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                    <text>,\Ñu

XL

MÉXICO, VoMIN\:iO

~ ~~=================

25

DE J uN10 DE

1911.

NuM. 26.

•

.

(

•

,,
1

l

· \.= = = = =
SALIDA DEL TREN QUE CONDUJO AL SUR AL SEÑOR MADERO.

1

�.

A CTlJ AI..tIDAtfss

~NnTA~ VE LA S[f\ANA

t

\

Se sabe que Masill6n,
el gran predicador francés, ante el túmulo del rey que acababa de expirar lanz6 en su
oraci6n fúnebre como exordio estas sublimes palabras:
cr¿S6lo Dios es gral'..tde ; hermanos míos!&gt;,
La corte quedóse abismada ante tan gran pensamiento. Aquél
rey que había
sido el objeto de
todas las miradas cuando go·
bernaba, en los
momentos en
que Masillón
predicaba, no
eramásque un
cuerpo próximo
á la putrefacción, á ser corroído por los
gusanos.
¡Sí! ¡ Es la
primera de las
.vordades! ¡Sólo
Dios es grande!
Lo estamos
palpando en estos momentos
en nuestra nación.
¡Qué fausto,
qué esplendor
revestían las
füistas á q u e
asistía el hoy
ex - Presidente
de la República, señor General Porfirio
Dfaz!
Unos con falsía., otros con
,sinceridad le
tributaban
homenajes, como pocos reyes
los habrán recibido.
A su paso todos se inclinaban, alabando
su aspecto mar·
cial, su elegante apostura, las
innúmeras condecoraciones
que ostentaba
en su pecho en
las ceremonias
oficiales.
Hoy ¿quién
es el General
Díaz?:
~
Un casi desterrado, que se ha de acordar de lo que son los falsos brillos
mundanales; un hombre que recibirá todavía honores en algunas naciones extranjeras; pero honores, casi de conmiseración, y
que no le compensarán los que recibía cuando era el Jefe Su·
premo de una nación, el autócrata, el casi omnipotente «¡S61o
Dios es grande!» como decía ~asi116n.

***

Parece que en el nuevo orden de cosas, algo se va mejorando.
Pasó la revoluci6n que tantos males nos caus6 y ahora obser·
vamos que algo se ha restaurado.
Lo difícil es efectuar esa restauración de un solo golpe.
Después de una revolución tiene que venir la evoluci6n; pero

443

Novillada de Benefieeneia

ella misma requiere mucha meditaci6n, muchos medios para irla logrando gradualmente y sin violencias.
En estos momentos debemos observar que aquéllos que regían
nuestros destinos, dejaron:1a:madeja tan enmarañada, que es difícil poder arreglar suil hilos. Se necesita de mucha calm~.
Los nuevos ministros ¿cómo habrán encontrado las d1vnsas
secciones dt&gt; su
competencia?
En estos momentos verdaderamente se
deben encontrar «atarantados,,, como vulgarmente se dice, y se necesi ·
ta mucha, mucha paciencia,
para arreglar
los desarreglos
dela antiguaadministración.
Y ¡dále con
la política! Pero ¿de qué otra
coea podemos
hablar en la si·
tuaci6n actual?

Un momento interesante.

La agrupaci6n de la Cruz Blanca Neutral,
que tantos filantr6picos servicios ha prestado
á los heridos de la revoluci6n, organiz6 una

***

Ayer se cele·
bró en los templos de nuestra
capital la fieota
cie San Juan
B a u ti st a, de
aquél de quien
se dice en la Sagrada Escritura
que no hubo
hombre mejor
nacido de mujer.
Efectivamente, San Juan
Bautista fué un
modelo de los
hombres, en el
sentido más amplio de la palabra. Su vida de
penitencia, su
nredicación
constante y habertenido laglo·
ria inmema de
bautizar al Hijo de Dios, que
con eise acto nos
quiso dar el
ejemplo, lo ponen sobre el ni·
vel de las demás
criaturas.
Rtgistrando las Sagra,las Letras se observan sublimes ideas
en las que se revela que San Juan Bautista, fué, en cierto modo
el predilecto del Redentor de la Humanidad.

***

Realmente lamentamos que entre nosotros se vayan perdiendo
ciertas costumbres y tradiciones populares, que nada tenían de
censurahle.
El día de San Juan Bautista todos los establecimientos balnearios, desde el m6s aristocrático, hasta el más humilde se engalanaban. Las músicas de viento 6 las de cuerda lanzaban sus
alegres notas y se respiraba un aire de indecible alegría por to·
das partes.
(Concluye en la Pág. 444).

El grupo de "presidentas'' que presidió la fiesta.

Llegada de las "presidentas."

r.ovilla&lt;la con el valioso concurso de un ~rupo de alumnos de las escuelas profesionales,
en la plaza de toros de &lt;cEl Toreo,» con el objeto de arbitrarse fondos.
La fiesta , muy lucida y animada, fué presidida por un grupo de amables señoritas qut&gt;,
luciendo la ·~lásica mantilla, ocuparon un
palco especial.
Este grupo estuvo compuesto por las sefioritas Dolores y Sara'.Manero, Dolores y Aurora
Noriega, Rosario y Dolores Tejeda, Adelina
Hermosillo, Concha Sepúlvt&gt;da,IMargarita Altamirano, María Luisa Altamirano é Isabel
Zenteno. Varias señoritas, pertenecientes á la
Cruz Blanca, recorrieron los tendidos, en demand11 de socorros en metMico;los hombres
pertenecientes á la fuerza armada, que, como
es de eetilo, asistieron á la .fiesta brava, pusiéronse en el acto de pie, y ofrecieron su cuota,
que no por ser modesta es menos apreciable.
El público aplaudió calurosamente este hermoso rae:go de nuPstros bravos soldados.

!

HU l:v.1: I L D A·D
Pensamiento que al cielo subes y subes,
Mira bien, no te pierdas entre las nubes;
Pliega, pliega las alas, amaina el vuelo,
Pensamiento que altivo subes al cielo;
No te arrebate, loca, la humana ciencia:
Los consejos atiende de la experiencia;
Escucha á los que en alas de su ardimiento
Cruzaron las regiones del vago viento
Y verás que encontraron-¡triste enseñanza!Fal!idas las promesas de su esperanza.

Sudor de sangre baña su torva frente,
Vértigos tenebrosos cruzan su mente.
Sus miembros relajados embarga el frío;
¡Todo es calma, silencio, sombra, vacío!

Del éter en la triste región inerte,
Acechando á la vida vela la muerte;
Conforme de la tierra se va elevando
El hombre Je la vida se va apartando:
En los altos espacios- ¡raro portento!Falta luz á sus ojos, aire á su aliento;

Pliega, pliega las alas, amaina el vuelo,
Pensamiento que altivo subes al cielo¡
¡Mejor á Dioa te elevas cuando te humillas;
Nunca es más grande el hombre que de rodillas!
FEDERICO BALART.

Tal es también la suerte del hombre vano
Que penetrar intenta lo sobrehumano:
Cuando á inquirir misterios de Dios se lanza
Cuanto más alto vuela meuos alcanza,
Y cuanto más invoca su estéril ciencia,
Más confunde su orgullo la omnipotencia.

;!

�444

.FISONO.MIA

:Banquete ofrreeido al Cenerral Carribaldi porr 1a eo1onia italiana

DEL VIAJE DEL SEÑOR MADERO AL SUR
El viaje del señor Madero, á las regiones surianas, probablemente las más ricas de la ,República, aparte de su gran trascendencia política. por ser en esa región donde mayor número de hombres se levantaron en armas en la revolución que aún no termi·
na ha servido también para corroborar una vez más, que la
opini6n pública ha sido afecta unánimemente á dicha revoluci6n.
Por todas partes donde pas6 el convoy especial, lo mismo en
las ciudades que en los pueblos y villorrios las aclamacionee se
sucedieron sin interrupci6n, pues no es hiperb6lico decir que
basta de entre los árboles y las rocas salían las gentes al paso del
treo, lanzando sus sombreros al aire y gritando vivas al caudillo.
~ Hombres, mujeres y niños de todas clases sociales se desga·
fiitaban aclamando al señor Madero expontanea. y sinceramente
y no como antaño que eran ne-Jesario3 para la efectividad de esta clase de manifestaciones de la presi6n oficial y cierto lujo de
autoridad.
En cada uno de los pueblos que atravesaba el tren se pronun·
ciaron dos discursos por lo menos, todos ellos hinchados de rnno
ardor i,atri6tico y algunos, fuerza es decirlo, inflados de servil é
iml!údica adula ci6n. El señor Madero desde la plataforma de su
carro les contedtaba á todos con sencillez, serenidad y moderaci6n
haciendo 1ecaer modestamente el éxito de la revolución en el
lJUtblo que lo había ayudado eficazmente en el logro de sus idealeo. Madero no tas un orador propiamente dicho, le falta la facilidad de pa!abra que corre al par del pensamiento, sus discursos
carteen de forma literaria, de metáforas felices propias para
d.,tlumbrar al ¡,.,ueblo y sus ademanes no son bizarros ni tienen
la gallarJía con que frecuentemente se sugestiona á las multitudes, por el contrario, son sobrios y humildes; pero en cambio sus

La 8impática colonia italiana de México
ofreci6 al general Garibaldi un banquete, en
días pasados, para significarle su admiraci6n y cariño.
Muy justificada fué esta manifestaci6n de
simpatía. Garibaldi prest6 su valiosísimo
contingente personal á la causa de la revoluci6n, de la manera más decidida y desinteresada.
Garibaldi, después de haber permanecido en nuestro país durante los sangrientos
días de la lucha civil, partirá, dentro de ,
algunos días, á su patria, Italia, de donde
saldrá nuevamente encabPzando una expedici6n armada que luchará por la libertad
de los albaneses del J ug• . turco.

Grupo de concurrentes al banquete,
torio Nacional de Música, y por el cual
FPguirá disfrutando de la pensión que t'I
G,,hierno le tiene asignada para fornen·
tu sus estudios.
~

GUILLERMO MONDRAGON

La mesa de honor.

CARLOS LOZANO.

..

Entre la gente joven del mundo del arte, Carlos Lozano fig11ra en lugar conspícuo. Claro es que DO es UD maestro, ni podría
serlo á su edad. Pero no está lejano el día en que lo sea.
Carlos Lozano tuvo como primer maestro á un modesto organista rle U'lfl parroquia de Zaca1 ,,c11fl, de donde es originario. A
su venida á México,
por iniciativa de una
maestra del bel canto,
la señora Unda de
Saenz, caus6 una verdadera sorpresa á los
maestros Villaeeñor
y Ricardo Castro,
quienes fueron loR
primeros en ver en el
joven artista, una risueña esperanza.
Desde ese pequeñ()
momento, ha seguido
sus estudios en medio
dti éxitos y triunfos,
en los que tiene buena parte el maestro
MeneEles, actual profesor de Lozano, y el
que ve en él su discípulo predilecto.
La semana pasada
obtuvo el joven Lozano un éxito más en
su examen de piano
....
Carlos Lozano.
en nuestro Cosernva-

El señor doctor don Guillermo Mon·
drag6n, cuyo retrato ilustra estas líneRP,
e:-tá entre nosotros, después de largos
años pasados en el Colegio Hahneman·
nyanum Medicinal, de Philadelphia,
E. U. A. En esa prestigiada institución
obtuvo el título de Doctor en Medicina. En su carrera obtuvo
muchos éxitos, como el de haber obtenido un premio PxtrRordi·
nario en su examen
de Anatomía, y otro
por asistir á enfermos, y durante los
momentos que sus estudiosselopermitían,
fuera de la práctica
obligatoria.
Este distinguido
facultativo~ hijo del
i:eñor general d o n
Manuel Mondragóo.
~

~

"'-&lt;--

Notas de la Semana
Ooncluye de la pág. 442.

En la «Alberca Panel), principalmente,
era d0nde se concentraba el núcleo de la
diversi6n. Mucho antes de los albores de
la mañana ya se veía
todo resplandeciente
de iluminaci6n féerica.
Señor Doctor don Guillermo Mondragón.
Segufan de spués
las competencias entre los nadadores y todo era bullicio y albo·
rozo. Más tarde llegaban familias decentes de la eJase media y
ahi mismo almorzaban. Las cosas cambian día por día. Hoy
estas co~tu~bres se ven c~si con indiferencia. Apenas se ve en los
establecimientos balnearios un reflejo de ellas. -E~ CRONISTA.

•
..

- · J ~ ·lil \', ,l fl'l.-- •r aso
. d&lt;! 1 ' ·10 ,,'kz.'·alJ ' -! lombr&lt;!s
E,• t(éll en e1 ( a.1..in
•
, J&lt;! la escolta Jé MaJ.:ro •que en
' Chihuahua
d J t forn.aron
C la brigada de dina mi-

teros.-Madero con las señoritas que le dieron la bienvenida en lguala.-Madero hcenc1an o as ropa~ en uernavaca,

�Fisonomía dei viaie del sefiot1 f,'Iadet10 ai Stltr,
Fisonomía del viaie del señotr N{adet10 al Sott.

1 \

1

! 1

:~ ~· ~ ~f ·~

1

1

arengas son valientes pcr"ua·
sivaP, bona fide, y ca~pean en
en ellas una gran sinceridad y
· una infinita sed de justicia. Dí·
galo si no la que pronunci6 en
Tlaltizenango. El pueblo se ha·
bía congregado enrededor de la
casa del feroz bandido Tepepa,
célebre por los horrendos crí·
menes que cometi6 á la sombra
de la revoluci6n y sobre el que
cay6 todo el peso de la ley,
Fiiendo fusilado por el General
Figueroa. La casa convertida
en túmulo forrada con crespo·
nes negros; las mujeres y niños de rodillas, deehaciéndose
en lágrimas y clamando justi·
G.:iribaldi y va rios oficiales del Estado Mayor.- Madero recibiendo un memorial de los indio¡ del Mezcala.-Familia cia para el ejecutado· un ora·
. del señor Madero y otros acompañantes.-Lugares de honor del banquete de Cuernavaca,
dor, un agitador del p~ehlo pi·

Flt!cheros montañc:ses de Jguala,-Algunos de los represent antes de la prensa que formaron parte de la expedición. '
Plaza de Cuautla.-Desfile de ~ropas en ,Iguala.

�Fisonomía del viaie del señott lYiaderro al Satt

Fisonomía del viaje del señorr ft!adetTo al f arr.

diendo con adema~es descompuestos y gestos patibularios la no como en tiempo de don Pur.firio, pues esa era la paz de los
muerte para el asesmo de Tepepa, hacÍllfi que aquel cuadro resepulcros¡ que luchará porque todos estén dentro de la lq, puPs
sentara un aspecto fúnebre, dantt&gt;sco, presagiándose un ir{mi- en el respeto á fsta estriba el progreso de la s naciones; que e~to
f~farrancho. _Entonce~ Madero dijo lo siguiente: ccPueblo era lo que había predicado en la época de Díaz; pero ee le encare . a trzena~g?: ~º. son amigos de ustedes los que los han in- celó como loco peligroso, agregando que los locos de ayer son
ducido á pedir Justicia por la muerte de un bandido· no se de'e
los cuerdos de hoy, y los ayer cuerdos son ahora los locos; y en
engañ~r,por)os enemigos de la patria. Entre los re:olucion 11
Ame,•ameca dijo que la justicia será igual para t~dos, pobres y
no quiero ~banricos, y no será
didos,no quiero
e o m o aqu&lt;-lla
hombres . fero·
famoea ley del
ces y desalmaembudo tan andos, sí quiero
cha para unos
que sean hon('Orno ang"sta
rados y valienpara otros.
tes. El General
La mayor
Figueroa que es
J•arte delo11solun patriota fued11dos revolura de toda sosr.ionarios son
pecha obró confervientee catóforme á su conlicos; casi todos
ciencia. La jus1:evan en e 1
ticia está heflombrero imácha. ¡Viva el
gPnesde la VirGeneral Figueroa !&gt;, Y el puegen de Guadablo entero y el
l upe y colgando
mismo agitador
del pecho escapularios. Todos
prorrumpieron
en vivas á Masí rudos é ignodero y Figuerantes como
roa. ,
buenos campe·
En Cuautla
sinos, son paimpresionado
triotas de corapor el aspecto
zón y conscien·
de desolación y
tes de sus derechos y obligan:iuerte de la
MJdero arerg-nJo · 1pueblo d.: Ixtla .
ciudad, d~ sus
ciones, distin·
guiéndose en
casas incendiadas, voladas con dinamita, entradas á saco y que
parece ~ue pasaron por ellas las bordas vandálicas; dijo Madero, esto los del EtStado de Guerrero. En t fectn, parece que en este
poco mas o menos: ccMe ha causado gran tristt-za é impresión Et-tado la f~lta d~ vías de comunicac:ón y Jo inaccesible de ~us
p~ofunda los daños causados ¡.,orla guerra; sé que é~tos son in- roca~, han 1mped1do que rn ruden gérrut-nes maleantes y corrupdispensables, pero ~a~bién ~é. que los aquí causadcs ~e hicieron tora~, ~onservándose por ende, en toda su integridad el espíritu
~espués. ~e la rend1 ion de la plaza y sobre gente inerme y desva- patr1?tico Yla v~lentía 9ue ostentaron los buoes de la Ioderrn·
dencia. Algún drn Ealdran á luz, después de que pasen estos tiemlida. Ex1g1rérespon-c
sabilidades al autor
pos tormentosoe, &amp;1de ellos y no lo hago
g unos de los hechos
en estos moment&lt;•S
acaecidos durante
por encerrar cierto
la revolución en ebpeligro; pero por el
te riquísimo Estamomento proteeto
rlo, Jos que serán
con toda la fuerza
depurado~, jmtide mi corazón, pue3
preciados y al fi n
el ejército libertaconssgradog por la
dor siempre ha sihistoria. Como hedo digno, valirnte y
cho curioso diremo~
ju, ticiero. i&gt;
que entre los revoEl.viaje del cau I ncio narios abundillo tuvo por fine!:!
dan las mujeres ves principales explicar
tid11B y armadas coel por qué de la rellH1 hombre y que
volución, el restat.,mhiéo tienen i&lt;UB
blecimiento de la
t m hrPs de glc,ria.
paz y el ,licf!nciaR .. specto á lo~
miento de las troideales y manera de
pas.; pero fué algo
¡,ensar de los librr más fructífero, pu e.;
tadore~, nos d, c1a
el caudillo dió nu1-1un revolucionario:
va orientación p&lt; ,lícc~osot ro s somos
tica á sus ideales cfo.
eam pesinos, nos lemocrá ticos, y expli
vantamos en armas
có su plataform}i
¡.,orque la situación
política para el fuPrd ya inaguantaturo.
El pue'blo de Jojutla esperando el ¡)..!S'J cel t:·en .
ble; por un lado la
Por ejemplo, en
explotación de los
.
hacendados y por
Iguala, dijo que norquería que el pueblo fuera su esc'avo sino
t
1
1
d
nos enco,,trábamos stºem pre en la m1se.
su colaborad0r; que s1 el puebl? ~e~ía ~lgu?a q~eja que exponn o· ra a ·t e os cacique@,
d
na
y es ,o ( urn o no eramos ernlavos pues en e t
t
í
se le daría oí.dos y que no adm1tma hsGnJas m adulaciones co- mos, ademái&gt;, la cárcel y los azott\f'I
realmente s e .caso en arruptor.as, m amigos con~icionales, ni enemigos sistemático¡¡, rir con la s armas en la mano qu~ '11evar un 'dmPJo.r erabml oagregando que en lo sucesivo no llevaría el antirreeleccionismo b h
Ah
,
a v1 a misera e y
orní osa.l ora q~e scabo la revolución y vemos dnrocada
hasta la exageración.
·
1aºt~rran
avo veremos a laborar los ca ,
En Jnjutla dijo que querfa qne el país ePtuvi era en paz, pPro &lt;len libertad
y ju~ticia las t'
mpos, esperando que ee nos
'
&gt;
ierras que se nos han quitado y so-

~ª~f

)¡;;

'

y

449

bre todo que no se les dé prderencia á los extranjl'ros sobre gran ascendiente entre el pueblo, al qu&amp; quiere y el que lo resnosotros. ¿Pues qué i:eñor, ya no somos mex:canoi:-?-decía cun ta. Es d6 la pa'lta lle los grandes solda&lt;ios, enérgico y pundonolo:1 ojo3 lleno~ de lágrimas-no vivieron y mur;eron nu ·stros pa- zo. D.ce que en caso de guerra extranjera, él sólo podría levandres aquí y pelearun por la independencia de la patria y á noso- tar más de cincuPnta mil hombres disci¡.,linados y armado!l.
tros no nos toca ni Jn mísero jirón de ella?
El Licenci1do Matías Chávez, hombre modesto y humi!de, reEstos campeein1..s son las eternas víctimas de la política, los po~ado, serenn, de gran capacidad intelectual, progresiEta y muy
que luchan por su propia emancipación y eólo logran ser i,acri- querirlo tamnién rle los surianos, t S una garantía que dá el Go.ficados eAtérilmente como sus antepasado~ ante las sangrientas bitrno al c"locarlu en la Subsecretaría de Gobernación; el Genearas de Huitzilopoxtli, dios de la guerra.
ral Ga1cía Aragón, valiente y culto, de quien se citan hechos
En honor de la verdad debemos decir que entre los rt:volucio- hermosí-imos; el Lic. Ruperto Zaleta, Secretario de Gobierno de
narios figuran no pocos ricos hacendados que Ee han lanzado á Morelos, indianista de corazón y de gran equilibrio intelecla guerra por mero patriotismo; pues bien, que dejen las armas tual, y .finalmente, la nota ntgra, el General Zapata, hombre
y sigan en su tarea patriótica, de acuerdo con el Gobierno, ha- cruel é impulsivo, ignorante, ladino, sátiro y de la cepa, de Jo,¡
ciendo por mejorar la condición de los campesinos, y fomentan- que solamente deben vivir en el interior de una cárcel, y que
do la Instrucción pública tan necesaria en aquellos lugares, al tiene aterrorizado al E~tado de Morelo~, al grado de que varios
grado de que los mismos analfabetas piden que se les imparta. hacendado~, encabezados por el señor Ruiz de Vel asco, han reEsto evitará en gran parte futuras é inminente, convulsiones suelto armar una fue1za de voluntario!", para defender rns vidas
inteAtioaP.
y haciendas. El guerrillero Zapata debe ser eliminado inmediH·
De los hombres más interesantes de 111. revolución suriana, ci· tamente por los medios que man posibles, cualquiera que t-llo~
taremos á los hermanos Figueroa. Son éstos, Rómulo, el direc- sean, pues en ello estriba la popularidad de la revolución.
tor intelectual de la revolución del Sur, monesto, e,crupuloi::o y
Para terminar, haremos con¡;,tar, como es de justicia, que la
honrado; Francisco, a hora, gobernador del Estado, antiguo ¡.,ru- pren~a e~tuvo atendida corte,mente por el señor Madero, los sefiisor, de vasta ilustración, PXCPlente orador, y quiPo ~egu, amen· ñores Robles Domínguez y Gatcía de la Cadena.
te dará gran impul~o 111 l~~tado, y Amhroi::io, nombrado general
en jefe de las fuerzas rurale•, muy llano, muy Aimpático y de
L. Z. •

POESIAS SELEOTAR DE VIOTOR HUGO
el miserable fango manchó el brillo
de vue,tra espuela ele oro;
que mazmorra no fué vue3tro castillo
del infeliz villano;
¡Plaza á los caball~ros I
que
siempre está desnuda
Ve'lid, venid, los que en las rudas lides
en
defensa
del huérfano y la viuda
y en los juegos guerreros
la hoja de vueetro acero toledano.
lleváis en el broquel, cual adalides,
Recordad el valor y la constancia
el manto de Agra, bélico tesoro,
de
aquellos, en la lid siempre primeros,
el dragón verde de extendidas 'garras,
doce
Pares de Francia;
las que en Francia florecen !ices de oro,
y vuestra vida á la lección reeponda
ó del noble Aragón las rojas barral!.
de los glorificados caballeros
Abierta está la liza;
de la Tabla Redonda.
el heraldo sus límites recorre;
¡Maldición al infame combatiente
el pendón blanco y verde el viento riza
que el triunfo compra al nigromante impuro!
en la frente marcial de cada torre.
¡Al que, huyendo la lucha frente á frente,
Inquiétase la gente,
armó la diestra de infernal conjuro!
y brama y ruge, cuál del mar las olas;
Veréi&amp;, colgantes del siniestro muro
al soplo del ambiente
de su alcázar, sus restos malhadados;
mézclanse las pintadas banderolas.
y los brujos, sus cómplices malvados,
Y el paladín, abriéndose camino
para que eterno sea su tormento,
riel pórtico en la enti'ada,
rovolverán.en el festín sangriento
cuP.lga el grifo argentino
sus huesos descarnados.
sobre la ancha dalmática bordada.
¡Gloria al noble adalíd, que en el camino
Trepa la muchedumbre
del bien marcó sus huellas!
do las próximas casas á la cumbre;
Sin temor ni misterio, las doncellas
1mena á lo lejos la campana augm,ta :
su nombre bordan en el blanco lino.
¡digna será de un rey la hermosa justa!
Consagran los festi vos trovadores
La misma reina dió, de su tesGro,
á su inflexible espada
doce dineros de oro ;
sus cánticos mejores;
y para más honrar la alegre fiesta,
vela en su tumba una bada,
aunque mucho le cuesta,
y porque sirvan de glorioso ejemplo,
doce cautivos re2cató del moro.
sobre el ara sagrada
Antes que aguada suene
sus armas guarda el venerando templo.
la vibradora voz de los clarines,
¡Grabad, oh ricos hombrea y doncele~,
escuchad todos, cual la ley previene,
la justa Jey de la corté:1 pelea
"1 edicto real, ¡oh paladines!
H ·erN maldito esgrimirá el que anciosO'. en vuestras almas fieles,
sin oírlo hasta el fin, tome fa. lanza.
· y el traidor malandrín maldito sea!
Todos contra él se ligan;
Vt'rdiculos cantad en alabanza
lo condenan los jueces justicieros;
del buen J esús y San Dionís glorioso·
las damas vengadoras lo castigan.
eocuchad los consejos
'
¡Plaza á los caballeros!
9ue, dictados por Dios, og dan los viejos;
¡Venid, venid, los que en las rudas lides
Jurad por él y 1:1u Evangelio Santo
y en los juegos guerreros,
que si es débil la diestra y mal segura,
no hay en el corazón mengua ó quebranto; lleváis en el broquel, cual adalides,
el manto de Agra, bélico tesoro,
Y presentad, con decisión honrada
el dragón verde de extendidas garras,
á los ojos de Dios el alma pura, '
las que en Francia florecen lises de oro,
á los ojos del rey limpia la espada.
6 del noble Aragón las rojas barras!
Jurad que nunc11, r.on eervil desdoro,

EL CANTO DEL TORNEO

-·~~~~~~~~-------- -

EL POETA EN EL CAMPO
Sale al campo el poeta; absorto admir:i,
rendido luego adora,
y siente oculta lira
dentro del corazón vibrar eonora. ~
Y al mirarle venir, todas las flore~,
las que de los rubíes orientales,
con sus vivos colores,
hacen palidecer los resplandores;
·
las que eclipsan las colaa
de los pavos reales;
las pobres florecillas
que 03tentan pequeñísimas corola'!
azules ó ama;illas,
irguiendo el tallo ufá'naP,
6 doblegando el vástago flexible
con blanda languidez intere!'ante,
se dicen en su idioma incomprensible:
- &lt;cMirad, mirad , hermanas;
ya pasa nuestro amante.,&gt;
Y en las selvas umb1ía~,
llenas de luz y nieblas y armonías,
los árboleR añosos, esos viejos
que en los frescos asilos
viven, del bosque lóbregos tranquilos,
los arce:1 y los tejo~,
los robles y los tilos,
los sauce:1, que en los límpidos ef'pPjoq
se miran, de las sguas cristalina!',
las robustas encinas,
los ulmo1:1, que desnudo!',
alzan lleno de mmgo su ramaje,
le hacen grandes saludos,
bajando humiBemente
su cabeza y sus barbas de follaje;
y al contemplar en su sagrada frente
la luz que brilla inquieta,
se dicen en voz baja: ce Es el poeta. 1,

~~~~~~~~~~~~~~- ------ ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~­

�TEAT~ OS
TEATROS EXTRANJtiHUS
Cal"ava¡¡;lia en Madrid,-Hamlet.

1'

GERARI.O DE NIEVA.

Sí llegarían á una docena de espectadores los que vieron anoche el primer acto del famoso drama de Shakespeare, con el cual
d,ama inauguraba el actor italiano Ferruccio Caravaglia la serie de funciones primaverales anunciadas por los empresarios
del teatro de la Princesa.
Justo es reconocer que después del primer acto hubo de au mentar algo aquel número
No es R( rprendente, pero sí eignificativo, que para ver á la
respetable actriz Cecilia Sorel hacer comedias anticuadas 6 vaudevill•s de bajn vuelo, estuviese lleno el teatro, no obstante el alto precio de las localidadrs, ·y poco menos que desierto para
asistir á una solemnidad artística; que como solemnidad debiera
consider11r un público culto la repreeentaci6n, por un actor de
nombradía, de una de las obras más grandes, si no la más grande de todas las que ha producido el ingenio humano. ¿Es que el
holsillo de los habituales abonados á la PrincE&gt;sa ba querlado

451

de loco? ¿Es un pen~ador ó un iludo? ¿Eo un im¡,ulsivo ó,un ra ·
zonador? Hamlet es todo esto y algo más. Es el hombre culto y
refinado; en el que duermen las violencias ancestrales; pero no
tan profundamente que no despierten alguna vez y prorrumpan
en rugidos amenazadores.
Euca.rnar este C'lmplicado espíritu es ya empresa de coloso.
Expresar su interior contenido, intento que raya en lo impo1ible. Caravaglia, para da.r cim1 á su empresa y realizar ese inten·
to, ha estudiado honda y tenazmente el personaje, y si no llega
á la plenitud de una creación genial, logra alcanzar en su nobilísima labor una altura que yo sólo he visb sup3ra.r á Sarah
Bernhardt.
El eje, como ya queda indicado, del carácter de Hamlet 01:1 la
indecisión. E3ta indecisión y falta de energía, esto3 de~fallecimientos de la voluntad son como el leit motiu del personaje creado por Caravaglia.
Caia vez que su alm i tiende á erguirse, el resorte de la volun·
tad, por un momento vigoroso y eñérgico, cede vencido por el
peso de la reflexión. Esta cualidad del carácter del Príncipe de

VIDA TEATRA L

TEATRO COL0!',;.-«8or l3eat1iz »
Los prota¡¡onistas,

exhausto dei,pués de la ú!tima t~111 ¡,orada? ¿E:, que el arte ligero Dinn marca hízola resallar con arte supremo en todos los momeo ·
tm1 del drama el actor italiauo.
gusta más que el grande? ...... Lo ignoro. ,
En donde más soberanamente i:e mostró su talento fu é en el
El hecho es que el célebre dramaturgo inglés, á quien apuracélebre
monólogo y en la escena con la Reina Furor, piedad, ter·
das las hipérboles, llamaba Víctor Hugo «un bruto,,, y el cual,
~egún Carlyle, tenía más valor para Inglaterra que el Imperio nura filial y rugidos de venganza, cólera y lágrimas, recriminaciones y súplicas, esperanza y desencanto ...... Toda esta variede los indios, se vió anoche algo desairado.
Los que tuvimos el buen gusto de acudir al teatro de la Prin- dad de efectos, verdadera tempestad del alma, supo exprei:arlos
cesa, di~frutamos durante algunas horas de las grandes emocio- el artista con asom brorn riqueza de matices. El público, vencines del arte, y reiapiramos unas cuantas bocauadas del aire puro do por tan gallardo alarde de arte exquisito, tributó al ilmtre
que orea las cimas de la belleza. Ante nuestros ojos paeó «la comediante una calurosa ovación.
Repitiéronse también lo~ aplausos en el acto del cementerio,
dulce Ofelia, la raz6n perdida, vistiendo flores,,, y vivi6 sus hoen
donde Caravaglia nos hizo sentir, con su gesto y actitud, la
ras trágicaR el infortunado Príncipe de Dinamarca.
1Hamletl ¿Quién no ve algún reflejo de su alma en esa figura honda melancolía que en ese magnífico acto se contiene...... Y,
m, lancólica; atormentada por la duda, vacilante siempre bajo por último, coronó su hermoso trabajo con un beilo morir, sin
el peso de su destino, vagabundo de la vida que no camina, sino retorcimientos ni muecas de mal gusto, sino con la augusta seque paRE&gt;a por ella sin norte ni rumbo? ¡ Pobre esclavo del pen- renidad de una antorcha que se apaga ..... .
El Hamlet que vimos anoche nos promete unas cuantas no·
sar, espíritu n- flexivo, voluntad atrofiada por la musa del anáches de placer estético.
lisi~, gusano roedor de nuestra energía !. . ...
De los demás artistas s6lo citaré á la Tilde Teldi, que se hizo
En el alma de Hamlet se agitan todas las pasiones y bullen
aplaudir
en el papel de Oftlia.
las más contradictorias ideas. ¿Finge su locura 6 hay en él algo

�FHANZ

LIS'l'Z

y

H.lCAHOU

Frranz llistz y ~iearrdo Wagnerr

WAGNEJ:-&lt;.

LA VIUDA DE· BAYREUTH

.

·················:·:.·::::::::::::::::::.:.,,.:.:.:.: _,_:_: :,:.:_:_:_,_:_:_,_,.:.'.'.'.'.'.,'.,:',' , ':,::::::::::·oo·oo:::·::.·.·:::::.·.::·::::::::::::::::::::,,::,,,,,,,,,::,,::,,,,,::,::,,:::.,,..................

FRANZ]Li~tz era el pianista mimado &lt;l t d E
nació su hija Cosima. El célebre v1ºrtuo ehúo a nrop~ ~uaud,&gt;
· ·
so
ogaro rec1b1' t
nacimiento con mayor descontento aún d 1
o es. H
1. f
~~rº~~jnh]ja, Blandina: era porque Listz a:p{r:t: ; -i~~:e:lb:e~~~
PducaciZ{~~~~!~tues pensaba que no podría dedicarse á la

e~taba1;1 jun.tos: podían vnse todos los días y hablar, hacer múflica, .d1scu.tir temas ~e filosofía, de ciencia, de aite. Jamás ha.
bía i:~do L1str. tan ft:'l,z en toda su vida anterior. E:itimulado por
ln. princesa com~uso el pianista húngaro sus obras «Santa Isa be!,1
«Dante 11 y sus seis_ tomos_de.ensayos musica .es, tan llenos de ele·
gancia y de poesía.
ñas con el~cuidado
Altenberg fué en.
que eote sexo metonces el lugar á
rPce: se lo imp• didonde acudieron lo~
1ía su manera dti
grandes maestros de
vivir, siempre f n
.
la música, amigo~
marcha de ciud 11 J
de Listz. Rubins·
en ciudad.
tein8, Spobr, SchuPero el carn f1 ,é
mann, Jo a c b i m
que las dos hij11s de
Berlioz. Tambié/1
Listz crecieron y Fe
~ba á Altenberg un
convirtieron en niJoven alemán ll11mañas casaderas. Mu chos pretendiente~
R!cardo Wagnn
a qu10n puede detuvieron las d o s
cirtle que descubrió
~uchacha~, y á
Listz, adwirando
nmguno hicieron
desde el primer mo
caso: parecían no
mento sus talento!l
presentarsedispu~sy sus aptitudes mutas al matrim&lt;1ni,,.
sicalee y p ro c I aY el gran virtuoso
mándolos muy alto.
húngaro deee~p... rnCosima f ué cierto
1',a: tenía garnis de
día á visitar á su
casar á sus bijas,
padre. Acompafiá.
porque entonce,: le
hala su mari d o
estorbaban máP que
Guido von Bülow'.
cuando nifiae. H .. s.
Wagner estaba en
ta que, en 1857 Co. escuchó ' J¡¡s
la casa del pianista
sima
húngaro. Hubo enpretens'.ones de un
tre la hija de Listz "
toven eaj6n, llegRdo
el maestro alemán
a Weimar dei-&lt;le
e-o que se llama fleDre;de, Hans Guichazo: se sintiero11
do von Bülow, que
mutua é impulsivahabía abandonado
mente atraídos. Y
el ei:atudio de las levino el divorcio enytiR por la mfü:ica,
tre Bülow y Cosim11
la cua.l se dedicó á
á cuya soluci6n e.aprender bajo las
lleg6 gracias á lo~
i:abias instruccinn ... s
oficios de la prince·
de Listz. Allí e:e
enamor6 de Cosima
"'ª. Sayn-Wittgemtem que acudi6 e11
y ella Sf, casó' con
auxilio del asustaBü '' w. Y como Cupid., casi nurca se
do Listz, á quie1t
co1,tenta con ha cn
I arecía caérsele 1:- 1
pr, sa f n el corazón
mundo encima ant"
e~ta. nueva dificuld~ una muchacha
tad que en la vida
c11ando ésta tiene
h... rmanae:, re-ul1ó
le creaba una de SUf;
que al poco tit-mpo
hijas. También sir·
vieron los oficios d,·
r1 ... aquella boda l'elebrói:e la de Bhn1ll\ ¡,rinctsa Sayn pa dina, la otra hija rle
ra que Cosima ,
Listz, cun Emilio
Wagnercontrajera;,
O.l:v1n, .-1 cé'ebre
matrimonio. Est(I
;,olítico fratll éo que
ocurría en 1870. Cotan·o hizo por 111:'var
sima al unirse á su
á rn país á la de~11snuevo marido estatrrsa guerra c o n
·
ba completa~ente
Prusia el afio 1870.
Ric:irdo W:igner.
enamorada de é :
i Por fin estaba solo Listzl En una de las cuatrocieu(ns cin caba su decisión de divorciarse de Bül no otra coea explicu~nta y dos cartas publicadas que dirigió á su íntima amiga l~ na posición social, para casarse con Wa ow que ostentaba bue~f.mc:tª ~~yn-W,ttgesstein, ~l gran .'.'irtuoso húoguro traza su era pobre, sino que aun no había he h gner que, no solamente
1 ~~ e VI ª &lt;&lt;para cuan~o mis dos htJaQ, dice tengan casa faplena juventud era viudo a
c ~ carrera, no estaba e11
11111111."
Llt1gado yn. este tiempo, · 11'st z ¡.,uso en segui'da en prácy
•
rns
?Ompafiero~
como
impo~totyª~h!~l;tiJdado
entre casi ~dos
~ca e1_P1an: la princesa quP, poco feliz con su marido durante musicales.
an por sus nuevas ideas
, ; ~no", lo h~bfa ª?andonado hacía algú n tiempo, trasladóse
Después del divorcio y de 8J segund O
.
.
.
a ?1mar f se mstalo en compañía del pianista húngaro en una mo!'tró haber heredado la filosof'
d matrimomo. Cos1ma de·
poética caHta de la pequeña villa de Alt'3nberg. Los dos amigos guida á establecer una. relación ;~t e su p~dre; proc.edi6 en se.
re su primer mando y el se_

manuscritos. libretos de ópera y correspondencia. En otros cajones guardaba Listz muchos objetos de valor, regalos de per~onajes al pianüt,1: cajRs ele rapé con adornos de jiamantefl, que
no le rnrvían porque jamá:i tuvo el vicio detomarlo¡anillos, puWagner parecía un !'ér extrafio: jamás estaba tranquilo nun- fio3 de oro para bastonee, costorns vai:os de metales precioso!'\ y
ca quieto, ó se abismaba en las profundidades de la de~e~pna- cuanto bahía acumulado el eminente músico en sus viajes por
ción, ó se crecfa hasta las alturas dt-1 mayor júbilo: la ecuani- Europa. Cuando Cosima hubo examinado todo esto, Li~tz la himidad era palabra. que no existía en su diccionario. Cua11do zo volver á la extremidad de la larga habitación donde él estullegaba al lado de Cosima después de un ensayo lloraba amar· dia ha. Allí sentado en confortable sofá cerca del balc6n le habló
gas lágrimas porque aquellas máquina,q, como lla~aba á loR pro- de su dPseo. Sobre el e-critorio había un retrato, con marco, de
fesores de orque8ta, le despojaban de sus gol res de efecto· y la. prince.a Wittgenstein.
A ella, Co~ima, dijo Libtz, quiero que vayan á parar todas
cuando no lloraba se dedicaba á bailar para Pxprerar ~n rn,,t~n..
to ¡;&gt;orque al fin había encoñtrado verdaderos hombnq VI'' dridFros lai: COS~R que pnSPO.
. que mterpretaran
.
La bija le advirtió que Pntrn aqul:'lla colección de recuerdos los
artistas,
sus obras. Listz. que adom l,11' á 1'' agr.er,
jamás perdió la. fe de su descubrimiento como él d, cía dd ma&lt; S· había de rn mrdr", la condesa de Agoult, y de Daniel, su herma, y le escribía cartas
'
no que murió joven. Pero Listz int-ro a.1eman,
Fieti6
en que todo fuera á poder
animándole á proseguir en su
de la princesa.
empresa.
-Tu marido, dijo, ha cone:eListz escribía desde Roma, á
iuido
ya riquezas y gloria. Na&lt;1a
donde había ido en compafifa
J,ecfsitareis
..... Y, ademá@, es mi
de tiu princesa, á fin de so1icitar
-deseo.
la. intercesión del Papa para quA
Tenía razón ...... Wagner se hales permitiera casarse á él y á E-n
lla
ha en el apogeo del éxito munamiga, á pesar del divorcio de esta
&lt;lanal
y artístico: toda alemania
dama;. pero el Papa negó su con·
.a, ,laurlía su'.música, y los grande~
~Pntimiento. La. prince!'a entoncf's
artistai, se esforzaban por cantar
vistió de luto, aceptando su m11 la
.
"'"s ópnas¡ el rey Luill de Baviesuerte y anunciando su convicción
ra ha.bía hecho construír un palade que una fatalidad se oponia á
do
musical al que daba entrada
'l u~ se convirtiera en la espo$a de
1111 mrredor en el que había, á
Li~tz. Y aun cuando poco rll's·
un1, y &lt;itro lado, estatuas de hépués murió rn marido el prí nci ¡ e;
roe.:
wagneriano@, palacio en fl
la de Sayn rehus6 tentar el bad&lt;\
,e
repreeentaba todo el tra&lt;
·ual
y en vez de ha0erlo apremió á
rlel
maestro con el rey por
bajl)
Listz para que se dedicara ~ la
único
oyente
......
Igl"sia y empleara. todo su g.-niu
l&gt;il:'cisiete
años,
hasta el de 1886
en la música sagrada. Así lo hizo
en que muri6, vivi6 Listz en su
el pianista húngaro, que rwhió
ca&gt;i1a, servido por la buena Pau6nlenes menores, hecho lo cua I
lina Apel y acompañado á ralo!'\
quP-dóse la. princesa en Roma y
t,or cuntro ó cinco di.cípulos que
v,,lvió Listz á Weimar...... ¡A
nunca dejó detener. Yanotocah:1
Weimar! á la ciudad de Herder,
tanto el pian0 el gran mae~tro,
de Wieland, de Schiller y de
pt-ru componía, en cambio, muj
Goethel
cha música, pues él ast1guraba nu
El gran duque Carlos AlejanacMtarse tranquilo cuando ter·
dro, orgulloso de conservar cerca
minaba el día sin habercompuesde sí, como le pasaba á su abut-lo
to nada.
Carlos Augusto, el mayor número
Al lado de su cama tenía el
posible de grandes hombres, re·
J)f queño piano en que ensayaba
galó al pianista una reducida y
~ns obraF, y sobre el piano el resencilla casa de dos pisos, situada
trato de la princern de Sayn y d
en una extremidad de la poblarnyo, al oleo, y cerca de éste el de
ci6n, en terreno elevado, eobre el
Guido Bülow, á quien nunca olFranz
Lbtz
parque. Cuando Cosima Wagner,
vidó, y el de Wagner, á quien en
llevando con ella á su pequefio
¡;m conversaciones deecribía diciendo que era una «especie de
Sigifredo para que jugara con el abuelo, fué á Weimar, sintió y
exprei:ó su disgusto al ver la vivienda del grande horu brt-: h1 ca- V t'~ubio lanzando llamas y fuego mezclado con rosas y violetas. ii
La prin ce3a de W,ttgenstein sólo sobrevivi6 al adorado torsa, que había pertenecido antes al jardinero de la corte, daba. la
mento
de su l'; istencia, y á poder de su hija la condesa Hohen·
espalda á la calle, y las ventanas apenas si miraban á los her lohe pasaron los manuscritos, las obras inéditas y las jnyas y
mosos jardines; pr6ximos á i,u única puerta se Bglomeraban vaiios edificios, uno de ellos residencia de la mujer Paulina A¡ el, alhajas que Listz la legara en su teetameoto.
que fregaba y cocioab11. para LiPtz y limpiaba BU c:ai,a ..... No tenía el virtuoso húngaro más criados.
La historia de Cosima Listz durante el resto de la vida de
Llevando á Sigifredo montado en el hombro, Lietzh:zo ent1ar Wagner es la historia de éste que tanto se ha esparciqo ¡·or el
á Cosima en su casita. En la larga habitación, separarla del re- mundo. Y cuando el gran maestro muri6. Cosima co. tinuó la
cibimiento por u_n tabique de cristales, obscurecida ó ~ toda luz, obra del difunto.
á voluntad (sirviendo para ello los rojos portiers de ftlpa att' ~Todavía vive en Bayreuth, velan Jo siempre por el pre~tigio de
ciopelada) 1 recibia el maestro sus disdpulos. En una extremi- los ideales que per~iguiera su marido y presentando en su arrudad había dos pianos; en la otra, dos escritori~s, ~~a chaisselon- gada cara, coronada por blanquísimo pelo1 toda el alma de su
fJUe y algunos estantes de libros. Por esta habitac1on ~e piisaha enérgica pe1sona, venerada y amada por aquel sencillo pu~b 1o y
á la alcoba de dormir, en la que babia una pue,ta para otr? _Pe· respetada y eonsiderada por los cientos de peregrinos que á la
quPfio cuarto donde Listz guardaba el piano fra~&lt;'eS que ~t1ll.~a- Meca del arte wagneriano acuden anualmente.
1a durante los felices días en Altenberg. En eea misma bab1tac1on
COSMOPOUS.
h11.biB varios e.critorios, en cuyos cajones conservaba t-1 maei:-t,o

gundo¡ y tal manera lo logró que, con el pleno consentimiPnto
de Wagner, Guido Bülow fu é visitante asiduo de la cai:a de Cosima.

?º

***

***

1
;

�JUAN DE LA BRETE

MI PARROCO Y MI TIO

-...-~~.

•

·'·

Novela premiada por la Academia Francesa
Traciucción autorizada, hecha s o bre la 166,;t. edicion, por Juan Mateos, Presbítero. Ilustraciones
de E, Vulliemin. Con licencia,
(CO NTIN U .A)

-No; pero me ba adivinado mis pensamientos; y, aparte estn, ¿de qué serviría? Mi tío no puede obligará Pablo á quererme
á mí, abandonando á Blanca. Preferiría que no tuviera la menor notici:,. de mi amor. Nada, señor cura, que lo mejor de todo
es morirso.
Uo largo silencio sucedi6 á esta declaraci6n desesperada; y
durante él nos quedamos mirando al fogón, como dos brujos que
intentaron leer los secretos de lo porvenir en la llama y los carbones encendidos.
Pero llamas y carbones permanecieron mudos, y yo lloraba
en silencio, mientras el cura decía con forzada sonrisa:
-Extraño que se haya apasionado usted así de un señor que
tan poco se parece ni á Francisco I ni á Buckingham.
-¡Ah, mi querido párroco!-repuse vivamente-si esos dos
personajes vivieran y visitaran el Pavo!, no se harían rogar mucho para amarme, y no tendría que llorar las lágrimas que ahora e-toy llorando.
-¡Hum!
Esta sorda interjecci6n significaba que el anciano hallaba mi
re1,1puesta enteramente desnuda de ortodoxia y expuesta á ma·
ligna s interpretaciones. Dejó, por tanto, sin demora un asunto
que se presentaba erizado de peligros, y se puso á predicarme la
resignaci6n.
_,Repare usted, Reina, en que todavía es demasiado joven.
Esta prueba pa"ará, y le quedan á ustE1d muchos años que vivir.
- Sí pero no olvide usted que mi genio está reñido con la re~ignaci6n. Si viviera, no me casaría nunca; pero no viviré, por-4ue e:itoy tísica. Escuche usted, sefíor cura.
Y procuré fingir una tos cavernosa.
-¡ ~al ¡ea! · No juguemos con tan terribles aprensiones, Reina.
Gracias á Dios, goza usted de una salud excelente.
-Pues entonces, vámonos-dije levantándome-veo que us·
tPd no quiere creerme. Aprovecharemos este tiempo tan hermoFO y los momentos que me restan de vida para ir al Buiss6n.
Acariciados por un agradable sol de Noviembre, infinitamente menos dulce y consolador que la ternura de mi párroco y la
vista de su semblante rejuvencido con mi llegada, emprendimos
al trote el camino de mi antigua residencia. Deleitábame en
contemplar cómo el viento sacudía y agitara los blancos cabellos del bondadoso anciano, su andar ligero; y el
conjunto de su persona,
tan oronda y regocijada,
como yo la había atisbado innumerables veces
por la ventana del corredor mientras la lluvia
azotaba los vidrios y el
viento mugía y silbaba
entre las agrietadas puar·
tas de la vetusta casona.
Después de saludar á
Petrilla y Susana, recorrí
de arriba abajo mi morada de otros días. A la
verdad, el tiempo debería
medirse, no por el número de días transcurridos,
sino por la intensidad y
el número de laa impresiones que se expe·
rimentan. Muy pocas semanas habían transcurrido desde mi partida del
lugar; y, con todo eso, si
alguien me hubiera dicho que llevaba algunos
años fuera de allí, lo hubiera creído sin la menor dificultad.
Conduje al cura al jardín, pobre selva virgen, que me recordaba días harto atribulados; mas no dejó de causarme placer el
recorrerla en todas direcciones.

•

Luego me vino á la imaginaci6n esa escena. de mi primer11
entrevista con el sefí.or de Con_prat, evocando recuerdos quttJO·
davía me deleitaban á pesar de los amargos desengaños que habían sucedido á tales momen oos de diüha.
- ¿Se acuerda usted, señor cura?-dije mostrándole el certzo
á que Pablo había trepado.
-Pensemos en otra cosa, Reinecita.
- ¿Es posible, mi querido párroco? ¡Si supiera u~ted cuánto
le amo! Es un hombre que no tiene defectos; se lo aseguro á usted.
En comenzando á hablar de este asunto, no había podn hµmano capaz de sacarme de él, bi,on al contrario de lo que me
sucedía en el Pavol, donde me veía obligada á ocultar mis pensamientos. Hablé, pues, sin parar y por tanto tiempo, que.el
bueno del cura estaba enteramente aturdido.
Así se nos pas6 la tarde en charlas y discusiones. Mi interlo cutor empleó todo su talento oratorio en probarme que la con·
formidad es una virtud llena de sabiduría y fácil de adquirir.
-Señor cura-le repliqué en tono serio-usted no sabe lo que
es amar.
Créame usteJ, Reina; con un poco de buena voluntad, llegaría usted á sobreponerse á esta. prueba y aun á echarla en olvido. ¡Es usted tan joven!
¡Tan joven! .. El hombre no salía de su tema. ¡C6mo si á los
diez y seis años no atormentasen los contratiempos! ¡Vamo:i, lc,s
viejos tienen peregrinas ocurrencias l
Por mi parte, repetía moviendo la cabeza:
-Usted no entiende, mi querido párroco, usted no entiendP.
Al día siguiente, mientras dábamos un paseo en su jardín, le
dije.
-Señor cura, esta noche he concebido y meditado un pro
yecto.
-Usted dirá, niña.
-Desearía que se viniera usted de cura al Pavol.
-No se puede, hija mía, echará los demás de su puesto.
-El que se halla al frente de aquella parroquia es más viejo
que Matusalén; cada día se ve como decae; y, Dio3 me perdone,
pero vengo observando con tierna solicitud las señales de que
no ha de tardar en írsenos á la gloria. ¿No le gustaría á usted
reemplazarle?
-Sin duda alguna, aunque sentiría tener que abandonar mi
amada aldehita. A.hora comienzo á quererla más que nunca
t
'
después de llevar en ella treinta y cinco años.
- ¿Ahora? ¿De modo que no siempre ha estado usted á gusto

~w

CANTARES
C.,mo el alma es caprichosa
y el amor es un capricho,
á veces en un momento
nacen los granded carifios.
Dd margaritas no fíes
que también mienten.las flores,
. si les preguntan las mñas
secrtt'ls de sus amores.

UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporcion á lo repugnante de su sabor
y olor ; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. K o hay
ninguna razón por la cual la m~d.icina deba ofender á los sentidos más que los alimentos, . y ~or
lo mismo, uno de 'los trmr:.~on
r.:i.ás grandes que ha alcanzado In.
quimica en los últimos afi.os, conr:bte en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado natural, y no es de extrañarse que fa
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. .Ahora bien, e3
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al paladar, y
que tambien revuelve el estóma go, no puede producir bu~nos recultados pues el organismo se
rebela :n su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la

.

-Claro que no, Reina; y por cierto que es bien triste. Quizá
nunca le ha ocurrido á usted pensar en que yo también he teni·
do mis contrariedades. Sin duda se diferencian mucho de las de
usted, hija mía; pero yo hubiera querido en los comienzos de mi
carrera ejercitar mis aptitudes en un campo más amplio· hubiera deseado conocer la sociedad y disponer de medios 'para
desenvolver mi inteligencia; sin embargo de ello, he soportado
con resignaci6n los designios de la Providencia y logrado vencer
el aburrimiento y los disgustos con algo de buena voluntad· así
que desde mucho antes que usted partiera del Buiss6n me ~entía feliz y había olvidado 101:1 días tristes, largos y peno~os de mi
juventud.
El anciano dej6 vagar l~ vista un momento con expresi6n beatífica; y yo, que al verle siempre tan contento nunca imaginé
que pudiera haber pasado sus épocas de amarg~ra me enternecí
considerando su resignaci6n tan verdadera tan d~lce tan ange·
lical.
'
'
- Usted es un santo, señor cura,-le dije con acento conmovido.
- ¡~hisl No diga~os tonterías, pequeña. Yo he padecido mis
adversi~ades en la vida; pero,_ya ve usted, lo mismo les pasa á
todos mis colegas de gamo activo y emprendedor. No le hubiera
d icho á usted nada de ello, si no fuera por el deseo de probar
con hechos que se puede hallar la felicidad después de haber pa·
sado por rudas prueba¡:¡, con tal de soportarlas con valor.
( Continuará )

PREPARACION de WAMPOLE

•

1

en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene todos lo~ principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con J arabe de Hi pofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, .Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
Escuela Nacional de Medicina de
México dice: He usado la Preparación de Wampole, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desen·
gafio con 1:.sta. En las Boticas.

Se cierran laR ma rgaritAs
que hll y al pie de mi rosal, ·
para que no !eR pregunte
si me has olvidad o ya.
No temas, no, que se pierda
en tus ausencias mi huerto,
¡lo e~tá regando mi llanto
y nunca le falta el riego!
Iré besando una &amp;. una
las hojas de este jazmín,
pensando en aquella mano
que lo plant6 para mí.
Aquí su cuerpo detuvo
y sus piés se detuvieron
¡aquí nacieron más flores
que en todo el jardín nacieron!
Azucenas de mi huerto,
claveles de mi jardín,
decidles c6mo lloraba
cuando se apartó de mí.
Chiquilla del alma mía
vuelve otra vez á mi lado,
que al marcharte me has dejado
como enfermo en la agonía
que ya ~e ve des~huci~do.
Mis crnco sentidos tienen,
abiertas cinco ventanas
y por ellas se va entrando
el carifí.o que me mata.
Yo quise á una forastera
que bien pronto se march6;
¡me ha dejado su recuerdo!
¡se lleva mi corazón!
El amor es un pescado
que tiene muchas escamas;
¡cuida bien que no se escurra!
¡mira bien cómo lo agarras!
NARCISO DIAZ DE ESCOV AR,

Jo después hubifira ped:do mis salario@, y
no @ería Perico el que le sirvie1:1e más.
Si·, sed tontos .y lameos el dedo.

***

¡COMO QUEDARIA EL B UEN
HOMBRE!
Pidi6 una audiencia á Carlos III, un
hombre célebre por i,u saber y por sus virtudeR, pero muy JJOCO conocedor de la tti ·
queta de la corte.
El aturdimiento que le produjo la J•resencia del rey fué tan grande, que sin ~tender á nada ni á nadie, avnnzó h11 cia el
monarca con el sombrero calado. Este vb·
servó su turbación y lo recibió con ama·
bilidad sin Jarse por er,tendido.
ConcÍ uída la audiencia, y al retiraree,
conoció el buen hombre que no llevaba el
Eiombrero en la mano, y como viern uno
que estaba allí cer_?a, i~stintivame_nte lo
cogió y se lo planto encima del primero,
como si tal co~a.
E l rey e:e sonri6 y le dijo:
,-Hombre, cuando menos ~éjame el
m10.

NO OLVIDE Vd.
de empezar mañana
su tratamiento contra el

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y sus síntomas

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cerda y un criado ~uyo, tontos de c~p:rote
entrambos á dos, srn llevarse ventaJa.
Iban rellenos de lo tinto; el caba llno
sobre un fuerte macho, y con una inclinación. á dormir, que no admitía objeciones.
.
-Oye, Perico, le dijo al criado, me
duermo· pero tú que no puedes ha cer lo
mismo, 'me avisarás cuando pasemos por
el despeñadero de la venta, no sea que
me rompa la crism.~.
,
El amo se durm10, y anda que andaras
pasaron el despeñader?, sin despertuse el
amo ni acordarse el cnado de despertarle.
Una' hora después se incorpor6 el tocinero.
- ¡Perico!
- Sefí.or.
- ¿Cuándo llegamos al peligro?
- Ya lo hemos pasado.
¡C6mol ¿y no me avieaste? ¡Ah miser~blel si acierto á caer y me mato, ¡por vida de mi abuelo! que te hago desollar.
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752901&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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fL
A~o XI.

1.

MÉXICO, DOMINGO

TIPOS

2 DE Juuo

DE

1911.

DESAPARECIDOS

¡HORCHATA , CHIA, Y LIMON!

NuM.~ - .~ ..~

�.,

A CTU A I.tlt&gt; A t&gt;BS

~NfiTA~ VE LA SEt\ANA
-

4,9

MATRIMONIO ELEGANTE
........

- ...... '

Si hay algo más simQue el Gral. Díaz tuvo méritos indiscutiblee, b~jo c~erto res.
bólico de la poesía, de pecto nadie pod rá negarlo; pero la paz era muy d1scut1ble.
todo aquello que encierra el amor en eus distintas formas, de
Vi~o la revolución y con ella todos su~ h~~rores. No puede
todo lo que puede concentrar nuestros pensamientos, de todo comprender cualquiera el ideal q1;e se p~r~1gmo en ella.
lo que pueda revelar el dolor ó la alegría, sin duda que nadie
Unos descontentos con el antiguo reg1men, de buena fe to.
disputará la supremacía de la flor. Las flores en sus pétalos tie- maban Ías armae, para derrocarlo; o~ros, que no medra~~n en
nen cambiantes pr~cio~ísimos. Unos son rojos que revelan amor, él, vislumbraron que en el nuevo .Gobier~o podrían adqurn~,alotros blancos, que mdIGan la pureza; hay pétalos multicolores en gún puesto público. Muchos se mtroduJeron en la revoluc1on:
los cuales se encuentra simbolizada la mezcla de las paeiones. ¿por qué? Por lo que distingu_ió "S~ncho Po!o" en su n~;ela
Atalgradohallegado la imaginación del hombre que existe una ''1'1 Bola" estableciendo la d1ferenc1a que existe entre la bopequaña flor que se llamó de la
'____
la'' y ''la revolución. " ¡Cuántos
"Pasióh. " En ella con fe sencilla
~~
de los llamados insurrectos, ni sise encuentran casi todos los imtru~
quiera habrán sabido el fin por
mentos con que se atormentara al
el cual peleaban!
"'
¡Iban á la ''bola" y nada más!
Redentor de la Humanidad. Algunos hasta llegan á creer que sus
Pero Dios se sirve Je todo.
pétalos morados simbolizan la tú
Realmente en el Gobierno del
I
nica que le pusieran c6mo á ''rey
Gral. Díaz se registraron actos que
de burlas."
\
hasta indignan; mas en la vida no
¿Qué significa esto?
hay hombres perfectos.
Simplemente que las flores nos
Nos encontramos actualmente
dan una poética idea de lo que
en una situación en la que todos,
nos pasa en eata vida, tan llena de
olvidando lo pasado, debe m os
penalidades, y con variados goces,
\ coadyuvar al logro del bienestar de
aunque escasos.
\ nuestra patria.
Quienquiera que sea el que rija
El eximio poeta español José Seligas, fué el cantor inimitable de
los futuros destinos de México es
las flores.
nuestro deber reepetarlo y aun su¡Ahl ¡Cómo las amaba!
jetamos á él en todo aquello qne no
Sentía.se inspirado ante una azupugne con nuestra conciencia.
cena, ó un clavel y para todas en¿Qué desearíamos todos para
contraba un símil, una metáfora
nueRtra patria?..... .
apropiada, que siempre encerraba
La unión, la verdadera uni6n,
bellezas incontables.
para conseguir un verdadero pro·
También aquí tuvimos un gran
greso estable.
cantor de las flores.
Acábense las rencillas; acábense
Jo8é Rosas en sus apólogos tarolos rencores.
bién se sentía entusiasmado ante
e8as admirables obras salidas de la
Terminó el mes del Sagrado Co·
razón de Jesús.
mano del Omnipotente y en versos
de corte eeocillo; pero de exquisita
¡Ah! El Hijo de Dios compren·
fluidez, hacía latir los corazones, á
•
de como nadie las amarguras de
impulsos de nobles sentimientos.
, ""ívi
//
todas las naciones, de todos los ho¿Por qué se adornan los hogares,
•""
/
gares, de todos los individuos que
desde los más elevados, hasta los
", '
/
habitamos este globo, que apenas
más humildes, con flores de más
.... _
____.,.es una muestra de la omnipotencia
f, menos valía?
Señora doña Dolores Yermo viuda de Borbolla,
divina.
¡Ah! Porque sus perfumes se ext el 25 del mes actual.
¿Qué será la verdadera paz, que
respetahilfsima dama fué un dechado de virtudes. Practicó
únicamente puede existir en el cie·
Panden' Su vista recrea y alegra al la. Esta
c"rldad uristiana de una manera ndmirable, consal('rándo8e toda
alma , en medio de tantas vicisitu- ella á aliviar los dolorea Ylas mleerias humanas. Visita ha a~ldna·
lo ó en un corazón que aspira á
mente los bospi•a.les y Jugares de refugio, especialmente el bospt11
á '}?
des de la vida.
tal ile San Juan de Dios.repartiendo consuelos y esperanzas. ( uan ·
egar e
tos la trataron, supieron quererla y estimarla.
Somos frágile,i, caemos á cada
Tuvimos el domingo un combate
parn¡ pero procuremos levantarnos.
de flores. Realmente no tuvo el brillo que otros anterioreF.
Que la última lucha habida en nue,tra patria nos conduzca
¿En qué consistió?
al lugar donde no sólo no existe el dolor, sino una ETERNA "FºE·
Después de las últimas revueltas muchas familias temían y LICfDAD.
con razón que se cometieran algunos atropellos, algunos desmanos del populacho. No los hubo, en realidad.
Todos los periódicos hablan de la aviación, reconociendo su
Por otra parte, se eligió para celebrarlo, la época, en que ya transcendencia.
había pasado la Primavera.
En efecto: s0lo con recordar que el tren más rápido tarda des·
Y por último, .aunque haya triunfado la revolución, por lí- de Madrid á Bu;gos unas nueve horas, y que Vedrineshizo este
cita 'que sea, siembra en muchos hogares miseria Y lu to.
recorrido en menos de tres, queda abierto un gran cauce para la
Hubo alguna animación; se escucharon vivas al jefe de la re- fantasía del poeta, y para hablar de proyecios modificadores de
volución triunfante ; pero fsperamos que cuando ya la paz quecte Ja vida humana.
La casualidad ha hecho que casi al mismo tiempo que triun.
completamente restabl€cida veamos lucir las flores con más esplendor y qne nos envíen su hálito precioso, que nos embriaga faba el ingenio francés en Madrid, el dirigible Torres Quevedo,
dulcemente y Bos hace pensar en algo muy elevado.
inventado por un español ilustre, ganara en París un premio de
,5000 francos. Francia y España han aparecido ahora unidas rn
la obra del progreso.
Siempre hemos abogado por la paz. ¿Nuestra paz será ficticia?
No son inútiles estas experiencias, como algunos pretenden,
¿Tendremos que lamentar en nuestra naci6n otra revuelta como sino, por el contrario, altamente instructivas y provecl:.oEas.
la. que acaba de pasar?
Habrían. de servir sólo de estímulo á las inteligencias perezo·
Al Gral. Díaz, llam6sele el héroe de la paz y en sus últimos sas y de acicate p~ra la lucha e? el palenque científico, y sus re·
años comprendi6 que aquella paz, era puramente relativa, pues sulta~os serían siemp_re plausibles, aun prescindiendo d? las
se ha visto palpablemente que la paz sostenida con dinero, con ventaJas que se obtuvieran con la práctica de los perfecc10na·
amenazas y aun con golpes efectivos, no puede ser durable.
mientos introducidos en los aparatos.
EL CRONISTA.

La distinguida señorita Josefina Calo y el
señor don Ignacio Calo, se presentaron para
contraer m1trimonio, ante el señor Juez del Registro Civil.
La ceremonia, á la que asistieron algunas
personas de nuestra mejor sociedad, amigas de
los contrayentes, se verificó en la casa número
35 del Paseo de la Reforma, residencia del señor don Donaciano Calo.
El acta fué firmada por la señora Luz Caire
de Calo y los señores Ignacio Calo, Juan Roustand, Salvador Gua.darrama y J osé L. Gómez.

~~ti~(&lt;-UNA SIMPATICA MANIFESTACION

Señor Ignacio Calo,
que contraerá mairimonio con la señorita
Josefina Calo.

El año 1900, el señor Licenciado don Francisco L. de la Barra, actual Presidente interino
de la 'República, fué profesor de Lógica en la
Escuela Nacional Preparatoria.
Un grupo de sus antigos alumnos de la citada cátedra, hoy, la mayor parte de ellos, profesionistas, quisieron significar al antiguo maestro su adhesión y respeto, y al efecto se reunieron el domingo antepasado en el alcazar de
Chapultepec.
En la fotografía publicada en esta página
aparecen el señor Presidente de la República y
el grupo de sus antiguos discípulos.

Señorita Josefina Calo,
que contraerá matrimonio con el señor
Ignacio Calo.

***

***

***

***

Grupo del señor Presidente interino:de la República, licenciado de la Barra, y de sus antiguos dicípulos.

\

�I.ta fiesta de las Flo11es

L-a Fiesta de las Flores
IMPRESIONES
..................:,.'.'·'·'·'·'·'::.'.:.:::.::.:,.:.:.:::.:,.:,.:.:.::,:.,,:.:.:.,,.'.:.:.:.:.:.:::.,,,.,:::::::::::~.:::,·o o·OO,·.·.·.:·:.:·:.........:,:::·:,·::·::::::::::·······················::::::::::~··

El combate de flores verificado el domingo retropróximo ha
dado pábulo á que los periódicos diarios lo comenten , cantando
himnos á la democracia, por ser la primera fiesta que ha tenido

ó un banquete oficial de los que. apenas recogía co~ famélicos
oidos uno que otro acorde de«La viuda alegre,,&gt; y se retiraba luede
á su casa tan contento, pintan su candoro:idad y la ingenuidad go

lugar dentro de un ambiente de libertad, y en la que han tomado parte todos los elementos que forman el llamado pueblo.
Los pueblos, como los hombres, tienen su niñez, su juventud,

sus sentimientos, parecidos á los del niño que se di vierte contemplando las pompas de jabón que se revientan en el eepacio. Ahora, nuestro pueblo está en la juventud¡ sus arrestos y su bizarrías

•

su madurez y su decrepitud. En la época de la dictadura nues. tro pueblo estaba en la niñez: su asombro infantil ante las fiestas semi- reales, su muda expectación frente á las mansiones palaciegas, cuan.do se verificaba algún baile de extricta selección,

asaltando los trenes y enfrentándose con los escaparates, su afán
de acometividad y sus gritos destemplados con acompañamiefi·
tos de hojalata lo acusan de joven recién salido de la pubertad,
locuelo y patarato. ¿Llegará este pueblo algún dfa á la madurez?

Por eso este conjunto de proá los pies de los revolucionarios,
letarios, menestrales y horteras,
junto con las gardenias de Jalaal tomar participación un tanto
pa. Pensamientos hubo pocos.
atrevida en la fiesta de '.'.ayer,
arrojando flores á las damas en·
copetadas, cara á cara, y dicién·
doles piroposá las, á su entender,
Tres fiestas de las flores tene·
hermosas, ha tenido todas las exmos en México ya consagradas
pansiones de la juventud que sapor la costumbre: el combate de
le á recorrer el mundo en un día
flores, como bienvenida á la prisereno y claro, después de enciemavera, el viernes de Dolores,
rros y privacionee. Antañ.o, en
cuyo teatro es la pestilente acelos combates :florales el pueblo
quia llamada con demasiada beguardaba una actitud, en gene·
nevolencia,canalde Santa Anita,
ral, respetuosa, cuando no hay, por último, la de las amapobía un chusco lleno de sana alelas, de carácter místico y religio·
gría que se atrevía á romper la
'.!O¡ pues bien, todas ellas van en
armonía expectante proclamada
completa decadencia y tienden á
de una manera implícita por el
desaparecer. ¿Por qué? Porque
elemento oficial.
todas estas fiestas deberían ser
De esta guisa, el pueblo estaba
de carácter eminent.emente nacondenado á ver y oír, y de vez
nional, y deberían tender á un
en cuando, según la simpatía de
bien ético ó estético, religioso 6
cada quien ante el guardián del
comercial¡ pero faltando todos
orden público, se les dt:jaba esestos requisitos y haciendo esas
cojer alguna flor marchita caída
fiestas por mera diversión, unas y
en el arroyo. En cambio, las daotras para prestarle culto á Ba·
mas, en sus charolados coches
co, irremisiblemente desaparecombatían con verdadero sigilo,
ceran, como han desaparecido
tanta era su abstención de acotantas otras que ahora echamos
metividad, tal vez por el t emo.r
de menos.
de deshacer sus prendidas toiEn México tenemos verdadelettes, mientras los caballeros
ro culto por ia~ flores. Aquel
empirotados en sus breaks, con
que espíe 6 husmee á traves de
sus chisteras de quiensabe cuan·
las puertas y ventanas de cualtos reflejos, guiaban sus cabaquiera habitación por más hullos con toda la parsimonia de un .cochero de casa grat1de. ¿Se- mild~ 9ue sea, verá los tiestos cargados de flores y percibirá el
ría esta seriedad producto de la dictadura?
exq.u~sito aro~a que ellas despiden; pero este culto si bien PS
Francamente, no sabemos qué preferir. en e~t.as fiestas ?ª~i espm_tual ~n c1e!to modo, no trae aparejado ninguna utilidad
nacionales· si la austeridad cortesana antigua o el gorro frigio practica m mucho menos artística y religiosa.
encasquet¡do á las orejas del pueblo, como. sucede hoy día.
Si las flores prestan algún servicio social siendo de terceros
No queremos decír que estuviera deslucido el combate; como en las lid.es de amor y de ~ehículo al travi~so Cupido, ampa·
siempre, se derramaron las canastas desbordantes de .~ores, se rando baJo su corolas las ligas de la amistad y sosteniendo en
prodigaron las peonías blancas y
los espíritus olvidadizos el reenea.ruadas, los jacintos y mag·
cuerdo de los muertos ¿que munolias perfumados, arrojados
cho que tambien rindiésemos
por aristocráticas manos, el Ji.
culto á las plantas, que tambien
río, al que según decires, jamás
dán flores, y que son de verdanudo imitar Salomón con todas
dera utilidad en las ciencias y
sus riquezas, las dalias netaen las artes? ( aunque á- veces
mente mexicanas y las crisanson dañ.inas: hay blancas flores
temas y margaritas que eran disque dan el opio y la «belladoparados con la misma. tranquina,, es peligrosa en ciertas ocalidad con qu e se dispara un 30
siones) pero de ninguna mane-30, en plena revolución.
ra ameritarían todas estas cuaPor la noche, á la lu z de los
lidades de plantas y flores que
loquillos, se podría.cantar como
se les consagrara alguna fiesta
el poeta:
nacional en estas épocas, no digamos por nosotro!', que ni si¿Ves mil luces cintilantes,
quiera
por los pueblos más civitan brillantes cual coquetas,
lizado:i
de la tierra, pues ello
núnca fijas, siempre errantes?
implicaría
una cultura de la
l Es que vuelan las violetas!
que desgraciadamente estamol:!
muy lejos.
En el fragor del combate pu¿Por qué no instituímos la
dimos también distinguir algufiesta de los árboles? En estos
nos girasoles y heliotropos, que
al decir de los botánicos y según
tiempos en que se talon los bosques sin compasión ni modera·
indican sus nombres, siempre
ción, en que se derrumban esos
dan su cara al sol naci ente¡ vipalacios siempre verdes, organimos asimismo flores de calabaza, trepadoras y enredadoras,
zando esa fiesta cumpliríamos
muchas lilas, algunos narcizos,
cada quien con uno de los re·
Y fué tan popular la fiel!ta, que
quisitos del proverbio árabe:
plantar un árbol.
en c6mica combinación con las
florE&gt;s, iban y venían los lechuguinos en contubernio con ajos y
LEOPOLDO ZAMORA.
cebollas.
Los claveles rojos emblemas
del expirante reyismo ya no
iban prendidos en las solapas de
los caballeros, sino que volaban

***

�~ , c: "' C: ....

--·------,.

...... - - - - - - - - ~ - - - - - - - ~ -

TEAT~OS
CANTARES

VII
Me lo dijo el Padre Cura:
-No mires más esos &lt;'jos
que es tu perdición segura.

I

VIII
Dijate de muchachas,
que estás muy viejo,
y el ave no hace nidos
en arbol seco.

Te acercas cuando no puedo
ayudarte en el camine,
¡qué tarde nos encontramos!
¡qué tarde nos conocimoel

II
-¡ Alerta!-dicen tus ojos.
--¡Alerta estoyl-les contesto
¡mas si empiezan el ataq11e
yo sé que no me defiendo I
III
Se ha disgustado conmigo
una rosa muy bonita,
porque le ensefié tu cara .... .
¡y está llorando de envidia!

ENRIQUE DE NIEVA.

VIDA TEATRAL
_,....~~-

Vfrginia Fáb1·egas en el Arbeu.-

«LA TIERRA DEL soL, »

en el Principal.

to de esta clase de obras. De la pintura demasiado vivida de seres repulsi~os, por otra parte harto insignificantes, y de eu acumulación, poco artística, deben huir los verdaderos autores dramáticos.
La interpretaci6n de Hacía la dicha fné muy discreta Virginia
Fábregas muy bian en el papel de Gloria. El gesto doluroso, el
ademan desesperado sobrismente artístico, lo realiz6 Virginia con gran aplau' ~ _ ...
so de la concurrencia Todos los artís-~, '-:.t ,()
tas cumplieron, distinguiéndose, espeI l "~._
cialmente,
Gerardo Nieva, Galé y Váz·
,
f';l
.~
ig
quez.

El arte dramático, que desatentado y perdido andaba por estas comarcas, tiene ya un refugio: el Arbeu. Los carteles de
espectáculos no brindan -ya solamente al público saint:tillos y
piececitas de género chico, que si bien llenan un hueco coneiderable en las tendencias de una gran parte del público, no son
suficientes para satisfacer las ansias de un arte más elevado que
animan á un grupo considerable de
gente culta.
Virginia Fábregas, con muy buen
tino, sigue llevando á la práctica su
nunca bien ponderado afán de hacer
conocer á sus c0mpatriotas las últimas
novedades dramáticas. En la semana
\"' l,
Singular tino han revelado Perrin
actual ha estrenado tres obras: Hacia la
y Palacios y el maestro Ca lleja produdicha,de L6pez Pinillos, La luna de miel,
ciendo obras de género chico, del género
de Emilio Mario y La danza de la muerte,
de ,, El Paí.~ de las Hadas» y &lt;&lt; Lrl Tierra
de L6pez Barbadillo y Cu.stodio. ¡Un
del sol,&gt;. Un libreto gracioso, bien salverdadero tour de force!
pimentado y unos cuantos números de
El señor L6pez Pinillos, Parmeno, ha
música alegre y retozona, constituyen
trasladado á la escena, con bastante tael ideal de los tandófilos. Asi, pues, de·
lento, algunas costumbres madrileñas,
ben de estar de plácemes ahora. La
bastante poco simpáticas. Hacia la ditierra del sol, abunda en chistes de cierto
cha, es una comedia que, en cuanto á
ingenio-andaluces, e3 claro.-algunos
la técnica del procedimiento, nada de·
demasiado
subidos de color y en tan·
jaque desear. Los acontecimientos se
gos, cancioncilla@, bailes orientale~,. se·
suceden facilmente y el desarrollo de
villanos y hasta fantásti cos. En suma:
ellos produce en el público un gran inuna joya, ...... gophir.
terés. Esto, por si solo, ya es un mériEl público la recibió alborozado.
to bastante apreciable, si bien el arguAplaudi6 entusiasmado é hizo repetir
mento no fü precisamente original,
la noche del estreno todos los .números
aunque esté revestido con una forma
novedoaa.
Je música: lo que significa un exitazo,
y, en honor de la verdad, justificado.
Pero en mi humilde concepto, el auEl primer cuadro muy gracioso y bien
tor de Hacta la dicha, acumul6 sobrahecho, tiene una serenata c6mica muy
damente los colores sombríos, sin ninbonita; los números de las viejas ricas,
guna necesidad. Para rodear á Gloria,
de los abanicos y de los vinos, muy
muchacha huérfana , cuya desgracia la
agra.dablee. Los mejorés aplausos fue·
ha obligado á aceptar el refugio ofreciron dedicados á Soledad Alvarez, muy
do por unos malos parientes, de una
guapa y bien vestida y á la hermosa
atm6sfera acre y desapasible, no era
Acacia Guerra, en el lindo preg6n de
indispensable rodearla de tantos persolos claveles.
najes ediosos. ' El lascivo, el colérico, el
Bonitas decoraciones y bonitos trajes.
soi¿tener, el egoísta, el vicioso, el malvado, todos tienen un digno represenLUIS ZAMORA PLOWES.
tante en esta comedia. Y hasta los dos
1JJT""1JJT""1JJT""1JJT""1JJT""1JJT""
Soledad Alvarez en "La tierra del sol."
únicc,J personajes que hubieran podido
Un pedante, que como en todo lo
ser simpático:i, el artista bohemio Cesar
demás no era fuerte en la Mitología,
Galan, cuya conducta en la primera mitad de la obra hace inex- solía confundir á Morfeo, dios del st~eño con Orfeom célebre
'
plicable sus últimos generosos arranques! y el viejo acomodati- músico de los tiempos mitol6gicos.
cio y degenerado Finito, que se nos muestra un borracho re·
- ¡Qué noche tan delisiosa he tenido! decía una mañana;
pugnante en el último acto, tienden á ensombrwir el ambiente toda ella la he pasado en brazo3 de Orfeo.
de la casa maldita. Se me dirá que todos estos tipos existen en
- Con M, dijo uno de sus amigos.
Ja vida real y hasta abundantemente; que el autor ha copiado
- Tienes raz6n, Orfeom.
fielmente de la naturaleza. Pe.ro ahí esta justamente el defec·
lll Bravo!!!
~

IX
Te pondré asedio formal
y probaré mi constancia,
porque las plazas más fuertes
poquito á poco se ganan.

,

X

Nifio, no presumas más
y deja la calle á otro,
que no naci6 esa mujer
para quien vale tan poco.

IV
Capullito de Mayo,
que feliz eres,
luciendo en ese pecho
de rosa y nieve.

~~li:re-

LIMPIEZA Y CONFESION

V

Cuando se asoma al balc6n
mi morena antequerana,
se paran los pajarillos
y repican las campanas.

VI
No hay terciopelo suave,
ni hay nieve como la nieve
de esa manita tan blanca
que no quieres que te bese.

Soledad Alvarez en el papel de "El Jerez."

Un patán mugriento y andrajoso nunca se lavaba ni manos, ni cara: era horrible el verle.
«Y ¿por qué no se limpia usted?,&gt;
«Patroncito,&gt;i contest6, «¿por qué me
he de limpiar, si luego hl:l de ensuciarme de nuevo?1i
¡Ah! ¡16gica de loco rematado!
Y bien, mis cuerdos lectores, cuidad
bien que ésta no sea también vueetra
16gica, cuando decfs:
«¿Por qué me he de confesar, si luego he de caer en las mismas faltas?,&gt;

***

0

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TEATRO ARBEU.-"Haeia la dicha."
Gloria, señora Fábregas, y César, señor G. Nieva.

TEATRO ARBEU.-"Hacia la dicha."
Finito, señor Vázquez, y César, señor G. Nieva.

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Cosas idas.-- La Fiesta de San Juan en Pane
_.....................................::·::························:;;:::::.::::::::::::::::::::::::::::::::::::::;:::::::::::"'' ' ' ' ' ' ' ' ' '''''"'''"''"'''''""''"""'"''''Como huracanes-de dos mulas de va-por-pasaban los tranvías madrugadores rumbo al Z6calo, sonando los cascabeles de
las colleras y las desafinadas cornetas de los aurigas. Los simones de velada, con los faroles encendidos, por olvido, al paeo

De «La Pastora,)) escapábase el apetitoso tufillo de los bizcochos recién sacados del horno, y un poco más lelos, ruido de tumulto chocar de cajones llenos de dinero, impelidos con violencia'. arrastre de alpargatas, vocería de viejas y maritornes, y
'
constante pedrisca de panes volcados de
gra~~ M~~ h~~ fumM rimfilm
olorosos y tibios, en la panadería.
Nosotros, los alumn?s de segundo año,
de dos en dos; en camiseta, el cuello del
saquito, lí:vantado; colgada al brazo la
toalla, y envueltos en un peri6dico, los
calzones de baño; medio adormilados
todavía, pero contentos, recorríamos media ciudad y buen trecho de calzada
polvorienta, para asistir á la más amena
de las clases que figuraban en el Pro3pecto del Colegio Mariano-para niño~.
pupilaje,-la clase de nataci6n, á cargo
de un pobre prefecto hecho garabato por
crudelísimo reumatismo, más miope que
un ojo de aguja, y tuberculoso hasta los
tuétanos.
Cada viernes, y an verano, practicá·
bamos- con vejigas, por supuesto,-y
en la alberca Pane, las lecciones te6ricas
que él nos diera, y nos hacía aprender de
memoria, usando un cuadernillo que tenía en el forro la efigie de un buzo. Ahí
en esas aguas públicas, tragando litros,
aprendimos muchas cosas de las que se
escriben en los libros.

r~--~~--~---------------~----~
,,

desigual de un fris6n ciego y nr, un tordillo enano con tumbos
de ebrio, claudicaba para rendir en la pen!iión. '
En las esquinas, junto á uno de esos calderos de lata en for~a de casa, se desayunaban en pie cargadores y arteeanos, ingiriendo hasta medio litro de infusi6n de cafe clarinete ó de hojas
de naranjo, reforzadas con «aguardiente de arder.&gt;&gt;
Mucho movimianto en el barrio: voceaban los indígenas vendeaores de mantequillas; transitaban largas recuas cargadas de
m~rillos y ventrudas ollas, y lentos pollinos que dejaban tras sí
el mtenso olor de la cebolla, que era su carga. Requemadas indias de dientes blancos, y pies desnudos y
arracadas de plata, con grandes sombreros
de palma echados hacia atrás, y el chico
á cuestas, liado en el rebozo, pasaban al
trote menudo, llena de mojados claveles
de chinampa su batea de palo barnizado.
El jaletinero, con la tijera al hombro y
vacío el cajoncillo de su nocturna mercancía, ayudaba al mozo de cordel de una
tamalera, á dejar por tierra la olla enorme
y caliente, vendada con sábanas como algún hidr6pico salido del baño, 6 á la
guisa de algún emperador azteca listo pa·
ra el entierro.
Aquí sonaban los botes del rocinante de
un lechero, allá ofrecía sus camotes un
vendedor queretano, y, entre tanto, las
campanas se hacían añicos á fuerza de re·
piques, tan inquietas, alegres y vocingleras
en las torres, como en sus jaulas los pajaritos, á los que ponían nuevo alpiste y
agua limpia, en cierta ventana donde, recién regados, alegraban las rejas vetustae,
los tiestos en flor.

***

•
Mexico, socLOl'ogicamente,
de cuerpo entero, sin velos de nin·
guna clase, al natural, se muestra en los balnearios.
El padre que tomaba de la muñeca al chicuelo tembloroso, de
dolorosa flacura, al chicuelo que gimoteaba, para lanzarlo de un
er,npellón á la cuchilla, diciendo:-¡Aprenda á ser hombre! Ya
no le tiene miedo ni á las piezas obscuras ni á los perros sin bozal, y es. preciso que no le haga ascos al agua fría; ese padre daba
u.na lección sobre como algunos entienden el valor en la infan·
I

•

•

Cia.

El señor gordo que pedía su jab6n color de rosa y lo guarda-

***

En tanto que unos le
limaban, rebajaban, rebanaban, calaban y pulían los callos, 6 entregaban 1os contraídos
-pies á la mano experla de un criado e3pecialista en cantería ; en
tanto que unos hacían cristos con las bala11, otros se vaciaban en
~ pelo ambos frasquitos de la bao deja, el del agua de olor y'el
del aceite aromatizado con jazmín de tlapalería.
Eso era el público de agua fría, el público despreocupado, el
imprudente, el que está creyendo que la vida retoña y se juega
con lo, enfriamientos, y el clima de México se presta á hacer
locuras; por otros departamento3 del balneario, desfilaban per·
sonas tan timoratas y conservadoras, como
percudidas; la falange del agua tibia , del 1I
baño de aseo trimestral, la acompañada 1'
por doméstico con petaquilla repleta de '
paños, f ricci6n de alcohol alcanforado, peto
de franela, parche poroso y demás precauciones en caso de nublado, 6 baja inesperada de la temperatura.

***

***

En esa hora contrastaban la virginidad
dorada de la luz y el polvo barredizo que
las porteras levantan cc1n torpes escohas; lo azul del cielo y lo
tenebroso de algunas acceeorias que arrojaban á la calle el aire
confinado de una ergástula; lo encendido de flores y frondas, y
lo amarillo de gentes anémicas, rebujadas en viejas mantas,
sucias, fumando ya antes del deeayuno .... ., En esa hora en que
pétalos y alas pregonan las alegrías de la m1ñana, acentuaban
su fúnebre aspecto ventrudas damas de luctuosa enagua llena de
lamparones; esteáricas beatas, de nariz episcopal y diente verde; quintañonas vírgenes de hueso duro y largo, ojo torcido y
acre gesto, ya de vuelta de la misa de alba.

cudidas y haciendo rehilete, por falta de toalla, y coincidía su
ausencia con la pérdida de un cinturón y un par de zapatos, era
saludable enseñanza sobre los piratas de agua dulce ... .. .
Por el estanque, como por la vida-que es un piélago de lágrimas, sin ropa,-desfilaba un buen número de ejemplares;
gentes que hacían el muerto, y tímidos que no se soltaban de la
cuerda; señoritos seguidos de mozo con cesta y muda de lino, é
infelices que se revestían muy despacio, para no deshacer las camibetas, que parecían,
no de punto de media,
sino de punto de Alez6n, por lo caladas ;
mientras unos hacían
monerías entre dos
aguas, otros, sofocados,
escupiendo bueyes de
gargarismo , pujando ,
derrochando hercúlea
energía, pataleaban para no hundirse, sostenidos por la barbilla por
un maestro de natación.
-¡Nado como un lin·
gote de iridio!. .....
-¡ Harta práctica,
don Práxedes, y dentro
de tre:1 meses, ni la
espuma le vemos !

ha devot~~ente, y antes de meterse al agua tomaba un trago de
la escur!1d1za de la regadera y se hacía una cruz en el pecho:con
la recogida de un charco, y antes de hundirse, tanteaba la tem·
peratu.ra del eleme~to con la p~nJ~ del pie, ése daba muda con·
ferencia sobre las ideas espec1ahs1mas que sobre hidroterapia
profesa una gran mayoría.
'
Aque! otro pelado, de manos aceitosas, pies fangoeos y pig·
mento color de betún en los repliegues de la piel· el que nadaba como anguila, el que se echaba desde el relox 'el que sacaba
del fondo monedas y bar:i.tijas y se secaba uomo Íos perros, á sa·

B.ijaban del tranvía descubierto, suelto
el pelo, varias damas; unas con niños de
respeto, otras con acompañamiento de marido, muchas perfectamente solas; llevaban petaquillas todas ellas, con peine, ce·
pillo, polvera, alumbre, alcohol, vaselina,
pomada, tuétano, unto, yemas de huevo,
la mar de cosméticos y adobos para el pelo
y para la piel.. ....
-¿Yo? ¿Acaso no lo sabes, chico? Tú eres
nuevo en la casa. Pa mí el ruso, que pago
doble; vinagre aromático, jab6n fino y una
polla batida!
Y arrastrando la bata pecho de t6rtola, y
luciendo al sol del jardín la rubia melena
gaditana, atravesaba, sembrando el silencio
y los comentarios después, una chica á quien
cierto señor que iba á curarse de una noche
onomástica, con surprise party y lunch
champafia, le decía:
-Adi6s, presunta Venus, que vas á surgir arrobadora de las
espumas.
Y se soltaba cantando: ¡Y al veer .... en la inmensa llanura
del maar !...... con esa propensión de los ebrios á declararse n~utas 6 personajes de ((Marina,)) cerca de los charcos ó de los sifones, de todo lo que sea ó contenga líquidos.
Seguido del Administrador, del encargado del pespa?ho, del
Jefe de Movimiento del Circuito de Baños, de varios amigos, del

boleador, del que daba el masaje y del encargado de la cantina,
caminaba despacio, olímpico, altanero, un alto personaje ......
- ¡E~ el que ha tomado para él solo el turco!-decían las gentes absortas, creyendo que ese baño era algo extraoriental, célico, despampanante, de las mil y una noches ... ...
Afuera, en la calle, las lecciones seguían; familias enteras esperaban los carros de tracci6n animal; las señoras, con toallas
á la espalda, escurriendo hebras de agua de
largas cabelleras 6 de
irrisorias colitas de rata;
trascendiendo á velutina
6 á agua de toronjil;
unas chapeadas de mo·
rado e n 1os ~carrillos,
otras más amarillas qne
antes de enjabonarse.
Algunos parecían haber
surgido, no de un estanque de placer, sino de la
Estigia, eran las enferm as que, después de
ofrecer un criadito más
á sus amistades, 6 de escapar de algo grave, ha·
cían su -primera visita al
baño público.

***

A un paso, envuella11
en humazo denso, al
amor de toldos deshilachados, en negros y ro· 1
tos anafes, con manos
toscas llenas de anillos
de cobre y de coyol, revolvían sus fritangas
&lt;Clas chimoleras,» y en me~illa empapa.da, de palo blanco, llenaba sus barrilitos de colores el pulquero de la acera.
--Parnn charros, que aquí hay agua ...... y no de tina ......
Por prescripción facultativa, habían tomado nn baño largo
algunos de los presentes, y perfectamente «Koeipes,)) sentían una
acometida del apetito desordenado, de la gula, y echando á perder el programa curativo, á dos manos, doblado el cuerpo para
no manchar la falda ó el pantal6n, se batían con un taco minero
6 con una torta compuesta, compuesta de
queso de puerco y miserere .... ... ¡Lecci6n
de higiene popular!
Parejas tiernas que cuchicheaban á la
sombra de un árbol; dieimulada entrega
de monedas del galán á la dama; él se va
11! estanque; ella, al tibio con ropa ..... así
comenzaban muchos idilios: con un baño .. ....
El baño para mucha gente de poca entidad, asume el carácter de una ceremonia
ca~i religiosa, de una abluci6n previa para
grandes empresas .. .... desconfiad de la gata
puerca por atavismo, que, sin motivo apa·
I
rente, se despercude, algo solemne trae entre manos ...... por eso se llama «gata, » por
1rn horror al agua.
Tan es así, que solo el día de San Juan,
y eso por rendir culto á viejísimas supera·
ticiones, por fomentar 61 crecimiento de la
mata de pelo, por dejar al diablo entre las
hebras del estropajo y tener la garantía de
no morir ahogadas ni ccpor bebedizo,» solo
ese día de músicas de cuerda, de peritas re·
galadas, de jab6n dorado, de aguas de olore3 y de flores, y de general remojo, se
quedan vacías las cocinas y cuartos de la
azotea; ellas se ponen ropa limpia, andan
con ella todo el día, y la guarda'n al siguiente, «para cuando de nuevo se ofrezca.»
El día de San Juan daba Pane interesantísimas lecciones de
costumbres populares; muchos clientes, ese día, del balneario.
aunque fuesen buenos nadadores, morían ahogados en agua miel;
que en ella, ni con hules se sale á flote.
¡Pane .... .. 1 Parece que va á clausurarse el popular balneario,
que, en honor de la verdad y para orgullo de la capital, había
perdido muchú de su importancia: habla muy en favor de la

�higiene pública, que
todo el mundo se ·
bañe en casa; á Pane lo llorarán, no
ror sus tinas, sino
por rns tinacales de
los días de San Juan
y de San Pedro, todos aquellos percudidos que, una vez
al año, se clavaban
en la cuchilla, todos esos á quienee
hoy tienen que remitir por cordillera
l o s gendarme~, al

baño gratis, para
prevenir el tifo. ·
-Adiós, Pane,
hasta el viernes,digamos ahora, como los alumnos del
Colegio Mariano,
cuando el Prefecto.
Profesor denatación
teórica, gritaba:
- ¡ .3eñores ! ¡ A
formar, de dos tn
fondo, marchen!. ...
¿No olvidan toalla
alguna?
Angel del Ca mpo.

.~

1\' ..
.,_.

Un Consejo de Ministros celebrado junto al lecho de M. Monis, jefe del Gabinete francés
que acaba de dimitir.

Exposición Int~rnacionll deTurín de~19n.~
!Vista parcial.

A VIRGILIO
¡Virgilio! ¡Mi poeta! ¡Mi divino maestro!
De la ciudad huyamos, que con trago sinie.stro
con sus marmóreos brazos, abiertas las pupilas,
del turbio Sena oprime las ondas intranquilas;
Lutecia, en tus edades humilde, y que hoy, haciendo
rodar sus mil cuadrigas con formidable estruendo:
lanza, doquier su imagen esclarecida asoma,
más claridad que Atenas, y más clamor que Roma.
Para ti, que en las selvas, filtrado entre las ramas,
tu verso, cual rocío benéfico, derramas,
para tí, cuyo numen llena, al soñar, mi mente,
hallé un rinc6n, do ríe la hierba floreciente.
Entre Bue y el cerca.no Meud6n- y cuando digo
Meudón, entiende Tibur, ¡oh cariñoso amigo!hay un púdico valle, que duerme reclinado
en las pendientes faldas de uno y otro collado;
albergue delicioso de tímidos amantes,
lleno de aguas dormidas y ramas ondulantes,
donde en vano sus hondas cavernas y enramadas
hiere el sol meridiano con flechas inflamadas.
Por tí busqué ese albergue, ufano, satisfecho,
en los ojos la aurora, y el amor en el pecho;
por tí busqué ese albergue, ron la mujer que sabe
de todos mis secretos la misteriosa clave,
la que, conmigo á solas, en la selva bravía,
~ i yo fuera su Galo, mi Lícoris sería.
Flor guarda ella en el alma de sin igual pureza,
el amor inefable de la Naturaleza!
Ama, como nosotros, los ecos adormidos,
y el piar, en las ramas, de los cultos nidos;
y en el fondo del valle, al crepúsculo vago:
las cumbres reflejadas en el cristal del lago;
y cuando el tibio ocaso ya su arrebol marchita,
los pantanos que el paso del caminante irrita;
y el antro enmarañado de caprichosa hiedra,
boca deforme que abre mandíbulas de piedra;
y los montes, los prados, los vergeles amenos,
los amplios horizontes, de resplandores llenos!
Pues la englantina, ¡oh, vate!, ya rompe el tierno broche,
iremos, si tú quieres, iremos cada noche;
sin turbar de las sombras el plácido quietismo,
iremos los tres juntos, 6 los dos, que es lo mismo,
á aquellas soledades, y entre los verdes ramos
quizás sus misteriosos secretos sorprendamos.
Donde el bosque clarea, donde el árbol nudoso
perfil toma, en la sombra, humano y espantoso
dejando que en el musgo se apague, hecha ceniza,

. "
Protagonistas de la nueva ópera~r«s·b
1 ena.
En medio aparece la famosa Cavalieri.

la hoguera abandonada, que ya el pastor no atiza,
oyendo sus cantares perderse en la espesura:
á los lunares rayos, 6 en la tiniebla obscura,
y mirando á hurtadillas, serán nuestro recreo
los sátiros, que imita danzando Alfesibeo.
~~~~-+~~~~-

SON AMBULAS
Amo á las enlutadas, las rubias enlutadas,
Las lentas enlutadas. de faz pálida y seria:
Son como margaritas por el capuz nimbadas
De una 16brega noche de llanto y de miseria.
Las amo ávido y místico. Cuando contemplo alguna
Que va con lento paso, los ojos siempre fijos
En expectral recuerdo, quisiérala hacer una
Madona de mis ritos carnales y prolijos.
Son como mis tristezas, silenciosas y hondas,
Como mis desventuras, nobles, graves, serenas.
No ríen, para ellas murieron las Giocondas,
Ni llor&amp;.n, elegiacas, como las Magdalenas.
Las amo porque al oro de sus ducales teEtas
Juntan la lobreguez claustral, sus luengos mantos,
Y esos son los colores que llevan en las fiestas
De mi espíritu enfermo, mie sueños y mis cantos.
Porque en los desvaríos de mi mente insenEata
Soñé en ungirme todo con Bus áureas melenas,
Soñé en poner de un ósculo la mácula escarlata
En su estelar blancura de castas azucenas.
Anhelé de sus bocas un sollozo de angustia,
Sin cantar á Bus almas del amor la lisonja;
Anhelé la morbosa lascivia, rosa mustia,
De un eremita antiguo flagelando á una monja.
Asilan bajo el ala funeraria del manto,
Morbidece3 de Aspasias, ir de sacerdotisas
El azul infinito de sus ojos sin llanto
Tiene éxtasis videntes de angustias profefüas.
Cuando las insaciables fauces del cementerio
Con el vaho del túmulo, aduerman mi delirio,
Si veis bajo la luna, todo enigma y misterio,
La cabellera rubia, la faz color de cirio,
Ir silenciosa y lenta una bella enlutada
Con. los ojos azules muy tristes y muy fijos,
Decid: c,Esa es el alma de un loco va extraviada
Tras de alguna quimera de sus su~ños proiijos. »
México, 22 junio 1911.
FRANCISCO BUITRAGO
Nicaragüense.

DIAZ,

1.

,

EL ASUNTO MARROQUI.-El gran visir Gladui, que ha caído en desgracia.

�EL AR TE DEL COMEDIANTE.
MEMORIAS DE COQUELIN [AINE.]
(Coquelin Ainé era más que un cómico célebre: era escritor. He aqui algunos fragmentos
de un entretenido y curioso estudio que consagró á su arte,
en el cual se analiza ingeniosamente á si mismo.)
.............................. ~ · · · · · ·..........................

. Ciertos críticos me han reprochado amargamente el que quiNada de ab~oluto debe haber en el teatro; sin embago, hay mil
siera invadir el género serio. Por ese lado, mi conciencia de ar- maneras de dirigir, medir, extinguir, según la situación, esta fi.
tista está tranquila. Sólo he representado los papeles que he po· jeza de la mirada, que re.comiendo á quien quiera o_írme. El ojo
dido reprPsentar. ¿Acaso me han visto hacer los de efiamorados? debe estar siempre en acción; pero puede escuchar sm que lo paNunca JEAN DAC1ER es un carácter. ¿Es por ventura un enamo- rezca; puede que no parezca escuchar en absoluto. Por ej~mplo,
rado EL TROVADOR DE CRÉMONA? Piro no lo aman; es jorobado. si tenéis que representar, en MADEMOISELLE DE LA SEIGLTERE, la
¿Y CHAllHLLAc? Es un original, es una especie de apóstol con bi- esce~1a en que el marqués recibe, en presencia del abogado Desgotes que espía un momento de locura moralizando a~esinos y á tournelles, la carta que éste le ha enviado, es presiso que Desquien sólo se llE:ga á amar en el desenlace. Ei! un papel de apos- tournelles, finja ignorar lo significa ese papel; pero es necesario
tura y diceión, no de paRión ni entusiasmo. Y GRINGOIRE, el que estudie en la fisonomía del marqué~ la impresión que su lecdesgraciado poeta de3tinado á la horca. ¿es quizá un enamorado? tura produce. Cada vez, pues, que el marqués tiene la nariz en-¡No es hermoso! es la palabra que recoje á la primeramira- cima del papel, el abogado, con inteligente mirada, lo observa á
rada de la dama.
hurtadillas ó más bien leé y parece decir:
Ahí estoy, pues, en mi elemento y si logro hacerme amar en
-¡ Pues bien! ¿ qué pensais de eso, señor marqués?
seguida, buena parte toman en ello la poesia y la compasión.
Si el marqués, por el contrario, furioso suspende su lectura y
Es porque canto, porque me transformo ..... s los ojos de la mira al abogado, la mirada de éste lle hace vaga, el párpado se
hermosa, se entiende.
extasía como en un ensueño, persiguiendo tal vt&gt;z una idea que
Hay actore3 que se dedioan á la prosa; los hay que prefieren se evapora hacia el cielo, ó quizí alguna mosca que pasa, y,
el lirismo: mi ambición es ser de los últicuanto más se irrita el marqué1,1, tanto mamos. Tal vez se debe esto en gran parte á
yor debe ser la apariencia de inocencia y
mis amigo~ poetaíl. ¡Tantas veces me han
serenidad en la mirada de su adversario.
confiado sm versos para recitarlos! Yacafütudiad vuestro papel, penetrad en la
so el más culpable es el más lírico de topiel
de vuestro personaje; pero al entrar
dos, el buen maestro Banville, padre de mi
no
abdiquéis. Conservad la dirección,
allí
Gringoire, cuyo divino SÓCRATES y cuyas
Que
vuestro
SEGUNDO sÉR llore ó ría, que se
aladas estrofas he tenido la dicha de hacer
exalte hasta la locura, que sufra ha:ita la
aplaudir.
muerte ... pero siempre bajo la vigilancia
Una palabra ahora sobre la fisonomía
de vuestro primer sér, siempre impasible
del actor en la escena. Es la mirada la que
y dentro de los límites que ha deliberado
la resume; ella es la luz, la transparencia
y prescrito de antemano.
la vida. Allí es donde el público os quiere
Debéis encontrar la expresión una vez
descifrar: mostraros en ella por entero. Si
por
todas : á vos os toca regularla de madejais la mirada sin expr~sión, distraída,
nera
que podáis cogerla idéntica á vuestro
vaga, errátil, el público se ·desorienta, no
tipo,
dónde y cuándo os agrade. El comesabe dónde está y se pregunta:
diante
no debe perder nunca la conciencia
-¡Hola! Parece que no está escuchan·
de
sí
mismo.
Es falso, es ridículo pensar
do .. .... ¿Qué le pasa? ...... Observa la sa·
que
el
colmo
del
arte consi1&gt;ta en olvidar
la ...... ¿A quién estará mirando? ...... ¡Ah!
se
ésta
delante
del público. Si os inque
es á aquella señora del palco ...... Ahora
Coquelín (Ainé.)
dentificáis con vuestro papel hasta el punmira los frisos ..... ¡Cáspita!si habrá in·
to de preguotaros ¿quién es esa gente? al
cendio !-Y mientras el público se hace esas y otras re.flexioneil, verá los espectadore3, y de no .iaber á dónde estáis: no sois un
¿en qué queda la pieza? Suponed que vais á relatar algo: que actor sino un loco.
vuestra mirada ESTÉ VIENDO lo que contáis y el público lo verá
Y un loco peligroso. ¡Figuraos á Harpagón que la emprende
reflejado en vuestra mirada. Es ésta la razón porqne no debéis
contra
los asistentes de la orquesta y les exige la pronta devolununcil. hacer un relato estando de perfil. Si lo empezáis de perfil,
ción
de
su muy amado cofre! El arte, lo repito no es identificahaciendo frente á vuestro interlocutor, tratad de volveros poco á ción, sino
representación.
poco bácia el público; vuestros ojos se fijarán en un punto del
El famoso axioma: "Si quieres hacermP. llorar, llora tú", no
que no deberán separarse, pues es ahí donde veis fo lque e1,tais
contando. Esa mirada fija mantiene suspenso al público sobre es, pues, aplicable al cómico. Si lloráis de veras, bien pudiera
lo que decis. Lo que vais á decir está allí antes de que llegue á aconteceros que os devolvieran un eco de sonoras carcajadas,
vuestros labios, y la palabra solamente hará penetrar después pues el dolor hace muecas. Comprendo que un joven, debutan·
en la atención del espectador el rasgo revelado ya por la mirada. te, pierda la concieficia de sí mismo; inquieto por su propia suer·
Esta fijeza no debe ser menor cuando escucbais. Si vuestra te, confunde las emociones peraonales con las que tiene que ex·
mirada no sigue lo que dice vuestro interlocutor, el público no prePar; eso me ha sucedido á mí como á todo mundo y no me
da importancia álo que no escucbais voz mismo con atención, ó desagrada recordarlo, pues tenía diecisiete años. Pisaba la esce·
na por primera vez y representaba PAUVRE JACQUEs: Pauvre Jac·
bien quedará estrañado de vuestra indiferencia.
ques
es un infeliz músico que pierde la razón á consecuencia de
¿Quién podría soportar que Horacio diera la espalda al público durante las imprecaci()nes de Camila? Ya me sé yo lo que un amor desgraciado. (Se ve ya mi tendencia á los papeles dra·
más de alguno podrá decir sobre eatos EFEC'ros DE ESPALDAS. máticos). La emoción. me ahogaba. Representé, sin embargo,
Hay ciertos actores, muy bien dotados plásticamente, que tienen hice llorar mucho .... pero entre bastidores me sentí mal.. .. Es
particular afición á tales efecto?, la espalda tiene medios de ex- una historia de conscripto y nada más. Si algo semPjante me
presarse: se encoje, se enderza, se encorva y hasta puede parecer sucediera ahora, me consideraría deshonrado. Un cómico expe que escucha; pero, cuando una amante exasperada os lanza al rimentado debe estar á cubierto de estos accidentes.
rostro treinta versos de insultos formidables, el público no quieBien eé que hay eminentes artistas que refutan esta teoría.
re ver la expresión de vuestra espalda; no será en ella en donde Recuerdo una repuesta muy al caso· dada por una dama inglesa
leerá el movimiento creciente de sorpresa, indignación, cólera, á la señora Ristori, que sostenía que para poder reptesentar bien
hasta el paroxismo en que se desencadenará el asesinato. No lo- una cosa era preciso sentirla en realidad.
grareis jamás que vuestra espalda tenga tantos recur,ios como d
-Sin embargo, dijo Miss I.. .. . ¿cuándo muere Ud. en la es·
ojo para expresar esos matices, y el público, á la vista de vues- cena?
tra espalda, creerá que os burlais francamente de Corneille ó de
Evidentemente, la señora Ristori no moría, hacía como si tal
la concurrencia.
y lo hacía muy bien, pues lo había estudiado perfectamente: ha-

BI..t .R.~TE t&gt;EI..t CON{Et&gt;I.R.f4TE

bía compuesto, fijado y arregla?º su muerte .de antema.no y la do, Coquelin, y que tu soberbia amistad no quería colocar á una
prudente distancia de las obras maestras. Pero ya no tengo va·
re¡.,etía á las mil maravillas, temendo su propia cabeza viva.
lor
para reprochartelo hoy y siento bien que no encont~aremos
COQUELI N (AINE)
ya de ews comediantes fervientes cuyo defecto es admirar demasiado lo que tienen que decir.
.
¡Ah!
qué
intrépido
amigo
eras!
Te
estimaban
los hombres de
UNAMOS Á ESTA PÁGINA EL CONMOVEDOR ADIÓS LLEVADO Á LA
TUMBA DE CoQUKLIN POR MR. EDMOND RosTAND ...... EsTA Estado y yo sé porqué: se conmovían, encantaban y_deslumbra·
CONMOVEDORA CEREMONIA TENÍA POR MARCO LA CASA DE RE· ban por lo que les exigías sin ces~r, nu~ca para tí, inempre p_ara
TIRO DE LOS CÓMICOS, FUNDADA POR EL ARTJSTA, LA VIEJA los demás, y por todas las cosas Justas o buenas que tu v_oz 1.m·
IGLESIA y lt.:L PEQUKÑO DE COUILLY. PRONUNCIARON HERMOSOS periosa y alegre los obligabas é ejecutar. Loe que han eJermdo
DISCURSOS LOS SEÑORES RoBER'l' DE FLERS, POR LA 80CIEDAD el poder te han amado porque conocían en todo lo que les peDE AUTORES ADOLPHE BRISSON, POR LA CRÍTICA, J ULES días tu magnífico desinteréd.
· Ah! ·Y ese hombre vivía¡ IY está ahí! ¡Que duerma en este
'DEL
'r EA'fRO FRA~CES,
' GAIL·
CLARETIE, EN' REPRESENTACION
he~mos~
jardín. Sus viejos cómicos l? g?ardan. Y loe p_oetas
HARH y LOURENCON, AMIGOS DEL DIFUNTO, Y DU·JARDIN·
colocado
cerca de él, en el atauq, a mas de un perso011.Je so'han
BEAUMENTZ, Á NOMBRE DEL GOBIERNO. DESPUÉS, EL PO~TA
EDMOND R,STAND HIZO USO DE LA PALABRA EN ESTOS TER· ñado al que acaban de renunciar darle vida. . .
¡ Adiós, amigo mío! No me cosolaré. ~as hoJas cte~ poema que
MINOS:
te había dado conmovido por verte estimarlo en mas de lo que
¡Ah· Cómo siento hoy no haber sido ejercitado por la noble y yo podía comprender, esas hojas que tocabas aún en la maftana
cruel ~arrera del periodisco para encontrar. en un momento, ,en de tu muerte y á las cuale3 me has hecho el honor de ?eber tus
las peores desgracias, las palabras que necesito! Pero. Y? i;?Y solo últimas alegrías, esas hojas son tuyas ; son tuyas, es decir, a~ora,
capaz de ser un amigo desesperado que no sabe disc1plmar su de tu hijo Juan. Cuando llorando la~ encuentre en medio de
dolor. Por otra parte, todos los q?e 3:quí lloran y que saben en tus papeles, él solo decidirá, de su destmo.
,
qué circunstancias más e~traordmarias ee 11;e ~a arrancado al
dias,
1· AdióQ,, amigo mío' á quien tanto debo! Hace1algunos
, ,
mejor de los amigos y al mas grande ent.re los mterpretes, no p~r- en ese hermoso teatro al que habías dado tu esp en dor. ve1a
a
mitirían que yo tuviera la fuerza suficiente para darle ufi adios tus jóvenes compañero¡¡ ensay~r .Y agru pa~se alrededor _de un l_u ·
demasiado largo.
.
.
gar vacío que te esperaba. Hacia ese vac10 que cambiaba. misSí· Coquelin fué un artista de gemo respland~Ciente. A esta ho- teriosamente de lugar según la marcha de la ernena, _hacia ese
ras; lo están diciendo Moliére y Beaumarchais; Rugo ~ Ba!lo· vacío en que nuestra imaginación_levantada ya tu. querida y gloville le agradecen el haber sido Don César de Bazan y Gn~goire. riosa silueta se lanzaban las miradas y las réplicas. Ahora, la
Pero aún más maravillosa que el arte de e~ta. voz, fue la fe de su vida de los 'que te han amado ~e asemeja á este triste ensayo;
alma, la convicción heroica con que Coquel_m mterpreta una ?bra. nos agitamos y hay allí, en med10 de nosotros, un vacío del que
Y, cuando entre nuestras pobreti prod~cc10.nes con~emporaneas jamás podremos dPjar de hablar.
adoptadas una la servía con una conciencia entus1as~a; no po·
E DMOND ROSTAND.
día sufrir qué 'se dudara de ella: la imponía co~ pasión. ¡~h,
De
la Academia Francesa. )
(
Dios mio! yo conozco muchas obras que tú admirabas demasia·

***

La Campaña Electoral en Qyerétaro.
En estos tiempos
en que los asuntos
políticos son el platillo del día, no pue·
den e xi m i r s e de
tratarlos loa miamos
periódicos ilustra·
dos cuyos fines son
diferentes de los de
loR diarios políticoinformativos.
Pero &lt;cEL TIEMPO
ILUSTRADO)&gt; siempre
ha sido agano á es·
tas notas, y en este
caFo, por efecto de
1a fuerza de las cir·
cunstancias, · se con·
creta á dar cuenta
en esta edición de
que la campaña po·
lítica en Querétaro
se anuncia refiida.
Por una parte, el
candidato oficia 1,
conforme al antiguo
sistema, mantendrá su nombre en la lisa,
mientra el candidato del pueblo será sostenido por éste.

El candidato popular es el señor licenciado don Juan
N. Frías, distinguido jurisconsulto ·
queretano y uno de
los hombres más
populares en el Es·
tado.
Publicamos en
esta misma páp.ina
su retrato, así como
el grupo de la comi ·
sión nombrada por
el «Partido Democrático Queretano»
que postuló al señor Frias. Esa comisión vino deQuerétaro á la capital
con el objeto deconI
ferenciar con los señores don Francisco I. Madero, jefe
supremo de?la revolución y licenciado
ñon F rancisco de la Barra, Presidente de la
Redública. El señor Madero y el señor de la
Bam, recibieron á los comisionados. El señor Frias conferenció con el señor Madero.

�JUAN DE LA BRETE

~1'A LAS /

MI PARROCO Y MI TIO

DAMAS '

Novela premiada por la Academia Francesa
Traáucción autorizada, hecha sobre la 166~ edición, por Ju.e n Mateos, Presbitero. Ilustraciones
de E, Vulliemin. Con licencit:1,
(CO NTlNUA)

tal su elevación, que der.tro de la berlina
no era posible colocarla. Los sombreros,
chiquitos verdaderas monadas que recor·
daban lo~ grandes, pero reuniendo la gracia de que aquéllos carecen. Las ~normes
pamelas de ala plana, muy atractivas pa·
ra la gente joven, y 01308 ot.r~s en forma de
caperuza, también muy or1g10ales.
Después de todo esto? se_p~esenta ahora
una nueva forma, de dimens10nes colosales. Por delante tres plat, recuerda los cascos romanoe, avanzando sobre la frente;
lueao al ala bastante ancha, se añade una
.,, colocada
'
· atras,
' complt
copa,
hacia
e an d o
la línea fuyante el adorno, que parece
querer escaparse. Su perfil es extraño y
deuroutnnt; pero como se atreverán muy
pocas á ponérselo, es probable que lleg~e
á ser consagrado por la suprema elegancia.
Las cintas vuelven á recuperar su puesto sobre todo en los sombreros de mañan~. Las flores siguen· la fa~ta.s~a d~ la es·
tación, y son gigantescas o ~1hput10nses.
El término medio no se admite.

CRONICA DE PARIS

Comprendí perfectamente su idea; pero el buen anciano pretamente, añadiendo: «¡Visita tenemos!» y, eegundos después,
dicaba en desierto. Mis pocos años no me permitían apreciar el
entraban en la pieza el amigo del señor de Pavol y su secretario
fundamento de sus ra zones, y aferrada á mi modo de ver, me de embajada.
decía que e:r1 materia de amarguras nada podía compararse á las
No i;é por qué este empleo se me representaba inseparablede un amor desgraciado.
mente unido á la vejez y á la calvicie. Con todo eso, el señor de
-Si la parroquia del füvol quedara vacante algún día, tal
Kerveloch no sólo carecía de tales defectos, sino que excepto
vez aceptara con gusto trasladarme á ella¡ sólo que ei,a mudanFranci~co I, era el hombre de continente más hermoso y señoza no depende de mí.
ril, que habré visto en mi vida.
-Lo sé; pero mi tío conoce mucho al señor obispo y podrá
Al aparecer en el salón, me asaltó la idea de que aquella caconseguir ese traslado.
beza albergaba proyectos matrimoniales. Tenía treinta años, su
El cura me acompañó, en mi regreso, hasta C...... , y cua ndo
estatura era tan elevada., que Pablo, junto á él, pareció transme vió a0omodada en el elegante landó de mi tío, exclamó:
formarse en un pigmeo; en la expresión de su rostro brillaban
-Adiós, Reinecita. Espero que tenga usted un viaje feliz, y
de tal modo la inteligencia y la altivez, que ni á primera. ni á
desde luego más agradable que el que pudiera hacer en la calesa
Eegunda vista le hubiera otorgado nadie la aureola de la santide Juan. Lleva usted u11 excelente carruaje.
dad. Bastante frío, pero en extremo cortés, tenía porte y moda-Pronto me verá usted en una espléndida quinta,-le repliles de gran personaje, acompañados de tal desembarazo, que al
qué. -Pienso hacer varias novenas para que se nos vaya al cielo instante subyugaron á Blanca.
el párroco de Pavol. Al fin y al cabo es un pensamiento caritaE l ilu,,tre visitante contempló á mi prima con evidentes setivo, porque su excesiva edad le da mucho g_ue padecer. Enton- ñales &lt;le admiraces tendrá usted una hermoea iglesia con su púlpito, señor cura, ción¡ y, cuando,
y no como quiera, sino un gran púlpito.
al levantarsú moLos caballos partieron y yo me incliné tlobre la portezueb del mentos antes de
estribo para seguir mirando á mi párroco que me saludaba con su partida, le ví
la J.Oano, sin acordartle de ponerse el sombrero, á causa de la re- de pie junto á ella,
gocijada esperanza que había invadido su corazón.
noté con ci€rta secreta alegría, que
XVII
era imposible haEsta visita del párroco sólo me produjo un alivio pasajero.
llar una pareja meDesvanecióse rápidamente el efecto saludable de sus palabras jorproporcionada.
y volví á mis negras ideas; por lo quifmi tío, aunque ren~gando
Todos los presecretamente de las mujeres, de las sobrinas, de sus caprichos y sentes debieron de
mala cabeza, comenzó á hablar de llevarme ~ P::i,rís en comp~- pensar como yo,
ñía de Blanca. Pero, vor fortuna, los acontec1m1entos se prec1- porque el se m ·
pitar0n.
. .,
.
hiante de Pablo se
A los pocos días, el señor de Pavol rec1bi.o car!a de un_amigo mostró sombrío al
que le pedía permiso para )levar á la q~unta a u~ senor de dejarnos. Juno toKerveloch, primo suyo y antiguo secretario de embaJada..
có diez veces seConte~tó mi tío, con diligente cortesía, que tendría muc~o guidas el Ultirno
gusto en recibir á tan ilustre visitante é invitarle á almorzar, sm pP-nsarniento de
ocurrírsele tal vez que de ese modo preparaba el acontecimiento Weber, ú otra pieque, dando al traste con sus antiguos planes, debía resucitarme za igualmenteabuá la alegría y á la esperanza.
rrida, señal eviAl tercer día -me sobran motivos para acordarme eterna- dente de hallarse
mente de esa f~cha, célebre en los fastos de mi vida,-hacía un
embargada por alguna grave inquietud; y, entretant'.&gt;, mi tío
tiempo malísimo.
nos observaba con semblante receloso y burlón.
Según nuestra costumbre, estábamos reunidos en el salón.
El diplomático vino, al día siguiente, áalmorzar, invitado por
Blanca, sentada al pie del hogar, se mostraba pensativa y conmi tío; tres días después pidió la mano de Blanca; y habrían
testaba con monosílabos á Pablo. Este tozudo enamor11.do, no pasado dos semanas, cuando escribí al cura:
pudiendo sopottar su destierro, había reaparecido en el Pavol á
«Mi querido párroco: El hombre es un animalucho voluble,
las cuarenta y ocho horas. Mi tío leía su diario y yo me había
movedizo, caprichoso; una veleta que gira, obedeciendo á los
refugiado en el hueco de una ventana.
antojos de la imaginación y de las circunstancias. Cuando digo
Tan pronto trabajaba con nervioso ardor, porque me gustaban
«el hombrei, quiero decir el género humano, entdro y verdadero,
en extremo los trabajos de aguja, como me ponía á contemplar porque mi persona es hoy el susodicho animalejo.
el cielo cubierto de nubarrones y la lluvia que caía sin cesar, ó
«Ya no estoy desesperada; ya se me han quitado las ganas de
escuchaba los bramidos del viento, ese viento de noviembre que
morirme. Ahora el sol vuelve á brillar tan esplendoroso como
lanza gritos tan quejumbrosos. Me sentía fatigada, triste, sin
en mis mejores días; veo en lontananza goces y prosperidades
sombra de presentimiento feliz, no obstante acercároeme en aquel
sin cuento¡ me parece que el universo hace bien en existir y que
momento la mayor ventura imaginable, al trote presuroso de la muerte es una monstruosidad de la naturaleza.
do~ hermosos caballos.
«Blanca SP. casa, señor cura: Blanca se casa con el conde de
De minuto en minuto, y á hurtadillas, echaba un vistazo á
Kerveloch. Y si viera usted qué hermosa pareja hacen los futuPablo, sorprendiéndole siempre en extática contemplación de
ros contrayentes ...... Parecen nacidos el uno para el otro. ¡Oh!
mi prima con tal expresión de embebecimiento, que me daban
pemar que ha faltado el grue.so de una línea, un punto, una
ganas de estrangularle.
,
.
nonada para que el marido fuera Pablo de Conprat!.. .... ¡Un
«¡Qué cara de tonto pone, -me decia,-con eEos OJazos tan
hombre, á quien no quería y á quien tilda Je glotón! ¡Vaya un
fijos, tan embotado~! Sí, pero, á es~r yo en lugar de Blanca, y
rf'paro ! ¿No es natural comer mucho cuando se tiene buen ape·
mirarme él de la misma manera, sm duda había de parecerme
ti to?-Si me pregunta usted cómo se han mudado tan de repen·
simpático y guapetón como nunca. ¡Oh necedad é inconsecuente las cosas en el Pavol, á duras penas podría satisfacerle á uscia humanas!i&gt;
ted. Estoy trastornada, y todo lo que puedo decirle es que un
Y clavé la aguja en la madera del bastidor con tal rahia, que
día
espléndido, un día felicísimo,-llovía á torrentes, pero no
se partió en dos mitades.
importa,-un día digo, de los más lisonjeros augurios, llegó á
En aquel momento oímos el ruido de un carruaje que i.:e aproésta el señor de Kerveloch acompañado de un amigo de mi tío.
ximaba á la quinta. Dobló mi tío el diario, Juno escuchó aten-

( Continuará).

Siempre que visito un gran taller se me
figura que la fantasía de los ~odistos ya
no puede crear nada nuevo sm hacer un
cambio radical de estilo; pero hasta el pre·
sente, sidmpre me he equivocado. Confi~so
sinceramente que ahora de:.eo ( y conmigo
muchas personas de buen gueto) que su
imaginación no se det~nga en la carrera
emprendida por el cammo de las extravagancias ( de mal tono,) porque .como la
esperanza es lo último GUe se pierde, yo
cifro la mía en la. confianza de que al final
de ern vereda estrecha y tortu osa; . donde
tantas veces han t ropezado y ca1do, en·
cuentren campo ancho y abierto que les
ofrezc&amp;. ideaA nuevas para descansar de_ las
fatigas pasadas. Si mi esperanza se realiza,
ya serán poca'! las horas m~las. El verano
se llevará estrecheces y floJedades, y para
el próximo otoño un cambio total de la
moda nos ofrecerá algo muy bonito. Los
artistas piensan como los µoliticos. El otro
día me decía uno quizá el único que no
va al corriente: «Es necesario dejarlos llega r hasta el final, que el público, harto de
excentricidades venga á mí, y entonces.
mis modeloe, ~on su exquisita elegancia,
serán unánimemente proclamados. »

CONDESA

D' ARMONVILLE.

Los que perseveran saben que nada se
mueve para moverse, sino llegar.
Srmto Tornás.

•

Vestido de calle "Marion."
Los vestidos, por el momen~o, hast~ que
llegue la reacción deseada, siguen 'lie~do
estrechos por abajo Y. anch?s por amba.
L réve du jour es abohr los cmturo nee. Las
faÍdas, en un costado ó en el ?e~tro, todas
n sobre otra falda de d1stmto color.
se a bre
.
l'
.,
t
Un detalle nuevo y bomto: empiecemen
del delantero sube hasta desca~sar sobre
los hombros, y la parte superior de las
mangas parece hecha de un solo pedazo
desde el cuello. Se v~n mucho~ menos
cuerpos sin cuello; casi todos lo tienen de
tul Jh.o ó point d' esprit. ,
Para los tailleurs, ademas de Ias tel.as de
dos caras se ma con preferencia. á mnguna otra el surah grosses cótes, más nuevo
que el liberty y de mejo~ resu.ltado ..La mez·
cla del bolero y el estilo Duecto~10 .ºº ha
tenido éxito, sin duda por ser mdtspen:
sable una figura especial para llevar es~ toilette. Las mangas muy largas, con vu~hllos
de encaje que casi cubren la mano, mcluso en las blusas de batista.
Antes de terminar diré algo de sombre·
r0s. Y a he descrito le bonnet drapé, }ª toque
ligera adornada con un gran lazo o fanta·
sía d~ pluma, tan pira~idal, que sólo l.a
aparición de coches abierto~ la ha permi·
tido alternar con sus companer0s; pues es

a

Vestido de soirée "Griseldis."

Vestido de soirée " Messaline."

�ANECD011AS Y UURIOSIDADES
-

JUSTO CASTIGO ES QUE SEA
ENGAÑADO EL ENGAÑADOR
Un labrador llevó al mercado una carga
de leña, y encima un gallo. Dando vueltas, y voceando que te vocearás porlas calles, al fin se la compr6 un escribano en
diez rea.lee.
El escribano era listo, y dijo para 1,í: á
este labriego le puedo armar un pleito, y

DE LA MULTITW
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza, Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á muchos
que habian perdido ya toda espl:lranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
he usad.o la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso.'' En todas las Boticas.

-

- S:,

zón, son suyos lo uno y lo otro, y no hay
pleito.
Y es claro que por cuatro reales, que
vale el gallo, me gario los diez duros de la
apuesta, y hago ver al mismo tiempo, que
á veces sabe más un labrador, que un
escribano.

~.--,

NO HAY MAL QUE POR BIEN
NO VENGA

~~~ · .·

-El día que le entregue á usted mi hija, depo·
sitaré diez mil duros en el Banco.
-¿Y no:Sería mejor que me entregase usted á
mí el dinero y depositase en el Banco á su hija?

a demás de no pagarle la leña, me quedaré
con el gallo y con la borrica.

D ,)S estudiantes, que habían sido condiscípulos en una universidad, y que hacía
muchos años no se habían visto, se encontraron en una calle por casulidad.
-¡Hola, Perico! ¿cómo te va? dijo el
uno.
-Muy bien, Antonio: me casé después
que concluímos la carrera.
-Buena noticia.
- -No muy buena, porque era una mujer
perversa.
-Mala noticia.
-No muy mala, porque me trajo de dote
cuatro mil duros.
-Buena noticia.
-No muy buena, porque empleé ese
dinero en carneros y se han muerto de
viruela.
-Mala noticia
-No muy mala, porque he vendido las
pieles y he sacado más de lo que ellos me
habían costado.
-Buena noticia.
-No muy buena, porque llevé el dinero
á casa y la casa se quemó.
-Mala noticia.
-No tan mala, porque en ella eE:taba
mi mujer, y se quemó también.

-Buen hombre, le dijo antes de pagarle; usted ha subido sólo la leña y se guarda
e: gallo, cuando yo he comprado la carga
y lo que estaba en ella.
-Lo que yo voceaba es la leña y no el
gallo, repuso el labrador, y no ha podido
suted comprar lo que yo no vendía. Porque habéis de saber que el labrador no era
tonto.
-Yo digo, contestó el escribano, que en
esa cuestión podremos tener razón el uno
y el otro, pero desde luego hay en ella un
pleito, y el juez decidirá.
-¡ Pleito! gritó con malicia el labrador,
cá, no lo crea usted; si la razón está de mi
parte.
-No sea usted simple buen hombre;
aquí hay un pleito y sobre ello apuesto
diez duros contra su borrica.
-Acepto, contestó el labrador
Y he aquí que los dos llegaron á la presencia del juez.
El e1:;cribano dijo:
-El señor vendía una carga de leña; yo
la he comprado, y es el caso que en ella había un gallo. Ahora bien, para averiguar
¡;j rnlo es mía la leña, ó si lo son á la vez
la lef.a y el gallo, claro es que debe haber
un pleito.
-Yo digo, respondió el labrador, que •~
el Fefior ha comprado la carga y en ella
estaba el gallo; por consiguiente tiene ra- ~

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TARIFA POR UN MENSAJERO

-¿A quién anuncio?
-Al marqués de Canario y conde de ta Alon dra y á su esposa la señora baronesa del Mochuelo
y vizcondeza del Aguila,
El ujier, [alzando la voz]-1Cuatro pájaros
que vic:nen convertidos en dos personas!
'

.~·~·~·~·*·~·wi+~··~··
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y

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A~oXL

MÉXICO, DOMINGO

====================~======

e8

Nmr1. 27. -

9 DE JULIO DE 1911.

EL VIAJE PRESIDENCIAL A QUERETARO

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EL SE:&amp;OR DE-L~A-BA-RRA-DESGENDIENDO DEL TREN A-SU-LLEGADA A QUERETARO,-- - -

�El viaje prresidenei&amp;l á &lt;ic.tetrétatro

475

-------Los pitos de las fábricas daban el toque de entrada; el rata- te ya se sabía la tácti·
plán en los parches de los soldados que han venido á pasar re- ca: aguantar hasta lo
vista á la Plaza de Armas, se oye cada vez más lejano; los vape- indecible las ordinarieleros, todavía irritados por los piquetes de las chinches del mes6n, ces de S. M. el Conservocean los peri6dicos; en el portal de Mercaderes se preparan .los je, alevosamente reírvenenos diarios, haciendo refrescos con aguas sucias y separan- le sus chistes, llevando
do las pastillas pintadas con todos los colores del arco iri8, y las anteojos negros para
vetustas puertas del Palacio Nacional tragan empleados de todas que no conociera Ja
categorías y clases.
traición en la mirada,
En las oficinas, de ocho á diez de la mañana, los empleados
llevarle
suscigarros Pari~iense~, boquilla de corcho, y sus al·
están en jolgorio, en una juerga pacífica, comentando los sucemendras
garapiñada~, decirle que su abuelo había sido amigo
sos del ayer, hablando de parrandas nocturnas unos, y otros con
del
nuestro,
así hubiera estado en la cárcel, reg¿¡larle juguetes
las piernas extendidas cuan largas son, los ojos semidormidos y
para
sus
hijos,
biberones, tabaqueras, especies, caricias y entonlas narices hechas una remolacha, y el cuello sucio y desabro- ces.... . .
chado, dormitan sobre sus mesas de trabajo, babeando los exEntonces tampoco lo recibía, porque el Ministro había estado
pedientes sin concluir (¿hasta cuándo?) que ostentan títulof' como
conferenciando
interesantementé, como decía el conserje, Clln el
éste: ccExpediente relativo á la petici6n de doña Resignaci6n PaIngeniero
X,
medio
pariente del Ministro, contratista de los
cífica sobre la propiedad de los terrenos, etc., etc. Comenzó el
edificios
para
viudas
desvali..
.... jadas, que se debería inaugurar
15 de enero de 1850. Concluirá..... .. ,&gt; La campana del·reloj de en el próximo centenario.
Catedral da solemnemente las diez. Entonces la decoraci6n camAnte tal verdadera hecatombe no había más remedio que inbia por completo: en las oficinas hay un inusitado tragín, los
clinar
sumiso la cabeza como caballo de coche de sitio ante el
empleados pasan los montones de expedientes, de una mesa á
chicotazo
del auriga 6 lanzar los ap6strofes más tétricos de los
una silla y viceversa, requieren la pluma y encorvan las espaldas, se quitan los puños, se deaafían con las máquinas de escri- clásicos griegos y latinos. Y tanto más cuanto que á traves de
bir mientras el conserje cepilla con la mano su traje azul y, las rendijas de la muralla verde que servía de fortaleza al Mi·
asperezándose, se dispone para las carava.nas cuo,tidianas.. Es qu~ nistro se oían estas palabras que eran como dardos que se ve·
el señor ministro llega. Núnca da éste vistazos a las oficmas, m nían á clavar en el pecho del peticionario.
-Ese es muy bueno, compadrito.
conoce á sus empleados; siempre sube por el elevador de su uso
;.A
ver cuente usted otro.
exclusivo y palila altanero, frío como el grado ~ero, ante la doble
-Pues
bien era un muerto que se disfrazó de vivo ..... .
fila de empleados superiores, que hacen ante el toscas genufleRi5as,
murmullos,
leperadaE&gt;.
xiones mirándolo de reojo, siendo el único que se atreve á hacerlo f;ente á frente el conserje, hombre de las confianzas de su
***
excelencia el cual lo llama por su nombre, le da palmaditas t:n
los hombr~s y le dice dos 6 tres picardías de su?ido color en las
Ahora han cambiado las cosas para plácemes de todos. Los
que á veces va envuelto el nombre de ~a pro~~mtora de sus días; Ministros son dem6cratas acabados; caminan en coches de sitio
pero siempre en tono chancero. El senor mm1stro es tan ama- y van á las bizcocherías á comprar su pan para la merienda, reble ..... .
ciben á cualquier ~ijo de vecino á t??ª h0ra y por su 6rden, y
Pero si al sefior Ministro se le ocurriese entrar á las oficinas finalmente, cualquier día oe encontra1s por la calle con un indiun día de esos en que se ha encontrado en la taza del chocolate viduo astroso, y, movidoa por la compasión, le dais rns dos cenuna mosca desmembrada, todos los empleados serían capaces de tavos para escamocha y humildementP, quitándose el sombrero
meterse en un sobre de oficio, desde el jefe de secci6n (trescien- hasta los pies, os contestará: Perdonad señor: soy el ministro z.
tos del ala, entrada y salida libre y dev~raci?n de .tre~ nove)as
Y no podía ser menos, porque con esto de ccla no reelección
diarias del gabinete de lectura) hasta el mfehz mentono (trem- predicada
por Madero (hagan favor de quitarse el sombrero)
ta morlacos entrada á las siete de la mañana y salida á las doe vamos á tener ministros por carretadas. En 24 años podemos tede la tarde,' prohibici?n de fum~r, cartas á l.~ ñovia_ Y, ensayos ner unos 60 ministros contando con los que rn pueden morir de
líricos) y entonces ¡ad16s sueños nermorns, ad1os dommo, draks, gusto al ser nomhrados y _l~s dimite;Dtes, que serán pocos, pues
chorritos, tortas compuestas! ¡ «Tres Mosqueteros,, y ccSherlock como lo del Rey que Rabio, están dispuestos á todo, menos á diHolmes,» adi6sl
mitir. Se necesita ser burri- ciago, esto es, burro y ciego, para no
Los conserges eran una muralla china; todo era que uno le ' adivinar lo que pasará. Tendremos ministros como aquel á quien
fuera antipatico, para que se pasara luengos años en espera de le proponían que escogiera entre las carteras de Guerra Justicia
una audiencia· nada valía que se prernntara á las dos de la tar- Comunicaciones y Hacienda, y decía: La de Guerra ~o, porqu~
de ma"cando todavía un pedazo de tortilla y con la fruta en la todo se reduce á tratar con cascos y sablazos; tampoco la de JusboÍsa, que gastara en carreras toda la Zapatería de! Elefante, ticia, porque nada más son puras recomendaciones; en cuanto á
quedarse en til Ministerio hasta oír _el canto de los grillos, ~odo la de Comunicaciones, si no he podido arreglar las vías de mi
inútil, la voz inflexible del ConserJe rn oía hasta entre suenos: familia, ni encarrilarla como se debe ¿para que ~e meto con las
El señor Ministro no recibe; suplica á las personas que vuelvan ajenas? Por todo lo cual me quedo con la de Hacienda, porque
mañana ..... .
en esto de las cuentas, con uno que te doy y dos que te apunto
Y todo acompañado por una mirada verdaderamen~e científi. todo esta arreglado.
ca. Rayos, ¿para cufodo soís? ¿Por qué no te,abres, ~ier~a? _venenos, pistolas, cañones, poetas, ¿de qué servia? Al día s1gmenCROAC-CROAC.

El señor Presidente de la República y _e( s~ñor,Gober~ador
Septien al salir de la estación para dmg1rse a Palacio.

El señor de la Barra al descender del tren presidencial.

�El viaje pt1esideneial á 2uet1éta1:10
El viaje prresideneial á 2uerr?tarro

.....

477

==-

El viaje del señor Presidente á Querétaro
La brilante idea de un hijo de Querétaro, el señor don Domingo Barrios Gómez· de que el señor licencia.do don Francisco L. de la Barra, ~re3idente interino de la República, visitara
su tierra natal. la ciudad de Querétaro, ha sido realizada y seguramente habrá dejado memorables y gratísimos recuerdos en
todos lo3 que tuvieron el placer de acompanar al señor de la
Barra en su viaje triunfal, que en nada se pareció á las excureiones presidenciales de otros tiempos.
El viaje fué de lo más democrático que se pueda imaginar.
Todas las recepciones J manifestaciones organizadas en honor
del señor de la Barra, estuvieron exentas de todo formulismo y
se caracterizaron por una cordialidad y simpatía admirables.
En todas las estacinnes en que el convoy se detu;vo, la gente,
que en gran cantidad lo esperaba, manifestó elocuentemente su
re.•peto y adhesión por el primer magistrado-. En San Juan del

Un rincón del p:itio de San Agustín (hoy Palacio Federal).

res del Estado, de.,filaron ante él aclamándolo y vitoreándolo.
Terminado el de,file, el señor Presidente, acompañado del
señor gobernador, visitó algunos edificios notables de Querétaro,
como el Palacio Federal, cuyo patio es una joya arquitectónica
de inestimable valor, y que se com1erva admirablemente, lo que
habla muy alto de la cultura del pueblo queretano; los templos
de San Agustín, de Santa Rosa y de Santa Clara, que son una
joya, y alguuos otros edificios y lugares público~.
A las doce de ese día la comitiva se dirigió al callejón del Ciego, donrle se encuentra la caFa en que nació el actual Presidente de México. En la fachada de esta casa el senor licenciado don
.D.omingo Barrios Gómez hizo colocar una he1mosa lápida de
mármol blanco con una inscripción muy cariñosa para el ilustre
ciuriadano que rije los destinos de México.
En eeguicla el señor de la Barra visitó la caea en compañía de
la familia Castillo. que la ocupa.
E~te número del programa. fué seguramente el más hermoso y
dejó gratísimos recuerdos al señor de la Barra, á quien vimos

El Stñor de la B:1rra y su comitiva durante la serenata en el jardín Zenea. ·

El señor de b Bma presenci:m:lo el desfile desde uno de los b:ilcones de Pal:lcio.

La multitt..d aclamando al señor de la Barra frente
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4ealacií).
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--~---- ---- -

Río, cuya estación estaba profusamente adornada, e5tuvieron á
saludarlo las autoridades y, después de un suculento almuerzo,
asistió á la misa celebrada en la parroquia de San Juan del Río,
en compañía de sus ministros y miembros de la comitiva. Este
~echo, del señor Presidente, aunque verificado con cara cler particular, ha sido muy favorablemente comentado.
Después de una pequeña permanencia en este lugar, empleado en recorrer en carruaje los sitios más interesantes de la población, se reanudó el viaje á Querétaro.
La capital del Estado estaba lista para recibir á su hijo predilecto; en los balcones y puertas ha bia cortinajes y sobre las azot~as ondeaban banderolas y gallardetes. Adornos todos sencilloe,
sm presunciofies: populares y democráticos.
El Gobernador del Estado señor Septien, comisiones del.Congreso Local, del Tribunal Superior del Estado, del comercio, de
la bii,nca y de todas las clases sociales, se apresuraron d~~de el
mo~ento de la llegada del señor de la. Barra y su com1t1va, á
feste.Jarlos y gbsequiarlos.
. Eeta~do en el balcóp principal del palacio de gobierno, más de
diez mil personas,·que para ese objeto viniEiron de todos los luga-

conmovido sinceiamente al verse honraJo y aclamado en la
misma humilde casa donde se habían refugiado sus padres por
cuestiones políticas.
Los números que completaron el programa comistierón en un
EOberbio banquete ofrecido por el gobierno del Esta&lt;lo; la visita
á la fábrica de H ércules, importante negociación industrial que
da trabajo á miles de obreros; la serenata en el jardín Zenea y
un magnífico concierto en el teatro Iturbide, que se hallaba
primorosa y artísticamente adornado, y en el que fi guraron solamente artistas queretanos.
Sin el ánimo de educar, sin el deseo de aparecer gratoe á nadie, sin la intención de incurrir en una falta de lesa dignidad,
sin faltar á la más pura expresión de la verdad, podemo:¡ decir
que el viaje del Primer Magistrado, desde el Valle de México
hasta. la zona central del país, ha sido un triunfo, popularmente hablando.
La popularidad del licenciado de la Barra se ha traducido, al
paso del tren á cuyo bordo viajó, en una ovación espontánea, en
la que la:s manot se agitaron aplaudiendo ·y las bocas vitoreando.

�81 viaje ptresideneial á 2uetrétatro·

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1/

El viaje ptresidenei&amp;l á 2uetrétatro

Casa en que nació el señor de la Barra, en el callejón del Ciego, donde se colocó una lápida conmemorativa.
El señor de la Barra en· el te que se le ofreció en la fábri~a de " Hércules," a~~mP.añ~do de !?s s~ñore~ doctor Vázquez Gómez, Gobernador Septién,
Lerdo de Tejada, Presidente de la Compania Hercules y licenciado Calero.

El señor de la Barra, sus ministros y principales invitados en el Patio de Palacio. Grupo tomado antes del banquete.
Aspecto del Teatro Iturbide durante el concierto.

94

�eeí'íora' Beatriz González de Hernáode~. e11poA1&gt; d .. t adiar Sec rf!&gt;terlt, de Fomento,
Señora Leonor O, de Madero, eapoaa del ~·eí\or Secretario de Ha~ende,

ti g•i'ícr P

8et'íore Refu¡cto Borncque d~. de Je JI'

residente de la Repúblfce,

~ef'íore s oledad Norma de vltzquez Gómez, e&amp;pcs a del S ecretario de Gobarna ción,

Señora Gu&lt;t&lt;Jalupe Norma

·de

YA•ciu•a Góme~ espoea del seí\or Se&lt;;.'retario d e Instrucción

F Úblice y Bellas A rtie • .

�Ell ABAN,DB~ADO

EL ABANDERADO
-·..············:·:::::::::::::::::::::::::::::::::::.:·.::·.::·:::::.:::·:.::::::::::::::c:·. 00•00::::::::·.:·.c:·:.:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::=· ................

I
El regimiento estaba en batalla sobre un repecho de la vía
férrea, f:lirviendo de blanco á todo el ejército prusiano amontonad0 en frente, bajo el bosque. Se fusilaban á ochenta metro!l.
Los oficiales no cesaban de gritar: «¡acostaos!» pero niogún
soldado quería obedecer y el fiero regimiento seguía de pie, agrupado al rededor de una bandera. En ese gran horizonte de sol
poniente, de trigos en espiga y de pastos de ganado, aquella
masa de hombres, atormentados y envue:tos en el manto inmenso de la humareda confusa, tenía el aspecto de un rebaño sorprendido á campo raso en el primer torbellino de un huracán
formidable.
El hierro caía como una lluvia rnbre el repecho en donde n')
se oía sino la crepitaci6n de la
fu ,ilería, el ruido sordo de las
gábatas rodando entre la fosa y
las balas que vibraban eternamente de un extremo á otro &lt;lel
campo de batalla, como las cuerda~ tendidas de un intrumento
siniestro y retumbante. De tiem1'º en tiempo la bandera que se
alz, ba sobre las cabezas, agitá11dos~ al viento de la metralla, perdíase entre el humo; y uca voz
grnvd y fiera hacía oír, dominamlo el estrépito de las armas
y las quejas y juramentos de los
heridos, estas breves palabras:
«A la bandera, hijos míos, á la
han el era,, ..... . Entonces un oficial,
vago como una sombra, ágil como
una flecha., desaparecía un inR·
tan te eotre la niebla roja; y la
her0ica enseña volvía á desenvolver sus pliegues por encima de la
batalla.
Veintid6s veces había caído....
Veintid6s veces su asta, tibia aún,
fué heredada de la mano de un
moribundo por uo valiente que
volvía á levantarla. Y cuando,
ya por la noche, lo que quedaba
del regimiento-un puñado de
hombres apenas-se bati6 lentamente en retirada, aquel pabellón ya no era eino un andraj11
glorioso en manos del sargent11
Hormus, vigésimo tercio abanderado de la jornada.
lI
El tal sargento Horrnus era un viejo t nnto que casi no sabía
ni escribir su nombre y que había empleado veinte años en ganar los galones que adornaban la manga de su casaca. Todas
las miserias del expósito y todos los atontamiento8 del cuarttil
se rc:flejaban en su frente baja, en su espalda abovedada por el
saco, en su rosti:o inconsciente de soldado humilde. Además te·
nía el defecto de ser algo tartamudo; mas para ser abanderad!l
no se necesita gran elocuencia y la misma tarde de la batalla '&gt;U
coronel le dijo: ccTú tienes la bandera, mi bravo sargento; guárdala.» Y sobre su viejo uniforme de campaña, bim pasado ya á
causa de la lluvia y el fuego, la cantinera sobrecosi6, al instante, un cordoncillo dorado de subteniente.
Ese orgullo, único en su vida de humildad, irgui6 el cuerpo
del viejo militar; y la costumbre de caminar encorvado, con los
ojos bajos, se cambi6 desde entonces en el hábito de marchar
orgullosamente, con la mirada en alto para ver flotar el fragmento de tela que se mantenía en sus manos, siempre derecho, sien1pre fiero, por encima de la muerte, por encima de la traici6n y
por encima de la derrota.
Nadie ha visto, en época alguna, un hombre tan dichoso como Hormus cuando en 103 días de batalla. tenía el asta ent, e las
mano!', afirmán.fola en su estuche de cuero negro. Ni hablaba,
ni Fe movía; y serio como un sacerdote, tenía el aRprcto de guardar una cosa sagrada. Toda su vida y toda su fuerza estaban
concentradas en esos dedos que se crispaban al rededor de un
harapo glorioso sobre el cual rodaban las balae. Sus ojos, llenos
de fiereza, miraban de frente á los prusianos, y parecían decir·
ccAtreveos, pues; ensayad siquiera de venir á robármela!. ..... »

P.-ro nadie ni aun la misma muerte, lo ensayaba. Despu és de
Borny desp~és de Gravelotte, después de las batallas más terribles 1~ bandera contin'.laba su camino, deshecha, a~ugArearl11,
tran~parente, llena de heridas; mas era eiempre el viejo Hormus
quien la llevaba.

III
Después ...... lleg6 septiembre, el ejército en Metz, el bloqueo,
y esa larga parada en el fango donde rodaban los cañones sin
direcci6n y donde las primeras tropas del mundo desmornlizáhanse por el ocio y por la falta de víveres y de noticias, muriendo de fiebre y de fastidio al pie de sus fusiles.
Ni 103 jefes ni los soldados creiRn ya en cosa alguna; s61o Hormns guardaba aún la confianza. Su harapo tricolor le hacía creer
en todo; y mientras él lo sentía á
su lado, estaba seguro de que nada !'e había perdido. De~graciadamente, como ya nadie rn ha tía,
el coronel guarrlaba las b:rnderas en m casa misma, en el b11rrio de Metz¡ y el bravo subteniente vivía como una madre
que tuviese á su hijo en nodriza.
pensando en él sin cesar. CuanJo
el fastidio le atormentaba, hacía
un viaje á Metz, de donde regresaba contento después de mirar
su banderá en el mismo sitio,
siempre tranquila,'.siémpre recortada majestuosamente contra el
muro. Esos viajes que él verifira ha en una sola jornada, hacían
nacer en su alma el valor y la
paciencia; hacíanle soñar con
campos de batalla, con marchas
glorioE'aS y con las grandes emeñas tricolores flotando á lo lejos
sobre las trincheras prusianas ....
La orden del día del mariscal
Baza in e hizo rodar por tierra las
bellas ilmiones. Una mañana,
Hormus vi6, al despertarse, mucha agitaci6n en el campamento.
Los soldados, reuniéndose en
grupos, murmuraban, animándoee y excitándo¡;;e con gritos de
rabia; levantando los puños ha·
cía un punto de !a ciudad, como
si sus cóleras designasen á un cul·
p·ible ... ccAtrap:i.dle!. .. Fusilémosle»...... Y los oficiales guardaban silencio, apartándose del bullicio, avergonzados ...... avergonzados de haber leído á cincuenta mil valientes, bien armndos aún, vigorosos aún, la orden del mariscal que los entregaba sin combate al enemigo .....
-c1¿Y las banderas?» pregunt6 Hormus palideciendo ...... Las
banderas también habían sido entregadas con los fusiles, r,on el
resto de los equipajes, con todo ......
-cc¡Ra...... Ra ...... Rayo de Dios!. ..... »-balbuce6 el pobre
hombre--...... «En todo caso aún Do tendrán la mía .... ..»Y, ligero comp una bala, se ech6 á correr hacia la ciudad.

\

IV

También. en Metz la agitaci6n era inmensa. Los guardias na·
cionales, lo's guardias m6viles y los burgueses se agitaban gri·
tan do:. ~a~ ~puta~iones recorrían. l~s calles vibrantes y precisa·
das, dmg1éndose a la casa del mariscal. Hormus nn veía nada,
no oía una paJabra; hablando consigo mismo, subía á grandes
pasos la calle del Fitubourg.
- cc¡ Robarmé mi bandera!. ..... ¡Pues no faltaba más!. .....
¡Acaso es posibJe. robar una bandera! . .. .. ¡ Acaso tiene dere·
cho!.. ... . 81 les q1.uere dar algo á los prusianos, que les dé lo 1m·
Y?· ..... SUR carro~ps dor~das, su vajilla magnífica traída de Mé·
x~co ...... _Pe~·o m1 p~bellon ...... El pabe116n e3 mío ...... EI pabellones an dicha, m1 fortuna .... Y yo prohibo terminamemente
que lo toquen!»
Todas e,tas frases incompletas estaban cortadas por la mar·
cha y por la tartamudez. Pero, en el fondo él tenía su idea:
una idea bien firme, bien precisa: tomar l~ bandera llevarla
flotante _al seno del regimiento y pasar luego sobre el ;ientre de
los prus1anoe con todos los que quisieran seguirle.

Cuando lleg6 al fin de su camino, ni siquiera le dejlll'on en· de &amp;u regimit1lto, pronunciado en alta voz, ca.da ab_anderado
trar. El coronel, furioso también, DO quería recibirá nadie ..... se acercaba para recoger un recibo. Derechos é 1mpas1bles, dos
Pero el viejo Hormus no entendía así el asunto y jurando, gri- oficiales prusiirnos vigilaban el cargame_nto.
.
tando y empujando al plant6n:-«Mi bandera, decía. Dadme
¡Y vosotros os ibais así! ¡oh santos g1rones glor1o~os! des ple·
mi bandera .. .... !,,
gaudo vuestros agujeros y barriendo tristemente la tierra, como
Al fin se abri6 una ventana:
bandada de pájaros que tu viese11 las alas rotas ....... ¡Vosotros os
-· cc¿Eres tú, Horm us?»
ibais con la vergüenza de las grandes cosas humilladas ...... Y ca- Sí, mi coronel, yo ......
da uno de vosotros se llevaba un pedazo de la Francia! ..... E l
-Todos los pabellones están en el Arsenal.. .. .. no tienes ne- rnl de las largas jornadas dej6 su eello entre vuestras arrugas
cesidad sino de presentarte ahí para que te den un recibo..... .
marchitas .... .. ¡Vosotros guardais, en las marcas de las balae,
-¿Un recibo? ...... Para qué? ... .. .
el recuerdo de muchos héroes deeconocidos gue cayeron muertos
-Es la orden del mariscal... ...
al azar baJ· o vuestras fran jas tricolores!. ... ..
,
-Pero ... coronel. ...
- «Ya llego tu tur -¡Déjame en paz t...
- o -.· ·
no, Hormus .... .. Ahí
Y la ventana se cete llaman .... . . Ve á
rr6 ......
buscar tu recibo» ..... .
El viejo Hormus vaSe trataba de un re·
eil6 como ei estuvie¡;;e
cibo
cuando una banborracho y repiti6 enfrancern, la más
dera
tre dientes:
bella,
la má.s mutila-cc¡ Un recibo !......
da, la suya, estaba deUn recibo!. ..... »
la ntP, de eus ojos? ......
Al fin púsose en
El viejo sargento 80
marcha por segunda
figuraba
estar aún allá
,·ez, no pensando sino
arri ba, de pie sobre el
en que su bandera esrepecho de la vía fét~ ba en el Arsenal y
rrea ..... Su ilusión le
c¡uo na necesario volhacía oir de nuevo el
verla á ver, .tcostara lo
can lo de las balas, el
que costara.
ruido de las gábatas
V
que rodaban y la voz
Las puertas -del Arrvbusta del coronel : ce A
senal estaban complela bandera, hijos míos,
tamente abiertas para
á la bandera ...,1 Luedejar el paso libre á los
go, sus veintiJ6s cacarros prusianos que
maradas muertos y él,
e3peraban su carga·
vigésimo tercio abanmento en el patio inderado, precipitándose
menso. Hormus siná su vez para levantar
ti6, al entrar, que un
y so,tener el pobrll pa·
escalufrío agitaba sus
bell6n que vacilaba
nervios. Todos loe de· ,.-=-~~ ~:._::f§l~:.:__.:..;.,d;~[!l!!!!!l:::!.:........:::;...;~ ,::-~:..::!:::..::=...._:~.2_...:::.i falto de brazo ...... ¡ Ah!
ese día había jurado
más a banderados, .
.
.
. ,
cincuenta 6 sesenta oficiales s1lenc10,os é md1gnados ei,taban dtfenderlo, guarJarlo hasla fa muPrle ... ... Y ahora .... .
allí. ..... Y todos aquellos hombrP.s tristes, con las cabeza!! desS6lo de penFarlo, toda la sa,,g,e del coraz6n le su_bia á l~ cam~das, agrupándose detrás de los enormes carros sombríos da- beza ..... .. Ebrio, sin sentido, lanzóse sobre el oficial prusiano
ban á la escena un aspecto de entierro. La lluvia aumentaba la arrancándol9 su enseña idolatrad a para agitarla de nuevo entre
emoci6n de la tristeza ....
sus mano;,, para levantarla aún, bien alta, bien recta y para gri·
Los pabellotes del ejército de Bazaine estaban amontonad~s tar:-(&lt;A la han ..... ((Pero su grito fué cortado entre su gargan·
en un rinc6n confundiéndose sobre el suelo fangoso. Nada mas ta .... y sinti6 temblar el asta, que se escapaba de sus !llanos....
terri ble que e'l espectáculo de esos frag~ entos de rica sed~, /e· En ese aire malsano, en ese aire de muerte que peea terriblemente
&lt;lazo3 de franjas de oro y de astas trabaJados, arreos glor10~~s, E:Ol&gt;re las ciudades rendidas, la bandera no podía flotar ..... ~~­
echarlos por tierra y manchados de lluvia y de lodo- Un oficial da de orgulloso, nada de fiero podía vivir ahí...... Y el VlPJO
de administraci6n los iba éogi'¡md&lt;.', uno por uno ; y al nombre Hormus cay6 fu lminado .. ... .-A. DAUDET.
)

I

MEXIOO
A LA MEMORIA DE HIDALGO.
Dedicada al Sr. Coronel Dr. luciaao Boaavldes.

Oraba el 5acerdote de rodillas
Ante el símbolo santo
De la cruz redentora; su5 n:iejillas.
Quemaba ardiente llanto,
Y con trémul;i acento
T~iste como el lamento
Q ue lanza el ave cuando muere el día,
A Dios, el Soberar.o
Que los mundos gobierna le pedía
L·, redención del pueblo mexicano.
De la dulce plegaria llegó al cielo
El eco fervo:oso
L'évadó en alas de vehemente anhelo;
Uri himno melodioso
'
En;tonaron alegres los querubes,
Y divinos fulgores
Tiñeron cielo y nubes
Con los bellos colores
De l.:! g!oriosa enseña, que la brisa
Agita con orgullo: una sonrisa
Brotó en sus labios ante aquella escena,
Y ccn el alma de ventura llena
Y lleno el corazón cie alentadora
Fé, que no merma mundanal quebranto,
Arenga al pueblo que abatido llora

Las amnrg.,s durez:is de la suerte,
Y con la heroica abneg:ición de un santo
Ya casi en los umbrales de la muerte,
La libertad proclama,
Y al escuchar lo que á su patria dice,
Su nombre el mundo con orgullo aclama
Y Dios desd~ su trono lo bendice.
Herido por la mano
Del sórdido tirano
Muere el apóstol; su cadáver fria
Asi lo encuentra en ignorada fosa,
Y el agresor impío
En un momento de fatal locura,
Celebra con pom posa
Y alegre fiesta la cobarde hazaña:
Mancha· que con amor y con ternura
Borró más tarde de su frente España,
E~ueblo enardecido
Por I viril palabra del patriota Des sperada nota
o~· n ave sin amores y sin nido,
Al ombate se lanza,
T iunfa. y rasgado el tenebroso velo,
V.e surgi r en el cielo
lfa encantadora luz de la esperanza,
Como en el ancho espacie,
Y entre tintes de ópalo y topacio
La blonda cabellera
Del sol que arriba en su dorado coche
A la oscura frontera
Del imperio sombrío de la no che.

Mitntrns viva en l:i mente
De:: mexicana gente
Un recuerdo siquiera
Del sacerdote y sus gloriosos hechos,
No habrá quien atropelle sus derechos
Ni quien profane su gentil bandera.
Con espíritu osado
Lucha el pueblo abnegado
Que su decoro y que su honor estima
Para alcanzar la libertad soñada :
Que no triunfa la espada
.
Si no hay mano valiente que la esgnmJ,
Mientras moren las aves cadenciosas
En sus selvas, y corra un arroyuelo
Sobre lecho de rosas
Cantando sus amores,
Mientras vibren las notas placenteras
Que las olas, más blancas que el armiño,
Preludian con cariño
Al llegar á sus plácidas riberas, . .
Mientras quede en el alma un sent1m1ento
De ternura y poesía,
Una cuerda sonora al arpa mía,
Y vuelo al pensamiento,
Habrá quien haga eterna su memoria
Y con amor profundo
Pregone por el mundo
Lc,s inmortales ti rnbres de su gl0ria.
GONZALO

O'NEILL.

�A CTU A

u IDA DES

ACTUAuIOAOES

'

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...

--

1
\•

~/

!:leiior llon J n~ó l\f!Q'nel Rou 1·li::uez y Cos,
.nuevo d1recto1· genel'al de In strucción Priwaria .

Seiior don J esíis Sánrhez,
ilustre sabio nat uralista muerto eu la semana paEada.

BUENA LECCION
Cuéntase que cierto literato recibió la
visita de una Sfñora que se preciaba de
fil ówfa.
El literato acaba"'a de llegar de paseo,
cuando i,:e presentó la mujer en su gabinete de estudio, dandose aires de libre·
pensadora.
Comenzó ésta á desarrollar sus teoría:,;:
«La región es buena, no se puede negar;
pero ¿para qué la práctica? y ¿para qué
el culto exterior?...... ¿para qué las ce·
remonias de la Iglesia? ¡ Dios es espíritu , no necesita de cosas materiales l ¿Acaso
Dios es más honrado porque le queman
incienso, ó le encienden velas,cantan him·
nos y hacen genuflexiones?))
Y patín y patán ...... seguía su tema,
sin parar.
El literato, fastidiado de tanto palique,
le quiso dar uoa buena lección.
Sin hacer caso de lo que decía ni contestarle pa labra ee quitó la levita, quedán -

Seiior don Filnmrno J\fat~.. l )'r~ · or del ''Diario
del Rugar; • !allet1tlo el 2 ,te los oorriente.i.

J

l

Señor don Miguel A. Cosío,
nuevo director general de Telégrafos.

dose en mangas &lt;le camisa; 1uego quitóse
la:i botaR y pusóse las zapatillas.
La señora le miru ha de mala cara, y con
todo !--eguía su charla.
El literato tomó una pipa, la llenó de
tabaco y le prendió fuego; despu ~s se recostó en una butaca y se puso á fumar sin
ha~er caso de la doctora.
Esta, indignada al ver sus modales, se
levantó furiosa y le dijo:
«¿Qué es eso, señor? usted me está inmltando. No tiene usted la menor educación. ¡Cómo se puede usted portar tan
grusnamente delante de una señora resµ_et::i ble?»
,e Dispense usted, señora mía», contestó
el literato. ,,Yo la aprecio á usted, aunque
hfl Cr€íclo excusado tiibutarle culto exterior;
bR~ta el re~peto inter:or que le profern.»
Figúrense ustedesJ qué cara pondría
nuestra gran ...... filósofa.
¿Puerle haber argumentos más llanos
para demostrar la necesidad del culto ext.-rior?

El señor Licenciado don Genaro García y el personal del Museo Nacional, el . día que dicho señor dejó la dirección de ese Establecimiento.

•

"

{J

En la fiesta aqif.ri~ana del 4 ~f Julio.- EI señor,f'.re~idente, el señor: Madero y el embajador americano.

-

--

-

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r·-......--1--,..-T"'"'

�~~A

JUAN DE LA BRETE

LAS/./

MI PARROCO Y MI TIO

DAMAS\

-~~~-

Novela premiada por la Academia Francesa
Traoucción autorizada, hecha sobre lu 1661) edicion, por Juan Mateas, Presbitero. Ilustraciones

DE SOERE~ES.A

sinúmero de utensilios de diferente forma indispensables en toda mesa de buen tono. Pinzas. garfios, tijeras, cuchillos de mil
formas;
unos para comer los espárragos con pulcritud, otros paDespués de leer el libro «L'art de bien tenir ea mairnn » pura
triturar
con gracia les cangrejos; un chisme para cada cos11
blicado en París por la biblioteca ,,Fémina,, cae uno en la'cueny
viceversa.
¡ El ideal feminietal Una mesa moderna parece e'!
ta de c6mo es preciFo renovarse 6 morir 'Eegún la fra6e de Gaaparador
de
un
dentista, con su imponente colecci6n de instrubriel D 'Annunzio. Hay que renovar n ue;tra educaci6n cada diez
mentos
relucientes.
Y ya i!e estila adornar la mesa; ya es de mal
años por lo menos, ei no quiere uno caer en graves faltas de
gusto
recargarla
de
adornos;
y hoy no es de buen gusto comer
tacto y d.e buen gusto. Parece que esto de la urbanidad y del
mucho
pan;
y
mafiana
se
debe
comer tostado ...... Hay para lle·
trato social debiera estar sujeto á leyes más permanente~·· na&lt;la
nar
una
existencia
con
el
estudio
de estas que nn pueden conside eso; lo que ayer era exquisita cortei,ía, hoy es ordi!iariez· lo
derarse
menud,rncia$,
pero
que
á
la mejor deciden de nuestra
que ayer acreditaba á cualquiera como hombre dceociedacl hoy
1,uerte en la vida.--Ji\CINTO BEN AVENTE.
le pondría en el más lastimoso ridículo.
'
Laexacta o~u~ci6nde lufumoMs ~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
máximas del bar6n de Andilla prodrá
hacer del más zafio patán el más cumplido cortesano. ¡Eran lan claras,
tan r.lencillas, tan implacable~! Ya por
los tiempos de su publicaci6n empe·
zaba á desecharse tradicionales reglas
de buena crianza. Dice el bar6n:
ccHoy, en la mesa principal, es uso
servir trinchando ya: sistema ruso. ,i
Nadie ignora que allá en los años en
que Larra eEcribía su «Castelllano viejo,» nada acreditaba tanto á una peroo·
na de finura y cortesanía como su habilidad en el arte cisoria, mostrada al
trinchar un ave entre la admiracifm y
el aplauso de los comensales...... Arte
y habilidad perdidos, cuya tradici6n
s6lo conservan algunos cirujanos, tal
vez porque consideren, como el fil 6sofo, que e} hombre es un ave sin plumas.
Lo cierto es que ha de estar uno
siempre pendiente de estos ultilísimos
Códigos de la buena crianza, que, con
los títulos de c&lt;El mono de vivir en
'-'«
1
. sociedad,» c&lt;El perfecto caballero, ,, &lt;cLa
-~
verdadera gran dama,,&gt; El arte de servir la mesa,,, ·&lt;La educaci6n y las buenas maneras en sociedad ;i&gt; ((Las bue6
nas formas en el cine,» y otros por el
esLilo, más 6 menos afrancesados, co~
/
mo á toda fiel traducci6n corresponde,
'
nos impide estar en ridículo ante las
nuevas generaciones. Ya debe uno entrar con los guantes puestos en un sa!'Una mujer á la última moda", estudio por·E. Drian.
lón, ya debe uno quitar~elos;yadebeuno
besar la mano á la sefiura de la casa: ya no debe be~arse nada;
Gt&lt;ANDH.S BESTIAS
ya. está bien ofrecer el brazo á las señoras, ya es una iiclicult-z
de mal t?no; ya deben ,presentarse unas á otras todas las ¡.iersonas reunidas en un salon, ya no debe presentarEe á nadie para
no imponer nuestras rela ciones, aunque el Eistema de la abstenLa Fontaine, el gran fabulista, tenía la dtsdicha de rnr peco
tenci6n es muy peligroso. ¡Cualquiera empieza á murmurar de
adicto
á las prácticas de la religi6n.
nadie en nna reuni6n donde la mayoría de las personas nos rnn
La, s~ñora Sabliére. q~e le .había recibid&lt;' en su cai:a, dijo á
d_f'SCO~ocidasl_ A lo °!ejor suelt~ su murmuraci6n y ée hace uµ
.s:1lenc10 de hielo; mira usted a su alrededor y todo rnn ri~itas proµo s1to de eso: ccHe licenciado á todos mis domésticos: hA
queda?º Eola con mis tres bestias: el gato, el perro y La
mordidas para no soltarlas; s6lo ve usted dos caras muy serias: Fontarne.
»
la de I~ señora de la casa y la de otra señora. No ha y duda, rn
Y des~ués? vuelta al mismo escritor, dijo: c&lt;Mi caro La Fontaiha metido la pata. Y si la murmuraci6n se dificulta ¿de qué ~e
ne, seríais sin duda una gian bestia, si no fuerais un gran
habla en socied~d? El tema teatral se agota pronto.' ¿De toros? gen
10. »
No es conversa&lt;'16n para señoras y pueden hallar ilusiones mo·
~?}ª?emos qué otro nombre puede merecer el que no tiene
le:it11.s en lo más inocente. Yo creo que, no s61o se debía pre1:enrelig1on
o n? cumple co.n los de~eres que ella impone.
tar á todo el mundo, sino que todos debiéramos llevar colgado
Un día mientras Racme y Bo1leau exhortaban á La Fontaine
un.P.equeño cu~~ro de nuestra genealogía: profesi6n, opiniones
re!Jg10sas Y. poht1cas, asuntos de que Ee puede hablar en nues- á qua pensase un. poco en su a~ma, la Eiirvienta de casa dijo con
tra ¡.,resenc1a y asuntos que no deben mentarse. En toda reu- P?.cantadora senc1ll.ez y buen trno: cc¡Eb, déjadlol no leatormen·
ni6n está siempre pendiente la ccplancl:.a,, de Damoc\es, pronta te1s; él es más bestia que malo: Dios no tendrá ánimo de condenar á un tonto de ese jaez.»
á caer sobre la cabeza del primer indiscreto
Sin .duda estas palabras eran muy sarcásticas, pero ¡cuán bien
¿Y 18:s comidas? Cualquiera se sienta hay á una mern de etiqueta sm llevarse muy aprendido el destino y la aplicación del se aphcan á los mo?ernes despr~ocupadoí!, que por olvidarse
completamente de Dios corren peligro de volverse bestias!

"

de E, Vulliemin, Con licencitt,
(CONTINUA)

Al verle entrar, adivit1é que traía algún oculto designio, adiviné también que le gustaría á Blanca, porque tiene todas las
cualidades que ella soñaba en el que hubiera de ser su esposo.
El stñor de Kerveloch ha puesto los 0jos en mi prima, como
persoua entendida en achaques de belleza, y á los pocos días ha
solicitado el honor de desposaree con ella, como dicen mi tío y
la etiqueta.
&lt;cJ uno ha Ealido de su habitual indiferencia para declarar en
términos calurosos y expresivos que nunca había tropezado con
un caballero tan de su gusto y que rehusaba en definitiva las
pretensiones de Pablo.
1c¡ Ya ve usted, mi amado preceptor! El hecho es claro, sencillo, neto, y desde que ha ocurrido, he vuelto á mis sueños de
color de rosa; suelto las riendas á mi imaginaci6n y la dejo trotar y precipitarse á todo galope, hasta que se canse; además bailo como una loca, en mi cuarto cuando estoy sola. ¡Ah mi querido cural no sé por qué le quiero á usted hoy diez vecea más
que de ordinario. Su bondadosa cara me parece más risueña
que nunca; su carifio más conmovedor, más tierno; sus cabellos
blancos, más respetables.
((Esta mafiana be contemplado los bosques desnudos, que me
par1 cían verdes y frondosos, el cielo gris que se me antoja ha
límpido y azul, y de pronto he hecho paces con mi imaginación.
Durante toda mi vida me arrepentiré de haberla denigrado tan
vilmente el otro día. Es un hada, señor cura, un hada llena de
encantmi, de poder, de poesía, que, al tocar con su varilla mágica, las cosas más feas, las dora y esmalta, revistiénclolas de
singular hermosura.
,c¡Qué mudable es la bestezuela humanal Insisto en ello. ¡De
qué poca cosa dependen la esperanza y la alegría! Y ¿de qué i::irve afligirsEi, cuando las cosas se disponen tan bien por sí mismas, independientemente de nuestra intervenci6o? Pero ¿por qué
estoy tan alegre, cuando todavía no hay nada rtasuelto respecto
de mi suerte futura, y cuando sigo creyendo que no es posible
amar dos VP.cee en la vida? ¡Qué confusi6n, mi amado maestro!
En el mundo no hay más que misterioP, y el alma es un abismo
insondable. Este pensamiento debo de haberlo leido hace muy
poco, pero ayer se me ofreci6 ocasi6n de repetirlo.
ccNo obstante todo esto, en los rieríodos de calma, al plegar
sus alas la imaginación, se apodera de mi pensamiento un pánico irresistible; mis ideai, huyen, vuelan, desaparecen, sin poder á meuudo recogerlas. Porque, ai fin, señor cura, ¡él la ama!
¡Horrible palabra, aplicada como la aplico en este momento!
«Me dijo usted que no era raro enamorarse dos vecPs en la vida; ¿está usted seguro de haber dicho una verdad? ¿Verdaderamente lo crea usted a1.-í? ce El amor atrae el amor» reza un adagio.
¿~fe amaría él acaso, si tuviera noticia de mi secreto? Ueted, que
es persona sesuda, mi amado preceptor, ¿no halla mted que
ciertos respetos sociales son disparatadoe, tontos mejor dicho?
Probablemente bastaría declararle de algún modo el estado de
mi alma, para labrar la dicha de toda mi vida; pero tmpiezo
con eeas leyes inventadas por algún insensato, que me prohiben
seguir mi inclinaci6n, revelar mis secretos pesares y manifestar
lo que siento. A decir verdad, hay en el fondo de mi conciencia un no sé qué misterioso que me impondría silencio de igual
modo y.. . nada. ¡Cuando yo le decía á usted que la naturaleza
humana e3 un abismo insondable'. .. raz6n tenía! Mi querido párroco, veo como una fúnebre proceei6n de ideas enlutadas que
avanzan hacia mí. Dios mío ¡qué condici6n la nueEtra tan desequilibrada!
'
"Sin duda las circunstancias hacen mudar de opini6n. Mi tío
no tiene reparo en sostener hoy que únicamente los necios perseyeran en error conocido; pero ¿puede decirse del coraz6n lo
mismo que de la cabeza?
ccinstrúyame usted, mi bondadoso maestro.,)
Una vez tomada cualquiera resoluci6n, no le gustaba á mi tío
andar en rodeos para ponerla por obra. Asi pues, determin6 que
el matrimonio de Blanca se celebrase el 15 de Enero.
L~ decepci6n sufrida había sido ruda, pero nunca tuvo el pensamiento de openerse á los deseos de su bija; cuanto menos que
le era bien conocido mi amor, y su genio franco, leal y sensato,

no l~ permi.tía obslin~r~e en Eacar adelante un proyecto en el que
cornera peligro la feltc1dad de su éObrina.
En c::anto á Pablo debo decir que soportaba E.U desgracia con
gran fo1 t~leza. A ejemplo dA la chicuela. que tan tiernamente le
amaba, sin que él tuviera la menor noticia de ello,· no sentía
rastro alguno de odio 6 deseo de vengarse. Puedo asegurar que
nunc1 tuvo el pem:amiento de envenenará su rival 6 de coitar·
le bonitamente el cuelio en algún ric6n solitario y poético del
bO~(lU!'.

Cuando vió del todo deshechas sus esneranzae vino á vernos
con el comandante. Alarg6 la mano á Blanca y' le dijo en tono
frt1nco y natural:
·
- Lo único que te deseo, prima, es que seas feliz, y espero que
hemos de co:.:tinuar tan amigos como siempre.
Sin embargo de este comportamiento, propio de los héroes de
melodrama, sinti6 á par de muerte el desaire recibido, que destruía cruelmente las ilusiones más caras de rn vida. Desde entonces dej6 de venir al Pavo! con la acostumbrada frecuencia de
otras veces; las contadas que le vi le hallé bastante mudado moral y físicamente.
Entretanto yo lloraba en secreto, indignándome contra él.
¡Tan l6gico hubiera sido que me amara! ¡Tan fácil echar de ver
el enorme parecido de nuestros genios y ei intensí~imo amor que
le tenía!
A la verdad, si los hombres fueran siempre racionales, no an ·
daría tan mal el mundo ni tan perdida la moral de los que lo
habitan.
XVIII
El día 1.5 de enero teníamos un tiempo magnífico para lo que
podía esperarse de la estaci6n, pero hacía un frío que cortaba.
La campiña,
cubierta de escarcha, ofrecía
un aspecto
fantástico ..Juno, extrema-

~)

damentr pálida, estab.1 tan
hermosa con
su inmaculado traje de ho·
da, que yo no
mecarniabade
mirarla, comparándola. fl la
natura leznfría
,,
y espléndida
que se nos
mostraba veRtida ele una blancura. de:Slumbradora. No parteía sino que el
paieaje se habfa atavia&lt;lo de ese modo para ponerse al unírnno
con la belleza de la joven dt&gt;Fpo~ada.
Después del almuerzo, subi6 á sus habitaciorm: para mudarSP, y volvi6 á bajar muy conmovida. Nos despedimos abrazándono~ con gran lujo de patéticas demostraciones y .... ¡en camino
para Italia!
Había llegado el feliz momento- decía yo entre mí. - ¡Qué
dicha!
Fatigada por múltiples sentimien tos, me acomeli6 una comez6n irresistible de estar sola. Dejé, pues, á mi tío que se las com·
pusiera como Dios le diera á ente11rler con los convidados, echéme sobre los hombros un manto de pieles y enderece mis paeos
á cierto sitio retirado del ¡.iarque, objeto especial de mi predilecci6n.
Atravesaba el parque mencionado, un río de cauce angosto,
cuya corriente ensanchándose daba origen á una yisto~a caECada,
embellecida por algunas rocas hábilmente dispuestae. A pocos
pasos, los cierzos invernales . b~bían tumbado un árbol, dejándolo con las raíces prendidas en uno de los márgenet1 y la punta
de la copa en la otra.
(Continuará,)

�lo difícil que es medrar,
porque no hace más que hallar
espinas en su carrera.

ANECDO'l1AS Y UURIOSIDADES
En un peri6dico de bs E11tados Uñidos
Fe insertaba hace poco el siguiente anuncio:
Ha tomado las de Villadiego, 6 me ha
F&lt;ido robada mi mujer Fanny. Tenga entendido, el que piense devolvérmela, que
le 10mperé las piernas.
--En cuanto á sus deudas, de.jo á carla acreedor rn derecho, porque no habiendo

NO SB DESCUIDE UD.

Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
pcrson:1 reconoce en si misma, es
·,mn. advertencia que por ningun
concepto debería pasar desapercibida, pues de otl'a manera los
15érmenes de enfermedad tomarán mcrE)mento con gran peliisro de fatale8 consecuencias.
Los gérmenes de la tísis pueden ser absorvidos por los pulmones á cualquiera hora echando raices y multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La
PREPARACION de W AMPOLE

que es tan sabrosa como la miel
y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite d.e
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos directamente de los hígados frescos del bacalao, combin::dos con Jarabe de Hipofosfi.tos
Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre, fortifica el sistema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades em:madas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á ~iempo evita h tbis ; tomada á tiempo la
cura. " .El Sr. Profesor Bernardo
U rueta, de la Bot ica Frizac en la
Ciudad de México, dice: Por la
prc::;cnte tengo el gusto de p:irticip'.l.r á Uds. que he usado en mi
hijo, enfermo de )fal de Pott y
por bdicación del Sr. Dr. Rafael
Lavi:~:1 la Preparación de Wampolc, y : -,demás de que le ha hecho
mucho bien, su estómago la tolera
muchíúmo mejor que las otra'3
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros niños á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta unv,
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadie
sufre •un desengailo ·con esta."
De venta en yod.as las Boticas.

¿QUIEN ES ~L MOZO DE CORDEL?

Un atleta vagabundo
que tanto al s~blista inmundo
como al reloj ~os recuerda,
pues se echa á la espalda el mundo
y no anda nunca sin cuerda.
¿QUIEN Es EL JARDINERO?

Este es un hombre, detrás
del cual se ve al. usurero
y si así lo considero,
es porque no tiene más
que hacer que dejar dinero.

- Pero, chucho, no muerdas. ¿No sabes que
hoy es vie~nes de Cuaresma?

¿QUIEN ES LA ENCAJER.&lt;\.?

pagado jamás las mías, mal podría satisfacer las suyas.

Una distinguida obrera
que, sin ver que le rebaja,
de la puntilla á cualquiera
y en todas partes se encaja.
¡Al fin y al cabo encajera!

OFICIOS DIVERSOS
Potr t1uan Pétrez Zúñiga.

.

¿QUIEN ES EL BOMBERO?

¿QUIEN ES EL ZAPATERO?

'

Hombre grande en ocasione~,
que no sé; en sus condiciones,
cómo hace nada á derechas,
pues entra siempre en funcione3
con mangas largas y estrechas.

E3 un simpático obrero
que por todo se desvela;
al menos yo así lo infiero,
porq1w trabaja con cuero
y al mismo tiempo con suela.
¿QUIEN ES EL SASTRE?

Industrial en quien no hallamos
co~a que hacer no sepamos,
pues, según dice .ruan Lastretl,
cuando de malas estamo11,
todos hacemos desastres.
¿QUIEN ES EL ALFARERO?

Con las manos en la masa,
es de todos los obreros
el más tristón en su carn,
¡JUesto que es hombre que pasa
la vida haciendo pucheros.
¿QUIE~ ES EL PESCADERO?

Un hombre que ve á cualquiera
con etcama y considera

Un remedio her6ico contra la debilidad
general, la depresión nerviosa, el raquitismo, es la verdadera Neurosine Prunier
que nunca recomendaremos demasi.:ldo á
nuestros lectores. La Neurosine Prunier es
muy agradable de tomar, no cansa el estónrngo, excita el apetito y hace renacer
laH fuerzas.
Véndese en todas las farmacias.

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                    <text>fh

fl,
A&amp;o XI.

MÉXICO, DOMINGO

===========================~=========~

I

t

l

16

DE

Juuo DE 1911.

EL SEÑOR DE LA BARRA .A.CO:YP.AÑADO DE LOS SEÑORES MADERO, MINISTRO DE ESPAÑA,
8 .ANCHEZ GAVITO Y OTRAS PERSONAS,
EN EL BANQUETE OFRECIDO AL PRIMERO, POR LA COLONIA ESPAÑOLA DE LA CAPITAL•.

Nuu:. 29.

�CONSPIRACIONES.-EL PARTIDO POPULAR EVOLUCIONÍSTA.

l.1

1

. . ..

¡1

,,,.
1,
l.

La. semana pasada fué pr6diga en acontecimientos interesantes, y á la cabeza de éstos, como un pregón de ignominia, el que
se refiere á un descubrimiento de una supuesta conspiración y,
consecuentemente. la aprehe11si6n, con todo lujo de autoridad,
de los presuntos delincuentes, entre los que figura algún dipu·
tado al Congreso de la Uni6n. Esto ha levantado, como es natural, una alharaca Eln la que todos gritan y ninguno se entifln·
de, cosa muy corriente en estos tiempos semi-revolucio·
narios; babilonias y galimatías que siempre van á pesar sobre la apost61ica y resignada cabeza del señor Madero. Todos
estos desbarajustes, cambios de poderes, refriegas, aprehensiones injustificadas y disposiciones de fárrago, son podridos frutos de toda revolución, pero, cuando ésta está en manos de los
pretendidos y prP.tendientes revolucionarios que nos invaden,con algunas muy honrosas excepcion.es,--los frutos que recojemos
parecen haber sido germinados en un estercolero. Porque, á decir verdad, no se necesita ser muy ducho en ciencias políticas,
ni poseer grandeR dotes de perspicacia para saber que no son estas épocas propicias al atentado á mano armada, ni mucho menos fraguado éste por el zarandeado grupo científico, y los ardientes partidarios del antiguo régimen. Para fraguar una cons·
piraci6n de esa índole es necesario, ante todo, un gran valor
personal, estoico, casi fanático, cuando menos la teme~aria am·
bici6n que juega en un albur, 6 su fortuna ó su prosperidad. En
los hombres del pasado, 6 mejor dicho, en los hombres pasados,
se atrofi6 el valor personal, si alguna vez lo tuvieron, viviendo
en una atm6sfera dictatorial, perdiendo la conciencia de hombres libres, como perdieron nuestros indígenas la de humanos,
después de larga servidumbre; la opresi6n, la consigna, el obe·
decimiento incondicional y ciego, las concusiones y la e6r?ida
avaricia, alentada por el mal _ejemplo de los directores polít1coe,
fueron factorfs más que suficientes para que aquellos hombres
arrojaran todo lo que tenían de dignidad, de decoro y de valor
civil y además, como su único objetivo y finalidad fué el oro y
com~ el logro de sus afanes fué cumplido, no es crefble que
quieran exponer sus bienes tan preciados y su tranquilidad eco·
n6mica en una aventura problemática. Si de algunos hay que
temer es de aquellos afiliados últimamente al p~rtido &lt;:8Ído que
han sido arrojados de sus empleos y que no tuvieron tiempo de
medrar.
Las conspiraciones que se fraguan actullmente distan -::nucho
de tener el cariz novelesco que le quieren dar los reporteros ávidos de ganarse un aplat~so y un ~ume~to de sueldo; na~a de
pufiales, ni venenos, bombas de dinamita y ~ev6lveres; si h~y
algo de florentino en las actuales circun~tanc1ae, es el m~qmavelismo apagado desde que huyó de México su mefistofélico representante, pero cuyos rescol_dos puedtm adq~irir proporci~nes
de un incendio desvastador, s1 antes no se dictan las medidas
precautorias _que corresponden, porque ya coll!ie~zan. las pérfidas insinuaciones al oído del pueblo, las recnmmac1ones sotto
voce y los frecuentes busca-pies arrojados al caudillo de la revoluci6n para ver de desprestigiarlo y todo ello con la careta de
la sumisi6n y )a docilidad, pero en el fondo con las protervas
biprocresías de Yago.
La frase tan duramente criticada por los espíritus que se paean
de listos: «la revoluci6n es la revoluci6n,i, del zum bon y franco es·
critor Lic. Blas Urrea, ahora un poco escurrido dentro del nuevo
régimen y por lotanto más silencioso en sus arrestos periodíRt~cos,
no ha tenido todo el efecto deseado, seguramente por lo especiosa,
porque, parad?jicament~ habla~do, la revoluci6~ no ha sidol!3' re·
voluci6n propiamente dicha, smo una batahola rncomprens1ble,
una verdadera cena de negros, en la que por un lado se respetan
con austeridad catonia.aa, las leyes de la dictadura, y por el otro
las pisotean con desprecio olímpico; algunos hombrea sefialados
por la opini6n pública como depredadores de la propiedad, se les
admite en las antesalas de los ministerios consua cartapacios repletos de peticiones leoninas y otros, que están en las mismas condiciones son tratados'con demaeiado cruelsafí.a. Esta falta de finalidad y de principioá, esta notoria anbigüedad, ha hecho que los

hombresdelgobibrno derrocado, medrosos al
principio porque creían
queibaáseréstauna verdadera revoluci6n, to·
men nuevae fuerzas y.
audazmente, con afiagazas y perfidias, l!e escurran unos dentro del
gobierno y otros se enfrenten con él en traidoras actitudes. Cuando todo el mundo se esperaba la f-j1-cu·
ción de responsabilidades para. con los que despojaron al putblo,
no como venganza y odio, sino como ejemplaridad; cuando el
elemento pensante, independiente, sano, aplaudía los principios
tan hermosos de la revoluci6n, aprestándose con febril ardor
patri6tico para la lucha electoral, cuando se fundaron clubes y
partidos políticos, como verdadero y único camino para. la viabilidad de la democracia; despues de la entrada triunfal del caudillo, en que las gargantas de tanto gritar vivas, loores y ho11anas á la libertad, pedían los eminentes servicios del doctor Váz.
quez G6mez, la revoluci6n se concr~ta á un cambio de determinadas personas en los elevados puestos de la administraci611 y
la gleba despojada, !os que tienen hambre y sed de justicia, loe
que sofí.aron con la posesión de todos sus derechos cívicos, se
entretienen ahora pasivamente en entretejer sus sueños demo·
cráticos con la esperanza-que es la. última. posesión del hom·
bre, despues de la vida-de que alguna vez será una realidad.
Lo que no se haya hecho sobre la. caliente sangre vertida y antes
de que se restafien las heridas causadas por la. revcluci6n, no 1e
hará jamás, si no es por una contra-revoluci6n. Nosotros no somos partidarios de un radicalismo rojo, como es el que predica
Jesús Urueta, quien se olvida sin duda de algunos de sus amigos, por los peligros anárquicos que entrafia, pero sí de que los
principios proclamados no se reduzcan á pura. teoría, y que la
revolución sea la revoluci6n.

Personas que tomaron parte en el programa de la velada en el Arbeu en honor de Aquiles Serdán.
De izquierda á derecha: seilores Altonso Cravloto, Licenciado Jesús Ur11eta, Reilora Antonia Ochoa de:Mlranda, Fernando Iglesias Calderón, C11rlosLozano
y Llcenclndo Marcellno Dávalos.

1

!1

***

El partido popular evolucionista se constituyó el pasado do·
min~o y ésto ha bastado para que los oradores, desde la. tribu·
na, los peri6dicos intransigentes é inconsecuentes con ellos mismos, desaten sus lenguas y escupan denuestos y diatribas al
fundador del mencionado partido, licenciado Vera Estañol. Es·
to demuestra que no salimos aún de la atm6sfera ·pestilente del
personalismo porque esos ataques no van enderezados contra tales y cuales cuestiones fundamentales, sino que se dirigen,
directamente, contra una personalidad, que habrá tenido sus
yerros, pero que no se le puede tachar, en estos críticos momen·
tos, de mala. fé, ni de torcidas intenciones. El mismo general
Díaz, en su entrevista con Creelma.n, manifest6 que deseaba
ardientemente, la formaci6n de partidos opoeicionistas. ¿Porqué
los partidarios del sefior Madero los atacan tan rudament.e
cuando ellos seran la salvaci6n de la Patria, el dique que con·
tendrá la invaci6n de posibles dictaduras y que serán, por en·
de, la salvaguardia del mismo sefior Madero?
Madero, ante los ataques de los oposicionistas, las mordentes
caricaturas y los artículos subv~rsivos, debe contestar, no·con
palabras vanas ni entrevistas huecas, en las que se neceEita una
gran experiencia para no caer en indiscreciones, sino con obras
de finalidad práctica, francas y sinceras, así como debe huír de
serviles adulaciones, porque tenemos gran experiencia de que
los aduladores &lt;&lt;abogan entre rosas.»
LEOPOLDO

1

ZAMORA.
La distinguida profesora de Canto doña Guadalupe Unda de Saenz, rodeada de un grupo de señoritas de nuestra buena Sociedad que forman
parte de su academia de Canto.

�492
RIAAS Y SU
REMEDIO

.R. C TO .R.Ltl D .R. DES

.R. CTO .R. Lt ID .R. D B S
((Pues, mujer,, le
dijo entonces, ((·ábete que esa agua
no es otra que t 1
11gua misma de la
llave; sino que teniéndola en la boca
te hace callar y tú
no respondes, y por
e!:O tu marido se
sosiega y calla.,,
Si os encontráis
amigos mios, en caso s semejantes ¡que Dios no lo permita!-usad de efa
r('ceta.
El agua del ~ile11rin :1 pllga el fmgo
de la ira.

Reñía muy á me·
nudo un a pobre
mujer con su marido. Despechada la
infeliz mujer, fué
un·día á aconsE&gt;jarse
con un var6n de
Dios muy chistoso
y muycuerdo.Comprendi6 éste que la
causa principal de
las riñas eran las
muchas palabras
que ella alegaba,
cuando é 1 estaba
enfadado.
Entonces le dijo:
«Hija, tengo un agua
muy eficaz; bastará
que tomes una boDOBLE EScanada de ella y la
TIPENDIO
guardes en la boca
hai,ta que tu mariKL SILENCI O
do esté apaciguado.
Fué3e la mujer
con su frasquito de
A un fi16sofo se
agua, y la primera
present6 un hom·
Grupo de militares á quienes se procesó por el complot de Tacucaya,
noche no le fué tan
bre muy hablador
. l Capjtán de artillería lg1Jaoto Flores. deolarado Indigno de pertenecer al ejército. 2 Mayor médloo mi·
mal: la siguiente, htar Jesus Florea 3 Teniente Salvador González. declar.. do indigno por la Junta dtl Honor., Llllij Breña, para ser aceptado
hermano del dootor. 5 Capitán segundo Luis J1ménez, Seilor José Sinrob, (sentado . La otra persona senmucho mejor. Ech6 tada
en su escuela.
es el representante de EL Trt:ll!PO que asistió á nn banquete ofrecido á los militares el día en que tué
ella de ver el efecto tomada la totogratfa.
El maeatro le pique hacía aquella
de doble estipendio.
agua tan milagrosa, pues su marido no era ya tan terrible.
«¿Por qué me pides el doble que á los demás?,,
«¡Ay! tal agua,,, rlecía, ((es agua de milagro.,,
«Porque á los demá debo enseñarles s6lo á hablar, y á ti te
Volvi6 después al buen hombre: «Señor, ¡qué agua.es ésta tan debo enseñar también á callar.»
linda! ¿D6nde la hallaré para comprarla, aunque me cueste lo
Xó os canséis de repetir á los j6vene~ que el silencio es de oro
que mti costare? Que me va, sin duda, mejorando á mi marido ,, y la palabra de plata, según dice el refrán.

493

YO NO CREO SINO LO QUE COMPRENDO

ce¡ Ca! ¡Cal&gt;&gt; repetfa meneando la cabeza nuestro Sancho .Panza,
((no me la pegan á mí:. Eso no puede ser. Yo no creo más que
~
lo que veo.,,
Arrogante hombrada, amigo mío,y que por sí sola te coloca ála
Y cuando po00 tiempo después tuvo precisi6n de ir á la ciu·
altura de .....lo más ignorante y majadero qua existe bajo el sol. dad y vi6 con sus propios ojos el tren arrastrad? por l~ locomo:
¿Te sorprende la respuesta? Pues, óyeme un cuento que te voy tora, tampoco pudo dársele á entender que hub1ése alh fuego m
á contar, y acabarás
vapor que obrase la
por hallarle muy á
maravilla. Sonreíapelo, por más que
se él con aire de sate piqu~.
füfacción, compaErase un hombre
decía á los circunsde aldea tan tosco y
tantes, y rascándose
tan villano y tan
la oreja repetía de
grosera me:'1 te deBregreso á su lugar:
confiado, corno sue·
ce¡ Bah! ¡Bah! Lo
len serlo los ignoque es á mí, no me
rantes, que cuanla han de pegar. Esto se le refería, fu"lto anda, es verrlad,
sa cual fuese la perpero los caballos
van dentro.,,
sona que se lo refiriese, á poco que i:o ¿No es verdad,
brepujase la cosa
amigos míos, que
era asaz majadero
sus mezquinas entendederas, conteRél tal indiYiduo?
Yo le habría ditaba siempre muy
cho sin más ni más:
desdeñoso y satiefe«Váyase en hora
cho: ccNo, señor, no;
mala, y trate usted
á mí no me la peGrupo de con.:urrentes al banquete ofreciJo al señor Coronel Eguía Lis.
únicamente con
gan; yo no creo más
quien pueda aguanque lo que veo.,,
,:\sí cuando po~ vez primera se vieron en füpaña ferrocarriJe,., tarle ms patochada!l.))-Los hombres de seso y razón se fían de
hablábase por todas partes de lo extraordinario de la invenci6n, los ojo:. y conocimientos ajenos.
de su rapidez, como,lidad y b11ratura; leíase la relaci6n de los
Y cuando se trata de verdade3 de fe, entonces hay que creerlá
festejos con que fué inaugurado el trayecto de Barcelona á 1fa· ojos cerrados cuando la Iglesia ensefia.
.
tar6, y so trasladaron muchos de la aldea de nuestro hombre á
Porque es el mismo Dios el que ha confiado á la Iglesia el dela capital, s6lo para ver la novedad, y volvieron á casa hacién- p6~ito de verdades que debíamo~ creer.
dose lenguas da ella, .....
Dios no puede engañarse ni e11gafiarnos.

,.

Don Francisco I. Madero y el señor Embajador Wilson, e'n el banquete ofrecido al leader de la revolución por la " University Club."
•

•

1

,,

,•

�494

A GT U Al.t 10 .A.OS S

UN JOROBADO. - CIERTOS FULANITOS
Pasaba un joroba~o por junto á un corro de holgazanes, de
los que por no trabaJar se pasan el día hablando de política y
tratando de arreglar el mundo, cuando tienen su casa por arregl~r. Así que le vieron los políticos holgazanes principiaron á
reirá carcajada!:1, diciéndose unos á otros:
'
!;«¡Tiene de renta un peso diario!»
&lt;&lt;No tal,,, decía otro, «es que lleva la merienda á las espaldas.,,
Uno más desvergonzado ee lleg6 á él y le dijo:
1(«Compadre, ¿me haría usted el favor de decirme en qué se
parece usted al poeta Esopo?" (Este poeta fué jorobado y autor
de fábulas).
Nuestro .jorobado sin desconcertarse por tan grosera pregun·
ta, se volv16 al que se la dirigía, y le dijo sonriendo con aire
burl6n:
«Mire usted, amiguito. Esopo y yo nos parecemos principal-

DEI SOGIBOAO

495'

¡Ay de aquellos
que se ríen de los an·
cianos, de los jorobados, cojos, tartamudos, y de todo aquel
que adolezca de algún
defecto físico!
Dios muchas veces
caEtiga con la misma
6 muy parecida dolencia.
Si no lo hace luego,
será máe tarde...... .
Pero, creed firmemente que Dios castiga, aunque no fuera
sino·en la otra vida.

••

El mejor adorno
«Usted que está
obligado á tener buen
gusto, dígame lo que
le parece de aquella
&lt;lama," preguntaba
Señor don Pedro Fernández Somellera,
un sujeto á un indifallecido últimamente.
viduo de la Academia de Bellas Artes.
«Para formar concepto debe usted consultar 2 algún individuo
de la sección de pintura."
No hay mejor adorno que la modestia y el recato.
El excesivo adorno hace caer en el ridículo.

11

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1

Señora Esther Soldevila ~e García,
cuyo matri:nonio se verificó el sábado anterior.

1
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1 .

1

mente en una cosa, y es que él hacía hablar á las bestias y yo
la:1 hago reir.,,
·
¡Ja! ¡jal ¡ja! c6mo supo contestará tono el jorobado ern.
Por otra parte, ¡cuánta indignaci6n causa el ver c6mo ciertos
fulanitos se ríen de los defectos físicos ajenos!
El burlarse de los ciegos, cojos, jorobados, raquíticos y demás que tienen imperfecciones naturales, indica grosería y mala
educa.ci6n en quien tal hace, falta de caridad y sobre todo mal
coraz6n. Lo natural es decir uno interiormente á vista de ellos:
Dios podía haberme hecho cojo, manco, ciego, jorobado, contrahecho: á pe~ar de eso me ha dado todos mis miembros y sentidos perfectos y completos. ¿Debe ser esto un motivo para que
me hurle yo de los desgraciados á quienes no ha favorecido tanto? Si yo fuera jorobado, ¿me gustaría que otros se burlasen de
mí? ¿No debo temer que Dios me castigue, haciendo que yo me
quede ciego 6 cojo, por haber abu1:1ado.de sus dones, burlándome de los desgraciados?
Recordad ese ejemplo terrible de la Sagrada E~critura:
Cuando el profeta Elíseo' subía al monte, unos niños Sll atrevieron á decirle: «Sube, calvo." Bast6 esto para que Dios hiciera aparecer de pronto dos osos que despedazaron á cuarenta y
dos de esos desgraciados muchachos.
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1,

Sra. doña Teresa D. de Cussi, fallecida la pasada semana.

Señor don Mariano de Cárcer y Disdier y señora doña Elena ~asque) d.e Cárcer, que se unieron en matrimonio en el templo de.Santa Brígida, el 29
de Junto ulbmo.-Foto Pach.

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�I.t ITE~.R.TtJ~R.

lllTE~ATtJ~A.-El Ctristo Negtro

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A

La ciudad destacándme confusamente de un fondo gris, cielo
de invierno, era como extensa masa uniforme, cuya monotonía
se rompía por la silueta de sus torres; las murallas que la circundaban semejaban enormee alas de un inmenso pájaro nocturno, abarcándola totalmente, como para así defenderla de algún
enemigo inesperado.
A un cuarto de milla, dirigiéndose en derechura á un pilar algo velado por las capas de la noche, un gineta, oculta la cara por
el chambergo que se unía casi al embozo de su tabardo, apreta·
bacon furia los ijares de 8U caballo, ra~gando con las enormes
espuelas la carne del pobre bruto, que lanzando resoplidos pa·
saba como un rayo por encima de los espeS'os matorrales que tapizaban por completo el camino.
De pronto volvi6se con rapidez que demostraba el dominio del
ginete, é irguiéndose éste sobre los estribos clav6 su mirada en·
tre la espesura de árboles que á derecha é izquierda crecían entrelazándose y agitándose con áspero chirrido como si hablasen
entre ellos. Breves momentos dur6 el examen 6 la muda interrogaci6n; torció la brida y el caballo emprendió veloz carrera
salpicando de espuma la capa del jinete.
Muy poco faltaba J a, par6 de pronto á pocos pasos del pilar
en el que parecía iba á estrellarse y se ape6 con la agilidad y ga·
llardía de un capitán de los Tercios.
Amarr6 el brioso corcel al tronco de un arbol, de~dobl6 una
manta que traía plegada á la silla abrigándole con ella, acarici6
con sonoras palmadas el robusto cuello y vino á sentarse en el

primer escalón que servía de base al pequeño pedestal en el
cual se elevaba un Cristo de piedra, blanco y resplandeciente al
reflejo de la luna.
Era una maravilla eecu1tórica: Con los brazos extendidos, la
cabeza caída sobre el hombre izquierdo y la dolorosa expresi6n
de sus ojo:i impregnados de infinita dulzura. Era el redentor del
mundo exhalando su alma en sacrificio de la humanidad! Una
quietud absoluta reinaba en derredor, en armonía con la subli·
midad de la escultura.
La pálida luz, bañándola como una suave caricia de Cielo ve·
nía á morir en los últimos escalones, en tanto la sombra por el
lado opuesto dibujaba la silueta del Cristo prolongándola y re·
produciéndola con exactitud de recorte.
El caballero, con un solo movimiento se desembaraz6 de la
capa, que arrojó al suelo; quitóse el chambergo y pas6 141 enguantada mano por sus negros y abundantes cabellos. Tostada
tez, ojoe grandes y soñadores, nariz aguilena, boca firme, algo
graode y de labios gruesos; era un rostro varonil en extremo.
Su traje, rico en detalle y severo en conjunto.

497

maban tal expresión de ferocidad que stmejaban los del tfgre puesto en acecho. r
¡Por fin! exclam6 ¡Ya viene!
1
Efectivamente á muy poca distancia una blanca sombra aparecía y desaparecía ocul- :
tándose tras los arbustos.
Corrió el caballero en su direccifm y tomándola en sus brazos vino á depositarla al
¡,ie del Cristo. Era una mujer, con cara de ángel, blanca y rubia¡ sus bellos ojos cerrados denotaban un cansancio físico y moral muy grandes. Contempl6la el caballero largo tiempo. Algo satánico liabía en su rostro. Abri6 la joven por fin los ojos, mir6
al hombre y rompi6 en sollozos. ¡Don Fernando! ¡Cuánto be sufrido! Estoy á vue.;tro
lado, pero ¡cuanto me ha costado! Huí del convento. ¿C6mo? no lo sé. He paFado
largas horas oculta en el huerto; la circunstancia de estar fuera de murallas facilit6 mi
evasi6n. ¡Tengo miedo! Por amarte me encerraron mis padres y yo no puedo resistir
á tu llamamiento. ¡Te amo tanto! Estoy rendida¡ muerta, tengo remordimientos.
¡Blancal Pronto acabarán tus temores. Bridon ágil como es el viento, dentro de poco
estaremos en el castillo de mi hermano. ¡Ven! dijo, y la tom6 en sus brazos.
Al ser suspendida, sus ojos se clavaron en la imagen, di6 un grito ¿,qué pas6 por
su alma? ¡Quién lo sabe! Lo cierto es que deslizose rápidamente de los brazos de su
raptor ¡Nó! repetía, no iré, vuelvo al convento! Pasado el primer momento de estupor, el galán di6se cuenta exacta de lo ocurrido; una blasfemia escap6 de su pecho y
tratando de tomarla de nuevo ...... ¡Serás mía! ¡mía! dijo con ronco acento!. ...... Una
lllcha desigual y desesperada sigui6. La luna ocultándose tras una nube sumió en la
obscuridad aquel paraje. De pronto, en el silencio de la noche, se oyó una carcajada
feroz y casi seguido el galopar de un caballo que se alejaba. .. .. .. .. .. .. . .. . . ... , •. .. · .. ·
••••••••••••••••••••••••••••••••••••

00000000

010000000000000000

•1•••0\0oo

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•••••

Al despuntar el alba los aldeanos que antes de comenzar sus rudas tareas, elevaban
al Cristo sus preces, ;ieron con asombro y horror dos cosas: una figura pálida de
mujer con loe rubios cabellos flotando al aire; al Cristo, el Cristo blanco y resplan·
deciente, ahora negro y opaco. Pero la expresi6n de sus ojos era la misma; impregnada
de dulzura infinita, exhalando el alma en sacrificio á la humanidad. ·
Han pasado afios, muchos afias y cuentan las almas sencillas que en las noches de
luna se oye una carcajada estridente que repite el eco entre los, árboles que, entrela·
zados, se mueven con áspero chirrido como si hablasen entre ellos.
GERARDO DE ~IEVA.

Pas6 un largo espacio sin moverse; de súbito se apart6 del pi·
lar unos veinte pasos y escudriñ6 la ciudad, el camino y los
matorrales, su~ bruscos movimientos indicaban la impaciencia
en que estaba¡ á veces sus ojos tenían tan intensa emoci6n que
diríase iba á llor11r, otras su boca se contraía, sus pobladas ce.
jas bajaban sobre sus ojos que se hundían en sus cuencas y fo.

LA VISION DE LOS HELENOS.
-~Vagaban una vez los más gloriorns
rautoreR de la GreciA, por l1t margen
del nativo Archipiélago. Llovían
· del cielo, sobre el monte y Eobre el agua,
vivas rosas de luz. Se recogieron
los mancebos febriles á la sombra
ele una vifla en sazón, y con las uyas
refrescaron los labios. La suprema
Eerenidad del dfa, los temblores
del seno de la tierra, recibidos
de la frescura. de la vid, tocaron
el fondo de sus almas, y entre todos,
el más fuerte, el más bello, Anacreonte,
vibrador como un arpa, irguió la diestra

y un dón precioso demancló al Olimpo:

crla posei::i6n del Ideal,,.
Subía
la súplica á los dioses, corno ascien&lt;len
las palomas al nido .... .,
Libre y ca¡¡to,
Fencilla y formid" ble en In fre~curil
inmortal ae su sér, Anadiomena
surgi6 del mar entonces. Y los grirgl)s
gozaron sobre el seno de la Diosa,
de un sueño en que rodaban, por sue frentes
musicales, los pajaros azuJeq
del Arte, del Amor y de la Vida.
FRANCISCO VALEN CIA.

·'1

�.,

MANSlON HEROICA
- ...........::cc:._..,..c..•.•_

(i)

......:::.....::-,,···:-:-::::.---,,:····:.7._QO•OO·······-····..·········---··- ··········--···-········ ..···-.....·- ········

Era una l:.umilde mansión·
un ignorado recinto
'
que ~ejó con sangre tinto
la primera crucifixión·
truéquese mi admonición
en sacrosantas piedades;
Yen la futuras edades
quede por siempre escul¡:'ida
que de la eangre vertida
enfloraron libertades.

y cuando asientan los pies
en alto, asombrados vieron
que los qne les resistieron,
eran, si acaso ¡unos diez!
Fama es que entre aquellos leones,
invocando altos deberes,
combatieron las mujeres
consagrando sus blasones;
Walkiries de los campeones
les decían:-Seré tu egida;
mi suerte está defendida:
¿luchas tú? ¡pues lucharemos!
á nuestra causa ofrendemos
el óbolo de una vida.

En eleteo rumoroso
se esparce la grata nueva
Y oid lo que al alma llev~
ese aluvión clamoroso:

AMPARO GARRIDO,

, ,

-

""&lt;

. .. "'·

cuyo beneficio se verificó el miércoles 12 del actual.

Y es fama que aun las criaturas
que aquel recinto alegraron,
en tal ocasión, ¡jugaron
á cargar las armasl ¡puras
manecitasl donosuras
dignas de mirra. de armiños,
de sacrosantos carifi.os .. ....
Lo dijo alguien: Bajo el cielo,
sólo el mexicano suelo
tiene héroes ¡hasta en sus nifíos!

VIDA TEATRAL
····-··--·-········-·.. ···..·· ·

UNA SEMANA DESANIMADA.

Los que antes sufrían, despiertos
aprendieron, pero altivos,
que á veces pasa á los vivos
el ánimo. de los muertos·,
que urgieron jefes expertos·
cañones. bombas. fusiles '
y combatientes á miles,
para comprar gota á gota
la sangre de aquel patriota.....
¡por algo se llamó Aquiles!

AQUILES SERDAN,
en cuyo honor se verificó tina solemne velada el último Martes
en el Teatro Arbeu.
ce Deja

de estar lacrimosa;
torna tus·ojos al puerto;
torna al redentor concierto
el espíritu levanta
'
y escucha la nueva santa:
¡no ha muerto el pueblo! ¡no ha muerto!
¿Quién inspiraba el denuedo
de aquella heroica defensa?
un alma de talla inmensa
un prócer ajeno al miedo·'
apóstol de altivo credo '
que cristaliza rencores
en flagelar opresores;
no fueron latrofacciosos ·
fueron gigantes, colosos:
y se llaman: ¡Redentores[

No bien su sangre se riega,
surge tanto pal&amp;dín,
que de uno al otro confín
un cantón bélico llega·
la Patria sus alas pleg~
al ver caído al león·,
ruge la revolución
Aquiles Serdán d;stella,
·:, aquella sangre, aquella,
¡se transforma en redención!

.
l

~

¡Oh qué triunfo más completo!
no hay ya enemigos; hermanos
que al entrelazar las manos
'
saben despreciar el reto
del que viviendo sujeto
al ayer, con rostro flavo
conspira aún en menoscabo
dfl nuestro honor y prestigio ......
¡pesa mucho un gorro frigio
en la frente del esclavo!
¡Ojal~ Y nu.nca la guerra
en atavismos msanos,
con sangre de mis hermanos
vuelva á enrojecer la tierra·
¡ no más la lucha que aterr~.
. , se coneolirle '
nuest ra umon
Y q1rn el vencedor no olvide
que hay ª!Jsiedad de consuelos.
1No más sangre! no más duelo•
'
qne la sangre, sangre pide!

.

La fuerza pensó:-N~s bate
la multitud atrevida·
' ,
nos vende cara su vida
pues que sufra nuestro embak »
Tres horas dura el combate·
'
viene el asalto después;

.

(1)--C?mposición poética leída por su autor en la velada y que fué
muy aplaudida.

:\!ARCELTNO

Malo~ vientos soplan por los teatros metropoli1Mos. En esta procedimientos, serán poco felices. Se nos dice que la mayor
semana que está por terminar nada ha ocurrido en ellos digno parte de las empresas que explotan los teatros de la capital, apede mención, fuera de la clausura, que era de preeverse, del tea- nas cubren sus presupuestos con los mezquinos ingresos que actualmente tienen. Para remediar esta grave situación, uno de
tro Colón, y algún otro incidente de poca monta.
los
remedios más eficaces es el de ofrecer al público, si no estreEn el Arbeu la compañía de Virginia Fábregas, obligada por
llas
auténticas, si artistas aceptables, y renovarlos con la mayor
ciertos compromisos especiales á llevará escena El apóstc,l de la
República, no ofreció al público, como tiene por coetumbre todas frecuencia posible. Pero sufrir años enteros á un Pastor, á un
las 11emanas, algu1Ja cosa de importancia. Es posiblo que la obra Otero y á un Arroyo Gil, es, francamente, bastante duro. Y en
,le Loyeon hubiera tenido algún éxito, si hubiera sido traducida cambio una artista discreta, que posee buena voz, como Acacia
lll castellano con algún esmero, pero el traductor no solamente Guerra, no llega á terminar su contrato, si las noticias llegadas
tradujo desastrosamente, sino aún truncó y suprimió e5cenas,des- á nuestros oídos son verdaderas.
En el li'ábregas, tampoco encuentra el público ninguna no\'evirtuando totalmente el carácter de los personajes.
dad. Balaguer, cuyos méritos no hemos
En el Principal, después de los
aplaudido
suficientemente, y eu homogeéxitos merecidos de La tierra del sol
nea y aceptalilísima compañía, siguen ex·
y Gente menuda, vino un fracaso muy
plotando el repertorio que nos dió á cono·
justificado por cierto. La Princesa de
cer en el Arbeu. Si Balaguer, como lo
los Balkanes, es una opereta de argu.
anuncia
ya en sus carteles, pienea prolon·
mPnto insípido y mueicarla sin ninsu estancia entre nosotros in,
gar
gún talento. Agrégúese á esto que
definidamente,
debe cuidar de ha·
los artistas de este teatro la des·
cernos
conocer algunas
,•
,
empeñaron bastante mal y se
descoobras
modernas
comprenderá que el estreno re·
nocidas
de
nosotros.
glamentario fué verdadera menL. Z. P.
te desgraciado.
L&lt;\ empresa del Prin ·
- -- - - - cipal y la del Líric0
Ha biendo pedido un
parece que están sosJ
libro para leer el rey
teniendo un activo indon Alonso V, de Ara·
tercambio de artü,taB.
gón, se encontr6 la liSe dice que la Conesa
brería cerrada y fuera
hará su tercera ó cuarde palacio el que tenía
ta reaparición en el
la llave.· El rey, que
coliseo primeramente
á toda costa quería
citados, en donde de·
leer, se dirigió á la
butará Amparo Garripuerta y con sus prodo, emigrando, en
pias manos se puso á
cambio al Lírico el badesclavar la cerradura.
rítono Sarasi y algún
Se hallaba presente su
otro artista dei teatro
capellán Mateo Sículo,
de las sefíoras Moriohombre de mucha prunes. No discutiremos
dencia y santidad, y
en esta ocasión los méviendo al rey en tal
ritos de estos artista~,
ocupación le dijo:
ya que lo estár. sufi-¿Es posible, se·
cientemente aquilnta·
ñor, que un rey tan poderoso,
dos. Pero, la verdad es
como vos lo mis, se ponga á
que el público, sin re·
hacer con sus manos una obra
chazarlos, desea el insemejante?-Pero el rey, songreeo de artistas nueriendo, dijo:-Decídme, padre
vos.
honrado: ¿por ventura, Dios y
C.uan tas combinala naturaleza dieron en valde
ciones hagan las em. TEATRO ARBEU.-''El apóstol de la Repúb(ica."-Clotilde, señora Fábregas, las manos á los reyes?
Octavio, señor G. Nieva, y Baudouin, señor García Leonardo,
presas siguiendo estos

DAVA LOS.

!

1

1

�LAS MUJERES DEL PRIMER IMPERIO.
EN ninguna época, las evocaciones del pasado han tenido tanta boga como en esta aurora eombría del siglo veinte.. . . Pobres
seredmpulsados por el torbellino enloquecedor de la vida contemporánea, nos acercamos al recuerdo de los desaparecidos como náufrago á la ribera!......
'
Pero entre todas esas sombraei, á las cuales pedimos el olvido
paeajero de las triste~as ó frivolidades de la hora presente, las
q11e nos atraen y cautivan más, son las sombras femeninas· ellas
1
surgen de lat1 bru~as lejanas de los días d~saparecidos p&amp;ra siem.
pre en eternos ab1emos, rodeadas de misterioso encanto. Los
hombres pertenecen á la hhtoria, las mujeres más bien á la leyerJda y poseen el eterno atractivo: la belleza la gracia el espi. ' el amor!
'
'
n't u, Ia abne5ac10n,
En la p~numbra de la g~an figura de .Napoleón pintada por
tafitos eeer1tores, ¡cuántos rnteresantes siluetas femeninas hay
para bosquejar!
Entre ellas, descuella Josefina, cuya dramática existencia
d.escrita por Pierre D' Ozon, ,·oy á tradu'

Nobleza, clero, pueblo, todos esperimentan su encanto inda.
cible · ella es como la egida del general Yde su ejército, deteniendo con su bondad sonriente las revueltas populares.
De ree1reso á París gozará durante algunos meses todos loe encantos. Vive en una especie de apotéosis, embriagada con la
gloria de su marido .Y l.os. homenaj.es que recibe. Más !ay! en
este cielo tan azul, prmc1p1an á surgir sombrías nubes. El gene,
ral Bonaparte ha tomado el mando de la expedición á Eaipto.
Entre los amigos de Josefina que le son personalmente adictps
ebtá madame Tallieu y el secretario de Barras Charles.
'
Esta intimidad será un pretexto de venenosas habladurías
que llegarán hasta Oriente á exaspera~ los ~elos d~ Napuleón, y
vuelve á Francia con amenazas de d1vormo. Felizmente para
Josefü1a, sus hijos decidieron al esposo á verla y oirla y la irres;stible sirena pronto lo reconquistó. Reconciliada la pareja. se
instaló en Malmaison, donde el futuro dictador dejará el primer
puesto á la e,pos:1. La seductora tiene promesas para todas laa
ambiciones; aliento para todas las espe·
Cll':
ranzas.
LA E)IPERATRIZ JOSEFIXA.
Tres días autes del 18 Brumario, cuan&lt;&lt; La vida de Josefinaºee la más inverodo está pronto para el golpe de Estado que
&lt;c símil, la más palpitante de las novela@.
abrirá el camino del trono al pobre gentil
&lt;&lt; Vino al mundo en esai; maravillosas
hombre cor-,o, Josefina, con su gracia ha« Antillas, joya de esmeralda arrojada sobitual, hace los honores de una gran re·
(( bre el gran Océano de olas deslumbradocepci6n en el hotel de la calle de la Victoria.
Será la última.
&lt;c ra.s donde las mujeres tienen la gracia
(( flexible de las enredaderas y la seductoBonaparte, proclamado primer c6nsul,
&lt;c ra belleza de las grandes flores tropicava á instalarse al Luxemburgo; pero pron&lt;c les de embriagadores verfumes.... Y hé
to, encontrando estrecho el palacio &lt;le Ma·
&lt;&lt; aquí que una vieja mulata, que decía la
ría de Médicis, se translada á las Tullerías,
« bnena ventura, dijo á la pequeña Jornfidonde, á pesar suyo, Josefina ocupa Ju
« na Tascher de la Pagérie:
habitaciones de María Antonieta.
--« Tú serás más que Reinar,,
La criolla. es más que reina. Yo gano las
La niña rió ..... No era una corona, era
batallas, le decía Napoleón, pero tú me
el amor con el que soñaba sobre el navío
ganas corazones.
que la llevaba lejos, hacia la tierra franceDespués de la victoria de Marengo la lle·
sa ..... Pero ese sueño que ella creyó realivó á Normandía, y al año siguiente lo sizar caeándose con el brillante vizconde de
gue en su viaje triurifal á Bélgica, exitanB auharnais, se había disipado como un
do á lo menos tanto entusiasmo como Namirage engañador. Ella es coqueta, él inpole6n.
co,tante, ambos celosos y dan escenas que
Despuée llegarán las horas som brfas.
hacen tan insoportable la vida común, que
R nacen las conspiraciones; ella vive en
madame Beauharnais deja á su hijo Eugeperpetua angustia y, á pesar de sus éÚ¡,li·
nio con su marido y parte ella con su hija
cas no logra impedir que Bonaparte, irriHortencia para la Martinica. ¡Pobre avetado, ensangriente sus glorias con la bútil
cilla herida que retorna al nido!
muerte del duque de Enghien.
Principiaba á recobrar esa dulce indoA fines de este año trágico, Pío VII ven·
lencia de las lánguidas criollas, de la cual
.
dráá París á consagrar al nuevo Carlomag·
nuestra vida afiebrada ignora el encanto,
La Emperatriz Josefina.
no. Bajo las bóvedas seculares de Nuestra
cuando súbitamente estalló la revolución
Señora, Napoleón colocará )Ji. corona im·
de los negros. Loca de terror, Josefina se embarcó en el primn perial sobre los hermcsos cabellos negros de la criolla.
buque GUe partía, sin equipaje, casi sin dinero. Encontr6 una
Es tan pesada esta resplandeciente corona, que hiere su deli·
acop:ida afectuosa en la familia de su marido y i:e reconcilió con ca la frente, pero su corazón e~tá aún más lastimado por croe·
él, puni no hay lugar para el rencor en e.e corazón de mujer.
les aprehensiones. Sus enemigos ganan terreno y, en Milán, ella
El vizconde de Beanlrnrn11is ha llegado á i-P.r ge·1ernl ciudada- asistirá á la ceremonia como simple espectadora: es ~la primera
no; pero esa renegación del pasado 110 lo sal va del cadalso..Jo- eta.pa en la vía del divorcio.
sefina, viuda y pri,iunera, aguardaba con espanto el siniestro
Las ovaciories de Mayencia no la tranquilizan y la entrevista
llamamiento.
del czar Alejandro la espanta ..... Austerlitz, Jena, todas esas
El 9 Termictor la quita al verdugo; pero la deja en las arigus· victorias que llevan á su apojeo el poder de Napole6n, aumen·
tias de la miseria.
tan en él el pesar de no tener herederns de su imperio. Los golLa amistad de la bella con,iesa de Fontenay, entonces ciuda· pe, de cañón de Essling y Wagran disiparán los últimos escrú·
dana Tallien, le sirvió de ayuda y pronto las des se disputaron pulos del dueño del mundo y el 15 de Diciembre &lt;le lg09, Jo·
el cetro de la mo&lt;la. Ellas ~on l11s reinas de esas maravillosas eefina oirá pronunciar su di~orcio. Malmaison y el castillo de
que iban al Pa.lais Royal, al Luxemburgo, de8lumbrante de alha- Navarra servirán de a~ilu á la abandonada que llora y per·
jas, cubiertae con una trasparente túnica· plegada á la griega.
dona!. .......
La coqueta viuda criolla fascina á un general muy joven. Se
L'l muerte de J 03efina tiP.ne algo de miEterioso.
llama Bona.parte, es pobre. i stá en desgracia; pero tiene un
¿Faé una súbita enfermedad de garganta 6 un ramillete envefuego en los ojo,1, un irresistible poder en el alma, y, casi á nenado lo que puso fin al largo romance comenzado bajo el cielo
pe~ar suyo, .Josefina llega á iaer la ciudadana de Bona.parte.
1le los trópicos? .....
Los parisienses luego lallam:non "Nue.;tra Señora de las VicNadie lo sabrá jamás, y la incertillumbre de esta muerte sñá·
toria!&gt;".
de un atractvo supremo á la seductora figura de esta mujPr, que
En 179(i, Napoléon, com:rndante en jde del Ejército de Ita· fué á uormir el eterno sueño en la pequefia iglesia de Ruril, á
lia, llama á Josefina á 1Iilán, donrle conquista todos los corazo· través de los senderos floridos y sombríos. mientra'! resonaba el
nes su gracia seductora.
dolororn estrépito de la innsión.-PIF.RRE D'OZON.
0

~"'A
LAS//
-D AMAS '
CRONICA DE PARIS
1Iiércoles 21 de .Junio.

La presente estación, hasta ahora, no h&amp; p_roducido mud1~s

Exceptuando esta ventaja, merecen, por todos estilos la má9
cruel oposición.
'
Son antiestéticos y obstruyen por completo la circulación
aun en los salones espaciosos, y no digo nada cuando en i;enti~
do inverao se encuentran doR ~ombreros en una ¡rnerta. El conflctu es irremediable.

novedades en general; pero en detalles ba sido· b11~tante pro·
diga.
Las sombrillas son las que más variedades nos ofrec.n.
LA Co.'.DES,\ D' ARJIO ~TI ~,LE.
En los primeroB días de la esta~
1-.,ll,ñ::,C&amp;ci6n trataron de volver á lanzar
las de terciopelos que conocimos
LA MURMURACION.
el afio pasado; empeño inútil,
porgue nunca fueron, b_ien recibiU.'-I A PENITENCIA
das. Me parece muy logico, porque
i:u aspecto es extraordmariamente
Acusábase una mujer de hn.lourd. En cambio, lae que tiene'n I
lLase demasiado inclinada á la
terciopelo solo como adorno, son
maledicencia; y el confe~or le pre·
muy bonitas.
gunt6:-¿Y esa falta es habitual
Algunas de las más originales
en ustf"d?-¡Ay, sí! Todos los días
merecen ser descritas. L' ombrelley con frecuencia varias veces en
dome, de seda blanca, cubierta de
un mismo día.
gaea negra con un borde ancho
En presencia de una confesión
de terciopelo negro, es elegantísitan sincera y tan pronta el rncerma. Este mismo modelo, hecho
dote comprendió que en el cul·
con tulle p(IT'lé encadré, de musepable hábito de aquella cristiana
lina de seda, resulta también muy
había más atolondramiento y libonito.
gereza que perver,;idad.
«Hija mía,u dijo, ((por penitenTenemos además la sombrilla ,
cia hará mted lo siguiente: To1830 de se.da negra y gasa blanca
mará un canastillo de plumas, ~e
pleg~da. Otra de voil formando
encaminará hacia las afueras de
grandes jaretas, la eombrilla clasla capital, dando varios rodeos y
sique con liséré de terciopelo negro
desparramando las plumas que
rematado en un lazo y, por últillevará en sus manos hasta que
mo, la s0mbrilla blanca con aplidure el paseo. Acabada la carrera
caciones de terciopelo formando
y desparramadas las plumai-, vol·
fantásticas silhouettes de pájaros é
I
verá usted á verme para darme
insl'ctos.
cuenta de su puntualidad en ejaEstas seguramente se~án las
cu~·ir mis órdenes.&gt;&gt;
preferidas durante una qmncena,
Imagínese el asombro de la
hasta. que se generalicen y se bamujer al oír este lenguaje tan exgan imitaciones de poco costo.
tr ,ño.-Obedtceré, Padre mío,Si las sombrillas, con alguna
d1jo humildemente, á pesar de hs
modificación, se limitan á reproobjeciones
que i:urgían f'n su e-píducir lo mismo que se nos of1ece
ritu.
Al
pnnto
se dirigió al lugar
desde hace dos años, los pufios,
determinado. y al paso que ii-.a capor el contrario, tienen una origiin inan&lt;lo, fué de~parra111ando las
nalidad de muy buen gusto, y replumae;, Cl&gt;mo se le había c-rdeflejan, como todo, la predilecci6n
na.do. Dt'sparrama ba la última
por lo blauco y negro. He visto
pluma, voh·i6 á su confesor con
uno, cuyo mango P.S de una blanun
apre,uramier.to no exento quicura inmaculada, coronado por
zá
de
c1aioi-idad.
voluminosa bola negra. :Muchas
«¡.\h!))
dijo él, ((está bien. Ah"·
tienen el palo todo forrado de terra vut'lva mted á los lugares &lt;¡U"
ciopelo ó de rezo negro con el puño
ha recorrido, y pa~ando por el
de plata. Dicen que es el colmo I
miamo camino recnj1t una á una
de lo elegante, y yo m.e atreveré
plu'l1as sembradis á su pa~o.&gt;&gt;
las
á decir lo cvntrario; pero las en·
«¡E,o es impoúble, Padre mío,
cuentro dos grande:1 inconvenienimposible!,&gt; exclamó la mujer, en
tes: primero, que con el contact~
el
colmo de la sorpresa. «Dejé caer
de ln. mano el terciopelo se rozara [!IIJ!;....-- - - - - . . ; . . ; . ; ~ ~ ~ ~
esas plumas al acaso á lo largo del
muy pronto, y segundo, que los
Retrato de u~a mujer :lt&gt;gante, por E. Drian.
camino, y el viento ha debido lleguantes se ensuciarán á los cinco
vár:;elas en varias direcciones. ¿Có·
mi1sutos de coger la sombrilla.
Pre,cindiendo de esto, puedo asegurar que me han gustado. mo quiere usted que yo pueda encontrarlai,?
«Pues bien, bija mía; las maledicencias, las calumnias, son
Despué3 de ernritas estas líneas, se me ocurre que torio ~I
tiempo perdido, porque realmente este afio van á engrosar el nu · c,nno esas plumas que renuncia usted á recoger una Yez que el •
viento las hacfüpen,ado. Susfune¡.t,nsp:ilabras han caído enun
merode las inutilidades.
.
de oídos y corazónes, muchosdeellos desconocidos pasinnúmero
Los sombreros, cada vez mayores y encajados hasta las ceJas,
ra usted ¡Cuántos de sus oyentes no se habrán apresurado á esconstituyen el mejor preservativo contra el so~.
Alguna ventaja había de tener ya que quitan esbeltez á la parcirlas por todos lados! Rec6ja1as ahora, Ei puede.»
oc¡Ah Padre mío, cuan cierto e3 eso!,, dijo la penitente, como
figura y ocultan el pelo, uno de l~s más bonitos adornos de la
alumbrada
por una súbita luz.
mujer, al menos preservan su cutiR de los estragos del rey de
((Vaya nsted, hija mía, y no vuelva á pecar. u
los astros.

¡'
1: · 1
1 1
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' 1 1

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1

1,

�JUAN DE LA BRETE

MI PARROCO Y MI
--....-~~-

TI()

Novela premiada por la Academia Francesa
Trauucción autorizada hecha sob
J· 6.
•
'
re et 1 6~ ed1cion, por Juan :\Jateo!'!, Presbítero, Ilustraclunea
de E, Vulliemin. Con licencit:t,
(CONTINUA)

1·

1

¡

1.

, Días y mes~3 yaci6 olvidado en esa postura hasta que ít mi
t10 se Je ocurn6 man~ar levantarlo, pero entonces advirtió que
la sa!1a lo había vestido de brotes vigorosos en toda su longitud
En vista de eso, orden6 abatir otro árbol al lado del primero.
enlazar las ramas unas con otras, poner enredaderas y guiar su~
tallos por en,tr~ los tr?ncos; de !Il?do que con el tiempo 86 formó
un pue?-te rustico y s1~gular, fac!l de ser recorrido, 1,in otro ¡11 .
convemente que el peligro de enredarse los pies en el camino y
caer de cabeza al agua.
Este lug~r solitario y bastante alejado de la quinta era el quo
yo había disputado para teatro de mis meditaciones.
Detúveme cerca del puente, recubierto á la saz6n de escarcha
á fin de meditar en lo porvenir y de entretenerme en contempla~
loR enormes carámbanos que pendían de la cascada
·
. Ign?ro el tiempo que permanecí abismada en mi~ reflexione,;
1;i_n cm~arme del frío que me congelaba el rostro, cuando ví venir hama mí al causante de mis pesadumbres.
En su andar y semblante era fácil descubrir la melancolía y
mal humor .que le dominaban. Con el bastón de mi tío en la
mano, que sm duda había cogido distraídamente, atizaba recio,,
garrotazos ~ los arbustos puestos á su alcance, llenándorn la ro
pa del polv1llo blanco de la escarcha.
Aunque yo est~b~ medio vuelta de espaldae, no perdía nin
guno de sus mov1m1entos, porque ya se sabe que las mujeres e11
casos rnmejantes gozamos de doble vista.
En_ lleg,;1~do junto á mí, cruzó los brazos!. contempl6 la casc!da rnmov1l, el puente, los árboles, y no d1Jo una palabra. Fingiendo yo estar entretenida con una rama de abeto que acababa
de tronchar, contuve el aliento y me puse á espiar á mi hombre
con 61 rabillo del ojo sin que él lo notase.
-¡Hola, primita! ¿Usted por aquí?
-Sí, primo.
Aguardé algunos segundos á ver si continuaba· pero como permane~iera callado, me digné volverme un poco' para alentar su
oratoria.
Pablo frunció las cejas y exclamó en un rapto de desesperación:
-¡Me dan ganas de levants¡me la tapa de los sesos!
-Muy bien-repliqué con tono serio¡-puede usted estar seguro de que asistiré al entierro.
'
Esta respuesta le cogi6 tan de sopetón, que dejó caer los brazos
y se qued6 mirándome de hito en hito.
-¿De modo que usted no haría nada para estorbar la ejecución de mi proyecto?
-No, seguramente,-respondí con gran calma. - ¿Por qué
había de meterme en lo que no me incumbe? Yo amo ante todo
la libertad, y si á usted se le antoja salir de ese pícaro mundo ..
¡va! no moveré una paja piara impedírselo. ¡Cada cuál es muy
dueño de hacer lo que le parezca!
·
Tras esto, me puse á examinar la rama de abeto mientras el
aspiran~e á suicida, descon?ertado por la man.era liberal con que
yo consideraba su lúgubre rntento, tom6 una expresi6n de recelosa desconfianza.
-Imaginaba que me tenía usted al~ún cariño, ssñora prim1
mía y de todo m1 respeto. Como la primera vez que nos vimoF,
le parecí á usted tan agradable ......
·-Señor primo mío y de mi mayor veneración, extraño mucho que atribuya usted tanta importancia á las irreflexivas demo~traciones de una pobre lugareña, habituada á la menguada
sociedad de un cura rural, de una tía huraña y de una tosca
cocinera.
-Lo cual significa que usted me otorg6 aquellos obsequios
por el mero hecho de no ser yo cura, ni tener un i::.ostro tan avio Jado como el de la señora de Lavalle; ¿no es eso?
- Exactamente, primito.
Me mir6 furioso,. retorcióse los bigotes con rabia, y tomando
el sombrero .en un 1mpul~o de c6lera. lo a~roj6 en el puente.
¡Oh! ¡Qué bien comprend1a yo su estado de animo! Se alegraba
de. hallar un pretexto para mostrar su enojo. y desahogaba conID1go el despecho que le atormentaba, al modo que yo había
descargado mi indignación en los monigotes de loza y en el infortunado bar6n de Le Maltour.

La verdad es, señorita -me dijo con enconada intenci6n-que
tenía usted una tía monstruornmente fea.
-Y ¿qué le habíamos de hacer, caballero? Quizá hu hiera algun~ compent-ación en el hecho de no serlo tanto su Eobrinarephq ué en el mismo tono que mi contrincante.
-Y ¡vaya una mesa aristocrática! ¡Y una vajilla elegante!
¡Todo sin pies ni cabeza!
--:: ¡vaya un pavo sabroso! ¿C6mo no muri6 usted de indi·
p;E&gt;st1on? De veras no las tuve todas conmigo, hasta. que le volví
á verá usted aquí, ¡Virgen Santal. .. vivo y sano todavía con
todas las apariencias de repetir la suerte en la primera oc;ai6o.
·-Ya sé que no suele usted darse por vencida y que no hay
moclo de tomar con seriedad su~ palabras; pero no creo haberme
portarlo tan mal. ¿Qué le he hecho á usted?
-Ab,olutamente mda. Buena prueba de ello es mi promPBa
de ncrnnp11ñar tl cadáver de usted al camro santo.

\

' "' •.

-- ¡:\li c:dá~er!- exclam6 estremeciéndose.- No estoy muer·
to a~n, senont~; y sepa usted que en Yt z de matarme pienso
partir para Ru~1a.
- ¡Buen viaje. reñor primo!
Cuando ~e ,al!'j6 y creí que se nu5entnrí., por una larga tem·
P?rada. cruce lus mimo, con cle,;eR¡..,ernc1ón v brotaron de mi~
o¡os abundantes lágrimns. Pero nl poco tiempo Je ví roh·er
a pre-u rada mente.
- Vamos. Reina, separémonoR como huenoR amigo·. ¿Qu~
motivo, liny pura re ....? ¿Cómo e, eso? ¿Llora mted'?
- ~Ie acordal,i ~e Juno-dije logrando reprimir la emoción.
_ - Ls Vl'rcla'.l: P:;rmta, que se queda mt~d bie11 rnla. ~~n tu'·
na! d.i reconc1hac1on, deme usted la mano; ¿quiere usle,l?
- Con mucho gu-to, Pablo.
I Pobre de mí! Se content6 con e,trrchnrla tri·ternente, pen·
sano.o en una mano más hermosa que había 8 oñado poseer.
Y partió difinitiYamente.
Sin cu_ida~me del frío, me senté llorando cerca del puente, Y
estan.do rnchnada sobre el río, veía caer mis lágrimas encima
del hielo.

.¡Hablar de pegaree un tiro! Por fuerza. la ama con locura.
-Comandante, un caballero no deja de cumplir su palabra
Cierta estoy de que no lo hará, pero tan prendado debe estar de por nada del mundo; guarde usted la que acaba de darme.
Blanca como yo ele él, y claramente veo que no ha de poder olSubí luego á mi cuarto con la convicción amarguísima de havidarla. ¡Qué aberraci6n tan incomprensible la de enamorarse ber seguido ampliamente el ejemplo de nuestros gobernante~,
de una mujer enteramente opuesta á su genio, teniendo á su la- pisoteando todos los principios de la dignidad.
Pero ¡ha! á no ayudarse una un poco en la vida ¿c6mo se
do una ....
-¿Qué haces aquí, 'Rein~?-oí de re~ente preguntará mi tío, podría salir adelante?
Esta reflexi6n acall6 mis remordimientos. Me senté, por tanque se me había acercado sm yo advertirlo.
Me levanté nerviosa y avergonzada de no poder disimular mi to, á mi escritorio y tracé los siguientes renglones:
«Todo se acab6, señor cura. Están casados, han emprendido
dolor.
·
su viaje de novios, felices, locos de alegría; diE;z años de vida
-¡Calla! ¿Estás llorando?
hubiera dado por hallarme en lugar de Juno respecto de su pri-¡Qué bestias son los hombres, tío!
-Profunda verdad, sobrina. Y ¿por eso te afliges de- ese mer pretendiente. ¿Cuándo seré tan venturosa?
«¿Sabe usted lo que me ha dicho mi tío? Según él, los hommodo?
--Pablo quiere levantarse la tapa de los sesos-dije sollo- bres que han amado una sola vez escasean más que los mirlos
blancos. Amado párroco, cura mío querido, le ruego encareci. zando.
damente que aplique usted mañana la misa porque el señor de
-¿Le crees capaz de llegará semejante extremo?
-No-respondí eonriendo á pesar de mis lágrimas.-La vio- Conprat no sea uno de esos mirlos.
«Hasta la vista, señor cura, porque espero que venga usted en
lencia es ciertamente incompatible con su temperamento, pero
breve al c:.:rato del Pavo!.»
la idea de suicidarse prueba. que ...
-Si, lo sé, querida ... prueba que está verdaderamente ena.
morado de mi hija; pero créeme, no tardará en olvidarla 1 y
. cuando así suceda, dispondremos las cosas de modo que su corazón no vuelva á extraviarse.
-¿Cree usted, pues, que un hombrepueda amar dos veces en
su vida sin 8er un monstruo?
El señor de Pavol me acarici6 la majilla con expreai6nde.
cumpadecerse de mi inexperiencia no menos que de mi dolor.
-¡Pobre sobrinita! Los hombres que aman una sola vez en la
vida abundan menos que los mirlos de plumaje blanco.
-En ese caso, tío, hay que reconocer que el hombre es una
bestia vil-repuse con acento convencido.
Pero, en realidad, mi indignación iba acompañada de un i:ecreto gozo, y lo que deseaba era. aprovecharme de la vileza in·
herente á la naturaleza. humana.
-Con todo eso -a:fiadí-no ha de ser tan fácil olvidar una
belleza como la de Juno.
--¿Ves elle puente que tanto te gusta, Reina? A~tes de reverdecer las ramas y plantas que le cubren, _Pablo deJa.rá de acordar~e de Blanca; antes que el follaje haya. tenido tiempo de
amarillear y caer, el desdeñado amante habrá vuelto otra vez al
Pavol, y......
.
Sonri6 de una. manera expresiva, después se fué sin terminar
XIX
la sentencia, mientras yo, enteramente sobrecogida, le miraba
En efecto, el único acontecimiento de fines de invierno fué la
alejarse, pensando en lo estramb6ticos que son los tíos como el
señor de Pavo), metidos á vaticinar con tanta frescura lo por· toma de posesi6n que hizo el cura de la parroquia del Pavo], y
no insistiré en la alegría que tuvimos al volver á encontrarnos
venir.
«Todo esto está muy bien, me dije volviendo á emprender con sin el temor de una SAparaci6n pr6xima.
Nada tan delicioso para mí como verle subir al púlpito y precachaza el regreso, pero si su corazón se muda, quizá se enamore
en sus viajes de cualquiera otra mujet. A bien que, según cuen· dicar con el fervor acostumbrado sobre la iuiquidad y malicia de
tan, las mujeres rusas son bellísimas...... Es necesario enviarle los hombres. Después rnHa lll'gar á la quinta, como al Buissón
en otro tiempo, con lá sotana recogida, el sombrero debajo del
al país de los esquimales.»
Eché á correr con teclas mis fuerzas y llegué á la puerta de la brazo y los cabellos en desorden.
Volvimos á nuestras pláticas, discusiones y disputas. El
quinta precisamente cuando el comandante subía al coche.
Tiempo
se me hacía largo y las cartas de Juno que indicaban la
Le tomé del brazo y le llevé aparte.
cumplida felicidad de su autora no servían para consola1me ni
-Comandante, ¿es verdad que Pablo se marcha á Rusia?
siquiera para moverme á tener pasiencia. Aeí pues, iba cons-Sí, es cosa resuelta.
-Me ha ocurrido ...... si usted quisiera que ...... En fin, sería tantemente á buscar al cura para conferir con él miR cuidadoe:,
inquietudes, esperanzas y mi rebelión contra el periodo de es·
mejor ......
Sin duda mi pensamiento era más difícil de expresar de lo pera que me veía obligada á sufrir.
Sabía que el caui:ante de mis males no había hecho por desque me había figurado. El orgullo oponía un obstáculo insupegracia, el menor caso clel proyecto de ir al país de los e~quimarable, trabándome la lengua.
-¿Qué es ello, hija mía? Hable usted pronto, que hace aquí les. Paseábase tranquilamente por San Petersburgo, y las hermosas damas e~lavas me daban un miedo terrible.
un frío insoportable.
-¿Está usted cierto de que no se enamorará de una ruea, se-¡La suerte está echada!-exclamé golpeando el suelo con
ñor cura?
el pie.
-ERperémoslo, Reinecita.
Mi orgullo y yo pasamos el Rubic6n y dije bajando los ojos:
-¡ Esperémoslel... Responda usted de una manera más. ter-Querido comandante, suplico á usted que envié á P:tblo al
minante, señor cura. ¿Qué opina usted? ¡Veamos! No es posipaís de los esquimales.
ble que se enamore de una extranjera; dígame usted que no es
-¿Por qué ha de ser precisamente á tan ingrata región?
-Porque las mujeres de esa. tierra son horribles,-balbuceé, posible y que me amará algún &lt;lía.
-Así lo de~eo con toda mi alma, pobre niña., pero más val-y al contrario, las rusas tienen fama de hermosísimaa.
El buen comandante me mir6 á la cara que se me había. puesto dría suponer lo contrario y poceder con arreglo á ese hip6tesi8.
-Usted va á matarme de impaciencia con sus resignaci6n,
roja de vergüenza y respondió sencillamente:
.
sefiór
cura.
-Bien, le aconsejaré que vaya al norte de Groenlandia.
-¡Qué poco prudente es usted, Reina.!
-¡Cuánto se lo agradezco!-afiadí con lágrimas en los ojos
-La prudencia, á mi juicio, consiste en querer la felicidad.
estrechándole la mano. -Pero dígale usted que no prolongue
mucho su estancia en las cabañas de esas buenas gentes, no sea Dígame usted que Pablo me amará, señor curn, se lo suplico.
-¡Qué más quisiera yo, hijita !-replicaba el cura, que á true·
que coja alguna enfermedad¡ además parece qua apeetan de mal
que de verme feliz hubiera seguido el ejemplo de Mucio Scévola,
olor.
quemándose la mano ?ererha. -(Concluirá).
En este momento llegaba mi tío, y al verle, huí diciendo:

,,'

¡·

1

�ANECD011AS Y UURIOSIDADES
CREENCIAS DE LOS MOROS
Cuenta Albufeda, que una vieja preguntaba á Mahoma lo que se necesitaba
hacer para ganar el Paraíso. El f11lso profeta respondi6:
-Amiga mía, el Paraíso no se ha hecho para las viejas.
Oyendo esto la del cuento, principió á
llorar con la mayor ansiedad; pero Mahoma la conso16 diciendo:
-Tranquilizate, no entran las vi('jas en
Pl Paraíso, pero es porque rejuvenecen
tndas al llegará la puerta y se quedan de
quinc11 años.
,
-¡ Lnado sea Dios y su profeta! exclamó la viPja retirándose.

Fíense ustedes en los at1uncios
l

~

*!*

,..

..

UN DEUDOR PARECIDO
Un estudiante debía 200 reales vellón al
hijo de un comerciante, su amigo. Un día
el estudiante,· sin duda en un momento de
distracción. sac6 del bolsillo diez realea en
presencia de su acreedor.
-Pepe, le dijo éste; ya sabes que me
debes diez realee y si quisieras volvermelos te lo agradecería.
- Y tú sabes, querido, que lo que te debo i:on doscientos.
-Digo que son diez.
- Y yo digo que son doscientos.
-Yamos á cuentas, Pepe; si me das los
diez, te perdono la deuda.
- No, no, amigo mío, quiero más tener
los diez, y deberte los doscientoE.

***

Registrando un amigo nuestro los papeles viejos de sus abuelos, halló entre ellos
uno, escrito con muy buena letra, el cual
tenía las dos misivas siguientes, cuya fecha se remonta á la guerra de la lndepen- .
dencia. Nuestros lectores juzgarán por rn
cont1mido:
Adjunto remito á V. S. veinticuatro bu·
rroq, incluso el oficial Sáncbez, con veinte hombres de su compañía, los cuales
van todos cargados de armas.-Adjnnto
incluyo á V. S. cuatro granaderos, que
van en piernas porque tienen el calzado
roto.

***
TRES SUSPIROS.

Doña Restituta leyendo:

"Se scesita una señora viuda, para cuidar de
una pequeña familia."
-Voy corriendo eso me conviene.

''Soy suspiro que errante
''la Fe me guía,
''ella alumbra constante
''la senda mía.
"¡No me abandones,
"soy feliz en el cielo
"de tus prisiones!
-''Yo dejaba á la tierra
•'también llorando,
"sumida en triste guerra ......
"¡Ay Patria, cuando
''podré yo verte
"sin que tu suelo cubra
"llanto de muerte!
-"De la familia encierro
"del amor la llama,
"salgo de mi destierro,
"que me reclama
''un sér querido
''que muriendo en la cuna
''lloré perdido.''
l'n eco sobrehumano
se oye que dice:
•·¡ V1 nid, daos la mano,
II

Tr1&gt;R suspiros s11 hallaron

cerca del cielo,
allí ~e interrogaron,
con dulce anhelo
Fe respondían
y los ecos refieren
que así decían:
- '' Del amor á Dios sigo
''sublime huella,
"la Cruz llevo conmigo,
''la sola estr€11a
"que en lontananza
"puede dar á los tristes
"una esperanza.

"Dios os bendice!
"¡Bellos amores,
"el trono de mi gloria
"cubrid de flores!"
............ .. ........ ........ .. .
Los suspiros marcharon.
en raudo vuelo,
pero no se ocultaron.
Ved en el cielo
resplandeciente!!,
tre3 luceros que brillan
rnbre sus frer,te3.

. -Aquí tien~ usted, señora, mis nueve hijos.
-¡Santo Dios! ¿Y esta es la pequeña familia?
-· -¿Cómo no, si todos mis vástagos son peque·
nitos?

.

~

LAS CRIATURAS
deberian esta;· mediauamente gor.
das y criar grasa {J. medida que la
consumen ; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 6 20 aflos, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa.
c3pantosa cuando reflexionamos
cebre el número de criaturas de
ambos s~x?s, q~ienes mueren por
mala as1mllac10n de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cría grasa ni imp:.trte fuerzas.
Pam evita.i: este mal, para curarlo, para salvar las criatllras que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzao
• y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de WAMPOLE
Su exito, es cosa decidida y resuelta. )files de personas le deben su vida y salud. Es tan sabr:isa como la miel y contiene
t-::dos los principios curatívos
tlcl Aceite de Hígado de Bacalao puro, comhinados con J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de }falta y Cerezo
,',ilvestre. Para la reposición de
r.iiios pálidos, que sufren de Ane~1b, Escrófula, Raquitismo y En
1ermedades de los Huesos y la
G2.ngre, nada hay tan bueno cono nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodríguez, Dif:)ctor de la Casa Amiga de la
Obrera do 1Iéxico, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dad? los mejores resultados en los
míios {t quienes la apliqué, á
pernr de lo arnnzado de su enfermedad estún ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
la~ escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
~ficaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengafio con
esta. De venta en las Boticas.

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                    <text>A~o XI.

MÉXICO, DoMINllO

=======================aa==a:===a;=;:

23

-·
DE JULIO DE

1911.

El señor Presidente de la República y los miembros de la junta francesa del 14 de julio,
en el Tívoli del Eliseo.

NuM. 30.

�ACTUAllIOAOES

EL CENTRO ANTI-REELECCIONISTA.-LABOR ANTI-PATRIOTICA DE LA PRENSA
Los señores que componen el c&lt;Centro Anti-releccionsta» no
han entendido ó no quieren entender el papel que han desempeñado en los últimos meses. Estos Reñores han creído que componen un partido político nacional de una organización perfecta y,
tal motivo, acman con notoria injusticia al señor Madero de
inconsecuencia.
Voy á suponer que los antiguos antireeleccionistas de la Re·
pública se ha~lan todos estrechamente unidos; que los clubes fo.
ráneos son muy numerosos y disciplinados y que obran enteramente de acuerdo con la junta central; en suma, que constituyen un particlo político importante por su organización. Pero la
labor de@arrollada por este partido en la época de su fundación,
fructífera y patriótica no sigue teniendo la misma eficacia y oportunidad. Los partidos políticos no son eternos y Fon esencialmente mudables, supuesto que su creación obedece á satiFfacer
las necesidade!! actuales de un pueblo, influyendo en los gobiernos. Siempre existen causas de variación, su naturaleza cambia
profundamente en un momento dado y su poder y las ideas que
lo hicieron germinar les imprimen á cada instante nuevas orientaciones. Pocos casos ofrece la historia de un rambio fa.n rápi&lt;lo
de gobierno, de ideas, de aspiraciones, como el que ofrece México actualmente y si el partido antireeleccionista naci6 en una
época distinta á la actual ¿qué tiene de extraño que su jefe por
derecho, D. Francisco I. Madero, quiera reorganizarlo, disciplinándolo y abriéndole horizontes más vai!tos? En todas partes se
ven casos de esta naturaleza, porque son lógicos y Jí&gt;erfectamen·
te naturales. Esta reorganización del partido se impone, porque
los partidos políticos se crean para satisfacer las necesidades de
gobierno en un período histórico breve y si el partido futuro se
guiara por el credo un tanto rígido y estrecho del antiguo antireeleccionista, tendría que ser un partido pequeño, condenado á
la impotencia y á ejercer ufi influjo muy secund11rio. Por lo
tanto, si los antireeleccioniistas quieren seguir siendo útiles á rn
causa, dehen evolucionar ó de lo contrario tendrán que !)Hecer.
El credo de un partido es una fórmula histórica: la convicción
de que el estado social de un país requiere determinada política
en un momento determinado.
La idea Je! Peñor Madero no puede ser mejor: la creación de
un comité ( que lástima es que sea tan numeroso y no suficientemente seleccionado) director del partido y en el que ha hecho
figurará los presidentes de los clubes antireeleccionistas. La introducción de estos últimcs elementos es verdaderamente feliz,
porque entre ellos habrá algunos discrepantes que E:e aparten de
la orientación general del partido, en un sentido evolutivo, manteniendo una nota progresiva, un elemento de variación, constituyendo las avanzadas hacia lo porvenir.
Pero esto no lo han comprendido los miembros del comité directivo del Centro Antireeleccionista y se han lanzado francamente al terreno de las protestas, de las cartas abiertas, sin comprender, no solamente que no les aeiste la razón, sino que su
conducta es altamente perjudicial para la causa común por lo
disolvente y desmoralizadora. Déjense de obrar impulsados
por un despecho injustificado y por bajas pasiones y vean que
en estos momentos deberi estar estrechamente unidos, en estas
críticas circunstancias en que la única inspiración debe BP.r un
patriotismo bien entendido, para alcanzar el logro definitivo de
sus ideales.

estado envenenada por
bajas pasiones. Privarlos como estaban de
toda clas6 de libertades, les estaba vedado por la más extricta censura,ocuparse de
los problemas políticos
por sencillos que fueran, originando esta ~ituación odios de la prensa pseudo - in de-pendiente hacia la vrn·
dida y oficiosa.
Ahora las circun~tancias han variado y los procedimientos de
los periódicos también. Los que antiguamente eran afectos á la
administración pasada-en este caso y en ios demás, no es ne,
cesario citar nombres-se visten ahora de una túnica de pureza
y alardean de una independencia absoluta; los otros, los que sufrieron persecuciones, los oprimidos, proclaman ser los defensores de los intereses del pueblo, los insospechables, los puros.
No hay que dudar un momento del inmenso poder que tiene la
letra impresa. La mayoria, la masa del pueblo, se deslumbra con
una frase más ó menos brillante y sus afectos íntimos se desmoronan poco á poco al choque del sarcasmo, del dicterio disfrazado. Y
la gente que casi es semiata y consciente y que constituye lo que se
ha dado en llamar la opinión pública, también se ve arrastrada por
las opiniones de las bojas impresas, que contrariamente á lo que
fuera de desear, no son el portavoz de la pública opinión, sino los
que la crean,siguiendo sus propios impulsos é intereses.Los perió·
dicos Jo saben; al dedillo conocen cómo, aparentando un aire de
inocencia y honradez,se tuercen las convicciones,se minan los pe·
de,taleR, se apagan los entusiasmos del público. ¿Para qué citar
casos? Todos los periódicos. con algunas excepciones, repito, se
hallan ahora unidos estrechamente por un mismo interés; todos1
franca ó embozadamente, tratan de desprestigiar la revolución,
la. obra toda de Madero-y no digo de la opinión pública, por·
que los periódicos no tienen el valor de atacarla directamente,
sino á su repreEentante- publicando artículos, editoriales y caricaturas, que toda persona sensata rechaza por lo injustoe, lo
inconsistentes y anti-patrióticos.
De~graciadamente no todos juzgan con la suficiente serenidad
y sólo una pequeña parte es la que se detiene á analizar. El pue·
blo, de suyo voluble ¿ inconstante, se deja engañar inocente·
mente, sin que por asomo se le ocurra examinar la perfidia de
toda esa gente de pluma. Por eso es antipatriótica la. labor ac·
tual de la prensa, que lejos de resolver un problema. práctico de
patriotismo-á lo que e~tá obligada- no se cansa de sembrar la
desconfianza, el desorden, la alarma, para satisfacer sus sentimientos personales, sus intereses particulares, de clase ó loca·
lidad , tomando la. cómoda advocación del patriotismo.
Todos los pueblo~ que presumen de civilizados adoptan en
sus constituciones el derecho de la libre emieión del pensamiento, pero no todos tienen igual capacidad para el libre ejercicio
de ese derecho. Se necesita de un largo aprendizaje para dominar los impulsos primitivos y las bajas pasiones. El lenguaje de
los periódicos respira violencia unas veces, otras perfidia. Todos
ellos desconfían de la eficacia de la razón -y ese es el caso más
favorable-si no va acompañada del sarcasmo y la injuria, más
ó menos encubinta.
Un poco de buena fe: señores periodistae, no fingida y apa·
Los periódicos nacionales y muy particularmante los de la rente, sino real y po&amp;itiva; un poco de serenidad en vuestros juicapital, nunca 'le han caracterizado por lo desapasionados y, cios; un poco de honradez 01). vuestros procedimientos.
sa.lvo algunas excepciones muy contadas, su labor siempre ha
LUIS ZAMORA PLOWES.

***

Señor Ingeniero Leopoldo Palacios, designado por
el Gotierno para resolver el problema
de la irrigación.

A

Señor General don Rodrigo Valdés, nuevo
Inspector general de Policía.

NINON

Si el amor que arde en las entrañas mías
dijérate afrontando tus enojos,
¿quién ~abe lo que tú respo~derías,
gentil morana de cerúleos OJos?
Comprendes que el amor es un tormento,
deploras sus quimeras;.
.
mas ¡ay,! al conocer m1 pe~samiento
enojada quizás me rep!end1.eras.
Si te dijera que en silencio mudo
el torcedor agudo
.
sufro ha dos meses, de inquietud impía,
tú, q~e quizá.a dis?reta,
adivinaste mi ansiedad secreta,
puede que contestases: «Lo sabía.»
Si te dijera que locura grata
tras de tí me arrebata
y encadena á tus pasos mi deseo,
tú sabes-¡inocente coqueteo!- .
que una sombra de duda y de tristeza
realza tu belleza,
y quizás replicases: &lt;'.¡No lo creo!»
Si te dije yo que bien guardada
llevo en el alma mía cada noche
tu plática feliz de la velada,
.
tú sabes que en relámpagos convierte
tus ojos el reproche,
v airada acaso me vedaras verte.
· Si te dijeese que en fatal desvelo
paso las noches con ansioso anhelo
y llorando todos los días,
tú sabes que, al reir, l~ mariposa
toma tus labios por abierta rosa,
y acaso reitías.
Mas no te lo diré. Vendré constante,
me sentaré á tu hogar, oiré tu acento,
contemplaré dichoso tu semblante,
re3piraré tu aliento:
.
.
Adivinar podrás m1 pensamiento,
pero razón de agravios
.
no les daré á tus ajos ni á tus labios.
En jardín de fa_más~icos amore~
cojo en secreto mistenosas flores,
oigo á tu lado el armonioso ~Ja~e
cuando despierta su sonoro timbre
tu mano blanca -y su&amp;.ve;
.
y cuando el raudo vals se arremolm~, b
se cimbrea en mis brazos, cual un m1m re,
tu cintura divina.

Señor doctor don Genaro Alcorta, muerto
la semana pasada.

Luego de ti sin murmúrar me aparto;
enciérrome en mi cuarto
con mil recuerdos en la mente inquieta;
y por gozar mi gloria,
abro, como el avaro su gabeta, .
!Ili corazón que llena tu memoria.
Amo y ~e contestarte indiferente;
,
amo, y' HÓlo lo sabe el alma mrn;
mi secreto me halaga dulcemente,
y su penar mi coraz6n ansía.
He jurado y cien veces juraría,
amar sin esperanza á mi deseo;
pero no sin ventura, pues le veo.
No nací, no, para el celeste goce
de vivir á tu lado
y morir á tus pies enamorado.
En mi mismo tormento se conoce.
Ma~, si las ansias mías
dijérate, afrontando tus enojos,
¿quién sabe lo que t~ respo?derfas,
gentil morena de ceruleos OJOS?
ALFREDO DE MUSSET.

wwwwwwwwwwww

EL BU CARO ROTO
El búcaro en que muere esa flor pura,
un golpe de abanico lo quebró;
y tan ligera fué la ro~adura, . . ,
que ni el más leve ruido se advirtio.
Pero la breve, inperceptible grieta,
con marcha lenta y preci8i6n. fatal,
prosiguiendo tena~ su obra. secreta
rodó todo el circmto del cristal.
El agua fué cayendo g0~ á go~a,
y la espléndida flor ma~cb1ta veis;
aunque nadie lo sabe m lo nota,
roto el búcaro está: ¡no lo toquéis!
Así á vecee la mano más querida
' sutilmente
'
,
nos roza
el corazon,
y lenta se abre su secreta. be~~da,
y se mustia la flor de su ilusion.
Todos lo juzgamos sano, entero, fuerte;
más la oculta leü6n creciendo va.
Nadie su mal deeconocido adviute;
pero no lo toquéis: ¡roto está ya!
SULLY

PRUDHOMME.

�508

AC TU A llI DAD E S

A CTU A ll IDA DES

-- -¡Y bien grande! cor;no que no sabe dónde
ha echado el m€dio duro que le diste esta ma·
ñana para que se comprase el laz'.&gt; de rnda que
tanto te gusta.
-Vaya si lo Eé; á tí no te lo quiero decir
porque me reñirías, á papá se lo contaré y verá~
como no se incomoda.
-Ven, María, siéntate á mi lado y cuéntamelo todo.
Pues verás. Tú sabes perfectamente que en
el escaparate de la tienda de modas de la eequina hay un lazo de seda que me g11sta mu0ho· tú
ine diste ePla mllñana medio duro para qu~ Jo
c 1mprase. Yo loca de contento, salí á la calle pa·

ra ir á la tienda; pero al llegar al almacén de juguetes, vi á un pobre nHio, que
parado delante de un caballo de cartón
que babia en un escaparate lloraba para
que su madre se lo comprase. La pobre
mujer que llevaba otro niño en brazoe,
tiraba lle él con dulzura y le decía:
-Vamos, hijo.
Pero ¡cal ni Jesús pasó de la cru z ni
11quel diablillo pasaba del caballo y llorando como un desesperado decía:
•
-Caba ...... llo, caba .... .. llo yo quiero
caha ...... llo!
La infeliz madre trataba de convencer·
le reflejándose en rn cara una horrible
pena.
-¡Hijo mío, esos juguetes no rn han
hecho para los pobres; no los tendrás
nunca!
¿Cómo nunca?-dije yo para mí-y ...
de un brinco entré en el almacén.
-¿Cuánto vale ese caballo?
-U na peseta.
--Tome, venga; se lo dí al chiquillo,
que abrió unos ojazos . . .... La madre al
darse cuenta de lo que pasaba, me cogió
de la mano, y aprentándomela con fuerza me dijo:
- - Hija mía, Dios te pague la caridad
que acabas de hacer. Gracias á tí, hoy,

Banquete ofrecido por el Club "Ejército Libertador" á los señores Madero y Vázquez Gómez,
que estuvieron representados por los señores Sánchez Azcona
y López Portillo y Rojas, respectivamente .

quillo me cogió de la mano y apretándomela
con fuerza me dijo:
- Chacha, ¿me das un beso?
Y se lo dí, por sefias que me ensució la cara.
Al cabo me fui, pero al volver la cara vi que
el pequeñuelo me estaba tirando besos, diciéndome:
-Chacha, Chacha!
Vamos que me oprimió el coraz6n I
-Bien, dijo el padre de María-muy bien
hecho; por esa acción te voy á dar cinco duros
¡·ara que te compres diez lazos.
-¡Cinco duros!- repuso ~faría-con cinco
duros se pueden comprar diez cabat:os para
otras tirntas familias ..... Vengan.
- ¿Y para tí, hija mía?
-Para mí, para mí, el placer de la caridad
y de que me 1lamen «Ch&amp;cha» los chiquitines.
EMILIO MARIO (hijo)

. Kermesse popular de obreros en Tacubaya.Una batalla de confetti.-Uno de los puestos
mejor adornados.

CU ENTO CORTO
-Ven, pícara, ven á con tar á tu padre
ya q ue á mí no quieres, lo q ue has hecho'
con -~l medio du ro que te di6 esta mañan~
-dlJO doña Robustiana trayendo de la
oreja á su nietecita Maria.
-¡Que me lastimas, abuelita!
- Vamos, ¿qué ocurrt?-dijo el padrr
-h:ls hecho alguna diablura?
'

Un aspecto del tivoli del Eliseo durante la Kermesse dd 14 de julio.
no habrá pan en
mi casa; pero en
c11mbio habrá ale·
gria.
Yo sentí dos gotas de fuego que
cayeron sobre mis
mejillas. Er.an dos
lágrimas despren·
didas de los ojos
de aquella madre;
á su contacto abrí
mi mano, y depositando en la suya
el resto del medio
duro le dije:
-Tome usted
para que el día sea
J
completo.
'--- -- - ...::i
Después de esto
eché á andar, pero
Heridos de Puebla, trasladados á México, y que ei;tán siendo atendidos
el pícaro del chipor 13 "Cruz Roja Mexicana."
Mesa directiva del club ''Ejército Libertador," que ofreció el banquete ' ¡0 ~~ sen- ores Madero Y Vazquez
,
,
Gomez,
en el local de la Lonja Mercantil.

.

ª

Extranjeros heridos de la fábrica "Covadonga,''
durante los sangrientos sucesos de Puebla.

�1..1 os

FRANCISCO l. MADERO
Estudio psicológico por José Vasconcelos
E~ muy aventurado adelantar juicios sobre la conducta de un hombre vivo,
no t:tn solo por el peligro de incurrir en
parcialidades ni porque no tengan los
que son contemporáneos visión clara de
su mútua conducta en el medio, sino
principalmente porque la vida de cada
hombre siempre puede reservar sorpresas hasta el instante de su muerte.
Por eso el observador prudente debiera limitarse á contemplar y nunca fallar en los asuntos de los vivos. Esta sería. la
manera de proceder rigurosamente acertada, mas como no solamente buscamos en la vida el acierto, sino principalmente,
el ejercbio del poder que la constituye, es preciso que sin temor
á las rectificaciones del tiempo, afirmemos de buena fé lo que
de las acciones de los hombres nos parezca laudable. Ya se
comprende que cuanto decimos y pensamos, es á manera de
hipótesis provisional sujeta á corrección, como es también ensayo nuestra vida personal y como es todo en el universo, incompieto. Mas la función de la vida es precisamente tender hacia
un fin y nunca alcanzarlo. De manera que legítimamente nos
debemos ocupar de las cosas y de los hombres aun antes de que
terminen su desenvolvimiento con tal de que nos guie en nuestras suposiciones una prudente desconfianza.
Es un misterio, cómo los hombres llegan á encontrar la
orientación que hace de sus destinos un alto valor, y es un hecho singular, muy explotado por todos los biógrafos, que quienes alcanzan una significación importante, muestran desde el
principio de su vida rasgos de predestinación que no siempre
anticipan la obra futura ...... pero que si anuncian un brillo, un
poder nuevo que viene á realizar una entidad, un valor, un
ejemplo ó una representación.
Es propio del temperamento apostólico dedicar la juventud
al e,üudio y la meditación, con tanto empefio y alejamiento de
las distracciones ordinarias, que después, cuando llega el período de la virilidad y las energías acumuladas, se dirigen á la
acción, las gentes se sorprenden y consideran que se ha verificado una transformación inexplicable en esos espíritus.
Don Francisco I. Madero, comenzó á vivir como un contemplativo, desde muy joven, desatendió los goces de la riqueza,
para entregarse al estudio de las teorías filosóficas, no de las
graves y preci1&lt;as cuestiones de lógica ó de método, sino de las
más interes11.ntes, que constituyen la obsesión de los espíritus
escogidos, de las que se refieren al destino de la vida humana y
su relación con todo aquello cuya superioridad el alma siente
como presencia real. Junto con tantas almas frívolas, vienen á
la vida en menor número, espíritus serios para quienes las cosB s
externas son ilusión y sueño, y solo encuentra realidad en una
impresión como de fuerza, como de pensamiento, que no solo es
interno, sino también universal y dominante de todo.
Entre los muchos buenos hailazgos del psic6logo William
James, recuerdo á este próposito, que escribiendo sobre las emociones religiosaf.l, declara que la mayor parte de los místicos experi:nentan en ocasiones lo que llama ((sensación de presencia,»
es decir que aunque nada vea, ni nada palpe, en un momento
dado sienten, que enfrente de ellos cerca del espacio que ocupan, está presente un ser desconocido y misterioso, cuya realidad les es evidente.
Pues bien, esta especial sensibilidad que James define en términos tan precisos, es, únicamente, una de las manifestaciones

de la conciencia espiritual, clistinta de la raciocinante, que dirije
á lo~ hombrt's en todal:! bus deci sioneF, y en el camino que cada
uno persigue. Otros experimentan que una fuerza invencible los
impulsa en una obrJ. y caminan confiados, y no imp0rta que esta sensación &lt;le poder psíquico se aplique en una ú otra direc·
ción, lo interesante es conservar ese poder y ejercitarlo, porque
si esto hacemos, aunque muchas veces vayamos errados, los
acontecimientos en cierta manera dependen de nosotros y pode·
mos constantemente reformarnos.
Alma que guarda este vital poder de marchar por su propia
ruta, es la de Madero, y así lo mostró desde la juventud, educandose en la meditación y en el conocimier:.to y disgusto de los
placeres, hasta alcanzar un refinamiento por medio del que se
llega al amor de la vida sobria. Sano y fortificante vivir de donde
ha brotado la fuerza de los héroes, al mi~mo tiempo que aparta
al cuerpo de la molicie y el goce, dá á los musculos dureza y á
los nervio~ la firme cualidad de ser trasmisores fieles de todas
las emociones y de todos los propósitos.
Naturalmente un organismo de·esta suerte preparado, es la
mejor base del equilibrio mental. Pero para lograr la mayor suma de éxito no basta el equilibrio sino que es necei:ario también
la capacidad para abarcar los grandes propósitos y en Madero,
en lo que escribe y en lo que hace, se observa la facultad de
abrazar rápidamente y de una ojeada. los lineamientos generales
y lo que es esencial en las cuestiones. Esta facultad de entender
rápidamente que es tan peculiar de la raza mestiza mexicana,
esta acompañada en Madero de la facultad correspondiente de
resolver con presteza. Esto explica su infatigable capacidad de
trabajo puesta á prueba en los días agitados del ataque y toma
de J uárez durante los cuales, á la vez que disentía y resolvía
los más dificiles asuntos, daba entrevistas y despachaba con una
actividad que bastaba para fatigará taquígrafos y secretarios.
Cuando se estudia el temperamento de un hombre que dirije al
pueblo, lo más interesante que puede observarse es el funcionamiento de su voluntad. Los hombres de decisiones tardías 6 vacilantes, jamás alcanzan éxito en la política ó los negocios de estado, mucho menos en los períodos críticos en que los pueblos
se transforman aceleradamente. En estos casos triunfa el hombre que procede por intuiciones más bien que por raciocinioe
y que sabe de antemano á donde va y no se deja arrastrar por
los acontecimit:ntos. Porque su voluntad funciona realizando
un plan determinado, Madero ha logrado hasta ahora servirse de
las circunstancias para sus propósitos y aunque es un idealista
de intencion es puras, sabe aprovechar la realidad para sus fines
y convertir el obstáculo en arma de victoria.
Un hombre que ha revelado estos dotes necesariamente inspira confianza y se atrae la adhesión de todos los que juzgan su
obra sin pasiones.
El que está preparado para obrar, el que anda entre iropiezos,
e3 el director de los pueblos, lo mismo en épocas de guerra que
en épocas de paz. El que se preocupa demasiado por los detalles
y vacila en sus determinaciones aun cuando esta vacilación
obedezca al deseo de tomar acuerdos razonados, s1:rá pensador
sutil, ó sabio prudente, pero las necesidades de la acción en ge·
neral y muy especialmente las necesidades políticas, compelen
en muchos casos á obrar prontawente, por eso el gobernante ne·
cesita esa audacia que solo pueden practicar los caracteres unificados y resueltos, que para lograr un sano propósito sacrifican
las consideraciones menores y afrontan las censuras con una se·
guridad que sólo dá el saber hacía dofide se camina.
En México predomina aun, el concepto absurdo de que el go-

hombtres de 1&amp; ~evolueión

bernante apto debe ser ufia especie de fiera sanguinaria que oprime sin compasión y mata sin piedad; pero en los países civilizados la única recomendación que puede hacerse de los hombres
que pretenden gobernar es la de que son fuertes con generosidad y la mejor defefisa que un célebre Ministro francés de estos
últi~os añ.os, hizo ante sus
enemigos que lo acusaban
de tirano, fué levantar las
manos y decir: vedlas, están limpias, no las mancha
ninguna gota de sangre. ¡Con
que orgu1lo podem~s los ~e·
xicanos de hoy demr lo m1sm o de nuestro caudillo y
cuantos afios hacia que no
mirábamos al frente de nuestros destinos un hombre puro, un hombre sin la sombra de Caín en e 1 semblante!
Yo creo sinceramente que
hemos encontrado en Madero
al hombre fuerte que ha de
encauzar nuestras heterogéneas manifestaciones de vida
social, no con la fuerza falsa
de los crueles y los malvados,
sino con esa fuerza que organiza y construye, que vivifica y estimula el progreso
de los pueblos, no la que
los degrada y;contiene en sus
anhel-Os, si no la fuerza serena del justo, que si es freno,
es tambien impulso.
Casi todos los hombres tenemos más 6 menos vaga la
visión de cuál ha de ser nuestro papel en la vida y cómo
hemos de?ir ordenando nuestras acciones según cierto prop6sito fundamental; pero son
rnlamente unos cuantos los
que logran adivinar cual debe ser la conducta de los acontecimientos sociales y cual es
la. aspiración de la gran masa
de los habitantes de un pueblo. El hombre que contra
todas las apariencias y desatendiendo todos los pronósticos, congrega al pueblo y no
solo le marca la ruta sino que
se adelanta con él en la pe·
nosa marcha y lo lleva al
triunfo, es capaz también de dirigir. á un p~ebl~ en las cuestiones de menor importancia del gobierno ordmano.
En estos tiempos que, principalmente en nuestro país, pueden
justamente calificarse de vulgares y timoratoe, es muy común
desconfiar de los hombres que han sido capaces de a~ciones extraordinarias. Cree la burguesía ignorante que sl!s rntereses y
egoísmos solo los garantiza el gobernante med10cre, esclavo
de las cGnvenciones y los prejuicio~ .g~nerales, pero e.s ~aso
común en la historia que los grandes m1ciadores de mov1m1en-

51

tos sociales, son así mismo grandes organizadores y prácticos
administradores.
Esta dualidad del sofiador y del hombre práctico es mucho
más frecuente de lo que se cree, pese á los que solo gozan con
censurar los actos de los demás y casi puede decirse que
no hay idealista verdaderamente grande, que haya carecido de las dotes necesarias
para poner en obra sus ideales hasta donde éllo es po·
sible.
La mediocridad está siempre ansiosa de reservarse algo
para sí y por eso niega á los
hombres que se distinguen en
cierto genero de acciones la
capacidad indispensable para
ejecutar otras que se pretende
son di versas, pero los acontecimientos se encargan siempre de desmentir estas apreciaciones falsas. Sepan estos
teóricos de mala fé que el
idealista se convierte en hom·
breprácticodesde el momento
en que se pone á eecribir, ó
á predicar, desde el momento
en que comunica sus ideales
á los demás y desde q1:e empieza á hacer obra, y es preciso juzgar esa obra antes de
decidir de la aptitud práctica
del hombre que se estudia.
En la vida corta pero ya
rica en frutos de Francisco I.
Madero, se nota la aplicación
temprana de la teoría á la
práctica del sueño á la realidad. Solo que hay muchas
maneras de ser práctico, él
pudo haber hecho obra práctica en la agricultura ó la industria, obra que le habría
beneficiado y que habría beneficiado á otros muchos, pero había en su pueblo y en
su estado y en su país otra
obra práctica más importante
que cumplir, la de regenera·
ción política, la de reforma
de la moralidad social. Esto
lo comprendió el estudiante
recién venido de Europa y,
sacrificando las ambiciones
de la riqueza, congregó á sus
amigos y vecinos para discutir la situación política local, que
allí como en todo el rnsto del país era contraria no solamente
á los principios de la justicia y á los ideales de un gobierno mediano, sino á la misma dignidad humana. Pero como pronto
viera que una de las causas principales de la vergonzosa fiituación social era la ignorancia y pobreza de las masas, se dedicó
á fundar escuelae granjas donde los humildes encontraran educación y trabajo.
( Continnará en el próximo número.)

.,

�JUANA DE ARCO.
-~~-

sus

ADMIRADORES Y

Hay fil la h:storia evangélica una palabra misteriosa cuya
ipli&lt;-aci611 á la vida de J nana de Arco es singularmente gráfica.
Díjose de J esós: «Hé ahí este pequeñuelo es puesto para caí« da y levantamiento de muchos ...... y para señal á la que será
ce contradicho.,, (Luc. II. 34. )
Bastante cor.ocida e:1 en el mundo la historia de Juana de
Arco para que nos abstengamos de demostrar detalladamente
su perfecta concordancia con la citada profecía de Sime6n. En vicia y después de muerta, la «Bnena Hija de Lorena» provoc6
lamentabies caídas y suscit6 maravillosos resurgimientos. Hoy
mism(), cuando ya muy cerca de quinientos años nos separan
del año 1431 en que muri6 en la hoguera de Rouen, Juana es
siempre en Francia y fuera de ella ccuna señal á que es contradicho."
Sabemos, por los cablegramas y diario:c1, la agitación provocada en París por las lecciones de un
profesor de la Sorbona en quien los
estudiante:1 cat6licos de la gran Universidad francesa persiguen al insultador de Juana de Arco. Vemos, por
otra parte, que la beatificaci6n de la
martir de Rouen, á la vez que exalta
103 sentimiento¡¡ de los cat6licos fornceses, exaspera la incredulidad de t ()dos aquellos que quieren ver en ella
una víctima del fanati smo religioso de
la e lad medio-eval.
Es á la vez delicado y difícil terciar
en un debate como este en que los :1d versarios carecen igualmente de sangre fría y justicia, sobre todo si se ad vierte que tanto los amigos como lo ,
adversarios de Juana obedecen á odio~
políticos y religiosos. Aunque el p11pel de tercero en discordia sea peligro·
so é ingrato, es preciso que alguien Fe
atreva á asumirlo. Si, para desempeñar!o con éxito, bastare igual amor á
la heroína francesa y á la verdad, po·
driamos, sino asumirlo, al menos esbozar aquí los resultados prácticos á
que aparentemente habría de llegar un
árbitro de buena fe.
Protestan hoy en día los cat6licos
contra la calumnia de que, según t-ltos,
1:e hacen reos los anti-católicos al eni:eñar en colegios y universidades, que
J uana de Arco cayó víctima del fan atisrM religioso y que quien puso fuego á la hoguera de Rouen foé la iglesia cat6lica.-Si hemos de atenernos á la regla prescrita por
Le6n XIII, en memorable encíclica, segú n la cuaf «la primna
lq &lt;le la historia es no osar mentir; la segunda, no temer deci r
verdad y la tercera, no dejarse sospechar fundadamente ni de
liRonja ni de animosidad, &gt;, la verdad , es que la iglesia del siglo
XV no ee inocente de la sangre de nuestra Santa.
RPconocida esta lamentable verdad preciso es, empero, agre·
gn.r, en homenaje á la exa ctitud hist6rica, que la iglesia univer~al, y en particular su jefe de entonces, no pudo ser respomable de un crimen cuya preparaci6n y ejecución, ignoradas de él,
se debieron exclusivamente á las iglesias francesa é inglesa to·
mada~. no en su totalidad, sino en algunos de sus jefes.
En realidad, Ei fu ese lícito distinguir dos lados cuando Rouen
e-taba sujeta á la dominaci6n del rey de Inglaterra, ¡,odríamos
dici r que los únicos culpables fueron, del lado inglés, el cardenal de Winchester, y del lado francés, el Vicario de la Inqusici6n, el arzobispo de Reíros y el famoso é innoble obispo de
Beau vais, Pedro Cauchón. Estos cuatro hombres asumieron rn·
bre sí una respon5abilidad que bien puede ser inglesa y frances L. pero que nunca será «católica" en el sentido propio de la palabra.
Basta, por otril. parte, recordar, una vez debidamente inform uia, la StJde Apostólica mand6 hacer una revisi6n dél proceso
de Rouen y que, en la conciencia de los católico3 .Juana de Arco, aunque declarada oficialmente «hereje, relapsa, apóstota,
id6latra)) y como tal, «relajada al brazo seglar,&gt; por la inquisici6n, dejó el recuerdo de una Santa y de una martir. En suma

·---- - --

------

SUS

ADVERSARIOS

la hoguera de Rouen, con sus resplandores siciestro3, ha sido el
primer acto de la «apoteosis» gloriosa que terminaría en la beatificación de 1909.
La iglesia de Francia puede á la vez reprochar á los adversarios de Juana un encono superior, si cabe al odio, de Cauchón.
Justo es, en efecto, tener en cuenta la época en que Juaua vivió y muri6, época de ignorancia crasa en que la luz intelectual
de la Edad Media iba cada día vacilando más para apagarse
pronto, época de pasiones y odios fomenlado3 por rivalidades y
guerras. Difícil era que obispos ineEcru pulosos y vendidos al inglés no se cegaran con las teorías entonces corrientes en los
ce Man ua I es del Inquisidor."
Pero hoy en día ¿á qué obedecen las dudas propaladas por
cierta prensa sobre la virtud ele la Doncella-mártir, cuando su
pureza fu é admitida por sus mismos verdngos9 ¿Por qué se pro·
longa en Francia, país libPrtado y col. mado de gloria~ por Juan a, esa tradición de burla pornográfica inaugurada por Voltaire en su infame y , en verdad, estúpida «Pucelle. ?,&gt; Es curio~o
adverLir que el odio á la Doncella de
Domremy. recrudece á medida que
cunden en Francia las teorías antipatri6ticas. Hecho muy lógico es este,
sise considera que quien inicióenFrancia la empre¡:a de deshonrar á la virgen lorenense fu é Voltaire, el mas antipatriota de todos los franceses, el
único á quien pudo venirle en mien·
tes felicitar á Federico II, rey de Pru·
i,;ia, por «la fam eui; e rossée de Rosbach · .. .. .. ,&gt; en que Francia lo perdi6
todo, hasta la honra.
Entiéndern fácilm ente que 6emejantes hombres no puedan creer ni en la
virtt~d de una doncella ni en la inter·
venci6n de Dios en los negocios hu·
manoti. No puede parecerles verosímil
que en el plano providencial, Francia
hubiese de desempeñar cierto papel
especial en el mundo y que Juana,
campesina humilde, haya podido ser
ini,trumento divino en la preparación
hist6rica de la Francia moderna.
Todo se reduce, en efecto, bh n lo
queramos f&gt; no, á un problema filos6·
tico religiorn.
La vida y la actuación de Juana rnn
más que maravillosas: luego todo lo
q U':l á ella se refiere es, á priori, legen·
dario, falso, inadmisible. He aquí el compendio de toda la di~·
cusión y el resorte fundamental á que obedece la lu cha. Por.no
admitir la posibilidad de un milagro, aun para la conservac16n
de la independencia de una nación como es Francia. prefiérese
negar 6 falsear los hechos más evidentes de la historia.
Puede ser que tal 6 cual particularidad de la vida de Juana
carezca del sello sobrenatural que le atribuyeron los viejos ero·
nicone3 ó que reivindican lo~ apologistas de hoy día. Empero,
el conjunto de esa vida, su resultado inmenso puesto en par11ngón con la humildad de sus principios y la escaséz de sus me
dios, es por sí solo un milagro.
.
Para negarlo se necesita no creer en Dios pertlonal y prescin·
dir de las reglas, hoy universalmente admitidas, del método
hist6rico.
En un admirable artículo editorial, el diario inglé:1 c,T~e
Times,, decía últimamente, aludiendo á Anatole France y demas
historiadores adverso¡¡ al carácter sobrenatural de Juana de Arco:
((Sólo por ser maravillosa, esa historia despierta en esos historiadores una prevenci6n muy ajena á la ciencia. Creen que ~ l
prevención es científica porque está, según ellos, en cooform1·
dad con su propia teoría de la vida. Mas esa teoría es á su v, z
ajena á la cienci porque está en contradicci6n con toda expe·
riencia. La teoría de esos hii;toriadores consiste en sostener que
ñunca suceden cosa¡; maravillosS1s. Todos, empero, sabem?s que
tales cosas suceden : que nacen en el~mundo gentes marav1llotillS
cuyos poderes y facultades parecen diferenciarse no solo en gra.·
do sino en naturaleza específica de los poderes y facultades de la

Juana de

Atreo

gran masa de los hombres, y que e3os seres excepcionales produ. igualmente importantes parecen desprenderse, siendo la primera
ceo re:!Ultados iguales á sus poderes. ~s indudable que Juana de que la buena fe hiot6rica es aún hoy (y quizá hoy más que nunArco fué mira.da por una multitud de testigos visuales como uno ca) , un mito, cuando median cuestiones religiosas; y la segunda,
de ews seres maravillosos; y e3 así mismo inadmisible que, por que l0s grandes crímenes históricos tardan siglos en hallar la
el solo hecho de no penetrar la naturaleza. d~ los medios que le debida reparaci6n ...... cuando la hallan.
.
sirvieron para obrar eficazmente sobre los hombres, tengan los
En todo caso, si hemos de ser francos, encontramos part1cu ·
historiadores científicos raz6n alguna para negar, en obedeci- larrnente noble la conducta actual de la iglesia. Mientras la Sor

Juana de Arco ante el tribunal de la Inquisisión. Cuadro de J. P. Laurens.

miento á sus prevenciones, la comproba?a acción de Juana sobre
sus contemporáneos. El genio, con sus rncalcu_labl~s resultados,
es un .hecho sólidamente fundado en la exper1enc1a humana Y
el argumento de Hume contra los milagros no puede aplicársele
sino por una pura perversidad.,,
( The T'!}mes, Mondo y, december 28).
En rernmen de la Historia de Juana ... de·Arco, dos lecciones

'

-

bona del siglo XX permanece fiel á una tradición inaugurada
por la Sor bona «inglesa,, del siglo XV y persigue con sus críticas
á la Santa que su predecesora juzg6 digna de la hoguera, la iglesia de hoy sustituye la ignominia del injusto suplicio de Rouen
por inmerables altares levantados en sus templos y en los corazones de sus hijos.
OMER

EMETH.

"

EL CONGRESO EUCARISTJCO DE MADRID.--El cardenal Aguirre, legado pontificio.--La Procesión de la Eucaristía.

�VIDA .·TEATRAL

T8.AT~OS

.......................... ············
.......::................................···························· ..······«SArrnRE Y ARENA»,

en el Principal.

«FLoRoDORA»

en el Lírico.

ras plastas, sin duda alguna, porque
oyeron hab!ar de la
plasticidad de la
obra; siendo el único que merece mención el señor Seraz·
zi, de voz pasto~a,
caliente, llena, aunque.un poco rígid a
y falta de ductili ·
dad.
CROAC-CROAC.

en su casa y mandó ........ su instrumento.
Gottsc ha 1t, otro
célebre músico, cada vez que recibía
una invitación para
comer preguntaba
Ri había que tocar.
Si le contestaban
que sí, le1,1 ponía en
cuenta 125 francos.
Ha.y quien hace
_............. ~ · - · · · ·······..
un favor y pide en
retor no cien. Esta
¡IMPORTUNOS!
fórmula:
No hagaias á los otros... ..
1= 1CO,
uno igual á ciento,
Chopin fué en
e~ la fórmula del
cierta ocasión hu ésegoísmo.
ped en casa de un
Y no hay que ser
rico zapatero. Conmolestos en demacluído el almuerzo,
sía. El importuno
el rústico anfitrión
es como esas moscas
le pidió se sentase
ávidas é impertial pi ano. Chopin
nentes, tormento
trntó de excusarse,
eterno de las cabediciendo que había
zas calvas .... O coTEATRO LÍRICO.-"Florodora, primer a:to. Dolores, señori t:i Garrido; Mauricio , señor Serazzi
comido muy poco;
y Leandro, señor Arroyo Gil.
mo ese pobre orgasin embargo, semenista á quien tuviejante flechazo, lanzado á boca de jarro, no llegó á herir la piel al- ron que dar una p~seta para que empezara á tocar; pero tuviego ruda al zapatero, que añadió insistiendo: ((,Oh! sentaos, sen- ron que darle cinco para que acabara sus eternas y monótonas
taos y tocad alguna co3ita, para que yo vea cómo se hace.» Cho- melodías.
pin tuvo que acceder.
Recordad esta máxima escrita por el dedo de Dios en los
Unos días después el gran músico invitó á un almuerzo al za- Evangelios: ccNo hagas á otros lo que no quieras que se te baga
patero. En lo mejor de la comida, Cbopin hizo colocar un banco á tí. ))
en medio de la sala, y le rogó le cosiera una suela de un zapato.
Esto aausó grande asombro al rico negociante, pero el célebre
¡HE ENCLAVADO A MI DIO~!
compositor añadió socarronamente: ,,¡Oh! no seáis malo; para
que yo vea cómo se hace. &gt;,
Lloraba amargamente el pobre niño, á los pies de un cruci fijo.
Esteban Forter, célebre flautista, fué un día. invitado por una
- Por qué lloras, niño amado?
t!a suya para que la acompañn.ra á cenar, rogándole ál mismo
- ¡He enclavado en la cruz á mi Dios!
tiempo que llevara su flauta. Forter tragó la píldora, se encerró
¡Cuánto, podríamos decir lo mismo!

TEATRO LIRJCO .-"Fl.:irodora," sext~to del segun1o acto.

------------

�JUAN DE LA BRETE

MI PARROCO Y MI TIO
-_,.,..,~~-

Novela premiada por la Academia Francesa
Traciucción autorizada, hecha sobre la 1661/, edicion, por Juan Mateo~. Presbitero. Ilustraciones
de K, Vulliemin. Con licencit:2,
(CONCLUYE)

I

.De, egta suerte, no obstan~e la alegría de tener en el Pavo} á
m1 liª' roco, y á pesar de m1 tío y de todos los que me rodeaban
me entristecía sobremanera.
'
Comencé á sentirme inclinada á paFear sola por los rnncleros
del ~osque, y á permanecer largas horas cerca de la cascada,
med1ta11do en los porm~nores de nuestra última entrevista. Allí
me da~a á imaginar l? q~e h~ria, .~i le viera aparecer alegre,
guapeton y c~n _los C-JOS 1lum10ados por aquella expreEiva y
af~ctuosa cord1~hdad que tanto me había agradado en nuestra
primera entrevista y que posteriormente no había vuelto á ver
en Bus pupilas, al menos, cuando me miraban á mí.
Este amor de la soledad se acrecentaba de día en día· y C(·n
él .Y á pniporción del mismo, la tristt-za se fué apodera~do de
n:11 alma. En resolución, perdí mi alegre y expiinsivo humor, y
sL el señor de Pavol no hubiera tomado con fleriedad el asufi10
de mi enamoramiento desde hacía varios mesPs este solo hecho
le hubiera probado las hondas raíces que babí~ echado en mi
corazón.
Así se pasó medio año.
Un día, presisamente el aniveuario de mi llegada al P1:1vol,
me hallaba sentada en el jardín de la casa rectoral. Dos horas
antes, un tempestuoso aguacero había refrescado la atmósfera y
regado las flores del párroco. Mieotra9 él se entretenía en coger
c_arn.~oles, daba yo rienda suelta á pensamientos y esperanzas
li-onJeros, con la cabeza apoyada en el muro inmediato al banr.o clonde estaba sentada. Las gotas de lluvia que con su peso
inclinaba las hojas turbaban, al golpear el suelo de cuando en
cu11.ndo, la tranquila paz de mis rflflexiones, y el olor de tierra
mojada me recordaba las mejorea horas de mi vida.
A veces el párroco exclamal)a, hablando conmigo:
- ¡Qué atrocidad! ¡ Qué plaga de caracoles! ¿Creerá usted,
Reina, que he cogido ya más de quinientos?
Entonces levantaba yo la cabeza con deFgano y sonreía al
buen señor que proseguía asiduamente su tarea. LuPgo me enfra -qué otra vez en mis ensueño¡¡ y al fin me quedé medio dormida.
De aquel sopor vino á sacarme el chirrido de la puerta que
cerraba el seto del jardín y el sonido &lt;le una voz que me hizo
estremecer con grandísimo sobresalto.
-Muy buenos días, señor cura, ¿cómo sigue usted? ¡Cuánto
me 11legro de verle! ¿Y R&lt;Jina? ¿Dónde está?
Reina permanecía inmóvil sin poder articular una palabra.
-¡Ah! ¡Mírela usted!-exclamó Pablo acercándose á grandPs
z:rncad11~.-¡ Primita del alma! ¡qué dicha, santo Dios, 1:ue dicha la de volverla á verá usted!
Después de lo cual, tomó mi mano y la besó.
Con las mayores veras te certifico, lector benévolo y timorato,
que lo que entonces sentí fué independiente de mi voluntad, y
que de consiguiente, no debe dar margen á torcidas interpretac:iones.
Cuando comprendí que el agasajo de mi primo no ern. un acto
de mera cortesía, i;:ino el de~ah')go natural de un sentimiento rnfls
profundo; cuando le ví inclinarse sobre mí y contemplarme cnn
la expre~ión de un acto especial, mil veces r,oás lll'diente que rl
que hasta entonces había yo observado en él, perdí dt'l todo el
dominio de mi misma y rompí á llorar, arrebatada de un SPntirnientn, mtzcla de amor, &lt;le alegría, de vergüenza y &lt;le despe~ho
por no poder reprimir la emoción que me embargaba.
-¡Reina querida! - -murmuró Pablo en v0z baja, -á serme
c mocido su secreto antes de ahora, hubiera regre~ado sin 1.guardll r
un solo instante.
No pude re!lponder porque el llanto me lo impedía.
Tomó por fuerza mi mano y la retuvo en tre las rnya'\ miPn·
trn s acometida yo de una extra fía é irresistible timidez, volví la
ca ueza. á un lado .Y pugné por desasirme.
-Déjeme usted e1:,ta manecita tan preciorn; iihora me perte·
nece. VuélvaFe usted hacia mí, Reina. ¡Necio de mí! ¡Haber
andado tan ciego, que no he visto en mt&lt;i&lt;l mái,i que sus genialidades y travPsura~ de niña! L-i amo á usted, Reina, con todo
mi cot·,1zón, como no he amado nunca hasta ahora.
Contemplé frente á frente aquellos dulces y nobl€s ojos que
me sonreían, y exclamé:

- ·¡Bendito SPa Dios! ¡Qué razón tenía mi tfo, al decir que no
ern usted ningún mirlo blanco!
-¡,Ningún mi:rlo blanco?-preguntó él con extrañeza.
- Sí, mi tfo sostenía ...... pero ¡no importa! Y ¿quién le ha
dicho á ueted lo que ignoraba al partir?

-Mi padre, ~1 rnñor de Pavo! y una infinidad de cosas que
he venido recordando por espacio &lt;le dos mesei;:.
-¿Es verdad , pues, que el amor atrae al amor?
-Ciertísimo, novia idolatrada.
¡Oh, nombre dulcísimo! Sí; éramos novios y rnboreábamos fln
~ilencio esta dicha, mientras el cura lloraba de gozo, y los goI riones chirriaban con estruendosa algarabía en el tejado de la
c:isa rectoral, y los caracoles se escapaban de la prisión en que
t- 1 cura los había metido derramándose pc;ir todas partee.
Sin duda el gorrión no es un ave merecedora de grandes simpatías; su plumaje es ordinariote y feo; RU canto duro y desa·
pacible, y aun hay perl'onas que le acusan de hdrón é inmoral,
á mi juicio sin razón; no Eé tampoco que los caracoles hayan
pasado nunca por animales poético¡,.; con todo eso, es bien cier·
to que desde el instante de que acabo de hablar, adoro á los go·
rriones y á los caracoles.
Yo estaba enajenada de alegría; creí estar rnñando ...... No
dejaba de mirarle, de escuchar BU voz, para mí tan dulcP, y de
Fentir mi mano ei,trechada por las suyas. Sin embargo de eso,
rl recuerdo de la mujer que le había sido tan amada reaparecía
á menudo en mi eEpíritu, sin poder yo evitarlo, y turbaba un
tanto mi contento, pero no tuve ánimo para hablarle de este
asunto.
- -¿Sabe ya mi tío que está usted aquí, Pablo?
.
-Sí, vengo del Pavol y he puesto empeño especial fil venir
solo á verla á mted. ¿No le recuerda á usted nada este jardín
empapado en lluvia, Reina?
No re1::pondí directamente á su pregunta, sino que le dije:
-Pero usted ...... usted conservaba un ingrato recuerdo del
Buissón, ¿no es así?
-¿Yo? ¡Qué disparate! En mi vida be pasado una tarde más
delicioea.

NOV8L!A

-¡Oh!-repuse mirándole con fingido desdén.-¿Y la horrible figura de mi tía?
-No, no tan horrible. Un poco ordinariota quizá, pero e•o
mismo la hacía parecer á usted más fida.
_ y ¡la mesa tan mal presentada! ¡Todo sin orden ni concierto!
-Nunca he comido tan á mi gusto. Aquel desarreglo contribuía á realzar su valor de usted, Reina; al modo que una flor
p8.1ece más linda y delicada, cuando el terreno en que ha crecido es feo é inculto.
-¿Se ha hecho usted poeta en el viaje?-pregunté rnnriendo.
-Nada menos que eso, Reinecita.
En diciendo esto, me tomó del brazo y me llevó aparte.
-Poeta, no ; lo que he hecho es enamorarme de usted, prima.
Oigalo usted bien, querida: la amo con toda mi alma.
Saborée con fruición la dulzura de estas razones y de la mira·
da que las acompañaba, diciéndome entre mí que era una cofa
excelente y deseable como pocas la inconstancia de los hombre11.
Con todo eso, una mudanza tan repentina me parecía inaudita, y no pude menos de murmurar:
-¿Pero verdaderamente no la amaba usted del todo, del todo?
-Permita usted que la pregunte á mi vez-replicó muy serio:-¿concibe usted que la hablara como ahora lo estoy haciendo, si hubiere otra cosa? ¿No tiene usted confianza en mi l&amp;al tad?
-¡Oh! sí -contesté cruzando las manos sobre su brazo en un
impulso de cariño.
Y lo dijo sinceramente, porque, despué: de oír la anterior rPs·
puPsta, no volvió á turbar mi e~píritu la imagen de Blanca. Le
amé sin segunda intención, sin celos ni desconfianzas, y Pablo
dió muestras de merecerlo.
-¡Calla! Aquí tenemos á mi padre y al señor de Pavol.
-Y ahora bien, sobrina, ¿qué le pareceá usted de mi vaticinio?
-¡Qué poco callado es usted, tfo!-dije ruborízándomEl.
-El comandante es quien ha revelado el secreto, Reina; lo
sabía todo hace mucho tiempo.
-¡Oh! no; desde hace ocho meses tan sólo.
-Desde el primer día que la ví á usted, hija
mía.
-¿Es posible?
- Y no hubo necesidad de que Pablo fuera al
paÍA de los esquimales-repuso mi tío riendo.
¡Qué dicha la de vivir entre personas de tan noble!I y honrados sentimientos! Profundamente
gocé de esa felicidad, viendo cuán de corazón par·
ticipaban todos de mi alegría, con qué delicadeza
y cariño bromeaban con motivo del famoso Fecn to que, sin la menor vacilación, había yo lanzado á todos los vientos.
Entonces comenzó la deliciosa época de nms·
tro noviazgo, época exqnisita y sin semejante en·
la vida. Nada es capaz de reemplazar ese período

de amor ingenuo, de amor, de fe, de ilusiones completas, y de
encantadoras puerilidades. ¡Ah! ¡Cuánto compadezco á los que
nunca han amado así! ¡Qué lástima tengo á los infelices arrastrados por una ambición loca lejoP, muy lejos del ambiente en
que se criaron y de rns legítima~ afecciones! Aparte esto, nunca1
aunque me lo prediquen frailes deecalzos, crteré que pueda exis·
tir amor verdadero si no se funda ante todo en la estimación
mutua.
Los días más deliciosos se nos pasaron en la casa rectoral, gozando de la benévola compafiía del párroco. Veíamosle trajinar
en su jardín, apoyar las plantas en rodrigones, arrancar lae malas yerbas y deteneree en su trabajo para echanos una mirada
escudriñadora y severa.
A veces nos mirábamos sonriendo porque conocíamos la terrible y rigurosa condición de nuestro bienaventurado guardián.
Una vez me llegué á su lado para extasiarme en su coUJpañía
contemplando una flor, y le dije:
-Mi querido párroco, ¿se acuerda usted de cuando quería convencerme de que el amor no es lo más delicioso del mundo?
-¡At, hija mía! Ni el mismo Bossuet hubiera podido convencerla á usted.
-Pero vamos á ver: ¿no tehía razón?
-Comienzo á crP.er que sí, respondió con su afable y bondadosa sonrisa.
El día de boda amaneció tan brillante y espléndido, que ni
soñado. Nunca me pareció más grandioso y pura la bóveda celeste. Posteriormente me han aeegurado que ei cielo estaba cubierto, pero no lo puedo creer.
Una mt1chedumbre amistosa y de agradable aspecto llenaba
el templo de hote en bote. A mis oídos llegaban cuchicheos tan
gratos como el siguiente:
-¡Qué guapa es la novia! ¡Y vaya si parece contenta y eosegada ! .
Cierto era, mas ¿por qué había de inquietarme? Veía realizii·
do mi sueño dorado y abrírseme una época de ventura para In
p0rvenir, sin que la más leve nubecilla empañara el cielo de mi
fPlicidad.
Las armonías del órgano resonaban tan dulces
y alegres que al menos por entónces, olvidé un
poco mi aversión á la música. El altar, cuBjado
de flores, brillaba como un aecua de oro, con las
luce3 innumerab]e3 que en él ardían. Mi consorte
me puso el anillo nupcial con mano trémula,
mordiéndose el bigote para disimular el temblor
de sus labios.
EstB.ba más conmovido que yo, y su mirada
me decía, lo que me bab1ía gustado oírle repetir
eternamente.
¿,Y mi párroco? Había que verle; inútilmente
se hubiera bm;cado entonces en la tierra y en todo3los planetas del uoi verso un rostro más radiante de alPgría que el suyo.

FIN

'

�I

LA CORONAClON DE LOS REYES DE INGLATERRA

EL ·ZAPATERO
Había en Ley un zapatero, que cuando se disputaba sobre alguna tesis en Ja universidad, jamás dejaba de asistir al acto.
Cierta persona que lo conocía, le pregunt6 si sabía el latín.
«NO)), contest6, &lt;cni trato tampoco de aprenderlo.&gt;&gt;
&lt;&lt;¿Por qué venís, pues, tan á menudo á estos actos, donde se
habla o6lo el latín?,)
rrEs que gozo en juzgar de los lances de la discusi6n. &gt;)
«¿Y c6mo juzgáis sin saber lo que se dice?)) .
, «Porque tengo un medio seguro para saber qmén lleva la razon.i¡
«¿Cuál es?,i
«Vedlo aquí. Cuando noto en el semblante de alguno que se
enfada y monta en c6lera, juzgo que le faltan las razones.&gt;&gt;
1Hola! hasta los remendones nos vienen á dar lección de lógica y buen sentido.
La verdad se asemeja á un cielo límpido y despejado: los enfados con que se la defiende son como esas nubes que empañan
la tersura del horizonte.
Decía un buen viejo-y las lecciones de los viejos eon fruto
de grande experiencia-á un nietezuelo muy hablador:
rr¡C!alma, calma, que no ee ha de caer el mundo!»

~~-

Una caja y una pendiente resbaladiza.

S. ,\t Jorje V.-Los conductores del palío real bajo el cual fué
conducido el Rey.

El heredero del trono de la Gran Bretaña en traje de cadete naval, Príncipe de Gales.

S. M. La Reina Maria.--Los arzobispos de Caterbury y York Y otros
prelados prominentes.

_..

El Rey en los tres trajes qu_e usó en la ce:emonia de la coronación en la
Abad1a de Westmmster.

__

- pintoresca fotografía de la ceremoma
. d"~ 1a coronación: tos
Una
oficiales de los heraldos.

El Rey Mariscal de Campo y los regimientos británicos de los que es Coronel.

Estaba cierto día Federico II de Prusia asomado á uno de los
balcones &lt;le su palacio,
pero no tan distraido que
&amp;JU
no advirtiese que uno de
sus pajes tomaba un polNO SCRA USTED
vo de tabaco de una caengafl.ado. Que siempre hay fu.
ja que había sobre una
fü•rias y fraudes en abundancia,
mesa. No se lo impidió;
es cosa que todo el mundo sabe;
pero volviendo al i:alón
pero rara vez ó nunca se enc!len!e dijo.
tra que una importante casa
r&lt;¿Te gusta esa caja?»
comercial los cometa, sea cual
El paje, sorprendido fuere la clase de su giro. No
y asustado, nada con·
puede haber éxito permanente de
testó.
alguna clase, cuando esté basado en la mala f é ó engafl.o. Los
«¿Te gusta esa caja?&gt;)
repitió Federico con voz que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
imperiosa.
sufren el castigo que se mereEl paje contest6, temcen. Sin embargo, hay muchas
blando, que era muy
linda.
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
«Pues entonces, quédate con ella, porque para temo!' de ser embaucados y e:t).dos es pequeña.))
gañados; especialmente se resisNo os permitáis nunca t en á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
tomar lo ajeno, ni l:!iquielos méritos de ciertas medicinas.
ra un alfiler.
El eficaz remedio denominado la
Quien empieza á robar
lo poco, robará más tarde
PREPARACION de WAMPOLE
lo mucho.
es un artículo .que se puede comAsí pas6 á un pobre prar con tanta seguridad y garancampesino. Se cuenta de
tía como la harina, artefactos de
él que un día robó á su
seda ó algodón, siempre que provecino una coyunda; más
cedan de una fábrica con reconotarde un yugo; otro día cida reputación. No nos convenlos bueyes, y finalmente
dría exagerar de manera alguna
la carreta ........ Pero fué sus buenas cualidades 6 repreprendido y enjaulado.
sentarla, como con las que no le
Quien empieza por rocorrespondan; pel'o tampoco nebar fruslerías, se pone en
cesitamos de tal ardid. Es tan
una pendiente tan resba- sabrosa como la miel y contiene
ladiza, que casi sin darse todos los pl'incipios nutritivos y
cuenta caerá en el abiscurativos del Aceite de Hígado
mo del deshonor, de la
de Bacalao Puro, combinados con
cárcel y del infierno.
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Un hombre muy eré,
Silvestre,
y cuan valiosa debe ser
dulo decía que no tenía
tal
combinación
de estos imporfé en la vacuna.
tantes
reactivos
medicinales, es
-¿Para qué sirve? decosa patente á todo el mundo.
cía muy formal; yo conoEs de inapreciable valor en casos
cí á un niño muy hermode
Anemia, Insomnio, Mala Di·
so, á quien su familia higestión,
Afecciones de la Sangre
zo vacunar, y dos días
y los Pulmones.. "El Dr. Femandespues se muri6.
do López, de México, dice: Tengo
- ¡Cómo! ¿dos días desel
gusto de decirles, que considepués? le replicaron.
ro
la Preparación de Wampole de
-Sí, señor; dos días
mucha utilidad, para restaurar
después S6 cay6 de un árel organismo por su fácil asimilabol y qut:d6 muerto en el
ción."
De venta en las Boticas.
acto. ¡Haga usted vacu nar á los chiquillos después de ver eso!

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!Madrid el aivia.dor V~ílmi.nes, "l,a;s darrnas

maid~i.1.eñas de la mejor socie¡da.dl estUJVieron
á p\JIIlJto die asfiriamlo á abrazos y á besos."
llimaginemoo u~ffi tia 6soom:L, ilma1gínrensela, porique de s ~ no la han vi~tn
lma,gí,nen,se ust.edes á. tres ó cuatrocienta1'1
dwqoosas, CO!llidesas y IOOJrques.as de Castl1,la oorrien.do desola¡das por las 11:a.nuras del
Sur de iM*iid, d~Iiás cLe un aeroplano,
aJCooh.ainido láJ caj)da oiel ap,ara"bo, sal baM('

lui."go por en,cLma del motor, .de lais v.e:las

de las cuerdas, die los ,. toonos y dii.sputándose e1 cueripo de Ve&lt;kines.

MAÑANA ....... .

•La notiioia del "Lokail Anrei.g,er" proC*-"dla
de Patis, y eLlo lo e}Ol)lica todo. lD1 perlo··
dista ,paris iense que a-e.daictó el telegrama
aI1JW1ciaJdtor de la llegaida. de V,eJrines w
!ig.u~·ó al instante que las dia.ma:s ma&lt;lrileñas debforoni de aibrou,aa'lle. ¿No es lo uaturall? Es¡paña,, mujeres oo fuego, "La marquesiita," Mruur.i~ Bairrés, volu¡ptu1osidaid y
muem.e . ... Y sin erucomendai!'Se á otras autoridml.es estannJ.)6 lo l&lt;le los aibraizos y los
besos coo l a¡ mdsimai sl'guTi&gt;d.a.d ,con que
Ga;mbetfa vera. .patlrrnera;s en Ma:drid; Dérou•led'e, nair amjos de Sam .~ bastián, y Gastón Déchrum¡ps vió á don José y á OaT'Illen
•h ace vooos años erutre los abru¡ptos doofilail!eros de fos P.irim.e'os navaxrO!'-.
D.ífíchl va á serle á Bergis011 la tarea &lt;le
en~üar á los tran~ á ver cosas. MuQ:l os 1Lb.ros um:dJ!1á qoo eoorfüir an,tes doe
n.ue ren:wmten a. enco!llt.ra:rlas y descri.bi r 1as oomo se las figuran de amoomano. Cuando 'l a flilOISO!Ia. runteintel ectuaJista de Ber,g0011 ruuya .rormaido toda una genJeradón de
escr ftoreL'l lnitu1'tiJVUs y esos escritores vía·
~oo, es m11y posiiblle que se en tlere.n &lt;l P.
aqul á d~ O tres siglos de .que Ei;waña no
es unl !I)ueb'lo tro¡piica,l y de que en las mic·
w déc~ partes dre s:u territorio haoe 1m
frfo cons!Jdierable d•uramte los inviernos.
i Que rn.'ás quisiiérrurnoo los españoles sT

que la llegada de un aviador á Mi\,Mi.a
de¡,¡.1ei1a&lt;se en,tre las mujeres de buena sodbdaKl 1m entttsiasmo desboJ1diante!
:Por
'1esbordatlo y caipric:hosu que fuera ese entusioaiEimo. 'inid icaitia cuamr.lo menos la poslñhlidad d.e ,que 1as mujer-es y los ho.mbr~

110

rt~ España oo en.tusiasanaFen IJ)Dr las ml,s-

-mas cosas. Pero ern posdhUidad, hoy tu,-

.posib,Je, ¡,.n.o &lt;-'On'Stituye priecisamente uno d.e
3os gr.andes p,mblemas de Tumaiña?

I

Departamento
de contratos I
2a. de Victoria 53155.
APARTADO 1396

TELEFONO 682

1

Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobard~a, la impotencia y la ignorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó niño en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y. . . . . no
hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis y .... mañana me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce para la Tu b er e ulo sis:
"Creosofosfatina." Es cierto
que con ésto nos vamos á curar;
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el cat arr o hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, haciéndonos al mi smo
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tísis.)
Ma ñ ana... Mañ ana .. . Mañana...
Un extranjero no COltn¡prende que en ~ 11ia.ua haya dos España,s, uina España Jtge-

J·a, .cttrLcsa, veirsátil. la E~aña de los hOlllbr-es, y una España .p nllfunda, segura de si
misma é in1II1utable, la España femen1na.
Los hombres so,moo 1a po.Jítica, la nove·
dad . la CihaJJ'lla, la ca,He; las mujer€S son la.
Taza, la casa, fa faimilia y la i~Jesia. Des
mundos d istÍ'ntos, en que do1mdsna el de las
,m ujeres, l)Orqu\; sm1 mia.s frias en lo físico
y l11ás andoresas en io espkituail.
Los erlrnmjero,s dii,yi,den las mujeres en

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                    <text>EL
ASO

XL

MÉXICO, DOMINGO

===============================~

NuM. 31.

30 DE JULIO DE 1911.

• l

!

11

SENORITAS CARMEN, CONCEPCION, Mli~RCEDES Y DOLORES
FORTUNO Y MIRAMON.
EL MATRIMONIO DE LA PRIMERA DE ESTAS DISTINGUIDAS SEÑORITAS CON EL SEÑOR FRANK, SE VERIFICARÁ EL

5 DEL MES

ENTRANTE. LOS DE LAS SEÑORITAS MERUEDES Y CONCEPCIÓN
EBTAN YA ANUNCIADOS PAB,A FECHAS PR6XIMAS, Y CONSTITUIRÁN, SEGURAMENTE, BRILLANTES NOTAS SOCULES,

�ACTUALtIDADBS

LADRONA DE FLORES

I N G R A T I T U D.

La ingratitud, ese sentimiento social tan arraigado en el alma porque supimos que
humana, ha sido y es tópico imperecedero de poétas, drama- los beneficios creados
turgos y filósofos¡ así Shakespeare, con su lastimosa historia del por ladictadura se de·
Rey Lehar abandonado por sus hijas en la agria soledad del rrumban cuando cae
campo, después de haberles donado en vida sus feudos, des- dictador¡ podrán el
pierta entre nosotros un doloroso sentimiento dramático, resis- esos hombres feroces
tiéndose nuestro entendimiento á creer en semejante indignidad arrancarle la banda
y, sin embargo, la ingratitud de los hijos para con los padres es de General de Divipan de todos los díati. Y si esta historia que destila sangre y
pero jamás podrán borrar de su cuerpo las cicatrices que
hiel, hace que se asomen á nuestros ojos acerbas ;ágrimas, la sión,
le dejaron las balas del invasor.
aventura ocurrida á don Quijote con los galeotes á quienes salEl pueblo mexicano nunca ha sido ingrato con sus héroes: los
vó de oprobiosa cadena y quienes Je pagaron con la más negra
manes
de Hidalgo y de Juárez pueden atestiguarlo, no ~sí los
de las ingratitudes, nos ha::e reir burlescamente por la candorode
Iturbi&lt;le
á quien nunca se ha alabado como Jo merece; pero
sidad del héroe manchego, porque bien sabemos «que hac1:1r bien
esto
á
sido
obra
de furiosos libelistas, de la misma clase de los
á villanos, es como echar agua en el mar. &gt;&gt; Pero cuando el proque
ayer
atacaron
á Lerdo, hoy al General Díaz en sus glorias
tector al dispensar favores, exige de sus protegidos, cierta tácita
militares
y
ahora
mismo
se ensañan contra el señor Madero.
reciprocidad; es más, cuando quiere que sus favorecidos sean i-us
No
intentamos
quemar
sobre la cabeza del ensalzado ni mie3clavos, sus amigos (si cabe .llamarlos así, por cierta flexibilirra,
ni
incienso,
ni
cinamomo,
pero decimoslo porque ¿stá en la
dad del idiúma) ciegos é incondicionales, exigiéndoles á cambio
conciencia
nacional
que
Madero
es el tipo de los héroes. Ya es
de llenarles el estómago siempre harto, pero nunca saciado, la
tiempo
de
acabar
con
las
mentiras
que se vienen acumulando
pérdida de su honor, entonces si algunos de estos abandona á
sobre
este
hombre,
llamándolo
impostor,
falso intrigante, amaquel, no es dable aplicarles el calificativo de ingratos, sino
bicioso
y
presuntuoso
proyectista,
llegándolo
á pintar como á
más bien condenarlos como reos por falta en el cumplimiento
un loco inspirado por los espíritus de los muertos; estas y otras
de un contrato.
Estas reflxiones lai:¡ hacemos al leer una crónica humorística mendacidades por el estilo ya sean hechas por la palabra, por la
referente al suceso ocurrido en la capital onaqueña, en que los escritura ó por el dibujo, acusan á esos hombres de excesivamúsicos se negaron á tocarle diana á un discurso en el que se cali- mente ingratos, si son mexicanos, y de pertinaces sicofantas.
ficaba al General Díaz con dos ó tres epítetos bastante denigran· Madero no es un impostor, porque no ha engañado al pueblo,
tes para su persona, alegando como ra zón suprema que su deco- no es un intrigante porque es un sincero. Las palabras de eate
ro les impedía tocarla, porque sus instrumentos musicales ha- hombre han dado la libertad y la luz á catorce miilones de albían sido obsequiados por el citado General. El cronista de ma- mas. Sus peregrinaciones á través de la República conquistando
rras, que cambia de seudónimos como de corbatas y que confe- 1:ecuaces, sin temores ni vacilaciones, la continuada persecución
samos con toda la franqueza necesaria, que nos parece un escri- oficial y las cárceles que sufrió este indómito, las prédicas detor sincero, pues su pluma siempre á corrido á impulsos de su mocráticas que hizo, abandonar.:.do su hacienda y su familia,
siempre fiel á sus ideas libertarias, enfrentándose valerosamente
estómago, se ase de ese sucedido, como &lt;lb una tabla salvado~a, ante el hombre que como Napoleón «luchó con una sombra y la
para decir con cinismo que todos estamos en el caso úe los d1gnísimos músicos, ya que hemos recibido, cual más, cual me- sombra á sus pif,a cayó vencida,» son condiciones de valor, sinentereza, fé y constancia, que colocan al señor Madero
nos las dádivas que impartían las generosas mauos de don Por- ceridad,
en la categoría de los héroes.
firi~. Suponemos que el comentador al decir todos se refiere á la
Y si procedemos con esta ingratitud para con nuestros héroes,
plutocracia y á la burocracia que fueron las que realmente se olvidando
el sacrificio que hicieron por nuestro bienestar mateaprovecharon de los beneficios de la dictadura, porque el pue- rial y espiritual ¿adonde encontraremos mañana , cuando nuestra
blo solo sufrió despojos, cadenas y desprecios. No culparemos patria esté en peligro, espadas que defiendan su autonomía y
ciertamente, solo al dictador de la corrupción política por me- quién eacrificará su vida por libertarla y pondrá su inteligencia
dio de la dádiva, como quiere el flamante licenciado que escribe al servicio del pueblo para su engrandecimiento, si más tarde en
en un periódico democrático y el cual Licenciado representa vez de recompensas, se le pondrá sobre la cabeza una corona dd
un papel semejante-dicho sea de paso y sin intención dolosa espinas?
-á esos caballos normandos que rei!oplan estrepitosamente haLos procaces escritores. han aprovechado la libertad que les
ciendq sonar sus cascabeles y q~1e tiran de pesados carros cargados de vistosas chucherías ó botellas de espuman te cerveza; dió el señor Madero, para befarlo y escarnecerlo y todo porque
no, los culpa bles son también. aquel!oP que s11. dejaron cohech~r, éste no ha pacificado el país en el término de tres meses, des·
que admitieron el soborno en camb10 de su d1g.mdad, su patno- pués de una revolucion que como el nombre lo indica, lo revol·
tiotismo y su espíritu cívico. Como los mú.sicos de ~axaca, vió en sus instituciones y en su régimen y sin comprender que
unos recibieron las trompetas para tocarle himnos al dictador esa pacificación no se ha llevado á cabo debido en gran parte á
otros consiguieron los flauiines con relativa facilidad, estos con- ellos mismos, sembrando la desconfianza en el ánimo del puetrabajos, aquellos fueron hasta la ignominia por los platillos y~ ~os blo y soliviantando á los partidos políticos y á los prohombres
demás allá s:i les dió el bombo á pesar de estar razgado . y v1eJo. de la revolución con mentiras abyectas cuyo valor se tasa en un
Pero si á estos hombres no se les puede acusar de ingratitud, puñado de pesos.
Pero nosotros como buenos optimistas, creemos que los descapues lOE, presentes otorgados por el dictado~ y los ser_vicios _Prestados por los favorecidos, fueron como un iJ?,tercam~i? ?e 1g~o- rriados volverán á depositar sus confianzas en el caudillo revo·
minias y sirvieron para consolidar el despotismo adm1m~tratlvo lucionario por razones de alto patriotismo y agradecimiefito Y
de uno y para abastecer la despensa de los otros; los que s1 llevan que todos los individuos de todos los bandos se unirán para sal·
en esta ocasión el estigma de ingratos, son aq.uellos que, ~o se var á la patria de la anarquía que l~ es~n prepa~~ndo sus en~limitan á atacar al General Díaz por su gobierno despotlco y migos y, lo que es peor, de una posible mtervenc1on norteameri·
dictatorial y si se quiere hasta sanguinario, sino q~e. c~n una cana.
Entretanto el caudillo de la revolución, dirá como el Dante:
feroz inconsecuencia le lanzan una andanada de mJunas por
sus actos milital'es durante la Intervención. Pudimos arrojarlo Comme é duro calle ¡Cuán duro es el camino!
del poder, en defensa de nuestra libertad y nuestro civismo y
LEOPOLDO ZAMORA.

de los estanquea, en la hierba de los prados, en todos partes.
Con manos temblorosas, precipitamente, Toya cogía todas las
flores que hallaba: lirios, crisantemos, azucenas, violetas, junI
cos¡ todo lo iba amontonado en desorden.
De repente se detuvo: habíase la&lt;,timado los dedos al irá coger
--Oye. Juan, es necesario que ésto no vuelva á repetirse ......
una
rosa muy grande y ahora. procuraba sustraerse las espinas
¿me comprendes? Vivo ó muerto has de traerme al atrevido que
destroza los jardines: de lo contrario, tú daras mejor cuenta .. .... que se clavaran en su carne.
El crujido débil de una puerta que se abría á lo lejos le hizo
-Está bien, señor.
levantar
la cabeza: iluminada por la lu~ de la luna vió, en el esY don Carlos, dueño de la magnífica quinta, donde se levantremo
de
avenida de cipreses, la silueta de un hombre que
taba el chalet más lujoso del pueblo, encendió un cigarro y se avanzabala
sigilosamente.
perdió en la sombría avenida de cipreses.
Tuvo miedo; quiso huir; pensó saltar la tapia : quizás no tenJuan recapacitó un instante: era preciso cojer el ladrón: vivo
dría
tiempo ...... ¿Qué hacer? ¡Ocultarse! ..... y deslizándose enó muerto ...... ; ya que &lt;ion Carlos lo quería ...... vamos; había
tre las flores, arrastrándose casi, llegó al tronco de un ciprés que
que obedecer! ... ...
Allá, bajo los naranjos obscuros, se estendía como un. manto se arropaba en el amplio follaje de una hiedra: allí se introdujo;
cubrióse lb mejor que pudo con las flotantee enredaderas y esde nieve la blancuperó temblando .... .
ra de los juncos floesperó mucho...... .
recidos; á grandes
trechos los rosales,
./
A su lado sonaron
rebosantes de flores
pasos y un hombre,
encendidas, esmalcuya mirada escrutaban los prados de
tadora se fijaba eu
violetas y amapo- /
todos los rincones,
las; los crisantemos
como si busca~e almorados se agrupago, se detuvo frente
ban en fantásticos
al árbol donde ella
machones; junto á
se ocultaba; bajo el
los pensamientos
brazo derecho el
que se desplegeban
hombre traía un
como alas de mari.
~
largo fusil.
posa, se levantaban
Toya cerró los
las azucenas.símboojos; ni respiró silo de la pureza y
quiera.
del amor ideal y salAsí permaneció
picando el flotante
largo rato: la pobre
cortinaje de madremuchacha i;e sentía
selvas, que se desmorir.
colgaba de las ra¡Que martirio!
mas de los árboles,
Aquel
hombre no se
se abrían á los beiría
....
.. estaría ahí
sos dlll sol los susnoche...... y
toda
la
piros azules y las
su
madre
se moriría
campanillas blande
hambre
...... la eecas ..... .
peraba..... .
El gorjeo de los
Pensó salir de su
pájaros se diluía en
escondite,
caer de
11quel ambiente sarodillas,
pedir
perturado de luz y de
don, decir que alla
perfume.
Don ,\fariano Alarcón, del Ateneo de Madrid, fué recibido solemnemente por el Ateneo
no era ladrona, que
de la juventud, de México, la semana pasada.-En la fotografía aparece el
II
su madre se moría .. .
conferensísta, rodeado del subsecretario de Justicia y miembros
que eran pobres ... .
En un tugirio de
de esa sociedad.
que nadie las ayulos afuerae la misedaba .... ..
ria. y el dolor realizaban la más r..orrorosa de sus tragedias.
III
Sobre un lecho de tablas y mal envuelta con una manta raída,
Volvió á escuchar los paeos del hombre que se alejaba por la
una mujer ya anciana flaca, casi sin aliento, con voz apenas
avenida
de cipreces. Después de un largo rato, tímidamente,
perceptibl~, hablaba á 'una muchacha andrajosa que la escuchapoco á poco, fué sacando la cabeza y miró á todes partes ......
ba de rodillas.
¡no había nadie!
-Toya, anda, hija ...... por Dios ...... anda ...... saca las ... ..
Salió del ramaje: lió el montón de flores con un hilo de yedra
flores bonitas..... . y lo que ..... te den ...... trae pan ...... tu y por
eobre la tapia lo arrojó á la calle.
ves ..... tengohambre ..... . la Virgen ..... tevaayudar ...... pePoco
después por el camino lleno de polvo, Toya, la mucharo que ..... no te vean ...... entra .. .. .. como puedas ...... te escha
audrajosa,
se alejaba apresuradamente apretando contra su
pero ...... anda ......
pecho aquel manojo de flores que valían una fortuna ..... .
Y Toya la muchacha afidraJ·osa se levanta; enjngó su llanto
Ya sus ojos no lloraban: una sonrisa de felicidad palpitaba
' de los vestidos; arregló
' un poco su d esgrena
- da cacon un giron
en sm labios: recordaba la pasada aventura; pero ¿que importabellera y salió á la calle.
.
ba? .. .. . ¡Aquel manojo de flores era la vida de su madre!
Las palideces del crepúscolo se estendían por ~l cielo;_la temANTONIO BAUSA B.
blorosa estrella de la tarde desprendia sus refleJos de meve.
Toya marchaba triste y silenciosa, por ei cam!no lleno de polvo
~~
donde quedaban impresas las huellas de sus piés desnu?os. •
Confesarse á menudo.- La camisa.
A poco andar, se detuvo: el chalet de don Carlos arroJaba, orrentes de luz por las ventanas abiertas; adentro se es~uchaban
~isot~das alegres; un piano desataba caeca.d~s de música: en el
A menudo acontece oir esta objeción muy trivial: «Yo no me
mtenor de la quinta no se oía el mener rmd?.
.
confieso sino de tarde en tarde; ¿para qué confesarse tan á meCon habilidad increíble Toya escaló la tapia de ladrillos: una nudo?»
ráfag11. de perfume acarició su rostro: allá abajo ¡se mecían las
Y bien: responded lo que un buen cura á un pobre diablo, que
flores blancas, las flores que élla buscaba.
no quería conferarse porque decía que su alma estaba limpia.
Sin vacilar, de un salto, se plantó al jardín.
ccEs muy difícil, hermano mío, conservar por largo tiempo la
En ese instante apareció la luna brillante, magnífica, pre~- gracia de Dios ein confesarse. Probad á no cambiaros la camisa
diendo su chal de luz en la copa de los árboles, en la snperficie por más de un mer, ya veréis, ¡qué lindura y qué perfumes!"

�ACTUALlIDADES

Porr los Estados.-Ll&amp;s inandaeiones de Llagos.

El puentt! grande, cuando el agua había bajado más de un metro.

leyes física.Ade la creaci6n? ¿Por
qué no les recor1iáis los innumerables misterios de los cielos ..... esos
potentes astros que eternamente
ruedan por espacio sin confines? ...
Quizá aeí el interés renacerá en
vuestros oyentes? ..... .
Despidiéronse luego ambos amigos, y el predicador continu6 pensativo su camino, decidido á no
descuidar los consejos de su sabio
interlocutor. Varios días de~pué~,
el azar los volvi6 á reunir. El predicador fingi6 hallarse profundamente preocupado.
«¿Habl:is fracasadv de nuevo?»
pregunt6 al punto Euler.
«¡ Ah l ya os lo había dicho,» repuso el predicador: «va extinguiénrlose la fe .... .. la fe se ha perdido!
Figuraos que esos desgraciados ( refiriéndose á sus oyentes) no han
respetado ni la santidad del recinto ...... ¡me han aplaudido estrepitosamente! »
¿Qué vasto argumento nos pre.

LAVOZ DE LO CRIADO
Refiérese que habiendo un día
encontrado el célebre fil 6sofo y matemático Euler á un amigo suyo,
predicador ineigne, que del templo
volvía triste y cabizbajo á su casa,
trat6 de inquirir de é~te el motivo
de tan ins6lito abatimiento moral.
cqGran Dios! ya no hay fe,&gt;, contest6le secamente el predicador.
«Considerad,» prosigui6 luego, ccque
después de preparar con cuidado
especial un serm6n destinado á
probar la existencia de Dios. invocando los sentimientos de la concienci:i» ....
«¿No habéis encontrado oyentes?&gt;,
1cNo, al contrario; mucho auditorio, pero .. .. . . no bieu hube empezado mi discurso, ¡todo el mundo
empez6 á bostezar y no pocos terminaron por dormirse!&gt;,
«¿Por qué,? repuso el gran ge6metra, «no ensayáis buscar en las

ensayos lOSdecUa• • •
.
•
•
con su pueblo, enseñó procedimientos ya .conoc1do3 y practlos por otros pueblos) que han sido un escalón para progresos
yores. Por eso desatendió á los pocos teóricos, verdaderos
sos: que le hablaban de programas socialistas, y con raro talto práctico limitó su propaganda á los principios más ele- ·
pntales de una riguroea democracia. Clarn que los principios
lmocráticos aisladamente practicados, son ineficaces para merar el bienestar de los hombres como lo son todos los princios que no van acompañados de correspondencia en la conducpero también es cierto que el conocimietl.to y la práctica de
principios democráticos de gobierno son indispensables den~el régimen moderno de trabajo y que el sentimiento de soliridad que en la democracia se fomenta y educa, es después
ente de los más importantes progresos. Estas notas no tienen
O
objeto que demostrar las cualidades prácticas del carácter
Madero, fundar con hechos ya realizados la confianza que la
ública tiene en el caduillo de la revoluci6n más notable de
historia, por eso ineisto en llamar la atención sobre la senci ·
z ~el programa político con que Madero inició sus trabajos
lí_t1cos. Sufragio Efectivo y No reelecci6n, parecían á las cla~lustradas, un pobrísimo credo, porque todavía no hemos
did? deearraigar de nuestros hábitos el amor de la falsa eloenc1a Y de la vana retórica; porque cuando un hombre escriqueremos que nos divierta, y nos molesta si nos hace pensar;
rque e1;1 las clases ilustradas más que en las otras, está desarrodo el v~r~~ de pereza y degeneración que nos impide con~ucirs con vmlidad y acatar la sencillez y la fuerza. Al contrario, cotod?s los pueblos decadentes, amamos al sofista de aparatoso
guaJe, no ia fuerte inspiración, sino el estilo convencional
I m; llil&gt;\.:tlf

Calle del P. Guerra, cuando el nivel del agua había bajado un poco.

senta la creaci6n para hacer cono·
cer y amar á Dios!
Ha habido un buen viejo que no
tenia otro argumento para acallar
las lenguas impías y criminales
que éste:
1cMirad por todas partes y encon·
traréis por doquiera en la brizna de
yerba, en la flor del prado, ~n el
arroyuelo del campo, en los arbo·
les de la floresta, en las estrellas del
cielo .. . . el nombre del Criador.»
Reconocedle, pue~, y amadle.

-----

EPIGRAMA

El jardín Hidalgo inundado.

Un socarrón mesonero
dijo á un jibado al revés:
«No me neguéis esta vez
que cargastéis delantero.,,
El jibado á esta~ razones
replic6: «Es muy importante
llevar la carga delante
á quien se halla entre ladrones.»

.
!

u1uov. no c,1t:nu que iuauero,
al principio de su propaganda,
hizo un sacrificio con su conciencia, el sacrificio doloroso y noble que hacen los reformadores mientras están en camino de alcanzar el fin que se proponen : no decir todo lo que su alma encierra, no permitir que la indignación desborde prematuramente, reservar la fuerza y defender con prudencia el éxito de la
obra. Por eso al principio no dijo todo lo que pensaba de Porfirio, más cuando el partido estuvo organizado, cuando ya era
el candidato del pueblo, cuando su fuerza era invencible, en
discurso memorable que todos los mexicanos recordamos, por·
que cuando lo leemos nos pareció que por fin la justicia renacía
en la conciencia Nacional, declaró en Orizaba que la responsabilidad de la angustiosa situación de la patria, no pesaba sobre
los científicos, ni sobre los pequeños y salvajeb caciques, sino sobre los hombros cansados del jefe de la Nación, del caudillo de
la Noria y Tuxtepec. Madero por el carácter que ya entonces tenía de símbolo de las aspiraciones populares, debe haber sentido que en aquel instante, era la conciencia moral de su raza y
de su pueblo. Todos sentimos entonces que aquella voz de nuestro caudillo, ya amado, traducía la acusación co11tenida en
nuestras almas: la patria y la historia hablaban por sus labios y
la república entera se sacudió con un extremecimiento de terror
y de odio contra el hombre quien por su perfeccionamiento en
el mal, es acreedor á que se bautice con su nombre, la organización pavorosa que el creó y perfeccionó, el espantable procedimiento de corbardía y de terror: la ley fuga ó la ley de Díaz,
por medio de la cual el sicario y el esbirro matan al prisionero
por la espalda mientras duerme ó mientras camina inerme y
confiado.
(Continuará.)

�Laos homb11es de 1a ~evolueión

FRANCISCO l. MADERO

(*)

~~~~

Estudio psicológico por José Vasconcelos
(CONTINUA,)

Las escuelas granjas estaban
Qu\zá desde entonces advirtió el secreto de su éxit0, porque
destinadas á los hijos de los la. su éxito de er:tonc~s y el de ahora dependen de que ha dicho
bradores y se fundaron en las
haciendas de la familia Madero. Prnn- verdad y ha sido. smce~~ en una época en que todos mienten y
todo~ o~ultan su mtenc1on, porque en nuestras acciones diarias
to los peones de las fincas vecinas soli- Y pn~cipalmente en la vida pública estabamos habituados á la
citaban trabajo en donde podían encontrar educación gratuita para flUS hijos· practica del ~,ngaño; la falsedad era el credo y el sistema del
la oferta de hrfl.zos aumentaba y ést~ hombre á qm~n todoa reco~ocían dotes de estadista. Dos dogI;l~s se an~mciaban en la tribuna y en la prensa, el asesinato po·
.
.,permitía seleccionar el personal. El l~t1co
es disculpable)'.' necesario. La política de doblez es interesultado de la 10strucmon impartida en las escuelas se traduligente y acertada. Vivíamos bajo el reinado indiscutido de la
cí~ prontamente en la mayor pericia del la'
inmoralidad. Todo noble esfuerzo humano
b_nego J: en su aptitud para ganar mejor salaera d.eseo. quimérico y toda pura intención,
rio; ¿quién puede decir el estado de adelanto á
cand1de_z imperdonable. Estas ideas quA eran
q~e el país habría llegado si muchos ricos me.
las comentes eñcuentran explicación fácil no
x1canos emplearan en tareas semejantes su J·utanto en la degradación moral de la raza ~ino
ventud?
·
en su sumisión á un hombre cuyo sistema era
Por el mismo tiempo escribió un folleto so·
constantemente mentir. Pero esta situación
bre la ~onstrucción de una presa que habría de
era
un anacronismo porque contrariaba preci·
beneficiar á toda la comarca. Reunió á los
ilamente
la tendencia dominante en la moral
propietarios y los hizo participar en e8ta emmorlerna.
Aun temiendo cometer el desacato
presa que desgra.ciadamente no pudo llevarse
de
construir
teorias á ia ligera, es curioso oh·
á térmrn~o por diversas causas. Sin embargo,
i;ervar
que
las
necesidades morales de cada
el empeno que en el proyecto se advierte ree~ad
no
se
desarrollan
p!lralelamente sino quivela el deseo imperioso de ser en la vid¡ un
za
de
ac~erdo
con
las
exigencias
sociales; por
factor po_sitivo, de fabricar una obra aunque
este
motivo
cada
época
venera
con
especial casea humilde: un muro ó una idea para reposo
riño diferentes virtudes; ya es la fuerza en los
- ., 4_; l~..d..s,..rl_AJ\_ ln..o_o.n.:•~-- -' ~~~.ia.u.i.o..-r.d..o.
tes?»
,,No, al contrario; mucho auditorio, pero ..... . no bieu hube empezado mi discurso, ¡to&lt;lo el mundo
empezó á bostezar y no pocos ter·
minaron por dormirse!»
cc¿Por qué,? repuso el gran geó·
Calle drl P. Guerra, cuando el nivel del agua había bajado un poco.
metra, cmo ensayáis buscar en las

-----. !

. . . . .· _,_t

, . "!I

1

~

senta la creación para hacer cono·
cer y amar á Diosl
Ha habido un buen viejo que no
tenía otro argumento para acallar
las lenguas impías y criminales
que éste:
«Mirad por todas partes y encon·
traréis por doquiera en la brizna de
yerba en la flor del prado, en el
arroy~elo del campo, en los árbo·
les de la floresta, en las estrellas del
cielo .. . . el nombre del Criador.»
Reconocedle, pue!', y amadle.

-----

EPIGRAMA

El jardín Hidalgo inundado.

Un socarrón mesonero
dijo á un jibado al revés:
«No me neguéis esta vez
que cargastéis delantero.,&gt;
El jibado á esta~ razones
replicó: «Es muy importante
llevar la carga delante
á quien se halla entre ladrones. »

la noticia de que dos ó tres de sus más cercanos partidarios ha- hecho de sonoridades femeninas ó abultado con un énfasis huebían sido encarcelados, yo me llené de cólera y el siguió impa· co. La que se llama á sí misma gente culta, calificaba de tri·
sible discutiendo los asuntos pendientes. En aquel instante lo vial el programa político de Madero, porque su vulgaridad litejuzgué indiferente del dolor ageno, después he rectificado cuan- raria necesitaba para contentarse, de las frases pedantescas y los
do comprendí que su coraz6n estaba más alto; con los dolores bfrecimientos engalanados con retórica curai, contenidos en
más grandes y los sufrimisntos más crueles.
otros programas políticos, entonces en circulación.
Desde la época en que trabajaba en (')oahuila, Madero se puso
Pero el pueblo cuyas necesidade9 son más urgentes y cuyo
en comunicación coñ los periodists.s independientes, buscó co- instinto es más seguro, e~cucha siempre la palabra sencilla, la
rrespondencia con todos los hombres honrados y distinguidos, fórmuh fácil; parece adivinar que ellas encierran el bien que
fundó un pe1iódico, escribió el famoso libro lleno de sinceridad busca. El modesto programa antirreeleccionista se difundió enque toda la República conoce. Después vino á México y fundó tre todas las clases sociales y fué pronto la bandera nacional
el Partido Antirreele.ccionista. Entonces lo vimos en las juntas; contra el régimen del crimen. No sé que ningun político mexide estatura pequeña y aspecto abstraído; poco inclinado á oír cano de nuestros tiempos haya mostrado mejor acierto que Maconsejos extraños; poco afecto á discutir, seguro de sí mismo y dero cuando dijo, en los mismos días en que los intelectuales
de sus planes, meditativo en intervalos y nervioso cuando pien- del porfiriRmo proyectaban reformas de leyes y mil proyectos
sa, como si le viniesen súbitas iluminaciones de conciencia ¡ Da- banales: «No necesitamos por de pronto nuevas leyes, sino cumba emoción de misterio!
plir las existentes,» frase que el pueblo entendió en toda su ver·
dad porque ya había aprendido á odiar á loil farsantes. Era
Madero se había educado en Francia donde todos los que se fruto de una hipocresía nacional buscar el remedio de la sipreocupan de las cuestiones sociales, adoptan en distintas for- tuación más vergonzosa que nuestra historia recuerda , en
mas las teorias reformistas que se han comprendido en el térmi- todas partes, en la legislación, en la reforma de las costumno aún tan vago de socialismo; pero es curioso observar que no bres, en el progreso de la raza, pero nunca se confesaba, (aparobstante e3tos antecedentes de su educacion, cuando Madero te de algunos abnegados periodistas, nunca lo confesó ningún popensó en las reformas que su
lítico) que el mal residía en el
patria demandaba, no le ocutirano y su sistema. Fué Made·
rri6, como habría sucedido á
ro de loe primeros entre los es·
una teoricista, trasplantar de
critores y el primero entre los
golpe los principios 6 las instipolíticos, que desenmascaró to·
tuciones que en aquellos países
dos los males sociales, señalan·
son una garantía del pobrecondo al culpable, al gran malva·
tra el rico, sino que penetrado
do que corrompía á la Nación.
bien, por insthto sociológico
La resolución honrada de Made que cada pueblo debe resoldtiro, lo obligó á declarar, de·
ver sus problemas en su tiempo
safiando todos los peligros, que
y á su manera, comprenrli0
era falsa la teOiía de los adulaque en el estado social de Médores interesados y de los por·
xico, por el atraao en que se
firistas ignorantes, consistente
encuentra la gran masa de su
en declarar que el jefe de la
población y porque esun país
Nación era un hombre extraorcuyo desarrollo económico es
dinario pero que los males pÚ·
incipiente, eran completamenblicos se debían á tal ó cual
te inadaptables las íteorías soministro, á taló cual goberna·
cialistas de gobierno, y por eso
dor y en los últimos años al
en vez de predicar socialismo,
que se dió en llamar grupo cien·
trabaj6 por la democracia; en
tífico. Es cierto que Madero,
vez de hacer ensayos inadecua·
al principio de su propaganda,
dos con su pueblo, enseñó procedimientos ya ~conocido3 y practi· hizo un sacrificio con su conciencia, el sacrificio doloroso y nocadas por otros pueblos) que han sido un escalón para progresos ble que hacen los reformadores mientras están en camino de almayores. Por eso desatendió á los pocos teóricos, verdaderos canzar el fin que se proponen: no decir todo lo que su alma enilusos, que le hablaban de programas socialistas, y con raro ta- . cierra, no permitir que la indignaci6n desborde prematuramenlento práctico limitó su propaganda á los principios más ele- te, reservar la fuerza y defender con prudencia el éxito de la
mentales de una rigurosa democracia. Claro que los principios obra. Por eso al principio no dijo todo lo que pensaba de Pordemocráticos aisladamente practicados, son ineficaces para me- firio, más cuando el partido est uvo organizado, cuando ya era
jorar el bienestar de los hombres como lo son todos los princi- el candidato del pueblo, cuando su fuerza era invencible, en
pios que no van acompañados de correspondencia en la conduc· discurso memorable que todos los mexicanos recordamos, porta; pero también es cierto que el conocimiento y la práctica de que cuando lo leemos nos pareció que por fin Ja justicia renacía
los principios democráticos de gobierno son indispensables den· en la conciencia Nacional, declaró en Orizaba que la responsabitro ~el régimen moderno de trabajo y que el sentimiento de soli- lidad de la angustiosa situación de la patria, no peeaba sobre
daridad que en la democracia se fomenta y educa, es después los científicos, ni sobre los pequeños y salvaje¡, caciques, sino sofuente de los más importanles progresos. Estas notas no tienen bre los hombros cansados del jefe de la Nación, del caudillo de
otro objeto que demostrar las cualidades prácticas del carácter la Noria y Tuxtepec. Madero por el carácter que ya entonces tede Madero, fundar con hechos ya realizados la confianza que la nía de símbolo de las aspiraciones populares, debe haber sentirepública tiene en el caduillo de la revolución más notable de do que en aquel instante, era la conciencia moral de su raza y
su historia, por eso ineisto en llamar la atención sobre la senci · de su pueblo. Todos sentimos entonces que aquella voz de nues·
Hez ~el programa político con que Madero inició sus trabajos tro caudillo, ya amado, traducía la acusaci6n co11tenida en
polí.t1cos. Sufragio Efectivo y No reelección, parecían á las cla- nuestras almas: la patria y la historia hablaban por sus labios y
ses ~lustradas, un pobrísimo credo, porque todavía no hemos la república entera se sacudió con un extremecimiento de terror
podid? desarraigar de nuestros hábitos el amor de la falsa el~- y de odio contra el hombre quien por su perfeccionamiento en
cuencia y de la vana retórica; porque cuando un hombre escri- el mal, es acreedor á que se bautice con su nombre, la organizabe queremos que nos divierta, y nos molesta si nos hace pensar; ci6n pavorosa que el creó y perfeccion6, el espantable procedi·
¡°rque e1;1 las clases ilustradas más que en las o~ras,.está desan:o· miento de corbardía y de terror: la ley fuga ó la ley de Díaz,
lado el v~r!-1~ de pereza y degeneración que nos impide con~ucu- por medio de la cual el sicario y el esbirro matan al prisionero
nos con vrnhdad y acatar la sencillez y la fuerza. Al contrario, co- por la espalda mientras duerme 6 mientras camina inerme y
f0tod?s los p~eblos decadentes, amamos al sofista de apar~toso confiado.
enguaJe, no la fuerte inspiración, sino el estilo convencional
( Cont·inuará.)

***

•

�ECOS DE LA C"ORONACTON DE JORGE V.

LAS FIESTAS DE LA CORONA.CION,

EN MARRUE.: Os.

Aclamacirmes infantiles al rey y á la reina de Inglaterra en el palacio de
cristal.

Ventl de una j,)Ven perteneciente á una de las tribus desleales por un soldado
del Sultán .

El famoso servicio de gracias en la catedral de San Pablo, al cual asistieron los soberanos ingleses. ·

le. de S
rtun:da~ qc anta ~osalia, Baja California .
e nos tfrecc .;alimtemrnte uno de nue~tros su~critcres, p::ra dará conocer :i nuestros lectores esta he:·mo~a fotrgrnfía.

�ACT U AI.tl t&gt;At&gt; ES

.R.CTUAI..tlt&gt;At&gt;ES

LA DEUDA DEL CESAR

con ellos, seguía su paseo el césar. Esforzábase en reconocer sobre todo á los veteranos. Parecía que entre aquellas viejas testas
indagar, lleno de inquietud, una queja, una reclamación
quisiese
Una mañana de 1809 el em perador se paseaba seguido de Beró una palabra ahogadas, tal vez, por la disciplina.
thier, al cual acababa de nombrar
Luego, casi tímidamente, iba
príncipe de Wagram. Estaban á
á los rostros imberbes, observanlo último ::le una conversación
do los pechos sin cruces, las manrespecto del césar.
gas
sin galones, los quintos que
- Puesto que creéis, señor, en
ro había n conseguido aun gloria,
la justici a del procónsul, permique no le ha bían comagrado aun
tidme cite una anécdota. Cuént!empo y sangre bastante; los jótase que uno de los oficiales suvenes, tan altos, tan derechos y
balternos de entonce3, decenario
tan
altivos en las filas como le,s
de una cohorte de la quinta
viejos, pero de color más etJcenlegión, llamado Sextio, estaba
dido, purpúreo, á causa de una
quejoso del césar. Parece que diemoci
ón que dilata ha sus ojos por
cbo soldado llevaba diez años de
e11cima
del emperador, emoción
servicio, durante los cuales había
que ponia en las pupilas fulgores
realizado muchas acciones brieo lugar de miradas.
llantes sin obtener jamás recomSerenada ya la expresión del
µensa. El pueblo, por medio de
rostro,
Ele alejaba, finalmente, Naun abogado, llevó las reclamaciodel regimiento, cuando de
poleón
nes del decenario ante el segundo
Eúbito, á la diestra de la compareunido, y éste censuró al proñía de granaderos del primer bacónsul.
tallón,
junto á la fila tercera, hu· ·-Y ¿qué fué de Sextio?
bo
de
fi jar~e en el guía de la
-El césar le dPjó arrinconado,
un sargento.
derecha,
manteniéndole en su empleo, sin
El emperador, inmóvii y con
que las órdenes del senado Je oblilas mano, siempre en el dorso,
gasen.
miraba profundamente á aquel
-- Injusticia verdadero mente,
hombre.
dijo pemativo el em ~erador.
Tenía en la mente á todos los
Y paseando llegaban cerca de
soldados de su ejército, pero no
una partida de tropa que estaba
encontra ha en su imperial memode maniobras. Rl corond, diviria al que entonces veía.
sando al emperador, mandó batir
Sin embargo, aquella cabeza
tambores y formar en batalla.
hablaba y pen~aba. Si sus cabeNapol eón. seguido del marisllos eran ásperos, secos, salvajes;
cal, penetró en las fila ~.
!:ii
las manchas de pelo de oso que
Reinaba en ésLas una inmovibrotaban
de sus manos y de sus
lidad eorprendentP. El emperadaban
al hombre aspecto
orejas
dor, en medio de ellai'.", mPjor pade
fuerza
bruta,
sus mejillas hunrecía que anduviese en plena
didas,
de
un
pálido
gris, indicasoledad, entre uniformes, entre
ban
en
él
un
hábito
de
reflexiones
emparaliza~ de humanos seres
y
potentes.
Sus
labios,
noble3
clavados en el suelo é inmóviles,
fuertemente yuxtapuestos,eran de
Concepción
Cancino,
qJe entre hileras de soldado!:'. De
un jefe y no de un inferior. Su
simpática actriz de la compañía "Virginia Fábregas."
tiempo en tiempo, Napoleón, con
barba era enérgica; el hueso ma·
las manos echadas atrái:i, parábase
xilar inferior enorme, y la rigidez
contemplando algunas de aquellas cabezas sin aliento, Ein mi- de la columna vertebral acusaba un espíritu· altanero é inflexirada, sin idea.
ble. El emperador volvióse hacia Berthier.
En seguida continuaba lentamente su paEeo, parándose de
- Tu i,oldado romano Sextio, ...... decía por lo bajo.
nuevo, ya un minuto,
Vacilaba en haya un segundo, ante hlarle, en penetrar
otro soldado. Mudo por sí mismo violen-

C'
\
't

tamentP, como tenía por costumbre, en aquella alma. Volvió la
res, desde ahora reconoceréis por teniente al subteniente Noel,
espalda y fuese á hablar al coronel.
y le obedeceréiR en cuanto se refiera al bien del servicio y á la
- ¿Cómo se llama aquel sargento? .... Mirad en la dirección
ejecución de los reglamentos militares. ¡Tambores, ciérrese la.
que o~ rnñalo ...... El guía ......
proclamación!
-Señor, se llama Noel.
En medio de un silencio tal, que podía llamarse el silencio del
-Decidme en seguida, ¿cuántas campañas ha hecho ese homsilencio,
la mano del emperador levantóse con igual calma. De
bre?
la
tempestad
que bullía en el espíritu del regimiento pudo ver--Todas, á partir rlP. la Vendée: ejército de Rhin de Italia
oe
tan
solo
la
convulsión que agitaba la mano con la cual empude Oeste. Batióse en Mantua. en Rivoli, en la Favo;ita en Zu~
coronel, y una palidez creciente en los labios
ñaba
la
espada
rich. No estuvo en Maestricht, por hallarse á la sazón' herido. del soldado, queelpermanecía
inmóvil.
Pero en seguida se encontraba en
- ¡Tambores, ábrase la pro·
Ulm, luego en Austerlitz, J ena,
clamaciónl
Eylau y Friedland. Es hombre
Batieron los tambores.
ejemplar, sencillo, un poco frío,
-Oficiales,
aAÍ efectivos copero estimado de sus camaradas.
mo subalternos, cabos, granaEn la guarnición, les instruye;
deros y tambores, desde ahoen el campo de batalla, les arrasra
reconoceréis por capitán al
tra. Hace diez años que está á
Noel, y le obedeceréis
teniente
mis órdenes; héle propuesto muen
cuanto
se refiera al bien
chas veces para la cruz; pero
del
servicio
y
á la ejecución de
siempre le han olvidado los milosreglamentos
militares. ¡Tamnisterioe. Fuera para mí satisbores,
c
i
é
r
r
e
s e la proclama
facción grandísima que vuestra
ción!
majestad, por fin. ..... .
Batieron nuevamente los tam- ¡ Bast!I. 1- interrumpió el
como la mano del
Entonces
emperador.
emperador
no
volviera á mover- Que venga.
se
ya,
el
anciano
coronel con la
El veterano jefe levantó su
manga del uniforme enjugóse
espada, gritando:
el sudor que inundaba sus me- ¡Sargento Noel!
jillas. Bastaba ya con aquello.
Destacóse un hombre de la
Señora Sara LJhthoff de Taboada, hermosa actriz d~ la compañía
Muestra de emoción tal alivió
compañía de granaderos, cruzó
"Virginia Fábregas."
los
corazones que se encontraintervalo de los batallones con
borea.
paso marcial automático, y detúvose ante el emperador con el ban á punto de estallar. El coronel, adivinando lo que sentían
arma terciada.
los hombre3, mandó romper fi las. Acto continuo partieron do1:1
-La charretera, dijo Napoleón.
mil gritos de 103 batallones, y una avalancha de cabezas enroje·
No había vibración alguna en la voz de césar, y la expresión cidas vociferando rodeaba al emperador, el cual seguía inclinade éste era tan solo la de un hombre honrado que al llegar la do, inmóvil, meditabundo ..
noche paga el jornal á un trabajador.
Comprendía que aun no había hecho bastante. Su justicia era
El coronel hizo una señal, y, atendiéndose á ella, preparóse el imcompleta.
tambor mayor con el bastón en alto.
Con el mismo paso lento fuéae hacia el hombre, que, anonaEntre aquellos dos mil hombres reinaba un gran silencio. Pa- dado, lleno de vergüenza, estaba sentado sobre el morral de un
recía un cuadro de muertos, un regimiento herido, pero firme, camarada con el fusil entre las piernas, la barba apoyada en el
de pie inmóvil.
brazo y baja la cabeza.
- ¡Tambores, ábrase la proclamación!
Entonces Napoleón tarqpoco osó hablar.
Hirió el aire el son de los tambores.
Pero, arrancándose la cruz del pecho, inclinóse, clavándola
- Sargentos, cabos, granadero,i y tambores, ahora reconoce- en el uniforme del nuevo capitán sin decir palabra.
réis por subteniente al sargento Noel, y le obedeceréis en cuanEl capitán ni siquiera alzó los ojos; sin embargo el emperador,
to se refiera al bien al levantar las madel servicio y á la eje· nos, encontróse que
cución de los regh::.- ·est.itban bañadas en
m en tos militarei,1. lágrimas ardientes.
¡Tambores, ciérrese
Solo entonce3 comla proclamación!
prendió el césar que
Resonaron otra vez la deuda de césar eslos tambores.
taba pagada.
Encogido dentro
J. DE ESP ARBES.
de su capote, incli~~
nado como si meditase y pareciendo aún
Un hombre, que se
más pequeño de lo había ca s ad o con
que en realidad era muchas mujeres á un
entre el espacio que tiempo, dió por disdejaban libres los dos culpa, cuando le j uzbatallones, el empe- garon, que lo había
rador alzó casi insen- hecho por ver si ensiblemente la mano. contraba una buena.
Adivinando el coCondenáronlo los
ronel aquella señal jueces, diciendo:
leve, repetía con voz
Será menester que
agitada por el entu- vayas á buscarlas al
siasmo:
otro mundo.
- ¡Tambores,
ábraee la proclamación!
MAXBíA
Los tambores obeLas
órdenes relidecían.
son el fruto
giosas
- Ofic i ales, así
más
principal
de la
Señor
· · en matnmorno
·
· efectivos como su el próAlberto
. d' F ran k, que se unira
Cristo.
Pasión
de
Señor José Ignacio Limantour, cuyo matrimonio
balternos,
c
a
b
os,
ximoC 1a 5 de Agosto con la bella señorita
con la distinguida señorita Virginia lturbide,
armen Fortuño y Miramón
granaderos y tamboS. León Magno.
se verificará la próxima semana.

***

Señor D. Teodoro A. Dehesa.
á quien algunos periódicos designan
como futuro candidato
á la Vice-presidencia de la República.

Señor Licenciado Luis Cabrera,
brillante polemista, que, probablemente
ocupará
la subsecretaría de Gobernación.

General BernardoReyes,
La prensa alarmista que tantos males está causan·
do al país, lanzó la noticia, hace pocos días, deq ue
se trataba de atentar contra la vida del ameritado
general. Afortunadamente todo resultó falso.

�e orrazón

de lV!atrino

CORAZON DE MARINO
L~ aldea se encontraba dormida. Ni siquiera una lu z brillaba Creálo usted ó no, la cosa es así. ..... es cosa de sentir vergüenen tierra. Sobre el ~ar, á lo lejos, la claridad del faro; en el za ... . un corredor de mares .... ., un pirata ..... . ¡Vaya si debo
puertu, los fuegos de los navíos anclados en la rada y en el agua ser tonto l. ... ,,
cc E11 Huma. Nunca acerté á decirle otra coea que:
tr~nquila se bañaba un cielo hormigueante de estr~llas. Nos hace-¡ Bu1mos días, Mey fretta !i&gt;
llabamos en julio.
- ¿Dónde está su b(lrgantin?
«O
cc-¿Córno está usted, eeñorita Mayfretta?
,-Es aq?el más próximo á norntros. Es buque de primera.
«No, nunca nada mne. Sin duda porque no pensaba sino en
V~~onos a bordo. Quiero oontarle aquello, porque el hablar
besarla,
y eso me ponía tonto .. . ,
alivia.
«Esto no es cuento, agregó el capitán, hablando consigo misIba á silbar, señal convenida para que le enviaran su falúa·
' mo, pero ni siquiera sé por qué me meto á contárselo. No hay
le detuve.
;-Puest~ que debo yo volverá tierra, capitán, más vale que más que decir sino que me moría de ganas de besarla y que no
me atrevía; no lo podía. Si algo poderoso me empujaba, 11lgo
COJAmos m1 bote.
Salta~os á l~ embarcaci6n indicada; cada uno empuñó ~u más poderoso me retenía. Nunca he sabido qué cosa era. Una
remo. C1~co.mmutos después estábamos á bordo del cc Meyfret,, vergüenza de todos los diablos. Para ella, más tenía el aire de un
El equipaJe se había acostado. Era el rayar de la media no· perezoso que duerme que de un enamorado que sueña.,,
&lt;(Bueno, cierto día, miré, mientras
che . Amarramos el botbcillo á popa,
varios
jugábamos escondido en un
con el ·objeto de guarecerlo de un ligranero donde guardaban siempre-gero «mistral. ,,
vivas. Otra muchacha la buscaba. Yo
A la claridad del fanal colgante, el
la dije: «Meyfretta, ¿encerrémonos con
capitán colocó doe vasos sobre el
llave?,,
puente, ech6 aguardiente en el os y
«Fué Meyfretta quien cerr6; pero co·
nos sentamos sobre los cordeles de la
roo yo había puesto la mano sobre la
proa, prefiriendo el pleno cielo de ve·
llave al mismo tiempo que ella, sucerano al abrigo del camarote.
dió que mi mano, colocada sobre la
-Hé aquí lo que tengo que decirsuya, cerr6 á un tiempo. Había ejecule.... ce Ella,&gt; era cosechadora de i,.iemtado, sin quererlo, una empresa difípre-vivas y muy entendida. en f~ bricil. Yo no me apartaba, ni ella tam ·
car ramos y coronas. Se llamaba Meypoco. Dejé mi mano sobre la mano de
fretta, y hace de esto cerca de vei11tiMeyfretta.
Y nos quedamos ahí, f'n
cinco años, cuando yo tenía dieciséis
tanto
que
la muchacha trataba de
y ella quince á lo sumo.
abrir por fuera, el uno junto del otrn,
«Habíala conocido en la cosechi1 &lt;le
con las cabezas muy cerca, mi mann
si ampre-vivas, en la cual yo mismo hasin atreverse á estrechar la suya . Sus
bía trabajado varias veces, en un c11mcabellos rubios desmadejados, rozaban
po perteneciente á mi abuelo.,&gt;
los
míos por instantes. Algo me repe·
(cMeyfretta era rubia, tenía frente
tía:
muy amplia y muy lisa sobre la cual
ce-Bésala, pues!. ..... ,,
sus ondas de cabellos relucían al sol;
«Me incliné un poco; más, me pn·
y en cuanto al resto de su rostro, uu
recia
que al abrazarla iba á derrum·
tenia otra cosa que la más llena belle·
barse el techo sobre mi cabeza. ¡Y si
za de juventud que sea dable imagino hubiera sido más que ernl Pero hunar. Muchos j6venes ya pensaban en '
bier11, retirado su mano ...... Y no la
ella. Tenía también, como cosa suya,
besé ...... ,,
el no querer vestirse como señorita del ~
«Pero la situación se hacía embara·
pueblo, como lo hacían por aquel
soea
y yo no sabía como salir del pa·
tiempo nuestras aldeanas. En vez de
zo. Busqué algo que decir y no hallé
los trajes de primera, y de los sombreros cargados de pájaros con los cuales otras creían embellecerse, nada. Al fin dirigí una mirada á las flores que colgaban del te·
llevaba sencillamente, el vestido de algodón listado de azul con cho, despidiendo un fuerte olor, y dije:
ce-Cuántas siempre-vivas hay este año, Meyfrettah&gt;
blanco, y la chaquetilla de percal con flores de nuestras abuelas.
&lt;(Entonces abrí la puerta y Meyfretta vol6, riendose, como un
Un sombrero para el sol, y nada más que los cabellos de som·
bra. Y cuando llegábamos á cobijarnos bajo la enramada, echa- pajarito que canta.,&gt;
«Entonces lleg6 mi tío, el capitán de buque. Mi padre se que·
ba atrás, con brusco movimento de cabeza su gran sombrero de
j6
de mi pereza.,,
paja que, entonces, le colgaba de la espalda, atado con cintas.,,
ce- ¿Y si me lo llevara? dijo el tío.
«Era, como lo. dije, una buenísima chiquilla ...... ,,
« - Llévatelo, dijo mi padre que tenía á su hermano por bue·
«La amé.,,
no
como el pan y capaz de hacerme feliz.i,
«Esa palabra lo dice todo, porque no hay nada de novela en
«Mi
tío me llevó aparte. ,,
lo que cuento. La amé. ¿Cómo decírselo mejor para expresárse·
«¿Qué
tienes, nifio?,&gt;
.
lo bien? Pensaba en ella noche y día Yo no comía para medice-Tantas vueltas me di6 que al fin hube de confesarle m1
tar. Enflaquecí, no trabajaba, ni tampoco me divertía, ni juga- ·
ha palitroque, ni andaba por los cafées, ni de caza con mis tíos.,, amor por Meyfretta y mi deseo de besarla siquiera una vez, lo
&lt;(Le escribía cartas durante un día entero, y por supuesto, no que me daría la vida y la afición al trabajo.,,
c(Mi tío se rió mucho y me dijo:
se las enviaba nunca; las quemaba cuidadosamente después de
«-¿Con que eso era lo que te apenaba tontuelo? Escucha.
habérselas escrito con gran trabajo. A veces, mEI aprendía una
ó dos de memoria, porque encontraba que tenían palabras he- Nunca te llevaré contra tu voluntad. Si un beso debe curarte,
cúrate, y siembra siempre-vivas eternamente. Pero si debes roo·
chas para expresarme; pero no se las recitaba nunca.,&gt;
ce En cuanto á ella, sonreía de lejos con solo verme ...... Pero á rirte de amor, ven á dar la vuelta al mundo conmigo. Eso te ha·
qaién no sonreía ...... Una criatura ...... Y tan felices entonces, rá bien. ,&gt;
«Declaré por supuesto que no partiría.. ... Si no viera á Mey.
con su padre, hábil obrero de tonelería que ganaba mucho, en
. .
aquel buen tiempo para las viñas y los toneles; y era feliz con fretta, por Dios, qué sería de mil,.
«-Al fin, muchacho, ¿lo harás hoy? me decía el tío d1ar1amen·
su madre, una tan buena mujer. ,&gt;
«Y reía, pues, gritfodome de lejos, apenes me divisaba: ccBue- te. Pues no es ta.o difícil abrazar una muchacha hermosa ......
Con un brazo alrededor de la cintura del talle, los labios en la
nos días, Faustino!&gt;, cuantas veces me divisaba.
cqlmbécil! me ponía colorado y apenas si respondía ...... ¿No mejilla y clac . ... .»
c(Se reía, se reía el tío ..... ,&gt;
es cosa de tonto? insisti6 el capitán, mirándome fijamente. Y usce-Usted habla así porque es viejo, respondía, pero yo no me
ted no me creería si le dijera que yo, tal como usted me ve, pa·
sados ya los cuarenta con barba hasta los ojos, se lo juro, soy atrevo á hacerlo. ,&gt;
ccUn día, mi tío me anunció su viaje para más tarde.
más tímido que una muchacha.......... tímido como un pájaro!

-

·~~~-~- ---~----~~~~----~---~~---- ~--~~--~-~========-----

«-Partiré sin haberte visto portarte corno hombre .. .. . .
do. La tierra y el mar olían á mañana. Distinguíase, más lejos
«-Tío, le repliqué, mirándole con aire eatiefecho. Me parece que un rato antes, la risa en el agua . Y la hora vibraba más cerque encontré manera de besar á Meyfretta. »
ca en el espacio ampliado. Lo oscuro del cielo palidecía. Las
«- Veamos el medio. »
estrellas se perdían lentamente, como si recularan. En la línea
«- Le haremos creer á toda la gente que usted me lleva. To- del horizonte, un11 vela tenía ya los colores del día.
dos los parientes y todos los amigos vendrán á decirnos adi6s á
Nos habíamos levantado .....
la casa. Abrazaré á todo el mundo; á los viejos y también á los
«Meyfretta se casó dos años más tarde, ante3 de mi vuelta.,,
j6venes, como ~:ited lo. comprende. »~ Acept6 con aire grave y
«Volvía más desenvuelto y más 6 meno:; consolado cuando le
me propuso avisará m1 madre la partida. Salté de júbilo. Abra- conté la historia alegremente.,,
cé á mi tío para comenzar, y representamos la comedia de la
ce- Pero que diablos, Meyfretta, ¿por qué negarme un beso el
partida: M.i madre llorando me arregl6 el atado.,,
día de la partida? Ella palideci6, la pobre.
«Al siguiente día, como era natural, nuestros parientes y amice- Era que te quería demasia&lt;lo, dijo. Pero olvidémoslo, mi
gos vinieron á decirnos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - pobre Justino. Eso se me
adiós. Se bebió un vaso de
ha escapado como un grito .. Y ahora, hace ocho días
vino y comenzaron los abraque Meyfretta ha muerto.,, ...
zos. Meyfretta se encontraSe echó á llorar como ni. ba ahí.
((Abracé á las viejas, á las
ño, limpiándose los ojos con
niñas, abracé á los homun pañ.uelo de yerba.,,
bres, mirándola siempre á
ccBusqué palabras de conella con el rabillo del ojo.
suelo pero me salieron torE8taba en el fondo, la últipe~, no enencontraba otras.
ma. Y cuando me acerqué á
Hablé del porvenir. Todo
ella, colorado pero resuelto.
pasa. Era joven todavía. Al- ¡Dios rnío!-retrocedi6 un
gún día podría casarse con
paso y dijo :
una muchacha en plena
juventud, que fuera her
- ¡Oh! n6!
mosa.
«Explicar lo que pasó en Por única respuesta, el
tonces por mí sería imposicapitán sacó del bolsillo una
ble. De golpe quede petrifi cigarrera de paja, bordada,
cado como un mármol y
recuerdo de exportación de
tan frío que abracé á mi
un país lejano y la abrió
madre sin llorar. Todae las
lentamente. Solo contenía
cosas
que
mira
ha
las
veía
co.
...
mo por primera vez. Tenía
=:.::-;:a;
L·;.,;;:-"~ -1
una ramita de siempre- viva.
ce- Ella me la dió al morir ..... ,,
otro aspecto. Y salí del brazo de mi tío sin volverme. ,,
Y la bPsÓ, cnró la cigarrera, y la puso sobre su corazón.
«Cuando estuvimos á bordo:
¡Adiós! me dijo bruscamente.
1c - Vaya, me dijo, que eres tonto ... ... y ahora muchacho veY agregó:
te á tierra. »
ce- Siempre es duro separaree de la madre anciana .. .... ,&gt;
((Miré al muelle, desde el cual nos saludaban todos; ví á mí
En sPguida se 11gachó, cogi6 los dos vasos que no habíamos
madre y tuve ganas de quedarme ; pero ví á Meyfretta y mi cotocado y brindó dPseando: &lt;(Larga vida ..... ,&gt; yen tanto que yo
razón se endureció.
«-Tío, ya están hechoe los adioses, que eran tan duros, y me colocaba el vaso, después de haber bebido, sobre el puente él
por impulso instintivo, tiraba el suyo al mar, con rnovimi~nt~
quedo. Partiremos juntos, al fin y al cabo.,,
arreglado á sus ideas pero infltintivo, Seis meses después los·
ce - Más vale así, me dijo el tío.
'
((Hizo levar anclas y partimos con viento de popa y brisa no- diarios daban como perdido el bergantín ccMeyfret. ,,
¡
Pobre
capitán!
Su
madre,
que
no
sabe
leer,
ignora
todavía
su
reste.»
El capitán se calló. El viento refrescaba. Una banda rosada desgracia. No se la diremos nunca, para que la buena viejecita
iluminaba. por el levante el cielo que había permanecido claro siga esperando al que no volvió ..... .
JUAN AICARD.
toda la noche. Algunos gallos lejanos se respondían, cacarean-

-

=------.;_...-~;....___;._;;.....__. . :.: . . . ___.;·,.;

LA LOCURA BLANCA
.................................................. ···························-

Pobre czarina cándida, czarina de las nieves,
Perla de los alcázares q-::e el Neva gris retrata!
De una paloma casta sobre las alas leves,
Fugáronse de tu alma las ilusiones breves,
Que un tiempo allí reinaron con su risa de plata.

Miras correr la sangre, cual pavoroso río
Que á tue hijos falpica con sus giros confusos?
Oyes el feroz grito del cosaco bravío?
La carcajada tétrica dt:l rzar cruel y sombrío?
El lamento infinito de los hogares rurns?

Los copos caen lentos sobre la blanca estepa.
Tú, inmóvil, silenciosa. -Tus noches de sonámbula
Pasan lentas, solemnes. sin que en rns horas quepa
Un hálito de olvido.-EECuchas de Mazzepa
El corcel fa:fitasmal en la fuga noctámbula?

Pobre czarina blanca !- -Eres un lirio yerto
Alma doliente y pálida del Silencio y del F;ío.
Eres una sibila de algún eiglo ya muerto,
Taumaturga ambulante por un blanco desierto
Evocadora muda de un pasado sombrío.
'

No lloras, no sonríes. -Tu diáfana silueta
Es una blanca vela en el mar de la Sombra.
Y tiemblas como un ave medrosa cuando inquieta
Silba la siberiana ráfaga, que en la escueta
Llanura de las nieves, al restallar te nombra.
Siempre la vista fija, los ojos muy abiertos,
Tus ojos catalépticos, del Báltico al confín,
Siguen de las gaviotas los sesgos de ala inciertos.
¿Piensas que son las almas fugaces de los muertos,
Las almas de los muertos que vienen del Kremlín?

Dicen que de tus labios solo una frase brota
Lenta , ronca y temblante, llégalos á entreab~ir
Como si sollozara tu cándida alma rota
'
Y diese al Desconsuelo su gemebunda nota:
ccMe quisiera morir,,,
México, 22- VII-1911.
BUITRAGO DIAZ.
Nicaragii,ense.

FRANCISCO

�534

DE SOCIEDAD

LA ESCARCELA MILAGROSA

el deber ¡oh Blandio! de dejárselos aumentadas á tus hijos, 6 sobre tí caerá la maldición de tus ascendientes y la cólera de loe
dioses. Si gastas y no adquieres llegará un día en que estas riInfradio, el_viejo ,me:cader, el avaro acaparador de oro, ence- quezas, que á peear de ser inmensas no son inagotables, se acarrado en lo mas recond1to de su morada, entregábase á ese ma- barán y tú saldrás de Burlandia como entró el primer Infraiiio.
-¡Oh, no, padre! Yo amo el oro tanto como tú, yo no quienosear y contar monedas que los cronistas de todas las edades
ro
morir pobre, pero tampoco puedo vivir adorando esas rodenos han descrito como placer de todos los av3:ros.
las
sin gastarlas. Amo la vida y el placer, y por culpa de esas
Entre las temblorosas mauos del decrépito, á las que el conmismas
monedas que el primer Infradio invent6, el placer ha de
tacto del oro parecía haoer comunicado su enfermizo color, pasaban y repasaban monedas acuñadas en todas las épocas y en comprarse con oro. Los dioses quieren castigar en mí la avaritodos los países, hasta en los más remoto 0 , pues hasta ellos ha- cia de mis antecesores. Si me encierro aquí, como tú, adorando
esos tesoro~, moriré en seguida abrazado por los deseos. Si gozo
bía llegado el comercio de Infradio ó de sus antec,sores.
de la vida, yo que soy inútil para el comercio, á mi vejez me veEra de una antigua raza de avaré pobre como un filósofo, ¡oh
ros y desconcienzudos comercian padre! Tú que tienes tanta sabites. Decían las leyendas que el
duría y tantos años, tú que poprimer Infradio establecido en las
sees la clarividencia del que
felices y lejanas tierras de Burva á morir, bufca el medio para
landia, implantó el uso de unos
que yo pueda vivir gozando de la
ladrillos labrados como los que
vida y los placeres sin mermar
después circularon en las ferias de
nuestras
riquezas, sin trabajar paAsiria y que equivalían á las rora aumentarla~. Haz que pos~a
delas que en el templo de Juno
una escarcela milagrosa como la
Moneta se acuñaron después en
de la leyenda que me contaba Al·
Roma. Desde entonces se conociedia. mi nodriza. Una escarcela
ron en Burlandia la esclavitud,
que contenía una moneda de &lt;·ro
las lágrimas y la codicia.
siempre que en ella se metía la
Generación tras generación, los
mano.
Infradios habían ido acumulando
-¡Imposible, hijo, imposiblP,
riquezas. De ellos eran las tierras
imposiblel-exclamaba
el vif'jo
más fértiles, de ellos las trirremes
Infradio, subiendo vacilante la
que hacían el comercio de caboescalera.
taje, las naves que llevaban los
Aquella fortuna reunida á cosproductos de Burlandia á la nueta
de tantos esfuerzos y de tantos
va ciudad fundada por Rómulo,
siglos
se iba á desmoronar sin resobre siete colinas, á la antigua
medio. La obra de los Infradios
Car lago. Para ellos trabaja han
quedaría perdida. Lo que pretencentenares de esclavos, tejiendo
día Blandio era una locura: sutelas para la ciudad de Palas, exprimir el esfuerzo para acumular,
trayendo metales de las entrañas
gastar el tesoro en placeres y que
de la tierra, rodando las enormes
no disminuyese. ¡Imposible! So·
piedras que molían el grano.
]lozante y moribundo cayó en Pl
La ingénita avaricia de los Inlecho. Cuando iba á expirar bri·
fraiios parecía alcanzar á todos
116 triunfante su mirada y llam6
los detalles de su vida.
á Blandio.
Casaban tarde, amaban poco
-He inventado la ernarce!a
y sólo dejaban un sucesor, el immilagrosa,
la que siempre conteo·
prescindible para perpetuar la radrá
una
moneda.
La escarcela seza sin que la fortuna y poderío se
rá nuestro tesoro, que prestarás á
debilitase al dividirse.
los necesitados. La moneda. el
Blandio, el joven y bello Blanpremjo que te den por el présta·
dio, hijo de Infradio, daba un Señora María Luisa Alegre y señor Carlos Fuge, casados últimamente. mo.-E•taba
inventado el rcinte·
mentís á las tradiciones de raza.
rés." Al morir Infradio nació la
Era avaro, sí; pero de la vida, del placer, de la belleza. Para sí
usura.
Blaudio
pudo
gozar
de
la vida sin trabajar para acrecen·
hubiese querido acaparar el amor de todas las doncellas de Bur- tar su capital.--ANTONIO FZ. LEPlNA.
landia que le miraban con tiernos ojos, deslumbradas por su ri11Jl1"1TJ11"11Jl1"1TJ11"1TJ11"1JJTI""
queza y por lo bello de su continente. Para él rólo hubiese querido las caricias de todas las hetarias y cortesanas que escribían
Uu costal lleno.- La pereza.
su nombre en las murallas y competían en mimosidades para
atraerle, picadas por la ambición.
Una mujer que tenía un marido muy holgazán, se rompía los
A su jardín hubiese llevado todas las flores de las lozanas huesos
lavando y planchando ropa ajena para dar de comer á su
quintas que circundan la ciudad. Con sus naves anhelaba recopobre
familia
la mañana decfa á su marido: rqFulanol A
rrer todos los pueblos, viviendo todas las vidas y gustando todos ver si vamos áPor
buscar algún trabajo.i,
los placeref.l.
respondía él: r&lt;Primero hay que almorzar, porque un cosEl oro, el objeto de pasión y desvelo de todus sus antecesores, talYvacío
no se puede sostener.,,
no era para él más que el talismán que obraba todos los mila·
Le daba la mujer el almuerzo, y se atracaba él á más no po·
gros. Quería, ansiaba oro, mucho oro, pero no lo codiciaba por der, echándose después á la bartola en la cama; y cuando vol·
sí, como su padre, sino por lo que con él podía lograr. En esta
vía á reprenderle la eHposa porque no iba al traba.jo: «¿No ves,"
forma había recibido la herencia de avaricia.
respondía el tunante, rcque un costal lleno no se puede doblar?"
Infradio maldecía mil veces á su esposa, una hermosa grif'ga,
se oyen los donaires 6 burlas de Eemejantes haragaculpándola por entero de haber legado á su hijo tal tempera- nesCuando
sería necesario echar mano á un látigo para sacudirles las
mento. Veía disipados sus tesoros, veía perdido para siempre el costillas.
poder de los Infradios.
ccEl ocio,,, dice un refrán muy trillado, cces el padre de todos
El pernr acortó sus días. Cuando iba á morir hizo que Blan- los vicios.,,
dio bajase con él á la cueva donde se amontonaban las monedas,
El ocioso rs un zángano que come á expensas ajenas.
las barras y el polvo de oro, las sedas, las púrpuras, las pedre¡Qué vergüenza ha de paear el ocioso cuando se presente al
rías, y le dijo:
tribunal de Dios para dar cuenta de lo que ...... no ha hecho!
-Ocho generaciones se han sucedido desde que el primer lnTrabajad, trabajad: ésta es la ley que el Criador á impuesto
fradio pisó estas tierras, entonces bárbaras, no trayendo á ellas á toda
la humanidad.
más fortuna que sus brazos. Ocho generaciones han trabajado
Trab11jad, no por miras bajae, sino para ganaros el cielo: allá
sin deecanso para acumular los tesoros que aquí ves. Tú tienes descansaréis
eternamente.

NO ERA CARO

BUEN MODO DE SEÑALAR

Aconteció en una villa, que tenían un
I
hombre para ajusticiar, y como se hubiera muerto el verdugo, fueron á ver á un
saboyano no muy listo, que vivía en el
pueblo y no tenía blanca, ofreciéndole, por
hacer de tal, cuatro ducados, que aceptó
muy contento. A poco tiempo, habiéndosele concluído el dinero, y no teniendo
qué comer, recordando la facilidad con que
había ganado el premio, convocó un día
al pueblo á son de campana, y cuando lo
vió junto, se asom6 y dijo:
- Señores: ya sabéis que por colgará
un hombre el otro día, mEI dísteis cuatro
ducados, ahora que ee me han concluido,
he pensado una cosa, y es que á chico con
grande de vosotros, yo me holgaré de ahorcar todos los de la villa á medio ducado
cada uno. Ya veis, que salís bien libra-¿Sabría usted darme razón de la señora Li·
do~. Y sin embargo, no aceptaron.
vaian, una portera de estos alrededores?

***

RECETA PARA DESATASCAR
UN COCHE SIMON.
Era un coche, (Dios delante)
que arrastrado por dos potros
parecía entre los otros
pobre coche vergonzante.
Y por maldici6n muy cierta
de sus padres (¡hado esquivo!)
iba de estribo en estribo,
ya que no de puerta en puerta.
En un arroyo atascado;
con ruegos el caballero,
con azotes el cochero,
ya por fuerza, ya por grado,
ya por gusto, ya por miedo,
que saliese procuraban:
por recio, que lo mandaban
mi coche quedo que quedo.
Viendo que, no importan nada.
cuantos remedios se hicieron,
delante el coche pm!Íeron
un amero de cebada.
Los caballos, por comer,
de tal manera tiraron,
que tosieron y arrancaron.
-¿Es receta?-No ha de ser.

Un abogado que en defensa de una caufa
se vi6 obligado á leer una pieza que convenía á su cliente, se detenía con frecuencia y daba á entender que la vista no le
ayuda; uno de los jueces, que tenía una
nariz descomunal, dijo, como por ironía:
-¿No hay quien le preste unos anteojos
á ese señor defensor ...
-Necesitaría que S. S. me preste al mismo tiempo sus narices para podérmelos
colocar.
Es de observar que el abogado era chato.
II

***

-La fuente de la felicidad es perpetua
si se la escava siempre.
Marco Aurelio.

- Con mucho gusto, mire usted, es aquella que
le señalo.

MAN ANA LUN}~S

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá U d. visto en
los periódicos, con relación á algun remedio, algun anuncio como este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos i Ud.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hablar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se In
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PR.E PARACION de WAMPOLE

está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, e;: plica f:5U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefio ó de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que extraemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elogios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades p:::ra
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los caso3
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación de
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Oa:ia
dósis es efectiva. En las Botic.1s.

GRAN RARATA

3ldeJulio comenzará una
UNICA EN EL AÑO
- - - E N LOS GRANDES ALMACENES

"LA CIUDAD DE LONDRES.''
ESQUIN.A. DE LA AVENIDA DE S.AN FRANClSCO Y

2~

CALLE DE LA PALMA -

MEXIOO, D. F.

J. ÜLLlVIER Y

ÜI..&amp;.. APARTADO, 45.

�Pobres Niños .....
Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud .
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta de ley. Figúrese el lector á
quien suponemos padre, que Jno
de sus hijos (hombreó mujer )
va á contraer matrimonio c¿n
un ser enfermo de tuberculosis
que por desgracia abunda tanto'.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimonio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con def ectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacencia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina maravillosa
para combatir ese mal: la"Creosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si nof 11ubiera tanto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargani. ta.

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ASo XL

MÉXICO, DOMINGO

6 DE

AGOSTO DE

1911.

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1

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8ENORITA ACACIA GUERRA,
Estrella del Teatro Principal.

NuM. 32.

�ACTU AllIDADES

539

1

1

"

LA CONCIENCIA Y LAS ELECCIONES
~~

Se dice que la conciencia es la facultad que tiene el boro bre
&lt;le contemplar lo que pasa en él, de ~er espedador de sí mismo los rechaza y los ha
y que ?ª algo así como un e;;p¡,jo que llevamos dentro de norn- señalado con el estigtros mismos, en el que se reflejan nuestras accioneR. Caín erran- ma Je la ignominia y
t? y .maldito, más bien que de la presencia de Jehová, huye de la conciencia nacional
s1 mismo, atenaceado por su conciencia, como si llevara dentro nos dice que comete·
un eterno ac~Fador q~e, implacable, lo persigue y l\facbetb al ver ríamos un crimen de
sus manos siempre tmtaa en sangre, «que no lavarían todas las lesa patria si los volaguas del oceáno inmenso,,&gt; es perseguido constantemente por su viéramos á admitir en
conciencia que le grita: «l\facbeth no duermas que mataste al el seno del gobierno?
,
sueño.» Y cuando nueRtra conciencia absuelve ó comlena nues- Ahora ~sos hombres levantan las heridas alas y pretenden votros actos, es en virtud de lo" sentimientos que la norman.
las hacia las regiones de donde bajaron á impulsos de las balas
Ahora e~ costumbre entre nuestros hombres públicos, ya es- rev?lucionarias; pero esos ímpetus los conducirán fatalmente
tén en el pmáculo 6 en la picota, juRti6carse ó formar un pro- hacia el fracaso Y estarán condenados por la conciencia naciograma político ampara.dos Aiempre bajo la sacramental frase ceba- n~l, al ostracismo vitalicio. Aún antes de que la revolución
ré esto y lo otro, según me lo dicte la conciencia.» Así el ladrón triunfara, cuando e~tos hombres se creí~n inmunes, amparados
para j~stificar su'&lt; ~urto?, y el asPRino para justificar 8us críme- por las bayonetas siempre leales al gobierno constituido· en las
nea, dice que loa hizo, obedeciendo al dictado de su conciencia· épocas más fastuosas de la dictadura, ya estaban derr~tadoi,
sí, de su conciencia malvada, de sus perversos instintos de su~ porque su servilismo y su poco amor al pueblo y á la patria'
criminales pasiones. que al i,er introspeccionados por malva· habíanse infiltrado en la conciencia nacional, y esta los tení~
do, los encuentran jmtificables en gran manera y de todo pun· señalados con su dedo siempre justo é inexorable.
_Son est~s momentos de sal_vaci6n ó a~iqui)aruiento ,de lapa·
to ~erdonable~ .. Los hombres á quien~s c?nocemos como 8anguinanos, como v10ladores de la constitución y como azote de la · tria, e~ v1speras de las elecciones pres1dencialeP, penodo asaz
libertad d~l pensamiento, nos ofrecen que nos gobernarán con- angustioso, porque en .e! van á jugar las pasioncillal'l, los odios,
forme al dictado de su conciencia. ¡Bravo y sólido gobierno se los rencores Y las amb1c10nes personalet&lt;. Que a hora mismo ha
nos espera!
comenzado_ l_a lucha, lo pru~?ª~ las cal~mnias desenfrenadas y
. El General ~iaz foé déspota hasta en las postrimerías de su go· el me~cant1hsmo de l~s penod1cos; no importa qu~ _el país no
~1ern_o y lo calificamos como tal, á despecho de sus furiosos par- est~ aun .1el todo pacificado;_ ~~ el momento prop1c10 par11 la
t1dar1os, al recordar su plañidero manifiesto, cuando imploraba sat1sfacc1on ?e la voraz amb1c1on de muchos y no importa que
del pueblo que dejara su bélica actitud, prometiendo que deja· estas causas rnfl.uyan. para que no se prepare debidamente el
ría e! po?er, cuando su conciencia se lo dictara. Seguramente su t~~·reno para las_ ele~c1on~s orden~dae. Los enemigns de la naconc1enc1a nunca rechazó sus tiránicoi; procederes, pues creyó, ó c~on ng?tan ,s? ,i~teligenc1a Y exprunen su ~erebro pensando me·
que er!n necei;arios para la tranquilidad del país, á quien había dws líc1~os o il~citos, par~ no ,·eral caud11lo d~ la r.ivolución
que FOJuzgar con mano férra ó que eran indispenrnbles para col- elevado a la primera magistratura de ln. República por el voto
mar sus ambiciones poderosas. El que mata ó roba ó comete al- popular. ~or es~ el pueblo, entendiéndose por pueblo no solo
gún otro ddito, ~i su. conciencia condena éstos, es muy difícil el proletar1ad~, sino los ?ombres de tod~s las cl111&gt;es s?ciales que
que vuelva á delmqmr, pues aquella será su implacable acusa. forman el conJunto de c1_udadanos consc10ntes y patriotas, debe
dora; pero cuando su vida entera es una continua sucesión de estar aler~a y pesar, meditar serenamente á sus c(l,ndidatm,, antes
delitos, es porque su conciencia no los rechaza, sino que, por el de depositar su voto en las urnas electorales.
contrario, los admite y los aplaude agradecida. El manifiesto del
Hasta ahora, solamente dos candidatos han surgido á la pa·
General Díaz, como otras declaraciones de algunos próceres d1; la ,lestra política, armados de todas armas, y dispuestos á luchar
política, en vez de cauear una impresión agradable en los leyentes, para alcanzar el favor del pueblo y ellos son Francisco I :Madeaon éstas otras tantas pruebas de acusación que hacen patente el ro y Berna·rdo Reyes. :Xo se necesita ser profeta ni vidente para
desp?tis?J-? de sus autores. ¡1:{?mhres,quimo gobier~an con la ley a~,rmar qu~ el pri~er? ve?cerá al eegundo, ya porque la opiy la Justicia, que no dan fac1bdadt&gt;s a la democracia, que no son nwn pública se mclma a favor de aquel, ya porque se tenga
atentos á la 1.-y sociológica de la renovación como vitalidad de una poca de de~confianza en éste. En puridad de verdad, á uno
un pueblo, que no dan garantías á la prensa, sino que lo hacen le estorba un algo la cárabina y al otro un mucho la espada;
en virtud de los dictados de su conciencia! Si al menos esas pero con la circunstancia de que la carabina no es de Madero
conciencias fueran inmaculada8, tendríamos la esperanza de te- sino de algunos de sus partidarioe, quienes fácilmente la deja·
ner un gobierno probo y justo.
rán una vez que salga electo su candidato, en tanto que la es·
Afortunadamente la conciencia del General Díaz está muy le- pada de Reyes, de su exclusiva propiedad, forjada en acero y
joij de nosotros, material y espiritualmente y de las otras ya ten- hierro, algo así como un presente de la dictadura, es muy di·
dremos oportunidad de hablar en otra ocasión.
fícil de romper en el yunque del civilismo .
. Los pueblo~ ig~al que l?s hombres también tienen f\U concienNo importa que los enemigos del caudillo lo delatefl al pueblo
cia; un~ ~onC1enc1a coltctlva, en~rme, de gran fuerza aplastadora como incapaz de gobernar y lo tachen de incompetente y débil:
que casi fliempre marcha con el mismo compáH y que generalmen- la conciencia del pueblo vé en el señor Madero al hombre in·
te juz~a de sus .Pr?pias acciones y las de los demás, con gran maculado é idóneo para establecer un gobierno justo y demo·
moralidad y cnter10 sa~o. Podrá haber en .u,n_ P:Ueblo divi~~ón crático; es más: sabe que cualquier gebernante, por más compe·
de p~rec~res, en las acciones obscura!', de d1fic1l rnterpretac1on, tente que sea, á no ser que quiera convertir á la República en
no d1luc1dadas t~d~~Íll; per? en las franc.amente gener~sas ó Y~- un lago de sangre, tropezará, en los primeros meses de su go·
tu~erables, la opmion yúbhca ?1á.1cha siempre al umsono, s1· bierno, con grandes dificultades, ya que después de 35 años de
g_uie~?º el recto y po81tivo ca~mo de la verdad; aplaud? la ins- dictadura, en que el general Díaz tenfa en i,us manos todas las
t1t_uc10n de casas de bene_ficencrn, presta apoyo al desvalido, ad- riendas del poder, no hay un hombre de suficiente experiencia,
mir.a la valentía, d~sprec1a al cobarde y honra al héroe. ¿Cómo es á no ser que la haya logrado copiando los procedimientos del
posible, según decires, que los explotadores del pueblo, los ini- dictador.
En cuanto al general Reyes, tiene algunos partidarios, todos
cuos enemigos de }a patria, los _dolosos e~caladores del poder,
pretend~n re~onq~1starlo .Y ca,m~nen con mse~uros p_aeos hacia ellos personalistas y si á ésto se agrega que la opinión pública
a reacc16n, s1 no tienen m un ap1ce de popularidad, s1 el pueblo lo califica de muy apegado al militarismo y lo acusa de haber

e!'

1

1

Solemne glorificadón de Hidalgo, con motivo del centenario del fusilamiento
del padre de la patria.

gobernado al E::itado de :X uevo León cun los procedimientos v
el éxito de don Porfirio, re9uJta que en la contienda elector~!
quedará vencido irremisiblerr.mte, porque la participación al
poder supone la capacidad moral de ejercerlo y cuando esta ful·
ta, aquella perece naturalmente. La capacidad moral de Reyes
ha muerto en virtud de circunstancias que sería largo de enu·
merar.
. Po~ último, hay un tercer grupo qu~ pudiéramos llamar ccpart1ilanoR de la acefalía.,, Para éstos no sirven ni Reyes ni Madero
ni nadie y como Di6genes, andan buscando tenazmente al horn:
bre sin encontrarlo. Ellos ifidudablemente pretenden que se diga
ele! pueblo mexicano lo que Catilina decía del romano: es ,mn
cuerpo sin cabeza y una cabeza sin cuerpo.»
LEOPOLDO ZAMORA.

-------- -----UNOS COMUNISTAS A EXPENSAS AJENAS.
'Juéntase que se presentaron, no ha mucho tiempo, á un gran
millonario judío, .-1 harón de Rothf-chid, algunos comunistas
hambrientos, exigiéni!ole el repnrto de sns inmensos teForos.
«Está bien», replicó el judío Y i,11c:111d11 la cuenta de lo que

les había de tocar, si se hiciese
el reparto social
Señor Ingeniero don Manuel Castro, muerto
la semana pasada.
de sus bienes ,
dió una peseta á
cada uno de aqueJlo3 pobrrs didéndoles:
ccTomad esta pf'seta, y no lo digáis á nadie; porque i,.i vienen
todos los demás hombres del mundu á reclamar bU parte, os
aseguro que no os tocaría tanto.,,
¿Sabéis qué es el comunismo, alias socialismo?
El sistema de aquellos que quisieran vivirá expensas ajenas.

LA VIRTUD ES EL RASERO DE DIOS
Trataba Napoleón I de colgar un cuadro en la pared, y no alcanzando al clavo en que tenfa que suspenderlo uuo de sus oficiales le dijo:
'
ccA ver, Sefior, lo colgaré yo, que soy más grande que Yuestra
)!iijestad. »
·
,,:No,)) co.ntestó Napoleón, ccserás más alto; p"romás grande, nó.,&gt;
Hay qmen_ es grande del~nte de los ~ombres y muy pequefio
d~lante de D10s; al contrario, hay _quien es despreciable á los
OJOS del mundo, y es grande á los OJOS de Dios.
La virtud es el rasero con que mide Dios, y lo único que él
recompensa en la otra vida.

Kermesse en el Colegio de las Vizcainas,-Señoritas que atendieron los puestos.

�ACTU.R.1.tIDADBS

.R. CTU .R.I.tlt&gt;.R.t&gt;ES

El banquete ofrecido á los papeleros por la prensa
de la capital
1

1

1

Los llegados á última hora y que no pudieron entrar.
Grupo de comensales.

Plisaron veinte afios.
El hijo del labrador tenía cien
vacas y la buena educaci6n reci·
bida; el hijo del rico propietario
8e había quedado sin vacas, pe10
se~uia muy mal educado.
.
La buena educaci6n es el mejor
tesoro que los padre3 pueden legar
á flUB hijos.
Pero todo sistema educath'o
está falseado si no tiene por base
la religión.
.
Gaume dice: «La ciencia sin la
religi6n es un libro al cual fué
arrancado el principio y el fin.»

Los papéleros desfilando rumbo al
Frontón.
· Las reinas festejando las proezas de
los papeleros en el ruedo.

Cien vacas
y una buena educación
Un rico propietario dej6 á su
hijo cien vacas y una mala educación; en cambio un pob;e labrador se sacrific6 por educar á
su hijo, y por toda herencia pudo
dejarle una vaca.

A la hora del banquete.

�'

llos hombtres de 1&amp; ~evolueión.-Llitetratutra

FRANCISCO l. MADERO

ganizar el gohi.erno no recurrirían sino á lo.s medios legales y así
que la República
, medios
,
, en efecto bastan• y }1a. vea que esto~
b.r,Í nn basta do siempre, vo1vera a .levantarse llena de indigoac1on,por su pasado, para maldecir al hombre que huyó muy
t:i.r~iamente! de~pué.3 de que deshonr6 la raza y la patria la esp:cie y la h•stona.
.,
Lo_ que ~e juzga debilidad en la conducta actual de Madero es
la ,ev1de~c1a de s~ re~peto al derecho y las opiniones de los demac; y ~1 esta rectitud se ha mantenido tan firme en los momento~ presentes que. Ff~ ve~daderamente críticos, es legitimo presum r que ella segu1ra inspirando al gobernante. Ya he dicho en el
curso de este artículo que necesitamos modificar nuestras ideas
re-pPcto de lo que debe ser un gobernante. Estamo(tan babi-

5'43

tuados. al tipo tuxtepecano, ignorante y teotarudo. que los actos
d_e gobierno de un hombre franco y civilizado prÓducen descon·
cierto.
·
Sin embargo, e~ innegable que la civilización ha triunfado contra el tuxtepecamsmo. El pais ha entrado defioitivamente por
la senda que trazan la Argentina y Chile las naciones modernas de la A~érica latina. Durante much~s años ha luchado
un pueblo sufrt~o y te~az! nuestras masas trabajadoras han labrado la potencia econom1ca de una patria, la cultura se ha impue~to penosa~ente. E~ México ha habido y hay pueblo, ha
hab~Jo y habra clase3 directoras. Hoy, por primera vez, puede
d.ed1rse con confianza que dentro de unos meses tendremos Pre·
s1dente.
'

Estudio psicológico por José Vasconcelos
(CONCLUYE.)

nu,..ci~ P,Hfirin Dínz la pre~idencia y renunciaré yo á mis de-,
rcchos. Se celthrarán nuevas elecciones para designar al nuevo
gobierno de la República.,&gt;
Vino el triunfo, que es más peligrosa prueba que todas las
tribulaciones y supo mostrarse dueño de su ambici6n en todos
loA instantes; conservando igual serenidad, y el mismo espíritu
&lt;le jnsticia. No vino atropellando vencidos como hubieran querido alguno, corazones con hiel, vino con los brazos abiertoe como un redentor, con el alma puesta en el deber, con la conciencia. m~s 11.lta que su gloria. Es tendencia natural de las almas vigorosa~, la inclinación afectuosa hacia el débil. Mas el contacto
con los hnmildes ofrece el peligro de que
ablanda y dulcifica el temperamento, en
cambio, la oposición al fuerte, la rebeli6n
contra todo lo que es obstáculo ó poder
injusto, desarrollan la firmeza y la vitali·
dad. Lo que tiene siquiera la apariencia
de injusto estorbo incita á la deetrucción.
Es más dificil ser moderado con los poderosos que con los débiles, porque eato último es natural y · lo primero contrario n
cierto impulso primitivo y sano de vigor y
de individualidad. Y he aquí por qué et!
admirable en Madero la ponderación con
que ha venido usando de su poder en los
casos en que ha podido ejercitarlo libremente y cuando lo ha ejercitado contra los
fuerte1,1, conservándose dentro de la más
e-tricta justicia social y conveniencia p11lítica del momento. Un gobernante no ha
ele proceder como lo quieren los impul ·
so-i del sentimiento individual, sino en la
forma que mejor garantice las complPjas
necesid11des colectivas. En esa virtud Madero ha sido prudente al cambiar de pro·
ced:miertoR según los males que combate;
la revolución armada contra la opresión
La revoluci6ncomenzó confraca~os. He·
militar ó la evolución pacífica. pero firme
roico ejemplo de rebeldía fué la def.-n~a de
cuando el medio se amold~ á ella.
la familia Serdán y atrevidos desafíoR n.l
_ . .
.
Sé que hay mucboR impacientes que
poder, los ataques de G6mez Palacio y PaSenor L1Cenc1ado Jose Vasconcelo.s.
aun
siendo amigos de )ladero Je censuran
rral; más bien pronto se creyó que todos
lo
que
llaman
su
debilidad,
yo be sido uno de ellos, muchas
los audaces habían sido extermmados y que el país recobraba
su paz vergonzosa. Solamente el heroico Estado de Chihuahua vece~, pero estos juicios son precipitados y para convencerse de
contimi6 la lucha, con fe igual á la del caurlillo demócrata, y allí ello basta comparar la situación actual con Ja de hace seiA mese juntaron en las llanuras desoladas, el alma de la justicia, que ses para ad\'ertir un progreso incalculable. No juzguemos taro·
era M&lt;idero, y la fuerza generosa que aportaban los combatien- poco por casos singulares sino por períodos sucecivos y veremos
tes. ¿C!ómo se manejó en la guerra? Dígalo el episodio de Casas que el adelanto es seguro y llevado á termino con una sereni·
Grandes, cuando preea de uno de esos terrores pánicos que na- dad que es la mejor garantia de que habran de realizarse los pro·
·
cen de las equivocaciones ó de las sorpresas, el ejército de la li- grei::os que exigirá el. porvenir.
En
la
actual
situ11ción
difícil
que
es
consecuencia
obligad1t dPI
bertad se desbandaba después de la derrota, él se puso enfrente
de los que corrían, los arengó, los increp6, los contuvo final- movimiento :revolucionario, los hombres que aún tienen ensom·
mente, asegurando la retirada y la conservación del núcleo de brecida la conciencia por las opiniones ddl porfirismo. decl1rn111,
sus fuerzafl. :Más tarde el mismo día, con la grandeZl &lt;le los fingiéndose alarmadoe, que es preciso ser cruel y que Madero dt!hombres que no miran comprometidos sus ideales porque l,L rea· be fusilar: pero Madaro no padece esos pavores de déspota que
lidad los mutile, rindi6 el parte de la batalla, diciéndo: Ha ~ido tantas víctimas costaron á la República en el régimen pasado
una derrota completa que será para nosotros una gran ent-t'íian- D:istrozó las leyes cuando se trataba de libertar, cuando }a!! le·
yes eran una justificación de las infamia!' de la tiranía, pero no
z:t. En lo de adelante seremos más precavidos.
las
violará en perjuicio de sus enemigos personales. ni en contr~
Apenas iniciadas las ge,tiones para celebrar la paz, volvió el
de
los
que vencidos caen en manos del Gobierno. Ya lo declaro
político á demostrar su tino preciso lanzando á la naci6n y al
tirano esta propuesta generosa: ccLa guerra debe terminar, re· desde su retiro de Tehuacán, que para restablecer el orden Y or·

Dc:bido á que supo atinar en
el· descubrimiento de las nece·
Fida,les s0 cialefl: y poner en obra los medios de remediarlas, el éxito más ruidoso
fué pramiando su empresa y cuando ocurrió su encarcelamiento,y el fraude venció
en la última de las farzas electorales del
porfirismo,todo el país entró en un pPrÍO·
do de rencor yde dula ... ¿el apóstol de progreso yde paz, el demócrata puro, el héroe cív;co, iba á acatar los hecho~ consumarlo!-?
¿iba á ofrecer la otra mejilla para el escarnio? ¿O serfo, ror ventura, de los reformadores que creen en el
poder santo de la fuerza al servicio del
bien? Trágica lucha debe haberse librarlo
en la conciencia del héroe en los tristes
días en que se preparaba la revolución.
E,cuchaba Al caudillo la voz flombría del
país humillado, la dignidad de una r11za
hacía sonar un rumor de venganza; reclamos de la conciencia colectiva que no suenan, sino para los que penetran más allá
de lo que los sentidos del cuerpo &lt;lt·jnn
perciba-. Madero adivinó la resolución de
su pueblo y dirigió en silencio los prepa·
rativos, mientras el tirano y !a corle de·
rrochaban el tesoro público en festejos dPs·
lumbrantes. Acaso el horror de 111 lucha
futricida, el temor de los estériles sacri fi.
cios, alguna vez lo hicieron vacilar; e·llls
vacilaciones, si las tuvo las guardó parn sí
y se dedicó con entereza á su deber, á la
acción, á la lucha, al sacrificio y también,
él sabía porqué, casi lo leyó en el porrenir, á la victoria.

,t

EN LA PL,\Yr\
La plen:imar blanquea en las rompit'nt~s
muy á lo lejos. Las hinchadas olas
111 pie del vertical acantilado
espumean y hierven en las ro.:as
q,1e bruñe la resaca; y allá arriba,
cara al viento, la joven pescadora,
sobre la frente alzando entrambas manos
contempla el horizonte. Ya está próxim:t '
la luna de equinoccio, tiemoo infow,to
PJrJ el marino en las normandas costas.
La gente está en el mar, y el atrevid:i
pe~cador, á quien ella en deliciosa
noche de abril dejó que la abrazara,
partió, chorreando la encerad:, lona
del amplio capotón, para la pesca
lejana del arenque. Ni una sola
de aquellas baros regresó aún al puerto.
Ella aguarda solícita y ansiosa,
sobre el duro peñón el pie descalzo,
dando la saya al viento que la azota,
Y que, batiendo su arrogante seno
bajo la obscura blusa de cretona, '
marca y moldea los turgentes globos,
mientras las leves alas de su toca
hace latir cual mariposa blanca.
Sobre los ojos una mano, y la otra
en la curva cadera, ¡cuál resalta
su gallarda apostura! Hay en las ondas
de sus negros cabellos los reflejos
de las alas del cuervo; y sus hermosas
pupilas, á pesar de su tostada
tez, Y sus trenzas rígidas y toscas
como cables de un barco, son azules
cual flor del cardo que en la arena brota.
Valiente hija del mar, que una mañana
vi ~n la playa normanda, ya me enojan
París, el bulevar, los discreteos
de álbum y las beldades á la moda.
A mis muertos amores, que cenizas
dejan, cuando el recuerdo los evoca
entre mis dedos trémulos, prefiero
el dulcísimo ensueño, la ilusoria
visión, que me inspiraste. En la mar brava
me vi, luchando sobre la alta proa
con ta borrasca enfurecida; y era
el rudo pescador, que á tierra torna
por tí .... Lejos, muy lejos, ves mi vela,
Y dudas si será blanca gaviota;
ma~ pronto nuestro mástil al sol brilla,
Y exclamación brotando iubilosa
de),~ond~ pechn al labio: "¡Es él I" exclam:,s.
1Ama1nad! ¡amainad!'' Rápida voga
por sí misma la barca. Ya la quilla

las duras guija:; de la orilla roza.
Echo me al agua: indiferente dejo
q11e al cabrestante de la playa corran
mis camaradas á sacar la nao.
Por el talle gentil, con ansia:; locas,
te ,1g:mo, y aunque fiera te resistes,
mis labios buscan tu entreabiert:t boca,
y est,tmpo en ella un ósculo empapado
en las saladas brisas de las olas.
FRANCISCO COPÉE.

Señor don Alberto García Granados
nuevo Secretario de Gobernación. '

AL PASO DEL TREN.
Párase el tren: es la estación de Sevres.
Tranquilo en mi vagón, entre los labios
el cigarrillo, miro afuera, y veo
junto á la puerta rústica, que paso
da al andén, tres hermanas casi iguales;
igual cabello tras la oreja echado,
igual sombrero con las misma¡ flores,
idénticos vestidos de verano,
y el mismo aspecto de alegría franca

Y natural candor. Brilla el relámpago
del Júbilo en su rostro; charlan, ríen,
Y las tres, la sombrilla enarbolando,
saludan á su padre, un señor grueso,
con pobladas patillas, ya entrecano,
que se apea del tren, lleno de polvo,
con cinco ó seis paquetes bajo el brazo.
Le da al guardabarrera su billete
Y recibe amoroso los halagos '
~e s.us hijas, que le hacen mil preguntas,
librandolo de cajas y de fardos
con solícito afán. En las mayores
se apoya, y marcha satisfecho, ufano
diciendo en su interior: "Todo esto e~ mío."

Silba el tren, se estremece, y parte rápido,
Y yo, siguiendo mi camino, pienso:
¡Gente buena y pacífica! En el campo,
en una de esas quintas feliz vive.,
El padre es comerciante acomodado.
Pasan aquí seis meses. Están ahora
los previsores cónyuges pensando
que á la niña mayor le llegó el tiempo
de buscarle acomodo. ¡ Y fuera acaso
la dicha para mí, si ellos quisieran!
Yo. todos los domingos. en verano
vendría á verles en el trer.. Saldrían
á la estación. Saludos, agasajos
regocijo cordial; puesta la mesa '
para el almuerzo sobre el cesped blando
en el jardín. Enrtramos en la quinta;
un sombrero de paja, que allí guardo,
me pongo, y una blusa. Mientras trae
el melón la doncella, y el canasto
de las botel111s mi futuro suegro
hacia la huerta y los parrales v~mo~
los novios y las bellas hermanitas
'
que nos hacen sufrir de vez en cuando
malignas pullas. Cada cual, con tiento,
lleva, de blanca loza, enorme plato
que ornan flores azules, y lo llena
de fruta sasonada y verdes pámpanos.
Ese ensueño feliz, cuán asequible
cuán fácil es! Quizás; para lograrlo:
apearse del tren bastante fuera.
Per~, .n.o, ino! Cuando concibo y trazo
ese 1d1ho burgués, la mejor parte
para mí he recogido. Innecesario
es todo lo demás; á ello reuuncio.
¿ln_terrumpir mi viaje? i Ni pensarlo!
Mas que la posesión vale el deseo·
loco soy, si prosigo acariciando '
fugitiva ilusión, que arde y se apaga
como este cigarrillo entre mis labios.
FRANCISCO COPEE.

�544

A C TU AllIDADES

ACTUAllID ADES

545

L03 MONOS.-UN BUEN EJEMPLO.

día y nuestro buen hombre, despertando, se levanto para emprender nuevamente su camino.
Más ¡cuál no fué su sorpresa y dolor cuando cayó en la cuenEl insigne r:iiervo de Dios, el venerable Don Juan Bosco contó ta de la falta de sus gorros! Est11ba desesperado.
uoll vez este cuento á sus niños:
En aquel momento levanta casualmPnte los ojos y- divisa á los
Ua mercachifle, llevando al hombro eu buhonería repleta de señores monos con su gorro enca$quetado hasta las orejas.
mil chucherías, viajaba de uno á otro pueblo para despacharlas.
&lt;C¡Ob!&gt;, grita entonces, «he aquí los bribonzuelos¡i, y comienza
Una vez entre otras fué sorprendido por la noche antes de llegar á lanzar piedra'&gt; para obligarlo.:1 a devolver su mercadería; pero
Acierta ciudad. Era
·
los monos, saltando
en verano; brillaba ¡------------·------------------- de rama en· ra'lla,
en el cielo la pálida
maldito el caso que
luna, y el mercader,
le hacían.
caneado por el largo
DAspués de alguviaje, resolvió desna':! horas de in6ticanear en el suelo á
les esfuerzos, el polos pies de un árbol
bre hombre no sagigantesco.
biendo yn á qué reY para proteger
cureo a cu di r, se
su cabeza contra la.
echa las manos á los
humedad de la nocabellos como un
che, abre la buho ·
desesperado y arronerfa, saca uno de
j L rabiosamente al
los gorros de dor ·
~uelo el gorro, que
mir que llevaba en
aun tenía en la caabundancia, se lo
heza. V is to aquel
encasqueta en la caacto, los monos le
bezft basta las orPjns
imitan v en un abrir
el ~e duerme co1uo
y cerrar de ojos una
un bendito. Aquel
! luvia de gorros cae
pari1je era la pat,ia
sobre el angustiado
de los monos, de lod
mercachifle.
cuales estaban atesY el buen Padre
ta,la11 las ramas de
F&gt;acaba después su
aquel árbol. Los
moralt-ja. Y o tamru o nos, visto a J
bién o~ la quiero sahombre con el gorro
c:u, lectores míos.
en la cabeza, impulLos hombres son
sados por su instincomo los mono,:
to natural, quieren
imibm lo que ven
imitarlo. ¿Y qué hah11cer por otros; y
cen? Empieza uno
Fuerzas revolucionarias-en Pozos, Guanajuato.
más fácilmente imide ellos á bajar pian
tan lo malo que lo
piano al suelo, escarba con sus patitas en la buhonería i:aca un bueno.-Atened, pue,1, primero, á no ser piedra de tropiezo ó de
gorro, se lo acomoda en la cabeza. y vuelve á subir al árbol. J;~n- escándal~ para alguno de vuestros hermanos, porque deberíais
tonce:1 los monos, unos tras otros, hacen lo mismo, y no se acaba dar cuenta del mal que ellos por causa vuestra hubieren hecho. Y
el juego hasta que ya no queda un solo gorro. El mercachifle dor- no es cosa. muy envidiable esa de cargarsercon pecados ajenos,
mía sabrosamente, y los monos, por vez primera durmieron aque- cuan el o tal vez el fardo de los vuestros es harto pe~ado ......
lla. noche con su flamante sombrerito.
Begundo, os diré con el apóstol San Pablo: ((Dad buen ejemEntre tanto se acercaba á más andar la mañana y emptza ha plo en toda obra á todos.,,
á tefiir el oriente la sonrosada aurora, precursora del astro del
E~te es medio muy¡sencillo y muy eficaz para hacer el bien.
Que todos os vean confesaros, comulgar,
rezar y practicar todos :os deberes del buen
cristiano; y vuestro ejemplo atraerá á los
demás como el imán atrae al hierro.......

Recepción ofrecida por el señor encargado de Negocios de la Argentina, á sus amistades, con motivo de su próximo regreso á su patria,

M,mifestaci6F1 en Iturbide Guanajuato; el dí~ 14 d~l.presente, en honor de Madero,
con motivo de la llegada de1 com1s10nado de paz.

Manuel Vertíz, Comisionado de paz
en el Estado de Guanajuato.

¡

1,

�VIDA

TEATRAL

-...

TER.T~OS

~~-

«Lo

VIF.,JO,»

de ~lfa1'celino Dávalos, y «LA

ÜASA EN ÜRDEN,»

de Pinero: en el Arbeu -P01· los·demás 1 eatro8'

,1,8 caas en .orden, es 1:na encan:tadora comedia del celebrado
MI segunda mujer. Como en esta obra. La .casa en orden
,.oeJa la opinión que el autor tiene de la ,est'ra:da s~ie&lt;lad in. . , p!ntanldo de mano maestra la intransigencia de las fór~ eoolaITes que, se.,"11n el a,Uitor, se oponen cruelmente al
~alll,o. de los mis elervados sentimientos del alma.
IAlurora., .prlncipa.J protagcn'sta oe la oibra, es una señora
T__.ay ,menos extremosa Y exaltada. Luchando como ella cono eu propio na.cim:ento, sufre vejaciones y humi,tlaciones de la
",eute bien nacida.'' Pe·r o por fcr;t,una para ella, su .generosidaid
,enoe al fin, y ¡tutti conten,ti !
1Ji1 ese-ID1Peño de "La casa en orden fué discreto, como s:empre to es · en toda.s las o:bra·s que lI11terpreta la ,estudiosa compdfa ~regas.
Vfrg'nia, tan henmosa como siempre, hizo una Aurora encantadc)ra¡,· ga.ntndose los a,plausos del vúblico, Tos que compartió con
tlar'..ta Utfuoff, Gerardo Nieva, Gallé y Solares.
~ c}e

***

!El Colón ha abierto nuevamente sus puertas, inaug·urando una
temporada de oper.ta. La compañía, formad\l con algunos de
loa elementos dispersos del Lírico, del Principal y de otros teatros, se propone seguir explotand1, las operetas vienesas, gustad¡a. ya hasta la saciedad por nuestro público.
Las principales figuras de la nueva compañía, Amparo Garrido y el barítono Serazzi, hacen prever que la campaña tenga
algún éxito. Sin embargo, si la empresa no toma empeño en for·
mar un cuadro lírico más completo, más seleccionado y numeroso, y ai ae atiene únicamente á poner en escena manoseadas
obru como •La Viuda Alegre,, • El Conde de Luxemburgo• y
11
El Encanto de un Vals,• no será muy brillante la temporada
del Colón, á p~sar de la magnífica situación de ese coliseo.

***

Allan Perkins, antiguo actor de la compañía dramática de
Marfa·Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, es uno de los autores españoles de género cllico que buscan los éxitos recurriendo á. loa procedimientos cursis de excitar el sentimentafümo del
p11blico. En ''La bala perdía,'' estrenada el últill:!o. sábado eu el

,47

Principal, se explota la desgracia de una familia que se vé aban
donada por su jefe, gracias al encanto de los ojos de una "cocotte". Naturalmente, las gestione8 de la hija y de un amigo,
encaminadas á hacer volver al redil al padre de&amp;carriado, tienen
un éxito completo, con gran aplauso de la vigé~ima parte d_e los.
espectadores; los demás aburriéndose soberanamente ó dcd1cán·
&lt;lose á "chotearla despiadadamente.
No me explico cómo la empresa del Principal, en vista de estos
fracaso¡¡, no llega á convencerse de que su público pide otra cosa; que todo aquello que no sean "coupplets,'' tangos y despliP-·
gue de vistosos trajes y decoraciones, es completamente inútil
para atraérselo.
LUIS ~A,'MORA .PIJOWES.
., resp1e.nctec1ente, pe.recia una c1uctao oe mz en tll "'ºPª"''v,
té corazón no palpitaba con fuerza al encontrarse en medio
11el cuadro único por su fantru-ía y por su vibración exótica I
medio de aquella multitud, Tokimatzu buscaba con ojos
osus á su novio.
Quién sería capaz-·pensaba-de no gritará pulmón lleno,
con todo su ser, el glorioso bansai?
La multitud, arremolinada en torno de la estación esperaba febricente Ja hora de llegada de
la Guardia Imperial que iba presurosa á llenar
Joq claros del Ejército!de Nogi en Porht Arlhur.
Corrían por todas partes personas que condu9ían obsequios para Joseoldadoe, y ee oía grito1c1,
enea I goe, frases carifiosas y a.legres, en medio
de un tumulto eimpático que tocaba cierto límite discreto del desorden.
Sobre su Kuruma, Tokimatzu, de pie, á la
luz de las antorchas y al resplandor de las lin1ernas que parpadeaban, su figura pálida de eobusalto en ]a espera de su amado, apar(cía como la evocación de una heroina de los tiempos
de Saigo, brava y hermosa como la cantaron ]os
pOP-tas. Su mirada se perdía en lontana~za,

i

·¡

Teatro Arbeu.-"Lo viejo."-Aurora, señora Fábregas, Leoncio,
señor Nieva G. y Eugenia, señora Martínez.

Teatro Arbeu.-"Lo viejo."--Aurora, señora Fábregas y Leoncio,
señor Nieva.

En el grupo pequefüsimo de a.ruto.res draimát'cos nacionales,
iMarcelino Dáivalos ccupa un dis·t'ngu do puestc. En M,éxlco, ser
aurtor ·es a:lgo asi ccmo ser héroe. Quien entre nosotrcs adopta Y
per.sigue un . ideal artístico, quien luicha á brazo pantido en contra de esa ind,'ierencia del públ'co que en muchos ca:sos toma t n:tes ;róniccs. q1,ien su:bordir.a todos .sus actos á la realización de
m:¡.a. ~.afinada la·bo: a-rtística. merece, €n cualquier par.te, una cordial est mac:ón, y en )léxico, una ju.sta adm'ración. Varias 01':lras
draanáitica,s lo hacen acreedor á un sincero a~lauso. No son ellas
perfectas; no a:lcanzarán, las ya esc:itas, la :rnmortalid-ad. Marc€dino Th1valos. sin e,m.bargo, ha tratado de llenar con sius obras
la inna:nsa y descor.soladora lagm1a del teaotro nac'ona.1 contemporáneo.
¿,Por qué tuvo la mala idea de escrib·r "Lo Viejo"? Dávalos.
ha hecho .siümpre la.bor de poe,ta. En sus obras, la pintura psicológ'ca de los caracteres y la técnica del procedimirnto. d sta muoho de ser lmpec.a1b,le; perc, en cambio, ellas se cara,cte.r·zan,
en ger,eral, ¡:or una 'gra.n fre·sicura poét'ca, por unas ideas expresadas en b.rillamte y suge~tiva fo·ma. Por eso en "Lo Viejo," obra
si,mi'Jóllca, :l\fa,rc€1lino Dá:vaks se Iia sal'do de s•u prc1Pia esfe.ra de
acción y en lo único que lo reconocemos es en aquellas escasas
escenas. como la final del primer acto, en que la poe,sfa del J.eng,uaje y de la idea. nos ha,::e olv'&lt;lar las dras eSICenas.
Las obrais ~mb10J 'cas son eX(!es"'.vaimenite escabrosas. Cuando el autor .simboliza en los pe.rsonajes esicén:cos alguna idea,
casi sirn1,pre incurre en e·l descuido de la l)Sicologfa de ellos, cesa
que no puede pasarse por nlto, porque al fin y al icabo, son personajes que siguen una acción humana y por lo tanto, deben es0ta.r r'guro5amente alJ)egadrs á c'ertall leyes. E,ste es uno de los
,máis oulminantes defectos de "Lo Viejo." En ciertas ocasiones antója.nse los personajes muñecos que hablan cosas que ne sienten, que no piensan y cuya presencia en la eS1Ce·na, bien puede
ser substituida por la de un fonógrafo.

Y el señor Dáva;Jos tampoco estu.vo feliz en la elección del
símbolo. En la v:da nacional contemporánea, hubiera podido en.
contrar más de un tema intere,sante en que pudiera desp]car
un muoho de sus propias idea·s ; en que hubiera heoho verdadera
labor de dramwturgo, reconstruyeilldo eseenais, que por faJita de
daitos ó por cualquiera otra ca,usa, fueran poco conoc·daa; creando, tcuna.ndo elementos en la v'da misma, caira,c,teres únicos, no
hadendo la1bor biografi1a, sino esenclaITmenite e.rtlstica; 6, ya
qlul csta1ba, resuel)¡to á simbCtlizar toda una época, hubiera igualmente ,pod''&lt;lo tomar como ba.se alguna 'dea per.sonal, un tema
enteramente subjerti.vc:, en Yez de recurrir, como s!, fuera lo 1ínl·
co d'¡gno de qu1é echar mano, á la manoseada idea de ha,blar de
"aquel arquitecto q\le no vió nunca, ni resipe,tó jrumA.s, la fel!cldad
rr los ,nte:eses de sus cib.rero.s; que cuando sus !!!Uibord:nados
diéron.se cuenita de la inju.st',cia de la opresión, protestaren .con·
&lt;tra e1 t:rano, derrocá:ndCllo, á pesar de que éil querfa transigir,
cuando ihwbose tlarlo cuenta, demasiado tairde, de la grawedad
de la. si;tu-ación." Ecr shrbclo, no s'.e\llll!}re es claro en el 011'1'90
de la representación. Él púb'lico se encuentra á menudo perplejo,
no s.aibiendo declfrar el m'gma ~ como e.stA en el secreto da
que .Ja: obra es slm!b~J'ca y Q'lle los personajes quleren deci.r otra
, -eersa le la que dicen. restmese á ('Xpl"carse la .shtuación fllilS8
e, g•ún el argumento a;parente, cosa, po,r otra parite, dtf(cll de
a'!canza·r.
W
En suma, puede decirse de "Lo Viejo," que e,s una obra inopor·
,tuna, porque el pocc t'empo que ha transcurrido de·spués de los
acc,nitecimirntos l}Cllftkos ú1.Umos, :m.pide hacer obra verdadera·
mene j·u.frticiera. y dei:aifo11tunada, por el poco acierto que tll'VO
el autor en la elecc'ón del tema y en el desarrollo de la aoc!6n,
Pero esite es un fracaso que no debe desalentar a. mi buen
amigo Marcelino Dá¡\&gt;:alos. Sus obra,s anteriores son suficie1ite'll'ente buena&lt;S para justificar su :bien adquirida fama. Y
e.s que pronto se relhará de este desgradado suceso.

:---='"·~

securo

Acacia Guerra, en Sangre y Arena.

Acacia Guerra, en El Húsar de la Guai dia.

�El Banzai de Hiranuma

Sl Ba. n"zai d e tlirr a ntt m a

····-················ ··.·· ···· ······ ..·············· ...... :·:.:::~.:=.::.:::00-00:::·:::·.::·········~·················:················-···········-·····--·····-

Después de los primero, golpes de la Escuadra de Togo erratizado en el Jiji, con Ja9 frases de Víctor Hugo á la guerra
dos alguno~, otros tan formidables como un mazazo en ei cere- llamando á SU'!
6
parciales al odio, á la guerra. '
bro, el Japon se reconcentraba como en un tanteo de sus fuer·
En casa de Tokimatzu, mientras sus hermanos Tama-Kc
zas.
Kin,
danzaban al son de los lánguidos acordes del shamiee!
La duda pasó como una flecha envenenada apocando por un
se había trabado más de una vez esta cuestión de principios e'
~omento los caracteres. Pero el estudio de la situación fué rala que ~1 pintor no se daba á :os razonamientos airados de eo.º8
p1da Y se llegó á un convencimiento Eereno: Portb Arthur como contrad1ctoreB.
lo había propalado la estrategia europea, era invencible p~r mar.
Y entonces Tokimatzu intervenía aplacando á sus hermanos
Entonces comenzó la verdadera ejecución del auténtico plan y dnndo una escusa á su novio.
de guerra, con todas sus vastas ramificaciones que abarcaban
Ba~m1ke er~ un el~g~nte. Nadie llevaba como él, con tanto
ttna es!era de acción tan amplia, ni siquiera sofiada por los má~ donaire,
su kimono gris forrado en seda, ni calzaba ghetas de
advertidos
madera más fina ni tabis más inmaculados que los suyos.
La cabeza est1ba llena d6 ideas nuevas recojidas en los libros
europeos Y. en m~s dP un viaje p~r Estados Unidos. Er1 un j6·
ven de tremta anos, vehemente, ilu~trado, soberbio de su superioridad intelectual. Dominaba sin contrapeso en casa de laa
tre'! gheisha@, una de las ~uales ap~nas fri_sa~a loq 14 afíos y ya
OPFnrrollaba las danza~ mas complicadas, imitando á maravilla
lo~ jPstos trágicos del má'! grande de los actores clásicos del Ja.
pón, Danguero. Cuan.io Kin bailaba estas dan·
zas guerreraP el artista treta ba de disuadirla á enmendar r umbos y le aconsejaba dirigir sus facultarle;¡ al estudio de los poemas.
~ ,,
\t\ Y entonces él le declamaba E&gt;nfáticamente ésf
, te, sobre el amor : «En mi corazón, el amor corre
.~ / ' ~ i_mpetuosamente como al pie de la montafia un
"\ :y
~,
torrente oculto entre el bosque.,,
-·1 .
/
- ¡Oh!-yo amo á la guerra y canto como Sa·
~~ 1~-~de Ya~o á la guerre~a Ecnperatri_z y ugol ¡Cómo
• (;.(; ,
traducia aquella m•.meca los sentim1ento3 de una
~ .~. 1
épo~a tan lejana! Su mímica era diablesca y fe·
d¡' •. ,'
roz en algunos pasajes y uno sentía, viéndola
.., : ~:
danzar, que surgía la figura trágica de la Empet
1 t,11
ratriz de Corea!
a 1 "
-¡Oh!-decíaal fi n.Bazuske -dirigiéodose
dose; el éxodo de Tokio era como un caudaloso
,1 1
á 'fokimatzu- esta muchacha me fatiga con so.a
río cuya corriente generosa arrastraba un torren~\..
danzas militares. Y luego, no se oye hablar eino
te de almas templadas en las sublimes ensefian1_ \ -~
~
de la guerra; de manera que á nuestra vista se
za8 del samurai.
' } • - r',
:._;
extiende á todas horas una siniestra mancha de
El espíritu caballeresco venía á golpear carifiof v ,'
· sangre. Más de una vez he arrojado con rabia los
samente el alma guerrera; el yamato-damMhi, flo r
:,\
~iónceles empapados en rojo. Y en alguna oca1
cuyo perfume se esparce á través de VE&gt;inticinco
p
,t.
1,1 n, por una aberración del sentido pict6rioo,
siglos de Ja historia de aquel pueblo, venía de
intenté pintar ramas de cereza en flor con los tonuevo á inspirar la moral de los caballeros co11
nos del punzó.
.
las máximas cortantes del Bushido. Y por todafl
_.,,
J
Bazuske había hecho Ja caricatura del patriopart~s, coro? en los tiempos del jóven guerrero
tismo en un cuadro de tristeza abrumadora : un
Wak1zaba Jibel, había madres que despedían á '\....x
soldado que volvía de la guerra, con la frente
sus hijos con esta frase: crMorireis seguramente.
~~ ~-::__,,
abatida, ba jo el peso de la vergüenza al no haber
Este ea mi último adióslJJ
encontrado la muerte An lo~ rampas de batalla;
Estos jóvenes guerreros, antes de tomar la ruta que les indi- nn solda·lo que :-e ha bfa quedado t:in hogar, Bin padres, sin her·
caba el honor, y que ninguna otra autoridad r~glaba dentro de m:ino~, su prole aventada por la &lt;le1:olac1ón y E&gt;l hambre. Miran·
la conciencia nacional, eran despedidos con la fiesta sencillfom:i clo 1-u ca~n. &lt;lrsie1b1, ese· ~oldado mo~traba en i;u frente la arru·
de los amigos íntimos que les llevaban vitoreándoles al son de ga do'oro-a del que !IP¡ra á una co~a horripilante, que ie coje de
una banda de músicos infantiles, á la estación ferroviaria.
f:orpre"a en una revelacióu que ilumina una vida, abriendo á la
Rodeados de sus parientes y amigos de barrio-eBta fiesta d,, lnz un c~rebro a.pagado ....
otomadachis, como se llama en lengua nipona á los amigos, tenfo
Aquel cuadro, digno del piocel ne Hoku~ai, no había sido
un carácter moral tan grande dentro de Bus proporciones limita· c ,111Jtrendid11 por otra perFona que_Tokima~zu la guardadora del
das, que el observador no podía sino deducir de ellos útiJe,, ¡:, creto y de la cruel ironía.
ensefianzae.
Y un día que Bazu~ke hacía alarde de sn despego profundo á
h milicia, llaroffda por él con los epítetos de asesi na y pretoria·
11'.1. _T11kimatzu le echó en cara su arranque '1e audaci&lt;1 para ex·
Los hermanos de Tokimatzu, la gheisha más europeizada de h1b1r unn obra imultante de la idea patriótica.
-Aquí no hay nadie que comprenda e3o ...... - contestó Ba·
Yokohama, y, al decir de todos los turista~, la mujer mn~
zu:kP.
fotografiada en el mundo; los hermanos de la graciosa ToKi·
-Y yó ..... ?
matzu, también habían sido llamados al servicio militu.
Ah! Tú eres una occidental, influí&lt;la &lt;lfl les ideas europeas.
Eran hijos de un samurai , de esa casta destronada de militarf's pensionados por el mismo l\Iikado, quien hiciera cernr en Tus mismos ademanefl &lt;le modelo, ta n celehrado:1 en el mundo,
1868, al cerrar la época feudal, el poder omnímodo de aque- son de una europea. Tú no ti('ne:-1 sino E&gt;l kimono japone11.. ..... .
Dulcemente rebatía Tokimatzn la~ idea!! de su novio, demo~·
llos arrogantea señores.
trándole
que ella era tan patriot:t como la más porfiada eamura1.
El mayor de aquellos muchachos, Terutak,,, era un taimado
nipón de cabeza redonda y de ojos pequeñísimos, de cabPllera
tenaz, de mirar esquivo; y el otro, Minoru era la ingenuiclad personificada del muchacho travieso y ligero en su sencilh ~im·
Por donde se iba en aqnel tiempo de los cerezos, que esparcían
patía.
en tnda la extensión de Yokohama la poei;ía de la flor sagrada
Llevaban el apellido Hirose, de uno de los héroet-J de Porth en el estremecimieuto de la primavera; por donde uno iba nose
Arthur. Amaban la guerra y se exaltaban al pensar que lueg,, oía otra paJabra que Jade Porth Arthur; se hablaba, se canta·
marcharían al frente. Odiaban al novio de Tokimatzu, al pintor ba, se decía con el pensamiento, se veía escrita en las rosas que
Bazuskt-, laureado en los salones artísticos de Tokio, porque era llevaban pendientes de los cabellos y que temblaban como una
un socialista de la escuela del ajitador Osaki que había estigma- promesa sobre el peinado de las gheishas. A la caida del sol pa·

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***

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saban cantando himnos de guerra las procesiones de nifios ves- tar á los kurumayas que corrían desbocados arrastrando sus co·
tidos de generales y almirantes, con sus patillitas y bigotes pos- checitos.
tisoe, con sus espadas desenvainadas, graves, como hombres
Una incontable procesión había partido del Parque de los Cegrandes, que hubieran aprendido á conciencia el patriotismo, rezos que cimbraban sus rumas cargadas de flores, como en un
qne lo sintiera.n por manera extrafia al oír su ¡banz,1i! al sentir saludo á los patriotas.
loa acordes de eu canci6n que evocaba el pasado, dando la imTodo lo feérico que la imaginación de un artista pudiere con·
resi6n de un desfile de slwgunes, daimios y samurayes, lenta, cebir resultaría pálido como cuadro descriptivo de aquella ma·
~lemne rodeando la litera del Mikado, cerrada á los ojos de nifestación estupenda. Millares de hombres, mujeres y niños,
loa simples mortales; ó al ver agitarse sus símbolos de guerra, agitaban banderas, símbolos, linternas y de todos los puntos de
rojos que temblaban con su aleteo de victoria en los ador- la ciudad convergían comites de ciudadanos con sus bandas de
nit~ de papel, en las linternas, en las banderas, y que pa· músico.; que entonaban himnos cantados en coro por la multitud
recfan tomar vida propia en los momentos en que esos niños delirante.
cantaban á. la futura victoria de Porth Arthur diciendo que ere!
Se ascendía un poco la pequeña montaña en cuya cima HiraJap6n estaba muy bien.en la guerra,)) que todos decían que era numa, resplandeciente, parecía una ciudad de luz en el espacio.
el primero en bravura, que todoR deseaban dar su vida á la Pa·
¡Qué corazón no palpitaba con fuerza al encontrarse en medio
tria y saludar, al morir, al Sol Levanteln Y el estribillo repe- d3 nque.l cuadro único por su fantruiía y por su vibración exótica!
tía:' «Todos dicen que eatá muy bien ·y que es el primero en el
En medio de aquella multitud, Tokimatzu buscaba con ojos
orbe enteroln
anhelosos á su novio.
Los ecos de estas canciones infantiles al caer la tardE&gt;, esle
-¿Quién sería capaz- -pensaba-de no gritará pulmón lleno,
saludo al Sol, que tenía toda la belleza dramá.
con todo su ser, el glorioso bansai?
tica de un cuadro que podría pintarse pero que
.
La multitud, arremolinada en torno de la es1
es imposible describir, evocaba enlos que vagá~
~-~Jv:j'I~~
tación esperaba febricente la hora de llegada de
bamos por aquellas tierras el recuerdo de la Pa - '
;;"' · ·
la Guardia Imperial que iba presurosa á llenar
tria lejana y nublaba nuestros ojos......
.
¡ , it((~_á·
·
lo" claros del Ejército:de Nogi en Porht Arlhur.
El eco de las palabras de los futuros solda- •
Corrían por todas partes personas quecondudoe se perdía, ee cruzaba; la vibración de laH
~
9ía n obsequios para los rnldados, y ee oía gritot1,
voces infantiles rasgaba con sus notas agudas el . ~
..-... ef.i.ft'1;_- ~ , enea Igos, frases carifioEas y alegres, en medio
e~pacio; y el coro de voces vagl\ba á la luz ele .. ..·-;-_. ·~"';/•, - i!li
ele un tumulto Bimpático que tocaba cierto lí·
las estrellas, y del mar á la montaña no E-e oía ~
mite discreto del desorden:
.
sino la candorosa caución, que cantada por los
•
.r
•
11 . •
Sobre su Kuruma, Tokimatzu, de pie, á la
nifios al morir el Sol había de repercutir t-n el
·
·
'lf,
luz de las antorchas y al resplandor de lae lincorazón de los guerreros y decirles con la ing~CJ ., ,.. ~· · · ternas que parpadeaban, su figura pálida de sonnidad del patriotismo que el «Japón e.:,tal&gt;a r t::' ~ · .)
.
., brn,ulto en la espera de su amado, aparecía co·
muy bien ...... queera el primero In
'
·
mo la evocación de una heroina de los tiempos
de ~aigo, brava y hermosa como la cantaron los
·~_l
_Ul
;~.. .
poetas. Su mirada se perdía en lontananza,
El alma de Bazuske permanecía fría á todo
H,helando traspasar las sombras profundas tras
e.ate esplendor, á este refinamiento de la cuerda
de aquel cuadro de luz y de armonía nacional.
patri6tica que no le había cojido jamás con ni11-¡Obl- pensó de pronto-esto es más terri·
gano de sus sagrados entretenimientos.
~
ble de lo que me imaginaba. Si él no viene es
Un día, en aquellas amargas horas dti e,¡,era
'1~
.
un traidor ......
de la victoria de Porth Arthur, después de hat,
.
Un banzai espantable resonó en el.espacio,
ber marchado al frente los jóvenes Hirosé, y d,1
· 1
"
/
confundiéndose con los quejidos asmáticos de

·.aft"'a.'*

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I r- -.,; . , ,

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·

***

--~'

J'-~N
_-·-.-·,..,'·.~-,~_ .

haberles
acompañado
á la estación
en urni
·.f
la máquina
arrastraba
mada
proc~sión
de otomadachis;
despué:3
de:,11i
h:i,
tren
cargadoque
de gloria
..... peno!'amente aquel
her escuchado, haciéndoles el ~írculo de la gloY el delirio de aquella multitud enloquecida
ria. con todas las banderas en alto, el juramenhacía vibrar el aire, electrizando con su frenesí
to de morir por la patria, Tokimatzu volvió á
la atmósfera.
hablar á su novio de este sagrado deber.
Tokimatzu extendió como una sacerdotiza sus
-Tú deberás partir bien pronto--díjole. Las
.. 1
brazos desnudos para saludar, y su cuello torprimeras falanges de bravos ya han subido en
, · &gt;neado y blanco y flexible como el de un cisne,
la montafia de 203 metros. Ya ves, el mismo
doblábase á ratos entristecido .....
viejecito Nakamura arrastrándose con sus piernas de valetudiEl pen~amiento de la afrenta invadía todo su ser, que se renario ba escalado la cima moscovita para caer entre sus 8olda- velaba como en una protesta de raza.
dos. Todos los ancianos y las mujeres, si fuere menester, caerán
--i Nó! esto es imposible.-Romped las filas, marchad, gritó
como ellos en defensa del Sol Levante!
á su kurumaya, volved, pronto!
El pintor movía su cabeza pensativa.
No quería ver más; tuvo vergüenza de seguh contemplando
De pronto, tomando las manos de su n?via, perfiladas como aquella gloria de su raza, sola, abandonada de su amorl
o.n marfil de Kiote, díjole que creía en el ideal, en el amor, en
Se sintió invadida de una pena tan honda, que por primera
una patria universal.
vez en su vida experimentó el deseo de cantar á gritos su desTokimatzu le miró espantado.
gracia en la soledad de la noche.
- ¿Acaso no amas la patria del Mikado, de tu familia, del heLat1 flores de cerezo que arrastraba el viento, pasaban acariroico Salgo, de tu novia?
ciando la. frente de la gheisha en aquella carrera loca de los
-Oh si mucho hasta el delirio; pero detesto la guerra .. ... kurumayae.
Querría' m~rchar m'uy lejot1 para no oir hablar de estas matanzas
-¡ Qué largo caminol-exclam6 la gheisha al entrar al vestíbulo de su casa, donde iluminaba
la linterna el nombre de
aacrflegas.... ..
.
Un rayo de esperanza venía luego á iluminar el corazón de In. Tokimatzu en caracteres clásicos.
gheisba.
8obre E&gt;l tatami, en el mismo sitio preferido de los amantes y
-Bazuske no has visto jamás el banzai de Hiranuma. Todo!', en el que se juraran tantas veces amor, encontró una deflpedida
hasta los ext~anjeros que tanto nos odian, se sien~en conmov!- del pintor, tierna, respetuorn, poniendo al tiempo como mediados al ver pasar nuestros soldados bajo los arcos tn?nfales? y v1- dor y al mar de por medio de dos corazones que se amaban á
bran eus corazones al unísono de los nuestros, al ou el grito sa· pesar de todo .....
grado de banzail Ven mañana conmigo, te Jo ruego......
Tokimatzu recorrió febrilmente las líneas nerviosas de BazusLa gheifha tomó su shami@en y cantó á media voz un poema de ke, y arrugando entre sus dedos &lt;.lelicados la carta del viajero que ,
otofio. Su cuello Ee doblaba eobre el hombro d~ su amado bai· huía de la horripilante guerra, cay6 cubriéndose el rostro sobre
buceando; c&lt;cuando en otoño, pienso que todo tiene su fin como el tntami.
las hojas secas que caen todo me inspira la tristeza. No es para
Había algo más allá de la Patria que ella no había compren·
mí sola qne llega el otofio; porque yo siento la tristeza al escu- dido hasta enlonces ......
cbar el canto de loFJ insectos.»
Su llanto, dulce como el rumor de la brisa primavera} que
esparcía. las flores de cerezo, agitaba su cuerpo en una débil p1d-A Hira.n.ima, pronto!
pits.ción de maripo~a herida ......
-Ayakol-se oía eu todos los contornos de Yokohama, gri·
Yokohama, (Japón).-ANGEL C. ESPEJO.

11

***

,¡

��ANECD01.1AS Y UURIOSIDADES
Acosado por la sed, eütró un cazador en
busca de agua, en una cabafia de pastores donde encontró á una pobre vieja,
abuela de seis chiquillos tan sucios y mal
perjeñados como ella que, colocados en
círculo, se entretenían.en pasar de mano
en mano un mugriento jarro. El infortunado eediento, qoe era bastante escrupuloso, vaciló un instante, al observar esta
evolución, pero como le apremiaba la necesidad, pidió la vasija. Una vez en rn
poder la aplicó á sus labios por un pequeño portillo, presumiendo que tal vez por
allí no habrían bebido ni la vieja ni sus
nietos. Aquella familia se deshizo en
aplausos viéndole beber, y preguntando
el cazador la causa de aquel regocijo, la
vieja ie contestó:-Tiene usted el mismo
gusto que nosotros. Por ese por'illo bebe·
mos todos en casa. Nuestro hombre salió
de la cabaña pensando echar por la boca.
algo más que el agua que había podido beber.

-¿Cuántos desafíos ha tenido usted?
-Cuatro. ¡Cuatro hombres muertos!
- ¿Y á los cuatro los dejó usted tendidos?
--¡Qu1ál Han ido muriendo de enfermedades.

***
UN PERRO BARBERO.
Cayó un borracho en medio del arroyo
no pudiendo resistir el peso del vino que
había conseguido acomodar en su estóruago; y su perro, que le seguía á pvca dis·
tancia, se le aproximó y principió á lamerle cariñosamente la cara.
Nuestro hombre, que creía estar en otra
parte, se volvió con algún trabajo y haciéndole una mueca estrafalaria, dijo:
-Maestro, déjéme bigote.

***

Y NO ERA ANDA LUZ.
Cuenta ,JoEefo una cosa notable de la
habilidad y fuerza de un romano, y es que
i-iguiendo á un judio, lo agarró por el talón, lo levant6 en alto y lo Jlev6 de aquel
modo, vivo á su general.

***

Le echan á ueted 10 menos cincuenta
oños, le decían á una cómica célebre.
-Pues le aseguro á usted, contestó con
mucha gracia, que si me los echan no los
tomo.

-·Hombre, querría saber nadar, para poder vi·
viren esa ciudad tan rica.
- Pero si en esa ciudad no hay río ....
- No importa; he oído decir que allí todos nadan en la opulencia.

mas presente para la primera vacante que
ocurra en tu categoría.
El magistrado se retiró lleno de esperanza y confiado en la palabra del soberano; mas viendo que pasaban un mes y
otro mes: y que no se le reponía, volvió á
la presencia de S. M., que le sali6 al encuentro con aire de satisfacción.
--Ya tengo un cargo, le dijo, que te
vendrá como de molde para salir de apuros.
- ¿Y puede saberse cuál es, señor? observ6 el magistrado con timidez.
-Sí; vas á tomar posesión de una canongía en Tolosa.
-Señor, tengo una pequeña dificultad;
soy casado con ocho hijos.
-¡Vaya, vaya! repuso elrey volviéndole la espalda. Si te andas con esos escrú ·
pulos, en tu vida conseguirás colocarte.

***
Decía Arí~toteles qu.e la hermosura ei,
la mejor carta de recomendación.
Preguntándole otra vez:
-¿Qué es lo que más pronto enveject?
respondió: el beneficio.

-----

***

UNA DIFICULTAD PEQUEÑA.
Un magistrado, cargado de a:fí.os y hombre de gran reputación en el foro francés,
se presentó un día á Enrique n~, que le
recibió con la mayor benevolencrn.
--¿Qué deseas? le preguntó el rey.
-Señor, hace dos años que estoy cesante y mi familia está pereciendo.
-Es muy justo que pidas y te tendre-

El admirador. - Es usted un hombre de mucho talento.
El autor, enfatuado.-Amigo, siento no poder
decirlo mismo de usted. Le juzgo de distinto
modo.
- No importa. Los hombres nos equivocamos
con frecuencia. Seguramente los dos estamos
equivocados esta vez.

LO QUE HARA.
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Xecesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idfnticos, mía serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Sn buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la f é del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines parn
los cuales se recomieIHla, es leal,
eficaz y práctica, hace l)recisamente lo que tiene l\l. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios 1iutritiYos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de llipofostitos Compuesto, Extractos ele )falta y Cerezo
Silvestre. )lerece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad X erviosa y
General, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. ''El Dr. )Ianuel Carmena Y
Valle, Ex-Director ele.la Escuela
Xacional de )Ieclicina de :.\léxico,
dice: Conozco y em1)leo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos Y
aun los nifios la toman sin repugnancia." Xadie sufre un desengafio con esta. En las Boticas.

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                    <text>fL
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

13

DE ÁGOSTO DE

1911.

NuM. 33.

HOMENAJE DEL :b:JERCITO AL C. PRESIDENTE DE LA R~PUBLICA.

• 1

'===~==================~==-

============~======== =========

LOS SEÑORES DE LA BARRA, MADERO Y REYES, ·RODEADOS DE UN GRUPO DISTINGUIDO DE MILITARES.
Fots. de «EL TIEMPO ILUSTRADO.»

�ACTUAuIDADES

LA ENTREGA DE BANDERA.
~cm&gt;~

ti

La solemne fiesta verificada el último domingo, con motivo
de la entrega de la insignia nacional al 32° Batall6n, dará pábulo en tiempos posteriores, para que, los que historien esta
época victoriosa, hagan sobre ella sabrosos comentarios y la
vean, ya como precursora de algunos notables acontecimientos 6
sim.plemente com~ term6metro de la opini6n pública.
En efecto, allí se pudo apreciar que la popularidad del señor
Madero, asaz menguada, al decir de sus detractores, se conserva
todavía en estado latente y su persona es objeto todavía de múltiples y continuadas manifestaciones de simpatía y agrado por
parte del pueblo, lo cual demuestra que éstti, como á raíz del
triunfo de la revoluci6n, aún tiene confianza en la honrada sapiencia de su héroe.
Paladinamente confesamos nosotroE1, que creímos en la desaparición de la popularidad del héroe, porque tuvimos la candorosidad de juzgar á priori sobre ella, en vista de los informes de
la prensa, la que en todos los tonos, del reposado con tintes pér·
fidos, al virulento y procaz así lo proclama~a diaria y semanariamente; pero para juzgar de los sucesos políticos, hay que ha·
cer lo que el doctor concienzudo hace con el enfermo; estudiar
las causas de la dolencia, auscultar met6dicamente la opini6n
pública, sin darles crédito á las comadres de vecindad, de quienes se desecharan en todo caso, los remedios caseros y al fin de
cuPntas, hacer á posteriori, el diagnóstico acertado.
Porque las comadres que pululan en esta gran casa de vecindad, que en este caso, son ciertos peri6dicos, no son justas ni
sinceras, ni imparciales y sus gritos de~templados y mentiras
convencionales, solo son para mover á escándalo, unoe con fines
políticos subversivos y otros por afán de lucro. Así el periodista X, que ayer publicaba un peri6dico manchado con el cieno de
los vicios aristocráticos y que más de una vez recibi6 eQ sus espaldas el condigno caE&gt;-tigo por sus intemperancias, para después
ser elevado (¡oh irrisi6n !) á la categoría de padre de la patria
comprando bochornosamente su silencio, hoy que el viejo
dispensador del pan cotidiano vive nostálgico en las playas europeas, se vuelve político, por aquel refrán que dice, que á río
revuelto, ganancia de pescadores. Otros dos periodistas, políticos que pertenecen al grupo de los eternos fracasados, que fueron constantemente favorecidos por la dictadura, de cuyo pié
se aferraron, como les fuera negada la mano, de las cuatro y
cincuenta y nueve minutos á las cinco de la tarde, hora en que
se presenta la renuncia presideneial, se tornan en revoluciona·
rios y loan al caudil!o de la revoluci6n con epítetos rimbombantes; pero como éste declara. sinceramente que durante su gobierno futuro imperará el reinado de la justicia y ellos son los primeros en reconocer la rectitud de sus intencionee, buscan con
ávidos ojos un nuevo dictador, porque ellos no pueden vivir
dentro del régimen de la justicia, sino en el del libertinaje y la
.,
corrupmon.
Y de esta ma.nera, e!!a pren!'la lo es todo, menos el eepejo en
donde se refleje la opini6n p~blica, plácida y serenamente. Por
esto creímos candorosamentA, que la fortuna, que burla al más
diestro, había retirado sus favores al caudillo; pero éste ha demostrado sagazmente, en los ú ltimos acontecimientos, que en
políticos achaques, del triunfo á la caída no hay más que un pa·
so y que en los sucesos de la misma índole un instante de vacilaci6n 6 d.e energía, lo decide todo. Ahí están como ejemplo su
noble y líberal carta al Licenciado González Garza y Pu firme
resoluci6n contra la ingerencia del Licenciado Emilio Vázquez
G6mez en los asuntos públicos, que dieron un mentís á la diaria labor demoledora de los peri6dicos capitolinos contra su
indiscutible popularidad.
Pero hemos dejado la fiesta y es justo volver á ella. Ahora
parece que la caprichosa moda, exije que se definan cie1tas actitudes políticas y se den á conocer las opiniones personales, en
torno de las mesas oficiales, donde se 1,irven banquetee y se di·
cen los brindis que al día eiguiente devorará, con famélicas an·

sias, la incansable curiosidad. El speech y
el toa6t, de que son
tan afectos lo'l políticos norte·americanos, han tenido franca entrada entre nosotros; moda que fué
indudablemente
inventada por algún
s(ltil político, que puede ser peligrosa para los impetuosos
y poco serenos y que sin embargo es de suma utilidad, para
conocer la psicología de las personas y de las colectividadee porqúe el est6mago saciado, es fácil á las más francas expan~iones
espirituales y el vino dá lugar al libre exparcimiento de las ideas
siempre que no sea con intemperancia, pues de lo contrario e~
inminente la repetición del caso, de risible recordación, ocurrido á cierto señor militar.
En el banquete que nos ocupa, entre un pavo trujado y una
sal~de müitaire.platillos del día, según el menú confeccionado y
rociados con vmos no muy generosos, el señor Madero con su
característica franqueza, expres6 algunas ideas, no del agrado
del elemento militar.
El punto tratado por el señor Madero, es en gran manera discutible y materia opinable, favorable ó adversamente al sentido
que le di6 el caudillo. No es de la indole de estas crónicas discutir dicho punto; dejem6sle para las notas editoriales. Pero si
les recordamos á los protestantes, los conflictos habidos en Francia entre los militares y el gobforno constituido, ~uando aquellos se negaron á violentar al clero, con motivo de la separación
de la Iglesia yel Estado. Entonces aquellos supeditaron su deber militará su fé religiosa. En materia política deben ocu1rir
casos semejantes.
.
El General Reyes también ech6 su cuarto á espadas. No po·
driamos condensar aquí lo que dijo el General, porque franca·
mente lo ignoramos, si el General Díaz lo bacía todo llorando, su
émulo todo lo hace callando; sus manifiestos, sus proclamas,
sus discursos y sus contestaciones, son de una ambiguedad tal,
que el espíritu de los que los leen queda perplejo y sin fija orientación. Palabras, palabras, palabrae,. .... y sin embargo, siguien·
do el pensamiento de Hamlet, hay en ellas, más filosofía de lo
Oue se cree. Ellas pintan ostensiblemente su caracter vanidoso,
su ambici6n, su indecisi6n para afrontar las situaciones dificiles,
su espíritu movedizo y su inmoderada presunción. Al ver su
porte bizarro, recordamos otras épocas. ¡Cuantas veces, le vimos
cruzar las avenidas de la Capital con marcial actitud, abiertas
las anchas fosas nasales, como aspirando el acre olor de la pol·
vora y seguido de los pilletes que lo aclamaban sin cesar! Aho·
ra á pesar de sus trajes confeccionados en París, su elegante bas·
t6n de carey y su plumífero sombrero, la multitud le hace de·
mostracion€s de desagrado. Y ee que la verdad al fin y al cabo,
se abre camino, á pesar de todas las trabas ima· inables y de las
caretas de terciopelo, con que se cubren ciertos individuos.
Si Madero no existiera seguramente se habría aplaudido á Re·
yes. Madero es franco, humilde, amigo del pueblo, incansable
luchador, diplomático y sus buenas intenciones son reconocidas
por propias y extraños. Reyes es ambicioso, farsante, militaris·
ta, despota é impulsivo y sus intenciones son conocidas, pues
siempre prestó apoyo incondicional á la dictadura.
No importa pues que el General Reyes baya sido alabado en
el banquete repetido, por el elemento militar, la Nación loco·
noce de sobra y entre los futuros Presidentes de la República,
su personalidad pasará á la categoría de las nondescriptas.
LEOPOLDO ZAMORA.

El señor Presidente entregando al

32Q

Batallón su bandera.

El señor Presidente arengando al ejército.

�.R.CTU.R.llID ..R.DES
ACTU Al.llDAD:es

La mesa de honor en el Lunch ofrecido al señor de la Barra,

Cada cual cosecha lo que ha ·sembra·do
El «Almanaqua de la familia cristiana nos trae esta
anécdota muy interesente:
.
.
El señor don Evari1:to C, deseoso, srn du~a, de subir
por medio de la revolución á un puesto púbhc_o muy elei
vado, arengaba cierto día al popul~cho e_xcitándole. a
comunismo. «La tierra,)) decía, «ha 6ldo criada por Dios
para todos los hombres, y no para algunos solamente.

Dios es dueño único de la .tierra, y él á nadie á cedido su de- que irme.&gt;&gt; rcHágame usted el favor de mostrarme su escritura
recho de propieda~. Si alguno _pretende tener tal derecho, que de propiedad, ó de irse. ¿No nos ha dicho usted hace quince
nos ensafle la escritura que Dios le ha dado, y creeremos en días, que mientras uno no nos presente la escritura de proeu derecho. »
piedad que Dios mismo le haya
dado, no le hemos de caeer? Por
Entre los oyentes había un
hombre del pueblo, llamado Anlo mismo, ó muéetreme usted la
tonio, á quien este discurso veescritura de Dios, ó desocupe esta
nía muy á propósito. Tenía en
mi casa.))
arriendo una casa que pertenecía
Y pone la mano en el maprecisamente al elocuente orador
chete.
y se dijo para sí:
Evaristo, viendo lo serio que
rrPor lo que oigo, he sido yo
se ponía su deudor, se fué en el
muy necio pagando el arriendo
acto á llevar su queja amarguíá don Evaristo. Nada debo ni
sima á un amigo suyo:
nada pagaré de hoy en adelante.
«¡Ha visto usted,» le dijo, celo
Al cabo de unos quince días
que es esa gente! Deseoso de
se presenta don Evaristo en la .
mejorar la suerte de loa pobres,
casa que habita Antonio, y se
les dije el otro día que Dios haEaludan los dos muy corté3bía creado la tierra para todo el
mente.
mundo, y no para uuos ricos
«¿Y para dónde, don Evarissolamente. .Pero no me imagito?" pregunta Antonio.
naba que ese hombre sacara se«Pues hasta aquí, no más,»
mejante argumento contra mí.
contesta el cahallero. «Vengo por
FigúreE&lt;e que voy á pedir á Anel arriendo de la casa.))
tonio el arriendo de mi casa, y
rr¿De qué casa?»
me dice que si no le presento la
«De ésta, de mi casa.))
escritura de propiedad que Dios
ce Y ¿de qué arriendo?))
me ha hecho, no me paga. Y
«Pues, ya sabe que estos úllipor poco me da con el machete
mo11 cinco meses no me ha paen la cabeza.
gado el arriendo. No me apuré
El amigo le contestó: «Pues,
en venir á cobrarlo, por cuanto
¿no ve usted que cada uno cosebien sé con qué exactitud usted
cha lo que ha sembrado?))
siempre me ha pagado.))
Muchos declaman contra la
Y sacando en papel: «Aquí»,
propiedad cuando se trata de role dice, «está el recibo ya firmabar lo ajeno; pbro cuando han
do por mí.»
de poner la mano en su bolsillo,
Ant::mio toma el papel y lo
¡ah! entonces la propiedad es almira, y pregunta nuevamente:
go sagrado. Casi siempre uno de
rcPero, señor, ¿de qué casa y
los móviles principales de las
de qué arriendo me quiere usted '
persecusiones que los m a 1o a
hablar? Yo no lo entiendo. i,
mueven á la Iglesia y á las órde11 Déjese ahora de bromas, y
nes religiosas, es ese de robar!es
págueme. Ya sabe con qué fidesus bienes.
lidad usted siempre me ha paEste fué el móvil de las viogado, y .... ... me debe todavía El señor don Alberto García Granados, nuev~ Ministr? de Gobernación, lencias del protestantismo, que,
estos últimos cinco meses.J,
en el acto de la protesta ante el senor Presidente.
.. -_..,:; según el protestante Cobbet, ha
ce Pues, de veras, señor, yo no
sido una historia de incontinenlo entiendo:no sé de qué cosa, ni de qué arriendo usted me habla.&gt;&gt; cias Y robos; éste fué el móvil de las últimas [persecuciones de
Entonces Evaristo se pone serio:
Francia.
«Hágame usted el favor de pagarme, y luego, porque tengo

+-----

J

-· -- del
Desfile

329

.

. pose~~ona
· do del monumento de la Independencia.
batallón, después de r~cibir su bandera.-El pu. bhco
FOTS, DE "EL TIEMPO ILUSTRADO.

Los soldados "lonchando" en Anzures.

�tAquí no hay más gallo que yoI"

''¡Aquí no hay más gallo que yo!''

559

S6lo l.es pedía el más completo sigilo y que el día siguiente
concurriera cada cual armado á 1 1 d
¡¡ á
competente en la materia. Ciprianillo se sentó y aguardo' porque
·í
d
b
pe ea e ga os, la cual asis- como era. natural, se esperaba para dar comienzo á la ri:ñ.a á la,
tir a, como e costum re, el gobernador. Luego se vería quién
eran hombres y
e3 llegada del gobernador. Llegó por fin con un gallito inglés, legíq u i é ne s no lo ¡--=-------~--- -----=-~===--timo, debajo de
eran .. . . Mucho
cada lada de la
silencio, eso sí,
«ruanai&gt; (3) y
y no confiar el
cuando su señoplan ni á la alría ech6 en la
mohada, c o m o
cancha su primer
que se iba á juanimalito, salt6
garlacll,beza.¿PeCiprianillo al
ro en qué consis·
medio del redon.,
del y amartillado
tía ese plan?
Hé-;quí lo que
su revólver dij&lt;&gt;,
Ciprianillo, conacogotando algo·
vertido en capobernador:
ral de la pr6xima
-Preso, y seconspiraci6n de
pa que aquí no
Capacho, · había
hay más gallo
resuelto no decirque yo!
le á alma nacida.
-Viva Cipria-Ya veránno! - gritaron,
dijo y pidiendo
disparando sus
armas, los amiotra copa, la del
estribo, agregó :
gos del nuevo ca-Hasta mañana
udillo, quien
¿eh?
quedaba de hecho proclamanEstaba al día
do gobernador de
siguiente mu y
Capacho.
alegre y concu"
rrida la cancha
¡Preso, y sepa que aquí no hay más gallo que yo!.
-Ya no era
de gallos. A las
Ciprianillo, sino
dos, 11eg6 Ci~rianillo bien fresco y chapeado, y después de mi,
Cipriano--termirar con autoridad á su alrederor se sofirío, limpiándose la bo- no pronto con la tormenta el dolor de paso para Popayán.
ca coq. la manga: ~staban todos sue nifios, no faltaba ni uIJo 80•
E. RODRIGUEz MENDOZA.
lo, como que también eran buenos gallos, escogidos por persona
(3) Manta.

ª

Como eomenzó la vida polítiea de Ciprriano Gastrro.
Le apunta el bozo y sus ojos retintos y agresivos, le daban un
E~ d?ftor abri6, una piña que perfumó apetitosamente la
hab1tac10n construida con bambúes, gruesos como una viga, y aspecto resuelto de mucho dispuesto á todo con tal de sacarle en
enorme3 hojas de palmera, y dijo afirmando los codos en las ro- Cupacho el cuaterno de la lotería.
dillas:
'fenía ha,ta "niñas" que lo adoraban en silencio por su fama
. -·He conocido mucho á Cipriano Castro. Le decían ·&lt;Cipria· de gastador, galante y pendenciero.
Además, tenía gallos de pelea. Y los tenía en resuelto contramllo)&gt; ... : .. Era naranjo cuando lo traté por primera vez en el
punto con los del Gobernador, que también concurría en persopuebl~cito de Capacho, donde yo ejercía entonces ...
Me rnter?s? aquel noved~so preámbulo narrativo y me acer· no al reñidero, llevando hasta dos gallos de peeeuezo colorado
qué á 103 VIaJeros que, cammo de Popayán, hacían alto con «za- bajo la «ruana.»
En Capacho, la autoridad era entonces conservadora, como
marms» ( 1) y todo mientras paeaba la tormenta que en ese ins·
el Gobierno, y Qiprianillo, cuyo prestigio !oral aumentaba de
tante pegaba fuerte y feo.
I?flaban los truenos su voz de persona acatarrada y de mal día en día, era á su vez tanto ó más rojo que el pescuezo de los
gemo y los rayos caían, desgajando aguacates y palmeras como g11llos del señor gobernador.
Quince ó veinte adeptos incondicionale~, perpetuamente aboen plena ccTempestad»-me refiero á la zarzuela, natural~ente.
nados á los derroches de
La posada que nos alber·
aguardiente de caña que
gaba estaba casi al fondo de
hacía el héroe en ciernes,
una quebrada y á través de
lo seguían á sol y á somlas ramao mal unidas que
bra. Le bebían los vientos
formaban sus paredes, po·
y
lo declaraban hombre ca·
dian verse perfectamente
paz, llegado el caso, de
cómo caían la lluvia y los
«trancarlei&gt; al gobernador
rayos en el monte cuajado
de Capacho 6 á quien se
de helechos, orquídias y
atravesara por delante.
serpientes que podían Eer
No se equivocaban los
objetos de buena joyAría y
feligreses de Ciprianillo,
piedras finas, si no fueran
quien, cada vez que divisa·
tan venenosas y mal intenba al gobernador, empezacionadas.
·
ba á escupir por el colmillo
y á echar un caño de humo por cada ventanilla.
Cipriano, según el docFumaba mucho, bueno y
tor, era oriundo de San
tan fuerte, que llegaba á
Faustino ó de algún otro
&lt;lar golpe en el pecho.
santo tranquilo, sin gran
Se sentía el hombre más
rol en los nego cios celes·
importante de Capacho.
tiales, y modestamente ins·
Lo era: maneja ha plata,
talado con su parroquia en
mujer, bestia ensillada y
la frontera de Colombia y
machete de una mano de
Venezuela.
ancho.
. )/ ..
De mediano, Ciprianillo
• /!
·, J.. (
Nada le faltaba; á no ser
había trabajado en una re·
¡t ~
una
revolución de encargo
cua que transportaba carga
que
le permitiera Ealir á
y otros enseres al río Zucanchaaunque fuera de
lia; pero antes de mucho,
gallos ......
y ya con recua propia, saY al hablar así, secreteándose con su gente, en el cafetín ....
¡Era una desconsideralió á correr el mundo, que
ción
la de su partido, pa·
es ancho y grande.
El chico era muy «chispaii, como dicen por allá, y antes de ea.rse tantos meses sin armar una trifulca!
Por desgracia. tanto en Caracae, la capital, como en Capacho,
mucho pudo decir como el maulino de acá de estas tierras:
el lugarejo lejano, se continuaba gozando de la paz y gloria del
"En los tiempos de rodeo
Sefior.
soy de aquellos sin cotejo:
«CachifosiJ! (2).-decía por los jefes liberales el futuro héroe
ensillo una manca vieja,
de
la victoria.-Se los ha tragado la tierra y no hay quién dé
flaca que no importa un bleo;
con ellos!
sobre á caballo toreo
porque soy completo huaso;
Le hacía, pues, mucha falta una revolución y se cansaba de
para tomar vaso á vaso
esperar.
soy el tirado con onda,
La revolución no venía ó venía retrasada ..... Tendría, que
en mi montura redonda
lanzaroe por su cuenta. No había más remedio. ¿O querían qu~
á lo arriero cargo lazo."
&amp;e llevara toda la vida esperando? No podía aguardar más. Ni
Ya en Capacho, Ciprianillo i;e interesó por la política; dijo era patriótico porque tenía pensado regenerarlo todo y hacer las
que él era rojo,-acaso para desteñir con su color sectario los co,as bien y de nuevos. Corretearía á los extranjeros que, según
sombreos del mulato, - y compró trabuco y macheta de cuatro él, sólo servían para llevarse haciendo reclamaciones y si, en efec·
dedos de ancho, de los que suelen cortar un rifle de un mando· to llegaba ¡ah! se llamaría así, de un hilo: «Cipriano Castro,
ble.
Presidente Constitucional y Regenerador de Venezuela.i&gt;
En seguida, se puso un guarapón de jipijapa en la cabeza y
Regristr6 bien el gaznate de su trabuco, compró algunos más
se miró en el espejo de una barbería: se encontr6 bien, guapo y y prepáró su gente. ¿Para qué?
buen mozo. Parecía un gamonal y antes de mucho sería de una
«Ya verían», si también era un «cachifoJ&gt;, como esos generales
vez comandante y coronel.
liberales á quienes nadie lograba ver el polvo!
Qué le faltaba ! Tenía mulas de carga y gallos de pelea y cuaY al hablar así, secreiéandose con su gente, en el cafetín , pa·
tro 6 cinco botellazos bien pegados habían asentado del todo su sado á aguardiente de caña y humo de tabaco fuerte, volvía á
fama de mat6n. Sería general. Compr6 bestia y montura Y en escupir por el colmillo para envalentonar más á sus circunstan·
un ¡ay Jesús! aprendi6 á leer, por que, la verdad ha de decir.;e, tes medio intoxicados.
el mulatillo era, rnalmente, muy «chispa».

***

( 1) Especie de pantalón de mor.tar, de cuero de buey.

(2)

Niños, pequeñuelos insignificantes.

***

***

UNA PUESTA DE SOL
En lejanas, espléndidas riberas
que ~!ando besa el mar siempre en reposo,
elevandose al cielo dos palmeras
en él columpian su penacho airo~o.
Como un nabab, que en siesta perezosa
el soñoliento esoíritu regala
sobre la arena de ct&gt;lor de r~sa
duerme á su sombra un tigre de Bengala.
Y como en el terrestre Paraíso
á los erguidos troncos, dos serpi;ntes
les ~an, tornasolando el fugaz viso,
espirarles de luz resplandecientes.
En un golfo tranquilo, allí cercano,
que selva secular orla á s\i antojo
un bizatino alcázar alza ufano '
sus torres, de ladrillo azul y rojo.
. Negros cisnes, abriendo el ala obscura
a la caricia de las brisas grata,
dan al agua movible bordadura
al pie dr la soberbia escalinata.
El horizonte es limpio, ilimitado;
Y no vibra en el claro firmamento
nada más que el latir acompasado
de las palma:- mecidas por el viento.
De pronto, sobre el cielo de Occidente
Rok, el ave fantástica, se eleva;
arde en su pico el sol resplandeciente·
haces de rayos, en las garras lleva. '
Desciende brillador sobre su pecho
el astro-rey, antorcha del espacio,
entre un raudal, en chispas mil dehecho
de oro Y de fuego, de ámbar y topacio. '
Sobre las leves nubes ondulantes

'

cual Niágara de luz, vierte sus ondas,
y esparce entre relámpagos vibrantes
rotos jirones de encendidas blondas.
Y allá en el septentrión, donde brumoso,
extiende ya el ocaso su penumbra,
yérguese Orión, el lóbrego coloso,
y sus miembros atléticos encumbra.
Certero cazador, el arco tiende
con diestra audaz; dos pasos se adelanta,
la silvadora flecha el aire hiende,
y al ave Rok traspasa la garganta.
El ave Rok, las alas sacudiendo,
baja rodando al mar, como una tromba,
cae desplomado el sol , y al choque horrendo
su disco estalla cual abierta bomba.
En volutas de luz la inmensa hoguera
hasta el cenit sus ráfagas envía,
y al punto vuelven de la azul esfera
en lluvia torrencial de pedrería.
El fúlgido raudal, en lontananza
cubre la tierra de inflamada alfonbra,
y una última explosión al viento lanza
torbellinos de púrpura y de sombra.
La noche, apoderándose del cielo,
entenebrese su ámbito profundo,
y su manto de negro terciopelo
cubre la muda soledad del mundo.
LECOMTE

DE LISLE.

BEATRIZ

=

¡Gloria y honor al alma soñadora,
que audaz del imposible se enamora·
la que hacia su quimérica esperanza'
por el sendero del dolor avanza
del deleite vulgar despreciadora'!
I Feliz quien tiene en poco
las que, para avivar sus regocijos,
brotan en su camino flores bellas
Y en el sereno azul los ojos fijos, '
el brazo extiende temerario y Joco
para coger ufano las estrellas!
Con sonrisa de diosa
le sonríe belleza mist&amp;riosa
oculta á los profanos;
atentas á su anhelo,
las estrellas Je vienen á las manos·
á su clamor los ángeles contestan '
Y axilio dan á su atrevido vuelo· '
los lirios del Edén, flores del cieÍo
sus cálices le prestan,
'

Beatriz abre un mundo misterioso
á quien la toma por divina hermana
á quien lucha sin tregua ni reposo '
Y cuanto más padece y más se afa~a
se juzga más dichoso;
'
á quien no cede hasta tocar Ja cima
'
Y cual raptor osado y victorioso
á lao puertas del cielo se aproxima.
¡Gloria y:honor al almaºsoñadora
que audaz del imposible se. enamora!
VICTOR!DE LAPRADE.

�ACTlJAiilt&gt;ADBS

SOCIAllBS

iCIERTOS CRITICOS!........

puloso prosodista en las sílabas tercera y cuarta y en las cuarta
y quinta. En la palabra celeones» el autor usa de la c&lt;sinéresis» con
lo cual queda completa la medida, resultando un octosílabo perDesde que fueron conocidas entre nosotros las obras de Anto- fecto.
nio de Valbuena (Miguel de Escalada) obras eruditísimas y con
Así por el estilo sigue midiendo ccGil Bla,'3» varios versos de
notable acopio de sal ática para la crítica, invadi6 á nuestra re· Dávalos ¡N6! ¡No crea que los versoR se miden con popotel
pública literaria una serie de criticastros que quisieron imitar. á
Antes que todo hay qué tener un oído natural para la ver.sificaValbuena y en vez de hacer uso de los «valbuenismos» hicie- ción y este oído se perfecciona conociendo las reglas de la prrsoron uso de las «valbuenadas», como dijera un
dia y las figuras ó licencias, que ella concede.
inteligente escritor sudamericano.
Midiendo como c&lt;Gil Bias», cualquiera comRabia pasado ya la moda de esta clase de
posición viene por tierra.
críticos; pero todavía quedan algunos audaces,
Así, por ejemplo, mediría ccEl Vértigo» de
que con el sistema de las «valbuenadas,, son
Núñez de Arce:
capaces de intentar hacer pedazos una oda de
«Guar ne cien do de u na rí a»
un Fray Luis de Le6n.
(9 sílabas)
Estrenóse ha poco en «Arbeu&gt;, el drama «Lo
Viejo» de Marcelino Dávalos.
ce La en tra da in cier ta y an gos ta,,
Los cronistas juiciosos la analizaron; señarII sílabas)
laron sus cualidades y defectos y consideraron !
á Dávalos como un autor dramático de porccSo bre un pe ñ6n de la cos ta»
venir.
(9 sílabas)
Pero á última hora le sale á Dá valos un
«Que bate el mar no che y di a»
crítico que con el seud6nimo de «Gil Blas»,
desde el peri6dico ccMulticolor», dizque abo,
( 10 sílabas;
gando por los fueros de la Gramática y de la
Y mal que le pese á «Gil Blas todos esos
M.étrica, trata de demostrar que Dávalos, ni
versos son octosílabos.
es literato, ni posee oído poético.
Ni al ernritor Dá.valos, ni á su crítico los
'
Una muestra bastará para conocer lo que
hemos tratado per sonalmente y si hemos esvale «Gil Blas» como crítico.
crito estas lín~as es abogando por los fueros
En una de tantas décimas de Dávalos, «Gil
Señor don Francisco A. Cov.'.lrrubi.'.ls, de la Gramática.
B\as»censura el siguiente verso, midiéndolo así:
candidato popular al gobierno del
Emilio de Arriola.

«En.a le te o rumo ro so»

Estado de Guanajuato.

Asegura con énfasis que este verso tiene nueve sílabas en vez
de ocho. ¿No le dió Dios oído á «Gil Blas» para comprender que
la cuarta y quinta sílabas se unen en virtud de la «sinéresis?
Juzga que tiene también nueve sílabas el siguiente:
«Fama es que entre aquellos leones»
¿Sabe «Gil Blas» lo que es «sinalefa?»
Pueti sabiéndolo no le será difícil comprender que de esta fi.
gura hace uso el autor, sin que se lo pueda tildar el más escru·

Grupo de distinguidos concurrentes á la Kermesse de los vascos,

1l]ll""1JJll1'"1l]ll""1l]ll""1l]ll""1]JW'"

Ir por lana-Paradero fina l.
Cuatro masones, yendo de viaje, se encuentran á la entrada
de un pueblo, muy cerca del templo, con un monaguillo que
jugaba á la pelota.
«Oye, chico», le dice uno de ellos, «¿qué casa es esta tan grande?»
«Esa no es casa»; le conteata el monaguillo, «sino que es la
iglesia.»
cc¿Y el señor cura», le preguntó o{ro con sarcástica risa, «está
muy gordo?»
«¡Pues no lo ha de estar! como es un señor de tan morigeradas costumbres, es muy sano y robusto.»
«¡Mirad que tonto!» dice uno de 103 masones. «¿Cómo te llamas?»
ccYo no me llamo, sino que me llaman.»
Incomodados los masones por verse bnrlados por un chico,
exclama el que hasta entonces no había hablado:
«¿Sabes tú, niño, adónde van á parar los bribones?»
ccSí, primero á la masonería, y después al infierno». Y se metió corriendo en el templo.
.
Muy atinadas respuestas las del monaguillo. Para los que viven mal, y se burlan de Dios, de su Iglesia y de sus ministros, el
paradero final es- ¡terrible verdad!-el infierno.

Señoritas que ater.dieron un puesto de confetti en la Kermesse de los vascos.

UNA ANEODOTA
es PRECISO CREER
Cuenta. un buen Padre esta curiosa anécdota:
c,Yendo de viaje, en el mismo
rlepartamento de un coche público, un abogado y un jovencito,
al pasar frente de una iglesia, éste
quitándose el rnmbrero se eantiguó.
«Sin duda, amigo mío, eres
muy devoto, » le dijo el abogado.
~sí señor», contestó el nifio, y
me estoy preparando para hacer
la primera Comunión. »
«¡Ah! ¡ya! y ¿qué te enseña el
cura?
c,Ahora nos exp!ica los misterios.»
cc¡Los misterios!. ..... ya he olvidado tales cosas, como te sucederá á tí dentro de pocos años.»
11No, caballero, jamas olvidaré
los misterios de la Santísima Trinidad, de la Encarnación y de la
Redención.&gt;,
cc¿La Trinidad?»
«Sí señor; un solo Dios en tres
Personas.&gt;,
«Pero ¿comprendes tú esto, amiguito?,;
Señorita Carmen Fortuño y señor don Alberto Frnnk,
«Tres cosas hay que considerar
firmando el acta matrimonial.
respecto en los misterio!!: sabre
«Todo lo que me refieres son 'consejos; yo sólo creo lo que
comprendo:»
creer y comprender: yo sé y creo pero no comprendo; lo, cual
sólo se consiguirá en el cielo.» '

c,¡Oh, caballero! Ya que usted
sólo cree lo que comprende, dígame usted: ¿por que su dedo se
mueve cuando usted habla?»
«Por mi voluntad imprime un
movimiento al nervio que corresponde al dedo.»
11Pero ¿de qué manera se hace
que .su volundad influya en el
nervio?»
«Eso se hace... . eso se hace .. .»
&lt;,¿Comprende usted c6mo?»
«¡ Oh, sí, lo comprendo!»
«Pu~s bien, ya que usted lo
comprende, dígame usted, ¿por
qué queriéndolo usted mueve Al
dedo y no puede mover la oreja?»
El abogado, viéndose apurado,
á falta de argumento balbuci6:
ccDéjametranquilo, amiguito; eres
tú demasiado joven para darme
una lección.
Hay muchos que afectan no
creer en la palabra de Dios; pero
son muy crédulos á las palabras
de unos impostores que, sin ton ni
son, declaman contra las verdades más sagradas .... ..
Por no ser creyentes, se han
vuelto crédulos.
Se cumple en ellos lo que dljo
un gran genio, que la supertición
ocupa el lugar que deja vacío
la fe.
Son unos insensatos dignos de
nuestro desprecio ...... y de nuestras plegarias.
Pedid que el Señor los ilumine.

Señor Licenciado dc,n David Lazo y señorita Consuelo de Urquiza, que contraerán matrimonio el último de los corriente
en la Capilla del Sagrado Corazón.
s,

-·----·--------·-..-~---

-~.....,,..._

_______ ___________ _
..

.

..,.,....,..._

�Aetualid&amp;d Polítie&amp;

CLODOVEO

TEAT~OS

LA M I S A

EL PECADO

UN PALU R DO

Clodoveo, rey de los
franco!1, al oír por primera vez el relato de
la Pasión de Jeeucristo, y al considerar los
dolores y lo9 oprobios
que sufrió cuando fué
atado en el huerto,azo·
tado en el pretorio y
crucificado en el Calvario, se exaltó, é irguiendo su noble cabeza y poniendo m
mano en el puño de
su Pspada, dijo con fi e·
reza :« ¡Ah ! ¡si hubiera
vo estado allá con mi:i
francos!»
¡Bellas palabras que
denotaban el nobleorgullo del recién convertido, el cual aun no
~ospechaba que Jesús
no hubiera tenido necesidad de su espada
parn defenderse de los
judíos!
Yo creo que si muchos cristianos de ahora se hubiesen encontrado presentes en Je.
rúsalen durante aquella tragedia, habrfan
sido los primeros en
crucificar al Hijo de
Dio3. ¡Los veo quecometen tan fácilmente
el pecado mortal!
¡Ingratos! sabedlo
bien: el pecado es el
verdugo que ha dado
la muerte á Jesús; y
el pecador es el más
desapiadado de lo s
hombres.

Mientras tocaban á
misa, un día de fieata,
decía un palurdo que
había aprendido 1m
moral en la taberna:
«Yo, desde que me casé
no he ido más á mita.,&gt;
Uno de los que le
oyeron tenía un perro
acurrucado á su lado;
y dándole una palma·
dita en la cabeza, dijo
con mucho gracejo á
aquel majadero que se
gloriaba de no ir á
misa: «Este perro tampoco ha ido nunca;
con que, en eso todavía te gana.. »
Rióse la gente de la
salida, y el mentecato
se quedó con la boca
abierta, sin saber qué
replicar. Pero de fijo
no le vendría más la
gana de gloriarse de
su calaverada.
Así habría que con·
testar á los cristianos
de la ralea de ese palurdo.
,¡¡l1"'"11jl1""11Jl1""11Jll""

Los turc os
Respeto en los templos.

Ultimo retrato del señor General Reyes.-Fot. de

11Jl1""11J11""11Jl1""11Jll""W

Un balance-Pedriscos.
/."''

/·

No ha mucho tiempo que el arzobispo
de París dijo á un amigo suyo comerciante:
((Cerrad vuestros almacenes en los días festivos, y si en el balance de fin de año veis
que hay pérdida, yo os la compensaré¡ pe·
ro si hay una ganancia mayor que antes,
vos me la daréis á mí.»
El comerciante, contento, cerró los almacenes todos los días de fiesta. Pero,
¿Qué sucedió? Que tuvo que dar al arzobispo diez mil francoa: era el exceso de la
ganancia de aquel año.
En la ley antigua Dios tenía mandado
que se apedrease á los que trabajaban el
Sábado, que para los judíos era el día de
guardar.
¡Oh! ¡si se debiera apedrear ahora á los
que no santifican el día domingo ...... !
Pero si no apedrean los hombres, apedrea siempre la justicia de Dios, ya en esta
vida, ya en la otra.
.
.
En esta vida : con pednscos que Dios
lanza desde el cielo: enfermedades, desgra·
cias, malas cosechas, muerte.
En la otra: con otra clase de pedriscos, que
llueven siempre y punzan como clavos, des·
garran como espadas,abrasan como fuego ...

./

Dícese que los turcos, cuando empren·
, den su peregrinación
religiosa, conservan en
ella tal composturaque
se parecen á una com·
pafiía de monjes. Y
cuando se hallan ante
El Tiempo flustmclo.
!-' l sepulcro de Mahoma, no hablan, ni
escupen, ni toAen, ni miran á una y otra
parte; y al salir de aquel templo, por n_o
dar las espaldas al sepulcro, van cam1·
nafido hacia atrás como los cangrejos; de
donde resulta que algunos de aquellos fanáticos dan tal testarada en el suelo, que
por mucho tiempo conservan un recuerdo
de la romería.
Es, á la verdad que digamos, algo bochornoso que los turcos nos den ejemplo
del respeto que debemos á los templos.
Yo be visto á muchos cristianos en la
iglesia hablar, reir, mirar acá y acullá, que·
dar siempre de pie ó sentados, permanecer
mudos, distraídos, sin formular una plegaria.
Y bien, ¿sabéis cómo los tildo yo á estos
tales?
Hombres sin fe, que merecerían ser arro·
jados del templo á latigazos.
Así arrojó un tiempo Jesús á los profa·
nadores.
~

Un modelo de cartas conyugales
Señor Licenciado don Rafael Díaz lturbide,
nombrado oficial mayor
del Ministerio de Gobernación.

Una joven esposa eEcribia á su marido
ausente:
c(Tomo la pluma para escribirte, porque
nada tengo que hacer, y co~cluyo la carta
porque nada tengo que deCITte. ,&gt;

UNPROBLEMA YUN4 INCOG-

«No, no: éstos á mi parecer,
no lo son tanto como los que
descuidan el. gran negocio de su
alma ...... ,,
Y siguió hablando el tío Pellejo mucho más, intercalando á
menudo esas terribles palabras:
.~fuerte, Juicio, Infierno, que él
pronunciaba con tono misterioso; y es fama que tales palabras
hicieron sobre el alma de Pelagato el efecto de unos varapalos
sobre las espaldas.
Y dicen que con el escozor de
esas palabras reflexionó un tantico ese joven travieso ... ...
Aquí huelgan los comentarios.

NITA.

Erase el tío Rastrojo un hombre de mala catadura, embebido
en las ideas socialistas. Fanfarr6n como ningún otro, en8artaba disparates á cual más dispa·
ratado. Un día hablaba con mucho desparpajo sobre el capital y
el interés, la repartición de los
bienes, la igualdad .... y con ín fulas de doctor daba uor reRuelto
el problema y dt:spéjada la inc6gnita.
Acertó á oírle un buen campe·
sino, chistoso, sin vergüenza,
cortado á la antigua, que no debía saber mucho ni de problemas
CONTRA LA GUERRA, EL ROni de incógnitas.
SARIO.
Después de haber soportado
un tantico las majaderías que
Había dos familias vecinas de
vomitaba Raetrojo, soltóle á la
muy divereas ideas y sentimiencara este flechazo: (q:M:ala lentos. En la una se rezaba todos los
gua! El probiema es que salves
días €1 rosario, en la otra se jura·
tu alma, y la incógnita que cumba., disputaba, maldecía y á meplas con la ley de Dios.,&gt;
nudo volaban palos.
Se armó una contienda, se
((¿Para qué sirve el rosario?,i
cambiaron razones, se dieron y
preguntó un día con tono burlón
se cambiaron garrotazos, se romal vecino despreocupado al buen
pieron crismas.... y no supimos
cristiano; ¿de qué mal os cura?
más. Probablemente no volvería
¿tal vez de peste, hambre ó de
Rastrojo á hablar más ni de proguerra?,,
blemas ni de incógnitas.
Respondió el buen hombre:
No dejaba de tener mucha ra((De peste, de hambre y de
zón el buen campesino.
guerra.»
Este es el gran problema: la
((¿De guerra también?,1
3alvaci6n del a l m a. Quien no
«Pues sí, sefior; porque, mienacierta á resolverlo bien, pasará,
tras nosotros rezamos vosotros
Carmen Catalá, bella actriz de la compañía Balaguer, que celebró
á buen seguro, un mal rato derenegáis y refifs y os rompeis la
su beneficio en el "Virginia Fábregas," el último martes.
lante del Examinador Supremo,
crisma, luego es cierto que noy será reprobado...... Y tras la
sotros estamos en paz y vosotros
reprobación vendrá la condenación. Y la incógnita para resolver n guerra.» Rezad en vuestras casas todas las nochei! el santo roeste gran problema no puede ser otra que tll cumplimiento exac- sario: es una práctica que, á fuer de buenos cristianos, no debéis
to de la ley de Dios. No hay leymás perfecta, como que ha sido dejar. No conozco otro medio más fácil para atraer sobre el ho·
escrita por el dedo del Soberano Legislador. Ahí está condensado gar las bendiciones del cielo.
todo lo que puede hacer al hombre feliz eu esta vida y bienavenY os encarezco que al rezar el Avemaría os fijéis de modo
turRdo en la otra.
·
particular sobre estas palabras: c&lt;Ruega por nosotros pecadores,
. Vea, pues, cada cual de despejar bien esta incógnita, y tendrá ahora y en la hora de nuestra muerte. »
bien resuelto el problema y derecho á un premio eterno.
A la verdad, que será gran consuelo para vosotros en la hora
suprema de la ago- -- - nía, el haber rezado
EL MAS CRIMINAL Y
tantas veces en la
EL MAS NECIO.
vida esa petición .
El tío Pellejo decia un día á BU SO·
brino Pelagato, un
pícaro de tomo y lomo: c(¿A que no me
adivinas cuál es el
más criminal de los
hombres?,,
Pelagato, después
de mucho cavilar,
no acertó en la res·
puesta. Enton ces
repuso Pellejo, sacudiendo su blanca
cabeza:
((El que comete
un. pecado mortal,
pues el pecado es un
crimen delante de
Dios.,1
cr¿Y cuáles son los
más tontos de los
hombres?,1
c,Los que han perdido la luz de la razón.»

A N Ec D oT A c URI OS A.

TEATRO ARBEU.-" La ley de Karma."-Ultima escena del acto l.

En la célebre batalla de Bailen, pidió un francée la vida á un español,
que sabía batirse como un héroe, pero
que por lo demás no
le sobraba nada de
inteligencia.
- Francés, le contestó el ibero, pídeme lo que quierae,
que soy generoso y
te lo concederé, pero pedirme á mí la
vida cuando tú eres
el vencido, ya conoces que eso no te
lo debo conceder,
porque es pedir gollerias.

�El Emperador de Alen1.ania
Nunca olvidaré los tres días que con la pareja imperial aleCreo que estuve temblorosa y muy cortada, pero hice mi remana pasé en el castiHo de Sigmaringen, el antiguo castillo de verencia con tanto entusiasmo y agitación, que el Emperador se
los Hohenzollern, á: orillas del Danubio, no lejos del lago Cos- ri6 y la Reina le dijo: esta niñita se encuentra en un momento
tanz~, perteneciente hoy día á la familia del Kronprinz de Ru· interesante de su vida, no ha dormido en toda la noche pensanma~1.a. Los r~yes rl:manos habían llegado previamente para do en el honor que la esperaba.
recibirá aus imperiales huéspedes. La mansi6n real se hacía
cc¿Por qué?» preguntó el emperador en inglés, sonriendo aleestrecha, pues gran número de príncipes y princesas de Alema· gremente. Esta joven ha conocido ya muchos hombres notablee
nia, con el príncipe y la princesa Leopoldo de Hohenzollern se más grandes y más notables que yo. También ha visto Empe~
encontraban reunidos allí, movidos por extrafia mezcla de ~ie- radores, de modo es que uno más 6 menos no puede hacerle im.
do y de agrado al mismo tiempo ante la honra de conocer al presi6n. Me dicen, sefiora, que cuando nifia ha gozado usted
Emperador relacionado con muchos de ellos por algún lazo le- del raro privilegio de pasar algunas veladas eh casa de Víctor
jano.
Rugo, ¿qué puede pues, impresiouarla en mi presencia habienTan luego como entré al departamento destinado para mí en biendo estado en presencia del Genio?
el ca~tJllo, encontré un programa completo de las fiestas que
Como no pudiera yo atinar con la respuesta, el Emperador
eeguman á la_ llegada dél Emperador, con indicaciones exactas continu6: ccnunca habría creído usted que tiene sobre mí una
sobre los vestidos que deberían llevarse en la estaci6n y durante superioridad que le envidio. He visto todo lo que vale !a pena
la noche.
de verse, pero no á Víctor Hugo ni á un verdadero genio litera·
L~ inmensa muchedumbre de príncipes, oficiales y altos per· rio. ¿Estaba muy encorvado por los años? ¿Hablaba claramen·
sonaJfS hallados al día siguiente en la estaci6n me hizo perder te? ¿Cuáles eran sus tópicos favoritos?
la es~eranza de dirigir, siquiera una mirada al Emperador, pe·
En este momento había recobrado mi sangre fría por comple·
ro m1 buena estrella
to; la Reina me son·
quiso que pudiera
"11 reía y el Emperador
divisar por entre el
JI Reguía hablando.
hombro de una alte·
Interrumpía casi ca·
za real y la manga
da frase, interrogande un húsar, la pádo, en tono afirmativo, por ejemplo:
lida figura imperial,
cc¿No me €(!Uivoco
su frío semblante,
al pensar?........ lo
sus llameantes ojos
que significa «no
y su rígida. boca.
puedo equivocarLe seguía la ero peme. » Y mordía su
ra triz cuya risa solabio inferior hasta
nora oía cerca de
dejar se fialados sus
mí, miE&gt;ntras los bedientee en él y consos y saludos iban
tinu0: «Usted eecriy venían. Nos diribe en francés, ¿ver·
gimos á la eecalinadad?» al fin concluita para verlo subir
rá por escribir en su
al carruaje y ealupropia lengua. Se
dar á la concurren·
que le gusta escribir
cía. Después de un
francés y hablar in·
corto paseo, cuando
glés; por eso me he
la noche empeeaba
dirigido á usted en
á esparciar sus somla lengua más agra·
bras, me p a r e c i 6
dable para la conmás extraordinariaversaci6n 6 por lo
mente pálido que al
menos una de las
principio; no se diPalacio Real de Berlin,
más agradables.,,
buj6 ni una sonrisa
11El inglés gana
en sus labios al dirigir su mirada á la alegre multitud, cuyas manifestaciones pa· terreno rápidamente como lenguaje de lae cortes» dije.
Un rápido movimient0 del entrecejo me indic6 qoe entraba
recían no impresionarle, pero su mirada parecía hacer vibrar
en
terreno prohibido y el Emperador cort6 la conversación di·
cada nervio.
Lleva\&gt;a uniforme negro, con botones blancos, de metal, y ador- ciendo: ccMañana hablaremos de París, de literatura y de usted.
nos de plata; su yelmo, también negro, estaba bordado con platn. Ahora tengo que recibirá toda la gente que me espera, entrelos
La emperatriz vestía de blanco. Seguimos la proce:si6n en me· cuales tengo amigos y conocidos,» y se march6 rápidamente.
Mientras tanto había perdido de vista á nuestra Reina á quien
dio del estampido del cañ6n , el rosonar de las campanas y el clamoreo humano, ascendiendo por las estrechas calles de ia ciudad quería dar las gracias por haber llamado la atenci6n del Empe·
rador sobre mi persona. Vagaba por entre la multitud cuando
hacia el castillo que la coronaba, profundamente iluminado.
Los huéspedes imperiales comieron en privado con les prínri· sentí un golpecito en el hombro. Era mi Reina que quería prepes presentes en el castillo; pero, á las nueve, todos fuímos á to· sentarme á la Emperatriz.
Hay algo de frerno y genuino en ella, que hace recordará las
mar nuestros lugares en la sala de recepci6n, mientras el coraz6n
noe latía con fuerza y los ojos centellaban de impaciencia y se sencillas herofoas celebradas por ios poétas alemanes en cantos
dirigían á menudo, hacia la puerta por donde el real cortejo de- y baladas; díjome antes de partir que mi Reina le enviaría la
traducci6n de mis baladas rumanas, pues le deleita el folklore.
bía entrar.
Luego se retiró por entre la muchedumbre que habría paso
Recordé en aquellos momentos que yo era la única represen·
tante de la raza latina y refrené mis preguntas y mis movimien- respetuosamente.
Un príncipe rne pregunt6 si había visto el ;diamante que la
tos. Las damas de honor y los oficiales me trataron muy amaEmperatriz lleva en el pelo; diamante que fué encontrado en el
blemente y, me bicioron colocar junto á la puerta.
El primer Chambelan golpea el suelo tres veces con una vari- sombrero de Napole6n I después de la batalla de Waterloo.
Seguí á la Emperatriz y traté en vano de ver el gran diamanlla de oro: eigue un gran silencio, luego se abre la puerta, r
aparece el Emperador de Alemania, llevando del brazo á la Rei· te. Su Majestad iba á llegar á la puerta y á desaparecer cuando
na de Rumania. Vestía deslumbrante uniforme blanco de mili- al volverse. me vi6 y exclam6 con asombrosa intenci6n: Ahora
tar que contrastaba con la cinta carmesí de la Orden de Ruma- usted desea ver mis joyas, venga sin temor delante de mí: Estas
nia. Su mirada era radiante, aunque severa su faz serena. Nue- perlas son hermosas, pero demasiado grandes; mire este drnroan·
. .
va ocasi6n de admirar sus ojos relampageantes que descubrirían te, siempre lo llevo puesto».
Al día siguiente del:lperté con la conciencia de que algo musita·
su inc6gnito. Le siguen, la Emperatriz y nuestro Rey, á quienes
apenas tengo tiempo de dirigir una mirada, pues, el Emperador do había sucedido é iba á suceder. Una hora más tarde me paseaba
á oriilas del Danubio y lo observaba deslizándose apaciblemente.
y la Reina, se han detenido frente á nosotros.

81 Empettadott de .Alemania.
Me. dirigí á. la Avenida de los Príncipes, donde los Soberanos, el momento más grande de su existencia: de lo contrario Su
prí~cipes, prmcesas, g~neraleB, e_decanes y damas se paseaban ~ia~e~tad habría v)sto la mía ayer y hoy. Nuestras coronas son
luciendo toda una variedad. de mdumentaria. La Emperatriz invisibles¡ solo e~isten en la imaginaci6n, así, poseemos riqueves~ía una delgada blus~ gns de mafiana y el Emperador un zas, palamos y remos fuera del alcance de la vista de los mortatra.Je de caza; _hablaban a cada uno que se detenía á saludar 6 les.
hacer reverenma.
«Y así no estará usted expueata á perderlos)&gt;, dijo el EmperaLa. E~p~r~triz m; preg_unt6 sonrie~te c6mo había empezado d?r. ccPero hablando en serio, ¿piensa quedarse de poéta toda la
e~ día; 1,1 v1.~1tando o comiendo. Ha?iendo contestado que lo úl- vida 6 pasará esa enfermedad? Considero un ser ridículo á una
timo, ~e d1Jo: ccP~rece usted demasia'.:lo sana y razonable para mujer que escribe.»
llegar a ser un poeta muerto de hambre)&gt;. El Emperador estaba . ccY~ me había dicho que á su Majestad no le gm,taba las mude muy buen humor. mostrando los árboles, dando consejos so- Jeres mtelecLuales y que solo les concedía el desempeño de los
bre la crian.za de perros,_ atravesando el .l?rado para coger algu- asuntos domésticos.»
nas flores i,ilvestres. Senalándomelas, d1Jo: «No valen tanto co·
. «-No basta ese extremo; las intelectuales son peligrorns y demo sus laureles pero son muy bonitas. Ahora dígame la verdad bieran l~evar hoz.al para. que no mordieran. Pero ¿cree usted que
¿hl\ estado usted refrescando sus laureles á la orilla del río?)&gt;
una mu¡er necesita ser rntelectual para escribir? Por el contra-

Guillermo 11, emperador de Alemania.

,f

En la tarde recorrimos en carruaje las hermosas selvas que
rodean á Sigmaringen. En medio del silencio del bosque nos
sorprendió el sonido de trompetas y vimos pasar un grupo de
ginetes en medio de lol:l cua.les calbagaba el Emperador un corc1il negro. Llevaba el uniforme de los Húsares de la Muerte.
Otra vez, vi aquella expresió11 resuelta y la miraba refulgente de
su pupila, perdida en la lejanía de la selva. Parecía una estatua
de piedra., una imágen del Hado.
Después supe que había recibido malas noticias de una huelga de obreros en Westfalia.
Pero á la hora del té. en el museo del castillo, noté que el
Emperador había cambiado de ropa, de semblante y de humor.
La sala estaba adornada con vitrinas que contenían maravillas
del arte antiguo coleccionadas por el gusto esquisito del que fué
príncipe de Hohenzollern. Guillermo II demostr6 vastos conocimientos en materias que corresponden á los anticuarios y á los
conocedores. Era enteramente diferente del Em1,1erador á quien
había visto en la mañana , de aquel imponente ginete negro de
la selva, sin embargo, para un observador minucioso, la dureza
de la mirada se mantenía velada solo á ratos.
..&lt;e Le hice una broma sobre aquellos laureles, esta mañana» me
d1Jn al acercarse á mí «y á prop6sito, ¿donde está la famosa co~ona? He sufrido una decepci6n en cuanto llegué me dijeron que
1ha á cc,nocer á un ser extraordinario, una joven que no es ni
reina ni princel:'a, pero que usa corona, una corona de laureles
dada por la Academia Francesa y cuando espero ver una real
corona de laurel, por la primera vez en mi vida, he aquí á la joven en cuesti6n, que se atreve á mostrarse sin nada en la cabeza,
en la noche, y con sombreros sin gracia en el día, ¿d6nde está
esa corona? la cuelga usted á la cabecera de su cama 6 á la ventana para que la admiren los transeuntes?».
«-St-ñor, contesté, los Emperadores y los Reyes usan coronas
en grandes ocasiones, pero los poétas no pueden h~cerlo ni en

La emperatriz de Alemania.
rio: la in~eligencia de la mujer consiste en evitar el rídiculo y en
p_arecer bie!l. Ahora, puede una mujer que escribe continuar
siendo bomta? Los gestos, la acti~ud de una mujer que escribe,
vencen t?dos sus esfuerzos estéticos. ¿Padrá mostrarse bonita
una muJer que arr?ga el entrecejo para perseguir una idea 6
concentrar su atenc16n? Ahora, usted es muy inteligente. más
d,e lo que puede e~perarse de una mujer que escribe. Usted esta a~10ra ta1;1 sonriente, tan fría, tan inafectada como si yo no
hubi~ra hendo sus más altas nociones de mujer, talvez su amor
prop10».-!cNo lo tengo señor, pero sí firmes convicciunes que
na~a podra destruír».-:&lt;De t~dos modoe, tien_e ueted muy buen
caracter y ~o es presumi~a m pretenciosa. Voy á hacerle algu.
nas ?onces1ones: ~a música ~ la pintura pueden hacer la existenm~ de una muJer ~uy feliz y útil para su familia; concederé
tam_b1én que una m u¡er no sale de su sexo siendo poéta: las
mu~eres no son razonables, tampoco lo son los poéta~. Tanto las
muJeres co~o. los poétas han nacido para confortar y alentar la
alegría de VlVlr. Bueno, puede usted quedarse siendo poéta sin
exasperarme completamente)&gt;,
'
«~Agradezco á su Majesta? su gracioso permiso» .
R1ose el Emperador y explicó la conversaci6n á la Emperatriz
que prometi6 darle á leer las baladas rumanas.
'
En la comida brind6: con sonora y metálica voz que hizo vibrar todos los corazones allí presentes.
Antes de la partida de sus Majestades fui á despedirme: ccLe
deseo buena sue~te Y, ~.onto~es de coronas de laureles que le cubran hasta l~s. ceJaBJ&gt;,~dJJO Gu~llermo II. «N6, dijo la Emperatriz,
«le deseo fehc1dad ,en cualquiera forma que quiera gozarla». Be~é las .manos y sah. ~fochas veces he encontrado á los viajeros
1m~enales pero en nrnguna parte como en esta ocasión he podido Juzgar l? que hay de extraño y admirable en el Emperador
de Alemania.
H. VACARESCO.

�~~A· LASt//

l

DAMAS\

LA FALDA PANTALON

del antifaz ...... como las damas del reinado de Enrique III de
Francia.
Ya hemos visto que á pesar de la opinión y defensa de BranSe la ha desairado por ..... . desairada. Si á este importante de- tome, Berthelot, Poincaré, Toulouse y otros, la tendencia á
fecto ~e atienen los que la censuran, díganlo y serán respetados; implantlu el uso de la novísima y hombruna prenda ccpartida
pero s1 el asombro y los ataques se fundan en considerarla in- por gala en do~», ha sido tímida. Más vale así.
moral, fijense antes en lo atrevida que también se muestra la
Pero hay algo más, que es de gran actualidad y, en mi hucasquivana introductora de la prenda en cuesti6n. ¿Pues qué la milde sentir, de baetante importancia, igualmente.
falda ceñida y pavorosa ( que tiene algo del «traje conciso-'del
N~ e~toy bien enterada de cómo result~ría Margarita de
primer figurín del Paraíso1i ) no es peor que la falda-pantalón? Va\01s v1et1endo calzas; no me causan buena impresión las pinNo be visto puesta la tal falda; sin embargo, bastan las bue- tur9s de odalisca, persafl, moriscas ...... tampoco me convencen
nas fotografías para poderla juzlos encomios tributados á las dos
gar. Insisto en que hallo fea basta
Ca barrús, J oFefina y Teresa y á
la que pasa por bonita, como feas
las madamas Tallien y HaU:elin
también me parecen las más bo' diciendo que estaban ideales at/
nitas mujeres así vestidas y retra·
viadaR de tal gui~a. Cuando pien·
ta das.
so en Jorge Sand, no me agrado
Además, aun cuando esto tamfigurármela vestida de hombre;
poco le importa á nadie, ya que
como tampoco me parece bien
la opini6n es mía, diré que me
que no lo pasen mal, en punta
inspiran aversi6n las modas muy
á modas, aquellas que ponen los
masculinas en toda fémina.
puntos á los usos atenienses y á
Pero hallo, insisto, más contralas desnudeces gazées..... .
ria al recato que la misma falda-Menos mal-hay quien dice
pantalón, la saya de hoy, trans-si bajo gapas y muselinas apaparente ó nó, y siempre angosta,
reciera el pantal6n raso, ya que
con suu arri~sgadas exigencias de
esto no es peor que la falda trapoca 6 casi ninguna ropa interior,
bada.
amén del acompañamiento. igualNo es posible negar que la falda
mente usado, de blusa 6 corpiño
constituye una de las mayores
caladísimos, alguno de los cuales,
rnciedades, y que es peligrosa y
casi todos, van contra las reglas
mole~ta. Pero....... ¡hay tantas
mág elementales d'11 pudor.
otras cosas no menos imprescinAsí es que dispuestas, y bien
dibles é igualmente fastidiosas y
dispuestas, á protestar, hágase
nocivas!
( que es ((hacer luzn) extensivo el
Debemos aplaudir el decreto
e.;crúpulo á esas otras hecburaR
que ein empacho ni rebozo dió
que dibujan las fotmas con igual
lord Spenier, prohibiendo á las
y censurable fidelidad que ~i las
damas inglesas que llevaran falda
telas estuvieran empapa.das e:..
trabada en las ceremonias de la
agua.
corte.
Muri6 la almela, es eyidente y
Mas ya que la mujer ha dado
es una suerte. Mas exclamemos
en vestirse según la viene en ga·
teniendo en cuenta que cede los
na, tenga, al menos, en cuenta
muertos únicamente lo bueoo1i:
que, deseoEa de encantar, _puede
¡No era lo peor! .. " . Digámoslo,
desencantar.
no recordando tan solo modas
Hay otros detalles importantee.
pasadas, sino pensando en lais acMe explicaré:
tuales, tan ó más atrevidas que
El tacón muy alto, el zapato
las ceñidas y vaporosas del Direcmuy bajo (tanto que su de~cote
torio.
rivaliza con el dEl corpiño) ......
Si el asombro fuese le que debe
aspirando á ser el gran atra'ctivo
Vestido para tarde, por Beir.
ser y á donde debe ir, no impede ((los bajos,,1 y la brillante herarían tanto muchas modas, ni
billa obscureciendo, si es osten·
muchas gentes. Aparte reflexiones b:tratitas, es lo cierto que aun tosa, la claridad del buen gusto, es calzado que no queda, secuando de,de Suecia el doctor Berg sostE&gt;nga que la falda-pan- gún debiera quedar, para ir en carruaje ó de soirée, sino que
talón ((es vestido ideal é higiénico para las mujeres,11 estas se atraviern calles y paseos en unión de la media calada, á fin de
hacen suecas.
que los pies vayan recogiendo todo el polvo que ta.les caminatas
Aunque muchas presumidas se sacrifiquen ante lo de «la bue- les proporcionan.
na forma es el todo,i.. .... , no únicamente en negocios que son ó
¡Desencanto!
no de Estado ...... también cifran grandes afanes en procurar
Hay más, puesto que no hay muchas mujeres que pisen bien:
que la forma de la falda sea ((una acusona,i, merecedora, como hay cada tacón torcido que ¡ay! ¡ay! aparta todo piropo, y ee
((la señorita que falta á su compañera», según reza en los cole- un nuevo fracaso. ·
gios un infantil libro de urbanidad, de severísima censura. Y
Antes podía disimularse este ...... desastre; ahora, impoeible.
en fin, que, por el momento, la mujer que es moderna, la mu- Los pies van tan exhibidos con la falda ceñida y eEcasa, como
jer que se cree europea, se ciñe por completo á lo ceñido.
podrían ir con la falda-pantalón.
'
¿No sabe ella eso de que la poesía, la ilusión y el recato, es
Las damas y damitas muy metidas en su falda y en el mu_n·
tan lindo como enhebrar perlas finas?
do; las de los zapatos impropios, exagerados, con hebillas Vl!3·
El hilo de oro de las delicadezas brilla y favorece mucho.
tosas, tllcones descomunales y torcidos, abundan y taconean que
La falda actual no es airosa tampoco. Nadie se llame á enga- es una pena.
ño. La falda-pantalón, defiende algo más el pudor que la estre·
¡TaconeR torcidos! He ahí una de las torceduras que más des·
cha y transparente que desde hace veinticuatro meses impera, y ilusionan. No es posible si existen delicadezas de espíritu, que
con la cual no fuera malo que mucbae buenas volvieran al uso
(Concluye en la pág. 567.)

..

ANECDOTAS Y UURIOSIDADES
Uu boticario de un pueblo, que se había
en cargado de un enfermo que estaba deshauciado, le envió la medicina en un fras·
quito, y puso en un papel:
-Menearlo bien cuando lo vaya á tomar.
Al día siguiente fué á ver el efecto del
medicamento; y salió á recibir al boticario
un criado, derramando lágrimas.
-¿Qué...... está peor? ¿ha tomado la
medicina.

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina ó remedio,
la gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abri·
go de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si al.
guna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extrMmos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Ilipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los freídos venenosos que engcn ·
dran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
l~n fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela K. de Medicina de
México, dice : Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atril~, concediendo á dicha prepa~·ac1ón todo el mérito y tofü¡, la
importancia que en realidad tiene
en la terapéutica." El desengaílo es imposible. En las Boticas.

-Sí, señor, pero como usted puso en el
rapelito que 113 meneáramos bien, en una de
las sacudidas que le pegámos, bastante violan ta, para que hiciera la medicina más
eft cto, ha espirado.

***

Proponían á un estudiante dos casamientos¡ el uno de una joven ignorante
con cinco mil duros de dote, y el otro de
una sabia con cuatro mil.
El joven, nada tonto, escogi6 la ignorante, diciendo:
-Vengan los cinco mil duros, que yo
no he hallado hasta ahora entre una sabia

***

Se moría una mujer: que durante diez
años, como diez siglos, había dado á su
marido, una vida de perros, haciéndole
pasar en este mundo el purgatorio.
-¡Ah! malvado! le decía en los últimos
momentos, apenas habré cerrado los ojoP,
cuando ya te habrás casado.
-¿Con quién quieres que me ca~e yo
ahora? mujer, dí, ¿con quién? preguntaba
el marido que no había pemado en E.emejante cosa.
-Cásate con el diablo, contestó la mujer con furor.
-Eso no es posible, dijo el marido, ¿no
veR que estoy casado con su bija, y lo pro·
hiben los cánones?

LA FALDA PANTALON
núm. 566.]
la ilusión y el amor se bagan suptiri0res
al efecto que ese defecto produce. Eso de
afear el donaire, no es el mejor modo de
embellecer la vida.
Quiere decir que debemos señalar más
de un fracaso:
El de la falda-pantalón, el de las y los
que se asustan por esta y no por la otra·
el de cuantas á todo trance quieren Ju~
cir sus pies y sus pasos, sin detenerse á
pensar que, en muchísimas ocasiones
unos y otros están pidiendo más vuelo
largura en la falda, menos tac6n y no tanta hebilla en el calzado, y doble coquetería en el andar.
La ilusión va donde va lo bello.
Desencantar es fracasar.
SALOME NUÑEZ y TOPETE.
[Sigue de la página

- Sobre todo, joven, separe mi cabellera con
cuidado, para que quede la raya al centro.
-Comprendo entre el cua1to y quinto cabello.

y una ignorante, diferencia de valor, que
monte diez duros.

***

Observando un cura de aldea que los
gorriones le comían la mayor parte del trigo que tenía en su granero, trató de remediar este mal poniendo para espantarlos
una grande escoba en el centro del montón, disfrazada con una levita de inco·
mensurables faldones y el mayor y mál:l
imponente de sus sombreros.
Fiado en esta idea feliz, descuidó por
algún tiempo sus visitas al granero, ha6ta
que al fin subió, más que por recelo, por
gozar un rato del buen resultado de su e:s·
trategia. Pero ¡oh desdicha! No sólo el
montón había menguado horrorosamente,
sino que los desvergonzados animales rn
habían atrevido á hacer sus nidos en los
bolsillos de la levita.

***

-¡Muchacha! haz~e al señor un pozo
de chocolate; decía un ricachón castellano á su criada al recibir en su casa á un
miñ6n aragonés, que ignoraba ese dietie en
Castilla la Vieja el nombre de pozos 6 pocillos á las jícaras. El aragonés se apresuró á contestará su patr6n con la mayor
cortesía:
-Gracias, gracias, señores. No hay que
moleetarse tanto. Yo con ~n cubo tengo
bastante.

J

CRIMINAL •
IN DI FER EN CIA!
Es una verdadera desgracia la
criminal indiferencia con que algunos padres de familia de.ian
crecer descoloridos, débiles y r::t·
quíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ''Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón
pecho ó garganta, nada se ha co~
nocido tan eficáz.

�••*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•
:*
LOTERIA NACIONAl..
:*
•

SORTEO MAYOR NUM . 85 DE

•

NO

I$ 50,000$1
:

Para el Miércoles 23 de Agosto de 1911

:

:

DISTRIBUOION :

:

:

1
1
1
5

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* l 70

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~
+

99

premio de $ 50,000. . ......... $ 50,000
premio de $ 10 000. . .. . ..... $ 10,000
premio de $ 5,000
....... ,, 5,000
premios ele $ 1,000 . . . . . . ... . ,, 5,000
premioi, de $ 200 . . . . . . ... . .. ,, 34.000
premios de $ 100 .... . ...... . .. , 19,900
aproximacione3 á la centena del
número que obtenga el premio de $ 50,0011, á $ 30 cada
un:• .. . ..... . ......... . . . .. .. , 2,970
aprox.irn .tc io ne:i á la centena del
número que obtenga el premil) de$ 10,üll(), á $ ~O cc1da
una ... ... . .... . .......... . . ,.

2,9-0
,

DEJE DE

OBTENER

*

TODO

:

+

*

NUMERO

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+

DE

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*

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+
:

W':

+

*
+

THE AMERICAN COMPANY

: 575 premios y aproximaciones, queJmportan $129,840 :

+ los lunes yviernes, INVARIABLEMENTE, Sorteos con
+
* PREMIO MAYOR DE $ 1,GGO
:

Administrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL.

PORQUE c~da edición contiene artículos
mteresantes, prácticus Y úti·
tes Que lo mstruirim y ent
tendrán.
re,
PORQUE trata todos sus temas de
modo tan filosófic? y origi~~
que se en_s~1:chara su mirada
y le perm1t1ran considerar los
asuntos de (10y y de ayer de
un modo mas elevado y bajo
una nueva faz.
PORQUE cada edición contiene varios
poemas selectos, .cuentos cor·
tos y . ensayos hterarios que
le ~~ran un entretenimiento
dehc1oso.
PORQUE es la que se imprime con may.or. elegancia y se ilustra con
~m 1g~al hermosura. Agrada
a la vista tanto como á Ja in.
teligencia.
PORQUE es ve.rdad_eramente ';La Revis·
ta sm Rival," pues á más de
ser la más popular, es la que
~e lee en todas partes y la me·
¡or en su clase.
Suscríbase Vd, léala, y encon.
trará que vale mucho más de lo que debe·
ría recibir por su corto precio. Importando
solamente $2.00 oro, la suscrición al año
precio al alcance de todas las fortunas y
siendo tan agradable y útil, debería ;er
leída por todo el mundo.
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mente y empezaremos su suscrición con el
número del corrie_n~e mes. Sabemos que
nunca se arrepent1ra.
El importe puede ser enviado
. por giro postal, cheque sobre algún banco
de aquí, billetes americanos 6 de esa, al tipo decambio corriente.

.~

(Editores de" América" é "Ingeniería")
1Madison Ave.,
New York. E. U. A.

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OFERTA ESPECIAL-Le daremos
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de $5.00 oro y siete años por 110.00 010.

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*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•*•
•,

~ir.

. /

•

.

--

I

***

Unra señc,r a ,que tiene montad.a su casa 1
la alta ~cuela, en esto que llaimaunCG g:.l'aJbaito la gente de buen tra.to, previno ayer
á ,Uill crialdo ,que aicalbaba de recibir, que
nunee, €e ·J)'reseruta.se con el wmb reiro ¡n;e~-

Departamento
de contratos I ~·*•*•*•*·~·~·~·*·
2a. de Victoria 53155.
APARTADO 1396

TELEFONO 682

El éxito trae la imitación y la falsificación, por eso, no es sorprendente que la
Neurosine Prunier, este maravillosorecons·
n tu yente del sistema nervioso, no haya
~ido libre de ello. Nuestros lectores tengan
cni&lt;lado y desconfíen de las sustituciones.
Kxijan la verdadera Neurosine Prun ier, verifi c3ndo bien que el rótulo, el prospecto
,. el frarno del producto que se les vende
l lPvHn &lt;lebidamente estas dos palabras:
Neurosine Prunier.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Ato XI.

MÉXICO, DOMINGO

--================~=;;:;;;=-==~

20 DE

AGOSTO DE

1911.

NuM. 34.

·--11

-

===================================================~=============
UN A

TARDE DE PRIMA VERA
Estudi o de nuestro F otógrafo, señor Víctor O, León,

�El prrimetr dí&amp; da 1&amp; Conveneión del Petrtldo aetólieo

PARTIDOS POLITIOOS
No bien nuestra incipiente democracia ha dado los primeros
é inseguros pasos, cuando ya comienza á tropezar con los estorbos que le ponen en su camino sus jurados enemigos; traspiés
que pueden dar lugar á una caída definitiva ó á la prosecución
de una lucha más efectiva y eficaz, porque el pueblo nunca cede en sus antojos y quiere verla implantada de una manera definitiva en nuestro país. Y es legítimo este antojo, porque implica el reinado de la paz y el orden y por ende la terminación
de las guerras intestinas y la grandeza de la Naci6n.
Los que creímos en el advenimiento de una nueva era para
la patria adolorida, los que ansiosamente esperamos el florecimiento de nuestra República, con su acompañamiento de vigor,
potencia, riquezas múltiples, poder público y magníficos palacios y soberbios monumentos, extremeciéndose al ruido de las
locomotoras y de las fábricas y las artes y las ciencias creciendo
al mismo tiempo dentro de. un ambiente de justicia y de líber·
tad, por que cuando ésta falta, aquéllas vegetan anémica~, vamos perdiendo la esperanza de ver algún día esas maravillas, y
al mismo tiempo nos confesamos culpables de no haber sabido
aprovechar la oportunidad (rara avis) que se noB presentaba
para hacer este pueblo, próspero y feliz; porque del numeroso
grupo de la clase dirigente, en la que el pueblo tiene fijos los
ojos, unos por apatía, no se dignan mirar la cosa pública y otros,
ya por espíritu de contradicción, ya por refinada maldad, ora
por desmedido personalismo ó por ~dios de bandería, se entretienen en minar la obra revolucionaria y en poner trabas á la
consecución de nuestras libertades políticas. ¿Qué más? El Partido Anti-reeleccionista, partidario acérrimo de la revolución,
aunque de una manera pacífica, levanta su tienda, coge sus penates y se pasa al campo enemigo, sembrando á su paso las calumnias más protervas, para hacer menos sensible su defección.
Cierto que á los actuales corifeos de ese partido no podríamos
llamarlos de la clase dirigente, en el plausible sentido de la palabra.
Entretanto la democracia, que no podemos decir que esté ni
aún en el período de aclimatación, duerme á pierna suelta, y si
por acaso se habla de ella, es para encubrir reyertas personalee
ó sórdidos apetitos, y el pueblo, que es un niño, se ocupa en
chupar las pintadas golosinas de los periódicos y pasquines procaces, golosinas que al fin y al cabo serán un veneno sutil que
le intoxique el alma, mientras no llegue la voluntad redentora
de un buen gobernante, que lo conduzca de la mano al logro de
sus aspiraciones.
Realmente, si nos ponemos á examiflar concienzudamente á
los diversos partidos; que últimamente se han formado, no encontraremos nada que nos obligue á decir que merecen el dictado de demócratas; pero si escarbamos un poco más, penetramos
á las interioridades y husmeamos pormenorizadamente, volve·
remos con las manos sucias, destruido el nervio olfativo y la
cara cubierta de rubor.
El Partido Evolucionista, el Centro Antirreeleccionista y otros
entes colectivos que escapan á nuestra memoria, por más qu~ lo
nieguen con toda la energía de que son capacea, no son srno
instituciones puramente personalistas, de intenciones bastardas
algunas veces y otras, las más, tontas y que no tienen ninguna
fuerza moral, á pesar de lo que en contrario digan las informaciones de los periódicos diarios. Y la razón es obvia, porque
fundar partidos políticos de principios y conseguirse adeptos
numerosos, no es obra de un momento y para ell@ son necesarios una larga preparación, un s6lido prestigio de los «leaders, »
pur~za de intenciones y principios prácticos y positivos. El pueblo en general tiene una maravillosa intuición para discernir lo
falso de lo verdadero y es afecto á los actos positivos, reales, verosímiles, no aparentes y para conquistarlo huelgan los discursos las sutilezas, los editoriales más 6 menos bien escritos, y
las'¡nsinuaciones de esos patriotas, cuyo patriotismo consiste en
hacer de la política un jeroglífico indescifrable: un maremagnum
babilonico.

Por eso el Partido Católico tiene cierta fuerza
moral, en virtud de que
es un partido reorganizado, de principios sanos y nacionales; pero
no así en lo que se re·
fiere al prestigio de sus
conductores, reconocidos por su notoria inexperiencia. Y de la misma manera el Evolu.
cionista para atraerse algunos adeptos del antiguo régimen, que
son los únicos que podrían agregársele, aparta, por supuesto, de
los idealietas que son pocos, ha tenido que hacerse esencialmente antimaderista, relegando los principios á segundo término y tr~bajando porque se retarden las elecciones, porque no
está organizado suficientemente.
Cuando la revolución acaudillada por el señor Madero triunfó, los ciudadanos de todos los colores y matices, se aprestaron
afanosos á la lucha democrática, organizaron partidos y club"s
políticos, trataron en fin de adquirir hábitos de vida ciudada·
na, aceptando los principios r~volucionarios y aún más la fór·
mula Madero-Vázquez Gómez; pero la generosidad de la revolución, nunca tan lamentada como ahora, hizo que los enemigos
de ella comenzaran á alimentar y llevar á cabo propósitos siniestros y el resultado ha sido la pasmosa desorientación política que existe en los partidos. Nunca habíamos creído tener
tantos candidatos para la Primera Magistratura y muchos más
para la Vice-Presidencia, prostituyéndose las funciones de ésta,
pues hemos llegado al grado de que se postule para la misma á
Perico el de los palotes.
El último golpe (y creemos que será el último, pues si así no
fuera quién sabe á donde llegaríamos) se acaba de asentar á la
Revolución. Los Partidos Evolucionista y Liberal Radical,
lanzan la candidatura del Presidente interino señor de la Barra,
para la Presidencia definitiva de la República. Esta postulación
es incongruente á todas luces, con la esencia del principio de
no·reelección, sobradamente discutido en la Cámara de Diputados y aceptado como conveniente para evitar que el Presidente
saliente se elija, ya que tiene en sus manos el poder suficiente
para hacerlo. Es inútil que se diga que ese principio no reza con
los Presidente interinos y que se alegue la honradez del señor
de la Barra.
La probidad y la justicia del señor de la Barra está fuera de
toda sospecha; pero el principio que fué la diviea de la pasada
revolución queda roto, á los tres meses de haber triunfado aque·
lla. El pueblo podría aceptar á éste 6 á aquel candidato, siempre
que garantice el orden y la prosperidad de la República, pero l~
que no quiere es volver al régimen anterior, lo que será efectivo s1
se viola el principio de la no-reelección. El régimeh pasado, ha
jugado en nuestra actual política el papel de los traidores de
comedia, que ernondidos tras los bastidores, sacan sigilosamente, primero un pié, después el brazo armado y al fin la cabeza
repugnante.
Y no hay que olvidar que estos principios tienen tras de ellos un
periodo de guerras, de persecusiones, de luchas [raticidas,. que po~rá
estar muerto, pero cuya sombra vaga todavía sobre la. tierra recien
apisonada del enterramiento.
LEOPOLDO

ZAMORA.
r
'

Los miembros de la Junta Directiva. De izquierda ( derecha: don Luis García fimentel, don Manuel Amor, don Gabriel Fernández
Somellera Licenciado don Manuel F. de la Hoz, Licenciado don Carlos Diez de Sollano y don Rafael Martínez del Campo.
'

Fots. de "El TleMPO ILUSTRADO...

�572

.R. C TU .R. IJID .R. D ES

Presbítero Lic. Pablo Ortiz,
Cura del Sagrario Metropolitano de Yucatán, candidato al Obispado de Campeehe.
Sacerdote ilustrado y virtuoso á quien pi·
den para obispo todos los buenos campe·
ch anos.

L YS
Para EL TIEMPO IL' STR ADO.

Como una flor sagrada en el templo de !sis;
Como una virgen clásica, primitiva y pagana;
Con alma de Madona y con rostro de Krysis;
Te he visto de rodillas·en la Iglesia cristiana.
Tus labios deshojaban una dulce plegaria,
Cuyos pétalos eran tus piadosos anhelos,
Q ue subían en alas de los ritmos de una aria
A los pies torturados del Señor de los cielos.
En tus ojos había muy extraños fulgores,
Que á tu rostro prestaban imprevista rareza,
Algo como el destello de supremos amores
Energía triunfante de tu casta belleza.
Silenjoso miraba tu palidez de lirio
Y la arn.onía frágil de tu adorable cuello,
Que parece formado para dar al martirio
De ldS hachas paganas, el presente más bello.
Y sentí que en mi espíritu aleteaba el deseo
De saber lo que entonces tu corazón sentía,
Para ver si era solo místico devaneo
O si era la unción misma de la Virgen María.
LUIS

El nuevo Ministro del Uruguay, acompañado de los introductores de embajadores·

Sociedad organizadora de los festejos del próximo 16 de septiembre.

México,

LAGOS Y LAGOS.

191 t.

Alumnos de la Escuela de Bellas Artes practicando en los jardínes públicos.

FOTS. DE "El TIEMPO ILUSTRADO."

COLOCACION DE LA PRIMERA PIEDRA DEL BDIPICIO DE LA UNION CATOLICA OBRERA. -..:..r. El señor Gobernador con un grupo de los hijos de los obreros.-2. El señor Arzobispo presidiendo la fiesta.-3. Grupo de distinguidas damas que amadrinaron el acto.-4. Señor Tamariz, quien cedió los terrenos en que
se constituirá el Centro Católico.-5. El señor Gobernador colocando la primera piedra.-6, El señor Arznbispo en el asilo de Ancianos. Fots.cle EtTiem, o 81,.,11, 0

n,,

�574

llos nttevos Sttbseetretatrios

llos nttevos Sttbseetretatrios.-Ltitetrattttr&amp;.

,,I

LA P AS ION DEL JUEGO

Se juega dinero-el dinero-esto es la posibilidad inmediata,
infinita.
Posible es que la carta que se va á tirar, la bola que rueda,
conceda al jugador parques y jardines, campos y bosques, cas, LOS jugadores juegan como los enamorados aman, como los tilios que erijan al cielo sus torrecillas puntiagudas.
borrachos beben; necesaria, ciegamente, bajo el imperio de una
Sí, esa. bolita. rodadora contiene muchas hectáreas de rica
fuerza irresistible. Hay seres consagrados
tierra, tejados pizarreños de esculpidas
al juego, como hay seres consagrados al
chimeneas, que se reflejan en las ondas del
amor.
claro río; tesoros ar•ísticos, maravi!las del
-¿Quién, pues, ha inventado la histogusto,
alhajas prodigiosas, los cuerpos más
ria de eso!! dus marineros poseídos de la
hermosos
del mundo, hasta las almas que
locura del juego?
nadie
creía
venales; todas las condecoraNaufragan después de terribles aventuciones,
todos
los hombres, toda la gracia
ras, y s61o pueden escapar á la muerte saly
todo
el
poder
de la tierra.
tando sobre el torso de una ballena. In¿Qué
digo?
Resume
mucho más que eso:
mediatamente sacan del bolsillo los dados
todo
lo
encierra
el
ensuefio.
y los cubiletes y se ponen á jugar.
¿Y queréis que no eie juege? Si el juego
He aquí un cuento más verdadero que
no
hiciese más que conceder esperanzas
la verdad. Cada jugador es uno de estos
infinitas;
si solo mostrara la sonrisa de sus
marineros.
ojos
verdes,
se le amaría con menos rabia.
Tentar la suerte no es voluptuosidad
Pero
tiene
ufias
de diamante: es terrible ;
mediocre. No es un placer 11i una embriácuando
le
place,
da la miseria y la ver·
guez gustar en nn segundo meses, años,
por
eso
se
le adora.
güenza;
toda una vida de temor y de esperanza.
La
atenci6n
del
peligro
radica en el fon·
Aún no tenía yo diez años, cuando el
do
de
todas
las
grandes
pasiones.
Su vo·
profesor M. Grepinet nos leyó en clase la
luptuosidad produce vértigo.
·fábula de &lt;(El hombre y el genio.,, A peEl placer, mezclado de temor, embriaga.
sar del tiempo, recuérdola mejor que si la
¿Habrá
algo más terrible que el juego?
hubiese escuchado ayer mismo. El genio
No;
el
juego
da y toma: sus razones no
le entrega al niño un ovillo de hilo y le
son
nuestros
corazones. Es mudo, ciego,
dice: ((Este hilo es el de tus días". Tósordo.
malo. Cuando quieras que el tiempo se
Lo puede todo. Es un Dios.
te deslice, tira del hilo: tus días circulaLicenciado Bartolomé Carbajal y Rosas,
Es un dios. Tiene 1ms devotos y sus sanrán rápidos ó lentos, según hallas desaSub-·secretario de Relaciones.
tos
que lo aman por él mismo y que lo
rrollado el ovillo, presto ó remisamente.
ador¡in cuando les hiere.
' Mientras no toques el hilo, perman&lt;:cerás en la misma hora y
Si los despoja rruelmente, impúta11se la falta á sí mismo@,
estado de tu existencia.
no se la imputan á él.
El niño tomó el hilo; en seguída tiró de él para convertirse
-He jugado mal,-dicen.
en hombre, luego para casarse con la novia amada, después paSe acusan y no blasfeman.
ra ver crecerá sus hijos. para obtener empleos, dinero, honores, para. o! vidar los cuidados, evitar sufrimientos, enfermedades
ANATOLE FRANCE.
sobrevenidas con la edad, ¡en fin! para terminar la vejez importuna.
Vivió cuatro meses y seis días después que le visitó el genio.
Y bien, ¿qué es el juego si no el arte de experimentar en un
Un a comparación del tío Bartola
segundo las mudanzas que el destino necesita de ordinario, muchas horas y aún muchos anos para producir: el arte de sentir
en un solo instante las emociones dispersas en el lento vivir de
El tío Bartola ( q. e. p. d.) tenía comparacioneil muy curiolos otros hombres; el secreto de vivir toda una vida en algunos sas. Un día , por ejemplo, que se encontraba con personas algo
minutos; en suma, el ovillo del hilo del genio?
sueltas de lengua, dijo: ccAsí como el burro se divierte mucho
Et juego es la lucha cuerpo á cuerpo con el destino. Es el rascando la sarna de otro burro, así los murmuradores de todas
combate de Jacob con el ángel. El pacto
clases hallan todo su placer mascando las
del doctor Fausto con el diablo.
faltas de sus prójimos.,,

ELEVAClON
Sobre valles, vergeles y praderas,
sobre las escarpadas cordilleras,
sobre los lagos, sobre el mar sonoro,
sobre las nubes y los astros de oro,
más allá de los límites del cielo,
más allá de las últimas esferas,
extiende audaz mi espíritu su vuelo.
Ycual buen nadador, qt.e sin recelo
se abandona al vaivén que lo acaricia,
· surca tranqu.ilamente
la inmensidad con varonil delicia.
Alma mía doliente,

Licenciado Federicn Ü)nzález Garza,
Sub-secretario de Gobernación.

Licenciado Francisco Díaz Lombardo,
Sub-secretario de Fomento.

Sé de una capilla pulcra y elegante
donde é media noche, feliz y t.iunfante,
yo la condujera, trémulo de amor.
Luciría el ara transparentes blondas;
el incienso, al cielo snbiría eR ondas;
cubriría el piso deshojada flor.
Sobre fondo de oro, las Madonas puras
alzarían pálidas hacia las alturas
la mirada, en extasis de fe y de piedad;
los parpadeantes, pequeñuelos ojos
de los blancos cirios, titilando rojos,
resplandecerían en la obscuridad.

Cuando, como una espléndida envoltura,
lo ciñe el sol con su esplendor vibrante,
brilla irisado y vívido fulgura,
como un enorme y diáfano diamante.
Pero tropieza, cuando flota henchido,
con una mosca en su camino adverso,
y estalla y cae, en lodo convertido,
el globo en que esplendía el universo.
¡Soñar! ... . ¡Supremo bien, pero tan breve!
i Placer fugaz, que la razón condena!

¡Burbuja de jabón vistosa y leve,
que en el labio infantil un soplo llena!
SULLI·PRUDHOMME .

Resplandecerían ent~e las guirnaldas
que vistiendo el coru con flotantes faldas,
gruta fingirían de fresco verdor;
seto de azaleas y de rosal blanco
á los dos consortes dieran paso franco
formando un florido y amplio corredor.
·serían las flores todas olorosas,
nardos y violetas, jazmines y rosas,
muchas azucenas, mimosas también.
Seguiría el órgano, sonando muy piano,
cual soplo de brisa que se oye lejano,
de los incensarios el blando vaivén.
Un coro invisible lento eantaría
una religiosa, dulce melodía
que llegase apenas al sagrado altar;
mezclando el incienso su esencia á las flores,
perfumes nos diera tan embriagadores
que nos causarían tierno desmayar.

Ing. Manuel Urquidí Subsecretario de
Comunicaciones y Obras Públicas.
deja detrás el corrompido ambiente,
sube á purificarte á las alturas;
bebe la luz, en elias extendida,
cual divino licor de linfas puras.
¡'Feliz aquel que, de la triste vida,
de brumas siempre llena,
con las alas del ágila atrevida,
logra volar á la región serena!
¡Feliz quien su ex:áltado pensamiento
todos los días; al brillar la aurora,
eleva al fümamento,
cual matinal alondra voladora,
Yal cernerse entre claros resplandores,
comprende sin esfuerzos y sin dudas
el misterioso idioma de la~ flores
y de las cosas mudas!
CARLOS BAUDELAlRE.

El retrato de Cervantes.

Licenciado José López Portillo y Rojas,
Sub·secret.ario de Instrución Pública y Bellas Artes.

LA CAPILLA

575

Pálido el rostru noble y aguileño,
amplia la frente. tersa y despejada;
pelo castaño, barba plateada
tristes los ojos, pensativo el ceño,
el mostacho colgante y no pequeño,
chica la boca y la nariz curvada,
por la gorguera nítica y rizada
asómase el hidalgo del ensueño,
Sufrió cautivo, combatió en Lepanto
Yá su "Quijote" se parece tanto,
que malandanzas, cuitas y reveses
siempre arrostró con ánimo risueño:
fueron odios y envidias sus yanguenses
fué la imaginación su "Chavileño".
EMILIO FERRAZ REVENGA.

Ella ostentaría, como nupcial velo,
dando marco de oro á su faz de cielo,
sue!tos los cabellos, que yo aún no besé.
Para que se cumplan mis votos de amante,
sé de una capilla, pulcra y elegante . ..
pero de la esposa que amo, nada sé.
Porque es un soñado país fabuloso
donde mi adorada luce el rostro hermoso
de celeste Virgen entre olas de tul;
el país lejano de la Fantasía,
al cual no ha llegado nadie todavía,
y en donde florece la camelia azul.
EDMUNDO ROSTAND.

¡SOÑAR!
¡Soñar!.,, , ¡Supremo bien, pero tan breve!
¡ Placer falaz, que la razón condena!
¡Burbuja de javón vistosa y leve
que en el labio infantil un soplo llena!
Surge el extremo de menuda paja;
hinchase, aumenta, y se desprende y sube;
va con el viento, y se remonta y baja:
y es émula del ave y de la nube.
Vuela (también los sueños van volando)
sin más fin que dejar el bajo suelo;
la impulsa y guía el hálito más blando;
cualquier contrariedad le para el vuelo.
Hija del aire, pero más ligera,
halla siempre delicia soberana
en recorrer veloz la azul esfera
y hallar apoyo en su materia vana.
Espejo volador, todas las cosas
pintadas mira en su cristal hermoso,
lejanos montes y cercanas rosas,
la tierra obscura, el cielo luminoso.

Lic. Jesús Flores Magon, Subsecretario de
Justicia.

LA VIA LACTEA
Una noche, mirando las estrellas,
así les pregunté:-·¿No sois dichosas?
Vuestras límpidas luces son muy bellas;
pero tienen ternuras dolorosas.
Sois para mí, poeta visionario,
vírgenes puras como blancos lirios,
que forman un cortejo funerario
en procesión de innumerables cirios.
¿Orando vais por la extensión vacía?
¿Os aquejan afanes y dolores?
No son vivos destellos de alegría,
son lágrimas de luz vuestros fulgores.
Abuelas sois de todas las criaturas
y de los dioses, pálidas estrellas;
¿por qué sufrís tristeza y amarguras?
- Estamos solas, contestaron ellas.
Vogamos unas de otras muy lejanas,
aunque brillemos juntas á tu vista.
¿De qué nos vale ser todas hermanas?
La soledad odiosa nos contrista.
La llama en la que estamos siempre ardiendo
se pierde en nuest~s órbitas distantes.
Y yo les dije l!ntónces: -Os comprendo,
porque sois á las almas semejantes.
Lejos de sus hermanas, sola y triste,
nuestra alma, cual vosotras, vive ansiosa;
y el fuego abrasador que en ella existe
arde infecundo en noches tenebrosa."
SULL Y PRUDHOMME.

1

• '

�tiombrres de bi ~evolueión

DON ABRAHAM GONZALEZ
Hacer el es- de la famosa novela de Voltaire, «En el mejor de l(ls mundos
tudio psicoló- · habitadoe. »
gico de un individuo ee una
Don Abraham, como muchos de aquellos buenos iluso1:1, di6
de las tareas más arduas y cabida en su espíritu con toda fe y con todo cariño á la 'espedifíciles, pues pocas veces ranza lejanísima y brumosa de ver caer un día hecha ceniza tose plH:den recoger los datos da la grandeza de la autocracia porfiriana.
psíquicos bastantes para poHabía nacido pobre y el problema de la vida no se presentaner en claro y hacer desta- ba para él enteramente accesible, pero su carácter decidido, su
car en todo su valer una per- temperamento sosegado y sus sentimientos de benevolencia, le
sonalidad. Sin embargo, co- abrieron con relativa facilidad el camino. Pamba entre 11ua commo qui.era que en ocasiones pañeros por un muchacho bueno, pero bueno con esa b()ndad
se presentan en la vida cir- de los fuertes y de lo'! vencedores, porque cuando se trataba de
cumtancias especiales que revelan por volver por los fueros de su dignidad infantil ultrajada, sabía
su importancia el carácter y los méritos desplegar la suficiente fuerza y la suficiente energía para hacerde un hombre, basta con atender im- ee temido y respetado.
parcialmentP. á ellas para poder forUn sentimiento muy marcado de la rligni,la&lt;l personal sebosmarse de él una idea, si no exacta, por quejó en él desde temprano, y algun:i. vez que hubo lugar para
lo menos muy aproximada.
que se manifestare, Je vali6 de algún pariente suyo esta reconE~te e, el caso por 10 que se nfiere al señor D. Abraham Gon- venci6n entre severa. y cariño~a: "Tú. Abrahiim, eres un rebe1dP,
zález, uno de los per,.onajei más con,picuos de la revolución pa· eres un revolucionario, » y 11quellas palabraR dichas con la incon··
sada. El señor González no tenía una hiA·
ciencia de la hipérbole al tratar de reprentoria de grandes h, chos ni había exhiliiderá un muchacho, fueron una profecía.
do ante la notoriedad pública talentos ó
Abraham era bueno, era. 11.pac;bJe, era
habilidades extraordinarias que lo hubietranquilo; ¡.,ero en aquel mucbachorleconran hecho llegar al éxito político, al éxito
tinente Fiimpático, &lt;le mirada rismñA, de
financiero ó al éxito intelectual. Hahía vicom plexi6n recia y fu erte,defrPnte deepeja·
vido casi apartado de los asuntos de la co·
da y de labio callado, alentaba todo un casa pública, ajeno é independiente, al prt·
rácter. Dando pruebas constantes de la firrecer, rle las cuestiones políticas, no 1,am¡,za de e3e carácter cruzó la etapa más peliendo nunca de esa riureo mediocritas que
ligrosa del&amp;. vida del hombre; su juventud
le permite al hombre ver sin ser visto. vifué reposada y fué sana; tuvo alegrías que
vir sin grandee sobre.,altos y desarrollar
no llegaron jamás al exceso y tuvo sinsa·
ideas firmes y nobles sobre la dignidad
bares que jamás tocaron el e!lcepticismo.
personal y sobre el propio valimiento, coComo hombre maduro fué trabajador
sas que desconocen con frecuencia y que
y laborio~o. pero jam~s lo inquietaron los
violentan y menoscaban aquellos indivirobresaltos del dinero y de la posición.
duos á quien les urge triunfar en la lucha
En donde quiera y en todos sus tratos,
por la vida, sin importarles otra cosa que
dejó fama de íntegro y honrado; por donsu particular provecho y su egoí:,,mo atende quiera y en todas sus relaciones dej6
tatorio.
i: iempre f'impatías y carifio; pero el fondo
El primer ra@go característico de la per·
de rn vida íntima, el centro todo de sus
sonalidad de Abraham González lo forma
energías y rns tendencias, estaba ocupado
precü1amente la circunstancia de haber
por una nspiración infinita y parecía co~eludido por completo la influencia tentaRumirlo un eterno desvelo que muy antidora del favor, medio por el cual otros concipadamente iba blanqueando su cabt&gt;za.
temporáneos suyos llegaron en poco tiemY esta ARpiración que fué primero un
po á formarse una posición y una fortuna.
Señor don Abraham González, Gobernador
sueño. que der:pué~ fué una idea, y que,
El e!lpectáculo dolorosísimo que preseninterino de Chihuahua.
por último constituyó u:1 principio. una
tó d orante tantos afios nuestro pais para
norma de conducta y un supremo definilos observadores un poco más profundos y un poco más impa r- tivo criterio dfl la vida, no fué otro que la de hacer la libertad
cialee y patriotas, que no se limitaban á ver la costra dorada de de México y la democracia de la R'lpública.
aquella situación, acab6 por determinar en el ánimo del señor
Don Abraham González es dem6crat11. por convicción y su
González toda una norma de conducta que debería i;er más ta1 · concepto sobre la democracia no es una fantasía ni un imposi·
de el desideratum de su vida futura.
ble. Sus ideas no han sido el producto exclusivo de lecturas ni
Desde que tuvo velnticinco años cristaliz6 en su cerebro una de influencias trastornadoras y perniciosaP, sino que han sido
idea y se arraigó en su coraz6n un sentimiento : OPONERSE A vivida!'!, sentidas y modificadas al través de una expnienciasse·
LA TIRANIA Y VENCER A LA TIRANIA . .
ria y profunda de las cosas y de los hombre!l.
Eotonces aquello era una pretensión más que inaudit_a, tenía
El señor Ganzález ha conocido al pueblo íntimamente porque
la inconsistencia de un 1msueño y las incoherencias de ~r.1 deli- ha vivido con el pueblo, porque se ha hecho conocer y querer
rio. Sin embargo, de aquellas fantasías y de esas concepciones del pueblo, y porque su índole natural io ha lleva do s1e.mpre á
delirantes participaban muchos hombres en México, muy á pe· la contemp laci6n de los problema s más hondos de la vida del
sarde ver que cada día iban siendo wayores y más grandes .los pueblo. El conoce mi&gt;jor que muchos las necesidade3 del Esta·
fueros del tirano; que de período en período aumentaba su re- do de Chihuahua; conocs mejor que muchos también á Joq hom·
presentación y poderío; se colmaban sus arcas de din ero; su pe· bres que han tenido la más grande preponderancia en el Estado,
cho se cubría de cruces, con~oracione~ y medallas hasta el y conociendo como conoció hasta lo más íntimo _los defectos ~d·
puuto de comtituir un abigarramiento de megalómano ó de ministrativos y la corrupción del Gobierno se filió con to.da srn·
exhibicionista; y muy á pesar todavía más de que la corrupcjón ceridad. con toda fe y con la más grande firmeza al partido a~moral iba cundiend9 de generación en generación y de que un tireeleccionista el dia en que dió el primer vegido de vida la h·
buen día llegaron á considerarse los mexicanos como el héroe bertad de la República.

577

Don Abraham se ec'J6 sobre los hombros la pe -adí~ima tarea día ~iguiente don Abraham comenzó á trabRjar, y la gente to IA
de ir á despertar las conciencias dormida~, de llevar la buena vió con grandísima eorpresa que sin variar en un ápice Je ~u
nueva á todos los e~píritus y de reunir en comuni6o de ideas á porr.e exterior, González era el mismo que siete meses antes di:i·
todas las almae de los postergados y de las víctimas de un go. corría solitario y pensativo por las calles de la ciudad,· sienrlo
bierno esencialmente financiero y de una plutocracia formiua- seña.lado ya por meciio mundo como un iluso y tmído entre ojos
blemsnte acaparadora y rapaz. Y los humildes y los postergados por las autoridadeH GU':l ,·eían en él un hombre peligroso, y e1:1ta
sa le acercaron y se le unieron: se le acercaron sin descontianza. Rola circunstancia l~s hizo comprenderá todos los que no se dey se lé unieron con lealtad, porque él, como Arístides, solo turo jan de,lumbrar por la apariencia de las cosas, que Ja humildad
como arrimo para los corazones, una voz franca y libre con que de don Abraham era una cualidad innata y sincera de eu natusostener y hacer triunfar lo justo. Aquel hombre que era por raleza.
naturaleza callado, hizo suya la palabra y pllrsuadió; exalt6 la
Grandísimll. responsabilidad y serias consecuencias tiene siempotencia de su verbo y sembr6 el entusiasmo fascinando á sui pre para un hombre honrado el hecho de exponer ~us idPas y
correligionario~ ha1:1ta el gr.ido de comprometerlos en una em- sus juicios cen respecto de todo gobernante, máxime aún cuanpresa en la que iban de por medio el honor y la vida.
do ese gobernante es ya un injividuo que se ha hecho acreedor
Don Abraham se lo entregó todo á la Revolución: energías y al r¿speto y la gratitud de un pueblo. El Estado de Chihuahua
espíritu, alma y cuerpo; y el 1:1acrificio de la vida lo tom6 cou10 tiene una enorme deuda con don Abraham González; pero don
una consecuencia lógica y natural, con la sonrisa de siempre, Abra.hum González no podría, sin empañar sus glorias, valer.,e
con su bondad inalterable y con su firmeza inconmovible se lan- de €~a deuda para que le sirviera de disculpa ó pndiera protez6 á la lucha ; lo que él significa en la historia de la Revoluei6n, gerle arbitrariedades ó actos que no eetuviesen ajui:tados á la
el papel que desempefi6, su personalidad y los trabajos á que -ley. Don Abraham González no tendría nunca justificaci6n . si
dieron cima sus esfuerzos y super·
por el hecho de haber contribuido al
eeverancia, no son para ponerrn en
triunfo de las idea srevoluc.ionarias
claro todavía en los momentos acy al derrocamiento de la tirunía,
tuales ni bastarían unas cuanta e Jí.
quisiese encubrir ambiciones, sola·
neas para dilucidarlos; pero si Chipar tendencias ventajosas y miras
huahua fué el centro culminante de
egoístas al tomará su cargo los des·
la Revolución, si en Chihuahua el
tinos del pueblo chihoahueuse. El
partido anti- reeleccioni~ta arraigó
1,eñor González notendría calificahasta en lo más íntimo del corazón
tivo, ~ialentado por la confianza y el
del pueblo y pudo dar una legi6n ~
c1triño de sus conciudadanos, quide soldados invictos, fué dPbido á
KÍPse Rer el Primer Magistrado JJOr
la labor incesante del señor Gonzá.
1-l solo hecho de tener el pomµorn
lez que no descane6 un día ni flatítulo de Gobernador yocuperse más
que6 un solo momento en la tarea
&lt;le los intereses propios que de los
paciente y pertinaz de mantener freR·
extrafios. Pero si don Abraham ha
coy activo en todos los catecúme~ido durante toda su vida un homnos el ideal revolucionario. Y la
bre honrado, ei en los instantes de
influencia de don Abraham Gonprueba y en losmomentosde peligro
zález fué un poco más allá, porque
fué capaz de desarrollar una enorhechura suya Y pensamiento suyo
Sres. don Abraham González y don Braulio Hernández,
me energía y una grandísima volunfué también Luis Moya, aquel jefe
Gobernador interino y Secretario de Gobierno del
tad, justo y necesario es pemar, esEstado de Chihuahua, respectivamente.
insurrecto que á las fac-cltades de
perar y creer que durante su paso
organizador y á los méritos de vapor.el Gobierno ocupando el primeliente unió también las cualidades de ap6stol y de propaga ndis- ro de los puestos públicos del fütado, sabrá conservar intactas
ta, porque Luis Moya fué el autor material y espiritual de la Re- aquella honradez, aquella voluntad y esa energía que han sido
volución en los Estados de centro de la República.
las características de su personalidad moral.
Don Abraham González fu~ bl primero en creer sinceramente en
Don Abrabam González, sin poseer una verdadera educación
Francisco I. Madero como Leader del movimiento revolucionario, científica ni una vasta instrucción, tiene los conocimientos basy él se empeñ6 y trabajó activamente hasta hacer surgir la perso · tantes y el criterio suficiente para estar á la altura del promedio
nalidad de Madero como el hombre necesario para veriticar la de los habitantes instruídos de Chihuahua y demasiado por enconmoción social _que puso término á la tiranía de Porfirio Díaz. cima de las tendencias de la generalidad de estos mismos habiDesde el 20 de noviembre, día en que estalló el preludio de esa tante3. Hay en este hombre la capacidad necesaria para abarcar
tragedia heroica y memorable, don Abraham no se seper6 un ins- y para atender á una multitud de circunstancias y detalles. Hay
tante de la Revolución, y su calma, su tranquilidad, su firmeza y una tendencia íntima en su naturaleza que lo inclina hacia las
su fe fueron inalterablee. Mientras todos titubeaban, él creía; cue'!tiones políticas. Don Abraham es uno de esos hombre~ que
cuando casi tc,dos desesperaban, él veía más cercano el triunfo; naci6 para político porq_ue sus disposiciones naturales supiero,1
cuando muchos temieron y se apartaron por precauci6n ó cobar· sobreponerse sobradamente á las circunstancias, y sólo cuando
día él resistió todo el embate de las circunstancias y asumió todaR se tienen facultadef.! excepcionales é ingénita@, Ee puéde contrilas responeabilidades; fuéuno de los pocos que no se impacienta- buir de una manera tan amplia y tan eficaz á la transformación
ron por el éxito; estuvo en el cortísimo número de aquello'! que de•una época histórica. Don Abrabam no i,Ólo ha sido político,
le permanecieron fieles á la Revoluci6n, sin mediaciones sin tan- sino que ha tenido el mérito apreciabilísimo de despertar el espíteos, sin complacencias y sin miras egoístas ó has-tardas.
ritu y las inclinaciones políticas en una sociedad postergada y
Abrabam González había tenido en la Revoluci6n el carácter abúlica que por indolencia ·6 por pereza había abdicado de sus
de Gobernador provisional del Estado de Chihuahua y desde el deberes cívicos.
momento en que se inici6 la lucha, tom6 á conciencia su papel
No bastan ni han bastado nunca los estudios teóricos para
Y estuvo desempefiando con acierto aquel cargo que hizo rr&gt;ir á formará los verdaderos hombres públicos, ni se es polttico por
tantos incrédulos que miraban con sarcasmo y con befa los nom· el s61o deseo 6 por el sólo prop6sito de 11erlo; pues la única mabramientos ridículos y pretencio'!oe de provisionales. Pero Abra- nera de no fracarmr en esta senda tentadora y abrupta., es la,. de
ham González sabía de antemano, por que aei se lo había hecho haber nacido por naturaleza político; nosotros en México estaconocer la voluntad del pueblo Chihuahuenee, que, al triunfar mos acostumbrados á dernonocer á los hombres políticos porque
la Revoluci6n, él sería uno de los candidatos más viables al go- la tiranía es precisitmente la surresi6n de la verdadera política
biern? de esta entidad federativa, y jamás se alter6 ni sufri6. el y entre los pocos hombres que ha hecho surgir la Revoluci6n
más ligero envanecimiento cuando vino á ser un hecho efectivo con inclinaciones y con méritos para el ejercicio de esta faculsu presencia en el gobierno de Chihuahua.
tad , podemos contar seguramente con Don Abraham González.
Los detalles de su entrada á la cipital &lt;l e! E~tado pusieron de Todos sus antecedentes auguran que sabrá cumpfir con d+c1ro
manifie,ito los lazos tan íntimos y el afecto tan hondo que el y con honra el puesto para el que por una inmema mayoria lo
pueblo le profesa á este hombr3 modesto sin afectaci6n y de tra- elegirán los chihuahueases.
to sencillo y fácil. Se le recibió en medio de las aclamaciones
Sobre la firme base de antecedentes tan esclarecidos, se puede
de un tumulto regocijado que invadía por completo la estación esperar con el mayor número de probabilidades una labor honde_l ~~rrocarril y la multitud en masa lo acompafi6 basta su do- rada y progresista en el futuro gobierno del señor González.
m1ml10. Aquella noche fué una noche de triunfo; pero desde el Identificado como está este hombre con las nece3idades más ur-

•

�I.tos hombtres de la trevolueión-Teattros
gentes y con los defectos é imperfecciones
de que adolece el medio en que va á gobernar, sabrá cuanto antes llenar aquéllas y
corregir éstas, de manera que en un plazo
muy corto se pueda ver surgir con todo su
vigor y su empuje á un pueblo que, como
el chihuahuense, está perfectamente dispuesto para la democracia.
DOCTOR RAMÓN PUENTE.

HISTORIA TRAGICA.

Es un deber, mis amados lectores, el
dar gracias á Dios por los ojos que os ha
dado. ¡Cuántos hay que han nacido ciegos
ó han perdido la vista! Y si vosotros podéis
contemplar á vuestras anchas las bellezas
de la naturaleza y admirar los objetos de
arte ¿no lo debéis todo á Dios?
Dadle, pues, gra.cias por el ~entido de la
vieta qu~ os ha dispensado sm merecerlo
vosotros· y procurad no abusar jamás de
ese don para ofender al Criador.
¡Qué ingratitud monstruosa sería ésa,
la de ofender á Dios con los mismos dones
que él os ha dispensado!

~

Consuelos y motivos de agradecimiento
Un tuerto se dolía
De su desdicha con amarga queja,

Bartolomé .Juan Salviati, marqu~s de Spoleto y duque de Vintimille, cuya familia pr?veyó de varios d~xes á Venecia y de gobernadores á Florencia, contaba ya cmcuenta años y hacía
quince que era viudo de María Lucrecia Belleverani, de los BeJleverani de Napoleón, aliados de las familias ducales d~ Módena y de Parma, como asimismo de la casa de lo~ Médicis, cuando se desposó en segundas nupcias con Simona Fo:cari, hermosa niña de veinte años apenas, en todo el esplendor de una juventud deslumbrante.
Simona, florentina de raza y por instinto, de la sangre de los
antiguos Foscari fatal!)s á su patria, los Foscari de las asonadas,
de las conspiraciones, de los idilios trágicos y la traición, progenie de criminales y voluptuosos, los hombres hermosos como las
mujeres, y las mujeres, bellas como arcángeles, no desmentían,
por cierto un proverbio popular en Italia, sobre la inso~ente belleza de lo, hombres y muJeres de su casa: Los Foscari son tan
hermosos que tentarían á Dios&gt;&gt;, blasfemábase ent')ncee, blasfémase todavía en la llanura lombarda.
Una figura anónima de un discípulo de Li:ionardo y que bien
pmliera ser la Foscari de esta historia, ya que en los catálogos
se la intitula retrato de la «Marquesa de Spoletoi&gt;, ha trasmitido
hasta nosotros su peligrosa hermosura. Relegada en una pequeña sala obscura del museo, solamente el azar ó el intento premeditado de hacerlo pueden descubrirnos la preciosa tela; pero
quien quiera que haya contemplado en una ocasión sola esa cabecita rubia, no la olvida jamás. Según la curbatura que va
desde el fondo á la nuca, es una cabeza chica, voluntariosa, obstinada, que sería malévola sin la languidez de los ojoe, def~ndidos por párpados de demasiado peso; dos largos ojos sombríos,
cuyas pupilas extrafiamente alejadas bajo los arcos superciliares,
tienen rojizos resplandores de terciopelo abrasado. La boca es
sinuosa, como de Jabios cincelados; la nariz recta y corta, de
aletas dilatadas; los semiplanos del rostro definidos y fijos como
esculpidos en piedra; mascara imperiosa de joven aventurera y
de princesa, cabeza en fin, de juventud y ardor pavoroso en su
intensi.,dad. El peinado está hecho de macizos bucles estrelazados con perlas y piedras verdes, formando según la u!anza toscana, un casco sobre la frente; el cuello es femenil, viperino casi por lo grácil y por lo largo, y surge cómo un tallo de un cuerpo de vestido ampliamente escotRdo, de un damasco azafranado
que se adapta admirablemente al tono herrumbrado de la cabellera y los ojos. La carnadura mate, que b11jo la influencia de
la luz adquiere transparencias verdosas, evoca á un tiempo mismo la blandura de la cera y la dureza del metal.

wwwwww

-~~---,

Pascual Orozco (padre), Abraham Gonzáleo·
y Francisco J. Madl!ro.

Esteban Blanco,
de la compañía Virginia Fábregas.

Y un ciego le decía:
.
&lt;&lt;Da mil gracias á Dios porque te deJa
Un ojo todavía.»
·En una clíriica.
El enfer~o: 1eSe.ñor doctor, estoy muy
mal de los ojos.» ,
El médico: «¡Vaya! consuélese; peor
estaría si no los tuviera.
. .
Dé usted gracias á Dios que algo siquiera
puede ver.»
·- --

Concepción Blanco,
de la compañía Virginia Fábregas.

***

Simona, casada en virtud de su real belleza y juventud triunfante, trajo á la ruda y pequeña corte de Vintimille las refinadas elegancias, las costumbres cómodas y las suntuosidades de
las princesas florentinas.
Era en una pequeña ciudad de la frontera. más acostumbrada
hasta entonces á la soldadesca de la guarnición que á la retahíla de los poetas juglares y los músicos, todo un séquito de artif;tas iluminadores de misales, modeladores en cera y recitadores
de sonetos y baladas1 que polulaban entonces en Lombardía y
Toscana, á sueldo de los ricos y poderosos; y qne se lanzaban
ahora e.n pos de la duquesa, esclavos de su fortuna; encantados
los unos de su hermosura y los demás de su generosidad.
. fa vieja fortaleza se pobló con el ruído de las voces y de las
nsa¡¡, roces de sedas é instrumentos murmuradores, cuando antes sólo se oía el crujido de los vasos y el golpe de las alabardas,
Y, en las veladas de ar'mas, el choque de los dados y los cubile~0 · Durante todo el día y particularmente desde las primeras
rae de la noche hasta las últimas del al ba, sucediéronse en
~elante los pizicatos de los mandolinas, el estertor sollozante
e las guitarras y los versos de los poetas, tan pronto bien acen:~d~s como balbucidos en éxtasis por voces acariciadoras, des,~ .ecientes de amor. Así se convirtieron en salones galantes las
i8Jas t1alas bajas, reservadas hasta entonces para los soldados
e la guardia. Las paredes, antes denudas, fueron adornadas
con frescos. La joven duquesa hizo venir pintores de .Fiesole y
desenltores de la Rumaña y su imagen lo mismo bajo la figura
· fa que bajo la' de una santa
' conomza
· da, embe11 ecio
·'
108e una nin
corredores y p~tio del pala~io.

,.
TEATRO LIRICO.-"EI Tenorio M:iderlsta." - El pueblo,, señorita Quinta.na; don Francisco l. Valero, señor G~leno, Yel General F~eyes,
señor Pardave.-Fot. de El Tiempo Ilustrado.

***

,

ra!ndrés SalvJati, hijo d.el duque y de María Lucrecia Bellevete d' abandono despechado el hogar paterno. Era un adolecene,aspecto miserable, ruín y magro y de carácter taciturno,
.
'

heredado de su madre. Tdnía bellos ojos de color verde obscuro,
que comtituían el único encanto de su rostro de aborto. Eran
eatos ojos los que la altanera y plácida Simona encont~f&gt; en
Vintimille el día mismo de su arribo. La(florentina y el h1Jo de
la. napolitana cruzaron sus miradas como dos aceros; pero del
choque no brotó chispa alguna. Política como todos l.~s de su
raza, la duquesita se esforz6 en atraer á su causa al h1Jo de la
extranjera. Hízose maternal, zamalera y hasta esbozó algo así
como una vaga promesa, sin conseguir, á pesar de todo, vencer
la hostilidad creciente del mancebo.
Cansóse al fin de sostener una lucha inútil, y deedeñando es' esquiva,
'
ta conquista
regres6 de nuevo a' sns p1aceres. .E n medio de una corte de músicos, pintores y poetas, constituyó el
imperio absoluto dulcemente Jesp6tico, de una reina de amor.
El duque, enam~rado, la dejaba hacer. Sordo~ toda.a las obser·
vaciones, ciego do pasi6n, respondía á la maledicencia con estas
solas palabras: «Es una Foscari». Verdad es que todos aqellos
hermosos jóvenes florentinos como ella, eran más bien que séres
de su raza animales familiares, juguetes y bufones. Su orgullo
la defendí~ de sí misma, y, por otra parte, sus cap~ichos se s~cedían sin interrupción, de tal modo, que el favonto de la víspera estaba hoy, inviariablemente, en desgracia. Cuando uno
de ellos dejaba de agradarla, le alejaba y le casaba con alg:Jna de
sus criadas. Guillermo de Borre, trovador provenzal, sucedido por
el esplendor de Vintimille, donde durante dos meses se vió colmado de honores, debi6 huirá favor de las sombras de la noche
y ganar la frontera á marchas forzadas, para no casarse ~on una
vieja piamontesa, empleada en las cocinas, que un capricho de
la duquesa le impuso de repente.

***

El viejo duque, subyugado cada vez más por filU joven ~sposa,
vivía, entre tanto, confinado en la parte antigua del castillo, en
la compañía de aetr6logos y alquimistas, amigos de la duquesa.
entregados á ella en cuerpo y alma, y que, segú~ el rumor~blico, extraviaban la raz6n del noble señor en peligrosos experimentos de las ciencias malditas. Hacían bien, sin embargo, en
distraer la atención de Bartolomé, ocultándole el comportamiento de la Perra Galga, como llamaban en Vinti~ille· á la fina y
flexible hija de los Foscari, rodeada de su jauna de dogos florentinos y de galgos toscanos.
El escándalo era ya público; franqueando las fronteras, h~cía
entonces la alegría de Italia y de Proveuza. Entre una multitud
de favoritos-menuda morralla de la que daba cuenta seID:ana~mente el lazo de los estranguladores ó el veneno de los alquimistas agregados al palacio- h~bía tres ita~ianos unidos po~ el
interés común de su conservacion y su crédito, que se repartia~
el favor ducal: Beppo Nardi, poeta formado en la corte de Aviñón y compositor de sonetos de la escuela de Petrarca, esbel~o y
fino caballero de un perfil de camafeo, rostro grave y enérgico,
encapuchado siempre de terciopelo escarlata, y cuya musa féstejaba todas las mañanas la juventud gloriosa de Simona; Angel Barda, músico mandolinista, compositor á ratos pe~didos de
lánguidas canciones, napolitano de origen, moreno aceitunado,
con los ojos blancos azulados, de ardientes labios a.ecos, violáceos como ciruelas, y Pedro D' Arlaoi, pintor y escultor á lamanera de Miguel Angel, tipo soberbio, musculoso como un atleta,
de negros cabellos espesos y encrespados sobre una peqmña ca·
beza de Antinoo.
Aires de guitarra, poemas, soneto'! y bustos de pintada cera
formaban la atmósfera de voluptuosidad intelectual y de languidez dichosa de la corte, en las riberas del mar azul, reverberante
y undoso, entre los laureles, rosas y palmeras de la playa y ante
la solemne y vaporosa clecoraci6n del valle.

*"'*

Y Bartolomé Salviati lo permitió todo. Los alquimistas acaparaban al duque, y de esta hermosa inteligencia., de esta voluntad segura y rápida, de este carácter decidido y audaz de viejo
capitán, terror en otro tiempo de los enemigos de Italia, sólo
quedaba un anciano encerrado en el más peligroso de los círculos.
Así lo había querido la duquesa; diez años le habían bastado
para aprisoiñar el águila y convertirla en un viejo hubo de laboratorio. Salvitian dejaba ya los hornillos yo retortas en emdio de los cuales la bella Foscari lo había confinado. y cuando
por casualidad salía fuera de la parte alta del palacio donde se
había refugiado, era para asistir, á ruegos de su esposa, á alguna fiesta, comedia ó baile organizado por ella, coneagrando aeí,

~----~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

�,so

B.istorria T:ttágiea.

con su venerable presencia, el lujo y la licencia instalados en su
corte.
.-· y segur~e de su impunidad, los favorito3 se alentaron y la
audacia de'Ja duqnePa se atrevi6 á cosas m:1yores todavía. Per·
diendo toda prudencia, aconsejada quién sabe porqué genio maléfico, la aventurera resolvió aparecer personalmente en las tablas, delante de la corte y al lado de tres amigos, que tendrían
un papel cerca de ella, en una comedia ó baile de circunstancias, donde cada uno confirmaría su talento.
·
TratábaRe, como se ve, de una valentonada de mujer ebria de
fuerza, desposeída de orgullo, vibrante de pasión¡ con todo se
resolvió llevar á cabo el proyecto, dándose comienzo á los preparativos con la anticipaci6n necesaria, La duquesa de Vintimille enc:&gt;mend6 el libreto á Nardi, Ja múeica á Barda y las decoraciones á: Pedro. imponiendo á todos el asunto y dirigiendo
en persona los trabajos. Y cuando Nardi y Barda le presentaron,
terminada al fih, la "Mutrte·de San.Juan Bautista" , que ella
les había confiado, Simona halló que la obra era maestra, por·
que á travé:1 de los conceptos de poesía de asonancias y preciosidades, reconoció la idea que los había sugerido, sin que las
insípidas melodías
del napolitano alteraran gran cosa el
bello horror del drama escogido por su
mala trágica. La
muerte de San J uen
Bautista,· la degollaci6n del Precuraor,
la leyenda de san·
gre que obsedía en·
tonccs á todo el
Renacimjento ita1-iano, Herode~ y
Salomé, los dos terribles personajes
que han tratado to·
dos los pintores de '
aquella época y cuyos cuadroP nos han
legado el tipo de la
Salomé que nos es
hoy familiar, la había atraído en primer término. Y á
ella, princesadeFlo.rencia, marquesa de
Soltepo y duquesa
de Vintimille, era
la doncella que le
placía evocar, encarnar, vivir durante una tarde delante
-de' todo un pueblo.
!'

B.isto:ttia T:ttágiea

Oriente y terciopelos preciosos. Se dirigieron pedidos á Venecia y se enviaron mercaderes judíos á Génova para que eligieran
allí tapice3 de Damasco y sederías de Tiro. Hiciéronrn venir
también, á precio de oro, bailarinas de Bérgamo que rt&gt;gularían
los tiempos del baile de Salomé y ensP.ñarían á la duquesa todos
los recur3os de la danza, para que apareciera en las tablas como
una almea de 103 países berberisco¡¡. La orquesta del palacio fué
reforzada con quince músicos y las viejaA tapicerias de la familia Salviati, repreeentando la vida de la Virgen, fuP.ron sacadas
de sus cofres de madera de alcanfor, donde se las guardaba por
ser tenidas en un preci() inestimable, sin ueárlas más que en las
grandes fiestas, en ocasi6n de los casamientos de los duques y
los bautismos de los niños varonee. Convirtió el patio del castillo en sala de espectáculos, y, talando los antemuros de la fortaleza, hizo demoler veinte metros de murallas de las que daban
al mar. Los picos y los azadones hicieron presa en las piedras
de granito colocadas por Humberto el Fuerte, formándose así
una bahía luminosa y azul, á diez metros de altura, Eobre el infini to del golfo, á través del muro.
Si mona había elegido precisamente para el fastuoso escándalo
el ani verrario de sus
bodas. Lleg6 este
por fin, y la ma1avillosa tapicería de
los Salviati fué extendida en los estrados del patio, á la
sombra de los torreones y atalaya@.

."'··i.AJ»,..t'""•'·.. •·

***

Un dosel de brocado con los colores
del ducado ~e erguía
al frente de la escena, en el medio.mismo de las hileras de
asiento", rese1vado
para el viejo Bartolomé y su l'-équito de
sabios. El espectáculo esbba anunciado para las tres
de la tarde, y cuando llegó la hora, la
multitud, amonto·
nada en las grades,
daba visibles muestras de impaciencia
ante la ausencia del
duque.
Después de una
espera de tres cuar·
tos de hora, la or·
questa entabló un
concierto de flautas
Salviati no dejaba ya los hornillos y retortas en medio de los cuales la bella Foscari lo había
***
y violines, y los ta·
confinado
...
.
· La duquesa había
pices que ocultaban
dividido el drama
en dos cuadros: el encuentro de Salomé con el Precursor en los la bahía se descorrieron. El duque hacía saber á la duquesa
corredores del palado el santo preso entre dos guardias; la prin- que no debía esperarlo por el momento, y que pod.ía _com~n~ar
cesa, tal vez menos apiadada que curiosa, ofreciéndole pri~er? de la fiesta sin él· habiendo sido víctima de una rnd1spos1e16n
beber y tendiéQdole luego una flor¡ el desdén del santo, la ms1st~- pasajera al aba~donar sus habitaciones, pedíales diez minutos
ncia de Salomé, él furor profético y el anatema del asceta, pt· para reponerse, en la seguridad que antes de un cuarto de
·diendo el fueao del cielo para la tentadora. En el segundo cuadro hora vendría á presenciar la danza de Salomé, en la cual de·
se veía á He;odes en 1,u trono, en medio de los dignatarios de su seaba ardientemente admirar y aplaudir á la duquern.
Y el espectáculo comenz6, en una atmósfera de vaga angue·
corte, la entrada de Salomé y el einieetro convenio discut\do
~ntre la princesa y tl rey ; después, una vez efectuada la fatídica tia, porque, verdaderamente, no se había sospec~ado que la au·
.
danza, Herodes mantenía la promesa y el verdugo traía la ca· dacia de la hermosa Simofia llegara nunca tan leJoe.
La figura ondulan.te y fina de la duquesa, convertida en prm·
b~za de San Juan.
La Foscari distribuy6 lo·s papeles: Beppo Nardi, el poeta ocu- cesa de .Judea se destacaba sobre la escena, envuelta en pesadas
paría á eu lado el sitial de Herodes ; Angel de Nápoles, con su telas asiáticas ' frente á un antiguo tapiz flamimco, que simulaba
ardiente cabeza demacrada sería el Precursor¡ su flacura y sus los frescos de'un corredor. Una después de otra, tendía á San
ojos brillantes le indicabad como á prop6sito para enc~rnar ~l Juan-Barda-una rosa, luego una copa, despué3 los brazos.
Bartolomé no aparecía.
huraño devorador de langostas. En cuanto á Pedro D Arlam,
El
primer cuadro había terminado, y se comentaban en lasa·
su gigant9sca talla y su enorme musculatura le señalaban el pa·
pel de verdugo¡ permanecería inmóvil, cimitarra en mano, de- la las novedades que se reservaba el segundo. La principal ~re
trás del santo, arrodillado durante toda la danza; luego, toman· una espantosa cabeza de Barda, modelada en cera por D' r a·
do al profeta por la espalda, le arra¡itraría fuera de la escena, ni, y que á la lividez de la muerte sumaba el horror de la fan·
.·
para volver al cabo de un momento con su cabez,\ en un plato. gre del suplicio, que le bañaba el rostro.
Descorrióse nuevamente el tel6n, y, sobre el azul del cielo
Con una alegría infantil y la cien cia de detalles que l~s mu ·
jeres aplican en estos casss, la duquesa se ocupaba también de del golfo, que llenaba de claridad el patio del castillo, se dest~dO
los trajes y la decoración de la sala, buscando para ello telas de Nardi- Herodes-rodeado de dignatarios y esclavos, venci

A sus pies yacían en ur. plato las tres cabezas ensangrentadas .. ..

por el pe~o de la púrpura y la mitra. Próximo á él estaba
el escultor D' Arlani, dominando á todos con la estatura,
soberbio en la ostentación de sus músculos y el torso ceñido por
una estola blanc11. Y entre los pizicatos de las mandolinas y un
ritmo ligero y saltarín como un tintineo de campanillafl, música
Pxtraña, por cierto, á la que se unían de vez en cuando voces
débiles de flautas y lánguidas evocaciones de guzla, apareció Simona, fina como una aguja. enfundada en un medio traje de
seda verde, mordorada y reluciente como la piel de una culebra,
interrumpida aquí y ali~. con grandes rosetones de azabache.
Avanzaba radiosa y como embebida en su atavío, pálida ba jo
los afeites, agrandados los ojo3 por el Kohl y eEtrecbada la frente por el peinado de tiara, como un firmamento comtelado de
e1trellas. Pesados arambeles pesaban sobre sa frente, y suspendido al extremo de una.hilera de perlas descansaba un 6pal o en
su seno.

***
Bailaba, y en sus grandes ojos y en la sonrisa de sus labios
apareció de pronto una sombra de espanto. El duque acababa
de tomar a.siento en su trono y, cerca de él, de pie y en actitud
re~petuoell, pero con los ojos llenos de amenazas, estaba Andrés
Salviati, el proscripto, el desterrado, el hijo caído en de1,gracia,
el enemigo de Simona, que había regresado.
Era á él á quien miraba la duquesa, sin ocuparse casi de Herodes, de San Juan arrodillado detrás de ella, ni del verdugo en
pie junto á su víctima. Con la mirada fija como la de un alucinado, Simona bailaba¡ pero cuando la danza terminó y ella se
volTió hacia Herodes para pedirle la cabeza del blasfemador, un
grito horrible brot6 de todos los pechos. La duquesa, con la bo-

ca enormemente abierta, no pudo hallar un solo sonido en su
garganta apretada. ·
·
·
El duque acababa de levantr.rse, apoyándose cnu una mano
en la espalda de su hijo, mientras que con la otra hada un i;igno, antA el cual cayeron á los µiFs de Simona tres cabezas cor·
tadas. Verdugos situados entre los :figurantes habían ejecutado
estrictamente la orden. Un tripie golpe de hacha había decap-·
~ado á San Juan, á Herodes y al verdugo: un mismo castigo había c~ído sobre Nardi, D' Arlani y Barda.
· - Han paga do-fueron las únicas palabras del duque al rei
tirarse.
A la tarde de ese mismo día, una mujn volvfo en ~í en medio
de las tinieblas vacilantes de una celda iluminada con cirios, como una capilla ardiente, y cuya puerta y vrntana habían sino
tapiadas, porque la condenada no debfa salir jamás. A sus pie,i
yacían en 'Jn plato tres cabezas ensangrentada!": jóvenei,, lívi das, de pupilas convulsas y cabellos herizados todavía de horror. La mujer, centellante aún de joyas y de sedas, retrocedi6
imtinlivamente, y al hacerlo se deslizó de sus ropas un perg11 mino sellado con las armas de Sa!viati. Simona lo recogi6 del
suelo, y, desdoblándolo, leyó este adiós de un anciano:
((Vo3 que los amásteis vivos, alliadlos muerto¡¡, señora. Os ha
placido vivir con ellos y por ello1,, y os será du lce morir tam·
bién con ellos, que murieron·por vos. •&gt;
Y dando vuelta á la hoja, la duquesa halló estas líneas consoladoras:
·
((Pero yo también os he amado, Simona¡ lo recuerdo y tengo
go piedad: sus labios están envenenados... ii
JUAN

LORRAIN. .

¡

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~---:==----=-====:========----,

�~~A LAS//
DAMAS'
LOS CELOS

yo me consideraba en ridículo. Para colmo de mi desventura
un autor me tendi6 la mano y mostr6 deseos de charlar un rat¿
conmigo. Iba á comenzar el acto y tuve que retirarme para diri-Hay hombres y mujeres de los que puede decirse que son girme á un descansillo. Allí estaba, cuando un bulto envuelto
celosos de profesi6n. Para algunos de ellos, la pasi6n de los ce· en blancas gasas baj6 pricipitadamente la eECalera.
los no deja de estar relacionada en cierto modo con la envidia;
Reconocí á Nellis, á quien traté de seguir sin lograr mi prop6para otros es como un río en nuestras venas, como una fuerza sito por haberlo impedido otras mujeres que encontré al paso.
de la. Naturaleza, como una embriaguez irresistible.
Cuando llegué á los bastidores acababa Nellis d6 entrar en esAsí hablaba. Sam6n, fil6sofo de entre bar,tidores, aleccionado cena. Estaba Joco de indignaci6n como si me hubieran cruzado Ja
por l,a.s muchas aventuras que había corrido en los teatros de cara con un látigo. El furor se acrecentó de un modo terrible
Boulevard.
cuando ví tras de mí al teniente de dregonos. Noté que no anNegandec interrumpi6 á Sam6n. diciendole:
daba por allí Laura Violette, la cual debía tardar en bajar siete
-Cuando se desea contar una historia se cuenta sin ningún ú ocho minutos. ¿Cómo podía yo sospechar que aquel hombre
género de preámbulos; enojosos ¡·;;:;:-,;:--::...:::~.¡;¡¡.;::-=--:::::;--=----------, no aprovechara este tiempo para
siempre al final de una comida ""' :~./
j
charlar con su amiga?
de solteros.
"l.é '!11
,
Sentía ya en la palma de mi
-No me interrumpáis. Todo
' mano la bofetada que iba á dar
relato es una cosa peligrosa. que
al oficial cuando Nellis !alió de
merece respeto y atenci6n.
la escena, eo la que no debía ya
-Te escuchamos, dijo Julio
presentarse hasta el acto siValor, hombre muy aficionado
guiente.
Me precipité sobre ella y le
á callarse fumando un buen ciga·
rro después de la comida.
dije e'!l voz baja:
-Pues empiezo. Amal',a yo
)
-¡Miserable!
con delirio á la hermosa Nellis,
Nellis se qued6 sorpreod ida y
á la que diariamente visitaba en
su asombro aumentó mi indigsu camerino.
%:;
naci6n. La así del brazo y eché
Me sería muy dificil explicar
~
,
á correr con ella. Los corredores
la raz6n de mis celos con res·
f'~...
estaban vacíos Metí á Nellis en
pecto á aquel!a criatura. Creo
~~
su cuarto, exclamando al en·
que su e~bed~tez yí su t1alle de
- · .·~
trar: T d h
í
bailarina m 1a ten an a go que
-¡ o o a concIu do entre
ver en el asunto. En verdad, no
nosotros!
me daba. motivo alguno que me
-¿Qué es lo que ha concluíindujera á dudar de su virtud;
do?..... me dijo sonriendo.
pesaba lo que una pluma, y yo
-¡Me has engañado vilmente!
veía siempre esa pluma en el
Nellis lanzó una estrepitosa
aire. La fidelidad de Nellis tenía
carcajada.
Levanté la mano y ella no se
para mi un valor puramente físico. No me llegaba al alma lo que
movió de su sitio.
ella pudiera pensar, quizás porIba á pegarle y á cometer una
que pensaba poco, y suplía las
salvajada, cuando al mirar en
ideas por los gestos.
torno mío me sorprendió sobre·
No quedaba más remedio que
manera el aspecto del cuarto.
ejercer una vigilancia continua.
-¿Pero, dije, no estamos en
En cierta ocaci6n tuve momentu camerino?
tos de terrible y avasalladora
-Nó, contest6 Nellis; esta
angustia. Un teniente de dranoche he prestado el mío á Laugones, hombre elegante y de
ra Violette, que necesitaba un
muy buena figura, se enamor6
espejo de gran tamaño.
de Nellis. Durante algunos días
Traje de tarde.
La pobre Nellis ee ech6 á llole encontraba sin cesar no lejos
rar como un niño.
-¡ Ya no me quieres: excl9.m6 ella con dulce voz.
de ella. Como era natural, yo no la abandonaba ni un ins·
tanta. Al salir de la. escena me daba el brazo y la acompaPero su dolor fué combatido por el abrazo que le dí. La infe·
ñaba á su cuuto.
liz quedó presa en él como un pobre pajarillo asaltado por una
El teniente era muy joven, y desengañado, al parecer, se pu· inmensa ola. -J. H. ROSNY.
so á revolotear en torno de ia graciosa Laura Violette, que no
dejó de acogerle con cierta benevolencia.
·~~
Me había tranquilizado por completo cuando una noche, al
UNA LECCION DE URBANIDAD
llegar, como de costumbre2 antes de levantarse el telón, encon·
tré sentada en el corredor á la encargada de la sastrería, una tal
«María», dice la señora en el almuerzo, ccpásame pan.»
Victoria. La saludé distraído y me dirigí al cuarto número 6,
La sirvienta toma un pan con la mano y se lo pasa con la
en el cual debía estar mi encantadora Nellis. La llave no se hamayor
desenvoltura.
.
llaba en la cerradura. Llamé con la mano y nadie me contest6.
«¡ Qué modo de servir! para otra vez pásame lo que te pido en
Oí ruido de risas y después...... nada más. Volví á llamar inu.
tilmente. Silencio absoluto. Los latidos de mi corazón podían un plato; no se s~rv~ nunca con las manos.,,
A
la
mañana
s1gmente,
al
levantarse
la
señora
pide
las zapa·
oírse á través de la puerta. Ciego de ira, me dirigí al sitio don·
tillas,
y
la
buena
de
la
sirvienta
se
las
pasa
en
un
plato.
de estaba Victoria, á la que pregunté:
-¿Ha llegado la señorita Nellis?
***
-Sí, señor. No le falta más que un cuarto de hora para salir
Hay una regla de urbanidad que á menudo se de~cui~a; Y es
á escena.
la de quitarse el sombrero al pasar delante de una 1gles1a, que
Ya lo sabía yo. La Vil!atenense había cruzado ya el corredor, es el alcázar del rey de los cielos, 6 al encontrarse con los sacer·
chocando conmigo á su paso. La Trulet hablaba con Victoria y dotes, que son los representantes de Dios.

~===========================================================-~~~~~~~~~~~~----

ESPANT.OSA A VENTURA.
Caminaba un sastre de pueblo llamado
Pechicay con intenci6n de amanecer en
otro cercano del suyo, en el cual pensaba
ganar el jornal del lunes. Era una noche
triste y obECura, y apenas había andado
media legua , cuando lleg6 á lo más espeso de un largo bosque que debía precisamente a.travesar.
El canto lúgubre del hubo, Al ladrido
de los perros de ganado y elfamélico ahullido de los lejanos lobos, apenas dejaban
aliento para respirar, pero mucho menos.
valor ·al sastre sin ventura, para dar utÍ
paso. El miedo se apoderó de Au coraz6n
y puso grillos á sus pies, y en cada sombra, en cada bulto que distinguían sus
ojos de gato, se le figuraba ver un espectro amenazador 6 un ladr6n cubierto de
sangre. '
·
,
De repente se oy6 un ruido extraño y
el pobre hombre se encuentra detenido y
sujeta. su capa por una fuerza invisible.
¡Oh Dios mío! ¡qué horror! un sudor frío
cae por eu frente, las manos le tiemblan,
sue piernas se estremecen y en sus mandíbulas crispadas se deshacen sus dientes
chocando unos con otros.
-Señor, dice á poco rato, si es usted
una alma del purgatorio, suélteme por
Dios, y yo rezaré·y mandaré decir cuantas misas pueda1 aunque no beba más
vino. Señor, decía: después, yo soy un
pobre sastre que va á ganar su vida, y mis
hijos se morirán de hambre, si estoy aquí
preeo tres ó cuatro años más,
Pero el que lo tenía preso se hacía el
sordo y no lo quería soltar á pesar de su
llanto y de su desesperaci6n.
No ~ebe ser alma, pensaba el sastre,
cuando no se contenta con oraciones y se
empeña en tener agarrada la capa ... y luego continu'aba: ·
-Sefi.or ladr6n, déjeme U'3ted marchar
por su vida, así Dios le dé bolsillos de
oro en vez de capas· viejas, que soy un po·
bre ·sastre que va á ganar el pan de sus
hijos.
'
En este espantoso estado quiso Dios
que pasara la noche y que llegase la luz
del nuevo día. 'á iluminar aquella escena.
El sastre levanta la cabeza, tiene miedo
de mirar atrás porque piensa ver la boca
de mi fusil que le está 'amenazando. Poco
á poco y con el mayor disimulo posible
va volviendo la cara. ¡ Dios mío! ¿quien
será el que lo tiene preso? ¿lo matará? Con
el rabo del ojo principia á ver á su espalda, adelanta más la vista, ya ve por com·
pl~to, ¡ah! el espectro, el fantasma, elladron,:es ... una zarzalll
..Da el sastre un salto de euatro varas y,
t1Jera en ristre, acomete á la zarza con el
valor de Aquiles, y exclama lleno de noble y valerosa indignaci6n:
-¿Tú eras? ¡ah maldita! vil y cobarde;
yo te juro que si como eres zarza fueras
h?~bre, había de beber de tu sangre. Y
diciendo y haciendo, principia á dar man·
dobles tijeriles sobre la 'zarza infeliz, que
en un santiamén se vi6 yacer postrada en
el suelo.
Y luego dirán que era cobarde el sastre.

***

-Decía un médicÓ.-Nosotros somos
considerados primer~ como dioses,' luego

como hombres y después como demonios.
Decía un fil6sofo.-Dios ama á todas
sui, criticas, pero cuesta trabajo el convencerse de que awe á los necios.

***

Cierto filósofo Pitag6rico, tom6 al fiado
un par de zapatos; cuando fué á pagarlo
encontró cerrada. la tienda, por muerte
del zapatero. Tuvo una secreta complacencia de gnardarse el dinero y los zapatos ·
pero á ello Fe le siguieron punzantes re~
mordimientos. Reflexionó sobre sd injusticia, y vuelto á la tienda, meti6 el dinero por debajo de la puerta diciendo: &lt;(Este
hombre, muerto para los demás, vive todavía para mb

ANTES DE PODER

utilizarlos, es menester extraer el
hierro ú oro de la piedra mineral.
Lo mismo puede decirse del aceite de hígado de bacalao puro.
Sus virtudes no se encuentran en ·
sus materias grasosas y mucho
ménos en su asqueroso sabor y
olor. Sus efectos sobre los nervios y la repugnancia con que lo
recibe el estómago, son más que
suficientes para contrarestar, en·
la mayoría de las gentes, sus
buenos efectos como medicina, y
eso sin tomar en cuenta que es
de dificil digestión. Sin embargo, siempre hemos tenido motivo para creer, que envuelto en
los elementos que componen el
aceite de bacalao, se encontraban
propiedades curativas del más alto valor. Pero fué necesario separarlas de su nauseabunda matriz
en que estaban combinados, y esto es lo que con grán éxito se ha
efectuado en la elaboración de la
PREPARACION de W AMPOLE

en cuyo eficaz remedio, tan sa·
broso como la miel, tenemos toda
la esencia del Aceite de Bacalao
puro, combinada con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre.
Estos ingredientes, constituyen
un reconstructor de tejidos, un
purificador de la sangre, y un reconstituyente general incomparable. Ante este remedio, la enfermedad se retira con una eficacia
y rapidez, que asombra á los fa.
cultativos tanto como deleita á
los enfermos. En los casos de
Escrófula,Diarrea Crónica y Afecciones Pulmonares, jamás deja de
proporcionar un alivio y curar.
"El Sr. Dr. N. Ramirez Arellano
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice: La
Preparación de Wampole es doblemente eficaz en las Afecciones Pulmonares, por la acción de
los principins nutritivos del aceite de hígado de bacalao." Nadíe sufre un desengafl.o con esta.
De venta en todas las Boticas.

***

Uno, al parecer caballero, entró eo una
de l_a~principales zapaterías de la. capital
y p1d10 unas botas de las mejoree. El
mae3tro le sirvi6 acto contínuo sacándole
~n par, mientras el parroquiano sentado
Junto á la puerta de la tienda, quitándose
unos malos zapatos que llevaba y.colocándolos al dintel de ella, dió principio á probáraelas con la mayor gravedad, resultando al fin de la operacifm que le estaban
perfectamente. Puesto de pie y dando sus
dos correspondientes patadas en el suelo,
como para amoldarlas, pregunt6:
-¿Cuánto valen, maestro?
A este tiempo otro ciudadano llegó á la
· puerta del almacén, ech6 mano á los zapatos que el otro había puesto para eso
cerca de la vidriera, y di6 á correr con
ellos, que ni el viento iba más listo.
-¡Ah tunante, ladrón! exclamó el de
las botas, corriendo detrás del que se llevaba los zapatos.
El mAestro, saliendo entoncee á la puerta, decía con calma:
-¡Cá! ¡no le aleanza, no le alcanza!
En efecto, ambos parroquianos volvieron la esquina, y esta es la hora en que el
inocente almacenista no comprende lama·
ña con que aqutl brib6n le rob6 las botas.

***

Un joven tan opulento como excéntrico
llevaba en su casa un libro registro donde
apuntaba todas las necedades que en ella
ocurrían, ya proviniesen de él ó de sus
criados.
El máe atrevido de estos, que se llamaba Severo, le dijo un día:
-=-Señor, ¿no di6 usted mil duros para
la ~omp!a de un caballo á un chalán á
quien usted no ha visto media docena de
veces?
-Aeí es la verdad.
-Pues entonces voy á hacer este asiento en el libro verde.
-Escucha, borrico. ¿Y si me trae el caballo 6 el dinero?
-Ento~ces, repuso el ayuda de cámara, el necio será él, y haremos el asiento
á su nombre.

***

. Un insolente dió á S6crates un puntapié. y el fil?sofo sufrió con paciencia el ultra.Je. Echaronle en cara su insensibilidad
y dijo:
-¿9,ué queríais que hiciese?
-Citará ese hombre en justicia le replicaron y pedirle satisfacción del i~sulto.
-¿.Con que según eso, pregunt6 S6cratee, s1 un mulo al pasar me diese una coz
tendría también que citarlo en justicia? '

***

.un embajador extranjero visit6 la bibl~oteca ~el Escorial y conoció que el bibhotecar10 era un ignorante. Habl6 despué~ con el rey de la magnificencia del
edificio, y dijo á S. M.
-El encargado de la biblioteca es un
ho,mbre singularísi.m?, y tanto, que podna ser un gran mm1stro de hacienda.
- ¿P~es, por qué~ , le pregunt6 el rey.
-Senor, respond10 el embajador, porque nada toma.ría de vuestras rentas, · así
c?m? nada ha tomado de lo&amp; libros de su
b1bhoteca.

�CADA UNO EN SU OFICIO.
¡A ese! ¡á eee! gritaba ufi paisano contra. un ratero que rob6 la ' bolea á cierta
stñora que compraba melocotones.
Cor.rieron hacia él, y diciéndole un guardia municipal, dáte, pedazo de ladrón
contesto' éste: yo no soy pedazo de ladr6n,'
yo soy un ladrón completo.

***
UN JUEZ SABIO. -Un pobre aldeano, yendo un día al monte por una carga de leña
p:ua venderla y comprar con su producto
pan para alimentar á sus hijos, se encontró en el camino una bolsa, y dentro de
ella cien monedas de oro, cuya vi~ta alegraba el corazón.
El aldeano las contaba con placer, form6 proyectos, y ech6 cálculos admirablei:i,
deeeubrieodo delante de sí un porvenir de
abundacia y felicidad. Después reflexion6
que aquel dinero tenía dueño, se avergonzó de sus proyectos, y escondiendo la bolsa i,e march6 al campo á su trabajo.
Por la noche, la leña no se había podido vender, y el aldeano y su familia no
tenían pan.
-Terrible es la tentación, decía el pobre hombre, pero este dinero no es mío y
debo gastarlo. Dios, que cuida de los iueertos, cuidará de mi y de mis hijos.
Por la mañana se pregon6 por las calleB,
como era coetumbre en aquellos tiempoe,
el nombre del que había perdido la bolsa,
ofreciendo de hallazgo veinte pesos al que
la i-ntregase.
--Aquí la tenéis, presentándola al dueño, que era un comerciante de Florencia.
Pero éste, por librarse de pa6ar la oferta, examin6 la bolsa, cont6 el dinero, y dijo fingiendo enojo:
-Mi bolea, buen hombre, es esta, pero
el dinero no está completo, porque yo tenía. en ella ciento treinta modedas de oro
y s6lo ºme traeis ciento, y como es claro
que me habéis robado lo demás, voy á pedir que se os castiguen por ladrón.
-Dios es juPto, dijo el aldeano, y cabe
que digo verdad.
Los dos contendientes fueron condncidos á la presencia del gran duque AlPjandro de Médicis, que hacía por sí mismo
justicia á su pueblo.
-Hazme dijo al aldeano, una relación
sencilla y verdadera. de este suceso.
-Yo, señor, he encontrado la bolsa yendo al monte; he contado el dinero y sólo
contenía cien monedas.
-¿Y no has pensado en que con ese dinero podías ser feliz?
-Tenia en mi casa una mujer y seis
hijos esperando la leña que había de llevar para venderla y comprar pan. Perdonadme, señor, si en esta situación he pen·
sado en servirme del oro, porque efectivamente ha habido un momento en que lo
he mirado con codicia. Después he reflexionado q11e tendría dueño, tal vez con
más obligacionea que yo, la he escondido,

y en vez de volverme á casa me he ido á
trabajar.
-¿Has dado cuenta á tu mujer del hallazgo?
-He temido su codicia y me he callado.
-¿Y nada, absolutamente nada has tomado de la bolsa?
-Señor, mi familia, mis pobres hijos f.e
han quedado sin cenar, porque la leña no
se vende.
-Señor, que todo lo que dice este hom.
brees falso, porque mi bolsa tenía ciento
treinta monedas, y s6lo él se ha podido
quedar con las que faltan.
-Por ninguna hay pruebas, dijo el gran
duque, pero sin embargo, creo que este
pleito es fácil de sentenciar.
--Tú, pobre aldeano, refieres el hecho
con tal naturalidad, que no es posible du-

¡Oh !os Valientes!
No se crea que vamos á trJ.tar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á tratar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de calentura; al preguntárselc
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se queda tan satisfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama al
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con menos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiar á toda su familia.
Los catarros y las toses nunca son inocentes; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos nombrada; con ella
se evita y ,cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho y garganta. Tambien la hay en pastillas_

dar de lo que dices, mucho más cuando
has podido quedarte con todo, lo mismo
que son una pequeña parte. Tú comerciantP, gozas de buena posición y de mucho
crédito para que podamos presumir de tí
un engaño. Diciendo los dos verdad es
claro que el bolsillo que se ha hallado ~te
hombre con cien monedas es otro distinto
del tuyo, que tiene ciento treinta.
Recoge, puee, el bolsillo, buen hombre
dijo sl leñador, y llévalo á tu casa bast~
que parezca su dueño, y si por casualidad
te vuelves á encontrar otro con ciento treinta, llévalo á este honrado comerciante, que
entonces como será el suyo te cumplirá su
palabra dándote los veinte pesos que ofre·
ci6. Entre tanto, como premio de la honradez con que te has portado presenta fido
el bolsillo, siendo tan pobre, señalo para
tí y tu familia treinta pesos al año sobre
mis rentas.

***
En el Boletín Oficial de una provincia,
se leía. el tSiguiente anuncio judicial:
Con objeto de averiguar la muerte de un
cadáver que se encontr6 difunto en el pueblo de ...... se ponen á continuación las señas del presunto muerto, para que puedan
compararse con las del matador, antes de
encontrarlo, para ver si por casualidad son
uno mismo.

***

UN ACREEDOR DELO QUE NO HAY.
Figuráos si tendría mala memoria un
zapatero, llamado Pedro Díaz, que olvidó
nada menos que el nombre de su acreedor
á quien había prestado un duro. Dábal~
tanta pena este olvido, que no pudo men?s de confiarlo á su mujer, y ella que se
pmtaba sola para sacar dinero, le di6 un
buen consejo, reducido á contestará todos
los que les saludasen en la calle, diciendo:
-Mejor me vendría mi duro.
De esta manera, añadía la mujer, cuan·
do saludes á quien nada te debll, pasará
adelante sin hacer caso, y cuando tropieces con el verdadero deudor, no podrá
menos de dar sus excusas.
El marido sigui6 el consejo al pie de la
letra, y á tantas personas saludó de este
modo, quA al fin tropez6 con su deudor,
que le dijo:
-Hombre, yo te daré tu duro sin tan ·
tos rodeos.

***

QUIEN LO DIRIA.
Un aguador encontró pocos días hace á
una joven su paisana, á quien al parecer
no había visto en mucho tiempo, y dejando la cuba en el suelo y santiguándose
varias veces con muestras de admiración,
dijo:
-¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡pobre hija
mía! ¿eres tú la que se ha muerto, 6 tn
hermana?
-Mi hermana es, según creo, laque ha
muerto, dice la joven, pero yo he sido la
que ha estado más mala.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fL
Ato XI.

MÉXICO, DOMINGO

-==========================-========

27

DE A GOSTO DE

1911.

Nmr1. 35.

=== ================================================.
·1..

• .

=

11

Aspecto del monumento de la Independencia durante la manifestación maderista el último domingo.
Fots. de Et Ti empo lltutrado

�Cerremonia patrriótiea en honorr de auauhtemoe.

El señor Madero en Morelos.-¿Zapata jefe de asesinos?
La única salvación posible.

,,
•·

A los que solemos emborronar cuartillas hablando de política, no nos puede acontecer lo que á los cronistas hebdomadarios que curaimente insisten de contínuo en el t6pico de que no
hay a¡:,unto que tratar. Contrariamente á lo que á esos señores
lel! sucede, no tenemos sino essucbar algunos interesantes comentario., que sobre el asunto de actualidad "ª hacen por esas
calles, para mal surcir nuestros artículos, 1-in vernos obligado~
á espigar en los peri6dicos del día. Y esto que á prb:iera vi~ta
parece torpeza en arbitrarse una suficiente documentaci6n, produce 6pimos resultados, toda vez que quien lea los perió_dicos
diarios, -tales son las patrañas que cuentan-se verá obligado
á creer que no vivimos en una democrática República, sino en
plena cafrería y que no tienen más remedio que liar las maletas en busca de mejores vientos, temerosos de verse despojados
hasta del pensamiento.
.
Asf la cuestión del Estado de Morelos, muy delicada de suyo,
ha Te~ido haciéndose más y más grave, gracias á los noticieros
vestidos histrionescarnenle de ((corresponsales de guerra)) y de
1&lt;enviados especiales,&gt;1 al grado de que algunos ccpatriotas&gt;1 que
tenían las caras hoscas por los efectos de la revolución, se han
tornado en alegres y regocijados, hechos unas pascuas, con la
esperanza legítima d~ ver al país _sumid? en l_a anarquía, hech_a
la democracia un añico, las t&gt;lecciones sm verificarse y en el ámmo de todas las crentes de paz y de orden el pensamiento de lo
conveniente que ~ería el regreso del cclpiranga,1 ó del ((Príncipe
Bismarck,&gt;1 trayendo á aquel otro llorobo _príncipe de hierro, que
hubo de derretirse al calor de la revoluc1on, para descargar después descomunal paliza, para que no vuelva á enseñar al pueblt)
á ser libre sobre los hombros del señor Madero, ~l caudillo de
la Revolu~i6n, quien sin faramalla~, _ni aparatosos embelecos,. ni
máquinas de guerra y tchombría m1htar,»-esa plaga extend1~a
entre nuestros conspicuos militares y que es el más alto ménto
de ellos-y sí con un gran valor personal, un patriotismo puro
y una lealtad suma, ha 1:mlucionado el conflcto, de una manera
pacífica, diplomática, hábil y honrada.
.
.
.,
Y aquí en la capital, en donde los med10s de mformac1on
abundan 'en donde la opinión pública cuenta ó debería contar,
á lo men~s con elementos de recta orientación, ¿quién habla de
la cuestión' morelense con conocimiento de causa? ¿quién obsE:r·
va sin apasionamientos y quién pronuncia su fallo tras de madura y serena reflexi6n?
·
Los hombres sesudos, cortados. según rl patrón porfirista, reclaman ante todo, el respeto incondicional al principio de autoridad, ~plaudiendo de antemano las me~i~as represi!as, ené~gicas, ciegas y crueles~ aunque su cumplimiento e.ntrane. el _am·
quilamiento de millares de hombres,. que po.r ser mcend1arios y
asesinos y salteadores, no merecen piedad smo 1~ ~orca.
.
Con ese criterio de burgueses egoístas 6 de pohticastros traidores, un cuerpo seleccionado de las tres armas, comanda~? por
el am1:ritado señor general Huerta-q~e esta~do al. serv1c10 ~e
un gobierno emanado de la revoluc16n gnta ,c¡V1va Porfir10
Díazb-y por el sefior general Bl&amp;nquet,-que en los sucesos de
Puebla se port6 con extraordinario valor sin importársele un
ardite las consecuencias que pudo haber traído su tchombrfa
militar » tan humana y racional-march6 á la. región suriana
dispue~to á hacer volver l~ tranq~ilidad y la paz al ánimo aterro·
rizado de los antes tranqmlos vecmos.
No haré un elogio de Emiliano Zapata, seguramente. En la
historia de este jefe hay más de una página sangrienta. Ni disculparé el ataque á los vecinos honrados que vieron sus personas amenazadas y sus propiedades incendiadas. Al hablar de Zapa.ta, entiéndase que me refiero á los intereses de las huestes Za-

patistas, á los intereses
que representan, á los
idea.Je¡:¡ que encarnan.
El estado de Morelo¡:,,
uno de los más prósperos, más ricos, más florecientes, ha estado, desde hace tiempo inmemorial en una situación tan a~6mala y extraordinaria,
que este conflcto, que había de produclr!!e tarde 6 temprano, no
e~ sino !a consecuencia lógica de las condiciones que hasta ahora allí tan prevalecido. La total extensi6n del Estado se baila
dividida en veinticinco 6 treinta grandes propiedades. Las riquezas naturales se las reparte únicamente un pequeñíeimo grupo,
no existiendo los pequeños terratenientes, ni división territorial
de ninguna e~pecie. ll:n la mayor parte de las entidades federativaS:existe semejante auomalfa, y en todas ellas, en diferentesépo·
cal', i;e han producido conflictos más 6 menos serios, muy significativoe. Pero en Morelos la situaci6n había llegado á un limite muy pPligroso. La. masa general del pueblo no ha podido
ealir, desde la época de la conquista, de su triste condición de
paria. Todo contribuía á aumentar sus dolores y la opresión á
que estaba sujeto. La gente de campo, que compone la total población de esas comarcas, nunca llega á ser propieta1fo, desde
luego, por el acaparamiento de las tierras; además, los explotadores de la gente trabajadora, sin conciencia ni escrúpulos, han
creado una situación peligrosa, exacervando los odios del pueblo. Las tiendas de raya, esos instrumentos de una explotación
inícua. ahonditron el abismo que separa á los ricos de los po·
bres. Basta hacer notar . cómo los Zapatistae, al asaltar los trenes, asE&gt;guran á los pasajaros que no tienen ningún sentimiento
hostil hacia ellos, reduciéndose sus esfuerzos á buscar con ahinco á los pachupines, como ellos dicen, por estar en sus manos
las tiendas de raya de las haciendas. ¡Dignos sucesores de los
señores encomenderos!
En Cuautla, en Cuernavaca, en J ojutla, la plebe enfurecida
ha saqueado algunos establecimientos comerciales y residencias
particulares, incendiándolos después é insultando á sus moradores. Pero el hecho de que esos ataques no hayan sido dirigí·
dos á todos los establecimientos y á todos los vecinos pacíficos
y honrados, sino que el blanco de las iras populares lo constituyen detenninadas personas, hacen pensar muy seriamente en
el caso. Los odios deseneadenados del populacho casi nunca son
gratuitos. Claro es que gente desalmada, bandidos profesionales,
asesinos y ladrones, se han mezclado á ias turbas; que mucha
gente inocente ha perdido la vida ó sufrido en sus intereses, pero ésto no quiere decir qne la situación creada en esa regi6n, se
remedie aniquilando, fusilando, destruyendo.
Bueno es que se haga respetar y mantener el principio de au·
toridad, que se fusile á Zapata, si es verdaJ.eramente culpable y
á los instigadores del pillaje. Pero las altas autoridades de la
Naci6n deben e1-tudiar el poblema con más cuidado y mesura,
nombrando una comisi6n, compuesta de hombres inteligentes,
honorables é independientes que investigue el caso. Y, sobre to·
do, delegando sus facultades en jefes que tengan más conciencia
y patriotismo, que sean elementos de progreso y no de obstruc·
ci6n.
LUIS

Oyendo los discursos.

MORTANDAD.

El público al pié de la esbtua.

Una pobre mujer preguntaba si habría mucha mortantad en
un pueblo en el cual debía parar.
&lt;,Consuélese,» le contest6 un socarr6n: ceno se muere allí más
que una vez.,,
Yo creo que si pudieramos morir y volver á la vida muchos
que fueron necios serían sabios.
Porque con la muerte se aprenden muchas cosas.

ZAMORA PLOWES.

Sociedades que concurrieron.

Fots. de El Tiempo nustmd-0.

�En honotr de tos defensotres de Chutrubuseo

El quid pro quo-Del pobre lego

.

Vava un cuento de un escritor muy genial.
Allá en los tiempos de Maricaetafia, cuando no había telégrafo, ni ferrocarriles, un lego de la orden de San Francisco, de
aquellos que, alforja al hombro, recorren los polvorientos caminos y las pob!aciones implorando la caridad, quiso un día meterse á predicar en un pueblo cuyo nombre acaso no se encuentra l ;,;-;:- ~ ,,en ningún mapa.
De pie sobre una piedra y ro· r!·~~-·
deado de sencillos campesinos, f"
comenz6 el lego su serm6n de r,..
esta manera: «Hermanos mío&lt;i, • i ,
«Haced míos, haced todo lo malo
y huíd de todo lo bueno ..... 1&gt;
Al oír la gente tan estupenda
"1!]11"',¡¡11"'V"1Jll""
herejía alborot6se de tal manera
contra el lego, y aun poco falt6
EL LIBRE PENSAMIENTO.
para que le apedreasen.
La presencia del alcalde evitó
Un ladr6n es conducido á la
un conflicto, y calmados los ánidel juez por haber ropresencia
mos determin6 la autoridad dar
bado
en
una
tierda varias mercacuenta al Prior de San Francisco
derías.
para que ajustase las cuenta¡:, al
c1¿C6mo te llamas?» le pregunta
indiscreto lego.
el juez.
Al tener noticia de lo ocurrido,
11Pancracio, señor.&gt;1
el Padre Prior determin6 presen&lt;1¿Qué profesi6n tienes?])
tarse en el escandalizado pueblo
«Soy
librepensador.»
para reparar el daño que pudie((Pero
eso no es profesión ninse haber ocasionado el predicador
guna.,,
de alforja.
11¿Profesi6n ninguna, dice su seFué cosa de ver el entusiaemo
ñoría?
Pues sepa que esta es la
con que los sencillos aldeano~
mía,
y á no ser esta malhadada
recibieron á su Reverencia, an~iojusticia y la policía, me iría á pe·
sos de saber como el pobre lego,
dir de boca, porque quien tiene
había tao de improviso perdido
derecho
de pensar, lo tiene tamla cabeza.
bién para obrar según le plazca.
El Padre Prior subi6 á la piPYo pienso que todos los comer&lt;I ra del e3cándalo, y con su V(IZ
ciantes
son unos ladrones, así es
autorizada comenzó diciendo:
que el' robarles no es un delito
&lt;1Hermanos, no penséis que yo
sino una restituci6n que hacen.
vengo á desdecir el serm6n del
¡Cuanto le habrán robado á su seHermano lego; antes vengo á exñoría cuatdo le ha tocado complicar el quid pro quo en que ha
prar algo en las tiendas, y sin emLos supervivientes del 47.
incurrido, para que le devolváis
bargo
estos ladrones reconocidos
la fama.»
no van á presidio !i,
Aquellas gentes á quienes el quid ¡ro quo hizo ab1ir la boca un
Quedo atónito con tal discurso el juez, que á la vez cojeaba
palmo, se miraban asombradas y corno ei dudaran haber oído por los mismas ideas, es decir, era un librepensador furibundo,
bien.
y se dijo para sí: c1En resumidas cuentaH, según el libre pensa«Sí, sí, hermanos míos11, continu6 diciendo el padre Prior: miento, este pillo tiene raz6n para robar, porque piensa que el
c1haced todo lo malo y huíd de todo lo bueno: esto os decía el robo es una restituci6n.
lego, y esto os repito yo. Malo es para el mundo servirá Dios,
Hay muchos liprepensadores que están vaciados en ese mismo
malos el ayuno y la penitencia, malo santificar las fiestas y re- molde: quieren libertad de pensar lo que se les antoja y de obrar
zar el rosario, malo obedecerá los padres y superiores, malo y lo que les conviene. Y no piensan que Dios ha puesto á. la }i.
rematadamente malo confesarse y comulgar; malos, en fin, los bertad humana un límite, que no se puede traspasar sin quemadamientos de la ley de Dios y de la Iglesia. Pues bien, todo brantar las reglas de la pecencia y justicia.

•.:t-i: ~·

Mitin en honor de:Madero organizado por el Club "Aquiles Serdán" y la agrupajón dtlestuJiantes.-~Llegada de la columna, en la que
figuraron más de diez mil ¡:t1sv1:as;al n:tr.Ln.lnlu de la lnc.'.e¡;:tnc.tnua.

esto que el mundo califica de malo, ep bueno para Dios y para
los que le sirven, y debéis hacerlo para salvar vuestras almas.
En cambio, y por un quid pro quo, bueno es para el mundo el
vicio y la embriaguez, 'buenos los placeres y el juego, buenas la
murmuraci6n, la mentira, buenos los espectáculos deshonestos y
las diversiones peligrosas; y todo esto que el mundo llama bueno, es malo para Dios, el cual castiga á los que lo hacen. 1i
No tuvo tiempo para concluir el reverendo Prior pues le interrumpi6 un a tempestad de
aplausos que fueron seguidos de
vivas al lego del quíd pro quo y!f\
la religi6n !!eráfica que tales hijos
criaba.
Todas los circunstantes habían
entendido el serm6n del lego, y
sin saber latín siempre se acordaron del quid pro quo.

.1

~.

.

. ., .

•i;
..

o'

.

.

11\,

._ '°' l

1

Delegaciones del Ejército, de sociedades obreras, de Clubes políticos Yde la clase estudiantil, que concurrieron á la ceremonia.
La multitud dirigiéndose á Chapultepec.-Fots. de El. Tit~~po Ilustrado.

Fots. de El Tiempo Ilustrado.

�A etttalidades. -1.litetratotra

llos fonetrales del seño.tr Genetral José fila.tría Pétrez

CURIOSOS CALCULOS
Un tal Alfredo Arkos hizo el
cálculo de que en un afio el
hombre profiere 11.800.000 pa·
labras. Cálculo en término me·
dio que da l. 200 apretones de
mano, desarrollando la fuerzal
suficiente para evantar una lo·
comotora de ochenta toneladas.
Y calculó que aúre los párpados
94.600.000 veces, desarrollando
en esto una energía capaz de le·
vantar un pei!ode 25 kilogramos.
Otro, el sefior P. W. Everett,
calculó que una vida de 60 aiios
se divide así: Sueño: 24 años 9
meses y medio. Diversio nes: 11
afios y ocho meses. Alimenta·

Kermesst! celebrada en honor de la directora de la escuela
."Víctor María Flores."

ción 5 afios y 2 mesee. \l'iajes: 7
afios y cuatro meses. Toilette: 2
afios y 11 meses. Pereza 1 afio
y 5 meses y medio. Reflexiones: 1 año y 5 meses y meJio.
Tiempo perdido: 1 año y 5 meses.
Juzgad vosotros si este cálcu.
lo está conforme con vuestra vida. Pero notad que la estadística no está completa: para un
cristiano hay que afiadir á esto
el tiempo que él ha de emplear
en rezar, dando gracias á Dios
y pidiéndole mercedes. Y en esto por lo menos el cristiano
debería emplear media hora al
día. ¿Qué tal? ¿Corresponde es·
te nuevo cálculo á vue~tra vida
práctica?

La capilla ardiente,

Salida del féretro.

UN GITANO

· ~.:1

IGNORANCIA.

iA TU SALUD POETA!

ansío alzarla pronunciando un brindis
en loor de tu ingenio.

EL HIPOPOTAMO

PAR.A. GUlLLERMO PRIETO Y M,

Para EL TIEMPO ILUSTRADO.

Pues he gustaáo en la corintia copa
de tu verso,
el mosto que en los odres ha dormido
la beodez de Anacreón el viejo;

1

• 1

Pues aun galopan en tropel equino
por el campo sin luz de mi cerebro,
tus líricas imagines
en el brioso palafrén del metro;
Pues turbaste la paz de mi Tebaída
con el sonoro estruendo
de las orquestaciones polifónicas
del ponto de tu astro;
Pues me ofreciste en comunión sagrada,
del Arte bajo el templo,
la carne y sangre de la Poesia
en el pan y en el vino de tus versos,
Vuelve á escanciar en la corintia copa
más falerno;

¡Oh poeta, oh artista,
poliforme, proteico,
pálido por los besos de Selene
y de neurosis y nostalgia en'fermo !
Brindo porque conoces de la lira
los secretos;
porque untas en el dorso á tus estrofas
leoninos tuétanos;
Porque prendes dos alas condorescas
en cada verso,
y conoces-eximio anatemistasu descoyuntamiento;
Porque montas en oro cada gema
del castellano léxico
y abominas de música monótona
de uniformes acentos;
Porque en tu obra, inaccesible 'al vulgo,
á gl.iisa de blasón pones tu Ego;
&lt;. . .. odias á Sancho por grosero y torpe

Habita en los mortíferos pantanos
de Java el hipopótamo panzudo;
viven juntos con él, fieros y ufanos,
cuantos monstruos el hombre soñar pudo.
El indómito búfalo allí muge.
silba y se desenrosca la serpiente,
el carnicero tigre feroz ruge .. . .
El duerme y ronca sosegadamente.
Nunca flechas ni dardos ha temido;
la vista de los hombres no le altera;
rebota en su pellejo endurecido
la bala del cipayo más certera.
Yo soy cual él: la convicción segura
es cota que mi espíritu ha cubierto;
como es invulnerable mi armadura,
voy sin ningún temor por el desierto.

y amas á don Quijote por excelso!)
Porque al chocar mi copa con la tuya,
dos campanas de argento
anuncien repicando en son de triunfo
la gloria de tus sueños!
JUAN B. DELGADO.
México, á 26.de agosto de 1911.

TEOFILO GAUTIER.

«¿Cuántos dioses hay?»
"Yare, éza es una pregunta mu
honda. »
«¿En dónde está Dios?»
«¡Qué zé yo! Paece que ze em·
peii&amp; zu mercé en preguntar lo
más difícil.,&gt;
«¿Quién es Jesucristo?,,
«Pero Pare, ¡no conoce que me
paso la vida por ezos caminos y
no conozco á naide?»
((Pues entoncta, ¿qué es lo que
sabes?"
«La Letanía."
«¡Hombre! ¿Sólo la Letanía? En
fin, dila.,&gt;
,cA za mercé le toca comenzar,
que yo diré: Ora pro nobi~.1&gt;
Los que declaman contra la re·
ligión, no creas tú que sepan más
que ese pobre gitano.
Si quieres hacer una obra de
caridad, aconséjales que estudien
bien el OateciMno.
Si parecen hombres de letras,
diles despacio al oído, que estudien bien los Los fundamentos de
la fé.

~~
1

,~1

.. ~e.A

NOBLE CONTESTACION

~~

Un joven de la universidad fre·
cuentaba muy amenudo la jglesia

ARREPENTIMIENTO

y una vez al mes se acercaba á los
santos sacramentos. Sus compa·
fieros empezaron á reírse de él y á
llamarle con títulos que sólo se
encuentran ' en el diccionario de
la gente soez y mal criada.
Pero el joven con noble altivez
contestó:
cc¡ Vaya una ridiculez! ¡Os reís
de mí porque voy á la iglesia! Y
bien: para daros más materia p11·
ra risas, os prometo que iré á la
iglesia todos los días y comulgaré
por lo menos una vez en la se·
mana"
Todos admiraron la franqueza
del joven, que cumplió al pie de
la tetra cuanto prometió, pero
pocos tuvieron el coraje de imitarle.
Las almas grandes no conocen
los respetos humanos; las almas
apocadas están siempre prontas á
renegar del Divino Maestro, co·
mo Pedro ó á venderle como Ju.
das.
En cuanto á vosotros, confesad
varonilmente delante de los hombres á Jesucristo si queréis que él
un día os reconozca por cristianos
leales delante de su Padre.

Señor General don José Maria Pérez,
fallecido el día 2r del corriente.

Un escla.vo que iba á ser cas·
tigado por su sefior, se excusaba
diciendo, que había cometido el
delito sin querer.
Su señor le contestó:
- Pues bien, sin querer vas
también á ser caetigado.

SONETO
Rl ~- P. tTaeobo ~ainí11ez S, tJ.

I
I

J

Señor don Juan La b;,t,
quien junto con el señor Lic. don Victoriano Agüe·
ros fundó ''EL TIEMPO" en 1883 y que acaba
de fallecer en la ciudad de Guadalajara.

Al mirarte ¡oh Jesús! así enclavado
sufriendo en una Cruz cruel agonía,
se parte de dolor el alma mía
y te pide perdón porque ha pecado.
El corazón contrito y desolado
do antaño la maldad vivir solía,
implora tu piedad y en ti confía
que tu sangre por él has derramado.
Su culpa es infinita, mas tú Señor,
que la Muerte y Pasión, siendo inocente,
por los hombres sufriste con amor,
concédeme el perdón y se clemente;
que á tus plantas gimiendo de dolor
Sus culpas llora mi alma humildemente.
México, agosto de 1911.
MARIANO LEON

·--------~--------- --- - ~- --- --~

Señor Dr. Antonio F. López,
distinguido facu ltativo potosino director del !ns·
tituto de San Luis y colaborador de "EL TIEM·
PO", fallecido en San Luis ultimamente.

Paso del cortejo por la Avenida Juárez.
Fots, de "EL TIEMPO ILUSTRADO,"

Por las calles de Revillagigedo.

�DE

SOCIEDAD

LAS JOVENES EN EL JARDIN ra continuar más tiempo en un paraje tan hermoeo. Se derra-

maban por los cuadros de flores, bajo el borque de limoneros
tras de los arcos de enredaderas floridas. Inclinábase al bord~
de pozos sin uso tan apacibles que extremecían ...... Volvían
palpitantes y Amocionodas en busca de la señora de Salenque y
MARTA, Lucila y María escalaron el sendero, de áspera pen- del novio de María, obstinado en no poner sordina á su voz padiente, que se desprendía del camino pa1a penetrar de soslayo ra exponer á su futura suegra las peripecias de una carrera de
en la villa Mazarini. Tan feliz como alegre,
«cruisers» de M6naco, en la cual había todada á locuras, María solt6 de repente el bra·
mado parte.
zo de sus amigas y volvi6 sobre sus pasoe,
-Por favor, mi querido Roberto, dijo
para ver c6mo su nombre y su novio salían
Marta un tanto molesta, cuéntenos más tarde
de un apuro en el sendero. Del brazo de Ro·
sus hazafi.as, pero ahora cállese íÍ. lo menos
berto, quién no hubiera traspasado abismos.
por unos cinco minutos.
Pero la Eefiora de Salenque se dejaba casi
En efecto, la hora era particularmente de.
arrastrar por su futuro yerno, gruñendo un
liciosa en aquel lugar privilegiado. Declina,
poco en contra de las fantasías incorregiba el día, la cima dentellada de la gran mubles de su hija, más feliz, en el fondo, al
ralla de dpresee se aguzaba finamente sobre
pensar que su querida nifia sería pronto la
el cielo del crepúsculo. Contra el fondo sommujer de un muchacho tan sano, tan herbreado de verduras, algunos restos de mármoso y tan robusto, tan bueno también,
moles, una Flora, una Pomona, un Perseo,
porque parecía, que lo tuviera todo en favor
se sumían en vida recogida, secreta y consuyo el tal Roberto. María, de lo alto del
movedora. Los matorrales exhalaban olor
sendero, le contemplaba con admiraci6n, y
áspero y fuerte y de todos los techos visibles
cuando le di6 las gracias por haber arrastrado
de la ciudad dominados desde allí, las hutan gentilmente á su pobre mamá que casi
maredas de la cena de la tarde subían en esno respiraba, había en su sonrisa y en su
pirales ligeras por el aire completamente
tono una felicidad sana, un desborde natu·
inm6vil. Una campana reson6 en un conral y sin reticencias.
vento de la ciudad, y todo el dilatado arraHallábanla generalmente más bonita cuan·
bal de techos de color de rosa parecía sacudo estaba cerca de su bello atleta, porque Señor Licenciado don Justino Fernández, dir sus campaniles. De súbito por un instante
parecía. comunicarle su bello equilibrio y su distinguido jurisconsulto y ex-ministro de todo se call6. Sobre la cresta de una mujusticia, muerto esta semana.
fuerza tranquila, su «serenidadi&gt;, agregaban
ralla festoneada de yedra s.delantaba un
con malicia sus dos amigas, Marta y Lucila,
gato, una en pos de otra, sin meter ruido,
que acaso se sentían celosas....... Porque el bello Roberto no sus patitas de suave terciopelo.
era un tonto, sino sencillamente, un hombre de sport que no
En aquel instante apareció por el extremo de la avenida ceniría por cierto, como los j6venes á extasiarse en la avenida de tral, un joven que apuraba el paso. Llevaba el sombrero en la
cipreces de la villa Mazarini, y en la cúpula de Colonia. los B6- mano, no era ni feo ni hermoso; aquellas señoras no lo habían
boli, 6 la villa de Este; n6, Roberto, de una sola ojeada había visto nunca. Dirigíase hacia ellas porque las había notado en la
medido el largo de la avenida, su grado de bclinad6n y deplo- «villai&gt; y las creía extraviadas. Explic6 la cosa rápidamente y
raba que, hallándose tan bien plantada,
luego, en un momento de embarazo, pro·
no sirviese, á causa de su pendiente exce·
nunci6 una palabra cualquiera más por
siva, para el tráfico de autom6viles.
casualidad feliz, y que cay6 sobre el espÍ·
ritu preparado de las niñas como cae una
-Apuesto á que subo por aquí con una
cucharada de incienso sobre un brasero:
máquina de cincuenta y dos caballos, dijo,
siempre que me corten una hilera de ár- La hora es tan bella...... dijo.
-¡Ay, señor! exclam6 María juntando
boles á la izquierda! ..... .
A la sola idea de ver derribar sémejanlas manos.
Y las tres nifi.as se agruparon en torno
tes árboles, las niñas y la señora de Sade ese joven como si le conociesen desde
lenque arrojaron un grito de horror.
bacía mucho tiempo. Por él dijeron adi6s
Roberto las había chocado sin quei,in sentirlo al paisaje, á los perfumes, á
rerlo.
la hora tan bella. Con aquel que había
Halláronse al pie de los jardines que se
tenido la suerie de presentarse en el mo·
escalonaban formando una terraza á la
mefito favorable y de balagar con u~a
italiana. Un plano inclinado, suavemente
palabra sus almas ya encantadas, subte·
pavimentado, se ofrecía á su vista, cortado,
ron hacia la Villa de Mazarini sin volver
en varias partes, por gradas que parecían
ni siquiera la cabeza.
conducir á una gruta rústica, bajo un ceEl hermoso Roberto seguía flemá~idro majestuoso, altivo, un poco teatral,
camente en pos de ellas revolviendo, em
que alargaba sus brazos como el Apolo de
duda, en su imaginaci6n la carrera de los
Belvedere.
«Cruisers,i&gt; ciego ante el pequefio drama
Ese hermoso camino estaba bordado de
inaparente que acababa de representarse
iris en flor. El perfume lo embalsamaba,
á la vista de Ja señora de Salen que, la cual
bosques de naranjos profundos odoríferos
había sorprendido el movimiento inquiey mudos, atraían á derecha y á izquierda.
tante y espontsneo de su hija. Al tomar el
Un bosque de bambúes susurraba mistebrazo de su futuro yerno, le dijo:
riosamente movido por la brisa. l\Iaría,
-Sue buques, sus buques, Roberto son
siempre la más sensible, se extasiaba.
cosa muy bonita ... Pero ¿sabe usted c6~o
El milagro de aquellos jardines levan·
se dirige la imaginaci6n de una muJer'f
taba poco á poco, por hábil gradaci6n de
actractivos, por encima del plan ordinaSeñor don Enrique Rosete,
rio de fa vida, y mostraba de sorpresa, quien contraerá matrimonio el mes entrante con
Cómo se guardan los secretos
la señorita Mercedes Mac Gregor.
esos paieajes súbitamente ampliados en
Fot. PucA'.
los cuales engendramos la ilusi6n de un
Una persona indiscreta confió un ~engrandecimiento de nosotros mismos, de
una embriagaaora qilatación del aima, del corazón, de los sen- creto á un amigo suyo, rogándole con mucha instancia que Ja·
más lo descubriese á nadie.
.
tidos.
&lt;&lt;No tenga usted cuidado," le dijo el amigo, «seré tan discreto
Las tres jóvenes maravilladas corrían hacía adelante, poníane
ae de codos sobre las murallas derruídas guarnecidas de muzgo. como usted. »
No confiéis jamás secretos de ninguna clase á persona ~el
Sus cabezM graciosas se recortaban sobre el horizonte purísimo.
Luego se volvían, con el dedo ·én la boca, haciendo gestos á la habla mucho. No hay cosa tan reebaladiza como la lengua
sefiora de Salenque y á Roberto para que hablasen quedo, pa· charlatán.
POR R&amp;NE BOYLESVE

.1

.....,.............

Señorita Mercedes Mac. Gregor, cuyo matrimonio con el señor Rosete tend rá lugar el mes entrante, y que con!&gt;tituirá una brillant'sima nota social.
Fot, Pack.

...._____...... ...

_ ,.

��FLORES DE LAS SELVAS.
En un rincón del terruño amado, allá donde el hondo impe- dos, semejan blancas alas de gaviotas errabundas flotando sobre
rial perturba el silencio solemne de perfumadas montañas de el seno de adormecido mar.
roble, lingue y laurel y el Llaima majestuoso levanta. el titánico
Murmuran los bosques lejanos; murmuran los prados el lago
seno laberíntico al beso del sol de la mañana, dormita, en un y los ríos y de maitenes y coihues gigantes, de aromas, de lumas
recodo del río y á la sombra de informe aglomeración de ternos y litres, de yerbas plumosas sacándose en lomas distantes de
añosos, humilde cabaña de labrador.
pardos papeles y áureos trigales despojados, llegan y pasan' raEs la puebla. de Nicasio, fiel inquilino de enorme estancia chRs de rico y acre olor.
'
abandonada que ostenta al cielo azul de aquellas regioMs casi
Y sobre el seno turgente de la excelsa madre, creadora eterna
inexploradas todavía, el rico tesoro de sus bosques tupidoe de incansable, á la sombra de la choza idolatrada, la enferma mu~
maderas preciosas y aterciopelados dorsos de valle, prado y co- jer que semeja una gran flor de las selvas, muriéndose en su
lina de esmeralda. sembrados de rústicas rocas, bajo cuyos te- albor.
chos pajizos palpita la vida pastoril, libre de las convenciones y
Ella lo sabe y por su cerebro no)diestrado al raciocinio, pacábalas sociales que estrechan la vida de los grandes centros so- san y repasan en lento desorden las escenas de su vida pasada:
ciales, irresponsable y pacífica de los fornidos hijos de los cam- es la chinita mimada de una patrona amable que le hace dos
pos del sur.
trenzae largas por la mana.na, la conversa, manda y acaricia to-

Et! una tarde tibia del mes de Abril. Lenta, imperceptiblemente, agoniza la luz.
Del sol moribundo, vagan los rayoe postreros por los largos
tallos de las secas totoras del techo amarillen•o ; besan las pardas
hojas marchitas y quebrajadas de la ramada, abriéndose paso
por entre las grietas de los pobres tallos calcinados por los colores de un estio de excesivo color y van á caer lentamente, suavemente, sobre el rostro etéreo y formas dramaticas de una cam·
pesina joven y bella todavía á pesar de los estragos de la calen·
turas que la consume, tendida sobre un montón de mantas y
chales de vivos colores, á la puerta de la pobre habitación.
Brisa lijera se levanta entre los viejos troncos nudosos de los
ternos protectores arrastrando consigo silente nevada de albos pétalos que forman sobre las secas quinchas del huerto y verde
gama de los campos circundantes, perfumado tapiz. En onda
nívea surcan la dura tierra del patio, se alejan, vienE:n y van y
entre loa múltiples pliegues de Ja diáfana falda de percal azul.
sobre el nimbo ébúrneo de la cabeza inclinada, la tosca piedra
de moler y altos de aperos amontonados en apartado rinc6n, se
viene á prender, y en espumosa marejadas, vagando:por los pra·

do el día y enseña á leer y á rezar en el tranquilo Ail1&gt;ncio de
tardes primaverales, ó á orillas del brasero en las C?rtas noches
frías del invierno cuando rujan los vientos y la lluvia azota las
anchas ventanas de la enorme casa solitaria de donde el Señor
ha sacado uno tras uno, los hijos bien amados: de la noble da·
ma que tan buena con ella fué.
¿Donde pasó todo esto? Ligera sombra de mistificación nubla
los ojos fatigados de la campesina; quiere recordar pero no puede. De su memoria han huído los nombres de personas Y luga·
res, s6lo guarda el coraz6n agradecido _el recuerdo de ~n rostf.
dulce y delicado y el eco de la voz dohente que le ense)16 á ba.
bucear el «Santa María, Madre de Dios...... » y los la?10s '!1acI•
lentos de la tísica modulan la oración que ama la muJer chile~
y del obscuro fleco de sus párpados pesados, destilan sin ataJ0
las lágrimas que aborta el corazón.
.
Un largo vacio y luego ...... la escala interminable, el mterminable quehacer; baldes de tazas y de copas que lav~r en agua
fría mañana, tarde y á media noche, en toda est~m6n; re~
gritos estridentes de cuatro colegiales pedantes; pellizcos, e~~u
no satisfechas, suefios de precipicios y de fantasmas hom es

flotres de las Selvas.
interrumpidos por la voz chillona de la campanilla despiadada
de aquel hogar en apariencia tan opulento y tan tranquilo, en
realidad tan lleno de miseria, de hipocrecía y mezquindad.
Ligero estremecimiento recorre el cuerpo debilitado y una
oleada de carmín baña el rostro exangüe al recordar la última
noche pasada en aquella casa hostil: los besos del patrón bebido,
los gritos y golpes de la esposa que se considera ultrajada, las
bromas groseras de los demás sirvientes y después...... la fuga á
media noche, el viaje á traves de valles, ciudades y ríos en compafifa de la buena mujer que se apiad6 de ella en la estación y
luego la vida de campo en aquella agreste estancia, trabajo, paz,
Nicasio y días felices y más tarde el patrón ...... ¿y qué más?
· Loa labios tiemblan. mueca de horrible sufrimiento contrae
las facciones pulimentadas y transparentes hasta el idealismo
·'1'88 dos años de sufrimiento físico y moral; sudor de muerte
humedece la sien, dos manos liliales aletean en la penumbra de
la tarde que se aleja y un gemido lastimero, vano lamento de su
corazón consumido en amargo remordimiento, va á perderse entre las voces pliiñideras de la noche que se acerca.
Todo es calma en derredor; la única llaga de aquel perfecto
remedo de paraíso ee la pobre enferma, por cuyo nacarado rostro bañado en llanto amargo, vagan las sombras de la guadaña
del Gran Segador.
De súbito suspenden sus arrullos dos palomas que entre las
totoras del techo enamoran con afán; cloquea el pavo acurrucado
en la cumbre de la choza, ladra el quiltro .que todo el día ha pa·
sado echado á los pies de su ama: fru-fru de ojota sobre el rastrojo vecino; acompasado y rápido, acusa la ansiedad del que se
acerca.
Un instante después asoma la figura varonil de un campesino
de tez tostada y pardos ojos fulgurantes, en cuyas pupila11 dilatadas anidan las sombras de un gran temor.
.Jadeante se inclina sobre la inquieta figura reclinada en el
umbral y del pecho tumultuoso arranca sorda queja. al coutacto
de las manos casi frías y frente sudorosa de esta mujer que á su
manera de hijo de las selvas1 amaba con sin par ternura..
,
Sin hablar, la alza suavemente en sus brazos nervudos y va a
tenderla sobre el lecho humilde colocado en uno de loe rincones
de la desmantelada habitación. Y luego enciende el fuego, sienta la olla de substancia gelatinosa guisada por la mañana., la
tetera ennegrecida, el tacho de leche. Con tino maternal prepara y lleva á los labios de la enferma la toma comprada en el
pueblo vecino aquel día, dándosela á beber como á un nifio, y
máe tarde, cuando el fuego esparce su tibia lumbre por el cuarto y las paredes empiezan á reflejar fantásticas imágenes indeci·
118.81 se arrodilla junto al lecho y empieza á friccionar los pobres
miembros entumecidos y tullidos tras dos afios de inacción obligada. Por los pies delicados de empeine elevado y combas uñas
rosadas, por el pecho y espalda lacerados por terrible tos, se desliz• la tosca mano del labriego, suave y ágil en su tarea. de amor.
Al rece acariciador, se calman los dolores de la enferm~ y
suefio sin sueños ni delaciones traidoras, profundo y tranquilo,
no tarda en visitar sus párpados pesados.
El día de angustia y de abstinencia, había agotado las fuerzaa de Nicasio, empieza á marearle la atmósfera cálida, cargada
del aroma enervante de las bebidas recomendadas por la médica
del lugar, de la alcoba diminuta; siente la. necesidad de respirar
el aire puro de la noche. Con paso silencioso abandona la caba·
fia y va á sentarse al pie de los temoa murmurantes. Tras breve
instante brilla un punto luminoso en la obscuridad de la nocht:
misteriosa y débil columnilla de humo azulino asciende en espirales al mudo domo gris.
Vaga en torno de la choza solitaria el viento gemidor; lanzan
sobre lllla s11s formas fantasmales los ternos temblorosos; vocee
amigas, sombras queridas que al corazón atribulado del labriego
traen la confianza de los campos adormecidos, la calma del lago
consolador.
No así aquella otra figurita alada que cr.uza e! P!tio prE:9uroea
Yen el alto umbral de la cocina lanza al aue su gnto estndente,
amenazador. Uno ...... do&amp; ... ... tres. Nicasio cuenta horrorizado
los retos del cuncho temido, fatal agorero de mina y mue1te.

,97

«Fidela,n murmura con ternura y va á doblarse junto á la cabecera, diciéndose que esa n@che no dormirá.
Apoya la frente fatigada sobre la frazada burda de ancha franja roja, fija los ojos en la llama parpadeante del lamparín que
arde frente á una imagen ne Nuestra Señora, colocada en un
marco de flores de papel sobre la mesa vecina.
¡Qué parecido encuentra el rostro resignado de la Mater Dolorosa á aquel otro que languidece sobre la almohada! Cierra
los ojos para no verlo ~· di visa allá á los lejos, tras la niebla de
los años, bajo un cielo de turquí sembrado de girones vagabundos de albo tul, un rebaño de ovejillas custodiadas por un can,
y sobre la verde y blanca alfombra, á la sombra de un maitén
coposo, un muchacho andrajoso que charla y ríe con una niña
pequefiísima sentada cerca de él. ,cMariquita)), murmuran loe
labios inconscientes y una sonrisa de dulzura inefable irradia el
rostro del campesino al contemplar á la hermanita amada que
treinta años antes había seguido sollozando al campo eauto de
Imperial; extiende la diestra para tocar la negra cabellera enmarañada y el frío madero del catre con que tropieza, ahuyenta
la visión.
Ahora, es- una noche destemplada de un invierno crudo. Dos
jinetes: un mocetón fornido de unos veinte años y un viejo vigoroso vestido con la alta rodillera, el poncho corto y el sombrero de anchas a.las del vaquero chileno, atraviesan la desolada
pampa argentina en rápido galope, al boliche donde han tenido
noticias que se trata de ultimará su patrón. Ya se acercan sigilosos, ya divisan al través de las endrijas lcs!rmitros feroces de
lo~ jugadore!I, el mont5n de oro frente al sentenciado y n. su es·
palda el gaucho ruin que levanta la corva cuchilla fratricida.
Lanza tremenda imprecación el viejo capataz, abalánzanse al
interior los dos, trábase terrible lucha de siete contra tres, que
termina con la fuga de los gauchos, no antes de haber undido
el pufial en el pecho del viejo fiel, y él, el mocetón de ,aquellos
tiempos, ha cumplido la promesa hecha á su padre moribundo
aquella noche de pavor; ha servido con fidelidad y perdonado
muchas veces la vida al nuevo amo, á ese que ha poco le robara
el amor de su Fidela. Ronca queja hincha el pecho hirsuto,·crujen los nervios de acero del soñador que casi despierta en su acceso de cólera.
Por sus párpados entreabiertos divisa la llama mortecina del
lamparín que crece, enrojece y se dilata hasta envolver al mundo en un fuego ardiente, rugidor. Blancas nubes de humo se
desprenden de la inmensa hoguera atronadora, salvan el horizonte ensangrentado y hienden las nubes en vertiginoso ascenso
al cenit lejano, arrastrando entre sus pliegues las quejai, lastimeras de millares de gargantas sufrientes,
Alza Ja frente el campet,ino y sus labios temblorosos murmuran: «Misericordia, Sefior.,1.
Como si el Eterno respondiera á su plegaria, calma el fragor
y lluvia benéfica desciende eobre los mundos encendidos; dividense los cielos de la ancha brecha azul, bajan lentamente millares de espíritus alados que circundan la cabaña y penetran
á su interior. 'Gno de ellos, el más hermoso, se inclina blandamente Eobre el lecho de la enferma, y, los brazos extendidos,
modula á sus oídos palabras de consuelo y de perd6n ......... ..
.................... . ............ .Ni casio, Benito era del patrón . .. .
Las palabras apenas pronunciadas. de111bastan las huestes celestiales y despiertan al labriego que ha oído esta confesi6n acon·
gojada noche tras noche, desde el día en que abrió un instante
y cerró para no abrirlos más sus ojo&amp; acusadores, el niño hermoso que tan caro había costado á esta mujer, y sin embargo no
tuvo para ella una sola palabra de reproche ni desden. ,,Sí, hijita, ya lo sé)), fué todo lo que dijo, envolviéndola en sus brazos, y ahí, sobre el corazón que había herido, la estrechó con
amor.
Así los encuentran los rayos pálidoe del naciente día, la médica, el compadre, los vecinos: á ella, yerta; á él, tranquilo y sereno, fuerte en la certeza de que el secreto doloroso de sus vidas
irá á la tumba que le oculte la forma frágil de la mujer amada.

WINf.

''

�-~"A. 'LAS//
,1

. DAMAS\

EL

LLANTO

tros y estigmas de su primitiva animalidad· el hombre es un 1
bo para el hombre,. y su .instinto y ley es la'guerra de todos
tra to.dos por la ex1~te-?cia. El hombre natural y verdadero es el'
salvaJe, una fiera cnmrnal.
.
-El hombre:-opin6 el profesor. de Sociolcgía-·se encuentra
a~n en los com1ensos de su evolum6n, lenta y trahajosísima, hacia un ~stado menos .i~perfec!o que el acual. Lo que se hace
por meJorar su cond1mon equivale á soltar ,m chorrillo de agua
dulc.e en las olas del Océano para desamargarlas. Transformaciones mcalculables, la acci6n de siglos sin cuento requeriría la
o~ra de .remediar en parte l:3-5 deficiencias de n~estra organizacion social presente. Y ¿qmén sabe si.muchas de estas deficiencias .son irremediables? La ciencia verdadera teme afirmar demasiado.
-El hombre-opinó el profesor de Psicología y Moral-pa~;.

co:.

Q.ué hermosa era la princesita! Robadle á la primavera los
matices de sus roses pálidas, y tendréis su cutis· al mar meridional su azur líquido, y tendréis rns pupilas· á'la seda nativa
eu. áure~ y fino tusón, y tendréis su mata d; pelo. Y tomad,
( s1 sabéis donde encontrarlas), las virtudes dulces y frescas de
?n alma ?e flor¡ la piedad, la ternura, la generosidad, el amor
ideal hacia todos los humanos-y tendréis el espíritu celeste de
la princesita hermosa.
,
Esta perfección era justamente lo 4ue traía muy inquieto al
r~): su padre. No tenía otra hija si~o aquella, y habíala conseguido tarde ya, cuando llegaba al limite que sep~ra la madurez
de la vejez; por lo cual hubiese anhelado resguardar con un fa.

CASOS DE MEMORIA NOTABLES.
El emperador Adriano tenía tan gran
memoria que hacía le leyeran un libro
que jamás hubiera visto ni oído, y almomento lo repetía palabra por palabra.
Nunca perdi6 la idea del sujeto que una
vez hubiera hablado con él.
Mitrídates, rey del Ponto, tuvo tan feliz
memoria, que estando bajo su dominio
veintidós diferentes naciones, aprendió
perfectamente sus idiomas, y respondía á

LAS MADRES
debieran saber. Con la mayor
parte de las ni11as, sus tribulaciones proceden de la falta de nutri·
ción, tanto en calidad como en
cantidad. Hoy dia se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de ni11as en esta condición ; algunas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desarrollo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este pe·
riodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber sal vado á la mayor parte
de estos tesoros de sus padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de W AMPOLE

.
Sombreros de última moda.

nal á la princesita, elever alrededor suyo paredes de actro, y
sobre todo, recubrir su corazón tierno, palpitante de presentimientos y de emociones sagrad~s, con la triple coraza del cuero
batido del egoísmo, la indiferencia y la soberbia.
-Padre y señor-dijo un día la princesita, colgándose del
cuello del Rey.-Si es verdad que me quieres, que deseas complacerme y hacerme la vida dichosa, permíteme que la dedique
á consolar tanta deegracia como debe existir en el mundo. No
las he visto. porque tú me rodeas de esplendor y alegría y á mi
alrededor se alza el bullicio de las risas y las canciones, pero yo
adivino que lo habitual por ahí fuera será la desgracia, y que
yci podría mitigarla qui.zás acercándome á ella.
-Ni lo imagines-grit6 el rey con violencia amante.-Nada
remediarías, y sufrirías en cambio infinito dolor. Cree en mi
experiencia y vive por encima de la muchedumbre mi¡:erable;
vive alta, vive lejos; ni la mires ni la oigas. ¿No tienes fe en tu
padre? Pues ahora mismo van á venir los sabios para que les
consultes; ¡ya verás si su consejo está de acuerdo con el mío!
Llegaron, en efecto, los sabios, y se formaron en semicírculo
ante 111 princ~sita, que contemplaba con cierto asombro sus caras
marchitas por el estudio, sus barbas desaliñadas y grises, sus
ojos hundidos, de párpados abolsados protegidos por las gafas
de plata, y sus frentes rugosas, que la calvicie hacía vastas y claras como lunas.
-El hombre-opinó el profesor de Antropología-no merece
que nadie se moleste por él. Al hombre le quedan multiples ras-

con ingratitud y á veces hasta con odio el bien que se intenta
hacerle. Su instinto, en este particular muchas veces acertado,
le dicta que es rarísimo el interés, y que la beneficencia se ejerce,
por lo general, con algún fin útil al mismo bienhechor. Y i los
bienhechores del todo altruistas, les desprecia en el fondo de so
alma, porque la razón le grita: ((No serías tú tan inocente.,
-El hombre-opin6 el profesor de Higiene.-esunacloacay
una sentina. Para guardar la salud, nuestra época adelantada
no ha sabido discurrir cosa mejor que lo discurrido por nue1·
tros abuelos: el aislamiento. Feliz el que puede, como nuestra
encantadora princesita, hs bitar lejos de toda infecci6n y de todo
contagio, respirando aire á torrentes embalsamado y puro, bebiendo agua de roca que conducen cañerias de cristal. Donde se
reune gente pobre, acecha el germen maléfico, el mortal·bacilo:
-El hombre-opinó el profesor de Estética.--es la cosa mie
repulsiva que imaginarse puede, si le faltan condiciones para
hermosear y robustecer su organismo desde la niñez. La educa·
ci6n griega era la única racional. La muchedumbre menesterosa
causaría horror á la divina princesa si á ella tuviese el malgosto
de aproximarse. Que se recree en el arte, en la belleza eterna,
noble y pura de los cuadros y lafl estatuas, en la armonía de los
instrumentos, en la cadencia de los versos que se enlazan y se
huyen como parejas de diestros danzadores ...... Que no profane
sus ojos posándolos en la ruindad y degradaci6n de las formas.
en la fealdad, en la desproporción, en la chusma.
Sigue en la pág. 599,

y la hubieren administrado á sus
hijas, con el resultado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los principios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de )falta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nin.os pálidos,
raquíticos y demacrados y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
6 Enfermedades de los Huesos y
la Sangre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son excelentes. "El Sr. Dr. José M.
Guijosa, de México, dice : He
empleado su Prepraci(m de
Wampole en una ~ei1orita que
presentaba a~gunos síntomas inquietantes en i:l aparato respiratorio y ciesde el primer frasco
comenzó á notarse ali vio marcado, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al terminar el sexto frasco." Nadie
sufre un desengafio con esta.
De venta en todas las Boticas.

todos sus embajadores en la misma lengua
en que le habían hablado.
Cineo, embaja&lt;lor en Roma del rey de
los Partos, al día siguiente de su llegada
saludó á todos los señores y caballeros romanos, cada uno por su nombre sin haberlos conocido antes.
Publio Craso escuchaba y entendía lo
que se hablaba, al mismo tiempo, en cinco lenguas distintas, respondiendo en el
acto en las mismas, á todo lo que se le había dicho.
Julio César dictaba á la vez á cuatro diversos secretarios diferentes asuntos, leyendo además en un libro, y oyendo y
oyendo y contestando á los que le preguntaban, con la misma facilidad que si estuviera ocupado de una sola cosa.
Sénecarepiti6 dos mil nombres, habiéndoselos dicho una vez sola; en el mismo
orden que se los habían referido.
Cuenta Tritemio que el año 1444 se vi6
en la UniverRidad de París, un español
llamado D. Fernando de Córdova, so!dado
de tan maravilloso ingenio y literatura;
que asombr6 á aquella Univereidad, pues
no teniendo más que veinte años de edad,
sabía de memoria toda la Sagrada Escritura, los libros de ambos derechos, los libroR de Arist6teles, Hip6crates y Galeno;
los Santos Padres y sus principales comentadores, y en todas las facultades los doctorPs de más especial nota.
Hablaba con perfección las lenguas hebrea, griega, latina, arábiga y caldea, y
di6 que hacer á loe primeros ingenios de
Franci, causándoles admiraci6n.

EL LLANTO
Bi,gue de la pág. ,198.

-¿Has oído?-advirtió el Rey á su hija, la cual, con los ojos bajos las manos
oprimiendo el agitado seno, los labios cerrados, eecuchaba la sentencia silenciosamente.
Aquella misma noche la anciana nodriza
de la princesita, al acercarse á su cama
para arreglarle la ropa, aclvirtió que por
las mejillae tersas de la virgen corrian lágrimas abundantes, un río de llanto.
-¡,Quién te ha hecho mal, niña?-preguntó la viejezuela cariñosamente.
-Nadie..... Nadie ha querido hacerme
mal.. ....
-Pues tú lloras ..... Es la primera vez
que te veo llorar asf.
-Es que estoy infinitamente triste,
amo ...... -contest6 la princesita.-Y lloro
por loe malos, por los feoil, por los sucios
por los que no tienen qué comer.
'
Y sin reprimir las lágrimas, añadió:
-También lloro por los sabios ..... Y
todas las noches, ama, he de llorar así.
No puedo hacer otra cosa: no me dejan
asomarme de otro modo al dolor ..... ~adie puede impedirme que llore.
Y la Princesita, en efecto, llor6 sin tregua, ya apoyada en el barandal de eu

balcón cuando salía la luna, ya escondiendo el rostro en la almohada de encajes, ya arrodillada en su reclinatorio para
la plegaria nocturna. Nadie pudo explicarse en la corte del Rey la enfermedad
misteriosa que consumió en un año á la
princesita, demacrado su cuerpo y eetando
su sangre. Los sabios, consultados diariamente, amontonaron los remedios sobre
remedioe: sin ningún fruto. La vida de la
Princesita se fundió, se derriti6 en el hilo
de SUB lágrimas de amor ideal y de piedad
suprema, y hoy enseñan en los reales jardines una fuente que dicen formada con
ese llanto precioso. Los que beben de ella
contr"en la loc~ra de hacer el bien.
EMILIA PARDO BAZAN.

-

MANAN A...... ..
Es el grito, esperanza y refu.
gio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ignorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó niño en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su volunt.ad.
Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y. . . . . no
hacemos caso, mafiana me curo;
luego una laringitis y .... maña·
na me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy seca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce para la Tu berc ulosi s:
"Creosofosfatina." Es cierto
que con ésto nos vamos á curar;
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, haciéndonos al mi s mo
'tiempo inmunes para la Tuberculosis (tisis.)
Mañana... Mañana... Mañana...

�.........................i
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..........
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Para el 16 de Septiem,re de 1911.

TODO
NUMERO

i 3439 premios qac Importa, i
i $549,550. 1
i
0
•

•

Dftcilas: 5' te Poacells, 121.-JUako.
Admlnlatr1dor. PEDRO SANDOYAL Y GUAL.

EL PERDON (
DE LAS INJURIAS

DE

., ·

No hagas álos otros
lo que no
qu leres se te hae;a á U

El barón SigifreUna vez un clerÓ·
do, grande avarienfobo dió un bofetón
to, fué un día insulá un cura. Como el
tado gravemente.
cura pidiese u n a
«¿Qué haré á ese
explicación, recibió
otro en la otra megranujaqu~ ~e l.anzó tantas IDJurias,
jilla. Entonces el
más hirientes que
cura, que era hompedradas?,, pregunbre de armas totó á los ámigos.
m a r, echándosela
«¿C6mo alcanzar de
encima, le di6 una
aquél una reparabuena revolcada de
ción que me compuñetazos.
pense de las injuAl levantarse dijo
rias?,&gt;
el clerófobo muy
Un a~igo qne
,orprendido: «Yo
p~ni:aba que los cumo~traba no conora~ ponían la izcer bien la ley crisq 11 ierda al que les
tiana del perd6n. le
I u·ga ba en la deredijo con la mayor
cha, como les man·
naturalidad: «Dale
un par de bofetadas»
J
I
da Jeisucristo, y mi-~
- ~ ren ustedei: .... .. »
El avaro barón al
«Sí; hijo,,, le dijo
oír la palabra dale,
el cura ; «pero acacomo si esa palabra
fuera á sacarle los =-~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~---~~~------- bando Jesucristo,
entro yo. Los vacuartos del bolsillo,
Grupo de-papeleros con todos los principales periódicos que se vocean en México.
lientes oo!no usted,
se apresuró á conno deberían olvidar
testar: «No me pn·
que cuando ordenan á un sacerdote, no le paran la circulación de
rece bien dárselas, porque de seguro no me las va á restituir.,,
Amigos míos, cuando se os insulte y agravie pensad en esto: la sangre, ni le quitan el derecho de defenderse; y que «tal va por
mi Señor también fué insultado ...... y él perdonó. Y tras el lana, que vuelve trasquilado.,&gt; Aun Jesucristo, cansado de la inejemplo del divino Maestro perdonad vosotros también. Solo así solencia de los vendedores del templo, les sacudió el polvo de las
podéis decir con toda verdad las palabras del Padre nuestro : costillas.» Lectores míos, aprended: no hagáis á los otros lo que
Perdóna.nos, Señor, nuestras deudas, asi como nosotros perdonamos no queréis que se os haga á vosotros mismos. Es una verdad muy
trillada ésta, de que se os pagará con vuestra misma mo~eda.
á nuestros deudores.

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Me~a directiva de la Convención del Partido Constitucional PrQgresista.
De izquierda á derecha: señor Carballo, s_ecretario; señor Sá~chez A;cona, pr:esiden~e; licenciado Jo.sé Vas_concelos, primer vicepresidente;
licenciado Serap10 Rendón, secretario, y senor Camilo Amaga, segundo v1cepres1dente.
Fot. de Et Tiempo nustrado

•

�lla Conveneión del PatrHdo- Constitoeional Ptrogtresista
Gtran manifestaeión en honotr de don ftraneiseo l. lYiadetro

El MENTIROSO

•

605

lo haya tragado
puede ser q u. e
muera á las veinticuatro horas, he
aquí mi temor.»
Vicente palideció y gritó: c&lt;No
yo he tirado el
hueso por la ventana.,)

Una madre había
comprado ciruelas, y
con el decidido pro·
pósito de distribuirlas
entre sus hijos las colocó sobre un frutero.
Vicente nunca había
comido ciruelas, y por
esta razón aquella fruta era para él muy tenUN ,fUMADOR
tadora. Ardía en de·
seo de probarla, y
(
Cierto fumador,
aprovechando u n a
cuando se iba á
ocasión en que lo dedormir, acostumjaron solo, cogió una
bra ha tirar el .ciga.
de la1:1 ciruelas y se la
rro por la ventana,
comió.
y después se acosAntes del almuerzo·
taba. Un día hizo
la madre de Vicente
por distracción las
contó las ciruelas y
cosas al r e v és :
notó con rnrpresa que
acostó ~1 cigarro y
faltaba una. En seguiluego se echó boni·
da puso el hurto en cotamente él por la
nocimiento de su e.3·
ventana. ¡E~tuposo.
penda distracción!
((A la mesa, niños,,)
dirás tú riéndote,
gritó éste.
porque te parece
Y cuando todos estan. original como
taban presentes dijo La junta directiva del Comité del Partido, que ha cesado de funcionar. Sentados se ven á los señores increíble. ¡Ah! secon la mayor naturali- Sanchez Azcona, Gustavo Madero, y Díaz Lombardo, de pié á los señores Urueta, Cabrera y Hay. pas bien que hay
dad: ((¿Entre vosotros
distracciones muhay alguno que s-e· haya comido una ciruela?,,
cho más estrafalarias, descuiqos más desastrosos. ¡CuáBtos cris· Todos respondieron á un mismo tiempo: «No,,, y Vicente rojo tianos viven tan fatalmente distraídos, que s,in darse cuenta se
como una amapola, dijo: «Yo no me la he comiio.,,
precipitan, fio ·á la calle, sino al fondo , del infierno!
((No es lo peor,,, repuso el padre, «que cualquiera de vosotros
No seas tú tan-torpe. Dedica pues cada día .algún rato á tu
se la haya comido, aunque no está bien que tal cosa hubiera he- alma, y cada noche unos minutos á la meditación de las verda·
cho. La desgracia es que las ciruelas tienen huesos, y el que se des eternas.

Aspecto del Teatro Hidalgo durante la convención:á la que han asistido más(de:mil delegados.
P~ts, de "l!L Tll!MPO ILUSTRADO,"

Estas fotografías, tomadas durante el mitin maderista, demuestran el enorme entusíasmo popular
que caracterizó la manifestación
Fots·. de El Tiempo Ilust1·ado,

�606

.RCTU .Rltlt&gt;.Rt&gt;BS

ACTU g Lllt&gt; A DES

EL MATRIMONIO DE TELEMACO

- Pero, ¿si mi marido equipara sus naves para ir á reco- ¡Ah, se dijo, qué apariencia de juventud! Helena sola, enbrarme?
tre las mortales, tiene este andar de diosa.
-No se renovará la guerra de Troya. Por lo demás, ¿qué im.Vino hacía ella, Ella puso un dedo sobre sus labios, por enporta?
'.
.
cima del velo. Ayud6la él, silenciosamente, á embarcarse con
-Me importa á mí, que deseo morir tranquila. Vamos, deja su criada, y la condujo al puente, donde un suntuoso lecho esen paz á la que harto viajó ya. Nausicaa está intacta ......
taba preparado.
-No me gusta.
Alej6se el barco de la playa. Telémaco intent6 alzarle el velo
-Se consume de tristeza.
de la viajera. Le rechaz6 ella dulcemente, murmurando: ce¡ Ma-Es necia.
ñana!»
-¡Ay, hijo mío, bien reconozco que es el duro amor, el dios
Comprendi6 él semejantei pudor, y fué á tenderse cerca de posiniestro el que te posee, porque te has vuelto malvado! ¡Vete! pa, donde durmi6 mal, bajo las estrellas indiferentes.
.
¡Vete! Cansad·a estoy de hacer brotar el criA la aurora torn6 al puente para espiar
men en el coraz6n de los hombres.
el despertar de Helena; y reconoci6 á NausiY Helena, al decir esto, le dej6, yendo á
caa y á su nodriza Eurymeduza.
meditar en los vastos jardines del rey MeLa moza, sentada en el lecho, le miraba
nelao.
con un poco de temor, queriendo sonreír
é implorando con sus ojos húmedos.
Allí encontró llorando á Nausicaa, en un
Sobrecogi6 á Telémaco violenta c6lera:
apartado montecillo. La joven se ech6 en
-¡ Ah, exclamaba, buena broma para un
sus brazos.
ingenuo! No sabía yo que en tu país fuese
-Reina, gimió, es por tí por quien yo
costumbre que las doncellas honestas cosufro, y por ello recurro á tí, que eres bon·
rrieran tras los hombres y les tomaran por
dadosa y prudente.
sorpresa. Yo no te amaba, Nausicaa; más
Narró, con entrecortadas palabras, su
ahora, ¿qué sentimientos pueden moverme
amor por Telémaco, y como el ingrato enhacía ti?
cantador la parecía no obstante su desdfo,
Nausicaa estall6 en lágrimas.
y el ensueño que concibiera de una vida di·
- No fuí yo, balbuceaba, fué Helena
chosa y bella cor, él, allá, en la isla clemenquien así lo quiso. Fué ella qufon me asete de Faecia, ccdonde ya me veía, suspiraba
gur6 que era necesario y que todo conesposa amada y madre fecunda, y toda en·
cluía bien. Y mucho tiempo resistí antes
tera consagrado á él á quien yo amaría con
que obedecer.
el primero y único amor de mi vida.»
- -¿Helena dices? ¿Helena! Pero, entonAl escuchar tales palabras, arrugóse el ences .....
trecejo de Helena, y hubo de ensombrecer·
La c6lera de Te1émaco se volvi6 subitase su pura fr~nte. Mas todo fué cuestión
mente contra Helena.. Más como la divina
de un instante.
hija de Leda se encontraba lejos y no podía
Ambas pasearon largo rato por el jardín:
pegarla,
dirigi6se de nuevo á Nausicaa.
y era ahora Helena la que hablaba ......
Doctor Francisco Vázquez Gómez,
-La aver.tura es estúpida, dijo. Porque
Candidato á la Vicepresidencia de la República. en resumen, ¿qué voy á hacer de tí?
Por la noche busc6 Helena la manera de
- No lo sé.
hallarse á solas con Telémaco en un rinc6n del p6rtico.
-¿Y si te tratase como cautiva, puesto que así te has ofre-Mentí, le dijo eñ voz baja. Te amo. Ráptame.
cido?
- Lo esperaba, respondió simplemente Telémaco, y to~o seNo.lo harás, porque no eres vil. Además, mi nodriza sabría
rá arreglado para el caso. Retuve, en Pylos, un navío equipado defenderme.
para la partida. Te aguardaré mañana en el puerto á la hora
-¿Y si tornase á Pylos y te dejara en tierra para que fueras
del cre¡.,úsculo.
befa de las gentes?
-Allá iré, dijo Helena, con una de mis siervas.
Nausicaa llev6se la mano al corazón, y llamando; cc¡Nodriza!
¡No driza! se desvaneci6. »
En tanto que Eurymeduza la prodigaba sus cuidados. Telé... ... Caía la noche. Telémaco, de pie en el muelle, vi6 apro- maco examinaba á la j6ven. Se apercibi6, por la vez primera,
ximarse á dos mujeres encubiertas, de las cuales una parecía jo- de que, shmdo menos bella quizás que Helena, era, sin embarven y esbelta y marchaba con ligero paso.
Conduye en la pág. 61 5.

***

\

\

***

Lic. Pino Suárez.

Don 'Fernando Iglesias Calderón .
Candidatos á la Vicepresidencia de la República.

Ingeniero Alfredo Robles Domínguez.

�608

lYlitin ~eyista en el lYI&amp;tría Goetrtretro.

Una manzana-Un demonio

DE

SOCIEDAD

Buena edueación-Casos prácticos

Decía un padre á su hijo ya gandulón:
Entre amo y criado. &lt;CBartolo, ¿llevaste mi carta al marqués?
«No te juntes con malos 'compañeros, porque, si una manza- «Sí, señor; pero dudo mucho que pueda leerla.,, «¿,Por qué?,,
na buena se junta con otras podridae, se pudre como ellas.,,
ccPorque se me figura que el sefior marqués es ciego.,, Cuando
«No teng~is mieentré en la sala, hado," respondió el
bía mucha gente y
chico, ((que yo no
el marqué~ me dijo:
soy ninguna manza¿Y el sombrero?,,
na, y si n&lt;&gt; quiero
«Bueno, ¿y qué?»
«¡Toma!» añade
podrirme no me puBartolo, soltando
driré, que al fin el
la carcajada·; ccque
hombrees libre para
no veía mi sombrehacer lo que quiere,
ro, eso que yo-lo te,,
y nadie puede doblegar su voluntad.,,
nía puesto en la cabeza.»
«¡Muchacho!» re¿Hace viRtojamás
puso el padre, «ya
patán tan grosero?
veo que no erts ninguna manzana; peCuando entréig en
ro te aseguro que
casa ajena ó en el
has discurrido coaposento de alguna
mo un melón.
persona de respeto,
os debéis quitar el
Y vióse después
sombrero. Idem,
que había discurridebéis quitarlo al
do como un melón,
entrar ó al pasar deporque, no recatánlante de una iglesia,
dose de los malos
diciendo por lo baamigos, se pudrió
jo: ccAlabado sea el
como una manzana.
Santísimo SacraBiendiceel refrán:
mento del Altar.,,
Personas que presidieron el Mitin.
Dime con quién andas y te diré quién
Idem, al pasar deeres.-Un mal compañero es un demonio.
lante de una cruz ó de algunas imágenes piadosas.
Recuerdo que nos decía un santo frailecito: «Cuando al de·
Idem , al encontrar á sacerdotes ó religiorns ó dignatarios.
Si no lo hicieráis en todos estos casos-entendedlo bien-me·
monio le han fallido todos los medios para corromper á un alma, se encarna en un escandaloso. ,,
receríais la nota de groseros y de malcriados.

Aquí yace en «posición
zontal» el cadáver del reloje
R. del R.
La honra fué el «muelle real
su vida, y la prudencia el &lt;Creg
&lt;lor» de sus acciones.
((Sus movimientos sabiame
regulados, y el temor de Di.os
el cariño del prójimo fueron sie
pre la «llave,, de s~ proced~r.
Disponía también del t1emp
que las «horas,, se le deslizaban '
una «ancha esfera» de ventur
hasta que se le acabó la cuerd
la edad de sesenta y siete a
c.on la esperanza de aparecer_¡
pioi&gt; de culpas ante el Su~
Regulador &lt;le la gran mÍli
del mundo.
¿Podéis lectores, ajustf
modelo el reloj de vuestr'

.:::~5f{lz::

Señor Carlos del Castillo,

Señora Josefina Pellicer de del Castillo,
que contrajeron matrimonio la pasada semana.

EOSBURROS

NO BURLARSE DEL PROJIMO

En el pequeño teatro "María Guerrero" tuvo lugar el pasado domingo una mar,ifestación de simpatía hacia el general Reyes; dicha manifesta·
ción tuvo una importancia muY. relativa •.--Fots. de El Tiempo Ilustrado,

Habiendo entrado en cierta
ocasión el implo Federico II de
Prusia, con su hermano E~rique, en un convento de Padres
franciscanos de Silesia, ante~ de
de~pedirse de la comunidad, preguntó al Padre Guardián si tenía
alguna gracia que pedirle.
. «Sí, señor;,, respondió el religioso: ((ruego á Vuestra Majestad
que me permita recibir dos novicios cada año, á pesar de la ley
que lo prohibe.,,
«O/Jo concedo,» respondió el
sobe~ano; «y qesde lpego, por esta primera vez, quiero yo mismo
mand_aros los dos novicios que
de~eá1s admitir. »,
Y volviéndose entonces á su
hnmano, le dijo en francés, creyen&lt;lo que el reliofoso no le entendería: ce Le m:ndaré dos asnoR á este inocente. ,,
Pero el Guardián, que había
e~_tendido pe}!fectamente lo que
d1¡0 el monarca, añadió : ((Puesto
que Vuestra Majestad ha eido
tan generoso, me atrevo á pedirle todaví.a otra gracia; y es que
me permita poner á los novicios
que ha de mandarme al uno el
nombre de Su Majest¡d y al otro
el de su real hermano. ,,
El rey no contestó; y cuando

estuvieron fuera del conventodijo á Enrique: «Fuimos por la
na, y hemos salido trasquiladoe. »
No os burléis nunca del prójimo, porque-aparte la falta de
· caridad-tardeó temprano otros
se burlarán de vosotros. Dios no
paga el sábado, pero paga _sin
duda.
0000000

ÍIIALOS PRESAGIOS
Un hombre fué llorando á
buscará Catón, uno de los hombres más eabios de la república
romana, y le dijo que estaba aterrado por una aventura que le
parecía de muy mal au!!urio.
cc¿De qué se trata?,, le preguntó Catón.
«De que los ratones han roído
e3ta noche mis sandalias," respon&lt;lió el hombre.
ccTranquilízate», le respondió
Catón; «el mal no es muy grande. ¿Sabes lo que hubiera ~ido
verdaderamente .terrible y lo que
hubiera podido inquietarte, caS() de haber ocurrido? Hubiera
Hido ..... »
((¿Qué?»
ccEl que tu zapato se hubiera
comido los ratones.,,
! Nuestro hombre se fué aver( gonzado, viendo que se burlaban de su superstición.
Señor don Miguel Covarrubias,
Santo remedio para curar á los
distinguido diplomático, que pasará de Londres á Viena, como repre· que padecen achaques de superstición.
.sentante plenipotenciario d(la:República.

¡

�6IO

TEA.T~OS

EL PAS,i\ ~()P.T.Q_l\lJ-A_S--....NECESAR[O

El enciclopedista conde de Fressán se confes6 ocho días antes
&lt;le su muerte. Súpolo D' Alembert, corri6 junto al lecho de su
amigo, diciéndole que circulaban voces que le deshonraban. El
Era muy c01..1re á su hijo ya gandu16n:
, leno el cual aun- conde le mand6 salir de su aposento, llam6 de nuevo al sacerque cumplía:es con malos 'comp~ñeros, porque,'1f~rmo~ habían dot~ ~ estuvo entregado á las más dev~tas prácticas hasta que
.
de rdcibir 1~..Junta. con otras podndae, se pudre co él se muriese
expiro. Todo el mundo conoce la horrible relaci6n de los últino conse,gáis m1e.
mos momentos de Voltaire. Llaentrase rPOndió el
m6 con gran prisa un sacerdote
ro llegfque yo no
pero los amigos del impío rodearo~
por url~unama~zasu lecho y no dejaron entrar al mi·
él mi· s1 n0 qmero
nistro de Dios.
ra ar'rme no me puMuri6 entre los remordimientos
reci~, que al fin el
más espantosos. La misericordia
pbreeslibre para
divina fué aquí sin duda vencida
de er lo que quiere
por la divina justicia. Las iniquindofadie puede do~
\ d a d e s d e Voltaire ha b í a n
ci~ar su 'Voluntad. »
c o 1m a do la
po'IMuchacho!» remedida.
enw el padre, «ya
Napole6n
I que no eres ninque en los prireE1a manzanai pemero~ años de
tlióte aseguro que
su vida fué un
qui discurrido coencjolope.diüa
desim melón.
y revolucionario, y 4ue lueme 1vi6se después
go consider6 á
pt1mi.abía discurrila religi6n covieje ilO un melón,
mo un instrunidad no recatánmento polítiofrecer los malos
co,
haciendo
la n c e ~e pudri6
consistir
el
otro algun1.anzana.
curnplimien·
á la verdatefrán:
to de los debe·
hien mirada&amp; anres religiosos
y remiradas :4n
en
tener un"
las cosas, he '
en su
capilla
juzgado que lo
palacio y asis·
mPjor de todo
tir los dominy lo más segugos
á una miro era tomar
s
a
solemne,
pasaporte.»
ven
cid o en
Muchos son
Warteloo y
los despreocucautivo en
pados que en
Santa
Elena,
la hora de la
a
bri6
su
coramuerte han
z 6 n á senticaído en la
mientos más
misma loable
serios,
medi-.
inconsecuent6
sobre
la nacia ; y te citaré
da
de
1as
aquí, amado
grandezas
hulector, un a
manas de cuporción de los
ya verdad era
más remataél tan cumplidos.
do
testimonio,
y
elev6
á Dios sus
Toussaint, el primer escritor
pensamientos
dejándose
dominar
que se atrevió á proponer una mopor
completo
por
la
verdad
y be·
ral independiente de la Iglesia, no
lleza
de
la
religi6n
cat6lica.
s6lo se confesó efi su última hora
Ley6 con gran atenci6n el FJnsa·
con gran fervor, sino que llam6 á
yo
sobre la Divinidad del Nuevo Tes·
su hijo, y en presencia de muchas
tamento,
de David Bogne, y esta
personas le hizo arrodillarse junto
obra
le
produjo una impresi6n
á eu lecho y le dirigi6 un patético
profunda.
Hizo llamar de Italia al
diecurso, que la historia ha conserpresbítero
Bonaviso. Recibi6 los
vado. Le dijo entre otras cosas:
santos
rncramentos
y después dijo
«Pongo por testigo á Dios que voy
·
al
general
Monthol6n,
testigo de su
á recibir y delante del cual compaagonía: «Soy feliz, porque he cumr~ceré en breve, que si me he ma·
~erminia Qu_iles, ~graciada t_ipl~ del Principal, que _se ha con·
mfes~ado poco cristiano en mis quistado las s1mpat1as del publico que concurre a ese teatro. plido con mi deber. General, á la
hora de la muerte os deseo ·una diacciones, diecursos y escritos,
cha
igual
á
la
mía
...
Y
o
nece6ita
ba e~ to.. En el trono descuidé mis
no ha sido por convicción, sino únicamente por m :peto11 humadeberes
religiosos;
pero
en
el
fondo
yo siempre tuve fe. El tafii·
nos, por vanidad y para complacer á ciertas perwnas. Ponte de
rodillas, hijo mío, une tus súplicas á lae de las personas que nos do de las campanas me daba un gusto singular, y la vi~ta de ~n
oyen y promete á Dios que te aprovecharás de estas mis 6Jtimas sacerdote me ha conmovido siempre. Y o quiero dar gloria á D.1os
Dad orden, general, que levanten un altar en el aposento ve~mo
lecciones y ruégale que me perdone. i&gt;
El gran geómetra Bouguer, del cual dijo D' Alembert que era y que expongan al Santísimo Sacramento. Dudo de que .quiera
la mejor cabeza de la Academia Francesa, cayó .;n la inci:edu- Dios devolverme la salud, pero, sin embargo, quiero pednle es·
lidad; pero en el último período de su vida llamó al Padre ta gracia. Disponed que se hagan las rogativas de las cuarenta
.
Lambertoine, religioso domínico, y le dijo: «No he sido incré- horas.»
pae6
de
esta
vida
el
mayor
genio
militar
que
han
conomAsí
dulo, sino por haber sido corrompido.»
·
Su conversión fu é tan sincera como s61ida. Muri6 edificando do los hombres después de Alejandro y de César.
Sabidas son sus discusiones con el médico materialista que le
á sus amigos y á todo París, en el mes de agosto de 1758.

TBAT~OS
asisti6 en su enfermedad y aquella finísima ironía con que le dijo: «Usted, joven, tiene sin duda
demasiado talento para creer en
Dios; re3pete Usted las creencias
de los que no tenemos el genio
de Usted.,&gt;
Ya ven, pues, mis leclores que
aun los más despreocupados se
apresuran en tomar un seguro
pasaporte cuando les llega la ho,ra de partir para la eternidad.

jor modo de emplear los bienes
que I)ios os ha dado.

EPITAFIO DE UN RELOJERO
Aquí yace en «posición horizontali&gt;el cadáver del relojero E.
R. del R.
La honra fué el «muelle real» de
su vida, y la prudencia el «regulador)) de sus acciones.
ccSus movimientos sabiamente
regulados, y el temor de Dios y
el cariño del pr6jimo fueron siem·
pre la ccllave,&gt; de su proceder.
Disponía también del tiempo,
que las &lt;choras,&gt;se le deslizaban en
una ccancha esfera» de ventura~,
hasta que se le acab6 la cuerda, á
la edad de sesenta y siete afios,
con la esperanza de aparecer «limpio" de culpas ante el Supremo
Regulador rle la gran máquina
del mundo.
¿Podéis lectores, ajustar á este
modelo el reloj de vuestra vida?

UNA DEUDA Y UNA CUENTA
Uo sujeto corre á toda pri~a ll~va ndo en la . mano una caja pifa
sombrero.
Lo encuentra un amigo y le dice: «¿A d6nde vas tan listo?»
ccCorro á la casa á llevar r-á mi
mujer este sombrero nuevo.,&gt;
«Mas ¿para qué correr así?Ji
ccPara llegar á tiempo, antes
que cambie esta maldita mqda.»
¡Abl ¡la modal Es ésta .· una
befiora muy quisquillosa, mny
antojadiza, madre de la miseria,
hermana de la vanidad, bi3a. de
la injuria.
Dios os pedirá cuenta del diner&lt;,&gt; que gastáis en aderezos frí.
volos.
Bossuet lamentaba en sus tiempos que hubiese señoras que llevasen ~obre sí el alimento de mu·
chos pobres y el patrimonio de
muchas familias.
Ahorrad ese dinero que debería s
gastar en el objeto de vanidad, y
dadlo á los pobres. Este es el me·

--~

611

~~

TEATRO PRINCIPAL.-María Cones:i en "La Morucha."

Dos jóvenes, bebiendo juntos,
habían hablado mal y temerariamente de Pirro, rey: de los Epirotas.
Envi6los á llamar, y con tono
amenazador les preguntó si era
cierto; á lo que contestaron: cierto es, señor, y hubiéramos dicho
más, á no habernos faltado el
vino.
Rióse mucha Pirro de la respuesta, y los perdon6.

Fiesta ofrecida en Chapultepec á nue~tra Insigne Virginia Fábregas, por su simpática compañia.

-~·-·--~~
~~~_J
'~·- ---~
---~~-~--=..:::..--=-~=:..::::::::::::::::::::::====================:--~~~~~~~~~~~~~-- ~~---·. . . .----------·-------~----.......,...---,....-======-

�Sl Plato de Ptrarnbuesa.s.

EL PL.ATO DE FRAMBUESAS.
Era la mafi.ana del día en que se dió la batalla de Magenta.
una fuente de frambuesas, cuya roja pirámide, apenas estuvo
Engañado por el éxito de la víspera e~ Tu.rbigo, y po~ las no- entre ellos, perfumó el ambiente. Los pequeños frutos, gr.anuticias de los espías, que daban como hmp1a de austnacoe la jientoe y jugosos, acabados de coger, conservan su aterciopegran carretera de Milán y por libre el paso de Tessino, Napo- lado.
león III no creía en una batalla.
-Para usted, Chavert-dijo Saint-Frieux.
Fué preciso limitarse aquel día, 4 de Julio, á restablecer el
Clavó la cuchara en el montón, sirvi6 cumplidamente á su
puente de San Martino por medio del cual la guardia se daría compafi.ero, y, á su vez, llenó para sí el plato ...... Tenía aún
la mano con Mac-Mahdn, quien con Víctor Manuel había baja· 111 fuente asida, cuando se advirtió un ruido de pasos acelerados.
do de Turbigo, yendo hacia Magenta. Con lo cual, al siguiente Apareció un húsar lleno de polvo. Era éste uno de los ordenandía el rey µodía enzas del general.
trar tranquilamente
-Germán, ¿qué es
en Milán.
lo que ocurre?-preSolos, puea, el ejérguntó el capitán Chacito sardo, el Fegunvert con la boca llena.
do cuerpo y la guar-Orden de mondia levantan sus camtará caballo, mi capamentos alrededor
pitán. La división lede Novara, los cuervanta el campo. Papos de Niel y de Barece que marchamos
raguay de Hillier1:1,
hacia el Tessino.
permanecen inmóvi-¡Bueno! ¡bueno!
les ó dibujan apenas ·
-murmuró Chavert
cortos movimientqs.
-Vamos allá.
Se encienden 1o s
Sin el menor indifuegos de las cocinas.
cio de sorpresa, pauLos de los vivaques
sadamente continuó
se apagan. Los homtragando sin prisa el
bres no acuden á los '
boca.do y tomando
trabajos y huelgan á
otro. Saint-Frieux,
los cuidados de la
con brusquedad malimpieza. Los oficiaquinal, había rechales duermen, paséanzado el plato y estaba
se ó almuerzan.
ya en pie. Poníase feEn un pequeño mebrilmente el cintusón de las cercanías
rón. Con sus movide Novara, debajo del
mientos impacientes,
emparrado en el cual
el sable le golpeaba
van dorándose los raen las piernas. Chacimos de uvas, dos
vert, que le miraba,
capitanes, ambos ofino sin malicia, dijo' le con voz sosegada:
ciales de ordena11za
-Es usted joven,
del general B...... se
Saint-Frieux,y no ha.
hallan sentados á ' la
hecho aún las campamesa .
ñas que yo. Fié usted
El sol cae á plomo
en
mi antigua ei.peen la llana campifia
riencia. Tómese usted
cuyas mieses están
algunos minutos paya segadas y en la
ra vaciar conmigo eeque, á lo largo de los
ta fuente deframbuearroyos, vides polvosas
exquisitas. ¡Quizá
rientas penden en fes·
sean las últimas que
tone11 trepando de un
usted coma!
olmo á otro. Del fran·
Saint-Frieux se enco cubierto de :mimcogió
de homb!.ºª·
bres cae á los vasos un
- 1No! - dtJO. vino amarillo y licoConciuya . usted con
roso. Un a sirvienta
ellas, si es que para
retira un plato vacío :
hacerlo le quedan ga- Era buono habac·
nas.
chio?-dice:
Chavert a ñ ad i_6
Los OrJen;mzas.--E I Mdssonier.
- ¿Si el corde-ro esriendo:
taba sabroso? ¡Pues
.
.
.
-¡ Pardiez! ... . Vaya usted, querido amigo; no ,tardaré en
ya lo creo!-dijo, atusándose el bigote el más Joven de los cap1alcanzarle.
. ..
tan~.
.
Y metódicamente á fuer dA.hombre hecho á toda!! :las yic1s1Y pre3entaba por testigos ambos platos completamente limtudes del oficio y á todos los azares fatídicos de la vida, el capios.
,
á su
-Convengamos, Chavert, en que, pese a todo, tene1:11os glo- pitán ffüavert vació la fuente.
Cuando, cinco minutos después, . Chavert fué á.buscar
riosas jornadas. ¡ Por más que el sacro sol de ~llas ca.hente, se
I
·
respira! ¡Es magnífica esta existE'Ilcia de cosas 1mprev1stas, res- caballo Saint-Friux acababa de partir.
-·C~anta
prisa trael--pensaba.- ¡No quiera Dios que unaá
balando entre buenas y malas fortunas! A ?1Í me ~usta muc~o.
1
•
·pero, ¡caracoles'· ..,·e3t
bala le haga retrasar en su cammo......
·Si al menos á nuestra vez nos tocara batimos bien pronto.
1
usted
loco
Dumblain?-añadía,
levantando
la voz.-¿No ve.us·
-¡Bah!-dijo Chavert don filosofía .-Eso llega cuando uno
'
d
d
b
.
d
1
ted
que
la
manta
está
replega
a
e
a¡o
E:
a
s1·na?...... , ¿·Quiere
.
menos piensa.
,
, i beY, pausadamente, de un papirotazo, ahuyento á una mosca usted que lastime á ese pobre Carquo1s?
PaiÓla mano por el cuello del alazán, el cual alargo la ca ,
que se posaba ob~tinadamente en su mano seca.
. .
za
y frunció las narices, como si~~pre que ~e daba~ un ter~~!
-Es verdad-afirmó Saint-Frieux;-en la guerra es mútil
de
azúcar ó era objeto de una canc1a. El ammal le mterrogd
que se trate de comprendel"llas cosas. ¡Ah! Vea usted. ¡Bravo!
0,
· de expresrnn
.,. suave. El as1' ~tente, ·ata.rea
con sus grandes OJOS
En to
¡Esto es magnífico! ¡Un verdadero festín!. .....
.
.
Acababa de ver que la novaresa · traía con gentil solemmdad descinchaba, ponía bien la manta y volvía á cmchat. " es
11

se habían perdido tres minutos. - Sin embargo, Chavert pudo
alcanzar todavía al general B.. ... en el momento en que iba á
montar á caballo. Buscó á SaintFrieux con la mirada ...... Estaba. a.usen te.
- ¿Y Saint-Frieux?-preguntó á un compañero.
-Partió-contestaba el comandante.-El general ha mandado'llamar á usted para llevar una orden ...... «Es el turno de
cuávert, ha dicho. ¿Dónde está Chavert?» Entonces SaintFrieux que llegaba, ha contestado: «Viene ya, mi general.»
Y, c~mo la orden llevaba prisa, á él se la ha encargado en vez
de usted.
El general picó espuelas. El Estado Mayor se puso en movimiento. Ajeno á todo cuidado, Chavert'.fuése trotando á su fila.
Ni por espacio de un segundo al fatalista oficial le vino en mientes que su retraso pudiera alterar en nada la misteriosa trabazón
de las combinaciones del destino, que aquel transcurso de minutos pudiese trabucar su vida, asi como la de Saint· Frieux, y
desencadenar para cada uno de ellos, nuevos é inevitables engranajes de actos.
El sol, en el cenit, brillaba sobre los pueblecillos blanqueados. Las tejas de las cubiertas de los edificios matizaban de escarlata el verde obscuro de los morales y el negro verde de los
tfljos. Brama b~ leja~o el. cafiófl. Y por l~s ~arreteras, obstruidas con un batibumllo sm nombre de regimientos andando, de
convoyes al pairo, de un inextricable remolino de infantes, de
cañones, de soldados de caballería, de carruajes; entre el confuso rumor del ejército en marcha, oíanse retumbar por los ecos
las descargas cerradas.
En aquella jornada de victo¡ia que hasta hacerse de noche
por poco llega á ser el más sangriento desastre; durante aquellas
horas, por encima de los desdichados que combatían y morían
sin saber nada, entre un huracán de rayos y humareda, osciló
el rayo incierto de las batallas con un flujo y reflujo de acontecimientos; el puente de Sm Martino reparado desde la mañana,
la guardia echándose demasiado pronto hacia la otra parte del
Tessino y aun allí atacada y aplastada por los austriacos, corriendo los demás cuerpos á un nuevo ataque. Mac-Mahon,

6q

hasta aquella hora invisible, apareciendo, finalmente, como ealvador retrasado.
Aquello fué para el general B...... , para Saint-Frieux y para
Chavert, la habitual pesadilla. el desfile de incoherentes vision~s, de actos automáticos entre el ruido y la bruma de la pólvora, una extraña. insensibildad de alma, una loca sobreexcitación de los nervios.
Con embriaguez, como en los combates de la conquista de
Argelia, como en los memorables días de Crimea, vivió Chavert
aquella existeneia., en la cual la acción participa del sueño.
Galopó por caminos en los cuales hormigueban tropas azoradas; metióse en el torbellifi.o de las luchas cuerpo á cuerpo; su
alazán saltó por los rieles de un puente de ferrocarril, donde se
hacinaban muertos y moribundos.
En un bosque de morales y acacias, se encontró un momento
detras del general B. ..... Estrech6 la mano á Saint-Frieux.
«Saint- Frieuxl- gritó la voz del general. - ¡Ah! ¡no! A usted
Chavert.i&gt; Volvi6 Chavert á marchar. Carquois pasó relinchando por unas tablas vacilantes puestas sobre un canal profundo.
Luego una compañía de zuavos, oculta entre unas vides gigantescas, le detuvo. Fuéle preciso dar un rodflo y topóse con
un regate de húsares de chaqueta blanca. Creyó mconocer el uniforme. ¡Una multitud de austriacos! ... .. Y Chavert, herido de
un fuerte sablazo en el pecho, caía boca arriba sobre el arzón traPero de la silla, viendo en un torbellino rojo y azul huir el cielo
y extenderse una tétrica sombra. Su cabeza azota la grupa del
alazán, que salta y corre; Jª su cuerpo es tan sólo una cosa inerte que se balancea por un momento, y, por fin, cae en un surco.
Cerrada ya la noche, al contar.se los sobrevivientes en torno
del general B ... . , Saint- Frieux reconoci6 un alazán bañado en
espuma que volvía con los estribos colgantes.
- ¡El caballo de Chavert!-exclamaba.
Y con el corazón oprimido, pareciólo oír de nuevo la profecía
socarrona, y ver otra vez la posada bañándola el sol matutino,
y en ella los brazos desnudos de la italiana poniendo en la mesa
el plato de frambuesas de color de sangre, de las cuales no comería ya Chavert. - PABLO Y VICTOR MARGUERITTE.

= = = = = = = = =~
VIRGINIA FAEREGAR
El b eneficio de la primera actriz mexicana, c elebrado la semana pasada,
fué todo un acontecimiento.

�Con seguridad habremos experimentado una sensación desa·
gradable el día que por casualidad hemo3 salino á la call~ con
unos zapatos algo eetropeados por el uso, ó faltándoles el lustre
«El hábito no hace al monje» ...... pero contribuye á hacerlo. de una limpieza reciente. Uno quisiera esconderse los pies· se
Que nos demos cuenta de ello ó no, la clarn de ropa que u&lt;amos siente cohibido, avergonzado ; y si la mala suerte nos hace
y la manera como la llevamos nos afecta sensiblemente é influ- pezar con un amigo de etiqueta, (lo más probable, en tales cirye en la formación del carácler y en la orientación de la vida. cunstancias) quisiéramos que en aquel instante nos tragase la
El vestir con propiedad no es sólo un arte; es también una tierra.
Todos podemos dar fa de haber alguna vez sentido malestar,
ciencia que no desdeñan los pensadores y que uno de estos días
dPpresión
6 irritabilidad nerviosa á consecuencia de algún adserá reducida á principios exactos é inq11ebrnntables. Aun hoy
minículo del vestido, que por un
es posible formular algm1os que
motivo manifiesto ú oculto nos
porlrían emplearse con ventaja por
causaba una indefinida molestia.
torio aquel que quiera demostrar
\
Lo que sintió Diderot al sustila influencia psíquica de la ind11tu.ir
una bata vieja y r3:ída por una
mentaria. La base de esta cien(·ia
nueva
y flamante es una sensadescaneia en la ley de la adapt:1·
ción
bien
humana, no »jena á la
c ón: uno debe conformar su tn1jc
rx ¡.,eriencia de muchos.
con los requisitos de la ocasión, dt1
Decía el famoso enciclopedista
la edad, del estado. No es ni 11apropósito
de esta bata: ¿Por qué
á
tural ni oportuno vestirse de g,da
me
habré
separado·
de ella? Estapara trabajar en la casa, en el taba hecha para mí y yo pttra ella.
ller ó en la oficina, como no lo es
Sd amoldaba á todas la2 vueltas
el presentarse en una reunión, en
de mi cuerpo sin .incomodarme.
la iglesia ó en el teatro con el traEra pintoresca y bella. No había
jfl sencillo de las faenas diarias.
necesidad á la cual no se prestaba
Pero hay más. Es preciso tener en
complaciente, porque la indigencuenta otros muchos factores; el
cia es obseqaiosa. Si un libro se
medio, el estado de ánimo, la luz,
hallaba cubierto de polvo, uno de
el tiempo, nos afectarán de modo
sus
faldones está pronto á servir
diverao según la manera de que
de
paño
de limpieza.»
estemos vestidos.
Por
otra
parte ¿quién no recuer·
Sabido de sobra es que el sentir, -- - ~lnnn• la ov.11ltJ1P.ión el re\ vnn-uoianuuise1o'S"f'.l::
.
en las piernas. Üba·
I
cimos de uvas, dos
vert, que le miraba,
capitanes, ambos ofino sin malicia, dijociales de ordena1Jza
' le con voz sosegada:
del general B...... se
-Es usted joven,
hallan sentados á ·1a
Saint-Frieux,y no ha.
mesa.
hecho aún las campa·
ñas que yo. Fié usted
El sol cae á plomo
en la llana campifia
en mi antigua e1periencia. Tómese usted
cuyas mieses están
algunos minutos pa·
ya segadas y en la
ra vaciar conmigo eeque, á lo largo de los
1a fuente deframbue·
arroyos, vides polvosas exquisitas. ¡Quizá
rientas penden en fes·
sean las últimas que
tonefl trepando de un
usted coma!
ol roo á otro. Del fran ·
Saint-Frieux se en·
co cubierto de :mimcogi6
de hombros.
bres cae á los vasos un
- ¡No! - dijo. vi no amarillo y licoConcluya . usted con
roso. U n a sirvienta
ellas, si es que para
retira un plato vacío:
hacerlo le quedan ga·
- Era buono habac ·
nas.
chio?-dice:
Chavert a ñ ad i_6
-¿Si el cordero esLos OrJen:rnzas.--El Meissonier.
riendo:
taba sabroso? ¡Pues
-¡Pardiez! ... . Vaya usted, querido amigo; no . tardaré en
ya lo creol-dijo, atusándose el bigote el más joven de los capitane,i.
alcanzarle.
Y metódicamente, á fuer dA hombre hecho á toda!! ·las vicisi. Y pre3entaba por testigos ambos platos completamente lim·
tudes del oficio y á todos los azares fatídicos de la vida, el ca·
p1os .
. -C~nvengamos, Chavert, en que, pese á todo, tenemos glo- pitán C:bavert vaci6 la fuente.
Cuando, cinco minutos después, Chavert fué á buscar á su
rios~s Jornadas. ¡ Por más que el sa·cro sol de ellas caliente, se
'.
respira! ¡Es magnífica esta existencia de cosas imprevistas, res- caballo, Saint-Friux acababa de partir.
-¡Cuanta prisa trael--pensaba.-¡No quiera Dios que una
ba_lando entre buenas y malas fortunas! A mí me gusta mucho.
bala le haga retrasar en su camino ...... Pero. ¡caracoles! ¿está
¡81 al menos, á nuestra vez, nos tocara batirnos bien pronto!
-¡Ba~!-dijo Chavert con filosofía.-Eso llega cuando uno usted loco, Dumblain?-añadía, levantando la voz.- ¿No ve_us·
ted que la manta está replegada debajo de la silla?......,¿Qmere
menos piensa.
\
Y, pausadamente, de un papirotazo, ahuyentó á una mosca usted que lastime á ese pobre Carquois?
Pai6 la mano por el cuello del alazán, el cual alargó la ca~eque se posaba ob~tinadamente en su mano seca.
-Es verdad-afirmó Saint-Frieux;-en la guerra es inútil za y frunció las narices, como siempre que le daban un terron
que se trate de comprenderlas cosas. ¡Ah! Vea usted. ¡Bravo! de azúcar ó era objeto de una caricia. El animal le interrogaba
con sus grandes ojos de expresión suave. El asistente,·atareado,
¡Esto es magnífico! 1Dn verdadero festín!. ... ..
Acababa de ver que la novaresa · traía con gentil solemnidad descinchaba, ponía bien la manta y volvía á cinchar. En esto

INFLUENCIA MORAL DEL VESTIDO.

tro-

1

�</text>
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Ato XI.

MÉXICO, DOMINGO

-========================-====

10 DE SEPTIEMBRE DE 1911.

NuM. 37.

11

= == = == = =,~
VIRGINIA FABREGAR
El beneficio de la primera actriz mexicana, celebrado l a semana pasada,
fué todo un acontecimiento,

�DE SO G I E O A O,- .A C TU A l.l 10 A O ES

UNA ESCOBA

MODO DE PLEITEAR.

Bft SI11Bl\l.CIO.
811 T~IBUft.R.11 DE DIOS

¡Bonita democracia!- El general Reyes no tiene garantías.
El poder popular.- La verdadera obra reconstructora
de la Revolución.- El alma nacional.
~·~~~~~~
'1lll tieJ,1101,í,fioo alSQ)!OOto del po:pllllaoho en-

fuu~ldo; 1aJS tru!'b.as, e;brias

d.('

san:gr,e y de

falbr,a de los demaig-0:gcs, nj d,e las ma.qui-

na;oiones de los rugiitadou·e-.s,

para

lainzaa· al

dos, cam.ei,oiant.€6, ind1Uistrirules, p,eriioois li-

lJ!a,s

y va,gos

riloos en:

O!dfo, 1'a¡piidaJDidk&gt;, vic!Ciitiera,ndo y dies:ti,.1yenld'o.

pu~bllo en oorntJra dial Gen~·ail •R et,Y€S. Los

viias y c:a1mtin.as, no

¡Ha¡y 1mOlti v,o ,p,an·a q,ue la genlte deoonite se

OOJ1tJl'a-1mrul1iife."lbamltes, aido1pta.nld10 u.na a'Cti-

p~eb:e alca11al1laJda" y

1

e!:ICaJrudalLiKle,

a1bo.mdn1e die M'aJdieoo, el "l,ea-

dier " die 1a, d~ogia, y h aisba. paira que re-

y g,l'Oseras

bu!'la,s á loo que oon:en la osa.liía de ex,plic:a,r su 1C011Jdiuct0i, de allaiba.r sms ainlhel os d,e

,ser re1)1l"LmU..tas

liraciOIIl.eS diebiiemon

poJiloia oon mano d!e hiern~o, y

Esos son loo riesultia,d,oo de la ,oomaigogja,

sino insul1tc1S á "ia

sarC'aJSmas

ho.s:tu, sini dwfa ofre-

tuld t alru nmnoa!d.ann,emte

en qu,e s:e nalciió ~ este ]}aifs

cafnes !

,o¡j~'Já

cieron 111ru es.pectJáiculo sin itestro; sus 'Clemcs-

n,ÍJEJgiu,2 de ser mex,mno, mallidiilcienidlo iel dfa
de

tert!Jull illl!S, tiea.ti1os, tram-

qu!e se

á l1c1S a¡ghtafj,o;rwelos, aimb.iciosos mail vaid'OIS,

ros,

viel]

liiberitrui ó de ])I'OiOUlt"alr

su

mej ornmiento.

taii&lt;eS

Ui1100 son loo 00.meroiruntes, los a,caudala:dos

á todois los p,ueblos

Y los an.'tii.gu¡os fa!Voo".0cidl00, quie cou el ego,ts-

cc1nitl'3ll'.ialdO'S en sutS senti.mden-

mo lilláls 0011oluñ,do, sul:q)iratn por 1a,s paisa-

seam., naldie debe

drus &lt;épdeas. Perlo, h.a,y otros, que á pesar

aJClt:i'tlUJdles s:o,n

(m,i¡ca señm~ que domima a,1 paiís, gracias

J)O'r la

'OOIIllUlll.es

por oirvL1i©aid.10s quie

aiu ntqoo

de hOll'OO. Y liwe~o. no sol,aimien\fu hu-

aiµlaJU!diilr y fomenrtJrur oomejawtes de;smrunies.

de a¡paJiiicencLas emg,a.ñosrus silgm!elll sie.nlfo los

Mmcs d!e vier~¡itristle 6!:1l)ectJálcu!lio !--ilia. hui-

Lais clases pqJ)ui1ar.es, 1os igml()mn,tes y mi-

ma&amp;sraibiles de am,taño. IDliloo, qiue debier'aln

I'E11)1etos

serrubl.m, iiuJer,Clllli ~as víctfümals más p:erjttldi-

albominan· el pa¡saJdio tm,po de

de daimas iem¡p:erj,~olliald:as, que jl\lstallmmlt.e

oaldais por ila tiranía. Siea:npre desprooiados

i'lllju¡s¡t¡ilcia y isa,luJdaJI·, 11egac.ljrudi01S, la. ér.a n,ue-

a¡1ammlaldlas, um.foo sus frases duTaanen'OO &lt;i'es-

y a,leja¡dlos de ood!o lo q111e sLgn:ilficai aldela:n-

v a die veiidlaid,eiia l)T~ridald,

peatitv'a:s á laJS de loo ]}aicifioos pealtone.s, á

ta, 110 puldli1ero11 aldiq1Uk.iT la irnstr:ulOOión 11u-

tiraJlll p,aJlalbTaJs su,fi.c.iien tamente crtwl65 l}a ra

quoones 'los daslmrunies del pue,bll10 isorrpren diieran, en Illleiillio die hOIIle.stia. ru~ía dOlill.in-

diilm.e111tiar1ia qu,e shwiera, miáis aJdelam'tle, pa-

elSle

ra fonman· la

oose die

gueir.ra. Pt0l'o 1,0J miás ibOldhomoso y 'clllaJ·man-

tioo. La ,soliai

~ va

te lo cc001stilt:uyió el aita¡que á ,esa. misma de11101c,ra.cia die que tamito blais:onaJn esos ma-

BannlaJlido Reyes pillld,iiera resuditan· loo a.uti-

de hOOIJiooies jóvernes. Pero asa ju.v€'Illtiud es

gíuos ~~~enrt:.oo de goN1011no; la idea

erugañaJdlon·a: d.ebaijo die una eruv,01ltura ,Jc~-

der.istas. ¡Biollllitta diemoor:acia! P,ues qrré, ¿no

&amp;e qUJe e~

oom¡dJo miilii'tair.ismo vdliviiera á

na anlikfu 11n allma. die viejo, al ailm.a de un

tilene dleredho el señor Geruerall Reyes de

humJdii:r aJl puebllo en ell falrugo de la estuliti-

1iég¡iJrn,en, di'Cltaioorj,atl. que dm6 tmeinta ,y cin-

oor c.a,nfdM,arto P11iesiJdlelllciall, rui es líciroo que

c.i&lt;al, lJO. enltoiq~.

No es sensato ~ a ,r

G:.!:S p3ll'ltildall:fi,os OJ'lg'allliloen maruifiestaloionieS

que el ~ueblo axmtda á la cáltledTa, á la t'l'i-

co años. Por eso lai reV'OlluJOilón es red,entcrw.

a~ siirrt&gt;a,tia en su 1hdn.or,

b,una 6 á lai p:rensa á !hacer vaJler slliS de-

!E!so,s eílemienltJos ~~nJeraldOIS se arr&gt;art'&lt;l-

rildFculloo pOlr su Ill.®.iiocr.ildoo é ins i:gnlL'ficam-

~ hos y á ilm¡pcm,er sus 1dealles. El ])u.ehlo

rfun por fuler2a, pan:.a d aJI' p.aiso á 1as tdeas

cia?

®

ca,11Ue

dia descxrld:enooa &lt;lle los ClaJr.l,uaij,es

auDJquie éstas

sean

No, señanes, !llo. Los sucesos d'el ,do,m,img,o&lt; pasa!dio •dieben ser oomerutaldos y aooili-

zaidoo

co,n tm ,poco

d~ ~dakI y dtetenl-

milenito y oon u:n •ml\lldho die do$'a¡p.aiSiO!I1ami.ento y buena, té. HaJoi,e¡nld,o á un laido el

la eidu.caJClión democráde que el :liu-oosto

OPl~ 'Ó'll

é

no elllOUi'n-

puleiblo sucrillo y dloogmoimfo, d!ign,o par

m'Ll tiítullos tá la: miáis vLva siun'l)at,í.a. Esta
dlai$e está OOm¡piUl6Sba., en

su

mayor p.aa,te,

dilSouraos: rurroja pie-

nuevas; se veráln a11toja¡doo po,r el empuje

dlras. El p¡r,ooodi1mrento será to:dJO lo b'árbaooruv:irucemte .

dl:i Los hoarubd~ h ontraldoo, die loo pa,tric;tar,
ql.!e saJbll'ám iJm¡pomlan.00. De la oovd1ución
s:irgi,11á eil má:s heiim,oso&lt; fu11to, l:a c.imción

¿ 'Drene obro lilJeldliK&gt; de ooln VenlCÍlllllÍe:tliOO ? En

d1a urna, naJcii,olliaJllildaJdi veridiaJMM e n. d,onldie

escrdJbe y Lam.za.

r.o qu,e quimam- sus
ClOllllOOSan'

qUJe -es

en.ero~. pero ha,y que

ailtamrente

J.a¡.s aJlitas esifems, en laJS antesiallas de Las

CJJUl®an toldios, oual1q¡ui.era, quie sea su posi-

sm:ito y esoáinJd,allo suillrildo pcxr los gomocsos

oficinas die los jefes del Pa.ritiid-0, w d,ioou-

ci óin soc:iia1I, su e.nea.o pdl.ítlico, su ca¡pacid,aij

die Plaiberos, y oon1crei1láinldo:ruoo al hecho mis-

ten ó se hrun ddsootild o hastia, aihorn los in -

~nrtieloot.uan. EtS oooosallWo tener fie. Con.fle-

mo, se p,ueldie 1l\Sieg,u1rrur, sin ten1,oq· de &lt;MIu i-

terases ,del pueblo sin conslllltár~ele ni si-

mas quce die la ravO!lución naice1&lt;á la lliueva

ernseñá1'€10le 1o

coJllVlrorue

ó lo

aJlima. !Ull()~Clll,all. Pero paJI•a quie esie herunoro

q¡u,e le pieirjudioa. ¡ NatUJrailimente ! Si se le

ildiaaJl. l,legrue á r,ea;lizanise, las i ruti&lt;ig-as de

y cai1lu1111ruiosas eeweciles de citertos pierió!di-

hll!biiiera Íl11liPar1tiiidio semejante iinstJ·,ll!CCió·n, la

paa1bildlo, !'a menJth1a y la pe rlidihl, tieoon q,ue

oos y d,e iallg,wrncs j eres " dMin¡guidoo" del

i:,evol'lJci(m¡ se hU!brora hecho ya h:ooe a~u -

rer

i·~yiSll1JO, según lru, cua1l.es una. Sec.Tietania de

nos años. De hoy en ald~lante, oopanilo los

quie n oa.i,ga, y la sereruildia!d, Ja rectitud Y

Estadio ob1lli~6 á sUJS ennQ.Jleados y traibaja-

emiba¡u,IClaklioo'elS, loo aJU11bioiows: el 11&gt;ueb'lo es

la horn'aldez son laiS q1u,e debem guiaJI' el cri-

diO'I'eS á ffiW'Íldalr á lLos m:anifie.Sttamtes, exci-

ell sabernlrnO'.

tlel&lt;io de to,dos aqueblos á qwienies en algo

vooa.11"Se,

rué

qoo la manli.ties.ta.ció n anti-"reyiata

a,osdliuJba¡ml6IllOO eEll)OOl t,áinea,. Lrus

to1•pes

tJámldol1os ,pnavi~ cOIIl pul,quie y a,gua~·-

(ll\lii,e rn

q,ue lo

.El qll!le discU1ITa por los liuga:r.es en ,que

dlilen'OO, deben dme:clhaTOO por a1bsu11',da.s Y

tie~ su asiielllto la olruse di,nigenlte; e l que

f.a,rut.iá$iOOIS. No h aibía oooosi1dadl die la pa-

escuohe las ooruver.saoion.~ de los emplea-

Mark Twain, festivo escritor
Prometi6 un abogado á un lanorteamericano, cometi6 en cierbriego,
qut1 si le daba un doblón
ta ocasi6n una extravagancia
le
enseñaría
á pleitear de modo
muy propia de él y que merece
que siempre venciese. Ofreciósecontarse.
lo el labrador, y el letrado diCas6se una joven amiga suya,
j?:
«Niega siempre, y vencerás
y como regalo de boda la obsesiempre,
»
qui6 con una escoba vulgar, á la
Pidi6 luego el doblón mas ellaque con un lazo de raso blanco
briego contest6: «Niego haberlo
iba sujeta la siguiente inscripprometido.,,
ci6n:
:&lt;Ese remedio no sirve para
«Mientras el cielo de tu vida
m1.,1
conyugal permanezca encalmado
ce Entonces no debo pagar
y sin nubes, barre tus alfombras
puesto
que no gano siempre.,, '
con el extremo inferior. Pero al
ccPues,
hijo, sabes más letras
primer síntoma de mal doméstique
yo.&gt;1
co, da vuelta á la escoba y sírNo tratéis jamás de engañar
vete vigorosamente del extremo
al
prójimo; porque tarde 6 tems~perior. Alejarás así la amenapr~no
se os engañará á vosotros
zadora tormenta y restablecerás
mismos.
sobre firme base la paz matrimo·
Y si á veces las marañas no
nial.,,
llegan á desembrollarse en este
Protestamos. No es el palo de
mundo, pensad que todo se desla escoba el árbitro de la paz y
enmarañará ante el tribunal de
tranquilidad doméstica; sino la
Dios.
virtud del silencio.
Quien engaña al prójimo, traLas mujeres han de oponer
baja
para su propio daño. Hace
siempre á las invectivas de malo
que
el gusano de seda, que va
ridos procaces-¡ y hay tantos en
desentrañando
esos hilos de oro
el mundo!-un silencio digno y
con
que
labra
su
dorada cárcel.
humilde. En este caso el silenPorque
tras
la
pereona del
cio es como un balde de agua soSeñora Delfina Coopat de Alvarez, cuyo matrimonio con el señor
prójimo
hay
que
versiempre
á un
bre un brasero de fuego, 6 como
R fael Alvarez, se verificó la pasada semana
sér
invisible
que
juzgattodosnuesráfagas de brisa urimaveral en
tros actos, á un ojo escudriñalo¡i días bochornosos de la canícula.
d~r qu.e lee en los pliegues más ocultos del alma, á esa mano
. Callad, pues, por amor de Dios; y antes de hablar 6 aconse- m1~t~nosa que en las pared~s de la sala del festín escribi6 esas
Jar, esper.ad que haya pasado la t9rmenta.
fat1d1cas palabras: Mame, The1:el, Phares.

amiquilla]dais

ll)l'OOiOU[)ai

el

con toda

enJfuir,eza, caiga

en,gna,nidielOÍ!l11'Íellt00 y la 1.}l'OS·

:penildald: de la Patmia.

-

LU1S Z.AiMORA PLOWES.

e

El señor Presidente de la República; rodeado de su gabinete, recibiendo el diploma de Presidente honorario de la Asociad , d I 1,. · MT
Fots. de El Tiempo Ilusfrado.
on e o .g10 1 itar.

�ACTUAlllDADES

EL JUICIO DE DIOS
ma:s ¡ ruy ! que de entc:noos en tus pechos mora
,1ma. misma imagen beiLla y seductora.

¿Te gusta.n. los ver sos que dicen consejas?
iPUles escudha l:Jitellltai zaigailica mía,
Jo que me contaron entre diurlices quejas
J.)áifa],0,s fanta,mn:i,s que all morir iel día,
nostái,gicos va¡g,a,n 1&gt;or sa,Jas IID.UY viejas
de un feudail O::!stillo, monada somlbria;
do solo suspira;n all oco de :.mores
Tetratos Ole druroo.is y nobl,es, s,eñoreis

V
U na die e$:ls noclLes llenlil'l de ,poe.sía,

en que las ieistrelilais figuran dia1ma:ntes
y la lunru v:erte su luz blanca y fu'ia.
Cua!Ildo adJtá en el a :re se elevan viibraintes
hi1Thllos 1JI1isteriosas die sualVe amnonia,
,a'l pié l(]el castiillo, rondiá.ndole amantes
los dos caba11le1~:s á ki herm&lt;J'S:i, daima,
g,u¡pieron que es una quien su amor iruflama.

JI

Es d,el tiem¡po aiq,u€il en que ila hida'1gufa
dicta.b a s,us leyes, es del tie1ll¡po de ante,s
de gmrud,e;s ha2&lt;1ñas lilienas de o.&amp;adia.
Era,n eEos ,t'iellil;POIS die 1n,obLes infanites,
de heró'toos, g,uerr~o-s y die gente ·pía,
de castas beld!ades y t;ernos aimawtes.
¡ Oh ti e,llllpOtS ya idoo, ílLen0is ,dJe p,roez.a-.s,
E,n 'Vosotros JJloro ¡pasadalS gmlllklooais !

A sus IJiledios se aJza blanca y rcl.uciente
1a regia tribuna, que tliene á aim¡bos la.dos
g,radas rebozantes de ipleb,ey.a g,em.te.
Y lejos, silwien.d.o de manco ail ,paisaje
leya,n ta sus frondas un bosqu•e sal1vaje.
IX

Con ricas oon.d,e.ras q,ue aigitan al viento,
colome·s d,e guaílda, colores de cielo
y regios lh.eraldos de son.oro aoento,
que fijan Ua·s leyes· .que rugen el duelo,
se adorna e,l r·ecinto d1ó en lanoo saing,riento
,los do,s il)al.a,cl:nes ~ogra,r an su anhelo;
y será te,sitigo de {J.Uien venza ó muera
el pueblo que ansioso cla1JI1a, y :vocifera.

62 1

XHiI
Y siguen 'lidirundo cual fieros leon.es,

nmnoa sintieron su p~ho tiellllblar
y s,iem~,e la fauna doró SIUS bilasooes
que altivos y fuertes .SUd)ieron triunfaT.
Los gritos de a,ngwbia de los cora,wnes
se escuoha.n doq'lliera l,o.s aires •ra.sga·r . ...

.qu,e

Y asf COl!Ilibatiendo, de gloria cubiertos
en ilillOPtal ,abra,:,;o! quediáTonse y.ertos.

XIV
El noblle monanca mira oonmoorido
á. sus pallaidines, su iáni,mo des\illruya

y al vierlos ya mue1,tos, eX'hala un gie1JI1-ido.
No más el car,no de rumigos de antaño,
que los que a,ntJes fueron ,por doqu:er nmidos
cuidánd,::~1e entrearrubos d,e enemigo c,xtraño,
IY los dos p,recla~os nomlbres confumHdos,
hay son dos Iivaíles que am1helan ,su da,ño;
que s·uM.en.do ceJos y de 11albiru hc'llJcihidos
al mcnarca a,cuden con sembUalll,te aldusto,
pkl'éllldole faJ,Io magnánimo y justo.

III

Po,r a1quel ,entoruce.s, un reino temido
rt€nd1a sus dooninioo en tienr.a lejana,
y ,en él go,bemruba prudce111le y ,querido
1u,n v:,e,jo m,Gna.r1cai de jm;t!da s.lma.
De ~·icos, y ,p'Olbr-es s10II!II)re benl(]eicido,
s·u nombre Ja, giloria grruvó en un hosanna.
Y fuié €1Il ooos s itiOIS ,q UJe siglos mudaron
do 1pa,só la b!istoria que á mí me oontaron.

VII

El 1w fos ie.scueihai y en d:~cm1so brev·e
trata q'lle die n1uc,vo su annis,tad revirva,
ma,s s11 empieiío es vm10 que prusión aileve
pide que uno solo so,bre el mu!lld.o viva.
Y de·c~ieta el jui0io do el ¡1)11',emio es la ailtiva.
y fermosa daun.a que á pelear los mu€1Ve.
Aisí satislfec,hos, con no.blle taJa,nte
se a·lejan y eS1Pera,n el desieado illStantft:?.

IV
tDO'S leaJ,es ,ann',gos, dos fuortes c!lllll!peones

de fütego ea:i,ceud:do,s de un rnmor soñaldo,
á ,un rt:1c1m¡po rillldl~·ron a!llti)vios pien'&lt;lones
á los reSJP,lallldoro.s de un rostro adorado.
Las tieir.nrus endechas de sus cora,mnes
trovie:os muy dulces la•s han rncit!!Jdo,

VIII

Cabe la: paiJ.es.tra, con rico-s 1broei::idos,
dos tiendas fol'l!llaidas, se llllira.n de frente
los no,Mes es,cudo,s d,e oro l'eca,mmdos.

X

La.nz,ó ya, .el! o1arí,n sus notas pos,t11eras
'Y el rey con su gu::i.rdia de rpa,jes segui'do,
en.medio de la,n:11as, ,picas y bandera1S,
entra e,n el paJeruq1ue m.ruj~tuo,so, ergu:do.
Los pífanos tocan SIUS IIllaJrdh,as guerrer.a.s
lais masas HlS¡pond,en oo.n un alarido,
.m:,e ntr,as priesurosa la corte ha rod.ead-0
al grawe monarca que &amp;Ube ail e:&amp;t11aido.
XI

El puábilo enmudeice á un toque vibrante,
y los adalides avan.za,n rurmados
y llegan gaillardos y en el mismo insta.nte
ante la t~ibuna, do alzand.o pausados
la férrea viciera que oonl,ta el seml:)lante,
altivoo sa,lud,a,n milián:dose a'.raldos.
De nuevo en los aires Ja seña.! ise e,scmcha,
que á los dos c0011voca !llamando á 1a luoha.
XII
A la ,I:d ,gu.er~eros, á la lid valientes,
les grita el juez de anmas oon voz clara y fuerte.
Y cruzan los hierros con obispas ardientes
y canta el ace,::o S.ll'S rones de imuerte,
y c,ujen las cotas y quedan candentes
y roja,s de S·Mlgr,e quie la ~er'.d,a vie11te.
La corte y las masa,s á. los dos aclaman
con voces de al1ento que el vailor proclarman.

Y brotan suspiros, y el dOllor estail11a,

y sintiendo el pueblo su ¡pecllo o¡primido
cruza lentrumente 1a cerrada vruUa . ...
De esie infausto dfa que tan oruel fa hiere
La :tie1looid f.ermosa languideoe y muere.

XV
Y .segrun ·Se cuenta con tono medroso
en torno á lai lumbre que á ,pal'lar ,anima,
cuan.do e1 viento alfuera SiJLva ,melodioso,
se esicuclha en el !bosque plafür mortecina
la voo de 'll.n e~ootro fugaz, vagoroso.
Es la bella dama que ,t riste caimina,
iilorando sus &lt;mitas dond,e combatieron
esos pala,dirues que aimanla supieron.

XVI

He aquí dos vensos que dioen consejas
de tiempos paisados, :,;agalica :mia,,
y .que me contaron entre duloes quejas
pál:dos fantacsmas que ail morir e1 dia,
nostá,lgicos vag,an por salas mury vieja,s
de un f.eudal castillo, morada somb.ría;
do sólo &amp;uS¡pira,n a,1 e,co de aimores
retratos de damas y nobles señores.
México, iSeptiembre de 1911.
,MARIANO LfilüiN Y ORTIZ.

. .,,r,,...-

·-~iii ~ . . •

¡Buena venganza!
Ci1nocrm0Ft un hom bre¡ válga me Din~! ron
quit'n una señora de la
ll lta sociedad, se ca· ó
el año último por ven·

,,
',
-

1

Fiesta taurina á beneficio del casino de obreros.-En el centro Merced G6mez, premiado po~ el señor Presi~ente; á derecha é izquierda, José Galeita
é Ignacio Sánchez Mejía; en los extremos, Arturo y Roman Frontana, picadores.

Señor don Francisco de Suinaga y Tornel, quien contraerá matrimonio
con 11 señorita Guadalupe Escandon el 9 del mes en curso.

garse de su amado, &lt;¡UA
tnvo una día la deFgntcia de sentaree encim,i
ele su perroco n virI iéndolo en tortilla.
Claro es que un mn ·
trimonio celebrado d1-1
t•ste mod o no ha podi ·
clo ser feliz. En efecto,
la mujer ha mirado
f irm pre á su marido
coa tan solemne des·
prPcio, que no ha querido descender nunca
ha~ta el extremo dP.
familiari zarse con él
llamándolo de tú.
- Si m e dieses al
mPnoS alguna prueba
&lt;le familiaridad, si consintieses siquiera de
tutearme una vez.
- Os lo haré, dijo
ella, vete y no vuelvas.

Señor Lic. don Emilio Téllez, fallecido
la semana pasada

�Una Bxposieión de Arrte
081.t EXT~AfhJE~O

LA DEUDA Y LA DOTE

Magdalena. - ( A su padre). Si es. que vas á interrumpirme á
cada palabra .. .
EL OENERAL DUJARROY, 62 AlilOS.-MAODALENA SU HIJA 25 AROS,
El Feneral.-Frases. Asquerosas frases bechae. Nada sincero.
En el jardín del viejo hotel de la División, en provincias. muy lejos de
General.
-Perdóname. Achá-calo todo á la c6lera. ¡Vayamos,
París.-Magdalena se dispone á coger
callaré!
rosas, pnr la mañana, y no bien CO·
mienza á hacerlo, breséntase su pa.
Magdalena. - (Reanudando
dre, de medio uniforme, con botas,
su lectura) . . .Sucedi6 que tuve
dormán y kepí.
·
la debilidad de tornar, ayer, al
círculo
de cazadores. ¡He juga.
~ ·..
Magdalena.-Llegas ju stado!
Al
principio comencé por
mente á tiempo para que te dé
ganar
alrededor
de diez mil franflores.
cos ... "
El General.-... Sí.
El General. - ¡ Naturalmente!
Magdalena. - ¿Hiciste un herMagdalena.- ce... .Después los
moso paseo?
perdí. Continué jugando y perEl General. - Sí.
dí, y seguí perdiendo siempre ...
Magdalena.- ¿Pudo Mirabelle
En fin, que á estad horas debo
pasar sin miedo el puente de
veinte mil.. .... » (Se interrumhierro?
pe) . ¡Oh! (Se hace gran silencio,
El General.-No.
durante el cual un pájaro canta
Magdalena.- Sí.. .... No ......
en un árbol).
¡Mira qué manera de responder!
El General.-¡Eh! ¿Qué dices
?Qué es lo q~e tiene1-1? ¿Acaso te
tú de todo esto, pobrecilla?
disgustaste con tu ministro civil?
Magdalena. -¡ Qué grande es
El General.-No del miniseu culpa!
tro: Fe trata de tu hermano.
El príncipe heredero de Alemania, su esposa la princesa Cecilia y sus
El General. - Tienes un soMagdalena. -- (Vivamente)
hijos, jugando una partida de "polo."
berbio hermano. C O n ti n ú a .
Ha jugado.
Quiero que leas hasta el fin.
El General.-Es un canalla. No tiene nada en el pecho ......
Magdalena.- ( Emocionada) . Es que ...... .. no puedo ..... .. .
¡Ni tanto así de corazón!
El General. - ¿Lloras?
Magdalena.-¡Ob,, habla! Ponme al corriente.
Magd9.lena.--Sí.. Estas cosas son superiores á mis.fuerzas .. .
El General.-Lee. Acabo de recibirla. (La da una carta).
El General.-¡Vaya! ¿Enfermarte tú por estas tonterías?. .. ...
Magdalena. - (Tomándola.)
No llores, que por mí puedo res·- - --- - - - ---,,-,-------------,
¡Ah Dios mío, no conseguiremos
ponder: tengo los ojos secos y el
vivir tranquilos!
corazón también... ..
El General. - ¡Jamás! ¡QuieMagdalena. - No es lo mismo:
re mi muerte y la conseguirá!
, - ~ --~
tú eres su padre ...
Magdalena.-No hables así.
•
~
El General. - Para mi desgraEl General. - Lee.
J cia. Y ahora ¿eres tú la que se
Magdalena. -(L e y en el o . )
) conmueve por él?
&lt;cVesoul, 17 de junio . . . . . Mi
·
·•
j
Magdalena. - No. Ko solaquerido papá .. &gt;)
mente por él. Por tí, por nosoEl General.-( Que rabia por
1 tros ...
dentro). ¡Ya te daré yo tu pa¡
El General.-Cese tu llanto,
pá .. !
¡bah! Estoy furioso, pero en el
Magdalena. -·Ten cuidado: no
fondo, no hago bilis: he tomado
vayan á oírte tras del muro del
ya mi partido.
jardín.
Magdalena. - ¿Qué partido?
El General. - Me es igual.
El General. -A ntes termitJa.
Magdalena.-Diríase que á
Ya te lo diré después.
mi lado sientes enojo.
Magdalena. - - ( Prosiguiendo
El General.-TieneR raz6n.
su lectura) . ce ... ... Sé que no tiene
Te beso. (La beea. ) Eres linusted esa sum:.1., mi pobre papá/
da. ¡Sino te tuviera!. ... .. ¡Voy, sin embargo, le pido de roto á...
dillas que la consiga , cueste lo
Magdalena. - No blasfemes.
que cueete......»
ElGeneral.--Ciertamente, pa·
El General. - ¡Eh ! ¡Qué fácil!
ra nada sirve el blasfemar. Pero
Magdalena.-1c.... .¡Va mi hosiquiera alivia..
nor de por medio y el de usted
M~gdalena.- ( Que hie). ((Mi
también!. ..... »
querido papá: va usted á malEl General. - ¡Nunca! ¡Qué
decirme y tendrá raz6n. Estoy
torpe! ¡Yo estoy por encima de
caído, pero le juro por mi ho·
todo eso, gracias á Diof/ ¡Ah,
nor... ))
fre3co estaría si mi honor, á mis
El General.-¿Quiéres callar?
años, mi honor que se ha acreM1tgdalena.- ¿Por qué?
ditado á fuerza de rudas prueEl General.-No, no es á tí:
bas, estuviera á merced de las
es á él á quien me dirijo. Se atrebellaquerías de ese brib6d ! .. .. ..
ve á hablarme de honor ........ .
¡A fe mía que si lo que dice no
¡Ah, perfectamente, perfectafuera lamentable, sería gracioso!
mente, señor mfol
Magéalena. - (Continuando)
Los restos
del" Maine."
s· d
Magdalena. -(Confinuando ).
- estuvo cu1ner
· to por 1as al(uas de la IJa•• • . .. ce 1 uste no encuent ra ese
E l buqueqne durante t antos auos
&lt;c... que es la última vez...
llfa cte Ja. lJahana, lla. sido sacado á flote. Ahorn se 11mprenderan serias
dinero, mi carrera acab6, y desin vestlgacloue s pa-ra. uonocsr las causas del llnndimient o del acotruída esta' para si'empre. Como
El General. - Ya la conocerazado americano. y que fueron l as gne precipit aron la guerra
mos ......
hispano-Americano de 1898.
usted no lo desea, estoy seguro
Ma~dalena-« ... y que no volde que intentará lo imposible.
veré Ja m á s á t o c a r u n a corta.. )&gt;
Espero. Las dos peroonas á quienes debo los susodichos veinte
El General. - En el término de ocho díae, quizá ..
mil francoe, trece mil á una, un magistrado· y siete mil á la
f Magdalena.- .cc .. .no será bastante mi vida para expiar mis otr,a,. un negociante, me prometieron aguardar hasta el martes
a1tas ... »
prox1mo por la noche. Ahora es viernes. Le suplico una vez

r

Armando García Núñez.

Un ángulo del salón de exposición.

Bueaa educación-Casos prácticos.
Entre amo y criado:
«Bartolo, ¿llevaste mi carta al marqués?,,
((Sí sefior; pero dudo mucho que
pueda leerla. »
«¿Por qué?»
&lt;cPorque se me figura..que el señor
marqués es ciego. Cuando entré en
la sala, había mucha gente y el marqués me dijo: cc¿Y el sombrero?,,
ccBueno ¿y qué?»
&lt;(j Toma!» afiade Bartolo, sallando
la carcajada; c(que no veía mi eombrero, y eso que yo lo tenía puesto
en la cabeza.
l _¿Hase visto jamás patán tan gro·
sero?
Cuando entréis en casa ajena aposento de alguna persona de respeto,
os debéis quitar el sombrero.
Idem, debéis quitarlo al er:trar .6
al pasar delante de una iglee1a, diciendo por lo bajo: ccAlabado sea el
Santísimo Sacramento del Altar. &gt;1
Idem, al pasar delante de una
cruz 6 de algunas imágenes piadosae.
Idem 1 al encontrar'á sacerdotes 6 religiosos 6 dignatario1:1.
Si no lo hicierais e~ todos estos casos -entendedlo bien-me·
receríais la nota de groseros y malcriados.

r

Señorita Luz Gallego, discípula de Núñez.

Dos zopencos-Santificar las fiestas
Llegaron jadeantes dos compadres á una iglesia para oír misa

l

"La Montaña Blanca."
un día de fiesta, cuando el sacerdote daba ya la bendici6n al
pueblo · y ~antiauándose, dijo uno al otro:
((¡Ca~astos! c~mpaclre, si nos descuidamos un poco más, nos
quedamos hoy sin misa!n
¡Válgame Dios] ¡cuánta ignorancia!
Así lo habéis pensado vosotros; y así lo
he pensado yo también. Pero yo os añadiré que conozco muchos zopencos. .
A éstos quisiera yo decir y repetir en
todo.s los tonos mayores y menore~, hasta
atronarles los oídos: c(Oíd, zopencos. Santificar las fiestas quiere decir ofr misa en·
tera abstenerse de los trabajos manual.es, Y
pen~ar un poco en la pobrecita alma. n ,
Conozco también á otros zopencos mas
torpes, para los cuales el día domi,ngo es
~in6nimo J e borrachera. Yo no sé com? se
las compondrán ante el tribunal de D10s.
"Tl]ll''"'l]l1"'1lJT""1lJT""1lJT""1lJT""

LA DICHA.

"El Volcán."

No es fácil hallar la dicha
y es muy fácil el perdón;
por eso hay pocos dichosos
sobre la fa z de la tierra.
Si quieres ser de esos pocos,
sólo un remedio te queda:
poner tus penas en dulce
con jarabe de paciencia.

- -·-------- - ------------ - ----- -

�DE SOSIEDf:lD
DE

más que haga un esfuerzo, y, al mismo
tiempo, le pido perdón. No hay un minuto que perder. Su
desconsolado y arrepentido hijo, que se
regenerará para siempre. -Paolo. i,
EL Gen.eral.-¿Qué
opinas?
Magdalena. -Estoy
atónita. ¿Qué vamos
á hacer? ¡Veinte mil
francos! Pero, ¿no los
tienes?
El General.-No. Y
si los tuviera, sería lo
mismo, porque no Je
daría diez céntimos.
Magdalena.-¡Y eso
Jo dices tú!
El General.-Si fuese esta la primera vez
que le sucedía, se podría intentar algo .... ..
dirigirse á los amigos
...... procurar.... ¡Pero
no! No hollaría .. ....
No conozco á nadie , ni
tú tampoco .. ¡Veinte
mil francos;
Magdalena. - Bus·
quemos.
El General.-Jamás
tuvimos un céntimo.
¡Esa. es todavía mi

SOCIEDAD

Señorita Guadalupe Escandon, cuyo en lance con el señor don Francisco de Suir.aga y
Torne! se verificará el 9 del mes en curs0 .

Señorita Mercedes Fortuño y Miramon

Señor don Ernesto Velasco,
que contraeran matrimonio el

preocu pa.ción ! N a. d a
tenía tu madre, nada
tengo yo,
Magdalena.-· Teníais algo mejor.
El General.-¿Qué?
Magdalena. ·- U n
grande y pro fu Ii do
afecto.
EL General. - ¡Oh,
no es el afecto el que
&lt;la la comodidad de
la. vida!
Magdalena. - Pero
da la. felicidad.
El General. - ¡No
por mucho tiempo.
puesto que la perdi!
¡Cómo la echo de menoA aún!
Magdalena. - Y yo
también.
El General. - Mas,
al menos, ella no vió
estas inmundicias.
Hubiera sido m u y
deFgraciada; ¿no lo
crees? ¡Su P11blo!
Magdalena.-¡Oh. sí!
El General. - Bien
está donde ahora se
halla, en el cem1-nterio de Mostaganem, la
cnal la llevamos ocho
años hace......... ¿te
11cuerdas? ......... Una
mnñana de i11viern0 ...

22

de los corrientes.

El G.ineral.-No vayas más lejos.
M~gdaJena. -Sí... sí .. Me parece ver el sitio en que reposa,
Magdalena.-Es rrii dote.
á la izquierda, entrando .....
El ·General,-Basta. De esto era, justamente, de Jo que no
EL General. -Cerca de una pequeña palmera. ¡Canalla de
q~ería oírte hablar. Por ningún motivo. Esos veinte mil franmuchacho!
'
cos son tu dote, y provienen mitad de tu madre, mitad de tu
Magdalena.-¡Espera! Creo que he encontrado ......
son para tí, nada más que para tí, para tí sola. Y tú
abuelo;
El General.-¿Qué cosa?
tienes necesidad de ellos, más que nadia. Así, pues, ni una paMagdalena, ... Dinero ...... El recurso que buscábamos ....
labra más sobre este asunto.
El General.-No busques, no.
Magdalena.-Pero, explícate,
Ya te dije desde el principio
¿para
qué los necesito?
que mi partido está tomado. Es
El
General.-Para
casarte.
muy sencillo; él se las entendeMagdalena.Para
nada ·me
rá oomo pueda, el ¡¡ouy dillo; no
sirvieron
basta
el
presente,
puesquiero ocuparme de nada.
to que aqui estoy aún sin casar,
Magdalena.-Sin embargo .....
cerca de los veintiséis años.
El General.-De nada.
¡Roy ya casi una sefiorita vieja!
Magdalena..-Pero su carrera,
Y, por otra parte, mientras t6
sus galones ..... .
vivas, no me casaré.
El General.-Poco me imporEl General.-Pero, ¿desirnés?
tan.
Magdalena. -¡Oh, menos aún!
Magdalena. -Reflexiona, paHay hermanas de la caridad en
paíto.
Mostaganem, precisamente á un
El General. - Calla. Soy el
lado del cementerio ...... Es allí
amo.
donde iré el día en que río exisMagdalena.-$í, lo eres; pero
tas.
no en este momento de tí mis·
El General. Tonterías. Guarmo. La cólera te hace proferir
darás tu dinero. Está dicho ¿vercosas que no piemas y que lRdad? Tu hermano es un bribón,
mcnta.rías ei las pusieras en
y en manera alguna aceptaría
práctica.
que te sacrificaras por él. AdeEl General.--¡No veo peligro
más, podría saberse. ¿Y qué
alguno!
pensaría de mi todo el mundo?
Magdl!,lena.-Sí. Te canozco.
Magdalena. - Así lo quiero
Acuérdate de todos los sacrifiy así lo haré, á pesar tuyo. ¡'fu
cios que hiciste por Pablo, có·
hijo, el brib6n de tu hijo! ¡Pero
mo le has amado y cómo le
si le adoras! 1Y yo también,
quieres aún, á peaar de todo.
compadeciéndole y censurándoEL General. - Se acab6. No
le, hasta maldiciéndole! Adele quiero más. Es un extrafio.
más, estoy en el deher de ser
Magdalena. -¡ Vamos!
buena para con él basta la debiliEl General.-Puede morirse.
dad y la indulgencia, basta el
No es ya mi hijo.
extremo. Debo de excusarle
Magdalena. - ¡Oh, no diga s
siempre, pelear por su causa.
eso!
No tiene á mamá, y yo soy
El General.-Si estuviéramos
quien la. reemplazo. Mamá te
en campaña, y él se encontrase
diría todo esto si estuviese aquí.
á mis órdenes, Je enviaría sin
Te recordaría su nacimiento,
vacilar á que dejase la piel en el
vuestras alegrías cuando habl6,
puesto que creyera más pelig10muy niño, de ser soldado; porso, v lo haría expresamente con
que ella no tenía miedo á la gueel deseo de que no pudiese escarra, y su alma era militar, aunpar......
que sierta ...... Y tus lágrimas
Magdalena.•- ¡Perfectamente!
más tarde, cuando viste por pri
Estamos de acuerdo. ¡Le que ·
mera vez de uniforme á tu Pablo
~iendo, ya lo ves! ¿Qué soldado
en SaintCyr. Perdona ...... perirritado no diría otro tanto á
dona y desembarázame de ese
propósito de su hijo? Le quiereq
tlinero que me fastidia ...... No
y le perdonarás.
tendría gusto en guardarlo ahoEl General.- No. Mucho tenra, te lo juro. Envíaselo, 6 llévago y, que sentir de él.
selo mejor ...... Vete esta noche
Magdalena. - Le perdonarás
... : ..... ¿Verdad qua sí? ¡Dime
..... más tarde ...... alg6n dia....
que sí!
El General.-No.
El Feneral.- ( Emocionado).
Magdalena. - Pueeto que yo
No ...... Es un error tuyo......
he hallado un medio ..... .
Magdalena. - · (Prosiguiendo).
El General. -E3 inútil. Ya.
S6lo con una condición: que él
sabes mi decisión ......
no sepa de donde le viene. ¡Le
~ Sdiurita María Servin, distinguida actriz mexicana que contr.. jo
~agdalena. = Déjame.
dirás que uno de tus amigos!. ..
... ..._
matrimonio la pasada semana.
El General.-No.
El General. - - ¡Oh, no! ¡Si á
Magdalena. - Te diré .....
ello me resigna~e, quiero que sepa la verdad .... . Yo le diría :
El General.-¿Con qué objeto?
&lt;,Te traigo estos veinte mil franco~; tu hermana no tiene ya
Magdalcna. - Te diré cuál es ese medio.
dote.»
Así le curArÍa quizás.
El General.- No quiero conocerlo.
MagdalenA.--Entonces, dícelo, si crees que Je bega cambiar
Magdalena. -Parece que tienes miedo 1.....
y le impida jugar en Jo porvenir. Dícelo.
El General.- ¿De ese tu recureo?
El General.-(Que no puede más). Veremos ...... CharlareMagdalena.- Sí .. . Algo como 6i adivinaras ......
mos
luego de esto. (Cogiéndole la cabeza entre sus mano~). ¡Có, El Genéral.-¡Absolutamente! ¿Cómo pienFa~ que. imagine mo eres
bella y buena, y perfecta! Eres mi consuelo. Si los
donde puedes encontrar veinte mil francos? ¡Veinte mil francos
muertos nos vieran .... .. Ella estaría orgullosa ...... Coge tus flo·
nosotros!
res ...... (Se aleja precipitadamente).
Magdalena. -Los tenemos, sin embargo.
Magdalena.-(Sola). ¡Pablo deshonrado ú obligado á pmen
El General.-Pero yo no puedo disponer de ellos.
tar su dimisión. Moriría papá. - E. LAVEDAN.
Magdalena.- Yo si.

---------- -

_________ _____________
..

�TEAT~OS

VIDA TEATRAL
•.............·······································································,::0 0 • 0 0"º""""ºººººº"""""" """º""º"""""""""""ººº""º"""ººº"" "ººº"º"":·············· .•••............•

Los artistas levantan el vuelo.-Los estrenos últimos del Arbeu y del Principal.
Hace algunas semanas que no
haber sido escrita para el apa·
&lt;lamos crónicas de teatros y la
i:ionado
y talentoso tempera·
razón es obvia. Desde que lapomento
artístico
de Nieva «el
lítica se ha enseñoreado de los
joven»,
y
para
que
la st-ñora
espíritus y la in ~ranquilidad
Fábregas, luzca sus donosuras
reinado en. las conciencias, el
artísticas y físicas. Y siguiendo
arte, que para vivir necesita de
la misma ruta, ahí tenéis el
una atmósfera de libertad. t-Í,
estreno del teatro Principal,
pero tamhién de orden, ha hui«Agua de Noria,&gt;, un episodio
do de nuestros lares, eeperand6
histórico español, con acompatiempos mejores para retornar.
ñamiento de arcabuces, fanfaY su regreso será triunfal y flo·
rrias y lances guerreros y explireciente una vez que la revolucaciones ccal telón,,, como en el
ción haya vencido de hecho.
ci nematógrafo, y que siendo una
Por ahora, como el ex-caudillr,,
obra medio chavacana, sirve pala paz, y la confianza, y el arLP,
rn pasar el rato consuetudinario,
han tenido también su ((Ipirandivirtiéndonos con los dengues,
ga» para volver ...... ¿cuándo?
remilgos y dulce voz de ACJtcia
Sin embargo, y en honor de
Guerra, á quien vemos más anila verdad, todavía soplan algumada cada día y de quien ha
1103 vientecillos artísticos y el sehuído ese aire ruso, si bello, imñor don Juan Balaguer no es
propio para el te.atro de la tanda.
propiamente una víctima de la
L. Z.
revolución, económicamente ha·
"TfJll"""TfJll"""TfJll""'IJll"
blando, pues el público que gusUNA COMIDA- LA COLERA
ta de soltar el trapo á reír, acude noche á noche, y en gran canConocí á un hombre que acostidad, á saborear el exquisito y
tumbraba dejarse arreb11tar por
gentil gracejo del celebrado acla cólera., siendo ordinariamente
tor. Y Virginia Fábregas, en
sus criado la víctima de su fu .
competencia con don Juan, no
ria. Había días en que todo lo
le va en zaga. Sig uiendo su cosque hacía el pobre sirviente le
tumbre de estrenar todas las separecía mal hecho y hasta le
manas, hace que su teatro se
echaba la culpa de lo que no
vea nutrido de un público selechabía hecho. Uno de esos días
to, ávido de regalarse con las nollegó el amo á la mesa para covedades que Ae le ofrece y de fesmer. No eé si la sopa estaba fría
tejar sus ojos con las ((toilettes
ó caliente, sosa ó salada; el caso
Señor Gerardo de Nieva,
dernier crii, de la bella Virginia.
es que mi hombre, furioso, agaprimer
actor
de
la
compañía
Fábregas,
cuyo
beneficio
tuvo
lugar
Así, lasdoscompafiías, ambas
rra la sopera y la tira al patio
el jueves pasado en el Teatro Arbt'u.
ameritadas, son sabroso manpor la ventana. Entonces el criajar para el disímbolo gusto cado con la mayor serenidad empitolino, un manjar que amaga un poco el letal acívar que apu- pieza también á tirar por la veutana el cocido, las legumbres, el
ramos en esta época desapacible y agria. Pero la felicidad es asado, el pan, vino, postres, y hasta los manteles. ((¡Insolente!»
cosa de «segundos", corno diría el bueno y zigzagueante y re- grita el amo fuera de sí, ((¿qué significa todo esto? ¿Qué proyectos
yista señor Espison los tuyos?»
nosa de los Monce ¡Señor!,, resteros y las dos
ponde el criado
compañías nos
con mucho socieanuncian que se
go, 1cperdóneme si
van hacia otras
os he comprendido
tierraR, por más
mal; yo creía que
pttcíficas, mejorefl,
queríais comer en
á cosechar aplauel patio. »
fOS y acaudalar
Entendió 11quel
dinno, d~jlíndohombre la iecúión,
noA entrPgarlos de
sonrióse de la pre·
lleno á la azarosa
sencia de ánimo de
po I itica, pc,r u 11
rn criado. y no retiempo que puede
produjo más sus
SPr rle tre.~ meFeH
ridículos arreba6 de años incouto•. ¿Qué os paretable,i ........ .
ce? ...... ¿En ciertaq
No-otro~ in~i circun.•tancia~ no
nuamoi. á la si-fiotenrlríiti, n':lcesira Fáhreg:1!', haciad también YOSO·
ciéndono.~ eeo di:!
tro,1 de u II cr ado
sentir general, se
que con tanta fresquede por 11lgún
curaosamone~tase
tiempo más por
durante vue~tros
esto3 rumbos, aulocos arrebatos?
gurándole una seY bien, á falta
rie de éxitos.
TEATRO ARBEU.-" La reina joven."-Final del Acto J.
de ese tal criado,
Fots de El Tie1npo Itustmdo.
tenéis una señora
Poco tendremos
que hablar de los
.
muy cuerda, que
estrenos. «La Reina Joven i, hábilmente traducida, es una obra se llama Doña Raz6n. Esta suele protestar muy altamente contra
de mucho colorido y que pudiera ser de ª?tualidad, si alguien vuestros excesos, y sus protestas las oís allá en el fondo de vuestra
supiera á punto fijo lo que hay en la actualidad; obra que parece, conciencia, cuando deja de estallar el rayo y retumbar el trueno.

UN CUENTO
y UNA PARABOLA

Este cuento nos
recuerda la parábola que dijo un día
el
divino Maestro:
Cuéntase de un
11Habíadoshombre3
rey de Espsfia que
que se fueron al
un día fué á i 1isit11r
templo para orar:
á. los presos de la
til uno publicano, el
cárcel.
otro fariseo. El faii«¿Por qué esta!' t (1
seo ei;tando de pie,
aqui?» preg~nt? á
,,rab:i en su interior
uno de los cnmrnadH esta mane1a :
le~.
«
Dios, gracias tedoy
«Señori,, re~pot ,·
por que no soy codió, «por una ralu 111mo los otros hornnia que mP- li:vn.111, rt s, ladrones, i 11taron. » 1
j 11Rtos, ad últeroi-:
«¿Y tú?i, pr~g1n11sí como este publit6 á otro.
cano. Ayuno dos
«Yo», &lt;lijo «est11y
veces en la sema1111,
aquí porque en 1111:1
y doy el diezmo &lt;.le
riña que hubo me
todo lo que poseo. "
prendieron, creyen Mas el publicano
do que yo había teestando á las puernido algun a parte
.
..
. .
,, .
tas del templo, no
en ella; pero soy tan
fEATRO ARBE U.- L;i re1nJ Joven , Fuwl dtl acto II.
miaba ni aun alzar
inocente ......
los ojos al cielo, -si1c¿Y tú?»
~ . ..
no que hería su pecho diciendo: «Dios, muéstrate propicio á mí
«Yo», respondi6 otro,:«soy el hombre más honrado de! mun- pecador. » Os digo, que éste, y no aquél, se fué á su casa justifido; nunca he tocado un maravedí que no fuese mío; y srn em- cado: porque todo hombre que se ensalza, será humillado: y el
bargo, aquí me tiene Su Alteza penitenciado como ladrón.»
que se humilla, será ensalzado&gt;, (Luc. 18, 10-14).
En fin, todos se excusaron y todos eran inocentes, menos uno
Ya véis, pues; no tantas excusall, ni presunción: declaraos
que confe~ó llanamente que estaba allí por haber robado una siempre, especial!nente delante de Dios, pura y llanamente pecapa.
cadores. Es el único término que nos cuadra bien.
1c¿C6mo?" le dijo el rey, «¡tú aquí? ¿un ladrón en medio de
tantos ángeles? ¡Afuera! ¡afuera!
Cosultaron á Sócraies unos jóvenes, sobre si deberían csssroe.
Y mandó al alcalde que le abriesen inmediatamente las puer- Cuando el pescado está fuera de la red, les dijo, quiere voltas de la calle.
verá ella, y cuando está dentro qd~iera ealir.

TEATRO ARBEU.-"La reina joven." La r~ina, señora Fábregas
· y el republicano señor G. Nieva.

TEATRO PRINCIPAL.-" Aguade noria." Señorita Guerra,
Eduardo y Pepín Pastor y Gavilanes.

I

FOTS, DE "EL T IEMPO ILUSTRADO. "

..::::::---:.-. -------·- ----.. . . . . .

..

____ ---·- ~·---- --

-·

~

- ·- -----~--------·-----~-- - -

.:.....

�EL. VIEJO AR BOL

~·~--

EN torno de la mesa redonda de una pequeña Eala de recibo ambas manos EObre las rodillaa.-Sí esa señora es un prodigio
se agrupan cuatro personas. Sobre el antiguo sillón de brazos de si parece, cuando ella ejecuta, que es un hada que pasa rozand¿
~arroquí verde obscuro, ancho y blando como si fuera de carne el teclado .....
viva, se abandona el cuerpo delgado y robusto del dueño de ca-¡Oh, si, es una artista!-afirma su madre ......
sa, de fisonomía endurecida por el trabajo, tostada por el sol
-¡Pero usted no perdió el tiempo, tampoco!-exclamó dulcomo uno de esos peñascos solitarios que suelen erguirse en 1~ cemente la dueña de casa dirigiéndose á la niña. ¡La vi á usted
vasta ~oledad de la campiña. Su mirada fría y fija, como la de muy preocupada, picaruela, sobre todo durante sus paseos por
los bmt.res, y su voz bronca, ceceada y floja, revelan sus hábitos €ll corredor!. .....
campesinos, uno de tantos de nuestros viejos hidalgos que viLa joven se sonrojó ligeramente al recordar el dulce flirt iniven en contacto:con la naturaleza robándole á la tierra sus frutos ciado con un arrogante oficial de marina en aquel balcón-terraza
escondidos. Todo en él es sano sencillo;:desde sus bigoteo ca- con vistas á las cordilleras, pálidamente iluminadas por el fulnosos que ocul~an la boca Y. que solo dejan ver el ligero brillo g9r de una noche clara; pero no dió muestras de mayor confude sus largos dienten superiores al sonreír, hasta sus mejillas sión y se&gt;Iimito á responder con naturalidad:
rapadas sobre las que. se ª?ivinan las rojas venilllas capilares y
-Se estaba muy bien allí, entre las pl~ntas; era fresca lar.osu ?uello grueso de piel floJa, que hace exclamar á un literato che y los asientos muy agradables ......
amigo que es grande su semejanza con el insigne don Benito
-Ya lo creo,-insistió la dueña de casa,-como que junto
Pérez Galdós ..... .
con usted toda la alegre bandada se esfumó por toda la noche.

y

De nuevo un intervalo dt: silencio más pesado que el primero ....

--Oh, exagera usted un poco ....... fueron apenas unos minuFrente al caballero está la dueña de casa, un tipo cJmplfltamente diverso al del marido; es gruesa, de constitución recia; tos . ... .. pero, dígame, ¿qué se ha hecho el joven artista, el sefior
pero de carnes blandas y fofas. Viste con la pulcridad y seque- Gálvez, que me extrañó no encontrarlo aquí esa noche?
Se hizo un corto silencio embarazoso ai;te esta brusca salida de
dad de una puritana inglesa y 50 yergue derecha sobre el blando
asiento como si la rigidez fuera para ella la suprema elegancia. fuga, un poco atolondrada. Un observador experimentado hu·
Su rostro ancho, amarillehto de tonoe verdosos, surcado en to- biese podido observar en ese intervalo un juego de sonrisas,
das direccioneí.', su nariz corta, sus ojos claros de mirar insegu· de muecas, bajo el sencillo ropaje de la etiqueta, que revelaban
ro, levantados en ángulos hacia las cejas desteñidas, el cabello un fondo de tormenta, de drama oculto, profundo y doloroso.
La. voz ruda del caballero dijo:
cuidadosamente recogido hacia arriba, de color dudoso, rubio
- El señor Gálvez está eIJfermo......
quizas algún día, empolvado:y sucio hoy por los año@, sus maLa madre de la joven prt&gt;guntó con interés:
nos chatas, y secas todo, en fin, predisponía á no amarla, á re¿Eofermo? ...... ¿de qué? ......
tirarae rle ella por natural repulsión iJUe aumentaba aun cuando
-Tiene
un principio de enajenación mental-replicó brusca·
se la escuchaba hablar, emitir ideas, cuando fruncía loa labio;i,
modulando con suave y estudiada facilidad las palabras, pro· mente el cabal1E1ro.
La sefiora se asombró con el tono frío de una fórmula que
curando hacerlas delicadas y cultas, dándoles vivacidad é inoculta
apenas su indiferencia:
dulgencia, con toda la estirada., correcta y musical etiqueta de
¡qué desgracia! ¿lo han puesto en la casa de Orates?
¿Loco?
las damas ingleeas.
- ¡Sí lo han puesto!
Los otros dos personajes son una dama elegante, madura,
-¡Pobrecito!
sanguínea, de pomposo sombrero de plumas, y una gentil muDe nuevo un intervalo de silencio más pesado que el primero.
:&gt;hacha, esbelta y rubia, de hermosa fisonomía de mufieca,
Sin
embargo se podía leer claramente en el rostro de la madre
sombreada por las alas inclinadas de un: gran sombrero de paja
de
la
joven ufia cantidad de pensamiento?, irónicos, malé~olos,
clara.
Hablan de la última recepción que se di6 en casa de los due- como si toda la mezquinidad, la crueldad, la insignificancia, la
ños de casa, pues han venido á hacer la visita que prescribe la hipocre3ía del juicio mundano se hubiese concentrado ~~ él, e?
su fina y vulgar sonrisa, en los rayos velados de sus oJillos vi·
etiqueta.
-¡Oh, pero qué fiesta tan lucida!- exclama musicalmente la vacas, en la brillantez de sus mejillas regordetas, para ju.zgar un
joven, clavando los ojos al cielo y apoyando la sombrilla con hecho ya conocido y comentado en las charlas á. la sordma, en·

-Es que tú comprenderás .....
tre risas y chistes picantes. Se trataba nada menos que de un
-Sí, comprendo, comprendo ...... que estoy sola, que todos
nrt que se atribuía á la vieja dama dueña de caEa, que se coneideraba hasta entonces como un tácit o reproche, como uQa figu- me 11cusan, que todas se burlan, que todos rnn crueles ..... .. ..
Se enjugó las lágrimas y respirando con mayor desahogo se
ra agria é insolente ante la liviandad mundana. ¡Ella, ella! ¡Y
irguió eobre el asiento.
con su jovencito! ......
-Hoce tiempo que deseo hablarte ...... --murmuró.
El rostro del caballero adquirió en cambio rigideces pétreas.
- ¿A mí?
S6lo sus ojos de buitre fulguraban con fiereza, como si indicara
-Sí, á tí .... .. he querido que conozcas todo lo que pasa en
que podría dar un zapatero al que intentase mancillar la pureza
de su hogar, á la vez que expresaba cansancio y molestia por la mi interior ... para que comprendas muchas cosas .. . escúchame
un poco... ven ... si éntate cerca de mí.
actitud de su mujer, que daba motivo átales murmuraciones.
El se acercó, confuso, casi tímido- Pocas veces en la vida haLa jovencita escuchaba jugueteando con su sombrilla, con exbían
una explicación larga. En la rutina de su existencia en
presión de picardía y curiosidad, to.das eeitas cosas semi. vel~das
semi confusas que comenzaba á vislumbrar en el misterioso común, casi nunca el alma vibraba hasta el punto de salir de
campo de la vida y que saboreaba con golosofruición de novi- su habitual repliegue, sino en momentos fugaces, casi imperceptibles.
cia ......
- Bueno, te escucho-murmuró sentándose á su lado.
Pero todo el drama de la situación estaba concentrado en la
Ella suspiró profundamente, se enjugó los ojos y comenzó á
fisonomía de la dueña de casa, en su rostro avrentemente apacible y por el cual pasaban hondas sacudidl}s interiores, estre- hablar con pauea, con voz estrangulada, estrujando el pañuelo
entre sus dedos sufrientes.
mecimientos vagos, ocultos por
-Quiero recordar toda nuesla piel amarilla, convulsiones de
tra
vida pasada deEde que viviangustia, toda la ansiedad y el
mos juntos ... más aún : desde que
terror de un alma que sufre con
nos conocimos.... . En estos úlgrande y secreto dolor contenitimos
días he sufrido tanto, tan·
do. Sin embargo, tuvo fuerza pato
..
..
y
he pensado... he hecho
ra murmurar con voz suave, sonuna
especie
de balance de mi viriendo bondadosa.mente:
da
interior,
de la vida de mico-Pero yo creo que no hay
uzón
...
¡Ayl
qué miseria deba·
motivo para alarmarse . .. ... Este
lance!.
.
Más
aún,
quiero hablarjoven padece solamente de una
te
de
mi
vida
entera,
desde que
enfermedad pasajera . . . . .. He
tengo uso de razón ... ~o te en·
oído decir que antes de dos meses
cojas de hombros, no ... es prepuede quedar completamente
cieo que me escuches, que tencurado ..... .
gas un poco de paciencia .. es
-¡Dios lo quiera!- exclamó
preciso que te lo cuentetodol)ala sefiora.
ra
que me comprendas, para que
-¡Ay, pobre joven!- murcomprendas
lo que sufrido con
muró soñadoramente la joven
este
asunto
...
ridículo, como dique recordaba sin duda en e!-te
cen todos ... pero que para mí
momento la dulce expiesión del
no PS ridículo, nó ... (Inclinó la
artista, cuando la dijera cierta
cabeza,
exhaló un suspiro y se
vez que había nacido ella para
enjugó
las
lágrimas, para empe·
realizar la ilusión de un poeta.
zar
de
nuevo
con voz apagada,
Pocos momentos después, laiwrda,
débi!,
su relato de misevisitantes se pusieron en pie y ~e
ria¡:)
...
..
Tú
sabes
lo que fué m.i
despidieron con efusivos besos
niñez
......
La
educación
ioglesa
dt} la dueña de casa, quien las
dt&gt;
cierta
clase
social,
su
estirada
acompañó hasta la puerta.
etiqueta ...... A las jóvenes se lea
-¡No sean ustede~ ingratas!
ens!'fia á reir con discreción, á
¡Vuelvan pronto!
medular las palabras musical-¡ Lo mismo usted!
mente ... abrir los ojos y levantar
Y las voces se confundían m
las manos en signos de admirarisas, recomendaciones y tfusición: «¡Oh, oh!&gt;,.. Se nos enseñó
vas palabras que demostraban
á
bajar la vista cuando se nos
un hondo afecto.
dirigiese lalpalabra,adoptarsiemLlegamos en ese momento al bo~que de poumos. Algunas aves
II
pre una compostura honesta ....
silvestres emprendieron el vuelo .. ..
Cuando la sefiora Amelia volse nos enseñó á respetar las órvió al salón, se desplomó deshedenes de nuestros su peri ores .. .... á a.arle confort á _la casa. ... ...
cha sobre el primer asiento que encontró por dela~te.
á preparar el té y á servirlo con gracia.: .. . Pues bien: en aqu?Su marido la esperaba sentado en la misma actitud en que lo lla época reglamentada, de ufia normahda~ rectangular, _mo~odejó momentos antes.
.
.
tona como el tic-tac de un péndulo de reloJ, entre las hmpias
-Todo esto te pasa por tu condescendencia exces1va ... -mur- paredes y los pisos barnizados en aquella casa en q~e se sent!~
muró el caballero sin mirarle al rostro.
un olor apetitoso y roast-beaf á la ~ora d.e ~as comidas, crec10
La señora se llevó desma.yadamente el pañuelo á los ojos Y en mi alma un vago deseo de cambiar m1 vida, tan SOFegada y
suplicó en voz baja, contenida:
blanca, por otra no tan normal, pero más íntima, más tierna,
- ¡Por favor, Guillermo!
. . .,
en que se oyera de vez en cuando el rumor de besos y el suave
-¡Es que si tú me hubieras hecho casol. ..... -ms1st10 el ca · aletear de un corazón amad::&gt;, junto al mío.. . ¡Oh, eran deseos
muy vagos, que sólo ahora que pienso en ellos v_engo á ~xpli ·
ballero.
cármelos!. .. ¿De dónde provenían? ..... . Todo~ mi~ ascendientes
- ¡Tú no eabes ... tú no sabes!
.
,
Suspiró e11a dulcemente, dejando correr las lágnmas a lo lar· eran anglo-sajones, criaturas san~s Y. rectas, sm ninguna. de las
complejidades del alma latina, sm ~rnguua de estae débiles ter·
go de las marchitas mejillas.
-¿Qué cosa no sé?--exclamó violentamente el caballero, po· nuras de la pasión ... Quizás el a~b!ente de est~ ,suelo cargado
niéndose bruscamente de pie,-lo que sé es lo que sa~e. todo el de pertumes y de tibios estremecimientos... qu1zas el contacto
mundo... .. que ese muchacho te pone en ridículo repitiendo á con algunas amigas de colegio que tenían otra índole que la de
quien quiere oírlo, que te quiere, que tú .le correspondei;:, Y el nuestra raza .. . ¡qué sé yo!.... Pero só~o puedo decir que en el
mundo, como yo, como cualquiera ..... tiene derecho para pen- fondo de mi alma había muy escondido una sed de amor que
me hacía tender los brazos hacia el vacío como si quisiera estre_
sar que «cuando el río suena ...... »
- ¡Tú tambiénl-exclamó desoladamente la senara, llorando char con ellos una forma imprecisa que huía delante de mí.: ....
hubiera deseado llorar ... hubiera deseado reír. Entonces iba
con mayor fuerza.
El marido se serenó ante este gran dolor, y dulcificando la
Concluirá en el proxim6 núme1'o
voz, dijo:

�~R'A lASt/
DAMAS\

CRONICA DE PARIS

cuyo ~dom? se reduzc~ á un lazo de terciopelo negro; zapatos
de tacon baJo, blancos o color de cuero; gran sombrilla normanda, hecha con ~olantes de encaje gordo, súperpuesto de modo
Terminada la gran so.ison par~ienne, parecía 16gico pensar que
que queden cubu,rtas las ocho puntas de que consta la armalas señoras reclamarían el descanso á que todo ser viviente tiene dura.
derecho, prescindiendo de las exigencias de. la moda. Si alguEs un accesorio al alcance de todas las fortunas, pues con una
n11s pereonas rawnables aprovechan su estancia en el campo
armadura antigua y un poco de habilidad .se puede hacer la
para gozar de la na- sombrilla de moda.
turaleza sin ning6 n Para almorzar es
género de preocu- sumamente agradapaciones, otras, en ble ponerse un vescambio, se trasla- tid o fre~co y sencidan de París á cual- llo, cuando la intiCJ Uier balneario 6 midad io permite.
playa elegante con De muselina 6 de
el solo objeto de se· batista, estampada
guir luciendo toil- como las telas de
letles. Los telegra· Jouy, con un gramas de Vichy, Aix, cioso fichu cruzado
Trouville, etc., nos é incrustado de encuentan que los ho- ca je.
teles no tienen un
Los estilos Impesolo cuarto disponi- rio y 1830, de línea
ble, y que las co· recta, que permiten
midas, conciertos y una completa líber·
fiestas de todo gé- tad de movimien nero son verdaderos toi::, sirven de instorneos de elegan· piraci6n á la mayocía.
ría de estas robes
¡ Pobres ! A las d'interieur, tan bornolestías del trata- nitas y á prop6sito
miento prescripto vara las silhonettes
por el médico, unen t:'i:.beltas y flexib!es.
los faetidios de la
En los balnearios
vestimenta.
ó playas donde la
Y, sin embargo, temperatura sea de·
~i Fe las observa de- masiado fresca,contenidamente, pron- viene tener siempre
to se adquiere la á mano un gabán
certidumbre de que largo y amplio de
no deben de ser ca- toile de Jouy, para
lificadas de vícti- ecbérselo sobre lo.~
ma11, puesto que Fe hombros cada vez
visten por su propio e¡ ue se salga al jargusto y libre volun- dín ó que se estatad.
li I e z ca corriente
S i ~e viesen for- dentro de las ha b:zadas á renu ncia r á taciones.
la toilette constan te,
La moda general·
se ab urrirían y casi Hlente caprichosa y
Feríondesgraciadai,. tiránica, tiene este El placer de ell'gir año previsiones cavestidos y sombre- si maternales, obli·
ros en profu,i6n no gándonos á llevar
tiene comparaci6n con todo género de
con la eatisfacci6n toiletles su corresModelo parisiense de vestido de soiree.
de lucirlos eñtreuna pondiente abrigo.
Elegante mojelo de vestido de recerción .
multitud que sabe JJ:i;to, eobre ser boadmirar y distinguir lo verdaderamente elegante entre lo raro nito, es logico, dada la ncesiva transparencia &lt;le nueb tros Yes·
6 vulgar.
ti&lt;lus y los cambios anormales de temperatura que padt cemos
Para estas personas no hay descanso en todo el año, y con ei:te vernno.
ellas van siempre innumerables baules y cajas donde transporLA CONDESA D'A RMONVILLE.
tar las creaciones de las grandes casas, con las cuales podrán
~,l(ii,,darFe el gusto de brillar.
Gracias á lo reducido de los vestidos encuentra compemaci6n
¡INSOLENTE!
lo voluminoso de los sombreros. En una sombrerera pueden co·
locarse perfectamente un par de vestidos debajo de cada sombrero.
Decía un día una vieja á eu sobrino. niño traviern y mal ha·
Las mujeres prácticas consagran las horas de la mañana al blado, agitando en el aire un palo muy grueso: ¡Insolente! píen·
r.uidado de su ealud, al correo, á la lectura y, sobre todo, á oxi- sa que l'Í te escapas á mis varapaios, no lograras ernapar á los de
genarse bajo les árboles, dejando volar la imaginaci6n, que es Dios.i,
uno de los encantos que procura el campo.
Mucha cordura demostraba esa buena vieja con estas palabras.
Para esto basta con un vestido de toile 6 de franela., cuanto Aunque logre cualquier bribonzuelo escaparse de la justicia de
más sencillo, mejor, y un sombrero grande que quite el sol y Dios.

==

SIEMPRE LA VERDAD,
"Cuando está U d. en duda diga la verdad.. " Fué un experimentado y '1-;ejo diplomiitico el
que así dijo [i un principiante en
la carrera. La mentira puede
pasar en algunas cosas pero n o
en los negocios. El fraude y engaño ú, menudo son ventajosos
mientras se ocultan; pero tarde
ó temprano se descubrirán, y en~
tonces viene el fracaso, y el castigo. L o mejor y m ás seguro es
el decÍl' la verdad en todo tiempo, pues de esta manera se
hace uno de amigos constantes
y de una reputación que siem~
pre rnle cien centavos por p eso,
donde quiera que uno ofrezca efectos en venta. Estamos e n situación de afirmar modestamente, que sobre esta base descansa la universal popularidad de la
PREPARACION de WAMPOLE
El público
descubierto que
esta medicina es e xactamente lo
que pretende s:::r, y que produce
los resultados que siempre hemos
pretendido. Con toda franqueza
se ha dado á conocer su naturaleza. Es tan sabrosa como la
miel y contiene todos los principios nu~ritivos y curativos del
Aceit e ele Hígado de Bacalao
Puro, combinados con J arabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de }falta y Cerezo Silvestre.
Estos elementos forman una combinación de suprema excelencia
y méritos medicinales. Ningun
remedio ha tenido tal éxito en
los casos de Influenza, Pérdida
de Carnes, Debilidad y Mal E stado de los Nervios, así como todas las afecciones que proceden
de Sangre Impura. "El Sr. Dr.
Porfirio Parra, Profesor de )fadicina en México, dice: L a Pre·
paración el~ Wampole está compuesta de los principios nutritivos del Aceite de Bacalao, Malta,
Hipofosfitos y Cerezo Silvestre.
En las personas debilitadas esta
medicina me ha servido perfec·
tamente." En todas las Boticas.

ha

18101

ANECDO'l1AS Y UURIOSIDADES
- ¿Efi qué se parecen los hortelanos á
los necios?
- En que toman el rábano por las h ojai::.
-·;.En qué se parecen las mujeres á los
hortelanos?
-En que dan calabazas.
;,Quiénes son los que encuentran su ale·
gría en el pesar?
- Lo(que venden' á'peso.

***
Una amiga nuestra acostumbraba decir:
-Están tan frías las tiendas, que no se
puede ir á ellae porQue eR seguro coger un
constipado ¿,pero qué diablos ha de suceder Pino están siempre abiertas?
-Pu!'s buen remedio, le conteRt6 un
::imigo. Vaya usted siempre los días de
fiesta y las encontrará cerradas.

***

Se discutía en el ayuntamiento de u n
nueblo el programa de las fie~tad de San
Roque su patr6n. Cada uno de aquellos
dignos concejales daba su parecer, proponiendo diversiones seg6n su gusto y su
capricho. Unos querían que se colocase
en la plaza una fuente de vino, otros que
Re representase una comedia, y otros en
fin , Que se corriesen toros.
-Y o por mi parte, dijo un regidor, no
quiero nada de teatros ni de comedias,
pero si los señores del ayuntamiento se deciden i)Or los toros, yo soy uno.

***

Habiendo enviudado un alcalde, quiso
que todo el ayuntamiento en cuerpo aRistiese al entierro. El síndico se opuso dando por raz6n que no era costumbre en el
país.
- Si usted fuera el muerto, añadi6,
iríamos todos con mucho gusto.

NEUROSINE PRUNIER

EL DEBER.

RECONSTiTUYENTE GE.NlillAL

BARBAROS POR APUESTA
Eo Lyon se ha h echo una de diez mil
francos entre muchos gastr6nomos de la
ciudad y un Mr. Claudio Ralles, que ise
ha obligado á comerse un buey en quince
días; y en Viercen dos obreros que se.hallaban jugando ya borrachos, y no temendo que perder ni ganar han jugado 6 apostado una oreja. El que gan6 tuvo el valor
de reclamarla y el que perdi6 de darla.
Se ve, pues, que aun en el siglo XIX
había ealvajes.

***
E l autor de una comedia nueva, no quiso aeistir á su primera representaci6n, temiendo una silba espantosa, en el acto
tercero.
Cuando crey6 que todo había termii,ado se march6 al café y encontrando á un
amigo, le dijo:
-¿Han silbado mi comedia en el tercer
acto?
--No, no ha sido posible.
-¿Por qué, amigo mío?
-Porque al principiarse el segundo, i,e
habían marchad o todos los espectaLlores
por no poJerla resistir.

Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pero
entre éstos, uno de los más importantes, y tal vez el más descuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie.
Hay hombres que, consumiendo todas sus energías en el desempeño de sus diarias obligaciones, se sienten contentos y
éreen no tener nada que reprocharse. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre seres
débiles y que solo sirvan para inspirar lástima! Su memoria no
será respetada por propios ni extraños.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón ó pecho por el exceso de
trabajo, debe at enderse inmediatament e. Podemos recomendar como el mejor remedio y preventivo para la tuberculosis, la
"Creosofosfatina."

ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA

1911

1 6 - S E F T I E JY-1: E R E-1 6
GRAN REBAJA EN LOS PRECIOS DE FAS.A J E.
Entre todos los puntos en los

FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO.

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Ferroc arril lnterocéanico y Ferrocarril de Veracruz al Istmo.

FECHAS DE VENTA: Del 12 a l 16 de Septiembre.

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LIMITE FINAL: Septiembre 19.

LIMITE FINAL: ~eptiembre 18,

Los precios reducidos son aplicables entre todas las estaciones, inclusive la Ciudad de Méx ico.
Ocúrrase al Agente de los FERROCARRILES NACIONALES DE MEXICO.

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BILLETE ENTERO $ 40 ~?

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SORTEO CON PREMIO MAYOR DE

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TODO

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Para el 16 de Septiembre de 1911.

:

PORQUE c~da edición contiene artículos
1nteresantes, prácticc,s y úti·
ies Qu,e lo mstruirán y entr .
e
tendran.
PORQUE trata todos sus temas de
modo tan filosófico y origi~a~
que se e~s31~chará su mirada
y le perm1tiran considerar los
asuntos de ~oy y de ayer de
un modo mas elevado y bajo
una nueva faz.
PORQUE cada edición contiene varios
poemas selectos, _cuentos cor·
tos y , ensayos literarios que
le ~~ran un entretenimiento
dehc1oso.
PORQUE es la que se imprime COA ma,
y~r. elegancia y se ilustra con
~m 1g~al hermosura. Agrada
a la vista tanto como á la in,
teligencia.
PORQUE es verdaderamente "La Revis,
ta sin Rival," pues á más de
ser la más popular, es la que
~e lee en todas partes y la me·
Jor en su clase.
Suscríbase Vd., léala, y encon.
trará que vale mucho más de lo que debe,
ría recibir por su corto precio. Importando
solamente $2.00 oro, la suscrición al año
precio al alcance de todas las fortunas y
siendo tan agradable y útil, debería ;er
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 37. Septiembre</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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_.u==o=X=I=.============-====-=-===M=É=x=1co;;;;;,=D=oM=ING017nE8=E=PT=I=EM=B=R=E=D=E=1=9=11=.=======================N=u=M=.=3==8.

1_ = = = = = = = ~
DOÑA JOSEFA ORTIZ DE DOMINGUEZ
Heroina de la Independencia Mexicana.

�.R.C T U.R.I.tlDADES

UN TESORO INDIO PARA LOS
AERONAUTAS

Se acerca el momento crítico.-Las maquinaciones de los contrarios.
La complacencia de la revolución.
El pretexto invocado.- La Conjuración militar.- EI discurso de García Cuéllar.

De día en día y de momento en momento, la situación política, delicada de suyo, tórnase en angustioEa. La verdad es que
las causas que motivan la incertidumbre y siembran la descon ·
fianza no tienen sino una importancia muy relativa. En efecto,
el horizonte político se halla actualmente, si no diáfano y tran sparente, sí limpio de nubarrones que presagien grandes tempestades. El cielo político apenas si se ve manchado con algunos
cirrus, pequeños copos que afectan, fantásticamente, figuras de
arreos militares de guardarropía. Pero si esos motivos, esencialmente, pecan de baladíes, los espíritus, sin embargo, estan hiperestesiados; las noticias lanzadas á los cuatro vientoe por los
periódicos, sensacionales siempre y necias á las veces, tienden á
que el momento álgido de las elecciones sea esperado con verdadera zozobra.
Y mientras la situación se -rnluciona ( verbo revolucionario)
el público se apasiona tratando de prever la actitud que asumirá la Cámara de diputados, respecto á las peticiones de los impotentes intrigan tillos para que se prorroguen las eleccionef. Es·
tas maquinaciones de los partidos que en la palestra política tan
fácilmente han sido vencidos y aun humillados, son las que
tienden á dificultar la resolución del problema, sin atenderá que
esa esperanza que alientan de verae poderosamente organizados
y con seguras probabilidades de conseguir la victoria, aprovechando ese período de revuelta y anarquía que habría de pr~ducirse si la Cámara obrara de acuerdo con sus deseos, es qm ·
mérica y que, de realizarse no solamente alcanzarían no ver sus
ideal~s logrados, sino ellos mismos veríanse perjudicado~, cruel mente perseguidos y con justicia despreciados.
Es altamente significativo que, en vísperas de la apertura del
período de sesiones de la Cá.mara, todas las opiniones, todos los
criterios represent11.ntes de mtereses generales, excluyendo, es
claro al grupo pequeñísimo por fortuna, intereeado en que se
decr~te la prórroaa exhorta á los diputados á deponer todo interés personal y hts' pasiones y prejuicios funestos, y á dictar un
fallo adverso á los peticionarios.
La subsistencia del actual Congreso es una verdadera arroma·
lía debida únicamente á la clemencia de la Revolución. Hay
quíen dio-a-«El Imparciah entre otros- que no habiéndose disuelto labCámara al triunfo de la revolución, las leyes emanadas
de ella tienen toda la fuerza legal posible. Solamente en parte
puede ~ceptarse tal afirmación. Con el triunfo de la Revoluci6n
se ha aceptado, de grado ó por, fuerza, la ilegitimidad de las
elecciones pasadas del general Diaz y de don Ram6n .corial. Y
si éstas fueron fraudulentas, lo son más aún las de diputados y
senadores. La decisión de los jefes revolucionarios de admitir la
subsistencia del Congreso, no debe tomarse como una aceptación implícita de su legalidad, sino como un acto patri6ticotal vez de excesiva complacencia- cuya consumación, en la opinión de ellos, traería complicaciones peligrosas y males imprevistos para el país. Por lo tanto, las facultades d.e esta Cámara
deben estar constreñidas y no tener toda la amplitud que les da
la ley. Esto deben reflexionarlo serenamente los diputados y
comprender que si su conducta no se ajusta ~ los ideales de la
Revolución si defraudan la confianza depositada en ellos, no
como diputados legítimos, que no lo son, sino como hombres
honrados, quedarán como unos ciudadan?s veriales, corromp!dos y despreciables. Pero eso no sucedera: una centena de diputados, compueEta casi toda de partid~rios acérrimos del P.orfirismo y muchos de ellos netamente científicos, se ha reumdo

esta semana y han resuelto, de común acuerdo, unirse para rec~azar la estup~nda petición del partido reyista. Si los demás
dipu.tados que mtegra.n la Cámara, obran de igual suerte, pre·
senciaremos un espectáculo hermoso: veremos á una Cámara que siempre obró bajo la presión de una consigna bochornoEa,
obra~, c~ando la Revolución libertó sus criterios y &lt;lesató sus
co~01enc1as, de acuerdo con sus ideas propias, negarse á ser cómplices de ~? .delito de traición á la Patria, inspirados únicamente en patnoticos anhelos por la salvación de la República.
·
.,Y no tendrán que meditar largas horas para resolver la cufs·
t!on, porque los memoriales presentados á su consideración,
tienen una base deleznable; ningún fundamento serio loa sostiene. La anarquía y el desorden que ellos 1,eñalan como camas
para .que las elecciones no se verifiquen, no existen siuo en sus
propias cabezas. Todas esas razones son fútiles pretextos que
mvocan, para no confesar su impotencia y su derrota y no re·
solverse á retirarse leal y tranquilamente de la contienda.
Y después que la Cámara les niegue el último recurso, cuan·
do de las urnas electorales salga el nombre del candidato con·
trario ¿qué partido tomarán los derrotados?
S6lo el nombre del general Reyes es bastante significativo pa·
ra encontrar en él la respuesta. Sus antecedentes como minibtro
de la guerra nos dicen mucho. Freeca está todavía su labor co·
mo poüt~eo en aquellos tiempos, gracias á las revelaciones que
á la Nación P.ntera hizo, con todo cinismo, Luis del Toro en
«El Debate, ii de triste memoria. No es creíble que ahora que
no ofresca su valor la tremenda "figura del antiguo dictador, obre
de manera más limpia, y si su continua indecisión fuera causa
de maniatarlo y de que no se lanzara en una aventura tan arriesgada como inútil, algunos de los hombres que lo rodeañ, am·
biciosos y sin conciencia lo empujarían, anulando sus postreras
v~cila~iones. Pero, si esto constituye un serio peligro, ea cam·
b 10 existen otros factores que desbaratarían esos siniestros pro·
pósitos de sobornar al ejército, 6 á parte de él, para efectuar el
t~mi?o cuartelazo. En nuestro dec;organizado y poco numérico
eJército, seguramente hay elementos perniciosos y aptos para
secundar una obra de tal naturaleza. Pero opino que es una
gran injusticia medirá todos nuestros oficiales con el mismo ra·
se!º,. negándoles á ellos, que personifican la lealtad, todo pa·
tr10tlsmo. Y si no, véamos la impresión de entusiaemo que
causaron en los espíritus de nuestros militares, las hermosas frases1 los patrióticos conceptos, del heróico manco García Cuellar,
pronunciados el 8 de Septiembre en Chapultepec, con que exhor·
ta al ejército á apoyar lealmente al gobierno constituido, sir·
viendo á la patria leal y honradamente.
Esos militares son los que necesita!llos y no los que marchan
al extranjero á pasear sus galones, cfüfrntando de holgadas co·
misiones.
L UIS

ápunto de desaparecer en el mar de
cieno, y tuvoquerenunciarálaempresa. Ahora se está formando en
Calcuta una compañía con el prop6sito de adquirir un globo diri·
gible, con el cual será. posible
franquear el insuperable obstáculo, bajar al interior de la fortaleza
y explorarla fácilmente. El maharnjá de Rewa pajo cuya dependencia está el distrito de Amar·
kantak, esunpríncipe, muyabier·
to á las ideas accidentales, y ha
prometido prestar su ayuda á la
empresa.

Uno de los peri6dicos más importantes de la India, «El Pionner, » publica un artículo firmado
por M. Ahmad, persona muy
respetada en la península y expreceptor del presunto heredero
de Bhopal, que deben tener presente los aeronautas atrevidos.
Dice el autor que en las montañas de Amarkantak, no lejos
de las fuentes del Narbada y del
Son se alza una antigua fortale za
":::i&gt;J.~
llamada Rani Bakaoli. Las leyendas locales aseguran que raiPERRO CRISTIANO!
jás indios del país escondieron en
ella cuando la invasión musulmana enormes cantidades de alhaAsí apostrofaba todos los días
jas y piedra&amp; preciosas. Para deun beduino á un oficial francés á
fender mejor dichos tesoros conquien tenía prisionero.
tra la rapiña de los conquistadoUna mañana no pudo ya éste
res, hicieron rlestruír todas lail
aguantar más y exclamó encoleobras de drenaje llevadas á cabo
rizado: Ten tu lengua, y cesa ya
por sus predecesoros, de tal mode insultarme ...... Soy tu prisiodo, que los valles de alrededor
nero, es verdad; pero soy homse transformaron rápidamente en
bre como tú y más que tú.
lagos de cieno viscoso, imposibi«¿Tú un hombre?i, contestóle
litando el acceso á la antigua forcon sorna el árabe; «no; tú eres
taleza. En siglos posteriores,
un perro. Seis meses ha que eres
varios aventureros trataron vami esclavo, y aún no te he visnamente de penetrar en ella. Seto orar. ¡Y no quieres que te llagún los relatos populares, mume perro h,
chas expediciones perdieron hom¡Hola! amigo, que lees, Contéstame: ¿Rezas tú mañana y no·
bres Y dinero al querer franquear
General Bernardo Reyes, designado candidato á la presidencia
la larga cintura de lodo movedizo. de la República en la convención celebrada en la Academia Metropoli - che tus oraciones?
Pero, como hecho concreto puetana, y á la que asistió un grupo de delegados.
¡Ah! ya sabes, cómo se te pode consignarse que el gobernadría llamar, si por acaso te desdor de Bengala, sir Richard Temple, intentó hace afios llegar al cuidases en este deber tan importan.te y necesario.
Rani Bakaoli sin llegará conseguirlo, porque su elefante estuvo
Conque, reza y hazlo siempre con mucha devoción.

ZAMORA PLOWES.

Mesa directiva de la convención reyista. Uno de los principales acuerdos de esta convención, fué el de pedir á la Cámara la prorroga de las
elecciones. Afortunadamente las gestiones de los reyistas tendrán de seguro muy poco éxito. Fots. de El Tiempo Ilustrado.

�En hono11 de los niños hé11oes.

Enlaee Bseandón-Suinaga.-IJas fiestas de Covadonga.

El señor Presidente de la República, acompañado de su gabinete, presidiendo la ceremoni;i conn:emor:itiva,
en la tribuna monumental de Chapultepec.'

El público que asistió áJa ceremonia.--Aspecto general.-Fots. de El TiempQ Ilustrado.

En el Parque J:spañol.--EI señor Presid&lt;:nte en la tómbola de caridad.--Fots. de El Tiempo Ilustrado,

�llas fiestas de Co\/adonga en el Parrque Español

El señor Presidente, su esposa y disti nguidas personalidades de la colonia española en el
Parque Españ•JI.
Cuando cedo á tus arrullos
Que te importan? Pobres seres!
Desprecia viles murmullos,
Eres rosa entre capullos,
La reina de mi alma eres.
Que en un silencio profundo
Pase bajo tu ajiméz,
Como un riachuelo errabundo
Su envidia! No es tuyo el mundo
Desde Bagdad hasta Fez?
No es tuya Stambul que crece
Al par de mi poderío,
Y anclada flota parece
Que sobre el golfo se mece
Bajo una luna de e;tío?
Tuyos son mis caballeros
De albos, luengos albornoces,
Que en sus corceles ligeros
Blandiendo van los aceros,
Raudos, ardientes, feroces.
Y Trebizonda y Bassora,
Chipre, vergel de Afrodita,
Fez, do la arena atesora
El metal que el mundo adora,
La Meca con su mezquita.
Y Esmirna cuyos regazos
De espumas las ondas bañan,
El Danubio y sus cien br;izos,
El Ganges, que en mil abrazos
La Peste y el Hambre empañan.
Temes á un cabello rubio

Niños premiados en el concurso de trajes regionales.

DE V!CTOR HUGO

LA SULTANA FAVORITA
Pérfida como la ola.-Sb1kesptare

Cuan solo, bella judía,
Está mi harem, antes rico
De beldades, si á porfía
Ha herido en éi la gumia
Al compás de tu abanico.
Hebrea adorada, cesa
En tu sanguinario empeño.
No eres sultana y princesa?
Pobre rebaño que besa
Las sandalias de su dueño!
Si Azrael tu mente guía
Redóblanse tus ternezas,
Y sé siempre que en la orgía
Al dar tu boca á la mía
Vas á pedirme cabezas.
Celosa entre las celosas!
Son tus caricias saetas
Para mis otras e!!posas.
Has visto acaso á las rosas
Asesinando violetas?

;.
~

Del Don, á un griego perfil,
¿O á la hembra de ébano nubio
Que ruje por el connubio
Como tigra en el cubil?
Que me importan, dueño amado,
Un seno albo, una alba frente?
Si tu cuerpo naca~ado
Parece que lo han dorado
Los besos de sol de Oriente.
Que á mis pobres siervas llegue
La paz; sino la alegría,
La sangre mi harem no anegue
Y el hacha un cuello no siegue
Cada noche.-¡Oh! mi judía!
Déjalas en paz y sueña
En el baño perfumado,
En la canción halagüeña
Que entona el rawi atezado
Cabe una ilusión risueña;
En las purpúreas mañanas
De regia pompa estival;
En ver bogar las tartanas.
Yo necesito sultanas
Como perlas el puñal.
FRANCISCO BUITRAGO DIAZ.
4 de septiembre 19rr.

-- / ·
-

Lunch ofrecido por la junta directiva de las fiestas al señor Presidente y sus distinguidos acompañantes.

José María Pino Suárez.
~~~~
En las épocas normales de
Pino Suárez continu6 durante largos años la defensa obscura
la vida de los pueblos, rara de los humildes y cuando Don Francisco l. Madero llegó á Yuvez se hacen ostensibles las catán, en su primflra gira política. Pino Suárez fu é quien enc~actividades valiorns desde el bez6 la recepción y los trabajos posteriores. Pino Suárez orgam·
punto de vista moral. Los z6 el Partido Antirreeleccionista de Yucatán, congregando, grahombres normales y medio- cias á su prestigio, millares de simpatizadores. Se estaba entoncres ocupan las más impor· ces en vísperas de elecciones para~Gobernador, y Pino Suárez
tantea situaciones y el que procur6 buscar un candidato independiente de la'3 imposiciones
se aparta de la marcha regu- del centro que iniciara una campaña demacrática á fin de que
lar de los convencionalismos esto sirviera como ensayo para la lucha que más tarde había de
en que se fundan las relaciones sociales venir con motivo de las elecciones presidenciales.
es mirado·,con desconfianza 6 con des~
Pino Suátez visit6 á casi todos los pro- hombres relativamente
dén; pero las revoluciones ofrecen la independientes que entonces contaba su Estado. Todos ellos se
ventaja de sacar á la luz de la notari e· negaron á ser candidatos de un partido que se organizaba sin
dad frecuentemente á los ciudadanos permiso del dictador. De casa en casa fué rechazado Pino Suámás humildes, pero también á lo3 más
rez basta que por último, no e~contrando
fuertes ética y socialmente. Las revolucio·
quién aceptase una candidatura tan peligrones favorecen á los desconocidos pero no
Ra, la acept6 él mismo, sabiendo que iba al
basta ser de~conocido para que la revoluci6n
fracaso. Hizo todos sus trabajos de propanos dé perRonalidad, ni es exacto que se enganda, confiado en el pueblo y en su propia
cumbre la hez social después de las grandes
persona, de manera muy distinta de Ja que
agitaciones del orden público; al contrario
trabajaban los otros candidatos buscando la
la lucha realiza una depuraci6n de cualidaaprobaci6n y el apoyo del Gobierno del
des y todos los ineptos, todos los fabamencentro.
te encumbrados descienden de golpe á ocuComo el movimiento iniciado por Pino
par el lugar que merecen por sus aptitudes
Suárez tomaba incremento ine!!perado, el
personales y se verifica la selección natural
Gobierno encarcel6 á los directores y Pino
de los fuertes, no de los fuertes en el s~ntiSuárez tuvo que escapar del Estado de Yudo de la hmbici6n y del dominio porque
catán. Pas6 á Tabasco y los amigos que allí
esta es una falsa fuerza, el poder de un
tenía, le ofrecieron nombrarlo Magistrado
apetito 6 de una pasi6n individual, eino los
del Tribunal de ese Estado. Pino Suárez
fuertes en el dominio de sí mismos y en la
contest6 que no podría aceptar ningún puescertidumbre de sus convicciones. Así paE:a
to en el Gobierno de Porfirio Díaz. Que muy
cuando menos en las revolucioms verdadepronto dicho Gobierno terminaría. Pino
ramente justas, en las revoluciones que son
Suárez tie puso en contacto con el pueblo
una regeneración para los pueblos y una
y Fabía que la revoluci6n se aproximaba.
aurora de indefinidos progresoe.
En abril de 1::HO Pino Suárez vino á la
Por lo anterior se explica que al conocer
Convención del Partido Antireeleccionista
los méritos de los hombres nacidos de la
en la cual mostró su capucidad y su enterevolución nos encontramos con una relareza de carácter, pues fungi6 de Presidente
ci6n sencilla de vidas modestas pero puras
de la Convenci6n dirigiendo todos sus
Lic. don José María Pino Suárez,
y viriles.
acuerdos con serenidad y acierto, no obscandidato á la vice-presidencia de la
Sencilla y noble es la vida del licenciadq designado
República por el gran partido constitucior.al tante la amenaza de los policías presentes
José María Pino Suárez desde que se di6 á Progresista, en la solemne convención del en el sal6n mismo en que se verificaban las
conocer como literato provinciano, . y poco Teatro Hidalgo, á la que con currieron más de sesiones.
tiempo después 6 casi al mismo tiempo el mil delegados de toda la República.
Después de la Convenci6n cor1tinu6 Pino
literato se convirti6 en periodista de oposiSuárez sus trabajos de pro•paganda en Taci6n. carrera de sacrificio en los tiempos de la dictadura porfi- barno, y se puso de acuerdo con el Jefe de la Revoluci6n para
rianá..
que el movimiento de rebeldía tuviara t.am bién eco en el Estado
. Y no fué la mera política el movil de la labo'. de Pino Suár~e, de Tabasco. Obligado á buír de Tabasco por los sucesos que to·
s100 un sentimiento más hondo y en consonancia con su med10, do el mundo conoce, Pino Suárez re dirigió á -Guatemala y de
pues que le toc6 desarrollarse en un Estado que en pleno Riglo allí á Nueva Orleans, en donde trabajó constantemente fornen ·
XX sostiene el ré(Jimen agrario de los negreros del siglo XVI. tan do las expediciones que Fe dirigieron á los Estados de TabasLas primeras campañas periodísticas de Pino Suárez fueron di- co y Cllrnpeche. Se constituy6 en el represfütante de la revolurigidas contra los opresores hacendados yucatecos y en favor del ci6n en Nueva Orleans, en donde por medio de la prensa amemejoramiento y educaci6n de la clase rural, la máe abandonada ricana mantuvo despierto el interés por la causa. Varias ocasioY la más miserable de cuantas habitan la República. Casi todos nes vino á San Antonio para ponerse de acuerdo con los demás
los hombres experimentan en la primera juventud arranques de Jefes de la revolución, y por último, en las negociaciones de
humanitarismo que los inclinan más 6 menos definidamente al paz tomó la parte importante que consta á todos los que en ellas
sacerdocio ó al martirio 6 bien á la rebeli6n y al castigo de los intervinieron, s6lo que Pino Suárez no gusta de exhibir sus serculpables, pero generalmente después de los primero!! t.ropiezos vicios y por este motive no han corrido por los peri6dicos de la
que toda noble intenci6n encuentra, los arrestos reformadores se República los pequefios detalles de su gestión.
contienen , el ardor apost6lico se apaga y sin. sentirl o ~da homCuando Pino Suárez se encontraba s,olo en Nueva Orleans, tebre entra á ser cómplice de la aplastante tiranía r0c1al; pero, niendo á su familia casi abandonada en Tabasco, se discuti6 la
cuando pasada la juventud y sufddos los primeros deEcalabros, posibilidad de restablecer la paz eh la República mediante el
no cambia de ruta, es porque existe verdaderamente un.ca'.á~ter nombramiento de Ministros y Gobernadores revolucionarios,
Y una fue~za de las que se oponen, en defensa de los prmc1p1os,
contra toda clase de ataques y contratiempo.
( Conc~uye en la página 642.)

�Fiesta. militatt en honott de la. señotta. de de la. Ba.tttta..

DE

SOCIBDAD

LAMUERTE DE LUIS XIII

,.

Brillantísima, por todos conceptos,
la fiesta deportiva organizada
por los cadetes del Colegio Militar
de Chapultepe.:. en honor de la estimabilísima señora doña Refugio
Borneque de L. de la Barra, esposa
del señor Presidente de la República.
Estas iluitraciones darán á nuestros lectores idea de los juegos desempeñados á la perfección por los
alumnos del Colegio Militar, y de la
brillantez con que estuvo representada en esta fiesta nuestra mejor sociedad.
fué

repugnaba á su est6mago. El augusto en·
fermo, fuera de sí apoetrofaba duramente
á sus asel:linos y éstos respondían dandola
á beber nuevas füan as y purgantes.
Es sabido que ese rey, llamado el Justo,
En las contadas ocasíon es en que el pamuri6 cuasi ase3inado, bien que no á maciente podíasubstraerse á tales torturae,
no armada, como su padre. Muri6 asedestinadas á refrescarle, cobraba algúu
sinado ...... por sus médico3.
aliento para dedicarse á la música y otros
Debi6 de enfermar á menudo, ya que la
pasatiempos recreativos, pudiendo entonar
real facultad le recetaba de firme, aun en
motetes religiosos y hasta componer algusus días mejores. Cuando la cosa fué de
nas páginas de su obrita «Los verdaderos
veras se redoblaron los remedio~, asediándeberes de la piedad cristiana por el rey
dole con tisanas de toda especie y en parcristinísimo Luis XIII.,,
ticular de ruibarbo y julepes purgantes
Tales fueron sus contadas diversiones
que rendían sus fuerzas. Eran la purga, la
que agotaban, empero, sus fuerzas, conforsangría, entonces en boga, amén de una
me hicieron notar sus médicos, ordenánverdadera inundaci6n de emolientes y ladole para confortarle purga tras purga y
xantes para calmar la ccirritaci6nJ&gt; del enforla dieta láctea. A los ocho días de semejanm~
~
te tratam iento el monarca quecl6 tan posCon e,te régimen, el monarca perdió el
trado que ya no pudo tenerse en pie. La
apetito, y fué debilitándose de día en día.¡
facultad, sorprendida, pidi6 una consulta
Por razón de su debilidad, se le prohibi6
que se celebr6 13n toda regla, resolviendo .. .
el uso del vino, que le fué substituido porJ
sangrar
al infeliz enfermo.
el suero. La buena constituci6n del enfer-1
F ué la última tentativa de la ciencia. Por
mo le permiti6 al principio resistir á esta I
la noche los doctores declararon deeahuciamedicaci6n y pudo todavía ealir de cazaJ
do al rey, quien, desde aquel momento,
y pasear en coche por el parque del castVj
afront6 la muerte con admirable sernidad.
llo de San Germán, donde re~idía, 'En lo3
Señor don Manuel de la Bandera ,
Orden6 que el deltín fuese bautizado con
primeros días de marzo se redujo su paseo ue contraerá matrimonio con la señorita Sá n. gran pompa, cuya ceremonia se celebr6 en
á los jardines y á las grutas: luego ya no sa-~
chez Mármol, en el curso de este mes.
la capilla de San Germán el 22 de abril.
li6 más. El t2 del mismo mes ya ri'o pudo .
Después de este acto, cuyos menores deµasar de la galería que en este día estaba atestada de cortesanos, talles dispuso persohalmente, le fué presentado el augusto nialtos personajes y la reina con, los príncipes y princesas, para ño, vesticlo todavia con Jo,1 suntuosos ropajes expresamente
distraer á S. ~. Pero S. M. se divertía poco. Rendido por los enviados por el papa. Luis XIII hizo un esfuerzo para abrazar
remedios y abatidas sus fuerzas, apoyába,e en el brazo del señor á su hijo, preguntándole:
de Sonvray, sin poder sostenerse por si mismo.
- ¿C6mo te llamas, hijo mio?
A l9s pocos días, sintiéndose desfallecer, se resolvi6 contra sus
-Luis XIV, papá, respondi6 el delfín.
verdugos, resistiéndose á toda medibaci6n por haber observado
- Todavía no niño, pero ruega á Dios que sea pronto.
que sin ella se sentía mejor. . Los
Finio aquel mes entre la vida
médicos Bouvard y Chicot lo hay la muerte del monarca. El 6
bían not11.do también, pero su
de mayo dijo á Chicot, su médimisión facultativa era recetar á
co de cabecera:
su amo y r-eñor, y la cumplían
- ¿Cuándo me comunicara Chicon el mayor celo por vías que á
cot la buena nueva de que me preojos vistas iba aquél de mal en
pare á comparecer antes Dios?
peor.
Chicot, que babia hecho todo
El ayuda de cámara Duboifl,
lo posible paraen viarle pronto, se
que no Fe apartaba del real lechu
llam6 quieto; pero á los cuatro
más que para consignar sus im·
días anunci6 al paciente que ha
presiones en sus ruemorias, es·
bía llegado su hora.
cribió, anticipáudose á Moliere:
- ¡ Dios sea loado! contest6 su
Es preciso obedeceral médico y
maje.,tad.
morir guardando las formas. DuDespués, volviendose al obisbois no os6 protestar contra et
po de Meaux, dijo:
régimen funesto que la facultad
- ¿Podréis leer bien cuando lleimponía al rey, pero se alegró
gue el momento de rezar las
muchísimo al ver que éste subspreces á los agonizantes? Las he
titufa los julepes y demás póc~señalado de antemano en el libro.
mas por bizcochos mojados en viEl 14 Je mayo de 1643, á las
no generoso, que no tardaron en
tres menos cuarto de la tarde entreg6 el rey Luis XIII su alma á
reanimarle.
Dios. Sus médicos abandonaron
El diario del ayuda de cámara,
entonces la residencia real. halleno de buen sentido, se conserva
ciendo saber á todos que s6lo haen la secci6n de manuecritos de
bían podido conseguir á fuerza
la biblioteca nacional y el señor
de cuidados y medicamentos .. .. .
Emilio Roux lo ha enriqmcido
prolongar lvs días dé su majes·
con eruditísimol:! comentarlos en
tad.
sn estudio hist6rico 1cEl gran
Este admirable resulta.do ausiglo ínti mo: Richelieu á Mazament6 su fama profesional, que
rino, 1642-1644.,,
consideraron muy merecida.
La reina, asustada, hizo llamará los dos facultativos mas
T. G.
famo;o3 de Pari~, l0s cualeR aña dieron nuevos brebaje1:1 á los de
sus compañeros de la nal cámara. Aquello fué el acab6se, 110
siendo suficiente todas las hoDecía frecuentemente Fabia
ras del día y de la noche para ir
Dolabela, que tenia treinta años.
administrando los remedios rece- Verdad debe ser, la replic6
Señorita Eva Sánchez Mármol.
tados. S. M. había tomado ya
Ciceron, porque hace más de
que contraerá matrimonio con el señor de la Bandera, en el
curso de este mes.
veinte que lo decís.
tantos jarabes, que hasta el caldo

--·- - - -

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:F&lt;ET~R.TOS 08 ACTUR.llIOAD

TEAT~OS

[os bombrts
dt la rtoolución.
loncluye de la pág. 639.
pero permaneciendo el general
Díaz al frente del gobierno. Entonces Pino Suárez manifestó á
un amigo con quien conversaba
que si tal arreglo llegaba á formalizarse, él no volvería á México,
no obstante que se le ofrecía el
gobierno de Yucatán, y que antes que gobernar Yucatán con
Porfirio Díaz de Presidente, trabajaría como empleado de comercio en alguna casa de Nueva
Orleans. De estos radicales necesita la revolución.
Posteriormente cuando por
virtud de las negociaciones de
paz el sefi.or Madero designó los
Minietros del Gabinete del gobierno provisional, el Lic. Pino
Suárez fué nombrado Ministro
de Justicia; pero Pino Suárez sabía que en Yucatán podría ser su
gestión máe eficaz que en el Mi·
nisterio del Gobierno provisional, y sacrificando toda ambición prefirió dirigirse á gobernar
Yucatán. En los dos meses que
estuvo al frente del gobierno, ha
merecido la general aprobación
de las clases popularep, y también, caso raro, de las clases acomodadas, por supuesto que allí
como en todas partes ha habido
un poderoso grupo dedicado á
calumniar y desprestigiará Pino
Suárez; pero ese grupo representa el régimen pasado que no se
resigna á claudicar, y los ataques
de esas gentes son el mejor elogio que puede recibir un hombre
público en los actuales momentos.
Los delegados á la Convención
del Partido Constitucional Progresista al designará Pino Suárez como candidato, comprendieron que la revolución no ha
triunfado aún, que existe el peligro de una reación política, y
VirgioiaFábregas, en Q,w Vadis.-El g~an eariiio que el público mPx_ioano
en este caso es necesario que no siente
por la loaig11e arti~m estuvo pa~enuzado en la ronolón de despedida. el
jueves
pasado en el teatro Aruen, en la que V_irgloia Fábrega.s fué _llolama.da
todas las esperanzas se cifren en frenéticamente.
Haoemos votos porque el vi a.Je de nuestra compatr1ota al exun solo Jefe sino que es preciso tranjero, sea feliz y pródigo en éxitos.

Señor Lic. don José María Gamboa,
Niño Edmundo Eterr.od, alumno de la Es·
muerto á bordo del vapor "México", el miércoles cuela franco-inglesa, cuya primera comunión en
'
pasado.
la capilla" Matias Romero," se verificó el 8 del
actual.

anticiparse al caso de que dicho
Jefe por una ú otra causa desaparezca y al designar á Pino Suárez supieron que la revolución
tendría en él una segunda cabeza en caso de que Madero llegara á faltar.

X

El señor Lic. don José Maria
Gam~oa.
Una penosa impreeión ha causado en la capital la noticia de
la muerte del señor licenciado
Gamboa, acaecida á bordo del
.vapor ((México,i&gt; frente á las costas de Nueva York.
El señor Gamboa fué uno de
los conspicuos miembros del fo.
ro mexicano. Su amplia inteligencia y sólida instrucci6n eran
perfectamente conocidas. Entre
sus trabajos jurídicos más importantes, debemos citar la formación del Código Sanitario, hoy
vigente. Durante su larga carrera como hombre publico, desempeño los siguientes puestos:
Subsecretario de Relaciones
en 1891; Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario
en las Repúblicas de Sud América, en 1901; Plenipotensiario
para negociar con Bélgica el
Tratado de Amistad, Comercio
y Navegación, en 1895, y Delegado al Congreso Higiénico Internacional de Moscow, en 1897,
Fué tambien Caballero de la Legión de Honor, Miembro del
Tribunal Permanente de Arbitraje en la Hay y diputado al
Congreso de la Unión.
El cadáver del señor licenciado Gamboa sera traído á México.

TEATRO ARBEU.-"Quo Vafü."-P~tr_onio, G~r:irjo Nieva
y Eunice, señorita Castillo.

TE.\. TRC) L!RICO. - "El Príncip~ A111:irillo:"-Señoritn CCllumb-;'
Quintan:i y señor Pardave.

..uillli.4...u!L....u!llli...iill...u!L..

Trajeron á un enfermo, para
que le asistiese una m'.ljer que
sabía hacer muy buenas conser·
vas, y habiéndoselo dicho, respondió:
- Pues que me conserve la vida, que no he menester otra por
ahora.

Señor Dr. don Germán Díaz Lomb_ardo,
presidente de la Asociación electoral independiente.

TEATRO ARBEU.-·"Quo Vadis. "--Final del primer acto.
FOTS, DE "EL TIEMPO ILUSTRADO,"

�EL VIEJO AR BOL
CONTINUA DEL NUM. 37.

'

do~~e mi madre y me colgaba á su cuello: y la besaba en las
meJ1!las, en la boca, hasta que ella me alejaba con lijera inco·
mod1dad: -¡Pero, niña, ... ten cuidado con mi traje!-me decía
espanbda al v~~ q_ue yo la h~cía perder su correcta, su rígida
compostura bntamca-Los mños deben besará sus padres con
más respeto.:. así. .. -añadía besándome en la frente con la pun.
ta ~e los la~10s~ c?n un beso que se me imaginaba frío, que no
~at1sfacía mis erus1ones de ternura. En cuanto á r;ni padre, me
rnfundía un respeto parecido al terror.... Ni siquiera tuve amigas. Yo no era simpática, no les inspiraba cariño, no sé por
qué ....
(Se d_etuvo. Un golpe de lágrimas y sollozos, la enmudeció
P?r un rnstante. Su marido la escuchaba, inmóvil, con los ojo~
fiJos:-¡Oh, no te alteres! ¡Prosigue!)
. -Sí, esa ha sido mi desgracia toda la vida... Hay seres que
tienen el don especial del agrado ... Saben exteriorizarse. Fluy11
de sus bocas, de sus ojos, de su cuerpo, una atmósfera especial
que atrae y fascina. Hay otros cuya atmósfera interior no tiene
la fuerza suficiente para salir á luz .. Tal vez pertentizco á esa cla.
se d~ seres.:. cada ve.z que he desado manifestar mi simpatía por
a_lgmen, ex1st~ en m1 cuerpo, ó no sé donde, algo que me es hos·
bl, ~na especie de demonio orgulloso que me contiene el gesto
efusivo y mis palabras resultan inexpresivas, incoloras..,
(Nuevos sollozos. El marido dijo, por decir algo:-¡Oh, tú
exageras! ... )
-¡Cuánto he tenido que sufrir por esta causal-prosiguió lá
señora.-Pero todo fué poco, hasta el día en que llegué á la edad
de las 1luE-iones, cuando las muchachas se convierten en muje~es y comienzan á pensar en el matrimonio, en el amor .. . ¡EnJonces sí que sentí mi horrible inferioridad respecto á mis compañeras. Ellas reían en la plaza del tennis, ellas recibían el incienso de las secretas adoraciones, mientras yo, agriada, huraña, no sólo no era cortejada, sino que formaba el vacío donde
quiera que me acercase, con mis reepue3tas duras, mis ademanes bruscos .... Un sólo afecto tuve en aquella época y este es el
sol que aún entibia mi alma á través de los añoq:-Mi abuelito.
El pobre viejo sin duda me veía bella á través de su mirar de
cariño y de bondad ...... y yo me sentía bella ante él, y me sen·
tía graciosa, de2eable ...... y tenía para el anciano coqueterías,
gestos, miradas profundas y maliciosas, todos los encantos que
una alma femenina puede vaciar en otra alma amada...... ¡ El
pobre viejo! Murió ......
(Con voz ext.rangulada:)
...... Murió bendiciéndome, llamándome por mi nombre ...
(Reaccionando sobre sí misma:)
- Después vino nuestro matrimonio .... .. Yo no sé bien cómo
fué aquello ...... mis padres y los tuyos lo arreglaron todo .....
pero yo fuí muy feliz en aquella época: tenía una esperanza. Yo
quería apoderarme lentamente de tu espíritu, hacerme indispensable, penetrar en su vida de tal modo que yo llegara á ser
la mujer amada por excelencia, tu compañera, tu colaboradora. .. .. Tú eras bueno, sencillo y trabajador . ... Hubo un tiempo
en que fuí muy feliz. Debe~ recordar lo mismo que yo, aquella
época en que juntos trabajábamos pnra conquistar la fortuna que
hoy tenemos...... Luego el nacimiento de nuestro único hijo ...
Tus ambiciones políticas .. ... . ¡cuántas cosas!... ... Pero mis esperanzas fueron apagándose lentamente á medida que nuestra
vida en común nos aproximaba más y mál'I ...... Tú eras bueno;
pero no me comprendías. No me dabas lo que mi alma necesitaba. Tu espíritu honrado y simple, no tenía nínguna sed de
ternura, de ese algo indefinible que constituye el verdadero
amor, el amor que completa y sacia una existencia entera. Me
refugiaba entonces en mi hijo ..... pero no, no ...... es otra cosa
que cariño maternal lo que necesitaba ... Y además, era tan poco de mi hijo lo que me dejaban sus eatudios, sus gustos, sus
amorcillos.. .... Un hijo es otra vida distinta á la nuestra, es otro
mundo más joven, que para nosotros, ya no tiene interés ... Y
pronto se casó y formó otro hogar, y el nuestro qued6 vacío, y
quedaba aún más helado cuando los años y el mü1mo bienestar
material colocaba nuevas barreras y frialdades en nuestro espíritu.
¡ Cuántas lágrimas desoladas no he llorado en el silencio de
esto3 vastos salones; sóla, completamente sola .. . porque ni amigas tengo .. . porque no poseo la fuerza para retenerlas, para hacerme amar . ...
Entonce3 fué cuando se me ocurrió embotar mi sensibilidad y
dar salida á la fuerza espansiva que bullía en mi sér y acepté la

presidencia de una Liga Protectora de Animales ..... Mi ternura,
mi ansia de amor no encontraba otra salida que prest.arle todos
mis desvelos á esos pobres seres indefensos que caen bajo la rudeza y la brutalidad humana. ¡Con cuánto entusiasmo no me
he puesto á la tarea! ¡No parecía sino que se trataba de herma·
nos míos de sufrimiento al verme cómo hacía toda clase de sacrificios por los perros vagabundos y hambrientos, por los caba:
llos heridos que la ingratitud colocaba fuera de las leyes de la
compasión, de los bueyes que caían agobiados bajo el peso de
un trabajo superior á sus fuerzas! .... ¿Y quién me dir,e que no
son hermanos míos de sufrimientos?.. . ¿No llevan ellos un mundo de dolor y de incomprensión en el fondo de sus almas embrionaria11, dolor que no podrán jamás exteriorizar, como yo1 á
causa de quien sabe qué fatalidad común que nos viene cle lo
Alto?
Pero no, no encontraba tampoco en este trabajo desinteresado
el alivio de mi angustia de soledad, como uo lo encontra ha en
h,s relaciones vanas del mundo. Comencé entonces por buscar
la compañía de los artistas, de los jóvenes que se inician en el
arte, llenos de fe en el porvenir ...... Yo los escuchaba hablar
de sus ambiciones con deleite, y ellos, más ingenuos y má9 comprensivos que las demás gentes, llegaban á estimará esta pobre
mujer que procuraba serles útil á medida de sus fuerzas, que no
pedía más, en ca-:nbio, que alegraran con sus voces impregna·
das de extrañas calideces, este ambiente frío y severo dentro del
cual se consumía una vejez solitaria. Desfilaron por esta casa,
mucho! ...... Poetas, delicados prosistas, maestros en el buen
gusto, músicos de largas melenas y manos blancas, pintores,
simples aficionados; y todos vaciaban aquí un poco de su alma
y se iban contentos de nuestra hospitalidad ...... pero todos al
irae dejaban en mí un vacío, siempre el mismo vacío, el vacío
enorme que nunca ee podría llenar ...... Y fué así como llegó un
día e3e niño, un artista como los otros, más ingenuo, má!I inteligente ......
(Se detuvo para enjugar los ojos y meditar un instante).
-Tú lo conoces-continuó,- para que te he de hablar de él...
'l'ú sabes que alma tan delicada adorna su cuerpo débil, animado por sus grandes ojos verdes, inmóviles y como deeorbitados
de curiosidad y extrañeza ante el mudo misterio de la vida que
lo rodea ...... ¡ Y tan suave en su trato! ¡tan dócil y tímido!... ...
tan mesurado y exquisito en sus ademanes!..... Desde los primeros díaa que comenzó á venir á casa, una mutua simpatía
pareció &lt;lespertarse en nuestras almas ...... Usted perdone,-me
decía--Pero me siento tan bien en esta easa!.. .... el reposo, el
misterio, la pátina que forma el ambíente de estas habitaciones
parecen creadas para mi espíritu .. .......
¡,Y qué le iba á decir yo? ... A mí también me agradaba verlo
cerca de mí y io animaba á que volviese...... «Está en su casa,
Donato,-le decía-venga usted cuando quiera .... » Se sentaba
en ese ángulo, en ese viejo sillón de brazo:i, que él encontraba
amable y carifioso, y hablaba de cosas delicadas, de tantas cosas nuevas y extrañas que yo no había oído hablar sino m~y
pocas veces en mi vida. Hablaba de sus viajes por el extranJe·
ro ... De ese París inmenso y seductor en el cual vivió la vida
humilde pero intenfa de los artistas pobres que luchan denodadamente para enriquecerse en cultura ... ¡Pobre niño! ... Créeme
que se me llenaban 103 ojos de lágrimas cuando me contaba d_e
sus días de hambre, de cómo él y su compañera, una pobre m·
ña desamparada, que se uni6 á él para consolaree en sus mutuas miserias, pasaban semanas comiendo arroz y unas cuan~es
docenas de «pommes» que venden por un ccsous» en cualquier
venta de los arrabales de París ... El frío, la angustia, por. no
poder dedicarse al trabajo amado .. Luego los viajes por el orien·
te con un amigo que le costeaba el pasaje, su hartazgo def11nta·
sías en aquel país soñado durante largos años ..... Y yo la es~u·
chaba maravillada ... yo, que he llevado una vida. sedenta~a,
tranquila, sentía sonar sus palabras como una música extrana:
atormentada y perturbadora, que inflamaba por instantes mi
imaginación, mi pobre imaginación dormida quizás en qué re·
pliegue de mi sér.
.
Aunque él no lo decía claramente. de sus conversac10nes .se
desprendía que estaba solo, que su fatoilia, su bogar, no _satis·
facia sus ansias de íntimo amor ... y yo lo imaginaba, débil, ~aminando inseguramente por una vida para la cual era demas1a·
do puro y delicado. Su sensibilidad exquisita lo hacía busear
otras sensibilidades de su temple y en todas partea no encontraba. sino la dura incomprensión de le ·s vu1gares ó-de los tontos...

El \lie¡o Attbol.
Yo hubiera deseado protegerlo con mi terbura, darle siquiera traño. E taba muy pálido, y profundas ojeras le hacían brillar
una sombra de ese hogar tibio 9ue le fttl~aba, pobre planta ~e inusitadamente sus grandes ojos verdes ...... Hablaba mucho: ee
invernadero, ya que Y.º era ~as1 una anciana, y también senba dirigía á mí con gran ternura y hasta creí vislumbrar en sus
la necesidad de tener Junto a mí el calor de un afecto........ Yo palabras ciertas alusiones de amor ...... Pero era aquello tan ra·
ro tan anormal tan monstruoso casi, que preferí creer que me
ue estaba sola, desamparada .....
'
., ~ás. a1_lerado.
.. .. ...' . Pero al día siguiente, amanec10
q (Se detuvo. Hundió el rostro en las manos y contuvo una engañaba!
convulsión de ~u cuerpo_ dolorido. El m~rido muy.muró:-Te Ese día, tú te ausenta8te para Santiago, y como rns1stier~ en _.
ciertas frases galantes que yo echaba á broma, creí convemente
quejas sin motivo. Tú tienes tu hogar. · Tienes tu h1Jo!
-El día de mi cumpleaños fué el primero que vino á salu- contenerlo:-¿Pc;r qué me habla de tales cosas, amigo mío? - le
pregunté.
darme ... parece que
- Porque las
Jo veo venir ......
siento - me replic6
traía un gran ramo
él con tono serio y
de lirios. Los lirios
convencido- U,ted
-me solía decires mi hada. la ins·
no sé que semejanza
piradora de todos
tienen con uRted .....
mis sueños de be·
-¿Conmigo? ¿Una
111 za, rrii hada ccdes
anciana fea? - No .
yeux de clarté» ..... .
-replicaba él son ·
Añadió que ~in
riendo con dulzura,
mí no podría vivir.
-Usted no es fea
Que no se separaría
para mi. .... Yo la
jamás
de mi lado,
veo con los ojos del
que
yo
le era tan
alma, y usted es benecesaria
como ellla... Y me miraba
aire
para
la
vida.
con ternura, casi di·
-Usted,
me deria con amor, y yo
cía
es
la
única
sentía, lo leía en su~
persona
que
me
ojos, que era since·
comprende y yo el
ro, que me estima·
único que comprenba bella y delicada
de á usted. Hasta
como un lirio ..... hoy estaba usted so·
Tú comprenderás,
la; de hoy en adeGuillermo ..... cuan·
lante tendrá consto agradece una mutantemente mi alma
jer una respetuo,a
que
vijil~ junto á la
admiración, sea de
suya ...... ...
quien sea, y so brn
Yo en el fondo no
todo, una pobre mutenía fuerzas para
jer como yo, tan porefrenar aquellas exco acariciada por !a
presiones apasionavida ...... Entonces,
da!l. Respondía tan
para él, yo me emprofundamente á
bellecía i n t e r i o r ·
feéretos anhelos dti
mente; mi alma remi alma, que más
cobraba perfumes
bien me sentí aterrodesvaoecidoei,mi voz
rizada y asombrada
se hacía dulce y
de~la exactitud con
blanda, mis ojos adque leía en mí. Es
quirían brillos de
necesario p e ns a r
cariciae y de juvenque ningún hombre
tud ... ¡Oh, qué agraen la vida me había
deblemente palpitahablado de aquel
ba mi corazón cada
modo tan íntimo
vez que él venía á
tan cariñoso y tier'.
verme, cuando senno........ yo, loca ,
tía de cerca su voz
sugestionada, me
de ternura!
proguntaba
por mo·
Un día, en el curmentos:
¿Por
qué
so de una conversano?
¿Por
qué
no
po?i6n, como se que.
dría ter amada? ¿Por
Jara de cansancio
qué no podría él
¡trabajaba tanto pa~
amarme? ¿Por qué?
Señora
Fanny
Labat
de
Ceballos
cuyo
matrimonio
con
el
se~or
Manuel
Ceballos
se
ra ganar su subsisverificó
la
pasada
semana
en
el
templo
de
Nuestra
Senora
de
Lourdes.
..... El fondo mismo
tencia! l~ ofrecí llede
la vida es tan in varlo á una de rues·
cierto,
tan
misterioso
para
nuestras
miradas
ciegas,
que todos
tras propiedade~ á paoar una temporada. ¡Oh, rn ~legró tanto!
los
desequilibrios
no
fon
más
que
nimios
y
parnjeros
detalles
que
Algunas semanas más tarde iba yo á reunirme contigo al fundo
d~ «Los Peumosi, y muy pocos días después, él me, seguía. ~e no eon más que nimios y pas11jeTt1s detalles que no alcanzan á
hice muchas ilusiones de aquel p!l seo al campo. Ali~, en med1~ remover apenas su insondable abismo! ¿Por qué ha de ser lo
de la augusta tranquilidad de la naturaleza , conseguiría que m1 anormal lo que impulse la vida? ¿Por qué no lo anormal? Y qué
pobre amigo y yo enlazáramos una eerena intimidad, en la que es lo anormal ante el tiempo infinito? ..... . Yo fuí débil por un
yo sería algo así como su madre y confidente, una persona que momento y cedí á la tentación de conocerá ciencia cierta Jo que
velara por sus creaciones de arfüta, ahuyentándole las rudas pasaba por aquella alma perturbada ...... UG día en que tú ha~mpestades de la vida. Había que comenza; porque re!t~ble· Mas salido de una hacieuda vecina, lo invité á que saliéramos á
ctera su salud ... sabía yo de serias perturbac10nes de (:spmtu ... dar un paseo µorlos alrededores de la casa. Traspasamos el parcuestiones de familia .... .. que lo tenían quebrantado.·: ... No dor- que y nos dirigimos por el camino hasta el bosquecillo de peumía por las noches. pensando .... .. El sufría, sufría mtensamen- mos que queda á algunas cuadras de las casas. La tarde estaba
te..... y yo le prometía calmar todos sus dolores á fuer!a de hermosa, serena.
maternales cuidados.
( Concluirá en el número próximo.)
Al segundo día de estar en ccLos Peumos» lo noté un poco ex-

�EXT~ ANJE~O.-ACTU AltIOAOES

EN LAS PLAY AS DE OBTEN DE
. __...... -;------

VISION DE DIOS

El soñador profeta
que meditaba en Patmos, y leía
con la mirada inquieta
CMacteres simbólicos esc~itos
allá en los horizontes infinitos,
dijo á su águila un día:
"Llévame á ver á Jehová." Su anhelo
el águila cumplió; lo llevó al cielo,
y entró Juan , tembloroso, en la morada
que al serafín asombra.
La ¡(fandeza de Dios ilimitada
llenábala de sombra.
VICTOR HUGO.

ANECD011AS Y CURIOSIDADES
-¿C6mo es que no os habéis casado?
.preguntaba un amigo al abogado X.
-Porque no he encontrado mujer de
quien hubiera deseado ser marido, ni hombre alguno de quien hubiera querido ser
padre.

Un teatrillo al aire libre.

***
Observad, decía un adulador á Cromwel,
la extraordinaria afluencia de forasteros,
que de todas partes ha venido á Londres
para gozin de vuestro triunfo.
-No hagais caso de eso, contest6; lo
mismo harían si me llevasen al patíbulo.

Casóse un cochero con una mPza muy falta de
alcances.
- ¿Conque has mudado de estado?-le pregunta un amigo.
-Lo que he hecho ha sido mudar de ganado.

***

' 'Y

Decía un empleado de la limpieza á un
zapatero de portal.
-Hombre, ¿en qué consistirá que está
en el invierno el aire tan frío?
- i Bah! es coEa muy sencilla: mira, como en el invierno cierra todo el mundo
sus puertas y ventanas, el pobrecillo tiene
que dormir en la calle: Ya ves ¿c6mo ha
de estar caliente?

Puestos de helados en la playa.

Las casetas de los bañi~tas·~n la playa".
'

***

AUTO= T·AXrMETROS
MEXICANOS;. S. A.
..
l-V"&lt;'\

'l

::~a. ttUEVO MEXICO NUM. 106 Y AV. MORELOS NUM. 9.
~ SERVIC+Q DE DIA Y DE NOCHE~
,:

.,h.•

I

,

- ¿C6mo os habéis para adquirir tantos
amigos?
- Teniendo siempre presente que todo
es posible, y concediendo que todo el mundo tiene raz6n.

~

t

\

;

',
~

***

TELEFONOS:

Un bret6n fu é de viaje á París, con solo
el objeto de cobrar un Napoleón, que había prestado, hacía treinta años á un paisano suyo.
El deudor, tom6 un libro, que cuando
era niño le habían dado en la escuela, por
premio de su mucha memoria, y junto
con el napoleón, lo entregó al acreedor diciendo:

~

Mexicana, ·2,347.
·f

................................................

~

.. .

Sitio de Gante . ... . . . . . . . .
. .... . ... . . .
'Sitio del 16 de Septiembre.... . . . .
. .. .. .. . .
Sitio de Casa Boker . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .
Garage ... .... .... .. .. ...... ......... . ... . ..... .

2283
3313
6718
1850

Esta Cía. pone en conocimiento del público:que ya están rigiendo para sus Autos las tarifas reducidas que á continuación se expresan:

, 1d 6
· 1O m
Tarifa num. 1 e a. m. a p. .

Por los 1500 metros ó fracción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. ........ . $ o 20
Por cada 200 metros suplementarios ó fracción. . . . . . . . . . . . . . . . ...... . .... . ...... . ,, o 05
A coche parado ó con velocidad menor des kilómetros por hora....... . .......... " 1 50 la hora.
Por fracción de cada dos minutos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .... . . · . . . · · · · ,, o 05

,6
Tarifa núm. 2, de 10 p. m. a a. m.

Por los 6oo primeros metros ó fracción. . . . . . . . ................ .. ... .. ............ $ o 20
Por cada 150 metros suplementarios ó fracción... . .. .. . . . . . . . . .. . . . . ...... . .. . .. ,, o 05
A coche parado ó con velocidad menor dq kilómetros por hora .... .. .......... . .... " 1 50 la hora.
Por fracciones de cada 2 minutos . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ................. . . ,, o 05

Hotel 'Saint Louis'

***
UN PORTERO EXACTO

Miguel Serrano,

rtOTA. - Cj?uatquiet&lt; que!a del t,ú b lieo inmedi atame nte set&lt;á atendida po11 la Compañía ..

***

Cuando se nombr6 mini~tro á E. dijo el
maestro de baile que había tenido de joven.
- No creo posible que desempeñe bien
ese cargo; lo cierto es que fué mi discípulo dos años y no pudo aprender una pirueta.

***

De Gante á la Estación del lnterocéanico .. . . .... . . ...... . . $ o 40 cts.
Del Zócalo á la id.
id . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,, o 25 "
Del Palacio Nacional á la Secretaría de Gobernación . ....... ,, o 6o "
Del Frontón al Teatro Principal.... . .. .. .. . . . . . . . .. . . ,, o 25 "
De Gante al Café Colón ...... .. ........ . ....... . ... . ... ,, o 35 "
De Gante á la Alameda de Santa María. . .... . .... . . .. · · ,, o 75 "
y en todos ellos pude observar que los aparatos marcan fielmente de con·
form idad con la reducción de tarifas que esa Compañía acaba de adoptar Y
que se pondrá en vigor desde esta misma fecha.
Sin más por el momento, aprovecho esta e,portunidad para repetirme
como siempre de Uds. muy atto., afmo. y respetuoso S. S.
Inspector.

***

Antiguamente, los oficiales de marina
y más todavía sus mujeres, estaban domi:
nados de un orgullo extraordinario, hasta
***
el extremo de creerse superiores y mirar
Un abogado tuerto que llevaba anteo- con desprecio á los demás oficiales del ejérjos, dijo en una ocasión á la parte que de- cito.
fendía:
Una de estas orgullosas oficialas de ma-Creed que nada hallaréis en mí de rina, convid6 un día á comer á un oficial
superfluo.
de caballería, á quien llamaba en la mesa
-¿En qué? contest6 con asombro el con una insistencia insoportable señor ofi~
jurisconsulto.
cia~ de tie~ra. Se~or ofici.al de ' tierra por
-Para que en vos nada hubiera rle su- arriba, senor oficial de tierra por abajo
perfluo, era preciso que principiáseis por tantas veces lo dijo, que al fin el de caba~
poneros un ojo 6 por quitar un cristal á Hería se enoj6, y pregunt6 á la señora:
los anteojos que usais, y que de nada os . -Dígame u~ted, si yo soy oficial de
pueden servir.
tierra. ¿su marido de usted es oficial de
porcelana?

Cuando nombraron arzobispo á Cisne·
ros, un labrador de Torrelaguna, dándose
importancia, eolía decir :
-Qué fortuna para él y qué gloria para mí, que he sido su maestro .
....:.. Pues tú, le decía el cura, ¿qué pudiste enseñarle cuando ni siquiera sabes leer?
- Le enseñé á silbar.

Con estas tarifas el Taximetro es el vehículo ideal para carreras cortas, pues resulta más barato que el coche, como lo prueba la
carta que á continuación insertamos:
Un sello que dice:- lnspección de coches y ~1~icletas de la C. de México.
Mex1co, Agosto 7 de 19u.
Auto· Taxímetros Mexicanos, S. A.-Ciudad.
Muy señores míos:
. .
Tengo el gusto de poner en conocimiento de Uds. que en cumplt~1ent?
de los deberes que mi cargo me impone, pers~nalm~nte )'. ,en esta fec11a hice en un Auto· Taxímetro los recorridos que a contmuac1on se expresa:
E,;tatua de Carlos IV á Glorieta Cuauhtemoc. . . · · · · · · · ·.. . $ o 25 cts.
á Monumento dt la lndependenoa,, o 45 ,,
"
· "
al Café de Chapultepec ..... .... ,, o 8o ,,
De la pj;za de Tor'¿s "El Toreo" á Café_Chapultepec ... . ,, o 30 .,
De Gante á la Plaza de Toros "El Tor~o·' · · · · · · · · · · · · · · · · ,, 1 oo ,,
De Gante á la Estación Central ó M_exteano · · · · · · · · · · · · · · ,, o 45 ,,
De Gante á la Estación de la Colonia .... · · · · · · · ·. · · · · · ·. ,, o so ,,

-Tomad, es un premio que gané en la
niñez, por mi excelente memoria, pero
me reconozco indigno de poseerlo cuando
veo, que vos seguramente lo merecéis más
que yo.

-1 Ah!-dijo ésta enojada-¿mi hermana ha venido y no la has dejado subir?
-Señora, la orden de V. E.
- ¡Imbécil! ¿no conoce!! que para mi
hermana estoy siempre en casa?
Al día siguiente. la señora condesa sali6 á pasear, y la lindísima Julia volvi6 á
visitarla.
- ¿Está mi hermana?-pregunta al portero.
-Si está, señorita.
Baja del coche, sube á la habitación, recorre toda la casa, el palomar, el jardín,
todo, y no encontrando á la condesa se
vuelve enojada.
'
-Mi hermana no está,-le dice al portero.
--No está, señorita.
~;.Por qué has dicho que si?
- Porque me tiene prevenido que para
usted está siempre en casa.

El domador á su criado: Ha dejado usted abier·
ta la jaula del león y eso es una imprudenci~ temeraria. Que no vuelva á ocurrif, porque en este
país hay muchos ladrones y un día nos lo robarán.

La condesa de... ... , teniendo necesidad
de escribir algunas cartas, di6 á su portero, el jueves último, la orden de decir á
todos que no estaba en casa. Este buen
hombre, al dar por la tarde cuenta de las
personas que se habían presentado, nombr6 la primera á la hermana de la condesa.

V11~1lic uswd este hotel que es &lt;1e primer
orden, porque está situado en el centro
comercial de la ciudad, muy inmediato á
teatros y bancos.

Departamentos de lujo, con baños, para familias.
ll_L DE SAN AGUSTIN 1 30,
JUAN LOZANO ALCALDE Pro.: Feo. ZUCCOLI, Gte.

�De Todo un Poeo

***

Un marrullero remend6n de portal, que
además del de zapatero tenía en Londres
el oficio de plañidor 6 llor6n, se encontraba una mañana en el mayor apuro en que
se vi6 jamá'l, desde que honradamente se
había puesto á ganarse la vida, vendiendo
lágrimas los parientes de los muertos á
cuenta de peniques.
Es el caso, que había sido alquilado
para llorar en los funerales del banquero
M...... y se encontraba con una dificultad
tan grande de llorar que no tenía esperanzas de vencerla, aun empleando los más
heroicos recursos; y antes por el contrario
temía no poder' resistir la. tentaci6n de ponerse á bailar en lo más patético de su
quejumbroso llanto. En situaci6n tan desesperada, se fué á casa de un compadre,
su amigo y compañero de oficio"y le dijo:
-Tom, me .vas á prestar un favor.

u

-¿Y qué favor es?
curso á la correspondencia del día tomu
--Que vayas á llorar por mí en el en- esta carta, é imitado la. letra del ba~quer
tierro del banquero M...... Tú sabes que escribi6 debajo por vía de posdata:
es casa rica y la paga no será mala.
-Despues de escrita esta me he muerto
-No tengo inconveniente, pero quiero pero no por eso se interrumpirán nue~tra~
saber antes por qué no vas tú mismo.
relaciones, porque todo lo dejo en buen
--¿Por qué no voy? porque no podré 6rden.
llorar por más e~fuerzos que haga. ¡Ah!
La cen6, la sell6 y la envi6 al correo.
¿no lo sabes? se ha muerto mi mujer esta
mañana.
***
-Entonces tienes raz6n, yo lloraré aunUn fil6sofo, que para ejercicio desu virque sea &lt;le envidia.
tud, bahía casado con una mujer alborotadora, convid6 cierto día á comer á u.n
extranjero. Este, naturalmente benigno y
pacíflco, no pudo sufrir la insolencia de
aquella mujer regafiona.. Iba.se ya, cuarido
el fil6sofo le dijo: «Amigo, tened un poco
más de .t&gt;aciencia: treinta y dos años ha
que estoy sufriendo noche y día el estruendo de esa furia. ¿No podréis aguantarla
siquiera un par de horas?,,

***
UNA IDEA AÑEJA Y TONTA.

Se creía antiguamente, que una
medicina era benéfica en proporcion á lo repugnante de su sabor
y olor; pero ya sabemos que tal
idea era un disparate. No hay
ninguna razón por la cual la medicina deba ofender á los sentidos más que los alimentoe, y por
lo mismo, uno de los triunfos
más grandes que ha alcanzado la
química en los últimos afios, consiste en lo que se puede llamar
la redención del aceite de hígado
de bacalao. Todo el mundo sabe
cuan asqueroso es el sabor y olor
de esta droga en su estado ·n atural, y no es de extrañarse que la
mayoría de la gente declare que
prefiere sufrir la enfermedad á
tomar el aceite de hígado de
bacalao puro. .A.hora bien, es
una de las leyes de la naturaleza, que un remedio que es repugnante al olfato y al pala~ar, y
que tambien revuelve el estómago, no puede producir buenos resultados, pues el organismo se
rebela en su contra y á gritos
pide deshacerse de él. El milagro apetecido se encuentra en la
PREPARACION de WAMPOLE

en la cual tenemos la parte valiosa del aceite, sin los demás elementos. Este moderno y eficaz.
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene todos los principios curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao puro, que·extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con J arabe de Hipofosfitos, Malta y
Cerezo Silvestre. Tomado ántes
de los alimentos, evita y cura la
Dispepsia Nerviosa, Afecciones
de los Pulmones y todas las enfermedades que se originan por
las impurezas de la sangre. "El
Sr. Dr. F. Zárraga, Profesor en la
E scuela Nacional de Medicina de
México, dice: He usado la Preparación de Wampole, como tónico
reconstituyente, con muy buen
resultado." Nadie sufre un desengafio con t.sta. En las Boticas.

-¡Animo, amigo mío! La hora suprema se
acerca. Tenga valor para subir al patíbulo con
pie firme .
-¡Ay! No puede ser; subiré cojeando, á no ser
que la ejecución se aplace unos días.
-¿Pues y eso?
-Porque tengo reúma en una pierna.

***

Un rat'lro que acaba de robar un gallo,
al tratar de huír, sinti6 paEOe, y deteniéndose un momento se lo ocult6 de la mejor
manera que pudo, para no ser visto, ni escuchado.
Asilas coeas, salta de un brinco á la calle: á tiempo que pasaba. nada. menos que
el Viático,, fleguido por supuesto, de la
mayor parte del pueblo: formando pro·
cesi6n.
Al repique conocido de la ílampanilla,
todos los vecinos se quitan el sombrero y
se ¡,ostran de rodillas.
Entre tanto el ratero se encuentrn en la
situaci6n más difícil en que ningún robagallos se ha encontrado jamás. Llega la
procesión: ¿qué hacer? huír no puede ser,
porque está cerrado el paso.
Un devoto se acerca, le pega con fuerza
en el sombrero que va á parar á seis varas
de distancia, y salta el gallo, cantando
¡Qui-qui-ri-quíl
Lo llevaba en el sombrero.

***

EXCELENTE PRECAUCION.
Habiendo-oido decir un viajero, que en
la noche inmediata debían atravesar un
bosque lleno de ladrones, dijo con aire
satisfecho:
-Yo, amigos mios, he tomado mis precauciones, porque para evitar una sorpresa, he colocado un par de pistolas en lo
más secreto de mi baúl.

***

ESTOS SE HACEN RICOS.-El banquero N.
escribía. una caita á su corresponsal de Cádiz, pero apenas la había acabado de firmar, cuando le di6 un ataque á la cabeza
y qued6 muerto en el acto.
El apoderado general de ia casa, al dar

Sali6 al encuentro, por casualidad al
rey don Alonso V, un viejo que debía venir algo vencido del vino, y le dijo:
-Señor, sabed que la leche de los vie·
jos es el vino. El rey le respondi6:
-Por ciedo, barato compráis vuestro
mantenimiento, porque según me parece,
el placer del vino con poco dinero ee consigue. Y esto dicho, volvi6se á los que
iban con él, y les dijo:
-Sabed que el mantenimiento de los
reyes es la honra, la cual tiene Dios puesta en precio, no de dinero sino d~ sudor
y de trabajo.

***
Habiéndose casado un viejo cuando tenía setenta 3tños, algunos amigos le hacían
una pesada burla, diciéndole que había
hecho una gran locura.
El viejo respondi6: -Raz6n tenéis en decir que el hombre en ser viejo pierde el eeso,
y claro es, amigos míos, que por eso me
he casado porque mientras hi:.i sido joven
y tenido juicio, ninguna me ha podido
atrapar

CRIMI NAL •
IN DI FERENCIA!
Es una verdadera desgracia la
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe·
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
a s o m b ro so s para evitarlo Y
ocupa el primer lugar la medicina llamada ' 'Creosofosfatina, ''
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y m~jora las funciones digestivas, sino que, ·salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
P ara los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.

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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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=A=~º=X=I=.=======:;;;;:;==M=É=x=
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~o;;,:;MING0 24

DE SEPTIEIIIBRE DE

1911.

NuM. 39.

=======================================

1•

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1
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1

I

1 .

El señor Presidente de la República y la señora Borneque de de la Barra llegando á la Kermesse
organizada por los alumnos de la Escuela de Agricultura.

�A.etualid&amp;des .

LO QUE NOS CUESTA LA IRA

El levantamiento de los chamulas.-Las ideas de la revolución.
-La herencia del general Díaz.-La labor del próximo gobierno.
'

~~~~~~~~~~~

Pese á los títulos JJamativos y alarmantes con que la prenEa
metropolitana ha anunciado la inrnrrección d&lt;' los indios chamula:i en el lejano Estado de ChinpaP, ~a generalidad del público no se ha dado aún perfecta cuenta de toda la gravedad que
supone ese levantamiento. Al primer movimiento de alarma, ha
sucedido otro de sorpresa, y ahora el asunto amenaza echarse al
olvido, á menos que entren lo~ indios á algún pueblo pasando á
cuchi11o á sus habitantes, para que se rntisfagan eue demandaf.
Estábamos Jª acostumbrados á que los actos de rebeldía estuvieran ciicunscritos á las comarcas típicas de los levantamiP.ntos, laA del yaqui en Sonora y de los mayas, en Yucatán. Estas rebeliones de los desdichados indígenas, siempre perseguidos
y despojados, eran sofocadas con inaudita crueldad, sin esperar
siquiera á oir sus demandas, por justas que fueran y eran irremisiblemente ahogadas por el viejo caudillo, por el héroe de la
paz, y nunca produjeron sino un interés muy exiguo en la opi·
nion pública.
Pero ahora los tiempos han variado; la revolución ha llevado
hasta los últimos rincones de la República una oleada de nuevas
ideas, ofreciendo una oportunidad á todos aquellos ql1.e por
caestion d·e raza ó de clase veían sus intereses vulnerados, para
hacer valer sus derechos. Los asuntos de Morelos, en el fondo,
no tienen otro origen, así como la renovación de las dificultades
en la region del Yaquí.
En la época porfiriana, jamas se hizo nada práctico por el
mejoramiento de las razas indígenas: todo lo contrario. La decidida é inmoral protección del Gobierno á los caciques expoliadores; el despojo permitido, autorizado y aún ayudado de las
propiedades de 10:, indios; la instrucción p{lblica, gratuita y obligatoria, absolutamente fuera del alcance de ellos y ocupada en
la capital en la creación de una risible é inútil escuela de altos
estudios, fueron actos característicos de aquel Gobierno, egoísta
y notoriamente injusto, pues si algunos de nuestros indios, como determinados grupos de otomís, estan degenerados por cul.
pa de los gobiernos anteriores, el pasado, que tanto oro derramó
en el extranjero para sostener su fama de gobierno progresista y
adelantado, tampoco nada hizo por s.u regeneración. Y al lado
de esos otomis, verdaderos parias, están los tarascos, hermosa raza de Jalisco y Michoacán, tan industriosos, honrados, inteligentes y laboriosos y por los cuales tampoco se hizo nada por su
mejoramiento. Razas que ya hubieran desaparecido hace mu·
chos afíos, á no haberlas salvado su maravillosa vitalidad.
Ese fué uno de los más grandes errores del general Díaz, y
uno de los que más han entorpecido ese desenvolvimiento nacional, al que á fuerza , solamente, de rieles y de hilos telegráficos, -no hablemos de las obras de los puertos-quiso hacérsela
grandioso. Error, cuya reparación coni:tituirá una de las tareas
más árduas de los gobiernos futuros. 'fal es la herencia que lega
á la generación actual el hombre que más poder ha tenido en
México, y á quien rodea, todavía, la gratitud ciega de algunos
ciudadanos.
Si la insum.cción de los chamulas fuera aislada y única, y
este problema no fuera el que puede prestntarse en cualquier
momento en otras regiones del país, la importancia de esta

cuestión, puramrnle
local, ~ería muy relati ·
va. Pero al lado de los
cham ulae, en el mismo
Estado de Chiapas, vi·
ve la raza de los Lacandones en un lamentable abandono y atraso que los hace
irreductibles y los tarahuma,es y huicholee, que no tienen más
contacto con los criollos que aquel que les sirve para proporcionarse el aguardiente que los degenera y los pone en condiciones
de verse explotados inicuamente, y cuyas condiciones misera bles
de vida casi son las mismaei, para no citar otras tribus menos
numeroi,aei, como los pápagos, que, por su extremada miseria.
han llegado hasta á ser antropófagoe.
·
Los periódicos que, en general, son muy Jados á rewlver los
problemas nacionalei:, con una ligereza que les es característica ó
siguiendo sus particulares intereses, tratan de explicar los desordenes en la' región de los chamulas atribuyéndolos á las labores
de loe agitadores y demagogos. Es posible que estos factoree no
sean absolutamente despreciables, pero, ¿por qué no ha de pensar.se que puedan existir, como de hecho existen, entre las razas
alejadas de la civilización, algún cerebro bien organizado, un
hombre de suficiente energía y con el necesario amor á sus her·
manos para lanzarlos á la lucha en pos de su mejoramiento, de
las «reivirídicaciones)) que son justas,-hay que decirlo- dela
salvación de los internses de la comunidad y de su raza?
En el fondo, claro es que el problema tiene un orígen económico, pero hay que tener muy presente que también es social y
político. Con mucha justicia se ha llamado á este levantamiento &lt;,guerra de castas,J, porque el indio puro, como estos chamulas, los mayas, los yaquis, etc., sienten un odio profundísimo
por los blancos, muy antiguo, tradicional y, en gran parte, justificado. Y como no se pongan los medios para llevar al ánimo
de los descontentos y adoloridos indios la confianza, la idea de
una justicia equitativa, aboliendo el odioso cacicazgo y nomlmmdo autoridades que no tengan la rapacidad de las antiguas;
como no transija el gobierno y no atie1Jda á sus demandas en lo
que de justo tienen, el problema quedará en pie y el peligro sub·
sistirá indefinidamente. Podrá recurrirse á los medios de reprfpión cruel y odiosa, como en Morelos, conforme á los antiguos
procedimientos y triunfos. Pero este triunfo será momentáneo,
porque esos alardes de .fuerza no pueden ni podrán ser eficaces
para resolver e3ta clase de problemas de una manera permanen·
te y definitiva.
En consecuencia, el gobierno leal y justo que nos espera, debe
atenderá este aviso elocuente que le hacen los indios chamulas,
cuyo pod.er y los de los demá!! indios que están en análogas condiciones, si e3tán en contraposición de los demás, debilitará el
poder del Estado y trabajar enérgica y eficazmente en la creación de una solidaridad nacional.
LUIS

tirantes en proporción á la intensidad d
la ira. Resultado de esto, el calibre de las
arforias disminuye, y siendo entonces la
eangre sometida á mayor presión, su parte
Por que no debemos en colerizamos.
acuosa pasa á los tejidos inmediatos, y los
glóbulos rojos, diluídos en menor cantidad de líquido, parecen ser más numeroEn el cuento de Balzac titulado «La piel
sos cuando 8e examina al miscrocopio, esde zapa" se habla de cierta piel mági ca que
tos glóbulos, faltos de líquido necesario, ó
se encogía un tanto cada vez que su duegranulaciones en toda su superficie.
ñc&gt; expresaba un deseo. Tantos fueron los
Las consecuencias de estas alteraciones
deseos manifestados, que la· piel fué ha rnn terribles. El corazón envía á todas las
ciéndose más y más pequeña, hasta redupartes del cuerpo esta sangre concentrada
cirse á nada. Su dueño entonces no pudo
extraordinariamente rica en glóbulos qu;
desear nada más; el abuso del talismán le
los tejidos aprovechan instantáneamente
hizo quedarse sin él. Una cosa parecida le
la con bustión orgánica se verifica con in~
ocurre al hombre con su propia naturaleza
tensidad casi duplicada, la sensibilidad se
cuando se incomoda. Según un médico comexcita casi en demasía. En tales momenpatriota de Balzac, el doctor FJeury, cad:1
tos el homhre pasa por un exceso devida.
vez que nos dejamos llevar de la ira,• nuesCuando en un momento dado se .vive
tra vitalidad se encoge como la piel de zamás de lo que se debe vivir, el orga-il'i!i\llo
pa del cuento. A cada instante ·de cólera,
entero padece. El excesivo trabajo d~l·cemás aún, á cada momento del mal humor
rero y del corazón durante los momentos
avanza ufi paso la degeneración de nuestro
de ira, es un trabajo perdido, y, lo que es
organismo; nuestras energías se encogen
peor, es un trabajo perjuaicial. Un gasto
hasta que desaparecen por completo.
Laureana Wright de Kleinhans,
de energías en el organismoes perjudicial
11
68tuma,
La ira es una exitación cerebral, mejor
ilustre ~~rta1~!'1;:;i~d~sºtl0ª0
siempre, pero sus perjuicios son más de
diríamo:1 una enfermedad del cerebro. El ha sido odoptada por la secretaria
de I nstrucolón
sentir cuando no se compensan con ninPúbfüa y Bellas Artes.para las escuelas
profesor Lange, de la universidad de Conacionales de señoritas. como tex to
guna utili.fad práctica, como la que resuloficial. Dioha obra es una ooleca!ón de estudios
t d 1t b ·
· L a lra
· es,
penhagufl, ha estudiado sus síntomas y sus
biográ.J:lcos de las mujeres not ables
a e r~ aJ.º CP.rebral ord'mar10.
causas. Según él, toda!:! las emociones son
mexwanss de todas las épocas.
por consiguiente, una enfermedad ptiligrodebidas á alteraciones en la circulación de
sa para los que rodean á la persona irala eangre, y la ira es resultado de una excesiva dilatación de las cunda, pero más peligrosa todavía para el que tiene la desgracia
pequetias arterias del cerebro, que produce lo que podríamos lla- de padecerla.
mar un caso de hiperenervación, una excitación tan excesiva
~~~
como inútil.
A un caballero que se llamaba don N. Velasco, ponía un porEn el hombre encolerizado, las fibras por donde circula la tugues en el sobrescrito.
·
sangre y le forman una suerte de envoltura, se ponen rígidas y
Al muy magnífico señor don N, de Haper asco.

~;~ts:

ZAMORA PLOWES.

El señor Presidente de la República, imponiendo las condecoraciones á los militares, el 16 de Septiembre, en el monumento á Juárez.

�6,z

ACTlJAllIDADES

Puesto de Confetti,

ACTU Alllt&gt; At&gt;ES

Puesto de dulces,
atendidos por distinguidas señoritas de Tacuba.
Aspecto de las tribunas durante la fiesta deportiva.

1 · · · d Barras
·
Los juegos deportivos de la Kermesse: El campeon Ugartechea, lucha greco-romana por alumnos de la escue1a mag1stra Y e1erc1c1os e
·
Fots, de "l!L Tll!MPO ILUSTRADO,"

Asalto de esgrim·a por los alumnos de la escuela Magistral.
Fors. DE

"EL TIEMPO

ILUSTRADO...

�-

..

;

- ,- -

a

~

.Retualidades

11 a eotTtTida de totTos de Covadonga.

condición «sine qua noni&gt; de dirigirlas
yo mismo, los empresarios no pueden
convencerme estando en pie las exigencias de los directores de orquesta.
«Cuando en mi fuero interno adopté
esta rernlución en principio, sentí cinta
contrariedad, cierta huella dolorosa; hoy
me alegro porque nada me inquieta; fu.
mo, paseo, viajo, tomo parte en conciertos, voy á dirigir mis óperas donde ningún compromiso me lo estorba y ......
sohre todo, gozo de excelente salud. Vivo.
«Si no me atajasen tantas restricciones
compondría la «Festa del granoi&gt;. Pero
a~í sería inútil todo trabajo. Decididamente no haré más óperasi&gt;.
La prensa italiana espera, en no largo
plazo, una retractación de sus palabras.
'tl]ll''"'l]ll"',¡¡Tl"'1Jjll"'1Jjll"'1Jjll"'

¡i
;l
'1

El desfile militu del 16 de s~rfürnbre,- Un regi;niento de cb:illerí.1.

Hay necedaclee, decía el abate Voise·
non, que un hombre de talento com ·
praría á cualquier precio.

1 1

• i

i

¡

MASCAGNI SE RETIRA

1.

'•

1

1

1

•

Odiseas de Viajeras
Cuéntase del con·
quistador espafíol.
Vasco Núñezde Balboa, que fué uno de
los aventúresor más
afortunados en torlas sus empreFa~.
Y en efecto, mientras casi todos e1rn
colega11, cada vez
queemprendían nn
viaje tenían que Ju.
char á cada ,Jaso con
los salvajes de aq urilas regiones basta
entonce3 no pisadas
por plantas europeas, él era c11.~i
siempre bien recibi do, y más de una
vez se le confirieron
por los indios honores que parecen cosa de cuento. Al vi·
sitar el territorio del

L1s reinJS que p~e,ifüron l:i fiesti, descendiendo del "breack" del Lic. Pedro del Villar.

Los periódicos italianos dan la noticia. El mismo autor de «Cavallería rusticana» lo ha declarado; quizá en un roo1
mento de mal humor ha jurado no volver
á tscribir ni una nota para los teatros de
ópera. Las trabas conque tropieza para
representar y dirigir personalmente en
ellos sus nuevas obras, los contratos que
cun las empresas ha.n firmado los direc' torea de orquesta exigiendo que nadie
los substituya, ni los propios autores, y
el mismo desaliento que infunde una
iecia lucha, afianza más e.n su ánimo ta·
maña resolución.
&lt;&lt;Cierto, ha dicho Mascagni, que 6ltimamente, me obligué á escribir dos óperas n:uevas, la «Vestiliai&gt; y la «Festa del
grano;» pero estos contratos no tendrán
efecto, porque no se me señaló plazo
parfl, la composición, y porque dada la

.,

..

'"

' i

¡,
!'

El nuevo ministro de Cuba acompañ~do del secretario de lá Legación y _de los int~óductor~s de embajadores,
saliendo de Palacio, después de haber entregado sus credenciales al senor Presidente.

Las alternativas de l.:l tarde.

cacique Caretn , éste
recoaoció su fuerza
y le dió en matrimonio su propia hija, y más tarde, llegando á los dominios del cacique Comagre, hizo éste que
uno de sus hijos saliera á recibir á los
e3pafioles y le, re·
partiese infinidad
de objetos de oro
puro, demostrándoles así el placer con
que eran recibidoQ.
Y no paró ahí la
amabilidad de los
reyezuelos indios.
El mismo hijo de
Comagre, al ver que
los españoles Re disputaban aquel oro,
les indicó elJcamino
que debían tomará
donde encontrarían
el rico metal.

�DE

LAS AVENTURAS DE PERAGALLA
P,migalla, que se moría de hambre, se presentó en la comisrtría.
-S)y el autor del crimen de la calle Michel-dijo al comisario.-Penetré en la portería á las doce de la noche, ¡¡ujeté con
una mano á la portera y con la otra fr11cturé el armario de luna.
Lo llevaron al calabozo.
"
Al día siguiente
el comisa1 io, que no
se deja efigafiar fácilmente, llamó á
Peragalla. y le dijo:
-Eree un farsante, no has cometido
el crimen, pues la
víctima es un hombrb que vive en el
quinto piso y que no
tiene armario de luna. Además, el cri ·
men se cometió á
las doce del día.
¿Por qué mentías?
- Porque tenía
hambre y quería hallar albergue en alguna de esas hermosas cárceles donde
Fe duerme cómodamente y no se come
mal.
-Ya, ya-replicó
el comisario; - inSeñor Lic. Edimdo Novoa .
tentas colarte como
electo Presidente de la Cámara de Diputados. si fueras un crimi·
nal legítimo, y eso
es una verd~dera estafa Lárgate, y que no te vuelva á ver.
Paragalla se fué; pero dos días después, aguijoneado por el
hambre, pensó:
-Puesto que e3 indispensable merecer la cárcel para obtenerla, vamo:1 allá.
Se emboscó en la carretera de Saint Denis. Hacia las doce d~

Señorita Dolores Rubín

y

De soeiedad

SOCIBDAD

la noche, un s~ñor cubierto con un hermoso abrigo de pielei/
pasó por allí. Iba guiando una elegante cbarrete. Peragalla 8al
tó al estribo y hundió la acerada hoja de un puñal en el vientre
del burgués. Registró los bolsillos de su víctima y halló unR
cartera repleta de billetes &lt;le banco.
Peragalla era honrado. No tocó los billetes. Al día siguiente ~f.
presentó ante el comisario y, mostrán~o!e la c.1rtera, se confoó
autor del crimen.
- Aquí estoy dijo,-y esta vez va
df. veras. So y yo
quien he matado á
un hombre en la carretera de Saint De
nis. He aquí su di·
nero: no falta un
solo billtk
-Por lo visto, PR
una id ea fija - le
contt&gt;stó el comi,ario. - ¿De manera
que csda ver, que
rn cometa un crimen piensas present11rte y embrollar
lol'I trabajos de la
policía? Han detfl·
niJo al autor del
crimen de Saint Den i~. Llegas demaFiado tarde. ¡Guardi11sl Echad á esa
hombre á la calle.
Per11galla se retiró. Y ahora vive
Señoi Lic. Andrés Molina Enríquez,
del producto de sus que ha sido internado en la Penitenciaría acusa·
crímenes.
do de delitos políticos.

siente en su pecho una herida
que á sus glorias pondrá fin;
pero su ánimo in vencible
no se rinde ni se abate,
y dirigiendo el combate,
suena siempre su clarín.
Aunque salta á borbotone~
la sangre, con mano fuerte
le lierra el paso á la muerte
y la hace volver atrás;
renueva el toque de nbque,
y la batalla avivando,
cual suprema voz de mando
suena sin cesar jamás.
Sobre la hierba tendido
~in consuelo ni esperan7a,
al ver que su gente avanza,
contiene el dolor atroz;
á su labio ensangrentado
.f..,, 'clava el bé!ico instrumento,
y''vibra siempre en el viento
si) estremécédora voz.
1

Mira éxtenderse los zuavos
por la selva enmarañada;
la po~ición disputada
rronto en su poder caerá.
Extínguese de repente
~1 resonante alarido;
:-u último deber cumplido
ti corneta ha muerto ya.
PABLO

Señor don Antc,nio del Valle
y señnr:i Mari:, del Va lle Bu lnes de del Valle.

1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]l1""1l]ll""

Un lugareño, necesitaba visitar á un infante, y preguntando
el tratamiento que debía darle, supo que al rey se daba el título de majestad, y al príncipe el de alteza; pero nadie pudo decitle palabra del título que se daba á un infante, porque debían
ser tan tontos como él las personas á quienes preguntó. Yo lo
inventaré, dijo, y principió así su arenga:
- Señor: yo espero que vuestra infantería me prott&gt;ja.

Escandón;
Señor Jorge de Parada Y Buch i
que contraerán matrimonio próximamente

--

...,......

DEROULEDE.

Señor don Enriq11e Rosete
y señora Mercedes Mac Gregor de Rosete .

EL CORNt:&lt;:T.-\
Ataque anuncia el cornet:i.
Ni una nube el cielo manch.1;
la carrttera es bien anch :,;
los zuavos cantando v:1n.
Delante se extiende un bo~que
coronando una colina;
de allí el campo se domina ;
los prusianos allí están.
Siempre fué el viejo cornet:i
un camarada valiente;
si apurada ve á la gente,
el primero en la lid es.
Cuenta ya muchos combaks,
y aunque los juzga felices,
lleno está de cicatrices
de la cabeza á lus pies.
Hoy él dirige la dan z:i:
nunca su clarín guerrero
sonó tan vivo y tan fiero
rasgando el aire sutil;
él la esperanza desp¡erta
en el pecho de los bravo5,
y encendió ya de los zuavos
el corazón varonil.
Avanzan á la carrer.1;
el prusiano no se esconde;
el fuego al fuego responde:
ibuena la funciói:t será!
Por fin, á sus compañeros
lanza otro toque el corr¡et:.¡
- ·"¡Arriba! ¡á la bayonet;i!"
En el bosque entraron ya .
El heroico veterano,
á l:i primera embestida

�TEA T ~OS-ACTUAI.tlO.AOE S

TEAT~OS-1.las fiestas italianas

El viaje de Virginia Fábregas al:extranjero. - Un grupo de sus amigos que fueron á despedirla.
D0s escenas de la obra de Rovetta "R,,manticismo," de~em¡,eii.1da p:ir los distingui 'ns .1rtist.1s Dante C:i¡,ell i y Celeste Aid11 Sanchi.

FIN DE LA ESCLAVITUD EN CHINA
---.I

en lo sucesivo compren personas. Las mujeres ylos nifi.os po·
drán emplearse en el servicio doméstico, pero conservando su
condici6n de personas llbres. Los esclavos serán puestos en libertad, y los chinos que tengan criadas compradas, r¡o s6lo han
de darles la libertad
inmediatamente, eino que deberán ca sarlas. El matrimonio será absolutamente libre; se autoriza el matrimonio entre chinos y
tártaros, entre ricos
y pobres, etc. Se
prohibe á los mandarines'chinos comprar hombres para
convertirlos en esclavos.
Esta disposici6n
oficial eefiala una
u neva era en la civi·
lizaci6n del Extre ·
mo Oriente. Ya era
h• ra de que la 111 bor
admirable y vercl»dern mente heroica
&lt;le !ne mi~ioneros
r., istianos, muchos
&lt;le Jos cunles h~n
FPll:1 do con su san·
gre 111. doctrina que
pr.. dic~ han comen zase á dar su fruto.

Gracias á la continua labor de los mieioneros en Extremo
Oriente, se ha llegado á dar un paso
de gigante en la redenci6n de la mu'
jer y del niño, allí
sometidos desde antiguo á 1 a m á s
triste esclavitud.
Ultimamente el
ministro de justicia
de Pekín ha anunciado al Trono que
el ministerio aceptaba la proposición
del virreyTchu-Fu,
prahibiendo la compraventa de las personas. Conviene arlvertir que este vi m y ha sido tildado
siempre de dema silldo afecto á los
europeos y si ngularmente á los que
dirigen las mi~iones.
Con arreglo á esta. proposición, Re
manda que los chinos que tengan mujeres 6 ni ños com.......,....
prados quemen in- ¿En qué se pamediatamente l os
recen
ciertos hechos
contratos de tales
áciert.
o
s pecados?
compras, y se estaEl señor licenciado León d&lt;! la BJrra, el señor Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, el
En
queson meblecen penas muy
director de la Escuela de Bellas Artes y un grupo de alumnos, e~ el salón en que ha expuesto
ros.
sus
cuadros
el
artista
García
Núñez.Fots.
de
Et
Tiempo
nustrado.
severas para los que
..-,._ _ _ - _ _ _ ____ ,...__ . - - - --:-~..--~ ~-.,~ - -···~--_,..7~- --··;"r~ --.----...--:-- -r--- . -- ------.--- - -- - --

.......

Aspecto del teatro Arbeu, durante el combate de flores.-Fots. de El Tiempo Ilustrado,

~

�660

A CTU ALIIDADES

LA JUSTICIA DE NAPOLEON
Al día sigoiente de la batalla de Austerlitz, un ayudante de
Naµoleón penetró en la tienda imperial con una precipitación
que demuestra en estos casos el anuncio de una noticia importante.
- ¿Qué sncede? - pregunta el emperador, que en aquel mnmento acababa de tomar, i,egún su costumbre, su vasito ue
johani-bey.
- -Señor-respondió el oficial-uno de los soldados del 40 &lt;le
ligeros que más se distinguieron ayer, ha matado á uno de sus

Hes.

rnsiedad, porque conocían de sobra el carácter del emperador.
Desde el sitio en que se encontraba el beodo basta la boca del
¡,rectpicio había próximamente Joce pafO!'l.
-¡ Doce pasos al frente!-gritó Napoleón con la voz más calmo~:L que nunca.
F.:I Foldado empezó á andar, pero al llrgar al precipicio se detu vn.
- ¡ Doce pasos he dicho!
- 8eñor-exclamó el soldado, volviéndose-si doy un paso
mñ, me de~pefio.
-¿De modo-preguntó el emperador con ironía-que os dnill
cuenta de un peligro para vos después de haber apurado cinco
1:11artilloa de vino de seis sueldos, y no os dais cuenta de que
1rnttáis á un hombre habiendo bebido cuatro cuartillos rnlamen
tt-? ¡Qu'l lo fusilen €n el acto!
Un momento después los ecos de los valles repetían el rumor
de 1111·, cle,carga y el cadáver del soldado rodaba hasta el fondo
a. 1 abi~mo.

-¿,No le han fusilado todavía?
- El consE&gt;jo espera conocer las decisiones de V. M. l.
-¿,Pues no me conocen los genere.les que lo forman?
-E~ que ......
- Acabad.
- Señor; el soldado estaba completamente ebrio cuando cometió el crimen . .
-Entonces, exclamó Napoleón después de reflexionar un instante -mtonces de-jadlo dormir.
Napoleón Yolvió la espalda al mensajero de aquella · noNingún nventurero ei::pañol fué jamás tn.n hirn ri&gt;cihido
ticia que resnlta,,
·:
en América como
ba algo trivial Pn
t&gt;l inglés Drake
aq uellascircu nsta11
cuando llegó á lL
cias, y se ocupó &lt;le
costa de California,
unos arduos é i11 en 17 de Junio &lt;lll
trincados p r o b I eli'í79.
mas; pero al día
Aun no ha bfa ,lesiguiente ya estaba
Rem barcado el céleen pie mucho antes
hre piratq, cuan·
del toque de diana..
clo lie!{Ó un indio
- ¡ A ver!- gritó
flll u11a c11noa
á uno de sus ayuP.chan&lt;lo 1d a. i re
uantes-q u e conuna&lt;s plumas romo
tl uzca n á mi presen signo de piiz, y arrocia al . soldado que
jó á In cubierta riel
ayer mató á su jefe.
barco u11a cesta lleUn momento desna de tabaco, escapués, en la explapando después á tonada donde se er,l o r fl m o. Cuatro
,tfas de3p11é Draguía la tienda del
emperador, apareke estableció un
cieron loe rntdados
1·aml'amPntu en la
que daban la guar, o,ta é hizo conR·
truír un tosci) fordia al criminal.
tín &lt;le piedra. 1,a.,a
Este llevaba el
, ustodiar e I caruniforme destroza. "' gamento lllienlr11s
do por efecto de la
1'0 hacían algun11s
ha.talla. Detrás Ee·
repnracionPs en la
guía e n brillante
nave. Poco á poco
grupo una multiInauguraci6n de la biblioteca para obreros "Presidente Le6n cie la Barra." -Grupo de la Mesa
directiva y Je los obreros qu ~c,H1curi ierc1n á la ca emonia.
fueron apareciendotud de oficiales.
indios que miraban
El soldado quirn
caer á lo, pies del emperador, que le h iz &gt; un gest,,, npen:is pP.· :1 s1,mbrados aquel gig1rnteFco buque en el que hubiera podido
cab er toda su tribu. Comprendiendo su asombro. Dr11ke manrceptible, ordenándole que siguiera en pit&gt;.
- Dicen-exclamó con la calma profunda qne era el síntom,t dó hacer algunos disparos al aire, y con aquello llegó á su
mayor de su cólera-que ayer dísteis muerte á vue;tro alférPz. colmo la admir11ción de los pobres indígenas. AquelloR hom·
brPs blancos que sabían hacer fuego en el aire, que mHneEl reo balbuceó algunas excu~as.
-:-Dicen-prosiguió Bonaparte-que esHíbais complttll nwnte j&gt;lban una embarcación grande eomo un pueblo, y llev11b11n
ebno.
trajlls de terciopelo y brillantes corazas, se les debieron repr~sentar como seres sobrenaturales, y dos días después, ,il µ1e
- Así era, Fefior.
-¿,De modo que no os pudísteis dar cuenta de vuestro acto? de la colina, aman ecieron grandes multiturlPs &lt;lEI ~alv11jes ~freciendo plegarias y ~acrificios á aquellos hombres marav1llo-No, eeñor.
eo!'I.
--¿ De qué vino behiRt!'is?
El famorn pirata inglés fué lo bastante noble rarn convrncn·
- Del dfl dieciséis rneldos.
le ; de que no eran dioses. Sin embargo, los indioK no q11eríun
-¿Y qué cantidad?
eepararse de 'el sin mostrar el aprecio en que le tenían y 1,cto ~~­
- Cuatro cuartillo!&gt;.
- ¡ Hola !- dijo- que traigan cinco cuartillos de ,·ino del de ·. guido le proéamaron rey de su país, coronándole con sr,herb1a
á Feis sueldo~.
, diadema tle pluma.
Cuando vinieron con el líquido, el emperador obligó al sol·- ··-···..···············..··········"""''-·"···..············..
da.do á que apur;1se toda aquella cantidad de mo~to y esperó á
Espurina., adi'vino y matemático, advirtió á César que rn guarque surtiese efecto.
- ¡Firmes!- gritó luego; y el soldado se plantó y saludó mi- dase de las cal"ndas de marzo ( día 1~) porque hablan de serle
fun estísimn.~. Eete mismo día, yendo César al Sent1d", e1 c n·
litnmente.
- ¡ Dos pasos á la derecha!
tró al adivino 1 y le dijo riendo:
.
-Ya han llegado las calend11s de marzo, y no he tenido c,111 El soldado, vacilando como en el último grano de la borrach ·l'll , cum pli ó la or1len. El emperador miró entonce'lh&amp;.cia un:\ tratiempo alguno.
- Llegaron, replic6 Espurina, es cierto, pero no pa1,111ron.
cortadura del terreno enque empezaba un abi~mo terrible.
Pocas horas después asesinaron á César.
Las tropas formad as seguían todoa estos detalles con terrible

ORA KE CORONADO......

0,

· ···· ····"'''''''"'' ''''''''' "'''''

11

ANEODO'rAS Y CURlOSIDADES.
Un bibliotecario, encargado de formar
el índice de la biblioteca de su provincia,
dPspués de la extinción de los conventoF&lt;,
encontró un libro hebreo, y no sabiendo
qué título ponerle en el catálogo, ascribió
así:
Itero: un libro cuyo principio está en
el fin.

***

Un médico de alguna fama, pero de

DE LA MULTITUU
Que han usado nuestra preparación ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referen·
cia á sus méritos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda em·
plear~e con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuer·
zas del enfermo durante esos periodos en que falta el ap.etit.o
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

•

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Oompl).es·
to, Malta y Cerezo Silvestr!:).
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apet ito, ayuda á' la
digestión, y vuelve á los placer1;is
y tareas del mundo á mucl;los
que habían perdido ya toda esperanza. " El Profesor A~ri.an r
de Garay, dice; Con buen ex1to
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la n eurastenia
y en otras enfermedades que de-· ·
jan al organismo débil ·y la san. gre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas.

más orgullo, estuvo ausente de Madrid un
mfls en el verano último. A su rPgreRo habló de 1-u ausencia, en la tertulia, á qnfl
solía asistir, de una manera tan impntinente, que uno de los tertulianos le dijo:
- -Ltt ausencia de usted nos era conocida, porque uno de los periódicoR facultativoR dé la corte, aunque incidentalmente,
nos ha. hablado de ella.
-¡Ah! ¿conqufl lnR peri6dicos han hablado de mi viRje? ¿Y se puede saber qué
es lo qufl han dicho?
-Indudablemente, puesto que están
· todos aquí.
-Véamos, véamos.
-Dice así:
-Seµtiembre 30.-Ha habido una baja
considerable en las defunciones, que Re
cuentan cien menos que las que se registran en el septiembre del afio último.
-Al momento conocimos todos que estaba usted fuera.
-Ya......
Un pobre colono ***
llevaba una cesta

de
peras al dueño de las tierras, que tenía en
iirriendo, y como se entrfltuviese algún
tiempo en el patio de la casa, esperando
que su SPñor se dignase recibirlo, se llegaron á él dos grandísimos monos vestidos á lo militar, que andaban sueltos por
la ca~a, y con una familiaridad asombro-

~EUROSINE PRUNIER
l RECONSTITUYENTE GE.N~RAL
sa ~e lanzaron sobre las peras y se pusieron como buenos.
El labrador, que los vió vestidos con
tanto lujo, no tuvo atrevimiento de oponerse al destrozo que hacían en la fruta
delicada, antes por el contrario, les ofrecía las mejores peras que encontraba, diciendo :
- Cómase usted e!. ta , señorito ; esta es
mucho mejor, señorito; siento muchísimo
señoritos no haber traído más para haber
sar.illdo vuestra voracidad.
Llamóle el amo á FU tiempo y viendo
la fruta erh11da á perder y la ceeta muy
cli.minuida le dijo :

NO OLVIDE Vd.
de empezar mañana
su tratamiento contra el

ARTERIO- ESCLEROSIS
y 1,us síntomas

Tome Vd. las Píldoras
DE

ASCLERINE

laboratorio PRIOU, MENETRIER &amp; Cle
34, des Francs Bourgeois, PARIS

En México:J. LA BABlf, Suc"· &amp;e···
y todas farmacias

- ¡.Qué ha eido esto?
- Señor, repuso el labrador, estando
en el portal han bajado los dos señoritos
hijos de V. S.. se han abalanzado á la ceRt a y con muy buen apetito se han comido
las peras que faltan.
-;.Sabes lo que has hecho bárbaro?
-Sefior, tratarlos con la mayor conE:i·
deración, como cosa al fin de un ca ba ·
llero tan principal, Ein que ellos ee hayan
clignado contestarme siquiera, como e:i
fueran mudos.

***

Se rogaba á un jugador de buena rner·
te, qne sirviese de segundo en un duelo.
-Gané ayer 2,000 duros, contestó, y
me batit ía muy mal ; id á ver al que lo&lt;s
perdió, porque creo se batirá como un demonio.

¡Oh !os \9 aiientes!
No se crea que vamos á tratar
de aquellos que luchan en el campo de batalla, no, vamos á t ratar de tipos que, por desgracia,
abundan mucho en los dos sexos.
Llega Ud. á una casa en la que
el jefe de familia se encuentra
con un fuerte catarro y un poco
de calentura; al preguntársele
qué ha hecho para combatir su
enfermedad, contestará: Nada,
yo nunca me curo, no tengo miedo á las enfermedades. Y nuestro hombre se aueda tan sat isfecho como si tal cosa.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro ; solo le
ha quedado una tosecilla seca,
no puede dormir, ha perdido el
apetito y se va adelgazando á
gran prisa; pero como es valiente, no quiere curarse. Llega el
día en que nota su esputo con algunos rasgos de sangre y entonces se preocupa algo, llama a l
médico y éste le dice con mucha
política que su estado es delicado, que necesita cuidarse y tomar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
Es querido lector, que el valiente, por sus tontas ideas, se
ha vuelto tísico. Si hubiera tomado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro, se hubiera curado con me nos de un
pomo, mientras que hoy tendrá
que tomarse varios y está expuesto á contagiará toda su familia. ·
Los catarros y las toses nunca son inocentes ; deben cuidarse
tomando la admirable medicina
que dejamos n ombrada; con ella
se evita y .cura la Tuberculosis y
todas las enfermedades del pulmón, pecho y garganta. Tam·
bien la h ay en pastillas.

�LtA FIESTA NACIONAu.-AGTURulDADES

16 DE SEPTIEMBRE

LA FIESTA NACIONAL
El cañón había cesado de tronar ha-ciendo las ealvas de ordenanz~, para saludar l~ solem1?i?ad nacional que en aquel día se
fest.eJaba.-Las autoridades clVlles y militarei: ya habían pasado
revista á las fuerzas, la3 cuales con sus marciales músicas á la
cabeza se dirigían á los cuarteles.
Todo era animación y bullicio: el movimiento incffante de
aque} hormigu~o humano que se desbordaba desde la plaza á la s
avemdas¡ el rmdo ensordeced~r de los carruajPs que corrían y se
cruzaban por .todas .partes lucien~o sus espléndidos equipaje!';
los adornos v1sto~ís1mos del multicolor emb, nderamiei,to todo
h~cía v~r que el pueblo ent?ro: ciu~adano~ y extranjeros, 'se habrnn umdo todos para fe~te¡ar el amver,ario gloriorn.
Paeaba una ~úsica P?pular¡ E-lyueblo aplaudía, y muchos al
compás de la ~msma la iban s1gmendo; ya lejos y p1::rdiéndose
el eco de la m1em!l, llegaba otra y llenaba el aire con el mido ensordecedor de sus clarines y tamboree, infundiendo en la marn
como un sentimiento marcial, mientras el aplauso expontáneo
q~~ ~aludaba al paso á los viPjos militares evocaba recuerdos pa~r10t1cos de ~atallas a~peramen~e co~batid~s para conquistar Ja
rndepet1den?1~ dtl pa1s\ y de victorias glonosamente conquistadas.-Un vie¡o veterano Jlevaba el ¡.iecho cubierto de medallae
o~orgadas á su valor, y ganada s áfuerza de privaciones y rncrific10P.

Entre la universal emoción y alegría concluyó el dr sfilP, y poco á poco la enorme concurrencia Ee fué retirando vara sus casas
comentando el soberbio Pspectáculo á que había asistido.
II
En una mísera buhardilla por los alrededores de México Ee desarrollaba uns. escrna muy dü:tinta.
Una mujer más que vieja, envejecida por el trabajo y loe dolores, se acercaba á cada rato, á una pobre criatura que toda vez que llegaban hasta ella los ecos de los victorea y de lap
músicas e3tremecía en el mist-ro lecho, no obstante la fü:bre qu~
la atormentaba y la sumía en un estado casi letárgico.
Gruern,i lágrimas se deslizaban por lae mE-jil]al,l de aquella
desgraciada, que, despué3 de enjugarlas doloros:1mente se mesaba con desPsperación los cabello?, contemplando rn i~potencia
de frente á la terrible enfermedad que acoza ba á su criatura.
&lt;'l Dios mio!,, Si ella muere llevadme á mí también. -Sola en el
mundo y abandonada por todos ¿que vá á ser de mí, sin mi
Mercedes?
ccCruel é ingrato padrn, que te abandónó bu yendo de tus caricias. ¿y yó, qué le hice para que nos dPjara en la calle y abandonada~? Nada, si no combatir diariamente ese vicio infame
que le dominaba, que le hacía perder la razón, que nos llevaba
á lll. ruina completa: el juego.
ccH1-1sta mi pad re, mi pobre y buen papá que nos recogió cuando supo nuestro triste abandono, hasta él murió de pena viendono~ tan de,d icbadas,,
((Ya nada. tengo que vender, pues todo se ha consumido en
medicamentos y para el pago de este miserable cuartito al implacable casero.
ccTodos los que viven en la casa ya me han vuelto las espaldas
y yo no puedo, ni debo, molPstarlos más.-Pero de cualquier
manera, aún tuviera que robarlas, necesito naranjas para Mercedes, y no eé donde conseguirlas.i&gt;
Aquella pobre mujer di6 dos ó tres vueltas por la deemantelada habitación y por último se dirigió á un baúl medio vacío.
Allí habían varios papeles, libros viejos, gastados y sin tapas y
algunas ropas madas que no habían llegado á vecder porque
nadie las quería.
De uno de esos libros cayó, al levantarlo, una medalla de
plata, y un grito de sorpresa y de alPgrfa se eEcapó del Pf cho
de aquella mujer. ¿Cómo es que no me rPcordaba de éstú? Es
providencial; aun cuando hoy sea -día de gran fiesta, sieruprA
encontraré alguno que me la compre, y con su producto pod1 é
adquirir Jo que necesita mi enfermita. ¡ Pobre papá, que cuando
nació Mt'rcedes quiso rPgalarle esa medalla con una libreta que
seguramente se la habrá comido la polilla, porque hace de eeo
más de diez afios ! ¡Quién le hubiera dicho, en aquel entonces,
que ese pedazo de plata, que tanto tiempo ha e&amp;tado olvidado
vendría á serme tan útil! Pero dejemos eetos reouerdos que
vuelven más triste, y bajemos á vender esa medalla y comprar

m;

In necesari~; tardaré_ muy poco; suerte .que Mercedes parPce
ahJr.a dormir tranqmla, pues ya no se siente esa gritería y Psa
mus1ca.
La m?jer ee echó un chal á la cabeza y, después de cubrir
muy cu~dadosamente á la P?bre enfermita, abrió la puerta con
cautela a fin de no hacer rmdo y rnlió.
III
Antonia Paula Gutiérrez era una joven muy hermosa bija
única y en canto de su padre que la idolatraba con verdod~ra locura. Con él se había creado, pues su madre murió ~iPndo ella
muy pequeñita, y el padre jamás quirn darle una madmtra
por lo que él mismo se dedicó exclusivamente á su crianza y
educación.
A la edad de diez y ocho años conoció á un mozo muy guapo, y aun cuando el padre no miró con buenos ojos la corte que
éste hacía á su hija, ella concluyó por enamorarse locamente y
aceptar un compromiso que debía serle funef:to.
En vano su padre quiso disuadirla de erns amores, en vano
rogó y hasta amenazó, nada pudo conseguir, y en vista de ello
consintió por fin que Juan García, así se llamaba el mozo se
desposara con su hija.
'
Al principio todo iba muy bien, pero, paeado algún tiempo
Juan García pretextando hoy necesidades de su empleo maña~
na compromisos con amigos, empezó á faltar primero á, lasco·
midas, después l0s días enteros y por fin noches y hasta rnmanas completa~.
Antonia Paula se quejó con su padre de este abandono injus~ificado, pero sin ningún resulta.do, pues el anciano no podía
imponer eu voluntad al yerno. Hizo algunas gestiones para poder saber á ciencia segura la causa de estas frecuentes y prolongadas ausencias de Juan García, y después de muchos pasos y
mucho disimulo, vino á conocer que no mediaban razones de
empleo ni de nPgocios, y que la única causa de dicho abandono
era un vicio de los más graves é incomgibles: Juan García era
un ju~ador de ee~s que n? tienen n:ás ni el ~entido de la dignidad m moderac10n de mnguna clase. Oculto el anciano la des· gracia á su hija Y. pntendió convencer. con sabios razonamientos á su yern~ d~l ma.l camino que había emprendido; pero empezaron las dlsc1dencias, hasta que por último se concluyó con
una compl~ta_rnp~u~a de r~lacione9, y J?an García obligó á su
esporn le s•guiera a ::::lan Lms Poto&amp;í, pomendo así una distancia
~u;¡ grande entre la reüdencia del padre y la de la hija, é impHhendo así que desde h. fecha no pudieran más rii verse ni
ha blarsP.
Pllrnn,n así algunos mPse!', ocaeionando una desesperación
imposible de dernribir en el pobre anciano, hasta que un día
recibió una carta de Antonia Paula en la cual, después de comunicarle que era madre, le hacía saber que el esposo la había
abandonado, despué3 de haberle materialmente vendido deede
el mobiliario y las alhajae, hasta la ropa de uso.
Estaba completamente en la calle, en una ciudad á donde no
conocía á nadie, Y atormentada por la miseria más completa.
El anciano inmediatamente se puso de viaje para. buscará su
hija Y la llevó otra vez á México á donde, en la modesta casita,
se recreaba con su hija y su graciosa nieta.
Pero, como las deEZgracias nunca vienen solas, el anciano al
poco tiempo se enfermó, Y como nunca había tenido gran fortuna sino un modesto pasar, que también se había baetante
mPrmado para syudar á su hija y pagar deudas del ynno, para
ealvar el honor de la hija y de la nieta; así es que á su muerte
dfjó muy poco dinero, que naturalmente muy pronto se concluyó, Y por ello es que vemos á la pobre Antonia Paula y á su hi·
ja 011 la más extremada miseria, áloe diez años desde la muerte
&lt;ltl respectivo padre y abuelo.
IV.

En el mismo momento en que, cerrada cautelosamente la
puerta para no despertará la hijita enferma, Antonia Paula iba
á salir á la calle, un cartero le entregó un aviso. En él se le lla·
maba por su nombre y apellido, y con la indicaci6n tamb: én
del nombre de su finado padre, para que funa á retirar la pri·
mera cuota trimestral de un dividendo de $1,200.00 á que tenia

derecho su hija Mercedes. La pobre mujer se restregó los ojos
creyendo so~ar: hizo leer el avis? por una vecina y aquella le
repitió lo mismo que ella ya hab1a leido: pero Antonia Paula
aún no podía creer á tanta fortuna porque no se imaginaba tampoco de dónde podría provenirle.
Casualmente en ese momento pasaba por allí un Notario Público muy conocido en aquel barrio, y Antonia Paula junto con
la vecina, se dirigieron á él para consultarle. Este señor no tan
solo era él también suscritor en la misma Institución de que
hablaba el aviso, sino que había intervenido en su calidad de
Notario en varias compras de terrenos que la Sociedad había
adquirido para construir casas para sus subrnriptores. Se ofreció, pues, con toda amabilidad á acompañarlas él mismo, al día
siguiente, á la Dirección General de la Institución que estaba establecida en la Avenida J uárez, número 95. Aconsejó al mismo
tiempo á Antonia Paula que buscara entre sus papeles una libreta que llevaba el encabezamiento de ccCaja Nacional Mexicana de Previsión y Casas Populares.,,
Agradeció la pobre mujer con toda la efusión de su corazón
el cortés ofrecimiento que le hacía el Notario, y en la intensa conmoción del momento impuso al mismo de las graves penurias
por que pasaba, y cómo había salido para vender aquella medalla de plata.
«Señora, dijo entonces el Notario, ya que usted ahora tiene
rentas para reembolsarme, permitame, como hoy es día festivo, y usted no puede cobrarlas, que le ofrezca un pequeño anticipo de cien pesos, que ueted mañana, al cobrar su primer dividendo, podrá con toda comodidad devolverme. Pero, agregó,
no venda usted por ningún precio esa medalla; ella es el símbolo de la benéfica Institución á la cual más de un millón de mexicanos ya estamos inscriptos, ¿no ve usted que yo también llevo una igual á la suya en la cadena de mi reloj?
Ls pobre mujer aceptó, llorando de alegría, y al día siguien-

te, cuando en las oficinas de la Caja Nacional de Previsión le
entregaron su dividendo, á la simple presentación de la libreta
que babia encontrado entre aquellos viPjos papele.3, comidos por
la polilla, elevó, en prei:,encia de todos los empleados, y del público que sin cesar entraba y salía, un himno de gratitud á su
padre previsor, que, diez años antes y justamente en el día siguiente á la fiesta nacional, ó sea el diecisiete de Septiembre,
había subscripto á la nietecita por una cuota de dividendo, pa·
gando en los primeros tiempos siete pesos por mes, y después
había completado el pago adelantado por los diez años de subscripción. Ella, en aquel entonces, había considerado como pue·
ril el regalo del anciano, pero hoy ei;taba completamente recreída, pues debía la felicidad y el bienestar á esta humanitaria Institución.
La niña, debido á los cuidados que, naturalmente, la nueva
condición financiera de la mamá permitía,. sanó muy pronto¡ y desde entonces la madre y la hija viven felices y desahogadas con el dividendo trimestral de que están gozando, no caneándose jamás de prPgonar á todos, y por todos lados, los beneficios que les ha aportado la rnbia previsión de su buen padre,
Y lo mejor es que, cuando llPgan las fiestas nacionales, son
ellas las más entusiastas y alegres; en aquel día hacen derroche
de paseos en coche y de bendiciones al padre, pues recuerdan
con gratitud que en eee mismo día, y en el momento más triste
de su vida, la estrella bienhechora de la CAJA NACIONAL MEXICANA DE PREVISIÓN Y CASAS PoPULAREs brilló como un faro l)O·
tente y deslumbrador en el negro cielo de sus desventuras.
Y no cesan jamás de repetir que el ejemplo del buen anciano
debería ser imitado por todos los padres y todos loe ~abuelos,
porque las fortunas y el bienestar fácilmente se pueden: perder,
mie:itras que los dividendos de esta Institución jamás)e destruyen: nos acompañan por toda la vida y nos amparan' contra todas las adversidades.
-

"LA TABACALERA" EN LAS FIESTAS DE COV.ADONGA

El kiosko de "La Tabacalera" en el Parque Español.

Era un excepcional conjunto de verdadera hermosura, el que
presentaron los caprichosos kioskos instalados en el Parque con
motivo de las fiestas organizadas por la qolonia Española en
conmemoración de la Covadonga. La variedad de colores en
las colgaduras, flore~ y demás adornos ofrecía el más encan·
tador efecto, llamando notablemente l~ atención de los concu-

rrentes_ el «puesto,, levantado por la pop~l~,r empresa ci~arrera
denommada «La Tabacalera,,, que no om1t10 gasto de nmguna
especie por pr~se~t~r un chale~ d,e fino y extra.o:di°:ario gusto,
que con toda Justicia le conqmsto generales fehcitac1ones. Este
kiosko con todos sus productos, fué cedido galantemente á «La
Cruz Roja, ,, por el gerente de aquella fábrica Sr. Eugenio Alvarez.

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premio de$ 20,QOO, á $ 20 ca&lt;la una$ 1,980.

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mente para l~s trenes qu~ ll~guen á la frontera entre el ee y el 16 de
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. .I (

/,.:~

fL
Ato XI.

MÉXICO, DOMINGO l?

DE ÜCTUBRE DE

1911.

NUM.

40.

-================-===-=;;;===,;==~==--==.===:;~========-==========-====================

Señorita Guadalupe de.Landa y Lozano,:cuyo matri~onio:con:e1 señor do(Eustaquio Escandón, ·
tendrá verificativo er próximo mes, en Londres.

�666

A.etualidades.

UNA ACTRIZ

como hay pocas

,,
j

!
1

¿Sabéis quién es Mlle. J uliette
Clarens?...... Eu París¡no se habla
sino de ella. En los salones y en los
cafés en las tertulias humildes y en
los g~upos callejeros, todo es ella,. todo por ella. He aquí una revista
ilustrada: retratos de Mlle. Clarens...
He aquí otra: 'mái:1 retratos, retratos
infantiles retratos adolescentes, retratos act~ales ...... ¡Y loe diarios! ....
No hay uno solo que no la coneagre artículos, interviei:is y ecos, cada 1~
tres mañanas. Su gloria es más gran- ,
de que la de roa.dame Steinheil. Su t
popularidad es mayor q~e la de monsieur Deibler ..... Y, sm embargo,
mademoiselle Clarens no ha mata- ,,. •
do á nadie ..... Ni siquiera una en·
venenadora es...... No es sino unu
actriz .....
¿Me preguntáis si es muy lin~a,
muy linda, si es una d~ esas muJe·
res que como la Recamier, mel'ecen
que el pueblo de Londres arrastre
su carroza por las calles llenas de
flores? Aun á riesgo de parecer poco
galante, me apresuro á contesta~os
que es muy bonita, .P~ro no ~~y lmda. que es uno deliciosa par1s10nse,
pe;o no una reina de belleza. Aquí
tengo una colecci6~ de fotografías
El Señor Presidente e~ la Kermesse de Coyoacán.
suyas que me autorizan á ser cate·

Banquete ofrecido por el Jockey Club al señor de la Barra.
FOTS, DE "EL TIE.',IPO ILUSTRADO."

!-----============-=-==-- ~-·~·~ --~-~- -

A et u a 1i dad es
g6rico. A la edad de cuatro años,
disfrazada de Colombina, parece una
muñeca de Nuremberg. "C'n año después su cuerpo ha creci?º· Sus o~os
también. Obscuros y hJos, esos OJOS
tienen la gracia infanti_J. A la edad
de diez año;1: una sonrJSa florece en
los labios. Damos un ilalro de un
lustro. La niña es ya una demoiselle que tiene la edad de la etra .J ulieta, la. de Verona. ¡Ay! ¡entre ambas
s6lo el noro bre y la adolescencia son
análogos! Por lo demás, la señorita
C!arens parece! mejor que u~a chiquilla predestinada á los t.nunf@s,
una pensionista aplic~da y viva, con
más ideas de sahr bien en el exa·
men que de hacer subir por una es' u' un
cala ,de seda hasta su ba1con
mancebo vestido de terciopelo.:. Nada de ro.náutico, nada de sentimental en ese rostro. «Si algún día los
hombres se fijan en ti-pudiera &lt;)e·
cirle una gitana-será por tus traJes
y por tus ojos.» Lo~ ojos, ~n eftc~o,
los terribles ojos, siguen siendo infantiles, mientras las trenzas crecen,
crecen, llegan hasta la cintura.: .. ··
Después de los retratos &lt;le qmnce
aüos, aparecen los de hoy, los q~e
no tienen edad fija, los qu~ l~ 1;111smo indican veinte que verntJcmco
abriles los retratos de la mujer en el
mome~to suptemo de su juventud.
Estos son infinitos. Los hay q1;1e, la
representan recostada en·~n dl\'an,
entre almohadones de encaJe, en una
estancia severa y suntuosa ...... Los

Los niños esperando su turno en la repartición.
hay en los cuales aparece sentada ante una mesa de trabajo cubierta de papeles 'y cargada de libros ..... ', Los ha~ en los que
la vemos jugar con un perro, con un dehc1os? ~ulu .de Pome·
rania luciente y menudo cual una rpelota). de,[terc10pelo......
Los hay en los que, vestida con sencillez se pasea bajo las enramadas del bosque de Bolonia á la hora del persil mundano .....
Los hay, en fin, suutuosos, llenos de plumas, lleno~-de cintas,
llenos de frufú de faldas y de ondulaciones de corpmos . .. .. Y
en todos hay elegancia. la elegancia natural de París; y en todos hay distinción¡ pero en ninguno .encontramos á la moderna
Recamier seductora de masas, conqmstadora. de puebloe, avasalladora de almas.
.
-Entonces-exclamáis-seguramente se trata de una muJer
de gran talento, de gran genio,. de la. creador~ d~ alguna obra
maravillosa. ¿Es una gran trágica, digna de r1vah~a.r con Sarah
Bernhard? .. ¿Una dolorosa comediante como la d1vma Duse?...
-¡No!-os contestan los peri6dicos. No es más que una actriz inteligente, que desempeña, en un teatro de segundo orden,
papeles de primera categoria.....

Eso es, en efecto, mademoiselle Clarens. Pero para explicaros
el inmeuso ruido que su debut hace, no tenemos más que agregar una cosa, á saber: que bajo au nombre en apariencia bulevardero, se esconde uno de los apellidos máe respetados y más
conocidos de la alta sociedad parisiense.
Porque, aunque parece mentira, el esaándalo viene de que
una «jeune fille du monde)) se haga una actriz. Y si no se tratara sino de un escándalo de aristocráticos salones y de sacristías
mundana8, nada tendría el caso de raro. Las gentes rancias que
siguen teniendo venerables prejuicios de casta, están en su de·
recho cuando ven con espanto que una nifia de «leur monde,11
entra en la sociedad de esas mujeres brillantes y sonrientes que
en tiempo del Gran Rey se llamaban «filles de spectacle.,&gt; Pero
lo cierto es que no s6lo el faubourg Saint Germain comenta con
animaci6n la aventura actual. El pueblo mismo, el buen pueblo que se ríe de los títulos nobiliarios y que proclama la igualdad de clases, dice sinceramente:
-¿Parece mentira!
¿,Sabéis por quét&gt; Porque para el!país entero de Francia, la

Grupo de señoritas de nuestra buena sociedad que repartieron los premios á los niños pobres.
FotR. de Bl Tiempo fliUllrado

�668

Retualidades

Retualidades

669

1 - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ------- ________ ¡

Las señoritas que contribuyeron á dar mayor brillo á la fiesta de repartición de ropa, organizada por la Liga de Estudiantes Católicos.

,,1 ,,

l

/

gente de teatro sigue constituyendo
una bohemia galante, en la que toda
virtud es mito y cualquier vicio, na·
tural. En vano los ejemplos de buenas madres de familia que son ac·
trices, y de honrados esposos que
son actores, abundan en la realidad
cada día más. Da gente no quiere
parar en ello mientes. La señorita
honesta que va al teatro, como iría
á una oficina 6 á un taller de modista, con el único objeto de ganar su
pan cotidiano; la buena dama que
se casa con un galán joven y para no
separarse de él, abraza la carrera
dramática, como se haría costurera;
la dama bien nacida que, por voca·
ci6n irresistible, sube á las tablas sin
pensar siquiera que hubo una época
en que hacer tal cosa era pecado,
pasan sin ser vistas por el mundo.
La gente no se fija en sus maneras
correctas, en sus vidas intachables,
en sus vidas eociale!!. Pero en cambio
apenas se ve una carroza, en la cual
una boca pintada ríe sin recato, y
unos ojos ojerorns brillan con res·
plandores voluptuosos, ya el mundo
entero sabe que se trata de una ac·
triz, de la Actriz. No hay más que
leer una novela de costumbres tea·
trates para descubrir la idea que los
franceses tienen de las damas j6ve·
nes y de sus aventuras, y de sus ga·
lanterías, y de sus esplendores y de
sus miserias ....
Así cuando una ';.señorita bien nacida
ee decide á consa·
grarse al teatro, lo
primero que todos
piensan es que ha
caído en un infier·
no donde su inocencia corre un peligro
inminente.
-¡Se va á per·
derl - grita la voz
del pueblo.
Torios los demás
peligros que una de·
moiselle puede correr, no tienen importancia. H a s ta

El señr1r Presidente inaugurar.do el Congreso Nacional
de Educación.

e,cribir libros inmorales se le permite. con tal que no se haga actriz.
Yo conozco á una linda señorita
d~ la más noble familia parisiensP,
nieta de un héroe nacional, hereder1t
cie uno de los grandes nombres de
Europa, la cual public6, poco hace,
un tomo de máxi:nas y de pensa·
mientos extraordinarios. He aquí,
traducidos, algunos de esos pensamientos, que ofrezco á vuestra curiosidad:
«Una mujer prefiere parecer mala
á parecer mal vestida.»
«Sed celoso, y vuestra mujer oe
encontrará insoportable, y tal vez pa·
ra haceros pagar vuestras suposicio·
nes, os engañará. No seais celoso y
os engañará vara eni.eñaros á serlo. n
,,Los escrúpulos, la clarovidencia
y la ironía; he ahí á nuestros pro·
pios enemigos.»
r&lt;-Oh, alma mía, ese lunar que
tienes en el hombro!-No ... es un
grano.n
«Las mujeres dicen: hábleme us·
ted de sus asuntos, ¿c6mo encuentra
usted mi traje?»
ccLas niñas hablan, Una dice: á
los veinticinco años, si no estoy casa·
da, me meto en un convento. Otra:
yo me hago cocota. Otra: yo me c~n·
sagro á las letras. ¡Y luego ee d1cA
que todas las mujeres ron iguales.»
,,Un sin6nimo del verbo amar:
oprimir.»
,,Puesto que te
aburres, ¿por qué
no engaíias á tu
marido? - Porque
ni siquiera lo nota·
ría.»
Pues bien: cuan·
do estas máximas
se publicaron, nadie pareci6 eEcan·
dalizarse. ,,Que las
niñas digan 6 escri·
ban las máe escllbro·
zal!! frases - pienea.
la gente-no tiene
importancia ningu-

Mesa directiva electa en ei Congreso de Educación.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

Coilcluye en la p6g. 674

El señor Presidente y sus distinguidos acompañantes, contemplando la comida de los pequeños escolares.-·Fots, de El Tiempo Ilustrado,

�670

El via¡e del señorr lVladerro á Yueaeán

E:xec.trrsión de los alumnos de arrqueología á Teotihttaeán.
LA MAS INFERIOR

No puede decirse por consiguiente que una raza sea en absoluto inferior á las demás; ni aun
la alimentaci6n más 6 menos bárbara implica inferioridad: el aino
come ballena podrida, el «gour·
met» europeo queso podrido¡ el
hotentote come hormigas, que á
nosotros nos repugnan, mientras
nosotros comemos ranas y caracoles, que repugnan á otros pueblos.

DE LAS RAZAS HUMANAS

Los viajeros descendiendo del tren.

Aspecto de la estación de San Lázaro.

SANGRE FRIA DANESA
La. reciente visita de los soberanos daneses á París hace recordar un episodio muy interesante de la guena entre Dinamarca y Alemania en 1864, y que demuestra la prodigiosa san~
gre fría de los dinamarqueses.
Durante la citada campafia, servía de alojamiento al estado
mayor danés, acampado frente á Suppel, una mísera choza.
Cierto oficial fué encargado por el jefe de su brigada, de estudiar las desviaciones del tiro enemigo. El tiro de fusilería duraba ya cuarenta y ocho hora~; la ocasi6n no podía ser, por tanto, más 6. prop6sito para apreciar los efectos de los fusiles raya·
dos de que se servfan los prusianos.
Una mafiana en que se encontraba el referido oficial en Jas
avanzadas, distinguió á 60 metros de él á. un centinela alem~n.

Apenas descubri6 éste al explorador enemigo, se ech6 el fusil IÍ
la cara; pero el oficial lejos de ocultarse detrás deun árbol pr6xi·
mo, sacó sus gemelos y asestándolos al soldado, esper6 friamen·
te. Dos segundos después, el tirador alemán, apoyando el arma
contra un árbol hacía fuego.
El oficial danés guarda entonces los gemelos, extrae un cua·
dernito de apuntacionts del bolsillo y escribe:
«El cafi6n del arma me apuntaba á una distancia de 600 Die·
trol'!. Hecho el disparo he podido comprobar que, á 600 metr0t1,
la desviaci6n de una bala de fusil rayado es aproximada.mente
de un metro.»

Mucho se ha discutido sobre
1puede ser la raza que ocupa
más bajo nivel en la humanid. En opini6n de algunos 'ann,p6logos, tan triste privilegio
responde á los habitantes de
a islas Andamán, que ignoran
¡l; uso de la ropa y el fuego; pebay que advertir que el clima
su país les impide lo primero
que lo seguudo es muy difícil
aquellas islas.
T11.mbién se ha hablado de la
inferioridad de los negros austra1ianos, atribuyéndoles la f11.lde inteligencia para contar;
io embargo, en nuestros días los
miftos indígenas que asisten á las ,
tseuelas de Australia aprenden
~atemá.ticas tan pronto como
{os nifio&amp; blancos, y el «bumA·
~ng.• e,tma favorita de aquellos
:plvajes, exige una habilidad que
rprend.e á. los europeoti.
Los ainos del norte del Jap6n,
4 los que también se ha calificado
je raza inferior porque su velludo
aerpo recuerda el del mono, son,
•
embargo, inteligentes é ininstriosos, y tienen idea~ religioW muy complicadas.

Todo es cuesti6n de gustos.
En cierto tribunal se estaba
durmiendo un consejero, y el in·
mediato dijo á los otros:
-Mirad á mi amigo que duer·
me como un marrano.
Oy6lo el sofioliento, y replic6:
-En un marrano todo es bueno, pero en un burro nada hay
que valga.

***

•

Un momento de descanso.

.

La manifestación maderista organizada á la salida de la estación,
á su paso por la calle del Seminario.

Los candidatos señores . Madero 'f Pino: Suárez
y personas que les dieron la b1envemda.

Fat.s. de «El Tiempo Ilustrado.»

-Mi reloj anda atrasado dos
horas, decía un cursante de medi·
cina á otro de farmacia.
-El mfo, replicó éste, anda
atrasado doscientos reales.
Lo tenía en una casa de préstamos.

.

Al pie de la Pirámide del Sol.
' El sáb&amp;dn paea'1o etectuaTon 1011 alumnos de arqueologfa del MuHCi Naolonal-1U1a proveolloea excursión 6 San Juan Teotlhuatú. ,rulados por el seiior
Gallndo y Villa profesor de Arqueologfa del Museo Nacional y el señor Manuel Gamio, profeaor de prictloaa de la misma asignatura, que acaba de Herar de
la Unlveratdu de Columbia, de Nueva York, en donde termino aua estudios arqueológtco1, tnlclado1 brillantemente en nueai.ro Museo.- Los ~lumnoa htolenn proveohosae observaciones de ¡08 monumento&amp; mh notable&amp; del nuevo Continente, teniendo la oportunidad de admirar lae rulnaa nellln,deacublertas.

�Ell viaje del señoir r«adetro -Eln '\leira~iruz.

St viaje del señoir ft11.adeiro.-Eln '\leiraetruz

~idad, en tanto que el vendedor,
• sobre su vehíC\110, echa una trisá la gente y murmura con gesto
6n en loe labios:)
. .. Otro día más sin ganar un
le centavo!
. EMILIO BOUCHER.

~~

NOS ~UE GUSTABAN
VESTIR DE MUJER

---

la antigüedad hubo más de un soo que mostró decidida predilección
traje femenino; sirva de ejemplo
balo, que no sólo @e complacfa en
W'88 en público vestido de mujer,
,c¡oe además tenía el capricho de ha¡t.lamar emperatriz y señora.
nuestros tiempos, el único caso aná• probablemente el de Augusto Emi·
poldo de Sajonia Gotha, nacido en

El señor Madero presenciando los juegos n·iuttcos en la bahla.

A bordo del "Alerta!'

VANA ELOCUENCIA

Las águilas Imperiales.
•

CUENTO

Según varios eruditcs, introdítjoee el
uso de esta in@ignia y se ejerci6 privati·
vamente, cuando estaban dos emperadores sobre el trono, gobernando de com6.n
acuerdo el imperio, como sfmbolo· oportuno para significar esa uni6n.
.
El uso del águila con una sola cabeza.
como insignia del imperio es mtiy anti·
guo. Practicáronle al principio 101 per·
sas; después, poco-á poco, se fu, como·
nicaudo á los romanos, los cuales al prin~
cipio variaban, tomando por blasón en
sus estandartes, ya lobos, ya leopatdOI!,
ya águilas, según placía á ca.da general,
hasta que en el segundo afio del comulado de Mario se estableció el águila, como
insignia constante del imperio, y armas
romanas.
•
Muchos siglos después se hizo no se sabe con qué ocasi6n, el iguila bióípote blasón general de todos loe emperadores romanos.

(Una pequefia plaza p6blica de ciudad
provinciana, un carricoche de ·vendedor
ambulante, y sobre éste, un hombre. Echa
una mirada circular á la multitud que lo
rodea, y juzgando suficientemente excitada la curioeidad, Re dirige á su auditorio
en los @iguientes Urminos:)
Señoras y sefiores.
Puesto que todos ustedes se hnn toma·
do la molestia de escucharme con tanta
aténci6n, honor por el cual me siento profundamente reconocido, voy á explicarles
la call'sa que me tiene en la presente hora
ante la población trabajadora, honrada é
inteligente de esta ciudad.
Sepan, pues, sefiorae y sefiores, que
tienen delante un hombre que fué tan rico
en un tiempo como los más poderosos de
la . tierra, y cuya fortuna fuá tragada por
el Océano Indico durante una tempestad.
Ahora bien, un día .de primavera, en ocasi6n en que erraba desesperado y abatido
por las orillas del Gange~, llevando en la

Rumbo á Progreso.

aceptas deja que por lo menos te
ya tu medio kilo de azúcar.» «P
repliqué al cabo de un rato, puesto
queréis demostrarme vuestro
miento, no Od pido más que nua
dadme la receta de vuestro polvo pa
cer brillar loe bronces. A estas
el rey palideció y casi perdi6 el
Sus riquezas todas, su reino entel'Q,
su hija no eran tan caros para é~
ese polvo maravilloso, inimitable,
que gracias á su promesa tuvo que d
y el cual hoy tengo el honor de
á ustedes, sefioras y eefl.oree.
En Singapore, en Sumatra, en
en Java, me han ofrecido basta mil
por una sola de estas cajas, pero 6.
compatriotas mfes, no
esta su
la cual lee daré mi prod~cto. 1Qué
ni aún por quinientos, ni por ci
por veinte, ni cinco ni, uno, no,
y sefiores, ni aun por cincue~ta, ni
ta centavos, sino por veinte: va
tienda las manotJ á d!reoha é izq •
(La multitud, entre tanto, se
persando, sin comprar, una v~

sera

nnda mitad del siglo XVIII y mueré! año 1822. Augusto de Gotba pre·
loa atavíos mujeriles al traje propio
sexo; gustábanle, sobre todo, los
• á la griega, aunque con frecuen·
presentaba también en traje de gran
• Un autor contemporáneo refiere
te presentaba á la mesa en completo
femenino, con cofia del mejor ende Bruselas y cuello de puntilla.
extravagante personaje cas6 dos •
; primero con Luisa Carlota de Meb,rgo, la cual muri6 al poco tiempo
ae.gbnda con Carolina Amede llesse; ~e ninguno de estos matrimonios
hifc&gt;P. . Sucedió á su hermano en el
de Sajonia Gotha en 1804, y de
ibiemo se deduce que,· pese á ~u exmoi:iomanía, era un hombre de ta·
y- prudencia; cultivó lae letras con
te acierto, dejando algunas obras
ella.e una muy voluminosa, titulada
oium.

~~

Las regabs.

�TEAT~OS

UNA ACTRIZ COMO HA Y POCAS
Concluye de la pág. 668.

Una tregión ptrivitegiada .

mo ha de verlo con calma cuando ni siquiera existe para ello un
motivo pasional?
-Hay sefioritas bien nacidas-dice mademoiselle Clarensque se han casado con actores célebres y han acabado por ser
actrices. Ahí está Simone Le Bargy ..... .
Cierto... cierto ... Pero en casos como esos, París, siempre l,e.
névolo para las que pecan por amor, sonríe C'omplaciente pen·
sando que, al fin y al cabo, al único á quien le toca velar por la
virtud de la nueva actriz, es á su marido. Mas con lae solteraa
no pasa lo mismo. El honor de las solteras diríase que está al
cuidado de todo el mundo. La gente, viendo caer en el fuego de
los bastidores una flor lilial, tiembla y se agita.
·
· -¡Permítame usted que me ría!-ha dicho Juliette áalguien
que le hablaba de eso.
·
Y luego agreg6:
-Más peligro corre la juventud en una playa que en un teatro ...... Aquí no se piensa sino en trabajar, mientras en los ca·
sinos ~e piensa en divertirse .......
E~ verdad.
S6lo qub esto la buena burguesía no lo cree... ... no puede
creerlo .. .. .. no quiere creerlo.

na.n Y agrega: «¡Pero que se haga actriz!)) ..... ¡Que :iparezcan
vestidas de reina 6 de mendigas en un tablado! ...... ¡Que pafen
tres, cuatro, cinco horas diarias en la penumbra de los h:1stido·
res! ¡Eso no!.. .... n
Esto es tan cierto que una revista parisie1,se de las más po·
pulares ha creído indispensable someter el caso inaudito de
Juliette Clarens á un referendum universal y proponer á todo:1
sus lectores las dos preguntas siguientes:
1~ «Y a-t-il, pour la jeune fille du monde, un avenir posEible
et normal dans la carriére dramatique?•&gt;
2~ «Que! e3t, selon vous, l'ensamble des circunstanc~s rnsceptibles d'éveiller, dans le coeur d'une jeune fille, l'a~bition
et le courage nécessaires á une si périllueme entreprist?1,
Ya lo veis: para lanzarse, siendo una señorita de buena familia, á la ((peligrosa empresa del teatro, hay necesidad de ambici6n y valor» ..... pero aun teniendo ese valor y ern ambición,
no se sabe si en la carrera dramática hay, para quien no ~ea hiE. ~O~lEZ CARRILLO.
j-1 de un comparaa de comedia 6 de una duc-ña de melodrama,
un re porvenir posi ·
blH y normal.»
~
Interrogada flO·
bre los término!! de
este referé n ,l u m ,
mademoiselle Cl11 rens ha respondido:
El público qne va
-Yo no tengo
á las caEas ele fieras
una opini6n fija .....
y ve á los OSOR treYo soy una mujer
par por los hierros
aparte...... Yo he
rle su recinto pi·
nacido actriz ......
diendo golosinas á
Sin tener el honor
la gente, cree que
de conocer la vida de
son las fieras m6s
la noble niña, creo,
divertidas é inofenpor esta última Íl'!l·
sivas del mundo, y
sin embargo, el oso
se, adivinar su paes un animal ven·
sado. En el convengativo,traicionero y
to, de seguro, sus
más peligroso que
maestras la enconotros que inspiran
traban llena de interror. Los oeos haa
teligencia y de elehecho siempre m61t'
gancia, por lo cual
daño á los visitan·
la escogieron entre
tes de los jardind
todas las mocitas de
zool6gicos que lolt
su clase para de,
}Pones y los tigrell
sempeñar en las
juntos.
fiestas de fin de año
los papeles princi·
TEATRO LIRICO.-El coro de las monedas.
Hace poco estuvo.
á punto de morit
pa}e!,1 de las indispensables comedias. Así, no sabiendo aún lo que ea la coquete- bajo las garras de un animal de esta clMe Herr Hageabeok,
ría, fué una gran coqueta y se puso trajes molierescos para con- el famoso domador y comerciante de fieras:
Una vez, en el Jardín de plantas de París, acerc6 una 111n~
testará unaamigita vestida de marqués, alguna aristocrática impertinencia. Luego, ya «jeune filie&gt;, en su palacio de la rue lTni- á un nifio que llevaba en brazos para que le bef!ara el asa, y la
versité 6 del boulevard Saint Germain, fueron sus padres los que fiera tom6 á la criatura por entre los barrotes de la jaula y la
cultivaron en su alma el instinto vanidoso del triunfo teatra !. de.voró ante la madre enloquecida de terror y desesperaci6n.
Otra vez, en los jardines zool6gicos de Berna, el capitán Lórts,
Para ella, un carpintero hizo un escenario en el salón principal ...... para ella, se le pidi6 al ilustre pariente académico, una distinguido joven agregado á la legaci6n inglesa, se puso á d1r
comedia en dos actos ..... . para ella, en fin, la costurera recibió golosinas á unos osos pardos muy bonitos, y entre todos Je aga·
el encargo de buscar modelos de trajes dignos de sn admiradoR rraron y Je metieron en la jaula materialmente despedazado.
En los jardines de Roscheville otro individuo meti6 110 b~
por toda la aristocracia ...... Y, como es natural, el estreno l'ué
un éxito ...... Y, como el! lógico, mademoiselle empezó á soñar zo en la jaula de un oso negro. y de un mordisco se lo arranci6
hasta la altura del hombro. En la casa de fieras del Reget'e
que rn gloria futura estaba en el teatro.
En otras familias más modestas, el amor &lt;).el teatro se revela Park de Londres, ocurri6 otro incidente parecido.
Como en muchas exposici9ne3 zool6gicas se tienen los oroatn
de un modo idéntico. Es lo ;:iue se llama la vocación.
-¡Mi hija no piensa sino en recitar papeles!-dicen, en las una hondo1,ada rodeada de barandillaEt, á veces ha habido dffi
novelas de Ludovic Halevy, las viudas de los comandantes y grncias. porque algunas personas, principalmente los chi~
saltan la baranda y caen al sitio donde están los osos.
las esposas de los horteras.
De las recitaciones en familia, casi todas pasan {t las exhibi~~
ciones en público, al «infierno de las tablasn ......
La holgazaneria y sus castigos.
Pero cuando no se trata de una niña del Faubourg 6 de los
VII rio, antiguos legislad~nsideraron á la holgazanerfi
Campos Elíseos, cuando no es una hija de banquero ó una nieta de duque la que trepa al escenario, ningún periódico publica mo crimen digno de castigo. En Grecia, Sol6n les impusoaf!tl!
su retrato, ningún salón se escandaliza. La gente, que sin darse . ros castigos y Platon quería fuesen desterrados de la Repúbl1
cuenta de ello, conserva por los cómicos un desdén de otras pero antea, en tifimpo de Drac6n siempre eran decapitados.
Según Herodoto, los egipcios castigaban la ociosidad
épocas, no exterioriza ese desdén sino para demostrar á la nobleza una. veneraci6n de antiguo régimen ...... .¿C6mo, pues, ha criL'len de Estado, y Tácito refiere que los germanos me~
de ver sin espanto que ambas castas fraternicen? Sobre todo ¿c6- los h!)]gazanes en unas lagunas en donde loB dejaban expnsr.

Fecharlas de Da

El viaje del sefior ingeniero don

paridad le darán á los Estados del
sur de la República.
Nuestras fotografías representan á dos guapos tabasqueñas, cuyoR vestidos están confeccionados
con materialM extraídos del plá·
tano¡ lae de la parte inferio de la
plana darán idea á nuestros lec·
torea c6mo se transportan actualmentelasmaderas preciosas, aprovechando la corriente del río, formando grandes. balsas y de algunos importantes cargamentos de
plátano en el río Balsas.

uel Urquidi al Estado de Ta·
, ha sido verdaderamente
tífero y no está lejano el dia
que veamos los resultados. Uno
1P8 principales motivos del viael distinguido funcionario conen examinar de cerca la bon·
de los proyectos presentados
canalizar la barra de FronteLos habitantes de esa regi6n
n de plácemes, por la realizade esas obras que tanta pro
s

·o

_, .......

.--·

�El señor Presidente de la República visita el Sanatorio
Urrutia ubicado en Coyoacán.
El doming? anterior se Yetificó la primera Exposición tle flores de la serie proyectada por el vecindario de Coyoacán. El
Ayuntamiento y los más caracterizados ciudadanos de la localidad¡ entre ellos el eeñor doctor Urrutia, tomaron á su cargo la
plausible tarea. Seguramente que con voluntad que les sobia ·
con iniclativa, que la tienen; con actiYidades, d¿ las que no ca~
recen y?º~ el apoyo y con la ayuda popular es conseguirá el
establec1m1ento definitivo de una no interrumpida serie de concursos como el inaugurado el domingo.

fieso que he sufrido una equivocación completa; todo lo del Satorio se ha.dicho ea débil si se le compara con la realidadi&gt;
Y esto mismo que la señora con quien charlábamo3 á la hora
del lunch-champagne qua el doctor Urrutia ofreció !t Bus invitados, nos dijo, es lo que oímos de boca de otros de los visitantes.
Por lo que 6. nosotros toca, solo diremos que, á juicio de loa
extranjeros que han visitado el Sanatorio, es e¡:¡te el primero de
lns establecimientos en su género, de la América. En Estados
Unidos podrá haber alguno que le iguale en cuanto á los moder-

El señor de la Barra y el grupo de damas y caballtros Invitados por el gran clrujaao.-Destacan como flrura&amp; prlnclpale1, el seior Presidente dand• el brazo á la señora de Urrutla;
el seiior don Faanclsco 1, Madero, padre del jefe de la revolución Y 11 doct1r Urrutla que ofrece el bruo í la señora doiia Refugio Boroeque de de la Barra,

ª'
Rerotrlendo el 1randloso prado del Sa11terlo.

ICI acto &lt;l~ npcrlur,1 h·1. PSla&lt;lo clirectamente rdaünnaJo cun
un acontecimiento social de alta Rignificación: la visita que el
8eñor Presidente de la Rc:pública y su clit:t inguida señora e:iposa,
hicieron al Sanatorio que en la misma pintoresca Yilla de Coyoacán tiene establecido el habilí~mo cirujano doctor don AureJio 'Criutia.
Este caballero y su señora espo~a invitaron al Primer Magistrado, nla señora dofla Refugio Borneque de la Barra y á un
grupo de damas y caballeros e~coj,dos ello3 entre los que actualmente figuran en primera fila en la política, en las ciencias, eu
las nr tes y en las letras. En cuanto á las damas solo diremos que
el :a;eñor Urrutia se puso de acuerdo con su i:eñora esposa para
invitar á aquellas de las señoras y sefioritas que sobresalen por
su,; cualidades sociales y por sus virtu~es.
Los visitantes del Sanatorio habían oido decidan to; tanto del
establecimiento del doctor Urrutia, que ca.si llegaron á creer algunos de ellos i,egún nos lo dijeron en conversaci6n durante la
visita, que las ver~iones encomiásticas en circulación adolecían
de hiperbolismo. ,,Por mi parte, nos decía una dama, supuse
que las alabanzas que del Sanatorio llegaron á mis oidos, eran
exajeraciones y no manifestaci6n de la verdad; pero ahora con-

procedimiento!! emµleados en su instalación, pero en el re,
to del Continente latino, sería absolutamente imposible encon·
trar no ya algo idéntico, pero ni siguiera semejante.
El señor de la Barra, caballero culto, poseedor de sutile.za de
criterio y de observación, adquiridos durante su estancia .e~
pafses extranjeros, europeos y americanos, fué uno dti lo~ v1s1·
tantes del Sanatorio que, en más favorableA condiciones Pe encuentra para establecer comparaciones, y el seflor de la Ba~ra
elogió, admir6 aquella obra del trabajo, la constanica y el carac·
ter de un hombre cuyo valer científico está en relación con el
lugar que México ocupa en el concierto de las nscione~ cultas.
Los invitados fueron obsequiados por el doctor L'rrut 1a con un
lunch-champagne. El sefior Presidente, su distinguida esposa, el
señor don Francisco l\fadero sr. y otras damas y caball~ros, per·
manecieron en el Sanatorio hasta después de la co~1da,. pues
aceptaron la invitaci6n especial que el matrimonio "Crrutta les
hiciera para que los acompanaran á su mesa.
.
La visita al Sanatorio "Grrutia fué, pues, la nota sobresahente
de las fiestas verificadas el pasado domingo en la villa i:le Co·
yoacán con motivo de la apertura de la Exposición de plantas Y
flores.

1103

Los Invitados del doctor Urrutla de!!Cleadea de la eren escalinata para dirljlrse 11parque donde fui servido el luacb- cb1mp11ne,

�NUESTROS GRANDES EDIFICIOS MODERNOS
-

......... ....................... . . . ............:::::::::_. ~..-:::::...-;::-~·..:::;..···. ···-· :···.-· --· ·-···...·....-

.........

- ..

'

··

....

..

EL HOTEL "ISABEL"

\·
\

•\

\

Elegante hall del Hotel "Isabel"

r;us amplios y hermosos departamentos interiores. Estos están
montados cuidadm:ai.nente, con todas las reglas que aconseja la
higiene más rigurosa; tanto en su decorado, como en el mobiliario y servicio en general se tuvo verdadero escrúpulo para
aplicar todo lo que de más útil y notable se seleccion6 de los
mejores hoteles europeos; de consiguiente en el nuevo hotel á
que aludimos se hallan en verdadero consorcio la elegancia y la
comodidad, que hacen de este establecimiento, como lo dijimos
antes, uno de los primeros de México.
Fachada del hotel "Isabel."
El espacioso «hall&gt;, con que cuenta dicho establecimiento,· y
Por un momento, y abriendo en la escabrosidad de nuestra que está soberbiamente decorado, e¡¡ una de las primeras agravida actual un vivificador paréntes1s: algo grato, algo grande y dables impreaionee que reciben sus visitantes; pues constituye
verdadera~enta de interés alhagador no sólo para todos los ha-' una particularidad t.:l extraordinario buen gusto que descuella
bitantes de la metrópoli sino aun para la generalidad de los de en cada uno de sus numerosos detalles. .Admira, no menos tamla República y extranjeros que viajan, viene hoy á ocupar nues- bién, las bien acondicionadas recámaras, en que las albeantes
tra atención, orientando nuestro pensamiento por rutas más ropas es una de las principales circunstanciai,; lo mismo.que sus
práctica!:! y geherosas que aquellas por donde á diario se extra- confortables salones amueblados con particular delicadeza.
vía á causa de los acontecimientos políticos actuales. Ese comoEl servicio de baños y la instalaci6n de luz eléctrica, son tamlador paréntesis á que hacemos referc:ncia y que vamos á trans- bién una especialidad en este nuevo establecimiento.
mitir con grata satisfaccifm á nuestros lectores, es el que nos
Con el prop6sito de proporcionar mejor idea á nuestros lectoproporciona la noticia de la inauguraci6n de un elegante hotel res de los compartimentos de este hotel, ilustramos este artícuque lleva el nombre de «Isabel» y e&amp;tá situado en la calle de San lo con algunas vistas que representan la fachada, el hall, una
Felipe Neri número 88 é Isabel la Cat6lica número 63.
recámara y uno de sus salones.
Este nuevo edificio, por el lugar y lae condiciones en que se
encuentra, es seguro que ocupará categ6ricamente, un puE&gt;sto
Enviamos en estas líneas nuedtros más francos parabienes al
mny envidiable entre los de primera línea establecidos en toda caballero30 propietario señor Enrique Scbündube, así como al
la República.
·
activo y laborio3o administrador señor Manz, por haber dotado
Y no se crea que est11.mos exagerados al asegurar tal corn; á esta capital de un tan magnífico hotel, merecedor por mupues nuestra aseveración e!! consecuencia de haber admirado ya chas razones ele toda recomendación .

***

.-~··
.' (
.

~

.

-

r.

1

Mañana, 2 de Octubre, inau~uramos los nuevos salones que forman la TERCERA AMPLIACION de nuestra casa.
Nos honramos al invitará los lectores de EL TIEMPO ILUSTRADO á
la fiesta de ina ue:uración, en la aue celebraremos una Gran Exposición General en todos nuestros Departamentos.
· Rogamos á nuestros amables visitantes se sirvan dar preferen·
cia á nuestros salones de té y á los de la exhibición extraordina·
ria de altas novedades parisienses para la estación de Invie~no.
Agradecemos de antemano la buena atención que se nos d1spen·
se, y nos ofrecemos,, cordial y sinceramente, de todos nuestros
clientes y favorecedores, sus más afectísimos SS. SS.

~·

~

EL PALACIO DE HIERRO.

Una sala del Hotel "Isabel."

Una recámara del Hotel "Isabel."

~

:1

'

r

''

�ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.

-Entonces principiaré;por !(segunda.

***

Uu recluta. escribía á su padre una carta

bastante breYe, y concluía así:
No soy más largo, }Jorque tengo tanto
frío en los pie1'1, que no puedo tener la.
pluma.
·:(·

* *á un jn\'en algunas
Un médico propinó
cucharncfa.,- de tintura ele 11jenj0°. El j11n:n
manife1-1ó rt-pugnancia.
-Solo la primem cnchamda la parecerá á uste 1 111al, dijo el médico.

,NO SE DESCUIDE UD.
Los varios síntomas de una
condición debilitada que toda
persona. reconoce en si misma, es
una advertencia que por ningun
concepto debería pasar desapercibida, pues de otra manera los
gérmenes de enfermedad tomarán incremento con gran peligro de fatale~ consecuencias.
Los gérmenes de la :ísis pueden ser absorvidos por los pulmones {i ctialquiera hora echando raíces v multiplicándose, á no
ser que el sistema sea alimentado hasta cierto punto que le
facilite resistir sus ataques. La
PREPARACION de WAMPOLE
que es tan sabrosa como la miel
y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos directamente de los hígados frescos del bacalao, combinados con Jarabe de Hipofosfitos
Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre, fortifica el sistema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada {i tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
Urueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad ele )[éxico, dice: Por la
presente tengo el gusto do participar {t Uds. (JllO he usado en mi
hijo, enfermo de )fol de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista h Prcp:uación de Wampolc, y tdcmCts de que le ha hecho
mucho hm, nu estómago la tolcrn
mnchíúmo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros niiíos á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadíe
sufro •un desengaíl.o con esta."
De venta en todas las Boticas.

Filipo, rey de Macedonia, por los años
&lt;le 358 antes rle .Tesucnsto, asistía á la wntll. de los priFioneroP de guerra, cierto día,
llevando llevando las ropas deRhonestamente levantadas á la vista de todo el pueblo. Uno de los prisioneros, que iban á
«er vendidoi:, repar6 en la poeiici6n inde·
coro"ª del monarca, y queriendo avisarle,
le dijo Pn voz alta:
-Sabe, Filipo, que soy un amigo:antiguo &lt;le tn padrA.
-A&lt;lmirado Filipo de esta interpelación
volvi6 la vista y le dijo:
-¿,Quién ereR tú? ¿cuándo y dónde has
contraído semejante amistad?
- Y o te lo probaré, respondi6 el prisionero, si permites que me acerque lí. tí.
Dada la licencia, el prisionero se acerc6
al rey. y le dijo en Pecreto:
-Baja tus ropas Filipo.
El rey se miró, arregló su vestido, y
dijo:
--Prisionero, estás libre, porque efecti ·
mente eres mi amigo.

***

En la época famosa de los Gremios, se
present6 con una carta de recomendación,
al examinador de los maestros albañiles,
un mozalvete como de veinte años, que
quería obtener la cartilla de exámen sin
sufrirlo.
-Es 11ecesario, dijo el honorable examinador, cubrir cuando menos las formalidades y dejar á salvo la conciencia.
-Señor, me han ofrecido que i.:ería
aprobado sin examen y no vengo dispues·
to á contestar, dijo el mozo.
-Necesito cuando menos hacerte una
pregunta, una sola ¿lo entiendes? pero si
no la. contestas no hay cartilla.
-Si es una, venga, contest6 el examinando.
-¿,Cuántas estrellas hay en el cielo?
-Eso es fa.cil 1 muy facil, tantas señor,
como pelos tiene mi jaca negra.
-¡Hombre! ¿Y cuantos pelos tiene?
-Señor, esa es segunda pregunta y usted ha ofrecido hacerme una sola.

***

Un joven que fué á bañaree por primera vez, estuvo en mucho peligro de ahogarse. Alarmado sobremanera exclamó:
-¡Ab! no volveré á entrar en el agua
sin aprender antes á nadar.

***

.

-¿Cuántos hermanos tienes? pregunta,
han á un aldeano, que pretendía entrar tle
criado en una cai.:a.
-'Señor, somos cuatro, tres hembras y
un macho. Este soy yo.

***

Carlos XII dictaba una carta á su se·
eretario á tiempo que cay6 una bomba y
estalló en la tienda junto al escribiente,
que dió un salto haciéndose atras.
- ¿,Qué te sucede? dijo el rey.
-Pero señor, ¡la bomba¡ ¡la bomba!
-¿Y qué tiene que ver la bomba con la
carta que estoy dictando? Continúa.

Preguntaban á un antiguo romano si
tenía algún defecto.
'
-Mi vecino te lo dirá, respondi6.

***

Un petardista decía á su amigo:
-Préstame seis duros.
-Sólo tengo doR.
-Pues bien, dáme erns dos, y me de,
berás cuatro.

***

--Señorita, que se pasa la hora y nos ,
quedamos sin ver nada, decía un caballft!º á la hermosa. Felisa, que. se v~tfa para
ir al observatorio á presenciar un eclipse.
-No os alarméis así. dijo: M. Aragome
quiere mucho y lo hará repetir, no lo dudéis, aunque man dos veces.

MAÑANA ...... ..
Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ig.iorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para cálmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer 6 nifío en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mañana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y. . . . . no
hacemos caso, mañana me curo;
luego una laringitis y .... maña·
na me curo. -Despues viene la ca·
lentura en la tarde, la tos muy seca, los imsomnios y sudores noc·
turnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos recéta lo
mejor que todo médico honrado
conoce parala Tuberculosis:
"Creosofosfatina." Es cierto
que con ésto nos vamos á curar;
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes d~l ca·
tarro,•haciéndonos ahm1smo
tiempo inmunes para la Tube~
culosis (tisis. )
Mañana... Mañana... Mañana...

�</text>
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                  <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                <text>El Tiempo Ilustrado,  1911. Año 11. No. 40. Octubre</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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AS-o XL

MÉXICO, DOMINGO 8 DE Ü CTUBRE DE 1911.
===============================~==

NuM. 41.

1

P.OI

ESTHER SCOZZI,
estrella de la Compañia italiana que actúa en el Teatro Mexicano1
1a

"b

�OE SOCHSORO

1111, , u , , 1 ,..,, , 111 ,,. 11 ,. , h\\ \,

fASCINAN

LAS SERPIENTES

. Está muy extendida la creencia ?e qu~ las serpientes pueden
faecmar a su presa para apod _
f' •1
e
~a;se mas . ac1 me~te de ella, y
s a creencia no so1O se encuentra entre el vulgo, sino también
entre los naturalistas; de és tos ·
unos, l.a creen debida á ef:l u vio~
?ªr?otlcos o~ros á una influencia
opt1ca P.arec1da al hipnotismo; y
h11y quienes suponen que todo
ello no es f!lás que consecuencia
d~ I~ temeridad de los animalillos
v1ct1mas del ofidio.
'I'odas esa~ opini6nes son igualmente . eqmvocadas; observaciones .re?iente.3 hechas con ofidios
de d1stmtas esp.ecies, prueban que
no hay.tal fascrnaci6n, y que, al
c?ntrano, el reptil evita y teme
siempre ,el. ver.:ie frente á frente
c~n su v1chma.
Por regla general, Ja serpiente
ª?:ovesha el momento en que el
paJaro o el pequeño mamífero que
ha de ~ervirl.e de almuerzo esté á
poc, d1stancta suya.
Entonces levanta poco á poco
la cabeza, se aproxima sin ruido hasta tener la presaáau alean·
ce, Y en un movimiento rápido
como. un papirotazo, le tira un
mord~sc?, retirándo::e en seguida.
La victn:~a procura invariable~e~te huir, pero el veneno surte
r.i p1damente su tfecto, y el pe-

queño animal, atontado y sin
fue~zas, empieza á dar vueltas y
salt1tos en torno de su enemigo
Estos movimientos de la víctim~
son los q_ue h.~n hecho pensar en
una fascmac1on hipn6tica á los
observadores que, por lo rápido,
no habían echado de ver el pri.
mer ataque.
.Lo general es que el ofidio
mien~ra~ observa atentamente á.
su victima, levante á veces la
cabeza para morderla otra vez.
pero nunca lo hace hasta que l~
ve enteramente desfallecida. entondces se apodera definitiva:rien·
t e e cilla.
Los colmillos 6 ganchos venenísos d~ estos reptiles no tienen
ra ce~, smo que terminan en un
saquillo de veneno y están unidos. á la mandíbula por medio
de hgaduras que les permite moverse. Esta disposici6n dificult
que el anif!lal pueda asegurar
presa al primer mordisco
. E! reptil se contenta, por cons~g~iente, con morderla ligera y
r ~1damente, para inyectarle el
ven~n~, Y después espera á ue
v1ct1ma pierda las fuerzas pira
adcerse dueño de ella óin necesid a de lucha.

I

Las elecciones primarias.-La huida del general Re.yes:El nuevo Gobierno.
~~~~
Desde el triunfo de la Revolución y la salida del poder del ge- el libre ejercicio del
neral Díaz, día á día se presentan gravísimos problemas socia- sufragio. Claro es que
les Y políticos, desarrollándose de continuo acontecimientos de las dudas y las inla más alta importancia. Pero ninguno de ellos tiene en la vida decisiones materiales
nacional la altísima trascendencia y significación de las eleccio- presentadas en el ci r·
nes primarias de Psesidente y Vicepresidente, verificadas el do- so de las elecciones,
mingo pasado. Desde luego la primera impresión ha sido de fueron muy frecuentes.
sorpresa: aun para los más optimistas, los desórdenes necesa- Pero los resultados alcanzados han eido sorprendentes y tanr~am_ente tenían que registrarse en las casillas electorales, y no to más satisfactorios cuanto que en las condiciones en que
ha sido poca la estupefacción de aquellos enemigos del candida- se encontraba la inmensa mayoría de los habitantes de la Re.
to pop_ular que lanzaron la terrible profecfa: "las elecciones, si púb.lica. de ignorancia en las prácticas electorales y profunda
se verifican en la fecha fijada, constituirán ó un descarado frau- exc1tac1ón del ánimo, apenas si en alguna de las casillas de la
de ó u~a sangrienta tragedia," al propio tiempo que elevaban capital hubo alguna fricción; el telégrafo se ha encargado de
memoriales á la representación nacional, pidiendo, "inspirados transmitirnos la noticia de que en los Estados de la Federación
en el más puro patriotismo," la prórroga de las elecciones. Y ni las elecciones se verificaron de igual suerte. Hacía treinta y cinc~
ha habido fraude, ni tragedia. Cuando más ha habido sainete años que los ciudadanos mexicanos no habían tenido una oportu·
que _no podríamos decir que ha sido regocijado, porque, si bie~ ni dad semejante para significar su opinión en materia polltica, en
es cierto que las escenas divertidas abundaron, como aquellas en la forma del voto, y era:de verse el domingo pasado cómo en
que aparece el protagonista oculto entre los pliegues de un zara· tropel acudió el pueblo á manifestar su voluntad. Los padro·
pe y en la que se hace inscribir en los registros del vapor con el nes acusan un dato interesante: muchas de las personas que
nombre de Genaro Freyes, la acción de la petipiesa se deseo• por sus condiciones sociales y económicas fuera de presumir
vuelve en tal atmósfera de indignidades y deslealtades, que al tienen la cultura necesaria para considerarlos como ciudada·
cabo y al fin se siente cierta sensación de desagrado, mezclada nos conscientes de sus derechos, se abstuvieron de ir á deposicon el regocijo natural que pr0duce su fin.
tar su voto, creo yo que por · negligencia, y en cambio, la
Dejémonos, pues, de tomar en consideración la influencia que gente pobre, los humildes y los desheredados de la fortuna, con
pu~o haber. ~enido en la poHtica mexicana el general Reyeti, gran entusiasmo y llevando sus firmes convicciones, apresurá·
quien defimt1vamente se verá alejado, en absoluto, de ella. En banse á inquirir la ubicación de su casilla, el procedimiento que
cuanto á ~us partidarios, la actitud postrera de su jefe los obli- tenían q11e seguir para votar por tal ó cual candidato, para de·
gará~ reflexionar serenamente sobre lo inútil de su abnegada positar finalmente rsu boleta, contentos de haber hecho uso de
adhesión á un hombre que no la merece, y lo estéril que han sido uno de sus más hermosos derechos.
sus esfuerzos, los que pueden y deben ser aprovechados en un
Los reeultados inmediatos nacidos de las circunstancias en
distinto campo de acción.
que se verificaron las elecciones, ya se estan sintiendo. El señor
El señor Vera Estañol, autor de un memorial á la Cámara de Madero, en reciente brindis, ha anunciado que fuera de nuestras
Diputados, gemelo del otro, se ha conducido en esta ocasión de fronteras se han recibido con general satisfacción las noticias
distinta. suerte. El jefe del llamado partido popular evolucionista relativas, y en los mercados extranjero9 se cotizan los valores
no ha declarado que se cometen atropellos en sus personas y las mexicanos en halagüeñas condiciones, notándose desde luego,
de sus partidarios por las autoridades, y no ee ha ausentado del entre los financieros, comerciantes, exportadores y productores
país, por no estar garantizados por el Gobierno. ni su vida, ni en generel, una marcadísima tendencia á entablar relaciones
sus intereses. Cuando el licenciado Vera Estañol presenció la comerciales é invertir capitales en un pueblo que tales pruebas
legalidad que presidió las elecciones; cuando observé el orden ha dado de ser progresista y civilizado.
perfecto que reinó en tedas p~rtes; cuando tuvo la prueba más
Y este hermoso acontecimiento será el que marque el principio
elocuente que podía presentarse de que su profecía fué lanzada de la nueva era. El gobierno que nos espera, elevado por el voto
sin fundamento de ninguna naturaleza, declaró, contestando á unánime de los ciudadanos de la República, tiene plena concien.
preguntas especiales de un periodista, que las elecciones prima- cia de sus deberes y obligaciones, y supuesto que ha merecido la
rias verificadas el domingo anterior, deberían considerarse per- confianza del pueblo, todos sus actos estarán de acuerdo con las
fectamente legítimas. Es verdad que tal declaración fué hecha necesidades nacionales, siendo un celoso_ defensor y administracon algunas reservas, é insinuando el señor Vera Estaño! que se dor de los intereses públicos. Tenemos derecho á esperar que
habían cometido alguna.a irregularidades, "aunque de poca im- así sea, y mientras no haya una causa poderosa para dudar y des•
portancia." De cualquier modo, las palabras del letrado, por pro• confiar, - que no la habrá, debemos estar seguros de ello-de·
venir de un contrario político, son altamente significativas.
bemos tener fe en un gobierno integrado por loli hombres que li·
Cualquiera que haya observado las elecciones, no estando di· bremente ha elegido el pueblo.
rectamente interesado en negarlo, confesará sin ambajes de nin·
LUIS ZAMORA PLOWES.
gún género, la aptitud que tienen todas las clases sociales para

1:

t

~~~A\"~
. Observando un orador de la antigua Grecia, que le aplaudía la
muchedumbre, dijo:
- Por dc,gracia ¿se me ha escapado algu:.a tontería?

j

Los señores !sita y:su corte de amor.

�•

~~ EN HONOR DEL SEROR LIC. PINO SUAREZ.-El señor Pino Suárez, presidiendo uOI de las mesas de honor en compañia de los señores Madero (Gustavo), Sala, Urquldl, y Coslo Ronlo,

El señor •on Francisco l, Madero,· ocupando Jos lugares de honor con los señores Ministro Bonilla, Iglesias Calderón, Oonzález Garza y Moheno,
F.OTS, DE

"EL TIEMPO ILUSTRADO,"

Oru~o '.e perlo~ls!as que asistieron al tacqu :te del señor Pino Suim, aaflguo periodista

Fots. Je El Tiempo T¡uslrado,

�r: . , . ·-·. ···---·-·· -·

__,. t - - -

-

-

&lt; t:

(

.,

.,

686

DE u EX T~Af,hJE~O

MACLEAN EL SECUESTRADO

EL PELIGRO DE LOS OFICIALES

HONRADEZ DE LAS MUJERES

EL SECRETO DE LA SIMPATIA

ALGUNAS ANECDOTAS

Siempre que hay una guerra se habla de la gran mortalidad
Sir Harry Maclean, de quien tanto se habl6 días pasados con que causan las balas entre los oficiales y generales de los ejérci·
motivo de su cautiverio por el bandido marroquí, el Raisuli, es tos beligerantes.
En estos días, y con motivo de los sucesos de Marruecos se
uno de los pucos aventureros que han llegado á alcanzar alto
ha observado que la mayor parte de los heridos por los m~ros
rango, fortuna y honores.
Hace treinta años era subteniente en un regimiento de infan· son jefes franceses, dando con ello lugar á que en la oficialidad
se procurase convencer á sus generales de la conveniencia de que
tería de guarnici6n en Gibraltar.
Un día atraves6 el estrecho con objeto de ver Marruecos, y allí no expongan su vida inútilmente.
La extrafiesa causada por el hecho de que los moros tiren, no
encontr6 su suerte.
á
los
soldados, sino á los que los mandan, debiera desaparecer,
En aquella época el sultán de Marruecos se encontraba de·
seoso de reformar el país. Una de las ideas que consider6 más pues ee ha repetido constantemente y en todos los tiarnpos, puoportunas fué la de instruir el ejército; poniéndolo á la altura diendo asegurarse que hoy en día depende el éxito de las batallas del número de ~buenos tira·
de los de las naciones más ade·
dores
que tiene cada ejército.
lantadas. Confi6 sus deseos á sir
Durante
la guerra hisµanoaJohn Drurnmond, hoy ministro
mericana, lou yanquis, entre los
de Inglaterra er. Tánger, y éste
cuales había excelentes tirado·
habl6 de Maclean, el cual inmeres, pusieron fuera de combate á
diatamente qued6 al servicio del
de oficiales españole@,
infinidad
sultán.
y
una
de
esas
terribles ernopetas,
Eoseñ6 álas tropas marroquíes
el sargento Mac Euarney, del'
á tirar al blanco y las instruy6;
9? regimiento vi6 á gran distanpero hizo algo más, que fué gacia
que un jefe montado en un
narse poco á poco las simpatías
ceballo
gris vigilaba las fortifi y la confianza del emperador
caciones de Santiago de Cuba.
hasta el punto de que á los poSe ecb6 el rifle á la cara, apret6
cos años su influencia era tan
el gatillo y la bala fué á dar en
grande que le hizo el personaje
el blanco.
más importante de cuantos roPoco después supo el oscuro
I deaban al sultán.
soldado
que había herido al ge·
Uno de los episodios notables
neral
Linares
que tenía el man·
de su vida ocurri6 acompaf.an·
do
de
la
plaza.
do á su señor en un viaje desde
Cuando rusos y japoneses an ·
Marrakesh á Rabat.
daban
en lucha, se vi6 la supeEl jefe era un hombre de edad
rioridad
de los tiradores rusos
y bastante debilitado; efecto de
que,
en
Pieng-Yang,
Puerto Ar·
una marcha forzada á través del
turo
y
Mukden
privaron
á las
Atlas, se puso gravemente en·
filas
niponas
de
considerable
núfermo y muri6 en el camino.
mero
de
oficiales;
para
ello
usa·
La muerte d~ un soberano en
han los tiradores moscovitas len·
Marruecos es siempre motivo de
tes
telesc6picas adosadas á sus
revoluciones, pues los que se
poderosos
rifles.
creen con derecho á ocupar el
Los generales Yehinobe, Tae·
trono se levantan con sus parti·
kagagi y otros varios fueron hedarios. La situaci6n delkaid Ma·
ridos por las balas enemigas que
clean era por lo tanto bastante
estaban asechando sin cesar &amp;u
crítica.
presa.
;
Decidi6 ocultar la muerte del
En Filipinas los yanquis persultán hasta que el hijo favori·
dieron por la misma causa á uno
to de éste fuese proclamado.
de sus mejores y más bravos ge·
El cadáver, cubierto con sus
nerales, Mr. Dawton, quien con
Las maniobras mílitares francesas, paso de un vado por los zuavos
magníficos ropajes ,;erde y oro,
su arrogante figura ofrecía un
durante las maniobras del Este.
pintadas las mejillas, abiertos
blanco excelente.
los ojo, y bien sujeto, para ~acer
.
Nada
drcimos
de
los
boers,
pues
su fama de hábiles tiradorres
creer que el sultan estaba vivo, continuo el v1aJe der.tro ~e su
litera con las cortinas casi corridas y dándole celosa guardia pa· es univerrn~.
Para terminar nuestro artículo recordaremos que durante la
ra impedir que nadie pretendiese hablar al sobera~,º·
.
durante
la guerra de Africa de 1800, el bravo gf:neral Prirn era
De noche, por un agujero de la murall~, .se me~10 con la lite·
el
punto
de mira de todos los fusiles marroquíes.
ra y la comitiva en Rabat, donde le fué fac1l continuar ocultanEsto
no
es de extrañar dada la proverbial valentía de aquel
do la muerte, hasta que fué proclamado el emperador act~al.
general,
pero
su verdadera causa se encarg6 de descubrirla el
Su iufluencia, primero con el padre y después con el hiJo, ha
propio
Muley
Albar, quien en una conferencia con O'Donell le
hecho que se crie más enemigos que amigos en Marruecos. Máe
aconsej6
que
no
fuera tan arriesgado su compañero, porque los
de una bala ha pasado rozando sus o~dos en alguna revist~, aunrifeños
apuntaban
siempre á una placa, llena de diamantes, que
que entre los militares goza de gran simpatía. Ha aprendido los
malos resultados de la excesiva hospitalidad, y á ser muy caut.o llevaba el heroico Prim sobre su sencillo uniforme.
Cuando supo el de los Castillejos la generoe,a advertencia del
en tomar el café que sirven después de comer en c~sa ~e los mi·
moro,
contestó con lacónica contestaci6n:
nistros. El kaid es un hombre dotado de extraordinaria fuerza
&lt;
,La
bala
que me ha &lt;le matar no se ha fundido todavía. )) .
muscular. En cierta ocasl6n oy6 á varios oficiales de la guardia
Diez
años
de~pués, el 27 de dici~mbre de 18~~' ~q~el á qmen
.
que conversaban, y uno de ellos decía:
habían
respetado
las balas de los rifeñoe, perec10 v1c.t1ma debaSi los ingleses vienen, los espantaremos como s1 fueran moscas.
las
fundidas
por
el
odio de algunos asesinos compatriotas suyos.
El kaid tranquilamente se dirigi6 al que había hablado y le
dijo:
-Usted es un valiente.-Y le alarg6 la mano para saludarle.
Entonces ) cocriendo
la mano dentro de la suya, la apret6• hasta
t,
.
Para quitar la pereza á un niño, le decía su padre:
el punto de hacer saltar sangre, y que el moro prorrumpiera en
- Uno que madrug6 mucho hall6 un bolsillo eñ" el caro1110.
alaridos.
-Padre contest6 el muchacho máa &lt;lebi6 madrugar el que lo
-Bien, amigo-le dijo entonces--recuerde si~mpre que en
perdí
6. '
Inglaterra hay unos cuantos millones dE}.moscas Jgu~les á mí.
1

•

•

~========================================--~~~~

�OE SOCIEDAD

688

OE SOCIBOAO

parte á las c1 1 atro ...... y ha!'ta ~,Sa hora na.
LJ\ HIJA
GUARDA AGUJAS
da. .. :~· hay más de mil mttros de aquí' á la
Htac1on: ..... los empl.eados v~rán que se
(CUEfl,TO.)
han equivocado de agu¡a y se detendrán .....
Se oye un silbido largo y prolongado; se
d mecánico sabe su oficio ...... lo conozcó
el tren número 16 que llega á todo vapor.
Hl detendrá á tiempo. Me destituirán, ·pe1o
P~dro Cambremer corre á la palanca éolo·
l\farta no será aplastada, y nadie moriró.
carla á alguno3 pasos de su garita, la coge,
Esto .f ué pensado en un Fegundo, y el
y con un esfuerzo hace dar vuelta al disco
de-graciado iba á apoyar la palanca, cunn·
indicador que debe anunciar al mecánico
do un silbido prolongado vibró en sus oí,loP.
que conduce el tren que la vía está li bre.
El sonido venía del lad~ de la estaci6n y
Pero en seguida, al darse vuelta, aµerciCa:nbreD':1er tenía la suficiente experiencia
be entre los rieles, ocupada'en juntar el oro
para equivocarse. Era un convoy que parque M. de Tinchebray ha dejado caer, á su
tía , un convoy puesto ya en la vía de1;cenhija que volvía á ver, después de haberle
dente. El convoy iba á encontrar indefecti·
advertido que ee acercaba un tren.
hlemente el tren montante, desviado por la
El mecánico no había apercibido á la nifalta del guarda agujas. y se puede figurar lo
ña, F6lo veía que el indicador anunciaba
que debe ser una colisi611 entre dos locomovía libre.
·
torns marchando en sentido inverw.
Veinte segundos más y la nifia iba á ser
-¡ Ah! murmnr6 Cambremer con una
desµedazada; Marta estaba á veinte pasos
voz ahogada, había olvidado....... hay hoy
de Chambremer, y la locomotora' no tenía
nn tren. especial. para Etampes, á las 2 y
que correr más que treinta metros para lle55 ...... ¡6venes neos que van á la caza .....
gar á la aguja.
,,Para que esos señores se diviertan es
El monstruo de hierro se acercaba y la
preciso que mi hija muera, exclam6 con
Señor
Leandro
A.
Payr6,
niña no lo oía, pues, el viento-una violenmatrimonio con la señora María del Rosa· una carcajada de risa loca. No ..... no ......
h brisa del norte-soplaba en sentido contra- cuyo
rio Maldonado, se verificó el 4 de los corrientes. eso no se puede ...... su vida no vale la de
rio.
Marta ......
La nifia había olvidado las recomendaEsta
yez
todavía
puso
las dos manos sobre la barra de hierro.
ciones de su padre y no pensaba más que en alcanzar al extran·
pa.sado
otro
segund~.
No le quedaban más que cuatro
Había
jero que acababa de perder voluntariamente su oro. Siguiendo
tras él, se bajaba á cada instante para juntar los luises esparci- para decidirse.
Pero ya estaba decidido.
do3 en la vía.
Cerró
los ojos para no ver pasar los que acababa de condenar
Aun c'.lando el mecánico hubiese apercibido á la niña no teá un espantoso fin, y comenzó á hacer peso para cambiar los
nía tiempo para detener la marcha. S6lo un hombre podía torieles movibles.
vía salvar la. vida á Marta.
La locomotora no estaba más que á diez metros de la aguja.
Ese hombre era Pedro Chambremer.
El tren descendiendo se acercaba rápidamente. Se le oía ro- ·
Si, como era su deber, maniobraba la aguja de modo que mandar. En ese momento, el mecá·
tuviera el tren en vía libre, su
nico que guh1ha el convoy hncfa
hija estaba ·perdida. Pero de él
~ilbar la. locomotora p,:ira ad ver·
dependía innz:1rlo en los otros
tir al gua·rdaa~njq~.
riele\ y así asrgura la salvaci6n
Tal vez había pre~• nt'd11 el
de M.arta.
peligro.
Pero cometía un crimen, pues
A Cambremer le parecía q11e
el convoy desviaclo debía enconlos silbidos de la locomotora le
trar ob;.táculos contra-los cuales
&lt;lec·ían: ¿Qué te han hecho este s
Fe e,trellaría. Salvando á su hijóvenes que vns á matar? Y ei::0s
ja, Pedro encamina á cien perpH&lt;lreR y esas madres que e~ta
sona.~ á una muerte segura.
tarde ll orarán (1 sus hijoe, ¿no
L') sabía. No podía hacer catt,ndrás piedad &lt;le ello~?
lllll' á ~ u conciencia que le gritaY, como dudase todavfo, el ·
ba: ,,S i haces eso, serás un asechifle lanz6 dos llamada~ mú1s
sino. &gt;)
Pstridentes que las otras y Cnm·
Pero también dejar aplastar á
bremer . crey6 que le gritaba:
Marta era un asesinato, ¡y qu é
¡ AFe~inol ¡Asesino!
ll SPRinato!
Entonces sus manos solt~ron
,
C.11nbremer veía el cuerpo '
la palanca y' su boca roJrmu10:
Rangriento de rn querida hija y
- Ko .... no ..... no pui &lt;l1, .. ...
sn mano pesada á pesa.r de él soMarta perdóname ...... Todo ha·
bre la palanca. Que apoyara un
hfo. acabado. Mantenido 1obre
poco más y d tren cambiaba de
111. buena vía, el tren mont11nte
rieles, pasando sin tocarla. LA
hnhía pasado.
q11edab11n tal ve? diez segundos
La Fangrc inocente de Martn
pnra escoger entre la vida de la ·
ihn {1 derramnrse por el dolnrc&gt;H 1
11i íia. y la de los viajeros.
lv-roi~mo df'. sn padrt&gt;, dfl gu:11·
Lo que pas6 entonces por la ·
ch,ngujas mártir del deber.
Cambremer tmo el rnlor tlc
cnbeza de Cambremer, es lo que
un poeta ha llamado ,da tempesIDll'll T.
Quería volver á v,r torlOYÍ:t
tad ele en cráneo)),
una ,·ez á rn hija ant&lt;·s que la
f,,e pnreció que se volvía loco.
P!dirlo, temblando, con la miramáq11ina 111 uniquiln~e.
.
E.-taba ele pie sobre el pa~n¡o-1
cla feroz, los dedos crispados sode la locomotora, con la cahez:i
brP. e.3a barra de hierro donde es·
tn b 1. suf':pendida la existencia de ·
inclinada para examin:1r un oh·
jeto que acaba &lt;le enrontror, Y
~n, tri, contemplaba la máq uina
no rarecía rn~ppr.har f'l rf l•gto. .
que ,e nclelantaba. amenazadora,
Cambremer, Joco de ,io'or,
y creía ver una bestia feroz arrofranqueó de un ~~incn. ln ví.a
JándoFe rnbre su pree:a.
descendiente y corr:o hacia la niRepentinamente una idea atra- _,
'
ba mas
' '8rr an · ,
ña que no espera
Señorita María del Rosario Maldon:ido,
vesó como un relámpago por su
cuyo
maJrimo11io
con
el,
señor
don
Leandro
A.
Payró,
se
verificó
carla i la muerte, pues la má·
cerebro alucinado ·y se dijo:
·
1 1
el 4 de los ·corrientes,
Son las tres...... el tren 69

DEL

bellas piezas amarillas que d
quina estaba rnbre el la. Dics perFefinr ha dejado caer ..... ni su tarrnitío que Martas~ diera vuelta.
jeta que he encontrado también
Vi6 al mi~mo tiempo á rn padre
~obre
la vía ...... Su nombre está
qne !ti tendía los brazos y al trf n
e,crito ...... y yo no sé leer más
qu~ iba á matarla; juntó rns 1naque en letra grande ...... pero .....
rncitas y cay6 de rodill11s p:ira
he deletreado la mitad ..... tú irás
aguardará la muerte rezan&lt;lo.
ha
entregarle las piezas, ¿no es
-¡Acuéstate! le grit6 su pn&lt;l1e
verdad,
padre?
con una voz terrible.
-Sí, iré, murmur6 Ca:mbreAl mismo tiempo la locomc,tc.ra
mer, y será preciso que me &lt;liga ...
le arrebat6 la vista de su l1ij~.
El fin de la frarn Ee perdi6 en
¿Iha á volver á encontrarla vira?
el
ruido.
Si M,rta se acostaba y permaEl
tr~n especial pasaba, llevan·
necía inm 6vil el tren pa,aría ~odo á los alegres viajeros que
brP. ella sin tocarla.
ignoraban el peligro que habían
Cuando su padre volvi6 á verl:i
corrido.
PSla ba tendida entre los dos rieF. nu BOISGOBEY.
lni, con el rostro contra la tierrn ,
- - --- ·~ - los dos brazos extendidos y sin
mrwerse.
LOS LIBROS FRiVOLOS
-¡ Muerta! murmur6 el deegrncinclo guardaagujas. ¡ Dios mfo!
UNA BUENA LECCION.
¡Har.ed que no e;té más que he
rida!
Corri6 á ella y se inclin6 para
Un pobre hombre era muy afitomarla en sus brazo?, cuando la
cionadp á la lectura de libros frí.
niíia levant6 la cabeza.
volos.
Sus ojos sonrieron y sus rnPjiCierto día le reconvino· su espolla~ ni aun habían palidecido.
rn por esta mala costumbre.
En un instante se levant6 y sol·
1CN0 te inquietes por eson·, contó al cuello de su padre.
testó; «¿qué mal crees tú que me
-¡Ah! padre, decía ella, !qué
puedan hacer? Yo me olvido al
miedo me has dado! Pero Cambrepoco tiempo de haberlos leido.&gt;)
mer no respondia, la alegría le so,cPapá&gt;i, le dijo su hija que estafoca ha.
ba
escuchando la conversación
Señor Ingeniero don Heron Rodrí&lt;rnez y Señor:i María de la
-Yo sabfa muy bien que ha«¿qué comimos el domingo pasaLuz Desentis ce Rodríguez.
bía que acostarse, decía la niña.
do?,&gt;
Tu amigo el chauffeur me lo ha.
El
pa,lre,
rnrprendido,
no
sabía
qué responder, y concluy6
dicho á menudo. Una vez se salv6 así. ..... No llores, pa.,lrr, 1~0
con
rl
ecir
qne
no
se
acordabn.
tengo nada ..... ee decir ..... tengo los oídos aturdidos..... á cama
((Bien está», exclam6 la hija, ((no os acordáis, y sin embargo,
del ruido que hacían los coches que pasaban sobre mí.
esa
comida os aliment6. );
Y r.omo su padre la oprimiese contra su coraz6n sin decir una
Esa rnncilla. réplica hizo Fonreir al padre. Abra z6 á rn hija, y
palabra, Marta continu6:
- No he perdido la cabeza, pue3, ya lo ves, no he soltado las desde entonces renunci6 á lecturas funestas y perniciosas.

Señor don Edua~Jo Fernández Guerra y S.tñüra lfda
lnurreta de Ft:rnández Guerra.

Seiior don Ern~sto Vt'lasco y Señora Mer~edes Fortuño
Miramon de Velasco.

�TEAT~tJS

•,•

.

~

... ..,

' ,,
~~

.....

.

,·

en cada nota su alma italiana y es inquietante, cálida y aromática con la salsedumbre de su mar Mediterráneo ......
. Toda Europa ha conocido á Eugéne Fougére que viene á decirnos en otoño canciones locuelas de la primavera. En París, la urbe de los music-halls y de los cafés-chantant~, fué
una de las predilectas. Hace quince años una legi6n de erotómonos, la ploclamaron su gatée. Complaciéndose menos en la
picardía en la elegancia y en la desenvoltura de la Fougért&gt;1
afinaron sus membranas pituitarias delante de su hermosa, de
su misteriosa juventud. Ella fué la representación sensible sus·
citada por los órganos alfac-iales de aquellos erotómanoa.
Más ¡ay! la fuente de juvencio no refresca yá ese bouquet de lilas que-Eegún la leyenda galante - embriagó alguna vez al
mismo Príncipe de Gales, arbiter-:-elegantiarum. Y sin embargo,
algo del femenil aroma exhala de la seda y los encajes, que atavían á la Fougére.
Otros números agradables ofrece la Compañfa Molasso á los
que me referiré en mejor ocasión. Se habla de divertidas pan·
tomimas que se representarán en la pr6xima semana, dando
así variedad al espectáculo. Esta noche se hará el estreno de
((La H,ja del Mandarin» pantomima de gran aparato en que trabaja toda la Compañía.

F. G.

"' .

LA POPULAR

MARIA

CONESA

VIDA TEATRAL
LA TROUPPE DE MOLA8SO
Al disciplinado escuadrón de
B.tlaguer ha substituído en el Teatro Mexicano, actualmente único
refugio del arte, un cuadro coi.mopolita de variedades, sugestivas todas y ninguna tan novedosa y atrayente como la representación mímico-lírico coreográfica
de escenas bufas ó tragi-cómicas,
originales de G. Molasso.
Este interesantísimo tipo italiano es el jefe de la trouppe como director y como l' uomo d' al denaro,
l' impresario. Las gentes sujetas á
su férula elogian sus cualidades
de corrección y exacto cumpli miento. Me corresponde decir alguna cosa de su rara ductibilidad
como artista ya que en su género
lo es y muy completo.
En ((La Sonámbula» y en «El
Amor del Apache», creaciones suyas, con música de Daniel Doré,
muéstrase un mímico admirable por el gesto vivaz, la mirada atenta y profunda y t&gt;l
movimiento exacto, fácil y adecuado.
En la actitud, en la gesticula.ción, en los fulgores de la miritda , muestra una singular facultad persuasiva y un desbordamiento persoual que- ficticio ó
subjetivo- es subyugador. Exagerar la mímica sin ridiculizarla,

Harriett Kook, de la compañía Molasso en "La Sonámbula."

he allí la característica del bloque italiano. El má1mol de Molasso es excelente y por eso el cincel y el martillo del estudio, han
formado la escultura al golpear
en la masa . Vivo de fantasía y rico de emotividad, está en constante tensión pasional, lo que
contribuiría. grandemente á for·
mar de Molasso un actor dramático capaz de expresarlo y tras·
mitirlo todo. Es también notable
su ligereza de bailarín. Su cuer·
po flexiblemente educado, cuan·
to baila «á toda cuerdai,, zum·
ha como un gran inEecto volador
al que apenas se miran los contor·
nos cuando gira.
En La Sonámbula, cuadro gra·
cioso de Pu vis de Chávanne.\ con
sus ribetee dramáticos al final, ~e
destacan después de Molasrn dos
figurillas de Tanagra, su hijita
Serina, una niña de hechicero
semblante donde duermen toda·
vía los ensueños. Muerta ha poco
su madre, Serina abandonó á los
trece años las aulas para seguir la
carrera de su progenitor. Apenas
ha trabajado en dos ciudades,
Nuevo York y México y ya sabe
ganarse la mar de aplausos la ca·
riria ragazzeta.
Es la otra figura una ameri·
cana joven y linda y se llama
Heriot Hoch. Es la ,Sonámbula

Giovanni Molasso , en "El amor del Apache" una de
sus más sugestivas creaci0nes.
y un fuerte amor como el de Annabel Lee guia todo3 sus pasos.

Su cuerpo es cuasi un tratado de estatuaria, ¡que ya quisieran
para texto los alumnos de la Academia de San Carlos!
&lt;&lt;Al amor del Apache» ha gustado sobremanera.
El asunto mantenido por no escaso interés de dramático realismo, ee de3arrolla en el más puro (impuro debiera decir) medio ambiente de Montmagtre.
En la labor mímica hace pendant con Molasso, Miss Maryou
Naylor, de carne frágil como Ligeia, como ella, habla. Cl\nta y
grita en cada fulgor bengalino de sus ojos relampagueantes.
Las miradas se clavan y el aplauso se dedica preferentemente
en el Mexicano á Esther Scozzi, bellísima botonesa que va entrando á la plenitud de la vida. Artista de ópera y opereta,
donde el arte es verdad, es posedora de una magnífica escuela
de canto. El Conservatorio de Bolonia sabe mucho de sus.talen·
tos y más sabe - quien la oye - de su ardoroso temperamento
meridional.
La voz no es muy extensa ni 1·obusta, más bll cambio, está
bien impostada y destila del par.al de su garganta~?lcecom? la
~iel. Más que la voz, Yale la animación para emitirla, el mspirado ardor de que cada palabra la satura.
Sus actitudes son irreprochables, y cuando al cantar, empapados ele ensueño bullen sus ojoa color de cla~o. café ?ºm~ las
uvae en la frondosa viña, yo siento de cerca la tiede he/eme dime
bouche..... .
La Scozzi apasiona y avasalla porque pone en cada palabra Y

'¡

. '

Eugene· Frugere, fa tTIO $;i coupletista excéntrica francesa ·

�.TEATROS

EL

RECORDS ESTRAMBOTICOS.

-¡Oh: Jcl mudv más i;e111:illo. i\Iurie1·un Je iuLlige~tión por
, haber.,e cebado en los cadáveres de los caballos.
~-¡Demonio! Murieron también mis caballos. ¿Qné les pn,6?
En Gourden habita un señor Du pent que mantiene el «record»
-Pues que n.1 V,)lver del entierro de mi señor, vuei:tro padre,
Je los 1ompedorPs de nueces; rompe 2844 por hora.
encontráronse la casa hecha un mar de Eama!.'I. Un cirio ha.nía
!fo Londres Mr. Clooks mantiene el «recordi&gt;de los peladore3 preudido fu ego en ella.
de patatas; pela 14 kilos en ·siete minutos.
-¡Cielos! ¡Muerto mi padre!
Ludwig Wolfang, en Berlín, fuma 19 cigarros en dos horas
-Se ~e había olyid:do ya. Efectivamente muri6 del dolor que
sin beber ni escupir.
' le produJo Yer á mi senora, vuestra madre, caer asesinada por
Luis Ballaert, en Bruselas, mantiene el «record&gt;i de la lentitud el ma yordomo, que huy6 llevándose consigo vuestra fortuna .
haciendo durar un cigarro dos horas.
'
Como se ve, basta administrar las noticias con destreza.
L'&gt;wney, americano abre 104 ostras en cuatro minutos.
- - - -- - - - - - La señora Dublé, frances!l., hace 2007 sandwiches en diez y
AMI M . A D HE.
nueve horas.
Miss Caraet compra en 84 minutos un objeto, con su rnrres·
En medio del derrumbe de mi ventura,
pondiente factura, en cada almacen de modas de las dos calles
sobre las tristes ruinas de mi existencia,
má9 ·comerciales de Londres,
como el símbolo santo de mi creencia,
co mo el cáliz abierto de la flor pura,
CUIDADO CON LAS EMOCIONES
Tu imagen ~e levanta dulce y bendita,
y es tu mirada suave, púdica y bella,
T11l es el aviso que debiera fijarse en todas las esquina~. A ca·
como el tenue reflejo de alguna 6strella
tia momento se señalan accidente3 lamentables por no haberse
que en el azul leja.no tiembla y palpita.
publicado una advertencia de la que en nuestra época hay gran
En la rruz dolorosa de mis martirios
nece•i&lt;lad .
se enredan los recuerdos de tus ternuras,
Hace poco un comerciante muri6 repentinamente ante un
como en los cementerios r;e ven los lirios
movimi,mto popular excesivamente ruidoso, y una manifestaen las cruces que guardan las sepultura~.
Y cuando alguna pena tritura mi alma
ci6n en favor del descanso dominical convirtiose para él en el
y á la Virgen piadosa quiero rogarle,
repo,o eterno. Poco antes sucumbi6 un hombre político en una
e3 tu faz amorosa de austera calma,
reunión pública, y se anuncia ahora la muerte de un ciudadala que ante mí contem plo para implorarle.
no, á quien di6 el golpe fatal la alegría súbita de haberle caído
l~s el recuerdo santo de tu cariño
un premio rle la lotería.
que en la noche de mi alma su luz levanta,
De estos incidentes puede sacarse la conclusi6n de que es preinmaculado y puro como el armiño,
ciso velar un poco los sucesos. La.s noticias sean buenas 6 ma·
como la voz del ángel que á Dios le canta.
las, no deben aeestarse con la fuerza de un martinete de fragua.
Y á tiempo que conouelas mis sinsabores
Con tiento, con mucho tiento. VueltaR y rodeos al empezar, y
y haces ec') á mi largo, triste lamento,
lue&gt;go la verdad. Recuérdese la vieja historia del criado húngaes más hondo y amargo mi sentimiento
ro que fué á reunirse con su joven amo.
al pensar que te he dado crueles &lt;lolore~!
- -¿Qué bay de nnevo en ca~a?
SOLRDAD GONZALIJ;Z ESCOBAR
-Nana, sefior .... ¡ Ah! si. Vuestros dos cuervos han muert o.
s. . pLicmbre ,l e rnt 1.
--¡Caramba! ¿Cómo fu é?

AR BOL
CONCLUYE DEL N U M. 38.

El hablaba, hablaba febrilmente. Hablaba del amor, de mis- m:&gt; uno de esos perrillos á quienes se les arroja al agua y supliteriosas coineidencias que contribuyen á la aproximación de se- can humildemente con sus ojillos húmedos que no se les vuelva
res que se aman. Yo apenas lo escuchaba, pensando cómo co- á arrojar.
- Pero que le pasa, Donato - le dije, procurando de!cubrirle
nocer su secreto.
-¿Y por qué habla de amor?-le pregunté con dulzura. ¿Por el rostro y acariciándole con ternura en loe cabellos.- ¿Está en ·
qué no habla de tantas otra s cosas agradables? l\Iire, ¡qué lindo fermo? ......
Tenía el rostro cubierto de lágrimas y sollozaba á grandes rncrep6sculo!- añadí, señalando el sol que se perdía t ras de las
llozos deFaarradores. No respondi6, no pudo hablar. Se limit6
Jej11m1s cumbres de los cerros.
- -Hablo del amor-dijo él -porque es lo único que me inte- á cogerm: una mano y apretarla con~r~ sus meji_llas. Yo guardé
silencio esperando que paeara e::ita crisis de nervios. Poco á poresa en la vida.
- ¿Y quién es ahora el objeto de su amor?-lepregunlé bru~- co los rnllozos y los estremecimientos se hicieron más lentos,
más surtves, hasta que concluy6 por un llanto tranquilo.
camente.
--¿Pero diga qué le pasa?-le pregunt é de nuevo.
Llegábamoa en ese momento al bosque de peumos. Algunas
¿Está usted enojada?- pregunt6 á su vez.
11.ves silvestres emprendieron el vuelo al sentir nuestros pasos.
- ¿Pt'ro por qué?
El bosque estaba silencioso. Llegaban desde muy lejos los ru i-Por lo Je esta tarde ..... ¿Y don Guillermo, qué dice?
dos de la vida que debía de bullir en otras parte3 ....... .. Créeme
-¿Pero, qué quiere u~ted que diga?---le pregunté con fingid.o
que en ese instante me latía el coraz6n como si de su respueEta.
asombro.
depetidiera mi vida 6 mi muerte .......
- ¿No me matará? ¿No me arrojará de su casa?
El se detuvo asombrado y mirando con unos ojos f'XLrnños
.En fse instante sinti6 el eonido de tu voz, en el corredor, que
que me dieron miedo, dijo:
-¡Bah! ¿entonces usted no lo sabe? ¿Por qué se hace la que preguntaba á no sé quién Ei habían visto á Dona to.
-¡Ve ueted! ..... me dijo con espanto.-Me busca para matar·
no comprende?
me.
¡No ee vaya usted de mi lado, por favor! ¡Defiéndame us-No comprendo nada-le repliqué.
- ¡Es curioso!-dijo, como si meditara.-¿Entortces no fnbe ted!
-Pero si nadie piensa hacerle nada á usted, si no ha pasado
que yo la amo á usted?
nada!
..... repliqué, procurando reír.
,
-Sí, ya sé que usted me quiere como puede querer á una
¡Entonces
no
le
ha
contado!
..
....
¿l'ero
esta
usted segura
madre ó á una tía vieja . ....... .
- -Pero no .. .interrumpi6me bruscamente.-Yo la amo á usted que no me matará?
Al cabo de un mo~ento logré tranquilizarlo un poco y salí
con amor de amante, yo la amo .... .....
para
hacerle traer su comida. Recordarás que te dije que Dona·
No le dejé continuar.
to
estaba
enfermo y decidimos que al día siguiente saldrí~ con- ¿Está usted loco? ¿No ve usted que ese es un sentimit'nto
tigo
para
Santiago por temor de que se agravara, y d~spues fueque me ofende? ¿No ve usted que soy una vieja, una abuela? ....
Yo no puedo no debo permitir que usted me ponga en ridículo ra imposible trasladarlo y atenderlo por buenos médicos ......
de ese modo,' que usted se burle de mí ~an cruelmente. ¿Y, ese ... y'-~~~-~~ .tod~ ·l·~. q~~ ·t~~·í¡ q~~ -~~~t~-~te:: ·..
h~·. p~~
es el modo con que me paga todo el cariño que yo le tengo a usted? ........ Créame que voy á tomar inmediatamente serias me- sado ... Después vino, tú lo sabes, su primera crisis de locura declarada ... el ridículo para mí ante el mundo. El pobre procl~didas ........ .
Me det uve porque tenía una expresi6n tal de angustia, de su- maba á gritos á quien quería oírlo, que yo era su hada, que el
frimiento de consternaci6n, en sus pálidas facciones, que me me amaba q~e yo lo amaba, qt~e juntos nos completábamos! .. .
caus6 esp'anto y remordimiento haber sido tan dura para él. Ví ¡qué sé yo'!... Y el mundo tuvo una diversi6n, ri6 de la aventuque quiso balbucear algo y que no pudo..... Yo volví la espa)- ra dolorosa en que la peor parte la he llevado yo ...... no tant~,
da y me alejé con pasos .rápidos hacia la casa! Pensaba, Ee'.1c1- no lo creas, por el ridículo que .me atr~e, como por. ~os .~entl·
llamente, guardar silencio y desat~11derme de t~do lo ocurndo, mientos delicados que pi.:;otea rnconscie~temente, _mi ~lus10n de
con la seguridad de que con ~ste sistei:na lo hana volve~ al ver- cariño de un sentimiento tierno para m1 alma solitaria; tan sodadero camino, ya que consideraba simplemente de~v1ado rn litaria 'en este mundo, de banalidades y egoísmos .. ....
(Guard6 Eilencio. El marido se desperez6 con lentitud en rn
afecto debido quizás á no sé qué misteriosas auto-sugestiones. P11 asiento
y se limitó á decir con indiferencia :-,cEn fin, todo ha
sa.ron las horas y yo estaba más 6 menos tranquila im aginando
terminado.
El pobre está ya en la casa de Orates ... .. » Ella se
que muy pronto volvE:lrÍa á recobrar el tranquilo afecto de ese
mordi6
los
labios
y quedó silenciosa, con la vista fi ja, dura , obs11iño para mí ya tan querido. Pero llegaste tú, cerrada la noche son6 la campa.n a que debía de reunirnos en el comedor y tinada. Al cabo de un momento se abri6 la puerta y la voz de
Do¿ato no apareci6. Se le hizo buscar por la sirviente y no Sll la sirviente anunci6:)
-La señorita secretaria de la Liga .........
le encontraba por ninguna parte. Entonces tú me preguntaste:
La señora contest6 con ademán austero :
-¿Qué será de este niño?
-Hágala pasar.
Yo respondí, fingiendo indiferencia:
La sirviente dijo:
-No sé... no le he visto en toda la tarde, desde la hora del
- La espera á usted en el escritorio.
almuerzo ........ .
- -Bueno, voy.
-¿Cómo es eso?-me dijiste con cierta dureza.- Tienes ('11 tu
III
casa un huésped y no te preocupas de él para nada ... ¿Y si le
ocurre algún contratiempo? ¿Y si está enfermo?
Pocos momentos después, en el pequeño. escritorio, seve~o, caLa idea de que pudiera haberle ocurrido algo, me llen6 el al- si monacal, se oía la voz de la señ~ra presidenta de la L1gn de
ma de espanto. Hasta cruz6 rá¡,idamente por mi espíritu la iden. Animales que dictaba á su secretana_:
de un posible suicidio. Le ví flotar..en las aguas. muert~s de~ es-Es preciso que el Supremo Gobierno conceda fondos para
tanque con el rostro pálido, las meJillas desencaJadas, ilumrna- atender la suerte de los pobres animal~~ desvalidoe ......
do débilmente por la luna.
.
La stñorita secretaria se detuvo, y d1Jo:
-Tienes raz6n- le dije-voy á ver yo misma lo que ocurrt&gt;.
-¿Sabe que esta pluma escribe m~lJ
,
Hazte servir mientras tanto la comida y no te alarmes sin motivo.
-¡ Pues, cámbiela por otra! -rephco la voz fna y amtera de
Corrí desolada al cuarto de Donato. La puerta estaba cerradn. la señora presidenta.
. .,
. .
Golpeo. Nadie respondi6. Entonces, empujé y penetré en la
La secretaria cambi6 la pluma y s1gmo escrib.1endo ..
pieza. Estaba completamente á obscuras.
-Es precirn feñores, que .. .... los pobres ammale~ .... .
-¿Donato?-pregunté.
Por un mom~nto no se oy6 en la estancia nada más que el
Una especie de gemido sordo parti6 desde el fondo del lecho. ruido de una pluma sobre el papel. La seño_ra ha ?ía 9uedacl_o
- ¡Donato!-volví á repetir con voz de terror. Ence~dí luz y en•imismada con la vista más dulce, como s1 sonriera a una v1miré ávidamente en el lecho. Allí estaba ...... ¡y en que estado, sió~ lt&gt;jana e~ la que estuvies~ sumergida su imaginaci6n.
Dios mío! .... Tenía la cabeza oculta bajo las ropas y su cuerpo
Santiago de Chile, 1910.
F. SANTIVAN.
se ovillaba, insignificafite, estremecido por un temblor loco; co-

t~~·o:i; ·q~~·

00

:-

Los chivos en el b:iile de los apaches.

tos chivos en el baile de los argentinos.

�~~A

LAS//

DAMAS \

CRONICA DE PARIS

fo1ma japonesa; un entredós de plata oxidada de veinte centímetros de a~cho gu~rnece e~ final_de la falda, con objeto de que
pese y se pliegue bien; encima tiene una túnica de tul gordo
Estamos en un período de transición y ya nueslras toilettes bordado con sedas formando grandes rosas de. realce, y
e~tivales par e cen
'
como uniendo unas
casi demodées, auná
otras caautillos de
que en realidad socristal
ensartados en
lo estén un poquito
cordón de plata: en
ajadas. El calor exla espalda se recoge
cepcional de Pste
el vuelo con dos
11ño nos hace olvigrandes botones,de
dar que llegó sepcristal tallado, colotiembre, y nos incados sobre el cinduce á prolongar
turón de terciopeel reinado de batís
lo negro.
tas y flores; pero
El s0bretodo, innuestro afán de va·
di.spensable aunque
riar constantemenel termómetro marte de vestidos y el
que 40 grados · á la
deseo de adquirir
sombra, puede ser
las primeras novede gasa negra con
dades de otoño, nos
borlas de azabache.
da ánimo y valor
L a s mesalinas
para abandonar los
reaparecen de nuedeliciosos tejidos de
vo, solas ó combihilo, substituyénnadas con garns,
dolos por otros de
sobre todo si son de
lana menos alegres
tonos claros.
y de más abrigo.
Los cinturones,
Las que carecen de
abandonados d u energías para sacrirante algún -tiempo~
ficarse en aras de la
parece que cada día
moda, suRpiran por
tienen más partidala deseada aparirios, lo que me hación de esos días
ce creer que durafríos y lluviosos que
rán todo el invierpreceden al invierno.
no, sin pensar que
Los de cuero de
su coquetería puetodos colores, clai::e1:1
de satisfacerse fin
y formas, servirán
recurrir al extremo
para las faldas de
dt una señora que
la n a ó terciopelo
se pre1:entó ( no recon· blusa de bati~cuerdo qué día de '
ta. · Los de se&lt;la anu
estos últimos en
dados sobre un cosque el calor era hot:tdo con caídas de'rrible) á las cinco
i,iguales re~atado,
de la tarde en el Capor monument~l
sino de Biarritz con
borla de pasaman"un gabán de nutria
ria, están indicado:i
para 1os vebtidos
hasta el suelo, man·
couturiére. Hay
g u i to y toque de
otros que pueden
Chinchilla. Ahora
servir para distintienen nuestras eletos vestidos; pero
gantes mil mona·
por su aspecto dedas que completen
masiado llamafr.o
su toilette otoñal y
conviene dedicarJ05
que no 1as EOfoá uno Eolo, y ern
t¡uen.
que esté primorosaLos tailleurs de EeTRAJE DE VISITA,
mente hecho, y que
da en tonos obscude linón blanco, bordado y guarnecido de encajes. Tul negro.
no sea el destinado
ros son muy boniá diario. Se trata. de
tos y relativamente frescos; para los tes íntimos nada tan á propósito como un una faja de terciopelo negro, de 20 centímetros de ancho, fo·
vestido de Grépe de Chine violeta de Niza, rodeado de pluma rrada de moire rojo cereza con un borde que rnbresalga dos· centímetros, y como remate un fleco de bolitas de pasamanería ne·
de cisne en el mismo tono.
El tafetán está haciendo furor para los trajes de media esta- gra. Se pliega alrededor de la cintura, y sin hacer lazo ni nudo
ción; adornados con terciopelo para imprimirles cierta nota un se deja caer detrás formando una sola caída.
Esto, como todo lo nuevo, hay que estudiarlo y adoptarlo_con
poco chilloua de muy buen gusto. El siguiente modelo podrá
dar una idea bastante exacta de las últimas creaciones del fa. grandes precauciones, pues la línea que divide Jo e;1~raordmaria mente chic de la vulgaridad más aterradora es casi 1mpercep·
moso artista Soulié.
Vestido entero, corto, no muy estrecho y ligeramente escota- ti ble.
do, de tafetán rose b.mgale; un terciopelo negro dibuja el escote,
LA CONDESA D' ARMONVILLE.
rodea el talle y sirve de borde inferior á las mangas cortas de

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un hombre de esos que sólo sirven para
estar de plantón en la calle, y que acostumbraba comer de.gorra en algunas caeafl,
supo que un conomdo suyo casaba una hija, dándole cien mil duros de dote. Presentóse en su casa á la hora de comer y le
dijo:
-Señor don Tadeo, tengo que comunicar á ufterl urí negocio que le valdrá cincuenta mil duroe; pero para ello es necesario tomar alg6n tiempo.
Oyendo esto don Tadeo, convidóle á comer al instante, dejando para después el
asunto.
-Bueno va esto, pensó el pícaro miran·
do con gula los preparat,ivoR.
Acabada la romida dijo el amo:
-Cuando quieras puedes instruírme del
negocio.
-Me han dicho que ca¡¡H usted su hija
dándole cien mil cluros; cásela usted con:
migo, que me contentaré con la mitad, y
a~í ganará cincuenta mil duros en un instante.
La contestación de esta salida de pié de
banco, no fué paliza como era de esperar,
pero e~ porque el tunante tenía unas piernas, que difícilmente aicanzarían las varas de avellano.

***
Dos hombres, que el domingo 6ltimo
habían comicio mucho y bebido más en
una taberna de las afoera~, i::e pa.eaban
por la Ronda, proponiéndose apuestas
m6tuamentP, para pagar el gasto de los
dos, que aF cendía á cuarenta reales.
-Yo 11puesto los cuarenta, dijo uno de
ello!!, al llegar al portillo de Valencia, y
otros cuarenta encima para beber un trag.o de lo tinto, que ganaré, i:,i el ciego que
tienes sentado en ese b,inco, dice tu nombre sin hablarle una palabra.
-Acepto la apuesta, dijo el segundo, y
manos á la obra.
-Toma este alfiler, acércate despacio,
de modo que no nos oiga, y púnzale en la
mano.
Dicho y hecho; cogió el alfiler, se acer·
có al pobre ciego y le aplicó la punta has·
ta que le obligó á exclamar:
- ¡Ah ladrón!
- ¿He ganado ó no? dijo el primero.

***
El famoso inglés Clarke, vivió muchos
años en la mayor pobreza, con una pasión
exagerada por los libros, pero sin dinero
para comprarlos, y sin amigos que se los
prestasen.
. Esto es tan exacto, que cifjrto día, habiendo enviado á pedir uno que necesitaba, su amigo le contestó:
•"
- ~l libro que me pedís no sale de mi
c~~a Ja~ás, pero ei en él queréis leer, po·
d~1s vemr seguro de que seréis bien recibido,

Poco tiempo después, estando los dos
amigos en el campo envió el del libro á
decir á Clarke, que le prestase por favor
los fuelles de su cocina, porque se habían
extraviado los suyos y no podía encender
la chimenea.
Clarke contestó:
--Los fuelles que me pedís no salen de
mi casa jamás; pero podréis estar soplando
en ella, si queréis venir, todo el día, Eegu·
roJde que seréis bien recibido.

LAS CRIATURAS
deberían estar medianamente gordas y criar grasa á medida que la
consumen ; pues la grasa es un
combustible y su consumo produce fuerzas. Las criaturas delgadas, aun cuando lleguen á la edad de 18 ó 20 años, corren peligro de contraer la tísis ú otra enfermedad agotante. Es una cosa
espantosa cuando reflexionamos
sebre el número de criaturas de
ambos sexos, quienes mueren por
mala asimilación de sus alimentos. El alimento, aunque se tome en abundancia, no los nutre,
no cria grasa ni imparte fuerzas.
Para evitar este mal, para curarlo, para salvar las criatnras que
las madres acarician, y los simpáticos muchachos y muchachas
que principian á mirar al mundo con ojos llenos de esperanzan
y ambición, debe emplearse la
PREPARACION de W AMPOLE
Su éxito, es cosa decidida y re-

suelta. Miles de personas le deben su vida y salud. Es tan sabrosa como la miel y contiene
todos los principios curatívos
del Aceite de Hígado de Bacalao puro, combinados con J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Para la reposición de
niños pálidos, que sufren de Anemia, Escrófula, Raquitismo y En ·
fermedades de los Huesos y la
Sangre, nada hay tan bueno como nuestra preparación. "El Sr.
Dn. M. Sánchez Rodríguez, Director de la Casa Amiga de la
Obrera de México, dice: La Preparacíon de Wampole me ha dado los mejores resultados en los
ni:ños á quienes la apliqué, á
pesar de lo avanzado de su enfermedad están ya perfectamente
curados, habiendo desaparecido
las escrófulas que la terrible anemia les produjera y su estado general es de lo más satisfactorio."
Eficaz desde la primera dósis.
Nadie sufre un desengaño con
esta. De venta en las Boticas.

***
En el año 1837 vivía en ... .. un valentón
de bigote retorcido, Cilmorristo, pendenciero y perdonavidal', de esos que cobran
derecho por dejar salir á la calle de noche,
y que son el coco de los solteros lugareños
y Al gallo de )lls princesas del estropajo.
La tiranía de este hombre, que podría
llamarse Ju11n Sin-miedo, se dejaba ya
caer con tal peso sobre los mozos, que dos
de elloP, no pudiendo sufrirla, se resolvieron acabar con ella de una manera estrepito~a.
Al efecto le esperaron una noche junto
á la puerta de su caila, los do!:', por rnpueslo prevenidos de sus respectivas 11r·
mas, á saber: el primero un t11mbor con
RUS estopas y el segundo una jeringa de
formHs descomunal!\S.
- Dan las doce de la noche, llega el valentón, y gritan los mozos:
- ¡Muere, traidor!
Al mismo tiempo el del tambor da un
golpe imitando el disparo de un cañón de
treinta y seis, y enciende las estopas para
que semejasen fogonazos.
A su vez el de la jeringa dispara sobre
el valentón dos libras de agua teñida de
almazarrón, y que se parecía á la sangre
como un huevo á otro.
-¡Dios sea conmigo! exclamó el valentón, cayendo de espaldas; luego cuando
aproximaron una luz, y iie vió cubierto de
aquel líquido encarnado, pro~iguió con
voz desfallecida:
·
-Estoy muerto, he perdido toda la san·
gre, y apemas podré vivir algunos minutos. ¡Dios mío! lo menos me han dispara do veinte tiros, y se desmayó.
Al día siguiente había desaparecido del
pueblo.

***
Publio Escipión, llamado el Emiliano
fué un día á visitar al poeta Ennio qu¿
hallándose indudablemente oc:upaa'o le
envió á decir con su esclava que no e;taba en casa. Conoció Escipión la mentira
'
pero fingió creerla y se retiró.
Andando el tiempo, fué Ennio á carn
de Escipión, llegó á la puerta y preguntó:
--¿Está Escipión en casa?
-No, no estoy, contestó él mismo desde dentro, con voz robusta.
-¿Cómo es posible? repuso asombrado
el poeta Ennio. Pues qué ¿no es acaso tu
voz la que estoy oyendo? ¿quieres burlarte de mi?
.-¡Vaya un hombre ~ste! dijo Eecipión
gntando; el otro día crei que no estaba en
su casa sólo porque su esclava me lo dijo
y hoy no qui ere creer que no estoy en l~
mía, siendo yo mismo el que lo asf'gura.

***
-¿Es cierto que todos los tuertos lo son
porque quieren?
- Sí, porque en sacándose el ojo, ya no
son tuertos.

�696

De Todo un Poeo
t

i

***

Si existe alguna felicidad pura sobre la
tierra, es la que produce el hacer bien á
sus semejantes, sin niogún interé.3, y si
algunos se encuentran con medios para
hacer este bien, Eon seguramente los reye@.
Carlos III, trabajando ufi Jía en su
despaoho, llamó á su servidumbre y nadie
acudi~~ se ª??rcó entonces á una puerta,
la abno, y v10 á uno de sus pajes dormido
so?re un diván con un sueño de diez y
se1~ años, que causaba envidia. El rey
qu1s? despertarle, pero vi endo qu':l del
bols1llo del chaleco se le caía al ¡.,aje un
papel, lo tomó y Jo leyó.
Decía aeí:
((_Querido hijo mío: desde que pnr el infl UJO ~e ese gran s~ñor estás er1 palacio, y
me y1enes socorriendo con la parte de
propinas que te corresponde, t us dos pobres hermanas y yo hemos salido de la
esp:i.nto•a miseria en que nos dejai:;te, y
tenemos pan que comer y ropa con que
ª?rigarnos. ¡Ay! hijo mio, yo ·te doy gra·
c1_as por la b.ondad de tu corazón: y te bendigo como al mejor y más amante de los
hijos.,,
El rey leyó esta carta y se enterneció
sobre man era, y le faltó muy poco para
llorar ; tomó un cartucho con algunos dobloneta, lo colocó con mucho cnida&lt;lo en
el bolsillo del chaleco del paje y se retiró.
Luego que ee repuso de la emoción que
le había ca usado el raego de nmor filial Je

Pobres

r~ i~os .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado d8
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y has.
ta de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de sus hijos (hombre ó mujer, )
va á contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Tuda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojos, etc., etc., y todo por
una complacencia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues afortunadamente la ciencia cuenta. hoy
con una medicina maravi1lcsa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contraer matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
-está pura y de que su generación será sana y robusta.
Si noc:mbiera bnto egoísmo,
todos nuestros lectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y garganta.

su paje, llamó tan fuerte que le despertó. por s1,ber la resolución que en él
,
·o í ? l dºº l
d
recayo '·
- ¿ orm as. e JJO e rey con ulzur¡¡ . . 'Pero el a:e3fro oracior cambia11d 0 d
· pente
,
- ¡·Señor
. , senor,
per&lt;l'on l
de entonación y' de asunto excle re-,
-No tiembles, continu6 diciendo el rey. enardecido.
'
amo
-S~ñor, n_~ he pod)do resistir.
.
. ~¡ Oh senado. supremo! el despreciable
El 1ey se no, y h_amendo cº.T?º que m1- ht1g10 de un asno llama vuestra atención
raba _el c?aleco del Joven, le d1¡0 :
y no os la llama la importancia..dela vid~
-¿Q~e llev~s en el chaleco?
de un hombre!
Esta reconvenci6n produjo tal , efecto
El pa¡ e l_Je,vo á él la mano, s~c6 el.dinero, lo m1~0 con asombro, y fiJando en que no se distrajeron más: escucharo i
el r~y sus o¡os ~spantados, cayó en el sue · irresistible orador, y el reo fué absu
lo sm po?e~ articular ':1.ºª palabra.
e
- -¿Qne tienes? Je d1¡0 el rey cada vtz
más enternecido; vamos, dí.
Vínole al encuentro un día al rey don
- Señor, contestó el joven llorando de- Alonso, un caballero, llamado Luis Puche
be haber alguno que me quiere pe;der, muy cubierto ~e luto, y con el hábito d~
porque este dinero no es mío y yo no ~é hombre muy tr!ste; el rey le preguntó:
como ha venido á mi bólsillo: pero Jo ju-¿Por qué vienes tan triste y tan cu
ro, rnñor, soy inocente.
biert() de luto?
- ¿Y quién crees tú que puede pen•ar
-Señor, ha muerto mi cµña&lt;la.
en pe~dert.e? ¿No tienes una madre, que
-Antes me parece que debías estar aleneces1ta dmero oara aliment ar á f'-US lli- gre por su muerte; porque muriendo tu
jos? ¿Pues por q·ué no ha de ser Dios Pl cuñada, resucita tu hermano, y se levanta
q_ue te envía e3e dinero, no para perderte de los muertos.
smo para socorrerla? ¿Crees tú que á Jo 8
EdtO dijo el rey, porque era aquella muque obran bien los puede olvidar jamá:,? jer tan brava, intolerable y mal condicio- Conozco en esas palabras, dijo el jo- nada, que sin duda mientras vivió el ma
ven, que es vuestra ma.jesta&lt;l en esta oca- rido se pudo contar por muerto. '
sión, la mano de Dios que ~ocorre á rní
***
pobre madre: gracias, gracias, señor.
Veíase en lo antiguo, en Roma, unsun·
-Oye, le dijo Carlos III, la mano de tuoso edificio, en que se había grabado
Dios para hacer bien se une lo mismo al con letras de oro eeta inscripción, en un
brazo de un rey que al brazo de un jnr- sitio destinado al efecto.
nalero, cualquiera que sea el instrumenPasajero, suspende el paso y advierte el
to, siempre el impulso, la acci6n, es de portentoso milagro que se encierra aquí: Un
Dio!'. Envía ese dinero á tu madre, y dila marido y una mujer, que no tienen discordias
que yo cuido de ella y &lt;le tí.
ni contiendas.
¡Era un sepulcro!

*
**

***

Defendiendo DemósteneE&gt;, padre de la
elocuencia, á un hombre que iba á str

NEUROSINE P RUNIER
RECONSTITUYENTE GEN!iliAL

condenado á. la pena capital, algunos de
los jueces se divertían entre sí, en conver-

¡,;aciooes que alarmaron al elor,uente orador.
Conocien'..lo entonce!', que la oratorii1
se1ía inútil en un país de eordo$, trató de
llamar la atención de los jueces, y lo ronsiguió, refiriendo un cuento que er.lazó con
su asunto, y es el siguiente:
Un aldeauo, alquiló su asno á un ¡,asajero, principiando la jornada junto¡,, el
pa:iajero en el jumento y el dueño á ¡,iP.
Como era en el estío, y la hora de medio·
día, el sol incomodaba demasiado, hasta
el extremo de haber de apearse el que iba
montado, acogiéndofie á la sombra del asno. Viendo esto el alquilador, dijo:
-Eso no, huen pasajero, que yo el ju·
mento alquilé, pero la sombra no; y siendo esto así, apártate de ella y déjamela.
-No estás en lo justo, replic6 el otro,
porque si el asno no puede apartarse de
su sombra, cuando yo pagué su r.lquiler
también pagué su 1,ombra.
-Hé aquí, dijo Demóstenes, entablado
un pleito entre dos partes que van al tribunal, sosteniendo cada cual su derecho,
y confiando en su justicia y en la imparcialidad de los jueces.
Entre tanto, los que esto escuchaban,
habían dejado de hablar, y atentos y
silenciosos, no podían ocultar el interés
que tomaban en el pleito del jumento, ni
la extraordinaria curiosidad que· tenían

~tº·

***

Dos abogados sin pleitos se entretenían
en .mentir en la puerta de la l\Udienciu:
- Chico, J uanito, dijo u.no de ellos, ¿ves
aquella hormiga que se está paseando en
lo más alto de la torre de Santa Cruz?
. J uahito abre sus ojos, mira, vuelve á
mirar y dice con aplomo: ·
-Me ganas, Pedro, no la veo; pero,
amigo mío, es cierto lo que dicee, porque
la. oigo andar.

Dos sintomas característicos
DF:L

ARTE RI 0-ES·CLEROSIS

(1) Vaso saliente y 1inoo10 al oivcl de las sienes.
(2) Barras coa dilatación de los peqoeooa vasos del semblante.

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Tomar todos los meses dos píldoras despues
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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ASo XI.

MÉXICO, DOMINGO

15 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

NoM. 42.

SEROR LICENCIADO DON VICTORIANO AGUEiios
' ilustre periodista y escritor, fundador y director de "El Tiempo", fallecido, en París el 8 de los corrientes.
l'ot. tomad&lt;t en San Sebastia1i, Espmia.

�O n tiomenaje.

On tiomenage.

RECONOCIMIENTO

labor que harán quienes tengan la capacidad necesaria para hacerlo y de la que yo carezco.

***

La obra del señor Agüeras tiene dos aspectos, siendo la misLa noticia del fallecimiento de nuestro inolvidable Director
ha producido una impresi6n penosa en todo el pail!. En nuestr~ ma en el fondo. Es i~ual~ente admirable esta obra, en su 88 .
Redacci6n se ~an recibid~ centenares de cartas J telegramas en pec~o p~ramente periodístico, y en el religioso y literario.
Srn hipérbole, puede afirmarse que fué el Sr. Agüeros en sus
los que los amigos y admiradores del señor Agüeros que fueron
ú_ltimos
años, la. personalidad más conspicua de la pr~nsa namucho~, manifiestan un sincero pesar, y que dem~estran pal·
uo.nal.
En M~x1co, el título de periodista lo lleva ahora cualpablemente, una vez más, cuán respetada querida y admirada
quiera. Ba~ta 1?.gresar á la redacci6n de un peri6dico busrando
era aquella personalidad conspicua.
'
A nuestros colegas que se han apresurado á asociarse á nues· un modus vivenai, paia tener de~e?ho de llevai: el título, y 80•
tro dolor; á sus amigos que nos han enviado sus condolenciara; · hre todo en esta ~po~a de merant1l!smo en que nmgún ideal guia
á todos aquellos que no.s han demostrado de alguna manera l~ los pasos del per1od1sta; en la que todos sus esfuerzm1 carecen de
pena que les ha producido la tremenda desgracia les estamos la nobleza que ~~racte~iz6 á los de .los. ~scritores de mejores tiempo~ . .El Sr. A~ueros siempre pers.1gmo fines nobles y jamás fl.a.
profundamente reconocidos.
'
que6 un solo rnstante. De firmís1mas convicciones no Je arredraron jamás ni persecuciones, ni violencias. Fué e~ sus afios de
= =~ ~= =
peri?~ista, que fué su vida toda, el esforzado paladín de la
Just1c1a y del honor. Dotado·de la caballerosidad más perfecta
y poseyendo grandes cualidades morales, siempre combatió ai
déspota, al malvado, al hip6crita, con la correcci6n más concluída. Nunca su pluma se manchó con el dicterio, ni con la
La idea de la muerte, que en cualquier momento produce en amenaza, ni con el insulto, ni cuando en aquellas ocasiones en
el ánimo la más honda impresi6n que podemos recibir, en esta que los hierros. de Ja prisión se abrieron ante él, y en las que el
ocasi6n nos llena de una amargura nacida, no 1wlamente del uso del l~nguaJe v10lento podría tener una expiicaci6n, ya que
no una disculpa. Y no se crea que por eso sus campañas care·
afecto' profundísimo que sentimos los amigos del señor don
cían
de energía: basta recordar que fué su pluma un verdadero
Victoriano Agüeros por él, sino por las circunstancias en que
azote de la administraci6n del general González y que en tiemse produjo el luctuoso acontecimiento. La muerte, cautelosa y
pos mucho menos alejados, siempre fué un periodista de op(\siartera, sorprendi6 á un luchador, que habiendo consagrado toda
ci6n, conservanrlo su independencia de criterio y de acci6n
una vida de honradez é inteligencia á una altísima labor, mere·
consciente de los gravísimos riesgos que corrían su libertad
cía, más que ningún otro, ver deslizar años de una apacible ve·
sus intereses. Pero él, tenía conciencia de su deber. Nunca"ª
jez, rodeado de todos los suyos, y en medio de las comodidades
ponderará bastante el altísimo mérito de una conducta 8emejanque había alcanzado después de tantos años de lucha y de trate. No es esta la ocasi6n de mencionar de ciertas cosas· sin
bajo.
embargo, aquél que conozca un poco de cerca el actual e~tado
Es verdaderamente raro el caso en que inmediatamente que del periodismo nacional, ¡cuántos hombres puede presentar inocurre la muerte de un hombre, se pueda, sin temor de incurrir
corruptibles; cuántos que no sean venales; cuántos que puedan
en elogios exagerados 6 en apasiona~os é injustos reproches, dar ser comparados con este campe6n de la verdad, con este heroico
una opini6n de su personalidad, amplia, serena y justiciera.
paladín de la justicia!
.Nuestros juicios sobre los muertos han menester de un espacio
Por eso la prensa mexicana está de duelo. La muerte del Sr.
de tiempo prudente, para producirse, siempre que deseemos. Agüeros no ha sido suficientemente llorada por todos aquéllos
que nuestro cariño &amp; nuestro odio, nuestras pasiones todas, no que ven en el periodista al hombre que debe sacrificarse en ares
ofusquen nuestro espíritu. Además, los actos del hombre nece·
de sus ideales.
sitan ser indispensablemente depurados en el crisol del tiempo,
En las páginas de este número, encontrarán los lectores de
cuando sus contemporáneo::; compartan con él la misma suerte; este peri6dico un artículo en el que expone el Sr. Agüeros sus
cuando el polvo del olvido haya sepultado rencores, envidias y ideas personales respecto del periodismo y en ellas también ha·
afectos. Por lo tanto, á nadie menos que á mi, toca emitir un Jlarán algunos trozos literarios, en los que pueden admirar 111 •
juicio sobre la personalidad del señor Agüeros, toda vez que escritor profundo y al literato de altos vuelos, que mereci6 ser
siempre me ligó á él una respetuosa y sincera amistad, y ahora, nombrado socio de la Academia Mexicana de la Lengua, corresque ha desaparecido dela tierra, tengo por su memoria una pro· pondiente de la Real de Madrid. En esas páginas, arrancadas al
funda veneraci6n. Y eso sin contar con que sus relevantes mé- acaso de sus "Cartas Literarias,"' podrán, quienes las lean, ~n·
ritos merecen un panegirista de altos vuelos, que pudiera de tirse conmovidos por la ternura que reflejan esas líneas; inun·
una manera digna, acometer una tart'a de tal wagnitud.
darse de dulce emoci6n con los conceptos de amor, de nobleza
Pero hay una raz6n que pudiera hacerme desviar un poco de de ideas, de alteza de miras, de mansedumbre y sentimientos
mis firmes prop6sitos, además del legitimo deseo de consagrar cristianos que encierran esas bella.; páginas, que constituyen la
algunos renglones al ilustre muerto. La vida del señor Agüeros mEljor semblanza que pudiera darse de la noble y hermosa alma
fué tan pura, tan transparente, que no es necesario que concu- de Don Victoriano Agüeros, cuya muerte hoy lloramos.
rran las circunstancias que he apuntado, para que, á raiz de !'IU
LUIS ZAMORA PLOWES.
muerte pueda , desde luPgo, hacerse un cumplido elogio de él,

Un luchador que desaparece

y

Un rasgo de la vida del señor Lic. don Victoriano Agüeros.
Conmuévese en las aulas el corazón de la juventud cuando
el Profesor de historia relata con vivos colores los sufrimientos que
en edades pasadas agobiaron á los hombres de letras; Maimone·
des y Rogerio Bacón en la edad media; Fray Luis de León y
Galileo en la época moderna; Sil vio Pellico y tantos otros, en
tiempos relativamente recientes; y se dice con un tono de con·
vencimiento que provoca burlona sonrisa en los labios de la ve·
jez: ¡Felices de nosotros que hemos nacido en mejores tiempos!
felices s(, porque venidos en una época en que domina el principio de la libertad del pensamiento, conquistado en medio de los
horrores de la Revolución Francesa de 1789, y propagada en el vie·
jo Continente por la vencedora espada de. Napoleón I, ahora po·

demos, sin que tirano alguno nos lo impida,
ideas por medio de la palabra y del libro.
En México, agregan algunoEI ilu1rns, tenemos una de las Constituciones más liberales del mundo, y según los artfcuios 6° Y 7o,
de e1la, nadie puede impedir la libre emisión de las ideas. ~n la
cátedra, en la tribuna, en el periódico, en el fo1leto y en libro,
podemos exponer libremente lo ::¡ue pensamos y lo que sentimos
acerca de la marcha religiosa, polftica social ó literaria en nuestra querida patria, sin los temores y desazones de pasadas
épocas.
Para que se vea lo que tienen de cierto estas opiniones, voy á
referir un simple rasgo de la vida del señor Agüeros, cuyo rela•

F. BARRERA LAVALLE.

�I.aitetratatra

701

700

EL

EL DIA

PERIODISMO

DE LA
- ------

1

La publicación del presente artículo y del siguiente, escojidos
entre los artículos sueltos que forman un tomo de las obras del
señor Agüeros, obedece á. nuestro deseos de honrar su memoria
enalteciendo sus admirables méritos de escritor católico y pe~
riodísta.
l.

La prensa! ¿Quién no ha oldo alguna vez los pomposos elogios
que de e~la ~a.n hecho mucho_s hombres notables dejnuestro tiemp_o? ~Quién 1g~ora _las entusiastas frases que los trabajos del pe•
ri_od1smo hall: mspir11:do á J&gt;oetas y oradores, á pollticos y estadistas?- -Su mfluenc1a, umversalmente reconocida, no se detiene
ante ningún obstát.:ulo: todo lo'estudia y analiza, lo examina y
lo discute; todo cae bajo su mirada. ~nvestigadora y penetrante.
Los gobiernos la temen: la. halagan unas veces, y otras descon·
flan de que extravíe los sentimientos del pueblo, ora haciéndole
comprender sus verdaderos intereses, ora poniéndole á la vista.
secretas falta~ é imperdonables lijerezas; ya animándole á las
luchas que exigen el decoro y la dignidad, ya inspirándole odio
hacia los que son sus persegnidores y verdugos. De aquí que estén siempre atentos á sus _exigencia:~ é indi~aciones; de aquí que
se tome en cuenta su sentir, y estudien r discutan sus consejos·
de aquí, por último, ese empeño decidido en ahogar su voz cuan!
do sólo reinan el abuso, la ambición desenfrena.da y la arbitra·
rieda.d.
La prensa, mejor que ninguna. otra cosa, refleja fielmente los
sentimientos y aspiraciones de una sociedad, sus vicios y sus
flaqueza.e, sus virtudes y sus costumbres . En ella encuentran
eco todas las no~les y generosas ideas, todos los benéficos y
grandes propósitos. Presta su apoyo á la pobreza y la indigen·
cia., anima á los que luchan sin esperanza., investiga las ne•
ceeidades de loe pueblos y se interesa en su progreso y en su
bienestar. Busca y señala los medios para que la industria se
perfeccione, se ensanche el progreso y prospere la agricultura;
contribuye con su estímulo halagador al adelanto y lucimiento
de las bellas artes y de la.e letras; se regocija con las fiestas y
triunfos del trabajo; y de igual manera participa de las alegrías
y de los pesares del pueblo. En una palabra, la prensa. es sin
duja el centinela más avanzado de la civilización moderna, la. que
puede anunciará la sociedad los peligros que la amenazan y se·
ñalar el origen y la raíz de que provienen. ¡ Cuánto bien puede
hacer, si está dirigida por un criterio sano y juicioso, por una
concie:icia recta y honrada! ¡ Cuántos males puede evitar con
sus consejos, con su previsión; y qué impulso tan eficaz puede
imprimir á las obras de la verdad y de la justicia! Es el vehlculo
más á propósito parala propagación de un buen principio, para
que éste circule entre las maus y para que todos le den acogida
en sus hogares.
Animada la prensa del noble deseo de decir siempre la verdad,
sus palabras deben tener la sinceridad y la franqueza. sin que
nunca las pasiones vulgares ni las preocupaciones influyan en
los juicios que tengan que formarse de las cosas: sus criticas
deberán inspirarse constantemente en los preceptos de la imparcialidad y la justicia, procurando en todos los casos corregir y
enseñar, estimular y preever. Porque hay algo de augusto 1 de
generoso y el6vado en la misión del periodista: está éste colocado, por decirlo así, en cierta altura que domina la sociedad, y
desde la cual ve los sucesos, los errores, los vicios y pasiones
que ee agitan en su seno, semejantes á. las tempestades que se
desatan sobre el mar. El periodismo es entonces como roca inamovible que ,:drve de baluarte al escritor público, para que en él
pueda hacer con calma sus observaciones, y ver lo que no ven
los demás. Su deber ha de consistir en conjurar los peligros, eR
señalar el mejor camino, en predicar la concordia y aconsejar la
fraternidad. Por lo demás, ya se deja entend~r que el lengua.je
de la prensa debe ser digno y caballeroso, propio de todo magis·
terio llamado á ejercer influencia en la opinión y en los eenti·
mientas de las masas. En sus palabras debe verse la voz de.la
verdad; y no la de las pasiones humanas; la del deseo de hacer
bien, y no la de la injusticia y la de la maledicencia; pues sólo
así estarán revestidas de una autoridad que nada podrá destruir.
II

El periodismo en México, á mi juicio, se halla desde hace al·
gunos años en un estado completo de decadencia, digno por muchos títulos de lamentarse. ¿Qué se han hecho aquellos atletas
vigorosos de nuestra prensa, Pesado, Roa Bárcena , Portilla, que

PURISIMA

desde las columnas. de La Cruz, La Sociedad y la Iberia, iluatn·
ban todas las cuestione~ con calma y caballerosidad notables?
¿ Qué fruto ha dado el e3e~plo de_ estos escritores, que siem re
respetaron ~ sus adversarios, tuvieron un estilo moderado y
ble, y se retiraron del palenque sin dejar una sola enemistad?oCome_ncemos ~or _reconocer que todos los que hoy se dedican
en ~éx1co al periodismo_, con raras y honrosísimas excepciones
no tienen fo~mada una idea exacta de lo que es y debe ser 8~
const~nte obJeto: pocas ~eces entran á esta carrera llevandt' un
esc?g1do ca1;1dal de conocimientos y de buen sentido, de obser•
vaciones atmadas y de estudios prácticos de la vida social.Créen unos 9.ue _con hablar mal siempre del Gobierno, con ensalzar la. Const1tuc16n y las Leyes de Reforma con criticar · todos
lo~ h~cho!i que caen bajo su dominioi se cu~plen los primeros
prm~1pales deberes del periodista. Creen otros que es precie!
elogiarlo todo, para. halagar y complacerá los poderosoe,'en
d~b1da corresponde0:c1a á beneficios y empleos que de ellos re·
~1ben; que las cuee~1ones más árduas y trascendentales para los
mt~reses de la patr1_a, deben tratarse con ligereza y desenfado,
á .fm :3.e que el púbhco vea que un periodista sabe más que un
d1p~tado, y que resuelve las cosas más pronto que el Congreso;
en fm, que baata _ce~eurar y elogiar como y cuando conviene,
para hace_r ~el per10~1smo el eco de la opinión pública.
. ¡La op1.món pública! 4Cuándo la prensa se inspira en ella?
G9.ué ocasiones procura a3ust~rse á sus exigencias, á sus nece·
c1dade.s, á sus deseos, traduciendo claramente sus varias mani•
festac1onee?-Unas vec~s reprueban los periódicos lo que todo
el m.undo apla1;1de ; conviértense otras en órganos de intereses
par~1culares, sm ~tender á la utilidad ni al buen nombre de la
eoc~edad ~n q~e vive~; ya los vemos empeñados en sostener die·
cus1?nee mút1le11, olv!dándose de cuestiones de positiva impor•
tanc1a_; ya se entreti~nen en asuntos que sólo pueden tener
atractivo p~ra determma&lt;lo número de individuos. Además de
esto, el. estilo que. e~p.lean algunos periódicos es altamente in·
c?nve~1ente y perJud1c1al .al crédito mismo de la prensa. Las
d1ecus1?nea pocas veces siguen un orden natural y lógico; pocas
veces ~e.nen un bue!! fin, pues cuando los contendientes. empie·
zan á 1mtaree, comienzan también á dejarse guiar por la mala
!e, y truncan las. f~ases de su contrario, alteran sus conceptos,
mterpretan de d1stmto modo sus ideas; y concluyen por ineul·
tarse mútuamente si lee falta ya la razón. Muestran empeflo en
sacar á luz el no~bre y las opinione~ políticas y religiosas de
cada uno, como e1 fuesen parte esencial para la polémica; y de
aquí las faltas de caballerosa lealtad que tantas amarguras traen
á la vida del periodismo.
A estas hay que agregar las escaseces, las mortificaciones y
los co~prom1soe en que m1;1chas veces se ven envueltos los que
se ded1~an á aquella profesión. L0s amigos del escritor le rodean
y le exigen que hable en éste ó aquel sentido de tal asunto sin
consul.t ar para n~da su opinión particular ni atender á lo' que
prescriben el sent!do común ó el buen gusto. Y lo más curioso
es 9ue aunque quiera complacer á todos, jamás logra dejarlos
s~tisfecho~.-Algunés hay tan débiles, que abdican con frecuen•
c1a des~ libertad ~e.pensar, que eecriben lo que no sienten, y
que emiten ¡;us opm1?nee conforme al gusto y dictámen de per•
sonae ext~añas, ó ~1en par~ no herir las euceptibilidades del
amor propio y conquistarse simpatías, ó bien para no exponerse
á futuras críticas y tener más tarde derecho de cobrar en recompensa determinado número de elogios. Pero los que hucen esto,
se olvidan del desprestigio que semejante sistema puede traerlee.
y de .la :perniciosa ~nfluencia que sus palabras pueden tener en
el criterio del púbhco. Lo extravían y lo engañan, y lo obligan
muchas veces á juzgar sin acierto.
Conviene, por lo mismo, que los escritores públicos mediten
en la importancia del papel que desempeñan en la sociedad: es
honroso y elevado, y deben, por esta razón, hacerse dignos de
él, ennoblecerlo con sus tr~bajos y revestirlo de la mayor de·
cencia y caballerosídad. Nunca es bueno descender al terreno de
la diatriba y del insulto personal, porque esto, léjos de traer él
triunfo en una polémica, de ser útil y conveniente, denota solo
carencia de razón y de sentimielltos generosos. Las discUBionee
de la prensa deben ser tranquilas y serenas, nunca apasionacl118
ni ardientes. Nada hay tan bello como estas batallas del enten•
dimiento, an que la victoria corresponde al que la merece, por
haberla bu~cado con la luz de la lógica, de ia verdad y de laju,...
ticia.

E

Pluma de oro ha menester quien ·
d d'
gunae palabras de alabanzas y de jd~lf;aá le !Car en rste dfa al•
á la vírgen más pura entre todas las vfrgen:em:ircu ada María,
e!ti~.eo, á la que es luz, aroma y orna~en:O
1
¡ María, la criatura sin ·mancilla en .
1E
' mdeªeylore~ p~o~igdiosl; M~rfa la destinada
~entt:1e~J¡~:ód:~~
princ1p10 e os tiempo~ para 9 1
dº
•
la doncella castfeima, junto á cuya pe~re!/f: /ec~a d~ su amor;
montes es sombra y mancha obscura· flor l°;lpla meve de los
del Señor; criatura admirable en quie~ la h/edi~~d: del 1huerto
~aa~: a
ra p~ede ver la triple aureola de la v{rgen,
3
mártir; Marfa, María, la que nos quitó la r d
01 Y e 0
y nos s_ostiene y fortifica en las luchas dfar::: d:r::t: .aec:~ ,
~e; ¿quién podrá cantar tus glorias con acento digno de;;? a D~s-

~:~~: fe~~=

:!/ci!

~~1~

::r~

:d~-

1:ees~~~:~n\~f~~ªt! I!:~~o:~~o~~~a t! :~r;!~n!Q~ue1t~{duz~;
tendrá en sus escondidos secretos la suave y angél~ a coní·
con que d b
¡
.
1ca armon a
e e enea zaree á la bienaventurada Madre de D'108?... .
11

Es~ escogida criatura saldría á su ve~ del gran árbol del ge
~~rge :,~~n~it eedría comdo un tierno y delicado renuevo, henchí:
va ora Y e perenne gracia.
Pero el hombre estaba manchado: sobre su frente llevaba el
~ello de la falta que· lo habfa arroja.do de la mansión de delicia.e
ci~ para.feo; Y e~ta triste herencia, que se trasmitiría de genera.. n en generación hasta que se agotaran todas la.a fuentes de la
vid~ seria íuna pe~pétuaseñal de impureza para los hijos de Adan.
4 po r.a servir de tabernáculo al hijo de Dios una mu·er en
set~r~ aquella fatal Y triste sei'ial? ¿Podría perJitir el
0 r e .o a.e 1a~ cosas, que el que se habfa de sentar con El
~feel trono de los cielos, so estuviera libre de aquella ley terri·
ó que pe~aría eternamente sobre todas las criaturas? .. .. La
~~ze~t~e resiste á _crE:el.o, .Y la obra de la Redención habría teni·
nc~s un prmc1pio imperfecto. No; era preciso que la vír·
!:n/u~sta de cuyo seno habfa de salir el Hijo de Dios el Re
y : ~:d e dm~n~o Y el Salvador de los hombres eetuvies~ limpi;
1
concebido
. .e. . o o pecado, tal como la mente de Dios la había

O~t:~

.á

Mjeterio dulce Y con~olador, garantfa cierta de que la humam a e0:contraría remedio á sus malee, triunfaría de la muerte
verfa abiertas para siempre las puertas del cielo! . . . .
y

IV
La hermosura de la vírgen de Judea no puede com ararse con
Lo_s corazones creyentes y la.a almas de fé se recreaban en
la ~e la m~~ fresca rosa ni con la apacible gallardía ae1 suave
mo esto lmo de los valles. Las azucenas son ás eros abro·o~ considerar la ~oncepciót?- inmaculada de Marfa: todos hallaban
para su pl_anta. La n~ciente y risueña aurora no
di no trJno ~:~ala1o deleite en e~a idea dulcfeima, don que sólo á ella le fué
:~ es:a cr1at?ra bellfs1ma y celestial. De los más sencnfos episo· vid: ~o~ª~:ah del.~ri;dor,. Y que supo conservar intacto toda su
1
1
ios e ~u. vida se desprende un aroma rico y embria ador al
i!;:;!~~~:al0: :e~c~~
c~al qu1s1eran semejarse los perfumes más exquieit~s d¡ la . martiri? de qu.!:é !;n:!
se:te figloddeJó ~e ser una idea piadosa, para ocupar un r!ugo
tierra . ...
m
s e "'Va o Y digno. El santo Pontífice Pío IX va.ron en ttien
~arfa, la D;láS bella y la de xnayores encantos sobre todas las
muJeree, ¿qu1én_podrá deecribirte? ¿Dónde está el pintor ue se- el .m~ld~/atólico recon9ció una misión eagrad~, declaró ~ ad·
pa trasladar al l~enzo la gentil y acabada esbeltez de tu ia.etfsi· mir~ et dogma.~e. la Inmaculada Concepción de ?..arfa que las
,.
:\cuerpo? ¿Quién podrá expresar con inspirado pincel el rubor gen es o as reclbleron con alborozo y un.ción
.
8(,
porque
él
venfa
á
llenar
un
vac(o
que
en'at(a
mucho
tiem o
e u 11:1aneo rostro, la .humildad de tu honesta y dulce mirada la
expres1ón, en fin, de bienaventuranza, que por designio de Dios ~a en .todos !os co!azonee;. él iba á alegrará loe cielos, á satit
~ac;. Jnstads 1mpac1encías, á traer hácia el mundo las bendiciones
te hacía a~orable y adorada? . .. .
~ ios Y e 1a excelsa. Señora, á quien las almas todas adoran
d ~os artistas más famosos apénas pudieron pisar los umbrales
e a verdad. Rafael J Murillo y Fra. Angélico con haber le a· sm cesar.
[ untrodigio se ha cumplido después de aquella definición
do~! m~ndo obras admirables, inspiradas en el' recuerdo y e! la
me itac1ón de la hermosura de María, no alcanzaMn el triunfo so emn sima:. (•). el amor· Y la devoción á Maria han crecido en
de darnos á conocer un trasunto fiel de aquella criatura sin i ual !1!°a:~ or~ caióhco, como si nuevo fuego hubiese encendido las
, se ª'!1 evantado suntuosos y magníficos tem los ara
gala del orbe, estrella del cielo, y motivo de regocijo para ido~
honrfar~a Y: btr1butarla todo género de homenajes. la.e fa!ma: vi
l os corazones.
ven e1ices ajo su amparo y po d
.
'
•
¿Qué podrán decir de ella entónces estos pobres y pálidos con
ealza.n y se bendicen.!
1' . . rd º1q111era se proclaman, se en.
as
g
onas
e
a
Inmaculada
ceptoe?
•
Este Dogma es deade entónces y 1
rá · ·
.
ciado.
floron de la Rer1gt'ón de C r1sto,
'· o ysemanantial
siempre,fecundo
neo y prede
.
III
gracia y de v:enturas perennes para toda la cristiandad.
~a hum~nidad pecadora no pudo ni debió luchar nunca con la
VICTORIANO AGÜEROS
desesperación. Desde el primer instante del delito tuvo un alivio
Y un. consuelo; y el a.nuncio de una ventura plena ,eanimó sus
rbat1das fuerzas, haciéndole concebir dulcísimas esperanzas• fué
(*) En presencia de 50 Cardenales 42 A b"
.
,
rzo 11s~os, Y 92 Ob!~pos. fu.e
a promesa de un Redentor Divino, que había de nacer del ~eno definido el Dogma el g de Diciembre d~ 185
cana.
4
en
a
inmensa
Bas1hca
Vat1·
de una azucena celeste, llamada María.
.

fe

:r~~::."

Banquete ofrecido por la Aso~iación del Colegio Militar en honor de la nueva M o· .
. ·For. os "EL TIEMPO ILUSTRADO."
esa irectiva.

�CARTAS L.ITERARIAS
-

DEL SENOR LICENCIADO DON VICTORIANO AGÜEROS .
.............................. ,&lt;a&gt;,&lt;w&gt;t•

Como un postrer homenaje al aeiior A1ñeros, «EL TIEMPO
ILUSTRADO» tiene el alto honor de publicar hoy •n sua p6fl~
111 un trozo de las «Cartas Literarias,• por tu
que tanto&amp; y justos elogios reclbl6 el lluatre ncrltor, hoy des·
aparecido. l!o la Imposibilidad de dar 4 coaour á nuestras lec·
lores ese admirable trabajo en toJa II a111plltud, reprodurlmos solamente no trozo de la Carta 3a, la que, como todas
las demás, debencoosldeaars1 como una nllosa joya literaria,

... ...... Y bien: ¿qu~ libro satisface todos mis deseos? ¿cuál es el
que ca~m~ esta impacie~te avidez que me devora y que presenta á mi vista cuadros mas numerosos y variados? Es uno solo:
su estilo es majestuoso y sublime, elevado y magnífico¡ tierno
unas veces como el canto de armoniosas aves dulce como los
acentos de la arpa e6lica, y otras reposado y ~olemne como la
voz de los ancianos: ora lastimero y desgarrador, semejante á

blan todo3 los dolores, todas las dichas de la tierra y se escuchan ~ambién las más dulces é íntimas _efusiones del' amor y de
la amistad.
.Pero, sobre todo, el ánimo queda embargado y el entendimiento bUspenso, cuando se considera la Biblia como monumento literario: hay en sue resplandecientes páginas desde el
más tierno y conmovedor idilio hasta la más terrible de las tra-

Grupo de las reinas Y personas que tomaron p:ute en la fiesta organizada por la .Liga Anti-alcoh6lic;,

truft:s que dirigía á los
grandes? ¿Quién le en~~ñ6 á formular aquellas exclamaciones tristes y sombrías como la.
misma tumba, que todavía hoy hacen estremecer y temblar? ......
Y los legieladores ¿en
dónde se inspiran para
formar las buenas y
prudentes leyes que rigen á los pueblos? Y
los poetas, estos cantores eternos de las obras
del Creador ¿en donde
aprenden á dar armo·
nía y expresión d~licarla á sus estrofas? Y los
historiadores ¿á d6nde
van cuando quieren
imprimir á sus narraciones energía y ma·
jestad?
La Biblia es la historia de la humanidad
.
va~t o e' mmenso
pano-'

Mes:i directiva de b Lig~ Anti-.1Lohólka.

rama donde están utra tadas sus alegrías y
sus tristezas, sus dolores y sus esperan zui,
sus faltas y su redenci6n. Leyendo sus páginas, asistimos primeramente llenos de
asombro á la obra portentosa de la creaci6n:
nue~tra alma se sor·
prende y se recrea al
mismo tiempo con )as
magníficas y extraordi narias e5cenas descritas de un solo :rasgo
por aquelloe verafoulos sencillos, breves y
elocuentes. Después,
cuando vemos á nuestros primeros pad~es
gozando en el paraíso,
una suave ternura y
una blanda t risteza se
apoderan de nuestro
corazón: aqví derramamos las primeras

Fiesta religiosa en el S:igrario Metropolitano en conmemoraci6n del aniversmio de la fundación de los clubs cat61icos de obreros.

los gritos de la ad versi&lt;lad, ora su:i.ve y apacible como las brisas gedias; desde el himno guerrero más ardiente hasta la más triste
de la tarde 6 los inocentes cantos de los nifios;-libro que es la y dePgarradora de las elegías; desde los cantos más melodiosos
fuente misteriosa donde la humanidad bebe sin cesar las Ealu- y suaves hasta la epopeya más elevada y sublime. Ni Homero
dables aguas de una moral pura, y cuyos menores conceptos son ni Virgilio, ni el Dante, ni el Tasso, ni Shakespeare, ni otros
por sí mismos c6digos perfectísimos de amor y de enseñanza: á grandes poetaa, ofrecen en sus obras las maravillas que enconél van los poetas que quieren conmover con sus cánticos y los ar- trrmos en la Biblia: ¿quién ha igualado jamás ]a btlla y conmo·
tistas sofiadores que buscan la inspiraci6u en la belleza y la ver· vedora historia de ,José y sus hermanos la de Tobías y de rns
dad. De él dice Lamartine que son sus caracteres estrellas, y sus padres? ¿cuándo la epopeya de los hombres ha llegado á la al·
páginas firmamentos. * ¡La Biblia! ........ monumento sagrado y tura en que está colocado ·el heroísmo sublime de los Macabeos?
eterno construido por las manos mismas de Dios¡ luz purísima ¿Qué idilio de los buc6licos más célebres podrá. compararse ron
é inextinguible que guía los pasos de la humanidad; faro con· los risueños y apacibles cuadros de Ruth y de Booz, de Tobías
solador de los corazones que creen, conjunto de verdades y gran- y de Sara, de Isaac y de Rebeca? y finalmer.te ¿d6nde están las
diosas bellezas, origen de vigoro,3as inspiraciones y manantial tragedias dignas de colocarse al lado de las que abundan en las
de santísimos consuelos ... .. Allí están estampadas por el inspi- Escrituras SaLtas, tales como la de Dina y de Atalfa?....... En
rado genio de Moisés las verdades hist6ricas y científicas más este libro por excelencia ee inspiraron Rafael y Murillo yara
admirables; verdades que el orgullo de los adelantos modernos, pintar sus vírgenes de sonrosada tez, sus ángeles y sus niños;
queriendo, s6lo ha confirmado; allí están referidos con maravi- en él busc6 también Miguel Angel sus colores para adID;irar p~rllo~a concisi6n, así el origen del mundo y de los hombres, co· petuamente al mundo con su fresco inmortal de la Capilla 81~mo las galas de que se revistió la naturaleza para deleitar á nues· tina. ¿Y de d6nde si no de la Biblia tom6 Bossuet su elocuencia
tros padres desde el primer instante de su sér; allí están los más para hablarnos de los misterios del sepulcro?* ¿En d6nde a~renatrevidos vuelos del pemiamiento y las conmociones y tempes· di6 aquel lenguaje severo y majestuoso con que tantas ocasiones
tades que experimentar puede la inteligencia humana; allí ha· conmovi6 á su auditorio? ¿Quién le inspiraba los solemnes ap6s·

* CurFO de Literntura.

• Alusión á sus Oráciones Fúnebres.

Las reinas de la fi esta premiando á los vencedores de los juegos sportivos.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

El señor de la Barra recibiendo el diploma que lo acre.
dita P.esidente honorario de la Liga.

�I.litetratotra.

Llitetratorra.

;,:._

Un grupo de conc,mentes á la Kermesse Italiana.-En primer término
la distinguida artista Celeste Aída Zauchi,

lágrimas por la dicha que perdimos, y aquí también comenza·
mos á experimentar los transportes dulcísimos de la esperanza
al ver que un Redentor Divino vendrá á salvarnos. Pasan aque·
llos días de desconsuelo y de tristeza: lloramos sobre el cadáver
del inocente Abel; nos dirigimos á Dios implorando justicia y
misericordia para el fratricida y presenciamos con espanto el
tremendo espectáculo del diluvio, en que se desataron las catara·
tas del cielo y se abrieron los manantiales del abi.rmo. Llegamos á
los felices tiempoe de los patriarcas, y ya aquí es tal el embeleso
que se apodera de nosotros, que nos asociamos del todo á las
inocentes costumbres de los moradores de los campos: recorremos los bosques y las montafias cuidando del dócil rebafio, y
rendidos de fatiga por el sol del dai'ierio, nos retiramos á descansar sosegadamente á las orillas de un arroyo, allí, donde la
sombra de la palmera ó el rumor del torrente nos hacen bnscar
las agradables delicias de un sueño tranquilo. Vamos en seguida
á la montafia á presenciar los inocentes sacrificios que las familias hacen al Sefior, y por las tardes nos acercamos á las fuentes
en donde dos jóvenes sencillos sienten nacer sus primeros amo·
res. Aquí están los de Isaac y Rebeca, de Jacob y de Raquel, y
aquí aliamos también la tierníeima historia de Jose y sus her·
manos. ¡Qué perfidia la de éstos, junto á la mansa humildad
del primero! ¡ Qué corazón el suyo, tan firme en la virtud, que
rechaza poderosas tentaciones y sufre humildemente larga é injusta cautividad! Pero nada es tan tierno, nada tan conmovedor, como aquella extrafia manera de darse á conocer á loR in·
gratos que le vendieron. «José- dice Chateaubriand-llorando
á la vista de sus ingratos hermanos y del joven é inocente Ben·
jamín; ese modo de pedir noticias de un padre, esa adorable
sencillez y esa mezcla de amargura y de agrado, son corns inefables: naturalmente vienen las lágrimas á los ojos, y se siente
uno conmovido á llorar con José.,&gt;* Ciertamente, no existe una
historia semejante á la que aquí nos ofrece la Biblia; porque
¿dónde podrán buscarse más encantadora sencilles, más amor y
resignación, más humildad y justicia?
Muerto el gran rey de Egipto, protector de .José·y su familia,
una bárbara opresión cae sobre la privilegiada descendencia de

* Genio del Cristianismo.

El señor Presidente, la señora Borneque de de la Barra y el señor
Conde Masiglia, Ministro de Italia, en el Tívoli.

.Jacob: pero aparece luego Moisé3, el Gran Legialador de los hebreod, que trae de Dios la grandiosa misión de salvar á su pueblo: el va á arrebatarlo de la esrlavitud en que gime, y á guiarlo
á través de las aguas de los mares y de las soledades del desierto: el va á ser su legislador, SJ. padre amoroso que velará por la
impaciente multitud: hará brotar fuentes de agua pura del seno
de las rocas y por él lloverá del cielo sabrosíaimo maná: él consolará á los descontentos, dará confianza á los tímidos, orará
por los pecadores y los ingratos. Tal es Moisés: profecia vlva de
Jesucristo que anuncia á la humanidad los sacrificios, la santidad y el amor con que ha de regenerar al mundo el Salvador de
los hombres. Moisés solo es toda la historia del pueblo hebreo:
por eso cuando se medita en él, sentimos singular respeto Y. ve·
neración hacia su memoria y contemplamos su figura grandiosa
y radiante de esplendor entre las brumas de los pasados tiem·
pos--Deapués de coutinuas guerras y tribulaciones sin cuento,
el pueblo de Dios conquista al fin la tierra prometida: á las fa·
tigas del desierto, á las inquietudes de los combates, al mal~star
de una peregrinación prolongada, suceden la paz y el sosiego.
Empero, pronto las familias empiezan á dividirse, el culto ~e
Jehová á olvidaroe, sangrientas guerras á encenderse. Saúl, pnmer rey de Israel, persigue con odio incomprensible al msns.o
y dulce David: sube este al trono, y tiene qué mand~r pereegu1·
dores aun contra su mismo hijo: aquí oímos los gemidos de 1m
dolor inmenso de su dolor inmenso deipués de su caída, y presenciamos las maravillas que obran en él la penitencia y el arrep1mtimiento: y aquí vemos igualmente cómo, bajo ~l reina.do de
Salomón, un pueblo creyente y agradecido le!anta a S? Dios el
más grandioso y rico templo que jamás han visto los ~1glos. ~~­
tre tanto, ¡qué hermoso es considerar que aquella nación prm·
legiada, ora esté bajo las cadenas del pecado, ora desfallezcan rn
fe y su esperanza, confía en qiie llegará al fin el Redentor pro·
metido, el re.y Salvador de Israel y del mundo, el vengador uP.
tantas humillaciones sufridas, de tantos pesares y amargura~!
Los profetas lo anuncian con sus solemnes cantos, con sus fúne·
bres y tremendas imprecaciones: las ciudades se preparan á re·
cibirlo, los pecadores á implorar su perdón ......
En Betlern en pobre y oscura gruta, nace el autor de la Ley
Nueva el reg~nerador del hombre, el que trae del cielo tesoros

de gracia y de amor para d~rr~marlos sobre. la tierra. Hé aquí
que ha llega~o ya el cu~phmiento de las divinas promesas; oíd
ahora á Je?u8, ,presenciad sus .obras; no habrá ya sangrien.
tos sacrilicws; él será la víctima de paz y de amor· no
habrá ya odios entre los hombres y los pueblos: él será el dulce
vínculo de concordia 9ue los unirá á todos; no habrá ya tinie·
bias y horrores: él sera sol de verdad y maaantial purísimo de
s11grados afectos: una moral celestial y divina va á reair el mundo. Jemcristo, con sólo su venida, desquicia los te~plos de la
id0latría y de la malciad, y con su muerte en el Calvario sella
para siem)í)re el pacto de eterno amor entre el Criador y la criatura.
Después de las admirables y sublimes páginas del Evangelio
hallamos la narración sencilla de los «Hechos de los Apóstoles;;&gt;
las ccEpístolas» del gran San Pablo, figura sin igual en la historia por su conversión milagrosa á la fe de Cristo después dti haberla perseguido, por su arrojo en dar la luz del cielo á las nacione~ y á 103 reyt:s, por su abnegación incomparable para predicará los gentiles la verdad, y en una palabra, por su elocuen·
cia, su i;,abiduría y su virtud. ¡Qué doctrina hay en su~ carta;i
tan llenas de unción y amor al género humano! ¡ Qué clarida('¡
y sencillez en sus conceptos! ¡ Qué justicia en sus conceptof:l !
¡Cuánta µroiundidad y convicción resplandecen en las instrucciones que da á sus discípulos.! ..... El es verdaderamente el intérprete más grande de los preceptos de .Jesús, el varón más penetrado del espíritu de Dios, para ser el mensajero que deberá
llevar á los confines de la tierra la simiente precioea de la moral evangélica.
Con el Apocalipsis de San Juan, visión profética de los últimos tiempos, se cierra la última página de la Biblia: ahí están
nuestro destino, nuestra postrera esperanza, la promesa fioal de
la Divinidad!. .....
Hay en la Biblia algunas páginas que son como preciosas perlas que adornan la narración, como diamantes engastados en el
libro para hacerlo más rasplandeciente, á manera de las valioeas
joyas que hacen deslumbrador y magnífico el lujoso traje de una
reina: página'! que conmueven el espíritu profundamonte, así
por la exquisita y rica poe3fa que contienen. por la sana y útil
filosofía que enseñan, como por su estilo elvado y noble, y las
gratas delicias que halla el corazón en eu lec~ura. En Isaac, .Jo-

sé y Tobías tenemos el tipo de los buenoR hijos; el de la excelen·
te esposa en Esther, Rut y Raquel; en .Judit el de la mujer valerosa y heroica que ealva la nación haber Je tremenda catástrofe,
Y por último, en. David están personificados el arrepentimiento,
el dolor del pecado, el poder de la penitencia. El libro de los Salmos es un prodigio eterno de piedad y de amor: contiene los
ª?ª"es y delicados acentos de una arpa melodiosa y las inspiraciones más atrevidas que jamás hayan brotado en la imaginación
de un poeta; contiene los lamentos del pecador arrepentido que
pide misericordia y justicia, y los himnos de amor, de gratitud
y de admiración hacia el Criador y sus obr11s; contiene, en suma,
confesiones y amenazas, promesas y recuerdos, alabanzas y dulce abnegación. David canta, llora, gime desconsoladamente; ve
su corazón manchado por el delito, y eleva al Señor sus oraciones en holocausto humilde de su arrepentimiento y su dolor:
sube á las montañas, desciende á los abismoe de la tierra y de
los mares, paséase por los espacios infinitos del firmamento, y
donde quiera halla escrito el nombre y la omnipotencia del Señor: las estrellas y los brillantes mundos son joyas preciosas que
adornan y enriquecen su manto; penetra á los bosques, y une á
sus misteriosos rumores, al canto de las aves, al correr apacible
rle las corrientes, las voces adoloridas que estallan en su angustiado pecho. ¡ Qué armonías brotan P.ntonees del arpa de DaYid !
¡qué elE&gt;vación da á sus ideas, qué dulzura á su11 palabraei, qué
inefable sencillez á las imágenes de su maravilloso lenguajel-Los libros de Salomón resplandecen todos por la sabiduría que
Jehová c~ncedi6 pródigamente al hijo amado de su siervo David:
aparte del admirable Cantar de lo1S Cantares, que es el himno epi·
talámico más suave, apasionado y hermoso que existe en las
lenguas de los hombre~, para eterna enseñanza de la humanidad,
los libros d., los Proverbios, del Eclesiastés, de la Sabiduría y del
Eclesiástico: sus seuteecia:1 son breves y justas; eficaces sus consejos; verdaderos, conmovedores y profondos los preceptos que
contienen acerca de la familia, del amor, de la amistad del trabajo y del órden.
Acaso pu~de decirse que lm1 sabios Libros de Salomón, aunque anteriores al Evangelio, son uoa continuación, una ampliación y desarrollo más extensos de la divina moral que después,
vino á prerlicar .Jeaucristo; porque ¿r10 es extrafio y maravilloso
encontrar en ellos, al mismo tiempo que un tan profundo cono-

Grupo de distinguidas señoritas de la colonia italiana que atendieron los puestos de la Kermesse.
Fu1s. ele Et 1ie111¡10 fltu¡/radn

�Ldtettatutra.

Ld tetra t utr a.

cimiento del coraz6n humano, máximas idéntic&amp;.s á las del sejos &lt;lel padre, cuánta previsión y bondad! La madre de 'f
Evangelio, doctrinas cuya esencia parece estar tomada de lae ?ías, afligida y llena de temor por su prolongada ausencia opalabras mismas de Jesús?
iba, á sentar todos los días, como dice la Biblia cerca del ca71,J110Be
Isaías y Jeremías son los profetas más inRpirados de Dios: e~ lrt ~zm.a
· d~.una co l"ina, desde donde podía ver' á larga d;stanci~
"
elocue~tee y melancólicos, de afecciones tieroísimas y de manso si venia su .1:iJo: su e~poso la consuel~! dirigiéndole aquellas pay humilde corazón, sus acentos resuenan en las montaña.s, en labras carmosas, t1ern~s, y tranquilizadoras á las cuales ces6 la
las ca,:ernas, en las calles y alrededores de la ciudad, ya para nui~lre de Uorw· y ,qe aquieto.* ~ntre. tanto, Tobías camina acama_nunciar ~l pue?lo tremendas catástrofes, castigo de sus ingra· panado de_l ángel, que le prod_iga srn cesar los más cariñosos cuit1tudes é rnfiJ.ehdades, ya para exhortarlo á. vol vPr al camino dados: recibe por esporn á la mocente Sara y vuelve con ella á
del bien y de la fe; predicen el tristísimo cam,iverio lle Babilo- la casa paterna, trayendo el bienestar y la alegría. El perro
nia, las guerras con los países extranjero¡¡, laR humilli1eioneR y anuncia la llega.da del joven, pisa este el umbral de la humilde
desdichas de Israel, la ruina de Jerum!em y de su templo. ¡Q11.é C\b1füi y sui pa(lres le reciben en sus brazos, trémulos de inedolorosag ~on siemfable gozo. Después
pre la'! voces ele los
cuando llega Sara
profetas! ¡ De qué
la dicha de la santa
melancolía infinita
familia ee compleestán llenas! Jere.
ta: el ángel se desmías, sentado triscubre, sonríe, de
temente en la moncontento, y despletaña, frente á las
gando sus blanquíamadas ruinas de
i;imas alas se remonla ciudad de Dio!'I,
ta al cielo; el palanza aquellas la·
triarca, su esposa y
mentaciones amar
~ us hijos quedan
guísimas y eternas
maravillados y conque no han vuelto á
fusos ante aquella
oir los siglos y que
nueva gracia del
se verán siempre f'n
Sefior.-Hay en es·
el curso de los tien •
ta. apacible y senpos como la má~ Yicilla narraci6n cierva, Ja más patética,
to perfume delicado
la más sublime ex,
rle inocencia que
pre~ión del dolor y
conmueve plácidalas lágrimas.
mente nuestra alPara darte unn
ma, y no sé por qué
idea da otras partes
al I e e r 1a loe re·
de la Biblia, voy á
cuerdos de la infancopiar en seguida
ci11 se despiertan en
las páginas que es·
nosotros: la imagen
cribí hace algunos
de nuestra madre,
años en mi libro de
de nuestro amor
memorias despué~
bendito, aparecen
de haber leido por
en nuestra mente
primera vez las Sanpara conmovernos
tas E:icrituras: he
y trasportarnos á
buscado esas pági ·
mejoree días. Que·
nas íntimas, deseorlé unmomentapen·
so de que conozca~
~ntirn y triste, mumis impresiones de
do ante los cuadros
entonceP, aunque
que me presentaba
J:~ B1 blia: parecíadebo advertirte que
rne e$tar en lugaree
en ellas no están
fielmante expresa·
que yo babia cono·
cido durante lofl
das. Hélas aquí:
primeros afios de
"En lrt tarde. mi vida, oirun len·
Hoy be leido en mi
gu:.ije que ya otra11
cuarto, rodeado de
vece8 hahía oido, y
t1ilencio v de sosie·
aun preeenciar algu·
go, los Libros de
Ill\S escenas en que
Esdras, de Tobías,
Una :ictriz c:it:ilanúminente,
yo había figurado:
de .J udith, de E:i·
Margarita Xirgu en ''La dama de las camelias'' y en "La reyna Jove"
tal · era la verdad
ther y gran parte
con que aquellas
del de Job. Aún
siento en mi pecho las profundas emociones que en él han pro- hermosas páginas arrebataban mi imaginación. - El Libro de
ducido tanta belleza, tanta bondad, tanta ternura ..... He oido, Judíth, también bello y admirable, es un poema, una epope·
por decirlo así, las tranquilaB conversaciones'de los padris de ya magnífica del valor y el heroísmo: la virtuo~a viu&lt;la, la
Tobías, y he caminado con éste, en compafi.fa del ángel, por las ver en peligro la lib,ertad de su patria, se f!iente animada de
montañas y las risuefias campifi.as; he recorrido con Judith los un sentimiento noble, abandona los tranquilos goces del ~ogar
campamentos del Pjército de Israel y presenciado la trágica muer- doméstico y ataviada de hermosas galas, se arroja en med1~ de
·te de Hoioferne¡..¡ he estado en la brillante corte de Asuero y me los peligros que a.caso le esperan en el campamento e~em1go:
han conmovido las dolorosas angustias, los hábiles trabajos brillan en su semblante una serenidad y nobleza altís1mae, Y
de Esther para calmar Ja ira de su esposo y libertar á su pue- con estas solas armas logra llegar hasta Holofernes: su~yugado
blo de una ley inicua; por último, he.escuchado lleno de terror él por su hermosura, ,Judith puede consumar en seguida, con
gran sorpresa de ambos ejércitos, la meritoria obra de salvar á
y recogimiento los de~garradores lamentos del santo .Job .....
((El libro de Tobías es harmoso como el amor de Ja familia y su pueblo. - Finalmente, en el Libro de Esther be ha~lado sen·
los suaves afectos paternales: sus palabras respiran inocencia, timientos más suaves y delicados que me han conmovido extra·
sus páginas dulcísima ternura: vernos allí á dos amorosos y pru- fia y profundamente: la inocencia candor?!!ª de Esther,. su bon·
dentes ancianos que cifran su felicidad en amar y temer al Se· dad y su prudencia; la fe de que están ammados sus OJO!! Y su
ñor. El hijo que el cielo les di6 para regocijo de sus días, parte frente, la sencillez de su alma y la piedad de su co~az6n, hacen
á cobrar la deuda acompartado de un ángel que se oculta bajo la de ella un tipo acabado de singulares virtudes. El mismo Asuero
figura de un gallardo mancebo: ¡cuánta unción hay en los con·
* Tob., cap, Xl, vers. 5 y 6.-Cap. V, ver. 28.

y

1

•.

'

,.

e3poso, rey déspota y sensual, se siente conmovido ante tan-

de terror oyendo salir dci su llagada boca aquellas palabrati de

ta belleza y tant~ bo_n?ad, y tórna~e. de sanguinario y cruel, en indignación y de ira que ~ólo una impaciencia moment!Ínea pu·
'uez prudente y JUst1e1ero: una religión pura y divina obra esta día inspirar; en suma, parecíame que sobre mí caian las dolo-

,n1aravilla.

«¡El Libro de Job!. ..... ¿Qué podré decir de tan sublimes páginas? ¿C6mo expresar la ardiente admiraci6n que siento hacia
el inmortal pastor de la Idumea, esta encarnación viva del dolor
y la esperanza, de la abnegación y de la fe? Job, poeta sin igual
en la historia, conocedor profundísimo del coraz6n humano es
un var6n hijo predilecto de Dios, purificado en el sagrado crisol
de tremendas y doloro$aB pruebas: su virtud es firme como las
encinas seculares que tienen SUB raíces en lo más profundo de
la tierra: su resignación incomparable entristece y espanta al
mismo tiempo porque hace ver á los hombres la debilidad de
sus fuerzas y la nada de su poder. Soberano del pensamiento
intérprete inspirado de los misterios de nuestra fé, maestro eter~
no de la humanidad, su cátedra es un estercolero inmundo, su
trono un lecho pestilente y hediondo en cuyo derredor solo ee
respiran miasmas deletérnos: de sus adoloridos labios salen como rayos de fuego aquellas sentencias que espantan, aqnellas
exclamacionee que admiran, aquellos apóstrofe, que hielan la
eangre en nuestras venas. Examina la vida del horribre desde
que es concebido en el vientre de la mujer hasta que su cuerpo
se confunde con los polvos del sepulcro: invePtiga los secretos
de su corazón, saca á luz sus miserias y sus virtudes, sus ingratitudes y sus errores: se estudia él mismo, y con melanc61ica
sencillez nos revela sus goces de niño, las comodidades que le
di6 la riqueza, sus vacilaciones y eus dudas: mas de súbito, e,pantado del atrevimiento con que se ha elevado {t regiones de
desconocidos misterios, lleno de terror por las blasfemias que
han pronunciado sus labios, calla y gime con el gemido del
arrepefitimiento, prorrumpiendo en seguida en ardientes alabanzas al señor su Dios. ¡Qué pintura hace entonces de la Bondad Divina y de sus obras! ¡cuál describe las humanas mirnrias
y la pequefiez de la criatura 1•.••••
«El Libro de .Job es una elegía inmensa y dolorosa, que parece dictada por la conciencia de la humanidad: está empapada
de BUS tristezas infinitas y de sus lágrimas; por eso nos conmueve tan hondamente. Yo sentía al leerla no sé qué inesplicables
emociones que me afligían y me consolaban á la vez: mi espíritu se fortalecía y regeneraba con aquella luz purísima de las
palabras de Job; latía mi coraz6n de tristeza y pesadumbre al
ver que el que bahía eido opulento y feliz patriarca yacía ahora
en lecho inmundo, roído de asquerosos gusanos: me extremecía

rosas tribulaciones tlel justo y que era mi alma la que sostenía
el formidable peso de tan abrumadoras penas ....... 1Pobre .Job,
sublime mártir del género humano! yo he llorado con tus des·
venturas y padecido con tus lágrimas: he contemplado lleno de
admiración y de sorpresa tus her6icos imfrimientos, tu virtud
inquebrantable y sin igual que triunf6 de tantas pruebas ..... .
«Cuando Job, agobiado bajo el peso de sus amarguras, calum·
niado por sus amigos, reprendido por su mujer misma, comien·
za á sentir que su fe vacila, que su inteligencia se ofusca y la esperanza le abandona, la blasfemia quiere salir de eus l11bios, sin
que basten ya á tranquilizarlo el poder y los consuelos de la re·
signaci6n. Pero entonces una voz misteriosa, severa, la voz del
mismo Dios, se escucha de súbito en los aires: el Criador reprende al hombre y le muestra su debilidad y su flaqueza. (c¿D6nde
estabas tú-le dice-cuando yo echaba los cimientos de la tie·
rra? ¿Sabes quién tiró sus medidas 6 quién extendió sobre eHa
la primera cuerda? ¿Quién puso diques al mar, cuando se derra·
maba por fuera, como quien sale de su madre? ......... Encerréle
dentro de los límites fijados por mí, y púsele cerrojos y compuertas, y dije: hasta aquí llegarás, y no pasarás más adelante; y
aquí quebrantarás tus cansadas olas. ¿Eres tú acaso el que haces
aparecerá su tiempo el lucero de la mafiana, á resplandecer el
de la tarde sobre los habitantes de la tierra? ......» Job, sorpren·
dido y admirado cierra los ojos y se confiesa culpa ble. «Yo que
be hablado tan inconsiderablemente-exclama-¿qué es lo que
puedo responder? Nada. Cerraré mi boca con mi mano ...... Me
acuso á mí mismo, y hago penitencia envuelto en polvo y ceniza.»* Y el poema acaba con esta confesi6n sincera, con esta humildad edificante, con este arrepentimiento sublime ...... La
prueba acaba y Job recibe el premio de las tribulaciones que el
Señor le había ,nandaclv.
¿Hay por ventura en algún libro humano este maravilloso
lenguaje? El pensamiento y la imaginación más privilegiados
¿han podido elevarse alguna vez ha:ita las regiones en que flota
el espíritu de Job? ¿qué pecho ha lanzado nunca aquellas quejas, ni cantado las magnificencias del universo:como lo ha hecho
él solo? ...... »
• Job., cap. XXX Vlll, vers.
34.-Cap. XLII, vers. 6.

4 1 51 8, rn,

TI

y

32.-Cap. XXXIX, vers.

0

TEATRO LIRICO.-·"La Presi A[egre".-Lo~ personajes polít!~os q~e toman parte en est~ obra.;--De izquierda á derecha: Bernardo Reyes,
Zúñiga y Miranda, de la Barra, Francisco Madero, Em1ho Vazquez Gomez, Francisco Vazquez Gómez y Chucho Urueta.

�708

DE SOCIBDRD

DOMESTICACION ·DE LOS ELEfANTES EN AFRICA

/
¡·

RECUERDO DE UNA COSTUMBRE HORRIBLE

Asunto muy controvertido hoy día es el de la domesticación , C~nocida ~s ~a costumbre india, hoy Yª. desaparecida gracias
del elefante de Africa: mientras unos afirman la ini:iociabilidad a la 10fl?enc1a mgl~sa, de quemar á las v1Udas de los grandes
d~l paquidermo africano, otros recuerdan que los cartagines su- personaJes cuando estos morían. Lo que ya no es tan conocido
pieron domesticarlo, pues el ejército de Anibal los contaba en es que los indostanes acostumbraban á conmemorar el «sutín cohue_n n~mer~. Los padres d_el Espíritu Santo, dejando que los mo llamaban á esta fúnebre ceremofiia, por medio de una e~erte
sabios d1scutieeen, emprendieron la domesticación del elefante -de lápidas.
.
joven, y la han conseguido. En 1897 6 1898 fué cnando los miCada lápida alta conmemora la muerte de un rajá mientras
sionero.a obtuvieron los primero resultados, y continu6se tan las pequeñas recuerdan la de una mujer 6 un niilo de la casa
buen eJemplo. Los alemanes, en sus colonias han adiestrado real. En la parte superior de la lápida aparece el retrato 6 coPa
alguno:; animalel'. En el Congo belga, ello es ya una industria ssi, del rajá fallecido, y debajo de él las efigies de todas las perquA va desarrollándose todos los días.
sonas y animales sacrificados en el funeral. Porque no eran s61o
En el primer trimestre del año actual fueron á ponerse en fila las viudas las que se quemaban, sino también los portasombriocho elefantes jóvenes capturados aumentando el número de llaQ, los esclavos, los caballos y los elefanfes. En una de esas lá·
los veintidos que se encontraban '
pida, hay nada menos que seya en ella. Al pronto, los ani. , - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ senta y cuatro figuras. Las lápimale, salvajes padecian en su
das· se levmtan junto á un río
cautiverio, pero no tardaron en
cuyos peces gozan de la mayor
someterae, y su educación es
consideración, en la creencia de
muy rápida.
que cada uno de ellos contiene
En los territorios ingleses del
el almll. de un rajá difunto.
Uganda también se adiestra á
algunos de esos paquidermos;
~~
pero de allí, sobre el particular,
NAPOLEON Y LA TOLERANCIA
tenemos hoy pocas noticias.
Para combatir la rápida des·
trucción de los elefantes de AfriPRACTICA.
. ca. se ha fundado en Francia una
i,ociedad muy poco conoeida,con
la defiominaci6n de «Les Amis
He aquí un trozo de la arende l'éléphant.» Si logra estimuga
dirigida por Bona parte, en felar y desarrollar la domesticabrero
de 1801, á un grupo de tri·
ción de dicho animal y convertir
bun(\s,
y que parece dirigida á
la raza en útil en vez de ser no·
los
actuales
gobernantes de Francfra á las plantaciones, como lo
cia:
es todavía en muchas comarcas,
«¡Los sacerdotes! ¿Y puede un
habrá hecho más por la conaergobierno captarse la voluntad
vnci6n de la especie, que todas
de un pueblo cuyas opiniones
las apremiantes censuras dirigireligiosos persigue al mismo
das á la raza implacable de los
tiempo? Y como la mayoría de
cazadores.
los franceses es cat6lica, ¿es poFalta saber si los elefantes
sible que yo contrarié á esa ma·
arrancados á la vida libre de los
yoria?
bosques, encadenados y emplea«Diez años hac( que se llama
dos en las faenas que la pica de
á ese pueblo libre y sobf:rano, y
los cornac les obliga, encontraya es hora de que lo sea en rea·
rán que sus amigos llevan su
Jidad; gritais: ((¡Viva la liber·
amor demaeiado lejos.
tad ! ¡ Viva el humanitarismo!»,
WlNIOClftN
y ese pueblo libre no puede ir
libremente á misa, ¡y el gobier·
UN SER ANTITETICO
no «humanitario» arranca del
Señorita María Luisa Bon y,
,,...
seno de sus hogareree, enviándoquien contraerá matrimonio próximamente con el señor don
le3 al destierro, á ancianos de
Un joven, que cree que es muy
Alfredo Islas.
ochenta afi.osl Es preciso dar á
distinguido renegar de todo y
mostrarse siempre aburrido y displicie1.1te se hallaba tomando las palabras su verdadero significativo, y aunque se me tache de
fanático, deseo que los religiosos sean tolerados y que la mayo·
ce·veza con un conocido en uno de los cafés de París.
- ¿Qué le paea á usted? - le preguntaba éste al verle con ría d:i la naci6n.uo sea exceptuada de ese principio de tolerancia»
aquella actitud de di•gusto que le era peculiar.
~~
- Que me aburro extraordinariamente.
-Eso consiste en que siempre anda usted solo.
UNA CIUDAD POLIGLOTA.
- Soy enemigo de 1a sociedad, soy antisocial.
- D&lt;lbía ui:;ted echar.e una novia y casarse.
Tan curiosa población se llama Epertes, y está enclavada en
-Soy amimatrimonial.
Hungría.
Con razón puede denominársela la Babel m~d~r~a,
-Dedíquese á la política, preséntese cliputado.
pues se habla en ella, corrientemente, nada menos que seis 1d10- Soy anti parlamentnrio.
mas distinto3, más una serie interminable de dialectos y argots.
-V11ya usted á los teatros.
Los 15. 000 habitantes ele Epertes son completos linguistaB, ?
-Sov antiliterario.
ee lo curioso del caso que todo el mundo se entiende á maravi·
- Púes diviértase usted con los amigos.
lla. En un mismo establecimiento público se suele oir hablar ~l
- No acabe u~ted. ¡ Antipático, ya lo veo!
mismo tiempo seis 6 siete idiomas, aunque no sea mayor el nu·
mero de individuos que alli se encuentren.
~~
El cosmopolitismo de la original ciudad se debe en pRrte á la
Haciendo el retrato de una señorita hermosa, el célebre pintor presencia casi continua de turistas extranjeroe, aunque la
Rigrnd, obsen·6 que la joyen comprimía ridículamente los labios dadera causa se halla en las variadas nacionalidades de los a·
con el deseo exagerado de que st~ boca pareciese muy pequeña. bitantes. Dando· un paseo por Epertes puede observarse q~e en
una misma calle figura la tienda de un panadero húngar~ Junto
Cansado el pintor de aquella monería, la dijo:
-Señorita, no os canséis más, si es que os gusta eso, yo os á la carnicería de un ilirio y ésta al lado de una farmacia aus·
triaca, una. mercería rusa, '6· de un bazar francés 6 italiano.
.intaré sin boca.

v;:·

n

-¡Caramba!
-¿Se ofende usted?
-No, pero...
-Yo soy así; no me quedo
con nada dentro del cuerpo, don
Trinitario; la franqueza ante todo. En seis meses se ha qnedadp usted como una momia; arras·
tra los pies al andar, se tambalea; en fin, que me equivoque,
pero creo que me va usted á hacer gastar pronto unas pesetillas
en coche. Cuídese usted, cuídese
usted, don Trinitario.
Otros no dejan paEar nada que
se refiere á la indamentaria de sus
amigos.
-¿C;aracolos! ¡Vaya un chaleco, Ciriacol
-¿Te gusta?
-Tenía que volver á nacer
para llevar semejante adefei,io.
¿Cuánto te ha costado; con hechura y todo, dos pesetas?
-¡No t!into, hombre!
-Pues no habrá sido mucho
más, aunque tú eso del precio
te importa poco, ¿verdad?
-No eé por qué.

LOS INGENUOS
Hay muchas personas que alardean de proceder con sinceridad y llaneza de
eer ingenuos y·leales en !iU trato; cuando en realidad, no son otra cosa qu~ individuos faltos de educación y pobres de entendimiento: vulgo, brutoE.
Constantemente les oíwios repetir frases por el eetilo: cqA franqueza nadie me
gana!» «1 Yo no me muerdo la lengua!» cq Me pinto solo para decir verdaded!1,
y otra serie de ralabras con las cuales quieren dar á conocer su idiosincracia su
espe!3ial cualidad tle exteriorizar los pensamientos sin el más tenue velo d~ hipocresía.
A la palabra acompaña en estos individuos una acción correspondiente.
«¡Saluda, hombrnb&gt;, dicen á un amigo que ha tenido la desgracia de pesar
junto á uno de éstos sin haberle visto; y al mismo tiempo que le avisan de viva
voz, suelen arrimarle un b1Jstonazo en una pierna ó en un hombro, elevándole
á la categoría de purpurado. Otros dan prueba de su presencia, franqueza 6 cariño, apabullando el sombrero del amigo y metiédosele hasta el cuello, 6 bien
tapando los ojos de su víctima fuertemente con las manoi:i, y dejándole en una
~ituaci6n incómoda y desairada hasta tanto que se averigua el nombre y seña de
la fiera.
Si temibles son por la acción, por la palabra resultan funestos.
Cuando un ingenuo conversa con otro de igual manera de ser, á las primeras
einceridades suelen romperse la crisma; por el contrario, si el amigo sincero coge por su cuenta á una persona prudente y educada, le hace víctima al momento de su franqueza.
-Desengáñese, señor Piltrafas, la paga que usted disfruta no le sirve ni para
coger un constipado.
-¡ !
-Créame, le hablo con el corazón. ¡Cobro veinte duros más que usted, tengo s6lo un hijo, y los últimos días de mes el eet6mago nos llama parricidas!
-Seamos francos, señor Piltrafas; hombre soy que llama al pan, pan; al vino, vino. Me causa usted verdadera lástima. ¿Por qué han de llevar sus niñas
sombrero, no pudiendo?
-¡ 1
-Además, ¿no conoce usted el refrán que dice: c&lt;Aunque la mona se vista
de seda ...... »
-¡¡ !!
-Ellas no tendrán un céntimo; pero fea&amp; la verdad, sefiorPiltrafas, lo son
á contento.
-¡¡11
-Mi pequeño. que tiene la gracia por arrobas, suele llamar á sus niñas panecillos largos. ·
Entre estos ingenuos los hay especialistas.
Dedícanse muchos con preferencia á soltar verdades á los enfermos.
.
.
-¿Qué es e~o, don Trinitario?.
-Nada, un catarrito que, gramas á Dios, va desapareciendo.
-¿Catarrito? Sí, sí; la vejera don Trinitario, la vejera.
-Es posible.
-Y tanto. Mire usted aunque ofenda, soy capaz de decir una verdad á mipadre que se levantara d~ la tumba. El otro día vi á usted eo el entierro del
~~re, Cartulina, dije á un amigo mio: ccBien' pronto vamos á llevar al mismo
sitio a don Trinifario.»

�710

/

l.aOS

lNGENUos

-Ciriaco, ya me conoces; si te ofendes, como si te alegras. Yo
le digo la verdad al gran turco. Tú no pagas á nadie, esto losa·
ben hasta en Marruecos; y si no, dime; ¿que sueldo ó renta tie·
nes?
Hay también muchos que atacan directamente al físico; y á
las primeras palabrae que se cruzan con alguno, le sacan á relucir cuantos defectos tenga.
-¡Vaya usted con Dios, don Indalecio!
-¡Adiós, Fanegas! Voy muy de prisa á la oficina; me espera
el jefe.
Pues como abra usted el compás, ya está allí Menudas piernas gasta usted; ee parecen á los palos del telégrafo. La verdad
don Indalencio, usted ya me conoce de sobra, soy incapaz de
meutir. Cada vez que le contemplo me admiro de que haya ha·
bido mujer capaz de unirse á usted. Yo seré feo y raro: pero me
gana usted, don Indalencio. ¡Qué pesufiasl Podía usted prestarlas á la marina de guerra para el transporta de materiales á Cauta. Sus ojos son dos huevos pasados por agua; la cabeza, un bote de pimientos riojanos; en fin, que es usted un bicho, don Indalencio;
Lo cierto es que estos ingenuos abundan y mortifican. Todos
conocemol!I algún. ejemplar, y su duro meollo les dicta constantemente esa serie de brutalidades, sin darse cuenta de que se les
huye nomo á mulo coceador, tolerándoles tamañas groserías por
la umanidad de concepto que tenemos formado acerca de su
persona cuantos les conocemos.
Todos están marcados física y moralmente como brutos que
pertenecen á la misma ganadería. Suelen ser de buena estatura,
de burda presencia, gruesos. El color no hace al caso, mas por
lo ragular son morenos. Como complemento de su indumentaria llevan pesado garrote, con pufio de asta de siervo, y con él
suelen á modo de pisón golpear fuertemente el suelo, árbole:i, fachadas de los edificios y, an general, cuanto está al alcance de

CONTEMPLACION
Ruinoso patio.-En el enhiesto muro
prendida cual festón la enredadera,
que al entrar, junto al pozo es la primera
en destacarse por su verde obscuro
y por su aroma delicado y puro.
Altos fresnos copudos, en hilera
yerguen su altiva fronda, hacia la vera
del camino á mi pueblo el más seguro.
Desde el cerro á la falda el caserío,
y serpenteando entre la g~ama el río ....
Un crepúsculo de oro, suavemente
bañando con su luz yertas montañas,
un recuerdo tristísimo en mi mente,
y un inmenso dolor en mis entraña!-.....
ANGEL J. GARRIDO.
México¡ Octubre de II de 1911,
~1ljll"'~1l]ll"'

LA DADlVADEL CIEGO
Perdón si acaso tu altivez de diosa
viene á ofender el rústico labriego
no sé dulce canción, pero sí el ruego,
que vierte de la rima sonorosa.
Supe de tu poder, allá en la umbrosa
montaña donde habito, y quise luego
unas flores traerte, pobn ciego.···
de las que hay en los campos y en mi choza ,.
Aquí están; los más rojos son claveles,
los más blancos, son místicos jazmines ....
Azahares,'y .... hojas de laureles,
que al asomar el sol en los confines,
como pude corté de los vergeles
no más bellos jamás que tus jardines. . . !
ANGEL J. GARRIDO,
México, Octubre 12 de 1911.

su ariete. Sus aficiones suelen ser la caza y los toros· detestan la
música y todas las bellas artes;.sus platosf~voritos: 'el arroz con
pollo y los callos y caracoles. Sm estar afiliados á ningún partido, piensan siempre mal de las clases pudientes y elevadas
siendo receptáculos. donde se almacenan .las más extravagant~
y absurdas calummas. Dotados de excesivo amor propio, care·
cen de la más elemental cultura, y hablan de todo: de lo divino
y de lo humano, insultando desde el primer momento que notan la menor muestra de desconformidad en el que ha tenido la
prudencia de escucharles. ¿No conocéis á ninguno?
Hay ingenuos que sablean, pero sin salirse jamás del molde
sin dejar ni un instante de ser sinc~os......
'
-Don Epifanio, estoy sin un céntimo, y pensando en quién
me podría prestar cinco duros, me acordé de usted. Yo bien sé
que es unted hombre de puño en rostro; pero ¡caracoles! tiene
usted bien cubierto el rifi6n y carece de hijos, por lo menos que
yo sepa¡ ¡jal, ¡jal
-¡!
-Usted me perdonará esta franqueza¡ pobre soy, pero digo
lo que siento aunque después me ahorquen. El adelantarme usted cinco duros es lo mismo que si yo diera esta colilla al trapero¡ sobre todo, don Epifanio, la verdad es siempre la verdad
y jamás salió de mi boca otra cosa. Usted en uno de esos chan:
chullos de ladrillos ó cal, gana más dinero que tiene el Banco...
························· .... ····················································
Claro es que á estos ingenuos se les suele contestar algo pare- .
cido á lo que un amigo mío dijo hace pocos días á uno que lt,
pedía unas pesetas, al mismo tiempo que le zahería abueando
de su llaneza y poca doblez,
-A franqueza, franqueza. La sinceridad obliga. No le pres·
to á usted esos cinco duros porque no me da la gana.
R.

DE COMO HAGO LOS DRAMAS.
Por José Ecbegaray.

Escojo una "pasión," tomo una "idea,"
un problema, un carácter .... y lo infundo,
cual densa dinamita, en lo profundo
de un "personaje" que mi mente crea;
la ·•trama" al personaje le rodea
de unos cuantos muñecos, que en el mundo,
ó se revuelcan en el cieno inmundo,
ó se calientan á la luz tebea.
La mecha enciendo; el fuego se propaga;
el cartucho revienta sin remedio,
y el "actor principal,, es quien lo paga.
Aunque á veces también, en este asedio
que al arte pongo y que al instinto halaga,
me coge la explosión de medio á medio.

~~

¿DONDE?.....
Te busco en los fulgores de la luna
En los rubios celajes del poniente,
En el blando murmullo de la fuente
Que solitaria entre el boscaje llora.
En los trigales que el verano dora
Y el vi,mto mece en la campiña riente
Entre las crespas olas del torrente,
De la esquila en la nota gemidora.
En el sopio que cruza la enramada
Y agita apenas el plumón del nido,
En el canto del ave enamorada,
Y hasta en las soledades del olvido.
¿Dónde te hallas visión idolatrada
Que busca el corazón? dónde te has ido?
JOAQUIN RESTREPO TAMA YO.
(C:olomblano.)

VELASCO PA.JARES.

LAS MARIPOSAS
En enjambre feliz vuelan gozosas
las mariposas blancas sobre el mar.
¡Oh, mariposas, blancas mariposas!
¿Cuándo, como voláis, podré volar?
Tú, mi adorada, hermosa bayadera,
de ojos tan negros cual ningunos ví,
¿sabes á dónde revolando fuera,
á ser posible ti vuelo para mí?
Cruzando los jardines y los huertos,
sin detenerme ante ninguna flor,
fuera á besar tus labios entreabiertos,
y en ellos á morir, ebrio de amcir.
TEOFILO GAUTIER.

~~

LA CASITA BLANCA
Jamás, jamás olvido
nuestro campestre nido,
nuestra casita blanca, muy pequeña,
p;iro muy apasible y muy risueña:
ni su Ven us de yeso deslustrada
que entre verdes arbustos escondía
su desnudez ajada;
ni el sol, que lll suave declinar del día,
á través de los vidrios parecía
ojo enorme del cielo esplendoroso,
que atisbaba curioso
nuestras largas comidas silenciosos,
derramando sus vivos resplandores
sobre el blanco mantel y las vistosas
cortinas de colores.
CARLOS BAUDELAIRE,

ANEODOTAS Y CURIOSIDADES.
LO QUE ES LA IMAGINACION.
APUNTES DE MI CARTERA

Estaba tomando baños de mar, y un
día muy cerca ya de la orilla, obl!iervé
qu~ se había apoderado de los bañistas un
espanto indecible, hasta el ~strem?, de
que muchas señoras se volviesen a sus

NO SCRA USTED

engafiado. Que siempre hay ~Herias y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se enc1..1entra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente do
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas ~ue temen . comprar
ciertos art1culos anunciades por
temor de srr embaucados y engañados · especialmente se resisten á da~· confianza á las manifestaciones que se. publican. ~obre
los méritos de ciertas medicmas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de WAMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodó!l, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría. exagerar de manera alguna
sus bnenas cualidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa d~be ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable v~lor en cas~s
de Anemia, Insomnio, Mala D1·
gestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de }léxico, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

alojamientos, sin haberse bañado en el
mar, y lo que es más, sin pensar volverá
él en su vida.
-¿Cuál es la causa de este desorden?
pregunté á unas Reñoras amigas, que se
volvían horrorizadas.
-Qué ha de ser, que acabamos de preRenciar la escena más espantosa que puede imaginarse.
-Véamos, véamos, dije yo eon una
curioflidad escitada hasta el último grado.
--Figúrei:e usted, que cuando la mayor
parte de nuestros compañeros estaban bañándose ó disponiéndose á imitarlos, de
repente se ha oído salir del fondo de las
aguas una voz horroroza, que gritaba: ¡Mi
pierna! ¡mi pierna!
-Por un momento han dejado de pal·
pitar los corazones, y como pur instinto,
todas las miradas se han dirigido al punto
de donde salía la voz. Un pobre bañista
se veía luchar con las ola'l en la mayor
desesperación; solo tenia una pierna. A
los dos minutos la horrible verdad se sabía por todos, un tiburón había cogido la
pierna del desgraciado joven, y se la había
engullido como si fuera un merengue.
Esta relación me pareció tan extraña,
tan inexplicable que redoblé el paso.
El bañista continuaba diciendo: ,
-¡ Mi pierna! ¡que he perdido mi pierna!
La consternación ~o podía ser mayor¡
los espectadores no solo temían lanzarse
al agua para ir nadando á socorrerá aquel
infeliz sino que temían meterse en las
lanch¡s creyendo que la lancha y la tri·
pulaci6n podían ser absorbidas de una bo·
canada por el terrible monstruo.
Aquella situación no ~odía. dura~, y ~o
duró; á poco rato el bañista, impelido sm
duda por las olas, lleg6 á la playa.
-¿Qué le ha sucedido á usted con su
pierna, le dije con voz fuerte, cuando la
distancia era tal, que podía ser oído.
-QuQ .la be perdido para siempre.
-¡ Perderla! pues qué ¿se _Pierde una
pierna en el mar como se pudieran perder
unos calzoncillos.
-Es que la mía era ...
-Prosiga usted.
-De palo.
Una carcajada general, fué la contestación.
En efecto, era un oficial retirado, que
había perdido la suya en el s~tio de Mo_rella, y había tenido el capricho de ponerse á nadar con la de madera.

***
-¿Cuál es la comida q,u~ n? se .~uede
digerir, aunque sea de fac1l d1gestlon.
-La. que no se come.
-¿Cuáles son lienzos más difíciles de
romper?
-Los de la muralla.
¿Hay algún medio de laer con fruto,
aunque no ee entienda lo que se lee?
-Abre un libro, pon en él, peras, higos ó algún otro fruto de la tierra; lee después y leeráco snfruto.

***

Un necio hacía acostar á su ayuda de
cámara, y le preguntaba:
-Domingo, ¿estoy dormido?
-Sí, señor.
-Bueno; pero si no me duermo, dímelo, no me engañes.

***
No atreviéndose Alcihiades, por su mu·
cha timidez, á hablar al pueblo. Sócrates
le animó con la siguiente reflexión.
-¿Tenéis á un zapatero por persona
que pueda imponer respeto?
-Ciertamente que no, recibió Alcibia·
des.
-Y un pregonero, y un carpintero,
añadió Sócrates, ¿son gentes muy temibles?
-No las tengo por tales dijo Alcibiades.
-Pues bien, continuó Sócrates,- pasad
revista á todos los oficios, y ved ahí las
gentes que componen el pueblo de Atenas.
-Si de cada uno en particular no hacéis caso; ¿por qué los teméis cuando están juntos?

***

Entre un amigo nuestro y el portero
del señor N, se entabló ayer el diálogo siguiente:
-¿Está en casa el señor N?
-Sí'., señor ...... pero ......
-¿Con que no está visible?
-Sí, señor ...... pero ..... , mire usted,
el señor tiene trazas de morirse.
-¡Dios mío!
-Sí, todo eso pasa en este momento.
. . . .
. . . . . . . . . . .
1. . . . . . . . . . . . . ..

CRIMINAL ·
IN DI FERENCIA!
,Es una verdadera desgracia la ·
criminal indiferencia con que algunos padres de familia dejan
crecer descoloridos, débiles y raquíticos á sus hijos sin comprender que labran su desgracia y la
de otros muchos seres al dejar
su naturaleza sin defensa alguna contra las enfermedades, pe.
ro muy especialmente contra la
temible Tuberculosis. La Ciencia cuenta hoy con remedios
asombrosos para evitarlo y
ocupa el primer lugar la medicina llamada "Creosofosfatina,"
que no solamente purifica la sangre, dá fuerzas, cría carnes y mejora las funciones digestivas, sino que, salva á más del 80 % de
los tísicos en el primero y segundo períodos.
Para los enfermos del pulmón,
pecho ó garganta, nada se ha conocido tan eficáz.

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500 ......................... .. .... ,, 3,000
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100 ................. ............. .. ,, 2,000 ~
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1 premio de$
1 íd. de,,
~
1 íd. de,,
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20 íd. de,,
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99 aproximaciones á la centena del premio
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de $6, 000 á $30 cada una ................ ,,
~ 199 terminaciones de á $12 para los números
cuyas dos últimas cifras sean iguales á
~
las 2 fütimas del número que obtenga
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el premio de $30,0UO................. .. ..... ,,
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Guadalajara.... . . ,

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2,970 ~

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• Torreón. .. . ......... . ..
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Durango. .. .. . .. . .. .
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fL
A!o XI.

Mfarco,
-

llm&amp;E&amp;JU&amp; E

DOMINGO

22 DE

ÜCTUBRE DE

1911.

t SU

SEÑORITA MARIA DE COLOGAN Y SEVILLA,
S. M. la reina de E3paña, designada por el poeta premiado con la flor natural en los juegos
florales organizados por la Colonia Española, reina de la fiesta, se ha dignado nombrar, para que la represente
á la distinguidisima hija del señor Ministro de España en México.

Nm.r. 43.

�DE SOCIEDRD

LOS TESOROS DE LA GUERRA

El derecho de manifestación.-Su significado é importancia.-Las
últimas manifestaciones populares.

~·~-

Es cosa curiosa observar de cerca á nuestras multitudes ejerciendo el derecho de manifestaci6n. Desde el día en que cay6
el pasado gobierno, cualquier acontecimiento ofrece la oporlu·
nidad para que se reunan numerosos grupos, alrededor de algún
núcleo compue~to de algunos ciudadanos animados de sentimientos dignos de ser estudiados y echen á andar por esas ca·
lles alegremente, gritando, lanzando mueras y vivas y frases,
ahora insultantes, ahora despectivas, é impregnadas de grosera
gracia. Los comerciantes establecidos en las calles marcll,das en
el itinerario aprobado de antemano, apresúranse á cerrar sus
puertas y á proteger los cristales de sus escaparates. Y:el tran·
seunte que tranquilamente observa el paso de los manifestantes,
procura inquirir la causa que los ha congregado: ¿qué piden?
¿qué quieren? ¿contra qué protestan? Los gritos que lanzan haóta
enronquecerse esos buenos hombres no satisfacen su curiosidad.
Bien se puede comparar á las muchedumbres de la. capital con
un chiquillo que acaba de aprender á silbar: como logre lanzar
el primer silbido, no hay modo de impedir que desee repetirlo,
venga 6 no al caso.
En general, las manifestaciones populares dan á conocer loa
de3eos y sentimientos que dominan el alma popular. Claro es
que esos deseos y sentimientos son, casi siempre, un poco im·
precisos y borrosos, pero, en el fondo, siempre predomina una
idea clara. Pero en la mayoría de las manifestaciones organizadas en la capital, se puede asegurar que su objeto, su significaci6n y sus resultados han sido absolutamente nulos. Y no pue·
de ser de otra manera. Escojamos como ejemplo la manifestaci6n de protesta contra actos del secretario de Gobernaci6n. El
hecho 6 los hechos que sirvieron de pretexto á tal manifesta·
ci6n no eran enteramente ignorados antes de que ésta se efec·
tuase. Pero esos hechos son de aquellos que, por su naturaleza,
no son suficientemente accesibles al criterio popular. Que el se·
ñor García Granados haya dado 6 no pruebas de ser un mal po·
lítico 6 que sus actos hayan traspuesto los linderos del terreno
legal, son cuestione3 en las que ni aun las personas medianamente cultas pueden ver con claridad muidiana.
En otras partes, las manifestaciones importantes, de verda·
dera trascendencia Eon aquellaslen las que pide determinada clase
social algo concreto para su mejoramiento: rebaja de:contribuciones, protesta contra los patrones 6 el alza de alimentos; manifestaciones políticas en contra de tal 6 cual medida de algún gobernante que tiende á perjudicarla 6 en las que entran en juego las
0 prnione'l religiosas En la manifestaci6n de que vengo hablan-

do, mida de esto había. En México, los
manifestantes no están
animados ni por espí·
ritu de partido, ni por
el rencor, ya ni si·
quiera por la curioEi·
dad, toda vez que las
primeras fueron sufi·
cientes para saciarla.
Solamente dos, de cuantas manife-t11ciones se han efectuado
en los últimos meses han sido verdaderamente e~pontánea!l, sig·
nificativa&amp; é importantes. La primera, efectuada el 23 de Mayo,
tuvo su origen en la impaciencia popular producida por la re·
sistencia del General Díaz de uejar el poder. La del día siguien·
te, majestuosa y formidable, fué la expresi6n de júbilo de un
pueblo que había reconquistado sus libertades políticas. La otra
manifestaci6n, ilamada malamente «contra-manifestaci6n,i) fué
aquella en que el General Reyes sali6 tan mal librado y que fué
producida por la exasperación popular á que di6 nacimiento la
actitud de ese militar,
Sin embargo, alguna cosa buena se ha logrado, algún buen
resultado ee ha alcanzado. Las turbas populares se van educan·
do poco á poco, como se puede ir ob1rnrvando claramente. Las
últimas manifestacionos han sido hasta alegres y han contras·
tado notablemente con las primeras en las que el desenfreno po·
pular no respetaba nada ni á nadie. ~as.precauciones de l?s c~merciantes para proteger sus establec1m1entos resultan ya múll·
les. Ningún desmán, ningún.a\.ropello fué consignado en las ac·
tas policíacas, y la policía, correcta y tranquila, no ha hecho
sino guardar una actitud espectante. Lo único de desearse es
que los partidos políticos existentee, no permitan que agitador·
zuelos vulgares, ignor1mtes y torpes, tomen s.u nombr~ para ~xcitar á las maeas. En las multitudes no domman las ideas smo
los sentimientos, y en consecuencia, una muchedumbre excitada
puede ser peligrosa. Basta ver c6mo los concur~entes á la ma·
nifestaci6n en contra del secretario de Gohernac16n, no se ocu·
paron sino de lanzar mueras al general Reyes, y c6mo g~upos
dirigidos por individuos sin conciencia se lanzaron, hac1e~do
gala de un atroz salvajismo, contra los disciplinados estudian·
tes que hacían uso de un derecho indiecutible.
J.UJs

Los ciento setenta millones de francos que el gobierno alemán
guarda en Spandau por si sobreviniern una guerra y de los
cuales se ha ocupado el Reichstag estudiando si conve~dría 6 no
aplicarlos á necesidades más inmediatas del imperio 1 no es después de todo, un gran te-oro para un gobierno. Si sobreviniera
un conflicto con Francia,
por ejemplo, en una semana no quedaría un
franco. En la guerra de
1870, Bismarck acab6 en
quince días con los 30
millones de francos de
que dispuso para los primeros gastos. Y eso que
las guerras no eran entonces tan costosas como
ahora.
Cuando comenz6 l a
guerra ruso - japonesa.
Rusia tenía para gastos
de campaña 120.000.000
de francos, y á los cuatro
meses de romperse las
hostilidades ya estaba pi·
diendo dinero prestado.
Jamás ninguna otra na·
Señor don Jacinto Morales,
ci6n gast6 de una vez
que contrajo matrimonio con la señorita tanto dinero en guerra,
María Arzumendi y Chico.
á no serlos Estados Unidos, que después de la
guerra civil de 1861 á 65 vieron bajar el valor de su moneda á menos de la tercera parte de lo que realmente valía. Para evitar que
volviese á darse semejante caso, el gobierno de la Uni6n se pro·
puso crear un fondo de guerra, y Jo cre6, pero no en oro, sino
en plata acuñada, y el peso de tanto dinero era tan respetable,
qqe un día se hundieron las paredes y el piso de la habitaci6n
donde se guardaba, y algunos emplea.dos perecieron bajo montones de d6lares.

¿Qué poeta fué coronado burlescamente?
En la segunda mitad del siglo XV, B1raballi, detestable poe·
ta que tenia la fatua pretensi6n de rivalizar con
el Petrarca, alcanz6 tan
triste celebridad que el
papa Le6n X, para hacer
de él sangrienta burla, le
aconsej6 que se hiciera
coronar en el Capitolio
comoJ,e había hecho·antes
con el cantor de Laura.
Entusiasmado el necio
poeta cay6 cm la red qu se
Je tendía. Hiciéronse ridículos preparativos para la
fiesta, y se oblig6 á Baraballi, á montar un elefante que le conduciría al
Capitolio. A todo accedi6
el poetastro, quien al paEar por un puente á Jo.
moa de la enorme cabalgadura, fué arrojado al río
l)Or ésta, á la que hostigaSeñorita María Arzumendi y Chico,
que contraJo matrimonio con el señor
ba la burlona multitud.
don Jacinto Morales.
Hecho una sopa y me·
dio rnrdo por los silbidos de los que tomaron á su cargo el «coro·
nar!e,, regre,ó á su caEa el poeta coplero, que hasta entonces no
se ciió cuenh del eECarnio que con él hacían sus compatriotas.

ZAMORA PLOWES.

.
·
· · se ha~ const1tu1
· ·do e~ ~na agrupac10n
·' po lítica independiente.
Los electores pinistas del 59 di·strito electoral que triunfaron
en las elemones
pnmanas,
·
Tal acontecimiento fué solemnizado con un alegre paseo al pmtoresco Xoch1m1fco.

Señora Dolores Rubín de Parada,
Señora Concepción Stampa de Carrera
cuyos matrimonios, celebrados esta semana, han constituido verdaderos acontecimientos sociales.
'

�OE SOCIBOAO

LA INFLUECIA DE LA LUNA
Aunque es opinión muy corriente, aun entre personas cultas,
que la luna influye en los cambios de tiempo, cuidadosas observaciones han demostrado que no hay tales influencias. Pero si la luna no influye sobre las variaciones meteorológicas por lo menos
está fuera de duda que produce singulares efecto3 sobre el planeta de que es satélite y sobre los hombres y animales que en él
habitan.
Las mareas constituyen el efecto visible de la influencia lunar.
Mucha gente ignor.a que la parte sóli·
cla del planeta experimenta la atracción
de la luna lo mismo
que el mar, es de·
cir, que hay mareas
terrebtre,i lo mii::mo
que l11s hay maii·
na~. Claro está que
no notamos como Ja
1irrra rnbe ó baja
d~bajo de nuestroH
1,it1~, ¡,no científi·
c1rn1ente el hecho
est(1 rlemostrado: El
rnovimiento es imperceptible, ·aun con
i11i;trumentos muy
delicado~, porque la
rigidez de nuestro
globo es igual á la
deun11. esfera de ace·
ro. S in embargo,
una de las pruebas
de que hay mareas
Señor Rafael Pillacios,
cuyo enlace con la Señorita Bermúdes de Castro tene&amp;tres es que los
se verificará dentro de algunos días.
terremotos ocurren
casi siempre &lt;luran·
te la luna llena. -Sobre el hombre ejerce también nuestro saté·
lite influencias muy extrañas, y por desgracia no bien estudia·
das todavía. Vulgarmente se ha creído siempre que las faces de
la luna influyen en los locos; de aquí el nombre lunáticos que
algunas veces se les da.
En las regiones tropicales se oye hablar á veces de la ceguera
de la luna, enfermedad misterio~a que parece ser producida por
la excesiva luz que el satélite presenta en los trópicos. Una perrnna que padezca la ceguera~de la luna no ve absolutamente nada durante lo norhe, aunque la noturna luminaria al?m bra cu~l
si fuera de día. Tan pronto como sale el sol, el paciente ve sm
Jificultad, y queda de nuevo ciego tan pronto como anochece.

VIDA TEATRAL

Esta enfermedad tiene algo de misterioso, 'aunque se supone
es un resultado de dormir con la cara vuelta hacia la luna llena,
y la verdad es que ésta produce en aquellos países efectos muy
curioso3. Mientras un trozo de carne colgado á la luz de la luna
se corrompe en seguida, otro trozo colgado á cubierto puede durar doble tiempo con la misma temperatura.
Eu el reino animal, las influencias lunare3 no son menos ex-

Señorita María Bermúdes de Castro.

trañas. El zorro por ejemplo, no caz,i, nunca donde da la lun~,
dícese que porque teme á su propia sombra, mie~tras el coneJo
prefiere precisamente las noches de luna para sahr de merodeo
por los campos.
Los jardineros, por su parte, creen también firmemente en
extra.fías influencias de la luna sobre sus semillas y procuran no
sembrar nunca leguminosas dura{!te el cuarto creciente.

Banquete ofrecido al señor Lic. Moya y Zorrilla:por eldub "Aquiles
Serdan."
,..

,.

Lo8 p1·ówimvs conciettos. -

«EL CARRO DEL SoL»,

en el Principal. - Po1· el Mexicano.

Antenoche comenzaron en Arbeu los contiene trozos copiados de Caballería Rusticana,
ciertos de la Orquesta Beethoven, formada
La Condenación de Fausto, Werther el sic-decce ·
por el incansable maestro é inspirado comteris, aunque se pretenda disimuiarlos con
positor don J ulian Carrillo que con Meneses
procedimientos demasiado presuntuosos pay Campa integra el supremo tribunal de dira
un carro de zarzuela. Nada sensasional, ni
lectísimos magistrados del arte musical en
ni siquiera interesante ha pasado
llamativo,
México.
en los teatros durante lasdosúltimassemanas.
Toma parte en los conciertos un tenor ale«Sangre de Artista», la pantomima de más
mán de nombradía, Ludwig Hess, de quien
reciente representación en el «MexicanOJJ, ha
estaremos en aptitud de emitir algún extencontribuí do á acreditar ·más todavía el temso juicio el próximo domingo. La duda que
peramento ardoroso de Esther Scozzi, una
este aliciente acrecentará el interés que el sóboloñesa que trae sorbidos los sesos á una delo anuncio de las audiciones ha despertado
cena de Ricarditos inocentes, aquellos que
entre los verdaderos amateurs.
por no tener acceso al foro disfrutan desde
De los números orquestales hicieron el gaslejos contemplando sus encantos.
to en el primer concierto obras de Weber,
Ella, Maryon Naylor-la espiritu2lísima
Wagner, Schubert, Mozart y Beethoven.
apache-y los hermanos Molasso se disputan
Hoy deleitará á los concurrentes la famosa
de preferencia los aplausos y la simpatía del
sinfonía «Fausto» de Liszt que se da á conopúblico.
cer en conmemoración del centenario del naEn cuanto á la Fougére, e1:5 ya justo que
cimiento del eminente compositor.
saque juguetes nuevos. Esa «Muñeca» apeAunque el precio de las localidades parece
nas gusta á los bebés, sus amigos, porque se
un poco exagerado, en realidad no lo es, daofrece ( en obsequio) á cada uno. Los adulda la calidad de los conciertos.
tos ya se fastidiaron de oir el rechinar de
En el Principal se estrenó «El Carro del El Almirante Aubry, jefe de la expedición goznes valetudinarios y los complets muy en
Soli&gt;, un carro del que no se sabe á do vá, tal
italiana de Trípoli.
boga durante el imperio del tercer Napoleón.
es de incongruente
Al fino amigo Moel asunto de la obra.
lasso vaya una recoEn cambio, sí que
mendación: que i;:e
son de oro, al mecambie al director
nos algo de eso ~e
de la orquesta, hanecesita para exhi bilísimo descomposibirlas, cuatro decotor de sus m1smas
raciones bien trabaobras, lo que es basjadas y de b e 11a
tante decir del au·
perspectiva, salvo
tor del hermoso vals
algunos lunarcillos
&lt;le «La ~onám bula. J&gt;
que no vale lapona
F. G.
de i::eñalar.
En cuanto á la
,¡¡TIIT,¡¡TIIT"TJJll"""TJJll""
música hay números agradables y de
Un joven que la
mérito, especia !hechaba de literato
mente los duós de
porque había pla:os cuadros segungiado una zarzuela,
do y tercero, una
que por fortuna no
serenata que ca nta
ha visto la luz púAdelina Vehí y el
\
blica, se quedó dorcoro interno que
mido en el.café Sui inter-nos, resultaría
zo despues de haber
con más ensiiyos, y
:refrescado con ciermenos berridos.
tos truhanes que le
AcaciaGnerra de·
acompañaban por
sempeña tres papereírse de su necia
les de varón en la
presunci6n: uno de
obra. Hace un Otelo
estos tuvo la ocublanco, un Otelo
rrencia de pintarle
que llamaríamos
un jumento en la
modernista con la
frente; y despertán venia del celoso podolo después, le inlítico Vázquez Gó·
vitaron para bajar
mez. A falta de una
al prado. :""
obscura color, esto
Como era consies, á cambio de la
guiente, la concu·
impropiedad, luce
rrencia lo miraba; y
la escultural Acacia
uno de los bufones
algo de lo propio su·
que iba con él, le
yo, que no es por
dijo con mucha forcierto algo-dón.
malidad :
«El Carro» lleva
-Observoque totrazas de caminar
dos te miran.
un mes por lo me·
- No es estraño,
nos y.. eso por su
contestó el literato;
música inspirad ísi·
lrs hombree lleva·
ma, demasiado insmos en la frente el
pirada ... ... en obras
retrato de lo que
LAS PEREGRINACIONES A LO URDES.-Pcregrinos enfermos ante la gruta de la Virgen
agenas, como que
de Lourdes.
somos.

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TEAT~OS

718

Aetualidades

EDISON, RESTABLECIDO
El corresponeal del «Matín»
en Nueva York da cuenta de una
conversación que sostuvo con el
intrépido investigador que durante tantos días ha luchado con
la muerte.
«Hace ocho días, escribe, ví á
Edirnn en la casa de curación,
la cabeza vendada, uno de los
ojos rojo é hinchado aun, y la
cara pálida como la cera. Los
médicos temían una parálisis in·
cipiente de la cavidad bucal, que
privara al gran ingeniero del habla. Pero le encontré sentado en
un sillón, la mirada tranquila y
el hablar claro, si bien lento. Me
recibió con una sonrisa, y con·
testando á mis insistentes preguñtas, muy risueño, me dijo
que para él resultaba un verda.dero beneficio el tener que pasar
de vez en cuando una temporada
en la casa de curación, «ya que
es el único lugar donde puedo reponerme, añadió. En mi carn
sería imposible, porque el laboratorio ejerce sobre mí ?na atrae:
ción tan grande, que m de día m
de noche quiero separarme de
mis aparatos.»
Hablando luego de los expe·
rimentos que últimamente prac·
ticaba, prosigui6: «Son dos pro·
blemas que me ocupan preferentemente, y ambos se refieren al
autom6vil. Creo que el acero,
que sirve para la fabricaci6n de

.

La bella Esther Scotzzi, dd Teatro Mexicano.

Marión Naylor,
,,
simpática protagonista de "El Amor del Ap:iche.

laE diferentes partes de la. máquina, no es bastante duro y resistente, y por tanto, estoy buscando un metal ideal que dé al
mecanismo de los coches la fuerza y s61idez que hoy por hoy les
falta aun. Además creo que la
electricidad podrá aplicarse en
mayor escala que hasta el prei::ente, al servicio del automóvil.
Yo estoy trabajando en una batería, la cual reuniendo las di.
mansiones mínimas con el peso
más in fimo, ha de imprimir, sin
embargo, á la maquina. lamayor energía y cP-leridad. Hace
siete años ya que me ocupo en
e3te problema: he logrado ciertos resultados, y espero obtenerlos mucho mejores, si los médicos no vuelven á sacarme de .ni
laboratorio.&gt;&gt;
Así hablando me enseñó Erlison cuatro cuadernitos amarillos
que tenía á su lado y encima de
la mesa. En ellos se hallan minuciosamente apuntadas las faces
de 6000 baterías eléctricas: las
notas son completadas por uno
de sus ayudantes. Cuando lle·
varon á Edison á la casa de sa·
lud , no .quiso separarae
. . de.' estos
cuadernitos, y tanto rns1sho, que
por fin lo permitieron llevarlos
consigo,&gt;
~OOBM
Un valenton, decía:
-En cualquier parte que me
hirieran la herida es mortal,
' yo soy corazofi.
'
porque todo

El nuevo Gerente de la Compañía Mexicana de Luz
y Fuerza Motriz, S.

A.

Por medio de circulares se ha hecho saber al público los nue- sentamos á nuestros lectores, no pertenece exclusivamente á novos nombramientos con que ha sido agraciado el Sr. Harro Harr- sotros; sino que del mismo modo opina el público en general,
sen, persona suficientemente conocida y respetada en México muy particularmente los amigos del señor Harrsen y todas aquedebido á que por muchos años ha figurado como Gerente General llas personas que por alguna circunstancia especial han tenido
de la poderorn Compañía de Tranvías.
tratos muy de cerca con él; y, por último, hasta la Compañía Me·
Dicho caballero, por nombramiento expreso que obedeció á la xicana de Luz y Fuerza Motriz, en las circulares que repartió
renuncia que el Sr. E. D. Trowbridge hizo de los mismoe pues- avisando el nombramiento de dicho t:1eñor, termina con la siguien·
tos y que desempefi6 satisfactote exposición 1 que reproducimos
riamente por largo tiempo, acaba
en apoyo de lo que llevamos
de hacerse cargo, de la Gerencia
asentado: «Se espera. que por me·
General de la Compañía de Luz y
dio de este nombramiento los inFuerza Motriz, S. A., del puesto
tereses de la Compañía de Luz y
de Director Gerente de la CompaFuerza, Motriz, S. A., y los de
ñ:a de Luz y Fuerza de Pachuca,
la Compañía de Tranvías de MéS. A., y del de Director Gerente
xico, S. A., se unirán tan íntide la Compañía Mexicana de Acemamente que redundará en be·
ro y Productos Químicos, S. A.,
neficio mutuo de estas dos Comademás del de Gerente General
pañías. &gt;&gt;
de la Compañía de Tranvfas de
Por nuestra parte, bien seguros
México, que. como decimos anestamos, de que en el desempeño
tes, ha desempeñado hace un
de sus nuevos cargos, el Señor
buen número de años y el cual
Harrsen desplegará ampliaménte
le ha servido para patentizar ple·
sus conocimientos y conseguirá,
namente sus buenas y excepciode modo muy eficaz, el mejor y
nales dotes administrativas.
más satisfactorio ensanchamiento
Desde que el Sr. Harrten se
de las ya muy respetables nego·
halla al frente de Ía Compañía
ciaciones que han sido encomen·
de Tranvías, se ha visto que didadas á su hábil dirección.
cho negocio ha caminado por
Y si como hombre público el
rumbos marcadamente provechoSeñor Harrsen es perfectamente
sos, tanto para la Compañía coadmirado por sus patentes muesmo para el público, que ha sen·
tras administrativas, no lo es metido los beneficios en d constante
nos como particular¡ pues su camejoramiento del servicie de
rácter bondadoso y atento, le ha
tranvías.
formado las grandes simpatías de
Ufias de las adiciones, entre
que goza entre las clases sociallls
otras muchas, que obtuvo el 6erde la metr6poli mexiC'ana, como
vicio de tranvías, y que el públiun perfecto caballero, conquisco recibió con verdadero bene·
tándole numerosas amistades que
Seiior Harro Harrsen.
plácito, fué la implantación de
son las primeras en apla.udirle y
los c&lt;Seeing México¡» elegantes y
felicitarle por sus nuevog nomcómodos carros transformados en lujosos salones y que tan bue- bramientos con que tan atinadamente ha sido premiado su labo·
rioso trabajo.
na impresión causaron, principalmente entre los toiiristas.
Así es que las tres respetables Compañías que acaban de conEl poco espacio de que disponemos por ahora en nuestrms cofiar su dirección á la indiscutible habilidad del Sr. Harro Harr- lumnas nos hace desistir de entrar en consideraciones sobre la
sen merecen las felicitaciones de propios y extraños por el buen importancia de cada una de las Compañías que han elegido Ditino que han demostrado en la elección; pues al adquirir tan rector al señor Harrsen, además que no lo juzgamos de impresmagnífico elemento intelectual, es seguro que cada una sentirá, cindible necesidad, porque son ampliamente conocidas y su res·
en su provecho particular, el beneficio consiguiente.
petabilidad está perfectamente colocada entre las de primera líY eeta manera de opinar en la presente información que pre- nea con que cuenta México en la actualidad.

. ha debutado con ex1
, 'to en eI Teatro
Mario Molasso que
. ,, Mexicano,
i~terpretando "La Hija del Mandann .

.7

�_ _ __ _ _. . . _'¡ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _

720

E:xtrrar. \ ~i1 0.-E:xplosión del aeorrazado frraneés «lliberrtad.»

E:xtrranjerro.- Explosión del aeo:trazado frraneés &lt;&lt;lliberrtad)&gt;.

....

--· - - : - · - -------- ---

1

Los dos cañones de la torrecilla cubiertos con pabellones de tela.
Llegada de embarcaciones que ocurrieron al salvamento,

¿Recordáis, lectores, una ilustraci6n de los diarios del país,
ALE:MANI A.
. en que se veía á la masonería de París celebrando con sus insignias cabalísticas el aniversario de Juana de Arco en presencia
I
de
su último monumento?
Cuando incidentalmente nos ocupamos de la Francia, parece
II
que sintiéramos esSemejantei! he tallar sobre nuestra
chos habrían enlumesa los ecos lejatado á la Alemania,
nos de una voz que
que
es, según Mr.
nos recuerda la in·
H uret , 1a naci6n
teligente, heroica y
más respetuosa de
católica patria de
la
bandera, y la
nuestros antepasar:nás
disciplinada de
do s, diciéndonos
todas
ellas.
que el orgullo, la
La discipline, eti
apostasía y el espíla acepción más laritu anarquista por
ta de la palabra,
que se ha dejado
ee
en este imperio
dominar la tienen
una verdadera relien el borde del abisgión que principia
mo.
á
realizaree desde la
Y, efectivamen·
escuela,
y que no
te, hoy, cuando esto
abandena
al hom·
mismo lo manifesbre,
ni
en
los pa·
tábamos á un ami·
seo:3
públicoe,
ni en
go recién llegado de
los
tranvías,
ni
en
Europa, éste nos
los
salones,
ni
en
contó que en la. úllos
templos.
tima jura de la banEl joven alemán
dera hecha por los
cuandoentra
al ejér·
conscriptosde Nancito
ya
ha
tenido
/
cy, uno de ellos la
El casco visto por delante, á estribor.
muchos afi.os de coescupi6.
rrección en la ma·
Manif estaci6n
nera
de
conducirse
de
subordinaci6n
á
las
clases
superiores del
brutal fué esta, de un antimilitarismo que se ha extendido
hogar,
&lt;le
los
colegios
y
de
las
fábricas,
y
de
respeto
ciego á
mucho entre las poco preparadas clases dirigentes de la nalos
mandatarios
de
la
autoridad.
ción más sorprendentemente militar que ha existido en el
Todos ellos saben que cuando un aviso escrito sobre una tabla
mundo.

dice-1(á la derecha»-nadie puede tomar el camino de la izquierda, sin verse inmediatamente denunciado como infractor
de las ordenanzas.
Porque en Alemania, la delaci6n contra las infracciones legales cometidas por
los desobedientes,
es reputada un deber-así como entre
nosotros merece J el
calificativo de falta.
La raza latina,
más por educación
que por índole, es
esencialmente encubridora.
· La unidadJ de espíritu de Alemania
iie explica por M'.
Huret, por la disciplina sistemática.

III

en todas las jerarquías sociales. -Los franceses, así como nosotros también, guiados por el espíritu de igualdad, pocas veces
nos encontramos satisfechos con lo que tenemos para la vida
exterior-pedimos prestado lo que nos hace falta para llegar al
nivel deseado.
Los alemanes tienen el instinto de
contentarse con lo
que tienen.
Esto es lo que se
puede 11 a m ar su
disciplina doméstica.
Entre los mismos
socialistas, el espí ·
ritu de disciplina
que ha hecho de
Bebe! un duque tan
des~6tico como abi:oluto para la política de an ar q u í a
que sustenta.

El doctor RatheIV
nau, jefe de: uno de
La
policía
alemalos grandes bancos
na es admirable por
de Alemania, le dela eficacia con que
cía un día á Mr.
descubre los crímeHuret: -La fuerza
nes, delitos y aim·
de este país está en
ples faltas cometiel espíritu amplio
das.
de su disciplina, en
Esto se debe, en
el sentimiento del
Restos
de
los
puentes
p_rincipal
y
superior.
gran
parte, á la: codeber creado por ese
laboración
pública
espíritu, y en la noc:&gt;n que en todos sus actos cuenta: á la delaci6n.
ción verdadera de las respomabilidade3 individuales.
El alemán secunda al policial con la misma constancia con
Esta tendencia no s6lo existe entre los funcionarios del E~taque
nosotros lo dejamos abandonado á su propia suerte.
do, sino entre los funcionarios del orden privado, en los bancos,
Y esto obedece á dos causas distintas: al sentimiento de orden
en las casas _de comercio, en .Jas maestranzas, en los colegios, y

1

l
Despojos del mástil, asta de bandera y palastros de hierro.
Se reconcentran los bravos marinos en las maniobras de socorro.
..

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1

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�722

Exttranjerro. - Explosión del aeorrazado frraneés &lt;&lt;llibetrtad•&gt;.

y de respeto encar·
nado por las tradiciones feudales, y al
sistema de primas
de denuncios establecido en todo el
imperio.

algunos años Ee le
combate de un modo · práctico y con
mucho éxito.
. Por todas partes
circulan carretillas
á mano con agua de
Seltz,
cacao, café,
V
leche, caldo, limoM. Huret le pre·
nada. Se detienen
en las postas, en las
gunt6 á un profernr
prusiano: ¿por qué
estaciones, en los
se oponen ustedes á
mercadoe, en los
parques, etc. etc. y
la limitación de ar·
mamen tos?
en todas partes ofrecen sus bebidas.
Ciertamente, l e
Este sistema de
respondió el profe·
locomoción está al
sor, nosotros, que
servicio de las bebipor tener más de sedas calientes, que se
senta millones de
venden á preciosexhabitantes ya no
tremadamente badeberíamos preocujos.
parnos de la revanLas carretillas
cha francesa,ll po·
antialcohólicas lledríamos optar por
van pan, galleta11,
un desarme franco;
« gaufres &gt;; y otros
pero le debemos lo
comestibles.
que somos al ejérVII
cito, y creemos que
Guillerm(\ II cree
el constante mejoen su misión diviramiento de éste es
na, según Mr. Huuna garantía de paz
ret.
continental. Nues·
Cree que el pue·
tra prosperidad neblo necesita ser go·
cesita paz - luego
bernado y que los
debemos afianzarla
hombres
de su fa·
con un ejército comilia fueron esco·
mo el que nos la
gidos por la Provi·
procura.
dencia, por su fuer· .
Los militares, so·
za de alma, por su
bre to d o cuando
valor y por su amrr
pertenecen á las je·
á Alemania.
rarqufas del man·
Los socialistas le
do, son profunda·
temen,
los liberales
mente respetados y
1
o
respetan
y los
nunca se les juzga
conservadores
lo
como nosotros acos·
quieren.
tumbramos hacerlo,
Trabaja enorme·
por simples infor·
Los
cadáveres
de
los
desdichados
marinos.
mente,
porque in·
ma~iones persona·
en todo lo
terviene
les.
que se relaciona con la administración, que él no sujeta á las
VI
teorías económicas que nosotros observamos.
El alcoholismo.
Está siempre al corriente de cuanto sucede en el mundo.
Había tomado algún:cuerpo en Alemania; pero desde hace

E:Jtttranjetro.-Explosión del aeotrazado frraneés &lt;&lt;Libetitad.&gt;&gt;
Es un íntelectu~l que co ~e y bebe muy poco. Creería faltar
f
á sus deberes dedicando mas de dos horas del día á cosás que
no fueran del servicio público.
Muy enérgico y fiel en sus amistades, retira pocas veces sus
afectos.
Pocas personas eaben que las primeras postales ilustradas fue·
Pero, con. todo, es un hombre eminentemente justo.
ron inventadas durante la célebre guerra franco-prusiana de
P?co sentimental, mu~ duro co~sigo mismo, sólo se dt-ja im· 1870, y que la misma guerra fué causa de su invención.
presionar por las desgra01as colert1vas. Los dramae privados no
Un francés. M. León Besnardeaus, propietario de una librele interesan.
ría y papelería, fué el autor de la idea.
No lejos &lt;le su establecimiento, acampaban cerca de 40,000
Si las ºfinion~s. vertidas hace poco tiempo por don Adolfo
Eastman a propos1soldados, que, coto de lo que al pro·
mo es consiguiente,
greso podía esperar
hacían gran commde los elementos dimo de papel y sorectiv(\s más modebres para escribir á
rados del país, husus familias. El libieran sido expresabrero sequed6prondas por un senador
to sin un solo sobre,
del imperio, ese se·
y como era difícil
nador habría des·
obtener más por la
pertado en el empedificultad de las co·
rador un sentimienmunicaciones, pen·
to de amistad impesó que la tropa re·
recedero.
cibiría alegremente
cualquier m e d i o
Sus hombres han
que les permitiese
sido siempre escogi·
comunicarse con
dos entre los que co·
sus parientes s i n
roo el piensan, en
necesidad d e s oorden á la hereditabres. Empezó á venria política de los
Las exequias de las víctimas de "La Gloire" en Tolón, el 25 de Septiembre.
d e r postales con
Hohenzollern.
grabados de cafio·
Guillermo II ha
descansado siempre sobre el apoyo que le han prt:stado esos ele· nes, tiendas de campaña y otros atributos militares, y la idea tuvo un éxito loco en el ejército. Las primeras tarjetas se vendieron
mentos.
El edificio de la supremacía alemana no se verá d.estruido por como pan bendito, y el librero tuvo que hacer más á toda prisa.
Sin embargo, cuando se dió la orden de levantar el campamento,
la obra de Bebel, mientras viva el emperador.
Después de mis días, dijo una vez, que Dios inspire á mis la venta de tarjetas cesó, hasta que pasaron de moda por completo.
descendientes.»
Algunos años más tarde alguien quiso repetir el ensayo en AleA. SUBERCASEAU.
mania y Austria, pero esta vez sin éxito hasta que pas6 bastante
tiempo. Según se dice, un alemán fué el primero en ilustrar una
Helbecio decía:-Prefiero una mujer medianamente buena, á tarjeta de felicitación, pero para enviarla como carta; sin embargo, de entonces arranca la popularidad de lae postales ilustradas.
una mujer medianamente bella.

lCUál ué el ori~en de las tarjetas postales ilustradas?

i

(

El Ministro de Marina, Mr. Delcassé, recibido por los médicos.

Transporte de un herido al hospital de Saint-Mandrier.

,

Despojos metálicos de "La Liberté", con peso de 5 á 10 toneladas, fueron arrojados sobre "La Republique"
que estaba á 300 metros de distancia.
'

�••

Una visita á la Peniteneiarda

Un.a Visita a la Penitenciaría.
/

cionan empres~s particulares, .el, edific~o cuenta con una magní- jo que en la actualidad no había un solo enfermo, y que basta
fica maqumaria que los suph~1a eJ ti empo necesario, y para el Presente no se ha hecho uso de ese local.
completar este adelanto la ~emtenc1aría luce seis pozos artesiaUna muestia de la moralidad que prevalece en la cárcel es el
nos, uno de los cuales arroJa en gran cantidad aguas termales.
reducido número de reincidentes, que ha llegado no más que al
***
tres por ciento en los últimos tiempoe. Y en la disciplina están
Llegamos á un punto que ~arca ~l grado de progreso alcan- empeñados los miembros del Consejo Directivo, compuesto por
zado en el ramo de la educac1on: seis escuelas, servidas por dos los señores Lic. Agustín M. Lazo, Emilio Rabasa y Eugenio L.
profesores, pr~sentan un modelo de orden. Es de ver allí cua- Arnoux, como propietarios; como suplente don Miguel Avalos,
de.rnol:l ~e es~ntura cuya letra sería aceptada por el notario pú· Y como Secretario, licenciado don Ismael Pizarro Suárez. Di·
bhco mas exigente para su protocolo. Cada recluso recibe dos rec.tor Delegado es el señor don Octaviano Liceaga, quien en
hora~ diari~s de clase, y naturalmente los hay desde quienes umón del señor Lazo se manifestó muy solícito con los visitantes.
empieza.u. a «gara.b~teani y á conocer las primeras letws. Las
La Oficina de Vigilancia es co;;a de muchísima importancia:
conferencias dom1mcales que dan personas intereeadas en ele· un solo y sencillo aparato tiene comunicación rápida con 28 telévar los espíritus de estos desventurado?, contribuyen en bnena fonos que se bullan en distintos lugares del local, y merced á la
pa_rte al fin moral que se propone la disciplina del estableci- combinación Ee eabe en el acto si un vigilan te tstá dormido 6
miento.
cumpliendo con su deber.

t.

Co~~ur~imos el lun~s á un~ de los establecimientos que dan de que la moral acompañe á cada sentenciado y vaya aumenprest1g10 a la República mexicana, pues se halla montado bajo tando en él como principio esencial de regeneración.
bases que ~atisfacen l~ h!g~ene por ~na parte y por la otra á lo
Como era lunes, y en ese qía está permitido que las familias
que pr~scriben l?s prmc1p10s moralizadores de la criminalogía. de los reclusos les introduzcan comida, pero sólo á quienes obserE3 decir, que Bat1sfacen á ambas hasta donde es po3ible en nues· van buena conducta, las canastas y demás bultos amontonados
tros progres.os sociale~; pero que dejan en muy buen pie el nom- en carritos para entregarlos á sus destinatarios, hacían contraste
bre d~ ~éxico _á los. ºJ?S de cultos. extranjeros que han visitado con la uniformidad de las calderetas en donde se colocan los
el edificio pemtenc1ar10 de esta ciudad situado en la parte no- alimentos ya referidos.
reste de la misma.
'
Hay celdas que no parecen tales: quienes las habitan las han
Antes de entrar en detalles diremos que la Penitenciaría fué adornado con gusto, semejando más bien la pieza de una perconst~ui~ll hace die~ años_, y que en sus trabajos primitivos y de e-ona nacida con naturales inclinacionss al orden, á la simetría
amphac10n fueron mvertidos $0.111,738.39 teniendo una su- al arte decora1ivo.
'
perficie de 45,500 metros cuadrados, y 996 'celda~ cita calculada científicamente, puea queda d1::ntro del lím(te numérico
que aconsejan los grandes criminalistas á fin de que la vigilancia

Los presos en sus celdas en momentos de entrará comer.

sea eficaz y se apliquen con propiedad la disciplina y corree·
ción.
Invitados por el Lic. don Agustín M. Lazo, miembro del Con·
sejo Directivo de la Penitenciaría, la visitaron:el día referido los
señores don l!'rancisco Madero, padre, y su señora espo~a. á
quienes o.compafiaban la señorita Aillaud, hija del Gobernador
de Veracruz; la señora esposa y la señorita hija del Lic. Lazo;
don J es{1s Fuentes Vargas, don Arturo A. Vengoechea, don G1lberto Aguirre, don Paulino Ortega y don Francisco Tobías.
El primer acto que presenciaron los concurrentes fué la distribución de los alimentos, lo cual se verifica con extrema rapidez, porque en dieciocho ó veinte minutos quedan aquélJ03 repartidos en todas las crugías, que son siete: en cinco de ellas
están los presos del primero y del segundo período; y en las
otras dos los de libertad preparatoria. Se nutren bien los recl usos: en la mañana comen atole ó champurrado con pan; al medio día carne, caldo, arroz, frijol y pan; en la noche frijoles y
vau; es una comida suculenta, bien condimentada, á pt&gt;sar de
la enorme cantidad que tiene que prepararse diariamente. Este
acto, como todos los del interior del edificio, se efectúa con precisión matemática: la disciplina es severa, con el fin sin duda

***

Don Francisco Madero, padre, su señora esposa y
acompañantes al pie de la Penitenciaría.

En el Departamento de fabricar el pan .

sastrería, zapatería, carpintería, herrería y tejidos de palma. El al lado de esa cárcel modelo tenemos en la misma capital un
dep~rtamento de muebles es una exposición de arte. Los visi- centro de reclusión tan espantoso, tan inmundo y tan amenazatantea no acababan de admirar la corrección y fineza con que dor de la salubridad pública como la cárcel &lt;le Belén. Son con·
están esos muebles fabricados. El señor don Francisco Madero trastes explicables unicamente por el desequilibrio la desmoraY su sefiora esposa compraron varios objetos artísticos, entre lización y las anomalías de los gobiernos dictatori¡les. Belén es
ellos unos ta petes.
una vergüenza para nuestra civilización, y de ello se han aproLa zapatería pre3entaba calzado que puede ri,valizar con el vechado los periódicos alarmistas norteamericanos para lanzartraído de los Estados Unidos, por su bueua construcción y ele- nos reproches que hieren á la cultura nacional mexicana. La
gancia.
Penitenciaría nos acredita; pero el bien público debe Jesarroll~rse en todas las actividades sociales para recoger el fruto benLa. cocina: e'3taba despidiendo olores que podían despertar el dito de un progreso firme, real y duradero que contribuya á
apetito rlel más dispéptico. Mientras unos hombres se ocupaban consolidar nuestra nacionalidad.
en condimentar los manjares, otros se dedicaban al aseo de los
Las cárceles deben regenerar para siempre á los hombree y
azulejos del departamento.
no hundirlos en el vicio y en el crimen. La Penitenciaría b~ce
--Don Jesús, tómese usted este plato que está .muy rico, dijo lo primero, á lo cual contribuyen eficazmente '3US directores tan
uno de los concurrentes, y le fué servida una vianda incitante. amables como interesados en el desempeño de su deber. SentiDon. Jesús, persona caballerosa, franca y nobie, comió de aquel mos tener que confesar que Belén hace lo segundo, y sólo nos
platillo, acompañado de su invitador.
-queda la fundada esperanza de que el nuevo Gobierno sabrá reformar esta última pris~ón, hoy tan ab~ndon.ada y tan explota***
Cuando penetramos á la Enfermería, que cuenta con una pie- da por reetos de un antiguo y corrompido sistema administraza para el practicante y con una sala de operaciones, se nos di· tivo.
TE6F110 GUZ MAN.

***

Concluida esa parte de la visita, se pasó al departamento
donde se fabrica el pan que se da á los encarcelados, un pan
apetitoso, cuya fabricación presenciamos. La maquinaria hace
cinco mil piezas diarias que van pasando al horno, de donde
salen exquisitas: hay pan «bolilloi&gt; y c,pambazosi&gt;, y de a~bos
comieron algunas personas incitadas por el aroma que aquellos
despedían. Con razón nos decía el señor Lazo que ese pan en·
gorda á los delincuentes.

***

.

.

En cuanto al agua y la luz, las hay en abundancia y de con·
&lt;lición inmejorable. El baño es forzoso todos los d~as, después
del cual los presos hacen gimnasia por algunos mrnutos. Los
baños de regadera, de los que se toman 52 por hora, son para
reos del primer período, y los de tanque para presos ~e. segundo
y tercer períodos. Es de suponer con este dato l~ h1g1ene que
prevalece, y las grandes ventajas que el aseo entraña para lar~·
generación de un delincuente, pues los antiguos, qu~ por anti:
guos eran sabios aunque pareciera ello un contrasentido, decían.
«merís sana in corpore sanoi&gt;.
En caso de que llegaren á faltar ambos elementos que propor·

-- --·-- -·----

.

***
Los talleres constituyen la pru11ba más palrnari::t &lt;lel estímulo
La impresión que en lo genernl &lt;lt ji\ la Penilenciaría es hala·
que fortalece, y de la naturaltza indu~trial de l,,s ¡ir~rns: hay gador&lt;1, y lo primero que el ubservndur se pregunta es ror qué

e

***

�Una visita á la Peniteneiard a .

ANECDOTAS Y CURIOSIDADES.
Un honrado artesano, digno de mejor
8uerte, tenía la desgracia de Eer marido y
víctima de una mujer tnrbulenta, maldi ciente, regañona y de un carácter insufrible, aun cuando al pobre hombre le hubiese dado Dios la paciencia del mismo
J oh en persona.
La Eituación borrascosa de e¡,ta amable
pareja había llegado á tal extremo, que,
al menos por parte. del marido, era ya co- .
NO SERA USTED

I

engafiado. Que siempre hay fullerías y fraudes en abundancia,
es cosa que todo el mundo sabe;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala fé ó engafio. Los
que intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor de ser embaucados y engafiados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE

El Presidente de la Barra enfrente de una dt las crujías de la Penitenciaría ,

es un artículo que se puede comprar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos convendría exagerar de manera alguna
sus buenas cua.lidades 6 representarla como con las que no le
correspondan; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones: "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que considero la Preparación de Wampole de
mucha •utilidad, para • ·restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

sa de comprar un cordel ó echarse al ca- Se puede creer lo que digo.
nal.
- ¿,T.o apuestas? dijo uno.
Antes de resolverse á esto, pidió con-N"o; pero le juro.
i-ejo á un vecino ya entrado en años, que
le dió uno bastante bueno, no solo para
***
Un sastre tenía malo un ojo, y muy despaliar la enfermedad, sino para curarhi.
Mandó hacer una cuna prop@rcionada consolado dijo á i-u vecino:
- ¿Qué haré, Vicente, para curarme eaá la altura de su mujer, con cuatro anillas
en sus costados. de forma que pudiese ser te 0jo?
-¿De eso te =iflijes? Mira, el año parncolgada del techo por medio de cuatro
cuerdas y una polea sobre la que gir-1 ban. cio tenía yo mala una m11ela, me la manCuando todo estuvo dispuesto convidó á dé S'.lcar y cure, haz tu lo mismo con tu
comerá algunos amigos, todos determi- ojo.
nados á ayudará aquel buen hombre en
***
el ciesarrollo del plan curativo.
Leían delante de un literato, una muy
No bien se habían sentado á la mern, buena obra, en la que advirti6 algunos
cnando la mujer, qne ponía una cara co- pensR mientos suyos.
mo un renegado, principió á levantar la
- Ve J allí, dijo, mis hijos que han hevoz y á alborotarse de una manera tan cho fortuna .
intempestiva y poco prudente que el marido creyó llegada la hora de proceder á
la cura.
-Mira, Ne:nesia, le dijo, que no tienes
razón; rep6rtate, te ruego, para que estos
i:eñores no formen mal juicio ni de tí ni
No se crea que vamos á tratar
de mí.
de aquellos que luchan en el cam-¡Bribon, más de bribonl que acabas
po de batalla, no, vamos á trami casa.
tar de tipos que, por desgracia,
-¡ Callas, Nemesia?
abundan mucho en los dos sexos.
-¡Yo callar! primero muerta.
Llega Ud. á una casa en la que
-Amigos mios, dijo el marido, en una
el jefe de familia se encuentra
locura, y es necesario curarla. Manos á la
con un fuerte catarro y un poco
obra.
de calentura; al preguntársele
Al punto se le levantan todos, la cojen,
qué ha hecho para combatir su
la sujetan y la encunan, esto es, me la
enfermedad, contestará: Nada,
plantan en la cuna, y tirando de las cueryo nunca me curo, no tengo miedas la suben corno lámpara de ermita á
do á las enfermedades. Y nuestre~ 6 cnatro varas de altura.
tro hombre se oueda tan satisfecho como si tal cosa.
Grita la pobre Nemesia, 11lborota, fe
desespera, se desgañita, atruena la c11rn.
Quince días más tarde nuestro
héroe no tiene catarro; solo le
Los amigos principian á columpiarla, cantando á coro:
ha quedado una tosecilla seca
no puede dormir, ha perdido eÍ
Que no tienes hambre
apetito
y se va adelgazando á
Bien lo sé,
gran prisa; pero como es valienDuérmete, niña.
te, no quiere curarse. Llega el
Duérmete.·
en que nota su esputo con aldía
Que no tienes hambre, etc.
gunos rasgos de sangre y entonPur muy mujer que sea una mujer, no
ces se preocupa algo, llama al
puede serlo tanto que no se canse de almédico y éste le dice con mucha
borotar, y mucho más cuando los otros
política que su estado es delicacantan. Nemeaia; ¡quién lo creyera! la fa.
do, que necesita cuidarse y tomosa Nemesia call6.
mar luego la "Creosofosfatina"
líquida.
La ba jan, se sientan de nuevo en la mt-sa, &lt;lescansa ella, y principia de nuevo tl
. Es querido lector, que el vae1:,truendo.
liente, por sus tontas ideas se
Vuelta á la cuna, vuelta á mecerla, y
ha vuelto tísico. Si hubiera' tovuelta á cantar:
mado la misma medicina cuando
comenzó con el catarro se huQue no tienes hambre
biera curado con meno~ de un
Bien lo sé, etc.
pomo,
mientras que hoy tendrá
¿Qué os podría decir? En un par cie meque
tomarse
varios y está exse~ é cuatro ó seis meceduras al día, et:a
puesto
á
contagiará
toda su faNemesia, de quien o~ vengo hablando, se
milia.
convirtió en un ángel, dulce, pacífico y
Los catarros y las toses nunmodesto.
ca
son inocentes; deben cuidarse
¡Ah qué medicina tan buena!
tomando la admirable medicina
***
que dejamos nombrada· con ella
Un andaluz referia un hecho completase evita y ..cura la Tube;culosis y
mente absurdo.
todas las enfermedades del pul- A otro perro con ese hueso, le conll!Ón, pecho y garganta. \ Tamtestaron.
b1en la hay en pastillas.

¡Oh !os Valientes!

�ne TODO u N POCO
____________________,---,,.._..,.,,,,~__,=--,.,..,.,,,-=--------------_,...--.._,__...______________
GENEROSIDAD

NEUROSINE PRUNIER
RECONSTITUYENTE GENli:RAL

Del elogio del arquitecto Fontaine, que
Mr. Aleci, secretario perpetuo de la academia, pronunci6 en el instituto, sacamos
el siguiente pasaje:
Un honrado artista, con el que tenía algunas relaciones de amistad, se present6
á él; Mr. Fontaine sabia que este artista
acababa de perder una parte de su fortuna. por lo que á las primeras palabras adivin6 el objeto de su visita.
-Estoy muy ocupado, le dijo, me es
imposible escucharos: mi secretario está
ahí, en ese cuarto iumediato, cuya llave
e3 esta; hacedme el favor de tomar la cantidad que os haga falta y que yo no necesito saber, y permitidme acabar mi trabajo.
El artista se conform6 con esta exigen·
cia tan rara; y cuando después de algún
tiempo volvi6 lleno de alegría y gratitud,
á pagar la deuda y dar gracias á su acreedor:
-Estoy acosado por los negocios, le dijo Mr. Fontaine, tomad mi llava, tened la
bondad de guardar ese dinero, y dispensadme que prosiga mi trabajo.

***

Preguntaron á Di6genes:
-¿E~ un mal la muerte?
-¿C6mo lo ha de ser? respondi6, no
puede ser mal lo que no se siente. ¿Acaso
sentirnos la muerte? Miéntras tenemo3 alguna seneaci6n, vivimos; cuando la muerte se apodera de nosotros, ya no la sentimos.

1

""'

.

.

.

.

.

***

El conde de ..... . , bahía ofrecido á Rosini un pavo trufado; pero pasaban días
y días, y el pavo no acertaba col! la puerta del maestro.
Una mañana se encontraron en la calle
los dos amigos; y el conde le dijo:
--:-~º desconfies; irá, y si ya no lo has
rf'mb1d0, ea porqt~e este año las trufas son
de pésima calidad, y según se dice, venenosas.
-¡Va! contestó Rosini eonriendo, esas
son voces que han hecho correr los pavos,
pero un hombre de talento no debe creerlas.

***

Un labrador rico, que podía sentar plaza de catedrático de economía llevaba
.
'
vemte segadores para recolectar pronto
unas cebadas que esperaba con ansia el
alca~de del pueblo. El día primero, oh·
servo nuestro hombre que sus gentes comían demasiado; y con el objeto de ahorrar alguna cosilla en este ramo, llevó al
campo por la mañana el almuerzo la comida y la cena, seguro de que, enc~ntrándolo todo frío, comerían indudablemente menos.
Se sientan loe ssgadores y almuerzan.
-Hoy, dice el amo, que no era parien·
te de Salom6n, podremos comer cuando
queramos, porque temiendo que nos hagan esperar mucho, he mandado traer la
comida al mismo tiempo que el almuerzo.

- Yo, dijo uno de los segadores creo
que nos podernos ahorrar el tiempo que se
emplea en s~ntarse y levantarse, comiendo
ahora, y deJando todo el día librepara segar, que con la tripa llena lo haremos como unos desesperados.
La idea es aprobada por unanimidad
los stigadores se ª?alanzan á la cesta
despachan la comida como si hubieran
ayunado ocho días.
-¡Oh! ¿cómo vais á segar ahora? dijo
el labrador, no atreviéndose á resolver si
lo hecho le convenía, econ6micamente hablando, 6 le perjudicaba.
-Me parece, dijo un segador que nuestro amo ha traído tambíé~ la cena, y para no pensar en más comida que la ceba·
da, creo que podíamos cenar ahora y después segarémos con mayores deseos de dar
gusto.
El labrador conoci6 que aquello no podía convertirle pero la cena estaba en poder de los segadores, y no hubo remedio;
cenaron.
Las provieiones se habían concluído, las
botas estaban pez con pez, y los eegadores
dormían, sin fuerzas para levantarte ni
para hablar.
- -Sefiores, dijo el labrador botando de
c6lera, he dado á ustedes gusto en todo,
creo que es ocasión de que uEtedes me le
den principiando á segar.
-¿Qué dice? pregunt6 uno.
-No ee poca su ambición. repuso otro.
No se contenta con lo que hemos hecho
entre comida y comida, y quiere todavía
que seguemoa después de la cena. ¡ Vaya
un avaro!
Eran las eeis de la mafiana.

ORAN EXPOSICION I
DE
MeRTUeRI1\S,
eRUeES,
1?1\LM1\S, ETe.

I

EN LOS SALONES DEL JER. PISO

''EL 1?1\L1\eIQ DE HIERRE)''
APARTADO 26

MEXICO, D. F.

!...-------------------·----------------------_.,.,.""""'.,.,.,_,._,""""',.._____________~

y

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A8o XI.
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MÉXICO, DOMINGO
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29

DE ÜCTUBRE DE

1911.

•

EL NOTABLE TENOR LUDWIG HESS Y EL MAESTRO JULIAN CARRILLO,

organizador de los «Conciertos Beethoven».

NoM. 44.

�Aetualidades.-En honorr del señott de la Barrrra

El problema del zapatismo.-Las interpelaciones de la Cámara.
Los señores García Granados y González Salas dimiten.
-:-F~~~
Cuando las ideas revolucionarias se extendieron por todo el
territorio de la República y el país todo se vi6 envuelto en los
horrore; de la guerra civil, gravísimos problemas se prfsentaron
por doquiera; problemas que en e3tado latente existían hacía
muchos años y cuyas resoluciones se habían aplazado indefinidamente. Fué necesario que la revoluci6n estallara y derrocara
al pasado gobierno, para que las clases dirigientes de la República se dieran perfecta cuenta del~ gravedad que entrañan tales ploblemas y de la urgente necesidad de iniciar su resoluci6n.
Hace algunas semanas hacía notar que la cuesti6n morelense no
se resol vería únicamente con la persecuci6n cruel y tenaz de lae
bandas armadas; que si bien era preciso que el órden se restableciera á toda costa en aquellas desdichadas comarcas, fusilando á los bandidos é incendiarioe, para hacer respetará las autoridade3 establecidas, el gobierno, siguiendo una línea de conducta más justa, humanitaria y eficaz que la. que siguió su antecesor, debía de iniciar, cuando menos, los trabajos indispensables á fin que tal cuestión se resolviera de una manera definitiva. Es incuestionable que hace todavía un mes, una gran parte de los hombres que componían las huestes zapatistas no estaba intecrrada por ladrones y asesinos, sino por la sencilla gente
del ca~po, crédula é ingenua, que vió en la rebeldía predicada
por gente sin concie~cia el ún~c? medio de h~cerse ?ir. Los ~inistros de Gohernac1on y J ustic1a, en las recientes mterpelac10nes de la Cámara, han declarado que el problema morelense es
eeencialmente econ6mico y social.
Pero el mal fué atacado siguiendo procedimientos que resultaron ahsolutamenteineficaces y aún contraproducentes. La gente
de buena fe no podía tener confianza en ver aNeglados sus asun·
tos, toda vez que las razones de convencimiento que empleab.a
el Gobierno eran los mauseri! y las ametralladoras, y los band1·
dos profesionale~, al últ1mo, prefería.o morir ma~ando á morir
fu~ilados. El señor Madero, con peligro de su vida y con toda
su buena fe y patriotismo, que son muy grandes, se prestó á
servir de intermediario. Sus gestiones, apenas iniciadas merecieron la desaprobaci6n de una parte de la opini6n pública y
del Gobierno siendo dificil precisar si ellas hubieran resultado
eficaces. El hecho es que se resolvi6 que los generales porfiristas
Huerta y Blanquet asumieran el mando de un poderoso cuerpo
de ejército, á fin de proceder á reprimir la rebeli6n con toda
energía..
Desde entonces la cuesti6n ha ido agravándose progresiva·
mente hasta alcanzar el limite actual. La zona en que operaban
los zapatistas, cada vez·más numerosos, sanguinarios y temibles,
se ha extendido á los Estados de México, Puebla, Guerrero y
Oaxaca. ·
Hubo de necesitarse q110 los hombres de Zapata entraran á
sangre y fuego á algunas pequeñas poblaciones del Distrito Fe·
deral para que la opini6n pública pusierl\ el grito en el cielo.
Cuando la prensa anunciaba el incendio y destrucci6n de ciu·
dades enteras en los Estados del Sur, la opinión publica apenas
si tomaba la cosa en serio. Y si no fuera. por el corto número de
kilómetro9 que separa .la.?apital ~e la Repú~lica d~ ~ilpa Alta
y Xochimilco esa opm1on pública no hubiera ex1g1do a.l Gobierno como ~hora lo ha hecho, medidas verdaderamente enér·
gicas para el pronto sofocamiento de la rebeli6n. .
Los últimos acontecimientos, muy graves y delicados, necesitan esclarecerse de una manera precisa. La interpelaci6n que
ha hecho la Cámara al secretario de Gobernaci6n y al subse·
cretario de la Guerra, tuvo por objeto que la representación na·
cional y la nación toda,sepañ lo que hay oculto en este escandalo·
so asunto· interpelación que fué consultada por los sefiores Lo·
zano y Ol~guibel á la Cámara en sendos discursos que merecie·
ron grandes aplausos de una concurrencia desorientada-¡aclamaron el nombre del dictadorl-que prodigó sus favores á los

interpelantes, especialmente, al licenciado
Olaguíbel quien, insinuando que las eleccionfs presidenciales ve·
rificada.s este mes tie·
nen el mismo valor que las otras, las de don Porfirio, puso á la
misma altura. la elección del señor Madero con su credencial de
diputado porfiristal
Según lo ordenado por la Cámara , el Secretario de Goberna·
ción, señor García Grarados, se preFentó á declarar, á nombre
del Ejecutivo sobre la cue~tión. ¿Qué dijo el señor M'.nistro? Nada nuevo y que no hubiera dicho á los representantes de la prensa: había dictado oportunas y enérgicas medidas conducentes á
exterminar el zapatismo, el que ee halla en los actuales mo·
mentos, tan extendido como en los primeros días, á pesar de los
esfuerzos del Gobierno provisional por extermiharlo. Agreg6 el
señor Ministro que en cuanto á su declaración anterior relativa
á disculpar el fracaso de tales esfuerzos, invocando !(una grande
y poderosa influencia que siempre se había opuesto á que las
medidas tomadas por el Gobierno alcanzaran toda su extensi6n",
solamente había expresado una opini6n personal, que no debía
tomarse como una declaración del Ejecutivo. La conducta del
rnñor Ministro no debe de dejar causa-r extrañeza á sus innume·
rabies partidarios y amigos: las características más celebradas y
encomiadas de su modo de ser, han sido la franqueza y la recti·
tud de·su conducta.
Y francamente, erns cualida.de3 tan recomendables no carac·
terizaron su última declaración. La aseveraci6n del señor Gar·
cía Granados encierra una gravísima imputación al señor Madero, implícita y velada, pero no por eso menos efectiva y que
ha servido de base á las acusaciones gratuitas del diputado Ola
guibel y de algunos periódicos. La responsabilidad del Gobier·
no interino es muy grande y el señor García Granados no debía
de haber desaprovechado la oportunidad que le ofreció la Cáma·
ra al interpelarlo para explicar su conducta y sus palabras, de
una. manera precisa, amplia y clara. Porque una de dos: 6 el
señor Ministro ha lanzado su acusación teniendo las pruebas rn·
ficientes para hacerlo, y en tal caso no debe por un momento
dejar de exhibirlas, ó no las tiene y entonces ha hecho muy mal
en poner en tela de juicio el honor del Presidente electo de la
República, ni aún en la forma de una c&lt;opini6n personal», que
no tiene derecho de dar á conocer á la prensa, mientras desem ·
.
peñe la cartera de Gabernaci6n.
De las declaraciones hechas á la Cámara por el subsecretario
de la guerra, una verdad ha quedado establecida: el señor ge·
neral González Salas es incompetente para ocupar un pueeto ~e
la responsabilidad del que ocupa, ya sea por no acatar l~s d11·
posiciones que sPgún declaraciones oficiales dict6 ~l. P.res1dente
interino, 6 por no tener la necesaria energía para dmg1r la cam·
pafia.
. .
El general Villaseñor, ::ni:itar pundonoroso y leál, substituirá en el mando de las fuerzas federales en el Estado de Morelos,
á los generales Huerta y Blanquet.
LUIS

ZAMORA PLOWES.

Salida del señor de la Barra Y del público de la Escuela.de Ingenieros .

. ... - ,

731

�732

l.tos juegos flo11ales de Covadonga

TEODORO LLORENTE

UN NUEVO RETRATO DE CRISTO
Un erudito eclesiá~tico francée, el abate Gaffre, acaba de encontrar en el Alto
Egipto un curiol5Ísimu documento conteniendu una nueva
versión de la historia
del retrato de Cristo
llamado de Edesa,
que se conserva en
la iglesia de San Bartolomé, en Génova.
Dicho documento
consiste en un ma11uscrito griego sobre
piel de gacela, acompañado tle singulares
y delicadas miniaturas sobre el fondo
dorado, bastante bien
conservadas, representando episodios
diferentes de dicha
historia.
El manuscrito refiere cómo Abgar, rey
de Edesa, en Armenia, hallándose enS. M. la reina de España,
fermo y oyendo l:.adesignada por el poeta laureado, reina de la fiesta. blar de los milagros
que obraba Jesucristo envió ~ éste un mensajero con una carta pidiéndole que fuese' á curarle y á conced&amp;r la bendición á su~ estados. Cópiase .en
el documento la curiosa epístola, que termma así. ccSe me dice
que los judíos están irritados contra tí y quieren matarte; ahora bien, mi ciudad, aunque pequeña y modesta, bastará para
los dos.i&gt; Y á continuación viene la respuesta del señor, que
envía también una carta al rey bendiciéndole y diciéndole que
aquellos renglones serán para él y para su ciudad, taliemán seguro contra todo mal.
Viendo que Cristo no iba á verle, Abgar quiso al me~os. te1,1er
su retrato, y de nuevo envió un mensajero, y á la vez habil pn~tcir, á J erusalem para que lo hiciese ~ient~as el Y-~estro predi·
caba en la Sinagoga. Cuantas veces mtento el artlst~ empez~r
su obra, le fué imposible, por una misteri.osa influencia ~ue dimanaba del divino modelo, hasta que Cristo, compadecido del
enviado de Abgar, se lavó la cara, sec6sela después c~n ~n pafio, y en éste quedó impresa su ben~ita faz. Lleno de JÚb~lo, el
mensajero empre:idió el regreso á su país, llevando co?s.1go la
tela con la imagen preciosa. La primera noche de su v1aJe, de-

........

11

R. P. Ricardo Olea, mantenedor de los juegos florales.
túvose á descansar en Herápolis, y no bien se había acostado,
cuando del 8itiu donde dejara el milagroso retrato brot6 una
columna de fuego que se elevó hasta el cielo. Acudieron los vecinos, acusando al meneajero como culpable de aquel incendio,
y entonces él les refirió la prodigiosa historia.
Este mismo retrato de Nuestro Señor fué el que, después de
conservarse en Edesa hasta el siglo X, fué llevado á Censtanti·
nopla, pasando 400 años después, á poder de los dux de Géno·
va. Hoy se conserva en un tabernáculo cerrado con seis llavtr::,
que guardan seis nobles familias genoveFa~. Un hecho que da
verdadero interés al manuscrito encontrado en el Alto Egipto,
es el notable parecido entre la imagen en las miniaturas grieg11s.
El deecubrimiento del abate Ga:ffre es, por consiguiente, de lod
más importantes para la
iconografía cristiana.
'TJTll""'TJTll""'TJTII""

UN LITERATO SIN LETRAS.
Un asentista que había
llegado á reunir muchos
millones, después de haber provisto sus bodegas
de vinos, conoció que para
montar su caea á la altura
rle su bolsillo y ponerse al
nivel de los grandes hombres, necesitaba indispensablemente tener bibliote·
ca. El bibliófilo encargado
de i,atisfacer este gusto,
consult6 con el ricacho sobre el particular, desean
saber, como era justo, la
especialidad del nuevo sabio, para enriquecer la Ji.
brería con aquel ramo de
literatura en que se distin-

Don Joaquín Méndez Rivas,
premiado con la flor natural.

~~
-¡Ah! eso es muy fácil, dijo el asentista; yo so1o conozco ~

Señorita María de Cólogan y Sevilla, que presidirá la fiesta.
l'ot. Napoleón

clases de libros.
¿Y cuáles r,on esos?
rá arri·
-Los pequeños y los grandes; los primeros los coloca 8ba.
ba como en la librería del duque de....... ; los segundos a JO,
'
.
y asunto
concluido.

El delicioso poeta valenciano que acaba de morir, era conoci- tre otros, unos titulados «Leyendas de Oro» y «Amorosasi1 en los
do en todos los países de lengua. castellana como uno de los más cuales había bastantee traducciones de Lamartine, Víctor Rugo
admirables intérpretes de la poesía contemporánea. Para ejecu- y Musset. Esta publicación tuvo un éxito envidiable.
tar las admirables traducciones que debemos á su pluma se ne·
Más tarde hizo Llorente una espléndida traducción del Fausto,
ce~itaba no solamente un conocimiento profundo de la. literatu- el inmort11l poema de Goethe, que bastaría por sí sola para dar
ra. propia, sino, además, el de las literaturas extranjeras, en lo nombradía de poeta á cualquiera. Más tarde vino la traducción
que tienen de más íntimo é impenetrable á los ojos de los pro- de Enrique Reine, el poeta delicioso de ccRegresoi&gt; y del «Interfa.nos. Y, sobre todo, era menester que fuera un verdadero poe- mezzo,» cuya honda poesía es fuente perenne de sentimiento en
ta quien hubiera de expresar en otro idioma. la poesía primiti- el espíritu moderno. Comprendió, sin embargo, que á los ge·
vamente E1scrita en originales franceses 6 alemanes. Don Andrés nios de la poesía que en la primera mitad del siglo diecinueve
Bello, entre nosotros, quedó calificado del primer poeta ameri- llenaron con su fama nuestra literatura de obras inmortales,
cano, tan sólo por las traducciones de la &lt;cOración por todos1, de había sucedido nueva generación de amantes del arte y del
Víctor Rugo, que es realmente obra de tan intensa inspiracióu ideal.
como si fuera original.
.El soplo cálido del romanticismo había pasado, con sus exalTeodoro Llorente inició su ca1'era literaria en Valencia, dán- taciones y su fantasía; le sucedían ahora, los parnasianos sere·
dose á conocer al lado del futuro grande
nos y desapasionados, que pusieron
orador de las Cortes EspañolaR rnñor
ahinco en la perfecci6r,. de la forma,
.\parissi y Guijarro, en la redacción de
cultivando el arte por el arte, y haciénun periódico llamado ccEl Pensamiento
dose perdonar muchas veces lo insigtüde Valencia.» Entonces fué cuando esficante de la idea por la belleza exquisita
cribió sus primeras traducciones de Alde su forma, por el afiligranamiento de
fonso Lamartine.
la expresión y la finura. exquisita con
Corría el año de 1858 cuando el joven
que insinuaban las ideas con rumores
Lloren te se presentó en Madrid sin más
sugestivos de las sílabas. Buscaban las
bagaje que un volumen de versos que
originalidades en las literaturas ó cosllevaba escondidos en el fondo de su
tumbres exóticas, ó en ciertos recodos
m11.Jeta. Era la época inolvidable de la
y obscuridades del alma. Así procedió,
bohemia literaria tan pintorescamente
sin duda, el autor de las c&lt;Flores nel
descrita años más tarde por el delicioso
Mal,» Baudelaire, que vino á tomar de
novelista don Pedro Antonio de Alar·
modelo á Edgardo Poe.
c6n, el autor del ccEscándalo» y del
Luego vinieron los poetas llamados
«Sombrero de tres picos,» &lt;los de las
decadentes que buscaban la poesía en
más henoo~as obras literarias &lt;le la (¡\.
la neurosis, para quienes la poesía era
tima mitad del siglo último. Llorente
una especie de sugestión enfermiza,
llegó á Madrid para cobijar.e bajo la
una exacerbación de lo.~ nervios y una
protección del mismo Alarcón precisaexaltaci6n permanente del ánimo. Pero
mente, pues había trabado con él amisLlorente poseía tal eepíritu de comtad estrechísima en Valencia.
prensión poética que no vaciló en dar
El único capital del joven poeta conacogida á los recién llegados al mundo
El
celebrado
poeta
Teodoro
Llorente,
sistía en el abultado paquete de rns cuya reciente muerte en España ha sido muy sentida
de las letras.
versos. Alarcón prefería Víctor Hugo
en todos lo~ pabes de habla española.
Es menester comprender toda la fuerá. Lamartine y fué de parecer que se
za y vivacidad de espíritu que se nepublicaran primero sus traducciones. At-í sucedió, y aparecitron, cesita para resistir á las sugestiones ó imposiciones del hábito, á
bastante mal impresas en el periódico la «Discmi6m1 en el cual la fuerza de la costumbre que llega. á formar en nosotros una seescribía el autor del c&lt;Escándalo.i&gt;
gunda naturaleza, en la cual las novedades difícilmente se anaiLa traducción de Llorente fué precedida de un prólogo hecho gan, para comprender el mérito de Llorente al recibir cun los
por un joven que comenzaba á darse á conocer entonces: era el brazos abiertos á los poetas de las nuevas escuelae:.
futuro pmidente de la República española, y el más grande de
Otro tanto le pasó con los modernistas que venían á declarar
sus oradores, don Emilio Castelar. Tales eran los padrinos que la necesidad de renovarlo todo en el mundo literario, desde la
empujaban por loE senderos de las letras al joven poeta valm· forma hasta el fondo mismo, las reglas del metro y las de la esciano.
tética.
Ese primer volumen de versos traducidos por Llorente fueron
Tenía Llorente una delicadeza incomparable y única para
fueron las c&lt;Poesías Selectasi, de Víctor Rugo, traducidas en ver- comprender la miel de las abejas traída de la poesía de lejanas
so castellano en ediciones modestas y pobres. Eran los tiempos tierras y de diferentes razas. Penetraba c:m rara perspicacia en
en que todos los j6venes iban de provincia á Madrid con un vo- los senderos descoriocidos de la poesía moderna, donde por prilumen de Yersos en el bolsillo, sofiando conquistar la gloria de mera vez se arriesgaban los jóvenee poetas Qon la audacia propia
un solo golpe, como Zorrilla en la tumba de Larra. Traía tam- de los ánimos briosos que todavía no conocen las dificultades
bién el joven poeta un volumen de versos de Lamartine que de la vida ni las rudezas de la lucha.
permanecieron inéditos por largo tiempo. Más tarde, desengaEl calor del alma de Francois Coppée y el de Sully Prudhome
ñado un tanto de la política y de sus ayenturat1, volvió Lloren- con su poesía sutil y delicada, le atrajeron particularmente, ente á sus tareas literarias y á sus traducciones poéticaP. Entró contrando en él un intérprete admirable.
entonces en compañía de Aurelio Queirol á publicar la c,Biblio·
teca Selecta» en donde aparecieron por primera vez sus esplénF. R.
didas traducciones de casi todos los grandes poetas contempo·
ráneo~. En los volúmenes de aquella biblioteca aparecieron en-

�APRES MOi.

AP~ES ft'IOI.

Drama en tres actos de Henri Bernstein, representado en la Comedia Francesa por la primera vez
el 20 de febrero de este año.
Deseo da.r á los lectores de EL TIEMPO

'!

una idea del ra.moso drama de Bernsteln,
"Después de mf," CtLya l'e&lt;pr~en.tación trató de im¡peidirs,e en ei teatro de la Comedia Francesa por un grlllPO de e,nemigos del
autor, á quien con tail motivo apoyan·o11
con su adhesión los más i1ustres escritores de FNllllc1a. Es tanto Iifás célehre este
drama, cuanto que Be.i,ns.tein tuvo que llati~e en due1lo veinte voo..&gt;s con los que se
dieron µor o.fendidos con ~u obra. P roba'Wemente el d!rama co1'1'0!,ponde á heobos
de la vLda l'Ntl que algunos c1e sus µersonajes rel)resen~ron en el bairrio de Sam
Germán antes de ~ntra.r en lo.s dominios de
la literiatura drannálica.
Es.te d'l'aima es una página vivida seguramente, que á trec!hos recu~11da las 'tragedias
c1e Sha:kesl)(&gt;a.re de J.)asión más intensa, en
las cuales los protagonistas Hega.n á los
limier-0s de la visión hil!)nótica y al extravío die la lccüra, hon,aaimoobe conmovidos
y ¡perturbados poi!" las pasion GS tempestuosas que agitan su ánftno y enfe1,man momentáneaimente sus f.áicultald~ mentales.
La a:cción se de&amp;a!l'1'01[a en un castil l-0,
en una de esas morad,as señoriales en donde el p¡,apietario reúne á. sus amistades par.a. pasar u.na tempora:da de placeres Y de
f.ntimos gooes.
Son sus prapi€1tarios, Guillemno Bourgade, de 54 años de eda:d, casi un anciano,
ooorq:¡arado con su esposa, Lrene Bow·ga&lt;ie,
que sólo tiene 38 años. Es Gerente Y pro-

piet.a11io de unn, gran refinería de aceites ,
á lai cuail €má. asooi&lt;ada la señora. Aloy,
que le ha entregaido á Bo11r1gade t oda su
fortwoo. y la de sus hijos Sa.11tiago y Luisa.
Gurnlenmo Boungai&lt;ie gma- de una gran
repwtrución de in.ooli.g,e~1li y prdbid:td. Ire·
ne no le ruma, l}e}X&gt; lo roop,e ta y lo a:dimira,
y el r~to y la aidimiraición son los iun·
id!rumentos de su ñde1i,da,d conyugal. "Su confianza. en mí os tan bella, dioe, que ell:1
1me oonviríf,L de eSOUld-0 si lo neoe.sitam. Es
un sér m11y noble, muy 1&gt;u1·0, muy alto:
le he coiUsagrald-0, mi vid.a .... "
Todoo se divie11ren en el castillo, meno~
él: está ar.l"llLn.a.do, ha qu('ll'i'do onganizar
un "tirust" 1)all'3. elevar el l)necio de los
aiceitk's, pero no lo ha conseguid.o, Y oon ('l
fin de an&gt;roourar el resultado que busca Y
de auimenitar sus gananc,ias fuJturm;, compró toid'Os los "stOicks" de aiooite que se ie
ofrooían. .Algotakios eus ])ro[)ios r'OOurSos,
oohó malllo de los de la sociedad .Ailoy-Bour.,gade, cwy-OIS estatllltos le prohibían ta.ies
opem.cion.oo, y por ese oaim,:.no se des1iz6 en
el desbcm-Oll' y en el crimen.

Pero aM le qu€1dia. una tabla de saih:ación: Santiago A!loy es el prometido esposo
lde Enriqueta. ManitLn-F1leurion, tres veces
millona11ia; per.o Santiago ha diferido por
1muoho tilem:r&gt;o el matrfuuonio, y por eso
,paró un año á b01'&lt;10 de su yate. Feli11mentJe ha r,egresado, eistá en el castillo Y es
necesario que la boda se verifique lnmedia-

taim.entf'. Gnillemno tiene gran autoridad se~
bu1 ól; es socio y amigo de su madre, y
lo ha considiera,do como á su hijo. En i:1
entreví~ que celebra.u en pr~,nda de ¡,1
señom Ailoy, Gurnle,nno llega hasta la \'iolencia; pero SanUa,go se niega firmenll'!1t,,
á contraer el oom¡promiso con Em,i.queta. ;

Ha 1leg&lt;llldo, pues, la hora de las revei1ci.ones, y GuiJLc.mno cita á la señora Aloy
para una entnevista á las onC(' de la noche en su J)rqpia lla!Jita.c:ión, y eu ella. i r·
1evela su orimon y su ruina, y la de ~us
hijos.

en sus esplOOullacion.es Lnfam.oo. Se matará
alH en su oua1·to antes de que lle,gue e,
dfa.
-'Es ho11riible, sí, iror.riT:lle, Estébau. Es
un h0111'or s:n noon'b11e, haiy .en tcoo esto frío
mucho más fii'!o qim la muerte que va a
ve,nir. . . . Torugo miedo. . . . Déjame, déja1:"!'o:?, te to Slltl)lwo, te lo llllhtl/do, al&gt;rázarrne
y vete: Ven Estéban. Abrázame.
Quediai solo, va á d!i&lt;11)aran-se un tiro; pero se ~ ru,ido, se aibre una puerta, y no
entrru n0ldie; GutLlenmo va á la puerta, reconooe á1renie, y la hace euta·a:r. Sa:n las
tr~ .y mroi.a, de la maña.na.
I ~ Sle sentía qprimida. en su cuarto y
sa.Hó á - paseal!'se por las habLtaciones. Trae
en de.sorlden. los cabellos y el traJe .. . . .
Cree ll'O haber estaldo má'S q.roo ¡&gt;000s me-

Q.ui.llel'lmo d~be morir; l'ntre &lt;'l p1'(&gt;Sid:o
6 la e,migración y la muer,te, preflere ia
mue1'lle, á p.esrur de las súplkas y exhorta-.
rfou~ de su aim1.go
la infancia, de sn
henmano de toda la vida.: Estéba.11 Friedi~
ger. El no escai]Y&lt;li'á al 1n,es.idio por medio
de la f.uga, no vhvirlá, aunque sus amlgoR
def,ra.uidalél,o.s no lo rucusen; ha engañado s,t
conifiain.za, ha falsi,fioado las cuentas de la
rnciroa1d, ha substraído sus fonidos llícitan:~ll'te, ha sido ca¡paz de todo, menos d1;1 vi·
\ir doohonra.do. ¿ Y ¡,'U mujer? Entre tan;
tas rarzo!l.1€s tmrJJaoa,blles do morir, ella es la
razón princi.p al; vivo, la deshonl'a. A&lt;ie·
más, ha reflexi.o,nado. Irene es joven aún.
es bella, es aldlm.ü·atda, ¿ quién sabe? acaso
no ha sa.quea'do toda su vida, quizá t¡t.1 vez
de¡,¡pués de él. . . . Estéban le entregará tre~cientos mil francos en tftulos que constituyen su dote y que no ha comprometidri

™'

Señorita Ana María Charles,
cuyo matrimonio con el Sr Pedro L. Sútomayor,
se verificó esta semana.

Señor Ingeniero Manuel P. Novoª Y Se -nora María Novoa y Palacios de Novoa, momentos después del matri monio.

~rulíe,

espamrtoso,

735
e,¡,¡panto.so:

Almigo mío, aimigo núo, haced de mí lo que
quern:rus.
-¡.A!h, haood de nú lo que que.11ráis! Lo
que querráis! IDs cómQdo! ¿Al entrar no
haibéis V'iSlto !liada? N aloo, Daña?
~¿Cómo? Yo DO ....
-En fin, ¿no haibéis visto más que mi
embar.arosa p.nesernoia.?
-No entiendo, Guil~I'll10.
--Sabed, pues, que vuestra lilega.cta me ha
i.nterrum,pildo en l.1llla !IJ!Ción más !!ería.
Cuarudo se ab.rí,a la l])uerta Lba á matarme.
-¿Qué?
-Mir.ad ...•
-¿ Qué qui~ dooir eso?
-Ya nti dedo QI&gt;rlimía el ga,tilllo.
--Ouillenmo, caJ141id, conoluild esta dh·ersió.u abominalble.
- ¿ Tengo a:specto de broma?
-&lt;Pt&gt;J·o no soi:ij}OOhá'bais mi ausencia.
- ¡ Oh, no os tomé en cuenta paira nada :
¡En efecto, os creí cállldioo.mente dormida!
Si él le hubiera oon,fiaJdo a,ntes su.s ¡lesaires, su rui.n.a, esa misma noohe, qu.é desgracia, qué horror! e11a, no hubiera . ....
No se rebella, ~ too.as las acusaiciones,
todas las lmmilllaiciones, s61o pide una gracia . . .. seguir con él, ser pobl"e á su lado . ..
Mama.rae por la pél\dida de su dinero! Matarse por un hombre tain atdim1raible y ~ondados.o!
Es que él es un Ladrón. Ha a11ruinado á
la señora Aloy y á sus hijos, y no en un
día, haice años que ejoou.ta esa tarea abominable. Al oír esta con:l'e.sión e1la se yergue frente aJl laldrón, f:rente ail hambre á
quie,n ha.Día ~imrndaldo fi,deUdoo por su probida.d y su honm~ez. sr. hiooe mu&lt;iho tiempo que amai en silen:cio á Samtiago, y que
Santiago la ruma. con a.rtlor. Se alejó un
año de su laklo !)all1a olvi&amp;I'lla; pero ha l'egresrudo más a¡pasionooo q\re nunca; esa.
m:isma. noiahe caiyó ella en sus braws poi"
conmisemcl(m hacia él; le haJbl~ba de alejarse paa-a, no vo1tVer jrumás y ~l.a. le confesó su rumor por-pied,aldt ... .
GuiLlermo, su ID.aJ1'.ido, su tdolo, un la.ür1'.in
\"U~ar! Aquí el drama re nemo1llta. en un
vuelo s h ~ o .

-¡ Vos haibéiSJ hecho eso! (Desfalleciente).
menrtos f.üem; pero pasó por el cuarto de
- ¡0:h, no, nada d'e desma:yos; no os bursu marido, que esta.ha obscuro, y su mal"loo no la vió sailir, sin embargo de que ha léli! de mf, ten6lll.06 qué b:aibila,r! (La -eoje
fuertemente de las mrunos).
esta¡do en al oururito más de tres horas con
-No e:, na!dia, n,ruda aibsolutamente.
la señora Alloy y oon Friediger.
-De segur'&lt;{ debéis estar acostumbra-da
-'Me eJqiilioo mail vuesi:Jra larga ausencia.
á
las emocione,s, arr(:'glaid vuestro ti~je.
Son las tres de la mañana, Irene: i. Qué
¡ Qué aibyooción.1
habéis h.ooho exa.otrument:e?
-¡Vos haibéis hecho eso!
-Ya os lo he dioho, he estaido en la galería, en el haJll, y d&amp;IJ:)ués ....
-Pues sf, sí, ya. lo aaibéis. ¿Con quién e3. tábais? Con Dailousset sin diuda! Segura- y desiplreS ....
mente con e,:e fa.tuo, con ese ])reSU!mjdo:
- Y .... ¡No!
- ¡, Irene, de dórnclf\ venís? Resipondeéirne. Vamos, decfdsmell(), nooesito saber.l o
-¡Vos haibéis heoho eso!
l'e:1POO'&lt;lro . . . . Irene, I rtEme ....
·-;Estoy c,amsado ya! Os prothioo que me
~ Era seguro, debía rer asf! Tenía que
men.tlr! Sí! Mentin·, mentir! Quise .. . . tra- habléis de~ moldo, ¿lo ois? Sólo falta que
té.. .. . pero vuestra;s 1&gt;r~untas me opri- me pida cuerutas! Mi juez!
mieron la gai•g,ainta, y oyeuldo yo mis res-¡ Qué horroT! Yo no pienso en vos, sóio
puestas aJhoga,oos diescubr:í cc:n des~era- pienso en m1 misma .... Ha.y en mi cabeción mi nueva vida, todo u.n ¡&gt;0rvenir dt&gt; za un tail oor11umbaimieito. . .. . Llorn por
engaños .... algo die innoble y de imposl· mi.s aunigos engañados y despojados ....
ble . . . . Es que n,o he caimbiado, GuiJier• -.Tened cuidado, Irene, por la última.
mo, os rumo tiem:w.menw, lo juro, os res- vez . . . .
\)eto oon tqda. mi aJ·ma, (,llora). N'o debta
-¡Qué me ilm¡portan vuestras prohibiclohaber oonfesado, he sido cobru'&lt;le, os pido nes! ¿Quién sóis? Yo no os cc•nozco.
-¿{)a haibéis vue1to loca?
Pt'!lidón por no haber mentido.
-Haoe un moouiento est.aba t.emManrlo de
~Es ~toso!

remor~li1nüento ainte un granlde hombre
Olfendfüo, y jamás ha existido eoo hombre!
-Sí 6 no, qllieréis decirme?
~&amp;&gt;.p,e.nt i.nannente t engo po.r marido á un
financiero sin escl:"Ú/l)ulos .. . .
.- ¡ Queréis ca1lar! . .. .
-Que ha esc.aimoteaido el c.a«&gt;ital de una
!aaniiLia., que con nobles pa:labras ....
-Basta, basta, oollaid, os rna.ndo que calléis. Tenéis la a'llJda.oia. . . . vos la mentirO'Sa, la engañaidora. Acaba de dejar á su
arrnante y . ... ¡A!h, no! perdón, oo un a'Illante, vuestro aima,nte, ¿ no es verdad?
--Sí.
-¡ Pfca:ra, mentirosa, engaña/dora!
-Yo no mient o, no, yo no miento. Diez
y sie~ años he permaoocido vuestra mujer
i.rr~rooba:bfu! ....

Señor Pedro L. Sotomayor,
cuyo matrimonio con la señorita Charles,
se verificó esta semana.
-¡ Pai'ld)ielz !

-Y sin emba.rg-0, ¡no Of1 he annado nunca! Y tenía un corazón tan ávido que el
sentimiento de mi soledad hacfa llorru: a
t cidas las cosas de ca&amp; día.! A veces mi sonrisa más sencilla me desganaba 1-11 alma:
-¡ Sóis una san.ta!
-No; ¡ipero os oolocaba. tan alto! ¡Os reverenciaba!
-Aih, no, no abuséis de ....
-A!Sí oo; ¿su.I)Onéis que me han 1,etemtdo en el culto del honor vuestros derechos,
el mundo 6 las co,r weniencias soc.iaJes? ¡ ~I
un solo dí~ 'AJ. pr.lnc.Lpio de nues.tro matrIllllOUio tenfa la f.e; pero pronto Dios no
lme gu3Jl1d.ó ya, Díos no exis.Ua ya; pero
'OOllla de vos otra reltgión, la de vuestro
ihonor! Vuestro ·honor! Qué bien ha:hlábais
de él"'! No haJbléis de tni felonía, estamos
pagmlos!
--illesventura,da loca! Yo caistigo mis propias faltas graIVes: ¡,cuáil he cometido con tra voo?
-ofo habéis roibado oom o lí. las otros. os
habéis clisfrazatlo para robarme.

( Concluye en la pág. 7 43)

�Exttranietro.-E1 eonflieto ita1o ...tatreo

....,_.. ~···
,;

.
/

Bxttranietro. -E1 eonflieto ita1owtatreo.

737

Deja que tt ame triste y pensativo;
deliciosa ¡:enumbra
es la tristeza, y con fulgor más \'ivo
en esa obscuridad fulgor alumbra.
Angel de ojos brillantes que fulgura,
mujer de húmedos ojos,
si mi espíritu encumbras, á lo menos
deja á tus pies mi corazón de hinojos!

.

VICTOR HUGO.

~º~

A

DIOS
Par~ "El Tiempo Tlwstrado "

'!

.•.·.~ ..

.....,.

/l.

·.._· .'! •.

•

..

_. , . ~

Vista pacial de la ciudad de Trípoli y al fondo el puerto.

Banda de música de un regimiento de infantería turca.

DIA DE MUERTOS
Las tumbas de los muertos olvidadas,
Siempre tristes y frias y desiertas,
Hoy se ven de coronas mil cubiertas
Y con fragantes flores decoradas.
Flores cuyas corolas perfumadas
A la vida de un día solo abiertas,
Yacerán entre el polvo, mustias, muertas,
Confundidas mañana y deshoja~as,
¡Oh ciega humanidad que nunca advie¡te
Que el cuerpo es polvo vil bajo la losa!
Y que el bien inmortal tras de la muerte
No lo dán vanidades de este suelo,
Si solo la oración pura y hermosa
Salva puede llevar una alma al cielo.
México, Noviembre de 1909.
GABRIEL LAPORTA,

-,..W'ltl~
Soldados del ejército turco.

Soldados del ejército italiano.

-- -

Tropas regulares de caballería del ejército turco.

Mi pensamiento, manantial profundo
de amor y de ambrosía,
que pudiera quizás llenar un mundo,
sólo tu corazón llenar ans!a.
¡Canta! Y ya gozo la celeste lumbre.
¡Sonríe! Más no pido.
¿Qué me importa la loca muchedumbre
y su clamor, estéril á mi oído?
En vano, en estos éxtasi:. risueños,
por turbar mis amores,
los lumia.osos vates, en mis sueños,
pasar miro entre nubes y fulgores.
Cuando esa hermosa twtación me asalta,
mi amor no desfallece;
al himno del poeta, que me exalta,
prefiero tu canción, que me adormece.
Y aunque mi nombre en el cenit glorioso
brille, la mejor parte
de mi rendido ser, dueño amoroso,
ha de quedar aquí para adorarte.

A~ o el susurro y la sonrisa leda
de las auras jugando en la espesura;
;imr¡ el concierto y la sonalJ pur:i
de l:ts aves cantando en la arboleda.
Amo el lloro del río que remeda
muchos hondos suspiros de ternura;
amo la fuente que gentil murmura,
y al arroyuelo que entre guijas rueda . •
Amo los cielos y la mar salvaje,
y á las fieras que acechan en la umbríJ;
amo á todo el que rinde vasallaje
á tu inmensa sin par soberanía;
parque todos, SE1'iOR, en su lenguaje,
me hablan alto de Tí, que eres Poesía!
Puebla, Octubre de 19n.
M. MEZA MARTINEZ.
~IIM.4~

MAS ALLA
Levanto la mirad,1 hácia la altura,
Y al contemplar el azuiado cielo
Quisiera mi alma con ardiedte anhelo
Alcanzar tan explendida hermosura.
Ir hácia allá donde la luz fulgura,
Lejos, muy lejos de este triste suelo,
¡Como debe sentir grato consuelo
En esa inmensidad serena y pura!
Me encanta y enamora y extasía
Contemplar el espacio luminoso;
El enseña y revela al alma mía
La grandeza de Dios bueno y hermoso.
¡Si pudiera llegar allá algun día,
A ese infinito ciel() esplendoroso!
México, Noviembre de 1909.
-- GABRIEL LAPORT A.

TRIUNFOS Y GLORIAS.
Cuando me hablas de triunfos y:de glorías,
tristemente sonrío;
IYO ~é bien que esas sombras ilusorias
mentira son, bien mío I
A la gloria la envidia macilenta
vence en tenaz porfia¡
la perdona no más cuando se sienta
sobre la tumba fría.
ta suerte es loca, y á su embate recio
el poder cae vencido.
Un suspiro de amor tiene más precio
y hace menos ruido.
Yo sólo quiero, y basta á mi ver.tura,
tu voz y tus sonrisas,
flores en el jardín, y en la espesura
rayos de luz y brisas.
Yo, que oculto en la sombra, prenda amada,
placer ó pena ansiosa,
tan sólo quiero, ¡estrella!, tu mirada;
tu aliento, ¡fresca rosa!
En tu pupila, cuyo espejo terso
celeste luz destella,
duerme abismado todo un universo,
Ytan sólo el amor busco yo en ella!

Aspecto de la playa de Trlpoli durante un día de mercado.

""!,.,

�.....

TBAT~OS

DE soa1sDAD

739

Señorita Teresa Luján Zuloaga,
Señor don Luis C reel y Terrazas,
distinguida pareja que contraerá matrimonio el día 9 del próximo noviembre.

•

EL JUDIO Y EL CRISTIANO

/

Serina Molasso, hija del Sig. Molasso, en e.l simpático papel

Señorita Kalherina Koch, bella artista de la

que desempeña en "La Sonámbula."

Compañía Molasso.

Un judío de la Sinagoga de Toledo, en aquellos tiempos en
que había en Toledo sinagogas y judío~, había reñido con im
mujer en el día Pábado, y temiendo infringir la ley, si le sacudía el polvo, en un día en qne le estaba prohibido trabajar, tom6 su bast6n v se
fué á paseo. ·
Debía ser joven
ú odiar mucho á
su muj~r, poryue
anduvo dos leguas
en hora y media, y
debía es t-a 1 muy
dbtraíJo. porqué no
mirando dónde po11ía'los pies, diócon
i;u cabaza en lo pro·
fondo de un pozo.
Tenía agua y no ee
h\zo d,ii.,; pero esta
110 fu6 suficiente ra.zón para que d~jn.rn
(hl a)b3rotar el rnontegrit:indo comó un
desesperado. Un
pastor, crbti3no vie·
jo, quP guardaba.~ u
ganado por aquell:is
inmediacioneP, oyó
los lame;to~ del judío v. acuclió Pn fin
auxilio.
;,Q11ifn ef'\ el que
pid(' socorro·? clij,, el

- No.
-¿Quieres que te ayude?
-Yo te diré, he tenido alguna desaz6n con Raquel, mi mujer,
y no quisiera volver esta noche á casa.
-Eso nada importa, dijo el pastor, aM tienes el cabo de una
cuerda, yo tiraré y te ayudaré á subir, y luego podrás pasar la
noche en mi cabaña, que los cristianos, para hacer bien, no
miramos las opinio-

pa~tor ·11somán&lt;lo~o

.

~

Max Dinus,

Señor Arroyo Gil,

mímico de la Compañía Molasso.

aplaudido tenor que falleció la semana-pasada.

La Serranita,
~elebrada bailarina del teatro Principal,

f-.al -i.;:oy
po1,o.
yo, Jeremf&amp;s, el ropavejero
la plaza.
;. de-No
puedes i-alir?

Señor don Jorge Watson Yseñora Margarita Peza de W.itson hija del cantor del hJgar
don Juan de Dios Peza.
'
'

ne11.
-Dices bien; pe·
ro á los judíos nos
ei.tá prohibido trabajar en sábado. y
110· me decido á ealir
ha~ta mañana.
Al día siguiente
volvi6 el pastor al
pozo, y dijo al judío:

-¿Has salido,
Jeremías?
-No; aquí eftoy
helado y medio
muntod'e humedad
y de frío.
· - Tú tienei. la
culpa.
- Es cierto, cristiano, pero ahora
me ayudarás á Falir,
y me calentaré en
tu cabaña.
- Estás engaña·
do, .Jere mías, porque 1:,i á vosotros os
está prohibido el
trabajar en i.ábado,
á no!sotro~ nos ebtá
prohibido el traba.ja.r en domingo.
Conque adi6s.

X.

�740

Damas Distinguidas.

DOS MUJERES CAZANDO LEONES
AVENTURAS DE DOS DAMAS l 'NGLESAS

'-

A

tuamente y desvanecer la sensaci6n de frío que empezaba á
substituir á la excitaci6n que hasta entonces habían experimentado, Clarence dió las 6rdenes oportunas para que ccmenzase el
ojeo.
Los cazadores rodearon la eepesura lanzando estent6reos grito3 y golpeando con sus lanzas los troncos de loe árboles. Nuestras inglesas vieron 6 creyeron ver entre el follaje unos ojos iluminados por la ferocidad, y oyeron el gruñido gutural de las
fierns acorrn.ladas. Abri6se la maleza, y de entre ella, medio andando, medio arrastrándose, sali6 una leona, que inmediatamente se ech6 entre las altas hierbas, hasta no dejar ver más
que la frente y laR orejas. Inés y Cecilia dispararon á un tiempo, y la cabeza de la fiera desapareci6 por completo. La leona
debía e~tar muerta.
Y entonces miss Herbert hizo la mnyor locura que puede hacer un cazador en caso semejante.
Era su p1imer le6n, y s6lo la ignorancia y el entusiasmo podían
excusar su imprudencia.

Que una dama acompañe á su marido en una peligrosa expe·
dición de caza 6 en ufi. viaje de exploración, á nadie debe extrañarle en los tiempos que corremos; pero que dos mujere&lt;1 i::e vayan solas, 6 sin más compafíía que un puñado de salvajeR, á
matar búfalos y leones en las soledades africanas, es de \'eras
extraol'dinario y novelesco.
Esto es lo que han hecho dos sefioritas inglesae, ambas jóve·
nea y bonitas, miss Inés Herbert y su prima Cecilia. Cuando
anunciaron su intención á sus parientes y conocidos, nadie pudo
creer que hablasen en serio; pero ellas estaban decididas, y deR·
pué3 de obtener secretamente un permiso para penetrar en f'l
país de Ogadén y de comprar las
armas, municiones y medicinas -:::.
que necesitaban para su expedición, se embarcaron para Berbera
en la costa del Soma!.
'
,
Miss Herbert en las gaEn este punto, nuestras moderrras del le6n,
naR Dianas ajustaron los servicio?
de un cazadorindígeD9.que había
Queriendo ver si la leona esta-·
sido avii:ado de antemano desde
ba efectivamente muerta, la valeInglaterra. El cazador no espnaroEla joven avanzó con la carabina
ba que los blancos á quienes haal brazo, sin pensar que la maleza
bía de servir perteneciesen al beencerraba todavía otro enemigo,
llo sexo, y por consiguiente, queel cual, lanzando un grave rugido,
dó asombrado al verá lae dos 1esalió de la espesura. Cecilia lo vi6
su~ltas señoritas, pero pasado el
é hizo fuego, hiriendo al animal
primer momento de ee.tupor puso
en la espaldilla; entonces el león
empefi? en servirlas del mej¿r mo·
se e1.1cogi6 y di6 un salto. Inés le
había visto también, y quiso
d? posible, y tSe encargó de orgaecharse á un lado; pero tenía los
mzar la caravana, una verdadera
cabalgata compuesta de eeis ca bamiembros como paralizados, y
c.1yó, por fortuna, no de cara ni
llos y cuarenta y nueve camello?,
con su correspondiente contingende espaldas, sino de costado, y
esto fué lo que le salvó la vida.
te hu~ano, en el cual figuraban
El felino había calculado sin du·
un cocmero que había estado ya
da la distancia para darle alcance
al servicio de una familia blanca
por los hombros, pero cayó solaen Aden y un cazador que por su
mente sobre sus piernaei, en las
afici6n á exagerar un tant¿ la verque clavó rabios? las gar~~s. ;n
dad, recibi6 el apodo de barón
aquel instante mismo CeCJba disMunchausen.
paraba casi á boca de jarro, y el
Al guía, cuyo nombre era un
león quedó muerto. Miss Herbert
tante difícil de pronunciar. se le
no sac6 de la aventura más que
llam6 deede el primer momento
un arañazo en el muslo, aunque
Clarence.
lo bastante profundo para obli·
El prjmer día de caza fué poco
garla á pasar algún tiempo en su
fructífero. Las dos primas cazacama de campaña.
ban separadamente después de
Apenas se había curado, cuan·
echar á cara ó cruz para ve quién
do su prima sufrió un ataque de
se llevaba el guía. Inés mato un
reuma que la retuvo á su vez en
gerenuk, antílope de largo cuello
el campamento, y en ellte estado
qufl tiene en sus movimientos algo
se
hallaban, cuando llegaron no·
de jirafa: el animal, y el resto del
S~ñorita Rosa Terrazas Luján.
(Fot. Ma~lc). ticias de que un rinoceronte ~arebaño á que pertenecía, le hicie·
gaba por lo3 alrededores. Miss
ron dar una buena caminata en·
He,
bert
picli6
permiiw
á
Cecilia
para dejarla sola por unos mo·
tes de ponerse á tiro. Cecilia, por su pnrte, rnlvi6 nl campamenmento~,
y
fe
fué
en
busca
del
monstruo
acom~iafiada de Ciaren·
to con una magnífica gacela.
ce,
el
barón
Munchausen,
y
otros
tres
hombres.
Los prin-ieros leones
Cara á cara con un rinoceJ"onte
Algunos días después el bar6n )Innchausen c~ijo que había
Después
de una larga marcha bajo un sol de jus~icis, la pe·
visto leooe3 en las cercanías del campamento. Teniendo en cuenqmüa
partida'
encontró al paquidermo, que tranqmlamf~e se
ta su fama de embustero, las cazadoras no dieron gran crédito á
8
sus palabras; pero aquella misma noche, despué:i de u~a larga atracaba de ramas de plantas espin.osae. No habla que eJf1 e
caminata, en la que no cazaron absolutamente_ nada, m1~s Her- ver de él porque el rinoceronte es un animal peligrorn, ª~ eé
bert y su prima oyeron por primera vez el rugido del rey de loR que, apr~\'echando su distracción, Inés apunt6 á la espa~dilcia 11
hizo fuego. Tal vez hizo mal; pero la co:a no tenía remedio¡
animales.
A la mañana siguiente, muy temprano, las dos jóv~ne3 y to- un bramido semejante al que produce el vapor cuando Fa e b e
dos sus cazadores salían en bm,ca de las fieras. Pronto encontrn· una locomotora, el rinoceronte olfate6 el aire Y se lal}zÓd S? ~e
ron rns huella~, y Clarence asegnró que rnm muy recie1!tes, que sus adversarios que instantaneamente se eepararotl par~, ~lªd~ e
' refugio en una mal eza espmosa
·
nsar Inés buscó
Y volv10 ad is·
los leoneR eran dos y que habían paeado muy despac1.o. Algo P"'
·
.
·
6
·
á 1 cazab ora
más allá ee encontraron los restos de una gacela á mecho devo- ¡)arar· La bestia• rab1oea por la henda, pas · Junto
't'
b
ar6n,
rar. 'Los leones habían comido allí; la arena estaba removida y con la velocidad de un relámpago y ee prec1p1 o so re e1
Munchausen
que
al
querer
evitar
la
acometida,
tropez6
Y
cayo
ensangrentada, y de3de aquel sitio la pis~a de los leones se diri·
delante del e~furecido cuadrúpedo..
.
tiraba
gía hacia una espesura de matorrales eBpmosos.
Entonces ocurri6 una cosa hornble. El paqmderm 0 b ,
Las cazadoras se apearon de rns caballos y se prepararon para
1 · feliz aron.
entrar en acción. En aquP.l momento Inéa vi6 que dos enormeR derrotes con su cuerno, destrozando Ias carnes de rn uel des·
animales de amarillento peleje salían de aquella espesura y len· La joven comprendió que había que hacer aJgo por aq é hi·
se acerco al monstru~ .
tamente' se internaban en un bosquecillo algo mayor que había dichado·' olvidando toda prudencia,
·
,
ue todav1a.con
á la izquierda. Mientras las jóvenes procuraban:animarse mu- zo}uego por tercera vez. El amma1 cayo, aunq

vida, y la cazadora, dejando á cargo de Clarence el darle el golpe de
muerte, se acercó á la víctima, que
yacía horriblemente destrozada.
Nada pudo hacerse por ella; el
pobre indígena {;~taba muerto, y
miss Herbert volvió al campa.
mento llorando, para pasar un
día de tristeza al lado de su prima enferma.
A pesar de estos accidentes, la!l
dos cazadoras pasaron cuatro mfl·
ses muy felices, ¡;,egún ellas. Es
verdad que volvieron con los Lrn·
jes destrozados, la piel liena de cicatrices y el lindo rostro abrasado
por el sol de los trópicos; J·t·rn
habían gozado la. vida libre de la
naturaleza y las delicias de la stlva virgen, superiorea á toda1:1 las
otras delicias del mundo.

ttravés de la ~epábliea.

741

borgofíoms. En el Eegundo de los
citados puntos, los canes borg0 •
ñone~ fueron dispereados por sus
adversarios de los Alpes.
Cuéntase que después del de3cubrimiento de América los pll·
rros de guerra despedazaron nada
menos que 2000 indios.
En épocas mucho más modernas se sigui6 empleando á los pe·
rros en la guerra. Carlos V (1518
- 1.556) recibió de Inglaterra 4000
perros, como fuerzas subsidiarias
para combatir contra los franceses
y e3pañoles, saliendo vencedores
é;tos últimos.
En época tan moderna como en
el siglo :XVII se emplearon canes
como escuchas contra los turcos.
En 1822 fustraron los perros un
nsalto que intentaron los griegos
------ dará la Acr6polis de Atena~. Los
france!es también han usado peLOS PERROS DE GUERRA.
rros en Túnez contra las tribus
árabes. En México, en 18C&gt;4, los
En la antigüedaJ e.e empleaban
perros del cuerpo de voluntari0s
mucho los perros en las acciom·s
de Zacatecas fueron los más tnride guerra. Plutarco y Plinio citan
bles ad verearios de las guenillas
muchos ejemplos, entre ellos el
mexicanas, hasta que lograron Ji.
de Agesilao, en el sitio de M1111tiorarse de ellos por medio del venea el deCambises, en su expedi· ~neno.
ción á Egipto, y el del rey de los l.!:.:.~----=........!f&gt;.:~~.;:~;::
·
Durante la guerra turco-rusa
garamantes, cuando reconquistó
de
1877 á 1878, !os rusos empleaCerro Santo Madero en Parras, Coah.
su trono. Eneas (100 años A. de
ron
perros en Europa y en Asia.
El peñón que se encuentra en la cúspide del montículo tiene la p;,rtiJ.), habla de perros que llevaban cularidad de que es movible, y sobre él se ha edificado una pequeña Otro tanto hicieron los austriacos
cartas en el collar. También tey los holandeses para evitar sor·
capilla.
nían perros los cimbros y los teupresas del enemigo y para encon·
tones; pero eran verdaderos perros de lucha, á los cuales temían trar á sm adverearios en los matorrales impenetrables.
mucho los soldados romanos.
Hoy día ya no ~e emplean los perros como luchadores, pero
Un escritor romano de asuntos militares cuenta que los perros una vez amaestrados siryen para llevar municiones al campo de
se empleaban en las plazas fortibatalla, guardar las avanzadae,
impedir que se acerquen meroficadas para avisar con sus larri·
Reos de la Gira Democrática C-arrancista.
dos la aproximaci6n del enemigo
deadores, llevar cartas, y, final·
y despertará la guarnición. En ia
mente, para but1car heridos desedad media también se emple.1·
pué:; &lt;le las batallas.
ron para guardar campamrntos y
- - - - -- fortificaciones, gozando de g1 an
PENSAMIENTOS.
fama los eabuesos escoceses por lo
bien que seguían el rastro de los
prisioneros que se escapaba11. SerLati mujeres más infelices son
vían asimiemo para atacará Ja
aquellas que no eaben estarse en
caballería enemiga mutilando á
casa.
los caballos con los pinchoE y garfios de que estaban erizadas las
Los corazones más castigados
cotas de malla que les ponían y á
por
la fortuna, son precieamente
las cuales solían atar ollas llenas
los
más
enteros y más hermosoP.
de combustible para que incen·
Por
esto
resisten tanto y tan bien.
&lt;liasen los campamentos por donde atravesaban.
La felicidad tiene sue raíces en
En Granson y Murten (1476)
la
tierra, aunque tenga sus raíces
comenzaban las batallas con una Don Venustiano Carranza recibiendo la adhsión de sns coterráneos
en
el cielo.
de
Cuatro
Ciénegas.
lucha entre perros suizos y perros

•

-......;:;~'""'·=-----_,;;;;,_______,

d

ª

Mi~mbros del Club Mariano Escobedo agasajando á su candidato.

El señor Carranza dirigiendo la palabra al pueblo.

�AP~ES lVIOI.

APRES MOL
(Concluye de la págína 7 35.)

POBRE PORFIADO SACA BOCADO.
Augusto César, acostumbraba premiar
generalmente á los buenos poetas que le
dedicaban versos; pero entónces, como
ahora, había un número tan desmesurado
de poetrastros y fabric1dores de dísticos á
escoplo, que no era posible ni justo premiar ni ser generoso con todos. Al hacer
esta comparación, no se crea que pensamos encontrar ahora poetas como los de
entónces, ni grandes amantes de la literatura que los premien como Augusto y Mecenas. Ninguna cosa de las dos pensamos,
ni mucho menos.
Peor vamos al cuento.
Es el ca'3o, que uno de los poetas más
fecundos, más tenaces y más desgraciados
en los repartos de pecunia, lo era uno grie·
go, que todos los días le presentaba una
oda, todos los días esperaba comer con ella ,
y todos los días se quedaba en ayunaR.
Tantas le lleg6 á presentar, que Augusto
pens6 en la necesidad de librarse de aquel
importuno, y el efecto, un día que por la
centécima vez le llevó unoe adónicos, Augusto eacó otros versos, que él mismo había compuesto, y se los dió como si lepa·
gase en la misma maneda.
Los espectadores, que comprendieron,
la acci6n, se sonrieron maliciosamente,
mirando al pobre poeta con solapería y esperando gozaroe en su vergüenza.
Pero el pcetti no la conocía, antes por el
contrario, cogi6 los versos con mucho desembarazo, los leyó con buena y segura
entonación, los aplaudió, dió gracias á
Augusto, y luego sacando ;una pequeña
moneda de cobre, le dijo:
- Señor, tomad y perdonad. Mi ofrenda es corta, y no corresponde, ni al mérito de los verso., que me habéis dedicado,
ni á la grandeza y magestad de su autor,
pero tal cual es, admitidla, os ruego como
el tributo de aquel que os da todo cuanto
tiene.
A una salida tan inesperada, los con cu·
rrentes no pudieron contener la riea y Augusto qued6 tan complaci.do del desemba·
razo del pobre poeta, que mandó darle una
gran suma.

***
Litigaban en Turquía dos labradores delante de un juez: el uno de ellos le regaló
un panal de miel; el otro, que lo supo le
llev6 una cesta de huevos. Visto esto por
el primero, volvi6 con un saco de nueces;
y el otro, que era más rico, no queriendo
ser vencido con razones de tanto ruido, le
envió un puerco más que regular.
E3tando ya para terminarse la causa,
pareciéndole al juez que había sacado has
tante, sentenció eh favor de la parte defendida por el puerco; y como se querellase el perdidoso de haber sido engañado,
pues le había prometido dar la sentencia
en su favor cuando le llevó las nueces, el
juez lo tomó de la mano, y conduciéndolo
á la pocilga en que guardaba su cerdo le
dijo:

- E~ verdad que así había determinad o
hacerlo; pero vino este animal á mi casa,
topó con el saco de nueces y lo deshizo.

***

Un cierto Pacuvio, que intentaba pedir
algun &lt;linero á Augusto, usó de esta ·esestratagema.
--Señor, le dijo: corren voces de que
me habéis dado una crecida gratificación.
Todos me dan la enorabuena; apenas hay
quien no hable de ello.
-Déjalos hablar, repuso Augusto; pero
t(t no lo creas.

BASADO EN EL HONOR.
Sin duda habrá Ud. visto en
los periódicos, con relación á al·
gun remedio, algun anuncio como este: "Si despues de un ensayo, Ud. nos escribe que este
remedio no le ha surtido buenos
efectos, le reembolsaremos á Ucl.
su dinero." Pues. nunca hemos
tenido motivo pará hab.lar de esta manera con relación al remedio designado en este artículo.
En un comercio que se extiende
por todo el mundo, nadie se ha
quejado jamás de que nuestro
remedio haya fallado ó ha pedido la devolución de su dinero.
El público nunca murmura de
pan honrado y habilmente elaborado ó de una medicina que
produce los efectos para los
cuales se ha elaborado. La
PREPARACION de W AMPOLG
está basada en la lealtad y el honor, y el conocimiento de este
hecho de parte del pueblo, explica f!U popularidad y gran éxito. No es el resultado de un
suefio ó de una casualidad, sino
de afanosos estudios fundados en
los conocidos principios de la
ciencia médica aplicada. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, que ex.traemos
directamente de los hígados frescos del bacalao, con Jarabe de
Hipofosfitos, Extractos de Malta
y Cerezo Silvestre. Este remedio
ha merecido los elpgios de todos
los que lo han empleado en cualquiera de las enfermedades p1ra
las cuales se recomienda como
alivio y curación. En los caso3
de Escrófula, Anemia, Resfriados
y Tísis, es un específico. "El
Dr. Manuel Dominguez, Profesor
de Medicina en México, dice:
He encontrado la Preparación do
Wampole de acción eficaz, como
reconstituyente. La seguiré empleando con plena confianza en
los casos de su indicación." Ca1a
dósis es efectiva. En las Boticas.

***

Despidióse el criado de un procurador,
porque este le mandaba hacer muchas cosas á que, según él, no estaba obligado.
Convenía al amo los servicios del mozo y
le rogó que se quedase en su ca~a , y p;ra
que en lo sucesivo no hu,biera motivos de
queja, estableciéron y capitularon entre sí
las cosas á que el criado debía atender
consignándolas por escrito, conformes
contentos por ambas partes, como si hu·
hieran resuelto la cuestión de fronteras entre dos naciones poderosas.
Algunos días después; el buen procurador iba de viaje montado en una mula de
alquiler, llevando delante á su criado, ~egún costumbre de los caminantes; pero he
aquí que por su mala suerte la mula se espantó, dando en tierra con la cabeza del
procurador sin ventura, que se qued6 colgado del estribo, como liebre de caza&lt;lor
orgulloso que pende del arzón.
La mula principió á correr arrastrándole, y el criado se sent6 en una piedra, para ver con más comodidad las evoluciones
de su amo, pero sin dar. un paso para salvarlo, hasta que, por fortuna, se encargó
de ello un labrador que pasaba y debía ser
más humano _que el mozo de mulas.
-:Miserable, gritó el procurador con voz
dolorida cuando estuvo cerca de su criado:
¡ah! ¿me dejabas morir como un perro?
-Señ.or, contestó con mucha e:angre
fría: véase el escrito, y si reza en él que
debía socorrer á mi amo en semejante peligro, digo que tiene mucha razón; pero si
no lo dice, lo tratado es tratado y á ello
me atengo.

y

-Qué nueva. insa.nidald ..•.
--lA vuestra failsa. grainueza sacriiflqué mi
juventud día ¡por &lt;l1a ..• .
-¡Oh!
-S[, no me coru¡priendéis, no comprendéis
la ~ Y par.a mt la atrooi.dad de
esta. pa¡labra.... mi juventuo, mi juventud
perrll.da! . . . . 01d, me i.n:flijí una muerte tan
e&amp;pa,11it.osa,, á lo
OOtnO J.ai que VOS mC·
lMt.ális! La juventiud de una. m'!]jer está .. ..
ee!B OOillt.enida. en su viua, es mucho más
1J'81Il(re que toklai su vidai! Tenía terror por
u;e don illl34"3Nd!ll.oro y trágico! No lo quena..... Em¡pujaba. violentam.enite mi exisb!l®iai había atlelam.~. me ru.eja:ba de ella
ligero, mu,y l,i gero, ree.talmente, sin fijarme
en clila, sin volver la caibez.a. Pobre mujer
l.nrl:&gt;écill, esta&gt;ba iIIJ(pacienite de ser vieja! Dtgo la ve1í&lt;W}; duramte -!os meses que acabo
de vdlVir en, el tonmento, en la. Mgt"llra,, nh'
repetfa. sin c:esaa·: un pooo de vailor toda·
y[a! Dos ó tres años más de valor y todo
ha;brá. coMl!uido, me luubré sail vado, siere
una. cniaitur~. sin ail'l11ai•.. . VaJor! Matemos,
, matelmos el últLmo dfa de ensueño, de gracia y de esperanza!.... Imbécil! 81, tengo
un amamite! Alh, mi pobre annainte! Quisiera resucita~· mi juvootud tmioiO'llaida. para
prende1fa de su pe,dho!

meii,os

D=========================~

Tome Vd. las Píldoras
DE

ASCLERINE

Deseamos hacer su retrato al
sustentar su examen profesional.
Quedará usted complacida de
nuestra habilidad fotográfica.

FOTOGRAFIA •-MARST."
11.'

de Nuevo México, 6.

laboratorio PRIOU, MENETRIER &amp;Cíe

Tel. Méx. 1034, Neri.
Eric. 2995.-México, D. F.

34, des Franos Bourgeois, PARIS

_. Strvase Ud. tomar el Elevaáor.
1
..

En México:J. LA BABI E, Suc"· &amp;C

SI, sí, tú vas á de-

-¿iIDstáis Loco?
-¡ Tú vas á deicímnelo !
-En .fin ....
.......Tú vas á decílilllelo, ,ponquc no se reahaza. así .ta, última voluñta.&lt;1, de un moribun&lt;lo.
--Oh, l\S im1tiJ.
-,.'fo, haiblemos tJra,rnquila.me,nte, sin ra•bia, sin g¡itos. Sólo ha.y en la casa tu-es
1
hambres á quienes a.t1ibuir la ruven.tura:
R(!ggie, La.ng,lase, Da!l.ousoot. i. Cuál es tu
ama.nte?

--Os digo ....
~le oibligo á no proforir 1ma padabra.
m~ des¡puw que me lo nombres, ni un.a
¡pr~unta, nii. un reproidhe. ... nakla, ¡'U) lo
juro! N&lt;Js sepairamemos. ·w oo iirás á oasa
de Genmama, á doinldie quieras, y tres milllutos desl)ués &lt;le tu par,tikla arreglaré mis
1CUe,n1tas conmigo m.i.snno, en eoo sillón, sobre esa a.1f-oonbra.. No seiiá nlá:s Que una cot:a. ¿Me lo d~. Irene?
- ·Yo no sé nada, no lo sé . . .. no!
-íDebe.5 cnoomnie, sólo 11)0'1' tu infidelida,d
,·i·vo tO&lt;kwia. Po1r enJVilec:Mo que esté, prefiero ail pres,idio la mu~1te; yai me había
resuello á mo1ür, camenmwé ele nuevo, dentJ1() &lt;le UJ1 m~to recomenzaré el diálogo que yo me sé con,migo mismo. Sea; pero 1&gt;ido la gra.cia ama,rg.a,, exiecmble de sa-

~I'&lt;&gt; no es cuestión de represalias, voy
á mord.r, te casan'á.s con tu aimante si ts1
quiere..... No te pu€!do ex¡plicar, es una
oou.tr.aki&lt;ioclón ob&amp;cura, horii1ble, una curiosioo.td que me devora; sube de las rprofundldax:les de m:i inEitinto, ~ quie an:mreclste. Es estú¡p.ido! He renunciado a. la vida,
uo existo más quie para mo1ir. . . . R~spiro
en la mue1t.e.... Y quñero saoor, es niecesrurio que yo sepa, n:eciesito ver al hombre
que te ha. poseído. Irene, no seas ma,la; véte !i. la 'I)lll61,ta, y desde allf, como un adiós
su1&gt;r('llilo, arn'6jattne las sílaibas de su nombre. Mira, vuelivo la ca.hez.a., vannos, vamos,
dílo y vétle, vé á runu.n10ia;1,le que eres vlndai ...... espero. ¿Es Dalousset? ¡H11bla!
¿ Pertmai1ooes inexoraible?
-,Gui.JileTllllo, no contesto más!

NO OLVIDE Vd.

y sus síntomas

e.s.

~No p.rosigáis. ¿Queréis que os eu'tregue
el nombre del h().ll);bre que amo? Ref.lexlonad y mkakllme: ¡nu,noo!
-¡Alh!
~¡Alquí me tJenéis, v.en1ga10S eu mi!

***

ARTERIO- ESCLEROSIS

·-Oh, dflIDe q,uién
cínmelo !

ber ... ..

Un tesorero tenía en la pierna uba naga,
que le molestaba mucho y le hacía sufrir
horribles dolores, pero sin quejarse; tanto,
que admirando el ciru jano de su valor, lti
dijo:
- Estoy asombrado, señor, de que us·
ted no se queja d&amp; tan acerbos dolores como es preciso padezca.
El tesorero contestó:
-Todos los días estoy diciendo ¡no hay!
¡no hay! y siempre tengo )a cnsa Jle~a de
gente, Dígame usted, amigo mío ¿,,1 por
casua1ilad se me escadase un ¡ay! ¿qué
seria?

de empezar mañana
su tratamiento contra el

-¡Jnfarme!
-¡ Le amo con adoración!
-¡Si pronuu.cia. un.a pa.la.bra más! ....
-¡Le adoro!

~,=======================~

La toma die las mamos, la sacude, la e¡,t1'Elelha, Ja estruja, ca.e de rodilJiIB á sus
pies, aldOilorlikla, y _la escupe el rostro: Ladró.n, cobarde, nunca, jaJmá.s! ....
Ya no qudeoo mor:ir, ~ dolor de loo celos
lo ha hedho vo!Lver á aman- la vida, porque
los celos OOill el rumor &lt;le sí mismo prolonga.&lt;lo á otro sér CU¡ya afección queremos poseer exclUSIÍJVamewte. Quena mo1-:ir á fin de
que Irene rehiciera su existencia; pero entonces la creta mujer de él sólo, iba á quedar libre, en1 '()Odei- die otro oualquiera en lo
futuro. &lt;le un: sér desconocido; pero ahora
est.atba eL!a en poder de a.lgu.no, se la habfa. qui,tafu) allguwn, lo sabe y no quiere
mata.1m ya, ya. no quiere mo11k. Vilvil'á; pero vivirá por ella y con ella, no puede vl-

y todas farmacias

'

743
vi1· sólo, roído por el do,Jor y por la miseria y la &lt;feslhonra . ...

Santiago le rov€1la en sus paila:br.as obscuras Y angu.s,Uosa,s que él es el Mna11te de
frene, Y entonces se cntabJa la lucha hol'l'ible entre el amant~ y o! maa·id.o por la
POEesión d.e la, mujer.

frene aima á Santiago con t~s las fuerzas de su cor~ón; pero se siiente atad.a á
vida Y á muerte á su marido, porque no
tiene bienes ni aim1gos, ni esperamzas, porque estlá deshonraltlo, po1·que llora y Stij11loo, llOirque e'lla es su vida y su consolación
única en la cátástrofe.
-tMi 1&gt;0bre niño, vóte, te amo, no llores! i A.y! esta noohe he sc,llozado soore tu
corazó!ll, l)ellsanJdo que p-ronto me marchita.ria y ya, no me amarías .... Es necesario
que yo ie-siga. Lo has v,isto hace un momento. Está trun humillaldo, tan 1Jeq.ueño y
hunulde! Pertenezco á su de.sventum! Taul&gt;e'Ol' para, llN, tanto peor, tan.to peor ....
Si tuvdera tu juventud u.nidria tu vailor, caminaría sobre etc il;e~gra,ciado, él ¡y«1garia
y no el an:n()IJ •• ••

ro

RIOARDO CONTRERAS.

MAÑANA ....... .
Es el grito, esperanza y refugio de los débiles. Es bandera
de los que nunca tienen éxito.
Es el manto con que se cubre la
cobardía, la impotencia y la ignorancia.
Tristes hogares donde impera
esa palabra! Infelices seres aquellos que tienen que esperar la
nueva aurora para calmar sus
angustias y dolores!
Hombre, mujer ó nifío en cuyo
cerebro germinen las ideas de
éxito, salud y felicidad, deben
olvidar esa palabra para los actos que dependan de su voluntad.
Cuantas vidas segadas por esperar 'á mañana! Entre nosotros es muy común tratándose
de negocios y sobre todo de la
salud, decir: mafíana haré esto,
mañana me curo, etc., etc. Se
comienza. por ejemplo, con un
simple catarro, nos viene en seguida una bronquitis y . .. . . no
hacemos caso, mafíana me curo;
luego una laringitis y .. .. mañana me curo. Despues viene la calentura en la tarde, la tos muy se·
ca, los imsomnios y sudores nocturnos; vemos á un médico, nos
examina, se pone serio y frunce
el entrecejo porque comprende
que la Tisis ha comenzado su
obra. Entonces nos receta lo
mejor que todo médico honrado
conoce para la Tuberculosis:
''Creosofosfatina. '' Es cierto
que con ésto. nos vamos á curar-,
pero en un tiempo mucho mayor
que el empleado si desde que comenzó el catarro hubiéramos
usado esta medicina; con ella se
destruirían los gérmenes del catarro, • haciéndonos al&lt; mi s m o
tiempo inmunes para la Tuberculosis ( tí sis.)
Mañana... Mañana ... Mañana.. ,

�·~~·@·~·~·*·~·~·~·~·~·~·~··
I Lotería Nacional I
~

~

•: SORTEO
~

+

•
S50,000 :

DE

~
+

Para el miércoles 22 de noviembre de 1911

•

¡~\····=·=·

~

~

REPARTO DE PREMIOS :

1 premio de$
:
1 íd. de,,
~ ~ íd. de,,
0
íd. de,,
~ l 70 íd.
de,,
J 99 íd. de,,

50,000 ............ ........ .. ....... . $
l0,000 ............................... ,,
5,000 .............................. ,,
1,000... ..... .. .................. ,,
200 ........... ..... ":.. .......... ,,
100 ........................ . ...... ,,

•'*
+
+
:

50.0CO
10,000
~,000
:&gt;,000
34,000
19,900

~

•
:

premio de$ lü,000, á $ 30 cada una........ $ 2&gt;970

~

+
~

S::c\OIIWIW

:

ENHRO $10.00

VIGESIMO $0.50

OFICINAS: f DE DONCELES, 121.- MEXICO.

:

:

·:· fERRoc,RRILES NACIONALES DE MEXICO ·:- .:

~
+

Precios por viaje de ida y vuelta desde México.
H

2!

l~

olase olase
.A.guasoaliente• ......

11 95

6 oo

~

Cuernarnca,.........
Dur~ngo........ .. ... .

4 90
60 15

2 ,¡5
30 o.;

~

+

*
:

•

+

*
*

12 30

Jalapa....... ....... ...

14 45

León.. ........... ... ..
.Manzanlllo ...... :... .

17 oo

6 85
8 50
22 05
7 75
20 40

Mo r elia. . ........ .. ...

Salamanca....... .. ..
San Luis Potosí.. . ..

42 85
15 ~o
40 80

Torre6n ............ ..

'l'oluca.......... ......
Urnapam ......... ...
Veracruz... . ... ... ...

Zacateoas ...... ... ...

:

De Octubre 28 al 2 de Noviembre inclusive.

~

•

:

11,'1'

~:

.;

6 80
1o ,,n

·:

""

·

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46 35 23 20
a oo 1 oo
21 o 10 s,
rn 20 ~ 60
23 su u 40

O

.
.
.:l
•

O
+
+

Precios reducidos en porproción, desde otros puntos.
FECHAS DE VENTA:

~

1a 60
2n 55

as 40

:

:

Adm inistrador. PEDRO SANDOVAL Y GUAL :

25 00

Monteney.. ..... . ....

:

!

1
~

~

:

ti)

r:~~1~::~~~.'.·.·.:::::: ;: : ; ;~ !~~!:~:~---:·:·:·:·:·:·:-~:·_:_:: ~::: :i ~ :

Huafüilajara.. . .. .. ..

•

~
+

••

2!

olase clase
P4chuJa, ...... ... .. . $ 4 oo 8 2 00
Pdrral.. ...... ... ... . 59 75 29 90

$ 23 95 $ 12 00

Celaya ... . .... . ......

:

: g:::::~.~~--·.·.·.·.--.-...· :: :: :: :~ ~~:~~:ª·;~:::::::::::: ~~

,

'

•

:

·•

l~

*
•
• s1s prtmios yaproximaciones, qn importan $119,HO •*
~

ENTRE TODOS LOS PUNTOS DE LOS

~

...
•

:

premio de$ ~0,000, á $ 30 ca&lt;la unn ....... '.. $ 2,970

+

~

EXTRAORDINARIA RfDUCCION EN LOS PRECIOSDf PASAJE .•

•

~

09 aproximaciones á la centena dd número que obtenga el :

:

~

:

99 aproximacionei! á la cer,tena &lt;ld número que obterg.1el :

w}

•+

~

•

..•
.

: ritstas dt Codos Santos y mutrtos :

; •

APROXIJ\\ACIONES:

:

,,~ G+o+e+Mffo•*•~•~•••*+~•~••••'

:

:

LIMITE FINAL :

6 de Noviembre de

1911,

•

inclusive.

:

Ferrocarriles Nacionales de México.

•
•
*~•*•*•*•-*•*•~•*•~•*•*•~•*•* •*•~•*•*•*•*•~•*•••*•*•*•*••••
,

•

•

••

~ ~ ....&gt; . . . :

•

•

I

•

goooooooooooooooooooo:ococo,

g
Análisis de orinas, esputos, pus, etc. §
o
n

Departamento
g
de contratos I g
O

de la Facultad de México, Quimico

I

APARTADO 1396

TELEFONO 682

n
n

~

n
n

PRECIOS COMODOS

n

O

HI GUHO~ A

o
o

g

- - - n

l! X AL'TlT-UÓ ~

~,..,..,,

I g8

- - - - - - - - - -- - - - , · - - - - - - - - - - ·

n

del Instituto Médico Nacional.

g
o

g

Juan B. Calderón,

o
o
O

o
n

2a. de Victoria 53¡55.

n
n

POR EL PROFESOR

o

I
n

8

S OTIC.A OB S At{ A CiUSTlft

3a. del 5 de Febrero núm. 25.- MEXICO, O. F.

0
( ANTE!\ BAJOS oe SAN AOUSTIN, 6)
8ooooooooooooooooooooooccoc

••••,•~•~•••••••o•••••~••~••••••••••••••••
•

y

"HOTEL SAINT LOUIS" Í
--:
Situado en el centro comercial de la ciudad, (1ª· calle de
San

Agustin, núm. 30), próximo á Teatrts y Bancos, está dotado de
cuartos y departamentos de lujo, con batíos para familias.

H'otel de primer orden.
Edificio y muebles, todo nuevo. Mucha limpieza. Servicio esmerado.

Hay un magnífico servicio de luz y timbres eléctricos que comunican todos 1011 depar·
u.mentos con la Administraci6n.
JUAN LOZANO ALCALDE, prop.
FRANCISCO ZUCCOLI, 1er11t1. '
MEXJCO, D. F.

...................................

J

�</text>
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                <text>Semanario ilustrado de literatura, historia, bellas artes y variedades. Dedicado a informar las noticias más relevantes de México y el mundo, además era escaparate de todo tipo de comercios, banca e industria pues en él se anunciaban sus servicios.</text>
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                    <text>fl
A~o XI.

MÉXICO, DOMINGO

5 DE

NOVIEMBRE DE

1911.

REGINA VICARINO,
notabilísima soprano ligero de la compañia de ópera que actúa en el Arbeu,

NuM. 45.

�Aetaalidades
(A CALEFACCION DE ANTAÑO

Un año de revoluoión.-La labor della' prensa y la opinión pública.
Los señores Madero y Pino Suárez,
electos Presidente y Vicepresidente de la República.

Hace ya un año que la revoluci6n estall6 en los campos de
Chihuahua. Doce largos meses han transcurrido de zozobras y
de inquietudes. El movimiento revolucionario localizado en t~n
principio en la parte norte de la República hubo de propagarse,
primero lentamentll por los Estados fronterizos, después, con la
violencia conque explota un barril de p6lvora., por el sur. Los
combates diarios, los incendios de poblaciones enteras, el profuso derramamiento de sangre, los horrores todos. de la guerra,
con sus inevitables y gravísimas consecuencias como son el paralizamiento de las transacciones comerciales, la suspensi6n de
las labores agrícolas y, en general, el aniquilamiento de las actividades nacionales, han llevado al país á un estado, que si
bien es mucho menos alarmante de lo que dicen personas interesadas, no deja de ser delicado. En honor de la verdad la revoluci6n mexicana no ha traído las graves consecuencias que eran
de preeverse: las instituciones administrativas no han sido des·
integradas y los organismos sociales siguen funcionando satiefactoriamente. Apenas si en aquellas ha habido alguna!: refor·
mas cuya benéfica influencia ya empezamos á notar y en estos
algún desequilibrio de escasa importancia, como se reconocerá
muy pronto.
Pero no pasarán muchos meses para que el país pueda reaar·
cirse con creces de los sacrificios hechos, toda vez que las libertades:políticas alcanzadas gracias á la revoluci6n y el cambio de
los procedimientos antiguos de Gobierno por los venideros, sin
exclusivismos, bien intencionados, leales y encaminados á conseguir un progreso positivo y no uno efectista, son bienes inapreciables. Los antiguos problemas nacionalee, sociales y econ6micos, que con tanto egoísmo descuid6 el pasado gobierno y que
constituyen los más serios factores dt1 descontento y verdader11s
rémoras del adelanto nacional, esta vez tendrán que resolverse,
si no de una manera definitiva, sí por lo menos se iniciará rn
resoluci6n, pues de otra suerte la paz no será efectiva, necesi·
tándose del ejército para sostenerla de una manera artificial, como en .los antiguos tiempos porfirianos, subsistiendo las mismas
causas de un descontento, en la mayor parte de los casos, muy
explicable.
Muy digna de notarse es la actitud asumida por la prensa en
los doce meses de revolucién. De cuantos peri6dicos se publican
en la c~pital, y no hablo de los de los Estados por ocuparse gene·

ralmente de asuntos locales. uno que otro ha siuo de una manera leal y franca, afecto al nuevo estado de co.md. La mayo ria de
ellos, embosadamente y con toda perfidia, unes, haciendo gala de
&lt;lesfachates los otros, han atacado la obra rtvoluciona1ia y cu·
bierto de injur:as al señor Madero. Que persiguieron, persiguen
y seguirán persiguiendo fines bastardos, lo diga la opinión ¡,ública, pues aunque mucha parte de ella se deja engañar por las
mentiras impresas, la mayoría tiene mejor sentido. Basta ob
servar la campaña que en contra del señor Madero ha bec·ho la
prensa, en forma más 6 menos virulenta y el recibimiehto que
se le ha hecho en la estaci6n de la Colonia al presidente electo
de la República, entusiasta, sincero y espontáneo, para comprender que la labor de esa parte de la prensa ha sido infructo·
sa esta vez. No puede darse tarea más antipatri6tica que la de
engañar al p1.blico; bueno está que los peri6dicos sometan los
actos del gobierno y de los hombres públicos á una severa censura; que cuando su opini6n es contraria á la de los hombres
que estan en el poder, siempre que sea sincera y honrada, la expongan con rudeza y aún con crueldad, pero, generalmente, hun
mentido á sabiendas, usando de procedimit ntos indrnoro~os y
explotando hechos cuya ve1dadera significaci6n conocen ello,,
mejor que nadie.
En realidad la personalidad del señor Madero ee ha agrand11·
do con este sistema. Mejor es que el entusiasmo primitivo se vea
hoy substituido por un sentimiento mt-nos arrebatarlo é irrt-flexivo.
Ahora la situación ha variado: según la solemne declarnción
de la Cámara son Pre~idente y Vicepre,ádente de la República
los señores Madero y Pino Suárez. y por lo tanto, cualqu:eia fa!·
ta de respeto que Ee cometiera seria intolerable. La personalidiid
de los dos mandatarios está suficientemente discutida y es
no solamen\e inútil perseverar en eEia tarea sino antipatriótico. Para que la marcha del futuro Gobierno no tropiece con
obstáculos inútiles es preciso que se deje de eeguir haciendo
labor personalista, para consagraree á la crítica serena y dei:apasionada de los actos del Gobierno, que, en cualquier sentido
en que se verifique, será moralizadora, útil y patriótica. Sea·
mos elemento de unión y de adelanto y no de obstrucci6n ~istemática.
LUIS ZAMORA PLOWES.

Los antiguos griegos y ro·
manos, poco preparados contra los fríos, se calentaban al
rededor de braseros: de!'pués
vinieron las chimeneas; después las eatufas, los caloríferos de aire caliente, de agua
hirviendo y de gas.
Durante mucho siglos eran
las chimeneas anchas y espaciosas, y las familias numero·
sas y sus huéspedes se agru·
paban bajo eu amplia campa·
na. Esas chimeneas inmen ·
sas calentaban bastante mal.
Las Memorias de los reye~ de
Frar.cia Luis XIII y Luis
XIV nos dicen que el prime·
ro se veía obligado á poner
su silla al sol, y que el segundo apelaba al ejercicio para
entrar en calor.
La correspondencia de «Maciama», la madre del Reg1mte,
nos entera de que en 1695 el
vir,o y el agua se hPl!I ban en
la meea de Luis XIV y habiendo experimentado los inconvenientes de las chimeneas
grandes, sus arquitectos las
redujeron de proporciones
que dieron resultados preferi ·
bles. En efecto, las primeras
tostaban materialmente á los
que estaban cerca y no daban
ningún calor á los que esta
ban más lejos; muy al contrario, su6 pies y sus piernas se
helaban por la gran corriente &lt;le aire que producía el tiro d~l amplio hogar.

747
Eran muy artísticas, pero
muy poco prácticas.

La protesta del Ministro de Gobernación.
El señor Lic. Rafael Hernández, acompañado del señor Subsecretario de
Gobernación Lic. Federico González Garza y del señor General Banda·
ia, momentos después de prestar la protesta de ley ante el señor Presidente interino de la Repúbiicá en el Palacio Nacional.

PREPARACION CIENTIFlCA
El profesor Brieger, famoso químico director del Instituto de Medicina de Berlín,
estaba una mañana en su laboratorio muy atareado en
medio de sus retortas, alambiques y frascos de todas clases y tamaños, cuando acert6
á ir á visitarle un médico distinguido. Este se:interesó vivamente por conocer el experimento curioso á que el profe~or se aplicaba con tan ta
atenci6n. El gran químico estaba inclinado ante un hornillo y vigilaba un recipiente
cerrado envuelto en dema
hum!lreda.
-¡Oh! doctor Brieger-exclam6 el visitante-siempre
ocupado en vuestros estudios
micro orgánicoR.
El profesor no constest6.
-Apuesto á que estais hervir unos micrococos.-No.
Entoncee serán&lt;CSOnococos?
-No.
-¡Diablo! Se trata sin duda de «spiroquios", de los que
tratábais tan admirabl&amp;mente
en vuestra última memoria
de la Academia ......
-Pues me doy por vencido; vos me explicaréis de qué
clase de microbios se trata.
-De ninguna, amigo mio.
Se trata de unas salchichas
que estoy cociendo para mi
almuerzo.

¡1,

Señor Carlos Carrera
y señora Concepción Stampa de Cairera.

Señor Pedro L. Montemayor
y señora Ana María Charles Sánchez de Montemayor.

�lla disttribueión de pttemios en el Teattro Attbeu

lla inaugutraeión de la tempo11ada de eatrttettas.

RAREZAS DE LOS TERREMOTOS

1

La concurrencia de la elegante fiesta del domingo en el Hipódrc,mo de la Condesa.

A~OR
POU~ CBLILIE (j!UI

749

Los derrumbamientos de casas durante temblores de tierra,
siguen leyes ya conocidas. Una casa se inclinará siempre, al
caer, por la fachada que tenga más puertas y ventanas y nunca
del lado en que los muros no están debilitados por huecos de
ninguna claise. Las paredes cuya dírecci6n resulte paralela á la
del movimiento sísmico, son las que cuentan con mayore3 probabilidades de permanecer incólumes, y en el caso de que se
abra alguna grieta en ellas, puede asegurarse que seguirá de abajo á arriba la línea de las puertas y ventanas.
En la América del Sur existen comarcas que tienen el envidiable privilegio de permanecer inmunes contra los terremotos
aun en el caso de que éstos agiten violentamente las regiones
circunvecinas.
A causa de esta propiedad, conocen los indígenas á estas comarcas con el nombre de ccpuente3 del terremoto», porque suponen que )03 movimientos sísmico3 se de~lizan bajo ellas al igual
que los ríos bajo los puentes.
Los terremotos producen un efecto más terrorífico y espeluznante que nunca cuando el observador viaja en ferrocarril. El
espectáculo resulta verdaderamente aterrador. Cada trepidaci6n
se presenta en la forma de una ondulaci6n de los rieles, dando
al terreno un aspecto de mar agitado por un regular oleaje. Como quiera que este movimiento camina con mucha más velocidad que los más rápidos expresos, la vía se asemeja eñ aquel
momento á una enorme serpiente que camina con rapidez y gi·
gantescos movimtentos vermicularee.

Los terremotos ocurridos recientemente en Calabria y en Asia,
han hecho reco~dar algunas ra,rezas verdaderamente curiosas que
á veces a.companan á esos f~nomenos. Asi el que deva~t6 la isla
de Jamaica en 1692, produJo en las costas el curioso fon6meno
de alejar el mar á 11na dis.tancia de más de dos kil6metros salvo en Pi~c.o, en donde retrocedi6 más de cuatro, sin que v~l viese a su sitio normal hasta después de tres horas. Abri6se la tie·
rra y en las profundas grietas cayeron centenares de personas
sin que fuera posible auxiliarlas, porque inmediatamente volviernn á cerrar.se aquellas.
T11l vez el acontecimiento más horroroso que se registr6 en
aquel momento, fué el ver c6mo unos hombreli! caídos en una
grieta, salieron nuevamente á la sup9rficie terrestre arrastrados
por un torrente de agua hirviendo.
A consecuencia de los humos sulfurosos que brotaban de la
tierra, una terrible dolen?ia invadi6 á los indígenas, cam,ando
la muerte de unas dos mil personas.
Curiosísimo {ué el accidente ocurrido durante un terremoto en
Causa Nova (Calabria), El terreno en que Fe asentaba la poblaci6n, descend16 nueve metros, sin que se derrumbara una sola
casa. En otros puntos se ha observado que la superficie terrestre
ha avanzado 6 retrocedido unos dos metroe.
Aunque pare3ca increíble, resulta que en la cima de las mon ·
tañas es mucho menos apreciable el fen6meno que en los valles.
Asi, cuando hace veinticuatro años ocurri6 un violento terremoto en Virginia (Estados Unidos), apenas se not6 en las minas,
en tanto que en la superficie caus6 innumerables estragos.
Se ha observado que lo mismo que ios movimientos sísmicos,
Una mujer enferma envi6 á llamar al médico, y después
las balas tienen el máximum de velocidad á. la partida y la van que la hubo visitado, le ofrecio una gallina. En saliendo el
perdiendo á medida que se alejan de.1 punto donde se iniciaron. médico de allí, la pidi6 á la criada y se la llev6.
En los países donde son frecuentes los terremotos la gente se
Después que se levant6 la mujer de aquella clolencia, coningenia para hacer construcciones capaces de resistir fuertes t6 sus gallinas, y preguntando por la que le faltaba, como le
movimientos sfsmicos. En el .Tap6n, por ejemplo, muchos edi- dijesen que la había llevado el médico, santigu6se diciendo:
ficios tienen cimientos que descan8an sobre enormes perdigones
-¡Válgame Dios, infinitas veces que se me perdió esta gallide acero. Cuando ocurre un terremoto, resbala el edificio ente· na, la dí al diablo y nunca la tom6; una vez que la prometí
ro sobre los perdigones, sin peligro de ninguna clase.
ai médico me he quedado sin ella.

/

Era el atardecer
y entre las verdes frondas
que murmuran mecid.as por. el aura,
brillaba de la luz débil refleJO.
Era esa pálida hora
en que la noche llega,
cuando el sol que se apaga amarillento
se despide besando la campiña.
La sombra iba extendiendo
su manto de negrura,
en el cielo brotaban encendidas,
parpadeantes estrellas vesperales.
Una onda misteriosa
á Natura envolvía,
era algo que cantaba tenuem.ente
el himno del amor y de la vida.
Por el jardín ameno
y bajo la arboleda
que convida fantástica al ens~~ño
y hrinda paz y perfumado asilo,
vagaban placenteros,
estrechamente unidos,
los cantores de ese poema eterno
que cambia personajes y es el mismo.
No sé c6mo mi planta
condújome á ese sitio,
.
.
á mí, que triste y solo, 1~ ex1etenc1a
cruzaba indiferente y fatigado.
No sé c6mo yo vine
á ese verjel florido,
donde lentos pasaban los amantes,
donde se oían rumores de caricias
y en medio del perfume
de las fragantes flores,
que exhalaban amor y poesía,
flotaban languideces de pasi6n.

•

u' AlffiE,

S6lo sé que del fondo
de mi pecho, escaparon
los amargos pesares de un ayer
borrándose el pasado para mí.
Solo sé que á mis ojos
brill6 nueva eeperanza,
.
y que quise cantar ese ~oema,
que eseribe Amor cambiando personaJes.
MARIANO LEON y ORTIZ.
Noviembre de 1911.

A

FA~BIO
Al señolf SeJ:fnalfdo CaldeJ:fón

A tí, Fabio, unos cuantos con.sejos .
quiero darte, que te harán la enstencia
llevadera, pues encierran la ciencia
aprendida en el mundo por los viejos.
Sé cauto en el hablar y en discusiones
jamás con gritos convencer pretendas
y mide tu &lt;lec.ir,. que nunc~ ~fendas
ni personas m aJenas convicciones.
Cua.ndo alguno te hable, siempre atento
escúchale hasta el fin, y en tu semblante
no le muestres cansancio 6 mal talante,
que él se irá satisfecho y tú contento.
Cuando te pidan opini6n, sincero,
piénsala bien y dala con reposo,
no te hagas de rogar, ni presuntuoso
muestres de tu saber, galas primero.
Y en fin, para concluir, Fahio querido,
como fruto á lo escrito yo te pido
que recuerdes que el hombre con la lengua
alcanza en esta vida: honra 6 mengua.
MARIANO LEON y ORTIZ.
México, Noviembre de 1911.

�LA CORTE DE AMOR DE LA REINA DE LOS TUEGOS "FLORA.LES DE COVADONGA

--------.

~eñoritas Clara ~1orán,
Señoritas Eu¡¡:enie Dandini,

~ane Garda Pin,entel,
Su
Josefina Chico.
- =
Concepción Or~e¡;¡;a,
Guadalupe cu-,.ves
y
Luz oarcia,
l outchl•
Señoritas {&gt;. ne Maria Lascuráin y
Yova Hor ll
Señorita Dolores Collado,

llt~rttas Guadalupe Garda Pltnentel,

tlior¡ta• Guadalupe Romero de Terrerns,
ta• Dolare~ de Lascuráin y Landa,
Señori t a Pall. García,

Mercedes de M, Campos,
A m a da M o •á r, ,
Josefina Torne!,
M .. gdal&lt;ena Chayero,

-

E l ena Urqui za,
.viaria Díoz ,·i v1-1 nco,

�~AS OERA.S DEL G-:a~TRO N ACION .AL.

Una de flás máf bellas esculturas que adornan el nuevo teatro.

Bellísi:no Pegaso, obra póstuma de Querol.

a

.JmpÓrtaóte grieta producida en la fachada-del teatro por uno de los úitimos te mblo_\

re·s. Se han tomado ya las medidas conducentes p;ua remediar estos desperfectos.

Este. diagrama da un.1 iJt'a de los i~ portantes hundimientos habiJos en la fábrica. En
el se pue~.en ob~erv:ir los desmvtle; en ca_da uno de los ángulos del teatro con
la txpres1on de las fechas en que se produ¡eron y las causas que los motiv~ron.

�754

uas ob.rras del teattto ~aeiona1.

VIDA TEATRAL
~__:_~--================-..~~========~==-~.LA ESTRELLA

DE LA OPERA EN

AREEU.

Una so~pres~ inaudita, má3 gust~d~ y deleitosa por la prolon- lor, tales son en parte la~ determinantes de ese fen6meno que va
gada abstrnenc1a de escuchar en Mex1co buenos conjuntos líri- en raudo giro á la gloria.
No ha 1,ndo dable admirarla únicamente en Lucín personsje
cos, ha p1ovocado la presentación en el Teatro Arbeu de la ya
que comprende y que siente, logrando despertar en alto grado
eminente soprano ligero. señorita Regina Vicarino.
Nacida el año de 1887 en Nueva York é hija de padres fran - lo emotivo en cada uno de quien la oye.
En «Lucfan no es s6lo la cantante que acaricia con delicioEa.s
ceses, suR primeros años transcurrieron en un ambiente mitad
saj6n mitad ladino, lo que cor.tribuye á explicar el extraordi- fioritture, es más e, la actriz inteligente y seductora que nos sa·
nario desarrollo de sus facultades por un cultivo tenaz y enér- cude con los crispamientos del calosfrío, cuando ya perdida su
gico á la vez atemperado por una. sensibilidad exquisita propicia razón, como Ofelia, «de3hoja flores y ca1,tando pasu,,, en el ária
del delirio.
á los ensueños del ideal.
Nos ha bastado oír á la señorita Vicarino en el papel siempre
Cualidad más extraña cada día es esa- cantante y atriz que
contribuirá á labrar el sitio de
tierno y doloroso de Lucia, paesa encantadora Regina.
ra formu}ar un ~resagio que ya
LA OPERA EN ARBB:U.
Allá pronto lo ,eremos
antes paso encubierto entre las
F. G.
mayas del entusiasmo y de la
galantería en las recias colum~~~
nas del diarismo americano:
«Regina real Queen Song.» No
hurta.roo~ nada de la idea, la
YO SIEMPRE COMO EN
acrecentamos ~í en este vaticiLA MISMA SALA
nio: Regina Vic:irino reinará
antes de muy poco tiempo como
Ciceron y PompPyo quisleron
la !'Ouerana de más extensos do·
cerciorane un día de r:si era verminiosen el artb del bell canto.
dad lo que rn poncleraba de la
Caminando poco á roc'l ha·
magnificencia de Lúculo.
cia el ocaso la Sembrich y la TeEncontráronse con él en la
trazzini, esas dos estrellas des·
plaz I pública, y le dijt&gt;ron que
rrendidlls de la constelaci6n de
irían á cenar á su .casa, con la
Hércules, no sabemos que exiscondici6n de que no había de dar
ta hoy cantante mejor preparada
instrucciones á sus criados, ni
para rnscitar el d~slumbramien·
encargarles preparativos ni gasto y la convencida ad m ir a \OS extraordin11rios.
ción.
Conform6se Lúculo y s6lo les
Alternando en el Mar,hattan de
pidi6
permiso para 'decir á ~us
Nueva York con la afortun:1da
criado:i
la sala en donde quería
diva que tanto aplaudimos aquí:
que
se
siryiebe
la cena.
hace Reis año~, cr,mpartía:i por
- Estamos conformes,· di jo
igual los triunfos la Tetrazzini y
CiCt-r(,n.
la Vioarino. durante la tempoLúculo llam6 á un eEclavo y
rada del último invierno. No
le
dijo:
puede decirse que la Reina Joven
-l{sta
noche cenaremos en el
ganar:a entonces un nombre y
¡;:alón
de
Apulo.
una maciza reputación, porque
Llegada la hora, se pre~entaya los había alcanzado tres años
ron
Ciceron y Pompeyo, y se queantes, en su gira triunfal por
daron
maravillados y absortos al
Milán, Florencia, Viena y otras
contemplar
la imponderable
ciudades italianas.
suntnosidad
de
una cena que deCreció su prestigio, se acrebi6
costar
sumas
inmensa!'I.
cent6 su incipiente fama, cuan-¿Qué es esto? dijo Cicer6n;
do en su propio país pis6 los
una cena semejante no ha poteatros á donde es dado llegar
Regina Vicarino, en "Lucía."
dido
disponP.rse sin que tú dieses
solo á los consagrados por la
órdenes
para ello, y entonces ·
diosa fortuna.
¿Y por qué tan inmitada y rápida co11sagraci6n, á los 23 años? has ffl.ltado á tu palabra de no decir nada.
- Estás engañado, contestú Lúculo. En mi casa, cada una de
Basta escuchar el portentoso canto de la Vicarino para eatisfalas
ealas de comer tiene su gasto señalado, y cuando previne á
cer eEta interrogaci6n. El ditirámbico elogio se excederá por
mi
familia
que sirviesen la cena en la sala de Apolo ya sabía
apasionado y sin e,obargo, dejará algunas á las que de pronto
'
el crítico no podrá llegar. Así como al pie de un abismo sem- muy bien lo que había de costar.
brado en sus bordes de frescas azucenas, se detendrá y no mi·
rará al fondo para embriagarse con los efluvios emanados de las
U N VIAJE A LA LU NA
pristinas corolas.
Irresistibles al análisis fisio. psíquico son las prendas revela¿Cuánto costaría un viaje á la luna? Un americano, que sin
doras del genio. Podrá hablarse de la educación de esas prenduda
no debe tener muchas ocupaciones urgentes, seha entrete·
dae, del perfeccionamiento auxiliado por agentes del arte 6 de
nido
en
hacer el cálculo de lo que costaría un billete de la tierra
la ciencia, más no es siempre atinado el juicio que se emite
acerca de los dones que provienen de lo alto como para ccevocar á la luna en el caso de que existiera una línea ferrea que la enlo divino por medio de lo humano, según la expresi6n goethina. lazase con nue3tro planeta.
Para ello ha tenido en cuenta las tarifas de los ferrocarriles
Quien todavía no haya oído y visto á la Vicarino calificará
americanos
y los kil6metros que nos separan de nuestro eatétite.
estas divagaciones de hiptrbólicas. Con todo, no llegan á tanto
El billete costaría 4. 650. 000 francos y cegún las tarifas alema·
para los que de tal satisfacci6n se ufanen.
Un estudio met6dico conforme á una didáctica sapientísima; nas, 250. 000.
Suponiendo que el tren marchase á raz6n de 60 kil6metros
una gracia ingénita superlativa, una voz extensísima de timbre
por
hora, el viaje duraría dos millones quinientas mil horas 6
con transparencias y eonoridades de cristal; una ductilidad ex·
'
traordinaria de los órganos del mecanismo; y, especialmente, sean doscientos ochenta y cinco años.
Dado el tiempo y el costo de esta expedici6n, ¡á cualquiera
una inspiraci6n peregrina por lo precoz, cuando como la Vicarino no ha sacrificado su coraz6n en las ardientes fraguas del do· se le ocurre hacer á la luna un viajecito de recreo!
Algunas de las más importantes cuarteaduras de los muros y cimientos del teatro.

�Teatrros -Llos arrtistas de la ópetta

ASTUCIA DE BARBERO
Hubo un caballero, que fué
el terror de todo:&gt; los barberofl,
por la suma dificultad de afeifarlo bien. Era hombre que hubiera quitado la vida al barbno
que le hubiese dejado un pelo en
la cara; y además, cega ha de cólera por la menor raFcadura; de
mnnera, que los pobres barberos se llegaban á él temblando.
Pero como pagaba muy bien, el
maestro de la tienda no quería
perder aquf-1 parroquiano.
Lleg6 por fin el caso &lt;le q11e
ninguno de los oficiales &lt;le la barbería quiso ir á afeicarlo. Prnsentóse en tal sazón al mae-tro
un barbero muy tuno, á quit'n.
noticiaron el raro humor del 110minado caballero y su altivo genio.
-Aunque ese bl)mbre Fea el
dP-monio, repuso el tunante, Je
aft'itHé como yo quisiere.
Efectivamente, se prest-ntó C'n
casa del señor indigesto, el cun 1,
lu1&gt;go que lo vi6, se le puso á mirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estatura, y &lt;lel
cierto aire desembarazado, qne
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
--¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
-Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza.

Eugenio Battain.
tenor dramático 2bsoluto.

.Retaalida.des
Sin darle más tiempo, le acomodó los paños, dispuso sus navajas, y empezó á afeitarle con la
mayor suavidad y ligereza, tanto
que parecía que la navaja no tocaba en la piel: pero de tanto en
tanto, se paraba, y alzaba al cielo
los 0jos, como pidiendo favor.
Sorprendido el caballero deaquellas demostraciones, le preguntó:
--¿Acostumbras áorar cuando
afeitas?
-En todas ocasiones es buena
la oración, respondi6 el barbero.
-Pues yo mando, replic6 el
caballero enojado, que dejes el
rezo para otro tiempo.
-No puedo, repuso el barbero, por-i.ie á Dios se ha de pedir
cuando hay necesidad.
-Pero hombre, continuó t-1
caballero en el mismo tono, ¿qué
necesidad urgente tienes ahora
de rogar á Dios?
-Supuesto que quereis que lo
diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al SPñnr,
que me dé fuerzas para resistirla.
-Retírate, pues, al instantP,
gritó enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me asegurfü;teis que aquel
caballero no permitía que le quedaee un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo i,i gustais.

- Di0s me ~orrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
..
'
1e d1¡0:
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribiol que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Teequivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he bebido.

-ii

***

...
-¡

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondi6 el otro·
aprecio infinito la atención, pero mañan¡
no estaré en casa.

***

Quejábase un litigante de que un juez
gastaba
más, de lo que tenía:
ra •
3,

1

_,

.:-..

....

a..v

'l,{VLi 11ru~n.

Una mujer compra una máquin~ de coser por el trabajo que
eJecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sob_rante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina 6 el
tratamiento que alivia y cura.
El trata.miento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina y sus efectos antes de tomarla. Debe haber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idfnticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
confianza. Precisamente porque
tiene tales antecedentes~es que la
PREPARACION de WAMPOLE
se compra y emplea sin vacilaciones 6 dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nomhrr. tjene aue 2"anarlo por buenos

7S7

'

:l&lt;

*'*

--

Un jóven, que babfa sido educfldo f'n
cflsa de! 616sofo Zenon volvi6 á la compañía de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿.Qué has aprendido de bueno en caFa
del :filósofo?
-P1esto lo sabrás, padre mío respon'
dió el jóven y lue~o calló.
Irritado el padre de su silencio que
graduó de tácita confesión de su io~orancia, le dijo:
º
-Pícaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrató de ohm.·
pero el jóven recibió sumisamente el ca/
tigo, y cuando advirtió sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-:-He aquí, señor como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la cólera y mal tratamiento de mi padrt&gt; si n
'
quejarme de su injusticia.

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan_sombrío, y era tan lacónico y tan poco habl_ad?r~ qu~ jamás tomab11 la pnlabra
~..-

EugeniJ Mi racle, bajo.

Giusepe Picco, Barítono.

Alegres obreros paseando por el lago del Parque de Balbuena.
Fots. de El Tiempo Ilustrado.

...

...

Señor general don Eduardo Paz, comisionado para pacificar el Estado de Tabasco.

�ANECDOTA8 VílTTRTOSJDADES.
Un príncipe se hurlaba de uno de sus
cortesanof:l, que le había Eervido en muchas embajadas.
-Desengáfiate; le decía, no puedes ne·
gar que te pareces á un buey.
--Yo no sé á quién me parezco, respondi6 el corte~ano; pero he tenido el honor
de representaros en muchas ocasiones.

***

,...._.:--~

Efectivamente, se presf'n o en
casa del sefior indigesto, el cu:i 1,
luPgo que lo vi 6, se le puso lÍ. rnirar de hito en bito, maravillado
de su crecida estaturn, y del
cierto aire desembarazado, que
comunica el haber corrido mundo, y le dijo:
-·¿Amigo, sabes cuan dificultoso es afeitarme?
- Sí señor, le respondió, pero
sé también, que mi habilidad es
mil veces mayor que vuestra delicadeza:

Eugenio Battain,
tenor dramático 2bsoluto.

diga, dijo el mancebo, sabed que
tengo una vehemente tentación
de degollaros, y pido al Sf'ñnr,
que me dé fuerzas para resietirla.
-Retírate, pues, al instante,
grit6 enfurecido el caballero, que
no quiero acabarme de afeitar.
Fuese el barbero y dijo á su
maestro:
-Me aseguráe;teis que aquel
caballero no permitía que le quedase un pelo en el rostro, y le
acabo de dejar con la mitad de
la barba. Id á verlo ei gustais.

Pepe, era corcohado y enteramente contrahecho, y como hombre de talento, que
conocía sus defectos, acostumbraba decir
cuando se enojaba:
- Di0s me corrija.
Un cochero, con quien disputaba un día
le dijo:
'
-¿Qué Dios os corrija decís? ¿Pues no
le costaría menos trabajo el haceros de
nuevo?

***

-¡Ah, Toribiol ¡Toribio! que mal haces en beber, decian á un borracho: el vino te hizo tropezar á cada paso con los
guardacantones.
-Te equivocas, no hago mal en beber,
lo que hago mal, es andar cuando he be·
bid o.

***

Un contratista de provisiones escribía á
un comerciante de lanas:
-Mañana iré á verte y comerémos
junto~.
·
-Muchas gracias, respondió el otro·
aprecio infinito la atenci6n, pero mafian;
no estaré en casa.

***
Quejáb!ise un litigante de que un juez
gastaba más de lo que tenía:
-¿Esto de d6nde sale? dijo á otro
amigo.
- De lo que entra, le contest6.
-No pudieran hacer eso sus ¡asados,
esclam6 el dolorido.
-No, amigo, dijo el otro; pero lo hacen sus presentes.

***
-¿Qué hace el pan cuando Jo cortan?
- Disminuir.
-¿Qué es aquello que, cuando más se
quita, más grande es?
-El agujero.
-¿Qién es aquel que si no lo matau no
está contento?
-El hambre.
-¿En qué se parecen las mujeres hermosas á los abogados?
-En el buen parecer.

***

Después de dar las gracias al señor Presidente interino de la República, por las atenciones que para ellos tuvo durante los meses.que dc:sempeñó 1&gt;u elevado encargo, los fotógrafos organizaron un banquete en un céntrico restaurant-Estuvieron reunidos los señores Ezequiel Alvarez Tost11do, de "El
Mundo Ilustrado;" Manuel Ramos, de "El País;" Isaac Moreno, de "El Demócrata;" Samuel Tinoco, de "La Semana Ilustrada;" Agustín V. Casasola
y Abraham Lupercio de "El Imparcial;" Jerónimo Hernández, de "Nueva Era;" Victor O. Leon. de EL TIEMPO ILUSTRADO; Rodolfo Toquero, de
"El Heraldo Mexicano;" Antonio Garduño, de "El Diario," Míguel Casasola, de "El Ahuizote;" Ezequiel Carrasco, de "Revista de Revistas," YAn·
tonio Melhado, de "El Amigo del Hogar.

Convidaron á cenar en Madrid á un fo.
rastE:~º, y le pusieron rábanos al principio.
D1¡0 el convidado:-En mi tierra loe rábanes se ponen al fin.
- Y aquí también respondi6 el que le
convidaba.

***

Pasando un laredPmenio junto á nn Fe·
pulcro, dícese que divis6 un ei::pPctrn v
corriendo á él con lanza enristr11cla lA ¡¡;Jitó:
-Aguarda infeliz, y morirás sPgunda
vez á mi mano.

***

-Qué diferencia hay, decía J::i preciorn
duquesita Julia entre mi y un relnj.
-Sefiora, la contef1t6 un litnato. el rP·
loj nos recuerda las hor&amp;i;:¡ vos lo haréis
olvidar.

LO QUE HARA.
Una mujer compra una máquina de coser por el trabajo que
ejecuta y no como un mueble.
Un hombre lleva un relox para
que le indique la hora y no como inversión de un capital sobrante, y el mismo principio se
sigue en el caso de enfermedad.
Necesitamos la medicina ó el
tratamiento que alivia y cura.
El tratamiento de una enfermedad no admite empirismos. La
gente tiene derecho á saber lo
que es una medicina 'Y sus efectos antes de tomarla. Debe h¡iber dejado conocidos antecedentes de beneficios en casos idénticos, una serie de curaciones que
prueben sus méritos é inspiren
c?nfianza. Precisamen~e porque
tiene tales antecedentes, es que la
PREPARACION de W AMPO LE
se compra y emplea sin vacilaciones ó dudas. Su buena fama es
la sólida base en que se cimenta
la fé del público y el buen nombre tiene que ganarlo por buenos
resultados. Para los fines para
los cuales se recomienda, es leal,
eficaz y práctica, hace precisamente lo que tiene U d. derecho
á esperar de ella. Es tan sabrosa
como la miel y contiene todos
los principios nutritivos y curativos del Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, combinados con
J arabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre. Merece la más plena
confianza en casos de Anemia,
Escrófula, Debilidad ::N'erviosa y
Genéral, Influenza, Impurezas de
la Sangre y Afecciones Agotantes. "El Dr. Manuel Carmona y
Valle, Ex-Director de la Escuela
Nacional de Medicina de México,
dice: Conozco y empleo su preparación en todos los casos en
que es necesario reparar las fuerzas del organismo; teniendo la
ventaja de que los enfermos y
aun los niños la toman sin repugnancia." Nadie sufre un desengaño con esta. En las Boticas.

***

Un vifjo. {¡ qui1m nrP¡zuntaron que C'6mo hnhfa vivido tanto, rei&gt;pondi6:
-NunC'a Pstuve en pie pudiendo e;:blr
Fentado; me caEé muy tarde; enviude f Pm·
prano, y no me torné á cai;ar. He aquí el
i::ecreto.

:1-**
AsiRtían á un enfermo unas mujeres
muy ff11s; las vi6, y dijo á ms amigo!':
-SPñores. me muero.
-;.Por qué? le pn•guntaron.
-Porgue hP. leido en muchos lihrrf!
que á la hora de la muerte se ven visionP/
¡ah! y las veo espantoi;:as.
'

***
Un jóven, que habfa sido educado Fn
r.asa dP! filósofo Zenon volvi6 á la compañía. de su padre, que le pregunt6 al momento:
·-¿,Qué has aprendido de bueno en carn
del filósofo?
-PJesto lo sabrás, padre mfo, respondió el j6ven y lueJo calló.
Irritado el padre de su silencio, que
gradu6 de tácita confesi6n de su ÍP'noran·
0
cía, le dijo:
-Picaro, perrliste el tiampo, y en vano
gasté tanto para educarte.
Al mismo tiempo lo maltrat6 de obra·
pero el j6ven recibió sumisamente el cas'.
tigo, y cuando advirti6 sosegada la cólera
de su padre, le dijo son dulzura:
-;-He aquí, sefior como no he perdido
el tiempo en la escuela de Zenón pues he
aprendido á sufrir pacientemente la c6lera y mal tratamiento de mi padrr sin
quejarme de su injusticia.
'

***

Un caballero b1et6n tenía un carácter
tan sombrío, y era tan lacónico y tan po·
co hablador, que jamás tomaba la palabra
ni contestaba otra cosa que monoE-ílii.bo,.
La princern de ...... que lo &lt;'onvidó un
día~ com~r, estaba tan persuadi'da de que
era 1mpo,1ble hacerle hablar, que dt&gt;Fwfió
sobre ello á otro de m 3 comen.ale", Mr.
de Couten, teniente coronel de la g11ardi11
euiza, ho~bre de talento, que act-p16 el
desafio, dispuesto á salirse con la s11 r:i.
El suizo se colocó al lado dc:l brt-tór1 y
princi 1&gt;ió por hacerle plato.
'
-¿Qué sopa queréis? le dijo:
- -Arroz.
¿Qué vino preferís?
-Blanco.
qtra porción de preguntas ignnh s, c,b.
tuv1eMn respuPslas por el mismo e,-tilo.
-Sefior, continu6 el milita1 · creo que
sois natural de Saint-Malo. '

-Sí.
- ¿E3 verdad que esa ciudad está guardada por perros?

-Sí.
- ¡Oh! es cosa muy singular!
- Más lo es ver al rey de Francia guardado por suizos.
- ¡ Ah, princeEal dijo el oficial· bien
veis que le he hecho hablar.
'

�De todo an poeo

Gastaba mucho dinero un eE-tudiante
con una .dama llamada Prudencia , y como cootmuamente estuviese molestando
al padre pidiendo y más pidiendo, camado ya de tanta sangría de bolsillo le envió á decir que mirase como gastaba 1 porque iba destruyendo la casa, y aca baría
con ella si no obraba con prudencia.
-No sé, señor, respondió, para qué
Fon tantas reprensiopes cuando no las merezco porque pu.edo asegurar á usterl, á fe
de hombre d~ bien, que la casi se pódrá
arruinar,·pero no por culpa mía, pueH no
gasto un cuarto ·que no sea con Prudencia, como_mted ~e .acon"seja.

que todas las noches les dáis á comer rábanos y queso?
-Cierto es, respondió el mayordomo
con temor.
~Pues yo os mando, que ue aquí adelante, les déis uria noche rábanos y queso
para q~e no coman E&gt;iempre lo mismo'.
¡ Pobrec1llos! tenían razón

***
Despidió un parroquiano al sastre y al
barber? que le rnrvían, y preguntándole
el tL&lt;illvo, respondió:
-Dti~pido al sastre porque rapa mucho
y al bHbera porque rapa poco.
'

***
BUEN CONSEJO

E,taban unoslachones de3quiciando \11111.
J'Uerta. para robar lo que había en la c:1s:1;
si ,,tiólo el dmño, que de estúpid o ttnÍa
algo y 3UO algos. Asomóse á una ventann..
y Je4 &lt;lijo: ·
-Señores; de aquí á un rato podéi,;
vol ver porque 11hora. no I stamo:l aún acos·
tadufl, y os podemo3 oír.

***

-¿Qué diferencia hay, entre lo bueno y
Jo bl'llo?
Fontenelle, á quien se bacía esta pre·
gunt11, contestó:
- 1'1 bueno necesita prueba\ lobello no.

-Me ha dado usted ei azúcar con albayalde.
-Creí que l.: gustaban á usted las cosas poco
:izucar:tdas.

Enrique IV, viendo que su sastre ;,.
tr.1ía uu libro con algunos reglamentos y
rnáxi mas de estadística, que había couJpuesto, dijo á uno de sus cortesanos:
- Quo llamen luego á mi chanciller, para que me corte un vestido, pues mi ~a~tre
quiere hacer ordenanzas.

***

Decía un holgazan, que solo tres hem·
~~~~~~~~~!!!-~~~~11 bras había buenae:
/
-La cama; la olla y la bota.

r

***

e;

***

Decia cierto ho.mbre chistoso,· que una
de las pocos cosas buenas quP, ter,fan loi!
casados era la esperauza de enviudar.

·~·~·~·~·~·~·~·~·*

A uno que estaba gravemente enfermo
le acomejaban sus amigos que se reconc{
liñse con su enemigo, y habiendo conseguido convencerlo, se lo llevaron y lo
abrazó con grandes demostraciones de cariño.
Dieron después el parabien al enfermo
por aquel acto de edificación, y él respon·
dió:
-Cuanto pude hice porque se le pegase
el tabardillo, y no lo conseguí: paciencia.

***

Preguntaban á un filósofo, qué cosa
atormentaba más el entendimiento dtl
hombre, y él respondió:
-El haber de vivir y tratar con necios.

11

***
Vi dejaremos contenta.
Si de,ea una postura especial, seguiremos fielmente rns indicaciones.
Producimos lo último y mejor en
retratos.
La simple inspección de nue,tros
trabajos le demostrará el co noci·
miento profundo de nueEtro art

0
•

FOTOGRRFIA "MARST."
1~

de Nuevo México, 6.

Tel. Méx. 10341 Neri.

Eric. 2995.- México, D. F.

lá1" Sírvase Ud. tomar el Elevador.

***

. Prometió un letrad.o á un labrador, que
le daha un doblon, Je enseñaría á ¡,lei·
1~~r de forma que siempre venciese: ofre('Jo!o labr?dor, y el letrado dijo:
--Niega siempre y venc;erás siempre.
-Luago le pidió el doblon y el labraJvr dijo:
--Nit&gt;go haberlo prometido.
--Ese remedio no sirve contra mí.
-Ent6nce$ ta?'lpoco debo pagar, puesto que no gano siempre.

H

Un gobernador de provincia escribió á
Tiberio, aconsejándole que aumentase los
impuestos de su territorio, porque el pueblo estaba rico. Respondióle Tiberio.
-El buen pastor debe esquilar sus corderos, pero no desollarlos.

I

***'

Un sujeto se desper~ó uuamañana muy
temprano, llamó á su criado, y le dijo:
- - Pascual mira. si e::: de día.
El criado abrió la ventana y respondió:
-Señor, no se ve nada .
-Majadero, replicó el amo enfadado
yo lo creo; pero enciende una luz y lo ve'.
ras mejor.

***
Se quejaban unos pajes á cierto caballero fCOnómico, de que Iio lfls daba el mayordomo para cenar otra cosa que rábanos
y queso. Enterado de la queja, mando llamar al mayordomo, y le dijo muy eno- .,r
jado:
ic
-¿Es verdad, como dicen estos pajes,

Pobres Niños .....

Es común que los matrimonios
se verifiquen por la sola voluntad de los contrayentes, sin tomar para nada en consideración
las dotes físicas ni el estado de
salud.
Esta última condición debiera
ser de grande importancia y hasta .de ley. Figúrese el lector, á
quien suponemos padre, que uno
de ~us hijos (hombre~ mujer,)
va a contraer matrimonio con
un ser enfermo de tuberculosis,
::iue por desgracia abunda tanto.
Toda la descendencia tiene que
ser tuberculosa y servir de vehículo al contagio de millares de
seres. Los niños de ese matrimcnio son anémicos, delgados y
no pocas veces nacen con defectos orgánicos: jorobados, tuertos, cojo::;, etc., etc., y todo por
una complacefü'.ia ó amor culpables. Debían antes los padres ó
los mismos novios hacer que se
curara el enfermo, pues a fortunadamente la ciencia cuenta hoy
con una medicina marn.vinosa
para combatir ese mal: la· 'Crcosofosfatina;" con ella en poco
tiempo pueden contrae!' matrimo
nio seguros de que sus pulmones
han sanado, de que su sangre
está pura y de que su generación será sana y robusta. ·
Si TI()( )mbiera tanto egoísmo,
todos nuestros 1ectores recomendarían por humanidad la medicina que dejamos nombrada á los
débiles, anémicos y á los enfermos del pulmón, pecho y gargan-

ta.
,.•r

j

}

�</text>
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                    <text>• · -==A=S=o=X=I=.=======-==-,a;;;===========M=É=x1=co=,=D=o=M=IN==Go==l2nEN,=o=v=1E=M=B=R=E=D=E=l=9=11=.===~====================N=u=M=.=4~6·..,.,

S"E:&amp;ORITA MARIA ABASCAL,
OUYO MATRIMOIUO CON EL Sli:ÑOR DON DIEGO RUL ESTÁ ANUNOIADO PARA DENTRO DE BREVES DÍAS

Y EL QUE SEGURAMENTE OONSTITUIRÁ UN.A BRILLANTE NOTA SOOIAL,

�Aetu&amp;lid&amp;des

· - - - · - ~ - -- - - - - - - - - - - - - - - - -1
DISCIPULO APROVECHADO

Las condiciones en que sube al poder el nuevo gobierno.
Una eficaz colaboración.

Bien puede calificarse de difíciles las condiciones en que
inaugura su gobierno el sefíor Madero. Lss perturbaciones que
en la administraci6n pública ha producido la revoluci6n han
sido de tal manera intensas, que la obra reconstructora que el
nuevo gobierno tiene que df:sarrollar, tiene que abrnrver por
completo Bus primeros esfuerzos. La parte del público que no
se detiE:ne á leer solamente ias frivolidades y mentiras de los pe·
riódicos se dá cuenta, aunque de una manera imperfecta, de los
problemas que exigen una pronta resoluci6n.
Las consecuencias inevitables del movimiento armado, cuyas
últimas convulsiones prernnciamos, han transtornado la paz y
el orden en la República. En algunas partes esos des6rdenes
significan males muy viijos y muy hondos, econ6micos y sociale!.1, cuyo remedJo no es cuesti6n de alcanzarlo en días, n.i en semanas; es preciso estudiar seria y concienzudamente las condiciones de esos comarcas para, con fundadas probabilidades de
éxito, llegar á una solución satisfactoria. Pero de cualquiera
manera, se impone que el gobierno restaure la paz y la tranquilidad en todos esos lugares, cualesquiera que haya sido los
pretextos invocados para haber alterado el orden. Política tanto más justificada cuanto que en muchos puntos como en J uchitán, por ejemplo, la ambición y las intrigas de agitadorzutllos
vulgares han sido las causas de que pacíficos y laboriosos ciuda·
danos, ingenuos y candorosos, enarbolen la bandera de la rebeli6n. Otro tanto puede decirse respeto á los conatos de contra·
revolución-movimientos in,significante~, por otra parte-provocados por los políticastros despechados. Nadie, seguramente,
que tenga dos a~armes de patriotismo y sentido común crnsu·
raría al gobierno, si éste sofocara tales perjudiciales transtornos
con mano de hierro, toda vez que quienes los provocan no tie,
nen, ni pueden tener ningún fundamento en que apoyar sus
procedimientos violentos.
Circunstancias de otro órden, aunque producidas por igual
causa contribuyen á hacer difícil la situación. Las finanzas de
la República á fuerza de continuados y rudos golp1-s se hayan
en situaci6n. delicada. Por una parte, la disminuación continuada de las reservas del tesoro, que encuentra una debida jns· ·
tificaci6n si se tiene en cuenta los fuertes desembolsos que necesariamente han tenido que hacerse y por la otra, la dificultad de
hacer efectivo los impuestos en las regiones en que el desorden

prevaiece y la paraliza
ción de las transac·
ci(1nes mercantilefl que
trae aparejada, entre olras deplorables consecuencias, la disminución de derechos aduanales, importantísima fuente de ingreso!l,. impone al nuevo gobiern0 una política de cautela y ecu1,omía en una época en que muchos de los males que e·tá c,bligado á remediar y muchos peligros que tiene que conjurnr, re·
quieren mucho dinero para desaparecer.
Muchas otras circunstancias de grandísima importancia contribuyen. á que la labor del gobierno sea en extremo difícil. La.
reorganización del ejército federal, cuya lealtad y adhesión á 1 s
poderes ~onstituídos, hacen de él un apreciabilísimo factor de
órden; la transformación política que ahora mRs que núnca rn
necesita de los poderes públicos,especialmente en lo que se nfü1e
á la organización de los municipios; el cuidadoso estudio de e.ficace3 medios para reconquistar una verdadera justicia, y, en ge·
neral, extirpar todas &amp;.quellas causas que hicieron que la opi·
ni6n pública abominara de la antigua administración, son otros
tantos problemas de árdua resolución.
Y para que los e~fuerzos que es preciso desarrolhr en e,a ¡io·
lítica que tiende á remediar una situación tan anormal no resul.
ten á la postre estériles, es preciso que todos los ciudadanos ele
la República contribuyan, en la medirla de sus fuerzas, á facili
tar la pesada tarea que ante sí tiene el Gobierno; á procurar que
los ambiciosos, los despechados, los malvado3, no amontonen
obstáculos que dificulten la marcha del Gobierno, el que para
salir avante necesita de 103 esfuerzus desinteresados de todas laR
clases sociales, de la colaboración de todos los factores de pro·
greso. Y para eso es necesario que la pren~a se revista de la seriedad y buena fe indisperniable3 para constituirse en verdadera.
orientadora de la opinión pública. Déjese de hinchar las noti·
cías para buscar un eensacionalismo que á nada bueno puede
conducir, señalando al Gobierno sus errores de una manera me·
surada y honrada, y fütudiando por su parte los problemas &lt;le
público interés, aconsejando y dirigiendo guiada solamente por
el interés del bienestar general y de esa manera se constituirá
en la más eficaz co~aboradora de un gobierno civilizado y pro·
gresieta.
LUIS ZAMORA PLOWES.

-En todas las cosas del mundo, contestó el profesor, se ne cesita un poco de charlatanismo;
y en la medicina, más que en
otras: no para curar, sino para
adquirir fama y hacer fortuna.
¿No observásteis que cerca de la
cama había unas pepitas? Pues
bien, e:a circunstancia. vino otra,
fué la causa de mi adivinación:
tened presente en vuestra práctica
este ejemplo, ai queréia un día
pasar por un grande hombre. ·
Y nuestro joven esculapio lo
tuvo demasiado presente luego
que se creyó suficiente para visitar por su cuenta.
Un día que pulsaba un parroquiano, observó que había cerca
de la cama unas cuantas pajas
que probablemente se habían desprendido del jerg6n del enfermo:
nuestro hombre Hizo á su modo
unas cuantas muecas, y queriendo imitará su maestro, gritó:
-Yo no os puedo a~istir, yo
no curo enfermos incorregibles,
yo no quiero que mi reputaci6n
se comprometa por vuestra causa;
busque usted otro que le asista;
usted á comido µaja sabiendo que
le tengo prohibido toda clase de
alimento.

Cierto médico que acababa de
salir de la universidad, y que,
como la mayor parte, rnbía de
todo, menos del arte de curar se
hizo practicante de un viejo cloctor para completar sus conocímientoP. Un día que visitaba un
enfermo, vió que el doctor, frunció el entresejo, estiró las cejas, y
dijo con un tono grave y magiR·
tral:
-Yo no os puedo asistir, caballero, podéis buscar otro profesor
que os merezca más confianza.
-¿Por qué me decís eso? pregunt6 el eriformo sorprendido de
b determinación del médico.
-Porque sois incorregible y yo
no quiero comprometer mi re
putaci6n por vuestra cama.
-No sé lo que me decís .....
-¡No!. ..... os había prohib:do
comer frutas, y habéis comido
mel6n.
El paciente guardó silencio,
porque en efecto había infringido
el precepto facultativo; y procuró
con empefío el qne le perdonase
la inobediencia, mientras decía á
sus adentros:
-¡Qué gran médico! conocer
en el pulso hasta lo que comen
~~
los enfermos.........
_
·
E l famoso B ron comparaba
Desdués que estuvieron en la El senor Madero y el general Pascual Orozco, aclamados por el pueblo.
b
áyl
h
con 1os urros os que escuc acalle, el pa~a~te le preg~ntó al .
.
.
ban á los aduladores, porque codoctJr en que o cómo hab1a conocido que aquel hubiese comido mo ellos, decía, se dejan llevar cogidos por el cabestro á donde
melon.
el amo quiere.

Aspecto del pueblo en las afueras de la estación.

�lla pttotest&amp; de1 señotf PtTesidente de 1a ~epúb1iea.
lla dee1atfaeión de Ptfesidente y Vieepttesidente de 1a ~epúb1iea

El Gobernador del Distrito y el Director general de Obras Públicas
presenciando la.fijación del decretro en~la calle del Relox.

Fijación del decreto en la fachada del Palacio
Nacional .

-

El pueblo esperando el paso de la comitiva.

La comitiva que presidió la ceremonia á su paso por las calles del Factor.- Fots. de El Tiempo Ilustrado.

FatB. de «El Tiempo Ilustrado. i1

�El~nttevo Gabinete.
Aetualidades

Lic. Manuel Calero,
R e I a e i o n e s E x t e r i o r e s.

Don Abraham Gonzále1,
Gobernación.

Lic. Manuel Vazquez Tagle,

Justicia.

Lic. Miguel D az Lombardo,
Instrucción Pública.

Los nombramientos que el señor Madero, Presidente de la República, ha hecho
en favor de las personalidades cuyos retratos publicamos en esr,a página, para integrar su gabinete, han sido recibidos con
general beneplácito.
Toda11as clases sociales esperan de los
nuevos ministros una. alta labor, dado su
p1triotismo, ilustración y cualidades per·
sonales. En este gabinete figuran perrnnajes de la pasada revoluci6n, de la administración anterior y profesionistas que no
se habían, antes de ahora, mezclado en política. Por lo tanto, parece que en él eEt án
representadce todos los interese3 rnci!llrE&gt;.

ln~(niero Manuel 8 01.ill.· ,
Comunicacione~ . .

Señor Fr..rncisco I Madero
Presidente

Don Ernesto Madero,
Hacienda.

Lic: Rafael Hernández,
Foment".

,.,

de la República
General José González Salas,
Guerra y Marina.

\

"'.,__ ......_

Y Stiiur José María Pino Suárez
y

Vicepresidente

respectivamente.

�'
,

.

......

Un Gran Triunfo de México en el Extranjero.

Despedida del señotr de la Barrrra.- GtTupo de rrevolueionarrios.
~

, - -=.. . ., ,........___ . . .: --e---:-:-"""".:----:::--------------

-~

E l Congreso Internacional de Cerveceros, reunido en Chicago del r 8 al

22

de octubre.
IWIWICPfWIWIWIWiWIWIWIWIWl4

·..
...
&gt;,

·~
.....

. .. ,··:·

:·

.

. .
~

,•

•. '

.·. ·....

LA ASAMBLEA FUE PRESIDIDA POR EL MINISTRO DE AGRICULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS, MR, JAMES
WILSON .-SE CONGREGARON ALU LAS PERSONALIDADES MAS CARACTERIZADAS DE LA INDUSTRIA

. ..
'

:,

CERVECERA, LA AGRICULTURA Y EL COMERCIO DEL MUNDO ENTERO.-D. FRANCISCO G. SADA, GERENTE GENERAL DE LA CERVECERIA CUAUHTEMOC, DE MONTERREY, S. A., ELECTO
VICEPRESIDENTE.

SE~OR DON FRANCISCO G. SADA,

gerente general de la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey, S. A., electo Vicepresidente
del CPngreso de Cerveceros, de Chicago.

-

,,

Grupo de revolucionarios que acompañaron á Ta Cámara al ruevo Presidente::::'·AI frente figura el general Pascua'f Orozco.
Fo1~. de Et Tumpo nmtratto
·

Ha sido un gran triunfo para México el hecho de que en el
Gran Congreso Internacional de Cerveceros reunido en Chicago
del 18 al 22 de octubra último, haya re3ultado electo VicepresidentA del mismo el sefior don Francisco G. S:tda, Gerente General de la Cervecerfa Cuaubtemoc, S. A., de Münterrey, pues
bien sabido es que á dicha Asamblea concurrieron las personalidades más prominentes de Inglaterra, Alemania, Jap6n, Holanda, Bélgica y otros países, en el campo de la industria cervecera, la agricultura y el comercio.
Para comprender la trascendencia. del Congreso á que nos

referimos, basta decir que fué presidido por el MiniEtro de Agri·
cultura de los Estados Unidos, Mr. Ja~:rns Wilrnn, y que 1-l
capital repre3entado por parte de los hombres de nego&lt;'ios de
todas las naciones que á él concurriercm, incluyendo los Estad"s
Unidos, se calcula alrededor de cuatro 6 cinco mil millones dA
pe30S oro.
El eeñor Sada fué calurosamente aplaudido después de haber
hecho uso de la palabra y todo3 los co!igresistas manifestaron
de distintas maneras sus simpatías hacia nuestro país y felicitaron calurosamente al sefior Sada.

�..
770

l.

BURLA COMPLETA

El club «Ejercito Libertador,» acordó ofrecer al señor Madero, en
sefial de adhesión y respeto, la banda presiden.
cial que debe usar en
las grandes solemni&lt;la-

de3 Je la Pal1&lt;a.
Fué ofrecido el
valioso presente en un rico
cofre de plata.
A la distinguida esposa de l
sefí.or Presidente de Ja República se, le ofreció una ca nastilla de p 1a ta
artísticamente
cincelada. Estos objetos, cuyas fotografías publicamos, fueron presentados á los sefí.ores
Madero en una velada organizada por
el mencionado club en el Teatro Arbeu,
y á la que concurrieron el cuerpo diplomático y las familias de las altas personalidades políticas.
Reproducimos el programa completo:
Himno á la Revolución, dedicarlo al
señor Presidente de la Repúblicll, pJr la
Banda de Policía.
Discurso del sefior don Juan SánelH'z
Azcona.
Obertura de ccDovorak», por la Orquesta del Conservatorio..,

771

Valiosos)bietos oftteeidos pott el Club «Ejétteito uibetrt&amp;dotT»
al S11. P.tTesidente de la ~t públiea y á la Stra. de lV!adetro

•

Aetualidades .

Oído esto, el caba
llerito se apresuró á
darle el frac en cuas·
tión, confiando en poder vengarse de la burla que le habían jugado con el castigo de
los cupables. Pero á
poco de haber ealido
nuestro hombre, recibió aquel una carta en
que le decían:
-((Muy señor nuestro: anoche tuvímos el
gusto de aliviarle rlt-1
peso de las faldas pe
su frac, pero habiendo
luego pensado que estas no podrian ~ervirnos de nada sin lo
restante de la prenda
de que formaban aque·
Has parte, hemos creído hoy conveniente
hacer que usted mismo nos la entregase,
y lo hemos logrado
por medio del mensajero q u e usted tan
cumplidamente acaba
de servir. Suyos hasta
nueva ocasión, etc.,,

Salía un día del tea-

tro uno de nuestros

\
1

'

/·'

. ·tn
--...:-__.(

1

1

.J

más a puestos elegantillo~. En las apreturas
que había se entretuvieron dos rateros en
cortarle las faldas del
frac, y la risa general
que escit6 su pre~encia en la tertulia á que
fué nuestro hombre á
paear las últimas horas de la noche, le dió
á conocer la mistificaci611 de que acababa
dP. ¡:er víctima. Al día
sigui!&gt;.nte, y antes que
el cahallerito de nuestr;1 aYentura se hubiese 1t Yantad o, entró la
rria&lt;la á aviEarle que
había un sugeto bien
portado que había
preguntado por él con
el m11yor interés:
-Caballero, vengo
de p11rte del jefe de Ja
policía, que informado
de lo que os sucedió
. anoche en la ópera, os
suplica pongáis en eus
manos el frac de que
los rateros cortaron las
faldati, para en rn vista
poder comprobar lo
uno con lo otro, caso
de dar, como se espera, con 103 ladronee.

-

.
Exmo. señor doctor Alberto Menbreño, Minbtro de Honduras en México,
y que es el primer diplomático que ha recibido el señor Madero con su carácter de

Presidente de la Repúbica.

-¿Qué se necesita
para salir de la cárcel
de Belén, aunque toda
la guarnición esté de
centinela?
-Haber entrado.

1

'.•

\';il::;J~ C'uucie1t1•, uL1:1 de• A. Ar·
&lt;liti 1 cantado por la stñoiita Sara
Upt on, con acompañamiento de or·
,
questa.
Lectura del poema ((Perdon ,Y Glo·
ria,1, rn dos cantos, por tl Lic. Ra·
fael Aponte.
.
Himno a Víctor Hugo, de Sarnt
Saf'ns, por la Orquesta del Conserva·
torio.
En la segunda parte los n.úmeros
más aplaudidos fueron los d1scureos
del señor Enrique Bordes Meniel Y
la poesía del Lic. don Marcelino Dá·
valoe.

El señ'&gt;r Madero, Presidente electo d~ la República y el señor de la Bma, Presidente interino, en el solemne acto de la trasmisión del poder,
efectuado la mañana del día 7, en el Salón Amarilo del Palacio Nacional.

--

�TBAT~OS

Tilly. Llenó el conde nuevamen·
te el enorme jarro y con toda
naturalidad dijo que perdona·
ría á la ciudad y á todos los
miembros del concejo)i alguno
La ciudad de Rothenburgo,
de ellos se atrevía á apurar el
en Baviera, es una de las ciuda·
jarro sin tomar aliento. Aque·
de:1 alemanas que más recuerdos
llos des~raciados se miraron
conservan de loil siglos pasa·
unos á otros; el jarro tenia tres
dos. Su3 calles, sus casas y has·
litros de cabida. Pero entGn·
ta el carácter de sus habitantfs
ces, con asombro de todos y so·
tienen algo de arcaico que atrae
bre todo con asombro de Tilly,
y fascina. Desde hace diecisie·
el burgomaestre Nusch ee levan·
te años este arcaísmo se aumen·
tó y dijo que él aceptaba el re·
ta. un día al año, en el que lapo·
to. Aquello significaba la muer·
blación entera de Rothenhurgo
te. Nusch abraz6 á su esposa,
representa algo así como un misabrazó á sus compañeros, y leterio, no eagrado, sino hist6rico,
vantando los ojos al cielo cogió
con el que se recuerda el he·
el jarro y lo ttpuró de un sorbo.
cho más famoso en la hietoria de
Un sorbo que duró cerca de un
la ciurlad. EEta representación es
minuto y medio. Al terminttr,
conocida con el nombre de Meis·
el hurgomae,,tre entregó el jarro
tertrunk.
á Tilly¡ estaba vacío y la ciudad
Corría el me3 de Octubre de
salvada.
1631, y el conde de Tilly, a11ti·
Aquella misma tarde entian
guo jofe de la Liga Católica du·
las fuerzas del conde de Tilly y
rante la primera perte de la gue·
un cortejo doloroso sale en di·
rra de los Treinta anos, y á lasa·
rección al cementerio llevando
z6n caudillo de las fuerzas im·
el cadáver del heroico yabnegado
periales y cat6lica.s, acababa de
burgomaestre Nmch.
poner sitio á Rothenburgo. An·
Tal es la historia del Meister·
te la resistencia enérgica que le
trunk, palabra que quiere decir
oponía la población, juró el conalgo aai como el señor trago. El
de de Tilly que si llegaba á apo·
forastero que visita á Rothenderarse de ella pegaría fuego á
burgo el dia en que se celebra la
la ciudad por tres sitios distinrepresentación conmemorativa
tos y condenaría á muerte á to·
Re creería transpostado al siglo
Señor Ignacio del Castillo,
dos los miembros del concejo.
maestro director y concertador de la compañía de ópera.
XVII. Desde por la mañana los
Los habitantes de Rothenbur· Este inteligente y simpático artista es uno de los elementos más valiosos habitantes de la ciudad vestidos
go no estaban dispuestos á ren· con que cuenta la empresa Sígaldi, del Arbeu. Ei;público ha premiado su á la antigua usanza defienden
dirse y dieron no poco .que ha- meritoria labor con ruidosas ovaciones.
los muros. En el Ayuntamiento
cer á los sitiadores, pero al fin
se reune el concejo, que decide
viéronse obligados á capitular y
1uchar hasta el fin.
el conde de Tilly, al frente de
Aquella misma tarde entran
su ejército, entró en la ciudad y
las fuerzas de Tilly en la ciudad,
se presentó en el Ayuntamien·
todas vestidas con admirable
to, er. bl Rathhaus donde el con·
propiedad, llevando sus cañones
cejo Fe hallaba reunido.
antiguos y sus mosquetes y ala·
El triu: fo de Tilly no aplacó
bardas. Todo se hace como ocu·
su cólera; reprendió severamen·
rrió en la ocasión famo~a. En
te á los individuos del concejo
sentidos versos intercede por rn
por su tenaz resistencia y acabó
ma.rido la esposa del burgomaes·
por darles á conocer EU decisión
t re¡ é~te acepta el reto y vacía
de hacerlos matará todos ellos.
de un sorbo el jarro y cae muerto.
A todo esto, sobre la mesa del
No es necesario decir que el
vasto salón, había un enorme ja·
honrado ciudadano de Rothen·
rro, un jigantesco bock lleno de
burgo que hace el papel de bur·
vino ha8ta el borde. Las auto·
gomaestre no tiene que realiZllr
ridades de la ciudad habían es·
cteveras la hazaña de aqut-1. El
tado refre,cando con aquel vino,
j,trrv está vacío y ni fiquiera es
y Tilly, bien por que !'e lo ofre·
.,¡ mi!;mo jarro empleado por
cieran, ó por que 8U derecho de
Nuil'h, aunque es una fidelí~ima
vencedor le autorizase para tollo,
copia de él. El jarro original se
cogió el jarro y echó un trago.
guarrla cuidadosamente en Ro·
El vino le gm-tó: según confesión
thenburgo.
propia no había probado otro
Siempre en verso, y ttrminaigual en su vida. Bebió otro t· a·
da la etcena del Ayuntamiento,
go y otro, y luego Ee lo pa~ó á
el actor que desempeña el papel
lo:1 individuos de su eEtado m:i.·
de Tilly declara que ha perdo·
yor.
nado á la ciudad. Se ir.vita á los
El vino alegra, y Tilly comenhabitantes para que visiten su
zó á sentirse pronto de buen
campamento. La fi.08ta termina
humor. Precisamente en aquel
con un regocijado festival en
momento una mujer, la ei,posa
las afueras de Rotbenburgo
Jel burgomaestre Nusch, entró
donde se instala un campamen:
en la sala, arrodillóse á los pies
to, reproducción exacta de los
del jeje católico y le suplicó que
del tiempo de la guerra de loa
perdonase á su marido.
Treinta años, y donde toda la
Una idea siniestra, propia de
poblaci6n termina el día entrehombre que empieza á sentir el
gada .~l baile y á otros alegres
cerebro lleno por los vapores del
regoCIJOS.
El tenor Battain, en "Bohemia."
alcohol, pasó por la mente de

EL "MEISTERTRUNK"
DE ROTHENBURGO

~ s~ñor~Francisco Madero, sr., y sus hijos Francisco}' Gu:,lavo.

EL TIEMPO

Seiior Francisco Madero, sr., y su hijo Francisco.

lLusTRADO Ee complace en ser el primer peri6dico de la República que publica en sus páginas fotografías ín timas
dtil señor Madero, Presidente de la República, y de su distinguida esposa.

--.

-- ------------L_.___ . {..__
., _

r

•
Dos interesantes fotografías del señor Presidente:de la República y su señora doña Sara P. de Made. o.
Estas fotograffae nos ban stdo pro porolonadae amablemente por nue¡tro colaborador el señor Carrillo,
totó¡rato del Museo Nacional.

773

�774

.Aetoalidades.

Estrata~ema feliz.

derico no tard6 en
fijar la. vista en el
soldado, se acercó á
él y empezó el acosFederico II, rey
tumbrado interrode Prusia, á quien
gatorio, más la cacon tanta razón ha
sualidad quiso que
dado la Europa eninvirtiese el órden
tera el sobrenombre
en que generalmende Grande, había
te lo hacía, empereunido en los regisafido por la segunmi~ntos de su guarda pregunta, de lo
dia los boro bres más
que result6 el estra·
altos y más bien forño diálogo siguiente:
mados de Alemania.
FEDEF.ICo. ¿CuánJ~l mayor Eervicio
to tiempo llevas de
qu.e podían hacerle
servicio?
los oticiales, era preRECLUTA. Veinte
sentarle reclutas que
y dos años.
reunieeen aquellas
FEDERICO. ¿Pues
circunstancias; más
qué edad tienes?
no admitía, sino es
con mucha repugRECLUTA. Tres
nancia, á los extranmeses y medio.
jeros, porque gustaFEDERICO. 0 tú
ba de hablar alemán
estás loco, 6 yo lo
con los que hacían
estoy.
el servicio inmediaRECLUTA. Uno y
to á su persona, y
otro.
aunque sabía apreBaile de trajes efectuado en la residencia del señor doctor Manuel Mendoza.
Viendo al rey atóciar el mérito en los
nito y exasperado
hombres de otros países, cuando se trataba de honradez y fide· al oír estos destinos, el oficial se echó á EUspiés y le confes6 su
lídad, daba la preferencia á sus compatriotas.
e.stratagemR.
Un capitán de la guardia conocía á un peluquero fránces de
El rey rí.o pudo contener la risa, y conservó al francés en su
una ta1la elevada y airosa, y se propuso reclutarlo para su com- guardia.
pañía, lo que logró fácilmente ofreciéndole un enganche bueno;
y para salvar la dificultad del idioma (pues el fránces no hablaEstando en la clase un escolar, travieso y chistoso, pidió li.
ba más que el suyo) imaginó un medio que
cencia á su maestro para salir: negósela
le pareció tan fácil como seguro. Sabía, por
este con enfado: fingió el estudiante que
experiencia, que el rey, cuaudo veía un rnlno lo había oído; repitió ,la sóplica: voldado nuevo en las filas, le preguntaba su
viósele á decir que no; pero ent6ncee salió,
edad, cuánto tiempo llevaba de servicio, y
y el maestro no le detuvo. Entró una ho~i le pagaban exactamente el pany el pré.
ra después, y el maestro encolerizado, le
Enseño á su protegido las respuestas en aledijo que como se había atrevido á salir sin
mán, relativas á estas tres preguntas, y en
su licencia. Respondióle muy humilde el
el órden que van mencionadas, y creyó que
dicípulo:
con esto salía del paso y fe grangearía la
-Oa be pedido la licencia dos veces;
gracia del monarca. El recluta aprendi6 la
ambas me dijiste que no; y como dos ne·
lección como una cotorra; y tenía bastante
gaciones afirman, por eso salí.
despejo pn.ra no dejar desairado ásu maestro.
Quedó desenojado el mae.stro, y aún
En efecto, el primer día de revista, Feriendo de la agudeza.

.

-·l

ANECDOTAS Y CURIOSJDADE8.
-¿Quienes son los hombre~, á los que
no pueden tomar medida de botas de zapatero?
-Los que tienen la pierna de palo.
-¿Quienes son los que tienen el cabello más lejos de la nariz?
-Los calvos.
-¿Cuántos leguas hay desde la tierra á
la luna?
-Las mismas que de la luna á la tierra.
-¿Cuándo entran los perros en las iglesiae?
-Cuanda están las puertas abiertae.
-¿Por qué da un perro muchas vm;ltas
dt'lante ae au cama?
-Porque no sabe á punto fijo donde
tiene la cabecera.
-;.Por qué hierran á los caballos?
-Porque ellos no se pueden berrará si
mismos.

***
Táles acostumbraba decir.
- Lo más difícil es conocerse á ei
mismo.
-10 más fácil aconsejar á otro.
-Lo más dulce satisfacer los deseos.

***

Un cazador, á quien un médico ealvo de
una grave enfermedad, le regaló, en agradecimiento, amen de la paga, una escopeta de valor. Escusábaee el médico de admitirla, diciendo:
--Amigo mío, yo agradezco la atenci6n,
pero es una alhaja que de nada me sirve.
-No diga usted eso, dijo el cazador;
tómela usted que con ella y su habilidad,
no dejará cosa ávida, yo se lo aseguro:

***

Encontró Epaminondas á un centinela
dormido, y lo pasó con su espada. Reconvenid o de tanta seguridad, dijo:
-Dormido le encontré, dormido le dejé; el sueño es imágen de la muerte.

***

A uno que corría gran peligro de volverse loco, cometiéron los médicos la imprudencia ,de dacírselo. Principió deede
ent6nces !Í. discurrir sobre este tema y á
devanarse los sesos.
- Ven acá, Perico, se dijo un día á sí
mismo; hágamos una esperiencia para ver
si está loco.
-S i uno que fuese mal pagador te pidiese cien duros, ¿se los darías?
El mismo se contestó:
--No, y mil veces no; aunque perdiéramos la amistad. Pues si eso es cierto,
decía después muy contento, perdonen los
médicos, que todavía me falta mucho para ser loco.
.
.

***

Señor don Manuel Levy,
quien como Presidente de la Cámara de Diputados
tomó la protesta de ley
al nuevo Presidente de la República el día 7
del prei;ente mes.

Señor Lic. don Alfredo Pardo y señora CamarSeñor Cura de Tlanepantla don Marcelino Gon;
go de Pardo, quienes organizaron una fiesta en zález cuyo trabajo sobre la obra de Jovella~os fue
honor del señor Madero. Esta fiesta tuvo efecto premíado por la junta calificadora de los ¡uegos
con motivo del bautizo de un bebé, hijo de este Flora¡es de Covadonga. Según el jurado, el ~ra·
distinguid~ .mat.rimonio. d_~I gue fué padrino el bajo de este distinguido escrito~ gallego fue el
señor Presidente de la Repubhca.
mejor de cuantos se presentaron a concurso.

Preguntáron un día á Timón, ateniense,
¿psrqué aborrecía generaralmente á los
hombres?
-A los' unos, respondió porque son
malos; á los otros, porque adulan á los
malos.

***

-Querido mío, ¿cuándo me pagas
aquellos reales que te presté hace dos años?
decía un amigo á otro.
-Chico me los prestate sobre la herencia de mi padre, y ya conoces que no puedo deeear su muerte.
- -¡ C6mol tu padre, tan viejo, tan achacoso, ¿no se ha muerto?
-No, gracias á Dios.
-¡Vaya una ocurrencia! Yo sabía muy
bien que hay un Padre Eterno, pero hasta ahora no había podido presumir jamás
que llegase á haber dos.

LA CONFIANZA
dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
f é en las cosas que vé, y hablando en sentido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para tener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
ia gente pregunta "¿Ha curado á
otros? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con los descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la
PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
puehlos civilizados. Este eficaz
remedio es tan sabroso como la
miel y contiene los principios nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, :i\Ialta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo ; desarrolla
un fuerte apetito y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las Fiebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. "El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela R. de :Medicina de
iféxico, dice: Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la terapéutica." El desengail.o es imposible. En las Boticas.

DOS A CUAL MAS EMBUSTEROS
Decía un exagerador:
-Ha visto en Murcia una berza tan
grande que á su sombra descansaban, du·
rante la siesta, varias cuadrillas de segadore!l.
-Yo, rcontestaba otro gue le oia, he
visto hacer una 'caldera tan colosal, que
dentro de ella trabajan cien jornaleros y
de unos á otros no se oían los martillazo!'l.
-Hombre, esa es grilla, dijo el de la
berza. ¿Con que objeto podían una caldera tan disforme?
- Con el de cocer la berza que vistéis
en Murcia.

,

***

Una griega, vana y ambiciosa, preguntó á Tbeana, mujer de Pitágoras:
- ;.Cómo conseguiré hacerme ilmtre?
-Hilando y cuidando tu casa.

***

-Hay tres cosas, decía Fontenelle, que
me gustan mucho, que las amo, y que no
be conseguido comprenderlas jamas.
-La pintura, la música y las mujeres.

***

Haciendo un esfuerzo sobre sí mismo
un hombre que era tenido por cobarde'
fu é á matará otro que le había agraviado'.
El segundo se dió tan buena maña, que
á su contrario en tierra, y lo pasó por el
vientre dándole una estocada.
Maravillándose los médicos de que la
heri?a no tocase en tripa alguna, dijo un
grae1oso:
-¿06mo le había de tocar en las tripas
si entónces no estaba allí?
,:.. - '
- ¿Cómo puede ser eso? pregunt6 uno
de ellos:
-;Porque había hecho de las tripas corazon.

***

· -Qué diferencia hay entre la rueda de
un coche y un abogado?
-Que la rueda de coche ·es nece¡:ario
untarla dara que no meta ruido, y al abogado para que lo meta.
- ¿Cuál es la cabeza más grande de México?
-La que necesita mayor sombrero.

***
El te3oro del dríncipe, decía Trajano,
se parece al bazo, que cuando ee hincha
todos los miembros padecen.
'

***
, Deja es~ locura que te va á matar, dec1a un amigo á otro, al verle tan perdida mente enamorado de una dama elegante
y hermos!l .
-¡Ah! querido, respondió el enamorado, ~o puedo,. no encuentro medio de conseguirlo. ¡ DeJa.~la de amar! es imposible.
-Al contrar10. es muy sencillo.
-¿,Aborrecerla?
-Si, en un mes.
- ¿Cómo?
-Casándote con ella.

.

�De todo un poeo
YO QUIERO ASISTIR A OTRA IGUAL

NEUROSINE PRUNIER

***

RECONSTITUYENTE GE.Nl!":RAL

Lucio Vero, hermano de Marco Aurelio, y asociado por él al imperio, di6 una
comida cuya profusión no tiene ejemplo.
Los convidados eran doce. y no se contentó con que se les sirviera lo más esquisito
y delicioso en vinos y carnes, sino que regaló á cada uno el copero que le servía de
beber, un mayordomo con toda una bajilla completa, y de los pájaros y cuadrúpedos, cuyas carnes se habían servid&lt;' en
la mesa, les dió además vivos, otros semPjantes.
Cúantos vasos se Eirvieron para beber
fueron precioso!!, por la materia y por el
trabajo.
Se mudaban cada vez que se bebía, por·
que quedaba el vaso para el bebtdor.
Después, para. llevar los convidados á
sus casati, les di6 carros magnificas tirados por hermosos caballos.
La cuenta de aquella comida asciende á
tres millones de reales,

***

Hay tres especies de casamientos, decía
un discreto:
- De Dios, del diablo y de la. muerte.De Dios, cuando es entre jóvenes iguales;
del diablo, cuando se casa un joven c?n
una vieja·' y de la muerte,
.. cuando una JO·
ven ee casa con un v1eJo.

***

Cierto orador habló largamente para
empeñar á los atenienses en una guerra
contra Filipo; pero como era grueso en
estremo, lo sofocaba el calor, y pedía de
beberá menudo.
-Os aconsejo, dijo Focion al pueblo,
que confiéis á ese hombre la conJucta de
la guerra; puee si por habe~ habla~o una
media hora está ya para eep1ar, ¿quién duda que hará prodig:os es un día. de combate?

Mentía. mucho un caballero, y, co@a.
particular, Ee enojaba de que mintiesen los
en pocos a í\os la casa del papá hasta los otros; así es que un día oyendo contar una
.cimientos. Comida. la casa, es claro que la necedad dijo:
-füa es bola.
mujer hábía. de llevar miriñaque y los hi·
-No
lo es tal, sino verdad, y muy
jos habían de comer, y no ganando el pagrande.
dre y no teniendo hienes, era. preciso viUno que estaba presenté, viendo que
vir sobre el país, gastando de lo agano.
crecía.
la disputa la cortó diciendo :
Por desgracia, tenía en su poder el pobre
-Mentira
será, cuando el señor lo dice,
caballero un dep6sito judicial, y aunque
porque
en
esta
esto es cosa muy sagrada., era el hambre más entienden. materia es uno de los que
más imperiorn, y se lo comieron.
Pidió cuentas el tribunal, el escribano
***
fué por los reales dd pico, y quedó chas·
Había uno empobrecido de modo que
queado en primer lugar, y en segundo, ya no le había quedado ni dinero ni mueasombrada de que un hombre de tanta ble!', y como entra sen una noche ladrones
honradez y de tan buena opinión como en su ~a, luego que los vió lfs dijo:
don Luis se hubiera portado así.
-Buscad, bui:cad, me alegraré de veros
-Pero don LuiP, ¿cómo ha sido eRto? hn.llar de noche lo que yo no encuentro de
dijo.
día.
-Cómo ha de ser, comiendo. ¡Infdiz
***
de mí I respondió.
Reprendía. uno á su compañero, diciendo:
***
-Tú no hablas palabra de verdad.
Dijo una mujer á su abogado:
-Lo que Fé dtcirte e:1, conteEtó t-1 otro,
-Yo perdollo la muerte de mi marido.
que
la m11yor parte del tiempo la empltio
--¿Quién lo mat6?
en
de
cir bien de tí.
-Señor, no es muerto¡ pero si llegase á
serl0, yo perdono á quien lo malarP.
***
Un caminante preguntó en una venta~¡
---------había cama.
- Si que la hay; medid siete piés de ES·
te suelo, y acostáoe.
-¿Hlibrá además, dijo el caminante,
\ un canto para poner la cabeza?
-Eso es, eeo, pedid gollerías.

-

***

Vacando una cátedra en la universidad
de Alcalá qni era de muy poca renta, p6·
sotóe en la pared una cédula. sPg6n era
costumbre, convocando á oposición. Como
leyose uno :
-Tal cátedra vaca; respondió otro; y
tan füca que se pega á la pared.

***

Don Luis es un caballero á quien la fortuna dió algunos bienes, y la desg_racia
una mujer y doce hijos, que i:e oomuru11

EL DEBE R.

Dos slntomas caracteristlcos
DEL

ARTERIO-ESCLEROSIS
(1 )

(1 ) tuo ulicnte y &amp;iDUJso ~, n1nl de las 1ieoc1.
(1) larras cea dilatatióa delospcqainos fl!4tddsembll!lte.

\Jn ¡,emed\o, un so\o ·.

LA

ASCLERINE

Tomar todos los meses dos píldoras despues
de cada comida, durante diez dias.

Ex/jase la marca: ASCLERINE
eran Premioen la Exposlc!On de BrUiellas 1910.
Vai;ta al ror m~yor : PRIOU, IIÉNÉTP.IER a (lln
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J. LABADIE Suc'• &amp; C'•, y todas fumaeiu.

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Eric. 2995.-México, D. F.

_.. Slrvase Ud. tomar el Elevador.

Al cumplimiento exacto del
deber, es á lo que debe aspirar
todo corazón bien puesto; hay
muchas clases de deberes, pero
entre éstos, uno de los más importantes, y tal ve~ el más de.'.:lcuidado, es el que tenemos de
procurar la conservación y mejoramiento de la especie. .
Hay hombres que, consumiendo todas sus energías en el desempefio de sus diarias obligaciones, se sienten contentos Y
creen no tener nada que reprocharse. Ellos están equívocados
si descuidan la salud y olvidan
que es necesario ser fuerte para
poder crear un hogar feliz. ¡Pobre de aquel que engendre s~res
débiles y que solo sirvan par~ inspirar lástima! Su mei:nori~ no
será respetada por propios m extrafi.os.
Si Ud. se siente fatigado del
pulmón 6 pecho por el exc~so de
trabajo, debe atenderse inmediatamente. Podemos recomendar como el mejor remedio Y. preventivo para la tuberculosis, la
''Creosofosfatina."

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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