja van reunidas cor. las 8.a y 7.a curvas de mall~s
de la 2.ª hoja, así como á la 5.a y 4.ª curva de la 3.ª hoJa
de la rosácea anterior,
Cuando todas las rosáceas están hechas y reunidas
del modo que acabamos de explicar, se ejecuta la tira
oruesa, empezando por una esquina de la hilera de ro.;áceas y siguiendo las indicaciones de los dibujos 31 y 32.
Para la cenefa ó encaje que guarnece el borde exte•
•rior y que se ejecuta separadamente, se hacen 76 hojas
Decís, Sei'fora, que os faltan muchas cosas
pa.ra que volváis á ser

. JOVEN Y BELLA
Pues pedidlas á la Pi!rfumerfa Exótica, rue du
.4 Septtmbrt, 3.5, m París, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado,
Su Brisa Exótica, en ag11a ó en crema, os hará
.volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
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blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirpará l?s puntos negros que b~otan en la narí~,
sin deJar fa menor huella de nmguno; su Sorci.Jium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Pre/a.
,JÍ/IS destruirá los sabañones y las grietas, y os de•
,·olverá la mano lisa y mórbida, con las venas
~uavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda est~ transfor!"a•
ción se efectuará naturalmente, sm recurnr á
uingú.n artificio.
El Catálogo de la Perfumería Exótica se remite,
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35 y 36,-TraJe para niñas de 10 á 12 años.
Espalda y delantero.

37, - Traje de paseo.

como las de las rosáceas, y continuando sobre la última
malla simple de cada hoja, se hacen otras 6 veces, alternando, 5 mallas al aire,-una malla simple sobre la
3.ª malla simple siguiente,-y después 2 veces, alternando, 5 mallas al aire,-una malla simple sobre la
2.ª malla siguiente,-y luego 6 veces, alternando, 5 mallas al aire,-una malla simple sobre la 3.ª malla si•
guiente. Se fija la hebra. En las hojas siguientes se ejecuta, para hacer la unión 1 en vez de la malla del medio
de las 3 primeras curvas, una malla simple sobre las
2.a y 3.ª últimas curvas de la hoja anterior, y se reune
también en este mismo punto la última con la primera
hoja.
Para el borde inferior de la cenefa ó encaje, se hacen:* una malla simple sobre la curva de mallas al aire
más próxima y todavía libre de la hoja siguiente, 7 veces, alternando, 6 mallas al aire ,-una malla simple
sobre las 5 mallas al aire más próximas,-y después 2
mallas al aire¡-vuelve á empezarse desde .. , Setermi·
na haciendo una malla cadeneta sobre la 1.ª malla sim·
ple de esta vuelta.
Se hace en el borde superior una vuelta como sigue:
• una malla simple sobre la malla del medio de las 3 mallas de la hoja más próxima,-6 mallas al aire,-2 bridas
dobles, cuya 1.ª va hecha sobre la 5.ª malla siguiente,
y la 2.ª sobre la malla todavía libre de la curva más pró·
xima de mallas al aire, pero se terminan juntos los lados de mallas superiores de estas bridas,-una malla al
aire,-2 bridas dobles cuyos lados de mallas superiores
se terminan juntos sobre la malla todavía libre de la
curva más próxima,-6 mallas al aire;~se vuelve á empezar desde* ,-mas para las esquinas se dejan 2 veces
de costado las 4 bridas dobles y la malla al aire, y se
hacen solamente 3 mallas simples separadas por 2 mallas al aire sobre las 3 hojas indicadas;-se termina ha~
ciendo una malla cadeneta sobre la 1.ª malla simple de
esta vuelta. Se reune por el revés la última vuelta con
la 5.a de la tira grue~a, por medio de mallas cadenetas,
y se ejecuta sobre cada hoja el punto de encaje, alternativamente, con seda clara y sed1 obscura.
Canastillas y cubreglobo.-Núms. 33 á 35.
Núm. 33. Canastilla para papeles.-Es de mimbre y
junco de un género especial, y va bordada de lana y
guarnecida de felpilla y raso.
Núm. 34. Canastilla de labor.-Esta canastilla, de estilo Luis XV, es de junco bordado de lana, y va guarnecida, como la anterior, de raso y felpilla.
Núm. 35. Cuóreglobo de cinco hojas I con figuras gé·
nero Boucher. Va bordado de seda sobre muselina color de rosa. Armazón sobre transparente del mismo color, con cabeza rizada.

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33·

USO CONSTANTE.
Si quertis, amables lectoras, no s6lo conservar la frescura de
vuestro cutis, sino dar á tste un perfume exquisito é inalterable,
haced constante uso del 7abón del Congo.
Jabonería Víctor Vaissier, París.

CELEBRIDAD PARISIENSE.
Es indudable, y conviene consignado, que las mujeres han
llegado á comprender que la elegancia del talle no comiste sólo
en que sea largo y delgado, sino principalmente en su esbeltez,
su flexibilidad y sus precisas proporciones naturales.
:r-.I:\íF:s. DE VERTL''.'l ( 12, nt! Auber,e,i París) han inventado
recientemente preciosos cor,.l·s, destinados parn la nueva moda
que hoy impera: tienen esos corsts una íl ... x1bilidad maravillosa
que permite al rnlle moverse y balancear"c con la mayor holgura, y deja al pecho !&gt;US naturales movimientos; de manera que
toda mujer elegante, si usa e~os corsts incomparables, sin rival.
tiene que estar verdaderamente: encantadora, porque ya sea el
talle largo ó corto, ya sea la persona delgada ó gruesa, aquellas
artistas privilegiarlas ~aben dar al busto de las señoras el tipo
que la moda recomienda.
Los corsés de la casa D1.: VERTUS no pierden hunca. su forma,
á causa de la superior calidad de las ballenas que se emplean en
su coníección, pues cada año los fabricantes de ballenas conservan las m!:'jores, elegidas ex profeso, para la casa DE VERTUS.

A

EMILTA, DO~MIDA.

Duerme, querida p1ima, ytu c:m:iencb,
Goce del puro sueño de la infancia,
Que es méx:ima olvidada por lo rancia
Que no hay dicha mayor que la incC!ncia.
SOLEDAD MAR'l'Í:,. Y ÜRTIZ DE LA TADLA.

La han presentado la~ Sras. y Srtas. D.• María de Bastida ....-D.• Ma,h
Ruhio Fre~e.-D.• J. Varela Menéndez de Limia-D.• Antonia Tope1e d~•
Peflalver.-D.• St·bastiana R~dríguez.-0 • Petro:ii!a Sanchez.-D.• Esooliistica Pujol.-D.• Francisca Ros.-ü.• Filomena Sánch-:z y E,cosura-Dofla
l\lati!di:: y D.• Concepción Rfras.-D.• Sinforosa Martlnez y Martlnez.-Uon
Victorino Aoiz y ,le! Frngo.
También hemos rl'cibidn soluciones al salto de caballo publicado en el nú•
ml'rO 28 por las Sras. y Sitas. D.• Julia Jalón de Ruii:.-IJ.• Agustina Ruii:.
-D.ª S1:rapia \'elasco,-D.• Teresa Periquc.t.-D.• Robustiana Peláez.D.• Rita DespujQ]s.

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(

!
{

t

ROYAL WINDSOR

¡CAROLINA, TU NUNCA TE CURARÁS!
¡ Cuando me alcance esa ola, me arrancará y me
añogpril
Así gritaba un marinero, 11garracio á un bote

CL CELEBRE REGENERADDR,u,sCABELLDS

medio sumergido, contemplando un11. inmensa

ola que le amenazaba. Sin embargo, ha vivido
parll poderlo contar en tierra.

i Teneis Canas?
i Teneis Péliculas?

¡ Antes de una. semana me moriri 1

¡

Teneis Cabellos débi es ó que se caen 1
SI LOS TENEIS
Emplead el IDTAL

Esto decia una mujer en una época de gran
temor. También ella ha vivido y vive atin para
contarlo.
·
He aquí su historia, contada con sus mismas
palabras y en su mismo estilo: e Un día de St:ptiembre de 1887 me encontraba disponiéndome

WlNllSDl 1 este pro·~

dueto, por exee-lente devuelve á
las canas el color

á bajar una escalera de once peldaños, De pron-

to medió un mateo, todo parecía que daba vuely la beldad natutas á mi alrededor y me ca1 rodando hasta abajo,
rales de la juven•
en donde me encontraron sin sentido y con un
tud. Impide la
caida de los cabelbrazo roto. El médico me mandó quietud y dc:.los, y hace desacanso. Algunos días después estaba mejor, pNo
parecer
as
peacu
as.
el
solo regenerador
no dejaba de sentir el choque sufrido por el !:.isde los cabellos que haya tenido medalla.
tema nervioso.
Resultados inesperados. - Venta siempre ett
,Entonces aparecieron muchos síntomas desaumento. - Exsijue sobre el frasco loe palafavorables Sentía un desasosiego que no puedo
bras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa de
explicar. No podia comer por falta de apetito.
los peluqueros y perfumistas en fraB008 Y
Tenía mal gusto de boca, dolores en el pecho,
medios fra8C08.
la espalda y los costados, sarro en la lengua )
DEPOSITO: 22, Rue de FEchiquier. 22, PAR/S
una sensación de debilidad y malestar en· el e!:.tómago. Me sentía desanimada y melancólica, ~
tenía temores y ansiedades que no podía atribui•
DEL
á causa alguna particular. El médico, que m{
había asistido algunos meses, dijo que era debi•
IGUALES, tos TELAS de¡,. PRENDAS,
lidad nerviosa ocasionada P,Or el choque.
ado,·.110 muy dtgaute y del nwjor gui to! •r
•· »Me puse peor en vez rle mejonr, y me fui al
rabriran ea casa,de todu rormu y t~ma110,
Hospital de Londres, en Whitc;chapel Road, en
muy eeon().ulcau,ente y sin aprendisage,
con la admirable maqui11i1a
donde me asistieron como paciente externa uno:.
cuantos meses, al cabo de los cuales seguía em,m!umo.
El
peorando. Decían que padecía del choque, conl'J.RUl, UP. UNIV. 89, ALOEII. 89, PAR1890'
, d 1.. deBmee, dePJ111 u•redon.daJ dem.
Restión del hfgado y debilidad. De alli me man- 1
daron á Brighton, al establecimiento de convaleTarifas J bcól~i eDt1llld rr.uoo de ~r1e l 111 pmom que lo tolitfün
Eug. SCH Etl.DING,fab., 1t , Rue Crolx-de¡-Petil&amp;•C hamps,P.lllS..
cientes, en donde después de catorce días había
adelantado muy poco ó nada. Poco después em
1
pecé á perder las esperanzas, y mi marido y otro~
t,. .
que venían é verme creían que no fulÍa remtdjo_
.f 11
Así iban pasando los ").eses, temiendo que m~
encontraba en los úhimos días de mi vida. Rep~tidas veces he dicho entre mi: J Antes de la semana que viene me habré muerto!
PREVIO INFORME OE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA OE SANIOAO
»Ninguna cosa de este mundo me interesaba
ya; pe·o, gracias á Dios, tengo un buen marido
'8.EOOMENDADOS
POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
y una buena familia. Mi marido me llevaba todos
los días en brazos desde la cama á un sofá, y tra- CURAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedía empleado hasta el día toda clase de
taba de animarme y convencerme de que mejoCorsé privilegiado
raría. Cuando me he puesto buena verdaderaEl MEJOR DE TODOS
mente. me ha dicho qut: nunca lo creyó.
IIOD"S eó·Rrñ, CO:SFECCIONAOO POR :SUEVO y ESPECIAL
•Mi hermana también venía á verme con frePROCl!:Dlllll!NTO CIENTfFtCO.
cuencia, y hacía lo que podía por aliviar mis suLa opini6n médica le recomienda
frimientos; pero no pudiendo dejar de creer lo
para b snlud. La opinión ptiblica de
que veía, solía decirme:/ Carolina, tú nunca cutodo el mundo esti unánime en declarar
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
que ninguno le a,·entaja por su CO»l•
1ará.r /
fort,, su hethura y su duración.•¿A quién pueden agradar las historias de los
Inmensa ,·enta en Europa, y también
trabajos y desgracias de los demás? Cada uno
en la India y Colonias.- El nombre y
tiene bastante con las suyas. Sólo pido atención
/ la marea de fábrica {Ancora) estamPIROXIS CON ERUPTOS FÉTmos,
para unas cuantas palabras más.
t: pados en el corsé y en la caja.-Escri,De c:.te modo !:.eguí, como el que se encuen REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
¿ basei IZOD'S con las medidas, para
tro al borde dd sepulcro, ha~ta Febrero de 1890,
~ recibir el pliego de dibujos.
en que roe trajeron á la tienda un librito que !&gt;~
Ningun re:z::o.edio alc:1nz6 de los médicos 7f' del público tan.to favor
WA E. 120D E HIJO
ocupaba de las curas notables oreradas por el por sus buenos resu.ltados, qu.e son la admiración de los e:n.fermos.z
!W Y,1NUP~C1"URA,
30 Milk Street, London
ni:J::::i.gu.:n.o tan verdad como :e.u.estros INALTERABLES Y MABAVILLOSOa,
.._,
LA~DPORT, HANTS
J•rnbe cmativo de la Mad&lt;e Seige. La nmación
A
,C."'-" "~"" "'- ~n,c. l'l»,~ (Q.",C.N.l\,~n \'JI ~,~ lll "A
del policía, de Holyhead me hizo mucha impre,,_ ~R~'!~~~~ ~~~ \!_19~ ~~~'m~ ~~ ~ ~\l°"'!!~~
sión. Le dije á mi marido: «La enfermedad de ese Cu'1dada can las falsifícac.iones 6 imitaciones p01que na darán el misma resultado. Exigir la rúbrica y marca de garantia
•policía es la que yo tengo. La medicina que lo
»ha curado debe curarme á mí.•
De ventn en todas fas farmacías y droguerías de España y Ultramar.-Vívas Perez, Almería
•En seguida manrlé á la botica de los señores 1- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Lacy y Ca, Whitechapel Road, por una botella.
CHEVELURE
IDÉALEcon:
Me hizo bien.-Empecé á comer, y, lo que es mel•LaQuiotesaence "" Henne q.. e
or, á digerir el alimento. Hasta entonces 1odo
da al eat.ello etu1•l~ndido coio,· berbocado de alimento sólido parecía volverse ácido:.
me; oardiente,que la,naD colorTleiano
y gases, producifodome dolores que me hacían
los Catarros, 101 Resfriados, In Grippe,
e~1~~~o~u;~Lt;~:
creer estaba enferma del corazón.
.
Bronquitis, et.e., el J"arabti y In Pasta
n , nte que le co1Dunica 101 mtJores
negro, ca~tai\01 y rubio• obscuros;
•Continué torr:ando la medicina, y con seb
Pectoral de N' afé de Delangrenier
18 rtt\~1 d~
botellas estaba mejor que nunca en mí vida.
poseen una eflcac!n cierta y justiflcnda por lois
empleada con la
:;,L';;•ª•º
Ahora como tanto como cualquiera, y no siento
rlGrarlos. Cada prod11ctG
au tnodu
Miembros de la Acn.dém1a do Mod!dna de Francia.
de
empl~o.
pre~io
7
fr~ncos
en
Parí,.
moleslias después de alimentarme.
Sin Opio, Morfina ni Codeitia. So les da con éxito
caaa J. VEREECKE, S2,Rue Laflitte,PARIS
•A la verdad, j;u!do hacer muy /menas co11údas
y seguridad ti. los Nlllos, atllc:-adoe de Toa &amp;Imple ó
En Madrid, perfumerla Frera, Carmen, l.
y dejo á los demás que imaginen el placer qut:
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esio es, después de haber estado tanto liemp'o
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»l\Ii marido, los parientes y los vecinos son
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todos de mi opin,Vn en creer que el Jarabe de b
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Madre Seigel
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En la relación que antecede, sólo este punto
C. Y.:9►,,.. ~~ i.:,i,i.:,
Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á. señalarse en su ·epidermis, yi se conservó
requiere explicación: la c11ida por las escaleras,
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joven y ?ella hasta más allá de ~us 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á l_a
con que aparentemente empezó la enfermedad,
lri...~ ,,. '&amp;."~ .,.
faz
del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin podermort1era resultado de la enfermedad, 'ásaber: indiges4_~~ 'ii► ~~
e;
JABONES
ficarle.-E.ste secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporátión, que hacía tiempo venia afectando el Sistem:i
V O~'\~\:: ~"U~'
DE 07RAS CLASES
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
nervioso; y el mareo que ocasionó la c;aída no
~I\_\ ~vi-e;
Y todos
era más que uno de los síntomas.
&amp;~ V
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de la.r Ga/ias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Whitc,
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REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

fel~=~fªeo1~~es
eon

El

TEXTO.-Rcv!sta parisien;l', por V. de Castelfido.-Explicación de los grabados.-;--Crómea de Madnd, p,:&gt;r el Marqués de ,·al]e-Alegre.- Maria (continuac16n), por D.• Salomé Núllez y Topete.-EI Rizo, por la Condesa de
Camp,:&gt;blanco. - La Instrucción científica doméstica, por D. E. Medina.Jnan':'- \Var1er, por D.• Emilia de S4". -Remembranzas, poesía, por don
Narciso D1a:i: de Escovar.-En el cumplealios de Amalia, poes.ía, por don
JOSC_ Jackson Veyan.-Explicaci6n del figurín iluminado.-Correspondencia
particular, por D."- Adela P.-Sueltos. -Anuncios.
GRABADOS.-! y 2. Traje de entretiempo.-3. Cintur6n el:i.stico.-4. Sombrero
de fi~ltro.-5 y 6. Portaperiódicos.-7. Almohad6n colgante.-8 y 20. Abrigo
de vigofla,:--9 y 17. Paletó ;0n esclavina.-10 y 15. Abrigo de seda rayada
con esclavina de pasamanena.- n, 12 y 18. Abrigo de l!m·ia.-13 y 19. Palet6 bordado -14 y 26 Man!ele1a de cheviota.-16. ?.1anteleta de pano y
seda.-21. Manteleta de terciopelo del Norte.-22 y 23. Paletó para niftos
de 2 á .3 al\os.-24 y 25. Abrigo para nillos de 9 á II allos.-27. Chaqueta
para n1nos de. 2 á 3 al\os.-28 y 29. Vestido de pallo t,o,dado de acero.30 Y 3'- Vesttdo de tela de cuadros y terciopelo.-32. Traje de viaje.

Aprovecl1amiento de los trajes de verano.-Un vestido en el teatro.-El dominio de !o gris.-Un modtlo e!egante.-Los vestidos sembrados de cuenias.-:-Siguen los ves.tidos en _punta y las chaquetas largas.-Los cuerpos de
deba¡o.-Las capotas de s1cmpre.-Perfume3 distinguidos.-Aforismo.Los desolladores de la Bolsa.

~~f~u:n°l:

&amp; v..,..,,,,,,,1.,oum,

Casas

y AL DEPÓSITO DIC LA

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Reservados todos los der«hos de propiedad arústica y liter.uia.

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96, Strand, Londres. -9 , Boulevard des Capucines, París.
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FILIA. eEuoTaoPE aLANc, ToREADon ExQmsIT,
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::=e,$/~
~~

«Sucesores de Rivadeneyra~,

del&amp; Re&amp;! Caa

Año L-Nüm. 37.
11

SUMARIO,

COLERA, TIFUS, DISENTERIA,

El mefor dentrillco,
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todo, mas Higienico:

Madrid, 6 de Octubre de 1891.
11

,.,,,t&lt;n,,,,

•,

S DE REAL

Administración: Aleal•, 23, Madrid.

.

~

,...~

A inauguración, en Ja mayor parte de los
teatros, de la temporada de invierno da
f¡
ocasión á nuestras elegantes para I~c1r
~I'!:
en estas reuniones nocturnas los trajes
claros de la estación que expira, y que no
pueden llevarse ya en la calle desde mediados de Septiembre.
Hace pocos días asistí en el teatro del
Vaudeville á una de las representaciones de miss
Rehan, y tuve el gusto de ver un precioso vestido
de piel de seda gris plata brochada de dibujos
pequeños más obscuros. Su forma era la de una especie de levita abierta sobre un delantal de guipur blanca.
Una guipur ancha iba puesta de plano á todo el rededor
de la levita. En la espalda, una puntilla de guipur terminada un poco más abajo de la cintura en un la~o de
terciopelo gris. Un fichú grande de muselina de seda.
blanca, compuesto de tres volantes muy ligeros muy
vaporosos, cubría todo el delantero del cuerpo. Acom(.')ñaba á este vestido una capotita deliciosa de cerda
amarilla, adornada con flores de paja, lazos de terciopelo color esmeralda _y rama de cerezas, que dos pajarillos se preparan á picotear.

r

@

..""!1
~

•••

Se lleva mucho el gris, que es, en verdad, un color
exquisito, modesto, cómodo, que viste sólo por su distinción, y con más motivo pasa á ser elegante por poco
que el vestido esté bien hecho.
Citar~, como e~emplo, un vestido de paño gris sembrado cte cuentec1tas de acero ( croquis núm. 1).
Falda completamente recta, cortada en puntas, con
esa costura al sesgo por detrás que da un movimiento
tan lindo á las faldas. Como corpiño, una casaca de terciopelo gris, que es una verdadera novedad. Se entreabre, con dos solapas de encaje antiguo, sobre un peto
de crespón de la China bordado de cuentas de acero.
Lo alto de la~ mangas es_ de paño_bordado de acero, y
una manga-mitón de terciopelo gns, con cabecita fruncida, va montada sobre la manga de paño, por encima
del codo. Un brazalete de acero sujeta la manga de este
punto. Un galón de lo mismo rodea la cintura, por encima de la aldeta, que es ancha y fruncida.
,h;ste modelo puede reproducirse de una mañera más
sencilla, reemplazando el terciopelo con paño liso. En
cuanto á la falda, aconsejaré á mis lectoras que la dejen
bordada. No hay señora un poco hábil que no sea capaz
de hacer este bordado, de una sencillez extraordinaria.
Se harán este invierno muchos vestidos bordados del
mismo modo. Sobre paño negro se ejecutará un bordado de cuentas de azabache, no ya esos cabochones
gruesos de que tanto se ha abusado, sino cuentas talladas sumamente pequeñas, que brillan como polvo de
día man te. En la orla de las faldas, para acompañar á
estos sembrados, se bordarán unas guirnaldas.

1.-TraJe de entretiempo, Espalda.
ViaH el dibt(fo 2.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Corpiño de soirée</name>
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        <name>Peinado para señoritas</name>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

408

Decís, Seí'Jora, que os faltan muchas cosa9
para que volváis á ser

RESPIRABA, PERO NO VIVfA.
SENTIMOS que el espacio de que podemos dls•
poner no nos permita dar por entero la siguiente
historia. Ver al que escribe y hablar con él, me-

JOVEN Y BELLA

Pues pedidlas á la Pu:fumtria Exótü:a, rue du
4 &amp;púm/Jrt, .J.5, m Paris, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agua ó en crema, os hará
volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo dearroz Ror de Al!Jirc!ugo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desva..
necida.s de vuestro rostro; su Anti-Bol/Jos extir..
pará l_os puntos negros que b~otan en la nari~,
sin deJar la menor huella de nmguno; su Som/ium espesará, alargará y dará nuevo color &amp;
vuestras cejas y pestañas; su Pasta dt los Prtla~
dos destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las ven&amp;!J
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á.
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfu11Uría Exótica se remite,
lf'l'tllis y franco de porte,:\ quien le pida.
.Dtphilos m /lfadrid: Arlauz, Alcalá, Z.J, prin•
cipnl, i::.q.,· Pasma/, Arma/, z; f'trfunurfa Ur~
guiola, .Afayor, I; Ag,_Jirrty J,folmo, Preciados, I,.
y m Barcc/011a, Sra. Viuda dt Lafont i Hijos.

recerla la pena de emprender un viaje ! América.
Condensar los hechos en corto espacio es tarea
de bastante dificultad, pero no tenemo~ más remedio que intentarla, en gracia al interés que no
dudamos ha de inspirar. Estos informes se han
dado voluntariamente, y de seguro que muchos
de nosotros podremos sacar de ellos más partido
que; de la relaci~n del . viaje ~e Stanley por el
Atnca. Es lo meJOt deJar al interesado que dt
cuenta de su experiencia en sus propias palabra:..
como hacemos en el siguiente extracto de un
artículo que llamó mucho la atención en los E~·
tados Unidos.
Helo aquí: cEl díA primero del año de 188?
pesaba 185 libras. Mis venas estaban llenas dl
buena sangre. Tenía la cabeza fresca, los nervio~
en buen estado, los músculos vigorosos. No en
contraba dificultad en el trabajo, y dormía per•
fectamente. La vida era un placer, como debi1'
de serlo para todo hombre. Cuatro ó cinco año:
mis tarde era una criatura miserable, inútil pari.
mí y para los demlis. Todo esto es hijo de una ignorancia imperdonable en una época de tanta
ilustracién ..A principios de Febrero de 1883 empecé i sentmne malo. Me sentía pesado y triste
no podía trabajar , y andaba como si estuviese
rodeado de niebla. Me senda molestias en el pecho, en los costados y en la parte baja de la espaldL Perdí el apetito, y las secreciones renales
empeiaron á dificultarse y á tomar un color subido. Pensé que había cogido un resfriado y que
pronto se pasaría. Me equi~oqué, no se pasó, y
antes de dos meses estaba hidrópico.
&gt;Esto me hizo sufrir las fenas de la muerte durante cuatro meses. El alimento más ligero me
caía en el estómago como hierro Crío. No babia
medio de removerlo. Estaba como un reloj cuando
se le rompe el muelle real. Entonces vino un cúmulo de circunstancias á disgustarme y asustarme : mal gusto de boca, eructos de gases nauseabundos; algunas veces sentía una especie de
saliva ó mucosidad agria, que parecía que me
abogaba; la piel se me puso amarilla, las extremidades frías, la lengua áspera; me daban maPREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDA D
reos, me palpitaba el corazón, y me parecía que
me moría como una vela que apaga el viento.
REOOJ,fENDADOS
POR LA REAL ACADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
Luego se presentó la falta de sueño, con los horrores de \&gt;asar las horas de la noche escuchando CURA N INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el dia toda clase de
el sonido mcesante de un reloj. El escritor más
hábil no hubiera _podido describir mi eitado. Así
estuve cerca de cmco años. ¡Un muerto viviente!
Pasaba p~r. el valle de las sombras; respiraba,
pero no 't'IVta.
&gt;Sin embargo, luchaba. Probaba todos los remedios que sabiá, sin dejar ninguno. Los amigos
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NI ÑOS,
y los médicos trataban en vano de darme auxilio.
Empecé t toser, y creí que estaba tísico, como
creyeron otros, pero no lo estaba. Puedo decir
que hay miles que se curan por tlsicos y tienen
PIB.OXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS ,
pulmones tan sanos como si fueran de acero. Debían curarse otras enfermedades. Un momento. REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
P ara entonces mi estómago estaba en tal estado,
Ni..ngun rern.edio alcanzó de los m6dico• y del pü.blico t anto favor
que devolvía hasta la leche. El médico decía que por su• buenos reau.ltado.s,. que son la ad:rniraci6n. de l oa enfermos; Ei. CELEBRE REGENERADDRamsCABELLDS
tenía que aliviarme ó morirme pronto.
ningu.n.o tan verdad co:c:io nuestros l llALT EBABL ES Y 111.AB.A.V1LLOSOS
1. Teneis Canas?
&gt;{Cuáles eran las probabilidades? Ni el médico
¡Teneis Péliculas?
ni yo, ni nadie las conocía.
'
j Teneis Cabellos dé&gt;A pesar de todo, hoy estoy bueno. Cómo me Cuidado con las falsificaciones 6 imitaciones porque no darán el mismo resultado, Eligir lil rúbrica y marca da garanfü.
biles 6 que se caen?
be puesto bueno, es para mí un misterio, y seguirá
SI LOS TENEIS
De renta en todas las farmacias y droguerias de España y Ultramar.-Yiras Perer, Almeria
siéndolo, hasta que penetre el último secreto, que
Emplead el IOUL
i todos nos está guardado. La verdad es que no
WUUISOl 1 este pro•
podía andar ; sólo podía dar algunas cambayadas
dueto, por exoebasta que me caía en una silla ó en la cama. U~
lente devuelve á
amigo que vino á verme, me dijo: e Usted está
las canas el color
muy malo. Ojalá que lo hubiera sabido antes,
y la beldad natu•
pnes temo que ya sea demasiado tarde.- i:Qué Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una maravillosa y
ralea de la juven~
delicada
belleza.
y
le
dan
un
perfume
de
exquisita
suavidad.
Ademas
de
su
color
hubiera hecho ustedh le pregunté. El contestó:
tud . lmplde la
blanco,
de
una
f¡urczanotable,
My
cuatro
matices
de
nachely
de
Rosa,
desde
el
más
pauclo
caid.a
de 1011 cabelcLe hubiera dado á tomar el Jarabe Curativo de
basta~más su b do. cada cual hallara, pues, exactamente el color que conviencásu rostro.
los, y h aoe desala Madre Seigel; nada más. Sé que ha curAdo
parecer as
culas. Es el aolo regenerador'
muchos casos parecidos, aunque ninguno tan
de los cabelloe que haya tenido medalla.
malo como el de usted,-Lo probaremos, aunR esultados inesperados. - Venta s iempre en
que sea tarde&gt;, dije yo. Así se hizo. Una botella
.Este excelente CosmCtico blanquea y swi,nza la piel y la preservad~ cortaduras, 11'1"1taaumento. - Euijaae sobre el fraeco loa palapareció que producía alivio. Pasaban días, y yo
bras ROYAL WINDSOR. - Se halla en casa de,
c101i.es. v,ca:ones. dandole un aterclopelado agradable. En cuanto a las manos, les da
solidez y transparencia a las uilas.- PerfumeriaAGNEL , 16,Avenue del"Opéra, P aris.
perseveraba. Me empecé á aliviar. Dormía y col os peluqueros y perfumlst.aa en frasooa Y'
medios
frascoll.
mía algo. Salí de la tierra de las pesadillas. Un
día en que estaba en casa de unos amigos, sinDEPOSITO: 22. Rue de f Echiquier. 22, PARIS
tiéndome con apetito, por descuido, comí demasiado. Temí que me mataba, pues era la primera
vez que sucedía en mucho tiempo. Pasaban las
CHEVELU
RE I DÉALEc,n:
horas, pei;o en vez de morirme me sentí cada vez
\ •La Qulnte11ence de Hennt1 qu11
mejor y m:i.s fuerte. Continué con mi amiga la ELMAS EFICAZ
1
1
1
.PARA CURAR
a~~~f,:~::ri~,~1!
Madre Seigel, y me puse bueno.
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
IRRITACIONES del PECHO, RESFRU.OOS, REUlllTISMOS,
&gt;Solamente tengo que añadir que las nueve OOLO:\ES, LUMBAGO. HER1 0AS. l llGAS.· Topieo excdenlti
e~~~:o;u~;L~~:
décimas partes de las enfermedades son indiges- contra Callos, Ojos-de-Gallo. - Er1 las .Fan11o.t:1aJ.
n ante qua le eo111unlc.a 101 m.-,ores
Preciosa novela original, con interesante argu•
tiones. Los otros males aparentes son sólo sus
~ento, cuadros de costumbres familiares, episo.;9{;~ªa~ª}~~=n~eru ~l:' 1eº~~~~roJ~
síntomas, Arránquese la raiz emponzoñada y pedios
muy dramáticos, y brillando en todo el libro
los ma, dehciOIOI co1oru ru bio• ó
1
1
1
dor.&lt;10,1. Cada produ&lt;:IO con ,u modo
r ecerá el mal árbol. Esto lo hace el Jarabe de
;~!~ª
la más profunda moralidad.
1
G hc.-nna - To• r ebelde, Bronquitis, Catarros
Seigel, y yo lo sé.&gt;
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vende,
Caaa J. VERE~t:'U'.~.5~:~!:e
•·
a0Ugo11,,Tt&amp;l1 1 enfermedadtl d,:I Pecbo. t&gt;.1.111,
(Firmado.)
D. 0. ALDERSON,
d. .4 pesetas i. en la Administnción de este perló-Cua larchan d, 11,r .Gruier.~1-Lwrt,J tN11T.. dt \11ia!rlw.
En
Madrid,
perf'umerla
Frera,
Carmen,
l.
Sinks Grove, West Virginia,
¡ riico, M adnd, calle de Alcalá, núm. 2'..\.
Estados Unidos de América.&gt;
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White,
L imitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, tendrtn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explice las propiedatles de
este remedio.
. Reías e de las arrugas, que no se atrevteron nun_ca á señalarse en su epidennis, y se conservó
El Jarabe cun1.tivo de la Madre Seigel está de
JOVen Y ~ella hasta más allá de~ 8o años , rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
venta en todas las Fannacfas. Precio del frasco,
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti~
14 reales; frasquito, 8 reales.
ficarle.-E;ste secreto. que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contempon\~
neos, ha s!do descubierto ~or _el doctor L~conte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
dt las ~alia.s, de Bussy-Ra .utin., perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl~s1va de la P e rfun1e r 1a 1"1nou (.Afaison úcontt), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
empleada con l a
_Dicha casa entrega el s~creto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ 'é r llab le Eau dll"
largos y espesos, por acción del Extracto ea~
!ll ncrn. Y de D11bd d t; 111'!-o.n, polvo _de arrez que Ninon de Lenclos llamaba cla ·uventud en
pilar d e los B e 11edlell uo8 del Monte Majella,
una. caJa~.-Es necesario ex1g¡~ en la eUque.ta el nombre y la dirección de la Casa, lra evitar las
que destruye ]a caspa, detiene la caída de ]os caPASTA DENTARIA, veROADEROCARIIH DE LA BOCA
fals1ficl!c!ones.-La ,!'~rf__umene Ninon expide á todas partes sus prospectos y precfos · corrientes.
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
.Dtpos1/os
Arenal
·• • Agu1rrt
· y .¡.,10
,, ¡·,no p tr•
• O ·m tMadnd.
/ ~ · Pascual,
,
f
' 2 •• Arlaw. ' Alcalá • 2"
'.} • pral.. J~q.,
1,
decoloración. E. SEKET I ADMINISTRADOR' 35,
umtna nen a , .rr'tc,aaos,, r. ,· per umffla dt (Jr,qu;ala , 1t11
"a••ar
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, r ,• not1uro
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v ,1u11
m It, erf unur,o
'
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1
Nlt du 4 S#ltmórt, París.-Depósitos: en Madrid,
lngltsa,CarrtradtSanJer()1wno,_¡,yenBarcdona, S•a
__., ..1.,U,¡On
T~,: t t· hlJOS,
,,.,.. y v,,unte
p .1.•trrtY,
~
,, . V.u_,
aa_ ue
Aguirre y Molino, PreciAdos, 1 1 y en Barcelon&amp;:,
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.

INDISPOSICIONES DEL TUBO DIGESTIVO,

VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TÍSICOS, DE LOS VIEJOS, \DE LOS NIÑOS,

COLERA, TIFUS, DISENTERIA,

CATARROS Y ÚLCERAS DEL ESTÓMAGO ,

ROYAL WIHDSOR

" §~~,~,~~'I~§ ~~ ~\§~~"~ ' ~~~\Q

CALLI FLORE p!t9!.hY.t.,~t~~lt.
PATE AGNEL * AMIDALINA YGLICERINA

•1;r,4~~a~,.!.~

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SOLUCIONCUNAUD' ~:~r:~~

El mejor dentrillco,
mas agradable y, sobre
todo, mas Higienico:

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EL SOL DE INVIERNO

!.ª._!

~:r~n:0°::

!~~~rie~~;

~J~;;:~

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NINON DE LENCLOS

Agua1,Philippe
Odontalina
P!RIS:Bermelln,24,r.d'Engbieo

Los

Polvos

-,FRICOS
DENTDE

BOTO: r··

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Resen-ados todos los dertchos de propiedad artística y litera¡:._

v..i..
....
,.,,........
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Administración: Alcall , 23, Madrid.

Madrid , 22 de Septiembre de 1891.
11

tornasolados de ahora son menos
aparentes, y se muestra n con dis creción en el fondo de un brochado. Viene á ser como un reflejo.
Todas las telas de que voy
hablando se hacen en vista de l
nuevo corte de los vestidos. Con
la nueva fo rma de faldas, sin vuelo apenas, se necesitaban telas
aparentes, bien sostenidas y de
aspecto rico y lujoso.
Otro tanto puede decirse de
tas lanas I prefiriéndose los tejidos que tengan cierto apresto,
como las sargas y las cheviotas.
E n cuanto á las telas ligeras,
se las forrará de seda, y así podrán cortarse por el nuevo patrón. No hay nada tan cómodo
como esos vestidos cortados en
punta, en forma de funda ó de
paraguas; nada es más fáci l que
el recogido de este género de
faldas.

SUMARIO.
T EXTO.- RC\ista paris!ensc, por V. de CuteUido.-Explicación de los grab,,dos.-Maria, por D• Salomi Nútln y Topete. Caridad y gratitud, por lalonde~ de Campoblanco. -El que adelante no mira ..... , por
J. Lópc:,; de P1nciro -:\lhimas, poes.la, por
Un F1\6sofo,-Diilogo de verano , poe~a,
por D. José Jac'kson Veyan. - Ap~nded
flores de mi.. ... , por Fla v10. - Explicación
del figurín iluminado. - Coirespondcncia
particular, por D.• Adela P.-Suchos.So!ueión al jeroglífico del núm. 19.-Jeroglífico.-Anuncios.
GR/IBAOOs.-1 y 2. Trajeide ca\le.-3. Alfombrilla bordada.-4 y 5. Casu\la.-6, Canastilla de labor. 7 y 8. Arandelas de
limpara ótapetcs pequenos.-9. Alfombrilla
para delante deunacama..-10 á 12. Alfombra a,Jomada con un bordaJo 1,ucco. - 1 ),
DoJtilUttt para nino, pcquenos.- 14. Blusa
ru•-15. Chaqueta Rigoletto.-16. Esclavina para niftas.- 17. Esclavina Enrique ll .
-18. Vestido para ninas de 4 á s aftos.19 y 20. Vutido para ninasde 7 á 9 ar.01.21.,. Traje marino para ninos de 8 á 10 anos.
-22. Vestido de paM. - 23. Vestido de cachemir liso y cachemir bordado,-24. Ves•
tido de lanilla y terciopelo.-25. Vestido
de lana ingleY-- 26 y 27. Vestido de lanilla de cuadros. - 28. Vestido de faya lisa y
faya brochada. - 29. Vestido Princesa para
aenora11.-30 y 31. Vestido pa1aj6vencsdt:
1-4 af!,os.-32 y 33. TrajedcotoftO para nin.as
de 11 á 13 aftos. - 3 ◄· Falda de mat1ana.lS r 36. Traje de calle.

•
••

Para evitar el inconveniente
de llevar en la mano las faldas,
que siguen siendo un poco largas, se ha resucitado é inventado una variedad infinita de
pajes. Algunas personas recurren
hasta á los anillos escalonados á
lo largo de las costuras, con los
cordones reunidos dos á dos,
cuyos cordones salen de la cintura. Se tira de los cordones, y el
recogido se hace instantáneamente como el de una cortina.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

Novedades de invierno. - La fabricación lionesa. - Sedas brochadas y sedas liaas.Tornasolados.- Lanerías. -Adaptación de
las telas al nue,·o corte. - Rcsurrección de
los fa}tl. - Una nue.-a confección - Nucs•
trol 1,ebü.-Los conés del dia.-Un deudor
de palabra.-Un verdadero fumador.

He tenido ya ocasión de ver
todas ó casi todas las magníficas
novedades que las fábricas lionesas preparan para la próxima est ación. En un viaje hecho expresamente á Lyón, he admirado
las sederías que estarán de moda
este invierno y que los telares
Jacquart tejen diariamente.
Citaré, en primer lugar, unos
brochados ilustrados con dibujos
originales: anillos, ziszás, rayos, etc. Sobre todo, muchos
brochados negros, re bordados
de ramos ligeros de los más finos
colores, y también muchos brochados de colores delicados, rebordados de espléndidos ramos
de flores de un colorido brillante.
Pocas sedas lisas I por lo menos como novedad. La seda lisa
conserva, por supuesto, sus cualidades prácticas: economía, sencillez; pero no tiene la elegancia
de esas preciosas telas brocha•
das que formarán este invierno
nuestros más elegantes vestidos.
Se fabrican también muchas telas tornasoladas, sedas y terciopelos; pero no se t rata ya_ de los
ligeros tafetanes de otro tiempo,
de que se ha abusado tanto. Los

Año L-NOm. 35.

11

•••

1 y 2.-Trajes de calle.

En punto á vestidos y confecciones, ¿qué novedad podrá registrarse en una estación en que
todas están agotadas?
He aquí, no obstante, un precioso abrigo, si así es lícito Hamarte, creado por uno de los reyes de la moda (croquis núm. t).
Viene á. ser una especie de
capuleto de la Edad Media I de un
corte muy raro, lo que constituye su principal interés. La capucha, que sa!e de debajo de la
esclavina, no va añadida, sino
que forma parte de la misma
confección. Nuestro modelo es
de paño fino color beige, llamado
paño e Urbana &gt; 1 forrado de raso
listado. Es muy cómodo como
abrigo de entretiempo. Por delante cae sencillamente como
una esclavina.. Las jóvenes, á
quienes está especialmente destinado, apreciarán todas sus ventajas.
Y sin duda alguna han sido
apreciadas también las ve.ntajas
que ofrecen, en punto á origina~
lidad, sencillez y elegancia 1 :la
linda chaqueta Torero y el gracioso cinturón de correas que he •
mas descrito en nuestra RttJi..rta

�410

paris'iense del número anterior, cuando varias señoras
suscritoras nos han manifestado su deseo de que consignemos en la presente modelos de las dos mencionadas p~endas.
Correspondemos con
gusto á ese deseo, publicando en esta página
( croquis número 2 y .
núm. 3) los referidos
modelos de la chaquet1
Torero y del cinturón
de correas de piel claveteadas de acero y cerrada cada una con hebilla de la misma piel.

•*•
¿ Qué podré añadir á
lo que ya he dicho en
mis anteriores sobre
nuestros encantadores
bebes, que las mamás
visten cada vez con
ni.ás coquetería? Es un
deleite el ver los lindos
vestidos azules y color
de rosa que se Jes destina, enteramente plegad os, festoneados y
Núm. 1 •
ribeteados con arte
•
exquisito. Los talles,
siempre cortos, van rodeados bajo los brazos con un
cinturón hecho de un bies de la tela del vestido y guarnecido en medio por delante de una rosácea de la misffia tela.
Por la mañana JJ.uestros bebes llevan invariablemente
el vestido largo completamente recto con canesú cuadrado, el cinturón que acabo de describir y las mangas
muy bullonadas y estrechadas con un puño abrochado.
La enagüita, que se pone inmediatamente debajo del
vestido y por encima de la enagua de franela, debe ser

Núm. ~.

con preferencia de una tela de seda ligera, como el tafetán.
Para la tarde, para los paseos en carruaje cuando el
niño acompaña á su mamá, el traje debe ser más elegante. El suralt, la faya, la muselina bordada, y en la
estación que entramos el cachemir, son las telas admitidas. La forma de los vestidos, si bien largos y de talle
recto, varía de mil modos. Unos van guarnecidos en el
borde inferior de un volante de guipur ó de encaje; un
volante igual rodea el escote en cuadro. Mangas cortas muy bullonadas. Otros se componen de tres pliegues
grandt!s á la religiosa, que ocupan todo el largo del
vestido, con un corpiño compuesto de entredoses de
guipur puestos á lo largo y alternando con la tela del
vestido.
Los calcetines y las medias
siguen llevándose negras, con
el zapa.tito inglés sin tacones.

lí

**•
I

'

¡,
j

La moda se impone, no sólo
al corte de nuestros vestidos,
á los colores de las telas que
los componen, sino quemodifica á su antojo nuestro
porte.
Ora nuestro busto es rígido
y estirado, ora es flexible, lleNúm. 3.
no de gracia y de abandono.
El corsé sigue naturalmente
estas variaciones, siendo, por decirlo así, uno de los
ágentés principales de la moda, sobre todo cuando la
encargada de confeccion~rlos es una artista como madame Léoty.
Para quienes no conocen los corsés de esta casa
Léoty (8,place de la 11/adeleine), es imposible comprender cuán poco se parecen á los demás corsés. Es como
si ilijérafuos el día y la noche. Los brocados I las ricas

sederías ó el simple dril, se fabrican especialmente para
esta importante casa, y dicho se está que son dignos de
preparar los preciosos corsés que las parisienses y las
extranjeras elegantes conocen tiempo ha.

•••
F .. encuentra ciertas dificultades para hacer honor á
sus compromisos. Ayer mañana, á la primera hora, un
acreedor se presenta.
-No puedo darle nada este mes-dice F ...
-El mes pasado me dijo usted lo mismo.
-A lo menos ya ha visto usted que he cumplido con
mi palabra.
Un verdadero fumador.
Un individuo se cae del segundo piso á la calle.
Al levantarle se lleva vivamente la mano al bolsillo
de la levita.
-¿Se ha hecho usted daño?-le preguntan.
-¡Ah! no ..... miraba solamente si se había roto la
pipa.
V. DE CASTELFIDO.
París , 16 de Septiembre de 1891.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Trajes de calle.-Núms. 1 y 2.
Vestido para jóvenes de I5 años.-Este vestido
es de lanilla color de escarabajo, y va guarnecido de
seda azul y bordado bretón. Falda adornada con una
quilla estrecha de bordado bretón. Cuerpo con aldetas
añadidas en la cintura y botones en la espalda; se compone de espalda recta, con costura en medio y cuyo
vuelo va reunido en la cintura por medio de varios pliegues, y delanteros abiertos y plegados en la costura del
hombro y en la cintura. Chaleco de seda azul con aldetas cortas, ajustado por medio de pinzas y abrochado
en medio con botones. Una tira bordada va puesta sobre el chaleco á la altura de un canesú. Cuello alto de
seda, y manga de lanilla, cuya anchura va sujeta en la
sangría del brazo con algunos pliegues.-Sombrero de
cerda negra, con ala de encaje de paja y adornos de
plumas mordoradas.
Tela necesaria: 6 metros de lanilla, de un metro 20
centímetros de ancho, y un metro de seda.
Núm. 2. Vestido de/aya color ca/e con leche, y e/taque/a de
paño de/mismo color, para señoras jóvenes.-Fondo de falda de seda ligera, con falda de faya guarnecida de tres
series de plieguecitos que forman cenefa. Chaqueta larga
con aldeta recortada en puntas de almena. Se compone
de espalda y lados de espalda, lados de delante y delanteros abiertos con pinzas y guarnecidos de botoncitos redondos que se ponen en el borde á la altura de
un canesú. Camisolín plegado de faya, puesto sobre
unos delanteros de forro ajustados con pinzas y añadidos á la chaqueta en las costuras de debajo de los brazos y de los hombros. Cinturón alto de faya bordada,
puesto por encima del camisolín. Manga alta de hombros y abrochada en la costura del antebrazo.-Capota
de guipur bordada de oro y guarnecida de una mariposa de cuentas de azabache y de un ramo de flores.
Bridas de terciopelo negro.
,,
Tela necesaria: 6 metros de tafetán; 11 metros de faya,
y 2 metros 25 centímetros de paño.
Núm.

1.

Alfombrilla bordada.-Núm. 3.
El dibujo núm. 18 del reverso de la Hoja-Suplemento
al presente número corresponde á este objeto.
Se hace la alfombrilla de paño rojo obscuro; tiene
70 centímetros de largo por 52 de ancho. Se la adorna
con una cenefa que representa unas ramas bordadas, y
se la guarnece á todo el rededor de unas curvas dentadas y caladas. Se la forra de seda ligera. El bordado se
ejecuta con arreglo al dibujo núm 18 (nuerso). Después
de pasado sobre el fondo, se le borda con seda gris
azul, fresa, bronce y aceituna de varios matices, al
punto de espina, punto de festón y costuras cruzadas y
con varios puntos de adorno aislados.
Casulla.-Núms. 4 y 5.
Los dibujos I y 2 del reverso de la Hoja-Suplem ento al
presente número corresponden á este bordado.
Esta casulla, hecha de damasco de seda, va adornada
en la espalda con una cruz que se ejecuta de bordado
aplicado. La parte de delante lleva una tira hecha del
mismo modo. Se pasan primero á un fondo de raso de
lana roja los dibujos números I y 2 del reverso; se reunen
los dibujos como va indicado en los mismos, y se fijan
en los contornos unos recortes de seda color de aceituna claro, aceituna obscuro y fresa claro ( este último
color va empleado en los dibujos de forma de flores),
cuyas telas van fijadas con puntos espaciados. Se rodean los recortes de seda, unos con varias hebras de
seda del color de la tela, sujetas con puntos transversales y ribeteadas de un a.dornillo fino de oro, y otros
con un cordón de seda color de aceituna y blanca, Se
bordan los recortes que tienen form1 de flores, las venas y los puntos de adorno con seda de un color más
obscuro que el de la que sirve de fondo. Después de
terminar el bordado, se recorta el fondo que sobresale
á 2 centímetros de distancia del bordado, y se aplica
éste sobre la casulla, ribeteando ésta d{; un cordón de
seda.
Canastilla de labor.-Núm. 6.
El dibujo núm. 12 (reverso) de la Hoja-Suplemento al
presente número corresponde á este objeto.
Esta canastilla, hecha de paja beige, va adornada por
la parte exterior con una tira de felpa color de fresa,
plegada, que tiene 6 centímetros de ancho. Las esqui-

411

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDI-CO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
nas van guarnecidas de un lazo de cinta _otomana color
de fresa, amarilla y aceituna, de 2 c.ent1metros de _ancho. Unos lazos de cinta igual van fiJados en el asa, la
cual va rodeada de una tira doble de felpa de 2 centímetros de ancho. El interior de la canastilla va cubierto
en el fondo de seda color fresa, puesta de plano, y el
resto de raso color de aceituna claro bullo nado, formand~ en el borde superior una cabecita de un centímetro de ancho. Se aplica una rama bordada sobre la
seda de color de fresa, cuya rama se ejecuta por el dibujo núm. 12 (reverso) sobre gasa blanca, con se.das color de fresa, azul gris, aceituna y broi:ice de vanos matices al punto plano encontrado, haciendo cada punto
sobr~ 4 hebras. Para las ramas se fijan unos hilos doble.s
de oro, haciendo puntos transversales con. seda amar!1\a. Se rodea el bordado con hilos de oro iguales, aphcándole sobre el fondo de seda.
Arandelas de lámpara

ó tapetes pequeños.

Núms. 7 y 8.

Los dibujos núms. 16 y 17 (reverso) de la Hoja-~uplemenlo al presente número corresponden á estos ob~etos.
Se ejecutan estos tapetitos ó arandelas sobre lienzo
grueso, con algodón de varios colores. El tapete redondo, que tiene 22 centímetros de diámetro, va guarnecido á todo el rededor de un bordado. Se le adorna en
medio con un bordado cuadrado, que se ejecuta con
arreglo al dibujo núm. 16 (véase el reverso de la HojaSuplemento), con algodón azul, parte al punto lla_no y
parte con puntos aislados ( éstos para las estrelhtas).
Para el bordado del contorno, se dobla el borde de la
tela al revés, sobre medio centímetro de ancho, y se
ejecutan, siempre alternando, 7 puntos sobre ~ hebras
de altura, y 4 puntos sobre 10 hebras. El tapetlto cuadrado1 que tiene 17 t centímetros en cuadro, va bordado del mismo modo que el anterior, pero con algodón encarnado. El dibujo núm. 17 ( reverso de la HojaSuplemento) sirve para este bordado.
Alfombrilla para delante de una cama

( crochet y_bordado ).-Núm. 9.

El dibujo núm. 13 del reverso de la Hoja-Suplemento al
presente número corresponde á este objeto.
Esta alfombrilla, de paño grueso color de aceituna,
tiene un metro de largo por 62 centímetros de ancho.
Se la adorna con una cenefa bordada, y en medio con
una imitación de piel, formada de un pedazo al crochet,
que se compone de mallas hechas con lana rizada y lana
céfiro color de aceituna. Esta labor se ejecuta con un
crochet grueso, yendo y viniendo, sobre una cadeneta
que tenga el largo necesario (30 mallas en nuestro modelo) . Se la cose sobre la alfombrilla. La cenefa bordada
se ejecuta por el dibujo núm. 13 (véase el reverso de la
Hoja-Suplemento), con lana azul 1 marrón obscuro, marrón claro y aceituna de varios matices, al pasado y al
punto de Janina. Se rodean los dibujos aislados de hilos de oro, y se tienden sobre la cenefa unas hebras dobles de lana negra, fijadas con unos puntos transversales de lana igual. Se forra la alfombrilla de lienzo gris
grueso.
Alfombra adornada con un bordado sueco.-Núms. IO

5.-Casulla. Delantero.

4.- Casulla. Espalda.
Véase el dibujo 5.

Véase el dibujo 4.

á 12.

El dibujo núm. 21 (reverso) de la }Ioja-Suplemento al
presente número corresponde á este objeto.
Esta alfombrilla, que va hecha de fieltro azul obscuro, tiene 94 centímetros de largo por 65 de ancho, y va
adornada con una cenefa de bordado sueco, que se ejecut~ con la.na azul, marrón claro, aceituna y bronce de
vanos matices. Se la forra de lienzo grueso. El dibujo
núm. 21 (véase el reverso de la Hoja-Suplemento) representa el bordado, y los dibujos 11 y 12 del periódico, la
cenefa estrecha interior y la exterior de la alfombrilla.
Se pasa el dibujo al fondo y se bordan los pétalos grandes de las flores en forma de estrellas, con puntos al
pasado hechos con seda azul. Los pétalos que se hallan
e_ntre éstos van bordados con lana marrón claro, que se
tiende cruzándola. Los puntos de unión van fijados con
u!l punto de cruz, y se les rodea de puntos de cordoncillo hechos con lana azul. Se hacen en el borde inferior unos puntos de festón con lana color de aceituna.
Las campanillas del medio de los lados largos van hechas con lana marrón obscuro y aceituna, del mismo
m~do que las flores estrellas. Los tallos, las ramas y las
hoJas se hacen en parte con lana bronceada y en parte
~on 1.ana color de aceituna, y los adornos de los ángulos
mfenores van hechos co~ lana aceituna y marrón obscuro al punto de_ cordonc1llo, pasado y punto de espina.
El adorno supenor, entre las campanillas va rodeado
al punto de cordoncillo con lana azul. Se l~ rellena con
puntos anudados.
Para las ~enefas estrechas ó galones, se llena el fondo
~ntr~ las lineas dobles rectas, tendiendo por la parte
rnten?r 3 hebras de lana color bronce, y por la parte
extenor 3 hebras de lana color de aceituna, fijadas con
p_untos transversales y rodeadas de puntos de cordonc~llo hechos con lana color de br~nce. Se ejecutan las
hileras dentadas d~ la cenefa extenor, del mismo modo,
con lana color aceituna y marrón obscuro. Las conchas
van hech.as con lan_a azul. En la cenefa interior se hacen l~s ~Ileras de dientes con puntos de cordoncillo, y
los dibu1os con puntos anudados, hechos con lana marrón claro.

•
13. - Oouillette para niños pequeños.
7 y a.-Arandelas de lámparas d tapetes pequeños.

I2.-- Cenefa exterior de la alfombra. Tamaño natural.
Véas e el dibujo 10,

1

Oouillette para niños pequeños.-Núrn. 13.
Se hace esta douillette de cachemir color de marfil. Se
c~mpone de espalda y delanteros rectos sujetos en la
cmtura con unos fruncidos dispuestos en' forma de cintu~ón ..El delantero derecho cruza y se abrocha sobre
el 1z9u1er~o. Manga de codo, con volante fruncido. Esclavma a~1erta por delante y guarnecida de tres volantes fruncidos con cabeza. Un volante igual adorna el

10 -Alfombra adornada con un bordado a:Jeco.
9.-Alfombrilla para delante de una cama (crochet y bordado),

VéansJ los dibujos 11

g 12,

�j
SUSQ

siga,_
das

anteojos de un lado á otro, cambian~o sus r~flexiones.
El de más edad iba vestido con estudiada sencillez, poco
en armonía con el humilde paraje en que se hallaban.
Ligero paletó gris claro, corbata de color ciar? tam~
Blusa rusa.-Núm. 14.
bién, pulcritud en el calzado, y hasta_ la sombnlla de
Es de suralt color de albaricoque. Los delanteros van
seda cruda resultaban poco á propósito para aquella
fruncidos en el escote, y el izquierdo cruza y se abrocampiña y para aquellas estrechas calles, menos frecha en la derecha bajo un galón bordado de acero. La
cuentadas entonces que ahora. More~o, bastante feo,
espalda va también fruncida en medio, y reunida en la
pero de facciones singularmente enérgicas, contrastaba
cintura por medio de una cinta elástica, que se pasa
en absoluto con su compañero, que apenas tendría cuapor el dobladillo y se dobla por debajo. Cuello rec_to de
tro lustros, y que parecía conservar aún la ca~didez
galón, abrochado por delante. Manga recta, termmada
propia de la edad que acababa apenas de cumphr. Esa
por un puño alto, el cual va adornado con un galón borsencillez se revelaba en la ausencia total de pretensiodado de acero. Cinturón de piel, con cabochones de
nes de rebuscada manera de sentir y hasta en el modo
acero y bordado.
de Peinarse ó despeinarse. pues su ensortijado, sedoso,
Chaqueta Rigoletlo.-Núm. 15.
algo largo y obscuro cabello, veíasele _en completo desorden bajo el ancho sombrero de paJa. Llev3:ba blusa
Es de paño fino azul almirante. La forma exige tres
de tela color gris, abierta por el pecho, c1;1bnendo un
laditos, y por consecuencia los delanteros son estre•
traje bastante usad?. A pesar de e~e at3:v10 tan poco
epas, flotantes, y van adornados con unas solapas de
ventajoso para el bi~n parecer, er~ imposible descono moaré del mismo azul del paño. Unos botones gruesos
cer su posición social. Modales vivos y desenvueltos,
de plata antigua van puestos por delante y en el ladito
porte de cabeza gr~ci!'s~ y altanero á la vez; en !as facde la e~palda. Cuello vuelto de moaré. Manga estilo de
ciones impresa la distmc1ón ¡ y, en fin, la pequenez del
sastre 1. poco alta de hombr~s y adornada con una carpie y la finura de las m~nos descubrían al primer golpe
tera pespunteada y guarnecida de tres botones de plata
de vista que no se trataba de un hombre vulgar.
antigua.
Mientras su compañero se dedicaba preferentemente
Esclavina para niñas.-Núm. 16.
Vestido para jóvenes de 14 años.-Núms. 30 y 31.
á observar· el movimiento del puerto, y, sobre todo,
Es de paño amazona. Hombros altos y bu.llona~os
las evoluciones de un grupo de señoras que llegaban á
Se le hace de lana listada fondo banana, y se le guarpor medio de fruncidos, les cuales son la contmuac1ón
nece de ~uipur y de surali crema. Delantal estrecho al
Ja playa, él contemplaba el mar y el efecto del sol en
de un canesú claveteado de cabochones de azabache.
sesgo, y falda abierta en forma de levita por delante Y la superficie.
Los pliegues de delante van claveteados también de
Moles de rocas é islotes surgían de todas partes¡ nepor detrás. Una guipur adorna la ~bertura. Cuerp? corcabochones. Los de la espalda son lisos, pero la parte tado al sesgo y terminado en un cinturón de terc10pelo
gruzcos vestigios é impetuosos remolinos atesti~uaban
de detrás del canesú y el cuello van guarnecidos igualcruzado en forma de correa en la espalda y por delante.
la presencia de numerosos escollos, y en el honzonte,
mente de cabochones.
El cuerpo se compone de espalda de una sola pieza con destacándose sobre el azulado color de las olas, una lívuelo reunido en la cintura, y delanteros plegados en nea de nevada espuma rompiéndose y rehaci.éndose inEsclavina Enrique 11.-Núm. 17.
forma de fichú y abiertos sobre una especie de chaleco
cesantemente. Velas rojizas y blancas se deslizaban con
Es de paño amazona gris plata.
fruncida bajo ~os de surali plegado como un lazo de corbata. ~a parte
rapidez en medio de las rocas., y añadían una nota. p~nesclavinitas fruncidas á su vez y nbeteadas de un vivo inferior del chaleco, también plegada, va termmada en toresca y viviente á tan grandio_so como sev_ero pa1sa1e.
de plata. Cuello vuelto, ribeteado de un vivo igual.
dos puntas, que figuran dos orejas. Manga alta, a.1 sesgo.
-¡Ahí va una hermosa mu1er! ¡Qué OJOS! Atraen
Tela necesaria: 6 metros 50 centímetros de lanilla; un
como dos tajadas de beejsteak!
Vestido para niñas de 4 á 5 años.-Núm. 18.
metro 25 centímetros de suralt, y 25 centímetros de terEl joven de la blusa gris no debió _oir _esas palab_ras
Se hace este vestido &lt;le lanilla listada beige y rojo.
de su amigo. En aquel momento tema fiJa la atención
ciopelo.
Falda plegada, adornada con un bordado crema. Cueren las rocas de la playa. De pronto se estremeció, sacó
po fruncido por delante y en la espalda sobre un ca- , Traje de otoño para niñas de 11 á 13 años.-Njms. 32 y 3~. ancha cartera del bolsillo, y comenzó á dibujar con
nesú de terciopelo, en cuyo borde va montado un enVestido de paño color de tabaco, bordado con seda
ahinco.
caje que forma berta. El encaje desciende sobre el pecho
color de mus,;o. Se compone de una _falda llana, plega-¿Vas á dibujará esa mujer? No estás cómodo so como una chorrera. Manga ancha, estrechada con frunda solamente por delante y por &lt;letras, y. de un _cuerpo
bre este parapeto ..... ¿ Qué más querrá ella que servirte
cidos en forma de abrazadera y terminada en un puño
que se cierra en la espalda y se monta baJO un cinturón
modelo en el hotel? Es encantadoramente alegre, y
de terciopelo. Este vestidito se abrocha en la espalda.
de cinta anudada por detrás. Manga de codo bordada de
no es cosa de perder ese coqueteo en regla ..... ¿Pero
en
el
borde,
con
una
minga
flotante
por
encima
forVestido para niñas de 7 á 9 años .-Núms. 19 y 20.
qué haces, hombre? ..... No se trata de ninguna virtud
mando esclavina, la cual va también bordada en su
salvaje,
me parece.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figuborde inferior. Cuello bordado.
El joven, sin dejar de dibujar, reía á carcajadas.
ras 25 á 33 de la H.Jja -.Suplemento.
-Si yo tuviera necesidad-decía-de tan _sonrosado
Falda de mañana.-Núm. 34.
Traje marino para niños de 8 á IO años.-Núm. 21.
cutis, de esa constante sonrisa y de esos esmaltados
Fondo de seda, sobre el cual se ponen unos dientes
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, figude Valenciennes sujetos por abajo con un volante del ojos, con adquirir una colección de cromos .Yª tenía
modelos, pues en todas esas estampas halla na semeras 16 á 24 de la Hoja-Suplemeuto.
mismo encaje de Valenciennes. Jareta, por la cual se
jante tipo de sanota beldad ..... Quieras que no, mi hapasa
una
cinta
que
se
anuda.
Esta
falda
se
lleva
con
una
Vestido de paño.-Núm. 22.
llazgo vate más. Mira esa jovencita de pie sobre una
matinée.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuroca, ahí cerca, debajo de nosotros.
Trajes
de
calle.-Núms.
35
y
3e.
ras 1 á 11 de la Hoja-Suplemento y núm. 19 del reverso
-¿Esa? ..... ¡Pero sies muy fea!
Núm. 35. Vestida de lanilla gris, guarnecido de borde la misma Hoja.
-Te encrañas..... ¡ Cuánto daría yo porque estuviese
dado crema y compuesto de un fondo de falda de seda quieta! Po; fortuna, me parece de un natural tranquiVestido de cachemir liso y cachemir bordado.
ligera, una f~lda de seda, abierta en forma de levita solo ..... Y aunque Febo esté tan ardiente, desearía ..... , ¡sí,
Núm. 23.
bre un delantal dispuesto en varios pliegues, y un cuerpo
Gabriel, los artistas somos feroces!, desearía, repito,
que termina en paniers añadidos. Los delanteros van que no se volviera á poner el sombrero, que permane-.
El fondo de falda se hace de· fa.ya, y va guarnecido
abiertos sobre un peto llano, y guarnecidos de unos ciese así, en pleno sol, ¡qué remedio! pero en plena luz.
por delante con un volante de cachemir bordado! azul
tirantes formados por un doble volante. Un bordado
antiguo, que lleva por encima un segundo :vo~ante _igual,
Gabriel reía á mandíbula batiente. La niña, al oir sus
fijado sobre la banda plegada de cachemir hso, ligera- adorna el primer volante. Manga de codo:
risotadas, levantó la cabeza.
Tela necesaria: 8 metros 50 centímetros de lanilla.
mente plegada, que completa la falda J?Or. delante. La
Era una muchacha de trece á catorce años. Iba vesNúm. 36. Vutido para sú'iorüas.-Se hace este vestido
falda va cubierta por detrás con cachemir hso, plegado
tida de negro, sin esmero y sin gusto. Era delgada, pá·
en el bqrde superior. El corpiño, de aldetas largas de de lanilla azul piloto, y se compone de un fondo de fallida y de dulce fisonomía. El interés que de súbito insda de tafetán, con falda de lanilla plegada por detrás, y piró al joven artista no sería por su belleza, puesto que
cachemir liso, va guarnecido de un peto hecho de cachemir liso y cachemir bordado. El cuello recto y l~s un cuerpo-chaqueta abierto sobre una camiseta de _la no la tenía¡ sus facciones eran incorrectas, el cutis camisma tela, fruncida en el escote y doblada por aba JO. recía de frescura, la boca demasiado grave para una
mangas bullonadas son de cachemir bordado.
En lo alto de los delanteros, solapa con bordados en criatura de esa edad, y el cabello rubio, sin brillo alguVestido de lanilla y terciopelo.-Núm. 24.
las esquinas. Cuello alto y plegado. Manga alta de hom- no, y corto como el de un muchacho. Sin embargo, ha~
Se hace este vestido de lanilla gris y terciopelo de un bros.
bía en su apostura y en la contenida pero evidente
matiz más obscuro. Sobre un fondo de falda de tafetán
Tela necesaria: 1 metros 50 centímetros de lanilla, de emoción que revelaba su fisonomía, prematuramente
va montada una falda de lanilla I llana por delante y un metro 20 centímetros de ancho.
reflexiva, algo muy profundo que no podía ocultársele
plegada por detrás y guarnecida en su borde inferior
á un buen observador. Al levantar los ojos hacia los dos
de un bies de terciopelo de 15 centímetros de ancho.
amigos, dijo Gabriel:
Corpiño• frac de lanilla igual á la falda, con mangas y
MARÍA.
-Te concedo, querido Enrique, que los ojos son
solapas de terciopelo. Chaleco de paño fino blanco,
hermosos; pero, chico, no tiene nada de bonita.
abierto hasta la mitad del pecho y abrochado con una
Enrique se encoiió de hombros y continuó bosque(NOVELA,)
hilera de botones de acero. Camisolín de hilo con cuello
jando. Pero la niña comprendió entonces que la obseren pie, y .corbata de hombre.
l.
vaban. El sentimiento ó sensación que le causara la so•
Vestido de lana inglesa.-Núm. 25.
Jedad había desaparecido para ella¡ y volviendo á lo
• ~- ~
"•'s· os ardientes rayos solares caían como Bu- real, se puso el sombrero que había dejado en el suelo,
Se hace este vestido de una tela inglesa de cuadritos
["._'c.
~ via de oro sobre el puerto de Villa.garcía.
y volvió á tomar el camino del pueblo.
blancos y color de nutria, y se compone de falda semif~ ~
En invierno, bajo un cielo nublado y
-¡Vaya por Dios! me quitas la inspiración y el molarga, plegada solamente por detrás y guarnecid.a de
1
~/'!
plomizo, los edificios parecen tristes y delo, puesto que la has espantado-exclamó con brusdos hileras de pasamanería de lana color de nutna, y
sombríos, por sus uniformes fachadas·
quedad Enrique, sin perder de vista á la niña que se
un cuerpo de lana en forma de chaquetilla, completado
1
pero en este hermoso día de Septiembr~ ba alejando.-¡Tan bien como ella se había colocado!
con un chaleco, unas aldetas y solapas de reps de seda
~ se destacan alegremente bajo el azulado fir¡Tu inoportuna risa la asustó!
color de nutria más claro que la pasamanería. El chamamento, y rejuvenecidos y rozagantes se
Gabriel volvió á las carcajadas.
leco abierto sobre un peto de muselina de seda del
alzan cual si quisieran aplastar con su solidez á
-Vamos, niño, no te eri.fades. No has perdido gran
mis~o color, va guarnecido de botoncitos de pasama'-J las construcciones modernas esparcidas aquí y cosa; tu imaginación prestaba á esa pequeña un en·
nería, y las aldetas, las solapas y el cuello bordados
allí para recreo de los veraneantes.
canto perfectamente ilusorio ..... ¿Qué pretendías hac~
de estrellitas de acero.
Había poca gente en las calles¡ todo el movimiento Yo creí que odiabas la escuela realista, y por consi•
Vestido de lanilla de cuadros.-Núms. 26 y 27.
estaba concentrado en la playa, en el puerto, donde guiente, la fealdad en el arte.
marineros ingleses se dedicaban á la r.arga de hortaliLas ftgs. l y II de la Hoja-Suplemento al presente nú-¡ Tú no me comprenderás nunca!-repuso c~n pezas. La escena era realffiente pintoresca: los hombres tulancia Enrique . .:....No tienes temperamento art1st1co,
mero representan el patrón de la falda ( reducido á la
del país I altos, robustos y de facciones agradables en- Gabriel¡ has de saber que nosotros gozamos de una es•
20.ª parte).
Este vestido se hace de lana de cuadros azules y ne- tablaban alegre conversación con los marineros b'ritá- pecie de doble vista ..... , y no solamente sentimos, co~
gros. Se corta un pedazo para la falda, entero, por la nicos , aunque apenas se entendieran; grupos de ocio- la generalidad, el sentimiento de la belleza física, sino
fig. I y dos pedazos por la fig. U¡ se forran estas piezas sos, ap~yados sobre el parapeto del muelle, miraban que descubrimos por cima de todo la belleza moral, lo
a~te~nativamente el cargamento_ de los buques, el mo- ideal._. .. ¿Qué es esto ?-añadió, agachándose á recoger
con ~lpaca y se las reune; se hacen los pliegues indicav1m1ento de las _carretas y los au?sos botes que surcados. Se ejecuta en la mitad de la derecha la abertura
una piedra.
destinada para un bolsillo. Se frunce la falda desde la ban las olas, mientras éstas subtan con rapidez hasta
-¿Eso? ¿Qué ideal encuentras ahí? Yo no veo mú
abertura hasta la estrella; se fija en el borde superior romperse á corta distancia de los jardines que bordean
que un pedrusco.
la playa.
una tira de terciopelo negro puesta al sesgo, fruncida
Enrique arrojó la piedra contra el suelo, y al cboq
Sentados sobre el pretil, dos jóvenes paseaban los brillaron unas cuantas chispas.
en el borde superior, y que tiene un metro 40 cent_ime-

borde inferior. Cuello alto, fruncido en medio. Un lazo
cierra el escote.

tros de largo y 12 centímetros de ancho; se la pega con
la falda entre las dos telas de un cinturón estrecho, que
va cubierto con una cenefa de cuentas negras y de oro,
y que tiene 2 centímetros de ancho; se fijan los pliegues,
en los parajes marcados con un punto, sobre una cinta
elástica de 16 centímetros de largo. El corpiño, pla!1º•
de aldeta corta remetida bajo la falda, va guarnecido
sobre el delantero de la derecha, hecho de tela de forro
con un paño de lana que cruza por encima y va abro·
chado en el hombro izquierdo. Mangas guarnecidas de
carteras de terciopelo. Cuello recto adornado con una
cenefa.
Vestido de faya lisa y faya brochada.-Núm. 28.
La falda lisa, un poco larga, se hace de faya lisa gris
azul y va guarnecida de un delantal de faya brochada.
El corpiño va cubierto por delante y por detrás con
seda brochada fruncida en el borde superior; el resto
del corpiño va cubierto con seda lisa. Las al de tas I largas y añadidas I van guarnecidas de bolsillos con correas.
Vestido Princesa para señoras.-Núm. 29.
Para la explicación y patrones, véase el núm. II , figuras 12 á 15 de la Hoja· Suplemento.

ya

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con
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413

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMíLIAS.

412

-¿Pretenderás que eres tú el único que hace centellear las piedras?
-El arte-dijo Enrique con mal disimulada emoción
y aparentando no haber notado el acento burlón de su
compañero- el arte y la poesía, que á mi juicio no son
más que una sola cosa, descubren lo bello allí donde
las n~turalezas vulgares !1i sospechan que existe, y en
la chispa fugaz ~e una piedra cualquiera, halla esplendorosa luz. El pintor . posee esa mágica varita con que
embellece lo_s objetos_ que su~len parecer cosas vulgares ..... Y el pmtor, repito, hubiera reconocido en Cenicienta á la elegida por el Principe encantador..... Gabriel, yo necesito volverá encontrará esa niña· ella ha
d~ ayudarme á realizar un gran pensamiento. Ven conmigo, y no te ocupes más en que esas damas admiren
tu elegancia.
-Te acompaña:é, ¡qué diantre! Tengo curiosidad de
saber lo que, m_ed1ante el soplo de la inspiración, vas á
hacer _de esa_ fetlla y pequeña figura.
Ennque, sm contestar, tomó el camino del pueblo y
~asi en seguida distinguió á la niña del traje negro, q~e
iba delante de ellos, á bastante distancia.
-Se prestará á que la dibujes por bien poco dinero-dijo Gabriel.-Va sola ..... ¡Qué trapío, qué facha! .....
Es una chica del pueblo.
Completa tranquilidad reinaba en las calles. Aquí y
allá las casas parecían separarse para no verse privadas
unas y otras de la vista del mar. En las anchas baldosas
s_e reflejaba la luz del sol; las persianas estaban herméticamente cerradas, y todo esto entristecía á Gabriel.
-¿Piensas permanecer mucho tiempo en este desierto, Enrique?
-No lo sé.
-Lo pregunto porque, á pesar del atractivo que
para mí tenga tu compañía y la de dos ó tres amigos
más, no puedo menos de pensar que lo pasaríamos mejor en San Sebastián, por ejemplo.
-¡ San Sebastián !-dijo desdeñosamente Enrique.Camino trillado para el veraneo; paisajes bonitos, convengo, pero copiados siempre por todos los que mal ó
bien manejan la paleta. Una población superficial, donde no halla uno más que gente alborotadora, y nada
nuevo ni imprevisto, sino la moda supliendo á la naturaleza y corrompiendo todas las más sanas impresiones ..... Quizá algún día piense como tú, Gabriel-añadió después de un instante de silencio y con cierta tristeza.-Quizá cuando llegue á ser pintor expondré como
los demás en todos los certámenes vistas de la capital
de Guipúzcoa, y me aburriré en estas agrestes y sanas
soledades. Pero si tal sucede, será porque habré envejecido ..... Ahora quiero gozar aquí de mi juventud, de
esta época feliz en que no se conoce el tedio, porque
un mundo encantador bulle en nuestra mente y palpita
en nuestro corazón ..... Más adelante I quién sabe si llegaré á ser célebre; pero dudo que el Jocrro de todos
esos envidiables dones valga lo que est'os hermosos
sueños de los veinte años ... Gabriel, ¿ tú no has sido
nunca joven?
-Me he propuesto aceptar sin restricciones tu brutal franqueza-dijo sonriendo Gabriel.-Mi querido chiquillo, tú crees, bien lo comprendo, que los artistas, aun
los que empiezan, son inmunes. Soy un viejo, según tú,
¿no es verdad?
-No tienes ni arrugas ni canas, pero hay ancianos
más jóvenes que tú. Eres terriblemente prosaico, Gahriel.
-Aquí donde me ves, he llenado de versos muchas
cuartillas, y hasta he llorado al escribirlas. ¡Dónde están ya los recuerdos de otro tiempo! ¿Qué serás tú á
los treinta años, tú, joven audaz , que crees en la estabilidad de tus sueños? ¡ Quién sabe si para entonces
habrás abandonado los pinceles y te dedicarás á hacer
fortuna por medios más rápidos y prosaicos?
-Dios me libre. ¡El me quite de este mundo antes de
que tal cosa suceda! Pero mira I Gabriel, esa chica, si
no me engaño I toma el camino del cementerio.
-Sí, tenemos que habérnosla con un lúgubre desenlace ..... Dale un par de alas, y haz de ella el ángel de
los sepulcros.

11.
El cementerio ofrecía un aspecto tan pintoresco, que
el mismo Gabriel de San do val, tan poco propicio á
cierta clase de emociones, quedó desde luego sumido
en involuntario y casi tierno silencio.
No era, no, ennegrecida tierra la que guardaba los
restos de aquella población marítima, sino fina y blanca
arena de la playa, que brillaba á los reflejos de un sol
otoñal. Y nada recordaba esos fúnebres recintos donde
inaccesibles tapias alejan á los vivos del recuerdo
de los muertos: pequeños muros permitían ver el poético aunque algo austero paisaje, y el azulado mar,
cuyo eco, familiar como el de una antigua amiga, parecía
constante canción arrullando el sueño eterno de los
que allí descansaban. Esas olas, con sus tristes suspiros,
habían acompañado el canto de las madres, después
los infantiles juegos y más tarde los ensueños de la ju•
ventud ..... Sí, el mar, esa atractiva confidente, á menudo pérfida, y sin embargo apasionadamente querida,~
la cual la mayor parte de los que hoy descansab~n alh
refirieron los más preciados secretos de su vida .....
Y en los días de tempestad no respetan sus ondas la
paz del fúnebre jardín, y, embravecidas, saltan las ta•
pia_s y acarician las tumbas.....
.
Estas eran modestas 1 pero cuidadas con pia~oso ~smero. Enrique se detuvo, y dirigiéndose á q.abnel! dtJo:
-Este cementerio 'ho tiene nada de tnste, ni despierta las ideas de horrible abandono que se apoderan
del ánimo al penetrar en los de Madrid. Esta arena es
un lecho más dulce que aquellos húmedos y tenebrosos nichos.

-Niño, J y qué importa lo que hagan con nuestros
despoJos !
-¡Ah! ¡pero aquí vienen muchos á rezar! Mira: todas estas _flores van acompañadas de oraciones. Eres
un escéptico, y me horroriza la idea de si llegaré á ser
como tú algún día. Siento que mi desfallecida fe revive
en este ambiente.
:--iY ha~ta olvidas el objeto de tu visita, voluble
~natura! Mira tu modelo, sentado junto á esa tumba y
Jugando tranquilamente con las plantas marinas que
trae en ese cesto.
Enrique se dirigió silenciosamente hacia la niña, que
estaba, en efecto, sentada sobre la arena, cerca de una
s~pultura de piedra gris, en la que había grabados vanos escudos de nobleza, y tenía diseminadas en la falda
ramas de obscuras, verdes y blancas algas marinas.
. Levantó la cabeza al oirá los visitantes, pero no se
mmutó.
:-Habla tú-dijo en voz muy baja Enrique á Gabnel.-Yo no me atrevo á ofrecerle dinero.
Sandov·a1 se echó á reir.
-¡Eh, niña! este amigo mío, que con el tiempo quizá
llegue á ser un gran pintor, desea hacer el retrato de
usted; tarea que ya había comenzado ha un instante en
la playa, pero que no ha podido terminar porque se fué
usted. Será usted recompensada por su paciencia, si
permai:iece durante un rato muy quietecita.
Y mientras hablaba se llevó la mano al bolsillo del
chaleco¡ ~as en seguida se contuvo, casi avergonzado
ante la mirada de tranquilo desprecio que le dirigió la
muchacha.
- Voy sola, porque todo el mundo me conoce aquí,
caballero-respondió con voz clara y algo lenta;-pero
no soy pobre, ni quiero que me retraten. Si mi abuelo
lo deseara, él es quien pagaría á su amigo de usted .....
¡ Aquí están mis padres!-añadió indicando con un gesto
de fiereza infantil la blasonada sepultura.
Gabriel recobró en seguida su proverbial aplomo, y
mientras Enriqi;;e se ponía colorado hasta los ojos exclamó riendo:
'
-¡Oh, nos hemos engañado, ya lo veo! Perdónenos
usted, señorita ..... ¿Quién había de adivinar que jugase
usted así I tan tranquilamente, junto á la tumba de sus
nobles ascendientes?
Las mejillas de la niña tornáronse del color de la
grana,. ~n sus ojos brillaba la indignación; pero con
tranqmhdad acusadora de un singular dominio sobre sí
misma, replicó tranquilamente:
-No juego. Mi padre era marino, quiso que le enterrasen aquí, y le estoy tejiendo una corona con flores
del mar, que debió preferir á las de jardín.
. Enrique se apresuró á decir con viveza y tan emocionado, que los ojos se le llenaron de lágrimas:
-¡La hemos ofendido á usted! Debiéramos retirarnos
ahora con más motivo, y sin embargo, no puedo. Deseo
con doble afán que antes hacer su retrato. Tengo una
hermana algo mayor que usted, que me ha servido muchas veces de modelo. No me niegue este favor ..... Con
el tiempo sabrá usted que todos los pintores han enc?ntrad~ ~lgú!1 día u~a figura inspiradora que ha ejerctdo de_c1s1va mfluenc1a, no sólo en su imaginación, sino
en su vida entera. ¡ Quédese usted aquí nada más que
durante unos minutos, se lo ruego!
La niña le miraba asombrada¡ apenas comprendía lo
que acababa de oirle. Titubeó un instante; pero la fisonomía imberbe y simpática del joven le inspiró confianza.
-Estaré aquí mientras concluyo esta corona-dijo.
Ga~riel se dedicó á pasear á través de las tumbas,
y Ennque, tomando el lápiz, empezó á dibujar con mucho brío. Simplificó tanto el trabajo, que la chiquilla no
parecía ocupada de él; su actitud no tenía nada de forzada y sus movimientos eran naturales también.
-Yo creía que los pintores no copiaban sino las bonitas figuras-dijo ella al cabo de algunos instantes.
-Al contrario, tenemos un gusto completamente
opuesto al de la generalidad. Pero ¿ quién le ha dicho á
usted que no es bonita?
-¡ Oh! yo que lo sé-repuso medio sonriendo.
-Cuando sea usted mayor sabrá que hay cierta clase
de belleza_i,ndependiente_ de Ja tez deslumbradora y de
la perfecc10n en las facciones, y que nosotros preferimos las que pasan por no ser una belleza, siempre que
brille en su fisonomía la luZ' de la inteligencia, de la
ternura, del poder moral , ese algo indefinible, lo ideal,
en una palabra.
También en esta ocasión se expresaba Enrique en
términos demasiado elevados para ser del todo comprendido por una niña de tan pocos años¡ sin embargo
ella le miraba atentamente I ansiosa de comprenderle. '
-No sé á qué llama usted el ideal-repuso moviendo
la cabeza en sentido negativo¡-pero se me figura que
lo comprendo un poco ..... Yo prefiero la figura de mi tía
la monja, á pesar de ser tan pálida y delgada, á la de
mi prima Blanca, que todos encuentran tan bonita, y
que es igual á una muñeca de biscuit que yo teñgo.
-¡Sí, sí, eso es!-exclamó entusiasmado Enrique.¡Qué criaturita tan singular es usted, y cómo me gusta•
ría que pudiésemos hablar .mucho! Sí, usted presiente
y hasta siente ya la existencia de ese ideal que no se
define ni se explica. No conozco á esa prima de usted,
pero como si la viera ..... bonita é insignificante ..... Y en
cambio, la religiosa llevará en su fisonomía el resplandor de las almas elevadas, ennoblecida por la práctica
de las mayores virtudes ..... ¿Ha intentado usted dibujar
alguna vez?
-No.
-¿Pero se fija usted en los cuadros?
-Mucho; sobre todo cuando no tienen demasiados
colorines. Mi abuelo tiene retratos, no muy bien hechos
se me figura, pero la mirada de alguna de sus figura~
parece que se fija y que habla.

-Usted comprenderá el arte ..... Mire usted su retrato.
¿Sabe usted escrit.ir?
-Sí;¡ ya lo creo!
-¿ Quiere usted pbner su nombre al margen?
-No, porque no me parezco nada.
-Se parecerá algún día. Escriba usted su nombre,
y yo le daré el retrato de mi hermana.
Arrancó una hoja del álbum y se la dió. Era un bosquejo, muy bien hecho, de una joven de quince años,
delgada, elegante, de ojos singularmente expresivos y
de fisonomía tan original como bella.
-¿ La encuentra usted bonita?
-Sí¡ pero ¿ no es verdad que ésta se parece más
á su hermana, que el retrato ése á mí?
-Efectivamente.
-Pues bien I no se enfade usted, pero no me gusta
mucho ..... t Es buena?
Enrique se echó á reir.
-Ni buena ni mala.
-Como no la conozco, no tengo gran interés en conservar este papel. Yo preferiría .....
-¿Qué/
-¡ Si usted quisiera dibujar esta tumba y el cementerio! ¡ Si algún día me voy de aquí, me gustaría tanto
poder mirar siempre la estrecha casita gris donde ellos
están!
Enrique, sin decir una palabra, dibujó con rapidez el
croquis del reducido cementerio, y se esmeró en copiar
· la tumba donde repos"aban los padres de la niña, que
lloraba al recibir tan preciada copia.
Tomando el lápiz de manos de Enrique, escribió debajo del retrato que éste le había hecho: f. María de
Bazán. &gt;
- j María! ¡ Bonito nombre, no lo olvidaré!
-Hasta la vista, caballero.
Y cuando María, después de haber rezado, se alejaba, Gabriel se acercó y le dijo riendo:
-Espere usted. ¿No quiere usted saber cómo se llama
esta futura celebridad? Pues se llama Enrique de los
Ríos, y es probable que se reconozca usted algún día
en sus cuadros .....
María no contestó. Su negro traje se destacaba entre
la blancura de las tumbas, y con paso rápido salió del
cementerio.
SALOMÉ NúÑEZ y TOPETE.

(Continuará,)

CARIDAD Y GRATITUD.

Q;~,
·,

~~\

~

ffl

,¡,:.¡, ~ N la tarde del 18 de Julio de 1856, después
!~. '} de tres días de sangrientos combates en
\ ---i fc) las calles de Madrid, el capitán MarceJo
,i.:...,
pálido y nervioso, entraba en el cuartel:

ll

::,n

donde le aguardaba con ansiedad su joven
esposa.
1c, : L-~I
Pero Marcelo no iba solo, porque llevaba
~ • :T de la mano á una niña.
·
-Magdalena-dijo á su mujer, después de abraT zarla amorosamente-he aquí lo que te traigo de
las barricadas ..... y mejor es esto que un balazo
en el pecho, ¿no es verdad?
.. -¿ Quién es esta niña, Marcelo? ¡ Si parece un salva11to con su cara negra y sus greñas aborrascadas!
-Te diré: la he hallado en una casa del barrio de
Toledo que tomaron á la bayoneta los bravos de mi
c~_mpañia; sus padres han muerto en el combate, y la
nma, loca de terror, al verme se precipitó en mis brazos, y no ha querido separarse de mí. ¡Pobrecita! ¡ Habría perecido de hambre y de espanto si yo la hubiese
abandonado!
- i Bien hecho, Marce lo! ¡ Dios te premiará!-respondió Magdalena, abrazando otra vez á su esposo.
Y en seguida, dirigiéndose ;\ la niña, preguntóla en
voz dulce:
-¿ Cómo te llamas, hijita?
-Emilia.
-¿Cuántos años tienes?
-Siete.
-?Y no conoces á tus parientes ..... á tus abuelos, á
tus hos .....
-¡ Si no tengo ninguno!
-¡Ah, pobrecita! ¿Quieres quedarte con nosotros
hasta que te llevemos á un buen asilo?
-¡Sí, señora; sí quiero!-exclamó la niña, cogiendo
una mano de Magdalena y besándosela.
Y la buena mujer de Marcelo, en pocos minutos la
lavó la cara, la peinó, la ajustó el vestido y mostrósela
á su esposo, diciéndole:
-¿Ves, Marcelo? Ya parece otra cosa ..... No es la
pequeña salvaje que me has traído. ¿Tienes hambre
Emilia?
'
Emilia no contestó: había oído el llanto de la única
hija de sus protectores, una niña de tres años que dormía en la cuna, cerca del lecho de su madre.
-Es mi hija Purita, mi ángel, mi vida-exclamó el
teniente Marcelo, alzándola en sus brazos.
-¿Me permite usted darla un beso?-dijo tímidamente Emilia.
-Dale ciento, niña-contestaron á la vez los esposos.

r.

::- '

•••

Pasaron algunas semanas, y un día, mientras Emilia
estaba durmiendo á Purita, que idolatraba á la huérfana, llegó una carta para Magdalena, y ésta, después de
leerla, dijo á !ó:U protegida:
-¿Sabes, Emilia? Me escribe una señora de la Junta
de Damas de fü:neficencia, manifestándome que ha
conseguido plaza para tí en el Asilo de Santa Isabel... ..
Esta tarde te llevaré.

�'

1

t

17.-Eaclavina Enrique 11.

16.-Esolavlna para niñas.

18. Vestido para 1iiu de 4 á 5 años.

21.- Traje marino para niños de 8 á 10 años.
Explic, y pat. , núm. 111, jigs. 16 á 24 d1 la Hoja-Suplemento.

19.- Vestido para niñas de 7 á 9 años. Delantero.
Vt.\.SE llL DlDUJO 20.

Exp/ic. y pat., núm. /Y, jigtJ. 25 á 33 de ta Hoja-Si:p/emento

15.- Char,ueta Ri11oletto.

14.- Blusa rusa.

I

,.

20.-Espalda del vestido
para niñas de 7 á 9 años.
Véa.te el dibujo 19.

27.- Falda del vestido de lanilla de cuadros.
Véase el dibujo 2B.

22.-Vestldo de paño.
Explfc, y pat., núm. 1, figs. 1 á 11 ds la 1/oja...Sup!cmento
y núm. 79 del reverso de fa mfama Hcja.

26.--Vestldo de lanllla lle ouadrOI,
YW• el dibujo 27.

23,- Vestido de cachemir llso y cachemir bordado.

24.- Vutido de lanilla y teroiopelo.

25.-Veatldo de lana Inglesa.

2.e.-Veatldo de faya 1111 y faya brochada.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

416

ten valor: un poco de reposo, y otra vez á caminar .....
-Señor comandante, una hija de confesión me ha
confiado el encargo de entregar á usted este pliego ce- ¡Es preciso!
rrado, rogándole que no le _abra hastl que yo me retire¡ • El ciego, cuando terminó su frugal almuerzo, apoyó,
y aseguro á usted, por m, fe de sacerdote católico y los codos en el suelo y la cabeza en las m1nos, y perpor_ mi honor de caballe_ro, que puede aceptar honrada
maneció largo rato entregado á sus pensamientos, en
y dignamente el contemdo de ese pliego.
medio de la plácida calma de la Naturaleza¡ y por deMarcelo, cuan~o el s~cerd~te se retiró, rompió el sode sus ojos, privados de luz, _pasó ~n acelerado,
bre y sacó del phego cmco billetes de mil pesetas cada lante
su vida entera, la amarga ex1stenc1a de uno de
uno, y una carta doblada que sólo tenia esta leyenda: tropel
esos hombres ilusos y desventurados que caminan precRestitució n al comandante Marcelo y su esposa Mag- cipitadamente por la resbaladiza senda del vicio.
dalena, para dote de su hija Pura.»
¡El horizonte de su ju-v entud se le aparecía tan límpido, tan lumin_os?! Su p~dre, alto _emp leado e~ _la Administración pubhca, le d1ó educación esmerad1S1ma¡ el
Quince días después, Purita se casó con su prometi- joven, cuando tenía diez y seis años, era inteli~ente y
do, y Emilia, arrodillada en un rincón del templo du- hábil mecánico, que ganó buen sueldo como d1rector
rante la ceremonia nupcial, revelaba en su semblante de la maquinaria en una fábrica de harinas; Madrid le
una expre~ión de alegría sublime, un reflejo de la dicha sedujo, y á Madrid vino con dorados ensueños, para ser
que llenaba su corazón al contemplar feliz á aquella víctima de malas compañías y olvidar sus principios de
niña que tanto amaba.
honradez y de trabajo.
Y por la tarde, mientras los recién casados se dispoDespués amó: amó de corazón á una hermosa é inonían á emprender el viaje de boda, presentóse el sar• cente niña; y el amor, que suele redimirá los hombresgento á Emilia, y la dijo:
viciosos, no le redimió á él.
-Ahora nos toca á nosotros, señorita. ¿Para cuándo
-¿Qué importa?-solía decir á su esposa, cuando-el casamiento?
ésta le daba excelentes consejos, esos consejos que son
-¡ Si supiese usted!-contestó EmHia en voz baja.
Pasaron cinco años, y Emilia y Purita seguian amánpatrimonio de las mujeres amantes, y que se murmuran
-¿Pues qué ocurre?
dose tan tiernamente como el primer día en que se coal oído con voz acariciadora y dulce.-¿ Qué importa,
-Que mi dinero de la Lotería, y algo más que yo Mariana mía? Somos jóvenes, y debemos gozar de los.
nocieron: Emilia era una muchacha lindísima, alta, bien
formada, y tan buena 1 cariñosa'/ dulce que se hacía guardaba, unas 25 ooo pesetas, en junto, las he perdido años felices de la vida.¡ Ya vendrá tiempo de trabajar y
querer de todos los que la conoc1an ¡ Pu rita, que ya te- en ..... en la última baja de la Bolsa ..... Nuestro casa- sufrir!
miento es imposible, y suplico á usted que se olvide,
nla ocho años, la llamaba su pequeiia 1nam1ia.
¡Falso criterio! Para cuando venga el tiempo de suUn día, al entrar Magdalena en el cuartel, precedida por favor, de mí, buscando otra mujer más bella y más frir, es preciso prepararse con el trabajo honrado y con
de las dos niñas, salió de repente un pelotón de jinetes, rica ..... Pero ¡cuidado con decir al comandante que he
prudentes economías.
y Purita I jugando y corriendo con el abandono de la ni- perdido mis 25 ooo pesetas! ¿Me lo promete usted? Yo
Y ese tiempo llegó pronto para aquel matrimonio; en
misma
le
daré
tan
mala
noticia
.....
cuando
sea
oportuno
ñez, cayó delante de los caballos.
pocos años se disiparon los recursos propios, la rica.
dársela.
Vióla Emilia, lanzó un grito, se arrojó sobre la niña,
dote de la esposa, y la herencia paterna del esposo, y
En aquel momento Purita y su esposo entraron á desy la cubrió con su propio cuerpo: el primer caballo
no fué bastante para detener á éste en el plano incli•
plantó una de sus ferradas patas en la delicada espalda pedirse de Emilia, y ésta, después de abrazará la re- nado de la disipación y del vicio la inocente y purísima
cién casada, enjugóse una lágrima furtiva, levantó los sonrisa de su hija Marianita I fruto del amor conyugal y
de Emilia.
-¡Pero se ha salvado Purita!-exclamó aquélla con ojos al cielo, y murmuró dulcemente:
vivo retrato de su madre.
-( Dónde mejor empleados mis ahorros, inútiles para
inefable alegría, cuando el médico del regimiento la es( Cuánto duró aquello? ¡ No lo recordaba! Recordaba,.
mí,
que
en
comprar
la
dicha
de
miado.rada
Purita?
taba haciendo dolorosísima cura.
si, que una tarde de invierno, lluviosa y fria, le dijo lloY á consecuencia de este deplorable suceso, Emilia
rando su esposa:
CONDESA DB C.01POBLANCO.
sufrió una desviación de la columna vertebral, y la es-No tenemos pan para nuestra hija .....
belta mucha~ha se transformó desde entonces en un ser
Y recordaba también que entonces, dando un gritodeforme, raquítico, jorobado .....
horrible, llevóse las manos á los ojos, y sufrió un vértiFué una desolación para Purita, para Magdalena y
EL QUE ADELANTE NO MIRA .....
go ..... ¡No veía!
Marce lo, para los ofici~les y soldados del cuartel, que
Tuvo que renunciar al trabajo, aquel trabajo que haamaban á Emilia como si fuera una hija adoptiva de
bía dejado en olvido hasta que pasaron los días felices.
( PROVBRBIO EN ACCIÓN.)
de la vida y llegaron los días tristes del sufrimiento¡ y
todo el regimiento.
Cuando cumplió quince años I la huérfana agradecida
ciego y pobre, habría sido víctima de la más espantosa
(-1-vc::
✓.1,
dijo á sus protectores:
miseria si su mujer y su hija no hubiesen dicho con reanciano ciego dirigía este cariñoso após-¿Por qué no despiden ustedes á la cocinera? Yo
solución firmísima:
~
/~
~•
trofe
al
perro
que
guiaba
sus
pasos
sirpuedo reemplazarla, y economizaremos el salario y el
-Trabajaremos nosotras.
lt-' ): ·
viéndole de lazarillo:
'
alimento ..... es decir, unos seis duros al mes .....
Pero Mariana, atormentada de continuo por el rel
~
.-:-¿Qu~
tienes,
Lo/o?
¿Qué
te
pasa,
mi
-¡Pobre niña!-respondió Magdalena.-¿Cómo has
mordimiento, considerándose tan culpable como su
l
, ~-:,ci::
~
v1e¡o amigo?
de tener fuerzas para tanto trabajo?
marido, y por las privaciones, qae llenaron de penas el
~
,..
El perro caminaba penosamente, pro-Probemos, señora.
triste hogar, acabó pronto su desdichada vida¡ y Maria•
.
.
,
curando
quedarse
?etrás
de
su
amo,
y
éste,
-Probemos, ya que así lo quieres¡ pero como todo
nita, ya gentil muchacha de diez y seis años, entregó su
~ hombre
de
unos
cmcuenta
años,
con
arrutrabajo merece recompensa, ahorraremos la comida de
corazón y su mano á un honrado labrador que la ama•
"
gado
rostro,
luenga
é
inculta
barba
blanca
ojos
la criada, y tú recibirás el salario.....
•
que la condujo á Palencia, su pueblo natal.
y hundidos y apagados, tiraba con fuerza de la ~uer- ba,Elyvicioso
-¿Para qué lo quiero, señora?
ciego y pobre, quedó solo en el mundo:
I
da,
y
amenazaba
á
Loto
con
nudoso
garrote.
-Para guardarlo ..... ¿Crees que tenemos asegurados
no
había
querido
seguir á su hija, prefiriendo la indeLos dos, hom~re y perro, iban lentamente por una
el bienestar y la vida? Si la muerte nos sorprendiese,
pendencia de mendigo á la quietud y bienestar modestocarretera de Casulla, á pocos pasos de un canal abierto
¿ qué sería de ti, pobre Emilia?
en ancha campiña y flanqueado de frondosos árboles· en casa de su yerno, y hacía ya diez años que, guiado
por Lo/o, vagaba de puerta en puerta pidiendo una lipor la vereda inmediata caminaba un mal caballejo re~
mosna .....
maleando con grueso cable una barca atestada de ~osUn día circuló por el cuartel una noticia estupenda: tales de trigo, y en cuya parte posterior se alzaba en¡El, que había sido inteligente y rico, estaba reduEmilia había ganado en la Lotería un premio de 20.000 tre var~os tiestos de geranios y albahacas, una esPecie cido á la brutal estupidez y miserable existencia de
mendigo vicioso!
pesetas.
de told11la, formada por limpias telas de vivos colores·
Y la noticia era tan cierta, que un sargento del bata- al lado del timón veíase á un campesino, joven y bue~
••
llón de Marcelo se presentó á éste algunos días después,
Todos estos recuerdos desfilaban en rápido torbellino
mozo, que cantaba romanzas populares acompañándose
y le dijo:
.
.
por la mente de aquel hombre, cuyos ojos se llenaron
con los dulces acordes de una_ guitarra; enfrente de
-1Ii comandante, ¿me concede us1a su permiso para
este hombre, á la vez patrón y timonel de la barca una de lág!in:ias ¡ y tal v~z el desdichado habría perdido el
casarme con la señorita Emilia?
conocimiento, vencido por el dolor, si las caricias de
mujer, también joven, estaba sentada en un roll~ de
Loto, que le lamía las manos, no le hubiesen llamado á
roba:~~ºq!~:~rt~l:~sJ~~~ii¡J::;~~lo ;-¡ si es una jo· cuerdas, sonriéndose graciosamente, mostrando sus nala realidad de la vida.
carados
dientes
entre
labios
rojos,
y
recogiendo
la
fina
-Si, mi comandante; pero es buena y tiene exce• cabellera negra que servía de marco á su lindo rostro
Entonces, con sus dedos trémulos, inseguros, buscó
lente corazón.
la cabeza de su fiel compañero, y dijo, acariciándole:
por el sol y el aire.
'
-¡/th! ¡ya caigo! Tiene eso y lo otro ..... es decir, bronceado
-¡Pobre Lo/o! ¡Pobre Lo/o! Tú me quieres ¿ no es
Entretanto, Lo/o se había echado en medio de la an20.000 pesetas .....
verdad? ..... tú me quieres más que todo el mundo .....
gosta
vereda,
agotadas
sus
fuerzas,
jadeante,
moribun•
- Yo la haré feliz, mi comandante: cumplo el tiempo
Y Loto no le oía¡ su respiración era rápida y afanosa
do, como si quisiese decir á su amo: c¡No puedo más!
de servicio en el mes próximo, nos casamos, la llevo á ¡Parémonos aquí!»
sus pat~s estaban rígidas, su cola apenas se movía..... '
mi pueblo, á casa de mi madre, y será tan amada como
. -¡Cmco leguas aún hasta Palencia!-murmuraba el
-Tiene razón el pobre Lo/o-murmuró el ciego demerece serlo.
c1ego.-¡~er'!:e en la _dura necesidad de pedir albergue
'
-Bueno, bueno-dijo Marcel9¡-la hablaré de tu pe• teniéndose.
Y como en aquel momento el caballo que remolcaba y pan á mi h11a y á m1 yerno¡ á ellos, sí, después de hatición, y veremos ..... Vuelve por aquí dentro de ocho á la barquichuela llegaba enfrente del ciego y del perro
be·r los de~preciado ha~e diez añ?s ! Pero un pedazo de
días.
pan y u~ Jergón de paJa no se niegan á un anciano cieel
hombre
de
la
barca
soltó
la
guitarra,
enarboló
el
lá~
Y cuando el comandante habló con Emilia, ésta, sin
go ..... ¡Diez años! {Me conocerá Dios mío me conocerá
y gritó con voz recia:
dar importancia á la pretensión del sargento, pero sin tigo,
mi hija?
'
'
-¡Arre, Canela, arre!
rechazarla en absoluto, contestó:
Y haciendo un esfuerzo supremo, levantóse y exY en seguida, imprimiendo á su acento sonoro un
-No rehuso ..... pero ahora no tengo prisa ..... Vere- timbre de afabilidad y dulzura, saludó así:
clamó:
mos después.
-¡Animo! En camino, Loto, en camino ..... Ya des-Buenos días. anciano ..... ¿Va usted muy lejos?
Y era que acontecía una desgracia en casa de Magcansaremos después .....
-A Palencia, joven. ¿Está muy lejos todavía?
dalena y Marcelo, y la buena. Emilia se preparaba á re-¡Bastante, canario! Unas cinco leguas ..... dos jornaPe.ro Loto, aunque el ciego tiró de la cuerda no se
mediarla.
mov1a.
para usted, ¿eh?
Porque sucedió que Pu rita, ya hermosa muchacha de das-Eso
-¡Adelante, Loto, adelante!-volvió á gritar el anciaes, dos jornadas: hoy y mañana .....
diez y siete años, estaba para casarse con un oficial del
-Ea, pues buen viaje, que yo voy á Valladolid, y no, tirando más reciamente de la cuerda.
batallón que mandaba su padre, y de repente, la baja debo regresar á mi casita antes de la noche ..... ¡ Arre,
Y entonces comprendió que Lo/o, su fiel perro su
inesperada de la Bolsa había arrebatado á los novios
noble guia, su único amigo, estaba muerto.....
'
Canela!
unas 25.000 pesetas que comprometieron en _una jugaY mientras la barca se alejaba, resonando en el aire
Prorrumpió en voces de auxilio I y nadie le contestó
da, y que constituían su único y modesto cap1ta_l.
l~s _cha_squidos del látigo y la fuerte voz del batelero, el
por9ue el campo aparecía desierto: só!O en el le jan~
¡Dos existen.:ias quebrantadas! ¡Dos aspiraciones y v1e10 ciego se sentó en un ribazo del camino, sacó de
honzonte se distinguían tres ó cuatro aldehuelas en
esperanzas de felicidad desvanecidas en un momento, su zurrón un pedazo de pan y un trozo de queso duro,
medio de extensas heredades alfom_bradas de espigas,
como el humo se desvanece en brazos del huracán 1
y de cuyas casas de adobes surg1an columnitas de
No había Jág1imas ni deso¡ación en la casa: había y se puso á comer con envidiable apetito.
hum?, revelando la dulce paz que reinaba en aquellos
Pero Lo/o no se movió.
profundísima y triste _melan~olí~, y su_spiros ahogad~s
-¿Qué es eso, amigo mío?-dijo el ciego.-¿No tiehumildes lugares de labradores.
en el gabinete de Punta, ta mfehz novia, los cuales 01a
nes hambre hoy? ¿No olfateas el pan y el queso?
Volvió á acostarse en la hierba y á llorar amargatodas las noches, desde su cuarto, la compasiva Emilia.
Y Lo/o, agitando su cola, rozaba con ella las piernas mente, y luego se lev~ntó, a1:oyóse en su nudoso ga•
Y tres días después, el comandante Marcelo y su es· del viejo.
rrote, .f¡ empezó á cammar á tientas I con incierto paso
posa l\fagdalcna recibieron la visita de un anciano sa•
-¡ Comprendo, comprendo !-prosiguió éste.-l\fe diY vaci ante cuerpo, á lo largo de la hilera de chopos
cerdote á quien no conocían, que habló de esta ma- ces que te has cansado mucho, pobre Lo/o ..... Vamos,
que flanqueaba la vereda inmediéita al canal.
nera:

Emilia guardó silencio com_o si no hubie_ra comprendido, y el temblor de sus labios y dos lágrimas que rodaron por sus mejitlas revelaban el dolor de su corazón.
Pero la niña Purita, despertándose de repente con el
estremecimiento de los brazos de Emilia, adivinó en el
acto que se quería separarla de ella¡ porque es un hecho indudable que los niños comprenden por instinto,
por intuición especialísima, algunas cosas que son muy
superiores á las facult:ides de su inteligencia.
Y Purita, echando sus bracitos al cuello de Emilia 1
exclamó llorando:
-¡Mamá, mamá! ¡No quiero que Emilia se marche¡
no quiero que me deje sola ..... ¡No, mamá, no!
Purita venció la causa de Emilia.
-¡Así sea!-respondió el capitán, besando á las dos
niñas.-Emilia se quedará con nosotros.
-¡Pero, hombre-replicó Magdalen;i.-si no puedes
salir adelante con tu mezquino sueldo!
-¡ Qué diantre! Donde comen tres, comerán cuatro;
y basta ya.
Y recibió el premio que su caridad merecía, porque
en breve ascendió al empleo de comandante.

•••

•••

•••

.. _- -;.~ @L
in

•••

•

�417
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS .

...

Una hora, dos horas pasaron, y el ciego continuaba
·su trabajoso viaje¡ pero en un instante su bastón no
tropezó con árboles, porque la vereda y el canal torcían
hacia la derecha.
El mendigo procuró orientarse, dió algunos pasos,
faltóle de repente el pie, y cayó en el canal lanzando
i'\ID grito horrible.

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Al anochecer, cuando se abría la esclusa, cerca de
Palencia, para dar entrada á una barca que volvia de
Valladolid, el batelero vió el cadáver de un hombre
detenido por las cadenas de la puerta.
'
-¡Mariana!-exclamó, dirigiéndose á una mujer que
-es.taba sentada en la barca.-Ayúdame, á ver si todavía
ahenta este desgraciado. ¡ Será algún borracho!
Y cuando el cadáver, que ya no alentaba, por cierto,
fué extraído del canal por medio de una cuerda , Mariana reconoció á su padre.
-¡Padre mío!-gritó la muchacha , arrodill~ndose al
lado del yerto mendigo.
-Esposa mía-la contestó afablemente, pero con voz
ñrme, su marido- esta desiracia nos ofrece alta enseñanza que no debemos desdeñar. Tu padre era inteli•
gente, honrado, trabajador y rico ¡ pero las malas com-pañías le empuja.ron hacia la honda sima del vicio, y él,
que pudo ser fchz y hacer feliz á su mujer y á su hija,
ha muerto en la miseria y desgraciadamente. Bien dice
el antiguo proverbio: Elqtte adelante no mira, atrds se
-9Ulda,

J.

LóPEZ

DE Pl~ElRO .

MÁXll\fAS.
El que sabe hacer reir
Y consigue hacer llorar,
No debe necesitar
Recursos para vivir.
Hacer de valor alarde
Con indefenso adversario,
No es prueba de temerario ;
Sólo es prueba de cobarde.
No hay ficción, si bien se mira,
Que no tenga realidad:
La cuna de la mentira
No es otra que la verdad.
UN FILÓSOFO.

DIÁLOGO DE VERANO.

1

Nº35'

22 ele Setiembre de189 l

Ale ala 23 _

.MADRI D

~ ~ q ~ ~ ~ c h ~ ¿ k ¿ ~.12.'I/~-~

~u«/¿,1r~- -1.1_,,,a!,,,!a,~~,

-¡Hola, querido doctor!
-¡Mi amigo Don Cayetano! .....
¿No sale ya este verano
De la corte?
-No, señor.
Los negocios andan mal,
Y aunque el calorcillo aumenta .....
-Pasamos de los cuarenta
Grados.
- Ni en el Senegal.
-Pues, aunque el calor aumente ,
Amigo Don Cayetano,
Puede pasarse el verano
En Madrid perfectamente.
Tiene el viajar sus azares
Y se pueden perdonar
Las frescas brisas del mar
Por la paz del Man zanares.
No vale la costa entera
La molestia que se pasa :
La comodidad de casa
No se encuentra por ahí fuera,
Ni el restaurant ni el hotel
Tienen buenas condiciones.
Para lujo y diversiones,
Madrid¡ ¡no hay otro como él!
Nn hay plaza como esta plaza.
En Madrid, está probado
Que es más sabroso el pescado
Y más sabrosa la caza.
Aquí la existencia inquieta
Persigue más altos fines,
Y por la noche hay Jardines
Con óperas á peseta.
Se disfruta más placer
Que en esos lejanos valles,
Y cuando riegan las calles
Se bañ:i uno sin querer.
Es la vida más barata,
Y por siete perras chicas
Tenemos chicas muy ricas
Que nos dan dticos de ltorcltala.
Aquí el que el ingenio aguza
Encuentra cosas divinas.
¿Qué hay en Santander ?..... ¡Sardinas!
¿Qué hay en Laredo ?..... ¡Merluza!
Aunque el calor nos abrasa,
Amigo Don Cayetano,
Créame usted que en verano
Nada como estarse en casa.
-Sus argumentos, doctor,
Me sirven de gran consuelo.

La augusta dama española partió del palacio de SaintCloud el jueves 30 de Septiembre, y dirigiéndose por
tierra á Venecia ( que ya entonces pertenecía á la Corona de Italia), embarcóse de noche en el Águila, cuya
estela siguieron, hasta el alba de 1. 0 de Octubre, centenares de góndolas iluminadas, empavesadas, adornadas
con guirnaldas de flores y tripuladas por músicas y
cantantes que llenaban el espacio de marciales himnos
,de lánguidas serenatas, de dulces barcarolas.
¡ Comenzaba allí el viaje triunfal, mágico, incomparable!
Llegó á Constantinopla la esposa de Napoleón Jll, y
fué recibida por el galante sultán Abdul-Azis, tan dese:raciado pocos años después, con tas más expresivas
maniíestaciones de simpatía y de lisonjera admiración,
dedicadas al par á la esposa de un monarca poderoso,
JosÉ JACKSON VEYAN .
aliado de Turquía, y á la mujer hermosísima que reunía
en su figura la j!racia de las andaluzas y la belleza de
las madrileñas; y todo lo que puede concebir la imaginación de un soberano oriental fué ejecutado en hoAPRENDED, FLORES, DE MÍ. ....
nor de la augusta viajera: palacios y jardines espléndidos, que surgían ante su vista como por encanto, como
{MU10RIAS, )
si brotasen al golpe de varita mágica; ejércitos y flotas
que se armaban y congregaban súbitamente, para ren~,
~
dir armas y banderas á sus pies; iluminación fantástica,
~
OCAS veces se puede traerá la memoria con
prodigiosa, fascinadora de las orillas del Bósforo y de
&lt;: más oportunidad que en la presente esa
los verjeles de Stambul y de Pera .
popu1 arísima copla que empieza con el
Desde Constantinopla el Águila hizo rumbo á las
•~ - ~ .
verso Aprended, flores, de mi.....
aguas de Egipto, y el día en que el gallardo yate entró
;~
r--.._
Y sin embargo, no se refieren estos
'f.~(i; apuntes á lamentaciones de una hermosa en Port-Said, en Noviembre del mismo año 1869, fué
1 •· ~ flor tronchada por viento de tempestad y et día en que la emperatriz Eugenia subió el último
v» mnchita y seca por abrasadores rayos del peldaño de la escala de su extraordinaria fortuna.
¡Qué día, sí, tan afortunado para la ilustre dama esmes de Agosto: refiérense á un buque, á un yackt
pañola! Cincuenta buques de guerra de todas las naó yate célebre en la accidentada historia de nuestro siglo, y el cual fué algún día como esplendo- ciones del mundo culto la saludaron con salvas de 101
roso trono de augusta dama española que llora todavía cañonazos, y cuarenta reyes ó príncipes la rindieron
homenaje, entre ellos el actual Emperador y Rey de
en suelo extranjero las crueles adversidades del destino: D.ª María Eu;enia de Guzmán, Portocarrero Y. Pa- Austria-Hungría y un joven príncipe de Prusia que es'lafox, desde el año 1847 Condesa de Teba, de Abhtas, taba destinado por la Provit.lencia á ser uno de los gede Baños y de Mora, Marquesa de Andales, de Osera, nerales victoriosos en ta guerra franco -alemana, y más
de Moya y de Santa Cruz de la Sierra, vizcondesa de la tarde, infortunado emperador Federico Ill Ce Alemania.
Pero ¿quién pensaba aquel día en la horrible tempesCalzada , y tres veces grande de España; y desde el
día 29 de Enero de 1853 1 esposa de Napoleón 111, em- tad que bramaba ya, desde 1867, en el obscuro cielo
de la política europea? lnaugurábase el Canal de Suez,
perador de los franceses.
Acabo de leer en un periódico de París el siguiente una obra francesa, y la Emperatriz de los franceses era
anuncio: -. El martes próximo 25 de Agosto se proce• la triunfadora I la única que debía llevar sus sienes cederá en el arsenal de Cherburgo ( Francia), por cuenta ñidas por corona de laurel y arrayanes, entre todos los
reyes y príncipes reunidos entonces á orillas del Nilo.
de la delegación de Propiedades del Estado, á la venta
¡ Oh día afortunado que no tuvo igual en la historia
en pública subasta del crucero de ruedas Rapidt, antes
de la emperatriz Eugenia! Menos de un año más tarde,
Aigk. •
¡El Ágztila, el yate favorito de la emperatriz Eugenia' la ruina del Imperio se consumaba: los ejércitos franceaquel hermosísimo barco que fué testigo de las grande- ses eran destrozados por los alemanes; el emperador
zas, de los triunfos, de las alegrías del tercer Imperio Napoleón 11( se rendía en Sedán, y moría luego en el
napoleónico, anunciado en venta. con fatídicos carteles ostracismo¡ el joven Príncipe Imperial moría también,
amarillos, como triste y supremo epílogo de su his- pasados algunos años, peleando como un héroe bajo
una enseña que no era la de su patria.
toria!
¿ Y la emperatriz Eugenia? Hoy tiene más de sesenta
Sabed, antes de todo, que el Águila fué construido
con arreglo á planos y modelo hechos por el sabio ingey cinco años, pues nació en 5 de Mayo de 1816, y vive
niero Dupuy de Lórne , y botado al agua en aquel mis- con sus recuerdos y sus plegarias al pie de los sepulmo puerto de Cherburgo el día 23 de Diciembre de 1858¡ cros que guardan las cenizas de: su esposo y de su
tiene una lonj!itud de 87 metros por una anchura de 11, hijo.
y su velocidad pasaba de catorce nudos en cada hora,
ó sean 27 kilómetros, cosa rarísima en la época de la
El Águila fué encerrado en un dique de Tolón, y
construcción del buque.
luego llevado á Cherburgo.
•••
Sólo una vez ha salido {le este último puerto: cuando
Yo le he visto hace dos años, amarrado á un malecón el Shah de Persia vino por. vez primera á Europa, en
del puerto, abandonado, solitario, y todavía era de ad1873, el Gobierno francés envió el Aguila á Portsmouth
mirar la elegancia de sus formas, la finura de su casco,
para recibir al monarca asiático; pero entonces no se
la graciosa inclinación de sus mástiles, la exactitud pre- llamaba ya el Aguila, sino el Rápido.
cisa de todas sus proporciones, de todos sus detalles,
Caído el Imperio, ¿ para qué necesitaba la República
que le hacían ser un modelo excelente de arquitectura águilas ?
Desde entonces no ha vuelto á salir de Cherburgo:
naval.
Pero ¿quién podría describir con fidelidad el interior allí dormía tranquilamente, en un rincón apartado del
del privilegiado yate, en los días de fortuna del lmpe• famoso puerto; y aunque su graciosa silueta no ha perrio ? Toda la maravillosa instalación de sus cámaras, los dido líneas ni contornos, el tiempo ha pasado sobre él
tapices, las alfombras, los muebles, las jardineras y cor- su mano implacable, maltratándole tas cámaras, los
bei/lts de finísimos cristales, hasta los nuevos accesorios
adornos, las pinturas.
habían sido ideados por la imaginación poderosa de la
En Julio último fueron vendidos en pública subasta
Emperatriz, y construidos casi bajo su inmediata direc- sus muebles , sus tapices , sus cortinajes, sus divanes,
ción, con suntuosa magnificencia y exquisito gusto.
sus espejos, sus magníficas arañas de cristal de VeneEl comedor tenía la anchura del buque, y podían sen- cia; y tal vez á estas horas él mismo será propiedad de
tarse á la mesa veinte convidados; en la popa había un algún ricacho, por unos cuantos miles de francos¡ pormagnífico salón ceñido por divanes persas, un piano y
que la República, alardeando de no admitir sino gastos
dos artísticas vitrinas con papeles de música y obras
útiles, ha declarado que no quiere conservar -.ese barco
escogidas de literatura francesa y española; la cámara de lujo y aparato •.
del Emperador estaba amueblada con sobria elegancia,
Y sin embargo, en ese barco ha sido escrita una páasí como la del Príncipe Imperial.
gina brillante de la historia de Francia.
Pero la cámara de la Emperatriz era un ptecioso ga¡Sun/ lacryma rerum!-dijo un poeta romano.
binete, donde se combinaban los estilos decorativos
O como dice la castellana copla:
más diversos: un artesonado de oro y azul, semejante á
Arrm:Jtd ./fon&amp;, dt mi
los de una sala de honor en los antiguos palacios feuLo r¡ut va d t a¡tr oi hoy •...
dales; tapices de Smirna y de los Gobelinos, con dibujos caprichosos de aves y flores¡ un bellísimo camarín
FLAVlO árabe, copia reducida de otro de la Alhambra, dispuesto á manera de tríptico I para que sirviera de oratorio,
enfrente del suntuoso y blanco Jecho.
Toda la tripulación, desde el comandante hasta el
EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
último grumete, era escogida por la misma Emperatriz,
y los marineros, aunque vestidos con el uniforme propio de la clase, llevaban además anchas camisetas á
Núm. 35.
rayas azules y blancas, y en medio del pecho una N do·
Corresponde á tu Señora, Su1Critoras de la 1.• y 2.• edición.
rada y ceñida por la corona imperial.
¡Todo era brillante, rico, lujoso á bordo del Águila!
TRAJES DE OTOÑO,
-En Madrid se pasa al pelo
El frío como et calor.
-Gracias, y venga esa mano.
¿Nos veremos por ahí? .....
-Hombre, yo creo que sí ,
Amigo Don Cayetano.
- Ya no me asusta el calor ,
Y en Madrid lo sufriremos .
Esta noche pasearemos
Juntos, querido doctor.
Ya trazaremos el plan .....
( Quiere que en casa le aguarde ?.. ...
-¡No, señor, porque esta tarde
Me marcho á San Sebastián !

~,. . :-,~t

~

•••

•••

En ese yate, escoltado por imponente escuadra de
acorazados, hizo el Emperador su viaje á Argelia en
,865; en ese yate visitó el Príncipe Imperial los puertos
de Cherburgo y Brest en 1868; en ese yate, por último¡ por último, sí !-realizó la emperatriz Eugenia su paseo
triunfal á Oriente, cuando la inauguración del Canal de
Suez, en 1869.

I. &lt; Toilttlt • de tercio/e/o mordorado y pa,7, marrdn. Falda lisa de terciopelo, cubierta de una polonesa de
paño , que forma por delante dos grandes almenas y por
detrás otras dos, las cuales se abren en el centro para
dejar ver aquella falda. El cuerpo va abierto en forroa
de V en la espalda y en el delantero, sobre un plastrón
de terciopelo, y un bies del mismo rodea la sisa de la

�LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

418

419

LA MODA ELEGAN'l'E, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Á UNA ELEGANTE.-Las medias que se siguen llevando
fflanga, disminuyendo su ancho en la parte inferior.
Un galón de pasamanería de igual color que el del traje son las negras, lisas ó bordadas; pero las de última not'odea los contornos de la polonesa. Manga de paño vedad son: negro el pie y tobillo, y el centro de la me-semiancha, cayendo sobre otra, ajustada, de tercio - dia escocés.
Los sombreros de entretiempo más elegantes son de
pe\o.-Capotita toque de paja morderé, adornada con
plumas oro viejo y con una mariposa negra y oro. Hri• terciopelo bordado co11. lentejuelas azuladas y oro, y los
de castor. Ambos son pequeños de forma, con alas es.das de terciopelo marrón.
2. Traje de jerga inglesa gris azulado, para señorita y .trechas, y adornados los primeros con poufde plumas,
y los segundos de cinta de terciopelo sombreado, pájase,tora joven. -Falda de paños al bies, con vivos gruesos de terciopelo en cada una de las costuras. Casaca ros y choux de crespón de diversos colores.
No; una señorita soltera no usa cadenas largas, ni bri .con delanteros terminando en pico, y la espalda en dos

llantes, ni ninguna alhaja de valor.
A D.ª 1:s:RESA R.-La galleta normanda es, en efecto,
exquisita para el té, y se hace así:
Se amasan muy bien 500 gramos de harina de flor,
z50 gramos de manteca de vacas y 125 gramos de azúcar cernida.
De esta pasta se forma una galleta grande, ó varias
pequeñas, y se cuece á horno suave durante tres cuartos de hora próximamente.
Cuando está en punto, se retira y se guarda en lugar
seco.
AoBLA P.

almenas. Dichos delanteros se abren sobre una camiseta de surah de lunares, con cuello vuelto y corbata
de hombre, de faya azul, como las solapa5 de la cha'queta, que son de terciopelo. Sujetando la camiseta
va un cinturón de terciopelo con hebilla. -Sombrero
de paja mordoré, adornado con crespón l rosa y alas
mordoré .

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
coi:i.sultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

30

y

31.-Vestido para jóvenes de 14 años.
Espalda y delantero.

3J. y 33,-Traje de otoño

para niñas de 11 á 13 años.
Delantero y espalda,

i1
1

/
'

1d[!l/n¡

,¡,

N

INFORMES PAR[SIENSES.

.Á LA SEÑORITA A. F.-Ya no es necesario el velo largo
en el sombrero, pues ha pasado el rigor del luto.
Sí; está bien para esa señorita el v:estido de cuya tela
Jne envía muestra, y el cual, como es para invierno,
debe adornar con terciopelo negro. No armoniza bien
con el color del traje el abrigo verde obscuro.
Para el traje rayado, la recomiendo la hechura que
señala el grabado 33 de nuestro número del 14 de
este mes.
El bez):;e con negro no es alivio de luto; pero el vestido de la muestra que me envía estará mejor adornado
.con faya color beige.
Es demasiado mayor esa niña para llevar abrigo blanco, y debe preferir el color gris, que hará más elegante.
Las capelinas son también para niñas más pequeñas:
debe comprar un fieltro gris.
No están bien para invierno ni la blusa blanca ni los
.zapatos escotados.
Á LA SEÑORITA JuuA L.-Puede la novia llevar indistintamente la ropa interior de seda ó de batista de hilo,
.aunque esto último es lo más usual y elegante.
Medias de seda blanca.
Los almohadones, si son cuadrados, se marcan en el
centro, y si son largos, en los extremos, con el nombre
de pila entero, ó con iniciales enlazadas.
Á UNA AF1CIONADA.-Voy á decirle un excelente guiso
para la lengua de vaca.
Se pone á desangrar durante cinco ó seis horas, y se
escalda para poderla mondar y limpiar bien. Se mecha
con lonchas de tocino, y se coloca en una cacerola con
pedazos de tocino, lonchas de jamón, zanahorias y cebollas cortadas en pedazos, pimienta, sal y un ramillete
surtido (perejil, laurel y tomillo). Se le añade un vaso
de vino blanco y otro de caldo, y, por último, una copa
de aguardiente. Después de taparla herméticamente, se
deja cocer á fuego lento durante tres ó cuatro horas, y
cuando está tierna, se coloca en una fuente, se adorna
con el jamón y ~el tocino, se vierte la salsa por encima,
y se sirve.

~9.-Vestido Princesa para señoras.
Ex¡,/ic. Y pat., núm. JI, jigs. 12 á 75 de la Hoja-Suplemento.

En esta época de viajes, de baños de mar, de largas excursiones al aire libre y bajo un sol ardiente, cuando el rostro, con la
iníluencia de la brisa del mar y del viento de las montañas, adquiere un color moreno, las damas elegantes se ocupan en hacer abundante provisión de buenos productos de perfumería,
tales como Cold-cream, polvo~ de arroz, etc., á fin de conservar
la pureza y diafanidad del cutis dur.rnte su larga ausencia de las
•ciudades. .
Aquí, en tal época del año, está el verdadero triunfo de FAY,
porque no hay ningún polvo de arroz que posea las CU'llidades
maravillosas de la Vdutina: nada como la Velutina Fay hace
más lindas á las mujeres; nada como ella imprime en su cutis el
brillo de juventud, la transparencia, el encanto soberano que es
objeto de envidia para 1as que están al corriente del mágico talbmán que FAY ha inventado.
Tenemos la satisfacción de revelarlo así á quien quiera escucharnos, y de consignar aquí la dirección de la Velutina Fay,
que es como sigue: 9, 1·ue de la Paix, m París.
Pero añadiremos que la Velulina Fay se expende también en
todas las ciudades, y en las principales p::rftimerías y pe·uquerías.

UNA MARAVILLA.
Tal producto de perfumería tiene una esencia delicada; tal
otro, la propiedad de conservar la frescura del cutis y suavizarle; no falla alguno, según se cuenta, que comunique elasticidad y vigor á la piel.
Pero la verdadera maravilla es el Jabón del C01tgo, el único
que posee esas y otras propie,lades juntas.
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La c:imedla más reprcscntad:i. es la humana; porque cuenta más
número de actores.
La h:m presentado las Sras. y Srta~. D.• Rosa Amor y Racbo.-D.• Elo!sa
l',lolina Martell. - D.• Sabina Marqués y Tablado - D.ª Dolores Garzón y
Martfne;,; -D.• Manuela Mart!nezT(il\e1..-O.• Adelaida ApaoJa·za y Alegre.
-D.• Mercedes López-Gasc6n.
También ha prese11tado la solución al jeroglífico del núm. 26, D. 1 Balbina
Salvat.

JEROGLÍFICO.

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Legión de Honor. EL AGUA DIVINA de E. COUDRAY, perfumista en París, 13, rue d'Engliun, es el producto por excelencia para conservar la juventud. También es el mejor preservativo de la peste y del cólera morbo.
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420
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«

Usted estará en el otro mundo en menos d: un

año.11

l

CABELLOS

1

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(Flor de miLnzana silve&amp;tre-Extraconcentrada.}

«No puede usüd vivir tres años.,
« Ustei no se muere.»
Estas tr.es profecías se dirigieron á uno m~smo.
La última era l I más consoladora, pero el no
podia decir cuál era la nitjor inspirada.
He aquí la historia. Al principio no es agr_adable pero como dicen los niños, acaba en b.1én.
Quizás'será lo mejor dejar que nuestro amigo
la diga él mismo. A t?dos nos g_usta el pronombre ,yo», y por eso interesan s1~mpre las autobiografías. El que relata es carnicero en Auckland, Nueva Zt:landia, y su estilo bueno y claro
no necesita editor. Dice:
cHace unos cinco años que al levantar un
cuarto de vaca noté una dificultad en la part-:
inferior de la espalda. Llamé á un médico, aban•
doné el negocio y me metí en la cama. Me m~ndó una untura, que había de darse en_la región
de los riñones. Hecho esto, permanec1 en la cama algunos días sufriendo dolores mu.y fuertes.
Al fin habiendo examinado la secreción renal,
dijo eÍ médico que tenía la enfermedad llamad.l
cBright&gt; y estana en el otro mundo en menos de
un año.
,-No creyendo que tenía tal enfermedad, .me
pareció que tal vez sería. bueno asegurar l!.\'lda.
Al reconocerme el médico de la Compama no
quiso darme por útil, diciendo que no podía vivir tres años.
&gt;Tres meses después medió de nuevo un ~taque muy fuerte, y parecía más mue;to que vivo.
Al fin me puse muy malo y me metí en la cama,
según se suponfll, por la última ve~. Vend~ uno
de mis establecimientos para no deJar á mt mujer muchas cosas á que atender, hice testam.ento
y ex,Pliqué á mi mujer lo que debía hacer s1 me
mona. Recu1:1rdo bien cómo escuchaba llorand~
lo que creía que era mi última voluntad. s.egu1
algún tiempo esperando que la muerte me .h?rase de mis sufrimientos, tomando las med1cmas
que me daban sin que me dieran resultado alguno.
.
,-Una tarde vino un amigo, y hablamos de m1
estado y de lo serio que se había puesto. Al poco
rato dijo: e Usted no se muere. ( Ha probado el
Jarabe de Seigel?,.
,-Confesé que no. La ver!1ad era. l'!.Ue había
obedecido religiosamente las m~trucc1ones de los
médicos.Mi amigo me persuadió á que[probase
el Ja,abe de Seigel, Yenseguida empecé toma nd o
dosis de veinte gotas, según se prescribe. A_ los
,iete días me sentí más anim,do, Y al conclm, la
segunda botella estaba convencido de que había
entrido en mejoría. Continué tomando el Jara~e
hasta concluir diez botellas, y empecé á trabajar
d d.
sin dejar de tomarlo. Cua nd o había toma O iez
y ocho 6 veinte- botellas me encontraba perfectamente bueno. Hace ya cuatro años que t~mé
la última do,.is del Jarabe de la Madre Seigel
·~
11
d
para la enfermt'dad de los rmones ama a
"'Bright ,., y no he sentido d.eJde entonces sínto•
mas de enfermedad de los nnones.
,-Firmado, ROBERT HUTCHINSON, carnicer(!.Wellington Street, Auckland, Nueva Z~landta.•
Publicamos la relación del Sr. Hutchmson según la escribíó él; pero no es probable que la
enfermedad fuese exactamente la que se llama
"' Bright,., pues ésta e~ una dege.~eración. ó ~es:
trucción de la sustancia de los rmones, difícil/ st
no ímpOsible, de curar. Lo CJ,,Ue sin duda !UV? ué
una debilidad general, ocastonada._por md1gestión, con síntomas graves en los rmones, como
suele suceder frecuentemente. Al recordar que
casi todas las enfermedades, incluyendo reumatismo, gota, tisis, enferi:oedad del hígado, del
corazón, etc., se deben á impurezas de la sangre,
que proceden de alimentos fermentados e.n el
canal digestivo vemos cómo ataca ventaJOSamente el Jarab~ de la Ma_dr1; Seigel una gran
variedad de enfermedades, diversas al parecer.
Porque la causa de estas enfermedades es una,
equivocaciones serias y algunas veces .fatales se
Cometen en la diagnosis y en el tratamiento. Lo
que debemos hacer notar es que la tisis, l ª enfermedad e Bright, y la del corazón son mucho
más raras de lo que se supon~. Lo que general•
mente se les ~arece es un grup.o de sí~tomas de
·
1
l con
indigesti6 n. temrre es o m~JOr seguir e .. sejo del amigo de Sr. Hutchmson, cuando. dijo:
cUs•ed no se muere. Pruebe el Tara be de Seig: ,&gt;
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Wh1te,
Limitado, 155, calle de Caspe, Bar?elona, ten•
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
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y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
1rroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una
f
á á1
d
blancura diá ana que evocar
as rosas esvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirpará l_os puntos negros que b~otan en la narí~,
;in deJar la menor huella de nmguno; su Sorc:tium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa mórbida, con las venas
suav~mente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfu1mrla Exótica se remite,
p-atis y fra,uo de porte, á quien le pida.
Dépósitos m Af"mfrid: Artaza, Alca!tÍ, 23 ,· prht•
cipnl, b¡.; Pascual, Arenal, 2; ¡u,fumeria Ur•
quiola, llf"ayor, I ; Aguirre y llfolmo, Preciados, I,
y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont i Hijos.

Administración: Alcali, 23, Madrid.

I

Tu:To.-Revista pari&amp;iensc, por V. de Ca.stelfido. - Explicación de los graba.dos. - Cenizas, por D. L. Rodríguez. -Maria (continuación), por dona
Salomé Núnez y Topete.- Huérfano, poesía, por D. Antonio Zaragoza.La Huella del pasado, por D. Luciano de Burgos.-Corre~pondencia partí.
cular, por D.• Adela P.-:- Explicación del figurín iluminado. - Explicación
de los grabados contenidos en la Hoja•Suplem.-nto.- Sueltos.- Solución al
salto de caballo public;ido en el núm. 33.-Anuncios.
GRABADOS.- l. Traje á estilo de ~a.~tre.-2 á 6. Peinado para senorilas.-7 á
20. Layette ( equipo para recién nacidos) -21 y 22. Traje par.i. niMs de
6 al'los.-23. Corpiilo de súrte y teatro,-24. Sombrero rcdondo.-¡i5 y 26,
Dos manteletas-visitas -27. Traje de otono.-28 á 31. Trajes de ceremonia.-32. Sombre-ro Braganza.- 33 y 34. Traje de atollo para jóvenes de 13
á 14 anos,-~S y 36. Traje para niflas d,:: 10 á 11 anos.- 37. Traje de paseo.

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f

LA

•

'

SUMARIO.

El ;~inado de lq blanco.-Prolongación de la temporatla veraniega.-Ca11ncs,
N1za Y el gol,o Junn.-La escuadra francesa d..I Mediterráneo.-Los banas
de Mont;·Carlo.-Un traie de nov~dad.-Chaquetas blancas y pellizas n•jas.
-Loli tirantes y las mangas-mitones.- Protesta natural.- Una iovención
útil.-Me&lt;lias y zapatos. - Inauguración de la temporada teatra.1.-l;n,N.!.SlZ: Madame Agnls, comedia en cinco actos de M.r. Bm.dc Turigne.Las toilettes de las actrices.

1·
;~'l(

~-:.)

ha estado lo blanco tan de moda como
en el día, y hay que felicitarse por esta
·
preferencia de la moda, pues el blanco es
&lt;;:¡;
de una distinción y una elegancia incom'l G (.) 1 para bles. Tanto las telas gruesas de lana,
~
como los velos de espuma y las muselinas
'¡.. r f..,
blancas bordadas, visten perfectamente, y hasr
ta las personas de cierta edad se encuentran
rejuvenecidas con esta moda lisonjera.
Sin duda, para prolongar la estación veraniega
y tener nuevas ocasiones de lucir estos trajes juveniles, muchas elegantes del gran mundo, que después
de las carreras de Dieppe y Trouville acostumbran regresará París, para no abandonarlo hasta el Carnaval
de Niza, han tenido este año la feliz idea de irá pasar
unas· cuantas semanas en Cannes, Niza ó el golfo Juan,
donde multitud de magníficas casas situadas á orillas
del mar y de hoteles espléndidos y de una temperatura
deliciosa, ofrecen una residencia paradisiaca, exe:nta
del bullicio de la temporada de invierno, que da á aquellos parajes encantadores el aspecto de nuestros boulevares.
Paseos en carruaje y paseos por mar son igualmente
agradables, teniendo estos últimos la atracción particular de la escuadra francesa del Mediterráneo, que estaciona actualmente en el golfo Juan.
Excusado es decir que se ven en aquellas costas tantas lindas caras como lindos trajes. La bellísima Marquesa de X ... se pasea á menudo á orillas del golfo con
un traje de sarga blanca, compuesto de falda recta y
chaqueta larga y abierta sobre un peto de muselina
bullonada y bordada. Cuellecito enrollado, y corbata
negra. Como sombrero, el ccanotier,- de paja con cinta.
listada blanca y negra.
r).....,_

h

NINON DE LENCLOS

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti ..
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá..
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Ga!ias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedadexclusiva de la .. rrf11meria ~lnon (Maison Leconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érltahle Eau de
llluon. y de Dnhe&amp; d4; l\'l1!º.º 1 polvo .de arroz que Ninon d~ Le~clos llamaba cla juventud en
una. CaJa~.-Es necesario ex1g1~ en la etique.ta~el nombre y h d11ecc1ón de la Casa, para evitar las
fals1ficac1ones.-La Pa,fumeru Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Depósitos en Madn°d: Pascual, Arenal, 2; Artaza, Alcalá, 23, pral., izq.; Auuirre y Afolino perfumería Oriental, Preciados, I; pe,fumería de Urquiola, Mayor, I; Romero Vicmte, perfu~urla
Inglesa, Carrera de San 7erónimo,3, y en Barcelona, Sra. Viuda de Lafont i Hijos, y Vicmte Ferrer,

,

Y

Anamia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias

PATE EPILATOIRE DUSSER

Prh1.leglada en 1836, destruye hru.ta las ralees el vello dd roetro de ln.s damas (Barba, Blgole, e~c.), sin nlng1m peligro parn el cutis, Bnn el msa dellcndo. SO años de éz.tto, de a\ta3 recompensas en lag E:roslclonea
los tltulos de abastecedor de VD.rt.a1 familias retnnntea Y los mllet1 de testimonios, do los cualet vnrlot emanan de ultod penonages del cuerpo medlcal, garantizan la encaclll y la escelente calidad de estJ:l preparnclon
Be-.ende en cajas, pnra la b!lrba y las meJlllns, y en
cajas para el bigote llgero. - LE PI LIVOR~ dMtniye el vello loquillo de loa brnzoa, -volV1éndo\OB con su empleo blancos finOI y puro!! 00 ~
el m11rm,:il.- DUSSER, nventor, 1 9 RUE J.E.A.1'T-J ACQUES 00 ROUSSE.A.U, PARJ:S. (En América, ,n to,las las Per{um'erias). '
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conviene en una palabra á todos los temperamentos débiles ó fatigados.
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11

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que, humedecidn por el agua. forma un mucJ•
J,,go untuoso muy agradalll&lt;', Jlmpia los dic11les
con Ja suavidad de un lit;nzo nexillle d.indoles
la blancura del marfll, y los preserva del sarro
y de la ciries.
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...

:,;

•.o~ uNcA

~

•••
No salgamos de los Alpes Marítimos sin decir algo de
los baños de Monte•Carlo, que están muy concurridos
esta temporada.
Ha llamado la atención Mme. de C. .. con un precioso
vestido de muselina estampada, con fondo blanco y flores de color de rosa, ·En el borde inferior de la falda se
veían siete hileras de puntilla, por cada una de las cuales pasaba una cinta cometa de color de rosa, y un vo-

1.- Traje á estilo de sastre.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>i.A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

nrnz MKSES DE smnnmos EN UN IIOSPITll,.

ULTIMA NOVEDAll EN PERFUMES INGLESES

CRAB APPLE BLOSSOMS.

HACE mucho tiempo que se viene diciendo qt:c

los médicos echan drogas que conocen poco en

lrlor de manzana S1ivesue-Extraconcentrada.)

cuerpos.'l,Ue conocen menos. Esto tiene de verdad y de mentira al mismo tiempo. Hay abogados buenos y malos, como hay médicos buenos

y malos. La_dificultad con los señores médicos

como profesión es que están muy unidos, y que

suelen tener muy buena opinión de sí mismos
No les gusta que los derroten en su trabajo per
sanas extrañas , que no han estudiado Medicina.
Con la falta de éxi to pagan muchas veces d
rehusar aprender, á menos que el maestro esté

Decís 1 Señora, que os., faltan muchas co::;nS'
para que volváis á ser
,

JOVEN Y BELLA

Pues pedidlas á la Petfumería Exótica, rue du
4 Septembre, 35, m París, y quedaréis satisfechay encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agua 6 en crema, os hará
volver á la hermos~ edad de diez y seis primaverasy os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz ,Flor de A lóérchig o dará á vuestro cutis unablancura diáfana que evocará á las rosas desva-necides de vuestro rostro; su Anti-Bolbos exfü..
pará los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará, alargará y dará nuevo color :i
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venas,
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri-merajuventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á'
ningún artificio.
El Catálog o de la Perfumería Exótica se remite,
gratis y Jra,ICo de porte, á quien le pida.
•D epósitos mAfadrid: Artaza, Alcalá, 23, priw

marcado con el sello del contraste.
El Dr. Brown Sequard, eminente médico de
París, establece este hecho perfectamente, cuan:
do dice: «La Facultad eslá tan envuelta en su
propia confianza y orgullo, que rermite á personas extrañas que recojan los diamantes de las
verdades científicas. ~ Vamos á dar un ejemplo
muy interesante, que demuestra esta importante
verdad.
El vapor Concordia, de la línea Donaldson, salió de Glasgow para Baltimore, América, en 1887,
llevando á bordo como fogonero á uno que se
cipa! , izq.¡ Pasma/ , Arenal, 2; ; eifumeria Urllamaba Richard W ade. Había ido catorce años
quiola, Mayor, I; Aguirrey Jlfolmo, Preciados, Ir
en varios buques de la carrera de América, China
y m Barcelona, Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
y la India. A pesar dt:l trabajo fuerte y aniquilador, se había conservado robusto y saludable. En
el viaje de que nos ocupamos, empezó á sentirse
débil y enfermo por la primera vez. Le faltaba el
apetito, se sentia pesado, le daba flato, tenía mal
gusto de boca , estreñimiento é irregularidades.
PARA BL PAlvUELO
Algunas veces, durante el trabajo, le daban mareos, que atribuía al calor de los hornos. FreDE RIGAUD y
l'BRJ'UlUllTA.8 DK LAS C0WrJ&gt;:8
cuentemente sentía fatigas y le parecía que iba á
vomitar, todo esto acompañado de dolores de
de España, Grecia y ll:olanda
cabeza. Durante el viaje se puso peor, y cuando
el buque llegó á Halifax, tuvo que quedarse en
ISENCIA : Lucrecia.
Lilas de Fcrsia.
el hospital Victoria, yéndose el buque sin él. El
EXTRACTO : Graqi.osa-.
médico residente le dió unos polvos para parar
l?eau
d'Espa.gne.
el vómito, y al día siguiente, el médico principal
Eouc;ruet Royal,
Primero entre los perfumes de moda en la actual
Imposi ble concebir corn más delicada Y más deliciosa
le recetó una medicina que había de tomar cada
Reseda..
tenemos el Crab Apple Blossoms, que es
que el perfume Crab Apple Blosaoms, que prt'para la
cuatro horas. Antes de dos días Wade se había temporada
Muguet des Beis.
de una calidad y fragancia inmejorable.-Londo11 Dmn.
Crown Perfumery to., de Londres. 1 it:ne el aroma de
puesto tan malo, que fué preciso dejar de tomar Yournal / Gauta di la DJrtt di Londr,-s 1.
ia prima\·era, y aun11ue !'e le usara toda la \'ida, nunca
polvos y medicina. Pasó un mes, y el pobre fo- CORONA., Compañia de Pf'&gt;rfumerÍ:I
se cansaría di' él.-Ntw York Obstrvrr.
JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
gonero cada vez estaba peor.
.A- LOS ll&amp;rSI\d:OB OLOR:C:::l
En esto se presentó otro médico, que había de
ser el principal durante cinco meses. Recetó nue1-,7, N•~,v BOND STUEET, LONDUES.
Se vende "'r. tod:,s lns Perfumerías.
vas medicinas, que no dieron gran resultado.
Todo este tiempo, el Sr. Wade sufría mucho; no
digería nada, vomitando todo lo que comía. Tenía muchos dolores de vientre, la garganta muy
3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889
ardiente, flato y dolores de cabeza. El enfermo
tomaba una bebida cada cuatro horas, unos pollargos y espesos, por acción del E:s.tracto en•
vos después de cada comida, para ayudar la dipilar de los lleuedlcUmt8 del l\fonte Majella,
POR
gestión, una píldora purgante todas las noches, y
que destruye la caspa, detiene la caída de los cados píldoras atemperantes todas las noches para
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
FABRICANTE DE PERFUMERIA INGLESA
evitar los sudores fríos. Si las medicinas habíar. D. ANTONIO DE TRUEBA decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35,
EXTRA-FINA
de curar, Wade se figuraba que las estaba torue du 4 Septembre, París.-Depósitos: en Madrid,
mando en cantidad suficiente. Todo lo contrario.
VICTORIA ESENCIA
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelon~
Es
una
de
las
mejores
obras
literarias
del
El perfume mas e:s:qulsllo del mundo. Se presentó pleuresía, y después de sacarle del
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
Gran surtido de cxti·aclos para el pañuclu,
costado derecho noventa onza.s de materia, los mé• ilustre Antón el de los Cantares, moral, ins•
1.10
la rmsma calidad.
dicos le dijeron que se moría infaliblemente. Pa- tructiva y amenisima.
LA .rUVENIL
saron otros cinco meses, y se cambiaron de nue•AJUSTA COMO UN GUANTE.•
Polvos sln ninguna mezcla química, para et
Forma un elegante volumen en s.o mayo,
vo los médicos principales. El nuevo médico le
THO~SONºS
cuh.lado de la cara, adherentes é invisibles.
6LtVE·FITTIP16di6 una bebida que Wade decía le hacía temblar francés, y se vende, á. 4 pesetas, en la Ad·
CREIIIA IATIF
como la hoja del arbol.
ministración
de
este
periódico,
Madrid,
Se conserva en todo::; los climas; un ensay.l
En este estado la sangre escocesa de W ade se
harfi.
resaltar
su superioridad. so ore los domas
dió á conocer. Se obstinó en no tomar más me- calle de Alcalá., núm. 23.
MAR~ DE FÁDRICJ.
L:old-Cremas.
dicinas, diciendo á los médicos que si se había
.....,
AGUA DE TOCADOR JONES
de morir, lo mismo era tomarlas que no tomarlas.
C O B S -'-1
Tónica y refrescante. ex:cclente coulra las
Para entonces, un vaso de leche que tomara se le
Ptr/et
ci6n
m
la
huhuni,
plcudaras
de los iusectos.
agriaba en el estómago, en donde permanecía a-o•-••----••-•--•••••-e
(]
LA CASA
l
mlosdetalluyduraci/in
ELIXIR Y PASTA SAIIIOHTI
días y días. Nuestro amigo estaba como un barco
~.A.TÍ.AS LÓFEZ
•
.áp-obado por todas las
D~ulifricos,antlsépticosy tónicos,blanquean
perdido sobre un bajo haciéndose pedazos. Dejae\e¡¡antes del mundo.
¡
n!ADRID-ESCORIAL
•
Vendidos hasta la fecha:
os &lt;11 en t es Y ror te Ja&lt;:!en las encías.
remos que dé á conocer lo demás de su experien- ti fnbri"" ~lemPl'll IM mismas e:ioolentes ,:!ases de
mas de un millón por atto.
23, Boulevard des Capucines, 23
tant.a._predilecclón goum cutre lt&gt;!! pcrsoru,a do bu~n J:"ll!lt-0, I
cia en las palabras que empleó al comunicarlas á ,.I quePid&amp;nse
eiempre e3UNI Chocolates, que IMl l!Ilonentn,.11 en t.,. I
Pedidos hechos por Comer•
PARIS
~ doa IOII ComerciOll de Ultn.mariDOB do E•p.-.f\~.
la prensa.
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ciantes de todo el r.,nutlo.
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la buenas Perfumerias
Oficinas: Palma Alta, 8
1 Fabricantes:
« Cuando las cosas habían llegado á este estado, 'i
W. S. TH0MS0N &amp; C0., LTD., L0ND0N. 11-.,.;..,,_,__,_,.;¡,.;¡,.;¡_,;;;¡;;,;,_,;;;,;;;¡;_,;.,.i
Dep ◄'•sito Central: i\lontera, 2;;
1
se presentó en el hospital una señora á quien no t
había visto nunca, y estuvo hablando conmigo.
Ella ha sido un ángel de misericordia, y sin ella
no estaría yo ahora vivo. Me habló de una medicina llamada Jarabe curativo de la Madre Seigel,
y al día siguiente me trajo un::i. botella. Empecé á
,OR
96, Strand, Londres.-9, Boulevard des Capucines, París.
tomarla sin preguntará los médicos, y unos cuanESPECIALIDADES PRINCIPALES:
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
tos días después me había lwantado de la cama y
0
gueria almorr,ar huevos co,t jamón. Desde entonPreciosa novela original, con int~r.esante a~gu- Extractos concentrados: ~~ifNc~E~~1JTQi:.;, !~~NC, TOREADOn EXQUISIT,
ces, siguiendo con el gran remedio de la Madre
cuadros de costumbres familiares, eptSO• Aguas para tocador·
Seigel, fui mejorando, y pronto pude salir del mento,
dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro T'
Fll.lA, EAU DE RIMMEL, t.AVANDE AMBRÉE.
hospital y volver á Glasgow. Ahora me siento
,
1
m ura Rubia: AGUA DE ORO, LA MÁS PERFECTA TINTURA RUBIA.
como si perteneciera á otro mundo, y no tengo la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor frances, que se vende, Jabo
HELIOTR
enfermedad alguna.&gt;
á_4pesetas,. en la Administració? de este perló-neS extra fi nOS.. FILIA
DE NICE, etc,
OPE BLANC, LILAS BLANCAS, VIOLETTE
Los hechos que han precedido se han contado
1
DE VENTA EN LAl PRINCIPALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE ORO : EXPilSICIÓN D: BARt[LONA,
con calma é imparcialidad, y el.lector formará de d1co I M adnd, call~ de Alcalá, num. 23.
ellos la opinión que le merezcan. No creemos
prudente publicar nombres, aunque el Sr. Wade
nos los ha dado. Su dirección es: 244, Stobcross
Street, Glasgow, Escocia, adonde puedt! ·escribírsele.
EL REDACTOR.
Si el lector se &lt;lirige á lo::. Sres. A. J. White,
Limitado, 155, ca!le de Caspe, ll.i.rce\ona, tenddn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
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1

rHrC;JLI.TE )

________.,.,__________

E. R I M: M: E L.

EL SOL DE INVIERNO

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húttrúmo, todas las enfermedades nerviosas se calman
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patl.0&amp;~r0Jecea, eto.) Para be.lle 6 eiipectaculo donde bay mucha luz plcbae la CHAAM

Reservad0&amp; todos lo&amp; cferecbos de propiedad artística y literaria..

.

MADRID. - Establecimie).to tipolitográfico «Sucesores de Rivadcneyra:o,
l~re11 de b Rt):U e-

Año L-NOm. 34.

11

THE CROWN PERFUMERY C O.
MARI-SANTA

Madrid, 14 de Septiembre de 1891.

Administración: Alcall, 23, Madrid.

\

TuTo.-Revista parisiense, por V. de CastelfidoExplicación de los grabados.-Flor del Alba (conclusión), por D.• Isabel Cheix.-Cartas á una madre, por D.• Maria del Pilar Sinués.-Rosa de amor,
por D. Luciano de Burgos.-La Marcha de las antor.
chas (conclusión), por D.• Antonia Opisso.-Hermana de la Caridad, por D. Ricardo M. de Bretón.
-En mi abanico, poesía, por D. José Jackson Veyan.-Correspconden&lt;:ia particular, por D.• Adela P.
-Explicación del figurín iluminado.-Explicaci?n
de los dibujos para bordados contenidos en la HoJaSuplemento.-Sueltos.-Anuncios.
GRABADOS.-!. Traje de soirü y teatro para senoritas.
-2. Traje de soirlt y tt'atro para senoras.-3. Saco
de teatro para panuclos.-4 á 6, Puntos para. fondo
de tapiceria.-7. Pantalla de mano.-8. Ca1a para
corbatas.- 9 á 11. Panuelos de bolsillo para senoras.
-u. Volante /bordado sobre tu\).-13. DtshabiJlé.-14 y 15. Vestido para jo\'encitas de 13 anos.
-16. Chaqueta de excursión.-17. Traje de cal!e.18 y 19.-Abrigo de entretie~po--2?·. Chaqueta de
,·iaje.-21. Corpino para vestido de v1aJe.-22 Y i3.
Chaqueta de otono.-~4 y 25. Trajes de amazona.26. Traje de paseo.-27. Traje para ninas de 6 á 8
allos.-28. Traje para ninas de 5 á 7 anos.-29_ Y 30.
Vestido para ninas de 7 anos;-31 y 32. Vesudo de
calle.-33. Traje de paseo para senoritas.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

É:sc::tsez de novedades.-Siguen los trajes de ,·erano.Un modelofii.cil demodificar.-Lachaqueta TartroLenccría de color.-Las carreras de Trouville.-Notabilidades aristocráticas.-Si conocería á su portero ..... -Reclamo eficaz.-¡Qué mala suerte!- Manera
de morderse la nariz.

La crónica de 1a moda se compone
en ]a actualidad de cosas bien insigni·
ficantes. Apenas se vislumbra u1:1a novedad en el campo de la elegancia.
Los crespones de algodón_ ligeros, las
muselinas los fulares, las hndas gasas
de seda b;ochadas siguen á la orden del
día. ¿Pero quién se atreve ya; á emplear
esas telas si consulta el honzonte cargado de n'ubes del equinoccio?
Todos los vestidos, ó casi todos, v~n
forrados de seda ó de algodón, se~un
la importancia del gasto_ que se qmere
hacer lo cual les permite afrontar los
cambi6s de temperatura.
.
He visto últimamente un ve~ttdo d_e
crespón color de rosa con ramitos g_n·
ses sombreados, guarnecido de una tira
de guipar rusa. El cll:erpo, plegado .Y
cruzado, iba todo cubierto de este gui·
pur. Otra tira rodeab!, la falda. Una
cinta de gro blanco cenia el talle_.
Puede decirse que todos ó casi todos
Jos vestidos son de cintur~ redonda.' y
la manera de hacerlos vana hasta lo infinito,
.
d
ct·
Para un vestido de batista e 1a 1.º ia
az'11 marino con lunares blancos, c1tar.é
una linda combinación, q~e puede aphcarse muy bien á un vestido de lana.
En el borde de ta falda iba un volante
fru,ncido con cabecita' todo ello sostenido por un 1 forro de tafetán az~I. El
cuerpo' fruncido en la_espalda' sm laditos era :muy lindo por delante. Consistía 'en un peto un poco flojo, dispues~o
en pliegues de acordeón, el cual ca1a
ligeramente sobfe un cinturón d~ galón
bordado de lunares azules. Tenia este
cuerPo una gracia Y, u_n aba~dono del
mejor efecto. Las mangas, a1ustadas y

1,-TraJe de solrée y teatro ptra o6orjtas,

i :_ '. ,

.2.-Traje de solrée y teatro para seiioras.

�39U

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

·,

•

abrOcbadas por debajo, iban guarnecidas, en lo alto, de
un bl\t.bnaO.o intlesplcgable que llegaba hasta el codo.
A~ñaba al vestido que acabo de describir un
sombrécó g~ande de crespón negro, enteramente redondo~ ü.más bien un \)OCO elíptico, de alas inclinadas,
y adornado cop plumas negras y cinta de raso negro.

•••

EL HIJO DE LA CASA.- Es muy sencillo: voy á pe-dirl e
prestados quinientos francos, y de seguro vendrá á reclamármelos todos los días.
-¿Estás sin colocación?
- Sí.
-Precisamente acabo de pasar Por delante de un almacén donde solicitan empleados de ambos sexos .....
-¡ Qué mala suerte! yo no tengo más que uno.

'

Decía al princ1p10 de esta carta que se ven muy
pocas novedades. Sin embargo, me olvidaba de la
chaqueta Torero, que llevaba últimamente en Dieppe
una encantadora señorita. Todo el traje era de lanilla
azul marino. Falda cortada en puntas, un poco larga.
Camisa almidonada de batista rayada color de rosa y
blanca , con c. corbata de pintor &gt; hecha de surak negro,
y cinturón de piel , de forma suiza por delante y por detrás. Por encima, la chaqueta Torero, terminada en puntas por delante , pero cortada horizontalmente por detrás, de modo que dej aba ver el cinturón. Manga de
codo, por donde asomaba el puño almidonado.
Este traje es muy original y sienta admirablemente,
y creo que nuestras elegantes podrán , el próximo invierno, sacar partido d e; esta forma para los vestidos de
paño ó de cheviota.

t'

La hermana de Juanito le ha hecho, jugando, un arañazo en la nariz , y Juanito no quiere que regañen á su
hermanita. Así es que cuando la mamá pide una explicación, contesta sin pestañear:
- Soy yo I que me he mordido , mamita.
- ¡Cómo! ¡ mordido en la nariz ! Tú eres demasiado
chico para eso.
·
- ·Mamá, me he subido en una silla.
V.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.

Se continúa llevando , y en gran número , la chaqueta
larga, denominada de librea , muy cómoda, en el concepto de que se la puede poner sencillamente con un
peto, y que no da calor á causa de su amplitud , pudiendo servir tambiéñ para los días frescos ó lluviosos
si se la lleva sobre un vestido con cuerpo.
Por dentro de esta chaqueta, y ajustando el peto al
talle, se lleva mucho un cinturón compuesto de correas
de piel claveteadas de acero y cerradas cada una con
una hebilla de la misma piel. Unas correitas, también
de piel, puestas á lo l~rgo, sostienen las que forman
cinturón. Todo un arsenal de "inutilidades indispensables, pende de una de las correas. Para viaje sobre
todo, esta invención es de las más felices.

Traje de soirée y teatro para señoritas.-Núm. l.
Vestido de crespón azul verdoso. Sobre una falda de
faya azul verdoso, se abre una falda de crespón plegada
y montada bajo un cinturón que sale por delante de un
pliegue redondo I el cual se fija sobre el pecho bajo un
lazo de cinta brochada de varios colores. El cinturón
es también de cinta brochada, y va anudado por detrás
formando dos caídas largas y dos cocas. La orla de la
falda y el pliegue Pe delante van bordados con sedas
de varios colores. Los delanteros, que van pl egados, se
recortan sobre un fichú de encaje crema, que se abre
en la espalda del mismo modo que en el delantero.
Manga larga , adornada con bordados y abierta en redondo por abajo.
Tela necesaria: 4 metros 90 centímetros de faya, y 10
metros de crespón, de 60 centímetros de ancho.

•••
Para campo y para trajes de recibir se hacen mangas
á la italiana, muy bullonadas , remontadas por debajo
por medio de un puño estrecho de la misma tela del
vestido, y que caen sobre el antebrazo: esta es absolutamente la manga italiana , sin el puño largo que se lleva
generalmente. Cuando se está en casa, el brazo queda
desnudo, y para salir basta con ponerse unos guantes
largos que suban hasta el codo.
Con los trajes ligeros se llevan unos bajos de extraordinaria novedad, todos de muselina floreada ó listada,
de una frescura particular. Consisten en la camisa, el
pantalón, la enagua y el guardacorsé Récamier. Las
que no son partidarias de la lencería de color se contentan con la falda y el guardacorsé. Se guarnece la
enagua de encaje ligero, imitación de Valenciennes ó
de Malinas. El cuerpecito va simplemente adornado
con un encaje estrecho.

Traje de soirée y teatro para señoras.-Núm. 2.
Este traje es de piel de seda color de amatista y en•
caje crudo. Falda de encaje plegada sobre un volante,
también de encaje. Cola cuadrada de faya, estrecha por
arriba y plegada en pliegues redondos. Corpiño de aldeta corta y puntiaguda, abierto sobre un peto liso de
muselina de seda, el cual va cubierto de encaje plegado
en conchas. Solapas de seda crema , adornadas con un
bordado. Aldeta larga de encaje y aldetita de bordado.
Manga semi corta, que no pasa del codo y va abierta
sobre unos pliegues de encaje y adornada con una cartera bordada y un volante de encaje en su borde inferior.
Tela 1lCcesaria: 5 metros de tafetán para el fondo de
falda; 3 metros 50 centímetros de volante ancho para
la falda, y 7 metros de piel de seda.

Mencionaré, para terminar esta rápida ojeada de las
escasas novedades del día, los trajes que más llamaron
la atención en los últimas carreras de Trouville, no
tanto por su originalidad , como por las notabilidades á
que pertenecían.
La Duquesa de Broglie lucía un traje de fular gris azulado con dibujos blancos, guarnecido de cinta color de
paja. Sombrero de paja blanca con flores amarillas y
blancas por delante, y plumas y flores por detrás.
La Princesa de Sagan: vestido de cachemir color de
yesca, bordado de trencilla de oro. Sombrero de paja
marrón, adornado de plumas verdes.
La Marquesa de Meyronnet vestía de cachemir color
de lila, y su hija de blanco.
La Condesa de Saint-Roman: vestido de fular blanco
con dibujos azules. Sombrero negro con flores azules y
plumas negras.
La Condesa de Amilly : vestido de fular azul obscuro
con alzacuello de guipur, y sombrero de paja calada con
lazos color de rosa antiguo.
La Marquesa de Galliffet: falda de muselina cruda
bordada de flores color de malva, casaca de color de
malva y sombrero negro.
La Baronesa de Finot: traje de fular blanco con listas
anchas negras en sentido diagonal.
La Condesa de Divonne: frac á la francesa, de gasa
negra bordada de acero, abierto sobre una falda de seda
gris. Sombrero negro.
Mme. Aquiles Fould: vestido de muselina blanca con
dibujos azules. Sombrero amarillo.
La Condesa de Bonvouloir: traje de museliifa blanca,
guarnecido de terciopelo negro.
La baronesa Alfonso de Rotbschild vestía de gasa
negra I con sombrero también negro.

•••
Un inquilino que conoce las costumbres de su por

DE CASTELFIDO.

Paris, 8 de Septiembre de 189 1.

4

tero sale de su casa con un amigo á las once de la noche. Su ausencia debe durar dos ó tres horas.
Después de haber llamado á la portería para que le
abran, el inquilino sale, vuelve á cerrar la puerta, hecho
lo cual, tira violentamente de la campanilla y se aleja.
-¿Por qué has llamado?-le pregunta el amigo.
/ -A fin de que el portero tenga tiempo de abrir de
aquí á que yo vuelva.

Escena de familia :
LA ~EÑORA.-Don Venancio sería un excelente partido
para nuestra Enriqueta. ¿Qué haríamos para que vinie
ra con más frecuencia á visitarnos.?
4

Saco de teatro para pañuelos.-Núm. 3.
Se hace de faya verde antiguo brochada de oro y encaje fruncido en el borde y formando cascadas en los
lados. Unos lazos de terciopelo verde obscuro adornan
el saco.
Puntos para fondo de tapiceria.-Núms. 4 á 6.
Estos puntos pueden ejecutarse sobre cañamazo grueso ó fino, no dividido I con lana ó seda, y forman unas
conchas encontradas. El punto núm. 4 se hace con seda
color de aceituna, fresa de dos matices y amarillo claro,
y el punto núm. 5 va hecho con seda color masilla, azul
y amarilla. Cada concha (véase el dibujo 6, que representa la ejecución del punto ) va hecha sobre 4 hebras
de altura y de ancho del tejido. Se hace primero en
medio u1,1 punto sobre 4 hebras de altura, se le pega,
por medio de un punto transversal, á la 1 .ª de las 4 hebras de anchura, se ejecuta después un punto como el
primero sobre estas mismas 4 hebras de altura, y s~ las
pega á la última hebra de ancho. Se ejecutan además
dos puntos prolongados, empleando las dos hebras de
ancho del medio para los puntos pequeños transversales.
Pantalla de mano.-Núm. 7.
La fig. 68 de la Hoja-Sujlemento al número anterior
corresponde á este objeto.
Esta pantalla, cuyo mango es de madera dorada, va
hecha de un pedazo de crespón de la China color de
rosa, puesto de plano, y sobre el cual se borda de antemano una rama de flores blancas de los Alpes con sus
hojas. El bordado se hace al pasado por la fig. 68. Las
hojas van hechas con seda color de aceituna, y las flores con seda de un blanco ceniciento. Los cálices se
bordan con seda amarilla. Se guarnece el borde exterior de un galón estrecho, compuesto ds piquillos hechos con seda amarilla y hebillas de oro.
Caja para corbatas.-Núm. 8.
La fig. 35 de la Hoja-Sujleme'nio al número anterior
corresponde á este objeto.
Tiene esta caja 31 centímetros de largo, por 8 de alto
y 14 de ancho. Es de cartón grueso, y va cubierta por
dentro de raso marrón, y por fuera de felpa del mismo
color. El fondo va algodonado. La tapadera, rodeada
de una tira de felpa de 2 centímetros de ancho, va
adornada además con un bordado que se ejecuta sobre
piel marrón claro con seda marrón más obscuro é hilillos de oro. La fig. 35 representa el dibujo de este bordado. Para facilitar su ejecución se puede perforar la
piel en los contornos del dibujo. La caja va completada
ton una cerradura de metal dorado.

Pañuelos de bolsilio para señoras.-Núms. 9 á 11.
Núm. 9. Pañuelo de batista color de rosa con lunares
azules, que tiene 36 centímetros en cuad_ro, y va guarnecido de un borde de color, de 3 centimetros de an•
cho, festoneado con algodóf.1 blanco.
Núm. IO . Pañuelo de batista blanca, con cenefa de
color de lila, que tiene 34 centímetros en cuadro, y va
festoneado con algodón blanco.
Núm. I I. Pañuelo de batista blanca , de 39 centímetros en cuadro, guarnecido de un dobladillo calado y
adornado en una esquina con una estrella, que sirve
para contener la cifra bordada.
Volante (bordado sobre tul).- Núm. 12.
Este bordado puede hacerse sobre tul blanco, crema,
negro ó de color, con seda, algodón ó hilo. Nuestro modelo es de tul blanco , y va bordado con algodón blanco y festoneado en su borde inferior. Para facilitar la
labor, se puede trazar el dibujo sobre hule y fijar el tul
sobre éste para ejecutar el bordado.
Deshabillé.- Núm. 13.
Es de tela de lana color de cardenillo, y va guarne•
cido de bordados al punto ruso, con seda oro y verde
obscuro. Espalda y delantero de levita recta con aldetas largas, fruncida en el escote y sujeta en la cintura
con un cinturón de cinta que forma un lazo flotante en
el lado izquierdo. El delantero derecho cruza sobre el
izquierdo, y el dobladillo del cruce, así como las alde~
tas, llevan un punto de bordado. Sisas y hombreras
guarnecidas de un entredós bordado. Cuello alto y puño
recto, guarnecidos de on entredós igual.
Tela necesaria: 2 metros 30 centímetros de lanilla, de
un metro 20 centímetros de ancho.
Vestido para jovencitas de 13 años.-Núms. 14 y 15.
Se hace este vestido de lanilla listada fondo azul piloto de dos matices y lanilla lisa del mismo color, y se
le adorna con un bordado crema. Falda al sesgo de lanilla listada, y cuerpo de lana lisa con aldetas añadidas.
Se compone este cuerpo de espalda con centro listado
plegado sobre un forro liso, delantero de forro con pinzas y lado de delante abierto sobre un chaleco plegado
al sesgo. Se guarnece éste con un cuello vuelto de bordado. Manga bullonada sujeta en el codo con un brazalete de tela listada sobre otra manga ajustada de tela
lisa, guarnecida en su borde inferior de un bies listado.
Aldetas añadidas en la cintura , con bolsillos de lana listada. Cinturón cruzado en forma de correas , que pasa
por detrás bajo los bolsillos, y por delante bajo las aldetas añadidas. El forro de los delanteros se cierra en
medio y se ajusta con pinzas.
Tela necesaria: 4 metros de lana listada, y 2 metros de
lana lisa , de un metro 20 centímetros de ancho.
Chaqueta de excursión.-Núm. 16.
Es de cheviota azul. Dos laditos la ajustan por detrás.
Los delanteros van semiajustados con una pinza per•
dida en la sisa I y el bolsillo va cortado bajo cartera
pespunteaéla. El bolsillo de pecho va cortado y hecho
del mismo modo. Solapas y cuello vuelto con pespuntes
á todo el rededor. Manga estilo de sastre, aqcha por
arriba, pespunteada en su borde inferior y abrochada
en la costura del codo.
Tela necesaria: 2 metros 90 centímetros de cheviota.

Traje de calle.-Núm. 17.
Vestido de lana gris acero, guarnecido de guipur ne•
gra sobre viso de seda color de lirio. Fondo de falda de
tafetán y falda de lana con un entredós de guipur que
lleva por encima un punto de espina hecho con seda
gris. Cuerpo de aldetas amplias, añadidas en la cintura.
Se compone de espalda y lados de espalda y delanteros
escotados, cruzados y plegados como un fichú sobre
otro fichú de guipur puesto sobre viso de seda. El fichú
de guipur va añadido sobre un canesú grande de lana
puesto sobre el forro de los delanteros, que se cierra
en medio y se ajusta con pinzas. Cuello alto de guipur.
Manga bullonada con puño también de guipur.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 8 metros de tela
de lana, de un metro 20 centímetros de ancho.

Abrigo de entretiempo.-Núms. 18 y 19.
Este abrigo es de paño amazona color bei"g e. Espalda
ajustada, bordada de trencilla de seda negra, así como
los delanteros. La manga, que forma parte de la espalda, se dobla en el lado formando un pliegue muy hueco,
y se desprende en el sitio de los brazos para fijarse en
la parte inferior de los delanteros. Va fruncida, y lleva
por encima una cabeza rizada. Cuello bordado de tren·
cilla.
Tela necesart"a: 4 metros 80 centímetros de paño, de
un metro 40 centí'metros de ancho.
Chaqueta de viaje.-Núm. 20.
Es de paño ligero azul marino. La espalda va ajustada con dos laditos. La aldeta se abre por detrás for·
mando unos pliegues redondos dobles. Los delanteros
van ceñidos con una pinza hacia atrás, que termina en
el bolsillo, el cual va cortado y ribeteado de un vivo de
terciopelo azul marino; pespuntes por debajo. Una solapa en forma de chal rodea la chaqueta por detrás y
termina en disminución cerca del borde inferior.
Tela necesaria: 2 metros 20 centímetros de paño, de
un metro 20 centímetros de ancho.
Corpiño para vestido de viaJe.-Núm. 21.
Es de lanilla de cuadritos encarnados y grises, La
forma es la de un frac. Los delanteros van ajustados
con una pinza, y se abrochan bajo un peto plegado de
suralt rojo, ribeteado de una solapa de cuentas mordoradas y rojas. Cuello de lo mismo. Manga recortada en
punta por abajo.

r
•
6.- Ejecución de los puntos
para fondo de taplcerla.
Véan se los dibujas 4 y 5.

8. -Caja para corbatas.

4.-P11nto para fondo de tapicería,
Véase el dibuja 6,

3.- Saco de teatro para pañuelos.
7.-Pantalla de mano.

5.- •Punto para fondo de tapicería.
Véase el dibuja 6.

9 á 11.- Pañuelos de bolsillo para señoras.

�400

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

FLOR DEL ALBA.

Chaqueta de otoño.-Núm. 22 y 23.

Se la hace de diagonal color de nutria, y va guarnecida de faya mate del mismo color y de cordón de seda.
Espalda y lados de espalda de aldetas planas, con carteras de faya y cordón en la aldeta de detrás. Delanteros abrochados con botones interiores á la altura del
pecho. Una pinza marca el lado de delante. Manga con
cartera de faya ribeteada de cordón, Un cordón igual
rodea la chaqueta.
Tela necesaria: z metros de diagonal.
Trajes de amazona.-Núms. 24 y 25.
Núm. 23. Traje de paño azul marino.-Vestido Princesa
absolutamente ajustado en las caderas. El paño de detrás va cortado al sesgo y abrochado con corchetes en
la derecha, bajo una hilera de botones que sirven de
adorno. Aldetita añadida figurando bolsillos. Cuello
recto pespunteado y abrochado en la derecha. Manga
pespunteada en su borde inferior.-Sombrero de copa
alta.
Tela necesaria: 4 metros 20 centímetros de paño, de
un metro 30 centímetros de ancho.
Núm. 24. Traje de pa,7.o negro.-Falda ceñida, que
tiene la forma de un paraguas. La abertura va en el
lado izquierdo. Corpiño-frac corto, cruzado por delante
y abierto sobre una pechera y un cuello de hombre.
Corbata á la marinera. Solapas de seda negra. Mangas
abrochadas en su borde inferior.-Sombrero de copa
alta.
Tela necesaria: 4 metros 60 centímetros de paño, de
un metro 30 centímetros de ancho.
Traje de paseo.-Núm. 26.
Vestido Princesa, de crespón de lana color de lirio
pálido, guarnecido de un bordado al pasado. Fondo de
falda de seda ligera, y vestido compuesto de espalda y
lados de espalda, que dan el vuelo necesario para la
falda de detrás, lados de delante, y delanteros que cruzan de derecha á izquierda y se plie~n en forma de
fichú. El delantero izquierdo da el centro de delante de
lc1. falda, que se pliega y se fija por detrás sobre la cadera derecha. Un bordado rodea el delantero, y otro
bordado igual adorna la parte superior y la inferior de
la manga. Peto bordado, puesto en lo alto del forro , que
se cierra en medio y se ajusta con pinzas. Cuello alto
plegado.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera, y 9 metros de
crespón de lana, de un metro 20 centímetros de ancho.

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~
,.;('_lé-'c

(Conclusión.)

us compañeros llegaban entonces, y atónitos de tal espectáculo, permanecieron inmóvil~s, silenciosos, sintien~o horrible
i....i ¡ ~\ opresión en sus corazones, m1entras pre·
, \ ~ ' ~ senciaban la denodada lucha que sostenía
'(
~
José Luis para arrancar de los juncos y
'"I
arrastrar á la orilla el inerte cuerpo de Flor
del Alba: detenida por aquel obstáculo, la co~ rriente bullía espumosa en torno de ellos, amenat)·. zando anegarles completamente. Por dos veces el
· bravo licenciado creyó que llegaba su última hora;
pero se reponía, y tornaba á asir los flotantes vestidos,
que quedaban hechos jirones entre sus crispados dedos.
Por fin, uno de sus compañeros se arriesgó á descender
un poco el peligroso ribazo y arrojar un cabo de su
gruesa faja de lana, que José Luis pudo tomar al vuelo;
afianzóse á él, se lo ató al cuerpo, asió el de Flor con
las dos manos, y dejó que tirasen de ellos hasta la
orilla.
¡Ya_ e~a tie_mpo! Transido de frío, y casi perdido el
conocimiento por aquella lucha superior á sus fuerzas,
el cazador de lobos sólo tenía conciencia de su situación para estrechar amorosamente los. yertos despojos
que había logrado recoger, y que ignoraba si eran sólo
un cadáver.
¡ Qué profunda lástima inspiró á los compañeros de
José Luis ver tendidos en el fangoso terreno, uno al
lado del otro, los cuerpos de aquellas criaturas, tan dignas de mejor suerte! Sin abatirse, empero, se apresuraron á prestarles el socorro que podían, y lo primero
fué verter algunas gotas de aguardiente que á prevención llevaban, entre los apretados dientes del ex sargento. Por dicha, la robusta naturaleza de éste sacudió
pronto el letngo que le embargaba; respiró con fuerza;
abrió los ojos, y algunos minutos después pudo levantarse y estrechar las manos de los cazadores de lobos
como acción de gracias muda, pero elocuente. Mas ¡ay!
con Flor del Alba no tuvo éxito el poderoso reactivo:
i~erte_, helada, pálida como un cadáver , sólo algún débil latido del corazón probaba que no había terminado
su vida i inútil fué cuanto hicieron por que tornara en sí,
y hubo que resignarse á conducirla á la choza de su madrina en tan aflictivo estado.
La expedición de los cazadores fué todo lo afortuTraje para niñas de 6 á 8 años.-Núm. 27.
nada que pudieron desear; pues no sólo impidieron la
Vestido en forma de blusa de paño blanco, abierto
inmediata muerte de la pobre niña, sino que ni á la ida
sobre un peto fruncido de paño azul bordado. Cuello y ni á la vuelta hallaron rastro de los lobos, cuyos aullisolapas del mismo paño, bordado de blanco. Faja de dos tanto les alarmaron¡ indudablemente, las terribles
·1ana azul, anudada en el lado izquierdo, con picos bor- alimañas huyeron del cojumbral, para internarse de
dados. Falda añadida por detrás en pliegues bajo la faja nuevo en la sierra.
y fruncida ligeramente por delante. La falda va guarnePero á la mañana siguiente, los guardias I que volvían
cida de una tira ancha de paño azul bordada por enci- de registrar palmo á palmo el terreno, encontraron en
ma. La manga ancha cae sobre un puño azul bordado.
una vereda, impracticable por lo estrecha y perdida, un
montón de humanos despojos, que les hizo detenerse
Traje para niñas de 5 á 7 años.-Núm. 28.
estremecidos de horror: jirones de ropas empapadas
Este traje es de cachemir granate con lunares blan- en sangre y huesos roídos era todo lo que restaba de
cos. Falda plegada, guarnecida de tres plieguecitos de la viuda de Alba, que al huir, después de pegar fuego á
lencería sobre el dobladillo. Cuerpo abierto sobre un s~ morada, pensand.o sólo en el feroz anhelo que senpeto de bordado blanco. Volante fruncido á los lados
tia de vengarse, olvidó por completo á los Jobos, y dió
del peto, en forma de tirantes. Cinturón de piel. Manga lugar á éstos para que fuesen ejecutores de la justicia
de codo, adornada como la falda.
de Dios., ...
Vestido para niñas de 7 años.-Núms. 29 y 30.
XVIII.
Es de bengalina verde tallo, y va guarnecido de bordado de acero y paño blanco. Se compone de una falda
E~ 1. 0 de_ Abril de 1_865, catorce meses justos después
recta I terminada en una tira de paño blanco, con una
guirnalda de bordado por encima. Cuerpo con espalda del mcend10 del molmo, las personas que á las seis de
y delanteros amplios, que caen en forma de blusa sobre la mañana penetraron en el suntuoso templo donde
una cordonadura de pasamanería. Una tira bordada Granada venera á su bendita patrona la Virgen de las
figura una escotadura en lo alto del vestido. Desde esta An~ustias, tuvieron ?casión para ver una boda que se
tira, el cuerpo va abrochado con botones, y en lo alto, verificaba ante el mismo altar de la sagrada imagen.
¿ Qué ~allaban los curiosos en esta boda, que llamaba
el cierre es invisible. Cuello alto, bu\lonado. Manga ancha, con puño de paño y tira bordada, formando bra- su atención? Desde luego, la hermosura de la novia
preciosa criatura que apenas llegaba á diez y seis pri~
zalete.
Tela necesaria: 7 metros de bengalina, y 50 centíme- maveras, ataviada con el pintoresco traje de las labradoras ricas de la vega de Al me ría, que consiste en el
tros de paño.
cumplido refajo de lana azul obscuro, menudamente
Vestido de calle.- Núms. 31 y 32 ..
plegado y guarnecido de anchas colonias de seda ceEs de lana «prelado&gt; y pekín del mismo color de raso leste, el jubón de terciopelo negro y la mantellina ndonda de franela blanca, viveada también de celeste.
y terciopelo. Fondo de falda de tafetán y falda de pekín
Nada más enca~tad~r que aquel rostro de niña, que el
con pliegues gruesos de lana por delante, formando
ru.bor embellecia, m más modesto que su actitud hudos quillas. La parte de detrás figura un vestido Prinmilde y fervorosa. En cuanto al novio, arrogante mancesa, con lados de espalda y de delante, que se prolongan en forma de conchas. Delantero de corpiño con cebo que• habría hecho suspirar de envidia á más de una
pinzas, cerrado en medio y guarnecido de un cinturón mujer, dirigía sus ojos á todas partes como si hiciera
doble de pekín, que figura dos V. Chorrera doble de esta pregunta:
-¿Habrá alguien más feliz que yo?
surak, festoneado. Manga ancha por arriba, plegada en
Eran nuestros buenos amigos Flor del Alba y José
el codo y adornada con cartera de pekín. Cuello alto y
L.uis_, que acompaña?os de !_os padres de éste, de Japlegado de surah.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; 8 metros de pe- vie~m, Petrola, Currica, el tto Bias, y gran número de
parientes Y. amigos, venía~ á los pies de la Virgen de
kín, y 5 metros de tela de lana.
las Angustia~ á' darle gracias de un doble milagro: ta
Traje de paseo para señoritas.-Núm. 33.
vuelta á la vida de la hija del molinero, y á la vez su
Vestido de lanilla rayada color de ·arena, guarnecido vuelta á la razón.
¿C~mo referir en breves frases los acontecimientos
de una camisa y carteras de fular Pompadour fondo
crema. Se compone de un fondo de falda de seda lige- ocurridos en el tiempo que hemos dejado de verla?
ra, una falda de lanilla con delantero llano y plegada ¿Có~~ contar las horas que marca el tardo reloj de los
por detrás, y un cuerpo con aldetas, compuesto de es- sufnm1entos d~I cuerpo y del alma? Baste decir que
palda y lados de espalda , lados de delante y delanteros cuando el médico, llamado apresuradamente para asistir _á Flor la no~he en que fué sacada del río por José
con pinzas, abiertos sobre la camisa, fruncida en el escote y en la cintura. Tres correas de terciopelo sujetan Lms, la.hubo visto, declaró desde luego que tenía una
el cuerpo por delante. Cuello vuelto formando solapas, congestión cere~ral, y que era lo más problable que tal
y cuello en pie de terciopelo. Manga con carteras pun- estado le produjera la muerte. A pesar de tan tristes
vaticinios, dióse priesa en aplicarle eficaces remedios
tiagudas de seda Pompadour.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera; 8 metros de é interesado por la infeliz, veló á su cabecera sin dars~
lanilla; un metro de seda Pompadour, y 30 centímetros punto de reposo. Dos días permaneció la niña como
muerta, insensible á las caricias de Pe trola como á los
de terciopelo.
'-ifr.,

,5~~

(;!.

más crueles tratamientos de la ciencia, mientras José
Luis, presa de horrible agitación, daba vueltas en torno
de la choza donde agonizaba la vida de su vida, é interrogaba á cuantas personas entraban ó salían, para estar al corriente del estado de la pobre criatura.
Precisamente en estas horas de torm~ntos sin nombre, llegó el padre Diego con Javierín, que ansioso por
verá su hermana, había suplicado tanto que le llevasen, que el buen sacerdote no pudo resistir á sus ardientes ruegos. Un gran cambio de sentimientos producidos por dos causas distintas se había operado en el
corazón del huerfanito: era J:a primera el dolor que le
causaba la pérdida de su padre, y la segunda el espanto
que le inspiró el trágico fin de Ramona, suceso comentado por todos con verdadera compasión, pues tal había sido el castigo, que hacía olvidar sus faltas y hasta
el crimen del incendio. La vista de Flor, que parecía
tener sólo un hilo de vida, concluyó de reanimar cuantos alientos generosos encerraba el tierno corazón de
Javierín, y aumentó hasta el extremo sus amargos pesares. ¿Se iría también al cielo la hermana de su alma?
Por fin la juventud triunfó, y la hija del molinero volvió en sí; pero entonces hubo que combatir otro enemigo: grandes calenturas, que le producían frenéticos
delirios. Sumida unas veces en penoso letargo, divagando otras, siempre trastornada y sin conocer á ninguna de las personas que la rodeaban , indócil para el
médico y para todos, Flor del Alba pasó seis meses en
una lucha de sufrimientos que amenazaba concluir con
ella á cada instante.
Después de una crisis violentísima cayó una noche en
tan profundo sueño, que apenas se percibía su leve
respiración: velaba el médico á su lado incansable en
el estudio de los fenómenos nerviosos que presenciaba,
y un poco más lejos lloraba Petrola, sosteniendo á Javierín dormido en sus faldas. ¡Pobre anciana! ¡Cuán pesada carga eran los infelices huérfanos para sus años y
su pobreza! De pronto el médico dejó suavemente el
pulso de la niña que consultaba hacía rato, y dijo muy
bajito á la atribulada madrina:
-Pedid á Dios por la enferma; pues si al despertar
no se realizan las esperanzas que este sueño me hace
concebir, no hay en lo humano remedio para ella.
Las lágrimas de Petrola corrieron atropelladamente
pero nada contestó. ¿Qué podía decir, cuando aquell;
cadena de pesares tenía casi paralizada su inteligencia?
El alegre sol de una mañana de verano penetraba por
la ventana de la choza I abierta de par en par de orden
del médico; oianse fuera cantar los gallos y hablar y
:eir ~ los madrugadores labriegos. J.:lor del Alba se agitó
mquieta en el lecho y apretó los OJOS como si le ofendiera el re~plandor del día; el médico que espiaba aquel
momento , hizo señas á Petrola para que se acercara
con Javierín: obedecieron ambos, y esperaron llenos
de angustia.
De pronto la hija del molinero abrió los ojos y dirigió
en torno suyo una i:n~rada inteligente, la mirada del que
se hace cargo d~l sitio donde se halla y los objetos que
le rodean: lo pnmero que atrajo su atención fué el niño
y una leve sonrisa dilató sus pálidos labios; quiso ten~
de: los brazos hacia él, pero le faltaron las fuerzas y los
deJó caer pesadamente, mientras exclamaba con voz
tan débil como un suspiro:
- ¡Javierín !.. ...
-¡ Flor de mi alma !-respondió éste como un eco.
Y se precipitó á abrazarla, mientras el médico hondamente conmovido, decía al oído de la anciana:'
-¡Se ha salvado de la muerte y le ha vuelto la razón'
¡Admirables designios de la Providencia! El baño d~
agua helada que su horror á la ex saltimbanquis había
hech~ tomará la huérfana, produjo en su cerebro una
r~acc~ón favorable, y ª.Yudada ésta eficazmente por la
ciencia, llegó á determmar tan feliz resultado.
~enunciaf'!10S á pintar los extremos de alegría de José
L_1:_is, sus cmdados durante la larga convalecencia de la
mna, su gozo cua_ndo pudo hacerse oir de ella, manifestarle su amor y 01r de aquellos labios adorados la candorosa confesión de los sentimientos que él anhelaba
Duras habían sid? ~as pruebas; pero se olvidaron fácil~
~ente con 13: fehcidad que convirtió en paraíso de la
tierra el humilde hogar de la caritativa Petrola,
En aquell~ atmósfera suave, purificada por la ardiente
fe de la anciana, la inocencia de Flor y el respetuoso
amor de José Luis , continuó ensanchándose el corazón
del n_iño huérfano y tornando á brotar lozanas las raíces
d.e vutudes gue estuvieron á punto de secarse para
siempre; el e1emplo y tierna vigilancia del ex sargento
debían completar esta buena obra y hacer un hombre
honrado del que Ramona hubiera hecho un criminal.
A~i:iqu7 la muerte de Pedro Alba no se comunicó á
su h11a smo ocho m~ses después del triste suceso y
c?n t~das las_ preca1;1c1ones que su delicado estado exigia, hizo tal impresión en aquella _débil naturaleza, que
durante. dos seman?s se temió senamente por su vida;
pero la Juventud tnunfó de nuevo, y si bien sintiéndola
con toda. su a)ma, no fué ya tal desgracia un peligro
para su vida m su razón.
Sólo una ci~cunstancia trivial en sí debía hacer recordar largo tiempo á Flor del Alba la enfermedad sufrida e°: el año _que. acababa de pasar: por orden del
f~cultatlvo habia_ sido preciso despojarla de su larga
trenza negra; y si los curiosos que la contemplaban emb7Iesados durante l~ misa de ,..velaciones hubieran podi~o p~netrar los pliegues de la blanca mantillina, habnan visto que la espesa y rizada cabellera no le pasaba
de la nuca.
Reintegrado José Luis ~n su modesto capital, que le
fué. e!1tregado por la Guardia civil, apresuróse á dar
noticia de todo á sus padres, que vinieron expresa~~nte para conocer á Flor del Alba y aceptarla por
h11a: en fin,. transcurrido el año de luto, repuesta la
huérfana y dispuesto cuanto era necesario, el piadoso

401

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.
ex sar~ento pr~puso que se trasladasen á Granada para
cumphr. á la Virgen de las Angustias el solemne voto
de la misa prometida, haciendo á la vez que ésta fuese
la de velaciones con la amada de su corazón
He aquí por qué los hallamos en el templo· rodeados
d.e sus parientes y amigos, rebosando placer' el expresivo semblante de José Luis y velada la dulce alegría de
la bella desposada por la sombra de tristeza que le produc7 el recuerdo de que sus honrados padres sólo desde
el cielo pueden bendecirla.

...................................................

~-1

-~~~1·;

~¡ ·¡~1·d~

D7s·cÍ~ ·fi;~~~~~~~
di·á·f~~~- ~-~;i~l;a·
Abnl torrentes de dorada luz, cuando, terminada la solemne ceremonia que ligaba dos existencias en una salían d7 la igl~sia los nuevos esposos: al recibir la' primera impresión de aquel aura suave como una caricia,
embalsamada ~on los mil aromas de los huertos y cármenes granadmos, José Luis sintió que su pecho se dilataba, y que una emoción grata pero poderosa le subía
del corazón á los ojos, empañándoselos de lágrimas.
Detú.vose un instante mientras escuchaba á Sll espalda
el confuso charlar de los convidados, que cambiaban
a\egres enhorabuenas, y miró á Flor, que, tan conmovida como él, clavaba en las suyas las negras pupilas,
veladas por tiernísimo llanto.
-¡Bendito sea Dios!-murmuró la huérfana sonriendo á través de sus lágrimas, como se desliza u~ rayo
de sol entre lluvia primaveral.-José Luis, ¿que he hecho para merecer esta dicha?
-Sufrir mucho siendo inocente-respondió el ex sargento;-pero yo digo como tú: ¡Dios sea bendito! Pues
si manda la borrasca para probar nuestras fuerzas, envía también el buen tiempo, y con él la paz y la alegría.
0

ñatas á demostrar indulgencia, dulzura y deferencia á
las personas bastante desgraciadas por estar afligidas
de aquel defecto
Es en el seno de la familia donde esos caracteres son
verdaderamente odiosos: vivir al lado de una persona
que está constantemente en acecho para sorprender
una intención malévola que está uno muy lejos de tener,
es un verdadero suplicio: nadie se atreve á hablar ni á
reir, por miedo de ofenderla sin querer, y el cansancio
no tarda en deslizarse en un círculo donde la susceptibilidad está siempre dispuesta á alargar sus garras para
ponerse á la defensiva contra un enemigo imaginario¡ y
como sólo nos agrada lo que es agradable, bien pronto
la persona atacada de tan molesto defecto se ve sola,
porque todos huyen de su trato.
El deber de toda madre de familia, cuyo corazón es
bueno y cuyo tacto es delicado, consiste en usar de
toda su influencia para con sus hijos, á fin de persuadirles de que rio deben dar alimento á ese defecto deplorable y que tanto ha de hacerles sufrir, y al mismo tiempo procurar curar á los que lo padecen, prodigándoles
todo género de atenciones, convenciéndoles de que se
les ama y se les estima. Esta curación moral es un título
de gloria para la mujer, más grande y más hermoso que
los que alcance en los triunfos de una carrera científica
que seca su corazón, aunque extienda los límites de su
inteligencia.
MARÍA DBL P1LAR SrnuÉs.

ROSA DE AMOR.
(LEYENDA.)

l.

FIN.
ISABEL

Cmnx.

~~ E aquí lo que ocurrió

A UNA MADRE.
XV.

~-~~~
t::'!'Gí-lQ
(J

es una verdad incontestable que lo que
se llaman «pequeñas virtudes» son de una
gran importancia para la dicha y el reposo
1.u1 ¡ F} de la vida de la mujer, no lo es menos,
é)~-;;-,\..J querida Luisa, es igualmente cierto que
1
los pe~ueños defectos pued~n tener una in-~ fluencia muy fatal en su destmo; porque una
e,,.
mujer puede ser perfectamente educada, bue1 n,i , amante de sus deberes, de su marido, de sus
""..,y. hijos¡ puede tenec mucho talento, un trato enf · cantador, y dejar sin valor tantos dones reunidos,
por uno de esos defectos sin importancia al parecer,
pero que hacen su sociedad difícil y poco agradable: en
el número de esos defectos está la susceptibilidad.
Para precaver á tus hijas de este defecto molesto
para ellas mismas, y aun más para su familia y amigos,
procura que sean modestas, porque la susceptibilidad
no es otra cosa que la exageración del amor propio y
la convicción íntima del valor personal.
Procede también la susceptibilidad de otras diversas
causas: no seas tú susceptible, para que no lo sean tus
hijas, querida Luisa. Si te ven en tu trato con los d~más
constantemente indulgente y amable , este dulce e1emplo se infiltrará poco á poco en sus. almas, y serán también amables é indulgentes¡ pero s1 ven que de todo te
ofendes, que te qu~jas de todo, _entonces se harán ellas
quisquillosas, displicentes, que1um1:&gt;rosas en una palabra: sufrirán constantemente, y nadie las compadecerá·,
sino que las acusarán todos de insufribles.
La susceptibilidad proviene algunas veces de grandes dolores morales, y entonces merece 1~ más grande
indulgencia: desgrac_i~s inmerecidas, pérdidas de fortuna, disgustos de famiha que son los _más crueles, hacen
susceptibles á personas que no nacieron con este d.efecto, pero á las cuales probó duramente la desgracia.
Hagamos por lo pronto. los ~ás grandes esfuerzos
para extirpar de las almas Juvemles y amantes toda ~:opensión á la susceptibilidad. Hagamos ver á l~s nmas
que el darse por sentidas de todo, que el_ que1arse d~
todo-que es lo que se llama ser sus~ept_1ble-constltuye un defecto molesto, que hace antipáticos á _los.que
lo padecen, y hac~ ~estar vio)entos en su presencia a sus
mejores y más cannosos a~~gos. .
.
Cuando expliques á tus hi1as los mconvementes de la
susceptibilidad, no dejes de advertir!es que ese d~fecto
puede nacer también de las decepc10nes de la vida en
tras personas que traten, y que entonces hay un de·
~er absoluto, un deber de car~dad en t?lerar el amor
· herido de aquellos que tienen agnado el carácpropi0 las confinuas descrracias y las sinrazones de que
terpor
º modelo d el cnst1ano,.
··
J'
han sido víctimas. El divino
~sus,
ordena que procedamos con los demás como qumér~mos ue lo hicieran con nosotros, y no hay que dectr
cuáni'o nos afligiría el qu.e nos acusasen y se apartasen
de nosotros nuestros amigos cuando la desventura nos
vuelve con sus amargas olas.
enL
Blanca, adolescentes, comprenderán muy
• ª~~:/delicadezas íntimas 9ue parecen h~chas para
bie~uenos corazones, y que si las. compr.end1esen y las
los .
las muJ· eres convertinan la tierra en un pa. m1a,
. y que 1as apren dan eon
p racttcasen
. . séñaselas, quenda
ratso · er da convicción con la seguridad de que esas
un3: pr¡ un
n las solas flores que esmaltan la cadena
dehc.a ezaJesfa vida. Es preciso que velen s_obre ell&lt;l:s
d~ hierro a no permitirá una vanidad puenl el consimismas, par na ofensa una palabra, una acción que á
de_rar co~otau parece ofensiva y al mismo tiempo ensépnmera vis
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C'1,

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I

II.

En una aldehuela situada en el fondo de hermoso
valle habitaba con sus padres un joven llamado Teobaldo, famoso cazador de halcones y azores.
Un día, á la hora en que el sol brillante se ocultaba
detrás de los altos muros del castillo, mientras el joven
saltaba de roca en roca buscando nidos de aguiluchos,
sorprendióle una visión maravillosa: allí mismo, al pie
de las verdes murallas del Castillo de Terciopelo, paseaba lentamente la hermosa Beatriz, vestida de blan~
co. ¡Parecíale una hada, una criatura sobrenatural!
Al punto se ocultó en la hendidura de una roca, turbado ante la maravillosa aparición¡ mas luego la siguió
de lejos, hasta que la gentil doncella entró en el castillo, y el puente levadizo se levantó con siniestro ruido
de cadenas, cerrando la ancha poterna.
La noche sorprendió á Teobaldo, que contemplaba
con miradas de melancolía infinita los ajimeces de los
torreones, y cuando volvió á. su aldehuela, cantando
tristemente, pensaba en que un pobre cazador de halcones era indigno de levantar su mirada á la frente purísima y altiva de la hija del Conde de Saldaña.
Y sin embargo, el día en que las trompas y los clarines de los farautes del Conde convocaron á nobles y
pecheros al pie de los muros del castillo, Teobaldo, al
oir el juramento del padre de Beatriz, sintió inflamarse
su corazón y fulgurar su mente con la quimérica esperanza de conquistar el talismán precioso.
Pero ¿dónde encontrarlo? ¿cómo emprender un largo
viaje, á través de comarcas desconocidas, de montañas
y llanuras, de valles y sierras, si no tenía corceles de
combate ni palafrenes de corte?
Una tarde, el hada de los castos amores le infundió
un sueño muy pesado, y le dijo entretanto:
-Tu corazón es bueno, porque am1; tu pensamiento
es bueno, porque está consagrado á la mujer de tu
amor. ¡Yo te protejo, Teobaldo ! Toma esta varita, plántala en un vaso lleno de tierra, y preséntasela al Conde
de Saldaña diciéndole que la guarde en una sala del
castillo, en la que nadie pueda entrar antes del día señalado para el concurso de talismanes. Pues bien: cuando tus rivales hayan mostrado sus joyas y amuletos, cogerás !a . varita, se la ofrecerás á Beatriz, y Beatriz
sonreirá y amará.
Y al punto desapareció el hada, y despertó el joven
Teobaldo, quien, después de frotarse los ojos, contempló con desaliento la varita de la benéfica hada ..... una
varita semejante á seca rama de abedul, torcida, nudosa y fea.
Pero el joven cazador de halcones cumplió las órdenes de la misteriosa hada: plantó la varita en un vaso
lleno de tierra, y se presentó con ella ante la férrea poterna del Castillo de Terciopelo, solicitando ver al
Conde.
Y dijo á éste:
-He aquí mi talismán para vuestra hija Beatriz.
-¡Vive el cielo!-gritó el Conde de Saldaña.-¿Te
atreves á ofrecerme una rama seca, torcida, nudosa,
negra? ¡Mereces, insolente, que con ella te rompa las
costillas!
-¡Guardaos, señor Conde! ¿quien os ha dicho que
esa rama no ha de hacer que sonría y ame vuestra hija?
Hasta el fin nadie es dichoso, y si yo tengo el derecho
de responder á vuestro llamamiento, vos no le tenéis
para juzgar de la valía de mi ofrenda antes del día señalado.
El Conde se rindió, aunque de mala gana, al lógico
razonamiento de Teobaldo, y rogó á éste que depositase el tiesto con la vara en solitario aposento del castillo.
Y el cazador de halcones, accediendo al ruego, llevó
su ofrenda á la estancia designada, colocóla cerca de la
ventana, cerró en seguida la puerta y se guardó la llave, diciendo:
-¡ Hasta luego!

hace mucho tiempo,
muchos siglos, en los días venturosos de
, ~
la reina Sancha, que hilaba 1 tejía y cosía
\G1
las camisas de sus hijos .....
C'
Alzábase en la cumbre de árido peñas,
~
co un castillo antiquísimo, llamado el Cas·
~ tillo de Terciopelo, porque la hiedra y el
musgo que cubrían sus murallas y torreones
ábanle desde lejos la hermosa apariencia de un
palacio empavesado con inmenso tapiz de tercio •
pelo verde.
Habitaban en aquel castillo roquero el famoso
Conde de Saldaña y su hija Beatriz: él había sido un
valiente guerrero, que ganó brillantes lauros en combates contra los moros, enemigos de la patria cristiana, y
bandas, joyas y preseas en torneos y juegos de armas¡
ella era una angelical doncella, rubia y melanCólica,
que tenía la hermosura de las hadas y los finos encantos de las niñas de esclarecido linaje: ojos azules de mirada dulcísima, frente alabastrina, mejillas pálidas, labios sonrosados, dientes que simulaban perlas, cabellos de oro que la ceñían el rostro con purísimo nimbo
de luz.
Y sin embargo, al verla tan bella, vestida de blanco y
adornada su gentil cabeza con flotante velo, sentíase
penosísima sorpresa, malestar indefinible.
¿ Cuál era la inexplicable imperfección que perturbaba la armonía de su ser? ¡Beatriz, la hermosa Beatriz
no sabía sonreir!
¡ Cuántas veces el Conde de Sal daña, su amante padre, quiso indagar las causas de aquella incomprensible deficiencia!
-¿Te fastidias aquí, en este palacio de tus antepasados?-la preguntó un día.
Y Beatriz, moviendo apenas sus rojos labios, respondióle con tristeza:
-¡Quizá sí! ¡quizá no!
-¿h:res desgraciada?
-¡Oh! No, porque amo á. mi padre.
-Pues sonríe una vez, sólo una vez, en nombre de
mi amor .....
-¡No sé sonreirl
-Inténtalo, haz la prueba .....
-¡Ay! No sé sonreir. ....
Y aunque había llegado ya á la mística edad en que
las doncellas sonríen y murmuran cantos de amor, soñando con el hombre desconocido todavía que ha de
cautivar su corazón, ¡Beatriz no sonreía!
El Conde consultó con los astrólogos ( charlatanes de
aquellos días), y le aconsejaron que buscase, para distraer á su hija I un enano etíope y un juglar provenzal¡
pero ni el enano, aunque apuraba sendas botellas de
vino aragonés, ni el juglar, aunque pulsaba el laúd y
cantaba trovas con singular maestría, consiguieron provocar la risa de Beatriz.
-¡El amor la hará sonreir!-pensó el Conde de Saldaña.
Y expidió mensajeros y heraldos á las ciudades y pueblos de cien leguas á la redonda I invitando á los jóvenes caballeros á un paso ltonroso en la plaza de armas de
su castillo; pero entre los homenajes y las adulaciones
de los apuestos donceles, Beatriz no abrió sus labios á
la sonrisa.
-{ Quién te place más-preguntóla su padre-entre
esos Qizarros caballeros que te dedican amables lisonjas?
-Ninguno-respondió Beatriz.
-¿ Tu corazón no palpita por el más valiente, ni por
el más gentil, ni por el más ..... ?
-No, por ninguno: todos me causan igual fastidio.
El Conde no tuvo más remedio que despedir cortésmente á los jóvenes caballeros invitados al torneo, y
entregóse después á meditaciones tristes, á lúgubres
presentimientos.
Y pasados ocho días ordenó á sus farautes y trompe-

V-~{)

CARTAS

teros que subiesen á las almen~s de la tor~e del Homenaje, y convocasen con los estndentes somdos de !rompas y clarines á nobles y pecheros; y en presencia de
unos y otros, habló de esta manera:
-¡Nobles y pecheros! En nombre de Dios, que me
ha de juzgar, y en nombre de mi santa esposa, que en
el cielo vive, prometo dar en matrimonio mi hija Beatriz, que llevará en dote la mitad de mis bienes, castillos y heredades, al hombre que la ofrezca en su canastilla nupcial un talismán, un amuleto, una joya que la
hao-a sonreir. ¡ Ensillad vuestros palafrenes! ¡ Partid!
¡R~corred el universo en busca del talismán de las sonrisas de mi hija!

;r

lll.

Pasaron meses y meses.
Hacia mediados de Abril, en plena primavera, llegaron á las puertas del castillo tres pesados carromatos,
con tres antiguos pretendientes á. la mano de la condesita Beatriz. ¡ Los otros pretendientes habían desistido
de su empeño, por no encontrar un talismán extraordinario!
Las trompas y los clarines resonaron, y el pueblo se
agolpó en la sala de honor del Castillo de Terciopelo
donde estaba la hermosa Beatriz, junto á su padre, lo~
dos sentados en rojo trono, y ella vestida de blanco.
Los pretendientes empezaron á mostrar sus ofrendas.
El primero abrió numerosos cofre citos, y arrojó sobre la alfombra una cascada de diamantes de Golconda,
perlas del mar Rojo, ágatas orientales, zafiros de Ceilán, turquesas de Persia, topacios de Bohemia, amatistas de la India ..... Mas Beatriz, después de contemplar
con desdén aquellas luminosas piedras, miróse en un
espejo, y exclamó:

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~

21 --Corpiiio pa.r.i vestido de viaje •

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22 Y 23,-- Chaqueta de otoño. Espalda y delantero.

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13.- DeshabillB.

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14 y 15.-Vestldo para jovencitu de 13 años.
Delantero y espalda.

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18 Y19.-AbrlQ0 de entretiempo. Delantero Y upald-:-

a ■ a.zo•L

21.-Traje di paaeo.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

404

tiesto sus esperanzas¡ desde la noche que destruyó para vengo á ofrecerte mi nombre, y con él el depósito sa•
siempre mis breves y atrevidos sueños de fantástica feli• grado de mi honor.
Vacilé unos instantes, y aunque la sinceridad con que
cidad.
Ricardo, que seguía visitándome, me enteraba minu- me hablaba Carlos no me dejaba ninguna duda respecto ,
ciosamente de la tramitación de los asuntos pendientes á la lealtad de sus sentimientos, el orgullo me habló de
nuevo con sus acentos más dulces y traidores, y cegada
entre Carlos y la joven viuda, los cuales, según en Villa•
por ellos otra vez, repetí:
rrica de público se decía, se llevaban bastante bien.
- No, mil veces no.
Yo hacía como que la cosa no me interesaba lo más
Carlos no insistió más: se levantó de su silla, saludó·
mínimo; mas una tarde, al hablarme del obligado asunme cortésmente, y salió de la habitación.
to, después que me hubo asegurado que Enrique ta se
La verja del jardín giró luego sobre sus goznes, boquedaba poco menos que en la calle:
rrándose con su estridente rumor la última y vacilante
-¿ Está usted seguro ?-le pregunté.
esperanza que aleteaba en mi corazón.
-Segurísimo; como que el mismo Carlos es quien
-Esto es hecho-me dije ;-Carlos es un fanático de·
me lo ha contado.
su dignidad, y ya no le volveré á ver más.
-¡Carlos!-repetí, sin poder dominar mi disgusto.
Comprendiendo la enormidad de mi insensatez, me
-El mismo: por cierto que al hablarle de usted, pa•
redó extrañarse sobremanera de que estuviese ust6d en eché á llorar inconsolable, como se llora la pérdida de
la postrer y más hermosa esperanza, la última fascinala quinta.
dora ilusión.
-¿ Dónde me creía entonces ?-observé.
Cuando rendida de fatiga levanté la cabeza I vi á Car-·
-En Barcelona.
-¡ Yo en Barcelona! ¡Pues si en mi vida he estado los pálido é inmóvil junto á mi.
-Dispensa-me dijo;-iba á marcharme, y fuera de
por allí!
la quinta estaba ya, cuando se me ha ocurrido que,
-Pues allí la creen muchos. ¡Ya se ve, como usted
pues que más no nos hemos de ver, quisiera pedirte un,
nunca sale de la quinta!
-¿Y porque no salgo de la quinta he de estar en favor.
-¿Qué deseas?-le pregunté.
Barcelona? No se me alcanza la razón.
-El día que por vez primera te vi en esta quinta,.
- Y sin embargo la tiene, Carmen. En Villarrica se
saludaste
mi llegada con La Jlfarcha de las Antorclzasp
corre que usted y yo nos casamos; y suponen que ha
¿Qúieres darme tu adiós con ella? Si te parece impertiido usted á comprar su trousseau.
-¿Eso creen los villarriqueños? Tontos los creía, nente mi pretensión, discúlpala bondadosa, ya que más.
no te he de molestar.
pero no tanto.
Inútil creo asegurar que al instante le complací.
-Estimo la indirecta; pero, en fin, apechugo con
Cuando hube terminado, Carlos, que me había escuella, y cumplo mi encargo.
chado de pie, me pareció muy conmovido. En vez de
-¿Qué encargo?
- Va usted á oir. En cuanto Carlos supo que no es- felicitarme como otras veces, tomó respetuosamente
taba usted en Cataluña, me dijo que hoy ó mañana á mi mano, é imprimió en ella respetuoso beso.
-¿No te parece-me dijo-que si lo fué para el Rey
más tardar pasaría á saludarla .
Fácilmente se comprenderá el efecto que en mí pro- de Prusia, también podría ser ésta para nosotros nuestra marcha nupcial?
He aquí la historia de Beatriz y de Teobaldo, que se
dujo nueva tan ir.esperada.
Asentí á su idea , y á los ocho días nuestros deseos se:
1:asaron y fueron felices.
Encontrábame sentada ante el anchuroso y encenveían
ya realizados.
¿Hizo mal ó bien la hermosa niña en desdeñar dia•
dido hogar, y abandonada en absoluto á mi triste y tra•
No he vuelto á tocar desde entonces La Afarcka de
mantes , joyas y ricas preseas, por una blanca flor?
bajoso discurrir. Nevaba de una manera copiosa; y el
¡Ahl Si este hecho os parece inverosímil, lectoras cielo gris, el jardín alfombrado por blancos copos, y el las Antorclias, bien que no he dado al olvido que fué un
día causa y pretexto de mi felicidad.
mías, no olvidéis que aconteció ..... en aquellos tiempos silencio que en torno mio reinaba, contribuían grandeen que la reina D.a Sancha hilaba, tejía y cosía las ca· mente á hacer más profunda mi melancolía. Dominada
ANTONIA ÜPISSO,
misas de sus hijos .....
por ella, apenas si me dí cuenta de que Ricardito se
había retirado, volviendo de mis abstracciones cuando
LuCIANO DB BURGOS.
la doncella me avisó de que Carlos acababa de llegar.
Scpti~mbre 1891.
HERMANA DE LA CARIDAD.
Al verle aparecer, mi conmoción fué horrible, extraordinaria. Le miré, y pareció me asimismo algo de•
mudado; sin embargo, aparentando la mayor tranquiliLA MARCHA DE LAS ANTORCHAS.
dad, tomó una silla, y después que se hubo sentado
~
QUEL día reinaba en el país un pánico ho•
delante de mí, dijo:
·
.· ~ rrible, como si hubiese llegado el fin del
-Dispensa si antes no he venido á saludarte. Te
- \'{ mundo, porque el tío Fico ó Federico~
creía en Barcelona, metida en negocios muy hondos; no
k i'I) que era secretario del Ayuntamiento, sa•
siendo así, no me explico cómo no me has mandado
11.
cristán de la parroquia y hombre le:do y
llamar.
.
escribido, según decían las comadres, ha-¡Llamarte! ¿Con qué fin?-le pregunté.
bía llevado al pueblo un periódico de Vallao era culpa de Carlos ciertamente el ser
-Con el de acompañarte, si así te hubiere parecido
' dolid, orlado de negro, que publicaba la lista
el más próximo pariente de la difunta y su
con el de pedirme algunos consejos, si de ellos
de los soldados de la provincia que habían
• Í~ heredero legal; bien que el haber muerto bien¡
de menester.
caído en el combate de Somorrostro.
(C sii:i testar dió origen á gra1;des disenti• habías
-No lo he hecho por temor á molestarte. ¿Estarás
-El primero es Tonio, el hijo de mi compadre
t
(.)1-' mientas entre cuantos se cre1an con dere•
tan ocupado con la testamentaría de Salazar? .....
Santiago-decía con voz hueca y solemne el tío
cho á poseer algo, entablándose desde luego
-Ocupado estoy, pero gustoso abandonaría aquellas Fico;-ya sabéis, aquel muchacho haragán y travief, ruidoso litigio, durante el cual los litigantes ocupaciones
si de ello dependiese complacerte.
so que sentó plaza porque no quería trabajar en el
,-.
.,, '- me hicieron la merced de consentirme que
-Estimo
tu
buen deseo. Y ¿ qué tal ha quedado En· campo.....
·
continuara ocupando la quinta hasta saber en defiriqueta?
-¡Pobre Tonio!-exclamaban las gentes que oían
nitiva quién había de ser su nuevo poseedor.
-Malísimamente-me contestó.-Con su boda hizo
la lectura de la fúnebre lista.
Imposible dejar de recordar mi disgusto, los días
-Después vienen estos nombres-proseguía el tío
tristísimos que pasé á raíz de aquel inesperado suceso. la pobre un desgraciado negocio.
-Es muy bella, sin embargo-repliqué-y puede Fico, siempre solemne:-Perico, el hijastro del escriEl vacío se hizo prontamente en mi derredor, experihacer todavía una boda más ventajosa.
bano, que cayó quinto hace dos años; Andrés, el somentando por vez primera las negras melancolías que
-No opino como tú; el capital de la belleza sólo se brino del boticario, otro haragán como Tonio; Lucas,
son marco obligado de la soledad. Es cierto que no deel hijo segundo de la viuda Pascuala, aquel que fué soljaron de acompañarme algunos amigos oficiosos, ganosos cotiza una vez. El de tu prima ha pasado ya á la categoría de amortizable.
dado en la última leva; y por último, Juan ..... Juan á se~
de saber cómo andaba el pleito y cómo, á su fallo, me
-Las referencias que hasta mí han llegado me percas ..... ¡Ah! ¡ya recuerdo!... .. aquel pastor y buen mozo
las compondría; pero la compañía de los tales, lejos de
miten pensar todo lo contrario-afirmé.
que iba á casarse, después de la guerra, con la linda
atenuar, servía sólo para hacer más evidente mi dificil
-¿Qué te han dicho ?-me preguntó-¿ que yo voy á
Lucía .....
y poco envidiable situación.
Figuraos la pena que sentirían en su corazón los bue·
Ricardo Góo.zález, sobre todo, alumno de quinto año satisfacer el deJicit que en sus ambiciosos cálculos le re•
nos vecinos de Olmedillo, una aldea de cuarenta ved•
de Medicina, se impuso la voluntaria tarea de irá ente- sulta á tu parienta? Si tal crees, estás en grandísimo
nos, al saber que la malhadada guerra civil les había
rarme diariamente de cuanto me podía mortificar. Claro error.
- Yo no creo ni dudo lo que, después de todo, no
arrebata40 nada menos que cinco mozos, los más gaque el muchacho lo hacía con la más loable intención,
y que yo le atendía hasta con interés; pero lo es asimis• me tiene ninguna cuenta-le dije;-pero al ser cierto, llardos del pueblo, y en una sola batalla,
Y sin embargo) los hombres que rodeaban al tío Fico,
mo que sus confidencias me ocasionaban siempre un ¿ qué tendría el hecho de particular?
-Para un hombre sin Jignidad, nada-me contestó;más escépticos que las mujeres, aunque rezaron con
gran quebrantamiento interno, y que á ellas debía mo•
para
aquel
que
no
se
siente
inclinado
á
hacer
mangas
y
éstas un Padre Nuestro por el eterno descanso de los
mentas de imponderable mal humor.
capirotes de su vergüenza, mucho. Pero dejemos de
difuntos, dudaban de la exactitud de la triste noticia.
Enriqueta, Salazar y Carlos eran el tema obligado de
-¡Bah!-decía uno, dando palmaditas en el hombro
su conversación; todos los dias me suministraba el ocuparnos de lo que ningún interés puede ofrecernos,
mozo sus nombres bajo diversas dosis; ni un solo día y sabe al fin á lo que he venido. Tu soledad me con- al tío Fico. -¡ Cosas de los papeles, que cuando no satrista y apena en extremo, Carmen; al fallarse mañana ben qué poner en letras de molde, lo inventan! ¿No te
dejó de darme noticias referentes á la antipática triel litigio que con los sobrinos de mi pobre tía tengo,
acuerdas de aquella bola del volcán de Orihuela, y de
nidad.
Un día la noticia varió radicalmente de forma. Aca• sea cual sea el fallo, tu permanencia en esta casa, aun
aquella otra de los polvos que se vendían en Málaga,
baba de levantarme cuando la doncella me advirtió que siendo mía, será ilegal; mi deseo es legalizarla, y al
á dos pesetas caja, para lracer sardinas vi vitas y colean·
efecto, si no un sitio en mi nido de amores como ayer,
Ricardo deseaba hablarme.
do? P~f:S lo mismo será eso: hay que dar cuarentena á
la noticia .....
Le hice pasar á mi tocador, y sin cuidarse de darme vengo á ofrecerte hoy mi nombre para dejará salvo tu
porvenir.
-¡Ay, Dios mío!-replicaban las mujeres limpiándose
los buenos días:
La proposición de Carlos, hecha en la forma que aca-¡Noticias graves, gravísimas!-me dijo apenas me
las lágrimas con el revés de la mano ó c~n una punta
baba de hacérmela, se me antojó por demás humillante; del delantal.-¡Ay, Dios mío! Cuando el río suena, agua
vió aparecer.-¿ No sabe usted lo que ocurre?
de ahí que I herida en lo más susceptible de mi exage- lleva .....
-Si usted no me lo dice, no-le -contesté.
rada dignidad, no vacilase en contestarle con la más
-Pues la trinidad se ha disuelto. Salazar acaba de
-Eso mismo digo-contestaba el tío Fico.-¿Cómo
rotunda negativa.
morirá consecuencia de haberle despedido ayer el ca•
diantres los papeles han de inventar los nombres de los
Carlos pareció sorprenderse de mi negativa, y con cinco mozos, sin equivocarse en una letra no siendo
bailo que montaba.
tono de dulce reconvención dijo:
Confesión sincera y de buena ley. Me sorprendió la
verdadera la noticia?
'
-No ha sido mi ánimo mortificarte; después de todo,
noticia, pero no sentí el acontecimiento. Las desdichas
Y tenía razón el tío Fico: dos días después llegó al
prematuras insensibilizan lent.a mente el corazón I y si creí que me conocías mejor. A mi edad, y cuando del
p~eblo la. confirmación oficial del desastre, y el Ayunta·
me sentía incapaz de alegrarme de la desgracia de H.n- aprendizaje ideológico se ha pasado á la práctica de tomiento dispuso costear solemnes funerales en memoria
dos los desencantos, hay que saber sortear con gran
riqueta, dicho se está que ta_mpoco me afectó.
de los cinco soldados de Olmedillo que ,murieron en el
pulso las circunstancias para no caer en ridículo. Ayer combate de Somorrostro.
Como albacea testamentano del difunto comandante,
me enamoré como un chico 1 y empecé pidiéndole á la
Carlos se veía obligado á visitar con frecuencia á Enriqueta, por cuyo motivo desistí de hacerle mi visita de mujer amada mucho amor y mucha promesa ..... Hoy
pésame evitándome de esta suerte el disgusto de en• discurro cual debe un hombre reflexivo, y comprenLucía y Juan, los dos huérfanos 1 eran pastores: ha·
diendo lo difícil de tu situación, vengo á ofrecerte algo bían creci?o juntos en los montes que rodean al pue•
contrar~e con él. No le había visto desde la noche que,
que vale mil veces más que aquellas nonadas de novato;
con sinceridad bien cruel por cierto, me puso de maniblo, quenéndose como buenos hermanos adoptivos;

-Son más bellos mis ojos y mis dientes que todas
esas piedras preciosas.
El segundo presentóla telas riquísimas, brocados, terciopelos, damascos, rasos, maravillosos tejidos de los
primeros telares de Toledo y Valencia, de Tiro y Alejandría, de Polonia y Arabia; mas Beatriz, mirándose al
espejo, declaró:
-Todas esas telas no valen tanto como mi írente nacarada, mis mejillas de rosa, mis cabellos de oro.
El tercero la ofreció ricas joyas, y Beatriz, que consintió en ceñir su brazo con una pulsera, dijo:
-¡Ah, no! ¡Es más delicada mi blanca mano que el
oro de esos brazaletes!
El mísero Teobaldo, al ver la indiferencia de Beatriz
ante aquellas riquezas, exclamó con alegría:
-¡Ahora me toca á mí!
Y pocos momentos después presentó á Beatriz, entre
el estupor de la muchedumbre, la maceta con la rama.
Pero ¡ cómo había cambiado aquella rama! Sus nudos
tenían guirnaldas de verdes hojas, y en su tallo se columpiaba una espléndida, perfumada y lozana rosa
blanca.
¡ Oh poder misterioso de la benéfica hada!
Beatriz miró á la flor, y palideció; y luego, cautivada
por el perfume delicado, dulcísimo, suave de la rosa,
inclinóse hacia ella, y murmuró trémula de emoción:
-¡Qué hermosa es!
Inclinóse más todavía, puso los labios en la flor, y
sonrió por vez primera en un beso.
-¡Bendito sea el cielo!-gritó el Conde, lleno de ale•
gría.
Y Beatriz, alzando su gentil cabeza y sonriendo á to·
dos los concurrentes, cortó la blanca flor, se la puso en
el cabello, y dijo á Teobaldo, estrechándole la mano:
-Ven, prometido mío, y dime: ¿no estoy más bella
con esta rosa de amor t

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�405

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

7
f
V

mas, un. día el muchacho, arrogante mozo, declaró á
Lucia, hnda como flor de los campos, que la amaba y
ella le amó.
'
Y cuando los dos hacían los preparativos de la boda
él con s~s escasos ahorros y ella con los pocos biene~
que babia h_ere~ado de sus padres, anuncióse una quinta extraordmana para acabar con la doble guerra civil
que afligía~ la patria; y Juan cayó soldado, y no tuvo
más remedio que trocar el cayado por el fusil y marchar á las provincias del Norte.
'
-¿Me amas?-preguntó á Lucía abrazándola al
•despedirse de ella.
'
'
-¡Más que á mi vida!--respondió la muchacha, llorando.
-¿Me esperarás?
-¡ Hasta la muerte, amado mío!
-¡ Pues te juro-contestó el joven-ó morir por la
patria, 6 volver digno de tu amor!
Y marchó con el corazón desolado y con un escapulario de la Virgen del Carmen sobre el corazón.

•••

El día en que se celebraron en la iglesia del pueblo
los funerales por los cmco soldados fué un día de lá· grimas y de luto: el buen párroco había hecho erigir
en medio del templo un rnntuoso catafalco todo cubierto de terciopelo negro con franjas de Ptata y ro deado de muchos blandones; el alcalde, el escribano
el médico, el boticario, vestidos con el traje de día d~
fiesta, presidían el duelo¡ un seminarista de Valladolid,
sobrino del alcalde, pronunció la oración fúnebre, y el
•sacristán tío Fico tocó el órgano y á la vez cantó el De
Profundis y el Libera me, Domine.
Todos los vecinos de Olmedillo y muchos de los pueblos cercanos estaban en la iglesia, conmovidos, llorosos, pidiendo á Dios por el eterno reposo de los cinco
·soldados; mas lla,maba la atención entre aquella muchedumbre la figura de Lucía, arrodillada ante una imagen
de la Virgen I y semejante á la estatua del dolor.
Rezaba, no lloraba; y cuando el preste dió la absolución, terminados los funerales, la novia de Juan salió del templo y..... ¿dónde fué á ocultar sus penas? ¡Na·die lo sabía! Desapareció de Olmedillo inmediatamente.
Las comadres y los chismosos suponían que la desgraciada joven había ido á arrojarse en el Barranco de
.la },fuerte, una hondonada que servía de lecho al Duero,
cerca del pueblo.

•••
y sin embargo, Juan no murió en el campo de batalla de Somorrostro: cayó á tierra mal herido, y fué en·contrado con vida por las Hermanas de la Caridad;
trasladado á la ambulancia más próxima, y después de
hacerle la primera cura, lleváronle en una camilla, como
á tantos otros, al hospital militar de Burgos; tre~ meses
permaneció en el lecho del dolor, entre la vida y la
muerte, y fué da.do ~e alta á mediados de Julio, con
licencia extraordmana para pasar á su pueblo natal.
¡Oh! ¡cuánto había suspirado el pobre Juan por aquel
día dichoso, por el momento de encontrarse en ~lmedillo, entre sus paisanos, delante de su amada Lucia! .
En el país y en diez legua~ á la redonda ;e le acogió
--con grandes festejos, con inmensa alegna; todos le
abrazaban, le pedían 71 rel~to de la batall3;, le rogaban
,que les mostrase las c1catnces de sus hendas, porque
le habían llorado por muerto!
.
y Juan, contestándoles c&lt;;m monosila~os, con frases
vagas, .buscaba entre sus pa1s~nas á Luc_ia, á. su ador~da Lucía. ¿Por qué su promettda no babia sahdo á recibirle? ¿Por qué no estaba allí, e?tre aquellas ge?tes que
tanto Je festejaban? Y las mu¡eres de O!medillo, que
creían en la muerte de Lucía, procuraban consolarle
con frases cariñosas .
. Ah, no! Juan llevaba la muerte en el corazón y el
-0d1or en el alma. ¿Lucía, su amada, ~u. dulce prome~ida,
había muerto? Pues él también merma: aqu7l!a m1~ma
tarde huyó del pueblo, y caminando en cortis1,mas J&lt;;:ir•
nadas, regresó á Somorrostro, donde estaba aun atnncherado su regimiento.
d
·Pobre Juan! Ya no era aquel arrogante mozo e re·' fibra y ánimo valiente, que desafiaba á las temp_escia
¡ s ventiscas de nieve, apacentando rebanas
tadef Yspáe:o monte de Olmedi\!o: cuando llegó á inc?ren e a l regimiento la fiebre le abrasaba, y el médico
porarsle aó . 't'\ par; el servicio militar..... y otra vez
Je dec ar rnu 1
.
fué
sala del benéfico
Etanb~ecimiento iluminada opacament~ por tres la_mp,aes
. ' d t ho como s1 un pensamien o
rillas suspendidas etI ecel 'áynimo dirioióse vacilando
,,a t'd.
co
le
atormen
ase
" do mtr
, 6 con
t 1
le destinaba.' y cuan
hacia el lecho qu~ se á sus compaÜeros de infortunio,
profunda compasi n lechos sus ojos se cerraron, sus
q~e yacían ent otr~iieron l~nzó un grito de agonía, y
piernas se es r.e~
,
cayó sin conofimient~~ra más tarde, encontróse acosAl recobrar e, un~\' d cama y vió á su lado una Her•
tado en blanca Y. md ud t a e le ¡sistía con solicitud afeemana de la Can a qu
tuosa.

cor~dJ~!~ºc~~~~~~;:~~ ~~ ~::~~~ª

•••

14 dP Sepnet"-bPe Jr 1891

Adrnmi strac1on. Al cala. 23
MA D R I D

.
bella la hermana Sor María de
Era joven' pta~o:a y e llenaba sus deberes de caritas Dolores: deci.as~ qu la fe de una mártir' y susurrádad con el en!us1as;toy y sufrido mucho, porque una
base que babia am
honda surcaba su frente y se
arruga temprana y m~ÍI
extendía basta sus m~Jt 1~\:aridad era Lucía, la buen~
Aquella Hermana e d es murmuradoras de OlmedtLucía, á quien las comj iarranco de la Muerte.
lla creían ahogada en e 1 El Juan estaba moribundo,
¡ Qué triste e?~uentro · Ómulo; enrojecidos, las órcon Jos labios )1vidos..., ~ºd; por surcos azulados¡ ella,
bitas de los OJOS sena a a

Lucía, siempre hermosa, aunque agobiado su esbelto
cuerpo con la pesadumbre de los dolores del alma ceñía su cabeza con la blanca toca de las Hijas del insigne
español San Vicente de Paúl.
Los dos habían sufrido horriblemente, y después se
encontraban cuando no podían amarse como se amaron en Olmedillo: Juan, el bravo soldado de Somorrostro, tenía miedo de la muerte y quería curar cuanto ant~s I huir con su prometida, disfrutar de larga y dichosa
vida de amor¡ Lucía, resignada con su suerte, ponía su
porvenir y sus esperanzas en manos de Dios, y le rogaba por la salvación del que fué su prometido.
Mas un día, al ponerse el sol, la Hermana de la Caridad ofreció al moribundo una blanca rosa, como símbolo de la vida fugaz .....
Y Juan, besando la flor y poniéndosela en los labios,
miró el cielo, que poco á poco se obscurecía, exhaló
un suspiro, y dijo con cristiana resignación:
-¡Dios me llama, Lucía!¡ Ruega por mí!
A las pocas horas el infeliz soldado rindió su último
suspiro, reclinada su cabeza en los brazos de Sor María
de los Dolores.
. Y esta mártir sublime del amor y de santa abnegación, es todavía consuelo de afligidos y amparo de desgraciados en el hospital de una insigne ciudad española.
RICARDO M. DE BRETÓN.

EN MI ABANICO.
Reniego de Belcebú
Porque sabes más que Lepe,
Y no sé qué decir, Pepe 1
Que ya no lo sepas tú.
Confieso mi timidez,
Y aquí me estás viendo, chico,
Delante de tu abanico,
Como un melón de Aranjuez.
Según costumbres usuales,
Para poderte cantar
Me tendría que ocupar
De tus prendas personales;
Mas soy tu mejor amigo,
Y es preciso que comprendas
Que si emprendo con tus prendas
La vas á emprender conmigo.
¿Hablo del suspiro fiel
Que el abanico refresca,
Y así, aun cuando encienden yesca
Tus ojos, no arde el papel?
¿Hablo, Pepe, de tu mano;
Mano que, por blanca y breve,
Parece un copo de nieve
En el rigor det verano?
No, Pepito, por favor;
Yo esa jerga seductora
Se la suelto .t una señora,
Pero á un señor, no señor.
Yo te diré que es pasmosa
Tu gracia, siempre oportuna,
Y que haces versos con tma
fiacilt'dad asombrosa.
Te diré que es primoroso
Cuanto sale por tu pico;
Te diré que eres buen chico,
Y buen padre y buen esposo,
Y que no tienes mal ver,
Aunque vas estando grueso .....
Y te diré todo eso
Sin ánimo de ofender .....
Mas si lo dice mi lira
En el terreno amistoso,
Verás cómo un envidioso
Me contesta que es mentira.
Tu humilde nombre pregonan
Más que hoy amigos de ayer,
Porque hoy tienes qué comer,
Y eso no te lo perdonan.
Parece que les halaga
Hablar bien de pobreúllos.
«-¡Pobre Pepe, seis chiquillos
Y treinta duros de paga!
Escribe con claridad ,
Con gracia y con interés.
-¿Y dónde está?-En Leganés 1
Loco de necesidad.- •
Hoy, que ya no ven apuros,
Te sacan de entre los pobres,
Y no comprenden que cobres
Un trimestre dos mil duros.
«-No hay suerte co'?o la de élDicen.-¡ Si no se concibe l
¡Dos mil duros, cuando escribe
Como un mozo de cordel!-•
Esto lo oí más de un día
Á tres ó cuatro embusteros ,
Amigos y compañeros .._. ..
De esos de guardarrop1a.
Puesto que viviend~ vas,
Tú no te amilanes, chico:
Y..... adiós, que en el abanico
No cabe una letra más.
JOSÉ JACKS0N VBYAN.
Julio 1891 ,

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio lasconsultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.
Á « WHITE RosE•.-Los ortopédicos tienen aparatos
para impedir que el cuerpo se encorve; mas en el caso
que me describe, creo que no es necesario recurrir á
ellos.
Bastará, seguramente, con que esa señorita lleve el
corsé bastante ajustado y muy estrechas las espaldas de
los vestidos, y con tener cuidado de no dejar de advertirla y amonestarla cuando se encorve.
Unicamente los depilatorios que se citan en los anuncios darían algún resultado; pero, según creo, producen una operación muy dolorosa.
Á LA RuBIA.-En nuestro número del 14 de Mayo próximo pasado hemos publicado un ramo bordado para
colcha, que es muy bonito y á propósito para bordarle
en la butaquita de paño á que se refiere en su consulta.
La aconsejo las siguientes obras de canto: La Mariposa (Chapí), La Perchelera (Hernández), A suon di baci
(Baldelli), Si tu m'amais (Denza).
Las mantillas deben tener un metro de ancho por 84
centímetros de largo, y los pañales un metro de ancho
y 72 centímetros de largo.
Recomiendo los polvos Lilas de Francia, de Ed. Pinaud.
Á UNA EuGANTE.-Aunque los trajes de cola son efectivamente muy incómodos, ésta es indispensable ya, no
solamente en los trajes de vestir, sino en los de diario,
aunque en estos últimos sea menos exagerado el largo.
Todavía es demasiado pronto para indicar modas de
invierno; mas se puede casi asegurar que el principal
adorno de los abrigos serán las guarniciones de pluma
y los bordados en soufaclre negro, plata, oro y acero.
Cuanto á las telas para vestidos, se empleará mucho
el pañete y las lanas burdas.
Se hacen muy bonitos peinadores rosa, azul y lila de
fular á flores, de surak, velo y cachemir¡ y una de las
hechuras más sencillas y bonitas es ésta: delanteros
fruncidos sobre un canesú á jaretitas; y por detrás 1 una
cinta pasada por una jareta de la misma tela sujeta la
cintura y viene á anudarse por delante. Una cascada de
encaje por delante y un volante del mismo encaje en
todo alrededor forman su único adorno.
Á UNA MERIDIONAL.-Las chaquetas seguirán siendo
este invierno el abrigo preferido de las jóvenes elegantes, y se adornarán con solapas de moire y terciopelo,
ó con vivos y cuello de pluma.
Cuanto á los sombreros, tres formas son las más indicadas: el sombrero de alas vueltas recogidas ( que
tiene algo del sombrero Enrique II y algo de la toque);
luego el sombrero marino, y por último la toque, de formas variadísimas, siempre elegante y bonita.
Como la moda autoriza los cuerpos de color diferen'te, se puede utilizar la falda heliotropo y maíz, haciéndose un cuerpo heliotropo del mismo tono que los ramos de la falda.
Para el sillón Luis XHI, bordado con aplicaciones,
debe escoger, para fondo, paño verde aceituna.

Á CoLOMBA.-Voy á decirle el modo de hacer la Marinade de pollo:
Se parte el pollo en pedazos y se pone á freir en
aceite á fuego lento, y cuando está dorado se añade
jugo de limón, cebollitas cortadas en ruedas, laurel, tomillo, perejil, pimienta y sal; se tiene un rato á la lumbre para que el pollo se impregne bien , y entonces se
van sacando los pedazos y friéndolos en aceite fuerte,
después de rebozarlos en huevo y pan.
Cuando están dorados, se sirven en una fuente, que
se adorna con perejil.
Á UNA PRovrnc1ANA •. OQUETA.-Los pañuelos de la mano
que más se llevan son los de batista blanca, bordados
con florecillas de color, y los de nansouk malva, azul,
rosa y maíz, con entredoses de Valenciennes.
Para luto los hay preciosos de nansouk negro con entredoses blancos, y blancos con entredoses negros.
Le aconsejo, para término de la estación de verano,
un sombrero de paja negra adornado con plumas ne•
·gras, pues está muy en moda, y tiene la ventaja de ir
bien con todos tos trajes.

ADBLA P.

EXPLIC&gt;\CIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 34.
Corresponde á las Señoras Suscrltoraa de la 1.• edlcló11 de lujo.

TRAJE

DE

CHÁTBAU,

Falda Imperio de raso negro, adornada en el borde
inferior con estrellas d~ azabache de tamaños graduados, y formando une. cola poco prolongada, que va
cubierta por una fa!da de encaje negro, ligeramente
fruncida por delar.ce y recogida en los lados con algunas puntadas El cuerpo es de encaje fruncido por

-

�403

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
arriba Y sujet~ en la cintura con un cinturón de azabache guarnec_1do de un fleco de Jo mismo. Unas conchas d'e enca1e adornan el delantero. Collar de azabache. Manga sin altura, plegada en los lados de ma-ner_a que la altura caiga sobre si misma. - Casaca
Lms XV, ?e seda tornasolada color de rosa y musgo.
Es muy a1ustada _en la espalda; el ladito de delante
.avanza m~cho hacia el delantero, y la pinza se pierde
.en el bols1llo, que es de forma cuadrada y va rodeado
de un bordado de relieve hecho con seda negra y azabache. Cuello abiert&lt;;&gt; de terciopelo negro. Manga bastante ancha por arnba, fruncida por encima y en el
fado. Cartera bordada.-Tcque pequeña de crespón color de rosa y crespón color de musgo con adornos de
azabache.
Tela necesaria: 9 metros de raso para el vestido·
5 metros 50 c_entímetros de volante de encaje, de u~
metro 30 cent1metros de ancho, y 4 metros 50 centímetros de seda, de 70 centímetros de ancho para la casaca.

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Cu,ados por los cigarrilloo
2 francos la caja.

ASMA YCATARRO, Espic.

van de punto de armas, y por ·último punto de festón
en el perfil de la orilla.
'
'
Se dará aún mayor riqueza á este bordado si se hace
uso del nuevo punto espaiiol, llamado artístico y filipino,
para las hojas que abrazan los rosetones calados de cada
onda de ta cenefa, y si se emplea el llamado punto de
fondo para el hueco de las rosas angulares y las de la
guirnalda.
2 á 9. Nombres Luisa, Juana, Clara, Leonor, Afaria,
Petra, Josefa y Dolores, para sustituir al de la guirnalda
del pañuelo anterior.
10 á 12. Enlaces SC, SI, y DO, para hacer igual sustitución.
13 y 14, Cifra S B ó B S, para sábana, y reducción
de la misma para almohada. Para el bordado de las hojas lobuladas deberá preferirse al realce el empleo del
citado procedimiento del punto artístico.
15. Cifra J M 6 M J, para sábana, se hace como la
anterior cifra, con las hojas también lobuladas.

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Corresponde á las Señoras Susoritoras de la 1.1 y 2.• edición.

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se seguirán las indicaciones del grabado, haciendo
realce en los bodoques, cordones y todos los detalles
q1;1e van blancos¡ punto de armas espeso y claro, segun sea claro ó espeso el punteado del dibujo; calados
en donde van también indicados; cordoncillo de litografía en los tallos de un solo perfil, haciéndole muy
fino para el cortorno de las hojitas y fragmentos que

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408

Decís, Seí'Jora, que os faltan muchas cosa9
para que volváis á ser

RESPIRABA, PERO NO VIVfA.
SENTIMOS que el espacio de que podemos dls•
poner no nos permita dar por entero la siguiente
historia. Ver al que escribe y hablar con él, me-

JOVEN Y BELLA

Pues pedidlas á la Pu:fumtria Exótü:a, rue du
4 &amp;púm/Jrt, .J.5, m Paris, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agua ó en crema, os hará
volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo dearroz Ror de Al!Jirc!ugo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desva..
necida.s de vuestro rostro; su Anti-Bol/Jos extir..
pará l_os puntos negros que b~otan en la nari~,
sin deJar la menor huella de nmguno; su Som/ium espesará, alargará y dará nuevo color &amp;
vuestras cejas y pestañas; su Pasta dt los Prtla~
dos destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las ven&amp;!J
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á.
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfu11Uría Exótica se remite,
lf'l'tllis y franco de porte,:\ quien le pida.
.Dtphilos m /lfadrid: Arlauz, Alcalá, Z.J, prin•
cipnl, i::.q.,· Pasma/, Arma/, z; f'trfunurfa Ur~
guiola, .Afayor, I; Ag,_Jirrty J,folmo, Preciados, I,.
y m Barcc/011a, Sra. Viuda dt Lafont i Hijos.

recerla la pena de emprender un viaje ! América.
Condensar los hechos en corto espacio es tarea
de bastante dificultad, pero no tenemo~ más remedio que intentarla, en gracia al interés que no
dudamos ha de inspirar. Estos informes se han
dado voluntariamente, y de seguro que muchos
de nosotros podremos sacar de ellos más partido
que; de la relaci~n del . viaje ~e Stanley por el
Atnca. Es lo meJOt deJar al interesado que dt
cuenta de su experiencia en sus propias palabra:..
como hacemos en el siguiente extracto de un
artículo que llamó mucho la atención en los E~·
tados Unidos.
Helo aquí: cEl díA primero del año de 188?
pesaba 185 libras. Mis venas estaban llenas dl
buena sangre. Tenía la cabeza fresca, los nervio~
en buen estado, los músculos vigorosos. No en
contraba dificultad en el trabajo, y dormía per•
fectamente. La vida era un placer, como debi1'
de serlo para todo hombre. Cuatro ó cinco año:
mis tarde era una criatura miserable, inútil pari.
mí y para los demlis. Todo esto es hijo de una ignorancia imperdonable en una época de tanta
ilustracién ..A principios de Febrero de 1883 empecé i sentmne malo. Me sentía pesado y triste
no podía trabajar , y andaba como si estuviese
rodeado de niebla. Me senda molestias en el pecho, en los costados y en la parte baja de la espaldL Perdí el apetito, y las secreciones renales
empeiaron á dificultarse y á tomar un color subido. Pensé que había cogido un resfriado y que
pronto se pasaría. Me equi~oqué, no se pasó, y
antes de dos meses estaba hidrópico.
&gt;Esto me hizo sufrir las fenas de la muerte durante cuatro meses. El alimento más ligero me
caía en el estómago como hierro Crío. No babia
medio de removerlo. Estaba como un reloj cuando
se le rompe el muelle real. Entonces vino un cúmulo de circunstancias á disgustarme y asustarme : mal gusto de boca, eructos de gases nauseabundos; algunas veces sentía una especie de
saliva ó mucosidad agria, que parecía que me
abogaba; la piel se me puso amarilla, las extremidades frías, la lengua áspera; me daban maPREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDA D
reos, me palpitaba el corazón, y me parecía que
me moría como una vela que apaga el viento.
REOOJ,fENDADOS
POR LA REAL ACADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
Luego se presentó la falta de sueño, con los horrores de \&gt;asar las horas de la noche escuchando CURA N INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el dia toda clase de
el sonido mcesante de un reloj. El escritor más
hábil no hubiera _podido describir mi eitado. Así
estuve cerca de cmco años. ¡Un muerto viviente!
Pasaba p~r. el valle de las sombras; respiraba,
pero no 't'IVta.
&gt;Sin embargo, luchaba. Probaba todos los remedios que sabiá, sin dejar ninguno. Los amigos
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NI ÑOS,
y los médicos trataban en vano de darme auxilio.
Empecé t toser, y creí que estaba tísico, como
creyeron otros, pero no lo estaba. Puedo decir
que hay miles que se curan por tlsicos y tienen
PIB.OXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS ,
pulmones tan sanos como si fueran de acero. Debían curarse otras enfermedades. Un momento. REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
P ara entonces mi estómago estaba en tal estado,
Ni..ngun rern.edio alcanzó de los m6dico• y del pü.blico t anto favor
que devolvía hasta la leche. El médico decía que por su• buenos reau.ltado.s,. que son la ad:rniraci6n. de l oa enfermos; Ei. CELEBRE REGENERADDRamsCABELLDS
tenía que aliviarme ó morirme pronto.
ningu.n.o tan verdad co:c:io nuestros l llALT EBABL ES Y 111.AB.A.V1LLOSOS
1. Teneis Canas?
&gt;{Cuáles eran las probabilidades? Ni el médico
¡Teneis Péliculas?
ni yo, ni nadie las conocía.
'
j Teneis Cabellos dé&gt;A pesar de todo, hoy estoy bueno. Cómo me Cuidado con las falsificaciones 6 imitaciones porque no darán el mismo resultado, Eligir lil rúbrica y marca da garanfü.
biles 6 que se caen?
be puesto bueno, es para mí un misterio, y seguirá
SI LOS TENEIS
De renta en todas las farmacias y droguerias de España y Ultramar.-Yiras Perer, Almeria
siéndolo, hasta que penetre el último secreto, que
Emplead el IOUL
i todos nos está guardado. La verdad es que no
WUUISOl 1 este pro•
podía andar ; sólo podía dar algunas cambayadas
dueto, por exoebasta que me caía en una silla ó en la cama. U~
lente devuelve á
amigo que vino á verme, me dijo: e Usted está
las canas el color
muy malo. Ojalá que lo hubiera sabido antes,
y la beldad natu•
pnes temo que ya sea demasiado tarde.- i:Qué Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una maravillosa y
ralea de la juven~
delicada
belleza.
y
le
dan
un
perfume
de
exquisita
suavidad.
Ademas
de
su
color
hubiera hecho ustedh le pregunté. El contestó:
tud . lmplde la
blanco,
de
una
f¡urczanotable,
My
cuatro
matices
de
nachely
de
Rosa,
desde
el
más
pauclo
caid.a
de 1011 cabelcLe hubiera dado á tomar el Jarabe Curativo de
basta~más su b do. cada cual hallara, pues, exactamente el color que conviencásu rostro.
los, y h aoe desala Madre Seigel; nada más. Sé que ha curAdo
parecer as
culas. Es el aolo regenerador'
muchos casos parecidos, aunque ninguno tan
de los cabelloe que haya tenido medalla.
malo como el de usted,-Lo probaremos, aunR esultados inesperados. - Venta s iempre en
que sea tarde&gt;, dije yo. Así se hizo. Una botella
.Este excelente CosmCtico blanquea y swi,nza la piel y la preservad~ cortaduras, 11'1"1taaumento. - Euijaae sobre el fraeco loa palapareció que producía alivio. Pasaban días, y yo
bras ROYAL WINDSOR. - Se halla en casa de,
c101i.es. v,ca:ones. dandole un aterclopelado agradable. En cuanto a las manos, les da
solidez y transparencia a las uilas.- PerfumeriaAGNEL , 16,Avenue del"Opéra, P aris.
perseveraba. Me empecé á aliviar. Dormía y col os peluqueros y perfumlst.aa en frasooa Y'
medios
frascoll.
mía algo. Salí de la tierra de las pesadillas. Un
día en que estaba en casa de unos amigos, sinDEPOSITO: 22. Rue de f Echiquier. 22, PARIS
tiéndome con apetito, por descuido, comí demasiado. Temí que me mataba, pues era la primera
vez que sucedía en mucho tiempo. Pasaban las
CHEVELU
RE I DÉALEc,n:
horas, pei;o en vez de morirme me sentí cada vez
\ •La Qulnte11ence de Hennt1 qu11
mejor y m:i.s fuerte. Continué con mi amiga la ELMAS EFICAZ
1
1
1
.PARA CURAR
a~~~f,:~::ri~,~1!
Madre Seigel, y me puse bueno.
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
IRRITACIONES del PECHO, RESFRU.OOS, REUlllTISMOS,
&gt;Solamente tengo que añadir que las nueve OOLO:\ES, LUMBAGO. HER1 0AS. l llGAS.· Topieo excdenlti
e~~~:o;u~;L~~:
décimas partes de las enfermedades son indiges- contra Callos, Ojos-de-Gallo. - Er1 las .Fan11o.t:1aJ.
n ante qua le eo111unlc.a 101 m.-,ores
Preciosa novela original, con interesante argu•
tiones. Los otros males aparentes son sólo sus
~ento, cuadros de costumbres familiares, episo.;9{;~ªa~ª}~~=n~eru ~l:' 1eº~~~~roJ~
síntomas, Arránquese la raiz emponzoñada y pedios
muy dramáticos, y brillando en todo el libro
los ma, dehciOIOI co1oru ru bio• ó
1
1
1
dor.&lt;10,1. Cada produ&lt;:IO con ,u modo
r ecerá el mal árbol. Esto lo hace el Jarabe de
;~!~ª
la más profunda moralidad.
1
G hc.-nna - To• r ebelde, Bronquitis, Catarros
Seigel, y yo lo sé.&gt;
Un volumen en 8.o mayor francés, que se vende,
Caaa J. VERE~t:'U'.~.5~:~!:e
•·
a0Ugo11,,Tt&amp;l1 1 enfermedadtl d,:I Pecbo. t&gt;.1.111,
(Firmado.)
D. 0. ALDERSON,
d. .4 pesetas i. en la Administnción de este perló-Cua larchan d, 11,r .Gruier.~1-Lwrt,J tN11T.. dt \11ia!rlw.
En
Madrid,
perf'umerla
Frera,
Carmen,
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Sinks Grove, West Virginia,
¡ riico, M adnd, calle de Alcalá, núm. 2'..\.
Estados Unidos de América.&gt;
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White,
L imitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, tendrtn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explice las propiedatles de
este remedio.
. Reías e de las arrugas, que no se atrevteron nun_ca á señalarse en su epidennis, y se conservó
El Jarabe cun1.tivo de la Madre Seigel está de
JOVen Y ~ella hasta más allá de~ 8o años , rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
venta en todas las Fannacfas. Precio del frasco,
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti~
14 reales; frasquito, 8 reales.
ficarle.-E;ste secreto. que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contempon\~
neos, ha s!do descubierto ~or _el doctor L~conte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
dt las ~alia.s, de Bussy-Ra .utin., perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl~s1va de la P e rfun1e r 1a 1"1nou (.Afaison úcontt), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
empleada con l a
_Dicha casa entrega el s~creto á sus elegantes clientes bajo el nombre de \ 'é r llab le Eau dll"
largos y espesos, por acción del Extracto ea~
!ll ncrn. Y de D11bd d t; 111'!-o.n, polvo _de arrez que Ninon de Lenclos llamaba cla ·uventud en
pilar d e los B e 11edlell uo8 del Monte Majella,
una. caJa~.-Es necesario ex1g¡~ en la eUque.ta el nombre y la dirección de la Casa, lra evitar las
que destruye ]a caspa, detiene la caída de ]os caPASTA DENTARIA, veROADEROCARIIH DE LA BOCA
fals1ficl!c!ones.-La ,!'~rf__umene Ninon expide á todas partes sus prospectos y precfos · corrientes.
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
.Dtpos1/os
Arenal
·• • Agu1rrt
· y .¡.,10
,, ¡·,no p tr•
• O ·m tMadnd.
/ ~ · Pascual,
,
f
' 2 •• Arlaw. ' Alcalá • 2"
'.} • pral.. J~q.,
1,
decoloración. E. SEKET I ADMINISTRADOR' 35,
umtna nen a , .rr'tc,aaos,, r. ,· per umffla dt (Jr,qu;ala , 1t11
"a••ar
.,
, r ,• not1uro
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v ,1u11
m It, erf unur,o
'
•
1
Nlt du 4 S#ltmórt, París.-Depósitos: en Madrid,
lngltsa,CarrtradtSanJer()1wno,_¡,yenBarcdona, S•a
__., ..1.,U,¡On
T~,: t t· hlJOS,
,,.,.. y v,,unte
p .1.•trrtY,
~
,, . V.u_,
aa_ ue
Aguirre y Molino, PreciAdos, 1 1 y en Barcelon&amp;:,
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.

INDISPOSICIONES DEL TUBO DIGESTIVO,

VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TÍSICOS, DE LOS VIEJOS, \DE LOS NIÑOS,

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CATARROS Y ÚLCERAS DEL ESTÓMAGO ,

ROYAL WIHDSOR

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~J~;;:~

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NINON DE LENCLOS

Agua1,Philippe
Odontalina
P!RIS:Bermelln,24,r.d'Engbieo

Los

Polvos

-,FRICOS
DENTDE

BOTO: r··

- ------------- - - -

Resen-ados todos los dertchos de propiedad artística y litera¡:._

v..i..
....
,.,,........
Casal'
y AL
DEPÓSITO DI LA
VERDA D ERA

AGUA deBOTOT ,,;,,,

De,ttr,foo ,p,ob,dapo,,a ~ ~_,,u-~
ACADEMIAdeJIIEDICINA
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MADRID. - Establecimiento tipolitognüico •Sucesores de Riva.dcne,wo,
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PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS -

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TRAZADOS AL TAMAÑO NATURAL- MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS -

CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

CRÓNICAS- NOVELAS, ETC,, ETC,

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14 , 22 Y 30 DE CADA MES

Administración: Alcall , 23, Madrid.

Madrid , 22 de Septiembre de 1891.
11

tornasolados de ahora son menos
aparentes, y se muestra n con dis creción en el fondo de un brochado. Viene á ser como un reflejo.
Todas las telas de que voy
hablando se hacen en vista de l
nuevo corte de los vestidos. Con
la nueva fo rma de faldas, sin vuelo apenas, se necesitaban telas
aparentes, bien sostenidas y de
aspecto rico y lujoso.
Otro tanto puede decirse de
tas lanas I prefiriéndose los tejidos que tengan cierto apresto,
como las sargas y las cheviotas.
E n cuanto á las telas ligeras,
se las forrará de seda, y así podrán cortarse por el nuevo patrón. No hay nada tan cómodo
como esos vestidos cortados en
punta, en forma de funda ó de
paraguas; nada es más fáci l que
el recogido de este género de
faldas.

SUMARIO.
T EXTO.- RC\ista paris!ensc, por V. de CuteUido.-Explicación de los grab,,dos.-Maria, por D• Salomi Nútln y Topete. Caridad y gratitud, por lalonde~ de Campoblanco. -El que adelante no mira ..... , por
J. Lópc:,; de P1nciro -:\lhimas, poes.la, por
Un F1\6sofo,-Diilogo de verano , poe~a,
por D. José Jac'kson Veyan. - Ap~nded
flores de mi.. ... , por Fla v10. - Explicación
del figurín iluminado. - Coirespondcncia
particular, por D.• Adela P.-Suchos.So!ueión al jeroglífico del núm. 19.-Jeroglífico.-Anuncios.
GR/IBAOOs.-1 y 2. Trajeide ca\le.-3. Alfombrilla bordada.-4 y 5. Casu\la.-6, Canastilla de labor. 7 y 8. Arandelas de
limpara ótapetcs pequenos.-9. Alfombrilla
para delante deunacama..-10 á 12. Alfombra a,Jomada con un bordaJo 1,ucco. - 1 ),
DoJtilUttt para nino, pcquenos.- 14. Blusa
ru•-15. Chaqueta Rigoletto.-16. Esclavina para niftas.- 17. Esclavina Enrique ll .
-18. Vestido para ninas de 4 á s aftos.19 y 20. Vutido para ninasde 7 á 9 ar.01.21.,. Traje marino para ninos de 8 á 10 anos.
-22. Vestido de paM. - 23. Vestido de cachemir liso y cachemir bordado,-24. Ves•
tido de lanilla y terciopelo.-25. Vestido
de lana ingleY-- 26 y 27. Vestido de lanilla de cuadros. - 28. Vestido de faya lisa y
faya brochada. - 29. Vestido Princesa para
aenora11.-30 y 31. Vestido pa1aj6vencsdt:
1-4 af!,os.-32 y 33. TrajedcotoftO para nin.as
de 11 á 13 aftos. - 3 ◄· Falda de mat1ana.lS r 36. Traje de calle.

•
••

Para evitar el inconveniente
de llevar en la mano las faldas,
que siguen siendo un poco largas, se ha resucitado é inventado una variedad infinita de
pajes. Algunas personas recurren
hasta á los anillos escalonados á
lo largo de las costuras, con los
cordones reunidos dos á dos,
cuyos cordones salen de la cintura. Se tira de los cordones, y el
recogido se hace instantáneamente como el de una cortina.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

Novedades de invierno. - La fabricación lionesa. - Sedas brochadas y sedas liaas.Tornasolados.- Lanerías. -Adaptación de
las telas al nue,·o corte. - Rcsurrección de
los fa}tl. - Una nue.-a confección - Nucs•
trol 1,ebü.-Los conés del dia.-Un deudor
de palabra.-Un verdadero fumador.

He tenido ya ocasión de ver
todas ó casi todas las magníficas
novedades que las fábricas lionesas preparan para la próxima est ación. En un viaje hecho expresamente á Lyón, he admirado
las sederías que estarán de moda
este invierno y que los telares
Jacquart tejen diariamente.
Citaré, en primer lugar, unos
brochados ilustrados con dibujos
originales: anillos, ziszás, rayos, etc. Sobre todo, muchos
brochados negros, re bordados
de ramos ligeros de los más finos
colores, y también muchos brochados de colores delicados, rebordados de espléndidos ramos
de flores de un colorido brillante.
Pocas sedas lisas I por lo menos como novedad. La seda lisa
conserva, por supuesto, sus cualidades prácticas: economía, sencillez; pero no tiene la elegancia
de esas preciosas telas brocha•
das que formarán este invierno
nuestros más elegantes vestidos.
Se fabrican también muchas telas tornasoladas, sedas y terciopelos; pero no se t rata ya_ de los
ligeros tafetanes de otro tiempo,
de que se ha abusado tanto. Los

Año L-NOm. 35.

11

•••

1 y 2.-Trajes de calle.

En punto á vestidos y confecciones, ¿qué novedad podrá registrarse en una estación en que
todas están agotadas?
He aquí, no obstante, un precioso abrigo, si así es lícito Hamarte, creado por uno de los reyes de la moda (croquis núm. t).
Viene á. ser una especie de
capuleto de la Edad Media I de un
corte muy raro, lo que constituye su principal interés. La capucha, que sa!e de debajo de la
esclavina, no va añadida, sino
que forma parte de la misma
confección. Nuestro modelo es
de paño fino color beige, llamado
paño e Urbana &gt; 1 forrado de raso
listado. Es muy cómodo como
abrigo de entretiempo. Por delante cae sencillamente como
una esclavina.. Las jóvenes, á
quienes está especialmente destinado, apreciarán todas sus ventajas.
Y sin duda alguna han sido
apreciadas también las ve.ntajas
que ofrecen, en punto á origina~
lidad, sencillez y elegancia 1 :la
linda chaqueta Torero y el gracioso cinturón de correas que he •
mas descrito en nuestra RttJi..rta

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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Caja para corbatas</name>
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LA MODA ELEGANTE, .PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

CUANDO PENS!MOS EN J,l MUJER YEN LOS HIJOS.
Tonos hemos leído de gente que viaja expuesta á un frío intenso, que desean acostarse y
dormirse, y si lo hicieran se hel,irían y perecerían. &amp;,abiendo esto, resisten el deseo, y siguen
luchando con los inconvenientes, con Ja esperanza de que pronto llegar!n á algún sitio que
les ofrezca amparo y abrigo.
Es malo tener que hacer las co~as á la fuerza,
pero algunas YCces no hay más remedio. Un minero que se llama Joseph Sedgwick, y viv~ en 14,
Waterworks Roacf, Waterhe~d, Oldham, Inglaterra, cuenta una historia de Jo que á él le ha pasado, de este modo, Dice que tiene cincuenta y
dos años. Hasta hace tres años nunca tuve enfermedad alguna. Entonces empec~ i sentirme mal.
Al principio no sabía qué pensar. Comenzó por
faltarme el apetito y no tomar gusto á la comidn.
Todo el día tenía muy mal gusto dt: boca, y mucho peor por las maifanas, y constantemente se
me venían á la boca unas aguas desagradables y
lamiosas, Más adelante se me puso la pid seca y
ardiente, y las secreciones renales eran turbias y
de color rojo. Tenía mareos con dolores de cabeza, y una costra en la lengua que panda 1m p:dot:o de cuero.
Así se pasaron varios meses. Nunca estaba bueno, ni nunca estaba malo de meterme en la camn.
Más tarde empecé á sentir reumatismo en las
iernas, y mucbos dolores en los costados y en
a espalda. Esto me ponía tan malo que no podía
,lormir durante la noche. Me volvia y revolvía en
la cama sin poder descansn.
Luego una tos muy mala me hacía pedazos, y
escupia gran cantidad de flemas espesas. Por
esto me había puesto muy débil, y me costaba
mucho trabajo ir y venir á mis ocupaciones; pem
únía una familia que mantener y no había más
remedio. be cuando en cuando, tenía que dejar
el trabajo y meterme en la cama por algunos
días. Tomé todas las medicinas que lleg:aban ti
mi conocimiento, sin que ninguna p rodu1era ali •
vio permanente, y al fin fui á un medico que dijo
que todo procedía del estómago. Me dió medicamentos, y me visitó en mi casa treinta ó cuarenta
dias.
Viendo que cada vez estaba más débil, uno de
mis vecincs me aconsejó que probara t:I Jarabe
Curativo de la Madre Seigel. Mandé, pues, á la
botica de Cox, en \Vaterhead, por una botella.
PREVIO INFORME DE LA JIJNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
Tomada esta botella, me sentí bastante mejor, y
REOOMENDADOS POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
continuando unos quince días más, pude volver
á mi traba¡·o. Ahora estoy fuerte, y no he vuelto CURAN INMEDIATAMENTE como níngun otro remedio empleado hasta el día toda clase de
á estar ma o desde entonces.
Á todo el mundo le digo que una botella del
Jarabe de Seigel me hizo más provecho que todas las medicinas que me habían dado los médi- VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TISICOS, DE LOS VIEJOS, DE LOS NIÑOS,
cos antes. Si yo hubiera conocido antes el Jarabe,
m e hubiera ahorrado tres años de padecimientos,
además de las pérdidas materiales á consecuen cia de no pode r trabajar. Estoy m uy reconocido
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
del beneficio que ei:.ta medicina me ha reportado,
y desearla que otros supiesen sus bondades.
Mr. Robert Jessop, Misionero, t, Thompson
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS,
Street, Bradford, dice: Muchos años he sufrido
indigestión y reumatismo, y el Jarabe de Seigel
me ha dado mejor resultado que ninguno de los REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
otros medicamentos que he usado. Lo he tomado
N in.gun re:cned.io a l canzó de l os :cn6dico11 y del p úblico tanto :favor
más de diez años, y lo conservo en casa como p or s u s bue n os resultados:, que son l a adn"l.iraci6n de l oa enfe r mos¡¡·
ningu
no t an v erd a d coro.o nuestros JlV'ALTEKABLES Y XAKAVILLOSO
medicina de familia. Lo he recomendado á más
de cien personas, y lo he oído alabará muchas.
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. R eíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
3oven y bella hasta más allá de sus 8o años I rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti fi carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
n eos, ha s!do descubierto por _el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Hirtoria amorosa
de las Cal,as, de Bussy-Rabutm, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl~siva de la P e ríume ría 1111100 (JJfairon úconu), 3r, rue du 4 Septembre, 3r, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , .~rha h le Ea u d«ll'luon y de Duhe &amp;d e ~lnm1 , polvo de arrez que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
una_ caja~.-Es necesario exigi~ en}a etique_ta el nombre y la dirección de la Casa, para e\•itar las
falsificac1ones.-La Pa,jumene Í\'mon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Dep1silos _m Afadrid:_Pascual, Arma/, f ,· Arla::a,_ Alcalá, 23, pral., i=q.; A,fuirre y JJfoliM, perf umer,a Omnlal, Preaado~, !;feifununa de Urt¡u,ola, Afa;•or, r; Romero y Vicente, perfumería
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Resm.--ados todos l01 dCTC1:ho1 de propiedad anistica y literaria.
MADRID. - Establecimiento tipolitogrMico «Sucesores de Rivadeneyra:1,
lmPf"IOn- de la Rml. Or.a

Año L

Madrid, 6 de Septiembre de 1891.

NC,m. 33.

11

pone un cuellecito vuelto de la
misma tela, que cae sobre los
hombros, ó simplemente se forman unos fruncidos sob re un
cordón grueso.
Pero lo más particul ar de todo
son las capelinas grandes á la
Gyp que llevan ahora las niñas d e
todas edades.
Sabido es que la escritora que
ha hecho cé lebre el pseudónimo
de Gyp, lleva siempre, en todas
las estaciones, un somb rero gra.n·
de de estil o ccabriolet&gt;, arqueado sobre el rostro. Este sombr ero , que es el mismo qu e saca
miss Belyell, se ha hecho popu lar , merced al éxito de esta obra
escénica.
E l sombrero Gyp de nuestras
niñas su ele se r de muselina ó de
paja gruesa. El más lindo que
recuerdo haber obse rvado es un o
de paja gruesa amarilla, gua rnecido de una cinta de raso color
de rosa, cruzada en forma de X
sobre el ala con un encaje que
cae á todo el rededor del borde.
Imaginaos una preciosa niña rubia, co n cabellos ensortijados
que le acarician las mejillas, cuyo
rostro fresco , encantado r, se halla medio escondido bajo el ala
ancha de la capelina en cuestión.
Me aseguran que algunas mamás se han atrevido este verano
á ado ptar e! e gran cabriolet :o, im itando en esto á la célebre dama
ya aludida¡ pero )'O no he visto
ninguna.

tellido.- Explicación de los grabados.- La.
Sagn,da Tónica, JJO! D.•. t:m1lia de s:u,t'Jor del Alba (col)tmuacion), _por 0. Isabel Cheix - El An~l Guardián, por don
Joié de Siles.-La ~Jarcha de 1~ Anl()rchu,
por D.• Antonia Opisso.-~ Sie_rYa de Je•
sUs, poesía, por D. F. hurnbama, prt"sbl•
tero,- Las aparienc'as eopllan: ... •, P?r don
J lián Erardo.-Correspo11de_ncia f.8rhcular,
; r D.• Adela P._ E:,:plicac16n del figurín
.1 minado -Sueltos.-Saho de caballo p:e~~tado ~r la Srta. D.• 5?!edad Martín Y
Orth: de la Tabla.-Anunc1os.
.
GRABADOS.-1. Sombrero redondo.-2. Tm,e
jó\'enes de Is i 17 anos.-3. Peto de
:pón.- 4. Lazo de cabeu. para l~to.S y ó. Abanicos.- -7. Tira de bordado mglés
y plumetis.-8 a 11. Medias de _color.- 1!·
Taburete Pompa.dour.-13. Vcsudo d7 rec11Jir.-,4. Bata.-15. Adorno de corp1llo.16_ Conelillo para traje claro-17._ Sombrero de cr.caje.-18 y 19. DtshalJ,m de
crespón.-?o, Chorrera de gasa de seda.~ i. ,\domo de corpino para serioras ~e edad.
~:2. Traje de dcsposada.-23. Vcst!do para
nillas de 3 á 5 anos.-24 y 25. Vesudo para
ninas de 10 á 12 anos.-26. Dtlantal pa~
nillas de 2 a 4 aftOs.-27. Dela!Ltal P3;R 111·
nas de 6 á 8 anos. - 28 y 28 b1~. Tra¡es de
caza.--:g, ,o y 33 . Vestido de luto para
~orias.-) 1 y 3,. Traie de luto para scnoras.-3 ♦ y 35. Abrigo de luto.-36. Som•
brero de Jnio.-37. Capota de luto.-18.
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CATARROS Y ÚLCERAS DEL ESTÓMAGO,

.
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fUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE P ARÍS EN EXCELENTES GRABADOS

SUMARIO ,

La coque1erla en. ](15 ~ infanti!Cll.-G~
ciosas mujCTcllas. - t:l somb~ero _Gyp.
Tentativa abortada-Dos tra;es vistos en
Trouvi\le. _ Modelo• para el otollo. - Otro
modelo para \as próximas carrens. - En
i¡ué consi~te el ane de la moda. - Ideas
,uelw.

La moda actual trata á las niñas como ve rdade ras coque~as.
Como nosotras, llevan también
chaquetas largas á la moda, Y se
ven algunas con cuerpos de largas aldetas añadidas.
Citaré• en este género' un vest ido para niñas de ocho á nueve
años que vi en el Bosque la se•
man~ pasada. L a falda . era de
seda color de cala de abeJa&gt;_i con
tres plieguecitos de lencena en
el borde infe rior. E l cuerpo cortado al sesgo' sin costu~as y
adaptado sobre un fo rro aj ustado era de paño del mismo co lor
de '1a seda, y se abría sobre u_n
pe to cindesplegable:o de muselina de seda blanca. Una ald~ta
r ecortada en almenas' tambié n
de paño, iba añadida_ en torno
de la cintura. Cada hoJ~ de la al•
d eta ll evaba, como adorf!O, una
aplicación de pasa~anena calada. Así vestida, la mña á que_me
refiero tenia un aire de mu1e rcita su mamente gracioso.
.
Pero se puede también vestir
á las niñas, según su ed~d • co n
blusas escotadas y fruncidas en
la cintura, cuyas blusas, hechas
de batista de indiana, son muy
lindas. Alrededor del escote se

•••

1. - Sombrero redondo.

Y ahora hablemos de las mamás y de sus vestidos. Haré la
explicación d e dos trajes de una
elegante novedad, que han figurado en la playa de Trouvill e y
que servirán sin duda de modelos pa ra el otoño entrante.
Uno de ellos es de simple vigoña colo r de boj. La fa lda va
ribeteada po r debajo de un vivo
de paño blanco. E l corpiño, que
es de paño, sin fo rro , con pliegues redondos añadidos por delante y por detrás, deja ve r en tre
los pliegues un fondo de paño.
Viene á ser una blusa sin ballenas, ajustada con pinzas y dos laditos. Todos estos detalles desaparecen bajo los pliegues. Cuello blanco y manga de codo con
vivo blanco. Cinturón de pie l.
En cuan to al sombrero, es de
paja e rústica&gt;, ente ra'!lente calada, y va adornado con dos alas
negras y una banda plegada de
crespón blanco.
El otro modelo es de una confec ción más elegante y de una
forma más nueva I que interrumpe la monotonía de las faldas
completamente rectas y sin nin guna gua rnición ni adorno. La

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

386

falda es de seda de canutillo color de "seta,., ese lindo color tostado amarillento de la seta ü hongo. Por
encima de la falda va una estola de crespón de la China
del mismo color I que es de una pieza desde el canesú
hasta el borde de la falda. El vuelo, sujeto en la cintura,
forma conchas en las caderas y á lo largo del delantal.
Por detrM, la disposición es la misma. Un galón bordado de oro y de trencilla fina negra rodea el canesú y
sirve de cintur~n. Las mangas son de seda de canutillo,
como la falda.-EI sombrero e~ del género llamado Jolie
.Permitre. Es de paja gruesa color de moho y va forrado
de seda color de rosa bajo el ala levantada y arqueada.
Una corona de margaritas matizadas forma diadema
bajo el arqueo del sombrero, ' y una guirnalda de las
mismas flores se extiende sobre todo el contorno del
ala y se confunde con unos lacitos de cinta de raso
color de rosa.
Estos soqibreritos, hechos de casi nada, son los que
triunfan por el momento. Se les guarnece sobre todo
de blanco. Una corona de cinta de raso rizada y dos
lazos, puestos uno en el borde del ala por delante y el
otro por detrás, constituyen los adornos.

•••
Ni aun los excesivos calores que hemos atravesado
han podido desterrar las mangas largas. Es verdad que
nos han hecho todas las concesiones posibles. SonJargas, pero son transparentes hacia el puño, y suelen
hacerse de telas ligeras. y terminadas. en puños de ca·
misa. Así, en un vestido de fular, el puño alto es de tul
negro punto de espíritu bullonado, con intervalos llanos
formados por una cinta cometa negra, pasada por las
mallas del tul. En la sangría, varias escarapelas de cinta
cometa. Sobre la mano, el mitón se redondea, como la
manga Edad Afedia, y este mitón se compone de tul
negro y cinta cometa.
Con un vestido de gasa negra brochada de florecillas,
Ta manga, forrada hasta medio brazo, continúa con
unos bullonados de gasa sin forrar y unos entredoses
de pasamanería de azabache todo calado I de un dibujo
muy claro:

•*• ;

Voy á describir, para terminar, u.n precioso traje que
se destina á las primeras carreras de caballos de la
tCmporada de otoño.
Vestido de piel de seda color de e hongo » bordado
de azabache. Falda un poco larga, rodeada de un rico
bordado~ Corpiño llano, abrochado bajo el brazo izquierdo con un adorno compuesto de bieses sobrepuestos, que se disponen de modo que formen una
chaquetilla por delante y un cinturón muy ancho por
detrás. Una faja de surah sale de las costuras de debajo
de los brazos y corta la línea un poco monótona de la
falda. Las mangas van bordadas como lo indica la figura
siguiente.

Gustamos de las alabanzas que nos engañan 1 pero nos
enfadimos cuando somos engañados.
La alegría sobre la tierra se siembra sólo en un
surco abierto por el trabajo ó por el dolor.
La mujer debe ser instruida, pero no sabia.
¡ Ah, si los hombres supiesen qué poco espacio se
necesita para alojar la felicidad, y cuán poco cuesta
amueblar este alojamiento!

V.
París,

1. 0

DE CASTELFIDO.

de Sept iemb:-c de 1S9t.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Sombrero redondo.-Núm. 1.

Es de paja de arroz, con ala de paja de fantasía. Unas
bridas de cinta verde tornasolada y de cinta amarilla
rodea la copa. Por detrás, ramo de rosas matizadas y
penacho de encaje negrp sostenido con alambres.
Una rosa descansa sobre el rodete, y va puesta por
detrás, bajo el encañonado del ala.
Traje para jóvenes deJ5 á 17 años.-Núm. 2.
Para la explicación y patrones I véase el número XI,
figs. 5 ¡ á 6 3 de la Hoja-Suplemento.

Péto de crespón.-Núm. 3.
Se toma para hacer este peto un pedazo de crespón
liso color de paja, que tenga 40 centímetros de largo
por 60 de ancho, y se le dispone en medio en pliegues
estrec-hos, fijándolo después. en el borde1 inferior y en
medio sobre una cinta de seda color de paja. Se recorta
el escote del peto y se le guarnece con un cuello en pie
hecho de crespón plegado y cerrado por detrás. El borde inferior del peto va cubierto de un pedazo de crespón que forma el cinturón, fruncido tres veces en medio y en los lados, y adornado con cabochones pequeños de azabache. El peto y el cuello van adornados con
cabochones iguales.
Lazo de cabeza para luto.-Núm. 4.

Este tocado, que forma punta, va ribeteado de una
cinta de latón¡ se le cubre de siete bieses de crespón
inglés, y se le completa con un lazo grande del mismo
crespón. ·
Abanicos.-Núms. 5 y 6.
Ntím. 5. El varillaje de este abanico, que es de madera negra recortad:i. y calada, representa flores y hojas
pintadas de oro y plata. El país es de gasa negra, adornada de una aplicación de encaje negro y flores pintadas. Se completa el abanico con una cordonadura de
seda y una borla.
Nltnt. 6. Este abanico , montado en madera negra, v:i.
adornado con aplicaciones de oro y cubierto de gasa
negra brochada de color.
Tira de bordad() ingl~s y plumctis.-Núm. 7.

Se ejecuta esta labor al plumetis y bordado inglés con
algodón blanco. Se la emplea en enaguas, corpiños1 etc.
Medias de color.-Núms. 8 á 11.
Nz1m. 8. Media de hilo de Escocia listada de negro 1
amarillo y encarnado.
Nltm.9. Media de algodón negro, adornada sobre el
empeine con un bordado de seda amarilla.
Núm. IO. Media de hilo de Escocia azul pálido con
!istas rojas y blancas.
Núm. Ir. Media de seda negra, adornada con hileras
al sesgo hechas con seda color de lila.
Taburete Pompadour. - Núm. 12.

'

Excusado es decir que se puede variar este modelo
según el gusto y las necesidades de cada cual, y que en
vc-z de piel de _seda se le puede hacer de paño ó de
vigoña'., reemplizando el bordado de azabache con un
simple bordad() de trencilla ó de seda.
El gran arte
nnterias de modas es saber apropiarse
lo 'qtl.e es lindo y nuevo, modificando su carácter, simplificándolo ó enriqueciéndolo según las circunstancias.

en

••• •

Ideas sueltas.
La amistad es el más perfecto sentimiento del hombre, porque es el m~s puro y el más profundo.
No se debe conocer el mal, sino p1ra huir de él 1 y el
bien I para buscarle.

Este taburete, que es de madera dorada, tiene 40
centímetros de altura. Se cubre el asiento con un pe•
daza bordado, de 35 centímetros en cuadro , forrado de
raso color de fresa, cuyo pedazo cubre el punto de partida de un bullonado estrecho, que se hace de felpa color de fresa y felpa color de aceituna. Se cubre el borde
del asiento de felpa igual bullonada, sobre la cual se
cxbiende, cruzándola I una cordonadura de seda de los
colores de la felpa. Los ángulos del taburete van ador·
nades con presillas de cordón, cascabeles y borlas de
lana y seda del mismo color. Se ejecuta el bordado so•
bre paño crema, en el cual se aplican, en los ángulos,
unos pedazos de felpa azul y fresa. Se borda con seda
azul, fresa y bronce de varios matices, y con Jentejue •
las de oro, al pasado y puntos de fantasía. Se cosen sobre los dibujos aislados unos cordones de oro de diferentes gruesos, y se rodean todos los dibujos de un cor·
dón grueso de oro. Se recorta el fondo de paño entre
los arabescos y la tela que sobresale del borde anterior
del bordado.
Vestido de rccibir.-~Júm. 13.

Para la explicación y patrones, véase el núm. VIII, figuras 36 á 45 de la Hoja-Suplemento.

Bata.-tlúm. 14.
Para la explicación y patrones, véase el núm III, figuras 24ah y 25 de la floja-Suplemento.
Adorno de corpiño.-Núm. 15.

Se le hace de tul bordado, y se compone de una gola
formada de un volante de tul rizado, con lazo de tul que
forma tres cocas. Un volante dispueHo en conchas forma chorrera, saliendo de la coca del medio y llegando
hasta más abajo de la -c,inturai

Corselillo para traje claro.-Núm. 16.
Es de piel de seda. El borde superior del delantero y
de la espalda se recortan en dientes redondos, los cuales van ribeteados de un cordón de cuentas de azabache. Aldeta dentada. El delantero ,·a adornado con un
bordado de seda y cuentas.
Sombrero de encaje.-Núm.17.

Su forma es la de una capelina de encaje negro frun•
cido. Fondo de e¡1ca'.je de oro. Por detrás, penacho de
plt.imaS negras y color de maíz .

Deshabillé de crespón.-Núms. 18 y 19.
Se le hace de crespón de la China color de maíz y
crespón del mismo color, bordado de seda plateada.
Espalda lados de espalda y de delante y ,delanteros de
crespón 'bordado. Los delanteros se pliegan en el escote se entallan en forma de chaqueta cuadrada I y se
ab~en sobre una camisa de crespón liso fruncida en el
escote, cerrada en medio y sujeta en la cintura con un
cinturón de pasamanería de oro, que pasa bajo la chaqueta y sale por una abertura hecha en las costuras de
los laditos. Cuello alto de pasamanería. Manga plegada,
de crespón liso, con cartera de crespón bordado y vo•
!ante de crespón liso.
;
Tela necesart"a: 6 metros de crespón.-Los bordados
se ejecutan sobre l.í telá.

5 y &amp;.-Abanicos.
3.-Peto da crespón.

Chorrera de .gasa de seda.-Núm. 20.
Se emplea para hacer esta chorrera un pedazo de
gasa de seda bordada color de rosa, que tiene 10 centímetros de ancho por 70 de largo. Se juntan estos lados rectos, se le frunce de modo que quede reducido
á 40 centímetros de largo, y se le fija sobre una tira de
gasa puesta doble, de 3 centímetros de ancho. Los
fruncidos van abiertos con un rizado de la misma gasa,
puesta doble, de 5 centímetros de ancho, y dispuesta
en plieguecitos huecos.
Adorno de corpiño para señoras de edad . ....:..Núm. 21.
Bajo un cuello de pasamane,!"ía se pone una punta de
encaje plegado y sujeto ·en los lados con unaS puntadas.
Volante de encaje en las mangas.

4.-Lazo de cabeza para luto.

Traje de despo_sada.-Núm. 22.

Para la explicación y patrones, véase el núm. II, figuras 15 á 23 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de 3 á 5 años.-Núm. 23.
Para la explicación y patrones, véas~ el núm. XIl,
figuras 64 á 67 de !a Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de IO á 12 años.-Núms. 24° y 25.
Para la explicación y pa.tro.nes, véase el número X,
figs. 50 á 56 de la Hoja-Suplemento.
Delantal para niñas de 2 á 4 años.-Núm. 26.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, figu•
ras 26 á 30 de la Hoja-Suplemento.
Delantal para niñas de 6 á 8 años.-Núm. 27.
Para la explicación y patrones, véase el número VI,
figs. 33 y 34 de la Hoja-Suplemento.
·
Trajes de caza.-Núms. 28 y 28 bis.

El t'raje de amazona es una especie de uniforme que
sigue poco las numerosas fluctuaciones de la moda y
es casi siempre el mismo. Cuanto "más sencillo, es rdás
correcto. Toda exageración ó excentricidad da un sello de mal gusto á la mejor amazona.
Es verdad que esta severidad no se exige más que
para paseo; en el campo' y para caza la fáritasía está
permitida.
El traje de amazona debe ser excesivamente ajustado: pero q~e no emba~ace los movimientos, y la falda
exige particular atención; de be ser hecho á medida y
probado á caba!lo tan cuidadosamente como un cuerpo.
La Emperatnz de Austria es la primera que ha llevado la amazona húngara, forma Princesa, hecha de
tela de _punto grueso, negra y azul obscuro. Una gran
perfección de formas es indispensable para esta clase
de amazona, que modela el cuerpo como un guante.
La última forma para los cuerpos de amazona son
con aldetas pequeñas redondas, ligeramente abiertas
por delante, para dejar ~libre el movimiento de las ca•
&lt;leras, y cerradas por una doble fila de botones hasta el
cuello, ó bien una sola hílera en el centro y abierta con
solapas sobre un chaleco con cuello recto de tela 1 y
corbata regata. Los cuerpos de otras formas son lisos
con pequeñas aldetas por detrás forma frac. Como teji:
do_. se emplea con preferencia el diagonal negro, azul y
gns en tonos obscuros.
.Este invierno será de gran moda el color marrón nutna.
El paño no se emplea más que para ios trajes de caza,
c~omo el que representa nuestro grabado ( fig. núm. 28 ).
l• alda de muletó n negro, especie de p:iño muy fuerte,
que escurre muy bien las zarzas.
Chaqueta ó casaca de caza de paño rojo con aldeta~
redondas, y por delante cruzando el pecho finos alamares negros. Cuello y corbata de batista blanca sobre un
plastrón almidonado, cerrado con un solo botón grande
de oro.
Botas altas de charol negro ó de piel de gamuza gris.
Guantes m~squetero de gamuza amarilla ó gris, y en iJ.
mano un s/1,ck reemplazando el látigo.-Sombrerito se•
mialto de fielto negro. Esta clase de sombrero lo han
ad&lt;;&gt;ptado las elegantes , y los llevan de fieltro gris negroó avellana. Este último color es el preferido.
Para campo, este sombrero se reemplaza por el som·
brero de fieltro flexible con hendidura en el centro ó
por el c~1:,otier de paja.
Las nmas llevan la amazona como'las señoras, negras,

13.- vestido de recibir.
á 45 de la Hoja-8upfemento.

Expfíc. !I pat,, núm. VI//, jigs. 36

14.-Bata.
Expfic. 11 pat, núm. lff, figs. 24ab !j 25 de la Hoja-Suplemento,

�azules ó grises, y cuerpo con tres pliegues delante y detrás sujeto con cinturón de cuero.
.
Nuestra fig. 28 bis re~resenta ~n senctllo y cómodo
traje de caza. Es de terc1~pelo. gns. La fald~ toda plegada cae sobre unas polainas 1gua1~s al traJe. El plastrón del cuerpo va sujeto con dos hileras de botones de
plata vieja. En el cinturón, que es de cuero negro, va
colgada una pequeña cartuchera.-Sombrero _de ~eltro
g:ris con un ala de pluma adornando el lado 1z9u1erdo.
Zapatos de piel de vaca ó gamuza. :Morral pendtent~ de
una correa que cruza el cuerpo, y escopeta de senara
con porta-escopeta sujeta con una hebilla de acero.
Vestido de luto para señoritas.-Núms. 29, 30 Y 33.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figu•
ras {á 14 de la Hoja-Suplemento.
/
Traje de luto para señoras.-Núms. 31 y 32.
1 Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplemento.
Abrigo de lu)ó.-Núms. 34 y 35.
Para la explicación y patrones, véase el número IX,
figs. 46 á 49 de la Hoja-Suplemento.
Sombrero de luto :-Núm. 36. ·

Se corta de tul fuerte un borde de sombrero r~dondo que tenga 4 j centímetros de ancho en medio
por delante y 3 centímétros por detrás¡ se le_ rod.ea de
una cinta de latón, y se guarnece su borde mfenor de
crespón inglés. Se le forra de tafetán. Se reune el cenho de delante y el de detrás por medio de una cinta de
latón cubierta de crespón, y se guarnece la parte exterior del borde de crespón plegado, El centro del sombrero va adornado por delante con unos bullonados de
crespón, y p9r detrás con un lazo grande de crespón.
Capota de luto.-Núm. 37.

El casco de esta capota va cubierto primero de lani·
Jla negra muy ligera. Se .guarnece el borde de delante
con una tira de crespón mglés puesta al sesgo. El exterior va cubierto de cuatro bieses estrechos. Se unen á
éstos cinco bieses anchos de crespón, cuya pegadura
va cubierta en medio con una correa de crespón, y en
su borde inferior con un velo de crespón qüe termina
en un dobladillo ancho. Las bridas van formadas por un
bies de crespón de 3 centímetros de ancho, puesto en
el borde inferior de la capota y cerrado por delante
bajo un lazo.

Austria Maximiliano I, abuelo de nuestro glorioso Carlos V v'eneró también la Sagrada Túnica en el año t s.12.
Per'o como la exposición verificada en 1844 motivó
polémicas violentas, porque el escepticism.o de nues·
tra época, y singularmente el parti?o heresiarca de los
Hermanos de religión libre, se atrevieron á negar la autenticidad de la veneranda reliquia, el actual Prelado
de Tréveris, sabio y prudente, ha adoptado todo género de precauciones para responder, en caso ne~e.sario, á los ataques de la impiedad: nombró una com1~ión
de obispos y escritores eclesiásticos de profunda. ciencia 2.~ciados al burgomaestre ó alcalde de la crndad,
y á'tres arqueólogos eminentes, en Jun~o de 1890, para
que examinasen y compulsasen los códices y docun:ientos que se guardan en el archivo de la catedral rel.attvos
á la Sagrada Túnica, y examinasen después conctenzu•
damente la mismc;l Sagrada Túnica; y este doble examen, que duró catorce días, produjo 'los resultados más
importantes, para admitir de modo indubitable la autenticidad de la reliquia.
Ésta aparece compuesta de tres telas , un a sobre
otra; la superior, una especie de cubierta de la ver.dadera Sagrada Túnica, es de seda adamascada, muy nea,
y bastante injuriada por el tiempo; el fondo es moreno
obscuro, aunque debió de ser en su origen dC; c~lor
rojo ó púrpura, y obsérvanse en él algunos d1bu1os,
casi borrados, que representan aves orientales; los arqueólogos de la Comisión han reconocido con entera
certeza que este forro ó cubierta es una telr1. que data
del siglo v de la era cristiana, y demuestra indudablemente que ya en aquellos lejanos días se creyó necesario proteger con ella la Sagrada Túnica.
Esta Sagrada Túnica es de un tejido de lino, sin cos•
tura, de un color gris amarillento; pero indefinible, como
el de todas las telas antiquísimas, y tiene la forma de
una larga camisa ( 1m ,60) , sin cuello y sin mangas i h~biendo certificado los arqueólogos que se remonta, sm
duda ninguna, á la época de Jesucristo.
Esta Sagrada Túnica está sujeta con largas puntadas
á otra tela de seda, muy semejante al crépe de China,
que forma nueva cubierta ó forro interior, protegiéndola, y que también corresponde á la más remota ·antigüedad.
.
.
. .
El Obispo de Trévens ha dispuesto que la exposición
dure hasta el 10 de Octubre, para que puedan examinar
la Sagrada Túnica los arqueólogos extranjeros que lo
• soliciten.

Vestido de recepción.-Núm . 38.
Véase la explicación en el reverso de ht Hoja-Suple·
mento.

LA SAGRADA TÚNICA.
( APUNTES HISTÓRICOS.)

~ os periódicos más notables de Europa, sin

excluir los de España, publican estos días
interesante descripción de las solemnidat'Í des religiosas que se celebran en Tréve•
· ris con motivo de haber sido expuesta á
la pública veneración, en la catedral de
aquella antiquísima y pintoresca ciudad de
los Príncipes Electores de Alemania, la Sagrada Túnica de Nuestro Señor Jesucristo.
La Efl7Ca y El Imparcial han dado noticia de
aquella exposición en estos ó parecidos términos:
e Hoy ( día 20 de ~gosto ) se han ina~g;urado la.s fiestas
:religiosas, exponiendo la Sagrada Tumca ante mnumerable concurrencia de fieles que llenaban las anchas na\res de la iglesia; á las nueve, después de ejecutar un
'p recioso himno la capilla de canto y música, el arzobispo monseñor Korum, celebró misa pontifical, y luego d~sde el altar mayor, pronunció una elocuente plátic'a en la que declaró que la Sagrada Túnica es símbolo
de 1~ unidad de la Iglesia, y que la veneración pública
á esa preciosi reliquia es confirmación de la fe, de la
esperanza y de la caridad cristianas¡ á mediodía empe•
zaron á llegar peregrinos de varias comarcas de Alemania Suiza, Austria y aun Francia, calculándose que
se han' arrodillado ante la Sagrada Túnica, sólo en este
día I más de 50.000 católicos.» .
.
.
Voy á referiros los ªl?untes_ h1s~óncos que he podido
adquirir, no sin larga investigación, acerca de la Sagrada Túnica actualment~ expu~s~a en l~ catedral_ de
Tréveris , y la cual es I segun trad1c1ón no interrumpida,
la túnica inconsútil de Jesucristo, aquella que los soldados jugaron á la suerte en el monte Calvario, después
de la crucifixión.
,

I

.Ir.

•••

La Sagrada Túnica no ha sido expuesta desde el año
1 s44 y entonces, que no había caminos de hierro, venerá;onla más de millón y medio de peregrinos de toda
Europa.
· La exposición que ahora se hace es uno .de los efectos que ha producido
última l~cha rel~gio~a en Alemania: durante el pe nodo antenor, el Gobierno protestante no la hubiera tolerado¡ pero en el Congreso
Católico que se efectuó en Tréveris en I 88.7, el Obispo
de Luxemburgo se hizo intérprete de los votos de
las poblaciones católicas pidiendo la exposición de la
Santa Túnica, y en este año , no sólo el Gobierno del
emperador Guillermo II ha otorgado el permiso pedido,
sino que el mismo joven Emperador, después de dirigir
las grandes maniobras militares que se preparan en
_a quella comarca, asistirá, según se susurra, con su
aliado el Emperador de Austria, á la exposición de la
Santa Túnica.
Recordaré á este propósito que otro emper~dor de

!ª

la época de la invasión de ios persas, llevándola á Jaffa,
donde la recogió la emperatriz Helena, madre del emperador Constantino.
.
Por último, la emperatnz Irene se la regaló al emperador Carlomagno, quien la donó, en_el ano 800, almonasterio (hoy parroquia) de. Argenteuil, donde era abadesa una de sus hijas la prmcesa Teofrasta.
Desde entonces, y á. pesa~ d~ las i~pías.revoluciones
que se han sucedido ei:i Fran~ta '. la 1gles1a de Argenteuil cons erva tan preciosa rehqma.
E MJLIA DE 5....
Agosto 189 1.

FLOR DEL ALBA.
(Con t i n uaci 6 n.)

XVI.

a~-·
.., ·
ili'.:.N
i¿~~

.

tanto, la pequeña fuerza, c.ompuesta de

'7. dos números y un cabo I camma!1do acele-

mlD'). ·~

radamente , adelantaban al entierro y llegaban al molino. Inmóvil en la puerta
como una estatua , el tío Bias les vió en~ trar, mientras el otro ~ecino I no men?s
%(~~ ·asombrado que su campanero, permaneció
~ l
junto á la cantar~r.a, en la misma actitud 9ue
'
le dejara Ramona. Rapido como. 1;1-na ex halación,
Javierín se lanzó hacia aquel sitio., arrastrando
tras sí al cabo , y señalando el agu1ero , barbotó
casi sin ali ento:
-¡Ahí! ..... ¡ahí!.....
.
Sobrecogido de espanto, el vecmo se apartó con tal
prisa, que el jarro y un cán t'3.r? posados. al alcance de
su mano , vinieron á .tierra, haciéndose mil pedazos. En
tanto, el cabo introdujo el brazo en el prof~nd.o huec?,
palpó el mismo objeto que antes hallara Javierm , le asió
y le sacó fuera: era un envoltorio hecho en un pañuelo
de seda amarillo, muy usado , y que en una de sus puntas tenía el nombre de Ramona, mal bordado, pero
perfectamente le~ible. Con los ojo_s ~orno carbunclos
seguía Javierín ávidamente los ,mov!m1entos del cabo, y
le vió deshacer el paquete , apareciendo la cartenl robada á José Luis, con el dinero que el"'e x sargento.h~bía
declarado tener en ella ..'..,¡ encontrándose también,
•
•
para que no fuera posible poner en .d.t!d~ )ª. iden~idad
A la exposición de 1844 acudieron peregrinos de to·
del dueño, la última cartp. que su famiha dmgió al licendos los países limítrofes, y además de Alsacia y Lorena, ciado y que éste había guardado allí.
de Suiza, Baviera, Austria y aun de Cataluña, y la fe de
:M ientras con tal hallazgo adquiría el cabo la p:ueba
los católicos se robusteció en presencia de tan admiradel hecho denunciado por Javierín, los dos guardias no
ble prodigio.
estaban ociosos: después de preguntar sigilosamente a:l
Entre otros, fué notabilísimo el caso de la joven contío Bias y á su compañ~ro y recibir respu~sta afirmade,a Dro&amp;te-Vischering.
tiva de ambos convencidos de que la molmera no esEsta señorita, que apenas tenia diez y nueve años,
taba lejos , pr~cticaban en toda la casa un minucioso
hacía tres que estaba casi baldada, y sólo podía moregistro¡ pero Javierín, distr~ído un instante por lasaverse con muletas y llevada por dos personas; de esta tisfacción de no haberse equivocado, empezaba á senmanera, y con grandísimo trabajo y riesgo, se la hizo tir extraño azoramiento y recorría con ansiosas miradas
subir al presbiterio, detrás del altar mayor, donde es- la dilatada cocina; de pronto reparó que la puerta del
taba..suspendida, en ancho bastidor de cristales , la Sa• huerto estaba abierta, y adivinó por intuición que la
grada Túnica¡ abierto el bastidor por el Prelado, la ladrona se escapaba. Así, mirando con tanta rabia como
Condesa puso las manos en la reliquia, y casi al punto,
pena hacia el aposento donde yacía su padre, exhaló
sintiendo que sus piernas recobraban las fuerzas perestas palabras con un grito triste como un sollozo:
didas, arrojó las muletas, y exclamó: c ¡Ya estoy cu-¡Ay, la lechuza voló l.....
rada! »
Algo de ello sospechaban los guardias mientras conY en efecto, salió de la iglesia-catedral completamen- tinuaban con actividad las pesquisas, que, como puede
te curada, dejando las muletas, como exvoto, ante la suponerse no debían obtener resultado.
1
Sagrada Túnica.
Llegaba en tanto el entierro, y sus lúgubres c~remo·
Hízose hermana de la Caridad, y vive todavía, y disnias tornaban á arrancar llanto copioso al desvalido
fruta de excelente salud.
niño, que refugiado e!1 un rincón de 1.a cocina, solo enEn recuerdo de esta milagrosa curación , toda la notre tanta gente y partido de pena el tierno corazón, ol•
bleza católica de Westfalia, en la que ocupa preferente vidaba casi del todo á su madrastra , para no ocuparse
rango la familir1. de los condes Droste-Vischering, ha
más que de la negra y estrecha caja donde unos homformado una guardia de honor para velar ante la Sa- bres desconocidos encerraban á su padre y se dispo·
grada Tunica durante la exposición de la reliquia en la
nían á llevárselo.
catedral.
Cuando después de rezar un responso iba ~l padre
Concurso innumuahle de p eregrinos acude diaria- Diego á salir acompañando el cadáver de su amigo y femente á Tréveris: Luxemburgo, Metz, Strasburgo, Ma- ligrés, tomó la mano del niño y le impulsó suavemente
guncia, Friburgo, Aquisgrán, Colonia, !\Iunster, casi to· para que le siguiera: ¿no era, en justicia, el primer dodas las principales poblaciones de Alemania envían allí liente? Obedeció Javierín , y marchó á su lado con la
centenares de fieles¡ de Bélgica, Holanda, Suiza, Ba- cabeza baja y conteniendo los sollozos, mientras los
viera, Austria, van también millares de católicos; In- guardias, adquirida la convicción de que la viuda había
glaterra, Fran~ia é Italia toman parte igualmente en las desaparecido, abandonaban el molino y cerraban la
peregrinaciones, y hasta de los Estados Unidos de la puerta , dispuestos á emprender una batida en regla por
América del Norte se espera en breve una procesión de
todas las cercanías.
2.000 fieles.
¡ Qué acceso de risa nerviosa, producido parte por el
frío y parte por la alegría de haber burlado á sus per••
1
Una modesta iglesia de Francia, la parroqui a de Ar- seguidores, contrajo de pronto las facciones de ~am&lt;;&gt;genteuil, posee también otro vestido de Jesu9risto, y na é hizo entumecer su cuerpo! Desde su escondite vió
los Obispos de Tréveris y de Versalles (á cuya diócesis salir á los guardias y tomar precisamente el camino que
costeaba el sitio donde ella estaba¡ por algunos mi·
pertenece Argenteuil) han sometido á la suprema aut-0nutos fué tal su espanto , que contu vo hasta la respiriclad pontificia de León XIII, presentando un0 y otro
ración, temerosa de que la descubrieran; mas ellos, sin
prelado los documentos fehacientes, la cuestióh importante de decidir cuál de las dos es la Sagrada Túnica: sospechar que se hallara tan cerca la culpable á quien
perseguían, pasaron rozando los mimbrales y dirigiendo
el Papa, compulsados los documentos, ha resuelto declarar que las dos reliquias son auténticas, co,rrespon- ; miradas · investig3:doras á todos lados, menos á aquel
diendo una al ve"Stido llamado sadin ó túnica interior, y donde estaba la viuda.
Mas de repente la ex saltimbanquis tuvo que hacer esotra al pepluni ó capa que todavía usan en Palestina las
fuerzos sobrehumanos para no lanzar un ronco grito de
gentes del pueblo.
La túnica de Argenteuil es de pelo de camello, tejida rabia: acababa de divisar el envoltorio del pañuelo amarillo, que por demasiado voluminoso para guardarlo en
á mano¡ mide la longitud de 1m,45 por 1m ,15 de anchura,
y su forma es parecida á una dalmática de diácono; le los bolsillos del uniforme , llevaba el cabo en la mano:
faltan la manga izquierda y otros pedazos, regalados ¡ luego el robo se había des cubierto! ..... ¡ Así le arreba·
por los Obispos de Versalles á varias iglesias , .y el últi· taban, no sólo el dinero quitado á José Luis , sino todas
las economías de que pacientemente despojó á su mari·
mo al papa Pío IX, á petición suya.
do! .. ... ¿Y era esto posible ?..... ¿Cómo habrían descuSegún San Gregario de Tours, que fl oreció en el sibierto el agujero donde ella juzgaba tan seguro el fruto
glo v1, la túnica de Argenteuil fué rescatada por los discípulos de Jesucristo y ~stondida más tarde en una po- de su rapiña ? ¡ Ah! ¡Javierín sin duda!. .... ¡Maldito cien
mi\1ones de veces!
blación de Galacia; y según Fregenario, cronista del
Mientras rápidas como el relámpago cruzaban estas
siglQ 1x., u_n judío.ll~mad~ Simón la salvó del saqueo en

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389

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAM:_íLIAS,

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

388

ideas por s~ trastornado cerebro, los guardias se alejab~n despac1?, hasta llegará perderse completamente de
vista. El honzonte est~ba libre, y sin embargo Ramona
no se apresuraba á de¡ar los mimbrales· á su de
'ó h b'
·
·
sesperac1 n a 1a sucedido un abatimiento profundo y casi
le_ asaltaban deseos de dejarse morir a!lí de hamb're y de
fr.io; aunque lograra e~c~parse, ¿qué hacía ya sin dinero
m esperanzas de adqumrlo?
Per&lt;;&gt; en criatura~ del temple de la ex saltimbanquis
estas 1de~s no pod1an ser duraderas, y la reacción llegó
pr~mto: impl~cables anhelos de venganza fueron sus
p:imeros agu11ones, y se juró á sí misma no descansar
m una hora hasta hallar medio de apoderarse de Javierín
y hacerle pagar lo q_ue con ell&lt;l: habí~ hecho. Mas para
log.rar este nuevo afan de su ex1stenc1a, lo primero era
salir de aquel cenagal, proveerse de ropa en el molino
y aprov~char la noche en alejarse para siempre de sus
persegmdores.
Al tratar de poner por obra el proyecto, vió con terror que la empresa no ,era tan fácil como había creído¡
pues cuantos más esfuerzos hacía por sacar los pies del
fang?, más bl~ndamente se le hundían. Para mayor angustia la neblina espesaba, se había levantado furiosa
ventisca y empezaba á caer una nevada sumamente copios~. La rnoliner~ no necesitó reflexionar mucho para
considerarse perdida , y el terror á la muerte la dió alientos para luchar, hasta que destrozadas las ropas, desgarradas las carnes y ll~~ando por los ojos toda la rabia
de que se hallaba poseida, pudo escapar de los mimbrales .donde e~tuvo á pu~to de hallar cenagosa tumba.
¿ Quién habna reconocido en aquel montón de sangrientos harapos que destilaban fango álasoberbia mujer d~ Pedro Alba? Silenciosa como una muerta, que
era signo en ella del colmo de la desesperación, Ramona, ocultándose como cuando salió, volvió á ganar el
huerto, y una vez en él, poco le costó forzar -la puerta
que comunicaba con la cocina. Dueña , por tanto, de la
que fué su morada, y relativamente tranquila, pues no
sin razón juzgaba que donde menos podian buscarla era
allí, la ex saltimbanquis, como hambrienta furia, se
arrojó á recoger lo que algún valor tenía, destrozando al
paso cuanto hallaba¡ arrebatadamente cambió de ropa,
hizo un lío de las prendas que podía llevar, y como mujer precavida , revolvió cuantos escondrijos acostumbraba tener con dinero, llegando hasta recoger el que
bajo un falso remiendo había puesto en uno de los ángulos del colchón donde espiró su marido. Durante esta
faena, verificada entre dos luces y con cuantas condiciones podían hacerla repulsiva, ni una fibra del corazón de aquella mujer se estremeció, ni un recuerdo de
piedad ni gratitud dedicó al honrado molinero que la
salvó de la miserable condición en que se hallaba; sólo
se entreabrían sus labios para exhalar sordas maldiciones, cual pestilentes vapores de la lepra de su alma.
El día acababa rápidamente. Ramona miró en torno
de sí, y un pensamiento infernal brotó del exceso mismo de su odio: sacó al huerto el lío de ropa que había
hecho , subió al pajar y tornó á poco con un enorme
brazado de paja, púsolo en el hogar, amontonó encima
la leña que halló á mano; después acercó sillas, mesas
y cuanto juzgó _.~ue podía servir de combustible¡ tomó
de la chimenea una tira de papel de mistos, la encendió
y arrojó en aquel enofme montón de paja y madera. En
seguida, riendo á carcajadas con verdadera ri~a de demonio, abrió las ventanas para establecer cornentes de
aire, salió al huerto, cogió su lío, lanzó á la casa una
postrera maldición y se alejó despacio, tornando la cara
para averiguar si el fuego prendía¡ mas C?mo la nevada
arreciaba dióse prisa y se mtern? .en la. sierra: un.a .vez
allí, estaba segura de burlar la v1gtlanc1a de los civiles.
Media hora después, el incendio, avivado por el furioso temporal, tenía convertido el molino en inmensq haz
de llamas, tanto más difíciles de extinguir, cuantQ qu.e
la situación aislada de la casa y la crudeza de tan hornble noche impidieron que se advirtiera el siniestro hasta
que sólo fué un montón de ruinas.
XVII.

Al emprender Flor del Alba su de~atinada carrera,
hízolo con tales bríos, que en breve t~empo puso g.ran
distancia entre ella y la choza U.e su atnbulada !nadr.ma¡
pero como hacía meses enteros qu~ pert?anec1a qmeta
y enc errada, pronto sintió cansa!1c10, y sm darse c~enta
de ello empezó á aflojar la velocidad que llevaba. coi:i·
tinuaba sin embargo, mirando alrededor suyo, Y creta
distin cr uir sombras que la amenazaban, dánd?le .tale7
vision~s nu evos alientos, cuando ya desfallecida iba a
rendirse.
· d
- ¡Vete Ramona, vete!-gritaba estremeqén ose Y
con las ma~os tendidas para rechazar el f~ntasma evo·
cado por sus con fusos recuerdos ;-¡vete, bien sabes que
no fui yo!.....
•
y 1ra huir d e la odiosa madrastra cerrab~ los OJOS y
p . ' t a ba adelante , sin reparar
en los mil obstácu·
se prec1pi
.
los que encontraba en su cammo.
b .
Mas la pobre criatura no era de piedra.' y al ca
J~deante y fati&lt;ratla llegó á detenerse prec1samednted on·
•
'
·t·
e lavaba la tar e e ve•
llas del Andarax ' en e1 s 1 10 qu
1 lecfor p ero no era ¡·aci·¡
rano en qu e la pr esent_am~~!ún el ~ambio que había
reconocer aquel paraje, "" .6 . ·,n'ormes
grupos de
de la estac1 n. 1'
•
o b ra d o Ia cm d eza
staba del lozano ropaje
secas ram a~ era to~o lo d~e r:ta nieve cubría los álaqu e com o n ea vestldura
P h •a~ los desnudos zarz amos y en ga lanab_a de ~or:!J'o
las lluvias, arrastraba
les; ade más, el no , .en.,ro
p itas confusa mezcla
en su rev.u elta c~,rnente ~~~~~º~~fiado ~I paso; desliz~de las ca1das hop s que
murmullo qu e nada tema
base negr?: es pumO'&gt; O, co::ido que las piedras de lavar
de tranqmhz~d or, Y tfa~ crd es~asamente dos palmos
esta ban cubiertas, a tan
para que las aguas rebasaran e 1 cauce.

f'

º¿r

°

lndifer~nte al peligro, Flor del Alba miró un momento
el sombno ~nemigo que mugía á su espalda, y tornó á
volver los OJOS al camino, que era de donde más daños
recelaba su turbada imaginación. Cortábanse entretanto
las nubes¡ cesaba un poco la nevada, y de la escasa luz
de la lun~, en su cuarto creciente, hería un rayo la
masa ~e alamas y troncos entrelazados, produciendo
fantásticas sombras que oscilaban y se movían á impulsos del vendaval. Temblando de miedo la pobre demente no ~partaba la v~sta de ellas, p~es á cada momen~o tem1a que apareciera el terrible enemigo, su soberbia madrastra: resuelta á evitar que se apoderase de
ella, Y ~eme_rosa hast~ de su contacto, cuando juzgaba
que ve1a agitarse algun matorral, retrocedía instintivame!1te, ar:ortando así la distancia que la separaba de la
traidora nbera.
D; pronto se estreme~i~ de pies á cabeza, y aguzó
el 01do: acababa de percibir un clamor confuso de voces y ladrido~ de p~rros. ¿ Quién es capaz de comprender las desatmadas ideas que estos rumores produjeron
en aquel cere?ro desvanecido y enfermo? Como Ramona era la cnatura que más terror le inspiraba en el
mundo, creyó desde lu_ego que era ella la que venía, y
que co~ ?~Jeto de llevarsela traía gente que la ayudase
en la dif1cli tarea de obligarla á ir. ¡ Pero no lograrían
que tornase al molino! ¡ ella correría tanto que no llegarían á alcanzarla!
Pensando así, retrocedió con viveza¡ no se atrevía á
volverse _por no perder de vis1a el camino, y, en efecto,
pronto vió confirmado el motivo de su miedo: un grupo
de figuras, á las que el susto r la distancia daban enorn:i~s proporciones, corría cañida abajo, en dirección ~l
sitio donde se hallaba. Ya no 1-.abía duda, la perseguían
para entregarla otra vez á su rru.drastra. ¡ No, y mil veces
no! La ,desesperación le hizo e..::hal~r _un grito tan ronco
y.salvaJ~, q_~e no parecía prod1cid~ pc;:ir la gargant.i. de
una débil nma, y tornó á anda1 hacia atrás con vertiginosa rapidez. De pronto le falt~ la tierra, y cayó de espaldas, lanzando un segundo gtlto, que más pareció sollozo de agonía.
José Luis, que había oído el primero, llegaba en alas
de su amorosa inquietud: dos r.erros que le precedían
parados al borde de la ribera, ladraban furiosamente'.
Temblando por la suerte de lt pobre loca, el mozo
miró con afán, y entre la obsclra masa líquida vió un
bulto casi cubierto de agua, ¡:ero detenido entre los
juncos. Sin reflexionar ni un m&gt;meno, tiró la escopeta
y se arrojó al río . .
ISABEL CHEIX .

(Cor.cluitit..)

EL ÁNGEL GUARDIÁN.
~r.r~
~ ·\¿

muerte?
-¡A muerte!
Esta sentencia,pronunciada ha un ins~.&amp;I.~ tante por los padinos en acento ronco y
~ triste, aun en susoídos zumbaba.
Iba á batirse, i. morir quizás. Y ¿-con
quién? y ¿ por qué?
Con Feliciano, su, más leal amigo, aquel
que le había abierto co :las puertas de su cara•
zón las de su casa.
I
Y reñía con él, i qué Jbrror ! , por haberle robado no dinero, el dinero puele devolverse ó perdonars~, sino ese tesoro que, petlido una vez, no se recobra¡ si acaso, se rescata con )angre.
-¿A muerte?
-¡A muerte!
,
Era cosa resuelta. No permija el ultrajado honor de
un esposo que el desafio aque&gt;',fuera un duelo de mojiganga una comedia de coba&lt;Jes, en que representan
ante c~atro amigos el papel d: valientes. Los enemigos
irían al campo á la hora convalida¡ se cargarían las pistolas· se cruzarían las balas; al vez no volvería alguno.
-{Si yo fuera ese!-penS, Gerardo, sintiendo que
un frío intenso le penetrabó de pronto todo su ser 1
como afilada hoja de acero.
y se levantó de su sillón, 4mde había permanecido
desde que recibió el fatal u!fmatum de labios de sus
emisarios.
,
Empezó á pasearse por su l espacho, Tema entumecidos los miembros, congest ,nados los pulmones y la
cabeza.
-¿Miedo?-se preg~ntó akabo de un rato de reflexión.-No, no lo conoc1 nu.nc,.
.
y se &lt;lió un golpe enérg1coen el pecho, como s1 tratara de convencerse de su fo_cal_eza.
.
-Pero ¿y si me mata?-andló, pasado un mstante.
La idea espantosa de la tue~te, que jamás había
c
do siquitra por su perra.miento, fué clavándose
e~u:: cerebro poco á poco. 1uería expulsarla de allí,
reducirla á vana quimera, figLárse\3: com~ una de esas
horribles pesadillas que tant cons1s~encia toman e.n
sueños, pero que, al despe~tr, su misma monstruosidad irrealizable provoca la nS'.
Se ahogaba.
.
•
.
Abrió el balcón, y encen_di6un_c1garn 11 o.
La noche caminaba hacia 1 mitad , ~e su curso. Er.a
·
Sentíase en el ro~ro la tibia atmósfera, hpnmavera.
d fl
eramente impregnada de ar.mas e ores.
g En !a calle se oían carcaJ~ªti· en los jalcon~s de
otras casas, también abiertos,:ta ta asomJ asdmuJeres,
acaso alguna novia que espcaba á ~u a ora o.
y En el cielo, de un azul suve, bnllaban con fulgor
dulcísimo las estrellas.
.
_. Qué hermosa es la v1da!,- exclamó .Gerardo.
Ér~le imposible apartar de u alma la imagen aterradora de la muerte.
. .
.
~
Adelantándose al tiempo ~ a la temida catástro e,
~

~

veíase ya atravesado el pecho de un balazo, tendido en
tierra, rodeado de los médicos que le sondaban la herida y meneaban la cabeza diciendo:
-¡Mortal!
Gerardo, ante esta fúnebre perspectiva, experimentó
un sacudimiento tremendo en las entrañas.
Su memoria dió un salto atrás, rapidísimo, hundiéndose en su vida de niño, deteniéndose en todos los con..
flictos en que se había enredado su existencia.
Entonces sus ojos se anegaron en lágrimas.
-¡Madre! ¡madre mía!-sollozó.-¿Por qué n_¡,e has
abandonado?

•••
Dejó el balcón, y con tembloroso paso dirigióse á urr
lado de su gabinete I aposento ornado con artístico
gusto. En uno de S\IS ángulo3, formando desplegado
abanico, agrupábanse multitud de fotografías, todas ellas
reproducciones de mujeres; pero no aparecía allí la de
su madre. Eran figuras que recordaban á Gerardo amis•
tades y amores, fugaces pasatiempos de un día.
El santo afecto maternal, lo mismo que el retrato de
la persona que lo había simbolizado en vida, habían
sido pospuestos, yacían debajo de aquella brillante galería de frívolas formas femeninas.
Buscó con febril mano y no poco remordimiento de
entre las fotografías profanas la sagrada materna. Hallóla al fin, empolvada, opaca, casi borrosa, como en el
recuerdo de Gerardo había estado el será quien repre•
sentaba.
Lievósela el hijo á los labios, y la cubrió de besos.
.De pronto, al contemplarla, al mirarla fijamente, lanzó
un grito. Los rasgos de aquella cara eran iguales á los
de una mujer, un ángel que en los trances más apurados de su existencia se le había aparecido.
-¿Cómo puede ser esto?-pens6 Gerardo, preocupadísimo en extremo.
Y empezó á profundizar en los recónditos pliegues de
su últimamente obscurecida conciencia.
De entre las tinieblas Qe su pasado, mil escenas surgieron de repente¡ escenas que marcaban la historia de
su vida.
En primer término veía la muerte de su madre.
Era él muy pequeñito. Nunca conoció á su padre. Angela, la pobre Angela, la autora de sus días, había sido
la única persona que cuidó de su infancia, que arrulló
su sueño con cantos, que derramó bálsamo de amor
en las peligrosas enfermedades de su niñez desmeora.1
da. 1- Perdióla á los cinco años, y perdióla sin darse
cuenta de lo que perdía. El era un muchacho traviesísimo, lleno de ese egoísmo de ciertos niños, quizás de
todos, que sólo dispensan atención á sus juegos, á los
placeres, sin duda inocentes, que les ofrece el mundo.
No entraba, no podía entrar entonces en la tierna
mente del distraído rapaz esa cosa tan grande ese suceso tan incomprensible: la muerte de una mad;e. Veía
sí, siempre á la buena señora pálida y taciturna, end;.
ble y lastimera. Pero del mal que padecía no se daba él
noticia. Jamás cortaba el hilo de sus sueños de niño la
S?specha de que aquella angelical mujer pudiera faltarle, dejarle solo en la tierra. Prestábala, en su fantasía
inexperta r cándida, una eternidad protectora, favorable á sus dichas.
-! Pobre hijo mío! - oíale, sin embargo, decir de
continuo.
Y tomábale e_Ila en brazos, y sus besos venían acompañados de llanto.
Una noche fué despertado Gerardo por la mujer que
asistía á su madre.
-· Ven conmigo-le dijo.
-¿A dónde?-replicó el niño asustado. -Tengo
sueño.
- Seguirás durmiendo en casa de la vecina.
· La vecina tenía una niña muy bella, con quien jugaba
Gerardo.
Dejóse trasportar éste por la asistenta. Algo se extrañó de ver á la vecina de pie á aquella hora, que era
avanzada. Pero, como le acostaran en la misma casa
de su amiguita, su linda compañera de juegos quedóse
tranquilo, y continuó su interrumpido sueño. '
Varios días pasó en aquella casa sin ver á su madre.
Al fin preguntó por ella.
-Ha ido á un viaje muy largo-le contestaron.
-¡Ay! ¡qué largo!-suspiraba ahora Gerardo.-De
él no ha vuelto nunca.

•••
Maquinalmente había paseado durante dos horas por
su aposento. El reloj, colocado sobre una mesa marcaba el tiempo, segundo á segundo, con metáli¿o traqueteo. No pare_cían correr, sino volar sus agujas. En la
calle, en el barno, en todo Madrid, reinaba silencio absoluto; dijérase una villa muerta, mas era una villa cansada, ~u mida en reposo.
-¡!odos duermen!-murmuró Gerardo.-¡Qué feliz
es quien puede entregarse al sueño!
. El_vela~a. Extraordinaria lucidez había adquirido su
mtehgencia. Como en un espe)o i~eal, se reflejaban en
aquellos momentos los más ms1gmficantes episodios de
su vida. No había sido ésta muy ejemplar. Dueño él, desde que tuvo edad, de la fortuna heredada de su madre
muy temprano dió rienda suelta al caprichoso corceÍ
d_e sus pasione.s. Había b(!rdeado muchos abismos; pero
siempre, al baJar la pendiente de las acciones infames
una salvadora visión habíasele aparecido, ce lestial fan~
t~~m:l que consideraba Gerardo como su ángel guardian.
Creía en él sin vacilación alguna.
--:.Sí, lo he visto descender por el espacio-se decía
el h1JO de Angela ¡-lo he sentido asirme de un brazo
arrancarme al borde de todo precipicio. ¿Por qué n~
me ha salvado ahora?

�LA MODA ELEGANTE , PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

390

'

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMIL1AS.

391

,

20.- Charrera de gua
de aeda.
18 '/ 19.- 1,uhablllé de crespón. Delantero y espalda,
25.- Etpalda del vutldo
11ar• nli .. de 10 á 12 dot.

,-.,.•.,..''••C

16.-Corullllo para traje claro.

Véase el dibujo 24.

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-"·""';:..:__t$~ .,

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17...Sombrero de encaje •

.;~;~·,r,g.·7-.,
-".:í'

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/'-'I&lt;

-.:.· "#:.

·~':_

?{::"

~,]}~i-~ ·. -22.- Traje de des po sada.

23.- Vesti do para niñas de 3

t

2.$.-Vest ido para niñas de 10 t 12 años. Delantero.
años .

Exp/ic. y pat., núm. 11, jigs. 15 á 23 de la

Cxplic. y ~at., núm. XII, figs. 84 87 de la,

Hoja-Suplemento.

Hoja-Suplemento.

VL\.Sit El. ll!BUJO 25.

[xpflc. y pat., núm. X, liga. 60 á 58 de la
Hoja.-Suplemento.

26.- Dalantal para niñas da 2 á 4 tios.
Expflc. y pat., nllm. IV, jigs. 26 Í ~
de la Ho/a -Suptemento,

27.- Delantal para niñas de 6 á 8 años.
Ex;.lic. y pat., núm. VI, figs. 83 y 34de la Hoja-Suplemento,

28 y 28 bls,- TraJea de caza.

21. - Adorna de corpiño para seioru •e••••·

�392

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMJ:UAS.

Y ahondando en su conciencia, descubría que, á medida que había ido avanzando en años, la aparición
bienhechora habíasele mostrado más confusa , más lejana, mis tardía en venir en su ayuda.
En tres horas fatales de su vida había. estado á punto
de cometer crímenes. ¿Quién pudo disuadirle de estafará un infeliz , de seducirá una huérfana, de matará
un enémigo ? Aquella celestial sombra , aquel ángel,
oculto á sus miradas mientras él seguía el recto camino, y presente á sus ojos, cuando por la senda de la virtud, ó por las cumbres del honor había flaqueado su
entereza.
-¡Oh! ya no puedo dudarlo - dijo Gerardo.-1\fi ángel guardián ha sido el alma de mi madre. Leve, descolorida, imperceptible, como jirón de nubecilla flotante
en remoto horizonte, era la huella que el paso de tan
santa mujer por el mundo había dejado en mi memoria.
¡Desdichado el hombre que olvida á su madre! ¡Desdichado aquel que no la toma por modelo vivo, aun después de muerta! Decir madre, es como decir: gloria,
santidad, hermosura. ¿Por qué ahora , como cuando
niño, no la evoqué en una de las sencillas plegarias
que aprendí de sus labios, hechizado con la miel de
sus besos?
Y Gerardo , ya hombre maduro, en cuyos ojos las lágrimas tiempp hacía que no asomaban, y en cuyo corazón los nobles sentimientos últimamente habían dejado
de tener abrigo, cayó de rodillas, reclinó la frente sobre
el respaldo de una butaca, apretó e l viejo retrato de su
madre contra su boca, y oró, oró, oró hasta que .....

•••

Vinieron por é~ los padrinos.
- ¡ Valor !-le dijeron, viéndole algo abatido.
¿Valor? No lo necesitaba. Habíase apoderado de su
espíritu una resignación inmensa. Sentíase reo , abrumábale su traición, no le dejaba respirar aire de esperanza su culpa, ya aceptada por él en todas sus terribles consecuencias. No le impulsaba á la defensa de su
vida ni siquiera el aguijón de una pasión loca por la
mujer causante del conflicto. Un capricho habíale hecho delincuente. Quien le desafiaba era un hombre
honrado, justamente ofendido por él, que en este punto
se había puesto al nivel del más bajo de los miserables.
-Dejaré que me mate-fué pensando Gerardo por
el camino.-¿No sería villanía, sobre haberle deshonrado, asesinarle ?
Y el asesinato de su amigo y rival presentábase al
ánimo de Gerardo como cosa muy factible. No había
empleado sus días Feliciano En el manejo de otras armas que las que conquistan la paz, la dicha, la prosperidad de un hogar modesto. Dedicado á la industria,
dueño de una fábrica, compartía su corazón y su inteli•
gencia entre los rudos combates del trabajo y las mansas delicias de la familia.
¡Ah! no era Feliciano hombre que se batía en duelo
por vanagloria muadana. Honda y ancha debía haber
sido la herida para trocar su natural pacífico en rencoroso.
-Si me ha desafiado ha sido por no asesinarmededucía Gerardo, terminando los anteriores razonamientos.
Llegaron al campo. Los testigos midiero.n el terreno.
El lance había de verificarse á quince pasos, avanzando.
Eligióse, á la suerte, el sitio y las pistolas.
-¡ En guardia !-gritó una voz.
Y sonaron tres palmadas.
Se oyó un disparo, luego otro , después un tercero.
Inmediatamente vióse á Gerardo caer para atrás, con
una mano sobre el corazón, de donde brotaba un torrente de sangre.
Acudieron en su socorro padrinos y médicos.
-¡No tiene salvación!-murmuraron en acento desesperado.
Pero Gerardo moría sonriendo, con los ojos fijos allá,
en un punto lejano del cielo.
Un áncrel, su ángel guardián, el espíritu de su madre,
le llamaba á través del infinito espacio, diciéndole en
angélica voz:
-Ven, ven con tu madre. Yo te salvaré, hijo mío.
JosÉ

DE SILES,

LA 11ARCHA DE LAS ANTORCHAS.
( NOV E LA

CORTA .)

l.
,¡;-.,~,

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,.. ~., s preciso, mi querida Carmen , que apren9
7.' das á la perfección L a Afarc/Ja .de las An\ i · 1 /ore/tas. Carlos es un filarmónico consu-

19 \~

mado, y ha tenido sie~pre gran predilección por esa hermosa pieza d e Meye rbee r.
~ Conque á ver si por ese lado echas el an1tJ'~~- ~- zuelo. ¡ Es mi sobrino tan impresi~~able !
'1" : 1 Seria, y melomano consuma.d1~1mo también ; pero ¡ cómo me molestaba á . m1 . 01r su nombre si no antipático, más que md1fe rente! Es
t verdad que mi buena tía opinaba todo lo contrario, y juzgaba á su sobrino como á dechad~ d e las más
exquisitas perfeccion es¡ pero com~ ro m iraba e l candidato bajo un prism~ totalm_ente dts_tm~o , y e mpe zaba,
por ari adidura á sentir la fatiga cons1gme ntc al e xamen
de un largo ddsfile de aspirantes, si no á mi mano, á la
herencia de mi tía , abandonando toda esperanz~ y tC?da
risueüa ilusi ón, consideré á Carlos, no cua l d eb1a , smo
como á un prcten~iente más;
y hacía mal en Juzgarle ast.
.
Carlos, aunque joven, gozaba de una reputa~tón envidiable por su talento y por sus costumbres, aJustadas
~

'f,~

1

-

~

~

siempre á la moral más depurada¡ era además catedrático de la Universidad de Villarrica, y heredero forzQSO
de los bienes que poseía mi tía. Esta última circunstancia era la que alentaba las ambiciones de mi generosa
bienhechora, la cual, ante la idea de que á su muerte
me viese obligada á dejar aquel dulce y sosegado retiro, desfallecía su ánimo agobiado por profunda aflicción. Y esto, que era por lo demás plausible, disculpaba para mí en parte sus afanes casamenteros, y me
obligaba á transigir con lo que en mi fuero interno consideraba como caprichosa imposición.
Por contentarla, pues , me senté al piano, poniéndome á estudiar con verdadero entusiasmo La Afarclta de
las Antorchas, estimulada por el apremiante afán de
ver si por medio de la música , que, según proverbio
vulgar, hasta á las fieras domesti ca, conseguía fijar la
atención de aquel candidato extra que iba á ser nuestro huésped.
Ocupábamos mi tía y yo una bonita quinta de las deliciosas afueras de Villarrica , y que, á pesar de su modesta sencillez, habíamos bautizado con el pomposo
nombre de Vtlla Luisa , nombre que llevaba mi bondadosa allegada y otros individuos de la familia.
Rodeaban la casa, de moderna construcción in glesa,
unos jardines cuidados con regular esmero, qu e contribuían de una manera notable á embellecer nuestro
solitario retiro, el cual no hubiéramos cambiado mi tía y
yo por el más espléndido sitio Real. No es que tuviesen
asiento en nuestra casa todas las comodidades, ya que
en ella sólo había lo justo, lo indispensable y preciso
para vivilj/:On una decorosa modestia; era que, debido
á esta misma circunstancia, el afecto que nos profesábamos nos había aproximado más, y nuestro cariño,
nuestras esperanzas y nuestras ilusiones embellecían y
hermoseaban cuanto acertábamos á mirar.
Como he dicho ya, apenas mi tía me indicó su deseo
de que estudiara La Afarcha de las Anlorcltas, me senté
al piano, y en él estaba , concentrada mi atención toda
al papel que ante mis ojos tenía, cuando se abrió la
puerta del gabinete, entrando mi tía acompañada de
un desconocido.
No¡ lo que es como los otros , no era; con sólo verle,
descubriase en él al hombre ..... ¡pues! al hombre ..... hombre, esto es I serio sin antipática afectación, elegante,
distinguido, superior.
-Carlos Miranda-me dijo mi tía presentándome al
recién llegado.
- ¿No me recuerdas ya?-me preguntó Carlos viniendo hacia mi.
-Apenas-contesté¡-estás tan cambiado .....
- Y tú también- afirmó, estrechándome la mano
con gran afectuosidad ;- sin embargo, en cuanto he entrado te he reconocido. Nos separamos cuando tú eras
un capullito muy tierno ,¡ delicado, yo un mozo con
pretensiones de hombre¡ los años te han convertido á
ti en flor de belleza peregrina, á mi en hombre bastante
feo y antipático¡ pero como á pesar de la metamorfosis
algo guardamos de aquello, mil años que hubiesen transcurrido no hubieran sido suficientes para dejarte al
cabo de ellos de reconocer.
Instalado en nuestra quinta, no una semana, como
eran sus propósitos, sino un mes pasó en nuestra compañía, mes de recuerdos inolvidables, de días que tuvieron los esplendores de la gloria, y de noches más
brillantes que el más sereno y esplendoroso día. Pero
ese mes excepcional y hermoso tocó fatalmente á su
término¡ Septiembre expiraba, y la proximidad de la
apertura de clases llamaba á Carlos á ocupar su puesto
en la Universidad de la vecina capital.
El día antes del indicado para su marcha anochecía,
cuando Carlos y yo nos encontramos paseando por el
jardín. Aun cuando en mi inex periencia no había conseguido definir qué linaje de afectos nuestro huésped
me había infundido, ello era, sin embargo, que los presentía mucho más sin ceros y afectuosos que los que por
mi parte había logrado inspirarle , idea que se mitigó
un tanto cuando Carlos, saliéndome al encuentro, con
su cortesía y amabilidad habituales:
- Celebro el encuentro - me dijo ;-pues como mañana tendré el sentimiento de dejaros, antes de partir
deseo hablarte.
Las brillantes espe ranzas que tales palabras me hicieron concebir desvaneciéronse al tiempo mismo de
acariciarlas , ya que la ignorada nueva que Carlos deseaba comunicarme, ni mi enemigo · más acérrimo la
hubiera elegido con tacto más acerado y cruel.
Si: Carlos me participó, radiante de satisfacción , que
en cuanto llegase á Villarrica había decidido contraer
matrimonio con mi prima Enriqueta, á la cual, por motivos más que justificados, distinguí siempre con mi
mayor aversión. Enriqu eta era el punto negro de mi
dicha, el obstáculo treme ndo é insuperable que de continuo y á traición surgía en medio del camino de mi
felicidad.
La decepción que sentí fué , pues , terrible, imponderable. En tanto, e l ruiseñor cantaba o culto entre e l
espeso foll aje , las estrell as brilla ban c omo discos diamantinos suspendidos en un manto de zafiros, las plantas e xubera nt es de pe rfume embalsamaban dulceme nte
el ambiente, y Carlos, e ntusia smá ndose por instan tes,
cada ve z n:e hablaba con mayor calor d e sus esper anzas de glona, de su s su eños d e fe licidad.
- Pe ro no creas-me dijo con ace nto que me supo
á traidora agresión ;-en medio d e mi di cha no me he
olvidado d e ti. l\li tia está por de más achacosa, y como
la mue rte puede sorprenderla de un mom ento á otro .....
Yo no c ontesté, pero rompí á llorar inconsolable.
- ¡Oh! no llores , pob re niña - me dijo ; - es preciso
se r prácticos y preocupa rnos, más qu e del prese nte, de l
porvenir. Persu adido, pu es, de esta necesida d co n Enriqueta hemos convenido que, en cuanto mi tí~ deje de
existir, te vengas á vivir con nosotros; partiremos pan

y choza, y siendo nosotros no del todo malos, y tú un
dechado de perfecciones, todavía puede ser nuestra
casa un espejo de felicidad. ¿Qué te parece la idea?
-Otro día hablaremos de ello - le dije ;-ahora estoy
vivamente conmovida, y no acertaría qué contestar.
-Pues piénsalo bien-insistió Carlos;- no es el amigo, es el hermano quien te ha hecho la proposición,
-Lo .sé; adiós-repuse, temiendo que la pena me
delatase á sus ojos.
-¿ Vas á dejarme ya ?-me preguntó.
-Sí, siento un poco de frío.
-Entonces, si te retiras , voy á pedirte un favor.
-¿ Qué deseas ?
-Oirte por última vez L a'' Marcha de las Anlorcltaf.
La tocas mejor que ella.
·
El cumplido debió estimarlo é l insuperable ; yo lo estimé, en cambio, de pésimo y detesta bl e gusto , y por
no manifestárselo así, me apresuré á entrar en la habitación.
Me senté al piano. Carlos á mi lado, y mi tía , que nos
vió entrar, sentóse en el hueco de un a ventana , contemplando desde allí la perspectiva pavorosamente melancólica que en aquella hora ante sus ojos se extendía.
Yo hice por tocar¡ mas , contra mis buenos deseos,
las brillantes notas de la hermosa composi ción de l\feyerbeer brotaban bajo mis dedos apagadas y tristes,
como ecos de una marcha fúnebre ejecutada por quien
lleva una herida recién abierta en medio de su corazón.
Cuando hube terminado , en vez de dedicarme algunas palabras de elogio como solía hacerlo otras veces,
Carlos se apresuró á preguntarme:
-¿Qué has decidido ?
-No insistas-le contesté.
-Es .preciso-observó-mi indicación , Carmen; además de mis buenos deseos, obedece á otro móvil que á
tu buen sentido dejo el adivinar.
Con efecto, no me costó gran esfuerzo medir todo el
alcance de su indicación.
Carlos tenía un hermano, bastante más joven que él,.
oficial de la Armada, y arreglar entre ambos una boda
era su constante preocupación. Sin embago , yo est\mé
como una profanación á mis aspiraciones tal idea , y falta
de palabras que expresaran todq lo que en aquel instante sentía, abandoné el piano, Qirigiéndome á mi tia, á
la que sorprendí leyendo atentamente una carta que
una criada le había acabado de e ntregar.
-¿ Qué noticias hay, mi querida tía ?- la pregunté.
-Estupendas-me contestó, mirándome á través de
sus lentes con gran atención.
-¿ De qué se trata ?-insistí.
-Nada menos que de una boda. Enriqueta me participa que se casa con un señor D. Manuel Salazar, comandante de artillería. Buen lote le va á caer, porque lo que
es la chica es una nulidad como no hay otra. ¡Qué hombre~;! Luego dirán .....
A las palabras de mi tía sucedió un instante de elocuentísimo silencio, revelador de lo tremendo de nuestra impresión. Carlos me miró con expresión sombría;
yo no me atreví á corresponderá su expresiva mirada.
Sin embargo, por el acento de su voz comprendí que
debía ser muy viva su emoción.
- ¿De qué Enriqueta está usted hablando?-preguntó á mi tía.
-De mi sobrina¡ ¿de qué otra podría yo hablar?contestó la buena señora, en tanto le presentaba la
carta.
Carlos la leyó atentamente , y aunque era muy grande
su serenidad y probada su presencia de ánimo, su rostro se cubrió sin embargo de horrible palidez. Devolvió
luego el funesto escrito á mi tía , y recogiendo su sombrero, que había dejado encima del piano:
-Adiós- dijo.
Y sin añadir palabra, bajó al jardín.
Mi tía supuso que había ido á dar un paseo, pero no
fué así. Aquellas lacónicas palabras fu eron su despedida. El joven catedrático había dejado para siempre
nuestra solitaria mansión.
El desencanto· de la bondadosa anciana no tuvo límites, no tanto por la decepción que en sus planes matrimoniales entre Carlos y yo había sufrido, como por la
injustificable despedida de éste I qué en manera alguna
conseguía justificar. Preocupábala · asimismo grandemente el cambio que en mi carácter se había operado,
y que presintiendo la causa , sólo conseguía aumentar
su animosidad.
Un día, como observara que con predilección á cu¡;i.ntas formaban mi repertorio, tocaba si empre la misma
pieza, me dijo:
-Oye, Carmen, ¿por qué to cas siempre esta AfarchaJ
Está ya algo pasada de moda.
-Si, ¡pero es tan he rmosa! - la con testé.
- Otras piezas hay que' lo son tanto ó más que ésta,
y sin embargo no te merecen igual p refe rencia.
-¡La he tocado tanto!
- Sobre todo cuando estuvo con nosotros aquel ingrato. ¡ Cuán cierto es que todos los sabios ti enen una
ve na de loco! Bien burló mis cálculos e l gran hipocritón,
y tus esperanzas también; porque, fu era rubores y fingimientos , niña: tú amabas á mi sobrin o; es inútil que lo
niegues: hay cosas que no pue den pe rma nece r ocultas
y que fl otan sie mpre e n la su perfi cie po r más que se las
prt:tenda sofocar.
- ; Si yo no pretendo sofoca r nada, tía! ¿Lo has adivinado ? Enton ces ¿á qué nega r ?
- ¡ Con qu e no me e nga ñé! H arto lo pr esentía; pero
no te descorazones ni abatas . ¿Que h:i. burl ado tus esperanzas un catedrático ? l\Iej or j cap az soy de dar c on un
partido loco por ti. T engo en Indias un sobrino que
debe ser á estas horas archimillona rio : mañana mismo
le escribo, y tú verás.
-¡Pero , t ía!.. ...
- Y además otra idea se me ha ocurrido también.

\

1

[

�395

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
. -;-¿De modo que, usted no sabe dónde vive ese infe11z. -p:eguntó el caballero, cuando la portera acabó su
charla tncoherente.
-Escuche usted- contestó la habladora. - ahora
,ecue:do que el Sr. Juan me dijo que iba á t~mar una
guardilla en el Pacífico ..... ¡Cabal! ¡ En el Pacifico l
El caballero no esperó más: deslizó un duro en la callosa m~no de la portera, entró en la berlina y dijo con
voz recia á. su cochero:
'
-¡Al barrio del Pacífico, Bautista!
-¿Calle? .....
-Anda, que ya preguntaremos.
Y preguntando, efectivamente, en tabernas y tiendas
encontró la morada de Juan.
'
Era una guardilla, y en miserable jergón estaba acostado un hombre que parecía un fantasma una especie

de esqueleto.
~¡Juan, Juan!-gritó el caballero.

'

. ~ aquel esqueleto, al oirle, exclamó con acento de
1d1ota:
-¡He robado un billete de mil pesetas! ¡He robado
un blllete de mil pesetas!
-¡No, no le has robado!-gritó el caballero golpeándose el pecho.-_¡ No 1~ has robado!.. ... y en cambio )'O
te he robado á h la dicha y hasta la vida. ~ Me conoces,
Juan, me conoces?
Juan no pudo contestar, porque en aquel momento
rendía su alma á Dios.
-¡Hija ~ía!-exclamó el Conde, pues ~1 era, abrazando á Amta.-¿Me perdonas, hija mía, me perdonas?
Ayer encontr~ el billete de mil pesetas, aquel billete
q~f tu pobre padre confesó haberme robado ..... ¡Ay de
m1. Le encontré escondido entre los papeles de una
ca_rpeta, y desde entonces sólo he tenido el pensamiento de correr en busca de Juan, pedirle perdón y
pagarle con creces el daño que le he causado. ¡A)I!
í ~leg_o tarde, demasiado tarde! ¡ Malditas sean las apanenc1as engañosas!
-¡ Padre mio!-gimió Anita, abrazando el cadáver de
su padre.
-¡ Perdóname !-volvió á decir el Conde, estrechando
en sus brazos á la niña, y besándola en la frente.

para una señorita es el glad de color malva verde
agua, palo ros~, .P~rgamino, etc., que se dobla 'en tres
veces, Y lleva m1ciales muy pequeñas. La mejor manera_ de perfumarlo es echar polvos de iris entre todos los
phegues_, Y c~rrar herméticamente la caja.
_El traJe gns claro puede combinarse con suralt del
mismo color y encajes blancos.
~apota de encaje blanco y corona de rosas.
A CELtNA.-L_os trajes de otoño se adornarán mucho
con pasamanena y sulaclu. Estos adornos cubrirán casi
~odo el de_lantero de la falda, y las mangas llevarán punos también cnbiertos, 6 figurando un jockey en el
hombro.
Le aco!lsejo, para vestir, zapato bajo de tafilete ne•
gro, media negra ó de color obscuro, con rayas ó cuadros escoceses.
La sombrilla blanca, roja, azul marino 6 carmelita,
con puño de madera y muletilla de oro cincelado, y
ta~bién,. haciendo Juego con el tra1e, con puño de
lapislázuh, bola de agata ó cabeza de perro esculpida
(verdade ra obra de arte), con collar de plata y el nombre grabad~. Esto es muy nuevo y original.
Son también d~ mucho vestir las de crespón de China,
con grandes manposas cal~das, de encaje de oro, mang_o de mar_fil ~on incrustaciones estilo japonés, y muleulla de Sa3oma con figuritas fantasía.
Para casino los abanicos que más se llevan son los de
ga~a, con ligeras guirnaldas de flores, y en cada varilla
gu1rnaldas también de miosotis 6 violetas.
Los de ~luma~ blancas,_con varillaje de concha obs·
cura ó rubia y cifra de brillantes, se llevan únicamente
para baile.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 33.
Corresponde á las Sras. Suscritoru de la

TR,\JES

plastrón liso con cuello alto y adornado de sotdaclle. Un
cinturón en pico sujeta los delanteros. Mangas amplias,
adornadas con sou/ac/tt en la parte inferior.-Sombrero
Canolier, de paja azul marino, adornado con alas rojas
y beige.
2. Traie de pa,io amazona beige I terciopelo pekini mor·
doré y pasamanería del mismo color.-Falda lisa por delante y plegada en abanico por detrás, adornada con tres
bieses sobrepuestos guarnecidos de pasamanería de
seda mordori. Chaqueta ajustada, de paño, con V de
terciopelo en la espalda, y con vueltas anchas en los
faldones, que se cruzan por debajo del talle sobre un
plisside paño; el delantero es de terciopelo, y el faldón, de paño, formando dos lengüetas, que suben hasta
el _pecho, bordeadas de pasamanería. Mangas muy am•
phas en los ho,mbros, con vueltas de terciopelo.
Sombrero de paja fantasía, adornado con lazos de
fay~ y rayas de raso, y rodeado de una guirnalda de geranio rosa.
3. Traje de crespón verde pdlido.--Es de forma Prince•
sa, formando casaca por delante y adornada al borde
con bieses sujetos con aplicaciones de pasamanería
negros, que suben formando tirantes.
'
La falda va igualmente adornada con bieses.
Las mangas y el plastrón van cubiertos con aplicaciones de pasamanería y caboclums de azabache.
Capota con ala de crin, calada, y el fondo formado
por lazos de fa.ya verde y violetas de Parma.
LA PERFECCIÓN.
LRS señoras, únic!lS personas competentes en artículos de
períumería, conce,lt:n sus preferencias, hace largo tiempo ¡\
los r.:nombrados J11/Jo1u1 ád ümgo.
'
Una de esas elegantes damas se expresaba el otro día de este
modo: c Preténdese que la -perfección no existe, y yo creo, no
obstante, que en perlumerla, por lo menos no hay n:1da tan
perfecto como el Jabón del Conf!o.&gt;
'
Jabooer!a Vidor Vairsiu, en P;trís.

1.•, 2.• y 3.• edio16n.

y CA'''A
por lo, la
cigamlloe
l)
.1. RR(J Cu'!-dos
Esp1c. 2 írancos
AQM.A
TIAU
D'HQUBIG f\l NT muy
apreciada para el tocador y
Ú
para los baños. llo•lllsaa'9
e&amp;lL

DI! KXCl'RSIÓ!i.

•••

peñumista, Paris, 19, Faubourg St Honoré.

También Juan habrá. perdonado al Conde, que vela
sin cesar por los tres hijos de aquel hombre pundonoroso y desdichado: Víctor y Carlitas siguen una carre~a científica á expensas c.lel Conde, y la hermosa
Amta .....
Anita, á_ quien dotó el Conde con cien mil pesetas,
está en v1speras de casarst: ..... con el mismo Conde
.de
jULlÁN ERARDO.

ecomendar contra la TOS. la BRONQUlTIS, la GRIPPE, etc.,

el ~11;rahe y la ••.•~la de NaílP;. ~e Oelangrenier, de París
R
es part1c1par de la op1món de los médlcos más eminentes.
Pe,funuri'a

z.••·

(Cro1uis del ligu1ín ilu:i:.i,ado, vi'ito de c~p:i.lJa.)

Traje de lana azul marino, adr.Jr1tado con s:mtac/1c de
piata,para ni,las de 10 á I:! a,ios.-Falda lisa por delante
y plegada por detrás, adornada con un volante fruncido
y bordeado por tres hileras de soutaclte de plau. Cuerpocasaca, con faldones formando volante, adornado de
sNtlac/1e: los delanteros, forrados de seda roja, quedan
abiertos sobre dos ccltarpt:s cruzadas, que dejan ver un

PRISCIPIA E:O,: L.\. c.Vó!LLA

fumería Oriuztat, Preciados, I: perfumería de Urquiola, Alayor, , ; Romero;' lícmte, pe,funuri"a \
Inglesa, Carrera (U Sa,i Jer6,timo,3, y m Barcdona, Sra. Viuda de La/011t é I/ijqs, y Vicmte Fernr.

l~

PASTA DENTjfRICA

SOLEDAD MARTÍN

1.

Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca 9. señalarse en su epidermis, y se conservó
joven¡ bella basta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
fai de tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortificarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporáneos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclm;iva de la ..rrfumería 1'ihlon (.ttais,m Luonte), 31, rue du 4 Septembre, 3t, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , ~r11ol,lc Enn dr
l\lnon y de Dub .. , de 1'11100, polvo de arroz que Ninon de Lenclos lfamaba «la juventud en
un:1 caja,.-Es necesario exigir en le. etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
fabificaciones.-La Pa,f_umeYU J',,i11011 expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Depósitos m Mad,-id: Pauual, Arma/, 2; Arta::a, Alcalá, 2.J, pral., i=q.: A,r;ufrre y ,1fo/i110, per-

~n,eua,a0~~!.=v.1~¿1a,~,fJtw.

1

Y ORTIZ DF: LA TABLA,

NINON DE LENCLOS

o/~~~?07~¿,,~,d,_/h¿~tZ,«...7"v,~J

du Quatre Septembre1

SALTO DE CABALLO

Á Jo&gt;..(1uu11TA.-Como hace tiempo no se usa casi para
nada la mantilla, no hay formas nuevas de colocarla y
se sigue poniendo recogida al cuello, y dejando lucir
hastante el peinado.
Creo que el delantal para esa señorita debe hacerlo
de batista de color con flores, y cuanto á su hechura,
.debe ser como los de té. Delantal cortito, con peto
fruncido, sujeto en los hombros con tirantes de cinta
&lt;le raso &lt;lel color de las flores, terminados éstos en los
hombros con dos lazos, y la cintura anudada detrás con
las mismas cintas de los tirantes.
Á RosiTA.-EI requesón es muy sencillo de hacer. Se
pone al fuego medio litro de leche gruesa, y cuando
está tibia se le echa un pedacito de cuajo desleído en
.un poco de leche; se aparta, y se pone entrC? ceniza caliente, y con la misma ceniza se cubre también la tapa·
dera· cuando h leche está cuajada, se echa en un ces-tito de mimbre ~los hay á propósito), y se oprime bien
con una cuchara, y después de bien escurrido, se sirve,
.espolvoreándolo antes con azúcar.
A l'1'A fo:-.:oRANTE,-El papel de cartas más elegante

MADRID

ntt!

PRESE~TADO POR LA SRTA. D.

Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
,eon~ultas que, sobre asuntos propios de las secciones
,del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico, ó
¡1or cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en cada anónima, 6
.que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

Al cala .85 _

:-:1,:NET, 35,

11•111••riM

Perft~nuria /l'útflll, Ve LECO);TE ET c;e, 31 1 rue du Quatr-o
Septembrc. (VO:anu los anunci...is.)

CORRESPONDEi\CI.-\ PARTICULAR.

6 d.e Setiembre de 1891

txllficrt

París. ( V,ia11~&lt;' lo~

/
1

sC:11 . 1 Y T(RXtS• ES LA 56.

'o 1:- &amp; l.
q, :o,\.cll de Pe"' Ú .t"\

...._v-o.,_,c°' de todu :r"kl Q'/
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9 ou11.nta, ftorce ..,._,. 1,,, ~

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4 eXh&amp;lan fraaancia 9

AROMAS DULCES
OPOPONAX LOXOTIS 1
RANGIPANNI PSIDIUM ¡
Y JUL OTR.\S

(

.;&gt; ~e11e1i&lt;l1111n fofo~¡,;;.rtu ~ /,
~4': porlod'rr/11111i,fa, ~,:;
v Dro:,1um&gt;« 0~

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bond suee\ \)

�i.A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

nrnz MKSES DE smnnmos EN UN IIOSPITll,.

ULTIMA NOVEDAll EN PERFUMES INGLESES

CRAB APPLE BLOSSOMS.

HACE mucho tiempo que se viene diciendo qt:c

los médicos echan drogas que conocen poco en

lrlor de manzana S1ivesue-Extraconcentrada.)

cuerpos.'l,Ue conocen menos. Esto tiene de verdad y de mentira al mismo tiempo. Hay abogados buenos y malos, como hay médicos buenos

y malos. La_dificultad con los señores médicos

como profesión es que están muy unidos, y que

suelen tener muy buena opinión de sí mismos
No les gusta que los derroten en su trabajo per
sanas extrañas , que no han estudiado Medicina.
Con la falta de éxi to pagan muchas veces d
rehusar aprender, á menos que el maestro esté

Decís 1 Señora, que os., faltan muchas co::;nS'
para que volváis á ser
,

JOVEN Y BELLA

Pues pedidlas á la Petfumería Exótica, rue du
4 Septembre, 35, m París, y quedaréis satisfechay encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agua 6 en crema, os hará
volver á la hermos~ edad de diez y seis primaverasy os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz ,Flor de A lóérchig o dará á vuestro cutis unablancura diáfana que evocará á las rosas desva-necides de vuestro rostro; su Anti-Bolbos exfü..
pará los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará, alargará y dará nuevo color :i
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venas,
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri-merajuventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á'
ningún artificio.
El Catálog o de la Perfumería Exótica se remite,
gratis y Jra,ICo de porte, á quien le pida.
•D epósitos mAfadrid: Artaza, Alcalá, 23, priw

marcado con el sello del contraste.
El Dr. Brown Sequard, eminente médico de
París, establece este hecho perfectamente, cuan:
do dice: «La Facultad eslá tan envuelta en su
propia confianza y orgullo, que rermite á personas extrañas que recojan los diamantes de las
verdades científicas. ~ Vamos á dar un ejemplo
muy interesante, que demuestra esta importante
verdad.
El vapor Concordia, de la línea Donaldson, salió de Glasgow para Baltimore, América, en 1887,
llevando á bordo como fogonero á uno que se
cipa! , izq.¡ Pasma/ , Arenal, 2; ; eifumeria Urllamaba Richard W ade. Había ido catorce años
quiola, Mayor, I; Aguirrey Jlfolmo, Preciados, Ir
en varios buques de la carrera de América, China
y m Barcelona, Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
y la India. A pesar dt:l trabajo fuerte y aniquilador, se había conservado robusto y saludable. En
el viaje de que nos ocupamos, empezó á sentirse
débil y enfermo por la primera vez. Le faltaba el
apetito, se sentia pesado, le daba flato, tenía mal
gusto de boca , estreñimiento é irregularidades.
PARA BL PAlvUELO
Algunas veces, durante el trabajo, le daban mareos, que atribuía al calor de los hornos. FreDE RIGAUD y
l'BRJ'UlUllTA.8 DK LAS C0WrJ&gt;:8
cuentemente sentía fatigas y le parecía que iba á
vomitar, todo esto acompañado de dolores de
de España, Grecia y ll:olanda
cabeza. Durante el viaje se puso peor, y cuando
el buque llegó á Halifax, tuvo que quedarse en
ISENCIA : Lucrecia.
Lilas de Fcrsia.
el hospital Victoria, yéndose el buque sin él. El
EXTRACTO : Graqi.osa-.
médico residente le dió unos polvos para parar
l?eau
d'Espa.gne.
el vómito, y al día siguiente, el médico principal
Eouc;ruet Royal,
Primero entre los perfumes de moda en la actual
Imposi ble concebir corn más delicada Y más deliciosa
le recetó una medicina que había de tomar cada
Reseda..
tenemos el Crab Apple Blossoms, que es
que el perfume Crab Apple Blosaoms, que prt'para la
cuatro horas. Antes de dos días Wade se había temporada
Muguet des Beis.
de una calidad y fragancia inmejorable.-Londo11 Dmn.
Crown Perfumery to., de Londres. 1 it:ne el aroma de
puesto tan malo, que fué preciso dejar de tomar Yournal / Gauta di la DJrtt di Londr,-s 1.
ia prima\·era, y aun11ue !'e le usara toda la \'ida, nunca
polvos y medicina. Pasó un mes, y el pobre fo- CORONA., Compañia de Pf'&gt;rfumerÍ:I
se cansaría di' él.-Ntw York Obstrvrr.
JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
gonero cada vez estaba peor.
.A- LOS ll&amp;rSI\d:OB OLOR:C:::l
En esto se presentó otro médico, que había de
ser el principal durante cinco meses. Recetó nue1-,7, N•~,v BOND STUEET, LONDUES.
Se vende "'r. tod:,s lns Perfumerías.
vas medicinas, que no dieron gran resultado.
Todo este tiempo, el Sr. Wade sufría mucho; no
digería nada, vomitando todo lo que comía. Tenía muchos dolores de vientre, la garganta muy
3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889
ardiente, flato y dolores de cabeza. El enfermo
tomaba una bebida cada cuatro horas, unos pollargos y espesos, por acción del E:s.tracto en•
vos después de cada comida, para ayudar la dipilar de los lleuedlcUmt8 del l\fonte Majella,
POR
gestión, una píldora purgante todas las noches, y
que destruye la caspa, detiene la caída de los cados píldoras atemperantes todas las noches para
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
FABRICANTE DE PERFUMERIA INGLESA
evitar los sudores fríos. Si las medicinas habíar. D. ANTONIO DE TRUEBA decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35,
EXTRA-FINA
de curar, Wade se figuraba que las estaba torue du 4 Septembre, París.-Depósitos: en Madrid,
mando en cantidad suficiente. Todo lo contrario.
VICTORIA ESENCIA
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelon~
Es
una
de
las
mejores
obras
literarias
del
El perfume mas e:s:qulsllo del mundo. Se presentó pleuresía, y después de sacarle del
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
Gran surtido de cxti·aclos para el pañuclu,
costado derecho noventa onza.s de materia, los mé• ilustre Antón el de los Cantares, moral, ins•
1.10
la rmsma calidad.
dicos le dijeron que se moría infaliblemente. Pa- tructiva y amenisima.
LA .rUVENIL
saron otros cinco meses, y se cambiaron de nue•AJUSTA COMO UN GUANTE.•
Polvos sln ninguna mezcla química, para et
Forma un elegante volumen en s.o mayo,
vo los médicos principales. El nuevo médico le
THO~SONºS
cuh.lado de la cara, adherentes é invisibles.
6LtVE·FITTIP16di6 una bebida que Wade decía le hacía temblar francés, y se vende, á. 4 pesetas, en la Ad·
CREIIIA IATIF
como la hoja del arbol.
ministración
de
este
periódico,
Madrid,
Se conserva en todo::; los climas; un ensay.l
En este estado la sangre escocesa de W ade se
harfi.
resaltar
su superioridad. so ore los domas
dió á conocer. Se obstinó en no tomar más me- calle de Alcalá., núm. 23.
MAR~ DE FÁDRICJ.
L:old-Cremas.
dicinas, diciendo á los médicos que si se había
.....,
AGUA DE TOCADOR JONES
de morir, lo mismo era tomarlas que no tomarlas.
C O B S -'-1
Tónica y refrescante. ex:cclente coulra las
Para entonces, un vaso de leche que tomara se le
Ptr/et
ci6n
m
la
huhuni,
plcudaras
de los iusectos.
agriaba en el estómago, en donde permanecía a-o•-••----••-•--•••••-e
(]
LA CASA
l
mlosdetalluyduraci/in
ELIXIR Y PASTA SAIIIOHTI
días y días. Nuestro amigo estaba como un barco
~.A.TÍ.AS LÓFEZ
•
.áp-obado por todas las
D~ulifricos,antlsépticosy tónicos,blanquean
perdido sobre un bajo haciéndose pedazos. Dejae\e¡¡antes del mundo.
¡
n!ADRID-ESCORIAL
•
Vendidos hasta la fecha:
os &lt;11 en t es Y ror te Ja&lt;:!en las encías.
remos que dé á conocer lo demás de su experien- ti fnbri"" ~lemPl'll IM mismas e:ioolentes ,:!ases de
mas de un millón por atto.
23, Boulevard des Capucines, 23
tant.a._predilecclón goum cutre lt&gt;!! pcrsoru,a do bu~n J:"ll!lt-0, I
cia en las palabras que empleó al comunicarlas á ,.I quePid&amp;nse
eiempre e3UNI Chocolates, que IMl l!Ilonentn,.11 en t.,. I
Pedidos hechos por Comer•
PARIS
~ doa IOII ComerciOll de Ultn.mariDOB do E•p.-.f\~.
la prensa.
ocno Plll)IF.IIUJUllU.I,"
ciantes de todo el r.,nutlo.
Oépósito
en
todas
la buenas Perfumerias
Oficinas: Palma Alta, 8
1 Fabricantes:
« Cuando las cosas habían llegado á este estado, 'i
W. S. TH0MS0N &amp; C0., LTD., L0ND0N. 11-.,.;..,,_,__,_,.;¡,.;¡,.;¡_,;;;¡;;,;,_,;;;,;;;¡;_,;.,.i
Dep ◄'•sito Central: i\lontera, 2;;
1
se presentó en el hospital una señora á quien no t
había visto nunca, y estuvo hablando conmigo.
Ella ha sido un ángel de misericordia, y sin ella
no estaría yo ahora vivo. Me habló de una medicina llamada Jarabe curativo de la Madre Seigel,
y al día siguiente me trajo un::i. botella. Empecé á
,OR
96, Strand, Londres.-9, Boulevard des Capucines, París.
tomarla sin preguntará los médicos, y unos cuanESPECIALIDADES PRINCIPALES:
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
tos días después me había lwantado de la cama y
0
gueria almorr,ar huevos co,t jamón. Desde entonPreciosa novela original, con int~r.esante a~gu- Extractos concentrados: ~~ifNc~E~~1JTQi:.;, !~~NC, TOREADOn EXQUISIT,
ces, siguiendo con el gran remedio de la Madre
cuadros de costumbres familiares, eptSO• Aguas para tocador·
Seigel, fui mejorando, y pronto pude salir del mento,
dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro T'
Fll.lA, EAU DE RIMMEL, t.AVANDE AMBRÉE.
hospital y volver á Glasgow. Ahora me siento
,
1
m ura Rubia: AGUA DE ORO, LA MÁS PERFECTA TINTURA RUBIA.
como si perteneciera á otro mundo, y no tengo la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayor frances, que se vende, Jabo
HELIOTR
enfermedad alguna.&gt;
á_4pesetas,. en la Administració? de este perló-neS extra fi nOS.. FILIA
DE NICE, etc,
OPE BLANC, LILAS BLANCAS, VIOLETTE
Los hechos que han precedido se han contado
1
DE VENTA EN LAl PRINCIPALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE ORO : EXPilSICIÓN D: BARt[LONA,
con calma é imparcialidad, y el.lector formará de d1co I M adnd, call~ de Alcalá, num. 23.
ellos la opinión que le merezcan. No creemos
prudente publicar nombres, aunque el Sr. Wade
nos los ha dado. Su dirección es: 244, Stobcross
Street, Glasgow, Escocia, adonde puedt! ·escribírsele.
EL REDACTOR.
Si el lector se &lt;lirige á lo::. Sres. A. J. White,
Limitado, 155, ca!le de Caspe, ll.i.rce\ona, tenddn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
El Jarabe CuraliYo de la l\ln.dre Seigel está de
Tenta en todas las Farm:icras. Precio del frasco,
14 reales; frasquito, 8 reales.

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NUEVOS PERFUMES

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6, 14, 22 Y 30 DE CADA MES

C''

SUMARIO.

CABELLOS

T. JON ES

.

1

rHrC;JLI.TE )

________.,.,__________

E. R I M: M: E L.

EL SOL DE INVIERNO

t

.

LD

·

li

r,

C~ra

j
A

,;
1'

l

EURALGIAS, jaqiucas. calambns m d tslómalJO
húttrúmo, todas las enfermedades nerviosas se calman
con las pfldoras antineurilgicas del D1•. Cl'onier.
3 francos; Pads, farmacia, z3, ruede la Monnaie.

N

An1a1mia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias

reconst1t~ye la sangre, repara I_as fuerzas, despierta el apetito, falicita la dige~tión.
conviene en una palabra a todos los temperamentos débiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGEAU~ SE lslALa...A EN L~S PRINCIPALES FARMACIAS.

=~~~.~!t~L4:1''-'~¡;11_1;_19..,i_
ª ancora ma • suave .Y creta de la camelia. y hace desaparecer como -po encanto todo, Jaa tmperfeccionea (PflC&amp;llt
Bue.J .•J,-1'ouueau,~,• J.~arfa1.U1.l■,rie&amp;,11totuluhrfu'i.uiui. Madrid: ■ ELCHofo':~l~~~r!?r.~fJ::Zfi't~Y a¡&gt;1111i~flcadUa. en1", tuche, muy adherente.¡ Gran novedad[ - DUSSEB lnV11ntof'
,
,
ra. 11 H, rq11 D 11.eM:. Bar,elona: VICEITE fERRER,te,01it1.,ia, 7t1luPer!'lmeriasC1Laront;a.

patl.0&amp;~r0Jecea, eto.) Para be.lle 6 eiipectaculo donde bay mucha luz plcbae la CHAAM

Reservad0&amp; todos lo&amp; cferecbos de propiedad artística y literaria..

.

MADRID. - Establecimie).to tipolitográfico «Sucesores de Rivadcneyra:o,
l~re11 de b Rt):U e-

Año L-NOm. 34.

11

THE CROWN PERFUMERY C O.
MARI-SANTA

Madrid, 14 de Septiembre de 1891.

Administración: Alcall, 23, Madrid.

\

TuTo.-Revista parisiense, por V. de CastelfidoExplicación de los grabados.-Flor del Alba (conclusión), por D.• Isabel Cheix.-Cartas á una madre, por D.• Maria del Pilar Sinués.-Rosa de amor,
por D. Luciano de Burgos.-La Marcha de las antor.
chas (conclusión), por D.• Antonia Opisso.-Hermana de la Caridad, por D. Ricardo M. de Bretón.
-En mi abanico, poesía, por D. José Jackson Veyan.-Correspconden&lt;:ia particular, por D.• Adela P.
-Explicación del figurín iluminado.-Explicaci?n
de los dibujos para bordados contenidos en la HoJaSuplemento.-Sueltos.-Anuncios.
GRABADOS.-!. Traje de soirü y teatro para senoritas.
-2. Traje de soirlt y tt'atro para senoras.-3. Saco
de teatro para panuclos.-4 á 6, Puntos para. fondo
de tapiceria.-7. Pantalla de mano.-8. Ca1a para
corbatas.- 9 á 11. Panuelos de bolsillo para senoras.
-u. Volante /bordado sobre tu\).-13. DtshabiJlé.-14 y 15. Vestido para jo\'encitas de 13 anos.
-16. Chaqueta de excursión.-17. Traje de cal!e.18 y 19.-Abrigo de entretie~po--2?·. Chaqueta de
,·iaje.-21. Corpino para vestido de v1aJe.-22 Y i3.
Chaqueta de otono.-~4 y 25. Trajes de amazona.26. Traje de paseo.-27. Traje para ninas de 6 á 8
allos.-28. Traje para ninas de 5 á 7 anos.-29_ Y 30.
Vestido para ninas de 7 anos;-31 y 32. Vesudo de
calle.-33. Traje de paseo para senoritas.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

É:sc::tsez de novedades.-Siguen los trajes de ,·erano.Un modelofii.cil demodificar.-Lachaqueta TartroLenccría de color.-Las carreras de Trouville.-Notabilidades aristocráticas.-Si conocería á su portero ..... -Reclamo eficaz.-¡Qué mala suerte!- Manera
de morderse la nariz.

La crónica de 1a moda se compone
en ]a actualidad de cosas bien insigni·
ficantes. Apenas se vislumbra u1:1a novedad en el campo de la elegancia.
Los crespones de algodón_ ligeros, las
muselinas los fulares, las hndas gasas
de seda b;ochadas siguen á la orden del
día. ¿Pero quién se atreve ya; á emplear
esas telas si consulta el honzonte cargado de n'ubes del equinoccio?
Todos los vestidos, ó casi todos, v~n
forrados de seda ó de algodón, se~un
la importancia del gasto_ que se qmere
hacer lo cual les permite afrontar los
cambi6s de temperatura.
.
He visto últimamente un ve~ttdo d_e
crespón color de rosa con ramitos g_n·
ses sombreados, guarnecido de una tira
de guipar rusa. El cll:erpo, plegado .Y
cruzado, iba todo cubierto de este gui·
pur. Otra tira rodeab!, la falda. Una
cinta de gro blanco cenia el talle_.
Puede decirse que todos ó casi todos
Jos vestidos son de cintur~ redonda.' y
la manera de hacerlos vana hasta lo infinito,
.
d
ct·
Para un vestido de batista e 1a 1.º ia
az'11 marino con lunares blancos, c1tar.é
una linda combinación, q~e puede aphcarse muy bien á un vestido de lana.
En el borde de ta falda iba un volante
fru,ncido con cabecita' todo ello sostenido por un 1 forro de tafetán az~I. El
cuerpo' fruncido en la_espalda' sm laditos era :muy lindo por delante. Consistía 'en un peto un poco flojo, dispues~o
en pliegues de acordeón, el cual ca1a
ligeramente sobfe un cinturón d~ galón
bordado de lunares azules. Tenia este
cuerPo una gracia Y, u_n aba~dono del
mejor efecto. Las mangas, a1ustadas y

1,-TraJe de solrée y teatro ptra o6orjtas,

i :_ '. ,

.2.-Traje de solrée y teatro para seiioras.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 33, Septiembre 6</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abanicos</name>
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        <name>Lazo de cabeza para luto</name>
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                    <text>372

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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la sangre, yacía un oficial inglés muerto en d sitio en que había caído. A su lado se encontraba
el cadáver de su mujer, que le había seguido
desde Inglatera y quizás había llegado á tiempo
de recoger su último aliento. Su hijo, acostado
entre ellos, dormía profundamente, y en medio

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NINON DE LENCLOS

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Reíase de las arrugas, tlue no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y ~ella hasta más al_á 'de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta. de nacimiento á Ja,
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las ~alias, de Bussy-Rab,utin, perteneci7nte á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl?s1va de la Perf1111~er1a !Wlnon (Ma,son Ltconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
. Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érltablc Enu dr.
11111011 y de D11he• de ll]non, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba &lt;la juventud en
una. caja~.-Es necesario exigi~ en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falstfic~c!ones.-La .farfumcne Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes~
Dep~st!os _en Afadrid:_ Pascual, Arenal, f; Arlaza, Alcalá, 23, pral., izq.; Aguirre y i',folino, perfumerta Onmtal, Preciados_, ,!i}erfumerta de Urquiola, Mayor, I; Rome,:o y Vicente, perfumería
lngle~a, Carrera de San Jerommo,3, y e,i Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, y Vicente Ferrer.

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elcganle
parisiense
no emplea
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que, humedecida por e! agua, forma un mucf•
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con la suavidad de un lienzo fie:dble dii.ndoles
la blancura del ·marfil, y los preserva del sarro
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muelas más violentos.

Admlnlstracl6n: Alcalll, 23, Madrid.

Madrid, 30 de Agosto de 1891.

Año L-Núm. 32.

SUMARIO.
Tu:.To.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación de los grabados.-Flor del Alba ( continuación),
por D.ª Isabel Cheix.-El Ermitano gris, por D.• Inés B.
-A Maria Tubau, poesía, por D. José Jackson Veyan.
-Un mal ensuei'lo, por D. Juan Péret de Silva.-Ex·
plicación del figurín iluminado -Explicación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,
-Sueltos.-Correspondencia particular, por D.• Adela P.
-Ad\·ertencia.-Anuncios.
GRABADOS.-1 y z. Trajes de excursión,-~. Delantero de
un canesú bordado de ca.misa escotada.-4 y 33. Zapati~
Ha bordada.-5 y 6. Abrigo de excursión. - 7. Vestido
de encaje ncgro.-8 y 9. Traj1:s de playa.-1O. Abrigo pa·
ra ninosde 3 ai\Os.-11 . Peto de S1trah.-12. Vestido para
ninas de 5 anos.-13 y 14. Vestido para niftos pequeftos.
-15. Pelliza para ninos de :la. 3 anos.-16 y 17. Vestido
p11ra ninas de 4 á 5 anos.-18. Uouillctte para ninos pequenos.-19. Paletó para nii'las y nii\os.-2O. Vestido para
ninos des anos.-u. Delantal para ninos y ninas.-22
y 23. Bata de crespón,-24. Tn,je de playa - 25. Traje
p:ua sen oras jóvenes.-26. Traje para senoritas.-27. Delantero de un canesú bordado para camisa.-28. Almohadilla para costura.-z9. Manga para traje de soirte y teatro.-3O. Delantero de corpino -31 y F· Abrigo Mistral.
-34 a 37. Trajes Je paseo.-38. Vestido de lana de canutil\0.-39. Vestido de bengalina.

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de los horrores de la escena, sonreía como si-los

ángeles se ocuparan de inspirarle sueños placenteros.
¡Lo que es 1a niñez! Se parece al cielo en la
inocencia y a la Lierra en los dolores. Mientras
conservamos los hijos, ¡ qué bien , lo llenan todo!
Cuando los perdemos, ¡ qut! vacíos dejan!
Léase la historia de un rescate contada por un
padre:
COPIA.-&lt; Frederick Butcher, avecindado en 5
Birch Road, Crumpsall, cerca de Manchester,
Inglaterra, sincera y solemnemente declaro: l\'li
hija Catalina, que tiene ahora once años, siem•
pre babia sido delicada. Estaba delgada y pálida,
y parecía que un poco de aire frío la podía matar. Unas veces mejor, otras peor, nunca estaba
buena. Durante el verano de 1885 se quejaba de
que sentía un peso en el pecho y en el costado.
Tenía el vientre hinchado como si hubiera comido mucho, cuando apenas comía lo qu~ un pá.ja•
ro. Decía que tenía mal gusto de boca, y siempre
tenía las manos en los costados ó en la cabeza,
como si tratase de aliviar una presión. También tenía dolores en la espalda y le olía muy mal
el aliento. Siempre estaba cansada, y aunque por
naturaleza viv::i. é inteligente, se pasaba las horas
sin ocuparse de nada. Se puso tan débil que apenas se podía tener de pie. Su estado era muy alarmante, y mucho más cuando se presentó una tos
seca y 1profnnda. Mi mujer y yo temimos que
fuera tisis. En nuestra :msiedad consultamos á los
médicos, que nos dijeron qne, eíectivamente,
nuestra hija estaba tísica. En Pascua de 1885 me
fui con mi familia de Huntingdom á Manchester.
La pobre Catalina estaba muy débtl para venir
con nosotros, y se quedó con su abuela en Thorp,
una hacienda de Norfolk. La pobre criatura cada
vez estaba peor. Algún tiempo después, y con
gran sorp,csa nuestra, recibimos una carta de 1.i.
abuelita, que decía:
•
&lt;Catalina está mucho mejor. Come bien y duer•
&gt;me bien y el color de rosa empieza'. á presentarse
&gt;en sus mejillas.&gt; ¡Qué había pasado? Un mes
después tuvimos el gusto de ver á nuestra hija
con nosotros en la nueva casa de Manchester.
Mucho fué nuestro regocijo al ver el cambio ma•
ravilloso que se había operado. Ahora está una
muchacha hermosa y saludable, y no tiene más
enfermedades que las que pueden tener las demás
muchachas. ~A qué se debe este cambio? ¿Qui!
nos ha devuelto nuestr:i. hija, que estaba, al pare•
cer, á b.s puertas de la muerte? Lo diré con forn•
queza, pues no hay n:ida qne oculta,. Viendo el
estado lamcnt::i.ble en que se cncontrnba, y que nin•
guna de las medicinas que haLia tom11do había ata•
cado á la extraña enfermedad, su ::i.buelita dijo un
día: &lt;Me parece que será bueno darle á la mucha&gt;cha un.'.!. toma de mi botella del Jarabe de la Ma&gt;dre Seigcl.&gt; Esta medicina había dado mucho alivio á la almclita en una enfermedad complicada.
Se Je administró á ella é inmediatamente produjo
buen efecto. Desde luego empezó á dormir mejor
y á sentir más apetito, y un poco después la abuelita pudo escribirnos, como ya hemos dicho. Estoy
dispuesto á contestar cq.alquiera pregunta que se
me haga sobre este caso. Hago esta declaración
solemne creyendo ' en conciencia que es verdad.
De conformidad con lo que determina fa ley
de declaraciones de 1835.-(Firmado.)-F. BuT•
CHER. &gt;
A todos los que la presente vieren, Yo, s!r John
ame Harwood, Caballero, Mayor encargado de
{ a ciudad de Man'chester, Cond8.d'o ·J?~Jatino de
Lancaster, en la J&gt;arte del Reino lfñ1do de la
Gran Breta;ia é Irlanda qué se llaniá.Ii{glaierra,
certifico: Que el dia' de la fecha pareció per•
sonalmente ante mi Fredf!ríck Bufchei', avecin•
dado en 5 Birch Road, Crumpsall, declarante que
se nombra en la decla,ación que ántecede, persona conocida y que merece cn'.:dito, y declaró
solemne y sinceramente que es verdad todo lo
que contiene y todo lo que ::;:"e menciona en la
dicha declaración.
.. •
En fe y testimonio de lo cu:il; yo el
referido Mayor, he héchO ' que se
ponga el sello de la Mayoría de (Hoy
esta referida ciudad.
un
Fechado en Manchester á 26 de sello.)
Agosto del aiio 54 del reinado de
S.M. la Reina Victoria y 18go de la
Era del Señor.
(Firmado,)
J. J. HAR\\"OOD,
Mayor en cargado.
Si el lector se clirige á los Sres. A. J. White,
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EURALGIAS, jaquecas, calambus tn. el tstómago,
histerismo, todas las enfennedades nerviosas se calman
con las pl\doras antineucilgicas dei Ut•. Cronier ..
3· francos; París, farmacia, z3, ruede la Monna.ie.

N

AG'U A "ª BOT.O T ,,;e,
•

Uu

De,Uf,;ooapeobadopoel,
_,,y~~
ACADEMIA.de
MEDICINA-;:: 'C'/tJA
de PARIS - Murca

PATE EPILATOIRE DUSSER

l"rlv11eglt1dn en 1836, destruye hnst..'\ lns ralees el vello del roatro de !ns damas (Barbu, Blgole, etc.), aln nlngu~ pelliro pnrn el cutis, nun el mas del!cndo. 50 años de éxito, de nlta!! recomJ}(!nsns en las E:r, os!cionea
Jc,1 t1tulos de a~tecedor de vnrfas familias relnnntca y los miles de t~stlmonlos, de Jos cuales vnrlos emnnnn de :1lto~ personages del cuerpo medJcnl, gnrnntlznn la eficncltL y la escelcnto cn\lclnd de esta prcpnraclon.
Se vende en C8JaS, parn la blrba y las meJl\lns, y en 1/2 CBjas ¡,ara el bigote ligero. - LE PILIVOFIE destrnye el vello loq1111lo de los brazos, volVléDdo\os oon su empleo blancos fino¡ y puros como,
•
el marm'll.- DUSSER., Inventor. 1, R.UE JEAN-JACQUES-ROUSSEA U, PAR.XS. (E,1 América, en todas las Perfum'erias)
'
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F.n Hadrld: MELCHOR G,\.lu...1A: depositario, Y en las Perlumerlaa PASCUAL, FRERA. INGLESA. URQUIOLA, etc. - En Ban:elona: "1CENTE FERRERrdepo11~tarlo, y enlaa Pe;fwneria11 LAFONT. eto•

Rescn-ados todos los dereclios de propicd:ul artistic:1 y literaria.

MADRID. - Establecimiento tipolitogrifico •Sucesores de Riv:i.der.eyra:,,
impre,¡orei do In ltco.l C-

SUMARIO.

Sencil\e:;i de los vestidos.-Variedad extraordinaria en los
adornos de los corpillos.-Petos y camisolines.-Un modelo original.-La moda de las cadenas largas.-Guardapalvos y esclavinas. ...:... Un traje de otono. - Casamientó
aristocrá.tico.-La lógica de la infancia.- Ni un pelo de
tonto.-Un viudo inconsolable.

Los vestidos son de una sencillez tal, que
poco ó nada puede decirse de ellos. Pero
en cambio hay materia para largas descripciones si hemos de dar cuenta de las
lindas guarniciones de guipur, de muselina de seda y de encaje con que se les
adorna.
Los modelos de estos delanteros de corpiños y chaquetas varían hasta lo infinito.
Los hay cuadrados, la1tgos, cortos¡ unos
forman punta¡ los otros quedan flotantes
con su parte inferior remetida.
Uno de ellos, por ejemplo, es de surali
azul celeste I y va montado con pliegues
muy finos sobre un canesú de guipur de
Génova. Un cinturón de piel claveteada de
acero sujeta el delantero en la cintura. La
prenda que le acompaña es una· chaqueta
larga de paño librea, con doble hilera de
botones y una cadena larga de oro, fijada
al cinturón, y de la cual penden varios objetos, como frascos, cajitas, etc., que se
colocan en el bolsillo izquierdo de la chaqueta. Esta moda es muy original, y sobre
todo muy cómoda.
.
Y ya que hablo de los clavos y puntitas
de acero brillantes y talladas en facetas,
haré observar que nunca se han visto tantas como ahora. En el cinturón suizo de
terciopelo 6 de piel, sobre· todo, producen·
un efecto admirable. Se ven también ves•
tidos enteros de lanilla 6 de paño acribl·
!lados de cuentecitas de acero.
Citaré, en este género, un precioso traje
de paño azul turquí, cuyo corpiño remetido
bajo la falda estaba todo cubierto de esas
cuentas, inclusas las mangas. Una tira es•
trecha de terciopelo negro salía del escote
y se ensanchaba por abajo formando cin-

&lt;&gt;
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- ••· ~~:~•l:, ;:
1 y 2,-Trajes de excursión.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

314

375

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS_ )i'AMILib-S,

Abrigo de excursión.-Núms. 5 y 6.
turón suizo. Sobre el terciopelo brillaba un magnífico
bordado de flores de acero con corolas de turquesas.
El cuello y los puños eran igualmente de terci~pelo bordado. El traje era precioso y llamaba la atención de las
personas de buen gusto. '
Otro, casi del mismo género, .era de paño verde agua,
y estaba literalmente acribilladp de cuentas _de azabache, cuentas casi imperceptibles, y guarnecido de un
ligero vivo de, plumas verdes como el paño.

Esclavina de paño ligero gris, guarnecido de bordados de torzal negro. Se monta con bastante vuelo en el
borde de un canesú redondo guarnecido de bordados.
El vuelo de la espalda se pliega y se estrecha en la cin•
tura con un cinturón bordado que pasa por dos ojales
hechos debajo de los brazos y se abrocha bajo los delanteros flotantes. Un bordado adorna el borde de los
delanteros, y un pespunte termina el borde inferior.
Cuello alto enrollado y bordado. Hombreras redondas
y bordadas.
Tela necesaria: 2 metros de paño.

•••

Como decía al principio, los petos, camisolines y
chalecos disfrutan de los favores de la moda.
Continuemos, pues, las descripciones.
Delantero de corpiño de tafetán tornasolado, ªf!lª•
rillo y blanco I y con el reflejo aterciopelado del t_ngo
maduro que el viento agita en la llanura. Po~ e.ncu_na,
un volante de aplicación de Inglaterra ó de 1m1tac1ón
que va desde el cuello á la cintura y remonta sobre los
hombros.
Otro era de muselina de seda blanca con un ajaretado en medio del pecho. Por debajo, un volante de
punto de Venecia. Una cinta d~ raso blanco rodea la
cintura y viene á anudarse por delante para sostener la
parte inferior del peto.
.
·
Se hacen también preciosos ad9rnos de muselina de
seda tornasolada. Es un3. novedad que tiene mucha
aceptación,
.
•
1
Se llevan además simples delanteros planos, espeme
de pecheras, con pliegues echados y n~ cosidos. Una
simple chorrera de tela plegada constituye todo su
adorno.
Sigue ]levándose también el largo bullonad_o de suralt,
de muselina de seda, de crespón ó de bengahna rameada 1 el cual va dobladó y remetido como una camisa á
Ja marinera y montado sobre un canesú de guipur.
Pero hay tantos y tantos, que no es posible. describirlos todos.

l

•••

En el cementerio de Montparnasse:
Los parientes y amigos dan el pésame y dirigen palaActualmente las confecciones que más se ven son la bras de consuelo á un marido que acaba de asistir, según
chaqueta, la esclavina más ó menos larga, y la lexita costumbre parisiense, al entierro de su esposa.
larga llamada guardapolvo.
-¡Oh!-exclama aquél, entre lágrimas y sollozos.No hay nada más cómodo que esta prenda de en cas.
¡Ya
veo que no podré estar mucho tiempo viudo!
Se la hace de suralt 6 de raso maravilloso, más bien
negro que de color. La forma varia poco. Tenemos la
V. DE CASTBLFIDO,
levita clásica, fruncida ó ajustada en la espalda, con deParis, i4 de Agosto de 1891.
lanteros cruzados sin ajustar. Citaré un modelo de raso ,
maravilloso negro, forrado de suralt color de malva. Por
abajo una serie de plieguecitos forman cenefa. El cruce
del cue.rpo va formado por un cuello grande bordado
de azabache montado sobre alambre, y el cual atraviesa el pecho Para terminar en punta en la cadera izTrajes de excursión.-Núms. 1 y 2.
quierda. Las mangas, muy anchas y plegadas en lo alto,
van sujetas por abajo con un puño alto y abarquillado
Núm. 1. Vestido de crespón color de rosa antiguo, guarde pasamanería de azabaclie, como el cuello. .
necido de tul grueso negro y de cintas estrechas de terUn género más juvenil y más elegante, también ne- ciopelo. Fondo de falda de tafetán, y falda de crespón
erro recuerda la levita Directorio. Los delanteros van guarnecida de un volante de tul fruncido con cabeza, y
~ru~ados con solapas anchas, y una faja de seda ciñe el guarnecido de tres cintitas de terciopelo. Corpiño comtalle y cae sobre la izquierda.
.
puesto de espalda de una sola pieza, fruncida en la cinEste modelo es muy elegante y sale del género clási- tura, y delantero, también de una pieza, estrechado por
co, que es ordinariamente el del guardap&lt;;&gt;lvo.
un delantero de corselillo hecho de tul negro y abierto
Con esta confección alterna la esclavma corta de
en medio. La parte superior y la inferior del corselillo
paño rojo, que llega sólo hasta la cintura, y va cubierta van guarnecidas de tres cintas de terciopelo cerradas
en parte por una doble esclavina de muselina cltiffon en medio con unas escarapelas. Volante de tul fruncido
enteramente negra y recogida en los hombros con la- en la cintura, formando aldeta. El forro de los delantezos de raso negro.
ros va cerrado en medio y ajustado con pinzas. Cierre
invisible en los delanteros, de crespón. Cuello alto, pleTerminaré esta rápida enumeración de las escasas gado y cerrado con una escarapela de crespón. Manga
novedades del momento con la descripción de un ves- ajustada de crespón, y manga corta de tul fruncida en el
tido sumamente original, si bien de una sencillez ex- hombro y adornada con tres cintas de terciopelo. Unas
trema y que podrá servir de modelo para los primeros cintas de terciopelo cerradas con lazos terminan la
manga.-Capota de tul blanco bordado sobre viso de
trajes de otoño.
Trátase simplemente de un vestido de vigoña azul, seda color de maíz, con adornos de cinta del mismo
con tres vivos estrechos en el borde infeÍior de la falda . color.
Tela necesaria: 6 metros de crespón, de un metro
Enlo alto, el portalón de que ya he hablado, con boto•
nes aparentes, abertura muy cómoda, puesto qu_e su- 20 centímetros de ancho, y 2 metros 50 centímetros de
prime las antiguas aberturas de la falda y permite el tul, de un metro 40 centímetros de ancho.
Núm. 2. Vestido de pañete escocés color de malva y beige,
pasarla más fácilmente. El cuerpo, que va remetido en
adornado con botones de piel y cinta de color de malla falda, es una especie de camiseta enteramente recta,
sin otra costura que las de debajo de los brazos. Como va. Fondo de falda de tafetán, y falda de pañete con un
adorno, dos tirantes de piel con una hebilla cada uno volante ancho fruncido y formando cabeza. En los lados
en el pecho y reunidos á un cinturón, también de piel, del delantero una escarapela de cinta fija el volante.
cerrado igualmente con una hebilla. Las mangas son Cuerpo con aldetas añadidas en la cintura: se compone
rectas, anchas y van 'ajustadas con un puño alto (véase de espalda y lados de espalda, lados de delante y delanteros con pinzas, cruzados y abrochados de izquierel croquis).
da á derecha. El forro de los delanteros va cerrado en
medio. Cuello alto de cinta color de malva. La tela de
Los restos de la alta sociedad parisiense que prefie- este vestido se corta al sesgo.
ren la residencia de la capital á los placeres de las esSe necesitan: 9 metros de pañete, de un metro 20 cen~aciones balnearias, ó que se encuentran de tránsito en
tímetros de ancho.
París, se reunieron la semana pasada en la iglesia de
San Pedro del Gros-Caillac, donde se celebraba el caDelantero de un canesú bordado para camisa escotada.
samiento del conde Gastón Viette de la Rivagerie, subNúm. 3.
teniente de dragones, con Mlle. Laranja.
V~ase .el dibujo 6 d.e nuestro °:úmero anterior, y la
La joven desposada lucía un elegante vestido de raso
blanco de un gusto perfecto. Su madre, Mme. Laranja, exphcación de la camisa en la Ho;a-Suplemento al mismo
vestía ~n riquísimo traje de piel de seda color de oro número.
antiguo, todo bordado de brillantes.
Zapatilla bordada.-Núms. 4 y 33.
Las figs. 77 y 78 de la Hoja-Suplemento á nuestro• núLuisito, que se halla indispuesto, manifiesta por las
mero anterior corresponden á esta zapatilla.
medicinas la más viva repugnancia.
Se pasa á un pedazo de paño color masilla el dibujo
-Vamos, vida mía-le dice su mamá;-es preciso
de la pala por la fig. 77 y por el dibujo que representa
el 1bordado de la zapatilla. Se hace el bordado de la
que tomes esta poción.
rama con torzal de seda color masilla de varios matices,
-No puedo.
_ Se puede stempre lo que se quiere, hijo mio.
... al pasado y al punto anudado. Se cose sobre los arabes•
-¡Pues entonces, no quiero!
cos una trencilla de seda color masilla, y se hacen los
puntos entre los arabescos con seda masilla de varios
matices. El talón va ejecutado sobre una tira de paño
-¿ Cómo es el novio de tu hermana mayor?-le predel ancho necesario, con arreglo á la fig. 78, que repreguntaban á un niño de corta edad.-¿Es joven?
senta la mitad del dibujo. Se le borda con trencilla y
-¡Ya to creo! no le ha salido el pelo todavía.
puntos.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.

•••

•••

I

•••

Vestido de encaje negro.-Núm. 7.
Falda Imperio de seda negra, sobre la cual va mon•
tada una falda de encaje ancha I y recogida por abajo
en forma de lambrequines. La parte de detrás cae recta.
Cuerpo sin pinzas, estirado en la espalda y en la cintura sobre un forro ajustado, abrochado en el centro
bajo un peto plegado en pliegues muy finos de crespón
color de paja. Paniers de encaje, terminados por detrás
bajo una rosácea de lo mismo. Cuello plegado de crespón, abrochado en la izquierda. Manga ancha de encaje,
sin adornos por abajo.-Toque de paja negra, adornada
con plumas color de paja y color de rosa y un encaje
crema.
Trajes de playa.-Núms. 8 y 9.
Núm. 8. Vestido de muselina color de azufre , salpicada
de ramos de lilas con hojas verdes. Adornos de tul
blanco bordado y pasamanería de oro y lila. Fondo de
falda de seda ligera, y falda de muselina, con volante
fruncido, de tul bordado. El cuerpo se compone de espalda de muselina de una sola pieza, y de un delantero
de camisa de tul, fruncido en el escote y estrechado con
un delantero escotado de pasamanería, que se abre en
medio y se fija con unas correas de pasamanería. Escote de la misma pasamanería. Forro de los delanteros,
escotado en redondo, ajustado con pinzas y cerrado en
medio. Cierre invisible en los delanteros de tul. Un volante de tul fruncido forma la aldeta. Manga ajustada
de muselina, y manga corta y bullonada de tul.-Sombrero blanco de paja de arroz, guarnecido de lilas.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera; 4 metros de
muselina, de un metro 20 centímetros de ancho, y 8 metros de volante de tul.
Núm. 9. Vestido de fular fondo crudo con ramos de rosas, guarnecido de tul blanco y cintas color ~e rosa.
Fondo de falda de tafetán y delantero de tul hso bordado por abajo. Falda de fular abierta en forma de levita. Cuerpo sin aldetas, compuesto de una espalda
ceñida de fular y un delantero fruncido,. de una pieza,
de tul liso. Unas cintas que salen de debaJo de los brazos atraviesan el delantero en forma de corselillo. Cinturón de lo mismo, cerrado en medio del delantero con
un lazo de cinta. Cuello alto cubierto con un rizado de
cinta. Cierre invisible en los delanteros de tul. Et forro
de los delanteros va cerrado en medio y ajustado con
pinzas.-Capota de pasamanería de oro con una rosa
grande por delante y varias plumas negras por detrás.
Tela necesaria para el vestido: 5 metros de tafetán¡
8 metros de fular, y 6 metros de tul liso.

4. - Zapatilla bi&gt;rdada.
Véase el dibujtJ 38.

3.- Delantero de un canesü bordado
para camisa escotada:
VéQSe el d."bujo 6 del número anterio,.

Abrigo para niños de 3 años.~úm. IO.
Es de lanilla escocesa, y va guarnecido de bordado
blanco. Se compone de un cuerpo de levita cortado al
sesgo, formado de pliegues gruesos, con espalda y delanteros sujetos en la cintura con un cinturón de la
misma tela escocesa. Delanteros abiertos en forma
de V sobre un peto al hilo, añadido á cada lado bajo
el borde de los delanteros. Manga ancha cortada al
hilo, y peto igual. Cuello á la marinera de tela escocesa,
guarnecido de un volante de bordado, que desciende
formando solapas sobre los delanteros.
Tela necesaria : 3 metros de lanilla escocesa I de un
metro 20 centímetros de ancho.
Peto de surah.-Núm. 11.
Se hace este peto de suralt crema. La parte superior
va abierta en forma de V y plegada sobre el pecho i la
inferior va dispuesta en pliegues sobre un forro llano
con costura en medio. Pechera plegada en tablitas y
añadida á cada lado bajo la abertura. Cuello alto cerrado en medio por detrás.
Vestido para niñas de 5 años.-Núm. 12.
Puede hacerse este vestido de velo de lana ó cache•
mir para la estación entrante. Nuestro modelo es de
batista azul pálido, y va guarnecido de bordado inglés.
Se compone de una fal-da terminada en un volante con
dos series de tablitas por enci¡na, y un cuerpo de cintura redonda con cinturón de cinta azul plegado y anudado por detrás. La espalda es ancha y va fruncida en
el canesú y en la cintura y abrochada en medio. El
delantero, de una sola pieza, va fruncido y escotado
en cuadro sobre µn canesú formado por un volante
bordado y un entredós. El mismo adorno en la espalda
y ~un entredós en la cintura. Lazos de cinta en los hombros. Manga corta hullonada, con volante de bordado .
Vestido para niños pequeños.-Núms. 13 y 14.
Este vestido, que se puede hacer de lanilla para el
otoño, e.s de bengalina blanca, y va adornado con un
volante de tul bordado y cintas lista~as. Delanteros
y espalda con mucho vuelo, fruncidos en el escote Y
sujetos en la cintura por un cinturón de cinta que forma
punta sobre el delantero. En la espalda, pliegue Watteau
añadido bajo un volante de tul, que se redondea en la
espalda en forma de esclavina y desciende figura~do
tirantes sobre el delantero. La parte inferior del abrig?
va guarnecido de un volante de tul que lleva por en~1ma un bordado de seda, el cual llega sólo hasta el phe~

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�376

gue Watteau. Un torzal de cinta va puesto sobre la pe- Falda de paño azul marino, con delantal sujeto por un
gaddra del encaje, y un lazo flotante cae sobre el plie- lado con dos hebillas iguiiles á las de los .tirantes y el
gue:• Cuello alto, formado con.-tina
cabeza de volante cinturón.-Capelina de seda blanca· con rostrillo de mu1
encañonado y Cstrechado' con un collar de cinta, que ~setina.
se cierra en medio de la espalda con un lazo. Los de Delantero de un canesú bordado para camisa.
lanteros se cierran con corchetes. Manga recta con
Núm. 27.
fruncidos en la parte inferior formando volante.
Véase el dibujo 4 de nuestro número anterior, y la
Pelliza para niños de 2 á 3 años.-Núm)5,- --...
ex¡:ilicación e~n la Ho;a-Suplementoal mismo número.
Es de cachemir blanco. La falda va fruncida y mon~ ....
iada en el borde de un cuerpo ancho y frÚncido en la
Almohadilla para costura. -Núm. 28.
ciñtura, bajo un cinturón bordado como el borde de la
La fig. 39 de la Hoja-Suplemento á nuestro número anfalda. Manga recta, estrechada un poco por abajo con terior corresponde á este objeto.
entredós bordado sobre el cachemir. Esclavina mo- _ \La almohadilla va puesta sobre un pedazo de cartón
v~ble, "fruncida bajo un canesú estrecho, que va cu- mUy grueso, y cubierta, así como el borde exterior del
b1erto por un cuello adornado con un entredós bor- c.Írtón,defelparojaobscura. Elborde,quetiene 5cend~do como el borde de la esclavina. Capelina de linón tírhetros de alto, va cubierto de piel marrón , adornada
blanco ( ó de cachemir ) , adornada con un bordado blan- con un bordado que se ejecuta por la fig. 39 con seda
co y con rosáceas y bridas de raso azul.
roja é hilillos de oro. Se ponen en las esquinas unos
adornos de metal dorado.
Vestido para niñas de 4 á 5 años.-Núms. 16 y 17.
Manga para traje Je soirée y teatro.-Núm. 29.
Es de crespón de lana color de rosa, y va guarnecido
Es de gasa de seda azul. Sobre un fondo ·ajustado de
de tul blanco bordado y cintas de color de rosa. Falda
guarnecida de un entredós de tul. Cuerpo fruncido en seda, va dispuesta la manga de gasa, que es muy ancha
el escote I con delantero de una pieza y espalda cerra~ y va sujeta con un entr"edós de encaje de Chantilly neda en medio. Tirantes de cinta plegados en la espalda y gro ; anudado en el codo.
en el delantero y sujetando el vuelo del corpiño. En los
Delantero de corpiño. -Núm. 30.
hombros, lazos de tul bordado y cinta. Ma!lga recta terEs
de
muselina
de seda bordada. Los hombros contiminada en un puño alto de tul. C;iello alto de lo mismo.
Cinturón plegado de cinta, cerrado en medio de :a es- núan formando un cuello redondo, rodeado de varios
palda con una escarapela y .adornado· e¡t la it'qulerda volantitos. Bajo la chorrera se abrocha el delantero.
Lazos de cinta verde agua.
con un lazo flotante de cinta.
Abrigo Mistral. -Núms. 31 y 32.
Douillette para niños pequtiños.-Núm. 18.
Esclavina de paño ligero azul de Sevres, con un plieEs de bengalina blanca; pero se la puede hacer de
gue doble en el centro de la espalda,. Un volante recorcachemir ó vigoña para la estación próxima: El delantero se abrocha bajo unos fruncidos y unos lazos flo- tado de la misma tela va montado Sobre los hombros
tantes de cinta blan~a. Esclavina dC encaje de Sajonia, con una correa abrpchada. Cuello alto rizado de paño
recortado. Un lazo flotante de cinta cierra el cuello.
abierta en la espalaa y en el delantero. Encaje en la
Tela necesari'a: 2 metros 50 centímetros de paño.
falda.
Paletó para niñas y niños.-Núm. 19.
Trajes de paseo.-Núms. 34 á 37.
Es de paño blanco, y se· compone de una espalda ceNúms. 34 y 37 . Traje para selioras jóvenes. Vestido de
ñida con aldetas que se abren en medio y debajo efe los fular fondo crema con listas azules, guarnecido de guibrazos, y unos delanteros rectos, abiertos sobre un gur negra y cordoncillo de bordado de oro. Fondo de
peto adornado en medio con un pliegue redondo. El falda de seda ligera y falda de fular, cuyos ¡::años de
peto va cerrado en la izquierda con una tapa. Cuello detrás forman una especie de capucha árabe muy larga
grande vuelto que se abre Sobre un peto. Bolsillos en y los de delante una levita cerrada en medio, cuyas
las caderas. Mangas adornadas con carteras. Unos pes~ listas van dispuestas en V. La misma disposición tienen
puntes rodean el paletó, el cuello y las carteras de las los delanteros del corpiño, que van cerrados un poco
mangas y de los bolsillos.
hacia la derecha y guarnecidos de un cordoncillo doble
Tela necesaria: un metro 70 centímetros de pai"ío.
de bordado como el delantero de la falda. Cerca de la
cintura los cordoncillos se reunen en uno solo. Espalda
Vestido para niños de 5 años.-Núm. 20.
ceñida con costura en medio. Cuello alto de guipur.
Se hace este vestidito de lanilla azul Océano, y se le Volante de lo mismo montado con fruncidos en· la cinguarnece de sura!t azul claro y de un cinturón de piel. tura y formando aldetas. Manga bullonada, con manga
Su forma es la de una blusa compuesta de espalda ce- de debajo ajustada de guipur.
ñida, que da el vuelo de la falda, y delanteros abiertos
Núm. 35. Vestido defayagrue.ra color de moho, guarnesobre un peto largo añadido á cada lado bajo el borde cido de seda blanca, de muselina de seda blanca y de
de los delanteros, que llevan á cada lado una tabla an- pasamanería negra. Fondo de falda de tafetán y falda
cha. Un volantito plegado de sura!t va puesto bajo el en puntas, cuya parte inferior de delante 'se abre en las
borde de cada pliegue, y llega hasta la cintura. Cuello costuras sobre unos bullonados de seda blanca. Chaquevuelto guarnecido de un volantito y de un punto de ta de faya, cubierta de otra chaqueta de pasamanería
bordado de seda. Manga con cartera estrecha y votan- hecha por el mismo patrón. La chaqueta de faya se comtito de .rura!t.
pone de espalda y lados de espalda, lados de delante y
Tela necesaria: 2 metros de lanilla, de un metro 20 delanteros con pinzas, abiertos sobre un chaleco de
cei:itímetros de ancho, y 2 metros de surah.
seda blanca, que va abierto á su vez sobre una camisa
bullonada de muselina de seda blanca. Dos broches cieDelantal para niñas y niños.-Núm. 21.
rran el chaleco en la cintura. El chaleco y la camisa
Se hace este delantal de batista azul pálido, y se le se ponen sobre· unos delanteros de forro cerrados en
guarnece de bordados. Se compone de una falda abierta medio, ajustados con pinzas y añadidos á la chaqueta
por detrás y terminada en un volante fruncido con ca- por medio de las costuras de debajo de los brazos y de
beza bordada, de un cinturón rodeado de bordados, y los hombros. Centro de cuello plegado de muselina, y
un delantero y espalda anchos, ajaretados en redondo cuello alto y abierto de faya. Manga alta de hombros
por arriba y adornados con un volante fruncido puesto hecha de faya.
en forma de tirantes. Manga de codo con volante frunTela necesaria: 5 metros de tafetán; 16 metros de faya
cido, guarnecido de bordado. Cuello alto de bordado.
color de moho; 6 5 centímetros de faya blanca, y un meTela necesaria: 3 metros de batista, y 6 metros 50 tro 25 centímetros de muselina de seda.
centímetros de volante bordado.
Núm. 36. Vestido defular,fondo color de cuero de Cdrdoha estampado de verde. Fondo de falda de seda ligera
Bata de crespón,-Núms. 22 y 23.
vestido Princesa de fular, compuesto de espalda y
Se hace esta elegante bata de crespón de lana color ylados
de espalda que dan el vuelo necesario para la
de rosa. La espalda va sujeta con unos fruncidos en la falda,
y delantero derecho Princesa, que se pierde bajo
cintura, y los delanteros, que son rectos, se ajustan el delantero izquierdo, el cual cruza de izquierda á debajo una cinta anudada en el lado izquierdo. Cuello
y forma un centro de falda con varios pliegues
vuelto, adornado con un volante de encaje antiguo, que recha
por arriba. Un volante fruncido de guipur adorna el
se prolonga en el lado izquierdo formando conchas. cruce.
La parte superior del delantero derecho se do•
Manga ancha doblada sobre una manga de encaje an- bla y forma
solapa sobre un camisolín de fular, fruncido
tiguo.
en el escote y añadido sobre unos delanteros de forro
Traje de playa.-Núm. 24.
que se cierran en medio, se ajustan con pinzas y se
Manteleta de conchas de Santiago color crema, oro añaden al vestido en las coituras de debajo de los bray marrón, adornada con un volante muy alto, una gola zos y de los hombros. Pinzas de pecho y ·pinza que
y un fichú de encaje blanco. Pasamanerías oro y marrón marca el lado de delante y ajusta los delanteros de
completan los adornos de la manteleta. Vestido de fular forma Princesa. Cuello alto de fular. Manga alta de
claro con lunares, adornado con encaje negro en forma hombros.-Sombrero de crin negra, con alas encañode clti'coree y volante plegado del mismo encaje en el nadas y guarnecido de plumas color de piel de Córdoba
borde inferior de la falda, la cual se prolonga por de- y de cinta de terciopelo verde.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 16 metros de
trás formando una cola no muy larga.-Capelina de enfular.
caje blanco con corona de rosas té.
Vestido de lana de canutillo.-Núm. 38.
Traje para señoras jóvenes.-Núm. 25.
La
falda
de debajo, que es de satinete color de arena,
Vestido de crespón color habano claro, con delantero del cuerpo y de la falda, de crespón blanco crema. va guarnecida por delante de un volante plegado de
Cuello, puños y chaleco abierto, con aldetas de guipur lana del mismo color, de 20 centímetros de alto. La fali:rema. Unos galones de oro guarnecen las mangas y la da de encima va recortada en hojas ó correas por departe inferior. En las caderas se ponen unos paniers pe- lante, cuyas correas van forradas de tela igual y pespunteadas. Se pliega el borde superior de este delanqueños de crespón color habano, q~e forman _como bol·
sillos de la falda.-Sombrero de paJa guarnecido de mu- tero de falda, y se le une á la parte de detrás que va
fruncida en el borde superlor. El cuerpo, plegado por
selina blanca y marrón.
delante y por detrás, termina en un cinturón, que cuTraje para señoritas.-Núm. 26.
bre al mismo tiempo la pegadura de las correas pesCamisa rusa de seda azul, con cinturón y tirantes de punteadas que forman como una aldeta corta. Peto de
piel sujetos con hebillas. Chorrera de muselina blanca. .rurak, y cuello alto de lo mismo. Cuello vuelto de lana

f

I

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDI,CO DE LAS FAMILIAS.

recortado en correas que se prolongan para formar solapas, y mangas con bullonados que terminan en co~
rreas.
Vestido d• bengalina.-Núm. 39.
La fig. VU de la Hoja-Suplemento al número anterior
corresponde á este vestido.
Se corta para la falda de encima un pedazo entero
de bengalina gris por la fig. VH, que sólo representa la
mitad; se guarnece esta falda de una tira ancha de terciopelo gris obscuro, adornada· con un galón de plata
en sus dos bordes; se fija en el borde superior cada
cruz sobre un punto, y se cose esta falda sobre la falda
de debajo hecha de tafetán. El cuerpo liso, guarnecido
de un peto de terciopelo, es de bengalina. Su borde inferior va guarnecido de una aldeta de la misma tela.
Esta aldeta, el cuello, los delanteros y las mangas van
adornados con un galón de plata.

FLOR DEL ALBA.
(Con ti nuac i 6n.)

XIV.

(;J.•~ ,

·, =

tanto que el rumor de las oraciones que
á pocos pasos de ella se pronunciaban,
~
"'\ (¡) para endulzar los últimos instantes de
~ ~ ~C. aquella existencia que concluía, hacían
crispar los nervios de la molinera, su imaginación se empeñaba en vestir de risue~
ños colores el porvenir, cuyas puertas iba á
~
abrirle la muerte de su marido. ¡ Qué camn completo en el miserable destino que arras1t, traba un año hacía! ¡ Ya nadie· podía extrañar que
abandonara el molino, molesta prisión que maldecía sin cesar , ni tenía por qué temer que la detuviera
la Guardia civil; ,iba á ser viuda y libre, y si dejaba la
casa, bien justificado estaba el hecho con las penas que
aquellos muros podían recordarle!
¡Penas!. ... A este pensamiento una satánica sonrisa
se dibujó en los labios de Ramona. ¡ Gran pérdida, ~n
verdad, la de aquel viejo imbécil de tan exageradas
ideas respecto á la honradez! ¡ Gran lástima que la llorona se hubiese vuelto loca! ¿No era tonta desde que
nació?
¿Qué haría con Javierín, en la nueva existencia que
iba á emprender?
Verdad que estaba muy encariñado con ella, pero los
niños siempre son un estorbo, y más aquél, que venía
de mala cepa para que fuese nunca buen racimo: nada,
lo mejor era dejarle en el hospicio de Granada, que es
la casa de los que no tienen padres ni familia.
¡Oh! ¡Con qué horrible tranquilidad de ánimo aguzaba Ramona los oídos, á ver si cesaba el ruidoso estertor, única señal de vida que daba ya el infeliz molinero! ¡Qué absoluta falta de creencias y qué sobra de
impiedad revelaba su indiferente actitud! Desterrad
del corazón de la mujer los sentimientos religiosos, y
sólo quedará la amarga levadura de sus viciosas inclinaciones: he aquí por qué la ex saltimbamquis, olvidada
por completo de lo que debía al mísero que agonizaba,
sin experimentar por él, no ya afecto, sino al menos
caridad, ante el triste espectáculo que ofrece el fin de
una existencia, término de las humanas ambiciones,
pensara sólo en su loca pasión al dinero y saboreara
con delicia la idea de huir cnn el que tenía escondido.
Inconscientemente se acd-có dos veces á la cantarera, y hasta una de ellas, convencida de que nadie se
ocupaba de su persona, alargó la mano con intención
de tocar siquiera el envoltorio oculto en el agujero¡
pero se contuvo á tiempo, porque nunca juzgaba tomar
bastantes precauciones, y alejándose á pesar suyo de
aquel. sitio que la atraía como el imán al acero, se dejó
caer Junto al hogar, y tapándose la cara con las manos, adoptó un aire más propio de las circunstancias
que el que había tenido hasta entonces.
- ¡Cuándo estaré lejos!-decía entre si, olvidada de
que la mano de Dios llega á todas partes.
Repitiendo en tanto, sin comprender su terrible sentido, las frases que oía pronunciar , Javierín, arrodillado,
contenía los sollozos, y con los ojos hinchados de llorar,
esperaba tembloroso aquel suceso que no entendía y
qu1? sin embargo le espantaba: por una intuición mistenosa. ó acaso por la fuerza de.la costumbre, cuantas
veces·apartaba sus miradas del alterado semblante del
moribundo, seguía los movimientos de la molinera,
á quien veía perfectamente desde el sitio en que se hallaba¡ la intranquilidad de Ramona, sus inseguras vuelta~ en torno de la cantarera, todo despertaba un embnón de sospechas en aquella inteligencia donde la
malicia suplía á la edad. ¿Llegaría á descubrir lo que
acechaba hacía tanto tiempo?
De pronto el padre Diego dijo una palabra, á la que
respondieron como un eco los vecinos. Azorado, Javierín miró á su padre, y vió que ya el pecho no se levantaba á impulsos de la anhelosa respiración: también advirtió que tenía los ojos cerrados.
-(Está pae dormido?-preguntó muy quedito, temeroso de turbar el que juzgaba descanso.
-¡Está en el cielo, hijo mio!-respondió conmovido
el preguntado.
( En el cielo! Lo mismo decía Flor de su madre, y Javierín no había logrado verla nunca: ¿así su padre iba
también á desaparecer para siempre? Esta reflex~ón
como aguda saeta pasó el corazón del niño y le hizo
prorrumpir en amargos sollozos: el vecino le. to_mó en
brazos y le sacó del aposento, procurando consolarle
con tiernas caricias; Ramona , que ni se había movido
ni parecía darse cuenta de lo que sucedía, escuchaba
~N

Ws\ (~. ')

r!~

•

el llanto de la criatura con sorda irritación y si hubie
estado sola con él, habría desahogado s~ mal hum~~
abrumándole ,á .denuestos y golpes, pues resuelta á
apa~tarle de s1, 1mportábale ya nada el infeliz, á quien
hab1an e.nvenenado sus perversos mimos, y Je envolvía
en el odio que al resto de la familia profesaba: ta verdad es que sólo por contrariar á su marido y á Flor
aparentaba antes preferir al muchacho.
Aunque se esf?rzaba P?r representar lo mejor posible el papel de vmda afligida, la indiferencia que había
mostrado á Pedro durante su larga enfermedad, y sobre todo ~n los postreros momentos, inspiraba tanta
repugnanci~ y despre7io al padre Diego, que ni éste ni
los dos amigos del difunto molinero hacían el menor
caso _de Ramona: así,, debaj~ de las manos con que se
c~bna la cara, profena quedito la ex saltimbanquis terribles maldiciones, con que su amor propio herido
desahogaba la cólera 9-ue la abrasaba. ¡Cuánto hubiera
dad? po~ soltar las nendas á sus salvajes instintos, y
arroJ~r. v10l~ntamente de su casa á los intrusos que se
perm1t1an disponer como si estuvieran en la suya'
. Javi_ei:ín se había escapado de los brazos del c~mpas1vo v1e10 9-u~ trataba de consolarle, y fué á esconderse
en e.1 cuchttnl de la cocina. Dos sentimientos vivísimos
se disputaban. la posesión de su alma: el dolor de ver
_muerto á su pa~re, y el anhelo de~v:en'g irse de la que
Justamente consideraba -como causa de todas las desgracias que llovían sol_&gt;r~ ellos.
XV.

Empezab3: á alborear el día, tan triste y nebuloso
como despejado y alegre fué el anterior: venciendo la
repulsión que el dirigirse á la molinera Je causaba el
P.adre Diego hubo ~e ped~rle algunos objetos que ne~es1taba para cumpltr e! piadoso deber de amortajar el
cadáve~; y Ramona, bten á su pesar, tuvo que abandonar el rmcón del fuego y entrar en el aposento donde
pasó la noche el licenciado de Cuba. Ligero entonces
como uno de esos gnomos que se describen en las balaQ.as aleman~s, Javierín cruzó la cocina; llegó á la cantarera y ~etió resueltament~ la mano en el agujero:
estremec1?se al _palpar un obJeto, pero le asió, tirando
de ie1 con _mtenc1ón de sacarlo i.de pronto se arrepintió,
y Jo volvió á soltar para deshzarse de nuevo sin ser
n9tado y tornar á desaparecer en el cuchitril.
/ La molinera regresó á poco, y entregó al sacerdote
lqs objet?S pedido_s. Abrigaba la esperanza de que una
ve,z termmada •la ,lugubre tarea, abandonasen el molino
los ofic.ios~s q~ettanto la molestaban; pero se equiv0có,
pues si bten el padre Diego marchó temprano para
atender á su parroquia y disponer el entierro de Alba
que iba á hacerse aquella tarde, los dos amigos de Pe~
dro se quedaron á velarle y se sentaron á la puerta del
aposento, donde tendido en su cama, decentemente
vestido y alumbrado por los cuatro mecheros de un
· enorme velón de metal puesto á su cabecera descansaba' el pobre molinero de los trabajos de su ;ida en el
último y eterno sueño.
¡Qué suplicio para la ambiciosa mujer, hallarse frente
á frente de su tesoro, no tener sino que alargar la mano
para apoderarse de él, y estorbárselo la presencia de
los amigos de su marido! ¿No hubiera sido mejor guardar con tiempo la cartera en el arca? ¿Pero y si á los
civiles se les antojaba hacer un registro? Nada, lo seguro era no tocarle hasta el día que pudiera marcharse
de una vez.
Mientras con estas reflexiones y otras análogas el ce~
rebro de Ramona parecía un horno en combustión, los
amigos de Alba, siguiendo una piadosa costumbre po•
pular, rezaban tranquilamente en voz alta el rosario de
difuntos. ¡ Cuánto horror les habría causado si hubieran
podido penetrar los pensamientos de la ex saltimbanquis, y sorprender las palabras que palpitaban en sus
contraídos labios!
Continuaba avanzando el día, cubierto siempre el
cielo por un sudario de pardas nubes, y seguía también
la vela, así como la inmovilidad de la viuda. Nadie se
acordaba de que volaban las horas, y era necesario reparar con alimento las perdidas fuerzas¡ pues ni los vecinos, afectados del triste suceso, tenían apetito, ni Ramona quería darles ni un bocado de pan. En cuanto á
ella, bien se desquitaría del forzado ayuno cuando se
llevasen al muerto.
-¿Pero y Javierín?-dijo de pronto el que había consolado al niño con tanto interés.
-Se habrá dormido-repuso el otro suspirando¡¡ dichosa edad en que nada desvela! Déjelo dormir, que
harto le queda que sllfrir en el mundo.
Y al hablar así, dirigió una mirada á la molinera, que,
indiferente á la conversación, luchaba para no mostrar
la ira que sentía á través de la máscara de tristeza que
se había impuesto.
.
El reloj del tiempo, indiferente á todo, continuó marcando las horas, lentas como el dolor sin esperanza.
Por fin, cerca de las tres, aparecieron en lo alto ~e una
colina algunos hombres que rodeaban al padre Diego y
á'un acólito. Detrás venían dos enterradores con el hu milde ataúd de pino pintado de negro: levantáronse los
que velaban, y mientras el tío Bias acu~ía á la _Puerta,
su amigo, para disimular-.la desagradable impr~s1ón. que
experimentaba, se dirigió á la cantarera, y asió el Jarro
con intención de beber un sorbo de agua; pero aun no
lo había llegado á los labios, cuando oyó decir á su
compañero:
-¿No creía su mercé que Javierín dormía? Pues cátele por dónde asoma.
'1" señalaba otro sendero en opuesta dirección al que
el entierro traía.
-.i¡y es verdad!-repuso el buen hombre, tan sorprendido como si viera resucitar al muerto.-¿Pero por
qué viene entr.e civiles esa criatura?

. Ramona oyó estas palabras, y de un salto se puso en
pte. Desde el .fondo de. 13.¡ cocina se divisaba perfecta•
m~nte. el cammo, y miró hacia allí presa. de horrible
agitac_ión. En efe~to, el niño venía acompañado de tres
gu~rdias, Y e~ta mes pe rada visita aterró á la miserable
m1;1Jer, ala_rma~dola tqdavía más el rayo de infernal alegr!a que dummaba el ~ostro de su entenado, y hacía
bnllar como los de un tigre sus ojos, enrojecidos de llorar. _Helada la san~re en las venas, y tambaleándose, la
mohnera retrocedió, desencajada la faz erizado el cabello, zumbándole los oídos y creyend~ que le faltaba
el suelo bajo los pies.
'
. ¿~endrían á prenderla? ¿Habría descubierto algo Jav.ienn .Y dado el soplo á los civiles? ¿Qué hacer en tal
situación? El amigo del molinero, inmóvil y apoyado en
la cantarera, tapaba precisamente con su cuerpo el
hue.co doi:ide estaba la cartera de José Luis, y, por tanto, 1mpedia á Ramona apoderarse de ella, huir y esconders~, hasta ~segurarse de que sus perseguidores habían
p~rdido la pista. ¡ Oh, qué ansiosa rabia sentía contra el
h110 de su marido! ¡ Cuánto habría dado por hacer trizas
al ~uñeco qu.e la jugaba tan mala pasada! Porque no Je
cab1_a duda: imprudencias ó malicias del niño eran el
motivo de que viniesen los guardias y sufriera ella el
temor de que fuera su único porvenir-, primero la cárcel., ... despu_é s la galera.....
-.:--¡Mald~to seasl-barbotó, .t endiendo sus crispados
pu°:os hacia el hermano de 'Flor del Alba.
. .. , .
Sm ~a~e CUE:nta de sus actos, pero dominanclo hasta
la _avanc1a el miedo que le inspiraba la Guardia civil la
ex saltimbanquis co~tinuó en retroceder hasta llega'r á
la puerta q1;1e comumcaba con el huerto, y salió á él de
espaldas, dilatados los ojos, anhelante la respiración, y
hasta ~anchad~s los labios de rojiza espuma: era que,
en su 1mpote.nc1a ~e vengarse, se los mordía .desésperadamente, ir_isensible al dolor que esto le , producía.
Con el angustioso afán del que se ahoga, tendió la vista
en torno suyo, y se halló aislada entre árboles desnudos
de hojas)'." ~ierras recién labradas: verdad que no veía
ya á los civil.es, pero, según el paso que traían, debían
hallarse casi á las puertas del molino. ¿Qué hacer?
¿Dónde ocultarse?
Acaso por la centésima vez en un minuto se dirigía
esta pregu!1ta, sin encontrar respuesta favorable¡ cuando de súbito le asaltó una idea, y con ella el primer
destello de esperanza. Los mimbrales que crecían á la
orilla del río, allá junto á la presa, le ofrecían un asilo
q~e no dudó en aceptar. ¿A quién se le había de ocurri! buscar_la en aquella laguna fétida y casi impenetrable? Una ciega confianza en su estrella sucedió á la desesperación anterior. Si Javierín la había acusado (lo
que n? era segu~o), como por mucho-que buscasen los
gu~rdtas no hab1an de encontrar el cuerpo del delito, lo
me1or era esc~nderse para evitar preguntas y respuestas que la pudieran comprometer, y tornar cuando todos abandonasen la casa.
~esuelta, _P0r tant?, á desaparecerá toda costa, la ex
saltimbanqu~s se deshzó encorvada, sin separarse de los
bala~es de tierra¡ cuando llegó á un claro, se tendió y
contmuó arrastrándose hacia los mimbrales. Una vez en
ellos, sin arredrarla sus punzantes espinas cerró los
ojos, y se abrió paso hasta lo más áspero y e~marañado.
¡ Seguramen~e nadie había de adivinar su escondrijo!

377

t&lt;:_n.do de contener sus lágrimas, decía Antonio á su
amigo:
-En ti confío¡ cuida á Rosa- y á su pobre madre,
vela por ellas'. y si la escasez de trabajo, , si una enfermedad, que Dios no quiera, viniera á dificultar su vida
protégelas, cuídalas y escríbeme ..... Creo que basta de~
sertaría al saber su desgracia .....
- ~ierde cui~ado, Antonio-dijo Luis, cuyos ojos se
cubnan de lágnmas, y cuya garganta se negaba á articular las palabras que concebía su imaginación •.:......veJaré
por ellas, las cuidaré cuanto pueda, y si algun~ vez necesitasen apoyo, sólo en mí le encontrarán.
La,s trompeta~ ~esonaron en la plaza, y fué necesarid
sep~farse. Po~ ultima vez se abrazaron, y con los ojos
llenos de lágr_imas se separaron los dos amigos.
En una casita de cerca de la plaza Rosa también lloraba, vo'l.viendo la espalda á su madre para ocultarla el
d,o lor que oprimía su corazón en aquel mismo mo•
mento.
/ Al fin partieron los reclutas, dejando la aldea muda y
solitaria cual población muerta. El día aquel fué un día
de luto para Lobeira.
D~s d_ías más ta·rq~, A~~o,iio llegaba á la capital de la
provmcta, donde se le incorporó al batallón de cazadores de Ciudad-Rodrigo.

..................................................

. ........ ..... -................................... .

. Seis años _han pasado,. Antonio, cuya. bondad había
sido en seguida reconocida por todos sus jefes, era sargento, y tenía la cruz del Mérito Militar ganada en una
acci_ón contra los insurrectos de Cuba; y en la que se
babia portado como un valiente.
Una vez licenciado y de regreso en la Península se
dirigió á Lobeira.
'
En la ermita del camino le esperaba Luis pálido y
triste, más triste que el día en que se sep¡raron. Al
verse, ambos se precipitaron á abrazarse.
D~spués de cambiadas sus primeras impresiones preguntó Luis á Antonio con voz temblorosa:
'
-¿Y no me preguntas por Rosa?
-Generalmente, Luis, de la persona que más se
quiere es de la que se há.bla·.menos.
-¿Luego continúas qUeriéndola como antes?
-¿Me crees tan olvidadizo, Luis?
-No, pero podías haber cambiado de idea-contestó
. et interpelado con marcada amargura.
-H~Y cariños tan grandes; que Por nada del mundo
se borran¡ al contrario, et recuerdo los alimenta, y
créete que sólo la muerte podría borrar· mis dos cariños ;"el que tengo á Rosa y el que tengo· á mi querido
Luis- dijo Antonio, dándole un fuerte abrazo.
-Entonces os casaréis ahora.
-¡Oh! en seguida, á menos que Rosa .... :J&lt;
-¿Rosa? No acabes.
..,·'·
-A menos que no quisiera.
.. '1
-Te quiere más que nunca-dijo Luis ccln tono algo
seco.
.&gt;
\
-Parece como si te enfadaras, Luis.
-Sí, me .enfado, porque parece que ·dudas.
Y al decir esto, las mejillas del jov~n se cubrieron
de carmín, aunque no lo observaron los ojos de Antonio .
---:-Vamos-continuó-'t1"en á la granja, que mi m~dre
y m1 padre te esperan.
ISABEL CHRIX.
-¿ Está muy guapa ?-preguntó Antonio.
(Continuará.)
-;Quién?
-Rosa.
- ~a la verás- replicó Luis con sequedad.
EL ERMITAÑO GRIS.
Y sin cruzar más palabras, ambos se encaminaron á
la granja de los padres de Luis, donde se esperaba con
impaciencia al ex militar.
Después de la visita de la granja en la que se le hizo
una acogida cariñosísima, Antonio' propuso á Luis que
G:~✓
le acompañase á casa de su prometida.
el día 2 de Febrero de 18..... En la pequeña aldea ~e Lobeira la gente se apre. -No-contestó aquél¡-os estorbaría.
j i suraba á acudu á la plaza para decir adiós
Antonio quiso insistir.
~ \~ á lo~ quintos que ~quella mañana debían
-¿Pero es que quieres hacerme testigo de vuestra
~~ partir par~ la .capital de la provincia, en
felicidad? Tiempo hay. Además, tengo que ver qué tal
;
,t ... dond~ ~enan mcorporados á sus respec- ha~ podado las viñas en la montaña, y no puedo dejar
~
~ ~ tivos reg1m1entos.
de 1r.
,:=¡ :.
'
Las esc~nas conmovedoras eran infinitas,
-Luis ya no es el mismo-pensaba Antonio mien'
como lo son siempre los momentos en que ma- tras se alejaba, después de despedirse de su amigo.')t dres, padres y hermanos tienen que despedirse
¿P?r qué estará tan cambiado? ¿ Será que ya no me
tal vez para siempre, del hijo, del hermano que~
quiere tanto como antes? ¡Oh! no, no puedo creerlo.
rido ¡ acaso del único apoyo de su vejez, del único brazo ·
Pero b~en pronto se disipó la nube que cubría su
protector de su infancia.
frente mientras procuraba darse cuenta de la razón
Solos, separados de la multitud, dos jóvenes habla- que podía ha~er cambiado tanto á su hermano, como
ban: eran Antonio y Luis.
llamaban á Luis en la aldea. Sólo duró el tiempo que
Ambos de la misma edad, habían caído quintos aquel tardó en llegar á casa de Rosa y estrechar entre sus
año; pero Luis, que era hijo de un rico labrador, había manos la de la adorada niña.
sido redimido por su padre á metálico, mientras que
Pasado el primer momento, se puso á contemplarla.
Antonio, huérfano de un pobre bracero, tenía que par- E:staba más ~ermosa 9-ue nunca. Ya no era la niña gratir aquel día con los reclutas.
ciosa que dejó al partir; era la mujer de rasgos correcDesde niños se querían como hermanos, sin que ni la
tos, de ~ormas elegantes y movimientos graciosos.
diferencia de fortuna, ni la distinta educación que reciAntomo quedó admirado al ver su hermosura.
bieran, hubiese nunca dado margen á la menor discor-¿ Me encuentras muy cambiada?-le preguntó la
dia entre ambos.
linda joven.
Antonio estaba triste; nunca había dejado la aldea y
-Sí, muy cambiada¡ estás muchísimo más hermosaaunque sus padres habían muerto hacía bastante tie~dijo Antonio, con tono lastimero.
po, sentía alejarse de aquel lugar no menos que los que
-¡ Cualquiera diría que lo sientes !-replicó Rosa.
en aquel momento lloraban entre los brazos de sus ma-No, al contrario ..... pero temo que ya no me quiedres. Además, Antonio estaba enamorado: adoraba á ras tanto como antes.
una preciosa muchacha de diez y seis años, rubia y her, -¿Por qué dices eso? ¿No te prometí que te esperamosa como ninguna moza del pueblo.
na? Pues ya ve.s que he cumplido mi promesa-dijo
Ella también le amaba. El día antes, cuando Antonio Rosa con un tomllo tan zalamero y una mirada tan dulfué á despedirse de su adorada Rosa, que así se lla- ce, que el pobre muchacho creyó enloquecer de alemaba la niña, ésta le dijo entre sollozos:
gría y felicidad.
-Vete, vé tranquilo, puesto que nuestra suerte lo
Un mes más tarde, Rosa era mujer de Antonio.
quiere, y cree que sola con mi madre, _y siempre penEn Lobeira fué un acontecimiento la boda de ambos
sando en ti, esperaré tu regreso .....
jóvenes, y la alegría fué general.
Pero volvamos á la plaza, y veamos que antes de parPero Luis no asistió á la ceremonia¡ el día antes salió
tir, apretando nerviosamente la mano de Luis y tra- de Lobeira para Coruña, donde dijo que tenía un asunto

1~·•

7'~ 1i1:i. •

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\ \ ¼\ ."-....
1,

..:.

19. -- Paletó para niñas y _niños.

18. - 0ouillette para niños pequeños.
10. -

-- , de 5 atoa.
20.- Vestido para ,u~o

Abrigo para niños de 3 años.

13

-~
de 4 á 5 años.
16 y 17. - Vestido para n1nas

14.-Vestido para niños pequeños.
y
Delantero y espalda.

Delantero y espalda. ·

- •
15. -Pelllt1-·nllio1de2á 3 ano•

21. - Delantal P• niñas y niños.

�380

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

urgente, el ,éuifie obligaba á abandonar la aldea por

~~~•.~ ~t~~~:~í·a·s~ .......... • .................. , . , .... .

············
.................. ················ ... .
Un año después, Rosa dió á luz unaJ&gt;reciosa niña,

ta;n

hermosa como su llladre. No poco trabajo costó que
Euis consintiese en ser el padrino.
·t La felicidad era _
c ompleta en aquella casa, y prome•
tfa,ser duradera, cuando un día se presentó Luis muy
t~iste á notificarles que tenía que partir para la guerra
que á la sazón soStenía España contra los moros de
A.friCa ,j que tant3: "gloria dió al general Prim. A pesar
de lillberse redimido del servicio militar, Uu oficio del
cbmandante•dél puerto le participaba que, habiéndose
I!'amado á lá.s armas, á los batallones de reserva, tenía
que presentai:-se en.._Corcuña· á los tres días, para embarcarse con dirección á Africa.
El sentimiento de amor patrio y él cariño que proíesabá á Luis hicieron pensar á Antonio en volver ~l también{á las filas, y así lo dij Oá Rosa, que temiendo por
su ,narido, le dijo Uorando: \
...:...No vayas, Antorliomío, no me abandones.
, -Rosa, soy esp"añol, y mi deber es acudir á donde
la P.?tria me necesite.
.
~ Pero tú estás casado, y además á ti no te llaman.
-No puedo olvidar que España necesita de sus hijo::t., y JlO ac;:udir sería una cobardía y una mala acción.
Ya ves que separarme de ti y de nuestra hija me causa
honda pena; pero no hay mérito en una acción si ésta
no cuesta algún sacrificio.
-¿Y si te matan, Antonio?-replicó Rosa sollozando.
-No lo esperes: ya estoy acostumbrado á entrar en
acción, y las balas no me tropiezan-contestó él con
una ligera sonrisa.-Además España quiere á sus hijos, y
velará por ti, por tu pobre madre y por mi hija querida.
Perdóname, Rosa mía, perdóname el dolor que te causo:
yo mismo sufriré mucho al alejarme de aquí¡ pero al
hacerlo, me siento empujado por una foerza superior
que me arrastra. Yo te quiero, te adoro más que nunca,
y sin embargo, no me puedo detener.
Rosa enjugó sus lágrimas.
-No tengo tu íuerza ni tu valor-dijo ;-pero mi cariño no ha de ser más egoísta' que el tuyo. ' No quiero
que nunca puedas creer que por un séntimiento mío
dejaste de cumplir con un deber para con tu patria.
Parte, y que Dios te proteja y te coñser\l"e para tu mujer y para tu hija.
.~
De Coruña partieron para Málá.ga, donde fueron inc.orporados al regimiento de Cantabria, que tanta gloria
diQ á España con el valor de sús·soldados.
Antonio había sido reconocido como sargento, y aun
en más .de una ocasión se le quiso dar el grado de ofi,eia,1¡ pero él rehusaba todas estas gracias, diciendo:
-Y? no he tomado el servicio por ambición, sino por
ba~·rme contra los enemigos de mi patria. Además podr an separarme de Luis, y no quiero dejarte aban-

do ado.

.

(:uando Luis supo esto le reprendió, diciéndole que
haPía hecho mal, puesto que hubiese asegurado su porvehir siendo oficial.
.L. No me convences: hemos venido juntos, hemos
conse¡uido servir en un mismo regimiento, y por tu
vafor has conseguido ser sargento Como yo; pues sigam0s i~uales '/ juntos, Luis.
Algunos d1as después, un encuentro inesperado con
los moros obli~ó al regimiento de Cantabria á batirse,
haciendo prodigios de valor. Entre los que más se distinguieron figuraban los dos 'sargentos Luis y Antonio.
Desgraciadamente, el General que mandaba la fuerza
cayó herido, y aquel regimiento de bravos españoles
tuvo que declararse en retirada.
Antonio y Luis, que eran los primeros siempre en los
at~ques, fueron los últimos en la retirada. En el momento e,i que nuestros soldados abandonaban sus posiciones, Luis, que seguía sosteniendo el fuego con el
enemigo, recibió un balazo en una pierna. Antonio, al
verle caer, se precipitó á levantarle.
¡Déjame, no te; expongas por mí: huye y déjamegritaba el herido en1'medio del estruendo del combate.
~¡Dejarte! ¡jarñ~ás! O te salvo, ó compartiré contigJ
Ja Suerte que te espere.
-¿ Pero no ves que se acercan? ¡Huye!
-No veo más sino que estás herido y que sufres, Luis.
-,¡Sálvate, por Dios! ¡Mira ·q ue · vienen; piensa en
que te matarán; piensa en Rosa y en tu hija l.....
-Ellas son quienes me dictan el deber I y yo debo
tratar de salvarte,
Y diciendo esto, abrazó á su amigo, y con él apoyado
en 'sus hombros emprendió la huída en medio del fuego
graneado de los moros. Per~ una nueva sorpresa les esperaba. Un pelotón de caballería árabe se ,puso en persecución de los que se habían heroicamente retrasado
en su retirada, y cercándolos, fueron hechos prisioneros
unos treinta soldados y nuestros dos sargentos.

,

.... ...............................................

En Lobeira se recibió con gran júbilo la noticia de la
terminación de la guerra, así como la de la restitución
de los prisioneros que el Gobierno marroquí hacía al
español.
Luis volvió, aun enfermo á consecuencia de las heridas. Desde los primeros días de su cautiverio le habían
separado de Antonio, y no había vuelto á oir h,ablar de
su amigo.
Rosa se deshacía en preguntas y c·onjeturas, é\ las que
Luis sólo podía contestarle que hasta el instante de su
captura no había Antonio sufrido herida ninguncr pero
no había medio de consolarla. De sus mejillas hab~a des,.
. aparecido para siempre el tinte sonrosado que tan encantador erecto causaba en aquel rostro de ángel¡ sus
lindos ojos se hallaban rodeados de un cerco violáceo,
producido por largas noches de insomnio, pasadas ver-

tiendo amargo llanto. En la aldea todo el mundo tomaba
parte en su dolor. En vano trataban de animarla hablándola de la esperanza.
-¡Yo no"teñdría· más consuelo que la vuelta de mi
Antonio amado !-contestaba siempre.
¿Habría muerto Antonio? Esta pregunta fué general
en Lobeira.
Pasó tiempo, mucho tiempo, y Antonio no venía. Un
día, al fin, la madre de Rosa, tratando de consolará su
afligida hija, la comunicó una idea que le había sugerido ·
la noche anterior, y era escribir al Ministerio de la Guerra preguntando por el sargento del regimiento de Cantabria.
Así lo hicieron; pero el tiempo pasaba y las noticias
no llegaban.
-¡(;&gt;h! no me contestarán-solía responder Rosa
cuando la preguntaban si había noticias del Ministerio.
Pero se engañaba. Un día vino una carta muy grande,
dirigida á la pobre infeliz, en la que, según informes, se
daba como cierta la muerte de Antonio, y pocos días
después recibía el acta de defunción de su marido.
Al leerla Rosa dió un grito horrible, y abrazando íuertemente á su hija, la cubrió de ardientes besos ..... pero
~ no lloraba. Las lágrimas se habían secado de sus ojos.
¡No.siempre las lágrimas son la expreSión del dolor!
El verano llegó, y con él las faenas del campo empezaron á animar la aldea. Luis veía apenas á Rosa, que
salía muy poco. Una tarde, sin embargo, en que el ex
sargento de Cantabria pasaba por delante de la casa de
la pobre viuda, y ésta estaba sentada á la puerta co•
siendo, mientras que su encantadora hija jugaba allí á
su lado, Rosa observó que Luis estaba triste y pensativo.
·
-Rosa-dijo éste con un tono grave y serio-vengo
á hablar con usted. 1Ten.go que confiarla un secreto y
hacerla una petición.
Ella le miró sorprendida.
-Si, Rosa, sí: tengo que revelarla el secreto de toda
mi vida; ese secreto que hubiese muerto conmigo, y que
hoy ya me es imposible continuat guardando en mi pecho. ¡Ah! ¡Si no hubiese sido por Antonio! ¡Cuántas
veces me hubiera arrodillado á sus pies y la hubiera
dicho cuánto era mi amor! Pero he obrado como leal
amigo, y no me pesa.
Mas hoy que, contra lo que esperábamos, la patria
desatiende á cuidados tan sagrados como son el sostenimiento de las viudas é hijos de los valientes que por
ella han sabido morir¡ hoy que veo á usted abandonada
y teniendo que trabajar para sostener su familia, recuerdo una promesa que cuarido Antonio íué á servir al
Rey me exigió le hiciese. Era ésta que velase por usted
y por su madre.
Las circunstancias han variado, ya lo sé; pero mi
amor no: usted está delicada, Rosa; piehse usted que
un día puede llegar en que el trabajo le sea más dificil
ó imposible. ¿ Cónio sostener á su buena madre y á su
hija querida? Yo la ofrezco mi pobre apoyo, yo la
ofrezco el amor de toda mi vida ..... ¿Podré atreverme á
suplicarla que no me encuentre indigno y acceda á ser ·
mi mujer?
-Luis-replicó Rosa con temblorosa voz y las mejillas rojas de rubor-no veo atrevimiento que pueda
ofe,nderme en modo alguno. Antonio ha muerto, y he
podido oir sus palabras sin que pudiesen ofenderme.
Sin embargo .....
....:..Por Dios, Rosa, yo se lo ruego¡ reflexione usted
bien, piense usted en los sufrimientos que me ha costado el callar, y el amor que este sacrificio representa.
-Sí, yo lo comprendo; pero ya soy vieja, no tengo
ningún atractivo, y en cambio debo atenderá mi madre
y á mi hija, á quienes con mi trabajo y mil apuros puedo
sostener apenas¡ por otra parte, el recuerdo de mi Antonio querido no se aparta de mí¡ ya usted ve, Luis, que
mi corazón está demasiado ocupado .....
-¿Luego usted rehusa á ser mi mujer? ¿Me rechaza
usted, Rosa?
-¡Luis, no diga usted que le rechazo!
-Sin embargo, bien claro me lo acaba usted de decir¡ ¡tal vez hasta me odie usted!
-¡Oh, no! ¿Por qué he de odiarle? ¡Odiará usted!
tan bueno, tan cariñoso para con nosotras! No, eso
nunca.
-Rosa, ya sabe usted que mi padre y mi madre serían muy felices de poder llamarla hija.
-Sí1 lo sé¡ pero usted olvida su pr0pio interés: al casarse conmigo tendrá que sostenernos á mi madre, á mi
hija y á mí... ..
-¡Oh! Rosa, tendré dos madres; su hija de usted
encontrará en mí un padre, y usted un corazón que la
adora.
-¿La quiere usted mucho? ¿La querrá usted como
á su propia hija?-preguntó Rosa con eíusión.
-Acaso más que si fuese hija mía.
Un mes después Rosa se casaba con Luis, haciéndole
la coníesión de que Antonio no estaba olvidado ..... pero
que le amaba.
En una de las noches de Diciembre más frias de
aquel año, una pobre anciana estaba haciendo calceta
cerca de la lumbre en una casita situada en las aíueras
de Lobeira. Era la madre de Rosa, que no había querido
aceptar la habitación que en la granja de Luis se la ha•
bía ofrecido.
Las nueve acababan de dar en el reloj de la iglesia,
y la. anciana disponíase á dejar su labor, cuando de
pronto se abrió la puerta y entró un hombre.
Al verle, la aldeana se levantó asustada, é iba á huir,
cuando con una voz que le era conocida, la preguntó el
recién venido:
-¿No me conoce usted? ¿Tan desfigurado estoy?
-No, no sé quién es usted-contestó la andana.

-¡ Sdy Antonio!
~
-¡Antonio·! ¡Antonio! ¡Oh Dios mío, qué desgradat
Y llevándose las manos á ·los ojos como para contener
las lágrimas que de ellos !;&gt;rotaban, se dejó caer en una
silla.
Antonio se precipitó, y cubriéndola de besos y abra:..
zándola, no dejaba de preguntarla:
-¿Y ahora me conoces?
Pero la madre de Rosa sólo contestaba con suspiros
y sollozos.
-¿Y Rosa, dónde está? ¿Y mi hija?
La anciana tampoco contestó á esta nueva pregunta.
-¡Dios mío, qué desgracia!-repetía sin cesar.
Antonio recorría la habitación á grandes pasos, y di•
rigiéndose á otra salita inmediata, preguntó de nuevo:
-¿Y Rosa, y mi hija? Quiero verlas, quiero abrazarlas.
.
-Antonio-dijo al fin la anciana-Rosa y la niña no
vi verí ya aquí.
-¿Rosa no vive aquí? ¿Qué ha ocurrido para que
ella se separe de su madre?
-¡Oh, Dios mío !-prorrumpió la anciana.-¡ Cuánto
me haces sufrir!
Y v0lviéndose hacia Antonio, que abatido se había
dejado caer sobre una silla, le dijo:
-¿Por qué nQbij.~ escrito en dos años que ha durado
tu ausencia de Lobeira?
-Porque no era posible ..... Pero ya hablaremos: ahora
dígame usted dónde éstá Rosa, que quiero abrazarla. _,,
-Te hemos creído muerto-continuó la aldeana;hemos hecho que dijesen misas por tu alma, y hasta
hace dos meses hemos llevado luto por ti.
-Bien; pues ya me tienen ustedes aquí. ¿A qué viene
decirme todo eso, si lo que yo quiero es ver á mi hija y
á mi mujer?
-¡Oh!-contestó la madre de Rosa-nunca me atreveré á decirte la verdad.
-¿Pero qué ha sucedido? Por favor, hable usted, dígame usted la verdad.
-Pues bien-prosiguió la anciana, después de titubear ;-creyéndote muerto, Rosa se ha vuelto á casar
con Luis.
Sólo un grito qesgarrador pudo proferir Antonio, á la
vez que su cuerpo desplomado caía al suelo.
Cuando los cuidados de la aldeana le hubieron vuelto
á la vida, se incorporó Antonio, y con su ayuda y grandes esíuerzos pudo sentarse en una silla. Pasado un gran
rato, prorrumpió en sollozos, entre los cuales sólo estas
palabras se podían comprender:
-¡Casada! ¡ Casada y con Luis!
De prOnto, y volviéndose bruscamente, preguntó:
-¿Le quiere mucho? ..... ¡Ah! pero ¿qué me importa?
es mía, y aunque íuese necesario matará la humanidad
entera yo r'eclamaré á mi Rosa, á mi único cariño, á la
felicidad de mi vida.....
•
1
Y volvió. á caer anodado por la fatiga y el dolor.
Cerca de un mes pasó en cama, y grac¡as á los cuidados de la.pobre vieja pudo sobievivir á aquella pena del
alma.
En el pueblo nadie conocía el regreso de Antonio á
Lobeira, sino la madre de Rosa .
El primer día que se levantó preguntó Pónde vivía sÚ
mujer, y aunque la anciana, temiendo µna desgracia,
no quería contestar á su pregllnta, la fué necesario satisfacerla.
•
l
Aquella noche salió Antonio á las oc.¡io, y envuelto
en una ca1_&gt;a. ciue le cubría c0rnpletan:iepte, acercóse,
como el cn!'"mal que teme s~r descubierto, á la granja
en que habitaban Luis y Rosa. Saltó umf tapia baja, y
cautelosamente se acercó •á _una ventana, por cuyas
rendijas se veía luz. Miró á traVés, y contempló una escena conmovedora.
Rosa, de pie y abrazada á una preciosa niña I la tenía
arrodillada en su camita, y jtlntando coll. las suyas las
manitas de la niña, la decía:
1
-Bieñ; ahora reza por 'tu pá.pá, que está en el cielo
al lado del buen Dios.
Y mientras esto decía, se enjugaba las lágrimas con
la punta del delantal.
.
.
Un sudor frío cubría la frehte de Antonio. Como si
hubiese cometido un crimen, echó á cdrrer en dirección al inmediato pueblo. ~unca más se Supo de él.

,

. ................................................. .

~~~;¡¿

.. i1 'dí·ª·

'i.~t;e·i;~ -~~;

;i·~~i~-~t~·
·1~-~~; -p~;
-~~ ·1;~
afueras del pueblo, y en la ermita del Cristo de la Piedad, ~abía un ermitaño con ' hábito gris: y cuya capucha, s1empr~ echada sobre l~ ~ara; evitaqa que se viese
al buen pemtente: algunas v1eJas del pueblo intentaron
interrogarle, pero inútilmente.
'
Desde aquel día, todos los niños del pu~blo que hasta
entonces acostumbraban á ir á jugar cerc"a de la ermita
huían de aquel punto, como si tuviesen · miedo del er~
mitaño.
•
Sólo. Maria Rosa, la hija de, Antonio, f?iUstaba de ir á
la ermita todas las tardes, donde el penitente la enseñaba los preceptos de la doctrina cristiaria y la colmaba
de caricias.
'
INÉS

A

B.

MARÍA' TUBAU,

OFRECIÉNDOLA UN RAMO DE FLORlS EN SU BENEFICIO.

Por tu ingenio y tu saber
Y tu frase encantadora,
Doctora llegaste á ser.
¡ Quiera Dios que la doctora
No me llame baclliller !

1

•

�381

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMII;IAS.
En inspirada poesía
Justo aplauso te daría;
Mas no doy lo que no tengo ,
Y aquí me tienes que vengo
Con mis flores d Maria .•
Por ellas fui á la ribera:
Canté tu nombre no más;
Dije mi objeto cuál era,
Y, sin cortarlas siquiera,
Se me vinieron detrás.
Era muy alto el honor
De admirarte I y sin temor,
Obedeciendo al reclamo,
Formaron juntas un ramo
Entre suspiros de amor.
Mira en sus vivos colores
Los brillantes resplandores
De tu victoria completa.
¿ Qué puede dar un poeta,
Sino suspiros y flores?
JoSÉ JAt xsoN VEYÁN.
Valencia, 189 1.

UN M'AL ENSUEÑO.

,~&gt;?
~ A señá Juana, como se la llamaba en el país,
,'i'[~~ antigua doméstica de unos tenderos de

~

ultramarinos I había sido una linda morena I activa y honrada como pocas, dotada
de un excelente corazón, de'm asiado ex_celente quizá.
No conoció á sus padres, y la caridad
~ la educó: aprendió á leer y escribir con el
anciano párroco de su pueblo, quien además la
preparó piadosamente para la primera comunión,
y entre los sufrimientos propios y el desprecio de
tas gentes, con hambre y sed, con privaciones de toda
clase, Juana llegó al fin á ser una muchacha bien
educada.
Cuando pudo trabajar y ganarse honradamente la
vida, experimentó viva s..atisfacción en no ser una carga
para nadie : su salario e'n ·casa de los tendefos n0 excedía de quince pesetas al mes¡ pero tenía aseguradas
mesa y casa, y su señora, que la estimaba mucho, hacíala regalos de ropas desechadas por ella, y por consiguiente, Juana, que no gastaba un céptimo inútilmente,
había llegado á colocar algunas cantidades I fruto de sus
economías, en la Caja de Ahorros.
Pero andando el tiempo, un día la picó en el corazón
el diablillo del amor: el buen mozo Santiago, mayoral
de una casa de labranza, la hizo la corte y la pidió en
matrimonio á los tenderos, únicas personas que protegían á Juana, después de la muerte del buen cura de su
pueblo.
-¡Pero estás local-la dijo su señora, cuando supo
que trataba de casarse con aquel hombre.-¿Te cansas
ya, mi pobre Juana , de ser feliz á mi lado, en una casa
honrada y tranquila? ¿Quieres volverá caer en la miseria, en los sufrimientos antiguos ? Santiago sabe trabajar, es verdad; pero desgraciadamente se ca_nsa pron~o
del trabajo., y se entrega al juego y á la bebida, y deJa
en las tabernas todos sus jornales. ¡Pobre Juana! ¿Tú lo
quieres? Pues sea, hija mía; pero ten por entendido que
Santiago no te hará dichosa¡ cambias un paraíso por un
infierno.
Ella no hizo caso de estos consejos, porque ..... le
amaba: se efectuó el casamiento , aunque la señora no
quiso ser madrina¡ y como Santiago no tenía ahorros,
Juana tuvo que poner la casa y comprar ropas y mue-

Ar!:

tj

bles.

Al mes de su matrimonio, la antigua criada de los
tenderos de ultramarinos apenas guardaba ya un perro
ckz'co.

.•.

Repmdu.clúm, .t.'1LU1·rlile

30 de Agosto de 189 1

Alcala 23 _ MADRID

•

790

Nc32

ar modelo, que ganaba todos los meses el primer
premio.
-Si fuese usted rica-decía á Juana el maestro de su
hijo¡-si pudiese d~rle una carrera, estoy cierto de que
este muchacho sena el orgullo del pueblo.
1 Pero Juana era pobre, y Andrés tuVo que dedicarse
al traba10 del campo , y á la vez convertirse en protector de su madre contra la mala conducta de Santiago y
de Julián.

Mas ¡oh desgracia! á los veinte años cayó soldado, y
no tuvo más remedio que ir á servir al Rey. ¡ Cuánto
lloró la desdichada Juana! ¡ Cuántas veces se pregunta•
ba, deshecha en lágrimas, si había en el mundo otra
, madre más infeliz, otra esposa más digna de lástima!
Y en aquellos días de pená murió Santiago , víctima
de slls vicios, y la _v iuda sólo podía contar con su hijo
mayor, un vicioso como su padre .....

•••
El joven soldado escribía con frecuencia á su madre:
á los seis meses la anunció que era cabo, y al año, que
tenía yá los galones de sargento.
Un día Juana recibió carta de Andrés, fechada en Cádiz, manifestándola 9ue había determinado embarcarse
para Cuba; y desde entonces pasaron muchos meses
sin que recibiera otra ·carta de su hijo, mientras que los
periódicQs de Madrid, que el cura del pueblo la leía,
reseñaban los combqtes que casi diariamente se libraban entre las tropás españolas y los insurrectos cubanos.
,
¡Oh! Juana sentía constantemente inquietud mortal ,
angustia indefinible: veía á su hijo herido y ensangrentado al día siguiente de una sorpresa ó de un en• cuentro, y oía su voz, que la llamaba con a.yes dolorosos , pidiéndola auxilio I pidiéndola un poco de su amor
de madre.
'
Mas cuando se supo que la paz eta un hecho, y que
las,.t.ropas españolas régresarían pronto á la madre patria, Juana lloró m~s que anre:;, porque su Andrés no
hab_ía...vuelto á es,s;ribirla .....
-¡Ya nd tet1go ot'ro lugar de descanso que el sepul·
ero !~ xclamaba la iníeliz cQ.n el mayor desaliento, no
só16 pensando en sy. buen hijo Andrés, sino deplorando
amargamente· la ¡ervertia .,conducta de su otro hijo
Julián.

~

Éste, después' de larga ausencia, se presentó un día
en casa de su madre ..... para robarla el poco dinero que
aun guardaba en el fondo del cofre....:
Y la desdichada pasó la noche en el suelo , víctima de
la desesperación más violenta, llamando con grandes
voces á la muer't e ¡ y _al mismo tiempo, en los intervalos
de aquella desesperación, recordaba sus días felices y
luego todas las amarguras, todas las desolaciones de su
miserable existencia',

•••

'

Juana duerme.
~¡ día es magnífico; et sol brilla en un cielo sin nubes, inundando de fulgores el espacio, los campos, las
casas.
De repente se abre la puerta de la humilde vivienda
de Juana, y ésta ve entrar al cartero del pueblo, un viejo soldado de Africa , que saca de-. la., bolsa un ancho
pliego .....
¡ Dios mío! ¿por qué llora ese homl:ire al entregar
la carta á la desolada madre?
¡Ah! Porque esa carta lleva sobre de luto, y está sellada con lacre negro.
Juana lee en el sobre estas palabras: Ministerio de la
Guerra ..... ¡Entonces todo lo adivina, y lanza un grito
de terror!
El cartero baja la cabeza, y llora, porque él también
ha sido soldado y ha tenido una madre amantísima.
Y sin embargo, Juana tiene fuerzas para romper el
sobre, sacar la carta y leerla: anúnciala allí el Ministerio
de la Guerra que el alférez Andrés ha muerto en el
campo del honor .....
¡Ya no hay esperanza! ¡ Ya no vo11/erá á ver á su adorado hijo! Y Juana queda sin movimiento, como p.irafítica, ioif).tiendo en la garganta alguna cosa extraña que
la ahoga .

........... .............................. ......... .

Pero ¿ qué gritos son esos? ¿ qui .atlamaciones puePorque Santiago no había cambiado de usos y costumbres, á pesar del cariño que le manifestaba su mu- blan el aire 7 ¿qué voc~ de regocijo resuenan en la plaza del pueblo, y se acercan, y llegan hasta..Ja vivienda
jer y de los buenos consejos que le daba.
Como antes de casarse, aquel vicioso gastaba los jor- de la madre desolada?
Un hombre entra en -el apos-ento de Juana: lleva al
nales en los naipes y en la bebida, mientras su mujer
trabajaba rudamente para que no faltase pan y garban- cinto una espada, en las bocamangas del uniforme
las estrellas de teniente, y en el pecho una cruz
zos en su mod'estísimo hogar.
¡Tarea rudísima! ¡ Cuántas veces la pobre Ju3:na, ex- laureada.
Juana ..... ¿ ha despertado ya de su horrible sueño? .....
halando suspiros dolorosos, pensó en los consejos y en
Juana se frota los ojos, se levanta, se acerca á aquel
la predicción de su señora!
.
..
.
Al cabo de un año nació su pnmer h110, y Santiago hombre, se aleja de él y vuelve á acercarse .....
¿Es su hijo ? ¿es su Andrés ? ¡Ese rostro bronceado
no comprendió mejor los deberes de pad_~e que los _de
por el sol de los trópicos!.. ...
esposo; tal vez algún día la _madre y el hIJ&lt;? no ha~nan
-¡Madre mía! ¡Madre mía!-exclama el gallardo tetenido qué comer sin la candad de los vecmos, y smguniente, corriendo hacía ella con los brazos abiertos.
larmente de su antigua señora.
.
.
-¡Hijo de mi almal-respóndele Juana estrechándole
Santiago I con la hoz al brazo en _tiempo de siega y el
en apretado abrazo.
bieldo al hombro en los días de tnlla, marchaba á trabajar en casa de los labradores ricos, en las granjas, en . No podía la infeliz mujer dar crédito á sus ojos, ni siquiera á la voz de su corazón ..... ¿Dónde está el pliego
las eras rr.ás abundantes ¡ y aunque su trabajo durase
un mes, y bien retribuido, porque él era hombre que s3:- de luto? ¿dónde están sus lágrimas , su desesperación,
bía el oficio , siempre regresaba á su casa con los bols1- su horrorosa angustia?
- t Madre mía! ¡ Madre mía !-continuaba diciendo el
l1os vacíos, y si su Juana se quejaba amarg~mente, y
aun le reprendía por su mala conducta, el rmserable la teniente.
Y Juana, sin dejar de mirarle y abrazarle, se pasa una
pegaba.... .
• .
_
..
mano por la frente, como queriendo arrancarse una trisDiez años pasaron as1; diez anos de sufnm1entos '. de
torturas, y Juana tuvo otro hijo: el primogénito, Juhán, te pesadilla, y murmura:
-¡Ya estás aquí , hijo mío! ¡He tenido un mal ensuenaturaleza ingrata , vivo retrato de su padre, era perezoso y malo; Andrés , el segundo, parecíase á ella , y.. ño l ¡Perdóname!
era su consuelo, su dicha, su esperanza.
JUAN P~REZ DE SILVA,
Inteligente y estudioso I llegó á ser en breve un esco-

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Núm. 32.
Correaponde a IH Señor-u Suaoritoru de la l." edición de luJ1.
TRAJE DE PASEO.

Vestido de crespón color de heliotropo, guarnecido
de terciopelo color de lavanda y de cordoncitos de pasamanería laminados de plata. Fondo de falda de seda
ligera y falda de crespón ribeteada de un bies ancho de
terciopelo subrayado con tres galones de pasamaner'ía.
En la derecha el terciopelo forma, una quilla que sólo
llega hasta más abajo de la cadera, donde termina en
punta. C~erpo sin aldetas, terminado en un cinturón de
terciopelo guarnecido como el bies de la falda. Sobre
el delantero, el cinturón forma una punta y rodea la
cintura en redondo por detrás. El cuerpo se compone de
espalda y lados de espalda, lados de delante y delanteros
plegados en los hombros y en la cintura y abiertos sobre un peto puntiagudo de terciopelo añadido sobre el
forro de los delanteros, que se cierra en medio y se
ajusta con pinzas. Cuello alto de terciopelo guarnecido
de dos galones que se anudan por delante. En el borde
de los delanteros plegados se pone un tirante formado
por dos cordones con un adorno en lo alto. Manga rec ..
ta, estrechada con una cartera alta de terciopelo rodeada de tres cordones cerrados con lazos.-Sombrero
Afercuri'o, de encaje de paja, con ala doblada por detrás.
Adornos de crespón y alas matizadas.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; 7 metros de crespón, de un metro 20 centímetros de ancho, y 3 metr0s
75 centíp.etros de terciopelo.

EXPLICACIÓN DE LOS DIBUJOS PARA BORDADOS

'

CONTENIDOS EN LA ~OJA-SUPLEM.ENTO,

Corresponde , las Sras. Suscrltoraa de la 1.• edición de lujo.
1. Volante b0rdado, para bajo de enaguas.-Se hace
al festón, bodoques, cordoncillo I plumetis y punto de
armas.
2. Encarnación, nombre para pañuelo.
3. Ceotío de almohadón, de aplicación y con bordado á realce y punto lanzado. - Se hace en seda, sobre raso, felpa ó paño.
4. L P, letras con adorno para pañuelo.
5. Motivo para guarnecer trajes de niños.
6. MD, enlace para pañuelo.
7. LR, enlace para pañuelo.
8. RQ, enlace, con adorno, para pañuelo.
9. AC, enlace, con adorno y corona condal, para
pañuelo.
10. Letras M á P , continuación de abecedario para
ropa de casa. (Véase la Hoja-Suplemento de los núms. 16,
17 y 22.)
11. BH, enlace para bordar á punto de cruz.
u bis. FG, enlace para bordará punto de cruz.
12. CI, enlace para pañuelo.
13. LL, enlace para pañuelo.
14. BR, enlace para pañuelo.
15. Elisa, nombre para pañuelo.
16. J osé, nombre para pañuelo.
17 . .Afaría, nombre para pañuelo.

NEC PLUR!BUS IMPAR .
Tal foé la divisa de Luis X lV, y es la única que puede convenir al famoso industrial de Roubaíx.
Y en eíecto: las cualidades del 'Jabón dd Congo son tan S(Uperiores á las de otros productos semejantes, que no admiten punto
de comparación.
.Jabonería Víctor Vaissier, París.
e encuentran en Paris efectuando compras de géneros de noComercio de San R:1fnel, de
y su esposo, hijos del dueño
del citado establecimiento.

vedad, para el acreditado
S
esta corte, O.a Avelina Fernández

La perfumería e•peelal á la l..ae&amp;elna, recomendada
por las notabilidades medicales de Paris, ha valido, en la Exposición Universal de 1878, á su inventor, M. E. COUDRAY,
13, rtu tf Enghim, en París, tas más altas recompensas: la Crm
de la Legión I la Medalla de Honor y de Oro.

l

adhmntes invisibles, exquisito

POLVOS OPHELI 8. perfume. Bea.bll'aa&amp;, per-.
fumista, Paris, Faubourg St Honoré, 19.
pa,a el tocador
los banas. Houblaraa~
EAU D•HOUBIG t\l NT para ap,ecia'!_a
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Cie,

31,

rue du Quatre

�383

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

de agua en la que se ~a exprimido el jugo de un hmón, y
además el mismo limón partido en pedazos.
Se echa sobre la esponja
agua hirviendo, y se tiene así
durante 24 horas; pasado este
tiempo, se saca la esponja, se
aclara y se pasa por una disolución de sal de acederas,
para darle un bonito color de
paja.
A MARíA.-Las plantas de
salón prosperan mucho mezclando la tierra con pedacitos
de carbón vegetal.
Voy á darle la receta de
una pomada excelente que
cura las ampollas producidas
por el roce del calzado fuerte.
Jabón común. 50 gramos .
Sebo...... .. 50
Alcohol alcanforado...... 25
Vinagre...... 25
Todo esto se funde, y se
me:icla bien al bai"l.o de María.
ADELA P.

CELEBRIDAD PARISIENSE.
La primera condición para ase-:::{urarse de que un cuerpo está ga-

,,/

llardamente modelado es la perfección del corsé.
MMES. DE VERTUS s«urs lo saben á ciencia cierta, y por eso han
c~eado ~1 corsé irreprochable, flexible, hgero, hasta el punto de
parecer que no se lleva corsé
.cuando éste ha sido hecho y firmado por DE VE~TUS so:urs, porque no se asemeJa en nada á los
~orsés de otras marcas, en los cua1es el cuerpo esté. aprisionado en
una armadura rígida que compritnf: peligrosamente el organismo.
J,a casa 0EVERTUS,I2, rue Au_,,&amp;,, en París, es conocida y estimada en todo el mundo, porque
su~ corsés han ganado universal
i:enombre de obras magistrales.
Las telas de todas clases que se
~mple:m en la coníección de esos
.ccrsés, únicos por su elegancia,
;:,,on fabricadas especialmente para
la casa DE VERTUS, y las halle•
nas, no sólo tienen calidad supe•
.rior á las de otros corsés, sino que
.t!Stán cortadas singularmente para
dicha casa; es decir, cortadas de
manera que sean flexibles y finas,
y que conserven, no obstante, la
resistencia necesaria para que los
corsés con ellas fabricados no
pierdan nunca su forma.

_,.

_/
.ép;;;· '" .,,/

/

1/

30.-Delantero de corpiño.

ADVERTENCIA.

Los frecuentes abusos que
vienen cometiéndose por individuos que falsamente se
Exclusivamente serán conatribuyen el cará.cter de re•
testadas en este sitio las conpresentantes de esta Empresa
sultas que, sobre asuntos
en las provincias, nos ponen
propio~ de las secciones del
en el caso de recordar nuevaperiódico, se sirvan dirigirnos
mente: 1.0 1 que no respondemos
las Señoras Suscritoras á las
mds que de aquellas .ruscriciqnes
.ediciones de lujo, demostran·
que se /layan fonnalizado y sarlo esta circunstancia con et
hsfecho en nuestras oficinas;
envío de una faja del mismo
2.0 , que el público debe acoperiódico, ó por cualquier
ger con la mayor reserva las
otro medio.
instancias de personas que, á
Las consultas que se nos
la sombra del crédito de la
dirijan en carla andnima, 6
Empresa, y atribuyéndose
que vengan firmadas por per •
una representación que de
sonas que no demuestren deningún modo pueden justifi·
bidamente ser suscritoras, no
car, abusan de su buena fe, y
serán contestadas.
3. 0 , que siendo en gran núme ...
ro los libreros, impresores y
Á D.ª E. S. Y G.-Lo mejor
dueños de establecimientos
para lo que desea es el ron y
mercantiles que en todas las
quina, que se hace así:
capitales y poblaciones imporSe ponen en infusión, dutantes del Reino reciben susrante 48 horas, dos onzas de
criciones á LA MooA ELBGAN•
.quina Calysaya, en una boteTE y á LA !LUSTRACIÓN EsPAÑO•
lla llena de ron, y pasado ese
LA y AMERICANA, correspontiempo se filtra por papel de
diendo con honrade:i á la confiltrar, y se usa al tiempo de
fianza que en ellos deposita el
público, no nos es posible espeinarse.
tampar aquí una lista tan nuÁ M. G. -El cuadro á que
39.-\lestldo de bengallna.
merosa, ni es tampoco nece38.-Vestldo de lana de can11tlllo.
f;e refiere sólo debe estar en
sario; porque conocidos como
un despacho.
son en sus respectivas localidades, por el crédito que su
A UNA HACENnosA.-Voy á
diendo poco á poco harina, hasta que tenga la consiscomportamiento les haya granjeado, nada es tan fácil,
Liarle la receta de unos exquisitos Owiuelos de almendra,
tencia de una pasta¡ con una cuchara se hacen los bupara las personas que deseen suscribirse por medio de
que puede hacerlos para postre.
ñuelos, y se van friendo en aceite muy fuerte, y después
intermediarios, como asesorarse previamente de la responSe mondan y machacan 250 gramos de almendras, se espolvorean de azúcar, y se sirven.
sabilidad y garantia que puede ofrecerles aquel á (JUien en.que se mezclan con medio cuartillo_ de nata, 1? yemas
A UNA SuscR1TORA MODERNA. - Las esponjas quedan
tregan
su dinero.
batidas aparte y cuatro claras batidas á la meve; se
perfectamente limpias metiéndolas en una palangana
,añade el a:iúcar necesario, y todo junto se bate I y aña-

l'ORRESPONDENCIA PAR1'1COl,All.

27--Delantero de un canesú bardado

para camisa.
Ytiase el dibujo 4 del número anterior. •

:i:9.-langa para traje de toirte y teatro.

1

OLUCION
CUNAUD' ~;:a;~::; ~~;4
t•hurtna. -To• r ebelde, Bronqullb, Catarros
1

S

anllgos,Ti&amp;I• y enlermedade• (lel Pecho. p,._111.,

tua ■ MrJ:l&amp;nd, U,r.Gre11er-S1-luat1,J tNas f.. 4e \ui■tmu.

Decís, Señora, que os faltan muchas cos:is
9ar:i que volváis á ser

JOVEN Y BELLA

CALLIFLORE p!~ºQ~••~.t .~~~l~l!.

por el nue'"o modo de emplear estos poht&gt;S co~unican a_\ rostro una maravlllosa y
delicada belleza, y le dan un perfume de exqmslla suavidad. Ademas de ~u ~olor
blanco. de una pureza notable, hay cuatro maltees de nachel Y de Hosa. de5C!c el mas paltdo
hasta el mits subido. Cada cual hallara, pues, exactamente el color que conviene a su rostro.

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11ecidas de vuestro rostro; su Anti•Bolóos extlr•
pará los puntos negros que brotan en la narl~,
~in dejar la menor huella de ninguno; su SortJ/ ium espesará, alargará y dará nuevo color á
·•:ut:stras cejas y pestañas; su Pasta de los Pnlados destruirá los sabañones y las grietas, Y os deyolverá la mano lisa y mórbida, con las ven9:5
!óUavemente azuladas que antes, en vuestra pnmeraju\·entud, poseíais; y toda. est9: transfo~ación se efectuará naturalmente, sm recurrir á
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para la salud. La opinión pública de
todo el mundo esta unánime en declarar
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en la India y Colonias.- El nombre y
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�381

LA MODA ELEGANTE, .PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

CUANDO PENS!MOS EN J,l MUJER YEN LOS HIJOS.
Tonos hemos leído de gente que viaja expuesta á un frío intenso, que desean acostarse y
dormirse, y si lo hicieran se hel,irían y perecerían. &amp;,abiendo esto, resisten el deseo, y siguen
luchando con los inconvenientes, con Ja esperanza de que pronto llegar!n á algún sitio que
les ofrezca amparo y abrigo.
Es malo tener que hacer las co~as á la fuerza,
pero algunas YCces no hay más remedio. Un minero que se llama Joseph Sedgwick, y viv~ en 14,
Waterworks Roacf, Waterhe~d, Oldham, Inglaterra, cuenta una historia de Jo que á él le ha pasado, de este modo, Dice que tiene cincuenta y
dos años. Hasta hace tres años nunca tuve enfermedad alguna. Entonces empec~ i sentirme mal.
Al principio no sabía qué pensar. Comenzó por
faltarme el apetito y no tomar gusto á la comidn.
Todo el día tenía muy mal gusto dt: boca, y mucho peor por las maifanas, y constantemente se
me venían á la boca unas aguas desagradables y
lamiosas, Más adelante se me puso la pid seca y
ardiente, y las secreciones renales eran turbias y
de color rojo. Tenía mareos con dolores de cabeza, y una costra en la lengua que panda 1m p:dot:o de cuero.
Así se pasaron varios meses. Nunca estaba bueno, ni nunca estaba malo de meterme en la camn.
Más tarde empecé á sentir reumatismo en las
iernas, y mucbos dolores en los costados y en
a espalda. Esto me ponía tan malo que no podía
,lormir durante la noche. Me volvia y revolvía en
la cama sin poder descansn.
Luego una tos muy mala me hacía pedazos, y
escupia gran cantidad de flemas espesas. Por
esto me había puesto muy débil, y me costaba
mucho trabajo ir y venir á mis ocupaciones; pem
únía una familia que mantener y no había más
remedio. be cuando en cuando, tenía que dejar
el trabajo y meterme en la cama por algunos
días. Tomé todas las medicinas que lleg:aban ti
mi conocimiento, sin que ninguna p rodu1era ali •
vio permanente, y al fin fui á un medico que dijo
que todo procedía del estómago. Me dió medicamentos, y me visitó en mi casa treinta ó cuarenta
dias.
Viendo que cada vez estaba más débil, uno de
mis vecincs me aconsejó que probara t:I Jarabe
Curativo de la Madre Seigel. Mandé, pues, á la
botica de Cox, en \Vaterhead, por una botella.
PREVIO INFORME DE LA JIJNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
Tomada esta botella, me sentí bastante mejor, y
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continuando unos quince días más, pude volver
á mi traba¡·o. Ahora estoy fuerte, y no he vuelto CURAN INMEDIATAMENTE como níngun otro remedio empleado hasta el día toda clase de
á estar ma o desde entonces.
Á todo el mundo le digo que una botella del
Jarabe de Seigel me hizo más provecho que todas las medicinas que me habían dado los médi- VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TISICOS, DE LOS VIEJOS, DE LOS NIÑOS,
cos antes. Si yo hubiera conocido antes el Jarabe,
m e hubiera ahorrado tres años de padecimientos,
además de las pérdidas materiales á consecuen cia de no pode r trabajar. Estoy m uy reconocido
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
del beneficio que ei:.ta medicina me ha reportado,
y desearla que otros supiesen sus bondades.
Mr. Robert Jessop, Misionero, t, Thompson
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS,
Street, Bradford, dice: Muchos años he sufrido
indigestión y reumatismo, y el Jarabe de Seigel
me ha dado mejor resultado que ninguno de los REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
otros medicamentos que he usado. Lo he tomado
N in.gun re:cned.io a l canzó de l os :cn6dico11 y del p úblico tanto :favor
más de diez años, y lo conservo en casa como p or s u s bue n os resultados:, que son l a adn"l.iraci6n de l oa enfe r mos¡¡·
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no t an v erd a d coro.o nuestros JlV'ALTEKABLES Y XAKAVILLOSO
medicina de familia. Lo he recomendado á más
de cien personas, y lo he oído alabará muchas.
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. R eíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
3oven y bella hasta más allá de sus 8o años I rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti fi carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
n eos, ha s!do descubierto por _el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Hirtoria amorosa
de las Cal,as, de Bussy-Rabutm, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl~siva de la P e ríume ría 1111100 (JJfairon úconu), 3r, rue du 4 Septembre, 3r, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , .~rha h le Ea u d«ll'luon y de Duhe &amp;d e ~lnm1 , polvo de arrez que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
una_ caja~.-Es necesario exigi~ en}a etique_ta el nombre y la dirección de la Casa, para e\•itar las
falsificac1ones.-La Pa,jumene Í\'mon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
Dep1silos _m Afadrid:_Pascual, Arma/, f ,· Arla::a,_ Alcalá, 23, pral., i=q.; A,fuirre y JJfoliM, perf umer,a Omnlal, Preaado~, !;feifununa de Urt¡u,ola, Afa;•or, r; Romero y Vicente, perfumería
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Año L

Madrid, 6 de Septiembre de 1891.

NC,m. 33.

11

pone un cuellecito vuelto de la
misma tela, que cae sobre los
hombros, ó simplemente se forman unos fruncidos sob re un
cordón grueso.
Pero lo más particul ar de todo
son las capelinas grandes á la
Gyp que llevan ahora las niñas d e
todas edades.
Sabido es que la escritora que
ha hecho cé lebre el pseudónimo
de Gyp, lleva siempre, en todas
las estaciones, un somb rero gra.n·
de de estil o ccabriolet&gt;, arqueado sobre el rostro. Este sombr ero , que es el mismo qu e saca
miss Belyell, se ha hecho popu lar , merced al éxito de esta obra
escénica.
E l sombrero Gyp de nuestras
niñas su ele se r de muselina ó de
paja gruesa. El más lindo que
recuerdo haber obse rvado es un o
de paja gruesa amarilla, gua rnecido de una cinta de raso color
de rosa, cruzada en forma de X
sobre el ala con un encaje que
cae á todo el rededor del borde.
Imaginaos una preciosa niña rubia, co n cabellos ensortijados
que le acarician las mejillas, cuyo
rostro fresco , encantado r, se halla medio escondido bajo el ala
ancha de la capelina en cuestión.
Me aseguran que algunas mamás se han atrevido este verano
á ado ptar e! e gran cabriolet :o, im itando en esto á la célebre dama
ya aludida¡ pero )'O no he visto
ninguna.

tellido.- Explicación de los grabados.- La.
Sagn,da Tónica, JJO! D.•. t:m1lia de s:u,t'Jor del Alba (col)tmuacion), _por 0. Isabel Cheix - El An~l Guardián, por don
Joié de Siles.-La ~Jarcha de 1~ Anl()rchu,
por D.• Antonia Opisso.-~ Sie_rYa de Je•
sUs, poesía, por D. F. hurnbama, prt"sbl•
tero,- Las aparienc'as eopllan: ... •, P?r don
J lián Erardo.-Correspo11de_ncia f.8rhcular,
; r D.• Adela P._ E:,:plicac16n del figurín
.1 minado -Sueltos.-Saho de caballo p:e~~tado ~r la Srta. D.• 5?!edad Martín Y
Orth: de la Tabla.-Anunc1os.
.
GRABADOS.-1. Sombrero redondo.-2. Tm,e
jó\'enes de Is i 17 anos.-3. Peto de
:pón.- 4. Lazo de cabeu. para l~to.S y ó. Abanicos.- -7. Tira de bordado mglés
y plumetis.-8 a 11. Medias de _color.- 1!·
Taburete Pompa.dour.-13. Vcsudo d7 rec11Jir.-,4. Bata.-15. Adorno de corp1llo.16_ Conelillo para traje claro-17._ Sombrero de cr.caje.-18 y 19. DtshalJ,m de
crespón.-?o, Chorrera de gasa de seda.~ i. ,\domo de corpino para serioras ~e edad.
~:2. Traje de dcsposada.-23. Vcst!do para
nillas de 3 á 5 anos.-24 y 25. Vesudo para
ninas de 10 á 12 anos.-26. Dtlantal pa~
nillas de 2 a 4 aftOs.-27. Dela!Ltal P3;R 111·
nas de 6 á 8 anos. - 28 y 28 b1~. Tra¡es de
caza.--:g, ,o y 33 . Vestido de luto para
~orias.-) 1 y 3,. Traie de luto para scnoras.-3 ♦ y 35. Abrigo de luto.-36. Som•
brero de Jnio.-37. Capota de luto.-18.
V C'sti,fo de rec.epctón.

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SUMARIO ,

La coque1erla en. ](15 ~ infanti!Cll.-G~
ciosas mujCTcllas. - t:l somb~ero _Gyp.
Tentativa abortada-Dos tra;es vistos en
Trouvi\le. _ Modelo• para el otollo. - Otro
modelo para \as próximas carrens. - En
i¡ué consi~te el ane de la moda. - Ideas
,uelw.

La moda actual trata á las niñas como ve rdade ras coque~as.
Como nosotras, llevan también
chaquetas largas á la moda, Y se
ven algunas con cuerpos de largas aldetas añadidas.
Citaré• en este género' un vest ido para niñas de ocho á nueve
años que vi en el Bosque la se•
man~ pasada. L a falda . era de
seda color de cala de abeJa&gt;_i con
tres plieguecitos de lencena en
el borde infe rior. E l cuerpo cortado al sesgo' sin costu~as y
adaptado sobre un fo rro aj ustado era de paño del mismo co lor
de '1a seda, y se abría sobre u_n
pe to cindesplegable:o de muselina de seda blanca. Una ald~ta
r ecortada en almenas' tambié n
de paño, iba añadida_ en torno
de la cintura. Cada hoJ~ de la al•
d eta ll evaba, como adorf!O, una
aplicación de pasa~anena calada. Así vestida, la mña á que_me
refiero tenia un aire de mu1e rcita su mamente gracioso.
.
Pero se puede también vestir
á las niñas, según su ed~d • co n
blusas escotadas y fruncidas en
la cintura, cuyas blusas, hechas
de batista de indiana, son muy
lindas. Alrededor del escote se

•••

1. - Sombrero redondo.

Y ahora hablemos de las mamás y de sus vestidos. Haré la
explicación d e dos trajes de una
elegante novedad, que han figurado en la playa de Trouvill e y
que servirán sin duda de modelos pa ra el otoño entrante.
Uno de ellos es de simple vigoña colo r de boj. La fa lda va
ribeteada po r debajo de un vivo
de paño blanco. E l corpiño, que
es de paño, sin fo rro , con pliegues redondos añadidos por delante y por detrás, deja ve r en tre
los pliegues un fondo de paño.
Viene á ser una blusa sin ballenas, ajustada con pinzas y dos laditos. Todos estos detalles desaparecen bajo los pliegues. Cuello blanco y manga de codo con
vivo blanco. Cinturón de pie l.
En cuan to al sombrero, es de
paja e rústica&gt;, ente ra'!lente calada, y va adornado con dos alas
negras y una banda plegada de
crespón blanco.
El otro modelo es de una confec ción más elegante y de una
forma más nueva I que interrumpe la monotonía de las faldas
completamente rectas y sin nin guna gua rnición ni adorno. La

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>360

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA H ISTORIA DEL GUARDABOSQUE.

Kanangad,1Japon

P ocos hay en Inglaterra que sean naturalmente
tan fue rtes y saludables como James Braddock.
E s guardabosque y vive en Jepson's Clough1 Adlington cerca de Macclesfield; es robusto y hasta
h ace do'"s años podemos decir que no habí~ estado
m alo en los sesenta años de su ,·ida.. Un día del
verano de 1887 estaba en su casa, y en el curso de
la conversación que se suscitó, Braddock contó
lo siguiente, que imprimimos porque ha de interesar á otros muchos. Dijo:
-. - Puede que usted haya oído hablar de mi
enfermedad, y en este caso no viene á nada volverla á contar.
&gt;-He oído hablar de ella en Manchester - le
contesté-pero me gustaría que usted mismo me
la contase.
:o-Bien-dijo James;-pues se la contaré. La

RIGAUD y C", Perlum1"

•

Pmeedores de la Rea l Casa deh paiia
8, rue V ivie nne, PARIS

El Agua de Kananga es la loclbn

más
rcrrescan tc, la que m:i.,; vlgorlza la piel y
blanquea el ~utls,perfumánuoJo dellcnJamente.

Extracto de Kananga
Suavl-.lmo y arlsloc rálko
perfumo para el pañuo:o.

Aceite de Kananga

TCSOl'O ¡fo la cabdlcra. que
abt·i\lanla, l11ce crecer
he contado muchas veces y siempre ha servido
y c:..:ya calda proviene.
de beneficio á alguien. Este verano hace dos años
que me puse muy malo de indigestión. Qué malo
Jabon de Kananga
estaba y cómo me curé es cosa que sabe todo el
El mu ~rato y
mundo por estas cercanías. l\luchos han venido á
uut uosO,COUSC' l'Va
verme y á hablarme de ella. Empecé á notar una
al culls su
n acarada
sensación de tristeza, y perdí el apetito de manetransparencia.
ra que no podía comer nada sino á la fuerza, y
luego se me quedaba en el estómago como una
Loc/dn uegetat de Kananga
pesa. An tes el al imento roe ponía en estado de
limpia la cabeza. al&gt;rll!anta el cabello y
sufrir el trabajo y la fatiga, pero ahora no me
evfla su calda, ton1Ucáudolo.
hacía provecho alguno. Tenía mal gusto de boca
y mirándome al espejo veía que la piel y los ojo;
'Madr id : Romero Vic ente.
habían tomado un color amarillo, y la gente deBarcelona : Conde Puerto y C'-.
cía que estaba muy bilioso, que tenía mal de hígado y que la sangre estaba t-nvenenada. Y así lo
creía yo, pues me dolían la cabeza, los brazos y
las piernas como si se hubiera apoderado de mí
una calentura. Tomaba píldoras y otras cien medicinas, que me aliviaban un día ó dos, dejándome luego ta_n malo como a1;1tes. Poco después empecé á senurme falto de ahento, y tenía que sentarme á descansar, mientras que otras veces ' I
--'.
podía andar todo el día sin cansarme ni pararme
h
' v,l
á respirar una vez siquiera. No podía explicarme
.r-J}'_k/J
''"'""•"'""'
qué me pasaba ni qué había producido este es~- OS
tado, pero cada vez estaba peor y de esto no me
cabía duda. El corazón me palpit11.ba y se me debilitaba, y esto me daba miedo más que el estado
del estómago, pues no sabía entonces que In inPREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
digestión era la verdadera causa de todo ello. La
gente me decía que estaba enfermo del corazón
REOOMENDADOS
POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
y podía quedarme muerto repentinamente, Puede
usted presumir que esto me llenaba de miedo, CIJRAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el dia toda clase de
creyendo que no me q,uedaba más que hacer en
este mundo. Asi segu1amos, y ni los médicos ni
los amigos parecían entender lo que á mí me pasaba. Un día me sentí tan raro que casi me da VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TÍSICOS, DE LOS VIEJOS, [DE LOS NIÑOS,
miedo de pensarlo. No podía respirar. Me sentía
ahogar como si una mano fuerte me tuviera cogido por el cuello, y estaba seguro de que me
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
morfa. La gente me echaba aire y me da.ha aguar•
diente, y al poco rato me repuse, quedando muy
débil y con un sudor frío. Después el estómago
se me puso peor, y temía volverá sentir que me
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTmos,
ahogaba, pues si esto pasaba creía que me moempleada con la
riría. Entonces un día, leyendo un periódico en- REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
contré un caso como el mío que había curado el
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tella. Las primeras tomas me hicieron provecho.
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No lo crt!eria usted ni yo tampoco, pero así fué.
Al cabo de unos días, podían ser catorce 1 el es- Cuidada C(ln las falsificaciones ó imitaciones porque no darán al mismo resultado. Eligir la rúbrica y marca da garanlia
tóma.go empezó á funciona.r, me llevaba el aliDe venta en todas las farmacias y droguerias de Espa ffa y Ultramar.-Yivas Perez, Almeria
mento y me empezaron á volver las fuerzas.
•- tNo se volvió usted á sentir ahogando~
•-No, señor. Las palpitaciones dt:I corazón
no volvieron á molestarme más, y los ojos y la
piel dejaron de estar ama.rillos; y, para abreviar,
CAFÉS , TÉS , TAPIOCA
'
después de dos botellas del Jara be de la Madre
96, Strand , Londres. - 9 , Boulevard des Capucines I Par ís.
Seigel estaba tan bueno como había estado en
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no lo sé , pero estoy seguro de que no es como
MADRID - ESCOR I AL
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ninguna otra. Si no hubiera visto a.que! periódico
Ex igir la v e .,dad c r:\ m:H'c a
y no me hubiera inducido á probarlo, creo que •1a7Q--••~--~•Q••o••• Aguas para tocador: FILIA, EA u DE BIMMEL , r.A v ANDE AMBRÉE.
ahora estaría enterrado hace muchos meses t11n
cierto como ahora estoy hablando con usted. Se 1- - - - - - - - - - - - - - - - - - - Tintura Rubia: AGUA DE oRo , LA MAs PEBFEcTA TINTURA RUBIA.
lo digo á todo el mundo y lo seguiré hachmdo
Jabones extrafinos: i'i''itc:~~:iTROPE BLANC, LILAS BLANCAS , VIOLETTE
mientras pueda hacer uso de la lengua. &gt;
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NINON DE LENCLOS

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nncimiento á l_a
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortl.•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporán eos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia am_orosa
de las (JaHas, de Bussy-Rab.utin., perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente p~op1edad
exclusiva de la P e rrume r1a l\lnon (Afaison Leco,i/e), 31, rue du 4 Septembre, 31, Pan s.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'é rlfa ble IEao d•
ll"hteu y de Dube&amp; d e lllnon, polvo de arraz qu~ Ninon de Lenclos llamaba cla juven~ud en
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para ev1_tar las
falsificaciones.- La Patfumeril Ninon expide á todas partes sus prospectos y precios comentes.
Depósitos m Madrid: Pascual, Arma/, 2,· Arlar:a, Alcalá, 23, pral., ir:q.; Aguirre y Mo/i110, pu;f unuría Oriental, Preciados , I;perfunuria de Urquiola, Afayor, I; Ro11,ero y Vumte, ptrfununa
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11

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PERIOOICOESPECIAL DESEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPC:NSABLEEN TOQA CASA DE FAMILIA

Año L-Núrn . 31.
11

SUMARIO .
T w::u o.-Revi,ta pari:s.iense, p~r V. de Castelfido.-Explic-1ci6n de los grab¡ados.-Flor del Alba (continuacion), por
D.ª Isabel Cheb::.-Dos coronas, por la Condesa de Campoblan«&gt;.-Hojas de pensamiento, por E. Flores.-Un retra:o
s i carbón, por D. Julián G. de Oman.a.-Resucitada , por
D.ª Em ilia de s.n• -Cantares, por D.• Milagro F.r Lechu~ y Montalbo.-Oichas perdidas, por D. 1 Fau$lina Saez
de Ml'igar.-Correspondcncia particular, por D.• Adela P.Explicaci6n del figurín iluminado.-Sueltos.-Solución al
salto de caballo publicado en el núm. 28.-Anuncios.
GRABADOS. - I A 3. Trajes de playa. - 4 á 7. Camisas ,scotadas
con canesós borcfados.-8. P,ina.dor.-9. Camisa para ~e!'loras.
- ro y 11. Corsé !)ara personas gruesns.- 12 y 13. Corsé para
personas deigadas-14. Peinador.-15. Pantalón para senoras
groesas.-16. Camisa de dormir con canesú.-17. Panta\bn
para senoras.- 18. Enagua de crespón de algod6u.-19. Corpin.o de debajo. -20. Camisa !ldomadaoon bordados.- 21. Capota de tul negro.-21 y 23. Vestido 'para nin.as de I ? anos.24 y 25. Vt."Stido para jovencitas de 14 anos. - 26. Sombrero
de paja.-27. Vestido para niJl.as de u á 14 al':os. - 28. \'es•
t ido paraj6,·encitas de 15 á 17 an.os.-29. Traje de campo.30. T raje de casino. - 31. Abrigo de viaje para jovencitas de
l2 á 14 allos. - p. Traje de playa.- 33 y 34. Manteleta de
,.,erano.- 35 y 36. Manteleta de entretiempo. -37. Vestido de
bwga!ina y encaje.- 38. Vestido de tafetán y lanilla.- 39.
V estido de sarga li&lt;a r sarga broch.1da. - 40. Sombrero de tul
negro. -4,.1. Capota de paja.-42 y 43. Rata Duquesa.

•

REVISTA P ARISIENSE.
S UM AR I O .

La canfcula.-T e!as ad kcc.- La muselina, el percal, los CN!S·
pont:S de algodón.- Los vestidos de cintura redonda y los
trajes de chaque1a.- Petos y chalecos.- Trajes infantiles La última novedad en Fombreros.-Una esclnina original.1Qué carrera hemos hecho !-Cumplimientos de un yerno.

-")
1~

· '¡pJ5!cfüé'
~-.
~- N

¡~

calo r tórrido n os abruma. París

~~- vive en un estado d e soñolencia

y de abatimiento, y no sé, eh
ve:_dad, qu~ decir pa r a de~e~ penar concienzu damente m1 m 1y,.... sión de cronista de modas .
)
P.ara luchar con esta temperatura
tropical , no tiene nada de extr año
_ que la mayoría de las señoras adopten
,. el pe r cal, y la muselina. Paso e n silen cio
el satine te, e l céfir o y t odos esos tejid os
d e algodón , lige r os, si se quiere, pe r o de masiado comunes.
Lo que sí preconizaré son esos lindos cr esp ones cuyos dibujos y colores so n de un gust o perfecto. Lo ideal en esa clase de vestidos
es que n o tengan el aspecto de vestidos de
algodón, sino de lanillas sedosas y brillantes.
Hay también batistas t ranspa rentes, cuyos colores y dibujos son absolutamente parecidos
á los del fular. No será preciso lavar estas ba•
tist as; son gene ralmente ta n obscu r as, que
durarán t oda la tem por ada sin lavado.
L as disposiciones, esas telas con cenefas más
6 menos anc has tejidas, que imitan el bordado
á la mano, est án más de moda que nunca. H e
visto, entre otras, sobre fondo azul marin&lt;;&gt; ,
una cenefa de botones d e oro y de margantas, d e u n efecto delicioso; otr as compuest as
d e ramas de glicina y de lilas I de rosas diminutas, d e muguetes, etc.1 etc. Se llevan tam•
bién las d isposiciones compu estas de las clásicas pastill as, grandes y pequeñas, azules,
c olor d e rosa 6 paja sobre fondo n egro. El
éxito d e estas telas se compr en de 1 p orque vist en á las mi l mar avillas.
L o q ue prefieren much as elegantes so n los
crespones d e algodón, d e u na variedad de dibujos y colo r es extr aordinaria. Van bordad os
de lunar es 6 flo r ecillas caladas 6 list ad as. L os
más lindos son los más cl aros.
,
.

•••

á 3. - Trajes de playa •

�,
362

i.A MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Todos los vestidos de las telas á que me refiero se
hacen de cintura redonda, cuando están destinados á
señoritas ó señoras jóvenes. En el borde de la falda, uno
ó v.arios volantes; el cuerpo va remetido en el cinturón,
y un canesú de bordado blanco ó de guipur guarnece
lo alto del cuerpo. En torno de la cintura, una cinta enrollada una ó dos veces, y terminada en un lazo japonés con caídas muy cortas. Este lazo grande es una de
las novedades del día, siendo menos vulgar que esos
eternos lazos flotantes que llegan hasta el borde de la
falda y que son más incómodos que bonitos.
Por lo demás, como ya hice notar en una de mis anteriores, se llevan las cintas de todos modos, y constituyen los más dignos adornos de la actualidad.
Y ya que hablo de los cuerpos de cintura redonda,
adoptados por las señoras jóvenes y delgadas, las que
no son ni lo uno ni lo otro deb en estar perplejas, y acusarme tal vez de
parcialidad.
Tranquilícense:
les diré, en dos
palabras, que no
hay más que una
forma que les
convenga: la
chaqueta. Una •
persona que no
es ya joven ni
delgada debe
adoptar constantemente la
chaqueta¡ y nótese bien que .no
hay nada más
cómodo, porque
esa forma exime
de la confección.
Se hace la chaqueta de una infinidad de formas: larga, corta,
plegada, almenada ó recortada f t
en puntas. Lo
importante es
NUm. , .
que los delanteros se abran sobre un peto ó un chaleco. La camiseta suelta ó bullonada, género garibaldino, es demasiado négligé para calle.
Sólo puede llevarse en el campo ó en casa. Pero hay infinidad de modelos de distinta forma, y que sientan muy
bien. Se emplea, para hac~rlos, la muselina de seda, el
suralt, el crespón, la muselina estampada, etc., etc.

•••

Nada nuevo tengo que decir relativamente á las niñas
y niiios. Las primeras continúan llevando blusas, y los
segundos trajes á la marinera. El pantalón largo y muy
ancho sobre el pie se hace de franela blanca ó de dril
y la camisa se abre sobre un verdadero chaleco de al~
godón, igual al que usan los malllrinos.

•••
Los sombreros de nuestras elegantes son obras maestras en miniatura, deliciosas invenciones que embellecen á las menos favorecidas de la Naturaleza.
Véase un modelo de los más seductores, formado de
tres barretas de zarza-rosa, dispuestas á la griega. Por
detrás, una plumita negra en forma de penacho. Bridas
de cinta de terciopelo negro ( croquis núm. r ).

•••

Entre_ las co~fecciones q_ue acaban de crearse para
la estación, ab_ng~ para vano~ usos, para coche ó viaje,
he notado la s1gmente esclavina (croquis núm. 2), que
forma un pliegue de albornoz en medio de la espalda.
Nada más que este
pliegue, que no es
nada en sí, basta
para variar el aspecto de la prenda
y destruir la impresión de vulgaridad
que producen todas
esas esclavinas uniformes.

•••

No obstante los
rigores de la estación, que no consienten la opresión
tiránica del corsé,
nuestras elegantes
se someten confiadas á artistas como
Mme. Léoty, que
posee el particular
secreto de sostener
el talle sin oprimirle, de darle soltura
y esbeltez sin martirizarlo. Los brocados que en otro
tiempo servían para
hacer vestidos de
corte, l\fme. Léoty
los desgarra sin misericordia para confeccionar esos maravillosos corsés que todos admiran: sin contar que Ja
casa Léoty posee un surtido de sedas espléndidas de
fabricación y dibujos exclusivos, entre otras los r;sos
de puro estilo Luis XVI, de fondo color de carne, con

magníficas rosas té anudadas en forma de guirnaldas
con lacitos de cinta.
Pero la riqueza de las telas no seria nada, si, como ya
he dicho, el corte y la confección de los corsés &lt;le madame Léoty, 8 1 plaza de la Madeleine, no fuesen la perfección misma.

•••

Un asesino recibe la primera visita de un célebre abogado que le han nombrado de oficio.
Al verse, ambos lanzan un grito de sorpresa.
-No me equivoco-exclama el asesino;-es mi abo·
gado de hace veinticinco años en policía correccional.
-¡Ah! - replica el abogado;-¡mi primer cliente!
¡qué casualidad! ..... Yo debutaba .....
- Y yo también.
A lo cual el asesino añade con expansión:
- ¡ Qué carrera hemos hecho desde entonces!... ..
En baños de mar:
-Mira, Luis-dice coqueteando Mme. F ..... á su yerno- cómo esas olas me acarician.
Luis con desenfado:
-Todo el mundo sabe que el agua del mar tiene
mal gusto.
V. DE CASTELF IDO.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Trajes de playa para señoras y señoritas.-Núms. 1 á 3.
Traje para suioras.- Vestido de bengalina color
crema y color café claro. La parte de detrás. que es
de color café, forma una especie de capa que participa
del pliegue Watteau y del peplo romano. Esta capa va
fruncida en el escote y pegada á un cuello Médicis, y
cae hasta el borde del vestido formando pliegues anchos. Por delante va recogida y sujeta en medio de un
delantal liso color crema. El cuerpo va adornado con
un rizado de encaje color crema figurando una chaquetilla. El mismo encaje adorna las sisas y el cuello Médicis.-Capelina de muselina de seda color crema, guarnecida de encaje y cintas color café.
2. Traje para sálorilas.-Se hace este traje de fular
escocés verde reseda y beige y muselina de seda be,ge.
La falda, enteramente plana y lisa, es de fular escocés.
El cuerpo, de la misma tela, va adornado, á cada lado
de un peto liso, con unas bandas plegadas de muselina
de seda I que terminan en puntas en la cintura, la cual
va rodeada de una faja de la misma muselina plegada.
Las bandas van guarnecidas de un fleco estrecho de
los colores del fular. Mangas de muselina de seda, anchas y bullonadas por arriba y estrechas por abajo,
donde van abrochadas con unos botoncitos de seda
co 1or reseda.-Sombrero redondo de paja de Italia, cubierto de muselina de seda y adornado con plumas
negras.
3. Troje marino.-Vestido de velo azul y velo blanco,
compuesto de una falda de velo azul, con un delantal
estrecho de velo blanco guarnecido de galoncillos azules, y una chaqueta de velo azul. Esta chaqueta se abre
sobre una camiseta de crespón blanco bordado de azul,
que va remetida por abajo y cae sobre unos paniers
plegados de velo azul que rodean las caderas y cruzan
por delante. Por encima de la chaqueta va un cuellopeto de velo blanco listado de galoncillos azules, con
solapas anchas de velo azul ribeteadas de tres galoncillos blancos y terminadas en un lazo de corbata. Mangas de codo con carteras anchas guarnecidas de galoncillos blancos.-Sombrero canotier de paja azul.
I.

Dos camisas escotadas con canesús bordados.
Núms. 4 á 7.
Para las explicación es y patrones, véanse los números II y Ill, figs. 5 á 12 de la Hoja-Suplemento.
Peinador.-Núm. 8.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figuras 20 á 24 de la Hoja-Suplemento.
Camisa para señoras.-Núm. 9.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XV,
fig. 76 de la Hoja·.Suplemen/o.
Corsé para personas gruesas.-Núms. IO y 11.
Para la explicación y patrones, véase el núm VI, figuras 25 á 36 de la Hoja-Suplemento.
Corsé para personas delgadas.-Núms. 12 y 13.
Para la explicación y patrones, véase el número X,
figs. 50 á 59 de la Hoja-Suplemento.
Peinador.-Núm. 14.
Véase la explicación en el reverso de la Hoja-Suple•
mento.
Pantalón para señoras gruesas.-Núm. 15.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XIV,
figuras 74 y 75 de la Hoj'a-Suplemento.
Camisa de dormir con canesú.-Núm. 16.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XII,
figuras 64 á 68 de la Hoja-Suplemenlo.
Pantalón para señoras.-Núm.17.
Para la explicación y patrones, véase el número VII,
figs. 37 y 38 de la Hoja-Suplemento.
Enagua de crespón de algodón.-Núm.18.
Véase la explicación en el ,.eDtrso de la Hoja-Suple•
mento.

363

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Corpiño de debajo.-Núm. 19.
Para la explicación y Patrones, véase el número XI,
figs. 60 á 63 de la Hoja-Supl,mento.
Camisa adornada con bordados.-Núm. 20.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XIII, figu•
ras 69 á 73 de la Hoja-Suplemento.
Capota de tul negro.-Núm. 21.
Esta capota es de tul negro con fondo calado, ala y
peineta de azabache. Por delante I pouf de tul formando
penacho, y lazo de terciopelo negro. Bridas del mismo
terciopelo. Rosas color de maíz puestas debajo del rodete griego.
Vestido para niñas de 12 años.-Núms. 22 y 23.
Este vestido es de lanilla de canutillo color de cor•
cho', y va guarnecido de terciopelo ofelia .Y st1ral, beiJ¡e.
Falda formando pliegues gruesos con lados plano$. La
falda va guarnecida de pespuntes. Corpiño con delan•
tero terminado en un cinturón puntiagudo de terciopelo y aldetas llanas abiertas en medio. En medio del
delantero, chorrera doble de suralt, formada por un de•
lantero bullonado. Delantero de chaquetilla de terciopelo, ailadido á los primeros delanteros y guarnecido
de una solapa ancha de terciopelo. Cuello alto del mismo terciopelo, abierto sobre un centro estrecho de
surah. Lazo flotante de cinta de terciopelo ofelia, puesto en el lado derecho. Manga recta de lanilla, doblada
sobre un puño de terciopelo.
Tela necesada: 4 metros de lanilla, de un metro 20
centímetros de ancho; un metro de suralt., y un metro
75 centímetros de terciopelo.
Vestido para jovencitas de 14 años.- Núms. 24 y 25.
Es de bengalina turquesa y va guarnecido de un
bordado blanco y de un rizado de encaje negro. Falda
abierta en el lado izquierdo sobre una quilla de bordado. Corpiño de cintura redonda , compuesto de una
espalda recta y un delantero cruzado de izquierda á
derecha sobre un lado de bordado, que se reune á la
quilla de la falda. Cuello alto con rizado de encaje.
Manga ajustada, con man~a corta de bordado ribeteada
de un rizado. Cinturón plegado de bengalina I cerrado
con un lazo en el lado derecho.
Tela necesaria: 8 metros de bengalina.

4.- Camlsa ucotada con canesli bordado.
V&amp;.\SE EL DIBUJO 5.
Exp.'ic. g pat. núm. 11, jigs. S ci 9 de la Hoja-Suplemento.

6.-Cam\,a escotada con caneaú boNlado.
VjASE I.L DIBUJO 7.
Expfic. y pat., núm. f/1, figll. 10 á 12 de la Hoja-Suplemento.

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5.-F11Un de la camlaa ucotada núm. 4.

8.-Pelnador.
Expl/c. 11 pat., núm. V, jiga. 20 ci 24
de fa Hoja-Suplemento.

9. - Camlu para señoras.
Expfic. 11 pat., mim. XV, fig. 76 di la Hoja-Suplemento.

Sombrero de paja.-Núm. 26.
Se hace este sombrero de paja natural, y se le adorna
con una barba de punto de Inglaterra formando un lazo
por delante. Sobre el fondo van echadas unas flores
blancas de terciopelo. Por detrás I lazo de raso crema y
bridas de la misma cinta.
Vestido para niñas de 12 á 14 años.-Núm. 27.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV, fi.
guras 13 á 19 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para jóvenes de 15 á 17 años.-Núm. 28.
Para la explicación y patrones, véase el número IX,
figs. 40 á 49 de la Hoja-Suplemento.

10 J 11.·-Coraé para peraonu aruuu.
Delantero y espalda.
Explfc. y pat., núm. VI, jiga. 25 ci 36 de la Hoja-Suplemento.
7.-t:enefa de la camisa ucotada núm. 6.

12 y 13.-Cora, para personu delgadas.
Espalda y delantero.
Exp/ic. !I pat., nlÍm . X, ffga. 50 á 59 de la Hoja.Suplemento.

Traje de campo.-Núm. 29.
Vestido de velo color de rosa de Oriente, guarnecido
de pekín de seda encarnada y color de rosa. Fondo de
falda de tafetán y falda de velo terminada en un volante
de pekín al sesgo, montado con una cabeza fruncida.
Corpiño con aldetas de pekín añadidas en la cintura.
Peto de velo liso dispuesto en forma de chaleco, sobre
el cual va abierto el corpiño que irá adornado con un
cuello y unas· solapas anchas de pekín, las cuales llegan
hasta la cintura, donde se fijan con una hebilla de plata.
Cuello alto de velo, y manga semilarga con carteras de
pekín.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán¡ 6 metros de velo,
y 4 metros de pekín.
Traje de caslno.-Núm. 30.
. Vestido de fular blanco brochado de verde, guarne•
c1do de muselina de seda azul y cintas verdes y de
moaré. Fondo de falda de tafetán, con delantero plegado de muselina, guarnecido de tres cintas que forman entredoses sobre el dobladillo. Falda de fular semilarga, abierta en forma de levita. Cuerpo terminado en
pun(as, compuesto de espalda de una sola pieza, con
es~ote figurando una V! lados de delante y delanteros
abiertos sobre una camisa de muselina plegada y escotada I la cual va guarnecida como el delantero de la
f~lda y añadida sobre el forro de los delanteros, que se
cierra en medio y se ajusta con pinzas. Manga de mu•
selina plegada terminada en el codo con un brazalete
de cinta.
!eia necesaria: 5 metros de tafetán 1 5 metros de mu•
sehna de seda y 11 metros de fular.

15 -Pantalón para aeioras grueau.
Expfic. 11 pat., núm. XIY,jfgs. 74 y 76 de fa
Hoja.Suplemento.

Expfic, 11 pat., núm. XII, ftga. 64 d 88 dt! la
Hoja-8upfemento.

17.- Pantaldn para aeñoraa.
Explie. g pat., núm. VII, fifl•• 37 r, 38
de la Hoja-Suplemento•

JUé es esto?-murmuró más acongo-:,,

mala.
dijo al oí~o una vecina-que tu hijo
'1 el premio de honor en Aritmética.
.. ó la pobre vi_1;1da ! ¡ qu~ lágrimas tan
~ron sus me11llas, lágnmaside dicha
'ras, lágrimas que borraban las deÍ
!
l después de un año de sufrimiento
lbrar alrededor de la frente una ráiría, de clarísima esperanza.

Abrigo de viaje para jovencitas de 13 á 14 años.-Núm. 31.
Se hace este abrigo de paila ligero color de nutria
con cuadritos color e.rema. Su forma es la de una levita.
plegada por delante y ajustada por detrás, con cinturón
de terciopelo, manga de codo y una esclavina fruncida
Y pegada á un canesú de terciopelo recortado en punta.
por delante y en la espalda. Un fleco de bolas ribetea el
canesú. Cuello de terciopelo color de nutria. Esta esclavina es independiente del cuerpo dél abrigo.
Traje de playa.-Núm. 32.
Vestido de crespón color de maíz, con galones de
oro y seda negra tejidos en el crespón y formando cenefa. Fon~? de falda de tafetán I y falda de crespón con
galo?es teJtdos. Cuerpo de cintura redondo, rodeado de
un cinturón compuesto de varios galones de la tela. Espalda de una sola pieza, estrechada en la cintura con
varios pliegues. Delanteros estrechados del mismo modo

18.-Camlaa de dormir con canesú.

'
,tela

i·.;
!

hpll04loillJ

e•

14.-P1i1ador.
f/ f'fffr.a tl1 la Hoja--&amp;1,tu,1fttA

1

~

·

•••

todos los concurrentes, entre
,'sos de la Marcha Real y los aplau.
á los alumnos premiados I y sirt~ "' ue llevaba en su brazo las dos co-

~ muchacho no se encaminaba hacia

18.-Eaag1&amp; da oreapdn d1 algo•~-.'\. de su madr~? ¿ A dónde quería di-

, Expllaa,lón ,n ,1 """º••la
HoJa-lJ•pl,_,nto.

rtonces fehz Pascuala?
\

""'"°'•

20.-C111le• .. or,uda 001
f,,rpl# f p«t., nl,n. XIII, lg1 tJ~d 1'~_,,.-8upl1MMt¡,.

�L·A MODA ELEGANTE, PElUÓDlCO DE LAS FAMILIA'S.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
queta con que los desengaños destruyen el ídolo que sin amedrentarle el mal humor que la poseía; desveláocupa un corazón! Aunque enamorado de su mujer, el base por consolar al pobre enfermo y aliviarle en cuanto
molinero empezó á ver claro respecto á. ella: recordó le era posible, y en esto ocupaba los breves ratos que
los extremos de ternura con que supo cegarle, y los no vivía unido á las faldas de Ramona. ·
-¡Vete, chiquillo, veteó te mato!-vociferaba ella
comparaba con su esquiva indiferencia y el mal disimulado desprecio que le mostraba desde que estaban ca- algunas veces que la cólera la ahogaba.
Pero Javierin, seguro de que el dicho no llegaría á
sados. Pensaba también con amargura en la antipatía
que siempre manifestaba á su entenada, la odiosidad hecho, se negaba desvergonzadamente á obedecer, y
con que la perseguía ( odiosidad de que había hecho respondía con muecas de mono:
-No quiero, no retequiero ..... tienes que mimarme á
participar á él mismo) y la crueldad con que la castigaba. Espantábale además la codicia de dinero que re- la fuerza, ¿sabes? á la fuerza .... .
¿Qué pensamientos germinaban en aquel cerebro invelaba siempre¡ sus quejas y dicterios cuando él no le
Manteleta de verano.-Núms. 33 y 34.
daba todo }o que quería; y como el terreno era tan res- fantil para trazarle tal linea de conducta ? Ni una vez
Se hace esta manteleta de encaje negro. Va formada
baladizo, ~uando llegaba á comparar la modesta virtud había intentado ver á su hermana, ni se le oía pronunde un volante de encaje, dispuesto con mucho vuelo en de su primera mujer con el descaro y la soberbia de la ciar su nombre¡ diríase que la tenía olvidada. Cuando
el hombro, bajo una pasamanería de azabache forman- segunda, sentía el hielo de la muerte en el corazón, y escuchaba á Raniona maldecirla é insultarla como causa
do hombrera. Por delante y por detrás, la manteleta se aterrado por la obscuridad que rodeaba cuanto perte- primera de la enfermedad de su padre, permanecía
abre en punta, rodeada de una pasamanería que sigue necía á Ramona, hallábase .dispuesto á juzgarla severa- mudo, indiferente, cual si no se tratara de la criatura á
el cruce de delante y termina en un adorno de azamente. De- allí á temerla culpable, no había más que un quien mostró siempre tanto cariño: sólo el que le hu·biese observado co.n atencióp, habría visto arder una
bache.
paso, ¡ y al fin el mísero lo dió !
Cuando después de maduras reflexiones logró atar chispa sombría en sus pupilas de niño¡ pero como la ex
' Manteleta de entretiempo.-Num,. 35 y 36. •
todos los cabos, se horrorizó de la suerte que se había saltimbanquis tenía demasiado ocupada la imaginación
Es de paño amazona morado claro. Su forma es la buscado: vióse enfermo, anciano, abandonado y sin con sus propios asuntos para tomarse la pena de repade una esclavina ancha, que llega hasta media falda y honra, pues en su casa quedaría siempre la mancha ?e rar en su entenado, la silenciosa cólera de Javierín pava montada sobre un canesú redondo de forro de seda aquel robo; y como sola causa de tantos males, la muJer faba inadvertida para ella.
del color del paño. Cuello abarquillado, abierto por deTam{)oco se fijó nunca en la mirada tenaz con que el
á quien había sacrificado hasta la felicidad de sus hijos:
trás y salpicado de cabochones de azabache, así como
hijo de Alba espiaba todas sus acciones, por insignifientonces, . más que la calentura, le consumió el remortodo el abrigo. El cuello va montado bajo una cinta de
cantes que fueran; presente unas veces y escondido
dimiento.
terciopelo morado, terminada en cocas en los hombros.
-¿Qué he hecho, Dios mío, qué he hecho?-excla- otras, la acechaba con tal constancia, que habría admi,
Lazo por delante y por detrás.
rada á quien hubiera podido comprenderla: por más
mó desde el fondo de su humillada conciencia.-¡Ay!
Tela necesaria: 2 metros 20 centímetros de paño.
¡Señor, castigadme, pero perdonad á mis hijos!
recelosa que fuese la mujer del molinero, por más que
Por uno de esos fenómenos que tan fácilmente cam- desconfiase hasta de su misma sombra, ¿cómo sospechar
Vestido' d~ henga'ina y encá.Jé:.:.:.Núni. 37.
bian los sentimientos de las-criaturas, á la ciega pasión de un ser tan pequeño que aun no había cumplido s1ete
Véase la explicación en el reverso de la Hoja-Supleque le había inspirado Ramona sucedió un aborreci- años?
mento.
miento frío, implacable, que le llevaba al borde de la
Y, sin embargo, no tenia Ramona enemigo más endesesperación. Llegó hasta imponerle su presencia el carnizado que aquel arrapiezo, escaso de estatura, pero
Vestido de tafetán y lanilla. -N úm. 38.
mayor de los tormentos, y como por orgullo encerraba grande de espíritu. La memoria de Flor, desfigurada y
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuen sí lo que sufría, cuantas lágrimas hubiera debido de- retorciéndose en las convulsiones de la epilepsia; su saras I á 4 de la Hoja-Suplemento.
rramar caían como gotas de hirviente plomo en su la- lida de la casa paterna, expulsada por el honrado Pedro,
cerado corazón.
y perdida la razón; la vista, en fin, de su padre consuVestido de sarga lisa y sarga brochada.-Núm. 39.
Hundido en aquel lecho , verdadero potro de martimiéndose en el lecho, abandonado casi siempre por la
Véase la explicación en el anverso de la Hoja-Suplerio; cerrados casi siempre los ojos para no verá la com- indig~a m.~ jer que había elegido, _~ran otros tan¡os aguimento.
pañera que eligió en hora menguada, oía sin embargo jones que le impulsaban á perseverar en la obra emSombrero de tul negro.-Núm. 40.
sus imprecaciones, sus despreciativas palabras y todos
prendida; pero ¿cuál era esta obra~
los insultos que la cólera dictaba á la ex saltimbanquis,
Indicios vagos para cualquiera, mas sospechosos para
Es de tul negro, salpicado de cuentas de az1.bache.
El fondo va cubierto de tul plegado, y el ala la consti- siempre que se acercaba al enfermo; apuraba la amar- Javierin , le habían hecho adquirir la certeza de quién
tuye un galón mezclado de oro y azabache. Penachos gura de aquel cáliz como justa expiación de la falta era la verdadera autora del robo, y se dedicaba paciencometida, é invocaba á la muerte para concluir de
temente á espiarla, seguro de que tarde ó temprano
de plumas, sostenidos por unas cocas de tul y adornaella misma vendería su secreto.
dos al pie con un ramo de caléndulas. Bridas de cinta una vez.
En tal estado sorprendió un día al pobre molinero la
¡Qué lejos estaba de pensar la ex saltimbanquis, cuan•
de terciopelo negro.
visita lle! párroco de Alharia, que habiendo sabido por do creía al niño rendido en profundo sueño, que sus
Capota de paJa.-Núm. 41.
un vecino la aflictiva situación del viejo Alba, se apre- ojos de Argos seguían cuantos pasos daba! Para no dorEsta capotita es de paja encaje. Un lazo grande de suraba á verle. ¡ Cuánto alivio sintió aquel triste cora- mirse tenía. ocasiones en que se pellizcaba cruelmente,
terciopelo negro por delante, y por detrás una rama de zón desolado confiando sus angustias al varón justo que
hasta arrancarse lágrimas de dolor¡ pero sufría y velatan bien sabia comprende~-!as, como aplicarlas suaves
fuschias forman sus adornos. Bridas de cinta de tercioba, rindiéndose sólo cuando la mujer de su padre se re•
consuelos! Desde· entonces el padre Diego, como le lla• tiraba á descansar.
pelo negro.
ma}?an cariñosamente sus feligreses, consagró á, Pedro
Por extraña que parezca tal obstinación, no lo es
Bata Duquesa.-Núms. 42 Y .43.~ ,
todo el tiempo que le dejaban libre sus ocupaciones, y tratándose de un niño como Javierín, en ~uyo corazón
Es de crespón de la China color de maíz, y va guar- aunque al principio tuvo que luchar con la descarada había sembrado R'amo"ria una malicia superior á su edad,
necida de encaje blanco, cordón de cuentas bl~ncas, oposición que le hacía Ramona, su firmeza y prudente anhelos de venganza que le desasosegaban continua•
cintas color de maíz y bordados de seda. El delantero dulzu·ra triunfaron~de ella, y pudo dedicarse á disponerle
mente, rebeldía indomable y cuantas perversas inclina- '
Princesa se frunce en el pecho y en la cintura, y va el alma para la terrible cuenta que bien pronto debía dones pueden dar perniciosos frutos. Así, por una conacompañado de lados de delante y espalda de colum- dar al Supremo Juez.
secuencia lógica debía ser la primera en cosecharlos.
nas. El centro de la espalda forma una espCcie de manto
No consistía el relativo reposo en que la ex saltimbanEntretanto, se agravaba la enfermedad de Pedro, y el
de córte, montado con pliegues en el esc;ote y figurando
quis dejaba á su marido en que hubiera cambiado la
padre Diego, de acuerdo con él, dispuso administrarle
un.i espalda Watteau bordada'. en medio de los plie_gues. · dur~za de. su condición, sino á las. circunstancias en el Santo Viático: ni uno ni otro se cuidaron de preveUn cinturón de cinta rodea la bata, ijsando bajo los que ella misma se hallaba y que pod1an compararse á la nir esta determinación á la molinera, que de seguro se
pliegues de la espalda. Canesú de ene je, plegado so- situación de un alacrán rodeado de fuego: faltábale, sin habría opuesto¡ pero en cambio el buen párroco se im•
bre el pecho con adornos de ·c uentas. azo de cint3; en e~barg.o, el .valor qu? muestra este ani!"al, cuando puso el deber de avisará cuantos amigos tenia Alba en
1
el pecho y chorrera de encaje, que reu e los dos lazos..! .., viendo 1mpos1ble la huida, vuelve contra st la venenosa los pueblos y caseríos próximos; y como, á pesar de
el ldel p~cho y el de la cintura. Un bordado rodea ·'e.1• uña¡ el afán de Ramona consistía, sobre todo, en vivir, que su desatinado casamiento había resfriado mucho la
borde inferior de la bata, que va estrechándose, excep- y después en escaparse con el tesoro que guardaba fiel- simpatía y veneración que todos le profesaban, aun instuándO la cola ; sobre un vOlante de encaje fruncido, mente el agujero de la cantarera: pero ¿ cómo realizar
piraba entrañable afecto, al que se unía sincera compaqufremonta á cada lado en el bOrde de fos delantet'os. la fuga, que era toda su esperanza?
sión, ~en vista de la gravedad del caso, ni un vecino se
La.'H.i.ta se cierra en medio del delantero; el canesú en
Conforme á los deseos manifestados por José Luis al
creyó 'dispensado de acompañar al Rey del cielo en su
la izquierda. Un cbrdón de cuentas ribetea'la bata. Cue- cabo del puesto, los civiles no registraron el molino, ni visita al moribundo.
llo encañonado de encaje, con un collar de cinta 3nu- dieron indicios de sospechar de los que en él vivían,
La víspera del triste día en que Flor del Alba considado en medio de la espalda. Manga de encaje, bullo- pero á cualquier parte que fuese la mujer de Pedro, es- guió
burlar la cariñosa vigilancia de su madrina, era el
nada por medio de cordones de cuentas, y terminada taba segura de encontrar una pareja de guardias que la designado para la solemne ceremonia y cual no fué la
en un vol.ante de encaje.
saludaba con cierta risita burlona de muy mal agüero.
Tela necesaria: 15 metros d~ crespón.
Evidentemente la vigilaban¡ pero ¿por qllé no la pren- sorpr~sa de la ex saltimbanquis cuando el eco de una
dían si sospechaban en ella? Ignoraba la miserable que campanilla repercutido por monte~ y valles vino á sa•
la ancianidad y honradez de su marido y la niñez de Ja- carla de la abstracción en que estaba, sentada en el
vierin
habían despertado la compasión del r~b!do, y poyo de 'piedra, á la entrada del molino: levantó azo·
FLOR DEL ALBA.
que -por él permanecía la ·espada de la justicia· sUspen- rada los ojos, y vió venir por el camino muchos homdida sobre !iu cabeza, abstenién·do's·é-de'·tierir hasta que bres, algunos de ellos con faroles, y el resto formando
(Continuación.)
pudiera hacerlo sin castigar inocentes: desesperábase ordenada procesión y con las cabezas descubiertas: en
por adivinar el enigma que se ocultaba á su penetra- medio de .todo·s venía el padre Diego, y su vista despejó
XII.
ción. v ~".!.Lt&gt;~;:_!::~Ja incertidumbr,e,"el temor, losan- E:n conjunto la incógnita, haciendo comprenderá la mi:
•
,
'-- ·
'
"
. - ., ..~.d 1de realizarlo, exalta- lmera de· qué se trataba. ¡Iban á administrar á su man~
., d e 1mo1'"'"
para_ personas
delgadas.-Nums. 12 ies 'pasiones • •Cómo
se do! Con un brusco movimiento de bestia brava acorrauÉ h a bºta s1ºdo d e Ios mora dores
·
.
,
por los cazadores, Ramona trató de huir de .Afutl
u ¡_1..:{ ,. desde el aciago día en que Flor se v0 1a exphcac1ón y patrones, véase el qo aquella noche de su lada
á quien nada se oculta, y se entró presurosa en la casa,
L
loca?
.. ·
á 59 de la Hoja-Suplemento.
ps!
.
continuando hasta el huerto, y una vez en él, aun t~tó
~ Razón tenía José 1:,~is al temer qu
Peinador.-Núm. l4.
J hablanl-dec1a con re•
de buscar donde ocultarse. ¿Qué causa tenía este súb1to
J - robo de su cartera hmese de muertl
.
I
......-. · viejo Pedro. Atormentq,do de~O.~ su.; la exphcación en el reverso de la o horas enteras, subir y miedo? Una muy sencilla: además de los amigos del enfermo, del sac;erdote y del acólito que tañía la campá•
trimonio por graves penas, el bocho~I!'
?,ada~ Y va.Hes, hast~ volnilla, había visto dos guardias civiles, que echados los
creer que su hija fuese cómplice de un Pantalón para señoras gruesas.-Nú~baJsiem_pre un horizonte tricornios á la espalda y el arma al brazo, venían uno á
-:C
I
R
·
de
z
ba
¡
ar~u.
¡
tncormos
de
la
Guardia
y
o coo/10 e OJO
&lt;?r s, Y ª am ;;a la explicación y patrones véase e 1 1
á'
\ cada lado del padre Diego, dando escolta de honor al
e,· .nombre de haberv.t, . arroJado de su casa" c;
de la Hi. . -Su leme~to
as .. os ,p Jaros, y cuánto Verbo Divino: era la pareja que vigilaba aquellos co~74
t '!" _*de perder el juicio, fueron el golpe de~
Y 75
o¡a :P
·
:raspasar aquellas cumbres
tornos, que habiendo encontrad9 á la comitiva, for·
dado ..,,.á ¡i.quella quebi:antada naturaleza: alguno~ Camisa de dormir con canesú.-Núm¡
raba naturalmente parte de ella . .
dé'spués Je so~revi~ieron recia,s calenturas¡ rindi9r la explicación y patrones, véase ¿
,Mientras la madrastra p_rocuraba esconderse, sin reel ,lecho, y nCl.&amp;volv1ó á lev~ntar~e. En sus largas ht:.A á 68 de la Ho a-Suplemento.
L
flexionar cuánto tenía de sospechosa esta conducta,
de soledad, pues Ramona le ~~andonaba á veces a,
'1
~
,
enteros, pensaba mucho, y á fuerza de pensar I la l~z. Pantalon para senoras.-Num.17,que formaba la resignada Javierín at lado de su padre, y obedeciendo órdenes
suyas, cubría up.a mesita que junto á la cama se hallaba
Ja verdad iluminab8; poco á poco su turbado e_sp1~1, explicación y patrones, véase el .se veía morir de día en día con un paño blanco, y colocaba sobre él una cruz de
1
., que permanecía en aquel
1Imposible que ~ niña fue_ra ~ulpable. ¿No la hab1a vi; 38 de la Hoja-Suplemento.
él medio muerta sólo áe ~1,,r que la acusa~an co~
,
,
,
J.e arrastra el forzado su madera: ¡ humildísimo altar para todo un Dios, pero el
cómplice en el rob~? Pero s1 éste se cometió, ¿qu;nagua de crespon de algodon.-Num_:.hJegre, y ésta era Javie- único que en su pobreza podían ofrecerle! Luego se
a~rodilló, y la ~moción que sentía llenó de lágrimas s111
era el autor del dehto?
la explicación en el reverso de la&gt; con , su madrastra como~ OJOS: ¡pobre criatura, no había vuelto á llorar desde que
¡Cuán horrible es el lento, pero seguro trabajo de '
)artaba ni un punto de.ella, se separó de Flor!

y abiertos sobre un peto atravesado de galones, el cual
va añadido sobre el forro de los delanteros. En el escote, gola de seda negra deshilachada. Un volante de la
misma seda deshilachada se pone j&gt;Ot el revés del borde
inferior de la falda. Manga cortada' al sesgo de la parte
tejida de galones.-Capelina formada de un volante de
crespón color de maíz, con fondo flexible de muselina
de seda color crema bordada de florecillas. Por delante,
ramo de violetas de terciopelo.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 7 metros de
crespón, de un metro 20 centímetros de ancho.

¡g;m

I

H

#

El argentino sonido d~ la campanilla se aproximaba
cada vez más, .Y un suspiro de consuelo dilató los labios
del pobre moribundo. ¡ Aquella visita confirmaba el perdón, que tan lleno de arrepentimiento había solicitado!
A.1 llegar al umbral del molino, cesó de tocar Ja cam~
pamlla¡ los hombres entraron lentamente y se arrodillaron, n_uentras los que llevaban faroles, rodeando al padre Diego, penetrabar;i en el reducido aposento donde
oculta la cabeza entre las ropas de la cama s~llozab¡
Jayierín, l_leno de amarguísima pena; en cambio Pedro,
rejuvenecido y transfigurado por la fe y la alegría incorporado en el lecho y cruzadas las manos aguardaba
en un _éxtasis de reconocimiento profundo' y humilde
adoración.
La sagrada ceremonia, que llenaba de inefable consuelo el corazón del viejo Alt:,a, se verificó reposadamente, y durante ella el mohnero respondió con voz
entera á las preguntas del sacerdote, repitiendo á la
par .de é~te las frases de ritual: poco después, la campan~lla v1~raba de nuevo, y s_us ecos se debilitaban por
la d1stanc1a. El Padre Celestial volvía al santuario dejando fortalecido para la suprema batalla al hijo 'pródigo que le olvidó largo tiempo.
En.tre la nume7osa .comitiva que acompañaba al Rey
del cielo en el m1steno de su amor, hubo dos antiguos
amig~s de Pedro,. que lastim~dos. de la soledad en que
le vetan, y más aun, de la aplicación de Javierín, se instala7o_n á la cabecera del lecho, resueltos á acompañar
al viejo Alba hasta que exhalase el último suspiro· pero
Dios había dispuesto no someter á larga prueba su
b!-lena vol_u~tad; así, apenas hacía una hora que recibiera los ultimos sacramentos , el pobre molinero entró
en la agonía.
El padre Diego, que volvió apresuradamente, le halló
tan otro, que, á él mismo le parecía imposible fuese el
que, lleno de fervoroso amor, acababa de dejar; auxiliado por los buenos vecinos, veló y oró á sU cabecera 1
mientras Ramona, con el instintivo horror á. la muerte
que bullía en el fondo de su sangre egipcia, no se atrevía á pasar el umbral del aposento, y vagaba inquieta
por la cocina, hecha vigilante centinela del tesoro
robado .
ISABEL CHEIX.
(Continuará.)

DOS CORONAS.

ra¡~
ffi

( ARTÍCULO PARA NIÑOS DESOBEDIENTRS. )

f\-.!Qe
✓.)I

N

uno de los pintorescos puertos del Can-

~ 1' ..h. • tábrico he conocido á la familia Basre-

ll.::a} ~ gui, que se componía del bravo pescador
f( Roque, su mujer Pascuala ! el hijo único
~
de ambos, Julio, muchacho de diez años,
"\ que prefería la libertad del campo y de la
~
playa á la quietud y grave compostura que se
debe observar en los bancos de la escuela.
Julio, mal escolar, salia de casa en las primes horas de la mañana, corría por el bosque
umbroso y las anchas praderas, ya buscando nidos de jilgueros y verderones, ya sorprendiendo alguna
liebre que huía velozmente cuando el muchacho creía
aprisionarla; gozaba en subirá la cumbre de las rocas
que se inclinan sobre el mar, y sentábase en el picacho
más saliente para aspirar con delicia durante largas
horas el perfume rudo de los campos, mezclado con
las emanaciones salinas del Océano, en aquella bravía
y sorprendente costa cantábrica que aparece siempre
ceñida por blanquísimo encaje de espuma.
Uno de los más grandes placeres de Julio era también
embarcarse, á hurtadillas de su padre, en las lanchas
de los pescadores del puerto, que ~maban con en~usiasmo al chicuelo por su rostro gentil, su encantadora
alegría y su valor y serenidad en los angustiosos momentos en que una racha del Norte ponía en peligro
la frágil embarcación de los pescadores.
,
Estas escapatorias de la escuela, que se repellan
con frecuencia hacíanle temer, y con razón, el mal recibimiento que le aguardaba en la.modesta vivienda·~e
sus padres: Julio, cuando no pod1a entrar en c~sa sm
que le vieran, presentábase con la cabeza baJa,_ las
manos en los ojos I y las piernas trémulas, y arrojado
del aposento por la mirada severa del buen Roque,
marchaba á refugiarse en la obscura alcoba donde tenía su lecho.
¡Ah! Julio, aunque su padre le impusie~a_el castigo
de no cenar contaba con el amor y la sol1c1tud de su
madre: su madre, sí, la piadosa Pascual a, iba á la obscura alcoba para llevarle el beso que perdona y un
plato de pescado con un pedazo de pan, que le servía
de sabrosa cena.
Y entonces, respondiendo á las súplicas de su mad!e,
que tenia el pecho oprimid~ por el d~lor y los OJOS
hinchados por el · llanto, Juho promet1a eni:n,endarse
desde el siguiente día, y asistir con puntuahdad á la
clase .....
Pero cuando el alba surgía de las tinieblas de la no•
che con un cielo azul y purísimo! sol esplendoroso,
auras perfumadas, avecillas que gor1ea~an en los árboles y blancas gaviotas que volaban en hbe_rtad so~re la
tersa y brillante superficie del Océano, Juho se olv1dab.a
de su promesa, y corría otra vez al bosque, á las cohnas, á la playa.

1~

1

1

•·*-

Una tarde de Julio, al regresar á casa después de
anochecido, esperábale s01"presa dolorosa: su p~dre
yacía postrado en el lecho, y su madre, de rodillas
á la cabecera lloraba con acerbo llanto.
'

.

Roqu_~ estab.a moribundo, y reconociendo los pasos
de s_u hiJo, abrió lentamente 'los ojos y llamóle con voz
exptrante:
"'
'
-¡.Julio, ven aqui!
Juh&lt;;&gt; se acercó al lecho con timidez, quizá más sorprendido que ap~nado, porque su imaginación infantil
Y volu~le º? se fiJa?.ª en la idea tremenda de la muerte.
-HtjO mio-le dtJO Roque, poniendo su callosa mano
sobre la cabeza dfl muchacho- hijo mío, Dios me
llama á su augusta presencia, y en estos momentos supremos no puedo regañarte por haber faltado también
hoy~ la escuela, á f&gt;esar de tus promesas de ayer .....
Juho lloraba á lá~ima viva, y el moribundo contemplábale con exprestOn de inmenso cariño y de consola•
dora esperanza.
/
-Vas á quedar solo con tu santa madre-continuó
Roque¡-)' aunque hemos vivido en la pobreza, desde
a.hora seréis r:nás. pobres todavía ..... Escúchame, Julio:
s1 me amas, st quieres que muera tranquilo en el seno
del Señor, prométeme que te enmendarás que no harás sufrir á tu madre.
'
. -¡Oh, padre i:n,ío!-contestó Julio, cayendo de rodlllas ante ~¡ monbun~o.-¡ Lo prometo! ¡ lo juro!
-Que Dios te bend1g~, si cumples tu promesa y juramento, como te bendice tu padre en el último instante de su vida.
Y murmurando el anciano la bendición sacramental
consuelo dulcísimo para las almas cristianas durmiós~
para siempre en el seno del Señor.
'
Pasaron algunos meses.
El viej? maestro ~el pueblo estaba agradablemente
sor~rend1do de la asiduidad y aplicación de Julio: desde
el d1a de la muerte de Roque, el pobre huérfano abandonó sus escapadas al bosque y á la playa, y fué el
alumno m~s constante y estudioso del colegio.
i_ Ah! Jubo, además de su firme propósito de cumplir
el Juramento que prestó en manos de su padre moribundo, se~tia en su cora_zón un ardiente deseo, un pode~oso estimulo que le impulsaba al estudio y al trabaJo: recordaba que, como eran tan pobres la cruz de
madera q.ue protegía al sepulcro de ROque ~o tenia en
los brazos ni siquiera una corona .....
E,1 experimentad_o maestro, sin embargo, apenas
cre1a en la conversión del más vagabundo de sus discípu~os, y se la explicó e~ los primeros días por la impresión dolorosa que habta hecho en el corazón de Julio
la muerte de su padre; más cuando volvió la primavera, y los campos se engalanaron con hermosas flores
y los árboles guardaron entre sus nudosas ramas los
nidos de)ilguero_s y verderones, Julio continuaba sien~º estud1ant_e as1~uo y aplicado, no sólo para ganar el
tiempo perdido, smo con el afán nobilísimo de conquistar el primer puesto en la clase.
Y el maestro, qu~ le quería de veras, sentíase orgu!loso. de_ la conversión del muchacho, y felicitaba á la
mfehz vrnda tanto como antes le había compadecido.
~recisamente en una mañana de Julio, primer aniversano de la muerte de Roque, se celebraron los exámenes en el colegio, y al día siguiente se verificaría la
distribució~ de ~re~ios, concurriendo al acto la Junta
de Instrucción publica de la provincia, presidida por el
Gobernador civil.
Julio rogó á su madre que le acompañase al solemne
acto, y Pascua la rehusaba acceder á su ruego, por no
presentarse en una fiesta pública con los lutos de la
viudez¡ mas insisti~n';lo aquél con doble empeño, la
amante madre consmttó en acompañarle.
-¿Por qué tendrá ese deseo-pensaba Pascuala-si
no ha de ganar ningún premio ?
Y llegando el día del solemne concurso, la madre de
Julio fué á ocultarse en el ángulo más obscuro del salón

~K-

De pronto se levantó el maestro, y exclamó&gt; con voz
grave y sonora:
-¡ Julio Basregui !
-¡ Qué escucho!- murmuró casi acongojada la pobre
viuda.-¡El nombre de mi hijo!
•
El nombre de su hijo, sí: Julio estaba allí, eh el estrado presidencial, humilde y sonriente, inclinalldo la cabeza ante el Gobernador civil, quien le ceñía Jas sienes
con verde corona de laurel y hermósas cint/is rojas y
amarillas, diciéndole:
-A Julio Basregui, premio de honor en Gramática
castellana.
,
Y cuando el muchacho se dirigía en busca de su madre, entre los aplausos de los concurrentes al a'.cto para
ofrecerla su conquistada corona, otra vez el an'ciano
maestro gritó con sonoro acento:
-¡Julio Basregui!
-¡Dios mío! ¿qué es esto?-murmuró más acongojada la viuda Pascuala.
-Esto es-18: dijo al oí~o una vecina-que tu hijo
ha ganado también el premio de honor en Aritmética.
¡Oh! ¡ cuánto lloró la pobre viuda! ¡ qué lágrimas tan
frescas y dulces regaron sus mejillas, lágrimas!de dicha
lágrimas consoladoras, lágrimas que borraban las deÍ
dolor y la amargura!
Y por vez primera después de un año de sufrimiento
y angustias, sintió vibrar alrededor de la frente una rá•
faga de vida, de alegría, de clarísima esperanza.

•••
Salieron de la escuela todos los concurrentes, entre
los acordes majestuosos de la Marcha Real y los aplausos que se tribut~ban á los alumnos premiados, y sirígularmente á Juho, que llevaba en su brazo las dos coronas de honor.
Mas ¿por qué el muchacho no se encaminaba hacia
la modesta vivienda de su madr~? ¿A dónde quería dirigir los p~sos de la entonces fehz Pascuala?

365

-Ven, madre, ven-decía Julio, empujando suavemente á la viuda hacia las afueras del pueblo.
Y'pocos minutos después, madreé hijo llegaron á la
puerta de hierro del camposanto, de aquel camposanto
que guardaba las cenizas de Roque.
Entraron allí, acercárom,e á la veneranda tumba, oraron por el descanso del que dormía el sueño eterno
bajo la égida salvadora de la cruz, y en seguida, Julio,
entregando á Pascuala sus dos coronas, la dijo cq,n firme
acento:
-Empiezo á cumplir mi juramento, madre mía: de•
posita estas coronas en los brazos de la cruz de madera
que profege la sepultura de mi honrado padre.

··············••,•··················
.......... ·······
Julio es hoy un escritor insigne, y su anciana madre,

que vive aún, llorará de alegría al leer estas líneas de
su afectuosa amiga
CONDESA DR CAMPOBLANCO.

HOJAS DE PENSAMIENTO.

t·~1

(NOVBLtTA:)

jardín estaba desierto, con su hermoso
verdor, sus árboles, sus flores I sus aveci~ Has dormidas en la enramada.
~'(
Era una hen;nosa noche de verano, y
paseaban por las angostas y enarenadas
sendas, entre alfombras de blando césped
y canastillos de laureles y mirto, Carmen y
Ramiro, los dos enamorados.
De pronto se inclinó el joven hacia una maceta,
ortó dos pensamientos: prendió uno en la rubia cabellera de su amada, y se puso el otro en el
ojal de la levita.
Y poco después, ~uando, vplví&lt;\1)~á la. cercana casa,
llamados con voz áspe·ra por la madre de Carmen el
joven halló_ modo de ocultarse .~etrás de un árbol, aPoyar sus labios en la _frente puris1ma de la gentil niña, y
murmurar con apasionado acento:
-¡Te amo! ¡Te amo!
Carmen sintió en seguida algo suave, fresco y perfumado que se ceñía á su garganta: la humilde flor el delicado pensamiento que se había desprendido d~ la levita de Ramiro; y éste, á su vez, recogió el pensamiento
de Carmen.
- Volvamos-dijo la niña-que madre me llama.
-¿~asta cuándo?-preguntó el joven con indefinible
angustia.
-¡Oh, no sé!-respondió la niña.-¡Adiós ..... hasta
que Dios quiera!
Carmen amaba á Ramiro, quien la adoraba y sus padres la habían prometido á otro hombre..... '
La niña entró en su gabinete, se arrodilló ante un
crucifijo, y aquel pensamiento, aquella Jínda flor de su
amado, que representaba esperanzas dulcísimas y también crueles angustias, la impedía orar· y entonces
a~riendo su libro de misa, depositó la flor' entre las pá~
g1~as y confió su amor á la custodia y protección de
Dios.
-

11
175

L

•••
En _la noche siguiente Ramiro se dirigió, como en la
anterior, á los alrededores de la viiia en que Carmen
habitaba: los árboles se estremecían bajo el soplo del
viento, y las ventanas de la casa aparecían envueltas en
obscuridad profunda. ¡ Carmen no estaba allí!
¿No le había dicho ¡Adiós! la contrariada niña?
Una lágrima brotó de los ojos de Ramiro, y el infeliz
amante, regresando á su morada, resignóse al sufrimiento de ver disipadas las más dulces ilusiones de su
vida, las más gratas esperanzas de su ventura.
Todavía en las tardes siguientes contempló de lejos
las torrecillas de la casa, los árboles del parque, las pa•
lomas que volaban por encima del tejado y se posaban
luego en las salientes cornisas y molduras de los balcones; y siempre regresaba á su casa lleno de mortal desaliento.
Un día, desapareció del país.

•••

Carmen, casada con otro hombre, era virtuosa honradísima; pero no olvidaba, no podía olvidar.
'
¡ Olvidar! Toda la vida estamos ocupados en eso mismo, en olvidar; y también toda la vida se nos aparecen
de pronto, como relámpagos de luz brillantísima las
memorias de lo pasado, aquel pasado que anheláb~mos
olvid{lr para siempre, borrar de nuestra mente y de
nuestro corazón.
Carmen no olvidaba, no podía olvidar· pero guardaba
sus penas bajo una f~ente siempre ters~, como un lago
que aparece tranqmlo en la superficie y esconde la
muerte en su seno.
Y todas las noches, al recogerse, abría su libro de
misa, contemplaba el seco pensamiento, y pedía á Dios
que la protegiera en su amor,
Una noche, cuando sañuda tempestad estallaba en el
espacio, anunciáronla que estaba sola en el mundo: su
marido había muerto en un desafío .....
¡ Cuán .largas horas pasó Carmen, vestida de negro,
en las angostas y enarenadas sendas de su jardín en
aquellas sendas que había recorrido tantas veces ~on
su amado Ramiro! Y al retirarse á su villa, cuando las
s?mbras de .la noche l~enaban el frondoso parque, diri•
g1e~do al cielo una triste mirada, formulaba esta plegaria:
-¡Dios mío! ¡Decidme dónde está Ramiro!
Luego, la obstinación de su pensamiento en aquel
hombre la llenaba de siniestras ideas la mente y de lúgubres presagios el-apenadó corazón.
'

�366

-

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

E67-

LA MODA ·ELEGANTE, -PERIÓDI,CO DE LAS -FAMILtAS.

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21.- Capota de tul negro.
24 y 25.- VeaUdo para Jovencitu de 14 añot.
22 y 23.-Veatido para ni ñaa de 12 años. De lantero y espalda.

Delantero y espalda.

27.- Veatido para niñat de 12 A 14 años.
Exp/lc. /1 pat., n11m. I V, jiga, 13 á 19 de la Ho;a..Supl emento.

26. - Sombrero de paja.

28.-Vestldo para Jóvenes de 15 á 17 años.
E.,kc. y pat., nUm, IX, jig11, 40 á 49 de fa Hoja-Sup lemento.

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29.-TraJe de campo.

30.-":'raje de caaino.

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31.- Allrlgo dt vlaJI ~•Jovenc itas de 13, 14 años.

32.-TraJe de playa.

33 y 34.- ■ Hteleta de verano. hf&amp;lda y delantero.

�368

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

..

LA MODA ELEGANTE,
PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
,
-¡ Dios mío !-murmuraba entonces, con fe ingenua
y sencilla palabra.-¡Dios mío! ¿No he puesto mi amor
bajo tu protección y salvaguardia?
¿Pero había muerto el amor c¡n el corazón de Ramiro?
¡Ah! Pues ella también moriría; moriría, sí, estrechando en sus manos el libro de misa y la hoja de pensamiento.

•••

Llegó el otoño, la estación melancólica que da color
sombrío á las esperanzas más dulces y nieblas de tristeza infinita ~ las ilusiones más halagüeñas.
Ramiro estaba en su cuarto, solo y pensativo, y tenía
delante de su vaga mirada un recuerdo del día anterior;
la imagen de Lázaro resucitado por Jesucristo: aquel
muerto qlle se levantaba del sepulcro á la voz del amor,
había impresionado hondamente al joven, que perma•
neció largo tiempo en muda contemplación ante la ya•
cente fi11ura esculpida en un bajo relieve de antigua
iglesia {'donde la casualidad, más que la devoción, le
hubo conducido.
El sol penetraba por rasgadas ventanas ojivales, inun•
dando de brillantes colores el sagrado recinto, y que•
brando sus rayos en el cadáver de piedra, que parecía
animarse y acudir al llamamiento del Maestro .....
Este recuerdo le perseguía, le atormentaba sin cesar;
y ; qué sionificaba aquel recuerdo?
A los Pensamientos de muerte sucedieron los del
amor y ambos se unían y encadenaban: Ramiro sacó
de su' mesa de despacho una cajita blanca, y de ella
tomó cartas perfumadas, retratos de mujeres, rizos ne•
gros y rubios ..... ¡memorias de amores tan efimeros
como engañosos!
Todo su pasado era mentira, todo estaba envuelto en
inmensa amargura como en tupido velo fúnebre, y el
joven, ahogaTid? impreca~iones de ira, lanzó al fuego
aquellas memonas de su vida.
Mas un sobre diminuto y amarillento cayó fuera de la
chimenea: Ramiro le cogió, le abrió, y sacó un pensa•
:niento seco y descolorido .....
-¡Carmen!-exclamó.-¡Carmen! ¡He aquí la ima•
gen de Lázaro resucitado, que vuelve á presentarse
:i.nte mis ojos!
·
:
¿ Cómo no había pensado en ella, en la niña púdica,
en la esposa honrada I en la Carmen que tanto amó y
qu~ tanto le amaba?
¡No sabía que Carmen era libre! Y sin embargo, pa·
recióle desde aquel momento que le llamaba, que el
pensamiento de la joven llegaba, por misterioso modo,
á. acariciar sus propios pensamientos.
-¡Oh! ¡Bendita seas!-exclamó Ramiro.
Y partió en la. noche del mismo día para el pueblo
,donde Carmen habitaba. ·

•••

Las hojas amarillentas caían de los árboles, las mon•
tañas tenían sus cumbres ce1\idas de corona de nieves,
las densas nieblas.,..precursoras del invierno inundaban
tos valles y las colinas.
Y Raniiro, ·cuandd llegó al jardín de la villa de Car•
men, vió á su amada de rodillas al pie del mismo árbol
que había sido te~tigo d,e sµ despedida, de su primero
y último bes?· ~e amor.
.
Y corrió hacia ella con el corazón palpitante de ale•
crría y los ojos arrasados en dulces lágrimas, y arrodi·
Üándose i su lado, presentóla el pensamiento que en
aquel inolvidable instante de la despedida se despren•
dió de Im/ cabellos de la niña.
Y Carmen 1 temblorosa de emoción, abrió su libro de
misa, toltló el pensamiento qu~ su amado le ofrecía,
depositólo sobre el otro pensamiento que ella guardaba
entre las hojas del libro, y dejó caer su mano en las ma•
nos trémulas de Ramiro, exclamando:
- ¡ Gí-acias, Dios mío, porque habéis guardado y pro•
tegido mi amor!
E. FLORES.

UN RETRATO AL CARBÓN.

il¡~,

(HIRTORIETA.)

J•••• """' ~•

,O.

.. , ""'dea,Agosto,
•
~~· ~ · • sada en una hermosaxmañana
C?ff el álbum bajo el brazo y la caja de lá·
~
ptces y carbones en la mano.
Era en Oviedo, la histórica ciudad de
Fruela y Alfonso II el Casto, y vagaba al
,~~~ acaso por el camino de Mieres, sabiendo que
'&lt; {
pronto encontraría en la comarca ~lgún lindo
"l)
paisaje ó ruinas célebres, puntos de vista encan•
t. tadores para estudiarlos y copiarlos en su álbum.
T
Al cabo de una hora de camino, á través de un
bosque de encinas y castaños, llegó á la orilla de un río
que descendía rumoroso por estrecho valle, descri•
biendo en aquel sitio una curva er-tre arbustos y espa•
dañas, una de esas graciosas curvas que tanto regoci•
jan á los paisajistas.
,
..
.
_. Delicioso!- exclamo Em1ho, contemplando el pai•
saje.~¡Delicioso! ·Aqui tengo soberbio estudio, mullida
alfombra de césped si quiero descansar, y agua crista•
tina que convida á beberla ..... á f~lta de un vaso de sidra ..... ¡ Lástima que no haya podido encontrar el hote•
lito donde habita mi maestro!
Sentóse el joven en la fresca hierba, frente al río, y
los rayos del sol, escudriñando el espeso follaje de en•
cinas y castaños, y pas_ando por los ~u ecos q_ue trazaba
en las copas el vientecillo de la manana1 ca1an de sos•
layo sobre la corriente límpida de las aguas, que res•
plandecían y centell~aban. .
Emilio abrió su ca1a y su al bum, tomó un carbón y
empezó á dibujar, cuando vió á una aldeana que llevaba

ml '-~

1

f"""~~

un lío de ropa, y la cual I sin preocuparse del artista,
arrodillóse en la misma ribera del ,riachue)o, dejó la
carga en el césped, levantóse las ,mangas del vestido
hasta el codo, sacó un pedazo de jabón moreno y co•
menzó á lavar una camisa.
,
Aquella muchacha I vista de perfil, co\Tlo entonces
podía verla Emilio, ostentaba facciones niuy regulares,
y además tenía blancos y redondos brazos I bien tor·
neada garganta y talle esbelto y fle~ible, á juígar por
sus movimientos: era, en suma, una' figura excel_ente
para el cuadrito que el pintor empezaba á bosquejar en
una hoja de su álbum.
-¡Hola, niña!-se atrevió á decir Emilio, sin mo•
verse de su asiento. - ¿ Quiere usted volver la cabeza
para mirarme? .....
-¿Para mirarle, caballero? ..... ¿Por qué?
-Porque voy á hacer su retrato.
-Pues no, señor, no quiero-respondió sonriendo la
aldeana.-¿ Pues no ve usted que tengo mucha ropa que
lavar, y es imposible perder un minuto? ¡ Me reñirían
en casa si tardase en volver!
-¡Yo se lo ruego por favor, hermosa niña! ¡No re•
huse usted esa gracia á un paisano!.. ... Porque supongo
que usted será de Asturias, á juzgar por su gracioso
dengue y sus frescas mejillas, ¿eh ?
-Sí, señor: soy de Oviedo.
-¡ Ah! Pues justo, paisana mía; porque también yo
soy de Oviedo ..... Vamos, ¿consiente usted?
-¿Y me dará el retrato?
-¡Prometido!
-Bueno, consiento-respondió la muchacha.
Y Emilio se mordió los labios, porque aquella pro•
mesa se le había escapado demasiado pronto ..... Mas
como poseía en alto grado el arte especial y envidiable
del retratista, con pocos rasgos de lápiz trazó en el pa•
pel, con habilidad y exactitud prodigiosas, las lindas
facciones de la muchacha.
Y en seguida, sin que ésta lo observase, copió el re·
trato en otra hoja, le arrancó del álbum, y se le pre•
sentó á la aldeana, diciéndola:
-Se acabó, niña ..... Ahí está lo prometido.
-¿Ya?-dijo la muchacha. con algún pesar, levantán·
&lt;lose y corriendo hacia Emilio.-¡PUes si "apenas ha tar•
dado usted media hora! ¡ A ver, á ver! ¡Oh, Dios mío!
¡ Qué bien está! ¡ Si soy yo misma! ¡Gracias, caballero,
gracias! .
Y volviendo al punto á la orilla del río, con el retrato
en la mano, contemplándole satisfecha, la aldeana con•
tinuó lavando la ropa, y se retiró con el lío después de
concluida su faena.
-Adiós, caballero, y otra vez gracias-dijo al mar~
charse,
-Adiós, mi lindo modelo-contestóla el pintor.

•••

Era mediodía cuando Emilio pensó en que, si podía
beber agua fresca y cristalina del ria, no contaba con
un pedazo de pan que llevarse á la boca.
-¡ Diantre !-murmuraba.-Si pudiese encontrar por
estos alrededores un mal almuerzo, para no volver á
Oviedo hasta la noche ..... Porque esta viSta es deliciosa,
y no quisiera dejarla sin terminar mi estudio .....
Y al llegar á este punto de su monólogo 1 sintió detrás
de él una voz que decía:
-Que sea en hora buen\ , joven¡ le felicito muy de
veras, porque está muy.bien hecho ese bosquejo.
-¿Le parece bien?-contestó el artista sin dejar el
trabajo, suponiendo que le hablaba algún transeunte
inoportuno.
-No sólo me parece bien, sino que le admiro.
-¿ Es usted aficionado á la pintura?-preguntó Emilio
sin volver la cabeza.
-Un poco-le respondió su interlocutor-un poco .....
Y soltó una sonora carcajada.
Einilio se volvió airado para contestar severamente
á aquel atrevido, y dejó caer el lápiz y el álbum al reco•
nocerle.
-¡Mi maestro!-exclamó.-¡Mi querido maestro
-Abrázame I hombre, abrázame.
Y maestro y discípulo se abrazaron cariñosamente.
-¡Oh 1 querido profesor! ¿Y usted me dirige esos
elogios ? ¿A quién debo sino á usted mismo, sólo á us~
ted 1 mis progresos en el arte ?
-No es eso, Emilio: si debes algo á mis lecciones,
debes más á tu aplicación. ¡ No he tenido, no, muchos
discípulos como tú!
-¡Maestro, por Dios!-interrumpió Emilio I más ru•
borizado que una doncella al oir la primera declaración
de amor.-Pero ¿ cómo le encuentro aquí, habiéndole
buscado varias veces, y siempre en vano, en la capital?
-Porque habito cerca de aquí, en mi casita de cam•
po ..... La crtsualidad, amigo mío I la casualidad, que
sabe hacer bien las cosas ..... Vamos, sigue tu estudio .....
-No, maestro: le seguiré otro día, pues ahora tengo
la dicha de estar hablando con usted .....
· Y mientras Emilio sacaba la petaca y ofrecía un ex•
celente habano á su antiguo profesor, éste hojeaba pausadamente el álbum artístico de su discípulo.
-¡Qué veo!-exclamó de repente el maestro.-¿Quién
te ha permitido hacer este retrato?
El retrato que entonces contemplaba el maestro era
el de la gentil lavandera.
-Pues el mismo original.
-¿Te burlas, Emilio?
-¡Nunca, maestro! ¿La conoce usted? Es una mu•
chacha lindísima, ¿verdad?
-¿Te parece asi?-preguntó el maestro con extraño
acento.
-¡Ya lo creo! ¡Encantadora! Apenas hace veinte
minutos estaba ahí, en la orilla del río, lavando ropa.
¡ Me lo pregunta usted de un modo tan extraño! .... .
-¡ Cuando pienso en ello, mi querido Emilio!. .... En
fin, ¿ has almorzado?

-¡Ah, querido maestro !-exclamó el joven con regocijo.-Precisamente cuando usted ha llegado aquí esta•
ba"'"yo pensando en que el cielo me enviase un par de
perdices estofadas.... .
-Pues te ha enviado á mí-contestó sonriendo e,
m&lt;lestro.-¿ Quieres acompañarme? No te daré perdicés.
estofadas ..... pero no te quejarás. ¿Vamos?
...;_Vamos, maestro, vamos.
Y el profesor y su discípulo, cogidos del brazo, se di·
rigieron con paso rápido á una casita cercana, oculta
entre los árboles del bosque.

ciano, al ofrecérsela al doctor Deck, le dijo que aquella
tlor mist1rfiosa era más qella y'olorosa que todas las flo'l'es de los oasis del desiertó. ,
Mas el doctor, escuchando el pomposo elogio de' la
planta, que por único adOfo....ó tenía dos botones abrása•
dos por \el_sol y amari~lesn~os ~or 1a· atció~,del tiem'Po,
sonnóse con gesto de msreduhdad complaciente. •~·•
¡Oh prodigio! El anciano .cogió unas gotas de agua
-en ~u escudilla de madera, r~g.ó la marchita plant~, y
ver1ficóse, como por arte mag1co, una transformación
maravillosa: la flor, al contacto de aquellas gotas se
estremecía y se agitaba; su tallo, antes , doblado,' se
tornó rígido y fuerte¡ sus botones se irifla'i-on I se entre.abrieron ; se ensancharon, Ysus pétalos aterciopela1dos
y diáfanos,. . se desenvolvían magníficos,· formando Una
&lt;lo ble corolá'. llena de frescura y elegancia. ¡Diríase Que
-era una flor fantástica recogida ,en un verjel encantado!
Y poco á poco, en el cáliz de aquella espléndida corola, como en un seno rejuvenecido, apareció la Pre•
ciosa semilla de la flor resucitada, semílla que' guardaba
con celoso cuidado por espacio de cincuenta siglo$, y
quizás ¡ay! para siempre estéril.
:
¿En qué tierra depositarla para su cultivo?¿ qué rayos
de sol la fecundarían? ¿qué auras benéficas ,fara tibias
cómo el ambiente de un oasis, ora frescas tomo el 'soplo de los céfiros matinalés,')podí:ian desarrollarla y Per•
fumarla con su fragancia exquisita?
{ '
Y luego, después de efímera vida, la flor resucitada
empezó á marchitarse; el talló se doblaba 1 y su corteza
-se ponía amarillenta¡ los pélalos se obscurecían y se
replegaban; la corola se reducía lentamente, volviendo
á sumergirse en su misterioso letargo, en su apariencia
r:e muerte.
.
~
r
¡Qué cuadro! ¡qué transformación! ~gué imagen tan
exacta de la hermosura riente de la vida y de la té·
trie.! soledad del sepulcro! A los pocoS~ITlinutos sólo
quedúon"' los dos botones de la Jilor de resurrección, aos
botó¡:íés amarillentos, secos I abrasados por el sol afri•
cano desde hace tal vez cinco mil años.

•••
-¡ Catalina !-gritó el maestro, cuando hubieron lle•

gado á una plazoleta de rosales que servía de atrio y
vestíbulo á la casita.
-Voy, papá-contestó en el interior de la casa una
voz ;irgentina.
Y á poco apareció en el umbral la gentil figura de
Catalina. ¡ Era la hermosa lavandera retratada por
Emilio!
j
¡ Qué encarnado ~e puso su lindo rostro cuando la.
jovell reconoció al pintor!
-Pon un cubierto más ..... para este convidado .....
- ¿Sabes, papá? ..... -murmuró la niña.
-Sí, ya sé; ¿pues no he de saber que es inútil presentártele? Pero en ¡cambio ignoras que tu retrato es
obra de mi predile~to discípulo Emilio X***, uno de
nuestros pintores más distinguidos.
-Pero, querido maestro, no exagere usted, por fa.
vor ..... - interrumpió Emilio.-:-El retrato de esta seña•
rita es un bosquejo, un croquis, un sencillo croquis sin
importancia de ninguna clase ..... Pero si usted lo per•
mite, volveré un día próximo ..... y entonces empezaré
un retrato de verdad. :...
-¡Sí, papá, sí!-gritó Catalina.
-¿ Necesitas acaso mi permiso, Emilio ?-respondió
el maestro.-Aquí sl!rás bien recibido todos los días.
Y Emilio, en la éppca que fijaron los tres de común
acuerdo, empezó el retrato de Catalina.
¡ Qué feliz era el joven artista contemplando á su
g·usto á la hermosa aldeanita ! Y no se apresuraba, en
verdad, para concluir su obra: habitualmente empleaba
diez sesiones en hacer un buen retrato al óleo¡ pero
en aquella ocasión pasaron doce, quince, veinte sesio•
nes, y el pintor no c,o ncluía el retrato de Catalina.
Siempre tenía qu~ hacer algún retoque, dar nuevas
pinceladas, iluminar un poco más la mirada, dulcificar
más todavía la sonrisa ..... buscar pretextos, en fin 1 para.
permanecer días y días en aquella casa, donde su maes•
trole trataba como á hijo querido y la hija de su maes•
tro le inspiraba una pasión avasalladora.
Y sucedió lo que debía suceder: de sesión en sesión
y de retoque en retdque, el joven artista empezó á ha•
cer el retrato de la señorita Catalina, y terminó el de
la Sra. D.a Catalina de X•**, esposa del pintor Emilio
de X***.
juLIÁN G. DE 0MAÑA.

-1·
i

(MEMORIAS

DE

UNA

FLOR.)

ONOCÉ1s la flor resucitada, la Jilor de resu•
rrección? Sin duda la habéis visto retratada
en algún lindo paravenf, ó en lujosa pantalla de chimenea, ó quizá en el centro
~~ de fino transparente ó de pamuau decora•
tivo; y digo que solamente la habéis visto
retratada, porque no existe sino un ejemplar
de flor tan maravillosa, y ese está en poder
un sabio naturalista que se ha impuesto la difí•
j cil empresa de cultivarla y reproducirla.
Es una flor bellísima, sorprendente, in compara•
ble: tiene el tamaño de la peonía, los pétalos aterciopelados y brillantes del tulipán, los colores de la rosa
de Alejandría y del jacinto amarillo en caprichosa com•
binación, el aroma penetrante y embriagador del nardo
y de los claveles murcianos¡ flor extraña, á la vez prodigio y misterio, y cuya imagen se encuentra esculpida
en las piedras tumulares de las sacerdotisas de !sis y
Osiris, en las necrópolis de Egipto.
¿Qué es la Resucitada? ¿ De dónde viene? No se pa•
rece á ninguna planta, ni se la conoce género, ni tiene
descendencia; tipo único en el mundo, es un ejemplar
aislado, un individuo absolutamente único en la cienci~¡
carece de antepasados, y á pesar de los prodigios de
investigación que está realizando su docto poseedor
para averiguar la manera de reproducirla y popularizarla, es casi seguro que carecerá de hijos .....
r&gt;

•••
La historia de la Jilor de rtsurrecclón se parece á una
leyenda de hadas, un ensueño oriental, un cuento de
las .Afil y una nocltes.
El doctor Deck, ilustre sabio y viajero intrépido, visitaba hace algunos años el .Alto Egipto, explorando el
desierto, para encontrar las opulentas minas de esme·
raldas que explotaron los Faraones y Ptolomeos, fama•
sas minas que produjeron la brillante pedrería de Cleopatra.
Durante su viaje, el doctor Deck curó de grave en•
fermedad á un anciano egipcio, y éste, no teniendo di·
nero para pagarle, y deseando ofrecerle una muestra
de su agradecimiento 1 le dió un tesoro que no habrían
podido presentarle todos los reyes del universo: este
tesoro era una planta.
·
Una planta que parecía una cebolla, fea, seca, em•
polvada, cogida en un viejo sepulcro, en el seno momificado de una sacerdotisa C:gipda; y el agradecido al}-

•••

...

"

Eri el templo del amor
He de alzar un mausoleo
Para ·enterrar el querer
Que, ~in yo querer, te tengo.

.

•'

, Esta vida está compuesta
D~,_.ddlores-y placeres: ·~ .~
Placeres; para los hciinbres ·
Dó1or, par{las mujeres. '
~-;,

~

.

Las lágrimas de sus ojos
Marchitaron su belleza
Y ahora q\le vuelve a ~irarla
Dice ..... que la encuentra fea .....
La vida le pesa

A quien no es~dichoso;
Para seres felices que se aman
¡ La vida es un soplo!
MILAGRO

F.

LECHUGA y

MoÑTALBO.

DICHAS PERDIDAS.
~~;

~-.r~

h

(La esperan:m es un sueno de felici •
dad, ~u realización un despertar dichoso,
su pérdida es la muerte.}

.

'

~,1-1~1::,
ARIETA era una bella joven, hija de unos
1

"!/¡ "' ,11
man·neros de Valencia 1 que habitaban
",1 ~ ", ~ 1' 1 ·'Lf en ' e IG rao,' muy cerca del pmtores~o
·
•
~
·
Cabañil, donde la conocimos un verano
""
(;: ~ qÚe'.pasalTlos en aquella hermosa playa.
Todas las tardes se veta á la pobre rriu•
chacha sentada en Jas rocas más altas del
.
cabo de Francia 1 con los ojos fijos en el hol'i•
zonte, agitándose convulsivamente cuando algU.n
buque se distinguía en lontanapza. Según se iba
.
a~ercando al put:rto ; bajab:a la&lt;infeliz muy desP;i.·
c10 hacia la playa sin perderle de vista ni un minuto.
•
El doctor Deck, que recibió con \legría la extraña Allí, al pie de las olas se arrOdillaba, sin.cuidarse de que
'ofrencli· del _anciano egipcio, llevó consigo la flor ex• las ~guas la. az?taban, el rostro y mojaban sus pobr~s
traordiñaria á ·AJemania:1/y repitió cien veces, ante las vestidos de mdiana.: ... Con las manos elevadas al cielo
Academias y en la corte, el experimento de aquel an• y el cabello ~n désorden ca),'endo l)Or la espalda, excla•
maba en actitud de súplica y con un acento tiernísimO:
ciano, y en todas ellas,.Ja planta misteriosa, la flor afri•
-¡Pedro! ..... ¡Pedro!..... ¿Eres tú? ¡Dios mio!.. ... ¡De•
·cana, el símbolo de la e!etnidad encontrado en el seno
virginal de la sacerdotisa de Isis, resucitó espléndidi y volvédmele con bien!. .... ¡San Vicente Ferrer, intercede
por mí... .. que ya no puedo .más!
bellísima. al contacto de algunas gotas de agua.
Después de estas palabras caía en abstracción pro•
Deck, cuando murió en r$73, legó la Flor de resu•
funda, hasta que desaparecía por distinto derrotero ó
rrección á su discípulo y amigo L~mes, quien renovó,
siempre con éxito feliz, el maravilloso exp"erimento; y llegaba al puerto el buque que había llamado sú. aten•
á pesar de toda Su ciencia, de sus concienzudas inves- ción, llevando á su ánimo un desengaño más ,Jmes no
,,;
tigaciones, de su estudio incesante de los órganos deli• era el que esperaba.
' Concluía muchas veces por quedarse dormida sobre
ca'átsinÍos é invisibles de la flor, Deck y Lames no lo•
graron penetrar el profundo misterio qt.le la envuelve la arena, li:más bien aletargada, sin sentir que las olas
la salpicaban Con su bkmca espuma.
como un velo, ímpenetr.a.ble: ,en sus manos, lo mismo
Los marineros la cogían en brazos, y con el mayor
que en las del anciano egipcio, la Flor de resUrrección
respeto la llevaban á una pobre cabaña que la servía
renacía y moría.
Y uno y otro sabio, en cada experimento, desalenta• de asilo.
T~dos en el Grao la prodigaban las mayores atenciodos y tristes, con el desaliento y la tristeza del hombre
nes, partían con ella su pobre alimento, y la querían
docto que se reconoce illrpotente ante los profundos
como á una hermana.
arcanos de la Naturaléza ~ rep·etían amargamente:
Me impresionó tanto aquella desventurada, que pro•
-¡No adelantamos un paso! ¡No descifraremos nunca
este enigma incomprensiple, pOrque nada hay en el in· curé indagar los detalles de su histor}a, y he ªQJJÍ el
origen de su pacífica y singular locura, .O más bien· su
mensa campo de la botánica que se parezca á flor tan
monomanía reducida á uperar siempre la vuelta "'del
maravillosa!
amado de su alma.
.
Era una débil existencia sostenida por la esperanza. -,
Mari eta amaba á Pedro casi desde la infancia; eran ·
Poco tiempo ha, el doctísimo autor del libro El Alma
vecinos, y se habían criado juntos, siendo novios desde
de las Plantas, Arholdo Boscowitz, ha escrito una bella
niños, alentado y aprobado su cariño por los padres de
página sobre la Re.fucilada.
r -.
o:Es indudable (áiOe) que los antiguos tebanos y car• ambos, que miraban aquel inocente y puro amor como
una felicidad.
~ t,
tagineses conocieron la Jilor de r'esurrección, porque
El era un apuesto y gentil manCebo, inteligente y
ésta aparece esculpida con perfecta semejanza en los
templos y en las necrópolis egipcias; y lo extraño es hbnrado¡ _ella una joven muy bella,·morena, con cabello
que el recuerdo de esa flor maravillosa se conservaba y ojos negros fOmO el azabache, con .~lma ardiente y
· todavía en lo'"s países de Oriente., en los primeros siglos apasio~ada, como lo son en general todas las valencianas.
Su boda estába decretada por laS ,dos familias para el
.de la Edad Media: testigos sean, en nu,estra época, los
mausoleos de los cruzados que pelearon en Jafa y en día en ' que Maíieta cumpliera los veinte años y P~dro :
Ptolemaida, y las tumbas de los caballeros del Santo volviese de un viaje al-Brasil · que había emprendido el
Sepulcro, que fueron trasladadas desde Jerusalén á buque mercante en que servía cóino contiamaestre.
Mateo no tenía más hija que'Mariet~¡ 'e n ella había ·
Malta;ty que aun existen. En varios monumentos de esa
puesto todas sus espÚanzas de felicid:i.d, mucho más
clase está gr~bada una flor mística, la Jilor de resurrec·
cuando murió su mujer, cifrandor en su amada hija to•
clón, como emblema de eterno amor y de consoladora
dos los afectos tiernos de su alma.
esperanza en la divina misericordia.&gt;
Lo propio les sucedía ·á los ancianos padres de Pe·¿Quién podrá señalar con líneas precisas el misterio
dro¡ era su'único hijo 1 amaba á Maí-1éta, y·esto bastaba
de esa planta, única en el mundo?
,
para: que la consider~sen ya,.comci de la familia.
/Hoy' sale de su hondo sepulcro, después de ~illares
'• Por su parte, la joven, que era un ángel de dulzura y
de añ~s, para resucitar bajo unas gotas, de ag4a, _en•
treabnr su espléndida corola, y ostentar algunos ms• de~bondad ,! distribúía su tiémpo ·y .sus a:.t~nciones entre
tan tes sus pétalos rojos y amarillos, como si quisiera una y Otra familia,' la suya y la de su adorado, asistie'ndo
decir al mundo actual I á los hombres de cier1;cia del r- con, el rriaybr eSinC!ro y con igúal cariño á su padre que
á loS de su novio.
_·
cercano siglo xx:
,
, Durante el largo invierno se reunían alrededor d,el
-¡Aquí me · tenéis, tal como yo era: en tiempo de
hogar: los v'iejós se ocupaban en tejer las redes que.les
Sesostris y de los Faraones! ¡Estudiadme, sabios!
servían para la pesca, y Marieta recosía la ropa de sus
EMILIA DE s.•0
futu.rós suegros, y preparaba la qul!' debía llenar su ca•
nastilla de boda.
Sü's conVersaciones se reducían siempre á un mismo
tema, á la _á&gt;reparación de su boda, y á que todo estu•
CANTARES.
viera• diSpuest:o·~·para cuando llegase Pedro del Brasil,
,.,,._
I' ,,.
. qlle e('pobÍe estaría luchando constantemente con las
. Con lágrima~ helformado,
~ • alás én medio de los rigores de un mar embravecido,
Madr·e ; un befmoSo collar,
· ,··sOñandÓ tamb?én con aquel dichÓso himeneo, .en el que
Y Lo "epgarzo ·co·n mis beso~·····
cifraba todas ·sus espe_ranzas de dichas futuras.
·
-(Qué bien ~n, tu c~ello está!
Mari eta, ~aniniá.da poé _li esper~nza _de su próxima fe.
,,
-• - - ,·
licida"d no toro.iba part~ en las d1vers1ones de sus com•
pañ&lt;:,t a~ y Jm}g'a.r~¡ jarhás)ba .i l~s bailes que se or~an!·
Quise tanta' en .P oco tiempo,
ziiban los Qomfogos en ef Ca banal I y los Jóveqes man•
Que mi corazón ·gaSté, t
nirós.y'peicadoi;es del Grao, que· sabían sus :amores; la
Y ahora porque nÓ quiero
sall!,9-~l?a~.J=ºmo á. Ja pr;J;~t~,9.a de su COf!l-Pa.ñ.~fO Pedrq";
Dicen que no sé querer.
el contramaestre·d~í-~Ql---~'f.~':"~: .. .. \ _·- ·• , . . -· .. ,

••

RESUCITADA.

1

369

El buque debía Jlegar á Valencia en el mes de Mayo.
y Marieta tenía ya todo dispuesto en su modesto hogar:
la primorosa canastilla de la ropa blanca, atada con
cintas de colores, los vestidos de novia, y 1as aves y
embuchados que debían servir para la comida de boda.
Las flores de su jardín estaban en todo su e~lendor:
Mari eta las cuidaba con afán; era un jardinillo pequeño
que rodeaba su alquería del Cabañal, había sido plantado por su amante antes de marcharse, y ya estaba en
flor, sin que Pedro hubiera vuelto. ~
,
Fresca como las azucenas que cultivaba con tanto es•
mero la gentil Marieta, y modesta como las fragantes y
humildes violetas que la rodeaban, parecía una flbr tan
bella como sus hermanas, y adornada con el !roma
bendito de la virtud y la purísima esencia del Primer
amor.
¡
La primavera pasó, llegó el otoño, secando con sus
ardientes rayos las preciosas flores del jardinillo de los
dos amantes;"las hojas cayeron marchitas 'dé los árbo•
les, arrastráp.dolas el vendaval; pasó el otoño y él in•
vierno, sin que la desolada familia recibiera noticias de
Pedro.
t
Los colores sonrosados de la salud y de la felicidad
desaparecieron de las mejillas de Marieta: sus ne~ros
ojo~ vagaban errantes con melancólica tristeza, y ~ada
tarB.e, cuando al volver de la playa, su paseo cotidif!.nO,
enlontraba á los ancianos acurrucados junto al hogar,
exclamaba llorando amargamente:
t
-¡Nadie! ¡Pedro no viene! ¡El San Vicente Jierrer se
ha pel°dido! ..... ¿Y habrá pereCido en el mar? ¡PObre
Pedro de mi alma!
1
V presa de convulsivos sollozos, sin poder conteller
la Pena que la embargaba, iba á encerrarse en su cJar•
to1 ocultando sus lágrimas y su dolor á los ancianos, que
no sufrjan menos que ella.
Mateo subía diatiamente á Valencia, á pedir noticias
en la caSa Consignataria, volviendo siempre cabizbajo
y triste. Nadi~ le _daba razón; se ignoraba el paradero
del San Vicente Perrer, buque mercante que pertenecía
á una Compañía particular, que había salido para el Bra•
sil hacía dos ajío&amp;_; ,y _se le esperaba inútilmente.
Varias Repúblicas.iil,meric~nas estaban en guerra con
el Brasil, y muchos buques piratas recorrían las aguas
de Río de Janeiro, no siendo extraño que hubiera sido
apresado por unos ó por otros.
Pasaron aún otros dos años, y los pobres viejos fue•
ron muriendo de pesar uno tras otro. Sólo Marieta,
animada por la esperanza, preciosa flor del alma que no
se marchita nunca, que está siempre verde como el !au•
re!, ostentando sus lozanas hojas, conservó su vida. Dió
piadosa sepultura á sus padres, colocó flores en su tum•
ba: todas las de su jardinillo las dedicaba á este piadoso
deber, distribuyéndolas entre el altar de San Vicente
Ferrer, que tenía en su cuarto, y las tumbas de los po·
bres viejos.
Las tardes, ya lo hemos dicho, las pasaba en su roca
predilecta, con los ojos fijos en el horizonte, contero•
piando el mar y esperando el buque, que no llegaba
nunca.
Han pasado diez años. Pedro no ha vuelto, ni volverá, y, sin embargo, aun la esperanza sostiene aquella:
frágil existencia. Su cuerpo lánguido y marchito ha perdido toda su lozanía, la belleza física ha desaparecido: y
parece, más pien que una forma humana, un estjueleto
animado por un espíritu vigoroso que lucha con la ma·
teria. El amor y la esperanza, esos dos septimientos
tan bellos, son el eje sobre que gira su miserable má·
quina de huesos, porque la carne ha desaparecido¡ la
piel, tostada por el sol y el aire del mar, y los cabellos
flotando'por la espalda, son los únicos signos que pre•
señta' la forma humana.
.~ En,Nalencia la conocen por la loca del Cabañal, y,
sin. embaÍgq, no está loca¡ el espíritu se refleja animado
y vivO 'en~sus ñegros ojos: está monomaniaca nada más;
tódo lo .sllj)edita á una idea, y no ve más que aquéllo.
No tiene acción, ni voluntad, y todo lo que hace uno y
otro sJía' invariablemente es bajar á la playa á esperar
la llegada ,del San Vicente, que ha de conducir á su
amado· Pedro.
•~.,
La esperanza, esa flor inmarchitable que nos ofrec:
la dicha, es el hilo invisible y misterioso que sostiene la
frágil 'ex.istencia de la infortunada Marieta.

................................................

Hace poco he sabido·qu~ la encontraron muerta una'
mañana en las rocas donde acostumbraba á sentarse.
¡Infeliz! La 7sP:~ranza la s«;&gt;stuv? sin duda hasta aquel
momepto: cuando la perd1? ,. v1ó sus dichas perdidas y
se entregó en brazos de la muerte.

F AUSTINA SÁEZ

DE MELGAR.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serái;i contestadas en este sitio 13':
consultas que, sobre asuntos~propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnós las Señoras Suscrii:o•
ras á las ediciones de ·lujO, de"mostrando esta circuns•
tancia con e! envío di:: ~ina faji .del mismo periódico, 6
por cualquier otro meoio.
·
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima ó
que vengan firmadas 1por persoñas que no demuest;en
debidamente ser suscritonrs,
no Serán
contestadas.
.
1
Á UNA PREGUNTONA.-Siento no poderla complacer en
la •receta que me,,pide, porque es necesario, para -ha•
cerla ,' tfaér de París la levadura.
•
.
A'una hermana de la Caridad puede regalársele: un
crucifijo, una imagen, uñós jarrones d~ flores para el
altai;.,. etc.
•
Sí¡ á ese señor puede regalarle lo que indica en su
carta.

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de entretiempo.

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-

rna y encaje.

37·.,
-Vestido
de bena~
de a•Hoja-Suplemento.
Explicac1on
en e¡ reverso

•

~,~»r:.;

{

•1:

.
Ezpllc,

. U .,1.,111 ••

38,-VHtldo •· ,~':
fl ,,
- ... ,, nli11t.f,Jlg1.

if,.,a HoJa--811p1,,.,m..

. u J ,.,.. brooltadi.
39 - Vutldo de aarga 11de
la Hoja..Suplffll fflto.
fxp1tCt1.cl6n en el

ª""''°

�371

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

r

Á UNA HERMANA MAYOR.-Voy á darle, según desea, la
&lt;eceta para dar color y brillo á los pisos de madera.
En una cacerola fina, para que cueza pronto, se
mezclan cuatro litros de lejía fuerte, 500 gramos de
.cera amarilla, 50 gramos de jabón blanco y otros 50 de
.cola fuerte, todo cortado en pedacitos muy pequeños.
Se pone esta mezcla al baño de María, y se mueve
.constantemente para que se mezcle bien; cuando todo
está fundido, y un poco antes de empezar á cocer, se
.-etira del fuego, se echa en una cazuela grande, y se sigue batiendo¡ se añaden 25 gramos de sal tártara, y
.cuando la mezcla está tibia, se le echa infusión de cort~za de nueces, en más ó menos cantidad, según el
tmte más ó menos obscuro que se quiera dar al piso¡ se
bate más, hasta que esté completamente frío.
Se extiende con una brocha en el suelo, y cuando
está casi seco, se frota con el cepillo.
La infusión de corteza de nueces se hace dejando secar la cáscara verde que cubre la nuez, y macerándola
en agua por espacio de veinticuatro hor~s ¡ después se
cuela, y se guarda el agua, que es la que sirve para la
ceceta anterior.
A UNA ANTIGUA SusCRITORA.-Las camisolas de caballero se almidonan de este modo:
Se pone en una palangana la cantidad necesaria para
Jas camisas que se han de almidonar, y se deslíe en un
poco de agua fría, de manera que forme una pasta muy
espesa; entonces se echa agua hirviendo, y se moja tres
ó cuatro veces una bujía de esperma¡ se deja enfriar, y
se mojan las camisolas.
Después de planchar la camisa, se le saca el brillo
con la plancha combada.
Á UNA EusKARA.-EI traje de cuya tela me envía muestra puede hacerse como la fig. 4 de la Revista Parisiense
de nuestro número del 14 de este mes, poniendo la
blusa de surali blanco adornada de encaje.
El sombrero debe ser negro.
Á FLORECILLA AZUL.-El peinado á la griega se lleva
mucho con el rodete atravesado por una horquilla de
más ó menos valor: para que haga gracioso, es preciso
que el cabello no sea muy abundante, y que los costados vayan ondulados, algunos rizos sobre la frente, y
dejando ésta descubierta lo más posible.
Sí¡ se llevarán mucho las cintas de terciopelo dispuestas de mil maneras, así en franjas y círculos alrededor de las faldas, como en lazos, caídas, c!toux, etc.
Á UNA GouRMETTE.-Los llamados picltones en compota
se hacen así:
Se escogen dos buenos pichones, se les corta el pescuezo, se atan, y se les echa agua hirviendo, dejándolos en ella un cuarto de hora, y después se secan y se
les echa jugo de limón; se pone en una cacerola un
cuarterón de manteca, en la que se dora una cucharada
de harina, y se añaden dos vasos de caldo, dos cucharadas de vino de Madera, pimienta, un .diente de ajo,
un ramillete surtido (perejil, tomillo y laurel ), un cuarterón de jamón y diez ckampignons medianos¡ se colocan allí los pichones, y se dejan cocerá fuego lento durante dos horas; se cuecen aparte 12 cebollitas pequeñas, y media hora antes de servirse los pichones se
ponen á cocer con ellos¡ cuando ya están en punto, se
saca el ramillete surtido y el jamón, y se espesa la salsa
con una yema de huevo y dos cucharadas de nata, sirviéndolos con los cltamjignons y las cebollitas colocadas
alrededor.
A EusA.-Voy á darle una exquisita receta para hacer magdalenas. Se pone en una cazuela nueva 125 gramos de azúcar y cuatro huevos, y se bate muy bien
hasta que forme liga¡ se mezcla entonces á la masa 125
gramos de harina de flor, tamizada, y 125 gramos de
manteca de vacas, bie.n batida aparte; después que todo
está bien mezclado, se echa en la masa unas gotas de
a2:ua de azahar, y se va llenando los moldes ( que antes
se untan con manteca). pero dejando sin llenar la tercera parte de ellos, para que no rebose la masa cuando
suba: por último, se cuecen cuando el agua está suave.
Á D.ª ERNESTINA DE J.-El bronce dorado quedará
perfectamente limpio fregándolo con un cepillo en agua
caliente y jabón, á ta cual se le ha echado una cucharada de amoníaco.
ADBLA P.

Decís, Señora, qut! o:,; faltan muchas co:;:i.s
para que volváis á St!r

ll~ ~®rnJ~ [i[®~~1í[ íl ílJl]~1í~illJ~
Alcala 23 _

~ ~.SW~&lt;ifQ?.Je/k

¿~

1VIADRlD

¿,~,,,¿'X&amp;,,,-¿ ,vJ'Í d,,,j.:Zw

~~¿~ g~ 1.5A/.t/4 la g,uávga,uj

N~ 31

Núm. 31.
Correaponde á las Señoras Suaorltoras de la 1.a. y 2.• edlohin .
TRAJES DE

EXCURSIÓN.

sino por aquel polvo maravilloso, adherente, invisible, impalpable, que se llama Vdutina Fay, el cual ha obtenido una 11udalla en la gran Exposición Ioternacional de Londres.
La Velutina Fay no es un afeite, aunque imprima diáfana
blancura al rostro: está adicionada con bismuto pulverizado, y
esto la da superioridad incontestable sobre los demás polvos de
arroz, porque purifica y á la vez entona el tejido dermal. Basta
con e~crióir á .Al. Charlu Fay, 9, rtu de la Paix, París, y la caja de
vdutma Fay llegará inmediatamente á la dirt!cción que se pida.
LAS • MERVEILLEUSES ,.

Después de las sangrientas escenas de la Revolución francesa,
las modas parisienses fueron notables por su elegancia y su ligereza; y nunca las fiesf.as íntimas tuvieron tanto brillo, tan
graciosa apariencia como en aquellos días.
Tal es la opinión de todos los historiadores: sólo faltó á las
,mrvúlleuus del Directorio, para complemento de su elegancia,
el perfume exquisito del 7abón del Cong-o.
Jaboneria Viclor Vaissur, París.
Cm~dos por los ciganil10t1
ASMA YCATARRO Esptc.
francos la
l

e&amp;Ja.

2

Exposición Universal de 1878: Medalla de Oro, Cruz de la
Legión de Honor. EL AGUA DIVINA de E. COUDRAY, perfumi_sta en París, 13, rue d' En,rllkn, es el producto por excelen?1a para conservar la juventud. También es el mejor preservativo de la peste y del cólera morbo.

---- ----- -----

ALIMENTO DE LOS NIÑOS.-Para robustecer i los niilos,
las mujeres y personas débiles del pecho, del estómago, ó que
padecen de clorosis 6 de anemia, el mejor y más barato almuerzo esel R..I.CA.IIOIJT de los AIIA.Blll:8, de Delaa,rrPnler~ de París. Depósitos en las farmacias del mundo entero

AU o•HOUBIGANT muy ap,ec,ad_a
pa,a d tocador
Jft
los banas. lloublg-aat,
E
perfumista, Paris, 19, Faubourg s, Honorf.
y para

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/i1s anrmclos.)

iuc llu l¿uatre

Septembre,

Fans. { Vi!a11se

Pe,fumena J\úwn , Ve LECUNTE

ET

Septembre. (Via,w: los a111mcios. )

Oc, 31, rue du Quatre

SOLUCIÓN AL SALTO DE CABALLO
PUBLICADO EN EL NÚM. 28.

(Croquis del ligurín iluminado, visto de espalda.)

I. Traje de fular azul obscuro con ramos amarillos y
de fular azul liso.-Falda lisa por delante y plegada en
abanico por detrás, guarnecida en el borde con galón
amarillo rizado, que sube también separando el delantero. Cuerpo de fular rameado, lisü por la espalda y
fruncido por delante y en el cuello I y sujeto á la cintura
bajo un cinturón de galón amarillo. Este cuerpo va
abrochado por el centro de delante; pero hay que tener
cuidado de casar bien los ramos, á fin de que el cierre
quede lo más disimulado posible. Las aldetas van plegadas en los costados y forman dos pliegues dobles por
detrás. Mangas al bies, y cuello Médicis arrollado.-Sombrero de paja azul, adornado con cintas escocesas y
cerezas.
2. Traje de lana color tierra y cbeige&gt;, adornado con /Ji/eras de • cabocltonS&gt; de azabac/Je negro.-El delantero y
los costados de la falda van cortactos en almenas, terminando en las aberturas con hileras de cabocltons. Estas almenas se abren sobre un ancho bies de terciopelo
color café, puesto en la falda de armar. Cuerpo liso,
cortado en almenas en todo alrededor, adornado también, como la falda, con cabockons, y abrochado en el
lado izquierdo bajo una fila de cabocltollS. Mangas amplias en el hombro. Cuello recto, vuelto por detrás.Sombrero-toque de paja amarilla, adornado con alas fantasía y lazos de crespón gris.

LAS FLORES.
Son del amor el lenguaje,
De las bodas el meosaje
Del matrimonio la prenda,
De la gratitud la ofrenda,
De la gloria el homenaje.
Quien no guste de las flores •.
¿ A qué tendrá aspiración?
Quien no admlre sus colores
Y se arrobe en aus olores••
¿ Qué tendrá en el corai6n?
) , 2011.RILLA.

INFORMES PARISIENSES.

La brisa salina y aun la acción de las aguas del mar, Uegan á
curtir, á ennegrecer, digámoslo así, el cutis más lino, más
blanco, más delicado. Es necesario, por lo tanto, arreglarse de
manera que siempre, aun en la temporada de baños, el cutis
permanezca blanco y suave, y nada más fácil que lograrlo así
con el auxilio de la ·Vdutina Fay: esos cutis fascinadores por
su belleza y frescura, que aparecen sin ningún velo, sin gasa
que les proteja, no son tan puros, tan suaves, tan nacarados

La han presentado las Sras. y Srtas. D.ª Balbina Salvat.-D.• Pepita He•
rni.iz Ruybal.-D.• Mercedes Gamero.-D.• Ana Hidalgo.-D.a. Adclaida
Iglesias Ramos.-D ... Maria Coco y Delgado.-D.• Maria Salvi. y Varela.D." Consuelo Olmedo.-D.• Maria Rubio Frcsc.-D.• J. Varcla Menéndczde Limia.-D... Angeles Sa\ndor de Espaf!ol.-D.• Eloir.a Francerí.-Dofla
Rosario y o.a. Carmen de Artillano.
También hemos recibido solución al salto de caballo publicado en el número 21 por las Sras. y Srtas. D.• Julia Jalón de Rui~.-o.• Natalia ,.
D.• Juana Echevarria y Maisonnave ( Puerto-Rico ).-D.• Leopoldina Vaidés y Rodríguez.- D.1 Angela y D.• Carlota Villademoros ( México }.-Don
Virginio Rodríguez V. de U.

E

CABELLOS

96, Strand , Londres.-9. B:mlevarl1 de~ Canucines, Paris.

largos y espesos, por acción del E:s.tra .. co cnESPECIALIDADES PRINCIPALES:
pllar dti lo!!\ lle11edlc111uis del l\Jonte Majella,
que
destruye la caspa, detiene la caída de los cal'ucs pedid\3.s i la P¿rfumeria Exó/icfl, _,-ue du Extractos concentrados· · FILIA . eEcmTROPE nLANc, ToREAnon ExqmsIT,
•
ESSENC~
BOUQUET,
otc.
bellos,
les hace brotar con fortaleza y retarda su
Stptembre,
35,
m Par,s, y quedaréis satisfecha
4
decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35,
y encantada dd resu\t'ldo.
Aguas
para
tocador:
Fn.u, EAu nE nrnMEL, LAVANDE AMBRÉE.
rue du 4 Septembn, Paris.-Depósitos: en Madrid,
Su Bn·ra Exótica, en agua ? en cr~ma? os hará
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en BarcelOJlai
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y os defenderá contra las arrugas; su polyo de Jabones extrafinos· Fn.tA. HELIOTROPE nLANc, Lll.As nLANcAs, vroLETTE Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
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::,in dejar la menor huella de nmguno; su SorciTHOl'.l.:'.C:SONºS
SUVE·FITTING/ium espes_ará, alarga!.á y dará nuevo color á
vuestras ceJas y pest!mas; su Pas~a de los Prelados destruirá los sabauones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las vena_s
11ARC,\ DE J'ÁBRIC4
suavemente azuladas que antes, en vuestra pnpura o mezclada con agua, disipa
merajuventud, poseíais; y tods est9: transfor~aCOBSÉ
ción se efectuará naturalmente, stn recurnr á
PECAS, LENTEJAS . TEZ ASOLEADA
P~,1~cc10n ni la luchura,
ningún artificio.
m los drtalln:, duración.
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º&lt;&gt;
EFLORESCEN'CI.\S

JOVEN Y BELLA

22 a.eA9osto de 1891

l

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.

D.:pósitos m Aladrid: Arlaza, A/cala, 2.J ,, prm•
cifall, izq.: Pascual, Arenal, 2; ¡mfumt(lª Urquiola, 1llayor, I; Agwrrey A/olmo, P:ec1&lt;;.do$, I,
y m Barcc/011a, Sra. Viudd de Lafont e llJJOS.

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La noche que siguió á la batalla de Waterloo,
en un campo y en el cieno que había ocasionado
la sangre, yacía un oficial inglés muerto en d sitio en que había caído. A su lado se encontraba
el cadáver de su mujer, que le había seguido
desde Inglatera y quizás había llegado á tiempo
de recoger su último aliento. Su hijo, acostado
entre ellos, dormía profundamente, y en medio

(F!Jr de mam:e.n:i ~lv~stre-E:-;:U":-.c".l~C~ntt::ida.)

'

ANT

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que el perfume Crab Appte Blosso.ns ,·que prepara 1
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la primavera, y aunque se le u~ra toda la vida, nunc
se cansada de él.-Nr.,, York Olmrvrr.

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temporada tenemoS el Crab Appla Blossoms, que es
de una calidad y fragancia inmejorable.-Lindon Court
'fournal (Gaata de la Corle de Londns'.

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NINON DE LENCLOS

JJentifricos de Rigaud y cia

Reíase de las arrugas, tlue no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y ~ella hasta más al_á 'de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta. de nacimiento á Ja,
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelar á ninguno de sus contemporá~
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las ~alias, de Bussy-Rab,utin, perteneci7nte á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
excl?s1va de la Perf1111~er1a !Wlnon (Ma,son Ltconte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
. Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érltablc Enu dr.
11111011 y de D11he• de ll]non, polvo de arroz que Ninon de Lenclos llamaba &lt;la juventud en
una. caja~.-Es necesario exigi~ en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falstfic~c!ones.-La .farfumcne Mnon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes~
Dep~st!os _en Afadrid:_ Pascual, Arenal, f; Arlaza, Alcalá, 23, pral., izq.; Aguirre y i',folino, perfumerta Onmtal, Preciados_, ,!i}erfumerta de Urquiola, Mayor, I; Rome,:o y Vicente, perfumería
lngle~a, Carrera de San Jerommo,3, y e,i Barcelona, Sra. Viuda de Lafont e Hijos, y Vicente Ferrer.

'

La geneª
ralidad de
!os polvos
dentífricos rayan
el esmalte
de la den•
tadurayla
sociedad
elcganle
parisiense
no emplea
hoy mas
quo los
; ·--;,;.
dos produetos si\...
guientes .:
1ºLaCltEMADENTIFKICAdelUOA.trD
que, humedecida por e! agua, forma un mucf•
J¡¡go untuoso muy agradable, limpia los die11fes
con la suavidad de un lienzo fie:dble dii.ndoles
la blancura del ·marfil, y los preserva del sarro
y de la cá.ries. ,
'2° La DENTOlUNA :a.J:OAVD, e.llxir que
se emplea al mismo tiempo que la crema y
pcrl\miando deliciosamente la boea, refrc!':ca
el aliento, disipa la Irritación de las paredes
bucales en los fumadores, activa Ja ctrculaelon
sangulnca en las encías y les da el color sonrosado natural á la sétlnd, previniendo la cár1cs.
Es un calrnante excelente en los dolores de
muelas más violentos.

Admlnlstracl6n: Alcalll, 23, Madrid.

Madrid, 30 de Agosto de 1891.

Año L-Núm. 32.

SUMARIO.
Tu:.To.-Revista parisiense, por V. de Castelfido.-Explicación de los grabados.-Flor del Alba ( continuación),
por D.ª Isabel Cheix.-El Ermitano gris, por D.• Inés B.
-A Maria Tubau, poesía, por D. José Jackson Veyan.
-Un mal ensuei'lo, por D. Juan Péret de Silva.-Ex·
plicación del figurín iluminado -Explicación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,
-Sueltos.-Correspondencia particular, por D.• Adela P.
-Ad\·ertencia.-Anuncios.
GRABADOS.-1 y z. Trajes de excursión,-~. Delantero de
un canesú bordado de ca.misa escotada.-4 y 33. Zapati~
Ha bordada.-5 y 6. Abrigo de excursión. - 7. Vestido
de encaje ncgro.-8 y 9. Traj1:s de playa.-1O. Abrigo pa·
ra ninosde 3 ai\Os.-11 . Peto de S1trah.-12. Vestido para
ninas de 5 anos.-13 y 14. Vestido para niftos pequeftos.
-15. Pelliza para ninos de :la. 3 anos.-16 y 17. Vestido
p11ra ninas de 4 á 5 anos.-18. Uouillctte para ninos pequenos.-19. Paletó para nii'las y nii\os.-2O. Vestido para
ninos des anos.-u. Delantal para ninos y ninas.-22
y 23. Bata de crespón,-24. Tn,je de playa - 25. Traje
p:ua sen oras jóvenes.-26. Traje para senoritas.-27. Delantero de un canesú bordado para camisa.-28. Almohadilla para costura.-z9. Manga para traje de soirte y teatro.-3O. Delantero de corpino -31 y F· Abrigo Mistral.
-34 a 37. Trajes Je paseo.-38. Vestido de lana de canutil\0.-39. Vestido de bengalina.

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De .;•enta, en las oficinas de LA ILUSTRACIÓN
y ANERICANA, Alcalá, 23, ftfadrid.

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FUERA DE

.

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REVISTA PARISIENSE.

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de los horrores de la escena, sonreía como si-los

ángeles se ocuparan de inspirarle sueños placenteros.
¡Lo que es 1a niñez! Se parece al cielo en la
inocencia y a la Lierra en los dolores. Mientras
conservamos los hijos, ¡ qué bien , lo llenan todo!
Cuando los perdemos, ¡ qut! vacíos dejan!
Léase la historia de un rescate contada por un
padre:
COPIA.-&lt; Frederick Butcher, avecindado en 5
Birch Road, Crumpsall, cerca de Manchester,
Inglaterra, sincera y solemnemente declaro: l\'li
hija Catalina, que tiene ahora once años, siem•
pre babia sido delicada. Estaba delgada y pálida,
y parecía que un poco de aire frío la podía matar. Unas veces mejor, otras peor, nunca estaba
buena. Durante el verano de 1885 se quejaba de
que sentía un peso en el pecho y en el costado.
Tenía el vientre hinchado como si hubiera comido mucho, cuando apenas comía lo qu~ un pá.ja•
ro. Decía que tenía mal gusto de boca, y siempre
tenía las manos en los costados ó en la cabeza,
como si tratase de aliviar una presión. También tenía dolores en la espalda y le olía muy mal
el aliento. Siempre estaba cansada, y aunque por
naturaleza viv::i. é inteligente, se pasaba las horas
sin ocuparse de nada. Se puso tan débil que apenas se podía tener de pie. Su estado era muy alarmante, y mucho más cuando se presentó una tos
seca y 1profnnda. Mi mujer y yo temimos que
fuera tisis. En nuestra :msiedad consultamos á los
médicos, que nos dijeron qne, eíectivamente,
nuestra hija estaba tísica. En Pascua de 1885 me
fui con mi familia de Huntingdom á Manchester.
La pobre Catalina estaba muy débtl para venir
con nosotros, y se quedó con su abuela en Thorp,
una hacienda de Norfolk. La pobre criatura cada
vez estaba peor. Algún tiempo después, y con
gran sorp,csa nuestra, recibimos una carta de 1.i.
abuelita, que decía:
•
&lt;Catalina está mucho mejor. Come bien y duer•
&gt;me bien y el color de rosa empieza'. á presentarse
&gt;en sus mejillas.&gt; ¡Qué había pasado? Un mes
después tuvimos el gusto de ver á nuestra hija
con nosotros en la nueva casa de Manchester.
Mucho fué nuestro regocijo al ver el cambio ma•
ravilloso que se había operado. Ahora está una
muchacha hermosa y saludable, y no tiene más
enfermedades que las que pueden tener las demás
muchachas. ~A qué se debe este cambio? ¿Qui!
nos ha devuelto nuestr:i. hija, que estaba, al pare•
cer, á b.s puertas de la muerte? Lo diré con forn•
queza, pues no hay n:ida qne oculta,. Viendo el
estado lamcnt::i.ble en que se cncontrnba, y que nin•
guna de las medicinas que haLia tom11do había ata•
cado á la extraña enfermedad, su ::i.buelita dijo un
día: &lt;Me parece que será bueno darle á la mucha&gt;cha un.'.!. toma de mi botella del Jarabe de la Ma&gt;dre Seigcl.&gt; Esta medicina había dado mucho alivio á la almclita en una enfermedad complicada.
Se Je administró á ella é inmediatamente produjo
buen efecto. Desde luego empezó á dormir mejor
y á sentir más apetito, y un poco después la abuelita pudo escribirnos, como ya hemos dicho. Estoy
dispuesto á contestar cq.alquiera pregunta que se
me haga sobre este caso. Hago esta declaración
solemne creyendo ' en conciencia que es verdad.
De conformidad con lo que determina fa ley
de declaraciones de 1835.-(Firmado.)-F. BuT•
CHER. &gt;
A todos los que la presente vieren, Yo, s!r John
ame Harwood, Caballero, Mayor encargado de
{ a ciudad de Man'chester, Cond8.d'o ·J?~Jatino de
Lancaster, en la J&gt;arte del Reino lfñ1do de la
Gran Breta;ia é Irlanda qué se llaniá.Ii{glaierra,
certifico: Que el dia' de la fecha pareció per•
sonalmente ante mi Fredf!ríck Bufchei', avecin•
dado en 5 Birch Road, Crumpsall, declarante que
se nombra en la decla,ación que ántecede, persona conocida y que merece cn'.:dito, y declaró
solemne y sinceramente que es verdad todo lo
que contiene y todo lo que ::;:"e menciona en la
dicha declaración.
.. •
En fe y testimonio de lo cu:il; yo el
referido Mayor, he héchO ' que se
ponga el sello de la Mayoría de (Hoy
esta referida ciudad.
un
Fechado en Manchester á 26 de sello.)
Agosto del aiio 54 del reinado de
S.M. la Reina Victoria y 18go de la
Era del Señor.
(Firmado,)
J. J. HAR\\"OOD,
Mayor en cargado.
Si el lector se clirige á los Sres. A. J. White,
Limitado, 155 1 calle de Caspe, Barcelona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
foUeto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio. "El Jarabe Curativo de la l\fadre Seigel está de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco,
J..4 reales; frasquito, S reales.

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

EURALGIAS, jaquecas, calambus tn. el tstómago,
histerismo, todas las enfennedades nerviosas se calman
con las pl\doras antineucilgicas dei Ut•. Cronier ..
3· francos; París, farmacia, z3, ruede la Monna.ie.

N

AG'U A "ª BOT.O T ,,;e,
•

Uu

De,Uf,;ooapeobadopoel,
_,,y~~
ACADEMIA.de
MEDICINA-;:: 'C'/tJA
de PARIS - Murca

PATE EPILATOIRE DUSSER

l"rlv11eglt1dn en 1836, destruye hnst..'\ lns ralees el vello del roatro de !ns damas (Barbu, Blgole, etc.), aln nlngu~ pelliro pnrn el cutis, nun el mas del!cndo. 50 años de éxito, de nlta!! recomJ}(!nsns en las E:r, os!cionea
Jc,1 t1tulos de a~tecedor de vnrfas familias relnnntca y los miles de t~stlmonlos, de Jos cuales vnrlos emnnnn de :1lto~ personages del cuerpo medJcnl, gnrnntlznn la eficncltL y la escelcnto cn\lclnd de esta prcpnraclon.
Se vende en C8JaS, parn la blrba y las meJl\lns, y en 1/2 CBjas ¡,ara el bigote ligero. - LE PILIVOFIE destrnye el vello loq1111lo de los brazos, volVléDdo\os oon su empleo blancos fino¡ y puros como,
•
el marm'll.- DUSSER., Inventor. 1, R.UE JEAN-JACQUES-ROUSSEA U, PAR.XS. (E,1 América, en todas las Perfum'erias)
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Rescn-ados todos los dereclios de propicd:ul artistic:1 y literaria.

MADRID. - Establecimiento tipolitogrifico •Sucesores de Riv:i.der.eyra:,,
impre,¡orei do In ltco.l C-

SUMARIO.

Sencil\e:;i de los vestidos.-Variedad extraordinaria en los
adornos de los corpillos.-Petos y camisolines.-Un modelo original.-La moda de las cadenas largas.-Guardapalvos y esclavinas. ...:... Un traje de otono. - Casamientó
aristocrá.tico.-La lógica de la infancia.- Ni un pelo de
tonto.-Un viudo inconsolable.

Los vestidos son de una sencillez tal, que
poco ó nada puede decirse de ellos. Pero
en cambio hay materia para largas descripciones si hemos de dar cuenta de las
lindas guarniciones de guipur, de muselina de seda y de encaje con que se les
adorna.
Los modelos de estos delanteros de corpiños y chaquetas varían hasta lo infinito.
Los hay cuadrados, la1tgos, cortos¡ unos
forman punta¡ los otros quedan flotantes
con su parte inferior remetida.
Uno de ellos, por ejemplo, es de surali
azul celeste I y va montado con pliegues
muy finos sobre un canesú de guipur de
Génova. Un cinturón de piel claveteada de
acero sujeta el delantero en la cintura. La
prenda que le acompaña es una· chaqueta
larga de paño librea, con doble hilera de
botones y una cadena larga de oro, fijada
al cinturón, y de la cual penden varios objetos, como frascos, cajitas, etc., que se
colocan en el bolsillo izquierdo de la chaqueta. Esta moda es muy original, y sobre
todo muy cómoda.
.
Y ya que hablo de los clavos y puntitas
de acero brillantes y talladas en facetas,
haré observar que nunca se han visto tantas como ahora. En el cinturón suizo de
terciopelo 6 de piel, sobre· todo, producen·
un efecto admirable. Se ven también ves•
tidos enteros de lanilla 6 de paño acribl·
!lados de cuentecitas de acero.
Citaré, en este género, un precioso traje
de paño azul turquí, cuyo corpiño remetido
bajo la falda estaba todo cubierto de esas
cuentas, inclusas las mangas. Una tira es•
trecha de terciopelo negro salía del escote
y se ensanchaba por abajo formando cin-

&lt;&gt;
,;:'

- ••· ~~:~•l:, ;:
1 y 2,-Trajes de excursión.

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 31, Agosto 22</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Camisa de dormir con canesú</name>
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        <name>Peinado</name>
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        <name>Trajes de playa para señoras y señoritas</name>
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                    <text>348

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDI CO DE LA S FAMILIAS.

ll8 »iQrJXIS flE /.OS nuqns r L.IS DEI.OS ITOXBRGS. ULTL\'IA NOVEDAD EN l' ERFUMES INGLESES
E? el .m.es de Marzo el magnifico vapor City of

Pa,u, vm1~ndo de Nueva Yorká Li\•erpool, tuvo

u n contratiempo que, inutilizándole la máquina
lo dejó en la mar á merced de las olas. Llevab~
un numero considerable de pasajeros y tanto e11
Europa como t'n América se abrigab;n serios h::mores sobre su ::.eguridad. El público recordará
cómo se le traJO tl remolque al puerto de Queenstown.
Bien, n qué1 ~e me preguntanl. Al fin se vi ó
lo que había pasado, se reparó la máquina y no
hubo desgracias que lamentar.
Es verdad; pero vamos despacio,¿ Porque uno
n.o vaya á la_ mar se ha de creer que la inutiliza-

1
•

1

l

1

CRAB APPLE
BLOSSOMS
.
{flor
mana:ana 3.ilveatre-Extraconcentrada.)

Decís, Señora, que os faltan muchas cos:is
para que vol-,áis á ser

J OVEN Y BE~LA ,

de

ción repentina de la máquina de un barco no
ofrece unn lección que aprenderl I Qué poco vemos los hombres! ¿ No ha estado usted nunca en
la cama, i.in poderse valer, en su casa ó en un
hospital? ¿Qut' tenia usted ? Alguna enfermedad.
lQué .es e!lrermedad? Es un contratiempo en la
máquina vital. eQué es lo que los médicos tratan
d_e haceo Curar. Por supuesto. Digamos, por
ej emplo, reparará uno, que viene á ser lo mism~, pues noso1ros estamos vivos y funcionamos
á Jmpulso de ciertos órganos ó máquinas dentro
~t:l c~erpo. Cuando se descomponen y no traba~n bien, estamos malos; cuando se paran, monmos. i Comprende usted lo que le quiero decir?
Hay veces en que la máquina de un hombre
e~lá ~escompues1a desde que nace. He aquí IR
h1stor.a de cierto sujeto, que pondrá de manifiesto lo que queremos decir. Ese hombre dice:_
•Un.barco no es malo rorque otro Jo sea, pero
un nu"io puede ser débi porque lo han sido sus
padre~~ alguno de sus antepasado¡. Se dice en
la familia que cuando yo era niño no hacía más
que dormir. Bien; un niño saludable debe dormir
mucho, pero no constantemente. El niio debe
reirs~, jugar, llorar, patalear y fijarse en todo.
A m1 madre no Je gustaba esto, y fué á ver al
méd~co, que ~ijo se debía á que el h{gado mío no
Primero entre los perfomrs de moda en la actual
func.1onaba bien. Sin embargo, he vivido y he
Jmpo~ible concebir Mra miis delicada. y más deliciosa
crecido como hacen otros millones de niños pero temporada tenemm el Crab Apple Blou oma, que es
que ti perfome Crab Apple Blonoma, que P"'panl la
de una calidad y frqancia inmejorable.-Lo11do1S Cmn
la enfermedad heredada se da á conoce; más 1ou,.,,al
Crown Perfumery (.o, de Londres, Tiene el aroma de
r Gau/a dt la Corte d, Lo11drrs).
tardeó más temprano, según las circunstancias. C ORONA., Compaii.1:1 d e Perfuru erí:t
ia prima,..era, v •un.que se le tl5aTa toda la vida, nunca
se eansaria dt- dl.-Nffll York OOStrrur.
&gt;Hace unos cinco ar'!os que empecé á sentirme
mal. No s11bía lo que tenía. Sentía mal gusto de
boca, la lengua pegajosa estaba cansado y me
177, N 1..: , v BON D ST l\ EET, l .-ON DU ES .
repugnaba el trabajo. No t'en{a .apetito, y cuando

Pues pedidlas á la Pe,fumena Exó_l,ca, _rue ,/u
4 &amp;pk11tón, .15, m Paris, y quedaré1S satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agu:t ? en cr~ma! os hará
vol verá la hermosa edad de dtez y seis pnmaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polyo de
arroz JiTor de All,irchi'go dará á vuestro cutis una.
blancura diáfana que evocará á las. rosas desv.aJ
neciOOs de vuestro rostro; su A11ti•Bo/l,os ext~rpará los puntos negros que b~otan en la nan~,
sin dejar la menor huella de nmguno; su Soralium espesará, alargará y dará nuevo color d:
vuestras cejas y pestañas; su Pas~a de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os de ...
volverá la mano lisa y mórbid:i, con las vena.s,
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda est~ transfor~ación se efectuará naturalmente, sm recurrir ~
ningún artificio.
El Catálogo de la P.:rfu11urí&lt;: Ex6ti~a se remiter
grntis y fra,uo de porte, á quten le p11a,
.
D epósitos m Af"odrid: Arla::a, A/cola, 2.J,. /mw
dpal i=q.; Pascual, Arma!, 2; ;erfununa Urquiola, llfayor, I,' Avúrre y .JIFrJ!mo, PrecÜ!_dor, J,
7 m Barcdona, Sra. Viuda de La/ottl e Hyos.
EURALGIAS, Jaqu"a.r, ea/antbrt.r ~ ti tsldmago,,
hi.rltri.rmo, todas las enfermedades nen•1osas se ca_Jman-

N

c:on las pfldoras antineuní.lgic:as del D 1•. C r on1er.,
3 fran,pos; París, farmacia, 23, ruede la Monnaie.

ANTE
,.;
1

l

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMH,;ACOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
TRAZADOS AI.. TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC., ETC.

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6,

COBS:É
rn lo.r

Administración: Alca!A, 23, Madrid.

e o.
NIN O N DE LEN CL O s

SUMARIO.

T JoN Es . r
■

Sal{ de allí todavía debil, y poco después me puse
Re{ase de las arrugas, que no se atrevieron nunca li señalarse en su epidermis, y se consen·óta.n malo que tuve que meterme en cama. M1 esJOven ~ella hasta mis alli de ~us So arios, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento 1i la
hdo entonces no podía ser peor.
faz de tiempo, que en vano agitaba su guadai'ia delante de aquel rostro seductor sin poder mortiJ •El primer médico que vino á verme no pudo
FAIRICAITE DE
F
ficarle.-E:ste secreto_ que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemP.orá,~
1
hacer
nada de provecho, y mi familia tuvo que
PER
UMERIA
INGLESA
neos,
bo,_el doctor Leconte entre las hoj·as de un tomo de la Historia amorosa
EXTRA.. FINA
l ha
G s1_do descubierto
B
vuscar á otro, pues me e1tco11lra/Ja en " ·" u lodo
VICTO;.--IA
ESENCIA
de as n/,oj, de ussy-Ra utm, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
nlormnnte.
Me
Sentla
excl?-'i&gt;iva
(Af"aúon Leconte), b31, rue du 4 Septembre, "I,
do!
es
t d puse
l peor y sufría mncho.
. 1
El perfume mas exquisito clct mundo. -o ch de la P e ríum¡ ería ll'lrao11
,
&gt; París.
. or en
o e cuerpo y especia mente en el Gran surtldo de extraclos para el pañuclu,
. 1 a casa en 1rega e secreto i. sus e1egantes clientes ajo el nombre de 1·érlta hle Ean de
'4Tlentre, en donde eran fuertis1mos. Me encon- úe Ja mJsma calidad.
ll hion. Yde !»nhea d~ ll'f'!o_n, polvo_de arrH que Ninon d~ Le~clos llamaba. cla juventud en
traba 1nuy .estreñi~o, y el médico no sabía qué
LA tJUVENU,.
una. CRJa~.-Es necesa.no ex1g1~ en,..Ia ettque_ta el nombre y la d1recc1ón de Ja Casa, para evitar las
hace r. Un d,a me d!JO: No puedo txplirarme su uPolvos sin ninguna mezcla química, para et
falsific'!-c!ones.-La -('arfunune Amon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
lado de us_lui. Entonces empect: á pensar qué se- cuidado de Ja cara, adherentes é iuvislbJes.
.Dep~s,tos .m llf"adrid:_ Pascual, Arenal, ~; Arta::a.,. Alcalá, 2.J, pral., i::.t¡.; A,fUirre y Jlfolino, Jtr•
ria lo me¡or que yo podía hace r. Pero¿qut: podfa
CREMA IATIF
fumena Onmtal, Preciado~, I;pe,:fumena de lJn¡u,ola, Jlfa;,or, ;,· .Romero y Vicente, perfumería
hacer
Se con
servasu
ensuperloridad
todos los cUmas;
lnclesa, Carrera de Sa11 Jeronimo,.J, y en Borcdomz, Sra. Viuda de Ln/011/ i Hijos, y Vicente Ferrer.
•Meyo?
habían hablado de una medicina llamada harA
resaltar
soore un
losensayv
demas
Jarabe Curativo de la Madre Seigcl que se decía Cold-Cremas.
era ~emedio infalible de cnft:rmed~des graves y
AGUA DE TOCADOR IONES
crónicas en que otros remedios no habían dado
Tónica y refrescanle. excelente coulra las
resultado, pero no lo h11bía tomado nunca y no plcudaras de los Insectos.
largos y espesos, por acción del EI Cr11eCo en,
tenfa. motivo para creerlo Así. Sin embargo, itlguELIXIR Y PASTA SAMOHTI
nas veces por caminos muy extraños llega uno
DJulifricos~autlsepllcosy lónlcos, biauquean pil a r tle los U e 11e dlct laos del M'onte Majella
que destruye la caspa, detiene la caída de los caP.ARA.. BL PA..lvUBLO
:á sitios en que no hitbía estado antes.
los rUentes y rortelat:!en las cucias.
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda st
•Leyendo un día un periódico me encontrt: con
23., Bou levard des Capu cin es, 23
DE RtGAUD y
decoloración.
E.
SENET
I
AD)IINISTRADOR'
35
un caso parecido al mío, que ;e había curado
PARIS
Paa•o1.u1T&amp;a Da L.l.a OOllTl'!I
rue du 4 Septeml,re, Parfs.-Depósitos: en Madrid,
según deda el q"' cscdbfa, con el Jmbe de,;
Dépósito en todas la buenas Perfumerías
do l!:sp•ii•, Greci. y Eoland&amp;
Aguirre
y
Molino,
Preciados,
J, y en Barcelona
Madr~ Se1gel. Me decidí á correr el riesgo , y [• - - - - - - - • - • • • - • • • • - - Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
mande por una botella á la botica del señor
ESENCIA : Lucrecia.
Dyer, Acre Lane, West Ilrixton Londres. ·A los
-CTO . Lila~ de l? e r sia .
EITRA
die_- ~11i11utos del,al,u lomado la primera dojis senli
. Graciosa.
a.,v,o.
,_
Peau d'EspaQ'ne.
:Souc:zuet RoyaJ,,
•Excitado y sat isfecho, exclamé: Esto es lo
bueno.
Resedé..
96, Strand , Londres. -9, Boul evard des Ca pucines, París.
Muguet des :Sois .
•Al cabo de las seis botellas me encOntraba en
ESPEC I AL I DADES PRINCIPALES:
perfecta salud. Soy otro hombre. Nunca he esJAB9NES
V POLVOS DE ARROZ
FILIA. aEtroT11OPE BLANc, T oREADon ExQursIT
tado mejor en toda mi vida, y todos mis parientes Extractos concentrados·• ESSENC&amp;
BOUQUET, etc.
'
.A. Las ~ei:.o:-os OLOR.Ea
~ creen _la c~ra tanto_ m!s maravillosa, cuanto que
méhan visto sufrir• de enfermedad de hígado A~uas para. tocador: FILI A, EA u DE RIMME L, tA v ANoE AMBRÉE.
8 , 1"tte Tlvie n ue, 8 1 P A. RlS.
desde la infancia. Con gusto daré informes sobre Trntura Rubia: AGUA DE oRo , LA MAs PERFECT A TINTURA RUBIA.
el Jarabe de la Madre Seigel y sobre el efecto que
Fn.r A • H ELIOT ROPE BLANc, Ln.As BL ANcAs VIOLETTE
en mí ha hecho. Firmado: W. Goldspink, 126, Jabones extra finos ·• De
NICE' etc.
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Pimlico, Londres.•
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l.\&lt;[ A. TIA.S LÓ PEZ
El sei'ior Goldspink es carnicero, muy conocido
i
l't!ADRW - E SCORIAL
y muy respetado. Además de la debilidad congéf fabrica aie111~ ~ mbm.u u:cdmtea cia.. de CHCCOLATE IJ
1 qur l&amp;ntA )11'edlle,;,,,.6n KOU,n flntm 11111 pcnomu do buen ~to •
nita del h1gado, tenía indigestión crónica invetelda,a1e alem.P"' ._..,. Cb-iata, q,.. • etie11eotn.a c.n
rada, con estreriimiento, complicación peligrosa
•¡,A.
l
Comtto011 do Ult~Am.,rlnOB de E&lt;JIO'b,
y A veces mortal. Para esta enfermedad casi uniOflchtu: Palma Alta 8
VCf&gt;al, que frecuentemente se toma por otra, el
epó111ito Ceu tr-:11: l\l o~ter :i, 25
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°

CABELLOS

1

)

NUEVOS PERFUMES
e t•

E

SUMARIO,

u~l

------·-----..............

EL SOL DE INVIERNO

AROMAS DULCES

La

--BOTOT

PASTADENTjfRICA

1

j

23

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6eloo Om'~loo ·"rot ..opo,!,
ACADEMIA ti• M EDICINA :::;:' ..,,,-/b.,J
de P ARJS
N,Jrca

L.A . . ~º•~ABll~.~W. I.I;,$ s E

h • ••

mleu.. 'l.n 111 1190 para las racctonea
• U.
uoaldAd. Y rn perfecta adberencta, reo.,;
6 nw dellcadu.d Retreaco la plel, dlslmul:i. Jaa nrrugaa 0 tltL á 111 tes la blancnra mate , une y dilcreta de la camella Y hace desaparece
pallo.!roleces, etc.) Paraba.lle .e..peet.acuto doo e hay11mucha lu&amp;, Pldnae la ~HAR M E A E SSE CONCEÑTRÉE y aolldlftcadn, en estuche, muy adbere:te~tJ.~;ne~~~w t.odaa Iu lmperfecctonea (JleCal,.
l.lNe J .-J ...1' o u s n.u 11. , ._ .J, ~ ur••·
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QARCIA, yn
Paaoual,
Urq11lola. tk.-Barcelona: VICE'TE FERRER ,•d_~-! I -

(lll■triea,

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MADRID.

, epou ..

,i,, J'H

DUSS;ER¡l■v111tor

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Establecimiento tipolitorráfi00 •Sucesores de Rivadcneyru

,~-.c1e1a.n.iau._

1

/

•••

La poesía de la moda.- Telas y colores.-

--~-----------------:-,

----

TU.TO -Revista parisiense, por V. de Castellido. - Explicación de los grabados. Flor del Alba (tonlin.uación), por D.• Isabel Chei:-t.-Quien bien ama .... , por D. Ricardo M. de Bret6n. -Mi opinión, poe bla,
por D. José Jackson Ve)·an. - Hoy por u,
maftana por mí, por Valenlina M.-Correspoodenc:ia pa:rticular, por D.• Adela P.Explicación del figurin iluminado.-Explicac1ón de los grabados conknidos en la
Hoja-Suplemento.-Sueltos.-Anunc:ioa.
GRABADOS.-1. Sombrero Mina.-J y 3 . Traje
de campo.-4. Traj,. marino para ninosde 3
á 5 aftos.-5 y 6. Cuello é. la marinera.7. Mctitajardinera.- 8. Capcitnapara playa.
-9 y 10. Bata Celimena.-11. Traje de
baAo.-u y 13. Veitido para niftas de
12 aM,.-14 y 15. Vestido para niflas de
10 anos.- 16 y 17. Escl.n·ina Bena.-18 y
19. Escla\•ina Luda.-20. •Va.tinü Liliana.
-21 Á 24. Trajts de paseo,-2s. Sombrero
ttdondo.- 16. Traje para niflas de 4 i. 6
anos.-i7. Vestido para niflas de 3 A 5 atios.
-28. Dr111,11/rtlt para nin as de 3 á 5 aflos.29. Traje para nifto.s de 3 á 5 aMs.-30.
Traje de velo.-31. Traje de fular.-31.
Traje para jó\·enes de 15 á 16 an.os. 33. Traje de campo para senotitas. - 34.
Traje de campo para jóvenes de 13 á I s
aftob.- 35 y 36. Guardapoh·o.-37 Y 38.
Tr.ije de excursión pan. senotita.s.

La, c:intas.-Vestidos r sombreros.-Las
fugiti,-ai; en la Opcra.-Dos trajea modelo•.
-Siguen las representaciones vera nie¡u.Teatro del Gimnasio: El Grnda,m,, cemedia en tres actos de M. P. Dtoou,oelle.Teatro Fran~s: El .Arlic'liio 231, comedia
en tres actos por M. Paul Ferrier.

1

Los más preciosos colores, fi •
n"-s y transparentes, que juntan
la ... mariposas y las flores son la
pasión de las elegantes del día.
Tejidos ligeros como un soplo,
cintas sedosas, guipures de un
tinte enmohecido, encajes como
t elas de arañas componen únicamente sus trajes.
El delicioso tiem~o de que
disfrutamos, y al que no estába•
mos ya acostu mbrados, nos ha
dado como una furia de gasa y
de muselina. Esta última, sobre
todo, representa un papel muy
principal en las elegancias del
momento.
Para la playa y el casino se
hacen vestidos de muselina que
son verdaderos prodigios de gracia y ligereza.
Citaré uno de fondo rosado,
sembrado de bellos narcisos
blancos con sus delicadas aureolas en carnadas, derechos sobre
sus tallos, como los que se ven
en los dibujos heráldicos. En el
b o rde de la fa lda se veía un volan tito plegado al través y ribet eado de un encaje Valenciennes.
En lugar de corpiño, una chaq ueta larga de faya color de tila,
de un tinte sumam ente ligero,

Año L - N Om. 3 0 .

cuya aldeta llega sólo hasta la
costura de debajo de los brazos.
Por delante, un peto largo de
encaje fruncido caía hasta el
borde de la aldeta, é iba sujeto
en el pecho y en la cintura con
unas abrazaderas y dos lazos
grandes de cinta de raso color
de rosa. U"a de estas cintas rodeaba la cintura por encima de
la chaqueta.
Las cintas están en todo su
apogeo, es el adorno que domina ; y en esto la moda está perfectamente de acuerdo con el
buen gusto. No hay nada, en
efecto, más gracioso y alegre,
más en armonía con la estación ,
que esas cintas que flotan en todas direcciones.

REVISTA PARISIENSE.

RIJY.t:MEL_ LD

DEL

Madrid, 14 de Agos t o de 1891.
11

THE CROWN PERFUMERY
3 Meda11 as en 1as EXPOSICIOnes
. . de /878 &amp; / 889

14-, 22 Y 30 DE CADA MES

IIIARC,,I. Dlt PÁIIRIC:..

Ptr/ua&amp;n tn la hu:hura,
d,ta/1,s y durad()n,
.A]n-obudo por 1odas las
elefantes del mundo.
Vendidos has1a la fecha:
mAs de un millón por afio.
Pedidos h~hm por ComerSe ven d o en todns l ns Pel'f 111nerins.
oc110 to111.\luA,011!1,u1.h
c:iflntcs de todo el mundo.
Fabricantes
CO,
LONDOli
sufría,---------------------;-------------------- - - -: -W.-S.-TROMSON
- - - - k- --LTn,
-- --

comía por una especie de convencimiento,
después mucho dolor. Asf se~uí hasta la primav~ra de 1888, en que me dtó un ataque mur
foe,te y tuve que ;, P.º' algún tiempo al hospüa .

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

.. .....,, l!J.;'&lt;
..., ..,,,,.,

~
'·

..,

• · :,,

En los sombreros, los adornos
de cintas son el colmo de la coquetería. Se ven muchos sombreritos de paja, de copa microscópica, como la capelina nicense,
adornados simplemente con un
volante doble de encaje, uno de
plano sobre el ala, 1. el otro en
pie con un rizado de cinta de
raso alrededor de la copa. Un
lazo de cocas levantadas va puesto por delante, como término
del rizado.
Algunas veces el rizado, muy
voluminoso, es de surale deshilachado. Nuestro modelo ( croquis
núm. 1) reproduce un sombrero
de este estilo. La paja es ligeramente matizada de rojo. Su copa
es sumamente pequeñaly el rizado que la rodea es de surall
color de paja y va adornado con
unas preciosas alondras trigue•
ras. Por detrás, un penacho erguido de plumas blancas completa los adornos.
El amarillo y el blanco se armonizan naturalmente, y muchos
sombreros van guarnecidos de
estos dos colores. Ejemplo: una
deliciosa capot;;i. de paja con co•
rona de rosas sin hojas. Como
adorno, un lacito de cinta color
de maíz puesto por delante, y
bridas de raso blanco.
Las bridas se llevan cada vez
más anchas, muy cortas y con
las extremidades cortadas en redondo, formando debajo de la
barba un lazo redondo como una
bola.

•••

!.-Sombrero Mina.

El teatro de la Opera no está
todavía desierto, y muchas bellas
fugitivas abandonan de cuando
en cuando la orilla del mar ó la
estación balnearia para venir á
pasar una soirée en la Opera.
Para estas escapatorias, excusado es decir que no se adopta
el vestido escotado tradicional,

�350

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

f.

que es de rigor para' las representaciones de invierno,
sino el traje ligero dt: muselina de seda, gasa ó batista.
He aquí dos modelos dibujados últimamente:
El primero consiste en un vestido de coliana color de
rosa, guarnecido de pasamanería de azabache. Falda
redonda, con volante fruncido, cuya cabeza va cubierta
de una guirnalda de hojas de azabache. Casaca de aldetas cortas, guarnecida d~ una especie de chaquetilla de
azabache, corta por delante, pero cuya espalda desciende m~s abajo) prolongándose para formar el cintu-

LA MODA ELEGANTE,' P-ERIÓDl.'.:O DE LAS FAMILIAS.

cena la divertida comedia de M. Paul Ferrier, titulada
Ei Articulo 231, en que el divorcio se presenta en lucha.
con el amor, triunfando éste afortunadamente. Desem•

.$. -

!,
1

Trae marino para .alios de 3, 5 aioe.

rón, que envuelve el talle. Por detrás, cuellecito de azabache. Mangas anchas, que caen sobre un puño alto de
pasamanería ( croquis núms. 2 y 3 ) .
El otro vestido es de surali celeste, con falda e paraguas•, guarnecida de entredoses calados. La chaqueta
va abierta sobre un peto de muselina de seda azul celeste. La aldeta es asimismo de muselina de seda plegada, y unas correas de cinta de terciopelo color de
canario pasan sobre el peto para reunir los delanteros.
La manga, que es de .rural,, va velada de muselina de
seda fruncida, y estrechada en el codo con una correa
de cinta de terciopelo. Cuello Médicis, de guipur de
Venecia, montado sobre alambre y forrado de seda
blanca.

•••

Continúan las representaciones veraniegas en casi
todos los teatros de París.
En el G1MNAS10 se estrenó la semana pasada una comedia de M. P. Decourcelle, titulada Ei Gendarme. He
aquí los trajes que lució :tl-Ule. Berta Cerny en este estreno:

351

5 y 6.-Cuello 4 la marinera. Delant1ro y espalda..

Acto lercero.-Abrigo de paño ligero color cpie l de
Córdoba•, compuesto de dos esclavinas largas. La de
encima va guarnecida de un cuello e gigante•, cuadrado
y levantado, cuyo cuello va rodeado de una tira de marabout mordorado, que viene á caer á lo largo de los delanteros. La parte de debajo va cerrada en un lado por
medio de una tapa.-Sombrerito redondo, de paja beige
tornasolada, adornado con plumas de pavo real y lazos
de terciopelo (croquis núm. 6).
TEATRO FRANCÉS.

.:,:

_:¿;.:y,.
' ,,,.

2 y 3. - Traje de campo. Delanter.:, y eapalda.

~

-.

En este teatro se ha puesto en es-

"
¡ ::-

8, - Capelina para playa.

Nllms. l y 3.

Primer acto.-Falda de velo blanco, formando por
abajo tres pliegues á la religiosa. Blusa de surali color
de rosa, fruncida en torno del escote por delante y en
la cintura por detrás. Un volante de encaje blanco rodea el cuello, y viene á cruzarse por delante en la cintura, en forma de fichú María Antonieta. Manga ancha,
con puño de encaje. Cinturón redondo de galón de plata. Capelina de paja blanca, cubierta de rosas ( croquis
núm. 4).
Acto .regundo.-Traje de campo. Vestido de moer gris,
guarnecido en el borde de la falda de un volante de encaje blanco puesto de plano. Cuerpo plegad? en la cintura y abierto sobre un peto de; raso marav1lloso color
de a;ufre. La escotadura va guarnecida de encaje, como
el borde de la falda ( croquis núm. 5).

Núm. 7,

peña et papel principal Mlle. Ludovi
no~he de la primera representación
qule estr~~ó la
traJes.
os e egantis1mos
Acto frimero.-Vestido de muselina rameada color de

5'

9 Y 10. - Bata Cellmena. Delantero y espalda.
11.-TraJedebaño.

12 y ~Vtttido para nliat d1 12 aio1.
Espalda y delantero.

14 Y I S,-V11tido para niña, de 10 años. Espalda Ydelaatero.

�352

L:A -MODA ELEGANTE, PERIÓDICO- DE LAS FAMILIAS.

crosa té&gt; (croquis núm. 7), guarnecido de un volante
fruncido. Cuerpo de siciliana verde agua , con aldeta
1arga por detrás. Peto de muselina, como la falda. Una
cinta de raso color de rosa rodea el talle, y va á formar
dos ' lazos-escarapelas, sobrepuestos por delante.-Cape1ina pequeña, guarnecida de escarapelas color de
rosa y verdes. . .
Acto tercero.-Vestido de muselina de seda color de
rosa brochada. Volantito de encaje, fruncido en el borde de la falda. Cuerpo abierto en forma de V, guarnecido de un volante plegado de muselina color de rosa.
La sisa ya rodeada de un volante ancho de encaje liso,
que va ,,( c~er á lo largo de los delanteros, forman?o
punta t~Jl .} ª cintura. Aldetas guarnecidas de enCa)e,
Cintas 1 y'$scar3:pelas color de rosa en el pecho y la cmtura ( croqllis núm. 8 ).

Ndm. 8.

Como se ve, y no obstante la estación, el teatro sigue dando la norma de la elegancia.

i

V.

DE CASTELFIDO,

Parfs, S de Agosto de 1891,

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Sombrero Mina.-Núm. l.
Este sombrero se compone de un ala de paja negra
con unas flores pendientes llamadas &lt; madres de familia• sobre el fondo. Lazo de cinta verde agua en el centro. Unas margaritas blancas puestas por detrás completan los adornos.
Traje de campo_-Núms. 2 y 3.

,

Vestido de vigoña beige. Falda Imperio, plegada por
detrás y adornada por abajo con un galón bordado beige.
y crema. Corpiño abierto sobre una pechera de camisa
de hombre, hecha de batista blanca. Los delanteros
del corpiño van ajustados con una pinza bajo un cuello
estilo de sastre, y ajustados con tres laditos terminando
'en punta, de donde sale una aldeta plegada en pliegues
echados que l~egan hasta la espalda. Manga ancha por
arriba, fruncida ligeramente en la sangría del brazo. La
parte inferior va muy ajustada y sin adornos. Cuello de
lienzo y corbata de batista blanca.-Sombrero de paja
encaje blanca, cuyo fondo desaparece bajo un tul bordado color crema. Lazo de cinta por detrás y plumas
color de musgo.

Traje marino para niños de 3 á 5 años.-Núm. 4.
Este traje es de lanilla crema bordada de lunares azules y tela jersey azul marino. Falda fruncida bajo una
blusa de jersey, abierta y abrochada sobre un peto de la
misma tela. Cuello á la marii:iera de la misma tela de la
falda, así como el lazo de corbata que termina el cuello. La blusa va remetida y sujeta por dentro con una
cinta elástica. Manga ancha y fruncida bajo un puño de
lanilla de lunares. La falda va montada á un cinturón
que se abrocha á un corsé.-Sombrero de junco adornado con una cinta crema.

Cuello á la marinera.-Núms. 5 y 6.
fruncido de tul. Cuerpo ,.de batista lisa, con cinturón
Este cu~llo, qu,~.-es de batista cruda, va rodeado de ,.. puntiagudo de terciopelo. Cuello ·alto de terciopelo, y
un punto mglés,.liecho con algodón azul. En el lado de.: manga con cartera de · Jo mismo. Esclavina compuesta
recho va una sola,pa adornada del mismo modo, la cual de una espalda ancha con J)iiegues, y manga que pasa
desaparece á medias bajo la chorrera que forma el en redondo sobre la costura. del hombro y de un delan-~s1. tero plano, cerrado en el escote. Cuello alto, bordado
e.e ntro.
de trencilla. Un bordado igual rodea la esclavina.
Mesita jardinera.-Núm. 7.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; 6 metros debaEs de bambú barnizado de negro y va guarnecida de
tista de lunares¡ 2 metros 50 centímetros de batista lisa;
unos paños plegados de seda verd~ agua, un fleco de un metro de terciopelo, y 2 metros de pañete.
bolas color de rosa y borlas de oro antiguo.
Núm. 23. Vestido de lanilla gris cuadriculada.-Adornos de terciopelo negro. Fondo de falda·. de tafetán y
Capelina para playa.-Núm. 8.
falda de lanilla con delantero plano y paño de detrás en
Nuestro modelo. es de li~nzo crema y va ribeteado de forma de funda. Un bies de terciopelo rodea el borde
galón azul, con bridas y cintas azules. Se hacen también
inferior. El cuerpo termina en una aldeta ancha, doestas capelinas de cachemir forrado de tafetán.
blada por abajo para formar un bullón. Espalda y delantero de corpiño de una sola pieza¡ forro de los delanteBata Celimena.-Núms_ 9 y 10.
Se hace esta bata de crespón de la China blanco y se ros cerrado en medio y ajustado coñ pinzas. Cuello alto
le guarnece de volantes &lt;le la misma tela de cuentas de terciopelo. Manga ancha, con puño alto de lanilla ribeteado de terciopelo.-Sombrero de paja negra.
blancas y cinta Pompadour. Blusa compue;ta del delanTela necesaria: 5 metros de tafetán; 8 metros de lani•
tero que se dobla en la tjntura sobre un cinturón de
cinta a~udado en la izquierda¡ la espalda con costura lla, de un metro 20 centímetros de ancho, y 2 metros
en medio y formando a c~da lado una . especie de plie- de terciopelo.
Núm. 24. Vestido de fular fondo blanco, con lisias Pomgue ára~e que sale del ~scote_, y los lados que van
guarnecidos de un volante fruncido figurando una a.her• padour.-Adornos de encaje blanco. Fondo de falda de
seda ligera, y falda de fular con delantero en forma de
tura. Cierre invisible por delante entre los fruncidos.
delantal llano, terminado en un volante ancho de encaEscotadura redonda, guanecida de un volante fruncido
ribeteado de cuentas. M,u«a, corta adornada con dos je. Cabeza del mismo encaje, doblada en forma de festón. Cabochones de azabache. Cuerpo terminado en
volantes iguales.
Telaneces~ria: 17 metro~de crespón de la China, y 5 puntas, con cinturón de encaje plegado, el cual se cierra en el lado izquierdo con una escarapela del mismo
metros de cmta.
encaje. La parte superior del delantero, escotado en
Traje de baío.-Núm. 11.
forma de V, va guarnecido de dos paños de encaje plegado, figurando una chaq,uetilla, y cerrados en medio
Se hace este tr_aje de je~11; en_sarnada, y se le adorna
con galones blancos. Se c,mpone de un pantalón con del p_echo con una escarapela del mismo encaje, que
ligas, guarnecido de galón :n las costuras y de una falda termma en un encaje plegado en conchas. Manga de
corta y un corpiño auon~alos del mismo' modo. Manga encaje. Gola de lo mismo.-Sombrero negro de paja de
corta cruzada por encul) y guarnecida del mismo arroz, adornado con claveles matizados.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera, y 14 metros
modo.
de fular.
Vestido para niñas dfl2 años.-Núms. 12 y 13.
Sombrero redondo.-Núm. 25.
Es de bengalina escocea fondo bei'ge. Falda recta y
Es de paja gruesa mordorada. Por delante lazo en
cuerpo con cierre invisib}. Espalda y lados de espalda,
pie de cinta de terciopelo amarilla. Por det;ás, lazo
lados de delante y delantco de una sola pieza escotado
más pequeño, de la misma cinta, el cual cierra una cosobre un canesú de sural,crema añadido sobre el forro
rona de margaritas blancas con corolas amarillas.
de los delanteros. Cuello¡lito, cinturón en punta y puños abrochados· del mism surak. El delantero forma á
Traje para niñas de 4 á 6 años.-Núm. 26.
cada lado un pliegue redndo. Manga recta doblada soVestido
de batista color de palo de rosa. Tiene la forbre el puño.
~a
de
una
fruncida sobre un cuerpo de bordado
Tefa necesaria: 8 metrs de bengalina, y un metro 50 mglés, que blusa
va puesto sobre un viso de la misma batista.
centimetros de suralt.
Volante de bordado. Cinturón de cinta anudada en el
Vestido para niñas e IO años.-Núms. 14 y 15.
lad? izquierdo. La~o en. el hombro derecho. Manga de
batista I y la parte mfenor de bordado, con una cinta
. Es de fular color derosa con filetes blancos, y se
compone de falda con elantero en forma de delantal en el borde anudada por encima.-Sombrero de paja
guarnecido de correas e entredose.s bordados de altu- beige, forrado de crespón palo de rosa y adornado con
cinta de faya del mismo color.
'
ras desiguales. Las misaas correas de entred~ses dispuestas del mismo mod adornan el delantero del corV~sti.do para ~iñas de. 3 á 5 a,ñ_os.-Núm. 27.
piño, la espalda y las nngas. La parte de detrás de la
Es de satinete azul marino, con lunares rojos estamfalda va guarnecida dem dobJadillo marcado con un
pados. Falda plegada, montada á un corpiño-blusa plevivo de terciopelo colo de rosa. Corpiño de talle redondo con ci1~turón demrdado, compuesto de espalda gado en forma de canesú y drapeado sobre el hombro
bajo un la~ito de terc_iopelo azul, seguido de
de una sola pieza y del1tero cerrado en medio y esco- derec~o
un.a
cmta
que atraviesa el vestido en formá de banda
tado sobre un canesú e! surak crema aja.retado. Tirantes de bordado y cuell alto cubierto de bordado. Un bajo un lazo ~otante en. el lado izqu~erdo. Mangá. ple~n el hombro, su1eta por abajo con una cinta
vivo de te.rciop~elo ado)?' el canesú. Manga ancha y alta ygada
un nzado en el borde.-Sombrero de paja encaje ride hombros. Costura e codo guarnecida de un en- zada.
tredós.
Douillette para niñas de 3 á 5 años.-Núm. 28.
Tela necesaria: 7 me~s de fular rayado y un metro
de fular liso.
:,
Esta do~tillette es de seda tornasolada color de rosa y
v~rde. Vt~ne á ~er un vestido-blusa, ajaretado en la
Esclavi~a lrta.-Núms. 16 y 17.
Es de piel de seda ~ra, y va adornada con una llu- cmtu_ra b~Jo un c!nturón de cinta que se abrocha en el
via de azabache en la palda, por delante y en las man- lado 1zquterdo baJo un lazo de cinta color de rosa Man•
ga !runcida por an ib~ y por abajo, y terminada ·en un
gas. Cabochones de cbr. Cuello recto claveteado de
puno. El borde superior de la blusa va ajaretado y pecaboc~o.nes, de da:ncl. sale un encaje de Chantilly. gado al canesú. Esclavina movible, compuesta de dos
Guarnición de encaJe ¡azo d~ cinta negra.
volantes de bordado crema, montados bajo una cinta
c_olor de rosa, an~dada por delante.-Capelina de baEsclavina ¡"ía.-Núms. 18 y 19.
t1_sta crema y encaje ancho del mismo color. Bridas de
Va form~da de un vente de en~aje galoncillo puesto cmta
color de rosa.
sobre un viso de tafet¡ tornasolado. Cuello de encaje
Traje para niñas de 3 á 5 años.-Núm. 29.
con adorno de azabad, Hombre¡as de encaje y lazos
de cinta. Caídas de e?je, adornadas con un lazo en
Vestido de ~atista encarnAda y crema. Su forma es la
su extremidad. Lazo li:an! e de cinta. -..\
de una_ blus_a a1aretada en la cintura y adornada en el
borde mfenor con un bordado inglés de batista crema.
MatinéJlíana.- Núm. 20. \
E:scotadura redonda rodeada de un bordado, que desEs de seda rayada, os delanteros se fruncen Jigera- ciende en punta y va cruzado en la cintura sobre un
m~nte en el escote; ! ll~van pinzas, y se abrochan peto del mismo bordado. Este vestido se abrocha en la
baJo un~ chorrera_ de 1caje. La ~spalda va ajustada y espalda. Man_ga recta , fruncida por abajo bajo una carmantemda en la cmti.:¡ con un cmturón de cinta anu- tera de batista bordada. -Sombrero redondo cuyo
dada por delante._ Cuo plegado, de muselina de seda.
es de batista crema aja.retada I y el ala for~ando
Manga de ,muselina seda, fruncida en -el codo y fondo
aureola va adornada con un bordado de batista.
en la sangna del brai sobre una manga ordinaria de
seda.
Traje de velo.-Núm. 30.
Trajes de seo.-Núms. 21 á 24.
h ES t e traje, que es de velo color de heliotropo puede
a5erse de cachemir del mismo color para entretiempo.
Núm. 21. Vest;401alarfondo azul pálido, sembrado
obre u~a falda de tafetán va montada, en la izquierde ramos y guarnec1dle moaré azul labrador. Fondo
a' ¡°na quilla de piel de seda color ciruela 1 sobre la
de ~alda de tafet~n y da de fular con delantero guar•
cua se abre la polonesa, que va claveteada de cabonec1do de dos b1ese7 moaré de diferentes anchos.
Cuerpo con aldetas ¡garlas, añadidas en la cintura. ~hores de azabache figurando botones. Todo el bajo
e ªñ polonesa va adornado de estos cabochones de
Unas solapas adorna.a parte superior del delantero.
Doble delant~ro de nré, de una sola pieza, formando 1am3: os graduados. El cuerpo se abre sobre un peto
e pi_el d~ seda abrochado con corchetes ba1·0 el delan•
chaleco puntiagudo. 'ello alto, y manga de codo de
tero 1zqu1erdo
_
.
, el cual va PIegad o y estirado
en la cmmoaré.-Capota de flls.
tura bajo ~1 delantero derecho' que cruza y va ajustado
Tela necesaria: 5 mos de tafetán; 14 metros de fu.
cfn una pmza. Los lados de la túnica van ajustados y
lar, y 2 metros So cerp.etros de moaré.
~úm. 22. Traje p~señoritas.-Vestido de batista ~ c~ntrote la falda va dispuesto en tres pliegues ;ed on ~espalda se abre sobre un fondo de piel
gns polvo con lunarefancos y cuerpo de batista lisa
e se ª: anga de velo claveteada de cabochones y
Ado~nos de t~rciope_legro y tul blanco bordado. Es~
de u1;1a c~rtera de piel de seda. Cuello recto
clavma de panete grmro, guarnecido de un bordado
0 á la izquierda.-Sombrero redondo de en•
de trencilla del mismolor. Fondo de falda de tafetán
negro' adornado con un penacho de tul y un ramo
y falda de batista de .ares, terminada en un volante ca1e
d e rosas.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

J~(\

1

d

M

:~:~~~~dda

Tela necesaria: 6 metros de velo, y un metro 50 centí· horizonte marcaba todavía los postreros fulgores del
sol al hundirse en el ocaso; el resto del cielo presentámetros de piel de seda.
base de un gris obscuro, que amenazaba copiosa nevaTraje de fular.-.Núm. 31.
da¡ nada más triste que el aSpecto:.de ·1a Naturaleza
Se hace este traje de fular crema estampado de luna- muda y como petrificada por él frio ,' ve\ada á medias
res rojos. Falda plana, adornada en los lados con unas
con vaporosa~ neblinas· que envolvían Las montañas y
guarniciones de encaje crema, aputltadas á media falda daban fantástica perspectivi,á'la"S cañadas y valles.
con un lazo de cinta encarnada. Espalda Princesa cuLa vista que presentaba la aldea podía compararse
bierta en lo alto con un encaje plegado dispuesto en con un cementerio: desiertas suS"calles y cerradas las
punta. Delantero con aldeta corta y redonda, de la cual .casas como otras tantas tumbas, sólo algún hilo de liiz
sale una aldeta de encaje crema plegada, que va recoque filtraba por las rendijas de las puertas, ó la colum•
gida hacia atrás bajo unos lazos Luis XVI de étnta en- nilla de humo que dejaban e-sea.par varias chimeneas,
carnada. El borde inferior de la cola, que es corta, va · indicaban que hu?ie~a seres vivos en aquella soled~d. !
rodeado de un volante de encaje, que lleva por encima
De pronto se d1hu1aron en la vaga luz del crepúsculq
una banda de muselina de seda color crema, sujeta en las siluetas de dos mujeres que caminaban en opuestas
forma de lambrequines con unas abrazaderas de cinta direcciones: distra:ída una, no había reparado en la otra,'
encarnada. Manga ancha, pero de altura moderada, que
y al encontrársela junto, se sobresaltó hasta dar un pe·
termina por abajo en una cinta anudada.
queño grito.
Tela necesaria: 5 metros 50 centímetros de tafetán,
Hallábanse á pocos pasos de la choza de Petrola; ésta
y 10 metros de fular, de 60 centímetros de ancho.
venía del pueblo de comprar aceite, y su vecina tornaba de la fuente con un cantarillo.
Traje para jóvenes de 15 á 16 años.-Núm. 32.
-¡Jesús, tía Currica!-exclamó la madrina de Flor.Vestido de tela estampada. Falda redonda, adornada ¡Valiente susto me ha dado! Como tiene una el corazón
con un volante fruncido con cabeza rizada. Cuerpo frun- encogido con tanta pena, hasta de tropezar con gente
cido en la espalda y por delante, y sujeto en la cintu¡:;a se espanta.
con un cinturón de galón bordado. Volante en laaldeta,
-¡Todo sea por Dios!-n;puso la llamada Currica¡dispuesto como el de la falda. Un galón forma correas
tía Petrola, para no sentir, ser de palo¡ y hasta el palo,·
en el pecho y adorna el cuello y las mangas, que son
con serlo, en echándolo al fuego suda ó llora. ¿ Y cómo
rectas.-Sombrero de paja de encaje.
está la niña? ¿Hay novedad?
-Novedad, ninguna-respondió la anciana suspiranTraje de cam~o para señoritas.-Núm. 33.
do ;-la enfermedad sigue adelante, según dice el méEs de batista granate, estampada de anillos blancos. dico,
pero con menos esperanzas cada día. ¡Ay, vecina!
Falda redonda fruncida en el borde de un corpiño-blucriatura parte el corazón! Se me va quedando
sa, que va montado á un canesú de terciopelo granate, ¡aquella
tabida,
y
sólo se la ven los ojos¡ pero ¡ qué ojos!, tan futerminado en un volante de batista. El cuello y el cor· riosos, tan
huraños, que meten miedo.
piño se abrochan por delante y en la cintura, bajo una
hijas de Calabozo me han había.do de ella ( que
cinta doble de terciopelo. La espalda va fruncida como yo-Las
no la he visto), y es cosa de nunca acabar lo que
el delantero. Manga de codo, guarnecida de una cartera cuentan.
A lo que parece, tiene accesos como de rabia;
de terciopelo.-Sombrero de paja-encaje, adornado con ¿ es verdad?
una cinta granate y margaritas blancas.
-Sí que los tiene-repuso la madrina sin poder con•
Traje de campo para jóvenes de 13 á- 15 años.-Núm. 34. tener su llanto¡-á veces la pobrtlica se dispara, grita,
alborota, y me veo y me deseo para poder calmarla. Le
Vestido de satinete crema estampado de florecillas
azules. Es un vestido recto fruncido en la cintura, bajo entra luego como un miedo y un castañetear de dienun cinturón azul anudado por delante. Los lados de este tes, que se acurruca en un riocón y los ojos la echan
llamas; no se la entiende más que ·e ¡Ramona..... Ramovestido no llevan vuelo. La falda va fruncida por dena ..... !:o, hasta que la da por huir como si la viera, que si
trás. Cuello plegado de bordado. Manga de codo, adorme descuidara con la llave de la puerta, sabe Dios dónnada con un bordado. El vestido se abrocha por delante bajo una tapa.-Sombrero de paja fina cruda, con de iría á parar: aquí la tengo y en los brazos las señales
de la lucha de ayer.
ala de paja-encaje y lazo de cinta azul.
Y la tía Petrola alzó sus manga~ de bayeta, y mostró
Guardapolvo.-Núms- 35 y 56.
á Currica los arañazos y cardenales que le había hecho
la pobre loca.
Es de siciliana tornasolada azul y amarillo. El delan-¡Jesús bendito!-exclamó condolida la mujer;-no
tero es recto, y la manga, que forma parte del delantero, va montada con fruncidos sobre el hombro y en sé cómo tiene usted paciencia; yo en su lugar haría que
la llevaran á la casa de locos de Granada.
los lados de la e~palda. La parte de detrás de la falda,
-¡Ella! ¡La ahijada de mi alma! ¡No lo permita la
q?e es de _una pieza con la espalda, va plegada en medio con pliegues echados. Volante muy ancho, montado Virgen del Mar! ¡Harto sufre la pobre, para que la
en forma de hombreras, siguiendo la manga en la es- abandone á manos extrañas, que sólo á fuerza de golpes se hacen obedecer.
palda y en los delanteros. Cuello alto, pespunteado,
-¿Pero no reflexiona lo que es una criatura en tal
como tod·a la prenda.
Te! a necesaria: 5 metros de siciliana de un metro 20 estado? El mejor día deja tiesa á usted de un porrazo.
-Entonces descansaré-contestó la anciana con tiercentímetros de ancho.
'
na resignación ;-si tal sucede, que hagan con ella lo que
Traje de excursión para señoritas.-Núms. 37 y 38.
quieran, aunque confío que no le faltará protección el
Se hace este traje de vigoña color crema y azul ma- poco tiempo que, á mi entender, la queda de vida,
-¿ Tanta confianza le inspiran las palabras del cazarino. Falda redonda plegada por detrás y plana por dedor de lobos?
lante y en los lados, y adornada con cinco galones de
-Cuando las confirman los hechos no hay duda polana azul marino. Blusa de vigoña azul, abierta enterasible. José Luis sólo ha estado en Granada dos meses,
mente sob~e u~ peto de.Jersey azul y crema abrochado
en el lado izquierdo, ha.Jo un cuello marino color ere• y eso por complacerá sus padres, y en seguida ha vuelto
ma, rodeado de un galón azul. El borde inferior de la á las Alpujarras, según prometió; si no tengo más
blusa va sujeto con una cinta elástica. Manga recta y abundancia, es porque no quiero, pues siempre me está
brindando con lo poco que tiene, para costear la enferancha! que cae sobre un puño alto.-Sombrero canotier,
medad de mi pobre niña.
de PªJª morena, adornado con una cinta azul marino.
-¡ Qué buen corazón!
Tela necesaria: 3 metros 60 centímetros de vigoña color crema, y un metro 60 centímetros de vigoña azul de
-¿Bueno? diga usted santo, y dirá la verdad; no hay
un metro 20 centímetros de ancho.
'
otro José Luis en el mundo. ¿ (,Juerrá creer que desde
que anda por aquí no ha traspasado ni una vez los umbrales d~ mi choza? e Aunque Flor del Alba está loca,
me ha dicho, pues yo soy la confidente de sus penas,
FLOR DEL ALBA.
todo el mundo sabe que la quiero más que á mi vida, y
que si recobra la razón, sólo ella será mi mujer. Esto
hace que más de cuatro ojos estén fijos en nosotros, y
(Continuación,)
como es una m(Jcita, y á liis mocitas hasta el aire las ofenX.
de, para que no tengan que hablar I no la veré. &gt;
-Pues digo á usted que tiene razón de sobra al ase/;'?-~
gurar que no hay otro José Luis.
'P
ABÍAN pasado seis meses desde los aconte•
-¡Y si supiera lo que padece el pobretico cuando la
cif!li~n~os referi~os; un invierno cruelísimo
casualidaQ hace que le encontremos en los largos paafhg1a ~ la provmcia de Granada, y aun
extend1a s_us rigores por toda la parte en seos que doy á la desgraciada loca! Ella ni le mira siquiera, y á él le caen unos lagrimones como avellanas.
que ésta hnda?a con la de Almería; nu&lt;Tía Petrola, me.decía el domingo, Flor se muere; la
~
merosas cuadrillas de hombres emigraban
vergüenza que le quitó el juicio, le acaba la vida. :o
,,.;~;...;:; en ?~sea de trabajo, y los que allí quedaron,
-~
-¡ Mire no sea que antes pierda él la suya , porque
ó v1~1an encerrados en los insalubres pozos
el oficio que ha elegido es desesperado!
l.((.. de las m!nas, ó sentados en sus hogares miraban
-¡Líbrelo Dios de una desgracia, siquiera porque su
:i mela_~cóh~amente chisporrotear los sarmientos de
't las vmas sil ves tres , pues los terrenos endurecidos valor es como la mano de la Providencia, para defender
. por. las heladas resistían al arado, y no había labor á estos pueblos de alimañas feroces! Antes que él reuniera los diez hombres de corazón que desde principosible mientras durase la crudeza de la estación.
pios de invierno andan á caza de lobos, ¿no venían ésEn el cabo de una aldehuela, situada á doscientos
tos por las noches á beber en la alberca de la plaza de
metros de Alharia, vivía Petrola con la hija del molinelos Olmos? (, ).
ro, en una choza humilde pero sólidamente labrada·
-¡ Brrr! ..... ¡ ya lo creo!- repuso estremecida Cup3:ra defen~erla de los huracanes que con frecuenci~
rrica¡-y aun todavía se les oye aullar algunas veces
reman, tema dos gruesos puntales que durante el estío
por los cojumbrales cercanos.
desaparecía~ b~jo frondosas enred,aderas, pero que en
-En !atienda decían-añadió Petrola-que para esta
la época de my1erno se mostraban en toda su repulsiva
noche se prepara una batida en regla. Los pastores que
desnudez; por detrás de la choza alzaban sus descarnados troncos y rama_s algunos castaños, y como burlán- guardan el ganado de Tiritaiia han venido azorados á
contar que anda una manada por las cercanías, y José
dose de ellos, un pmo que el azar había hecho nacer
desafi_aba con. el verde sombrío de su copa, las in ele~ Luis está reuniendo su gente.
menc1as del tiempo.
-¡Dios le guarde de un mal paso! Ya ve usted, si no
Eran los días más cortos del año: una linea roja en el
(1 ) Histó rico.

•

~

353

hubiera sido por la mala lengua de Ramona, ni Flor del
Alba habría perdido el juicio, ni el valiente licenciado
se expondría á tales riesgos.
-¡No quedará sin castigo aquella pícara, que Dios
consiente, mas no para siempre; y si tuviera fe ., ya lo sentiría en la enfermedad de .su marido.
-Pues si Pedro se muere, como no se eche río abajo
no sé qué va á hacer, pues todos pueden verlá•como el
diablo á la cruz.
-Calle usted, que las que son como ella, aunque las
echen al mar con una cuerda al cuello, siempre salen á
flote.
-Lo que no entiendo es cómo Javierín no se ha venido tras de su hermana.
·
·
-Menos lo entiendo yo, porque á los niños sólo sus
madres los comprenden, y aun muchas veces ellas mismas se quedan en ayunas de sus caprichos. ¿Querrá usted creer gue el muñeco no consiente en separa'rse de
R3:mona? Si yo no supiese que es hijo de mi pobre Eulaha, pensaría que el lobato es hijo de aque'lla loba.~... Tal
para cual, y Pedro para Juan.
-Pues no haga ni memoria de él¡ lo principal es que
logre su deseo de ver pronto buena ·a Flor del Alba.
-¡E_h! !1º se acuerde usted del □¡ote con que antes la
conoc1an, que no le pega ya á la mú'chacha :'"'si á alguna
flor se parece, es á las amarillas que nacen en ~ .c ampo
santo.
·
-¡Alabadp sea el Señor, así en los males cOmo en los
bienes!-exélamó Currict, con la resignada fe t'ifn propia del pU:éb1o españól ;-paciencia, vecina, y esperar en
Dios, que todo lo pu~de. ¡
t
Un grito agudo, que á pesar de la distancia se oyó
perfectamente, interrumJ)ió la conversación. Azorada la
mad~ina de Flor, pues había reconocido la voz de ésta,
se despidió de Currica y corrió hacia su choza, mientras la buena vecina gritaba:
'
-Si le hace falta auxilio, llame en seguida, que ,á.'qui
estoy.
Petrola ent7ó, y la mujer se quedó un rato esperando;
pero como remaba profundo silencio, se ,.tranquilizó y
emprendió lentamente el camino de su morada.
XL

-¿Llamabas, hijamía?-preguntó la anciana al entrar, mientras torcía la lla\[e y s.e la g~ardaba en el
bolsillo.
·
"
Flor se hallaba sentad·a en er rincón más lejano del
hogar, levantadas las rodillas á la altura de la barba,
apoyada ésta en ellas y cruzadas las manos por debajo·
sus ojos relucían en la obscuridad como los de un gat~
montés, y al verlos, Petrola se asustó de veras: aquel
brillo fatídico indicaba uno de los furiosos accesos que
acometían á la infeliz.
Ni conte~tó la ~ija del_moliner? ~ la cariñosa pregunta
de su madnna, m pareció apercibir su presencia. Cantab_a entre dien~es la e_t~rna canción de Lindaraja, que
soha preceder a la~ ~ns1s graves, y la pobre mujer, sin
apare_ntar que la vigilaba, empezó á disponer los preparativos de la cena. Su primer cuidado fué añadir al
hogar .un braza~o de sarmientos, y cuando el fuego estuvo bien prendido, puso en él un perolito de barro con
la comida que debía calentarse¡ después se acercó á
Flor, y le dijo con dulzura:
-¿Tienes hambre? Mira qué rica torta de almendras
me han regalado para ti.
. Con brusco ademán de acometida cogió Flor la golosma que le presentaban, y la devoró en algunos bocados;. vol vi~ después á tomar la postura que tenía, y
contmuó lijando en Petrola aquellos ojos cuya expresión tanto asustaba á la anciana.
Iba ésta y venía acomodando los enseres de la choza
sin dejar de mirar á hurtadillas á su ahijada· cuando tuv~
la mesa puesta, retiró de la lumbre el pero'¡¡to, lo volcó
en un barreño de loza obscura vidriada y lo colocó en
el centro de la mesilla, flanqueándolo con dos teleras de
Pª!1,: sent?se luego, y se puso á comer con fingida tranqmhdad sm llamar á Flor, pues sabía que ésta acudía
más bien cuando no se ocupaban de ella.
Pero, ó estaba peor, ó á pesar del apetito con que
comió la torta, no quería tomar parte en la cena: el hecho es que la hija del molinero no se movió. Sólo su inquiet_a mira?a parecía buscar algún objeto; adivinábase
una 1dea fiJa e? aquel cerebro enfermo, idea dominante como la tienen muchos locos, "Y por realizarla se
hacen astutos como las serpientes. El disgusto que el
estado de su ahijada la producía abrevió la cena de Petrola, y ya iba á quitar el mantel cuando otro grito de
Flor, más estridente que el primero, cambió su alarma
en espanto. Echada l_a cabeza atrás, y descompuesto el
ros~ro P?i:: la. expresión de terror más violento que es
posible imagmar, la pobre niña miraba á un rincón y
murmuraba casi sin eco:
-¡Allí!... .. ¡Allí!.. ...
:-i Dios mío, el acceso!- exclamó consternada lamadrina.
Y quiso acercarse para tranquilizarla· pero la ·loca
recha~ándola con violencia, elflpezó á c'orrer, deseos~
de hutr de la fantasma que veía. Entonces tuvo Jugar
una lucha hor:ible, renovada mil veces, y en la que Petrola llev~ba si_empre la peor parte, pues mientras Flor
se debaha funosa, la anciana no oponía más defensa
que súplicas que partían el corazón.
Por fin, el_ cansancio rindi? á la P&lt;:&gt;bre demente; jadeante y fa~1gada tornó á su nncón, mtentras la madrina
se sentaba jUn~o. al fue~o llorando amargamente, no de
los golpes recibidos , smo de la desesperada situación
en que se hallaba la hija del molinero.
¡Ay¡ ¿quién hubiera reconocido en aquella repulsiva
figura á la hermosa niña que presentamos al lector lavando á orillas del Andarax? Enflaquecida hasta podérsele contar los huesos, cetrino el color, enmarañado el

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25.- •Sombrero redondo .

20.- latinh Llllana.

27.- Vutldo para nlñu de 3 á 5 año, .

26.-TraJe para niñu de 4 4 6 añot .

18 y 19.- Esclavlna Lucir,
Espalda y delantero.

16 y 17.-Elclavlna Berta.
Elpa1da y delanteMl.

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28.- Doulllette ,para niñas de 3 4 5 años.

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21, 24.-TraJea de paaeo.

30.-TraJe de velo.

31,-TraJe de fular,

29.- TraJe para niñu de 3 4 5 añoa.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
'

356
,-,~•-/1-..~. )(

cabello, Flor no parecía sombra de lo que fué: ~ontemplábala Pe trola, y lloraba sin~co11~elo. ¡ Santo Dios! ¿no
habría esperanza de · poderla cürar? ¿Apenas contaba
quince años, y deberían ser la muerte ó la locura todo
su porvenir?
Adelantaba la noche 1 triste como noche de invierno;
habíase levantado una fuerte ventisca, y copos de nieve, menudos como gatillas de agua, formaban espesos
remolinos. El monótono gemir del viento, que hacía
crujir el techo de la choza , daba un indecible deseo de
descanso á la pobre anciana, magullada y rendida de su
lucha con Flor. No se atrevía, sin embargo, á acostarse;
tenía miedo, y no separaba la vista de la loca , que, acurrucada siempre, clavaba en ella con insistencia sus
ojos, que parecían de fuego. Pero al cabo de mucho luchar, el cansancio empezó á vencerla; prestaba el hogar á la temperatura un suave calor que provocaba á
grata somnolencia¡ Petrola no pudo resistir, y se adormeció sentada como estaba.
Entonces la loca sufrió una transformación extraña.
Dilatáronse los músculos de su rostro, y adquirió una
expresión indefinible; incorporóse ágilmente, y arrastr¡\ndose como una culebra, llegó á su madrina, se arro·
dilló junto á ella, y con destreza singular se puso~ registrarle los bolsillos, tan suavemente, que la anciana
no despertó . Temblaba Flor, pero retenía hasta el aliento; por fin tropezó con el objeto que buscaba, que era
la llave de la puerta, y una sonrisa de triunfo d~lató sus
pálidos labios. Púsose de pie, y .se lanzó á abnr, pero
el leve crujido de la cerradura disipó el sueño de Petrola, que se levantó espantada y resuelta á detener á
la infeliz , aunque fuese á costa de su vida.
¡ Ya era tarde! Ligera como un pájaro que halla abierta
la jaula, la hija del molinero se precipitaba fuera, rie~do
y cantando á gritos el romance que en aquella ocasión
podía considerarse como el himno de su libertad.
La anciana corrió tras ella, y sólo pudo ver una sombra que á través de la nieve se precipitaba hacia la
cañada: entonces fué cuando exhaló en un quejido angustioso esta desesperada súplica:
- ¡ Virgen Santísima, amparadla !
Y falta de fuerzas habría caído al suelo, si no la sostuvieran algunos hombres que llegaban en aquel instante.
Eran los cazadores de lobos, que, acompañados de
algunos buenos mastines con fuertes collares de puntiagudos hierros, iban á emprender la batida proyectada; al frente de ellos venía Jo:;é Luis.
-¿Qué sucede, Petrola ?-exclamó éste alarmado al
verla.
- ¡Que Flor se ha escapado!- respondió la anciana
casi sin aliento.
-¡Dios del cielo, está perdida!-gritó con espanto el
ex sargento.-Los lobos.....
.
Como para justificar sus temores, _oyéronse á lo leJo~ ,
perdidos entre las ráfagas de ventisca, algunos aulhdos ..... eran, sin duda, los terribles huéspedes que, ali
decir de los pastores, habían bajado de las sierras y tomado por suyo el cojumbral del alcalde Tiritaña.
- ¿Hacia dónde ha ido ?-preguntó atropelladamente
José Luis á la atribulada anciana.
-Camino de la cañada que baja al río-respondió la
infeliz, más muerta que viva.
-¡ Compañeros!-exclamó el cazador, dirigiéndose á
los que le seguían-¿queréis ayudarme á salvar esa desgraciada, si todavía es posible?
Un sí unánime fué la respuesta.
-Pues vamos, en nombre de Dios.
Y levantando los ojos al cielo, el piadoso hijo de la
morisca ciudad asentada en la falda de Sierra Elvira,
añadió fervorosamente:
-¡Virgen de las Angustias! Una misa ofrezco en tu
altar, y oirla de rodilla s, si haces el milagro de que lleguemos á tiempo.
Y como una tromba humana, los diez cazad?res se
precipitaron cañada abajo , en dirección del cammo que
había tomado Flor del Alba.
La campana de la iglesia tañía lentamente las ánimas,
y sus tristes ecos se perdían entre la furia del vendaval ,
cuando los hombres desaparecían en la espesa niebla,
dejando á la anciana transida de frío y de terror.
ISABEL CHEIX.
(Continuará.)

QUIEN BIEN AMA ....
(PROVERBIO EN ACCIÓN. )

~-~~
~
C)i
N

. eá
'
ruiseñor lanzaba al espacio
nt1ga
tan
melodiosa y vibrante, que Santiago c~rró
el libro y se puso de codos en el alféizar
de la ventana para escuchar la apasionada
avecilla.
~
'.J0
La luna irradiaba luz suavísima, queparecía inmenso tul blanco tendido sobre los
árboles y la campiña, y el aura murmuraba
entre las flores y los macizos del jardín, saturán·
dose de dulces aromas.
Santiago dirigió su mirada á aquel paisaje conocido y amado: no h_abía allí una lín~a que no pu.diera
indicarla con exactitud perfecta, m un árbol, m una
flor, ni un sendero que no le fuese enteramente familiar.
El ruiseñor, que había callado algunos momentos,
empezó de nuevo su cántiga dulcí~ima , que p~recía á
veces un reto y también una plegana; y á lo le;os, en•
tre los frondosos abedules, respondióle otro ruiseñor
con voz debilitada por la &lt;li5tancia , como un eco de su
mismo canto de amor.

'!,

I

~

¡~

1
J

Santiago lanzó un suspiro, se apartó de la ventana y
volvió á abrir el libro; pero el fulgor amarillento de la
lámpara hacía daño..á sus ojos, que habían reposado en
la pálida luz de la luna, y tornand~o·á! pOnerse de codos
en el alféizar, abandonó su imaginación al tropel de los
recuerdos, á las imágenes del pasaclo que se reflejaba
en su memoria como en bruñido espejo.

•
••

Allí, en aquel bosquecillo que confinaba con el jardín
de la casa, había sentido sus primeros amores; y aquellos árboles, aquellos macizos de begonias y azaleas
fueron testigos de las amargas lágrimas qu~ le. hizo derramar su pasión contrariada y su orgullo ,vencido ..
Cinco años transcurrieron desde que 'állí conoció y
amó á la hermosa Irene, y la herida estaba aún abierta
en su corazón: ella habitaba con sus viejos padres en
una casa cercana, y Santiago pasó á su lado las veladas
larguísimas del invierno I viéndola coser y bordar á la
luz de la lámpara, y escuchando su voz armoniosa y serena; llegó la primavera, y la verja dc;l jardín se abrió
por las tardes; un día encontráronse los dos á la entrada
del bosque, y pasearon juntos por los senderos arenosos á la sombra de los árboles gigantescos; sus ojos se
habían hablado, y aunque sus labios no pronunciaron
una palabra de amor, su corazón palpitaba con promesas y esperanzas deliciosas de ventura.
Pero llegaron los días tristes de otoño; las hojas de
los árboles fueron arrancadas por el viento, las flores y
el verde césped se marchitaron, los ruiseñores enmudecieron ..... y Santiago no había confiado su am.or á los
ancianos padres de Irene I porque Irene era nea_ y él
sólo tenía su trabajo de escritor, que hace envejecer
pronto y no da riquezas.
Y cierta noche, cuando el joven fué á casa de Irene
para verla trabajará la luz ~e la lámpara, c~mo antes,
presentóse un hombre á qmen él no conocia: era un
pretendiente de la niña , protegido 'p or la familia ....
-Ya ve usted, D. Santiago-decía después el pa•
dre-que mi hija está en edad de ca~arse ..... ¡Como
que tiene veinticinco años!..- ... Y ofrec1éndos~la ahora
un buen partido ..... ¿Qué opma usted, D. ~antiag_o~,
¡ Cielo santo! ¡ A él, al enamorado Santiago dmg1an
tal pregunta I que le pareció un sarcasmo horrible!
Y Santiago con el corazón lleno de amargura, porque era pob~e y su amada Irene guar~aba silenci~,
aconsejó que se aceptase aquel buen partido ..... y saltó
desesperado de la casa.
-¡Y es verdad!-pensaba luego, más sereno, en la
soledad de su estancia.-¿No es Irene digna de brillar
en el mundo ? ¿Pues por qué habría de encadenar su
vida á mi pobre vida, cuando otro hombre la ofrece riquezas, placeres y alegrías?
.
Y se juzgó egoísta, injurió 4 su propio amor, disculpó
fervorosamente el silencio de Irene ante la pregunta
sarcástica de su padre; y en aquella misma noche, sin
esperar los consejos que pudiera inspirar á su mente
y á su lacerado corazón la clara luz del nuevo día, partió para largo viaje.
Y cuando regresó á su morada I cinco ~ños más tarde Irene no estaba en casa de sus ancianos padres:
habíase casado con aquel rico pretendiente, protegido
de la familia, que la ofreció un buen partido, y..... _¿quién
sabe lo que habría sufrido en el mundo, tal Vl!Z sm pro•
ferir un lamento ni una queja?

•••
Toda esta oleada de tristes recuerdos pasó por la
imaginación de Santiago mientras el ruiseñor cantaba
entre el follaje del gigantesco abedul.
Y conociendo que la amargura llenaba su corazón,
bajó al jardín, abrió la enmohc:cida verja, y salió al cercano bosquecillo.
La luz de la luna proyectaba en la verde alfombra de
césped la sombra de las ramas_; los olmos y ~astaños
agitaban su opulenta copa, mecidos por la bnsa de la
noche; un olor acre y penetrante flotaba en el. ambien•
te, olor de hierba y de botones de flores, de tierra hu•
medecida por la lluvia y ~e corteza de ~rboles r~sgada
por la savia¡ un vigor de 1uventud.enérg1ca, d~ vida poderosa de aliento vivificante palpitaba en el aire , como
si brot~ra de las fuerzas supremas de la próvida Náturaleza.
Santiago vagaba por)11os torcidos senderos del bosque, y su amargura se transformó lentamente en sublime resignación en ideal consuelo, tal vez alumbrado
en lontananza Por alguna ilusión querida.
De pronto sintió pasos en el aren~so y obscuro sendero· el recinto del bosque estaba aislado, y las gentes
del p~eblo dormían ya desde muchas horas antes. ¿Quién
turbaba la augusta soledad de aquella serena noche de
primavera?
Santiago se detuvo, y observó.
Una forma negra pasó delan~e de él, enca~inándose
hacia la verja del jardín; y el Jove!1, reconociéndola al
punto, lanzóse á su encuentro y gntó:
-¡Irene, Irene!
Y en segui da tuvo que apoyarse en el tronco de un
árbol para no caer desvanecido.
-¡Santiago!-contestó aquella forma negra.-¡Santiago!
y ella también , palpitante de emoción, quedó inmóvil reclinándose en otro árbol, y bajo un dosel de lilas
bl¡ncas y olorosos jazm_ines.
.
Santiago no se atrev1a á_h~blar, tem1~ndo que aquella aparición fu era un dehc1oso ensueno; pero toda la
amargura de su corazón se había transformado en dulcísima alegría.
..
.
-¿Eres tú, Irene ?-dtJO al fin, desp_ués de la~go silencio y hondo suspiro, y en voz tan baJa como si fuera
un eco de su mismo acento.
- Sí, Santiago-respondió Irene;-yo soy ..... Mis padres• están enfermos y tristes, y he llegado esta mañana.

LA MODA ELEGAN.TE, PERIÓDICO . DE LAS FAMILIAS.

-¿Sola?- preguntó Santiago.-¿Tu marido te dejai.
sola en el bosque á estas_ horas de la noche?
-Soy viuda- respondió Irene, te!Dblando ..
-¡Viuda, viudal-exclamó Santiago ebno de alegría.
·
y ella moviendo tristemente la cabeza, empezó á caminar p~r el angosto sendero, y se dirigió á la verja del
jardín de la casa de sus padres.
Un rayo de luna que pasaba por el espes~ toldo de.
follaje iluminó de pronto el rostro de Irene. era ésta
más bella, más seductora que ant_e_s de su boda con eh
pretendiente protegido por la fam1ha .....

¿Lo del corsé las apura
Y les da mucho que hacer?
Pues, aurrCJue tenga gordura,
Yo creo ~que la mujer
Debe ni'eterse e0. cintura .....
Es natural que LA MonA,
Que á lo bello se acomoda,
Ponga una linda figura
Con un vestido de boda,
Ó un traje de airosa hechura;
Como es también natural
Buscar el tipo ideal
De mujer alta y airosa .... .
Y no una gorda horrorosa
Con un talle de costal.
De modo, señor de Llanos,
Que esos tipos no galanos
Busquen modas muy sencillas,
Porque á mí ya las quintillas
Se me escapan de las manos.
Que la vieja contumaz
Y que la gorda procaz
Sobre las modas no insistan:
¡ Que vistan, ó que no vistan,
Y que nos dejen en paz!

•••
-¡Irene Irene!- murmuró Santiago, deteniéndola.
suavement¿ _- ¿Por qué me abandonaste ? .
.
_¡Oh, Dios mío! ¿ Era yo libre? .l No me 1mpu.s1eron
la boda mis engañados padres y mis astuto~ panentes,
que ansían aún heredar mis riquezas y las nquezas dd
que fué mi esposo?
- ·Pero me amabas?- preguntó Santiago con voz tan
débi{ como un suspiro, y sin atreverse á mirar de frente
á su amada.
- ¡ Sí! ¡ Te amaba !-contestó con fervor Irene.-Pero
la prueba ha sido cruel... .. ¡Ah! Vo~otros, los hombres,
tenéis más orgullo que amor: sa~J1as que te amaba, y
esto no te parecía bastante; debiste hablar en el momento supremo 1 cuando mi anciano padre solicitó con
nobleza, no con sarcasmo, tu opinión , y_no hablas~e, y
exigías sin duda que hablase Y?· j Santiago, Santiago!
Tu castigo será conocer demasiado tarde el amoroso
corazón que has perdido.....
.
- ¿Perdido ?-repítió el joven , ~o desesperado, smo
lleno de emoción deliciosa.-¿Perdido ? ¡ No, Irene, que
te adoro! ¿ Estás satisfecha de mi declaración, cruel orgullosa ? ¡ He pasado cinco años amándote, llorándote y
maldiciéndome! ¿ Estás vengada ?
-¡Oh amado mío!-respondió Irene , reclinando su
hermosa cabeza en el pecho de Sahtiago.
Y luego los dos enamorados se dirigieron al jardín de
los padres de Irene, caminando con paso lento bajo el
fresco dosel de lilas y jazmines.
-Creo- dijo Irene en el mome_nt? de separar~eque ha sido una dicha nuestro sufnm1ento en los cmco
años pasados: ahora nos amaremos más y seremos más
felices.
Santiago la estrechó en sus brazos , y contestóla con
estas palabras:
-Te amaba entonces con toda la efusión de mi alma,
y..... ¡quien bien ama, nunca olvida!

•••
En aquel instante el canoro ruiseñor, siempre ocul!o
entre el ramaje del frondoso abedul, lanzó al espacio
una cascada de notas purisimas , argentinas, brillantes;
un himno de amor y de alegría.
RICARDO M. DE BRETÓN.

Ml OPINIÓN e,)
Señor Don Adolfo Llanos:
En los valles asturianos
Su rara consulta leo,
Y que se me vienen veo
Las quintillas á las manos.
Y aunque no sé qué decir,
La consulta es muy graciosa
Y se presta á discutir.
Yo no deseo otra cosa
Que asunto para escribir.
Y, pues motivo me da
Para franca discusión,
Tomo la palabra ya.
¿Se desea mi opinión ..... ?
Corriente: pues allá va.
Es la cuestión palpitante
El que LA MonA ELEGANTE
Publica en sus figurines
Angeles y serafines
Y que eso no es lo bastante.
Porque hay señoras de Peso,
O de libras con exceso,
Y señoras ya de edad
Que al mirarlos dicen: e Eso
Es una barbaridad! &gt;
¿Quieren , para presumir,
Saber cómo han de vestir,
Y la forma y el color
Del traje ..... ? Pues, si , señor,
Que se lo voy á decir.
La señorona formal
Que ya no busque acomodos,
Que vista seda ó percal,
O lana ..... ¡ De todos modos
Han de parecerles mal!
¿Para qué quieren lucir
Las pobrecitas ancianas ..... ?
¿ A qué en modas discurrir?
¡ Hábitos de franciscanas
Es lo que deben vestir!
Ó en invierno y en verano ,
Cofia, que es adorno sano ;
Manteletita de gro
Y un rosa rito en la mano ,
Y á rezar y se acabó.
( 1) Contestación ;'1 la Co11s11lta publicada en el ni.irnero ante rior.

JOSÉ JACKSON VEYAN.

HOY POR TI, MAÑ'ANA POR MÍ.
r.i~.c.)

°)"-&lt;. , • ;.o~ ADA hay tan dulce, nada que produzca satis-

~·J
~•~
t:_'1 ·

~v facción tan grande, nada que lleve en sí
tan legítima recompensa, como el ejerci~4 ff ( cio de la ca-ridad. Las familias acostum't l
(.)
bradas á él I que por fortuna abundan en
~ .
España, no olvidan nunca una esfera especial
f f.,
en que, puede decirse, es doblemente meri.
r
to ria la práctica de la beneficencia; la esfera
de los llamados pobres vergonzantes.
,
En efecto, como sonrojada de sí misma, la pobreza se oculta bajo un traje negro, y gime, desgarrando el alma, tras una fisonomía triste y resignada
generalmente, orgullosa á veces. Esos son los pobres
vergonzantes, restos deshechos que las temp~stades sociales arrojan frecuentemente á las orillas del mar de la
vida.
¿Cómo se sostiene tanta desgracia? ¿Cómo viven seces que no pueden descender á la vía pública ni tender
la mano á los transeuntes? j Ah! esta es en muchos casos la obra de la caridad individual. Las familias pudientes, y algunas modestas de nuestra sociedad, no se
contentan ya con formar asociaciones para aliviár la
desgracia en asilos y hospitales, sino que acuden siempre que pueden á la investigación particular de la miseria ignorada, á la visita personal á los sotabancos.
Voy á referirá las amables lectoras de LA l\fonA ELEGANTE una historia verdaderamente conmovedora, de
-cuya autenticidad respondo, como que he presenciado
casi todos sus detalles.
Cierta noche que me hallaba en una tienda de ropa
blanca de la calle de Postas, llamó mi atención una vo-cecita triste y apagada que decía:
-¿No me ofrece usted nada por este bordado? ¿Tan
poco vale?
-No, hija mía-le contestaba cariñosamente el dueño de la tienda ;-vale mucho, y precisamente por esto
no puedo ofrecer nada. Los trabajos de esta clase no
se pagan; generalmente se busca algo más sencillo cosa
de poco dinero.....
'
-Señor, yo no pido mucho-insistió de nuevo aque•
lla dulcísima voz, con acento que me llegó al corazón.
~ntonces miré lo más discretamente posible I y vi,
envuelta en un modesto velo negro, una linda cabeza
que correspondía admirablemente á la dulzura de la
voz, un rostro que sería un encanto si la salud· y la ale•
gría lo hubiesen animado.
. En aquel momento la expresión de sus preciosas facc1o?es erad!! llanto, pero llanto sin lágrimas, llanto inte.nor; s1:1s OJOS reflejaban la ansiedad más profunda, al
m1sm_o tiempo que interrogaban y suplicaban al comerciante.
El trabajo de la linda joven se hallaba sobre el mostrador: era un bordado magnífico, á juzgar por lo que
yo podía ver desde el sitio en que me encontraba. No
me atreví á intervenir, pero presté mayor atención al
diálogo, que ya me interesaba en alto grado.
-Vamos, D. José, cómpreme usted el bordado.
-De buena gana lo tomaría, Juanita; ya sabe usted
que tengo mucho gusto en complacerla siempre que
pu!!do, pero en esta ocasión es imposible. Si usted
qmere me quedaré con el bordado como en comisión y
trataré ~e vender)~¡ quizá enseñándolo á alguna de las
parroquianas consigamos algún resultado más propio
del verdadero valor de la obra. Es todo lo que yo puedo hacer.
La joven dijo entonces algunas palabras en voz baja
á D. José, y éste deslizó una moneda en la mano de
Juanita al tiempo de despedirla.
Co~prenderán las lectoras que, apenas quedé sola
en la tienda, me faltó tiempo para examinar el bordado
y preguntar el precio.
-No es artículo de la casa-me contestó el comerciante;-pero _he ac~ptado el encargo de procurar su
v~nta por cons1derac1ón á 1.a pobre joven que ha pasado
d1as y noches sobre el bastidor para hacer un prodigio
que hoy no se paga. Yo creo que vale quince ó veinte
duros, pero ya me contentaré con poder proporcionar
á su autora seis ó siete.

l

-Me quedo con esta preciosa labor-dije con cierto
énfasis.
Pagué mi improvisada compra al mismo tiempo que
las que me habían llevado expresamente á aquella
tienda, cuyo conocimiento antiguo invoqué para que
me dieran las señas del domicilio de la joven I y me retiré con satisfacción que no p.ude ocultar.
La' joven se ·llamaba Juanita Talavera. Huérfana de
padre y madre vivía con su abuela, paralítica, y dos
hermanitos pequeños, á los cuales sostenía con el producto de su aguja. En la tienda no sabían más.
Por la mañana, bien temprano, fui á casa de Juanita.
Erl un cuarto piso bien estrecho de la calle de la Manzana se hallaban la abuela y los tres nietos: la primera
sentada en un enorme sillón, del cual no podía moversej
los pequeños jugando sobre un pedazo de alfombra, y
Juanita trabajando en un nuevo bordado.
Expuse el objeto, pretexto mejor dicho, de mi visita,
que se reducía á encargar á la joven otro bordado igual
al que había comprado en la calle de Postas¡ y Juan ita
se puso muy contenta, dándome las gracias con sencillez encantadora.
Volví á verlas en diferentes ocasiones, y poco á poco
fui obteniendo su confianza. Doña Adelaida Ramírez,
que así se llamaba la abuela, había ocupado en otro
tiempo desahogada posición, y casó á su hija única con
D. Alberto Talavera, director de una industria muy acreditada, y persona de los mejores antecedentes y conceptos. Después de algunos años de paz y felicidad, la
quiebra de una casa bancaria comprometió su fortuna
y su salud. Ni el marido ni la mujer pudieron resistir los
sinsabores de una vida llena de inquietudes y privaciones, y ambos, con poco intervalo, bajaron á la tumba .
Quedaba sola la abuela con tres huérfanos.
Durante algún tiempo vivió aquella pobre familia de
la venta de l~s muebles ~ enseres de la casa. Juanita,
aunque muy Joven todavia, demostró mucho ánimo y
se aplicó al trabajo, al mismo tiempo que cuidaba de
su abuela y de sus hermanitos. No me siento con fuerzas para consignar aquí los sufrimientos de la pobre joven,. que la misma y su abuela llegaron á referirme con
una ingenuidad que me partía el corazón.
Juan ita tenía valor, sin embargo, para comprimir sus
lágrimas cuando podían verla llorar, y reservaba este
desahogo .Pa.ra cuando, por la mañana temprano, abandonaba diariamente el lecho y se dirigía á la iglesia
más próxima á implorar la protección de Dios.
-Yo e_speraba que vendrían tiempos mejores, y, en
efecto, Dios ha cuidado de nosotras-me decía no hace
mucho Juanita, abrazándome cariñosamente para demostrar su mucho agradecimiento por mis escasos beneficios.
La jove~ había reci_bido una ~ducación muy esmerada, y grac1_as á esta circunst~n~1a, á su tenacidad para
sacar partido de sus conocimientos y á mis gestiones
para proporcionarle discípulas I pudo llegar á reunir
unas cuantas lecciones en casas particulares. Los honorarios al principio eran escasos, pero fueron aumentando_ poco ~ poco, y en todo caso reemplazaban con
venta)a al miserable producto que antes obtenía de labores trabajosas que iban minando su salud.
Durante las ausencias de Juan ita, cuidaba á D.ª Adelaida una vecina que había tomado mucho cariño á la.
familia, y cuando la joven regresaba á su casa, cansada
moral y materialmente de sus gigantescos esfuerzos para
sostener sus Qbligaciones, encontraba en su tranquilo
hogar algunas comodidades que le permitían reposar
d_e s~s trabajos sin las inquietudes y temores del día
s1gmente.
Así pasaba el tiempo, aumentando cada vez más el
p~queño bi~nestar d~ tan digna familia, bienestar debido exclusivamente á la animosa joven.
Un dfa que,_ c_omo de_c?stumbre, fui á visitarlas, pues
ya babia adqu1ndo el habito de hacerlo con frecuencia
me dijo Juanita con extraña seriedad:
'
-Señora, todo en este mundo ha de tener un límite
hasta los beneficios de usted. Lo único que no lo tien~
ni lo tendrá nu~~a es nuestro agradecimiento por sus
bondad~s y auxihos. Ahora ya podemos, gracias á la
protección de usted, atender á nuestra subsistencia, y
no ~e parece justo que continúe usted imponiéndose
sacr~fic~os que ya no tienen tanta justificación. Esos
sacnfic1os, en todo caso, podrían servir para aliviar necesidades mayores que las nuestras.
-¡ Sacrificios!... .. -exclamé.-No la entiendo á usted
querida Juanita. Precisamente yo no he podido hace;
P?r ustedes más gue algún pequeño socorro al principio, 1 después las recomendaciones que felizmente dieron buen resultado.
·
-¿ No es usted quien nos ha enviado de vez en cuando un billete de diez ó de veinte duros dentro de un
sobre?
-No, hija mía, no soy bastante rica para permitirme
esa satisfacción. Además, yo lo hubiera hecho de otra
manera.
La joven y su abuela quedaron pensativas.
_-¿Quién será entonces?- preguntó D.a Adelaida.F1guraos que casi todos los meses recibimos un billete
dentro de un sobre que trae un mozo de cordel·1 éste se
marcha, diciendo que no conoce á quien le ha dado el
enca~go. Nosotras no podemos admitir ese dinero; pero
¿á quién se lo devolvemos? ¡ Oh! aquí hay un misterio
que es preciso aclarar.
Yó. no encontré ningún medio á propósito para desc~bnrlo, y tuve que resignarme á presenciar su repetición. Aquel mes, al envío del billete sucedieron algunos
regalos especiales, como sombreros para los niños y un
abrigo para Juanita, precisamente en momentos de gran
oportunidad. Era evidente que el incognito bienhechor
conocía perfectamente las necesidades de la familia.
Nada pudo averiguarse, y continuaron los anónimos
regalos. Entonces Juanita escribió las siguientes líneas:

357

cNo podemos aceptar en modo alguno donativos y
regalos hechos con misterio que nos alarma. Dígnese
usted darse á conocer, ó poner término á sus bondades. &gt;
Y entregó este papel al mozo de cordel portador de
los regalos.
A los tres días recibió D.a Adelaida Ramírez una carta
en que se leía lo siguiente:
e ¿Recuerda usted 'una familia que vivía en un cuarto
interior de la casa de la calle de Atocha en que uste•
des habitaban hace treinta años, y á la cual socorrían
ustedes con mano pródiga? Era una pobre planchador.a,
viuda y con dos hijos. Uno de éstos, Enrique Garzón,
pudo seguir sus estudios artísticos gracias á los ahorros
de su hijo de usted, que se los daba íntegros para comprar libros, colores y pinceles.
&gt;Usted habrá olvidado los beneficios prodigados 3.
Enrique y á su madre, pero éstos no han dejado un momento de tener presentes á sus bienhechores. Gracias á
ellos, el aprendiz de pintor pudo hacerse hombre, convertirse en un artista y llegar á ser rico y feliz. ¿ De
quién es, por lo tanto, todo lo que tenga esta familia?
¿A quién debemos nuestra felicidad?
• El nombre de usted no se ha borrado jamás de nuestra mente, pero no creimos volverla á ver á causa dél
viaje que emprendió poco después del casamiento de
su hija. Sin embargo, hace un año próximamente conOcimos por casualidad la actual situación de usted. Su
nieta da lecciones de francés á la hija de un amigo y
compañero mío, en c~ya casa oí su nombre I y supe que
sostenía á toda su familia con el producto de su t?-abajo.
•Mi madre quiso correrá casa de usted, y depositar
en su seno las lágrimas de ternura que ha derramado
en mis brazos, cuando le referí mi descubrimiento, pero
no se atrevió; yo tampoco tuve el valor de hacerlo;
ahora comprendemos que hicimos mal, y que hubiera
sido preferible presentarnos con franqueza. Mi espos .. ,
que conoce á ustedes por nuestras descripciones, he},
visto más claro que nosotros.
•Permítame usted, pues, que borre nuestro error con
una manifestación. Deseamos la unión de ambas familias en una sola. Juanita debe descansar. Mis cuadros
producen lo bastante para las necesidades de todos. Mi
mujer y mi hija correrán en busca de ustedes en cuanto
yo reciba la autorización, que le pido con verdadero
anhelo. Mi madre espera en un sillón, de donde por
ahora no puede. moverse. Los nietos de usted serán mis
hijos.
•Piense usted que le debo todo lo que soy , y que,
como hombre de honor, · bien merezco la recompensa
que solicito de cuidar de mi bienhecqpra. &gt;
-No sé qué contestará esta carta-me dijo D.ª Adelaida, apenas hube concluido la lectura.
-No tiene más que una contestación-exclamé:aceptar. Lo que con tal efusión y tales antecedentes se
ofrece, sólo puede agradecerse debidamente aceptándolo franca y resueltamente.
-Es verdad-dijo la buena señora.-¡Qué palpablemente se muestra en todo la mano de Dios! "
Han pasado algunos meses, y Enrique Garzón es el
jefe respetado y querido de una dilatada familia.
Nunca es perdido el bien que se hace.
VALENTINA M.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con e! envío de una faja del mismo periódico I ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.
AD.a A. P.-Para los toros se llevan trajes muy claros, y es propio que lleve el traje blanco.
La mantilla debe colocarla recogida, según indica , á
fin de lucir el cuerpo del vestido.
Media vajilla suele constar de seis docenas de platos,
sopera, salsera, seis fuentes, dos fruteros, ensaladera,
fuente cubierta y dos conchas para entremeses.
Es preferible bordar á realce el enlace de las fundas.
Lea mi contestación á D. 4 Rosa S. {núm. 24), y verá la
manera de guisar los riñones con Jerez, porque es lo
mismo que con vino blanco, sino que resulta un plato
más exquisito.

A UNA NUEVA SuscRITORA.-Los sombreros más elegantes para vestir son de paja de arroz ó de fantasía, adornados con un enorme lazo de sura!t cambiante, y sobre
el ala, alrededor de la copa, corona de rosas, margari•
tas, botón de oro, acacias, etc.
También se llevan mucho capotitas adornadas con lazos de terciopelo blanco, rosa ó malva, sobre crespón
de estos colores ó de color paja.
Á UNA ELEGANTE.-Sí¡ los trajes blancos se llevan mucho este verano.
,
En ellos se emplea el pañete, muselina de lana, velo
.religiosa y crespón; y adornados con encajes de Vene- cia , el .suralt, muselina de seda y gasa: estas dos últimas
telas en trajes destinados á concierto y casino.
Efectivamente: el peinado griego no está bien sino
formado con poco pelo; y puesto que usted tiene mucho, hágase un rodete alá..rgado de dos ramales.

�,.... ~;-- 4

~&lt;~~:._·,

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•

·-.,_
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•

á

16 años.

-.... ·---....._

32.- Traje para Jóvenes da 15

33.-Traje de ~ampo pa ra aeñorltas.

·- - - - - - - de campo pará Jdvenea de 13
34.-Traje

, 15 año1.

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35 Y 36.- U11ardapolvo. Delantero y etpalda.

-

37y 38.-Traje de uo11raldn pa ra aenorltas. Delantero Y es
paldL

�359

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Á UNA NovrA.-El llmcli es una especie de buffet que
se instala en el comedor I en una gran mesa cubierta
con mantel de lujo; sobre este mantel se va colocando
corbeilles de flores y platos montados, con pastas de todas clases, y después con simetría se va poniendo los
fiambres, ósea jamón en dulce, pavo en galantina, vaca
de Hamburgo, emparedados, sandwiclu, etc.; luego se
.colocan los vinos, como champagne, Burdeos, licores, etc.
Los criados preguntan á los invitados lo que se desea,
y sirven el lrmclt.
Antes, en las comidas de boda, se servía el café en
.el s~lón¡ pero ahora se sirve en el comedor.
Los criados deben ofrecer dos veces cada plato.
El té, no habiendo gran número de invitados, es servido por las señoritas de la casa, y para tomar con él
no hay regla fija: unas veces se sirve con pastas y galletas, y otras con tosta ditas de pan y manteca, sand•UJicks, empared1dos y tartines de frutas.
Á UNA HACENDOSA.-La granadina negra, lo mismo que
los encajes negros, quedan perfectamente limpios sumergiéndolos en cerveza y planchándolos después entre dos paños. Si la granadina quedara demasiado dura,
se pasa por encima del vapor que se desprende en una
cacerola de agua hirviendo, y se vuelve á planchar entre dos paños.
Á UNA INDECISA.-Para salir y entrar al baño es indispensable la capa de franela blanca con dibujo de rayas,
Junares, etc.
El traje más bonito para baño es el. de jerga azul:
blusa cerrada en el costado, cuello grande á la marinera, mangas cortas, pantalón ancho y cinturón sujetando
la blusa, y todo esto adornado con trencillas blancas.
Este traje es algo común, pero el más práctico.

volante de muselina fruncida con cabeza. El borde del
volante es dentado, y va ribeteado de cordoncillo, así
como la pegadura del volante. Cuerpo de aldeta corta
formando dientes redondos, y compuesto de espalda y
lados de espalda, lados de delante y delanteros con pinzas, abiertos sobre un chaleco de seda blanca, el cual
va cerrado en medio y añadido á cada lado á las costuras de debajo de los brazos y de los hombros, ajustándose con pinzas. Manga ancha por arriba y estrecha por
abajo, con una guarnición pequeña de muselina. Un cordoncillo de azabache ribetea la manga y guarnece la
costura hasta el codo, y un cordoncillo igual rodea las
aldetas y los delanteros abiertos. Cuello ·alto ribeteado
de cordoncillo. Un volante de encaje va montado en el
escote, y figura una punta en la espalda y en el delantero.-Sombre¡ro Mercurio de paja de Italia, adornado con
una tórtola.
Tela necesan"a: 5 metros de tafetán¡ 15 metros de fular¡ 60 centímetros de seda blanca; 2 metros de muse•
lina, y 3 metros de volante de encaje.
¡, Vestido jara nifiasde ó a11os.-Se hace este vestido
de bengalina azul pálido, y se le adorna con guipur
blanca. Faldita guarnecida de tres series de pliegues
estrechos. Cuerpo con cinturón redondo figurando una
punta por delante. Va escotado en redondo sobre un
camisolín de bengalina plegada, añadido sobre el forro
del corpiño. Espalda ceñida, cerrada en medio, y delantero de una sola pieza, estrechado en la cintura con
un grupo de pliegues. Un volante de guipur va montado
en el escote y forma berta. Manga ancha con puño abrochado y ribeteado de un rizado deshilachado de bengalina. Un rizado igual guarnece el escote.-Capelina de
encaje blanco, guarnecida de cintas azules.
Tela necesaria: 8 metros de bengalina, y 2 metros de
guipur.

guarnece el redondel. Se pone esta pantalla sobre el
globo de la lámpara, dqnde cae naturalmente.
Para una pantalla ordinarja, las hojas van cortadas
separadamente y reunidas en lo alto, bajo un rizado
de encaje ó de seda·.

Pantalla de palmatoria.-Núms. 30 y 31.
Se borda esta pantalla al punto lanzado sobre gasa
blanca. La armazón es de cobre dorado. El dibujo 30 representa el bordado de. tamaño natural de la pantalla¡
el dibujo 31 repres·enta la pantalla ya montada.

Cuarta parte de un tapete para tintero.-Núm. 32.
Nuestro modelo se puede ejecutar indistintamente
sobre cañamazo de Java, paño perforado ó lienzo grue·
so, ?I punto lanzado, con lana fina y seda. El borde va
recortado en forma de dientes, y el revés forrado de
satinete.

Esquina para funda de almohada.-Núm. 33.
Esta esquina se borda al plumetis con algodón número 20, y sirve para adornar fundas de almohada.

Tapete pequeño.-Núm_ 34.
El centro es de felpa, y el marco, de paño beige adornado con ramos que se bordan al pasado con seda de
la China azul y color de rosa para las florecillas verde
para las hojas y color de madera para los tallos. 'El fondo se borda con seda del mismo color del paño,
punto de cruz y al punto lanzado. Nuestro modelo es
color de nutria en el centro y beige alrededor.
UN PRODUCTO MARAVILLOSO.

ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.

CONTENIDOS BN LA HOJA-SUPLBMENTO,

Núm. 30.

Alfabeto para pañuelos ó lencería de lujo.
Núms. 1 á 25.

Corresponde á las Señoras Sus~ritoras de la 1.• edición de lujn.
TRAJES

---~~-.-

-=~--_-_,

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- --~=:-.:"

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-

=~~=_;f"
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·}i#[,is.:~'º.,,
,

PLAYA.

I. Vestido Princesa de fular negro con flores verdes.Adorno~ de muselina de seda negra y cinta cometa
verde a1aretada y pasada por un galoncillo agujereado.
Espalda Princesa y lados de espalda que dan el vuelo
necesario para la falda; lados de delante y delantero de
una sola pieza, ajustado con pinzas. En el lado derecho
de la falda tres hileras de cinta cometa ajaretada y
puesta al sesgo, cuyas cintas varl fijadas con unas escarapelas de la misma cinta. Pieza de muselina ondeada,
puesta sobre el delantero, de modo que figure un delantero de corpiño cruzado al sesgo y sujeto con una cinta
pasada por un galoncito formando jareta, con escarapela de la misma cinta. Este adorno cubre la cabeza de
un volante fruncido, tomado de la pieza de muselina
ondeada. En lo alto de la espalda, punta de capucha formada por un volante de muselina plegada en el esCote.
Manga de fular, ancha por arriba y ajustada por abajo.
Forro de los delanteros cerrado en medio. Una tapa
abrochada cierra el vestido, bajo la pieza de muselina
ondeada.-Capelina de cerda negra, guarheéicla de orquídeas.
Tela necesar,ia: 16 metros de fular, y 2 metros25 cen•
tímetros de muselina de seda.
2. Vestido de fular crudo, guarnecido de muselina efe
,reda blanca y de un cordoncillo de cabocltones de azabache.
-~ondo de falda de seda ligqra y falda ge fular, .cuyos
panos de detrás van guarnecidos de tres hileras de cor.doncillo de azabache, y cuyo delantero termina en un

-~

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DE

-

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~--~ -::::::-:.:::::: ==------- ----

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~

Nunca insistiremos bastante en declarar las cualidades verdaderamente notables del 7abón del Congo.
No hay producto, f!n su género, que pueda luchar con él
por su finura y suavidad, por la dt::licadeza incomparable de su
pasta; y he ahí por qué su fama es universal.
Jabonería Victor Vais.sier, París.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS

Este alfabeto va bordado con algodón blanco ó de
color al plumetis, punto de armas y punto anudado. Se
le emplea para marcar pañuelos ó lencería de lujo.
Babero bordado.-Núms. 26 y 27.

Es de piqué liso y va bordado de una guirnalda y de
un salpicado al plumetís. El dibujo 27 representa el bordado de tamaño natural. Consiste este bordado en un
salpicado de florecillas, rodeadas al punto de cordoncillo y rellenas interiormente al punto anudado, y una
guirnalda al plumetis y punto de cordoncillo. El bordado
va festoneado en tirantes agudos.

Pantalla para lámpara con globo.-Núms. 28 y 29.
Se hacen para esta pantalla ocho hojas como el dibujo 29. Cada una de estas hojas puede ser del mismo
dibujo ó de dibujos distintos. El bordado se hace al
punto lanzado, con sedas del color natural de las flores.
La mariposa se hace con seda gris, encarnada y torzal
de oro. ~ste bordado se ejecuta sobre gasa de seda ó
faya ligera. Los dientes del contorno van rodeados de
un punto de festón hecho con seda color de rosa.
Cuando se trata, como en nuestro modelo, de cubrir
un globo de lámpara, se dibujan sobre un pedazo de
gasa ó seda~ de 60 centímetros en cuadro I las ocho hojas que forman un solo redondel y forman un todo por
arriba, á una altura de 2 á 3 centímetros. Se hace en
medio de esta rosácea un águjero que tenga la circunferencia del tubo de la lámpara. Un punto de festón

Pol,•oH de n1•1•oz. E. COUDRA Y, 31, rm d' E11gien, Parfs,
-Nueva creación, especialmente recomendada á la gente de
buen tono, que aprecia de una manera particular la finura y
suavidad de este delicioso perfume.
Medalla de Oro y cruz de la Legión de Honor en la Exposición Universal de París de 1878.

po, los ciganillot
ASMA YCATARRO Cu,~dos francos
la CRJa.
parn el tocado,
EAU
D•HQUBIG ¡ NT y paraapceciada
los baños. lluublgaat,
perfumista,
19, Faub9urg s~Honoré.
Esp1c. 2

~

muy

Paris,

¡ adhe,entes ;nvisibles, cxquis;to
POLVOS
OPHELI
"\ . perfume. Doublgant, per,fumista, París, Faubourg St Honoré, 19.
8AVON ROYAL [

VZOLET¡· SAVON

DE THRIDACElu. i:,:,1¡;:ñ:'::.",ms VELOUTINE

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Septembre. (Vean.u los a11u11cios)

~-~
':~

==

CHEVELURE
IDÉALEcan:
l• La Quinte55ence &lt;!~ Henne que
da al nhello el es p! ~udldo roloi- berin e o 11rdientoe,que llnu,nu co lor 'l'lci11, no
c11¡-¡1. m nda hace luror "" la hi¡: h-life
dr l muZHlo e ntero; 2-'L'Eau Surpren , nte r¡ "e le co munica l os nw¡ores

:1;;r,~sa~ª~J

1

~::n~e r u ~1;1 leº~~~~i·oJ;
101 m11s dellcioi,01 eo1ol'ea ru blo• ()
1lo r~do1. Cada produ~to con su modo
d e ,.m¡,l~o. precio 7 rr., ncos e n Par! t,
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Decís, Señora, que os faltan muchas cosas

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vo1ver á Ia h ermosa ed a d d e d tez y seis primaveras
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necide.s de vuestro rostro; su Anti•Bolóos extir- r¡¡nw.!~t.OIIDOII
COR O ~ A.
Un vo umen en 8.o mayor francés, que se ven t,
1
st
pará los puntos negros que brotan en la nariz,
001\PA~h DR PRRFUMERfl INGLESA
c~~1:S:1t~!~~
e periósin dejar la menor huella de ninguno; su Sorci, NEW BOND ST., LOND_ RES
177
h'um espesará, alargará y dará nuevo color á
1
vuestras cejas y pestañas; su PM ta de /os PrdaSE YENOE EN TODAS LAS PERFUIIERIAS
dos destruirá los sabañones y las grietas, y os de- 1 - - - - - - -- -- -- - - - - -- - ~- - -- - - - -- - -- -- -- - -volverá la mano lisa y mórbida, con las venas
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
en 2 dias ó instantánea
ningún artificio.
El Catálogo de la Perfumeria Exótica se remite
para los CABELLOS y la BARBA
gratis y fra,uo de porte, á quien le pida.
tintura Rublo do,ado.
.Depósitos m /lfadrid: Arlaza, Alcalá, 2.J, prbt·
1mplde la calda del pelo
cipnl, izq.; Pascual, Arenal, 2,- ¡utfunuria Ury facilita su salida.
quiola, Jl.fayor, I,' Aguirrey JJfolmo, Preciados, I,
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)' m Barcelona, Sra. Viuda de Laf,mt i Hjjos.
En •adrld: Q. DE OUllEA CarmeD
l)'

t!i~M~~r'¡J~

14 de Agosto de 1891

Alcala 23 _ MADRID

Nº 30

:rm~~3~

AGUA FIGAROl~~!~~~
AGUA FIGARO,

LICOR FIGAR0

ROYAL WINDSOR
,LCELEBRE REOENERADDR,msCABELLOS
¡ Teneis Canas?
¡ Teneis Péliculas?
Teneis Cabellos dé·
bi es 6 que se caen 7
SI LOS TENEIS
Emplead el ROYAL

1

WINkSDI, este pro•

dueto, por es.ce•
lente devuelve 6
las canas el color
y la beldad no.i:.u•
rales de la juven•

tud. Impide la
caida de los cabel•
,
.
los, y hace d8'3a•
parecer as pe cu as. Es el Eolo regenerador
de los cabellos que haya tenido medalla.
Result.a.dos inesperados. - Vent.a. siempre en
aumento. - Exsij:ise sobre el frasco los palabras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa de
loa peluqueros y perfumlstas en frascos Y
rnedioa frascos.

DEPOSITO: 22, Rue de fEchiquier. 22, PARIS

�360

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA H ISTORIA DEL GUARDABOSQUE.

Kanangad,1Japon

P ocos hay en Inglaterra que sean naturalmente
tan fue rtes y saludables como James Braddock.
E s guardabosque y vive en Jepson's Clough1 Adlington cerca de Macclesfield; es robusto y hasta
h ace do'"s años podemos decir que no habí~ estado
m alo en los sesenta años de su ,·ida.. Un día del
verano de 1887 estaba en su casa, y en el curso de
la conversación que se suscitó, Braddock contó
lo siguiente, que imprimimos porque ha de interesar á otros muchos. Dijo:
-. - Puede que usted haya oído hablar de mi
enfermedad, y en este caso no viene á nada volverla á contar.
&gt;-He oído hablar de ella en Manchester - le
contesté-pero me gustaría que usted mismo me
la contase.
:o-Bien-dijo James;-pues se la contaré. La

RIGAUD y C", Perlum1"

•

Pmeedores de la Rea l Casa deh paiia
8, rue V ivie nne, PARIS

El Agua de Kananga es la loclbn

más
rcrrescan tc, la que m:i.,; vlgorlza la piel y
blanquea el ~utls,perfumánuoJo dellcnJamente.

Extracto de Kananga
Suavl-.lmo y arlsloc rálko
perfumo para el pañuo:o.

Aceite de Kananga

TCSOl'O ¡fo la cabdlcra. que
abt·i\lanla, l11ce crecer
he contado muchas veces y siempre ha servido
y c:..:ya calda proviene.
de beneficio á alguien. Este verano hace dos años
que me puse muy malo de indigestión. Qué malo
Jabon de Kananga
estaba y cómo me curé es cosa que sabe todo el
El mu ~rato y
mundo por estas cercanías. l\luchos han venido á
uut uosO,COUSC' l'Va
verme y á hablarme de ella. Empecé á notar una
al culls su
n acarada
sensación de tristeza, y perdí el apetito de manetransparencia.
ra que no podía comer nada sino á la fuerza, y
luego se me quedaba en el estómago como una
Loc/dn uegetat de Kananga
pesa. An tes el al imento roe ponía en estado de
limpia la cabeza. al&gt;rll!anta el cabello y
sufrir el trabajo y la fatiga, pero ahora no me
evfla su calda, ton1Ucáudolo.
hacía provecho alguno. Tenía mal gusto de boca
y mirándome al espejo veía que la piel y los ojo;
'Madr id : Romero Vic ente.
habían tomado un color amarillo, y la gente deBarcelona : Conde Puerto y C'-.
cía que estaba muy bilioso, que tenía mal de hígado y que la sangre estaba t-nvenenada. Y así lo
creía yo, pues me dolían la cabeza, los brazos y
las piernas como si se hubiera apoderado de mí
una calentura. Tomaba píldoras y otras cien medicinas, que me aliviaban un día ó dos, dejándome luego ta_n malo como a1;1tes. Poco después empecé á senurme falto de ahento, y tenía que sentarme á descansar, mientras que otras veces ' I
--'.
podía andar todo el día sin cansarme ni pararme
h
' v,l
á respirar una vez siquiera. No podía explicarme
.r-J}'_k/J
''"'""•"'""'
qué me pasaba ni qué había producido este es~- OS
tado, pero cada vez estaba peor y de esto no me
cabía duda. El corazón me palpit11.ba y se me debilitaba, y esto me daba miedo más que el estado
del estómago, pues no sabía entonces que In inPREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
digestión era la verdadera causa de todo ello. La
gente me decía que estaba enfermo del corazón
REOOMENDADOS
POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
y podía quedarme muerto repentinamente, Puede
usted presumir que esto me llenaba de miedo, CIJRAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el dia toda clase de
creyendo que no me q,uedaba más que hacer en
este mundo. Asi segu1amos, y ni los médicos ni
los amigos parecían entender lo que á mí me pasaba. Un día me sentí tan raro que casi me da VÓMITOS Y DIARREAS; DE LOS TÍSICOS, DE LOS VIEJOS, [DE LOS NIÑOS,
miedo de pensarlo. No podía respirar. Me sentía
ahogar como si una mano fuerte me tuviera cogido por el cuello, y estaba seguro de que me
VÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
morfa. La gente me echaba aire y me da.ha aguar•
diente, y al poco rato me repuse, quedando muy
débil y con un sudor frío. Después el estómago
se me puso peor, y temía volverá sentir que me
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTmos,
ahogaba, pues si esto pasaba creía que me moempleada con la
riría. Entonces un día, leyendo un periódico en- REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
contré un caso como el mío que había curado el
N iD.gu.n. rem edio a l can zó de l os m édi cos y del público tanto fa vor
Jarabe Curativo de la Madre Seigel. Me pareciéi por sus b u.en.os r es1.1ltados,. q ue son. l a admir aci 6:o. d e l os enfe rm os.,2
PASTA DENTARIA, VERDADERO CARMIN DE LA BOCA
que el precio no me arruinaría y comprt una bo- =i.i:ngu:o.o tan. v e rdad con::i.o :o.u.estr os INALTERABLES Y XAR.A.VILLOSOD
tella. Las primeras tomas me hicieron provecho.
., § ~ \,\~ \\,~ 'I~§ ~~
~~~\~
No lo crt!eria usted ni yo tampoco, pero así fué.
Al cabo de unos días, podían ser catorce 1 el es- Cuidada C(ln las falsificaciones ó imitaciones porque no darán al mismo resultado. Eligir la rúbrica y marca da garanlia
tóma.go empezó á funciona.r, me llevaba el aliDe venta en todas las farmacias y droguerias de Espa ffa y Ultramar.-Yivas Perez, Almeria
mento y me empezaron á volver las fuerzas.
•- tNo se volvió usted á sentir ahogando~
•-No, señor. Las palpitaciones dt:I corazón
no volvieron á molestarme más, y los ojos y la
piel dejaron de estar ama.rillos; y, para abreviar,
CAFÉS , TÉS , TAPIOCA
'
después de dos botellas del Jara be de la Madre
96, Strand , Londres. - 9 , Boulevard des Capucines I Par ís.
Seigel estaba tan bueno como había estado en
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
toda mi vida. De qué se compone esta medicina
concentrados·• ESSENCE
FILIA , HEL10TR0PE BLANc, ToBEADoR Exqmsrr,
no lo sé , pero estoy seguro de que no es como
MADRID - ESCOR I AL
t Extractos
,
BOUQUET, etc.
ninguna otra. Si no hubiera visto a.que! periódico
Ex igir la v e .,dad c r:\ m:H'c a
y no me hubiera inducido á probarlo, creo que •1a7Q--••~--~•Q••o••• Aguas para tocador: FILIA, EA u DE BIMMEL , r.A v ANDE AMBRÉE.
ahora estaría enterrado hace muchos meses t11n
cierto como ahora estoy hablando con usted. Se 1- - - - - - - - - - - - - - - - - - - Tintura Rubia: AGUA DE oRo , LA MAs PEBFEcTA TINTURA RUBIA.
lo digo á todo el mundo y lo seguiré hachmdo
Jabones extrafinos: i'i''itc:~~:iTROPE BLANC, LILAS BLANCAS , VIOLETTE
mientras pueda hacer uso de la lengua. &gt;
DE mu EN LA S PRINCIPALES PERFUMERiAS. -N ED ALLA DE ORO: HPüSJClÓH D, BAl!CELDNA.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona ten~
drán mucho gt1sto en enviarle gratuitamen'te un
Para reemplazar el chocolate, cuya dtgestton es a veces dificu ltosa, y el café con
folleto ilustrado que explique las propiedades de
leche, c uyos erectos debilitantes son tan
este remedio.
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médicos recomiendan el Racahout DE
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Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al roslro una maravillosa y
NGRRNIRR , allmeuto muy agradable y
delicada belleza, y le dan un perfume de exquisila suavidad. Ademas de su color
co, I-4 reales; frasqllit o, 8 reales.
sumamente nu tritivo, que recetan ya a los
blanco, de una rcurc1.anotable, hay cuatro matices de Rachel y de Hosa, desde el más páUclo
niños. a las l)Crsonas de edad 6 aucmtcas y
basta~ mas sub do. Cada cual hallara, pues, exactamente el color que conviene asu rostro.
en
u
no
palabra,
á todos los q ue necesitan
1
1
fortifican tes.
-DEPÓSITOS en la Kue Vtvlenne, 53, PARtS.
tH , cer1t1&lt;1 - T os r ebelde, Br onq nltis, Catarros

qbo,

ORDEN POR EL

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El mefor dentrillco,
mas agradable y, sobra
todo, mas Higienico:

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~\§~~'1~ '

----------------·
1
, MATíAs· LÓPEz
!
i

l

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R I lY.t lY.t E L.

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NINON DE LENCLOS

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nncimiento á l_a
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortl.•
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporán eos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia am_orosa
de las (JaHas, de Bussy-Rab.utin., perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente p~op1edad
exclusiva de la P e rrume r1a l\lnon (Afaison Leco,i/e), 31, rue du 4 Septembre, 31, Pan s.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'é rlfa ble IEao d•
ll"hteu y de Dube&amp; d e lllnon, polvo de arraz qu~ Ninon de Lenclos llamaba cla juven~ud en
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para ev1_tar las
falsificaciones.- La Patfumeril Ninon expide á todas partes sus prospectos y precios comentes.
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SOLUCIDN CUNAUD • g;;¾1:z:: \:;''

PERIOOICOESPECIAL DESEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPC:NSABLEEN TOQA CASA DE FAMILIA

Año L-Núrn . 31.
11

SUMARIO .
T w::u o.-Revi,ta pari:s.iense, p~r V. de Castelfido.-Explic-1ci6n de los grab¡ados.-Flor del Alba (continuacion), por
D.ª Isabel Cheb::.-Dos coronas, por la Condesa de Campoblan«&gt;.-Hojas de pensamiento, por E. Flores.-Un retra:o
s i carbón, por D. Julián G. de Oman.a.-Resucitada , por
D.ª Em ilia de s.n• -Cantares, por D.• Milagro F.r Lechu~ y Montalbo.-Oichas perdidas, por D. 1 Fau$lina Saez
de Ml'igar.-Correspondcncia particular, por D.• Adela P.Explicaci6n del figurín iluminado.-Sueltos.-Solución al
salto de caballo publicado en el núm. 28.-Anuncios.
GRABADOS. - I A 3. Trajes de playa. - 4 á 7. Camisas ,scotadas
con canesós borcfados.-8. P,ina.dor.-9. Camisa para ~e!'loras.
- ro y 11. Corsé !)ara personas gruesns.- 12 y 13. Corsé para
personas deigadas-14. Peinador.-15. Pantalón para senoras
groesas.-16. Camisa de dormir con canesú.-17. Panta\bn
para senoras.- 18. Enagua de crespón de algod6u.-19. Corpin.o de debajo. -20. Camisa !ldomadaoon bordados.- 21. Capota de tul negro.-21 y 23. Vestido 'para nin.as de I ? anos.24 y 25. Vt."Stido para jovencitas de 14 anos. - 26. Sombrero
de paja.-27. Vestido para niJl.as de u á 14 al':os. - 28. \'es•
t ido paraj6,·encitas de 15 á 17 an.os.-29. Traje de campo.30. T raje de casino. - 31. Abrigo de viaje para jovencitas de
l2 á 14 allos. - p. Traje de playa.- 33 y 34. Manteleta de
,.,erano.- 35 y 36. Manteleta de entretiempo. -37. Vestido de
bwga!ina y encaje.- 38. Vestido de tafetán y lanilla.- 39.
V estido de sarga li&lt;a r sarga broch.1da. - 40. Sombrero de tul
negro. -4,.1. Capota de paja.-42 y 43. Rata Duquesa.

•

REVISTA P ARISIENSE.
S UM AR I O .

La canfcula.-T e!as ad kcc.- La muselina, el percal, los CN!S·
pont:S de algodón.- Los vestidos de cintura redonda y los
trajes de chaque1a.- Petos y chalecos.- Trajes infantiles La última novedad en Fombreros.-Una esclnina original.1Qué carrera hemos hecho !-Cumplimientos de un yerno.

-")
1~

· '¡pJ5!cfüé'
~-.
~- N

¡~

calo r tórrido n os abruma. París

~~- vive en un estado d e soñolencia

y de abatimiento, y no sé, eh
ve:_dad, qu~ decir pa r a de~e~ penar concienzu damente m1 m 1y,.... sión de cronista de modas .
)
P.ara luchar con esta temperatura
tropical , no tiene nada de extr año
_ que la mayoría de las señoras adopten
,. el pe r cal, y la muselina. Paso e n silen cio
el satine te, e l céfir o y t odos esos tejid os
d e algodón , lige r os, si se quiere, pe r o de masiado comunes.
Lo que sí preconizaré son esos lindos cr esp ones cuyos dibujos y colores so n de un gust o perfecto. Lo ideal en esa clase de vestidos
es que n o tengan el aspecto de vestidos de
algodón, sino de lanillas sedosas y brillantes.
Hay también batistas t ranspa rentes, cuyos colores y dibujos son absolutamente parecidos
á los del fular. No será preciso lavar estas ba•
tist as; son gene ralmente ta n obscu r as, que
durarán t oda la tem por ada sin lavado.
L as disposiciones, esas telas con cenefas más
6 menos anc has tejidas, que imitan el bordado
á la mano, est án más de moda que nunca. H e
visto, entre otras, sobre fondo azul marin&lt;;&gt; ,
una cenefa de botones d e oro y de margantas, d e u n efecto delicioso; otr as compuest as
d e ramas de glicina y de lilas I de rosas diminutas, d e muguetes, etc.1 etc. Se llevan tam•
bién las d isposiciones compu estas de las clásicas pastill as, grandes y pequeñas, azules,
c olor d e rosa 6 paja sobre fondo n egro. El
éxito d e estas telas se compr en de 1 p orque vist en á las mi l mar avillas.
L o q ue prefieren much as elegantes so n los
crespones d e algodón, d e u na variedad de dibujos y colo r es extr aordinaria. Van bordad os
de lunar es 6 flo r ecillas caladas 6 list ad as. L os
más lindos son los más cl aros.
,
.

•••

á 3. - Trajes de playa •

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

335

CRAB APPLE

INFORMES PARA LAS TRABAJADORAS.

BLOSSOMS

Con lrecuencia se oye que en la actualidad las
mujeres \ienen más medios que nunca de ganarse la vida. Esto, sin embargo, no deja de tener
inconvenientes, pues de esle modo las mujeres
se dedican á muchos trabajos, que no debían,
con muy malos resultados. Miles de muchachas,
especialmente en América, están sentadas todo

AMO

el día á una máquina de imprimir ó á un instru-

mento tele~ráfico; están de pie doce horas seguidas en liendas ó almacene.,;, ó escriben en un
escritorio hasta que les duelen los músculos y fa.
cabeza. Tanto en América como en Europa, están muchas horas en los talleres en trabajos
fuert~s y monótonos, la mayor parte de las veces
en una atmósfera detestable y ganando muy poco.
Cuando pierden la salud, los gastos de médicos
y otros consiguientes se llevan lo poco, que han
podido economizar; así que todo informe que
permita disminuir los gastos, debe ser muy util
á las trabajadoras.
Sobre este punto una carta que hace poco recibimos puede dar alguna luz. Esta dice: cCuando una mujer no tiene más que sus manos para
ganarse la vida es muy terrible ponerse mala,
aunque no sea más que por unos cuantos días.
Así me encontré yo cuando caí mala la primera
vez, hace unos diez años. Empezó por una espe•
cie de pesadez en la boca dd estómago, fatigas
y mareos durante las comidas. Al levantarme de
la mesa con frecuencia sentía palpitaciones en el
cor11zón, que me ponían que no sabia qué hacer.
Algunos días apenas tomaba alimento al~uno, por
el miedo que me daban los dolores que me producía. He estado sin comer tres días y tres noches, hasta que ere{ &lt;J,Ue me moría de hambre.
Al mismo tiempo sent1a tal apetito, que no hubiese perdonado un pedazo de pan por duro
que hubiera sido. Me puse tan mala, que tuve que
guardar cama muchos días, y estaba tan débil,
que no podía ni lev,intarme sobre los codos. Fui
á ver ti un médico y otro, y no creo que bajarían
de doce. Unos decían que tenía una cosa, otros
otra, pero no había dos que estuviesen de acuerdo sobre la verdadera enfermedad que yo tenfa.
Con ninguno conseguí aliviarme, aunque me hadan l!astar mucho dinero en pagarles y en comprar las medicinas que mandaban.
PREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
•Un dia vi en un periódico un artículo sobre
el Jarabe Curativo de la Madre Seigel. ¿Cómo
RECOMENDADOS POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
me había de inspirar confianza? ¡ Había tenido y
perdido las esperanzas tantas veces! A menos CURAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el día toda clase de'
que no se dé desde el principio con la verdadera
medicina, lo cual sucede muy rara vez, me parece un verdadero milagro que se lle~ue á encontrar alivio. No sé qué es lo que á mt me hizo
pensar que el remedio de la Madre Seigel me
haria provecho, aunque supongo que seria el
haberlo descubierto y preearado una buena muVÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
jer , que con él se curó á st misma. De cualquier
modo, mandé por él y empecé á tomarlo. A la
fecha en que escribo esta carta hace cuarenta y
nueve días que lo estoy tomando, yel cambio que
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS,
ha producido llama la atención de todo el que me
conoce. El dolor que me daba en el corazón ha REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
desaparecido y cada día estoy más fuerte.•
Ni.D.gu.n. rex:aedio alcanzó de los médico• y del público tan.to favor
Nota.-La persona que ha escrito esta carta no )?or sus buen.os resu..ltadoa 7 que son. la adrn.iraci6:n. de loa en.fer:o:,.oa;
ninguno
tan verdad como D.u.estroa INALTERABLES Y MARAVILLOSOS
quiere que se publique su nombre. Debemos
respetar sus deseos, aunque no dudamos que
consentirá en que demos su nombre y su dirt:cción á cualquiera persona de su sexo que desee Cuidado con las falsificacioncs ó imitaciones porque no darán al mismo rasuttado. Etigir la rúbrica J marca de garantia
escribirle directamente ó por mediación nuestra.
De venta en todas las farmacias y drogµerias de España y Ultramar.-Yivas Perez, Almeria

ORDEN POR EL

INDISPOSICIONES DEL TUBO DIGESTIVO,

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COLERA, TIFUS, DISENTERIA,

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¿Teneis Canas?
¿Teneis Péliculas?
Teneis Cabellosdó"
b es ó que se caen1
SI LOS TENEIS

Un caso ¡arecido es el de la Sra. West, de
Manor Roa , Bournemouth, [nglaterra, que nos
escribe recientemente: cTengo el gusto de informará V. que me he aliviado maravillosamente
después de tomar el Jarabe Curativo de la Madre
Seigel. Estaba tan mala, que no podía abandonar
)a cama y ere! que no me levantaría nuhca; pero,
gracias á Dios y al uso del Jarabe, me he repuesto hasta el punto de haber vuelto á mi trabajo.
Soy una pobre viuda que tiene que trabajar para
vivir, y una ó dos veces he tenido que vender algo
para comprar el larabe de Seigel. Durante años
no podía llevar e1 alimento, y me daban dolores
de cabeza terribles. Ahora que otra vez me
encuentro buena, pronto ~anaré cien veces el
precio de la medicma que ha desterrado mi enfermedad.•
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White,
Limitado, 155 1 calle de CaspeJ Barcelona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
El Jarabe curativo de la Madre Seigel está de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco, 14 reales; frasquito, 8 reales.

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PARA. EL PA'GUBLO

R10Au0

c ..

v
do, Espeil•, Grecia. -; :a:olanda.

DE

P•11.•u11lllT.I.JI DI: LU OOllTJII

ESENCIA : Lucrecia.

Lilas de Persia.

ElTRACTO : Graciosa.

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ilustre Anión el de los Cantares 1 moral, ins•
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francés, y se vende, á 4 pesetas, en la Ad·
ministración de este periódico, Madrid,
calle de AlcaJá, núm. 23.

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,.,,....,.,. a. i. ltt&amp;l O...

tan en boga en París como el presente
año. Hasta el mundo oficial lo ha adoptado, y la brillante recepción que el Presi•
dente de la República dió recientemente en
el palacio del Elíseo fué á la par una matink
san/ y una gardm-party. En el gran salón que
á la A venida de Marigny se bailó al son de una
orquesta mezclada con los coros del teatro de la
Opera I mientras que los indiferentes á los placeres de
la danza se paseaban por el jardín, donde la música de
la Guardia Republicana ejecutaba trozos escogidos.
¡ Cuántos recuerdos evocan los árboles secula·res de
este jardín maravilloso I que tiene las proporciones de
un parque! Edificado en 1718 por el Conde de Evreux,
el Elíseo fué sucesivamente la. residencia de la MarquesJ.
de Pompadour I del banquero Beaujon I de la Duquesa
de ~orbón, de Murat, de Napoleón I, del emperador
Ale1andro de Rusia después de la invasión extranjera en
Francia, del Duque y la Duquesa de Berry desde 1816 á.
1820 1 de Napoleón 11[ todo el tiempo que fué Presidente
de la República, del emperador Alejandro II y del sultán
Abdul-Aziz durante la Exposición universal de 1867. Después de las obras de ensanche hechas en 1889, puede
asegurarse que hay pocos palacios en Europa. que sean
más adecuados á las grandes recepciones que el Elíseo.

~

«(LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR)»

.,,.

mes de Julio ha sido el mes de lasgardtn-

¡t¡}¡ -~• par/y. Este género de fiestas, cuya moda
~ ~
procede de Inglaterra, no ha estado nunca

ef. ,'\ •

s.
C1mu

e~~;L

lfA11U1'ACTUIU,t UNDPOIH, HlMTS

•.
~" .....

1 VERDADERA

SUKARIO.

Las prrlm•JJ,art)'.- Recepción diurna en el Elíseo.- Historia de un p;¡lacio.
-Los ,·estitlos claros y las c':!.ar¡uetas caladas. - Transformación de la.:1 fal das; las falda~ cortadas en punta y las faldas t:paraguaso. -La gasa y el
cre1pón.-La lencería de color.-Sombre1os y capota5.- Pre&lt;:auciones de¡..,
estaci6n.- LO&amp; extranjeros en Paris.- Inteligencia de uo ª)'Uda de Cllm:ir•.

'-Jfit
E HIJO
tJ E.30 120D
Milk Street, London

Y OTROS

Año L-Núm. 29.

Madrid, 6 de Agosto de 1891.

REVISTA PARISIENSE.

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en la India y Colonias.- El nomb1e y
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1~ pados en el cors6 y en la ca.ja.-Escrf•
base á IZOD'S con las medidas, para
~ recibir el pliego de dibujos.

ESS BOUO.UET

CRÓNICAS- NOVELAS, ETC., ETC.

TnTo.-Re\'isla parisiense. ror Y. de Castellido.-E,:plicación de lo, gra.b,;ul0$.-En familia, por A. León.-Lll máquina Je coser (conclusión), pot
la Condesa de C•mpoblanco.-Cartas á. una madre, por D." Maria del Pi lar Sinub.-f'lor del Alba tcon1inuac1ónJ, por D.1 Isabel Chebc-Con~
su!IA, poesía, por D. A. Llano,.-¡ Tarde!. por D. Luciano de Bur2osCorrespondencia particular, por D.• Adela P.-Eitplicaci6n del figurín iluminado -Sue\tos.-Soluci6n al jerogUfico del 110mero 26.-Jerogllfico.Anuncio11.
GLUu,oos.-1. Vestido de crespón de la China-2. Vestido de muselir.a rameada.-] y 4. Tapete pt(!ue1'10, bordado de flores de íelpilla -5 y 6. Almohadón para \os pies.-7 a 10. \'arias canastillas.-11. Taburcte.-1 ~.
Rincone1a.- 13 á 27. Prendas de lencería para ninas y ninos.-28 y 29.
Traje para. 1;Cnori1u.-~o y 31. Vestido de fular rameado.-p y 33. COl"pino de utinete.-34. Camisa par:1. niftas de 3 á S anos.-35. Enagua pam
nil\al de 9 Íl II anM.-36 y 37. Delantal para niftOS de 6 á 8 ano~.- 38.
Co~ para jo1·eneiUis.-3Q y 40. Ddantal de escuela 6 jardín ¡:,ara ninas de
10 á n anos.-41. VC5tido de tejido de seda y \ana.-42, Vestido de laua
de C.1,nutillo.-43. T1a;e de paseo.

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joven y bella hasta más allá de sus So años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
l)J:
~ "1,C) ~~
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti- PERFUMERÍA ~
;f ~,¡,~.,."-·
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá~~:9► \'i ... ,
neos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
4. Y.:9►
de las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
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•••
Los vestidos claros y vaporosos están más de moda
que nunca¡ lo cual se comprende, dada la estación que
atravesamos. Se hacen estos vestidos de muselina estampada, cuyos dibujos son sumamente originales· de
crespón fi.nament~ilustrado de arabescos color de r'osa,
blancos ~ color de malva, y lo que aumenta la gracia de
estos tra1es es que van fruncidos en tomo de un canesú
y ceñid~s á la cintura con una cinta de raso que cae en
largos p1cos flotantes por detrás.
Los encajes y pasamanerías gozan de gran favor.
Se-hacen chaquetas enteras de pasamanería, fabricadas con arreglo á patrón, que son de una elegancia inc~mpal'able. No llevan forro, ni más adorno que una
c~nta que sale de una especie de cartera formando bolillo. Se llevan también estas chaquetas reduc;
&lt;á su

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1,- '/estido da cresp6n da la China.

2.-Vestldo de muselina rameada.

�/

más mínima expresión, es decir I sin cuerpo, nada más
que un simple corselillo, como indica el croquis número 1.
Nuestro modelo es de pasamanería negra mezclada
de azabache, y acompaña á un vestido de siciliana color
de rosa. No hay nada más elegante ni original que este

t,;6m.

-l
r

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

338

Y ya que trato de vestidos de gasa, describiré uno
muy notable que he visto en una casa de modas de las
principales de París.
La gasa era negra, bordada de lunarcitos de todos co·
lores. Falda e paraguas :o terminada en una puntilla que
i~ualaba con el entredós. El cuerpo terminaba en una
aldeta larga y plegada en pliegues muy estrechos. El
forro, escotado en punta, iba velado por la gasa, montada sobre un cuello en pie de terciopelo color de anémona. Un corselillo de azabache, muy alto debajo de
los brazos y arqueado por delante y por detrás, iba
aplicado al cuerpo del vestido. La manga, un poco an·
cha y alta de hombros, iba sujeta por abajo con dos entredoses de azabache, separados por una guarnición de
gasa plegada.
Estos vestidos de gasa, muy de moda actualmente,
reemplazan nuestro antiguo vestido de encaje.
He aquí otro traje muy lindo, con la falda en· punta,
como la que acabamos de describir.
La tela es una siciliana color heliotropo brochada del
mismo color. Tres galones de pasamanería mate caen
sobre el delantero de la falda . La chaqueta, muy larga
y muy ancha, va adornada con solapas de brochado y
se abre sobre un peto de seda del mismo color. La
manga va estrechada con un brazalete de pasamanería ( croquis núm. 2).
Se hacen muchos vestidos de crespón de seda de color siempre claro, y e:; en verdad el vestido de verano
por excelencia, porque no tiene ninguno de los incon-

zumo de cohombros, que se enjuga al cabo de unos ins•
tan tes, es también sumamente útil.
.
Se pone después una ligera capa de polv!)S de Cypns,
que se extiende sobre el cutis, frotando c~n la mano, lo
cual es igualmenté un excelente preservativo c~ntra. los
ardores del sol y la irritación producida por el aire_ vivo.
Antes de poner los polvos hay que enjugar muy bien la
crema emoliente.
La pasta de terciopelo es la mejor pasta para las manos en la estación actual¡ suaviza las asperezas de la
piel producidas por el agua del mar, y puede reempla·
zar al jabón, pues lava perfectamente.
Durante los_grandes calores los perfum~s frescos son
preferibles á las esencias y extractos. As1, la v:erbena,
el limón y el agua de Colonia imperial rusa nos impregnan de un olor fresco y sobremanera agradable. .
Todos estos consejos emanan de la períumena de
Guerlain , 15, rut de la Pai." , donde se encuentran todos
los productos arriba mencionados.

l.

•••

Un extranjero de los que abundan actualmente en París, enseña á un amigo un objeto que acaba de comprar
en un bazar.
- ¿Qué es eso? le dice el amigo.
-No lo sé.
-¿ Y para qué puede servir?
-Lo ignoro ..... pero debe ser una cosa muy cómoda.
El Vizconde á su ayuda de cámara Antonio:
-¡Cómo, imbécil! ¿Has echado una carta al correo
sin hacerme notar que se me había olvidado escribir la
dirección en el sobre~
Antonio azorado :
-Creía que el señor Vizconde no quería que yo susupiese á quién escrit;,ía.
V, DE (ASTBLPIDO,
P,nfs,

traje. La falda es muy sencilla, enteramente recta y
adornada con una orla de pluma negra. El cuerpo, artísticamente plegado, va sujeto por el corselillo de pasamanería, cuya~ aldetas son largas y anchas, y van
hendidas por delante y por detrás. Tres escarapelitas
de ~cinta sirven de broches al corselillo, y otras dos van
puestas sobre los hombros. La manga, que es~muy alta,
se pega sobre el corpiño mismo, formando la hombrera.
Es una forma de mangas enteramente nueva, que se
hace hasta en los vestidos altos.

Vestido de crespón de la China.-Núm. l.
Este vestido es de crespón de la China color de azucena. La parte inferior de la falda va guarnecida de un
encaje belga, re bordado de hilos de oro. Un volante
fruncido , adornado con un encaje bordado, rodea el ta·
lle, bajo un cinturón de terciopelo color de caña. Sobre
el pecho cae un alzacuello de abogado, pegado al cuello de terciopelo cubierto de encaje bordado. Las mangas, á la italiana, terminan en un puño bordado. Acompaña á este vestido una preciosa capota formada de una
corona de rosas Niel, con dos alas negras por único
adorno. La sombrilla va sencillamente adornada con
una mariposa de encaje.
NUm. 3.

venientes del percal, del céfiro, de la batista , de la
muselina, etc. S e llevan estos vestidos como los vestidos de lana, si.n que se ensucien ni se ajen.

•••
La lencería de color está muy en boga en la temporada actual. Hay una gran variedad en las disposiciones
y en los dibujos. Como adorno, una onda larga festoneada de color, ó una guipur montada sobre una cinta,
Volvemos á los pantalones anchos, sin abrazadera, y,
en realidad, esta forma es mucho más cómoda y más
agradable que la adoptada hasta ahora. Para dar cierta
coquetería á estas prendas, se hacen unos ojales por
encima de los adornos, y se pasa una cinta de color de
rosa por estos ojales, anudándola en el lado.
Las camisas de forma Imperio son muy distinguidas y
sientan muy bien. Cruzadas en el.pecho y en la espalda,
van sujetas _al talle ,con un entredós ó una serie de
pliegues.

•••

Pero no olvidemos los sombreros del día, tan graciosos y originales.
Los grandes son capelinas de paja de Italia muy ex·
traña y particularmente retorcida. En cuanto á los
sombreros pequeños, que son los que dominan, forman , por decirlo así, legión, capotas ó sombreros re•
dondos.
Muchos de ellos son como un platillo puesto sobre
una corona de rosas ó de florecillas. Por detrás, un
lazo , dos alas, un adorno cualquiera, que se eleva por
encima de este tocado, enteramente plano ( croquis
número 3).
Los sombreros redondos son también, por lo general,
muy pequeños, de alas rectas. El fondo, como el de las
capelinas nicenses, va rodeado de un rizado de cinta de
raso. Un encaje blanco ó negro cae sobre el ala, y otro
remonta por encima del rizado, como un cucurucho
medio abierto. Dos cocas de cinta ó un ramo de plumas
puestas muy alto forman los adornos de este sombrero.

•••

NUm.

2,

esta moda es bastante extraño, sobre todo cuando el
entredós calado guarnece el centro del delantero, y
dudo que se generalice.
-Los vestidos de gasa I de muselina, todos los vestidos,
por ligeros que sean I se hacen de la manera que he
indicado.

de Agosto de 189 1.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.

•••

Puede decirse desde ahora que el vestido recto con
vuelo ha dejado de existir. No se ve otra cosa que faldas ceñidas, y la manera de confeccionarlas varia hasta
lo infinito. La ejecución de estas faldas es sumamente
fácil. Si el ancho de la tela no corresponde al ancho de
· falda, se añadirán los paños á continuación unos de
.Jtros y se dará después el sesgo necesario por detrás.
Algunas costureras vuelven á la antigua falda en puntas, y hay .que confesar que esta restauración da resultados excelentes. Todos los paños van sesgados. El de
delante va sesgado á cada lado y tiene próximamente
7 5 centímetros de ancho; vienen después dos puntas
de 55 y 70 centímetros, lo que forma en todo cinco pa•
ños, reuniaos en medio, por detrás, con una costura al
seSgo~ Estas faldas no son demasiado ceñidas y sientan
muy bien.
•
Las que_tienen la forma de paraguas se componen de
paños sesgados á cada lado y reunidos entre sí por medio de eyitredoses calados muy estrechos. El efecto de

2

7 á 10.-Variaa :canaatillas.

En esta época de baños y excursiones de todo género
me parece útil recordar á mis lectoras las precauciones
que son indispensables al salir del baño de mar ó de
aguas minerales.
Es necesario, ante todo, lavarse con agua dulce la
cara, el cuello, los brazos y las manos; es decir, todas
las partes del cuerpo expuestas á la acción del aire I á
fin de evitar que se alteren ó ennegrezcan I como suele
suceder cuando se descuida esta precaución.
Pero esto no basta la mayor parte de la veces. U na
aplicación, mañana y tarde, de crema emoliente de

4.-Bordado del tapete.
Véase ef dibujo 3.

3. - Tapete pequeño, bordado de florea de fel¡,illa.
Vdase el dibujo 4.

f

j

Vestido de muselina rameada.-Nlim. 2.

Es de muselina color de marfil, salpicada de tulipanes matizados. La falda, puesta sobre un viso de seda,
va rodeada de dos entredoses de Alenzón. La chaqueta,
abierta, va rodeada de un entredós igual, que guarnec'e
las solapas, dejando ver el camisolín fruncido. Las mangas van adornadas con un simple encaje en el puño.Sombrero redondo, de paja de arroz color de marfil, rodeado de un borde estrecho de terciopelo verde cés·
ped. Ramos de flores iguales á las del vestido.

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17,-Camlu para nlñat de 2 i 4 años,

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Expllc. !J pat.., núm. XVI, figs. 61Í y 70
de la Hoja-Suplemento.

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6.-Labor del almohaddn.
Ylo.se BI dibujo 6.

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18.-CamlH parajdvenea de 14 á 16 años.
Exp//c. !J pat., núm. VI, fig, 36 de la Ha/a-Suplem ento.

Tapete pequeño, bordado de flores de felpilla.
Núms. 3 y 4.

5.- Almohadón para los plh.
Véa.se el dibujo 6.

Se hace este tapete de paño color de aceituna, recortado en dientes á todo el rededor, y se le adorna
con una cenefa de flores de felpilla ( véase el dibujo 4,
que representa el bordado de tamaño natural). Se pasa
el dibujo al fondo, y se emplea para las flores felpilla
blanca, color de oro antiguo y color de fresa ( este último de dos matices ). Se rodea el borde interior de las
flores con unos puntos de cordoncillo hechos con seda
color de bronce, y se cubre el punto de partida de los
pétalos con puntos anudados de seda color de bronce
claro. Las hojas se ejecutan, alternativamente, con seda
gris verdosa , aceituna y bronce de varios matices, al
punto de cordoncillo y punto de espina. El tapete va
forrado de seda ligera.
Almohadón para los pies.-Núms. 5 y 6.
La fig. 74 de la Hoja-Suplemento al presente número
corresponde á este objeto.
Se cubre este almohadón de seis hojas al crochet,
hechas separadamente I tres de las cuales se hacen con
lana céfiro azul obscuro de diez hebras, y tres con
lana igual color masilla, de una variedad de crochet
tunecino. Cada una de estas hojas va hecha por el patrón (fig. 74) sobre una cadeneta de 3 mallas de crochet tunecino ordinario, que se compone de vueltas de
dos hileras ( véase el dibujo 6 ). En la hilera yendo de la
1.ª vuelta, se pasa la malla¡ se levantan sobre la malla siguiente 2 mallas separadas por un echado¡ después se
levanta una malla sobre la malla más próxima, y continuando sobre esta malla se hace una malla al aire. En
.la hilera volviendo, se termina primero la malla al aire, y
después las 2 mallas separadas por medio de un echado
y finalmente la malla que precede á éstas.
'
2.ª rmtlla.-En la hilera ¡•e11do, dos veces 2 mallas separadas por un echado, levantadas sobre la malla-cadeneta
más próxima de la vuelta ejecutada en la hilera volvimdo;- después s?bre la malla al aire de la hilera ye1l:do de
la vuelta antenor, se levanta una malla, y continuando,
se hace sobre ésta una malla al aire.-La hilera volvim·
do va ejecutada como la vuelta anterior.-Se hace toda
la la~r del mismo modo que las dos vueltas anteriores;
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11.- Taburete.

16.-Pantaldn para niñu
de 5 i 7 años.

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Expfic. !J pat., núm. VII ,jig. 37
de la Ho}a-811pfemento.

14.-Camiaa para niñas de 7 á 9 años.
Exp/ic. !J pat., núm. XV, fig s. 65 á 68 de la
Hola-Suplemento.

1

15,-Corplño de debajo para niñas
de 5 i 7 añoa.
fxpllc. !J pat., núm. V,figs. 32 á 35
dt la Hojo.-811plemento.

18.-PantaldnJpara nlñu de
12,-Rlnoonera.

1,ff,, 9 añoa.

Expll~. !J pat., nlf111, XVII,
de la. Hoja.-S11plernento.

71

19.-Pantaldn para niñaa
de 21.4 añoa.
Expl/c. y pat., nlfrn, XY/11,Jfg, 72
de fa. Ho/a.-811ptern1nto.

pese• viene!

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MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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más,...
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340

Varias canastillas.-Núms. 7 á 10.
Las figs. 75 y 76 de la Hoja-Suplemento a.1 presente nú- ·
mero corresponden á una de estas canastiUas.
.
Las dos canastillas de labor son de una labor de mimbre calada. Su tapadera va adorna~a con pinturas ó
bordados. El interior de estas canastillas va forrado de
seda de color.
La cestita de forma oblogonda sirve para con_tener
una labor de punto de aguja ó de croch~t- Es igualmente de mimbre labrado. La parte de encima v3: ado~nada con una pintura ó un bordado, y sus .extr~midades
guarnecidas de lazos de cintas. La parte mtenor va forrada de seda ligera plegada.
.
La canastilla en forma de papelera es también de
mimbre, y va adornada con bordados y guarnecida de
cintas y lazos de faya de color. L~s ~gs. 75 Y 76 de la
Hoja-Suplemento representan los dibuJOS del bordado,
que se puede ejecutar sobre raso al pasado, con sedas
de varios colores.

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he.

Taburete.-Núm. 11.
La fig. 39 de la Hoja-Suplemento al presente número
corresponde á este objeto.
.
Este taburete, hecho de bamf?ú barnizado, va adornado con pinturas al óleo, sobre madera preparada al
efecto. La fig. 39 representa el dibujo del asiento.

Rinconera.-Núm. 12.
Se hace esta mesita rinconera de bambú, y se la guarnece de dos tableros dé madera adornados con pinturas,
que representan flores y pájaros. Pueden cubrirse también estos tableros de raso bordado.
Camisa para jóvenes de 14 á 16 años.- Núm. 13.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VI, figura 36 de la Hoja-Suplemento.
Camisa para niñas de 7 á 9 años.-Núm. 14.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XV,
figs. 65 á 68 de la Hoja-Suplemento.
.

Corpiño de debajo para niñas de 5 á 7 años.
Núm. 15.
~e 55 Y 7~,,c Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figu'!.º1! -~~mdo:as 32 á 35 de la Hoja-Suplemento.
ses¡
&lt;kc;tas
Pantalón para niñas de 5 á 7 años.-Núm. 16.
rr~
Para la explicación y patrones, véase el número VII, :
fig. 37 de la Hoja-Suplemento.
Camisa para niñas de 2 á 4 años.- Núm. 17.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XVI,
figs. 69 y 70 de la Hoja-Suplemento.
Pantalón para niñas de 7 á 9 años.-Núm. 18.

0

............

is centím~

[

Núm. 26.
Para la explicación y patrones, véase el número XI,
figs. 46 á 52 de la Hoja-Suplemento.
Camiseta para niñas de 5 á 7 años.-Núm. 27.
Para la explicación y patrones, véase el núm IV, figuras 29 á 31 de la Hoja-Suplemento.
Traje para señoritas.-Núms. 28 y 29.
Este traje se hace de cheviota blanca y cheviota azul
marino· la falda va hecha de cheviota blanca. El fondo
de fald; se hace de alpaca blanca, y va provisto de jaretas por detrás. La fald3: de ~ncima 1 cortada al sesgo, va
guarnecida·en la parte mfenor con galones de lana azul,
de 4 ½centímetros y 2 centímetr?s de ancho; se la frunce
ligeramente en lo alto y se la pliega. por detrás. El cor·
piño, que es largo, se hace de chev1ota azul, y va adornado con anclas sobre el peto y sobre los delant~r?s, que
forman solapas· estas anclas van bordadas de h1hllos de
oro. El peto, ·~¡ cuello á la marinera y los puños van
hechos de cheviota blanca y adornados con galones de
lana azul.
Vestido de fular rameado.-Núms. 30 Y 31.
Para la explicación y patrones, véase el núm. 1, figuras I á 13 de la Hoja-Suplemento.
Corpiño de satinete.-Núms. 32 y 33.
Los delanteros de este corpiño, que es de satinete de
dibujos, van dispuestos en 8 pliegues, puestos uno s?bre
otro en la cintura, de modo que quede en 3 c~nt1metros de ancho i el borde de la derecha va provisto _de
una tapa guarnecida de ojales y adornado con una tira
de bordado plegado, de 5 centímetros de ancho. Se hacen cuatro pliegues en la espalda: las mangas van plegadas en lo 1alto, y adornadas con tiras borda~as. Cuello á la marinera y cinturón adornados con tiras bordadas.
Camisa para niñas de 3 á 5 años.-Núm. 34.
Para la explicación y patrones, véase el número XIX,
fig. 73 de la Hoja-Suplemento.
Enagua para niñas de 9 á II años.-Núm. 35.
Esta enagua se hace de piqué blanco, y tiene 48 centímetros de alto; el paño de delante tiene 38 centímetros de ancho por abajo, y 28 centímetros en lo alto.
Los paños de costado tienen cada uno 25 centímetros
por abajo y 18 centjmetros en lo alto; el paño de det~ás
tiene 46 centímetros de ancho . .Se festonea el_borde inferior de la enagua, se frunce el borde supenor de los
paños de costado y de detrás, y se _pega la enag?a en·
tre las dos telas de un cinturón de henzo, que tiene 5
centímetros de alto. Se pespuntea el borde superior
del cinturón sobre 16 centímetros de largo, para formar una jareta por la cual se pasan unas cintas.

Vestido de dormir para niños de 3 a 5 años.-Núm. 20.
Para la explicación y patrones, véase el núm. II, figuras 14 á 18 de la Hoja-Suplemento.
Camisa de dormir para niñas de 5 á 7 años.-Núm. 21.
Para la explicación y patrón es, véase el núm. XII,
figuras 53 á 58 de la Hoja-Suplemento.
Esclavina con capucha.-Núms. 22 y 23.
La fig. I de la Hoja-Suplemento representa el patrón
de la esclavina (reducido á la za.ª parte.)
Esta esclavina se hace de paño color de masilla. Se
corta de paño, y seda ligera como forro, la esclavina,
entera, por la fig. I, y se hace la abertura sobre la línea
doble; el borde superior, los bordes ele delante y el
borde inferior de la esclavina van adornados con un
bordado de seda y con una aplicación de bengalina color de masilla¡ se recorta la tela en forma de curvas.
Se frunce la esclavina en el hombro, tres veces entre
las líneas, de modo que quede .en 6 centímetros de ancho, y se cubren los pliegues con correas estrechas de
terciopelo¡ se frunce la pieza en lo alto sobre la línea,
de modo que quede en 20 centímetros de ancho; se
fija por detrás cada cruz sobre un punto, como tambíén
por delante dos cruces sobre un punto, y se pliega la
tela por detrás sobre la línea del pliegue. Se cierra la
esclavina por medio de corchetes y corchetas y de correas de terciopelo. Se guarnece la capucha con un
lazo de cinta de terciopelo.
Delantal para niñas de 5 á 7 años.-Núm. 24.
Para la explicación y patrones, véase el número VIII,
figura 38 de la Hoja-Suplemento.
Blusa de batista estampada para señoritas.-Núm. 25.
Para la explicación y -patrones, véase el núm. X, figuras 40 á 45 de la Hoja-Suplemento.

•

EN FAMILIA.

Camisa de dormir para jóvenes de 14 á 16 años.

Para la explicación y patrones, véase el núm. XVII 1
figura 71 de la Hoja-Supk11Unto.
Pantalón para niñas de 2 á 4 años.- Núm. 19.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XVIll,
figura 72 de la Hoja-Suplemento.

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íi;A M'G&gt;DA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILlAS:

RAMILIAS·.
LA MODA ELEGA'.NTE, PERIÓDICO . DE LAS

mas para darle la forma necesaria_, s~ ~ñade ó se suprime una división del dibujo al pnnc1p10 y al fin _d~ )as
vueltas. Sobre el mismo número de mallas, las d1v1s10•
nes del dibujo se contrarian, para lo cual ~e pasa la malla-cadeneta más próxima por la vuelta s1g~u~nte y por
cada 2.ª vuelta siguiente, y se levanta la. ultima '"?ªlla
aislada sobre la 1.ª malla-cadeneta de la hilera volviendo
de la vuelta anterior. Después de haber terminado las
hojas, se junta por el revés, siempre alternando, una
hoja hecha con lana azul y otra _hecha con lana color
masilla. Se guarnecen las extremidades del almohadón
de una rosácea de cinta moaré azul obscuro.

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La teoiía de la mineralii:ición.Aguas y banos minerales -Las leye~ as.- . D los baMs en general.Los microbios medicinales,-La hidroterapia.- e
ld agua y sus recursos.

~--'?;?.;p EFIERE un cronista oriental q~e el rey Sal.o·
~.) ''1'¡ ~ món eminentemente previsor Y sa~to,
. F~. (.0, f:f~ habí~ establecido, para la salud Y l?- hm~ L~
pieza del cuerpo humano' baños cahentes
J"J .~&lt;
en todos los ámbitos del mundo, ~alocan•
~.~
do en ellos, en calidad de servidores ó
~ rJ&amp; bañeros, unos geniecillos ciegos y sordo-

~Ü
J
...,)¿_;}

mudos.

Murió Salomón, como todos, sa b'1?? é ·ignorantes, mueren en el m_undo; pero ta~ mfaust~
Y¡p ~ noticia no pudo llegar, nt de palabra m por e~
crito' á los servidores' de modo que éstos cq_ntlnuaron y continúan aún calentando )as aguas.
. d
Ya saben nuestras lectoras el ongen legendano e
Jas aguas termales y minerales; pero como sospechai:nos
no se conformen de buena voluntad con esa e~pl_tca- •
·ón vamos á darles otras más naturales y vero_s1m1les.
ci El' agua que hay en tas profund.idades de la tterr~ es
la misma que cae en forma de lluvia, como que no existe
otra. Desde que penetra en la tierra hasta que sale por
las fuentes ó manantiales, recorre trayectos muy largos,
buscando paso por las hendiduras de las rocas, filtrándose por las capas de terrenos permeables, descendiendo á grandes profundidades para yolverse á elevar,
sufriendo grandes presiones y rozamientos¡ Y en este
camino extenso y tortuoso disuelve c~erpos que por su
calidad ó cantidad no son los necesarios para darle condiciones alimenticias. Así resulta la clase de aguas llamadas no potables.
. .
Las hay entre éstas muy útiles para combat_ir. ciertas
enfermedades, y se les da el nombre de medicmales ó
minerales.
á
· ·
La virtud de esas aguas, que h3:n l~egado c_onstitmr
inmensas fortunas, no sólo para mdividuo~, smo p~r.a
comarcas enteras, procede de l~s elaboraciones Y v1c1situdes que, para surgir al ~xtenor, sufre. el agua desde
que, procedente de las lluvias ó de las meves, penetra
en el interior de la corteza terres~re. ~1 brotar en la superficie de la tierra c?n una c?~st1tuc1ón molec~lar que
le ha dado el calificativo de v1v1ente, lleva consigo. una
gran cantidad de calor y electricidad cuya presencia se
ha demostrado fácilmente.
La naturaleza de las rocas , la presión, la profu_ndidad
de los sitios á que el agua llega, el roce, las acciones "Y
reacciones que se realizan entre los m_ismos. cu~rpos
disueltos, todo contribuye á darle la mmera~1zac1ón y
temperatura con que a~arece en los ~anantiale~ y establecimientos balnearios. Esas preciosas cuahdades
son, pues, el natural efecto de las leyes que la sabiduría suprema ha dictado en este punto.
No vamos á entrar en detalles que nos llevarían muy
lejos, pero sí á comple~ar lige~amente el conocimiento,
Delantal para niños de 6 á 8 años.-Núms. 36 y 37.
que puede y debe interesar a nuestras lectoras, de la
Para la explicación y patrones, véase el núm. XIV,
teoría de las aguas minerales.
figuras 63 y 64 de la Hoja-Suplemep,fo.
En un Congreso de hidrología médica ce~ebra~o re•
cientemente en París, se ha revelado la existencia, en
Corsé para jovencitas de 14 á 16 años.-Núm. 38.
las aguas minerales, de unos microbios que, lejos de
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, fi- .perturbar la~ funciones ~el cuerpo, ejercen una benéguras 19 á 28 de la Hoja-Suplemento.
fica influencia en determinados órganos.
El Dr. Schemler ha hecho notar-que en ciertos maDelantal de escuela ó de jardín para niñas de ID 12 años.
nantiales se ha encontrado un micrococcus dotado de
Núms. 39 y 40.
un gran pod.er, .el cual transfor!11a e~ pep_t~nas, ó se_a
Para la explicación y patrones, véase el núm. XIII, figu• sustancias d1gendas, las sustancias ahment1cias albumiras 59 á 62 de la Hoja-Suplemento.
nosas. Este hecho es un dato muy poderoso en apoyo
de la gran diferencia que existe entre las aguas mineraVestido de tejido de seda y lana.-Núm. 41.
les de la naturaleza y las elaboradas artificialmente. .
Este vestido se hace de tela de seda y lana crespoEsta diferencia es bien lógica. Aunque las aguas minada, color de rosa y gris, y seda gris bordada. El fondo
nerales artificiales.conserven la dosificación química de
de falda, de faya color de rosa, va cubierto por delante las naturales, no es posible que tengan los elementos
en la derecha con un delaqtal de seda bordada. El orgánicos de éstas, que son sin duda los autores de los
vestido de encima, de forma Princesa, va abierto por buenos resultados .•
delante, y se hace de seda de dibujos; la mitad de la
Los gases disueltos en las aguas minerales parece
derecha del corpiño va cubierto con seda bordada¡ el que sólo ejercen un papel relativamente secundario eh
delantero de la izquierda del corpiño v:f reunido al de- la acción curativa. Sin embargo, el ázoe es un gran selantero de la derecha, por debajo, por medio de ·un cor- dante y anticatarral; el hidrógeno y el azufre modifican
chete. La espalda del vestido va plegada á varios cen• la piel y las mucosas; el ácido carbónico excita los nertímetros por debajo de la cintura; se la guarnece con
vios y los vasos sanguíneos I pormali zando ciertas funun peto de seda bordada que termina en punta. Las ciones de la mucosa digestiva.
mangas, de seda de dibujos, van fruncidas y adornadas
Esto es cuanto debemos decir por ahora de las aguas
en el borde inferior con cenefas estrechas de seda y baños iinerales, cuya administración está sujeta ~
bordada.
dirección facultativa y se sale, por lo tanto, de los lími•
Vestido de lana de canutillo.-Núm. 42.
tes de nuestra misión en familia.
La hidroterapia, ó sea el tratamiento de las enferme•
Este vestido se hace de una tela de.na de canutillo,
color beige, y va guarnecido con cordonaduras bet''ge te- dades por medio del agua, mineral y natural, tiene tamjidas de oro y con botones también de oro. El fondo de bién su leyenda, mejor dicho, su historia, que no quefalda, que es de alpaca, va cubierto en el lado derecho remos ocultar á nuestras lectoras. Es breve.
En 1799 un habitante de la Silesia llamado Priessnitz,
con un paño de lana puesto de plano, sobre el cual se
reunen las demás guarniciones de la falda por medio recibió una grave herida en la cara, por la coz d~ un
de cordonaduras; ~stas guarniciones se componen de caballo, y el carro de que éste tiraba le cogio debaJO ,Y
un paño de lana ligeramente recogido por delante en le fracturó dos costillas. Los médicos no le dejaron mas
el lado izquierdo, adornado con botones, plegado des- esperanza que la de una curación incompleta, y entonpués y que cae recto. El corpiño, de aldetas largas, va ces Priessnitz trató de curarse á sí mismo, guiado por
guarnecido por delante de un chaleco adornado con un una especie de inspiración sugerida por ciertas co~·
bordado, de oro; los delanteros del corpiño van guarne- tumbres higiénicas de Silesia. Concibió la idea de aphcidos con solapas adornadas con cordonaduras y con carse servilletas mojadas sobre las costillas, después
botones. Cuello recto adornado con bordado de oro. de haberse puesto en debido contacto los extremos
Mangas con carteras, guarnecidas de cordonaduras y fracturados. No bebió más que agua fria, guardó reposo
botones. Las aldetas de la espalda'van adornadas con absoluto, y bien pronto se encontró en estado de embotones.
prender los rudos trabajos campestres.
Este feliz resultado tuvo mucho eco en el país, Y el
Traje de paseo.-Núm. 43.
mismo interesado se dedicó á recorrer los pueblos
Vestido de paño de verano beige claro, guarnecldo de apli~ando su invento. En breve, y con la protección del
paño color de ladrillo y pasamanería de oro. Cinturón Gobierno, se fundaron varios establecimientos en Ale•
de la misma pasamanería. Camisolín de crespón color mania dedicados exclusivamente al uso del descubricr'ema.-SolTlbrero de paja, adornado con cintas color miento de Priessnitz.
de maíz.
Aunque el origen sea modesto, el invento ha llegado

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LA DONCELLA.-(Vi\·amente.) A mí... .. ninguno; pero no
á un desarrollo incalculable. El tratamiento es eficad~ --ROGELIO.-¿Y es usted, Eduardo, partidario del casaquiero vivir con ella, porque perdería mi reputamiento precoz, instantáneo, quien me habla de
sima para muchas enfermedades, y cada día ofrece mación, mi buena fama, el único patrimonio que
ese modo? ¿No se casó usted á la edad de veintiyores y más evidentes resultados.
poseo ..... , Vaya el señor á ver sus baúles, y en
cinco años, y me aconsejó cien veces que imiEn las estaciones balnearias que constituyen los más
ellos encontrará muchas cosas que esa mujer no
tase cuanto antes su ejemplo? Por cierto que la
afamados manantiales de agua medicinal¡ en las ciudaha comprado ..... Ayer mismo sacó de la despensa
contemplación de vuestro hogar doméstico me
des con aguas minerales artificiales, y aun con agua nauna botella de Málag-l, azúi:ar, dulces ..... La se~
confirma en ese deseo.
tural en diferentes condiciones de termalidad y de adñora es demasiado buena, demasiado indulgente;
ministración, y hasta en los domidlios particulares, EouA.RDO.-Si.. ... ¡sin duda, sin duda!. .... Aquí tenemos
pero yo, señor, yo ..... podría ser que pagásemos
todo lo necesario para ser felices .... .
cuenta ya la hidroterapia con poderosos elementos que
los justos por los pecadores.
no hemo~ de consignar en detalle, porque no hacemos RoGELIO.-Y lo es usted.
un estudio concreto, sino sencillamente indicaciones de EouARDO.-¡Pues no lo soy! ¡No señor! Escuche usted ..... EDUARDO.-Está bien, muchacha: hablaré de eso á mi
esposa ..... Precisamente aquí vienen las señoras.
Al principio de mi casamiento con Juana, pareutilidad y aplicación inmediata en la familia.
( La doncella sale.)
dame estar en un oasis.de ventura: su cariño,
Es la hidroterapia un factor del que ya no puede
su gracia, su talento natural, su encanto, dábanprescindirse¡ mas para aplicarlo bien se requiere la dime una dicha que yo llo me había imaginado; terección facultativa.
EDUARDO, sentado; entran JUANA, VALENTINA Y MALVINA.
níamos una casita elegante, pero sencilla y tranEmpleada como conviene, el agua llena multitud de
quila¡ mi mujer amaba á los pobres, los libros, EDUARDO.-Mi querida Juana, tu doncella te busca ... .
indicaciones, desde la sencilla inmersión, general ó parlos bordados artísticos, las flores, el piano, y era,
Parece que prepara una revolución en esta casa ... .
cial, hasta las lociones, abluciones, irrigaciones, estufas,
en suma, tan buena y amable I que yo no pensa- JuANA.-¿Qué ocurre?
duc;has, etc., c·o n todo lo cual se busca aumentar ó disba ni un momento en deplorar mi libertad per- EDUARDO.-Que la doncella te deja ..... No quiere seguir
minuir las reáccAones orgánicas, activando la circuladida ..... ¿Cuántos maridos pueden decir lo mismo?
ción y la sensibilidad nerviosa y muscular, para llevar á
contigo ni un día más.
Nació mi hija Magdalena, y mi felicidad era in- JuANA.-¡Ay, Dios mio! ¿Y mis trajes de banquete y de
buen término los males.
mensa ..... Pues bien, Rogelio, amigo mío¡ ahora
baile? ¡ Si no hay manos como las suyas para haHablemos de los baños generales, que son los que
la niebla se ha extendido sobre aquel hermoso
menos necesitan prescripciones facultativas especiales.
cer las ruches y pegar los adornos!
paisaje, y quizá no se levantará nunca .....
El baño es frío, templado ó caliente, simple ó comEDUARDo.-Pues otras manos los harán ..... 6 te pasarás
puesto, natural ó medicinal, y puede obrar como tóni- RoGELIO.-¿Qué sucede, Eduardo? ¡ Hábleme usted
sin ellos ..... Lo más grave es ctue la doncella precomo si fuésemos hermanos!
tende que las llaves de la despensa imponen conco, excitante ó sedante. El baño frío se subdivide en
fresco, frío y muy frío, según que varíe de cero á 10, 15 EouARDo.-¿Qué sucede? Que mi muje\- tiene ahora un
tribuciones exorbitantes en mi casa .....
furor, un verdadero furor por las toilettes más JuANA.-¿Qué hacer, Dios mío!
y 25 grados Reaumur. El templado oscila entre 25 y 30,
elegantes y costosas, y ese furor ha obscurecido EDUARDr). - ( Con exn.ltación ) ¿Qué hacer? Vigilar, señora,
y es caliente el que pas1 de 30 grados.
las buenas y graciosa¡s cualidades que la adorvigilar, y tener presente que en las casas hay
El baño fresco es tónico y saludable si se usa oportunan. Su más ardiente deseo es hacerse inmediaotros deberes que cumpJir más importantes que
namente y con al~unas precauciones. No deben tomartamente el último traje, el más nuevo, el que
hacer rucltts para vestidos dt baile. ¿ Crees que
lo, en modo alguno, los ancianos, los excesivamente
acaba de ser imagina!io por la ridícula fantasía
te has casado conmigo para estar á todas horas
nerviosos é irritables, los pletóricos y los que padezcan
de los modistos parisienses ..... y yo he cometido
c'.ortando nuevas telas y cosiéndolas con la má·
.
erupciones cutáneas, catarros y asma.
la estupidez de regalarla una máquina de coser
quina? Eres ama de una casa; eres también madr
La duración de un baño será tanto más corta cuanto
en el día de su cumpl~años, para estar oyendo á
más baja sea la temperatura del agua; por regla genede familia ..... y te olvidas de ello para hacerte ves•
todas horas el ásperq y molesto chirrido de ese
,._ tidos y más vestidos ..... {Sale bruscamente.)
ral, hay que salirse del baño en cuanto se sienta un esinstrumento norteamericano, porque Juana pasa VALENTINA.-¡ Pobre hermana mía!
calofrío, ó cuando más el segundo.
el día dando vueltas á la rueda de la máquina,
M_!\L°VJNA.-¿Qué te decía yo, sobrina?
Los baños puramente higiénicos no deben reservarse
haciendo un vestido, uñ fichú, un corpiño .... . JuANA,-(L\orando., ¡Ah, si él supiese ..... !
á los días calurosos de la canícula; son oportunos todo
¿qué sé yo? ..... como una costurera de taller .... . VALENTINA,-¿Qué, qué es eso?
el año, para sostener en perfecto equilibrio las funcioSus ideas se entorpecen, su talento se embota, JUANA._ (Sacando de su bolsillo varios papeles.) ¡ Si él supiese! ¡No
nes orgánicas, aumentar su energía y acrecer la fuerza
su casa está abandonada, y abandonados quedan
me atreveré á confesárselo nunca!
dio-estiva, además de las razones de limpieza y aseo que
también sus pobres, sus libros, sus flores, hasta MALVINA.-¿Deudas?
lo: aconsejan. Claro es que en invierno seria una exasu piano ..... Yo me había casado con una mujer VALENTINA.-¿ Es posible , herman::i.?
geración el baño diario, pero no así con cierta periodirazonable y espiritual, con una dulce compañera JuANA.-( Despltgando una facturn.) Yo no pensaba en que las
cidad y frecuencia, una vez cada semana, por ejemplo.
y confidente de mis alegrías y de mis disgustos .....
telas y los adornos costaban tan caros ..... ¿Cuándo
A los niños producen los baños frescos mucha toniciPues ahora sólo tengO por esposa á una costurera
podré pagar esto?
dad, y les suelen evitar los herpetismos, reumatismos 1
mecánica, que trabaja si,.n cesar en la máquina VALENTINA. - (Tomando la factura, y lerendo.) Al comercio
catarros, calenturas y enfriamientos.
de coser para producir nuevos trajes¡ y créame
de X***: pasamanería, cintas, cincuenta metros
Los baños calientes deben considerarse únicamente
usted, Rogelio: estoy loco de desesperación y
de Cluny ..... ¿para qué tantos metros, Juana ..... ?
como debilitantes; producen fatiga, abatimiento y enfastidio.
botones de plata y de nácar, terciopelo I peluclle,
torpecimiento de las facultades intelectuales. Sus efecguipur negro .... : Total: ¡ 384 pesetas!
tos son: pulso y respiración acelerados , pesadez de ca- RoGEtto.-¿ Y supone usted, amigo mío. que su hermana Valentina tiene las mismas aficiones?
JUANA. -( Dándola otra faciura.) ¿Y ésta?
beza, somnolencia, piel roja y turgente, y sudor en las
EouA1mo.-No lo supongo, ni lo sé, porque ¿ quién sabe VALENTINA.-&lt; Lerendo ti total ) j Jesús! Novecientas pesepartes del cuerpo que no estén sumergidas.
e
algo cierto de las mujeres? Hasta ahora no se
tas! ¿Qué dirá tu esposo si lo sabe? ¡ Ahí viene!
El baño templado es el más general, y cada cual debe
,i
parece en eso á su hermana Juana; pero ¿ quién
ponerle á la temperatura que le sea más agradable,
--nos
dice
que
no
se
parecerá
al
día.
siguiente
de
~
dentro de los límites de 25 á 30 grados. Es el baño proEDUARDO, entrando con una cm·ta en la mano.
S
la boda ?
piamente llamado de placer, y el que, sin objeto dete!\
minado, puede y debe tomarse con alguna frecuencia RoGELIO.-j Ah! Es que yo me libraré muy bien de po- EDUARDO.-Dime, Juana: ¿te acuerdas del encargo que
'
te hice al marcharme á Barcelona?
ner en su canastilla una máquina de coser ..... y
en cualquiera estación. Conviene á toda clase de pertampoco se la regalaré el día de su cumpleaños.
JuANA.-(ConfuSil.)¿Un encargo?
sonas, sin distinción de edad ni de sexo, al niño como
En uARDO. -Sí, un encargo necesario, puesto que mi
al joven y al viejo, y es de especial aplicación 'á las per- EnuARDO.-¡Muy bien hecho estaría eso!
viaje me impedía cumplirle: te entregué una carta
sonas irritables. Para estos baños bastan dos recomen- RoGELIO.-( Mirando por los cristales del balcón.) Voy á reunirme
muy antigua, encargándote encarecidamente de
con las señoras, que están paseando por el jardín.
daciones: ev~tar los enfriamientos, y hacer algún ejerci(Sale)
remitírsela á tu prima Felisa el día 1. 0 de Julio ..... ,
do de agilidad después de tomarlos.
.
.
precisamente el día 1. 0 de Julio ..... Esa carta es
Los baños no sólo obran sobre las regiones sumergiun
documento indispensable para su pleito, y yo
das sino también sobre las que con ellas tienen simpaMAGDALENA.- (Entra saltandc y se sienta t&gt;n las rodil!as dt&gt; Eduardo.)
la había encontrado entre los papeles de la testatías'; así es que se suelen tomar bañ_os de i:nano~ ó de
mentaria de mi difunto padre .... .
Buenos días, papaíto¡ anoche sólo te vi un mobrazos, como revulsivos para remediar la dific~lta~ de
mento, porque mamá dispuso que me fuese á la JUANA. -( Más confusa ) Lo había olvidado ..... Esa carta está
respirar; de asiento, para ciertos males del baJo vien·
ahí, en el cajoncito de mi máquina de coser .....
cama ..... ¿No me has traído de tu viaje algún retre; de pies, para quitar el calor de la cabeza, etc. _
EDUARDO.-¡ Al diablo tu máquina de coser! Por culpa
galito?
Las precauciones que deben tomarse en los banos
de tu olvido, nuestra prima Felisa ha perdido el
generales son bien conocidas, y no hay para qué r-e- EDUAROo.-Veamos, hija mía¡ ¿has sido buena durante
pleito ..... ¡Toma y lee su carta, desdichada!. ....
mi ausencia?
petirlas.
¿Cómo correspondes á mi confianza, Juana? Mi
El agua potable, ya sea pura, ya ~on la adición de MAGDALENA.-¡Muy buena! Mira, papaíto: no he llorado
casa abandonada, mi hija sin lecciones, mis asununa vez, y he jugado mucho con jfiss IJora .....
principios que alteren poco sus pro~1edades, ~s la betos y encargos desdeñados, mi hogar doméstico,
bida más conveniente para el uso habitual, y mas á pro• EDUARD◊·.-¿Y las lecciones? ¿y el catecismo? ¿y la esen una palabra, imposible ..... ¡He ahí el r,..__,_sult;?.do
critura?
pósito para mantener el libre ejercicio de todas las funMAGDALENA.-•¡Como nadie me hablaba de ellas! Es dede tu manía, de tu furor insano por las toiletles á
ciones.
cir, me hablaba tiita Malvina, y además quería
la última moda!
Considerada como medio terapéutico, ya vemos que
enseñarme á hacer dobladillos ..... Pero ¡ es tan MALVINA.-¡Por Dios, sobrino Eduardo! No seas tan
su aplicación es frecuente, y su eficacia incontestable.
lu
fastidioso hacer dobladillos!
severo con la pobre Juana: la hizo pecar el abuso
Al agua sola se deben á ve~es muchas curaciones, que
¡n
de una buena cualidad. Ella quería vestir bien y
se atribuyen á otros medios y elementos no tan efi- EDUARDO.-¿Luego nadie se tomaba la molestia de enaseñarte las lecciones?
hacerse los vestidos para que costasen menos¡
je
ca·ces.
. .
.
MAGDALENA.-No,
papá;
aquí
todas
cosían
con
la
máquipero
la
exageración
de
ambos
deseos
la
hicieron
No olviden nuestras lectoras estas rndicac1ones, que
na, y tía Valentina, que pintaba en su gabinete
olvidar el cumplimiento de otros deberes más sapueden serles muy útiles. El agua está .al alcance_ de
la
un lindo cuadro, no quería que yo jugase con
grados ..... Eso acontece con frecuencia.
todo el mundo, en todas las circ~nstanc1as ?e la vida.
la
sus pinceles y su paleta.¡ Ah! ¡Me fastidiaba tanJuANA.-¡Oh, tiíta Malvina! ¡Gracias, gracias por tan
Lo que se requiere es conocer bien el partido que se
•s
noble
defensa!
to,
papaíto!
puede sacar de ella en familia.
i;:;
EDUARno.-Bueno, bueno ..... Vete d. mi despacho, y en- MALVINA.-(Habl:\.ndola al oído.) Yo pagaré las dos facturas
A. LEóN.
ciffia de! sofá encon~rarás una casi~a de campo y
de los comercios, para que tu marido no sepa
t ~
una cocma económica que te evitarán el fastinada ..... Pero á condición de que no v o l v e ~
.► as
-'
dio ..... siquiera sea por cinco minutos.
empezar.....
'
MAGDALENA.-¡Gracias, papaíto, gracias! No me fastiJuANA.-¡Nunca!
•
LA MÁQUINA DE COSER.
diaré nunca estando tú en casa ..... ¿ Y mi querida VALENTJNA.-Hermano mío 1 has causado á Juana un gran
Miss Dora? ¡Ah! i Qué opíparo almuerzo voy á
pesar, y .....
(JUGUETE CÓMICO REPRESENTABLE.)
prepararla en la Cbcina nuevecita! Y luego la lle- EDUARDO. - ¿Y crees que yo no le tengo?
varé á dar un paseo por las calles de árbo'es de
JUANA. -Eduardo mío, confieso que he procedido con
f
la casita de campo~ ... ( Vase ~a\t,.ndt'.)
poca prudencia. ¡Perdóname!
PARTE SEGUNDA.
EouARDO.-(Abrazándo'a.) Mujercita mía, es preciso volver
EnuARDO.-¡Pobre niña! Parece que su mamá no ha tenido tiempo de pensar en ella .....
á los días en que no pensabas tanto en las toilettes
EDUARDO paseando }JT la estancia; RoGELIO, recostado
LA DONCELLA.-(Entrando) ¿Señor?
de última moda .....
'
en un entredós.
JuANA.-La culpa de todo la tiene esa máquina de coser,
EDUARDO.-¿Qué?
á la señora ..... pero creo que es
que con su facilidad para la costura me ha hecho
EouARoo.-¿Y ha decidido usted casarse lo más pronto LA DONCELLA.-Buscaba
lo mismo decírselo al señor.
esclava suya ..... La venderemos, y daremos su
que pueda?
Qué vas á decirme? Habla.
importe á la pobre Marcela ..... Y desde mañana
RoGELto.-Cierto: desde que he vuelto á verá Valen- EDUARDO.-¿
LA DONCELLA.-Pues ..... que dejo la casa y me despido
reorganizaré mi casa, y daré lección á Magdalena.
•
tina, lo deseo más, mucho_ más q1;1e a_ntes.
1de ustedes, porque no puedo seguir un día más
¿Te parece bien?
EouARoo.-El asunto exige sena med1tac1ón: por lo
al
lado
de
la
cocinera.
EEDUARno.
-Perfectamente.
¿
Y
el
trousseau para tu her,rgeneral, se arrepiente uno de lo que hace muy EnuARDo.-¿Pues qué daño te hace la cocinera?
mana Valentina?
de prisa.

f

.J.-

-

'

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341

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MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

-

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

342

legar
a en
pio,
ante
que,

dos
n simi¡itura:
tdiviné

! cues-

26.- Camlsa lla dormir para jóvenos
i:e 14 á 16 añoa.

20.- Yeatido de dormir
para niños de 3 á 5 añoa.
\ Expllc II pat, núm. 11,jigs. 14 á 18 de fa

Expf/('. y pat., núm. XI, figs, 48 á 52
Hoja-Suplemento.

Hoja-Suplemento.

1 de
lédidisenfose
renn el
lico
me

dad
~tas

aré
ar1a an-

á re-

me

JI .- Espalda del vestido

29.-Espalda del traje
para señoritas.

de fular rameado.

24.-Delantal para niñas

Véase el dibujo 29.

Vl!ase el dibujo SO.

de 5 á 7 años.
Exp/ic. 11 pat., ním. Vlll,fifl 38
de la Hoja -Suplemento.

21.-Camlsa de dormir
para niñas de 5 á 7 años.
E .1pl/c y riat., núm. Xll,jigs. 53 á 58
de la Hoja-Suplemento,

27.- Camisata para niñas de 5, 7 años.
Explic, y pat., núm. IV, jiga. 29 d 31 de la
Hoja-Suplemento.

·ido
los
cia,
¡¡ la
des½po
rció

1

,r á
..ño,
mi

25.- Blusa de batista estampada para señoritas.

ll

Expllc. y pat., núm. X,figs. 40 á 45 de la Hoja-Suplement('.

n-

22.- E,clavlna con capucha, Delantero.

del

Viase el dibujo 23.

me

arle.
:é en
pude
!n mi

~I

;eció

.que
m~día

34.-Camiaa para niñas
de 3áftaioa.

1

1u-

Explíc. 11 pat, nfm. XIX,fill• 73
de la Hoja-Suplemento.

jo,
.. ,-ndo
"ria
tor

so,
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esbre
lo el
y la

32 y 33.- Corpiño de satinete.

..l'.\leció

Espalda y delantero.

23.-Espalda de la capucha.

a alta
y rion su
s con
erda:ia de

Véase el dfbujo 22.

35.-Enagua para niñu de 9 6. 11 años.

dela
-~a la
ailes
ue1o

ibía
.u itas

36 y 37.-Delantal para niños de 6 á 8 años.
28,-Traje para aeñorltat.

Delantero.
Véa&amp;B el dibujo 29.

30.-Vutldo de flllar rameado. Delantero.
ViASK tL DIBUJO 31.

Expllc. y pat., núm, !,jiga. 1 á 13 de la Ho/a..Suplerr.ento.

Delantero y eapalda.
Explic, y pat., ndm .. XIV, Jiga. 83 y 64 de fa
Hoja-Suplemento.

38.-Corté pa Jovencitas
de 14, 1 años.
Expl/c. y pat., núm 111, fi111. 19
de la Hoja•2 -.,lemento.

d 28

39 y 40.-Delantal de 11cuela ó jardín
para niñas de 10 á 1 2 años.
Delantero y espalda.
Exp/ic. y p:1.t., núm. XIII, fi111, 69 á 82 de la Hoja-Suplemento.

por42,-Veatido de lana de canutlllo.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS ,FAMILIAS.
LA MODA .t:LEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

341
VALENTINA.-¡No urge todavía!
JUANA. -Se

le regalaré yo, pero no pondré en él ni u tia
puntada ..... no sea que la máquina de coser vuelva
á esclavizarme.

MAGDALE~A.-(Entrando con ~u munec1.)

Mamlta,

¿quieres

hacer un traje de cocinera para Afiss .Dora? Sí,
sí, ¿eh? {Ri..a geoeral.)
CmrnESA DE CAMPOBLANCO,

no, cosa, á mi parecer, muy necesaria, porque la ignorancia no es la virtud¡ pero en esos libros escritos con
ardiente deseo de consolar, de fortalecer, de curar, la
idea de Dios es la que domina, la que alumbra esos
cuadros de dicha doméstica, que alternan con la descripción de las más hondas desventuras de la vida, y
dicen que la celeste paciencia es el único apoyo para
soportarlas.
MARÍA DEL PILAR S1NUÉS.

•
CARTAS A UNA MADRE.

FLOR DEL ALBA.

XlV.
( Con t inu.ación. J

rápido es el transcurso del tiempo, á
pesar de las horas tristes que rodean la
~ ERO qué se proponía ésta al lanzar tan ho:'\ vida! ¡Pasan los dias, las semanas, los me~ rrible acusación sobre su inocente enteses, los años, y vamos acercándonos al
nada? Ante todo, ganar tiempo; después,
:,; ~~
término de la existencia, sin apercibirnos
~
aprovechar el terror que Flor del Alba le
•
~r siquiera de que se nos acaba, de que las
"
tenía para impedu que se disculpara.
fuerzas van á menos, de que llega el día de
~
e;
Javierin, que entraba, oyó también las
rendir cuentas á nuestro Señor y dueño!
frases de Ramona, y con la malicia propia de
1 •·
Ya tus hijas han dejado los juegos de la infancia
-)_""i su mala educación, comprendió el alcance de
r los sueños de la adolescencia; y tú, á pesar
ellas¡ púsose pálido como un muerto, arrojó al
tus vacilaciones y desfallecimientos, las has
suelo el brazado de legumbres que traía, y encaguiado por el camino del bien, .Y has sabido guardar tu
rándose con su madrastra, gritó en el colmo de la
dignidad de madre. No son mis cartas las que, como
indignación:
tú dices bondadosamente, te sostienen y te enseñan;
-¡Mentira, mentira! ¡ Mi hermana está ahí!
no, mi querida Luisa, es que, á pesar _de los defectos de
Lanzóse al cuchitril donde había pasado la noche, y
tu carácter-¿ cuál es el que no los tiene?- hay en tu
asiendo de un brazo á la niña, la arrastró fuera.
corazón un gran fondo de bondad, y tu inteligencia
¡ Pero en qué estado! No muere de repente una criaestá llena de hermosas claridades.
tura á impulsos de la vergüenza, cuando Flor no expiró
Sigue siendo la amiga de tus hijas, y permite que te
al oir que la acusaban de ladrona; pero su inteligencia
haga una advertencia importante: me refiero á sus lecLlora, ]lo,..., Lindaraja.
sufrió un golpe tan rudo, que le imposibilitaba de poder
No te canse~ de llorar;
turas: no hay nada que deba fijar tanto la atención de
desmentir á la calumniadora. Por desgracia, este mutis·1 u dueno march ~ i!. la goerra
una madre como las lecturas de sus hijas,Hay una himo, que era fácil interpretar por la confusión del que ve
Y acaso no ,·okl."tii..
giene para el espíritu como para el cuerpo, y se puede
descubierto su delit'¡I y no halla medios de disculparse,
seguir, en lo que concierne á las lecturas, la regla que
favorecía la mentira de Ramona. Tal fué al menos la
-¡ Está loca !-exclamó el s?.rgento, espantado y conse observa para el alimento material: este alimento no
opinióh de José Luis, viniendo á apoyarla la mujer del
movido.
debe ser ni muy escaso, ni demasiado abundante; no
molinero, que al comprender el estado de la pobre niña,
- ¡Loca! ¡local No es posible-repitió la madrina,
debe ser ni muy ligero, ni malsano; seria absurdo el
cobró ánimo para gritar:
llorando como una Magdalena.-¡Habla Flor, por María.
alimentarse únicamente de pasteles y confituras, y más
- Ven, y confiesa la verdad¡ ¿hacia dónde ha tirado
Santísima! ¿No me conoces?
perjudicial acaso elegir alimentos de diíicil ó imposible
La joven clavó en ella sus ojos sin expresión, y luego
el Rojo de Zorbas?
digestión. En fin, en la higiene del estómago hay que
-Contéstale, hermana-apoyó Javierín ciego de có- los tornó con indiferencia á otro lado. De pronto se esconsultar el temperame,nto de cada uno, á fin de no
lera-dile que miente, dile .....
tremeció, púsose vivamente de pie, cogió un brazo á
acrecentar la predisposición á las dolencias, sino eviNo acabó; rígido como si fuera de acero, Pedro Alba Petrola, y se lo apretó susurrándole al oído:
se acercó á su hija y la cogió un brazo, que estrechó, á
tarlas todo lo posible.
-¡Madre, madre Eulalia, llévame de aquí!.. ... Dicen
A mi parecer, querida Luisa, debes dividir en tres riesgo de romperle, entre sus dedos crispados.
que
tu hija .....
partes las lecturas de tus hijas: la primera, esencial-¡ La verdad, la verdad !-rugió como una fiera.Se tapó la cara con las manos, y rompió á reir de
mente benéfica, se ha de dirigir á lo más alto de su ser ¿Eres tú cómplice de ese infame ladrón, y por lo tanto
nuevo. Temerosa la anciana de otra crisis, la empujó
moral, enseñándoles á cump!ir sus deberes, haciéndoles ladrona también?
suavemente hacia la puerta, y dijo á Pedro en voz
conocer el ideal de la vida, que es el bien: la segunda
-¡Jesús, Maria y José! ¡San Indalecio nos valga!parte de sus libros es la que tendrá por fin elevar y exclamó con angustiada voz una mujer que en aquel baja:
- Me la llevo, compadre, me la llevo; no tengo coraadornar su inteligencia: en fin, en la tercera categoría momento pisaba los umbrales del molino.-Compadre,
r...--~u..e~ incluirse aquellas lecturas puramente recrea- ¿ está loco su mercé para tratar de tal modo á esa cria- zón para dejarla aquí, porque acabarán de quitarle la
vida.
tivas.
Y al decir esto miraba provocativamente á Ramona,
tura?
Procura que Laura y Blanca, lo mismo que su herEra Petrola, la madrina de Flor, que, cargada con un
pero ésta no se dió por entendida. En cuanto al molinemano lean con atención el Evangelio, esa fuente insaquito de trigo, venía al molino para hacer la provisión
ro, se encogió de hombros con estúpida indiíerencia, y
agotable de períección que, doloroso es decirlo, tan
de harina que necesitaba en la semana.
respondió con una crueldad que sólo podía diséulparse
pocas mujeres conocen, á no ser por los extractos de
Pero nadie la respondió, porque una carcajada agu - al considerar la herida que acababa de recibir:"
su devocionario; e\ígeles algunos volúmenes entre los da, estridente, más horrible que un sollozo, desgarró el
-¡Llevadla! ¡y ojalá ciegue antes que ver entrar de
escrito'! por esos grandes santos que venera la Iglesia:
pecho de ¡.·1or y llenó de lúgubres ecos la cocina. Esnuevo por mi puerta á la que ha deshosu-ado el apellido
casi todos reunen las bellezas humanas á las bellezas
pantado Pedro, soltó el brazo de su hija, y como ésta
Alba!
religiosls, porque el amor de Dios eleva y perfecciona si se sostenía en pie era por aquella durísima presión, de-¡Habrá
bárbaro!-gruñó la anciana, horrorizada al
las facultades del espíritu: puede encontrarse lo bello
desplomóse en el suelo y se agitó en las convulsiones oirle.-Basta que hable la pícara de su mujer, para que
en las enseñanzas más graves, porque genios maravillode un ataque epiléptico tan horrible que llenó de cons- la dé más crédito que al mismo Evangelio.
sos han hablado de Dios en los términos más altos. En
ternación á todos: exceptuemos sin embargo á RamoSilencioso en tanto José Luis, se abrochaba las conuestra época se escriben las vidas de los santos con
na, que, con un sentimiento de perversa alegría, resrreas que sujetaban la mochila¡ púsose el sombrero,
un grande interés, haciendo revivir su época, sus ideas,
piró con desahogo al pensar de qué modo se combina- abrazó á Javierin, que continuaba derramando lágrisu corazón, su forma humana, lo que hace esas grandes
ban las circunstancias para alejar de ella la sospecha mas, J se dirigió á la puerta.
y gloriosas figuras ~á~ accesibles, ~ás imitables que los
del delito cometido.
-(.Juedad con Dios-dijo con cierto acento que hizo
fríos y secos panegmcos de otro tiempo.
-¡Ay! ¡Virgen de las Angustias!-murmuró muy bajo
estremecer á la molinera ¡-por si el Rojo está preso ó
Esta clase de lecturas reli~iosas tendrán la doble ven- el sargento granadino, conmovido hasta el fondo del se ha escapado, voy de aquí derecho al puesto de la
taja de elevar el corazón de tus hijas, disponiéndole al
alma y sintiendo renacer en su corazón la dulce simpa- Guardia civil, á dar cuenta de lo ocurrido. Con que ya
bien, y de desenvolver su inteligencia.
tía que le inspiró la niña cuando la halló lavando en la lo sabe, patrona¡ si vuelve á echar la vista encima á esa
En la segunda clase de sus lecturas, ó sea la de los
ribera del Andarax.-¡ Esa criatura se va á hacer pebuena pieza, no tarde en dar aviso á los del cuerpo, lo
libros instructivos, hallarán elementos que formarán su dazos!
que le será tanto más fácil, cuanto que ellos no dejarán
juicio y períeccionarán sus facultades: la historia, los
Y olvidado de la pérdida de su fortuna, se arrodilló y de vigilar estos alrededores.
artículos literarios escogidos, los viajes ilustrados darán
trató de sujetará la hija del molinero; pero ni sus herFria en el corazón sintió Ramona al oir unas frases
á sus ratos de ocio una agradable y sana ocupación.
cúleas fuerzas ni las de Petrola podían dominar aquellos
que en el estado de su conciencia se le antojaban terriQueda la tercera parte, que son los libros sólo de puro sacudimientos, que parecían romper todos los nervios
blemente sarcásticas. l Cómo escaparse con su tesoro,
entretenimiento, y que pueden compararse á los dulces,
á la vez. Sanguinolenta espuma cubría los labios de la
mientras estuviera tan reciente la aventura y los cltenbajo el punto de v_ist~ moral en la higiene d~l espíritu: en infeliz, mientras el cutis trocaba sus lozanos colores por darmes anduviesen á caza del ladrón? Apeló á todo su
estos libros está 10d1cada la pequena cantidad; leer deel cárdeno matiz de un cadáver; destrenzado el cabello cinismo, y respondió sin pestañear:
masiados libros fútiles, falsea el espíritu, disgusta de las
y lleno de polvo, arrastraba por el terrizo pavimento, y
-Descuide usted, q';le se hará como dice; siquiera
cosas seri~s, hace antipática la vid~ real, inspira gustos
parecía imposible que á tan violenta crisis no siguiera porque somos los más mteresados en que la verdad se
ficticios é ideas romance,scas. La vida no es un placer,
de cerca la muerte.
descublfl..
.
es algo más alto, es un deber; podemos distraernos un
Javierín, aterrado, se cubría los ojos para no verl3., y
José Luis tornó á mirarla, y marchó sin añadir nada
rato con esos libros, pero no hacer una ocupación de
murmuraba llorando:
más. Caminó algunos minutos aceleradamente y en el
1.-J.e.r;r continuamente una serie de ficciones y de quime-¡ Hermanica de mi alma!
primer recodo de la vereda se detuvo y se senió en un
Pedro, inmóvil, inclinaba la cabeza bajo el peso 1del
J..,,,,,...... ("á.s irrealizables.
ribazo cubierto de verde musgo.
¡Cuánto daño h3.n hecho las mala~ lecturas q~e ha!1
bochorno y la pena que le causaba lo que en su Gasa
Por más extraño que parezca, de todos los amargos
deslizado su veneno en corazones mocentes y 1uvem- sucedía. ¿ Cómo pintar la situación de ánimo de aquel
pen~amientos que le asediaban, el que menos preocu\es! La i~norancia ó el descuido de las madres, ó ambas
hombre, idólatra de la honradez, acostumbrado á ptacpación causaba en su espíritu era la pérdida del dinecosas á la vez, son responsables de muchas catástroíes
ticarla en todas las circunstancias de su vida, cifrando ro: hubiérase dicho que no había tenido tiempo de coocurridas en el fondo del hogar doméstico. No des á
en ella como en períecto ideal todas sus aspiraciones,
brar cariño á aquella fortuna hallada sin trabajo y por
tus hijas más libros que los que estén acordes con la
rodeado siempre por una aureola de honor que le hacía
más que respecto á su empleo había hecho pro)'ectos
vida real, que los que enseñen el amor á Dios y el res•
respetable y respetado, y que de repente se veía en el
tan vastos que dejaban atrás el sabido cuento de la lepeto á las prá~ticas sociales, que l~s qu~ hablen de
fondo de un abismo de vergüenza como nunca pud~ so- chera, ~u natural generoso le hacia apreciar menos el
amor y sacrificio, de deber y de res1gnac1ón ¡ todo lo
ñar? Paralizado el entendimiento por aquel golpe mescau.dal hereda.do que otro hubiera podido apreciarle.
demás es error y mentira, es engañar miserablemente
perado, el molinero parecía idiota, y hasta se hubiera
lndignábale, si, el robo de que era víctima, y cuanto
el corazón de la mujer, es llevarla consciente y delibedicho que contemplaba los objetos á través de un velo;
más p~nsaba en él, ~ás se confirmaba en la idea. de que
sólo allá en el fondo de su alma brillaba esta fatídica
radamente al precipicio.
la mohnera estaba leJos de ser inocente. ¡Bribona como
No te diré que prescribas absolu_~amente las n_ovelas
idea:
de la pequeña biblioteca de tus h11os ¡ las hay mtere-¡ La hija de Pedro Alba es cómplice de un lad!ón! ella! ¡A hermosa podrían ganarla, pero á lagarta, seguque no!
antes encantadoras, uniendo la más pura moral y el
Porque el desgraciado continuaba en prestar fe ciega ramente
¡Ya ajustarí_a él las cuentas en términos que no podría
:nteré~ más grande; en ellas ju~gan las más grandes
á las palabras de su mujer, y co~ la ru~eza, de~ su hondar un paso sm que por sospechosa le echase mano la
pasiones y los más nobles senttm1er.tos¡ en ellas aprenrada ira, en vez de inspirarle lástima la mfehz Flor, senderán tus hijas á conocer el mundo y el corazón huma- ; ~ ~ uÁN

1

,

l
l

tíase capaz de aplastarla con el pie como á un reptil venenoso.
-¿Pero qué es esto, Señor, qué es esto?-repetía Petrola, tan aturdida y desolada que daba compasión.
.
Aprovechando un instante en que el exceso m1sm_o
de sufrimiento daba á la niña aparente calma, José Luis.
respondió con sorda cólera:
-¡Qué ha de ser! Que me han robad_o esta noc~e, y
dice la patrona que el autor de la hazana es el RoJo de
Zorbas.
Por una delicadeza fácil de comprender, y acaso porque el estado en que veía á Flor le hacía dudar ~e las.
acusaciones lanzadas contra ella por Ramona, el hcenciado no hizo la. menor alusión; en cambio Petrola se
volvió á la ex saltimbanquis, y con un asombro que no
trataba de disimular, exclamó:
-¡Cristiana! ¿Cómo se atreve usted á decir tal cosa?'
¿Acaso no sabe que el Rojo está preso hace un mes en
la cárcel de Fijola?
.
.
La molinera sintió una violenta emoción, pero sm
que se le trasluciera ni en un músculo de su rostro, replicó descaradamente:
-¿Y eso qué prueba? Se habrá. escapado de la cárcel, como se escapó de presidio.
..
José Luis la miró proíundamente, y aunque nada di10~
la vaga sospecha de quién era el verdadero ladrón tomócuerpo en su espíritu. Pasaba en tanto la crisis de Flor
del Alba y abría los ojos. Pero ¡ay! su mirada no refl~jaba ya la luz de la inteligencia: hosca y sombría se dirigía á todos sin reconocerlos. Javierín, que se le acercó, fué rechazado por ella con tal dureza, que rompióá llorar con amargo desconsuelo.
-¡ Hermana !-balbuceó con angustia.
Flor del Alba no le respondió¡ recogíase maquinalmente el destranzado cabello, y cantaba con voz tan
ronca que no parecía suya:

•

¡

t\

,,

Guardia civil! ¡ Y gracias que al llevarse la cartera no se
lo llevó todo! Con intención de gastárselos en los anlojillos que tuviera, había separado dos mil reales. ¡Y pensar que tenía que contentarse para el porvenir con sólo
esta miseria!
Apretó los puños y amenazó con ellos en dirección
del molino.
¡Buenas ganas se le pasaban de acusar desde luego á
Ramona y darse el gusto de ver que se la llevaban pre.sa; pero ¿y el pobre viejo y Javierín?
La impresión que el robo había hecho en el molinero
espantaba al compasivo José Luis; recordaba su semblante desencajado, pálido como la cera y cubierto á
veces por un rubor que hasta parecía teñir de sangre el
blanco de los ojos. ¡Infeliz! ¿Cuáles serían las consecuencias de aquel golpe?
De pronto inundó su corazón como una oleada de
ternura, y la memoria de Flor del Alba, destrozándose
primero en terribles convulsiones, y luego loca, le inspiró una lástima tanto más viva, cuanto que el convencimiento de su inocencia era ya un hecho de que no le
-quedaba la menor duda. ¡ Pobrecilla ! ¡ Loca de vergüen.za y acaso del terror que le inspiraba su madrastra!
&lt;. Pero sería irremediable el mal? ¿ Quedaría sin juicio
aquella hechicera criatura?
.l:!:n el momento que esta reflexión le abatía más que
ninguna, vió venir por el camino dos mujeres, en quie.nes reconoció fácilmente á la hija del molinero sostenida por Petrola: babia pasado ésta un brazo en torno
-de la flexible cintura de su ahijada, y se esforzaba en
-darle razones para que apresurase el paso i pero Flor se
mostraba rebelde, y andaba con tal lentitud, que desesperaba~ la pobre madrina. Sin parecer apercibirse de·
nada, miraba recelosa á los lados del camino, y á veces
parecía dispuesta á huir, como si tomaran forma real
las visiones que poblaban su trastornado cerebro. José
Luis se puso en pie al verlas, con el involuntario resp~to que inspira~ la~ grandes desgracias, y Petrola,
.fiJándose en él, d1ó nenda suelta á sus lágrimas y su
lengu&lt;\, diciendo atropelladamente:
-¡ Aquella casa tiene mala sombra, sí, señor, y Mi.ce
desgraciados á cuantos cobija su techo! ¡Ya ve usted lo
-que le hcl; su~edido, p_ues mire como me entregan esta
paloma sm _hiel! La picara de _Ramo na está dejada de la
mano de Dios¡ pero aunque siempre me figuré que haría mucho daño á la niña, nUnca pensé que llegara
donde ha llegado.
-¿Qué va ..usted á intentar para que esa desg1pciada
recobre la razón?-preguntó con angustia el licenciado I mientras Flor, sin ocuparse en ellos se sentaba
en el ribazo y repetía entre dientes el rom~nce de Lin&lt;laraja.
-Lo primero-réspondió Petrola-llevarla al mé-dico de Alharid, que dicen que es un sabio.
-¿Y después?
.- Hacer todo lo que mande y cuidarla con esmero en
mi choza, á ver si el cariño le devuelve lo que el mal
trato y la vergüenza le han quitado.
-Poco me queda-murmuró José Luis decidido á
gast~! en una obra de caridad el capital re;ervado para
anto1illos ;-pero ruego á usted que no la escasee nada
que yo ayudaré á los gastos.
'
La pobre mujer le miró asombrada, y tanta franqueza
y honradez halló en la expresiva fisonomía del mozo
que tor~ó á echarse á llorar, á la vez que respondía: '
-¡ Dios se lo pague! Preciso es tener el corazón de
oro P:ara mo~trar interés hacia ninguno de aquella casa.
G:1!-c1as á Dios, poseo ahora medios para atender á mi
mna, mas en cuanto me falten, recurriré á su generosidad¡ pero ~ucho me engaño ó tal conducta prueba que
no d~ crédito á lo que aquella mala mujer ha dicho de
esta mocente: ¿verdad que no lo cree?
-~fo y mil vec~s no-contestó resueltamente el licenciado convencido de lo que decía.
-¡ Y eso que no la ~onoce usted de antes !-afirmó
entre su llanto la madnna;-desde el casamiento de su
p~dre, Flor del Alba es una mártir muda. ¡ Pobrecita de
mi alma! Sin ir más lejos, ahora para sacar áaquella. furia
cuatro prenda~ con_ que ~udarla, me ha armado un escándalo y ha dicho mfam1as de su infeliz entenada·1 pero
agradezc~ 9ue yo tenía empeño en llevármela¡ si no,
aunque vie1a, ~~ acuerda de las uñas de Petrola.
-Vamos, h11a-prosiguió intentando levantar á la
~uchacha, que se entretenía en arrancar puñados de
hier~a y llenar su falda¡-vamos, que el sol calienta y el
cammo es largo.
La niña obede~ió con docilidad, y enlazándola por
un br~zo l.a madnna, se despidió de José Luis y emprendió tristemente la marcha.
El licenciado quedó inmóvil, siguiéndolas con la vista
hasta que se las ocultaron los accidentes del terreno·
después, fiel al proyecto que había hecho, tomó á bue~
pGaso e~ se_n~cro que debia conducirle al puesto de la
uardia civil.
-¡Diablo_ de dinero !-decía mientras andaba tan ligero como s1 huyera de la desgracia;-ha matado al menos moralmente, al honrado viejo, y ha hecho p~rder )a
fazón á Flor del Alba. ¡Lástima de criatura! Pronto daré
a vuelta por estos andurriales, pues me parece ue de·o
en(:t~os las_ alas del corazón. ¿ Me habrán embruÍado? l
. ~iso.reuse, pero su sonrisa se· cambió en un su~piro, mchnó la cabeza, y dijo tan quedo que parecía
asustarse de sus palabras:
que estoy es en~morado de un imposible!
. igmó andando en:ibeb,ido en mil tristes ideas; pero
Joven' andaluz y recién hcenciado • eran tres condiciones para que la~_renas no le dominasen mucho tiempo.
- Vaya-se diJo al fin para acabar de darse ánimodel ma~ el menos i como mis padres nada sabían de la
hercnct.i.,
. d ar1es se
h
1pues
d" era una sorpresa que quena
3: orran e i~gusto de que la hayan robado: lo que dnos
tienen es ansia de ver sano y salvo á su h..i10, y eso, gra-

5"¡~0

das á Dios y á su bendita Patrona, sano y salvo vuelvo
de Cuba.
Se detuvo en la cumbre de una colina desde donde
se ~ivisaba 1:!ran extens!ón _de terreno, 'y volviéndose
hacia el cammo que habia visto seguir á las dos mujeres, exclamó alto como si hubieran podido oirle:
-¡Hasta pronto, Flor del Alba!
ISABEL CHEIX.

(Continuad,,)

CONSULTA.
Quince señoras muy guapas,
Que han pasado de los treinta,
Y que lucen en su otoño
Verdores de primavera
Quieren ponerme en aPuro
Pidiendo á mi diligencia '
Que á dos preguntas consiga
Satisfactoria respuesta,
A saber: según LA MoDA,
( Cómo se visten las gruesas¡,
( Cómo se visten las damas
Vecinas de los cincuental'
Por más que busco y rebusco
Es inútil mi tarea:
'
No hay figurín que mis dudas
Cumplidamente resuelva:
Hallo dibujos preciosos,
Y criaturas hechiceras,
Y trajes encantadores,
Y tipos de gentileza:
Pero todos los modelos
Son de muchachas esbeltas,
De jóvenes vaporosas
Y de cinturas estrechas.
La mujer desarrollada,
La que en su busto revela
El vi2or, la lozanía,
La robustez, la riqueza
De formas y de atractivos
Cantados en epopeyas,
¿Qué hará con los figurines
Propios de la adolescencia?
Si por respeto á LA MonA
La sigue al pie de la letra,
Toma el corsé por verdugo,
Y con rabia se atormenta:
De sus preciados tesoros
Abomina y se avergüenza,
Y por ponerse delgada
Consigue ponerse enferma.
¡ Error! ¡ Error lamentable!
Cada edad tiene y ostenta
Su seducción, su deleite,
Su género de belleza:
Y no veréis una Venus
Romana, española ó griega,
Con ese talle de avispa
Que LA MoDA recomienda.
Mas careciendo del tipo
Que cada figura anhela,
Todas pretenden ceñirse
Al único que gobierna:
Y las ancianas no saben
Si se equivocan ó aciertan,
Y las gallardas mujeres
Se visten como muñecas.
Yo no resuelvo la duda:
Lleguen aquí los que sepan,
Y den á las preguntonas
La apetecida respuesta.
Hablen por fin los doctores:
( Cómo se visten las gruesas;,
( Cdmo se visten las damas
Vecinas de los cincuenta?

A.

LLANOS.

¡TARDE!
(ACTUALIDAD,)

~~
(',r
r -,' oDo~ los años, en el día

1. 0 de Agosto, mi
~'; amigo Santiago y yo celebramos con fra...
i terna} comida el aniversario de un acon4
f tecimiento que formó época en nuestra
,__ carrera literaria: en igual día del año 18..... ,
· los dos hemos recibido el diploma de Ji.
cenciado, él en Medicina y Cirugía, yo en
Derecho.
Lo que voy á referir ocurrió en la comida del
año próximo pasado, en casa de mi amigo.
.
Tomábamos el café y encendíamos aromosos
cigar~os. haba!ios, recordando f!Uestras francachelas y
a monos Juvemles, cuando la anciana doméstica de Santiago entró en el comedor, llena de agitación vivísima.
-Señor-dijo-allá arriba, en el quinto piso ..... aquella pobrecita vieja.....
-¿Y qué?-preguntó Santiago, con gesto de mal
humor.
-Que está muy mal ita, ¡ pobre mujer!... .. Hace poco
sentí que llamaba, subí al pu:ito y la encontré mal, pero
mal.. ... Y como usted es médico .....
Nos levantamos inmediatamente, y, guiados por la
criada, subimos al quinto piso.
-Entren ustedes, señores-nos dijo desde los umbrales de la puerta una voz de mujer.

~)

Atr~vesamos una antesala y un saloncito para llegar
al gabu~~te _de la e~ferma, un gabinete que indicaba en
s~ mob1_hano, sencillo, bien conservado y muy limpio,
cierto bienestar en aquella modesta casa.
Santiago se acercó al lecho.
-Vamos, señora-dijo con su acento más insinuante
y ~fectuoso-soy médico, y vengo á curarla ..... Conque,
ánimo, que eso no será nada .....
Reconoció detenidamente á la eníerma, la pulsó dos
vec~s, escuchó su respiración anhelante, miróla en silencio largo rato, con su profunda é investigadora mirada clínica, y dijo después con aparente desenvoltura:
-¡Bah! Cuestión de pocos días .....
Y en la mirada que me dirigió en seguida, adiviné
que, en efecto, la enfermedad de la anciana era cuestión de pocos días .....
Santiago escribió rápidamente una receta, una de
esas prescripciones insignificantes que dictan los médicos si no hay esperanza para el enfermo· y ya nos dis•
po!1íamos á salir, él serenó y yo con et' corazón hench~do de amargura, cuando la anciana, incorporándose
fatigosamente, nos dijo en voz de súplica:
-Esperen ustedes, señores¡ se lo ruego ..... Comprendo que. voy á morir, lo conozco, lo siento hasta en el
poco aue que puede sufrir mi pecho ..... y les suplico
que escuchen la reveh.ción de un secreto que me
ahoga .....
¿Empezaba acaso el delirio fatal? ¿Tenía en verdad
un secreto que revelarnos?
Y como si la enferma hubiese leído estas preguntas
en nuestra actitud indecisa, repitió:
-Sí, señores; un secreto ..... un secreto que revelaré
á ustedes ..... para que lo hagan público en ocasión oportuna.
Sentándonos entonces á la cabecera del lecho la ancia!1a nos contó la historia interesante que voY á refenr.
-Soy hija de campesinos, y á los veintitrés años me
casé_ con el jardinero del palacio de Obredas; mi marido
munó pocos mes~s después, dej~ndome en cinta, y los
Marque_ses, movidos á compasión por mi desgracia,
pr~met1éroni:ne asegurar mi _porvenir y el de mi hijo; la
senara también estaba en cmta, por vez primera después de o~ho años de matrimonio, y casi al mismo tiempo
las dos fuimos madres ..... pero el hijo de la señora nació
muerto.
¿Cómo pudo seducirme la ambición? Hízose creerá
la Marquesa que ella había dado á luz un hermoso niño
lleno de vida y de promesas, y que el muerto era mi
hijo... .. Y ella misma, algunas semanas más tarde sen~ada_ en mU:llida butaca á _la sombra del emparrado del
Jardm, radian~.e de alegna, orgullosa, espléndida, me
presentó su htJO ..... y me permitió abrazarle y besarle .
Como yo había convenido con el Marqués entré en
el palacio en clas_e ~~ camarista de
seño;a, y pude
estar cerca de mi hiJo ..... Yo le vestta le tenía en mi
regazo, le dormía, le cubría de amorosds besos .....
Pedro, así se llamó aquel hijo de dos madres creció
á mi lado, siempre á mi lado, y momentos hubo' en que
la señora estaba celosa de mi amor; al niño y de mi influencia. s_obre el joven; mas el Marqués me defendía
con habihdad suma, y la Marquesa, mirando con orgullo á Pedro, concluía por decir:
-¡Dios me le ha dado más hermoso y más gallardo
por habérmelo hecho esperar tanto tiempo!
'
¡~ómo pasan los años! Paréceme que fué ayer cuando
le vi llegar un día, un día feliz de mi vida, con la borla
de doctor por la Universidad Central. ¡Mi hijo doctor
en Leyes!
Yo estaba cerca de su car~uaje, y él bajó presuroso,
"!-e abrazó, me besó ..... ¡ Casi me desmayé de alegría! .....
V aunque la Marquesa me reprendió ásperamente por
la exageración de mi amor á Pedro, el Marqués me estre~hó la mano, y creo que le oí murmurar: e¡ Pobre
mu1er ! »
..El señor murió sin revelar nuestro secreto, cuando el
h110 de las dos madres cumplía veintitrés años y la
Marques~, pasado el primer año de luto, se estableció
en Madnd, y me llevó c:onsigo.
Pedro era uno de los jóvenes más estimados en la alta
so~i~dad madrileña: buen !11ozo, noble, instruido y riqms1mo ¡ los hombres más ilustres le distinguían con su
amis~ad, Y. las mujeres más h~rm~sas y elegantes con
sus simpatias ¡ pero sólo yo le msp1ré un cariño verdaderamente filial, que se revelaba, aun en presencia de
la Marquesa, por muchos detalles íntimos.
Era yo quien le rizaba el pelo y le hacía el lazo de la
corbata blanca; ~ra yo quien le acompañaba hasta la
puerta, para decirle con acento cariñoso: e¡ No bailes
mucho! ¡No te fatigues! ¡Tápate la boca con el pañuelo
cuai:ido sal~as á la calle!». E:ra yo, en fin, quien recibía
sus impresiones y confidencias acerca de las señoritas
que más le agradaban en el teatro y en los saraos.
Murió también la Marquesa, y Pedro, heredero de inmensa rortuna, dejó su antigua casa y se trasladó á un
suntuoso hotel del barrio de Salamanca.
-Tú &lt;;:ontinuarás á mi lado-me dijo un día-como si
fueses mi madre .....
¡ Su madre! ¿Pero no_ era yo su madre? ¡ Con cuánto
amor le estreché en mis brazos aquel día! ¡ Qué singular placer encontraba yo en esperarle I velando hasta
las. altas horas de la noche-, en servirle la...Cena, en arre•
glarle el lec~o, en acompañarle á la alcoba con el pretdexdt~ de de1ar en la mesa de no,c he una bujía encen-

!ª

' a.

Un pensamiento cruel me hizo sufrir-acerbos dolores·
¿Se casaría Pedro?
·
¡ Si yo hubiese podido elegirle esposa! Pero me limitaba á darle estos co1:1sejos:
'
-¡ Piénsalo bien, Pedro! No b\lsques la riqueza, por-

�346

-

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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43.-Traje de paseo.

que eres bastante rico, ni el esplendor de la cuna, porque eres bastante noble¡ busca una joven linda, virtuosa modesta, dulce¡ una mujer que te ame como debes
se~ amado: por ti, sólo por ti.
., Una mañana, cuando le servía el almuerzo, me dijo:
-¿ Sabes que me caso?
¡Poco faltó para que se me cayera de las manos el
plato! ¡Tan grande fué mi emoción!
,· -¿De veras, Pedro? ¿Te casas?

-¡Oh! ¡Si! Pienso casarme en breve .....
Y me enseñó el retrato de su novia, que era una mujer bellísima, y me enseñó también una gacetilla de
cierto periódico, en la cual se elogiaba con admiiables
frases e á la incomparable señorita de X 0 ·•, admiradísima en el sarao de la embajada de Fr:mcia. •
- ( Pero la amas, Pedro ?-le pregunté.
-Con delirio-me contestó.
¡Ay! Pocos días después tuve ocasión de conocerá 1a

futura esposa de mi hijo, porque Pedro me encar~ó de
llevarla un ~amo de ctay_eles, y la señorita, recibiéndo·
me con seriedad, me d1JO:
-Tendré presentes los excelentes informes de us•
ted, que me ha dado su amo .....
J:?esde aq0:el instante comprendí que todo había con·
clutdo ..... y sm embargo, no tuve suficiente valor
separarme de casa de mi hijo.
para
Mas terminado el viaje de boda, la nueva Marquesa

,

�,.
347 ;¡

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

de Qbredas nombró una servidumbre numerosa, y alejóme todo lo posible de Pedro.
. ..
.
Una vez me quejé, y como m1 hlJO me defendiese
enérgicamente, ocurrió una escena desagrad~ble entre
él y su esposa, diciéndole ésta con voz de ira y sarcasmo:
.
-¡Si querrás hacer de tu aya m1 suegra!

··ii~ ~i -~¡;~~- di; saÍí d~ -.~-~;~~.·y~~ ·¡;t~bi~~-í ·;~ ~·st~
0

0

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quinto piso, cuya alta escalera ha s1;1b1do Pedro una vez
cada ocho días, para darme repetidas pruebas de _su
.cariño; pero, hace ya dos me~es que no_v1ene ..... y qu~zá
no Je veré más, porque me siento monr ..... ¡Oh! s~nores, Ruego á ustedes que le llamen, que venga siquiera
un ~omento ..... porque anhelo decirle en mis postreros
-instantes que soy su madre.

•••

Santiago me hizo una seña, y adiviné que no debíamos perder un momento, porque la anciana entraba en

Me parece bien la figura que ha elegido para el traje
de la niña de trece años.
En cuanto al sombrero, debe hacerlo de paja blanca,
adornado con cintas de faya azul y plumas del mismo
color; y de este modo resultará todo el traje sumamente
elegante.
A EuNA.-Este verano se llevan los trajes muy claros; pero hay gran diferencia entre el de mañana ó playa y el de paseo y casino. Voy á explicarla uno de cada
clase.
Traje de ma,iana.-Se hace de franela rayada sobre
fondo marfil, con un jaretón ancho de franela blanca
pespunteado alrededor de la falda¡ chaqueta con aldetas un poco lar~as abiertas sobre un plastrón de franela
blanca, ó sea un chaleco de piqué.
Traje de paseo.-Es de muselina de lana 6 fulard con
flores, adornada la falda con volantes de encaje y clioux
de cinta; cuerpo fruncido sujeto con cuentas que figu·
ran corselete; mangas de tul de encaje muy amplias.
Traje de Casino.-Puede hacerse de crespón, fulard ó
tul griego, y adornarle con bordados recortados, cintas
de terciopelo y entredoses de guipur. Un modelo elegante puede hacerse de crespón paja con flores de trébol verde y malva. Cada trébol está bor&lt;lado con tres
piedras, esmeraldas ó amatistas, y por único adorno
tiene cascadas de crespón malva y cintas de terciope, J
verde.
Á D.ª MARÍA L.-No he oído decir que la amapola sea
útil para eso; pero es indudable que es muy buena contra la tos y los insomnios.
Para esto hay que coger la amapola y ponerla á secar, y después cocerla como la flor de malva, y tomar
una taza al acostarse y otra en el centro del día.
ADBLA P.

.agonía.
-¿Dónde habita?-la preguntó mi amigo.
-Calle de ..... núm .....
Bajé rápidamente la escalera, subí á un coche de punto, llegué al hotel de los Marqueses a.e Obredas y pregunté por Pedro.
Un lacayo me guió hasta el salón, y en el comedor cercano, espléndidamen~e iluminado, resonaban francas
risas, voces de alegna, rumor de copas y de porcelana ..... ¡Celebrábase un banquete!
Pasados algunos minutos, una señora joven, bellísima
y elegante, entró en el salón.
-¿A quién tengo el honor .....?-preguntó.
-Señora- contesté interrumpiéndola - es vecina
mía ..... es decir, de mi amigo el ilustre médico D. Santiago de•••, una persona que ha sido, por espacio de
muchos años, camarista de la Sra. Marquesa de Obredas .....
-¡Ah, sí! La conozco .....
-Está mala, señora, muy mala, y ha manifestado el
deseo de abrazar, antes de morir, á su hijo ..... ¡no, no!.. ...
al hijo de su antigua señora la Marquesa .... .
La dama frunció el ceño, miró me con singular fijeza
y contestó reposadamente :
-El hijo de la Sra. Marquesa es mi marido, y está en
casa ..... Pero hoy no puede acceder á ese deseo, porque
tenemos convida-dos de toda etiqueta ..... Irá mañana.
-¿Mañana?
-Sí, mañana ..... Hoy no puede abandonar á los comensales ..... ¡Es imposible!
Comprendí que era inútil insistir, y sin embargo, al
despedirme arriesgué una postrera tentativa.
-Permítame usted, señora-dije, inclinándome cortésmente-pedirla perdón por la desagradable molestia
que la he ocasionado, y ruego que manifieste al señor
Marqués de Obredas que por ningún concepto habría.
acudido á buscarle si la situación desesperada de la en ferma no me hubiese impuesto el deber de no perder un
minuto.

.l
t1

~

otra, señalada con medalla de oro, es pufume dttriple extrac/11 •
Estos dos productos no tienen rival.
Jabonería Víctor Vaissier, París.

ecomendar contra la. TOS, la BRONQUITIS, la GRIPPE, etc.,

el .Jarabe y la
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Rparticipar
de la opinión de los médicos
eminentes.
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CARPETAS PARA «LA MODA •.
Con objeto de que las Sras. Suscritoras á LA MoDA

ELEGANTK puedan conservar en buen estado los números de esta Revista, sin que se deterioren al hoEXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO .
jearlos esta Administración ha hecho construir unas
carpe~s especiales que, por su baratura, estén al
Núm. 29.
alcance de todas las señoras que nos favorecen con
Corresponde, las Sras. Susoritorat de la t.•, 2.• y 3.• edición.
su concurso.
Estas carpetas unen á su buen aspecto suficiente
TRAJES DE PASEO,
solidez y resultan muy á propósito para contener,
en fordia cómoda y elegante, los números últimaI. Traje de seda negra con lunares de leráopelo, adormente publicados; su precio, 2 pesetas en Madrid,
1lado de encaje 11egro.-El delantero de la falda es de seda
de lunares, y el resto es de encaje negro, drapeado en
3 en Provincias y 4 en América y el Extranjero, inlos costados y fruncido por detrás. Cuerpo de seda, liso
cluso los gastos de franqueo, certificado y de emba•
por la espalda I formando casaca en los costados, y
entre cartones.
abierto por delante sobre una camiseta de encaje con lajeDiríjanse
los pedidos, acompañados de su importe,
ruche en el cu~llo. Mangas semilargas guarnecidas de
al Administrador de LA MooA ELEGANTS, Alcalá,
encaje.
23, Madrid, ya directamente, ya por mediación de

los Sres. Corresponsales.
SOLUCIÓN AL JEROGLÍFICO DEL. NÚM. 26.

................................................. .

Al día siguiente, á las ocho de la mañana, el joven
Marqués de Obredas subió al quinto piso en que habitaba la antigua camarista de la Marquesa.
-¡Tarde! ¡ Demasiado tarde!
La pobre enferma, su madre, había muerto á las cinco
de la madrugada.
LucL\i,:o nE BURGOS.

ET

f

1

La casa que habito
No tiene perros,
Pero tiene ratones
Y otros insectos,
J.a han presentado las Senoras y Senorita~ D.º Con~ucln SalnJC.-0.• Fc:r·
nanda y o.• F.milia Gon:E..\lei.-D.• Balbina Rcmi~_ - D.• Ro.ario Ruiz Val•

&lt;füia.-D.• Soffa f'érc:z Vcncga, .- D.• Soleclad Endquei&lt;.-D." Consuelo

Montant...--D.• Peuonila Santistéban.-O. Juús i\larúncz Valle.-D. Leo
r.anlo

~f. dd \'alle.

JEROGLÍFICO.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo , demostrando esta circuns•
tancia con el. envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carla anónima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

6 ele Agosto ele 1891

i~ i@ [D)~ [l~~~~1í[ íl lM~1r~~[D)~
.Al cala Z 3 _

M_ADRID

N~Z9

~~~,r~ka0~a0k.k6Y'era,.,;te"'~~
~wu:a, ¿ o/' !iuerlaúv, -1.t,v.,kla,PL,, r?aw.
.

l

A UNA Rue1A.-Ltropa del equipo no se lava, porque
se quita la vista á los bordados y encajes: únicamente
se humedece para plancharla, adornándola después con
lazos y cintas. Lo mismo se hace con las mantelerías y
toallas.
No se llevan ya las cintas que indica.
El traje negro puede hacerse de bengalina de lunares, adornado con encajes imitación de Chantilly, pues
de este modo no resultará muy costoso.
Se lleva indistintamente tor¡_ttt ó soinbrero ¡ pero este
último es más á propósito para señorita .
~Croquis del figurín iluminado, visto de espalda.)
A PERLAS DEL PLATA.-EI grabado 3 de la Revista parisiense de nuestro número del 22 de Julio de 1891 es
2. Traje de seda cruda con dibujo rojo, para sulorila de
modelo de un traje de reunión, muy elegante, que
I7 á J8 a,1os.-Fa1da fruncida en todo alrededor, y
puede servirle para el de esa señorita¡ pues tanto las adornada encima del jaretón con una pasamanería cruda
telas como la hechura son elegantísimas y á propósito
y roja. Cuerpo fruncido sobre un canesú de seda lisa,
para la ceremonia á que tiene que asistir.
formando blusa por detrás y sujeta al talle con un cinturón de pasamanería. Por delante forma casaca abierta,
Á_ uNA MAMÁ JOVEN.-Sí; puede llevar el collar que incon aldetas redondeadas y guarnecidas de pasamanería.
dica I y dos pulseras. El reloj se lleva más generalmente
Mangas flotantes con puilo ancho abierto.-: Sombrero
con una cadenita corta.
Para medio luto está bien llevar, con vestido gris, de paja ( estilo canotier ), adornado con guirnalda de
rosas y con dos alas negras colocadas delante.
guante negro.
Para baile y teatro, abanico de gasa ó encaje; y para
jovencita, esprit de flores menudas en el centro de la
UNA OBSERVAClÓN,
cabeza.
Sí¡ puede usar los perfumes que me consulta.
Entre'las diversas clases de Jabón dd Congo está la denomiÁ Lou.-Los niños, si son pequeños, llevan el reloj
nada Congo extra, la cual es de dos variedades: una, cuya encolg~do a\ cuello con un. cordón negro, y si ya son mavoltura tiene medalla de plata, es pufu11u de doble u·tracto;
yorcitos, con una cademta corta,

U

SOLUCIÓN I.N UNO DI LOS PRÓJtUI06 !fé"JII.I.OS.

�348

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDI CO DE LA S FAMILIAS.

ll8 »iQrJXIS flE /.OS nuqns r L.IS DEI.OS ITOXBRGS. ULTL\'IA NOVEDAD EN l' ERFUMES INGLESES
E? el .m.es de Marzo el magnifico vapor City of

Pa,u, vm1~ndo de Nueva Yorká Li\•erpool, tuvo

u n contratiempo que, inutilizándole la máquina
lo dejó en la mar á merced de las olas. Llevab~
un numero considerable de pasajeros y tanto e11
Europa como t'n América se abrigab;n serios h::mores sobre su ::.eguridad. El público recordará
cómo se le traJO tl remolque al puerto de Queenstown.
Bien, n qué1 ~e me preguntanl. Al fin se vi ó
lo que había pasado, se reparó la máquina y no
hubo desgracias que lamentar.
Es verdad; pero vamos despacio,¿ Porque uno
n.o vaya á la_ mar se ha de creer que la inutiliza-

1
•

1

l

1

CRAB APPLE
BLOSSOMS
.
{flor
mana:ana 3.ilveatre-Extraconcentrada.)

Decís, Señora, que os faltan muchas cos:is
para que vol-,áis á ser

J OVEN Y BE~LA ,

de

ción repentina de la máquina de un barco no
ofrece unn lección que aprenderl I Qué poco vemos los hombres! ¿ No ha estado usted nunca en
la cama, i.in poderse valer, en su casa ó en un
hospital? ¿Qut' tenia usted ? Alguna enfermedad.
lQué .es e!lrermedad? Es un contratiempo en la
máquina vital. eQué es lo que los médicos tratan
d_e haceo Curar. Por supuesto. Digamos, por
ej emplo, reparará uno, que viene á ser lo mism~, pues noso1ros estamos vivos y funcionamos
á Jmpulso de ciertos órganos ó máquinas dentro
~t:l c~erpo. Cuando se descomponen y no traba~n bien, estamos malos; cuando se paran, monmos. i Comprende usted lo que le quiero decir?
Hay veces en que la máquina de un hombre
e~lá ~escompues1a desde que nace. He aquí IR
h1stor.a de cierto sujeto, que pondrá de manifiesto lo que queremos decir. Ese hombre dice:_
•Un.barco no es malo rorque otro Jo sea, pero
un nu"io puede ser débi porque lo han sido sus
padre~~ alguno de sus antepasado¡. Se dice en
la familia que cuando yo era niño no hacía más
que dormir. Bien; un niño saludable debe dormir
mucho, pero no constantemente. El niio debe
reirs~, jugar, llorar, patalear y fijarse en todo.
A m1 madre no Je gustaba esto, y fué á ver al
méd~co, que ~ijo se debía á que el h{gado mío no
Primero entre los perfomrs de moda en la actual
func.1onaba bien. Sin embargo, he vivido y he
Jmpo~ible concebir Mra miis delicada. y más deliciosa
crecido como hacen otros millones de niños pero temporada tenemm el Crab Apple Blou oma, que es
que ti perfome Crab Apple Blonoma, que P"'panl la
de una calidad y frqancia inmejorable.-Lo11do1S Cmn
la enfermedad heredada se da á conoce; más 1ou,.,,al
Crown Perfumery (.o, de Londres, Tiene el aroma de
r Gau/a dt la Corte d, Lo11drrs).
tardeó más temprano, según las circunstancias. C ORONA., Compaii.1:1 d e Perfuru erí:t
ia prima,..era, v •un.que se le tl5aTa toda la vida, nunca
se eansaria dt- dl.-Nffll York OOStrrur.
&gt;Hace unos cinco ar'!os que empecé á sentirme
mal. No s11bía lo que tenía. Sentía mal gusto de
boca, la lengua pegajosa estaba cansado y me
177, N 1..: , v BON D ST l\ EET, l .-ON DU ES .
repugnaba el trabajo. No t'en{a .apetito, y cuando

Pues pedidlas á la Pe,fumena Exó_l,ca, _rue ,/u
4 &amp;pk11tón, .15, m Paris, y quedaré1S satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica, en agu:t ? en cr~ma! os hará
vol verá la hermosa edad de dtez y seis pnmaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polyo de
arroz JiTor de All,irchi'go dará á vuestro cutis una.
blancura diáfana que evocará á las. rosas desv.aJ
neciOOs de vuestro rostro; su A11ti•Bo/l,os ext~rpará los puntos negros que b~otan en la nan~,
sin dejar la menor huella de nmguno; su Soralium espesará, alargará y dará nuevo color d:
vuestras cejas y pestañas; su Pas~a de los Prelados destruirá los sabañones y las grietas, y os de ...
volverá la mano lisa y mórbid:i, con las vena.s,
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda est~ transfor~ación se efectuará naturalmente, sm recurrir ~
ningún artificio.
El Catálogo de la P.:rfu11urí&lt;: Ex6ti~a se remiter
grntis y fra,uo de porte, á quten le p11a,
.
D epósitos m Af"odrid: Arla::a, A/cola, 2.J,. /mw
dpal i=q.; Pascual, Arma!, 2; ;erfununa Urquiola, llfayor, I,' Avúrre y .JIFrJ!mo, PrecÜ!_dor, J,
7 m Barcdona, Sra. Viuda de La/ottl e Hyos.
EURALGIAS, Jaqu"a.r, ea/antbrt.r ~ ti tsldmago,,
hi.rltri.rmo, todas las enfermedades nen•1osas se ca_Jman-

N

c:on las pfldoras antineuní.lgic:as del D 1•. C r on1er.,
3 fran,pos; París, farmacia, 23, ruede la Monnaie.

ANTE
,.;
1

l

PUBLICA LAS ÚLTIMAS MODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURINES ILUMH,;ACOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES
TRAZADOS AI.. TAMAÑO NATURAL-MODELOS PARA TODA CLASE DE LABORES Y BORDADOS-CRÓNICAS-NOVELAS, ETC., ETC.

SE PUBLICA EN LOS DIAS 6,

COBS:É
rn lo.r

Administración: Alca!A, 23, Madrid.

e o.
NIN O N DE LEN CL O s

SUMARIO.

T JoN Es . r
■

Sal{ de allí todavía debil, y poco después me puse
Re{ase de las arrugas, que no se atrevieron nunca li señalarse en su epidermis, y se consen·óta.n malo que tuve que meterme en cama. M1 esJOven ~ella hasta mis alli de ~us So arios, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento 1i la
hdo entonces no podía ser peor.
faz de tiempo, que en vano agitaba su guadai'ia delante de aquel rostro seductor sin poder mortiJ •El primer médico que vino á verme no pudo
FAIRICAITE DE
F
ficarle.-E:ste secreto_ que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemP.orá,~
1
hacer
nada de provecho, y mi familia tuvo que
PER
UMERIA
INGLESA
neos,
bo,_el doctor Leconte entre las hoj·as de un tomo de la Historia amorosa
EXTRA.. FINA
l ha
G s1_do descubierto
B
vuscar á otro, pues me e1tco11lra/Ja en " ·" u lodo
VICTO;.--IA
ESENCIA
de as n/,oj, de ussy-Ra utm, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
nlormnnte.
Me
Sentla
excl?-'i&gt;iva
(Af"aúon Leconte), b31, rue du 4 Septembre, "I,
do!
es
t d puse
l peor y sufría mncho.
. 1
El perfume mas exquisito clct mundo. -o ch de la P e ríum¡ ería ll'lrao11
,
&gt; París.
. or en
o e cuerpo y especia mente en el Gran surtldo de extraclos para el pañuclu,
. 1 a casa en 1rega e secreto i. sus e1egantes clientes ajo el nombre de 1·érlta hle Ean de
'4Tlentre, en donde eran fuertis1mos. Me encon- úe Ja mJsma calidad.
ll hion. Yde !»nhea d~ ll'f'!o_n, polvo_de arrH que Ninon d~ Le~clos llamaba. cla juventud en
traba 1nuy .estreñi~o, y el médico no sabía qué
LA tJUVENU,.
una. CRJa~.-Es necesa.no ex1g1~ en,..Ia ettque_ta el nombre y la d1recc1ón de Ja Casa, para evitar las
hace r. Un d,a me d!JO: No puedo txplirarme su uPolvos sin ninguna mezcla química, para et
falsific'!-c!ones.-La -('arfunune Amon expide á todas partes sus prospectos y precios corrientes.
lado de us_lui. Entonces empect: á pensar qué se- cuidado de Ja cara, adherentes é iuvislbJes.
.Dep~s,tos .m llf"adrid:_ Pascual, Arenal, ~; Arta::a.,. Alcalá, 2.J, pral., i::.t¡.; A,fUirre y Jlfolino, Jtr•
ria lo me¡or que yo podía hace r. Pero¿qut: podfa
CREMA IATIF
fumena Onmtal, Preciado~, I;pe,:fumena de lJn¡u,ola, Jlfa;,or, ;,· .Romero y Vicente, perfumería
hacer
Se con
servasu
ensuperloridad
todos los cUmas;
lnclesa, Carrera de Sa11 Jeronimo,.J, y en Borcdomz, Sra. Viuda de Ln/011/ i Hijos, y Vicente Ferrer.
•Meyo?
habían hablado de una medicina llamada harA
resaltar
soore un
losensayv
demas
Jarabe Curativo de la Madre Seigcl que se decía Cold-Cremas.
era ~emedio infalible de cnft:rmed~des graves y
AGUA DE TOCADOR IONES
crónicas en que otros remedios no habían dado
Tónica y refrescanle. excelente coulra las
resultado, pero no lo h11bía tomado nunca y no plcudaras de los Insectos.
largos y espesos, por acción del EI Cr11eCo en,
tenfa. motivo para creerlo Así. Sin embargo, itlguELIXIR Y PASTA SAMOHTI
nas veces por caminos muy extraños llega uno
DJulifricos~autlsepllcosy lónlcos, biauquean pil a r tle los U e 11e dlct laos del M'onte Majella
que destruye la caspa, detiene la caída de los caP.ARA.. BL PA..lvUBLO
:á sitios en que no hitbía estado antes.
los rUentes y rortelat:!en las cucias.
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda st
•Leyendo un día un periódico me encontrt: con
23., Bou levard des Capu cin es, 23
DE RtGAUD y
decoloración.
E.
SENET
I
AD)IINISTRADOR'
35
un caso parecido al mío, que ;e había curado
PARIS
Paa•o1.u1T&amp;a Da L.l.a OOllTl'!I
rue du 4 Septeml,re, Parfs.-Depósitos: en Madrid,
según deda el q"' cscdbfa, con el Jmbe de,;
Dépósito en todas la buenas Perfumerías
do l!:sp•ii•, Greci. y Eoland&amp;
Aguirre
y
Molino,
Preciados,
J, y en Barcelona
Madr~ Se1gel. Me decidí á correr el riesgo , y [• - - - - - - - • - • • • - • • • • - - Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
mande por una botella á la botica del señor
ESENCIA : Lucrecia.
Dyer, Acre Lane, West Ilrixton Londres. ·A los
-CTO . Lila~ de l? e r sia .
EITRA
die_- ~11i11utos del,al,u lomado la primera dojis senli
. Graciosa.
a.,v,o.
,_
Peau d'EspaQ'ne.
:Souc:zuet RoyaJ,,
•Excitado y sat isfecho, exclamé: Esto es lo
bueno.
Resedé..
96, Strand , Londres. -9, Boul evard des Ca pucines, París.
Muguet des :Sois .
•Al cabo de las seis botellas me encOntraba en
ESPEC I AL I DADES PRINCIPALES:
perfecta salud. Soy otro hombre. Nunca he esJAB9NES
V POLVOS DE ARROZ
FILIA. aEtroT11OPE BLANc, T oREADon ExQursIT
tado mejor en toda mi vida, y todos mis parientes Extractos concentrados·• ESSENC&amp;
BOUQUET, etc.
'
.A. Las ~ei:.o:-os OLOR.Ea
~ creen _la c~ra tanto_ m!s maravillosa, cuanto que
méhan visto sufrir• de enfermedad de hígado A~uas para. tocador: FILI A, EA u DE RIMME L, tA v ANoE AMBRÉE.
8 , 1"tte Tlvie n ue, 8 1 P A. RlS.
desde la infancia. Con gusto daré informes sobre Trntura Rubia: AGUA DE oRo , LA MAs PERFECT A TINTURA RUBIA.
el Jarabe de la Madre Seigel y sobre el efecto que
Fn.r A • H ELIOT ROPE BLANc, Ln.As BL ANcAs VIOLETTE
en mí ha hecho. Firmado: W. Goldspink, 126, Jabones extra finos ·• De
NICE' etc.
'
Acre La.ne, Brixton, y 19, Tacbhrook Street
1
,LA C')SA
DE VENTA EN LAi PRINCIPALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓ! O! BARCELONA,
Pimlico, Londres.•
'
1
l.\&lt;[ A. TIA.S LÓ PEZ
El sei'ior Goldspink es carnicero, muy conocido
i
l't!ADRW - E SCORIAL
y muy respetado. Además de la debilidad congéf fabrica aie111~ ~ mbm.u u:cdmtea cia.. de CHCCOLATE IJ
1 qur l&amp;ntA )11'edlle,;,,,.6n KOU,n flntm 11111 pcnomu do buen ~to •
nita del h1gado, tenía indigestión crónica invetelda,a1e alem.P"' ._..,. Cb-iata, q,.. • etie11eotn.a c.n
rada, con estreriimiento, complicación peligrosa
•¡,A.
l
Comtto011 do Ult~Am.,rlnOB de E&lt;JIO'b,
y A veces mortal. Para esta enfermedad casi uniOflchtu: Palma Alta 8
VCf&gt;al, que frecuentemente se toma por otra, el
epó111ito Ceu tr-:11: l\l o~ter :i, 25
UIT
lo~TEPll[LIQtE
Jarabe de Seigel es la única medicina provechosa. Búsquese en los periódicos el tesumonio de
personas de todas partes.
LECHE ANTEFÉLI
Si el lectó'r se dirige á los Sres, A. J. W.hite,
pura o me~olada con agua, disipa
N&gt;R
Lim itado, 155, calle de Caspe, Barcelona, tenPECAS , LENTEJAS, TEZ ASOLEA.DA.
OPOPONAX LOXOTIS:J
DONA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
drin mucho gusto en enviarle gratuitamente un
S ARP U LLID OS, TEZ BARROSA.
FRANGIPANN I PSIDIUM
l\ i oIJetQ ilustrado que explique las propiedades de
~
ARRUGAS PRECOCES
T MIL OTR&amp;S
~ille remedio.
Preciosa novela ori~con interesante argu.
('I
º?
E FLORESCENCIAS
.,;, Se t'Olide en to:o,:::.,c,:,.::::;,,:::n:- •
~ento, cuadros de costumbres familia res episoEl Jarah~ curativo de la Madre Seigel está de
~"'ll
o .J.ROJECES
1
,.-.
4&gt;;
por
lo,
Per/11111i¿ta,
~'l&gt;¡,
dios muy dramáticos, y brillando en todo' el libro
venta en todas las Farmacias. Precio del fras",(),t,;
ao./)
&amp;
~\O
:9'
tlr,,. y DrogM~roa 0~ /
la más profunda moralidad.
co, 14 reales; frasquito, 8 reale~
..S- Ot
ªe~a el cUt.\a \\'f{l
'll";'í;&gt;e
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Un volumen en 8.o ma.y~r francés, que se vend6,
e,.
~"
-::_-.._
i .4 Pese tas,. en la Administración de este periódico, Madnd, calle de Alcalá, núm. ,

°

CABELLOS

1

)

NUEVOS PERFUMES
e t•

E

SUMARIO,

u~l

------·-----..............

EL SOL DE INVIERNO

AROMAS DULCES

La

--BOTOT

PASTADENTjfRICA

1

j

23

-~~~

6eloo Om'~loo ·"rot ..opo,!,
ACADEMIA ti• M EDICINA :::;:' ..,,,-/b.,J
de P ARJS
N,Jrca

L.A . . ~º•~ABll~.~W. I.I;,$ s E

h • ••

mleu.. 'l.n 111 1190 para las racctonea
• U.
uoaldAd. Y rn perfecta adberencta, reo.,;
6 nw dellcadu.d Retreaco la plel, dlslmul:i. Jaa nrrugaa 0 tltL á 111 tes la blancnra mate , une y dilcreta de la camella Y hace desaparece
pallo.!roleces, etc.) Paraba.lle .e..peet.acuto doo e hay11mucha lu&amp;, Pldnae la ~HAR M E A E SSE CONCEÑTRÉE y aolldlftcadn, en estuche, muy adbere:te~tJ.~;ne~~~w t.odaa Iu lmperfecctonea (JleCal,.
l.lNe J .-J ...1' o u s n.u 11. , ._ .J, ~ ur••·
\oduluPtrr1w1uj. Madrul:
QARCIA, yn
Paaoual,
Urq11lola. tk.-Barcelona: VICE'TE FERRER ,•d_~-! I -

(lll■triea,

Re5"f"\'ado, iodos los de~s de propiedad artística y literaria,

■ELCHOR

lu~rfl■triu

Frtr'-~1■gleH,

MADRID.

, epou ..

,i,, J'H

DUSS;ER¡l■v111tor

luferh ■eiiuÑ

atoat, 111

Establecimiento tipolitorráfi00 •Sucesores de Rivadcneyru

,~-.c1e1a.n.iau._

1

/

•••

La poesía de la moda.- Telas y colores.-

--~-----------------:-,

----

TU.TO -Revista parisiense, por V. de Castellido. - Explicación de los grabados. Flor del Alba (tonlin.uación), por D.• Isabel Chei:-t.-Quien bien ama .... , por D. Ricardo M. de Bret6n. -Mi opinión, poe bla,
por D. José Jackson Ve)·an. - Hoy por u,
maftana por mí, por Valenlina M.-Correspoodenc:ia pa:rticular, por D.• Adela P.Explicación del figurin iluminado.-Explicac1ón de los grabados conknidos en la
Hoja-Suplemento.-Sueltos.-Anunc:ioa.
GRABADOS.-1. Sombrero Mina.-J y 3 . Traje
de campo.-4. Traj,. marino para ninosde 3
á 5 aftos.-5 y 6. Cuello é. la marinera.7. Mctitajardinera.- 8. Capcitnapara playa.
-9 y 10. Bata Celimena.-11. Traje de
baAo.-u y 13. Veitido para niftas de
12 aM,.-14 y 15. Vestido para niflas de
10 anos.- 16 y 17. Escl.n·ina Bena.-18 y
19. Escla\•ina Luda.-20. •Va.tinü Liliana.
-21 Á 24. Trajts de paseo,-2s. Sombrero
ttdondo.- 16. Traje para niflas de 4 i. 6
anos.-i7. Vestido para niflas de 3 A 5 atios.
-28. Dr111,11/rtlt para nin as de 3 á 5 aflos.29. Traje para nifto.s de 3 á 5 aMs.-30.
Traje de velo.-31. Traje de fular.-31.
Traje para jó\·enes de 15 á 16 an.os. 33. Traje de campo para senotitas. - 34.
Traje de campo para jóvenes de 13 á I s
aftob.- 35 y 36. Guardapoh·o.-37 Y 38.
Tr.ije de excursión pan. senotita.s.

La, c:intas.-Vestidos r sombreros.-Las
fugiti,-ai; en la Opcra.-Dos trajea modelo•.
-Siguen las representaciones vera nie¡u.Teatro del Gimnasio: El Grnda,m,, cemedia en tres actos de M. P. Dtoou,oelle.Teatro Fran~s: El .Arlic'liio 231, comedia
en tres actos por M. Paul Ferrier.

1

Los más preciosos colores, fi •
n"-s y transparentes, que juntan
la ... mariposas y las flores son la
pasión de las elegantes del día.
Tejidos ligeros como un soplo,
cintas sedosas, guipures de un
tinte enmohecido, encajes como
t elas de arañas componen únicamente sus trajes.
El delicioso tiem~o de que
disfrutamos, y al que no estába•
mos ya acostu mbrados, nos ha
dado como una furia de gasa y
de muselina. Esta última, sobre
todo, representa un papel muy
principal en las elegancias del
momento.
Para la playa y el casino se
hacen vestidos de muselina que
son verdaderos prodigios de gracia y ligereza.
Citaré uno de fondo rosado,
sembrado de bellos narcisos
blancos con sus delicadas aureolas en carnadas, derechos sobre
sus tallos, como los que se ven
en los dibujos heráldicos. En el
b o rde de la fa lda se veía un volan tito plegado al través y ribet eado de un encaje Valenciennes.
En lugar de corpiño, una chaq ueta larga de faya color de tila,
de un tinte sumam ente ligero,

Año L - N Om. 3 0 .

cuya aldeta llega sólo hasta la
costura de debajo de los brazos.
Por delante, un peto largo de
encaje fruncido caía hasta el
borde de la aldeta, é iba sujeto
en el pecho y en la cintura con
unas abrazaderas y dos lazos
grandes de cinta de raso color
de rosa. U"a de estas cintas rodeaba la cintura por encima de
la chaqueta.
Las cintas están en todo su
apogeo, es el adorno que domina ; y en esto la moda está perfectamente de acuerdo con el
buen gusto. No hay nada, en
efecto, más gracioso y alegre,
más en armonía con la estación ,
que esas cintas que flotan en todas direcciones.

REVISTA PARISIENSE.

RIJY.t:MEL_ LD

DEL

Madrid, 14 de Agos t o de 1891.
11

THE CROWN PERFUMERY
3 Meda11 as en 1as EXPOSICIOnes
. . de /878 &amp; / 889

14-, 22 Y 30 DE CADA MES

IIIARC,,I. Dlt PÁIIRIC:..

Ptr/ua&amp;n tn la hu:hura,
d,ta/1,s y durad()n,
.A]n-obudo por 1odas las
elefantes del mundo.
Vendidos has1a la fecha:
mAs de un millón por afio.
Pedidos h~hm por ComerSe ven d o en todns l ns Pel'f 111nerins.
oc110 to111.\luA,011!1,u1.h
c:iflntcs de todo el mundo.
Fabricantes
CO,
LONDOli
sufría,---------------------;-------------------- - - -: -W.-S.-TROMSON
- - - - k- --LTn,
-- --

comía por una especie de convencimiento,
después mucho dolor. Asf se~uí hasta la primav~ra de 1888, en que me dtó un ataque mur
foe,te y tuve que ;, P.º' algún tiempo al hospüa .

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

.. .....,, l!J.;'&lt;
..., ..,,,,.,

~
'·

..,

• · :,,

En los sombreros, los adornos
de cintas son el colmo de la coquetería. Se ven muchos sombreritos de paja, de copa microscópica, como la capelina nicense,
adornados simplemente con un
volante doble de encaje, uno de
plano sobre el ala, 1. el otro en
pie con un rizado de cinta de
raso alrededor de la copa. Un
lazo de cocas levantadas va puesto por delante, como término
del rizado.
Algunas veces el rizado, muy
voluminoso, es de surale deshilachado. Nuestro modelo ( croquis
núm. 1) reproduce un sombrero
de este estilo. La paja es ligeramente matizada de rojo. Su copa
es sumamente pequeñaly el rizado que la rodea es de surall
color de paja y va adornado con
unas preciosas alondras trigue•
ras. Por detrás, un penacho erguido de plumas blancas completa los adornos.
El amarillo y el blanco se armonizan naturalmente, y muchos
sombreros van guarnecidos de
estos dos colores. Ejemplo: una
deliciosa capot;;i. de paja con co•
rona de rosas sin hojas. Como
adorno, un lacito de cinta color
de maíz puesto por delante, y
bridas de raso blanco.
Las bridas se llevan cada vez
más anchas, muy cortas y con
las extremidades cortadas en redondo, formando debajo de la
barba un lazo redondo como una
bola.

•••

!.-Sombrero Mina.

El teatro de la Opera no está
todavía desierto, y muchas bellas
fugitivas abandonan de cuando
en cuando la orilla del mar ó la
estación balnearia para venir á
pasar una soirée en la Opera.
Para estas escapatorias, excusado es decir que no se adopta
el vestido escotado tradicional,

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                    <text>LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

324

'SOLAMENTE Á LA TERCERA VEZ.
Como é. un cuarto de legua de la villa de
Velshpool en Gales (Inglaterra) , hay una case.
aislada, que tuve ocasión de visit11r durante el
-verano de este año de 1890. Como es dt: espe~ar
en Gales, el lugar tiene un nombre que una pt:r&amp;Ona cualquiera no puede descifrar ni pronunciar,
Tyn-y-Llwyn. Sin embargo, las palabras en
Gales solamente asustan cuando están impresas:
si se hablan, resultan tan melodiosas y suaves
como las del italiano.

•

ULTIM'A. NOVEDAD EN PERFUMES INGLESES

CRAB APPLE deBLOSSOMS.
manz:ana silvesue-Extraconcentrada.)

Pues pedidlas á la Ptifumería Exótica, ru1 duJJ.
,¡. S.:ptmWre, .J.5, m París, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica 1 en acru:1 ó en crema, os hará
volverá la hermosa edadde diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
nrroz Flor de Albird1ig() dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bo/ÓQS extirpará los puntos negros que b~otan en la nací~,
sin dejar la menor huella de nmguno; su SQm•
liuni espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los PrdadQs destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venas
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y"toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
ningún nrtificio.
El Catá/Qgo de la P,:,fulll.!ría Exóti&lt;a se remite,
gratis yfra,uQ de porte, ñ quien le pida.
D.!pósilfJs m. Aiadrid: Arla:sn, Alcalá, 23, priw
cipal, bq.; Rucual, Arma/, 2; pe,fumería Urq11iola, llfayor, I; Aguirre y 1JfQli,w, PnáadQs, Ir
y m Barcc/Q,za, Sra. Viuda d~ LafQ11J i Hijos.

En esta casa vive una señora con su familia,
persona muy conocida y respetada en la localiaad. Siento no poder decir su nombre, pero esto
serla faltar á mí palabra. No hay motivo para
esto, sino que como otras muchas señoras, tiene
una re~ugnancia natural il la publicidad de los
periódicos.
Me contó una parte de su historia, de 1a cual
estoy autorizado para publicar los hechos principales. e Hace unos ocho años-me dijo-recibí
una impresión neniosa que me trastornó por
completo. No parecía que podía sobreponerme,
J empecé i perder la salud, Al principio tenía la
lengua muy blanca, perdí el apetito y senlía malestar y dolor después de comer. A poco que hiciera me cansaba, y sentía mucho dolor en el
pecho, en el cual tenía opresión. Una noche y
otra pasé sentada en la cama por no poder acostanne , dormir. Estaba tan aniquilada y débil
~ue apenas me podía mover. En este estado continué algunos años. Consulté cuatro ó cinco
médicos uno tras otro, y después de tomar sus
medicinas sin que me produjeran ningún alivio 1
me recomendaron como último remedio que
fuese , cambiar de aire•
... &gt;Pasé i Lancasbire, de donde era natural, y en
Cborley vi , un médico escocés de mucha fama
en Leyland, y éste dijo (,\Ue sufría de debilidad,
congestión del hígado é indigestión. Algo parecía que me aliviaba, pero al fin me encontraba
tan mala como antes. Me volví i casa y empecé
i tomar h.s medicinas que se anuncian, sín que
Primero entre los perfumts de moda en la ae1ual
Imposible concebirco~a más delicada y má~ deliciosa
ninguna diera resultado. Luego estuve tres meses temporada tenemos el Crab Apple Blonoms, que es
que el perfume Crab Apple Blossoms, que pt'1'para la
en Londres en un instituto médico pero en vez de una calidad y fragancia inmejorable.-London Ccurt
Crown Perfumery lo., de Londres. Tiene el aroma de
.
alI
d
'fcunral /Gaula de la Corle de Lo11dns).
la prima,·era. y aunoue se le usara toda la ,·ida, nunca
de me~orarme puse peor, aunque gunas e sua CORONA., Compañia de Pcrfumerin
se cansaría dt él.-New York Obstrotr.
medicinas eran bastante caras, costando más de
die• duros la botella. Enmi ,úmpmuiin p,,üa al
1
eül#nu de/arase algo que medevo/vieu!ásalud,
1 7 7, NE \V llO N D ST RE ET, LO N D llE S.
pues mi tamilia de diez hijos me llenaba de anSe vende en todas fas Pe1·fumerfos.
~edad. ·
1 - - - - - - - - - - - · - - - - - - ; - - - - - - - - - - - - - - - -- - - -- - -- - - - - - - - - - &gt;Al principio de la primavera de 188g recibí 'ft
'l'I º
1'111
por el correo un librito sob,e una medicina Uaff \1
mada Jarabe Curativo de Seigel, que parecía
J
había descubierto una enfermera alemana llamaPERFUMISTAS EN PARIS
Reíase de las arrugas, Ílue no se atrevieron nunca ii señalarse en su epidermis, y se conservó
da la Madre Seigel. Lef el libro, pero lo que e%
joven y bella hasta más alá de.sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
i1 decía no me inspiraba confianza. Recibí otro
La gene•
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin podcrmorti/Wf'p en el que encontré curas de casos parecidos
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporáal mio, Esto me impresionó, aunque todavfa me
denti!rineos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Histon'a amQrQsa
faltaba la fe. Poco después me llegó un tercer
cos rayan
de las Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
libro, y entonces fué cuando se apoderó de mí la
el es mal te
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idea de que era mi obligación probar esta medide la den•
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"6 que d esecb ar¡a era destaduray
cna
sociedadla
I llues me parec1
11:lnou y de Hube&amp; de 1\lnon, pol';o de arrH que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
perdic1ar los medios de curanne, que tanto había
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~~-.;;
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1
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1•LaCKEMADEN'TIFBICAdtJUGAVD
6 •r-eeee•~•-r•e•••••,
encanto. Tomaba gusto i la comida y nq sentía que, humedecida por el agua. forma un mucf•
IOLIADEZUOASTJ.
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9
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incomodidad ninguna después de comer. Cadadia IJgo untuoso muy agradable, limpia los dientes
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r.
con
la
suavidad
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dindoles
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J&gt;.lt.A.TI.A.S L Ó P E Z
I
me encontra b a más 1uerte, y en cosa de dos me- la blancura del marfil, y los preserva del sarro
,es me encontraba tan bien como en las mejores y de la cirles.
ll!JlS DE JUJJ\ A. DR ZUGASTI 4 {:.brieulcmp,!"!i!1!~~!i!;~1!¡1u~Lde CH~COLATE (
épocas de mi vida. Gradas á Di()s que el Jaraóe
2° La DENTOJr.DfA IUG.&amp;.VD. eltxfr que
CORSI.TJ!:RAS DI!: LA Rt.AL CASA
I que to.n!A J'Nldiloo::ión go~'\n ent.re 1111 pemJM&amp; de buen guoto.
t!I P1d.iu15$ 1!empm 8!ltoa Cbooobte,, quo H cneuentnw en l.ltk Seigd ha llegad() á mi noticia. Ahora siempre se empica al mismo tiempo que la Crema y
J prtmiadas en rarias RJptsitiontt II d 04 loa C.:.merd04 da. Ultramarinos de &amp;&lt;p&amp;lh.
lo tengo en casa y se lo doy, mi familia. He re- perrumando deliciosamente la bora, rcrrc.c:ca
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Y ~tempre ha hecho provecho.&gt;
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Corsi-fn;:1 de Salud, que ha _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
crónica, que con frecuencia empieza por una im- Es un calmante excclcnt.e en los dolores de
dado tan huenos resultados
presión nerviosa como la referida y luego pasa al muelas más violentos.
AusOOSPALAllRAS pueden hoy ofrecer los de
hígado y otros órganos . Ataques de esta forma
Madrid
Vicente.
c. BoafJ.LDi.,t. otros sistemas más moderson frecuentes especialmente en las mujeres, por
Barcelona : Conde Puert.o y c1•.
3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889
causa de la delicadeza de su organización nernos, para disminuir el vo
viosa.
umen del cuerpo y tener mas agilidad.
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NINON DE LENCLOS

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,

LAS OQS PALABRAS --

Las mananas en el Bosque.-Los mnih del New-York Hlrald.
·-Las dalmátiras á la moda-:Fan1as!as y caprichos. -Vesti•
gios de la batalla de flous.- t:na csc\a,·ina y un sombrero
floridos.- Dos modelos eleg::mtes. - Un coraoero que Je teme
al agua.

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llnp~._ del&amp; llal Cua.

l

os paseos matinales en el Bosque
de Boulogne continúan siendo la
más agra~ab)e. distracción, así
I'
~!"! C&lt; como el e1erc1c1O más sano para
l~s que estamos obligadas á habitar perpetuamente, invierno y
verano, este centro del lujo y de la
elegancia, fuente inagotable de la
moda.
No se ven solamente por las mañanas
en el Bosque las amazonas de que hablé
en una de mis anteriores; se ven también cochecitos guiados por señoras ó por niños, sin
contar los mails del New- York He'rald, llenos
de fflescas y claras toilettes.
No hay nada más pintoresco y divertido que
estas excursiones matinales, que no excluyen
los pas~os de la tarde, en que se muestran
gran numero de bellas y elegantes damas, no
obs~ante la moda. que exige que se huya de
Pans desde los pnmeros días de Junio.
Por fortuna para los parisienses, esta fecha
fatal va prolongándose cada año, y se puede
pasar un~ parte del. verano en la capital, sin
escandahzar demasiado á los rigoristas del
buen tono.
Lo que más llama la atención en estos pa•
seos del Bosque son las confecciones suma~ente originales y graciosas, cortas casi todas.
Yé~se, como ejemplo, la esclavina cuyo dibujo insertamos ( croquis núm. 1). Es de tela
broch_ada color prelado, forrada de seda color
de PªJª• Una abertura en cada hombro deja
pasar un bullón de piel de seda del mismo
color del_ brocado. Por debajo de este bullón
1~ esclavina va hendida hasta su borde infen?r. El cuello va guarnecido de plumas negras.
Viene á ser como una dalmática muy nueva
y muy original.
'
La mo_da navega actualmente por el mar de
la fantas1a, en busca de lo inédito de Jo raro
de lo particular. Costureras y modistas se afa~
nan por descubrir algo nuevo y que no se
parezca en nada á lo que llevan las demás.
¿ Qué les parece á mis lectoras ese vestido

~~
ri;:;,:rz; f~ tJ

'F._~

T. JON ES

N

Madrid, 30 de Julio de 1891.

TuTo.-Revista parisiense, por V, de Caste1fido.-E:-.:plicaci6n
de los grabados.-Flor del alba (continuación), por dona
Isabel Cheix.-Ante la mtedral de Toledo, poesía, por don
1-'abriciano Gonzilez.-Curiosidad de los ninos, por D. Eusebio Martfnez de VelaM».-¡Sola!, por D. Juan Pérez de Reyes.-La máquina de coser, por la Condesa de Campoblanco,
-Correspondencia particular. por D.• Adela P.-Explicación
del figurín iluminado.- Explicacion dt los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento.- Salto de caballo
pesentado por las Srtas. n.• Natalia y D.• Juana de Eche\·arría y Maisonnave.-Sueltos.-.'\dvertencia.-Anuncios.
GRABADOS.- 1. Sombrero Clamart. - 2. Traje de playa para seMritas.- 3. Capa de bano.- 4. Bata de bano. - 5 á 7. Trajes
de bano. - 8 á 10. Cabecera bordada. - 11. Traje de campo
para niflos de 7 a 9 anos.-12 y 13. Trajes de bano para ninas
y ninos.-14. Sombrero Luis XV. - 15 y 16. Trajes de banos
de mar pata ninas y niftos.- 17. Traje de playa para ninos de
6 á 8 anos.-18 y 19. Trajes de playa.-20. Traje de paseo.21 y 2z. Trajes de d1áttau.-23. Cuello Futura. -z4 y
25. Pantalones bordados.- 26. Capelina para ninos pequenos.
- 27. Traje para ninos de 6 anos.- 28. Mantilla de crespón
bordado. - 29. Adorno para cuerpo escotado. - 30. Vestido
para ninos des anos.-31. Traje de casino.

~~1vi:

r

1

JOVEN Y BELLA

(1-lor

1,18ll 1 rlCOS

\

Decís, Señora, que os faltan muchas- co:;es
,ara que volváis á ser
..,

'

!.-Sombrero Clamar!.

Año L-Núm. 28.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

326

(croquis núm. 2) destinado á una señora joven y cuya
forma y adornos son tan raros como graciosos ? El vestido en cuestión es de fular negro rayado, con filetes
azules. En el borde de la falda, que es completamente
recta, van dos lindos volantes de encaje. Una segunda
falda, drapeada con negligencia, muestra sus rayas al
través. El cuerpo, montado en el cuello con bastante
vuelo, es una especie de blusa sin laditos.
Por lo demás, debo decir que casi todos los cuerpos
de vestido se hacen ahora por este estilo, y que se llevan
muy pocas espaldas con laditos, siendo unas veces estiradas y ceñidas, y otras anchas y plegadas, pero siempre de una sola pieza. Una cinta de raso azul rodea la
cintura, como en el modelo que representa el croquis
núm. 2, y va á fijarse en medio del pecho bajo una rosácea. La manga va plegada bajo una cinta y una esca-

327

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.

que semeja más bien un descolorido, y que es de una
melancolía exquisita. Sobre el ala del sombrero se ve
como una lluvia de florecillas separadas, como si las ra-

Sombrero Clamart.-Núm. l.
Sombrero redondo de una especie de junco trenzado
verde y blanco. Racimos de uvas moscateles_ sobre el
fondo, y lazo de cinta de raso color crema. Bndas de la
misma cinta.
Traje de playa para seiioritas.-Núm. 2.
Este traje es de crespón de lana gris. Falda llana por
delante y por los lados, y plegada por detrás en varios
pliegues redondos. Casaca abierta sobre un peto de
lana roja adornado con galones gris y abrochado con
corchetes en el lado izquierdo, bajo los delante1;os , que
van ajustados con una pinza. La aldeta va añadida sólo
en los lados. Por detrás forma carteras á. lo largo en
cada costura. Cuello marino de lana roja cubierto á me-

M~::::.

~-~ ~2:~~

\

mas de lilas hubieran dejado caer una á una las pequeñas corolas que componen sus florecillas.
Es preciso ser muy joven y muy linda para acomodarse con esa coquetería de las flores deshojadas.

Ndm.

1.

rapela. En la escotadura, que es bastante alta, se pone
un cuellecito vuelto y plegado de muselina de seda azul.

•••
Una verdadera fantasía, 6 por mejor decir, un capricho de la moda, es la preciosa esclavinita de encaje negro, representada por el croquis núm. 3: Una guirnalda
de violetas sin hojas pasa bajo el cuello , y largas ramas
de violetas caen por todos lados sobre el volante de en•
cajc. Es lo más elegante y original que he visto este
verano, y la costurera que lo ha creado puede titularse
una artista.
La Fiesta de las Flores es la que ha inspirado esos
caprichos deliciosos, esas lluvias de flores, que parecen
prendidas á las mallas del encaje, y que son como los
últimos vestigios de aquellas batallas encarnizadas en
que los pétalos de las amapolas y de las anémonas eran
las únicas gotas de sangre que manchaban el suelo.

f

1
!

1

I

5.- Traje de baño.

•••

t

•

.'

Voy á terminar con la descripción de dos trajes muy
notables, vistos el
domingo pasado en
un concierto del
Trocadero.
El primero consistía en una levita
larga de un carácter sumamente original y elegante, y la
llevaba la bella.Condesa de Greffulhe
(croquis núm. 5) .
Toda la levita era
de moaré negro velado de tul griego.
En la cintura, unos
fruncidos para ajustar\ a. Mangas de
moaré veladas de
tul. Sobre los hombros, una especie de
cuello grande, muy
N llm . 4.
recto y muy tieso, to~
do de moaré sin tul.
El otro vestido, de un precioso modelo que muchas
señoras elegantes llevan actualmente, es de gasa de
seda listada , de dos colores. Se le hace sobre todo
amarillo y negro, azul y negro, y enteramente negro
para luto ( croquis núm. 6 ).
La falda yelcuer•
po son enteramente
plegados, pero con
pliegues cosidos,
como la lencería, y
de manera que deje
ver la mitad de cada
lista. En el cuerpo,
un canesú de azabache, y en el borde
de !a falda, así como
en las mangas, una
tira del mismo bordado. Cuello Médicis ó cuello recto.
Los adornos de
estos vestidos varían algunas veces,
pero el género del
vestido y la forma
de las mangas y del
canesú son siempre
las mismas. Esta es
una de las más lindas novedades de
la estación , y el modelo que acabo de
des~ribir constituye
un tipo.

•••

Nóm.

1.

Del mismo género, no menos artístico, es el sombrero
señalado en el croquis núm. 4. Su forma es el de una
capelina grande de encaje ó de tul, que avanza mucho
sobre el semblante, en el cual refleja los juegos de luz
más caprichosos producidos por el sol al pasar al través las mallas del tul ó del encaje. En lo alto del sombrero, un moritón de lilas I de ese lindo color sonrosado

Dos coraceros están sentados á una
mesa de café.
-¡Mozo, agua!Nú m. 5.
grita el primero.
- ¿Agua?-dice el
segundo estupefacto - ¿ypara qué ?
-Para beberla.
-:-¡Es posible! ..... ¡Beber agua!.. ... Cuando el agua te
mo1a solamente los pies , coges un resfriado. l•igúrate el
efecto qtte debe causar en el estómago.
V.

DB CASTBLPIDO.

Núm. 6.

dias con galones. Anclas bordadas en el cuello y en el
borde inferior de la falda. Manga recta y ancha, caída
sobre un puño alto. Cuello de lana roja forrado de crespón gris.-Sombrero canofier de paja cruda adornado
con cintas grises.
Tela necesaria para el ves/ido: 6 metros de crespón.
Capa de baño.-Núm. 3.

Es de paño listado blanco y azul , y va guarnecida de
paño azul liso. Unas sola;-as azules cierran el centro por
delante. Esclavina semilarga, fruncida en el escote, cruzada y plegada por delante y sujeta en el hombro derecho con un gancho y una anilla de plata. Unas solapas
guarnecen el cruce de la esclavina. Cuello alto.
Tela necesaria: 5 metros 50 centímetros de paño.
Bata de baño.-Núm. 4.

Es de franela blanca ó tela esponjosa de algodón y
se la adorna con unas pastillas de lana encarnada. Se
compone de una espalda ceñida, que da el vuelo para
la falda, y unos delanteros rectos, cruzados de derecha
á izquierda y plegados en la cintura con un broche de
nácar. Manga r ecta sujeta con un brazalete abrochado.
Sobre los hombros, una esclavinita fruncida en el escote y rodeada de pastillas formando cenefa. Los mis~
mos adornos en el borde inferior de la bata y en las
puntas del cuello vuelto .
Tela necesaria: 4 metros 50 centímetros de franela.
Traje de baiio.- Núm. 5.
Es de jerga azul marino y cachemi; blanco. Se le guarnece de un volante d~ cachemir bordado, y se compone
de u~ pantalón con hga y una blusa sujeta al talle con
un c!ntu~ón-banda de cachemir, que se anuda en el
lado_izquierdo. Lo~ delanteros van abiertos sobre una
camisa de cachemir_ ple~ada y cruzada de izquierda á
derecha. L~ partt? mfenor de la camisa va adornada
con tres pheguecitos. Manga corta, guarnecida de un
volante bordado. Un volante igual ribetea el escote de
la blusa.
Tela necesaria: 4 '!1etros 25 centímetros de jerga y
2 metros d e cachem1r blanco.
'
Traje de baño.-Núm. 6.

Est_e segundo traje d~ baño es de la misma tela del
antenor, y va guarnecido de galoncillos blancos y de
u!1 ancla bordada sobre un peto de lanilla blanca añadido á cada la~o de la abertura. Pantalón corto con ¡¡.
~as, y guarne~ido de galones ~n las costuras. Blusa suJeta en la cm tura con. un cm turón suizo de lanilla
blanca, enlazado en med10 del delantero. Espalda recta
y•delanteros anchos cerrados en med·,o • Lapa rt e superior va escotada en forma de V sobre el peto u
lante fruncido y ribeteado de trencilla va mont~done:~¡
borde del escote. Unos galones adornan lo alto del peto
y las mangas cortas y bullonada,s Un galón ad
1
contorno de la blusa, figurando u~a greca en to~r~fcis

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1-=:_y.C-=~

4.-Bata de baño.

9.-Bordado del rondo di la
ubecera.

!0.-Angulo bordado de la cabecera.

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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

328

•

pal da y lados éle espalda princesa, con delanteros .recTela necesaria: 7 metros de tafetán; 15 metros de futos, cruzados y term.inados en u~ volante de guipur,
del delantero. Una trencilla blanca acompaña á los galar, y 2 metros de tul.
. .
.
puesto sobre una fald1ta de bengal_rna. Un volante denlones.
Núm. 19. Vestido de fular color de ltno, con florecillas
tado de guipur va puesto en _la cmtura. Cuello vuelto
Tela necesaria: 4 metros 50 centímetros de jerga, de
negras.
Los
adornos
consisten
en
encaje
negro,
cord?n
de benga\in;i., rodeado de gmpur dentada. Manga anun metro 20 centímetros de ancho, y 50 centímetros de
de pasamanería negra y crespón liso color de PªJª·
con puño de guipur. Botones de plata.
.
lanilla blanca.
Fondo de falda de seda ligera y falda de fular, com- chaT;la
necesaria: 3 metros 50 centímetros de bengahna,
Traje de baño.-Núm. 7.
puesta de dos paños de detrás rec~os y un delantal recogido en forma de paniers y termmado en un volante y 4 metros 50 centímetros de guipur.
Se le hace de la misma tela del anterior, y se le adorna
ancho de encaje de Chantilly I montado con cabeza.
Traje de casino.-Núm. 31.
con galonci\los. Se compone de un pantalón corto dentaQó y una blusa sujeta al talle con un cinturón de piel Cuerpo de talle redondo, remetido en la falda. L?s deVestido de seda color de malva adornado con encaje
blanca. La parte inferior de la blusa y la manga, corta,. lanteros van cerrados en medio, plegados en la cm tura crema. Peto de crespón crema plegado. Tirantes, cuey abiertos en cuadro sobre un camisolín de crespón, 110 , lazos y carteras de las r:iangas de terciopelo color
van dentadas y guarnecidas, como el pantalón, de galoañadido y plegado sobre el forro de los delanteros.
nes blancos. U nos galones azules adornan el cuello dende heliotropo obscuro. FaJa ancha de crespón color
tado, que es de lana blanca y va escotado en form_a Manga ancha, fruncida en su borde inferior sob:e un
crema.-Sombrero-capelina de faya, cinta verde agua,
puño
de
encaje
plegado.
Un
cordón
de
rasamanena
rode V y cerrado en medio. Espalda y delanteros frunciencajes color crema y plumas negras.
dos en el eS'cote y en la cintura. Cierre\invisible en me- dea la escotadura. Cuello alto de terciopelo negro.Sombrero de paja de Italia, guarnecido de terciopelo
dio del dela-otero.
Tda neéesaria: 4 metros de jerga azul, y 40 centíme- color de pensamiento y plumas negras.
FLOR DEL ALBA.
Tela necesaria: 5 metros de seda; 15 metros de fular,
tros de lanilla blanca.
y 50 centímetros de crespón.
Cabecera bordada.-Núms. 8 á 10.
(Continuación.\
Traje de paseo.-Núm. 20.
Tiene esta cabecera 60 centímetros en cuadro, y va
Vestido de crespón gris plata, guarnecido de bordado
guarnecida de un dobladillo calado de 2 ½centímetros
~ ~ E R O , á medida que se aleja~a ~on mil
&gt;
cauciones para que no la smtteran, la htJa
de ancho. Se le hace de cañamazo fino color crema, Y aplicación laminado de oro y de guipur blanca. Fondo
de
falda
de
tafetán,
y
falda
plegada
de
crespón.
Cuerp?
de Pedro se incorporaba y la seguía con
se le adorna con una cenefa y un salpicado que se borplegado
de
la
misma
tela
con
cinturón
de
bordado
aphdan al punto plano con algodón blanco, seda blanca Y
~los ojos presa de vivísima emoción. ¿Qué
',C: C°'..
proyectos bullían en la mente de Ramocordón de oro. El dibujo 10 representa el ángulo de la cación. Manga ajustada del mismo bordado, y bullonado
cabecera con una parte de la cenefa; el dibujo 9 repre- alto de crespón plegado. Espalda plegada de una sola
e,
na? ¿Por q.ué se levantaba á deshora y trasenta el salpicado que se borda en el centro, los cu~les pieza, y delantero igual cerrado en medio. Forro de los
1 ª•
taba de asegurarse del sueño de los demás?
)~
Con la percepción maravillosa que le prestase ejecutan á int.erv_alos de JO centí~etros en se~t1~0 delanteros ajustado con pinzas. Delanteros de chaquecontrario. Los dibUJOS cuadrados, ast como el d1buJO tilla figurados con guipur. Cuello alto y plegado,-:-Som9 ban sus excitados nervios., Flor vió á_ la ex salbrero
redondo
de
encaje
de
paja
negra,
guarnecido
de
del medio, van hechos con algodón; los punt~s prolon~• timbanquis atravesar la cocma y volver a cruzar el
gados con tonal de oro y los _puntos extenores con crespón color de maíz y alas negras.
• rayo de luna ..... ¡Santa Virgen_del Mar!_¿Qué briTela necesaria: 5 metros de tafetán y 18 metros de
seda. Se ejecuta la cenefa del mismo modo, y se hacen
llaba en su mano derecha? ..... Parec1a un cuchillo ..... ¿Lo
en medio del dibujo del ángulo unos pespuntes con seda crespón.
sería realmente?
Trajes de chateau.-Núms. 21 y 22.
Trabajo costó á la pobre criatura dominar un grito
blanca.
Traje dC campo para ñiños de 7 á 9 años. -Núm. 11.
Núm. 2 r. Vestido de fular fondo azul Edison estampado que el miedo quería arrancarle; levantóse enteramente
"f avanzó un poco, sin separar los ojos de la profunda
Se compone de un pantalón de vigoña blanca, ancho de ramitos, y chaqueta larga de bengalina Ofelia. Chamasa de tinieblas donde había desaparecido la espanleco
de
seda
color
crema,
cerrado
en
medio,
ajustado
por abajo y de una blusa de vigoña azul, remetida en
tosa visión· mas á fuerza de no querer perderla de viscon
pinzas
y
guarnecido
de
bordado
Pompadour
forel pantalÓn. La parte superior de la blusa deja v.er un
ta clavó s~s pupilas en la obscuridad, y logró distinpeto de tela jersey azul y blanco. Cuello á la mannera, mandQ aplicación. En medio del chaleco, chorrera de
gu\rla de nuevo: arrastrábase con ondulacione~ de
de la misma tela del pantalón, y adornado co~ ;,.n- encaje. Cuello alto, cubierto de bordado. Fondo de serpiente hacia el aposento donde se hallaba el hcenclas bordadas con seda azul. Manga ancha, estrechada falda de seda ligera y falda de fular. La chaqueta se ciado ..... ¡Santo Dios! ¿Qué iba á hacer?
·I
un poco por abajo.-Sombrero de paja cruda y cinta compone de espalda con aldetas largas, que llegan hasta
Aun barbot.i.ban esta pregunta los contraídos labios
más
abajo
de
las
caderas,
lados
de
espalda
y
de
delante,
azul.
y delanteros abiertos y ajustados con una pinza de pe· de la niña, cuando Ramona desapareció tras la cortina
Trajes de baño para niñas y niños.-Núms. 12 y 13.
cho, cuyas aldetas van recortadas para formar una es- que separaba el aposento de la corriente: de pronto
brilló la luz en el turbado espíritu de la hija del molineNúm. 12. Traje para niFias de IO á 12 a1ios.-Es de vi- pecie de bolsillo Luis XV, el cual va abrochado. l\fanga
ro, pero no la suave claridad del sol que alumbr~, si~o
goña azul, y se compone de un pantalón ancho y corto, álta de hombros. Cuello !\-'lédicis enrollado.
Tela necesaria: 8 metros de fular; 5 metros de benga- el sombrío fulgor del rayo que mata¡ recordó la h1stona
adornado con un galón de lana blanca y una blusa, cuya
de la cartera y del dinero que contenía, comprendió
lina,
y 75 centímetros de seda crema.
.
falda va añadida bajo un galón que forma el cinturón.
que éste había tentado la codicia de su madrastra, y
Núm. 22. Vestido para se1toritas. -Este vestido es de
La blusa va abierta sobre un peto de jersey azul y blancrespón de lana blanca, listado de galones color de maíz que iba decidida á robarlo, sin retroceder ante un aseco. Cuello grande de vigoña, bordado con un punto de
espina. Manga corta.-Sombrero de paja, adornado con tejidos en la tela, de modo que figuren unos galones sinato si el infeliz sargento llegaba á apen;:ibirse de tan
·
cosidos por un solo lado. Fondo de falda de tafetán y infame despojo.
una cinta de lana blanca.
Para comprender todo el horror que causó este desNúm. 13. Traje para nií'ws de 5 á 7 años.-Este traje, falda de crespón rodeada de tres rizados de seda amarilla. Cuerpo compuesto de espalda de una sola pieza cubrimiento á la hija del molinero, pre.¡:iso es conocer
que es de vigoña color de tabaco, consta de un pantala acrisolada honradez de los habitantls de estas proplegada en la cintura, y delantero también de una
lón corto adornado con un bordado de lana encarnada,
pieza con los mismos pliegues en la cintura. Bajo los vincias, donde son tan raros !os robos como frecuentes
y una blu sa á la marinera, seguida de una falda fruncibrazos, cinturón alto de muselina figurando una V grande en otras: así, cuando en épocas de largas sequías se
da. Cuello marino, cruzado como la falda, todo ello roreunen cuadrillas de trabaja.dores para buscar en tierras
y formando punta por delante. En la espalda y en el
deado de un bordado. Peto bordado de un ancla roja.
más favorecidas el pan- que su ingrato suelo les niega,
delantero,
canesú
redondo
y
plegado
de
muselina
lisa,
Manga corta.
fijado con un rizado de lo mismo. Cuello alto plegado. se han dado casos de caer algunos exánimes de hamSombrero Luis XV.-Núm. 14.
bre, pero no se oye decir que se valgan de la astucia
Manga corta bullonada de tela lisa, que se pone sobre
Este sombrero es d'! paja-encaj~ negra, forrada de una manga ajustada de crespón. El forro de los delan- ni la fuerza para remediar su necesidad.
Educada con tan sanas ideas, viendo constantemente
tul negro plegado y sujeto en el borde con un cordón
teros va aju,;tado con pinzas y cerrado en medio.
de cuentas de azabache. Lazo de cinta de raso color de
Tela necesaria: 7 metros de crespón listado y 8 metros alrededor suyo ejemplos de rectitud y honor, puede juzgarse lo que sentiría. Flor del Alba, al sorprender el
rosa, y ramo de margaritas.
de muselina de seda.
abominable delito que iba á perpetrarse, y la firme reCuello Futura.-Núm. 23.
Trajes de baños de mar para niñas y niños.
Solución que la animó de impedirlo aunque fuera á costa
Núms. 15 y 16.
Es de tul blanco bordado, y se compone de dos vo- de su vida, avanzó otro paso y quiso dar un grito que
Núm. 15. Traje para nilias de5 á 6 a,ios.-Es de che- lantes fruncidos y vueltos sobre un cuello en pie de hubiese puesto en alarma la casa eptera, pfro su garviota gris. Pantalón corto, recto, adornado con un ga- cinta azul pálido. Un lazo flotante de la misma cinta ganta desecada se negó á ello¡ la lucha de tan encontrados sentimientos anonadaba su pobre naturaleza; sinlón encarnado. Blusa cerrada por delante bajo un galón cierra el cuello por delante.
tió un golpe en el corazón que paralizaba sus latidos, y
y adornada con una berta plegada, guarnecida también
Pantalones bordados.-Núms. 24 y 25.
cayó al lado de Javicrín privada de conocimiento.
de un galón. Manga corta, bullonada. Galón por delante
Núm.
24.
-Tiralistada,
formada
de
dos
entredoses
,Algunos segundos después la cortina volvió á agit~ry en el borde inferior de la blusa.-Sombrero de paja,
·bordados y'de entredoses lisos de batista. Volante frunse, y Ramona salió, bien ajená de que su enténada, la
de ala ondulada, adornado de batista roja.
Núm. 16. Traje para td1tos de 6 á 8 a,tos.-Es de lana cido de percal tei'minada en un bordado estrecho. Lazo había visto: para sostener con las dos manos la mochila
de cinta azul.
azul marino. Pantalón corto, recto, adornado con un
que el militar llevaba á la espalda, y al acostarse &lt;fejó
Núm. 25.- Jareta de percal estrechada con una cinta confiadamente á la cabecera del lecho, sujetaba C(!n los
punto ruso encarnado. Blusa cruzada sobre un peto de
que
se
cierra
con
un
lacito
flotante.
Volante
formado
lana encarnada, rodeado de un punto ruso. El mismo
dientes un ancho cuchillo catalán, que .no en balde
por el mismo pantalón y terminado en un volante alto creyó Flor distinguir: dirigió en torno suyo 'una larga y
adorno en el borde de las mangas de la blusa y en el
bordado.
cinturón.-Sombrero de paja cruda, adornado con un
recelosa mirada, y aguzó el oído á fin de no perder ~I
Capelina para niños pequeños.-Núm. 26.
galón de lana encarnada.
más leve rumor. .... Nada ..... seguía reinando profundo s1 Es de tul blanco bordado, y va guarnecida de tiras lencio, y convencida la miserable de la impunidad con
Traje de playa para niños de 6 á 8 años.
bordadas
y de un lazo de cinta blanca. Se compone de que podía consumar el delito, se dirigió al más ap'artado
Núm.17.
un fondo ajaretado con cabeza sobre un ala también rincón de la cocina; allí, apelando á una de sus aritiguas
E~ de cheviota color almirante. Pantalón largo y an- ajaretada y guarnecida de un volante de bordado. Por y múltiples habilidades, hizo ceder la frágil cerradura
de la mochila con tal arte, que no aparecía lesión alg~cho por abajo. Blusa sujeta por abajo con una cinta de
detrás lazo de cinta.
.na, y ya abierta, sus ávidas manos la escudriñaron ráptgoma elástica, y abierta por arriba sobre un peto de
Traje
para
niños
de
6
años.-Núm.
27.
~=~.
;
lienzo crudo, bordado de lunares encarnados. Cuello
Es de lanilla escocesa color madera y beige, y se com
¡ Qué siglo de angustia aquel momento de inspección!
nfa.rino de la misma tela, así como el lazo á la marinera.
pone de un pantalón con ligas y una blusa á la mari- Presa de mortal ansiedad, palpaba á tientas, y la que
ManD"a recta y caída sobre un puño de lienzo bordado.
nunca juzgó tener corazón, sentía latidos que la ahoga- 1
-So.,mbrero de paja, ribeteado y adornado con una nera, doblada po.r debajo. Espalda y delanteros rectos,
cerrados en medio. Cuello vuelto. Corbata de sura!t co- bao; al fin tropezó con un objeto liso, resistente, al~o
cinta azul.
lor madera.
más pequeño que medio pliego de papel....: ¡ Era •sm
Trajes de playa.-Núms. 18 y 19.
Tela necesaria: un metro 50 centímetros de lanilla.
dud~ la anhelada cartera! Sacóla con apresurami~nto
Núm. 18. Vestido de fular blanco con pastillas encarnafebnl, y para asegurarse, avanzó hasta el rayo de luna.
Mantilla de crespón bordado.-Núm. 28.
das guarnecido de un cuello de tul encarnado, plegado
Si Flor del Alba la hubiera visto entonces, segura·
co~o un volante con un lazo del mismo tul en forma de
Esta mantilla ó especie de manteleta, que es de cres- mente se muere de terror: fruncidas las cejas, encendiabanico. Fondo de falda de tafetán, sobresaliendo como pón blanco borda:do, va adornada con dos hileras de dos los ojos y temblándole los labios, había en su s~mun vivo de la falda de fular. Cuerpo sin aldetas, con crespón liso festoneado.
blante tal expresión de ferocidad, que podía espan_tar,
cinturón de terciopelo encarnado, cerrado por detrás
no á una débil niña, sino al hombre más animoso.
Adorno
para
cuerpo
escotado.-Núm.
29.
con una escarapela de terciopelo. Se compone de es¡Su rapaz instinto no la había engañado! Era, en
palda-de una pieza, estrechada en la cintura con unos
Se compone de volantes de crespón color de rosa,
efect~, la cartera descrita por el sargento; ¿pe:o. ~on·
pliegues, y delanteros estrechados del mismo modo y
bordado de oro, cuyos volantes van montados sobre tendna la suml que él aseguraba? En la impos1b1hdad
cerrados en medio del delantero, bajo una punta de tul
una tira de crespón liso.
de _averiguarlo, tanteó el peso, que era leve, y auri no
que forma la continuación del lazo. Escote redondo,
satisfecha, oprimió el bro,he, la abrió, y sin du?~ lo
Vestido
para
niños
de
5
años.-Núm.
30.
con volante de tul. Manga poco alta de hombros y ribeque el rayo de luna le permitió ver colmó su amb1c1ón,
teada de terciopelo.-Sombrero ae cerda negra, guarEs de bengalina azul y se le guarnece de guipur ar- porque sin detenerse á detallarlo tornó á cerrarla, y se
necido de crespón encarnado.
tística blanca; y puntos de bordado de seda azul. Es- abismó en un mar de negros pen;amientos.

Pr:~-

¼

1

)

•

•

4

1

329

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
¡Diez mil reales!. .... A la verdad no era mucho, pero,
en fin, lo bastante para tantear el vado y buscar fortuna
lejos del molino: tenía además muy guardaditas, en limpias monedas de oro, todas las economías del viejo, y
tardábale ya abandonarlo; ¿pero cómo escapar sin ser
pers~~ui?a? Un~ visión de sangre cruzó por sus ojos, y
acanctó mconsc1entemente la aguda punta del cuchillo:
¡ parecíale tan fácil concluir con los que dormían!. ....
Mientras llegaba á saberse (que ella cuidaría de dejar la
puerta bien cerrada y arrojar la llave en el barranco
más hondo), tenía ~iempo de huir, mudar la piel é irá
ocultarse en una crndad populosa, donde nadie había
de tomarse la pena de averiguar su pasado. ¡ Cuántos
sueños podría realizar entonces! ¡ Cuántos placeres le
compensarían las privaciones de otros tiempos!
Levantóse con fría resolución, guardó la cartera en
el pecho y adelantó cautelosamente hacia el aposento
del licenciado: tenía bastante confianza en la firmeza
de su mano para saber que las víctimas no despertarían ..... pero de pronto se detuvo estremecida de horror. .... ; como visi&lt;?nes ?el infierno acababan de surgir
en s_u mente los tnco~mos de la C:uardia civil, y todo su
ternble valor se deshizo cual la meve sometida á la acción del fuego. Los cltendarmes, como llaman los campesinos á los individuos del benemérito cuerpo, tienen
olfato de sabuesos para pers~uir á los criminales, y Ramona desconfiaba de hacerles perder su pista·1 chocábanle los dientes, é inmóvil apretaba con una mano la
escondida cartera, mientras con la otra oprimía el cuchillo ..... Si la codicia la impulsaba á cometer cuatro asesinatos, la cobardía le aconsejaba evitar sus consecuencias ..... Cinco minutos largos como sicrlos transcurrieron
en esta indecisión; mas de repente~ una idea infernal
la hizo sonreir y tranquilizarse. ¡Necia de ella! ¿Pues no
había olvidado que al ocurrírsele el pensamiento de
apropiarse la fortuna de José Luis, lo primero que hizo
fué nombrar la persona á quien podía achacársele el
robo?
Soltó quedamente el arma con que fué durante alD"ún
tiempo homicida de intención¡ volvió á tomar la ~oc hila, que cerró diestramente, la colocó en el sitio que
la puso el licenciado, y luego se deslizó hasta la veritana
que daba al camino, la entreabrió dejando las hojas entornadas, y tornó á desandar lo andado para diriuirse á
una gran cantarera de piedra situada en un áoD"~lo de
la cocina: una vez allí, sacó el objeto robado y" lo escondió en un profundo hueco de la pared que la cantarera tap1ba perfectamente: cuando terminaba su horrible tarea, señalaban las estrellas la una de la noche.
-A buen seguro que la hallen-pensó con la risa de
esfinge que tanto asustaba á Flor del Alba;-en caso de
averiguaciones, di la verdad, Juan Niega¡ pero no: el
pipiolo tomará su camino sin sospechar que le han aligerado de peso el equipaje.
Levantó la cortina de su aposento, y echando una
postrer mirada al cuchitril de los niños, añadió meo• talmente:
-Quiero da_r por seguro que se desculira el pastel, y
el sargento chille, como es natural: entonces acuso á la
llorona de h:i.ber dado el soplo, y veremos lo que resulta.
Dejó caer la cortina tras de sí y se acostó satisfecha,
como el que ha encontrado la solución de un problema
difícil.

IX.
Alboreaba el día cspléndtdo, y la Naturaleza parecía
vestir de gala para darle la bienvenida; un perfume
de tierra húmeda, mezclado á las fuertes emanaciones
del tomillo, ~o mero, lentisco, jaras y madreselvas, llenaba el ambt~nte de aromas suaves y delicados¡ oíase
ent~e los canaverales el sordo rumor de la presa del
mohno , y en cada árbol del huerto se había reunido una
capilla de alados cantores que gorjeaban en todos los
tonos, como si se disputaran el premio de algún certamen.
A pesar del dominio que tenía sobre sí, Ramona estañ~ muy lejos de hallarse tranquila. ¿Descubriría el
robo José Luis? ¿Qué haría si llegaba á descubrirlo?
Levantóse con el alba, y para disimular su inquietud
púsose á arreglar la casa con actividad febril. No !!amó
á su entenada, como tenía de costumbre, para encomendarle las faenas más rudas, pues quería retardar
todo lo posible el despertar de los que dormían.
Sin embargo, las horas pasadas habían influido favorablemente en el estado de Flor, que volvió en sí casi
en el momento que la molinera se levantaba; pero durante mucho ráto no pudo darse cuenta de nada: sentía
en la cabeza horrible pesadez y un violento dolor con
fuertes latidos en las sienes; respiraba con trabajo y le
parecía tener el cuerpo molido, como si la hubieran
precipitado desde grande altura. Más de una hora tuvo
la inteligencia tan obscurecida, que las visiones del sueño y la realidad se unían para martirizar su cerebro con
ex~ravagantes delirios; pero poco á poco empezó á despeprse, y el primer esfuerzo de memoria le hizo recordar
la escena del robo: un estremecimiento convulsivo recorrió todo su cuerpo, se incorporó vivamente y quiso
levantarse; pero la debilidad Je hizo tornar á caer y
permaneció inmóvil, sin acabar de convencerse si era
efecto de una pesadilla lo que juzgaba haber visto.
, L~ voz de Ramona, que hablaba y reía con Javierín,
a_q_uten mandaba al huerto por legumbres, acabó de
d1_s1par las sombras de su pensamiento; se levantó apoyando.se en la pared, y procuró reparar el desorden de
su traJc. Concluía de amarrarse á la cintura el pañuelo
d~ percal amarillo, cuando el acento de José Luis la
hizo estremecerse.
. Ext~años ecos de ira vibraban en las palabras del
hce~c1ado, y la niña creyó morirse de vergüenza al oirle
decir:
-¿Quién ha andado en esta mochila, patrona?

-¡En la -~ochila! ..... ¿qué dice usted?-repuso como
un eco el v1e10Alba, saliendo af}resuradamente del aposento.
-Digo-r_epuso el huésped con una cólera que no
trataba ~e d1s1mular-que anoche puse la mochila sobre
el arca, a la vera de mi cama· que apenas desperté eché
mano á ella para dej_arl~s un' recuerdo, no como paga
de la generosa hosp1tahdad que me han dado sino en
prueba de mi gratitud, y al buscar la cartera d~ que les
hablé, no la hallo.
El ~presurado. latir del corazón parecía querer ahogar
á 1~ h1Ja del mohn~ro: dió algunos pasos decidida á re•
fenr la verdad, y Juzgó que sus pies habían echado raíces en el suelo al escuchar á Ramona responder con
agrio descaro:
. -¿Y qué nos cuenta usted? Búsquela de nuevo, y
bien buscada, que en el molino de Alba nada se pierde.
-Perdone usted que la desmienta-contestó rudamente José Luis ;-si _he hablado de la cartera, es porque la he buscado mas de dos y más de seis veces sin
hallarla.
-:-¡Un robo en mi casa es imposible!-balbuceó el
molmero temblando y rojo como si fuese á darle un
ataque de apoplejía.
'
-Por imposible lo tenD"o-replicó el robado-y sin
embargo la falta está ahí."'
-Vaya, ami~o-saltó de pronto la ex saltimbanquis
con la desverguenza propia de su brava condición·cuidadit? con 1~ q1;1e se habla, que el terreno es rr{uy
re_sbalad1zo; na?1e smo usted ha visto esa cartera, y lo
mism_o que la pide, podía pedir otra en que dijera había
un millón.
-Te~gamos la fiesta en paz-repuso ebrio de ira
José Lms-y no me venga, patrona, con esas filosofías,
porque no respondo de mi paciencia ..... ¿ De modo que
me cree bastante bribón para reclamar lo que no he
traído?
-No lo decía por tanto-balbuceó Ramona medio
espantada al ver la expresión del rostro del sargento·pero hasta las hormigas tratan de defenderse cuan do
quieren aplastarlas.
. Las fras.es que acudían á su calenturienta imaginación _palpitaban ei:i .los labios de la niña y le comunicaban un valor ficticio. ¡ Parecíale tan fácil deshacer con
una pala~ra aquel abominable enredo! Sin embargo, se
e~tremec1a al pensar que sólo podía decir que había
visto ~1 robo, pero sin presentar prueba alguna. ¿ Y la
creenan? Callando, _se hacía cómplice del delito; hablando, la astuta m~Jer l_a desmentiría, y siempre quedaba por suya la v1ctona ..... ¿Qué hacer, Santo Cristo
del Perdón, qué hacer?
De pronto oyó á su madrastra romper en alaridos y
sollozos, y exclamar con voz ronca:
-¡Miserable de mí! ¡debí sospecharlo! Esa ventana
entornada .....
-¿Qué ventana?-rugió el molinero.
-La que da al camino: tenia descorrido el cerrojo .....
Al pronto no caL. .. pero ya no me queda duda .....
-¡Basta de farsa!-gritó furioso José Luis.-No quiera echar el muerto á ~ente de fuera, que no hablé yo
en el campo de los mtles que traía, sino aquí durante la
cena .....
-Entonces, ¿quién es el ladrón?
-No ac~so á nadie, pero exijo lo mío.
~¡ Desdichados de nosotros, perdidos y deshonrados.-barbotó de nuevo la ex saltimbanquis con otra
explosión de lágrimas y sollozos.
'
Y de pronto, sin transición alD"una:
-¿ Dónde está tu hija?-preg~ntó al molinero.
Sólo entonces apercibieron la ausencia de Flor ause!lcia tanto más extraña, cuanto que la niña e;a la
pnmera en los trabajos del día, Herido como por un
r~yo, Pedro, con la boca abierta y desencajados los
OJO~, procuraba en vano comprender lo que querían
decir las palabras de Ramona. En cuanto al licenciado
sintió al oirlas_ que la duda penetraba en su corazó~
como una serpiente.
-¡Ella, ella !-proseguía en tanto la madrastra con
un diluvio de lágrimas que parecían arrancadas p¿r intol~rable vergüen~a y dolor;-ella ha dado el soplo al
Rojo, él ha_ cometido el delito y después ..... después seguramente la desgraciada ha huido .....
Un grito ahogado del molinero fué la única respuesta·
sintió á la vez como si le apretasen la garganta con u~
dogal y le abofetearan las mejillas manos de hierro· se
ta1:1baleó como si le faltara el suelo bajo los pi~s y
qu1s? hablar, pero ~u trabada lengua se negó á elio; desgract~damente c:eia todo, sin más pruebas que la calummosa afirmación de su mujer.
1

ISABEL CHEIX.
(Continuará.)

A:\TE LA CATEDRAL DE TOLEDO.
Soberbia catedral, torre imponente
Cuya cúspide rasga el firmamento,
Arabesco poema que el lamento
De una raza condensas tristemente:
Cuando en noche serena y transparente
Vela tu sueño el rumoroso viento,
Y los astros semejan un momento
Enjambre de oro para orlar tu frente,
¡ Qué impresión de terror indefinible
Me produces al verte hendir los cielos! ..
Toledana Babel, el Dios terrible
No derrumba tu orgullo por los suelos
l\Iientras brille en tu cumbre inaccesible
El blasón de la fe de mis abuelos.
F ABRICIANO GoN.zÁLEz.

CURIOSIDAD DE LOS NIÑOS.
( CUENTO Á UNA MAMÁ JOVEN.)

~
·..,..~~0N
1
las once y media, y resuenan tres gol'17", (.J pe citos en la puerta de mi despacho, Kla~ ~- dos por_una mano que conozco perfectati::G•.i")
mente sm verla.
,
- Entra, María.
~
Y la rubita María, mi hija, un pimpollo
de cinco años y medio, entra como un torbellino, freséa, sonriente, encantadora. con su
plio sombrero de paja, su gracioso vestido
~-. blanco, sus rizados ca bel los y sus rechonchas
· piernecitas medio desnudas.
•
-Papá, las once y media ..... Mamá dice que ya es
hora de ir al restaurant.
¡ El restaurant! palabra que pronuncia veinte veces
todos los días, hace una semana; palabra exótica, formidable, enorme, que no cabe en su diminuta boca y
llena sus hermosos labios, húmedos y rojos como claveles granadinos.
Habíamosla prometido, mi mujer y yo, llevarla un día
al mejor restaurant de la corte, si era juiciosa y aplicada
por espacio de una semana..... Pero ¿lo ha sido? ¿ha rezado sus plegarias al levantarse y al recogerse? (ha estudiado bien sus lecciones y hecho con igualdad y paciencia su labor de pespunte y dobladillo? ¿se ha mostrado humilde y obediente, sin agrias réplicas á su
niñera, sin lloriqueos caprichosos?
¡Hum! Eso no está probado exactamente ..... !\Ias todo
Jo ha prometido, y los padres somos acreedores muy
complacientes. ¡ Cuántas veces tenemos que contentarnos con las promesas de nuestros hijos!

•*•

Un cuarto de hora de paseo, á lo largo de la sombra
que proyectan las casas, porque el calor aprieta, y llegamos ante la puerta del restaurant: !\Jaría lee el rótulo
de la muestra, expuesto en doradas y grandes letras
que fulguran con los rayos del sol, y por un movimiento
instintivo, sorprendida, tal vez alarmada, se arrima á su
madre. ¡Qué diferencia, en verdad, entre el modesto
comedor de casa de sus padres, y aquel aparatoso establecimiento con riqueza y buen gusto decorado, y en
cuyo ambiente luminoso flota la blancura de cien manteles de Holanda, el centelleo de fina vajilla de Sajonia
y cristalería de Bohemia, el olor de exquisitos manjares y el humo azulado y ondulante de aromáticos habanos!
Ya estamos instalados alrededor de una mesa los
tres .....
¿Cómo los tres? Los cuatro: porque Maria, animada
por noble generosidad, ha invitado á su muñeca favorita, á su bebl Aurea, tan niña que sólo tiene seis meses
en poder de mi hija, y ya tan desgraciada que es manca, tuerta, coja y casi caln.
El camarero ll ega, y con atenta cortesía me dice: «Á
las órdenes de usted 1 caballero. &gt;
-Di, mamá-pregunta María en voz baja, mirando
con infantil curiosidad al camarero.-¿Dí, mamá, es un
Pedro?
Para mi hija todos los criados se llaman Pedro, porque el nuestro responde al nombre del Príncipe de los
Apóstoles.
Y añadió en seguida:
-¡ Es guapo y buen mozo!
¡Pobre Pedro, antiguo servidor de mis padres y ahora
de nosotros! A pesar de tus treinta años de buenos servicios y de afecto, has sido reemplazado súbitamente en
el corazón de esa ingrata por un Don Juan de delantal
y s~rvilleta, ?1ás joven_ y mejor peinado que tú. «¡Oh
mu1eres, muJeres, mu1eres! &gt;, como escriben Shakespeare y Beaumarchais.
María, mientras un rayo de sol jugueteaba con sus rizados bucles y los ornaba de encaje de oro, grave y
correcta empezó á comer su ración de tortilla de finas
hierbas: el paseo, la emoción, la novedad habían despertado su apetitoj mas pronto se desató su lengua y
salió de sus labios un tropel de preguntas.
'
-¿ Quién es aquella señora que escribe en una mesa
tan larga?
-La cajera.
-¿ Para qué escribe?
-Para saber el consumo que se hace.
-¡ Oh, papá! Mira esa otra señora que entra ahora .....
¡ Qué guapa es!.. ... Y el caballero que viene con ella
¡qué feo! ..... Di, papá, ¿es su marido?
'
-¡ Chist,! Las niñas no hablan en la mesa .
Un _Plato de chuletas rodeadas de apetitosas patatas
contnbuyó en gran manera al silencio ordenado· mas
luego se reanudaron los porque's de la curiosa Mari~.
-_¿ Por qué hay aquí tantos Pedros con .delantal y
servilleta? ¿ por qué está frío este quesito helado, y por
qué s_e deshace cuando le tomo á cucharaditas? ¿por
qué sirven á aquel caballero una tortilla ardiendo?¿ por
qué llamas camarero al Pedro?
¿Y por qué esto? ¿Y por qué aquello? ¿Y por qué lo
ot~o y )o de más allá? Dios sabe cuántas y cuáles ha~nan sido las preguntas de mi hija, si no hubiese cautivado su atenc.ión el soberbio aparador de los postres:
cerezas y albancoque~. fresones y grosella, quesitos de
flan y dul~es en almíbar, almendras tostadas y pastelillos de hojaldre y crema, todo estaba al!í correctamente
ordenado, ya en fruteros con lecho de verdes hojas, ya
en platos .Y compoteras de cristal finísimo; )' María lanzaba fu~tlvas miradas á aquel aparador maravilloso,
complaciéndose en echar el ojo, como se suele decir, á
las cerez~s más relucientes y á los fresones más gordos.
Un anciano matrimonio almorzaba cerca de nosotros
y creyendo sin duda que las miradas de mi hija se diri~

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11.- Traje de campo para niños de 7 á 9 años.

14.-So

ero Luis XV.

17.- Traje de playa para niños de 6 á 8 años.

12 y 13.- Trajes de baño! para niñas Y niños.

18 y 19.- Trajee de playL

•

21 y 22,-Trajes de chateau.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

33l

gian entonces á ellos, sonrieron amablemente, la tiraron dos besos con los dedos y la dijeron con voz acariciadora:
-¡ Qué hermosa eres!
Y yo, no obstante aquel halago á mi vanidad de padre,
me puse triste al observar que los ojos de los dos esposos se llenaban de lágrima S. ¡ Quizá un recuerdo de
pena, de una hija muerta, y siempre, siempre llorada!
¡Quizá el amargo pesar de haber vivido largos años sin
conocer ni gozar la alegría infinita que dan los hijos,
alegría que es lazo adorable del matrimonio y luz purísima que vuelve á llenar de vida y calor la ternura
mutua de los esposos, cuando la han debilitado el tiempo y las vicisitudes.
Y creed que sentí vergüenza de mi ventura paterna,
y que me ruboricé, aunque algún antipático escritor
haya pretendido que la dicha del hombre se funda principalmente en la desdicha de otros hombres .....
¡Frase impía! ¿No es, por el contrario, la ventura más
grata y dulce vivir dichoso entre gentes que sean igualmente dichosas?

huyó al bosque cercano para que nadie viera que su
rostro se llenaba de lágrimas.
--¿Conque Brígida no es hermana mía, sino una niña
pobre y abandonada á quien recogieron mis buenos padres en una triste noche de tempestad? ¡Ah, Dios mío!
¡Y yo que tanto la amo! ¿Por qué, si no es mi hermana,
no ha de ser mi esposa?
¡Qué dulcísima esperanza! Pero Lucas no pensaba
entonces en que él sólo tenía quince años y Brígida
apenas había cumplido trece.
¡Y son tantas las vicisitudes de la vida, y tan grandes
las mudanzas y veleidades del corazón de la mujer! .....

•*•

¡Paff! Saltó el corcho de la botella, y nuestras copas
se llenaron de vino de Champagne, y mi hija se entretenía en contemplar los brillantes globulitos que subían
del fondo del dora·do liquido á la superficie espumosa,
ligeros, apretados, con vida de un segundo que se evaporaba en el aire.
,
María se llevó la copa á los labios, y sus mejillas se
pusieron más coloradas que las relucientes cerezas del
aparador famoso.
-¡Qué rico es!-exclamó.-Pero ¡cómo pica y calienta!
Y luego, mientras ella, que no rehusa ninguna golosina, saboreaba el canard tradicional, mi pensamiento
se remontaba lentamente hacia tiempos que pasaron, y
traía á mi memoria recuerdos de mi vida de soltero,
cuando yo almorzaba con frecuencia en aquel mismo
restaurant, unas veces solo, otras con amigos .....
¿ Quién me hubiese dicho entonces que yo volvería
allí algún día con mi mujer y mi hija, con esa bendita
hija Mari~ que parece un ángel de retablo gótico, por
lo pequena y lo hermosa, y que ocupa un luoar tan hondo, tan grande, tan principal en mi corazón?
¡Ah! ¿Y no irá también allí esta hijita adorada, más
tarde, cuan?o pase una quincena de años, con algún
hombre rubio ó moreno que se llame su 1llarido, y que
me llamará á mi su suegro?
¡Miserable! ¡Me parece que ya le odio!

•••

r

Salimos del restaurant, porque todo se acaba en este
mundo, y yo me encargué de la señorita manca, tuerta,
coja y casi calva, es decir, de la muñeca Aurea ..... ¿Habéis observado que, por regla general, las muñecas se
venden para que los papás las compren y las lleven, y
las niñas las hagan pedazos por ver lo que tienen dentro?
Al llegar al Ministerio de la Gobernación, ella, tan
pequeña, débil y linda, quedóse contemplando el colosal, macizo y feo edificio.
-¿Di, papá, es una estación?-me preguntó.
-No, hija, es un ministerio.
-¿Por qué están ahí esos guardias civiles~
-Para guardarle.
-¿Por qué le guardan? ¿Pues qué, los ministros son
malos?
¡ Dios me perdone! ¿Se le habrían subido á la cabeza
los vapores del Champagne? ¿O será cierto el antiguo
refrán castellano: « los niños y los locos dicen las verdades ?

}.

Una hora después estaba mi hija en su cuarto, en
compañía de su niñera, y en medio de toda su corte de
muñecas y bebés, á quienes contaba con delicia su primer almuerzo en un restaurant.
EUSEBIO MARTÍNEZ DE VELASCO,

¡SOLA!

~~~
ABITARON ~n tiempo en aquella linda casita
~~~ que en diez leguas á la redonda se cono·
ill
\G1

cía por el nombre de Solitaria el pescador
Juan y su mujer Marta, y al lado de ellos
C' crecían Lucas y Brígida, dos hermosos
'0
niños que casi siempre estaban juntos
,,.;~'.:} unas veces en la playa, otras en los frondo~
~ _,,
sos bosques, y á todas horas con la sonrisa
I;! ,: y las canciones del país en los labios.
~
Cuando Brígida cantaba, Lucas la decía medio
\
llorando de emoción:
-¡Ah, hermanita! ¡ Qué hermosa es tu voz! Me estaría oyéndola toda mi vida, sin cansarme ..... ¡ Cuánto te
quiero, hermanita! Estaría á tu lado toda la eternidad .....

Él era el hijo primogénito: alto y recio, moreno, con
fuerte y rizado cabello, nariz recta y bien proporcionada, boca pequeña y roja, y ojos negros, húmedos,
melancólicos, asemejábase á una estatua de la antigüedad.
Ella era rubia, blanca y sonrosada, con las líneas del
rostro indecisais todavía, mucha gracia en la sonrisa y
una mirada tan movible como las ondas del mar.
Mas un día Lucas llegó á saber que Brígida no era hermana suya, sino una niña encontrada á la puerta de la
casa Solitan:a en noche de tempestad: sus padres Je
dijeron la verdad, sintiéndose enfermo el pescador Juan,
para recomendarle que continuase amando y protegiendo á aquella niña pobre y abanaonada.
Y cuando el viejo marino cesó de hablar, el muchacho

•••

Pasaron algunos años, y todo estaba cambiado en la
casita Soh!aria: el mar se había tragado, en día d~ ho·
rrible galerna, al pescador Juan, como antes se tragó
también á su padre y á su abuelo; pero la barca salió á
flote, y su patrón era ya el joven Lucas, que tenía veinte
años y estaba obligado á ganar el pan de cada día para
su madre viuda y su prometida Brígida.
¡Ay! El infeliz no ignoraba que la desgracia le perseguía, porque la viuda Marta estaba muy enferma, y se
sentía llamar por su marido ..... porque « los que se aman
en el mismo rayo de sol ( dice un proverbio vasco) deben caer juntos cuando ese rayo deje de resplandecer
sobre uno de los amantes. &gt;
Lucas lo comprendió de igual manera, como si el
proverbio hubiera sido inventado para él solo¡ porque
amaba tanto á su prometida Erigida, que moriría si ésta
muriese.
Los domingos, después de la misa, los dos juntos iban
á visitar el cementerio y á orar allí por su padre, que
yacía en el mar: Lucas, silencioso, recogido, grave, y
Brígic!a, sonriente, alegre, ligera como una avecilla; la
varonil gentileza del mancebo hacía resaltar más la hermosura y la gracia de la muchacha, y cuando las gentes
del pueblo los veían pasar juntos, los hombres decían:
«¡Qué niña tan hermosa! &gt;, y las mujeres murmuraban:
«¡Qué arrogante mozo 1&gt;
El gozaba con la dicha de vivir al lado de su prometida, respetándola como á una santa: sentir su encantadora voz, tener una mano entre las suyas, sentarse en
la playa y contemplar el Océano y el ancho espacio
era para Lucas la mayor felicidad que entonces deseaba.
-Pero di, Lucas-le dijo un día E rígida, con cierta
sonrisa burlona-¿no te fastidias de estar mirando siempre lo mismo?
-¿Fastidiarme yo á tu lado? ¿Fastidiarme yo en la
contemplación del mar inmenso? ¡ Qué cosas tienes,
Erigida!
No eran iguales las almas de los dos jóvenes, ni sus
corazones latían con igual ternura; por eso Brígida no
podía comprenderá Lucas; mas ¿qué le importaba esto
al joven pescador, si él se consideraba ·y se comprendía
feliz?
Cuando Lucas iba á lanzar su barca al mar, solía decir á su prometida:
-Erígida, antes de alejarme de la costa, me agradaría que cantases una barcarola.
Y Brígida caaj:aba con voz clara y vibrante, y él la
escuchaba extático, sentado en el musgo ó en las piedras de la playa, y ocultando su rostro con las manos.
Mas á veces resonaban pisadas en el cercano bosque,
y rumor de seca hojarasca, y Lucas se estremecía y
murmuraba:
-Erigida, no cantes más ..... Te escuchan ..... Hay alguien que nos espía desde el bosque ..... ¿ Será el conde
Roberto? ¡Algunas tardes le he visto en acecho cerca
de nuestra casita, como un malhechor que amenaza .. ,..
Volvamos á la Solitaria, que nuestra madre está sola y
enferma .....
Y la muchacha se alejaba de mal humor, lanzando
una mirada furtiva hacia el bosque y un trino dulcísimo
de su voz encantadora al aire, como si quisiera que el
blando céfiro llevase al conde Roberto el alegre ritornello de la barcarola.
-¡Vamos!-balbuceaba Erigida, mientras los dos se
dirigían á la Solitaria.-¿Será pecado que me oiga canta-r otro hombre ? ¿ Será pecado que otro hombre me
diga que soy hermosa?

•*•

La tormenta redobló sus furores, y Brígida, al ve r los:altos pinos doblarse hasta el suelo y oir los graznidosde las amedrentadas gaviotas, pensó en que Lucas,
afortunadamente, no estaba en el mar.
-¡Es tan bueno!-murmuraba.-¡Me ama tanto!
Pero luego pensó en el conde Roberto, y suspiró por
las galas y preseas que la había ofrecido si correspon•
diese á su amor .....
Lucas volvió de la playa con el vestido empapado en
agua y los ojos llenos de lágrimas, y se arrodilló á los.
pies de su madre, orando piadosamente: al entrar en la
estancia comprendió, por la rigidez cadavérica del rostro de Marta, que había llegado la última hora para su
santa madre.
¡ La pobre anciana no podrá hablar, no podrá contar·
á Lucas que su amada prometida le hacía traición!
Y•Bríoida, llorando con él, y feliz por llorar, porque
aquel 11:nto desahogaba su oprimido pecho, creía oir de
pronto, como un eco sobrenatural de las últimas palabras que pr=:inunció la anciana, esta frase terrible:
-¡ Brígida, no tienes corazón!

La tempestad rugía: Lucas encendió un buen fuego
para que se calentara su madre, y en seguida salió de
casa con el objeto de amarrar su barca y recoger las
redes.
La mirada de la anciana :t-.farta se dirigió á Erigida
que había tirado su labor y se ponía de codos en ¡¡
ventana del aposento, frente al bosque.
Una llamarada de indignación y cólera pasó por las
pupilas de la madre, quien exclamó con voz seca y
ruda:
-¡ Brígí'da, Brígida !
La muchacha se estremeció, porque aquella voz la
daba miedo.
-¡Brígida1-continuó la anciana-¿en quién piensas?
¡No en mí, que estoy enferma y triste! ¡No en Lucas,
que te ad?ra !. .... ¿ Piensas en aquel forastero que te ha
&lt;l:ado una Joya en las sombras del bosque? ¡Erígida, no
tienes corazón 1
La muchacha se apartó de la ventana y cayó pesadame_nte sob~e una silla; quiso responder, y no pudo¡
qmso también arrancarse del pecho la joya ..... ¡aquella
joya que la había regalado el conde Roberto!. .... y no la
encontraba entre los pliegues de su vestido ..... ¡ Cuándo
podrá .salir á la playa para arrojar la joya al mar!
Nadie la había visto recibir aquel presente: era de
noche, fué en la umbría del bosque, y todos dormían
en la Soldaria¡ ¿luego una visión maravillosa, quizá el
ángel de los castos amores, contó á la anciana la ruin
traición de la muchacha?

•

•••

Las semanas pasaron, y el casamiento de Lucas yBrígida había de efectuarse el domingo inmediato.
El joven pescador estaba en su barca, que le mecía
lentamente, y el sol iluminaba la superficie inmensa del
mar á través de blancas nubes que surcaban el espacio; mas de repente un magnífico yate pasó al costado
de la barca, que osciló como si se estremeciera.
¿Qué le importaba aquel yate espléndido, lleno de
pasajeros curiosos que le miraban con lástima, si él
tenia toda su ventura en la mujer de su amor, en aquella mujer amada que iba á ser su esposa dentro de breves
días?
Pero miró atentamente el rico esquife, que se alejaba, y se estremeció: ¡había creído ver en el yate á su
prometida Brígida !
Y con furia loca empuñó los remos de su barca, ygolpeó las aguas: en vano, porque el yate se alejaba á
toda máquina, y pronto desapareció en el nebuloso horizonte.
Y Lucas seguía remando, remando con violento es•
fuerzo ..... ¡Ah! Era que el conde Roberto, de pie en la.
popa de su yate, y queriendo unir el insulto y el escarnio al acto ruin que había ejecutado, le gritó con una
bocina:
-¡Adiós, imbécil!
·Y cuando la barca llegó á alta mar, Lucas ya tenía
agotadas sus fuerzas, y los remos se le escaparon de las.
manos .
-¡Brígida, Erígida!-murmuraba el infeliz, al caer
desvanecido, inerte, en el fondo de la barca.-¡ Tú no
tienes corazón!
En la Solitari'a esperó todo el día la vieja criada Catalina trabajando en la camisa que destinaba á Lucas
para el día de la boda, y al llegar la noche, encendió
una linterna y se dirigió á la playa.
Allí estaba un joven pescador amigo de Lucas.
-¿Qué ocurre, comadre?-la dijo el marino.-¿Ha
entrado otra vez la desgr!i.cia en la SoHtada?
-¿Qué quieres decir?-preguntó Catalina con an•
siedad.
-Pues nada: que por ahí se cuenta que Erigida ha
partido con el conde Roberto .....
-¡Jesús!
;-- Y se añade que detrás del yate navegaba Lucas.
remando, remando como un desesperado ..... Y su barca
ha vuelto, y ha encallado en la playa ..... pero ¡vacía!
-¡Jesús, Jesús!-re¡::.itió Catalina.

..

J

Dos años después volvió Brígida, pero volvió loca .. , ..
Allí vivió, en la Solitaria, casi de limosna, y sola.
¡siempre sola!
Y murmurando sin cesar:
-¡ Brígida, no tienes corazón 1
JUAN

PÉREZ

DE REYES.

LA MÁQUINA DE COSER.
{JUGUETE CÓMICO REPRESENTABLE.)

PARTE PRIMERA.
JUANA cosiendo con máquina; MALVINA bon/ando; MAGDALENA, m"i'ia de nueve aJios, jugando con una viu1ieca.
JuANA.-¿Tía mía?
MALvINA.-¿Qué quieres, Juana?
JuANA.-¿Podría usted ir preparando algunos adornos?
¡ Tengo tanta prisa, que no logro atenderá todo!
MALVINA.-¿Por qué tanta prisa? ¿No tienes ya bastantes vestidos, fichús, corpiños? .... ,
JuANA.-¡Ah, no! Para estar quince días en San Sebasti!n ..... necesito más trajes, y también los necesita mi hijita l\fagdalena.
MAGDALENA.-¡Sí que los necesito, vaya! Y también los
necesita mi muñeca Afiss Dora, 2verdad, mamita?
JuANA.-Vea usted mi equipo, tía Malvina: traje de
viaje, u~o; traje de playa, dos; traje de baño,
t~es; traJ~ de paseo, cuatroj traje de banquete,
crnco; traJe de concierto, seis; traje de baile ......
i por si acaso!. .... siete¡ y cuatro trajes para Magdalena, once ..... ¡Me parece que no puede· ser
más modesto para quince días! ¿No veré pasará
mi 1&lt;1:do cien !11ujeres que no se pongan dos veces
e~ mismo tra1e? Acuérdese usted, tiíta, de que el
ano pasado, cuando éstuvimos en Panticosa, la

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�.333

LA MC\DA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

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ae Julio de 18 91

Nº28

Adrninistracion, Al cala, 23
i

MADRID

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-#!j:,,.,¿. ::,,f1&lt;¡;.,,,k:.,~,, ¿,~.;(dáw ¿,¿_ ,,/(:¼ Perá,,.1J-2. t=. ~d-r:.91t;;,

l.

señora Marquesa lució treinta ele~antísimas toilos ..... Estaba allí, majestuoso, indolente, mirando
lettes en menos de quince días ..... En verdad, tía
de arriba abajo.á nuestra amiga la Marquesa .....
querida, que no comprendo vuestra extrañeza:
¡ya sabes!... .. aquella que estrenó treinta vestidos
es necesario pertenecer á su siglo, y vivir en •,él
en quince días, y en Panticosa, el año pasado .....
como debe vivir cada familia, en su clase y éSPues bien: el modisto la miraba, y ella, en pie
fera.
delante de aquel hombre, temblorosa como una
MALVINA.-¡ Si no me causa extrañeza ese equipo! Mecolegiala, y vestida con un traje demasiado fresco
jor dicho: no me causa extrañeza ninguna de las
y de larguísima cola, esperaba á que el oráculo
tonterías humanas; ¡.ero me río de las calificahablase ..... y habló. &lt; Muy bien está (dijo ) , meciones de los vestidos: traje de viaje ; traje de
nos la cintura, que es ancha. ¡Reemplazadla por
playa, traje de baño, traje de banquete ..... ¡Vaya
otra más angosta y apretada! » Y la Marquesa obeuna mascarada, sobrina! De manera que, según
deció en el acto ..... Otra señora ocupó su lugar
opinas, toda mujer 1elegante debe cambiar de
inmediatamente, y el modisto la dijo con acari•
traje seis ó siete veces cada día ..... ¿Y qué encondador acento: "Esa tot'lelle es encantadora, y os
trarás, pasado algún tiempo, detrás de esos siete
sienta á maravilla ..... &gt; Apareció en seguida otra
disfraces? La ruina ..... ¡Si, la ruina, Juana!.. ... y
señora, y le dijo: e Deseo un traje de paseo ..... á
quizás otra cosa peor .... .
pie •; y el oráculo contestó: «Vt&gt;s·no salís~a pie .... .
juANA.-(Riend..,_) ¡La ruina/ y quizás otra cosa peor!
He ahí lo que necesitáis, señora ..... » Y designó
¡Bah! Usted sí que es peor, tiíta, que 1a antigua
un traje de faya blanca, bordado de plata .....
Casandra ..... ¡La ruina por algunos metros de l\1ALVINA.-¿ Y desearías, sobrina, que llegase el turno
tela, cortada y cosida por mí misma!
de tu consulta?
MALVINA. -Te digo y repito que vuestras máquinas de VALENTINA,-Perdón, tiíta: no deseaba consultarle, y el
coser norteamericanas y vuestras fayas, fulares,
espectáculo humillante que presencié me concrespones y demás telas francesas, después de
firmó en mis ideas independientes.
haceros perder la cabeza, desvaneciéndoos en el JuANA.-tHublando consigo.) Y sin embargo, M. Trow es
ambiente de la necia lisonja, os harán perder
hombre de mirada tan precisa y de gusto tan extambién vuestra bolsa .... : ¡Te hablo en serio,
quisito .....
Juana! El ardiente deseo de lucir muchos y ricos LA DONCRLLA. -(Decde la puerta del gabintte.) ¿ Señora?
trajes, facilitado·--y" sostenido por las modernas JUANA.-¿ Qué ..... ?
invenciones, producirá al fin y al cabo la ruina,
LA DONCELLA.-Ahí está la pobre mujer Marcela, y prela pérdida de las mujeres honradas. ¡Tú l0"'verás
gunta si la señora ha tenido la bondad de ocuen algún ejemplo!
parse en su asunto.
juANA.-¡Ah! ¿Y por.eso no quiere usted ayudarme á JuANA.-¡Ah! ¡Dios mío! ¡Si no tengo tiempo para
preparar mi labor de costura?
nada! Dile que .....
MALVINA,-No puedo ahora: estoy bordando .....
LA DONCELLA. -Es que me ha dicho la pobre mujer que
Ju ANA. - ¡Pero si ya no se borda, tiíta ! ¡ si ya no se usan
el Consejo de Beneficencia se reune esta tarde,
los bordados! ¡Bah! ¡ Donde está la máquina de
y no volverá á reunirse hasta mediados de Octucoser!
bre ..... y añade, señora, que ella perecerá de hamMALvrNA.-¡Es claro! Pues yo prefiero los buenos borbre y miseria .....
dados, no sólo porque esta labor me entretiene JUANA. -¡Qué desgracia, Dios mío! ¡ Si ya es demasiado
y agrada, sino porque es un trabajo más delicado
tarde para verá los vocales del Consejo!. .... Toma,
y artístico que vuestras costuras á la norteameFlorina; dále ahora esta limosna. (Pone un duro en la
ricana.
mano de la doncella.)
LA COCINERA, - (Abrien.-Jo la puerta del gabinete) ¿La señora VALENTINA.-¡Pobre Marcela! ¿Cómo no has pensado en
tiene la bondad de darme azúcar, café, arroz y
su desgracia, Juana?
gluten, para preparar los postres de la comida? JuANA.-¿Acaso he tenido tiempo? ¿No ves este montón
juANA.-Tenga usted la llave de la despensa .... . y saque
de ropa y de labores? ¿ No sabes que mi marido
lo que necesite ..... Estoy ahora muy ocupada, y
llegará mañana, y que marcharemos eQ seguida
no puedo levantarme.
á San Sebastián?
LA DONCRLLA.- Entrando eu-i.ndo sale la cocinera.) ¿Qué desea I\iAGDALENA.-Dit-mamita: harás un traje para Afiss Dora,
la señora?
¿no es verdad? Ya ves que mi muñeca no ha de
JuANA.-Que prepare usted la costura de mi fichú María
viajar con traje de paseo .....
Antonieta, de mi vestido de fular r'osa y de mi
JuANA.-¡Calla, niña! Vete á jugar con la doncella y
traje de tela del Japón.
con tu li{iss Dora.
LA DONCELLA. -(Con mal gesto) Haré lo que manda la se- MAGDALENA. - ( Sale brincando y palmoteando) i Qué felicidad!
ñora; pero me atrevo á decirla que tengo mojada
· Sin dar la lección, sin escribir la plana, y sin saya la ropa de planchar, y estará más seca que
car las cuentas .....
una tabla cuando haya acabado de preparar esas JuANA.-(A \'alentina.) Además, ten presente que mi malabores de costura .....
rido no viene solo, sino que le acompañará RoJuANA.-¿Y qué? Vuelve usted á mojar la ropa, y asunto
gelio; y es ocasión, Valentina, de lucir un herconcluído. Lo primero es lo más urgente, y lo
moso traje .... .
más urgente es lo que yo mando. ¡ No lo olvide MALVINA.-AI contrario, sobrina: es ocasión de presen•
usted!
tarte sencilla y modesta.
(La doncella sale, llevándose e! fichú M3Tfa Antonieta, el ,·estido JUANA.-(,.__onmal humor.) ¿Qué entiende usted de estas
de fulard ro~a y el traje de tela del Japón .. y dando un soberbio
cosas, tiíta? Un poco de dtic no perjudica nunca.
portazo )
MALVINA.- (Levantándose.) Me retiro, me retiro cuanto anMALVINA.-¡Ejemplar, sobrina, ejemplar! La dueña de
tes, porque esas palabras me hacen daño ..... ¿Viela casa, transformada en coSturera, entrega á la
nes conmigo, Valentina?
criada las llaves de la despensa, y obliga á la JuANA.-(AVa\entina.) ¿Pero no me ayudarás á guarnecer
doncella á diferir una tarea doméstica necesaria
estos dos corpiños?
por una labor de pura fantasía .....
VALENTINA.-Primero ayudaré á tiíta á poner los libros
JuANA.-(Confusa.J ¡Cómo toma usted estas cosas, tiita!
en su biblioteca ..... Volveré, Juana.
MALVINA.-Como debo tomarlas, sobrina mía: primero, JuANA.-¡Bueno! Mientras tanto mociificaré un poco el
por la razón; después, por el amor que te propatrón de este corpiño Watteau ..... ¡ Vamos! Es
feso.
necesario que vaya á cortarle de nuevo sobre la
JuANA.-Oigo pasos ..... Sin duda viene Valentina.
mesa de planchar. &lt; Salen.?
VALENTINA.- Entrando, cu t·aje de ¡::aseo) ¡ Ya estoy aquí! Buenos días, querida tiíta; buenos días, Juana.
JuANA.-(Abrazándola.J ¡ Qué dichoso, Valentina, el momento de verte! ¡Cuánto has tardado en venir! ¿Te
has divertido mucho?
VALENTINA.-¡ Mucho! Como se divierte una en París
cuando hace calor y tiene que cumplir innumera•
bles encargos .....
JuANA. -¿A que no te has olvidado de los míos?
VALENTrNA.-¡No faltaba más! Aquí tienes el llfanual de
LA MODA ELRGANTE, que explica con primor y
exactitud el bordado al soutaclie, al plumetis, y .....
¡ todo lo que deseas! También traigo la pasamanería, las perlas, el encaje Cluny, el fulard rosa
que te faltaba, y los botoncitos de plata oxidada.
¿Me encargaste más?
JuANA.-j No! ¡Perfectamente, querida Valentina!
VALENTINA.-Aquí están además los dos libros para usted, tiíta, y las botinas de tacón alto para Miss
Dora, si su amita Magdalena ha sido buena .....
MAGDALENA.-¡Dámelas, tía Valentina, dámelas pronto!
Como que soy más buena .....
JuANA.-¿Y qué has visto de nuevo, querida Valentina?
VALENTINA.-¡Ve una tantas cosas en París! Mas la víspera de mi regreso á esta corte presencié un espectáculo verdaderamente nuevo para nosotras,
curioso, increíble, que me proporcionó mi amable compañera de viaje ..... Figúrate, hermana
mía, que fuimos á casa del famoso modisto, monsieur Trow .....
JuANA.-¡Qué suerte has tenido! ¡Como que es el primer couturier de París!
VALENTINA.-(Riendo.) ¡Oh! Su casa es como un santuario,
y el modisto, sentado en una especie de trono de
palisandro, pronuncia en voz solemne sus orácu-

Co~DESA DE CAMPOBLANCO.
(Concluilá.J

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscrito·
ras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con e! envio de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidatllente Ser suscritora:s, no serán contestadas.
Á M. B.-La colcha de malla debe combinarla con
sura!t, pues el terciopelo es una tela demasiado pesada,
y puesto que quiere un color de novedad, debe poner el
suralt de color malva y verde agua, y bordado con seda
argelina color crema y toqttt.s de oro. En la Correspon·
dencia particular de nuestro número del 6 de Abril de
este año encontrará, en la contestación A una Aficionada, la receta de exquisitos pasteles de gallina, y en el
del 30 del mismo mes, respuesta dirigida A Blanca G., la
salsa alemana, complemento de dichos pastele~.
Las pas#llas de café con leclte se hacen así: se pone en
un cazo 300 gramos ' de azúcar molida y cernida, y se
forma con ella y café con leche, preparado antes, una
pasta bien trabada, se pone á la lumbre, moviéndolo
con una espátula de madera, y al primer hervor se retira_; se vuelca sobre una placa de mármol u~tada de
aceite de almendras dulces, se hacen las pastillas con
un cuchillo y se dejan enfriar.

Á ETELVINA G. M.-En nuestro número del 14 de este
mes hemos publicado un modelo, señalado con el número 24 ,•que puede servirle para el trajecito de encaje.
D_éjele el mis~o viso, y los lazos con que va adornado
que sean también color azul pálido, de igual tono que el
viso.
En la Correspondenct"a particular del 30 de Junio, dirigida A D.ª ]¡f. A de S., encontrará un P?_Stre excelente y
sencillo de hacer, y puesto que es aficionada á confeccionar por sí misma los postres, la recomiendo que lea
dicha Correspondt neia en todos los números del periódico, pues raro es el que no publicamos con receta para
confeccionar algún plato.
Sí; los niños siguen llevando con preferencia traje citos marinos, y para su hechura puede guiarse por el
grabado 25 de nuestro número del 6 de este mes, que
es á propósito para la edad que indica.
Las manchas de hierro en la ropa blanca se quitan
echándolas mucho limón y sal molida, y después de
ponerla entre dos papeles de estraza se plancha por
encima con una plancha no muy fuerte, repitiendo esta
operación las veces que sean nec.esarias.
Á CLEMRNTINA.-Si; se adornan mucho los vestidos
con hileras de terciopelitos, de dos centímetros de ancho, que van contorneando la falda y adornando la
chaqueta.
Los cinturones más usuales para traje de percal son
los de cinta elástica de seda, de color, 6 de faya, con
hebillas Luis XIV y Luis XV; y para trajes de vestir1
de cinta de terciopelo con dos grandes c/loux y caídas.
Á UNA MAM.'\ CARIÑOSA.-Los trajecitos de tejidos ligeros, fruncidos en la cintura y en el cuello, y con cuello Pierrette, de encaje y mangas huecas, un poco cortas, son encantadores.
Cuanto más pequeñas son las niñas, más escotadas
van: á los seis años, el escote debe ser un poco en el
cuello y la mitad del brazo.
Se llevan mucho las batistas adornadas con encajes
crudos.
Á LmsA.-El somb¡cro de campo puede hacérsele
con muchas flores: un paillasson adornado con gasa y
flores es lo más á propósito. Para niños pequeños las
capelinas grandes es lo más práctico.
El crespón de la China continúa siendo muy favorecido por la moda, para trajes de reunión y de recibir.
La granadina negra vuelve á reaparecer sobre trasparente de tafetan, en color, liso ó cambiante.
A UNA PRESUMJDA.-Los velitos blancos son la última
moda. Los guantes preferidos son los de cabritilla, color gris perla, mastic ó blanco, lo mismo para de día que
para de noche, ya con traje de diario, ya con traje de
vestir.
Si; se llevan mucho las sombrillas cubiertas de en•
caje, gasa de seda, crespón, etc.¡ pero las de más utilidad práctica para campo y baños de mar son de surak
ó fulard, liso ó sembrado de flores.
Á UNA CAMPESINA.-Receta de un;:is exquisitas tostadas
de cangrejos.
Se ponen á rehogar en· manteca fresca las colas de
los cangrejos, y se bañan bien, poco á poco, en el escaso jugo que suelta el cuerpo del cangrejo después de
cocido y machacado. Añádase un espeso hecho con
yemas, y unas cucharadas de nata, y se colocan después
las colas sobre pedacitos de pan frito.
Á MARIETA.-Voy á darle la receta de un exquisito
postre.
Se tamiza sobre una mesa una libra de harina de flor,
se hace un hueco en medio y en él se echan I 5 gramos
de sal, 50 gramos de azúcar en polvo y medio vaso de
leche; cuando el azúcar y la sal se deshacen en la leche, se añaden 375 gramos de manteca fina de vacas
(que se ha batido bien anteriormente), un huevo y
tres yemas; se amasa todo muy bien, y si se ve que
está un poco dura la masa, se le añade un poco más de
leche ó una yema; cuando está ya bien mezclado todo,
se hace de la masa una bola, se envuelve en un trapo
y se deja reposar dos horas; pasadas éstas, se extiende
con el rollo, dejándola tres centímetros de espesor, se
redondea y se coloca en una placa de hierro; se bate
un huevo y con él se da por encima á la pasta, con una
pluma; se raya con la punta de un cuchillo, y se cuece
en el horno á fuego suave.
Á UNA MADRE DE FAMILIA.-Receta de un u11gürnto para
las quemaduras, muy sencillo de hacer, y que me han
asegurado es sumamente eficaz:
Se bate un poco de manteca de vacas fresca con una
yema, y cuando está bien batida se extiende la cantidad necesaria en un trapo ó compresa de hilo, la cual
se aplica sobre la quemadura, y se renueva tan pronto
como empieza á secarse.
Con este ungüento se calman los dolores en poco
tiempo y la curación es rápida y completa.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 28.
Corresponde á las Señoras Suscrltoras de la l." edición de lujo.

TRAJE DE CASINO.
Vestido de fular Luis XVI.-Sobre un fondo de falda
de tafetán adornado con varios volantes recortados cae
una polonesa, cuyo delantero derecho cruza sobre el
izquierdo, el cual va ajaretado en la sisa y en el escote.
Forma cabeza rizada, y la parte inferior del cuerpo va
estirada en la cintura por medio de. .pliegues. sobre los
delanteros ajustados de forro. El delantero de tela va

�335

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS .
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

334

J

abrochado en medio bajo una guarnición de fular que
forma conchas y ajustado con una pinza, después &lt;;1e lo
cual se le conduce hacia la izquierda, plegando al mismo
tiempo la falda bajo un Iaz? de cin~a color de malva, seguido de otros dos, que fiJan el phegue formado P?r la
abertura de la falda. Los lados de la polonesa se disponen en grandes pliegues bajo el centro de detrás, el
cual cae recto . El borde inferior de este vestido va
adornado con un volante ancho de encaje crudo. Manga
Marquesa, plegada en la sangría, y volante de encaje.
La espalda va abierta ligeramente y plegada ~n medio.
Lazo de cinta en e l hombro derecho y en la cintura.
Tela necesaria: 6 metros 50 centímetros de tafetán, y
S metros de fular, de So centí~etros de ancho.

EXPLICACIÓN DE LOS DIBUJOS PAP.A BORDADOS
CONTENIDOS EN LA HOJA-SUPLEMENTO.
Corresponde á las Señoras Susoritor as de la l.• y 2.• edición.

23. -Cuello Futura.

26. - Capelina para niños

27.- Traje para niños de 6 años .

pequeños.

•

1 y 2. Festones de alta novedad,
para ropa de cama.
3. E, F, G, y H, continuación del
abecedario para pañuelos de caba11ero.-(Véase la Hoja-Sujlemento del
número 26.)
4. Angulo de pañuelo, con enlace
ES. El adorno de dicho e nlace se
borda á realce y punto de armas; el
encaje se hace por el procedimiento
guijure Rtdttliett.
5. Angulo de pañuelo , con enla.ce SC. La guirnalda se borda á r ealce
y punto de armas; la orla es una aplicación de encaje inglés.
6. LI , enlace de estilo moderno ,
para ropa de cama.
7. AS, er,lace para mantelería .

para todos los gustos y también para todas las horas del día y
de la noche.
Para los trajes Imperio, est:i la Gntura Regmte, esbelta y ligera, que deJa al talle gran flexibilidad y conviene perfecta mente á las t!raperies del corpiño y á los cinturones á la Recamier.
P11ra los trajes de género inglés, el Corsé Ana de Austria, correcto y bien confeccionado, que permite al corpiño adherirse
perfectamente, y tener fo rma de escullural modelado.
El Corsi Infanta agrada siempre á las jovencitas, y á las señeras delicadas, que se regocijan con su gracia y su elegancia,
tan nueva como interesante.
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por las notabilidades medicales de París, ha valido, en la Expa.
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8

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Los frecuentes abusos que vienen
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falsamente se atribuyen el carácter
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e l caso de recordar nuevamente:
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crédito de la Empresa I y atribuyéndose una representación que de ningún modo pueden justificar, abusan
de su buena fe, y 3. 0 , que siendo
en gran número los libreros, impreso res y dueños de establecimientos
mercantiles que en todas las capitales y poblaciones importantes del
Reino reciben suscriciones á LA
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ESPAÑOLA y AMERICANA, correspondiendo con honradez á la confianza
que en ellos deposita e l público, no
nos es posible estampar aquí una
lista tan numerosa, ni es tampoco
necesario ; porque conocidos como
son en sus respectivas localidades
por el crédito que su comportamiento tes haya granjeado, nada es tan
fácil, para las personas que deseen
suscribirse por medio de interme•
diarios, como asesorarse previamente
de la responsabilidad 'Y garantía (Jut
puede ofrecerles aquel d quien entregan
.su dinero.

DE AGUADILLO (PUERTO-RICO).

LA PERFECCIÓN.
« La perfección no existe 1t , dicen los
filósofos, en gran mayoría.
Moralmente, es posible; pero en la in.dustria, existe: ahí están, en prueba de
ello, los magníficos resultados que ha
.conseguido obtener, después de muchos
años de trabajo, el perfumista .Af. Viclor
Vaüsitr, y los cuales constituyen una verdadera perfección: el Yobón dt los Prín,ripes de! Congo.
Jabonería Victor Vaúsiu, París.

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Con el gusto que nos atrae hacia lo bello y el cuidado exquisito que empleamos
hasta en los menores detalles de nuestra
Joildte, cbmpréndese que nos subyugue
11lguna perplejidad en la elección de un
buen corsé.
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Aub; r, en París), han creado modelos

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y os defenderá contra las arrugas; su polvo de Agwrr~ y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona.
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Jabones extrafinos·• Fil.TA,
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_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 1pará los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar fa menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará, a1argará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta dt lo; Prela- D. RAMON DE NAVARRETE
La mejor recpmendación de este ameno libro
dos destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venas p3:ra nuestras lectoras, es manifestar que está es~
Por. el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una maravillosa Y
delicada belleza, y le clan un perfume de exquisita suavidad. Ademas de su '10lor
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri- cnto por el distinguido cronista de salones y teablanco. dq una pure1.a notable, hay ~uatro maUcesde Rachel yde Hosa, desde el mas palicto
mera juventud, poseíais; y toda esta transforma- tros El Afan¡uü de Vallt-Alegre.
ha.sta~massubido. Cada cual hallara, pues, exactamente el color que conviene asu rostro.
ción se efectuará naturalmente, sin recurrir á
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El Catálogo de la Ptrfu,mria Exótica se remite, este periódico. -Madrid I Alcalá, 23.
grati.; y franco de porte, á quien le pida.
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=
a

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

335

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INFORMES PARA LAS TRABAJADORAS.

BLOSSOMS

Con lrecuencia se oye que en la actualidad las
mujeres \ienen más medios que nunca de ganarse la vida. Esto, sin embargo, no deja de tener
inconvenientes, pues de esle modo las mujeres
se dedican á muchos trabajos, que no debían,
con muy malos resultados. Miles de muchachas,
especialmente en América, están sentadas todo

AMO

el día á una máquina de imprimir ó á un instru-

mento tele~ráfico; están de pie doce horas seguidas en liendas ó almacene.,;, ó escriben en un
escritorio hasta que les duelen los músculos y fa.
cabeza. Tanto en América como en Europa, están muchas horas en los talleres en trabajos
fuert~s y monótonos, la mayor parte de las veces
en una atmósfera detestable y ganando muy poco.
Cuando pierden la salud, los gastos de médicos
y otros consiguientes se llevan lo poco, que han
podido economizar; así que todo informe que
permita disminuir los gastos, debe ser muy util
á las trabajadoras.
Sobre este punto una carta que hace poco recibimos puede dar alguna luz. Esta dice: cCuando una mujer no tiene más que sus manos para
ganarse la vida es muy terrible ponerse mala,
aunque no sea más que por unos cuantos días.
Así me encontré yo cuando caí mala la primera
vez, hace unos diez años. Empezó por una espe•
cie de pesadez en la boca dd estómago, fatigas
y mareos durante las comidas. Al levantarme de
la mesa con frecuencia sentía palpitaciones en el
cor11zón, que me ponían que no sabia qué hacer.
Algunos días apenas tomaba alimento al~uno, por
el miedo que me daban los dolores que me producía. He estado sin comer tres días y tres noches, hasta que ere{ &lt;J,Ue me moría de hambre.
Al mismo tiempo sent1a tal apetito, que no hubiese perdonado un pedazo de pan por duro
que hubiera sido. Me puse tan mala, que tuve que
guardar cama muchos días, y estaba tan débil,
que no podía ni lev,intarme sobre los codos. Fui
á ver ti un médico y otro, y no creo que bajarían
de doce. Unos decían que tenía una cosa, otros
otra, pero no había dos que estuviesen de acuerdo sobre la verdadera enfermedad que yo tenfa.
Con ninguno conseguí aliviarme, aunque me hadan l!astar mucho dinero en pagarles y en comprar las medicinas que mandaban.
PREVIO INFORME DE LA JUNTA SUPERIOR FACULTATIVA DE SANIDAD
•Un dia vi en un periódico un artículo sobre
el Jarabe Curativo de la Madre Seigel. ¿Cómo
RECOMENDADOS POR LA REAL AOADEMIA DE MEDIOINA DE GRANADA
me había de inspirar confianza? ¡ Había tenido y
perdido las esperanzas tantas veces! A menos CURAN INMEDIATAMENTE como ningun otro remedio empleado hasta el día toda clase de'
que no se dé desde el principio con la verdadera
medicina, lo cual sucede muy rara vez, me parece un verdadero milagro que se lle~ue á encontrar alivio. No sé qué es lo que á mt me hizo
pensar que el remedio de la Madre Seigel me
haria provecho, aunque supongo que seria el
haberlo descubierto y preearado una buena muVÓMITOS DE LAS EMBARAZADAS Y DE LOS NIÑOS,
jer , que con él se curó á st misma. De cualquier
modo, mandé por él y empecé á tomarlo. A la
fecha en que escribo esta carta hace cuarenta y
nueve días que lo estoy tomando, yel cambio que
PIROXIS CON ERUPTOS FÉTIDOS,
ha producido llama la atención de todo el que me
conoce. El dolor que me daba en el corazón ha REUMATISMO Y AFECCIONES HÚMEDAS DE LA PIEL.
desaparecido y cada día estoy más fuerte.•
Ni.D.gu.n. rex:aedio alcanzó de los médico• y del público tan.to favor
Nota.-La persona que ha escrito esta carta no )?or sus buen.os resu..ltadoa 7 que son. la adrn.iraci6:n. de loa en.fer:o:,.oa;
ninguno
tan verdad como D.u.estroa INALTERABLES Y MARAVILLOSOS
quiere que se publique su nombre. Debemos
respetar sus deseos, aunque no dudamos que
consentirá en que demos su nombre y su dirt:cción á cualquiera persona de su sexo que desee Cuidado con las falsificacioncs ó imitaciones porque no darán al mismo rasuttado. Etigir la rúbrica J marca de garantia
escribirle directamente ó por mediación nuestra.
De venta en todas las farmacias y drogµerias de España y Ultramar.-Yivas Perez, Almeria

ORDEN POR EL

INDISPOSICIONES DEL TUBO DIGESTIVO,

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ROYAL WIHDSOR

¿Teneis Canas?
¿Teneis Péliculas?
Teneis Cabellosdó"
b es ó que se caen1
SI LOS TENEIS

Un caso ¡arecido es el de la Sra. West, de
Manor Roa , Bournemouth, [nglaterra, que nos
escribe recientemente: cTengo el gusto de informará V. que me he aliviado maravillosamente
después de tomar el Jarabe Curativo de la Madre
Seigel. Estaba tan mala, que no podía abandonar
)a cama y ere! que no me levantaría nuhca; pero,
gracias á Dios y al uso del Jarabe, me he repuesto hasta el punto de haber vuelto á mi trabajo.
Soy una pobre viuda que tiene que trabajar para
vivir, y una ó dos veces he tenido que vender algo
para comprar el larabe de Seigel. Durante años
no podía llevar e1 alimento, y me daban dolores
de cabeza terribles. Ahora que otra vez me
encuentro buena, pronto ~anaré cien veces el
precio de la medicma que ha desterrado mi enfermedad.•
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White,
Limitado, 155 1 calle de CaspeJ Barcelona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
El Jarabe curativo de la Madre Seigel está de
venta en todas las Farmacias. Precio del frasco, 14 reales; frasquito, 8 reales.

NUEVOS. PERFUMES
PARA. EL PA'GUBLO

R10Au0

c ..

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do, Espeil•, Grecia. -; :a:olanda.

DE

P•11.•u11lllT.I.JI DI: LU OOllTJII

ESENCIA : Lucrecia.

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ElTRACTO : Graciosa.

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tan en boga en París como el presente
año. Hasta el mundo oficial lo ha adoptado, y la brillante recepción que el Presi•
dente de la República dió recientemente en
el palacio del Elíseo fué á la par una matink
san/ y una gardm-party. En el gran salón que
á la A venida de Marigny se bailó al son de una
orquesta mezclada con los coros del teatro de la
Opera I mientras que los indiferentes á los placeres de
la danza se paseaban por el jardín, donde la música de
la Guardia Republicana ejecutaba trozos escogidos.
¡ Cuántos recuerdos evocan los árboles secula·res de
este jardín maravilloso I que tiene las proporciones de
un parque! Edificado en 1718 por el Conde de Evreux,
el Elíseo fué sucesivamente la. residencia de la MarquesJ.
de Pompadour I del banquero Beaujon I de la Duquesa
de ~orbón, de Murat, de Napoleón I, del emperador
Ale1andro de Rusia después de la invasión extranjera en
Francia, del Duque y la Duquesa de Berry desde 1816 á.
1820 1 de Napoleón 11[ todo el tiempo que fué Presidente
de la República, del emperador Alejandro II y del sultán
Abdul-Aziz durante la Exposición universal de 1867. Después de las obras de ensanche hechas en 1889, puede
asegurarse que hay pocos palacios en Europa. que sean
más adecuados á las grandes recepciones que el Elíseo.

~

«(LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR)»

.,,.

mes de Julio ha sido el mes de lasgardtn-

¡t¡}¡ -~• par/y. Este género de fiestas, cuya moda
~ ~
procede de Inglaterra, no ha estado nunca

ef. ,'\ •

s.
C1mu

e~~;L

lfA11U1'ACTUIU,t UNDPOIH, HlMTS

•.
~" .....

1 VERDADERA

SUKARIO.

Las prrlm•JJ,art)'.- Recepción diurna en el Elíseo.- Historia de un p;¡lacio.
-Los ,·estitlos claros y las c':!.ar¡uetas caladas. - Transformación de la.:1 fal das; las falda~ cortadas en punta y las faldas t:paraguaso. -La gasa y el
cre1pón.-La lencería de color.-Sombre1os y capota5.- Pre&lt;:auciones de¡..,
estaci6n.- LO&amp; extranjeros en Paris.- Inteligencia de uo ª)'Uda de Cllm:ir•.

'-Jfit
E HIJO
tJ E.30 120D
Milk Street, London

Y OTROS

Año L-Núm. 29.

Madrid, 6 de Agosto de 1891.

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CRÓNICAS- NOVELAS, ETC., ETC.

TnTo.-Re\'isla parisiense. ror Y. de Castellido.-E,:plicación de lo, gra.b,;ul0$.-En familia, por A. León.-Lll máquina Je coser (conclusión), pot
la Condesa de C•mpoblanco.-Cartas á. una madre, por D." Maria del Pi lar Sinub.-f'lor del Alba tcon1inuac1ónJ, por D.1 Isabel Chebc-Con~
su!IA, poesía, por D. A. Llano,.-¡ Tarde!. por D. Luciano de Bur2osCorrespondencia particular, por D.• Adela P.-Eitplicaci6n del figurín iluminado -Sue\tos.-Soluci6n al jerogUfico del 110mero 26.-Jerogllfico.Anuncio11.
GLUu,oos.-1. Vestido de crespón de la China-2. Vestido de muselir.a rameada.-] y 4. Tapete pt(!ue1'10, bordado de flores de íelpilla -5 y 6. Almohadón para \os pies.-7 a 10. \'arias canastillas.-11. Taburcte.-1 ~.
Rincone1a.- 13 á 27. Prendas de lencería para ninas y ninos.-28 y 29.
Traje para. 1;Cnori1u.-~o y 31. Vestido de fular rameado.-p y 33. COl"pino de utinete.-34. Camisa par:1. niftas de 3 á S anos.-35. Enagua pam
nil\al de 9 Íl II anM.-36 y 37. Delantal para niftOS de 6 á 8 ano~.- 38.
Co~ para jo1·eneiUis.-3Q y 40. Ddantal de escuela 6 jardín ¡:,ara ninas de
10 á n anos.-41. VC5tido de tejido de seda y \ana.-42, Vestido de laua
de C.1,nutillo.-43. T1a;e de paseo.

Cua lar'"'-lland, 13,r.&amp;mm-S1-bmt,J ltdur•••lu.l■fricas,

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l)J:
~ "1,C) ~~
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti- PERFUMERÍA ~
;f ~,¡,~.,."-·
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporá~~:9► \'i ... ,
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4. Y.:9►
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Los vestidos claros y vaporosos están más de moda
que nunca¡ lo cual se comprende, dada la estación que
atravesamos. Se hacen estos vestidos de muselina estampada, cuyos dibujos son sumamente originales· de
crespón fi.nament~ilustrado de arabescos color de r'osa,
blancos ~ color de malva, y lo que aumenta la gracia de
estos tra1es es que van fruncidos en tomo de un canesú
y ceñid~s á la cintura con una cinta de raso que cae en
largos p1cos flotantes por detrás.
Los encajes y pasamanerías gozan de gran favor.
Se-hacen chaquetas enteras de pasamanería, fabricadas con arreglo á patrón, que son de una elegancia inc~mpal'able. No llevan forro, ni más adorno que una
c~nta que sale de una especie de cartera formando bolillo. Se llevan también estas chaquetas reduc;
&lt;á su

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2.-Vestldo de muselina rameada.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LA MODA · ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILTAS.
_ _ _ _ _ _ _ _4

NINON DE LENCLOS

_________

i

VINO Á CASA A MORIRSE.
CAFÉS, TÉS, TAPIOCA
;
EN el mes de Diciembre de 1888 llegó á Gos-Reiase de las arrugas 1 que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y _se. conservó
prt un buque de guerra de la marina inglesa.
Jna ligera mirada era suficiente para quedar joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nac1m1ento á l_a
convencido de que había terminado un largo faz del tiempo, que en vano agitaba su guada~a delant~ de aquel rost~o seductor sin poder mort1MADRID- ESCORlAL
1
-.faje desde la India. Traía soldados á bordo: ficarle.-Este secreto que la gran coqueta ego1sta no qmso revelará nmguno de su~ co~temporá(
Exigi1• la verd:ulcra marea.
11
unos venían á su casa con licencia; otros esta• neos ha sido descubierto por el doctor Leconte entre lis hojas de un tomo de la Hts!ona am.urosa
dt
talGa/ia.r,
de
Bussy-Rabutin,
perteneciente
á
la
biblioteca
de
Voltaire
y
actualmente
p~vp,edad
ban en un estado tan deplorable, que fácilmente
exclusiva
de
la
Perf1m1ería
1Wh1on
(Afaiso,z
.l:,econte),
31,
rue
du
4
Septembr~,
31,
Pans:
se adivinaba el moth·o que habían tenido para
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'erlfah_le l:m1 ti~
volver desde el Oriente á la amable patria. De
estos pobres algunos pudieron llegar á casa de ~111011 y de Dnhe~ de l\'lnon, polvo de arroz que Ninon de Lenclos lhmaba cla JUVen~ud e1~
sus parientes, mientras que otros apenas si te• un1 caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y b dirección de la Casa, I_&gt;ara en_tn.r las
nían fuerzas para soportar la fatiga de llegar falsificaciones. -La Paifumerie Ninon expide á todas partes sus pros~ectos y prec10s ca.mente~,
Depósitos en 1lfndrid: Pascual, Arma!, 2,· Arta:;;a, Alcalá, 23, pral., i:;;q.; Agmrre y Jlfolmo, pe1_ •
basta el Hospital Naval.
Uno de estos últimos queremos dar á conocer fumería Oriental, Preciados, I;peifumeria de Urquiola, A1ayor, I; Romero J'.. Vicmt~, pe,jumena
Gl. CELEBRE REGENERADORmos CABELLOS:
· al lector. Puedes figurarte que tendría uno~ lngltsa, Carrera de San :Jerónimo,3, y e,i Barcelona, Sra. Viuda de Lofont e fli;os, y Vuentt Fara.
treinta años, aunque había perdido la energía y
t Teneis Canas?
el vigor de la juventud. La enfermedad había
t Teneis Péliculas 1
hecho lo que el tiempo hubiera podido ho.cer, y
Teneis Cabellos dé-lo que entró aquel dta en el hospital no era más
bi es 6 que se caen?
que la sombra de un hombre. Era de admirar que
SI LOS TENEIS
hubiese podido llegar á un puerto de Inglaterra.
Emplead el AOfAL
Poco tiempo después, una casualidad me .proWINQSOR, este proporcionó ocasión de escuchar la historia de este
ducto, por excesoldado de sus mismos labios, y bela aquí, casi
lente devuelve á
en sus propias palabras: &lt;En 1883 senté plaza de
las canas El color.
soldado en el regimiento núm. 51, y á poco tiemY la beldad· naturales de la juven~
po me mandaron á la India, á donde llegué á
siguientes
tud. Impide la1
fines de año. El día r.o de Octubre de 1886 salí
caida
de los cabdpara la Birmania, y allí estuve año y medio, halos, y hace desa•
biéndome bailado en Mandalay cuando el rey
MAGNOLIA r as pe cu as.
el :solo regeneradorTheebaw se rindió á nuestras tropas. Entonces
de los cabellos que baya tenido medalla.
COUDRAY SUPERIOR
empecé á perder la salud. Al principio ~entía
Resultadcs inesperados. - Venta siempre en.
aumento. - Exsijase sobre el frasco los palauna debilidad en la boca del estómago y un abaOPOPONAX - VELUTINA bras ROYAL WINDSOR. - Se halla eri casa de,
timiento que apenas me podía tener. Sentía dolos
peluqueros y perfumistas en frascos y
lor en el costado derecho y en la espalda, No
HELIOTROPO BLANCO - LACTEINA.
medios frascos.
tenía ánimo para nada, y todo me parecía triste
DEPOSITO: 22, Ruede fEchiquier. 22, PARIS:
y melancólico. No tenía apetito, y pasaba las
noches sin dormir, hasta que casi me volví loco
por falta de descanso. La piel se me puso ama•
rilla y también los ojos, como sucede á los europeos en la India con mucha frecuencia. Tenía
la lengua muy blanca, los pies fríos; sentía náuseas, vomitaba y no se me cortaba la diarrea. En
Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una matn.villosa y
este estado pasé en el año 1887 cuatro meses en
delicada belleza, y Je dan un perfume de _cxquisj\a suavidad. Ad?mas de ~u co_lor
cama.
blanco. do una pureza notable, hay9uatro matices de HacllelydeHosa. ce..;&lt;.!-e el ,mas palldo
basta el mfl.s subido. cada cual hallara, pues, exactamente el color que con viene a su rostro.
&gt;El Físico del Regimiento y otro médico del
Gobierno declararon que tenía disentería. Estaba
8,rueVi~,PARIS
más endeble que un recién nacido y no había
medio de cortar la diarrea, que me aniquilaba
Este excelente Cosmético blanquea 11 suav,za la piel y la preserva dq cortaduras, wntaEl Agua de Kananga es la Joclbo m•s
rápidamente. Al fin me mandaron á Inglaterra y
ciones. picaz.ones, dfl.ndo,le un _aterciopelado agrndablc. En cuanto a las manos, les ~a
rcfresi.:aute, la que m.1,; vigoriza la piel y
llegué á Gosport en Diciembre de 1888, en cuyo
solidez y transparencia a las unas.- Perfumeria AGNEL, 16, Avenue de l'Opéra, Paris.
blauquea el cútts,pcrfmnáuuolo del!co.Jaruente.
hospital estuve hasta el mes de Febrero de 1889,
que me d,"eron por incurabü y me mandaron á la
Extracto de Kananga
reserva.
Suavistmo y aristocrático
perfume
para el pañuelo.
&gt;Me fuí á mi pueblo (Warboys, en el condado
de Huntingdon) y traté de trabajar, lo que me
Aceite de Kananga
fué imposible, pues estaba tan aniquilado que al
Tesoro do la cabellera, que
principio ni los parientes me conocían. Hubo
abrillanta, ~iace crecer
quien me dijo: &lt;Mira, no compres más ropa,
y cuya caída previene,
&gt;que lo que tú has de necesitar antes de mucho
&gt;será una mortaja.&gt;
Jabon de Kananga
(Flor de m3nzan3 silve~tre. Extraco~:e~frado)'
&gt;Al comer~ por poco que fuera , tenía que salir
El mis :;rato y
unluoso,consc1·va
corri_éndo de la inesa por causa de los dotares
"[Sel más delicado y delicioal
cúlis
su
horribles y descomposición de vientre. Mis paso de todos los perfumes,
nacarada
dres se alarmaron y me hicieron consultar-- con
y se ha constituído en muy bre,·e
transparencia.
un médic;:o, cuyo tratamiento no produjo ningún
tiempo el perfume predilecto deresultado bueno,
·
Loción uegetat de Kananga
las damas elegantes de Londresr
&gt;Al fin, el señor Nicholl, el boticario de War- limpia la cabeza. alJrlllanla el caucuo
París y Nueva York.&gt;-- The Arboys, que ahora está en Croydon, QJ.e dijo: &lt;Hodevita su calda, to11H1candolo.
gonaut.
&gt;son, tome V. el Jarabe Curativo de la Madre
CORONA.
&gt;Seigel.&gt; Compré un frasco y lo tomé, sin que
Madrid: Romero Vicente.
sintiera ningún alivio. Mr. Nicholl me dijo: &lt;Tóllarcelona : Conde Puerto y C'••
COMPIÑiA DE PF,RFUllERiA INGLES!
&gt;melo V. otra vez: tengo tanta 'Confianza en él,
177, NEW BOND ST,, LONDRES
&gt;que estoy dispuesto á darle de balde la segunda
&gt;botella.&gt;
SE VENDE EN TODAS LAS PERFUMERIAS
&gt;Así lo hizo, y antes de haber consumido la
mitad de la segunda botella, empecé á sentirme
mejor. Esto me dió ánimo y me procuré otra
botella. Antes de acabarla había mejorado tanto,
96, S!rand, Londres.-9, Boulevard des Capucines, París.
que empezaron á mandarme á trabajar. TemienESPECIALIDADES PRINCIPALES:
POR
do arriesgarme, dije: e No, esperaremos á que
&gt;tome otras tres botellas, pues este Jarabe Cu- Extractos COJ1Centrados: 1i~'l'ric'l:E~i"u1ii'll'lf, ~t,ANc, TonEAooR ExQurs,.,,
DOÑA MARÍA DEL PILAR srnuÉs.
&gt;rativo de la Madre Seigel está haciendo lo que
Preciosa novela original, con int~r.esante a~gu•
&gt;ninguna otra medicina ni en la India ni en In- Aguas para tocador: FILIA 1 E¡U DE Rll\lMEL t.AVANDE AMBRÉE.
'
mento cuadros de costumbres fam1hares, episo&gt;glaterra habia hecho antes, me está sacando de
Tintura
Rubia:
AGUA
DE
ORO,
LA
MÁS
PERFECTA
TINTURA
RUBIA.
dios
m~y dramáticos' y brillando en todo el libro
&gt;las mismas puertas de la muerte.&gt;
FILTA, HELIOTROPE BLANC 1 LILAS BLANCAS 1 VIOLETTE la más profunda moralidad.
d
&gt;Puede usted suponer que seguí con el Jarabe j bo
a n
• DE NICE 1 etc.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se ven. e,
Curativo de la Madre Seigel hasta que había toDE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS,-MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓN DE BARtELONA,
á4pesetas, en la Administración de este penó.,
mado la quinta botella. Entonces pude sorprender á todos en Warboys presentándome á ellos
cl.ico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.
tan bueno, tan fuerte y tan robusto como cuando
Decís, Señora, que os faltan muchas co:::as
entré en el ejército. Volví á mi trabajo, y los com•
.,
pa,iaos me minWan como si hubiua resucitado. para que volváis á ser
Llenos de admiración me preguntaban: e ¿Cómo
largos y espesos, por acción del Extra('to c•1
Creosotadu r coneo,
&gt;has conseguido esto?&gt; Yo contestaba: &lt; Debo
(,/1ctrit1a.-Tos rebelde, Bronquitis, Catarroll
Pues pedidlas á 1a Peifumerft:r Exótica, me du pllsr de los ltem•Ak1lnus del Monte Maj1::ll._
&gt;la vida y la salud al Jarabe Curativo de la MaanUgos,Tisis
y
enlermedades
del Pecho. P.uus,
&gt;dre Seigel y desearía que todo el mundo pudiese 4 Septembre, 3.5, en París, y quedaréis satisfecha que destruye la caspa, detiene la caída de los c:: .Cua lar&lt;l.band, 13,r.Grenier-S'·Lazm,J !odas foa de las!mtricu,
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda ~r
&gt;oirme decir esto,&gt; .Desde antonces no he perdi- y encantada del resultado.
do una hora de trab,jo, ry estoy dispuesto á resSu Brisa Exótica, en agrra ó en crema, os hará decoloración. E. SEKET, ADMlNlSTRADOR, 3 5 1 - - - - - - - - - - - - - - - - - - ponder á las cartas que se me dirijan, John Hod• volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras rut du 4 Septembre, París.-Depósitos: en Madrid.
son, Warboys, Huntingdon, Inglaterra. &gt;
y os defenderá contra las. arrugas; su polyo de Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona
La verdadera enfermedad del señor Hodson arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
era indigestión crónica, ocasionada por el cam- blancura diáfana que evocará á la~ rosas des".abio de clima, de alimentos y de costumbres. La necidas de vuestro rostro; su Anü-Bolbo.r extirdiarrea era uno de los síntomas: el esfuerzo de pará los puntos negros que b~otan en la narí~,
la naturaleza por deshacerse de materia ponzo- sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorctñosa. El Jarabe Curntivo de h. Madre Seigel curó lium espesará, alargará y dará nuevo color á
la indigestión, y como consecuencia necesaria vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Preladesaparecieron los síntomas; pero nuestro amigo dos destruirá los sabañones y las grietas, y os deno _podía aguardar mucho más para aplicar el volverá la mano lisa y mórbida, con las venas Para reemplazar el chocolate, cuya digesmeJor y el único remedio.
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri- tiou es a veces dificultosa, y el café con
cuyos efectos dcbllitantes son tan
empleada con la
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White, mera juventud, poseíais; y toda est~ transfor,ma- leche,
nocivos á la salud de las sci1oras, mucbos
!imitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, ten- ción se efectuari naturalmente, sm recurnr á médicos recomiendan el Bacabout DE
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente up ningún artificio.
DELAN0RENIER, alimento muy agradable y
folleto ilustrado que explique las propiedades de
El Catálogo de la Pé1fumeria Exótica se remite, sumamente nutrllivo, que recetan ya ó.io:=i
PASTA DENTARIA, VERDADEROCARMIN DE U.· BOCA
este remedio.
gr'atis y franco de porte, á quien le pida.
j niños, a las pcr,;onas de edad ó a11cmtcas y
El Jarabe curativo de la Madre Seigel está de . Dép~sitos m Afadrid: ..jrtaza.,. A/cajá, 2J' '. pri11• CI! 1100 palabra, á todos los que necesitan
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venta en todas las Farmacias, Precio del fru-- c1pal, i::q.; Pascual, Arenal, 2; pe1:fumena Ur- 1 fortificantes.
1 DEPó;;1ros en la nue Vivienne, 53, PARts.
co, 14 reaJes; frasquito, 8 reales.
q11ióla, 11-fay'or, I; Aguirre y 1lfoli110-rPreciados, I, ·
y Elf LU FJ.R.IU.CU.a DIL l(UNDO E!'ITEao.
y m Barcdona, Sra. Viuda de Lafon{ i Hijos!
j

1
MATíAs· LÓPEz
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lmpr1110reir de 1'&gt; I:.c.1

~

Administración: Alcal/1, 23, Madrid,
11

Madrid, 22 de Julio de 1891.

Año L-Núm. 27.
11

SUMARIO •

6 un camisolín de un género·
cualquiera. Toda la coquetería de
Jos vestidos de Ja estación consiste en la composición de estos
inlert"ores.
Tenemos Ja camiseta conocida, de batista ó sura!t, especie
de blusa muy corta, sujeta á la
cintura con un cinturón de piel.
Viene después el peto de surall
claro, con alzacuello largo de
guipur. Una cinta de raso fija
este alzacuello á la cintura I y un
volante largo de la misma cae
de la cintura hasta media falda.
A las jóvenes he aquí lo que
les aconsejo: una especie de
surali color de rosa ó celeste,
plegado con pliegues de lencería y montado sobre un canestí
de guipur de Irlanda, con viso
de sura!t. Algunas personas llevan el canesú sin viso¡ pero no
aconsejaré esto á una joven, Este
peto va remetido á la falda, y un cinturón le completa.
En materia de cinturones puede escogerse entre el cinturón
Teodora, todo de metal, ó un
cinturón de cinta de faya ó de
terciopelo, con adornos que for•
man una especie de triángulo por
delante; pero lo más lindo de
todo es un galón de oro bordado
de piedrecitas de colores. Con
un peto celeste las piedras deberán ser turquesas, y con un
peto color de rosa, aquéllas serán color de rosa ó moradas. Si
se prefiren los chalecos, se puede adoptar uno de la misma tela
de la chaqueta, que se hace, por
lo general, de lanilla beige, y
puede llevarse con todas las faldas. Un cinturón de piel, bordado de aplicaciones de plata ó de
acero, ciñe la chaqueta por detrás, pasa por las costuras de
debajo de los brazos y viene á
abrocharse por delante sobre el
chaleco.
Esta moda tiene la doble ventaja de ser linda y cómoda de
llevar.

Tnro.-Rev:istaparisien~ , por V. de Castelfido.-Explicación de los gra~os.Arrepentimit'nto, por G, Lenotre. - Flor
del Alba (continuación), por D.• Isabel
Cheix.-En familia, por A. León.-I.a Calumnia, poesia (conclusión), por D. José
Jackson Veyan.-Del libro inb:lito de las
liras, poesía, por D. l&lt;'abriciano Gon.ul.lci:.
-Correspondencia particular, por D.ª Adela P.-Explicación del figurín iluminado.
-Sueltos.-Anuncios.
GJU.BADOS.-I. Sombrero Manon.-2. Saquito
para pall.uelos.-3. Arandela para lámparas.
,4. Ancla (bordado de oro).-5 y 6. Camisas
de véstir par¡i. P.ombr~.-7 y 8. Camisolines para hombres..-...(} y ro. Camisolines pa.
ra nill.os.-11. Camiseta interior para nil'los.
-u. Cap;iisa para nin.os de 10 á u aftos.t 3. Camisa para jovencitos de I3 á 1 5 ano~.
-14. Camisa para nirios de 6 á 8 anos.IS á 17. Delantal.-18y 19. Dosadornosde
corpillo de encaje de seda.-20 y n. Trajes
para nillas de 4 á 7 anos.-22 y 23. T111.jes
para nin.as de S á 8 an.os.-24. Delantal para ninos de 3 á s anos.-25 y 26. Ves1ido
de muselina de lana.-27. Peto movible pa·
ra chaqueta abierta.-28 á 32. Trajes de
playa.-33. Bata para sen.oras jovenes.-34.
á 39. Delantal para ninas de 3 a 4 anos.40 y 41. Traje para sen.oritas.-42. Camisa
de dormir para hombres.-43. Camisa de
dormir para ni/los de 5 á 7 anos.-44. Caironcillos para nin.os de 9 á II anos.-45 y
46. Cuel!os para jovencitos.-47 y 48. Cuellos para ninos.-49 y 50. Corpino para senoritas.-51 y ;2. Desliabillé de surah.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

La e~tación campcstre.-Tranquilidad y bullicio; reposo y movimiento.-Trajes senci •
llos..-Los tres vestidos de rigor.-Nillas y
nif\os.-Una novedad en los sombrtros á la
marinera.-Los teatros tle verano.-VAUD&amp;·
VILLit; La Muitr, comedia en tres actos
de M. Alhin Valabrégne.-Las toilLths.1!:I Barón de la Rapacia.-Si Je hubitra
gustado .....

Entramos de lleno en la estación de la vida campestre, de los
hermosos días al aire libre. Para
algunas personas, ésta. es la vida
re.tirada, tranquila I descansada;
mientras que para otras significa,
a! c~ntrario, la agitación I el mov1m1ento I las estaciones balnearias, con sus excursiones sus casinos, sus fiestas, y luego' el mar,
donde recomienza una vida de
diversiones, los baños 1 los conciertos, el baile, etc.
Se necesitan no pocos vestidos para presentarse bien en todas estas circunstancias. Pero
hoy es fácil adquirirlos sin hacer
gastos locos , pues las telas no
son caras y las formas son verdaderamente sencillas.
Para los vestidos de diario se
lleva la falda enteramente re~ta
r~sante, con un dobladillo y va~
~tos pespuntes. Lo que es muy
lu!do es la chaqueta larga de-la
misma ~ela de la falda, que se
lleva abierta sobre una camiseta

•*•

!.-Sombrero Manon.

Se llevan muchas 'Jani!Jas lisas
ó ligeramente cltinés, sobre todo
de l?s colores grises, bet'ge, azul
manno, blanco y color de rosa .
Estos son los colores que más se
ven en la calle.
. Los vestidos de lana para diana; los de fular para semiceremonia, y los de muselina ó batista para tr~je más elegante, son
los tres vestidos de rigor.
El de lanilla se IIeva como ya
he dicho, con la chaq~eta larga
de la misma tela; el vestido de
fular es de cintura redonda, r.:on
adornos de cinta de terciopelo,
de moaré ó de raso en torno de
la cintura; el vestido de muse-

�314

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMJLTAS . .

&amp;.- Arandela para lámp:iras.

1

4.-Ancla (bordado

i

'

~

::i:

9 y 10.- Camisolines para niños.

\

E,;p/ic. y pat., núm. XVI, jigs. 60 á 64 de la
Hoja-Suplemento.

';. ,·.'1:]pfi¡\j¡\J&gt;r'
.

\

1

5 y &amp;.- Camisas de vestir para hombres.

7 y 8.- Camisolines para hombres.

Expfíc. y pat., núm. 111, jig. 70 á 76
de la Hoja-Suplemento. ,

Exp/ic. y pat., núm. XIV, jig. 52 á 56 de fa
Hoja-8upfemento.

11.- Camiseta interior para niños.
Explicación en ef anuerso de la
Hoja-Suplemento.

16.- Cenefa del delantal (de tamaño natural).
12,.:....camisas para niños de 10 á 12 años.
Exp/íc. y pat., núm. V, jigs 27 á 26
de fa Hoja-8up/emento.

'j

\
1

,.l
r

7

lina va guarnecido de entr,e doses y volantes de encaje
de Valenciennes, imitación, por' supuesto. La cintura
es también rei;londa, y se hacen unos adornos en forma qe :X, ya en !&lt;1, espalda, ya en el pecho, con cinta
de color claro.

,•*•
L~ prendas de debajo c..ontinúan siendo muy sencillas: las enaguas dominantes son las de color, que se
hacen muy poco lujosas.
L1 forma de pantalón es la forma recta, sin abrazadera, recortada por fuera en forma de triángulo. El

encaje sube por este recorte y termina. en un la.cito de
cinta. La muselina bordada de lunares compone pantalones y enaguas que son la última invención de la elegancia.

•••
Respecto á las niñas parece cosa resuelta que llevarán vestidos menos largos. Ya era tiempo. Los talles

siguen siendo muy cortos y rodeados de un cinturón
que se cierra con una escarapela.
Para los niños, el traje marino es el que domina, con
el sombrero de ala ancha y levantada. Una novedad: el
nombre que adornaba antes la cinta flotante por detrás,
se pone ahora por delante, bordado sobre el forro de
seda del ala. Lo cual me Paréce más lógico, puesto que

f,

13.-Camlsa para jovencitos de 13 á 15 años.

14.-Camisa para niños de 6 á 8 años.

Exp/ic. y pat., núm. IX, figs. 35 á 40
de la ·Ho}11.-8uplemento •

Exp/ic. y pat., núm. IV, jigs 17 á 20 de la
Hoja-Suplemento,

17.-Cenera del delantal (de tamaño natural)._

�1
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS:

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Í

LA MODA ELE_G ÁNTÉ, . PER16flICO rlE ,,LAS FAMILIAS.

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llevándose el sombrero enteramente hacia atrás, con el
ala muy levantada! se ve mejor el nombre sobre el ala
misma que en la cinta de la copa.

•••

La costumbre de mantener los teatro~ abiertos en_ la
estación de los calores se ha gen_era_hzado este ano,
para desesperación de críticos y penod1stas, que se ve~
obligados á permanecer en la capital para dar cuenta a
sus lectores de las novedades teatrales.
. _
Empresas veraniegas han alquilado l!ls pnnc1pales
teatros de París, y de este modo sus_ habitantes. seden:
tarios, y principalmente los extran1eros que vienen a
visitarnos en esta época y que no saben dónde pasar
tas veladas encuentran un pasatiempo agradable y á
veces curidso para el viajero.
_
·
y no vaya á creerse que estos empresarios de te~po~
rada se limitan á poner en escena obras ya ~on.ocidas,
algunos de ellos no retroceden ante los sacnfic10s que
reclaman el estreno de obras nuevas.
Así, en el teatro del Vaudevilte se estrenó la. semana
pasada una comedia en tres actos_ de M. ~lbrn Vala•
bregne, titulada La MzUer, y c~yo éxito ha s~do _más qu~
mediano. Nada tengo que decu de la obra, s1gu1end~ mi
habitual sistema; pero sí de los trajes, cuya elegai:ic1a y
originalidad iguala, si no supera, á cuanto habiamos
visto hasta ahora en la escena.
Acto prinzero.-Mlle. Cerny. Desl~abille de damasco
verde agua y encaje mor~no. Esclav.ma, man~as Y; guar•
nición en el pecho del mismo enc~Je ( c~oqu1s n~m. 1 ).
Vestido de recepción de bengahna gns. C:~erpo dra·
peado, con peto y cinturón redondo de te11do de oro
bordado de pedrería. ~ang~s muy bul~onadas, y falda
guarnecida en el borde rnfenor de un ribete de plumas
y un galón de oro por encima ( croquis núm. 2 ).
•
l\flle. Brindeau. Vestido de campo, hecho de batista
morena. Cuerpo guarnecido en fo:ma de. fichú, de un
volante de encaje y un peto de gmpur. Cmturón doble
de galón dt oro con lacitos en la cintura. Falda formada
de una punta de guipur, en torno de la cual va mont3:do
un volante alto de batista, cuyo volante va guarnecido
por dos entredoses de encaje. Aldeta del mismo encaje
por detrás solamente. La guipur va puesta sobre un
transparente de seda amarilla (croquis núm. 3).
Acto segundo. - Mlle. Cerny. Traje de calle, .d.e paño
amatista, guarnecido en la. falda con tres tm~as de
marta cibelina. Cuerpo fruncido en el cuello y su1eto en
la cintura con un cinturón plegado de paño. Manga
compuesta de dos partes y adornada con una tira de
marta cibelina (croquis núm. 4).
Mlle. Brindeau. -Blusa de paño gris escotad~ sobre
un peto de terciopelo verde con vueltas de pano bor·
dadas de un galón de colores. Cinco-galones iguales van
puestos en punta en torno del talle. La falda va hendida
• á cada. lado sobre una falda interior de terciopelo verde.
-Capota de la misma tela (croquis núm. 5).
Acto tercero. -Mlle. Cerny. Carrik de paño color de
amatista, que acompaña á un vesti~o del mismo color.
El carrik se compone de dos esclavinas muy anchas, y
va guarnecido de tiritas de marta &lt;:ibelina.-C~pota de
terciopelo del mismo color del traJe I con man posa de
oro ( croquis núm. 6 ).
.
Mlle Brindeau.-Falda de seda brochada negra, vivo
de pluma en el borde inferior. Cuerpo de gasa negra
con lunares color de rosa, con un corselillo de pasamanería mate negra. Manga de gasa con puño alto de pa•
samanería.-Toqtte Enrique II, negra. y oro.

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Has:

Arandala para lámparas.-Núm. 3.
La fig. 67 de la Hoja-Suplemento al pr,sente número
correspcnde á este objeto.
Se hace esta arandela de lienzo crudo, y tiene 30
centímetros de largo por 22 de ancho. Su cont~rno va
festoneado, y se compone de curvas que van e1ecuta:
das: tres con algodón rojo, tres con algod~n azul, y as1
sucesivamente, alternando. La cenefa va e1ecutada por
la fig. 67 con algodón rojo, azul y bronce.
Ancla (bordado de oro).-Núm. 4.
Se bordan generalmente unas anclas en los trajes de
niñas y niños. Nuestro modelo va. bordado con bull~·
nado de oro, liso y rizado. Se traza el contorno del dt·
buje sobre la tela, la. cual se forra de gasa¡ se rellena el
dibujo de algodón flojo, y se cubre el algodón con bu•
llonado de oro corta.do en pedazos más ó menos cortos,
que se ensartan aisladamente sobre una hebra de seda
bien encerada. Se fija el bullonado de modo que cubra
exactamente el dibujo relleno.
Camisas de vestir para hombres.-Núms. 5 y 6.
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, fi.
guras 10 á 16 de la Hoja•Suplemento.
Camisolines para hombres.-Núms. 7 y 8.
Para la explicación y patrones, véase el número XlV,
figs.. 52 á 56 de la Hoja-Suplemento.
Camisolines para niños.-Núms. 9 y IO.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XVI,
fig. 60 á 64 de la Hoja·Suplemento.
Camiseta interior para niños.-Núm. 11.
Véase la explicación en el anverso de la. Hoja·Suplemento.
Camisa para niños de IO á 12 años.-Núm. 12.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figu•
ras 21 á 26 de la Hoja-Suplemento.

Camisa para jovencitos de 13 á 15 años.-Núm. 13.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IX, figu•
ras 35 á 40 de la Hoja-Suplemento .
No todo lo que la moda ha consagrado es agradable
Camisa para niñas de 6 á 8 años.-Núm. 14.
á la vista, lo cual explica que ha ya muchas personas
Para la explicación y patrones, véase el núm IV, fi.
que no acepten de una manera pasiva los decretos de
guras 17 á 20 de la Hoja•Suplemento.
la moda.
Por esta razón los corsés de Mme. Léoty están y esOelantal.-Núms. 15 á 17.
tarán siempre de moda, porque moldean admirableEste delantal, que va terminado en el borde inferior
mente el busto y nos hacen bellas y dignas de ser ad• por un encaje hecho al crOchet, se compone de un pe•
miradas. Puede decirse, sin exagerar, que el corsé que dazo de lienzo gris, de 70 centímetros de largo por 65
sale ·de esta reputada casa es el corsé de Venus, pues de ancho. Después de haber dobladillado sus la.dos lar•
simboliza la gracia y la perfección misma. Para conven• gos, se pespuntean en el borde inferior, y á 18 centí·
cerse de esta verdad, basta con dirigirse á Mme. Léoty,
metros de distancia de este borde, unas ttras de percal
8, plaza de la llfadeleine. Co~o telas, pue.de esco~erse . marrón obscuro, de 9 centimetros de ancho, cuyas tiras
entre los bellos brocados Luis XVI ó el simple dnl·, la van bordadas con algodón gris. El fondo de lienzo que
piel de seda , el raso, el azul de seda ó la gasa. Su corte las separa va bordado con algodón marrón al punto
es siempre el mismo, y el resultado tan perfecto con una llano y punto de cruz sobre un cañamazo, cuyos hilos
tela como con otra.
se sacan después (véanse los dibujos 16 y 17). Se frunce
varias veces el borde superior del delantal, de modo
iJn pordiosero se presenta en casa del Baróp de la que quede reducido á 30 centímetros de ancho; se le
forra con una tira de lienzo de 2 j centímetros de an•
Rapacia.
cho, y se le guarnece de cintas de 65 centimetros de
-El Sr. Barón no recibe-le dice el lacayo.
largo.
-Poco me importa que no reciba, con tal que dé.
Dos adornos de corpiño de encaje de seda.
Sobria contestación de un marinero á quien un pasa•
Núms. 18 y 19.
jero ofrecía una copa de ron.
.
.
Véase la explicación en el anverso de la Hoja•Suple-Muchísimas gracias, caballero. En pnmer lugar, es menlo.
demasiado temprano para beber. En segundo lugar, á
Trajes para niñas de 4 á 7·años.-Núms. 20 y 21.
mí no me gusta el ron ..... y por último, he bebido ya
tres copas ..... Con todo, si esto pudiera contrariarle .....
Núm. 20. Traje para niñas de 4 á 5 a1Zos.-Vestido de
muselina de lana listada color crema y azul. La falda va
V. DB CASTELF'IDO,
plegada en pliegues redondos alternados con pliegues
Paris , 16 de Julio Je 189t.
echados. Un bordado adorna el borde inferior. Corpiño
drapeado sobre sí mismo, cruzado y abierto sobre un
peto de bordado. La espalda va plegada del mismo
EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS
modo. Cinturón plegado de cinta ancha azul anudada
por detrás. Manga de codo.-Sombrero de paja encaje,
guarnecido de cinta y de una. cresta de gallo hecha de
Sombrero Manon.-Núm. l.
encaje blanco.
Es de paja de arroz negra y tiene la forma de una
Núm. 21. Traje para niñas de 6 á 7 mios.-Este traje
gorra 1 con bridas guarnecidas de una cenefa de cuen- es de seda tornasolada azul y encarnada. Su forma es la
tas de azabache. Por delante y por detrás, lazo de cinta de una casaca larga, abierta por delante y en los lados
de terciopelo negro. Sobre el fondo, ramo de rosas sobre una falda. hecha de un volante alto de bordado
amarillas, atravesado por unas agujas largas de azaba• inglés. Los faldones de la casaca se abren también por
che. Bridas de terciopelo negro.
detrás. Cuello plegado, de bordado inglés, que desden•

•••

IJ

Saquito para pañuelos.-Núm. 2.
Las figs. 29 y 30 de la. Hoja•Suplemento al presente número corresponden á este objeto.
Este saquito, adornado con bordados, se compone de
dos piezas de seda color crema, de 42 centímetros ~e
ancho por 31 de alto cada una. Se dobla una de las pie·
zas por la mitad de su ancho, y se pasa sobre la parte
de encima el dibujo representado por las figs. 29 y Jº·
Se cosen unos hilos de oro sobre los contornos exteno•
res, y se rodean los dibujos del medio con hilos de oro
y con hilos de plata, fijados co.n puntos transversaies
hechos con seda fina.. Se llena el fondo, por la parte m·
terior de los contornos, con hebras de seda azul claro
y aceituna, que van tendidas en hileras apret~das. Los
dibujos aislados del galón se bordarán alt~rnat1vamente
con los mismos colores. Después de terminar el borda·
do, se le forra con un cartón grueso y se le une á la
pieza interior, que va forrada de algodón. Se rodea la
mitad inferior del saquito de un cordón de seda crema,
y se fija en la mitad superior un galón fon_nado de ma•
!las al aire hechas del mismo cordón. Se fi1an, para formar el saquito, dos cordones dobles que tengan 20 cen·
tímetros de largo y terplinen en unas borlas de seda.

de por delante sobre el peto, ~l cual se a~rocha en la .
izquierda bajo el delantero, asi como el cinturón. La
manga va adornada con una cartera de bordado.-~ombrero de paja, cuya ala va _doblada por detrás bajo un
ramo de rosas. Cocas de cmta y rosas en la parte de
encima.
Trajes para niñas de 5 a 8 años.-Núms. 22 y 23.
Núm. 22. Traje para nhlas de 5 á 6 mlos.-Es de ere•
tona listada. Falda plegada, cuyo dobladillo va bordado.
Corpiño recto, con pliegues bordados por d~lante bajo
un cuello á la marinera de bordado crudo. Cmturón d~
cinta con hebilla de metal. Manga de codo, bordada en
el borde inferior.-Sombrero de paja morena, adornado
con cocas de cinta y varias rosas .
Núm. 23. Traje para nhias de 7 á 8 a 1ios.-Vestido de
batista color de rosa. La falda va montada con fruncidos y adornada en el borde inferior con puntas de bor•
dado crudo. Cuerpo abierto sobre un camisolín de bordado crudo. La espalda va plegada, cruzándose ligera•
mente en la cintura. El delantero derecho va plegado
hasta debajo del braz~ bajo ~n lazo de cinta color de
rosa. Cinturón de la misma cmta. Cuello recto de bor•
dado. Manga de codo, guarnecida de una. cartera. Es~e
vestido se abrocha en la espalda.-Sombrero de pa1a
blanca, de ala. ondulada y copa cubierta de plumas y
cocas de cinta color de rosa.
Delantal para niños de 3 á 5 años.-N~m. 24.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XUI,
figura 51 de la Hoja·Suplemento.
Vestido de muselina de lana.-Núms. 25 y 26.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figu•
ras I á 7 de la Hoja-Suplemento.
Peto movible para chaqueta abierta.-Núm. 27.
Cuello rizado, hecho de un volante de muselina de
seda bordada, dispuesta en conchas sobre un peto ple•
gado en la cintura con una abrazadera de entredós, por
la cual se pasan unas cintas anudadas en el lado.
Trajes de playa.-Núms. 28 á 32.
Núm. 28. Vestido de batista bordada.-Este vestido,
que es de batista blanca, va actor.nado en su borde infe•
rior con entredoses bordados, baJo los cuales se recorta
la tela del vestido. Cuerpo con panier,r reducidos, que
se fijan bajo el paño de detrás de la falda, y corselillo
recortado por delante. Este cue~po, ~ompletado con.un
fichú plegado y cruzado por el mtenor I va guarnecido
de entredoses iguales á los de la falda.
Núm. 29. Vestido de crespón de lana roja .-La falda y
la polonesa llevan su contorno inferior festoneado de
seda. El cuerpo, plegado, va adornado con cintas de ter•
ciopelo negro.
.
Núms. 30 y 31. Ve..s:lido de lanilla color de piel de Suecia
con listas encarnadas.-EI fondo de falda, que es de al•
paca blanca, tiene 2 metros 10 centímetros de ancho, y
un metro 7 centímetros de largo por delante y un metro 10 centímetros por detrás. Se forra el revés de su
borde inferior de gasa fuerte, á 20 centímetros de altu•
ra. En el paño de detrás se forma una jareta á 30 y 54
centímetros de distancia del borde superiór. La falda
de encima tiene 3 metros 30 centímetros de ancho y el
mismo largo del fondo de falda. Se la recorta al sesgo,
por detrás, hacia su borde superior, de manera _que
quede en un metro 92 centímetros de ancho¡ se la phega
por detrás, y se la mantiene un poco por dela~te. Cuer•
po-chaqueta con chaleco, cuello, solapas y punas de ca•
chemir blanco.
Núm. 32. Vestido delienzocrudo.-E_ste vestidova b~r·
dado con algodón nutria de dos matices. La ~a.Ida, d1~puesta á cada lado en pliegues, figura una levita. Cam1•
solín plegado, de batista azul pálido. Cuerpo-chaqueta
de lienzo crudo.
Bata para señoras jóvenes.-Nú:m. 33.
Esta elegante bata. es de cachemir color de r,osa. La
espalda va añadida bajo un pliegue \.Vatteau, y el delan•
tero flota sobre un chaleco ajaretado por arriba en for·
ma de canesú, y sujeto por abajo con un cinturón q~e
cae sobre un delantal ancho, adornado en el lado 1z·
quierdo con un bu\lonado de tul color de rosa! p~r el
cual se pasa una cinta. Una guarnición de encaJe nbetea el delantero izquierdo, y la misma guarnición adorna
el delantero derecho sólo hasta la cintura. Cuello rizado
de encaje, abrochado con corchetes bajo un lazo .. l\~a~ga
ancha, pero poco alta de hombros; su borde mtenor
lleva una. guarnición de encaje y cinta.
.
Tela necesaria: 6 metros 75 centímetros de cachemir,
de un metro 20 centímetros de ancho.
Delantal para niñas de 3 á 4 años.-Núms. 34 á 39.
Las figs. 49 y 50 de la Hoja•Suplemento al presente nú·
mero corresponde á este objeto.
.
Pa.ra hacer este delantal, que va adornado de vanos
bordados y guarnecido de encaje, se corta un pedazo,
entero de lienzo crudo por la fig. 49, dos ped~zos por
la fig. 50, y un bolsillo con arreglo al dibujo indicado e!1
la fig. 49. Se pasan al delantal I á intervalos de 2 ce_nti·
metros, los dibÚjos para los bordados (véanse los d1bu·
jos 36 á 39), y se ejecutan en los contornos unos puntos
de cordoncillo con sedas de diferentes colores. Se bor·
da en los picos superiores del peto y en las hombreras
un dibujo igual. El bolsillo va guarnecido de un bor·
dado, que se ejecuta con arreglo al dibujo 35, y adornado con un encaje de 2 centímetros de anc~o, hecho
al huso con algodón encarnado y crema. Se fiJa el bolsillo sobre el delantal. Se rodea el delantal y las hom·
breras, excepto el borde transversal inferior de estas
últimas, de un encaje igual, y se pega.o las hombreras
al delantal. Se fija un botón en cada sitio marcado con
la estrella a, y se hacen los ojales correspondientes en

las hombreras, que se cruzan cuando ~e pone el de!antal. Se ponen botones, y se hacen oJales en los picos
superiores del delantal por detrás.
Traje p~ra señoritas.-Núms. 40 y 41.
Para la explicación y patrones, véase el núm. II, figu•
ras 8 y 9 de la Hoja•Sttplemento.

1

Camisa de dormir para hombres.-Núm. 42.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VIU,
figuras 3 I á 34 de la Hoja·Suplemento.
Camisa de dormir para niños de 5 á 7 años.
Núm. 43.

Para la explicación y patrones, véase el núm. X, figu•
ras 4 r á 46 de la Hoja·Sttplemento.
Calzoncillos para niños de 9 á II años.-Núm. 44.
Para la explicación y patrones, véase el número XI,
figs. 47 y 48 de la Hoja·Suplemento.
Cuellos para jovencitos.-Núms. 45 y 46.
Para la explicación y patrones, véase el núm. XVII,
figuras 65 y 66 de la Hoja-Supltmento.
Cuellos para niños.-Núms, 47 y 48,
Para la explicación y patrones I véase el núm. XV,
figs. 57 á 59 de la Hoja-Sttplemenlo.
Corpiño para señoritas.-Núms. 49 y 50.
Es de crespón gofrado color de trigo maduro. Va
plegado en la espalda y estirado en la cintura. Los de•
lanteros se pliegan sobro un peto adornado con una
guipur blanca 'claveteada de azabache. Aldeta de guipur. Manga. plegada por encima y muy bullonada, que
cae sobre un puño alto de guipur. Cuello de la misma
guipur.
Deshabillé de surah.-Núms. 51 y 52.

Se hace este desltabillé de suralt color de paja , y se le
guarnece de tul bordado color de marfil. El centro del
delantero va recortado en ald.ttas puntiagudas; un plie•
gue marca las pinzas, y un volante doble de tul va
puesto bajo la punta del delantero. Cuello alto de suralt
y cuello vuelto, formado por un volante de tul, que va
dispuesto en conchas á cada hdo del borde del delan•
tero. Manga ancha, cuyo · botde inferior va terminado
en un volante de encaje y una brida de suralt. Un punto
de bordado de seda adorna los delanteros y las aldetas.
Tela necesaria: 4 metros de suralt.

ARREPENTIMIENTO.
(ACTUALIDAD .)

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martes 13 del actual se inauguró en París

m~gnífic~ estatua en bronce dedicada
m 'l.~m,-~• a.lunaternble
tnbuno Da.nton.

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1

1 Q

¡ Una estatua á Danton, el fiero con·
vencional, el cruel terrorista de 1793!
Y sin embargo, ya la tenía en la plaza
~
Mayor de Arcis-sur-Aube, su ciudad natal,
,J /{'
donde los recuerdos que ha dejado el tre, ~ mendo jacobino corresponden á los de un honV rado y pacifico burgués, buen hijo, amante de su
familia, anheloso únicamente de redondear sus
propiedades comprando á bajo pre'bo las de sus convecinos; pero convengamos en que son just~s las protestas de las personas timoratas, ante el hecho de erigir
una estatua al Dc:.nton de París,.á pocos pasos del club
de ·1os Cordeliers y á cien metros de la Abadía, de
aquella misma Abadía en cuyos lúgubres salones se eje~
cutó la sangrienta matanza de Septiembre.
Pero ¿fué D.inton el que orden9 aquella infame y
salvaje carnicería? Sl, responden los ' historjadores gi•
ron dinos y realistas , desde Lamartine ·y Thiers. ¡No, con•
testa un historiador contemporáneo, el doctor RobinCt,
que ha dedicado largos años de estudio y sabias in ves•
tigaciones á escudriñar la vida pública de Danton. ¿ Que
sé yo r', habría dicho ··•el esceptico 1\fontaigne. ¡ Quizá,
quizá! le hiibiera replicado el burlón Rabelais.
Pues bien:,. si ese punto histórico, por importante
que sea, no está aún esclarecido, es imposible dudar
del interesante episodio que voy á revelar á las amables lectoras de LA MonA ELEGANTE , y que demuestra
una vez más cuán grande es la influencia que ejerce una
~ ier vir_!!!.Os.a.~af.ite..:;_QJ¿__r:_:I corazón del hombre

-

fE "
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l

•••

Hacia. rntdiados de Junio del año 1793, por lá noche
un hombre que parecía un gigante, vestido con traje d~
paño de color escarlata, anudada á su grueso cuello una
corbata de largas y flotantes puntas, cubierta la cabeza
c~m un sombrero sin escarapela. tricolor I y calzados los
pies con enormes botas de campana., llamaba á la puerta
de una casa cerrada, en una de las más desierta! calles
de los alrededores de Saint-Germain -des-PrCs.
Nadie abrió la puerta , y el gigante volvió á llamar,
pero más fuerte; y entonc~s ;esonaron lentas pisadas
e~ la escalera, pisadas que md1caban prudencia, tal vez
r~nedo, y á poco una mujer anciana entreabrió el pos•
tigo.
.
-¿ El ciudadano abate está en casa ?-preguntó aquel
hombre.
.- Pero, ciudadano .:.._ respondió temblando la vieja¡ si aquí no vive ningún abate!
. El gigante se sonrió, alzó los hombros, empujó el pos•
tigo y entró en la casa.
-El abate me espera-dijo á la anciana, que Je mi•
r~ba con estupor-y es urgente lo que tengo que decirle;

- ¡Ah! ¿El señor viene á pedir los Santos Sa.cramen•
tos? ¡Eso es otra. cosa! Y os ruego que percJ.qnéis mi
vacilación ..... ¡ Ya se ve! ¡ Hay que tomar en esta casa
tantas precauciones! A cada momento piensa una en que
la acechan los agentes del tribunal revolucionario .....
-Bueno, bueno - respondió el hombre, sonriéndose
otra vez.-Guiadme á la ha.hitación del señor cura .....
Tengo necesidad de verle y hablarle.
La vieja doméstica, diciendo á aquel hombre: e Seguidme • subió por angosta escalera hasta el cuarto
piso, y llamó á una puerta muy estrecha, pintada de
verde.
- ¡Adelante !-dijo en el interior una voz serena y
varonil.
Entró el desconocido I y vió á un cura que rezaba las
horas canónicas en su breviario, y que, al dirigirle una
mirada atenta de un minuto, le juzgó.
El gigante, según el retrato que conserva la Historia
en sus páginas inmortales, tenia los e cabellos crespos
y rizados , pecas de viruela en el rostro , una arruga de
cólera en el ceño, un pliegue de bondad en los ángulos
de la boca, labios gruesos, dientes largos y anchos,
ojos brillantes y puños enormes •.
El cura le había reconocido en el acto, y palideció:
aquel gigante era el feroz tribuno revolucionario
Danton.
- .Señor cura-dijo con voz firme, pero baja-vengo
á confesarme ..... ¿ Queréis oirme y absolverme ?
-Arrodillaos, hijo mio - respondió el sacerdote.
Y mientras éste cerraba su breviario, y sentábase en
amplio sillón de brazos y con rejilla de paja en los lados,
Danton se arrodillaba en humilde reclinatorio de pino,
y ante un crucifijo colgado en la pared inclinaba su soberbia cabeza y cruzaba sus nervudas i:nanos.

del cadalso, pensando en ella tuvo un momento de angustiosa debilidad.
-¡Pobre Luisa mía!-exclamó.-¡Ya no te veré más!
Y en seguida, irguiéndose de repente, como león herido, añadió:
- ¡Ea, Dan ton! ¡ Nada de debilidad! ¡ A morir como
debes morir!
Mas pocos momentos antes de entregar su cabeza á
la guillotina había observado, entre la muchedumbre
agrupada alrededor del patíbulo, á un hombre que le
hacia señas con la mano derecha: Danton reconoció al
abate Kéravenan, y bajando la cabeza., recibió mentalmente la última absolución del sacerdote.
Este hecho también es rigorosamente histórico: refi•
rióle, después del Terror, la madre de Luisa Gély, quien
acompañó al abate hasta el pie del cadalso de Danton.
Todo esto es de una grandeza épica y aterradora:
pensando en las tempestades de pasión que rugían en
el pecho de aquel hombre, surge la idea de compararle
con su frío rival Robespierre, el pedante acompasado
y pretencioso que no amó á nadie sino á él mismo, que
sacrificó todo sentimiento humano á su ambición faná•
tica y ruin.
Elevar una estatua á Danton es abofetear á Robes•
pierre, es renegar de la revolución en lo que tiene de
sanguinario y de odiosa: Danton prefirió ser guillotinado
á ser guillotinador.
Y tuvo la dicha del arrepentimienb, por el am'or de
una mujer.
G. LENOTRE.

FLOR DEL ALBA.

................. ......... ........ ·················

( Con t ¡ n uaci ó n.)
De todos los espectáculos que la. horrenda crónica de
la Revolución francesa ha legado al asombro de la pos- f) &lt;:q¡,.'/.'V
teridad, éste es uno de loS más inesperados, y también
~e/t_,E Cuba! Esta palabra mágica, que tantas
de los más grandes: aquel sacerdote se llamaba Julio
/f.
ilusiones produce y tantas ambiciones des•
de Kéravenan, y fué más tarde cura párroco de Saint· !
11
pierta, tuvo la extraña virtud de tranquiGermain•des-PcCs; no había prestado juramento á la ~ •e
t
!izará Ramona¡ sus labios , temblorosos
Constitución, el odioso jura.mento que exigía al clero
"
de ira, hicieron esfuerzos por son reir, y
•
católico, sólo al católico, la ley revolucionaria, y hacía
echando una mirada á la niña, respondió
1
ocho meses que vivía escondido en tan miserable casu•
con dañada intención:
cha; ser conocido de cualquiera de los hombres del
-Cuando Flor lo ha traído, habrá supuesto
Gobierno era entonces lo mismo que prepararse á
r; -., que, sin ser posada el molino, puede buscarse el
subir la escalera de la guillotina .....
f,¡ rinconcito que pide.
Y he aquí (por designio inescrutable de la. Divina Pro•
-Perdone usted, pero la patroncita, en vez de
videncia. ) que de pronto entraba en aquella casucha el invitarme á venir , me aconsejó que hiciera noche en
hombre mitmo que había sido creador del sangriento Alharia.
tribunal revolucionario, el hombre que más contribuyó
-¿Si?.....
.
á arrancar de raíz la secular monarquía católica ..... y
Y este monosílabo fué acompañado de otra mirada,
delante de él, pobre cura, arrojado de la sociedad por cuya significación no era fácil comprender, pero que
una ley infame , aquel hombre temible se arrodillaba y hacía brillar como luciérnagas los ojos de Ramona al
pedía el perdón de sus culpas .....
fijarse en su entenada.
El sacerdote levantó los ojos hacia el crucifijo, im•
-Quien me brindó hospedaje fué este buen mozoplorando la misericordia divina, é inclinándose después
añadió el sargento señalando á Javierín ,~que tranquilo
sobre el hombro derecho del penitente, escuchó aquella
por el sesgo que tomaba. el asunto, ayudaba á su hervoz terrible que hacía temblar al antiguo régimen , y
mana á descargar el cesto de la ropa.
que entonces era humilde y apagada, decirle así:
-Pues ha hecho muy bien-prorrumpió la ex saltim•
-Padre mío , yo me acuso .....
banquis completamente serena, al parecer.-¿A qué estamos en el mundo sino para servirnos unos á otros?
Hoy por ti y mañana por mí, no hay más remedio: vaya,
Aquí se detiene la Historia: no se ha sa\Jido el se•
pase usted y descanse , que aunque somos pobres, no
creto de tan extraña y solemne entrevista, y cuando, en falta en casa una telera de buen pan y un jarro de vino.
los primeros años de eSt e siglo, las .gentes veían pasar
Halagado por ta.n franco• recibimiento, y engañado
p.or las calles de París, en las cercanías de la iglesia de
completamente por la falsa dulzura de Ramona, el liSaint-Germain, á un anciano sacerdote de cabellos blan• cenciado atravesó los umbrales, diciendo para sí:
cos, modesto, siempre silencioso y recogido, se decían:
-Se conoce que la patrona tiene el genio fuerte; y
- i Dios guarde al abate Kéra.venan ! El ha oído en el
que en el pronto es capaz de hacer una barrabasada;
tribunal de la. penitencia al terrible J?anton.
pero en pasando, no la hay más rumbosa y amable.
PerO nunca se había sabido más, porque el abate
Pedro se levantó para recibir al licenciado, taciturno
hubiera preferido morir, morir cieQ. veces, á violar el como siempre y extraño á cuanto Je rodeaba. El hués•
secreto de aquella confesión del tribuno.
ped creyó comprender en aquel abatimiento una pos•
El l\echo es exactísimo, Y no admite duda: Lamartración moral, hija de la dura presión en que le tenía el
tine le afirma en su Historia de los Girondinos; Miche• violento carácter de su mujer, y añadió para su interior:
Jet le refie~re también, aunque calumnia después á Dan-Decidida.mente la patrona es quien manda en to•
ton .... :
dos. ¡Lástima de vara que la hubiese amansado en
¡No'! Danton, arrodillándose ante un sacerdote cató• tiempo!
lico y 'no juramentado, no profanó dos religiones, como
Mientras hacía esta reflexión, estrechaba entre ' las
dice aquel escéptico historiador: Danton era incapaz •suyas las callosas manos del molinero y ocupaba un
de tal hipocresía., y se acercó al tribunal de la peniten• asiento enfrente de él. Flor procuró deslizarse sin que
cia á impulsos de su misma convicción, tal vez cum- Jo notaran, y Javierín se sentó en las rodillas de su nuepliendo el voto supremo de su prirhera. esposa, que era vo amigo.
.
católica ferviente, y á quien amaba. con amor sincero.
La cocina, muy extensa y surtida de cuantos enseres
Sí: 'hoy está averiguado que el recuerdo de su pia•
precisan en una casa de labor, tenía gran chimenea
&lt;losa Gabriela operó aquel milagro, por favor de la dide campana y en el hogar un buen rescoldo, donde her•
vina gracia: Ga.briela Charpentier, al darle el último vía lentamente una gran paila (r) de hierro colocada·en
adiós en su lecho de_muerte, casi le prometió á 1:1ºª detrébedes del mismo metal; su contenido dejaba escapar
hcada Y herm.osa mna de qumce anos, su amiga del un olorcillo bastante agradable para despertar el ape. , !~, V tan piad_osa ~orno ~~la.
..
.
tito, y el sargento lo aspiraba con mal disimulado pla.L u i s ~ u·ca\'.la:-en una .amih~ de ,a?t,gua cuna, cer. En tanto , Ramona, cada vez más risueña iba de
era también ferviente católica; ex -rnñenta-t i ~ "" l~ _g o á otro, daba multiplicadas órdenes á F!~r, cuya
ton, ~uerta ya Gabri~la, no amor, sino aso~bro, tal ::~~n~T:"ifo~bía durado cinco mi~utos, y, ayudada por
vez m1e~C?i el fogo~o tnbuno llegó á_ ~maria con delirio,
ella, trasla&lt;Í¡b~ al centro de la cocma una mesa, la -.cuy la [am1ha de Lmsa 1 para. tra~qmhzar á ésta en prebría con un mant . tela gruesa y colocaba sobre ella,
sencia de. aquel mo!"lstruo subhme, creyó oportuno y en pintoresco desorden lt, ra~ de pan de cebada, c~salvador bmar los dientes y cortar las aceradas garras
asfll d
'
ro lleno de espumoso
del león revolucionario.
n. 1 os e u_v~s Y peras, un ...
_
¿Cómo? Presentándole un obstáculo que aquella fa.
vnz, y, por ult!mo, un .queso de b . ldiÍ.l&lt;lJ1'.,.
milia consideraba como insuperable paraDanton si éste
egre Y decidora mtentra_s se afanaba eri los m1
no ama.ha á Luisa cual debía ser amada: Ja necesidad de
ta 11 es que 0 &lt;:upan á una duena de casa cuando le l_lyt{an
someterse á todas las prácticas del culto católico para ~fésp1des sm es~erarlos, Ramona procuraba hacer hacasarse con Luisa al pie de los altares.
ar a sa~g_e~to, empresa que,. á la vertlad, no tenía
Pero Dan ton la amaba, si, la amaba con delirio, re•
nada_
dificil , pues la generahdad_d~ los ..andaluces
pito, y corrió á arrodillarse en el tribunal de la peniten- cons, e.ran la reserva, como u_na mo.rtificación que no
t
1
cia ante el sacerdote no juramentado, y el casamiento guS an .mponerse i asi, ~omumcan sus secr~tos al pri•
se verificó en la humilde morada del mismo sacerdote
mfr an;?~ que la ~asual.tdad les depara, y cuando están
ante una mesa transformada en altar.....
' so.os' a an consi~o mismos ó cantan para di!:ftraerse.
A este precio Luisa Gély fué la. segunda esposa de
11 y qu~tº ~rt?d1sea el relato de los cuatro años que
Danton, y él. la adoró; y ~uand.o po~os meses después
e grana no a ia pasa.do en Ultramar! Empezó por ir
de su casamiento, el vencido tnbuno subió1os peldaños
('IJ P~rol.

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LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

L.A MODA ELEGANTE, PERIÓDIC0 DE LAS FAMILIAS. _

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24.- Delantal para niños de 3 á 5 años.
· Éxp/ic. y pat., núm XIII, /ig, 51 de fa Hoja-Suplement~
. '

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34.- Delantal para niñas de 3 á 4 años.
Véanse los dibujos 35 á 39.

. ,.,::,

22 y 23.- Trajes para niñas de 5 á 8 añ os .

19.- 1.dorno de corpiño de encaje de seda.
Expf1cací6n en el an1Jerso de la Hoja-Suplemento,

26.- Espal~a del vestido
· de muselina de lana.
Véase el dibujo 25,

)

-- . -~::::,.,...~

25.-Vestido de muselina de lana. Delantero.
VJASII: F.L DIBUJO 26,

Expllc. IJ pat., núm. I, jigs, 1 á 7 de fa Hoja-lJuplemento.

--· -;;.-- -•·,
-

27.-Pato movible para chaqueta atllerta.

33.-Bata para 11ioraa Jóva11ea.

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319

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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

con el general Prim en la expedición á Méjico, donde
ganó los galones de cabo, y poco después los de sargento segundo¡ vuelto á la Habana, tomó parte en algunas escaramuzas que le valieron los de primero, y,
por último I fué con los que procuraron poner en orden
algo del desorden que reinaba en Santo Domingo. Habíase visto más de una vez cara á Cara con la muerte,
y sólo á repetidos milagros de la Virgen de las Angustias, su bendita patrona', debía el poderlo contar. Pero
la- gran pena que tendría siempre en el corazón, era que
aquellos isleños, que más tenían de monos que de hombres, habían herido mortalmente en un combate á su
coronel. ¡Y qué coronel! ¡si estaba de nones en el mundo!
Era todo un real mozo, con valor á prueba, padre de
sus soldados y con una generosidad sin límites ¡ á él debía la fortunita que llevaba á Granada, para comérsela
con sus padres y hermanos. ( Al oir la palabra fortuna,
Ramona aguzó los oídos, como el caballo al escuchar
el belicoso sonido del clarín de guerra)¡ pero ¿ se podía
creer? El coronel, huérfano desde niño, se hallaba solo
en el mundo, y era tan ordenado y juieioso, que no sólo
tenía para vivir con su paga, sino qu e h"ásta le sobraba
para hacer economías. j Aun le parecía verle en el hospital de sangre, donde á costa de trabajos sobrehumanos
pudo conducirle, después de un reñido encuentro que
terminó en horrible derrota ! Habíanle curado de primera intención, porque sus heridas no tenían remedio ,
y alentaba penosamente, esperando la última hora: allí
mismo fué el General á decirle que estaba propuesto
para el ascenso inmediato y la cruz laureada de San
Fernando. Sonrió tristemente al escuchar á su jefe,
como quien sabía que no le alcanzaba la vida para go zar de tales distinciones, y apenas se marchó el General, pronunció muy quedo:
-¡José Luis!
-De un salto estuve á su lado ~ prosiguió el militar
muy conmovido-y entonces me tendió una mano que
estreché con respeto; estaba helada , y su contacto me
hizo estremecer.
- José Lui~-me dijo-esto es hecho; la batalla de
hoy me ha dado boleta para la eternidad; pero no úeas
que lo siento; conozco del mundo lo bastante pafá ~dejarlo sin pena; he cumplido mi deber, y asunto concluido; no tengo padres , hermanos ni hijos, y esto es un
gran consuelo.
Calló durante algunos momentos, me miró fijamente ,
y continuó:
- Tu conducta conmigo esta tarde ha sido heroica;
si no es por ti, rindo el último alierito en la más -horrible de las agonías; lo que has hecho no puede pagarse;
así, no es premio de tu generosa acción, sino acto de
mi voluntad, constituirte mi único herédero. ·
-¡Pero, mi coronel!-exclamé asombrado y enternecido.
-Silencio-me replicó; - m i determinación á nadie
perjudica; toma la llave de la maleta , y cuando me cierres los ojos ábrela; hay allí una cartera de piel negra
que contiene diez mil reales en oro y billetes; son los
ahorros de toda mi vida, y quiero que ayuden al bien•
estar de !;i. tuya: ahora que mis negocios de la tierra están concluidos, tráeme un sacerdote; quiero morir como
cristiano viejo que soy.
-Le llevé á nuestro capellán_-prosiguió José Luisy una hora después mi pobre coronel había entregado
su alma á Dios.
Arrastrado por la corriente de sus recuerdos, y seducido por la franca hospitalidad que recibía , acababa el
sargento de descubrir con temeraria imprudencia el secreto que más le importaba guardar. Escuchábanle Pedro y Javierín con tanto interés como si estuviesen pendientes de sus labios, mientras Flor del Alba, aterrada
por vagos presentimientos, volvía se de espaldas para
ocultar su angustia, y Ramona, apoyada en un extremo
de la mesa, brillando sus ojos con extraños fulgores,
hacía vanos esfuerzos para disimular la ansiosa curiosidad que le inspiraba aquel relato.
-¿Y era verdad lo de la herencia?-dijo al fin.
- Y tan verdad-repuso el licenciado con inocencia
de niño.-Pero no podrá quejarse al Señor mi buen jefe
de haber favorecido á un ingrato; todos los años de
vida que Dios me conc;:eda ha de hacerse en Granada
algún sufragio por él alma del valiente cuyos huesos reposan en la inhospifalaria tierra de Santo Domin'go.
Un· silencio que nadie pensó en interrumpir siguió á
estas palabras. De pronto, la ex saltimbanquis apartó la
paila del fuego, la colocó en el centro de la mesa, y
acercó un escabel para sentarse, á la par que decía alegremente:
·
-A quien Dios se la &lt;lió, San Pedro se la bendiga;
¡ ojalá goce usted mucho tiempo esa inesperada fortuna,
que, aun cuando no es ninguna millonada, puede poner
un puntalito á cualquier casa! Pero basta de conversaciones tristes; el muerto al lto)'o, y el vivo al bollo.
Rodearon todos la mesa, y atacaron con buen apetito el contenido de la enorme paila: exceptuemos, sin
embargo, á la hija del molinero, que en balde trataba de
seg'uir el ejemplo que le daba su familia; éralc imposible pasai: ni un bocado, y sentía tal opresión en lagar-ganta, como si se la apretaran con un dogal. Si los arrebatos de Ramona la helaban de miedo, la desusada
amabilidad con que trataba al huésped la espantaba
más; veiala reir continuamente, pasar!-;: el jarro de vino
con peligrosa frecuencia, referir chistes y anécdotas de
su antiguo repertorio, que 8i bien groseras é insustanciales, provocaban 1-a risa del licenciado, y hasta mostrar cierta cariñosa deferencia al viejo molinero. De
pronto, la conversación que sostenía en tono de alegre
-chanza tomó un tinte sombrío; había tenido -aquella
tarde el mal encuentro del Rojo de Zorbar, y como José
Luis preguntase quién era tal sujeto, la mujer de Pedro
Alba se extendió en detalles sobre la vida de aquel prófugo de presidio, que rondaba sin césar do·ncte quier·a

que había una mocita con buenos ojos (al decir esto
guiñaba maliciosamente los suyos indicando á Flor). La
pobre niña sintió que el rubor de la vergüenza le abrasaba el rostro, y hubiera dado diez años de vida por tener valor suficiente para desmentir tan abominable calumnia, mientras la madrastra afirmaba con descaro
que cuando los hombres se arriesgan á pretender es
porque las mujeres les han dado esperanzas.
Pedro, que al oir estas frases y darles absoluto crédito, como á todo lo que su mujer hablaba, se había
puesto pálido cual un cadáver, miró ceñudo á Flor, y
prorrumpió con terrible acento de amenaza:
.
-Pues cuidado con mirará quien no debas, porque
soy capaz de matarte sin compasión; mejor te quiero
muerta, que mal empleada.
-¡Yo, padre!-se atrevió á balbucear la infeliz.
Y no pudo continuar, porque el llanto la ahogaba; levantóse, y salió de la cocina, mientras Javierín enseñaba los puños á su madrastra, y murmuraba quedo para
que no lo oyera su padre:
-¡Mala, remala! ¡no tienes más gusto que hacerla
rabiar!
· -Calla, tontín-respondió Ramona, con tan fingida
.bondad que engañó completamente al licenciado;-calla, y no defiendas á tu hermana; ¿ qué sabes de lascosas de la vida ?
Y añadió con volubilidad, mientras Javierín, no convencido pero temeroso del molinero, callaba y seguía
comiendo.
-La chiquilla tiene un genio que no se puede con
ella, y como, por desgracia, es hijastra y no hija, el me•
jor consejo le parece un agravio.
Tan molesto incidente abrevió la cena. Ramona indicó al huésped el aposento que le habían destinado, y
~. él se apresuró á dar las buenas noches y retirarse. Es" taba rendido de cansancio, medio aturdido del vino y
atormentado por ideas muy desagradables.
La perfecta hermosura de Flor, y el sello de inocente
pureza que resplandecía en su rostro t le habían inspirido misteriosa y viva simpatía desde el momento que
la vió, y al caminar á su lado aquella tarde pensó más
de una vez que si la belleza del álma correspondía á 'la ·
del semblante , podría llamarse ftdiz el hombre que mereciera su amor; pero al escuchar las envenenadas frases de la madrastra , la duda penetró en su corazón, el
ángel perdió las alas y el ídoló cayó de su pedestal.
¿ Cómo creer en el candor de ·unos ojos que habían ya
trocado miradas de inteligencia con un prófugo de presidio ? ..¡; -¡Las mujeres!-murmuraba con un amargo sentimiento!de envidia-siempre se quejan de que son desgraciadas, y no advierten de que es culpa suya, porque
se fijan en lo peor.
Estas reflexiones poco halagüeñas fueron pronto dominadas por la necesidad de reposo, y no hacía un
cuarto de hora que se hallaba acostado, cuando dormía
tranquilamente.
_
Ramona y Pedro no tardaron mucho en recogerse , y
Flor se llevó á Javierín, que procuraba con tiernas caricias enjugar el llanto que la veía derramar.

amor tan puro, habría podido mirar serenam~nte el
porvenir , y hasta crearse risueñas esperanzas, mientras.
que ahora.... .
.
¿Fué ilusión de sus sentidos, ó escuchó en aquel mstante un rumor imperceptible, que al pro~to no _supo,
cómo califi car ? Sus ojos, dilatados por el miedo, vieron
oscilar la cortina que servía de puerta al aposento de
su pa dre , y cuando se preguntaba la causa de tal fenómeno una sombra negra se deslizó suavemente, cruzó,
el ray~ de luná, y penetró en la cocina. Flor sól~ tuvo,
tiempo para dejarse caer sobre la almohada y fingi_r quedormía: su corazón no la engañaba; aquel bulto informe era Ramona,
'
Descalza , y á paso de lobo, entró la mujer_,:Iel molinero en el cuchitril donde se hallaban los nmos, y se
inclinó sobre ellos, deseosa de averiguar si dormían: d
tranquilo sueño de Javierín y el simulado reposo deFio¡ la engañaron por completo , y tornó á salir con d
mismo sigilo que llegó.
IsABEL CnEJX.
(Continuanl..)

EN FAMILIA.
Los batlOs dt: m:i.r.-E.'1 la plara.- Algo de higiene -El mar r la salud. Consejos i los bani~tas.- Los niMs.-J::I méd ico sobre tcdo.

1;-:\~.ñ,

'

.·--.. rffl ili~STAMosen

la época de los calores, y justo es.
1
que, enfamz"lia, hablemos á las aprecia~ \
(c) bles lectoras de L:A. MooA ELEGANTE deW ~t baños, sus efectos, manei:a de tomarlos y~
todo lo demás que pue da interesar al me).,. . jor resultado de las expediciones vera. y' megas.
, ·
Empezaremos, pues, por los de mar, sinentretenernos en preámbulos innecesarios.
y Antes que el_baño de agua_ es el bafio de aire,
como que el pnmero dura qmnce ó veinte minutos , y el segundo es permanente mientras se está en la
orilla del mar.
La acción qel agua sólo se ejerce por la absorción de:
la piel , que es limitada si se compara con la de la superficie pulmonar. Resulta de esto que el aire marino de
composición y cualidades especiales, tiene gran' va1ia, á veces superior á la de los barTJs, atendidos e~
tiempo de su acción y las condiciones de la superficie
absorbente.
Sabido es que el aire del mar es muy puro , muy denso, más húmedo que el de tierra, y mantiene en suspensión partículas salinas. La presencia de éstas numerosísimas y variada~ en su composición da al' aire
una eficacia especialisima. En tierra adentr¿ podrá encontrarse aire tan rico y tan puro como el del mar
pero no se hallarán en él esos innumerables polvos sa:
linos de que venimos hablando.
La exactitud de lo que decimos puede comprobarse
materialmente por las lectoras. Después de pasear algún tiempo á orillas del mar, cuando éste se encuentre
agitado y reine algo fuerte el viento, pueden pasar Ja
vm.
lengua por los labios y observarán que se hallan éstos
cubiertos de una especie de capa salina que sólo el aire
Era media noche, y profunda quietud reinaba en el
puede haber depositado. Véase cómo lleg an al ªpulmón
molino; apagado completamente el fuego del hogar, esas p_reciosas partículas salinas y el iodo que ensólo un rayo de luna, que penetraba por estrecho travuelven.
galuz, trazaba una línea de claridad en el suelo de la
Sumergido en la atmósfera marina, y saturado de ese
cocina, y hacía más densas las sombras en los ángulos, aire reconstituyente, el organismo recibe bien pronto
donde no alcanzaba su pálido fulgor.
una suma de energía y de excitación nutritiva profunda
¿Aquel silencio indicaba efectivamente que todos dis- que destruye y elimina los productos morbosos rehafrutaban el plácido reposo del sueño? Esto es lo que ciendo y creando con el tiempo una constitució~ radimuy pronto vamos á ver.
cahnente modificada.
Hemos dicho que la cocina era grande , y alladiremos
El aire pu~o .del mar la absorción por los pulmones
que antes de entrar en ella había un pequeño espacio de lc?s pnnc1p10s curativos (cloro, iodo, bromo ) que
cuadrado, á que se da en los pueblos el nombre de za- c~:mhene '. son los elementos primordiales de la medicaguán ó corriente , y en el cual se abren los aposentos ó c~ón man na, y P?r eso el ~año de mar, propiamente
dormitorios, cerrados con vistosas cortip.as de percal, d_icho, ~s ~n medio terapé_ut1co cuya virtud curativa rerojas ó blancas, con flecos de estambre ó algodón: tan side prmc1palmente en la mfluencia del aire.
reducidas son estas habitaciones, que sólo cabe en ellas
Debemos, pues, considerar la atmósfera marítima
la .c ama y un arca: la de la derecha pertenecía alma- com?una gran sala de pulverización é inhalación, donde
trimonio, y la de la izquierda á Flor y Javierín¡ pero á
el a~re está carga?o de vap~)fes medicamentosos, y
causa de la llegada del huésped, se cedió á éste el apo- contiene menos ácido carbónico que el aire terrestre.
sento de los niños, retirándose ellos á un estrecho cuEl gran v~lgarizador de la ciencia, Enriquf; de Parvichitril situado en la cocina, desde donde se veía la co- lle, h_a pubhcado un cuadro que dice mucho e'n fa"Vor
rriente, iluminada también por los tenues ray0s de la del aire del mar. De sus estudios resulta que habiendo
luna.
enc(;&gt;ntra?o, por m~tro cúbico de aire, 79.000 bacterias
Dormido con el profundo sueño de la inocencia, Ja- ó microbios en el aire de un hospital de París, dicha civierín sonreía á los ángel es sus hermanos, mientras fra fué desc:ndiendo hasta ser 0,001 en el aire de las
Flor, sentada á los pies del miserable lecho, ahogaba altas mo?tanas, y d_e 0, 0 0 0 6 en el Océano Atlántico, Jo
sus sollozos para no despertarle; más de tres horas llecual equivale á decu que el aire marino ef&gt;tá casi comvaba de soledad, y en vano procuraba reposar del can• pletamente exento de bacterias.
sancio del día; los ojos rebeldes se negaban á cerrarse,
N~dic debe extrañar la gran importancia que damos
y extrallas visiones le martirizaban el cerebro. ,: Cuál a_l aue del mar. La persona que permanece mucho
podía ser la causa de este insomnio ?
~
tiempo en la playa absorbe numerosas partículas mediSin darse cuenta de ello, la pobre niña llevaba toda- camentosa_s, Y por lo ~anto se halla en un baño cons-·
vía en el rostro como la impresión de una bofetada, el
tant~ de aue ~uro oxigenado , libre de miasmas y mirubor que hicierort asomar las calumniosas afirmaciones -crob1os. A ~anos centenares de metros de la orilla, los
de la ex saltimbanquis. ¿Por qué habría sido tan cobar- pol~os me~1camentosos se. ~recipitan en el suelo, pero
de, que ni intentó defenderse de ellas? ¿Cómo probar e) atre es siempre puro, v1v1ficante, estimulante, pareque jamás había visto al que llamaban Rojo de Zorbas ? c1Jo, aparte~ su mayor densidad y humedad al aire
Y sobre todo, ¿ cómo convencer al licenciado de esta de las montanas.
'
veidad ? ¿Llegaría á marcharse con la idea de que la
Son , pues, estos baños de aire los primeros que dehija del honrado Pedro Alba se dejaba pretender por ben recomendarse, no sólo para los niños, sino para toun bandido? ¡Qué vergüenza y qué horror! Mas ¿qué le
das las edades. Por eso se va generalizando en t d
importaba la opinión de aquel extraño, á quien probapartes la fundación de hospitales y asilos marítimosº
blemente no volvería á ver ?
los cuales
aeroterapia. natural, si se nos permit~
Este pensamiento, en vez de tranquilizarla, le opri- frase '. constituye el pnnc1pal, casi único, procedimiento
mió el corazón; -d&lt;icíase en Jo íntimo de la conciencia, c~rat1~0. ~ólo e°: España descuidamos, con nuestra hacon ese lenguaje que no tiene palabras, pero que tan
bitual rnd1ferenc1a, el v_erdadcro medio de curar la esbien se comprende, que si su madre viviera, sería su crófu!a I que es, en realidad, prevenir y evitar la tubersuerte bien distinta. Bajo la protectora sombra de aquel
culosis.

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321

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

:s1:

Los baños de mar ,deben tomarse con mucho d~s&lt;:anso y tranquilidad, observá,ndose un régimen de vida
.muy ordenado é higiénico, d~I cual formen parte muy
,principal los paseos y excursiones P?r los alrededores,
-y especialmente por la playa. Los ahmentos han de se_r
sanos y nutritivos, desterrándose en absoluto los excitantes.
La hora del bJ.ño debe ser, preferentemente, la más
,cercana posible á la pleamar, pero hay_que cuidar que
pasen cuatro horas después de las comidas. En las roa.reas bajas hay necesidad de andar mucho para entrar
en el agua, y pueden producirse algunos ac~identes
,por la acción, en el cuerpo desabrlgado, del aue y de
la hum·e dad.
Debe cuidarse mucho no entrar en el agua cuando el
.cuerpo está sudando, después de hab_e~ hecho un ejer-cicio violento, ó de una marcha prec1p1tada. Pero esto
no quiere decir, en modo alguno, que haya nece~ida~
,de esperar á que el cuerpo esté completamente fno, m
tomar el bailo después de un reposo prolongado. Por el
,contrario, el cuerpo necesita conservar la suficiente
energía para resistir la acción del baño frío. En este
-concepto bastará. después de cubrirse con el traje de
-baño, pasear un poco por la playa antes de entrar en
.el agua:•
El mejor modo de tomar el baño consiste en entrar
.resueltamente en el mar, y cuando el agua llega á la
altura de la mitad de los muslos, introducir de repente
-el resto del cuerpo, hasta el cuello, encogiéndose é in,clinándose ligeramente hacia delante, como adoptando
la actitud de tomar asiento. Después de esto debe continuarse la marcha, repitiendo de vez en cuando las inmersiones y procurando te}\er siempre el cuerpo en
movimiento, por lo menos en buena parte del tiempo
que dure el baño.
Lo primero que se percibe cuando se sumerge el
cuerpo en el agua del mar, es una sensación de frío
bastante intenso, acompañada de temblor general y de
-opresión al pecho, que hace que la respiración sea entrecortada y anhelosa. La piel se pone arrugada y pálida, y el semblante se desencaja, tomando un aspecto
especial que acusa la impresión desagradable que se
.sufre.
De'spués de breves momentos, el malestar que causa
la entrada en el baño se convierte en una sensación
agradable. El frío desaparece, y una !mpresión de dulce
calor le sustituye. La respiración se hace reposada y
tranquila; la piel y la cara pierden la contracción y palidez que presentaban, y se experimenta cierto bienestar.
Pero transcurridos algunos minutos, que varían en
número según la naturaleza, edad y resistencia de las
persouas, vuelve á experimentarse la sensación de frío,
el malestar y el temblor, pero con más intensidad que
al principio. Ese es precisamente el momento de salir
del baño¡ en cuanto se notan esos fenómenos debe
abandonarse el agua si se quieren evitar los graves
trastornos que pueden sobrevenir en caso de mayor
permanencia.
Siempre es conveniente servirse de bañeros, para el
caso de desmayos, calambres y ataques de nervios, que
.son frecuentes¡ pero, en todo caso, hay que precaverse
contra los consejos demasiado confiados de esos apre•
dables auxiliares, los cuales I acostumbrados á pasar la
vida dentro dél agua y á no respetar horas de digestión, etc., desdeñan por regla general las precauciones
higiénicas.
A las playas próximas á ciudades importantes deben
preferirse las cercanas á pueblos pequeños, y de éstas, las que se encuentren á mayor distancia de las
desembocaduras de los ríos, porque en estos sitios las
-corrientes aumentan bastante los peligros inherentes
al mar.
"
Los niños deben pasar, desde por la mañana bien
temprano, la mayor parte del día en la playa. Una camiseta de punto de algodón ligera, una camisa también
&lt;le algodóp, blusa y pantalón corto de una lana suelta,
graciosamente plegada al talle con un cinturón ancho,
calcetines de, algodón ó lana, pero no de color, unas alpargatas y un sombrero de paja ó palma de anchas alas ,
constituyen, según el Dr. Avilés, el traje más cómodo é
higiénico para los pequeños bañistas.
El baño de los niños debe ser corto y apacible, evitándose que entren en él contrariados y á viva fuerza,
pues esto puede ser muy perjudicial. Claro es que la
impresión de las primeras inmersiones les hace llorar,
pero hay que acostumbrarlos á que no tengan al agua
el verdaderó terror que a:lgunos demuestran.
. Al salir del agua se les debe vestir sin demora , procurándoles en seguida una reacción fácil y duradera, ya
con el ejercicio, ya por medio de fricciones. Una vez
obtenida esta reacción, deben retirarse de la playa.
Después de comer, pueden volvu á la orilla del mar,
donde permanecerán jugando ó de paseo hasta la caída
de la tarde.
Algunas familias por evitará sus pequeños constipados ó el tinte especial que les produce en el cutis la
a_cción del ~ire, los_ tienen en casa todo el día, y apenas
s1 les permiten salir un rato por la mañana ó por la
tarde. Es un mal sistema. Las erupciones superficiales
de la_ piel que encienden á veces el rostro, los brazos y
las piernas de los niños que viven de continuo, 40mo
d_ebe ser, en_ l_a playa, mojándose á cada instante y
siempre acanc1ados por las brisas marinas , desaparecen como por encanto, con un poco de harina de arroz
ó fécula de patata. Por tanto esas liger'.•3imas quemaduras del sol y _del aire no tienen impmtancia alguna
ante el beneficio que la sangre obtiene del aire y
del sol.
j Cuántos niños sentenciados á mrl'erte han encontrado en los baños de aire y de agua del mar la salud
de que carecían y que tanto necesitaban para el des-

arrollo de la naturaleza! En este punto existe una obra
maestra que no queremos dejar de mencionar aquí:
.Del uso de los ba1ios de mar en los nhios, por el Dr. Brochard; traducción del Dr. Ulecia. Es un libro que debiera
acompañar siempre á las madres en sus excursiones
veraniegas. Para conseguir el objeto que se proponen
los facultativos al recomendar el mar para· el tratamiento de mil enfermedades de la infancia, es conveniente conocer á fondo las indicaciones del momento,
que no pueden preverse ni recordarse sin un guía tan
leal como el expresado, ó la breve obrita del doctor
D. Pablo Pon ce de León, L oJ bmios de mar para los ni·
1ios, publicada recientemente.
En esta últi:rria vemos una recomendación que nos
parece muy oportuna.
.
Las enfermedades de curso lento , como son la escró- ,..
ful a, el linfatismo, el raquitismo, necesitan estar, sometidas á la acción altamente reparadora de latatmQ:s(efa
marina y á la tónica del baño salado durante un-tiempo
bastante largo. para que el organismo enfermo reaccione favorablemente. El plazo más pequeño que debe
durar una estación, es de treinta días. Cuanto más exceda de este tiempo, más duradero y eficaz será el
efecto producido. Las familias que en ocho ó diez días
de permanencia en la costa quieren curar los padecimi'!ntos de sus hijos, dan muestras de un optimismo
exagerado. Claro es que más vale algo que nada, pero
crean que tan poco tiempo no basta para curar verdaderas enfermedades ni para ayudar bastante el anhelado desarrollo de los pequeños.
La edad en que los niños pueden bañarse en el m~r
estará siempre por cima de dos años. A los que no llegen á ella se les podrá dar fricciones ó lavatorios con
el agua salada, masó menos templada, según los casos.
Pero no olviden nuestras lectoras el final de los juicios del año en los almanaques de hace algún tiempo , y
digan parodiando aquella frase:
-El Médico sobre todo.
En efecto, tratándose de enfermedades de la niñez,
que tantas formas y variaciones afectan, no hay que
fiarse de reglas generales, y las familias harán bien en
aplicar con "exactitud las instrucciones especiales de
sus facultativos para los casos en que se encuentren.
Los métodos higiénicos, como el que hemos procurado
condensar en estas líneas, son buenos para los casos
generª'les, y no se les debe dar exagerado ensanche.
A. LEÓN.

LA CALUMNIA &lt;•&gt;.
IV.
Pasa un día y otro dia :
Aurelia triste y llorosa ,1
Y la calumnia orgullosa
Satisfecha sonreia.
/
En vano ella quiere alzar
Hasta el cielo su plegaria ,
Y á la reja solitaria
Espera verle tornar;
lin vano quiere en su pena
Olvidar su amor perdido,
Que la senda del olvido
Halla de recuerdos llena.
Aunqu~ en aras de su honor
Sacrificó su esperanza ,
La envidia sus rayos lanza
Y se goza en su dolor, ,
Repitiendo con malicia:
•i Qué presto el doncel ha huido
Después de haber conse~uido
El premio de su codicia! &gt;
Esto la maldad pregona:
Esto la gente comenta,
Y ella, triste y macil~nta ,
Los escucha y los perdona.
Crece su dolor profundo ,
Y ya, respirando apenas ,
Va limando las Cadenas
Que la sujetan al mundo.
Bañada en frío sudor,
En sqs labios se divisa
Una cándida sonrisa .....
¡Es que sueña con su amor !
Que pe su vida ilusoria
El sol extinguirse siente,
Y sobre su pura frente
Refleja el sol de la gloria.
Era una noche tranquila;
Aurelia no sollozaba¡
Vidrioso velo empañaba
Su :intes luciente pupila¡
Erl su rostro helado, inerte ,
Se estaba el gozo adyirtiendo .....
¡ Era un ángel sonriendo
En los brazos de la muerte!
Tras impía y cruda guerra,
Dios la brinda un bien seguro,
Porque un corazón tan puro
Se halla muy mal en la tierra.
Su existencia lentamente
Se alejaba paso á paso,
Y por fin d1ó en el ocaso . .
Cuando el sol daba en onente.
Y cuando con débil luz
Reposo en el mar buscaba,
(1) Véase el número anterior.

Ya su fuego iluminaba
Una fosa y una cruz.
Al pie de la sepultura,
Bullendo con extrañeza,
Un grupo de gente reza
Y otro más grande murmura
De la campana al compás.
¡Siempre, á la virtud ajeií.os,
Son losAue rezan ; los menos;
Los que IfiUrmuran, los más!
Ni allí donde Dios empieza
Respetan su eterna calma.
Hay quien djce que es su palma
Un insulto á la pureza . ...
¡Pobre Aurelia! Ya inhumanos,
Al pie de sll cllerpo inerte ,
Codicioso§ ·de la muerte
Se revuelven los gusanos,
Que hambrientos de la deshonra
O de la humana miseria,
Unos roen la materia,
Los otros roen la honra.
Muy tarde enmudece á fe
Cuando la calumnia zumba.
¡ Aurelia yace en la tumba ,
Pero su verdugo, en pie!
JosÉ JACKSON VEYAN.

DEL LIBRO INÉDITO DE LAS LIRAS.
Como blanca paloma en dulce sueño·,
Inocente y risueño
Reposaba feliz mi corazón;
No inquietaban sus dulces soledades
Las roncas tempestades,
Ni el medroso rugir del Aquilón.
Un ambiente de luz rr.e sonreía:
En mi ensueño veía
Horizontes de espléndido fulgor;
Embebido en el almo firmamento,
Surcaba el pensamiento
El piélago infinito sin rumor.
En fantástica isla reposaba
Do amante me arrullaba
El murmurio pacífico del mar¡
Mas un día la Aurora tristemente
Despuntó en el Oriente,
Y foé triste tambi~n mi despertar.
Envuelta entre la niebla vaporosa ,
Cual hada venturosa ,
lrisando te vi su pardo tul:
En tu manto lucían engastadas
Las conchas nacaradas,
Las blancas perlas de la mar azul.
Te seguí con impulso irresistible ,
Y el corazón sensible
A la par te ofrecí, ¡ cruel dolor!
¡Ignoraba qµe un mundo se oponía
Como barrera impía
A la ruta inocente del amor!
F A.BRICIANO GoNzÁLEz.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con e! envío de una faja del mismo periódico , ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta andnima, 6
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras , no serán contestadas.
Á FLOR stLVESTRE.- He aquí la manera de hacer exquisito dulce de fresa.
- Se escoge la correspondiente cantidad de fresas, cuidando de que estén bien sanas y maduras, y se pesa y
se prepara igual cantidad de azúcar cernida; se van poniendo , en una ensaladCra , capas alternadas de fresa y
azúcar, teniendo cuidado de que la última capa sea de
azúcar, y se baja dicha preparación á la cueva, donde
se deja veinticuatro horas, al cabo de las cuales el jugo
de las fresas habrá absorbido casi por completo el azúcar; se pone entonces la fresa en una cacerola, donde
se deja. hervir cuatro minutos, y se vierte luego en otra
vasija de porcelana, volviéndola á bajará la cueva otras
veinticuatro horas¡ se vuelve á poner al fuego 6 ó 7 minutos , y se coloca en tarros.
Cada vez que se pone al fuego se espuma cuidadosamente.
Á U NA PRESUMIDA.- Para viaje, puesto que quiere un
traje elegante , la aconsejo que lo haga de lana de un
medio color: beige, gris, etc ..... , con cuadros formados
por rayas tenues, de colores pálidos, que corten poco
el color del fondo. La forma debe ser muy lisa y la chaqueta, como único adorno , tendrá dos solapas abiertas
sobre un plastrón de piqué blanco, ó de color , con
cuello y corbata de caballero.
Sombrero grande de paja clara adornado con gasa
blanca y golondrinas.

,

�í

322

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

37. - Bordado del delantal.
Véase el dibujo 34.

38. - Bordado del delantal.
Véase el dibujo 84,

35. - Bordado del delantal para niñas de 3 á 5 años.
Véase el dibujo 84-,

36, - Bordado del delantal.
Véase el dibujo 84.

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43.-Camlsa de. dormir para niños de
. 5 á 7 años.
Explic. y pat , núm. X, figs. 47 á 4fJ de la

41.- Espalda del traje
para señoritas.

40.-TraJe para señoritas. Delantero.

Véase el dibujo 40.

Explic. y pat., núm 11, jigs. 8 y 9 de la Hoja-Suplemento.

VÉASE EL DIBUJO 41.

45 y 46.-Cuellos para jovencitos,
Explic. y pat., núm. XVII, figs, 85 y 66
de la HoJa-Suplemento.

47 y 48.-Cuellos para niños,
Explic. y pat., núm. XV, figs 57 á 59 de la
Hoja-Suplemento •

Hoja-Suplemento.

42.-Camisa de dormir para hombres.
Expfic. y pat., núm. VIII, figs. 81 á 38 de la
Hoja..Sup/emento.

•
44.-Calzoncilloa para niños de 9 á 11 años.
E:xplic. y pat., núm. XI, jigs. 47 g 48 de fa

Hoja-Suplemento.

49 y 50.-Corplño para aeñorltas. Delantero y 11palda.

51 Y 52.-Deshabillé de 111rah. Espalda Y/delantero.

1
1

J

�--,-

323·

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,
A D.ª CoNCEPCIÓN U.-Lo más pronto que nos sea po:Sible publicaremos dibujos para juego de cama.
F. G. -Puesto que quiere un traje sumamente elegante le recomiendo que tome por modelo el graba.do 29 'de nuestro número del 14 de este mes, y el cual
,se puede hacer de suralt adornado con encaje, azabache y tul griego, que es la última moda y lo más ele-gante.
A M. SrLVEIRA.-Portuga!.-No. tengo noticia de nini;Ún libro que trate de cotillón. Sm embargo, puede pre,guntarlo en una buena librería, pues en una carta no
.es posible explicárselo.
Lo más á propósito en esa hora es. un lun~li, en ~l que
,se pueden servir empa_nadas, sandunclts, bnocltts, Jamón
.en dulce 1 pavo trufado, lenguas, etc.
Puesto que no la gusta iluminar el jardín á la veneciana, puede hacerlo ¡:on bujías encerradas en bombitas
-de cristal blanco.
Á UNA MAMÁ JOVEN. - El traje de la muestra núm. 1
debe hacerlo ( y quedará muy elegante) como el figurín
-iluminado de nuestro número del 14 de este mes, poniendo de la tela brochada lo que es color Pe lavanda,
y todo lo demás de la tela lisa, contorneando las ondas
de la falda con una pasamaneria muy fina, del mismo
color y con toques de acero ..
El trajecito de la niña de seis años pued.e refor!llarse
&lt;utilizando el encaje) como la fig. 24 del m~s_mo numero
del 1 4 de Julio; y como lafig. 20 1 el de la nrna de nueve
ai'íos, adornándolo con franjas de tela de rayas puestas
al bies.
En el mismo número, grabados 35 y 36 ,. encontrará
un modelo de manteleta, por el que puede guiarse, y
-en ella utilizar el encaje ancho. En esta forma resultará
.elegante.

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Haga el favor de revisar los últimos números de nues•
tro periódico, pues en ellos estamos publicando trajes
y sombreros de playa, por ser de actualidad. Entre estos
últimos, los más elegantes son de paja gruesa, blanca,
adornados con gasa blanca ó de color. El peinado que
más se sigue llevando es el peinado á la griega, adorna•
do para baile con un grupo de flores ó con horquillas
de concha y pedrería:
Á UNA PREGUNTONA.-Harán el corsé perfectamente
en una de las casas de París á que se refiere, y no hay
necesidad de mandar un cuerpo , pues basta que se
envíen las medidas de los tres contornos, pecho, caderas y cintura, y el largo del talle desde el hombro.
La sentarán mejor á su estatura los ramos no muy
grandes.
La madera de esa clase es muy delicada, y no debe
barnizarla sino un ebanista, el cual puede ir á su misma
casa.
Las manchas de grasa se quitan . restregándolas con
una muñequilla de trapo mojada en una taza de agua
en la que se ha echado una cucharada de amoníaco.

ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
EN EL ELÍSEO,
Núm, 27,
Correspondo á las Señoras Suscritoras de la t.• y 2. 1 edición.

TRAJES DE

PASEO,

A D.ª R. o&amp; S.-Modo de quitar el brillo ocasionado
,por el uso, en la ropa negra de caballero:
.
En una taza se echan dos partes de amomaco y una
-de agua I y con una muñeca de paño ne~ro mojada en
este líquido se frota muy bien todo el bnllo, y despu~s
-se seca con otro trozo de paño.

1

Á u:u PRESUMIDA.-Los puños de las sombrillas de
lujo son de marfil, representando figuras antiguas, est~tuas tendidas ó de pie, ó bien formando una anilla, y
también se usan de plata y oro con piedras.
En cuanto á telas, se usan mucho las sedas tornasoladas, el fular y el encaje sobre fondo de color. Estas
,siguen siendo las más elegantes.
En el saloncito estilo Enrique II es preciso que muebles cubiertos y cortinajes sean de tela que imite tapices.
Á DELFINA.-La últim3. novedad son los corseletes ; u.ros, que van suj etando las camisetas de sura!i, crespón
de la China, etc., y que se dejan ver bajo las·chaquetas
de aldetas. Se hacen lujosísimos, de faya, bordados en
oro y pedrería, ó adornados con galones de acero, oro
,ó plata vieja. Para luto se hacen de piel de seda ó faya
-negra, adornados con galones de azabache sobre camisetas de suralt ó crespón negro.
Los trajes de viaje se hacen sumamente sencillos y
elegantes: lanas con lunares, rayas y cuadros sobre
fondo gris y beige; falda lisa cortada al bies con dobladillo vuelto pespunteado; cuerpo con faldones ó almen1s cuadradas ó redondeadas; chaleco de piqué blanco,
-O camiseta de florecillas.
Sombrero de paja beige , negra ó gris, adornado de
gasa y de alas ó pájaros; guantes de hilo gris, y zapatos de piel de Rusia, color cuero.
Para la playa, zapatos de gamuza color natural ó gris.

"I

r

Á LoLA.-Sí; las señoritas de esa edad usan tam-bién guardapolvo, y éste se hace de lanilla de medio
.color con rayas ó cuadros.

-~~~=tt~~t---~=- --- --.
-~---- __.::_~- --~~=:_- -_:.__ .- -~-=--:"~T_z- ---

fi

22 d.e Julio de 1891

Alca1a 23 _

MADRID

1

Jargos y espesos , por acción del Extr¡u••o enpilar de lo.!i lfe11cdlctluos del Monte Maj ella,
•que destruye la caspa, detiene la caída de los ca•bellos, les hace brotar con fort aleza y rehirda su
decoloración._ E. != ENET , ADM\Nl STRADOR, 35,
,rue du 4 Septembre, París.-Depósitos: en Madrid,
Aguirre y Molino, Preciados , 1, y en Barcelona.
:Sra, Viuda de Lafont é Hijos.

Exposición Universal de 1878: Medalla de Oro, Cruz de 1;('
Legión de Honor. EL AGUA DlVINA de E. COUDRAY, per•&lt;_'
fumi sta en París, 13, rw d'Enghün, es el producto p?r exce~
lencia para conservar la juventud. También es el mejor preset.•r_
vativo de la peste y del cólera morbo.
,. ¡ e.;
paca el tocadorlos baños.
EAU
O•HQUBIGANT mupayraap«ciada
perfumista,
Faubourg s~ H onoré.
-q
y

lloublgani:~ )l

Faris , 19,

-;

(Croqu is d el figurín iluminado, visto de espalda.)

t. Traje de muselina de lana roja con ramos negros,
adornado con muselina de lana blanca , para nil7a de 7 d
9 a,los.-Falda adornada con dos volantitos de lana
blanca, bordeados con soutac/1e de oro. Cuerpo-blusa
cayendo sobre la falda y abierto sobre un plastrón de
punto , blanco, que lleva un áncora bordada en oro, y
va adornado alrededor con un volante de muselina
blanca , igualmente bordado de soutacke y dando la
vuelta al cuello. Mangas flotantes, con puño largo.-

Cundos por los cigarrillos
francos
caja.
ASM l.lA y CATARRO Espic.
2

la

Puf,muría exVtica SENET, 35, rue du Quatre Septeíilbre,
París. (Véanse los nmmcios.)
Perfumería .N in ott , V.e LECONT E
Septembre. (Via nu los anuncios)

ET

Ci=, 31 1 rue du Quatre

II ARCA DE7ÁDl;. ¡e&amp;

CORSÉ
rurnA DE CD:iCURSD DJ::SDE ISli

Pt r/uctlm n1 la lud 1urr,,
los drta/1,s y duradtln.
.A probado por tod;,s In
elei:-antes del mundo.
\'t"ndidos ha~t ll la ftcCha:
mÁ ~ "e un millón porª""'·
Ped idos hechos por Comerci;an1es (9'- trdo d mun do.
r,1

'º"' l ' hl .U f:i. u

U¡;_IIAI l . h

F:,bric.1n t1"&lt; : W S. TR OM~f'JN k CO • LTO. LONDOff

LENTEJAS , TEZ ASOLEADA
SARPULLIDOS, TEZ BARROSA

PECAS,
~

ARRUGAS PRECOCES
EFLORE3C.E:N'CU.3
~..0 es,,&gt;~
ROJECES
1
_-._0'
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""va; el c\lt\S '
,¿,V&lt;;,

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C,.

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96, Strand, Londres.-9 , Boulevard des Capucines, París.
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:

Extractos concentrados·• ESSENC
FILIA . nEucT,aorE nLANc, TonE&amp;Don ExQu,sr,
E BOUQUET, etc.
..
Aguas para tocador: FILIA, EAu DE nIMMEL, LAVAND~ - ~Tintura Rubia: AGUA DE º"º' LA MÁs PEnr.Ec;;~• Jabones extrafinOS'• DE
FILIA, HELIOTROPE BL' ""
!.-Sombrero Clamar!,
NICE, etc.
DE VENTA EN LA3 PRINCl?AlES PERFUMERÍAS,-MEDr

'(

ALIMENTO DE LOS NIÑOS.-Para robustecer á los niños,1 ~,
las mujeres y personas débiles del p echo, del estómago, ó que·f.j
padecen de clorosis 6 de anemia, el mejor y más barato almuer• i
zo es el UAf;AHOU'I' de los A.llilUE~, de D,daogh, .. ~
oler, de París. Depósitos en las farmacias del mundo entero. ·~

Caldo concentrado de ca:-ne de v:i.ca ut ilbimo y nutritivo pan l:i.s fam ilias y en fermos.
Exigir la fir ma del i n,·en torBaro"l LIEBI G de: t inta azul en la et iqueta.
Se vende en las principales Oroguerils, Fai m:i.cia.s y C a sa~ de Comestibles de Es pafi a.

~~~~~/4,,,a0~¿._/6,¿,~
,7,2, , v . ~ f?
aW.
~ ¿ , ,r ~:1~ .&amp;-/4~~.
'J)Ura O mezclada con agua, disipa

I

Nada de paño en la cara, ni curtido del sol y el aire, ni gra•
nitos y pecas: la Vd u tina P.,y (9, ruede la Paix, París) cubre
todo eso con su hermosa capa de lirios y rosas,
Que el cutis pierda algo de su brillo, que se ponga pálido 6
marchito , una aplicación de la muavillosa Velutina FtJy di:ioi~
mula tales desventajas : ella imprime en las me)illas un suave
duvd , transparente , invisible, y nun ca esas rid1culas mancho·
de harina que dejan otros polvos, sino un impalpable tul, dulce 1
de ver y tan lisonjero como es posible.
, ·1
La Vdutina Fay es de tres colores: blanca, rosa y Radul, es
decir, crema; y según el color del cutis , y su más ó menos brmoy transparencia, se escoge uno de esos tres matices, y en oca•
siones hasta dos colores , uno durante el día y otro para la no.
che , visto con luz artificial.
La Vd u tilta Fay i,s universalmente conocida y muy apreciada
en todas partes.
i&lt;,

CABELLOS

[L~ lMl@ IDJ~ [[L[®~~1í[ íl [L[]J]~1ílfüruilll&amp;

1

La Ultima fiesta en el palacio del Elíseo ha sido excepcionalmente brillante: parecía que la alta sociedad parisiense habíase
dado cita para ostentar allí las toilelles más rica s y variadas.
Sería necesario tener la pluma de un Teófilo Gautier para
describir el mágico golpe de vista que presentaban los inmen•
sos salones, llenos de multitud de mujeres lindísimas, vestidas
con trajes de colores claros, entre los que resaltaban los fracs
negros de los hombres civiles y los brillantes uniformes de los
militares franceses y extranjeros.
La atmósfera estaba impregnada de perfumes agradables y
refrescantes, y todos los concurrentes reconocían con placer el
delicado aroma tnn querido de los Príncipes del Congo.
1
Jabonería Víctor Vaissfrr, París.

INFORME PARISIENSE,

Á D.ª T. R. DE L.-i.~s judías verdes y los guisantes se conservan perfectamente para el invierno.
Se mondan unos y otras y se ponen á cocer en agua
.con un puñado de sal, y cuando están todavía un poco
duros se meten en latas ó frascos de cristal llenos de
agua cocida con sal, los cuales I soldándolos ó tapándolos herméticamente, se ponen á cocer durante dos
horas en el baño de Maria. Después de enfri.J.rse el
agua se sacan dichas cajas ó frascos y se conservan en
fogar fresco.

r

Sombrero ae paja fantasía, adornado con flores de
campo.
2. 1 raje de velo gris-plata, adornado con granadina
bordada, del mismo color.-Este traje en forma de polonesa por detrás, va abierto por delante sobre un p!isse
muy fino, adornado en sus dos lados oon dos volantes
de granadina que terminan en pico. El cuerpo forma
chaqueta por delante, con dos pliegues que salen de
debajo del brazo y van á reunirse en la punta del cuerpo, después de atravesar un corselete de granadina
bordada. La parte de arriba está plegada también, y
se cruza formando .ftcluí. sobre una camiseta de granadina lisa. Mangas formando tres pliegues al bies en la
parte inferior, y adornadas en la superior con un jockey
de granadina bordada.-Capota-diadema de flores amarillas y violetas.
·
3. Traje de crespón de la Cltina, azul, con ramos blan•
cos, y crespón azul liso.-EI delantero de la falda, ro•
deado de un entredós de guipur, es de crespón liso, y
sube para formar el lado derecho del cuerpo. El lado
izquierdo es de érespón de ramos, con una aldeta gran~
de que cae sobre la falda, y la parte de detrás va ple•
garla en abanico. Mangas al bies, con puño de guipur.
-Sombrero de paja-encaje, adornado con lazos de terciopelo negro mezclados con rosas.

EL SOL. DE INVIERNO
'°' ,)'lLAR SINUÉS.
' '-.ll_í,A DEL
~
--

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

324

'SOLAMENTE Á LA TERCERA VEZ.
Como é. un cuarto de legua de la villa de
Velshpool en Gales (Inglaterra) , hay una case.
aislada, que tuve ocasión de visit11r durante el
-verano de este año de 1890. Como es dt: espe~ar
en Gales, el lugar tiene un nombre que una pt:r&amp;Ona cualquiera no puede descifrar ni pronunciar,
Tyn-y-Llwyn. Sin embargo, las palabras en
Gales solamente asustan cuando están impresas:
si se hablan, resultan tan melodiosas y suaves
como las del italiano.

•

ULTIM'A. NOVEDAD EN PERFUMES INGLESES

CRAB APPLE deBLOSSOMS.
manz:ana silvesue-Extraconcentrada.)

Pues pedidlas á la Ptifumería Exótica, ru1 duJJ.
,¡. S.:ptmWre, .J.5, m París, y quedaréis satisfecha
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica 1 en acru:1 ó en crema, os hará
volverá la hermosa edadde diez y seis primaveras
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
nrroz Flor de Albird1ig() dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bo/ÓQS extirpará los puntos negros que b~otan en la nací~,
sin dejar la menor huella de nmguno; su SQm•
liuni espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los PrdadQs destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venas
suavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y"toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
ningún nrtificio.
El Catá/Qgo de la P,:,fulll.!ría Exóti&lt;a se remite,
gratis yfra,uQ de porte, ñ quien le pida.
D.!pósilfJs m. Aiadrid: Arla:sn, Alcalá, 23, priw
cipal, bq.; Rucual, Arma/, 2; pe,fumería Urq11iola, llfayor, I; Aguirre y 1JfQli,w, PnáadQs, Ir
y m Barcc/Q,za, Sra. Viuda d~ LafQ11J i Hijos.

En esta casa vive una señora con su familia,
persona muy conocida y respetada en la localiaad. Siento no poder decir su nombre, pero esto
serla faltar á mí palabra. No hay motivo para
esto, sino que como otras muchas señoras, tiene
una re~ugnancia natural il la publicidad de los
periódicos.
Me contó una parte de su historia, de 1a cual
estoy autorizado para publicar los hechos principales. e Hace unos ocho años-me dijo-recibí
una impresión neniosa que me trastornó por
completo. No parecía que podía sobreponerme,
J empecé i perder la salud, Al principio tenía la
lengua muy blanca, perdí el apetito y senlía malestar y dolor después de comer. A poco que hiciera me cansaba, y sentía mucho dolor en el
pecho, en el cual tenía opresión. Una noche y
otra pasé sentada en la cama por no poder acostanne , dormir. Estaba tan aniquilada y débil
~ue apenas me podía mover. En este estado continué algunos años. Consulté cuatro ó cinco
médicos uno tras otro, y después de tomar sus
medicinas sin que me produjeran ningún alivio 1
me recomendaron como último remedio que
fuese , cambiar de aire•
... &gt;Pasé i Lancasbire, de donde era natural, y en
Cborley vi , un médico escocés de mucha fama
en Leyland, y éste dijo (,\Ue sufría de debilidad,
congestión del hígado é indigestión. Algo parecía que me aliviaba, pero al fin me encontraba
tan mala como antes. Me volví i casa y empecé
i tomar h.s medicinas que se anuncian, sín que
Primero entre los perfumts de moda en la ae1ual
Imposible concebirco~a más delicada y má~ deliciosa
ninguna diera resultado. Luego estuve tres meses temporada tenemos el Crab Apple Blonoms, que es
que el perfume Crab Apple Blossoms, que pt'1'para la
en Londres en un instituto médico pero en vez de una calidad y fragancia inmejorable.-London Ccurt
Crown Perfumery lo., de Londres. Tiene el aroma de
.
alI
d
'fcunral /Gaula de la Corle de Lo11dns).
la prima,·era. y aunoue se le usara toda la ,·ida, nunca
de me~orarme puse peor, aunque gunas e sua CORONA., Compañia de Pcrfumerin
se cansaría dt él.-New York Obstrotr.
medicinas eran bastante caras, costando más de
die• duros la botella. Enmi ,úmpmuiin p,,üa al
1
eül#nu de/arase algo que medevo/vieu!ásalud,
1 7 7, NE \V llO N D ST RE ET, LO N D llE S.
pues mi tamilia de diez hijos me llenaba de anSe vende en todas fas Pe1·fumerfos.
~edad. ·
1 - - - - - - - - - - - · - - - - - - ; - - - - - - - - - - - - - - - -- - - -- - -- - - - - - - - - - &gt;Al principio de la primavera de 188g recibí 'ft
'l'I º
1'111
por el correo un librito sob,e una medicina Uaff \1
mada Jarabe Curativo de Seigel, que parecía
J
había descubierto una enfermera alemana llamaPERFUMISTAS EN PARIS
Reíase de las arrugas, Ílue no se atrevieron nunca ii señalarse en su epidermis, y se conservó
da la Madre Seigel. Lef el libro, pero lo que e%
joven y bella hasta más alá de.sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
i1 decía no me inspiraba confianza. Recibí otro
La gene•
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin podcrmorti/Wf'p en el que encontré curas de casos parecidos
ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporáal mio, Esto me impresionó, aunque todavfa me
denti!rineos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Histon'a amQrQsa
faltaba la fe. Poco después me llegó un tercer
cos rayan
de las Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
libro, y entonces fué cuando se apoderó de mí la
el es mal te
excl?siva de la Períumería llil11011 (Maiw,i LecQnte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
idea de que era mi obligación probar esta medide la den•
. Dicha casa entrega el s~creto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'érha.hle Eaa de
•
"6 que d esecb ar¡a era destaduray
cna
sociedadla
I llues me parec1
11:lnou y de Hube&amp; de 1\lnon, pol';o de arrH que Ninon de Lenclos llamaba cla juventud en
perdic1ar los medios de curanne, que tanto había
~,_,,..,,.
elegante
una_
caja~.-Es necesario exigí~ en la etique_ta el nombre y la dirección de la Casa, J?ara evitar las
deseado y pedido.
\&gt;
parisiense
falstficac!ones.-La Parfumene .M11on expide á todas partes sus prospect0!:i y precios corrientes.
&gt;Sin perder tiempo compré á Mr. Davies, Broad
no emplea
Dep~s,IM .m llfadrid :. Pascual, Arenal, '!; Arla::a,. Alcalá, 23, pral.. i::q. ,' Aguirre y MolinQ, perStreet, Welshpool, una botella, que empecé i
hoy más
f umerta Oruntal, Preczados, ! ; perfunurm de Urquwla, AfayQr, I; RQllleYQ y Vicmü, perfumería
tomar en el mismo día. Puede 1ue á V. le cueste
·
que
los
\:_:_-- -.
dos proInglesa, Carrera de San 7erómn,o,3, y en Barcelona, Sra. Viuda d~ Lo/out i HijQs, y Yumte Ferrer.
trabajo creerlo, pero es la ver ad, sin embargo,
~~-.;;
duelos si•
1
que en menos de una semana era otra perrona.
~
guientes :
Los dolores nerviosos desaparecían como por
1•LaCKEMADEN'TIFBICAdtJUGAVD
6 •r-eeee•~•-r•e•••••,
encanto. Tomaba gusto i la comida y nq sentía que, humedecida por el agua. forma un mucf•
IOLIADEZUOASTJ.
.
9
,LA CASA
incomodidad ninguna después de comer. Cadadia IJgo untuoso muy agradable, limpia los dientes
ÁB RICADE eORSES
r.
con
la
suavidad
de
un
lienzo
flexlllle
dindoles
F
J&gt;.lt.A.TI.A.S L Ó P E Z
I
me encontra b a más 1uerte, y en cosa de dos me- la blancura del marfil, y los preserva del sarro
,es me encontraba tan bien como en las mejores y de la cirles.
ll!JlS DE JUJJ\ A. DR ZUGASTI 4 {:.brieulcmp,!"!i!1!~~!i!;~1!¡1u~Lde CH~COLATE (
épocas de mi vida. Gradas á Di()s que el Jaraóe
2° La DENTOJr.DfA IUG.&amp;.VD. eltxfr que
CORSI.TJ!:RAS DI!: LA Rt.AL CASA
I que to.n!A J'Nldiloo::ión go~'\n ent.re 1111 pemJM&amp; de buen guoto.
t!I P1d.iu15$ 1!empm 8!ltoa Cbooobte,, quo H cneuentnw en l.ltk Seigd ha llegad() á mi noticia. Ahora siempre se empica al mismo tiempo que la Crema y
J prtmiadas en rarias RJptsitiontt II d 04 loa C.:.merd04 da. Ultramarinos de &amp;&lt;p&amp;lh.
lo tengo en casa y se lo doy, mi familia. He re- perrumando deliciosamente la bora, rcrrc.c:ca
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Y ~tempre ha hecho provecho.&gt;
sangulnca en las encías y les da el color_ sonTnvcntado hnce años el • • • • • • - • • • • • • • • - - • - • - • •
La enfermedad de esta señora era indigestión rosado natural á la salud, prevln!C'ndo la caries.
Corsi-fn;:1 de Salud, que ha _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
crónica, que con frecuencia empieza por una im- Es un calmante excclcnt.e en los dolores de
dado tan huenos resultados
presión nerviosa como la referida y luego pasa al muelas más violentos.
AusOOSPALAllRAS pueden hoy ofrecer los de
hígado y otros órganos . Ataques de esta forma
Madrid
Vicente.
c. BoafJ.LDi.,t. otros sistemas más moderson frecuentes especialmente en las mujeres, por
Barcelona : Conde Puert.o y c1•.
3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889
causa de la delicadeza de su organización nernos, para disminuir el vo
viosa.
umen del cuerpo y tener mas agilidad.
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. Wbite,
El!RA~OIAS, jlU¡Utt:as, dilambrrs en el estómago.
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NINON DE LENCLOS

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,

LAS OQS PALABRAS --

Las mananas en el Bosque.-Los mnih del New-York Hlrald.
·-Las dalmátiras á la moda-:Fan1as!as y caprichos. -Vesti•
gios de la batalla de flous.- t:na csc\a,·ina y un sombrero
floridos.- Dos modelos eleg::mtes. - Un coraoero que Je teme
al agua.

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MADRID. - Establecimiento tipolitográlico cSucesonJ de Rivadeneyra,,
llnp~._ del&amp; llal Cua.

l

os paseos matinales en el Bosque
de Boulogne continúan siendo la
más agra~ab)e. distracción, así
I'
~!"! C&lt; como el e1erc1c1O más sano para
l~s que estamos obligadas á habitar perpetuamente, invierno y
verano, este centro del lujo y de la
elegancia, fuente inagotable de la
moda.
No se ven solamente por las mañanas
en el Bosque las amazonas de que hablé
en una de mis anteriores; se ven también cochecitos guiados por señoras ó por niños, sin
contar los mails del New- York He'rald, llenos
de fflescas y claras toilettes.
No hay nada más pintoresco y divertido que
estas excursiones matinales, que no excluyen
los pas~os de la tarde, en que se muestran
gran numero de bellas y elegantes damas, no
obs~ante la moda. que exige que se huya de
Pans desde los pnmeros días de Junio.
Por fortuna para los parisienses, esta fecha
fatal va prolongándose cada año, y se puede
pasar un~ parte del. verano en la capital, sin
escandahzar demasiado á los rigoristas del
buen tono.
Lo que más llama la atención en estos pa•
seos del Bosque son las confecciones suma~ente originales y graciosas, cortas casi todas.
Yé~se, como ejemplo, la esclavina cuyo dibujo insertamos ( croquis núm. 1). Es de tela
broch_ada color prelado, forrada de seda color
de PªJª• Una abertura en cada hombro deja
pasar un bullón de piel de seda del mismo
color del_ brocado. Por debajo de este bullón
1~ esclavina va hendida hasta su borde infen?r. El cuello va guarnecido de plumas negras.
Viene á ser como una dalmática muy nueva
y muy original.
'
La mo_da navega actualmente por el mar de
la fantas1a, en busca de lo inédito de Jo raro
de lo particular. Costureras y modistas se afa~
nan por descubrir algo nuevo y que no se
parezca en nada á lo que llevan las demás.
¿ Qué les parece á mis lectoras ese vestido

~~
ri;:;,:rz; f~ tJ

'F._~

T. JON ES

N

Madrid, 30 de Julio de 1891.

TuTo.-Revista parisiense, por V, de Caste1fido.-E:-.:plicaci6n
de los grabados.-Flor del alba (continuación), por dona
Isabel Cheix.-Ante la mtedral de Toledo, poesía, por don
1-'abriciano Gonzilez.-Curiosidad de los ninos, por D. Eusebio Martfnez de VelaM».-¡Sola!, por D. Juan Pérez de Reyes.-La máquina de coser, por la Condesa de Campoblanco,
-Correspondencia particular. por D.• Adela P.-Explicación
del figurín iluminado.- Explicacion dt los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento.- Salto de caballo
pesentado por las Srtas. n.• Natalia y D.• Juana de Eche\·arría y Maisonnave.-Sueltos.-.'\dvertencia.-Anuncios.
GRABADOS.- 1. Sombrero Clamart. - 2. Traje de playa para seMritas.- 3. Capa de bano.- 4. Bata de bano. - 5 á 7. Trajes
de bano. - 8 á 10. Cabecera bordada. - 11. Traje de campo
para niflos de 7 a 9 anos.-12 y 13. Trajes de bano para ninas
y ninos.-14. Sombrero Luis XV. - 15 y 16. Trajes de banos
de mar pata ninas y niftos.- 17. Traje de playa para ninos de
6 á 8 anos.-18 y 19. Trajes de playa.-20. Traje de paseo.21 y 2z. Trajes de d1áttau.-23. Cuello Futura. -z4 y
25. Pantalones bordados.- 26. Capelina para ninos pequenos.
- 27. Traje para ninos de 6 anos.- 28. Mantilla de crespón
bordado. - 29. Adorno para cuerpo escotado. - 30. Vestido
para ninos des anos.-31. Traje de casino.

~~1vi:

r

1

JOVEN Y BELLA

(1-lor

1,18ll 1 rlCOS

\

Decís, Señora, que os faltan muchas- co:;es
,ara que volváis á ser
..,

'

!.-Sombrero Clamar!.

Año L-Núm. 28.

�</text>
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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 27, Julio 22</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>Ropa y vestido</text>
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                <text>Modales y costumbres</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Arandela para lámparas</name>
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        <name>Delantal para niños</name>
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        <name>Saquito para pañuelos</name>
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        <name>Trajes de playa</name>
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        <name>Trajes para niñas</name>
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        <name>Vestido de muselina de lana</name>
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                    <text>3CÜ'

I:&amp; ' MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

EL MISTERIO DE LAS SOMBRAS.
Una noche nebulosa del mes de No~iembre de
1886 un policía, en la parte affa de 18.C füai'd i:le
Nueva York, vió las sombras de dos personas

CABELLOS

ULTIMA ÑOVEDAD EN PERFUMES INGLESES ,

-C-RAll" APPLE
BLOSSOMS.
(Flor
mansana silvestrc......:Extraconcentrada.)

largos y espesos, por a'cci6n del 'Ei.t~áceo_-cn-·
pilar de los 1le11ecUctlaos del Monte MaJella,.
11ue destruye la caspa, detiene la caída de los cabellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
dec.otoraciób. E. f=ENET' Am.llNl&amp;TRADOR 1 35,
rue du 4 Seplembre, Paris.~Depósitos: en Madrid,
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona.
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
·

de

qi.w pasaban rápidamente á través del trasparen-

te de la ventana de una casa, y luego desaparecían- como •si -las personas hubiesen- ido al- otro

e.xt~eqto de la habitación. El policía observaba
'lue esto ocurría uiia y otra vez, diez, veinte,
cmcuei:ita, cien veces ,con regu!Aridad ·como
una vez cada mtdio minuto. Esto Je lla~atia la

•

a\ención1 y seguía obs~rvando. Al principio se

Oecis, Señora, que os faltan muchas co:;o.s:
,, ra que volváis á ser.

presentaoan l!'l.s·sombtas a.e uh -hombre y de una
~~':~• después las
E_llljer,,:s, desp_ués de
un •tiotnbreyünTñfuJer. Siempre &lt;los Sombfiísy

~~-?º~

JOVEN y · BELLA .

up~_de-e~!l!S~~J~m_pre d~ la· i;:nisma mujer. No se
oía niifgún ruido. Poco después se publicó una
\ carta que explicó el misterio nocturno. Esta decía:
- cHacelfñ6s7:t'es- años~que mr salud',··cfueS iefu.:
pre había sido buena, empezó á quebrantarse.
La primera señal fué debilitarse 1a digestión con
los síntomas que acompañan á esta enfermedad
tan común. En vez de pasarse, como yo creía,
se puso peor. Fuí á ver al médico de la familia,
persona de mu·cba reputación, que me recetó
medicinas y estuvo atendiéndome algunos meses.
Durante 1a última parte de éstos venía á mi casa
casi todos los días, pues yo no podía sa.lir. Nin-:
guna de sus medicinas parecía que me hacía pro- 1
vecho. El hígado n.o funcion~ba, y había síntomas
aparentes de enfermedad de los riñones. Al cabo
de algún tiempo se apoderó d~ mí una postra- :
ción nerviosa muy grave. Hacía meses que no
do~fa bien, pern ahora no podía dormir absolutamente. Más de süú días es/uve sin comer
nada; la vista, el olor, el recuerdo solamente de
la comida, me hacían daño. Por Ja.s noches estaba. un poco de tiempo acostada en un cuarto á
media luz, á ver. si podía dormirm'e. Imposible.
Mi imaginacióll estaba en tal estadO, que me hada ver, en las labores de la alfombra y del _papel de
los paredu, taras horribles que me miraban y parecía que. se burlaban de mi desesperación, Creía
Primero entre los perfumes de moda en la actual
qµe me iba á volver loca, y no me atrevía á acer• temporapa tenemos el Orab Apple Blonomt, que es
carme á una ventana por miedo de no poder re• de una calidad y fragancia inmejorable.-London Coun
sistir la tentación de tirarme á la calle. Muchas 1ounral I Gauta de la OJrü d, Lo11drts).
nJJcMs mi marido y mi.s hifos me acompa,iaban pa- CORONA, Compañia. de Perfuru.eria
seando la habitación de un lado á otro ,ºcuando no
podia dormir 11i es/ar tra11quila en ningunr., posidón •. Estando en un estado tan terrible, medió

Pues pedidlas á la Pr:,fu,mria Exótica., rue du
4 Septtmbre, 35, m París, y quedaréis' satisfecha.
y encantada del resultado.
Su Brisa Exótica 1 en agua ó en .crema, os hará
volverá la hermosa edad de diez y seis primaverasy os defenderá contra las arrugas; su polyo de ,
arroz -Flor de Alóérchigo dará á vuestro cutis una..
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolóos extirpará J_os puntos negros que b~otan e~ la narl~, .
sin de1ar la menor huella de nmguno, su Sorc,lium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta tÚ los Prela1 dos destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las vCna_s:
suavemente azuladas que antes, en vuestra pnmera juventud, poseíais; y toda e~t3: transf~r;n~•:
ción se efectuará naturalmente, sm recurl'lt.- á. •
ningún artificio.
.
~--·
El Catálogo de la P¿ifumg:__i"a .Exóti~a-se rem_iter
gralis y fra,z.co ·de porte~ á quien le p1?a,
.
D.:pósilus m Aladrid: Artaza, A/cala, 23 ,_ fJl'IIZ-•
cipal, iu¡.; P_ascual, A(ma/, 2; .fJe,fumetia Urquiola, Afayor, 1; Agwrrey Afo/1110, Preo~dus, I,í' m Barcelona, Sra. Viuda de LajtJut e HIJOS.

MARI-SANTA

Imposible concebir oo~a mh delicada y rná~ deliciosa
que el perfume Crab Apple B\ouomt, que pupara la
Crown Perfumery lo, de Londres. 1iene el aroma de
la prima\·ern. y aun'lue !'I' le usara toda la vida, nunca
se cansaría de 1::1.-Ntw York ObstrV&lt;r.

THE 1.77,
CROWN
PERFUMERY
NE,v BOND STREET, L.ONDH.ES.

POR

D. ANTONIO DE TRUEBA

co.

Es una de las mejores obras literari¡is de)
ilustre Antón el de los Cantares, moral 1 instructiva y amenísima._
Forma un elegante volumen en S.o mayor
francés, y se vende, .á 4 pesetas, en la Administración de est~ periódico, Madrid,
calle de Alcalá, núm. 23.

Se vende en todns las Perf11mer1as.
á cono_cer el Jarabe Curativo. de la Madre Seigel
un·am,go-ínt;imo, que.lo habiá. tomado. Naturalmente dije.. &lt;i¡ue lo tomaría, all;llque no tenía la
menor espér~nza de que bici.eta pro·vecho en un
e.aso cbmo el mfo.,Aquell!t n·oclíe, tai'.de·,. tomé una
dosis y antes de la , mañana había dormido bien ' Reí ase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
u~a hor,a. 'Me acuerdo que me·~dormí á ' poéo 'de joven y bella hasta m,ás allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de n_acimiento á 1.a
dar las dós -y me desp·erté lá las -tres, pennane• faz del liempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sm poder mortrdendo •tranquila, aunqúe despiertS.; hasta por la ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporámañalla. Desde entonces seguí tOmando con Í-e- n-?os, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
gularit:lad el Jarabe ·de la Madre Seigel.-EI efecto de lar Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Vo1taire y actualmente propiedad
siguiente fué corregir la dig~stión, después de lo exclu:.iva de la Prrí111111•ría ~luu11 {lll.iison Leconte), 31, rue du 4 Septe:nbre, 31, ,París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , ~ri1ab_l&lt;" 1-:.n.11 1fo
cua,.I dormía com~ en la niñez. Mientras tomaba
esta·medicina noltomaba otra, ni he vU.1tro ·des- 1111u111 y de Dnhf"t de ~lmm, polvo de att8z que Ninon de Lenclos llam::iba o:la JUYentud en
un'l
caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y 11 direccjóo de la Casa, p:.ira evitar las
pué."s á tomar :nioguna.. U,n día, no hace .mu Cho,
conté las botellas que habían venido de 1\botica falsific~c!ones.-La fa1:fumuU M1101Z expide á todas par~es sus prosp_ectos y i:1recios co_rrientcs,
.Depos1tos m Madrid: Pascual, Are11al, 2; Arla::a, Alca/a, 2.J, _pral.. i::q.; Agtarre y Afolmo, perdntante mi enfértnedád, y había cuarenla. Algunas se habían llenado varias. veces,: Además -de . fumeria Oriental, Preciados, 1;pe,:fu11uriade Urquiola, Mayor, 1; Romero y Vicente, perfumería
tas medicinas mi marido tuvo que pagar una Inglesa, Carrera t:k Sa,i 7erónilno,.J, y eñ Barcelo1ta, Sra. Viuda de La/Ó/l/ i Hijos, y Vicente Ferrer.
buep-a cuenta a,1 médJco. Tengo la seguridad de
'
que si no me hut-iera encontrado el Jarabe de la
Madre Seigel -estaria ahora en una·casa-de· lo-c-os·
ó me habrían enterrado.

NINON DE LENCLOS

l

E

1

1

l

r1

t

1
1

EURALGIAS, jaqutcas, calambns m d rstdmago,
húttn"smo, todas la~ enfermedades nen•iosis se calnian
COI\ las plldoras antineurá!gieas del Ot•. Cronier.
3 francos; Parls, farmacia, z3, me de la Monnaie.

N

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

T. JON·ES
FABRICANTE DE PERFUM!RIA INGLESA
EXTRA-FINA

. R I1Y.C JY-r: EL

VICTORIA ESENCIA
El perfume mas exqu1s1Lo dd mundo. Grau surtido de cxlraclos para el pañuelo,
1c la misma calidad.
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11a1ll resaltar su supcriorida:1 soore los dcmas
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plcudaras de los iuscctos.
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o~ ,it.:ntcs y fortelaf.!cn la,; c11cias.

96, Strand, Londres.-9, B::&gt;ulevard des Capucines, Paris.

(Firmado) F~AÑCES' HOLBR'OOK, ·

440, East 115th Street, Nueva York.&gt;
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
No hay que súpóner que el Jarabe Seige1 He"ne'
rrLrA. HELICTROPE nuNc, TonEADon ExQurs,T,
11
opio ú otro narcólico, pueS"no lo--tiene. En el
• :¡ssENC,:; BOUQUET' etc.
caso de esta señora, como en otros, rroduce
FIL!A, EAu DE nrMMEt, LAVANDE AMBRÉE.
tranquilidad atacando al veneno que la indiges- Aguas
tión ha ocasionado en la sangre. Este veneno en
Tintura
Rubia:
AGUA DE pno, LA MÁS PERFECTA TINTURA RUBIA.
el cerebro producía los sintomas descritos tan
gráficamente.
Jabones extrafinos: it~~c:~~:~TROP~ BLANC, LILAS BLANCAS, VIOLETTI!
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White,
DE VENTA EN LAI PRIMGl?AL1S PERFUMERÍAS.-MEDALLA DE ORO: IX?J~C ih Dé BAl!J:ELONA,
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, tendrÁn mucho gusto en enviarle gratuitamente un
follt:to ilustrado que explique las propiedades de e•o••••--••••••-••••-e
e~te n:medio.
Q
LA CASI\
. t
JM:ATÍAS LÓPEZ . )
Ei Jarabe curativo de la Madre Seigel está de
lt!ADRID,~ESCORIA.L"
&lt;
venta en todas las Farmacias. Precio del fras- G; fabric,,. • iempni fa.~ mismM eu,clentes clases de rH C)LHE
co, 14 rea.les; frasquito, 8.reales.
I que tll-nta. prodilec,:i,h JrOL'LD eutro l,u pcn;on ,¡¡ do bueu gu.~to. l

Extractos Conce trados·
para tocador:

1

1
•

p ¡ ~ •iernpro estos Chocobt.,., que"" encuentra.:, cu t.a·

• El marido y la hija de esta pobre medio loca, accm:• \1 dos los Comercios do lT!trn.nu,,rlno,¡ do E•pa.lí'L.
Oficinas: Palrña Alta, 8
paniindola alte:-rath·amente paseando de un lado á otro de Q
Depósito c;cntrnl: i\lontern,
fa habitación entre !a luz y la ventana, Produdan las sombras que llamaron la atención del policía, haci~ndole creer
que habla algo extrano ó irregular d1tntro de la casa.

t

25

1
t

·---------------------·

23, Boulevard des Capucines, 23
•

COBSÉ

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1•
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PARIS

Díposito en todas la buenas Rerfumerias

)!ARCA DE FÁBRICA

ESENCIA :
EXTRACTO
-

EL SOL DE,,,,.INVIERNO
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.
Pl'"eCiosa novela original, con interesante argu
mento, cuadros d&lt;! costumbres familiares, episodios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
h mis profunda m0ra!idad.
Un volumen en S.o m::iyor francés, que se vendt&gt;,
i 4p i;:se ta,;, en il\ A&lt;lmini:,1ración de este perió
ci.ico . \1-A&lt;~ri ,l. l"i:tl:e de Alci:tl :L núm. 23

-

-

Lucre;:.ia.
Lilas de l?ersia.
Graciosa .
Peau d'Es:i;:,agne.
E ouquet RoyaJ.,
Resedé..

Muguet des Bois .

JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
.A.

LOS

::t.4:CS:l'&gt;d:QS

OLORES

8, 1'1,e J"ivieunc, 8, PAR.IS.

LA CBARDIERESSE

Polvos refrigerantes, el e noD" plt11 ultra :t de loa polvos para la. bellez:a. Su compos\clon abso/utamezi-ie ziue,va bo.Jo el punto de vista de la higiene, su finurn, su untuoaldnd y tu perfecta adherencfa, reor,.
mlen1an mu-a para laa fncclonea lll&amp;8 deUeaclaa. Refresca la ple!, dl.slmuln las :irrugas, lla"á fa t.e:r; la blancura mate, suave .Y dlscr&lt;!ta de la camella Yhace desaparecer como por encal:!to t.odt:i tas Imperfecciones (pecaa;
paflos,' rojeces, etc.) Para bu.lle 6 espect.iculo donde hay mucha lu.i:, pidnae la CHARMERESSE CONCENTREE Y solMlfieada, &lt;!n estuche, mu_y adherente. • Gran novedad 1- DUSSER Inventor
.B1&amp;e.J••.J..Jt.ous11euu, ,¡• J.,k«t-i•,111.la!riu., nffduluPcrímatriuJ. Jiadrid: IELCHOR GARCIA.yn lu~~•rumerias Palcu .. l, Frer&lt;.~ .naleu, Urqu!cla ele -Barcelona· VICE~TE. FERP.ER, dt,oú\.ltio, Jtn lu Perfu¡uia.ide Lafont, et,

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Se Vende en todas las b1w?,u
Casas y . AL DEPÓSITO DI LA

Reservados todos los derechos de propiedad artística y literariL

üut"ftcoarMtadJJ'tol"!a.
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ACADEMIA d, MEDICINA ::;:- ......-/(JA
de P ARIS - Marca
•

MADRID. - Establecimiento tipolitográfico tSucesores de Rh-adcne;ra•.
lopr.:ir. &lt;k ta &amp;al eu,.,

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA
Administración: Al calé, 23, Madrid.
11

Madrid, 14 de Julio de 1891.

SUMARIO.
Tnro.-Revista parisiense, por V. de Castellido -E;,,;plieaeiónde losgrabados.-Flor
del Alba (continuación), por D.• Isabel
Cheix.-Cada ur:o en su casa. .. ,., por don
Luciano de Burgos.- La Calumnia, poe~•a
(continuación), por D. José Jaekson Yeyan.
-El Hombre y la mujer, por A. Hem1ill.
-Mi prima, por D. Juan de Saavfdra.-Correspondencia particular, por D.• Adt:la P.
-E:-.:plicación del figurín iluminado.-Explieación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,-Sueltos.Ad,·ertencias.- Solución al jerogllfic::i lid
núm. 23.-Jeroglílico.-Anuncios.
GR.-.SADOS.-1. Traje de desposada-2 á 5.
Traje, bata y gorros de banos de mar.-6
á 9. Soffibreros de veiano para nillos pc::quenos.-ro. Jaula adornada.-n á 14. Alfombri!la.-15. Encaje al erochet.-16. Cifraen!ao:ada para panuelos.-17 y 18. Camisa y pantalón para senoras.-19. Traje de
playa para ni nas de 5 á 6 anos.- 20 y i 1.
frajes para ninas y ninosde 5á ¡ at\os.-iz.
Vestido para nifias de 6á 7 anos.-23. Yéstidodc eam:ras.-24 y 25. Trajes de plara.
-i6. S::&gt;mbrero La ValliCre.- 27 y 28. Sombrero Sabina.-29. Trnje devisita.-30. Tmje de campo para jóvent&gt;s de 15á 16 anos.3 r. Esclavina parajo~encitas.-32 y 33. Vc ~tido para jovencitas de l4 anos.-3+ Sombrero de tul y paja.-35 y 36. Mantelela
Mistral.-37 y J8. Corpino de playa.-39 y
40. Traje de paseo.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,
Las mananas en el Bosque.-Cabalgatas.Ama.i:onas elegantes y amazonas ridículas.Cuestión de pern y ,·olt1men.-Modificaciond en el traje de mon1ar.-El Gran Premio.
-E,rposieión de elegancias.-¡ Hunah, Cla-

martl

Cuando el sol se digna asistir
á 1a fiesta, París es verdaderamente encantador en la estación
presente.
El Bosque está magnífico, de
una alegría y una esplendidez sin
igual. Por la mañana, desde las
nueve, es una continua cabalgata de amazonas y jinetes. Se les
ve llegar por grupos, con el semblante animado y hablando alegremente. Se les encuentra por
todos lados, en el Prado Catalán,
en la Cascada, en la Alameda de
las Acacias, hasta en el camino
de Suresne.
Todas las amazonas no ofrecen
un aspecto agradable, y hay algunas que no han debido mirarse
al espejo, pues habrían visto indudablemente lo ridículo de su
estampa.
Y.· no me refiero precisamente
á la edad, sino al volumen. Podría citar dos grandes damas muy
conocidas, que ya no son jóvenes, y que no obstante conservan
á caballo un.a verdadera elegancia, porque son delgadas y esbel~
tas¡ al paso que otras, diez años
más jóvenes, demasiado obesas
y pesadas, están á caballo abso•
lutamente ridículas.
Pero, en desquite, ¡cuántas seductoras amazonas, jóvenes delicadas, finas, elegantes, distinguidas!
Kn el traje de montar, las faldas son más largas que antes, sobresaliendo del estribo 25 ó 30
centímetros lo menos. Los corpiños son, por lo general, los mismos salvo dos excepciones.
U~a es el vestido de telajerser,

L-Traje de desposada.

Año L-Núm. 26.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS F A:l,llLIAS.
de una sola pieza cada paño, como un vestido Princesa,
ceñido al cuerpo, moldeándolo literalmente, y de una
indiscreción fácil de comprender.
La segunda excepción, por el contrario, es el corpiño de aldeta_s largas, como las de una casaca, procurando corregir lo que es tan difícil de,Jlevar, e"s decir,
la falda enteramente ajustada, sin ningún movimiento ni
un pliegue. Por delante, es el corpiño ordinario, abrochado en línea recta, formando dos puntitas, y desde
la costura de debajo del brazo una aldeta larga, que
llega hasta la silla, ligeramente fruncida y de un aspecto
muy elegante, y sobre todo muy comme t1 /aul.
En materia de tocado, el sombrero melon, el canoiier 6 el sombrero de copa alta .

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Z03

,

i

\

•••

1

1

De todas las solemnidades que constituyen el París
alegre, animado, brillante, no hay ninguna que pueda
compararse con el Gran Premio de Longchamp .
. Aquel día no queda ni un carruaje en las cocheras,
m un solo caballo en las caballerizas, ni un parisiense
en su casa.
Las carreras de caballos conocidas con el nombre
del Gran Premio, más bien que una fiesta hípica, es un
verdadero asalto de toiletles, y solamente desde ese día
puede decirse que está una al corriente de todas las
elegancias de la estación.
A pesar de que el tiempo, como suele suceder, se
mostraba este año amenazador, desde por la mañana
nadie tuvo miedo, nadie se retrajo, y los trajes claros
afluían al jt.sage y á la tribuna.
Fiel á mi deber, me puse en observación desde muy
temprano , y voy á comunicar á mis lectoras las interesantes notas que pude tomar.
Sol_l;breros adorables. Uno de ellos, que copiarnos, es
de teJtdo de oro e cabochonado ,. de pedrería, con fondo
fl exible, ala de terciopelo negro y lazo grande de encaje negro ( croquis núm. 1).
Otro, el sombrero Pandora, es de paja de arroz negra, puesto e en batalla ,. , como dicen los gendarmes.
Pero lejos de aproximarse , las dos partes del sombrero
van separadas por una gruesa guirnalda de rosas , y un cubrepeineta, también de rosas, se mezcla con los cabellos
de detrás ( croquis núm. 2). Muchos fondos nicenses , copas bretonas, cintas rizadas, muselina de seda, alas,
flores: tales eran los sombreros en su conjunto.
Véase una dalmática muy original, notada de paso:
corta por detrás como una esclavina ordinaria y te rminada en dos puntas por delante, estaba he~ha de

6 i 9.- Sombreros de verano para niños pequeños.

2 á 5.- TraJe, bata y gorro, de baños de mar.

T

l

,

]
15.- Encaje al crochet.
16.-Jaula adornada.

•

1

'

•

17 Y 18.- Camlsa y pantaldn para seiioraa.

13.- Cenefa de la alfombrllla.
Véase al dibujo 11.

Explicación de los signos: ■ marrón obscuro ; é marrón
bronceado; ~ azul; EH cobre; C verde aceituna'· O ere•
ma;~ rosa.
•
16.- Clfra enlazada para pañuel01.

6

;
11 ,- Alfombrllla para delante de una cama d de un c1nap6.

Yian1Je los di bujos

12

á

•
14

14.- -fleco de la alfombrilla,

Véa,e al di bu/o 11.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

304

paño fino de librea, galones de oro y forro de surah
color de rosa (croquis núm. 3).
Precioso vestido de batista color de rosa, con bullonadas de batista y entredoses d~ guipur. Corpiño plegado de dos maneras, con volante de _guipur y al~eta
larga en el lado derecho. Escarapela y c!nturón de c1~ta
de raso (croquis núm. 4).-Con este tra1e una capehna
grande de paja plegada, con fondo nicense rodeado de
un rizado de cinta blanca, plumas y escarapelas blanca~.
Traje muy original. Falda de tafetán tornasolado gns
y rosa. Casaca larga de fular negro salpicado de lirios
~randes color de malva. Chaleco plegado de crespón
de la China color de malva, y cinturón de surak negro
(croquis núm. 5).
Chaqueta muy rara, de terciopelo color de anémona,
forrada de suralt color de rosa. Por detrás unos faldoncitos de frac. Falda de piel de seda color de «bizcocho &gt;,
adornada con rosáceas de terciopelo color de anémona
( croquis núm. 6 ).
Vestido sumamente original, de crespón cótt de cheval,
color de tabaco habano. En el borde inferior, una tira
de moaré negro, cubierta de un volante de guipur de
Irlanda. El mismo adorno en los delanteros de la aldeta,
en las solapas, en el cuello y en las carteras de las mangas ( croquis núm. 7 ).
• .
.
Un traje de carácter muy d1stmgmdo era de fular
persa de dibujos multicolores. La falda era toda de ~ntredoses de fular y encaje de Chantilly. En el borde ii:i•
ferior iba un volante plegado en redondo, con enca1e
en el borde. En torno del talle, cinturón de terciopelo
&lt; verde apolillado&gt;. Bullonado del mismo terciopelo en
lo alto de las mangas, y en el borde inferior puño _de
encaje. Un cuello de plumas negras llegaba hasta la cmtura ( croquis mlm. 8).
Vestido de estilo Watteau, hecho de brocado fondo
blanco con listas y ramos Pompadour. Peto de crespón
de la China, celeste, y cinturón de terciopelo verde
tallo. Conjunto delicioso, completado C?n un som1;&gt;rerito de paja de Italia, guarnecido de un nzado de. crnt_a
y un penacho de plumas del mismo color ( croqms numero 9).
Finalmente, un vestido enteramente típico, de crespón de la China, con: triple falda. Las tres faldas van
montadas con fruncidos alrededor de la cintura, y un
cinturón de piel se ve por delante solamente. Camisolín sin mingas, de fular ligero, color d e rosa rayado de
oro. Unos botoncitos de piel guarnecían los delanteros
del corpiño (croquis núm. 10).
..
.
Pocas sombrillas, pero todas de te11do h~ero, como
muselina de seda lisa ó plegada, ó bien de gmpur gruesa
sobre fondo de seda.
Tales son las lindas novedades que van á inspirar
nuestros trajes de este verano, y cuya influencia se notará todavía en los trajes de otoño.
Y ahora 1¡hurralt, Clamar/! el héroe , el triunfador de
la jornada.
V' DB CASTBLFIDO.

1

1

P:uis , 11 de Julio Je 1891.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS
Traje de desposada.-Núm. l.
Vestido Princesa de faya blanca, guarnecjdo de flores
de azahar, de enr.aje al punto de aguja y plumas blancas. La espalda y los lados de espalda dan el vuelo para
la cola. Los lados de delante, de forma Princesa, y el
delantero de la falda I añadido bajo la punta del corpiño, se disponen en una especie de pa,n'ers. Centro de
corpiño terminado en punta I con costura en medio del
delantero. Este se abrocha en la izquierda bajo una
guarnición de encaje prendida con un ramo de azahar.
Forro de los delanteros, cerrado en medio. Volante de
encaje, montado con una guirnalda de azahar en el
borde de delante y de los lados del vestido. Una guarnición de plumas blancas ribetea la cola. Cuello alto y
plegado de crespón de la China. Manga fruncida del
mismo crespón I ribeteada de azahar, lo mismo que el
cuello.- Corona de flores de azahar.- Velo de tul de
Malinas.
Tela necesaria: 19 metros de faya , y 3 metros 50 centímetros de crespón.

1

Traje, bata y gorros de baños de mar.-Núms. 2 á 5.
El traje es de cheviota gris obscuro. Se compone de
un pantalón adornado con galón rojo y una blusa abierta
sobre un cha'eco rojo, abrochado en el lado izquierdo.
La falda de la blusa va añadida bajo un cinturón anudado en la derecha. Cuello marino, formando solapa,
adornado con galón rojo. Manga corta.-La bata es de
franela blanca,.. va fruncida y añadida á un canesú de
franela roja, el cual se adorna con galón blanco, así
como el cuello. Esta bata, que es corta, va sujeta en la
cintura con un cordón anudado. La manga es ancha , y
va estrechada en el codo con una cinta de goma puesta
por el revés y guarnecida de una cartera.-Los gorros
son de tejido impermeable.
Sombreros de verano para niños pequeños.-Núms. 6 á 9.

I'

Núm. 6. Cap:,ta de encaje hordado.-Se compone de un
fondo de bordado con lados guarnecidos de volantes.
Ala ancha I gunnecida de dos volantes. Bridas de cinta
rayada blanca, las cuales rodean la copa, y se anudan
por delante y por detrás.
Núm. 7. Sombrero de palma blanca, rodeado de un rizado de muselina festoneada. Bridas de la misma muselina.
Núm. 8. Capelina de nmselina de .reda blanca y encaje
bordado, compuesta de un fondo de muselina con plieguecitos cos¡dos, de manera que forme como un tejido

rayado y un doble b®olel guarnecido de encaje bordado. Tres encajes adornan el ala, y un encaje igual va
fruncido sobre el fondo. Bridas de cinta de faya blanca.
Núm. 9. Capelina redonda de muselina blanca fruncida.
El ala va rodeada de un volante de encaje bordado. Un
rizado de muselina festoneada rodea la copa. Por detrás, lazo de cinta blanca y bridas de la misma cinta.
Jaula adornada.- Núm. 10.
La jaula va puesta sobre un pie de bambú dorado,
adornado con un fleco de seda de color. En el pie de la
jaula van dispuestas unas plantas naturales ó artificiales
sin flores.
Alfombrilla para delante de una cama ó de un canapé.
Núms. 11 á 14.
Esta alfombrilla va hecha con un galón torzal color
masilla, de 28 centímetros de ancho, y con galones grises azulados y bordados, de 13 centímetros de ancho.
Sus lados transversales van guarnecidos de un fleco
anudado. El bordado del galón del centro, color masilla, se ejecuta con arreglo al dibujo
Y. las cene~as
van Cordadas sobre los galones grises, s1gu1endo las mdicaciones del dibujo 13 con lanas de diferentes colores al punto plano, punto de cruz y punto Renacimient~.
Se cuentan, para cada cuadro, 2 hebras dobles del teJido y se bordan los puntos Renacimiento que los rode~n con lana de color diferente. Se reunen los galones,
y se cubre su unión, parte con puntos planos hechos
con lana encarnada obscura, parte con costuras cru_zadas hechas con lana color masilla. Estas últimas adornan también el borde transversal de los galones estrechos. Para el fleco anudado ( véase el dibujo 14, que
representa una parte de este fleco de tamaño natural)
se atan en el borde siempre alternando, 5 hebras dobles anudadas, de u~ color, que tengan 30 cent'ímetros
de largo apretadas unas entre otras, y se pasan al través de 1~ tela 4 hebras dobles del mismo largo, de lanas
de diferentes colores, las cuales van dispuestas en u~a
trenza de 8 centímetros de largo. Se las ata por debaJO
de esta trenza para formar una borla. Se reunen cada 8
de las I J ñebr;:1.s dobles anudadas de un color; se las
rodea, á un centímetro de intervalo, con las otras dos
hebras que quedan¡ se atan todas las hebras, después
de un intervalo igual, con una hebra¡ se ponen 4 nuevas hebras, y se reunen todas las hebras en una borla.

12.,

1

Encaje al crochet.-Núm. 15.
Se hace con algodón núm. 60 la
J.ª vuel/a.-Siempre alternando, 15 mallas al aire,5 bridas sobre la 10.ª á la 6.ª mallas.
2.ª vuella.-* una malla simple sobre la 3.ª de las 15
mallas al aire más próximas,-2 mallas al aire,-una malla simple en el lado de malla todavía libre de la 5-ª malla siguiente,-un piquillo,-5 bridas separadas cada una
por un piquillo sobre las 5 últi~a~ de las J 5 mall~s al
aire, pero se hacen para cada p1qu11lo 4 mallas !11 atre Y
una malla simple sobre el lado ~e malla superior. de la.
brida precedente,-3 mallas al a1re,- una malla s1_mple
sobre la brida del medio de las 5 bridas más próximas,
-2 mallas al aire. Vuelve á empezarse desde*, pero se
une siempre del medio del p:imer piqu~ll? ~ la mall,a
del medio de las 3 mallas al aire de la división del dibujo precedente.
3.a vuelta.-AI otro lado de la p:imera vuelt3:, • una
brida sobre el Jade, de malla vertical de la 1;&gt;nda más
próxima,-2 veces, alternan_do, 2 mallas ~1 aire,-una
brida sobre las 2 mallas al aire más próximas¡ luego 2
mallas al aire.-S,e vuelve á empezar desde •.
Cifra enlazada para pañuelos.-Núm. 16.
Se borda esta cifra al plumetis con algodón ó hilo de
dos colores.
Camisa y pantalón para seiioras.-Núms. 17 y 18.
Se hacen de surah negro. La camisa va escotada en
punta y cruzada por delante. Se la adorna con encaje
negro por el cual se pasan unas cintas cometa de color
de m¡lva. El pantalón, también de suralt negro, va adornado por el mismo estilo.
Traje de playa para niñas de 5 á 6 años.-Núm. 19.
Vestido de lanilla azul marino. Falda fruncida, que se
abre sobre un delantal de lanilla encarnada. Blusa á la
marinera, que cae sobre un cinturón abrochado por de•
lante, asi como la bl~sa, bajo una corbata á la marinera. Peto de tela jersey azul y encarnada. Cuello redondo
y puños de lanilla encarnada.- Sombrero de paja cala•
da, adornado con cinta roja de lunares azules.
Trajes para niñas y niños de 5 á 7 años.-Núms. 20 y 21.
Nú!ll. 20. Traje para nil'las.-Este traje es de cretona
azul pálido. Consiste en una blusa fruncida sobre un
forro no ajustado. Galones en el borde inferior y en el
escote formando canesú. Cinturón de galón. Manga ancha fruncida por arriba y sujeta por abajo con un puño.
-Sombrero de paja calada, guarnecido de crespón
azul.
Núm. 21. Traje marino para nblos de 6 á 7 a,)os.-Pantalón corto de henzo azul sujeto con una cinta de goma.
Blusa de cretona de cuadritos azules y grises. Va plegada por arriba en pliegues redondos bajo un cuello
marino que se abre sobre un peto de lienzo azul, bordado con anclas. Una cinta de goma sujeta la blusa por
abajo. Manga ancha terminada en un puño.-Sombrero
de paja azul, adornado con una cinta del mismo color.

vestido se abrocha por delante. Solapas_de 1~ mi~ma
tela del vestido, seguidas de un cuello manno .ae batista
blanca. Manga recta terminada en un puño. Cmturón de
galón, anudado y terminado en unos adornos de pasamanería.
Vestido de carreras.-Núm. 23.
Es de seda br~chada fondo color de pan _moreno. S
Je guarnece de pasamanería de oro y musehna de sed.a
color de maíz. Falda•funda de seda brochada, terminada fn una pasamanería. Fondo de falda de tafetán.
Chaqueta de aldetas largas y planas, compuesta de espalda y ta dos de espalda, lados de delante y delante7os
con pinzas abiertos sobre un delantero de muselina
cruzada, y ()legado en forma de fi~hú sobre un forro de
corpiño ordinario, ajustado con pmzas, cerrado en m~dio y añadido á la chaqueta en las costuras de deba10
de los brazos y de los hombros. Cuello alt_o y plegado.
Cinturón de pasamanería formando corsehllo y pasan~o
bajo fa. chaqueta. Delanteros dobles ~e pas~ma~en_a
añadidos sobre la chaqueta. Solapas Dtrectono anadidas á los delanteros abiertos. Manga alta de hombros.Capelina de encaje negro, g~arnecida de flores y de
muselina de seda color de maiz.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; t 5 metros de seda
brochada, y un metro 50 centímetros de muselina de
seda.
Trajes de playa.-Núms. 24 y 25.
Núm. 24. Vestido para niiía.r dt 5 a,1os.-Se hace este
vestido de benaalina azul , y se le guarnece dt tul blanco
bordado. Se co,.,mpone de una falda semilarga, guarnecida de un volante ancho fruncido de tul bordado. Corpiño sin mangas, escotado en redond? y fruncido en el
escote, bajo una berta ancha de enca1e y for!'"ada por
un volante fruncido. Delantero de una sola pieza y espalda cerrada en medio. Cinturón de terciopelo negro,
cerrado en el lado izquierdo con una escarapela.-Ca•
pelina de tul bordado blanco, con lazos grandes de cinta
azul.
Núm. 25. Vestido para seíiora.r jóuenes.-Este vestido
es de crespón verde lechuga, y va guarnecido de guipur
blanca. Cinturón•faja de .rrtrali blanco. Fondo de falda
de tafetán y falda recta. de cres~ón, terminada en u!1
volante fruncido y una tira de guipur dentada por encima. Corpiño·blusa escotado sobre un canesú redondo
de guipur, el cual va m~:mtado s':lbre un cuello. alto de
la misma guipur. Una tira de gu1pur dentada nbetea el
escote. Manga alta de hombros, terminada en un puño
alto de guipur.-Capelina de tul blanco bordado. Sombrilla de crespón con volante de guipur.
Tela necesaria para el ves/ido: 8 metros de crespón, de
un metro 20 centímetros de ancho.
Sombrero La Vallitlrfl.-Núm. 26.
Es de paja fina negra. El ala va cubierta de un volante de encaje negro I y el fondo desaparece en parte
bajo unos pliegues de terciopelo verde musgo. Por detrás, cresta de encaje negro y plumas negras. Rosas y
encajes bajo el ala, doblada por detrás.
Sombrero Sabina.-Núms. 27 y 28.
Este sombrero es de paja beige, con ala arqueada y
doblada por detrás. Bandas plegadas de seda beige dispuestas en lazos, los cuales van prendidos con un lazo
de terciopelo que se pone por encima.
Traje de visita.-Num. 29.
Vestido de raso color de paja y tul griego negro salpicado de bellotas de terciopelo negro. Falda ceñida estilo Imperio por arriba, pero ancha por abajo. Sobrefalda «fin de siglo&gt; hecha de tul y recogida ligeramente por
delante bajo unas guarniciones flotantes de encaje negro, unidas á un volante de encaje plegado en forma
de lambrequín. Corpiño Luis XV de tul forrado de raso.
Se le abrocha por delante bajo un bullonado de tul ne•
gro, sujeto en medio con un galón de azabache y un
lazo de cinta de terciopelo. Delanteros aplicados de
cuentas de azabache, que vuelven en redondo sobre
unos panier.r de encaje que salen de la punta del corpiño. Esta va ribeteada de un cordón de azabache. La
espalda termina en una punta igual. Cuello rizado de
encaje. Manga ancha, no muy alta de hombros, y adornada por abajo con un bordado alto de azabache.
Tela necesaria: 10 metros de raso, y 6 metros de tul,
de un metro 2.0 centímetros de ancho.
Traje de campo para jóvenes de 15 á 16 años.-Núm. 30.
Se hace este traje de jerga azul marino. Su forma es
la de una levita, cuyo centro de detrás va fruncido bajo
~n pliegue echado. Los lados d~ la espalda van plegados
igualmente. Los delanteros, a1ustados con una pinza,
se abren sobre un peto de lana crema, bordado de un
ancla. Cuello á la marinera color crema, adornado con
galones azules. Manga corta, de la cual sale una manga
de tela j ersey listada azul y crema. Por delante y en el
borde de la falda, galón crema y ancla bordada del mismo color.-S?mbrero de paja blanca, forma canotier,
con lazo de cmta azul marino.
Tela nece.rart'a: ~ metros 50 centímetros de vigoña, de
un metro 20 centtmetros de ancho.

Vestido p2.r.1 niñas de 6 á 7 años.-Núm. 22.

Esclavina para jovencitas.-Núm. 31.
Esta esclavina, an~ha, es de paño beige de verano, y va
montada con fruncidos en el borde de un canesú redondo cubierto con dos esclavinitas fruncidas en el escote. Cuello alto y enrollado. Unos pespuntes rodean
la esclavina.
Tela necesaria: 2 metros de paño.

Se hace este vestido de batista encarnada con lunares blancos. Falda plegada, montada á un corpiño recto
y ancho que se abre sobre un peto de batista blanca. El

Vestido para Jovencitas de 14 años.-Núms. 32 y 33.
Vestido Princesa, de lanilla de canutillo gris clara y
bengalina gris lisa. SI! compone de un centro de de-

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
!ante de bengalina en forma de blusa, f~ancido y bul!onado tres veces á la altura de un canes u¡ espalda Pnncesa de lanilla, ajaretada en el escote de manera que
forrde un cuello :Médicis, y chaleco de bengalina abierto
y abrochado sobre el delantero-blusa. Pinza de pecho y
pinza que marca el lado de delante. Forro de los delanteros, cerrado en medio y ajustado con pinzas¡ lados de
espalda Princesa. Aldetas planas añadidas en la cintura
y abiertas en medio por detrás y po~ delante._ Escarapela de bengalina en la parte mfenor de la espalda.
Manga al sesgo, recogida sobre un puño de muselina
abierto y abrochado sobre un centro ajaretado de bengalina.
Tela necesaria: 5 metros de lanilla, de un metro 20
centímetros de ancho, y 4 metros 50 centímetros de
bengalina.
Sombrero de tul y paja.-Núm. 34.
Este sombrero es de tul negro, y va enteramente plegado bajo unos entreqoses de paja negra. El fondo es
de azabache. Lazo de cinta de terciopelo negro y penacho de plumas negras.

Manteleta Mistral.-Núms. 35 y 36.
Se hace esta confección de piel de seda negra, ó bien
de bengalina, y se le guarnece de encaje negro, azabache y cintas de faya. Se compone de un cuerpo de chaqueta con espalda y lados de espalda y delantero cerrado en medio, con •pinza de pecho y pinza que marca
el ladito. Una blusa de encaje va puesta sobre el delantero1 con alzacuello y lazo de cinta en lo alto. Esclavina
.de piel de seda, abierta sobre el delantero y apoyada
sobre la costura de la espalda. Un volante de encaje
termina la manga-esclavina y la espalda de la chaqueta,
y una pasamanería va puesta sobre el pie del encaje y
remonta sobre las costuras de la espalda. Adorno de
pasamanería en medio de la espalda. Cuello Médicis de
piel de seda, ribeteado de cuentas y guarnecido de otro
cuello de pasamanería.
Corpiño de playa.-Núms. 37 y 38.
Se le hace de seda verde espárrago, y se le guarnece
de encaje crema y galón de pasamanería negra. Espalda
ceñida, atravesada de galones dispuestos en forma de V.
Los delanteros van guarnecidos del mismo modo, con
lados de delante y pinzas de pecho¡ se abrochan en la
izquierda bajo el brazo, y van escotados en redondo sobre una camisa de seda ajaretada en el escote y guarnecida de un volante de encaje, que se pone en lo alto
de la escotadura y se monta en una cabeza bullonada.
Cuello alto, con borde de plumas negras. Manga ancha,
semilarga y sujeta con un brazalete de galón. Un volante
fruncido en la cintura forma las aldetas.-Falda de seda
verde obscuro.
Traje de paseo.-Núm,. 39 y 40.
Vestido de crespón color de maíz y tul negro borda•
do. Fondo de falda de tafetán y falda con paño de detrás recto y delantal atravesado al sesgo de entredoses
de tul. Corpiño terminado en una aldeta formada por
un volante de encaje. Se compone de espalda y lados
de espalda, lados de delante y delanteros de una sola
pieza, cuyo vuelo va reunido en la cintura con una
serie de pliegues. Cierrt invisible .. Forro de los delanteros, ajustado con pinzas y cerrado en medio. En la espalda se ponen dos entredoses dispuestos en forma
de V I á la altura de un canesú y en la cintura. Cuello
alto, forrado de tul. Manga plegada, formando ondas y
ajustada por abajo. Hombreras de tul, montadas en
alambres, y carteras del mismo tul.-Capelina de encaje
de paja blanca, guarnecida de encaje dispuesto en abanico.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán, y 8 metros de
crespón,

FLOR DEL ALBA.

de Javierín, como un jarro de agua apaga el rescoldo de
un brasero¡ tiró la pajuela encendida, corrió áFlor y la
abrazó estrechamente, susurrándole al oído:
- ¡ No lo haré más, hermanica ..... no lo haré más!
Y como la niña continuaba derramando abundantes
lágrimas, añadió más bajo, pero con acento de increíble ferocidad:
- No haré más daño á los murciélagos, te lo juro,
hermana; pero si algún día puedo quemn á Ramona,
la quemo, ¡vaya si la quemo!.. ...
-¡Jesús! ¡dJ.ilce Jesús! ¡bendita Virgen del Mar!barbotó aterrada la hija del molinero.-¡ Mucho quiero
á esta criatura; pero si ha de llegar á ser asesino, llévatelo antes á la gloria, Madre mía!
Javierín clavó .en Flor sus grandes ojos obscuros, y si
no comprendió todo el alcance de aquella súplica de•
sesperada, no por eso dejó de hacerle honda impresión¡
separóse de ella y se acercó á su madrastra.
-Vaya 1 chiquillo, recoge la pajuela y vamos á hacerle cantar otra vez-gritó Ramona, á quien divertía
mucho la horrible agonía del murciélago.
-No quiero oirlo más-replicó el niño resueltamente.
-¡Ya lo creo! Basta que la llorona te ponga mala
cara, para que ya no te guste el entretenimiento: pues
bien, lárgate con ella; yo lo quemaré sola.
-No lo quemarás, porque antes le pegaré yo fuego
á tu refajo.
Y recogiendo la pajuela, encendida todavía, adelantó
con visible intención de unir el hecho á la amenaza.
En vez de enfadarse, la mujer del molinero cogió al
chiquillo en brazos, le arrancó la pajuela, que tiró lejos
de sí, le zarandeó en el aire, lo abrazó rept:tidas veces ,
y lo sofocó á besos, que Javierín trataba de evitar sin
poder conseguirlo.
-¡Rico, nquísimo!-vociferaba en tanto la furia.¡Vales más oro que hay en e.l Perú! ¿Quién te quiere,
tesoro mío?
Este episodio basta para comprender la lucha que se
libraba entre el bien y el mal, disputándose el dominio
de aquel alma: ¿quién vencería al fin?
La verdadera felicidad de los huérfanos era cuando,
libres de la tiranía de Ramona, poseedores de una
buena telera de pan de cebada y algunos gajos de uvas,
pasaban el día entero lejos del hogar donde tanto padecían. El lavado de la ropa ó el cuidado de buscar
leña daba pretexto á tan agradables excursiones I para
las cuales guardaban todas sus confidencias, risas, cantos y juegos. Javierin ayudaba á Flor cuanto le permitían sus fuerzas de niño¡ mas á medida que el sol se
ocultaba, los pensamientos de las pobres criaturas se
ennegrecían como el cielo y la tierra, porque llegaba la
hora de volver al molino, que hacía tan aborrecible la
presencia de Ramona.
• Ocioso es decir que desde su boda la más absoluta
soledad reinaba en la vivienda del molinero: ni amigos
ni vecinos venían á ella; solamente la anciana que dejó
al cuidado de sus hijos cuando fué á Granada, y que
era madrina de Flor, llegaba con puntualidad todas las
semanas á que le molieran un costalito de trigo, y aprovechaba la ocasión para traer á los niños las mejores
frutas de su huert~ 1 desentendiéndose, por amor á los
hijos de Eulalia, de los malos modos con que Ramo na
la recibía.
En cuanto al viejo, ó empezaba á temer que se había
equivocado en la elección de esposa, ó el desprecio
con que ésta lo trataba hería su corazón tan vivamente,
que le hacía andar melancólico hasta un extremo que
inspiraba compasi-On. Para mayor tormento, continuaba
enamorado de Ramona, con ese amor postrero que
puede considerarse cual el peor castigo de la ancianidad; y como no hallaba correspondencia á su honrado
cariño, hacíase receloso, indiferente con sus hijos, absorto siempre en la contemplación de los temores y angustias que le asaltaban, y expiando por consiguiente
de una manera cruel su apasionada locura.
Una vez conocida la familia de Pedro Alba, vamos á
reanudar nuestro relato la tarde que tanta influencia
debía tener en el porvenir de la huérfana.

(Con ti n uaei ón.)

~~~
-•..
,
.o. o se le ocultaban á la hija de Alba los per~: ~~ f:r.J niciosos efectos que hacían en Javierín el

\.~ if

~
lenguaje y los mimos de Ramona: obser'Yt. ¡ 1) ¡rf:. vaba con hondo pesar que ésta aplaudía
d :...., " :J).::1 todos los actos reprensibles del niño, que
~
1~ defendía cuand_o el molinero trataba de
. 1_ f') ~ castigarle, y le ensenaba á. la vez á burlarse
f. ' del honrado viejo; que alentaba los instintos
1 :Í crueles tan comunes en las criaturas, y se estremeda al pensar las consecuencias que tendría en
el porvenir de su hermano aquel sistema de educación.
Un día, sobre todo, fué para la pobre niña manantial
inagotable de amargura: volvía al anochecer cargada
con un brazado de leña dos veces superior á sus fuerzas, cuando al aproximarse al molino oyó grandes carcajadas; oprimiósele el corazón, porque aquellos excesos de ruidosa alegría anunciaban siempre algo desagradable, y aceleró el paso; pero al llegar se detuvo
sorprendida y llena de angustia. Ramona tenía clavado
en la pared un murciélago de gran tamaño, y ella y Javierín, armados de pajuelas, quemaban sin piedad al
pobre animalejo, cuyos estridentes chillidos eran causa
de las destempladas risas que hirieron los oídos de Flor.
Afligida, pero sin resolución para oponerse á tan horrible juego, la niña se echó á llorar con tal pena, que la
madrastra se volvió á ella furiosa y la increpó dura•
mente.
-¡Tonta y necia!-gritó;-¿por qué lloras? Si no te
callas, vas á saber lo que pesan mis manos, y te juro que
cantarás más recio que el murciélago.
La aflicción de su hermana apagó de pronto la alegría

~t\'

VII.
El último rayo de sol doraba todavía las copas de los
álamos¡ la ropa estaba concluida de lavar y cuidadosamente recogida en el cesto de palma. Javierín ataba su
haz de leña, y Flor recogía los útiles que le habían ser•
vido para el trabajo, cuando torció un recodo del camino, y avanzó marcialmente hacia ellos, un hombre
joven, simpático, de gallarda presencia, y que vestía
flamante el uniforme de los licenciados de Cuba.
La primera impresión de Javierín al verá un deseo•
nocido, fué refugiarse en los brazos de su hermana, y
una vez seguro, á su parecer, en aquel asilo, miró descaradamente al que llegaba, que por cierto merecía detenido examen.
Era lo que vulgarmente se llama un buen mozo, en
toda la acepción de esta palabra. El sol de la Habana
había tostado su cutis, que debía ser blanco como la
nieve, á juzgar por una linea con que dejaba descubierto el corbatín el principio del cuello. Tenía el cabe•
llo castaño obscuro, rizado naturalmente¡ los ojos del
mismo color, adornados de sedosas pestañas que sua•
vizaban la viveza de la mirada, y la boca de graciosa
hechura, coronada por fino bigote casi rubio. Pero si es
posible detallar las facciones, no lo es pintar la movili.
dad de aquella fisonomía, la sonrisa que se dibujaba en
sus labios y el atractivo que emanaba de todo su ser.
Honrábanle el pecho tres cruces, que abonaban sus
méritos en el servicio, y le cruzaba ancha cinta tejida
de grana y oro, de donde pendía ~I reluciente. canu_to
de hoja de lata en que estaba la recién tomada licencia;
en las mangas de su blusa de tela gris lucían los galones

305

de sargento primero, y el peso de la mochila que llevaba á la espalda le hacía inclinarse ligeramente.
Al ver el grupo que formaban los dos niños, detúvose
el militar, llevó la mano al sombrero de paja, y exclamó
alegremente:
-¡Bendita la fortuna que me depara tan agradable
encuentro! ¡ Buenas tardes, patroncita y la compaña!
La voz era armoniosa, y, sin embargo, la falta de costumbre de oir otras voces que las de su familia, turbó
tanto á Flor, que por algunos momentos no supo qué
responder¡ en cambio Javierín cogió al vuelo la ocasión
que le ofrecía el mutismo de su hermana, y contestó
con hechicera zalamería:
- Venga m.ted cor. Dios, melitar.
Y disipado repentinamente el miedo que le hizo experimentar la aparición de un extraño, el hermano de
Flor se apresuró á abandonar sus protectores brazos, y
se acercó al recién venido.
- Ven , recluta-exclamó el sargento, tendiendo una
mano para hacer el llamamiento más eficaz-ven; me
parece que vamos á ser buenos amigos. Atraído por la roja cinta y el canuto de lata, que en
su ávida curiosidad quería examinar de cerca, Javierin
no se hizo repetir la orden, antes se aproximó resueltamente, dando ocasión al militar para levantarle en b_ra•
zos y aplicar un sonoro beso en sus rosadas mejillas.
-En Granada-murmuró medio risueño y medio conmovido- me espera un hermanillo tan muñeco y tan·
hermoso como tú.
Firmadas así las paces entre los que por primera vez.
se veían, el viajero, sin soltar al muchacho, se dirigió á
Flor, que contemplaba silenciosa esta escena.
-Patroncita-le dijo-¿podrá usted indicarme un
caserío donde pasar la noche? Estoy rendido de can•
sancio, y no quiero caminar más por hoy.
Antes que la joven pudiese contestar, Javierín saltó
alegremente:
-¡ Toma! En nuestro molino¡ véngase usted con nosotros.
Roja comci una amapola, y sin sabe'r de qué modo
atajar la generosa verbosidad de su hermano, la hija del
molinero temblaba como la hoja en el árbol, á la sola
idea de que el sargento aceptara tan inoportuno convite y fuese preciso llevarlo á casa: ¿cómo lo recibiría
Ramona, si tal llegaba á suceder ?
-Alharia se halla casi tan próxima como el molino, y
allá podrá encontrar su merced mejor hospedaje-balbuceó al fin.
-No, no-replicó Javierín con la tenacidad propia de
los muchachos mimados¡-nuestra casa está más cerca.
La inquietud de Flor, que aumentó al oir tan imprudentes ofertas, despertó viva curiosidad en el mozo, y
le decidió á aceptar el hospedaje con que el niño le
brindaba, sólo por descifrar el misterio que leía eO" las
alteradas facciones de la huérfana.
-Pues no quiero desairarte, recluta-afirmó en tono
resuelto;- á tu casa voy, y perdone usted, patroncita,
que no siga su consejo en lo de Alharia ¡ pero de ir allí
atraso camino, y quiero llegar á Granada lo más pronto
posible.
Flor del Alba ahogó un suspiro que el miedo á Ramona iba á hacerle exhalar, y resignada á sufrir las
consecuencias de aquel hecho, que á ella sola habían
de atribuir, inclinó la cabeza y murmuró:
-Entonces vamos, que la noche está encima.
A la verdad, no se equivocaba: los últimos resplandores del crepúsculo se tornaban en tintas violadas, y
las primeras sombras parecían cubrir de transparentes
velos río, álamos y montañas. Javierín se deslizó de los
brazos de su nuevo amigo, y quiso· recoger la leña que
había juntado, pero el sargento no lé dejó, antes bien,
levantando como una pluma el pesado haz de troncOs y
ramas, exclamó alegremente:
.._
-Esta carga es mia; ayuda en cambio á la patrona á
recoger la suya.
;
El niño obedeció, y entre Flor y él reunieron prontamente los útiles que trajeran para la faena del lavado.
Por fin, la joven se colocó gallardamente en la cabeza
el cesto de palma, y los tres principiaron á caminar I siguiendo la orilla del río.
La preocupación de la hija del molinero, que aumentaba á medida que la distancia se hacía más corta, sellaba sus labios, mientras Javierín 1para quien cualquier
cambio en su monótona vida era una fiesta, acosaba á
preguntas al licenciado. tQué era la Habana? ¿No había
allí más que negros? ¿Tenía que andarse mucho para ir?
Que el camino era de mar, lY qué era el mar?
Satisfacía el licenciado lo mejor que podía aquel alu•
vión de preguntas; pero mientras aparentaba no ocu•
parse de Flor del Alba, mirábala de reojo y decía
para sí:
-Pero, señor, ¿qué le pasa á esta criatura ? ¡Si va
muerta de miedo!... ..
Pronto, sin embargo, halló la clave del enigma. Al subir un pequeño ribazo sUJ::gió de repente á su vista me~
dio escondido e!1 el fondo del valle, el molino qu~ antes hemos descrito, con su fachada1blanca como la nieve
y~ la espalda la sombría ~rboledadel huerto¡ la puerta:
abierta de par en par, deJ3ba escapar una alegre claridad y p3:recía ofre~er. el generoso hospedaje con que
hab1a brindado Javierm ¡ pero una cosa advirtió al sargento, cuán -aventurado suele ser fiarse de apariencias:
en el ni~o de dorada_ luz se agitaba una sombra negra,
que acci~maba enérgicamente¡ también, á medida que
se aproximaban, her.ían su oído las notas metálicas de
una voz 1que aumentaba por momentos su colérico diapasón. y al mirar inconscientemente .t la niña para preguntarle quién alborotaba de tal modo, la halló tan dem~dada. que no se atrevió~ hablar . .~n cambio Javierín
gmñó p1carescalllente los OJOS, y ..d1Jo con una malicia
que parecía incompatible con su carita de San Juan
niilo:

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l9.- Traje de paya
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para niñas de 5 • 6 anos.
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20 y 21,- Tra)ea para niñas y niños de 5' 7 a6os.

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22. - Yestido para niñu de 6 ;-; . : - -

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26.- Sombrero La Yalllire.

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23.- Vestldo dHarreraa.

24 Y 25. - rraJes d8 playa.

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�308

-Hermana, la lechuza canta hoy más fuerte que can- . quilos, casi satisfechos, porque sabían que un divorciado es un viudo .....
taba la otra tarde el pobre murciélago.
El portero del Tribunal nos llamó después de un
Flor no respondió. Temblaba como si tuviera frío de
cuarto de hora de antesala, y figúrate mi sorpresa al
calentura; pero más animosa frente al peligro_que lo
encontrarme en presencia de mi antiguo catedrático
había estado lejos de él, adelantó á sus campaneros y
D. Facundo, que era el magistrado conciliador.
llegó á la puerta.
.
Allí estaba el buen caballero, sentado en sitial de do¡Ay! la escena que se pres~i:itaba á ~u~ OJOS no era la
rado respaldo~ y detrás de una mesa de tapete rojo, lemás á propósito para tranqu1hzarla: d1v1sábase 1 allá en
el fondo de la cocina, á Pedro, hundido, anonadado en yendo impasible en voluminoso legajo, á través de sus
·
un sillón de madera con asiento de esparto, apoyada la enormes gafas de cristales azules.
¡ No acierto á describirte la impresión que expericara en las manos é insensible, al parecer, á los..crueles
mentó mi alma cuando me hallé enfrente de aquel hominsultos que su consorte le dirigía. ¿ Procuraba efectivamente ahogar en los vapores del ".ino la desgraci._i. que bre! Parecíame que la mirada serena y profunda del
se había labrado, 6 era tal acusación una calumnia de juez escudriñaba el interior de mi cerebro, para leer en
él los pensamientos que me dominaban; era una mirada
aquella lengua que nada respetaba?
Al ver á la niña detenerse indecisa en el umbral, Ra- imperiosa, verdaderamente hipnótici, ante la cual nada
mona se lanzó á ella, salvando la distancia en dos saltos se ocultaba, y, sin embargo, comprendí ase desde luego
propios sólo de los animales de raza felina. Había en- que D. Facundo seguía siendo tan indulgente y misericordioso en los tribunales de justicia como en la cátecontrado un ser indefenso en quien saciar la cól.e ra que
la devoraba y no era mujer que desperdiciara tal oca- dra de la Universidad, con esa misericordia singular de
sión: clavó ~us dedos de acero en los delicados brazos los corazones generosos, de los seres .superiores que
de Flor, y zamarreándola como árbol á quien se quiere
comprenden todas las vicisitudes de la vida, aun las
hacer cae11- la fruta, á riesgo de derribar el cesto de
más amargas y dolorosas.
palma que traía en la cabeza, gritó:
Y luego, sus hermosos cabellos blancos le daban un
- ¡ Grandísima holgazana! ¿es esta hora para volver
aspecto patriarcal que acrecentaba en alto grado la
de lavai: un triste puñado de ropa?
confianza de las personas que á él acudían.
Y se disponía á abofetear sin piedad aquel rostro be-¿Es usted, señora-preguntó á mi mujer, desllísimo, encendido por la vergüenza de oirse tratar así
pués de largo silencio-la que pide separarse de su es•
en presencia de un extraño, cuando se vió sorprendida poso?
por dos interventiones distintas, aunque enérgicas
La infeliz Juliana ( este es el nombre de mi mujer) esambas.
taba conmovida, temblorosa, casi á punto de llorarj
Javierín se había lanzado á la molinera y le tiraba del
pero sacó fuerzas de flaqueza, y contestó secamente:
refajo, mientras gritaba balbuciente de ira:
-Sí, señor.
-¡No le pegues, Ramona, no le pegues!... ..
-¿Por qué?-preguntó el magistrado con voz insi-.
Entretanto el sargento avanzó hasta colocarse en el
nuante.
foco de luz, interponiéndose hábilmente entre la mujer
-¡ Porque mi marido me ha engañado infamemente!
de Pedro y la atribulada niña.
-Entonces ..... se comprende que ya no le ame us-Buenas tardes, y á la paz de Dios-dijo con la
ted .....
misma tranquilidad que si no apercibiera lo que suce-¡Oh! ¡ No, señor!-respondió con ímpetu la cuidía.-¿TeI)drá su merced un rinconcito donde pasar la tada.
noche un ff'cenciado de Cuba~
- Y se comprende que usted le aborrezca.
-¡ Cierto!-contestó Juliana con violencia.
ISABEL CHEIX.
-¿Luego toda esperanza de reconciliación, de ter(Continuará,)
nura, de amor ..... está perdida?
-¡Perdida, señor, perdida!-repitió la infeliz, levantando la mano con solemne ademán de juramento.
-¡ Oh!-dijo el magistrado.-Ha contestado usted á
CADA UNO EN SU CASA .....
mis preguntas con demasiada impetuosidad para que
yo crea firmemente que sus respuestas han salido del
corazón ..... porque las palabras que salen de un sitio
tan escondido, tan hondo, se pronuncian con más lenti(PROVERBIO EN ACCIÓN.)
tud: usted I por el contrario, ha pronunciado las suyas
como si temiese no encontrarse con valor, meditándooco3 días hace, al salir del café Suizo para las un instante, siquiera un instante, para decirlas .....
dirigirme á los Jardines del Buen Retiro,
Juliana se llevó el pañuelo á los ojos, y no contestó.
encontré á mi amigo y condiscípulo Artu, ,
ro, á quien no había echado la vista en. r--.
cima, como se suele decir, desde que reEl magiStrado D. Facundo se dirigió en seguida á mí,
¡~ e;
cibimos el grado de licenciado en Leyes
como un padre amoroso que desea arrancar á su hijo
;;,_
en Julio de 188.....
travieso y discolo la confesión de una falta; y mirándo,, -¡
Nos abrazamos y empezamos á charlar de
nuestras aventuras juveniles, cuyo relato es el me con serena indulgencia, me invitó á hacer exacta
declaración de los hechos que habían producido el con• más agradable para los estudiantes que han sido
•
buenos condiscípulos durante una larga carrera yugal desacuerdo.
-¿Cuánto tiempo hace-me preguntó-de vuestro
universitaria. De pronto me preguntó Arturo:
-¿Te acuerdas de nuestro catedrático de Derecho casamiento?
-Menos de dos años-contesté.
Romano?
-¿ Y en tan breve tiempo la vida de amor ha con-¡Ya lo creo! D. Facundo de Soncillo. ¡Un caballero
cluído para ustedes?
en toda la extensión de la palabra!
-E.s cuche usted, señor magistrado, la verdad de los
- Justo, y además sabio y virtuoso ..... ¡ A él debo mi
hechos ..... Vivían con nosotros la madre y dos hermanas
ventura!
de mi mujer, y había en casa una rivalidad incesante,
-¿Cómo?
una lucha sin fin: yo, enamorado de mi esposa, procu-Pues muy sencillo: sin su profundo conocimiento
raba conquistar en absoluto su afecto, y ella, lo confiedel corazón humano, yo estaría separado de mi mujer.
so, hacía esfuerzos supremos para corresponder á mi
¿ Conoces á mi mujer?
deseo¡ pero ¡ cuántas contrariedades hube de vencer!
-Ya sabes que no, hom!:ire-le contesté.
Mi suegra y mis cuñadas inventaron cuestiones de inte--.¡Un ángel, amigo mio, un ángel!
reses, desconfianzas odiosas, exhumaciones pérfidas de
-¡Mucho la amas!
mi vida de soltero, una vida que no ha sido peor ni me-¡Oh! ¡inmensamente!
-.Entonces..... ella no te amaba, cuando quería sepa- jor que la de todos los hombres de buena familia y
buena educación ..... Y como ellas conocían á fondo la
t'arse de ti.
·
debilidad de carácter de mi mujer, pronto empezó á
-Al contrario: me adoraba.
-¿Es posible? ¿Pues cuál de los dos cónyuges de• faltar la confianza entre nosotros dos, y las sospechas
hicieron su camino, dejando fatales huellas ..... Mi suegra
seaba. la separación?
me humillaba y mis cuñad3.s me denigraban, me impe-Ni ella, ni yo.
lían á la desesperación, hasta que un día, no pudiendo
-Cuenta, cuenta esa histaria singular.
sufrirlas más tiempo, las cogí del brazo y las puse á la
r-Escucha.
puerta ..... Ocurrió, señor magistrado, la escena clásica:
Y mi amigo Arturo, mientras nos dirigíamos al Retic¡Es usted un mal caballero (me dijo mi mujer), que ha
ro I habló de esta manera.
arrojado de su casa á mi madre y mis hermanas! ¡Me
voy con ellas! ¡No puedo seguir viviendo con usted!
¡Adiós!:. Y mi mujer se marchó con su madre y herma-No ignoras que en todo caso de demanda de divor- nas, olvidándose del precepto evangélico que manda
cio la ley otorga á un macristrado la facultad de inten• que &lt;i la mujer deje á su padre y á su madre por seguir
tar 'hs. reconciliación de los esposos mal avenidos ..... al marido:.. Pasaron algunas semanas, y para atraerla
Pues bien: mi mujer y yo fuimos un día al palacio de de nuevo al hogar conyugal todo lo intenté: la ternura,
Justicia I con ánimo de p~dir el div&lt;?rcio .._. ..
los recuerdos 1 hasta los celos¡ y todo en vano ..... Me
-¡ No comprendo !-le mterrump,.-¡ S1 acabas de de•
espiaron, !evantaron c'!ntra mí falsos testimonios, y
cirme que n1 ella ni tú queríais separaros!
ahora se pide la separación, como coronamiento de un
-Calla, y escucha-me contestó;-que todo lo com- edificio de mentiras y murmuraciones indignas ..... Yo
prenderás perfectamente.
estoy cierto de que mi mujer me ama, señor magistraSubimos al palacio, y entramos en l.a 31ntesala del_ re• do, y ahora mismo, no estando en presencia de su macinto donde t)ene su alta sede el presidente del Tnbu•
dre y hermanas, lo confesará .....
nal encargado de intervenir con palabras de concilia-¡Oh! ¡No es verdad!-interrumpió Juliana.-Lo que
ción en estos desagradables asuntos.
siente mi corazón es la más grande indiferencia .....
¡ Qué antesala, amigo mío! Allí e~peraban nu~ero_sos
He aquí el breve y sustancioso discurso que entonces
impacientes: los amores desconocidos y los odios 1m•
pronunció D. Facundo:
placables¡ los dolores sil€:nciosos y l~s alegrías exalta-En efecto, señora: todo lo que usted ha dicho es
das; mujeres tristes, vesttd~s c_on tra1es obscu.r&lt;?s, que
muy grave, y comprendo que su determinación sea
lloraban la Aérdida ~e sus ilusiones, de su fehctda~, .Y irrevocable, y como no puedo combatirla con sólidos
mujeres audaces y v10len_tas, que_ desafiaban lo_s pre1u1- argumentos, prescindiré de las prácticas &lt;le costumbre,
cios de la sociedad y teman sonrisas de escarnio en sus y por ningún concepto intentaré la reconciliación de
labios rojos; hombres, mejor dicho, maridos muy tran- dos esposos tan desavenidos ..... Precisamente una Real

•~~

~

1
\

•••

309

LA MODA ELEGANTE, PERIÓ"DICO DE LAS FAMILl.A:S.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
Es tal mi dole_pcia,
Que sólo la muerte
Matara mi p'ena.
-¿Tan grande es el daño?
-¡ No cabe en la tierra!
¡ Que de amores muero
Y mi amor desprecian!
- Vulgar es la herida
De amor en la guerra.
Volved, pues, la grupa,
Tomad esa senda,
Y olvidad la causa
De vuestra tristeza.
-¡Feliz yo mil veces
Si olvidar pudiera!
-Adiós, pues, hidalgo¡
Retorno á mi aldea,
Que tras ese monte
Humilde me espera.
-¡ Allí dejo el alma!
¿.Conoces á Aurelia?
-Si mal no recuerdo,
Por cierto se cuenta
Que tiene amoríos
De muy alta esfera,
Y aun dicen laS gentes
Que su vida observan
&lt;.Jue un noble mancebo
En su hogar penetra .....
- ¡Por eso la infame
Mi pasión desdeña!
--Yo no lo aseguro,
Pero eso se cuenta.
-A mi amor constante
Justa recompensa.
¡ Parto de este sitio!.. ...
¡Adiós! No detengas
Ni un punto mi marcha,
Que es tal la vergüenza
Que siento al oirte,
Que el rostro me quema!
¡ Ojalá que nunca
Halládote hubiera;
Que al darme la vida
Muriendo me dejas! &gt;

orden expedida por el Ministerio de Gracia y Justicia
hace pocas semanas, concede al magistrado conciliador,
para el caso en que no logre la avenencia de los cónyuges, la facultad ?e pronu~ciar inmediatamente el ve~
redicto de separación ..... y sm duda usted desea que yo
haga uso de esa facultad ..... Algunos jurisconsultos pretenden que cuando una señora es invadida súbitamente
por la manía de divorcio, aunque le solicite con ahincot
le teme: entonces los dulces recuerdos de días felices
de amor se agrandan en _su memoria y en su corazón,
en el momento de huir para siempre, y se deplora la
grata intimidad conyugal en el acto de perderla ..... Pues.
bien: esos mismos legistas, que tan bien conocen al.
corazón humano, indican que sabios y prudentes consejos, excitaciones bien dirigidas, influye!1 J?Oderosamente:
en el ánimo de los cónyuges para determmarles á adoptar la feliz resolución de concluir sus disgustos con una.
avenencia, con un amor que no ha dejado de existir n~
Uf\ instante en el corazón de los dos esposos, y que éstos desean un obstáculo cualquiera, la falta de una formalidad en el expediente, algo, en fin, que abra Ja
puerta de par en par, con el objeto de que por ella
salga el propósito de la separación y entre el anhelo de
reconciliarse y volver á a_marse ..... Esto no lo digo por
usted, señora, pues comprendo que los motivos de su
resentimiento son demasiado graves para que yo pueda
lisonjearme de lograr la reconciliación ..... Por lo tanto,
usando de las facultades que la ley me concede, sólo
me resta pronunciar la sentencia de divorci¡.....
Yo me quedé estupefacto, y mi mujer, primero más
colorada que rosa de Alejandría, y luego pálida como
una azucena.
El magistrado continuó, y dijo en voz solemne y
grave:
-¿Insiste usted, señora, en su demanda de divorcio?
La pobre Juliana, temblando y enjugándose los ojos.
con el blanco pañuelo, respondió:
-¡Oh, señor! Yo no creía que este enojoso asunto
debía concluir tan pronto .....
La habilidad sagacísima de D. Facundo había dado
motivo á la reSpues'ta de mi íñ.ujer, que se hizo traición.
-¡Abrazaos, jóvenes esposos!-exclamó el magis•
tracto con voz llena de alegria.-Y no penséis en separaros, porque os amáis.

.......................

•••

Quedó el aldeano
Con gran extrañeza:
Partió Luis, furioso,
Y airado no observa
Que él era ese noble
Que la gente cuenta
Y que horribles celos
En su alma despierta.

Yo eché los brazos alrededor del cuello de mi mujer.
-¡Atrás el divorcio!-la dije.
-¡Ah! Creo 1 Arturo, que hasta hoy no te he amado
con tanta ternura.
Y yo, que pensapa también en mi suegra y en mis.
cuñadas, agradeciendo á mi antiguo catedrático ta invención de aquella famosa Real orden I que nadie encontrará en la Gacela de Madn'd, la contesté:
:G!'-,!1,!
-Yo también, Juliana, te adoro¡ pero que este inci•
dente no te haga olvidar el viejo proverbio castellano:
Cada uno en su casa, y Dios en la de todos.
LuctANO

LA CALUMNIA

DB

EL HOMBRE Y LA MUJER.

BURGOS.

POR

III.

Con tanta presteza? .....
Si yo nq, os encuentro,
La muerte os encuentra ..
-Si mi triste vida
No fuese tan negra 1
Por favor tan grande
Las gracias te diera;
Pero es tal mi angustia,,
( 1) Vé ~st' t&gt;l nún1ero anter ior.

~
~-

~r

•

KRUMA C HER.

Adán y su triste compañera fueron
arrojados del Edén, lloraron mucho tiem:"I po, y decían entre sí:
,
~
]I ~ . ,
-¿ Cómo hemos de cumplir ahora nues~.6
. tro_ destino sobre la tierra? ¿Quién nos
guiará?
1
Entonces avanzaron hacia el ángel que
guardaba la entrada del Paraíso; Eva se apoaba en Adán y se escondía á su espalda cuando
e presentaron ante el celeste guardián.
Nuestro primer padre le dijo entonces en tono
de súplica:
-Ahora que.los mensajeros de Dios no caminan delante de nosotros, porque hemos sido desobedientes .é
impuros, ruega al Creador que nos envíe uno 4e sus ángeles, ó siquiera una estrella que nos sirva de guía.
El ángel respondió:
-El hombre tiene su estrella en sí mismo, y á pesar
del pecado brillará siempre más pura y más grande
que las que vagan por los cielos.
Pero Adán le imploró de nuevo, y dijo:
-¡Oh servidor de Jehovah! Danos una imagen aparente á quien podamos mirar; porque el que urta vez
se aparta del camino derecho, halla su corazón mudo y
obscuro, y la voz interior no se deja oir.
Entonces el ángel permaneció un momento pensativo I y luego replicó á Adán:
-Cuando el Eterno te formó del polvo de la tierra y
sopló sobre ti su aliento de vida, levantaste la cabeza
hacia el cielo, y tu primer mirada se dirigió al Sol: que
el Sol sea tu modelo; él aparece con faz radiante 1 no se
inclina á izquierda ni á derecha, esparce luz y bendición en torno suyo, ríe de la tempestad que brama á
sus pies, y después de la lucha se muestra más hermoso
y dispensa más bienes. ¡Hombre, que él sea la imagen
&lt;.le tu paso por la tierra!
Entonces la hermosa madre de las criaturas se aproximó temblando al celestial consejero.
-Dame también á mí-le dijo-una palabra de enseiianza y consuelo. ¿Cómo podrá la débil mujer alzar al
Sol su mirada y seguirle en su majestuosa carrera?
Así habló Eva, y el querubín tuvo piedad de la afli.
gida mujer, y volviendo hacia ella el rostro sonriente, le
contestó:
. -Cuando. el Eterno te formó á lo.s rayos del Sol po1J.1ente1 tus OJOS no se levantaron al cielo, pero sí se incli•
naron á las flores del Edén, y el primer eco que perci•
bió tu oído fué el murmullo de una fuente.¡ Que tu obra
sea igual á la obra de la Naturaleza! Ella en silencio
'l. .

;~¿o¿·;; ~i -~;b~1¡;;¿. •·

1

;-~~~
~~-

(L

Cual león celoso
Que cruza la selva,
En ronco rugido
Llorando sus quejas
El triste mancebo '
Airado se aleja
De aquella cabaña
Que en un tiempo era
De amor y delicias
Morada risueña.
El odio le embarga;
El llanto le ciega;
Le hieren los celos¡
Le ahoga la pena.
De espuma cubierto
Sintiendo la espuela',
El potro alazano,
Al aire la rienda 1
Galopa sin freno
Saltando malezas,
Y es tal el impulso
Que da á su carrera,
Que apenas los cascos
Imprime en la tierra.
Sin rumbo ni guía
El campo atraviesa,
Y á un hondo barranco
Lanzádose hubiera,
Si un joven labriego,
Con mano serena,
Al pie del abismo
No le detuviera.

Jos:É JACKSON VEYAN.

(CAlntinuar.i..)

UANDO

pr:oduce todo lo que es grande y bello, en su seno germma todo¡ hace nacer la flor y el fruto I y se adorna con
lo que da á luz. ¡Débil mujer, he ahí tu modelo!
Después el ángel añadió dirigiéndose á los do~:
-¡Que vuestra unión sea tan sincera, benéfica y dichosa como es la del cielo y la tierra!

A.

HERMILL.

diente deseo de que fuera feliz, y ella, sorprendida en
el primer instante I sonriéndose luego con su encanta•
dora sonrisa, me abrazó también, y me llenó de besos
que inundaron de fuego mi pobre corazón de doce
años .....
-¡Chiquillo!-me dijo mi madre cuando salíamos del
salón I dándome un recio cachete en la cabeza.

•••

Apenas me hube acostado, empecé á llorar, sin saber
MI PRIMA.
por qué, sin preguntarme siquiera la causa: lloraba por
llorar, como las madres suelen decir de sus hijos llorones, y no se me apartaba de la imaginación la idea de
(RECUERDOS.)
la marcha.
No pude dormir, y después de largo tiempo sentí rur , ' ) E N D R Í A yo unos doce años cuando mi buena
mor de conversación en la sala cerrada, en aquella sala
~
~ madre me llevó con &gt;igo á casa de mis tíos, misteriosa que estaba entre el cuarto de mi madre y el
cerca de Medina del Campo.
mío, y vi luz á través de las rendijas de la puerta.
f' Yo había oído hablar de ellos, aunque
Mi prima y mi tía hablaban en dicha sala I cerca de
no los conocía: mi tía Juana era señora
mí, detrás de la puerta que nos separaba.
~ de edad madura, gorda, bella todavía,
-Cualquiera habrá creído-murmuraba con voz gan!
con gafas de oro, cofia de grandes cintas de
gosa mi tía-que ese chicuelo está enamorado de ti.
seda, delantal blanquísimo y mucho ruido de
-¡Qué tontería, mamá!-contestó mi prima.
1 aves cuando se movía de la sala á la despensa,
-¡ Un moco¡o de doce años! Además, ¿ no sabe por
[
del jardín al granero, de la cocina al horno; mi tío
su ·madre y mi hermana que eres la prometida de
era un señor de buena edad y perfectamente con•
Eduardo?
servado, elevada talla, recio, moreno, gran cazador y
¡Eduardo! ¡ Mi primo Eduardo! ¡Ah! ¡cuánto le abo•
soberbio gastrónomo.
rrecí desde aquel instante, al oir la declaración de
Confieso que me agradaron mis tíos desde nuestra
mi tía!
primera entrevista, y que me agradó también la herDecidí, en venganza, no marchar; pero no entraban
mosa quinta donde íbamos á pasar el otoño, no sólo por
todavía por la ventana de mi cuarto los primeros albosus amplios salones y claras galerías, sino por el amres de una tibia mañana de Septiembre, cuando mimabiente especial que se respira en las antiguas casas de
dre llamó á la puerta del dormitorio, y gritó con impe•
campo de Castilla I ambiente saturado de olor á fina lenrioso acento:
cería guardada en descomunales armarios, á frutas en
-¡Pedro, arriba, que ya es hora!
conserva, ,á flores secas de malva y manzanilla, á miel
Entró poco después mi madre, encendió una bujía,
exquisita, á fragante vino blanc;o.
se acercó á mi lecho, y sacudiéndome con fuerza, reAllí pasé feliz quince días I aunque desde el primero
pitió:
observé una sombra casi imperceptible en el sereno
-Arriba, Pedro, que ya es hora, y el coche está en•
cielo de mi dicha: mi tía I cuando llegamos á la quinta,
ganchado .....
nos señaló dos habitaciones unidas por otro cuarto que
Lancé un profundo suspiro, y aparentando una fatiga
estaba cerrado, -y dijo á mi madre:
que no tenía, balbuceé:
-Hermana mía, no te coloco en esta pieza porque
-Estoy enfermo, mamá.
es demasiado grande, y creo que causaría miedo .....
-¿Eh? ¿ qué dices? Levántate, y después veremos .....
Y justamente por estas palabras, que yo escuché con
¡ Buena era mi madre para engañarla con enfermedaalgún temor, cada vez que pasaba por delante de la cedes fingidas! Me obligó á vestirme en cinco minutos; la
rrada puerta de aquel cuarto sentía escalofríos de
dije que la cabeza me dolía horriblemente, que sentía
miedo .
entorpecimiento en las piernas, que los ojos se me ce•
Llegó la víspera del día de nuestro regreso á la corte,
rraban hinchados y enrojecidos por el insomnio; recuy estando todos reunidos en el salón, el mandadero de
rrí á las súplicas, al llanto, hasta á la amenaza de desobela quinta entregó una carta á mi tía.
decerla .....
-¡ Qué dicha!-exclamó la buena señora, después
-¡Ah, pícaro !-exclamó.-¿ Qué comedia estás re•
de leerla.-La bella Julia viene á pasar ocho días con
presentando?
nosotros, y llegará esta tarde.
-No es comedia, mamá: estoy enfermo¡ suspende
-¡Me alegro mucho!-contestó mi madre.-Así poel viaje hasta mañana; yo te lo ruego .....
dré saludarla.
Mi madre llegó á creer en mi enfermedad, dando
- Y verás una linda muchacha .....
orden de suspender el viaje hasta el siguiente día, y en•
.- ¿De verdad?
vió á buscar un médico en Medina del Campo.
-¡ Oh-dijo mi tía, mirándola por encima de sus ga¡ Adiós mi ficción! ¡ Adiós mi anhelo de quedarnos en
fas.-¡Es linda como un amor!
la quinta algunos días más, para ver y hablar á mi priY dirigiéndose á mí, cuchicheó:
ma! El doctor de Medina del Campo declaró lealmente
-Anda, Perico, á ver si tu tío ha vuelto del campo .....
que yo no tenía ni sospecltas de fiebre ..... y en el moy le dirás que esta tarde comerá con nosotros tu prima
mento en que me disponía á contestarle, haciendo conJulia. ¿Has comprendido?
torsiones para fingir malestar y dolor, mi prima Julia
Perfectamente comprendido ..... pero ¡ cuánto habría
apareció en el dintel de la puerta: llevaba un airoso
dado yo por no desempeñu entonces aquel encargo,
traje de campo, que modelaba sus esculturales formas,
para oir las confidencias que palpitaban en los labios de
y un ramito de claveles rojos en el escote del corpiño
mi tía!
la sentaba admirablemente; escuchó con indiferencia,
Volví diez minutos después, y las dos señoras sonmientras se ponía los guantes, la historia de mi súbita
reían maliciosamente, inclinando la cabeza sobre la
enfermedad, y dirigiendo una sonrisa enigmática á mi
labor de costura que tenían entre manos.
madre, se retiró sin saludarme, casi sin mirarme.
-¿Ha vuelto tu tío?-me preguntaron.
¿ Qué había ocurrido? ¿Cuál era la causa de semejante
-No, señoras.
cambio? ¿Ya no le parecía yo digno de sus inocentes
-¡Bah!-exclamó sonriéndose mi tía.-Ya puedes
caricias, de sus pudorosos besos á un niño? Quise bajar
abrir bien los ojos, Perico, porque te aseguro que vas á
detrás de ella, seguirla al jardín, gozar á su lado un día
ver una hermosa prima.
de felicidad desconocida , un día de sol, de auras, de
perfumes .....
-Vamos-me dijo mi tía, en la hora de almorzarMe acuerdo, en efecto, de que aquella tarde, en el
¿ cómo te sientes, Pedro ?
salón principal de la quinta y poco antes de comer, vi
-Mucho mejor 1 tía.
llegará mi prima Julia, verdaderamente encantadora,
-Pero ¿qué miras? ¿te extraña no ver aquí hoy á...tu
rubia como las espigas doradas por el sol y el aire, con
prima Julia? ¡Bah! Las niñas bonitas almuerzan muchas
ojos negros y fascinadores, con cutis de nácar y rosas
veces fuera de su casa: hoy almorzará en Medina, con
pálidas; y como estaba envuelta en blanco vestido, y
era flexible, arrogante, esbelta, parecióme una magní- su padre y su prometido Eduardo ..... y no volverá hasta
mañana por la noche .....
fica flor columpiándose en gallarda rama.
Al día siguiente, apenas el alba iluminó la extensa
La comida fué larga, y ·no me cansé de Ínirar á mi
llanura de la comarca, salimos de la quinta para la estaprima, de escuchar el suave rumor de la manga l:Ie su
ción más próxima de la linea ferrea del Norte; y al desvestido al rozar con el ajustado corpiño ..... y cuando se
pedirnos, mi tía me puso en la mano una monedita de
levantó de la mesa, sonrosadas las mejillas, húmedos los
ojos, encendidos los labios, alegre, sonriente I hechice- oro, diciendo con su voz gangosa y su burlona sonrisa:
-Toma, Pedro: para que compres un juguete.
ra, sentí en mi corazón una angustia indefinible.
-Pedro-me dijo entonces mi madre, que sin duda
había observado el éxtasis de adoración que me produDoce años más tarde volví á la quinta: mi santa macía mi hermosa prima.-Pedro, ya sabes que mañana, á
dre había muerto en mis brazos¡ mis tíos estaban casi
las cuatro de la madrugada, saldremos para Madrid .....
decrépitos; la casa, el jardín, el campo me parecían
Vete á la cama ahora mismo para que estés listo en
pequeños y tristes.
hora oportuna ..... No pases al salón; despídete de tus
- ¿Y mi prima Julia?-pregunté á su madre.
tíos, y nada más .... .
-En América con su marido.
Aquellas órdenes fueron como golpes de maza sobre
Y luego, retirado á mi dormitorio, pensé de este
mi cabeza: aturdido, vacilante, triste, obedecí; pero
modo.
no despedirme de mi prima Julia me parecía tan impo-¡ Oh vieja quinta de mis tíos! Tus paredes se romsible como olvidarla.
pen en grietas y tus persianas se caen á pedazos; tu
Empecé á dar vueltas por el salón, que estaba lleno
reloj de sol está borrado, y tu veleta mohosa ya no
de señoras y caballeros de Medina, convidados por mis
tíos á la fiesta en honor de Julia¡ y apenas hube saluda-- gira; tus árboles y tus vide5 aparecen retorcidos por la
do á dos ó tres personas, sin lograr acercarme á mi pri- dura mano del tiempo; hasta las flores de tu jardín me
parecen marchitas y sin aroma, y no tienen ya tus arma, la voz severa de mi madre me llamó, y á la vez su
marios aquel grato olor de lienzo nuevo, de sabrosas
mirada me decía que la obedeciese al punto.
Temblaba, pero no vacilé: vi á Julia sentada cerca conservas, de frutas exquisitas .... Ha pasado sobre tí e~
viento rudp de la vida, que todo lo cambia y trastorna,
del piano, y cruzando por el saló!1 á través
i?s grupos, marché decidido á despedirme de m1 pnm~; la todo lo envejece y lo agosta .....
abracé, la besé I la expresé con breves palabras m1 arJUAN DE SAAVEDRA .

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LA MODA ELEGANTE • PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

34.- Sombrero de tul y paja.

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'I 38.-Corplio dt P1aya. Espalda Y delant ero.

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Y4o.-TraJe derpaseo. Delan•tro
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Y espalda.

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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE .LAS FAMILIAS.

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CORRESPONDENCIA PARTICULAR.

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Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios· de las seccio!les
del periódicq-, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscntoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con e! envío de una faja del mismo periódico, 6
,por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, 6
.que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscrito ras, no serán contestadas.

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I

Á HELIOTROPO BLANco.-La mesa donde coloque los
dlllces, pasteles, vinos, etc., debe estar cubierta con
lujoso mantel bordado y guarnecido de encaje torchón.
Se ha hecho costumbre casi general enviar los dulces después de la boda; pero de ninguna manera suprimirlos.
. .
.
Habiendo mucha confianza, puede VIS1tar á los recién
casados á los ocho días.
No está admitido ir sin guantes.
Para señora gruesa es preferible la casaca. No está
bien adornar los vestidos con puntillas de malla.
Á D.a ELISA A.-Sí; esa señorita puede asistir de
blanco á la ceremonia, pero la tela cuya muestra me
envía no es á propósito, y debe reemplazarla por crespón de la China ó velo de religiosa.
Para su hechura guíese por el figurín iluminado de
nuestro número del q de Junio próximo pasado, que
.es muy á propósito para los dos usos que indica. Debe
adornarlo con galones de pasamanería de seda blanca,
.con toques de plata, y lo que es malva en el modelo,
hacerlo de faya blanca.
Á D.a FILOMENA G.-Las teclas del piano se limpian
de la manera siguiente: se hace una masa clarita con
blanco de España y espíritu de vino, y con ella se e_mbadurnan las teclas; cuando están secas se frotan bien
con una franela, cuidando de que no caiga nada entre
las hendiduras.
A UNA RECIÉN CASADA. M. S.-Sí ¡ puertas y balcones
ñeben llevar cenefas.
Estando bien amueblada la alcoba, no hace mal que
,se vea desde el salón.
En el cuarto de esos señores debe poner los muebles
siguientes: cama, r_nesit~ de noche, armario de luna,
chaisse-longue, dos s1llonc1tos y lavabo.
En el comedor no se pone lo que me indica en su
.carta.
A MARÍA DEL CONSUELO.- Para esa señorita es más
-propio un cuerpo redondo.
.
..
Sí; me parece bien que lleve 1 con el tra1e azul pahdo,
:Zapato de tafilete negro y media azul.
Á UNA ELEGANTE.-Si; este verano ha vuelto la moda
.de las mangas de encaje sin forrar, tran~parent~ndo~e
el brazo, así como el canesú, que se deJa también sm
forrar sea de encaje ó de bordado.
Los 'guantes que más se llevan en las toilettes elegantes son los blancos, de cabritilla, no con cadenetas seiíaladas, sino, por el contrario, con costuras casi imper.ceptibles.
·
Las telas sembradas de lunares de terciopelo, de color diferente al del fondo, están también muy en boga,
así como las batitas con rayas anchas, negras y maíz,
,blancas y madera, rosa y azul pálido, y blancas y malva.
A D.ª ANA T.-Para el tamaño de la mantelería de té
-debe guiarse por el número de personas invitadas á tomarlo, y cuando se toma en el salón se sir_ve en bandeja, y .por lo tanto no tiene uso la mantel e na. ,
,
Para el t-§ es indispensable que la mantelena sea a
¡propósito, porque las servilletas que indica no son para
.este uso.
Debe dejar lo que no apetezc,a. en su mismo plato,
.pues lo demás no está admitido.
A MARGARITA-SALTA.-Debe escribir directamente á
esa sefíora, enviándola medidas tomadas así: largo. de
-talle y contorno de cintura, caderas y pecho; pues m en
.esa ciudad ni en Madrid hay sucursal de la casa alu.dida.
A CARMEN.-Sí; esa señorita está obligada á regalar al
novio. Puede elegir entre alfiler de corbata, cadena de
reloj, bastón, fosforera de oro con esmalte, etc., etc.

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785

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14 de Julio de 1891.

~®lIDru [~[®ffe1ílu[ íl~lill~J[fd~~fü
Al cala 23 _ MADRID

Á E!'.nLIA.-Los trajes de baño más elegantes siguen
.siendo los de clieviolte blanca ó azul marino, con anclas
,bordadas, y camiseta ó blusa con faldonP.~.
Los trajes azules se adornan con trencillas Y borda.dos blancos, y los blancos, con azul, encarnado ó
,negro.
Capa de franela blanca con canesú, y adornos azules
.-O encarnados.
Las gorras son de tela impermeable fondo azul ó
rblanco, con florec~!las, lunares, etc.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Núm. 26,

zada. por detrás, recogida y ondeada. Ún bordado rodea
las ondas. En la cadera izquierda, los pliegues forman
como un pa,der poco bullonado. Corpiño sin aldetas,
compuesto de una espalda con centro de seda plegado
sobre el forro plano. Las aberturas de la espalda y del
delantero van ondeadás y bordadas; lados de delante y
delanteros con pinzas, abiertos sobre un camisolín de
seda, fruncido en el escote y cerrado en med~o con
unos botoncitos de la misma tela. El camisolín se pone
sobre el forro de los delanteros, que se cierra en medio
y se ajusta con pinzas. Cinturón plegado, de seda, formando punta por delante. Este cinturón se eleva bajo
los brazos, y figura una especie de V ·en la espalda y en
el delantero. Manga ajustada, de velo bordado, recortada en ondas por su borde superior, que descansa so•
bre un bullonado de raso. La parte inferior va abrochada y bordada. Cuello alto, plegado, cerrado e:1- medio con una cabeza fruncida.-Sombrero de paJa de
Italia, doblado por· detrás y rodeado de una corona de
flores campestres.
Tela necesaria: 5 metros de tafetán; 5 metros de lanilia ,· de un metro 20 centímetros de ancho, y 6 metros
de seda.

EXPLICACIÓ:i DF, LOS DIBUJOS PARA BORDADOS
CONTENIDOS EN LA HOJA-SUPLEMENTO,
Corresponde á las Sras. Suscritoras de la l.ª edición da lujo.

1 y 2. Casquete para caballero (banda y coronilla).Se borda en paño 6 terciopelo, al cordoncillo, realce,
torzales y punto oriental, siguiendo la indicación del
mismo dibujo en la fig. 1.ª Usense los colores negro,
azul, encarnado ó amarillo de oro.
3. Hijuela para cáliz. Se borda en' batista, á la antigua, ó por el sistema llamado arllstico I según el di_bujo.
4. Angulo de pañuelo, con el nombre Luisa, gmrnalda y festón. Se borda al plumetis y punto de armas; l~s
perfiles, á litografía; la flor central, por el procedimiento artístico.
5. Maná, nombre para pañuelos.
6. 7oseja, nombre para pañuelos.
7. Juana, nombre para pañuelos.
8. RC, enlace para pañuelos.
9. A, B, C y D, principio de abecedario adornado,
para pañuelos de caballero, debiendo ponerse por marca una letra sola. En los de lujo, se bordará blanca; en
los de uso diario, con aplicación de colores por el nuevo sistema inglés, que consiste en -bordar los realces en
blanco ó de un color pálido, y matizarlos después con
un color que forme buena combinación en el conjunto
del bordado. ( Alta novedad inglesa en el carácter de
la letra y en la forma del adorno.)
13.y 14. JS y CP, enlaces de estilo moderno, para
toallas. Se bordan á realce y punto de armas, en colores.
SIC TRANSIT GLORIA MUNDI.
Larcro tiempo hace que los perfumistas de París han demostrado bal mundo culto su superioridad industrial; largo tiempo
hace en verdad que sus productos disfrutan de universal fama.
P~:o todo pas~ en este mundo (transit gloria mundi), y una
nueva casa ha relegado todas las otras á segundo término: I.a ·
perfumería Yaissier, no inaugurando un nuevo sistema de fabri cación, sino el empleo de cierlas plantas poco ó nada hasta
ahora conocidas, se ha puesto atrevido.Dl§nte á la cabeza de la
industria de perfumería parisiense.
·
En efecto: sus productos han adquirido una reputación tan
grande, que se menciona una casa de comisión de nuestra
plaza comercial que ha recibido en el mes último un número
extraordinario de pedidos del extranjero, es decir, de diversos
paises del mundo.
Perfumería Víctor T(aissia, París .

carpetas especiales que, por su baratura, estén al
alcance de todas ·las señoras que nos favorecen con
su concurso.
Estas carpetas unen á su buen ~specto suficiente
solidez, y resultan muy á propósito. para co;1t~ner,
en forma cómoda y elegante, los numeras ultu~amente publiC3.dos; su precio,. 2 pesetas en !dadr_1d, .
3 en Provincias y 4 en Aménca y el ExtranJero, incluso los gastos de franqueo, certificado y de embalaje entre cartones.
_
Diríjanse los pedidos, acompañados de su importe,

al Administrador de LA MooA ELEGANTE, Alcalá,
23 1 Madrid, ya directamente, ·ya por mediación de
los Sres. Corresponsales.

ADVERTENCIAS,
Rogamos á las Se1~oras Suscrito.ra~, cuyo abono
terminó en fin del pasado mes de Jumo y gusten de
seguir favorecién~onos ·' que te!l~an 1~, bondad de
pasar desde luegb á esta Admm1strac10n el oportuno aviso para la renovación de sus abonos, á fin
de que no sufran retrasos ó interrupciones en el servicio del periódico.
.
Para renovar ó reclamar, es muy convemente
acompallar á la carta una de las fajas, impres.a~ ó
manuscritas, con que actualmente se hace el serv1c10,
Los frecuentes abusos que vienen cometi¿ndosc por
individuos que falsamente se atribuyen el c.ar~cter de
representantes de esta Empresa en las provmcias, nos
ponen en el caso de recordar nuev~~ente: t .0 , r¡ueno
respondemos más que de aquellas suscnct~nes que se hayan
formalizado y satufeclio en nuestras oficmas; 2. 0 , 9ue el
público debe acoger con la mayor reserv'.1 las instancias de personc1:s que, á la sombra d~I cr.éd1to de la Er_npresa I y atribuyéndose una representación que de nm·gún modo pueden justificar, abusan. de su ~uena fe, y
3.0, que siendo en gran número los hbr.eros, impresores
y dueños de establecimientos mercantiles que .en tod3:s
las capitales y poblaciones importantes del Remo reciben suscriciones á LA MooA ELEGANTE y á LA ILusTRA·
cróN ESPAÑOLA y AMERICANA, correspondiendo con honradez á la confianza que en ellos deposita el público, n~
nos es posible estampar aquí una lista tan numerosa, m
es tampoco necesario; porque conocid?s como son en
sus respectivas localidades, por el crédito que su comportamiento les haya granjead.o,_ nada es tan.fácil,_ para
las persorias que deseen suscnbuse por medio de mt~r_mediarios, como asesorarse previamente de la responsabilidad y garantía que puede ofrecerles aquel á quien entregan
su dinero .
SOLUCIÓN AL JEROGLÍFICO DEL NÚM. 23.
Los entremeses en las comidas son un verdadero entretenimiento.
La han presentado las Sras. y Srtas. D.• Concepci6n y D.• Ca:m~n R11i7: }'
Sánche:i: -D • Consuelo García.-D.ª Petronila Bugallal.- D. Escolást1ca
Fierro.---.:.n.• ·E!olsa Medd.-D.• Franci:,ca Pére:i: y Pére:i:.-D." Sinforosa
Garda de los Ríos.

JEROGLÍFICO.

Poh•os de arroz . E. COUDRAY, 31, rue d'Engien, París,
-Nueva creación, especialmente recomenda1:3-a á la gente de
bmm tono, que aprecia de una manera particular la finura y
suavidad de este delicioso perfume.
Medalla de Oro y cruz de la Legión de Honor en la Exposición Universal de París de 1878 .

ASMA YCATARRO Cur~dos por los cigar_rillos
adherentes, invisibles, exquisito
POLVOS OPHE,LJ f\; Honoré,
!0,
Esp1c.

2

francos la CaJa,

perfume. Houblgant, per-

fumista, Pads, Faubonrf&gt;; Si

SAVON ROYAL J VIOLETI

SAVON

DE THRIDACElu. ;:o¡!/I~:U';';;,•ÍIRls VELOUTINE
muy aprecia&lt;!•parael tocador y
O'HOUBIGANT para los banas. Houblgao'9
EAU
perfumista, París, 19, Faubourg Si Honoré.

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FOCKÉ,
Viclor Hugo, 83, Paris.

l\lEDALLAS DE ORO,
Alquiler y venta. 83, Avmue

Peifumería exOtica SENET, 35, me du Quatre Septembre,

París. (Véanse los anunciosJ

Peifumeria Nimm, Ve LEC0NTE ET Oe, 31, rue du Quatre
Septembre. (Véanse los ammciosJ

Corresponde á las Señoras Suscrltoras de la t.• edición de lujo,

Trafe de visitas campestres.-Vestido de velo color de
i;maíz claro, bordado de lunares de seda color de lavan•..da. Adornos de seda color de lavanda y bordado color
.maíz y lavanda. •Fondo de falda· de- -tafetán, en cuyo
borde inferior se pone un volante de seda. color lavan-da, figurando una falda de debajc .. Falda ·de velo, cru-

CARPETAS PARA «LA MODA».
Con objeto de. que las Sras. Suscritoras á LA MooA
puedan conservar en buen e~tado los números de esta Revista , sin que se deterioren al hojearlos, esta Administración ha hecho construir unas

.

E .LEGANTE

I4 SOLUCIÓN EN ;;-NO D&amp; LOS PRÓirn:os NÓM&amp;ROS,

�312

LA MODA · ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILTAS.
_ _ _ _ _ _ _ _4

NINON DE LENCLOS

_________

i

VINO Á CASA A MORIRSE.
CAFÉS, TÉS, TAPIOCA
;
EN el mes de Diciembre de 1888 llegó á Gos-Reiase de las arrugas 1 que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y _se. conservó
prt un buque de guerra de la marina inglesa.
Jna ligera mirada era suficiente para quedar joven y bella hasta más allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nac1m1ento á l_a
convencido de que había terminado un largo faz del tiempo, que en vano agitaba su guada~a delant~ de aquel rost~o seductor sin poder mort1MADRID- ESCORlAL
1
-.faje desde la India. Traía soldados á bordo: ficarle.-Este secreto que la gran coqueta ego1sta no qmso revelará nmguno de su~ co~temporá(
Exigi1• la verd:ulcra marea.
11
unos venían á su casa con licencia; otros esta• neos ha sido descubierto por el doctor Leconte entre lis hojas de un tomo de la Hts!ona am.urosa
dt
talGa/ia.r,
de
Bussy-Rabutin,
perteneciente
á
la
biblioteca
de
Voltaire
y
actualmente
p~vp,edad
ban en un estado tan deplorable, que fácilmente
exclusiva
de
la
Perf1m1ería
1Wh1on
(Afaiso,z
.l:,econte),
31,
rue
du
4
Septembr~,
31,
Pans:
se adivinaba el moth·o que habían tenido para
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ' 'erlfah_le l:m1 ti~
volver desde el Oriente á la amable patria. De
estos pobres algunos pudieron llegar á casa de ~111011 y de Dnhe~ de l\'lnon, polvo de arroz que Ninon de Lenclos lhmaba cla JUVen~ud e1~
sus parientes, mientras que otros apenas si te• un1 caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y b dirección de la Casa, I_&gt;ara en_tn.r las
nían fuerzas para soportar la fatiga de llegar falsificaciones. -La Paifumerie Ninon expide á todas partes sus pros~ectos y prec10s ca.mente~,
Depósitos en 1lfndrid: Pascual, Arma!, 2,· Arta:;;a, Alcalá, 23, pral., i:;;q.; Agmrre y Jlfolmo, pe1_ •
basta el Hospital Naval.
Uno de estos últimos queremos dar á conocer fumería Oriental, Preciados, I;peifumeria de Urquiola, A1ayor, I; Romero J'.. Vicmt~, pe,jumena
Gl. CELEBRE REGENERADORmos CABELLOS:
· al lector. Puedes figurarte que tendría uno~ lngltsa, Carrera de San :Jerónimo,3, y e,i Barcelona, Sra. Viuda de Lofont e fli;os, y Vuentt Fara.
treinta años, aunque había perdido la energía y
t Teneis Canas?
el vigor de la juventud. La enfermedad había
t Teneis Péliculas 1
hecho lo que el tiempo hubiera podido ho.cer, y
Teneis Cabellos dé-lo que entró aquel dta en el hospital no era más
bi es 6 que se caen?
que la sombra de un hombre. Era de admirar que
SI LOS TENEIS
hubiese podido llegar á un puerto de Inglaterra.
Emplead el AOfAL
Poco tiempo después, una casualidad me .proWINQSOR, este proporcionó ocasión de escuchar la historia de este
ducto, por excesoldado de sus mismos labios, y bela aquí, casi
lente devuelve á
en sus propias palabras: &lt;En 1883 senté plaza de
las canas El color.
soldado en el regimiento núm. 51, y á poco tiemY la beldad· naturales de la juven~
po me mandaron á la India, á donde llegué á
siguientes
tud. Impide la1
fines de año. El día r.o de Octubre de 1886 salí
caida
de los cabdpara la Birmania, y allí estuve año y medio, halos, y hace desa•
biéndome bailado en Mandalay cuando el rey
MAGNOLIA r as pe cu as.
el :solo regeneradorTheebaw se rindió á nuestras tropas. Entonces
de los cabellos que baya tenido medalla.
COUDRAY SUPERIOR
empecé á perder la salud. Al principio ~entía
Resultadcs inesperados. - Venta siempre en.
aumento. - Exsijase sobre el frasco los palauna debilidad en la boca del estómago y un abaOPOPONAX - VELUTINA bras ROYAL WINDSOR. - Se halla eri casa de,
timiento que apenas me podía tener. Sentía dolos
peluqueros y perfumistas en frascos y
lor en el costado derecho y en la espalda, No
HELIOTROPO BLANCO - LACTEINA.
medios frascos.
tenía ánimo para nada, y todo me parecía triste
DEPOSITO: 22, Ruede fEchiquier. 22, PARIS:
y melancólico. No tenía apetito, y pasaba las
noches sin dormir, hasta que casi me volví loco
por falta de descanso. La piel se me puso ama•
rilla y también los ojos, como sucede á los europeos en la India con mucha frecuencia. Tenía
la lengua muy blanca, los pies fríos; sentía náuseas, vomitaba y no se me cortaba la diarrea. En
Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una matn.villosa y
este estado pasé en el año 1887 cuatro meses en
delicada belleza, y Je dan un perfume de _cxquisj\a suavidad. Ad?mas de ~u co_lor
cama.
blanco. do una pureza notable, hay9uatro matices de HacllelydeHosa. ce..;&lt;.!-e el ,mas palldo
basta el mfl.s subido. cada cual hallara, pues, exactamente el color que con viene a su rostro.
&gt;El Físico del Regimiento y otro médico del
Gobierno declararon que tenía disentería. Estaba
8,rueVi~,PARIS
más endeble que un recién nacido y no había
medio de cortar la diarrea, que me aniquilaba
Este excelente Cosmético blanquea 11 suav,za la piel y la preserva dq cortaduras, wntaEl Agua de Kananga es la Joclbo m•s
rápidamente. Al fin me mandaron á Inglaterra y
ciones. picaz.ones, dfl.ndo,le un _aterciopelado agrndablc. En cuanto a las manos, les ~a
rcfresi.:aute, la que m.1,; vigoriza la piel y
llegué á Gosport en Diciembre de 1888, en cuyo
solidez y transparencia a las unas.- Perfumeria AGNEL, 16, Avenue de l'Opéra, Paris.
blauquea el cútts,pcrfmnáuuolo del!co.Jaruente.
hospital estuve hasta el mes de Febrero de 1889,
que me d,"eron por incurabü y me mandaron á la
Extracto de Kananga
reserva.
Suavistmo y aristocrático
perfume
para el pañuelo.
&gt;Me fuí á mi pueblo (Warboys, en el condado
de Huntingdon) y traté de trabajar, lo que me
Aceite de Kananga
fué imposible, pues estaba tan aniquilado que al
Tesoro do la cabellera, que
principio ni los parientes me conocían. Hubo
abrillanta, ~iace crecer
quien me dijo: &lt;Mira, no compres más ropa,
y cuya caída previene,
&gt;que lo que tú has de necesitar antes de mucho
&gt;será una mortaja.&gt;
Jabon de Kananga
(Flor de m3nzan3 silve~tre. Extraco~:e~frado)'
&gt;Al comer~ por poco que fuera , tenía que salir
El mis :;rato y
unluoso,consc1·va
corri_éndo de la inesa por causa de los dotares
"[Sel más delicado y delicioal
cúlis
su
horribles y descomposición de vientre. Mis paso de todos los perfumes,
nacarada
dres se alarmaron y me hicieron consultar-- con
y se ha constituído en muy bre,·e
transparencia.
un médic;:o, cuyo tratamiento no produjo ningún
tiempo el perfume predilecto deresultado bueno,
·
Loción uegetat de Kananga
las damas elegantes de Londresr
&gt;Al fin, el señor Nicholl, el boticario de War- limpia la cabeza. alJrlllanla el caucuo
París y Nueva York.&gt;-- The Arboys, que ahora está en Croydon, QJ.e dijo: &lt;Hodevita su calda, to11H1candolo.
gonaut.
&gt;son, tome V. el Jarabe Curativo de la Madre
CORONA.
&gt;Seigel.&gt; Compré un frasco y lo tomé, sin que
Madrid: Romero Vicente.
sintiera ningún alivio. Mr. Nicholl me dijo: &lt;Tóllarcelona : Conde Puerto y C'••
COMPIÑiA DE PF,RFUllERiA INGLES!
&gt;melo V. otra vez: tengo tanta 'Confianza en él,
177, NEW BOND ST,, LONDRES
&gt;que estoy dispuesto á darle de balde la segunda
&gt;botella.&gt;
SE VENDE EN TODAS LAS PERFUMERIAS
&gt;Así lo hizo, y antes de haber consumido la
mitad de la segunda botella, empecé á sentirme
mejor. Esto me dió ánimo y me procuré otra
botella. Antes de acabarla había mejorado tanto,
96, S!rand, Londres.-9, Boulevard des Capucines, París.
que empezaron á mandarme á trabajar. TemienESPECIALIDADES PRINCIPALES:
POR
do arriesgarme, dije: e No, esperaremos á que
&gt;tome otras tres botellas, pues este Jarabe Cu- Extractos COJ1Centrados: 1i~'l'ric'l:E~i"u1ii'll'lf, ~t,ANc, TonEAooR ExQurs,.,,
DOÑA MARÍA DEL PILAR srnuÉs.
&gt;rativo de la Madre Seigel está haciendo lo que
Preciosa novela original, con int~r.esante a~gu•
&gt;ninguna otra medicina ni en la India ni en In- Aguas para tocador: FILIA 1 E¡U DE Rll\lMEL t.AVANDE AMBRÉE.
'
mento cuadros de costumbres fam1hares, episo&gt;glaterra habia hecho antes, me está sacando de
Tintura
Rubia:
AGUA
DE
ORO,
LA
MÁS
PERFECTA
TINTURA
RUBIA.
dios
m~y dramáticos' y brillando en todo el libro
&gt;las mismas puertas de la muerte.&gt;
FILTA, HELIOTROPE BLANC 1 LILAS BLANCAS 1 VIOLETTE la más profunda moralidad.
d
&gt;Puede usted suponer que seguí con el Jarabe j bo
a n
• DE NICE 1 etc.
Un volumen en 8.o mayor francés, que se ven. e,
Curativo de la Madre Seigel hasta que había toDE VENTA EN LAS PRINCIPALES PERFUMERÍAS,-MEDALLA DE ORO: EXPOSICIÓN DE BARtELONA,
á4pesetas, en la Administración de este penó.,
mado la quinta botella. Entonces pude sorprender á todos en Warboys presentándome á ellos
cl.ico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.
tan bueno, tan fuerte y tan robusto como cuando
Decís, Señora, que os faltan muchas co:::as
entré en el ejército. Volví á mi trabajo, y los com•
.,
pa,iaos me minWan como si hubiua resucitado. para que volváis á ser
Llenos de admiración me preguntaban: e ¿Cómo
largos y espesos, por acción del Extra('to c•1
Creosotadu r coneo,
&gt;has conseguido esto?&gt; Yo contestaba: &lt; Debo
(,/1ctrit1a.-Tos rebelde, Bronquitis, Catarroll
Pues pedidlas á 1a Peifumerft:r Exótica, me du pllsr de los ltem•Ak1lnus del Monte Maj1::ll._
&gt;la vida y la salud al Jarabe Curativo de la MaanUgos,Tisis
y
enlermedades
del Pecho. P.uus,
&gt;dre Seigel y desearía que todo el mundo pudiese 4 Septembre, 3.5, en París, y quedaréis satisfecha que destruye la caspa, detiene la caída de los c:: .Cua lar&lt;l.band, 13,r.Grenier-S'·Lazm,J !odas foa de las!mtricu,
bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda ~r
&gt;oirme decir esto,&gt; .Desde antonces no he perdi- y encantada del resultado.
do una hora de trab,jo, ry estoy dispuesto á resSu Brisa Exótica, en agrra ó en crema, os hará decoloración. E. SEKET, ADMlNlSTRADOR, 3 5 1 - - - - - - - - - - - - - - - - - - ponder á las cartas que se me dirijan, John Hod• volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras rut du 4 Septembre, París.-Depósitos: en Madrid.
son, Warboys, Huntingdon, Inglaterra. &gt;
y os defenderá contra las. arrugas; su polyo de Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona
La verdadera enfermedad del señor Hodson arroz Flor de Albérchigo dará á vuestro cutis una Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
era indigestión crónica, ocasionada por el cam- blancura diáfana que evocará á la~ rosas des".abio de clima, de alimentos y de costumbres. La necidas de vuestro rostro; su Anü-Bolbo.r extirdiarrea era uno de los síntomas: el esfuerzo de pará los puntos negros que b~otan en la narí~,
la naturaleza por deshacerse de materia ponzo- sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorctñosa. El Jarabe Curntivo de h. Madre Seigel curó lium espesará, alargará y dará nuevo color á
la indigestión, y como consecuencia necesaria vuestras cejas y pestañas; su Pasta de los Preladesaparecieron los síntomas; pero nuestro amigo dos destruirá los sabañones y las grietas, y os deno _podía aguardar mucho más para aplicar el volverá la mano lisa y mórbida, con las venas Para reemplazar el chocolate, cuya digesmeJor y el único remedio.
suavemente azuladas que antes, en vuestra pri- tiou es a veces dificultosa, y el café con
cuyos efectos dcbllitantes son tan
empleada con la
Si el lector se dirige á los Sres. A. J. White, mera juventud, poseíais; y toda est~ transfor,ma- leche,
nocivos á la salud de las sci1oras, mucbos
!imitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, ten- ción se efectuari naturalmente, sm recurnr á médicos recomiendan el Bacabout DE
drán mucho gusto en enviarle gratuitamente up ningún artificio.
DELAN0RENIER, alimento muy agradable y
folleto ilustrado que explique las propiedades de
El Catálogo de la Pé1fumeria Exótica se remite, sumamente nutrllivo, que recetan ya ó.io:=i
PASTA DENTARIA, VERDADEROCARMIN DE U.· BOCA
este remedio.
gr'atis y franco de porte, á quien le pida.
j niños, a las pcr,;onas de edad ó a11cmtcas y
El Jarabe curativo de la Madre Seigel está de . Dép~sitos m Afadrid: ..jrtaza.,. A/cajá, 2J' '. pri11• CI! 1100 palabra, á todos los que necesitan
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co, 14 reaJes; frasquito, 8 reales.
q11ióla, 11-fay'or, I; Aguirre y 1lfoli110-rPreciados, I, ·
y Elf LU FJ.R.IU.CU.a DIL l(UNDO E!'ITEao.
y m Barcdona, Sra. Viuda de Lafon{ i Hijos!
j

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Madrid, 22 de Julio de 1891.

Año L-Núm. 27.
11

SUMARIO •

6 un camisolín de un género·
cualquiera. Toda la coquetería de
Jos vestidos de Ja estación consiste en la composición de estos
inlert"ores.
Tenemos Ja camiseta conocida, de batista ó sura!t, especie
de blusa muy corta, sujeta á la
cintura con un cinturón de piel.
Viene después el peto de surall
claro, con alzacuello largo de
guipur. Una cinta de raso fija
este alzacuello á la cintura I y un
volante largo de la misma cae
de la cintura hasta media falda.
A las jóvenes he aquí lo que
les aconsejo: una especie de
surali color de rosa ó celeste,
plegado con pliegues de lencería y montado sobre un canestí
de guipur de Irlanda, con viso
de sura!t. Algunas personas llevan el canesú sin viso¡ pero no
aconsejaré esto á una joven, Este
peto va remetido á la falda, y un cinturón le completa.
En materia de cinturones puede escogerse entre el cinturón
Teodora, todo de metal, ó un
cinturón de cinta de faya ó de
terciopelo, con adornos que for•
man una especie de triángulo por
delante; pero lo más lindo de
todo es un galón de oro bordado
de piedrecitas de colores. Con
un peto celeste las piedras deberán ser turquesas, y con un
peto color de rosa, aquéllas serán color de rosa ó moradas. Si
se prefiren los chalecos, se puede adoptar uno de la misma tela
de la chaqueta, que se hace, por
lo general, de lanilla beige, y
puede llevarse con todas las faldas. Un cinturón de piel, bordado de aplicaciones de plata ó de
acero, ciñe la chaqueta por detrás, pasa por las costuras de
debajo de los brazos y viene á
abrocharse por delante sobre el
chaleco.
Esta moda tiene la doble ventaja de ser linda y cómoda de
llevar.

Tnro.-Rev:istaparisien~ , por V. de Castelfido.-Explicación de los gra~os.Arrepentimit'nto, por G, Lenotre. - Flor
del Alba (continuación), por D.• Isabel
Cheix.-En familia, por A. León.-I.a Calumnia, poesia (conclusión), por D. José
Jackson Veyan.-Del libro inb:lito de las
liras, poesía, por D. l&lt;'abriciano Gon.ul.lci:.
-Correspondencia particular, por D.ª Adela P.-Explicación del figurín iluminado.
-Sueltos.-Anuncios.
GJU.BADOS.-I. Sombrero Manon.-2. Saquito
para pall.uelos.-3. Arandela para lámparas.
,4. Ancla (bordado de oro).-5 y 6. Camisas
de véstir par¡i. P.ombr~.-7 y 8. Camisolines para hombres..-...(} y ro. Camisolines pa.
ra nill.os.-11. Camiseta interior para nil'los.
-u. Cap;iisa para nin.os de 10 á u aftos.t 3. Camisa para jovencitos de I3 á 1 5 ano~.
-14. Camisa para nirios de 6 á 8 anos.IS á 17. Delantal.-18y 19. Dosadornosde
corpillo de encaje de seda.-20 y n. Trajes
para nillas de 4 á 7 anos.-22 y 23. T111.jes
para nin.as de S á 8 an.os.-24. Delantal para ninos de 3 á s anos.-25 y 26. Ves1ido
de muselina de lana.-27. Peto movible pa·
ra chaqueta abierta.-28 á 32. Trajes de
playa.-33. Bata para sen.oras jovenes.-34.
á 39. Delantal para ninas de 3 a 4 anos.40 y 41. Traje para sen.oritas.-42. Camisa
de dormir para hombres.-43. Camisa de
dormir para ni/los de 5 á 7 anos.-44. Caironcillos para nin.os de 9 á II anos.-45 y
46. Cuel!os para jovencitos.-47 y 48. Cuellos para ninos.-49 y 50. Corpino para senoritas.-51 y ;2. Desliabillé de surah.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO.

La e~tación campcstre.-Tranquilidad y bullicio; reposo y movimiento.-Trajes senci •
llos..-Los tres vestidos de rigor.-Nillas y
nif\os.-Una novedad en los sombrtros á la
marinera.-Los teatros tle verano.-VAUD&amp;·
VILLit; La Muitr, comedia en tres actos
de M. Alhin Valabrégne.-Las toilLths.1!:I Barón de la Rapacia.-Si Je hubitra
gustado .....

Entramos de lleno en la estación de la vida campestre, de los
hermosos días al aire libre. Para
algunas personas, ésta. es la vida
re.tirada, tranquila I descansada;
mientras que para otras significa,
a! c~ntrario, la agitación I el mov1m1ento I las estaciones balnearias, con sus excursiones sus casinos, sus fiestas, y luego' el mar,
donde recomienza una vida de
diversiones, los baños 1 los conciertos, el baile, etc.
Se necesitan no pocos vestidos para presentarse bien en todas estas circunstancias. Pero
hoy es fácil adquirirlos sin hacer
gastos locos , pues las telas no
son caras y las formas son verdaderamente sencillas.
Para los vestidos de diario se
lleva la falda enteramente re~ta
r~sante, con un dobladillo y va~
~tos pespuntes. Lo que es muy
lu!do es la chaqueta larga de-la
misma ~ela de la falda, que se
lleva abierta sobre una camiseta

•*•

!.-Sombrero Manon.

Se llevan muchas 'Jani!Jas lisas
ó ligeramente cltinés, sobre todo
de l?s colores grises, bet'ge, azul
manno, blanco y color de rosa .
Estos son los colores que más se
ven en la calle.
. Los vestidos de lana para diana; los de fular para semiceremonia, y los de muselina ó batista para tr~je más elegante, son
los tres vestidos de rigor.
El de lanilla se IIeva como ya
he dicho, con la chaq~eta larga
de la misma tela; el vestido de
fular es de cintura redonda, r.:on
adornos de cinta de terciopelo,
de moaré ó de raso en torno de
la cintura; el vestido de muse-

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cifra enlazada para pañuelos</name>
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                    <text>288

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

SE C!llN ENVENF.NlDAS CON MI SINGRE.
Hay gente que tiene la aprensión de que lo
que se dice soóre el mérito y los efectos de las
medicinas populares, debe escucharse con cierta
desconfianza. Es decir, que la gente suele creer
q_ue los dueños de estas medicinas con frecuen~
Cla exageran to·s hechos reales, á fin-de crear una
demanda por lo que ellos tienen á la venta. A
nosotros nos parece que esto sucede muy rara
vez, pues las personas inteligentes que tienen
estas medicinas, saben que toda exageración
tiende á perjudicar la venta, más bien que á
aumentarla. El público tiene la seguridad de
formar una opinión exacta sobre el valor de un
artículo que se anuncia, y todo lo que se diga-de
falso se puede reconocer y denunciar. En esto,
como en otras muchas cosas, el camino derecho
es el mejor.
El lector no debe, pues, titubear en aceptar
como verdaderos, atestados como el que ponemos
á continuación.
(COPIA.)

SAPOLIO

ROYAL WINDSOR
EL CELEBRE REGENERADDRmosCABELLOS
l Teneis Canas 1
l Te neis Péliculas?

·

¡.

«(LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR)»

Teneis Cabellos dé·
bi es ó que se caen 1

ÚNICA · PASTA LEGÍTIMA PARÁ LA LIMPIEZA
LA

~AS BARATA Y

SI LOS TE/IEIS
Emplead el li.DYAL
W1NtSliR, este pro-

EFICAZ

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Depositarios en Madnd: Hijos de Carlos Ulzurrun, Imperial, 1; Angulo Ortiz Am1sola_, Postas, 28;
R. F. Chavarri, Atocha, 87; José Castellví, Botoneras, 5; José Palacios, Plaza del Príncipe Alfonso;
Rafael Sanjuán, Horno de la Mata, 15.

ducto, por excelente devuelve á
las canz.s E.l color
y la beldad m::.tur
rales Ce la juventud. Impide la.
caida de los cabellos, y hace desa. El el rolo regenerador
de los cabellos que haya tenido medalla.
Resultadcs inesperados. - Venta siempre en
aumento. - Exsij'.lBe sobre el frasco los palabras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa de
los peluqueros y perfumistas en frascos y
mE:dios frascos .

., Yo, Thirza Daniels, de Wraíton, cerca de
Barnstaple, Inglaterra, declaro solemne y sinceramente lo que sigue:
&gt;Siempre fuí fuerte y saludable hasta principio de 1879, en que empecé á !il,lfrir del estómago
DEPOSITO: 22, Rue de fEcf.iquier. 22, PARIS
y el hígado. En Julio del mismo año cogí un resfriado á consecuencia de haberme sentado sobre
la-hierba, ·y esto produjo ciática y reumatismo.
Tenía fuertes dolores en las caderas y piernas,
que parecía me cortaban con cuchillos. Me falPARA EL PAÑUELO
taba el apetito, y lo poco que comía me ocasionaba dolores en el estómago y en el pecho.
DE R10Au0 v
P.IUl.l'UAUIITJ..8 DI!. LA.JI conTJI:!!
Tenla mal gusto de boca y dolores en los costados y en la espalda, Al fin me puse tan mala,
da Esp•ii.a., Grao!• y Holanda
que mi hija mayor tuvo que dejar á sus amos y
de
ESENCIA : Lucrecia.
venir á cuidar de mi casa y de mis cuatro hijos.
Lilas de Fer s:ia.
Así pasaron algunos meses. Al principio, yo misEXTRACTO : Graciosa.
ma me curaba con friegas y cataplasmas. Luego
Feau d'Espa.gne.
mandé por el médico, que dijo tenía envenenaBouc;cuet Roya.J. __
da la sangre. Me puso ventosas y me dió mediciResedá
nas, Estuve en sus manos cinco meses, cada día
Muguet des Boiia,
más débil, y tan delgada como un esqueleto.
Cuando estaba acostada me daban dolores, que
JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
JABON - POLVOS DE ARROZ,
apenas podía resistir, y me volvía y revolvía
.A. LOS 2-0:8:1).;[QS 0:LOR:CO
sin poder encontrar una posición cómoda. AlACEITE,
ESENCIA,
AGUA DE TOCADOR.
8, 1't&amp;e 'f"ivit::tn,e, s, PARIS.
gunas veces me ponían en el suelo á ver si podía
estar mejor. Me puse tan mala, q_ue llamé un
médico de Braunton, que no consiguió aliviarme. Con una recomendación que el coronel Harding de Upcott dió á mi marido, estuve yendo
cuatro mesesá una institución benéfica de Barnstaple, y al cabo de ellos tuve que entrar en el
en 2 dias ó instantánea
hospital de la misma población, en donde me
cuidaban dos médicos. Convinieron en que tepara
los
CABELLOS
y la BARBA
nía ·ta sangre envenenada, y hablaron de hatintura Rublo dorado.
cer una operación en un muslo, que no se-lle¡mpld a la calda del Pelo
vó á cabo porque yo estaba demasiado débil.
y facilita su salida.
Me pusieron más ventQsas, y no dando resultado
Por Mayor : PARIS, 1, Boulevard Bjnne-Nouvelle
1
me aplicaron sanguijuelas, que, conforme se
En Yadrld: G. DE GUINEA, Carmen, l.
agarraban, se caían envenenadas con mi sangre.
Me encontraba tan triste en el hospital, que me
r.arecía que si no me llevaban pronto á casa, me
iba á morir, y ~mpezaron á hacer arreglos para llevarme. En cuanto me dió el aire me desCAFÉS, TÉS , TAPIOCA
t
mayé, y creyeron que me estaba muriendo.
Cuando llcgl\é á casa me encontraba muy mal,
(Flo,d,m•~•ornÍm1"·'"";~,.,,.a,) (
l- - - - - - - - - - - y mandé á mi marido que fuese á buscar á nuestro médico, Dijo· que vendría, aunque de nada
,ILC~:!_,
el más delicado deliciaMADRID-ESCORIAL
,~u o,,,"!f~'
.. rlr, °,',•,,Col
serviría, pues no podía hacer más que lo que ya
so de t_odo. s los perfumes, ,
Exigir la verdadern marca
ül,cenm, -. Tos rebelde, llronquitls, Catarros
11o'Mll'fRfUIIEJ¡y;
antigos,Tts11 y enfermedades del Pecho, f'1,111s.
había hecho. Pasaban días, y yo estaba tan mala
i~t- • ·/-.,,.~· y se ha consntmdo en muy breve
--•••••-v•-...,•---••
Caulllarchand, 13,r.Gm[u.S'-lum,J toduf.. deluimlricas.
que cuando me hablaban no tenía fuerzas para
aT11A e ~
tiempo el perfume prdedLilecto de! ___________________...:.__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
"Tesponder:EDtonces mi sobririo RoDert Daniels
~ . las damas elegantes e ·ondre~, 1
de Pontypridd mandó á decir que probara el
&lt;frrab.:.}.pp.W París y Nueva York.&gt;-- The .-/rTarabe Curativo de la Madre Seigel, que había
BLossoMa. gonaut.
~
o NA.
hecho curas admirables en el sitio~eii que él vi•
177
NrW.!2~.tlllllDOII
C O E,
P!h9~dbe9.t,P!tl~1t
vía. Fué, pues, mi marido á la tienda del señor
Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una maravillosa y
OOMPl!il DE PERFDHETTfl ING!,ESA delicada
Farley, High Stréet; Barnstaple,. y compró una
belleza, y le dan un perfume. d~ exquis:!a suavidad. Ademas de su color
botella. Antes de acabar aquella botella ya porlía 177, NEW BOND ST., LONDRES
blanco. dq una pmwanotable,haycuatromatice~d~ HachelydeHosa. Ce:Sdc el rnáspáli .o
comer, y el alimento parecía que me hacía probasla)tmassub1do. Cada cual hallara, pues, exaetame11teel colol' que convieneá su rostro.
SE VENDE EN TODAS LAS PERFUMERiAS
vecho. Poco á poco fui recobrando las fuerzas, y
\
después de tomar catorce botellas me e'nconfraba
fuerte y saludable. Empecé á ponerme gruesa,
me abandonaron los dolores de los muslos y .4.e
Este excelénte Co~mético blanquea:vsumwzalapiel y la preserva d~cortaduraJ, ,rritacwnes. picazones, dandole un aterc1opelado agradable. En cuanto a las manos les da
las piernas, y desde entonces no he tenido ensolidez
y transparencia á las uñas. - Perfumeria AGNEL, 16, Avenue ~e l'Opéra'., Paris.
fermedad que se pueda 11:1:mar tal. Doy gracias á
Dios, que me dió á conocer el Jarabe de Seigel.
Le debo la vida y deseo que otros sepan lo que
yo digo. Lo considero una obra del Señor, y es- ·
toy dispuesta á contestar á cualquiera pregunta.
&gt;Hago esta declaración solemne creyendo en ·
conciencia que es verdad, de conformidad con.
96, Strand, Londres. -9, Boulevard des Capucines, París.
lo dispuesto en la ley de declaraciones de i:835.
-(Firmado.) THIRZA DANlELS.&gt;
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
,empleada con la
e Declarado• ante mí .en el Ayuntamiento de
FILIA. HELICTRoPE BLANc, TonEAnon ExQuts1T
Barnstaple, Condado de Devon, por la refÚida
• ESSENCE BOUQUET, etc.
t
Thirza Daniels el martes 21 de Octubre de 1 ~ .
FILIA,
EAu nE RIMMEL, LAVANnE AMBRtÉ.
PASTA OEHTARIA, VERDAOERO CARMIH DE U BOCA·
-(Firmado.) Rn. AsHTON, Mdyor enc0.1'gado de ·

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dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
la más profunda moralidad.
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DE VENTA EN LA1 PRINCl?ALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE DRD: EXPoSICIÓN D, BABi:ELDNA.

(

c~r~ Anamia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias,
reconstit~ye la sangre, repara l.as fuerzas, despierta el apeti~o, falicita fa digestión,
conviene en una palabra a todos los temperamentos debiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGEAUD SE HALLA EN LAS PRINCIPALES FARMACIAS.

l

La fiesta de Versalles en el ~e~it-Tria•
non, dada á beneficio de la suscnc1ón para
el monumento del célebre escult?r ve~sallés Houdon, ha tenido ~lgo de s~mbóhco.
Como el destino de Mana Antometa, empezó con un tiempo radiante, con un cielo
sin nubes, y terminó co.n una tempe~tad
espantosa. Todos los afic1.onados á la h1sto·
ria anecdótica han aplaudido esta resurrec·
ción del teatro donde el 19 de A~~sto de
78 5 cuatro días después de la pns1ón del
Card'enal de Roh 1n , la Reina represent~ba
el papel de Rosina en el Barbero de Sevzlla,
y el Conde de Artois. el futuro Carlos _X,
desempeñaba el de Figaro. L~ Apuesta imprevista de Sedainc, que ha sido representada en' el teatro &lt;lel Petit· Tri~non, es t.a
obra con que este precioso cohseo en ·miniatura fué inaugurado el . 1. 0 de Agosto
de 1780 . La Reina &lt;lesempeñab~ en ella el
pel de criada. El 19 de Septiembre del
~smo año, la regia actriz re~resentaba
con gran éxito, según los cromstas de la
corte en el Adivino de aldea, de Juan Jacobo R~usseau, el papel de Colette, el mis~o
en que el lunes pasado fué tan aplaudida
Mme Molé-Truffier.
. De· todo el Cuerpo diplomático, sólo .había sido invitado á la representación
de 1780 el Conde de Me~cy-Argent~.au, embajador de la Emperatnz de A.ustna,. pero
misteriosamente, asistiendo, d~ mcógmto en
el fondo de un palco. Las umcas personas
de la corte que figuraban entre !Qs espectadores, eran Mn:ie, Isabel y el Conde y la
Condesa de Artois. Todos los palcos y balcones estaban ocupados por la servidumbre del palac.iO Real. ·

•••

B:eservados todos los derechos de propiedad art!stica y literaria,

MADRID. - Establecimiento

tipolitográfico

«Sucesores de R,··-'
, .....eneyra•,

impreeore,i de la Real Cas,.,

Expl~:

SUMARIO,

Aguas para tocador:
Tintura Rubia: AGUA nE ono, LA MAs PERFECTA TINTunA RUBIA
Jabones extrafinos: FILIA.
HELioTaoPE BLANc' Lrr.As BLANcAs, v10LETT&amp;
DE NICE' etc.
.

·· TO NICO ·- NUTRITIVO

V: de Casto.lfido. -

NOm. 25.

•

El teatro del Petit-Trianon. - Una reina oomedia.nta. - .La
afición á las resu17ecc!ones~-:- Les fulares. - .,u cor¡nflo
Récamier y el cor pino a la i urge. - Los encaJes. - Chaquetas sin manias. - Dc:is. lf3:jes de nin~s. -A, prop6s110
de los banos.-Po!vos h1g1émcos y pohos oocwos.- ~xplicación del tdéfono.-Dos almuerzos valen una comida.

RIMMEL.

POR

Año L

REVISTA PARISIENSE.

-----------·--EL SOL DE INVIERNO
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.

NOVELAS, ETC., ETC,

11

de Sal\'1!..- La Calumnia, poesía (conunuac16n~, por don
José Jackson Veyan.-EI Medallón, por la Conde~a de
Campoblanco. - Correspondencia. pa~icular, por dona
Adela P.-Exp!icaci6n del figurín 1lummado.-S1_1eltos.Advertencia. -Soluci6n al ,;.alto de caballo publicado en
el núm. 21,-Anuncios.
GRABADOs.-1. Sombrero para senoritas.-2 Y 3; Adorno de
corp1n.o.-4 y 5. Marco bordado para fotografias.-6 á 1 2,
Capa, traje y accesorios de ballos de m~r.-13. Chaqll'"I~
con escla,•ina para senor,tas.-14. Matmit de percal es•
1.ampado.-15. Cuello para sel'loritas. - 16. Ador~o .de
corpiM abierto.-17 y 18 LJos cinturones.-19. Ve~t1tlo
para senoritas.-20. Esclavina.de armure de seda.- 2~ Y
22. Vestido para jóvenes de 13 a 15 anos:-23 }'. 24. Abn~
para nii')_as de 3 á 5 anos.-25 y 26. Tra1e ma.nno par.i. 111nos de 4 á 6 anos. - 27 y z.8. Vestid~ p.ua mnas de 6 á S.
anos.-29 Delantal para n1nas de 9 a 11 a~os.-30. Vestido de crespón para senoras - 31 Y 32. Chaqu.eta pa~a
jóvenes de 13 á 15 anos.-33 y 34. T:aje para ,mnos lle 6
á g anos.-3;. Traje de playa para m.nas de 3 a 4 al1os.3'i. Traje de campo para ninas de 7 a 8 anos.-37. Vestido de fular.-38 r 39 Casaca de seda rayada.-40. Ca!;aeadeencaje.

PATE AGNEL * AMIDALINA YGLICERINA

Odontalina

MS"drid, 6 de Julio de 1891.

ca.ción de los grabados.-Cr6niea de, M.adn~, po~ el Marqués de Vafle-Alegre.-Flor del Alba(oont1nuac16n), por
D.&amp; Isabel Cheix.-Cartas a una madre, po.r D,&amp; Maria
del Pilar Sinués.-¡ Discreción! por J?· L~1s Rodrigue.z

CALLIFLORE

El mejor dentrinco,
mas agradable y, sobre
todo, mas Higienico:
Aguad,Philippe

CRÓNICAS -

SUMARIO.

AGUA FIGARO,
LICOR FIGARO

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1.-Sombrero para señoritas .

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

2\lO

De la fiesta del Petit-Tria non , fiesta esencialmente
aristocrática, como es fácil de presumir, á las elegancias de la estación, la transición es natural.
El vestido de fular triunfa actualmente. Hay que confesar que este vestido es precioso cual ninguno, cómodo , ligero, y, sobre todo , que viste muy bien y no
cuesta démasiado caro.

Tenemos también el corpmo á. la Vierge, de cierre
invisible, fruncido en el escote y en 11 cintura y terminado bajo un cinturón suizo d~ terciopelo del mismo
color del fular.
·
Dígase lo que se quicr:i en rontrario, las mangas siguen llevándose altas de hombros y voluminosas por
arriba, sólo que se las ajusta mucho más que antes por
abajo. A veces se las termina en un entredós de en·
caje blanco 6 negro, que toma bien la forma del brazo
y pro·J uce muy buen efecto , á causa de su transparencia. Este puño &lt;le entredós puede tener de 15 á 30 cen·
tímetros, como un puño á la italian1.
Por otra parte , el encaje negro sigue estando muy de
molh, si bien un poco modificado, enriquecido de
hordados, desnaturalizado, por decirlo así, pero cons ervando su red transparente y sus ricos dibujos.
He visto tiltim1mente una pre ciosa chaqueta de pas:imancria de encaje negro. Sus delanteros, lujosamente
guarnecidos de un galón de azabache , se abrían sobre
un peto plegado de encaje. La aldeta, compuesta de
un volante de Chantilly , pasaba bajo dos faldones en
form:i de frac. Una e lluvia• de azabache, alternando
con un entredós ancho, de pasamanería de azabache,
caía sobre el encaje de trecho en trecho. En cuanto á
las mangas, hechas del mismo tejido del cuerpo de la
ch:iqueta, iban rebordadas de e cabochones • de azabache de todas dimensiones, más bien pequeños que
gruesos, y servían para acentuar el dibujo del encaje .

Guerlain está fabricado por un procedimien~o espe~ial
priviligiado en 18.-13, y exento de toda matena cáustica,
empleándose para la cara con extraordinario éxito.
Conocemos gran número de personas que no tratan
los barrillos, espinillas y las efervescencias que sa~en al
rostro, sinO por medio de un uso constante del Jabón
Sapoceti, de Guerlain ¡ es un medio seguro de conservar una tez lisa, reposada, y preservarse de todas las
afecciones cutáneas, que desconsuelan hasta á las me•
nos coquetas.

•••
Juan explica á Juana el mecanismo del teléfono.
-¿ Sabes, Juana, cómo funciona ese ingenioso instrumento ?
-No.
- Pues rio hay nada más sencillo: Se coge el aparato
con una mano y se habla con la otra.

•••

t,;- úm.

l.

Es verdad que hay fulares de todos los precios: entre el fular cuyos dibujos pertenecen exclusivamente á
algunas casas, y el que tienen al alcance de todo el
mundo los almacenes de novedades, hay diferencias
extraordinarias. Sea como quiera, esta tela es siempre
linda; más ó menos aristocrática, es, á pesar de todo,
elegante, y elegante sin pretensión.
Según ·el corte que se quier:i dará la falda, se hace un
fondo de falda ó se pone un forro . Con el vestido recto,
el fondo de falda es necesario, y con la falda-funda un
forro bastará.
Debo aconsejar á las personas gruesas que huyan &lt;le
los dibujos grandes y de los colores claros. Por el contrario, las señoras jóvenes y esbeltas y las señoritas
podrán escoger entre los caprichos con que la moda
exorna los nuevos fulares.

Se lle van no pocas chaquetas sin mangas , lo cual es
muy práctico.
Días pasados vi en la E x posición de pinturas del
Campo de Marte á la Princesa de S ..... que llevaba un
traje de sic:iliana negra, y una chaqueta de paño de
verano, ne~ro. sin mangas , dejando ver las mangas del
corpiño de siciliana. Una simple tira de plumas negras
en torno de las sisas, en el cuello Médicis y á lo largo
de los delanteros, comtituían el adorno de la chaqueta.
He aquí un lindo modelo de pañete gris , guarnecido
de trencillas de acero y oro ( croquis núm. 1 ) .
Los delanteros van muy abiertos sobre el cuerpo del
vestido, y una hilera de botoncitos planos de seda gris

/ ~=-1~
--

-

1

__

)

•••

Para señoritas, el corpiño Récamier tiene mucho
éxito. La espalda no lleva costura, va cortada al sesgo,
y las bandas plegadas se entrecruzan por delante. La
falda, larga y formando cola muy poco prolongada, va
sostenida por abajo con un volantito de ene.aje , un bu·

•••

•
••

NUm. ,.

l\onado de terci~pelo ó un rizado de fular. Una cinta
ancha, una de esas cintas de fantasía adamascadas, que
están -tan de moda, forma el cinturón, rodeando dos
veces el talle y terminando en largas caídas.
Las señoras jóvenes añaden al corpiño plegado un
corselillo de terciopelo ó de muselina de seda , ó bien
una aldeta plegada de fular 6 de muselina de seda negra, si el fular es ob!curo,

Parl1 , 2 de

Julio de

3.- ■ itad

DB ÜSTBLPIDO,

del cuello del adorno de corpiño.
Vlale el dibujo 2.

1891.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
SombrerJ para señoritas.-Núm. l.
Se compone este sombrero de un ala de paja de arl'bz
negra, doblada por detrás y guarnecida de un lazo de
cinta de terciopelo verde musgo. :F ondo formado con
lazos de cinta color de rosa , y adornado por delante
con un lazo de terciopelo color de musgo. Sobre el fon•
do van unas ramas verdes.""

Adorno de corpiño.-Núms._:2 y 3.
La fig. 36 de la Hoja-Suplemento al presente número
corresponde .á este obje10.
Este adorno se compone de dos piezas de delante y
un cuello recto, y se le hace de galoncillo de lana blanca, de cordQn rodeado de seda y de torzal de seda
blanco. Para ejecutar el cuello recto, representado por
e! dibujo 3 1 se pasa el dibujo á un pedazo de hule, se
fiJa sobre los contornos el galoncillo de lana, que tiene
medio centímetro de ·ancho y va dispuesto, como lo
exige el dibujo, bien en un pliegue , ó bien un poco
fruncido. Se reunen los galoncillos en los dibujos aisla•
dos por medio de costuras cruzadas hechas con seda.
Par,.1 reunir los dibujos, se hacen unas barretas para las
cuales se tiend:: varias veces una hebra de secÍa y se la
e~rolla con seda. Se fija en el ?orde exterior del galonc1l10 el cordón de seda, y se dispone en medio de cada
rosác~a un dibU:jo festoneado con seda gruesa en forma
e\e anillo. Las piezas de delante van fijadas sobre el cor•
phi'l. Se las ejecuta con arreglo á la fig. 36, como el
cuel'o, y se las reune con éste por medio de barretas.
Se pu eden adornar también las mangas con una tira de
bordado , que se ejecutará por la fig. 36.
Marco bordado para fotografías.-Núms. 4 y 5.

Para terminar, do3 deliciosos trajes infantiles vistos en
el Bosque la semana pasada.
Uno de ellos lo llevaba una niña de ocho años (ero·
quis núm. 2).
Consistía en una especie de dow'/lelle indesplegable,
de suralt color de musgo , con canesú de terciopelo
mordorado. La mism:i forma por delante y por detrás,
y mJngas largas plegadas como la dJwl/elle , y terminadas en un puño de terciopelo. -Sombrero grande de
paja color de tabaco, fl)rrado de tul verde musgo, y
guarnecido de cinta del mismo co:or.
El otro un niño, grue!.o bebé de dos años apenas ( ero•
quis núm. 3), iba vestido de una douilltlle de faya color
de rosa, guarnecida de guipur de 1rlanda. Delanteros
cruzados con dos hileras de botones, falda larga añadidl y solapas anchas guarnecidas de una hermosa guipur.

•

V.

La fig. 73 de la Hoja-Suplemento al presente número

adorna la chaqueta cerca de la cintura~ Las mangas son
las del vestido , qu e es de sttral, gris.-Acompaña á este
traj e un precioso so:nb rerito de paja marrón, guarnecido de lacitos de rarn celeste.

'

Luisito ha estado turbulento y desobediente todo el
día, por lo cual se ve castigado .á un pedazo de pan
para comer.
-Si es así, mamá-dice el rapazuelo sentándose tranquilamente á la mesa- dame otra vez de almorzar.

Entramos en la estación &lt;le lo&gt; baños, y mue.has lectoras nos confían sus inquietudes con motivo de esos
poi.vos terribles que dan al rostro, de repente, un color
aplomado, sin que nada pueda durante cierto tiempo
obviar este inconv eniente.
M. Guerlain, el célebre perfumista de la n tt de la
Paix , IS , ha compuesto mucho tie~po ha unos polvos
llamados polvos de Cypris qu e son inalterables, y pueden emplearse con toda seguridad durante · el tratamiento de las aguas termJles. Es una buena nueva que
hemos querido dar á nuestras lectoras pafa calmar sus
inquietudes.
.
Recordemos al mismo tiem po que el e Sapocet1 • de

corresponde á este objeto.
El marco va cubierto de felpa color de aceituna y
adornado con .u.n bordado que se ejecuta con seda color
de bronce é h1hllos de oro. Se pasa el dibujo de este
m1rco, con a~reglo á las indicaciones de la fig. 73, sobre
un fondo .de .henzo fino de color crema¡ se traza después el dibujo del adorno superior (véase el dibujo 5
que representa este bordado de tamaño natural ) y s~
fija el pedazQ sobre un hule. Se llenan los arabescos
con seda color de bronce claro, al punto de cadeneta
apretado. Las tres hojas van bordadas al punto de Janina, y los demá~ d.ibujos se bordan al pasado. Se tien~
de sobre estos ultimos puntos la hebra de la labor á
intervalos regulares, y se fijan las hebras con puntos
transversales. Se rodean todos los dibujos con hilos dobles de oro, que van rodeados á su vez al punto de festón hecho con seda aceituna. Se dispone la hebra exteri_or e~ presillas ó J?i~uill os reunidos unos con otros, ó
b_1en fijados en ~1 stt~o correspondiente. El borde exte•
n.or y el b~rd~ mtenor del bordado se terminan en una
hilera de p1qulllos. Después de terminar el bordado se
le des.prende del hule, y se recorta la tela que sobresale, as1 como el fondo entre el bordado. Se cose éste
sobre el fondo de felpa.

2. -Adorno de corpiño.
Véase el ditm}o 3.

6 á 12.-Capa, traje y acceaorlo1 de baños de mar.

Capa, traje y accesotios de baños de mar.
Núms. 6 á 12.
L1 capa es de tejido esponjoso. Su forma es la de
u~a pelliza: ancha ~ontada á un canesú, bajo una esclavina fruncida y suJ~ta en los hombros con unas correas
azules y un galonc1ll0 blanco. Como adorno una greca
de galón azul. El t.raje es de vi.goña azul, y ~e compone
de un pantalón suJeto por abajo con una cinta de goma
y. de una falda fr?ncida, montada en el borde de un cor:
piño-blusa fruncido por delante bajo un cuello de vi~oña color crema bordado de anclas azules. Peto de
1ersey azul y blanco. Manga corta adornada con un galón blanco., Cordonadura
anudada sobre el peto .-T res
dº'
gorras d e 1orma tterente, dos de ellas de tela imper•
mea:bie, y la otra de lana.- Zapatos de piel y tela p
encima.
or
Chaqueta_~on esclavina para señoritas.-Núm. 13.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IX fi u•
r lS 49 á 55 de la Hoja-Suplemenlo.
' g
u

4. -

■arco

bordado para fbto1r1na.
YÑae~•f'dlbu/0'6,

•

5.- Bordado del maroo para toto¡rafla.
Vla11 ti dibujo 4.

291

�292

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIA.$.

Matinée de percal estampado.-Núm. 14.
Para la explicación y patrones, véase el núm. V, figuras 30 á 34 de la Hoja-Suplemento.
Cuello para señoritas.-Núm. 15.
La fig. V ( reducida á la ,o.• parte) de la Hoja-Suple•
mento del presente número corresponde á este objeto,
Este cuello se hace de surali negro, va forrado de
seda del mismo color y guarnecido en el borde exterior
con cuatro hileras de galón de oro. Se guarnecen los
ángulos de delante con tiras de tela de 14 centímetros
de ancho y 49 de largo, que van anudadas por delante.
La fig. V representa el patrón del cuello. Se guarnecen
los bordes de la abertura en el centro por detrás con
un pico de tela de 4 centímetros de ancho, que termina
en punta.
·
Adorno de corpiño abierto.-Núm. 16.
Es de tul bordado, y va guarnecido de un volante
bordado, que forma gola y chorrera sobre un peto bullonado.
Dos cinturones.-Núms. 17 y 18.
Núm. I7. -Este cinturón se hace de cinta de oro, de
4 centímetros de ancho; forma una punta por delante y
termina en tres placas de metal dorado.
Núm. r8. -Este cinturón se hace de cinta de seda
rayada encarnada y blanca, de 4 centímetros de ancho; va cerrada con tres placas de filigrana plateada.

•

Vestido para señoritas.-Núm. 19.
Este vestido se hace de percal encarnado con dibujos
negros¡ la falda de encima va adornada con dos volantes fruncidos, y guarnecida en la parte inferior con
tres hileras de trencilla negra; el borde superio~e la
falda va fruncido . Corpiño-blusa fruncido, con aldetas
remetidas bajo la falda; va completado con un cinturón
Médicis; éste va adornado con trencilla, como también
el cuello y los puños.
Esclavina de armure de seda.-NLlm. 20.
Esta esclavina se hace de seda armure negra, va forrada d~ suralt y guarnecida con aplicaciones de terciopelo negro y cuentas de acero. Su borde inferior va
recortado en forma de dientes y guarnecido de un fleco
de cuentas de acero y cuentas·negras. Se fijan en el escote dos tiras largas de seda armure y suralt, terminadas en puntas y adornadas con aplicaciones y flecos; se
frunce su borde superior y se las anuda por delante.

Vestido para jóvenes de 13 á 15 años.-Núms. 21 y 22.
Para la explicación y patrones, véase el núm. I, figuras I á 10 de la Hoja-Suplemento.
Abrigo para niñas de 3 á 5 años.-Núms. 23 y 24.
Para la explic.ación y patrones, véase el núm IV, figuras 24 á 29 de la Hoja-Suplemento.
Traje marino para niños de 4 á 6~años.-Núms. 25 y 26.
Pa.ra la explicación y patrones, véase el núm. XI, figuras 62 á 72 de la Hoja-Suplemento.
Vestido para niñas de 6 á 8 años.-Núms. 27 y 28.
Para la explicación y patrones, véase el núm. X, figuras 56 á 61 de la Hoja-Suplemento.
Delantal para niñas de 9 á II años.-Núm. 29.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VI, figura 35 de la Hoja-Suplemento.
Vestido de crespón para señoras.-Núm. 30.
Este vestido se hace de crespón color crema. El fondo de falda, que es de satinete, va cubierto con crespón color crema y guarnecido en el borde inferior con
un volante plegado, de 30 centímetros de alto, cuyo
borde superior va cubierto con una cenefa estrecha y
bordada. El crespón va puesto de plano por delante y
fruncido por detrás. El corpiño, que es corto, va guarnecido en el borde inferior con una aldeta plegada; se
le complet-a con un chaleco adornado con bordado. El
cuello, recto, y las mangas van adornadas con bordado.
Chaqueta para jóvenes de 13 á 15 años.-Núms. 31 y 32.
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, figuras 19 á 23 de la Hoja-Suplemento.
Traje para niños de 6 á 8 años.-Núm. 33 y 34.
Para la explicación y patrones, véase el número 11,
figs, 11 á 18 de la Hoja-Suplemento.
Traje de playa para niñas de 3 á 4 años.-Núm. 35.
Vestido de batista roja con lunares de color crudo.
Falda fruncida. Blusa con pliegues de lencería en lo
alto; su borde inferior va sujeto con una cinta de goma.
Cuello plegado de batista cruda. Manga recta y larga,
que cae sobre un puño, adornado con otro puño plegado de batista.-Sombrero de paja de color, adornado
con una cinta roja.

l
1

Traje de campo para niñas de 7 á 8 años.-Núm. 36.
Este traje es de satinete azul zafiro, estampado de
rojo. Corpiño plegado en el hombro por delante y en la
espalda, y sujeto con un cinturón encarnado. Chaleco y
cuello del mismo color. Manga recta y larga, que cae
sobre un puño encarnado.

7

Vestido de fular liso y fular rameado.-Núm. 37.
Para la explicación y patrones, véase el núm. VIlI,
figuras 37 á 48 ~e la Hoj"a-Suplemento.

Casaca de seda rayada.-Núms. 38 y 39.
Esta casaca se hace de seda rayada, y va forrada de
suralt y guarnecida de encaje. Se cose en el borde inferior de los delanteros un paño de tejido de encaje, de

50 centímetros de alto, plegado, y que lleva por encima
una cinta de 6 céntímetros de ancho. La espalda va
guarnecida de un pedazo de encaje plegado, para el
cual se emplea un encaje de 33 centímetros de alto y
se la adorna también con pasamanería de cuentas y
cascabeles. El cuello y las mangas van hechos de pasamanería bordada de azabache; estas últimas terminan
en un fleco de cuentas.
Casaca de encaje.-Núm. 40.
Las figs. I á IV ( reducidas á la 15.ª parte) de la HojaSuplemento al presente número corresponden á este
objeto.
Se cortan para esta casaca dos pedazos de seda negra, y suralt como forro, por cada una de las figs. I y IV
reducidas á la 15.ª parte. Se. corta el canesú de detrás
entero por la fig . II y dos pedazos de encaje por la
fig. IU. Se reune el canesú desde I hasta 2; se frunce la
manga desde la estrella hasta ta estrella y se la pega
al canesú desde 3 hasta 4; se fijan sobre el hombro los
cinco parajes marcados con una cruz. Se reune el
cuello, se le pega á la casaca desde 6 hasta 7 y se le
guarnece con un encaje plegado de 2 § centímetros de
ancho. Se dispone después un paño de tela de encaje
de 2 metros 40 centímetros de largo y 46 centímetros
de alto en pliegues que se dirigen hacia atrás, de modo
que quede en 68 centímetros de ancho, y se le cose
bajo un cinturón de cinta, que tiene 3 centímetros de
alto. Se cose éste por el interior del canesú á 5 centímetros de distancia del borde inferior.

CRÓNICA DE MADRID.
SUMARIO,

Las c:u:istrofes en el gran rnundo.-La Duguefa de Cro¡.-Maria Pereira de
Bu:-hental.-La Cond.-sa de Pera!ta.-El Duque de Baena -Lutos en Ju.
gar de galas.-El único asunto fau•to .-Las bodas -Entre dos primos.La de la sen.o,ita de Caro y el Sr. Femánde1: del Valle.-La de la hija del
Sr. Na,·arro Rodrigo.-LOS TEATROS: El d.-1 PalNCIPE ALFo;,::so-El
d ..J Jardín del Buen Retiro -Otro nuevo coliseo.-EI del Tivou -El de
Reco\etos.-El de F11:L1P1.-Los Circos.

~ A presente crónica no está destinada, como
,~~ otras veces, á dar cuenta de las fiestas y
7
1~ .J saraos del gran mundo.

Hoy no es posible consignar sino desgracias é infortunios.
Las dos semanas que acaban de transcurrir no han sido notables sino por las catástrofes ocurridas en varias familias de la
aristocracia.
Cada día ha bajado al sepulcro una dama hermosa ó ilustre; un personaje político ó un hombre del gran mundo :-un industrial poderoso; un artista
distinguido.
Si fuera á enumerar cuantos han desaparecido rápida
é inesperadamente de nuestro lado, ésta sería una necrología larguísima y dolorosa.
No es posible, empero, dejar de consagrar algunas
palabras, algunas líneas siquiera, á los arriba citados.
Ocupaban demasiado alto puesto en la sociedad y en
el aprecio público, para qu~ pase desapercibida la
muerte de personas tan egregias.
. La primera que debe figurar en este lamentable recuerdo es la Duquesa de Crol, que durante algunos
años llevó los títulos de Duquesa de Osuna, de Benavente, y otros igualmente gloriosos en nuestra historia.
No ha muchos que volvió á casarse con un opulento
magnate beJ.ga, el Duque de Crol, sin perder por esto
el cariño á nuestro país, al cual visitaba con frecuencia.
Leonor Salm-Salm, de origen austriaco, ha fallecido
en el extranjero, á consecuencia de una peritonitis, á
la edad de cuarenta y nueve años.
Su belleza competía con su talento, y se había hecho
querer en todas partes por las cualidades de su espíritu y de su carácter.
~/'! (i

•••

También era extranjera de nacimiento-aunque había
llegado á ser española de corazón por su larga residencia entre nosotros-María Pereira de Bushental.
¿Quién-grande como pequeño-no la conocía en
Madrid? ¿Quién-viejo como joven-no había oído, al
menos, hablar de ella?
Su hermosura, su gracia, su ingenio, llegaron á ser
populares.
En sus juventudes llamaba la atención por los atractivos, por la elegancia, por el lu~o.
En su ancianidad-porque ha muerto á los ochenta
años-por su afabilidad, su desinterés, su amor á nuestra patria.
Hace algún tiempo su salón era el más brillante, el
más concurrido de la corte.
Todas las noches se celebraban en él espléndidos
banquetes, seguidos de deliciosas tertulias, bien en su
hotel de la calle de Recoletos, bien en su anchuroso
· proscenio del teatro Real, en el que citaba á sus numerosos amigos.
Después la vejez trajo los consiguientes. achaques:
María-según la llamaban sus íntimos-cedió al Veloz
Club el abono que tuvo siempre; no apareció ya en
los bailes ni en .los paseos; Hmitándose á comer diariamente con media docena de personas de su mayor confianza.
Los veranos los pasaba en Biarritz, en una casita de
la Atalaya, que comprara poco ha: después, al regresar
á)vladrid, tornaba á su vida de retiro y de clausura.
Ha dos ó tres meses . apareció la enfermedad que la
ha llevado al sepulcro:-la gangre11a senil-soportada
·c on valor y resignación portentosas.

óperas tan diferentes como Lucia di Lantnzermoor, Lucrecia Borgia, La Traviata y¡¡¡ Los Hugonotes!!!, siendo
oídas con gran benevolencia por aquel auditorio indulgente, que· escucha un instante y se marcha á tomar el
fresco; que acude tarde y se retira temprano, ó al revés, que va á última hora para asistir al acto postrero.
Excus1do es decir que los artistas son tan modestos
como el precio de las butacas :-una peseta.
Sin embargo, fuera injusto no hacer mención de las
señoras Bois Gilbert y Petrolani, ni del bajo señor Boezo,
que se distinguen mucho entre sus compañeros.

...

'

También la agonía de la Condesa de Peralta-aya ~~e
fué del difunto rey D. Alfonso XU y despué~ d~ .su htJ?,
el Soberano actual-ha sido notable por el esp1ntu reltgioso y cristiano de la noble dama.
La que hasta poco ha se llamaba)a señora de Tacón,
gozaba del cariño y del respeto de todos los que se
aproximaban á ella.
.
Para la familia Real era objeto de la mayor consideración habiendo en todas ocasiones recibido singulares
pruebas del afecto con que la distinguían así la Reina
Regente como sus hijos todos.
No se habrá olvidado de seguro un rasgo reciente de
aquella augusta señora, al cumplir la virtuosa difunta
los ochenta años: .S. M. la envió un magnífico ramo con
ochenta camelias blancas, subiendo más tarde ella misma á felicitar á la egregia anciana.

•
••

Todos los coliseos estivales, cual se puede suponer,
han abierto sus puertas; y los sainetes, las zarzuelillas,
las piezas más ó menos ligeras hacen el gasto en los
programas.
Las lectoras no querrán que les hablemos de esas flores de un dt'a-ó de una noche-que pasarán sin dejar
memoria siquiera de su nombre.
Hagamos mención de Trafalgar, que verificó al cabo
su aparición en Apolo, y que ha obtenido un éxito más
de aparato escénico que de mérito literario.
No obstante, Javier de Burgos no es un cualquiera, y
hay trozos y escenas en su obra que recuerdan al autor
de Cádiz y de Los Valientes.
· Las señoras Górriz y Sofía Romero; los señores Romea
y GamerCi (?) son acreedores á mención especial entre
los que han dado á conocer la composición patriótica
del Sr. Burgos.

•••

Una de las figuras más conocidas de la aristocracia
moderna era. la del Duque de Baena, que sólo contaba
sesenta y cuatro años al expirar.
De gallarda presencia, de afable trato, de entendimiento cultísimo, conquistaba fácilmente al que por
primera vez le hablaba. ,
,
Militar en sus juventudes, ha ·muerto después de haber desempeñado la embajada de España en Roma.
Era por su familia Conde de Sevilla la Nueva y Vizconde de Mamblas¡ y por su enlace con una hija de los
Condes de Alta mira, Duque de Baena y de otros titulos,
cedidos á sus hijos D. Mariano y D. Francisco.

'

•
•·•

Sabíamos que los individuos se transportaban de un
punto á otro-por lejano que fuese-por ejemplo, de
Madrid á Manila ó á Pekín; pero hasta ahora ignorábamos que los teatros se trasladasen sin dificultad de un
barrio de la capital al opuesto .
Esto acaba de suceder con el titulado antes de cMaravillas• y del cTívoli • al presente.
Primitivamente estaba situado á lo último de la calle
de Fuencarral, vecino á la antigua puerta de Bilbao:
hoy existe en la calle de Felipe IV, frente por frente
del Museo de Bellas Artes.
Le doy el parabién por el cambio de domicilio, que
le asegura mayor y mejor parroquia en las noches del
estío.
Del Salón del Prado hasta allí sólo hay que andar
cuatro pasos, y los que se aburran en las sillas del famoso paseo, irán á buscar distracción en la vecindad,
donde la tropa que acaudilla el célebre Julio Ruiz hace
reir constantemente al auditorio.
Dos rivales tiene, empero, muy cerquita: Felipe, que
es una adyacencia del Jardín del Retiro, y el teatrillo
de Recoletos, fresco y ventilado como pocos.
Los espectadores suelen visitar los tres cada noche,
asistiendo aquí á una pieza, allá á otra, y acullá á la
tercera.
Háccnles terrible competencia á los tres otros espectáculos de novedad, en que el agua figura como elemento principal.
Ya he hablado del Circo de Colón y de sus nadadoras: pues bien, anoche se 1_:.a dado á conocer en el de
Parish una legión de r--~res que ejecutan toda clase
de travesuras sobre ~ "-lb.ido elemento.
Las opiniones está'.,1 divididas acerca del mérito-físi•
co, entiéndase bien-de las de la plaza de Alonso Martínez-autes de Santa Bárbara-y las de la plaza del

•••
Estas crueles é inesperadas pérdidas han hecho trocar las galas por los lutos, que lleva casi en totalidad la
grandeza española, obligando á suspender toda clase
de fiestas y recepciones.
Coincidiendo con el calor, la corte ha entrado en el
período del marasmo y de la atonía: no hay que esperar
ya placeres ni diversiones, y la emigración veraniega
comienza á alejar de Madrid numerosas é importantes
familias y personas.
La clausura del Parlamento, que no se halla tampoco
distante, acabará de imprimirá la capital la fisonomía
triste y desanimada de los días estivales.
Las bodas son, pues, los únicos acontecimientos de
las dos semanas últimas.
Dos primos hermanos, hijos de los Marqueses de Urquijo y de Cubas, se han unido con vínculos indisolubles
la semana anterior; ayer han contraído también matrimonio la Srta. de Caro, descendiente de los Marqueses de la Romana, con el joven mejicano Sr. Fernández
del Valle, quien ha recibido como regalo de su linda
esposa un título de Marqués de nueva creación, fundado en su propio apellido.
El 10 del corriente recibirán también la bendición
nupcial una graciosa hija del ex ministro Navarro Rodrigo-presidente ahora del Tribunal Mayor de Cuentas-y el distinguido ingeniero Sr. Arroyo.
Creo que este último enlace cerrará la serie hasta el 1
próximo otoño, en que se verificarán otros ya convenidos y arreglados.

Rey.

•••

(

Donde hay todavía concurrencia numerosa y basta n
te animación es en los espectáculos públicos.
El coliseo del Príncipe Alfonso, que tiene en el turno
impar abono considerable, es el centro de la gente elegante y de buen tono.
En sus palcos se ven cada noche damas hermosas é
ilustres; sportsmen y clubmen conocidos; hombres políticos importantes, y hasta notabilidades académicas.
Los artistas de la compañía de opereta italiana-recibidos fría, casi hostilmente en la primera representación- han acabado por imponerse al público, por ser
objeto de aplausos y de ovaciones frecuentes.
La verdad es que no mere ;en ni cet excl:s d' honneur
ni cetl' indtgnite: la verdad es que ni son dignos de censura ni de entusiasmo.
¡ Cuesta tan poco el oirlos ! ¡ Es tan módico el precio
de las localidades!
He ahí sin duda por qué los espectadores, severos al
principio, han sido indulgentes al fin, y se contentan
con lo que les dan por precio realmente insignificante.
Las obras antiguas, las operetas conocidas, han logrado mejor éxito que las nuevas: Donna Juanita, Boccacio, flatinz'tza, han sido más aplaudidas que C!tin-koka y que Un viaggio t'n A/frica.

;'
l

i:

•

.,., Aseguran éstos que las primeras son más bellas y elegantes: pretenden aquéllos que las últimas poseen cualidades de que las otras carecen.
Sea lo que fuere, lo positivo es que la competencia
excita la curiosidad, y que acaso el antiguo Circo de
Price se vea tan animado las demás noches como lo ha
estado hasta ahora los martes, ó sean las e noches de
moda•.
EL MARQUÉS DE V ALU ALEGRE.

i

J

FLOR DEL ALBA.
( Con t in uaci 6n .)

IV.

1empo se d es I'izo' rap1
o como siempre
t·
' 'd
·
aplicando el suave bálsamo del consuel~
sobre las heridas más profundas; la primer
sonrisa que se dibujó en el rostro del mo.
linero después de la muerte de su amada
~ compañera, fué al oir cómo el pequeño Ja,.
vierín balbuceaba algunas palabras en esa
l
charla encantadora de los niños, tan ininteli'
gible como el gorjear de los pájaros. Flor llegó
á cumplir los trece años y el huerfanito concluía
apenas el primer lustro, cuando un acontecimiento
imprevisto vino á trastornar aquel pacífico hogar, trayendo á él la ruina y la desolación.
Los negocios del viejo Alba, más prósperos cada día
le obligaban á ir á la feria de Granada, donde debí¡
realizar varias compras y ventas que habían de traerle
grandes ventajas. Marchó, pues, con mil encargos de sus
vecinos, prometiendo á Flor contarle cuanto viera de
notable en las carocas de la plaza de Vib-rambla y en la
famosa fiesta del Corpus, así como traerle un pañuelo
azul de rica seda, zarcillos de filigrana de oro, y dulces
de la feria¡ ofreció también volverá los ocho días, y se
ausentó con la tranquilidad del que no recela CJ.mbio
alguno en el itinerario que se propone seguir. ·
Pero transcurrieron los ocho.días y Pedro no pareció¡
•

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•••
El que hace, empero, ruda competencia á la sala del
paseo de Recoletos, es el Jardín del Buen Retiro el
cual, gracias á la tempetatura tórriC:a que disfrutam'os
se ve lleno casi diariamente.
'
Martes y viernes son los festivales de la Sociedad de
Conciertos, cuya orquesta dirige con su reconocida
competencia el maestro D. Manuel Pérez-aquel á quien
en su primera juventud llamaban todos A1anolito · aquel
en fin, cuyo violín se dejaba escuchar en los' sarao~
del gran mundo.
Ahora el alegre mancebo es un hombre serio y formal¡ ahora durante el invierno alterna con Mancinelli
en la dirección de las masas musicales del teatro de la
plaza de Oriente, y el verano hace al~rde de su pericia
en las fiestas en plein air, que dicen los franceses.
Hasta hoy se han cantado en ·et teatro -veraniego

293

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO __DE LASº FAMILIAS.

Durante sus últimos días, María Bushental ha dado
ejemplos dignos de alabanza. .
. . .
.
Blasonaba de gran indiferencia en los prmc1p1~s rehgiosos, y, sin embargo, antes de mor_1r ha a~J1;1rado
sus errores 1 reconciliándose con la Iglesia y rec1b1endo
los sacrame ntos de modo re3.lmente edificante.

1

29.-Dela
•• 9

xplic. y pm
delaHo.

L

después otra sema~a, y luego un mes sin que cesara
tan extra'lla ausencia: la angustia de Flor no puede explicarse, y en vano procuraba averiguar la suerte que
habría cabido al autor de sus días: nadie le había visto
después de la feria¡ así el asombro era grande y la inquietud no menor.
Mes y medio transcurrió de este modo, y aunque nadie se atrevía á decirlo, la certidumbre de una desgracia misteriosa oprimía los corazones: sabíase qué el
molinero había llevado á Granada todas sus economías,
y era de temer que esto hubiese despertado alguna ambición de los que ~on capaces de llegar hasta el crimen.
Así, los vecinos de los caseríos más próximos, llenos de
lástima hacia los huérfanos, y deseosos de que no les
faltase pan; con una generosidad frecuente por dicha
en la pobre provincia de Almería, se impusieron la diaria obligación de ir á casa de Pedro y hacer por turno
el trabajo que éste hubiera debido desempeñar.
Precisamente un año antes del día que empieza este
relato, la reunión de gente en el molino era una tarde
bastante numerosa; el banco de material que adosado
al muro se extendía á ambos lados de la puerta, estaba
lleno de labradores y aldeanas, taciturnos ellos, y comentando ellas con volubilidad la misteriosa desaparición del viejo Alba, cuando á lo largo del camino se
dibujaron las siluetas de un hombre y una mujer, ,inetes ambos en andadoras mulas.
Las conversaciones se suspendieron, y despierto con
fuerza irresistible el aguijón de la curiosidad, las personas allí reunidas procuraron concentrar toda la actividad de sus sentidos en el de la vista, con el fin de detatallar perfectamente á los viajeros. Caminaban éstos
reposadamente, y á medida q~e disminuía la distancia,
notaban con asombro los vecmos que las mulas llevaban vistosos jaeces, en los cuales no se habían escaseado borlas y .madro~os de vivos colores: la cabalgadura de la mu1er tema. además como dos jamugas, y
para hacer blando el asiento se habían añadido un par
de almohadas, cuyos almidonados faralaes sobresalían
bajo el doble vuelo de los refajos azules que ostentaba
la viajera.
¿ Cómo pin~ar la estupefacción de las buenas gentes,
cuando un gnto ahogado de Flor del Alba les hizo reconocer en el que venía al mismo tío Pedro? Trémula,
palpitante y c;lesencajado el rostro por la emoción, la
niña tendía su rígido brazo para señalará los que llegaban, incapaz de moverse ni hablar: mientras Javierín
asustado del grito de su hermana, se abrazaba á ella, Y
a_lgunas mujeres acudía~ para suj~tar á la huérfana, por
s1 aquel estado cataléptico romp1a en convulsiones el
molinero llegaba con su compañera y se apeaba ~on
extraña tranquilidad, sin contestar apenas á los saludos
y preguntas que todos le dirigían.
¿P.ero era efectivamente el tío Pedro aquel hombre
que en mes y medio había envejecido diez años, de aspecto frío, indiferente con sus hijos, á quienes parecía
no ver, y que mostraba en el semblar.te una expresión
de singular atontamiento? Dirigió extrañas miradas hacia donde estaba Flor casi sin sentido, y murmuró con
acento de mal humor:
-¡Diablo de muchacha, ni que me viera venir del
otro mundo!
-Es que te ha creído mue!to, como te juzgábamos
todos, compadre-le respondió severamente el más antigu? de sus amigos, que había sido padrino de Jav1enn,
Pedro no contestó; tenía puestos los ojos y el alma
en la mujer que con él venía, y acudió solicito para
ayudarla á bajar de su cabalgadura, lo que ella hizo con
ligereza: una vez en el suelo, la empujó suavemente por
los hombros, y la presentó á sus vecmos con estas lacónicas frases:
-Mi mujer.
La sucesora de Eulalia miró fríamente á los que la
rodeaban, y, á pesar del asombro que se tradujo en todos los semblantes, comprendió bien que no era favorable la impresión que hacia: morena, huesosa, con el
cabello negro ligeramente rizado, la única facción no~
table eran los ojos, grandes y negros, pero de mirada
dura¡ un lunar muy pronunciado en el lado izquierdo de
la boca, cuyos labios tenían el rojo de la púrpura daba
un no sé qué de picante á la fisonomía, y hacía Í,rovocativa su sonrisa; no podía en rigor llamársela fea, pero
tampoco era hermosa, antes bien, terriblemente repulsiva: en cuanto á su edad, no era fácil precisarla pero
seguramente había cumplido cuarenta años.
'
Una vez hecha la presentación que pudiéramos llamar
oficial, el tío Pedro manifestaba honda turbación 1 y por
lo inquieto de su aspecto dejaba adivinar que habría
querido desaparecer aunque fuese en el centro de la
tierra: l3;s interrogadoras ~iradas ?e sus amigos; el aire
de desafio con que la recién vemda tomaba posesión
del hogar que le pertenecía; el estado de Flor, que
continuaba sin sentido, le producían extraño malestar
y volvía prudentemente los ojos, procurando leer en los
de su esposa la linea de conducta que debía seguir.
Esta situación violenta para todos la cortó resueltamente el padrino_de Javierín; tomó su montera, y al po- ~
nérsela, balbuceo algunas palabras de enhorabuena á
los nuevos esposos, iniciando así la despedida que siguieron los demás, no sin dirigir compasivas miradas al
grupo que formaban Javierín abrazado á su hermana
que parecía muerta, y la pobre vecina que acompañab~
á los niños en ausencia de su padre.
Una vez solos, Ramona, que éste era el nombre de la
mujer del molinero, rechazó sin cumplidos á la anciana,
levantó en sus robustos brazos á Flor, como si hubiera
sido una pluma, y dirigiéndose á Pedro, le dijo con el
tono de quien está acostumbrada á ser ciegamente obedecida:
-Anda delante y enséñame el camino; preciso es
hacer algo con esta chiquilla.

-Vaya, Petrola, muchas gracias, y hasta otro día¡ ya
ajustaremos cuentas despacio-murmuró el molillero,
todo aturdido al verse obligado á despedirá la anciana,
pues el desprecio que Ramona hacia de ella no daba
lugar á que permaneciera allí ni un momento más.
Arrojada tan de improviso del hogar que había guardado fielmente, la buena mujer dominó su dolorosa sorpresa y hasta su poco de ira, para replicar con aparente
indiferencia:
-Entre amigos honrados, cumplimientos excusados;
ya vendré por mi hatillo la semana que viene; buenas
tardes, vecino y la compañía.
Ramona, que llegaba al umbral, ni volvió la cabeza ni
se dignó responderle¡ la mujer penetró en la casa en
pos de ella, asió su mantón, se envolvió en él, tornó á
salir y emprendió con paso apresurado el camino de la
aldea; pero cuando estuvo segura de que no podía ser
vista I el falso edificio de su fortaleza vino á tierra en un
momento; echóse á llorar, y hondos suspiros brotaron
de sus labios¡ quería mucho á los pobres huérfanos, que
le recordaban sus nietos muertos hacía poco, y como
preveía que de aquel matrimonio iban á sobrevenir males sin cuento, no podía dominar su aflicción.

v.
¿Qué mal genio había influido en el destino del honrado Alba para darle tal compañera? ¿Quién era Ramona?
Difícilmente hubiera podido trazarse su árbol genealógico: hija de la casualidad, fué criada en el abandono
y la miseria, llegando á la juventud con .mio un sentimiento, la pasión al oro: él era el ídolo á quien lo
sacrificaba todo, y la constante preocupación de su espíritu aventurero; mas por una aberración fatal, desgraciadamente no tan rara como pudiera suponerse, su
holgazanería era igual á su ambición: así, jamás pudo
conseguir el ideal que perseguía, llegando en cambio
hasta abismo tan profundo, que para vivir tuvo que
reunirse á una compañía de saltimbanquis, y poner al
servicio de aquella tribu nómada sus servicios é inteligencia¡ vestirse de oropeles y colores vivos para llamar
la atención, hacer papeles de adivinadora, mujer salvaje, dócil magnetizada, cómica y bailarina, á fin de
atraer gente á la barraca en las ferias donde concurrían,
y llegar á ser en la ambulante compañía una de las artistas más difíciles de reemplazar.
Todo lo habría sufrido con gusto aquella mujer, si
al menos hubiese tenido dinero con la abundancia que
deseaba¡ pero mal pagada casi siempre, tratada por
sus amos con brutalidad sin limites, y precisada á fingir
de continuo para divertir á. un público grosero, amasó
tanta hiel en su corazón y devoró en secreto tantas hu~
millaciones, que si sus sentimientos hubieran sido visibles, habrían aterrado hasta á los más escépticos.
La segunda noche de feria en Granada, y después de
una alegre cena para solemnizar el último contrato, .Pedro, que debía marchar al día siguiente, fué con dos
amigos al teatro de los saltimbanquis¡ y como nunca
había visto nada semejante, quedó deslumbrado. Ramona, sobre todo, le pareció algo sobrenatural, ya en
los ejercicios de prestidigitación, ya en el canto y baile,
ya, en fin, en las múltiples galas de ingenio que lució
aquella noche en que se decidió el destino del molinero.
Diestra para adivinar los sentimientos que inspiraba,
y deslumbrada por el aspecto de labrador acomodado
que Alba tenia, la taimada mujer le hizo desde luego
blanco de sus tiros, y podemos afirmar que ni uno perdió: insinuante, graciosa, tímida unas veces y atrevida
otras, buscó sin aparentarlo una ocasión para que él
pudiese hablarla, y entonces representó el papel de
víctima, mejor que lo hacía en las tablas, conquistando
su voluntad de tal suerte, que ni un momento pudo dudar de la victoria.
¿A qué descender á detalles? Quince días después, el
molinero proponía una boda que era el objetivo de Ramona desde que le conoció: tuvo ella, sin embargo, habilidad para fingir repugnancias y hacerse rogar hasfa
aparentar que cedía á las ardientes súplicas del enamorado Pedro : por fin, traídos pronta y secretamente los
documentos precisos, la barraca de los ambulantes artistas se vistió de gala, y distribuidos convenientemente
los papeles de parientes y amigos cariñosos, verificóse
una boda que era asunto de fiesta y burla para los saltimbanquis, y debía ser para el molinero la tragedia de
su tranquilidad.
VI.

Ya hemos visto de qué manera se posesionó Ramona
de la vivienda conyugal¡ así, cuando después de tres
días pasados en un abatimiento y soñolencia que nada
bastaba á disipar, volvió Flor á la realidad de la vida,
halló á su madrastra tan dueña de todo, que parecía
haber habitado allí desde el día que nació. No intentó
siquiera la hija del molinero contrarrestar este dominio¡
comprendió lo inútil de la lucha, y se resignó desde
luego¡ pero las lágrimas que derramaba á solas decían
claramente cuán duro le era ver á otra mujer en el lugar de su adorada madre.
¿Comprendía Pedro los sufrimientos de su hija? ¿Sentía compasión por ella? Casi podemos afirmar que no,
según el despego con que la trataba y la indiferencia
q?-e parecía t~ner. ~e.cuanto le correspondía: pasábase
d1as enteros sm dmgule la palabra, y cuando se reunían
á la hora de comer, siempre hallaba ocasión de reprenderla, instigado por Ramo na, que aborrecía á su entenada desde el punto que la vió.
_¿ Qué causa podía tener _es7 odio, solapado pero ternble, como todos los sent1m1entos de la ex saltimbanquis? Muchas, y acaso la primera la perfecta hermosura

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llonado.

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15.- Cuello para señorltu.

3-1. - Eapalda de la bluta del traje
para niños de 6 á 8 años.
Véase el dibujo 33,

32.- Eapalda de la chaqueta
para Jóvenes de 13 á 15 años.
Jllase el dibujo 31.

Núm.
centím
termina
Núm.
rayada e
cho;va
4

1

2-1.- Espalda del abrigo
para niñas de 3 á 5 años.

28.- Etpalda del Vettido
para niñat de 6 á 8 añoa.

Estev
negros;
tes frun
tres hile~
falda va
remetid~
Médicis;
el cuell

i

Véase 1tl dibujo 23

lllaH 1tl dibujo 27,

26.-Chaleco del traje marino
para niñot de 4 á 6 añot.
lléas1t el dibujo 25 .

22,- Delantero del veat:IH
parajdvenes de 13' 1511ea.
lllau el dibujo 21,

17,- Clnturdn.

Esta
rrada d

pelo ne
recorta
de cuen

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das en

L

.,

frunce s~
Vestid
Para
ras I á

13.- Chaqueta con esclavina para señoritas.
Explic. !I pat., núm. IX, figs, 49 á 55 de la Hola-Suplemento

14.-latiftl!ie de percal estampado.
Expllc. y pat., núm. 11, fifls, 30 á 34 de fa Ho/a•Buplemerrto.

Abr
Para
guras 2

Traje m

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ras 62 á

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21.-Yestldo para Jdvenet
de 13 á 15 añot. Etpalda.
VL.ss aL DIBUJO U,

19.-Yutldo para se6orlt11.

Eitpllc, y pat., núm l,fitJs. 1 á 10
de la Hoja.Suplemento.

23.-Abrlgo para nlñ11
de 3 á 5 añot. Delantero.
VfAS&amp; SL DIBUJO 2'4,

Explfc. y pat., núm. IV, fitJI, 24
deJa Hoja.Suplemento.

á 29

25.- Traje marino para niños
de 4 á 6 añot.
Explic. y pat., núm. XI, fitJs. 82 á 72
de la Hoja.-.Suplemento,

.-Delantal para niñaa
de 9 á 11 años.
/c. y pat., núm. YI, fitJ, 35

27.- Yutldo para niñ11
de 6 , 8 añoa. Delantero.
Vbu

de la Hoja.Suplemento.

1tL DIBUJO 28.

Expllc. y pat., núm . X, Jigs. 60 á 81
de la Hoja.Suplemento.

'

30.-Yestldo da creapdn
para señora,.

31. Chaqueta para Jdvenea
lle 13 á 15 años. Delantero.

33.- Trtje para niños de 6 á 8 añoa •
Delantero.

Vi.Asa EL DIBUJO 32.

Vbsa EL DIBUJO 3+

Exp/ic. y pat., núm. 111,JitJS, 19 á 23
de la Hoja.Suplemento.

Expllc. ¡¡ pat., 1túm, 11,Jifl!I, 11 á 18
de la Hoja-Suplemento,

20.- Eaclavlna de armure de seda.

�296

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

de la niña, el candor que reflejaba su rostro, que hacía
morir de envidia á la que jamás tuvo derecho para ostentar tan bendita aureola; la simpatía que inspiraba á
cuantos la conocían, y hasta la destreza angelical con
que soportaba las injusticias y el mal trato de su madrastra, y que ésta calificaba de hipocresía. El hecho es
que, alentada por la paciencia del molínero, y segura
del ascendiente que sobre éJ tenía, Ramo na se gozaba
en h_umillar á Flor de.continuo, hacíala trabajar sin descanso, no le permitía el descuido más leve, y como si
esto no fuera bastante, la abrumaba con insultos y palabras soeces, capaces de rasgar cuantos velos de inocencia envol~ieran aquel corazón de catorce años.
He aquí por qué las lágrimas de la hermosa niña co·
rríat,1. á mezclarse con la turbia corriente del Andarax;
la vuelta al ffiolino era casi siempre seguida de una es•
cena violenta, en que la pobre criatura apuraba tor·
mentas sinnúmero, y gracias cuando las huesosas ma•
nos .;le la arpía no dejaban dolorosas señales en sus
miembros rendidos de trabajar.
Javierín era el único que osaba luchar con aquella
voluntad de hierro que pesaba sobre todos: en su candidez, tenía audacias increíbles, que por un fenómeno
extraño, en vez de enojará Ramona, provocaban su
•risa¡ cuando la veía pegará Flor, la amenazaba tembloroso de rabia y con los ojos encendidos, plientras sus
rosados labios, contraídos por la cólera, repetían balbucientes todas las frases que oía á la madrastra y que
ésta acogía con estrepitosas carcajadas. Muchas veces
la intervención de aquel diminuto ser evitaba á la hija
del molinero una lluvia de insultos y golpes¡ Ramona,
quizá por espíritu de contradicción, se empeñaba en
apaciguar al huerfanito, y hasta llegaba á solicitar sus
caricias, que él le negaba siempre; pero entretanto dejaba tranquila á la aterrada niña.
Las circunstancias anormales que rodean á algunas
criaturas despiertan sus inteligencias antes de tiempo;
pero hacen brotar más cizaña que trigo en los mejores
corazones. Así sucedía á Javierín: la maldad de la esposa de su padre se infiltraba en su ser y le hacía experimentar anhelos de venganza y delirios de soberbia,
que, semejantes á las tormentas de verano, se deshacían en lluvia de lágrimas¡ sentíase capaz, á pesar de
su pequeñez, de exigir, como en la pena del Talión, ojo
por ojo y diente por diente á la extraña que tanto hacía
padecer á su !terma11ica ( único y grande amor de aquel
alma de niño ) ; y como velaba .estos sentimientos con
un disimulo superior á su edad, no juzgamos aventurado suponer que, si el destino le dejaba mucho tiempo
al lado de su madrastra, llegarían á perderse las buenas
semillas que Flor había procurado sembrar en su pecho,
y crecerían sólo en él malas hierbas de torcidos afectos
y perversas inclinaciones.
ISABEL CHEIX.
(Coritinuará.)

CARTAS A UNA MADRE.
XIU.

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1 .
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-~ rl,:=~N asreac1ones e1am11aqueson mev1ta-

i:;¡~ /~ • bles, el único medio de vivir en paz es el
m
j -~ ceder mucho y el de llevar consigo un
~ ~t profundo espíntu de conctliación y de pa~

ciencia, ten esto presente, querida Luisa,

t en tus relaciones con tu madre política, y
Y-"''-"'••,,.,.., no lo olvides, aunque la veas hostil, disgus;

gra~ia es siempre respetable , sobre todo para el que
alcanza una posición social ventajosa. Tuya y de tus hijas es ahora la ventaja 1 y tuya y de ellas la obliga:ción
de ceder y de perdonar.
En cuanto á tu marido, tiene tanto talento que pronto
se apercibirá de que tu conducta hacia su madre es 10'
que debe él desear en el fcndo de su alma¡ y es tan
bueno, que sabrá recompensar tu bondad con ese afecto
serio y profundo, cuya base son las altas cualidades del
alma. El marido no está siempre enamorado, pero las
nobles cualidades obtienen siempre en un hombre bien
nacido la estimación y el cariño.
Ahora, amiga mía, debes hacer economías para que
tu madre politica siga viviendo como hasta aquí, sin
padecer privaciones. Que las niiías aprendan á confeccionarse sus vestidos y su ropa blanca, que aprendan
también el gobierno de la casa, que dirijan la cocina
como la costura, y el dinero parecerá crecer en tu casa.
Trabajad, economizad, no hagáis deudas / y tendréis
siempre en vuestro hogar una paz profunda, bien que
va siendo ya muy raro en el hogar doméstico.
e Si alguno os dice"que podéis llegar á ricos, ó solamente vivirá vuestro gusto de otra manera que por el
trabajo y la economía, desconfiad de él; es un bribón
que os quiere enga'ñar. &gt;
Franklin es quien dice esto: Franklin, que llegó por
el trabajo y la economía, des'de la posición más humilde, ~
á los más altos cargos de sú país I y nunca se ha dicho
en las cosas prácticas de la vi!1a una verdad más exacta.
Una distinguida escritora añade que e la economía es la
pared maestra de una casa, y la que sostiene todo el
edificio.&gt;
Cuando tú llegues á la ancianidad, Dios I que tiene la.
llave de los corazones, te recompensará en tus hijas
cuantas virtudes hayas practicado y les hayas ofrecido
en ejemplo. Su buen sentido les dirá que si tú, no siendo
la madre de esa pobre y anciana señora, la has amparado y recogido en tu casa, ellas, que son tus hijas, tienen doble obligación de amarte, de cuidarte y de pagar
la deuda de esa virtud, y tu vejez será dichosa y rodeada de cariño.
Veo con mucha alegría que no me había engañado, y
que tus hijas pueden ya seguir el camino del bien, que
es el del trabajo. Laura, en los ratos que sus estudios y
sus cuidados domésticos le dejan libres, se dedica á
ensayos literarios, aprendienPo á traducir, ó, más bien,
á arreglar del francés y del inglés algunos pequeños
trabajos. Sin desanimarla en sus tareas, no permitas
que emplee en ellas más que los ratos perdidos. La literatura debe_ ser en la mujer una de sus ocupaciones,
pero no la única ó Ja primera¡ porque si, como es de
esperar, Laura crea un hogar y una familia, tu hija
tendrá que atender, ante todo, á sus deberes de esposa
y de madre, y sólo podrá cultivar las letras como solaz
de su espíritu y no como profesión.
Blanca me e~cribe, y me dice que ella se dedica al
dibujo y á la música, y que estudia con afán • para
cuando lleguen los d_í.-s matos &gt;, como la dice mamá. No
entristezcas el espíritu de tus hijas con presagios funestos I querida mía. Todo hace creer que los días malos
pasaron ya, porque Dios nos da á cada uno días de sol
y días sombríos; pero ¡amás son éstos más dolorosos
que lo que pueden soportar nuestras fuerzas. Casi perdida tu fortuna personal, perdida aquella belleza que
sostenía la frivolidad de tu pensamiento y tu constante
deseo de agradar, estoy segura de que ahora te dedicas
á tu familia y fijas en el hogar todo el interés de tu vida.
Piensa en tu excelente marido, tan afectuoso para tus
hijas, tan indulgente para ti, y haz de él tu único amigo
y el objeto primero de tu interés.
Blanca me habla de tu madre política, y me la describe así: c. Es una señora muy _flaca y muy triste. Papá
nos ha mandado que la llamemos abuelita, y yo no sé
ppr qué j pero mamá nos ha mandado que obedezcamos,
porque tampoco somos hijas de su actual marido, y sin
embargo, éste nos quiere como padre: tendremos que
obedecer. &gt;

' tada y displicente: triunfa de su pueril descontento con una conducta dulce, sincera, igual:
no se necesitan grandes esfuerzos para alcanzar
la victoria en un caso que no es extraño, porque
jamás las suegras y las nueras han vivido en armonía
eJl los primeros meses de intimidad, y, sin embargo,
muchas, aunque ahora te parezca imposible, han llegado á quererse tiernamente. ¿Qué es preciso para
MARÍA DEL PUAR StNUÉS.
triunfar de la malevolencia de esa pobre anciana? Moderación, responder poco ó nada á las inculpaciones,
cualquiera que sea su inoportunidad, aprovecharlas
cuando tienen un lado aceptable, y dejar ver francaDISCRECIÓN
mente que sabes apreciar la lección por amarga que sea
su envoltura.
(:\~""'
TuS hijas tomarán de esta noble y digna conducta un
.. . _· 7,r,:;. , ~ N una hermosa tarde de primavera el joven
saludable ejemplo, comprenderán que sabes vencerte,
¡¿sj ~m, '7. sjo-rtsman Baroncito de Versalegre subía
y admirarán tu fortaleza moral, tu dulzura y tu abnega•
~
la monumental escalera del hotel Azulás,
ción: en su amor y su estimación hallarás tu más dulce
Q ~t en la calle de Serrano, para acudir á la
recompensa, y seguirán por el sendero que les has in· cita que le había dado la señora de Azudicado, no sólo respetando y amando á esa pobre sef ' ~ lás, joven y hermosa viuda del riquísimo
ñora desposeída hoy de su fortuna, sino á ti también
~ banquero catalán del mismo apellido.
como justa recompensa de tu virtud.
¡Tenía el aspecto de hombre dichoso!DesCualquiera que sea la sinrazón de tu madre política,'
la copa del sombrero, reluciente como un tubo
no te quejes nunca de ella á tu marido; demuéstrale
chimenea barnizado, hasta la punta de sus zaque posees una alma elevada y que está muy lejos de
patos de charol, más brillantes que si fueran estoda vulgaridad. No agries contra la pobre señora el
pejos, aparentaba el chic más espléndido, irreprochaalma que le has arrebatado, sino hazle ver, por el conble: elegante nudo en la corbata, ramito de flores en el
trario, que en vez de perder un hijo, ha ganado una
ojal del smocking, retorcido bigote rubio, guantes amahija.
rillos finísimos, puños y cuello de inmaculada blan¡ Bienaventurados los que son dulces! dice la palabra
cura .....
evangélica; y en efecto, yo he visto el efecto producido
En la mañana de aquel mismo día, mientras galopaba
sobre; una suegra intratable por un pequeño objeto ofreen su fogoso caballo Ador:f por el paseo de carruajes del
cido por la esposa de su hijo: era una pequeñez, un ob- Retiro, al estribo izquierdo del landeau del banquero, la
jeto sin más valor que el representar esta dulce frase;
viudita de Azalás se había dignado dirigirle amables
¡ he pCnsado en ti!
sonrisas; y luego, al 5:epararse en la calle de Alcalá, díEra una cartera para guardar pañuelos, bordada y jole, mejor dicho, murmuró estas palabras:
perfumada. A veces una flor, una fruta ofrecidas con
-A la tarde ..... á las cinco ..... ¡estaré sola!
ternura y con gracia, han ganado un corazón rebelde.
Tres meses hacía ya que el Baroncito de Versalegre
Enseña á tus hijas, y aun más á Fernando, que cuanto obsequiaba en público á tan linda señora, tres meses
más desgraciada sea su abuela-y como á tal deben mi- que la rodeaba de todas las distinciones propias de una
rar á la madre de tu esposo- cuanto más pobre de
~orte asidua y amable¡ y él, que tenía la _pretensión de
bienes de fortuna, más miramientos se merece. La des- Juzgar de una mujer al primer golpe de vista, declaraba

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1t~
"°

7

I

297

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDl&lt;'.:O DE LAS FÁMILI-AS.

lealmente que la hermosa Catalina ( así se llamaba Ja
viudita) era un enigma indescifrable como una antigua
inscripción egipcia.
¡ Y había roto sus viejas relaciones con una bella señorita, Juana .de Marlés, también catalana I sólo por
complacerá Catalina, y eso que era la rica plebeya de
los cabellos de oro, segúIJ. se la nombr~ba en los círculos de la elegancia madrileña, por su espléndida cabellera veneciana!
-¡ Diantre ! - se decía el Baroncito. -La verdad es
que cada día se presenta más difícil esta hermosa mujer.
¡Y conmigo, nada menos; con un hombre que ha sido
amado largos meses por ]nanita de Marlés, la más linda
de la corte!
\
Y el Baroncito subió la escalera, opfimió el timbre de
la puerta de entrada, y dió su nombre y título al lacayo
de verde libre.a , que le preguntó con voz meliflua:
-¿ Qué desea el señor?
-Deseo ver á la señora de Azulás ..... Me espera .....
Soy Ernesto de Versalegre, barón .....

•
•
En efecto, la señora viuda de Azulás esperaba á Ernesto en una bellísima serre ó invernadero, que tenía
comunicación con la sala principal del palacio, aunque
oculta con magníficas plantas ornamentales.
La viudita estaba elegantemente vestida con graciosa toilette de crespón de la China, de color amarillento,
que armonizaba á la perfección con el tipo de su belle~
za, y aparecía reclinada indolentemente en mullido di•
ván, y bajo espeso toldo de plantas verdes y de anchas
hojas.
-¡ Que entre !-dijo al lacayo, cuando éste la anunció la visita del Baroncito de Versalegre i y en seguida
se dibujó en sus labios una sonrisa enigmática, adorable mezcla de placer y de temor, con un ligero tinte de
malicia.
·
El Baroncito entró, sombrero en mano, y saludó con
exquisita corrección y finura, sentándose enfrente de
la joven, en una silla de paja inglesa.
Naturalmente, se empezó á hablar del matinal paseo~
y luego la conversación giró sobre asunto de mayor intimidad.
-¡Aseguro á usted-decía Ernesto-que la amo con
locura, si, con locura!
-¿Dónde está la prueba ?-preguntóle sonriendo la
viuda de Azulás.
-; Dios mío! Si se me presenta ocasión.:... yo se la
daré bien cumplida.
-¿_Sería usted capaz de todo por mí?
-¡De todo!
-¿De la abnegación más absoluta?
-¡Lo juro!
-¿Luego podré contar con su auxilio en cualquier
circunstancia?
- ¡ En cualquiera, señora!
- Y si yo le prometiese un poco ..... ¡ sólo un poco!.. ...
de la felicidad que me está pidiendo hace tres meses,
¿sería usted tan reservado que no lo dejara comprender
ni á su misma sombra?
-¡ Ah, Catalina!-exclamó el joven, poniéndose una
mano en el pecho, al lado del corazón.
-¡Bah!-replicó la señora Azulás.-Hay ocasiones
en que no se dice nada, y se deja adivinar mucho, pero
mucho, aunque sea en falso ..... ¡Una reputación de mujer es cosa tan quebradiza! Y como las indiscreciones
se cometen con tanta frecuencia .....
-¡ Nunca yo, señora, nunca !-ex.clamó el Baroncito,
arrodillándose delante de Catalina.
La viuda le escuchaba con serenidad admirable, apoyando la cabeza en una mano y el brazo en el diván y
dirigiéndole miradas fascinadoras.
'
-¡Bravo, Ernesto, bravo!- exclamó.-¿Es así como
ha conquistado usted el corazón de Juanita de Marlés?
- ¡ Juan ita de Marlés ! - repitió el Barón levantándose
y volviendo á sentarse.-¡Juro á usted que apenas la
co~ozco..... Murmuraciones de salón ..... Nada formal,
seno .....
-Pues me habían afirmado lo contrario ..... Y hasta
me han referido la manera graciosa con que fué usted
desahuciado por esa linda señorita .....
Aquí se sublevó la vanidad del Baroncito de Versalegre.
-¿Yo desahuciado por ella?¡ Eso es demasiado fuerte! Sepa usted, señora, que fui yo quien .....
Y comprendiendo al punto que había dicho demasiado , se n¡ordió los la bias.
-¡Ah! ¿con que fué usted quien ..... ? ; Bueno, bueno!
Ernesto no respondió, y continuaba mordiéndose los
labios.
-_¿No puedo saber por qué, señor Barón? ¡Vamos!
Aqu1 nadie nos escucha ..... ¿Por qué, Barón, por qué
fué aquello?
-¡Señora, por favor!-dijo Ernesto, más colorado
que una cereza.-Hay cosas que no puede decir un
caballero .....
-¿Ni á mí? ¿Luego no tiene usted fe en mi dis ..
creción?
-¡Sí, señora! ¡La tengo!... .. Pero .....
-¿Pero ..... '. Entonces, ¿cóm&lt;;&gt; _he de creer en sus promesas, e~ ~u Juramento de aux1harme en cualquier circunstancia?
Y la viuda de Azulás, siempre con su enigmática sonrisa en los labios, se levantó del diván y fué á sentarse
cerca de la silla de paja inglesa donde estaba sentado
Ernesto.
. -¡ Pues bien!- le dijo con voz acariciadora. -Me he
JU~ado que _nunca, n1;1nca ¿entiende usted? le concederé
m1 amor, s_i no me dice exactamente por qué .....
..-¡Catal_rna! ¿Me promete usted absoluto silencio?dtJO á media voz el Barón, tomándola una mano, y oprimiéndose la entre las suyas.
.
-Sí-respondió la sirena.-Es un capricho estú·pido

••

l

1

el mío ..... ¡ lo comprendo! Pero ¿ qué se ha de hacer?
Las mujeres somos así, amigo mío: ¡ siempre curiosas!
¡Le llamaba su amigo!
·
-¡Bah! Esa confesión quedará perpetuamente sepultada entre nosotros dos ..... Y escuche usted: si consiento en aceptar el presente en prenda de que aceptaré lo futuro .... me parece que tengo algún derecho
para conocer lo pasado .....
El Barón e~pezaba _á perder la cabeza, y la coSa no
era para menos: la viuda estaba adorable sentada á
su lado, _envo~vié~dole en su mirada: dirigiéndole dulces sonnsas, rnchnándose levemente hacia él... .. hasta
rozar con su falda amarilla las trémulas manos del fasci•
nado joven.
-¿Por qué? ¿quiere usted saber por qué?-exclamó
vivamente Ernesto.
Catalina inclinó la cabeza.
-Pues bien: hacía diez y ocho meses que nuestras
relaciones durab~n ..... y Juanita se• cansó de mí, tanto
como yo de Juamta .... .
-¡Perfectamente! ¡ Diez y ocho meses de relaciones
platónicas!
-¡ Cabal! Y puesto que hemos llegado al capítulo de
las confidencias íntimas ..... ¡ Vuelvo á recomendar á usted discreción absoluta!
-¡Absoluta, amigo mío!
..:..Pues una tarde ..... ¿sabe usted, Catalina? ..... una
tarde conocí que aquella espléndida cabellera ·de oro,
cabellera veneciana, que el Tout-A1adrid admiraba .....
-¿Qué?-insistió la sirena, observando que Ernesto
callaba.
-A referirlo voy . ... Una tarde, estando Juanita sen•
tada en una butaca de su boudoi-r, tuve el capricho de
entrar sin ser anunciado por su doncella ..... Acerquéme
en silencio, y en el mismo instante en que yo me inclinaba para saludarla, ella hizo un brusco movimiento
para ver quién entraba ..... y su linda cabellera veneciana, enganchándose en el alfiler de mi corbata, dió la
vuelta alrededor de la cabeza. ¡La cabellera veneciana
era una peluca!

¿ Qué tu palidez me augura?
Habla.-Déjame callar:
Mejor te fuera ignorar
Que saber mi desventura.
-¿ Quién más amor te ofreció?
¿ Qu~én te brindó más riqueza?
¿ Quién más honor y nobleza
Pudiera darte que yo?
-Asesinándome estás
Dudando de mi amor santo:
¡Ve mi amargura, mi llanto,
Y no me preguntes más!
-¿ Aunque eso tu labio jure
Serás á su amor perjura? .....
-Es que la gente murmura
Y no quiero que murmure.
-Pues bien, si es cierto tu amor,
Huyamos juntos de aquí!
-¡Ay, Luis, tu amor gano así,
Pero así pierdo mi honor!
-¡Basta, pues, de afrenta vana!
Mas ¿qué recompensa espero?
Esto alcanza el caballero
Que desciende á una villana.
Parto de la guerra en pos;
La muerte será mi suerte.
¡ Ay de tí, si de mi muerte
Te pidiese cuenta Dios!&gt;
Dijo, y partió como el rayo:
Aurelia, inmóvil y muda,
De la triste verdad duda;
Y al volver de su desmayo,
Llora, suspira su enojo;
Tose 1 su pesar invoca,
Lleva el pañuelo á su boca
Y sale el pañuelo rojo.
¡ Tanto el corazón latió
Retorciéndose en el pecho,
Que en mil pedazos deshecho
A sus labios asomó!

•••

Y el barón Ernesto, recostándose en el -oriental diván, y riendo á carcajadas, intentó estrechar otra vez
la mano de la viudita, diciendo:
-¡ Curiosísima historia!¿ No es verdad?
.
-¡Curiosísima! - repitió la señora Azulás rettrándose.-Pero escuche usted el secreto que voy á confiarle: si Juanita de ~arlés tiene peluca, yo, caro amigo,
tengo dentadura postiza ..... ¡ y no quiero que cualquier
día se lo cuente usted á otra mujer!
Y prorrumpiendo en alegre carcajada, m?stró al Barón estupefacto dos hileras de nacarados dientes, que
merecían ser falsos y postizos ..... aunque no lo eran.
- ¡Se ha burlado usted de mí!-exclamó el Barón,
trémulo de ira,.golpeando su sombrero con las manos
y la alfombra con los pies.
-No, Barón, no, y en prueba de ello, continuaremos
~:;iendo los mejores amigos del mundo ..... ¡ pero nada
más!... .. He querido saber si era usted discreto, y ya lo
sé ..... Sin rencor, ¿ no es verdad?, ... , Y esté seguro de
que no abusaré de la confidencia que me .ha hecho: el
todo Madrid continuará creyendo que Juamta de Marl~s
tiene una hermosa y adorable cabellera de oro ..... sm
haberla comprado.
.
Y pocos instantes después, el Baroncito. de Versalegre bajaba la escalera monumental del pala;1? de1Az1;1lás.
Y como era amateur entusiasta de la mus1ca, ba1aba
cantando como cuando la subía poco antes¡ sólo que
ahora cadtaba ..... un De profundis.
LUIS RODRÍGUEZ DE SALVÁ.

LA CALUMNIA &lt;•J.
11.

Aurelia, joven y bel!a,
Pura ajena á. la perfidia,
Es n~tural que la envidia.
Hubo de fijarse en ella.
Su rara dicha envidiaron
Las que su virtud temieron i
Los que despreciados fueron
Guerra también la juraron.
Pero guerra emponzoñada
Que entre las sombras se encona;
Que á ella su virtud la abona,
y á él le defiende su espada.
Conspira toda Ja· aldea;
De su pasión se murmura,
y allá en su caverna obscura
La calumnia centellea. . .
Su puerta dice la env1d1a
Que se halla á deshora abierta:
¡Siempre ha de ballar una_p~erta
Por donde entrar la perfi4:11a.
Quiere á su amante de1ar
y teme su amor perder,
y empieza á palide_cer
y comienza á suspirar.
Cuando al doncel encontramos
Tal era la suerte air~da
De la virtud calummada.
Sus tristes quejas oigamos.
«-!·Por q·ué , Aurelia , dulce encanto,
Sales llorosa á la reja? . ~
Qué dolor causa tu que1a ·
~Qué pesar mueve tu llanto?
( )
1

JosÉ

JACKSON VEYAN.

{Continuar:í.)

EL MEDALLÓN.

e')_~~=,
-

~ XCLAMÓ

-

·

. át1co
. D . R oque, d espu és
asi e 1simp

{J~ ~ ~• de leer la carta que le hubo entregado su

~-

""1 • ') ayuda de cámara:
~
-¡Corre, Juan, corre á la estación del

!(.) ·

.

Norte! ..... En el tren de las siete y veinte
.•
llegará un amencano
..... un amigo
m10 .....
¡ Acompáñale hasta aquí!
-Me permito hacer observar al señorrespondió con sorna el_ muchacho-que no conozco al caballero amencano .....
- ¡ Pues debías conocerle r estúpido, porque es
amigo mío!. .... He aquí sus señas: alto, vei_nticinco años,
rubio, sin barba ni bigote, pelo corto, traJe negro .....
-Le conoceré señor, le conoceré.
-Bueno ..... Pu~s le preguntas si es D. Ricardo, y si
te contesta afirmativamente, le dices que estoy algo enfermo, y que vas á ponerte á sus órdenes .....
Julieta, hermana de D. Roque, preguntó á éste lo que
significaba aquello, y su hermano la contestó leyendo la
siguiente carta:
,Al Dr. D. Roque de X*••, miembro de la Real Academia de Medicina.
, Queridísimo amigo y colega: :Mi amigo D. Ricar_do .....
llegará á Madrid el miércoles, en el tren de las siete y
veinte, procedente de ~~rís, y l_lamado por un doloro~o
acontecimiento de fam1ha: su Joven hermano Francisco, qué viajaba por Italia, se enamoró de una señori~a
española, viajera también.con sus p~dres en aquel pa1s,
y de quien le separaron circunstancias que no hacen al
caso, por ahora; y habiendo cr~ído encontrarla en la
playa de Trouville, fué sorprendido por la marea, y habría muerto entre las olas, si algunos bravos pescadores no le hubieran salvado, con gran riesgo de su propia
vida. ¡ Pero qué inmensa desgracia, amigo mío! Cuando
el infeliz recobró el conocimiento, estaba loco, loco de
amor.
&gt;Nuestro embajador le recogió, y le puso en una excelente casa de salud, y los médicos que le asisten afirman que recobrará la razón si c_onsigue encontrará la
señorita española que vió en Italia y creyó ver en Trouville ..... , etc.,
- ¡ Amar un loco! ¡ Qué horror !-excla~ó Julieta.
-¿Qué te importa eso, muchacha?-d1JO D. Roque,
frotándose las manos.-El hermano de ese loco es un
buen partido ..... y te convi~ne. Le conocer?s .dentro de
uÍla hOra, y podrás estudiarle con detemmtento ..... á
menos que no quieras permanecer fiel hasta la muerte á
aquel excelente violinista.....
-;Roque, hermano mío!-exclamó Julieta con acento
de pena.
r,;

~

•••
Para que mis lectoras co~prendan esta alusión, es
preciso narrar sucesos an~~nores.
.
,
Julieta y su hermano, v1S1tando vanos pa1ses de Europa después de la muerte de su mad_re, hospedáronse
en Venecia en un hotel donde también se hospedaba
cierto personaje que había e:-ccitado vivamente la _curiosidad de todos sus convecinos: tocaba tan admirablemente el ,violín, y cantaba tristes romanzas con v_oz
tan dulcísima, que todos los balcones_ de las casas 10mediatas se poblaban de gente para oirle como en éxtasis.
~
.
.
Julieta habta sido fas&lt;;mada po.r aquef admirab!e y
desconocido músico: ella era también excelente artista,

Véase el nt'imero _anterior.

•

y pudo fácilmente retener la letra y la música de una
romanza que el extranjero cantaba con frecuencia, y
que empezaba con este amoroso apóst~ofe: O mia Berta,
r·clli dunque ti Ita rubato lagaiezzat ¿Quién te ha robado,
oh mi Berta, la alegria?
Cierta noche en que Julieta y su hermano salían del
teatro della Fenice, les rodeó una familia de mendigos,
entre los cuales había una linda niña que tocaba en un
mal violín la melodía favorita del extranjero O mia
Berta. ...
~
Era en la época del Carnaval, y pasabatf por alli numerosas máscaras, aunque ninguna se paraba á dar limosna á aquellos infelices¡ mas de pronto se acercó á
la niña un Pierrot, la quitó el violín, empezó á tQcar
magistralmente aquella misma romanza, y entre la muchedumbre que se reunió en breves momentos estalló
un huracán de aplausos al vibrar la postrera nota de la
melodía.
Entonces el enmascarado violinista se quitó el som•
brero, y pasó por delante de los que le aplaudían, pi·
diéndoles una limosna para la niña¡ m~s D. Roque, registrándose los bolsillos, dijo á su hermana que no tenia dinero suelto .....
Llegó el Pierrot ante Julieta, y miróla fijamente á través de la máscara; y entonces la hermana de D. Roque,
turba·da por la insistencia del violinista, arrancóse vivamente un rico medallón que tenía en el pecho, y le dejó
caer en el hondo sombrero del Pierrot, diciendo;
-Devolvédmele en el albergo del León de San Marcos, y le cambiaré por diez luises de oro.
El violinista la miró con más fijeza, sacó del bolsillo
diez luises de oro, arrojólos en el sombrero, cogió el
medallón, y apretándole sobre su pecho, entregó el
dinero á la niña mendiga, saludó respetuosamente á Ju•
lieta, y desapareció entre la muchedumbre que volvía á.
aplaudirle con entusiasmo.
Al día siguiente salieron de Venecia los dos herma-..
nos, y Julieta no volvió á oir hablar de su medallón, ni
del extraño y admirable violinista.

•••

Bautista, el ayuda de cámara de D. Roque, volvió á
casa acompañando al americano D. Ricardo: era éste
un hermoso joven, de cuyos ojos azules, claros, irradiába
un extraño brillo, y hechas las presentaciones correspondientes, el recién llegado se acercó al balcón, le
abrió, miró á la calle, y dijo después con alegria:
-¡ Han perdido mis huellas!
Y al ver sobre una mesa el violín de Julieta, le cogió,
se puso á accordarlo como hombre práctico en el arte,
y preguntó con volubilidad inconsciente:
-¿ Es vuestro, señorita?
- Y está á vuestra disposición. ¿Os gusta la música,
caballero?
-¡Mucho! La música es para mí la evocación del
pasado: ¡me habla de ella!
-¿ De ella ?-repitió Julieta.
-¡Escuchad, señorita!- respondió imperiosamente
el joven, tocando el violín.-¡ Escuchad! ¡ l!:s ella la que
canta! ¡Es ella que me llama!
- ¡ Dios mío, Dios mío !-murmuró Julieta estremeciéndose al oir las notas dulcísimas de la romanza O mía
Berta.
El americano continuó con voz triste:
-Las almas de los seres que hemos amado y que nos
precedieron en el eterno viaje hablan con nosotros por
medio de celestiales armonías: entonces los instrumentos de música, este violín, por ejemplo, tiene una voz
adorada que responde á nuestros pensamientos, que
llora con nuestras lágrimas, que se identifica en verdad
con nuestro corazón, con nuestra alma..... ¡ Escuchad,
señorita!. .... -prosiguió, tocando la romanza.-Esta melodía me habla de ella, me recuerda á mi amada .....
-Este hombre-dijo Julieta á su hermano, en voz
baja-no es tu amigo D. Ricardo, sino su hermano Francisco, el loco .....
-¡ Eso mismo creo!-respodió D. Roque muy tranquilamente.-¿ Se habrá escapado de la casa de salud?
-¡Pobre amada mía!-continuaba el joven.-Me dicen que ha muerto, y me engañan ..... ¡Yo la veo todos
los días, y oigo su voz cuando toco esaromanza!¿No os
he dicho todavía, señorita, por qué la amo y cómo la
he perdido? Pues voy á decíroslo ..... Nos encontramos
una vez, sólo una vez, enfrente de una miseria que amparar ..... y luego pasaron largos meses, buscándola yo
en Italia y en Francia ..... Un día fui á pasear por la orilla del mar, y andaba, andaba, siempre pensando en
ella: de repente la vi á lo lejos, y me hacía señas para
que la siguiese ..... Pafa obedecerla salté de escollo en
escollo, y por un fenómeno extraño, cuanto más me
acercaba á ella, más se alejaba ..... Yo seguía corriendo,
corriendo, y súbitamente oí un rumor siniestro que surgía del mar: las olas avanzaban. con la marea, rugiendo
y llenas de espuma, y en pocos mstantes me alcanzaron
me envolvieron, me arrojaron contra los arrecifes de I¡
costa .....
-¡No hay duda! ¡es el loco!-murmuró Julieta pensativa.
-No sé lo que ocurrió después, no sé nada: me dicen que unos bravos pescadores me recogieron, y que
no lograron salvar á mi amada, la cual fué arrastrada
por las olas. ¡ Quieren engañarme~¡ Mi amada se salvó
también, porque la veo y la oigo! ¿Vos misma, señorita
no habéis oído su voz mientras yo tocaba· el violín!
,
-Sí, sí-murmuró débilmente Julieta, no atreviéndose á contradecirá aquel desgraciado.
-Los hombres-continuó éste-celosos de mi felicidad, me encerraron en una casa de salud, aunque yo
nunca he estado enfermo, y en aquella casa he vivido
entre muchos infelices que han perdido la razón. ¡Me
decían que no encontraré á mi amada! ¡Ah! Les dejo
hablar sin conmoverme, porque ellos -son: los verdaderos locos ..... Anteayei me escapé de París, cogiendo an-

1'

�-

292

¡

296
Matinée
Para la explica
ras 30 á 34 de la

-

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
LA MC\DA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

de la niña, el candor que reflejaba su rostro, que hacía
morir de envidia á la que jamás tuvo derecho para ostentar tan bendita aureola¡ la simpatia que inspiraba á
cuantos la conocían, y hasta la destreza angelical con
que soportaba las injusticias y el mal trato de su madrastra, y que ésta calificaba de hipocresía. El hecho es
que, alentada por la paciencia del molinero, y segura
del ascendiente que sobre éJ tenía, Ramona se gozaba
en humillará Flor de.continuo, hacíala trabajar sin descanso, no le permitía el descuido más leve, y como si
esto no fuera bastante, la abrumaba con insultos y palabras soeces, capaces de rasgar cuantos velos de inocencia envolvieran aquel corazón de catorce años.
He aquí por qué las lágrimas de la hermosa niña corrían á mezclarse con la turbia corriente del Andarax;
la vuelta al rholino era casi siempre seguida de una escena violenta, en que la pobre criatura apuraba tormentos sinnúmero, y gracias cuando las huesosas manos de la arpía no dejaban dolorosas señales en sus
miembros rendidos de trabajar.
Javierín era el único que osaba luchar con aquella
voluntad de hierro que pesaba sobre todos: en su candidez, tenía audacias increíbles, que por un fenómeno
extraño, en vez de enojar á Ramona, provocaban su
•risaj cuando la veía pegará Flor, la amenazaba tembloroso de rabia y con los ojos encendidos, mientras sus
rosados labios, contraídos por la cólera, repetían balbucientes todas las frases que oía á la madrastra y que
ésta acogía con estrepitosas carcajadas. Muchas veces
la intervención de aquel diminuto ser evitaba á la hija
dei molinero una lluvia de insultos y golpes; Ramona,
quizá por espíritu de contradicción, se empeñaba en
apaciguar al huerfanito, y hasta llegaba á solicitar sus
caricias, que él le negaba siemprei pero entretanto dejaba tranquila á la aterrada niña.
Las circunstancias anormales que rodean á algunas
criaturas despiertan sus inteligencias antes de tiempo¡
pero hacen brotar más cizaña que trigo en los mejores
corazones. Así sucedía á Javierín: la maldad de la espos:i de su padre se infiltraba en su ser y le hacía expenmentar anhelos de venganza y delirios de soberbia,
que, semejántes á las tormentas de verano, se deshacían en lluvia de lágrimas¡ sentíase capaz, á pesar de
su pe.queñez, de exigir, como en la pena del Talión, ojo
por o¡o y die11te por diente á la extraña que tanto hacía
padecerá su hermam"ca (único y grande amor de aquel
alma de niño); y como velaba estos sentimientos con
un disimulo superior á su edad, no juzgamos aventurado suponer que, si el destino le dejaba mucho tiempo
al lado de su madrastra, llegarían á perderse las buenas
semillas 9ue Flor había procurado sembrar en su pecho,
y cr~cenan sólo en él malas hierbas de torcidos afectos
y perversas inclinaciones.

gracia es siempre respetable, sobre todo para el que
Cuell
~lcanza una posición. social ventajosa. Tuya y de tus hi- lealmente que la hermosa Catalina ( así se llamaba 1
La fig. V ( red
Jas es ahora la ventaJa, y tuya y de ellas la obligación yiudi~). era ui:i, e!1igma indescifrable como una antigu:
mscnpc1ón egipcia,
de ceder y de perdonar.
mento del presen
Este cuello se
¡ Y había roto sus viejas relaciones con una bella s _
En cuanto á tu marido, tiene tanto talento que pronto
seda del mismo
se apercibirá de que tu conducta hacia su madre es lcr ñorita 1 Juana .de .Marlés, también catalana, sólo pir
con cuatro hiler
complacerá Catalina, y eso que era la rica plebeya d
que debe él desear en el fcndo de su alma¡ y es tan
ángulos de dela
bueno, que sabrá recompensar tu bondad con ese afecto los cabellos de oro, según se la nombraba en los círcue
de ancho y 49 d
serio y profundo, cuya base son las altas cualidades del los de la el~gancia madrileña, por su espléndida cabe~
La fig. V repres
alma. El m~rido no e~tá sie~pre enamorado, pero las llera veneciana!
los bordes de la
-¡ Diantre ! - se decía el Baroncito. -La verdad e
nobles cuahdades obt.Ienen siempre en un hombre bien
un pico de tela
nacido la estimación y el cariño.
que cad~ día se presenta más difícil esta hermosa mujer~
en punta.
Ahora, amiga mía, debes hacer economías para que ¡ Y conmigo, nada menos i con un hombre que ha sido
tu madre política siga viviendo como hasta aquí, sin amado largos meses por Juanita de Marlés, la más linda
Adorn
padecer privaciones. Que las niñas aprendan á confec- de la corte!
Es de tul bor
Y el Baroncito subió la ~scalera, opíimió el timbre de
ciona_rse sus ve~tidos y su ropa blanca, que aprendan
bordado, que fo
la puerta ~e entrada, y d1ó su nombre y título al lacayo
también
el
gobierno
de
la
casa,
que
diriJan
la
cocina
llonado.
de verde hbrea, que le preguntó con voz meliflua:
como la costura, y el dinero parecerá crecer en tu casa.
-¿Qué desea el señor?
Dos
~rabajad, economizad, no hagáis deudas, y tendréis
-Deseo
ver á la señora de Azulás ..... Me espera .....
s1e~pre
en
vuestro
hogar
una
paz
profunda,
bien
que
Núm. r7.-Es
Soy Ernesto de Versalegre, barón .....
va siendo ya muy raro en el hogar doméstico.
4 centímetros d
"Si algll:no os dice que podéis llegar á ricos, ó solatermina en tres
ment~ v1v1r á vuestro gusto de otra manera que por el
Núm. I8.-E
En efecto, la señora viuda de Azulás esperaba á Ertrabajo y la economía, desconfiad de él· es un bribón nesto ~n u!la bellísima serr~ ó. invernadero, que tenía
rayada encarna
que os quiere engañar.&gt;
'
comumcac1ón con la sala principal del palacio aunque
cho; va cerrad
Franklin es quien dice esto: Franklin, que llegó por oculta con magníficas plantas ornamentales. '
Ves!
el trabajo y la economia, des'de la posición más humilde, ~
La. viudita estaba eleganten:iente vestida con gracioá los más altos cargos de su país, y nunca se ha dicho sa lot'lelle de crespón de la Chrna, de color amarillento
Este vestido
en las cosas prácticas de la vida una verdad más exacta.
negros¡ la falda
que armonizaba á la perfección con el tipo de su belle:
Una distinguida escritora añade que "'ª economía es la za, y aparecía reclinada indolentemente en mullido dites fruncidos,
pared
maestra
de
una
casa,
y
la
que
sostiene
todo
el
tres hileras de
vá?, y bajo espeso toldo de plantas verdes y de anchas
edificio.&gt;
hoJas.
falda va frunci
Cuando tú llegues á la ancianidad, Dios, que tiene la
remetidas bajo
-¡ Que entre! -dijo al lacayo, cuando éste la anunllave de los corazones, te recompensará en tus hijas ció l:t v!sita del Bar~ncito de Versalegre ¡ y en seguida
Médicis; éste v
cua~tas virtudes hayas practicado y les hayas ofrecido se d1bu1ó en sus labios una sonrisa enigmática, adorael cuello y los
en eJemplo. Su buen sentido 1.es dirá que si tú, no siendo
ble mezcla de placer y de temor, con un ligero tinte de
Esclavi
malicia.
la madre de ~sa pobre y anciana señora, la has ampaEsta ese la vi
rado y recog1~0 e? tu casa, ellas, que son tus hijas, tieEl ~~roncito en~ró, sombrero en mano, y saludó con
rrada d~ surah
nen doble obhgac~ón de amarte, de cuidarte y de pagar exqu1S1ta corrección y finura, sentándose enfrente de
pelo negro y
la deuda de esa virtud, y tu vejez será dichosa y rola joven, en una silla de paja inglesa.
deada de cariño.
recortado en C
Naturalmente, se empezó á hablar del matinal paseo
de cuentas de
Veo co~ mucha alegría qu~ no me había engañado, y y luego la conversación giró sobre asunto de mayor in:
cote dos tiras
timidad.
que tus h11as ~ueden ya segmr el camino del bien, que
das en puntas
t:s el d~I trabajo. Lau~a, en los ratos que sus estudios y
-¡Aseguro á usted-decía Ernesto-que la amo con
frunce su bord
sus cmdados domésticos le dejan libres, se dedica á
locura, sí, con locura!
ensayos
literarios,
aprendiendo
á traducir, ó, más bien,
-¿Dónde está la prueba?-preguntóle sonriendo la
Vestido para
á arr~glar ~el fran~és y del inglés algunos pequeños
viuda de Azulás.
Para la expli
trabajos. Sm desanimarla en sus tareas, no permitas
-¡ Dios mío ! Si se me presenta ocasión ..... yo se la
ras I á 10 de 1
que emplee en ellas más que los ratos perdidos. La li- daré bien cumplida.
teratura de~e:. ser en la ~ujer una de sus ocupaciones,
-tSería usted capaz de todo por mí?
Abrigo par
pero no la umca ó la primera¡ porque si, como es de
-¡De todo!
Para la expl
esperar, Laura crea un hogar y una familia, tu hija
-¿De la abnegación más absoluta?
guras 24 á 29
tendrá que atender, ante todo, á sus deberes de esposa
-¡Lo juro!
y de madre, y sólo podrá cultivar las letras como solaz
ISABEL Cmux.
Traje marino
-¿Luego
podré contar con su auxilio en cualquier
(Continuari.)
de su espíritu y no como profesión.
circunstancia?
Pa.ra la expl
Blanca
me
escribe,
y
me
dice
que
ella
se
dedica
al
¡
En
cualquiera,
señora!
ras 62 á. 72 de
dibujo y á la música, y que estudia con afán e para
- Y s~ ~o le prometiese un PC?Co ..... ¡ sólo un poco! .....
cuando lleguen los días malos &gt;, como la dice mamá. No de la fehc1dad que n1e está pidiendo hace tres meses
Vestido pa
CARTAS
UNA MADRE.
entristez:as el ~spíritu de tus hijas con presagios funes- ¿sería usted tan reservado que no lo dejara comprende;
Para la expl
tos, quenda m1a. Tod? hace creer que los días malos ni á su misma sombra?
ras56á61de
pasaron ya, porque Dios nos da á cada uno días de sol
XIII.
-¡ Ah, Catalina!-exclamó el joven, poniéndose una
Delantal
y días sombríos i pero ¡a más son éstos más dolorosos
mano en el pecho, al lado del corazón.
tJ-~.t
.
..
.
q~e lo que pueden soportar nuestras fuerzas. Casi perPara la exp
-¡Bah!-re.plicó la señora Azulás.-Hay ocasiones
N las relac,ones de fam,ha que son mevitadida t1;1 fort~na _personal , perdida aquella belleza que
gura 35 de la
en que no se dice nada, y se deja adivinar mucho, pero
':.-1 /~
• bles, el único medio de vivir en paz es el
sostema la fnvohdad de tu pensamiento y tu constante
Vestido
:\ -~ ceder mucho y el de llevar consigo un deseo d~ :igrad_ar, estoy segura de que ahora te dedicas mucho, aunque sea en falso ..... ¡Una reputación de mues cosa tan quebradiza! Y como las indiscreciones
~ ft p_rofu~do espíritu de conciliación y de pa- á. tu fam1ha y fiJas en eJ hogar todo el interés de tu vida. jer
Este vestid
se cometen con tanta frecuencia .....
~
c1enc1a: ten. esto presente, querida Luisa, P~~nsa en .tu excelente marido, tan afectuoso para tus
do de falda,
-¡ Nunca yo, señora, nunca !-exclamó el Baroncito
en tu~ relaciones con tu madre política, y h11as, tan mdulgente para ti, y haz de él tu único amigo
pón color ere
arrodillándose delante de Catalina.
'
no
lo
olvides,
aunque
la
veas
hostil,
disgusy
el
objeto
primero
de
tu
interés.
un volante p
La viuda le escuchaba con serenidad admirable, apoj
'
•
tada
y
displicente:
triunfa
de
su
pueril
desborde superi
~Jane~ me habla de tu madre política, y me la des- y~~d? la cabez_a en una mano y el brazo en el diván, y
,
contento con una conducta dulce, sincera, igual:
bordada. El c
cribe as,: "Es una señora muy flaca y muy triste. Papá d1ng1éndole miradas fascinadoras.
;,. no se necesitan grandes esfuerzos para alcanzar nos ha mandado que la llamemos abuelita, y yo no sé
fruncido por
-¡Bra!º• Ernesto, bravo!-exclamó.-¿Es así como
la victoria en un caso que no es extraño, porque
necido en el
por qué; pero mamá nos ha mandado que obedezcamos
ha conqm~tado usted el corazón de Juanita de l\farlés?
jamás
las
suegras
y
las
nueras
han
vivido
en
armonía
le completa c
porque tampoco somos hijas de su actual marido y
- ¡Juamta de l\-farlés ! - repitió el Barón levantándose
e_µ. los primeros meses de intimidad, y, sin embargo,
cuello, recto,
embargo, éste nos quiere como padre: tendrem~s que y vol viendo á sentarse.-¡ Juro á usted que apenas la
muchas, aunque a~ora te parezca imposible, han lle- obedecer. &gt;
Chaqueta par
co~ozco..... Murmuraciones de salón ..... Nada formal,
g~do á quererse herna'?ente. ¿ Qué es preciso para
seno.....
tnunfar de la malevolencia de esa pobre anciana? MoPara la ex
MARÍA DEL PILAR Smufs.
-Pues me habían afirmado lo contrario ..... Y hasta
deración, responder poco ó nada á las inculpaciones
guras 19 á 23
me han referido la manera graciosa con que fué usted
cualquie~a que sea su inoportunidad, aprovecharla~
Traje pa
desahuciado por esa linda señorita .....
cuando tienen un lado aceptable, y dejar ver francaDISCRECIÓN
Aquí se sublevó la vanidad del Baroncito de VersaPara la e
mente que sabes apreciar la lección por amarga que sea
legre.
su envoltura.
figs. 11 á 18
fl.~,;,,
-¿Yo desahuciado por ella?¡ Eso es demasiado fuerTus hijas tomarán de esta noble y digna conducta un
Traje de p
te! Sepa usted, señora, que fui yo quien .....
saludable ejemplo, comprenderán que sabes vencerte
N una hermosa tarde de primavera et joven
al punto que había dicho demasiaS'\ ¡"t¡') . ') .rport.sman Baroncito de Versalegre subía doY, secomprendiendo
Vestido d
Y. admirarán tu fortaleza ~ora!, tu dulzura y tu abnega~
ll}Ordió los la bias.
l.::., (i) la monumental escalera del hotel Azulás,
Falda frunci
c1ón: en su amor y su estimación hallarás tu más dulce
-¡Ah! ¿con que fué usted quien, .... ? ¡Bueno, bueno!
~l. en la calle de Serrano, para acudir á la
alto; su bord
recompensa, y seguirán por el sendero que les has in· cita que le había dado la señora de Azuf:rnesto no respondió, y continuaba mordiéndose los
Cuello plega
dicado, no sólo respetando y amando á esa pobre selabios.
lás, joven y hermosa viuda del riquísimo
que cae sob
ñora desposeída hoy de su fortuna, sino á ti también
!
banquero catalán del mismo apellido.
-_¿No puedo saber por qué, señor Barón? ¡Vamos!
como justa recompensa de tu virtud.
gado de bati
..
¡Tenia el aspecto de hombre dichoso' Des- Aqui nadie nos escucha ..... ¿ Por qué, Barón, por qué
con una cm
Cualquiera que sea la sinrazón de tu madre política
fué
aquello?
'
de la copa del sombrero, reluciente como u~ tubo
no te quejes nunca de ella á tu marido; demuéstral~
Traje de e
Y
de
chimenea
barnizado,
hasta
la
punta
de
sus
za-¡Señora,
por favor!-dijo Ernesto, más colorado
que posees una alma elevada y que está muy lejos de
patos de charol, más briJlantes que si fueran es- que una cereza.-Hay cosas que no puede decir un
Este traje
toda vulgaridad. No agries contra la pobre señora el
caballero .....
pejos, aparentaba el chic más espléndido, irreprocharojo. Corpiño
alm~ que le has arrebatado, sino hazle ver, por el conble: elegante nudo en la corbata, ramito de flores en el
-¿Ni á mí? ¿Luego no tiene usted fe en mi dis•
espalda, y suj
trano, que en vez de perder un hijo, ha ganado una
creción?
hija.
ojal del smoclling, retorcido bigote rubio , guantes amacuello del mi
-¡Sí, señora! ¡La tengo!. .... Pero .....
ríllos finísimos, puños y cuello de inmaculada blansobre un pu
¡ Bienaventurado.r los 911e son dttlcu ! dice la palabra
cura .....
-¿Pero ..... '. Entonces,¿ cóm? .he de creer en sus proevangélica;
y
en
efecto,
yo
he
visto
el
efecto
producido
Vestido
mesas, en su Juramento de aux1harme en cualquier cirEn la mañana de aquel mismo día, mientras galopaba
sobrfr una suegra intratable por un pequeño objeto ofrecunstancia?
en su fogoso caballo AdQ,j' por el paseo de carruajes del
Para la e.
cido por la esposa de su hijo: era una pequeñez, un obR:eti~o, al estribo izquierdo del landeau del banquero, la
. Y la viuda ~e Azulás, siempre con su enigmática sonfiguras 37 á
jeto ~n más valor que el representar esta dulce frase:
i he pensado en ti!
risa en los labios, se levantó del diván y fué á sentarse
v1ud!ta de Azulás se había dignado dirigirle amables
Cas
cerca de la silla de paja inglesa donde estaba sentado
Era una cartera para guardar pañuelos, bordada y sonrisas¡ y luego, al separarse en la calle de Alcalá, dí- Ernesto.
Esta casa
perfumada. A veces una flor, una fruta ofrecidas con jole, mejor dicho, murmuró estas palabras:
-A la tarde ..... á las cinco ..... ¡ estaré sola!
. -¡ Pues bien !-le dijo con voz acariciadora. -Me he
surak y gua
ternura y con gracia, han ganado un corazón rebelde.
Tres meses hacía ya que el Baroncito de Versalegre JU~ado que nunca, nunca ¿ entiende usted? Je concederé
ferior de los
Enseña á t_us hijas, y aun más á Fernando, que cuanto
m1 amor, s.i n~ me dice exactamente por qué .....
más desgraciada sea su abuela-y como á tal deben mi- obsequiaba en público á tan linda señora, tres meses
..-1 Catal_rna. ¿ Me promete usted absoluto silencio?rar á la madre de tu esposo-cuanto más pobre de que la rodeaba de todas las distinciones propias de una
á media voz el Barón, tomándola una mano, y opribienes de fortuna, más miramientos se merece. La des- ~orte asidua y amable; y él, que tenía la pretensión de d1Jo
Juzgar de una mujer al primer golpe de vista, declaraba m1éndosela entre las suyas.
-Sí-respondió la sirena.-Es un capricho estúpido

•
••

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el mío ..... ¡lo comprendo! Pero ¿qué se ha de hacer ?
Las mujeres somos así, amigb mío: ¡ siempre curiosas!
¡Le llamaba su amigo!
-¡Bah! Esa confesión quedará perpetuamente sepultada entre nosotros dos ..... Y escuche usted: si consiento en aceptar el presente en prenda de que aceptaré lo futuro .... me parece que tengo algún derecho
para conocer lo pasado.. ...
El Barón empezaba á perder la cabeza I y la cosa no
era para menos: la viuda estaba ad_o rable, sentada á
su lado, envolviéndole en su mirada, dirigiéndole dulces sonrisas, inclinándose levemente hacia él.. ... hasta
rozar con su falda amarilla las trémulas manos del fascinado joven.
-¿Por qu é? ¿quiere usted saber por qué?-exclamó
vivamente Ernesto.
Catalina inclinó la cabeza.
-Pues bien: hacía diez y ocho meses que nuestras
relaciones duraban ..... y Juanita se' cansó de mí, tanto
como yo de Juanita .... .
-¡Perfectamente! ¡ Diez y ocho meses de relaciones
platónicas!
-¡ Cabal! Y puesto que hemos llegado al capítulo de
las confidencias íntimas ..... ¡Vuelvo á recomendar á usted discreción absoluta!
-¡Absoluta, amigo mío!
..:...pues una tarde ..... ¿sabe usted, Catalina? ..... una
tarde conocí que aquella espléndida cabellera de oro,
cabellera veneciana, que el Toul-A1adrid admiraba .....
-¿Qué?-insistió la sirena, observando que Ernesto
callaba.
-A referirlo voy.... Una tarde, estando Juanita sentada en una butaca de su b()udoir, tuve el capricho de
entrar sin ser anunciado por su doncella .... , Acerquéme
en silencio, y en el mismo instante en que yo me inclinaba para saludarla, ella hizo un brusco movimiento
para ver quién entraba ..... y su linda cabellera veneciana, enganchándose en el alfiler de mi corbata, dió la
vuelta alrededor de la cabeza. ¡ La cabellera veneciana
era una peluca!

¿ Qué tu palidez me augura?
Habla.-Déjame callar:
Mejor te fuera ignorar
Que saber mi desventura.
-¿Quién más amor te ofreció?
¿ Quién te brindó más riqueza ?
¿Q uién más honor y nobleza
Pudiera darte que yo ?
-Asesinándome estás
Dudando de mi amor santo:
¡Ve mi amargura, mi llanto,
Y no me preguntes más!
-¿Aunque eso tu labio jure
Serás á su amor perjura? .....
-Es que la gente murmura
Y no quiero que murmure.
-Pues bien, si es cierto tu amor,
Huyamos juntos de aquí!
-¡Ay, Luis , tu amor gano así,
Pero así pierdo mi honor!
-¡Basta, pues, de afrenta vana!
Mas ¿qué recompensa espero?
Esto alcanza el caballero
Que desciende á una villana.
Parto de la guerra en pos;
La muerte será mi suerte.
¡Ay de tí, si de mi muerte
Te pidiese cuenta Dios!&gt;
Dijo, y partió como el rayo:
Aurelia, inmóvil y muda,
De la triste verdad duda;
Y al volver de su desmayo,
Llora, suspira su enojo¡
Tose, su pesar invoca,
Lleva el pañuelo á su boca
Y sale el pañuelo rojo.
¡ Tanto el corazón latió
Retorciéndose en el pecho,
Que en mil pedazos deshecho
A sus labios asomó!

•••

Y el barón Ernesto, recostándose en el ·oriental di-

Jos.É jACKSON
(Continuari.)

VEYA.N.

297

y pudo fácilmente retener la letra y la música de una
romanza que el extranjero cantaba con frecuencia, y
que empezaba con este amoroso apóstrofe: O mia Berta,
ee/U: dunque ti ha rubalo la gaiezza? ¿ Quién te ha robado,
oh mi Berta, la alegría?
Cierta noche en que Julieta y su hermano salian del
teatro della Fenice, les rodeó una familia de mendigos,
entre los cuales había una linda niña que tocaba en un
mal violín la melodía favorita del extranjero O mia

Berta ....

Era en la época del Carnaval, y pasabart por allí numerosas máscaras, aunque ninguna se paraba á dar limosna á aquellos infelices; mas de pronto se acercó á
la niña un Pierrot, la quitó el violín, empezó á tQcar
magistralmente aquella misma romanza, y entre la muchedumbre que se reunió en breves momentos estalló
un huracán de aplausos al vibrar la postrera nota de la
melodía.
Entonces el enmascarado violinista se quitó el sombrero, y pasó por delante de los que le aplaudían, pidiéndoles una limosna para la niña; m¡¡s D. Roque, registrándose los bolsillos, dijo á su hermana que no tenía dinero suelto .....
Llegó el Pierrot ante Julieta, y miróla fijamente á través de la máscara; y entonces la hermana de D. Roque,
turbada por la insistencia del violinista, arrancóse vivamente un rico medallón que tenía en el pecho, y le dejó
caer en el hondo sombrero del Pierrot, diciendo:
-Devolvédmele en el albergo del León de San Marcos, y le cambiaré por diez luises de oro.
El violinista la miró con más fijeza, sacó del bolsillo
diez luises de oro, arrojólos en el sombrero, cogió el
medallón, y apretándole sobre su pecho, entregó el
dinero á la niña mendiga, saludó respetuosamente á Julieta, y desapareció entre la muchedumbre que volvía á
aplaudirle con entusiasmo.
Al día siguiente salieron dt Venecia los dos hermanos, y Julieta no volvió á oir hablar de su medallón, ni
del extraño y admirable violinista.

•••

Bautista, el ayuda de cámara de D. Roque, volvió á
casa acompañando al americano D. Ricardo: era éste
un hermoso joven, de cuyos ojos azules, claros, irradiaba
un extraño brillo, y hechas las presentaciones correspondientes, el recién llegado se acercó al balcón, le
abrió, miró á la calle, y dijo después con alegría:
-¡ Han perdido mis huellas!
Y al ver sobre una mesa el violín de Julieta, le cogió,
se puso á aceordarlo como hombre práctico en el arte,
y preguntó con volubilidad inconsciente:
-¿Es vuestro, señorita?
- Y está á vuestra disposición. ¿ Os gusta la música,
caballero?
-¡Muc ho! La música es para mí la evocación del
pasado: ¡me habla de ella!
-¿De e//a?-repitió Julieta.
-¡Escuchad, señorita!- respondió imperiosamente
el joven, tocando el violín.-¡ Escuchad! ¡ ~s ella la que
canta! ¡ Es ella que me llama!
-¡ Dios mío, Dios mío !-murmuró Julieta estremeciéndose al oir las notas dulcísimas de la romanza O mía

ván, y riendo á carcajadas I intentó estrechar otra vez
la mano de la viudita, diciendo:
-¡ Curiosísima historia! ¿ No es verdad?
EL MEDALLÓN.
-¡Curiosísima! - repitió la señora Azulás retirándose.-Pero escuche usted el secreto que voy á confiarle: si Juanita. de ~arlés tiene peluca, yo, caro amigo,
· áttco
· D . R oque, d espu és
"· ~ xcu&amp;1ó as1· e1stmp
tengo dentadura postiza ..... ¡ y no quiero que cualquier r-:\~,
día se lo cuente usted á otra mujer!
~ de leer la carta que le hubo entregado su
-; · ? ayuda de cámara:
Y prorrumpiendo en alegre carcajada, mostró al Ba- ~
Q ~
-¡Corre, Juan, corre á la estación del
rón estupefacto dos hileras de nacarados dientes, que
Norte!.. ... En el tren de las siete y veinte
merecían ser falsos y postizos ..... aunque no lo eran.
~ llegará un americano ..... un amigo mío .....
- ¡Se ha burlado usted de mí!-exclamó el Barón,
¡ Acompáñale hasta aquí!
trémulo de ira, golpeando su sombrero con las manos
~
-Me permito hacer observar al señory la alfombra con los pies.
pondió con sorna el muchacho-que no co-No, Barón, no, y en prueba de ello, continuaremos
zco al caballero americano .....
siendo los mejores amigos del mundo ..... ¡ pero nada
-¡ Pues debías conocerle f estúpido, porque es
más!. .... He querido saber si era usted discreto, y ya lo
sé ..... Sin rencor, ¿no es verdad?..... Y esté seguro de amigo mío!.. ... He aquí sus señas: alto 1 vei.nticinco años,
que no abusaré de la confidencia que me .ha hecho: el rubio, sin barba ni bigote, pelo corto, tra1e negro .....
-Le conoceré, señor, le conoceré.
todo Afadrid continuará creyendo que Juamta de Marl~s
-Bueno ..... Pues le preguntas si es D. Ricardo, y si Berta.
tiene una hermosa y adorable cabellera de oro ..... sm
te contesta afirmativamente, le dices que estoy algo enEl americano continuó con voz triste:
haberla comprado.
.
-Las almas de los seres que hemos amado y que nos
Y pocos instantes después, el Baronc1to. de Versa le- fermo, y que vas á ponerte á sus órdenes .....
Julieta, hermana de D. Roque, preguntó á éste lo que precedieron en el eterno viaje hablan con nosotros por
gre bajaba la escalera monumental del palacio de1Azulás.
Y como era amalettr entusiasta de la música, bajaba significaba aquello, y su hermano la contestó leyendo la medio de celestiales armonías: entonces los instrumentos de música, este violín, por ejemplo, tiene una voz
cantando como cuando la subía poco antes i sólo que siguiente carta:
"Al Dr. D. Roque de x•••, miembro de la Real Aca- adorada que responde á nuestros pensamientos, que
ahora can taba ..... un .De profundú.
demia de Medicina.
llora con nuestras lágrimas, que se identifica en verdad
Luis RooRÍGuEz oR SALvÁ,
, Queridísimo amigo. y colega: l\Ii amigo D. Ricar_do ..... con nuestro corazón, con nuestra alma ..... ¡ Escuchad,
llegará á Madrid el miércoles, en el tren de las siete y señorita! ..... -prosiguió, tocando la romanza.-Esta meveinte, procedente de París, y llamado por un doloroso lodfa me habla de ella, me recuerda á mi amada .....
LA CALUMNIA&lt;•&gt;.
acontecimiento de familia: su joven hermano Francis-Este hombre-dijo Julieta á su hermano, en voz
co, qué viajaba por Italia, se enamoró de una señorita baja-no es tu amigo D. Ricardo, sino su hermano Francisco, el loco .....
española, viajera también con sus padres en aquel país,
11.
y de quien le separaron circunstancias que no hacen al
-¡Eso mismo creo!-respodió D. Roque muy trancaso, por ahora; y habiendo creído encontrarla en la quilamente.-¿ Se habrá escapado de la casa de salud?
Aarelia, joven y bella,
playa de Trouville, fué sorprendido por la marea, y haPura ajena á la perfidia,
-¡Pobre amada mía!-continuaba el joven.-1\fe dibría muerto entre las olas, si algunos bravos pescado- cen que ha muerto, y me engañan ..... ¡Yo la veo todos
Es n;tural que la envidia.
res no le hubieran salvado, con gran riesgo de su propia los días, y oigo su voz cuando toco esa romanza!¿ No os
Hubo de fijarse en ella.
vida. ¡Pero qué inmensa desg1acia, amigo mío! Cuando he dicho todavía, señorita, por qué la amo y cómo la
Su rara dicha envidiaron
el infeliz recobró el conocimiento, estaba loco, loco de he perdido? Pues voy á decíroslo ..... Nos encontramos
Las que su virtud temieron¡
amor.
Los que despreciados fueron
una vez, sólo una vez, enfrente de una miseria que am&gt;Nuestro embajador le recogió, y le puso en una exGuerra también la juraron.
parar .. :.. y luego pa~aron larg?s ~eses, buscándola yo
celente casa de salud, y los médicos que le asisten afir- en Itaha y en Francia ..... Un d1a fu1 á pasear por la oriPero guerra emponzoñada
man que recobrará la razón si consigue encontrar á la lla del mar, y andaba, andaba, siempre pensando en
Que entre las sombras se encona¡
señorita española que vió en Italia y creyó ver en Trou- ella: de repente la vi á lo lejos I y me hacía señas para
Que á ella su virtud la abona,
ville ..... , etc.&gt;
y á él le defiende su espada.
que la siguiese ..... Pará obedecerla salté de escollo en
- ¡ Amar un loco! ¡ Qué horror !-exclamó Julieta.
Conspira toda la aldea¡
escollo, y por un fenómeno extraño, cuanto más me
-¿Qué te importa eso, muchacha?-dijo D. Roque, acercaba á ella, más se alejaba ..... Yo seguía corriendo,
De su pasión se murmura,
frotándose las manos.-EI hermano de ese loco es un corriendo, y súbitamente oí un rumor siniestro que sury allá en su caverna obscura
buen partido ..... y te conviene. Le conocerás dentro de gía del mar: las olas avanzaban con la marea, rugiendo
La calumnia centellea. . .
una hora, y podrás estudiarle con detenimiento ..... á
Su puerta dice la envidta
y llenas de espuma, y en pocos instantes me alcanzaron
menos que no quieras permanecer fiel hasta la muerte á me envolvieron, me arrojaron contra los arrecifes de 1~
Que se halla á deshora abierta:
costa .....
aquel excelente violinista .....
i Siempre ha de hallar una .P~erta
-¡Roque, hermano mío!-exclamó Julieta con acento
Por donde entrar la perfi~ta.
-:-¡No hay duda! ¡es el loco!-murmuró Julieta pende pena.
sativa.
Quiere á su amante deJar
y teme su amor perder,
-No sé lo que ocurrió después, no sé nada: me di•••
y empieza á palidC:cer
Para que mis lectoras comprendan esta alusión I es cen que unos bravos pescadores me recogieron y que
y comienza á suspirar.
no lograron salvar á mi amada, la cual fué arr~strada
preciso narrar sucesos anteriores.
Cuando al doncel encontramos
por las olas. ¡ Quieren engañarme~ ¡ Mi amada se salvó
Julieta y su hermano, visitando varios países de EuTal era Ja suerte air~da
ropa después de la muerte de su mad.re, hospedáronse también, porque la veo y la oigo! ¿Vos misma, señorita
'
De la virtud ca!umn.1ada.
en Venecia en un hotel donde también se hospedaba no habéis oído su voz mientras yo tocaba.el violín?
Sus tristes que1as oigamos.
-Sí, sí-murmuró débilmente Julieta, no atreviéncierto personaje que había e:xcitado vivamente la .curiosidad de todos sus convecinos: tocaba tan admira- dose á contradecirá aquel desaraciado.
-Los hombres-continuó é:te-celosos de mi feliblemente el violín, y cantaba tristes romanzas con voz
c-¿Por q·ué, Aur~lia, dulce encanto,
tan dulcísimá., que todos los balcones. de las casas in- cidad, me encerraron en una casa de salud, aunque yo
Slles llorosa á la reJa? .
mediatas se poblaban de gente para 01rle como en éx- nunca he estado enfermo, y en aquella casa he vivido
¿Qué dolor causa tu que1a?
entre muchos infelices que han perdido la razón. ¡Me
tasis.
¿Qué pesar mueve tu llanto?
1
Julieta babia sido fascinada por aquef admirable y decían que no encontraré á mi amada! ¡ Ah I Les dejo
desconocido músico: ella era también excelente artista, hablar sin conmoverme, porque ellos -son. los verdadenúmero anterior.
ros locos ..... Anteaye.c me escapé de París, cogiendo an-

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LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

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'I~/- .

Pi:,~~ .:;J
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?-!.-

35.-Traje de playa para niñas de 3 á 4 años.
36.- Traje de campo para niñas de 7 á 8 años.

37.- Vestido de fular llso y fular1rameado.
Explic. y pat., nUm. VIII, ftgs, 87 á 48 de la Hoja-Suplemento.

r•
'
l

38,-Casaca de aeda rayada. Espalda,
Véaae ,1 dibujo

ap,

39,- 0elantero de la canea de seda
· rayada,
Véase el dibu/o 38

40,- Casaoa de encaje .

•

•

�299

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
tes la cartera de mi hermano .... , y vengo á España para
buscará mi amada ..... porque mi amada es española .....
-¡En buen negocio nos hemos metido, hermanita!murmuró D. Roque.
\
-¿No me protegeréis contra los que me persiguen?
¿ J?ejaréis que me lleven otra vez á aquella horrible casa?
Si me creen enfermo, ¿por qué no quieren que encuen~
tre á mi amada ?..... El amor es la dicha del corazón , y
también la salud para el enfermo: la salud vuelve, sí,
cuando apoyáis el brazo en la mujer qUe os ama, cuando
vuestros ojos se miran en los suyos, cuando vuestra
mano estrecha su mano, y se puede murmurar en su
oído: c¡Te adoro!&gt; ,,.,. ¿Me ampararéis , señorita ?
Y Juli eta , por cuya imaginación vagaban en tropel
recuerdos y pensamientos, le contestó con en ergía:
- ¡ Os lo prometo!

•••

En aquel in.stante se abrió la puerta de la estancia, y
dos caballeros se presentaron ante los asombrados inte rlocutores ¡ y el joven , -al verlós, lanzó un grito de esranto y cayó anonadado en una butaca.
. Eran aquéllos D. Ricardo y el médico de la casa de
salud, llegados en el mismo tren que condujo al loco y
,que habían perdido en la estación sus huellas.
El médico tomó el sombrero del joven, y con voz imperiosa dijo á éste:
-¡Seguidme!
El loco bajó humildemente la cabeza, saludó á don
Roque, inclinóse delante de Juli~ta, y entonces la dirigió estas palabras:
➔
-Vos , señorita, conocéis mi secreto: ejecutad en el
violín mi romanza, y ella vendrá¡ decidla entonces que
ta amo, que la amaré mientras viva ..... y para que comprenda que la habláis en mi nombre, tomad, señorita,
da·dle este medallón que ella me ha dado .....
-¡DioS mío!-exclariló Julieta.-¡Mi medallón!
-¿Cómo que es tu medallón?-preguntó D. Roque.-¿ El medallón que perdiste en Venecia r ·
La joven, sin contestarle, tuvo- una inspiración sublime: corrió al piano, y comenzó á cantar, acompañándose con gran delicadeza, su romanza favorita O mi"a
Berta,¿ clti ti Ita rubat.J la galezza?
El loco escuchaba, como si quisiera regislrar e1_1 el
fpndo de su memoria, y su emoción era más viva en
cada instante.
-¡Esa es mi letra! ¡esa es mi música!-murmuró.
-¿De quién, de quién?-preguntó anhelosamente
Julieta.
-¡Mías, mías! ..... Sí, son mías ..... ¿Y vos?.. .. Vos .... .
¡Ah! ¡Recuerdo!...".. Venecia ..... el teatro dellq, Fenice .... .
aquella familia de m.endigos ..... la niña que . tocaba .... .
rVos, vos sois la mujer que tanto he buscado!
· Julieta se volvió entonces hacia los dos caballeros,
que observaban la escena con la mayor ansiedad, y dijo
al médico:
-¿No habéis asegurado que si él amase y fuese am1do se salvaría?
-Sí, sí, señorita~exclamó conmovido el médico del
loco.
-Pues bien, señores: él ama ..... y también es amado,
porque le amo.
Dijo así la hermosa Julieta, y apoyándose dulcemente
en el brazo del enfermo, añadió:
-Quedad, Francisco, quedad con vuestra amada, y
110 os apartaréis de ella mientras viva.
CO~DESA DE CAMPOilLA~CO.

La vaselina blanca es excelente para los labios y el
cutis, así es que puede usarla en la seguridad de que le
dará buen resultado.
Para perfumar la ropa, polvos de iris y viole la, mezclados. - .- .,
Para el cabello es mejor la pomada de cualquier esencia, de Lubin.
Á UNA lNDECrSA.-Haga la prueba de lavarse con salvado y bicarbonato de sosa ( esto último, una cantidad
como pueda caber en una peseta ) disueltos en el agua;
lávese todos los días dos veces, y use después polvos
de arroz, de los más sencillos, pues debe suprimir los
que ahora usa. Esto le dará probablemente buen resultado.
A D.ª LuisA D.-Los colores más de moda son: bp'ge
gris, gris azul, blanco, matfil, verde Ofelia, azul SC:vres, naranja, rosa, limón veide, malva y todos los
tonos de la violeta.
Me han asegurado qué es muy bueno, para impedir
las canas, mojarse bien el cabello, dos veces por semana, con la loción así preparada:
Sulfato de hierro ..•...... . ... , . •
1 gramo.
Vino tinto......... . . . • . . . . . . . . . . 66
Se pone á cocer, y cU.ando ya está fría, se usa c omo
anteriormente he dicho.
ADELA P.

EltPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 25.
Corresponde á las Sras. Susorltoras de la I .ª, 2.ª y 3.ª edición.

TRAJES

DE

CAsrno.

Cur~dos po, los ciga.,-illcs

ASMA YCATARRO
muy apcecia~apuael tocado,y
Houblg-t,
EAU D,HQUBIGANT
Parí!,
Esp1c. 2 francos la caJa.

.
para los banas.
19, Faubourg St Honoré.

perfumista,

ecomendar contra la TOS, la BRONQUITIS, la GRIPPE, etc.,
y

el Jarabc- la PaH,a de 1Wafé, de Delangrenier, de París,
R
es participar de la opinión de los médicos más eminentes.

Pe,fumería eXCtica SENET , 35 , rue du Quatre Septembre,
Paris. / Véanse los anuncios)
Perfumería Ninon , Ve LECONTE ET Cie, 31, rue du Quatre
Septembre. ( Véanse los a11u1tcios J

CARPETAS PARA «LA MODA•.
Con objeto de que las Sras. Suscritoras á LA MODA
ELEGANTE pl\e.dan conservar en buen estado los números de esta. Revista, sin que se deterioren al hojearlos, esta Administración ha hecho construir unas
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Estas carpetas unen á su buen aspecto suficiente
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los Sres. Corr~sponsales.

ADVERTENCIA ..
Rogamos á las Señoras Suscritoras cuyo
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Pararen.ovar ó reclamar, es muy conveniente acompañará la carta una de las fajas, impresas ó manuscritas, con que actualmente se hace el servicio.
EL ADMINISTRADOR.
SOLUCIÓN AL SALTO DE CABALLO
PUBLICADO EN EL

NÚM . 21 • •

,-

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
.consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
.del periódico, se sirvan &lt;lirigirnos las Señoras Suscritocas á las ediciones de lu¡o, demostrando esta circunsitancia con e! envío de una faja del mismo periódico , ó
¡por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, 6
1.:1.ue vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritor-1s . no serán contestadas.

.,

6 d.e Julio de 1891
•

[L~

i® [ID~ [[l~@~~TI'[ íl [l[!J)~¡J'[fü~[ID~
Al cala 23 _

MADRID

+~q'}-~4¿~¿,L~¿,6.Pertüd,

~/U~

~ ¿ r ~ 1b,/4¿ k v ~ ~.

f?liw.

Á D.a ISABEL M. DE L.-EI traje de cuya tela me en-vía muestra estará muy elegante adornado con bordados ó encajes crtmos; y para su hechura puede elegir
fa 2.ª figura del figurin iluminado de nuestro número
del 6 de Junio último, qúe es muy elegante.
La aconsejo que adorne el sombrero con crespón
amarillo y margaritas blancas, ·y así le hará bien con
todos los trajes, y también con el de la muestra, que
ti~ne dibujo1amarillo.
Á M. M.-Sí; debe poner, como dice, las iniciales
.enlazadas en los dos ángulos.
Á uNA SEÑORITA.-Esas cartas se contestan á los tres
meses.
El luto que indica se lleva un a-ño de rigor, y medio
de alivio; y es casi tan riguroso como el de padre, ó
.sea sin nada de azabache, seda, etc. Como único ador·no, se puede llevar crespón inglés ó crespón mate liso.
El papel de ese luto, para cartaS~ se usa inglés con
un borde negro no muy ancho, é iniciales pequeñitas,
enlazadas, también negras.
.Á.JNA ANTIGUA SUSCRITORA.-La fecha en las cartas se
pone un poco más al bies que usted la ha escrito.
Para limpiar los guantes con neufalina se ponen en !as
manos , y después de frotarlos con una muñequita bien
empapada en la neufalina se sacan y se dejan secar al aire.
El jamón en dulce no puede hacerse en cantidad
pequeña, pues es necesario un jamón entero. En breve
publicaremos la receta , pues nos la han pedido otras
~
.S.!l~crit9ras.
..
· ~. o,

•
&lt; u

I

(Croquis del figurín iluminado, visto de es¡.dda.)

r. Traje de gasa blanca con rayas y florecillas de raso
brocltado, adornado con encajes blancos. -Falda fruncida
de encaje blanco sobre transparente de gro de armar,
blanco. Polonesa de gasa, abierta por delante, y guarnecidos ambos lados con un volante de encaje. Cuerpo
mitad de encaje y mitad de gasa, abrochado con una
collerette de encaje; y el centro de detrás de la polonesa
es fruncido. Mangas de encaje drapeado, medio cubiertas con otra de gasa, como lo indica el figurin.
z. Traje de velutina rosa, adornado con guirnaldas de
&lt;cabocllons&gt; de azabaclie negro.-Traje género Imperio,
con larga cola fruncida, y ligeramente drapeado el delantero, que va adornado al borde con guirnaldas de
caboclwns , sujetas por flores de lis. Cuerpo liso escotado
por delante y adornado como la falda. Manga amplia
formando pliegues en el codo, y adornada en la parte
superior con caboclums. El talle va sujeto en un cinturón calado de azabache, abrochado por detrás y colgando sobre la falda. Los cabellos están recogidos con cordones de perlas doradas.
EL PEI N AD O.
El peinarse bi en es la cosa más sencilla cuan~o ~e tiene la cabellera completamente ondulada por lo-; pro ced1m1e ntos e n uso;
mas una mujer q ue te nga el cabell&lt;;i rizad.o naturalmente'. aunque sea poco 1 puede evitar el artifict0 de nzárselo, procediendo
d e este modo: se anudan los cabellos con un lazo m uy fino, su_ie tándolos, sin rigide z, algo más arriba de la parte posterio r de
la cabeza , ó sea á la griega.
E ste moño se rodea de una coroni ta de flores; y para los saraos, se aseg ura con peinecillos de concba 6 d e m etal fino , y
también se clava con largas horq uillas especiales .... ,
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Y no hay que olvidarse de pe rfumarlo con el aroma Tii p!e
E xtracto de los Príncipes del Co11Ko.....
J ab on ería Vícto r Vaissier, París.

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:!..
Como se arranca el hierro de una herid,
Su amor de las entrañas me arranqué,
'
Aunque sentí, al hacerlo, que la vida
Me ar.ranc:iba con él.
Del altar que la alcé en el alma mla
La voluntad su imagen arrojó,
Y la luz de la fe que en ella ardía
Ante el ara desierta se apagó.
Aun para combatir mi firme empeño
Viene á mi mente r;u visión tenaz .....
¡ Cuándo podré dormir con ese sueño
Donde acaba el soñar!!
BiCQVE R.

La han presentado la~ Sras. y Snas. D.ª María E~té\'aner..-D .• Mercedes
Salvat.-D.• Adelaida Iglesias Ramos. - D.ª R. Varela Menéndez de Limia.
- D." Ana Hidalgo.- D a E. l-"rancerí.
También hemos recibido solución al rnlto de caballo publicado en el mimero 14 por las Sras. y Srtas. D.• Maria. Jordán (Puerto-Rico).- D.ª Julia
Jalón de Ruiz.-D.ª J ulia Ruiz de Zelo.- D.• Angela r D.• Carlota Villademoros (Méjico).- D." Maria Gómez Daza de Benítez (Méjico).-Una Suscri~
tora zacatecana (M éjico).
Igualmente hemos recibido solución al salto de caballo publicad0 en el nümero 10 por n .• María Gómez Daza de Benítez LMéjic')).

�3CÜ'

I:&amp; ' MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

EL MISTERIO DE LAS SOMBRAS.
Una noche nebulosa del mes de No~iembre de
1886 un policía, en la parte affa de 18.C füai'd i:le
Nueva York, vió las sombras de dos personas

CABELLOS

ULTIMA ÑOVEDAD EN PERFUMES INGLESES ,

-C-RAll" APPLE
BLOSSOMS.
(Flor
mansana silvestrc......:Extraconcentrada.)

largos y espesos, por a'cci6n del 'Ei.t~áceo_-cn-·
pilar de los 1le11ecUctlaos del Monte MaJella,.
11ue destruye la caspa, detiene la caída de los cabellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
dec.otoraciób. E. f=ENET' Am.llNl&amp;TRADOR 1 35,
rue du 4 Seplembre, Paris.~Depósitos: en Madrid,
Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona.
Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
·

de

qi.w pasaban rápidamente á través del trasparen-

te de la ventana de una casa, y luego desaparecían- como •si -las personas hubiesen- ido al- otro

e.xt~eqto de la habitación. El policía observaba
'lue esto ocurría uiia y otra vez, diez, veinte,
cmcuei:ita, cien veces ,con regu!Aridad ·como
una vez cada mtdio minuto. Esto Je lla~atia la

•

a\ención1 y seguía obs~rvando. Al principio se

Oecis, Señora, que os faltan muchas co:;o.s:
,, ra que volváis á ser.

presentaoan l!'l.s·sombtas a.e uh -hombre y de una
~~':~• después las
E_llljer,,:s, desp_ués de
un •tiotnbreyünTñfuJer. Siempre &lt;los Sombfiísy

~~-?º~

JOVEN y · BELLA .

up~_de-e~!l!S~~J~m_pre d~ la· i;:nisma mujer. No se
oía niifgún ruido. Poco después se publicó una
\ carta que explicó el misterio nocturno. Esta decía:
- cHacelfñ6s7:t'es- años~que mr salud',··cfueS iefu.:
pre había sido buena, empezó á quebrantarse.
La primera señal fué debilitarse 1a digestión con
los síntomas que acompañan á esta enfermedad
tan común. En vez de pasarse, como yo creía,
se puso peor. Fuí á ver al médico de la familia,
persona de mu·cba reputación, que me recetó
medicinas y estuvo atendiéndome algunos meses.
Durante 1a última parte de éstos venía á mi casa
casi todos los días, pues yo no podía sa.lir. Nin-:
guna de sus medicinas parecía que me hacía pro- 1
vecho. El hígado n.o funcion~ba, y había síntomas
aparentes de enfermedad de los riñones. Al cabo
de algún tiempo se apoderó d~ mí una postra- :
ción nerviosa muy grave. Hacía meses que no
do~fa bien, pern ahora no podía dormir absolutamente. Más de süú días es/uve sin comer
nada; la vista, el olor, el recuerdo solamente de
la comida, me hacían daño. Por Ja.s noches estaba. un poco de tiempo acostada en un cuarto á
media luz, á ver. si podía dormirm'e. Imposible.
Mi imaginacióll estaba en tal estadO, que me hada ver, en las labores de la alfombra y del _papel de
los paredu, taras horribles que me miraban y parecía que. se burlaban de mi desesperación, Creía
Primero entre los perfumes de moda en la actual
qµe me iba á volver loca, y no me atrevía á acer• temporapa tenemos el Orab Apple Blonomt, que es
carme á una ventana por miedo de no poder re• de una calidad y fragancia inmejorable.-London Coun
sistir la tentación de tirarme á la calle. Muchas 1ounral I Gauta de la OJrü d, Lo11drts).
nJJcMs mi marido y mi.s hifos me acompa,iaban pa- CORONA, Compañia. de Perfuru.eria
seando la habitación de un lado á otro ,ºcuando no
podia dormir 11i es/ar tra11quila en ningunr., posidón •. Estando en un estado tan terrible, medió

Pues pedidlas á la Pr:,fu,mria Exótica., rue du
4 Septtmbre, 35, m París, y quedaréis' satisfecha.
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volverá la hermosa edad de diez y seis primaverasy os defenderá contra las arrugas; su polyo de ,
arroz -Flor de Alóérchigo dará á vuestro cutis una..
blancura diáfana que evocará á las rosas desvanecidas de vuestro rostro; su Anti-Bolóos extirpará J_os puntos negros que b~otan e~ la narl~, .
sin de1ar la menor huella de nmguno, su Sorc,lium espesará, alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pasta tÚ los Prela1 dos destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las vCna_s:
suavemente azuladas que antes, en vuestra pnmera juventud, poseíais; y toda e~t3: transf~r;n~•:
ción se efectuará naturalmente, sm recurl'lt.- á. •
ningún artificio.
.
~--·
El Catálogo de la P¿ifumg:__i"a .Exóti~a-se rem_iter
gralis y fra,z.co ·de porte~ á quien le p1?a,
.
D.:pósilus m Aladrid: Artaza, A/cala, 23 ,_ fJl'IIZ-•
cipal, iu¡.; P_ascual, A(ma/, 2; .fJe,fumetia Urquiola, Afayor, 1; Agwrrey Afo/1110, Preo~dus, I,í' m Barcelona, Sra. Viuda de LajtJut e HIJOS.

MARI-SANTA

Imposible concebir oo~a mh delicada y rná~ deliciosa
que el perfume Crab Apple B\ouomt, que pupara la
Crown Perfumery lo, de Londres. 1iene el aroma de
la prima\·ern. y aun'lue !'I' le usara toda la vida, nunca
se cansaría de 1::1.-Ntw York ObstrV&lt;r.

THE 1.77,
CROWN
PERFUMERY
NE,v BOND STREET, L.ONDH.ES.

POR

D. ANTONIO DE TRUEBA

co.

Es una de las mejores obras literari¡is de)
ilustre Antón el de los Cantares, moral 1 instructiva y amenísima._
Forma un elegante volumen en S.o mayor
francés, y se vende, .á 4 pesetas, en la Administración de est~ periódico, Madrid,
calle de Alcalá, núm. 23.

Se vende en todns las Perf11mer1as.
á cono_cer el Jarabe Curativo. de la Madre Seigel
un·am,go-ínt;imo, que.lo habiá. tomado. Naturalmente dije.. &lt;i¡ue lo tomaría, all;llque no tenía la
menor espér~nza de que bici.eta pro·vecho en un
e.aso cbmo el mfo.,Aquell!t n·oclíe, tai'.de·,. tomé una
dosis y antes de la , mañana había dormido bien ' Reí ase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
u~a hor,a. 'Me acuerdo que me·~dormí á ' poéo 'de joven y bella hasta m,ás allá de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de n_acimiento á 1.a
dar las dós -y me desp·erté lá las -tres, pennane• faz del liempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sm poder mortrdendo •tranquila, aunqúe despiertS.; hasta por la ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporámañalla. Desde entonces seguí tOmando con Í-e- n-?os, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
gularit:lad el Jarabe ·de la Madre Seigel.-EI efecto de lar Calias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Vo1taire y actualmente propiedad
siguiente fué corregir la dig~stión, después de lo exclu:.iva de la Prrí111111•ría ~luu11 {lll.iison Leconte), 31, rue du 4 Septe:nbre, 31, ,París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , ~ri1ab_l&lt;" 1-:.n.11 1fo
cua,.I dormía com~ en la niñez. Mientras tomaba
esta·medicina noltomaba otra, ni he vU.1tro ·des- 1111u111 y de Dnhf"t de ~lmm, polvo de att8z que Ninon de Lenclos llam::iba o:la JUYentud en
un'l
caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y 11 direccjóo de la Casa, p:.ira evitar las
pué."s á tomar :nioguna.. U,n día, no hace .mu Cho,
conté las botellas que habían venido de 1\botica falsific~c!ones.-La fa1:fumuU M1101Z expide á todas par~es sus prosp_ectos y i:1recios co_rrientcs,
.Depos1tos m Madrid: Pascual, Are11al, 2; Arla::a, Alca/a, 2.J, _pral.. i::q.; Agtarre y Afolmo, perdntante mi enfértnedád, y había cuarenla. Algunas se habían llenado varias. veces,: Además -de . fumeria Oriental, Preciados, 1;pe,:fu11uriade Urquiola, Mayor, 1; Romero y Vicente, perfumería
tas medicinas mi marido tuvo que pagar una Inglesa, Carrera t:k Sa,i 7erónilno,.J, y eñ Barcelo1ta, Sra. Viuda de La/Ó/l/ i Hijos, y Vicente Ferrer.
buep-a cuenta a,1 médJco. Tengo la seguridad de
'
que si no me hut-iera encontrado el Jarabe de la
Madre Seigel -estaria ahora en una·casa-de· lo-c-os·
ó me habrían enterrado.

NINON DE LENCLOS

l

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1

1

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1
1

EURALGIAS, jaqutcas, calambns m d rstdmago,
húttn"smo, todas la~ enfermedades nen•iosis se calnian
COI\ las plldoras antineurá!gieas del Ot•. Cronier.
3 francos; Parls, farmacia, z3, me de la Monnaie.

N

3 Medallas en las Exposiciones de 1878 &amp; 1889

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rrLrA. HELICTROPE nuNc, TonEADon ExQurs,T,
11
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• :¡ssENC,:; BOUQUET' etc.
caso de esta señora, como en otros, rroduce
FIL!A, EAu DE nrMMEt, LAVANDE AMBRÉE.
tranquilidad atacando al veneno que la indiges- Aguas
tión ha ocasionado en la sangre. Este veneno en
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Q
LA CASI\
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1

1
•

p ¡ ~ •iernpro estos Chocobt.,., que"" encuentra.:, cu t.a·

• El marido y la hija de esta pobre medio loca, accm:• \1 dos los Comercios do lT!trn.nu,,rlno,¡ do E•pa.lí'L.
Oficinas: Palrña Alta, 8
paniindola alte:-rath·amente paseando de un lado á otro de Q
Depósito c;cntrnl: i\lontern,
fa habitación entre !a luz y la ventana, Produdan las sombras que llamaron la atención del policía, haci~ndole creer
que habla algo extrano ó irregular d1tntro de la casa.

t

25

1
t

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Administración: Al calé, 23, Madrid.
11

Madrid, 14 de Julio de 1891.

SUMARIO.
Tnro.-Revista parisiense, por V. de Castellido -E;,,;plieaeiónde losgrabados.-Flor
del Alba (continuación), por D.• Isabel
Cheix.-Cada ur:o en su casa. .. ,., por don
Luciano de Burgos.- La Calumnia, poe~•a
(continuación), por D. José Jaekson Yeyan.
-El Hombre y la mujer, por A. Hem1ill.
-Mi prima, por D. Juan de Saavfdra.-Correspondencia particular, por D.• Adt:la P.
-E:-.:plicación del figurín iluminado.-Explieación de los dibujos para bordados contenidos en la Hoja-Suplemento,-Sueltos.Ad,·ertencias.- Solución al jerogllfic::i lid
núm. 23.-Jeroglílico.-Anuncios.
GR.-.SADOS.-1. Traje de desposada-2 á 5.
Traje, bata y gorros de banos de mar.-6
á 9. Soffibreros de veiano para nillos pc::quenos.-ro. Jaula adornada.-n á 14. Alfombri!la.-15. Encaje al erochet.-16. Cifraen!ao:ada para panuelos.-17 y 18. Camisa y pantalón para senoras.-19. Traje de
playa para ni nas de 5 á 6 anos.- 20 y i 1.
frajes para ninas y ninosde 5á ¡ at\os.-iz.
Vestido para nifias de 6á 7 anos.-23. Yéstidodc eam:ras.-24 y 25. Trajes de plara.
-i6. S::&gt;mbrero La ValliCre.- 27 y 28. Sombrero Sabina.-29. Trnje devisita.-30. Tmje de campo para jóvent&gt;s de 15á 16 anos.3 r. Esclavina parajo~encitas.-32 y 33. Vc ~tido para jovencitas de l4 anos.-3+ Sombrero de tul y paja.-35 y 36. Mantelela
Mistral.-37 y J8. Corpino de playa.-39 y
40. Traje de paseo.

REVISTA PARISIENSE.
SUMARIO,
Las mananas en el Bosque.-Cabalgatas.Ama.i:onas elegantes y amazonas ridículas.Cuestión de pern y ,·olt1men.-Modificaciond en el traje de mon1ar.-El Gran Premio.
-E,rposieión de elegancias.-¡ Hunah, Cla-

martl

Cuando el sol se digna asistir
á 1a fiesta, París es verdaderamente encantador en la estación
presente.
El Bosque está magnífico, de
una alegría y una esplendidez sin
igual. Por la mañana, desde las
nueve, es una continua cabalgata de amazonas y jinetes. Se les
ve llegar por grupos, con el semblante animado y hablando alegremente. Se les encuentra por
todos lados, en el Prado Catalán,
en la Cascada, en la Alameda de
las Acacias, hasta en el camino
de Suresne.
Todas las amazonas no ofrecen
un aspecto agradable, y hay algunas que no han debido mirarse
al espejo, pues habrían visto indudablemente lo ridículo de su
estampa.
Y.· no me refiero precisamente
á la edad, sino al volumen. Podría citar dos grandes damas muy
conocidas, que ya no son jóvenes, y que no obstante conservan
á caballo un.a verdadera elegancia, porque son delgadas y esbel~
tas¡ al paso que otras, diez años
más jóvenes, demasiado obesas
y pesadas, están á caballo abso•
lutamente ridículas.
Pero, en desquite, ¡cuántas seductoras amazonas, jóvenes delicadas, finas, elegantes, distinguidas!
Kn el traje de montar, las faldas son más largas que antes, sobresaliendo del estribo 25 ó 30
centímetros lo menos. Los corpiños son, por lo general, los mismos salvo dos excepciones.
U~a es el vestido de telajerser,

L-Traje de desposada.

Año L-Núm. 26.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada, 1891, Año 50, No 25, Julio 6</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Adorno de corpiño</name>
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        <name>Capa</name>
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        <name>Chaqueta con esclavina para señoritas</name>
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        <name>Marco bordado para fotografías</name>
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        <name>Sombrero para señoritas</name>
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        <name>Vestido para señoritas</name>
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                    <text>r
LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMJLTAS.
NOTABL!l OPERACIÓN QUIRÚRGICA.

ULTIMA NOVEDAD EN PERFUMES INGLESES

'CRAB APPLE BLOSSOMS.

EL embajadol' de los Estados Unido:; en \ ~i_en,,

Mr. Kasson, h-a enviado !lace pocoásu Gobierno
una interesante relación de una notable operación quirúrgica, que no hace mu&lt;:ho verificó en
Viena el profesor Billrolb, y COtlsislió en remover una p11.tte dd estómago humano, casi la tercera parte de este órgano, y lo extraño es que
el enfermo ha sobrevivido: ésta es la única operación de esta clase que hast.a ahora se ha llevado
á efecto con buen resultado. La enfermedad que
la ha exigido er.a cáncer dd estómago, ac~mpa•
ñado de los sigu ientes sin.tomas: El apet1to es
muy poco. Se siente una sensaciém peculiar en el
estómago como si estuviera completamente vacío: en lo; dientes se observa un fluido lamioso,
especialmente por la u~añana, acom_pañado _de
mal gusto de boca. El alimento no satisface, smo
que, al contrario, paTeoc que agrava Ia__sensación rt.'ferida. Los ojos se hunden y se tmen de
amarillo. Los pies y las manos se cubren de un
sudot- frio. Et enfermo se ~ente siempre cansado,
y el sueño no le apr-0vechll.. Al cabo ~e alglin
tiempo se pone nervi-oso,_irritable y triste, y se
Uena de aprensiones. Al levantarse repentinauente, le dan mareos y tiene que agarrarse !.algo
para no caerse. Tiene estreñimiento; la piel se
pone 5eea. y ardiente de cuando en cuando; la
sangre se pone espesR y no circula bien. Al cabo
de alg,ín tiempo se escupe la comida poco despU.::s de tomarla, unas veces agria y fermentada,
otras de un sabor dulce. Frecuentemente hay
palpitaciones de corazón, que el enfermo cree
est'- dañado. Al fin el enfermo no puede llevar
alimento alguno, pues la apertura de los .intestinos se cierra casi por completo. Aunque esta enfermedad es alarmante, los que sientan los síntomas referidos no deben darse al temor, pues
en novecientos noventa y nueve casos de cada
mil, n.o hay cáncer, sino solamente indigestión,
enformedad que se cura fácilmente, si se atiende
á tiempo. El remedio mejor y más seguro contra
esta enfermedad es el Jarabe Curativo de la Madre ~i¡el. Este Jarabe ataca la verdadera raíz de
la enfermedad y la echa por completo fuera de
nuestra economía.
Si el lector se dirige'- los Sres. A. J. Wbite,
Limitado, 155, calle de Caspe, Barcelona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
folleto ilustrado que explique las propiedades de
este remedio.
El Jarabe curativo de la Madre Seigel est! de
venta en todas las Farmacias. Precio del fras•
. co 1 14 reales; frasquito, 8 reales.

EL SOL DE INVIERNO
'"' PILAR SINUÉS.
DOÑA MAIÚA DEL
Preciosa novela original, con interesante aTgu,
mento, cuadros de costumbres familiares, episodios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.o mayoT francés, que se vende,
A 4 pesetas, en la Administración de este periódico, Madrid, calle de Alcalá, nlim. 23.

Decís , Señora, que os. faltan muchas co...--:s
para que volváis á ser

JOVEN Y BELLA

(Flor de manzana silvestre-Extr~oncentrada..)

Pu es pedidlas á la Pi:,fwnería Exótica, rrte tfu
4 Septemóre, .J5, m Pads, y quedaréis satisfecha.
y encantada del resultado.
Su Brisa E.xJtka, en agua ó en crema, os hará..
volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras.
y os defenderá contra las arrugas; su polvo de
arroz J,"'/or de AlóirdUgo dará á vuestro cutis una
blancura diáfana que evocará á las rosas desval necide.s de vuestro rostro ; su A,tti-Bolóos e:inirpnrá los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará , alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pnsta de los Prdadoj destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venassuavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
niniún artificio.
El Catálogo de la Pi:rfumería Exótica se Temite
palü y.frmuo de porte, á quien le pida.
r
J;.&gt;epó.ritos m Afadn"d: Arla::a, Alcalá, 2.J, pri11cipal, ilq.; Pascual, Arma!, 2; pu:fumula Urquiola, Afa1•or, z; Aguirrey ./Jfoliuo, Preciadas, I
y m Barulo11a, Sra. Viuda de La/01J/ i Hrjot. .,

cos rayan

Primero entre los perfumes de moda ,n la actual
temporada tenem05 el Crab Apple Blouoms, que es
de una c..lidad y fragancia inmejorable.-Lona'1m Court
J&lt;Jurnal (Gaata de la C&lt;Jrte de Londrts'.

CiORONA, eompnñfa de PerJ'umería

Imposible concebir cosa más delicada y más de licio~
que el perfume Crab Apple Blouo1111, que prepara la
Crown Perfumery Co., de Londres. Tiene el aroma de
la primavera, y aunque se le usara toda la vida, nunca
se cansarla de R-New York Obs~rorr.

Administración: Al calé, 23, Madrid.

TBE 177,
CROWN
PERFUMERY
NE,v BOND STH.EET, I..ONDRES.

co.

Se ve11de en todns las Perfumerías.

NINON DE LENCLOS

sociedad
elcgan te.
parisiense
no cmplca-

boy más.
que le•

•
t:: ·;~

dos pr~
duetos 151...

, \.

gulentes:

1•Lae&amp;ZMADENTll'JUCA.l:W.ZGAU.

que, humedecida por el agua, forma un mucilago untuoso muy agradable, limpia los d1cntc9
con la suavidad de un lienzo flexible dandoles.
Ja blancura del marfil, y los preserva del sarro
y de la cárles.
2• La DBXTO:anrA IU'QAVD, ell:r.tr QU&amp;
se empica al mismo tiempo que la Crema y
pcrn.m1ando deliciosamente la nor a, rcfrc!-ca
el aliento, disipa la irritación de las paredes.
bucales en los fumadores, activa Ja clrculacton
sangulnca en las encías y les da ol color sonrosado natural á la salud, previntcndo la caries.
Es un calmante excelente en los dolores demuelas más violentos.

Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá. de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortificarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporáneos , ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
~ las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclusiva de la eerfmnería ~h,ou (Maito,i úconle), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes hltjo el nombre de , ·érl(ahlc Enu dcMadrid: Romero Vicente.
ll"luon y de D11bec de 1\"lnfn, polvo de arr•i que Ninon de Lenclos llamaba .. 1a juventud en
Barcelona : Conde Pu.erto y ci..
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falsific~c~ones. - La ['arfumen°e J\'i11011 expide á todas par!es sus prosP:cctos y }?recios co.rrientes.
Dep~silos .m JJfadrid:_ Pascual, Arma/, f ,· Arla::a,. Alca/a, 2.J, pral., i::q.; Agmrri: )' Afolmo, p er- JULIA DE ZOOASTI.
fumena Ont,ztal, Pruzado~, !; perfumena de Urquwla, ./Jfayor, z; Rome,:o y. Vicmte, perfumería
Inglesa, Carrera de San Jerommo,.J, y en Barcelona, Sra. Viuda de La.fon/ e Hijos, y Yicm/e Ferrer.
FÁBRICA DE CORSÉS

LAS DOS PALABRAS
nms DB JUU.\ A. DE ZUOISTI
r premiadas en

miu lipui&lt;ima

Im·entddo hnce ados eP
Cflrsifnjn de Salud, que ha
dado tan buenos resultadps,
1 LAS nos PALABRAS pueden hoy ofrecer los dec. eoaf.il.llZ.a., '- 01ros sistemas más moder.
nos, para disminuir el volumen del cuerpo y tener mas agilidad.
Corsés o:1ra contrahechas, variedad en faias v rorsés ..,ara novia.
t;°e remitP~ a provincias y al extranjero.

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PARA EL TOCADOR

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ACADEMIA.de MEDICINA,,.. fY/(7.,,.J de PARIS - Marea

~..

P.A.TE EPIL.A.TOIRE.. DUSSER

Prlvtleglada en 1818, destruye hasta las ralees el vello del roatro de las damns (Bnrbo, Blgole, etc.), aln nlngun peligro parn el cutis, 11,un el mu delicado. 50 año• de é:dto, de nltM rerompensas en las E:r oslcione9
108 tltulos de aba.!Jte&lt;:edor de varW fnmlllas retnnntet y loa mllesde tesUmonlos, de los ennleti var!01 emanan de altol _p enonagcs del ce erpo medica\, gamntlznn la eficacia. y la escelente calldnd di, est11 preparnclon.
Se vende en cajas rora ta b:artn y las meJlllas, y en
caJaa-"para el bigote ligero. - LE PILIVORE destruye el vello loquillo de loa brnzoa, volviéndolos oon en empleo, blancos, flnoa y puros como,
.
'
el marm ,1.- DUSSER, nventor, 1.,. RUE JEAN-JACQUES-ROUSSE.A.U, P.A.RXS; (En Amt!rica, en toda, las Per(vmeriai).
&amp;n Madrid: IIELCHOR G,UU;lA, depoaltario, y en lu Perfumoriu PASCUAL, FRERA, INGLESA, URQUlOLA, etc. - En Barcehna: VICENTE FERRER, depo1ktarlo, y en la1 Perhuneria1 LAFONT, etc.

1/2

.tteser..-ados todos los de~os de propiedad artlstic:i

r Jit~ria.

MADRID. - Establecimiento tipo!itogr,\.fico «Sucesores de Rh-adeneyra-,,
lmp1"9!l01"9'1 de '" r.-1 r ...

11 ·

Madrid, 30 de Junio de 1891.

Año L-N~m. 24.
11

SUMARIO.

'

TuTo.- Revista parisiense, ¡&gt;0r V. de Castel/ido. - Explicación de
los g-rabados.-1-"lor del Alba, por D.• Isabel Cheix.-El Tfo Camorra, por D. José Pérez de ltúrbide.-Por un cabello, por don
A. Sánchez Pineiro.-La Calumnia, poesía, por D. José Jackson
Veyan.- El Ag11a de Colonia, por D.• Emilia de S..•.-Correspondencia particular, por D.• Adela P.-Explicación del figurín
iluminado.- Explicación de los grabados contenidos en la HojaSupl,mento.-Sueltos.-Advenencia.-Anuncios.
GRABADOS -1. Sombruo de calle.-2 y 3. Traje de encaje negro.-•
4 y 5. Vrstido de viaje.-6 y 7. Traje de calle.-3á 10. Tapete para
me&amp;a.dejard(n.-11 y 12. Dos encajes al crochtt.-13. Manga de
,-estido de ·ecremonia..-14. Manga Pompadour.-15. Manga Reina
Blanca.- 16 y 17. Traje de paseo.-18 y 19. Dos mangas de ,·estido de calle.-20. Cuello de tul.-u. Manteleta de ,·er.mo.-22
y 23. Traje de visita.-24 y 25. Traje de ceremonia.-26. Vestido
G,eennaway para ninns de 61 8 aftos.- 27. Traje de paseo.-28 y
~I) Trajes lle soirJe ó concinto.

REVISTA PARISIENSE.

FUERA DE CONCURSO 01::SOE IISS

LA

ETC,

SE PUBLICA EN LOS 0iAS 6, M , 22 Y 30 0E CADA MES

el esmalte
de la dcotadurayll,

,1tTVJIN'rtn) y presona de la 1':ms'rlil y del

r

1

....._

La generalidad deo
los polvoa
de~tlfrl-

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Ferfumeria., 13, :Rue d'Enghien, :t'aris

e

Pl'BUCA I AS L!.1L\IAS l\lODAS DE PARÍS EN EXCELENTES GRABADOS-ARTÍSTICOS FIGURii\'.ES 11.U~IINACOS-CONSIDERABLE NÚMERO DE PATRONES

!Jentifricos de 1Ugaud y C-

COUICTKRAS DIC U. RUL CASA

•

PERIÓDICO ESPECIAL DE SEÑORAS YSEÑORITAS, INDISPENSABLE EN TODA CASA DE FAMILIA

SUMARIO.

Los vestidos de cola actu11les.-Manera fácil de parecer alta.-Un
t~je de Mlle. Réjane.-El corte de las faldas.-Varios modelos
de vestidos.-Una casaca original.-Capota c:1.mpes1re. 7 Las tra~
vesuras de Roberto.

-

~~i
~.tlit(f

ha que no habíamos visto una
moda tan linda como la de las colas actuales, para vestidos de soirée
y vestidos de ceremonia. En lugar
de aquellas colas añadidas que se
extendían como un tapiz desde la
!
palda de un vestido, sin gracia y sin
1
monia, se hace ahora una falda que
se prolonga en rueda todo lo que se la quie:{j re prolongar, pero que se extiende sin un
solo pliegue, tomando la forma exacta de
la campana.
Excuso decir que no se dará esta forma á un
vestido de tul ó de gasa, sino á los vestidos de
seda, que adquieren mayor grado de elegancia
con este corte. Otra de las ventajas de estos ves•
tidos, y no la menos digna de tenerse en cuenta,
es que, gracias á ellos, no existen ya señoras bajas de estatura; todas son altas y esbeltas-en
apariencia por lo menos.
En la comedia del teatro del Odeón, L'Amou-reuse, Mlle. Réjane saca un traje maravilloso,
.cuya falda está cortada por este estilo. El vestido
á que me refiero es de raso, y va guarnecido de
anchas aplicaciones de terciopelo, dispuestas en
tiras recortadas como plumas. El delantero de la
falda deja descubrir un delantal estrecho de raso
liso, rodeado de dos tiras de aplicaciones; una
tira más estrecha, á cada lado, termina ligeramente al sesgo, y las demás siguen el mismo movimierito, desde la cintura hasta el borde de la
falda, de tal modo que dos tiras se encuentran
exactamente por detrás. Es fácil adivinar toda la
gracia que esta combinación da á la falda I y aumenta, por decirlo así, la estatura.
Muchos vestidos van simplemente cortados al
sesgo, como nuestras faldas de otros tiempos,
con la costura, también al sesgo, en medio por
detrás. Pero todos los cortes no son tan complicados como el que acabo de describir, que es,
por otra parte, impracticable con las telas estrechas. Para éstas, el corte de los paños al sesgo
que usábamos antiguamente, es el único posible.
Por lo demás, cada día es mayor la sencillez
de las faldas. Se las adorna simplemente con un
rizado ó algunos pabellones de muselina ó encaje.
Vi días pasados un vestido de raso pekine, ·cuyas listas formaban V; ·e ra de color de rosa y gris,
JBMPO

fj

1 -Sombrero de calle.

�y lo más original es que se le había ado:nado en el
borde inferior con dos pabellones de musehna color de
roSa y gris uno sobre otro. La muselina ib1 cortada á
to largo, d~ manera que se viese una orilla formando
cenefa.
. ..
He aquí un precioso v€stido de. s1c1hana azalea., de
falda enteramente recta, y guarnecida e°: el borde rn[c rior con un triple rizado á la ".ieja '. de cinta de ter~~o ·
pelo del mismo_ c&lt;:&gt;lor ( croqms num. I ). El corpmo,
cerrado en medio, 1ba cub.crto por delante co:1 un:i especie de fichú de
muselina de seda
color de azalea, el
cual cubría los hombros, forma11do cuello en la espalda y
cayendo por delan te hasta la cíntura,
donde iba apuntado
con una joya. Las
mangas, anchas y
bullot\adas por arriba, eran estrechas
por abajo. Tres rizad os guarnecían el
puño.-El sombrero
que acompañaba á
este elegante traje
de señorita iba guarnecido de una corona de rosas y de dos
alas por detrás.
Se usan mucho
esos estrechos riza·
dos antiguos en el
borde de las faldas
y por encima de los
.;
volantes.
¡
Con una falda de
11 ·
debajo detussorcru•
'-'.i
do, se lleva como
1/,1_,_ ,i
adorno un volante
de encaje inglés de
mallas muy finas,
con dibujos un poco
gruesos, por encima
de cuyo volante se
pone un rizadito de
Nú n. 1.
cinta de faya blan.
.
ca, y todos los cordones de las jaretas de la m1sm1 cmta
blanca.
Por el mismo estilo está adornado el vestido de crespón color de tabaco, cuyo dibujo publicamos ( croquis
núm. 2).
La falda va rodeada de un volante de tul griego, del
mismo color del vestido, dispuesto en pabellones y
adornado por encima con un riza•
dita de raso color
de tabaco. - Casaca 1arga de
crespón, forrada
de una tela bro•
charla Pompadour, cuyo fondo
es de co!or de
paja. La aldeta,
que es muy larga, va añadida y
fruncida á todo el
rededor de la cintura, y hendida
por detrás. Camisolín largo, de tul
griego, sujeto en
la cintura con una
faja Crispín de
bordado oriental.
Los delanteros
van desprendidos
de los hombros, y
caen formando
solapas forradas
de faya. La manga es alta de hom·
bros, con carteras anchas y altas. Como ador •
no, unos botones
grandes de cere •
zo del color de la
tela.-Capelina
de paja de arroz
4
color de tabaco,
guarnecida de un
rizado grueso de
terciopelo c o 1o r
Núm. ~dalia, con un ramo de rosas por detrás en forma de penacho.
~

'¡

Las travesuras de Roberto.
Robertito llama aparte á su mamá , y le dice con aire
misterioso:
-Dime mamaíta,¿ no habías encargado á la cocinera
que cerra~a ~iempre con llave el armario de la despensa?
-¿Y por qué me preguntas eso?
-Te diré, mamaíta. A.noche no lo había cerrado .....
-¡Y qué?
- Que para darle una lección, me comí todos los pasteles que quedaban.
•
V. DB CASTELFIDO •
París, 2-4 de Junio lle 189 1.

~

•••
Los sombreros de la estación son de una elegancia y
un buen gusto particulares. Citaré una adorable capotita
hecha de torzales de hierba de dOs matices, anudados
como la cuerda de una gavilla. Estos torzales se enrollan sobre un casco ligero de tul negro. Por detrás, un
ramo de caléndulas forma penacho, y por delante tres
florecillas del mismo género, van colocadas c&lt;;&gt;mo si estuviesen sembradas en una maceta. Una manposa está
posada sobre las flores (croquis núm. 3).

•••
!

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS.
Sombrero de calle.-Núm. l.
Sombrero redondo de paja mordorada, con ala de
paja de Italia. El ala va doblada hacia arriba, por detrás,
bajo un cubrepeineta de plumas negras que forman penacho en el fondo. Lazo de cinta color de maíz en el
doblez del ala. Banda de encaje negro, plegada sobre el
ala y sujeta en medio por delante con un lazo de cinta.
Traje de encaje negro.-Núms. 2 y 3.
Delantal plegado y re,~ogido y paño de detrás aI sesgo, pl~gado con tres r-liegues redondos. Adornos de
encaje y lazos de cinta. Corpiño cuya aldeta se compone de hojas de encaje que caen sobre un volante de lo
mismo. Chaleco y cuello de piel de seda verde agua.
Manga fruncida en el codo y en la sangría del brazo.
Puño de piel de seda.
·
Vestido de viaje.-Núms. 4 y 5.

Se hace este vestido de lanilla de verano colo.r beige
obscuro. La falda es llana, con poco vuelo por detrás, y
los paños van sesgados, con una abertura en el lado izquierdo y en la parte inferior de detrás, sobre un borde
de falda de mra!t color crema. Los adornos consisten en
galones estrechos y botones. El corpiño lleva unas solapas anchas estilo Directorio, cruzadas sobre un peto
de sttrak crema. Cuello del mismo surak La aldeta de
detrás es cuadrada y corta. Manga no muy aita de hombros, adornada de galones como el borde del corpiño.

Traje de calle.-Núms. 6 y 7.
Es de lanilla ligera azulada. La falda va plegada por
delante y recogida en los lados bajo el paño de detrás,
el cual va dispuesto al sesgo y plegado en tres pliegues
redondos. Pespuntes en el borde inferior. Corpiño cuya
aldeta corta va remetida en la falda. Solapas bordadas
de trencillas. Chaleco fruncido y estirado, de muselina
de seda color de paja. Cuello plegado de la misma muselina. Manga de codo, sin vuelo exagerado.
Tapete para mesa de jardín.-Núms. 8 á IO.
~

Este tapete, que es de cañamazo de Java color crema, va guarnecido de un encaje al huso, de 4 centímetros de ancho. Se le adorna con un bordado (dibujo 10)
y una cenefa ( dibujo 9) ejecutada al punto de cruz y
punto de Renacimiento con algodón color de café de
tres matices. Se añade á esta cenefa una tira calada
de 1 ½centímetros de ancho y un galón bordado. Para
hacer la tira calada, se sacan, á 4 i centímetros de distancia del borde exterior dobladillado, los hilos de la
tela á la anchura necesaria. Se pasa una hebra de algodón color de café obscuro en medio de cada barreta
cruzada formada de 4 hilos de los que se han dejado
libres, se llenan los huecos de_ las esquinas con una
red tela ri'C araña hecha con los hilos sacados y algodón
color café. La cenefa y el bordado del fondo se ejecutan con arreglo á las indicaciones de los dibujos. Se
emplean, para la cenefa, tres matic~s del color café, y
para el galoncillo dos matices del mismo algodón.

Y

Encaje al crochel.-Núm. 11.
Se pasa una cinta al través de los lados de mallas caladas de este encaje, que se ejecuta con algodón número 60. Se hace una cadeneta que tenga el largo necesario, y se princi_pia la

279

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,·

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMIL1AS.

273

1 .a vuelta.-* Un-a brida sobre la malla más próxima,4 veces, alternando, 2 mallas al aire ,-una ~rida sobre
la 3 .a malla siguiente; después, 1 I mallas al a1~e, cuyas 6
últimas se terminan en circulo,-11 mallas simples sobre el drculo,-una malla-cade~eta sobre la 1.ª ~e las
1 1 mallas simples,-5 mallas al a1re,-una malla simple
sobre la brida anteri~r ,-se pasan 2 mallas de la cadeneta,-'•.se vuelve á empezar desde•.
2.a vuelta.-6 mallas al aire ,-una malla-cadeneta sobre la 3.ª brida siguiente ,-4 mallas al aire,-una I?-ªlla•
cadeneta sobre la 2.ª de las 6 mallas al aire antenores,
-una malla al aire,-4 bridas, separadas cada una por
una malla al aire sobre la 2.ª á la 5•ª de las 11 mallas
simples más próximas,-una malla al aire sobre la m~\la
más próxima,-2 bridas separadas por 3 mallas al aire,
-una malla al aire,-4 bridas separadas cada una por
una malla al aire sobre las 4 mallas siguientes¡-se vuelve á empezar desde*.
3.ª vuelta.-* Una malla simple sobre la malla al aire
que se halla antes de la brida más próxima ,-4 :1ece~,
alternando una malla simple sobre la malla al aue siguiente he~ha sobre !a brida más próxima,-4 malla~ al
aire,-2 mallas simples separadas por 4 mallas al aue
sobre las 3 mallas al aire más próximaS,-4 veces, alternando 4 mallas al aire,-una malla simple sobre la malla
al aire' siguiente hecha sobre la brida más próxima; después de lo cual se hace una malla simple sobre la malla
al aire siguiente hecha sobre la brida más próxima,una malla simple sobre la malla siguiente, sobre la cual
se ha hecho,,.antes una malla-cadeneta¡-se vuelve á
empezar desde*.

..

5.- -Corpiño del vestido de Viaje.
Véase el dibujo 4.

3.- Corpiño del traje de encaje negro. ·
Véase (]1 dibujo 2.

-

Encaje al crochet.-Núm. 12.

Este encaje se hace al crochet con algodón núm. 50.
t.ª vuelta.-Una hoja compuesta de 6 mallas al aire y
2 bridas dobles, cuyos lados de mallas superiores se
terminan juntos sobre la 2.ª de las 6 mallas al aire.
2.ª vuelta.-Siempre alternando, sobre la 1.ª malla al
aire de la hoja más próxima, J bridas dobles, cuyo lado
de malla superior se termina junto ,-7 mallas al aire.
3.ª vuelta.-* 3 veces alternativamente, 3 bridas dobles, cuyo lado superior se termina al mismo tiempo,un piquillo, es decir, 5 mallas al aire y una malla simple sobre la 1.ª de estas 5 mallas;-después sobre las
mismas 7 mallas al aire, 3 bridas dobles,-2 mallas al
aire ,-una malla simple sobre las 7 mallas al aire más
próximas, - 2 mallas al aire; - vuelve á empezarse
desde•.
4.ª vuelta.-Del otro lado del encaje, siempre alternando, 3 bridas dobles, cuyos lados ele mallas superiores se terminan juntos sobre la 1.ª de las 6 mallas al aire
de la hoja más próxima ,-4 mallas al aire.
5.ª vue!ta.-Siempre alternando, una brida sobre la 2.a
malla siguiente ,-una malla al aire.

2.- Traje de encaje negro. Falda.

4.- Vestldo de viaje. Falda.

Véase el dibujo 3.

Véase el dibujo 5.

Manga de vestido de ceremonia.-Núm. 13.

Esta manga es de crespón de seda. La parte superior
va fruncida por encima, y la inferior ajustada y recortada en festones. Un encaje adorna el borde inferior de
la manga. Manga de crespón plegada y salpicada de
cuentas imitación de granate. Lazo Luis XIII, de terciopelo de este color.
Manga Pompadour.-Núm. 14.

La parte superior es de fular estampado, y va bullonada y ajaretada dos veces por encima. La parte inferior de la manga es de fular liso, y va ajustada y arrugada como lo indica el dibujo. Un lazo adorna la extremidad de la manga.
Manga Reina Blanca.-Núm. 15.

Esta manga, de faya, es de codo y va abierta en
medio sobre unos cuchillos de seda clara. Unos galones
de oro formando V adornan los cuchillos, y una guarnición de encaje rodea la abertura, se anuda sobre el
hombro y se abrocha por abajo con un broche de pasamanería. Galones y encaje adornan el borde inferior.

..

8.- Tapete para mesa de jardín. Véanse los dibujos g y 10.
10.- Bordado del fondo del tapete
para mesa de Jardln.
Véase el dibujo 8.

Traje de paseo.-Núms. 16 y 17.
Manteleta corta de terciopelo verde esmeralda, guarnecida de felpa color de rosa y adornada de pasamanería de oro y azabache y encaje negro. Vestido de
seda gris pálido, bordado en los contornos, con chaleco
guarnecido de guipur color crema.
Manga de vestido de calle.-Núm. 18.

Es de vigoña de verano, gris pizarra. Una media
manga le sirve de adorno, y va recortada de manera
que deje descubierta la manga de debajo. Va guarnecida de galones de plata y botones.
Manga de vestido de calle.-Núm. 19.

Es de velo beige. La parte superior va plegada formando ondulaciones, y la inferior se recorta y se abrocha p6r encima. Vivo y adornos de galones. Un puño
bl.a nco sale de debajo de la manga.

Cuello de tul.-Núm. 20.
Se compone este cuello de un triple volante fruncido,
de tul crema, bordado de lunarcitos de oro , cuyo YOlante va recortado sobre una cinta color crema .
Manteleta de verano.-Núm. 21.

Esta manteleta es de lanilla lisa color de heliotropo,
con solapas, cuello y canesú de terciopelo del mismo
color. Una. guipure blanca va puesta sobre el canesú y
forma bullones en los hombros. El delantero ó peto que
forma parte de la manteleta es de muselina de seda
color de heliotropo, de un matiz más claro que la tela de
lana. Un cinturón de oro con cabocltones sujeta ·los plie•
gues del peto en la cintura, por encima de un bullonado
que va.remetido hacia dentro y cae sobre el vestido.Sombrero:- de paja negra, guarnecido de tul negro bor-·

..,,

'

'

'

9.-conefa del tapete para mua de Jardln. Véase el dibujo

s.

12.--Encaje al crochet.

�281

,-

280

- L·A- MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

y d\lls=es: al verle andar medio desnudo, pues sólo un
amargo contraste de la suerte, que siendQ riquísi~o harapo de camisa y otro de za,agüelles cu.brían sus cardado, y cinta verde esmeralda de un matiz claro. Una
por su abundancia en minas de preciosos metales I es
guirnalda de rosas de un amarillo pálido completa los pobre por las frecuentes sequías y suma escasez de co- nes curtidas del sol, con el rostro encendido, y flotante
la rizada cabellera, se le hubiera podido tomar por moadornos de este sombrero.
sechas, consecuencia natural de la falta de lluvias. Así
delo para un San Juan niño. Mostrábase tan afanoso de
la
clase
proletaria,
reducida
á
la
recolección
·
del
esTraj e de vls\ta.-Núms. 22 y 23.
aumentar el haz de leña que reunía, como su hermana
parto ó al duro trabajo de las minas, sufre épocas de de terminar el lavado¡ mas de pronto se interrumpió:
; Vestido de piel de seda color de .tabaco. Falda ceñimiseria horrorosa, que, en honor de la verdad, soporta acababa de ver una rama de zarza con dos rosas y vada, cuyas costuras desaparecen baJo un bordado tono
rios capullos, y cediendo á un impulso irresistible la
s0bre tono, pero más obscuro que la tela. Por detrás la con una honradez y paciencia muy dignas de ser no
falda va sesgada y plegada en plieguecitos redondos. sólo .alabadas, sino atendidas por los que pueden apli- cortó, quitóle rápidamente las espinas, y corrió hacia la
Corpiño de piel de seda, abrochado bajo un peto ple- car eficaces remedios á los males que allí se padecen.
muchacha, gritando:
Pueblos hay cuyo aspecto contrista el corazón más
-¡Mira, Flor, qué bonitas! estate quieta, que te las
gado de muselina de seda crema. Tiras en la aldeta de
indiferente:
las
casas,
levantadas
con
lajas
negras
y
redetrás y en las caderas, y volante ajaretado con cabeza,
voy
á prender.
-¿Te figuras que soy la cruz de Mayo?-replicó ella
festoneado por abajo, de muselina de seda. Cuello y ri- vocadas de tierra, más semejanza tienen con los antiguos
altares
de
los
druidas
que
con
las
confortables
zado de muselina. Manga recta, que cae sobre un puño.
con su dulce y triste sonrisa.-Vaya, puesto que es tu
viviendas de nuestras ciudades. No sólo no existe allí gusto, préndelas ¡ pero despacha pronto, Javierín, que
Traje de ceremonia.-Núms. 24 y 25.
lo superfluo, sino que hasta se carece de lo necesario:
la noche se viene encima, y es preciw volver á casa.
Falda de crespón de la China, cuyo centro por detrás la falta de vegetación contribuye á hacer más sombríos
Un suspiro que apenas exhalaron sus labios probó
estos
parajes,
y
apenas
se
comprende
cómo
nacen,
viva sesgado. Volante de encaje y bordado. Corpirio floque el pensamiento de esta vuelta no tenía nada de
ven
y
mueren
alli
tantas
criaturas
sin
conocer
más
ritante sobre un chaleco de raso, abrochado con corcheagradable para la hermosa lavandera: cogió entre 5us
tes bajo una guarnición de encaje. Solapas de raso. sueños horizontes.
manos húmedas la cabeza del niño, y la cubrió de bePero no se crea por lo dicho que todos los pueblos sos, como para recompensarle así el obsequio que acaManga bordada y salpicada de estrellas de azabache. El
de las Alpujarras se hallen en las mismas condiciones¡
borde de la aldeta de detrás va remetido bajo el lazo de
baba de hacerle¡ caricias á que el inocente se prestó
en cambio de los que hemos tratado de bosquejar, hay
de tan buena voluntad, que durante algunos minutos
la falda.
muchos cuya situación topográfica les hace en extremo
permanecieron estrechamente abrazados. Después, la
Vestido Greennaway para niñas de 6 á 8 años.
pintorescos¡ pues colocados á orillas del Andarax, y ronecesidad de aprovechar lo que restaba de día rompió
Núm. 26.
deados de arboledas en que descuellan olmos, nogales el fraternal lazo: el niño tornó á buscar leña, y la joven
Este vestido es de bengalina azul bordada de luna- y chaparros, halagan tanto al viajero con sus variadas á golpear la ropa; pero dos lágrimas que no fué dueña
res. Falda larga y fruncida en el borde de un corpiño- perspectivas, como los verdes oasis que la misericordia de contener descendieron lentamente por sus mejillas
blusa, muy corto de talle y montado á un cinturón de Dios ha colocado entre las abrasadoras arenas del
y fueron á perderse en la rápida corriente del Ancubierto de una cinta que se anuda por detrás. Esco- desierto.
darax.
No
lejos
de
Alhavia,
y
en
lo
más
profundo
de
un
vatadura redonda, adornada, así como la falda y las man¿ Advirtió Javierín estas señales de traidora emoción?
llecito que atravesaba el río, lugar agreste que parecía
gas bullonadas, con un rizado dispuesto en conchas.
No
podemos afirmarlo, pero el hecho es que, de lejos
hallarse á cien leguas del mundo habitado, es donde vaCollar del mismo rizado.-Capelina hecha de la misma
como estaba, le gritó:
mos
á
conducir
al
lector
en
una
calorosa
tarde
del
mes
1
tela del vestido.
-Canta un poco, /urma11ica (1 )¡ hoy no has cantado
de Julio, en el año de 2:racia de 1863.
ni una copla.
Traje de paseo.-Núm. 27.
Dócil á tal petición, ó deseosa acaso de desechar
Vestido de seda listada gris tornasolado, guarnecido
ll.
las negras ideas que bullían en su cerebro, Flor no se
de guipur artística negra sobre viso de seda mordohizo de rogar, y empezó un romance morisco, que por
rada. Fondo de falda de tafetán, y falda de seda listada,
lo triste del asunto se avenía bien con la melancolía de
Los últimos rayos del sol, medio velados por rojos
ribeteada de una guipure ancha sobre seda mordorada.
retlejaban en la inquieta corriente del Andarax su espíritu.
Chaqueta de la misma guipur, forrada de mordorado, y celajes,
y daban perfiles de oro á las viñas silvestres, cuyos larLlora, llora, Lindaraja ,
abierta sobre una camisa plegada de seda listada, la
No te can~ de llorar ;
cual va sujeta con un corselillo de la misma tela, enla- gos festones, tendidos de un árbol á otro, se balanceaTu
d utflo marchó á la guerra
ban su1vemente al soplo de la brisa. Percibíanse por
Y aeaso-no- ,•r,k•uá.
zado en medio y dentado por arriba. La camisa y el
todas
partes
esos
mil
ruidos
que
forman
como
et
gran
Corselillo se ponen sobre unos delanteros de forro abroAunque la música era monótona, como en la mayor
chados en medio, ajustados con pinzas y añadidos á la concierto de la Naturaleza, en que se mezcla al canto
de l?s pajaril~o~ el rumor. del aura enhe las hojas y el
parte de las trovas populares, al pasar por la garganta
chaqueta en las costuras de debajo de los braios y de
estndente ch1rndo de la cigarra oculta en la hierba. La de la joven adquiría modulaciones de infinita dulzura,
los hombros. Manga ancha, de pekín, terminada en un
puño alto de guipur. Cuello alto plegado.-Sombrero hora, rica en contrastes, presentaba por el lado de Oc- que atento el niño procuraba repetir, desvaneciéndose
luego las armoniosas notas en los ecos de aquella sode paja gris, guarnecido de alas mordoradas y de cres- cidente un foco de luz que parecía aumentar por momentos su ígneo resplandor, y por el de Oriente nieblas ledad.
pón de paja.
caliginosas que ya subían del fondo de los valles, ya veTrajes de soirée ó concierto.-Núms. 28 y 29.
laban como suaves crespones las azuladas cumbres de
111.
las sierras.
Núm. 28. Vestido para se,1orilas.-Este vestido es de
Nada
más
delicioso
que_
el
lugar
que
describimos,
crespón de la China, color de marfil, y seda de color
Si el lector tiene curiosidad de saber quiénes eran
hermoseado por un soberbio grupo de álamos blancos
de rosa tornasolada. Faja de gasa de seda negra. La
dos hermanos que acabamos de presentarle, preciso
falda, que es de seda tornasolada, va recogida y plegada á cuyos pies crecían en vistosa confusión adelfas, jara~ los
será que se tome la molestia de acompañarnos media
en el lado derecho. Corpiño de talle redondo, con faja y zarzarrosas, que bañaban sus raíces en la corriente
escasa del sitio en que se hallan I siguiendo siemque rodea la cintura y forma un lazo, y unas caídas en salpi~ada de chispas de luz como pajillas de oro. Ver~ legua
pre
la
orilla del río, hasta llegar á un molino que desde
des
1uncos
y
espesos
cañaverales
agitaban
lánguidamedio del delantero. Manga corta y bullonada de cresmente sus. flexibles tallos, y para que nada faltase en lejos se anunciaba por el sordo rumor de sus presas.
pón, con un volante de seda tornasolada que cae por
Situado á la margen del Andarax, rodeado de árboles,
encima del hombro. Una cinta de terciopelo negro ro- aquel cuadro digno de un pincel maestro, las dos figuy con un frondoso emparrado que daba sombra á la
ras que aparecían en él completaban su misterioso atracdea la sisa y va anudada en el hombro. Los delanteros
P?,erta, el rústico edificio presentaba un aspecto de limdel corpiño van plegados en forma de fichú, abierto so- tivo.
Arrodillada a! borde de la ribera, sobre una plateada pieza sumamente agradable; la construcción era irrebre un peto de crespón dispuesto en ondas y añadido
a~fombra de hops de álamo, una mujer, ó más bien una gular, pero sólida, con dos ventanhs que daban luz al
sobre el forro de los delanteros.
Tela ,,uesaria: 5 metros de tafetán, 6 metros de cres- niña, pues apenas llegaría á catorce años, se hallaba i~terior, y su t_orrecilla coronada por aguda veleta de
muy ocupada en zapatear (r ) una prenda cubierta de hterro ¡ extendiase á la espalda un huerto bastante capón y 14 metros de seda tornasolada.
paz y bien cultivado, donde crecían con abundancia
Núm. 29. Vestido para se,lora de edad.-Se hace este espuma de jabón, ligera como copos de nieve¡ un ancho cesto de. palma, colocado á su izquierda y colmado legumbres, y algo más le¡os prados de_ maizales, cuyas
vestido de faya gris, y se le guarnece de un bordado de
plata y de terciopelo color esmeralda. Fondo de falda de ropa torcida, probaba cuán adelantada tenía la tarea doradas mazorcas anunciaban la próx1ma recolección·
nada superfluo brotaba en aquel rincón de tierra 1 qu~
de tafetán y. falda de faya formada cte pliegues enca- emprendida, ~iendo digno de admirar que braios tan
hacía delicioso y feraz la vecindad del río.
ñonados, su1etos en lo alto con unos la citos de cinta delicados pudiesen llevarla á término.
Pertenecía el molino y los terrenos á él adyacentes
Difícilmente se encontraría belleza más perfecta que
de terciopelo. Corpiño en puntas, compuesto de esla de_ esta criatura, tipo encantador de la mujer de las á un buen hombre llamado Pedro Alba, que en la época
palda y l~dos de espalda, lados de delante y delanteros con pinzas, cerradas en medio bajo un peto plegado Alpu1arras 1 en la que aparece con todo su brillo la her- d! esta narración contaba precisamente sesenta y cinco
en forma de V. Sobre los pliegues van unos bordados mosura legendaria de las hijas del Profeta. Delicado bo- anos¡ su fama de honradez era tanta, que se extendía
tón de una flor que prometía ser magnifica, era morena, á muchos pueblos comarcanos, donde hacían de ella
que forman brandeburgos. Lazos en medio del delanpe~o de ese mo~eno qu~ deja transparentar la sangre justas alabanzas. Recto has~a la exageración, si cabe
tero y cerca .de la si~a. Manga ancha por arriba y pleest~ frase al tratarse de rectitud, su palabra equivalía á
gada por qbaJO, termrnando en un puño encañonado. Se baJ0 la sedosa piel ; los OJOS grandes 1 negrísimos, adorun Juramento, y tal autoridad le concedían, que en asunnados de largas pestañas que proyectaban ligera somla adorna con lazos y bordados. La parte superior del
bra en las_r~~ada~ ~ejitlas,, poseían un encanto al que tos de _ventas ó contratos bastaba un apretón de manos
peto ptegado va abierta en forma de V sobre un segundo
era muy d1f1cil resistir; babia en aquella mirada profun- de los m~eresados en pres~ncia del tío Pedro. para que
peto figurado, de terciopelo, añadido en lo alto del
damente t~iste y _soñadora, algo que revelaba penas el negocio quedara formahzado como si se hiciera una
corpiño.
Tela necesaria: 7 metros de tafetán, 18 metros de faya ocultas, altivez nativa, candor infantil, y al mismo tiem- escritura con todos los requisitos leg¡iles. Consejero y
amparo de cuantos recurrían á él, siempre tenía una
po una gravedad impropia de sus pocos años. La boca
y 12 metros de cinta de terciopelo.
~alabra suave para el afligido, una limosna para el necede perfecto _dibujo, con labios rojos como flores de gra~
na~o, sonre1a dulcemente á un niño que juntaba leña á sitado, y un corazón de oro que sólo palpitaba á impulvemt&lt;: pasos apenas del sitio en que ella lavaba, y al sos del más noble de los amores: la santa caridad.
FLOR DEL ALBA.
. Dedicado d~sde su juventud al rudo oficio que ejersonretr se marcaban en sus mejillas dos hoyuelos seductore~; en fin, su larga trenza, que debía al deshacerse c1a en el molmo donde habían vivido pacíficamente
cubnrla de un manto flexible y aterciopelado, comple- ~i~co generaciones de_ los Alba, Pedro, que era hijo
l.
taba ~u ~ern:iosura con una ex~berancia de vida que umco, se consagró á cutdar de su madre, y por no darle
parecta nvahzar con la espléndida vegetación que la el pesar de traer á su morada nueva dueña, rehusó ca~~ L Oeste de Almería, y en el radio de diez rodeaba.
sarsE:', aunque más de una buena moza de las cercanías
~V~ leguas, existen veintidós pueblos, disemiSu _traje consistía en un refajo de listas negras, rojas, suspiraba e~ secreto por el gallardo molinero. Casi llenados ora en un valle, ora en una sierra·
gab~ á los cmcuenta años cuando quedó huérfano, y el
y verdes, tejido á la moda del país; un justillo
Al ~ éste en. el fondo de una quebrada, aquél amarillas
de bayeta parda , que moldeaba artísticamente el arro- vac10 de su hogar le aterró de suerte que se dió prisa
en medlO de un llano, y algunos en la maren b~scar una compañera, recayendo, por fortuna, su
gante busto y marcaba lo estrecho de la cintura y un
gen del río á que los moros dieron el
e~ecc1ón en una mu1er tan modesta como bella y labopañuelo de percal amarillo arrollado sobre los ho~bros·
nombre de Andarax. Estos pueblos que se las mangas! levantadas para facilitar el trabajo, deja~ nosa: aunque le llevaba treinta años, pocos hombres
, extienden hacia Granada y pertene~en á su
pueden alabarse de haber sido más amados y respetab~n descubiertos los brazos, que hubieran podido serprovincia , son las f~mosas Alpujarras, postrer ba- vir de .modelo para la más acabada estatua griega I y dos q_ue I? fué Pedro,_ y pocos hogares logran una dueña
luarte de los sectarios de Mahoma, que, protegi- por bajo del ancho volante en que terminaba el zaaamás hmp1a y económtca que Eulali~arrido: para que
, dos por sus escabrosas montañas, ásperos desfila• lejo, asomaban los pies desnudos, dignos por su peq:;e. nada faltase á la dicha del matrimonio, una niña vino á
deros y bosques i1~p~netrabl~s, desafiaron largo tiempo
alegrar la casa, y sus risas infantiles se unieron pronto
ñez de calzar chinelas bordadas con perlas y oro.
el poder de los cristianos, siendo necesarios prodigios
En cuanto al niño, podía tener seis años, era her- al canto de las aves en el huerto. Esta. niña era Flor· y
de valor y constancia para que los soldados de la Cruz mano de la joven, y se parecía á ella como pued en pa- bien le venía el nombre, por~~ nunca flor más h;rlograsen arrojarles de su último asilo.
mosa brotó en las orillas del A darax.
~ecer~e dos gotas de agua: el mismo color trigueño,
En la parte donde lindan estas tierras con las de la idéntica finura de facciones, y los mismos ojos rasgados
Aunque mimada, como hija · nica, la apacible condiprovincia de Almería, participan de lo calizo é infecundo que, exceptuando los terrenos de la vega , forman
11) As! pron unci;:; los d imi nu1i,-o, len las pro, ir.cias ~e Granatl11 ¡· Al·
( 1) Sistema de lu·ar muy u,;.'ldo en .\ lmt ria, que eon~i~tt en rolpear la
meda.
'/
el suelo de la antigua Urci; y es de notar, como un
ropa á la vez qut la refritg,m.
)

Y condujo al tío Camorra hacia el Jecho donde yacía
vada estatura, sus anchos hombros, su cuello de toro,
la pobre niñ.a.
- ,
ción de la niña fué el encanto, no sólo de sus padres, su rostro bronceado por el sol y sus puños de atleta.
-¡Mirala!-le dijo aquel atleta, llorando como u!1sino de cu1.atos trataban á éstos¡ la perfecta belleza de
En el período de las ferias visitaba las barracas que
niño.-¡
Duerme
la
pobre
hija
m~ 1 ¡ Por ella te he suphaquel inocente ser, unida á su nombre y apellido, que
los saltimbanquis ambulantes levantaban en las ramblas
cado,
cuando
ya
me
sentía
vencido! ¿Cómo hubiera
armonizaban maravillosamente, á la facilidad con que y en el puerto, y prefería las de los hoxeadore~, presenen esta comarca se conocen los individuos más bien tándose en ellas como un aficionado cualqUlera, para podido darte la onza de oro prometida, si no tengo pan
que llevarme á la boca?
por apodos que por sus nombres, hizo que, en vez de
probar su fuerza y su destreza: esgrima, pugilat?, !":cha
El tío Camorra, después de limpiarse-los ojos con el
Flor Alba, la llamasen Flor del Alba, mote poético y cuerpo á cuerpo, todo lo aceptaba y de todo saha tnunrevés de su callosa mano, sacó el poco dinero que guargracioso, sumamente apropiado á tan gentil criatura.
daba en el bolsillo, y se le ofreció al Hercules para la
Ocho años acababa- de cumplir cuando su madre dió fante.
Los espectadores le aplaudían con entusiasmo, y expobre enfermita.
nuevamente señales de fecunda, y si hay á veces pre-Toma-le dijo-y que pongan en seguida \:In pusentimientos de los males que deben sobrevenir, la es- clamaban:
- ¡Mira, mira el famoso tío Camorra! ¡ Tan valiente chero con gallina y jamón, para que tome buenos calposa del molinero los tuvo bien tristes: por desgracia, como un muchacho! ¡Si parece que por él no pasan
dos .....
no tardaron en confirmarse, pues murió al dará luz, dejando en la tierra un pobre niño á quien hería la mayor años!
Y Camorra contestaba con altiva sonrisa, mientras
de las desgracias en el punto mismo de nacer.
el campeón vencido se levantaba del suelo con mucho
Al día siguiente el tío Camorra volvió á la barraca de
¿Qué sintió Flor del Alba al convencerse de una destrabajo y contraído por los dolores y la vergüenza.
El Hércules del mundo, y la niña, que no dormía, fijando
dicha tan grande como inesperada? ¿Qué impresión
en él sus grandes ojos negros, brillantes por la fiebre,
hizo en su ánimo el yerto cadáver, primero que veía?
¿Cómo llegó á comprender que no volverían á abrirse
le dijo dulcemente:
En la feria de la Merced, en el año 188 ... , los barcelo-Mi papá me ha contado el sacrificio de usted por
aquellos ojos que algunas horas antes la miraban con
tanto cariño? ¿Qué tumultuosa lucha de sentimientos la neses vieron con asombro que se alzaba una gran tien- él y por mí... .. Yo no sé cómo darle las gracias, pero
descifró en un instante los terribles misterios de la vida da de tablas y lona, parecida á una casa, con un chu • tenga por cierto que !siempre me acordaré de su cariy de la muerte? No podríamos explicarlo; pero el hecho rrigueresco letrero sobre la puerta de entrada I el cual dad ..... siempre, aun después de muerta ...
El tío Camorra sintió por aquella niña un afecto sines que oía á su alrededor gritos y líantos con que las decía así: EJ Hircules del mundo.
Era un domingo, y el tío Camorra, atraído por los gular, una especie de amor paterno; y tomando del
buenas vecinas se condolían del triste acontecimiento, y
brazo al Hercults, y apartándose los dos fuera de la bapermanecía en un rincón, helada, inerte, sin voz ni ecos de la ruidosa música que salía de la gran barraca,
aliento para quejarse, sumida en un marasmo doloroso, avanzó entre la muchedumbre y presenció indiferente rraca, Camorra le dijo así:
-Tu hija está muy enfermita y es preciso salvarla .....
en que miraba sin darse cuenta de lo que veía, olvidada las contorsiones de un payaso y los saltos mortales de
de todos y aterrada, sin poder definir la causa de su un titiritero¡ mas en seguida apareció en el estrado el Yo soy un viejo que no sirvo para nada aquí, porque
famoso Hércules del-mundo: alto, robusto, cuyos brazos mis paisanos, que ayer me ensalzaban, no me perdonaterror.
Como bajo el influjo de una pesadilla, pasaron ante y pecho estaban casi cubiertos de rojos signos caba- rán nunca mi derrota en la lucha contigo ..... No tengo
sus ojos muchas sombras negras que se llevaban el cuerpo lísticos, y cuyos recios músculos revelaban fuerza y familia, pero sí tengo algunos ahorros ..... ¿Quieres que
en lo sucesivo trabajemos en compañia, para ganar más
de su madre¡ quiso gritar, y le fué imposible; llorar, y poderosa resistencia.
El tío Camorra juzgó, al verle, que aquel hombre no
no pudo derramar ni una lágrima. La casa quedó sidinero y salvará la pobre niña?
-¡Bendito sea Dios-contestó el Hércules abrazánlenciosa y desierta¡ en un rincón del hogar, Pedro sollo- era un adversario despreciab le, pero que fácilmente le
dole-que me ha hecho conocer á un hombre tan gezaba con intensa amargura, y una anciana vecina iba y vencería.
1
Calló la música, y el Hércules, adelantándose haci~ el
venía, haciendo desaparecer todas las huellas de la reneroso como tú!
ciente desgracia. Flor inclinó la cabeza y se dejó rendir público que llenaba la ancha tienda, comenzó á gntar
á una postración absoluta.
de este modo:
-¡Aquí se ofrece, señoras y señores, una onza de oro
¿ Cuánto tiempo permaneció así? No hubiera podido
He aquí por qué el tío Camorra vistió la ajustada
decirlo; de pronto llegó á ella el llanto de una criatura, á quien venza en lucha cuerpo á cuerpo con el Hircules malla de los saltimbanquis, y al frente de la compañía
y la hizo ponerse en pie: aturdida, pero ansiosa de au- del Norte! ¿Quién quiere ganarla? ¡Adelante, señores, del Hercules del mundo recorrió las principales poblaxiliar al huerfanito, corrió á él, le estrechó en sus bra- adelante!
ciones de España, dejando en todas excelentes memo Pero nadie contestaba, porque la estatura atlética del
zos, le mimó, le acarició procurando tratarlo como marias de atleta vigoroso, no obstante sus cincuenta y cinco
dre, y cuando logró dormirlo, su resolución estaba to· campeón imponía respeto á todos.
años y su aparente derrota en Barcelona.
El
tío
Camorra,
despechado
por
la
cobardía
de
sus
mada: no perdonaría trabajos ni sacrificios para que el
Y cuando el Hercules murió, tres años hace, el tío
paisanos, y oculto entre las últimas filas de espectado- Camorra dejó el arriesgado y penoso oficio de saltiminocente no echara de menos el amor maternal.
res, mordíase los labios, apretaba las manos y golpeaba banquis, y compró una casita rodeada de hermoso jarDesde entonces, cuantas personas atraídas por la
compasión 6 la amistad visitaban el molino, quedaban el suelo con los pies.
dín, en un escondido pueblo de Castilla.
-¡Ah! ¡si estuviese aquí el tío Camorra!-gritó uno
admiradas del juicio é inteligencia que revelaban todas
Y allí, todas las mañanas de sol, sentado delante de
las acciones de la huerfanita. Grande era su dolor, pero de los circunstantes.
la puerta, fuma tranquilamente un par de cigarrillos,
Y
entonces
Camorra,
no
pudiendo
contenerse,
exgrandes como él eran los esfuerzos que hacía por domi después de saborear una taza de café¡ mientras su hija,
narlo y cumplir los ásperos deberes que se había imclamó con voz tonante:
el hada benéfica de la casa, limpia y arregla las modes-¡ Pues aquí está Camorra 1 mil rayos! ¡ Acepto el
puesto: cuidaba al niño esmeradamente, vigilaba á la
tas habitaciones y prepara sabrosa comida y buen vino,
hermosa cabra que le servía de nodriza, y procuraba. desafio!
para que nada falte á su querido papá, á quien ama y
-¡Bravo, bravo!-gritaron con entusiasmo los es- venera como si fuese su verdadero padre.
que no la faltasen nunca abundantes brazados de hierba
fresca; asistía á su padre y aseaba la casa, no como
pectadores.
Jost PtREz nx lTúRBIDE .
tierna criatura, sino como mujer hecha, hasta el punto
de que si antes la celebraban sólo por su hermosura,
•
después al par de ella colmaban de elogios su activa virEl espectáculo comenzó con algunos juegos de destud y disposición maravillosa.
treza: el Hircules del mando, de pie sobre un enorme
POR UN CABELLO.
Pedro, muy abatido desde la muerte de Eulalia, á
globo de madera, al cual hacía rodar lentamente, maquie n quería entrañablemente, recibía los cuidados de
nejaba en ambas manos dos balas de cañón tan gransu hija sin parecer apercibirse de ellos: la pobrecilla no
des como granadas murcianas¡ y aunque en seguida
(NOVELtTA.)
hallaba recompensa de su abnegación en el que más hizo diversos ejercicios en el trapecio y en la barra fija,
debía alentarla, pero tampoco necesitaba que le diesen
el público impaciente pedía la lucha ofrecida cuerpo á
ánimo: bastábale con la fortaleza que recibía de Dios.
-~ATILDE estaba hermosísima con su elegante
cuerpo con et tío Camorra.
Casi todas las tardes tomaba Flor al niño en brazos y
J! ~ -J. •\ desliahilli matutino, sus cabellos rubios
El Htrcuies pidió cinco minutos de descanso I únicase dirigía al cementerio de uRa aldea próxima, donde
~ ( . · ,,, r: desatados y cayendo en rizos sobre la
mente el tiempo necesario para limpiarse el sudor que
estaba enterrada su madre: era una piadosa peregrina- le caía por el rostro y por la desnuda espalda ..... y desJ
~ frente y el cuello, su dulce sonrisa de feción que no dejaba de hacer siempre que podía, y pa- apareció detrás de una cortina de cretona gris que serr;~ licidad, su torneado brazo derecho sasaba largo rato en rezar arrodillada delante de la humilde
liendo de un bosquecillo de muselina, y
vía de telón de fondo; volviendo á presentarse ante el
huesa, coronada por una cruz de madera labrada toscadesnudo hasta el codo cuando ella, asománpúblico á los cinco minutos y llevando en el semblante
mente; hasta en lo más crudo del invierno procuraba lle- una expresión de dolor que no podía disimular, y que
dose á la ventana de su gabinete, levantaba
var una ofrenda de flores silvestres, y al alejarse con observó sagazmente el tío Camorra.
la mano para enviar deliciosos besos con sus delos ojos hinchados de llorar, pero tranquilo el espíritu y
Este se quitó en el acto su ropa exterior, y el coml'., dos finos y sonrosados.
lleno el corazón de tiernísimos afectos, solía preguntará bate empezó: los dos campeones se agarraron; el Hir¿ A quién enviaba los besos?
los restos de la que tanto amaba:
¿A quién? A su marido Antonio, hombre muy serio ó
c1Jes hizo esfuerzos rápidos y vigorosos para sorprender
-¡Madre! ¿está su merced contenta de mí?
y derribar á su adversario, y Camorra, que conocía las que fingía serlo, cuando bajaba por la calle de Fer;az
Y como su conciencia la respondía afirmativamente, añagazas del oficio, resistió enérgicamente, procurando ( donde habitaban ambos en un modesto cuarto tercero)
emprendía luego con buen ánimo la lucha de la vida.
para dirigirse á su oficina del Ministerio de Hacienda.
no perder el equilibrio y estrechar con toda la fuerza
Cuando alguna mujer de los próximos caseríos en- de sus músculos de hierro al Hércules, quien perdía poco
Antonio y Matilde se habían casado, tres años hacía,
contraba en el camino á los huérfanos, nunca dejaba á poco :.us fuerzas.
por amor, por verdadero amor: él era un buen mozo
de pararlos para comérselos dbesos, como se dice vulgarEn un instante oportuno el tío Camorra, estrechando de treinta y cinco años, y tenía ojos grises llenos de
mente¡ al despedirse de ellos les seguía con los ojos, con rudeza á su adversario, dióle una tremenda sacudi- dulzura, cabellos y bigote ~e~ros muy finos, y rostro
~ no podía menos que decir:
da; y entonces el Hercules, antes de cae~ al suelo, apli- moreno como el de un mend1onal¡ ella era lindísima,
-¡Válgame Dios con Flor del Alba! ¡Esa no es cria- có sus labios al oído de Camorra, y le d1JO con voz las- fresca y sonros~d~ en su hermosa edad de veinte años,
tura de poca edad, sino vieja encantada, con más años timera:
y un poco romanttca .....
que Matusalén y más saber que Merlín!
Antonio salía de casa todas las mañanas, á las once y
-¡Piedad, piedad por mi hija ..... que se muere!
media, después de almorzar con su amada esposa MaY el tío Camorra, conociendo que aquel hombre no
lSABBL CHEIX.
mentía, porque su voz estaba llena de lágrimas, se tilde, y regresaba á las cinco de la tarde, siempre con
'(Continnará.)
puntualidad ejemplar, cumplidos sus deberes de jefe de
arrojó al suelo y fingió que había sido derribado y vennegociado¡ y tanto al marchar á la oficina como al volcido por el Hircules del mundo.
La muchedumbre se retiró lentamente, unos santi- ver á su casa, su esposa Matilde se asomaba al balcón
EL TÍO CAMORRA.
del gabinete y le dirigía cariñosos besos.
guándose con ademanes de asombro, y otros murmuPero en cierto día, el estallido de una carcajada hizo
rando así:
-¡Pobre tío Camorra! ¡Si parece imposible que le levantar la cabeza al enamorado Antonio: dos alegres
~~✓,., ,
.......- ~RA el más fuerte y nervudo de todos los
haya vencido el Hércules! ¡ Cómo se conoce que los
muchachas estaban apoyadas en un balcón del cuarto
~~ ~ . ~ cargadores, mozos de cuerda y mandarlesegundo, y burlábanse de la graciosa pantomima de los
años no pasan en balde!
~
j ~ ros que se paseaban por los muelles de
¡ Es verdad! Pero si la fama del tío Camorra quedó
dos enamorados esposos.
~
Barcelona: á los cincuenta años de edad
por completo destruida en aquella tarde, ¡ sólo Dios saSi aquellas burlonas muchachas hubiesen sido homtenía el brazo y la espalda tan robustos
bía cuánto costó al amor propio del tío Camorra tan bres, Antonio les habría hecho pagar cara su ruidosa
- como á. los veinte, y levantar con una mano,
carcajada; pero eran mujeres ..... y la pagó su propia esgeneroso alarde de compasión y caridad!
'
á pulso, una caja ó una maleta de dos ó tres
posa Matilde, á quien hizo formal prohibición de des~ ,
arrobas y cargá.rsela en los hombros, era como
pedirle y recibirle con besos enviados por el aire .....
'
cosJ. de 1uego para el tío Camorra.
¡Matilde sólo prometió mirar todos los días á los bal•
El
Hércules,
después
de
retirarse
la
multitud,
le
contó
Conocía su fuerza y no abusaba de ella; tenía
eones del cuarto segundo, antes de enviarle un beso!
en
hreve
su
historia:
tenia
una
hija
de
doce
años,
que
carácter afable y corazón compasivo; gozaba de
Y era que Matilde consideraba á sus besos como una
estaba enferma I á las puertas del _sepulcro_, en el inte- égida
merecido renombre de leal y honrado, é inspiraba una
de protección misteriosa para su marido, como
rior de la barraca, y era necesario trabaJar para ella,
especie de respeto mezclado de temor y de admiración¡
una especie de aliento del ángel guardián que le enporque
en
aquel
triste
día
no
contaban
con
una
peseta
manifestaba singular complacencia en exhibir por los
viaba su amor.
para poner el puchero de enfermo.
paseos públicos, especialmente por el Parque, su ele-

••

-,~. "r-

l 1
í

~'(

�19.-langa de vestido de calle.

20.-Cuello de tul.
13.- langa de vestido de ceremonia.
14.-Manga Pompadour.

í

16 Y' 17.- Traje de paseo, Espalda y delantero.

15.- Manga Reina Blanca.

21.- ■ anteleta

de verano.

�28i

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

Desgraciadamente, la enamorada pareja no tenía hijos, á pesar de sus vivos deseos de tenerlos

•••
A{}üella esplendente mañana de Junio, llena de sol y
de auras perfumadas, Antonio bajaba lentamente por la
calle de Ferraz, y Matilde, como todos' los días, ha.biéndole hecho prometer que volviera el rostro para mirarla
desde la calle, dirigía á su marido uno y otro beso, y
todos se perdían entre las verdes acacias, en alas del
matinal soplo del céfiro.
¿Por qué? Porque el grave Antonio pensaba en que
si su mujer fuese madre dejaría de ser niña, y él no estaría obligado á pararse en medio de la calle, como un
colegial meritorio, y cediendo á sus antojos para recibir
los aéreos besos que desde el balcón le dirigía.
Este' pensamiento le puso de malísimo humor, supo•
niendo que sus deseos no se realizarían nu~ca ¡ mas la
casualidad le presentó de repente una ocasión de desecharle: en la manga de su levita vió un finísimo cabello
de oro, enroscado con tanta desenvoltura como si estu•
viese en la manga de un constructor de pelucas.
El primer movimiento de Antonio fué sacudir el brazo; pero el cabello no cayó: estaba la dorada hebra
muy ceñida alrededor de la manga, y una de sus extremidades formaba nudo en el botón inferior de la misma
manga.
-¿ De dónde habrá venido esto ?-balbuceó Anto nio.-Estoy seguro de que no se habría escapado al
examen de mi mujer.
. Y era verdad, porque Matilde inspeccionaba y cepillaba el traje de su marido todas las mañanas, y muy
cuidadosamente.
Antonio tiró del cabello, y teniéndole asido entre el
índice y el pulgar, cuando ya se disponía á arrojarle á
la calle, un brillante rayo de sol transformó la hebra en
finísimo hilillo de oro .....
-¡Oh! ¡ qué hermoso pelo !-exclamó Antonio.
Y mirándole con la mayor codicia, sin intentar ya
lanzarle brutalmente al arroyo, murmuró:
-¡Mujer bellísima debe de ser la que tenga cabellos
como éste!... .. Porque no se tienen cabellos de oro, sin
que los ojos sean de color de cielo y el rostro hermosísimo de rosas y lirios .....
Miró el cabello más y más, y acabó por enroscársele
á uno de los dedos, formando anillo.
-¿Sería difícil encontrará la mujer á quien pertenezca este cabello?-pensabacon cierto ruborcillo, bajando por la acera y mirando á los balconos de las casas
inmediatas.-Porque indudablemente ha caído de algún
balcón, y la casualidad me le envía como mensajero de
amor .....
Y acosado por este pensamiento, Antonio se quitó
del dedo la hebrita de oro, envolvióla en un papel de
cigarro, y la guardó en su cartera.....
.
¡Ah! Una cartera preciosa, de tafilete azul páhdo,
con ángulos de oro, bolsil!itos de moaré blanco y llave
de marfil... .. un regalo de su mujer Matilde en el día de
su cumpleaños.

El mar humor de Antonio se disipó como por encan•
to: estuvo muy alegre en la oficina, y mientras escribía
minutas y formaba columnas de guarismos, veía aparecer en su fantasía una cabeza rubia y un cuerpo seductor y gallardo .....
Al volverá casa, más tarde que otros días, interrogó
hábilmente á varias porteras de la calle de Ferraz, con
la esperanza de descubrir á la hermosa desconocida de
los cabellos de oro; y iunque las primeras indagaciones
resultaron inútiles, tal esperanza llegó á ser su idea
fija.
Y su carácter se modificó en absoluto: se hizo som•
brío, taciturno, irascible, y á los ocho días pudo exclamar con amargura la casi desdeñada Matilde:
-¡Ay, Dios mío! ¡ya no me ama!
Y es claro: con estas sospechas tristísimas la pobre
mujer se olvidó de enviarle sus besos aéreos, y desapa•
redó de sus labios de rosa la sonrisa de niña contenta
y mimada.
-¿ Qué tiene mi mujer?-se decía mientras tanto
Antonio.
Y aquellos besos que antes le parecían ridículos y
enojosos, le hacían falta ahora; aquellas sonrisas de niña •
que entonces le molestaban, parecianle ya, porque no
se le prodigaban, preferibles á la seriedad y al fastidio.
-¿Amará á otro?-llegó á preguntarse tímidamente.
Y él, que alimentaba sin cesar la esperanza de conocer algún día á la hermosa incógnita de los cabellos de
oro, consideraba como sublime el bárbaro lema de la
ley del Talión, y mascullaba estas palabras odiosas:
-Sí, ¿eh?..... Pues ojo por ojo y diente por diente.

Una noche volvió de mal humor á su casa, porque
ninguna portera contestaba satisfactoriamente á sus
preguntas, y la bella incógnita permanecía envuelta en
las tinieblas del misterio.
Percibió al entrar un exquisito olor de suculentas
viandas y perfumados postres.
-Mi mujer tiene convidados-pensó.
Pero su mujer no tenía convidados: esperábale á él,
á. él solo, á su esposo querido; y para recibirle aquella
noche se había puesto un graciosísimo traje de blanca
batista, un collar de perlas, un brazalete de brillantes,
y dos frescas rosas encarnadas en el escote del corpiño ....
¡Ah! Y lo que era más agradable, tenía en los ojos
miradas de fulgor esplendente y .en los labios dulcisi~
mas sonrisas, más dulces que las anteriores sonrisas.
Sentada en ancha butaca , Matilde ext~ndió los bra•

zos hacia Antonio, como dispuesta á abrazarle amorosamente.
.
-¿Qué significa esto?-preguntó el marido con voz
un tanto áspera .
-¡ Dos venturas en un solo día !-respondió Matilde
sonriendo.
-Habla, Matilde.
y Matilde, que sentía rubor ante la fija mirada de su
esposo, levantóse, abrazóle y le dijo al .~ído:
-La primera ..... que tendremos un h1JO .....
Antonio la interrumpió, exclamando:
-¡ Matilde mía!
V ella, abrazándole más fuerte, ·prosiguió:
.
- Y la otra ventura es ..... ¡ que ahora estoy cierta de
que no me desdeñas, de que me amas!
-¿Yo desdeñarte, Matilde? ¡Lo has creído?
-Sí, sí... .. Lo he creído; pero ya no lo creo: ¡me
amas, me amas!. .... y tengo la prueba guardada, Anto·
nio mío, desde esta mañana.
.
Antonio, ebrio de felicidad, miraba fiJamente á su
mujer, y no comprendía la significación de aquellas
palabras.
.
-¡Esta mañana-con~inuó M~tilde-has deJado tu
cartera sin duda por olvido, encima de la mesa
-Es' verdad- contestó Antonio alarmado.
-¡Y yo soy muy curiosa, maridito mío!
-¿Cómo?¿La has abierto?
- ¡Cabal! Y he encontrado en el bolsillito de moaré
blanco una cosa que allí guardabas preciosamente .....
-¡Matilde!
-:Mira, ¿ves? ¡ Un cabello mío! ¡sólo un enamorado
debe hacer estas locuras!
Y Matilde presentó á Antonio el rubio cabello que
estaba envuelto en un papel de cigarro.
¿Luego aquel rubio cabello era de su mujer, de su
adorada Matilde?
Sí, lo era ..... Pero haf)ían pasado tres años desde el
último día de la luna de miel de los dos esposos ..... y
Antonio ¡ingrato! no se acordaba ya de q~_e los cabellos
de Matilde, vistos á la luz del sol, asemeJabanse á finas
hebras de oro.
A.

SÁNCHEZ P1NErno .

LA CALUMNIA.
l.
Por la angosta senda
De pendiente atajo
Que de la alta cumbre
Desciende hasta el llano ,
Tascando los frenos,
Con incierto paso
Desciende impetuoso
Un potro alazano
Que lleva jinete
A un jc.~n gallardo,
De nobte apostura,
De negro mostacho,
Mirada altanera
Y semblante pálido.
Calza grande espuela
De oro 'cincelado;
Lleva ntgras plumas;
Lleva guante blanco,
Coleto ceñido,
Pantalón bombacho
Y bota estezada
'De color castaño.
La larga tizona
Pendiente al costado;
La daga en el cinto;
La brida en la mano,
,Bajaba el mancebo
A solas hablando.
La luna le envía
Sus débiles rayos,
Las crestas del monte
Sus céfiros blandos¡
Y así pensativo
Siguió largo rato,
Hasta que en la senda
Paróse el caballo.
De la silla al suelo
Se apea de un salto,
Y el corcel amarra
Al tronco de un árbol.
¿ Adónde camina
El bosque cruzando
Solo, á tan deshora,
Triste y cabizbajo,
Con tanta premura
Y con riesgo tanto?
Bien claro demuestran
Sus ojos velados
Que sllfre de amores
El punzante dardo.
¿ Qué otro ser pudiera
Que un enamorado?
Saltando malezas
Y abrojos pisando,
Junto á una cabaña
Detúvose al cabo,
De muy pobre aspecto
Y muy pobre rango,
Aunque era la dueña
Digna de un palacio.
Aurelia la nombran;
Cuida de un rebaño)
Es linda, muy linda)

Pobre sin embargo,
Pues dicha completa
Jamás se ha logrado.
E-s la más hermosa
Del lugar cercano.
El deseo de ellos
La da mil cuidados;
La envidia de ellas
La causa mil daños .....
¿ Qué sol no se mira
De nubes cercado?
Tal es la pastora
Que el joven gallardo
Buscaba anhelante,
Triste y cabizbajo,
Solo, á tan deshora
El monte cruzando
Con tanta premura
Y con riesgo tanto.
JosÉ JACKSON VEYAN.
(Continuar:i,)

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EL AGUA DE COLONIA.

•

( APUNTES HISTÓRICOS. )

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es el Agua de Colonia? Un perfume que
tiene ya dos siglos de reinado y que á
(i; 'f:~ · "l pesar de innumerables tentativas hechas
S~ ~ § para destronarlo, sigue y seguirá siend.o
.
-.
. el rey de los perfumes en todos los gabi•
· - netes de tocador, y el más solicitado y
&lt; ~ querido de las damas elegantes y de buen
~
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gusto.
~ En vano los modernos perfumistas y destila\'
dore-s de esencias inventan otros líquidos de exquisita fragancia, y los bautizar; con nombres
radsimos, que se refieren generalmente á e~traños
país e:;, como si para tener buena esencia de rosas, de
heliotropo, de nardo, por ejemplo, fuese necesario
traerla de la región de los Balkanes, de Persia y de
Grecia; en vano, sí, porque el Agua de Colonia permanece como soberana en el mundo de la galantería y de
la elegancia femeniles.
Y no es esto sólo, porque el Agua de Colonia, artículo de primera necesidad en el uso doméstico, eser
más inofensivo y casi siempre el más eficaz d~ los re•
medios caseros.
¿Sentís, niñas, irritación en los ojos, después de trabajo asiduo en un bordado de tapicería, en una costura
delicada, en un estudio difícil?
-Pues mira, hijita-os dirá vuestra madre-lávatelos con agua quebrantadita y unas gotas de Colonia,
que te sentará muy bien.
¿Tenéis algún dolorcillo en el cuello, en el brazo, en
la mano, sin duda por haber hecho algún esfuerzo superior á vuestra resistencia.
-Pues mira, hijita-os dirá también vuestra madreyo te daré en el sitio del dolor unas fricciones de Colonia, y serán como de mano de santo.
¿Habéis sufrido algún disgusto, quizá por imaginarios
desdenes ó por murmuraciones de falsas amigas, y las
fuerzas os -abandonan, y caéis con ligero desmayo en
brazos de vuestra amorosa madre?
-¡Corre, Juliana, corre!-gritará la afligida señora,
sin dejar de abrazaros, llamando á su doncella. -Anda
al tocador, y trae mi frasco de Colonia, que es mejor
que el éter para estos casos. ¡Corre, Juliana!
De manera que el Agua de Colonia es, no sólo un
perfume gratísimo, sino el talismán Cliralo•todo en las
casas de familia.
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•
••
¿Por qué no contaros la historia de esa linfa predilecta
de vuestras manos, y con la cual rociáis vuestros finos
lenzuelos y graciosos vestidos como emblema y ~ello de
distinción y elegancia exquisitas?
.
En el año 1709 (es decir, hace ya 182 años, casi dos
siolos) un joven italiano, llamado Juan María Farina,
h;milde comerciante en Domodossola, emigró voluntariamente á Alemania en busca de fortuna; y desPués de
visitar varias ciudades que no le agradaron, se estableció en la histórica y famosa Colonia.
¡ Quién dijera entonces al emigrado italiano que había
de fundar una verdadera dinastía, de nombre ta'n célebre como el de cualquiera familia reinante en Europa r
Porque Juan María Farina fué el inventor de aquella
agua, á la cual el agradecido mercader impuso ~! nombre de la ciudad donde se había establecido.
Naturalmente, Juan María Farina no encon.tró de
pronto con su agua el manantial de la fortuna, porque
las alemanas y alemanes de su época apreciaban poco
los perfumes: gente práctica, prefería la espumosa cerveza á cualquiera otro líquido, y consideraba como superfluo el dinero que se gastaba en salpicar de grato
aroma los vestidos y los pañuelos.
El inventor del Agua de Colonia, que entonce's tenía
veinticinco años, no pudiendo vencer la resistencia
pasiva de los tudescos, se decidió á vender sederías,
terciopelos, objetos de quincalla fina y otras bagatelas
italianas, nuevas todas en los países del Rhin, p~ra los
cuales había pasado inútilmente la apoteosis de la civilización que se llamó el Renacimiento, sin que !se hubiera disipado en ellos la modesta sencillez de costumbres del feudalismo de la Edad Media.
Pero en la tiendecita de Farina había siempre un perfume especial: en medio surgía una fuentecilla de mármol, de la que brotaba un surtidor del agua clarísima y

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LN 782

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30 de Junio de 1891

Al cala 23 _ MADRID

Nº24-

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aromática que estaba destinada á adquirir universal
fama.
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Mas la fama no la tuvo sino después de largos, muy
largos años,• porque tardó muchos en pasar los límites
de las provincias del Rhin.
Aconteció esto en la guerra de los Siete Años, cuando los regimientos franceses entraron en Alemania á
las órdenes de sus brillantes oficiales de empolvada peluca y casaca ,azul, oficiales del mariscal Duque de Richelieu y del vencedor Soabise, que no se presentaban
nunca ante el enemigo sin haberse perfumado cuidadosamente sus magníficos uniformes cuajados de alamares de oro.
Desde entonces el Agua de Colonia salvó las fronteras, porque aquellos oficiales que se batían como leones
en las márgenes del Rhin, llevaron luego el gra:tísimo
perfume á los gabinetes íntimos de Versalles y del Pequeño Trianón, y se le ofrecían á las hermosas damas
de la corte vestidas de brocados venecianos.
Y así fué cómo Juan María Farina,que murió en 1766,
pudo legar á su sobrino, además de una pequeña fortuna, el bien guardado secreto, la receta maravillosa
para fabricar el Agua de Colonia.

•
••

. .......

En 1709 sólo dos personas estaban iniciadas en este
secreto y en esta fabricación del Agua de Colonia, secreto que se guardó con empeño tan rigoroso como el
célebre de la Afáscara de ltierro , el cual por entonces
y á través de muchos años preocupaba á !a nobleza de
Francia y también á la de España.
Hoy la fábrica es un soberbio edificio, en cuyas salas
tienen ocupación honrosa y ganan el pan de sus hijos
algunos centenares de trabajadores; pero existe aún
misterio impenetrable sóbre la receta de la famosa Agua
de Colonia, hoy transformada en copioso río que se
divide y subdivide en millares de botellas y frascos, y
corre profusamente en los boudoirs y gabinetes de toilette
del mundo elegante.
Esta receta, escrita de .puño.y letra del mismo Giovani María Farina, se conserva religiosamente en . un
pot'no de cristal, que está encerrado en una fuerte cajita
de hierro de triple cerradura y candado.
Y, sin embargo, no hay perfumista más 6 menos
amigo del réclame, que deje de anunciar la Veritable
Eau de Cologne ..... , como los vendedores de rosquillas
del Santo, en la romería de San Isidro, anuncian todos
á la vez las legítimas de la propia tía ]a viera .....
Por lo cual os aconsejo, amables lectoras, que uséis
verdadera Agua de Colonia, 6 la confeccionéis en vuestra casa, por la receta que os ha dado mi docta compañera de redacción, AnELA P., en la Correspondencia Particular de este periódico.
Y creed que os doy un buen consejo.

•
'

.

•

I

EMILIA DES***.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con e! envío de una faja del mismo periódico, ó
por cualquier otro medio.
.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.

í

•

285

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDÍCO DE LAS FAMILIAS.

Á UNA SuscR1TORA.-Para el traje de cuya tela me envia muestra, la aconsejo que se guíe por el grabado 27
de nuestro número del 22 de este mes, haci~ndo el
delantero y pechero de la tela bordada, y todo lo demás (\e la lisa.
No haga la cola más que de cuatro dedos, rozando
el suelo.
El traje negro no debe hacerlo de la. tela que me indica pues son más de moda el otomán, piel de seda,
brochado, faya ó sura!t, y para este tiempo la granadina.
Á uNA HACENDOSA.-Los muebles de encina ó roble
exigen sumo cuidado para limpiarlos, pues todos los
días se debe quitarles el polvo depositado en molduras y relieves, usando de una brocha fuerte y que penetre hondamente en los huecos del tallado.
Si por haberse descuidado la limpieza no bastase el
uso de la brocha en seco, puede emplearla mojada en
jabón moreno líquido; y después de aclararlo con agua
clara, y secarlo, se frota con una muñeca de franela
embebida en cera y aguarrás.
A UNA DESGRACIADA.-Me han asegurado que para hacer desaparecer las pecas es muy bueno darse con
nata en el rostro al recogerse.
Al día siguiente se lava bien la cara con lo siguiente,
bien mezclado:
Borato sódico. . . . . . . . . . . . . .
4 gramos.
Agua de rosas. . • . . . . . . . . . . . 40
Agua de azahar.. . . . . . . . . . . . 40
Polvos de arroz, después que ese líquido se seca naturalmente.
Á CLEOPATRA,-Á pesar de su baja estatura, puede
usar perfectamente las chaquetas de faldones, no ha'ciendo éstos demasiad.o exagerados y procurando que
sean del mismo color de la falda. Por ejemplo: traje
completo de lana mastic, abierta la chaqueta sobre un
pechero de seda color malva, y sombrero de encaje de
paja, crudo, adornado con violetas de Parma y cintas
mastic. Este traje le sentará perfectamente.

Debe procurarse que las enaguas de seda sean del
mismo color que el vestido, ó paretido, pues nadá hay
tan feo como una enagua negra con traje claro.
Á FLOR DE ]AZMÍN.-Con traje de boda, siendo, éste
negro, no puede llevarse velo blanco, sino negro, de
encaje de Chantilly.
Á L.-Es costumbre que la madrina sea la primera
en visitar á los novios; pero si fuera una sCñora' resp.etable por su edad, deben los novios visit'arla, (sin dar
1
tiempo á que ella los vis.ite.
,
Á D.a M. A. DE S.-La llamada tarta del Brasi1 se hace
así: se machacan 125 gramos de avellanas tostadas y
125 gramos de almendras sin tostar, con un huevo' y un
poco de leche; se trabajan aparte 250 gramos de azúcar, con seis yemas de huevo y vainilla molida, y e'n se'guida se reune con las almendras y se sigue añadiendo
100 gramos de harina de arroz, 250 graÍnos de manteé.a
de vacas fundida y seis claras batidas á la nieve.
Se pone toda la pasta en un molde forrado de papel,
y se deja cocer en un horno no muy fuerte.

Á LEBAS1.-La aconsejo que envíe los ·i mpermeables
á una tienda de gomas, pues es muy expuesto y difícil
arreglarlos en casa.
Á PLAYAS DE SANLÚCAR.-Sí; se llevarán mucho este
verano las blusas de franela y de surak.
El traje de fular verde con ramos estará elegante haciéndolo como la segunda figura del figurín iluminado
de nuestro número del 6 de este mes, y adornándolo de
seda lisa y encajes blancos.
He oido hablar bien, para teñir las canas, del Secreto
C!tino; pero no puedo garantizárselo, así como tampoco el que me indica, pues no le conozco.
Á LA SRA. VrzcoNDESA DE R.-Las manteletas de seda
y encaje del año anterior pueden arreglarse perfectamente, pues lo que más les da un aspecto pasado de
moda es la pegadura de las mangas que difiere tanto
en cada año. Pero esto se remediará perfectamente poniendo en. los bombros una cresta de encaje y aiabache , ó una doble 1·uc!t.e de encaje. Es preciso tener la
ma'nteleta·puesta-para ·coloca-r el adorno en su sitio.
Sí; siguen llevándose, para vestir, guantes claros.
Á D.a RosA S.-Receta de guiso excelente para rilio·
nes de vaca. Se cortan los riñones en lonchas muy finas,
y después otras tantas lonchas de jamón I y unas y otras
se van colocando, alternadas, en una fuente de gratín
untada de manteca de vacas; se les echa sal y pimienta,
y se cubren con un picadillo compuesto de cltampignons,
gordo de jamón I una cebollita y perejil, y cuando está
cubierto, se añaden dos cucharadas de jugo de carne y
otras dos de vino blan·co; se espolvorea de pan rallado,
se rocía de manteca de vacas fuudida y se mete en el
horno hasta que tome un color dorado.
Se sirve en la misma fuente.
Á GERMANA.-Las mantelerías de lujo se adornan de
dos maneras: con entredoses de guipur rodeando el
mantel y las servilletas, ó con entredoses bordados en
blanco 6 en colores pálidos, y de dibujos bizantinos,
rusos, etc., ó con guirnaldas de flores.
Se sigue llevando las mangas de los vestidos muy
huecas de arriba y muy ajustadas en la parte inferior,
abrochándolas con botones, ó con vueltas de encaje
muy anchas, si el vestido va adornado de encaje.
Á D.a T. V.-Es costumbre cambiar regalos entre los
novios el día de la petición.
Siendo las relaciones admitidas por la familia, puede
también hacer algún regalo en el día de su santo, aunque no esté hecha la petición. No es indispensable que
sea una labor; cualquier otro objeto es lo mismo,.
Debe usted hacer dos docenas de juegos de cama, y
todos tienen que ir bordados con más ó menos lujo.
Para los juegos buenos la aconsejo los almohadones
cuadrados, y los dos bordados en el centfo.
Los juegos más ricos se hacen festoneados y con
guirnaldas de flores bordadas en la misma sábana; otros,
con bonitas tiras bordadas, y por último, con encajes
torclton , Valenciennes, C!tantilly, etc.
Toda la ropa del equipo debe ir marcada.
Son imprescindibles, para refresco, las mantelerías
de color. Las iniciales se bordan en los mismos colores.
Las mantelerías de diario pueden ir bordadas en blanco
ó matizadas en colores.
Es conveniente que además de su cama lleve otra de
respeto.
Á UNA ELEGANTE. -La escala de amarillos, en los
tonos claros, maíz y paja, es la última palabra de la
elegancia. No sólo este color agrada, sino que sienta
bien y combina perfectamente con casi todos los colores¡ así es que las señoras, ya rubias, ya morenas, lo
acogen con placer. También los niños están encantadores con sombreros adornados de color maíz.
Un traje de fular, de fondo azul, malv~ heliotropo,
guisante de olor ó alelí, resulta delicioso, con sombrero
ó capota color maiz ó paja.
Los pecheros de crespón color paja son también elegantísimos, plisés 6 formando cascada.
Un color de última moda, y aun más nuevo que el anterior , es el turquesa, cuyos reflejos hacen hermoso
efecto con los encajes de punto de Venecia, que son
los que generalmente se combinan en los trajes de dicho color.
Á DEsnÉMONA.-Para devolver su frescura á una flor
que se matchita, se meten las dos terceras partes del
tallo en ,agua .cociendo, y se deja así hasta que la flor
vaya recobrando su frescura. Entonces se corta la parte

que ha estado en el agua caliente, y la flor se pone en
un florero con agua fría.
Para que las flores se conserven mucho tiempo en
agua, se echa Un pedazo de carbón de encina en el
fondo del florero.
Para los tiestos puede emplearse como abono, porque es excelente, el polvo de café, después de haberlo
cocido.
,

' UNA AsTURtANA,-Con el chocolate se sirven: bizÁ
coclios, tosta ditas de pan, picatostes, briOcltes y mantecados, y se colocan en la mesa con simetría antes de
servir el chocolate.
Las señoritas de la casa deben acompañará tomarlo
á las señoritas invitadas.
Sí, es costumbre usar guantes, aun cuando no se
lleve nada en la cabeza.
El mejor adorno para la muestra que me envía es la
faya verde mirto.
Á D.a AMALIA C. DE D.-No es costumbre marcar los
almohadones en la forma que me indica, pues la marca
debe combinar luego con la de la sábana¡ pero si se
quiere poner el nombre de los dos, se hará sólo con
las inciciales de los apellidos enlazadas .
Para el objeto á que se refiere es á propósito traje de
fular, con ramas ó flores, adornado con encajes y lazos
del color de las flores.
Á D.a Lu1sA C.-El pure Saint-Germain se hace así:
Se ponen á cocer en agua y sal guisantes tiernos, y
se machacan y pasan por tamiz, aclarando este puré en
el fuego con caldo; cuando empieza á hervir, se le añade un pedazo de buena manteca de vacas, algunos guisantes enteros, cocidos como los anteriores, y un poquito de perifollo picado; se revuelve todo bien, cuando está en la lumbre, y al servirse se echa en la sopera
sobre pedacitos de pan fritos en manteca.
Á D.a TERESA B.- Puesto que quiere un arroz d~
mucho alimento, puede hacerlo así:
Se pone á cocer, en caldo espeso y sazonado con sal
y pimienta, una libra de arroz, y cuando está cocido,
per,p no deshecho I se unta con manteca de vacas una
cacerola de-porcelana que pueda ponerse en la· lumbre,
y se extiende una capa de arroz, y sobre esta otra capa
de picadillo de gallina en pepitoria. Se vuelve á cub~ir
de arroz y se baña con huevo batido. Después se mete
en un horno algo flojo y se tiene allí hasta que se dore.

Á EusA.-Voy á darle, según desea, la receta para
volverá poner nuevas las figuras de tierra cocida. Se
co_ge un pedazo de tierra cocida, se machaca en un
mortero y se pasa por tamiz á fin de que quede sumamente fina.
Se deslíe polvo de este en agua, hasta formar un líquido ligero, en el cual se moja un pincel, con el que
se da á las figuras como si se las pintara.
He oído decir que es muy bueno para quitar las hormigas poner en el sitio donde se críen un limón podrido.
ADELA P.

EXPLICACIÓN DEL FIGURÍN ILUMINADO.
Núm. 24.
Corresponde á las Señoras Suscrltoras de la 1.• edición de lujo.

TRAJE

OE

CARRERAS.

Vestido de crespón de la China co!or de rosa, guarnecido de terciopelo negro. Fondo de falda de seda
ligera y falda funda listada de cintas de terciopelo negro. La parte inferior va guarnecida de un volante festoneado, fruncido con cabeza de crespón de la China.
Otro volante de crespón de la China va dispuesto en
conchas sobre el delantero de la falda. La parte de detras forma un pliegue grueso en medio. Paniers añadidos
en las caderas. Corpiño en puntas, con delantero corsslillo y espalda escotada en forma de V, adornados uno
y otra de cintas de terciopelo. Lados de espalda, lados
de delante y espalda cerrada en medio. La parte superior de delante es de crespón liso, va abierto en forma
de V y plegado como un fichú. El lado izquierdo del
fichú va guarnecido de un volante plegado. Rosáceas de
crespó0ten los hombros. Manga alta y ancha, y sujeta
por abajo con un brazalete de terciopelo cerrado con
un lazo. En el escote collar bullonado de terciopelo.Capelina de paja de Italia, guarnecida de rosas y de
cinta de terciorelo.
Tela necesaria: 5 metros de seda ligera, 20 metros de
crespón y 24 metros de cinta de terciopelo.

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS
CONTENIDOS

EN

LA HOJA-SUPLEMENTO,

Corresponde á las Señoras Suscritoras de la

t.• y 2.• edición.

Mantón al punto de aguja.-Núms. 1 y 2.

Este mantón va hecho al punto de ag:uja con lana
azul claro y agujas de madera. Su borde inferior va
guarnecido de un fleco anudado , y su borde superior
adornado con una vuelta de mallas simples al crochet.
Se principia por el borde superior montando el número de mallas necesario para el largo de este borde .
Se labra , yendo y viniendo, sobre estas mallas:
f, 4 vuelta.-• 3 al.derecho labradas juntas , -un echado¡ - sobre la malla más próxima 3 mallas levantadas,
J

�LA MODA · ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS. FAMILIAS.

23.-Corpiño del tráJ8 de visita.
Véase el dibujo 22.

separadas cada una por u·n ccha&lt;lo;-se vuelve á empe•
zar desde *; se termina haciendo 4 mallas al derecho
labradas juntas.
2.ª vuelta.-La malla más próxima levantada sin labrar,-siempre alternando, 3 veces la malla más próxima y el echado siguiente van labrados juntos al revés,
- una al derecho.
3.ª vuelta.-Para un menguado: 4 al derecho, labradas
juntas,-•un echado,-sobre la malla más próxima se
levantan 3 mallas, separadas cada una por urÍ echado,
-3 al derecho labradas juntas;-se vuelve 'á empezar
desde*; se terminan, labrando juntas, 4 al derecho
para un mengua.do. Se vuelve á empezar, siempre alternando, la 2.ª y 3.ª vueltas, hasta qu~ todas las mallas
estén empleadas. Se hace luego en el borde superior
la vuelta de mallas simples al crochet, y se anudan en
el borde inferior unas bolitas de lana igual dobladas en
dos, las cuales tienen 22 centímetros de largo y 4 hebras
de grueso.
Si se quiere hacer un mantón cuadrado, se principia
por uno de los cuatro lados, montando el número de
mallas necesario. Se labra el dibujo encontrándole y
conservando siempre el mismo número de mallas.

25.-Corpiño del traje
de ceremonia.
Véase el dibujo 24.

una labor al Crochet ejecutada con cordoncillo de oro.
Para esta labor se hace una cadeneta de 8 mallas I cuy:a
última se junta con la prime'ra:
·
I.ª vuelta.-Sobre el círculo se hacen 12 veces, alternando, 5 mallas al aire,-una malla simple.
2.ª vuelta.-una malla simple sobre cada una de las
3 primeras mallas al aire de la vuelta anterior; después
12 veces, alternando, 6 mallas al aire,-una malla simple sobre la curva más próxima compuesta de mallas
al aire pertenecientes á la vuelta anterior, pero la última malla simple debe hacerse sobre la tercera malla
simple de esta vuelta.
3.ª y 4.ª vue!tas.-Como la vuelta anterior; pero en
cada vuelta se aumenta en una malla el número de mallas al aire que forman las curvas. Para cubrir la felpa
del puño se haced sobre un circulo comp-uesto &lt;le mallas
al aire otras 3 vueltas iguales á la 2.a Se cose esta labor sobre el puño.

Wlno tlo~le •1,re•tlwo de C'bassalng contra las digestiones difíciles, padecimientos del estómago, pérdida del apetito, etc.

·OPHELJA adhmntes,
invisibles, exquisito
perfume .
perPOLVOS
fumista, Par!~, Faubonrg St Honoré ,!(,'.
ap,eciad_a pa,a el tocado, y
para fos banas. Houblgan'9
EAU . D•HOUBJG ANT muy
llouhigao&amp;,

perfumista, Paris, 19, Faubourg St Honoré.

,
PIANOS
FOCKE
V"utor Rugo, 83,
Paril.

Chimenea Renacimiento.-Núm. 11.

1

IIED.1.LLAl!II DE ORe,
Alquiler y venta, 83 1 Avmue

Perfume ria exülica SEN ET, 35, rue du Quatre Septembre,
París. {Vianse los anuncios.)

Se hace esta chimenea de nogal antiguo.
El cuerpo inferior va adornado con columnas, y el
superior se compone de un espejo con un marco de
columnas gemelas, friso tallado y galería.

Perfumería Ninon, v~ LECONTE ET Oe, 31, rue du Quatre
Septembre. ( Vians.! los mumcioiJ

SI NON É VERO .....

CARPETAS PARA «LA MODA».

El sultán Abu-Chellahs era el más feroz de los reyezuelos del
Africa Central: su cort,e rivalizaba con la del Rey de Dahomey,
y cada mes inmolaba á los dioses, no sólo centenares de súbdi•
tos, sino .aun sus mismas mujeres.
Entre éstas había una linda y esbelta negra, llamada Gallia,
que encontró favor en el reyezuelo I y cuya presencia este anhe•
!aba frecuentemente, porque el cuerpo de la joven exhalaba un
perfume á la vez dulce y penetrante que tenía el privilegio de
agradar al anciano sultán y calmar sus excitados nervios.
Y era que aquella linda negra se perfumaba el cuerpo con una
hierba aromática de su país, de la c\!al hierba el perfumista
M. Vaissier ha extraído la esencia especial que sirve para la fabricación del jabón dd Congo, de tripU extracto.
Este jabón tiene, en efecto, un perfume con el cual ningún
otro producto puede ser comparado.
Jabonería Víctor Vaissier, París.

Con objeto de que las Sras. Suscritoras á LA MODA
ELEGANTE puedan conservar en buen estado los números de esta Revista, sin que se deterioren al hojearlos, esta Administración ha hecho construir unas
carpetas especiales que, por su baratura, estén al
alcance de todas las seriaras que nos favorecen con
Su concurso.
Estas carpetas unen á su buen aspecto suficiente
solidez, y resultan muy á propósito para contener,
en forma cómoda y elegante, los números últimamente publicados; su precio, 2 pesetas en Madrid,
3 en Provincias y 4 en América y el Extranjero, incluso los gastos de franqueo 1 certi,_ficado y de embalaje entre cartones.
Diríjanse los pedidos, acompafiados de su importe,
al Administrador de LA MooA ELEGANTE, A1calá,
23 1 Madrid, ya directamente, ya por mediación de
los Sres. Corresponsales.

Lambrequín de tapicería.-Núm. 3.

Se; emplea este dibujo para lambrequín de rinconera
sobre fondo color de oro antiguo claro, con seda ó lana
de los colores que indican los signos. Se le puede emplear igualmente para cenefas de_ cortinas.
Cenefa para tapete

ó cortinas (tapicería). -N úm. 4.

Se ejecuta este dibujo sobre cañamazo más ó menos
grueso, según á lo que se le destine.
Cenefa para mantel de altar ó cortinas blancas

(guipur sobre red).-Núm. 5.

Se ejecuta esta labor al punto de espíritu y punto dé
lienzo, sobre una tira de red que se recorta por fuera
del festón interior.

--·-.. ..~~- c:-·--=---~~-~~;~~~--26,-Yestido Qreennaway para niñas de 6 á 8 años.

•

Lámpara para comedor.-N~m. 6.

Esta lámpara es de bronce dorado con pantalla de
porcelana Celadón; alrededor de la lámpara van tres
candelabros de tres mecheros cada uno.
Limpiaplumas de paño perforado.-Núms. 7 y 8.

El dibujo 7 representa el limpiaplumas de paño per•
forado en la hoja de encima, y de paño negro para hacer un rizado grueso por debajo. En este rizado es
donde se limpian las plumas. Los bordes se recortan en
dientecitos puntiagudos. Esta ·1abor se monta con dos
hojas de cartón I una para la parte de encima y otra
para la de debajo. El rizado se cOloca entre las dos. La
parte de encima es de paño perforado. El dibujo 8 representa la labor tal como debe ejecutarse.
Secante.-Núms. 9 y 10.

La placa de este secante, que es de madera, va cubierta de felpa encarnada obscura, y ribeteada en sus
lados largos de un cordón de seda del mismo ~olor. Se
adorna además la parte de encima del secante con dqs
puntas bordadas al punto de cruz sobre dos hilos de
alto y de ancho. Se hace este bordado sobre cañamazo
lo más fino posible, ó lo que será mejor, sobre gasa.
Estas puntas van rodeadas de galón de oro estrecho y
fijadas cada una con un botpncito de pasamanería color de aceituna. El puño del secante va cubierto de
raso granate en su parte superior, y de felpa del mismo
color en la inferior, después de lo cual se la reviste de

pa?ae~~;

~~e~r: á

1

i:re os faltan muchas cosas

I

CELEBRIDAD PARISIENSE.
Los corsés de la casa DE VERTUS sreurs ( 12, rue Auber, París) hacen que los talles sean encantadores y los bustos como
de diosas, fin de siecle, con la gracia, la flexibilidad y el no sé
qué pro_pio de la parisiense elegante.
Son muchos los corsés de la casa DE VER TUS, y cada cual
responde á una necesidad ó satisface un capricho de la coque•
tena.
Con el Corsé Ana de Austria I solemne y serio, hay muchísimos corsés mignons cortados en las telas más frescas y seductoras, que forman el talle, pero que dejan el cuerpo libre y abandonado en su triunfo de Juventud y de perfección.
Cinturas de reposo, cinturas para la noche, todo lo que puede
desear una mujer elegante, vestidos de debajo, trousseaux, deshabillés, etc., dignos de ser vestidos por princesas: todo eso
constituye el triunfo de MMES, DE VERT't:s.
Todos los trajes sientan bien con e~~orsés, que dan realce
á las más sencillas toilettes.

U A y CATARRO Cu,~dos po, los eigorrillos
Esptc. francos la caJa,
AS.lJ111.
2

La perfumería e11peclal á la IA.etelna, recomendada
por las notabilidades medicales d~ París, ha valido, en la.Exposición Universal de 1878, á su mventor, M. E. COUDRAY,
13, rue ti Enghim, en París, las más altas recompensas: la Crus
de la Legión, la Medalla de Honor y de Oro.

e AB EL L o s

la,gos y esposos, po, acción del Extracto enpllar de los Ueuedlctlnos del Monte Majella,
Pues pedidlas á la Perfumería Exótica, rue du que destruye la caspa, detiene la caída de los ca4 S1ptembre, 3.5, m París, y quedaréis satisfecha bellos, les hace brotar con fortaleza y retarda su
y t:ncantada del resultado.
f decoloración. E. SENET, ADMINISTRADOR, 35,
Su Brisa Exótica, en agua 6 en crema, os hará rue du 4 Septemóre, París.-Dep6sitos: en Madrid,
volverá la hérmosa edad de diez y seis prim3.veras I Aguirre y Molino, Preciados, 1, y en Barcelona:
y ,os dc:fenderá contra las arrugas; su polvo de Sra. Viuda de Lafont é Hijos.
arroz Flor de Albérc/úcro dará á vuestro culis una
blancura diáfani que 'evocará á las rosas desva- 1- - - - - - - - - - - - - - - ~ - - - necidas de vuestro rostro; su Anti-Bolbos extirpará l?s puntos negros que b~otan en la narí~,
Corsé pri,ilegiado
sin depr r.a menor huella de m?guno; su Soro,..
El MEJOR DE TODOS
/ium espesará., alargará y dara nuevo color á llODS CORSET. COXPECCIONAOO POR r.UKVO y ESPECIAL
PROCEDIMIENTO CIENTIF!CO.
vuestras cejas y pestañas; su Pasta cú los PrelaLa opinión me.:lica le recomienda
dos destruirá los sabañones y las grietas, y os depara b ulud. La opinión pública de
volverá la mano lisa y mórbida, con las venas
todo el mundo está un:i.nime en declarar
suavemente azuladas que antes, en vuestra prique ninguno le a\·entaja por su con1•
mera juVentud, poseíais; y toda esta transformafort, su lied1un r 1u durneló11,ción se efectuará naturalmente, sin recurrir á
Jnmensa ';"enta en Europa, y también
en la India y Colonias.-El nombre y
nin~tin artificio.
·
.~ la marca de fábrica (Aneorn) ei;tam~
El Catálogo de la P.:ifam.!ría Exótica se remite,
l. pados en el corsé y en la caja..-Escrl•
gratis y franco de porte, á quien le pida.
.
-~ be.se á IZOD'S con bs medidas, para
.Depósitos m llfadrid: Arlaza, Alcalá, 23, pri11•
cipat, izq.; Pascual, Arenal, 2; peifu,,uría Or•
e~
diEjosH I J O
quiola, .IJfayor, I; Aguirrey Afoli110, Preciados, I,
·~ . .
30 M.ilk Street, London
y m Barcc/011a, Sra. Viuda de Lafont i E/,jos.
.,.._.,
llAXC'ltACTURA: LANDPORT, HlNTS

JOVEN Y BELLA l

IZOD'S

_itj reE'.r

~l) D

ADVERTENCIA.
Rogamos á las Señoras Suscritoras cuyo
abono termine en fin del presente mes de
Junio y gusten de seguir favoreciéndonos,
que teugan 1~ honda~ de asar desde lue_go
á esta Adm1mstrac1ón e oportuno aviso
para la renovación de sus abonos, á fin de
que no sufran retrasos ó interrnpciones en
el servicio del periódico.
Para renovar ó reclamar, es muy conveniente acompañar á la carta una de las fajas, impresas ó manuscritas, con que actualmente se hace el servicio.
EL ADMINISTRADOR.

1

NINON DE LENCLOS

Reiase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis y se conserv6
joven y ~ella hasta más allá de ~us So años, rompiendo una vez y otra su acta de ~acimiento á la
faz del Uempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti•
fi.carle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporáneos, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
de las Ga/ias, de Bussy•Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaii:e y actualmente propiedad
excl~siva de la Perfumería ~lnon (llfaison Leconte,J, 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
. D1c~a casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de ,, érltal1le Eau de
11:111011 _y de Dnhet de Il"hlon, polvo de arraz que Ninon de Lenclos llamaba c:la juventud en
una caja,,-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y 1:i. dirección de la Casa, para evitar las
falsific!c~ones. - La ['aifunuYU Ninon expide á todas par!es sus pros~cctos y }?recios co.rrientes.
Depos,tos en Madrid: Pascual, Arma/, 2,- Arta::a, Alca/a, 23, pral., izq.,- Agturre y Mo/mo, perfumería Oriental, Preciados, I;perfumer!ade [lrquiola, Mayor, 1; Romero y Vutnli!,pe,:fumería
Inglesa, Carrera de San Jerónimo,.J, y en Barcelona&gt; Sra. Viuda de Lafont i Hjjos, y Yumlt Fernr.

OBRAS DE SELGAS.
ESCENAS FANTÁSTICAS.-Un tomo 8.0 mayor francés, 3 pese.tas.
EL MUNDO INVISIBLE ( continuación de las Escentu · fantásticas.)- Un tomo 8.0 mayor
4 pesetas.
UN RETRATO DE MUJER.-Un tomo, 2,50 pesetas.
HECHOS Y DICHOS.-Un tomo, 3 pesetas.
Diríjanse los pedidos, acompañados de su importe, á las oficin"as de LA ILUSTRACION ESPAÑOLA Y AMERICANA, Alca{á, 23, Madrid.

CONTRA

l•roveedores de SS. M)I. el Rey y la Reina de Espai1 Q

PERFUMERIA LAFERRIERE

¡

See,·oto de .11,ve•ltud

LAFERRIÉRE
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POLVOS DE ARROZ UFERRlERf .
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C RE III A
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iellaza del rutro
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y del cmpo
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Pads, faub. Poiss.9n1ere, Jo, y en todas las Perfumerlaa de España.
PROD,UOTOB

:H:10.r:El_.zoos

Medalla en la F.xposlclóo Universal de París de 1SS9

27 .-Traje de paseo.

28 y 29.-Trajes de soirée d concierto.

los Catarros, loa Resfriados, la Grlppe,
Bronquitis, etc., el Jarabe y la Pasta
Pectoral de N a.:fé de Delangrenier
poseen WlA eficacia cierta. y Jwitlflcndo. por los

KARCADBF.ÁBRICA

OOBSÉ

:Miembros de l:i. Amdéwlo. de Mod!elna. do Francia.
Sln Opio,Morfina ni Codeína. Se les da con éxlto
y seguridad 6. los NiilOB, nt.acad09 de Toa simple ó
de Coqueluche ó Tos ferina .

Perfecctón tn la hechura,
m los dtlalks: y duración.
.,;lprobado por todas las
elegantes

del mundo.

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más de un millón por allo.

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�288

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

SE C!llN ENVENF.NlDAS CON MI SINGRE.
Hay gente que tiene la aprensión de que lo
que se dice soóre el mérito y los efectos de las
medicinas populares, debe escucharse con cierta
desconfianza. Es decir, que la gente suele creer
q_ue los dueños de estas medicinas con frecuen~
Cla exageran to·s hechos reales, á fin-de crear una
demanda por lo que ellos tienen á la venta. A
nosotros nos parece que esto sucede muy rara
vez, pues las personas inteligentes que tienen
estas medicinas, saben que toda exageración
tiende á perjudicar la venta, más bien que á
aumentarla. El público tiene la seguridad de
formar una opinión exacta sobre el valor de un
artículo que se anuncia, y todo lo que se diga-de
falso se puede reconocer y denunciar. En esto,
como en otras muchas cosas, el camino derecho
es el mejor.
El lector no debe, pues, titubear en aceptar
como verdaderos, atestados como el que ponemos
á continuación.
(COPIA.)

SAPOLIO

ROYAL WINDSOR
EL CELEBRE REGENERADDRmosCABELLOS
l Teneis Canas 1
l Te neis Péliculas?

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¡.

«(LIMPIA, FIJA Y DA ESPLENDOR)»

Teneis Cabellos dé·
bi es ó que se caen 1

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R. F. Chavarri, Atocha, 87; José Castellví, Botoneras, 5; José Palacios, Plaza del Príncipe Alfonso;
Rafael Sanjuán, Horno de la Mata, 15.

ducto, por excelente devuelve á
las canz.s E.l color
y la beldad m::.tur
rales Ce la juventud. Impide la.
caida de los cabellos, y hace desa. El el rolo regenerador
de los cabellos que haya tenido medalla.
Resultadcs inesperados. - Venta siempre en
aumento. - Exsij'.lBe sobre el frasco los palabras ROYAL WINDSOR.- Se halla en casa de
los peluqueros y perfumistas en frascos y
mE:dios frascos .

., Yo, Thirza Daniels, de Wraíton, cerca de
Barnstaple, Inglaterra, declaro solemne y sinceramente lo que sigue:
&gt;Siempre fuí fuerte y saludable hasta principio de 1879, en que empecé á !il,lfrir del estómago
DEPOSITO: 22, Rue de fEcf.iquier. 22, PARIS
y el hígado. En Julio del mismo año cogí un resfriado á consecuencia de haberme sentado sobre
la-hierba, ·y esto produjo ciática y reumatismo.
Tenía fuertes dolores en las caderas y piernas,
que parecía me cortaban con cuchillos. Me falPARA EL PAÑUELO
taba el apetito, y lo poco que comía me ocasionaba dolores en el estómago y en el pecho.
DE R10Au0 v
P.IUl.l'UAUIITJ..8 DI!. LA.JI conTJI:!!
Tenla mal gusto de boca y dolores en los costados y en la espalda, Al fin me puse tan mala,
da Esp•ii.a., Grao!• y Holanda
que mi hija mayor tuvo que dejar á sus amos y
de
ESENCIA : Lucrecia.
venir á cuidar de mi casa y de mis cuatro hijos.
Lilas de Fer s:ia.
Así pasaron algunos meses. Al principio, yo misEXTRACTO : Graciosa.
ma me curaba con friegas y cataplasmas. Luego
Feau d'Espa.gne.
mandé por el médico, que dijo tenía envenenaBouc;cuet Roya.J. __
da la sangre. Me puso ventosas y me dió mediciResedá
nas, Estuve en sus manos cinco meses, cada día
Muguet des Boiia,
más débil, y tan delgada como un esqueleto.
Cuando estaba acostada me daban dolores, que
JAB9NES Y POLVOS DE ARROZ
JABON - POLVOS DE ARROZ,
apenas podía resistir, y me volvía y revolvía
.A. LOS 2-0:8:1).;[QS 0:LOR:CO
sin poder encontrar una posición cómoda. AlACEITE,
ESENCIA,
AGUA DE TOCADOR.
8, 1't&amp;e 'f"ivit::tn,e, s, PARIS.
gunas veces me ponían en el suelo á ver si podía
estar mejor. Me puse tan mala, q_ue llamé un
médico de Braunton, que no consiguió aliviarme. Con una recomendación que el coronel Harding de Upcott dió á mi marido, estuve yendo
cuatro mesesá una institución benéfica de Barnstaple, y al cabo de ellos tuve que entrar en el
en 2 dias ó instantánea
hospital de la misma población, en donde me
cuidaban dos médicos. Convinieron en que tepara
los
CABELLOS
y la BARBA
nía ·ta sangre envenenada, y hablaron de hatintura Rublo dorado.
cer una operación en un muslo, que no se-lle¡mpld a la calda del Pelo
vó á cabo porque yo estaba demasiado débil.
y facilita su salida.
Me pusieron más ventQsas, y no dando resultado
Por Mayor : PARIS, 1, Boulevard Bjnne-Nouvelle
1
me aplicaron sanguijuelas, que, conforme se
En Yadrld: G. DE GUINEA, Carmen, l.
agarraban, se caían envenenadas con mi sangre.
Me encontraba tan triste en el hospital, que me
r.arecía que si no me llevaban pronto á casa, me
iba á morir, y ~mpezaron á hacer arreglos para llevarme. En cuanto me dió el aire me desCAFÉS, TÉS , TAPIOCA
t
mayé, y creyeron que me estaba muriendo.
Cuando llcgl\é á casa me encontraba muy mal,
(Flo,d,m•~•ornÍm1"·'"";~,.,,.a,) (
l- - - - - - - - - - - y mandé á mi marido que fuese á buscar á nuestro médico, Dijo· que vendría, aunque de nada
,ILC~:!_,
el más delicado deliciaMADRID-ESCORIAL
,~u o,,,"!f~'
.. rlr, °,',•,,Col
serviría, pues no podía hacer más que lo que ya
so de t_odo. s los perfumes, ,
Exigir la verdadern marca
ül,cenm, -. Tos rebelde, llronquitls, Catarros
11o'Mll'fRfUIIEJ¡y;
antigos,Tts11 y enfermedades del Pecho, f'1,111s.
había hecho. Pasaban días, y yo estaba tan mala
i~t- • ·/-.,,.~· y se ha consntmdo en muy breve
--•••••-v•-...,•---••
Caulllarchand, 13,r.Gm[u.S'-lum,J toduf.. deluimlricas.
que cuando me hablaban no tenía fuerzas para
aT11A e ~
tiempo el perfume prdedLilecto de! ___________________...:.__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
"Tesponder:EDtonces mi sobririo RoDert Daniels
~ . las damas elegantes e ·ondre~, 1
de Pontypridd mandó á decir que probara el
&lt;frrab.:.}.pp.W París y Nueva York.&gt;-- The .-/rTarabe Curativo de la Madre Seigel, que había
BLossoMa. gonaut.
~
o NA.
hecho curas admirables en el sitio~eii que él vi•
177
NrW.!2~.tlllllDOII
C O E,
P!h9~dbe9.t,P!tl~1t
vía. Fué, pues, mi marido á la tienda del señor
Por el nuevo modo de emplear estos polvos comunican al rostro una maravillosa y
OOMPl!il DE PERFDHETTfl ING!,ESA delicada
Farley, High Stréet; Barnstaple,. y compró una
belleza, y le dan un perfume. d~ exquis:!a suavidad. Ademas de su color
botella. Antes de acabar aquella botella ya porlía 177, NEW BOND ST., LONDRES
blanco. dq una pmwanotable,haycuatromatice~d~ HachelydeHosa. Ce:Sdc el rnáspáli .o
comer, y el alimento parecía que me hacía probasla)tmassub1do. Cada cual hallara, pues, exaetame11teel colol' que convieneá su rostro.
SE VENDE EN TODAS LAS PERFUMERiAS
vecho. Poco á poco fui recobrando las fuerzas, y
\
después de tomar catorce botellas me e'nconfraba
fuerte y saludable. Empecé á ponerme gruesa,
me abandonaron los dolores de los muslos y .4.e
Este excelénte Co~mético blanquea:vsumwzalapiel y la preserva d~cortaduraJ, ,rritacwnes. picazones, dandole un aterc1opelado agradable. En cuanto a las manos les da
las piernas, y desde entonces no he tenido ensolidez
y transparencia á las uñas. - Perfumeria AGNEL, 16, Avenue ~e l'Opéra'., Paris.
fermedad que se pueda 11:1:mar tal. Doy gracias á
Dios, que me dió á conocer el Jarabe de Seigel.
Le debo la vida y deseo que otros sepan lo que
yo digo. Lo considero una obra del Señor, y es- ·
toy dispuesta á contestar á cualquiera pregunta.
&gt;Hago esta declaración solemne creyendo en ·
conciencia que es verdad, de conformidad con.
96, Strand, Londres. -9, Boulevard des Capucines, París.
lo dispuesto en la ley de declaraciones de i:835.
-(Firmado.) THIRZA DANlELS.&gt;
ESPECIALIDADES PRINCIPALES:
,empleada con la
e Declarado• ante mí .en el Ayuntamiento de
FILIA. HELICTRoPE BLANc, TonEAnon ExQuts1T
Barnstaple, Condado de Devon, por la refÚida
• ESSENCE BOUQUET, etc.
t
Thirza Daniels el martes 21 de Octubre de 1 ~ .
FILIA,
EAu nE RIMMEL, LAVANnE AMBRtÉ.
PASTA OEHTARIA, VERDAOERO CARMIH DE U BOCA·
-(Firmado.) Rn. AsHTON, Mdyor enc0.1'gado de ·

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Tm:To.-Revista parisitnse, por

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Si el lector se dirige á los Sres, A. J. White,
Limitado, 155, calle di! Caspe,' Barce1ona, tendrán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
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venta en todas las Farmacias. Precio del fras ..
co, 14 reales; frasquito, 8 reales.

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dios muy dramáticos, y brillando en todo el libro
la más profunda moralidad.
Un volumen en 8.omayor francés, que se vendE:,
á 4 pesetas, en la Administración de este periódico, Madrid, calle de Alcalá, núm. 23.

Extractos concentrados·

DE VENTA EN LA1 PRINCl?ALES PERFUMERÍAS. - MEDALLA DE DRD: EXPoSICIÓN D, BABi:ELDNA.

(

c~r~ Anamia, Clorosis, Fiebres, Males de Estómago, Convalecencias,
reconstit~ye la sangre, repara l.as fuerzas, despierta el apeti~o, falicita fa digestión,
conviene en una palabra a todos los temperamentos debiles ó fatigados.
EL VINO DE BUGEAUD SE HALLA EN LAS PRINCIPALES FARMACIAS.

l

La fiesta de Versalles en el ~e~it-Tria•
non, dada á beneficio de la suscnc1ón para
el monumento del célebre escult?r ve~sallés Houdon, ha tenido ~lgo de s~mbóhco.
Como el destino de Mana Antometa, empezó con un tiempo radiante, con un cielo
sin nubes, y terminó co.n una tempe~tad
espantosa. Todos los afic1.onados á la h1sto·
ria anecdótica han aplaudido esta resurrec·
ción del teatro donde el 19 de A~~sto de
78 5 cuatro días después de la pns1ón del
Card'enal de Roh 1n , la Reina represent~ba
el papel de Rosina en el Barbero de Sevzlla,
y el Conde de Artois. el futuro Carlos _X,
desempeñaba el de Figaro. L~ Apuesta imprevista de Sedainc, que ha sido representada en' el teatro &lt;lel Petit· Tri~non, es t.a
obra con que este precioso cohseo en ·miniatura fué inaugurado el . 1. 0 de Agosto
de 1780 . La Reina &lt;lesempeñab~ en ella el
pel de criada. El 19 de Septiembre del
~smo año, la regia actriz re~resentaba
con gran éxito, según los cromstas de la
corte en el Adivino de aldea, de Juan Jacobo R~usseau, el papel de Colette, el mis~o
en que el lunes pasado fué tan aplaudida
Mme Molé-Truffier.
. De· todo el Cuerpo diplomático, sólo .había sido invitado á la representación
de 1780 el Conde de Me~cy-Argent~.au, embajador de la Emperatnz de A.ustna,. pero
misteriosamente, asistiendo, d~ mcógmto en
el fondo de un palco. Las umcas personas
de la corte que figuraban entre !Qs espectadores, eran Mn:ie, Isabel y el Conde y la
Condesa de Artois. Todos los palcos y balcones estaban ocupados por la servidumbre del palac.iO Real. ·

•••

B:eservados todos los derechos de propiedad art!stica y literaria,

MADRID. - Establecimiento

tipolitográfico

«Sucesores de R,··-'
, .....eneyra•,

impreeore,i de la Real Cas,.,

Expl~:

SUMARIO,

Aguas para tocador:
Tintura Rubia: AGUA nE ono, LA MAs PERFECTA TINTunA RUBIA
Jabones extrafinos: FILIA.
HELioTaoPE BLANc' Lrr.As BLANcAs, v10LETT&amp;
DE NICE' etc.
.

·· TO NICO ·- NUTRITIVO

V: de Casto.lfido. -

NOm. 25.

•

El teatro del Petit-Trianon. - Una reina oomedia.nta. - .La
afición á las resu17ecc!ones~-:- Les fulares. - .,u cor¡nflo
Récamier y el cor pino a la i urge. - Los encaJes. - Chaquetas sin manias. - Dc:is. lf3:jes de nin~s. -A, prop6s110
de los banos.-Po!vos h1g1émcos y pohos oocwos.- ~xplicación del tdéfono.-Dos almuerzos valen una comida.

RIMMEL.

POR

Año L

REVISTA PARISIENSE.

-----------·--EL SOL DE INVIERNO
DOÑA MARÍA DEL PILAR SINUÉS.

NOVELAS, ETC., ETC,

11

de Sal\'1!..- La Calumnia, poesía (conunuac16n~, por don
José Jackson Veyan.-EI Medallón, por la Conde~a de
Campoblanco. - Correspondencia. pa~icular, por dona
Adela P.-Exp!icaci6n del figurín 1lummado.-S1_1eltos.Advertencia. -Soluci6n al ,;.alto de caballo publicado en
el núm. 21,-Anuncios.
GRABADOs.-1. Sombrero para senoritas.-2 Y 3; Adorno de
corp1n.o.-4 y 5. Marco bordado para fotografias.-6 á 1 2,
Capa, traje y accesorios de ballos de m~r.-13. Chaqll'"I~
con escla,•ina para senor,tas.-14. Matmit de percal es•
1.ampado.-15. Cuello para sel'loritas. - 16. Ador~o .de
corpiM abierto.-17 y 18 LJos cinturones.-19. Ve~t1tlo
para senoritas.-20. Esclavina.de armure de seda.- 2~ Y
22. Vestido para jóvenes de 13 a 15 anos:-23 }'. 24. Abn~
para nii')_as de 3 á 5 anos.-25 y 26. Tra1e ma.nno par.i. 111nos de 4 á 6 anos. - 27 y z.8. Vestid~ p.ua mnas de 6 á S.
anos.-29 Delantal para n1nas de 9 a 11 a~os.-30. Vestido de crespón para senoras - 31 Y 32. Chaqu.eta pa~a
jóvenes de 13 á 15 anos.-33 y 34. T:aje para ,mnos lle 6
á g anos.-3;. Traje de playa para m.nas de 3 a 4 al1os.3'i. Traje de campo para ninas de 7 a 8 anos.-37. Vestido de fular.-38 r 39 Casaca de seda rayada.-40. Ca!;aeadeencaje.

PATE AGNEL * AMIDALINA YGLICERINA

Odontalina

MS"drid, 6 de Julio de 1891.

ca.ción de los grabados.-Cr6niea de, M.adn~, po~ el Marqués de Vafle-Alegre.-Flor del Alba(oont1nuac16n), por
D.&amp; Isabel Cheix.-Cartas a una madre, po.r D,&amp; Maria
del Pilar Sinués.-¡ Discreción! por J?· L~1s Rodrigue.z

CALLIFLORE

El mejor dentrinco,
mas agradable y, sobre
todo, mas Higienico:
Aguad,Philippe

CRÓNICAS -

SUMARIO.

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1.-Sombrero para señoritas .

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.
1

UNA MUJER DE AUSTRIA.

1

Cerca de la aldea de Zillingdorf, en el Austria
inrerior, vive Maria Haas, mujer inteligente é industriosa, cuyo relato de sus sufrimientos físicos
y alivio final, según ella mi~a los cuenta, son
dignos de interés para las mujeres de cualquier
pafs. •Estaba empleada-dice ella-en las faenas y quehaceres de una gran hacienda de campo. El exceso de trabajo, siendo mayor de lo que
permitían mis fuerzas, trajeron sobre mi n!useas,
dolores de cabeza seguidos de un desfallecimiento

mortal y grandes vlmitos, con tal desarreglo del
estómago que me era imposible retener ni a1imento ni bebida alguna. Me vi obligada á guardar cama durante algunas semanas; pero encontrándome un poquito más aliviada por el des•
canso y tranquilidad que había tenido en ese
tiempo, traté de dedicarme nuevamente t\ mb
ocupaciones diarias, mas en breve me vi acometida de un dolor en el costado que á poco tiempo
pareció extenderse por todo el cuerpo, haciendo
saltar todos mis miembros. A esto se siguió una
tos y falta de respiración, hasta que, finalmente,
no podía ni aun sentarme á coser, teniendo que
hacer cama por segunda vez, y, á mi modo dtcrl!er, por la última. Todos mis amigos y parlen
tes me decían que casi había llegado mi últimi,
hora, y que no viviría más tiempo que hast;
cuando los árboles se cubriesen de hojas. Entonces sucedió que llegó á mis manos un folleto dtla Anciana Seigel. Lo leí atentamente, y mi que
rida madre, á ruegos míos, me compró un frase
del Jarabe Curativo de la Anciana Seigel, el cua
tomt: exactamente de conformidad con las in,,
trucciones, y no había aún tomado todo su con
tenido cuando principié á sentir un cambio po•
la me.i_oría. Mi última enfermedad principió e
3 de Junio de 1883, y continuó hasta el 9 d,
Ag_osto del mismo año, cuando comencé á toma:
el Jarabe. Muy pronto pude principiará hacer u1
poquito de trabajo ligero; la tos desapareció po
completo, sin que me molestase el respirar. Ahor.
estoy perfectamente curada I y ¡ ah I cuán feli,
soy! No tengo palabras suficientes con quepoder expresar m1 gratitud por haber tomado el
Jarabe Curativo de la Anciana SeigeL Ahora
debo decir á usted que los médicos de nuestri
comarca hicieron distribuir carteles de mano ~papeletas precaucionando á la gente contra la
medicina, diciéndoles que no les haría bien aJg,1no, y por lo tanto muchas personas fueron excitadas á que destrnyesen los folletos de la Anciana. Se,gel; pero ahora, en cualquiera. parte
donde se encuentra uno se conserva como una
reliquia. Los pocos ue se han conservado se piden prestados para eerlos, y yo he prestado t:I
que tengo por seis millas en contorno de nuestro
distrito,-MARfA Hus.&gt;
J
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drán mucho gusto en enviarle gratuitamente un
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faz del liempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder morti-ficarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporán~os, ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia a,,1.orosa
(U las Ca/ias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclusiva de la P,rf11111ería :1'11100 (Afaisoti Luonte), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes bajo el nombre de , érhahf~ Eau flf"
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una caja&gt;.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
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SUMARIO.
TUTO.-Revista puisi,nse, por V. de Cu1elfido.- Expl11:aci6n de l0$grabados.-Cr6•
nica de Madrid, por el Muqués _de Valle•
Ale~.-Do. cuadros (conclus16n), por
Dº Salom~ Nónc:i: y Topcte.-PelucH
bbuicu, por o.• Emilia de_ s-:-,•.-Jaqu~•
matt, por D. J. Sanchcr. P1ne1ro,-Ham1d.ll, -por O. Luciano de Burgos.-Corres.
pondcncia pa.rt,cular, por J:?·" Adela P.-;L:cplicaci6n del fiprfo i\ummado.-Exph•
cación de ]os dibujos para bon:ados conte•
aidos.r:n la Ht1ja•Suplemcnto.-Sueltos.-:Alhc1tcncia.- So!uc1ón al jero_g116co publ1¡;¡ado en el nllm. 20.-Jeroghfico.-AnunG ~ - 1 . Sombrero redondo.-2 r 3.
En,.ohura para hue\·os duros ó pa1ata1á la
i.a.Jlc;a.- 4 á 6. Pdos pam scnoru y sel\~
ritas.-, y g_ Dos gorros de b1.tw_,-9. Tra;c
de l)afMI para scOoras. - 10. Tra¡e de bano
para 6CMl'U--1 l y 11. illatiiifr de francb,.
_ 13. Babucha de bano.-r.¡. Y 15- Vt~lido
para nift&amp;S. de 10 á 1, arios.- 16. T,a,c de
bano para l;\inas de 9 a 11 aftOs.-17, BluMt
rusa pal"&amp; DillO&amp; de 9~ 11 aftos.-111. Ma~ga
para tnje de ccremon1a.-19. Manga de' tt1idode fular,-20. 1'rajcdcpla1:a,-z1.Man1elcta deannure de ICday enca,c.-22, Man.
teleta de cinta y J)ll,samane1fa.-23 _á 25.
Sombreros do ver.u10.-,6 y 27. Tra;cs de
\·i.si1a.-28 á 3$, t:011íeccione11- de ,·c,ano.

REVISTA PARISIENSE.
StUU,Jl.1O.
Suprnión de la primn,·cra.-Dc un extremo á
otro.-¡ Por fin 1-Traju ,·apor~sos.-Donde $C ,·en las no,·edadC6 del dia. - El ,·es•
tido i11durfriaM1. - retos de encaje ó de
Rllirur.-Smnbrcrn&amp; )' earo1as.-Mangas (!,:
fa.nwla.- Un lo~·en apro,·tthado.

Hemos entrado definitivamente en la estación que el almanaque francés, atrasado en esto
corno en otras muchas cosas,
persiste en ll~mar pri~av~r_a,
siendo en reahdad el pnnc1p10
del verano, puesto que aquí la
primavera es una prolonga~ión
del invierno, y pasamos casi repentinamente de los días tristes,
fríos y lluviosos, al calor sofocante de la insoportable canícula. En fin, nos hallamos en la estación de las flores y del poh-o,
de la verdura y de los preparativos de emigración. Nuestras
elegantes han podido, al fin, la
semana pasada, si bien arriesgándose á recibir algunos chaparrones, sacar á la Ju~ de un sol
intermitente sus vestidos claros:
seda de la China, crespones, muselinas y tul grueso, todas e~tas
telas ligeras y vaporosas dele1t.an
la vista en las brillantes reumones, tales como los viernes de la
Exposición de Bella~ Artes .del
Palacio de la Industria, las nías
de beneficencia, los casamientos aristocráticos y los paseos al
Campo de Marte, donde se ~a.Ha,
como es sabido, la Exposición
núm. 2-hay quien dice que es el
núm. 1.-Allí particularmente he
tenido ocasión de admirar verdaderas maravillas en materia de
modas. Era aquello un deslum-

.

"',,::;--..,¡,,

1.

So::ibrero redon!!:,.

íl

Año L

N~m. 23.

bramiento de damas elegantes,
de trajes de absoluta novedad y
sombreros muy originales de forma y de combinación de colores.
Los corseliltos y aldetas de tul
griego, guarnecidos de cintas cometas de diferentes colores, me
han parecido muy en boga. Se
adaptan estos corselillos á los
vestidos de fular, de seda lisa y
hasta de lanilla. En mi juicio, -es
un adorno precioso y de un efecto particular. Se guarnece de un
volante del mismo tul la parte inferior de la falda, pasando también varias cintas cometas por el
dobladillo de este volante.
Se llevan también muchas aldetas al sesgo, plegadas y flotantes como verdaderas esclavinas.
Esta forma se usa más bien con
lanillas listadas ó de cuadros, que
con telas lisas.
Pero el traje completamente
nuevo y que hará. furor este verano, es el vestido enteramente
ituies_/&gt;kgahle, hecho de lanilla lisa
gris perla ó beige, con dos canesús de guipur artística formando
chaquetilla Fígaro, cuadrada en
la espalda, lo mismo que en el delantero. La parte superior de la
manga es también indesplegable,
género Edad Media, sujeta con
una segunda manga ajustada y
muy larga, de tejido de oro rebordado de pedrería. Cuello de
raso negro y cinturón de cinta de
raso también negra. No es posible
dar una idea del porte elegante y
distinguido de este traje, cuyo dibujo publicaremos en breve.
En los trajes de batista y de esa
especie de surak crudo que ahora se llama pongee, he observado
multitud de adornos de guipur y
encaje antiguo, y de guipur salpicado de cabaclt011es de azabache. Esta última combinación se
presta á arreglos de una riqueza
jnaudita.
He visto, en este género, un
modelo encantador. Era un vestido de simple vigoña azul, liso,
con chaqueta, dos petos, carteras y cuello de guipur. Estos adornos realnban la sencillez de la
lanilla, y eran del mejor gusto.
En cuanto á las simples guipures, se las dispone de mil modos
distintos¡ unas veces formando
chaquetas enteras ó simplemente
los delanteros; otras puestas en
forrtla de volante llano en torno
de las caderas, ó alrededor del
cuello para caer en una guarnición de conchas á lo largo de los
delanteros. Los entredoses figuran, al través ó á lo largo, unas
listas anchas, negras ó blancas,
sobre una batista lisa ó un pangte. Finalmente, se hacen también unos petos largos con mu-

�LA ·-MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

,,
chas hileras de guipur que caen más abajo de la cintura
y que se montan en torno de un cuello recto. Estos pe•
tos, independientes del corpiño, y qüe se cie rran con
dos corchetes detrás del cuello I se llevan con cualquier
vestido. ~
El modelo de que acabo de hablar, y que cubre enteramente los delanteros , no me parece de tan buen gusto
como el r'eprese ntado por el croquis núm. 1.
Este último, que es de museli na de~se da color de ro sa
y encaje negro, es un modelo lindísimo, que hace furor
en este momento.

•
••

Respec to á los sombreros, pocas formas nuevas tengo
que sc..ñ1lar. Se lleva más que nunca el sombrerito r e-

más lindos, destinados á sus elegantes parroquianas:
A fin de proporcionar á éstas todas las comodidades
posibles, Mmt!. Léoty se encarga de servir los pedidos
de las selloras que se hallen lejos de París, y no puedan,
por lo tanto, venir á tomarse medidas, con tal de que se
le envíe un corpiño modelo, que d evolverá diez días
d espuJ.;s de recibi rlo .

•••

Durar.te la comida, Manolito no ha cesado de llevarse
obstinadamente los dedos á la boca.
Su nnmá lo llama al orden.
-1\Ie parece, niño -le dice-que te he prohibido
y:t mis de una vez que te comas las uñ1s.
El niiio sonriéndose:
-Si, pero ahora me las como con pan.

v. DE

1

CASTELf'IDO.

Par's, 17 de Jun:o de 1891.

1

267

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

266

1

EXPLICACIÓN DE LOS GRABADOS
Sombrero redo ndo.-Nú m. l.

Nóm.

L

dondo , con ala plana muy estrecha, guarnecido de gasa
y de alas de color. También se ·lle van mucho la s coronas de rosas alrededor de la copa, acompañadas de alas
ne gras, así como unas guirnald as enteras de caléndulas
y de violetas sobre un sombrero de paja mordorada.
Como capotas, se hacen un as verdaderas monerías
de p1ja negra y blanca, con fondo puntiagudo , las cuales se guarnecen de flores ó de dos bandas plegadas de
colores diferentes, elegantemente dispuestas y ac;:ompañadas de plumas negras. Las bridas, anchas y largas,
son de cinta de raso , como las que se llevaban diez
años ha. Esta es la última no ve dad en materia de bridas, y no está permitido hoy á una señora elegante el
llevar esas cintas estrechas que se sujetaban con dos
alfileres ce rca de la oreja y algunas veces un poco más
abajo. Las bridas actuales forman deb ajo de la barba
un lazo voluminoso, cuyos picos, cortados al sesgo,
caen sobre el pecho.
Por lo que l11ce á los sombreros redondos de ala
ancha, algunas señoras, sobre todo las jóvenes, continúan llevándolos, y les sientan muy bien cuando son
altas y esbeltas. Suelen ir acompañados del velo largo y
ancho de tul griego, qu e cae sobre los hombros y envuelve la cabeza, dando al rostro un encanto mezclado
de misterio.

•••
No se verán este año es1s pesadas sombrillas de encaje cargadas de volantes y de cintas de colores. Se llevará sencillamente el m·lout-cas de seda lisa de todos los
colores posibles é imaginables, igualando con el vestido que deben acompañar. Los puños solamente son de
una fantasía y á veces de una riqueza inaudita. Los mo·
delos clásicos son de oro, con cifra ó armas de relieve.
Los hay igualm ente de ónix, márfil tallado y plata anti~ua; pero la furia de la estación es el mango rústico co ronado de insectos, flores y frutas admirablemente imitadas.
Nuestro grabado _(c roquis riüm. 2) r epresenta tres
modelos completamente distintós y muy originales.

•••
Henos aquí en la estación de los corsés liaeros de
gasa ó de batista, así como de esos corsés ma~a vill~sos
sin forrar, que
son el triunfo de
Mme. Léo ty.Na•
die mejor que
ella ha sabido
aliar la comodidad con la elegancia, y puede
decirse que, gracias á los perfeccionamientos
q u e introduce
diariamente en
sus corsés, han
desaparecido en
parte y desapar ecerán más cada día esos talles
macizos ó deformes, sin gracia y
sin esbeltez.
El busto, per1\ú:n. 2 •
fectamente mol deado por estos
corsés modelos, de·soiende majestuoso y esbelto hasta
los numerosos plje-guc:s de la falda. Ya sean de rico brocado ó de gasa transparente, estos corsés llevan todos
el mismo sello de distinción.
El corsé de gasa es el corsé de verano por excelencia,
y Mme. Léoty (8, plaza de la .Aladeleine) se ocupa actualmente en preparar una infinidad de ellos, á cual

Este sombrero es de ·cerda negra. El ala va doblada
y encafionada por detrás. Plumas grises, puestas por
delante y por detrás, y lazos de cinta de terciopelo negro. Un bies de terciopelo ribetea la parte de debajo
del ala.
Envoltura. para huevos duros ó_patatas á la ini¡l esa.
Núms. 2 y 3.
Esta envoltura, que sirve para conservar calientes
los huevos ó las p1tatas á la in~lesa, es de lienzo grueso
blanco y percal como forro. Se corta un pedazo triangular, de 48 centímetros en los lados; se redondean un
poco los ángu'os, y se ejecuta el bordado con algodón
azul al pasado y al punto de cordoncillo. Se forra la
parte superior, y se fij :1 por dentro , como indica el dibujo, un borde de la misma tela, de 8 centímetros de
alto, que se compone de tres tiras de 23 centímetros de
largo por abajo y 18 por arriba, y cuyos lados transversales se reunen. Los adornos se completan con un en caje de 3 ½ centímetros de ancho, f1unciJo y cosido en
el borde exterior de la envoltura.
Petos para señoras y señoritas.-Núms. 4 á 6.
Nóm. 4. Petu d,1 djiro azul pálido.-Se tom'\ un pedazo
d e tela, de 42 centímetros de largo por 30 de ancho; se
pespuntea en medio una tira de 2 i centímetros de ancho, adornada con botones de nácar. Se dispone la tela
por ambos lados de la tira del medio, hasta 4 centímetros de distancia de-los lados, en cinco pliegues dirigidos hacia el medio, de modo que quede en 17 centímetros de ancho por arriba y 12 por abajo. Se recorta el
pedazo para formar el escote, y se guarnece éste de un
cuello de céfiro puesto doble. ~e pone en el cuello una
corbata estrecha de batista, anudada por delante.
Núm. 5. Pelo dt ctjiro color de rosa.-Se hace este peto
de céfiro color de rosa, con arreglo á las indicaciones
del d ibujo, y se le forra de percal. Se cubre el peto, entre las lineas, de un entredós bordado, bajo el cu.3-l se
recorta la te la; lo demás va cubierto de céfiro plegado.
Se cose el peto sobre el cuerpo de fichú, y se le guarnece de un cuello cuyos pii;os van doblados.
Núm. 6. Peto de pi¡ué blanco y ce/irJ col:r dt rosa.-Se
corta este peto d e percal y se le cubre de céfiro y piqué. Se le fija sobre el cuerpo de fichú desde 51 hasta
la estrella, y se guarnece con e l cuel:o, el cual va cubierto de céfiro hasta 3 centímetros de distancia del
borde exterior. .
Dos gorros de baiio.-Núms. 7 y 8.
Nzi.m. 7.-Se hace este gorro de tafetán engomado
amarillo. Se pespun tea sobre el gorro una cinta de laha
encarnada para formar unn. jareta, por la cual se pasan
dos cintas que se cruzan. Se hacen !os pliegues, se cose
el fondo sobre el ala y se cubre la pegadµra con una
cinta de lana de 2 centímetros de ancho. Se recorta en
dientes el borde inferior del gorro, así como una tira
de tafetán engomado de 58 centímetros de largo y 6 de
ancho, p!egada por detrásy fijada sobre el ala. Esta ti ra
va adornada con un rizado de cinta de lana encarnada.
Se pone en el lado izquierdo un lazo de la misma cinta.
Núm . 8.-Se corta un pedazo redondo de tafetán en•
gomado, de 40 centímetros de diámetro; se pliega su
borde exterior de modo que quede en 60 centímetros
de ancho, y se le ribetea con una trencilla de lana encarnada, de 2 centímetros de ancho, que sirve de jareta.
El borde de delante del gorro va guarnecido de un
rizado de cinta de lana encarnada, que tiene aproximadamente 9 centímetros de ancho.

Traje de baj¡o p:.ra señoras.-Núm. 9.
Para la explicación y patrones, véase el núm. II , figuras t I á 16 de la .1-bja-Su/ümeultJ.
Traje de baño p1ra señoras.-Núrn . IJ.
Para la explicación y p1trones, véase el núm. V, figuras 34 á 36 de la H(Jj,1•Suplemenfo.
Matinée de franela.-Núms. 11 y 12.
Se hace estJ. ma/i11/e de franela listada sin forro. Se
hace una abertura en el dehntero izquierdo y se guar necen sus borde!i de un bo 1sillo. Se fija bajo la espalda
una tira de tela pu:i. formar una jareta, y se cosen por
la parte exterior dos correas terminadas en punta, las
cuales van a.brochadas una sobre otra. Se juntan espal•
da, lados y delanteros, y se provee el delaotero de la
aerecha de botones y el de la izquierda de una tira de
ojales. Se frunce la matiJ1e:. en el escote, y se pega un
cuello de la misma franeb. Se frunce el borde inferior
de los delanteros y se le p~ga entre las dos telas de una
tira de franela estrecha, después de lo cual se doblan

los delanteros hacia dentro. Se guarnecen las mangas
con unas carteras forradas de la misma tela, y se pegan
las mangas á las sisas.
Tela necesaria : 2 metros, de un metro 20 centímetros
de ancho.
• Babucha de bai;o.- Núm. 13.
La fig. 3 7 de la H.;ja-Suplemenlo al presente número
corresponde á este objeto.
Se pasa el patrón de la babucha, representado por la
fi~ura 37, á un foJ1do de lienzo grueso colo r de ceniza.
~e ejecuta el bordado con algodón azul, encarnado y
bronce, al pasado y punto de cordoncillo. Se forra la
babucha, se la ribetea de una cinta y se la guarnece de
una suela de lienzo grueso, y por debajo se pone otra
suela de cuerda.

2.- Envoltura para huevos duros d patatas á la Inglesa. Interior.
3.-Envoltllra para huevos duros d patatas á la inglesa. Exterior.

Véase ef dibujo S.

Véa3e el dibujo 2

Vestido para niiias de 10 á 12 años.- Nlms. 14 y 15.
Para la explicación y patrones, véase el núm. III, figuras 17 á 26 de la H oja-Suplemento.
Traje de baño para niñas de 9 á II años.-Núm.16.
Se corta este traje de percal rojo. Se guarnece el escote y las sisas de una tira bordada, de un centímetro de
ancho. El borde inferior va guarnecido de una tira igual.
Se abrocha el traLe en el hombro, y se fija por detrás una
tira de tela, de 7 centímetros, cuyas extremidades se
reunen por delante.

4 á 6.- Peto, para señoras y señoritas.

Blusa rus:i para niños de 9 á II años.-Núm. 17.
Para la explicación y patrones, véase el núm. IV,
figs. 27 á 33 de la lfoja-.5_uplemento.
Manga para traje de cerernonia.-Núm. 18.
Esta manga es de faya; su forma es de codo., y va
adornada de una guipur artística y de tres rosáceas de
cinta cometa. Una segunda, manga, -frun cida en la sangría y por debajo, va arrollada alrededor de la man ga
de codo. Esta segunda manga va recogida por encima
con unos fruncidos.

7.- 0orro de baño.

•

Manga de vestido de fular.-.Núm. 19.
Esta manga es de fular' aiul marino con pastillas color
de rosa. Va plegada por ar.riba de manera que su vuelo
caiga sobre el puño. La parte inferior desaparece bajo
un. puño alto de crespón de rosa fruncido.
Traje de playa.- Núm. 20.
Se compone este traje de un vestido de bengaliq.a
co'.orde lila pálido, comi:;letamente liso, y una manteleta de pañete color beige, adornada con pastillas hechas
de azab~che y cuentas color beige, c_on un g_alón ~gu~l .,r
un canesú grande con cuello alto de las mismas cuentas,
Esta especie de alzacuello es muy- nuevo y elegante.-'
Sombrero de paja negra, guarnecido de plunias: negra,s
y color de rosa, y cintas anchas de color de rosa qlle
caen hJSta la cintura.

8. Borro de baño.

10.- TraJe de baño para señoras.
9.- Traje de baño para señoras.

11 y 12.- latinée de franela .
Delantero y espalda.

Expfic. y pat., núm. V, figs. 34 á 36
de fa Hoja-Suplemento.

Exp/ic. y pat., núm. 11, fig. 11 á 16
de fa Hoja-Suplemento.

f-hnteleta de armure de seda y encaj e.-Núm. 21.
Los delanteros y la espalda de esta manteleta se hacen de armure de seda, forrada de seda. Las mangas,
que forman esclavina, van hechas de enea~ negro. El
dt:lantcro de estas ma.ngas va cubierto con un encaje
fruncido en el hombro y terminado bajo un broche de
az;.;bache. Se cubre la espalda de tejido de encaje pleg~&lt;lo y después fruncido en la cintura. Los delanteros
y la t:spalda van reunidos con una cinta de seda que
forma cinturón, terminado en unos lazos de la misma
cinta y en unos broches de azabache. El borde inferior
de los delanteros va guarnecido de un fleco de azabache. Se fija por delante un encaje que forma chorrera,
y sobre el cuello una cinta de seda dispuesta en pliegues huecos.

13.- Babucha de baño.

Manteleta de cinta y pasamaneria.-Núm. 22.
Est1 manteleta se hace de cintas de seda negra, de
6 centímetros de ancho, ter minadas en el borde inferior con una presilla, y cenefas de pasamanería del
illismo ancho adornadas con cuentas. E l borde inferior
de la manteleta va gua'rnecido de borlas de cue:1tas.
Cuello i\Iédicis de pasamanería.
Sombreros de verano.-Núms. 23 á 25.
Núm. 23. Capota de ful de oro plegado, con galón de oro
pu;.;sto sobre el fondo y cosido sobre el tul. Por delante,
cuatro alas de oro, dos en pie y dos caídas, montadas
sobre azabache. Por detrás, pouf de plumas negras con
pniacho. Bridas de terciopelo negro.
Núm. 24. To.¡ue para seltoritas, de paja gruesa mordorada, guarnecida de un torzal de terciopelo verde
Atlántico, mezclado de crespón de la China blanco. Por
delante y por detrás, lazos del mismo crespón, y flores
verdosas y amarillas.
Núm. 25. Capota de paja blanca, con ala de tul negro
y flores negras con corolas amarillas. Por delante y por
detrás, ramos de flores blancas y negras, con torzal
compuesto de tallos de flores. Fondo calado, con bridas
de cinta de terciopelo negro cruzadas hacia atrás.
Trajes de visih.-Núms. 26 y 27.
Núm. 26. Ves!tdo para nütas de I2 a,ios.-Este vestido
es de lanilla verde almendra y seda del mismo color. Se
le gu:i.rnece de pasamanería del mismo color, pero de
m~tiz mis obscuro. F alda terminada en una serie de
plicguecitos cosidos. Corpiño de cintura redonda, compuesto de una camiseta de seda verde almendra, formada por una serie de plicguecitos cosidos. Delantero
de una pieia, con espalda cerrada en medio. Corselillo
recto, rodeado de una pasamanería. Unos tirantes de la
misma pasamanería sujetan el corselillo. Manga alta de
se&lt;l1, abrochada por abajo. Cuello alto y plegado, también de seda.-Sombrero de paja blanca, guarnecido de
p:umas blancas y cintas color de almendra.

14.-Vutido para niñas de 10 , 12 años. Delantero.
viAs• .L DIBUJO l,t..
E.rpl(c. i,¡ pat., núm. 111, fig. 77~d 26 de fa Hoja-Supleme nto.~

15.-Yestldo para niñas
de I O i 12 años. Espalda,
Véa,e el dibujo 14-.

16.-Traje de baiio
para niñas de 9 á 11 años.

17.- Blut a rua para niños de 9 á 11 años.
Exp/fc . g pat., núm. IV, figs. 27 á 33 de la Hoja-Suplemento

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS,

268

LA MODA ELEGANTE

nos desagradables¡ refirámosles lo que ha pasado en Madrid en los últimos días.
Núm. 27. Vestido para seí'ioras jóvenes.-Se hac~ este
El de San Antonio fué festejado en do-; "casas distinvt;:;stido de gasa negra estampada de florecillas azules.
tas: en la de la Condesa de Baquer de Retamosa en ce•
Adornos de faya azul. Fondo de falda de tafetán, con
lebridad del santo de su hijo menor, con un ag~adable
ce\1tro de falda de faya azul. Vestido largo de gasa,
concierto, en el que alternó la música popular con la
abi~rto sobre el delantero y plegado en forma de pade género más elevado.
1Iien. Corpiño terminado en punta, compuesto de esDos canlaores flamencos, Soleá y Paco I ejecutaron
palda plegada en forma de tirantes y abierta sobre un
peteneras y otras piezas de igual índole con verdadera
centro de faya, y delanteros escotados en cuadro sobre
gracia y notable perfección; y alternando con ellos el
un camisolín de faya añadido sobre el forro de los degran caricato Baldelli y el eminente violoncellista Ag~slanteros, el cual se abrocha en medio bajo el camisolín.
tín Rubio hicieron 3:l~rde de su talento y habilidad.
Los delanteros van fruncidos en medio, formando un
La velada fué dehc1osa, y la dame d1, logis obsequió
peto estrecho. Cuello alto de faya, con ribete de pluá sus amigos de la manera que sabe hacerlo.
mas. Manga de gasa.-Toque de gasa azul, con media
Al mismo tiemp?, y con el propio ~otivo, se celeluna y cubrepeineta de azabache.
braba cerca de alh, en la calle del Almirante-enlamo•
CRÓNICA
DE
MADRID.
Tela necesaria: 8 metros de tafetán, 2 metros de faya,
rada del diputado D. ~ntonio ~antera-otra reunión
y 20 metros de gasa.
no menos agradable, mitad c~nc1erto, mitad saulerie.
La bella Srta. D.ª i\farganta Sedano tan conocida
Confecciones de verano.-Núms. 28 á 35.
SUMARIO,
por sus grandes facultades musicales, 'encantó á los
Núm. 28. J.fanlekla Lelia.-Esta manteleta es de en·
C na sorpr,.Ja.. - El baile del Emba.iador de Austri&gt;\. - Las que uis1{AA y lu
oye~tes con su voz suave y armoniosa. Otros virtuosos
caje plumetis, pasamanería de azabache y cinta de peque fa\taban.-Los moti\'o; .-Sucesos tri~te- - El ¡¡:eneral CAno\'a1 del l"as•
deleitaron á los concurrentes, merced á su pericia e
kín. Cuerpo de manteleta compuesto de un volante an1illo.- El Sr. Lorinf{.- El ooronel Os,n-Otro a.~unto desagradable.La. Ouqu•sa de Castro,Enriquez.-Dos conciertos- Varias bod1.:s.- J.05
el arte, y después las jóvenes bailaron hasta ce rca d:i
cho plegado en una especie de fichú en la espalda y por
TEATROS.- La compania de or,crela italiana en el del PRii&lt;c1n ALfOS •
amanecer, mientras se servía un exquisito y delicado
delante. Tirantes de pasamanería. Escote guarnecido
so.-Clausun del de LA Zuzut:u.- La 6&amp;.• ttptt,cn1aci6n de J&lt;.l R~ qu.t
óu/fel con honores de cena.
de un volante de encaje, que desciende formando conraliiJ. - Reap,nura d,.J Jard!n del Buen Retiro.-AroLo.-Juli:ln Rome;\.
~stas reuniones serán sin duda las últimas • de la es-C11rmtla.-Lo, Circo1 y la~ pantomimas acuitica1.
chas sobre el pecho, y adorna un pico estrecho guarnetación•, porque el calor ha llegado, después de hacerse
cido de lazos y cintas flotantes. Los mismos lazos fijan
esperar mucho, _Y ya á comenzar la general dispersión
la guarnición del pecho y del escote, y adornan los
"1
~ AS damas de la corte habían dado orden de para los estab~ec1m1entos balnearios, para los puertos y
hombros.
~
..,
~guardar
sus
preseas
y
sus
joyas
hasta
el
Núm. 29. CJuv¡uela Afiss Helye/1.-Es de benga\ina ner~~ ~ 4
.; invierno próximo, y las jóvenes no pensa- para el extran1ero.
gra, y va guarnecida de encaje I pasamanería de azaba17t" , ~~ 1. ban ya en fiestas ni en saraos, cuando ha
•••
che, fleco de azabache y felpilla, y cinta de piel de
)
pocos
días
vino
á
sorprenderles
agrada•
Ya
se
han
celebr~do-y
aun se celebrarán-muchas
seda. Espalda y lados de espalda terminados en un voblemente un tarjetón del Conde Dubski,
de las bodas anunciadas.
lante de encaje. Delanteros abiertos y plegados en forembajador de Austria-Hungría en Madrid,
El miércoles de la semana anterior tuvieron efecto
ma de tirantes I sobre un chaleco estrecho de la misma
anunciándoles que en la noche del 8 del colas de las dos hermanas D.ª María y D.ª Adela de las
tela, añadido á cada lado bajo el borde de los delanterriente-á las diez y media-las recibiría en su
Bárcenas I con los Sres. D. Francisco Lanzas y D. José
ros, que va guarnecido con un volante de encaje puesto
elegante mansión de la calle de Segovia, la misma
de plano. Pinzas de pecho, y pinza que marca el lado de
López Roberts.
de la cual conservaban muchas gratos recuerdos
Por~! luto qu~ visten _los cuatr~ contrayentes, la cedelante I que ajusta los delanteros. Atdetas de delante
por
los
bailes
brillantes
que
en
ella
dieronno
ha
muremon1a se venfic~ casi en famlha en la parroquia de
plegadas como un panier puntiagudo sobre un volante
San José¡ y las novias no ostentaban del aparato nupde enca;e. Adornos de pasamanería, puestos en la cin- chos años-los Marqueses de la Romana.
¡Imagínese si sería viva la satisfacción de las que no
cial nada más que el blanco velo colocado sobre trajes
tura y en el doble cuello Médicis, de encaje plegado y
bengalina. Manga semilarga de bengalina, terminada esperaban ya pasar una noche de delicias hasta el inde lana negra.
El 1. 0 de Julio ~s la fecha señalada para el enlace de
en un fleco de felpilla y azabache y cubierta de encaje. vierno próximo!
Llamóse á toda prisa á costureras y modistas¡ encarla Srta. D.a Joaquma Caro, hija de los Marqueses de la
Lazos de cintas en los hombros.
gáronse
flores
al
proveedor
ti/re
de
la
higl,
Ji/e-el
céRomana I con el caballero mejicano Sr. Fernandez del
Núm. 30. Rotonda Brillanle.-Es de encaje transpalebre Anselmo Abajo;-en fin, hiciéronse los preparati- Valle; p:r?
hasta el mes de Septiembre no recibirán
rente, y va sujeta en la cintura con una cinta baja. Se
las bend1c1ones la Srta. D.ª Angela Carvajal, hija de los
compone de un volante ancho de encaje, plegado en los vos indispensables para aquella última batalla, en que
hombros -bastante altos, en la espalda y en medio del iban á ostentar su gracia y sus hechizos cuanta¡ son esDuques de Abrantes, y el Marqués de Portago.
Otros matrimonios se. anuncian y dan como seguros;
delantero. La cinta atraviesa la espalda en la cintura y trellas del cielo madrileño.
entre ellos uno que e~1tará mucho la curiosidad por
pasa bajo los delanteros. Adornos de azabache y cabo·
cl,ones en el pecho y en la espalda. Cuello alto de encaje
el_carácter y posición de los futuros esposos; pero altas
Pero ¡ay! L~ víspera baj1ba al sepulcro el general
plegado, cerrado con un lazo, y cuello grande de dos
é 1m1;&gt;ortantes consideraciones impiden por ahora descaras, de pasamanería calada con azabache y caóo- Cánovas del Castillo, hermano del Presidente del Conc1;1bnr los nombres de la hermosa viuda y del joven
sejo de Ministros; á la mañana siguiente participaba el
diputado á Cortes que, según pública voz se unirán en
clwnes.
Núm. 3 t. Confección Alzila.-Es de encaje negro, cinta telégrafo el horrible asesinato del Sr. Loring, hermano
breve con vínculos sagrados.
'
de terciopelo y volante de encaje con cuentas de aza- político_ del ministro Silvela, ocurrido en Málaga¡ y
bache. Cuerpo de corpiño ordinario en puntas, cerrado estos tnstes, estos dolorosos sucesos impidieron á muen medio del delantero, ajustado con pinzas I cubierto chas familias, enlazadas á los nobles difuntos, tomar
?e han cerrado todos los teatros de invierno, y han
parte en la función, que no se resintió sin embargo de
de una especie de fichú plegado en el escote y en la
abierto sus puertas todos los de verano.
tales
catástrofes,
porque
~stuvo
animada
y
brillante,
cintura, y terminacl"'o en un cinturón de terciopt:!o que
La Zarzuela puso fin á sus representaciones con la
se anuda en la cintura por delante y por detrás. Manga- aunque se notara la ausencia de gran número de per68.ª de E! Rey que rabió, verdadera mina de oro para su
esclavina alta de hombros, abierta en la espalda y en el sonas.
empresano, el tenor Berges¡ y casi á la par ha inaugu·
Bailóse, pues-según dice cierta comedia muy podelantero, y compuesta de cinta de terciopelo y volanrada su temporada el Jardín del Buen Retiro con un
pular-con desesperación, desde las once de la noche
tes de encaje bordados de cuentas, puestos de plano, y
magnífico festival, ejecutado por la Sociedad de Con·
hasta las cinco de la mañana, poniendo término al sarao
formando una especie de pekín. Un fleco de lluvia de
ciertos, bajo la inteligente batuta del maestro D. Ma•
un
cotillón
tan
elegante
como
rico.
azabache termina cada lista de encaje. Cuello alto y
nuel Pérez.
Entr~ las parejas corrí~ la voz-y muy acreditada y
abierto de encaje plegado, cerrado en un lazo de terAmbas cosas indican que nos hallamos en pleno estío;
extendida-de que próxlmamente volverían á reunirse
ciopelo. Lazos iguales en los hombros.
en la época de las diversiones al aire libre.
Núm. 32 . .Alanteieta Sucltet.-Esta manteleta semilar- los allí congregados en el hotel de la Embajada inglesa.
. El infatigable Ducazcal tiene, como siempre, la direc·
Pero talf:s rumores ~o ~e han confirmado, y por aho·
ga, de piel de seda, se compone de un cuerpo de chac!ón del _ame~o sitio, donde hallan frc!scura y distracra-es decir, hasta el mv1erno de 1892-es casi seguro
queta sin aldetas y de una manga-esclavina bordada de
ción los mfehces condenados á pasar los calores tropi·
azabache y guarnecida de encaje y cintas. La manga se que no se volverá á bailar en ninguna parte.
cales en las frondosas orillas del caudaklso Manzanares;
hace de piel de seda, se abre sobre la espalda y por
y pueden prom~terse noches agradables, no sólo mer••
delante, y se guarnece de lazos y de cintas. Hacia adeced á la mencionada Sociedad de Conciertos, sino á
Esta primavera no habrá tampoco matinies ni garden
lante, la manga se borda
el bordado sube sobre la
una modesta compai'\ía de ópera italiana, que por valor
parte superior del brazo. n volante ancho de encaje parl)•s: la Duquesa de la Torre, que solía celebrar su
de una peseta les cantará los sparlitlos más notables del
guarnece el delantero de la manga¡ se le dispone en santo con una en el jardín del hotel de la calle de Virepertorio italiano.
conchas, y se le adorna con lazos flotantes de cinta. llanueva, reside ahora en París y se halla muy deliEl cuerpo de chaqueta se compone de espalda y lados cada de salud; y en cuanto á los Marqueses de la Puente
•••
de espalda, lados de delante y delanteros cerrados en
y Sotomayor y sus hijos los Sres. de Cánovas del CastiItalianos son también los que dan á conocer en el
medio y ajustados con pinzas. Un fleco de lluvia de azallo I han sufrido una doble desgracia que les impedirá
teatr&lt;! del Príncip~ Alfonso olto género de composicio·
bache termina la manga de piel de seda y el centro de durante 1-!.,rgo tiempo, no sólo preparar I sino ocuparse nes, hgeras y festivas, que atraen allí diariamente gran
en
placeres
y
diversiones:
además
de
la
pérdida
arriba
delante.
número de espectadores.
Núm. 33. Abrigo Prünavera/. -Cuerpo de levita de
expresada, anteayer ha fallecido el coronel Osma herEl programa de las funciones es variado é inte resanpiel de seda, y manga de encaje. Adornos de galón de
mano y tío respectivamente de las personas citad~s.
te, porque ora promete música francesa ora anuncia la
No son éstos los únicos sucesos lamentables ocurridos
azabache y cabocliones. Espalda, lados de espalda y de
de maestros transalpinos, llena de graci~ y de fresc ura.
delante, que terminan en aldetas. Los delanteros se
últimamente en la alta sociedid.
Numeroso público •acude á todas la,s representaciopliegan, se cierran en medio y se ajustan con pliegues,
Una grande de España, la Duquesa de Castro-Enrínes, á lo cual contribuye lo módico de los precios de las
los cuales van guarnecidos de tirantes de galón y terquez, se halla presa en la cárcel de mujeres acusada
localidades, así por abono como en el despacho.
minan en picos de manteleta. Unos adornos de azaba• de malos tratamientos con cierta niña de cort~ edad.
. Una butaca vale en éste dos pesetas cincuenta célt-'
che, lazos de cinta de pekín y cucuruchos de azabache
El suceso es tan nuevo, tan extraordinario que ha
tu~os ¡ un palco quince: ¿quién por tan poco dinero no
terminan y pliegan los picos. Cinturón de galón de azaimpresionado viva y profundamente á toda ~Jase de
qmere pasar horas agradables en un recinto fresco , et- ,
bache. Un rizado de encaje adorna la espalda, y una
personas, lo mismo en el gran mundo que entre el
cuchando artistas como la Morrote, la Coliva, y el te-cinta se pliega sobre la abertura de delante y se cierra pueblo.
nor Grossi, que si no son eminencias ni notabilidadea.
con un lazo. Manga alta de hombros, abierta sobre la
Los periódicos no han tratado apenas de otra cosa cantan afinados y declaman sin afectación?
espalda y sobre el delantero I y formada por un volante durante cinco ó seis días, dando margen á apasionadas
discusiones, así entre ellos como en los círculos y terde encaje. Lazos en los hombros.
Núm. 34. Levita Alboni.-Levita semilarga de sicilia- tulias de distintas esferas.
La campai'\a de Julián Romea en el coliseo de Apolo
na, e11caje negro, azabache y cintas de seda. Espalda
La agitación de los primeros momentos se ha calmado
es menos afortunada.
con pliegue hueco en medio de la aldeta, lado de esya un tanto, y hoy se habla y se discute con menos ar- noLa
vasta sala de la calle de Alcalá se ve cotidian&amp;palda y de delante y delanteros con una pinza. Cuello dor, siendo de esperar que el resultado de la causa ~ente ocupada por numerosa y distinguida- concurren'"
alto y plegado de encaje, el cual desciende por delante venga á poner en evidencia que ha habido grande exac1a, que aplaude mucho al apreciable actor, com&lt;! tal
formando doble chorrera, que va rodeada de solapas geración en la manera de presentar los hechos.
Y como autor, pues pone en escena á la par la grac10II
bordadas de azabache. Un lazo termina las solapas.
De todas maneras, el caso es completamente insólito
Oit, Sevilla!
•
Adorno de azabache en las aldetas del delantero. Manga y, como parece haber dicho la Duquesa de Castro•En: zarzuelita¡
L~ parodi~ de la ópera Carmen, á pesar de su escaso
de siciliana con guarnición de encaje, lazo de cinta y riquez I e abierto el camino, no será ella la única que
ménto I ha ~tdo bien recibida¡ pero el clou de la tem~
..,G,teras de azabache. Lazos en los hombros en lo alto vaya á habitar la triste y lúgubre morada de la calle de
rada será, s1.n duda, Trafa/gar, de Javier de Burgos, qeC
de la espalda.
Quiñones&gt;.
el empresano reserva I sin duda, para /os grandes caiDrllt
Núm. 35. Ficlzú-manle/eta. - Esta confección es de
cuando se necesitan poderosos estímulos á fin de atraer
seda Regencia, y va guarnecida de encaje I de adornos
la gente á los teatros.
de azabache y fleco de lo mismo. Manga corta y bulloPero distraigamos e\ ánimo de las lectoras de tan ¿onada de encaje y fleco. Cuerpo de fichú de seda Regen- loroso cuadro: hablemos de asuntos y de cuestion~ me•
cia, compuesto de un delantero plegado y cerrado en

~

.

•••

1

•••

•

•J,

1
•

•••

•••

•••

=t~~i:es que toquemos la Sonata á cuatro manos?
seguida. ucho gusto, pero no hoy. Tengo que salir en
H PoJ la noche vo~vió Aurora á tocar la sinfonía de
ay n' que su mando escuchó hasta el final
-¡Vamos, he conseguido retenerle media hora máspensó;-por algo se empieza!
EL MARQUÉS DE

V A.LLE

IX.

ALBGRE.

t'i de Jonio de 1891.

DOS CUADROS.

~~

i;e. aproximaba_el invierno, y animábase más la poblac dn • pero el ámmo de Aurora no se reanimaba con
na a.
El p:sar d~ n&lt;! haber procurado desde el principio
11 ':na: conciencia sus deberes, el temor de haber con!nbu1do,
~patía y frivolidad, á que su marido se aleJ_ar~ y lo rnuul_ de sus esfuerzos por atraerle eran sus
umcos pensamientos.
'
á -A_si como primero se aficionó á la cerámica luego
1a prntura' y más tarde á los idiomas ahora Yhasta
q?-e¡urja algo nuevo, lo que priva es 1~ devoción-dec1a croando en tono festivo hablando de su mu·er
. La dulce esperanza de la maternidad hizo 1ltir. con
10 :,:~~¡-ada Y profunda aleg;ría el corazón de Aurora.
' e vas á da· un htJO!-exclamó Fernando, atiándole el b!azo por la cintura, y acercándola á él J&gt;on
erno ':Y canñoso movimiento.
Una expresión nueva é inefable animaba el pálido
!f:,b,lasnetee dte Ad_urora, y por vez primera aquellas dos
n en 1eron algo.
d Fernan~o demostraba verdadero interés por la salud
ri~
m~Jer i pero ni aun por tan poderoso motivo vae vida i no s': dió caso de que la acompañara de
¿ue Je sentase m una vez siquiera en el mismo di~án
on e ella. pasa~a la mayor parte del día. Pero ni una
re~onv~c1ón' m un ~esto de disgusto partieron de la
po rde u rora, que siempre le recibía con verdadero
agra o.
El' á pesar ?e todo' no podía sustraerse á. considerar
~u.á~to s~ habta elevado aquel espíritu' antes tan superc~5.Y ~ p:esen~e tan ~ncantadoramente dulce yserio.
i_ ub1ese sido ast desde el principio de nuestro
cxa~a mte~to,-pensaba-¡qué distinta sería ahora nuestra
e 1s1enc1a .
Aurora' :n tanto' no se atrevía á fundar risueñas esperar~•.:as m en la ~resencia ~e aquel ángel querido.
.
a ve~-dec1a á su amiga-no tengo más remed;o qut rEs1gnarmc con mi suerte. j No hay medio de
~ rae~ e. s bue'no' yo no lo culpo¡ sé por tí ue a no
{f~g~, pero no ~stá ena~o_radode mí¡ y comoqest! hijo
e a ma no traiga la fehc1dad, en nada podré confiar
en 1onces.
La.ie Illescas reprobaba la conducta de Fernando
. ---:¿ s:- cas~ron ustedes por amor?-preguntó c~n
s1gm 5cat1va tnsteza.
i Oh, no. pensamos en eso! Si algo Je pudo agradar
:1 gura' bien pront? se cansó. El se casó por refleyo_. ... por reflexión también' puesto que su posic1 n s?c1al me halagaba. Una amiga de ambos ue e
más .bien nuestra enemiga hoy nos colocó en el' q · s
cammo.....
•
mismo

I?O:

(Conclu~ión.)

ya no sabía qué contestaré iba á irse
cuan~o él. la detuvo para darle las gracias'
~
o benes que dármelas por nada·
·.
como. no ~enías necesidad tampoco de es~
•
~utonzac_ión' absurda entre marido y muJer que viven unidos.
- ~egal~ente no habrá tal necesidad, pero
1
be~t=~~g~i!~~fJi~~º~¡'s ~~~~fo:!!u~~~~ués de
URORA.

¡,..'-=¿
A[.,

aq~~t~íael~~ nha~~~!e~!~~~ Y satisfecho Ya por
que consideraba graves ofensas la :r~rggua;tó~astante lo
-¿Cuándo es tu santo?
'
·
-Pronto, pero no pienso celebrarlo
-Harás mal y no mi deseo puest ·
..
volvieses
ád hacer la vida de an'tes ..... º1Tquedqáu1s.1era
que
· t
en r s mconve
menS~ e? 1 ar u_n ltmcli una de estas próximas tardes~ - 1 tu o quieres.....
·
-Sí' te lo ruego. Convida á todas tu
1 •
pr&lt;;&gt;cura que la fiesta y la dueña de la cas: ;:,~clt'cºnes' Y
a01madas.
n muy
-Quedarás complacido.
Aurora había variado mucho. en ot O f
fiesta hubiera sido motivo de di~ersión ~arate~po, _esa
tra; que ¡hora le c_ontrariaba en extremo tener\!~ ~~~l~ero 1 egó el d1a, y supo dominarse y vestirse admi,
rab!eme~te, dando así un soberano mentís á lo
,cre1an tnste por el desvío de su marid 0
.s ;¡ue a
el percance del juego.
, Y eno1a a por
Concluida
la
malinle
que
resultó
m
id p
¡
. '
uy amena 1 rend . a . ~r e cansa_nc10 material y por el disimulo
qerciczo muy fatigoso para el alma, más bien 'siude«;J
caer.que se sentó en un sofá, y pensaba:
J
-¡Vél '?e cree una chiquilla, cuando sólo una mu·er
m1;{..... mujer J?Uede conseguir tanto dominio sobres·~
st•dba pre~tosa ¡ vestía traje de crespón negro
nado e encajes.
,
rrernando sólo habló para decir:
-Mucha gente ha venido.
-Mucha-.contestó ella.
-¡Lo esperaba! ¡La ~umanidad es tan curiosa!... ..
Y "&lt;!de habló más, ni del /une!, ni de nada durante
13: com1 a' por más que la fisonomía de él era ~enos ta
c1turna que de ordinario.
d Esto animó tanto á Aurora, que en cuanto concluyó
e comer se puso á·tocar el piano.
CHuando más ent_rega~~ estaba á las melodiosas notas
d e a_ydn, s1;1 mando d1Jo:
-:-- Sigue, sigue; tocas muy bien esa sinfonía l\le voy
a d l 6 S.
'
,
-¡Adiós. ya toda mi esperanza !-pensó• sin atreverse á dec!rle: e Quédate•, temerosa de que hasta en
esch rbu~god. v_1e.rda una ofensa, por Jo mismo que nunca se
lo a 1a 1ng1 o.
¡Tenía que resignarse á estar casi siempre sola' y
esa noche no sólo era tedio, sino temor lo que sent' ·
Tem?r de verse tan abandonada en ~quel caser~~·:···
tambt~n de que él, bu~cando desquitarse' .volvier¡
expenmentar nuevos smsabores por causa del .
Pero ¿cómo evitarlo? ¿Qué influencia es Jpueg·bt
cuando no hay intimidad?
osi e
Aun á riesgo de disgustarle, resolvió aguardarlo
1~ esperanza de que, al verla velar, volvería en ¡0 ' e~
s1vo más temprano, ó no saldría.
succ
Ocupóse en los preparativos para otra fiesta que él
deseaba dar ~e noche. Y luego, recordando
Illescas también le habló sobre si había proc qucd la de
su ma n·ct o_ h a 11 ara en e 11 a digna
.
queó
interlocutora ura
sedo d'
á leer un libro de Historia• pero á la cua~ta áe .te
cpor &lt;\ué no decirlo? estaba ~ompletamente dor!iJ;~ª•
. Se~1an las once cuando despertó muy sobresaltad
,Hab1a soi'\ado cosas tan tristes!
ª·
No se oía más ruido que el de la lluvia que ca. á
rrentes, chocando en los cristales de Ja ~laraboyta to!2reyendo reconocer los pasos de su marido
ó1
re!ª· La calle estaba desierta· el completo sile' a• n ª
~emaba pe:mitía oir pcrfecta~ente los embat;sc~oe~:l~
orotado no chocando contra los arcos del pue t
Pe~o ella no se movía de la ventana· y era t
e.
tracción, que ni apcrcibióse de Ja lluvia que e:tas~absyendo sobre su cabeza, ni de la humedad
casus hues_os todos. Y de allí no se movió hastaq~:/:1l~ba
r~c.onoc1endo á su marido, que se aproximaba
n'
~tpttado paso, cerró las vidrieras, arregló el h ~on areescompuesto cabello, y tiritando se disponía ~~e/ Y
encuentro i pero temerosa de que le ofend'1era irver¡su
a,

'&lt;f

ad~

a

t.

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~t

·fi

.gn,

~e~·:i~~;~

d;

·~~·~~·e· 'A~;~;~

·;~~;a·~;s· ·;~~e·s·
I~· 'é~~~~
.
"¡ á luz, el médico aconsejó que pasara algunos
d 1as e:i e campo.
-St no t_e contraría habitarla-dijo Fernando-te
tropo~g~ mt fine~, que no tiene todavía comprador
0 Jeda a ~uy distante de Granada¡ en caso de enfer:
m~ tendnam9s en seguida todo género de recursos
o sabes, Fernando, cuánto deseaba conocer t~
casa, y lo cdonte!1ta que allí estaré ..... siempre que tú no
t e separes e m1 lado.
in~~r~ dias despué~, el matrimonio, Lara se hallaba
a o en la hacienda de Fernando confortablerente arre~lada; finca por cierto magnífica, tanto por
Je~:: :i~es~~~~~~. por el jardín, la huerta, el coto y
0

F -¿ Ydes posible que quieras vender todo esto? No
re:~~:n /', ;o lo vendas; hagamos de este sitio nu.estr¡
.
n ta e_ verano. Esto es encantador..... y como
M1gnón,_te diré que es aquí donde quiero vivir
.1
qu~ monr es preciso! morir también.....
'y, Yª
F erna!ldo parecía otro. Los recuerdos de la niñez
y de la JUVe":tud .se_presentaban con tristeza y ternura
~fa:u ~emana, smttendo verdadera necesidad de hay e nombrar con frecuencia á sus padres Ella le
escuchaba emocionada.
·
Al ano.ch~cer, cuando regresaban de un lar O ase
Aurora s~nttó viva contrariedad al ver el rótulogd/ventº'
en 1ª;.efJa del jardín.....
ª
ñ t que lo quiten. No consientas que gentes extrad as pu~dan turbar nuestra tranquilidad y..... .I echarno
e aqut! Regálame esta finca
s
Sonriendo, y dándole un b~so, le dijo:
-Es tuya.
X.
i Las risueñas esperanzas de Aurora tenían que d
Sªº~ferse de nuevo! Confió e!1 que su marido, lejos ~s~
. evi Y de sus amigos, vanaría por com Jeto
s
identificaría á ella¡ pero nada de esto su!edió , Ys.100e

.ª

269

PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

~~;r~:eeeernqeulle lo vigilaba, corrió á su habitación, ena Y se acostó
uic~&amp;u~Mjerosa Y qué páti?a estás!-dijole al día sifo i es u~a 1:!u~~rde ya' he v1~to anoche luz en t~ cuar•
obi·eto que el de !que, no saliendo, trasnoches sm más
eer esas noveluchas .....
-'!a n~ le? novelas, sino Historia.
tr~~!~ás~uida de tu salud Y de tu belleza, y no te ins-

medio, con solapas de seda; una espalda de fichú adornada con un flequito I y lados de espalda y de delante
que se adaptan al cuerpo de fichú. Un cinturón de cinta
plegada cae flotando por delante y anudada por detrás.
Falda de encaje formado por un volante ancho que se
añade en el borde del delantero, y postillón de encaje
en el borde de la espalda, cuyo postillón viene á ser el
remate de unos tirantes de encaje. Estos tirantes van
montados con adornos de azabache, y se fijan en los
hombros con lazos de cinta. Cuello alto de encaje plegado I terminado en alzatuello por delante. Lazo en el
escote.

~t•!J

'

que, ~o_s días después de haber llegado, buscando nuevos ahc_1e~tes, _aceptó cuantas invitaciones le hicieron
para as1st1r á jiras ó partidas de caza.
y tc.rnó á verse sola, y más apenada que nunca or
lo ~al que se sentía de salud; pero se lo ocultaba fsu
~?'tº ¡.arad que no se creyese obligado á permanecer
• 1•
~ idea o á la caza I nada notaba. Salía al amanecer
Y vo 1v1a e noche.
•
E°: una de esas cacerías, la más notable quizás se
cons1d_eró el hom~re feliz por excelencia. Había cobr'ado
más p1~zas que ninguno' fué el héroe. de la fiesta y sus
campa eros le convidaron á cenar. Cuando a m~ entrada la noche se disponía á volver á su casi des!nca
dpaernaósel t_al !empeds~ad, que hubo de aplazar ~l regres~
e sigmente ta.
Supuso que Aurora,, achacando su ausencia á la tormenta, no se alarmana.
d ~leg~:s hi~~orias d~ caza, recuerdos de la ju.ventud y
eda vt a m1htar, ammaron la conversación de los caza ores hasta la madru11ada
d F;rnando durmió has'ta m~y entrada la mañana. CuanoD espertó, no quedaban ni señales de la tormenta
espués de almorzar• montó á caballo y regresó· á
su casa.
Al hal_larse cerca' le sorprendió divisar un coche ¡·unto
á ¡a vefJa.
-¿9u~én estará de visita con Aurora?-pensó
·
Y s1gu1ó andando.
-¿Por qué me miras de ese modo?-preguntó á uno
d~ los guardas' que no acertaba á hablar y le miraba
•
fi 1amente.
-Porque he_ pas~do la noche buscando al sei'\or
ieárnda n &lt;lo, sm d,eJarle concluir, entró en la casa: y .....
•5 uei'í~ de s1, preguntó á un criado:
- t De quién es ese coche?
-Del médico, señor, que ha venido esta mañana
muy temprano.
-¡El médico ..... !
Y sin aguardar á más explicaciones, entró como un
1oco en la_ casa' pensando que su mujer alarmada or
:afa~senc1a y por lo pusilánime que era, ;e había pufsto

r-..·:

. ~ me_dida que se acercaba' su corazón latía con más
;~o ~nc 1
se detuvo, em~cionado, para tomar alienle~os n Ua cd i~enea .del gabinete ardían unos cuantos
sobr~ un:\¡1fa :i~uc;~~d:;pa:og;~~~ode otras, colocaba
-¿Qué sucede?
·
aq~Wause e~ª v~ezñ~~ja ~s~~r~:ao~rave- contestó una de
es yé e~_hombre aquél, hasta entonces tan indiferente y
1
di~ta~~faº
~:~!~ab~º:t; sin ':'trevers': á salvar l_a
zá, arrodillóse y rezó.....
u muJer, monbunda qmUna
mujer,
desconocida
par
un bulto y ¡ - á
ª él •co¡oc 6 en sus brazos
. •. v0 vt6 entrar en la alcoba.
deSentm~entos de dulzura é indefinible angustia se apararon, e su alma. En la encarnada carita de a u 1
que t_e;1a e!'~~ s,us b_ra~os' puso el primer beso ia,t:r!:f
dr;-p' s mát IJO.l¡m1 h1jo!-s~ decía.-¿Pero y suma:
agar con a suya esta vida?
y dejando al niño en poder de una de las . .
entró en )a alcoba.....
sirvientes,

q!:";~

¡

fe~amyé~~co :":tdonces trató de interponerse entre la enm n o, para que ella no le vie
•
~na i";tpresión que quizá pudiera ser de f!~~1!s e~~t:;~e
zf!d~~~s ~f;¡:\~~:~h~onsigtó, pues Fernando, abalan=
demacrado semblante des:u e~speró al contemplar el
rrados y las manos colocadaZ:~br;eqfae ~il~~o.s opjaos ce¡muerta.
,
rec a
-¡Aurora!
Al oir que la llamaban y que
.
tanta ternura pronunciaba su n~;: su mando el que con
móvil hasta entonces' se estremec?~~' aquel cuerpo' in-

~~!~~~ !:sc~~!~iin~e sus pálidos

iabi~~ss~i~n~!t~s~;~:

-¡Al fin!
Siempre con la mano de su marido en
1
sonreía de vez en cuando le mi ab 5· tre as suyas,
gaba:
•
r a Jamen te y le ro-¡ No te vayas, por Dios!.. ...
Más tarde le pidió que le llevara á su h..1 Al
t:1i~1d:d~rE!~:
~:¿ó u~~f nada f~itaba v:\~
s~ vida entera. Acnrdóse tambfén d~º:u e~ªad su alegría,
b1a llegar de un momento á ot
re! que
nd desu h.ij«;&gt;: c¡qu~ hermoso cariño ,r~i"
fu~º;~dr;;~! o á
V1v1a de milagro, y necesitaba m h
...
Fernando era quien le daba todas 1/c a t_r~nqu1hdad.
dejó una sola noche dé velarla Duras ;11ed1cmas' y no
horas de tranquilidad y reposo ·que a: e esa~ solemnes
cho de un enfermo querido del
) amos Junto al le-

~~:¿;;~;

Je

?oª:!,
6, ~~.°~:~:r~~~• ~~~i=~~:~~~=~~¿~;~~:dJ:stl~:~
sangran.....
,
en as que
I•ernando, recordando día or d'
todos los instantes de su matri1:noni ta• hfi_ra pór hora,
lla figura, tan inmóvil ahora
º• se Ja~a en aquecon el traje color azul pálid~ ~ º:ti se ~a fing1a ataviada
nació, ora la contemplaba ale gr~ y ee:iª )~ cuJndo la cola boda' ó veíala después soñado
oc10na a el _día_ de
rente otras y tan pronto tierna y e re.. ~nas veces' md1fe-¿Y quién es responsable- en::~ osa como esquiva.
yan realizado tan indefinidaspc
a-de qu~ no se haras , L •
•
orno necesanas ve 1
...... ¿ a Joven inexperta y m· d ó 1
n aaños y experiencia bastantes p~~aª
e ho;bre con
he hecho de este tesoro que se m
r mun o? ¿Qué
prendido su carácter s
. e confió? ¿ He com~idad~s? Más tarde, c~a~~~ ~~~e~~~r sus her!11osas c'!a1dent1fica_rse al mío' ¿ por qué lo
~~n Jóven quiso
habré de1ado' vida mía• tantas veces =~a1?, y por qué la

t:~e

de::t"

�270

LA MODA ELEGANTE, PERIODICO DE LAS FAMILIAS.

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

19.- langa de vestido de filiar.

18.-langa para traje de ceremonia.

21 .- lanteleta

rmure de seda y encaje .

•

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!i!

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I'

26 y 27.- Traje, de vlcltL

20. - Traje le playa.

271

�272

LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS F A_MILIAS.

•
.LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS EAMILIAS.

Y entre el lecho de su mujer y la cuna de su ~ijo ,
despertó su corazón I sintiéndose ilu:11inado por la ~1enhechora luz de la verdad, rejuvenecido P&lt;?r la savia ?e
una hermosa pasión y arrullado por las divinas armenias
de infinitas y halagüeñas esperanzas ...,
El temor de perder á aquella adorable mujer le reveló toda la intensidad del amor que pOr ella sentía ....
Y cuando hubo desaparecido la gravedad y entró
Aurora en un período de franca convalecencia, Fernando era un loco, un loco de alegría y de cariño.
Ella no se atrevía á creer en tanta diCha.
-Quisiera permanecer siempre aquí - dijo.
- Y ¿ qué más da un sitio que otro-repuso él, ~brazándola - cuando la. pasión y la confianza son reciprocas? Hemos derrochado muchos días, si11 aprovechar
nada de ellos. Es preciso que nos desquitemos , alma
mía , olvidando tan enojoso pasado; y paz~e cargo de
que hoy nos conocemos, de que hoy te pido que me
confíes tu vida y tu felicidad ..... Ya verás cóm? sé bendecir la una y conservar la otra. Aurora , m1 Aurora,
cree en mí,
Los dos lloraban de alegría y de amor, y ninguno
pensaba, no ya en dudar, pero ni en que habían dudado.

-··Ahora
·· ··············································
olvidemos nosotros la melancolía del cuadro

descrito al comenzar este relato; y que nuestro ánimo
se recree en la contemplación de estotro:
En elegante y espacioso comedor, sién~ase á la 1:1esa
un matrimonio que envidiarán cuantos cifren su dlcha
en amar y ser am1dos. De la silla de él á la de ella no
hay más distancia que la indispensable para otra, mucho más alta, cual esbelto jarrón que qstenta un capullo, en que se sienta un hermoso niño. El ya ~o lee .....
como no sea en los ojos de su Aurora, que le idolatra,
y le dice todo lo que piensa y todo lo que sie~te .....
Y como piensa que es la más dichosa de las mu,eres,
le dice que él es el más amado de los homb.re~.
El matrimonio de conveniencia s e convirtió en matrimonio de amor.
O lo que es igual: el primer cuadro quedó eclipsado
por el último.

1

SALOMÉ NúÑEZ

y

TOPETE.

PELUCAS BLANC!\S.
( APUNTES HISTÓRIOOS. )
I'

~.,,,
"'r:;;t, ERÍA
':-...W

cosa por demás entretenida, y también ejemplar, la inscripción en larga lista
de los extravagantes y llamativos nombres
~ de cosméticos, aouas, pomadas , extrae~\
4) tos, etc., etc., invbentados por la iQdustria
'(
moderna para teñir el pelo y "devolverle
su antiguo color natural&gt;. Desde el Royal
Windsor y el Eatt d'Ange, hasta el Valuable
ils y el Ladies Hair , hay una serie intermina-:i_",
ble de composiciones químicas, más ó menos noc;: civas, para explotar con aquel pretexto la vanidad y la coquetería de hombres y mujeres. ¡ ~un á los
pobres monjes, que sólo se ocuparán en cumphr sus deberes monacales , la industria moderna les ha colgado
el milaoro de inventar y vender el famoso Extracto capi°lar d; tos benedictinos del Afonle lllagella!
y sin embargo, ¿qué vale todo eso en comparación
con tos usos de la antigüedad, singularmente de las ma•
tronas y cortesanas griegas y romanas, para teñirse el
cabello en los colores más raros y menos naturales ? Seguramente no habrá madrileña ni parisiense que se
decida á teñirse la cabellera en azul ó verde, como las
célebres rivales de Mesalina.
Pero las ha habido, y quizá las hay todavía, que para
asistir á una reunión de alta sociedad, á un baile de trajes por ejemplo, se llenen de polvos argentinos (con
ba~e de mercurio, por supuesto) las hermosas trenzas
negras ó rubias de que las ha dotado la Naturaleza; y
esta moda de la cabellera blanca parece que hoy vuelve
á renacer en los más aristocráticos salones de la Gran
Bretaña, y no tardará en llegar al gabinete de tocador
de las damas francesas, y quizá de las españolas.
-¡Ah!-exc1aman los partidarios de esas pelucas
blancas.-¡ Es que una cabellera. nívea ó plateada ofrece un aspecto que seduce! Diríase que con ella fulguran más los ojos, y sonríen con más deliciosa gracia los
encarnados y frescos labios..... ¿No habéis hecho esta
observación ante uno de esos retratos de las marquesas del siglo xvm, de las cortes de Fernando VI y de
Luis XV?
Porque la verdad es que la moda de los cabellos blan-cos ha reinado largo tiempo, y caracteriza á toda una
época: se dice el ':iglo de la.r pe?ucas blancas, como se
dice el siglo de Juho César ó el siglo de Carlos V.

~
~

.'Jf

•••
El uso de empolvarse la cabeza se remonta á los días
de Enrique 11( de Francia: este monarca se cubría de
polvo's almizclados la cabellera, y una estampa de la
época le representa en traje intimo, y á su lado un criado
que tiene en la ma~o una caja ll~na de polvos blan.cos
( de Cypris, como dlcen las crónicas, ó sea de cenizas
de ciprés), y con una gran borla de seda le empolva la
cabeza.
No obstante, el uso tardó largo tiempo en popularizarse: al principio sólo se empolvaban los cómic?s para
salir á la escena, y luego los cortesanos de Luis XIV,
para imitará este rey, o:que se daba un ojo de polvos
blancos en la peluca •.
Por eso el cáustico Scarrón decía: "Hay muchos ca•
balleros de la corte que llevan polvos de plata en la cabeza , y no tienen una blanca en el bolsillo.•

Lo cual no importaba para que los jóvenes nobles de la
época se diesen tono de conquistadores, porque el mismo Scarrón afirma que " las pelucas blancas eran privilegio de los Ganimedes que pasaban por afortunados entre las damas de la corte •.
.
Hacia el fin del reinado de Luis XIV la moda de empolvarse la cabeza se había generalizado, lo mismo en
la corte de Francia que en la de España, según lo demuestran los retratos de damas y caballeros de aquella
época; y si en París y Versalles se presentaba con la
cabeza blanca el joven Duque de Borgoña, austero discípulo del prelado Fenelón, en Madrid y en San lldefonso se presentaba también con nívea peluca el efi•
mero monarca D. Luis I, hijo de Felipe V.
Lo que al principio era un capricho de cortesanos,
fué después una moda universal , por el ejemplo que
dieron los más ilustres varones de ambos reinos, á contar desde el Duque de Richelieu, que entonces figuraba
como prototipo de la elegancia¡ y un papel de aquellos
días ha conservado la receta de los P olvos á la maris·
cala, según eran denominados los polvos blancos, en
honor del magnate que los había patrocinado.
En efecto, entraba en la receta, como base y elemento principal, el iris, polvo tamizado.de raíz delirio,
y luego: rosas de Provenza, palosanto de Rodas, raspaduras de ámbar, canela fina, benjuí, mejorana, estoraque, corteza de limón, flores de azahar secas, raíz de
an~élica, sándalo y almizcle.
.
Pero no todps los polvos blancos tenían composíción
tan complicada, pues los de esta clase vendíanse muy
caros y sólo estaban al alcance de los ricos.
Y ahora pregun~arán mis lectoras: ¿ cómo un invento
tan raro y una composición tan bizarra pudieron obtener el favor del público por espacio de ochenta ó noventa años?
Pues los escritos de la época dan contestación oportuna: " Todas las cabezas tienen cabellera del mismo
color blanco, que encubre y repara las injurias del
tiempo. &gt;
El uso de las pelucas largas, con gruesos rizos aire•
dedor de la frente y larga coleta por detrás , favorecía
á las personas calvas; pero el uso de los polvos; blancos
en la cabeza ó en la peluca, por extraño capricho de la
moda, suprimía los cabellos grises en las viejas y los cabellos rubios y negros en las jóvenes, y éstas se consolaban con la mezquina consideración de que los polvos
argentados imprimían gracia y suavidad á las líneas del
rostro y más brillo á la mirada, ....
De mmera que si los polvos blancos daban :contento
á las personas de todas edades, viejas y jóvenes , no d ebemos maravillarnos de que su reinado durase tan largo
tiempo.

enojosa y manchar de blanco los traj es , los muebles,
los cortinajes, etc.
Las pelucas blancas han acabado de reinaren público:
sólo queda su extraña semblanz.a en los ~etratos históricos, en los teatros y en los bailes de tra1es.
EM1L1A

ºª s•••.

JAQUE-MATE.

~--;~~ ACÍA más de ocho meses que duraba la par1~l~ tida de ajedrez.
e_,,'· 1
¡Qué partida , por Dios! ~unca , nunca
G
~G1
otra semejante: era la vez pnmera que se
1 ('
habían encontrado frente á frente los dos
'
'f!:?
más ilustres mantenedores del noble jue~~ go; Inglaterra, contra Am érica del Norte; el
..,,
mundo antiguo, contra el nuevo; Tom Penny.
1 contra Jonatham Pym.
¿Quién sería el vencedor ? ¿ Quién sería el ven~
\ cid o? Dolorosa incertidumbre en que el amor propio de los dos campeones y de sus respectivos
partidarios se avivaba con la rivalidad de las dos razas:
entre el Excenlric' Club de Londres y el Electrt'c' Club
de Nueva York la emulación se exaltaba en ferviente
patriotismo.
Era evidente que el día de la derrota la bandera de
la nación vencida flotaría á media asta en el balcón del
Club deshonrado, y que por espacio de seis meses, lo
menos , un crespón fúnebre envolvería al escudo de armas. ¡Así deben ser los duelos supremos por afrentas
que ninguna revancha puede lavar!
Mucho trabajo había costado decidirá los dos campeones á emprender la batalla , y sólo por la astuta diplomacia del t'mpresan'o Cornelio Kowck, que concibió
la idea de organizar el espectáculo, se llegó á admitir en
principio la idea del combate.
Pero una cuestión secundaria estuvo á punto de comprometer el resultado de tantos esfuerzos y tanta habilidad: ¿ dónde efectuarse la descomunal batalla ?
¿En Inglaterra? ¡Jamás lo habría consentido el norteamericano Jonatham Pym ! ( En América? ¡ El inglés
Tom Penny se habría ahogado de indignación el día en
que se le hubiera hecho tal propuesta!
Se buscó, por lo tanto , un territorio neutral y de
conciliación; pero ¿dónde encontrarle, si no había en
el Atlántico una isla cualquiera, un arrecife, un peñasco
aislado, á igual distancia de Londres que de Nueva York ?
¡Ah! Es que la Providencia, siempre tan previsora~
se había dormido sobre sus laureles, sin prever este arduo caso: _una partida de ajedrez entre un inglés y un
norteamericano.
El ünpresart'o, obligado á corregir tan garrafal olvido
El primer retrato histórico que existe con la cabeza
empolvada de blanco es el de la Srta. Cecilia de Liso- de la Providencia, había propuesto fletar un barco que
ris, y tiene la fecha de 7 de Febrero de 1704: lleva pei- fondearía , siendo posible, en medio del Océano, á igual
nado muy alto, uno de aquellos peinados que , según distancia de la costa inglesa que de la costa norteame•
ricana, y á bordo del buque estarían los campeones, los
El Mercurio de Francia, necesitaban un día entero de
trabajo " para que resultase completo el edificio ca- padrinos y los testigos todo el tiempo que durase la
partida; dos flotillas I una inglesa y otra americana , asepilar , .
Tan altos eran lps peinados, que las señoras, cuando gurarían el servicio de víveres y de carbón; los dos
Clubs rivales, el Excenlrt"c y el Eleclric , harían los gas•
se los ponían con arreglo á las exigencias de la moda,
no podían sentarse en sus coches ni en sus literas: éstas tos de todo, por mitad; él , modesto impresario, se contentaría con el monopolio de las apuestas y una comí~
llevaban el techo levantado, y en aquéllos se acomoda•
sión de ..... de25 por 100 ..... ¡y noera mucho!. .... sobre el
ban sus dueñas ..... de rodillas.
No creáis que exagero , amables lectoras: ved los fac- total de las cantidades que intervinieran en las apuestas.
Mas por ingenioso que fuera este proyecto del 1·mpresímiles de peinados que publicó LA !LUSTRACIÓN EsPAÑOLA y AMERICANA ( 1886' tomo II, pág. 176 ), copia exacta sario, quedó en absoluto desechado; porque ¿ quién
de retratos de la reina María. Antonieta y damas de su podía decir cuánto habría de durar la partida entre dos
corte; y leed lo que escribe lady Montagne, que vivía campeones como el ilustre Jonatham y el célebre Tom?
en París en 1730: " Los peinados de estas señoras son ¿Ocho meses , cinco, cuatro ? ¡Bueno, cuatro! Pues en
torrecillas en la cabeza, y no caben en los carruajes; y cuatro meses los peligros del mar son considerables: un
he visto algunos que parecen, por ló encrespados y ciclón tenía tiempo de pasar por encima del barco, y
blancos, un vellón de cordero puesto sobre un rostro de enviar á los jugadores de ajedrez, por respetables
que. fueran, á los abismos del Océano, para acabar su
de color de fuego. ,.
partida en el estómago de una ballena.
¿Podéis creer que la revolución, la tremenda revoluEra nec~sario encontrar otro medio, y se encontró:
ción del 93, que derribó un trono secular y segó tantos
millares de cabezas, incluso las de Luis XVI y María el cable eléctrico de Londres á Nueva York ( ó de Nueva
Antonieta , no pudo destronar la moda de los pol vos York á Londres, murmuró el campeón norteamericano)
merecía entonces su hiperbólico nombre de lazo de
blancos? La mayoría de las cabezas que cayeron en el
siniestro cesto de la guillotina estaban empolvadas, y unión entre el antiguo y el nuevo continente¡ y era que
hacía ya más de ocho meses que Pym y Penny se dispuentre ellas la del tirano revolucionario Robespierre.
taban á telegramazos, es decir, dirigiéndose todos los
En una relación secreta que dirigió entonces un
agente de policía al Ministro del Interior, se decía: "Los días un cablegrama, el glorios6 título de campeón mlivc,·perfumistas emplean fécula de patatas para falsificar los .ral del noble juego de ajedrez.
polvos de Cypris , y sería oportuno que cesara la mistificación. &gt; Y el Ministro contestó al margen: " El Comité
De doce en doce horas Tom Penny telegrafiaba á Jode Salvación pública se ocupará en este asunto, para
natham Pym:
satisfacer los justos deseos de los ciudadanos que re"Pongo mi Reina en la casilla 1 5.,
tlaman. &gt;
Y de doce en doce horas contestaba Jonatham Pym á
¡ Cuidado con ello! Aquel terrible Comité de SalvaTom Penny:
ción pública, que envió al cadalso á tantos miles de
"Pongo mi Reina en la casilla 27.,
inocentes, ocupándose en descubrir una falsificación de
Y así por el estilo.
polvOs blancos, y por encargo especial del Ministro .....
~encada intervalo de doce horas, el impre.rano CorSe comprende, sin embargo, porque el uso de emneho Kowck, que estaba en Nueva York, recibía de Inpolvarse la cabeza era tan general en 1794, que el mis - glaterra unos 200 6 300 despachos proponiéndole apuesmo Napoleón Bonaparte llevaba peluca blanca en la
tas, á los que contestaba inmediatamente que dichas
célebre campaña de Italia: en la batalla de Arco le no
apuestas eran aceptadas.
era todavía el Corso feroz de los cabellos rapados , corno
Hacia mediados de Octubre la partida continuaba
luego le llamaron sus adversarios.
indecisa, pues las fuerzas y la habilidad de ambos jugaEl Imperio acabó con las pelucas y los polvos blan• dores parecían equilibradas; pero á fines de Diciembre
cos, 'y aunque algunas damas y cortesanos de Luis XVIII el inglés Tom Penny se debilitó, y el papel corresponse pre sentaron en los salones de las Tullerías con pelu- diente á Jonatham Pym tuvo una alza enorme.
cas de ala de picltón y coleta muy empolvadas, hicieron
Por el contrario, á fines de Enero, el inglés Tom Penel mismo efecto que hoy producirían en Madrid: el que
ny, ~or medio de una genialidad astuta, reconquistó lo
producirían los enmascarados ó los locos.
perdido, y al punto el papel norteamericano sufrió una
Y eso que en nuestros días varias personas elegantes baja espantosa.
de la alta sociedad han intentado poner en moda la
L?ego, estrechándose el campo de la lucha, las periciprja, como se llamaba en Venecia á la cabellera empecias de la partida eran más rápidas y decisivas, y de
polvacfa; pero no lo han conseguido, porque esa clase la n~che á la mañana la suerte del combate cambiaba, y
de peinado tiene en su contra la circunstancia de ser el triunfo pasaba alternad lmente de To!11 á Jonatham y

t;D¡

{!(

•••

l

de Jonatham á Tom, exaltándose los partidarios respectivos de uno y otro, ya á las cimas del triunfo, ya á
los abismos de la desesperación.
Llegó el 25 de Mayo, y el campeón americano tuvo
una inspiración de esas que encadenan el destino, y
Tom Penny, cuando recibió el telegrama correspondiente á la jugada hecha por su adversario, !intió su
frente bañada de sudor frío; pero no se rindió, y durante una sem1na prolongó su agonía.
Llegó el 2 de Junio, y vió un uyo de esperanza: una
mala jugada de su competidor le ofrecía una tabla de
salvación. ¿ Tal error de Jonatham en el momento decisivo? ¿Era esto posible? ¿Seria aquélla una astucia suprema, hábilmente preparada por el norteamericano?
-¡Meditemos! ¡Meditemos! - murmuraba lúgubremente Tom Penny, como cierto famoso periodista español en vísperas de la revolución de Septiembre de 1868.
¿Qué pensar? Una de dos cosas: ó la jugada de Jonatham era astucia, ó era falta; si falta, el norteamericano
perdía la partida; si astucia, el inglés era vencido ignominiosamente.
Pero, de todas maneras, aquella jugada abría una
puerta en el tablero de ajedrez, y Tom Penny no tenía
más remedio que pasar por ella: así es que cuando redactó su telegrama diario, el inglés comprendía que alli
jugaba t:l todo por el todo.
Una hora más tarde, al desdoblar y leer Jonatham
Pym el despacho de su competidor, lanzó una carcajada
de triunfo.
-Caballeros- dijo á sus colegas del Electrz'c'Club de
Nueva York-hasta mañana ..... Porque dentro de doce
horas el campeón inglés habrá firmado su propia derrota.
-¡Hurra, hurra por América del Norte!-gritaron
con formidables voces los socios del Eleclric'Club.
Y Jonatham Pym envió su despacho á Tom Penny,
contestando á la jugada de éste.

•••

Al día siguiente, los miembros del E :..:cenlric' Club,
inquietos y alarmados por no ver á su colega Tom
Penny, le dirigi~ron una comisión; y los comisionados
volvieron al Club , una hora después, en la mayor consternación: Tom Penny, al leer el despacho de su adversário, había sido víctima de una apoplejía fulminante ..... porque aquel despacho contenía una jugada que
era la derrota del campeén inglés¡ un jaque-mate á la
segunda , forzoso:, inevitable .....

•••

Dos horas hacía ya que el norteamericano Jonatham
Pym. rodeado de sus amigos y consocios en el salón
&lt;iel Electric' Clttb, esperaba el telegrama de su ad versario de Londres; de su adversario ..... vencido.
- ¿Qué signiñcaba tanto retra~o? ¿Quiza Tom Penny
no había querido firmar su propia derrota y rehusaba
contestarle?
Y Jonatham Pym fruncía el entrecejo, porque aquel
telegrama era el único que podia acabar la partida: sin
él no habría jaque mate , y aunque su victoria fuese cierta, le faltaba la consagración que sólo podía dar Tom
Penny con su última jugadar
¡ Diez años de su vida hubiera dado, como buen ;•an·
kee , por aquel telegrama! ¡Ah! ¡Se le escapaba de las
manos, con la traición de un adversario desleal, el título envidiado, glorioso, !':ublime de Primer campeón del
mttndo en el noble juego de ajedrez! ¡Se le escapaba, si,
aquel título , que era como el coronamiento de su carrera!
Y Jonatham Pym , rojo de cólera, retorcía sus áspe•
ras patillas grises entre los dedos nerviosos y febriles,
cuando un camarero del Club entró en el salón llevando
un pliego sellado sobre rica bandeja de plata.
-Un despacho para Mr. Jonatham Pym-exclamó el
sirviente.
-¡Venga!-dijo el campeón de ajedrez tomando el
pliego.
Y cuando abrió éste, leyó en alta voz:
« Vuestro adversario ha muerto.&gt;
El papel se le escapó de los dedos y cayó en la alfombra, de donde le cogió uno de los miembros del Club
para comprobar el texto.
-Es que-se atrevió á decir el camarero-la res•
puesta está pagada, y el portador del despacho la pide.
-Voy á darla-contestó Jonatham Pym.
Y cogiendo otra vez el despacho, debajo de la línea
que decía: «Vuestro adversario ha muerto », escribió estas d0s palabras: « Yo también. ,
Y sacando del bolsillo un revólver , se metió una bala
en el corazón .

...................................................

Y por eso está vacante aún el título de Campeón universal del noble juego de ajedrez.

J.

SÁNCHEZ P1ÑEIRO.

HAMIDA.
(ANTIGUA LEYENDA GRANADINA. )

Q)~I]
"~"

~~

UIEN beba agua~el Da~r?, deseará_ beberla
otra vez&gt; , dec1a un v1eJO proverbio de los
~ moros granadinos del siglo x1v; y yo, lec$·. toras amables, que negaba la verdad de
. _ ese proverbio, tuve que reconocerla y de~, clararla cuando una linda gitana del Albaizín me refirió la hermosa leyenda de E/amida.
r
--::,
Trasladaos con el pensamiento á las orillas de
"
aquel río de claras , frescas y sabrosas aguas, tan
sabrosas , frescas y claras que los sectario::; del
Profeta decían que el Darro brotaba del Paraíso.
Dos guapas m•.ichachas iban juntas casi todas las no·
fJ ~/-1...,:{.

i

~

,

ches á llenar sus cántaros en las aguas del río: Ha mida,
piadosa, activa, dulce, y Kinza, tan bella como altiva,
indolente y dura de corazón.
Habitaban en Granada, y tenían que seguir el mismo
camino para ir al río, de manera que cuando Kinza veía
pasará su vecina con el cántaro vacío debajo del brazo,
la gritaba con voz áspera:
-¡Eh!¡ Hamida! Espera, que voy contigo.
Y salía de su casa un buen rato después, y juntas ca•
minaban hasta la fuente del río .
Una tarde de Julio, al volver las dos á su casa con un
calor sofocante, vieron á un anciano sentado en una
piedra, á la sombra de frondoso mirto: tenía larga barba muy blanca, llevaba en la cabeza un amplio turbante
verde, distintivo cierto de los doctores mahometanos,
y exhalaba el buen hombre un gemido doloroso.
Hamida, compadeciéndose de aquel desgraciado,
acercóse á él, y comprendió que era ciego.
- ¿Estáis enfermo, padre?-le dijo con acento de
piedad.-¿ Puedo serviros? ¿ puedo socorreros? Mandad,
señor.
.
- Tengo sed - murmuró el anciano
-Pues bebed agua fresca del Darro-contestóle
Hamida.
Y la dulce muchacha, poniéndose de rodillas al lado
del ciego, cogió el cántaro por las dos asas, apoyóle en
su cadera, le inclinó después hasta que la boca llegase
á los secos labios del anciano, y repitió dulcemente:
-Bebed agua fresca del Darro.
- ¡Eh! ¡ Ha mida !-gritó entonces Kinza. - Ahí te
quedas, que yo voy andando hacia casa.
Hamida no contestó; dedicada á su acción caritativa,
contemplaba sonriente al anciano que, con la venerable
cabeza inclinada hacia atrás, los blancos ojos medio
abiertos, el demacrado semblante expresando placer y
ventura, bebía el delicioso liquido á grandes sorbos, ¡oh
prodigio! hasta agotar por completo el cántaro.
-¡Que Dios te lo pague, hija mía!-dijo entonces
sencillamente el anciano.
Y Hamida, siempre sonriendo, volvió al río, llenó
otra vez la vasija y emprendió el camino de su casa, no
encontrando ya al anciano sentado en la piedra y á la
sombra del mirto.

•••

Al día siguiente se repitió la misma escena: el viejo
estaba alli cuando Ha mida y Kinza, con los cántaros
llenos de agua, regresaban á su casa, y al oir de lejos
sus pisadas, exclamó con voz quejumbrosa:
-¡Tengo.sed!
.
.
.
Y también entonces, como en el d1a antenor, Hamida
aplicó la boca de su cántaro á los secos labios del anciano, que bebió con delicia hasta agotar el agua de la
vasija.
Kinza, que había abandonado á su compañera, llegó
á la ciudad mucho antes que Hamida, y contó la escena
á varias comadres que estaban sentadas en medio de la
calle, tomando el fresco en la hora del crepúsculo vespertino.
- ¿ Pero es verdad, Kinza ?-preguntaba una.
- ¡ Eso es prodigioso! ¡ un cántaro lleno !-exclamaba
otra.
-¿Exageras, no es cierto?-decia sonriendo alguna.
-¡ Os juro, por Dios, que yo lo he visto !-contestaba
á todas Kinza.
Y como en aquel momento llegase Hamida, ésta les
dijo con su dulcísima sonrisa:
-Creedlo, hermanas ..... Pero yo pienso que la caridad no debe contar lo que da, y menos si da á pobres
ancianos y enfermos.
No pudo sufrir esta contestación la ir,ritable Kinza,
suponiendo que iba dedicada á ella, y asl fué que, poniéndose ambas manos en las caderas, y ladeando la
cabeza con picaresca gracia, respondió agriamente:
-Üye, chicuela: nosotras sabemos como tú ..... mejor
que tú , ¿entiendes? ..... el respeto que se debe á las barbas blancas, y á las personas privadas de la luz de los
ojos, por disposición de Dios , Y. nuestro corazón es.tan
caritativo como el tuyo ..... más que el tuyo, ¿entiendes? ..... Pero aquí no se trata de eso: se trata de que es
verdadero, y no falso, el hecho que he refe~ido ..... :1
hecho de que el anciano ha agotad.o, y dos ~1as seguidos , el agua de tu cántaro ..... ¿Entiendes, chicuela?
- ¡ Pues queremos ver eso!-dijeron á una voz lascomadres.
- ¡ Andando !-contestó Kinza, y echó á correr, seguida de las murmuradoras, hacia el camino del río .
Cuando llegaron delante del anci.ano. ciego, Kinza le
ofreció su cántaro, diciéndole con 1rómco acento'.
-He aqui agua fresca del Darro. ¡Bebed, padre!
-No tengo sed-respondió el aJ1ciano , rechazando
el cántaro.
-Bebed , padre-insistió Kinza-y si agotáis la vasija, el río está cerca.
-No tengo sed-repitió el anciano, volviendo á rechazar el cántaro.
Y en seguida añadió con voz solemne, que produjo
mucha impresión en el alma de todas las comadres que
la oyeron:
.
-¡Oh mujer! El agua no apaga la fiebr: ardiente,
aunque sea la fresca y deliciosa del Darro, smo la bondad la caridad la dulce compasión con que el agua se
ofre~e: el agua del cántaro de Ha mida apaga mi fiebre,
porque Hamida es buena , caritativa, gener?sa; mas el
agua de tu cántaro, Kinza, no, porque sus vutudes han
sido destruidas por la dureza de tu corazón.
1

•••

Ha mida continuaba ofreciendo al anciano, todas las
tardes, el agua del Darro, y ca~a vez que le apli~aba• el
cántaro á los labios, el pobre c1e~o la daba gracias con
una frase de esperanza que parec1a voto de ventura.
Un dia la dijo:

2'l3

-¡ Que Dios cubra con su protección á tí y á fos
tuyos!
Otro añadió:
-¡ Que Dios aparte de tu morada la enfermedad y la
aflicción!
Al siguiente expresó este deseo:
-¡Que Dios haga prosperar las heredades que cultiva tu padre!
Al cuarto día exclamó:
-¡ Que Dios preserve de la peste á tus vacas, á tus
caballos y á tus aves!
De manera que la dulce Hamida reunió en su memoria y en su corazón un tesoro de bendiciones del viejo.
Llegó el tiempo de la recolección de las cosechas, y
si la hoz no cortó en los campos de Kinza sino espigas
sin grano, en los campos de Hamida amontonaron los
segadores enormes haces de trigo y cebada.
La peste se declaró en el ganado; los bueyes , los ca•
bailas, las aves de corral morían á centenares; en todas
las granjas , en todos los cortijos reinaban la desolación
y el llanto: solamente el establo, la cuadra y el corral
de Hamida fueron respetados por la tremenda plaga.
Pasaron días, y una cruel enfermedad contagiosa diezmó á los habitantes de Granada y de los pueblos cercanos; pero Hamida, sus padres, sus hermanos y aun su
prometido, se vieron libres de todo mal.
-¡Justo Dios!-gritó la envidiosa é' irritable Kinza,
que había perdido los seres más queridos de su corazón, si es que su corazón podía querer á alguno.-¡ Justo
Dios! Esa mujer se ha librado de todas las plagas..... ¿Habrá hecho pactos con el enemigo malo?
Y cuando las comadres oyeron esta insinuación malévola, gritaron coléricas:
-¡ Es verdad! Hamida tiene pactos con el enemigo
malo .....
-¡ Que Dios castigue á la perjura !-clamóJ(inza.
-¡ Muerte á la infiel !-contestaron aquéllas, lanzando
furiosos alaridos.
-¡Muerte á la infiel!- repitieron sus padres, sus esposos, sus hijos, sus hermanos.
Y todos juntos, unos armados de puñales y otros de
hoces y palos, corrieron hacia la casa de Hamida , que
les vió llegar , pálida y temblorosa, y encomendó su
alma á Dios .....
Mas de repente, un anciano apareció en el umbral de
la casa: tenía larga barba muy blanca, amplio turbante
verde en la cabeza, ojos inmóviles, sin mirada, y una
expresión de majestad en su demacrado semblante.
Al verle, retrocedió la turba fanática, y él , extendiendo sus brazos, habló así, con voz solemne:
- Yo, Hadji-Abdalláh , tres veces santo, tres veces
peregrino á la Meca, tres veces soldado de Aláh, invoco
las bendiciones del cielo sobre esta cas.1. ¡ Blasfemos
los que digan que la protege el enemigo malo! ¡Protégenla las virtudes de Ha mida, la caridad de Hamida, la
dulce compasión de Hamida por los ancianos y los enfermos pobres! ¡ En nombre de Dios, retiraos!
No se retiró la muchedumbre, no: cayó de rodillas
ante el sacerdote de la ley, y pidióle el perdón de sus
pecados y la bendición del cielo para sus casas.
-¡Oh padre!-clamó Kinza, cuyo corazón se había
conmovido hasta el llanto.- ¡Perdóname á mi también,
que soy la más culpable!
- Kinza, hermana mía-exclamó entonces Hamida,
saliendo de su casa al lado del anciano, para abrazar á
su compañera.-Kinza, hermana mía: Dios es clemente
y misericordioso, y cuando el arrepentimiento es sincero, envía al pecador el rocío saludable de las lágrimas y
el bálsamo benéfico del perdón.
Y Hamida y Kinza se abrazaron.

He aquí la antigua leyenda granadina que me contó
una tarde, á la sombra de mirtos y laureles, la linda gitana del Albaizin.
LuCIANO DE BURGOS.

CORRESPONDENCIA PARTICULAR.
Exclusivamente serán contestadas en este sitio las
consultas que, sobre asuntos propios de las secciones
del periódico, se sirvan dirigirnos las Señoras Suscritoras á las ediciones de lujo, demostrando esta circunstancia con el envío de una faja del mismo periódico , ó
por cualquier otro medio.
Las consultas que se nos dirijan en carta anónima, ó
que vengan firmadas por personas que no demuestren
debidamente ser suscritoras, no serán contestadas.
Á D.a ALICIA J.-Voy á describir, según lo desea, un
traje elegantísimo para garden-party.
Falda de pañete blanco bordado con lazos y flores
de plata vieja, y contornos de oro; chaqueta de lo mis•
mo, con faldones y pechero de crespón blanco; houqml
de flores naturales cerrando el cuerpo.
Sombrero grande de paja de arroz, blanco, bordeado
con un cordón de plata vieja y adornado·de rosas blancas con follaje, y penacho de plumas también blancas.
Á D.a Luz R. DE S.-Durante el verano se usan poco
los bordados en la ropa blanca, y se sustituyen por los
encajes.
Sí; muchas señoras siguen llevando las camisas de
batista, de color rosa, azul pálido, malva, verde-agua,
etcétera, y con florecillas estampadas, como violetas,
heliotropos, rositas y margaritas .
Generalmente en estas camisas se coloca el encaje
vuelto, en forma de berta, recogida con cinta cometa.
Á D.a C. N.-Debe hacerse el traje de alivio de luto
como está indicado en la figura 2.a del figurín iluminado de nuestro número d~I 22 de Abril, y adornarlo

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMILIAS.

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28 á 35. - Confecciones de verano.

�LA MODA ELEGANTE, PERIÓDlCO DE LAS FAMILIAS.

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.con gasa de seda negra-, poniendo de crespón blanco
.e\ pechero.
De este mod-o quedará muy elegante.
Á D.ª R. R.-Si quiere suavizarse perfectamente el
cutis, ponga en el a~ua de i&lt;lVarse una muñeca de s:,.I.
vado, la cual exprimirá bien ln&lt;;ta que el agua se ponaa
blanca, y entonces añada bic:irbonato de sosa, en ca':ttidad igual á. la que se pueda coger en una monedita
de media peseta.
I:os polvos Lilas de firancia son muy buenos para el
cutis.
El grabado de nuestro número del 14 de Mayo último
es un modelo muy elegante y á propósito para lo que
usted me indica, pues no hace grueso el cuerpo.
A DoLOREs.-Para los trajes blancos la aconsejo la
figura. 13 de nuestro número del 30 de Abril, adornando
el traje, como indica el figurín, con bordado blanco, y
en la falda bordado en seda blanca é hilillo de oro.
La fig. 12 del mismo Panorama i/uminat;io es elegantísima , y á propósito.para la tela de la muestra que me
,enda, y el traje debe adornnlo con terciopelo coralrosa. .
Efectivamente, el cold-cream de fresas es excelente,
y "ºY :'l darle la receta para que lo haga por sí misma.
Se funde al baño de María:
1 2 ~ gramos de manteca de cacao,
12 ½gramos de cera virgen,
1 oo gramos de aceite de almendras dulces.
Se mueve bien, y se añaden 75 gramos de jugo de
fresas, el cual se ha hecho antes, machacando en un
mo_rtero un puñado de fresa, y pasándola después por
un tamiz..
.Se ba.te mucho el cold-cream y se le va añadiendo
poco á poco el jugo de fresas; lu_ego se echa en un ta-rro, y se deja sin tapar hasta que se enfríe.
Á UN.f. MAMÁ JOVE!i.-Los niños de un año llevan los
trajecitos hasta el tobillo, y respecto á la hechura puede
guiarse, para el de muselina bordada, por el grabado
34 de nuestro número del 6 de Mayo, y adornarlo con
-entre~oses de encaje Valenciennes ó de guipur, en vez
de los puntos rusos.
Los trajes de esas señoritas debe hacerlos como el
grabado 10 de nuestro número del q de Mayo, y adornarlos, como indica el figurín, con encajes blancos y
.cintas heliotropo.

V guarnecida de galón; los bolsillos y delanteros de la
polonesa van adornados del mismo galón y además con
botones de plata oxidada. Mangas al bi~s, amplias de
arriba y abrochadas con botones en la parte inferior.
Cuello Médicis forrado de faya gris.-Sombrero .con
fondo de faya, color tabaco claro, y alas de paja calada
del mismo color, adornado con golondrinas y lazos de
cinta de terciopelo color tabaco.
2. Vestido de muselina de lana, color rosa viejo, adornado con terciopelo marrón claro, para 1li11as de 5 d 6 a11os.Faldita fruncida y adornada al borde con un bies ancho
de terciopelo, sujeto con un galoncito de plata; cuerpoblusa cayendo sobre dos aldetas de terciopelo guarnecidas de galón de plata¡ cuello recto, de terciopelo, ro•
deado de almenas guarnecidas de galón¡ mangas flotantes, con puños de terciopelo marrón.-Birrete de lana
blanca.
_g. Traje de lanilla rayada, verde agua, adornado de
terciopelo verde obscuro. -Falda lisa con anchos pliegues
dobles por detrás, adornada con un vivo de faya verde
sobre el jaretón¡ casaca larga de la misma tela, abierta
sobre un chaleco-blusa I en forma de Y, el cual va también abierto sobre un plastrón de batista fina blanca,
que puede hacerse de muselina de seda ó sural:; guarneciendo la V que forma el plastrón va un bies de terciopelo, sujeto con caboclions de plata¡ los faldones de
la casaca van forrados de seda cambiante I rosa, y adornados con carteras de terciopelo. Mangas amplias con
vueltas de terciopelo.-Sombrero de paja gris, adornado con lazos de faya verde-agua, y plumas grises.

EXPLICACIÓN DEL FIGURIN ILUMINADO.
Núm. 23.

fumista en París, 13, rut. d' Englzim, es ~! producto _por excelencia para conservar la Juventud. Tamb1en es el meJOr preser•
vativo tle la peste y del cólera morbo,

EA-u O'HOUBIG 6.'NT

muy ap&lt;eciada para el tocador J
para los baños. Houltlg-&amp;,
perfumista, J'aris, 19, Faubourg St Honoré.

ALIMENTO DE LOS NIÑOS.-Para robustecerá. los niños.
las mujeres y personas débiles d~l pecho,_ del estómago, ó que
padecen de clorosis ó de anemia I el meJOr y má.s barato almuerzo es el llil.CAIIOUT de lo• A.RABE8, de Delanarenler, de París. Depósitos en las farmacias del mundo entero.

EXPLICACIÓN DE LOS DIBUJOS PARA BORDADOS
CONTENlDOS ES EL

•REVERSO&gt;

DE LA

HOJA-SUPLEMENTO.

t. A·H, principio de abecedario de mayúsculas, para
almohadas.
2. A-M, principio de abecedario de minúsculas.
3. CV I enlaces con corona condal, para mantelería.
4. R¿cuerdo, inscripción con adornos para pañuelos.
5. OP, enlace para pañuelos.
6. Concllita, nombre para pañuelos.
7. Eurique, nombre para pañuelos.
8. C, inicial adornada, para pañuelos.
9. Co11clra, nombre para pañuelos.
10. HT, enlace para funda de sillería. (Se borda.{
punto de cruz.)
11. A-H, principio de abecedario.
12. A-F, principio de abecedario de mayúsculas, para
sábanas.
13. A-M I principio de abecedario de minúsculas.
14. l'V, enlace para servilletas de té, refresco, etc.

ASMA YCATARRO i:;ic~~s rr::c1~: f~g:;J:.1ºs
Perfumería ,xOti.ca SEN ET, 35, rue du Quatre Septembre,
París. ( Vianst lfl.r nmmrinr.)
Perfu,,uría Xi11011, V~ LCCO)lTE
Septembre. (Via11s.: lat. a11u1uiosJ

DE

VIAJE.

Ci•,

31,

rue du Quatre

ADVERTENCIA.
Rogamos á las Setioras Suscritoras cuyo
abono termine en fin del presente mes de
Junio y gusten de seguirnos favoreciendo,
tengan la bonda~ de pasar desde )uego .á
esta Administración el oportuno aviso para
la renovación de sus abonos, á fin de qu.e
no sufran retrasos ó interrupciones en el
servicio del periódico.
Para renovar ó reclamar, es muy conveniente acompañará la ca_rta una de las fajas, impresas ó manuscntas, con que actualm ente se hace el serv1c10.
EL ADMINISTRADOR.
SOLUCIÓN AL JEROGLÍFICO OEL NÚM. 20.
En este acabado mundo,
Pesa tanto la vergUensa,
Que sólo alrve de estorbo
Al pobre que la con1erva.
La han presentado \u Sra..,. y S,tas. D ª_Consuelo Saiu.-;D,• Elo{,.a ?.fo•
lina Manell y Martincr.-D.• Mercedes Lmrna López. -D. M.tnuc\a Lópc,:
Gasc6n -D • Emilia Olmedo Ballesteros.-D.• Araceh Zamora Conu-er11s.D • Ma~ia d~ las N ie\·es Otero.-D.1 Dolores de la Monda y Cataiá.-D.• Jo·
1efa García Garrido.-D,• l'ttra Yagüc.

Corresponde á las Señoras Suscritoras de la t.• y 2.• edición.

TRAJES

ET

JEROGLÍFICO.

QUO NON ASCENDAM ?
Si hay en Francia una industria cuyo progreso sea indiscutible, es la Perfomeria.
Ya se camine á tuvés de las pampas de la América del Sudó
por las grandes praderas de la América del Norte, ya se re•
monte el Missis!:iipi ó el Amazonas. ó bien se recorra la más
modesta aldea de la América Central, ó se \'isite cualquiera de
las populosas ciudades de la India inglesa, en todas partes se
hallarán los productos de la perfumeria francesa y se oirá mencionar el nombre de las diversas marcas usadas por la alla sociedad parisiense.
Y entre esos productos unh·crsnlmente adoptados figura en
primera línea el JabJn dt _los Pri,zcipu .kl W?ngo: él ha_ ?btenido tan alto pue,to en reñida lucha con sus nvalcs, venc1cndolt:s y obligándoles á inclinarse ante su incontestable superioridad.
Así por lo tanto el 7abó,i dt los Prfocip:s del úm_([O puedt:
adopt~r la altiva di~isa Ód orgulloso ministro del Rey-Sol: r QuJ
11011 asundam? f A áó11d.! 110 subiré .J
Jabonería Vaissitr, t&gt;arís.

I:S:FOR)lES PARISIE:S:SES.

ZZ él.e Junio a.e 1891

(Croquis del figurín iluminado, visto de espalda.)

[Lá\ ~@!ID~ ~[L[®~~lÍ[ íl[L[IB~1í[fü~[ID~
Ale ala 2 3 _

MAnIUD

I. Traje de jerga t'ltglesagris,y de tela escocesa gris y
amarilla, ador11ado con galones de pasamanería amarilla
)' gris.-Polonesa de forma nueva, abierta. por delante
sobre un plastrón, y delantero de falda, de tela escocesa, puesta al bies. El cuerpo se abre en forma de

3F~}'-~o1.16-~¿,~¿,.f~¿o/erti,.,.1'.2,u~ ge-a-w.
~,/4,r~f5,M,/4,fv~(]lfa,,d.

El!RA_LGIAS, jat¡uuas, talam~r.ts 111 ti n/ómago.
lustrnsm(&gt;, toda~ la,; cnfenncdack~ ncn·ios:i.s se .caln,an \
con hs pfldoras antincur:\.l¡:icas del Ut•. Cronicr.
_ 3 francos; Pw-is, farmacia, 23, ruede la Monnate.

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f .l,r.ca A,·11&gt;111•., W n,i'tDA&lt; e~&lt;"d..ntlS ~1.,. o,, di' rH"C:lLlTE
(¡'- ""1\fa .,...,.i;1_.;,n ,._. entro l:u f" ,-., '"" d,· 1,.,, n -· •
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Exposición Universal de 1878: Medalla de Oro, Cruz de la
Legión de Honor. EL AGUA DfVINA de E. COUDRAY 1 per-

U. SOLUClÓ:,/ UI UNO DE LOS PRÓ.llXOS NÜIIIEROS.

RIJY-CMEL.
96, Strand, Londres. - 9 1 Boulevard des Capucines, París.

Extractos concentrados: ~J.'s~,¡~E¡¡b'\,TQRi?J;, !~.ANc, ToRE-'00 n ExQu1• 1T,
Aguas para tocador: FILIA, EAu nE mMMEL, LAvANoE AMBRÉE.
Tintura Rub!a: AGUA nE ono, LA MAs rERFECTA TINTURA RUBIA.
Jabones extrafinos: ~1t1:i:c:~~:~TROl'E DLANC, LILA.S BLANCAS, VIOLETTE

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DE VENTA EN LAS PRINGIPALES PERFUMERÍAS.-MEDALLA DE ORO: lXPOSICIGH D, BARCELONA,

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VINO

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CHASSAING

Bl·DI0H6TI\·o

ESPECIALIDADES PRINCIPALES:

¡
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---·-··

c.:,,:·.uet•, "-' 1·1tr11:Mri,, ,, .. R.,.,,r,,
• • Oficinas: P.:i.J,na

t

1

E

Ya no habrá paño de la cara, ni curtido del sol y el aire, ni
pecas, ni granitos: la Vdutú1a Fay (9, me dt lo Paix, París)
cubre todo eso con su velo de lirios y ro5as.
Si el cutis pierde rn brillo, si la piel se marchita, una ap\i~ación de la maravillosa VL/utina .Fay disimula tales desventaJas,
porque imprime en las mejill~s un suave duvet, tra_n~parenle,
mvbibh~ · no esas capas de harma que aparecen tan nd1culas en
el ro!:ilro: !iino un verdadero duvd, impalpable al taclo, dulce á
la mirada y lisonjero por todos conceptos.
¡ Cuántas lindas mu_ieres conservan su fama de belleza sólo
por. la Vduti,,a Fay! Porque. en. rigor. ¿ quf serian ellas si no
tuviesen, para conser\'ar tal 1\us16n, el !iupremo recurso de la
incomparable '1,.'i/uli11a .:
Y por todas partes y á todas partes va este polvo exqubito.,
.Dtrd~ ti /t.:lado /iasla el ardimte polo,
como dijo un famosí,,imo poeta, y á todas l)ev a un elemento de
hermosura que codician ávidamente las muJeres.
¿No es en efecto. un recurso maravilloso ese polvo de arroz,
adherent~ é invisible, que engaña á la mirada más per:.picaz y
ofn:ce á ]as damas ]a ilusión de la juventud y la fre~cura de la
mi~ma juventud?

Prescrito desde 25 años

CJ~lra 1n AFFECCIO:tES de l)S Vias Oi~estim
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LA MODA ELEGANTE, PERIÓDICO DE LAS FAMJLTAS.
NOTABL!l OPERACIÓN QUIRÚRGICA.

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'CRAB APPLE BLOSSOMS.

EL embajadol' de los Estados Unido:; en \ ~i_en,,

Mr. Kasson, h-a enviado !lace pocoásu Gobierno
una interesante relación de una notable operación quirúrgica, que no hace mu&lt;:ho verificó en
Viena el profesor Billrolb, y COtlsislió en remover una p11.tte dd estómago humano, casi la tercera parte de este órgano, y lo extraño es que
el enfermo ha sobrevivido: ésta es la única operación de esta clase que hast.a ahora se ha llevado
á efecto con buen resultado. La enfermedad que
la ha exigido er.a cáncer dd estómago, ac~mpa•
ñado de los sigu ientes sin.tomas: El apet1to es
muy poco. Se siente una sensaciém peculiar en el
estómago como si estuviera completamente vacío: en lo; dientes se observa un fluido lamioso,
especialmente por la u~añana, acom_pañado _de
mal gusto de boca. El alimento no satisface, smo
que, al contrario, paTeoc que agrava Ia__sensación rt.'ferida. Los ojos se hunden y se tmen de
amarillo. Los pies y las manos se cubren de un
sudot- frio. Et enfermo se ~ente siempre cansado,
y el sueño no le apr-0vechll.. Al cabo ~e alglin
tiempo se pone nervi-oso,_irritable y triste, y se
Uena de aprensiones. Al levantarse repentinauente, le dan mareos y tiene que agarrarse !.algo
para no caerse. Tiene estreñimiento; la piel se
pone 5eea. y ardiente de cuando en cuando; la
sangre se pone espesR y no circula bien. Al cabo
de alg,ín tiempo se escupe la comida poco despU.::s de tomarla, unas veces agria y fermentada,
otras de un sabor dulce. Frecuentemente hay
palpitaciones de corazón, que el enfermo cree
est'- dañado. Al fin el enfermo no puede llevar
alimento alguno, pues la apertura de los .intestinos se cierra casi por completo. Aunque esta enfermedad es alarmante, los que sientan los síntomas referidos no deben darse al temor, pues
en novecientos noventa y nueve casos de cada
mil, n.o hay cáncer, sino solamente indigestión,
enformedad que se cura fácilmente, si se atiende
á tiempo. El remedio mejor y más seguro contra
esta enfermedad es el Jarabe Curativo de la Madre ~i¡el. Este Jarabe ataca la verdadera raíz de
la enfermedad y la echa por completo fuera de
nuestra economía.
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folleto ilustrado que explique las propiedades de
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EL SOL DE INVIERNO
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Preciosa novela original, con interesante aTgu,
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volverá la hermosa edad de diez y seis primaveras.
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blancura diáfana que evocará á las rosas desval necide.s de vuestro rostro ; su A,tti-Bolóos e:inirpnrá los puntos negros que brotan en la nariz,
sin dejar la menor huella de ninguno; su Sorcilium espesará , alargará y dará nuevo color á
vuestras cejas y pestañas; su Pnsta de los Prdadoj destruirá los sabañones y las grietas, y os devolverá la mano lisa y mórbida, con las venassuavemente azuladas que antes, en vuestra primera juventud, poseíais; y toda esta transformación se efectuará naturalmente, sin recurrir á
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El Catálogo de la Pi:rfumería Exótica se Temite
palü y.frmuo de porte, á quien le pida.
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J;.&gt;epó.ritos m Afadn"d: Arla::a, Alcalá, 2.J, pri11cipal, ilq.; Pascual, Arma!, 2; pu:fumula Urquiola, Afa1•or, z; Aguirrey ./Jfoliuo, Preciadas, I
y m Barulo11a, Sra. Viuda de La/01J/ i Hrjot. .,

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NINON DE LENCLOS

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dos pr~
duetos 151...

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gulentes:

1•Lae&amp;ZMADENTll'JUCA.l:W.ZGAU.

que, humedecida por el agua, forma un mucilago untuoso muy agradable, limpia los d1cntc9
con la suavidad de un lienzo flexible dandoles.
Ja blancura del marfil, y los preserva del sarro
y de la cárles.
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se empica al mismo tiempo que la Crema y
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sangulnca en las encías y les da ol color sonrosado natural á la salud, previntcndo la caries.
Es un calmante excelente en los dolores demuelas más violentos.

Reíase de las arrugas, que no se atrevieron nunca á señalarse en su epidermis, y se conservó
joven y bella hasta más allá. de sus 8o años, rompiendo una vez y otra su acta de nacimiento á la
faz del tiempo, que en vano agitaba su guadaña delante de aquel rostro seductor sin poder mortificarle.-Este secreto que la gran coqueta egoísta no quiso revelará ninguno de sus contemporáneos , ha sido descubierto por el doctor Leconte entre las hojas de un tomo de la Historia amorosa
~ las Galias, de Bussy-Rabutin, perteneciente á la biblioteca de Voltaire y actualmente propiedad
exclusiva de la eerfmnería ~h,ou (Maito,i úconle), 31, rue du 4 Septembre, 31, París.
Dicha casa entrega el secreto á sus elegantes clientes hltjo el nombre de , ·érl(ahlc Enu dcMadrid: Romero Vicente.
ll"luon y de D11bec de 1\"lnfn, polvo de arr•i que Ninon de Lenclos llamaba .. 1a juventud en
Barcelona : Conde Pu.erto y ci..
una caja•.-Es necesario exigir en la etiqueta el nombre y la dirección de la Casa, para evitar las
falsific~c~ones. - La ['arfumen°e J\'i11011 expide á todas par!es sus prosP:cctos y }?recios co.rrientes.
Dep~silos .m JJfadrid:_ Pascual, Arma/, f ,· Arla::a,. Alca/a, 2.J, pral., i::q.; Agmrri: )' Afolmo, p er- JULIA DE ZOOASTI.
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lmp1"9!l01"9'1 de '" r.-1 r ...

11 ·

Madrid, 30 de Junio de 1891.

Año L-N~m. 24.
11

SUMARIO.

'

TuTo.- Revista parisiense, ¡&gt;0r V. de Castel/ido. - Explicación de
los g-rabados.-1-"lor del Alba, por D.• Isabel Cheix.-El Tfo Camorra, por D. José Pérez de ltúrbide.-Por un cabello, por don
A. Sánchez Pineiro.-La Calumnia, poesía, por D. José Jackson
Veyan.- El Ag11a de Colonia, por D.• Emilia de S..•.-Correspondencia particular, por D.• Adela P.-Explicación del figurín
iluminado.- Explicación de los grabados contenidos en la HojaSupl,mento.-Sueltos.-Advenencia.-Anuncios.
GRABADOS -1. Sombruo de calle.-2 y 3. Traje de encaje negro.-•
4 y 5. Vrstido de viaje.-6 y 7. Traje de calle.-3á 10. Tapete para
me&amp;a.dejard(n.-11 y 12. Dos encajes al crochtt.-13. Manga de
,-estido de ·ecremonia..-14. Manga Pompadour.-15. Manga Reina
Blanca.- 16 y 17. Traje de paseo.-18 y 19. Dos mangas de ,·estido de calle.-20. Cuello de tul.-u. Manteleta de ,·er.mo.-22
y 23. Traje de visita.-24 y 25. Traje de ceremonia.-26. Vestido
G,eennaway para ninns de 61 8 aftos.- 27. Traje de paseo.-28 y
~I) Trajes lle soirJe ó concinto.

REVISTA PARISIENSE.

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SE PUBLICA EN LOS 0iAS 6, M , 22 Y 30 0E CADA MES

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SUMARIO.

Los vestidos de cola actu11les.-Manera fácil de parecer alta.-Un
t~je de Mlle. Réjane.-El corte de las faldas.-Varios modelos
de vestidos.-Una casaca original.-Capota c:1.mpes1re. 7 Las tra~
vesuras de Roberto.

-

~~i
~.tlit(f

ha que no habíamos visto una
moda tan linda como la de las colas actuales, para vestidos de soirée
y vestidos de ceremonia. En lugar
de aquellas colas añadidas que se
extendían como un tapiz desde la
!
palda de un vestido, sin gracia y sin
1
monia, se hace ahora una falda que
se prolonga en rueda todo lo que se la quie:{j re prolongar, pero que se extiende sin un
solo pliegue, tomando la forma exacta de
la campana.
Excuso decir que no se dará esta forma á un
vestido de tul ó de gasa, sino á los vestidos de
seda, que adquieren mayor grado de elegancia
con este corte. Otra de las ventajas de estos ves•
tidos, y no la menos digna de tenerse en cuenta,
es que, gracias á ellos, no existen ya señoras bajas de estatura; todas son altas y esbeltas-en
apariencia por lo menos.
En la comedia del teatro del Odeón, L'Amou-reuse, Mlle. Réjane saca un traje maravilloso,
.cuya falda está cortada por este estilo. El vestido
á que me refiero es de raso, y va guarnecido de
anchas aplicaciones de terciopelo, dispuestas en
tiras recortadas como plumas. El delantero de la
falda deja descubrir un delantal estrecho de raso
liso, rodeado de dos tiras de aplicaciones; una
tira más estrecha, á cada lado, termina ligeramente al sesgo, y las demás siguen el mismo movimierito, desde la cintura hasta el borde de la
falda, de tal modo que dos tiras se encuentran
exactamente por detrás. Es fácil adivinar toda la
gracia que esta combinación da á la falda I y aumenta, por decirlo así, la estatura.
Muchos vestidos van simplemente cortados al
sesgo, como nuestras faldas de otros tiempos,
con la costura, también al sesgo, en medio por
detrás. Pero todos los cortes no son tan complicados como el que acabo de describir, que es,
por otra parte, impracticable con las telas estrechas. Para éstas, el corte de los paños al sesgo
que usábamos antiguamente, es el único posible.
Por lo demás, cada día es mayor la sencillez
de las faldas. Se las adorna simplemente con un
rizado ó algunos pabellones de muselina ó encaje.
Vi días pasados un vestido de raso pekine, ·cuyas listas formaban V; ·e ra de color de rosa y gris,
JBMPO

fj

1 -Sombrero de calle.

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                  <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752064&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Flores Arenas, Francisco, 1801-1877 </text>
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                <text>Carteles</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>La Moda Elegante Ilustrada. Esta revista tiene sus orígenes en 1842. Su antecedente fue un pequeño periódico femenino titulado La Moda que empezó a publicarse en Cádiz en 1841, de la mano de don Francisco Flores Arenas, escritor andaluz y periodista conservador de El Globo. Unos años más tarde, en 1849, el editor don Abelardo de Carlos Almansa compra este pequeño periódico de modas, entonces en crisis, y lo convierte en una publicación de gran éxito y con beneficios. Tuvo tanto éxito que se vendió por toda España. En 1861 cambió su formato y adoptó el nombre de La Moda elegante ilustrada y a partir de 1871 comienza a publicarse también en Madrid. La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos.</text>
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                <text>Sucesores de Rivadeneyra</text>
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                <text>Carlos, Abelardo de 1822-1885, Propietario</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Babucha de baño</name>
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        <name>Manga para traje de ceremonia</name>
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